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                    <text>Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

"moaré" dorado, la inmensidad
del mar, y crepitar, chispear en la
blanca espuma de las altas olas.
La princesa sucumbió, desesperanzada, sumergida más en su irreme•
día.ble aburrimiento.

CRIIEN HOBBIBLE
(Ptr,ttrado sin la coopuaclón
dtl otrbo.)

VI

Hermosa noche de estío;
Estrellado firmamento;
Blanca luna; tenue viento;
Fresco valle; manso río.

Pero una tempestad arrebató al
buque de su rumbo y, no obstante
la habilidad del capitán, la na.ve
permaneció, durante una semana, á
merced de las embravecidas olas y
del furioso venda val.
Sólo la princesa no se amedrentó, porque no temen á la muerte los
que han perdido la esperanza de la
vida..

Ni un lagarto en la maleza;
En los árboles, ni un ave;
¡Ni un canto dulce y suave! ....
Todo silencio y tristeza.
Allá arriba, todo luz;
Aquí abajo, todo sombra;
Junto al río, verde alfombra;
Sobre la alfombra una cruzl
grafía representando á una mujer
joven y hermosa, la contempló durante la.rizo rato, posó en ella sus
labios y murmuró:
-Ya que no me es posible, ángel
mío, devolverte la existencia que
era. mi encant-0, elevaré á. tus manes un pequeflo templo en donde
podré llorar cerca de tus restos, en
la so:edad y el misterio de la tumba.

***

transftrtnda dt ertditos.
Por fin, al amanecer del octavo
día, calmó la tempestad.
¿En qué lugar se encontra.bo. el
buque?
El capitán.mismo no habría podido decirlo con gra.n precisión; era.
probable que hubiera sido la.nzado
hacia. el norte, porque aquello era
una claridad muy pálida., una visión fantástica.; hubiéra.se dicho, el
sol poniente que se a.Izaba.sobre las
ondas y las hacía palidecer sua.vemente.
La princesa miraba esta claridad
fría, y envolvíase en ella. como en
una exquisita. frescura. De repente:
Oh! exclamó extasiada, deslumbrada, tendiendo los brazos hacia la
cercana. orilla. Oh! ¿qué es esa inmensa. blancura. que se di visa allá
lejos, misteriosa, desconocida., que

sube, sube y se pierde en el cielo
amarillento, sobre la pendiente de
esta monta.l'ia, bajo el suave y opaco día?
Uno de los marineros contestó:
-Se!'lora., es la nieve.
-¡Nieve! ¡nieve! ¡eres tú lo que
yo quería.!, dijo, IY es á. ti á. quien
amo, hermana. mía.!
Por más que hizo para desviarla
de su propósito, ella ordenó atracar la nave para desemba.rcar.

-Cuánto le parece á usted que
podrá costar este monumento?
El arquitecto recapacitó durante
al¡runos momentos, trazó en un papel varias cifras y luego dijo:

- De 25 á 21 mil pesetas, incluyendo por supuesto en este precio
la adquisición del terreno.
-Corriente-repuso el barón,no me parece ca.ro; y si considera
usted que es preciso invertir algo
más para que la obra resulte perfecta, no vacile usted en decírmelo.
Lo que quiero yo es que mi inolvidable esposa tenga un panteón digno de sus virtudes. del inmenso
amor que nos profesamos mientras
Dios la conservó á. mi lado, y del
culto que profeso por su santa memoria.
Al decir estas palabras, la voz
del caballero se h11obía altera.do profundamente, mientras que de sus
ojos enrojecidos brotaban dos lágrimas que rodaron lentamente po!'
sus mejillas.
-Me parece-opinó el a.rquitect,&gt;
-que no habrá. necesidad de más;
con esta suma podré emprender y
terminar la obra tal como usted la
desea, y me atrevo á esperar que
el panteón corresponderá. á las nobles a.spiraciones de usted.
El buen barón arrojó un hondo
suspiro, y tras unos minutos de silencio, prosi¡ruió:
-Como los asuntos inherentes á
la sucesión de mi esposa, me obligan á emprender un viaje á Castilla y Aragón en donde radican varias fincas, ultimaremos este negocio a.sí que esté de regreso, ó sea
dentro de cinco ó seis semanas.
El arquitecto se inclinó en seflal
de asentimiento, recogió sus planos
y sus dibujos extendidos sobre la
mesa, despidióse cortésmente y tomó la puerta.
Una vez solo, el barón tomó entre sus manos trémulas una foto-

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

El viaje se prolongó cinco ó seis
semanas más de lo que había creídCI el viudo. Este se encontró con
un cúmulo de estorbos, de dificultades y de dilaciones que sólo con
tiempo, actividad y dinero, fué posible vencer, y que retardaron el
re,zreso á.~la capital.
Verificado éste, el barón dirigióse á casa del arquitecto para decirle:-Vomos áescoger y á comprar el

terreno mortuorio; en seguida podrá usted dar principio á las obras
y construir el pa.nteón. Tengo en
mi caja las 27,000 pesetas y no hemos de perder tiempo.
Pero al llamar á I a puerta del
artista, salió una seí'lora., quien.manifestó que su marido acababa de
emprender un viaje á Italia, por
encargo del Ministro de Fomento.
-¿Y tardará. mucho en volver?px·eguntó malhumorado el viudo.
-No, sefl.or, no lo creo ; un par
de semanas todo lo mé.s.
-¿Cómo ha de ser? ...... Esperaré ... ... -murmuró el barón, bajando las escaleras.

Al volver de Italia el art¡ui~
su primera visita fué para el mints!
tro; la segunda para el barón. Pero éste se había marchado la sem..
na antes á Vichy, á d!i.r una vuel",
por Bél~ica y Holanda.
:i:l artista. escribió una carta á su
presunto cliente, anunciándole que
se ponía á sus órdenes; que bahía
un solarcito en el cementerio, mu1
apropiado para realizar la piadosa idea del seflor barón, y que aería prudente no desperdiciar la coyuntura.

&lt;A mi vuelta, dentro de un par
de meses, hablaremos de eso. Por
el momento suspenda usted toda
gestión y todo trabajo,&gt; responiió
el viajero.

*

* *á examinar los
El barón volvió
dibujos, que cada vez le parecían
más bonitos, más seductores Y preguntó:
-¿Y cuánto dice usted que costaría eso?
.
-Pues verá usted- repuso e1 10terrogado, -á. todo tirar unos seis
mil duros.
.
-¡Cáspita!.... !\1e parece horriblemente caro.
.
-¿Caro? .... No, señor; no tiene
nada de caro: repare el sel'ior barón
que se tra.ta de tre~ habitaciones
completas y que la sillería, los tapices y todo lo demás, son de las
mejores telas y de un modelo nuevo de gusto exquisito.
_:_Sí, no digo; pero la verdad .. •:
treinta mil pesetas son mucho d1n~o.
.
-Vaya, seí'lor barón, no 9~1e~o
que usted renuncie á ese mob1har10
tan hermoso, y puesto que usted paga al contado, le ha~ á usted una
rebaja de cinco por ciento.
-¿Del cinco?.... no; del diez y
es trato hecho.

Hubo un pequel'io debate, que terminó accediendo el tapicero á. lo
que pedía su noble par~oquia.no. Y
éste se marchó muy satisfecho murmurando:
-Carito me resulta el nido, pero
al menos será digno de ese ángel
de hermosura que me consagra. su
existencia.

***

Y las 21,000 pesetas destinadas á
1a construcción del monumento funeario, sirderon para amueblar las
ra.bitaciones de la segunda esposa.

Junto á la cruz una bella;
Junto á. 111 bella un doncel;
Entre las dos manos de él
Una blanca mano de ella.
Suspiros entrecortados;
Mil abrazos, mil miradas;
Frases muy enamoradas
Y besos muy prolongados.
-Mi cari!lo!

-¡Dulce bienl

-¡Alma mía!

-¡Mi embeleso!
-1Un beso! -¡Sí:
•.-¡Y otro beso!

-¡Y otro!
-¡Y otro!
-¡Y otr?l,
-¡Y Clen.
-Mafl.ana ál Carpio.
-¿Verdad?
-Y ambos una vez allí ....
-Tú mío.
-Y tú mía.
-Sí,
Y eterna felicidad.
-¡,Y ese hombre?
-No más suya.
-¿Tu cariflo?
-Para ti,
Como el tuyo para mí.
-¿Siempre mía'!
-Siempre tuya.
Atento á su propio mal,
Tras la cruz, un pobre anciano,
Una pistola en la mano
Y al cinto agudo pui'ial.

h

9.-Detalles de bordados y tejidos, y calzado de seda,

10.-Sombreros Infantiles

y modelos de tejidos Y bordados.

Un rugido airado y fiero;
Una mano sobre un bra.zo;
El fulgor de un fogonazo
Y el reflejo de un acero.
-¡Ah traidores!
.
-¡,Justo Dios!
¡Confesión!
-¡Piadoso cielo!

································

Dos bultos luego en el su~lo
Y otro en pie junto á los aos.

············· ···················
A la maila.na siguiente
Guardia civil, el juzgado,
El populacho indignado
Y en prisión el delincuente.
JOSÉ E..;TREllER.\.

to qlt 10 dtbt bactrsc con
IOS

oldos.

No debe aplicarse ningún parch_e
ni ca.ta.plasma en el conducto auditivo.
·
Nunca debe ponerse en el oído
ningún remedio pa.ra curar el dolor
de muelas.
Para limpiar el interior de la
oreja, no debe hacerse uso m~s que
de una jeringuilla y agua cahent4:.
No se uebe tirar nunca á los n1!'lcs de las orejas; esto podría ocasionar la ruptura del tímpano, y en-

tonces el nií'lo quedaría sordo para
toda la vida.
Cuando pican los oídos, no deben
nunca rascarse más que con el dedo. Jamás debe hacerse uso de alfileres, horquillas, punta.s de. lápiz,
pa.l!llos y otras cosas stme1antes.
No se dt&gt;be usar nunca lecbe, se·
bo ni ninguna otra sustancia aceitosa para curar el dolor de oídos,
porque se enrancian muy pronto y
producen inflamación. En el interior del oído nunca debe echarse
más que ttgua caliente, que no ofrece peligro y es un calmante mucho
mejor.
Admirando hermoso cuento
de escritor original,
alguien dijo:-¡Qué animal!
¡qué bárbaro! ¡qué talento!

Rl Sueño dal Soldado
Era la víspera de una batalla.
El viejo Pancho. "el aguelo," co·
mole llamaban sus compaíleros de
campaña.,:aunque se había batido

siempre heroicamente en más de
cincuenta combates, todavía era un
simple número, y aquella noche, fatigado por la última marcha forza•
da, dormía a.l raso, conforme con
su mala suerte, esperanzado con la
baja ofrecida por su jefe para después del inmediato encuentro, que
sería probablemente el último en
a.quena larga y sangrienta guerra.
Era verdad lo que él le había dicho un día al General casi llorando: "Ya yo estoy viejo. No me
quisiera morfr sin d11orle un vis~azo
á mi familia.. Hágame la caridad
de darme mi baja."
Y el jefe se la había prometido.
-No tenga cuida.o, tlo Pancho,
pronto salirá usted de pena.si
Estas palabras habían llenado de
júbilo al pobre viejo.

�ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

�t&gt;omlngo 16 de Agosto de 1908.

Una lección de moral.
(Véase el artículo "Las matanzas de fru.iles. ")

No bien mi abuelo «tuv•&gt; viento,• como dicen los franceses, de que había «dos ?olgados»
en la Plaza de Armas, debe haberse dicho: «ésta es la mía,» y tomándonos de la ~ano~ Carlos mi hermano y á mí, nos cond UJO al pie del
patíbulo para darnos una lección «objetiva• de·
moral.
Es sorprendente que en aquell_n ~poca, ya
remota, en la que ni Pestalozz1 m Froébel
eran conocidos entre noi:otros y en que las reformas pedegógicas no eran ni s~spechadas en
México, se aplicaran ya las lecc10nes de cosas
á la educación moral.
En efecto, cada vez que había fusilado, y
nada más frecuente que el que lo hubiera, los
padres y tutores madrugaban y hacían madrugará sus hijos ó pupilos, para llevarlos á
presenciar la ejecución, hacerles palpará d_ónde conducen el vicio y el crimen! y demo_strarles prácticamente que por descuidar el silabario ó el catecismo, puede llegar un hom b1 e á
la deshonra y á la muerte.
.
En aquella sazón, tenía yo un miedo cerval
á los muertos, y los espectúc~los cr~entos 1!1ª
horripilaban y causaban vértigos. ~ien hubiera querido quedarme en casa y deJ&amp;r en paz
los restos de los que fueron; pero ~i abuelo
no cej6, y hube de acompañar\?, páhd~ y trémulo como si me fueran también á fusilar.
Ll~gamos. No olvidaré jamás aquel espectáculo. Los bandoleros pendían de dos de los
faroles de la plaza, frente á Pal_acio. ¡Qué Cf!-•
belleras hirrntasl ¡Qué barbas incultas, crecidas y ralas! Un lodo sanguinolento manchaba sus caras y sus ropa!!; en las blusas roj_as se
dibujaban y destacaban coágulos renegridos.
Colgados de las arcas, con ~nas cuerd~s, sus
cabezas pendían como abatidas y med1ta1:&gt;undas y sus ojos entreabiertos parecían mirarnos al soslayo. De tiempo en tiempo, por entre aquel •aguacero de m~chas» y «de ~ilachas,•
que diría Guillermo Prieto, se deslizaba por
una hebra de harapo ó un hilo de cabellera ó
de barba, una gota de sangre, rubí en el basurero, y caía al suelo.
Yo no tenia para aquel espectáculo más que
estupor y náusea, y no pod~a des~i9:r los ojos
de tanta miseria y de tanta 1gnommia. Por la
primera vez de mi vida la mu~rte _se me ofrecía en cínica y triunfal apoteosis, ~mta en sangre, erizada la melena de ~umé~1de y alzando en alto un padr6n de informa: «¡Por ladrónh
Mi abuelo hablaba entre tanto. Yo casi no
oía de su discurso más que palabras sueltas:
virtud 1 trabajo honor ....... Era la lecci6n de
moral dada al ~ído, con voz anegada en lágrimas é impregnada de profunda y sincera ero?·
ción. Poco á poco, y arre~atado por s~ propia
elocuencia, la voz de mi abuelo se hizo más
vibrante se form6 un corro al rededor nuestro cirdulo atento, curioso y creciente, que
no~ estrechaba y oprimía, para ver lo quepasaba y oír lo que se decía, y la ~\ática s~ ~onvirtió en disertación. Papá Pepito se dmgía
ya al pueblo le predicaba virtud y honor; confiaba en que: como se había ya dicho antes
y había de décirse después, la sangre de aquellos bandoleros sería la última que se derramara por la odiosa causa del crimen, y_creía
ver al México de mafiana pr6spero y fehz por
el trabajo honesto, gracias á aquellos terribles,
pero necesarios escarmientos.
En ese momento sinti6 que le sacaban el reloj. Con un movi~iento súbito, ~e apoderó de
la mano que le registraba el bobillo, el ratero
quiso desasirse sin logra~lo; ~ma breye lucha
seguida de la completa victoria de mi abuelo,
nos dejó en el centro de un clar? de la multitud antes apiñada y atenta. Mi abuelo tenía
sujeto de la mano á un joven, casi un adolescente, vestido de camisa y calzón de manta,
chilapefio y calzado con huaraches.
La peroraci6n se enderez6 entonces al ratero:
-¿C6mo, ¡infeliz!, ante estos cadá!eres,
frente á esta picota, cuando corre ante ti san-

EL MUNDO ILUSTRADO.

gre de ladrones, y la infamia de su crimen.horroriza á todas estas gentes honradas; mie~tras los padres de familia traen aq;ií á sus hijos para que vean palpablemente a dónde los
podrá conducir la mala conducta; cuando estás seguro de que mofiana tu cadáver vendrá
á substituirá alguno de éstos, todavía teatre·
ves á robar?
-«¡Pa que viasté, sifior, lo que nos cuesta!n
-dijo el ratero, y aprovechando el est~por de
mi abuelo ante su cinismo,_ logró d~esas1rse, ~?
abri6 pnso á través de la gente y ctesaparec10
por entre las cureñas y cajuelas de una batería tendida junto á Palacio.

***

Años después, he reflexionado e~ aquel_ suce.so. Dos escarmientos bastaron á 1m pedir el
saqueo y el incendio de la ciudad; pe:o el raterismo no resintió poco ni mucho la influencia de aquellas ejecuciones sumarias y sin form11. &lt;le proceso. Miles de hechos más ó menos
análo~os, han venido después á probarme que
más puede el rigor contra los crímenes que sugiere la violencia, que sobre los que consuma
la habilidad· que la sociedad está mejor armada contra el bandido, que contra el ratero ó el
estafador, y que vence mí1s fácilmente á Muzzolino que á «Chucho el Roto ...
DR. M. FLORES.

ENCUENTRO DE GA.TOS
Un gato amarillo y blanco, recostado á la
orilla de un elevado techo. Xo duerme ni tampoco tiene intención de dormir. Obedeciendo
á los instintos contemplativos de su raza, está
ahí para sofiar, observando al_ mism~ tie1;JlPº
las lejanías circundantes. De improviso: Junto al ángulo de una pared vecina aparecen dos
orejas saliendo detrás de una chimenea, dos
ojos e~boscados, una cabeza de ademán resuelto: otro gato!
Negro enteramente y silencioso, con precauciones de apache, al descubrir al primero,
vuelto de e!lpaldas, se detiene un momento
para reflexionar; después, por una serie de
contramarchas muy estudiadas, poco á poco ·
avanza sus patas sedosas.
El soñador, sin embargo, siente la aproximaci6n del visitante y vuelve bruscamente la
cara: orejas bajadas al momento, ligero mohín en los labios, imperceptible movimiento
de las garrae dentro de su estuche aterciopelado.
Con una calma en extremo afectada y alto
el lomo, el recién llegado se aproxima mientras que el primer ocupante, sin moverse, lo
foca con el fuego de sus ojos verdes.
Es evidente que ya se conocen un poco y
se tienen cierta estimaci6n; sin eso, el duelo
sería inevitable.
Con sus mismos sesgos y altos prolongados
llega el gato negro, al fin, y deteniéndose á
dos pasos del amarillo, siéntase erguido un
momento mirando al cielo, como diciendo:
«Ya ves que mis intenciones son pacíficas;
vengo yo también para admirar este hermoso
panorama.»
Entonces el otro vuelve la mirada, ya tranquila, hacia los lejanos horizontes, en señal de
que ha comprendido y no siente desconfianza
alguna; al ver este ademán el gato negro, se
echa á su vez, pero 1con qué acompasada lentitud va doblando en varios tiempos y movimientos una por una sus patas sedosas! Algunas miradas cambiadas aún, medio cerrando
los ojos en forma de sonrisa amistosa. Y, en
fin, sellado el pacto de confianza, los dos, sin
ocuparse el uno &lt;lel otro, quedan absortos, en
una honda contemplación, en l\n largo ensuefio.
•
PIERRE Lo1'I.

=-=

LA MUERTE DEL PAPA
JI i,ropóslto 4t nutstros graba4os.
En el presente número completamos nuestra información relativa á la muerte del Pa¡&gt;1
Le6n XIII, dan&lt;lo á conocer algunos grabadoe
-reproducidos de periódicos europeos-que
representan, entre otros asuntos, la confesi6n
del Sumo Pontífice y el aspecto de la Basílica
de San Pedro í1 la hora en que el público deefilaba frente á la capilla donde el cadáver estuvo expuesto.
A al~unos de nuestros lectores les habrá sorprendido, indudablemente, que mucho ante.
de que se recibieran en México aquellos peri6cos, hayamo'! publicado nosotros un grabado
en que aparecía el Camarlengo &lt;le la Sede dando fe del fallecimiento dPl Papa, y otro que
reproducía, tal como la describi6 el cable, la
escena de sus funerole8.
Esto que aparentemente no'I acusaría de
lig~rez~, tienf:, sin emhnrgo, su explicaci6n
muy clara: á nadie, por ejempl?-Yª sea fot6grafo ó d1bujante,-pudo perm1tírsele la entrada á la recámara de Le6n XIII, en los momentos en que Su Santidad se confesaba, ni
tampoco en el instante preciso en que Oreglia,
golpeando con el martillo de plata la frente
del Pontífice muerto, declaraba la vacancia de
la Sede Romana. La «Illui:tratión» francesa,
no obstante, ha ofrecido á sus lectores dos dibujos que reproducen aquellos actos solem•
nes.
¿Cómo ha si&lt;lo esto posible? Es claro que
para reconstruir ambas e!-cenas y ¡&gt;resentarlu
al público con el sello de verdad que puede
exigerse del periodismo moderno, el dibujante contó solamente con retrato2 y fotografías del Jugar, y con los datos que con respecto
á esas ceremonias, proporciona el conocimiento de costumbres Aeguidas de largos afi01
atrás. La composición del cuadro, mÍIB ó menos artística ó más ó menos llamativa, qued6
por completo á su arbitrio, y no por ser, en
parte, los trabajos de esa índole, producto
de la imaginación, dejará. de descubrirse en
ellos un fondo de verdad que interese al p6·
blico, siempre ávido de noticias y de il~stmciones oportunas. A mayor abundamiento,
diremos que entre los diversos dibujos relati•
vos á una misma escena y publicados por 101
mejores periódicos de Europa, no hay dos, de
distinta firma, acordes en los detalles; pues
mientras en «L'Illustration» aparece el Papa
tendido en una cama de latón en el momento
en que Oreglia declara que ha muerto el Pon•
tífice, en el «London News» ap~rece tendido
en la cama de madera que us6 siempre.
Siguiendo nosotros el procedimiento aceptado ya en todas partes por el público y que
siguen unos periódicos tan prestigiados como
son «L'Illustration• y el «London NewA,• noe
resolvimos, en obsequio de la op0rtunidad, A
publicar los ~rabados á que antes hicimos referencia, aprovechando para la ejecución de
los dibujos correepondientes, los retratos de
los cardenales y las fotografías del Vaticano
que erafi necesarias para reconstruir, conforme á las noticias ministradas por el cable, laa
escenas respectivas. Por lo que ve á los traj~
tuvimos á la mano las obras que los descnben y presentan con más fidelidad.
. .
El éxito que hemos alcanzado nos i~dica
que éste es el camino que debemos seguir, Y
así lo baremo!!: el público, en su mayoría,
acepta con gusto nue1&gt;tras ilustraciones, y tan·
to este semanario, como «El Imparcialn Y «El
Mund,&gt;,• han tenido que aumentar, en los úl•
timos días, su tiro ordinario.

***
En primera plana ofrecemos hoy un rlibujo
de la coronación del nuevo Papa, hecho según la información que contienen los cablegramas y conforme á los datos que acerca de
la ceremonia hemos recogido de fuentes muy
dignas de crédito.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

mutrtt dtl stñor tic. tancAsttr lonts.
En la ciudad de Cuernavaca, á donde había ido en busca de salud, falleció el domingo
anterior por la tarde, el sefior Lic. Don Alfonso LanCÍlster Jones, caballero muy conocido
en :México y generalmente estimado en los
círculos sociales y políticos.
El sefior Lic. Lancáster Jones, que durante
más de un año desempefió en Inglaterra el
cargo de Ministro Plenipotenciario de nuestro
país cerca del Gobierno de Eduardo VII; venía padeciendo, hace algún tiempo, una 8:f;c·
ci6n pulmonar. Para atender á ~u curacion,
po\icitó y obtuvo del sefior Presidente de la
República ser relevado de
su alto puesto, y despu~s
de una larga. travesía, que
mucho contribuyó á exacerbar sus males, vino á la
capital con el prop6sito de
dirigirse de aquí al punto
que los facultativos le señalaran como más á propósito
para su restablecimiento.
La enfermedad, por desgracia, había adquirido caracteres muy graves, y el
terrible desenlace sobrevino
á los pocos días. Los deudos del paciente, que se encontraban en México, fueron llamados á Cuerna.vaca
--donde se hallaba ya su
esposa,-y poco después ,de
su llegada, el señor Lancaster J ones entró en agonía,
muriendo á las dnco y cuarenta de la tarde.
En el Hotel de Cuernavaca donde residía e1 distinguid o jurisconsulto, se _improvisó una capilla ardiente, depositándose en ella el
cadáver durante algunas horas. El señor Gobernador
del Estado, Coronel Alarcón y otrcs funcionarios,
enviaron coronas, haciendo
presente á la familia del fi.
nado su condolencia por tan
sensible pérdida.
El cadáver del señor Lic.
Lancáster Jones fué embalftamado y traído á México,
para inhumarlo en el Panteón Francés. A los funerales concurrieron numerosas personas de representaci6n.

para que más fácil le sea evitar las persecuciones de sus enemigos. El equilibrio entre el
ataque y la defensa se ha roto. Es necesario
restablecerlo.
-¡C6mo!-exclnmé balbuceando,-¿en eso
estás pensando? ¿Y nosotros los hombres no
somos tus hijos predilectos?
Ella frunció un poco el entrecejo.
•--Todos los animales-dijo- rnn mis hijo3.
De todos me preocupo igualmente y á todos
por igual los extermino.
-Pe10 ...... el bien ...... la raz6n ...... la justicia ...... -murmuré.
-Esas son palabras humanas-repuso la
voz de hierro;-yo no conozco ni el bien ni el

EN HONOR DE PIO X
misa y "Te Deum,,

eatearal.

~Iuy justificado era el entusiasmo con que
los católicos esperaban la celebración de la
~füa que el Cabildo Eclesiáljtico clispu~o en
honor del Papa Pío X, pues pocas veces, como el domingo último, se habrá efectuado en
la Basílica una festividad mejor organizada y
más solemne.,
El templo, literalmente henchido por una
concurrencia en que '.le veían representadas
todas las clases sociales, lucía sus más ricos
adornos: grandes lienzos de
felpa roj!L, franjeados de oro,
que cubrían las columnas,
y multitud de luces distribuidas en los candiles de las
bóvedas, en el ciprés y en
los altares. Los candelabros, floreros y demás paramentos que decoraban estos
último~, ofrecían, en conjunto, un soberbio golpe de
vista.
A uno v otro lado de la
crujía, y 'cerca del ciprés,
se levantaron dos amplias
tribunas: una, destinada al
Cuerpo D~~lomático, y otro,
á las familias de los señores
11inistros y á las damas de
la mejor sociedad mexicana,
q~e habían ofrecido concurnr.
El señor Arzobispo .\larc6n se pr~sentó en Catedral
poco antes de la hora fijada.
para la ceremonia, y á las
nueve y media dió principio la ~füa, oficiando en
ella de pontifical el mismo
Prelado. Los señores Canónigos Herrera, .Jainaga, Cruz
y de los Cobos, asistieron al
oficiante.
La Misa cantada, que fué
la de Gounod, llamó verdaderamente la atenci611 del
público, pues tanto la orquesta como el coro, desempefiaron con mae:;tría los
hermosos, pero difíciles números que componen la obra.

Concluída la Misa, el señor Alarc6n entonó el «Te
Deum,» echándose entonces
á vuelo todas las campanas
del templo.
Entre la concurrencia,que
era numerosísima, se encontraban casi todos los miembros ,del Cuerpo Di ploroático y algunas damas de las
más distinguidas en los mejorPs· c!rculos rnciale.,;.

La Naturaleza
Entré en una inmensa sala subterránea de altas b6veda".
Todo ella estaba iluminada por un resplandor que
parecía surgir del suelo.
En el centro estabn. sentada una mujer de majestuoso aspecto, vestida de un
amplio traje verde.
Apoyaba en la mano su cabeza y parecía
meditar profundamente.
Comprendí que estaba ante la Naturaleza y
al punto nació en mi alma algo como un temor sagrado, ó reverencia silenciosa.
Acen¡uéme á la mujer sentada y, después
de saludarla ::on respeto, la dije:
-¡Oh madre común! ¿En que estás pensando? ¿Acaso en los futuros destinos de la
humanidad? ¿En las condiciones necesarias
para que alcance toda la perfección y dicha
posibles?
Lentamente volvió la mujer hacia mí sus
ojos sombríos, penetrantes y temibles; entreabriéronse sus labios, y oí su voz resonante, como de hierro que chocara con hierro.
-Pensando estoy en el modo de dar mayor
fuerza á los músculos de la pata de la pulga,

tn

Sr. Lic. D. Alfonso Lancaster Jones.
~al: _vuestra razón es _mi_ley. Y, ¿qué er¡ la
Justicia? Yo te dí m1 vida, yo te la quitaré
para dársela á otros seres, sean gusanos ú hombres, indistintamente. Tú, mientras no te llegue la hora, si~ue en la lucha, procura defenderte y no me importunes más.
, Quise replicar, pero toda la tierra en torno
fofo mugió sordamente; yo me estremecí de
espanto.
¡Entonces desperté!
IvAx TouRGUEXEFF.

.,11/ligida
¿Qué culpa tuve, si con ser tu amante
A la cita no fuí, tierno amor mío
'
Si la noche era obscura, intenso
frío
Y vino el suefio y me venció al instant~?
Si tuve culpa, vuelve á mí el semblante
Blando, amoroso; no con cefio impío
Mi voz dPsoigas, tú perdón ansío
Torna po_r mí, te seguiré anhelante ..... .
1Iira ~on qué an_siedad te espero y llamo;
Soy débil, POY muJer, no me acongojes·
Dímelo y presto volaré al reclamo.
'
¡No, de tu corazón ¡ay! no me arrojes!
Que con toda mi alma yo te amo
Y me duele en el alma que te enojes ..... .

¿¡

ENRIQUE FERNANDEZ GRANADOS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
Domingo 16 de Agosto de 1903.

--

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO 11,USTRADO

Misa solemne en Ca.t-edra.1, en a.cclón de gracias Por la. elección de P'Io X.

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SaHda de la. concurrencia por la puerta. del Seminario.

(Fot. de "El Mundo nustraOo.")

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL liUNDO ILUSTRADO

POESfAS INDOSTÁNICAS
EL LOTO
El Loto, especie de gran J
asiático, es flor sagrada y sim
licaeotreegipcios é iodostáni
Ea Egipto, ea la religión de
mes, significaba iomortalid
adornaba. las estancias de
Dioses; en la Indio. se rep
á Lackmi, esposa de Krisna
nieado por trono el loto. Ap '
das al corazón las hvjas de J
curan las pasiones desgraciad

Loto, trono de dioses y de diosas,
mágica, suave y poderosa flor,
de encantadoras ninfas predilecta,
del Indostán flor6n.
¡Sálvame! En lo escondido de mi pecho
un veneno me mata roedor:
calma por tu virtud el fuego vivo
que arde en mi coraz6n.
En las fiestas de Krisna, en las que el pue
á la divinidad alza su voz,

vi... un extranjero tntre las verdes palmas,
más hermoso que el dios;
sí, más gentil que los divinos genios
que pululan de Brahama en la mansi6n.
Su, dulce acento penetr6 en mi alma
como flecha veloz.
En vano á todo sacerdote imploro:
no hallo filtro que alivie mi dolor;
en tus hojas, ¡oh Loto!, solamente
fundo mi salvación;
que ellas sean mi bálsamo suave ..... .
En su bajel el extranjero huy6 .... .
Devuélveme la paz .. porque me abraso:
porque muero de amor!
(Traducción de MARTl- MIQUEL.)

Para saber algo,
do. -GoETHE.

*
El honor es como la juventud, una vez
dido, no se halla más.-CAXTU.

El Camarlengo recita las preces de ritual ante la uro.a en que fueron depositadas las vfsceras de León XIII, después de embalsamado el cadáver.

.

Domingo 16 de .Agosto de 1903.

�MISA SOLifimrt n:nttTkii!ÍAL EN ACCION DF, GRACIAS POR LA ELECC[O. E Pro

X .-ASPECTO DEL CIPRÉS, DE LA CRUGÍA y DE LAS TRIBUNAS DE LCS INVITADCS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL RAYO
Madre haraposa: tú que á las puertas
vas con las manos siempre tendidas
y hallas las bolsas siempre desierta~
y las conciencias siempre dormidas;
tú que en la alforja de tu miseria
vas recogiendo los desperdicios,
que en el naufragio de cada feria
sobre las playas echan los vicios;
tú eres la hija del que en la guerra
se armó soldado, vibró su acero, ·
rodó en las luchas; se hundió en la tierra...
¡y hoy nadie sabe si fué guerrero!
Tú eres la hermana del que en los dientes
del engranaje cayera un día:
las ruedas fueron indiferentes·
pero los hombres más todavía'!

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Tú eres la viuda del que al abrigo
del Sol, muriera sobre el a;ado:
hoy todos comen pan de su trigo·
tú no lo comes ... ¡y él lo ha sembrado!
Tú eres la hija, tú eres la hermana
tú eres la viuda, siempre en trabajo·'
tú eres la madre que hará mañana '
una bandera de cada andrajo!
En las entrañas, como un consuelo
guardas un hijo del ?1uerto esposo ....'..
Nube de harapos: prensa en el cielo·
pero en el cielo más tempestuoso! '
No será tu hijo tieruo querube
copa de mieles, ni flor de mayo ..'....
Madre haraposa: tú eres la nube· ·
¡y en las entrañas tienes el rayot'
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

1901

I
Media noche de poi· filo
y en calleja solitaria,
recatado entre las sombras
como siniestro fantasma,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada,
que le han robado la honra
y quiere tomar venganza.
Y ha de tomarla cumplida,
y completa ha de tomarla.
que ¡por Cristo! que otra igual
el rey mismo no tomara.
No en vano su pecho alienta;
no en vano de alta prosapia
es don Luis vástago altivo,
y tal dice su ar•ogaocia;
no en vano ganó laureles
en Portugal y en Italia,
y conservó de su abuelo
blasón, empresa v espada.
Cuando de la vil deshonra
cae en el rostro la maucha.,
y quieu la lleva no siente
que sus iras se uesatan
como el huracán bravío,
como tempestad que estalla,
como el trueno que retumba
en llanuras y montañas,
no merece, por menguado,
el hono1· de la. venganza,
y el deshonor le mancilla
y la deshonra le infama;
pues ta.oto el tRmor le ofuRca
que olvida qu~ tales manchas
sólo el ace1·u las borra,
sólo con sangre se lavan.
Por eso entre las tioieblas,misteriosas enlutadas
que si al traidor dan ayuda
Je traicionan por la espalda,como so111bra ¡.n1.vo1·usa,
como siniest,·o fanta,ma,
en el corazón ¡.a·entlidas
de tal afrenta I as 11 amas,
reprimiendo su coraje
y conteniendo la saña,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada.
Y habrá de quedar memoria
en la. gente castellana
de cómo lava su afrenta
quien tuvo en tahto su foma.

Sr. General Francisco O. Arce.

N ECROLOGIA
El lunes por la tarde murió en México el
señor General Don Francisco O. Arce.
La muerte del se:fi.or General Arce ha sido
mny sentida en los círculos r..lilitares, pues
aparte ~e que el ~nado era uno de los jefes
más antiguos del EJército, contaba en su abono con antecedentes muy honrosos.
Comenzó su carrera por los años de 1845 {i.
1846, concurriendo, como cabo, á la batalla
de Churubusco. Al iniciarse la guerra de la
Reforma y de la Intervención, el General Arce se mostró un partidario decidido de las intituciones liberales, luchando al lado de Como~fort contra los franceses, en calidad de
Teniente Coronel. Estuvo, después, en la batalla de San Lorenzo y en muchos de los innu!I}erables hecho~ de armas que, á partir de
esa epoca, se sucedieron ein interrupción. hasta 1867. En este afio, el señor General asistió
como Jefe de la 2~ División del Norte al sitio
y toma de Que.rétaro, que determinó la caída
del llamado Imperio y el triunfo definitivo
de la República.
Restablecida ésta, el señor General Arce fué
sucesivamente, Comandante de la J:-laza Go~
~ernador de Sinaloa y de Guerrero, Diputado y
Senador al Congreso de la Unión en diversos
perí?dos. Al mori¡, desernpeñ_ab~ el cargo de
Pr_e~1dente de la 2. Sala del Tribunal Superior
M1htar.
A los funerales, que se efectuaron el miérco,
les con los honores de ordenanza, concurrier?,n la mayo~ p3:rte de los jefes de alta graduac1on en el EJérc1to y muchos particulares.

II

Por buena que sea la cabeza, no puede casi
nada contra el corazón. - ScuDERY.

¡Las doce! Sonó la hora.
¡Uuál se despierta la rabia
y cuál \"acilan los celos
entre dudas y esperanzas!
Por fin llegó; qut: si el toque
de la sonora campana
con su lúgubre tañido
no le dP.spertara el alma,
que estaba soñando sueño

*
. Las pasiones son los únicos oradores que
siempre persuaden.-LA RocnEFOUCAULD.

*
Si el talento es una piedra preciosa el tacto
es la montura.
ESTUDIO FOTOGRAFICO

(Mora.)

de horripilantes patrañas
¡por el Cielo y por la Virgen!
juraría el de Moneada.
En la torcida calleja
una sombra se adelanta
que arrimándose á los muros
caurelosa se recata.
Ya se acerca sigilosa,
y, aunque lentas las pisadas,
en las baldosas resuenan
más distintas y más claras.
Ya se adivina el embozo
al fulgor de pobre lámpara
que enciende piadosa mano
para cumplir una manda.
¡Con que es cierta. su deshonra!
¡Cierto que Beatriz le engaña!
El rondador se detiene ....
y está en la reja una dama..
¡Es ella! ¡Viven los cielos!
¡El único amor de su alma!
¡El amor de sus amores!
¿Ella? ¡Beatriz! ¡Ira y rabia!
¡Ah! No mintió quien le diJo:«Conde: celad vuestra casa,
&lt;que el honor alguien os roba
cde noche por la ventana.
«Y es oprobio y es vergüenza
«Pn tal hembra tal infamia,
&lt;y es villano quien la sufre
&lt;si no busca. la cobranza.&gt;

III
-Perdonad, ~eñora. mía,
si más rápido que el viento
y en alas de mi alPgría
no he venido .... Que lo siento
en el alma juraría.
-Si sois puntual á la cita,
por qué mP habláis de perdón?
¿Perdóo·t Quien le solicita
de tal manera acredita
que está muy puesto en razón.
- ¡Qué mucho si en raudo vuelo
teoctió sus alas mi endecha!
-¡Qué mucho si amor acecha
y pertinaz en su anhelo
me atravesó con su flecb a!
-Amando el hombre procura
unir la dicha. y la suerte ....
-Y en su delirio no· advierte
que si el amor es locura
Je lleva á encontrar la. muerte.
-Esclavo soy del Amor,
y Amor, señora. es abeja
que al volar de flor en flor,
en una sola se dej a
la vida con el honor.
- Sois galán ....
-¿Y quién, señora,
~ i acertó á ,·eros la c¡¡rr, , -

que es envidia de la Aurora,- ,
al hablaros no os hablara
como estoy hablando ahora?
-¡Ay, Diego! Que e~toy dormida
al oíros me pal'ece ....
Si fuese pasión mentida
la que en nuestro pecho crece,
no me robara la vida.
-¿,La vida:' ¡Plácido sueño
que, al són de música suave,
basta. nosotros risueño
llega de Amor en la nave
como buscando á su duPñol
¿.No supisteis de una flor
que, al despuntar la mañana,
rompió en pétalos de grana
la cárcel de su rubor?
¿Y nunca triste rumor
de alguna canción lejana
us contó, por la ventana,
pesares de un trovador'? f
¿,Jamás, delirante y loca,
tocó en ardiente embeleso
una boca vuestra. boca?
-Awor en las redes preso
ile otro amor que amor invoca
es flor y es canto y es beso!
¿.No supisteis de una estrella
prendada de un ruiseñor,
qne en los sauces del alcor
noche á noche se querella?
-¿,Y vos no sabéis si ella,
temerosa del azor,
tiembla mirando al cantor
cuando se avecina á vella?
-¡Va.no afán!
-¡Triste querella!
- ¡Una. historia de dolor
tao sentida como bella!
-Un cuento de trovador:
POR EL BRILLO DE UN A ESTRELf,A
GERIFALTE Y RUISE~OR.

-¡Cuánto vuestra voz conmueve!
-¡Atrás, villano y alt"ve
que así en la nocturna calma ....
-Fueg&lt;&gt; de Dios! Quién se atreve':
- ¡Sálvanos, Virgen del alma!
-;.Quién sois vos'?-el uno dice;
-Vos quién sois:'-el otro clama;
- ¡Diego Núijez de A lbornoz!
-El Conde Luis de Moneada.
Paso á paso y en silencio
apareados avanzan,
se detienen freute a l Cristo
y se miran cara á. cara.
A combatir se aperciben,
tiran sombreros y capas,
y las manos de ira trémulas
requieren fuerza y espada.
Ya con la vista se miden,
calcu lando la distaod11;
ya con rPcelo se acercan,
ya cnutt-losus se ut .can.

¡Cómo brillan los estoques!
¡Cómo se cruzan y enlazan
á los fulgores rojizos
de la mortecina lámpara!
Trémula chisporrotea.
del farolillo la llama,
y es muy o,cura la noche
y la claridad escasa.
Y los rivales no ceden;
en las tinieblas batallan;
entre la sombra se buscan,
y de la soml:&gt;ra se amparan.
Redoblan vigor y brío,
ebrios de cólera y rabia,
y son dos tig1·es que luchan,
y son dos hombres que matan.
Mano firme, mano artera,
esquiva un bote con waña,
y mortífera se hunde
basta la cruz una espada.
Un cuerpo que se desploma,
una vida que se apaga,
y unos pasos que de prisa
se alej!ln .... y luego . . .. nada!
IV
Llena de horrible congoja,
presa de mortales ansias,
por saber quién era el muerto
agual'Cló Beatriz el alba.
¡Qué tarde que llega el día!
¡Las horas qué leo tas pasan
cuando las cuenta entre dutlas
poi· sus temores el alma!
Alzó un cadáver la ronda,
llevóle envuelto en la capa,
y recogieron del sitio
un srmbre1·0 y una espada.
Del farolilo apagó~e
trémula y roja la llama,
y al fin,-consuelo dt:l tristevino la luz dese ada.

Beatriz partióse de Burgos,
y don Luis partióse á Italia,
ella buscando retiro,
el Conde buscando hazañas.
Pero en Burgos y en Toledo
y en la torre de Moceada,
donde con tocas de vmda
cuhre su afrenta la clama,
se.ben que el Conde ofendido
tomó de su honor venganza,
y logróla muy completa,
muy á tiempo y muy callada;
que la deshonra sabida
ni es vergüenza ni es infamia,
si la castiga el a ce1·0
y si co n sangre se Java.
MIGUEL HERNÁNDEZ -TÁUREGUI

Ja.lapa.-1903.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de ,\¡;osto de

El, MUNDO ILUSTRADO
l(l•):!_

cial, conocido dd uno al otro extremo de la
República, por &lt;lon&lt;le viajaba coni,;tantemente
llevando á cabo, y casi :-iempre con li!lonje~
éxito, infinidad de transacciones comercialeti,
Penlía!le yerdaderamente contento¡ el apeti:o
E n la Catedral de Puebla.
110 faltaba, ni los buenos plato!l, ni el buen
humor; bebíamos fuerte, y la charla no cesaba
Publica.mm; en el nre,;ente número 1!0s fo.
un punto.
tografías de la l'att•1!ral de Puebla, que repreCuando los mozos servían el caf(·, J&lt;:nrique
s1·11tan el inte1ior dl'l temple,, decorado parn
San Román, que tenía la peculiaridad &lt;le no
la,; honraR fúnebres allí celebradas en memoser oportuno jamás, pregunt6 de improviso á
ria tie León XIII, y el túmulo que conforme
Pablo:
al ritual, se levant6 con n;te motivo en la na•
-Y has pensado en que tu futura se avenve &lt;lel centro.
drá fácilmente á seguir la misma vicia errante
Las honra,1, {t juzgar por lo que acerca de
que tú?
l'\las han dicho los periódicos de información,
-Seguramente que no-respondió el int.erpelado,-esto sería un absurdo.
-¡Psé!-afiadió Enrique.-Cuda uno obra
tl su manera. Sin embargo....... ¡En fin!. .... .
Nadie de los amigos de Pablo atrevi6se á
&lt;lemandar la explicaci6n de aquellas vagas
frases; temíamos, y con raz6n, que viniese á
enfriar nuestros momentos de gozo¡ pero la
impaciencia de Yélez asom6; quiso saber el
significado ele aquel enigma, é insistió con Enrique pam que éste &lt;liese término á i;u pensamiento.
-Xo, no es nada; un recuerdo que me vino á las mientes. Hi ustedes quieren, lo referiré, pero ........ .
Y como Pablo se empefiara en ello, San
Román prorrumpió, después de breves instantes de silencio:
-El hombre que figura en mi relato, existi6 y se extingui6 sin dejar huella ele su paso
por el mundo. Acompañado siempre y t utoreado, dig;ámoslo así, por nuestro común enemigo el Fra.caso, la cadena de años que arras•
tró sobre la tierra form6 un cúmulo inmenso
de desgracias y sufrimientos, sin que la Dicha
asomara m 'ls que por fugaces destellos, que
sólo s.,rvían para h:1cerle ver más espantosa
hi profunda ol&gt;scuridad de su destino.
Se contemplaba solo, amargamente solo, á
la edad en que el hombre achacoso, enfermo,
siente como el viejo tronco la imprescindible
necesidad Je un apoyo, &lt;le algo qUt. alegre la
tristeza del ocaso.
Acordábru;e de haber sido feliz. E-ste tiem•
po existió en verdad, pero muy breve, y de
ello tenía de vez en cuando sus visiones con•
fusas, especie de alucinaciones momentáneas
que parecían vivificar por segundos aquel es•
píritu abatido, y que al borran,e dejaban algo
como la influencia física de un &lt;lolor.
Y cuanJo aquellac; alucinaciones aparecían
en su cerebro, carcomido por el pesar y flagelado por el recuerdo, se podía verle dilatando
su,; ojos mortecinos, pugnando por retener
má.s tiempo aquella suerte de vaga somnolen•
cía que pasaba rápida, sin detener.,e y sin dejar tnÍl:! huella que la del pájaro en el viento.
Recordaba haber amado como se ama u na
sola vez en la vida., con ese amor que parece
llevar consigo el alma, aún después de eman·
cipach. de la materia. Aquello habla sucedido
en un tiempo en que su imaainación se roo·
vía ardientemente, haciéndole creer y esperar
en la felicidad completa de poseer para sí, y
para sí solamente, el cariíio de la mujer que
CATEDRAL DE PUEBLA.-El túmulo.
formaba su encanto.
(Fol. Bustamante.)
Duró esto un invierno justo. Caricias y suspiros cambiados en la honesta calma de un
hogar para los dos ...... Hallaba placer en pa·
resultaron muy ~olemnes, pues tanto el «Nocsear por los sitios frecuentados con su m ujer•
turno,» que se efectuó el día 4 por la tarde,
cita colgada á su brazo, 6 en pasar la velada
como la misa celebrnda al siguiente día, supeal dulce calor del nido instalado po1' él con
~os habíamos reunido aquell11. noche en un
raron en lucimiento ú lo 4ue era de espesus economías de campana. I~n ella había CÍ·
gabmete de uno de los mejores restaurants de
rarse.
la
ciud.ad,
á
previa
invitación
de
Pablo
Vélez
frado todas sus necesidades de afecto de pobre
El a&lt;lorno de la Catedral, severo á la vez que
un amigo nuestro que contraería. matrimoni~
abandonado, soñando en eternos días ele bien·
sencillo, consistía en gra n&lt;les ti ras de gasa que
estar que le hacían tornarse dulce y tímido
dos
dí~s
más
tarde
y
9ue.
~eseaba
despedirse
partían de la cúpula y &lt;le las bóve&lt;lai;, rematan•
de su Ylda de soltero, mv1tandonos á una cecomo un niño.
do en los muros, y en abullona&lt;los nE&gt;gros suna entre alegres camaradas.
Un día vino la orden de marcha. ¡Dosaf\08
jetos á los barandalet1 de la crujía y á los caCr~o '}t~e no pas:1bamos de ocho ó diez, toY medio combatiendo con los indios rebeldes!
piteles &lt;le las columnas, con grnn&lt;les lazos que
d0s, o &lt;·as1 todos, rle magnífico espíritu, formaA su regreso, un buen amigo di6le noticias
realzaban notablemente la belleza del conjunacerca de su mujercita. Después de vivir con
~la la '!1ayorí:i de hombres célibes, un tanto
to. El túmulo, instalado en el centro, fué el
JUP.rgmsta.'-, pero bueno!'! chicos en el fondo y
un viejo ricacho, ostentando carruajes y bri•
mismo que sirvió para las honras del Papa
ca.pa?es de reconocer que, á Yecei:i el matrillantes, había descendido á la pasi6n desen·
Uregorio XYI y consta de cuatro curr11os: el
momo et1, a.demás de higiénico y ~atura] un
frenada, muriendo más tarde.
primero, que rodea una barandilla, ¡.;ustentabuen generador de energías en ciertos c~racl&lt;~l había tenido una hija. Fué una niña que
ha una serie de lujosos ramilletes de metal y
teres.
le hacía olvidar casi sus anteriores sufrimien·
&lt;le gruesos cirios; el segundo, revestido de nePablo, que era un habilísimo agente comertos. Cuando la madre falt6 á sus debereR, la
gro y oro, lucía unos artísticos medallones con

POR LEÓN XIII

las armas &lt;lel Pontífice Leún XIII, y ;;ubre el
tercero, que afecta la forma de una pir~mide
truncada, se veían la figura ele la tinra y
las armas pontificales. El túmulo ostentaha, a1lemfü;;, dísticos y fra;;cs alusirns á la !'O·
lemnülad.
Por lo que hace al "Nocturno» y Íl la miKa,
tanto •n un:\ como en otra ceremonia ofició
el seilor Obi!&lt;po lh:irra, estan&lt;lo encomendado
el pa1wgírico &lt;le! Papa León ú los Canónigos
Don Florencio )[. Alnirez y Don Joaquín \'ur·
gas.
La concurrE&gt;ncia. fué numero!'a, y la parte
mufical &lt;le lo mús escogido.

F ernández.

***

todos los vientos, se acentuaba una nube de
había dejado á cargo de unos vecinos compa•
tristeza que fingía en su semblante algo como
Enrique San Rom{1n guardó silencio¡ los de·
sivos de quienes él la recogió á su vuelta.
los pucheros que hacen los niíios al l~orar..
más permanecíamos también muelos, inclina•
La n ifia era el retrato de la ma,lre: de ésta
Y penc;aba sin cesar en aquella v1rgenc1ta
da la cabeza, como si mirásemos algo en el
eran sus grandes ojos de mirar apasionado,
ele labios rojos y entreabiertos, que le había
negro fondo de nuestras tazas de café; hasta
los rojos labios, ligeramente entreabierto:i, el
hecho creer en una nuevn felicidad posible.
que alguien que se hallaba cerca de mí, ex•
pelo castaño ob~curo y las manos rosadas y fi¿Por qué había huído? ¿Qué impor~'l.ba que
nas. La emoci6n em hurgaba (t Fernández cuan•
clam6:
hubiese amado á aquel hombre·? Y s1 le ama•
&lt;lo contemplaba un pequeño cuadro de pelu•
-Bah! Eso no pasa de ser .un cuento. ~e
ba,
¿por
qué
no
habérselo
dicho
á
quie~.
hu·
che azul, que encerraba su retrato tn tarjeta
Enrique,
más ó meno!'! mal urd1&lt;lo. La.fehc1biese sido feliz contemplándose en la felicidad
imperial. Entonces, &lt;le sus ojos mortecinos,
dad no depende más que de nosotros m1smo&lt;1.
de ella?
brotaban dos l(1grimas y resbalaban á intermiEntonces como en un solo mo\·imiento, le•
Por mucho tiempo permaneció viva y lace'
.
tencias por su rostro arrugado, que ;;e contraía.
vantamos nuestras
copas, y la a1gazara conb·
rante esta escena en su memoria, en el sueíio
en una dolorosa mueca. que partía el alma.
nu6 más ruidosa que en un principio, acaso
como en la vigilia.
Durante algunos afios, desvivióse con la ambición de hacer de ella una sefiorita instruída
y exquisita, que contrastaría con la ru&lt;leza. del
pobre soldado. El, mientras duraban las lar•
gas excursiones por el territorio, recorrido en
dirección &lt;le to&lt;los los vientos, había llevado
imborrablemente impreso el recuerdo &lt;le su
chiquilla, que pasaba su infancia en el inter·
nado de un liceo¡ y economizaba, economizaba hasta el extremo, para poder llenar las exigencias de aquel establecimiento á la moda.
A su regreso, la traía cosas raras de los lu•
gnres por donde cruzaba: objetos y chucherías desconocidos para ella, macetas y pájaros
que cui&lt;laha con gran solicitud y que ella le
pagaba con alegres exclamaciones de gozo y de
sorpresa.
Una noche volvi6 después de un año de au•
sencia pasado en las costas del Océano Pacífi•
co. Fué el primero que salió después del to·
que de retreta, dirigiéndose a.l liceo que guar•
daba á su nclorada chiquilla. ¡Qué aleg1íaiba
(L experimentar ella al verle, después de doce
meses ele au!lencia.! Pero la puerta del colegio
no se abrió á su llamada¡ las horas de visita
eran otrai;, y él, en su impaciencia, lo había.
olvidado. Dió media vuelta y se perdió entre
las calles de la poblaci6n, en busca de lP-cho.
Pasó la noche en continua zozobra, desper•
tando á cada instante, sonando que ella, sentada á su cabecera, le relataba su vida durante aquel año de encierro. No, ahora no se separarían¡ había. pensado en solicitar su licen•
cia, bastante merecida después de sus largos
servicios¡ ella. no volvería á la escuela,, arren•
daría una casita en los alrededores, donde ella
quisiera, y se transformaría en i:iolícita acom·
pañante de su padre, que tanto la adoraba.
A la mañana &amp;iguiente saltó ele su catre, que
s6lo había sido un potro ele tormento¡ quitó
el paño de sol á su kepí, acepi116 y vistióse,
acaso por última vez, el viejo uniforme, y se
encaminó al cabo al instituto.
Cuando la «madre» directora penetrG á la sala de espera en que se hallaba Fernández, no
pudo disimular la turbación que la embarga•
ba. Miró.bale con ojos aterra&lt;los, balbuciente,
sin fuerzas para contestarle.
La actitud de aquella mujer le dejó helado
de espanto. ((¿Qué era. lo que pasaba·? ¿Dónde
estaba su bija•? ¿Se hallaba enferma? ¿Había
muerto quizá?~ El desgraciado hombre presentía algo terrible que no podía adivinar. «Xo,
no había muerto. ¿Enferma acaso? Eso es.
Pero no ...... tampoco. ¿Qué era entonces?• Y
apurab? , apuraba á la directora á que le con.
CATEDRAL DE PUEBLA.-Una de las naves '1ate1ales.
tase inmediatamente la verdad.
(Fot. Bustamante.)
Las demás preceptoras vinieron, uniEmdo
sus disculpas: «Sí, se la había cuidado mucho,
con el ánimo de ahuyentar aquellas aves neBrillaron tantos soles desde que esto ocurrí 6,
demasiado quizá¡ nunca había &lt;lado graneles
gras á que había dado suelta el más inoportucomo hojas secas r rrastra el viento en los hos•
muestras de rebeldía¡ pero ......... »
no de nuestros amigos.
que!'!.
Sus
cnm
pañaR,
sus
tristezas,
sus
noches
Al fin supo todo; tuvo como una intuici6n·
ele
insomnio
fueron
acumulándose
en
él,
baTacubaya, 1903.
de su desgracia, y dijo la frase bruscamente.
jo
todos
los
climas.
Padeci6
la
fiebre
amarilla
A. GoNzALEZ CARR.\sco.
Un joven, un petimetre bahía emprendido
en el Golfo, calenturas en el Pacifico y recníel asedio ele la fortaleza, hasta lograr su ren•
dac;, y frío!l, y heridas y disenterías. Estaba
dici6n, y é:;ta se había tfectuado la noche r•r&lt;J·
muy gastado ya, cuando llegó la orden de su
cedente. La misma noche en que él llegaba,
retiro. La rPcibió con el talante ele] enfermo
ella huía.
que sopor1a los medicamento!&lt;, f.eguro de que
Este fué el último golpe. Des&lt;le entonces se
son inútiles, y tom6 un cuartucho Mo y deshizo uno de esos hombres bruscos que vagan
tartalado¡ que para recibir (1 la muerte, no pre•
al a.zar, sin objeto en la vida y sin deseo de
cisa el traje de ceremonia.
detenerse en ninguna parte. ous voces de
Un día, los curiosos vecinos advirtieron que
mando se hicieron más duras cuanto más bre·
la
puerta del viejo permanecía cerrada duranves, y de &lt;lía y de noche s61o se ocupaba de
te mucho tiempo. La autoridad se encarg6 de
sus obligaciones en el servicio, del cual no lleabrirla, y le encontró rígido sobre su lecho de
gó á separarse. Jamús volvió á reír, y cuando
campafia, en el descanso eterno de una vida
para ello acosúban le los coro pañeros, en su
llena tnn sólo d~ pesares y ele fatigas.
tosta.do rostro manchado por todos los soles y

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

VALLE NACIONAL.-Una calzada de cafetos y un iirbol notable.

EL VALLE 1'ACI01'AL

conservaba su espíritu radioso, renovaba sus cuotidianas libaciones
al arte, disipando así las brumas de su filosofí!L.
En silenciosa distracción, uno por uno, examinaba sus cuadros. Aquí
un Hellen en el rigor de 1m línea, á la vez vaporoso como un Chaplín.
Le seguía un Benjamín Constant: el glauco Oriente, Homero, el alma
entera del genial aeda. Después, el Vesubio, agitado, rojo, contrastando con la bahía de Nápoles, risueñamente azul, iluminada por el sol
que ahuyenta la tenue gasa matinal...... Pero con más orgullo se deleitaba en un valioso Corot-&lt;cX!.nfaR danzantes»-que no pudo arrancarle el gobierno de Francia. Completaban su colección francesa otros
autores, gracia unos, encanto otros, armonías triunfantes todos; reflejos, muchos de ellos, de un genio que sobrepasó á su época: Puvís de
Chavannes. Entre los italianos destacábase, esfumando graciosas reminiscencias de la Gioconda, una florentina del tiempo de los Médicis.
Los espafioles estaban vigorosamente representados por Villegas, Domingo, Sorolla y otros all}igarrados coloristas. Además, Barbudos para mirar con l~nte, y los eternos Galofres.
En toda la sala, en profusibn, muebles antiguos, mármoles, bronces
-el clasicismo salpicado en hermosas reproducciones destinadas al
pobre artista que no puede salir de la tierra.-Entre esas n,producciones descollaba una magnífica Venus de Milo.
Lacerada por el dolor, aquella alma de escepticismos suaves, encontraba en ese baño para su espíritu la paz anhelada. Así, siguiendo la
visita de su museo, llególe el turno á un hermoso retrato de su padre,
y el pasado, en una onda de ternuras, llenó su alma.
Niño todavía, bien lo recordaba, fué enviado á estudiar á Europa.
Cruzaba eu adolescencia llena de facilidades, cuando murió su padre.
Grabado en su espíritu estaba aún el desgarr&amp;miento producido por la
noticia, tan cruel á la distancia, que le hizo salir de la casa, inconsciente, anohadado por el golpe. Rodó así por las calles hasta llegará
un puente donde se cletuvo. Era m otofio. El día moría silencioso,
y al desvanecerse su luz, esfumábase ya el azul nocturno; el frío, ese
primer frío de la estación, que hiela hasta el alma, se hacía sentir.
Las hojas caían en miríadas tristes, vagarosas, como si despidieran al
tiempo germinador. Las aguas del Sena, resignadas, escarceando apenas, corrían, corrían sin cesar, semejantes á las horas fugitivas. Y el
adolescente de entonces, la cabeza apoyada en su mano, miraba la vida
que se le aparecía inexorable. Amarrado á su existencia, bajo la égida
carifiosa de su padre, todo fué dulzur11., sin encarar jamás el problema
del hombre. ¡Qué lejos estaba ya todp eso!. .. .
DeFpués revivió, fugazmente, los afios pasados más tarde en París;
las páginas voluptuosas que, como buen habitante del Barrio Latino,
conservaba en su historia; las fiebres de la juventud adormeciendo sus
i.1clinaciones artísticas, lo cual no le impidió, sin aparente consagración, educar su gusto, ya delicado de suyo. Entonces empezó á comprar esoR cuadros.
Y los acontecimientos se siguieron en su memoria: la vuelta á la
tierra, tras larga ausencia, haciendo de su casa un centro de artistas,
lo más refinado de la sociabilidad de entonces; recordó también su
paso por lo¡¡ salones-las crónicas de la época rememoraban sus gallardías, su ágil conversación impregnada de amable ironfa,-la vivienda solariega, su casamiento, el hogar nacido al calor de risueños
sentimientos, el hogar hoy entristecido por su cruel enfermedad ........ .

***
En aquel momento sintió que un frío sutil le subía al corazón. El
eco distante de unas notas de piano llegaba á su oído, evocándole el
cuadro famoso de la agonía de Chopín, acariciada por la música, la mú-

Fotografías de

VALLE NACIONAL.-Un ma.na,ntlal.

Conducido en el sillón rodante,
Don Andrés de la Huerta daba su
p~seo habitual por la gran sala de
p_mtura. Después de una vuelta apacible, quieto ya, piadosamente quiet?, recorría sus hermosas telas, repitiéndose la historia de cada una.
Tras esa historia, en misteriosa asociación de ideas, le asediaban enjam- .
bres de recuerdos como si estuvie. en los' lienzos.
ran escritos
Alto, enjuto, combado, por el dol?r. El tiempo, en surcoR melancólicos, marcaba en aquel rostro su
desdén por una vida más. Barba y
cabellos encanecidos· la frente diáfana, traslucía pens~mientos austeros. Y allá, en el fondo de sus pupila¡, llenas de azul brillaba toda la
vi?a que una parálisis quitara á sus
miembros ........ .
En su ~incó_n favorito, aquella vez,
con son_ risa triste., el anciano de cuer(Fot. F. Torres.) po rí g1do, que venciendo su atonía,

los

toros espafioles, tomadas en Coamatla.

sicamitip;adorade su dolor...... Elfríosubía, subía siempre. Sonaron,
con lúguhre tafiido, las campanas de la Buena Muerte despidiendo á
los que se van. Por una ventana, abierta en lo alto del salón, se
veían las copas corpulentas y i;,erenas de los árbolel', en la Avenida.
El frío le invadía ya el corazón. La muerte flotaba imperiosa en
~quella vaga sombra; y al descender, le daba
bempo para abrazar el Arte todo en su eterna
despedida. Un rayo de luna, filtrado furtivamente, se reflejó en el alma del anciano iluminándola. Fijó la mirada en la Ven'us dP
Milo. Y llevó de la vida la más pura imagen
de la belleza........ .
JORGE LAVALLE CoBo.

f rtpúsculo dt uida.

tos toros dt flooadonga.
Grande es el entusiasmo que reina entre los taurófilos por asistir á
la corrida que la Junta de Covadonga está organizando para dar mayor
realce á las fiestas espafiolas del mes
entrante.
Se sabe que la comisión que tiene
á su cargo el arreglo de ese número
del programa, desea contratará los
mejores espadas de la Península, y
,¡ue, con este objeto, ha dado ya al
apoderado respectivo instrucciones
para que los diestros no dejen de
escriturarse por falta de dinero.
Los toros que se lidiarán son ocho
y pertenecen á la magnífica ganade-

(Fots. F. Torres.)
ria de Carriquiri, que tanta celebridad ha alcanzado por la bravura y
hermosa lámina de sus reses. Los
toros se encuentran actualmente en
In hacienda de Coamatla, poco distante de la Capital, y de allí serán
transladados á los corrales de la plaza.
La cuadrilla, según se dice, se compo!!drá de cuatro matadores diez
banderiller?s y ocho picadora~, y el
correspondiente personal de ayuda.
En este número publicamoR unas
fotografías que representan al ganado en el campo de C0amatla,

Los principales cosecheros del valle .Nacional han determinado exhibir en la próxima Exposición de
San Luis Missouri, una interesante
serie de vistas estereoscópicas de loS
grandes plantíos de tabaco y de cafetos que explotan actualmente.
Dada la importancia que en los
últimos afios ha alcanzado la explotaci6n de los feracísimos terrenos
que forman el Valle, es indudable
que la exhibición será observada con
interés por todos aquellos que estén
efi aptitud de entablar relaciones comerciales con u uestros centros productores.
Entre las ilustraciones que publicamos, pueden verse una hermosísima calzada de cafetos, un manantial
y una casa de estilo moderno que
sirve de habitación á uno de los cosecheros.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

DEL TRÓPICO

I
PRIMAVERA

Dice el viento sutil su melodía,
constelado de pólenes de plata,
y en la ancha fuente luminosa y fría
el infinito su esplendor retrata.
Del áspero pefión la catarata,
bajo la intensa claridad del día
su Cll bellera :íquitla tlei;:ata
'
en rizos de fulgente pedrería.
Resurgen emociones misteriosas ..... .
La tierra exhala un hálito fecundo
y el cáliz perfumado abren las rosas.
Una dulce harmonía llena el mundo ...
Y en un espasmo insólito y profundo

vibran de amor las almas de las cosas.
VALLE NACIONAL.-Casa de un co!!echero de tabaco. ·

(Fot. F. Torres.)

FROILAN TURCIOS.

�EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

Director: LIC. RAf'AU RfYtS SPINDOLA.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Lancáster Jones</name>
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                    <text>ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

�Domingo 10 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS CANARIOS
Carmen y Antonio vivían pared por medio, y
sus balcones, de voladas barandillas, por poco
espacio separados, caían á la. calle casi al mismo
nivel.
Ricos, jóvenes y solteros, hermosa y discreta
ella él apuesto y galán, eran ambos lo que vul·
gari'.nente se llama un buen partido; pero ni la ve·
cindad, que engendra fácilmente el tra.t-0, ni la semejanza de gustos y de posición social, que lo estrecha y consolida, ni los tiernos aílos, de suyo
propensos á las expansivas y ruidosas demostraciones del corazón, fueron parte para que Carmen
y Antonio llegaran nunca á c1;1,mbiar seiiales, si
no de afect11osa benevolencia, por lo menos, de
frívola cortesía: sellaban sus labios odios impla.cables de familia.

Los clavos, sostén de las dos jaulas, estaban fijo:1 en la pared maestra, pegados á las
jambas en el mismo sentido, á mano derecha.
de Ca.rmen y Antonio, cuando éstos asoma.bao
al balcón, de modo que el segundo, _durante el
tiempo que consa..rro.ba á su ca.nar10, volvía
forzosamente las ;spaldas 11. la primera.
Así pasaron días, que no fueron muchos, hasta que el mozo puso en efecto lo que, irresolu•
to y perplejo, venía meditando, y fué alcanzar
su jaula y ,ariarl&amp;. de sitio, ap~ovechando la
ausencia &lt;le la. encante.dora vec111a..
Al salir ésta al balcón, se sorprendió del caw·
bio: junto á. la suyo. estaba lo. jaula de Anto·
nio, quien tenía puestos los ojos en ambos canarios, alegres y contentos &lt;le ~erse tan cerca.
Y á. fuerza de mirar á los pá¡aros, sus dueílos se miraron al fin; ella tímida y rnb:)rosa,
él confuso y suspenso.
Desde entonces Antonio tuvo en poco á su
canario y se apasionó del ajeno, á pesar &lt;le que,
siendo hembra, no sabía arrancar de su garganta los delicados trinos con que el primero
recreaba suavemente el oído de cuant-0s le escuchaban.
.
Carmen, á. su vez, comenzó á tomar afición al
primoroso cantor que, desde el alba hasta-el
caer de la tarde,estremecido de gozo, ab.riendo
las alas sin espacio para tenderlas, agitado é
inquieto', llenaba el aire de meliflua armonía,
fijas las miradas y los deseos en las pró~lmas
rejas de su compañera de amor y cautiverio.
Tanta con~tancia despertó en el tierno corazón de Carmen afán nunca sentido, placer jamás ima!\'inado, dolor y gozo, ifl:lpulsos de llorar y explosiones de risa, opresión de pena Y
desbordamientos de júbilo, anhelo de hablar é
imperiosa. fuerza de silencio; pero sus ojos, claros espejos del a.lma, traidores y p~rleros, se
apartaban á cada instante de la. Jaula pa.ra
cla.varse en los de Antonio, como atraídos y
subyugados por el poder de imán misterioso é
irresistible.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

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4.-Traje para "sport."

Y luchando ambos con el miedo de incurrir
en el desagrado paterno, y con el natural ru·
bor y encogimiento de los pocos años, sin di·
rigirse la palabra, daban rienda suelta
ternura que Probargaba su corazón hablando
los canarios.
Un simple saludo de Antonio, frase vulv¡r
de pura. cortesía., dicha con la.bio torpe Y ba
buciente y miedo en el corazón, que con&amp;el16
Carmeu apagada la. voz y encendido el!'°ª"°'
dió fio ~ los apartes y fácil entrada _al d1álofu'¿
El cual, indiferente y frívolo al prmclplo, u
subiendo de punto de día en día, h~siaconvertirse en largos y amorosos coloquios, siempre
brevísimos para los interlocutores. Y alembepr
con pena interrumpidos y con creciente an
y mayor fuego reanudados.
Mas los pobres pajaritos, medianeros dew.n·
ta felicidad, confiados á. mallos extral'laa Y mercenarias, echaron pronto de menos las tlern~
caricias y la cuidadosa solicitud de sus lngrf
tos dueilos, harto a.tentos á la propia satis ac·
ción para pensar en la ajena.

'1,1

°

6.-T raje de pasea.

Un anciano que compartía la amistad
de ambas casas rivales, cuya reconciliación hubo de procurar inútilmente, regaló á. la gentil muchacho. y al gallardo
mancebo sendos canarios, en ricas y doradas jaulas cautivos, pero de sexo distinto, á los cua.les tomaron aquéllos tan
grande afición, que rayaba. con el carillo.
Casi á la misma hora, mai'iana y tarde, salían al balcón para atender con
prolijo esmero y hasta exagerada solicitud al cuidado de los hermosos pajarillos, que no cesaban de saltar dentro de
la angosta cárcel, donde encerrados vivía.o.

ª

***

Et-consejo cariñoso y la súplica reiierada d:
la oficiosa amistad; el tiempo, que aplaca 1~
rencores, enerva las voluntades y rinde 1~• 01~
racteres más firmes y enteros, y, sobre to o, u·
inquebrantable constancia de los amaf189¡'11~.
dieron más que los odios de ambas . am s d~
y aquéllos con el logro de sus ardiente
seos, viero'n colmada. con creces su veotur~mo
Todo era. paz, todo contento, todo sup

5.-Traje de clcllata.

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�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de Agosto de 1903.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
arrollo es todo lo que la criatura
puede soportar; el crecimiento debe
ser lento, y no se debe tratar nunca
de forzarlo. El úoicó manejo que
necesita la criatura., es el indispen·
sable cuando se la baña. y se la viste v lo más que puede hacerse es
v~t'verla de tiempo en tiempo de un
lado ÍL otro, simplemente para que
cambie de posición.

criado ya tres ó cuatro hijos, y cuY? ú1;1ico maestro ha. sido la exper1enc1a.
EL MEJOR DE LOS MAESTROS

Y si la. ma.dre inexperta se halla
en este infierno, ¿,qué sucede entretanto con la pobre criatura, es decir, con la otra víctima'? Para mí,
el primer hijo es siempre, en estos
casos, un verdadero mártir, un conejo de laboratorio, podría decirse,
teniendo en cuenta los innumerables
experimentos que la madre i,,experts. hace con él, con la más santa intención, por supuesto.
Está. visto que un considerable
número de criatu\'as, especialmente
de recién nacidos, se resienten de la
falta de conocimientos y de tino de
parte de la madre, que, en su ansiedad por hacer las cosas bien, se
excede, por lo general, en todas
ellas. Y no menos cierto es que una.
gran parte de las enfermedades y de
la muerte de criaturas menores de
tres meses, se debe por entero á esa.
falta de conocimientos, así como al
tra.tamiento desacertado que se da
á. la criatura, y á. los errores que se
cometen con ella en un principio.
El estudio ocasional de los animales domésticos puede suministrar
muchas lecciones provechosas¡ cu alquiera que tenga experiencia en la
cría de estos animales, sabe '1 ue no
ha.y nada mejor para los auimalitos recién nacidos que el dejarlos
solos al cuidado de los padres. El
instinto ensena á la maure á elegir
para su cría un sitio blando y abrigado; lava á sus hijos, los alimenta y los vigila estrechamente¡ y los
deja solos, tranquilos, cuando es
necesario; y la prole crece y se desarrolla, por lo general, sin ningún
atraso.
En esto, la naturaleza.da á la mudre humana una excelente lección
objetiva; y si esta madre lleva sus
observaciones un poco más lejos,

LA TEMPERATURA

Luego, hay que tenerla siempre
a.brigada. Para ello, no es necesario recargarla. de ropas ó calentar
la pieza á una temperatura de invernáculo; con esto, lo que se con·
sigue, es que la criatura se críe tan
débil como una planta forzada. Ha.y
que elegir ropas que sean tan livianas como abrigadas; y, si se está
en invierno, debe calentarse una por
una cada pieza antes de colocársela
sobre el cuerpo.
Si la criatura. tiene los pies fríos,
hay que calentárselos también con
las manos ó delante de una estufa,
antes de ponerle los escarpines. Con
las manos bay que proceder del mismo modo, y, en caso necesario, bay
que abrigárselas con mitones. Téngase siempre á mano una frazadita
para cubrir el cuerpo. Lo mejor
para esto es un cobertor de plumas
delgado, que tiene la ventaja de
ser tan liviano como abrigado; éste
es el mejor coberto1· para. la no•
che.
Durante los primeros días, esto
es, basta que el niílo no se baya aclimatado, lu. temperatura de la pieza
debe mantenerse en los 72 grados
Fáhrenbeit, y después debe stlr de
70 grados. Hay que tratar de que
esta temperatura se conserve siem-

verá que, cuando á esos animalito•
se les maltra.ta ó se les mima con
exceso, ó se les tiene de aquí p..ra
allá continuamente, no sólo no crecen bien, sino que, casi siempre, se
debilitan y mueren.
EL MANEJO DEL REClÉN NACIDO

12,-Coleecl6n de trajea Infantiles.

En estas líneas nos proponemo1
seguir la vida de una criatura durante los tres primeros meses de su
existencia. Tranquilícense nuestrll
lectoras, que no vamos á. exponer
teorías ni á hacer experimentos; ya
hemos visto que una y otra cosa
son peligrosas cuando se trata de
un ser tan tierno y delicado. Vamos á limitarnos á los hechos que
hemos presenciado con respecto á
una gran variedad de criaturas, en
el curso de muchos aílos de expe·
riencia.
El recién nacido con que nos en·
contra.mus de pronto en nuestras
manos, es un pedacito de humaol·
dad, tan absolutamente desvalido
y tan completaweote supeditado á
uosotros, que, como entre los aol·
males, la cría depende de la madre,
Nos encontramos con una vida bu•
mana en su más tierna edad, cuan•
do es más plástica, más fácil de
modelarfísicay mentalmente. Nues•
tro primer consPjo á la madre primeriza es que proceda pausadamen·
te y con la mayor cautela, y que no
apele nunca á recursos extremos.
Durante las primeras dos sema•
nas, la. criatura requiere pocos cuidados especiales: bay que bailarla,
vestirla, alimentarla. y mantenerla
abrigada;pero lo quenecesitaprlo•
cipalmente, es que se la deje sola
durante la mayor parte del tiempo,
para que va.ya dándose cuenta gradualmente de que es un organismo
animado, y para que, entretanto,
vaya aprendiendo á ejercitar sus
düerentes órganos y sentidos.
Aunque débil, este proceso de des•

Se seguirá esta regla basta la
octava ó nona semana; entonces,
como la criatura es ya más fuerte,
saca más alimento del pecho, y por
otra parte, este alimento es más rico también en elementos nutritivos;
de modo que sólo habrá que darle
el pecho una vez cada tres horas
durante el día, y un pe.1· de veces,
en todo, por la. noche.
Si la criatura tiene que u.limentarse con mamadera, ó en cualquier
otra forma que no sea la natural,
entonces pueden sobrevenir complicaciones; pero si se administra á
la criatura. leche Jimpla y pura, suficientemente diluida para que no
sea tan fue1·te, se habrá conjurado
el peligro.
Y desde el momento que no bu.ya
síctomas de indigestión, se podrá.
ir aumentando gradualmente la
fuerza del alimf&gt;nto; observundo las
digestiones de la criatura, la madre
podrá saber cuál debe ser esta graduaciónl tanto en fuerza como en
cantidact.

~í{\{\~i~

,, \i,-.'j.,,ff-}.a.

debe ser mortecina., el segundo un
poco más viva., y más tarde puede
dejársela entrar á raudales; pero
siempre hay que tener la precaución
de que la criatura. tenga siempre el
rostro vuelto del lado contrario á
la li;z, ya sea ésta del día, ó de una
lámpara eléctrica., ó de gas ó de
petróleo. Y hay queevitartambién
á la criatura. los reflejos vi vos del
sol en las paredes blancas ó claras
de la pieza.
La criatura debe tener aire fresco
en abundancia. Al principio se la
sacará de la pieza durante una hora. todos los días, y se procederá á
ventilar ampliamente la habitación.
Luego, una. vez cerradas las puertas y ventanas, se elevará la temperatura á 68 ó 70 grados Fáhrenheit, y entonces se traerá otra vez
la criatura, envuelta en su frazadita liviana.
Al cabo de unos cuantos días,
váyase baiaodo paulatinamenw la
temperatura de la. pieza uno ó dos
grados diarios, después de la. ventilación y antes de llevar allí á la
criatura, de modo que cuando ésta
tenga tres ó cuatro semanas, se haya acostumbrado ya á aspirar aire
de varios grados de enfriamiento.

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'•::;r."',¡,' ~~ --~ •
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pre {L un mismo nivel¡ en todo caso,
más vale que sea baja, pero unifor·
me, que alta y variable.
LA LACTANCIA

Si la madre puede criar á su hijo, el problema de la alimentación
está resuelto, y todo lo que concierna á la criatura. andará bien, con
tal que se establezcan horas para
darle el pecho. Durante los primeros días, hay que dárselo sólo uoa
vez ca.da cuatro horas; después, á
intervalos de dos horas durante el
día, y de tres horas durante la noche¡ y, más tarde, cada dos horas
y media.

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LUZ Y AIRE

La luz es otro de los detalles que
deben cuidarse durante los primPros días. Hay que hacer que los ojos
del 1 ecién nacido vay aI1 acostumbrándose poco á poco á la luz del
día.
El primer día, la. luz en la pieza

13.-Veatiditos y abrigcs infantiles.

Entonces ya estará en condiciones
de que se la. pueda sa.&lt;&gt;ar al aire li·
bre, sin peligro de que se resfríe.
EL DESCANSO Y EL SUERO

Como el cerebru se desarrolla
más rápidamente que cualquiera
otro órgano, y mucho más durante
el primer año que en cualquier otra
época de la vida, hay que tener el
mayor cuidado en no forzar su desarrollo prematuro.
La. criatura debe estar siempre,
en lo que sea posible, á cubierto de
toda excitación, de todo motivo de
concentrar la atención. No se debe
permitir que personas nerviosas la
turnen en sus brazos, y mucho menos, que se eocarguen de cuidarla.
Eu esa edad tan tierna, cuando el
ce1·ebro está recibiendo las prime•
ras sensaciones de todos los nervios del pequeño organismo, cuan-

�E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG de Agosto de 1903.

EL REGALO

14.-Ab rigo para niña.

do empina á dPspertarse á las impresiones, la. criatura.es en extremo
sensible á la. influencia ner\•iosa.
Ha.y que evitar en absoluto todo ·
ruido fuerte y todo movimiento brusco junto á ella ....
Para el reC'ién nacido el sueño es
esencial, pero ha.y que regularLr,arlo de una. manera. conveniente. La
noche es el momento más propio
para. descansar; y si la. alimentación y el sueilo dm·anteel día.están
regularizados, no habrá peligro de
que la criatura. sufra. desvelos durante la. noche.
No es razona.ble, por ejemplo,
dejar que, en el día, la. criatura. esté sin alimento durante cuatro ó
cinco horas, simplemente porque no
se ha querido interrurupi1·le el sueno. Dejándola.dormÍI' tanto tiempo,
necesariamente se desµierta con
hambre, y entonces lo m:\s proba.ble es que mame con exceso; lo que
la pondrá en un esta.do de inquietud suficiente para tenerla. despierta durante una. gran parte de la noche. De modo que durante el día, la
criatura debe alimentarse y dormir
á intervalos regulares. Y, ¡,ur la
noche, no debe haber luz l&gt;n la pieza; se tendrá ú. mano una lamp111·i•
lla. y una caja. de fósforos, por lo
que pueda. suceder.

La falta de nutrici6n es la causa primordial de las enfermedades extenuantes. Yéase lo que
dice el muy prominente Dr. Dn.
Pablo Córdoba y Yal6is, de la
ciudad de México:
''Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsi6n &lt;le ·
Scott, en mi práctica de muchos
afios, ha sido siempre satisfactorio, pues supera. á toda otra preparaci6n cuando se trata de enfermedades de los 6rganos respiratorios 6 de afecciones por falta
de nutrici6n. Reúne, además, la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.

El mes de los días fríos iba. ¡\concluir. La. Noche Buena se acerca•
ba.
~~lla, la. pequeilita., oía con triste?.a. los planes de las hijas de la. casa sobre el regalo que les había. de
dejar el "niilo" aquella. noche.
Una pedía. una gra.n muíleca. que
había visto lucir en un lujoso esca.para.te, otra. una cocinita. con sus
a.ccesol'ios, cuál un jueguito de sala. completo, quién un servicio de
té á I a. "derniéro". Pero ella. era.
tao pobre, tan desola.da, que no tenía esperanza. en un regalito. Infeliz, ella. creía. que sólo li los niilos ricos el Nii\ito les traía juguetes. Y aquel ser to.o pequeño experimentó la primera. decepción del
destino.... y lloró su aciaga. suerte ... .
Era. huerfanita y estaba. entreg-ada á aquella casa, p! ro era tan delicada,quesiempreocultaba. su llanto
y sufría en silencio!
Entretanto en casa no se ha.biaba.
de otra. cosa, Ca.da. uno de los niños ind ica.ba. á su padre el regalo
de preferencia. y el padre lo a.notaba
con reserva..
Pero á la buerfanita. nadie dirigía. ni una mirada. ni un recuerdo...
Cada. cuál se embebía. en su dicha.
y olvidaba. a.q uella tierna. sensitiva.!
Naturaleza. infeliz, que, al da1· sus
primeros pasos,ya. e~cnutraba la. vida hn am11rga, la. seod1~ tan desola.da .... Y esperaba. con lo. fe de 111
última esperanza. Todo su anhelo
consistía. en encontrar al día. siguiente algo eo su rinconcito y enseñarlo á los demás.
Llegó la. noche, y domina.do. por
tanta emoción, se quedó dormida
y soiló en su regalito. Las naturalezas tristes como las sanas son las
únicas que encuentran en 11 sueilo
el gran descanso reparador. Ella.
fué despertada por el ruido de los
niílos de la. casa en aquello. mo.ílana. de regocijo: y anhelante, ansío-

Domingo 23 ele Agosto de 190:1.

sa., febril, buscó en su rinconcito el
regalo suspira.do! Mas Jo que ella.
creía. un juguetito, eran sus za.patitos de suela. gruesa. que había. envuelto en su trajecito al acostarse.
Y avergonzada. de su desgracia., lloró oculta. en el pa.ja.rl
También la. vida es un gran sueílo; pero es un sueílo continuo ....
A la manera de la. cadena de eslabones que va formando la. ola, ella.
extingue algunas esr,era.r.zas nuestras, pero "adelaote 'sefo1•ma. otro
nuevo eslabón, que es el que nos
mantiene siempre esperando!
Tal es la vida! Algo que se confunde con la lobreguez de la. noche
eteroa.; algo que fu lgura., se desva.net•e y se apaga; algo que desapa.
r«:CP para no ve I ver.
; Un crepúsculo vespertino que no
se repite. La. peregrinación 1e1·renal, que termina. siempre en Calvario .... !
1\fYRIEL.

RIAMOS.
En vano la. animación
Del goce mi rostro alegra.,
i Si llevo la noche negra
Y etl'rna en mi corazón!
Mi risa es la del bufón
Que quiere ocultar su pena.
Y salta. sobre la. arena.
Al son de lo. destemplada.
Y estentórea. carcajada
Con que el concurso Je atruena..

Mas ya. mi fuerza. se agota.
A los golpes del dolor:
Y aunque con rostro traidor
l\Iis sufrimientos escondo
Es el rna.r·tirio tan hondo'
Que, aunque rni constancia es ID
Temo bajur en la lucha
cbu,
Del sacrificio hasta el fondo.
a,

,_

Cuando PI chiste se derrama
La. mu ltitud que me asedia.
'
Se ríe con la. comedia
Sin acordarse del drama..
Es verdad, la. eterna. llama.
Seca con sus rayos rojos
Las lágrimas de mis ojos
Y nadie sube qnP al par '
De la ¡rorra del juglar,
Llevo corona de abrojos.
Nadie sabe que ha.ven mí
Un torm1·nto sobrebÚruaoo
Nadie conoce el arcano '
De tristeza que hay aquí. .....
11ientras pude combatí·
Hoy me siento acongoj~do.
Cuando el león acosado
Siente el corazón herido
1'~-. de cólera el gemido '
Por el dolor a.naneado.
Pero ¿á qué hablar de dolor
Si el ajeno á nadie importa'.'
Riamos, la vida. es corta
Riamos, es lo mejor.
'
Cuando y a. del gladiador
Las fuerzas van decayendo
Y va. la. muerte sintiendo,
Abre las puertas al alma.
Y con desdei\osa calma
Rueda en el polvo 1·'.iendo.

Cuando se 1,iente morir
U na. esperanza. querida,
Cuando tiene el alma. herida.
Necesidad de gemir,
E., espantoso cubrir
El dolor con risa. loca.,
Pues al salir de la boca
En bullicioso tropel,
Es como río de niel
Que envenena. cuanto toca..

P. E. ROMERO.

------

(Paolo.)

Por razooes pecuniarias,

sé que preocupado e,tás,

y, µara ca.stirte, vas
ácaza. de millonarias.
Tanto 01 plan has propalado,
que acaso alguna., 1t11paci~u1.e,
te tache de indiferente
creyéndote interesado.

He apurado con valor
E,;te cáliz gota. á gota,

EL TESTAMENTO

7··t¡·¡ffllt··RuTA·1
r~süTi.FE,
l
ADenver, Kansas City, Sl Lonis, Chicago, lew York.
811 Fraaclaco y Los Aqele1

i
♦

♦

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i

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i:

♦

f

t

1

!

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobtsc,o 'fttltlt.
Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dras que ee practlc:6 la
apertura del testamento del llaatllal·
mo Sr. Arzoblepo D. l'atrlclo A. FeeblD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna ctel dlatlnpldo prelado ucendlG a. cerca de '125,000 oro amf'rlcano: J ee¡1ln el lnnntarlo que ae ba
publicado, los blenee que deJO ruerou
como 1lgue:
Dos pOllzu de '·La Mutua.' ' Companra de '
guroe eobre la Vida. de
Nuen York, por $~5.~00
oro cada una, 11 sun . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados
bre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo J en
Bancoe. . . .
. . 37,000 orn.
F.ntre lu dl•JlO•lclonee del eelior Ar1:obl1po, en eu testameato, se blcleron
etas:
A au hermana, sellorlta Kate FeebaD,
que eatuvo alPmpre con 11 huta ID
muerte, $◄0.0110 oro en bonos J $25,000
oro ere una de las pOllzaa de seguro:
t la eellora Ao• A. ~·eehao, viuda del
sellor doctor Eduardo L. ~•eebso, btr·
mano del ,enor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa (lllllzaa, y $6.000 oro en
efectl•n: a 1ft A&lt;·adPmla &lt;le i:,ao Patrl·
c-!o dP !"bkallo. de la que ee preceptora
1u b•rmftn11. lfadre Marra Catalina,
$10.IMHI oro de 1ft nltlma p011za; l la
e&amp;cuela · -~ora Marra·' de eoeelianra
prérli&lt;·a JlAra varones, de Feehaovlll~,
111 lonl•. que PrR la lostltuclllD por .a
que mh •e lntereR&amp;ba el ••~or f rru·
bl•fl'l. •• •n t re,runn los $4,000 re1ta"l•

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~ ,. 1~ 1\ltlm11. f)f\llZfL

♦
♦

;:," lt:l:&gt;t:rvan caurn.H t:n \Jarro i'utllrn1.11 vara wuo1:1 10::; vuntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comooores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
. w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San ,ranolsoo, #íím. B, ltlltJxlca, a. ,.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1

T.O.llUIII~ i:!OLITAHIA expolslOD ~gura
eo uu::; boros, sin PURGA, por laa cApeu•
las L. KI H:-1. 1-.vltall emltacloo es. Depó•I·
to : F'Rrm. IIAUGOU, 54, boulevard. Edpr
Quloet, Parra y eo tola1 las rarmacl■•·

ASMA vCATAR_R_O
t11u01 ,., 111CIGARRILLOSESPIC

1

ó el POLVO
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reslonu.To1.Reumu,Ntural9I•

~ 11 ludas ;1s 1111,nH Fa1111.tru• .
tor m ,yu r'. 20,rue St Laure.P•r1•
.. ,Clr11Ct1 F,,.,.,, ,ob· •1..J1t C11arrtllG

1.-Coleccién de trajea de paseo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

Director: LIC. RAf'AU RfYtS SPINDOLA.

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UN FUMADOR
(Fol. M. Ramos.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

€1 dtstino dt la Humanidad.
Muy joven es todaYía la humanidad y, según
todas las apariencias de verdad, tiene ante sí
millones de años. Poco es eso para las almas
sedientas de infinito; pero no es, no, de ninguna manera, despreciable cantidad, porque,
apenas si podemos darnos de ella idea imperfecta. Empero, por distante que esté ese día,
al fin vendrá, y vendrá con él la extinción de
nu~stra especie. ~pagará el sol su luz, y antes,
quizá, habrá la tierra absorbido sus mares, su
atmósfera habráse hecho incapaz para la vida;
y después de haber progresado en proporciones que no podemos imaginarnos, regresará la
humanidad, degenerará, desaparecerá! ..... .
«¡Y nada quedará de nosotros, que hemos
pensado; de nosotros, que hemos amado; de
nosotros, que tanto hemos sufrido! No es posible. Sentimos algo en nosotros que no puede perecer!»

EL MUNDO ILUSTRADO.

Acuérdome de los tiempos en que la Italia,
como el Fénix. renacía á nueva vida. La Ristori, reina de la escena, dominaba á la juventud parisiense, á la que ya pertenecía, y arrancaba la admiración de todos mujer tan eminente. Y entre mis recuerdos veo, como si
fuera hoy, el ademán soberbio de la gran trágica, cuando ataviada con el traje de una Musa, arrojaba lejos de sí la lira, exclamando:
que no cantaría más la Italia, mientras no
hubiera reconquistado su libertad perdida!
Y hoy, pregúntome si es bastante solamente hacer vibrar cuerdas sonoras, cuando la noche amenaza ahogarnos entre sus sombras densas!
De cierto que es mi voz muy poca cosa; empero, por pobre y débil que sea, ¿no podrá
despertar acaso UM voz más poderosa? ¿Quién
sabe si la semilla llevada por el viento, á la
ventura, no vaya á germinar en el coraz[in de
uno de esos hombres de voz de fuego, cuyo
ministerio es la propagación de las ideas!

.
.
Sobre Arte.

CAMILO SAINT-SAENZ.

«Es imposible-decimos-que nuestro deseo
no implique una realidad.» Al contrario· es
perfe?tamente posible. ¿Quién de vosot~os,
por eJemplo, no ha deseado ardientemente remontar el curso de las edades, y vivir-aun
cuando no fuera más que un día ó una hora
-en tal ó cual de los tiempo!' que ya pasaron?
Desde luego, no es admisible en tsto ilusión
ninguna; y bien sabemos, pero sin duda ninguna, que jamás hemos de ver á Pericles 6 á
Cleopatra. Creer lo que deseamos es natural·
. no ejerce ninguna
'
mas est a creencia
acción'
sobre los hechos.
-Pero entonces, ¿dónde eatá el término?
-¿El término?
No lo hay.
Nada en la naturaleza tiende á un término
6 á un fin; 6 más bien cada fin ó cada término es á su vez un punto de partida; y la naturaleza, en su obra, preséntanos á diario
el espectáculo de un perpetuo círculo vicioso.
Véase la planta: germina y se compone de una
raíz, de u_n tallo y de bojas que van naciendo.
Crece rápidamente, y nuevas hojas y nuevos
tallos ap~recen. La raíz nutre el tallo que carga las hoJas; pero éstas nutren también al tal~o. y el ~llo da vida á la raíz. Hay reciprocidad. :No se ha llegado aún al término definido. ¡~l término es la flor! El botón engruesa, se hiende, se efectúa el milagro y la flor se
abrel Empero, la efímera flor no es más que
el templo de la fecundación· realizada ésta la
. y cae; pero' el fruto se des'
fl or se march Ita
arrolla y madura. ¿Es éste por ventura el término? Su función e" la de contener el grano·
y ~i no vemos más que la apariencia, es u~
obJeto completo y terminal. ¡Error! El grano
no es otra cosa que el embrión de la planta
futura, y de este modo, el ciclo recomienza.

··················· , ......................................
Siglos hace, la Francia era la luz del mundo; y P.sta luz amenaza empafiarse. Traídas
s~bre l_as olas de las Walkyries, las brumas del
N_orte mvaden nue~tro cielo, trayéndonos los
d!oses escan~inavo8 que combaten contra los
dioses _del Olimpo; en tanto que de las ardientes regiones de la India vienen hacia nosotros
l~s di vinidadés orientales con sus brazos múlt!ples Y. sus trompas. de elefantes. El Evangeho, sabiamente dulcificado por la Iglesia. cede
el puesto á un EvangP.lio extranjero del que
no C?mprenderían los santos una palabra si
volvieran á este mundo. En verdad nadie lo
comprende ni se cuida de comprena'erlo, porque eso _de comprender es para el rústico, y
la necesi?~d de entender bien las cosas, es como un v1c10 del que tratáramos de desasirnos.
Abandon_amos la _fe, no por la razón, sino por
la credulidad; deJamos el dogma por el milagro, á Nuestra Sefiora de París por Nuestra
Sefiora de Lourdes. El espiritismo, el esoterismo, !l~menta!l todos los días en órganos de
pubhcidad, s1~ que contemos esos baturrillos
tan m9:l coordmados de palabras sin sentido,
que exigen, no obstante, nuestra atención y
respetos.
Todo eso ,mbe, todo eso asciende triunfa de
nosotros y nos cubre de tinieblas. '

Un artista es un creador de cosas hermosas.
Revelar el Arte, ocultando al artista, tal es
el objeto del Arte.
El crítico es aquel que puede traducir en
otra forma ó con nuevos proce,limientos la
impresión que le dejan las cosas hermosas.
. La autobiografía es la más alta y la más baJª de las formas de la crítica.
Los que encuentran fpas intenci&lt;'nes en las
cosas hermosas, son corrompidos sin ser seductores. Es una falta.
Los que encuentran hermosas intenciones
en las cosas hermosas, son los cultivados. A
éstos les queda la esperanza.
Son los elegidos, para quienes las cosas hermosas significan So:lncillamente la Belleza
Un libro no es moral ó inmoral. Está ·bien
6 mal escrito. Es todo.
El desdén del siglo XIX hacia el realismo
e_s semejante á la rabia que se apodera de Ca~
hbán al contemplar su rostro en un espejo.
. El desdén del siglo XIX hacia el romautiCismo, se parece á la rabia de Calibán al no
contemplar su rostro en un espejo.
La ~ida moral ?el hombre forma una parte
del obJeto del artista, pero la moralidad del
~rte consiste en el uso perfecto de un medio
imperfecto.
El artista no desea probar cosa alguna. Pero las co~s verdaderas pueden ser probadas.
. El artista no tiene simpatías éticas. Una
simpatía °!oral ~n un artista, trae consigo un
amanPra_miento imperdonable del estilo.
. JPl artista no debe caer nunca en la iwpreVlSlÓn. Puede expresar todo.
. Para el artista, la idea y el lenguaje son los
mstrumentos de un arte.
El vicio y la virtud son los materiales. Desde el punto de vista de la forma, el ti1'º de tod!1s las artes es la música. Desde el punto de
vista de la sensación, el comediante.
Todo arte es á la_ vez superficie y símbolo.
Los que buscan baJo la superficie lo hacen
por su cuenta y riesgo.
'
Lo propio los que intentan penetrar el símbolo.
E~ el espectador y no la vida lo qui' el Arte
refleJa realmente.
La diversidad de opiniones acerca de una
obra de arte, demuestra que esta obra es nueva, complexa y viable.
Cuando las críticas
tt,
.
.difieren, el artista esa
d e acuerd o consigo mismo.
Podemos perdonará un hombre que ha a
becbo_algo útil, con tal de que no lo admife
La úm~a exc~sa de haber hecho algo inútil.
es admirarlo mtensamente.
'
OSCAR WILDE.

EL MUNDO ILUSTRADO

1a dama del abanico blanco.

NEGRA DAMA

( CUENTO CHINO. )

Tcbouang-Ti,en, del país de Senng, era
letrado que llevaba la sabiduría hasta el d
prendimiento de todas las cosas perecede
y como buen chino, no creía en las cosas e
nas, y no le quedaba para contener su al
sino la conciencia de escapará los errores
m ~~es.de l_os h?m bres, que se agitan para
qumr rnút1les riquezas ú honores vanos
Pero era necesario que esa satisfacció~ fu
se profunda, porque después de su muerte
proclamado feliz y digno de envidia.
Durante los días que los genios descon
d_os del mundo le concedieron pasar bajo
cielo verde, entre arbustos en flor saucee
bambúes, Tchouang-Tl:len tenía la ~ostum
d~ pas~ar soñan~o en. esos países en que
vivia srn saber como m por qué.
Una mañana que erraba á la ventura en
pendientes floridas de la montaña Kam-H
se encontró impensadamente en un cernen
rio, en el cual los muertos reposaban,
el uso del país, bajo montículos de tierra
tida. A la vista de esas innumerables tu
bas que se perdían en el horiz.m te el le
meditó sobre lo3 destinos de los h~mbree.
¡ Ay, se dijo, mirad la encrucijada en q
se confunden todos los caminos de la vi
¡Cuando una toma sitio en la man:;ión de 1
muertos, nunca se vuelve al día!
No es singular esta idea. pero resume en
bastante bien _la filosofía de Tchoua11gy la de los chinos, que no conocen sino
sola vida, aquella en que uno ve al sol fto
cer á las peonías. La igualdad de los he
nos en la tumba _los ~onsuela ó los desespe
según que estén rnchnados á la serenidad 6
la melancolía. Tienen para distraerse u
multituJ de di?ses verdes ó rojos, que al
nas veces resucitan los muertos y ejercen
magia divertidora.
Pero Tchouang-T:;en, que pertenecía 6
secta orgullosa de los filósofos, no pedía
suelo á los dragones de porcelana. Como pe
seaba MÍ r,,u pensamiento á través de las tn
bas, encontró súbitamento á una joven eefi
ra que llevaba traje de luto es decir un
go vestido blanco di' tela gr¿sera y si~ cost~
ras. ~entada cerca de una tumba, agitaba u
abanico blanco sobre la tierra aún fresca del
túmulo funerario.
'
'
Deseando conocer el motivo de acción tan
extrafia, . Tchouang-Tsen saludó á la jov8"
con política y le dijo:--1\.fe atreveré, seftora,
á preguntaros: ¿quién está en esa tumba
~or qué os tomáis el trabajo de abanicar la
t1er.ra que Je recubre? Soy filósofo busco 111
' me escacamas, y h e aqm, una caui,a que se
pa.
La joven señora continuó abanicando en•
rojt-ció, bajó la cabeza y murmuró algunaa
palabras que el sabio no oyó. Renovó mu•
chas veces su pregunta inútilmente. La seflora no.se cuidaba de él y parecía que su al·
ma hubiese pasado toda entera á la mano que
movía el abanico.
Tchouang•Tl:len se alejó tristemente. Aun·
que conocía que todo no era sino vanidad,
era naturalmente inclinado á buscar el móvil
de las acc~ones humanas y particularmP.~te
de las ~UJe:es; esa pequefia especie de en&amp;•
tura le msp1raba una especie de curiosidad
malévola, pero muy viva. Prosiguió lenta·
mente ~u paseo, volviendo la cabeza para ver
el abanico que batía el aire como el ala de
u?~ gran mariposa, cuando súbitamente una
v1eJa, que él no había visto le hizo sefias p&amp;·
ra que la siguiera.
'
Lo llevó á la sombra de un sepulcro m61
al~o que los demás, y le dijo: «Os oí hacerf.
mi ama una _Pregunta que ella no respondió.
Per~ Y.º satisfaré vuestra curiosidad por un
sentimiento material de cortesía, y en la esperanza de que me daréis, en justa reciproci·
dad, un papel mágico que prolongue mi vida.•
Tchouang-Tsen sacó de su bolsa una moneda, Y la vieja habló en estos términos: La
señora que visteis en la tumba es la señora,
la viuda de un letrado llamado 'Tao, que mu•

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EX UX ALBLDf.

A los efectos mlÍgicos que vuestra faz inspira

Resuenen armoniosas las cuerdas de mi lira·
Y en sus galantes rimas el verso triunfador,'
Salude reverente las opulentas galas
Que la rosada Venus y la severa Palas
Ü.3 dieron como ofrenda de olímpico esplendor!
La noche tenebrosa pre,tó á vuestros &lt;'abellos
Su negro más profundo; y ÍI vuestros ojos bello::i
El almo sol empíreo su lumbre celestial·
La flor os _dió perfL!mes; y soberano porte
La her~nc1a pere~rma de alguna regia corte ...
II erenc1a que revive de vuestro chic triunfa!.
E_l negro hermoso y puro de vuestro negro traje,
J~uc1ente ?orno un ~v~ de espléndido plumaje;
hl negro mtacto y agil, el negro brillador
De un ojo circu'irlo de 11{\cares y rosas·
El negro de unas trenzas crespadas y ~edosa~
Es negro que ilumina la ruta del amor!
'

. E~ negro tan ~adiante mi musa ya se inspira,
1: vibran armoniosas las cuerdas de mi lira·

Y en sus galantes rimas el verso triunfador'
f-aluda reverente las opulentas galas
'
Que la rosada Venus y la severa Palas
Os dieron como ofrenda de olímpico esplemlorl

J. M.

GALIXDEZ.

A LA COPLA
Tiene la mariposa cuatro alas
tú tienes cuatro versos voladore~·
ella, al girar, resbala por las flor~s·
tú por los labios, al girar, resbalas.'
Como luces su túnica, tú exhalas
de tus versos divinos resplandores ·
y fingen ocho vuelos tembladores '
tus cuatro remos y sus cuatro pala¡.:,

Valleto.

Estudio fotogr&amp;fico

rió hace quince días, después de una larga
enfermedad, y esa tumba es la de su marido.
Se amaban tiernamente. Al expirar el señor
Tao, no podía resolverse á dejar á su esposa
en el mundo, en la flor de la edad y la belleza. Se resignó sin embargo, porque era de un
carácter muy dulce, y su alma se sometía voluntariamente á la necesidad. Llorando en la
cabecera del señor Tao, que no había dejado
durante su enfermedad, la señora ponía por
testigos á los dioses de que no sobreviviría á su
esposo, y que compartiría su tumba como había compartido su lecho.
Pero Tao le dijo: c&lt;Señora, no juréis eso.»
xAl menos, replicó ella, si debo sobreviviros y estar condenada á ver la 1uz del día cuando vos no la veréis más, sabed que no consentiré jamás en hacerme la mujer de otro; y no
tendré sino un esposo como HO tengo sino una
alma.n
Pero Tao le dijo: «Señora, no juréis eso.»
- ¡Oh, señor Tao! señor Tao! dejadme jurar, al menos, que no me casaré en cinco
afios!
Pero Tao le dijo: «Sefiora, no juréis eso, jur:i.d tan sólo guardar fielmente mi memoria
en tanto que la tierra no se seque sobre mi
tumba."
La señora Lu hizo un gran juramento y el
buen Tao cerró los ojos para no volve;los á
abrir!
La desesperación de la señora Lu fué inmensa; sus ojos btotaban un mar de lágrimas.
Rompió los juegos de porcelana; pero todo
pasó, y el torrente del dolor se agot6. Tres
días después de la muerte de Tao, la tristeza
de la señora Lu se había hecho más humana·
supo que un joven discípulo de Tao desea~
ba atestiguarle la parte que había tomado en

su duelo, y juzgó con razón que
no podía dispensarse de redbirlo,
y lo recibió suspirando. El joven
era muy elegante y de una bella
figura; le habló un poco de Tao
y mucho de ella: le dijo que era encantadora y que la amaba;
ella le dejó decir. El
joven prometió volver
y la señora Lu lo espera cerca de la tumba de su marido, donde la h::béis visto pa1,ar todo el día secando la tierra con su abanico.

Ya te enredas de_l alma en una queja,
ya en azul campanilla de una reja
ya de un mantón en el airoso flec¿.
En el suelo andaluz, copla has nacido
.
'
'
y bene1,1-ave
musical-tu nido
¡de la guitarra en el sonoro hueco!
SALYAJ)()R Rt'EDA.

***

Cuando la vieja terminó su narración, el
sabio Tchouang-Tsen
dijo: la juventud es
corta; el aguijón del
deseo da alas áloshombres y mujeres jóvenes. Después de todo,
la sefiora Lu es una
buena persona y quiere cumplir sujuramento.
Es un ejemplo para
las mujeres blancas de
Europa.
ANATOLE FRA'N'CE.

Una jota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

====,,,....,,.=--...:.=====================,..................---==============
su vida., con su inexperiencia, el perdido encanto de la vieja composición, que poco á poco !'esurgía bajo los inbií.biles declvs de la madre.
Sor Leocadia ya no reía. Miraba atentamente
á la risueña pareja. Alta, bien proporcionada,
dejando adivina1· en ella á la. futuramatrnna, la
mayor. Nerviosa, indc cisa, manejanrlo á su
hermana como pudiera hacerlo un hombre, la
pequeña. En ambas estaba simbolizado uu mundo nuevo, un mundo d,dlusiones, de esperanzas,
de dudas, de desalientos.
El piano cesó de pronto. Las jóvenes corrieron hacia la mad1·e, y, uniéndose con ella, esti-ecbáronla junto á sus corazones. Sor Leocadia
se puso en pie y entonces las tres se levantaron
para despedirse. Era muy tarde. Ya no había
sol.
Las confidencias y las manifestaciones cariñosas, se repitieron con mayor desorden aún que
antes.
-Nada, nada: la mayor estaba cont.E'ntísima
de casarse, y como no la consultaran más que á
ella, ¡muchos hijos! ¡muchísimos! ¡Los adoraba!
¡Había nacido para batallar con veinte chiquillos!
-Y tú, ¿qué quieres ser'? ¿Te gusta.ría quedar•
te aquí conmigo·?-pregunt6 la religiosa á la
niña.
-Aún no sé-repuso la interrogada abriendo
sus inquietos ojos;-más que santa .... me gusta.ría ser reina .... y si no, me gustaría. ser una
gran artista, una cantante que hiciera muchos
gorgoritos. Lo que á mí me gustaría es que hablasen mucho de mí.
-Dios te conceda lo que más te convengaconcluyó la monja, poniendo su blanquísima mano sobre la revuelta cabellera de la ambiciosa.
-¡Qué pena separarnos!-gimió la .madre estrechando á Sor Leocadia. El consuelo que me
queda es verte tan buena, tan robusta. Tú, que
fniste siempre tan delicaducha y tan expuesta
á .... ¿Te acue1·das'.-' ¡Qué µredicciones! ¡Jesús!
Los médicos no saben lo que dicen. ¡Pues nunca
estuviste tan sana!
-Adiós, adiós. El os bendiga.
-Adiós, Carmel a de mi alma. ¿Hasta cuándo,
mujer, hasta cuándo'!
-¡Quién sabe! ¡Nuestros caminos son distintos; pero .... ya veis .... cuando menos se piensa ... . quizá pronto .... Adios. ¡Que se haga su

LA VISITA
La campana. del convento sonó primero tres,
después siete veces, anunciando la llegada de una
visita y previniendo á la hermana Leocadia. que
alguien reclamaba. su presencia en la sala de recibo.
A pasos menuditos y recogido pulcra.mente el
hábito azul, bajó la religiosa !03 peldaños de la
escalera., santiguóse al cruzar frente á una ima•
gen de Santa Teresa que decoraba el muro, y
tras de toser con discreción monjil, empujó la
puerta del locutorio.
Dos ó tres mujeres se lanzaron a l locutorio,
abrazándose á ella y besando su rostro.
-¡Carmelal ¡Carmela! ¿No nos esperabas, verdad'! ¿no nos esperabas? Sabíamos que hoy llegarías aquí, de paso para Barcelona. ¡Qué alegría., poderte dar un abrazo! Eustaquio no pudo
venir. ¡Ya lo sentirá el pobre!
Atropellábanse por hablar, quitándose unas
á otras la palabra, sin permitir que la monja les
respondiese más que con monosílabos.
Eran tres mujeres. La primera gorda, descuidada, satisfecha de vivir, luciendo restos de un
parecer agradable. La segunda, moza, delgada,
pendiente del traje y de la compostura. La tercera, niña, con grandes ojos rodeados de obscuros cfrculos que hacían vivir un rostro mate y
atormentado.
La monja se dejaba palpar; veía con agrado
á aquella familia de quien viviera separada tantos años, recordaba palabra.3, gesto~, sentimientos. Extrañábase de novedades, de mudanzas,
de exageraciones.
-¿No sabes? Chonchito se nos casa. Sí, se nos
casa con un chico de aquí, muy bueno y muy trabajador. Si te quedas unos tlías, ya te lo traeremos.
Y la moza sonreía, sonreía seria, plácida10ente, contemplando las fotografías de la pared,
descubriendo los paseos del jardín que se veían
d.isde las ventanas, mientras la niña 1 jugueteando con el gran rosario que la monja. l levaba colgado á la cintura, murmuraba muy quedo:
-¡Qué bonito es ser monja! ¡Llamarla todos á
una la tia monja!. .. . ¡Qué bonito es se1• santa!. ..
¡Ser la. santa. de la. familia! . .. . ¡Y yo que no te
conocía! Si vieras, tía Carmela, qué ganas tenía
de besarte y de abrazarte! ....

-Loquilla, loquilla - responnía dulcemente
sor Leocadia con su voz monótona de antigua
profesora.-¿Crees que el ser santa. es Ucil'?
¿Quieres serlo porque te parece bonito'? Como
que no hay más que decir: ¡vaya, voy á ser una
santa!
En esto la moza dió un grito de sorpresa, y su
voz dulce de enamorada exclamó melancólicamente:
-¡Qué jardín! ¡qué paz! ¡qué tranquilidad! ¡Si
me encerrasen en él, me moriría! Aborrezco los
cipreses, que cuando se mueven con el viento
parece que d~cen: No, no creas en nada, todo pa'.
sa. ¡Qué wér1to tao grande el renun::iar á todo
tía Carmela, cuando todo es tan bvnito y Dio~
lo ha crea.do para que, admirándolo. le admire·
mos á El por comparación!
-No hagas caso de estas dos chifladas-concluyó la. madre cogiendo las manos de la monja.
y besándoselas una después de otra.-La mayo.r
va á casarse. Todo lo qu i no es su novio, Je parece mal. Cásese en buen hora. Será esposa modelo, madre perfecta. Nació para el mundo. Tiene en sí sobra de vida. La pequeña aún no sabe
nada. 1:odo le choca, hay que vigilarla: se parece á t1, pero con menos cabeza.
La monja paseaba su mirada alternativamente
de la moza á la Diña. La madra prosiguió:
-Nuestros proyectos son gloriosos. Al novio
de ésta le ofrecen una plaza muy buena en M:ílaga. A Eustaquio le recomiendan un clima más
templado, y yo, con tal de no separarme de el los
estoy bien en todas partes; de modo que nos ire'.
mos. Los hombres piensan establecer un "ran
negocio nuevo, con la representación de un: casa inglesa! que, según aseguran, nos hará ricos.
Para Marrncha tampoco me disi?usta el cambio
Eo"fin, seremos muy felices. Te aburro,¿ verdad·?~
con esto_s proyectos tan vulgai·es y mediocres.
¡Qué qmeresl Yo ya no soy más que eso madre ·
r~nuncié á t~das mis pretensiones. Tú,' si estu'.
v1e1·as en m1 caso, harías lo mismo; pero1 amiga, te dedicaste á otra cosa mejo1·: nos cbafaste
á todos eligiendo estado.
&lt;Era cierto-pensaba la. monja.-Ella ella solita, sin el consejo de nadie, había elegiclo esta.do; IIl:a.s._. .. ¿era razón el haberlo elegido para
presc10d1r 01'.1 adelante de su persona, para no

contar en los planes de familia con su prox1m1•
dad ó su presencia, para no haber hecho nada
por verla en tantos años? .... Sí, sí- concluía.al
fin,-era razón .... era justo ... ella fué la que
se separó primero, la que rompió primero el la•
zo con que la naturaleza lo~ uniera.&gt;
En tanto seguía la madre refiriendo gracias,
historias, sin orden ni concierto, todas referen·
tes á sus hijas. Por fin, y no obstante las súpli·
cas de la interesada, empeñ6se en contar á sor
Leocadia los pormenores de sus amoríos con el
que pronto iba á ser su esposo.
-Nada más tonto: una noche habían ido al
teatro á ver una actriz extranjera, de paso en la
población. La comedia. repres1;ntada fué tan ver·
de que, roja de vergüenza la. niña, y sin atreverse á mirar al escenario, dedicóse á registrar las
butacas; reparó en un muchacho.... . y nada,
porque al segundo acto se marchó ... . . y en el
paseo concluyeron de arreglarse. ¿Verdad que
era muy tontoi' En su tiempo, en el tiempo de
Ca1·mela y de su hPrmana, se hacían las cosas
de otra manera. Ella se enamoró de Eustaquio
en un baile de máscaras del Real, cuando vivían
en Madrid. Aún l e parecí-a estarlo viendu. ¡Qué
sueño! ¡Y pensar que C armela asistía también al
b~ile con un dominó negro y rosa! ¡Sor Leocad1a! ¡Cómo variaban los tiempos! Pero había
cosas que no se olvidaban nunca. El vals, el vals
por ejemplo, que tot:abaa aquella noche, lo tení&amp;
,iiemprl: en la memoria. ¿Qué cuál era? ¿,Pero se•
ría posible? ¿No lo ncu1·daba'? Aquel de la.lá,
!alá, la, lari. ... ¿Tamµoco? ¡Qué lástima no ha·
ber allí un piano para .. . .
Mariucba, encantada, señaló uno arrimado al
muro, y la madre, presa de súbita iaspi1·acióo,
sin hacer caso de la l'isa burlona de la monja,
lanzóse hacia él, levantó la tapa, recorrió con
los gruesos dedos el amarillento teclado, y tras
algunas vanas tentativa:,,, primero torpe, despué s armonioso, por fin completo, elevóse por
los aires el dtmo de un vals antiguo, antiguo
como los amores que recordaba.
_-¡Bravo! ¡hravo, mamá! ¡Sigue, sigue!-vo·
c1feró, contentísima, la chicuela, al mismo tiem•
po que agarraba po r la cintura á su herma.na Y
coruenza t&gt;an ambas á dar vueltas a.irosísimas
por el cuarto, renovando t:on su juventud, con

voluntad, así en la tierra como en el cielo! ¡Yo
siempre rezo por que seáis muy felices!
¡Muy felices! ¡Lo dest&gt;aba con toda su alma!
¡Era lo único de material, de vivo, de agradable y de doloroso que la unía al mundo! ¡Qué
poco hnbfa cambiado su hermana! ¡Siempre la
misma! Su hija mayor se le parecía. Su porvenir estaba, indudablemente, en crear una familia, en pelear cara á cara con la vida. En cambio la menor .... la menor, como había dicho la
madre, se parecía. más á ella, á Carmela. La
misma vivt&gt;za, la misma resolución, las mismas...
¡Qué sueño, qué sueño era la existencia! ¡Cómo
la niña de ayer podía convertirse en la mujer
enérgica, activa, en la fundadora de hoy! ¡Qué
hermosa labor! Encargada. por los superio1·es,
marchaba á otra provincia para organizar un
nuevo convento; con aquél serían tres los fundados por ella .... QuizÁ. funda.ría mlÍs .... aún era
joven, aún .... ¿Qué diferencia podía caber entre
la existencia de .... No, ella no había sido tampoco estéril para el mundo. Su labor estaba visible. No había sido de las que co:iardemente se
1efugian en un claustro para vivir sin preocupaciones ni c1.1idados ajenos. No; había luchado,
había sufrido... había .... La frente de Leocadia se apoyó sobre los fríos cristales de la ventana. A sus pies se extendían el desierto jardín,
adornado aquí y allií. por varios santos de piedra. La sombra invadíi. los paseos más alejados. Las bojas sPcas rodaban por las praderas.
Los ciµreses agita.han blandamente sus copas,
dándose µaz unos á otros. Las palabras de la
enamorada resonaron en los oídos de la esposa
del Seilor:
-1:'areceque al moverlos el viento. dicen: «¡No,
no creas en nada . .. . Todo pasa!&gt;
Algo se apretó en la garganta de la monja, y
molesta por una opresión desconocida, alejóse
de los cristales para sentarse frente al abierto
piano, cuyas amarillentas teclas interrumpían la
obscuridad tristona que comenzaba á invadfr el
cuarto.
Una vez allí, sus manos exangües levantáronse para aflojar el cordón que sujetaba la toca,
mortificando la carne, y poco á poco descendieron hasta posarse sobre la superficie de marfil,
arrancando un débil quejido á las fatigadas cuerdas.
La sombra iba creciendo por momentos y la

angustia, una angustia indescriptible, se apoderaba de la monja hasta dejarla paralizada, inmóvil sobre el asiento. Los retratos de los santos patronos de la comunidad cesaron de distinguirse en los muros para confundirse dentro del
círculo negt·o. Las sillas se borraron también.
Las ventanas sólo rellt&gt;jaron opacas siluetas.
Cuando la.obscuridad fuécompleta, interrumpióse de pronto el silencio del cuarto por un acorde
tímido, vacilantP, que procedía del piano. Al
primero siguieron otros más resueltos, ligeros,
desenfadados, basta constituir la melodía, el tema del vals, del pobre vals antiguo, soso, vulgar, que horas antes se escuchara en la misma
habitación. Aquella aJt&gt;gre música, mal medida,
y recordada apenas, mPjor que danza acariciadora y rítmica. semejaba. el confuso y trabajoso
esfuerzo practicado por una nifta de ocho años
para vencer las dificultades de su lección.
¡Niilos! ¡Niilos! ¡Cuándo se deja de serlo!
¡Cuándo se ba sido verdaderamente en la vida!
De pronto, el piano cesó . ... de nuevo volvió
á empezar, al mismo tiempo que see,cucbabaun
murmullo continuado, qut&gt;jumbroso. La música
seguía y el murmullo también .... No, no podía
dudarse .... Eran sollozos .... A la mitad de un
arpegio, interi-umpióse de nuevo la música, oyóse un grito abogado .... gl'ito de dolor, de socorro .... al que siguió la caída de un cuerpo pesado; después varios gemidos, algo más débiles;
después un ronquido .... una especie de estertor .... después nada .... La vibración de las
cuerdas del piano extinguióse .... las siluetas
opacas de la ventana se bor1·aron por completo.
El silencio se enseñoreó con majestuosa pavura
de cuar.to alcanzaba la vista.

.. ····· .... ..... .. .. ··········· ··· ···· . ··········
Al cabo, resonaron unos pasos preci pitados,
después otros, después más. Se oyó el cuchicheo
de voces femeninas. Eotrea brióse la puerta. Adelantaron la cabeza varias religiosas, y al penetrar la luz en el cuarto, lanzaron ácoro un grito
de horror y de compasi ón.
Sobre el piano, en violenta postura, descefiidas las tocas y alborotado el ceniciento cabello,
yacía el cuerpo de sor Leocadia. Los ojos, abiertos aún, miraban con espantosa fijeza algo que
no se podía determinar. Por sus narices deslizá,base, casi imperceptible, un hilillo de roja san-

�EL ?,rt,Nt)O ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

tu voluntad ó sin ella. Tu siempre has obedecido á tu señor; pues bien,
sé sumiso ahora.
-Todo, menos eso: pide y seré obediente como siempr,:; pero no
me exijas la entrega de mi mujer.
-Si es así, dame tu vida. Me la has ofrecido muchas veces, y ahora
necesito que se cumpla tal promesa.
-Se cumplirá, pero con una condición: debo matar antes á ~Iilia,
é inmediatamente mi sangre se juntará á su sangre.
-¡Ingrato, pen·er:;o!-gritó Atlacatl, lleno de coraje.
-¡Ni ingrato ni perverso! Si falta mía ha sido unirme á una mujer,
más ingrato y más perverso es quien arrebatar pretende una mujer que
tiene dueño.
Atlacatl, ciego &lt;le ira, tomó con presteza su maza de roble y se lanzó
sobre Tep-Ta.
En ese instante llegó l\Iilia y se colocó entre ambos.
Tep-Ta aprovechó esa circunstancia para apoderarse de la maza
del cacique, y de un solo gol pe en la cabeza dejó exánime á la inocente )Iilia.
Y huyó rápidamente.

***

Las aves de rapiña, pocos dfas después de este suceso, condujeron á
los que buscaban á Tep-Ta á una hondonada muy profunda: allí estaba el cadáver del indio que tanta fama llegó á dar al país de estos guerreros.
CARLOS

A.

btE:SDI.\..

Gna polmi,:a relativa es compatible con lo que hay de m1s noble en
el carácter.

*

El carácter es una propiedad. Es el más noble de todos los bienes;
es un derecho á la aproba0ión general y al respeto de los hombres.

*

Ninguno e~tá obligado á ser rico ó grande, no, ni á ser sabio; pero
todo hombre está obligado á ser honrado.

*

Si11 principios, el hombre es como un buque sin timón y sin brújula, abandonado para ser impelido de aquí para allá por cualquier
viento que sople.

ASILO DE l\IENDIGOS.-:!\1arfa \'liia~ y Ambrcsla Rodr1guez.
gre que venía á caer sobre los morados labios.
-¡Pobre snr Leocadial-exclamó al fin una de
las religiosas.-¡Ya decía el doctor que podía
ocurrir una desgracia el día menos pensado!
¡Pobre hermana nuestra! ¡Y lo que pierde con
ella la orden! El corazón; el corazón hermosísimo que tenía es lo que la ha matado. Avisad,
avisad en seguida á todo el mundo, y nosotras
de rodillas; un Padrenuestro por su alma.
«¡Paternóster! .... &gt;
Al,l•'ONSO DANYH,A.

EL ASILO DE MENDIGOS
LOS MAS VIEJOS
En este n(1mero damos á cor.ocer los retra•
tos de los mendigos más viejos que Pxisten actualmente en el asilo fundado hnce algunos
años en la calle del Sur, y sostenido hasta la
fecha con fondos de particulnree.
Lo!! mendigo¡¡ á que nos referimof:, son: Marfa Yiñ:1f:, de 102 afios de edad; Amhrl)sia Rodríguez, de ll9; Gabriel Rendón, de 80, y José E. l\Jatus, de 65. Este último, Fegún dice,
naci6 en Peten, Guatemala, y fué durante sus
mejores afios uno de los más famosos cabecillas revolucionarios de aquel paÍ!'. Pobre ~abandonado de sus partidarioi;:, vino á México
con el propót-ito de buscar aquí trabajo, pero
urgitlo por la miseria. y ciego, se vi6 obli¡m&lt;lo
á ingreFar al Asilo ac&lt;'giéndose ú la benéfica
ini-titución.
En cuimto ÍI Rendón, cuenta que fué jornalero y que no sabe en qué año le arrebataron
el azadón para hacerlo abrazar el fu~il. «Me
lleYaron de chinaco-dice-y peleé contra los
mochos el'! Querétaro. »
l\Jarín Yiñas y Amhrnsio Rn&lt;lríguez. no ohstante su a,·anzada edad, consen·an todavía el
recuerdo de algunos acontecimientos notables
de la Historia de ~léxico.
En gehernl, loR mendigos Fe encuentran-satisfecho.s y muy ap;radecidos á la inf'titución
qtH' les proporciona los m~dios i ndispensables para la subsi~tencia.

TEP-TA
LEYENDA I NDI ANA

~o había otro como él para manejar el arco.
«Tepescuintle» que veía, era presa ~egura:
la saeta no se separaba un punto de la dirección que le imprimía su certern mano.
Era un indio corpulento, tle fuerza admirable, ~gil como un Yena&lt;lo que ha escapado
muchas veces &lt;le la persecución &lt;le tenaces cazadores.
Salvaba hondonadas y atraYesaba ríos con
rapidez pasmosa, y siempre se le vi6 aparecer
ni lado opuesto, ileso del todo y sin demostrar

fatiga.
l\inguM de lo, súbdito~ de At.lacetl gozó,
como él, de tan señaladas comidericirn~s: era
el comr añero ins~paral le del cae.que y, casi

siempre, el único responsable de cuanta arriesgada empresa se realizaba en el reino.
Tep-Ta obedecía ciegamente á 11u sefior, y
por él hubiera hecho con guslo el sacrificio de
su vida.

ASILO DE MENDIGOS.-J'osé E. Matus

***

En los dominios del famoso Lemp~ra conoció á l\Iilia, una india pequeñita, pern bieD
formada, ardiente y encantadora como 1110 1111
había encontrado entre las mujeres de Cuau,tlán.
Tep-Ta se prendó de sus gracias, y comoencontrara resistencia de su parte, la arrebató
de en medio de una fiesta, y huyó con ella,
hasta obligarla á llegar en su compañía á la
tierra cuscatleca.

***

-Entrégame á. tu mujer-le dijo el rey
Atlacatl. Dámela para no quitártela á la fuer•
za. Milia es de mi agrado, y debe ser mia, ~ D

JAMAICA.-Una vista del canal
ASILO DE MElNDIGOS.-De charla.

(Fot. V ALL.ETO.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

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(Fot. Carmichael).

Camino de México á. Cuernavaca..-U na curva.

UN ÁRBOL NOTABLE
l\Iuy conocidos son eu la Iluasteca Veracruzana unos á rboles gigantescos cuyo tronco
tiene, por Jo regular, el aspecto ele una serie ele
col umnaf:l, más ó menos gruesas y elevadas.
Estos notables ejemplares, como es sabido,
tienen su origen en una especie de parásito
vegetal que nace en las ramas de algún árbol
de una semilla depositada en ellas, ya sea por
los p:íjaros 6 por la acción del viento. Una
vez que el parásito comienza á desarro!larse,
echa nuevas raices. que crecen y se alargan
hasta penetrar en el suelo y que se transforman, con el transcurso del tiempo, en troncos
que dan á su vez origen á otras muchas raíces
que se enreda.u al árbol entrelazándose hasta
cubrirlo con una verdadera red. Las rníces se
engruesan y se unen cada vez mfü•, y el árbol
que &lt;lió albergue al parúsito, acaba por desaparecer.
La fotografía que publicamos representa un
curioso ejemplar de esta-clase &lt;le árboles.

nifia callejera!-casta y buena como esas florecillas que se abren prendidas de los festones
que verdean nacidos en las grietas de las ojivas de las catedrales, místicas y sencillas como una ofrenda de la piedra á la Divinidad.
Odette era buena, honrada y casta ... ¡por eso
soñaba en Lobengrin!
La última ,·ez que la vi, llevaba su cesta
cuajada de flores. Camelias que por lo blancas parecían espolvoreadas con nieve; otras
con estrías rojas como si estuvieran heridas;
rosadas unas cómo mejillas de sana colE'giala,
y otras carmesíes como cuajarones de sangrE'.

Vio!etas púdicas y dalias hijas del invernadero, con ropajes pomposos' y opulentos como
de princesitas de minuet; cri1:-ántemos quepa•
recían explosiones ele rr,,yos de oro, como er,
una pirotecnia; rosas inglesas de pétalos sedosos y colores matE's, y en mitad del cesto un
humilde ramito rle hamaméliclas tempranas,
aromosaf:l, destilando la esencia de sus cálices,
parecidos á una gota de oro fundido que re~altara rnbre la albura de un e~trellado copo
de nieve. Y Odette corría &lt;le aquí para allá
vmdiendo sus flores y rE'galando bUS sonrisas
dt-formef:l, empcfiadísima en vender aquel

CUENT8S RÁPIDOS
LA FIORAJA
A Mademoiselle Romanticisme.

E:;toy i ntrigaclo porqu¡, ha muchos clíns que
no veo á Odette, la floristilla del Odeón; la última yez &lt;JUC la Yi, Oclette estaha trágica }'Ol'
lo triste, y ha desnpareciclo desde entonces
mi1-1tnio~amente.
Tú la conociste: ¿te acuerdas de ellR? Era
una napolitana que vagabunrlE'ando probablemente con algún c&lt;pifferari,,&gt; habia llegado desde el golfo azul turquern que cuida el Vesubio,
hasta las orillas del Sena en plE'no París. Era
fea ... ¡qué fea! con su cabello cobrizo, i-us ojo8
indolentes y grandes de ovino, su boca ancha
de belfo¡; carnosos, su cuello grueso y sus manos con reminiscencias de manos de simio.
Pero era buena y casta-¡qué prodigio en una

Huasteca Vcracruzana.-Un Arbol nota.ble.

�Domingo 2:l de Agosto de 1903.
ramito de hamamélidas que se habían abierto
caprichosamente en mitad del otoño. Rosas,
crisántemos y camelias se iban prendidos de
las solapas de loE jaquets, 6 acariciadas en las
manos de coquetuelas .,l,oulevardieres;• sólo
la.'l hn.mamélidas se quedaban rezagadas ..... .
¿,por qué? Al verlo, Odette las dió muchos beSOf? &lt;le ternura, como si la niña huérfana sintiera con las flores huérfanas, y las flores desdeñadas comprendieran á la niña desdeñada
del amor, de la fortuna y de la dicha!
- Caballero, estas hamamélidas ...... huelen
mucho, más que las otras flores ..... no serán
tan bonitas, pero tienen aroma....•....
El caballero miraba despectivamente á las
florecillas y tomaba una camelia.
-Las hamamélidas, señorita, no son tan bonitas como las dalias, pero tienen aroma ......
La grisetilla tomaba una dalia de hojas abullonadas y dejaban las hamamélidas. De qué les
servía el aroma sin la forma, lo atrayente, lo
su~estivo, lo aparente?
Por fin, al caer el sol, el cesto se vaci6, quedando en él sólo las hamamélidas, casi marchitas, pero siempre olorosas; se sabían morir
noblemente, sedientas por la falta de agua de
un húcaro, pero destilando perfume y ron
muchos besos &lt;le Odette. La fioristilla fué á
reclinarse en uno de los bordes del Puente
X uevo, y tomando del cesto en el suelo las
hamamélidas, se puso á verlas y á cavilar. Como ellas era ella: pura, llena su alma de aroma; la gotn de oro de los cálices, era la gota
de oro de EUS sentimientos; la albura ele los
pétalos, lo inmaculado de sus sentimientos;
cualquier transeúnte aceptaría regaladas las
florecillas, pero no con cariño; ella podía entregarse también con sus quince años á cualquier
hombre que no la tomaría por amor ...... y así
como para las hamamélidas no había un afecto, tampoco para ella lo había; y así como
para ellas no venía un d uefio, para ella no venía Lohengrin; y al día siguiente las florecillas amanecerían muertas y manchadas en el
mont6n de la basura callejera, y ella .. . ... ¡podía amanecer en el mont6n de lo humano que
rueda al lodo! ¡Sola.. .... sola ...... qué tristeza!
¡Pobres flores! Se morían de sed, querían
agua ...... Y vié:-!dolas y dándoles el último bt:so, las arrojó al Sena, pudiendo ver, á la luz
crepuscular, cómo se iban, navegando muellemente balanceadas, despacito y como diciéndola: «¡.Adi6s, hermana! «A Bientotl»
Odette, con los codos en el antepecho del
puente y la barba entre las manos, absorta y

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una rJxcursión escolar.
Con ~:.s~ buen éxito han comenzado á e.[ec·
tuarFe ,~ excursione11 científirai- que previene
el '¡1lan de estudios de la Esruela ~acio11al
P .reparatoria contándose entre las más intereMntes la qu~ emprendieron á la Cima y el
Monte de las Cruces loi- alumnos de la clases
~le Química y ~fineralogín.
Los Profesores Andrés Almaraz, Guillermo
B. Puga y .Juli{rn Sierra fueron los q?~ acompañ~ron á los a_lumnos en esta ocas10n, concurriendo también, como preparadores, los señores Adolfo Castañares, .Joaquín Pnalta y
Nicolás Rojano. Lo~ excursionistas snlieron
por el Ferrocarril ~acional el día 11 ~el corriente, dirigiéndose á unas canteras s1tuad~s
-en las Cruces, con el fin de hacer en aquel sitio alguna.s experiencias sobre voladuras de
roca&amp;.

Con las precauciones del caso, se abrieron
seis taladros en diRtintos puntos, cargándolos
con dinamita de 40 por ciento, para hacerlos
estallar por medio de una. chispa eléctrica. L~s
alumnos, que presencia_ro_n con todo eletemmiento las pruebas, recibieron &lt;le los proíe~ore¡, las explicaciones neceFarias con respect? al
método empleado. Después les fueron exph~ados los efectos del agua sobre las substancias
solubles de h1s rocaR, haciéndose, para el mejor resultado de la conferencia, algunos experimentos práctico!-&lt;.
En cuanto al ramo de Mineralogía, el profeiaor di6 una lección sobre la configuración y
constitución del terreno.
Durante el viaje, se tomaron fotografías_ ele
distintos punto1:1, siendo alguna,- de ellas m~tantáneas muy bien logradas. La que pubhcamos representa á un soldado en el momento en que se le encabrita el caballo que monta.

A. LA SIESTA.
HERIWL\

Ni ,·olador insecto ni susurrante aheja;
Del sol bajo la lumbre el bosque se adormece,
y al suave terciopelo del musgo se parece
La. luz que tamizada. la. fronda. pasar deja.
"Herodfas". Cuadro de Veronés.-(Dil la colección Chavero)
ensimh,mada, miraba con sugesti6n el agua
que corría y las hamamélidas que se iban en
las ondas recostadas ...... La campana del cercano convento de ...... llam6 como si llamara
á alguien, y Odette, vol vié:idose al sonido corno si respondiera, dijo:· «¡No! 1Xo pued~.... !.11
Ü?ette _ha desapar~cido desde esa vez, que
la_ v1 trágica en su tristeza, y esto me tiene intrigado.

E.

MAQUEO CASTELLAXOS.

PARA UN AMIGO
Hasta_t_u bo¡rartranquilo, franco y hospitalario
Que cob1JÓ mil veces mi ensueño solitario
Que como un oasis fresco se alzara en mi damino
Y donde m~ brindaste de tu pan y tu vino,
Donde abrieron sus rosas mis raras alegrías
Y plegaron las alas mis tristezas sombrías
Lleven_ estas estrofas un pulla.do de flores '
Con m1 afecto muy hondo y mis votos me_iores.
Cuando la vida negra nos envuelve en su ola
D&amp; amargura y de duelo, y el alma está muy sola•
Cuando la frente punza la corona de espinas '
Y el spleen nos arropa con sus vagas neblin~s·
Cuando el amor di vino extinguió sus reflejos '
Y la noche se acerca y la dicha está. lejos· '
Cuando llora el espíritu y de luto se viste'
Y_ se apaga el recuerdo como un astro muy triste
S1 enc~ntrar_nos de pronto en la intrincada send~
Un car1fio sJDcero que la mano nos tienda
Que para nuestras penas tenga en los ojos Iianto
Y para nuestros júbilos en los labios un cant '.
Que cure las heridas y calme los hastíos
v,

Y nos diga: tus goces y tus duelos son míos,
Sentimos que regresa radiante la ilusión
Y á la nueva esperanza se entreabre el corazón.
':l'al h_iciste... Yo estaba solo y desfallecido,
M1 vacilante paso guiaba hacia el olvido
Y enervada por una letal melancolía,
En tierra y sin aliento mi juventud yacía.
Abrumado por torvas y rudas decepciones
Iba bajando, lento, los duros escalones
Que en espiral funesto llevan al precipicio
Del tedio, el abandono, la enfermedad y el vicio
Cuando tú te acercaste, me tendiste la mano,
Y me abriste los brazos y me llamaste hermano;
Y mi fe tuvo entonces con tu palabra una ala,
Y vi que la existencia no era en verdad tan ma.la;
Y entonces vinculamos, con un afecto igual,
Nuestros dos corazones con lazo fraternal.
Más tarde, cuando el odio te disparó su flecha,
Rugió sobre tu frente la tempestad deshecha,
Y la pálida envidia, la vil calumnia, todo
Lo que es rastrero, abyecto y sucio de algún modo,
Amargó tu existencia y emponzoñó tus horas;
Cuando te lastimaron infidencias traidoras,
Y la amistad vendida te negó con sus dudas,
Y te manchó el engaño con el beso de Judas,
Yo te vi perseguido, iamuta.ble y sereno,
Y me puse á. tu lado porque sé que eres bueno;
Y porque estabas solo, l!iempre estuve contigo;
Y porque eras odiado, yo siempre fuí tu amigo!
Entre nubes del cielo y lodo de la tierra,
Con pacíficas auras y huracanes de guerra,
Nuestra a.mistad es árbol que \pan ta sus frondas
Y que á través del tiempo eclrl&gt; raíces hondas.
A ella. mi carifio sin esfuerzo le arranca
Estos versos, que dejo en la. página blanca,
Y que quiero que lleven á tu hogar, que es el mío,
El abrazo de hermano que de lejos te envío.

'

F . ~l.

Eatórnanse mis párpados y en ellos se refleja.,
Acribillando el dombo que la. arboleda ofre&lt;'e,
La luz del mediodía, que juega, y 1·espland_ece
y con furti \"'OS rayos forma una red bermeJa..
Hacia Ja ardiente gasa de tintas caprichosas,
De efluvios embriagadas y luz, las mariposas
Dirígense en enjambres piatados y risueños;
La red brillante cog,m mis dedos intranquilos
y en las sutiles mallas de los dorados hilos,

Voy-cazador poeta-aprisionando sueños.

un tovno andano.
HERIWIA

Con arte insigne y sin igual maestría,
Mejor que Ruiz, y Becerril y Arfeo,
Cincelo un asa, grabo un camafeo
Y sé engastat· brillante pedrería.
Sobre el metal que al iris desafía,
Siempre esculpí-pecaminoso empleo,En ,ez de un santo y místico trofeo,
Al Cisne y Leda., á Uaco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
Por el orgullo de obras infernales
Puse en peligro mi futura suerte¡
Por eso al ver que la. vejez me agobia,
Quiero cual Juan, el preste de St-govia,
Labrando un cáliz encontrar la muerte.

DE ÜLAGUÍBEL.

ENRIQUE GONZÁLF:Z MARTfNEZ.

1003.

Excursión escolar.-Los alumnos de la Preparatoria en el Monte de las Cruces.

Una instantánea.

Domingo 23 de Agosto de 1903.

INVIERNO
En el pálido cielo las neblinas
erraban como sombras espectrales
y la lluvia ponfa en los sau~ales
sus collares de perlas argentinas.
l'n lienzo gris las húmedas colmas
arropó con sus túnicas glncinles,
y las trémulas lumbres matinales
doraban á lns brumas opalinas.
El río rumoreaba en la espesura
y á lo lejos fi,1gía la llanura
jardines de esmeraldas refulgente~.

Y graneles gotas, con un ritmo vario,
resbalaban de un roble milenario
como si fueran lágrimas dolientes.
FROILA:S TURCIO~.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL llfONDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

ojos cerrados reco~tada sobre el banco ....... .
Flores maravillosas, con pétalo~ de escarcha,
adornaban su cabello, un velo mmaculado la
cubría.
-¡)Iarieta!. ..... ¡Ah Dios mío! .
Al grito de Justina, todos acudieron con
ayes, lloros y sollozos. En vano la lla.ma:on ...
«La Inocente• ya no oía las voces de la tierra.
H abía ido con su vestido de desposada á terminar su ensueño en el paraíso.

LA INOCENTE
-¿Y te gusta esto, l\Iarieta?
-¡Estarás bella con este lindo vrstido!
-¿Te gusta el celeste?
-¡Ya lo creo! ¡como ella es rubia!
~Iarieta Laroudet se puso á reír; una risa
infantil que prolongaba, acompañándola con
un balanceo de cuerpo. Ora sobre un pie, ora.
sobre el otro, inclinada hacia las costurera!&gt;,
las miraba trabajar con aire encantado.
Teresa, Mariana, Irma, las tres más hábiles obreras cte la aldea, desde una semana no
salían de la granja de los Laroudet. Tenían
que apresurarse; sólo faltaban cinco días para
la boda, y el vestido de la novia no estaba termi nado.
La boda debía ser hE&gt;rmosa.
El novio, Hilarión Larroque, era muy rico
y era, además, un mozo de excelentes prendas
físicas y morales: no había otro como él para
colocarse la boina cual si fuera una aureola, al
lanzarse en aturdidores «caballero solo,,, traídos del regimiento. Tenía, además. otra virtud: cantaba. Había que oírle, cuando, para
romper la monotonía de una larga comida de
bodas, subía rnbre su silla, con el chaleco
abierto sobre su faja roja, y con voz sonora desgranaba su repertorio, importado también del
regimiento.

Era una «inocente.» Se hablaba de ella suspirando, aunque se la quería, pues Marieta no
era mala, sino algo rezongona, cuando se la
contraria.ha.
Al presentarse Hilarión á hacer su corte ÍI
la noYia, la hennoi,;a morena ,Ju!'tina, hermana mayor de l\Iarieta. alguien. i,in pensar en
mal, ~e dirigió diciendo á la «Inocente»:
-1\laricta, aquí está tu novio: eres tú la
novia.
l\Iarieta se había puesto á reír: había compren&lt;liJo. l\liró á Ililarión, volvió á reír y vino á sentarse ~ su lado. J ustina se divertía
con esa comedia: su novio, para complacerla,
se divertía también, y en toda la casa, ese día
y los siguientes, se continuó el juego:
-¿Te casas, Marieta?
Ella contestaba:
-Sí, sí, ó se reía.
La madre intervino:
-No quiero que se burlen &lt;le mi pobre «Inocente» y trató de desengañarla· pero ésta se
enoj6 y quedó mohína durant~ muchas horas.
-Déjala, mamá-dijo Justina·-el día de
la boda, .\!arieta verá que se b~ engañado
y mientras tanto, más vale que esté con:
tenta.
Y las tres costureras, cuando fueron á coser
el ajuar, continuaron mec:endo la ilusión &lt;le
la «Inocente.,,
-¿Te gusta esto, )!arieta?
Y Marieta se inclinaba sobre todas las beJlas cosas que preparaban para ella las admiraba feliz y reía.
'
La víspera del &lt;lía fijado para la boda el
frío aumentó y el cielo se puso gris. Todo~ se
&lt;losolaban. J ustina é IIilari6n se amaban con
el magnífico egoísmo de las ternuras felices.
Aqu.ella noche, c?mo Hi)ari6n por última
vez deJara á su novia, J ustma sorprendió la
mi~ada de éxtasis con que la «Inocente» seguía
al Joven y de repente aqueJlo la irritó.
-Oye-dijo á Marieta, apretándole el brazo, -es necesario que esa comedia termine....
h~ d~~ado bastante._ No es contigo que se casa
JI1l:mon ... es conmigo, ¿entiendes?
Y como Marieta tomara un aire testarudo
su h ermana agrego• para convencerla mejor: '
-¿Cómo podrías ser tú In novia? ... ¿Tienes
acaso un velo blanco?... ¿Tienes corona·? .Mientras que yo, tengo todo eso ... l\lira.
Se envolvió en su tul blanco, colocó sobre
su rabeza la corona de azahares y dijo:
-¿Ve~? Soy yo la _novia. Se han querido
reír de t1. .. Ve á dormir, Marieta y consuélate. La próxima vez le tocará á
Marieta no se fué á dormir.
. Su cama estaba en la misma cocina, debaJO de una escalera que formaba una especie de
alcoba cerrada con cortinr.s. La «Inocente• se
sent6 en el borde de
su cama, cruz6 las
f ~
manos sobre las ro~,
dillas y trató de
comprender lo que
le había dicho su
herma.na. Qued6 así largo
tiempo. La lúmpara se apa,
gó.
Rin embargo, la obscuridad en la pieza no era completa; un reflejo blanquizco
caía de las ventanas y se alarga.ha sobre el suelo... Se
hahría dicho que la sombra
se hacía blanca. ~!arieta se
levantó, se acercó á la ventana y, de repente, distraí-

ti'.

Así es que, cuando los Larroque hicieron i;u
pedido, los Laroudot no vacilaron. Bien i,abían que desde tiempo atrás, su hija iba vensando en I!ilarión. El casamiento fué fijado
para la semana que precedía al carnaval.
Como se dice en el Bearn, los Laroudet «tenían su cruz,» es decir, su desgracia; esta cruz,
&lt;le veinte años, ojos azules y cabellos rubios,
se llamaba Marieta.

da de sus pensamientos demasiado pesad
miró.
·
Empujados por áspera brisa, copos, pri
ro ligeros, luego más apretados, caían len
mente, revoloteaban. La nieve poco á
cuhría los techos de las granjas, el muro
patio, el patio mismo. Y de toda esa blan
ra parecía surgir una luz confusa.
l\Iarieta abri6 la ventana. 'Gn copo vino
posarse sobre su mano, otros siguieron,
prendieron á sus hombros, á su cabello...

MARIA TnrnRY.

''LAGUNA VKBDE"
A título &lt;le información curiosa, publicamos
una fotografía &lt;le ln. «Laguna Verde," situada
{i corta distancia de Acúmbaro, en el Estado
de :Michoacán. La laguna, notable por la ~ran
cantidad de substancias rnlfuro~as y ferrugmoRas que contiene, aparece á la ¡¡i mple vista
complet.,mente verde, y despide un olor desagradable. Inmedinta á e~ta lngun_a, se encuentra otra que los campesmos designan con el
nombre' de «Larga", y que, sin embargo de e~L'l.r ubicada en los mic;mos terrenoi-, es &lt;le agua
potable.
,
.
Los hervideros &lt;le l\Iantaro, situados E&gt;n
comprensiones de la misma had_l'nda :1 e¡ue
pertenecen las lagunaf', son también m~y _nota.bles. La formación del terreno es volcamca,
y el ruido que producen se oye á tres kilómetros de distancia. En distintos puntos, los hervideros producen vapores que forman una especie ele columnas de humo, como puede verse en uno de nuestros grabados.

LA CIENCIA
una olslón lit Dantt
L o que p-.rsiste invariahle e11 r an·
"tidad, pero siempre modifl~od&lt;?se
ºen su Corroa bajo e:--as apanenc1as
ºsensibles que nos presenta el univer"so excede á la concepción y al co·
uo~cimieoto humann~; é!-o&amp; e-J un P&lt;&gt;"der d•scooocido é incogno,ciblo
uque c:.,tamo~ obligados á reconocor
"como s'n limites en el espacio.}
..sin priocipfo ni fin en el tiempe&gt;. '
HERBERT SPl'.NCER.

tonces bati6 las manos y se puso á reír¡ yano
debía tener pesar. Ya que Hilarión, para casarse con ella, quería que fuera velada de blanco, con blancas flores en el cabello, iba á ad&lt; r•
narse para él.
De un salto ligero ~!arieta pas6 la venta na,
que era muy baja. El frío era intenso. Pero
el hermoso velo blanco que iba á envolverla
la calentaría.
Allí había un banco. l\Iarieta se sentó, jun•
tó las manos y tuvo buen cuidado de no moverse mÍls, para no deshojar las flores delica•
das 11i rai;:gar el velo frágil que lentamente la
revestía.
«La Inocente» había ten ido razón; el Yelo le
daba calor... Ya casi no sentía el vien to.. . Se
adormecía, el alma en éxtasis. Ya creía oírla
música alegre del cortejo que venía á buscará
la novia.
Al alba, J ustina se levantó. Baj6, toda.vía
medio dormida, y fué á abrir la puerta para
ver el tiempo. Los copos ya no caían, perola
helada había endurecido la nieve, salpicándola de cristales lucientes, donde se miraba el sol
levante. Miró al cielo: estaba claro. La nieve,
como se dice al1{1, lo había limpiado. La úni•
ca molestia sería el cleshielo. Al pri mer rayo
ele sol, todo ese terciopelo blanco se cambia•
1 h (•11 lodo.
Satisfecha, Justina. iba
á cerrar la puerta, cuan·
do advirtió á. l\Iarieta
muy pálida y co n lOII

I
Dejaba Dante la. mansión del cielo,
donde ninguna. luz proyecta. sombra,
y se detuvo, preso de un a.obelo
que por jamás sentido, más Je a.sombra
y hace arrugar su frente, a.ates serena. ....
Pisa. una. nube que le brinda. a.lfomb1·a
de plata. azul como de luna llena;
y su fig-ura roja. ahí se agita.,
entre el cielo y el mundo, en grande escena,
como una. lengua. enorme que pa.lp!ta;
é irguiendo majestuoso ante el abismo,
tres veces "¡Beatriz!'' su boca grita ... . . .

··Laguna Verde".-(11khoacAn).
cella dice la cosa que me escapa
cdónde no puede penetrar mi mano;
evo descubro las leyes de una etapa
cen el curso de siglos ...... Donde habito,
«siempre la realidad mi sien empapa. . ...
&gt;Del espacio que miras infinito,
cdigo la ley; del astro que se int\ama,
egue es como voz de luminoso g1ito:
cdel combate del agua con la lluma,
egue constru)·e titánicos volcanes:
cde la materia inerte que una ebCama.
«cubre como un ropa.je, y tiene afanes
cde célula, el origen de la vida! ....
c¡Ahl, yo conozco los cien mil eng1·anes
cele la. materia á la materia. asida!
«¡Conozco que el amor, que es harmonioso,
cá la Creación entera tiene unida! ...
«Amor es el enganche misterioso
cde los astros sin fin en el vacío;
ca.mor es en la flor, conjunto hermoso
«de pétalos y polen; en bravío
«animal, es a.mor lo que lo agita;
cy a.mor la. Patria: &lt;:orno la onda al río,
«las almas se unen en la Patria!. .....
Grita
ca.mor en cada sueño; en la creencia,
ceo la unión fraternal, en la bendita
cunión humanitaria! .... . .
Y yo, la. Cien&lt;-ia;
csoy amor que las leyes armonizo,
cy la ley es amor, es coexistencia! ...... &gt;

V

Dante dudaba si era algún hechizo
lo que en su asombro deslizar oía ..... .
~[as de pronto una luz mirar le hizo
c¡ue una mujer ,:rra.ndiosa. aparecía.
y la Creación aba.rea entre sus brazos;
pero ¡ las manos en la sombra hundía! ....
¿Era. separación, y hechas pedazos
fueron sus manos, penetrar queriendo
en el mistei-io aquel'! ó ¡,quizas lazos
que detrás de la sombra t1stánse uniendo? ....
-«La mano de la Ciencia. es una mano
-dijo la misma voz que estuvo oyendocque se hunde á cada. instante en el arcano,
cy mientras más ahonda, más lo aumenta;
egue haciendo más vidente al ser humano,
clo incognoscible. al par, m(ls le acrecienta,
cy así prolonga su vivir alterno! ..... .
VI

Dante, extasiado, caminar intenta .....
Pero aunque firme atravesó el Infierno,
no puede soportar las mara.villas
con que se oculta aquel Poder Eterno;
los brazos abre, y dobla 1as rodillas! ..... .
~léxico, 11103.

II
Pero el misterio sigue en su mutismo:
y aquel vidente que en los siglos mira,
ya. nada. entiende, y duda. de sí mismo:
pues la. Creación enorme que ante él gira.,
Je estrecha. el corazón, y lo anonada.,
y no puede saber si teme ó admira.! ..... .
III

Recorre los abismos su mira.da.,
y aunque ve como un caos que derrumba.
entre la. confusión, siente 01·denada,
como vió la armonía de ultr atumba,
la máquina. sin fin del universo
que una. gloria separa d., una tumba! ....
Sus ojos, con afanes de converso,
escudriñan el fondo y periferia,
y descubren la unión en lo disperso;
y ven que con la fuerza. y la. materia
se forman desde el átomo invisible
basta el dolor humano y la miseria;
y que en transformación indestructible,
se disuelve la fuerza concentrada.,
ó se concentra agitación movible;
y es todo evolución, fuerza. heredera.,
movimiento que queda trasmitido,
sin que nada. se forme de la nada! ....

rv
Pero entonces, ¿el mundo que ha vi vi&lt;lo
ha.ce poco, el vidente, es fantasía•~ . . ..
c¡No! ... &gt;-le responde el eco de algún ruido:
&lt;Tú viste la verdad!. ... La Teología
cha gula.do tus pasos en su imperio
egue explica lo que yo nunca podría;
cpues mi imperio f-S el mundo y no el misterio;
cyo explico lo visible y no lo arcano:
cla nota. más vibrante del salterio,
cella la. da con Dios, y yo en lo humano;

"Laguna Larga."-(Michoacán).

ROBERTO

A.

EsTE\'A

Rmz.

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL GEMELO
La condesti. de Noroña, al recibir y leer la
apremiante esquela de invitación, hizo un movimiento de contrariedad. ¡Tanto tiempo que
no asistía á fiestas! Desde la muerte de su esposo: dos años y medio, entre luto y alivio.
Parte por tristeza verdadera, parte por comodidad, se había habituado á no salir de noche,
á recogerse temprano, á no vestirse y á prescindir del mundo y sus pompas, concentrándose
en el amor maternal-en Diego, su adorado
hijo único.-Sin embargo, no hay regla sin
excepción; se trataba de la boda de Carlota, la
sobrina predilecta, la ahijada....... X o cabía
negarse.
-Y lo peor es que han adelantado el &lt;lía .. .
-pensó.-Se casan el 16.... Estamos á 10... .
Veremos si madama Pastiche me saca de este
apuro. En una sema11a bien puede armar sobre raso gris ó violeta mis encajes. Yo no exijo muchos perifollos. Con los encajes y mis
joyas ..... .

EL MUNDO ILUSTllADO

- ¿Es posible que yo lo dejase así?-murmuró ca&amp;i en voz alta.
Era el primer cajón de la izquierda. La
condesa creía haber colocado en él su gran
rama de eglantinaR de diamantes. Súlo encerraba chucherías sin gran valor, un par
de relojes de esmalte, papeles de seda arrugados. La señora, dei,azonada, turbada, pasó á
reconocer los restantes cajones. Abiertos estaban todos; dos de ellos astillados y destrozada
la cerradura. Las manos de la dama temblaban· frio sudor h umedccía sus sienes. Ya no
cabí~ duda; faltaban de alií todas las joy~s,
las hereditarias y las nupciales. Rama de diamantes, sartas de pPrlas, collar &lt;le chatones,
broche de rubíes y b,illantes ... ¡Robada! ¡Robada!
Una impresión extraña, conocida de cuantos se han visto en caso análogo, dominó á la
conc.leRa. Por un instante dudó de su memoria dudó de la existencia real de los objetos
qu~ no veía. Inmediatamente se le impuso el
recuerdo preciso, categórico. ¡Si hasta tenía
presente que al envolver en papeles de seda y

· Hervideros de Marrtaro. {Mlchoacá.u)

Tocó un golpe en el timbre y. pasados algunos minutos, acudió la doncella.
-¿Qué estabas haciendo?-preguntó la condesa impaciente.
-Ayudaba á Gregorio á buscar una coi,a
que se le ha perdido al señorito.
-¿Y qué cosa es ésa?
-Un gemelo de los puños. Uno de los de
granate, que la sefiora condesa le regaló hace
un mes.
-¡Válgame Dios! ¡Qué chico! Perder ya
ese gemelo, tan precioso y original como era!
No los hay así en Madrid. ¡Bueno! ya seguiréis buscando: ahora tráete del armario mayor mis chantillíes, los volantes y la berta.
No sé en qué estante los habré colocado. Registra ... ... .. .
La sirvienta obedeció, no sin hacer á su vez
ese involuntario mohín de sorpresa que producen en los criados ya antiguos en las casas
las órdenes inesperadas que indican variación
en el género de vida. Al retirarse la doncella,
la dama pas6 al amplio dormitorio y tomó de
un secreter un llavero, de llaves menudas; se
dirigió á otro mueble, un escritoriocómoda
Imperio, de esos que al bajar la tapa forman
mesa y tienen dentro sólida cajonería, y lo
abrió, diciendo entre sí:
-Suerte que las he retirado del Banco este
invierno ...... Ya me temía yo que saltase algún compromiso.
Al introducir la llavecita en uno de los cajones, notó con extrafieza que estaba abierto.

algodones en rama el broche de rubíes, había
advertido que estaba sucio y que era necesario llevarlo al joyero á que lo limpiase!-El
muelle estaba bien cerrado por fuera ... -cal.
culó la señora, en cuyo espíritu se iniciaba
ese trabajo e.le indagatoria que hasta sin querer verificamos ante un delito. -Ladrón de
casa. Alguien que entra aquí con libertad á
cualquier hora; que aprovecha un descuido
mío para apoderarse de mis llaves; que puede pasarse aquí un rato probándolas... Alguien
que sabe como yo misma ti! sitio en que guardo mis joyas, su valor, mi costumbre de no
usarlas en estos últimos afios ..... .
Como rayos de luz dispersos que se reúnen
y forman inte!lso foco, estas observaciones
confluyeron en un nombre:
-¡Lucía!
¡Era ella! No podía ser nacliemás. Las sugestiones de la· duda y del bien pensar no contrarrestaban la abrumadora evidencia. Cierto
que Lucía llevaba en la casa ocho años de excelente servicio. Hija de honrados arrendadores de la condesa; criada á la sombra de la familia de Norofia, ptobada estaba su lealtad
por asistencia en enfermedades graves de los
amos, en que había pasado semanas enteras
sin acostarse, velando, entregando su juventud
y su salud con la generosidad fácil de la gente humilde. Pero-discurría la condesa-cabe ser muy leal, muy dócil, basta des¡nteresado ... y ceder un día á la tentación de la codicia, dominadora de los demás instintos. Por

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

algo hay en el mundo llaves, cerrojos co
recios; por algo se vigila siempre al pob
cuando la casualidad 6 las circunstancias l
ponen en contacto con los tesoros del rico..
En el cerebro de la condesa, bajo la fuerte·
presión del descubrimiento, la imagen de
cía se transformaba--fenómeno psíquico del
más curiosos.-Borrábanse los rasgos de
criatura bi;ena, sencilla, llena de abnegaci6
y aparecía una mujer artera, astuta, codiei
sa, que aguardaba, acorazada de hipocres(
el momento de extender sus largas uf\aa
arramblar con cuanto existía en el guardaj
yas de su ama ........ .
«Por eso se sobresaltó la bribona cuando l
mandé traer los enct1jes-pensó la señora, o
deciendo al instinto humano de explicar en
sentido de la preocupación dominantecualqui
hecho.-Temió que al necesitar los encaj
necesitase las joyas también. ¡Ya, ya! Espe
que tendrás tu merecido. No quiero ponerm
con ella en dimes y diretes: si la veo llorar
fácil que me entre lástima, y si la doy tie '
á pedirme perdón, puedo cometer la tonte
de otorgárselo. Antes de que se me pase lain
dignación, el parle.»
La dama, eobre la misma tabla de la cóm
&lt;laescritorio, trazó con lápiz algunas palab
en una tarjeta, la puso sobre y dirección, 1i· •
el timbre dos veces, y cuando Gregorio, el ayo
da de cámara, apareció en la puerta, se la en
tregó:
-Esto, á la delegación, ahora mismo.
Sola otra vez, la condesa volvió á fijarse
los cajones.
-Tiene fuerza la ladrona-pens6 al ver l
dos que habían sido abiertos violentamente.
Sin duda, en la prisa, no acertó con la llavecita propia de ~ada uno y los forzó. Como
salgo tan poco de casa. y me paso la vida
ese g'.l.binete ..... .
AL sentir los pasos de Lucía que se ace
ba, la indigóación de la condesa precipitó
curso de su sangre, que dió, como suele decirse, un vuelco. Entró la muchacha trayend
una caja chata de cartón.
-Trabajo me ha costado hallarlos, sefiora.
Estaban en lo más alto, entre las colchas d
raso y las mantillas.
La señora no respondió al pronto. Respiraba, para que su voz no saliese de la garganta
demasiado alterada y ronca. En la boca revol•
vía hieles, en la lengua la hormigueaban insultos. Tenía impulsos de coger por un brar.o
á la sirvienta y arrojarla contra la pared. Si
la hubieran quitado el dinero que las joyu
valían, no sentiría tanta cólera; pero es que
eran joyas de familia, el esplendor y el decoro de la estirpe ... y el tocarlas, un atentado,
un ultraje ..... .
Se domina la voz, se sujeta la lengua, se in•
movilizan las manos ... los ojos no. La mirada
de la condesa buscó, terrible y acusadora, la
ele Lucía, y la encontró fija, como bipnotir.a•
da en el mueble escritorio abierto aú n, con
los cajones fuera. En to~o de asom bro, de
asombro alegre, impremeditado la doncella
exclamó acercándose:
'
-¡Señora! ¡Señora! Ahí. .. en ese cajoncito
del escritorio.... ¡EL gemelo que faltaba ! ¡El
gemelo del señorito Diego!
La condesa abrió la boca, txtendió los bm•
zos, comprendió ... sin comprender, y, rígid~,
de_ golpe, cayó hacia atrás, perdido el conoc1•
uuento, casi roto el corazón.
EMILIA PARDO BAZ..\X.

SOMBRAS
Como esas nocturnas tinieblas falaces
Que envuelven la tumba gigante del sol,
Así mis recuerdos se posan fugaces
En tu alma, sepulcro glacial de mi amor.
Por eso no importa que cantes y rías;
Y o sé que mi penas á ti llegarán,
Cual llegan inmensas las noches sombrías
Allá do se cuajan las olas del mar.
JULIO FLORE,:.

Bogotá.

PRESO.
Cuaqro &lt;1e J. H. S;-lvestre.

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[L MUNDO ILUSTRADO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG de Agosto de 1903.

EL REGALO

14.-Ab rigo para niña.

do empina á dPspertarse á las impresiones, la. criatura.es en extremo
sensible á la. influencia ner\•iosa.
Ha.y que evitar en absoluto todo ·
ruido fuerte y todo movimiento brusco junto á ella ....
Para el reC'ién nacido el sueño es
esencial, pero ha.y que regularLr,arlo de una. manera. conveniente. La
noche es el momento más propio
para. descansar; y si la. alimentación y el sueilo dm·anteel día.están
regularizados, no habrá peligro de
que la criatura. sufra. desvelos durante la. noche.
No es razona.ble, por ejemplo,
dejar que, en el día, la. criatura. esté sin alimento durante cuatro ó
cinco horas, simplemente porque no
se ha querido interrurupi1·le el sueno. Dejándola.dormÍI' tanto tiempo,
necesariamente se desµierta con
hambre, y entonces lo m:\s proba.ble es que mame con exceso; lo que
la pondrá en un esta.do de inquietud suficiente para tenerla. despierta durante una. gran parte de la noche. De modo que durante el día, la
criatura debe alimentarse y dormir
á intervalos regulares. Y, ¡,ur la
noche, no debe haber luz l&gt;n la pieza; se tendrá ú. mano una lamp111·i•
lla. y una caja. de fósforos, por lo
que pueda. suceder.

La falta de nutrici6n es la causa primordial de las enfermedades extenuantes. Yéase lo que
dice el muy prominente Dr. Dn.
Pablo Córdoba y Yal6is, de la
ciudad de México:
''Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsi6n &lt;le ·
Scott, en mi práctica de muchos
afios, ha sido siempre satisfactorio, pues supera. á toda otra preparaci6n cuando se trata de enfermedades de los 6rganos respiratorios 6 de afecciones por falta
de nutrici6n. Reúne, además, la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.

El mes de los días fríos iba. ¡\concluir. La. Noche Buena se acerca•
ba.
~~lla, la. pequeilita., oía con triste?.a. los planes de las hijas de la. casa sobre el regalo que les había. de
dejar el "niilo" aquella. noche.
Una pedía. una gra.n muíleca. que
había visto lucir en un lujoso esca.para.te, otra. una cocinita. con sus
a.ccesol'ios, cuál un jueguito de sala. completo, quién un servicio de
té á I a. "derniéro". Pero ella. era.
tao pobre, tan desola.da, que no tenía esperanza. en un regalito. Infeliz, ella. creía. que sólo li los niilos ricos el Nii\ito les traía juguetes. Y aquel ser to.o pequeño experimentó la primera. decepción del
destino.... y lloró su aciaga. suerte ... .
Era. huerfanita y estaba. entreg-ada á aquella casa, p! ro era tan delicada,quesiempreocultaba. su llanto
y sufría en silencio!
Entretanto en casa no se ha.biaba.
de otra. cosa, Ca.da. uno de los niños ind ica.ba. á su padre el regalo
de preferencia. y el padre lo a.notaba
con reserva..
Pero á la buerfanita. nadie dirigía. ni una mirada. ni un recuerdo...
Cada. cuál se embebía. en su dicha.
y olvidaba. a.q uella tierna. sensitiva.!
Naturaleza. infeliz, que, al da1· sus
primeros pasos,ya. e~cnutraba la. vida hn am11rga, la. seod1~ tan desola.da .... Y esperaba. con lo. fe de 111
última esperanza. Todo su anhelo
consistía. en encontrar al día. siguiente algo eo su rinconcito y enseñarlo á los demás.
Llegó la. noche, y domina.do. por
tanta emoción, se quedó dormida
y soiló en su regalito. Las naturalezas tristes como las sanas son las
únicas que encuentran en 11 sueilo
el gran descanso reparador. Ella.
fué despertada por el ruido de los
niílos de la. casa en aquello. mo.ílana. de regocijo: y anhelante, ansío-

Domingo 23 ele Agosto de 190:1.

sa., febril, buscó en su rinconcito el
regalo suspira.do! Mas Jo que ella.
creía. un juguetito, eran sus za.patitos de suela. gruesa. que había. envuelto en su trajecito al acostarse.
Y avergonzada. de su desgracia., lloró oculta. en el pa.ja.rl
También la. vida es un gran sueílo; pero es un sueílo continuo ....
A la manera de la. cadena de eslabones que va formando la. ola, ella.
extingue algunas esr,era.r.zas nuestras, pero "adelaote 'sefo1•ma. otro
nuevo eslabón, que es el que nos
mantiene siempre esperando!
Tal es la vida! Algo que se confunde con la lobreguez de la. noche
eteroa.; algo que fu lgura., se desva.net•e y se apaga; algo que desapa.
r«:CP para no ve I ver.
; Un crepúsculo vespertino que no
se repite. La. peregrinación 1e1·renal, que termina. siempre en Calvario .... !
1\fYRIEL.

RIAMOS.
En vano la. animación
Del goce mi rostro alegra.,
i Si llevo la noche negra
Y etl'rna en mi corazón!
Mi risa es la del bufón
Que quiere ocultar su pena.
Y salta. sobre la. arena.
Al son de lo. destemplada.
Y estentórea. carcajada
Con que el concurso Je atruena..

Mas ya. mi fuerza. se agota.
A los golpes del dolor:
Y aunque con rostro traidor
l\Iis sufrimientos escondo
Es el rna.r·tirio tan hondo'
Que, aunque rni constancia es ID
Temo bajur en la lucha
cbu,
Del sacrificio hasta el fondo.
a,

,_

Cuando PI chiste se derrama
La. mu ltitud que me asedia.
'
Se ríe con la. comedia
Sin acordarse del drama..
Es verdad, la. eterna. llama.
Seca con sus rayos rojos
Las lágrimas de mis ojos
Y nadie sube qnP al par '
De la ¡rorra del juglar,
Llevo corona de abrojos.
Nadie sabe que ha.ven mí
Un torm1·nto sobrebÚruaoo
Nadie conoce el arcano '
De tristeza que hay aquí. .....
11ientras pude combatí·
Hoy me siento acongoj~do.
Cuando el león acosado
Siente el corazón herido
1'~-. de cólera el gemido '
Por el dolor a.naneado.
Pero ¿á qué hablar de dolor
Si el ajeno á nadie importa'.'
Riamos, la vida. es corta
Riamos, es lo mejor.
'
Cuando y a. del gladiador
Las fuerzas van decayendo
Y va. la. muerte sintiendo,
Abre las puertas al alma.
Y con desdei\osa calma
Rueda en el polvo 1·'.iendo.

Cuando se 1,iente morir
U na. esperanza. querida,
Cuando tiene el alma. herida.
Necesidad de gemir,
E., espantoso cubrir
El dolor con risa. loca.,
Pues al salir de la boca
En bullicioso tropel,
Es como río de niel
Que envenena. cuanto toca..

P. E. ROMERO.

------

(Paolo.)

Por razooes pecuniarias,

sé que preocupado e,tás,

y, µara ca.stirte, vas
ácaza. de millonarias.
Tanto 01 plan has propalado,
que acaso alguna., 1t11paci~u1.e,
te tache de indiferente
creyéndote interesado.

He apurado con valor
E,;te cáliz gota. á gota,

EL TESTAMENTO

7··t¡·¡ffllt··RuTA·1
r~süTi.FE,
l
ADenver, Kansas City, Sl Lonis, Chicago, lew York.
811 Fraaclaco y Los Aqele1

i
♦

♦

••

i

ii

i:

♦

f

t

1

!

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobtsc,o 'fttltlt.
Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dras que ee practlc:6 la
apertura del testamento del llaatllal·
mo Sr. Arzoblepo D. l'atrlclo A. FeeblD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna ctel dlatlnpldo prelado ucendlG a. cerca de '125,000 oro amf'rlcano: J ee¡1ln el lnnntarlo que ae ba
publicado, los blenee que deJO ruerou
como 1lgue:
Dos pOllzu de '·La Mutua.' ' Companra de '
guroe eobre la Vida. de
Nuen York, por $~5.~00
oro cada una, 11 sun . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados
bre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo J en
Bancoe. . . .
. . 37,000 orn.
F.ntre lu dl•JlO•lclonee del eelior Ar1:obl1po, en eu testameato, se blcleron
etas:
A au hermana, sellorlta Kate FeebaD,
que eatuvo alPmpre con 11 huta ID
muerte, $◄0.0110 oro en bonos J $25,000
oro ere una de las pOllzaa de seguro:
t la eellora Ao• A. ~·eehao, viuda del
sellor doctor Eduardo L. ~•eebso, btr·
mano del ,enor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa (lllllzaa, y $6.000 oro en
efectl•n: a 1ft A&lt;·adPmla &lt;le i:,ao Patrl·
c-!o dP !"bkallo. de la que ee preceptora
1u b•rmftn11. lfadre Marra Catalina,
$10.IMHI oro de 1ft nltlma p011za; l la
e&amp;cuela · -~ora Marra·' de eoeelianra
prérli&lt;·a JlAra varones, de Feehaovlll~,
111 lonl•. que PrR la lostltuclllD por .a
que mh •e lntereR&amp;ba el ••~or f rru·
bl•fl'l. •• •n t re,runn los $4,000 re1ta"l•

,o-

~ ,. 1~ 1\ltlm11. f)f\llZfL

♦
♦

;:," lt:l:&gt;t:rvan caurn.H t:n \Jarro i'utllrn1.11 vara wuo1:1 10::; vuntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comooores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
. w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San ,ranolsoo, #íím. B, ltlltJxlca, a. ,.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1

T.O.llUIII~ i:!OLITAHIA expolslOD ~gura
eo uu::; boros, sin PURGA, por laa cApeu•
las L. KI H:-1. 1-.vltall emltacloo es. Depó•I·
to : F'Rrm. IIAUGOU, 54, boulevard. Edpr
Quloet, Parra y eo tola1 las rarmacl■•·

ASMA vCATAR_R_O
t11u01 ,., 111CIGARRILLOSESPIC

1

ó el POLVO
'
reslonu.To1.Reumu,Ntural9I•

~ 11 ludas ;1s 1111,nH Fa1111.tru• .
tor m ,yu r'. 20,rue St Laure.P•r1•
.. ,Clr11Ct1 F,,.,.,, ,ob· •1..J1t C11arrtllG

1.-Coleccién de trajea de paseo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agoslo de 1903.

Explicadón dt

nuesfros grabados.

Núm. 2.-Hepreseota e~te grnbado noa elegante y vhtosa colección
de trajes de paseo, propios pa.rn
sei\oritas. Todos estos figurióes
se confeccionan con tela de buena
calidad y como adornos se e111pleao
encajes y listones de último estilo.

Corno puede verse por los grabados, las faldas, cerca de la.c1 ntura,
llevan uu pequeílo plis(, que mucho la.s agrncia, el .resto de la eoa·
gua se plit,ga ligeramente, y cerca.
ue su parte ' inferibr; JJeva como
.adoruo peq ueñ!lS aplicaciones de
~111ta ó de pasamanería. De los
talles ñada tenemos que decir como no sea que nuestras lectoras se
lijen deteoiuamente en los modelos
l' &lt;'O'.lfecciooen sus talles de acuer-

do á estos figurines, sin separarse
de ellos lo más mínimo. Son tan
graciosos, están de tal manera
aplicados los adornos, 1y el corte
del,peto y de las mangas es tan adecu~do y elegante, ,4!18 si en la con·
1

nada de notable, pues es lisa e to
da su extensión y con un 11
pliPgue ñ lo largo.
gero
La blusa s1&gt; adorna con ancb
cuellobombrero.s de encaje y 1
mangas, abultadas en su e~tremi~

°·

°

•

r:cmingo 23 de Agosto de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

color oscuro y cuya. falda. lleva por
único adorno tres pliegues traos·
ver s ales. La. blusa es imitación de
tor er a, y el canesú y parte de las
man gas so confecciuoau con tela de
color cl a ro.
EsPEllAJSZ.\.

REMORDIMIENTO
Mostr aba el l'Íl'O Pascual
Muy amarilla. la cara,
Como si en ella. guar dara
El oro de su caudal.
Ciertos 1·umores menguados
Habla ban á los oídos
De u nos huérfanos vendidos,
¡ Vendidos y envenenados!

Un público delirante
En el teatro aplaudía
La encantadora armonía
De una ópera brillante.
. •
.
. .
.,
. -,.N? oís 110 grito s11uestl'O.
.Por Dios, hacedlo callar,
Que no me deja. escucht\r
La música del maestro!

Los semblantes ... ¡qué hechicero;!
¡Qué ardientes los coi·azooes!

Ha. empezado el cotillón:
-Ese ¡rr1to me molesta ....
¡Callad! ¡Que cese la fie,ta,
Que cese por compasión!
·
-Esposo mío, ¿qué tienes'!
,:.Cometiste algún delito'!
-Mujer, ;.no escuchas un grito
Al que agrada.ria. Jo¡rró
Que me taladr a las sienes'?
La muchedumbre aclamaba.,
Y el triste Pascual rodaba.
-No oigo nada.-Ten por cierto
En su lujoso landó.
Que el grito me llama ya ....
-,;,No tienes hierros ni callos'! ¡Perdón, Jesús mío!-¡Bah!
Estiís loco -(¡Estaba. muerto!)
Cochero de Bal'l'a.bás,
Ese grito suena más
Lú.grimas, rezos y flores
Que el trote de mis caballos!
E l féretro a.compaña.roo.
¡Cómo inundan los salones l;;ra rico, le enterraron
'Entre espléndido; honores.
Las damas y caballeros!

.,

r

'

,..
' I
1

'·

2.--t lecc.ión C:e trajes ée v:::ita.

fpcción de la blusa Pntrii.ra otra
clase de inventiva, fácilmente se
per~erfa el irusto y la elegancia del
"º.ºJunto. Pocas veces hemos publicad? en estas página~ modelos
de tra1es para paseo tao graciosos
y elegantes como éstos.
Núm. {.-Nuestro ¡rrabado representa un sencillo y vistoso traje de
cas~. La tela con que llera confeccionarse este vestido ha de ser
l}l!'era, ele c?lor claro
adecuado
1\ la. estación.
La falda no tiene

y

dad inferior, se rematan por estre·
cbos puños.
Núm. 5.-Traje de calle, coofec·
ciona.do con tela á cuadros y pro·
pio para seiloritas de talle esbelt.o.
La falda se pliega en toda. su loo·
gitud. y las mangas, cerca de los
hombros, llPvan seis pl iegues trans·
versales. Una. peguei!a corbati. de
punto completa. el ado rno de I:•
blusa..
Núm. 6. Traje de casa p ara se·
lloras jóvenes, hecho con t,ela de

__

,¿,

;::...._ ~- ~-

.:

3,_:'co1eccl6n de t rajea de reunl6n

�Domingo 2~ de Agosto de 1!)fl:J.

E l. MUNDO 11.l' STHADO

Domingo 23 de Agosto de 1!)03

EL MUNDO ILUSTRADO

~t~~ mofa!.•., ¿por qué lo has heJ?urante algunos segundos calló
el mterpelado, la mirada. sombría.
un ric~us ~e dolor sobre sus labio;
em;,ahdec1do~. Y luego con acento
tembl_oPoso de ira y de ¡&gt;ena respondió:
•
. -_Porque mis enc&gt;migos, con el
m,trnto del odio, l\divinnron mi scc~eto, Y me insultaron, llamnn.do
hipocresía Jo que rué noble pud
Y en un arrebato de cólera, con.;:.:
no trémula de pena, pero resuelto.
rasgné ~I sa~ra.do velo que oculto.~
b a el m1ster1O de mi alma
Después .... después h~lló en alzar m1 voz, en dejar vo ' ar mis cantos en alas de la bri~a, el ali vio dtil
~~~er::1oº qdue se que1a., cuyo~ geinia ormecen el dolor pero
desca!lsan el pecho de su t' 'bl
opresión.
err1 e
No sé si sois sincero conmi o
¡as,l es?uchad: no amo con pasfó~
a g or1a, porque mi ideal es má
todavía·• ,n·1 alt'tvez recha-s
•hermoso
¡
za da CO[J?pasión; la.envid ia es honra e quien la provoca·· la mof
vergüenza de quien la
1 • ª•
cuan1O á. la simpatía
. P ea, en
sabrá. agradecerla. , m1 corazón
H!iyteen las almas de los que siente n 10 usa.mente u ·r 1 .
para el amor y i'a :r!~i~~cl um1noso
so~br ío, para el rencor y ~d~t1
10·0
Calló
el• poeta, y el anc1ano
•
·
n•0
s é s1 vencido ó con venci"1o d .. '
sólo: ¡Ah!
' , 110 tan

El primtr filio.
CO:S ■ BJOS .A. L.A.11 X.A.D:&amp;ES

;m

Á LOS DOS J\IFSES

A l as siete ú ocho semanas el r ecié_n nacido empieza ya á avivarse
y 1~ darse cu_e nta de que es un ser
animado. S1 se le ha permitido hacer la \"ida lt&gt;nta. y tranquila que
ac_o.bamos de indicar, este dt&gt;spertn.·
miento gradual será un motivo de
alegría para él, y de goce para los
que Jo rodeao. La. criatura ha empezado ya á seguir á uno con los
ojo s por )a pieza ó {\fijar l a vista
en los obJetos, y en estas ocasiones
h ace o ír un gorgorito de alegría.
Más tarde, empieza á prodigar
sonrisas, á medida que va dándose
cuenta de la vida y de las cosas que
la rodean.
Le interesan ya sus manita.s regordetas, y tratt\ de llevárselas á la
boca, lo que consigue al fin, después de unos cuantos días de esfuerzos infructuosos.
Entonces, la criatura ha llegado
Y!' al segu~do período, en el que la
vida v~ de1ando de s~r vegetativa,
y requiere un poco mas de atención
Uomo se ha. hecho m1í.s pesada hay
que cambiarla de postura má; frecuentemente para evitar que se le
entumezcan los miembros. Se ha
hech~ má~ fuerte también, y mueve
sus ¡ner01tas de una maner a vigorosa; poi· lo tanto, hay que acort arle las ropas, á fin de no trabar
el desarrollo de los músculos de
esas ex t1•emid ades.
Debe tenér sela tamhién más tiempo al aire libre, y, por la noche la
temper atura de la pieza debe 'ser
más fresca.
Por otra parte, su apetito se ha.
desarr olla.do también, y necesita
mayor cantidi_i.d de alimento; pero,
como sus medios para adquil'irlo se
b:"n cuadruplicado durante este per iodo sorprendente, está en perfectas cond~ciones para velar, dfremos,
por sus mtereses.

;J

DOLOHES.

La alegría. depende de 1 • •
nes, de no querer ve . as 1lus10te las verdades d I r r!gurosamenma superstición eal! vida. La misg r ía, y no deber! me?ta la ale•
como del fanatism~ hu irse de ella
~a. a.legría depende 'deq~e la mata.
etas: la creencia en la . ne_r c1·e1:-11•
creencia en todos I
amistad, la
hacen bella la vida?s recursos 9ut&gt;
• Y a. más tri 3 w

4.-Traje de casa.

Pero la maledicencia
P~co tardó en murmurar:
-:- 1H~ muerto poi· no escuchar
El grito de su conciencia!
,JL\N TOM.\S SAL\'.\S\'.

ENTRE AMIGOS.

.m vino no era ni puro, ni añe·o
m las copas finas, ni rico el m~n'.
te!, pero los dos hombres seotadus
en torno de la tosca mesa bebí
con placer el .:ino mezclad~ de ca~~
pcch!!, 6 quien sabe de qué, departiendo amigable y conlidencialmcnte.
D~lante del más viejo, casi un
anc1_ano, se hallaba un libro abierto, h~1·0 manuscrito en letra s uelta
nerviosa, aesigual, que revelaba el
grado de exaltación bajo el cual el
auto~ había trabajado.
, A rntervalos el anciano leía eh
el, con voz ieposada, s1ntida y su
compailero, un hombre aún .'
le_ escuchaba, con expresión ~~:e~,
mela de profunda emoción.
·
,De pronto, el anciano, que se hab1a ~uesto (\ leer para sí, preguntó:
. e.Hay aq.¡í composiciones iné
·
d itas':'
-Sí.
-¡ Y que jamás serán ¡JU!Jlicadas, no'!
-;.Por qué'?
Porque son demasiado ínt·
Son f t.n
• t as í as, ¿quién os ha
,rna~.
d.1
cho q~e se trata &lt;'e mí?
·
. -:-Bien se conoce, es toda una hist?1·1a, la tuya, lo que contienen est,1s !~neas )leni~s de ,encilla elocuencia, de rnfi111to seotim1ento N
trate~ de engailarme, pero di;ne~
aílad1ó,-¿por qué has des¡,ed
do a s1, t n coraz
'
6 n y arrojado uza. ,
troz"IS á la voraddatl del públi ~~~
En a~guuos hallarás Piedad por~~~
dol01es, en otros udmiración á t
talent~; pero ta~bién despertará~
la env1d1a, la.curJOf1ida&lt;l y ... . has~

::m:u,1111111111uum11: 111111mmu:ummi::mum1111111111:utn=

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n

LAS E~1''ERMI,;DADES

?.-Sombrero de

la e~tación.

experiencia de la vida, es ser engail_ado y perder por esto una creencm ó una ilusión.
Los niilos son felices y alegres
JlOrq ue están llenos de ilusiones, de
creencias y de confianza.
Debería haber uno. sociedad de
acción y propaganda contra el crl·
men de que los niños sean !logailados ó desilusionados.

Rel ativamente, son pocas las cri ,\turas que nacenenfe,·mas. Por 1·e.,la.
general, el recién nacido es un ~e1·
normal y sano; y para a.leott,rse, la

-

u

mum:::m11111m:n111111111111111111111111111111111111111111111111u u:m:u:111u:m111u111111utmmm:1111111111111m:::m::umm:
8.-Vestiditos infant iles.

i~Iadre! Título sagr ado
que no merece obtener
la que comete el pecado
de dejar abandonado
un inocente al nace1·.

.;,

9. -T alle de punto oara reunión.

6.-11"raJe de casa.

1

joven ma.clre debe tc&gt;ner esto siempre presente. Esto I&lt;' iafunclirá confiar,za en sí misma, y sn habilidad
para. mantener á la criatura en e~e
estado de salncl, hará el resto. Las
enfermedaéles no son cosa que Jns
re&lt;'ién nacidO!'I puedan adquirir fácilmente; por lo menos, no tR.n f,ícilmente como los malos báhito",
que, á nuestro juicio, son mucho
más d ifíciles de curar que aquéllas.
La moderación, aplicada á todl\'I
las cosas relativas á. la criatura,
será. siempre un a s1il vaguarclia para la madre, y la mantendrá. con"·
tantemente en el buf'n camino. Le
dad\ tiempo 1,a.ra retlexionar, y po•
dr1í. resolver muchos problemas
tranquila y acertadamente.
Hay que tener presente que las
indigestiones no son nunca. un fenómeno e-.pontáneo; las provoca. el
exceso ó las deficiencias de la ali·
mentación.

10.-Sombrero de v iaje.

11.-Traje de casa.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 8, Agosto 23</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2~ de Agosto de 1!)fl:J.

E l. MUNDO 11.l' STHADO

Domingo 23 de Agosto de 1!)03

EL MUNDO ILUSTRADO

~t~~ mofa!.•., ¿por qué lo has heJ?urante algunos segundos calló
el mterpelado, la mirada. sombría.
un ric~us ~e dolor sobre sus labio;
em;,ahdec1do~. Y luego con acento
tembl_oPoso de ira y de ¡&gt;ena respondió:
•
. -_Porque mis enc&gt;migos, con el
m,trnto del odio, l\divinnron mi scc~eto, Y me insultaron, llamnn.do
hipocresía Jo que rué noble pud
Y en un arrebato de cólera, con.;:.:
no trémula de pena, pero resuelto.
rasgné ~I sa~ra.do velo que oculto.~
b a el m1ster1O de mi alma
Después .... después h~lló en alzar m1 voz, en dejar vo ' ar mis cantos en alas de la bri~a, el ali vio dtil
~~~er::1oº qdue se que1a., cuyo~ geinia ormecen el dolor pero
desca!lsan el pecho de su t' 'bl
opresión.
err1 e
No sé si sois sincero conmi o
¡as,l es?uchad: no amo con pasfó~
a g or1a, porque mi ideal es má
todavía·• ,n·1 alt'tvez recha-s
•hermoso
¡
za da CO[J?pasión; la.envid ia es honra e quien la provoca·· la mof
vergüenza de quien la
1 • ª•
cuan1O á. la simpatía
. P ea, en
sabrá. agradecerla. , m1 corazón
H!iyteen las almas de los que siente n 10 usa.mente u ·r 1 .
para el amor y i'a :r!~i~~cl um1noso
so~br ío, para el rencor y ~d~t1
10·0
Calló
el• poeta, y el anc1ano
•
·
n•0
s é s1 vencido ó con venci"1o d .. '
sólo: ¡Ah!
' , 110 tan

El primtr filio.
CO:S ■ BJOS .A. L.A.11 X.A.D:&amp;ES

;m

Á LOS DOS J\IFSES

A l as siete ú ocho semanas el r ecié_n nacido empieza ya á avivarse
y 1~ darse cu_e nta de que es un ser
animado. S1 se le ha permitido hacer la \"ida lt&gt;nta. y tranquila que
ac_o.bamos de indicar, este dt&gt;spertn.·
miento gradual será un motivo de
alegría para él, y de goce para los
que Jo rodeao. La. criatura ha empezado ya á seguir á uno con los
ojo s por )a pieza ó {\fijar l a vista
en los obJetos, y en estas ocasiones
h ace o ír un gorgorito de alegría.
Más tarde, empieza á prodigar
sonrisas, á medida que va dándose
cuenta de la vida y de las cosas que
la rodean.
Le interesan ya sus manita.s regordetas, y tratt\ de llevárselas á la
boca, lo que consigue al fin, después de unos cuantos días de esfuerzos infructuosos.
Entonces, la criatura ha llegado
Y!' al segu~do período, en el que la
vida v~ de1ando de s~r vegetativa,
y requiere un poco mas de atención
Uomo se ha. hecho m1í.s pesada hay
que cambiarla de postura má; frecuentemente para evitar que se le
entumezcan los miembros. Se ha
hech~ má~ fuerte también, y mueve
sus ¡ner01tas de una maner a vigorosa; poi· lo tanto, hay que acort arle las ropas, á fin de no trabar
el desarrollo de los músculos de
esas ex t1•emid ades.
Debe tenér sela tamhién más tiempo al aire libre, y, por la noche la
temper atura de la pieza debe 'ser
más fresca.
Por otra parte, su apetito se ha.
desarr olla.do también, y necesita
mayor cantidi_i.d de alimento; pero,
como sus medios para adquil'irlo se
b:"n cuadruplicado durante este per iodo sorprendente, está en perfectas cond~ciones para velar, dfremos,
por sus mtereses.

;J

DOLOHES.

La alegría. depende de 1 • •
nes, de no querer ve . as 1lus10te las verdades d I r r!gurosamenma superstición eal! vida. La misg r ía, y no deber! me?ta la ale•
como del fanatism~ hu irse de ella
~a. a.legría depende 'deq~e la mata.
etas: la creencia en la . ne_r c1·e1:-11•
creencia en todos I
amistad, la
hacen bella la vida?s recursos 9ut&gt;
• Y a. más tri 3 w

4.-Traje de casa.

Pero la maledicencia
P~co tardó en murmurar:
-:- 1H~ muerto poi· no escuchar
El grito de su conciencia!
,JL\N TOM.\S SAL\'.\S\'.

ENTRE AMIGOS.

.m vino no era ni puro, ni añe·o
m las copas finas, ni rico el m~n'.
te!, pero los dos hombres seotadus
en torno de la tosca mesa bebí
con placer el .:ino mezclad~ de ca~~
pcch!!, 6 quien sabe de qué, departiendo amigable y conlidencialmcnte.
D~lante del más viejo, casi un
anc1_ano, se hallaba un libro abierto, h~1·0 manuscrito en letra s uelta
nerviosa, aesigual, que revelaba el
grado de exaltación bajo el cual el
auto~ había trabajado.
, A rntervalos el anciano leía eh
el, con voz ieposada, s1ntida y su
compailero, un hombre aún .'
le_ escuchaba, con expresión ~~:e~,
mela de profunda emoción.
·
,De pronto, el anciano, que se hab1a ~uesto (\ leer para sí, preguntó:
. e.Hay aq.¡í composiciones iné
·
d itas':'
-Sí.
-¡ Y que jamás serán ¡JU!Jlicadas, no'!
-;.Por qué'?
Porque son demasiado ínt·
Son f t.n
• t as í as, ¿quién os ha
,rna~.
d.1
cho q~e se trata &lt;'e mí?
·
. -:-Bien se conoce, es toda una hist?1·1a, la tuya, lo que contienen est,1s !~neas )leni~s de ,encilla elocuencia, de rnfi111to seotim1ento N
trate~ de engailarme, pero di;ne~
aílad1ó,-¿por qué has des¡,ed
do a s1, t n coraz
'
6 n y arrojado uza. ,
troz"IS á la voraddatl del públi ~~~
En a~guuos hallarás Piedad por~~~
dol01es, en otros udmiración á t
talent~; pero ta~bién despertará~
la env1d1a, la.curJOf1ida&lt;l y ... . has~

::m:u,1111111111uum11: 111111mmu:ummi::mum1111111111:utn=

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1

ffn

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n

LAS E~1''ERMI,;DADES

?.-Sombrero de

la e~tación.

experiencia de la vida, es ser engail_ado y perder por esto una creencm ó una ilusión.
Los niilos son felices y alegres
JlOrq ue están llenos de ilusiones, de
creencias y de confianza.
Debería haber uno. sociedad de
acción y propaganda contra el crl·
men de que los niños sean !logailados ó desilusionados.

Rel ativamente, son pocas las cri ,\turas que nacenenfe,·mas. Por 1·e.,la.
general, el recién nacido es un ~e1·
normal y sano; y para a.leott,rse, la

-

u

mum:::m11111m:n111111111111111111111111111111111111111111111111u u:m:u:111u:m111u111111utmmm:1111111111111m:::m::umm:
8.-Vestiditos infant iles.

i~Iadre! Título sagr ado
que no merece obtener
la que comete el pecado
de dejar abandonado
un inocente al nace1·.

.;,

9. -T alle de punto oara reunión.

6.-11"raJe de casa.

1

joven ma.clre debe tc&gt;ner esto siempre presente. Esto I&lt;' iafunclirá confiar,za en sí misma, y sn habilidad
para. mantener á la criatura en e~e
estado de salncl, hará el resto. Las
enfermedaéles no son cosa que Jns
re&lt;'ién nacidO!'I puedan adquirir fácilmente; por lo menos, no tR.n f,ícilmente como los malos báhito",
que, á nuestro juicio, son mucho
más d ifíciles de curar que aquéllas.
La moderación, aplicada á todl\'I
las cosas relativas á. la criatura,
será. siempre un a s1il vaguarclia para la madre, y la mantendrá. con"·
tantemente en el buf'n camino. Le
dad\ tiempo 1,a.ra retlexionar, y po•
dr1í. resolver muchos problemas
tranquila y acertadamente.
Hay que tener presente que las
indigestiones no son nunca. un fenómeno e-.pontáneo; las provoca. el
exceso ó las deficiencias de la ali·
mentación.

10.-Sombrero de v iaje.

11.-Traje de casa.

�Domingo 2:J de Agosto &lt;le 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2:l de Agosto de 1903.

Un ano entero de respiración normal no hace por el dcsarrol lo de los
pulmones lo que un rato de llanto
diario durante un mes.
Las criaturas san11» lloran nor,nalruon to, y se las dl'l&gt;e dPja1· l101·1u·
un buen rato todos los días.
Cuando el IJ¡tnto es quejoso y per~btente, tiene i;u origen, por lo ge_ral, en alguna. práctica viciosa. de
hi madre, ó en errores como el de
• zarandear í~ la criatura cu11.ndo ésta preferiría est1~r quieta. El jugar
demasiado con ella la pone oe1·vio·
ha y le enfría las extremidades¡ entonces hay que recargada ele ab ·igos ó calentar demasiado la pieza,
y esto hace que la criatura sufra
incomodidades y se debilite, y por
otra parte, que no pueda teuer todo
el aire fresco que necesita. El dormir en una misma cama con adultos es malo para la criatura, pues
é,ta pierde una parte de su vitalidad.

'

destinad a al ternero y no á I a cri atura humana, ha.y que modific11.rla
y adaptarla al estómago de esta última, debilit:tndola tf&gt;dO lo que sea
necesario.
Comparando el tamaño do la criatura con la del ternero, la fuerza
respectiva de cada uno en él momento de nacer y su desarrollo muscular, es fácil comprender por quó la
leche de vaca en estado natural no
puede convenir ÍL la criatura. Hay
que rebajarla mucho, por lo tanto.

13.-Vestido de visita.
EL LLANTO

El llanto del rcdén nacido, tan
penoso 1rn1·a alg-tmas madrPs pl'imerizas, especialmente para las nerviosas, se hace menos afligente para ellas, si consideran que los pulmones necesitan ejercicio, y ejercicio violento de la p1·ofunda inhalación que at•ompaila al llanto, para
desarrollarse y hacerse fuerteR.
Durante los primeros tres meses,
la criatura es demasiado délJil, aun
cuando llore bastante, para des•
arrollar sus pulmones en más de un
tercio de capacidad normal; y si se
piensa que no se pueden considerar
perfectos estos órganos sino cuando bao llegado á inflarse por completo, esto bastar{~ á la madrepa1 a
que el llanto de su hijo se le llaga
tolcrttbl1•.

e:

MARIANNA WHEELEB.

Feminismo
De ~spíritu fuerte no se juzga,

1a mu¡~r en gen~ral ; escudada en
su ~ehcadez~ física, en el pequello

.,

LA ALIMENTACIÓN

Por lo que se refiere á la al imeotación, conviene recordai· que, en
todo el reino animal, la naturaleza
provee á cada. especie con el alimento que mejor se adapta á. su clase
particular. El alimento que la naturaleza ha de~tinado á la criatura
humana, es la leche de la madre, y,
en lo posible, éste debería ser siempre su único alimento durante los
primeros seis meses.
Pero sucede á veces que la criatura no prospera. Entre las muchas
razones que puede haber para esto,
una. de las más corrientes es que la
madre no tenga. leche suficiente para su hijo.
Por lo general, esto se conoce por
los siguientes síntomas: la criatura
sufre largos períodos de hambre
antes de tomar el pecho; luego mama ansiosamente, soltando el pecho á ratos para segui1· llornndo¡
., sigue llorando cuaudo al fin lo
deja. del todo¡ continuamente estú llevándose los dedos á la boca¡
y pierde una parte de su peso ó permanece es~acionaria.
En estos casos, lo mejor es consultar á. un médico, que recomendará a!~una otra forma. de alimento.'
Otras veces, lo que pasa es que la
leche dela madrees demasiado fuer•
te, J la criatura. sufre cólicos, y
vudve frecuentemente el alimento
cuando la agitan un poco. Entonces, lo que hay que hacer es administrarle una cucharadita de agua
tibia antes de que tome el pecho,
retit·áodola de éste cada cinco minutos.
El agua tiene por objeto diluir la
leche en el estómago.
• Las madres que cl'Ían, incurren
casi siempre en el error de dar el
pecho á. su hijo á intervalos irregulares y por mucho tiempo; en pi-i-

P.rocede así, la alimentación al'\lll
c1al será una cuestión muy sencill 1:
poi· lo geneni.l, son pocas las e ,
turas que, en estas condicione r1aíren de indigestión.
s, •u8i en estos tres p1•imeros meses
q1'.~ son los más importa nt.es dei
P! 11ner ailo, todas las cosas bao ido
bien, lo. m&gt;t.dre tendrá poco que lemer con respecto á lo f11turo · porq
e!1 E:Ste período ~e desa1·rolio y
?11mento tranquilos, la c riatura ba
ido almacenando una cantidad d
fuerza y de resistencia sufirieo~
par'!' salvar cualq~ier dificultad que
pudtero. sobrevemr en adela nte.

14.-Matinée de seda.

Uno de lo~ Prrores que se cometen
cdn más frecuencia en I a. alimentación con la leche de Vl\&lt;'a, es que no
se rebaja esta leche suficientemente¡
como el estómfll!O de la criatura
tiene que ir prepn.rándose par11 un
alimento, diferente del que la naturalpza le ha de~tinado, lo mPjor es
emppzar pnr debilitar mucho ese
t\limento. é ir aumentando su fuerra gradualment.. , á medida 4ue la
cria.tu1·a se acostumbra á él. Si se

radio de acción en que se la eoloc.a,. su destino, adernús de mísero,
es rn¡usto, porque el valor en loa
st.&gt;res no se aprecia por la fuerzaf(.
sica, sino moral, por el impulso de
las pasiones. Yo tengo la persuasión de que la mujer, eu ese sentido
es fuerte. Heroicidades de eoergf.;
de indomable poder, conceutradonis de todas las potencias del aJ.
um, he visto en algunas mujeres.
Las inverosímiles luchas mauleniuas por aquellas que la desgracia
ó circunstancias colocan en el
puesto de jefe de una familia, re•
presentan labor de insólita fi rmua,
tte infatigable empeño, de valor i
tod¡L prueba. La viuda, la madre,
la bermaoa de huertana s, ejemplos
son de esta verdad. Y dob1emeoll
ímprobo el trabajo, puesto que f. la
mayoría se la ve en l a lut·ha sin armas, ó l&gt;ea. l&gt;iu prt.&gt;pamción alguna,

sin la defensa de una educación extensa de u na sólida instrucción,
porq~e hemos convenido los hom·
bres en que nosotros valemos m1í.s
y que debe ampl iarnos el camino, y,
con ló11ica absurdo., que toda ventaj a. debe ser para nosotros, quepodemos más.
La igualdod es lo seguro en este
caso. La. lucha de la existencia, só·
lo po.r a nosotros. Las responsabilidades todas de la familia en la.
pait ~educativa, son imperfecciones
tam uiéo de ese sistema. La mayoría de los matrimonios, por parte
de la mujer llevan por causa el
mejorar de situación económica., á
cuya consideración suel~a sacrifi.
car basta los afectos más pasionales de su corazón! Luego ... la desve ntura eterna, el divorcio moral y
todas las consecuencias de una acción trascendental lleva.da á. cabo
por 'U D ser sin juicio, sin ideas pro·
pías, sin libertad de espírit u, in•
consciente en su misma. impotencia.
Refugio de pecado es la holgaza.·
nería: l!\ vitlapasiva, sin más actividad que la frlvola rutina del formula rio d 1 visiteo y del continuo
repasar las tiendas, con latentes
tentaciones de no siempre útiles
compras, son medios pobres, tristes,
estrechos de pasar el tiempo, de
quienes pudie1·a.n emplearlo en tJl
estudio, en el conocimiento de los
grandes problema.s de la vida, en el
atento pe rcibir e l desenvolvimiento
del mundo intelectual, y entonces
te ne1• ideales más elevados y hasta

amores más grandes, porque el amor
sin la intel igencia, sin los superfi·
nos goces del espíritu. es sólo una.
seosaci6n de la materia, un despertar de los sentidos, no la llama su•
blime y divina que une dos corazones!
La mujer ignorante, mojigata., casera por holgazanería, sistemática
en los trabajos enervantes de un
solo manejo casero, est:í léjos, muy
Jpjos de poder se r la compailE&gt;ra.
amante del hombre moderno. Un
pecho en que reposar de las fatigas
diarias, un espíritu gemelo, una
u miga confidente, no e, ciertamente
aquella que tiene su horario fijo de
ama de llaves, ni la asistencia á to ·
das la.s novena.s de la. semana.
Una mujer que gobierna con in·
teligencia. una. casr., vale más pa1·0.
un hombre de la lucho. moderna,
mucho más que aquélla, sólo meclÍ·
oica do un trabajo harto sencillo
para poner en él los cinco sentidos.
Si una labor intelectual produce ÍI.
la. mujer lo oecesa.rio para. que supla una sirvienta el trabajo manual,
hará algo de más mérito que aque·
lla que lo hace por sí misma. Y no
hacer ninguna de las dos cosa.s, es
lo alta.mente perjudicial, lo que
produce ese tipo del marido jadeante y aniquilado por un trnbajo que
no basta á cubrir las necesidatles
siempre crecientf&gt;s de una enfermi1.a, de una anémica, con la fiebre
ele todas las ambiciones y el egoísmo del corazón míts hda.do, exento
de todo amo1· y de toda abnegación.

mer lugar, no deben permitir que la
criaturaes\Pen el pecho más de veinte minutos, y, por supuesto, no debe estar soltando el pecho á cada
momento para ponerse á jugar. La
situación de la madre en estos casos no puede ser peor, porque como la criatura. se está una hor'n. entera para tomar el pecho, hace entretanto sus d igestiooes, y, apenas
ha concluído de alimentarse siente
la. necesidad de hacerlo otra.' vez· y
para la criatura, este sistema 'de
alimentación irt·egula.r le ocasiona
perturb~,iones gástricas.

..
/
;{

,..

15.-Falla y vestidito de niño.

T rajes de casa y calle, para señoritat.

LA ALl~U:NTACIÓN ARTil!'ICIAL

En los casos en que la alimentación mate1·na sea imposible el mejot· t·eemplazante es la lech~ de vaca; pero, como la leche de vaca está

f:

70'

~1/,

~

l

noble es abusa.r de esa superioridad: dejándola acercársenos en la
inteligencia.tendremos las mil otras
veotajtts de su mayor y más sutil
instinto de lo helio y delicado.
De la fnsh',n sublime de la fuerza J el valor e-no la agudPza., la. verdad y la l11tcli::-encia, se producen
los consorcios imp1•recl•deros, los
únicos queest{1n por sohre toda ley.
Dos espíritus 1¡ue no liguen, que no
tengan afinidad, no podrán retdizar nin:!una labor trascendental,
no podrán form:Lr un porvenir brillante ,í. los se1·es ntwidos de un contacto matel"ial úni,•:unent&lt;'.

Xegar que en los países donde la
mujer se independiza oor el trabajo,dondP, si se casa, lo bace por inclinación del alma, y no por poner
en juego la lección de pesca. de marido. á que la dedicaron corno me·
dio único de subsistencia material
y de puesto en la sociedad, también
hay hogar en esos paísPs y un bo·
11ar muy hermoso, abastecido de todos los goces y sin que ellos ataqu!'n pni-a nada la felicidad fotura
de los bijos. Y en ese ho¡¡'1.r tan lleno de atractivos, halla el hombre,
además de la madre previsora de
sus bijos, una amante exqui~ita,
culta, refinada, en la. ·quP dep"sita
tocias la.s ansias de su joven co1·azóo, no sólo en la paz de un libio
afecto, sino en el cliscurrir de tmlo
lo que nos agita ÍL los neuróticos de
este siglo, que ya no sólo sou1os
hombres sensibles,sino espíritus fa·
tigados, y padecemos de intlnita.
noi:ta.lgia.
Así imagino yo á la mujer, y no
podría dar mi corazón á. ese perfecto tipo de la mujercita inútil, por
la que tanto abogan los declamadores de un feminismo de otras épocas.
•
.
La mujer sea esclava por el amor,
y reina por la hermosura y por la
soberanía de su inteligencia. mucho
m(~s el ara ele su pspíri tu, ha.rw míLs
fue1·te de lo que la conceden los
que por pequeñez de miras la quie·
reo sulJyugada. ·
l~I hombre en la. naturaleza es superior í~ la. muje r : absu1·do poco

16.-Trajea de reunión.

-

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dote que no se acaba, orivilegio
que no muere. Después de muerto,
queda el producto de sus trabajos
in!-61.e ctuales haciendo el bien aúo,
aligerando la carga á los que vienen detrás, iluminándoles el camino.
MILAGROS Romr. DE ALBA.

Está el bueno de García,
que es médico consumado,
hace tiempo dedicado
á estudiar frenología.
Y en defensa de su idea
el ice, que al ver fijamente
la cabeza de un cliente,
su.be del pie que cojea.

PARA UN ALBUM.
Adorable señorita!
Con voz suave y poética, tierna a.l
oído como un arrullo; con esa voz
que suspira con tanta dulzura las
amables frases que pronunciáis, así
me dijisteis en una hermosísima r
espléndida tarde de mayo:
•
-Quiero algo para mi álbum: escribid.
Y, colocando ante mí el elegante
libro en que escrito se hallaba en
hermosas letras doradas el nombre
adorable de Adela, espera.steis,sonriente, la respuesta.
¿Recordáis acaso cuál fué'? Seguramente que no la habéis olvidado, ¿verdad'?
Y a.~ora. yo os pregunto: Sabéis,
seí'lorita, lo que es escribir para un
álbum? Lo más tierno, lo más elelicado y precioso debe verterse en
él. Ali( lo grande, lo hermoso lo
sublime.
'
La frase estulta, los períodos arrítmicos, las imágenes faltas de luz
de colorido, de escorzos.... no pue'.
den, no deben hallar cabidad en
un álbum. De abí, que no me sea
dado salir triunfante en tan amable
y hermosa invitación.

17.-Trajecitos

Pa.t·a. que la. unión sea. ta.l, ha.o
de casarse los espíritus, y eso no
se produce sin la. cultura., sin la. voluntad independiente de la. mujer,
que no debe abusar de que su dicha.
está en set• amada., por lo que no
muere.
Si la. moral es la base de la familia, la inteligencia es el eslabón del
amor.
No basta querer; debe quererse
con observación,con ánimo de agra.dar. Un a.mor inmenso es la. ley
natural; no se agradecen ta.ntocomo
los sutiles cuida.dos los oportunos
cariños de un ser inteligente.
La. ignorancia. de la. vida. interior, la poca observación hacia los
seres que amamos, trae ta.ata frialdad, que no ba.sta.rá á derretir toda.
la. virtud sóWla. del mayor amor.
Efímero todo traba.jo que no anima. el soplo de una. actividad interior. Condenamos (l la mujer á ha.car vida de autómata., y con ello
privamos a.l mundo, á la. familia. y
a.l arts, de la.s manifestaciones gra.ndiosa.s, vivas, de una luz y un color
de espiritual inteligencia., ~ maravillosa. hermosura..
Si la.s costumbres permitiesen á
la mujer desarrollar su ingenio,
¡cuánta gracia fina no embellecería
la vida!
Prueba. evidentísima de su mucho valer espiritual, es cómo aquellas que han sido observadas por
seres de fina observación, por artistas y escritores, han sido las inspiradoras más tarde de sus obras
más perfectas.
La mujer inteligente, si se la. deja.
ocasión de mostrarse, conquista los
corazones más que todas las otras
ventajas ó grandezas de la vida, y
como madre es como más debe usa.r
la. instrucción, el alto criterio. Toda enseñanza no secundada por el
talento de una madre, costará al
niño, ímprobo trabajo y no se fijará en su mente de un modo indeleble.
A la madre buena se la respeta.
y se la quiere. A la madre que es
además inteligente, se la da la.con-

''.Es incolora la palabra ruda
1a imagen tosca y fría• • .. 11
'
Es~r)bir en él que sois hennos
exqms1tamen!-6 delicada., adorab!ª'
en fin, es deciros tan poco!
e,
Cantar-,aun en períodos tnapf.
ficos:- l,?s ·sed uctor~s rasgos 80•
berb1os de vuestra. divina estatua,
modelada
''Por e_se gra.i:i ~rtista inimitable
cuyo CIDcel d1v1no rea.liza.
la egregia perfección .... 11
Todo, todo eso, amable sei!orita
me parece tan poco digno de vos d~
vuestra. triunfa.dora. belleza, qu8 '80•
lamente me limito á. preguntaros·
Habéis leído alguna vez las baiadas alemanas? habéis leído á Ossián?-Sí? Pues bien, así sois vos·
un11, mujer deliciosamente he;
mosa., como las vírgenes de Qs.
sián.
Y be ahí lo único que he podido
escribir en vuestro álbum, lo de
siempre: la. frase intensa.
Je vous demande pardon.

J. M. TALAVERA.

€1 estilo reforma

F.,

En la corte del Emperador Francisco José se guardan de manera
tan estricta los c1ínones de lamo·
da, que nadie puede contravenit•ios
en lo más mínimo sin hacei-se ncreedor á severos castigos. Cuéntase
de un oficial á quien se le prohibió
la entrada á Palacio por espacio de
dos meses, únicamente porque el
buen mozo no bailó un rigodón con
la galanura y elegancia que debiera.. El oficial, un joven de veinticinco años, fue llamado por el Emperador: «Es inconveniente vuestra conducta.&gt;, le dijo el soberano;
eso is el primero que se atreve á tomar
una postura ridícula en plena recepción de gala&gt;. El militar enrojeció de vergüenza y no tuvo lugar
á disculparse, pues cuando pretendía ha.cerio, Francisco José lo
arrojó de Palacio y le prohibió estl'ictamente que entrara á la regia
mansión por el espacio de sesenta.
días. «En ese tiempo podréis estudiar un poco más las reglas de la
etiquete. y del buen tono&gt;.
Esta severidad tiene su razón de
ser, pues en una corte donde todo
debe ser aristoc1·acia. y «chie&gt;, resulta impropio, altamente impropio, que un contesano turbe la armonía.. La Emperatriz también era
exigentísima en estos asuntos. Algunas damas han lamentado ya su
ligereza al presentarse en los salones palaciegos con un mal pliegue
en su traje, con algún descuido en
su tocado ó con insignificantes imperfecciones en sus posturas.
Curiosa debe ser, sin duda alguna, la estadística especial de estos
centros de elegancia, que se refiere
á. los castigos que han sufrido los
cortesanos por asuntos de modas.
En la corte alemana, Jo mismo que
en la inglesa. y en la rusa, reinan
exigencias increíbles. En los salones del Quirinal hay menos tirantez, y en los de la corte espaí'iola
más libertad.

l\Iéxico, D.

mayo

6.

Hace más de veinte afios, escri•
be el Dr. Manuel S. Soriano, que
uso la Emulsión de f-\cott, lo mismo en mi clientela particular
que en los ho~pitales á que he
pertenecido y pertenezco, y en el
notable colegio de la Paz, donde
se usa en grande escala. Debo
manifestar que siempre he obtenido brillantes resultados de la
mencionada Emulsi6n de Scott,
que es un tónico reconstituyente
que el estómago soporta perfectamente.

infantiles.

fianza y la admirnción. Ser admirada de un hijo de talento, debe ser
la suprema y más grande vanidad
de una mujer.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzoi,1sp0 rttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que ae practicó 11
apertura del test11mento del llu1trlslmo Sr. Arzobispo D. Patrlrlo A. Feeban
en la clndad de C'blrago, Jlllno"ls.
La fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 11. cerca de $125,4100 oro a merlcano: y aegOn el Inventarlo que ae ha
publicado, loa bienes que deJ6 fueron
como sl,:ue:
Doe pólizas de • 'La Mutua.' • Compallta de
gur011 ■obre la Vida, de
Nueva York, por ,25,~\IO
oro cada uua, 6 sean. . , 50,000 oro.
Dividendos acumuladoa ■obre una de las p61 lzae
9,329 oro.
Otra póliza de se¡-uro. . . 1-t,000 oro.
Acciones en efectl vo y en
Bancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlepoalclonee del aellor Arzoblapo, en 10 teatamento, ae hicieron

***

■ta■:

A en hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él huta su
muerte, U0,000 oro en bonos y ,:.i5,000
oro «te una de la■ p6llzaa de seguro ;
l la sellora Ana A. treehan, ?luda del
aellor doctor Eduardo L. IJ'eehan, hermano del aenor Arsoblepo, '25,000 oro
de otra de lu pólizas, y $0,000 oro en
etectl?o: 4 1ft Ar11demla de ISan l'atrldo •e Cblca¡ro, de la que ea preceptora
au

hermana.

Madre

Maria

Catalina,

,10,000 oro de la n1t1ma póllza; 11. la
escuela • 'Santa Marra·· de ensellanza
prll.ctlca para 't'arooea, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuclj\n por !a
que mu ae luteresaba el ■e!lor / noblapo, ■e entre¡raron los ,4,000 re1ta•1. . la 111tlma póllaa.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Carro 1-'ulhna.u vara to&lt;lu:1 10::1 puut b
t&gt;n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soó renombrados en el mun&lt;lo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
;:,., r1::::,1::rva11 calllas 1::n

la. 8an Franol•oo, lliim. B, MtJxloo,

a. 1.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

El escote es punto de vital importancia en el vestuario femenino.
Un ápice que exceda de lo justo, es
motivo de reproche. Los escotes
pueden ser angula.res ó cuadraogu·
1a.res. Los primeros son los que en
'la actualidad imperan.y sólo en determinadas fiestas,especialmente en
los banquetes, es cuando se lleva.o
los segundos. En éste, como en n u estros posteriotes artículos, nos referimos únicamente á. los usos de
la moda europea, no porque ~esechemos la nvrteamericana, smo
por ser aquélla la que más priva
entre nosot1•as. Con toda calma
hablaremos de la a.mericaniza.ción
de la moda, cuyo centro principal
se encuentra en la aristocrática y
elegante ciudad de Boston.
En paseos, recepciones, teatros,
banquetes, visiias, etc.,domina., en
todas las poblaciones del Viejo
Continente, el estilo &lt;reforma.&gt;. En
México ha tropezado con infinitas
dificultades dicho estilo, lo cual no
tiene razón de ser, pues las dificultades se deben solamente á la me.la.
voluntad de nuestras damas, que

creen, errón.,amente, que sus cuerpos se desfiguran pot• el poco entalle de la cintura. Ningun,~ creencia. puede ser más equivocad';'-, porque las francesas, que son ex1gent{sima.s en cuestión de e~talle, p~ofesan verdadera adoración, pudiéramos decir, por el estilo reforma.
y hay que fijarse que las fra!1cesas
han hecho á un lado el espír1~u de
patriotismo-en este caso deb1a 1!amarse patriotería,-pues el estilo
«reforma&gt; ha tomado sus orígenes
en la. inventiva alemana.

Me atrevo, pues, á recomendaros,
lectoras mías, qne mientras llega
la muerte ele este estilo, le eleis
vosotras vidn. aplicándolo á todas
vuestras confecciones. Os a~eguro
que no os arrepentiréis de ello. sino que q ued a.réi ~ sa.ti sfecb as y com•
placidas con tan vistosa. indumentaria.

El marido ideal.
Hoy cualidades que la ma.voría
de las m:ijeres admiran en los hombres, y hay cualidades que, de hecho, todos los hombres admiran en
las mujeres; pero si uno fuel'a á
preguntar á. cien hombres: c¿Cu_ál
es la esposa ideal?&gt;, y á cien mu11 •
res: c¿Cuál es el ml!-rido i~i:al'!&gt;,
oiría. en cada caso CJen oprn1ones
totalmente diferentes entre sí.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 8, Agosto 23</text>
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                    <text>-

[L MUNDO ILUSTRADO

----

UIT 4"Tl.PHILIQVI -

LECHE ANTEF
CUlllC ON pronta711tguracl1 con lo

Leche Can

an0111111ttca1G ·MBIER
,,01n1
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Director: LIC. RAF,UL RfYf!!&gt; !!&gt;PINDOLA.

EFLORESCENCIAI
ROJECEB.

COQUELUCHE

mtxico, Jlgosto 30 4t 1903.

Tralallltllt r11lm.l j lat1m1, ,., h■lrul11• ttl 111

POLVOS FlJIIG!TORIOS GIDIEB
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Cura:Anemia, Clorosis. Debllldi
lilgfralSe/lo lela "Un ion d11F1brio1nll"

~-~,,_-~-~-t..-1!\·~•¡~·.¡,¡,..-i·~ ·.¡,¡,."'·~ ~-~~-~"'-~~·-1;;:-.-i~~-~~-~-i.:,-..'.g..~ ·~·-

1,, Bue des Beau-ArlJ, PWS

!
;
; N}me. A- Lafage i
!
===
i
; MODAS YCONFECCIONES.

;

i

Tie11e el gusto de participará su numerosa clientela que para

1

i

(llATA DOLOR)

Es una cura rlt.pida para

adquirido para

una Sta. modista dt París.

...,,---....._..

i

Enrique 6. Schafer.

¡
¡~'

Le participa también que por los últimos vapores ha recibido ~
un gran surtido de
)

Doll~dadts dtl mtJor gusto.

Reumatismo

~

1

i

t..~.~-~-~-~-t4~.t4~.t4~.~-(4-';!~.~.t4~.t4-'i'}.~.t4-&gt;,"}.~.~-t4-'l'},~.J

-Painki\\e
,le P ERRY DAVI~

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J poder atenderla con mayor eficacia y esmero, ha
J sus talleres á

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DEL DR. TORREL, DE PARÍS.
U nica prepsraci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un notable po -ter exc~tante dc1l folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afeccwne3 decal vante3 del cue1 o cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abu_ndante y bien cuidada, es, ~in duda
alguna: el ornato meJor de la mujer; el P ETRO L pro porciooa el medio más eficaz para conservar este bellfaimo
atributo.
El uso del

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~

1
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#

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P!TROL. DRL. Dr. TORR!L., D! PARIS,

~

1

$ ,_______.
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I
I

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado
DE VENTA EN LA$ DROQUER/AS Y FARMACIAS.

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I
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------..J

L-------:-----1

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~~~~~~~~~~~~~
.'

LORD SALISBURY, Eminente Estadista Inglés.
t el 22 del actual.

Subscripción mensual forinca S1.50
idcm,
ldcm. en la capital SI, 2S

Gerente: LUI~ Rfl'f!!&gt; !!&gt;PINDOLA

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

to pasar así los senderos del Asia, y esos deGran número de niños creen que los recién
siertos que sólo surcan huellas lejanas Je canacidos Re encuentran dentro de los huertos
mellos, hacia santas peregrinacioneR en coó en las florei&gt;. Una amiga mía-dice-me ha
marcas misteriosas.
'
confesado que hasta los nue,·e ailos andaba
Y porque regresaba &lt;le In Meca, el humilde
Paula Lombroso dedica en la «Revista )fobuscando en las plantas del huerto un niño !l
y mísero mendigo, ha&lt;ljí muy venerable, lle&lt;lerna» un intere~ante artículo al estudio de
punto de nacer. En realidad, esto no es máo
vaba en su frente descarnada el turbante verestacuriosri cuestión:¿,Por qué los ni i1os toman
maravilloso que ver salir un pollo de un
de, que revelaba su sabiduría.
con tanto interés e!:'as historias fantústicas de
Así, pues, Gu1""7Bab(1, que tenía la misión de
huevo.
árboles que bailan, piedra::; que cantan, botas
Para el niño no existe la distinción entre el
traer al pachá de Buda los bienes más preciode siete leguas, anillos que hacen invisibles á. _ reino mineral, vegetal y animal; el antroposos de la tierra--lo que en su vida errante ,
¡;us poseedorei&gt;, y tantos y tantos otros cuenmorfismo es innato en él. Así, la niña de Taitravés &lt;le diversas naciones, le hubiera pa~
tos extraordinarios é inverosimiles?
ne cree que la luna juega al escondite, y el
cido digno de envidia,-Gul-Babá, después de
)luchos creen que esto depende del desarroniño de Paula Lombroso, de dos años, cree
haber enumerado todo lo que excita la admillo &lt;le la imaginación; pero no deb~ ser así,
que el tren va á Turín para hablar con el abueración de los hombres, después de haber conporque yo-diée la escritora-he tenido á la
lo; así, los niño~ que oyen un fonógrafo, creen
templado sin alegría. muchos tesoros Gul,·ista mucho tiempo gran número de niños,
que hay dentro un hombre escondido. Nadn,
Babú, el sabio, volvía con las manos 'vaeíae.
y estoy persuadida de que tienen poquísima
pues, tiene de extraño que les parezca corrienEn ese momento, después de tantos mafantasía y de que loll relatos maravillosos son
te que los animales hablen.
res
frar.quea&lt;los, tantas llanuras y ríos eruinterpretado!:! por ellos de un modo que ni siEs, pues, muy probable que las fábulas
za&lt;los, el hadjí llegó al pie de montañas muy
quiera i;ospechamos ni menos podemos imaagraden á los niños por la realidad que ellos
altas.
ginar. Este mundo supranatural no tiene pales dan. Creemos transportarlos á un mundo
Las cimas cubiertas ele nieve tocaban el firra ellos nada de mágico ni de increíble, sino
fantá~tico, cultndo la realidad es para ellos tan
mamento,
pero un país tibio se extendí&amp;
4ue les parece sencillo y «natural,,, ya que lo
fantástica como nuestros cuentos. Al niño le • abajo, todo perfumo.do por un penetran
que ven y oyen, realmente es tan maravilloso
sucede con las fábulas lo que á los jóvenes con
olor.
como aquello para ellos.
la poesía y á los adultos con la ciencia.
Gul-Babá se maravilló de no ver sino cam•
Yo he visto, por ejemplo, á mi hijo, de diez
FERXAXDO ARAUJO.
pos
de rosas. Eran de tres colores: blancaa,
á catorce meses, preocupa&lt;lo por un hecho que
encarnadas y amarillas, y de cien mil matidebía parecerle portentoso: las campanas. ViCaracas.
ces.
víamos cerca de una iglesia, y cuando las
Y Gul-Bnbá conoció que esas montañas eran
campanas sonaban, llenando el aire con sus
los ~alkanes, y ~se país era resguardado por la
alegres tañidos, el niño se maravillaba, busLORD SALISBURY.
-yert1ente Kazanl1k. No estaba, pues, muy lecando la causa de aquel ruido. Otro hecho no
JOS de Hungría. Ei1~onces, cansado del viaje,
menos curioso es la pasión de los niños, entre
aturdido por el aire embalsamado, Gul-Babi
los nueve y los diez y ocho meses, por los zaAraba de morir uno de los más grandes esse durmió cerca de las rosas.
patos. Nada les entretiene tanto como sus zatadistas del mundo, y que por mucho tiempo
Al despedirse, cuando iba á emprender de
patitos. Y es porque los estiman como parte
dirigió la política del Imperio Britúnko: Lord
nuevo la marcha, se acordó, inquieto de 81l
de la propia persona, debiendo sucederles lo
Sálisbury.
misión. Muy pronto se prePentaría del¡nte del
mismo con los anteojo!', pues las per~onas que
Roberto Arturo Tálbot de Gnscogne, Marlo'&gt; gastan llaman extraordinariamente la atenpalacio de Buda.
qués de Sálisbury, ex-primer Ministro de la
¿Qué rara maravilla le traería, después de
ción de los niilos.
Reina Yictoria, murió á los setenta y tres afios
tantas
miserias humanas comparadas'? ¿Qu6
También creía el niño de la Lombroso que
de edad, después de haber dedicado todas sus
las ov •jas balan con la cola, porc¡ue cuando
tesoro supremo, en el hueco de la mano?
actividade~ al servicio de su país, excepto en
tiraba de la cola ÍI una oveja que le habían reSilenciosamente, Gul-Babá meneaba la calo~ dos últimos años, en que se retiró á la vida
galado, balaba. Un niño de &lt;los años tenía
beza: había tocado la vanidad de las cosaa.
pnvada, cediendo á la fatiga y á la enforgrandísimo miedo de lCJs árboles, y esto era
Pero cuando sus miradas iban de una á otra
meclad.
muy natural: si un bastón no se tiene en pie
supe_rficie florida, de pronto se preguntó, ron•
Era el Marqués de Sálisbury un estadista
por sí solo, ¿cómo los árboles pueden sostemovido por el perfume vigoroso:
por t~rnperamerito. Desde muy joven ocupó
nerse? De aquí el temor de que se cayeran y
-¿Y qué más rara maravilla que esta qu
un as~ento er,i el parlamento, y debido á sus
le hicieran &lt;laño. Otra niña, de trts aiios no
he
encontmdo aquí? ¿Qué tesoro puede com•
energias y ~\ sus aptitudes, no tardó en ser
quería mirar_ la~ estr~llas, p~rque quema~; y
pararse con éste?
procla.~ado Jefe de uno de los partidos políties que las as11111laba a las chispas que sin duAlegre, entró en el campo. Xada igualaba
cos militantes.
&lt;la la habían quemado.
,
la belleza de esas rosas.
, P?r var~as ~casiones fué miembro jefe del
En el curso de la vida ven los niños cosas
Vaciló largamente, inclinado sobre lo3 cáli(,ab~nete mgles,_ y tuvo que estudiar y resolmaravillosas: un día de invierno se asoman
ces embriagadores; surgían de todas partee,
ver 1mportantís1mos problemas.
á la ventana, y ven el paisaje transformado
deslumbrantes como u~a seda mágica, y sua•
. La muerte del célebre estadista ha conmotodo vestido de blanco; unos creen que es azú:
ves como carne de muJer.
vido hondamente al Imperio Británico y el
car, otros que es sal, otros que es el Señor
Concluyó por tomar la más blanca de todas
Rey Eduardo ~a manifestado su profunda peque envía migajitas de pan~ los pájaros; ¿po~
las, rosas, que es la rosa de la inocencia, y la
na. ~or la pérdida de un hombre que era inqué no han de creer en lluvias de confites y . sustituible.
mar encarnada, que es la del amor.
•
bombones, ó de monedas, después de haber
Las ocultó, tembloroso, en su bastón hueco,
El puesto que ocupó &lt;:orno Primer )Iinisvisto una nevada?
y luego ?ontinuó su marcha á toda prisa.
tr?, está ahora ocupado por su sobrino 1Ir.
Me acuerdo-dice la Lombroso-de una niAl aleJarse, con goce en el corazón, satisfeBal!~ur. ~e. cree que, aunque retirado de la
ña de cuatro años, que ayudando á RU madre
cho de su robo, se acordó de que no había topoi: ~1ca, Sahsbury prestaba ayuda eficaz á su
á llevar un cesto, donde babia un trozo &lt;le
mado la última de las rosas.
sobrmo, en los asuntos más dificultosos.
r.a.rne cruda, vió dos ó tres perros acudir y
X:, vol_viendo á pasos precipitados, se apogirar en torno del cesto.-Sienten la carne
doro apnsl\ de la rosa cuyo color es amarillo y
dijo la madre.-Pero ¿cómo si el cesto estÁ
que aparta los malos deseos.
tapado? ¿cómo saben que lle~amos carne si no
Entonces, llevando las tres rosas en su baa·
la ven?, decía la niña, maravillada.
tón hueco, el peregrino de barba blanca se fu6.
Esta misma niña, viendo poner al sol ropa
por la montaña ligero como un niño.
mojada, que lí. la media hora estaba seca, pre)Iarchó días y más días.
Tal es el n_ombre_ en~ntador que lleva, en
guntaba: ~Pero ¿dón~e va el agua,.quién se la
Buda,
la
colma
de
Jardmes
floridos
limitada
Baj_ó .P?r río, rápidos, sobre balsas de árbolleva?» ¿Como esta mña, antes de ver seco lo
les; d1ng1a de paso una mirada á los castillOI
por altas mu rallas, cuyo recinto &lt;lo1~ina deshúmedo, ha de sorprenderse de que lo dulce
fuertes, construídos en las alturas como nede el f~ndo de un pasado de leyenda el ~ncho
se vuelva amargo, y lo blanco negro? ¿Y el
Danubio y Prest.
'
gros nidos de águila.
'
eco? Se oye el grito que repite la palabra se
Por
último,
conoció,
en
la
extensión
de la
_Y
taffi:b_ién
es
hermoso
el
cuento
que,
en
el
busca de dónde sale, y no se encuentra n~da.
mis1:10 sitio, se nos narró, con sus cándidas
llan~ra, que entraba en el Alfold. Reconoci6
¿Qué puede ser eso? Una voz del aire1 un esvers1one~ populares, en que se manifiesta el
las ciud~des húngaras con sus casas bajas, de
píritu, una persona invisible que se esconde.
al,ma abigarrada de Hungría, caballeresca. y
calles alineadas, como estaban antes las tien·
Hay otro grupo de cuestiones que los niiios
das
en los campamentos bárbaros.
barbara.
se plantean y que demuestran que lo que es
· En aquel tiempo reinaba en Buda Alí Pa, Y ~~Y. pronto anduvo á lo largo del gran
imposible µara nosotros, es para ellos cosa nachá de Turquía. En la antigua mona:quí
no, dmgiendo un saludo amistoso á los mil
tural y corriente. Un niño de Egger decía á
do!1de, desde mu~h~ tiempo, se habían exti~:
barquitosmolinos, anclados en medio de la
su abuelo:-Cuando yo sea grande y tú peguido
los
_reye~
cristianos
de
la
raza
de
Arpad
corrient~, cuyas ruedas de anchas paletas muequeño, yo te llevaré. Otra niña no comprensobre ~as 1gles1as blasonadas de las flores de¡¡;
len e~ trigo de las mieses y cuya linterna dodía cómo se hace para crecer, y creía que basde
A~Jou,
se
levantaba
la
torre
cuadrada
de
méstica oscila por la noche sobre el a"ua
pro0
taba añadir un pocoá laspiernas los brazos y
los mmaretes.
funda.
el cuello. Otra niña, hermanad~ la Lombroy en ese mis~o tiempo vivía un sabio llaYa Buda erguía sobre el Danubio sus mina•
so, creía que los personas nacían como son:
mado G?l-Baba. Era un hombre muy vie·o
retes Y torres. Y Gul- Babá se regocijó, apreunos como niños, otros como hombres hechos
cu_yos pies se habían gastado en todos los ~~
tnndo en su mano el bastón hueco que contey otros como viejos. Otra niña creía que asi
mmos del mundo. Marchaba e11corvado con
nía las rosas.
'
como los niños son hijos de los hombre;1 las
su larga barba blanca flotante al viento.'
. Por último, después de tantos años de cien·
piedras pequeñas son hijas de las grandes y
Apoyado en un bastón hueco, le habían viscia Y de marcha, el hadjí llegaba al término,
los bastoncitos de ks bastones.
'

tas fábulas y los niños.

ca montaña dt las Rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

tario de la Legación Mexicana en Wáshington;
el centro de las arcadas llenas de sombra, el
en 188-&gt; pasó á Italia con la categoría de seSe difunde la noticia de que un sabio con turhúngaro está de pie, al lado del turco.
gundo, y cinco años después á la Gran Bretabante verde ha llegado. Los chaouchs de Alí
Alí Pachá, medio desnudo, 6. quien damaíia, donde permaneció hasta el mes de octuPachá forman hileras. En el fondo de la casa
saje un esclavo negro, tiene detrás de él á Gulbre de 1891, ¡,ara volverá los Estados Unidos,
blanca donde el señor otomano vive retiraBabá.
con
el mismo carácter. Nombrado primer
do, entra Gul-Babá.
--¡Yo he robado la rosal-exclama el h(m·
Secretario, tuvo á su cargo interinament{' la
-¡Y bien! ¿Dónde están las m_aravillas esgaro.
Legación de nuestro país en aquella Repúbliperadas? ¿Qué asombroso tesoro trae?
-¡He sido yo!-grita el turco.
ca, desempeñando, á partir de 18H6 y en diGul-Babá abre su bast6n y saca los tres ta- .
Gul-Babá mirn, más tranquilo, la disputa.
versos períodos, iguales funciones en Alemallos marchitos.
El rostro del húngaro manifiesta en rasgos ele
nia, por ausencia del Ministro.
-¿,Eso es todo'? ¿Simiente de rosas?
fuego el orgullo &lt;le su conciencia; el del turco
El nombramiento extendido al sefior Co\'aY Gul-Babá se sonríe, mientras el Pachá de
el ardor de un fanatismo resignado.
rrubias ha causa.do muy buena impresión en
Oriente, pensativo, se interroga ...... El hadjf
Y el viejo piensa en la belleza, en la virtud
los círculos diplomáticos. Próximamente salt iene razón. ¿Qué cosa más hermosa que las
desp6tica
de las rosas.
drá de Alemania el nuevo Ministro, para diriflores? Alí, satisfecho, ordenará, pues, que se
-Seiior, dice al fin al Pachá: que alarga la
girse á Santiago de Chile y establecer allí su
den al viejo jardines sobre la colina. Que planespada, impasible, bajo las manos ágiles del
te allí y culti,·e sus rosas, para que Buda
residencia.
negro: dígnate dejarme á mí. el cui&lt;lado de la
sea adornada por su brillo y regocijada por su
venganza. Entrégame estos enamorados.
olor.
Ali Pachá hace una señal. El viejo Gul se
Toda la estación, en la colina, Gul-Babá,
lleva sus prisioneros. Los acompafia hasta el
con regadera y aznda en mano, trabajó infatijardín de las rosas.
¿Qué es un poeta? l'.n temperamento &lt;legablemente. Y muy pronto, de las tres rosaA
Pero ¿qué es lo que le pasa al santo hadji?
de Kazanlik nacieron miles y miles de roAas
licado que vibra hasta ciertos leves impulsos
Se inclina sobre las rosas encarnadas y hace
de que muchos seres no
que, á diei le¡_(uas á la redonda, embalsamase dan cuenta,y que sabe
ban el aire. Se veían de lejos sus manchas
traducir esas vibraciones
blancas, púrpuras y amarillas, semejantes Ít
en encanto. Así, pues
grandes estandartes inm6viles.
Entonces se agitó la cqdicia de las damas
mientras los impulsos:
de Buda. A la curiosidad de los primeros días,
las causas externas, sean .
sucedió un frenesí d~ deseos. Todas apetecían
las mismas, mientras el
mundo no cambie, los
la posesión de una de esas rosas.
Pero ninguna pensaba. en su deseo en la ropoetas conservarán ciersa blanca, que es la &lt;le la inocencia, ni en la
to aire de semejanza enamarilla, que aleja los malos pensamientos.
tre sí, llegando en ocaCada una soñaba con la encarnada, quería la
siones hasta la coincidencia Y como el mundo
rosa del amor.
Muy pronto, saqueados de noche, los jardiapenas se transforma pones de Gul-Babá, solamente floridos de blan•
co á poco, poco 6. poco
co y amarillo, no tuvieron ya una sola de las
también se transforma el
purpúreas rosas mági.cas.
arte, aunque pueda tener
El ha&lt;ljí exclamaba que 11quello era un asem ú Ití ples man ifestaciosinato, u11 sacrilegio. Más apasionado por sus
ned en una época dada.
queridas hijas que todos los amantes de Buda
El triunfo de la juvená la vez, consiguió del Pachá que se levantatud, del vino y de las roran alrededor altas murallas erizadas de punsas, puede inspirar rotas de hierro.
mo ha inspirado p~taR
Pero una tarde que en las plazas públicas
de Grtcia y p¿etas de
habían danzado osos, llevados por domadores
Pereia. Pero el temperade Transilvanía, con gorros puntiagudos unos
mento de cada poE&gt;ta
j6venes de la ciudad, impulsados por s~s nocue~ta por algo. Así, las
vias, dieron muerte á esos animales y vestimuJeres que hacen reír
dos con pesadas pieles peludas, es¿ai~ron la
á Quevedo, amar~an :'t
pared, sin hacer caso de las puntas de hierro
l\Iusset,desesperan á JIPini del sueño inquieto ele Gul-Babá · ni una rone Y matan .á Acuila.
sa encarnada quedó por la mañana'.
Entonces los chaouchs á caballo recorrieron
Un poeta, BaudelairP. flP
la ciudad y proclamaron en todas las encrucipasma de voluptuosidad
al olor de un viejo frasco
jadas:
«¡Quien viole de aquí en adelante el jardín
donde hubo un perfunwde las rosas, será degollado!»
y otro poeta, \'íctor Hu~
Y el deseo de las mujeres de Buda se acrego, se desata en líri&lt;•a
indignación cuando en
centó.
Una semana no había transcurrido y la hiel remoto é ignorado rinja de~ )?yero impuso á un jovtln húngaro esta
cón de un país ignorado
c?nd1c1on : i~l;\ rosa e~carnada!; y al mismo
y remoto, alguna mano
~1em~o, la hiJa de un _neo musulmán impuso
SR. :\U(rngL COY.\Hlt"GBUS, :\linlstro de :m•xlco en las Hepl\blicas ~e César oprime ó apn,~ un Joven turco la misma condición: ¡la rosa
Sudamericanas del racifico.
nalea el seno de la Liencarnada!
dos
grandes
ramos.
Los
jó,·enes
atóuitos
le
,
.
bertad. Cervantes y RaLlegó la noche. Ei húngaro y el turco sin
contemplan. Sin decir una pal~bra, con' un
~elms mueve~ á risa; Esquilo y Shákespeare
saber uno de otro, resolvieron intentar la ~uerademán lleno de mansedumbre, Gul-Babá les
a espanto. ~uc1ano ríe de lQs dioses de Homete. El húngaro se disfrazó de turco y el turco
alarga
los
ramos,
Y,
después,
como
tiene
renro, y Voltaire ?e la fe religiosa de Calderón.
se vistió de húngaro.
'
cor aún, los despide enojado.
Pero ~10 es ~ácil que un poeta de ahora se paQuizá frustrarían así la mala suerte
Tal fué la última lección de la vida de Gulrezca ,\ Hes1odo, por ej~mplo, poeta que co. Y los dos llegaron en la sombra á u~ punto
Babá,
que,
desde
ha&lt;:e
trescientos
años
duerrresponde á _otr:i, !nodahda~ de civilización; Y
diferente ~el~, muralla; se alzaron contenienme en la m?ntafia de las rosas, y cuya tumba
sí. puede comcidir, aun sm propósito delido la respuac1on y llegaron al fin, con las mave, cada pnmavera, florecer los campos blanberado, con Shelley, Hugo Fóscolo \'erlaine
nos ensangrentadas, hasta las rosas color de
cos, purpúreos y amarillos, los campos diviUhl~nd, Casa~ ó Campoamor.
'
'
sangre.
nos de Kazanlik.
Solo _q~e s1em~re será el mayor poeta el
Pero l~s chaouchs vigilaban bien. El húnPAUL Y \'1cTOR )IARGUERITTE.
más o~1~ma~. Mientras ~o se logre obtener
g_aro vestido de turco se escapó,y el turco vesuna or1gmahdad, aunque sea relativa no se
tido de húngaro quedó preso.
debe ~sc_ribir. l\Iás vale emplear el se~timiento artistico que se posea en comprender y
Y toda. la ~iudad sabe á la mañana siguiengustar á los maestros. Pero eso yo preconizo
te la desgraciada tentativa. Se cortará la cabee~ ,placer, raro y generoso, de la contemplaza á un hombre &lt;le raza magiar. En ese miscion, de la comprensión, de la admiración.
mo momento está delante del Pachá Ali. Intenta en vano excusar su crimen.
La Comisión Permanente del Congreso GeRU.l.'J:SO BLANCO FOlliBONA.
Un remordimiento domina, atormenta al
n~ral, ~a a~robado el nombramiento que el
enamorado salvo; 1,no es él, magiar, el que ha
EJec~tivo hizo á f_avor del señor Miguel Covarobado la rosa? ¿No le obliga su deberá entrer~ubias ~ar~ cubrir el puesto de Ministro Plegarse y _revelar todo al Pachá? Salvará al mempotenc~ar10 de México en las Repúblicas
nos, al inocente.
'
Sudamericanas del· Pacífico.
AHÍ, pues, en el patio de la casa del coman. El señ?r Covarrubias se inició en la carrera
dante, donde un chorro de agua mllrmura en
diplomática el año de 1880 como tercer Secre-

ministro dt mtxico tn Sudamtrlca.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

El botón dt rosa.

CHURUBUSCO
EL ANIVERSARIO DEL

20

Hace muchos días que miro en mi jardíu
un botón pálido, cuyos pétalos Eemejan a lita~
de pájaro que tiene frío, y que espera el mo•
mento de marchit:use como las hojas del ~alvaje rosnl en que nació; hojas que caen comv
11 u,·in. helarla 1&lt;ohre él.
Desde r¡ue le vi, me vi te11tado tnmbién ú
arranra1 lo pam ofrecerlo á la cine amo. Después pensé que es1 tlor moribunda, agonizando en In. melancolía del otoño, era muy poco
digna d~ 1&lt;u triunfadora belleza.
Sin embargo, ese botón pálido le hubiera
dicho, mejor que yo, que á sus pies ha de dei-hojarse mi último pensamiento y que una rosa inmorlnl florece •1,iempre en el jardín de mi!'
sueños. l'n rosnl cuyas raíces están en el doloroso fondo de mi alma.
Y algo íntimamente fraternal llora en mí al
contern ;,lar la dei-esperada agonía de las flores
moribundas, brotadas muy tarde para gozar
de la gloria de las esplendideces primaverales,
y semejante al amor tarclío que cuenta :::aenos
las felicidades venideras que el inútil tesoro
de los placeres perdidos.

DE AGOSTO

La agrupaci6n obrera «Gratitud» organiz6
para el día 20 del actual un:3- sencilla cne~onia en recuerdo de los mexicanos que muneron gloriosamente por la Patria en la defensa
del Convento de Churubusco, atacado en 1847
por las tropa&amp; norteamericanas invasoras.
La agrupaci6n invit6 para que tomaran parte en aquel acto, á la~ diversas so~iedades Y
corporaciones mutualistas ~e lac3;.pital,_y ~uchas fueron las que, atendiendo a 19: rnvitaci6n, enviaro!l á Churubusco delegac10nes especiales que las representaran.
.
A la llegada de los invitados, el históri~o
pueblecillo ofrecía un risueño aspecto: multitud de personas tomaron los primeros trenes
de la mañana para dirigirse á él, y moll?entos
antes de que diera principio la ceremonia, era
ya imposible abrirse paso entre el gentío
que después de visitar el convento, se agrupaba 'ante la plataforma destinada á la Mesa
Directiva de la agrupaci6n de obreros y á los
oradores. En las cercanías del convento se
instalaron numerosos puestos tle golosinas,
improvisándose así una animada verbena.

Am,IAND 8ILYESTRE.

Los delegados de las agrupaciones mutualistas.

DEL VASO DE PLATA.
Lábrame ya, platero,
la copa del verano;
y antes que todo, en ella
pondrás al r6seo Mayo;

Y luego has ge imitarme
el néctar delicado,
con el mayor esmero
la plata cincelando.
Pero no junto al vino
me grabes los extraños
misterios, ni del mundo
ningún terrible caso.
Grábame á Baco, el hijo
de Jove soberano,
y á la Diosa de amores,
Himeneos fraguando.
Bajo un parral frondoso
de racimos cargado,
pon Gracias, y Amorcillos
sin flechas y sin arco.

La Junta Organizadora Y los oradores.

Y grábame una turba
de j6venes gallardos ;
y en medio de ellos Febo
diviértase jugando.
ANACREO~TE.

El programa, que se componía de algunas
piezas de música y de poesíae y discursos alusivos á la solemnidad, se cum,pli6 en todas sus
partes, siendo uno de los nú!Ileros que ~ás
impresionaron á la concurrencia, la alocuci6!1
pronunciada por el señor José V. Monsur1,
veterano del 47. Las frases del sefíor Monsuri, desnudas de pompa, pero llenas de s~nceridad, le conquistaron un aplauso entusiasta
del público.
En cuanto á la parte musical, estuvo ftcar"º de una orquesta típica y de la banda del
Estado Mayor, que envi6 la Comandancia Militar.
Al pie del monumento erigido á los defensores de Churubnsco, los delegados de las sociedades obreras y algunos particulares depositaron hermosas coronas.
Antes del mediodía termin6 la manifestación.

,.

CONTINENTALES
[Sonetos Tn41anosJ
J.Q,;

COCUYOS.

Parpadeos ele luces vacilantes
bordan la sel va cuando mu ere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra y se apaga por instantes ..... .
En desatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara puñados de diamantes ..... .
De día ocultos en la verde alfombra,
s61o en las horas de nocturna c.i.lma
divagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra
acreciPntan su brillo, como el alma '
que á fuerza de sufrir se hace más pura!
LA PIEL DEL PU)IA.

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel; brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales·
y el puma rinde la achatada fr~nte.
Dobla, sobre su cuello airosamente
la rodilla Nemrod; himnos triunfales'
puguan entre los ásperos breñales·
y se tiñe de púrpura el torrente ... : ..
La piel envuelve, con abrazo estrecho
la desnudez del cazador fornido:
'
1qué orgullo siente cuando cubre un pecho;
, mas su orgullo es m~yor cuando reposa,
a la manera de un tapiz tendido
bajo los pies de una mujer herm'osal
EL PASEO DE AGCAS.

(Asunto limeí1o.)

~ijo al virrey la Perricholi un día:
- Si te seducen mi morena frente
mi boca de granate y la elocuenU:
luz de los ojos que mi amor te envía·

'

si mi busto provoca tu ardentía
dame un espejo, asombro de la g¡nte
donde pueda mirarme dignamente '
cada vez que me llames: ¡alma mía!
Y respondi6 el virrey: Toma esta mano
Te prometo un cristal digno de un bada ·
con profundos y límpidos reflejos.
'
Haré un «Paseo de Aguas)) veneciano
para que te contemples retratada
'
no en uno solo, siuo en mil espej'os!
JOSÉ S. ÜHOOANO.
Grupos de la gente del pueblo que con curr·1·0· ••
t. la
manifestación.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

�Domini;o

:;o de Agosto de 1903.

La cabaña de Zorim era la más pobre, pero
la más limpia y aseada de toda aquella ribera.
Y es que Zorim, como acostumbrado desde
muy joven á vivir junto al agua, tenía por Pila
verdadera devoción, adorándola con mayor fervor quizás que á los ídolos ele la pagoda cu~ras
cúpulas se columbraban á lo lejos. Por todos
los tesoros que el rnjá Ranjee _ocultaba en_ !'IU
palacio ele Kalimul, no hubiera consentido
Zorim en llevar manchad:;;.s sus ropas, descosidas sus sandalias ó enmarañados sus cabellos· fuera para él tal desaseo y desidin. una
ofe~sa irreparable á las límpidas aguas del lago que amorosas besaban su cabafia y pródig~ le ofrecían aves y peces para su sustento,
ya que no para su regalo.
Sabía Zorim, por haberlo_ pregonado un?~
heraldos en toda aquella r1bera, que el raJa,
Ranjee andaba muy desasosegado é inquieto
en busca de un ave extremadamente rara, la
única que le faltaba en la colecc~~n d~l jardín
de su palacio, y por cuya poses1on diera, de
buen grado subidísirno premio á quien se la
presentase.' Todos los pescadores _de la ribera
se pusieron al acecho en los paraJes del lago
donde solían acudir las aves acuáticas, y quién
más quién meno¡,, ninguno quedó sin espe•
ran;11s de lograr el galardón ofrecido por Ranjee. Solo Zorim, satisfecho y contento en su
pobreza decía: cr¿Para qué he de afanarme?
¿No me' dah las aguas el continuo sustento? Si
tuviera mujer é hijos, de seguro que su amor
despertara en mí el ansia de riquezas; pero mi
esposa es el agua, mis hij3:s _las redes, m_i hacienda la barca, y no amb1c1ono otros b1ene~,
que tal vez me acarrearan más aflicción que gozo. Lejos del trato de mis semejantes, no C?nozco la doblez ni el engaño, ni temo que mis
amigos me traicionen. Las estrellas me cuentan las glorias de Brahrna y mi conciencia me.
prohibe dañar al prójimo. Esto me basta para
gobernar mi vida y no ~cha:: de menos, en esta apacible soledad, la falaz y bulliciosa compafiía de las ciudades.,,
Así decía en filosófico soliloquio el pescador
Zorim, sin tener noticias de Diógenes, cuando
á orillas del lago y á la misma puerta de su
cabaña vino á posarse un ave cuyo magnífico
plumaje deslumbraba la vista, y cuyas esbeltas proporciones corresponqían á las galas de
que la proveyó la naturaleza. Era aquel hermoso pájaro una maravillosa muestra de la
potencia creadora de Brahma. Matices y colores, luces y sombras, dhfumes y tornasoles;
gamas jamás concebidas por el arte y armonías nunca logradas por humanos pinceles, se
aunaban portentosamente en aquellas alas,
que plegadas parecían incrustados estuchee, y
abiertas semejaban lluvia de no imaginada pedrería. El penacho que adornaba airosamente
la elegante cabeza del ave, las plumas que en
línea circular ceñían su cuello, formando como un medallón de topacios y zafiros en su
garganta; el largo plumaje de la cola, cuyos
tornasoles reflejaban los rayos del sol en inquietos cambiantes, y que por lo tenue resplandecía como la cabellera de un cometa, to·
do era magnífico, majestuoso, paradisíaco y
peregrino. Era el ave que faltaba en la colección del rajá Ranjee y en cuya busca andaba
éste tan qesasose~ado é inquieto.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

-¿Dónde vas, bnen homhre? ¿Acaso no saPosóse el ave en una levísima prominencia
bes que está prohibida la entrada ~n el recinto
ele la orilla del lago; mas, desgraciadamente
del palacio, o es qu~ no temes las ir~s ele Ra_npara ella, cedió á su peso el montículo arenojee? Hazte a tras y largate de aquí, s1 no quieso cual si fuese una trampa puesta adrede, y
res que tu cabeza sirva de presente al rajá.
vi~o á dar con su cuerpo en tierra. Forcejea-A verle venía-respondió el pescador.
ba el ave por servirse de las alas, cuya longi- ¿Tú, coh ese pelaje, querías verá R_anjee?
tud y delaadez más bien le eran estorbo que
A
buen seguro que por tus hermoeos OJOS iba
auxilio c~ando salió Zorim de su cabaña y no
á divertirse de los grav-3s asuntos en que en
tuvo m~s que alargar la mano para coger el
estos momentos ocupa su atención. :Márchate
gracioso bípedo, en el instante en que había
y no me apures la paciencia. No está el rajá
logrado por fin arrancar el vuelo.
para perder ~l tiempo oyen~o pedigüE&gt;ñerías.
-Bien dicen-exclamó Zorim-que la suerVolvió Zonm las espaldas sm despegar los late es ciega y la fortuna loca. Por la ribera anbios y se disponía á tomar la vuelta de su cadan azorados los otros pescadores en busca de
bañ~ con el ave oculta bajo el brazo, cuando
este magnífico rinimal, sin poder dar ni con su
apercibiéndose el centinela de aquella especie
rastro siquiera, y á mí, que ni lo buscaba ni
de matute, exclamó:
lo quería, se me posa en la puerta de la caba-Escucha, buen hombre, ¿qué es lo que
ña y en la palma de la mano como si dijéraahí escondes? ¿Trajiste acaso malas intenciomos.
n!)s? Ven acá y no te apreeures, pues alservi•
Y dirigiéndose al ave que entre sus brazos
cío del príncipe conviene descubrir ese misteaprisionaba, prosiguió de esta. manera:
rio.
-¡Infeliz de ti porque naciste hermosa! Si
-Ni traje malas intenciones:._replicó ZoBrahma no pusiera en tus plumas los arrebo-·.
rim,-ni es un misterio, sino un ave hermosa
les de la aurora, los cambiantes del iris, lm1
y rara, lo que bajo mi brazo oculto. Es el ave
matices de las flores y los reflE&gt;jos de las piepor cuya posesión anda Ranjee desasosegado
dras que ambiciona el hombre, rozaras descuié inquieto. Quería ofrecérsela sin esperanza de
dada y juguetona las aguas del lago, rizándopremio, pues aunque-pobre y menesteroso, me
las con el suave soplo de tus alas. Pero Ransatisfago con el placer de contentar á nuestro
jee te codicia y no es bien que príncipe tan
príncipe.
magnánimo y justiciero se desasosiegue por tu
-¡Oh, qué maravilla!-exclamó el centin~
posesión. Se te acabó la libertad, y en el esla al ver el magnífico plumaje del ave acuáti•
trecho espacio de un jardín has de alegrar la
ca que Zorim le mostraha. - ¡Pero si por ella;
vista de tu dueño.
Encaminóse Zorim con su valiosa presa hate van á dar un tesoro! Mira, sé discreto y cecia el palacio del rajá, donde llegó cuando ya
rremos un trato. Te deja_ré pasar libremente,
el sol estaba en la última etapa de su cotidiacon tal de que al salir me des la mitad de le&gt;
no camino. En la puerta de la principal moque por el ave pidas ó te ofrezcan. Si no te
rada estaba apostado un centinela que, cumconviene, lo perderás todo, pues me será muy
pliendo la consigna, detuvo á Zorim en los
fácil decir que te proponías asesinar al prínumbrales con estas palalo,ras amenazadoras:
cipe.

EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Quedóse Zorim pensativo por un momento,
y al cabo aceptó el trato del centinela. Entróse, pues, en el palacio y fué conducido á la
presencia de Ranjee, que ya desconfiaba de
completar su colección; pero al ver el ave que
Zorim traía, admiróse sobremanera y se alegró grandemente en su corazón, por ser aquel
raro ejemplar el único que le faltaba.
-Señor-dijo Zorim,-aunque pescador,
no soy rudo, pues letras y libros alimentaron
la infancia de mi espíritu, por más que desengañado dd mundo, haya escogido la soledad
y la pobreza como únicos con~ejeros de mi vida. cé la fidelidad que te debo y el ansia con
que dEseabas la posesión de este alado ramillete de joyas y flores. Tuyo es sin que te haya de atormentar el agradecimiento.
-En verdad -dijo Ranjee, dirigiéndose á
los personajes de im corte,-nunca creí que las
cabañas pudiesen albergar letrados y filósofos
bajo apariencia de pescadores. Pero juro por
mi fe que no te has de marchar sin el galardón debido á tu generosidad. Pide cuanto
quieras, que pronto estoy á concedértelo.
-Desairarte fuera, ¡oh príncipt::!, no corresponder á tus deseos-contestó impasible el
pescador,-y así pido que, en recompensa ordenes me sean administrados cien azbtes 'por
manos del verdugo.
Miráronse asombrado3 los circunstante!' con
aire de sospecha sobre el buen juicio de quien
de tan e?Ctraña s;1erte se expresaba, y el mismo RanJee quedo sorprendido de las palabras
~el pescad?r; pero recelando que algún misteno encubr1an, le preguntó:

-¿Y qué te mueve á pedir tal premio, cuando otro en tu lugar no sabría poner medidas
en su boca?
-Señor-respondió Zorim, -el centi:iela
que cm;todia las puertas de tu palacio y vela
por tu so¡;¡iego, no quiso abrirme paso si antes
no le prometía partir con él lo que por mi rega!o me _dieras. Pídote cien azotes para que
caigan cmcuenta en sus espaldas; así tendrá el
castigo de su f~lonía.
Alabó el rajá la oc.urrencia del pescador, y
en el acto ~andó llamar al centinela para que,
en ~resenc1a de la corte toda, recibiera los promet1_dos a~otes. En cuanto á Zorim, no quiso
RanJe~ deJarle marchar sin recompensar esplénd1daffiente su acción, y ordenó que se le ·
e~tregara una tal~9a de oro, con la que el ya
neo pescador volv1ose ufano y satisfecho á las
soledad€s de su cabaña.

.....

Los hombres prometen según sus esperanzas, y cumplen según sus temores.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Es preferible que la maldad quede impune,
á que una buena acción quede sin recompensa.

*
Entre un adulador pérfido y un amigo, hay
la misma diferencia que entre una cortesana y
una mujer honrada.

*

De~pués de la _palabra, el silencio es el poder más grande que hay en el mundo.

JUNTO A LA FUENTE
( DE M. J. GUYA U. )

Se desgranaba el agua dulcemente
Y, escuchando la música sonora,
'
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.

*

Doraba la· campiña el s~l poniente
Y roobre el jarro la gentil pastora
'
Inclinaba su frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.

*

. El chorro brillador v cristalino
Rizado por el viento vespertino '
Rima en el jarro cántiga serena'.

En las revoluciones, los revolucionarios hacen el gasto, y el pueblo pacífico paga la
cuenta.
La ociosidad del espíritu y del cuerpo se
parece al moho: gasta más que el trabajo.

*
Luchar con las dificultades es el medio más
seguro de vencerlas.

Como el agua que corre, así es mi vida
Y si doblo la frente dolorida,
'
Es por ver si mi copa al fin se llena!
Traducción de M. R.

BLANCO-BELMONTE.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ante la estatua de Cuauhtemoc

«Oh tú, el m(is admirable de los avarientos, tu fama ha traspuesto las
distancias, como los rayos del sol
llegan hasta las profundidades de
un pozo, y yo_ vengo á artojarme á
tus gloriosos pies y á a prender las
maravillas que realizas, si es que tu
bondad me Jo permite.»
El maestro avaro estaba i-entado
ú la puerta de su tienda, y metido en
sus harapos desgarrados por todas
partes, parecía un pez en una red.
Miró con ojos indiferentes al avaro
de Kufa, y le vió cansado v hambriento, imposihilitado de i,nponérsele. Le habl6 así: «Oh hermano
mío, bienvenido seas; tengo la lección más preciosa que impartirte;
pero ~oy muy pobre y no pmdo dÍlrteb sin paga.n Y señaló la cantidad
que sería el prerio del ~flcreto.
A esto el avaro de Kufa gimió
lloró, gruñó y suplicó, y el maestr¿
avaro sonrió y dijo: «Bien lo hace1&lt;,
verdaderamente, ¡oh perln tle la avaricia!, pero trato es trato: si no paga~,
no ha.y i;ecreto.n Y aeí fué que recogió del de Kufa, no i-olamente las
monedas que había obtenido mendigando por el camino, i-i no también
las _ropas exteriores, dej(1ndolo nada
más que con las interiores. El avaro de Kufa quiso entonces que el de
Basora le alimentara, puesto que le
había. de1&lt;pojado de cuanto tenia, y
el maestro le bes6 y le dijo: «Bendito seai-, hermano; tu alimento es.'
tá incluído en el convenio y vamos
inmediatamente al mercado á comprar algo que comer." A esto, el a.varo de Kufa olvidó su disgusto y siguió al maestro á la tienda d~l pa.-

Entusiasta manlftstaclón.

.\nte la estatua de Cuauhtemoc.-La Comisión del Ayuntamiento.

Domingo 30 de c\.gosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Siguiendo la costumbre establecida de algún tiempo á esta parte, el &lt;lía 21 del actual
por la mañana, se efectuó l:\ manifestació1~
que en memoria del último Emperador azteca, organiza anualmente el Ayuntamiento de
México.
La glorieta donde se levanta la estatua del
heroico Cuauhtemoc, se vió con este motivo
muy concurrida. Grupos de personas de todas
las clases s_ociales se dieron cita. en aquel lugar, distinguiéndose entre los concurrentes algunos niños que vestían el traje de los antiguos 1:1exicanos, y un numeroso grupo de
extranJeros.
A la➔ nueve y media dió principio la ceremoni~ con un discurso lln nahuatl, que pron1:111c1ó el señor Presbítero Don José Pilar Sandoval, trnúucién&lt;lolo aespués al castellano.
En .;eguic.la, un curo formado por cincuenta
ni~os cantó el Himno _N~cional, que el público eFcucho con recog1m1ento.
Tanto la glorieta como el tramo ele la calzada compremliclo entie aquel sitio y la estatua de Carlos IV, estaban aúornados con mástiles y gallardetes de los colores n.acionales.
El monumento ostentaba grandes guías de flores y musgos, artíscamente distribuídas.
Las autoridades de los pueblos cercanos enviarou algunas coronas, llamando la atención
entre todas las recibidas, la de Milpa Alta.
Era de forma oval, estaba. formada de crisántemos, pensamientos, nomeolvides y violiitas, y atada con cintas blancas en que se leía
esta inscripción: «Descendientes aztecas á su
Emperador Cuauhtemoc. Milpa Alta. D. F.,
agosto 21 de 1903. »
'
Ademns de los señores Regidores Montafio
Ramiro, Ordóñez, Mariscal, Fernández Castelló y Priani, que representaban en la ceremonia al Ayuntamiento, concurrieron todos los
prefectos políticos.de las uiunicipalidades del
Di:;trito.
La banda de Artillería amenizó el acto con
piezas escogidas.

E, monumento de Cuanhlemoc adornado para la ceremonia.

nadero, con el ánimo dispuesto á recibir la lección, á causa del hambre
que sentía.
Llegaron y el maestro preguntó:
,,¿Tienes buen pan?i, Y el panadero
respondió: «Sí; por cierto que tengo
el mejor pan posible, tan fresco y
suave como la mantequilla.i,
Entonces el avaro de Kufa se
alegró, porque creyó que iba ya. á
comer. Pero el maestro le dijo: «¡Nota bien esto, hermano!» Se compara la mantequilla con el pan, y se
la declara mejor, y esto por un panadero que eabe bien de panadería.
Y como consumimos tan poco, nos
será más barato, y creo que es juicioso y tconómico conformarnos
con mantequilla.&gt;,
Marcháronse á buscar la mantequilla en casa del tendero, y le preguntaron si la tenía buena. Y él
respondió: «Sí; por cierto que la
tengo, señores míos, de la. mejor
posible; tan a:omática y fresca como
el aceite ele olívo!i&gt; Y otra vez el
avaro de Kufa se lamió los labios,
excitado su apetito por las palabras
del tendero. Pero de nuevo le interrumpió el maestro, diciendo: «Observa también esto, ¡oh tú que vienes en busca. de sabiduría! El aceite de olivo es comparado con la mejor mantequilla. Por tanto, es preferible el buen aceite, como es mejor que las estrellas la luna. Pasemos á cai,a del vendedor de aceite."
Y habiendo llegado, el maestro
preguntó: «¿Tienes buen aceite?" Y
el vendedor contestó: xTengo del
mejor posible, tan fresco y transparente como el agua.n

LOS DOS AVAROS

Grupo de niilos vestidos a la usanza de los aztecas.

En, a&lt;¡~el tiempo vi vía en una pec¡ueña cin·
dad, a. unll,as del E_ufrates, un hombrequeera
el avaro mas conocido y refirn1do. Con mucho
gu~to habría soportado ese hombre el 1mfriI1;1ie11t? m~s ~troz con tal de obtener la ganan·
c!a rr~as d1mmuta, ypormuchotiemposecon·
~1dero ?orno el más a.varo de toda. Arabia. .Muchi!. felicidad inocente le causaba la idea de
9ue en toda la comarca no hubiese quien le
1~ualara. en el arte de atesorar. Así fué que un
&lt;ha, cuando unos_ c?merciantes que acaba.han
de desembarcar vinieron á decirle: «Quita allá,
en Basora hayª?º~~ un hombre que es más
ava.~o que tú,» smtio que f'US entrañas se re·
torcian Y su razón se nublaba. Sin embargo,
pudo contestar: cc¿Es muého más que yo?", y
le contestaron: &lt;&lt;Es mucho más que tú como
la vaca es mayor que la ternera.,, Con'esto el
avaro se retiró á su ca!'a y se encerró tristemente, hasta que de la misma tristeza brotó el
consuele&gt;.
Porqu_~ siendo un hombre sensible y piadoso, se dtJO á f'Í mismo: ccEs la voluntad de
Aquel q~e todo lo puede, que yo sea humillado en_ mt, orgullo. Así se11, y no me desespero;
pero_ Jré ª, buscar ~ ese que es más que yo, me
arroJaré a sus p1ei-, y aprenderé algo de él.
«Porque puedo ir á BaFora á poco costo si
rmprendo el camino á pie, aunque tarde más
que, embarcándome.»
En seguida. emprendió la marcha é l1izo
and~nd? todo el camino hasta Baso;a, pro·
porc10nandose la subsistencia por la limosna
de los 9ue encontraba á su paso. Así llegó á
1 destmo con algunas monedas en la bolsa,
/era de que obtuvo gratuitamente buena can·
idad de víveres. Preguntó por el gran maes•
tro avaro Y, habiéndole encontrado, le dijo:

....

r

.\.specto de una parte de la glorieta durante la cermonia.

NUESTRO PAIS.-Barranca Y puente de Metlac, en el camino de Veracruz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903. ·

de correcto perfil. La tez, de nifia enferma,
tenía las tonalidades del marfil viejo; los labios simulaban una pequeña herida pr6xima
á cicatrizarse; pero en los ojos, que por su
mismo color, profundamente negros, parecía~
más hundidos, estaba aglomerada toda la vida que faltaba al resto de la cara. Esos brillaban como ascuas y tenían, á ratos, parpa•
deos semejantes á los de ciertos luceros cuya
luz parece que va á extinguirse para siempre
y vuelve á brillar con más fulgor.
Al verla, fijos mis ojos en los de ella; al
contemplarla con tal tenacidad que obligó_ á
la niña á acurrucarse en los brazos del anciano mi ímaginaci6n exaltada me hizo recordar
á ~lguien para quien habían sido todas mis
caricias, todas mis energías de hombre tenaz
y emprendedor, agotado ahora por el sufrimiento.
La niña enlutada desaparecía y ante mis
ojos se presentaba .... .. mi hija, mi «Mari, » como yo la llamaba, aquel ángel a&lt;lorado que
con toda su inocencia no pudo purificar las
entrafías de la pérfida que la había concebido!. .....
En mi alucinaci6n, la veía ahí, delante,
bailoteando para entretenerme, riendo con argentina risa, encaramándose dificultosamente
sobre mis rodilla¡_,, y, con su:; deditos de muñeca, arrancando traviesamente los bigotes á
su padre.
La veía, como cuando por la noche llegaba
del trabajo, un trabajo de muchas horas, y la
encontrabll. dormida sobre sus almohadonrs de

Pensaba en esto, cuando se lleg6 un tranvía
silencioso y casi vacío. Me fijé en el r6tulo:
«A Dolores. » ¡Ese eia el que me convenía, y
y á él subí tan apresuradamente como me lo
permitieron mis débiles piernas.
Tenía el tranvía, en su interior, algo de fúnebre de rnelanc6lico. Las persianas hacían
que 1~ luz se filtrase á hurtadillas, serpenteando a·quí y r llá, como temerosas de ir á turbar
la semiobscuridad que ahí reinaba. Las C'Orreas del llamador se balanceaban acompasadamente, el silencio era s6lo interrumpido por
el ruido que al rodar producía el coche, pues
los dos únicos pasajeros que en él me hacían
compañ.ía, permanecían callados é inm6viles
como estatuas.
Al entrar al tranvía, s6lo pude advertir dos
manchas negras, alta la una, diminuta la otra,
que se parecía á la primera.
Cuando mis ojos hubiéronse acostumbrado
á aquella obscuridad de nicho mortuorio, pude disti11guir las facciones de mis compañeros
de viaje. Eran un caballero como &lt;le sesenta
años, alto y delgado, y una niñita de cuatro
6 cinco, aproximadamente, un querubín de
cabellos rubios como los chorros del oro.
De la niña, cubierta con su vestidito negro
que le bajaba hasta los tobillos, s6lo podían
distinguirse sus bucles dorados y el óvalo delicado de su rostro, que rernltaba como una
mancha clara sobre el brazo del anciano, donde se reclinaba.
Inconscientemente clavé en ella mis ojos.
Había algo que me atraía en aquella carita

A esto, el avaro de Kufa no sinti6 despertarse su apetito, aunque
estaba más hambriento y débil después de esa correría. Pero el maestro hizo advertir ese último descubrimiento y dijo: «Observa esto también, ¡oh tú el más ardiente de los discípulos! Por esta regla hemos
probado todas l&lt;ts cosas que un hombre busca para su alimento. Y por
esta regla hemos descubierto que el agua es lo supremo. En casa tengo una gran fuente de ese regalo, el más precioso de todos, y con él
he de obsequiarte en prue_ba de hospitalidad.»
Y, por supuesto, al regresar, sólo puso agua en la mesa ante su huésped, porque habían descubierto que el agua ua mejor que d aceite,
el aceite mejor que la mafltequilla y la mantequilla mejor que el pan.
Y el hombre de Kufa no pudo contener un rugido de cólera. Pero
le venci6 el entusiasmo y le hizo exclamar: «¡Alá sea loado! Al menos no he hecho en vano tan larga jornada!"
L. LusK.

una artista amtricana
Para los que creen que en medio del gran industrialismo americano no puede florecer el arte; para los que sostienen que la mujer es
incapaz de sobresalir en las ciencias y en las artes, aquí está, como
un ejemplo notable, el de la afamada escultora Miss 8ybi1 C. Easterday; que actualmente visita México.
La artista es joven aún, pues no pasa de los veintid6s. años. De ·
hermosa presencia, impresiona.agradablemente desde luego por su
cultura y por lo refinado de sus gustos artísticos. Nacida y educada
en California, en la perla del Pacífico, en el romántico país del ensueño, legendario por sus riquezas fabulosas, por sus jardines encantados, la joven escultora ha pasado sus mejores años entregada al cultivo del arte, y sus obras son celebradas por los críticos de su país.
California parece ser, después de Boston, el centro artístico más imp . rtante de los Estados l'nidos. Quién sabe si el color .local del paisaje, con las montañas casi inaccesibles, con los huertos surgidos, á
fuerza de labor, del antiguo desierto; el mar que baña uno de los
' puertos más hermosos del pacífico; las vigorosas masas de granito de
la Golden Gate; el cielo límpido; el clima semejante al del sur de Europa, no influyan de manera decisiva para ello.
De una ó de otra manera, de California viene ahora una artista
distinguida, que ha encontrado la mejor atogi&lt;la en nuestros círculos
artísticos y cuyos trabajos han sido admirados. En este número reproducimos algunos de los principales.

1 az41-.--

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EN EL TRANVIA

"

¡Aire, mucho aire purol-había dicho el Doctor.-Y, p_ues el Doctor lo decía, necesario era obedecerle.
Y á buscar aire puro, aire d~l campo para mis pobres pulmones
enfermos, salí aquella tarde, después de descabezar una siestecita que
de buena gana hubiera prolongado por media hora más.
Era la tarde de un domingo de primavera. El sol, hermosísimo,
caía como lluvia de oro sobre el asfalto, húmedo aún, de las calles.
Los zaguanes _de las casa~ vomi~ban gentes alegres, gentes del pueblo, que, luciendo ~l tra~e domrnguero, bien limpio y aplanchado,
salían en busca de d1vers1ones, de golosinas de sitio donde dar rienda suelta á su alegría; dispuestas á gastarse 'en ello los últimos centavos que sobraban de la raya.
Por la boca~lle hasta doQde llegué, pasaban y volvían á pasar los
tranvías eléctricos, rebosando pasajeros. Era media ciudad que emigraba momentáneamente, deseosa de otro ambiente y ele otros panoramas.
Y ahí ~ran de verse, asomando por las ventanillas, los rostros alegres
de las_muJeres, rostr~s broncíneos, bien fregoteaaos y limpios con l~s
ablucion:s d~ la mana~a, y de los que el sol sacaba chispas; ojos bnllantes, mquietos, curiosos de verlo todo que iban leyendo los letreros de los establ~cimientos. "j por fuera, por no caber ya adentro, col·
gando c~mo miembros mutilados1 algunos brazos carnosos, rollizos,
mal cubirrtos con las mangas ctel ccsaco» almidonado.
Luego ven_fan los tranvías especiales y los de l\fixcoac y San Angel, convertl~os_ en lucientes jaulas donde, aprisionadas, parloteaban como. paJanllos Y formando grupos, las muchachas, vestidas con
telas claras de colores alegres, tan alegres como sus caritas empolvadas.
El ruido del silbato del tranvía confundíase con el de las risas éste
con las armonías dt la banda quP venía en el coche Riguiente fo~mando todos ellos una algarabía entusiasta que convidaba á s~bir al coche Y saturarse ~e placer, de perfumes de flores, de esencias de mujeres elegantes, y a darse_ un baño de alegría juvenil.
¡De buena ~a,na hub1éralo yo hecho! Tentado estuve de ello varias
veces .._. .. • _Qmzas era eso lo que necesitaba...... Pero ...... ¿á d6nde ir
con mis tristezas y mis enfermedades?

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"La memoria descorriendo el velo del pasado."

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'" Flower-girl."

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El niño y el anciano son dos poetas encerrados en su impotencia:
el primero no puede todavía; el segundo no puede ya.

Miss Sybil U. Easterday, escultora americana.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

pluma, iluminada suavemente por la luz de la
veladora. ¡Cómo me desquitaba entonces de
las horas de separaci6n! ¡C6mo cambiaba cada instante de angustia diaria por un centenar
de besos dados en aquella boquilla fresca que
se entreabría como una rosa eh capullo! ¡Qué
placer tan grande experimentaba cuando sentía inundado todo mi rostro por el aliento,
esencia de pureza, que se escapaba sosegadamente por los labios de la niña dormida!. .....
Y al fin, cuando recostaba la cabeza sobre el
mismo almohad6n en que reposaba la de mi
hija, ¡cómo y cuánto lloraba, de alegría al ver
de cerca ese pedazo de mi alma, de tristeza al
pensar en la madre, muerta para mi, ya que·
para otros no!
La alucinación no me abandonaba. No; ¡si
era ella, mi hija, mi (eMari&gt;, la que tenía yo delante! ¡No era cierto que hubiera muerto de
crup entre mis brazos! ¡Mentira que por
aquel mismo camino que ahora recorría la
hubiese llevado á enterrar! ¡No; ahí estaba,
ante mi vista, al alcance de m is manos, mirándome mucho con sus ojazos preciosos,
abiertos, muy abiertos ...... l
Temblaba, sentía que el corazón me dolía
como si dieran sobre él como sobre un yunque·
mis ojos estaban inm6viles como los de lo~
muertos, fijos en aquel cuerpecito que yo creía
el de mi hija. Quería contenerme; me afianzaba á la banqueta encajando en ella las uñas
de crispados dedos ... ... Y no pude contenerme; sentí que algo·, como un enorme sollozo,
se me agolpaba á la garganta, que el coraz6n
se me asomaba á los labios, y dí un salto, un
salto de loba que arrebata á su cachorro; llegué hasta la niña, la tomé entre mis manos,
la besé en la boca con un ~eso largo y febril
como besaba á mi hija, beso que ahog6 el grito de estupor de la pequeñuela; y cuando el
padre, el verdadero padre, me la quit6 de los
brazos, salí á escape del tranvía, salté, á riesgo de matar1:11e, el escal6n, y tembloroso, jadeante, volviendo á todos lados mis miradas
extraviadas, me quedé solo ...... solo en mitad
del camino ...... !
MA]).7 JEL

M. p ANES.

�Domingo 30 ele Agosto de 190:J.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

NOTA DE SOCIEDAD
Eu la cin&lt;la&lt;l de .Jalapa se efectuó en días
pasados el matrimonio del señor Lic. Enrique
Torres Torija, con la distinguida y hermosa
señorita Laura ~-Iuñoz y Lan&lt;lero.
La ceremonia religiosa, guefué muy solemne, se vió concurrida por las principales familias de la población y por caballeros de la
mejor sociedad. El señor Obispo de Veracruz,
Don Joaquín Arcadio Pagaza, dió la bendición á los de1&gt;posados, dirigiéndoles antes una
sencilla alocución escrita por él mismo.
El matrimonio civil se verificó momentos
después en h casa de la señora María Luisa
l\fuñoz de Reboul, concurriendo al acto como
testigos los señores Don Teodoro A. Dehesa,
Don Antonio Torres Torija, Don Francisco
.Javier Muíioz, Don Yíctor Manuel Castillo.
Don Manuel Torres Torija, Don .Javier Muñoz Landero, Don Ignacio Muñoz, Don Raúl
Dehesa y Don Luis Caraza.
Los obsequios ofrecidos á la novia fueron
muchos, contándose entre ellos algunos muy
valiosos.

La Sorpresa.
Durante la noche del 24 al 2,j vendimiario
de 179-!, una compañía elegida, destacada en
los puestos avanzados del ejército de los Pirineos Occidentales, ocupaba el famoso valle de Honceveaux, PSe paso salvaje, que evoca todavía la antigua epopeya, que servía de
extraño marco al modernismo &lt;lel vivac repu blicano,clébi1mente alumbrado en medio de
las tinieblas por la llama ele un fuego rústico.
El reflejo de las brasas mori hundas brillaba en los cili11dros de los tambores, encendía
las pirúmides ele los pabellohes ele armas y
hacía destacar sobre la seda nueva de la bandera, en el centro de una guirnalda de laurel
y de roble, la inscripción: «Semi brigada de
los cazadores vascos."
Solo, sentado en un montóh de mochilas,
las botas ante el fuego, los codos en las rodillas, el ayudante general velaba.
Bruscamente sacó su reloj, é interpelando á
uh centinela próximo, le dijo:
-Ve á avisar al hombre de guardia para
relevar el puesto de Burguete. Es ya la hora.
Ji;l hombre se fué hacia una carpa, entró
para salir luego con un niño de larga cabellera rizada que le cubrfo. el cuello.
Llevaba el traje de los aldeanos vascos,
pues el Estado carecía de dinero para el equipo de eus soldados: boina azul, blusa roja,
pantalón corto· negro y alpargatas blancas con
cintas, pero todo descolorido por el sol y las
lluvias, hecho jirones en los combates, soberbiamente ajado. Su persona acusaba el tipo
tradicional del montañés de esa región, mi-

Sobre un pétalo de rosa
una abeja se adurmió;
y la abeja milagrosa,
sobre el pétalo de rosa
en rubí se transformó.
La leyenda de la abeja
que en rubí se convirtió,
no es patraña ni conseja:
la leyenda de la abeja
en tus labios reví vió.

u~rsos d~ álbum.
De las fúlgidas estrellas
no te extrañen los enojos;
aunque fúlgidas y bellas,
tienen celos las estrell¡i.s
del encanto de tus ojos.
Alguien die~ del coral,
que te oprime cuando toca
tu garganta escultural.
Es, ¡oh niña!, que el coral
tif'ne celos de tu boca.

Sra. Laura 2'.L Lan.ctero de Torres Torija.
La nieve que en la montaña
colora el alba esplendente,
contra tu frente se ensaña.
¡La nieve de la montaña
celosa está de tu frente!
Tamhién la rosa, celosa
de tu belleza ideal,
se imagina más hermm;a.
¡Así piensa la celo~a
porque envidia á su rival!
ANDRÉS MATA.
1903.

Quien no sab~ lenguas extranjeras, no sabe
nada de la propia. Cada quien, por el solo
h~cho .de poder hablar, cree también poder
d1scurnr res1 ecto de lenguaje.

*

La supersti~ión es la poesía de la vida; por
eso no les dan a á los poetas el ser supersticiosos.

*

P';le&lt;lo prometer ser sincero, mas no ser imparcial.

EL PECADO
Era Elisa muy niña, yo muy niño·
jugábamos los dos alegremente
'
y si ella me besaba con cariño '
.vo le besaba con amor la frente.
Elisa fué creciendo, yo fuí mozo
.Y aún siguieron los besos con el juf'go·
Elifla fué mujer, hombre yo luego:
'
y aún ella me besaba sin reb(,zo.
Un día mi tutor y su madrina
los besos y los juegos prohibie~on •
y esta amorosa usanza peregrina,'
que era «grave pecado&gt;i nos dijeron.
Mas desde entonces, siempre que nos vemos
.Y solos en su C.'l$a nos hallamos
yo la digo muy triste: «¿No pec.c~mos?ii
Y ella me dice con rubor: ;c¡Pequemos!&gt;i
Sr. Lic. Enrique T.orres Torija.

Máximas de Goethe.

0.

CURTERO,

*

La ingratitud es siempre una especie de
flaq~1eza. No he conocido nunca hombres de
ménto malagradecidos.

*

~o.s _hombres han pensado ya todo cuanto
ee JU1c1oso; ahora lo que debemos procurar
nosotros, es seguir pensando en ello.

*

En numerosos casos guardo silencio porque
no gusto de desconcertar á los hombres, y me
complace mucho el que para ellos sea motivo
de alegría lo que para mí lo es de enojo.

"'

N"o es la piedad un fin sino un medio de
lle~~r al más alto grado a'e cultura con la tranqmhdad de e~píritu más pura. Por esto es de
notar que qme!:les se proponen la piedad como
un fi_n, la~ más veces acaban por convertirse
en hipócritas.

rada franca y resuelta,rostro enérgico y delga.do, cuerpo vigoroso, elástico.
A cinco pasos del ayudante general, el pequeño cazador vasco se paró, saludó, y con
los ojos fijos, esperó militarmente.
-Acércate, muchacho - dijo el oficial, saludándole con gesto á la vez marcial y paterno. Luego, después de arrugar la frente, como para recordar algo:
-¿Tu nombre·?
- Joannes Echeparre.
- Ah, sí recuerdo. Sois tres Echeparre en
los cazadores vascos, toda la familia, el abuelo, el padre y el hijo.
- l\Ii padre ha rn uerto.
-¡ Pobre niño! ¿Y el abuelo?
-Vive y continúo la C-ªffif1ªña con él.
-¡Peio me pareces D'td'y Joven!
--Ya tengo diecisiete años.
- ¿Diecisiete años, y has sido designado
para esa guardia de noche?
-Sí, señor.
-Es inconcebible. ¡Elegir un muchacho
de diecisiete años! ¿Q,uién ha podido mandarte para ese servicio?
-Es·...... que ..... .
-Vamos, habla sin temor.
·-Hace un momento Ecbebarne entró en la
carpa para avisar á mi abuelo, que dormía:
«Vamos, de pie, es tu turno, es la hora.» Yo
estaba despierto. Entonces contesté: «Pre,.ente.,i Tomé mi fusil y vine en lugar del viejo.
Vea, sefior, hay que dejarle dormir: con sus
sesenta afios pasados está muy cansado; y mi
padre, al morir, me ha recomendado tener

cuidado de él. Yo soy fuerte, podéis contar
conmigo. ¿Qué hay que hacer?
-Be trata de relevar al camarada que guarda el paso de Burguete. El puesto es muy
peligroso y la consigna sencilla. Si el español
quiere forzar el desfiladero, el centinela debe
hacerse matar para dar á los refuerzos el tiempo de acudir.
-Está bien; estoy pronto.
-¿Me has comprendido bien? Tendrús que
resistir hasta la muerte.
-Hasta la muerte.
-¿Y si al ver al enemigo tienes miedo?
-La gente de mi país no conoce el miedo.
-Bien contestado. Pero ¿qué dirá tu abuelo cuando sepa que le has tomado el turno?
Vet(\ á pedirle permiso.
-Eso no, no quiero que lo sepa.
-¿Pero si te sucede alguna desgracia?
-Ocurra lo que ocurra, os juro que el viejo estará satisfecho de mí.
Vamos, pues, cazadorcito-concluyó el general acariciando la cara del niño, -pnnte en
camino. Eres de buena semilla, digno de los
tuyos y de tu brigada.

***
Mientras que la noche volvía á cerrarse sobre el imberbe montañés, el oficial secó su
párpado con gesto furtivo, pues la admiraci~n y el re~peto eran unánimes hacia e1;:a pareJa tan desigual formada por el viejo y el joven Echeparre, soldados de la misma compafiía, que combatían bajo la misma bandera
para VPngar rt.spectivamente la memoria del
hijo y del padre, de su querido desaparecido.
_Despunta el dí~. El. Yiejo Echeparre, dommado por un 1mpenoso sueño continúa
durmie_rido bajo la carI_&gt;a; toda la f~tiga de la
campana parece reumrse en su pobre carne
arruinada por las privaciones y las veladas. '
De repente un tiro de fusil le hace sobresaltar. Tfende el brazo para buscar á su nieto
pero no encuentra á nadie y llama:
'
-¡Joannesl ¡Joannes!
Ninguna respuesta.
Mientras tanto continúa el tiroteo, amplifi.
cado por los ecos de las montañas.
Una espantosa y fulgurabte idea atraviesa
entonces el cerebro del abuelo. Sí, recuerda
ahora. A él se le había designado de servicio
para el paso de Burguete. ¡Joannes ha debido
1r en su lugar! ¡Oh, maldito sueño!
Fehrilmente, entre el tumulto del vivac
que se deshace apuradamente, pues el enemi:
g? emprende la batalla por un ataque simult~neo de todos los puestos avanzados, el anc1~no va de grupo en grupo, siempre con la
misma pregunta en los labios:
-¿Dónde está Joannes?
. -Nadie sabe, nadie ha visto ni puede deCll'le. nada. ¡Oh! ¿Cómo quitarse esa duda angust10sa?
De repente, dominando el rumor oye la
voz fuerte del ayudante general:
'
-Una sección va á correr al desfiladero de
B~rgu~te: Espero que el chico Echeparre podra re~1stir hasta la llegada del refuerzo.
Ol~1dando la disciplina, el abuelo interpe•
16 al Jefe:
-¿Es ac~so mi J oannes? Solito, allá arriba?
Me lo van~ matar y por mi culpa. ¡Oh! miserable, que he hecho !
-V~mos, valiente. No pierdas tu tiempo
e~ l!or!queos. Unete á esos.hombres. Llegaras a tiempo para salvar al niño.
P?r una senda abrupta, la pequeña tropa
empieza ur.ia ascensión vertiginosa. Horriblemen~e páhdo, 1~ frente arrugada por la angustia, las pupilas engrandecidas por el terror, el sex~g~nario, que parece haber recobrado su prod1g1osa agilidad de antafio, corre

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Agosto de 1903.

á la cabeza de la sección, siempre más ligero,

•

repitiendo con voz uniforme:
-¡Me lo van á matar y por mi culpa!
Cado tiro le hace estremecer y correr más
aprisa. Un cuarto de hora después llega al
paso crítico, dom e, según la consigna, el
centinela debe hacerse matar. Es un largo corredor rocalloso que une. dos valles. Desde
allí Joannes, al abrigo de un trozo de granito,
apunta cuidadosamente, y cada tiro lleva la
muerte á todo enemigo que aparece al otro
extremo.
En cuanto el viejo le percibe, lanza este grito triunfal, donde vibra toda la felicidad de
volverle á ver:
-¡Valor, Joannes, estoy aquí!
Pero, aprovechando el momento en que el
niño se da vuelta para contestar el saludo, un
enemigo le envía una bala. El joven ~azador

ROMANZA.
Sus pestañas cargadas de sombra
Velaban sus ojos profundos y negros;
El amor, como luz de una estrella,
Cintilaba lánguido rompiendo ese velo.
Era aquélla una noche de luna:
La luz de la luna que alegra los sueños,
Dilataba con vaga tristeza
Mi cansado espíritu en los firmamentos.
Yo le dije:-«La noche se mece
Llevada en los hombros del vasto silencio;
Allá arriba en los cielos azules
Hay estrellas pálidas que ven lo que hacemos.
En la selva los aires dormidos,
En el largo río las aguas gimiendo,
·y la espiga temblando en el llano,
Y el alta montaña callada á lo lejos,

EL MUNDO ILUSTRADO

deja su fusil y cae en los brazos del viejo, llegado á tiempo para recibirle.
Mientras que los camaradas se lanzan sobre
la plataforma, desde luego cerrada á los españoles, el abuelo aleja un poco al joven héroe
que ha salvado el puesto, le tiende sobre musgos y le lleva la cantimplora á los labios.
En el nimbo oscuro de sus cabellos, el delicado rostro del niño tiene ya la blanca huella de la agonía. Poco á poco, sin embargo,
su boca exangüe se crispa, sus párpados baten;· reconoce al anciano. Entoncet&gt;, con voz
entrecortada, pronuncia delirando:
-¡Abuelo, perdóname! Dormías tan bien
esta noche bajo la carpa. .. ........ Llamaron
¡Echeparrel Es mi nombre, después de todo,
y he contestado: ((presente» ... Figúrate. que el
general me encontraba demasiado joven para
la tarea. Le dirás que he cumplido con mi

Y los ruidos ahogados del bosque,
Y la roca informe que orilla el sendero,
Y la sombra del árbol que canta,
Trovador inmóvil mirando á los cielos,
Son, le dije, son cosas muy tristes,
Son cosas que dejan una ansia en mi pecho
Que despiertan los hondos suspiros,
'
Soplos de esperanzas, sombras de recuerdoe. »
Respondióme:-cc¡Qué bella es la luna!
Y o siento y no puedo decir lo que siento.
En las noches como ésta, ¿no sabes
Cuál es la palabra que agrada al silencio?,i
-ccEn las noches como ésta, le dijll,
Se siente en el alma murmullos de versos·
Los que dicen ccyo te amoi, esta noche, '
Dicen lo que dicen la tierra y los cielos.,,
FRANCISCO GAVIDIA.

*

El sentimiento del deber cumplido es para
nosotros una música á media noche.'

deber como un:&gt; grande. ¡Oh, dormías tan
bien! ¡No, no podía despertarte!
Las gotas rojas continuaban rodando por
su pecho. Cm, voz apagada, el niño agregó:
-Había pensado: voy á hacerle esta Rorpresa. Mafiana su turno de servicio habrá pasado y su nieto estará de regreso ...... abuelo,
háblame. ¿No estás contento con mi sorpresa? ........ .
Esta fué su última palabra.
Poco después, un cazador, al aproximarse
á los dos Echeparre, encontró al abuelo que
tenía estrechamente abrazado el cuerpo de ~u
nieto. Pero cuando quiso separarlos, se &lt;lió
cuenta de que el viejo también era cadáver.
La sorpresa de .Joannes le había muerto.

H.

PEYRE DE BÉTOUZE'r.

EN EL PAVÉS.
Lo que observé, en mi lira he reflejado,
y en mis versos grabé lo que he sentido;

cuando gocé venturas, he reído;
cuando sufrí pesares, he llorado.
Nací para guerrear como el soldado,
y á los humanos golpes advertido,

prefiero en liza 8ucumbir vencido
á morir en el lecho ase3inado.

No me rindo jamás. Mi interna llama,
siempre que llega la borrasca, acrece
y con su luz mi corazón inflama.
. ¡Mi corazón! Al árbol se parece:
si á cada vendaval pierde una rama,
con más flores en mayo reverdece.
°MANUEL

S.

PICHARDO.

LA ELECCIÓN DEL NUEVO PONTÍFICE.
El Cardenal Rampolla depositando su voto.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dote que no se acaba, orivilegio
que no muere. Después de muerto,
queda el producto de sus trabajos
in!-61.e ctuales haciendo el bien aúo,
aligerando la carga á los que vienen detrás, iluminándoles el camino.
MILAGROS Romr. DE ALBA.

Está el bueno de García,
que es médico consumado,
hace tiempo dedicado
á estudiar frenología.
Y en defensa de su idea
el ice, que al ver fijamente
la cabeza de un cliente,
su.be del pie que cojea.

PARA UN ALBUM.
Adorable señorita!
Con voz suave y poética, tierna a.l
oído como un arrullo; con esa voz
que suspira con tanta dulzura las
amables frases que pronunciáis, así
me dijisteis en una hermosísima r
espléndida tarde de mayo:
•
-Quiero algo para mi álbum: escribid.
Y, colocando ante mí el elegante
libro en que escrito se hallaba en
hermosas letras doradas el nombre
adorable de Adela, espera.steis,sonriente, la respuesta.
¿Recordáis acaso cuál fué'? Seguramente que no la habéis olvidado, ¿verdad'?
Y a.~ora. yo os pregunto: Sabéis,
seí'lorita, lo que es escribir para un
álbum? Lo más tierno, lo más elelicado y precioso debe verterse en
él. Ali( lo grande, lo hermoso lo
sublime.
'
La frase estulta, los períodos arrítmicos, las imágenes faltas de luz
de colorido, de escorzos.... no pue'.
den, no deben hallar cabidad en
un álbum. De abí, que no me sea
dado salir triunfante en tan amable
y hermosa invitación.

17.-Trajecitos

Pa.t·a. que la. unión sea. ta.l, ha.o
de casarse los espíritus, y eso no
se produce sin la. cultura., sin la. voluntad independiente de la. mujer,
que no debe abusar de que su dicha.
está en set• amada., por lo que no
muere.
Si la. moral es la base de la familia, la inteligencia es el eslabón del
amor.
No basta querer; debe quererse
con observación,con ánimo de agra.dar. Un a.mor inmenso es la. ley
natural; no se agradecen ta.ntocomo
los sutiles cuida.dos los oportunos
cariños de un ser inteligente.
La. ignorancia. de la. vida. interior, la poca observación hacia los
seres que amamos, trae ta.ata frialdad, que no ba.sta.rá á derretir toda.
la. virtud sóWla. del mayor amor.
Efímero todo traba.jo que no anima. el soplo de una. actividad interior. Condenamos (l la mujer á ha.car vida de autómata., y con ello
privamos a.l mundo, á la. familia. y
a.l arts, de la.s manifestaciones gra.ndiosa.s, vivas, de una luz y un color
de espiritual inteligencia., ~ maravillosa. hermosura..
Si la.s costumbres permitiesen á
la mujer desarrollar su ingenio,
¡cuánta gracia fina no embellecería
la vida!
Prueba. evidentísima de su mucho valer espiritual, es cómo aquellas que han sido observadas por
seres de fina observación, por artistas y escritores, han sido las inspiradoras más tarde de sus obras
más perfectas.
La mujer inteligente, si se la. deja.
ocasión de mostrarse, conquista los
corazones más que todas las otras
ventajas ó grandezas de la vida, y
como madre es como más debe usa.r
la. instrucción, el alto criterio. Toda enseñanza no secundada por el
talento de una madre, costará al
niño, ímprobo trabajo y no se fijará en su mente de un modo indeleble.
A la madre buena se la respeta.
y se la quiere. A la madre que es
además inteligente, se la da la.con-

''.Es incolora la palabra ruda
1a imagen tosca y fría• • .. 11
'
Es~r)bir en él que sois hennos
exqms1tamen!-6 delicada., adorab!ª'
en fin, es deciros tan poco!
e,
Cantar-,aun en períodos tnapf.
ficos:- l,?s ·sed uctor~s rasgos 80•
berb1os de vuestra. divina estatua,
modelada
''Por e_se gra.i:i ~rtista inimitable
cuyo CIDcel d1v1no rea.liza.
la egregia perfección .... 11
Todo, todo eso, amable sei!orita
me parece tan poco digno de vos d~
vuestra. triunfa.dora. belleza, qu8 '80•
lamente me limito á. preguntaros·
Habéis leído alguna vez las baiadas alemanas? habéis leído á Ossián?-Sí? Pues bien, así sois vos·
un11, mujer deliciosamente he;
mosa., como las vírgenes de Qs.
sián.
Y be ahí lo único que he podido
escribir en vuestro álbum, lo de
siempre: la. frase intensa.
Je vous demande pardon.

J. M. TALAVERA.

€1 estilo reforma

F.,

En la corte del Emperador Francisco José se guardan de manera
tan estricta los c1ínones de lamo·
da, que nadie puede contravenit•ios
en lo más mínimo sin hacei-se ncreedor á severos castigos. Cuéntase
de un oficial á quien se le prohibió
la entrada á Palacio por espacio de
dos meses, únicamente porque el
buen mozo no bailó un rigodón con
la galanura y elegancia que debiera.. El oficial, un joven de veinticinco años, fue llamado por el Emperador: «Es inconveniente vuestra conducta.&gt;, le dijo el soberano;
eso is el primero que se atreve á tomar
una postura ridícula en plena recepción de gala&gt;. El militar enrojeció de vergüenza y no tuvo lugar
á disculparse, pues cuando pretendía ha.cerio, Francisco José lo
arrojó de Palacio y le prohibió estl'ictamente que entrara á la regia
mansión por el espacio de sesenta.
días. «En ese tiempo podréis estudiar un poco más las reglas de la
etiquete. y del buen tono&gt;.
Esta severidad tiene su razón de
ser, pues en una corte donde todo
debe ser aristoc1·acia. y «chie&gt;, resulta impropio, altamente impropio, que un contesano turbe la armonía.. La Emperatriz también era
exigentísima en estos asuntos. Algunas damas han lamentado ya su
ligereza al presentarse en los salones palaciegos con un mal pliegue
en su traje, con algún descuido en
su tocado ó con insignificantes imperfecciones en sus posturas.
Curiosa debe ser, sin duda alguna, la estadística especial de estos
centros de elegancia, que se refiere
á. los castigos que han sufrido los
cortesanos por asuntos de modas.
En la corte alemana, Jo mismo que
en la inglesa. y en la rusa, reinan
exigencias increíbles. En los salones del Quirinal hay menos tirantez, y en los de la corte espaí'iola
más libertad.

l\Iéxico, D.

mayo

6.

Hace más de veinte afios, escri•
be el Dr. Manuel S. Soriano, que
uso la Emulsión de f-\cott, lo mismo en mi clientela particular
que en los ho~pitales á que he
pertenecido y pertenezco, y en el
notable colegio de la Paz, donde
se usa en grande escala. Debo
manifestar que siempre he obtenido brillantes resultados de la
mencionada Emulsi6n de Scott,
que es un tónico reconstituyente
que el estómago soporta perfectamente.

infantiles.

fianza y la admirnción. Ser admirada de un hijo de talento, debe ser
la suprema y más grande vanidad
de una mujer.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzoi,1sp0 rttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que ae practicó 11
apertura del test11mento del llu1trlslmo Sr. Arzobispo D. Patrlrlo A. Feeban
en la clndad de C'blrago, Jlllno"ls.
La fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 11. cerca de $125,4100 oro a merlcano: y aegOn el Inventarlo que ae ha
publicado, loa bienes que deJ6 fueron
como sl,:ue:
Doe pólizas de • 'La Mutua.' • Compallta de
gur011 ■obre la Vida, de
Nueva York, por ,25,~\IO
oro cada uua, 6 sean. . , 50,000 oro.
Dividendos acumuladoa ■obre una de las p61 lzae
9,329 oro.
Otra póliza de se¡-uro. . . 1-t,000 oro.
Acciones en efectl vo y en
Bancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlepoalclonee del aellor Arzoblapo, en 10 teatamento, ae hicieron

***

■ta■:

A en hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él huta su
muerte, U0,000 oro en bonos y ,:.i5,000
oro «te una de la■ p6llzaa de seguro ;
l la sellora Ana A. treehan, ?luda del
aellor doctor Eduardo L. IJ'eehan, hermano del aenor Arsoblepo, '25,000 oro
de otra de lu pólizas, y $0,000 oro en
etectl?o: 4 1ft Ar11demla de ISan l'atrldo •e Cblca¡ro, de la que ea preceptora
au

hermana.

Madre

Maria

Catalina,

,10,000 oro de la n1t1ma póllza; 11. la
escuela • 'Santa Marra·· de ensellanza
prll.ctlca para 't'arooea, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuclj\n por !a
que mu ae luteresaba el ■e!lor / noblapo, ■e entre¡raron los ,4,000 re1ta•1. . la 111tlma póllaa.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Carro 1-'ulhna.u vara to&lt;lu:1 10::1 puut b
t&gt;n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.ldores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soó renombrados en el mun&lt;lo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
;:,., r1::::,1::rva11 calllas 1::n

la. 8an Franol•oo, lliim. B, MtJxloo,

a. 1.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

El escote es punto de vital importancia en el vestuario femenino.
Un ápice que exceda de lo justo, es
motivo de reproche. Los escotes
pueden ser angula.res ó cuadraogu·
1a.res. Los primeros son los que en
'la actualidad imperan.y sólo en determinadas fiestas,especialmente en
los banquetes, es cuando se lleva.o
los segundos. En éste, como en n u estros posteriotes artículos, nos referimos únicamente á. los usos de
la moda europea, no porque ~esechemos la nvrteamericana, smo
por ser aquélla la que más priva
entre nosot1•as. Con toda calma
hablaremos de la a.mericaniza.ción
de la moda, cuyo centro principal
se encuentra en la aristocrática y
elegante ciudad de Boston.
En paseos, recepciones, teatros,
banquetes, visiias, etc.,domina., en
todas las poblaciones del Viejo
Continente, el estilo &lt;reforma.&gt;. En
México ha tropezado con infinitas
dificultades dicho estilo, lo cual no
tiene razón de ser, pues las dificultades se deben solamente á la me.la.
voluntad de nuestras damas, que

creen, errón.,amente, que sus cuerpos se desfiguran pot• el poco entalle de la cintura. Ningun,~ creencia. puede ser más equivocad';'-, porque las francesas, que son ex1gent{sima.s en cuestión de e~talle, p~ofesan verdadera adoración, pudiéramos decir, por el estilo reforma.
y hay que fijarse que las fra!1cesas
han hecho á un lado el espír1~u de
patriotismo-en este caso deb1a 1!amarse patriotería,-pues el estilo
«reforma&gt; ha tomado sus orígenes
en la. inventiva alemana.

Me atrevo, pues, á recomendaros,
lectoras mías, qne mientras llega
la muerte ele este estilo, le eleis
vosotras vidn. aplicándolo á todas
vuestras confecciones. Os a~eguro
que no os arrepentiréis de ello. sino que q ued a.réi ~ sa.ti sfecb as y com•
placidas con tan vistosa. indumentaria.

El marido ideal.
Hoy cualidades que la ma.voría
de las m:ijeres admiran en los hombres, y hay cualidades que, de hecho, todos los hombres admiran en
las mujeres; pero si uno fuel'a á
preguntar á. cien hombres: c¿Cu_ál
es la esposa ideal?&gt;, y á cien mu11 •
res: c¿Cuál es el ml!-rido i~i:al'!&gt;,
oiría. en cada caso CJen oprn1ones
totalmente diferentes entre sí.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

~idad y de virtud, como es su muJer.
&lt;C~ando yo era una muchacha,
consideraba el matrimonio, en mis
sueñ?s, como un dulce estado de esclavitud. Ahora pido á. gritos la
libertad; libertad para.él y libertad
para r,1í. Con esto no quiero decir
por sup~e.sto, que marido y muje;
d~ben vi v1r separados, sin cuidarse
D1nguno de ellos de lo que hace el
otro. No, nu; pero tengo la. firme
convicción de que debemos manten~rnos siempre á. respeta.ble distancia de todo aquello que queremos
favorecer y admirar.
&lt;Aun cuando se trate del más
am~nte y amado de los maridos1 una
muJer no debe permitir nunca q ue el
suyo esté haciéndole el amor constantemente. La abundancia fastidie.
mu&lt;:he.s ve~es. ::\ledie.nte una buena
dosis de discreción_ y de respeto recíprocos entre marido y mujer se
pui:de asegurar la duración
la
sohdez de la afección que ambos se
~ngan. Los cónyuges cuyas relaciones mutuas son demasiado fotimas, acaban fatalmente por separarse algún día.&gt;
He aquí o t ra opinión menos filosófica, pero bastante saturada. de
lo que ~odría llamarse psicología.
para_doJal. Pertenece á. la esposa dt!
un pintor francés que está en i•ías
de hacerse célebre:

LOS GUANTES
1

Juan y P edro, hijos de un modesto comerciante, dedicó.ronse desde
pequei\os á la misma pro_fesión que

y

5.-Blusa para paseo.
3.-Traje de ca lle.
2.-Traje de paseo.

..

cQuot cúpita, tot sensus&gt; dice le.
~entencia, que, aplicada á las muJeres, yo traduciría: «Tantos pareceres como lindas cabezas&gt;. Sin embargo, la cosa no podría. ser de
otra manera. Y nos encontramos
con que todo hombre y toda mujer
tienen que resolver, "por sí solos,
este terrible problema: &lt;Hallar su
ideal, y que, cuando crean haberlo
hallado, no sufran un desengaño.&gt;
1 En estos últimos tiempos be interrogado sobre el particular {t un
buen número de parisienses, y he
aquí las conclusiones á que algunas
de ellas han llegado.
Una me dijo:
cEl marido ideal es el que consagra su vida. á su esposa, el que hace de ella el primer objeto de todos
sus pensamientos y de todos sus
actos, el que entiende que ella debe
ser el objetivo de todo cuanto él
emprenda, y el que considera que
debe aprovechar todos los recursos
que la naturaleza ha puesto en su
mente y la fortuna en sus manos,
pe.re. que ella sea feliz, y por mucho
tiempo hermosa.&gt;
Ce.si es inútil decir que ésta era
la opinión de una niña que en aquellos momentos e.ce.be.be. de hacer su
estreno en 1a sociedad. Y quizá también es inútil decir que la opinión
siguiente ha. salido de los labios de
una mujer casada, poseedora, puedo garantizarlo, de todas las virtudes femeniles que pueden hacer
que un marido esté bastante satisfecho de su suerte:
cEl ma.rido ideal es el que deja
sola á. su mujer, el que no se entromete en los deberes domésticos de
ell&amp; 6 en sus pequeños caprichos
femeninos, el &lt;, ue no está asediándola con consejos, el que no está
constantemente al lado 6 detrás de
ella, el que rara vez le hace un reproche, el que no está recordando
á cada momento lo que él ha hecho
para obligar la gratitud de ella, el
que no es gruñón, ni impaciente, ni
una carga para. un modelo de urbe.-

4.-Traje do casa.

&lt;El marido ideal es aquel que no
e~ hombre degenio. Nadamonopo·
hza tanto al hom~r~ como su gran
talento para escribir, para pintar
6 para los negocios; este hombre
pertenece por entero á su musa á
su arte 6 á sus números. Todos ~us
pensa~ientos están absortos en est~, y tiene muy pocos, ó no tiene
n!1Jguno, _para el pequeño ser que
v1 ve con ul, no en las nubes, sino ú
su la.do, en el mundo. Sólo al desper~a1· de sus sueilos, dirige á su
muJer, pobre ser inferior, una mirad3: de lástima cuando no de desprecio.
&lt;El ideal para marido es un hombre que pu~da. vivir para. mí, como
yo estoy dispuesta á vivir para él
Y que pueda pasarse sin amante'
llám~se ésta Literatura, Arte 6 co:
mercio. Me gustan los grandes hombres, _los grandes poetas, los grandE:s _prntores 6 escultores, pero no
e!igirfa ,un gran hombre para marido_; mas todavía, querrí11o tener un
marido celoso de todos los héroes
d~ novela que son de mi predilección.&gt;
_Una mujercita mordaz, nada bomta, pero decidida.mente encantadora, 1!' amabilidad y la jovialidad
per1;0D1ficadas1 me dijo:
&lt;b:l marido ideal no es un hombre
buen mozo,sino un hombre bien edu.
t:ado, de buen natural, a.legre, y de
c~rácter magnánimo, que no aproveche n u n ca
un momento de
confusión en que
yo pueda. verme,
paradecirme:cYo
te lo había dicho;&gt;
Y que, en cambio,
me saque en seguida del atolladero.&gt;
Naturalmente
todas mis buena;
a_migas, sin excepción, han insistido en que el marido ideal debe sei·

indulgente, generoso1 viril sincero
leal y de estatura mas bie~ alta.
cosa extraí'la., ninguna de ellas lo
d~seaba buen mozo. Por el contrario, una de ellas llegó á decirme:
cEl marido no deber ía ser honiw.
Ante todo, nunca puede ser booiw,
por cuanto es hombre. Pero puede
que el caso sea peor; puede que 61
se crea bonito, y entonces . . . ;Dios
asista á su mujer!&gt;
&lt;El marido ideal-ha dicho otra
-es un hombre que nunca deberla
ponerse en ridículo, q ue nunca debería. perder el sentido, que nunca
d~bería figurarse que una mujer se
fi¡a.~n él. El a.mor de esposa puede
peraonar todos los defectos del ma•
r!do, todos, menos el de que el marido sea. un ente ridícu lo.&gt;
Y lo cierto es que las palabras 6
los actos de 1;n hombre lo bastante
ridículo para que su mujer desee es•
ta.r entena.da á. una mi lla de la superficie, rebajan tanto á ese marido
en la estimación de &amp;u mujer, que
ésta no se atreve ya á vol verle á
mirará la cara.
Terminaré con la opinión de una
dama americana:
&lt;El marido ideal no de Le despren ·
derse nunca, en el bogar, desu~ma=
neras más refine.das 1 y debe tratar
de hacer siempre en él la mejor 11·
gur~, tanto en ropas, como en lengua.Je, como en conduct a, ¡,orlo menos cuando se halle en presencia
de su esposa, que es su reina.&gt;
No esperaba me1.,os de Su '.\lajestad Magnífica y Suprema, '.\Irs. Jónathan, reina de los b:stados Unidos. .

Y:

su padre; pero con tan diversa fortuna los do s, que mientras Juan lo
realizaba todo á medida de su deseo, P edr o no hacía cosaq11e lesaliera {L der echas.
Quejábase de su pícara suer te y
envidiaba la de su herma.no, achacando sólo 1í. la buena. estrella de
éste los excelentes negocios que hacía.
Condolido al fin Juan de la constante desdicha de Pedro, le llamó
un día á su casa y le dijo así:
- Pienso emprender un largo viaje para poner eu planta un negocio
que considero segurísimo. Como
no soy egoísta y deseo tu bien tanto como el mío, voy á darte una
participación.
- Gracias, querido hermano; eso
era lo que yo ambicionaba, estará.
tu lado y disfrutar así de tu buena
suerte.
-Eso no, de ninguna manera.
Nuestros caracteres no armonizan;
yo estoy_siempre e.legre y satisfecho, tú tr iste y cariacontecido; yo
bendigo á todas horas mi estrella,
tú maldices sin cesar de la. tuya.
Reñiríamos y se llevaría. el diablo
nuestro negocio. Vamos á. hacerlo
á la par, en idénticas coodiciooes,
per o separándonos. De esta manera, si por desgracia. ganas menos
que yo, no tcudrás derecho á quejarte.
- Estoy conforme; bagámoslo como quier as. Explícamt3 de qué se
trata.
- Escucha. Ya sabes que la fábrica de guantes se ha ce,rado.
-Ya lo sé.
- Los géneros que tiene son muchos y buenos, los venden por ínfimo precio, y be decidido comprarlos. T an baratos los ofrecen, que
aun s iendo muy costoso el viaje
que hemos do ha.crr para venderlos, considero el negocio de pingües resultado&lt;;.
-Lo que tú dispongas se bará;
no quiero sino seguil· tus indica.ciones.
-Lo celebro, porque do ese modo saldrás gana.ndo seguramente.

II
P ocos días después los dos hermanos se despeoían, embarcándo-

7.-Tra je de duelo.
6. -Vestido de paseo.

se con rumbo distinto y citándose
para nna fecha fija en su casa, á
donde volverían amhos para. comunica.rse el resulta.do de su aventura comercial.
Las dos poblaciones elegidas para realizarla. eran de iguales condiciones, y en las dos se verificaban grandes fiestas en la misma
época, la más adecuada para la
venta de los guantes.
Juan, sonriente y lleno de esperanzas, abrazó á Pedro. Este, triste y sombrío como siempre, devolvió el abrazo á su herm1tno.
-;Ge.oe.remos mucho dinero, no
lo dudes!
-¡Quiéralo Dios!
Y se separo.roo, Juan mirando el
cielo azul, purísimo, que presagiaba una feliz navegación. Sólo una
nubeCilla obscura se destacaba en
el horizonte. Era el único punto en
que fijaba Pedro sus ojos .

III
A pesar de sus zozobras, que aura.ron tanto como la travesía, Pedro desembarcó sin novedad, y ba·
116 la población ardiendo en fiestas. El gentío era inmenso, la
animación extt·aordinaria, y todo
hacía suponer que los comerciantes
venderían tant-0 como pudieran de·
sear.
Pedro se animó algo con el p;enero.l regocijo; alquiló uni,. tieuda,
después de observar con gozo que
no había en toda la población
guantería alguna., y se dispuso ti.
abrir los grandes cajones eo que
su mercancía estaba encerrada.
Abrió el primero y quedóse e.ter• ado. ¡Todos los guantes eran de
la mano izqu ierda!
Todavía abrigó laespera.nzade que
los correspondí&lt;.&gt;ntes á la mano derecha estarían en los otros cajones;

pero al abrir é~tos con febril impaciencia, vió que su desventura
er a cierta ó irr&lt;'mediable. Por un
error difícil de explicar, habían colocado los guantes de la diestra en
los cajones que ,Juan se llevó, y los
de la. siniestra en los de Pedro.
-¡Ay!-exclamaba éste en el colmo de la desesporación;-yo tengo
la culpa, yo soy .responsable de la

9.- Cam isa de dormir.

• desgracia de mi pobre be1·mano,
víctima dP esta equivocación in• comprensible. Yo le hice partícipe
de mi mala suerte por el solo hecho de realizar con él un negocio
'á medias. Ahora se convence1·á. de
lo funesto de mi estrella y de que
me quejo con razón. Pero' siempre,
siempre y en todo, be de ser más
desgraciado que él; á mí meban to·
cado. lo• ¡uanw•· de l&amp; m&amp;no 11•
c¡~~a.,.i., d1;1~:iul • ,u,rw,

MAX O' lll~LL,

1.-VNtldo pll'a vial~ ,

....._...

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO (LUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO

al ver tu ta.rda.m\a. en regresar, temí
que hubieras muerto.
- ¡Ay Juan! Bien poco me ha
falta.do para mol'ir. Y tú, é,cómo
estás•~
- Muy bien, muy bien y contentísimo.
-¡Es posi ble! A pesar de la des¡?rncia .. ..
- ;.Qué desgracia:'
L1~ d~ los guantes.
- ¡Ah! Sí, ¿la equivocación? Pero eso no ha sido una. desgracia..
- ;.Cómo'?
- Al menos para. mí.
-No salgo de mi asombro; ¿los
has vendido:'

- Llegué al términ'l de mí viaje
y me dispu~e á. la venta de la. mercancía, cuando al notar la inesper ada equi\'Ocación, me quedé atónito.
-Como yo.
- T~nfa hechos todos los gastos
para el comercio y alquilada la
tienda.
-Como yo.
- ;,Qué hacer? ¡,Cómo salir de
compromiso tan grave y tan imprevist'&gt;? Por lo pronto era! que mi
desdicha. no tenía remedio
-Como yo.

Expllcadón dt

nutstros grabados.

I"

111111-1111111 111111111111

1

-¡.Y qué'?
-Que la gente acudió al reclamo,
(tUf'&gt; la novedad fué bien aco gida,
como procedente de París, y que
pocos días después no me quedaba
un solo guante. Cada uno de loa
vendidos me valió algo más de lo
que me b abrían dado por cada par
completo.
Quedó se Pedro silencioso, y cuan•
do Juan, halagado en s u amor propio, creía que su hermano admira•
ba en silencio el ingenio comercial
que revelaba su rásgo, dijo así:
-Está visto; tienes una suerte fa•
bu losa.
Como todos aquellos incapaces
de inventar nada, Pedro a.trlbuíaá
la suerte lo que era pr oducto del
talento.

Y honrla.mente prPocnpado &lt;'On
~u desdil'ha, cay6 enfer mo .v en los
delirios de la fiebre veía que los
JrHant~s, inflados .v vag-ando por el
a ire, venían á darle bofetadas.
De mil agro sa n6, y con valeciente ya, pero muy débil todavía, embarcóse de nuevo con r umbo á su
país, ado nde iba á llega r pobre .v
desesperado, para encontr11r allí
sPgnramente t a n desesper ado~• pobt e como él á su herma no J uan .

MwuEL RAMOS C ARRtoN.

IV
Figúrese el IPctor l a. sorpresa. de
Pedro cuan do al entrar en su casa,
vió que Juan, sonriente y con los
brazos abier tos, salía. á. recibirle.
- Hermano mío, bien venido seas:

- Todo~, ¿y tú'?
- Yo i:iinguno. Ahí los traigo,
para umrlos con los tuyos y venderlos juntos en otra acasión.
- Ya no es posible, porque yo
los despachó todos.
-Eso es el colmo de la suerte.
;.Me negarás a hora que eres el ni1\o mimado de l a fortuna? Por lo
visto, ¿,el país á donde fuiste es
tierr a de mancos·~
-¡Necio! Yo sí que no soy «manco&gt;, y por eso, sin arredrarme ante las contrar iedades, sé vencerlas
y basta aprovecharlas.
- E:xplfcame lo sucedido.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

V

-Pero compeendiendo que, s i no
lo tenía, era inútil desesperarme,
me acosté y dormí.
-Yo me acosté y no pude cerrar
los ojos.
- A la mail:ana siguiente desper·
té con una idea luminosa; l a a lmohada, como sie,npr e, había sido mi
gran consejera. Aquella. misma
tarde, en todas Ja.s esquinas de las
calles de la población se bailaban
pegados grandes anuncios que decían lo siguiente:
«Guantero de París. ¡Gran novedad! ¡Ultima moda.! )Guantes para la mano derecha!&gt;

Núm. 1.-Trajes de casa y visita,
propios para señoritas, confeccionados con tela. de estación y adornados con cinta y pasamanería, Jo
:i
cual constituye el estilo dominante. El vestido de casa, hecho con
tela de color obscuro, ll eva adornos de cinta color claro, á lo largo
del ta ll e y á lo largo de la falda.
Esta es lisa y sol a.mente se pi iega.
un poco en su parte infet·ior. La
blusa lleva un bonito canesú y pasamane rías de seda á lo largo de
las sol apas imitadas. En el cuello
se anuda una pequeña corbata de
punto,con flequillo de seda. El ~raje de visita consta de falda hsa,
color claro, blusa de la misma tela, con ancho cuel lobombreras y
adornos de cinta a ncha y de color
obsc uro. L a blusa es suelta, las
mangas de forma campanulada y
el esco te cuadrangular , cubierto
con g asa.
Núm. 2.-Traje de paseo, estilo
refor ma, con blusa imi tación a ngular y falda enteramente lisa. El
U
escote , t ambién angular, se cubre
con tela de color más obscuro. En
la parte infer ior d~ la falda. s_e
a plican i,,dornos de cinta cuyo di·.
bujo p uede variar á gust-0 de 13:s interesadas. Las mangas, de est1- '-lo japonés, son dobles en su parte
terminal,pues llevan una manga fn .
U
tima de seda, y de la cual parte e l
pullo. Los adornos del talle y de
Ja.s mangas deben ser iguales y
simétricos con los de la falda..
Núm. 3.- Traje de calle, estilo
U
reforma, propio para señora _de
eda d. En el grabado se ve ta~b1én
una ca.pita de verano, confeccionad a. con blonda y llevando, además,
dos grandes bandas de Jiston color claro La fa lda es lisa; los
pliegues posteriores se acentúan lo
suficiente para formar la cola. que
:i
no h!I. de se1· de dimensiones exager a das, y en la parte inferio1· de l a
fal da se aplican los adornos, que
bien pueden ser sobrepue~tos, ó
bien, pintados. ~n caso lle se!· esto
ú ltimo se recomienda un cuidado
excesi;o en la formación.
Núm. 4.-'rraje de casa, para señoritas confeccionado con tela de
co lor ciaro. La falda es lisa y sólo se pl iega u n poco en la parte
posterior. La blu~a lleva por adorno un aneho cuellobombreras,y las
mangas, camµanulares, terminan
por estrechos puilos. El modelo es
muy sencillo y elegante, y altarnen·
te a propiado para r ecibir visitas
de confianza.

1111111111111 11 1111111111111111 11111117

,.-

1

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1
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1
1

1
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1

1

ESPERANZA.

11.-E legante vest ido de paseo.

12.-Cuel101, corbata, y bordados para

10,-Pilnado, toca, fald11, blusa y trajea lnfantllea,

a p ll cacione■ .

tonstlos á las madrts.
19 No amenacéis nunca á los niños con castigos que no podáis ó
no estéis dispuestas á infligir. N?
bagáis que vuestro «sí&gt; llegue a
significar &lt;no,&gt; y que vuestro &lt;n~&gt;
llegue á significar &lt;sí.&gt; No debéis
ser nunca. volnbles ó vacilantes en
vuestr os tratos con ellos, sino firmes siempre, justas y dignas de
confianza aunque bondadosas é
induJgen~s. No los castiguéis para
lamentarlo después y deshaceros
en ca.riciab corno si ¡.,idierais perdón. Si hacéis esto, correréis el
peligro de que vuestro hijo os diga:
«¡Ah! ¿ves, mamá:' .... estás deploundo lo que has hellho. 11e par~ce
que en vez cíe regañarme, tendrias
que agradece1· á Dios que te baya
dado tlSte hijo.&gt;
29 No hagáis montail:as de hormigueros 01 estéis continuamente
encima d~ vuestros hijos por pequeñas infracciones á la disciplina corriente· no seáis impaciei:\tes ni chillonas.' No les ofrezcáis nunca un
caramelo, un boll ito ó una nara!:!Jª
en premio ae virtude~, ó como 10centivo para. que deJen de ser malos.

** *
39 No esperéis que vuestros hijos
lleguen á se1· una alegda para vosotl'a.s en vuestra. vejez, si vosotras
no habéis sido una alegria para
ellos en los primeros años de su
vida. No esperéis que os sil-van de
a poyo en vuestra ancianidad. Habéis empezado mucho antesqueell~s
la vida, y deberíais e!&gt;tar ea con~1ciones de bastaros á vosotras mismas. Es muy probable qu~ ellos
lleguen á. tene1· familia propia. Es
frecuente ver niños tristemente
arrinconados porque tienen que sostener á sus padres que, si b1Jbieran
asido la ocasión por los cabellos,
habrían podioo sostenerse á_sí mismos y baber dacio uu emp\lJOnll1to
fa vo1·able á sus bi¡os. .r-.o dtit&gt;é1s
nunca estar agradecidas á vuestros
hijos poi· esa razón, oino poi· la felicidad que ellos ¡.,uedan aaros con
su afecto y con los tr1uufos que obtengan en la vida, gracias á 19: educación, al dinero, a los conseJos, _Y
á otras muchas cosas que les haya1s
dado vosotras.
-19 No permitáis que vuestra vanidad llt·gue á hace ros creer que
vueswos l.lljos son maravillas y fe•
nómenos excepcionales, y que las
reglas ordinarias de la natllraleza
no les son aplicables á ellos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camisa de dormir</name>
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                    <text>Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO (LUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO

al ver tu ta.rda.m\a. en regresar, temí
que hubieras muerto.
- ¡Ay Juan! Bien poco me ha
falta.do para mol'ir. Y tú, é,cómo
estás•~
- Muy bien, muy bien y contentísimo.
-¡Es posi ble! A pesar de la des¡?rncia .. ..
- ;.Qué desgracia:'
L1~ d~ los guantes.
- ¡Ah! Sí, ¿la equivocación? Pero eso no ha sido una. desgracia..
- ;.Cómo'?
- Al menos para. mí.
-No salgo de mi asombro; ¿los
has vendido:'

- Llegué al términ'l de mí viaje
y me dispu~e á. la venta de la. mercancía, cuando al notar la inesper ada equi\'Ocación, me quedé atónito.
-Como yo.
- T~nfa hechos todos los gastos
para el comercio y alquilada la
tienda.
-Como yo.
- ;,Qué hacer? ¡,Cómo salir de
compromiso tan grave y tan imprevist'&gt;? Por lo pronto era! que mi
desdicha. no tenía remedio
-Como yo.

Expllcadón dt

nutstros grabados.

I"

111111-1111111 111111111111

1

-¡.Y qué'?
-Que la gente acudió al reclamo,
(tUf'&gt; la novedad fué bien aco gida,
como procedente de París, y que
pocos días después no me quedaba
un solo guante. Cada uno de loa
vendidos me valió algo más de lo
que me b abrían dado por cada par
completo.
Quedó se Pedro silencioso, y cuan•
do Juan, halagado en s u amor propio, creía que su hermano admira•
ba en silencio el ingenio comercial
que revelaba su rásgo, dijo así:
-Está visto; tienes una suerte fa•
bu losa.
Como todos aquellos incapaces
de inventar nada, Pedro a.trlbuíaá
la suerte lo que era pr oducto del
talento.

Y honrla.mente prPocnpado &lt;'On
~u desdil'ha, cay6 enfer mo .v en los
delirios de la fiebre veía que los
JrHant~s, inflados .v vag-ando por el
a ire, venían á darle bofetadas.
De mil agro sa n6, y con valeciente ya, pero muy débil todavía, embarcóse de nuevo con r umbo á su
país, ado nde iba á llega r pobre .v
desesperado, para encontr11r allí
sPgnramente t a n desesper ado~• pobt e como él á su herma no J uan .

MwuEL RAMOS C ARRtoN.

IV
Figúrese el IPctor l a. sorpresa. de
Pedro cuan do al entrar en su casa,
vió que Juan, sonriente y con los
brazos abier tos, salía. á. recibirle.
- Hermano mío, bien venido seas:

- Todo~, ¿y tú'?
- Yo i:iinguno. Ahí los traigo,
para umrlos con los tuyos y venderlos juntos en otra acasión.
- Ya no es posible, porque yo
los despachó todos.
-Eso es el colmo de la suerte.
;.Me negarás a hora que eres el ni1\o mimado de l a fortuna? Por lo
visto, ¿,el país á donde fuiste es
tierr a de mancos·~
-¡Necio! Yo sí que no soy «manco&gt;, y por eso, sin arredrarme ante las contrar iedades, sé vencerlas
y basta aprovecharlas.
- E:xplfcame lo sucedido.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

V

-Pero compeendiendo que, s i no
lo tenía, era inútil desesperarme,
me acosté y dormí.
-Yo me acosté y no pude cerrar
los ojos.
- A la mail:ana siguiente desper·
té con una idea luminosa; l a a lmohada, como sie,npr e, había sido mi
gran consejera. Aquella. misma
tarde, en todas Ja.s esquinas de las
calles de la población se bailaban
pegados grandes anuncios que decían lo siguiente:
«Guantero de París. ¡Gran novedad! ¡Ultima moda.! )Guantes para la mano derecha!&gt;

Núm. 1.-Trajes de casa y visita,
propios para señoritas, confeccionados con tela. de estación y adornados con cinta y pasamanería, Jo
:i
cual constituye el estilo dominante. El vestido de casa, hecho con
tela de color obscuro, ll eva adornos de cinta color claro, á lo largo
del ta ll e y á lo largo de la falda.
Esta es lisa y sol a.mente se pi iega.
un poco en su parte infet·ior. La
blusa lleva un bonito canesú y pasamane rías de seda á lo largo de
las sol apas imitadas. En el cuello
se anuda una pequeña corbata de
punto,con flequillo de seda. El ~raje de visita consta de falda hsa,
color claro, blusa de la misma tela, con ancho cuel lobombreras y
adornos de cinta a ncha y de color
obsc uro. L a blusa es suelta, las
mangas de forma campanulada y
el esco te cuadrangular , cubierto
con g asa.
Núm. 2.-Traje de paseo, estilo
refor ma, con blusa imi tación a ngular y falda enteramente lisa. El
U
escote , t ambién angular, se cubre
con tela de color más obscuro. En
la parte infer ior d~ la falda. s_e
a plican i,,dornos de cinta cuyo di·.
bujo p uede variar á gust-0 de 13:s interesadas. Las mangas, de est1- '-lo japonés, son dobles en su parte
terminal,pues llevan una manga fn .
U
tima de seda, y de la cual parte e l
pullo. Los adornos del talle y de
Ja.s mangas deben ser iguales y
simétricos con los de la falda..
Núm. 3.- Traje de calle, estilo
U
reforma, propio para señora _de
eda d. En el grabado se ve ta~b1én
una ca.pita de verano, confeccionad a. con blonda y llevando, además,
dos grandes bandas de Jiston color claro La fa lda es lisa; los
pliegues posteriores se acentúan lo
suficiente para formar la cola. que
:i
no h!I. de se1· de dimensiones exager a das, y en la parte inferio1· de l a
fal da se aplican los adornos, que
bien pueden ser sobrepue~tos, ó
bien, pintados. ~n caso lle se!· esto
ú ltimo se recomienda un cuidado
excesi;o en la formación.
Núm. 4.-'rraje de casa, para señoritas confeccionado con tela de
co lor ciaro. La falda es lisa y sólo se pl iega u n poco en la parte
posterior. La blu~a lleva por adorno un aneho cuellobombreras,y las
mangas, camµanulares, terminan
por estrechos puilos. El modelo es
muy sencillo y elegante, y altarnen·
te a propiado para r ecibir visitas
de confianza.

1111111111111 11 1111111111111111 11111117

,.-

1

1
i

1
ft

1
1

1
ff

1

1

ESPERANZA.

11.-E legante vest ido de paseo.

12.-Cuel101, corbata, y bordados para

10,-Pilnado, toca, fald11, blusa y trajea lnfantllea,

a p ll cacione■ .

tonstlos á las madrts.
19 No amenacéis nunca á los niños con castigos que no podáis ó
no estéis dispuestas á infligir. N?
bagáis que vuestro «sí&gt; llegue a
significar &lt;no,&gt; y que vuestro &lt;n~&gt;
llegue á significar &lt;sí.&gt; No debéis
ser nunca. volnbles ó vacilantes en
vuestr os tratos con ellos, sino firmes siempre, justas y dignas de
confianza aunque bondadosas é
induJgen~s. No los castiguéis para
lamentarlo después y deshaceros
en ca.riciab corno si ¡.,idierais perdón. Si hacéis esto, correréis el
peligro de que vuestro hijo os diga:
«¡Ah! ¿ves, mamá:' .... estás deploundo lo que has hellho. 11e par~ce
que en vez cíe regañarme, tendrias
que agradece1· á Dios que te baya
dado tlSte hijo.&gt;
29 No hagáis montail:as de hormigueros 01 estéis continuamente
encima d~ vuestros hijos por pequeñas infracciones á la disciplina corriente· no seáis impaciei:\tes ni chillonas.' No les ofrezcáis nunca un
caramelo, un boll ito ó una nara!:!Jª
en premio ae virtude~, ó como 10centivo para. que deJen de ser malos.

** *
39 No esperéis que vuestros hijos
lleguen á se1· una alegda para vosotl'a.s en vuestra. vejez, si vosotras
no habéis sido una alegria para
ellos en los primeros años de su
vida. No esperéis que os sil-van de
a poyo en vuestra ancianidad. Habéis empezado mucho antesqueell~s
la vida, y deberíais e!&gt;tar ea con~1ciones de bastaros á vosotras mismas. Es muy probable qu~ ellos
lleguen á. tene1· familia propia. Es
frecuente ver niños tristemente
arrinconados porque tienen que sostener á sus padres que, si b1Jbieran
asido la ocasión por los cabellos,
habrían podioo sostenerse á_sí mismos y baber dacio uu emp\lJOnll1to
fa vo1·able á sus bi¡os. .r-.o dtit&gt;é1s
nunca estar agradecidas á vuestros
hijos poi· esa razón, oino poi· la felicidad que ellos ¡.,uedan aaros con
su afecto y con los tr1uufos que obtengan en la vida, gracias á 19: educación, al dinero, a los conseJos, _Y
á otras muchas cosas que les haya1s
dado vosotras.
-19 No permitáis que vuestra vanidad llt·gue á hace ros creer que
vueswos l.lljos son maravillas y fe•
nómenos excepcionales, y que las
reglas ordinarias de la natllraleza
no les son aplicables á ellos.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

A sí torna.dos miré su cuello
La.s frescas rosas de sus mejill~s
Y las agujas de su ca.bello
'
:'.lás relucientes que las ga'vil!as.

***
59 No forcéis nunca el cerebro á
vuestro hijo.
6Q No dejéis nunca. que vuestro
hijo Ta.ya. á acostarse de mal humor.
7Q No Je permitáis que se absorba. en la contemplación del fuego,
ni le contéis nunca.. ni mucho menos de noche, historias de a.parecidos.
8Q No le compréis caballitos mecedores sino cuando haya cumplido
los cinco a.flos.
!)Q No le asustéis nunca con gritos repentinos ú otros ruidos.
109 En definitiva., el reposo y la.
dieta harán que un niño se desarrolle fuerte en alma. y en cuerpo.

11iré sus brazos tersos y flojos
En sus rodillas abandonados
Y sus amantes y dulces ojos '
Pot· el arrobo transfigurados.
Al brillo entonces de 1..n raudo
suello

Pensé en l a.s manos plenas de dones
En su semblante puro y risnello '
Y en los bo1·dados de los nipones.

Y deslumbra.do pot· su belleza,
Que mtí.s realza con su decoro,
J:,;o el broce.do de mi tristeza.
Bordé ilusiones color de oro.
E~'HÉN REBOLl,EOO.

El
pompa del prado y orgullo,
a.penas recién salida
del entreabierto capullo.
Sencilla. y blanca paloma.
libre de azares y susto;
violeta que el sol no toma
escondida. entre el arbusto
egoísta de su aroma.

LA BORDADORA.
Acompa.i!a.da. por un lloroso
Susurro de bojas prima.vera.les,
En su ventana. del Norte umbroso
La Jluvia. tiende sus grises cha.les.

cura dt san t1cas.

En una de esas poblaciones que
no son tan pequeilas como un pueblo ni tan grandes como una ciudad, había un cura pítrroco é. quien
las genteR en su,- admira.bles sincopas biográficas llamaban &lt;un ben•
dito.&gt;
Frisando en los setenta. años, de
noble figura, rostl'o plac1rntero y

Nívea perla que eclipsara
con su bellísimo oriente,
la perla más linda y rara:
astro que al sol ve de frente
cuando no esconde la cara.

un tts0ro Escondido.
¿,l'or qué fulgura _sombría
la. luz que en sus OJOS arde
con dulce melancolía.,
como esa. lu?. de la. tarde
cuando está muriendo el día.?

Virgen de regio esplendor,
que si la rosa. bermeja
tiñe su faz de rubor,
dudara. la dulce abeja
si era virgen 6 era flor
Tal es la niJa. que mora,
como un tesoro escondido
del silencio habitadora:
ave que al volar del nido
su misma sombra la azora.

~

( 'on sus madeja'! de fina la.na.
Oculta el aire tenuP y ligero,
Y en el cuadrado de su venta.na.
Prende embutidos color de a.cero.
Entre las blondas de la cortina
Su mano á ratos el dorso asoma,
:\la.no luciente y ala.bastrina.
Como el plumaje de una. paloma.

sencillos modales, se bacíarespe\ar
cuando era oportuno, y querer en
todas circunstancias. Su trato con
los feligreses procedía. siempre de
menor á. mayor, es decir, que era
más afectuoso con el memorialls\a
ocupado en escribir cartas á las
criadas, que con el jurisconsul\O
encarga.do de dirigir los negocio•
de los seiiores.

Tras el enea.je brillante y fino
Que forma. el agua, la. aguja mueve,
Y en su pai\uelo de blanco lino
Dibuja. flores color de nieve.

'

~

El ágil duende del aguacero
Hiere los vidrios incomodado,
Y hace qu11 suene su pie ligero
Como un martillo sobre el tejado.

1

JJ

Ya. en los aleros perlas desgrana,
Ya con las bolas de sus grani zos
~lata en los tiestos de porcelana.
Hus crisantemos de blondos rizos.
Yencida. al cabo por sus intent-c,s,
Deja la aguja que pinta flores,
Y rneh·e todos sus pensamiento s
A los jardines de los amores.

¿,Qué espíritu ó magnetismo
la. hace presa. en sus antojos
de ardiente sonambulismo,
cuando así brillan sus ojos
con la. atracción del abismo?
La llama. que se condensa.
en su pupila racj,iante,
no es la luz que brilla intensa
en la. virgen palpitante,
sino en la. mujer que piensa.
La sonrisa que desflora.
su boca. de gracia. llena,
no es la risa. que atesora.
un alma. libre de pena,
sino un corazón que llora.
¿,Y habrá pesa1· que contriste
á ese ángel á quien a.Hila
cuanto de adorable existe'?
¿Cómo es que nii\a. tan niiia.
puede estar triste, tan triste'?
Cándida flor al arrullo
del aura 1uave, mecida,

Su vida hubiera. sido monótona
para otro menos diligente Y propenso al bien. Por la_ mail~na su
misa, después el confes1ona.r10, lu!'"
Atrincherado tras mi vidrie ra.,
go los rezos de rúbrica., a.l med•!&gt;
Yo un delicioso libro leía:
día á comer, su siesta acto conU·
YE&gt;rla.ine, lleno de fe sincE&gt;ra.
nuo por la. tarde á visitar enfermos
Y quejumbrosa. melancolía.
ó m~nesterosos, y á la noche su tre·
Tal es la. virgen sombría
sillo á ochavo (porq ue entonces
en cuyas pupilas arde
Y el mismo duende ca.becica.no
había. ochavos), donde, si perdía,
llama. de mela.ncolíh,
De ojos lucientes de travesura.
perdía él, y si ganaba, gan aban los
Que con sus artes paró su mano,
como esa luz de la tarde
pobres.
cuando está muriendo el día.
Quitó los ojos de mi lectura.
Por cierto que eso
del tresillo llegó á
perturbar un poco su
conciencia. basta. el
puJt-O de consultar·
lo con el cura ante
quien confesa.ba.;,N_o
sería mejor abohr
el juego y dar lo que
podía perderse á los
pobres·~ El compai'lero confesor fue de
dictamen que repartiendo las ganan·
cías quedaban los
pobi'.-es compensados; pero á. él_ se le
ocurrió la rép_hca
si las ganancias
juego eran buena. sal
mo1na, puea á
13.-P1ln1dor11, can11CI para caml11, bolu de mano y m1nt1l1rf1,

l~1t

•
~~
1

:,

.

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14.-Monogramas par-a mantelerla.

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�Domingo 30 de Agosto de 1903.
ascendían los escrúpulos morales
del sacerdote.
Y, sin embargo, él era injusto con
San Lucas, á cuya advocación pertenecía su parroquia. No quiere esto decir que desdeñase al evangelista, sino que sus predilecciones
eran evidentes para las &lt;Animas
del Purga.torio.&gt;
Cuando algún feligrés le encargaba una función de iglesia, le inducía á que fuese en sufragio de las
Animas; no había boda, ni bautizo
r.i entierro de que las Animas dejasen de sacar partido pot· consejo
del cura; él oficiaba con preferencia
en el altar de las Animas; la mayor
cantidad de aceite y las velas más
gordas, ardían en las lámparas y
candelabros de las Animas; ¡qué de
responsos, qué de flores, qué de
novenas y triduos por las Animas
b9nditas del Purgatorio! ¿Obedecería esto quizá á su doctrina de amar
á los débiles sobre los fuertes'I ¿Era
tal vez un poco monomaniaco el señor cura.?
El célebre aboga.do de la población, con tener cierta tacha de incrédulo, decía que en aquello había
algo de egoísmo, porque el cura de
San Luca.s era él propio un «ánima
bendita.&gt;
Ello es que, aparte de esta casi
chochez, el cura disfrutaba de todos
los prestigios de la bondad. Dirimía
contiendas de familia, cortaba p leitos incipientes, acercaba corazones
dispersos, y en más de una ocasión le debieron sus conciudadanos
hasta resolver cuestiones de orden
público. Lo que no arreglaba el
cura de San Lucas, no lo arregl aba
na.die.
Sobre todo, en asuntos religiosos
era una potencia. Ya podían darle
moribundos impenitentes ó simplemente fríos: él los calentaba y pet··
suadía con su sencilla oratoria en
términos dequenoseleescapabaninguno. Ese mismo abogado á quien se
aludió antes, doceañista y casi ateo,
aunque hombre de rectitud y de fibra, enfermó una vez con peligro
de muerte. El cura de San Lucas se
presentó desde luego en su casa con
la pretensión de hablarle á solas.
-¿Viene usted á fastidiarme?-le
dijo trabajosamente el enfermo.
-Al contrario-respondió el cura:-vengo á facilitarle á usted que
haga lo que se le antoje, evitando
que otro le moleste con sus visitas.
-¿Y cómo es ello?
- Pues nada: usted seguirá creyendo lo que quiera, pero como de
seguro no quiere el escándalo, impropio de un hombre de las condiciones de usted, ahora salgo y digo
que se ha confesado; voy á laparroquia por la Eucaristía y usted
la recibe ó no, para mí es lo mismo;
el pueblo aplaude y los devotos se
trnnquilizan: ¿qué va usted perdiendo en esto?
-¡Pero, señor cut·a!-exclamó el
paciente incorporándose en la cama
con ademán airado:- ¿por quién me
toma usted á mí? ¿Me cree usted capaz de una superchería semejante?
Primero me allano á que haga usted
de mí lo que quiera.
-Pues ¡de rodillas, penitente!gritó el sacerdote con voz de mando-y á depositar en mi oído sus
culpas y su arrepentimiento.
Debió decir el cura estas palabras con tan eficaz energía, que el
enfermo se abrazó á su cabeza permaneciendo largo rato en comunicación con él. En seguida fué absuelto, y poco más tarde trájole el
párroco solemnemente la sagrada
Forma, que el moribundo recibió
contrito, entre el asombro de cuantos le rodeaban.
Al salir del aposento, y antes de
entonar el -&lt;Te Deum laudamus&gt; del
ritual, hubo quien le oyó decir al
cura:
-¡Pues no hubie1·a faltado otra
cosal
Ci,,mpañas de esta especie se le
presentaban al bondadoso sacerdote todos los días. Habíalas de diferentes clases, como, por ejemplo, la
que le promovió una antigua sirvienta de la mayordoma de Animas
de la parroquia. Era esta última
una mujer entrada en años, de sangre azul y tostados pergaminos,
más rica de vanidad que de bienes,
autoritaria y casi despótica con sus
inferiores.

Domi,ngo 6 de 1:lept!embre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

El cargo que desempeñaba en la
iglesia la hacía grande amiga del
párroco, aunque con la distancia
propia de quien venera al ungido
muy por encima del hombre. La
viuda del mayorazgo1 que así se le
decía en la poblacion, echaba de
menos que el señor cura no fuera
&lt;de clase;&gt; pero aun así, las Animas
benditas y las mutuas virtudes les
unfan en una especie de sagrado
consorcio.
Sucedió, pues, en casa de esa señora, que al cabo de más de cuarenta años de servirla lealmente, puso
en la calle á la que cuando niña le
dió el pecho y que durante casi medio siglo fué, más que su sirvienta,
su esclava.
Era de ver la pobre vieja asida á
las manos del cura cubriéndolas de
besos y de lágrimas implorar con
ayes angustiosos su protección en
aquella catástrofe.
El cura, impresionado, en efecto,
corrió casa de la mayorazga á poner paz; pero ellá con malos modos
le salió al encuentro diciéndole:
-¿Viene usteJ ya á tomar parte
en los chismes de esa bribona'?
Porque todo el que va á hacer un
bien en casa ajen a es ordinariamen •
te mal recibido. El cura, sin embargo, que conocía á la señora, replicó con calma:·
-Ni esa infeliz mujer es una bribona, ni los dolores del corazón
pueden ser chismes.
-Pues yo soy dueña de mi casa
y hago en ella lo que quiero.
-Es que el dueño de una casa no
está autorizado para hacer en ella
lo que quiera, sino lo que deba.
¿Por qué despide usted á esa anciana\&gt;
-Por ladrona.
-¡Imposible! ¡Ella robar! ¿Qué
es lo que ha robado"?
-Cinco duros en oro de ese cajón.
-¿Y nada más?
-Nada más.
-¿Es la primera. vez?
-La primera, que yo sepa, en
cuarenta años.
- Pero ¿no me tiene usted dicho,
señora., que nunca ha cobrado su
salario entero, y que le guarda usted casi un capital? ¡Cómo se com•
pt·ende entonces! ....
-No se ven!la usted con argumentos especiosos, señor cura, está
confesa y convicta.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

El sacerdote se dirigió en ademán
interrogante á la pobre vieja, que
de rodillas y anegada en llanto se
asía á los vestidos de su señora, y
la oyó expresar confusamente estas
palabras:
-¡Tiene razón, tiene razón!
-Pues ahora- dijo el cura revistiéndose de ese carácter que empleaba en casos difíciles-ya no me conformo con lo que aquí se ha hablado; necesito explicaciones concretas. ¡Ya. no soy amigo, no soy clérigo; soy juez!
La viuda del mayorazgo, sobrecogida por tan severa actitud, se
prestó á referir lo que había ocurrido.
Aquella •vieja estúpida tenía un
nieto á quien había dado en amar
como si el muy bribón se lo mereciese. Todas las cantidades que deducía de sus ahorros eran para el
nieto, el cual se hizo haragán, pendenciero, vicioso y endemoniado.
En tal situación le tocó la quinta,
y aun quería la abuela gastar seis
mil reales en redimirle la suerte;
pero la señora se opuso, negándole
el dinero. Consideraba ella preferible que lo domaran en el se1·vicio
del Rey, y, si esto se conseguía, á
la vuelta encontraba un capital para hacerse hombre. ¡Los disgustos
que le proporcionó el mozo mientras tanto! Llegó la hora de entrar
en caja, y el quinto exigió con malos
modos cinco duros para el viaje.
La señora l&lt;Js negó también, porque
temía que se gastaran en la taberna y se le declarase prófugo. Había
que dejarlo irá palo seco. La vieja lloró mucho: ¡era naturall Lo
que no lo era tanto es que con abuso de confianza sustrajese del cajón
de una cómoda, que sólo ella podía
abrir, la moneda de oro que le entregó al nieto.
Concluido el relato que se extrae•
ta, el cura condujo á la señor a á un
gabinete próximo, cuya puerta cerró, y con tono solemne dijo:
-Hay que perdona.r á esa mujer.

-¡Perdonarla!
--Sí, perdonarla. ¿Me tiene usted
por ho.nbre honrado"?
~Como no hay otro.
-¿Me considera usted capaz d
,una acción semejante?
e
-Primet:o dudaría de mí propia,
;-Pues bien, señor a, yo llevo conm1_¡l"O na_ torcedor queme amarga 1
existencia.
a
- ¿Cuál?
-Una vez me encontraba en tan
gra~de apuro de di_nero, que saqué
mecha oo~a del ceptllo de las &lt;Animas benditas.&gt;
JOSÉ DE CASTRO y

SERRANO,

CANTARES.
Hay quien se empeña en querer
y en vez de querer olvida,
¡yo me empeñé en olvidarte
y te amo más cada día!
A todos lados se inclina
esa flor que besa el viento,
¡es mudable como tú,
igual que tus pensamientos!
N. D. DE ESCOBAR.

México, D. F., julio 30.-El
Doctor Urrutia, Médico Cirujano
de la Escuela Práctica y dela Escuela de 1\Iedicina de México, ha
firmado lo siguiente:
«La Eruulsi6n que lleva el nom•
bre de Scott ( únicamente preparada por los Sres. Scott y Bowne)
es una preparación que llena los
requisitos de la ciencia, y á laque
deben la vi&lt;la muchos de los en•
fermos de mi clientela. »

;· ·······..........................

"S~!.t;,!!,:,,.~A~!!~•.~~!A ii
San Fr11nri,r.n v:n11 ,lng~leR

.

-~

!

- lit¡

♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000

i

La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Hace pocos dlas que se practico la
apertura del testamento del llnstrlsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illinols.
La fortuna d'el distinguido prelado 1111cendlO A cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segQn el Inventarlo que se ba
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pOllzas de • 'La Mutua.' • Compa!Ua de
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas ll,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del selior Arzobispo, en su testa.mento, se blcleron
sta.s:
A su hermana, seilorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,00U
oro .:e una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feeha.n, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pOllzas, y $5,000 oro en
efectivo; a. la Academia de Mn Patrl·
clo •e Chlcago, dé la que es preceptora
en hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1\ltlma póliza; A 111
escuela • 'Santa Marta·' de enseñanza
prll.ctlca para varones, de Feehanvllle,
llllnols, que era 111. lnstltucl6n por la
que mú ee Interesaba el sMor l rzoblspo, se entre¡raron los $4,000 resta•J·
. . la Qltlma p6llsa.

2.-T raje de paseo.
1.-Trajes de casa y visita,

El tertamen de modas.

1
♦

tie re:;ervan l;allia&lt;I eu (Jarro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.)dores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San F,.anol•oo, Núm. B, Nléxloo,

a. 11-.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

La gran Exposición de Modas de
San Petersburgo, se ha transferido
para el mes de ener? del_ 3:ño entrante, según regia d1sposic1ón_ de
la Czarina. Parece ser que la real
orden ha traído algunos tt·astornos
para los exposito res, que habían ya
desembolsado buenas sumas para
la confección de prendas femenin~s.
Sea lo que fuere, la orden supert0r
es terminante, y de nada habrán de
servir las protestas que se levanten,
pues lo ordenado, ordena~o está Y
nadie habrá de contraventrlo.
Aunque no ha habido ~xpli&lt;:a~iones aclaratorias de la dtsposic1ón,
todo hace suponer que ésta obedece
á los empeiios de una encumbrada
Duquesa de la Corte rusa. Esta no·
ble, según las malas lenguas, está

en combinación con uno de los principales talleres moscovitas. de modas v como la Duquesa priva con
su ;o·beran a, consiguió ~e ésta que
la Exposición se transfiriera hasta
que el taller termine su co~ting".nte,
un contingente soberano, r1quísuno,
elegante, abrumador ....
¡Ah! Las finanzas no. se divor0;ian
ni de aquello que pudtera C?~side•
rar se como mer amente esp1ntual.
La evolución civilizadora de la humunidad es uoa vorágine en cuy a
sima cae todo lo que de alguna manera preocupa á los hombt·es. Y
cumo las finanzas ocupan lugar
principalísimo en esta&amp; preocupaciones, na.da tiene de raro que 18:s
finanzas evolucionen á p~sos gigantescos y arrastren co~sigo todo
aquello que jamás h8: tenido ~arácter comercial. No quiere decir esto

que las exposiciones dejen de ser
eminentemente comerciales; per o sí
bncemos constar que hace algunos
años. cuanéto en las cortes europeas
se han celebrado conrursos de modas femeninas. las utilidades pecuniarias ocupaban un lugar secundario, pues lo principal era dar á
conocer al mundo elegante las poderosas facultades de la inventiva.
Como el plazo se alarga para la
Exposición de Sa.n Petersburgo,
puede y debe suponerse que el Certamen resultará má~ brillante, pues
sus elementos se mnltiplicará~, .Y el
contingente de los talleres parisienses alemanes, italianos, ingleses,
etc.' se ha.rá pasar por el crisol de
la ~ás severa crítica, para qne alcance un grado irreprochable de
perfección.
Pronto veréis en estas páginas,

lectoras roías, los modelos que ha_n
sido aprobados y que, po~ co~stguiente, ocuparán l ue-ar di stmgu1do
en la Exposición. H_a1;&gt;rá de todo :
trajes de paseo, de vi_s1ta, de casa,
de reunión, de recepc1ón, de katro,
de sport, de dueloi sombreros para
niñas, para sefi:0r1tas, Pª:ª señ_oras · tocas de vrndez, matmés, llstoo~s, guantes, calzado, joyas, etc.,
etc. En una palabra, el Certamen
será tan vaisto, abarcará tanto Y
tao to, que difícilmente habrá perso:
na que en su guard_arr?Pª cuente Dl
siquiera con la v1gés1ma parte de
Jo que en San Petersburgo habrá de
presentarse. Se cabulan en más de
dos mil las prendas de ropa que
habrán de exhibirse, aparte de las
cpetites choses&gt; 9u1: n~ debe';! mencionarse por su msigmficancia.
Pronto estarán en mi poder esos

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 9, Agosto 30</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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,
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�Domingo 6 de Septiembre de 1903,

EN LA INDIA
Con los teósofos de Madrás.
«Un cielo sin Dios personal, una inmortalidad sin alma precisa, una purificación sin plegaria.» ......
La fórmula enunciada, como una conclusión suprema, continúa resonando para mí
lúgubremente, en medio del silencio, después
de la conversación. La tristeza del crepúsculo
impregna la vivienda, solitaria en el campo,
al borde del río, entre palmeras y grandes flores extrañas.
En las vidrieras, esclareciendo aún la fría
biblioteca donde estamos, extínguense poco
á poco diminutas imágenes transparentef', que
representan en partículas de vidrio colorido
todos los emblemas de la fe humana, reunidos allí como en un museo mortuorio: la cruz
del Crifto, el sello de Salomón, el triángulo de
Jebová, el loto de Cakya-~fouui, la orquilla
de Yichnou, los símbolos &lt;le Dios.
Es ésta la casa de los teósofos de MadráR, de
los cuales me habían narrado cosas maravillosas. Aunque no creyendo nada de ellai;, he
venido, sin embargo, como último recurso, á
demandarles un poco de esperanza. Y he aquí
lo que me ofrecen: ¡el método ¡?!acial de un
budismo ya conocido, la luz sola de mi propia razón!. .....
-¿La oración?-me dicen.-¿Quién la escucharía? ...... El hombre se halla solo frente
á su responsabilidad. Evocad en vuestra memoria las leyes de Manón: «El hombre nace
solo, vive solo, muere solo; solamente la justicia le sigue» ...... ¿Quién, pues, oiría la plegaria? ¿A quién rc,garíais, «puesto que sois
Dios?» Preciso que os «recéis á vos mismo,,,
vuestras obras.
Así, hay un silencio entre nosotros uno de
los más desol~d?s silencios que haya'n jamás
atrayesado mi vida. Y en medio de aquel silencio, una por una, con imperceptible rumor
de caída en el vacío, paréceme que mis postreras vagas creencias, se deshojan al soplo de
mis interlocutores, implacables en su razonamiento, satisfechos en sus conclusiones.
~o obstante, son hospitalarios aquellos dos
hombres que me escuchan. El primero, un
europeo, . cans3:do de nuestras agitaciones y
nue~tras ~ncertldumbres, refugiado en aquel
desligamiento que antes predicara el gran Buda, y convertido aquí en jefe de la ::iociedad
Te?sófica; el otro, un indostánico que conqUistó los más altos certificados &lt;le condición
en nuestras universid~des de Europa, regresando luego á las Indias, no sin desdén por
nuestros .fil6sofos occidentales.
-A.firmáis-replic5-tener la prueba absolut.3: de_ q_ue al~o de nosotros, un poco de nuest:a md1v1duahdad transitoria, resiste «por un
tiempo» al choque de la muerte. ¿Podéis, al
menos, darme ~~ prueba absoluta? ¿Podéis
mostrarme, summ1strarme una evidencia?....
. -Os lo proba:emos-responden-por medio del razonamiento; pero pruebas visibles
delante de vos, evidencias, no...... Para mira~
aparecer á los que se llaman muertos-pues
n.o hay ~uertos,~se requieren sentidos especiales, circunstancias, temperamentos particulares. Pero cree~, por nuestro holJor y de
otros ta1;1tos ese1~c~almente dignos de fe, que
hemos visto ap3:r1c1ones y hemos consignado
los detalles. Mirad: poseemos aquí en esta
biblioteca, libros que lo relatan ..... '. Cuando
mañana OJ e~tablezcáis entre nosotros los leeréis......
'
¿Valía la pena de venir á las Indias al viejo hogar inicial de las religiones huma~as, para encontrar tan solamente esto? En los templos, un brahamanismo entenebrecido &lt;le idolatría; aquí, una especie de positivismo reeditado de Uakya-Mouni, y los libros de espiritistas que han recorrido el mundo entero!. ....
Después ,le o.tro ~ilencio, pido, desorienta~º, c?n .la conc~enc1a .de que voy á descender
a cur10s1da~es .mfantiles; pido, casi tímidaroen te, me muiquen á los fakires esos fakires
de la India, reputados de prodigi¿sos, que tienen «poderes»y,hacen semimilagros, para obte-

ner algo extraordinario, algo suprafísico, extrahumano.
El indostánico, sentado frente á mí, alza al
techo sus ojos de asceta, un gesto contrae su
rostro, fino y duro, su máscara dantesca, encuadrada por un turbante bh!nc?:
-¿Fakires?-contesta. -¿F ak1res?....... Ya
no hay fakirf'S ......
Oigo así, de boca de ~n hom~re de alta competencia en esta materia especial, la condenación sin rPcnrso &lt;le toda esperanza de hablar
algo maravilloso sobre ll:'. tierra.
,
- ¿Ni en Benaré~?-d1J~ con temor. -Cre1a
que en Benarés ...... Me afirmaron .....
Vacilo al pronunciar el nombre de Benarés,
pues es mi última jugada, y si allí tarnpoco
encuentro nada......
-Entendámonos. Fakires mendicantes, fakires contori;ionistas ó anestesiados, quedan
muchos y no tenéis nPcesidad de nosotros para hallarlos. Pero ((videntes,» Iakires «con poderes,,, yo conocí los últimos...... A este respecto, también creed en nuestra palabr~: h~n
existido. Pero el siglo que acaba de extrngmrse los ha visto desaparecer. El viejo espíritu
fakíreo de la India ha muerto. Somos una raza que declina al contacto de las razas mús
materialmente activas del occi&lt;lente, las cuales
á su turno declinarfo. Nos resignamos á esta
decadencia, pues es la ley.... Sí, hemos tenido fakires, y ved, precisamente, delante de vos,
manuscritos consagrados á ellos ......
En las vidrieras, \odos los símbolos muertos de las religiones humanas se imprecisan.
Cae la noche, envolviendo la severa biblioteca, donde ya flota la tristeza de lo negro.
Vine á Madrás con la intención de detener•
me largo tiempo entre estos teósofos; debía
instalarme en la mañana del día siguiente en
su casa, y ahora he resuelto abandonarlos la
misma noche, para no vol ver más. ¿Para qué
encerrarme en esd austero asilo de la nada y
del vacío? Mejor proseguir, como toda mi vida, alegrando mis ojos con cosas de este mundo, las cuales, aunque pasajeras, son siquiera
reales por un instante.
Y luego, ¿qué beneficio puede traerme su
prueba, su prueba de inmortalidad, como ellos
la conciben? Para los que han amado verdaderamente, la idea de la destrucción de la carne
es ya una tortura. ¿Qué haríamos, pues, yo
y mis semejantes, de esa inmortalidad que á
éstos les satisface? No, me es necesario, como
en el sueño de loa cristianos, la continuación
de mi ser, integral, intensa, consciente y separatla; capaz de encontrará los que amo y de
seguir amándolos. Sin ello, ¿para qué otra cosa·? .........
Cuando emprendo el camino de la ciudad,
es la hora del gran alboroto de los cuervos
que cantan al unísono á la munte, en el mo'.
mento d~ agruparse en las ramas para dormir.
La doctrma d~ los que acabo de dejar, paréceme tan pueril y vana como las éstatuítas del
dios de cabeza de elefante, puestas á lo largo
de la ruta, y que contemplo en el crepúsculo
bajo los ¡,!átanos y las palmeras.
'
Por la noche envío á los teósofos mi carta
de excusa, de agradecimiento desencantado
diciéndoles q~e.volveré -~l día siguiente, pe'.
ro para una v1s1ta de ad10s definitivo por haber decidido ausentarmP cuanto ante~ de Madrás.
. ~ al dormirme, ~·eo en sutüo!", en medio de
s101estras .d.eform~c1ones_ de yiejas viviendas,
caras á m1 mfanc1a, las 1mágmes4\&gt;álidas descom ¡,uestas, «por siempre muertas,» de l~s seres que más he amado. Como en otra noche
en Jerusalén, cuando se derrumbaron irremi'.
siblem.ente m~s cree?cias primeras, sueños de
una tristeza sm límites, de un indecible horror, se suceden hasta la mañana, hasta el momento en que un cuervo me despierta, cantando ~ la muerte, sobre mi ventana, ante el sol
naciente.
. Pero, al. medio día, cuando regreso á despedirme, el Jefe d~ los te6sofos, que ha leído y
comprendido mi carta, u,e recibe con una dulzura .ª~e~tl~osa, por mí. no esperada.
- , C:nst1auol-me dice, apretándome un rato la mano.-¡ y yo q~e os creía ateo! Me equiv.oq?é al ofreceros la rnterpretación más matenahsta de los preceptos que Buda nos ha le-

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

gado. Es por allí por donde de ordinario 118
principia ...... A una alma como la vuestra, Je
es menester el brn hamanísmo exotérico,
1
nuestros amigos de Benarés lo poseen mejor
que nosotros. AIIÍI, en cierta forma, encontraréis la oración y el «volverse á ver;,, pero no.;
basta orar; se os enseñará que es preciso me,
recer también. «Bu!-cad y encontraréis.» Yo
he buscado durante ruarenta años; tened vae
valor y buscad aún. Trntar de reteneros enbt
nosotros, ¡oh! ¡nol Iu. La enseñanza de nuee,
tra casa no es la que os conviene. Y ade
-agreg6 sonriendo, -no ha llegado vuestra
hora; la tierra todavía os retiene con lazos terribles.
--Quizá.
-Buscáis; pero tenéis miedo de encontrar.
-Quizá.
- ¡Os hablamos de renunciamiento, y que,¡
réis vivir! ...... Continuad, pues, vuestro ·
je; id á verá Delhi y á Agra, á todo lo q
anheléis, á todo Jo que os llama y di\'ie
¡Prometedme tan sólo que, antes de abandonar la India, rtpos11réis en casa de nues
amigos de Benarés. E starán por nosotros p
venidos y «os eFperarán» ......
El indostánico que vi ayer ha entrado
silencio. También él me mira con una son·
de compasión muy dulce. Y de pronto,
cerne que se agigantan misteriosamente d
tiles é impenetrables estos dos ascetas PX
jeros de tan distinto origen. Por lo dm1ás,
bondad y la paz radian en sus ojos, y sin co
prender bien su cambio súbito, me inclino
un confiado agradecimiento ......
Detenerme antes de abandonar la India
casa de sus amigos de Benarés: ¡oh! sí,
siento gustoso, con no sé qué presentimien
de quelaatm6sfera psíquica, allá será para
mejor.
Lo dejaré para el fin; haré retardarse así
más posible, la prueba decisiva, un tanto
barde, en la alternativa de estos dos mied
quedar decepcionado para siempre, ó «en
trar)), y entonces, quizá, aquella será la
nueva, el término de todos los mira.jea, a
deliciosos ..... .
PIERRE LoTI.

ESCAMELA.
I
Esplende Ocaso en púrpura radiante,
Incendia el sol pradera y caserío,
Y en el césped cuajado de rocío
Es cada gota trémulo diamante.
Raudo, al través del cafetal sonante
Huye el turbi6n con ímpetu bravío,
Y en los cantiles, desbordado el río,
Se despeña rugiendo amenazante.
En los espinos pródigos de aroma,
Querellosa la tórtola zurea,
Iris risueña en el Oriente asoma,
Céfiro blando la campiña orea,
Y, airón gentil de la cercana loma,
El bambú sus penachos balancea!

OJO DE AGUA.
II
Circuída de glaucos carrizales,
A la sombra de lánguida sauceda,
Límpida y mansa tu corriente leda
Desata silenciosa sus raudales.
¡Qué muelles en tu margen los gramal
Qué vívida y fecunda tu arboleda,
Y qué sonora la joyante seda
Del suntuoso brial de 't us maizales!
En tu retiro que al amor convida,
Qué gratos el ensuefio y el reposo
Al borde de tu linfa adormecida,
Cuando en los picos de tu monte umb
Rasga la tarde de carmín vestida
La fimbria de su peplo luminoso.
RAFAEí, DELGADO,

El 6ral. D. nitolás .Bravo
trasladón clt tos r«tos cltl Mrot á la fapital.
1, minuirian mucho el crédito de la causa que
"&lt;lefendia, y que observando una conducta
« contraría á. la del virrey, podría yo conseguir
« mejores resultados, cosa que me halagaba
mas que mi primera resolucion; pero se me
" presentaba para llevarla á efecto, la dificul« tad de no poder cubrir mi responsabilidad
"de la. órden que babia recibido, en cuyo
1, asunto me ocupé toda la noche, hasta las
"cuatro de la mafiana que me resolví á perdo" narlos, de una manera que se hiciera públi&lt;c ca y surtiera todos los efectos en favor de la
"causa de la Independencia: con este fin« continúa-me reservé esta disposicion bac;;ta
« las ocho de la mafia.na que mandé formar la
"tropa con todo el aparato que se requiere en
« estos casos para una ejecucioh: salieron los
« presos, que hice colocar en el centro, en don« les manifesté quel virrey Venegas los babia
« expuesto á perder la vida aquel mismo dia
« por no haber admitido la propue¡;ta que sel;
« hizo en favor de todos por la existencia de
1, mi padre, á quien había mandado dar garre« te en la capital; que yo, no queriendo corres" ponder á semejante conducta, había dispues" to, no sólo el perdonarles la vida en aquel
11 momento, sino darles una entera libertad
,1 para que marchasen á donde les conYiniera:
« á esto-agrega-respondieron llenos de gozo
"que nadie se queria ir, que todos quedaban
« al servicio de mi division, lo que verificaron
« á excepcion de cinco comerciantes de Vera'' cruz, que por las atenciones de sus intereses
"se les extendieron pasaportes para aquella
« ciudad.»
La nobilísima acci6n de Don Nicolás Bravo, que elogiaron basta sus mismos enemigos, le ha conquistado un nombre imperecedero en la historia.
AL
Después &lt;le este episodio, verdaderamente
MACNÁNIMO GRAL.
sublime, Bravo sígui6 luchando sin descanso
NICOLÁS BRAVO.
por la libertad de la patria, hasta que el 22 de
IO DU11RE,1886.
diciembre
de 181 í, en que cay6 prisionero en
*
*4
manos del realista Armíjo. Trasladado primero
Sería imposible para nosotros que no disá Cuernavaca, y después á México, se le puso
ponemos del espacio suficiente para ello, naen la cárcel de Corte, y en ella permaneció
rrar uno por ~~o los h~chos de armas en que
hasta 1820, sin quejarse nunca del inhumano
Bravo .se cubr10 de gloria. Bástenos decir que
tratamiento á que se le sujetaba por sus verpoco tiempo después de dispersarse los defendugos.
sores de Cuautla por distintos rumbos volvio'
«Bravo efi la cárcel de Corte por más de dos
r. u111rse
•
'
.t
a' l\Iore1os, que había establecido
su
años-dice
Alamán,-con una barra de gricuartel gen~ral en Tehuacán, y que á la cabellos
en
los
pies, sacándole del calabozo en
za de una, importante expedici6n marchó á
hombros
algún
rato á tomar el sol en el paSan .A~ustin del Palmar, en agosto de J 812,
tio, confiscada su hacienda de Chichihualco
como Jefe de las fuerzas que debían operar
teniendo su familia que subsistir á expensa~
contra el enemigo
de la liberalidad de
en la provincia de
un espafiol, D. AnVeracruz.
tonio Zubieta, se
Durante esta exocupaba en hacer
pedición, Don Nicigarreras, que acolás di6 pruebas
dornaba curiosade las excepcionales
mente con papeles
dotes que lo distinde colores, para saguían como soldado
car de su venta un
geñeroso é intrépipequefio auxilio pado. Con seiscientos
ra comprar tabaco
hombres ocup6 el
cerro del Calvario
y chocolate: en las
Monumento erigido A la memoria del Gral Bravo en Chilpancingo.
inmediato al Palvisitasdepresos que
mar, el 19 del misel virey hacía con
la Audiencia en las
mo mes y afio, para atacar desde allí al readel indulto ofrecido, con esta condición, á
pascu~s y Semana Santa, nunca pidió nada,
lista Labaqui, que conducía un convoy á PueDon Leonardo.
y
el .~1rey, que una de estas ocasiones lo sobla y que, al notar la presencia de los insurMorelos comunicó á Bravo la infausta notic?rr10 con una onza de oro, solía decir que
gentes, se había fortificado en las calles del
cia de l~ ejecución, ordenándole que en justa
siempre que veía á Bravo le parecía verá un
pueblo. El combate que se trabó entre am has
represa]!ª pasara á cuchillo á los prisioneros
monarca destrona~o. ¡Tanta fué la dignidad
fuer.zas fué reñidísimo, y muerto el jefe de los
que tuviese en su poder, y en obsequio de escon que supo sufm la de~gracial)) El regalo
reahsta.s, Bravo consumó la derrota del enemita orden mandó ponerlos inmediatamente en
d.e una onza de oro á aquel hombre cuya hng.o, ,haciendo doscientos prisioneros, que remicapilla.
Clenda tenía confiscada el mismo Virrey -cotió a un lugar seguro, para marchar á Tehua«En la noche- dice el magnánimo insurgenmo observa otro historiador -más que co
cán en persona, y ofrecer á ::\Iorelos como
« te en una carta que años después dirigió á
un rasgo ~e desprendimitn'to, aparece co:~
prueba de su victoria, la espada que L~ba.qui
« Don Lucas Alarnán,-no pudiendo tomar el
una sangrienta burla.
portaba aquel día.
« sueño en toda ella, me ocupé en reflexionar
Puesto en libertad, Bravo volvió á empufiar
A su regreso de Tehuacán, el vencedor del
« que las represalias que iba yo á ejecutar dislas armas en pro de la Independencia, y con-

Hoy por la tarde, según está 1munciado, serán recibidos en la estación de Buena.vista los
restos del patriota insurgente Don Nicolás
Bravo, que el Gobierno mantl6 exhumar del
templo parroquial de Chilpancingo, donde se
encontraban, para depositarlos en la capílla
en que, juntamente con los de Hidalgo, se conservan los de otro¡, héroes de la Independencia de México.
La translación de los restos de J{ravo á la
capital, y los honores que á su llegada van
á tributarse al ilustre insurgente, son de e!'tricta justicia, pues nadie ignora la fe inquebrantable con que el caudillo abrazó la causa del
pueblo, ni los eminentes servicios prestados
por él á una revolución llamada á producir en
lo futuro tantos y tan benéficos frutos para el
país.
Al lado de su padre, Don Leonardo Bravo
y de sus tíos Don Miguel, Don Víctor y Do1~
Máximo. Don Nicolás a parece por primera vez
en nuestra Historia, combatiendo en la hacienda de Chichihualco-propiedad de su familia,-contra un comandante realista· se pone á las órdeneo de Morelos muy poco después
de haberse levantado contra el Gobierno español, y tal es el brío que despliega en el campo
de batalla y tales sue hazañas que en agosto
de 1811, el mismo l\forelos lo ~oloca con Don
Hermenegildo Galea.na, alfrente de la.guarnición de Tixtla.
Al terminar la famosa expeclici6n de Morelos por el Valle de Toluca, que dió por re~ultado la toma de Tenancingo, Bravo marchó
a Cuautla, donde comenzaban á reunirse los
distint?s jefes que durante setenta y dos días
defendieron la plaza con una heroicidad sin
ejemplo, y allí, al lado de aquel genio de la
guerra que tanto pavor infundía á los nialistas, supo hacerse notable por su arrojo á toda
prueba y su pericia indiscutible.

Palmar recibió en Medellín la noticia de que su
padre, hecho prisionero en la hacienda de San
Gabriel, á rafa del sitio de Cuautla, había 8ido
villanamente ejecutado por los realistas [13 de
septiembre de 1812], después de intentar inútilmente que él depusie1a las armas á cambio

e(

�DomLngo 6 de Septiembl'e de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

A su alrededor se cuchich
ba, su suspiraba, todos esta
tristes al parecer. ¿Por qué? Di
veces por hora Catalina lo p
guntaba tímidamente, con su v
gastada:
Pero, ¿quién
viejas?
--¿Y Pedrito? continuaba
guntando cada vez que su ni
ponfa carbón en el calentador
Al fin, Anita ~e dijo, apart
do un poco los OJOS:
***
-Pedro está en la ciudad.
Los restos de Bravo serán llese
atormente usted. Ha ido á
vados de Buenavista al Palacio
á su padrino.
Municipal; de allí á Chapulte. -¿A monseñor?
pec, donde se expondrán e~, una
-Sí.
capilla ardiente, y, por último,. á
-¿Para qué? ¿Para entrar
Catedral. Durante la ceremoma
e1 Seminario? Así, pues, ¿conai
cívica del día 8, la urna que guarte en ser sacerdote?
da las cenizas del héroe, estará
-Creo que sí.
colocada en un túmulo, en la gran
En el ojo derecho de Cata ·
tribuna donde debe efectuarse la
el que estaba todavía útil a
citada ceremonia.
En este número publicamos un
ció una lágrima de placer'.
retrato de la Sra. Adelaida Bra-¡Tanto mejor! murmur6
vo única descendiente directa de
su voz débil.
D~n Nicolás, que vive; un dibuY todo el día soñó con un
jo del monumento erigido al pamoso obispo, con mitra dora
triota en Chilpancingo, y fotograen alguna catedral sonora.
fías de objetos que pertenecieron
¡Qué magnífico prelado! ¿
al héroe y que conserva la misma
obispo? ¡No! ¡Arzobispo! ¡
señora.
nal! ¿A qué no llegaría? Y
zás cuando fuera cardenal, se
naría aún hablar de ella á
en sus oraciones omnipoten
Aquella tarde de invierno á
cinco, cuando comenzaba Á
targarse en su sillón Ca ·
En su sillón Imperio, en que
creyó oír el ruido de' un
dos cisnes de cobre dorado se mique se detenía delante de la
raban hacía cien años, Catalina
Sra. A~elaida Bravo.
Quiso mirar por los vidrios,
pensaba, con las manos juntas
ro sólo vió dos grandes fahales amarillos.
entrara en el Seminario. El pobrecillo no tesobre las rodillas.
nía un centavo. ¿Qué sería de él en el muntonces alarg6 el oído derecho, el único que
¿En qué podría pensar la vieja Catalina, tan
do, con un nombre como el suyo?
aú n sensible á los ruidos de este mundo1
vieja, quizás, como su Sillón Imperio, el de
Pero, siendo sacerdote ... ¿Y tendría vocamaquinalmente SP, movió algo su mandíb
los cisnes de cobre dorado?
ción religiosa? ¿Se inclinaban los hermosos
como si escuchara con la boca.
En Pedrito, su último nieto, un h ermoso
adolescente de rizos castaños, cuyo contacto
ojos de él hacia las alturas celestes?
_¿Qué oyó &amp;ntonces? Un ruido de palab
Aquella mañana, Catalina estaba muy triscomunicaba á &gt;&lt;U corazón todo el antaño lleno
gritos, sollozos. .. Y todo el mundo sali6
te, en su sillón Imperio. Con su ojo derecho,
de sol.
rriendo. ¿Qué pasaba? ¡Si hubiera podido
Sin duda, la vieja Catalina pensaba tamel único que veía aún algo-pues el otro esvantarsel Pero sus piernas estaban mu
bién en su hijo Juan,
ya. No había dado
en su nieta Anita, en
paso hacía cinco a
otros, salidoe de ella,
-¡Anital ¡Juan!
y cuyos cabellos se poroó asustada. ¿
nían grises ya bajo la
hay? ¿Ha tenido
eRcarcha de otoño; pePedro?
ro el roble que va á
Ninguna respu
morir debe inclinaree
Todos la habían a
especialmente sobre la
donado y estaban
última bellota que gerra.
mina entre sus raíces;
Y la gran puerta
y por esto toda el alma
cerró violentament.e,
de Catalina fie inclinacerrojo rechinó;
ba sobre el último regolpes vigorosos
toño, sobre ese Pedro
dieron las bojas,
tan mimado, tan adosi alguien intentan.
rado, en q men ella sentrar á vi va fuerza.
tía aún vagamente cantar su juventud, como
Juan se present6,
un pájaro fiel que no
guido de Anita y
hubiera cambiado sino
todos los miembroR
de rama.
la familia. Su
Cada vez más, á meestaba descompu
dida que ella se acerMiró á la abuela y
caba á ese muro negro
demás también. Y
ante el cual todos troojos parecían llen
piezan, Catalina pende terror.
saba en el muchacho;
En efecto, Pedro
para él su cerebro había
llegado recie
ría mover su último
mente
pero entre
pensamiento, como un
genda~mes.
Rabí~
fuego fatuo fosforesRopón, "fajero" y tirantes con fué bautizado el Gral. Bravo.
gado
y
robado
ve
cente; y en él peñsamil
francos
en
casa
ría otra vez, allá arriba, con una sonrisa que
taba inutilizado,-miraba por los vidrios con
un banquero unos días antes y la justicia
Dios enviaría al querido Pedro transformauna expresión de angustia afligida: la d~ no
n~a
á registrar la casa.
'
da en dicha, en esperanza en toda clase de
reconocer nunca á Pedro entre las persunas
¿Es Pedro? repetía Catalina, cuyas Ill
prosperidades.
'
que entraban á la casa.
temblaban algo más que de costumbre so
¿Qué sería de Pedrito? ¿Sería general co¿Por qué no volvía? ¿Dónde había ido?
los brazos del sil16n.
mo su tío Francisco, ó bien obispo codio su
¡Cuántos _días habían pasado sin poderle beJuan vaciló. ¿Podía decir la verdad'l 1
padrino?
'
sar _los OJOS con sus temblorosos é insensibles
~a _confesión equivaldría á la muerte para
Muy bajo, Catalina oraba para que Pedro
labios!
v1eJa Catalina; sería cien veces más dolo

suma&lt;la ésta, siguió tomando una
parte muy activa en los suceso:i
que se desarrollaron en el país
hasta el año de 1847, en que, como jefe del Colegio Militar, luchó contra los invasores norteamericanos. Siete años después,
el 22 de abril de 1854, murió en
Chilpancingo, su ciudad natal,
donde era generalmente estimado.

€1 btSO dt ]uan.

EL MUNDO ILUSTRADO

que la muerte. ¡Estaba tan orgullosa de su
Pedro!
-Es él, ¿no es verdad? preguntó ella, otra
vez, obstinada. ¿Le ha pasado algo?
--¡No! respondió ,Juan acercándose.
-Entonces..... ese coche..... ¿Quizás es, el
obispo?

El lirio dt las aguas.
Mira lo que te trae mi mensajero: es una
flor de blancos pétalos, una flor brotada en el
silencio del agua, donde perdida en el ensueño, flota solitaria.
Ponla sobre tu pecho:
pero préndela bien, pues
sus pétalos tienen aún
encerrados en sus corolas
las vaguedades del abismo, del misterio, del silencio ... .. ... .
Cuídate de los engaños
&lt;le! agua, no te dejes tur1,ar por el ensueño.
Las sirenas parecen dorrn ir ..... .
Los lirios se balancean
1-ohre el abismo.
Niña,sabes ocultar mal
tus deseos. Cuídate de las
vaguedades del misterio
...... Las sirenas parecen
dormir.... .. Los lirios se
halancean sobre el abisrno.
ExRIQ,UE IBSEN.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

FLOR NEGRA
Yo tengo como el mar horas serenas
en que pierde mi espíritu su brío
y se aduerme en la carne como el río
i;obre su luengo tálamo de arenas;
Horas en que la sangre de mi venas
blandamente circula, en que el Hastío,
como siniestro cárabo sombrío,
huye de la guarida de mis penas!
¡Ah!. .. si entonces, acaso venturoso,
un instante me ves y una sonrisa
desarruga mi labio casi inerte,
Es porque aquellas horas de reposo,
que pasan para mi sit,mpre de prisa,
tienen algo del sueño de la muerte!
JULIO FLóREZ.

EL COLLAR
Contemplaba el orfebre con fijeza,
Los rubíes del collar, que parecían
Rojas constelaciones que esparcían
La :flamescente luz de la riqueza.

Es una pregunta ' curiosa la de si una nación
Viéndolos, meditaba en la tristeza
puede llegar á ]a maduDe los pobres que de hambre se morían;
rez. Por mi parte, la conY en las que á trueque dt&gt; un collar, darían
testaría afirmativamente
Su hono1·, su juventud y su belleza.
si fuera posible que todos
Peto, bastón y banda de General, pertenecientes á. D. Nicolá.s Bravo. los hombres naciesen de
Acerc6se á la fragua crepitante,
Y
al avivar el fuego, su Eemblante
treinta
años.
l\Ias
como
la
juventud
ha
de
ser
-Es verdad: el obispo le acompafia. Y coBe tiñ6 de arreboles carmesíes.
eternamente inconsiderada, y medrosa. la vemo usted está vestida de casa... Venga usted
jez, nace de ahí'. que el hombre propiamente
pronto. Le pondremos su hermoso traje de
Sus dedos el collar despedazaron,
maduro se ve en aprietos entre ellas, y tieterciopelo negro.
Y al caer en la lumbre, se trocaron
ne que contentarse con avanzar ingeniándose
En lágrimas de sangre los rubíes.
de un modo singular para conseguirlo.
*
.JUAN DL"ZAN,
GoETRE.
Los golpes redoblaban en la puerta, porque
se había corrido efectivamente el cerrojo para retardar en lo posible la entrada de los magistrados en la casa.
Juan tom6 'á su madre en brazos y se dirigió rápidamente al cuarto cercano.
-¿Conque es el obispo·? murmuraba la vieja,conmovida. ¿Y Pedro consiente? ¿Quiere ser
sacerdote?
-Sí, respon&lt;lió Juan con voz contenida.
Y, lleno de compasión por la abuela le besó el cuello mientrllS la llevaba, ese' pobre
cuello arrugado en que cada año parecía ha" '- .
ber dejado un golpe de uña.
""'"·'".:, ...,C $,,\c1,.._"\
-¡Cuidado, Juan! ¡ho tan fuerte! ¡Me....
ú.);, 9(,,.,.c..,. ÓOHH'
ahogas!
¿Qué pasó entonces en el cerebro del hijo?
¿Qué idea sombría, desesperada, misericordiosa, brotó en él de pronto?
No retiró sus labios; no interrumpi6 el beso insistente. Al contrario besó más fuerte.
Por bien que haya. sido vestida una menti-¡Ah! creyó oír aún, co~fusamente.
iHAS VENCIDO!
ra, concluye siempre por ser descubierta.
Y cuando hubo colocado á la abuela en el
lecho, notó que estaba muerta.
*
Un golpe de lengua es peor que un golpe de
-¡"Padre! dijo Anita palideciendo ... Usted
Si es verdad, si es verdad, si no lo niego!. ..
la ha ax ...•••
lanza.
La culpa de ese ayer fué toda mía,
- Tal vez, respondió él con los ojos llenos
y mi locura me arrojó aquel día
de lágrimas. ¡La quería yo tanto 1
al proceloso mar donde navego.
Y entonces creyó poder dejar entrar á los
magistrados.
¡No llegué á comprenderte! ¡Estaba ciego!
Besé la mano infame que me hería,
JUAN FAM~AU.
y el amor que tu pecho me ofrecía
lo acaricié para olvidarlo luego.
Dichas propias dejé por las ajenas
'
mi calvario de dudas y de pe~as.

y preferí'. á vivir desengañado

¡~a me t~enes vencido! ¡Ya has triunfado!
¡Qmén pudiera con sangre de sus venas
borrar todo el error de aquel pasado!
NARCISO DIAZ DE ESCOBAR.

*
Caja de navajas de barba del Gral. Bravo

Muchas gentes saben elevarse muy pocas
saben hundirse.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

PÍO X Y SU FAMILIA
Las primeras noticias biográficas del Papa
Pío X, publicadas al día. siguiente de su _elección hablaban de lo hnmil&lt;le de i::n origen.
Los datos que desde entonce!'\ se han recogido
acerca de eus pariente", confirman el aser!o,
pues la familia del Papa ef', por excelencia,
una familia "plebeya».
Los ascendientes de Giuseppe Sarto fueron
campesi1,os veneciano!'!. Su padre_ e!·a un.Jnsignificante empleado de la admm1strac10n;
era guarda mnnicipaldeRier&lt;a, pecp1eñaaldea
de la provincia de Trevif'a. Su madre, á la cual
se asemeja físicamente de una manera notable,
era. costurera. Tuvo la dicha ele Yer á su hijo
Cardenal , y la emoción que C'Xperimentó
, 1 . entonces, apresuró, según se dice, los u timos
días de su vida. Murió en 18()-! en Ali pueblo
natal, de donde nnnca sn.lió.

INSOMNIO.
Tú eres un lirio místico, que has abierto tu corola en mi alma.
Por ue la has llenado de santos ~rom!l's·
Porque tu blancura la ha hecho irradiar.
Portue tu pureza la ha iluminado con las tres
estrellas blancas de tus pétalos, la Fe, la Esperanza y ]a Caridad.
b' to
B~adito seas, oh liiio místico que has a ier
en mi alma tu corola.
.
.
d
Tú eres la luz del ideal escondida en e1 cie1O d
miPorque
vida. has desgarrado las somb ras d e ese CJe
· ¡ 0 llenándolo con tu el aridad,. placenter!!' Y suave.
Porque has formado con chispas de virtud Y de
pasión tu vía láctea.
'd d
¡
Porque has fundido en tu llama la cast1 a Y e
amor.
.
h fl
·
Porque tu beso lummoso ha hec o orecer m1
pensamiento.
.
b ·11
Bendita bendita. seas, ¡oh luz idea1 que r1 as
en el cielo' de mi vida!
Tú eres el ángel que vela á las puertas de mi
corazón .
• d
Porque tu espada no es de fuego, sino ~ amor.
Porque tus alas, nevadas como la E~ca.r1stía, se
tienden sobre él con cariñosa pr?tecc1~n. .
Porque las has agitado en m1 conciencia, haciendo crear en ella algo del plumón sagrado que
las forma.
Porque el evangelio que tú enseñas santifica y
eleva.
•
tá f
Porque el rosario de tu_s oraciones e~
ormado con lágrimas que la piedad hace brillar como
diamantes.
Bendito, bendito seas, ¡oh ángel custodio de mi corazón!

** *

'ffi'

¡Lirio! ¡Luz! ¡Angel!
¡Eres puro, eres brillante, eres a.lado!
Yo quiero tus pétalos para coronar mi espíritu.
Yo quiero tu fuego para transfigurarme.
y 0 quiero tus alas para remontar el vuelo...
y en la t'egión del ideal á que aspiro, ¡oh lmo!
¡oh luz!, ¡oh ángel!, si lo primero,. seré. el. rocío
de tu corola; si lo segundo, seré la 1rradiac1ón de
tu llama; si lo último, seré tu corazón.
JERÓNIMO J. REINA.

El matrimonio Paro!In ~SaTto y su familia.

Margarita Sanson, madre de Pio X.

Las buenas gentes contaban con insignifi&lt;'antes bienes de fortuna: en una de las calles
rle la ciudad, empe&lt;lradacon guijarroR, tenfan
una caAa de un rnlo pii-o, de tejas roja:-; en la
campiña, algunas tiel'raf'. Con esto y con el
pequeño Rueldo que cfo,frutaba el padre, contfl ban para la snhsistencia de seis hijos: dos
niños y cuatro niñaR,

S.1rto; la otra er&lt;tá cMnda con un hostelero de
Grar.ifls R la protecc:ión del cura de RieFa, el
nharl Tito ToRarni, C'l joven Giuseppe SRrto
RirFrt, llamn&lt;lo Parolin. Son dueños de un
hotd "Las Dos Ji:,ipaclaR» y de un "emporio,»
pudo continuar Ans ef'tndioi- en la e,cneln. de
mitncl nha&lt;'erín y mitnd bftzn.r. En FIUB faeCastclfranco, &lt;londe PU!-1 triunfoi- le valieron
nns i:on nyudn&lt;loi;, por l'U hija y FUS hijos. Se
huenaf" prote&lt;'ciones, ta leR como la de 1\[onseíior Farina, Obisro &lt;le Tre,•if:fl, y
!a dPI C,irdenal M6nico, ,:u compatriota, i\. quien mftR tar&lt;le bahía
de sncedcr en la.silla patrinr&lt;'nl de
Venecia.
El hPrmano y las hPrmn naA del
Para. Pío X, viven n{111. Doi:, ele
i"llR hermnnas @on flolternf', lni- llnmó !i. su lado cuando fné OhiRpo
de Mantna, y m/Ís tarde lo Piguieron á Yenecia. Se dice que dentro de poco irán á Roma. para entrar !Í un convento, á fin de eRtnr
cerca de su hermano. Haflta. la fecha no han cambiado sns trajes
&lt;le campesinas por los atavíos mo&lt;lernos de las grandes ciucladefl.
:No usan f'ombreros y llevnn la
caheza cuhierta con el velo traCasa en que nació P!o X, en Riesa (Italia.)
dicional de lns obreras del pueblo veneciano.
Una. de lfls otraR hermanas &lt;lel P 1pn ei:tá cave, en una de las fotografías que publicamo!l,
E&lt;ada con el l:'acristán de la iglesia de Salzano,
el despacho de la. abacería, con sus cacerode donde en épocas p11fadas fué cura Giuseppe
las de fondo brillante, numerosos candeleros
y lámparas y mesas de pino blanco. Los hijos
en el bazar, atienden á la clientela.
'
En cuanto_ al hermano del Papa, Angel Sarto, f,ué antenormente soldado austriaco, y se
gloria de haber votado entonces Ja anexión de
Venecia á Italia. Después comerció en recauderías y en abarrotes y actualmente es empleado de correos en Asola, cerca de Mantna.

***

Publicamos, además, en este número un dibujo en que aparece Pío X dando la .b endición
al pueblu desde la ,doggian de San Pedro y
o_tro que rep~esenta al Pontífice llevado e~ la
silla gestat?na al tropo I_&gt;Ontifical, el día de
su coronación.

·-·

Los lib~os destinados á la enseñanza deben
ser atrac_tn·os, para lo cual es menester que
sus J?águias coi1tengan lo más placentero y
accesible del saber y ele la ciencia.

*
La alegría es el bne11 tiempo del corazón
Da al a_lrna la armonía, porque es un etern¿
canto srn palabras.

�Dom~ngo 6 de Septiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domiingo 6 .de.Sep-tiembre ele 1903.

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S.S. PIO X
COPIA DEL PRIMER RETRATO QUE SE HA Hl~CHO DEL PONTÍPICE 1

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DESPUÉ::i DE SU ELECCI6N .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de SE&gt;ptiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 6 de Septiembre de 1903-

formas son voluptuosas como la caricia de un salvaje y se rebelan indóciles contra el dique de su sencillez inocente. Me ama
con fiereza. Me ama con fiereza, como una leona; y yo ...... lo
confieso ... ... yo la amo con fiereza también.»
Y dijo Mario:
«Mi novia es bella como Rodopisa, y hermosa como Citerea.
Su tez fina como los labios de un lirio, palidecen en 1a sien
con u~ suave tinte de violeta, se polvorea en las mrjillas de
sonrosado múrice, en la cintura se oscurece como bnjo la presión de una sierpe invisible, y en todo el cuerpo divino parece
bañada y enjugada con leche y miel.
«Su cabellera es una explosión del alba en el cielo de diciem•
bre. Su cuello es una maravilla del torno. Su seno es una almohada gemela y mórbida hecha para que Re recline sobre ella
la frente de un dios. Su mirada parece venir de otro mundo y
anunciar otras dichas, su mirada sumerge en un lago de amor
Ella se esfuma entre las nubes y se destaca en un horizonte siempre lejano. Vive en el palacio de mis sueños. La amo, y no la
tendré jamá8, porque ella no quiere que deje de amarla, al poseerla ...... ,,

MARIPOSAS.
Era un ardiente día de Primavera. Por la ventana del «chalet» en
que nos hallábamos, veíamos, á la izquierda, el ancho camino bautizado por la primera lluvia; á la derecha, un prado en flor, cortado
por arbustos y céspedes tiernos.
.
.
.
"Cna. bandada de mariposas, como un enJambre de abeJaS gigantes, surgi6 de ent~e las ftorei&gt;1 ~ibujó sobr~ el aire. diáfano ~na reu ue
mallas imperceptibles, se agito ~on la rapidez de una lluvia de estrellas, &lt;lisip6se un tanto y, reur_n fndose de ~uevo, cayeron como rendidas por la muerte, er. el cammo, á la orilla de un charco de agua
turbia.
Sosegadas quietas sobre la tierra roja, parecían pastillas de colo'
'
.
res abi"arrados
bordeando
una pa1eta cetrrna.
Abso~tas inm6viles sobre el lodo, levantaban al cielo sus alitas,
simbólicas 1de inmortalidad; sus alit:is, cubiertas de polvo tenue,
irisado de mil matices, como un rayo miará través &lt;le la neblina.
Sobre los pétalos vivientes se bosquejaban signos extraños, Jíne~s
y sombras, misteriosos hieroglíficos tornasolados de no sé qué escntura desconocida.

***

En el recinto en donde estábamos entró en agitado tumulto,
inquieto y alocado, el enjambre de mariposas.
Yo estaba melancólico y pensativo. Sobre la frente de Mario se posó una maripoi&lt;a de oro, y sobre mi frente vino á descansar, tímida y tem blorosa, una mariposa negra.

***
Dejé de contemprarlas y recorrí con la mirada el grupo &lt;le mis
amigos. Callaban por un momeilto.
Después hablaron y sus voce:s EOnoras hicieron ~ibrar en el aire
un soplo de vida humana. Hablaron los tres, sucef:'1vamente.
Yo me contenté con escuchar.
Todos eran jóvenes y bueno!:'.
Corría por sus venas la i,avia rica que da. al e8pírilu el júbilo de
vivir, &lt;le vivir y amar.
Roberto, el fornido y gallardo, hnbló de esta manera:
«Mi novia P.S elegante y afroi::a como una reina. Su blnnca frente fué hecha para cefiir diademas ó coron11R. Sus labios son IJiienos
para la sonrisa, buenos pnra. el desdén. El oro de los cahel los compite con el oro de las pupilaR, que lucen en el verdor del iris cumo
el reflejo de una estrella sobre el mar.
«Sus manos, finas y nristocráticas, parecen dos lirios ulancos, cuyos pétalos empiezan á colorenrse de rof'a.
1,Su pie es arqueado como la hoz de la luna,y su talle, flexible y cadencioso como la mú:,.ica de un vals.
,,Su majestuosa figura se proyecta soure orientale!'\ tapices y regias alfombras y rnmultiplica en biselados cristales &lt;le Venecia. Vive
en un palacio, y cuando sale, hasta las flores recién abiertas palidecen de enYidia.
:,l\1e quiere, porque entre todos sns adoradores, yo soy quien la amo
meno!".»
Andrés repuso:
«Mi novia es modeeta como una silvestre clavellina. Su tez es tri-

Agosto, 1903.

FERNANDO DE ZAYAS.

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P!o X bendiciendo al mundo católh'o desde la "loggia" de San Pedro
después de su elecc16n.

gueíia como el ocaAo, su boca es una fruta roja abierta por rl pico de
un pájaro, sus cabellos son ele negro mate como la leña del horno recién quemado, flUS ojus son oscuros y brillantes, como negras uva!'.
Sus manos, pequeñas y toscas como las de una pescadora siciliana. Sus

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Sr. Gral. D. RosaJino Martinez.

NOTA MILITAR
Por licencia concedida al señor GP1wral Don Jesú~ Alonso
Flor~s, Comand11nte Militar de la Plnzn, se ha hecho cnri;to de
este 1m~ortan!e p~w~to el señor General Don Romlino Martíiwz,
que hacia algun tiempo se encontraba nl frent~ de la de \Tpracruz.
El señor _General Martínrz, cuyo rrtr11to damos á conocer, es
uno d_e los Jefes más ameritados del Ejército cuenta con treinta Y c1~co años de servicios prei;tados al paü,,' lo mismo en épocas aCiagas qu~ en la era de paz que atravesamoi:i, y posee,
en_tre otras cualidades, la de ser en extremo celoso del cumplimiento de sus deberes.
Interinamente substituye aJ Feilor General Martínez en
Veracruz, el Jefe del 17&lt;? Batallón, Coronel Joaquín I\Iaass.'

conducido en la tilla geatatorla al trono pontltlc&amp;l.

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LA CORONACION DEL P.APA.-Plo X

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Septiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

Do:nf.ngo 6 de Septiembre lle 1903-

ta fiesta '1t los Remt'1ios.
En lüs Remedios, punto cercano á San Bartolo Naucálpam, se efectuó el día primero hi
solemne función religiosa que anualmente organiza el cura del Santuario allí establecido
y á la cual concurren numerosísimos fieles d~
todos los pueblos vecinos.
La presencia del Sr. Arzobispo Alarc6n, en

El Santuario, que actua_lmente se encuentra
en reparación y que será decora~o con buenas
pinturas al óleo, estaba matenalmente henchido de devotos.
En cuanto á la verbena, pocas veces como
ahora ee habrá visto tan animada. Los «puestos» de golosinas y las ((fondas» al aire libr~,
Re contaban por centenarPs, y l~ concurrencia
era numerosísima. En el exterior del templo
había grupos de "danzantes» que, por lo ex-

más notable después del Santuario, que existe en el lugdr. La arquería de este acueducto,
que se eleva en algunos puntos á más de veinte metros, está dividida en secciones, levantándose en cada una de éstas una elevada torre
de piedra, desdela cual los indígenas encargados de la vigilancia de la obra, pueden observar cualquier obstá'!ulo ó desperfec~o que entorpezca el curso de las aguas. De~rle las torres, hechas á semPjanza de la de Babel, ~e

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.......
... .

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los Remedios, hizo que en esta vez las fiestas
revistieran una solemnidad extraordinaria,
pues tanto la misa como la procesión que recorrió el atrio del templo, resultaron verdaderamente lucidas. Una buena orquesta tocó en
la función, mientras en las afueras del Santuario, una banda formada por más de cuarenta indígenas, amenizaba la verbena popular.

traño de su indumentaria, llamaban la atención de todos. Los fuegos artificiales, que son
de rigor en estas fiestas, contribuyeron á mantener la animación y el entusiasmo entre la
muchedumbre.

domina perfectamente el panorama de San
Bartolo.

*

La razón y la conciencia no solamente guían
nuestros juicios y nuestras a::ciones, sino que
son también los medios más seguros para adquirir y poseer la verdad.

Entre las fotograf&lt;as que publicamos, figura la del acueducto de los Remedios, la obra

Elecciones de Gobernador en Colima
El sr. tic. D. Enriqut o. dt la madlid.
La Cámara Legislativa de Colima acaba de
aprobar la elección de Gobernador Constitucional del mismo Estado, recaída en la persona del señor Lic. Enrique O. de la Madrid,
quien deberá funcionar durante el período legal que, conforme á la Constitución particular de aquella entidad federativa, comenzará el día 1? del próximo entrante mes de noviembre y concluirá el 31 de octubre del año
de 1907.
El señor Lic. de la Madrid, joven é ilustrado, encarna las aspiraciones más elevadas de
los colimenses, quienes esperan que su gobierno sea fecundo en bienes para aquel Estado.
Colimense de nacimiento, el señor Lic. de la
Madrid profesa naturalmente acendrado cariño para la tierra que lo vió nacer; y esta cualidad, unida á sus relevantes virtudes cívicas
y privadas, de que tantas veces ha dado evi-

Instantáneas de la tiesta de los Remedios, y vista del acueducto.

dentes pruebas, han hecho que desde el momento en que se iniciaron trabajos electorales en favor de su candidatura, tales trabajos
fueran secundados por todos sus conterráneos
con el mayor entusiasmo, de tal manera que
su elección ha sido unánime.
En su carrera pública, el señor Lic. de la
Madrid se ha distinguido honrosa y brillantemente. Dese,mpeñó por varios años el importante puesto de Juez Federal de Distrito, la
Magistratura y Presidencia del Supremo Tribunal de Justic;a y la Diputación, en aquel
Estado, habiendo sido también electo Diputado propietario al Congreso General. Como
Abogado, su figura es una de las más notables
del foro coJimense.

*
Al fallecimiento del distinguido gobernante
señor Coronel Don Francisco Santa Cruz, el
señor Lic. de la Madrid, mie'llbro á la sazón
de la Asamblea Legislativa de Colima, fué
11ombrado por ésta Gobernador interino; en,.
cargo que comenzó á desempeñar desde luego
con el mejor acierto y honradez, ajustando

siempre sus procedimientos de gobernante á
la justicia y á la ley; por cuya razón el pueblo
de Colima, satisfecho de su administración
lo aclamó su candidato para el período cons~
titucional de 1903-1907, obteniéndose un resul..
tado de tal manera satisfactorio en las elecciones secundarias, verificadas últimamente que
s~ c~ndidatura se vi6 favorecida por la 'unamm1dad _absoluta de los votos emitidos por
los ~o~eg10s electorales de los Distritos en que
se d1v1de aquel Estado para la práctica de dichas elecciones.
Finalmente, el señor Lic. de la Madrid es
muy querido de todos sus gobernados para
quienes es afable y justiciero sin distinción
pudiendo decirse de él que «es el primero e~
el corazón de sus conciudadanos.,i
Es indudable que el Estado de Colima bajo la administración del sefior Lic. de la' Madrid, realizará muy grandes progresos.

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

adoraban al Niño Jesús en el establo de Belén.)

tra9tdia dt Ensutño.
[Han dejado abierta la casa y parece abandonada .... El niño duerme fuera, en la paz de la
tarde que agoniza, bajo el emparrado de la vid.
Sentada en el umbral, una vieja mue\Te la cuna
con el píe, mientras sus d€'dos arrugados hacen
girar el huso de la rueca. Hila la vieja, copo tras
copo, el hilo moreno de su campo. Tiene cien
años, el cabello plateado, los ojos faltos de vista, la barbeta temblorosa. 3
La abuela.-¡Cuántos trabajos nos aguardan en este mundo! Siete hijos tuve, y mis
mano!'! tuvieron que coser siete mortajas ..... .
Los hijos me fueron dados para que conociese las penas de criarlos, y luego, uno á uno,
me los quitó la muerte cuando podían ser ayuda de mis años. Estos tristes ojos aún no se
cansan de llorarlos. ¡Eran siete reyes mozos y
gentiles!. ..... Sus viudas volvieron á casarse,
y por detrás de mi puerta vi pasar el cortejo
de sus segundas bodas, y por delante de mi
puerta vi pasar después los alegres bautizos ...
¡Ah! Solamente el corro de mis nietos se deshojó como una rosa de mayo ...... ¡Y eran tantos, que mis dedos se cansaban hilando día y
noche sus pañales!...... A todos los llevaron
por ese camino donde cantan los sapos r el
ruiseñor. ¡Cuánto han llorado mis ojos! Queaé ciega viendo pasar sus blancas cajas deángeles. ¡Cuánto han llorado mis ojos y cuánto
tienen todavía que llorar! Hace tres noches
que aúllan los perros á mi puerta. Yo esperaba que la muerte me dejase este nieto pequeño, y también llega por él. ..... ¡Era, entre todos, el que más quería!. ..... Cuando enterraron á su padre, aún no era nacido; cuando
enterraron á su madre, aún no era bautizado ...
¡ Por eso era, entre todos, el que más quería!. ..
Ibale criando con cientos de trabajos. Tuve
una oveja blanca que le servía de nodriza, pero la comieron loR lobos en el monte...... ¡Y
el nieto mío se marchita como una flor! ¡Y el
nieto mío se muere lenta, lentamente, como
las pobres estrellas, que no pueden contemplar el amanecer!
(La vieja llora y el niño se despierto. La vieja
se inclina. sollozando sobre la. cuna, y con las
manos temblorosas la recorre á tientas, buscando dónde está la cabecera. Al fin se incorpora

con el niño en brazos; le oprime contra el seno,
árido y muerto, y lloran hilo á hilo sus ojos ciegos: con las lágrimas detenidas en el surco venerable de las arrugas. canta por ver de acallarle. Canta la abuela una. antigua tonadilla. Al
oírla se detienen en el camino tres doncellas que
vuelven del río, cansadas de lavar y tender, de
sol á sol, las ricas ambas de hilo de Arabia.
Son tres hermanas, azafatas en los palacios del
rey: la mayor se llamaAndara, la mediana.Isabela, la pequeña Ala.dina.)
La mayor.-¡Pobre abuela, canta para matar su penal
La mediana.-¡Canta siempre que llora el
niño!
La pequeña.-¿Sabéis vosotras por qué llora el niño? ...... Aquella oveja blanca que !e
criaba se extravi6 en el monte, y por eso llora
el niño ......
Las dos hermanas.
(í .
-¿Tú le has visto? ...
¿Cuándo fué que le has
1,
visto?
La pequeña. --Al al 1,.._
manecer le vi dormido en la cuna. ll:~tá
más blanco que la espuma del río donde
nosotros lavarnos. Me
parecía que mis manos al tocarle se llevaban al~o ele su vida,
como si fuese un aroma que las santificase.
Las dos hermana~:
-Ahora al pasar nos detendremos á besarle.
La pequefía.-¿Y qué di.remos cuando nos
interrogue la abuela?....... A mí me dió una
tela hilada y teFda por sus m~nos para. que la
lavase, y al moJarla se la llevo la corriente....
La mediana.- A mí me dió un lenzuelo de
la cuna, y al tenderlo al sol, se lo llevó el viento ........ .
La mayor. -A mí medió una madeja de lino, y al recogerla del zarzal donde la había
puesto á secar, u:1 pájaro negro se la llevó en
el pico .... ..

El pastor.-Ya se pone el sol. ¿Por qué no
entras en la casa con tu nieto!
La abuela.-Der,tro de la casa anda la muerte...... ¿No la sientes batir las puertas?
El past0r.-Es el viento que viene con la
noche ........ .
La abuela.-¡Ah!. ..... Tú piensas que es el
viento!. ..... ¡Es la muerte!. .....
El pastor.-¿La oveja no ha parecido?
La abuela.-La oveja no ha parecido, niparecerá ........ .
El pastor. -Mis zagales la buscaron dos días
enteros ...... Se han cansado ellos y los canes ........ .
La abuela.-¡Y el lobo ríe en su cubil! ......
El pastor.-Yo también me cansé buscándola.
La abuela.-¡ Y todos nos cansaremos!. .....
Solamente el niño seguirá llamándola en su
lloro, y seguirá, y seguirá.. .......
El pastor. -Yo escogeré en mi rebaño una
oveja mansa.
La abuela.-Ko la hallarás. Las ovejas mansas las r.omen los lobos.
El pastor. -Mi rebafio tiene tres canes vigilantes. Cuando yo vuelva del monte, le ofreceré al niño una oveja con su cordero blanco.
La abuela.-¡Ahl ¡Cuánto temía que la esperanza llegase y se cobijara en mi corazón
como un nido viejo abandonado bajo el alar!. ..
El pastor.-La esperanza es un pájaro que
va cantando por todos los corazones.
La abuela.-Soy una vobre desvalida, pero mientras
conservasen tiento mis dedos, hilarán paro tu regalo
cuanta lana diere la oveja.
¡Pero no vivirá el nieto mío!
. ..... Hace ya tres días desde
que aúllan los perros; cuando le alzo de la cuna, siento

La abuela.-¿Habéis dicho que no duerme?
Las niñas.-Tiene los ojos abiertos ... Parece que mira una cosa que no se ve ....... . .
La abue!a.-¡Una cosa que no se ve!. .. ¡Es
la otra vida!. ...... .
Las niñas.~Se sonríe y cierra los ojos ......
La abuela. -Con ellos cerrados seguirá viendo lo mismo que antes veía. Es una alma blanca la que mira.
Las niñai;,.-¡Se sonríe!. .. ¿Por qué se sonríe con los ojos cerrados?
La abuela.--So~ríe á los ángeles.

Do!ll1ngo 6 de Septiembre :le 190:!.
de sol que se abría sobre la noche... ¡Eras_ tú
como un cirio de blanca cera en esta capilla
obscura de mi alma!. ...... ¡Vuélveme al nieto
mío, muerte negra!. ...... ¡Vuélveme al nieto
mío!.. ....
[La a.huela, con los brazos extendidos, entra
en la casa desierta., seguida. de la. oveja .... Bajo
el techado resuenan sus gritos .... Y el viento
anda á batir las puertas ... )
R. DEL VALLE-lNCLAN.

(Una ráfaga de viento pasa sobre las sueltas
cabelleras, sin ondularlas. Es un viento frío que
hace llorar los ojos de la abuela. El nieto permanece inmóvil en la cuna.. Las niñas se alejan,
pálidas y miedosas, lentamente, en silencio, cogidas de la mano.)
La abuela.-¿Dónde estáis? ... Decidme, ¿se
sonríe aún?
Las niñas.-No, ya no se sonríe .. . . : ....
La abuela.-¿Dónde estáis?
Las niñas.-Nos vamos ya ..... .

[Se sueltan las manos y huyen. A lo lejos suena. una esquila. La abuela se encorva escuchan-

DE EDMUNDO DE AMICIS
€1 tuoro dt la viuda.
¡Helo allí! Vuelve mi ángel de la escuela
con sus libros pequefi•&gt;S bajo el brazo;
en el balcón lo espera mi regazo:
ya me ha visto, sonríe, un beso anhela.
Hijo mío, ven presto, corre, vuela,
parece que hace un año no te abrazo;
no lloro unida á ti por este lazo,
mas cuando faltas tú, ¡quién me consuela!
Ven, que te estreche, que te estreche ahora
contra mí, pobre huérfano; es testigo
el cielo del amor que me devora.
Deja seque en tu pelo rubicundo
mis lágrimas, hermano, hijo, amigo,
¡mi 6nica alegría de este mundo!

---....,.....---r:-

il:IOVtd, btSOS!
Lloved, i;,í, dolorosos, caed ardientes,
dulces, solemnes, tristes, del~rantes,
en los héroes que están agonizantes
sobre mártires, sabios y valientes. '

La pequeña.-¡Yo no sé qué la diremos!. ..
La mediana. - Yo tampoco, hermana mía.
La mayor. - Pa~aremos en silencio. Como
está ciega. no puede vernos.
La mediana. -Su oído conoce las pisadas.
La mayor. -Las apagaremos en la hierba.
La pequeiia.-Sus ojos adivinan las eombras.
La mayor.-Iloy están cansados de llorar.
La mediana. -Vamos, pues, todo por la orilla del camino, que es donde la hierba está
crecida.

Sobre los parvulillos inocentes,
en las manos de viejos vacilantes
en los labios purísimos ele aman~s
y de los moribundos en las frentes.'
Caed santos en todas las virtudes,
en el dolor que la palabra vela,
sobre cunas, y al par, sobre ataúdes.
¡Besos, caed! Omnipotente arcana
melodía que enjuga y que consuela
el llanto eterno de la raza humana.

(Las tres berma.nas, Andara, Isabela y Ala.dina, van en silencio andando por la orilla del ca-

€1 duafío.
batir sus alas de ángel como si quisiese aprenderá volar ..... .

,r~\~

........... \ \ 1

(Vuelve á llorar el niño, pero con un vagido
vez más débil y desconsolado; vuelve su
abuela á mecerle con la antigua tonadilla. El
pastor se aleja lentamente, pasa por un campo
verde, donde están jugando á la. rueda .... Canta el corro infantil la misma tonadilla que la
nbuela; al deshacerse, unas niñas, con la falda
_ena de fi?res, se acercan á la vieja, que no las
si~mte, y sigue meciendo á su nieto. Las niñas se
miran en silencio y se sonríen. La abuela deja
de cantar y acuesta al niño en la cuna.)

cada

Las niñas. -¿Se ha dormido abuela?
La abuela.-Sí, se ha dormido.
d Las niñas.-1Qué blanco está!... .. ¡Pero no
uerme, abuela! ........ .

m_ino. La vieja lev11.nta un momento los ojos sin
vista; después sigue meciendo v cantando al niño. Las tres hermanas, cuando han pasado vuelven la cabeza. Se alejan y desaparecen,' unas
tras o.tra, en la revuelta. Alla, por la falda de
la colina, asoma un pastor. Camina despacio, y
al andar se apoya en el cayado. Es muy ancia.•
no, vestido todo de pieles, con la barba nevada.
Y solemne. Parece uno de aquellos pastores que

do .... Es la oveja familiar que vuelve para que
mame el niño. Llega. como el don de un rey mago: con las ubres llenas de bien. Reconoce los
lugares y se a.cerca con dulce balidv. Trae el vellón peinado por los tojos y las zarzas del monte. La viE'ja extienC:1e sobre la cuna las manos .
para levantar al mño. ¡Pero las pobres manos
las manos anugadas, temblonas y seniles ha~
llan que el niño está yerto.)
'
La abuela. - ¡Ya me has &lt;lejaclo, nieto mío!
¡Qué sola me has dejado! ¡Oh! ¿Por qué tu
alma de ángel no puso un beso en mi boca y
se llevó mi alma cargada de penas? ... Eras tú
corno_ un ramo de blancas rosas en esta capilla triste de mi vida... Si me tendías los brazos, eran las alas inocentes de los ruiseñores
que cantan en el cielo á los Santos Patriarcas·
si me besaba tu boca, era una ventana llen~

¿Recuerdas cuando al pie de los cipreses
de una bella mañana á los albores
'
nos hicimos de bravos los honores'
sacudiéndonos cien y cien reveses?
, ~os dieron centinela, muy corteses,
n. nuestro alrededor cuatro señores

.
. 'entre flores,
y ei;p1aron
ele leJos
algunos aldeanos milaneses.

'

Alegre estaba el alba y la campiña ·
la l_u~11bre que lucía én nuestros ojos'
trn1c1onaba el encono de la rifia;
Mas, necios y cobardes no cesamos
de fingir con la espada mil enojos,
hasta que en sangre, al fin, nos sal picarnos.
(Traducción de Manuel S. Pichar&lt;.10. )

�Et

CONflDfNCIAS

Jlño X-tomo n-núm. 11

MUNDO ILUSTRADO
mtx1co, Stptitmbrt u dt 1901.

Cierente: LUIS Rtns SPINDOLA

Director: LIC. RAl'AIL RtYfS SPINDOLA.

EA usted franco. ¿Cree usted i:unceramente que su salud es buena? ¿Tiene 1a
profunda convicción de que cumple de una mar.era regular é irreprochable
con todas las funciones que por su salud, ocupación ó estado, le ha conferido
la naturaleza? ¿No ha sentido jamás ninguna molestia que perturbe sus aptitudes? Reflexione seriamente sobre esto, pues en infinidad de ocasiones no dará u8 ted importancia á muchos pequeños síntomas, que pueden ser fecunda-

,

mente de graves resultados.
Usted sabe que muchas enfermedades, sobre todo las que obran por consunción de una manera lenta, tienen ~~mejantes,sino iguales,los primeroi:: síntomas,
.1e. tal

S.bKrlpci6n measa1I for•au S1.50
ldem,
ldem. H la c1pilll $1.JS

modo, que la

Anemia, Tuberculosis,
Neurastenia, etc.
son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad de síntomas molestos que seguramente habrá ueted sentido alguna vez ó cuando
menos en parte.
El imsomnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación de pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, suefío ó pereza inmotiYados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la memoria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin causa aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
Todo este cuadro de síntomas, unidos á otros much 0 s que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte de las enfermedades consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría de los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no imposible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos la
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustrd, como hombre pensador se preocupa de su. estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á este respecto dicen los médicos más afamados. Torne sin pérdida de tiempo el

Del Doctor

LATOUR BAUMETZ,
que sin ~olesti~ ~e !lingú~ género, devolverá á su organismo_ e~ ~ompleto vigor y la plena salud que había perdido.
Temendo facil remedio todos los males que forman el prmc1p10 de las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano de usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
No siendo el

Vino de San Ger01án
una prepaaci6n
empírica, . sino que está ajustada
á. los más rigurosos principios &lt;le la cienci·a y que h a s1"do no solamen.t e a pro bad a smo
·
.
.
prescrita por los más emmefites .y conocidos médicos, puede ueted tamarla sin temor, recomen d arl a á sus amigos,
·
d ar1a a, su fami·¡·ia
con absoluta confianza dvnde qmera que haya un dolor que aliviar ó una 1mferrnedad que combatir.

DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS
Stñor 0tntral Don Porfirio Díaz,
Pmldttttt dt lil ~tpúbllc,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 30 de Agosto de 1903.
ascendían los escrúpulos morales
del sacerdote.
Y, sin embargo, él era injusto con
San Lucas, á cuya advocación pertenecía su parroquia. No quiere esto decir que desdeñase al evangelista, sino que sus predilecciones
eran evidentes para las &lt;Animas
del Purga.torio.&gt;
Cuando algún feligrés le encargaba una función de iglesia, le inducía á que fuese en sufragio de las
Animas; no había boda, ni bautizo
r.i entierro de que las Animas dejasen de sacar partido pot· consejo
del cura; él oficiaba con preferencia
en el altar de las Animas; la mayor
cantidad de aceite y las velas más
gordas, ardían en las lámparas y
candelabros de las Animas; ¡qué de
responsos, qué de flores, qué de
novenas y triduos por las Animas
b9nditas del Purgatorio! ¿Obedecería esto quizá á su doctrina de amar
á los débiles sobre los fuertes'I ¿Era
tal vez un poco monomaniaco el señor cura.?
El célebre aboga.do de la población, con tener cierta tacha de incrédulo, decía que en aquello había
algo de egoísmo, porque el cura de
San Luca.s era él propio un «ánima
bendita.&gt;
Ello es que, aparte de esta casi
chochez, el cura disfrutaba de todos
los prestigios de la bondad. Dirimía
contiendas de familia, cortaba p leitos incipientes, acercaba corazones
dispersos, y en más de una ocasión le debieron sus conciudadanos
hasta resolver cuestiones de orden
público. Lo que no arreglaba el
cura de San Lucas, no lo arregl aba
na.die.
Sobre todo, en asuntos religiosos
era una potencia. Ya podían darle
moribundos impenitentes ó simplemente fríos: él los calentaba y pet··
suadía con su sencilla oratoria en
términos dequenoseleescapabaninguno. Ese mismo abogado á quien se
aludió antes, doceañista y casi ateo,
aunque hombre de rectitud y de fibra, enfermó una vez con peligro
de muerte. El cura de San Lucas se
presentó desde luego en su casa con
la pretensión de hablarle á solas.
-¿Viene usted á fastidiarme?-le
dijo trabajosamente el enfermo.
-Al contrario-respondió el cura:-vengo á facilitarle á usted que
haga lo que se le antoje, evitando
que otro le moleste con sus visitas.
-¿Y cómo es ello?
- Pues nada: usted seguirá creyendo lo que quiera, pero como de
seguro no quiere el escándalo, impropio de un hombre de las condiciones de usted, ahora salgo y digo
que se ha confesado; voy á laparroquia por la Eucaristía y usted
la recibe ó no, para mí es lo mismo;
el pueblo aplaude y los devotos se
trnnquilizan: ¿qué va usted perdiendo en esto?
-¡Pero, señor cut·a!-exclamó el
paciente incorporándose en la cama
con ademán airado:- ¿por quién me
toma usted á mí? ¿Me cree usted capaz de una superchería semejante?
Primero me allano á que haga usted
de mí lo que quiera.
-Pues ¡de rodillas, penitente!gritó el sacerdote con voz de mando-y á depositar en mi oído sus
culpas y su arrepentimiento.
Debió decir el cura estas palabras con tan eficaz energía, que el
enfermo se abrazó á su cabeza permaneciendo largo rato en comunicación con él. En seguida fué absuelto, y poco más tarde trájole el
párroco solemnemente la sagrada
Forma, que el moribundo recibió
contrito, entre el asombro de cuantos le rodeaban.
Al salir del aposento, y antes de
entonar el -&lt;Te Deum laudamus&gt; del
ritual, hubo quien le oyó decir al
cura:
-¡Pues no hubie1·a faltado otra
cosal
Ci,,mpañas de esta especie se le
presentaban al bondadoso sacerdote todos los días. Habíalas de diferentes clases, como, por ejemplo, la
que le promovió una antigua sirvienta de la mayordoma de Animas
de la parroquia. Era esta última
una mujer entrada en años, de sangre azul y tostados pergaminos,
más rica de vanidad que de bienes,
autoritaria y casi despótica con sus
inferiores.

Domi,ngo 6 de 1:lept!embre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

El cargo que desempeñaba en la
iglesia la hacía grande amiga del
párroco, aunque con la distancia
propia de quien venera al ungido
muy por encima del hombre. La
viuda del mayorazgo1 que así se le
decía en la poblacion, echaba de
menos que el señor cura no fuera
&lt;de clase;&gt; pero aun así, las Animas
benditas y las mutuas virtudes les
unfan en una especie de sagrado
consorcio.
Sucedió, pues, en casa de esa señora, que al cabo de más de cuarenta años de servirla lealmente, puso
en la calle á la que cuando niña le
dió el pecho y que durante casi medio siglo fué, más que su sirvienta,
su esclava.
Era de ver la pobre vieja asida á
las manos del cura cubriéndolas de
besos y de lágrimas implorar con
ayes angustiosos su protección en
aquella catástrofe.
El cura, impresionado, en efecto,
corrió casa de la mayorazga á poner paz; pero ellá con malos modos
le salió al encuentro diciéndole:
-¿Viene usteJ ya á tomar parte
en los chismes de esa bribona'?
Porque todo el que va á hacer un
bien en casa ajen a es ordinariamen •
te mal recibido. El cura, sin embargo, que conocía á la señora, replicó con calma:·
-Ni esa infeliz mujer es una bribona, ni los dolores del corazón
pueden ser chismes.
-Pues yo soy dueña de mi casa
y hago en ella lo que quiero.
-Es que el dueño de una casa no
está autorizado para hacer en ella
lo que quiera, sino lo que deba.
¿Por qué despide usted á esa anciana\&gt;
-Por ladrona.
-¡Imposible! ¡Ella robar! ¿Qué
es lo que ha robado"?
-Cinco duros en oro de ese cajón.
-¿Y nada más?
-Nada más.
-¿Es la primera. vez?
-La primera, que yo sepa, en
cuarenta años.
- Pero ¿no me tiene usted dicho,
señora., que nunca ha cobrado su
salario entero, y que le guarda usted casi un capital? ¡Cómo se com•
pt·ende entonces! ....
-No se ven!la usted con argumentos especiosos, señor cura, está
confesa y convicta.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

El sacerdote se dirigió en ademán
interrogante á la pobre vieja, que
de rodillas y anegada en llanto se
asía á los vestidos de su señora, y
la oyó expresar confusamente estas
palabras:
-¡Tiene razón, tiene razón!
-Pues ahora- dijo el cura revistiéndose de ese carácter que empleaba en casos difíciles-ya no me conformo con lo que aquí se ha hablado; necesito explicaciones concretas. ¡Ya. no soy amigo, no soy clérigo; soy juez!
La viuda del mayorazgo, sobrecogida por tan severa actitud, se
prestó á referir lo que había ocurrido.
Aquella •vieja estúpida tenía un
nieto á quien había dado en amar
como si el muy bribón se lo mereciese. Todas las cantidades que deducía de sus ahorros eran para el
nieto, el cual se hizo haragán, pendenciero, vicioso y endemoniado.
En tal situación le tocó la quinta,
y aun quería la abuela gastar seis
mil reales en redimirle la suerte;
pero la señora se opuso, negándole
el dinero. Consideraba ella preferible que lo domaran en el se1·vicio
del Rey, y, si esto se conseguía, á
la vuelta encontraba un capital para hacerse hombre. ¡Los disgustos
que le proporcionó el mozo mientras tanto! Llegó la hora de entrar
en caja, y el quinto exigió con malos
modos cinco duros para el viaje.
La señora l&lt;Js negó también, porque
temía que se gastaran en la taberna y se le declarase prófugo. Había
que dejarlo irá palo seco. La vieja lloró mucho: ¡era naturall Lo
que no lo era tanto es que con abuso de confianza sustrajese del cajón
de una cómoda, que sólo ella podía
abrir, la moneda de oro que le entregó al nieto.
Concluido el relato que se extrae•
ta, el cura condujo á la señor a á un
gabinete próximo, cuya puerta cerró, y con tono solemne dijo:
-Hay que perdona.r á esa mujer.

-¡Perdonarla!
--Sí, perdonarla. ¿Me tiene usted
por ho.nbre honrado"?
~Como no hay otro.
-¿Me considera usted capaz d
,una acción semejante?
e
-Primet:o dudaría de mí propia,
;-Pues bien, señor a, yo llevo conm1_¡l"O na_ torcedor queme amarga 1
existencia.
a
- ¿Cuál?
-Una vez me encontraba en tan
gra~de apuro de di_nero, que saqué
mecha oo~a del ceptllo de las &lt;Animas benditas.&gt;
JOSÉ DE CASTRO y

SERRANO,

CANTARES.
Hay quien se empeña en querer
y en vez de querer olvida,
¡yo me empeñé en olvidarte
y te amo más cada día!
A todos lados se inclina
esa flor que besa el viento,
¡es mudable como tú,
igual que tus pensamientos!
N. D. DE ESCOBAR.

México, D. F., julio 30.-El
Doctor Urrutia, Médico Cirujano
de la Escuela Práctica y dela Escuela de 1\Iedicina de México, ha
firmado lo siguiente:
«La Eruulsi6n que lleva el nom•
bre de Scott ( únicamente preparada por los Sres. Scott y Bowne)
es una preparación que llena los
requisitos de la ciencia, y á laque
deben la vi&lt;la muchos de los en•
fermos de mi clientela. »

;· ·······..........................

"S~!.t;,!!,:,,.~A~!!~•.~~!A ii
San Fr11nri,r.n v:n11 ,lng~leR

.

-~

!

- lit¡

♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000

i

La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Hace pocos dlas que se practico la
apertura del testamento del llnstrlsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illinols.
La fortuna d'el distinguido prelado 1111cendlO A cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segQn el Inventarlo que se ba
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pOllzas de • 'La Mutua.' • Compa!Ua de
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas ll,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del selior Arzobispo, en su testa.mento, se blcleron
sta.s:
A su hermana, seilorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,00U
oro .:e una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feeha.n, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pOllzas, y $5,000 oro en
efectivo; a. la Academia de Mn Patrl·
clo •e Chlcago, dé la que es preceptora
en hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1\ltlma póliza; A 111
escuela • 'Santa Marta·' de enseñanza
prll.ctlca para varones, de Feehanvllle,
llllnols, que era 111. lnstltucl6n por la
que mú ee Interesaba el sMor l rzoblspo, se entre¡raron los $4,000 resta•J·
. . la Qltlma p6llsa.

2.-T raje de paseo.
1.-Trajes de casa y visita,

El tertamen de modas.

1
♦

tie re:;ervan l;allia&lt;I eu (Jarro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.)dores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San F,.anol•oo, Núm. B, Nléxloo,

a. 11-.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

La gran Exposición de Modas de
San Petersburgo, se ha transferido
para el mes de ener? del_ 3:ño entrante, según regia d1sposic1ón_ de
la Czarina. Parece ser que la real
orden ha traído algunos tt·astornos
para los exposito res, que habían ya
desembolsado buenas sumas para
la confección de prendas femenin~s.
Sea lo que fuere, la orden supert0r
es terminante, y de nada habrán de
servir las protestas que se levanten,
pues lo ordenado, ordena~o está Y
nadie habrá de contraventrlo.
Aunque no ha habido ~xpli&lt;:a~iones aclaratorias de la dtsposic1ón,
todo hace suponer que ésta obedece
á los empeiios de una encumbrada
Duquesa de la Corte rusa. Esta no·
ble, según las malas lenguas, está

en combinación con uno de los principales talleres moscovitas. de modas v como la Duquesa priva con
su ;o·beran a, consiguió ~e ésta que
la Exposición se transfiriera hasta
que el taller termine su co~ting".nte,
un contingente soberano, r1quísuno,
elegante, abrumador ....
¡Ah! Las finanzas no. se divor0;ian
ni de aquello que pudtera C?~side•
rar se como mer amente esp1ntual.
La evolución civilizadora de la humunidad es uoa vorágine en cuy a
sima cae todo lo que de alguna manera preocupa á los hombt·es. Y
cumo las finanzas ocupan lugar
principalísimo en esta&amp; preocupaciones, na.da tiene de raro que 18:s
finanzas evolucionen á p~sos gigantescos y arrastren co~sigo todo
aquello que jamás h8: tenido ~arácter comercial. No quiere decir esto

que las exposiciones dejen de ser
eminentemente comerciales; per o sí
bncemos constar que hace algunos
años. cuanéto en las cortes europeas
se han celebrado conrursos de modas femeninas. las utilidades pecuniarias ocupaban un lugar secundario, pues lo principal era dar á
conocer al mundo elegante las poderosas facultades de la inventiva.
Como el plazo se alarga para la
Exposición de Sa.n Petersburgo,
puede y debe suponerse que el Certamen resultará má~ brillante, pues
sus elementos se mnltiplicará~, .Y el
contingente de los talleres parisienses alemanes, italianos, ingleses,
etc.' se ha.rá pasar por el crisol de
la ~ás severa crítica, para qne alcance un grado irreprochable de
perfección.
Pronto veréis en estas páginas,

lectoras roías, los modelos que ha_n
sido aprobados y que, po~ co~stguiente, ocuparán l ue-ar di stmgu1do
en la Exposición. H_a1;&gt;rá de todo :
trajes de paseo, de vi_s1ta, de casa,
de reunión, de recepc1ón, de katro,
de sport, de dueloi sombreros para
niñas, para sefi:0r1tas, Pª:ª señ_oras · tocas de vrndez, matmés, llstoo~s, guantes, calzado, joyas, etc.,
etc. En una palabra, el Certamen
será tan vaisto, abarcará tanto Y
tao to, que difícilmente habrá perso:
na que en su guard_arr?Pª cuente Dl
siquiera con la v1gés1ma parte de
Jo que en San Petersburgo habrá de
presentarse. Se cabulan en más de
dos mil las prendas de ropa que
habrán de exhibirse, aparte de las
cpetites choses&gt; 9u1: n~ debe';! mencionarse por su msigmficancia.
Pronto estarán en mi poder esos

�Domingo G de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

r:om::i:;o G de Sep-,iembre de 1903-

===

EL MUNDO ILUSTRADO

modelos y en seguida. los da.remos :í.
conQCer en estas páginas, para complacencia. de nuestra.s lectoras, pues
creo que todas pasaréis un agrada.·
ble rato con examinarlos minuciosamente, estudiarlos con detenimiento, y formar un juicio exacto
de la. evolución que sufrirá. con ese
Certamen la indumentaria femenina..
MARÍA LUISA.

SACRIFICIO
La luz de la. tarde agoniza, penetrando por la estancia de una humilde buhardilla. Sobre duro jer•
gón de mal espa.rto se ve sentada.
una. mujer que oprime contra su
pecho un niño famélico, como si
quisiera con el calor de su seno
apagar el hambre devoradora. que
sentía a.quella. criatura., que de vez
en cuando levantaba. su dora.da cabecita., y fijando su vista. en la ele
su llorosa. madre, se escapaba.o de
sus labios secos y amoratados por
la. neceslda.d, estas terribles palabras: ¡pe.o .... ! ¡quiero pan .... !
Entretanto, y en otro rincón de
aquelh~ desta.rtalada. estancia, un
a.nciano, postrado sobre unos i·estos de sucio colchón, presa de terrible fi-'bre que le martiri,:a, lucha.
entre la vida y la muerte. pidiendo
en sus constantes delirios ser arrebatado ya. de este inundo, para,ter·
minar con su vida las penas y sufrimientos que tenían postrado su
cuerpo y rendida su alma.
Por último, y como marco de aquel'
terrible y doloroso cuadro, un pÓbre hombre, 'joven aún, pues apen:i.s
cuenta veintiséis años, vestido con
el humilde tt-aje de los hijos del trabajo, cubriendo con las mn.nos su
dema.:rado rostro y como no queriendo presenciar el desenlac• de
aquel terrible drama, llora ama.r·
ge.mente, rogando unas veces y maldiciecdo otras, mientras que por su
calenturienta imaginación cruzaban
distintas y encontradas ide:i.s que le
tienen petrificado en el dintel de la
pequeña pue1·ta que daba entrada á.
aquella pequeña sucursal del Purgatorio. ¡Y cómo no llorar! ¡Y &lt;'Ó·
mo no jurar! ¡ Si hacía veintiocho
horas que no había entrado un pedazo de pan en aquella estancia!
¡Si eran su esposa, su hijo y su pe.-

4.-Traje de casa.

ii

ü

1

1
it

u

dr!' los quP desfallecían de hambre
y de miseria!
El era el único amparo y sostén
de su familia: bacía un mes que se
encontraba sin trabajo; en vano recurría. á quien podía proporcionárselo, y irastados ya los pequeños
ahorros, fruto ele ~us privaciones,
en la enfermedacl de su padre y en
1as perPntorias necesidades de aquel
bumildísimo hogar, recurrió al último extremo, il' empeñando las ¡,ocas
y pobres ropas que tenían, habiendo llevado al usurero el día anterior
1as últimas y más preciadas prendas para ellos. Pero aquello también se acabó, y al pobre Juan, que
así se llamaba aquel desgraciado,
no le quedaba más que un recurso:
llamar de puerta en puerta, implorando la caridad pública para encontrar un pedazo de pan con que
mitil!'ar siquiera el hambre que sentían los cuatro. Lo pensó, y así lo
bizo.
-Espera le dijo á su mujer,oue pronto vnelvo. - Y abrazando
á su bijo:- Ahora te traeré panbalbuceó á su oído, mientras por
sus mejillas corrían abundantes lágrimas.
Y dirigiendo una lastimera mirada á. su padre, bajó, mejor dicho,
rodó a ,uellas escaleras, y tambaleándose recorrió I as aceras de la
ciudad, implorando una limosna
por amor de Dios.
Maquinalmente tal vez, ó por pedantería quizás, todo, menos por
caridad, un gomoso de esos que á
la caída de la tarde abundan en las
grandes capitales, alar,:ró dos monedas de diez céntimos áJuan, quien
se apresuró á.comprarua panecillo,
y ávido de llevarlo á su case, subió
volando aquellas pesadas escaleras
que poco antes bajara con el alma
angustiada. Porel caminnhabíaya
h echo el i·eparto; así es que alargo.o.

do un, pedaz_o á María sn espo~a,
oLro _l~ su h1Jo, se acercó á su ¡,udri
y m11tan11u et trozo que le curres~
¡,o.,día tu un 1wquPi1O perolito de
agua t t'mplada, porque ni cui Lón
t·osta?a y a para hacel'la hervit• le,·uuto la cul&gt;eza. ctel anciano, q~ien
ea un abnr y cei·rnr de ojos devoró
lo que ??u t,~nt1Holicituu le presentó bU h1¡0. ¡ ral era el hamlJt e que
sentía! Al poco rato un sueilo, al
pan ce~ reparador, engailaba aquel
1:mfe1·1111zo cuerpo.
-¡,Y tú no comes_, Juan mío'?-Je
preguntó María, viendo que su esposo gua,·daba en el bolsillo el último testo del panecillo.
Acrcó~e Juan á su esposa, y sea•~odose· sobre el duro esparto, Ja
dtJO muy quedo, pa1·a que no pudier,~ u.percibirse E:l viejo por si des¡,ertaba:
- Tengo un hambre de veintiocho
borns como la teníais vosot1·os hace poco; pero ya lo sabes, mi padre
IJSLIÍ. allí, y más falta le hace á él·
quiero cumplir hasta el fin con ei
sagrado deber de un hijo, y mienti-u.s yo pueda, mi padre no morirá
de hambre.
-l'uro morirá él y mol'iremos todos llObOtl'OS - replicó Marí11 mientras no hagas lo que tehedi~ho
huce y a mús de quince días, mientras no cojas á tu padre y lo conduzcas al Asilo.
-¡;\laría, por Dios!-dijo Juan,no me tortures más de esa manera·
y~ se apiadu.rá D_ios de nosotros;
mira, mañana. mismo comienzo á
ganur nuevo jornal¡ ya te be dicho
que lle encontrado trabajo, y, mal
que I.Jien, p&lt;.,dremos seguir tiranrto,
y creo que ya. no llegue otro día como el de hoy.
-Desengáñate, Juan, desengáilate; trnbajarlí.s mañana y te matarás
trabajando una semana, un mes,
seis. y siempre esta.rewos lo mismo:
la. nliberia uo S.3 apa1·tará nunca de
los umbrales de nuestra pobre mo1·ada1 porque tu jol'Dal escuo no
basta para atenderá la curación de
tu padi·e. Piensa que tu.mbién tienes
un hijo, y con él, contraído el deber
ue munLtoerlo, y no dejai·le perecer
dehambrecomohoy, porque,ya ves,
este íu1gd está más muei·to que vivo. Y todo por no hacerme caso,
Lodo por no llevará tu padre al
Asilo, doude estará mejor cuidado,
, onde no le ra.ltarán los alimentos,
donde ....

á Juan de su letargo, y cuando éste
se disponía á darle el mendrugo
que guardaba para sí, oyó la temblorosa voz de su padre que decía:
-Juan, hijo mío, ¡,dónde estií.s?
¿No tienes una sopita?
.
Y partiendo en dos su ración,
puso en las manecit&amp;s de su hijo un
pedazo, mienti·as que el otro lo volvió á. migar para darlo, como_ la
ración anterior, á su padre, quien
al tomar los primeros bocados, prorrumpió en amargos sollozos. , .
-¿Qué tenéis? ¿Por qué llorais,
padre rnío?-le di¡o Juan besánd~le en la frente y juntando sus lágri·
mas á. 1as del t~nciano.
-Porque be tenido un sueño horrible, ó delirio, no lo sé-repuso
el viejo,-pero te veía acompañado
de cuatro hombres que conducían
uoa. camilla pat·a llevu.rme al Asilo,
porque, cansado ya de mí, me abandonaste, y yo buscaba tu cariño...
tus cuidados .... pero en vano.
-;Padre mío!
-Espera, no me interrumpas; allí
en aquel asilo, falto de tus consue•
los para mayor castigo pa-,é much~s años no recuei•do el número,
y una d~ aquellas intermina.bl&lt;•s
noches vi que ocupaba la. cu~a al
lado de la. mía, un bombrE ¡oven
aún. Al amanecer aquel nuev~ día,
reconocí aquel compuiie,·o de_rnfoi·tunio. ¡ Era mi Juan! ¡e,·as tu, h1Jo
de mi alma!, lÍ. quien _habín co_adu•
citlo la noche anterior tu mism!)
hijo imitando lo que años auws hicist~ tú conmigo! ¿Sería aquello
una terrihle herencia que queual.Ja
de padi·es á hijos':' Nv puede ser,
porque no pued~ se~ ~ampoco que
aquel Juan de m1 deltrio fuei·as tú ,
¿ verdad hijo mío':'...... ¿Pet·o, por
qué lloras':' ¿,Por qué no me cont.estas·? ¿Por quó no me dices que todv
ha sido un sueño':'
Por toda contestación, Jua.n abrazó á su padre con tal fuenr.a, con
tal frenesí, que lo abogó coutra su
seno ca.yenuo ambas cabezas despJo0::ado.s sobre la sucia almohada,
mientras que en aquel momento be
oía una voz infantil que exclamaba:
-¡Pan! .... ¡Papá! .... ¡Mamá!...
¡Quiero más pan!
·

1

'

··· ····· ·········

Al día siguiente el Ju1.gado levantaba los cadáveres del anciano Y de
Juan, mientras que á. la puerta esperaba un coche celular para conducirá un manicomio á la pobre
María, á quien á duras_ penas pudieron arrancarle el mño, que de
paso dejaron los agentes de ~a. autoridad en la Inclusa, Hotel rnfan-

?.-Vestido de reunión.

6.-Traje de casa.

.

.

-

:»:?::~
/

5.-Vestido de paseo

-Buscará en vano el cariilo de
su hijo- le replicó Juan,-y al vei·
que no le encuentra á _su.lado, ~orirá de pena y de sentimient-0 vien·
do que yo le he abandonado en ~l
lecho de un Asilo, cuando ya s~ vi•
da se acaba, cuando más falta tiene
de mí, que no me be separado de él
un solo instante. No, María, perdóname. Sería un grandísimo remordimiento para mí.
..
-Pues, haz lo que quieras-d1¡O
entonces María;-pero yo_ tampoco
puedo consentir que sacrifiques la
vida de tu hijo por la de tu padre;
cuida.le enhorabuena, recoge su
posti·er suspiro, que no otra cosa
ya creo que puedas hacer por él, Y
perdóname que yo sea la q_ue -~usque en el Asilo pan para mi b1¡0 y
alimento para mí, que ya no puedo
más!_ y pretendiendo incorporarse le faltaron las fuerzas, cayendo
de'splomada. sobre el jergón, pr:esa
de uno de esos ataques que se sien·
ten por desfallecimiento, cuando el
estómago está vacío y la cabeza de·
jade funcionar.
Juan se sentía desfallecer por momentos contemplando el horroroso
cuadro' que á su vista se pre~eutaba luchando en su alma el dilema
bo~rible de mandar á su padre al
Asilo á terminar sus días, porque
los cuidados que su enfi:rmedad i·equería le robaban el tiempo para
ganar el mísero jornal, q~e no baJ'
taba á cubrir las nect&gt;s1dades e
todos ó dejar al anciano lanzar el
últim~ suspiro en sus brazos,. ex•
puesto ñ. que su hijo su~umbiera
también por falta ue alimento Y
cuidados.
-¡Pan!. ... ¡papá, da.me panlbalbuceó el pequell:o, despertando

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9.-Miltin6e con eneajea,
s .-Manteleta abrigo de paaeo,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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nu«tros grabados.

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L._......... ······

10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903,

EL MUNDO ILUSTRADO

cortesanas celebra.das
de ricas galas prendidas,
los que del lujo se ufanan,
tantas glorias, tanto daño ....
y en tanto ha.y seres que ganan ..••
¡Un duro al a.ilo!

por lucir tu blancura?
¡Qué necia eres!
Cuantos pasaron
con desdén ó por sor~a.
tu gracia. bollaron.

III
¡Un duro! ¡Oh Dios! ¡Cuántas veces
lo habré derrochado yo
en miles de pequeñeces
que mi gust-0 me pidió!
En comer, sin tener ganas;
en caprichos, en favores,
en vanidades huma.nas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un libro sin valor,
en a.postar, en beber,
en humo, en un buen olor .. ..
y ese duro que se olvida
en cuanto cnrrer se deja,
era. un a.ilo de la. vida.
de aquel niilo que se a.leja. ... .
y vi que somos peores
todos los se1·es huma.nos;
unos, falsos soñadores,
otros, falsos puritanos,

Mis consejos escucha
oi!!a inocente.
'
Pues ~u inocencia es mucha
piensa en la. fueute
'
piensa. en el nido '

ya. convertido en terrible
ángel exterminador,
y entre terrenos de Java.,
gritará de su alto escaño:
-&lt;¡Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!&gt;
V

ya. a.teo,s ó ya. creyentes,
todos en el daño iguales,
resol viendo diligentes
grandes problemas sociales,
y hay seres que en esa. edad
que ignora su p1·opio engaño,
deben á. la humanidad ... .
¡Un duro al año!

Así, á mis solas, decía,
solo, en la cumbre del monte,
mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte.
En la sombra se ocultaban
lenta.mente las a.Ideas,
y en la. ciudad humeaban
las fabriles chimeneas.
Veíanse allá. las cruces
de las santas catedrales,
y los rayos de las luces
&lt;le las fie¡,tas mundana.les.
Allí vi l'eo reunidos

LEJOS DEL LODO
[DOLORA]

Para se.her que el mundo
lo sabe todo,
coge del lodo in,uuodo
pizca ele Jodo:

.,..

..
.,.,
1

y!en la nieve, que llora
su aJ I.Jor perdido.
Tus miradas escondl',
también tus pa~os:
que ignore el mundo el dónde
de tus fracasos;
mas huye de ellos,
pues lo dirá cada uno
de tus ca.be los.

IV
¡No! Mientras del frío Enero
en una. espantosa. noche
mi prójimo, por dinero
me lleve á mi casa. en coche;
mientras de la. mina. obscura
saque el carbón ta.ata. gente,
pasando tanta amargura
para. que yo me ca.liante;

miles de seres humanos;
allí reza.o compungidos
los que se llaman cristianos,
entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,

verás tu vida.
andar de boca. en boca,
ni!!a queri'da.
Nido de carretera.,
s iquiera en alto,
no faltará un cualquiera
que le dé a.salto:
y ya. caído,
á qué l lorar el ave
sobre su nido':'

mientras de Ia alegre fiesta
salga yo, que siento y creo,
y a.l pobre que me molesta
le mande airado á paseo;
mientras derroche la moda,
y se gasten grande ó chico
mil duros en una boda,
mil en entierros del rico,
y hasta. el sol desigual sea.
en dar al hombre sus rayos,
y haya. niílos con librea
que me sirva.o de lacayos,
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira ....
palabras, palabras vanas,
mentira, todo mentil·a!
No hay á las penas consuelos,
¡sufrir y siempre sufrir!
El Cristo se fué á los cielos,
pero volverá á venir!
Su reino será de espante-,
sus leyes muy diferentes,
¡y allí se ha de ver el llanto
y el rechinar de los dientes!
Y ba. de subirá mil codos
más alto, el nuevo diluvio,
y en él mol'iremos todos;
y más alto que el Vesubio
nos ha de ver impasible,
&lt;ese niilo,&gt; ese pastor,

.,.,
.,
::

resumen triste y crüento
de las necias vanidades ....
y allá perdido en la plana.,
cantando, tras su rebiiño,
iba aquel niño, que gana
¡Un duro al año!
EUSEBIO BLASCO.

Si al borde del camino
la fuente mana.,
¿cuál será su destino?
¡Pobre fontana!
Ser del viajero,
del animal inmundo
y el reptil fie1·0.
Nieve, la. nieve pura,
¿la plaza.quieres

11
.,

•

•

•••

....
.,
.,..,....:1,
1
1
1

.,
¡,

Huya tu pie del lodo,
del lodo inmundo:
mira que, al cabo, todo
lo sabe el mundo;
y así tu vida
no irá de boca en boca,
niña querida.
€1 eantor de 6uadarrna.

.,
::.,
.,.,
.,.,
.,
.,:i
.,.,:1
.,

.,

..
.,.......,
.••..••
...,
,

-••
••
••
.,••

PABENTESIS.

••
••

"!!

Después de la injuria. aquella
que, por brillar con luz pura,
desde su guarida oscura
laoz6 la Envidia á. la. Estrella;
Después de la injuria aquella.•••
¡vive aún la Envidia oscura,
y en el cielo, con luz pura,
sigue brillando la Estrella ....
Y. GIRO.

14.-Monogramas para mantelería.

13.-0tros modelos de tejidos y bordados.

.,
.,:1
.,
.,.,
.,
.,

•

�Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Et

CONflDfNCIAS

Jlño X-tomo n-núm. 11

MUNDO ILUSTRADO
mtx1co, Stptitmbrt u dt 1901.

Cierente: LUIS Rtns SPINDOLA

Director: LIC. RAl'AIL RtYfS SPINDOLA.

EA usted franco. ¿Cree usted i:unceramente que su salud es buena? ¿Tiene 1a
profunda convicción de que cumple de una mar.era regular é irreprochable
con todas las funciones que por su salud, ocupación ó estado, le ha conferido
la naturaleza? ¿No ha sentido jamás ninguna molestia que perturbe sus aptitudes? Reflexione seriamente sobre esto, pues en infinidad de ocasiones no dará u8 ted importancia á muchos pequeños síntomas, que pueden ser fecunda-

,

mente de graves resultados.
Usted sabe que muchas enfermedades, sobre todo las que obran por consunción de una manera lenta, tienen ~~mejantes,sino iguales,los primeroi:: síntomas,
.1e. tal

S.bKrlpci6n measa1I for•au S1.50
ldem,
ldem. H la c1pilll $1.JS

modo, que la

Anemia, Tuberculosis,
Neurastenia, etc.
son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad de síntomas molestos que seguramente habrá ueted sentido alguna vez ó cuando
menos en parte.
El imsomnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación de pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, suefío ó pereza inmotiYados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la memoria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin causa aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
Todo este cuadro de síntomas, unidos á otros much 0 s que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte de las enfermedades consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría de los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no imposible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos la
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustrd, como hombre pensador se preocupa de su. estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á este respecto dicen los médicos más afamados. Torne sin pérdida de tiempo el

Del Doctor

LATOUR BAUMETZ,
que sin ~olesti~ ~e !lingú~ género, devolverá á su organismo_ e~ ~ompleto vigor y la plena salud que había perdido.
Temendo facil remedio todos los males que forman el prmc1p10 de las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano de usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
No siendo el

Vino de San Ger01án
una prepaaci6n
empírica, . sino que está ajustada
á. los más rigurosos principios &lt;le la cienci·a y que h a s1"do no solamen.t e a pro bad a smo
·
.
.
prescrita por los más emmefites .y conocidos médicos, puede ueted tamarla sin temor, recomen d arl a á sus amigos,
·
d ar1a a, su fami·¡·ia
con absoluta confianza dvnde qmera que haya un dolor que aliviar ó una 1mferrnedad que combatir.

DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS
Stñor 0tntral Don Porfirio Díaz,
Pmldttttt dt lil ~tpúbllc,.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

Do.mingo 13 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

La guerra de Crimea. [para no tomar la cuesfina con el espiritualismo y el estoicismo. Petión desde tiempos inmemoriales] di6 fin á la
ro un datidy no puede ser nunca_ un hom_b~e
desastrosa campaña cuyo centro de acción fué
vulgar. Si llegare á cometer un cr~men, q~nzas
el sitio que ha servido para bautizarla, la
no se sentiría degradado; pero s1 ese crimen
península de Crimea. Se constituyeron, menaciere de una causa trivial, el deshonor sería
diante el tratado de Berlín, los pequeños EsEl martes próximo, 15 de septiembre, celeirreparable. Que el lector no se escandalice de
tados del Norte de Turquía, seccionando los
lebra el país el natalicio del Sefior General
eiia gravedad en lo frívolo, y que recuerde que
«vilayetos» y apartándolos de la soberanía turhay una grandeza en todas las locuras, una
Don Porfirio Díaz, Presidente de la República.
ca, si bien mediante ciertas restricciones en su
fuerza en todos los excesos. ¡Extrafio espiriindependencia.
«El )fondo Ilustrado» anticipa su respetuotualismo! Para los que son á la vez sacerdotes
De entonces dats. la actual rebelión. Antey víctimas del dandismo, todas las condiciosa felicitación al ilustre Gobernante, hacienriormente, casi desde que los turcos se posene" complicadas á 111.s cuales se someten, dessionaron de Constantinopla, las poblaciones
do votos por su prosperidad personal.
de el vestir irreprochable á toda hora del día
cristianas, debeladas, han pretendido sacudir
y de la noche, hasta los peligrosos juegos de
bruscamente el yugo opresor de la banderade
sport, no son sino una gimnástica. propia pala media luna. Pero nunca como hoy la rebera fortificar la voluntad y disciplinar el alma.
lión ha tomado caracteres ele seriedad que -la
En verdad, no estaría completamente equivohacen difícil de aplacar y peligrosa para la
cado si considerase el dandismo como una esexistencia misma del Im¡:,erio otomano.
pecie de religi6n. La regla monástica más riBoris Saratoff, el «léader» que cuenta con
gurosa.. la orden irresistible del «Viejo de la
robre rico, ocioso, y que aun desenmayores amigo!! y con prestigio más grande,
)Iontafia»
que
impone
el
suicidio
á
sus
discítado, no tenga otra ocupaci6n sino la
es el que levanta hoy la bandera ele la rebeli6n,
pulos fervientes, no han sido más despóticas
de correr en pos de la felicidad; el
en las montuosas regiones ele Macedonia y de
ni
más
obedecidas
que
esta
doctrina
de
la
elehombre educado en el lujo y acostumbrado,
Albania. Es un hombre fuerte, formidable
gancia y de la originalidad, que ordena tam•
desde su juventud, á la obediencia de los deodiadQr de la religi6n y de la administración
bién
á.
sus
ambiciosos
y
humildes
sectarios,
más hombres; el que, en fin, ni) tenga otra ocuturcas; querido por los suyos, temido por 1011
hombres á menudo llenos de ardor, de pasión,
pación que la elegancia, presentará siempre y
enemigos. Y lleva la bandera de la independe
coraje,
de
energía
contenida,
la
terrible
f6ren cada momento, una fisonomía distinta y
dencia de su país, ayudado en los combates,
mula: «Perinde ac cadáver!•
completamente singular. El dandismo es una
eH los vivacs, en los campamentos, por una
Que
esos
homhres
se
hagan
llamar
refinados,
institución vaga, tri.n bizarra como el duelo;
mujer, una .nueva. Juana de Arco, búlgara,
«incroyiibles,• «bellos,» «liones» ó dandys, tomuy antigua, puesto que César, Cat~li~a, ~1que· se cree enviada por la divinidad para indos
provienen
del
mismo
origen;
todos
particibiades, nos ofrecen modelos extraordmanos
depender á su pueblo.
ci pa.n del mismo carácter de oposición y de
en su género; muy general, puesto que ChaEsta parte de la historia. de la insurrección
rebeldía; todos son representantes de lo que
teaubriand la encontró en las florestas y al
en los Balkanes es muy novelesca y á propóha.y
de
mejor
en
el
orgullo
humano,
de
esta
borde de los lagos &lt;lel Nuevo ~Iundo. El dansito para influir en la imaginaci6n de a.qutllos
necesidad, muy rara hoy, de combatir y desdismo que es una institución fuera de las lepueblos, perdidos en las montañas, medio citruir
la
trivialidad.
De
ello
nace,
en
los
dnnyes, tiene leyes rigu~osas á las qu~ están somevilizados, fácilmente impresionables por tales
dys, esta actitud altanera de e2sta provocadotidos todos sus súbditos, cualesquiera que sean
episodios en la vida de sus jefes.
ra,
aun
en
su
frialdad.
El
dandismo
aparece
el arctor y la independencia de su carácter.
Contra los rebeldes [ que como pasa siemespecialmente en las épocas transitorias en que
Los novelistas ingleses que, más que otros,
pre, conocen admirablemente "las montal'laa
la
democracia
no
es
todavía
todopoderosa,
en
han cultivado la novela de «high life,» y los
nativas y son valientes hasta la temeridad]
que la aristocracia. no está. sino parcialmente
france:-1es, que han querido en especial escriel Sultán Abdul Hamid lanza sus fuerzas. Los
vacilante
y
envejecida.
En
la
turbación
de
esas
bir novelas &lt;le amor, han tenido el cu~dado, y
verdaderos soldados turcos están pésimamen•
épocas, algunos hombres desorientados, decepcon mucho juicio, de dotar á sus personajes
te organizados, y ha siclo preciso que oficiales
cionados,
desocupados,
pero
ricos
de
fuerza
de fortunas suficientemente vastas para pagar
alemanes vayan á instruirlos, para que siquienativa,
pueden
concebir
el
proyecto
.de
funsin vacilación todas sus fantasíae, y los han
ra presentaran en algo el aspecto de un batadar una nueva especie de aristocracia, tanto
dispensado de toda profesión. Estos seres no
ll6n 6 de un escuadrón. Pero estas tropas,
más
difícil
de
romper
cuanto
que
eatará
basatienen otros empleos sino cultivar la idea de
amén de que son escasas, se utilizan más bien
da sobre las facultades más preciosas é indeslo bello en su persona, de satisfacer sus pasioen las grandes ciudades, ó para. las expediciotructibles,
sobre
los
dones
celestes
que
el
tranes, de sentir y de pensar. Poseen así á su
nes de confianza. Quedan para reprimir la rebajo
y
el
dinero
no
pueden
conferir.
El
danantojo y en amplia medida, el tiempo y el dibelión los ..bashibasucks.-, conocidos también
dismo
es
el
último
resphmdor
de
heroísmo
en
nPro, l:lin los cuales la fantasía, reducida al
por el significativo nombre de «dis.blos nela.a
decadencias;
y
el
tipo
del
dandy,
enconestado de un ensueño pasajero, no puede tragros».
trado
por
el
viajero
en
la
América
del
Norte,
ducirse en acción. Es desgraciadamente cierDe las montañas del Turkestá.n, en la reno destruye de ninguna manera esta idea; pues
to q,fo sin el ocio y el dinero, el amor no puegión
que menos ciYilizada se encuentra, es de
nada
impide
suponer
que
las
tribus
que
llade ser sino una orgía plebeya, 6 el cumplidonde
el Ministerio de Guerra de Constanti•
mamos
«salvajes»
sean
los
despojos
de
grandes
miento de un deber conyugal. En lugar de un
nopla
envía
á buscar sus tropas auxiliares. Se
civiliw.ciones
desaparecidas.
El
dandismo
es
capricho ardiente y sofiador, conviértese en
saca de su terruño á los bashies, sin instrucun sol poniente: como el astro que declina es
repugnante «utilidad.»
ci6n de ningún gfnero, sin antecedentes miliadmirable, sin calor y lleno de melancdlía.
Si hablo del amor á propósito del dandismo,
tares, hasta sin saber siquiera. el idioma de
Pero ¡a.y! la marea montante de la democracia
es porque el amor es la ocupación natural de
Turquía. Ellos hablan un bárbaro dialecto, en
que
invade
y
nivela
todo,
ahoga
día
por
día
á.
los ociosos. Pero el dandy no apunta al amor
el que se pueden encontrar restos de cuantoe
estos últimos representantes del orgullo humacomo á un fin especial. Si he hablado del dineidiomas se han hablado en el Asia Central,
.
no,
y
vierte
olas
de
olvido
sobre
las
huellas
de
ro, es porque es indispensable á las personas
desde hace siglos largos.
esos prodigiosos ensimismados. Los dandys
que hacen un culto de sus pasiones; pero el
Estos «diablos negros» no reciben paga ni
dandy no -aspira al dinero como á una cosa . se hacen cada vez más raros en Francia en
soldada. alguna. Se conforman con los botines
tanto que en Inglaterra el estado social la
esencial: podría bastarle un crédito indefinido;
que la guerra de montañas les proporcion~
constitución (la verdadera constitución, la que
el dandy abandona esta grosera pasión á la
La consecuencia lógica do tan curiosa organise expresa en las costumbres) dejan por largo
gente vulgar.
zación es que, cuando los basucks han dejado
tiempo
todavía
un
sitio
para
los
herederos
de
El dandismo no es, como muchas persode pelear algunas semanas, hay que dejarloe
Shéridan, de Brúmme), de Byron, si es que
nas parecen creerlo, un gusto inmoderado por
que roben más, en la primera poblaci6n que
aún se presenta algmen que fuese digno de
el traje y la elegancia material. Estas cosas no
visitan, porque más se les debe, y hay quepasubstituirlos.
son para el perfecto dandy sino un símbolo
CHARLES BAUDELAIRE.
garles de manera tan original.. ...... .
de la superioridad aristocrática de su espíritu,
Así, á sus ojos, seducido ante todo por la «distinción," la perfección del vestido consiste en
En el grabado que publicamos en otro lugar,
la simplicidad abiioluta que es, en efecto, la
mejor manera de distinguirse. ¿Qué es entonverán nuestros lectores un campa.mento de reces esta pasión que, convertida en doctrina,
beldes en las montafias de Macedonia.
CAUSAS DEL MOVIMIENTO.-BASHIBASUCKS
ha hecho adeptos dominadores, esta instituY ALBANESES.
ci6n no escrita que ha formado una casta tan
Buestra primera plana
altiva? Es, ante todo, la necesidad ardiente de
La ca?sa de los cristianos en las provincias
hacerse una originalidad, contenida en los limites exteriores de las conveniencias. Es una
septentrionales de Turquía, gana terreno diaFl retrato del Sefior General Don ,Porfirio
ria.mente, y, á no ser por las difíciles cuestioespecie dt. culto de sí mismo, que puede soDíaz, que publicamos en primera plana, l!8 el
nes de diplomacia que en ella se sintetizan y
breven.ir á la persecución de la dicha que proúltimo que se ha hecho, y ningún periódico,
condensan, fácil fuera que á la hora actual
porciona otra perl:iona, la mujer, por ejemplo;
hasta hoy, lo ha dado á conocer.
que puede sobrevivir aun á todo lo que sellaalguna de las grandes potencias que dirigen eÍ
moviti:üento político en el Yiejo )Iundo, hubieman ilusiones. Un dandy puede ser un homLa pequefíez del espíritu se hace sentir, sora ya impuesto su voluntad para df'jar, de una
bre desencantado, puede ser un hombre que
bre todo, en las grandes cosas.
sufre; pero, en este último caso, sonreirá cobuena vez_, resueltos los c~mplexos problemas
que constituyen lo que, diplomáticamente se
mo el lacedemonio bajo la mordedura del
*
conoce, desde hace afios, con el nombre d~ la
La nobleza del hombre procede de la virtud,
zorro.
«Cuestión de Oriente».
Vese que, en cierto modo, el dandismo cony no del nacimiento.
·

FELICITACIÓN

+++++~+i-+t
EL DANDY

Tus resto~ del General Bravo
en Ronor ~el Riroe. -~olemnes ceremonias
En el último número de «El Mundo Ilustrado» consignamos In. noticia de que el domingo seis, por la tarde, serían recibidos
en México !os restos del magnánimo insurgente Don Nicolás Bravo, que el Gobierno
mandó exhumar del templo parroquial ele
Chilpancingo, donde se encontraban depositadoe.
Ampliando nuestra informaci6n relativa á
este asunto, hacemos en seguida una breve reseña del acto de la exhumación y de los honores que, tanto en Chilpancingo como en Iguala y en México, se han tributado al ilustre
patriota.
La exhumaci6n, que se verificó el día 30
fu6 hecha en presencia del sefior Gobernado~.
interino de Guerrero, Lic. Silviano Saavedra,
del representante especial del Gobierno de la
Unión, del Jefe de las armas en aquella plaza
y de un gran número de particulares, así co:
mo de empleados del Estado y de las oficinas
federales.
Abierta la caja mortuoria, se procedió á recoger los restos para depositarlos en la urna
en que debían ser traídos á la capital, encoutrándose, con sorpresa de todos los concurrentes, que no obstante e1 tiempo transcurrido
desde la muerte del héroe ha~ta el día &lt;le la
exhumación, algunas partes del uniforme se
conservaban ·sin el deterioro que era de suponerse. La urnafuéconducida en hombros por
los mismos caballeros encargados del ar;eglo
de la exhu::.1ación, á. la sala de Cabildos que
estaba convertida en capilla ardiente, ·:/ una
vez allí, el sefior Don Francisco Parra con el
carácter de orador oficial, pronunció Ún discurso enalteciendo los méritos de Bravo como caudillo de la Independencia.
Los funcionarios de la Administraci6n Pública y los empleados hicieron, turnándose cada media hora, guardia de honor á los restos,
y por la noche hubo una solemtle velada fú-

nebre en que tomaron parte los alumnos de las
escuelas oficia.les.

***

El día primero los restos fueron transladados á Iguala, custodiándolos, como comisiona-

tu6 otra fiesta en honor del patriota, notándose en todas las calles inusitada animación. En
la mañana. del sábado cinco, los sefiores
Doctor Don Consta.ocio Peña Idiáquez, Ingeniero Don Ignacio L. de la Barra y Licen-

CHILPANCIXGO.-La exhumación de los restos.

dos del Gobierno de Guerrero, los sefiores Diputados á la Legislatura. local Francisco J.
Meléndez é Isaac Alarcón. En Iguala se efec-

ciado Fidencio Hernández, nombrados por la
Secretaría de Gobernación para recibir los restos en la ciudad mencionada, se hicieron car-

y

ta tnsuntcdón tn los Balkants.

*

CHILPANCINGO-Cond ucción de los restos al Salón de Cabildos.

CHILPANCINGO:-La guardia de honor.

�Dommgo 13 de Septiembre de 1903.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

DomJmgo 13 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

-·

.. ~

-

·... .... '"t--.~~
.,

•

-

.,

Bajando la urna.

Lo.s estandartes ,de las Sociedades Mutualistas.

das de Buenavista á la Diputación y de allí
hasta Chapultepec, en un carro de artillería,
sencilla y elegantemente decorado.

***
La ceremouia efectuada en el Bosque el 8

por la mañana, con el doble objeto de tributar
al General Bravo los homenajes á que se hizo

acreedor como caudillo de la Independencia, y
de honrar la memoria de lüs cadetes que murieron en defensa de la Patria el 13 de Septiembre de 1847, super6 con mucho en lucimiento
á las celebradas en años anteriores. La tribu-

na monumental, que protegía un amplio toldo y que estaba decorada con multitud de flores, banderas y atributos de guerra, fué
insuficiente para contener la extraordinaria
concurrencia que asistió al acto.

En la plataforma, frente al lugar en que
tomaron asiento el Primer Magistrado de la
Naci6n y los sefiores ·Ministros de Guerra, Fomento, Justicia, Gobernación y Comunicaciones, y Subsecretarios de Relaciones y de Ha-

cienda, se levantó uu sencillo monumento
adornado con palmas y laureles, y sobre la columna que lo componía, medio cubierta por
un lienzo de los colores nacionales, se puso la
urna que guarda las cenizas del vencedor del

Palmar. Una estatua de la Historia, colocada
al pie del monumento, realzaba la belleza del
conjunto.
El programa consistió en algunas piezas de

Aspecto del frente del Palado Municlpail al organizarse el desfile rumbo á. ChapuJtepec.

música que ejecutaron las bandas de Estado

•

.(i

LOS RESTOS DEL GEJNERAL BRA VO.-Llegada d el cortejo al Palacio M'lllli~aJ.

go de ellos, depositándolos á bordo del tren
especial en que llegaron á México. El carro en

Presidente del Ayuntamiento, los Regidores y
los delegados de las sociedades mutualistas

que se puso la urna estaba convenientemente
adornado, y durante el viaje, una escolta del

la noche. . A las 12 y treinta IJegó por fin el

24º Batallón hizo guardia ante los restos.
De la estación de Buenavista, donde esperaban la llegada del convoy numerosas personas y agrupaciones, ls urna fué conducida

tren, y en vista de lo avanzado de la hora, se
dispuso que los restos permanecieran en el carro hasta las ocho de la ma:fiana del lunes, en
que, como dijimos, fueron transladados al Pa~

el lunes al salón de Cabildos del Ayuntamien-

lacio Municipal.

to. Sabido es que un accidente ferroviario im-

pidió que el tren especial entrara en la estación el día y hora fijados -el domingo á las 6
de la tarde,-y que, con este motivo, hubo

neceeidad, á últim ahora, de modificar el programa. Los sefiores Gobernador del Distrito,

permanecieron en el andén hasta muy entrada

***

Al recibirse alJí los restos, hizo uso de la palabra, á nombre del Cabildo, el Concejal Lic.
José R. Azpe, organizándose después la comitiva que debía acompafiarlos hasta el Colegio

'

Militar, donde estuvieron depositados en un.o
de los principales salones, convertido en capt•
IJa ardiente. El cortejo, formado por las autoridades superiores del Distrito, el Ayuntamiento, las comisiones de las Cámaras Y de
las sociedades mutualistas, era muy numeroso.

Al IJegar al Colegio, el sefior General Sebal'
tián Villarreal, como Jefe de la División qlll
hacía los honores al General Bravo, ent
los restos al sefior General Villegas, Jefe del
establecimiento, quien contestó á las f
que aquél le dirigiera, con un breve, pe~o sen•
tido discurso.
. Las cenizas del héroe suriano fueron

La urna es ,conducida al Sal6n de Cabil¡:los,

lill &lt;leofilG -

Paton!.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Dómlngu 13 de Septiembre de 1903.

Mayor y Zapadores, unidas; en dos discursos:
uno que pronunci6 el sefior Lic. Alfredo Chavero, y otro que estuvo encomendado al seflor
Coronel Joaquín Beltrán, y en una poesía recitada por el poeta Amado Xervo. A nombre
del Colegio )Iilitar, habló el Teniénte )Ianuel
Caballero. Los oradores fueron muy aplaudidos.
Además, un grupo de alumnas de la Escuela de Artes y Oficios cant6 el Himno á los héroes de Chapultepec, y otro, de alumnos de
las escuelas nacionales primaria!'I, el Himno
Nacional, que todos los concurrentes escucharon de pie y con la cabez,i cle~cubierta. Tanto
ante la urna como ante el monumento erigido
á los cadetes mártires en el Bosque, i:c depositaron hermosas coronas, siendo el primero
en llevar la suya el señor General Díaz.
El señor Presidente de la República fué ovacionado por la .muchedumbre que invadía el
Bosque, lo mismo {t su llegada que al emprender su regreso á la ciudad.

franja de tierra se pierde en el horizonte. En
la casita de paredes blancas ya no penetran
los rayos solares. Las sombras, esas avanzadas &lt;le la noche, se van acercando, y en el cielo todo azul van apareciendo milláres de lu- .
ce~os que titilan como si tuviesen frío, como

to ora precipitado, y continúa hilando, hiland~ maquinalmente copos de algod6n blanco
blanco como la cabellera de la abuelit,,1, que~
fué para no volver.
¿.En qué piensa con la vista fija en la rueda
que gira y gira sin cesar, con su ruido monó-

***

La urna que guarda las cenizas de Bravo,
fué depo!c&lt;ita&lt;la el miércoles en la capilla de
Catedral donde se conservan los restu!i de otros
héroes de la independencia.

LA HILANDERA

aventuraR amorosas cuando ya era una mujercita formal.
Ella no quería que él, el bien amado, se fuera; no quería que la dejara !-'Ola en aquella casa, nido de sus recuerdos; sin su amor, sin sus
caricias, sin sus consuelos, ¡ahora que tanto los
necesitaba! Todo esto se lo rog6 con los ojos
llenos de lágrimas y el pecho preñado de suspiros; quiso formar con sus débiles brazos de
nifia una cadena de hierro que le sujetara, que
le detuviera para siempre, cerca, muy cerca
de ella ...... Pero todo fué inútil. ..... el rey necesitaba de sus servicios, y un buen francés
nunca, por nada ni por nadie, deja de ofrecer
al rey sus brazos y AU vida. Y se fué ... lloran•
do, él también, corrier:do, E-in volver la cara,
y dejándola como despedida sobre sus labios
trémulos un beso de amor, el primero, tal vez
el último, y cuyo calor aún le quema y le hace sentir los calosfríos de la pasi6n.
En todo eso piensa la nifla de cabellos rubios y ojos azuleR; en todo eso piensa, ora con
exaltaciones de desesperada, ora con languideces de neurótica, mientra'l que, triste y llorosa, sentada. junto á la rueca, continúa hi•
}ando, hilando maquinalmente el copo de algodón blanco, blanco como sus ilusiones, blanco como la cabellera de la abuelita que se fué
para no volver más.

--

....

Las fiestas de Covadonga

(LA FILEUSE)

TraJts rtglonalts.- Jlnlmada romtrla.
On::-oo A

HAFF

Atardece. Los últimos rayos del sol invernal, antes de perderse en las lejanías del horizonte, penetran por la venta.na abierta y van
á acariciar la cabecita rubia de la hilandera.
El campo, tomando ese color venliazulado de
los crepúsculos de diciembre, se ensombrece
poco á pocn, {t medid'\ que el sol va desapareciendo lentamente, como d marino que desde
el puente del buque se despide de su novia y
no quiere dejar de verla hasta que la obscura

El Salón de Cabildos de )léxico, con ,ertldo en capilla ardiente.

si hasta ellos llegasen las ráfagas heladas que
vienen del Nordeste.
Y, en tanto, la hilandera, la niña de cabellos rubios corno lali espigas de los trigales, y
de ojos azules como el cielo hermoso de su
querida Provenza, sigue en medio de la obscuridad que la rodea, sentada junto á su rueca, á la que imprime un movimiento, ora len-

tono y acompasa&lt;io? PienRa ... en lo que puede pensar una muchacha á los dieciocho afios:
en él, siempre en él, ¡l}n (1, que Re fu(, dejánla sola, abandonada, cuando aún estaba caliente el viejo sill6n de vaqueta y clavos dorados, en el que se sentaba todos los días la
abuelita para hacer calceta 6 para contarle
cuentos de hadaR, cuando era pequeñita, y

La colonia espafiola, que tanto se distingue
por el extraordinario empefio que despliega en
promover todo aquello que redunda en mayor
gloria de su Patria, organiz6 en esta ocasión,
con motivo del ani ver!-'ario de Covadonga, una
série de luciJísimas fiestas que la crónica de
la semana ha recogido para consignarlas como una de sus notas más brillantes.
Los afanes de la Junta especial encargada
de la organizaci6n de las fiestas, fueron coronados por un éxito tan merecido como completo, pues no de otra manera puede calificarse el que obtuvo con el concurso de trajes regionales y la gran romería que se efectuaron
en el Tívoli del Elíseo, y el que alcanz6 con
la función religio~a celebrada el miércoles en
Santo Domingo. A decir verdad, pocas, muy
pocas son las festividades de esta naturaleza
q~e han tenido entre nosotros igual lucimiento.

..

.*
. El_Tívoli, desde su fachada, adornado con
multitud de piezas. florales, dominando en
ellas los colores amarillo y rojo; guías de fo-

El cortejo en el Colegio Militar.

La cap111&amp; ardiente.

EN CIIAPULTEPEC.-La concurrencia.

LA.S FIESTAS DlD OOVA.DONGA..-Aspecto de una calle del •.rtvoli.

Baje prendidas á los muros y á los árbole11, y
arcos en cuya composici6n entraban desde la
hermosa gardenia hasta el humilde nomeolvides; escudos y banderas distribuídos aquí y
allá; y en las callecillas del parque, que sombrean los fresnos, un intermínable desfile de
gente dispuesta á reír, á cantar, á bailar, á entregarse al regocijo que invadía los corazones,
desbordándose á torrentes.
c(Manolas,» «asturianas,» «sevillanas » «catalanes,» «vizcaínos,,-un enjambre de' chicuelos vestidos á la usanza de las divel'Bas provincias españolas-animaba aquel hermoeo cuadro con un toque esencialmente pintoresco.
l'no por uno, los nifios fueron presentados
ante _el Jurado Calificador, y éste procedió en
segmda á hacer entrega de los premios-consistentes en jugue_te~ y o~jetos de arf.e-á aquellos que n:iás se distmgmeron por la.:propiedad
y elegancia con que vestían.
La ni fia Cristina Sánchez J uárez, que se hizo acreedora á una recompenea, la cedi6 galantemente para que se adjudicara á otra niña
que la ~ereciera, y _al~unos chicuelos siguieron su ~Jemplo, haciéndose aplaudir de la con.
currencia por aquel raf.'go de desprendimien- ·
to. Los nifios y nifias premiadoR fueron: Constantino Haza_-Peralta, Carmen Romero, Jose:fi~a C~rr~ndi, Joeé y Federico Breimberger,
Pilar Nonega, Carmen Rodríguez Miguel Bustamante y Dominica G6mez, Me{cedes Pache-

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DomJngo 13 de Septiembre da 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

EN MEMORIA DE LEON XJIJ

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SolemnPs honras fúnebres en Catedral.- El Catafalco.
Fot. de "El Mundo Ilustrado."

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

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su parte para lograr que las ~estas tuvieran un
éxito sin precedente, ofreció el lunch al señor General Díaz, c0n frases que revelan el
carifio que los españoles profesan á nuestra
Patria y á su ilustre Presidente. El señor Sánchez Ramos terminó su brindis con un saludo al Cuerpo Diplomático, cuyos miembros se
encontraban reunidos en aquel lugar, y con
un ¡viva! al señor General Díaz, que secundaron todos aplaudiéndolo.
.
El señor Presidente contestó, emocionado, á
las frases del señor Sánchez Ramos, elogiando
las cualidades que distinguen á la Colonia española, y después_ brindó el señor Embajador
de los Estados Umdos, General Clayton, pllra
dar gracias á la Junta organizadora, y celebrar
los progresos que han realizado aquí los esp!lñoles.

co, Lupe Rodríguez, Diógenes, Sói,rates y
Cleopatra de Lassé, Yalentín y Elena Sánchez, Mariano Yiamonte y Antonio Castillo.
Entre los demás chicuelos que entraron al
concurso, la Junta repartió bonitos juguetes.

** *
De los numerosos puestos que había en el
Tívoli, ya que no es posible hacer una descripción detallada de todos elloe, puede decirse que, en su mayoría, llamar011 la atención del
público, y con justicia. Había algunos verdaderamente notables por la originalidad de su
forma y por lo suntuoso del adorno, y mucho
contribuyeron, no &lt;'abe duda, al esplendor de
la fi€sta.
Las «jotas» y las «seguidillas» se ·s ucedían

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Tívoli, durante todo el martes, se vió
concurridísimo.

***
Por lo que ve á la función religiosa, el templo de Santo Domingo, nuevamente decorado,
ofrecía un hermoso golpe de vista. Multitud
de focos incandescentes distribuidos en los
cornisamentos, columnas y entrepaños, y hermosas guirnaldas de flores azules y blancas,
que pendían de los arcos y de los capiteles,
constituyeron el adorno.
En el tabernáculo se colocó una imagen de la Virgen de
Covadonga que lucía, entre otras alhajas, uha
riquísima corona de oro, y á uno y otro lado
del presbiterio, se pusieron tiestos con plantas
de ornato.
La parte musical de la l\1isa, que fué muy
selecta, estuvo encomendada á la hábil dirección del maestro Jordá. La orquesta se componía de veintiséis ejecutantes.
A la solemne misa concurrieron el señor
~Iinistro de España y su esposa la señora
Marquesa de Prat, los miE,mbros del Cuerpo
Diplomático, el señor Arzobispo Alarcón y
muchas familias y caballeros de la alta sociedad mexicana y de la Colonia ibera.
Por último, diremos que la función efectuada el lunes en el Principal, como uno de los
números del programa, resultó muy lucida.
En otro lugar publicamos instantáneas de la
corrida que se verificó el domingo en la Plaza
«México.»

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"Baturros."

Constantino Haza (Primer Premio).

Ruinas dd coraxón

sin intnrupción, y por todas partes el entusitsmo'rayaba en delirio. A la hora en que se
desató la lluvia, el lunes, los concurrentes se
refugiaron en los salones dispuestos para el
caso, y allí se reanudaron los bailes en medio
de la más franca animación.

(Traducción de Domingo Estrada.)
Era mi corazón en otro tiempo
como una bella construcción romana,
formada de granitos y de pórfidos,
de ricos mármoles y de piedras raras ..... .
l\Ias pronto las pasiones tumultuosas
en él entraron con salvaje saña,
cual una horda de bárbaros, blandiendo
la roja antorcha ó la cortante espada.

***

El martes por la tarde, el señor Presidente
de la República hizo una visita al Tívoli,
siendo obsequiado, en uno de los principales
salone!I, con un magnífico lunch. El señor Don
José Sánchez Ramos, que, como Presidente de
la Junta de Covadonga, puso cuar,to estaba de

"Catalanes."

Y en ruinas se torn6 ...... ! Buhos infaustos
hubo, no más, y víboras extrañas:
y ni un humano ruido .... .. se agostaron
los lirios y las rosas perfumadas;
se vieron por doquier restos informes
de frisos, de columnas y de estatuas ..... .
y aun las sendas por fin desparecieron
por arbustos maléficos borradas.
Allí quedé yo solo, largo tiempo
ante el desastre, con sonrisa amarga,
días sin sol pasando, y tristes noches
en que ni un astro para mí brillaba ..... .
l\Ias tú viniste al fin, joven y hermosa,
blanca, inocente, por la luz bañada ..... .
y entonces yo, para formarte un nido,
lleno de fe, de fuerza y de esperanza,
con los escombros del palacio viejo
me puse á levantar nuestra cabaña.
FRANc1sco CoPÉE.

La Romerfa.-Aspecto

de

la calle central del Trvoli.

.... .

JO"LIETA
Noches azules de Verona ...... Errantes
Suspiros de la plácida arboleda,
Temblorosas campánulas rle seda
Como besos de labios palpitantes.
Serenata de 'irpegios tremulantes,
Que de sonoros bandolines rueda.
Chocar de aceros ...... Y en la brisa leda
Lamento'&gt; quejumbrosos y distantes.
Suelto el cabello, exangüe, pavorosa,
De Montesco la virgen prometida
Como yacente tumular reposa.
Y al moribundo resplandor de un cirio,
En su blanco sarcófago te,1dida,
Parece un alma errante sobre un lirio.
LEOPOLDO
La Romerfa.-Puestos de con:fetti y ctgarroe,

DIAZ.

Tribuna del Jurado Callde&amp;dor.-GruPo de vendedoras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

EN CATEDRAL
tas bonras fúntbrts dt l:tón XTil.
Como estaba dispuesto, el día cuatro del actual se efectuaron en la Basílica Metropolitana las solemnes honras fúnebres que en memoria del Papa Le6n XIII organizó la Mitra
de México.
Las honras, preparadas con más de un mes
de anticipaci6n, harán época entre las más notables ceremonias que se hayan celebrado de
t.rnchos afios á esta parte, no sólo por lo escogido y numeroso de la concurrencia que asisti6 á ellas, sino también, y muy especialmente, por la severidad y elegancia con que fué
decorado el recinto, y por la brillantez y suntuosidad del servicio religioso.
Grandes paños negros con flecos de seda cubrían el interior de la Basílica, partiendo de
la cúpula, en forma de pabell6n, cuatro enormes fajas que remataban en los capiteles, dando sombra al hermoso catafalco-obra de Tolsa-levantado bajo la atreYida cúpula Los
altares mayores desaparecieron bajo un grueso cortinaje, colocándose únicamente, en lugar
del que ve al coro, un dosel de brocado en cuyo fondo se destacaba una buena escultura de
Cristo en la cruz.
Frente al trono que ocup6 el señor Arzobispo, se pusieron los sitiales destinados á los señores Obispos de Puebla y de Cuernavaca y
á los miembros del Cabildo Eclesiástico que
concurrieron á la ceremonia, y á lo largo de
la crujía bs asientos necesarios para los curas
de las distintas parroquias de la capital, para
los demás sacerdotes invitados y para los seminaristas.
Cerca de las nueve de la mañana dió principio la «Vigilia,» úficiando de pontifical el señor Alarc6n, y concluída ésta, comenzó la
Misa de Réquiem, durante la cual fué asistido
el prelado por el Doctor Don Manuel Herrera, como Diácono, y por el Doctor Don Francisco Labastida, como Subdiácono. Los asistentes al trono eran el Arcediano Don Vito
Cruz y el Canónigo Don Emeterio Valverde.
La parte musical, que tanto llamó la aten_

ción del público por lo selecto de las ~bras.~scogidas, estuvo encomendada á la direc~1on
del maestro de capilla, sefior Camacho, siendo más de cincuenta ejecutantes los que componían la orquesta, y más de veinte los que
tuvieron á su cargo los números de canto. Como un detalle curioso, diremos que el sefior
Camacho dirigió también la parte musical de
las honras de Pío IX en 1878, y que cuatro
de los profesores de orquesta que ahora prestaron sus servicios, los prestaron igualmente
en las solemnísimas exequias de aquel Papa.
La ejecución del "Dómine&gt;&gt; de Mercadante
en la «Vigilia;» del ,,Introito» y ccSecuentia» de
Rossi, en la Misa, y del «responso&gt;, de Carcamo,
fué, en opini6n de los inteligentes, la nota más
saliente de las honras.
En cuanto á la oración fúnebrE&gt;, que pronunci6 Monsefior Solé, Canónigo de Guadalupe,
caus6 buena impresión entre los fieles, mereciendo de parte de los eclesiásticos una aprobación general.
Las Vísperas, que se verificaron el tres por la
tarde, resultaron también muy solemnes. Durante el acto se tocaron selectas obras de música sagrada, pronunciando la oración en latín
el señor Doctor Don Antonio Paredes.

***
Acerca del catafalco, proyectado por el insigne arquitecto Don I\Januel Tolsa, agregaremos unas cuantas palabras. La obra, que se
emple6 por primera vez en las exequias de
Pío IX, consta de tres cuerpos y está rematada por una estatua de gran tamaño, que representa la Religión.
De estos tres cuerpos, el primero afecta la
forma de un plinto almohadillado, de cuatro
caras, ó costados. En cada uno de éstos hay
una puerta adintelada con jambas y frontones curvos, y á uno y otro lado grandes lápidas, imitando mármol, con inscripciones en
latín. Cuatro pebeteros distribuídos en los ángulos del plinto, completan este cuerpo.
El segundo consta de cuatro pirámides cua?rangulares y oblicuas, que afectan, en conJUnto, la forma de un tronco de pirámide recta, también cuadrangular. Dos columnas jónicas que se levantan en cana uno de los claros

· Domlillgo 13 de Septiembre de 1903.

que dejan entre sí las pirámides oblicuas, sostienen el cornisamento. En el fondo, bajo la
bóveda que sustenta el último cuerpo, fle ve
una urna en que se supone están depositados
los restos del Pontífice.
El tercer cuerpo, que no es sino el complemento de la pirámide que arranca del plinto,
tiene en tres de sus lados un tablero en que se
lee una inscripción alusiva al acto, y en el otro
las armas pontificales. Descansando sobre la
cúspide, se levanta la estatua. Todo el monumento fué pintado de manera que á la simple
vista apareciera como construí do con materiales tan suntuosos como el granito, el ágata y
el mármol.
Las fotografías que hoy publicamos servirán para que todos aquellos de nuestros lectores que no hayan tenido ocasión de concurrir
á las honras, se formen una idea del extraordinario lucimiento de la ceremonia.

El fuego y el agua.
I
Amo el fuego-«el hermano fuego», -cuya
lengua de oro dice terribles palabras; que brilla en la tierra y en el espacio; en las pupilas
de los astros y en los cráneos abiertos en el
aire como sangrientas bocas devoradoras ......
Amo el fuego, espíritu sutil y profundo que
da vida al Universo; que alegra al hogar; que
purifica lo que toca; que crea y destruye; que
vibra en los objetos y en las cosas y pone su
ritmo cálido en la sangre de los héroes, en el
cerebro de los pensadores y en el corazón de
los poetas.
Amo el fuego, dulce en la mirada de las
vírgenes y trágico sobre el horror de los incendios, pero siempre poderoso elemento que
mueve las energías humanas, creador de los
gérmenes y de los fecundos espasmos, alma de
las caricias, padre de los besos.
Amo el fuego, tesoro de la juventud, gloria
del día, bello y fúlgido en el esplendor de los
ocasos escarlatas.
Amo el fuego, vencedor del hierro en el bra-

EN CATEDRAL.-El altar miayor y la nave central.

Amo el agua, ya baje de las nubes en las
sero de las fraguas; resorte de maravillosas innoches
de tormenta 6 en las claras maiíanas
dustrias; que corre por el mundo cual río de
tiemblen sus gotas c~mo luminosos diamantes
luz, y abrasa con su hálito los seres y lat:1 coen los cálices de los lirios marmóreos.
sas.
Amo á la cchermana agua», eterna vencedoAmo el fuego, flor de pudor y de castidad
ra
del «hermano fuego" ... Ella tiene una :tmarsobre las carnes mórbidas de las doncellas;
gura divina cuando-al ru?o impulso del ~olor
que enrojece los ásperos rostros de los guerreinmortal-sale por los OJOS en una lluvia de
ros é impulsa á los hombres de hierro á la
lágrimas heladas.
gloria ó á la muerte, y transforma en sagrada
FROILAN ToRmos.
ceniza los cadáveres amados.
Amo el fuego&gt; cuya lengua de oro dice terribles palabras.
II
Tambifn amo á la «hermana agua», que en
las noches lunares dice sus secretos en el surPublicamos en este número el retrato del
tidor; que tiene el alma cristalina; que es dulseñ.or
Doctor A. Butr6n, uno de los médicos
ce y acerba; que se deshace en ondas melodiomás ventajosamente conocidos en nuestro país.
sas en los lagos azules, y en los mares irritaLos servicios que el señor Doctor Butrón ha
dos se eleva en negras montañas á los altos
prestado á la salubridad pública en el tiempo
cielos; que tiene una voz y una canción; que
que lleva de ejercer la medicina, son muchos
gime y llora y despeina su cabellera de espuy muy importantes. Para. no citar más que los
mas sobre las anchas playas.
principales, diremos que en 1883, como MaAmo el agua, que da vida á los seres y á las
yor Médico Cirujano, combatió con éxito la
rosas y á todo lo que se estremece y palpita
epidemia de fiebre amarilla que se desarroll6
sobre la tierra, y que es también engendradoen Mazatlán, y que en Acapulco--puerto donra de la muerte.
de estableció su residencia después de la exAmo el agua misteriosa, muerta en los estinción de aquella plaga-desempefí.6 durante
tanques, en el silencio nocturno, á la sombra
once años, con notable eficacia, el cargo de
de los sauces; ó que dice, con su monótona
Médico Sanitario. A su trabajo personal y á
lengua metálica, cosas tristes de melancolía y
sus
vastos conocimientos en la materia, se dede pena.
bió, cuando el c6lera que diezmaba á HamAmo el agua vibrante y alegre al resbalar
burgo el año de 1892 constituía una terrible
sobre los guijarros, en pleno mediodía, que
amenaza para nuestras costas, la formaci6n
se desprende &lt;le las cumbres de las rocas, fordel primer reglamento de Sanidad Marítima
mando luminosas cabelleras de plata; que reque la Secretaría de Gobernación aprobó y pufulge al sol y se pierde en los verdes boscajes
so en vigor en todos los puertos mexicanos, encomo enorme serpiente, y que se derrama de
tretanto se expedía el que, con el carfoter de
los cielos obscuros para nutrir y dar vida á la
definitivo, se preparaba y en el cual cooperó
tierra maternal.
de manera muy directa el Doctor Butrón. La
Amo el agua, que impulsa las fábricas coley sobre derechos sanitarios, hoy vigente, fué
losales y ayuda al campesino en la ruda tarea
también, en parte, fruto de sus detenidos esde la siembra; que se incolora en el diáfano
vaso, verde en el estanque poblado de lotos y
tudios y observaciones.
En 1886, por iniciativa suya y con el auxide nenúfares, azul en la lejanía de los horizontes marinos.
lio del Gobierno Federal y de los vecinos de

EL SR. DR. A. BUTRON

EN CATEDRAL.-Aspecto de la crug1a durante las honras.

Acapulco, c,mstruy6 el lazareto de la isla
de la Roqueta, considerado como el primero
en su género en la República, por las m~gnificas condiciones en que se encuentra para el
servicio. El Hospital J uárez, de Acapulco, fué
también construido por el Doctor Butrón, conforme á un plan rigurosamente científico y
moderno.

***

Cuando, en diciembre de 1902, la Secretaría
de Gobernación declaró que la enfermedad
reinante en l\Iazatlán era la peste bubónica,
el Doctor Butrón ofreci6 al señor Presidente
de la República ir á prestar, gratuitamente,
sus servicios. El señor General Díaz crey6
oportuno utilizar esos servicios, siempre que el
distinguido facultativo recibiera en cambio los

Sr Dr. A. Butrón.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

Por último, el Dr. Butrón es~bleció_, en
«Pozolen,rancho poco distante de Villa_Umor_i,
una estación sanitaria modelo, para impedir
que la peste se propagara á otros Jugare~. ~a
estación, ajustada en ~odo á las p~escr1pc10nes del Consejo Superior _d~ Sal_ubndad, fué
una de las que más se d1stmgu1eron por su
perfecto servicio.

***

En junio próximo pasado, y P?r orden del
mismo Consejo, pasó el Dr. Butrc,n á ~Ianzanillo, acompafiado del Sr. Dr. Cano_b?]º, para desempefiar una importante com1s10n, que
llevó á feliz término. A su regreso á esta capital1 en julio próximo pasado, tuvo el Dr. Butrón la honra de recibir las felicitaciones del
Sefíor Presidente ele la República, del Señ~r
Ministro de Gobernación y del Señor Dr. L1céaga disponiendo el Sr. Secretario de Gobern¡ción que, juntamente con el Si:, Dr. N.
del Río, pasara al Puerto de Tampico par.a
emprender una activa campaña contra la epidemia de Fiebre Amarilla que allí se presentó
últimamente. Según sabemos, las medidas
dictadas hasta ahora han sido suficientes pa•
ra que la epidemia ..;aya desapareciendo rápidamente.
Es indudable que el Dr. Butrón alcanzará
en esta vez un éxito tan completo como el que
obtuvo en Sinaloa en su campafía contra la
peste bubónica.

La opinión que se tiene con respecto á la
vida, depende sobre todo del uso que se ha
hecho de ella .

ELMERCADO DEL AMOR
Una vez fuí al mercado del ar,nor y quise
comprar un corazón que me pareció puro.
-Doy mil besos por él, dije.
. .,
En los rojos iabios de la dueña se dibuJo
una sonrisa de desdén.
--¿Es poco? Os doy todo mi carifio.
Igual sonrisa en los labios de la bella.
-¿Poco aún? Pues bien, os ofrezco por él
un pufiado de diamantes de Golconda.
-V uestro es.
-¡No!. ..... ¡gracias! Guardadlo para el primer imbécil que pase.
Y me alejé pensando que en el mercado del
amor, lo que cuesta más es lo que vale menos.
CASillHRO PRIETO.

Instant!'tneas de la Romerfa de Covadonga.

La coITlda de Covadonga.-Después de un
lance de capa.

Cervera después de estoquear el pri roer toro.

UMBRA
La noche quieta y fría; junto al muro
donde la faz de la tragedia oscila,
el fulgor de un acero que vigila
y la luz de un relámpago inseguro.

honorarios que le correspondían, y con esta
condición recibió del Consejo Superior de Salubridad la orden rle partir rumbo al puerto
infestado. Allí, como lo dijo muy bien el señor Doctor Licéaga en su informe que sobre
la epidemia presentó á la Academia de :Medicina el 26 de julio próximo pasado, el Doctor
Butrón tuvo oportunidad de demostrar una
vez más sus vastos conocimientos y su laudable celo en el :iesempeño de su misión.
De Oso, donde combatió siempre con muy

buenos resultados la terrible plaga, pasó á Villa
Unión, lugar invadido también por la peste.
El éxito que alcanzó allí, secundado eficazmente por el Doct,&gt;r Carvajal, fué extraordinario,
pues mientras en Mazatlán la mortalidad se
elevó al 66 por ciento, en Villa Un:ón ap·e nas
llegó al 9 por ciento. El tratamiento seguido
en la curación de los enfermos, fué la apli•
cación de inyecciones intravenosas de suero de
Yersín, á dosis altas, de 40 á 80 centímetros
cúbicos al día; tratamiento que, por lo difícil

y por el peligro que ofrece de que el médico pueda contraer la enfermedad. sólo fué
puesto en práctica en Villa Unión. Otro de los
hechos que hablan muy alto en favor de los
D?ctores. But;ón y Carvajal, fué que llegaron
á mmumzar a todos los habitantes del lugar
y de los ranchos cercanos, con las vacunas
Haffkine y Be&lt;;lrreska. Este hecho ha sido
calificado, por el mismo señor Doctor Licéaga,
como sin precedente en la historia de las epidemias pestosas.

•

Un soplo de montaña; helado y puro,
bajo la reja funeral vacila,
que sólo deja libre á la pupila
el catafalco del espacio obscuro.

La insuITección en los Balkanes.-Un "alto" de los rebeldes.

Olvido hasta el dogal que me retiene,
y tu recuerdo acariciante viene
la pena á iluminar que me consume.
Que al evocarte, pudorosa y bella,
en mi Getzemaní flotá una estrella
y en mi sombra polar tiembla un perfume.
E!IIILIANO HERNÁNDEZ.

El "Serrallo" al recibir una vara.

,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
E L WJNDO ILUSTRADO

Domingo H de Septiembre de 1903.

LA CAJA DE ORO
Siempre la. había visto sobre su
mesa a.l alcance de su mano bonita, que á veces se entretenía en acariciar la tapa suavemente; pero no
me era posible averiguar lo que encerraba aquella caja de filigrana de
oro con esmaltes finísimos, porque
apenas intentaba apoderarme d~l
juguete,su dueña lo escondía. precipitada y nerviosamente en los bol sillos de la bata ó en lugares todavía más recóndito$,dentro del seno,
haciéndola así inaccesible.
y cuando más lo ocultaba su dueña, mayor era mi. afán por enter~rme de lo que la caJa contenía. ¡Misterio irritante y tentador! ¿Qué
guardaba el artísticv chirimbolo?
¿Bombones? ¿Polvos de arroz?
¿Esenciás? Si encerraba. alguna de
estas cosas tan inofensivas, ¿á qué
venía. la ocultación? ¿Encubría un
retrato, una H0r seca, pelo? Imposible: ta.les prendas, ó se llevan mucho más cerca ó se custodian mucho más lejos: 6 descansan sobre el
corazón ó se archivan en un secreter bien cerrado, bien seguro ....
No eran despojos de amorosa. historia. los que dormían én la cajita
de oro esmaltada de azules quimeras, fa.~tásticas rosas y volutas de
verde opaca.oto.
.
Califiquen como gusten m1 conducta. los inca.paces de segui1· la
pista á una historia, tal vez á una
novela. Llámenme enhorabuena. in·
discreto, antojadizo, y por contera,
entrometido y •fisgón impertinente.
Lo cierto es que l a ca.jita. me volvía. tar umba., y, agota.dos los medios lega.les, puse en juego los ilícitos y heroicos . . . . Mostréme perdida.mente enamora.do de la. dueña.,
cuando sólo lo estaba de la. cajita.
de oro· cortejé en apariencia. á una
mujer,'cuando sólo ?ortej_ab~ á un
secreto; hice como s1 pers1gu1ese la.
dicha .... cuando sólo perseguía la.
satisfacción de la curiosidact. Y la
suerte, que a.ca.so me negaría. 1a.
victoria, si la. victoria realmente
me importase, me la concedió ... .
por lo mismo que al concedérmela.
me echaba encima un remordimiento.
No obstante, después demi triunfo la. que ya. me entregaba cuanto
entregaba la voluntad rendida., defendía. aún, con invencible obstinación, el misterio de la. ca.jita de
oro. Un día tras otrti, con zalameras coqueterías ó repe~tin9:s y me~
lancólicas reservas, d1scut1endo o

bromeando, apurando los ardides
de la. ternura. ó las amenazas del
desamor, supJici,.nte ó enoja.do, la.
dueña de la ca.jita persistió en negarse A que yo me enterase de su
contenido, como si dentro del lindo
objeto existiese la prueba. de algún
crimen.
Repugnába.me emplear la. fuerz,a. y
proceder como procedería un patán,y, además, exaltado y ami amor
propio (á falta de otra exaltación
más dulce y profunda.), quise deber
al cariño y sólo al ca.dño de la hermosa la clave del enigma. Insistí,
porfié, me sob1·epujé á mí mismo;
desplegué todos los recursos, y como el artista que cultiva por medio
de I as reglas la inspiración, llegué
á tal grado de maestría en la. comedia. del sentimiento, que logré arrebatar al auditorio. Un día que algunas .fingidas lágrimas acredita.ron mis celos, mi persuasión de que
la ca.jita encerraba la imagen de algún rival, de alguien que aún me
disputaba el alma de aquella. mujer,
la vi demudarse, temblar, palidecer, echarme al cuello los brazos,
y exclamar por fin, con sinceridad
que me avergonzó:
-¡Qué no haría. yo por ti! Lo
has querido que sea. Ahora. mismo
verás lo que hay en la caja.
Apretó un resorte, la tapa de la
caja se alzó y divisé en el fondo
unas cuantas bolitas tamafl.as como
grisa.ntes, blanquecinas, secas. Miré sin comprender, y ella, reprimiendo un gemido, dijo solemne·
mente:
-Esas píldoras me las vendió un
curandero que realizaba curas ca.si milagrosas en la. gente de mi aldea. Se las pagué muy caras, y me
aseguró que al tomarme una al sentirme enferma, tengo asegurada la
vida. Sólo que me advirtió que si
las apartaba. de mi ó las enseñaba.
á alguien, perdían su virtud. Ser á
superstición, lo que quieras, lo cierto es que he seguido 1a prescripción
del curandero, y no sólo se me quita.ron achaques que padecía, pues
soy muy débil, sino que he gozado
salud envidiable. Te empeñaste en
a.veriguar .... lo conseguiste. Para
mi vales tú más que la salud y que
la vida. Y a no tengo panacea., y a
mi remedio ha perdido su eficacia:
sírveme de remedio tú; quiéreme
mucho, y viviré.
Quedéme frío. Logrado mi empeño, no encontraba dentro de la cajita sinu el desencanto de una supercher ía y el cargo de conciencia
del daño causado á la persona. que

3.-Trajes de duelo,

La Aldea de las Rosas

2. T raj es para niñas de 13 á 15 añor..

al fin me amaba. Mi curiosidad,
corno todas las curiosidades, desde
la falta del Paraíso hasta. la no menos funesta de la conciencia contemporánea. llevaba en sí misma su
castigo y su maldición. Daría entonces algo bueno por no haber
puesto en la cajita. los ojos. Y tan
arrepentido, que me creí enamora.do, cayendo de rodillas á los pies
de la mujer que sollozaba: tartamudeé.
-No tengas miedo . . . T«&gt;do eso
es una. farsa, un indigno embuste
. ... El curandero mintió .... Vivirás, vivirás mil años .... Y aunque
•hubiesen perdido su virtud las píldoras, ¿qué? Nos vamos á la aldea
y comprarnos otras .... Todo mi
capital le doy al curandero po1·
ellas.
Me estrechó, y sonriendo en medio de su angustia., balbuceó á mi
oído:
-El curandero ha muerto.
Desde entonces, la dueña de la.
cajita-que ya no la ocultaba. ni la
miraba siquiera., dejándola cubrirse de polvo en un rincón de la estantería, forrada de felpa azul-empezó á decaer, á com,umirse, pre-sentando todos los síntomas de una
enfermedad de languidez refractaria á los remedios. Cualquiera.que
no me tenga por un monstruo, supondrá que me instalé á su cabecera y la. cuidé con caridad y a.bne·
gación. Caridad y abnegación, digo, porque otra cosa no había en
mí para aquella criatura de quien
había sido involuntario verdugo.
Ella se moría, quizás de pasión de
ánimo, quizás de aprensión, pero
por mi culpa; y yo no podía ofrecerla, en desquite de la vida que le
había robado, lo qne todo lo compensa., el don de mí mismo, incondicional, absoluto. Intenté engaB.arla santamente para hacerla dichosa, y ella, con tardía lucidez,

adivinó mi indiferencia y mi dlsi·
mu lado tedio, y ca.da vez se iooli·
nó más hacia el sepulcro.
Y al fin cayó en él, sin que oi los
recursos de 1a ciencia ni mis out•
dados consiguiesen sal varla. De
cuantas memorias quiso legarme su
afE&gt;cto, sólo recogí la caja de oro.
Aún contenía las píldoras, y cierto
dfa se me ocurrió que las analizaRe
un químico a.ro igo 10ío, pues aún
no se daba por satisfecha mi mal·
dita curiosidad. Al preguntar el
resultado del análisis, el químico
se echó á reír:
-Ya podrá usted figurarse-dijo
-que las píldoras er a n de migas de
pan. El curandero (¡si sería. listo!)
mandó que no las viese . .. . nadie,
para que á nadie se le ocu~riese
analizarl as. ¡El maldito a.oá hslslo
seca todo!
EM ILIA PARDO BA7..ÁN.

DE HEI!1E.
Graciosa pescadorcill a,
tu barca de audaces remos
atraca. á esa mansa o rilla,
y mano á mano hablaremos
sin temor y sin mancill a.
En mi pecho reclin ar
bien puedes tú la cabeza,
¿.no fias sin vacilar
en la bonanza ó fierE&gt;za
del alborotado mai·'?
Mi coraz~n, dulce bien,
es un mar inmenso Y hondo,
tie ne su eterno vaivén,
sus escollos, y también
blancas pel'las en el fon do.

teoltoro tJoreaft.

E ra una. aldea como lamayoría de las aldeas que adornan el territorio normando.
Una ca.t•retera blanca.que pasa á tr aves de los monótonos
prado s y desemboca de repente en un a doble valla de saúcos, det r ás de los c_ua.les hay
una serie de huertecitos llenos
de frondosos manzanos, en
donde se a.lineaban en re¡¡etición rectilínea. las mismas casas de madera. con el techo de
bálago . ... Así formada la
aldea, que se agru_Pa ~lred~dor de una relluc1da 1gles1a.
de pobre aspecto, al nivel
de l a balsa comunal, el cochero la nombró, sonriendo
mister iosamente, la aldea de
las rosas.
Aunque desde Jo alto de la
diligencia habíamos visto la
semej a nza de los trepadores
rosales que cubrían las paredes de las casas y que daban
á l a. a.Idea un aspecto uniforme la dE&gt;nominación nos extr~üó mucbo, y la sonrisa.
del cochero que la acentuaba. ... ,
Tres kilómetros fa. l taba.o
para llegar á la aldea, y nos
decidimo~ á recorrerlos á pie,
á fin de desentumecer las piernas ....
Nos detuvimos en la posa.da. de los relevos. . . . El cochero dijo: «¡Hasta más ver,
señores!&gt; hizo chasquear el
látigo, dirigió un saludo á la
criada del mesón que estaba
pl&amp;.ntada en la puerta., y desapareció la diligencia. entre
una. nube de blanco polvo de
la carretera.
.... En l a sala grande del parador , desnuda, fresca y si·
lenciosa, estábamos solos...
La criada arrastraba los pies
de una manera perezosa y pasaba y repasaba maquinalmente el paño por encima de
las mesitas de madera. Nosotros preguntamos diskaídamente:-¿Así, pues, es ésta la.
aldea de las rosas·t-Pero sí,
seño res .... &gt; Y se ruborizó
suavemente y se sonrió, exacta.me nte como lo babia hecho
el cochero. -¿Puede usted decirnos el porqué de este título'! Pareció quedar sorprendida y contestó, creyendo era burla.:-¿Por qué? ¡Vaya! probablemente lo sabrán
ustedes. Se encogió de hombros y añadió:- He ahí justamente al señor rector que
se lo dirá.
El párr oco entró en la sala
fresca y desnuda .... Su bondadosa. y jovial fisonomía se
puso sonriente al oír estas palabras, de l as cuales adivinó
el se ntido.... Saludó; saludamos . .. . -¿El sacristán ha
deja.do la llave, FranciscarSi, señor rector .. . . Después
de un instante de vacilación,
cordi al y francamente se dir igió á nosotl'os:- ¿Estos señores serán forasteros y les
interesa el apodo de nuestra
aldea?-Singularmente, seño1·
rector, es la sonrisa especial
del cochero que nos ha. traído, y de esta. linda muchacha
.. . . que pa1·ecen hacer de ello
un misterio.
-¡Oh!-dijo el buen sacerdote,sentándose familiarmente, a r reglando los pliegues de
la sota.na y abanicándose oon
el pañuelo .... -Si eso les inter esa, se lo puedo muy bien
..-plica.r ....
- Con mucho gusto-nos apr esuramos á contestar.-Ev i dentemente-comenzó no es sola.mente en nuestra
aldea que las casas estén cubiertas de rosales, pues la
moda. es muy corriente en país
norma ndo. . . . Pero lo que
puedo asegu1 ar es que no hay
otra en donde sea. seguida con
una regula.riuad tan perfecta,
t an conmovedora y sobre todo ... . por el mismo motivo
•· •. -¿Un motivo?-Si, a.qui
es r egla., señores, y vean el

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4. -Trajes de v isita y paseo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.
po1·qué: la aldea cuenta con
cincuenta. y tres hogares. Cincuenta y dos casas están ha.bitadas, una sóla hay vacía
. ... desde . ... ¡Oh! .... desde
hace más de veinte años, que
yo sepa, y es la única que no
tiene rosal en la fachada ....
-¿Es una leyenda, pues·?-Si,
sei'lores una leyenda.... ¿Y
ustedes no creerán tal vez en
las leyendas?-dijo maliciosamente
Se volvió, dirigiéndose á
la criada, que había vuelto á
entrar en la. sala desnuda y
silenciosa, con un jarro de sidra fresca y vasos.-Las leyendas, por otra parte-dijo
-no son realmente hermosas
más que para los que creen
en ellas . . .. ¿verdad, Francisca·?- Seguramente, señor
rector.-Y F1·ancisca cree en
ella como todas las novias y
todos los novios de la aldea . . .. &gt; La dorada sidra espumeaba en los vasos. El rector, según costumbre, levantó el va,;o y dijo: «¡A su salud, señores!&gt; Lo vació, lo
dejó encima de la mesa, al la.do del breviario y continuó:
«Había una vez un mal muchacho, pet·ezoso para el trabajo y aficionado á recorrer
las tabernas del contorno.
Causaba la desesperación de
su familia, pero no habían
logrado corregirle, pues todos los castigos resultaban
inútiles.-Hijo mío-le dijo
u~ día el bueno de su padre,
-ignoro lo que te reserva el
porvenir, y tawpoco debeo sabedo . . . . ¡tengo tantos y tantos temores!.... Soy viejo y
pronto dejaré de existir. Te
dejaré doce mojadas de tiert' S.S que me dejaron mis padres, y la casa, que es nuestra desde hace cuatro generaciones. He hecbo lo que habían hecho. Haz lo mismo.&gt;
El anciano hablaba. de este
modo en el dintel de la puerta.. Era. en prima.vera y, al
hablar, su mano acariciaba
las ramas del rosal que adornaba la fachada. Y con otro
tono de voz, sin reproche y
sin amargura, añadió: «Mira hijo mío . . .. este rosal tiene tanto apego al terruño como los viejos; es así algo como su imagen .... y, desde el
corazón de la tierra, cada primavera y en cada ca.pullo está el corazón de uno de nuestros abuelos que cada. año
vuelve á florecer. ¡Pues bien!
el día en que por falta de cuidados dejaras mo1·ir el rosal,
nuestra raza se extinguirá. ..
te verás desterrado del suelo
de tus antepasados y serás
menos que nada ... . ¡Adiós!&gt;
Y el buen hombre murió algún tiempo después,en la época en t,.ue las rosas están ya
ajadas. El malmuchacbocontinuó, sin hacer caso de los
consejos paternales, llevando la. mala vida de antes. La
gente se apartaba de su lado,
las muchachas le rechazaban.
El rosal, falto de cuidados,
se puso mustio y se convirtió
en madera seca. Y el mal muchacho, de quien se apartaba
la gente de la aldea, y á quien
habían rechazado las mucha.chas casaderas, murió sin
descendencia, solo y arruina.do - menos que nada.&gt; - El
buen rector, de fisonomía jovial, tosió y continuó, acariciando su vaso vacío: «Desde
aquella. fecha, stñores, de cincuenta y tres hogares, no hay
más que cincuenta y dos ha.bita.dos en la. aldea; pero para estos cincuenta y dos es
una lección pe'rmanente la. casa. vacía.. He a.qui por qué la
aldea está orgullosa. de su leyenda. Por otra parte, en las
ramas tutelares suspenden las
niflas los corazones y allí van
á recogerlos los muchachos
... . No hay un solo aldeano
que no cuide de su rosal como
de su propia existencia.. Los
cuidan con mimo, y sus cuidados son recompensados. En
fin, puede haber aldeas con,

•

�Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 11, Septiembre 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aldea de las rosas</name>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.
Del pino, .fijándose en la atracción
ó en la repulsión que el olor de las
diversas flores inspira al hombreó
á la mayoría de los insectos, dividió aquellos olores en dos grandes
tipos: &lt;simpáticos,&gt; y los cidiopáticos&gt;, ó «antipáticos;&gt; subdividió
los primeros en 17 clases de perfumes, llamadas &lt;suaves,&gt; como la
vainilla, y en cuatro clases denominadas &lt;frutales,&gt; como la magnolia, y subdividió luego los olores idiopáticos en &lt;fétidos,&gt; como
el del ajo, y «nauseabundos,&gt; como
el de ciertas flores que despiden olor
mefítico.
No ha faltado tampoco quien en
terreno parecido haya llegado á
idear una &lt;música de los perfumes&gt;
con su correspondiente ella.ve de
sol&gt;-que empieza por &lt;fa&gt; [hortensia] y sigue &lt;mi&gt; (verbena), ere&gt;
(limón), cdo&gt; (piña], etc. ;-y su
&lt;llave de fa,&gt; uonde el &lt;re&gt; es la
vara de José, el &lt;do&gt; la rosa, el&lt;si&gt;
la canela, el da&gt; el tolú, y así sucesivamente. Supone el autor que,
con sujeción á sus &lt;solfas,&gt; pueden
obtenerse verdaderos &lt;acordes olorosos,&gt; que lo mismo suenen bien
en el tímpano, arreglados al piano,
que «den&gt; agradablemente en la pituitaria traducidos al arte de la
perfumería; y, si la cosa cuaja y e l
género prog1·esa, será de olor el día
que se nos regale con una tt'á.nscripción aromática del «Septimiuo&gt;
de Beethoven ó el «Parsifal&gt; de
Wágner.
En esfe1·a acaso más modesta,
pero desde luego más positiva, se
ha observado que, á la manera como muchas fio1·es abren más 6 menos sus cálices según la ho1·a del
día, el aroma que exhalan se hace
también más ó menus peuett-ante,
según la posición del sol; y la influencia del color de la luz es, además, en este punto tan marcada, que
ciertas flores, colocadas bajo campanas de vidrios decolo1·es, aumentan ó disminuyen en gran modo su
potencia odorí.fica. En términos generales, según los experimentos de
l!'lammarión, parece que la luz roja
es la que en mayor grado la acrecienta.
Aunque la naturaleza química del
principio aromático de las distintas flores es muy diversa en11re sí,
la naturaleza física de sus esencias
respectivas se parece bastante. En
general, éstas son siempre solubles
en alcohol y se obt,ienen, ó exprimiendo las flores por medio de una
prensa, ó por «destilación,&gt; ó por
«maceración 6 por «absorción.&gt;
Empleando el primer procedimiento el líquido obtenido contiene una
p~rte de agua y re~iduos que es
preciso depurar, valiéndose de un
filtro y dejando luego en t•eposo la
mezcla, á fin de que el aceite esencial, según sea más ó menos denso
que el agua, se deposite ene! fondo
del recipiente ó quede en la superficie con lo cual se facilita el separa~lo puro, bien por decantación,
bien por medio de apa1·atos apropiados al caso. La destilación consiste en calentar con agua dentro de
un alambique las substancias aromáticas cuya esencia se quiere recoger y se recoge, en efecto, con el
vapor del agua, que luego se liquida.
Cuando se trata de esencias que
no resisten altas temperaturas, debe recurrirse á la «maceración,&gt;
valiéndose de grasa de riñones de
buey con grasa de cerdo clarificadl\,S, ó bien de aceite de olivas, lo
cual se pone al bañomaría, en el
que se van echando las flores cuya
esencia se busca, hasta obtener la
saturación del líquido; y, esto conseguido, por medio de ciertos aparatos se separa la esencia. de la
grasa.. Por último, cuando es preciso operar en frío, se sigue un procedimiento análogo valiéndose de
aceite, parafina ó vaselina; y tratando la grasa. así perfumada. por
el alcohol, se obtienen luego espíritus aromáticos muy concentrados.
De todas sueL"tes, el agua y los demás residuos que resultan empleando estos distintos sistemas, tienen
también generalmente un valor en
el comercio, y a que conservan siempre un aroma mayor ó menor.
El rendimiento de esencia pura de
las plantas olorosas es en extremo
escaso: un kilogramo de hojas d3

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Historia que parece novela
I
Cuarenta años ha era Rosa Al varez la muchacha más linda y más
honrada del barrio de Maravillas.
Había quedado huérfana de padre y madreen temprana edad, dándole excelente educación moral y
cristiana una tía suya., que acababa de bajar también al sepulcro
cuando comienza esta narración.
Estaba, pues, sola en el mundo
la pobre doncella., sin más recursos
que su trabajo, sin másdefensaque
su propia virtud.
Esta era, empero, suficiente para
tener á raya á los ociosos y á los
libertinos, que no tardaron en per·
seguirla, viéndola. de todo punto
desampara.da.
Rosa. habitaba 11na gua.1·dil la en
un gran edificio de la calle de Fuen·
carral, cuyo primer piso servía. de
vivienda á un personaje político
importante,siendo ayuda de cámara
suyo un mucha.cho de cortos año$,
pero de arrogante figura, llamado
Leonardo Sánchez.
Los dos vecinos se encontraban
frecuentemente en el portal y en la
escalera, cambiando pdmero un sa.ludo, después algunas pal abra,;
más tarde conversación detenida,
en la que el mancebo acabó por declararle sus sentimientos, no mal
acogidos por la humilde planch11.dora-porque éste era el oficio de
la huédana, aprendido de su tía,
qPe debía á él sus únicos medios de
subsistencia, y lo enseñó cuidadosamente á la. querida sobrina.
Conse.rvó, pues, Rosa la par1·0quia de la difunta, y la aumentó
algo, merced á la perfección con
que desempeñaba el trabajo, siendo igualmente hábil para las ca.mi·
sas masculinas que para los cuellos, mangas y demás adornos femeninos.
Un día con otro ganaba Rosa
hasta dos pesetas, siendo lo suficieute para todas sus necesidades,
y hasta para a.horrar un par de duros al mes.
Leonardo era también listo y formal, habiendo conseguido el afecto
de su amo, exministro de Fomento, y aspiranoo á un gran destiuo
en la Isla de Cuba, donde se prowet(a hacer un buen capital en poco tiempo.
No tardó en ver re&gt;1.lizados sus
deseos, y entonces exigió desu ayu-

da de cámara que le acompañase á
la H;a_bana, puesto que carecía de
fa.milla y estaba. satisfecho de la
actividad y diligencia del sirviente.
-Al]( te proporci0naré un destinillo; tú eres trabajador y juicio.so,
y en pocos años, en pocos meses,
habrás hecho algunos ahorros que
te permitirán, al regresar á España, hacer una vida cómoda é independiente.
Leonardo participó á Rosa las
proposiciones de su amo, manifestándose dispuesto á aceptarlas.
Rosa lloró mucho; pero su entendimiento y su conciencia la inducían á no oponerse á los planes del
que le había jura.do amor eterno.
-Un par de años se pasan pronto -decía aquél por:,. consolarla:estoy tan seguro de tu constancia,
de tu fidelidad, como tú puedes estarlo de las mías.
El señor me aprPcia mucho y
cumplit-á cuanto me ha prometido;
y al cabo de ese tiempo vol veré de
Amédca. con un capitalito que nos
permitirá establecer un comercio
cualquiera y vivir con cierto des·
ahogo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

mil reales-decía,-regresaré á Es·
paña y nos casaremos.&gt;
Pero ¡a.y! tantas y tan risueñas
esperanzas se desvanecieron trágicamente: la horrible fiebre amarilla, que tantas víctimas hace eü
aquellas regiones, dejó sin vida en
breve plazo á D. Luis de :Mendoza;
y faltándole su protección, no tardó en ser despojado de su modesto
empleo el iü.feliz Leonardo.
Encontróse éste en un país extra·
ño, sin relaciones, sin más recursos
que sus quinientas pesetas, cuya
mayor parte emplearía en los gastos del regreso á Madrid.
La situación sería entonces la
misma de antes: tornaría á buscar
acomodo; á vivir con un salario
mezquino, que no le permitiría. lle·
var á cabo sus deseos.
Después dereflexiona.rmucho, tomó una resolución difinitiva: la de
permanecer algún tiempo en América; tratar de hacer fortuna, i.JI{
donde esto parece tan fácil.

II
Rosa no se atrevió á resistir á
los deseos, á la voluatad de su novio; viéndole ausentarse llena de
ama.1·gura. aunque con plena confianza en sus promesas y ju1·amentos.
Consolába.nla las epístolas de
Leonardo, quien desde el principio
la es(lribía todos los correos.
Pronto supo que D. Luis de Mendoza, el amo de aquél, había cumplido fielmente lo ofrecido: el ayuda de cámara., siu dejar de serlo,
desempeñaba las funciones de ordenanza en la oficina de su señor,
disfrutando un sueldo regular, cuya mayor parte depositaba en Ca·
Ja de Ahorros: al cabo de pocos
meses, éstos representa.bao Ia suma
de quinientas pesetas.
«En cuanto tenga. siquiera veinte

Sus tentativas fueron infructuosas: sin amigos, sin pro!Rctores, no
consiguió nada, gastando en pocos
meses sus misera.bles economías.
Vióse obligado á ponerse :í servir de nuevo, no renunciando por
eso á la esperanza de obtener ventajosa colocación eu alguna oficina
ó en un ingeaio.
Mientras tanto Rosa. continuaba
planchando, sin desconfiar un mo·
mento de ver realiza.do el sueño
acariciado por los dos.
Las cartas de Leonardo veuían á
menudo á destruir sus ilusiones y
á hacerla derramar abundantes lágrimas: de nada le servían su asiduillad ni su honradez; de nada. los
buenos servicios que prestaba á sus
amos: éstos, por esta causa quizá,
no querían pdvarse de ellos, y le
entretenían con promesas aunca.
cumplidas.
Así trascurrían los meses y los
años, siendo el únic'o consuelo d,;
los amantes su recíproca constancia.

III
La. correspondencia ent1 e Rosa y
Leonardo no se interrumpía: unas
veces era frecuente, otras se retrasaba.
Ya el mozo, que se iba hacienco
viejo, escribía- lleno de esperanzas,
que se convertían poco después en
ilusiones; ya hablaba de sueños
venturosos, pronto desvanecidos;
ya un la1•go silencio llenaba de inquietud á su ama.da, creyéndole
producido por algún suceso infausto, por la muerte quizás.
Pero al cabo de cierto tiempo llegaba una misiva explicando aquel
silencio, atribuyéndolo á ocupaciones perentorias, á imperiosos
deberes.
.
Rosa tenía tanta fe en el cariño
del ausente, que sus temores no se
convertían en dudtts jamás.
Entretanto continuaba su existencia al!'itada y trabajosa; felizmente
su salud no se resentía. de aquella
la.bo1· constante; babia adquirido
fama de hábil, y su parroquia aumentaba diariamente; á veces, P"·
ra. curnplit• sus compromisos, tenía
que velar hasta las altas horas de
la noche; á veces carecía de clPscanso aun los domingos.
Pero poco á poco, lentamente. iba
juntando en una hucha lo que le
sobraba. de sus gastos indisµeusables.
Porque no se permitía cosa alguna superflua; cubiertas sus modestas necec;idades, el resto lo destinaba al ponrenir.
En ocasiones se lo había escrito
á Leona1·do:

7.- Vestidos de calle y reunión:
rosa, por ejemplo, únicamente da
cuatro gramos de es.encía pura; y
a.sí se explic11. que un kilogramo de
esta esencia llegue á valer dos mil
francos; pero ha.y que tener en cuenta los muchísimos litros de «perfume&gt; que se preparan con pocos gramos de &lt;esencia&gt;.
Hasta aquí paréceme haber hablado ya bastante de la materia en
su aspecto económico, y creo que
ahora vi,,le la pena de decir algo de
su aspecto higiénico. ¿Qué nos dice
la ciencia en este punto?
Todo perfume es un excitante del
sistema nervioso, que provoca luego, naturalmente, una depresión
correlativa; su acción tiene C'ierto
parecido con el alcohol, en cuanto
acarrea en ocasiones náuseas vahidos y otras perturbaciones' nerviosas que pueden llegará ser graves, sobre todo á fuerza. de repetir-

se la causa; el aroma. dela violeta
el del lirio silvestre, el del alhelí
e~ del clavel, so!l altamente pernic10sos y constituyen verdaderas·
causas de neurostenia; pero en cambio, la mayoría de los perf~mes son
verdaderos antisépticos y en momentos d~dos pueden ejercer de eficaces tómcos para el organismo.
De aquí, pues, deduciremos lógicamente que el uso moderado de los
perfumes no puede dañarnos en circunstancias normales, mas deberemos huir de ellos siempre que su
naturaleza harto excitante ó un estado anormal de nuestro organismo así no los aconseje. Los a.tacados de mareo en el mar, por ejemplo,. notan el inusitado fenómeno de
sentir verdadera.repugnancia hacia
determina.dos aromas que momentos
antes enc~ntra.dan agr11,dables, lo
cual no deJa de ser a.Ita.mente sig•
nificati vo.

y

Perfumémonos, pues, entre el jabón, el cosmético, el agua de tocacador y los distintos preparados
olorosos que usamos á diario, y
procuremos, no sólo ca.finar,&gt; sino
mantenernos además en un discreto
cpianíssimo.&gt;
El grave peligro que hay queevitar á toda costa es que el olfato
propio, embotado por el uso, caiga
en el exceso, que es daño material
Y daño estético. Se llama perfume
á lo que acaricia. delicadamente el
olfato, y olor al que lo hiere bruscamente: un perfumees siempre bien
recibido; mas un 0101·, cuando no
ofende, cansa.
D. RODRÍGUEZ.

s.-Trajes de casa y para niños.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Estómagd

[L MUNDO [LUSTRADO

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�Domingo 20 de Septiomb:re &lt;le 1903.

DÍAS DE REGOCIJO
EL ANI\'ERSARIO DE LA J)&lt;OEPEXDENCIA

•

La. semana. última. ha sido de regocijo y entusiasmo. Por una. coincidencia, se celebran
al mismo tiempo las glorias de la Independencia Nacional, y el aniversario del natalicio
del Sefior Presidente, y, además, como una
consecuencia forzosa de los acontecimientos,
de los méritos del Gobernante y del afecto que
el pueblo siente por él, sus fiestas han llegago á ser tan populares como las otras.
En ellas toman parte todos lo~ elementos
sociales del país. Si los salones de la Presidencia se llenan de grupos respetables, de representantes de las clases más cultas, de los
elementos extranjeros, de los funcionarios; las
vías públicas, los sitios de reunión, se llenan
de aclamaciones, de vivas, de aplausos frenéticos; cuando aparece el señor General Díaz,
en todas partes del país, donde hay un grupo de mexicanos, se dedica una manifestación
en honor suyo.
En este afio, unas y otras fiestas han superado en esplendor á las de los anteriores, no
sólo en la capital sino en muchas otras poblaciones de la República. Es natural. Para
el lucimiento de las fiestas, se necesita no solamente que el patriotismo llene de entusiasmo los corazones; que el recuerdo de lM glorias patrias haga desbordar el regocijo; que el
culto á los héroes reuna á todos los hijos de
la misma nación y en torno del altar de la.
Patria; es preciso también que haya bienestar
que haya. medios suficientes para dar brillo á
estas manifestaciones.
Epocas ha habido, en que el pueblo mexicano, afligido por grandes calamidades, en
crueles y tristes circunstancias, no ha tenido
cómo dar lustre á las fiestas de la patria.
Nuestros veteranos recuerdan bien que, en
tiempos aciagos y dolorosos, hubo veces en
que los días gloriosos de septiembre, llenos de
recuerdos se pasaban eu los camp9mentos, sin
fuego con que calentarse, sin lecho bajo que
abrigarse ...... muchas veces sin reposo y sin
pan, después de una lucha encarnizada! En
aquellos días, en el campamento no había
más señal de fiesta, que la lJ.renga del jefe á
sus valerosos subordinados; no había más estruendo que el de los vivas á la patria, muchas veces ni siquiera se podía. hacer una salva de fusilería, porque la pólvora era escasa
y había que reservarse para rechazar al enemigo que se aproximaba.
Nosotros estamos lejos deaquellos días. Hoy
podemos, gracias á los beneficios de la paz,
congregarnos donde y como nos place; gracias á la prosperidad creciente, podemos dar
brillo á nuestras fiestas y llenar el aire con el
estallido de los cohetes, con los ecos de las
fanfarrias y con los acordes de nuestros cantos.
Ahora, nosotros, no debemos olvidar por
cuantas viscisitudes hemc,s debido pasar para
llegar á este grado de bienestar, y cuando rindamos culto á la patria, recordar no sólo sus
glorias, sino también sus desgracias. Así podemos tener las unas siempre vivas, y evitar
para siempre las otras.

En la eumbrt dtl Olimpo.
Noche de primavera, apacible, argéntea,
embalsamada con el hálito de los jazmines,
humedecida por suave rocio. La luna ll1ma se
alza sobre el Olimpo, y la cana cima. del monte se ilumina con luz triste, verdosa, pálida.
Hacia el valle de Tempé se dibujan las hondas penumbras de los matorrales de alhefias,
ó aligustn,s, donde tiembla el canto de los
ruisefiores, donde palpitan plegarias y quejas,
súplicas y suspiros amorosos. Semejante á mú-sica lejana de flautas y caramillos, todas las
voces de las cosas, todos los murmullos del
misterio llenan el @ilencio nocturno, como
una lluvia espesa ocupa el espacio, formando
una cortina de lágrimas¡ .... .. después van ex-

EL MUNDO ILUSTRADO

tinguiéndose, trocándose en arroyo de aguas
vivas y mansas.
Poco á poco todo ruido se extingue, y el
silencio es tan grande, que parece oírse el
blando rumor de las nieves que se deshacen
en las cumbres al cálido aliento de mayo.
¡Noche de ambrosía! ¡Noche mágica! ¡Noche primaveral!
En aquella noche, los dos apóstoles Pedro
y Pablo se sentaron como jueces en la alta
meseta, para sentenciar á los dioses viejos del
paganismo. Sobre sus cabezas, radiantes nimbos bañaban de luz la nieve de sus cabellos,
sus fruncidos entrecejos, sus ojos severos y
graves. Más allá, á la sombra de las hayas,
la blanca muchedumbre de los dioses abandonados y perdidos, aguardaba con angustia
la sentencia definitiva.
Pedro alzó la mano, y á esta sefia, el dios
que mandaba en las nubes, Zeus y Nefelegeretes, se adelant6 primero y marchó hacia los
Apóstoles, aún formidable, inmenso todavía,
como el coloso que Fidias labró en mármol,
pero ya decrépito y achacoso. Siguiendo sus
pasos, se arrastraba un águila vieja y alicortada. Azulados, carcomidos de herrumbre,
consumido su fuego, los rayos vengadores se
escapaban de la diestra de aquel que fué padre de l~s dioses y de los hombres.
Pero cuando se vió frente á los Apóstoles,
su pecho gigantesco se hinch6 con la seguridad de su omnipotencia. Y alzando la cabeza
con orgullo, fijó en el viéjo pescador de Galilea sus di vinos ojos llenos de luz, fulgurantes
de soberbia, soltando relámpagos de furor.
Y entonces, ante la furia del Sefior, servilmente atemorizado el Olimpo, tembló en sus
cimientos, las hayas movieron medrosas sus
troncos, el canto de los ruisefiores se extingui6, y la luna, por cima de las nieves, perdió
su blancor de plata y quedó trrnsparente como la tela que Aracné tejía...... Del rorvo pico del águila sali6 un último y temeroso graznido. El rayo vengador, atizado de súbito se
retorció á los piés de Zeus, alz6 su cabeza' de
llamas, Ciepitante y silbadora, como una serpiente pronta á lanzar su mortal veneno ..... .
Pedro puso el pie sobre los llameantes zigzags
d~l rayo y los forzo á soterrarse. Luego, dirigiéndose al Señor de las nubes, dijo:
-Maldito y reprobado seas por toda la
eternidad.
Incontinenti, el dios empalideció, desmayóse, y murmurando con sus labios negruzcos «¡ananké! ¡anankéf,, [¡fatalidad! ¡fatalidad!], hundióse en las entrafias de la tierra.
Al punto surgió entre los Apóstoles otro
dios de rizada cabellera: Poseidón, 6 Neptuno ...... Traía la negra noche en las pupilas y
un mellado tridente en la mano.
-Ya no serás tú-le dijo Pedro-quien
pueda _á si; antojo embravecer ó aplacar las
olas, m qmen guíe las naos errantes hacia la
paz de los puertos. No serás tú, no sino la
(cMaris Stella,» la Santísima Estrella del mar.
Y al oír esto el dios, atravesado por un dolor repentino, mugió y se disipó entre neblina vaporosa. En pos de él, la cóncava cítara.
en la mano, se alzó A polo, el dios de las flechas de plata, y avanzó hacia los Santos Hombres. Tras él .seguían lentamente, como un
bando de blancas palomas, las nueve musas.
Llenas de temor, paráronse ante sus jueces
agitados los alientos, los corazones vacíos d~
esperanza. Vdlvió la vista hacia Pablo y con
voz parecida á la música de los astro~ cantó
el radiante Apolo:
.
'
-No me hagas perecer, Sefior, Señor, defiéndeme . Pronto tendrías que volverme á la
vida...... Yo soy la flor y la alegría del alma
hi;n:iana. Y? soy la_ luz y la nostalgia de lo
D1vmo. MeJor que nmgún ser vivo sabes Sefior, que el canto de la tierra no v~lará aÍ cielo si se quiebran sus alas. ¡Santos Hombres
no hagáis que perezca la Poesía ..... . 1
'
Hubo una pausa. Pedró alzó sus miradas á
las estrellas. Pablo cruz6 las manos sobre el
pufio de su espada, apoy6 en ellas la frente
y permaneció abismado en sus ensuefios.
Luego se ~evant6. Traz6 el signo de la cruz
sobre la radiante cabeza del dios, y dijo:
-Que viva, pues, la Poesía.
Apolo se sent6, sin dejar la cítara, á los

EL MUNDO ILUSTRADO

piés del Apóstol. Las luces de la noche brillaron más intensas, los jazmines despidieron
más penetrante su perfume, las fuentes leja.
nas rieron con más alegría.
Juntas, como una nidada de cisnes blan.
cos, con las voces aún temblorosas de miedo,
las musas comenzaron á cantar dulcemen
palabras cual jamás las oyó el alto Olimpo
«Santa Madre de Dios, ampáranos con' tu
manto glorioso ..... .
(&lt;No rechaces nuestras súplicas..... .
(&lt;Líbranos de los peligros que nos acechan
«Virgen gloriosa! ...... »
...
Así cantaban, sentadas en el césped I
ojos en el cielo, las nueve musas, como n~evt
blancas y pías religiosas de un convento.
Pasaron después los demás dioses ...... p
en voleo impetuoso el cortejo de Baco salv
je, desenfrenado, coronado de pámpan~e y
hiedra, empuñando tirsos y cítaras lanzan
gritos de delirio, de uesesperaci6~ de I
ra ..... para hundirse en el abismo ;in fon
Después surgi6 ante Pablo y Pedro otra •
vinidad. Altiva, arrogante, amarga sin es
rar preguntas, sin escuchar la sentencia,
bló, con sonrisa deE&gt;preciativa en los labioa:
-Yo soy Palas Atenea: no os pido la vi
porque no soy más que un fantasma. U ·
me escuch6 y me adoró hasta llegar á la
jez. Telém9:co, hasta el día en que sus m ·
Has se cubrieron de barbas. Vosotros miem
no sois capaces de arrebatarme mi inmo
dad, porque soy imp-!!recedera... .. . Pero,
cambio, sabed que nunca he sido más que
sombra vana, qu~ no soy sino som•ra, y
bra seré por los siglos de los siglos.
Por fin le llegó el turno lí. Ella: á E
Venus Afrodita, la diosa del amor la mú
lla, la más fervientemente adorad~.
Suave, inefable, emocionada se acerc6.
jo su pecho de nieve su coraz6n palpitaba ri
do, desatinado como el de un ave· sus la
rojos tem~laban como los de un ~ifio que
me el castigo. Y cayendo á los pies de
Santos Hombres, tendi6 hacia ellos sus
zos divinos é implor6 humildemente llena
pavor:
-S?y culpable.. .. soy criminal... ...
¡oh Dios mío! soy la Felicidad humana. 1
seri_c~rdial ¡Sefior, perdonadme! ¡Soy toda
Felicidad humanaL. .... ¡la única!. .....
Y su voz se apagó entre sollozos.
Pedro la contempló, y sobre sus cabelloa
oro pos6 la mano venerable. Pablo a
del suelo u~ ~amo ~e azucenas, lo puso en
nos de la divma criatura, y dijo :
. -H~ ?e ser como este cáliz...... ; pero
v1rás, vivirás, Felicidad humana.
En esto se hizo de día. En lo alto de
cimas rocosas, el alba sonrosada apunt6.
lla:ron los ~uisefiores. Los jilgueros, loe
dales, los_pmzones y las cogujadas, sacan
sus cabecitas perezosas de entre el abrigo
sus alas, sacudieron los plumajes cargad08
rocío, y cantaron alegremente:
-Ya_ está aquí, aquí, aquí la Aurora....
, La Tierra se dP.sperezó sonriendo y d
to gozosa, pues le habían quedado la P
y el Amor.

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

Las fiestas 'de la Patria
Inusitada animación tn la ciudad.
Brillantt dtsfilt militar.
De intento retardamos la aparición del presente número dP EL MUNDO !LUSTRADO, para
ofrecerá nuestros lectores, tan completa como
fuera posible, la información gráfica relativa á
las brillantes fiestas con que se ha celebrado
en México, en esta vez, el aniversario de la Independencia Nacional.
Sea que á ello contribuyera en gran parte el
buen tiempo que hemos tenido en estos días,
6 que el entusiasmo por conmemorar dignamente aquel glorioso suceso, sea mayor á medida que el tiempo transcurre; es el caso que
pocos, muy pocos, han sido los afios en que el
regocijo popular se manifü:ste de manera
tan clara y en que las fiestas revistan el extraordinario lucimiento que en esta ocasión.
Sin detallar uno por uno los actos efectuado:;, porque ya ((El Imparcial" ha hecho lacrónica completa Je todo,-1, apuntamos en seguida algunas notas, refiriéndonos al mismo tiempo á ias demostraciones de simpatía de que
fué objeto el señor Presitlente de la República,
con motivo de su cumplen.fios.
EN PALACCO

El Círculo de Amigos del Sefior General
Díaz, (cLa Unión Liberal» y la Colonia Oaxaqueña, fueron, entre todas las corporaciones,
las que primero se presentaron en Palacio á
ofrecer sus respetos al ilustre gobernante. La
recepci6n de los tres distintos grupos se verificó el día 14 por la tarde, sucesivamente, llevando la voz á nombre del (cCirculo,, el señor
Lic. Don Alfredo Chavero; por (e La Unión Liberal», el sefior Diputado Don Trinidad García, y por la Colonia Oaxaquefia, el sefior Lic.
Don Benito Juárez. Los discursos cambiados

La iluminación de Prulacio en los d!as de la Patria.

entre los oradores y el sefior General Díaz, fueron muy afectuosos.
Al terminar el discurso con que el Primer
Magistrado correspondí(, al que le dirigiera el
sefior Lic. Juárez, los oaxaqueños desfilaron
frente á él para estrechar carifiosamente su
mano. Hombres, mujeres y nifios pobremente
vestidos, que se encontraban entre los manifestantes, desfilaron también ante el Caudillo,
y hubo ancianos que para significarle su reco-

LUMEN
No te sorprendan los matices rojos
De los negros diamantes de Bahía;
En la noche profunda de tus ojos
Perpetuamente resplandece el día.
¿Que no hay luz tan hermosa ni tan p
Como la luz que en el espacio vaga?
La hoguera que en los trópicos fulgura,
Tras el nublado de Spitzberg se apaga.
Una mirada tuya, una tan s6lo,
En los piélagos árticos podría.,
Fundir la nieve, constelar el polo,
¡Y brillar en la tierra todavía!
ANDRÉS MATA.

La Catedral !luminada.-Fuegos artificiales.

nocimiento 6 su carifio, lo estrecharan entre
sus brazos. El sefior General Díaz, hondamente impresionado, correspondía con frases de verdadero afecto á aquellas significativas demostracionrs. Los que presenciaron estas
escenas, no pudieron menos de conmoverse.
El mismo día, el Primer Magistrado recibió
las felicitaciones de una Comisión de Tlaxcala, de un grupo de norteamericanos y del General Snyman, jefe de la colonia bóera que va

�EL MUN't&gt;O ILUSTRADO

Dbttlingo 20 de Septiembre de 1903.

Doml~go 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

e

---

f:,

,:
¡

Llegada del Sr. Presidente á. las tribunas.

á establecerse en el país, y el 15 por la mañana la del Ejército y la del Cuerpo DiplomátiEl señor General Don Francisco Z. Mena,
Secretario de Guerra y Marina, á quien acompañaban numerosos jefes y oficiales, de gran
uniforme pronunció un breve discurso, que le
fué conte;tado por el señor Presidente con palabras que denotan la alta estima en que tiene
á la clase militar.
A nombre del Cuerpo Diplomático, habló el
sefior Embajador de los Estados Unidos, General Clayton. La respuesta del señor Presidente fué muy cordial.
Durante la mañana, el Primer Magistrado
recibió, además, á las comisiones de ·1os Ministerios, del Consejo de Gobierno y de otras
corporaciones que estuvieron en Palacio á felicitarlo.

co:

EL GRITO

Bellísimo era el aspecto que presentaba por
la noche la Plaza de la Constitución. Iluminado con millares de focos eléctricos y ,,on farolillos de cristal, el «Zócalo», como generalmente le llamamos, parecía, visto de lejos, incendiarse. La fachada del Palacio Nacional, la
Diputación y la Basílica ostentaban multitud
de luces, y pocos eran los edificios particulares que no se veían adornados.
La concurrencia, tan numerosa como nunca, apenas podía moverse en la pla_za, y por
todas partes se desbordaba el entusiasmo. A
la hora del ((Grito,» cuando el pueblo se había
ya divertido á sus anchas con los fuegos artificiales y con la música de la gran serenata,
el regocijo subió de punto: el Sr. Pr~sidente
apareció en el balcón central de Palac10, y un
grito unánime hendió el aire saludando á los
héroes de 1810 y al héroe de la Paz, 9-ue ~acía vibrar en aquellos momentos la b1stónca
campana de Dolores. La muchedumbre fué

:,

Paso de la Artillería por la Glorieta de Cuauhtemoc.

poco á poco dispersándose, y la animación,
siempre en aumento, se desbordó para invadir basta los más apartados barrios de la metrópoli, donde se improvisaban bailes al aire
libre y se cantaban canciones populares.
EN LA REFORMA.

El 16 por la mafiana se efectuó en el Parque «Porfirio Díazi, el
acto oficial indicado
en el programa. Desde el Zócalo basta la
glorieta de Cuauhtemoc, siguiendo la línea de Plateros y S.
Francisco, los edificios mercantiles y las
casas de particulares
estaban vistosamente
adornados con banderas y piezas florales, en su mayoría.
El conjunto presentaba un hermosísimo
gol pe de vista.
En el Parque se levantó una amplia tribuna destinada al Sr.
Presidente, á su comitiva y á los invitados, quedando formados, á lo largo de
E'1 Sr.
la calzada, los distintos cuerpos militares que debían hacer los honores al Jefe
Supremo del Ejército. Antes de que diera principio el acto oficial, el Sr. Presidente acompañado por el Sr. Ministro de la Gu~rra pasó revista á las tropas, dirigiéndose desp~és á
las tribunas para hacer entrega de una nueva
bandera al primer batallón de infantería.

Terminada esta ceremonia, que result6m
imponente, ocupó la tribuna el Sr. Lic.
Jenaro Raigosa, y con frases que le conq
taron muchos aplausos, analizó desde el p
to de vista filosófico el movimiento ins
cional de Dolores, puntualizando sus ca
y tendencias. El Sr. Juan de Dios Peza
tó en seguida una poesía, y el Primer
trado impuso á un grupo de Jefes y Ofici
las condecoraciones que les han sido últi

_(

'l

La tribuna de honor.

En la partf de las tribunas destinada al
público vimos á algunas familias pertenecientes á nuestra buena sociedad, y á caballeros y damas distinguidos de las colonias
extranjeras.
En las banquetas había numerosos grupos
de todas las clases sociales.

EL DESFILE.

A la hora en que terminó la ceremonia, las
calles que debía recorrerelcuerpo de Ejército,
cuyo mando quedó encomendado al Sr. General Don Ro;alino Martínez, Comanfante
de la Plaza, se encontraban literalmente hen-

G~meral R~lno Martinez.

mente conferidas. Al lado del Sr. Gen
Díaz tomaron asiento, en la tribuna de ho
los Sres. Secretarios de Estado, los miemb
del Cuerpo Diplomático, comisiones de
Cámaras y distintos funcionarios de la Ad
nistración pública.
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Aspecto de la esquina de

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Plateros y el Empedradi!lo, momentos anbes del desfile.

Perspectiva de las tribunas.

chidas de gente. 'Las aceras se veían llenas de
espectadores, y por en medio de las calles discurría una compacta muchedumbre, ansiosa
de hallar sitio á. propósitv para estacionarse.
En los balcones y en los zaguanes, las fami~
lias esperaban el paso de la gran columna y
de la comitiva presidencial. En los momen-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

--

***

tos niños mártires dt thapulttP«
8 DE

SEPTIEMBRE DE

1!)03

I
Como renuevos cuyo,; a.liiios
Un viento helado marchita. en flor,
As( cayeron los hProes niilos
Ante las balas del invasor!

***

La infa.nterfa.

perdonando en tu triunfo á quien la muerte
dió á tu padre infeliz, y ~e e~ta suerte
venciéndote dos veces á t1 mismo,
Ven únete á esos niiios como hermano
ma.y'or pues que su gloria. fué tu gloria.,
y llév¡los contigo de la mano
hacia el solio de Jove soberano ....
y á, las puertas de bronce de la. Historia!

tos en q~e ésta lle~6 á San Francisco, un aplau.
so un~mme saludo al Sr. Presidente y de lo
alto de los edificios cay6 sobre aquel' mar de
cabezas que se_ agitaba e~ la vía, una lluvia de
flores, confetti y serpentmas. Los vivas lanr.ados al egregio gobernante se escuchaban por
dondequiera, y en el momento en que el s11•
premo Magistrado apareció en el balcón central de Palacio, el regocijo del pueblo no tuvo
límites. La ovación que se le tributó fué ruidosísima.
Antes de las doce comenz6 á desfilar el cuerpo de Ejército. Este estaba formado por una
sección de vanguardia, una división de infan.
tería, un regimiento de artillería, una divisi6n
de caballería, dos baterías ligeras, los trenes
del parque de Ingenieros y del servicio de ambulancia, y un escuadrón del 3er. Regimiento, como extrema retaguardia.
El paso del numeroso cuerpo de Ejército
por las calles principales de la ciudad llam6
y con justicia, la atención de todos los que)~
presenciaron; pues tanto unos como otros 101
distintos batallones y regimientos, se hici~ron
aplaudir por la precisión de su marcha y lo
correcto de las conversiones. En una palabra,
el desfile ha venido á. comprobar los esfuerzoe
que el Gobierno hace para mantener á la tropa á un alto grado de instrucción y disciplina.
En el grabado á dos planas, C\ ue publicam01
en otro lugar, puede verse el aspecto que ofrecía la esquina de Plateros y el Empedradillo
en el mornento en que llegaba al Zócaloelcoche del señor Presidente. El polvo que se levantó al paso de los carruajes y de la escolta.
impide que se distingan con toda claridad loa
edificios.

Ahí fué .... Los sabinos la. cimera.,
con sortijas de plata, remPcía.n;
cantaba nuestra eterna primavera.
su himno al sol, era. diáfana. la. esfera,
perfumaba la flor .... y ellos morían!
Ahí fué .... los volcanes en sui. viejos
albornoces de nieve se envolvían,
refilando sus moles á lo lejos;
era el Valle una. fiesta de reflejos,
de frescura, de luz . ... y ellos moría.o!
Ahí fué: saludaba. a.l 10undo el cielo
y a.l di vino saludo respondía.o
los árboles, la brisa., el arroyuelo,
los nidos con el trino del polluelo,
las rosas con su olor .... y ellos morían!
Moría.o cuando apenas el enhiesto
botón daba. sus pétalos precoces,
privilegia.dos por la. suerte en esto,
que los que a.man los dioses mueren presto
y ellos eran amados de los dioses!
Sí, los dioses la. linfa. bullidora
cegaba.o de esos puros manantiales,
espejos de las hadas y de Flora.,
y juntaban la noche con la aurora
como pasa. en los climas boreales!
Los dioses nos robaban el tesoro
de esas almas de niiios, que se abrían
á, la. vida y al bien cantando en coro!

.-.

El «Círculo de Amigos del Sefior General
Díaz)) organiz6, en celebración del natalicio del
Supremo Magistrado, un festival infantil que
se verificó el día 15 por la tarde en el Frontón
de la calle de Iturbide, y que se vió concurrido por multitud de niños y niñas, alumnos de
las escuelas oficiales y de la casa «Amiga de
la Obrera.»
Cerca de las cuatro de la tarde y cuando
las amplias graderías del frontón se encontraban llenas de chicuelos, dió J.,riiicipio la simpática fiesta con el Himno á Hidalgo, que cantaron en coro 500 alumnos de ambos sexos y
que fué muy aplaudido. A esta parte del programa siguieron algunas recitaciones y números de canto, entonándose por todos los niños,
para concluir, el Himno Nacional.
Festival infa'llti.1:.-.As-pecto de la grader1a destinada á las niñas.
cadiós!&gt;-murmura-y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice: cama!&gt;
responde el corazón: &lt;si ya no puedo .... &gt;
«Cuando sólo escuchamos dondequiera.
del tedio el gran monologar eterno
y en vano desparrama Primavera
su f\órido caudal en la pradera.,
porque dentro llevamos el invierno,&gt;
«Bien está .... Ma.s partir en pleno día,
cuando el sol glorifica. la jornada,
cuando todo en el pecho ama. y confía
y la Vida, Julieta enamorada.,
nos dice: «No te vayas todavía!&gt;
«Y forma la. ilusión mundos de encajes,
y los troncos de savia. están henchidos,
y las frondas perfuman los boscajes,
y los nidos salpican los frondajes
y la.s a.ves arrullan en los nidos.&gt;
Es cruel. ... ¿Mas entonces, por qué ahora.
muestra ga.la.s el bosque y luce a!ii'los?
Por qué canta el clarín con voz sonora?
Por qué na.die está triste, na.die llora.
delante del recuerdo de esos niíios?
Porque más que la. vida, bien pequeño,
porque más que la gloria., que es un sueiio,
porque más que el a.mor, va.le de fijo
la divina. oblación, y en una. losa
este bello epitafio: &lt;Aquí reposa;
dió su sangre á la Patria, era. buen hijo!&gt;

III
Como renuevos cuyos alifl.os
Un viento helado marchita. en flor,

Así cayeron los héroes niiios
Ante las balas del Invasor!

IV
Como renuevos cuyos a.liños
Un viento helado marchita en flor,
Así cayeron los héroes niños
Ante las balas del Invasor!
Seiior, en cuanto á ti, dos veces bravo,
que aquí defiendes el bollado suelo
tras haber defendido el suelo esclavo,
y hoy en el sitio dormirás al cabo
donde el águila. azteca posó el vuelo!
Seiior, en cuanto á, ti, que, noble y fuerte,
llegaste del perdón al heroísmo,
El n!fio Porfirio Dfaz y Raigosa.

Entre las damas concurrentes al festival, se
encontraban las sefioras Carmen Romero Rubio de Díaz, Amada Díaz de de la Torre, Sofía
Romero Rubio de Elízaga y Luisa Raigosa de
Díaz,con su hijito Porfirio, que portaba un gracioso traje de charro. Además, asistieron las
señoras de Chavero, de Saavedra, de García
Vélez, y un grupo de sefioritas distinguidas.
Entre los caballeros se hallaban los sefiores
Ingeniero Miguel F. Martínez, Director de Instrucción Primaria, Líes. Alfredo Chavero y
Carlos Saavedra, Doctor Constancio Pefia Idiáquez y alguno!! otros.
Antes de retirarse del frontón, la señora Romero Rubio de Díaz distri buy6 entre cien al umnos de la «Amiga de la Obrera&gt;, y de las Escuelas Nacionales, juegos de ropa. Los niños fueron obsequiados por la Junta Organizadora
con dulces, refrescos y juguetes.

Septiewbre estaba. en .flor .... y ellos morían!

II
Como renuevos cuyos aliños
Un viento helado me.rebita. en flor,
Así cayeron los héroes niíios
Ante las balas del invasor!

***

(*) &lt;Perlas Negras.&gt;

_,.. , .

Descansa. juventud, ya. sin anhelo,
serena. como un dios, bajo las flores
de que es pródigo siempre nuestro suelo;
descansa bajo el palio de tu cielo
y el santo pabellón de tres colores!
Descansa y que !iricen tus hazailas
las voces del terral en los palmares
y las voces del céfiro en las ca.ñas,
las voces del pinar en las monta.ñas
y la voz de las ondas en los mares!
Descansa., y que tu ejemplo persevere,
que el a.mor al derecho siempre a.vive,
y i,ueen tanto que el pueblo que te quiere
murmura en tu sepulcro: &lt;Así se muere!&gt;
La fama cante en él: «Así se vive!&gt;

0

Los rurales.

AllfADO NERVO.

FESTIVAL INFANTIL

··Ahí ·f;;él Í~· ~~íI;n·~ -~~~ ·d~ ·¿;~; · ·· ·· ··· ····••

&lt;No fué su muerte conjunción febea. (*]
Ni puesta. mel a.ncólica. de Día.na.,
Sino eclipse de Vésper, que recrea.
los cielos con su luz y pa.rpa.dea.
y cede a.nte el fulgor de la. ma.iia.na ....
&lt;Morir cuando la. tumba. nos recla.ma.,
cuando la dicha, suspirando quedo

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

Festival infanti!.-Los alumnos de las escuelas oficiales.

�la República y de su Comitiva á la Plaza de la Constit ución.
LAS FIESTAS DE LA PATRIA.-L! egada del Señor Presi(tlllll

(Fot. de

El M,undo IQustrado.)

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EREMITA
En qué piensa ese pálido eremita,
que el ceño frunce de su frente grave?
¿Es un hondo problema el que medita?
¿Acaso busca la escondida llave
de una fuente cuya agua milagrosa
de nuestras almas la pureza lave?
¿O es acaso una esencia poderosa
que en breve sane el coraz6n herido,
lo que busca su mente bondadosa?

·:·-·:•.

Algo busca ese espíritu abstraído,
algo que un dedo celestial enseña
y que se halla en el éter suspendido.
¡Fantasmas son que su piedad diseña!
Para alumbrar nuestros cansados paso8
nunca hallará la claridad que sueña .... '..
Como enseñando los sombríos trazos
de la Pobreza, que su cuerpo azota,
muestra marchitos sus nervudos brazos,

·,:.

flácido el pecho que el dolor no agota
ceñido el vientre, la mirada triste
'
y el pie desnudo en la sandalia rota.
Oh pálido t-remita que encendicite
tu alma con fuego de un amor sagrado:
s6lo en tu coraz6n la paz existe;
Yiviendo solitario y apartado,
con el alma en el cielo suspendida,
del Mal y del Dolor te has libertado;
pues en la árida senda de la vida
donde el clamor de nuestras-voces suena,
quedando va de nuestra planta herida
u Ha gota de sangre en cada arena.
Luis

ANDRÉS Zu~IGA.

Muerte d e u n M agistrado

Sr. Lic. Luis Garcta Mézquita, Gobernaidor de Campeohe.

Nuevo Gobernador de Campeche
Publicamos en este número el retrato del
señor Lic. Don Luis García Mézquita, Gobernador electo de Campeche, para el período
constitucional que ¡;,e inici6 el día 16 del actual
y terminará en igual fecha de 1907.
Las fiestas que en honor del señor Lic. García prepararon sus amigos, resultaron dignas
de la persona á quien estaban dedicadas, pues
todos los campechanos tomaron empeño especial en que tuvieran lucimiento.
Sin temor de equivocarnos, podemos afirmar que en pocas ocasiones ha estado la opini6n pública tan acorde, como lo estuvo en
Campeche, al proponer el "Círculo Liberal
Campechano» la candidatura del señor Lic.
García.
Hombre de orden, de avanzadas ideas, de
limpios antecedentes, con una vida pública
ejemplar, habiendo ocupado, tanto en el Estado de Yucatán como en el de Campeche, diversos puestos de impor tancia y distinguiéndose
en todos ellos por su apego á la ley y á la justicia, su candidatura se acogi6 con gran entusiasmo, y las manifestaciones de simpatía y de
adhesi6n de que fué objeto durante el periodo
electoral, fueron de verdadera importancia.
Durante más de un afio ha estado al frente
del gobierno, con el carácter de interino, y su
benéfica influencia se ha hecho sentir en todos
los ramos de la Administraci6n pública, logrando captarse el amor del pueblo que gobierna.
El pesimista pierde en estudiar los males
imaginarios, el tiempo que podría emplear en
combatir los verdaderos.

No hay una acci6n, por trivial que parezca,
que no arrastre consigo una serie de consecuencias; lo mismo que no hay un cabello, por delgado que sea, que no proyecte su sombra.

El día 14 por la mañana muri6 en su casa
habitaci6n de la 8~ de las Artes. el señor Lic.
Don Andrés Horcasitas, Magist"rado de la Su•
prema Corte de Justicia de la Naci6n.
La muerte del sefior IIorcasitas. que fué rew
p1mtina, ha producido en los círculos oficial
una dolorosa impresi6n; pues aparte de que
finado era uno de los miembros más laboriosos é ilu!'trados del primer Tribunal de la Re-

RIMA GALANTE.
Tu mano pálida y fina
que á la dulce mandolina
tan finas notas arranca,
por lo temblorosa y leve
parece una flor de nieve
6 una libélula blanca.
Y bajo tus dedos ágiles
sollozan los ritmos frágiles
de una frágil serenata;
mientras la luna en el cielo
hila en su rueca de hielo
un largo hilo de plata.
Y Chopín, Schúbert, Beethoven,
vierten en mi alma de joven
su raro filtro sonoro;
mientras tus dedos traviesos
atan las notas cual besos
en un mágico hilo de oro.
Y una gigante amatista
brilla en tu mano de artista
con una lumbre tan vaga,
que tu mano temblorosa
con esa piedra preciosa
es la mano de una maga.
A. _FERNÁNDEZ GARCÍA,

Sr. :\lngistrado D. Andrós Horcasita.s-

pública, su probidad y su talento le bab
conquistado muchas simpatías.
Los funerales del distinguido Magistrado
efectuaron el día 15 en el Pante6n Fran
concurriendo á ellos los altos funcionarioe.
Poder Judicial y un gran número de parü
lares.

PIO X
[ DE U~A }"OTOGRAFIA TOMAD.A EN EL
, y ATICANO EL

14

DE AGOSTO ULTIMO]

)/~.

�Domin~ 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

!

I

Episodio blstórlco dt la 6utrra dt Tndeptndtnda
I
A)lA"'Tg Y HÉROE

Jalisco, región bendita en que las flores regocijan el ánimo y en que frutas y campos de todos los colores alegran el paisaje; que en las
costas deshabitadas del Pacífico, ofreces como
puertos de salvación las radas magníficas de
Chamela y las Peñas, y como refugio misterioso
de druidas, los bosques de Zihuatlán; que ostentas en Magdalena fragantes y níveos tapices
de nardos, y en Atotonilco el Alto, deliciosos
nidos para amures reales, entre frondas impenetrables de naranjos, cuyo azahar incensaría el
ambiente, mientras los arroyos de cristal sonoro cantaran himnos nupciales; que con orgullo
exhibes tu lago de Chapa.la, marecito incomparablemente hermoso, en cuyas riberas deseara
yo, como Voltaire junto al la_go de Ginebra, _q~e
se deslizaran serenos los últ1mcs años dem1 v1·
da; si todos éstos no fueran títulos bastantes para quererte, amáratecon amor inextinguible, sólo por el azul límpido de tu cielo y por ese otro
cielo tuyo, cielo negro de tempestad y de pasión:
los ojos de tus mujeres.
y tú, lago de Chapala, que has adormecido en
mi alma, por breves horas, todos los afectos ú
odios, y borrado todos los recuerdos; que, hoy,
después de muchos años de brega mundana, incesante y acerba, al volverá verte me permites
alejar el espíritu de la tiena para elevarlo á
Dios, trayendo á mi memoria las olvidadas ple
garias del bogar paterno; que á veces murmuras á mi oído los nombres amados, y reflejando
una tras otra, e9- los cambiantes de tus volubles
ondas las constelaciones del espléndido firmamento: parece que arrebatas de mi alma y hundes en tus pliegues de luz y abismo, una á una,
todas las ilusiones que forjé en lo pasado y todas las esperanzas que conservo pat·a lo futuro;
tú, lago querido mio, que hoy en vías á mi ardorosa frente el perfume de tus playas y el beso
fresco de tus auras: ¡cuántas veces en otros
tiempos tornaste en púrpura de sangre humana,
el &lt;rlauco transparente de tus aguas! Eres el testig'o secular é imperecedero de grandiosa e~opey a; y si en tu dulce murmullo cantas el epitafio
glorificador de tus héroes, el magníficat armonioso de la Paz, cuando desmoronas el acantilado y sumerges las naves con estruendo pavoroso, es que repites, inconsciente, el himno terrible
de la guerra, en remembranza de otras épocas,
como yo también, á tus orillas, he iecitado las
oraciones del niño.

..

.. *
Entre papeles viejos me encuentro una larga
carta referente al sitio de la i~la de Mexcala y á
un drama íntimo relacionado con ese brillante
episodio de nuestra _Historia Nacional. En seguida extracto ei,te 10teresaote documento:
&lt; .... La guerra de Independencia hállase en
su prólogo sangriento.
En meuio de este conflicto nacional, comenzó
á desanollat·se en mi alma otro conflicto, aunque no cruento, quizá más cruel. Mi vida modesta y mooó~ona. de labl'iego, apenas ya interrumpida por las frecuentes irrupcion\js de los
bandos beligerantes, á los cuales había llegado
á acostumbrarme, y rui espíritu, abstraído "º la
consideración de la guerra, viéronse turbados
por dulce y profunda. sensa_ción que, embelefi:ándome, alejó de mi cualesqutera otros pensamientos y anhelos.
Estaba yo enamorado, y el objeto de mi cariño era Inés, bija del propietario de la contigua
hacienda de Santa María, la &lt;altiva castellana,&gt;
según la llamábamos afectuosamente en el pueblo, por su adusto s~mblante y su_ gentil continente; mas, en realidad, era altiva: todos los

días cruzaba las calles, jinete en brioso alazán,
con su escopeta cruzada en la espalda y. el fuete
en la mano· seguíala únicamente esbelto galgo,
y sólo se c~oocía el timbre de su voz por haberla oído llamar al pert·o, pues nunca se dió el
caso de que nos dirigiera la palabra á alguno
de los vecinos- Esta sobflrbia le había concitado algunos malquerientes; sus ~r~suntas riquezas habían le creado muchos cod1c1osos; pero su
hermosura provocaba la admiración general.
El padre de Inés h~b_ía sido ~sesinado pocos
meses antes en un v1aie á Tepic: unos decían
que las tropas del gobierno lo sorprendieron.al
iotroducit- un fuerte contrabando, y que al resistir sucumbió; otros, que los insurrectos )o m~taroo porque, apresado por éstos, no qmso gritar «Viva Méxic0 independiente;&gt; y tres ó cuatro lenguas tildadas de venenosas, aseguraban
tener motivos para creer que el caballero había
sido asesinado en una emboscada que le puso
un jefe militar realista con cuya esposa tenía
r elaciones. Por ciertos hechos y detalles que yo
conocía, consideraba exacta la última versión;
pero la viuda y la hija del hacenda.do, aceptaron ó aparentaron aceptar la segunda de esas
explicaciones, única de la cual no tenían que
sonrojarse; y por consiguiente, se declararon
mortales enemigas de cuanto oliese á Independencia.

..**
Nunca exhaustos los graneros de la· hacienda para auxiliará los soldados del Virrey, cerrába.nse en cambio con estrépito las puertas de
la casa y erizábaose las azoteas de cañones
de armas de fuego en cuanto se· anunciaba la
aparición de alguna guerrilla insurgente.
A pesar de estas y otra multitud de manifestaciones hostiles á la causa nacional, nadie jamás
se hubiera atrevido á atacar la finca, á exigir ó
tomar una cabeza de ganado, ó á arrancar una
boja de las milpas, porque esas dos mujeres solas, casi tan hermosas la madre como la joven,
infundían respeto sin límites á cuantos las conocían, y verdadera veneración á quienes de ellas
recibían el sustento, solícitos, por tanto, para
cuidarlas; como que la primera acción de esas
damas al morir Don Alonso, el jefe de la familia, fué condonar las deudas de sus sirvientes y
medieros; la. segunda, reconstruir la capilla de
la hacienda, abandonada basta entonces por el
occiso;y por último, dar asilo al cura de una población vecina para protegerlo contra las tropas del gobierno, que lo detestaban por haber
siempre defendido á los indios y aun haberse
declarado partidario de su manumisión. Pero
lo que las salvaba era su caridad: si la niña no
hablaba con nadie, la bella matrona iba por todas partes prodigando consuelo y socorros; nadie que acudiet·a á ellas en demanda de algún
beneficio quedó desairado,y muchos perseguidos
por causas políticas, tuvieron ocasión de admirar la gran influencia de estas damas, á quienes
debieron la libertad ó la vida.
En tal esta.do las cosas, una noche de octubre
de 1812 escuché, primeramente con indiferencia,
tocar á rebato las campana,,y luego, consternado, el ruido atronador de tres ó cuatro descargas de armas de fuego. Me asomé, como tenía
por costumbre, á la ventana y, aterrorizado, vi
,u·der pavorosa.mente la hacienda de Santa María. No he logrado hasta ahora saber cómo llegué al lugar del iocendio,y sólo recuerdo confusamente que a.l detenerse con violencia y contra
todos mis esfuerzos el caballo en que poco antes
sentía.me arrebatado vertiginosamente, miré tendida en el suelo á Inés, entre un círculo formado por veinte ó treinti. indígenas.
-;.Qué ocurre'?
-Patrón, llévesela; usted que está montado,
prorrumpieron varios hombres á la vez. Ahí
vienen los ... _..... .
No escuché más; con la estupenda fuerza del
amor y del espanto, a.lcé entre mis brazos el
cuerpo inerte, y espoleando sin misericordia á

Domin~ 20 de Septiembre d:e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

mi cabalgadura, desapare~ieron en breve de mi
vista la hacienda, convertida en colosal hoguera; los caseríos que la rodeaban, llanuras, zarzales, cerros y montañas.
Detuvo por fin, esta desenfrenada carrera el
grito este'ntóreo de ¡Quien vive! Paré el caballo
y cayó muerto.
Apoderóse de mí hondo so_bresalto cuando
pude distinguir los seres y ob¡etos que me rodeaban. A mis pies, límpida y caudalosa corriente, y casi t9ca':1do la~ aguas con su ropaje
negro, á una mu¡er mmóv1l; ante mí, á un hombre vestido como los rancheros acomodados del
rumbo con un fusil en la mano derecha, y en
actitud de agresión; detrás de él, á 200 ó 300 indígenas aglotUerados en cu_clillas al derredor de
varias hogueras,y otros ba¡o los árboles, agazapados ó dormid~s, y cubi~r~os con su característico sarape ro Jo ó su or1g10al y acostumbrada
capa china de hojas de palmera. Alto, moreno,
de recia musculatura, fisonomía franca y ooble,el
individuo que tenía yo enfrente, d!lscansó su !I-rroa en tierra y se quedó contemplándome, quizá
más asombrado que yo.
-¡Usted, Don Pedro, por aquí! ........ exclamó.
.
? U
-¿Y Usted, Encarnación _Rosas .. ....._. . . na
penosa idea que asaltó á m1 mente, me 1tnp1di6
terminar. Este humilde hijo de un pescador que
con tanto denuedo como habilidad había contri·
buído en gran parte á la derrota del realista
Recacho y tenia desde entonces en jaque á las·
fuerzas del Gobierno; este antiguo y honrado
vecino de mi aldea, labrador infatigable á quien
solamente pudo lanzar al combate un amor
acendrado, más singular y concreto que el de la
patria, el del terruño, hacia el cual ~ué _tan gran•
de su cariño, que nunca de él con~1gmeron ale·
jarlo ni las encarniza.das persecuciones de que
era ob¡eto ni el deseo, tan común en los hombres de gu~rra, de ensanchar su victorios~ esfera
de acción· este noble soldado de la h bertad,
¿habría sido acaso el jefe de los asaltantes é incendiarios de Santa María'?
Impaciente le pregunté desde luego; pero al
mirarlo sorprendido, alejé del alma toa a sospecha y referí los sucesos. Indignado, Encarna·
ción, inmediatamente y con voz ronca y son~ra,
dió á sus hombres la orden de ponerse en pie Y
alistarse para caminar. ¡Espectáculo subl~e!:
ni uno de esos pobres soldados que, des~rov1stos
de armas, de uniformes y con frecuencia hasta
de alimentos, se habían laoza,do á una guerra
desventajosa y sin cuartel, ni uno de ellos pro·
testó contra el mandato inhumano de abando•
nar el reposo ganado á costa de ruda jornada,
y cinco minutos después, todos se hallaban formarlos en fila y apercibidos, no solamente para
la marcha, sino aun para. la lucha.
Nos dedicamos Encarnación y yo á procurar
que Inés volviera en sí, lo cual obtuvimos en
breve. Abrió la joven los ojos y nuevamente los
cerró, maravillada, sin duda, de la escena.. q_ue
probablemente imaginósele pesadilla ó dellr10.
Hubo necesidad de apremiarla para que ~e levantase y volviera á la realidad, lo cual hizo.al
fin con muestras de intensa pesadumbre. En vis·
ta de sus lastimeros sollozos y del terror conque
nos examinaba, tratamos de consolarla Y cal·
mar su inquietud, haciéndole presente que éramos
sus amigos y deseábamos partil' cuanto antes
para salvar á su madre. Meneó tristemente la
cabeza y prorrumpió entre amargo llanto: cMi
madre ya no existe; iremos á rescatar su cadá·
ver. Al padre se lo llevaron&gt;.
Dispuso Rosas que cuatro . de sus hom~res
transportaran á la dama en una camilla for¡ada
á toda prisa con ramas y yerbas. Al amanecer
nos encontramos ante lo que fué l a. hacienda. de
Santa.Maria: montón de escombros humeantes, Y
al frente de ellos, sobre alto lecho de musgo cu·
bierto con paños negros, como tétrica protesta
al cielo contra las iniquidades huma.nas, el cuerpo de la infortunada viuda, con el cráneo hecho
pedazos. Inés se arrojó sobre él, besó la~ ma~os
yertas, y con una de ellas entre la suya 1zquier-

da, extendió-imponente y majestuosa-la diestra.:
-¡Por las cenizas de mi padre y las tuyas, juro vengarte, madre mía! En ese momento un indio que llegó aceleradamente, le entregó un pliego. Era del pobre cura que las acompañaba,
y lo había éste escrito minutos antes de ser fusilado á algunas leguas del lugar en que nos encontrábamos.
No tardó Inés en adquirir trágica serenidad y
luego comenzó á disponer lo necesario para el entierro, que se efectuó ese mismo día en la tarde.
La pobre niña carecía de un asilo. Trémulo de
emoción le ofrecí mi casa, y quizá hasta. ese instante se fijó ella en mí.
-¿.Fué usted quien me salvó anoche; es cierto?
-Sí, señorita.
- Deberé á usted mi obra de justicia. Sé quién
es usted; lo be visto muchas veces observarme
furtivamente tras las cortinas de su casa. He llegado á imaginarme que estaba usted 6 está enamorado de mí. Pero no importa. Yo no le ofrezco amor, porque hasta hoy no he querido sino á
mis padres y desde hoy no quiero más que castigar á sus asesinos. Si usted me ayuda, seré yo
su premio, antes del premio mio, que será la
muerte.
Incliné la cabeza; tomé á Inés una mano y la
llevé á mi albergue- Mandóme llamar a.l día siguiente, y al verla, dí un paso atrás. Hallábase
vestida de ranchero, con una carabina tercia.da
en la espalda y una espada al cinto.
Poco después llegaron Eocarna&lt;lión Rosas y
sus bombr9s. Junto al jefe, uno de sus ayudantes tenía del cabestro con dificultad a.l magnífico
alazán de Inés, quien lo montó con tanta rapidez como gallardía.
&lt;•••••••••••• • •••••• C • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • o oooooo•••• • •••••

Desde entonces fué nuestra vida serie inenarrable de luchas contra los realistas, y nunca vi
más tremenda saña y más intrépido valor que el
de nuestro compañero Juanito, nombre bajo el
cual se dió á conocer 1 nés, Infundía.me asombro
su fortaleza; pero admiraba., sobre todo, su sangre fría. Unicamente la mi.ré presa de furor desatentado cuando nos retirábamos del pueblo de
San Pedro Ixican, al que las tropas virreinales
prendieron fuego; pero .... ¡con qué alegr~a feroz revolvió al combate cuando se nos reumeron
las fuerzas de José Santa Anna! Eran mortales,
sin remisión, los golpes que ella asestaba. Eran
sus frases rudas latigazos que nos enardecían
el alma, alaridos de clarín que nos agrupaban
para la defensa ó el impetuoso ataque, y gritos
de rabia y desesperación que nos enrojedan y
empujaban á la matanza. Unicamente nuestro
caudillo, con su mira?-ª de águila real-que desde las altu1·as en que vive, todo lo ve_ peque!l.o-y
con su voz imperiosa, que nos domml!-ba, po~ía
contener á ese inquieto recluta, de q,men h?b1eran reído atónitos sus camaradas si lo hubiesen
observado llorar amargamente, sobre mi hombro, minutos después.
Porque no sé á impulso de qué reacci~n tan
irresistible como angustiosa, aquella muJer, de
ánimo tao varonil en.la pelea, caía siempre agobiada de remordimientos y pesadumbre, después
de una batalla, de una simple escaramuza. Cuántas veces vi desprenderse de su rostro requema·

do lágrimas color de rosa: teñidolas babia la
sangre de los heridos por la propia mano de
ella.
Era Juanito el mejor tirador de la. guerrilla y
el maestro de los abnegados indios que formaban ésta y sólo conocían el manejo del machete,
el palo ó la honda. ¡Con este armamento primitivo, cuántas victorias, sin embargo, alcanzamos!. ...
La derrota del Capitán José M. Iñiguez á la
orilla del lago de Cha.pala; la del Comandante
de la Barca, José Antonio Serrato, er. San Pedro Ixican y la del mismo jefe y el Comandante
de Poncitlán, Rafael Hernández, nos proporcionaron cantidad suficiente de armas de fuego y municiones para hostilizar en el mismo Poncitlán al
curaAlvarez, hasta que obligado á efectuar una
salida, hicimos pedazos á sus tropas, y dejando
en nuestro poder á muchos prisioneros, cien fusiles y dos cañones, herido gravemente en el
cuello, tuvo que emprender la fuga.
Una bala hizo caer también á Inés en esta acción, y para indecible tormento mio, hube de ser
yo quien tuviera que aplicarle los vendajes en
pleno pecho. Al desabrochar, trémulo é inquieto,
su corpiño, habría.se dicho que ella era el hombre fuerte y yo la débil mujer, agonizante: así la
imaginé en los primeros momentos, y al abrir la
ancha herida para reconocerla, dilaté la mía incurable del alma. La joven, con amarga sonrisa, me estrechó la mano, murmurando &lt;no es
nada,&gt; y y o me sentía morir de pena y de deseo á
la vez, al ver y tocar su blanco y turgente seno-¿Temes que no llegue á realizar mi promesa'?
-me dijo con voz apagada y triste.-Seré tuya
en este momento.
Rechacé avergonzado la oferta, y si basta entonces había procurado huir de cualquiera manifestación de amor, desde aquel punto me esforcé en tratar á mi compañera aparentando la
mayor indiferencia, ó por lo menos un cariño simplemente fraternal.
Pocos días después nos reunimos con nuestra
guerrilla, cuyos j1:fes ornaban ya su frente con
laureles de nuevo triunfo logrado sobre las tropas del Teniente Coronel Angel de Linares, á
quien habían mandado de Guadalajara para
combatirnos.
Con secreta_ complacencia advertí que Inés había cobrado mayor gracia y belleza; la blanca y
pálida tez de su rostro habíase tornado en morena y sonrosada, y desapareció la altanería de
su mira.da, que únicamente relampagueaba en los
supremos instantes de la lucha ó cuando alguien
relataba ante ella el incendio de algún caserío ó
una hacienda-costumbre creada en aquellos
rumbos por el cura Alvarez, quien solía asimismo quemar á sus prisioneros, por lo cual se le
titulaba «El Cbicharronero&gt;, y la cual bárbara
costumbre imitaron desgraciadamente otros jefes
realistas.-Las formas de mi amada ofrecían
también contornos más vigorosos, y su armoniosa voz, sólo ronca en la batalla, había adquirido cierta dulcísima limpidez sonora y grave; voz
desbordante· de dolor, pero llena de entereza.
Mi adoración crecía.
JULIO POULAT.

{Concluirá.)

EN EL BAÑO.
Un horno hirviente en el extenso llano;
un ascua gigantesca en el camino;
y parece vivir el campesino
junto á la roja fragua de Vulcano.
Hierve el agua en el férvido oceano;
hierve el polvo que huella el beduíno;
la esbelta palma y el agresto pino
buscan los besos de la brisa, en vano.
Debajo de los árboles, la siesta
duerme el ganado, cuya piel trasuda;
el sol canicular abrasa y tuesta;
la virgen en su alcoba se desnuda,
y recordando una figura apuesta,
se unde en el bafio, pensativa y muda.

B.

BYRNE.

EL RASERO
En el muro conventual
trazaron con un carb6n
el perfil de un coraz6n
de tamaño natural.

Y al transitar por allí,
la ensimismada Isabel
dijo, fijándose en él:
-¡No hay corazones asil
Supe aquello y me extrañ6,
porque estaba demostrado
que era mayor que el pintado
el que le ofrecía yo.
Mas, repasando en la mente
fechas, sucesos y nombres
del sinnúmero de hombres
que la amaron locamente,
vi que la pobre Isabel,
injusta cuando sufría,
los corazones medía
con un coraz6n infiel.
FRANCISCO DIAZ SILVEIRA.

1903.

*
Hay cosa-s que frecuentemente nos desagradan porque son excelentes: humillan dema&lt;.iado nuestra mediocridad.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Estamos muy lejos ya de aquella época en la
que solamente se robaba á mano ar1;l)ada en
las e!trechas er.crucijadas de los ca.mi.nos.. La
luz eléctrica, la policía, los bancos, 1mpHlen
JI propósito dt los J;umbtrt. - Bribones
las brutales maniobras de los atracadores; pedt boy y dt antaño.
ro la misma organización financ)era del comercio moderno, permite, en cambio, los fraudes
de alta combinación, la estafa de vuelos
La causa de los Humbert ha termina~,º,
elevados las pláticas de herencias falsas. El
por hoy, cuando menos, de llam_ar 13: atenc1on
robo, en' sus múltiples formas, es un Proteo
pública, no solamente de Francia, s1~0 de !:&lt;&gt;·
diabólico, que encuentra en nue~tros dí_as anda Europa y de todo el mundo, podna decircho espacio en que ejercer sus mdustrias rese sin hipérbole. La «Gran Teresa_,» después
probadas.
.
de defenderse hábilmente en los &lt;CAs1sses," desEvidentemente que dondequiera que hapués de increpar duramente á sus acusad?r~s
yan existido ricos, á la vez que homb~es &lt;le
y de tratar de embrollar al juez que pres1d1a
escasa conciencia, puede haber florecido _la
1os debates ha sido llevada, enferma, quenegra planta del hurto. Apoderarse del~ aJe ·
brantada, ;encida, física y moralmente agono es lo primero que piensa
el homhre pobre, cuyos .
principios dA moralidad son
escasoa. Pero, entre los robos de antaño y los de ogaño media un abismo de ci,
'
·
vili:,:ación,
un enorme ~1)ISmo de progreso material y
moral.
Para convencerse &lt;le ello,
bastará pensar por un momento que en el año del Señor de 1740, aparecen los
Humbert en París mi¡,mo;
cuentan ~us estupendas historias de herencias misteriosas y de millonarios invisibles y omnipresentes. El
más rudo fiasco, el más sonoro fracaso hubiera sido el
pronto coronamiento &lt;le la
obra de paciente labor y de
maligna intelige~cia que
hoy ha hecho el renombre,
poco envidiabe, de la «Gran
Teresa,» y ha dado margen
á la curiosidad de todo el
orbe.
Si por el contrario, buscam¿s en los siglos anteriores algún delito de imp?rtahcia, dentro del ~enénco
grupo del robo; s1 pen~mos, por ejemplo, en la historia del fraude «del Collar
~*
de la Reina,» que un deli:· - ~ ~ :l~_ . - :
cioso novelista· incluyó en
sus obras, y si suponemos
Teresa Humbert despidtén.dose de su esposo, antes de ser conducida
que son sus autores nuesá. la prisión.
tros contemporáneos, fácilmente comprendnemos que en este siglo XX,
tada, á los establecimientos de corrección. pelos métodos que en el _si~lo XVI!If?~ron manitenciaria en los que tendrá que pasar cinco
ravillosos por sus preliminares, m~r1ga Y ~esaños, siempre que en !!egunda i,?stancia_no se
enlace serían absolutamente pueriles, necios,
modifique la pena que á_ella y as~ m~r~dotontos.'
el infeliz Federico, -les impuso la Justicia popular.
A la vez que en Francia termina de este modo la epopeya canal~esca de los H~mbert, y
se desvanece en el viento el fantástico Castillo de Marcotte, y los millones de los qráwdford pasan á la historia de las conseJas, en
Inglaterra-en 1:,&lt;&gt;ndres-comparece por vez
primera ante su Juez un ho~bre que! por espacio de algunos afios, ha s1~0 considerad~,
no solamente como un financiero honrado, sino como un patriota hritá~ico, á curas recepciones se dignaba concurrir el Presidente del
Consejo.
.
Whitacxer Wright, que así se llama el brillante estafador británico ha despilfarrado
cerca de 25.000,000 de pesos que juntó por
medio de una sociedad anónima que habría
de explotar grandes min_as d~ diamantes y d_e
oro en las nuevas colomas mglesas del Afnca Austral. Financiero notable y de alto~ vuelof', quiso hacer con el din~r? d_e la s_o?1~da?
an6nima que fundara, eqmhbnos d1hc1Hs1mos para salvar su créd_ito hondamei:ite comprometido en especulaciones desgracrndas, Y
cayó al fraude vulgar; después de haber conservado su renombre y su fama años enteros.

LAS GRANDES ESTAFAS

-

.,.

Domingo 20 de Septlambre de 1903.

***

El mundo marcha y los ladrones creen debido marchar al unísono de los hombres honrados. Si el telégrafo, por ejemplo también,
facilita los cambios comerciales, es un elemento aprovechable para el ladrón, y es uno
de los medios que vemos empleados por nuestros más egregios aficion_ados á lo ajt:no. Edi•
son inventa la luz eléctrica, y los ladrones parisienses (según últimamente conta~on loa
diarios metropolitanos) son rnrpr~1'.u1dos en
el interior de u_n bf.nco, c_uando u_t}hzapan la
corriente eléctrica en la útil operac1on de forzar
la caja fuerte.
Hemos olvidado ya, y lo han olvidado
nuestros padres, que «Río Frío» es un sitio
peligroso. Los_ últimos asalta~tes han pagado
con su sangre impura sus acc10nes; pero surge ya una nueva generación de bombr~s adaptados moralmente al molde que se exige para
un ladrón 1 que como fruto legítimo de nuestro adelan tado 'siglo, son hábiles en su reprobado oficio inteligentes en sus descaradas
maniobras 'audaces, ((progresistas.»
Debemo~ estar agrad~cidos á la natural
idiosincracia de nuestra raza; pues, de no ser
por esto que es seguramente un favorable
factor y~ hubiera ech3.do hondas raíces entre
nosot;os la generación satánica de los Hum•
bert y demás «Príncipes del Hurto.»
NEMO.

ta rtvoludón tn mactdonia
Explicamos en nuestro número anterior
cuáles son las causas á que obedece la rebeli6n
de Macedonia y el sistema ~d~ptado por ~l
Sultán de Turquía para reprimir ~n movimiento que puede acarrear á la Subhme Puerta muchos y grandes trastornos.
En estas páginas damoe á conocer á los lectores de EL MUNDO ILUSTRADO un grabado en
que aparecen los insurrectos fabricando bombas de dinamita y otro que representa un
campamento reb~lde en el instante en que
l,&gt;s jefes arengan á sus tropas.
Cuando los boro bres hacen el bien por ostentación pierden el mérito; la sociedad de
todos modos siempre tiene el provecho.

*

El tiempo es dinero ~ara el homb~e_de negocios, pero para la muJer es ~ún mas. es la
paz, el bienestar y la prospendad del hogar.

*

Los críticos juzgan el presente, pero el porvenir juzga á los críticos.

***

Los Humbert, por una parte, y Wright, por
otra son los dos tipos de lo que en nuestros
días' puede hacer el ladrón de altos vuelos.

EL MUNDO ILUSTRADO

La revolución en Maoodonia.-Los Jefes iinsurrrectos arenga.ndo á. sus tropas.

La revolución en Maoodonia.-Un grupo de rebeldes fabricando boror').S de dinamita.

MÚSICAS
Mejor que por la. palabra, es
por el canto que el alma humana se manifiesta. No hay tribu,
por salvaje quesea, quenotenga siquiera. algunas notas con
las cuales expresar su alegría
ó su tristeza. ....
MÚSICA HÚNGARA

¡Oh esta música húngara! Esta música formada de largas, profundas ondas musicales,
verdaderas olas que se elevan, se empujan, se
rompen. Al principio, dulces, lánguidas y lentas como las olas de un gran océano, aumentan en seguida, entrecortadas por pequeños
saltos bruscos, como el ovejeo espumoso de la
mar, y luego, siempre más fuertes, crescendo,
más fuertes, más rápidas, empujándose, apresurándose, aumentando en vigor y amplitud
hasta el máximum, hasta el furor, hasta el
paroxismo, sin tregua ...... sin reposo. Y siempre, desde el comienzo hasta el fin, dominadas por una nota dolorosa como un grito de
desesperación, como el rugido lúgubre del
viento sobre la inmensidad de los mares y de
los océanos, ese grito siempre el mismo, siempre igual, que se oye siempre, y que siempre
os parece nuevo, portador de nuevos dolores,
de nuevas agonías, de nuevos terrores, de emociones nuevas. Y esta música que, al principio, os mece con ensueños de deliciosas voluptuosidades vagas, muy vagas, poco á poco os
excita los nervios, hace vibrar cada fibra de
nuestro cuerpo y de nuestra alma, hasta la
exasperación, ha~ta el dolor, la tortura terrible del deseo insatisfecho. Pues en esos sueños voluptuosos, jamás podréis fijar vuestra
imaginación, vuestro deseo, en un ser ó en
una ficción. Como las ondas de la música, todo es vago. Las imágenes pasan ante vos, lentas y dulces, para sucederse en seguida violentas, lascivas, excitantes, exasperantes, fugaces,
confundiéndose sin jamás dejarse aprisionar,
deteniéndose un instante como fatigadas, y
luego fugaces, fugaces, huyendo de nuevo para ceder lugar á otras que llegan, se detienen,

vacilan, parecen entregarse á vos y luego huyen, huyen ellas también; ¡cuerpos de mujeres flexibles y ,lulces! ¡Cuerpos voluptuosos,
escenas de amor y de locura! Todo está allí,
todo os pertenece!. ..... Ya no hay nada......
todo ha huído. Nada os pertenece.
Los arcos se han callado, y los ojos entreabiertos, respiráis fatigosamente, extenuado,
concluido, agotado.
¡Oh música que hieres, música erótica que
das al hombre las mismas sensaciones, los mismos espasmos que las más perseguidas caricias de mujeres amadas, los labios contra los
labios...... Estertor amoroso, gritos de dolor
voluptuosos! Música qu,;i quiebra la espina
dorsal y agota el cerebro como la más perfecta
de las cortesanas; pero que, de pronto, os deja sin otra satisfacción que el deseo de escucharla sin cesar recomenzada; esta música que
os agota siempre más y más, sin satisfacer
nunca el más pt:queño de vuestros deseos, que
se exasperan cada vez más atrozmente, más
dolorosamente.
En Budapest, 1899.
MÚSICA ITALIANA

Así debió ser que en el país de la luz, del
cielo azul, de las flores de naranjo, naciera y
prosperara la música del amor y de la vida.
Y esta música de hecho fué la compafiera fiel
y la amada de los hombres, la proclamatriz de
la libertad y de la victoria, la consolatriz rle
las desgracias y de las derrotas, la expresión
de la existencia de una nación, la vibración de
todos los sentimientos y de todas las pasiones
de un pueblo. Es, sobre todo en Italia, donde
nacieron esos cantos ya dulces y lánguidos, ya
alegres y chispeantes, ya fogosos y belicosos
que trazan y marcan, ora la vida privada de los
hombres, ora los acontecimientos públicos del
país.
En Italia todo nace, todo muere con cantos.
Alegrías, tristezas, glorias, dichas. reveses
Italia canta todo y siempre. El &lt;Clazzarone:,
canta extendido sobre la arena á los rayos de
la luna blanca; sobre las ondas tempestuosas
de los mares lejanos, el marino canta su canción nativa; el obrero tararea trabajando y pe-

nando, y es en medio de cantos que se realizaron los principales acontecimientos nacionales
de la .hnínsula.
Los grandes compositores italianos no son
sino el perfeccionamiento, el refinamiento, la
quinta esencia del alma musical y de las sensaciones del pueblo con los cuales están en
continua comunión y en perfecto acuerdo.
Pues el alma italiana ruP.ga con Mercadante y
Palestrina, llora con Bellini y Petrella, ríe
con Cima.rosa, Donnizzeti y Rossini, lucha y
combate con Verdi, medita con Cherubini y
Perosi. Ma.Q, para el amor, no tiene necesidad
de maestros, ella canta con todas las «canzone»
que hace florecer en los labios de los simples
pescadores, de los gondoleros ó del ccpopolino».
Y los nuevos, los jóvenes, los brillantes, tales
como Boito, Mascagni, Leoncavallo, Puccini
y otros, no hacen sino expresar en rns composiciones el estado de alma incierto, tímido,
pero lleno de vuelo y de esperanza, de una nación que renace, que ha sido engañada, maltratada, explotada, pero que con altivez, levanta
la cabeza, sonriendo á nn porvenir de felicidad que ansía, que espera y que vendrá. ¿La
Stella de Italia no brilla siempre, aun en los
más terribles, más sombríos momentos?
Y el pueblo canta, canta y olvida, olvida
las tristezas, las miserias, las decepciones no
viendo sino lo bello, el cielo azul, la mar a~ur,
las flores, el amor, las ilusiones. Canta pobre
pueblo, canta, ama y sueña ...... y déjate engañar.
A bordo del &lt;Cóndor&gt;, estrecho de Messina, 1898.

Gruuo D' AsPRE~IONT.

Cada cual se imagina voluntariamente que
la regla está hecha para todo el mundo y la
excepción para sí.
'1'

La experiencia es la sabiduría práctica y
emanada de un juicio claro.

*
El sacrificio es una conclici6n esencial del
bienestar y de la felicidad.

�t

'

--

&amp;ru Joyerll y leleJerk

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autt¡rüedad y hayan fraca_sado todos los
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diarroas y dis6nterias, la dilatación,
la úlcera, catarro intestinal y todas las
demás afe~ciooes del utómago é intestinos, siendo notabilísimo en los niños.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

�Domingo 20 de SeptiembTe de 1903.

Ios sombreros tn los teatros
Tema de muchos artículos y de
muchas conversaciones ha sido, y
lo seguirá siendo, el empleo de los
sombreros en el teatro ó espectáculos de determinada naturaleza.
Quiero terciar oo el asunto, no para
emitir mi opinión, que por cierto
nada vale, sino para sintetizar en
breves frases el pro y el contra de
tan debatida cuestión. Ante todo,
manifestarl, á mis lectoras que voy
á referirme únicamente al público
mexicano, pues por lo que hace al
europeo, ya los cronistas están convencidos de que es un poco ino-obernable y voluntarioso.
"
Hace algúa tiempo, dos años poco ~ás á menos, la precsa de la
Capital, y en su seguimiento la de
toda la República, tomaron con
verdadero calor la cruzada contra
el empleo de los sombreros femeninos en_ los teatros y á fe que el
asunteJo se prestó á mucho: sobre
él ~e e~cribieron artículos jocosos,
editoriales de carácter «tendencioso&gt;, crónicas literarias de ni!lgún
valer, y aún recuerdo haber leído
un artículo indigesto y cansadísimo que quería darle al asunto un
sesgo filosófico. Todo esto quedó convertido en palabras, palabras y más palabras. No se obtuvo resultado práctico, y en vista de
ello, los periodista~ nos dejaron
descansar un poco con sus bromas
ligeras y algunas de mal gusto.
Yo, que me intereso por todo lo
q~e á las mujeres concierne, diré á
mis lectoras que en ningún país del
mundo se ha logrado obligar á las
damas á la privación de los sombreros en los ~atros. Es claro que en
representaciones de determinado
gén_ero_, ta!es como óperas, veladas
de rnvitaciÓ!l, etc., ninguna seffora
se atrevería á. presentarse sin la.cabeza descubierta; pero en las zarzuel~s, circo~, comedias, etc., vespertrnas, ~mcame~te vespertinas,
hay que fi¡ars~ bien, las mujeres
podemos atav_iarnos como mejor
n?s plazca, sin temor del ridículo
i;ii mucho menos de la cui·silería.
Po~ r egla general, en las representaciones nocturnas, es de mal gusto
presentarnos luciendo un sombrero
«1 ast fashion&gt;; pero cuando esta
p_renda no es de exageradas dimens10nes, resulta bien vista y aun elegante.
Hay que hablar con toda fran6ueza: el ataque rudísimo que en
pocas pasadas se nos vino encima
Y que probablemente se reanudará
fiarte del s~xo masculino, poco ga:
ante por cierto en esta ocasión que
antepone á los principios más :udi-

i,
-; .. .\_
.

\,.

\ --~.-"!'
½

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'

«

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~e';)tarios de la cortesía, los principios, un poco reprochables por
cierto, de la poltronería y la comodidad. Si los caballeros tratan de
presenciar los espectáculos teatrales basta en sus detalles más mínimos, y quieren para ello estar con
todas las comodidades apetecibles,

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

busquen la manera delog1·arlo, sin
tratar de que nosotras, que como
uno de los principales goces tenemos el de la elegancia, aun cuando
ésta sea un poco vanidosilla nos
sacrifiquemos por complac~rlos
cuando todas las consideraciones
amabilidades deben estar de su

y

edad, y á consecuencia de una pulmonía, se le había declarado la tisis. El se hallaba arriba en su cuarto, con r?stro e~f:laquecido y brillantes o¡os, sufriendo bajo las cortinas de su lecho. La. sombra de este cuarto abrumaba á todos los habitantes de la casa, donde los ojos
ansiosos no tenían para alumbrarse más que el pálido resplandor de
una lamparilla nocturna.
La Hermanita llegada á la hora
del crepúsculo. al punto transformó
el ambiente. Parecía traer consigo
una ráfaga de aire puro, un rayo
de luz y un vago perfume de primavera.
Ella iba y venía, preparaba las
pociones, arreglándolo todo con
gracia encantadora. Felipe contemplaba á la Hermanita azul con arrobamiento.
-¿.Cómo os llamáis?
-La Hermana Lucila.
Al pronunciar ella su nombt·e pareció iluminarse el aposento. '
-No os apartéis de mí, Hermana
Lucila, me siento mejor cuando estáis al lado mío.
Ella se sentó cerca del enfermo,
colando sobre las enflaquecidas manos y la ardorosa frente de éste,
las delicadas suya.s, mirándolo al
mismo tiempo con apacible sonrisa.
Una sensación desconocida se
apoderó del joven bajo el poder de
este encanto. No era una fantástica visión, sino nna figura real y
efectiva la que acudía á aliviar su
sufrimiento y á comunicarle vida
al contacto de sus manos.
Ellos permaneciei·on silenciosos.
Nadie vino á turbarla calma de este idilio. Pero una tarde Felipe dijo en voz baja:

-Tenéis bonitas manos y bellos ojos, Het·mana
Lucila.
Las manos temblaron y se evadieron, y bajo los
párpados, súbitamente abatidos, la mirada pareció
también querer escapar.
-Señor Felipe, si repetís cosas semejantes, me veré en la forzosa necesidad de partir.
El se puso muy pálido y cerró los ojos.
Ella desde entonces evitaba, en todo lo que podía,
el roce de sus vestidos y el contacto de sus manos,
que eran de aquellas que comunican ternura doquiera que se posan.
Al día siguiente él la llamó:
-Hermana Lucilal
Ella se aproximó.
-¿.Está usted enojada?
-Psit! .... Tranquilícese y tome
su alimento.
Mas, al acercar la taza, ella acercó también la mano que la sostenía
y Felipe impl'imió sobre ésta un
beso.

parte. Próximamente me referiré á
artículos que sobre el particularba
publicado la prensa europea y la
norteamericana, en los cuales toda
la razón está de nuestra parte.
:MARÍA LUISA.

LA HERMANA DE LA CARIDAD
La hermanita llegó una tarde á la hora del crepúsculo.
Ella apareció en el umbral de la puerta, llevando por todo
bagaje una estrecha y negra caja de madera. Oyóse una melodiosa voz:
-Soy la. enfermera enviada por nuestra superiora.
Y entró deslizándose suavemente por la sombra de la antecámara. La lámpara, traída al punto, iluminó un rost1·0 juvenil, de tez pura, grandes ojos claros y fresca boca de bl_a.';lca
dentadura. Fué ésta para la triste casa como una aparición
del auxilio divino, como una linda luz que, apagada durante
mucho tiempo, se encendie1·a súbitamente c~:,n su vigor perdido,y como el renacimiento de unir cosa olvidada, de una sonrisa.
-Conducidme cerca de mi enfermo.
Ella entró en el triste aposento de Felipe y con dulce sonrisa se acercó á la silla de extensión donde él estaba envuelto
en cobertores é inclinándose gentilmente, apoyó con suavidad su pequefla mano en la del joven.
-Os devolveremos la salud, dijo ella.
Oh! qué mirada. la que didgió la madre á aquella que t_raía
consigo la esperanza'. Y esa noche, en el comedor, que no_r~unía en torno de los insípidos manjares sino ca.ras ail!i-ust1adas y profundo silencio lleno de inquietud, los rostros todos
estaban serenos, los vasos sonaban con más cla.ridad,
la intimidad se extendió con una dulce confianza, Y la
comida, por vez prímera desde hacía mucho tiempo, fué
casi alegre. De tal modo que al llegar á los postres,
dijo el padre:
-Beberemos una botella de champaña, Hermana, para festejar vuestra llegada.
-Con mucho gusto.
Ella aceptó sin gaz:moñería. Las reglas de s~ orden
eran bastante tolerantes, y en su naturaleza _misma no
había un átomo de rigidez ni de unción monástica. Aquella. cofia de tosco género y aquella tela az~l de su vestido cubrían un ser en la primavera de la vida.

***

Ha.cía dos meses que á. Felipe, á los veintidós años de
2.-Vestidos de visita y paseo,

3.-Trajes de calle y casa.

La Hermana Lucila volvió á colocar bajo su brazo su cajita de
madera negra. Ella se disponía á
marchar al punto de la casa donde
acababa de ser ofendida .... Pero
la madre la esperaba en la puerta
y con mirada suplicante le atajaba
el paso:
-Nosoti·os no podemos prescindir de vos aquí. ... y vuestra. partida lo mataría.
Pobre madre! no se le ocurría estar celosa de la extranjera que le
había usurpado el puesto cerca de
su hijo. Ella apartaba sus miradas de aquella peligrosa intimidad.
Bastá.bale la esperanza de que él
pudiera vivir y ser feliz.
-Por favor, no partáis.
La Hermana Lucila dejó su caja
de madera negra y, con aspecto imponente y rostro austero, volvió al
cuarto del paciente. Pero en esta
vez la sonrisa había desaparecido
de sus labios.
La primavera se anunciaba en
las campánulas de las lilas. Los
médicos permitiel'On á Felipe que
saliese á la terraza. Instalado en
su silla de extensión y rodeado de
cojines, él ponía á la luz sus enflaquecidas manos, como si quisiera
atraerla y envolverse en ella.. .. .
El cielo ostentaba una profunda
limpidez. Había solamente apagadas líneas de pequeñas nubecillas
blancas que danzaban muy elevadas en el espacio, acaso la blanca
vestidura de los ángeles tendida
sobre invisibles cuerdas.
Felipe y la Hermana Lucila permanecian allí el uno cet·ca del otro,
envueltos en la tibieza de la atmósfera y en el aliento que despedían
los jardines de ahril. Por encima
del muro de la terraza, una acacia
extendía sus ramas, que, al agitarlas el viento, cubrían el suelo con
los rojos pétalos de sus flores.
Y fué en un mediodía y en una
hora de apacible luz que el joven
se atrevió á declarársele:
-Hermana Lucila ..... .
La cofia se inclinó con un batir
de alas.
-Yo os amo.
Las alas de la cofia se agitaron
bruscamente, así como las de un
pájaro herido.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Angel y el Demonio, á Eva un día
contemplan con amor.
«Y ¿qué opináis. decid, de esa obra mía?&gt;
les preguntó el Seño,;-.

xxxxx

XX■■■

X

X

a
a

XXX

■XXX

Cuando su viva sed siente aplaca.da
la hermosura. retira., indiferente
'
el cristal, de su boca de grnnad~.

X

Jl... ■XX
- ■■

X
X

■

•X

••••
■ ■XX

( ■XXX

•••

Tórna.se triste e~ vaso, antes rYente,
y pOt' su faz, de meblas empa!'lacla.
se desliza una lágrima. luciente. '

IV

«¡Sentir sin comprendei:! ¡Perpetua ilusa
que go'l.a en delirar!
Que tiene ,sin razón, la. ciencia infusa
del arte de engañar!

■

■■ x~xxx

••

_.

•

x■
XX■

Suspiran los ardientes ruiseñores
llena la luna el mar, valles y lomas'
y, en .álamo"'frondoso, dos palom as '
cambian roncos arrullos gemidores.

«Uniendo á la inconstancia la hermosura &gt;
el Demonio añadió;
'
«Creed, Seño1·, vuestra mejor hechura
vale menos que yo.&gt;

~~~W---~
■XXaL

■XKX■
■ ■xx■
-■■&gt;:xx■

::!:~~;E
J
■--■xxx■b,
■---■xx■
-■--■xx ■

La bella viste encajes, raso y llores ·
y, cual rocío en las fragantes poma&amp;•

--■■XXX ■
-■■XXX■

en su pecho gentil lleno de aromas '
lanza un collar de perlas sus fulgo r es.

c:Da mujer&gt;, siguió el Angel, c:de tal modo
desafía el doJor,
que, aunque débil su fe, se arriesga á todo
por servir al amor.

Un dichoso amador, en tierno lazo
á la beldad fascinador a oprime
'
besándola en su labio de escarl~ta.

c:De la santa piedad bija quer ida
ni siente ni hace el mal,
'
y próvida, trasmite con la vida
la sed de lo ideal.

Y, á la presión del venturoso abrazo
roto el collar de perlas, dulce uime
'
y en lágrimas radiantes se des"ata.

c:La mujer es tan buena (enardecido
el Angel concluyó),
que, aunque soy en el cielo un elegido
ella es mejor que yo.&gt;
'

Tú, dotada de espíritu sublime
'
y de gran corazón,
Blanca, entt·e· el Angel y el Demonio dime:
¿quién tiene más 1·azón•t
'
RA~IÓX TlE CA)! 1'0,UIOR.

€1 Po~ma a~ las [ágrimas.
Las tembladoras gotas rutilantes
con que ciíler a el agua cristalina
su inmaculada frente al abastrina
fingen regia corona de diamantes'.
A la luz cegador a que desprende
su desnu~ez triunfante y deliciosa,
en gentílico amor todo se enciende.
Da en su cabello el sol besos de oro

y e) mar, abandonado por la hermosa'
vierte á sus blancos pies amargo lloro'.

V

III
La beldad, sonrosada como el día
esparcido el raudal de su cabello '
por la mórbida espalda y níveo cuello
llega al a1·royo de la verde umbría. '

Vierte el mustio rosal llanto encendido;
e.el vaso rueda lágrim'a luciente;
llora el collar de perlas refulgente,
y llora el mar, y estalla su rugido.
Llora también el amador rendido:
que la beldad de inmaculada frente
es estatua de mármol esplendente ....
y en el _mármol jamás vibró un latido.
Todo tiene una. lágrima ó l amento,
todo .... menos la bella seductora,
causa de tanto mal y hondo tormento.
que, arrogante, impasible y triunfadora,
Responde á los dolores dando al viento
su risa, más a.legre que l a auror a.
J\JANUEL REI NA,

Por ameno jardín, que el sol colora
camina placentera y diligenoo,
'
cuando su limpia falda trasparente
prende un rosai con rama punzadora.
Dichoso acariciando á la hermosura
se estremece el rosal, como una llama '
al romper la beldad su ligadura.
'
Pét alos rojos llueven de la rama ....
Es que el rosal, perdida .su ventura,
llanto de sangre por la infiel derrama.

II
Esplendores magníficos, brillantes
curvas de plata y majestad divina
muestra su cuerpo escultural de ondina
al salir de los olas murmura.ates.
'

■■■aaa

XX

■XXX

Mirando de Eva la gentil cabeza,
dijo el Demonio así:
-La mujer, á pesar de su belleza,
es inferior á mí.

I
Una blanca beldad fascinadora
de rubia trenza y seno floreciente
de ojos azules como tersa fuente '
y risa más alegre que la aurora:

~--

......

.,,

Un vaso llena en la corriente fría ·
y al rozarlo después su labio bello '
tiembla. el vaso, feliz; lanza u n des~llo
y campo y sol refleja en su alegr ía.
'

CABEZA Y CORAZÓN.

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

6.-Blusa de calle, traje d e JOC
· k ey, cortina de alcoba y mueblecito "art nouveau."
7.-Modelo de tejido,
e

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>t

'

--

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La fiesta de los Italianos
UN GRUPO DE CONCURRENTES A LA KERMESSE DEL DIA 20

�:Domingo 27 de Septlembre de 1903.

1a renuncia da Chambarlaina
Un bOmbrt popular
Hace algunas semanas que en la prensa
inglesa, primero, y después en toda la prensa
del mundo, se podían encontrar frecuentemente articulos en los cuales se habli,.ba, con
pasión más ó menos disimulada, de «ciertas
reformas, poco conocidas en detalle; pero que
convertirían á Inglaterra y á sus colonias ei:!
una especie de «Zollverein)) británico cerrado
por completo al comercio internacional.»
El proyecto citado era el coronamiento de
una larga época de labor, llevada á cabo con
singular éxito, cou rapidez inusitada y con
una suerte estupenda, por uno de los más célebres hombres de estado modernos, por el
Ministro de las Colonias, José Chamberlaine.
Desde mediados del siglo XIX la Gran Bre-

gestión gu bernati va. El H?n?rable José Cham·
berlaine fué nombrado Ministro de las Colonias. Pocos habrá que hayan trabajado_ tanto
y tan tenazmente en bien de la ex~ans1ón territorial de la Gran Bretaña como el. La gu~rra alglo-bóera ha sido atribuida á este ministro. El pensó en que «la cruz británica»,
habría de extenderse en el Continente Negro
desde el Océano Indico hasta el Atlántico,
desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Egi p·
to; según dicen algunos polít~cos, dt&gt;bía arrasar y destruir cuanto se opu~1~ra á su trazo.
Vino después el famoso viaJe á bordo del
más elegnnte de los cruceros de la marina
real el viaje á Africa, durante el que pronunció ¿lgunos de sus discursos_más notables, y
recorrió las humeantes rumas de las dos
repúblicas recién extintas. La glori.a ?e Chamberlaine fué confirmada en este viaJe. A su
vuelta á Londres, el pueblo le aclamó.
Hoy se ha encontrado súbitamente detenido en la realización precisamente de los proyectos que habrían de coronar su obra. La
eola «clave» faltaba al arco tendido por Charo·
berlaine. Su renuncia ha sido brusca y ha
resonada en el orbe. En Londres se encuentra el exministro de guerra americano Elihu
Root, también un retirado.

PROMETEO
[FRAGMENTO]
Sobre negros corceles de gra!lito,
á cuyo paso ensordeció la tierra,

hollando montes, revolviendo mares,
al viento el rojo pabellón de guerra
tefiido con la Iuz de cien volcanes,
fueron en horas de soberbia loca,
á escalar el Olimpo los Titanes.

El ex-ministro Cha.mberlainie.

tafia ha sido el ejemplo que todos los economistas citan, de un país en el que el régimen
de libre cambio ha producido mejores frutos.
El comercio de Inglaterra ha sido suficiente,
y con mucho, para sostener una marina mercante que, sin género de dudas, es la mayor y
más bien organizada del mundo.
Y precisamente cuando se creía que el sistema librecambista se afirmaba más y más
en Inglaterra; cuando no eran poc·os los pueblos que tomaban este ejemplo, y á él se atenían para su legislación comercial, los proyectos de reforma fiscal del ministro Chamberlaine intentan hacer de la Gran Bretafia
el tipo de las naciones neta y rigurosamente
pro(eccionistas. El cambio era brusco; radical; inesperado.
La prensa inglesa sefiala ese cambio como
la causa de la renuncia del ministro Chamberlaine. La excitación que ha causado en la
Gran Bretafia la ñoticia de que este personaje se retira á la vida privada, es comparable
sólo con el encarnizamiento con que en días
pasados se combatían sus proyectos de reforma fiscal. Desde los s~mples súbditos hasta
los serios lores de las cámaras, todos se han
sentido impresionados por la brusca renuncia
de este estadista gigante.
Porque pocos, quizá ninguno, son los que
en el presente siglo han representado en Inglaterra el espíritu imperialista con la pasión,
con la entera y absoluta dedicación con que
lo ha hecho Chamberlaine; alguien ha dicho
que era, no un imperialista, sino el imperialismo personificado. Lo ha demostrado así
con sus ar.tos.
Cuando el tercer gabinete que presidió Lord
Sálisbury (y el último de ellos también), cayó, Bálfour rEluni6 en un grupo á los ministros que hasta hoy le han acompafiado en su

EL MUNDO ILUSTRADO

lllL MUNDO ILUSTRADO

Ya tocaban la cumbre inacce!:!ible
dispersando nublados y aquilones,
ya heridos de pavor los astros mismos
en confusión horrible,
como yertas pavesas descendían
de abismos en abi:smos;
y el Tiempo, que dormía
en los senos del báratro profundo,
se despertó creyendo que llegaba
la hora final del mundo!
El cielo estaba mudo;
y la turba frenética avanzaba
con ronca vocería,
cuando Jove asom6: vibró en su mano
el rayo de las cóleras sangrientas,
rugió eh su voz el trueno del estrago
y encadenó á su carro l:is tormentas!
Temblaron los jinetes
t&gt;n los negros corceles de granito;
redoblaron su saña
arrojando á los pórticos del cielo
con insultante grito
pedazos de montafia,
y volcaron los mares
para apagar en la soberbia cumbre
los rojos luminares.
Pero J ove, iracundo,
blandió sobre sus frentes altaneras
el hacha del relámpago que hiere
como á una vieja selva las eeferas:
á eu golpe profundo,
vacilaron montañas y titanes;
y bajó el torbellino,
heraldo de su gloria,
con la negra cimera de huracanes,
á anunciar á los mundos la victoria!
Rodó la turba impía
en espantoso vértigo á la tierra;
no volverá á flamear en las alturas
su pabellón de guerra
teñido con la luz de cien volcanes.
Cayeron los titanes
del abismo en las lóbregas entrn.fias:
y Jove, vengativo,
convirtió los corceles de granito
en salvajes é inmóviles montañas!
OLEGAR!O V. ANDRADE.

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

En ti siltndo dd crtpúsculo•••.
Por las estrechas y perfumadas avenidas
del jardín, iba lentamente, lentamente lapobre cieguecita.
'
Vestida toda de blanco y con el rubio cabello destrenzado sobre sus espaldas, iba pensativa, adivinando por su perfume las flores
que arrancaba á su paso, para luego deshojarlas .....
A su alrededor los árboles mecidos por el
viento de la tarde sollozaban .... sollozaban ...
Y arriba, en el cielo, morían los últimoe
destellos del sol que se ocultaba ......
-¡Eugenia, Eugenia!, murmuró de pronto
una voz en el silencio del crepúsculo ......
-Aquí estoy, le contestó ... y se abrazaron
entre las flores.
-Estás pálida y triste como un lirio, Eugenia mía. ¿Qué tiene tu alma?
Y cogidas por el talle en amoroso abrazo, caminaron lánguiclamente bajo la larga sombra
de los eucaliptos.
-Sí, a.miga mía, dijo la cieguecita.... El
misterio ha venido á albergar en mi alma. Las
densas tinieblas de mi noche ilumínanse á veces por el tenue fulgor de una estrella ... Hoy
he creído ver el azul de ese cielo que nunca
vieron mis pupilas, ese azul que tanto a.man
los poetas y las aves .... ..
El perfume de las flores me ero briaga como
delicioso nepente .........
¡Y aquella música! ¡oh, aquella música de
su violonchelo, cómo olvidarla ... si ella es el
misterio de mi alma .. . lago de ensuefios, don•
de flota la barca de mi tristeza!
-¿Qué tenía aquella música? ¿por qué ll~
raba? dijo casi solloºzando. .....
.
-Sí, Niní, mi alma está enferma, enferm
por la ausencia de otra alma ......
Y bajo la ausencia de aquel crepúsculo,
pobre cieguecita siguió llorando ... llorando..•

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Página de álbum

DIA DE PRIMAVERA

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*

Cada uno de los siglos extiende su triste
gloriosa sombra hasta el siglo que le sigue.
E. DRUMONT.

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*

Cuando todo lo hemos puesto de nu
parte para alcanzar la victoria, no merecem
censura alguna si á la postre salimos derrota:
dos.-CARNOT.

*

L) ~~

~

Dormir demasiado, es hacerle un robo á
vida.-G. :M. VALTOUR.

·-·

Madre Melancolía
Madre Melancolía, pon tu sello sagrado
sobre las cosas tristes que obscurecen la vida.
Pon tu aliento de nardo sobre la roja herida
que abrieron en los hombres el dolor y el pecad
Enséñale al Poeta tu alcázar encantado
donde el canto resuena. de la ilusión per dida,
y la torre en que mora. la. quimera florida,
viajera del remoto crepúsculo dorado.
Madre :Wrnlancolía, leve como la espuma,
honda como el abismo del piélago salobre,
el soplo de tus alas al ensueño perfuma.
Llega. bajo los pliegues del vagabundo vlen
á dejar el misterio de tu caricia, sobre
las almas dolorosas de hastío y de t9rmento,

FROILÁN TURCIOS,

~

'

El ocioso se ocupa tan sólo en matar el tie
po, sin parar mientes en que es el tiempo qui
nos mata á nosotros. -G. M. VALTOUR.

*

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RAFAEL ANGEL TROVO.

Cada quien se forja ilusiones según sus n
cesidades é intereses.-J. L1sEROL.

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.

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.

•~

Cerca del blanco tronco de la baya estaríais vos, señorita, con vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco y vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procuraría haceros soñar dulces suefios, y el laúd
no tendría para vos sino dulces sonidos.
Sí-decía ella;-mas esa c,villa» italiana ¿no
será la morada de la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos
parece monologar extrañas historias de amo•
res difuntos. El crepúsculo inunda con su tenue tinta de melancolía todo el paisaje. El
anciano que contempla meditabundo las linfas, parece la encarnación de un triste pasado. Los mismos niños que juegan cerca de
la. «villa», no alcanzan á hacer que
mi alma encuentre una sola nota
de alegría.
-Nuestra alma á veces
contagia con sus males el
alma de los demás.
RUBÉN DARIO.

.

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�Domingo 27 de ·Septiembre ,de 1903.

EL BAILE lNFANTlL
Publicamos en esta página los retratos de
las nifias Carmen Benavides y Carmen Rosales concurrentes a.l baile infantil de fantasía
qu~ se efectu6 en el Teatro Hidalgo el día 16
por la tarde.
.
.
La pequeña pareja, que se hizo aplaudir
por la desenvoltura con que baila1?a el j_arabe
y por la gracia con que vestía e.l traJe nacional,
fué indudablemente la que más llamó la atenció~. A instancias del público, las nifias ~uvieron que repetir, hasta rendirse,. el típico
baile haciéndolo en el foro y á la vista de toda l; concurrencia que las ovacionaba.
Las nifias Benavides y Rosales son alumnas
de la Escuela Superior núm. 2.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2?

de Septiembre de 1903.

diera hacer hervir en mis venas hela&lt;l3:~ mi
vieja sangre de víbora, haciéndome salir de
esta vaga 8omnolencia en que me encuentro!
TE6FILO GAUTHIER.

LA GITANILLA
Maravillosamente danzaba. Los diamantes
negros de sus pupilas vertían su destello;
era bello su rostro, era un rostro tan bello
como el de las gitanas de don Miguel Cervantes.
Ornábase con rojos claveles detonantes
la redondez obscura del casco del cabello,
y la cabeza firme sobre el bronce del cuello
tenía la fa.tina de las horas errantes.

ODIO Y :AMOR
Aborrezco á todo el mundo en maea, y en
todo este montón apenas juzgo á uno 6 dos
dignos de ser odiados ~spe~ialmente.
Odiar á alguno es mqu~e~rse por él. tanto
como si se le amara· es distmguule, aislarle
de la multitud; es h¡llarse en violento estado
por su causa; es pensar en él de día y de noche· es morder la almohada al
pen~ar que existe. ¿Qué más
se hace por uno á quien se ama?
Las penas y trabajos que se
toman para dafiar á un enemigo, ¿se sufririan ac~so para
complacer á una muJl'lr amada? Lo dudo. Para odiar bien
á alguno es preciso amará otro.
Todo gr~n odio sirve de contrapeso á un gran amor.
Mi odio es, como mi amor,
un sentimiento confuso y general que desea cifrarse en algo y no puede conseguirlo. Tengo dentro de mí un tesoro de odio y at.1or, del cual no sé qué hacer y que me pesa horriblemente. Si no puedo desahogarme de uno 6 de otro, 6 de ambos á la vez reventaré seguramente, como
esos sacos u:nos de dinero que se descosen ó
se derraman.
¡Oh! ¡Si pudiera aborre~er á alguien_! Si
uno de esos hombres estúpidos entre quienes
vivo, llegara á insultarme de modo que pu-

Baile infantil.-La niña Carmen

Benavides.

y crueles. Es el canto del amor y del odio, de
la vida y de la muerte!
Los hombres rascan locamente sus guitarraa,
las mujeres cantan, se retuercen, se acercan,
se alejan, golpean cou el tac6n las tablas, sacuden sus faldas. ¡Olé! Y las castañetas con
furor se ponen de su parte. ¡Olé! 11.. .... Atención, bello caballero, esas castañetas hacen un
ruido 16gubre como dos huesosdemuertoque
se chocaran. ¡Olé!. ..... Atención, en la liga de
la hermosa brilla un puñal,y detrás de la capa
del guitarrista está oculta la larga navaja presta á clavarse en tu pecho si cedes á los halagos de la mujer que te quiere............. ..
Baile inf8l0Jtil.-La. niña Carmen R&lt;?sales.

Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras
las vagas aventuras y las errantes horas,
volaban los fandangos, daba el clavel fragancia.;
La gitana, embriagada. de lujuria y carillo,
sintió cómo caía dentro de su corpiño
el bello luis de oro del artista. de Francia.

En Sierra Morena.
GIULIO

D' AsPREl\IONT.

ta ttgad6n dt mtxico tn Btlgica

RUBÉN DARIO.

M1JSI CA ESP AÑOLA

Baile infamtll.-Fin de un j8Jl'abe.

Enérgicamente, con mano segura y vibrante, los espafioles de ojos feroces en el fondo de
las 6rb1tas sombrías, puntean la guitarra, en
tanto las mujeres de negras pupilas cantan, se
cimbran, se echan hacia atrás, marcan con un
golpe de caderas seco y nítido el celo brutal.
Sus cantos dulces y apasionados, terribles y
ardorosos, suplicantes como la plegaria, ó provocantes como el deseo insaciable, les embriagan. Verdaderas vírgenes, verdaderas Mesalinas, verdaderas Judits, esas mujeres encarnan de una manera sorprendPnte esta música
que, acompañada de danzas, ya castas, ya obscenas, pero siempre turbadoras, es una comedia 6 una tragedia pavorosa. Es ésta la más
singular mezcla de reminiscencias de himnos
religiosos, de cantos árabes, eróticos y lánguidos, de cantos gitanos, de gritos de rebelión y
de venganza. En estas melodías se desenvuelve toda la historia de la antigua Iberia y al
mismo tiempo, se revela el alma de est/ extraordinario pueblo espafiol en que el sentimiento de la más caballeresca piedad, del amor
más tierno y romancesco, se unen á las pasiones más vivas, á las venganzas más rudas

Damos á conocer en es~ número algunas
fotografías del edificio que ocupa en Bruselaa
la Legación de México en Bélgica y Holanda.
La simple vista de esas fotografías, bastad
para que los lectores de «El Mundo Ilustrado» se formen una idea de la suntuosidad y
elegancia con que están decorados los salones
de la Legación. Esta está situada en el námero 48 de la calle Béliard, y consta de va•
rios departamentos, entre lof:l cuales se distingue ¡:-or la riqueza con que está amuebla·
da. la sala de recepciones. En el &lt;cdetalle" que
reproducimos, y en que aparece retratada la
niña Enriqueta, hija del Sr. Ministro, Lic. D.
Emilio Pardo, pueden verse algunos de los
objetos de arte que la decoran.
El despacho del Sr. Lic. Pardo y la sala de
música, están igualmente amueblados con el
lujo y esplendidez que corresponde al repre·
sentante oficial de nuestro país en la cultísi•
ma naci6n de los belgas. ·
La residencia diplomática tiene una puerta
de salida hacia la calle de Marie Bourgogne.
Entre nuestros grabados figuran, tanto esta
parte del edificio como el vestíbulo que da
acceso á los salones.

Legación d.e Ml1xico en B6l¡ioa.-ll:1 vieetlb•.110.-Vn deta.U• del alón l)r1nc1pal.-Puert&amp; de Allida por 1a. calle Maria Bourco¡pw,

�E L MIEDO
Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, s6lo lo he sentido una vez.
Fué hace muchos años, efi aquel hermoso tiempo de los mayorazgos, cuando se hacía informaci6n de nobleza para ser militar. Yo acababa de obtener los cordones de Caballero Cadete. Hubiera preferido entrar en la Guardia
de la Real Persona, pero mi madre se oponía,
y siguiendo la tradici6n familiar, fuí granadero en el Regimiento del Rey. No recuerdo con
certeza los afios que hace, pero entonces apenas me apuntaba el bozo, y hoy ando cerca de
ser un viejo caduco.
Antes de entrar en el regimiento, mi madre quiso echarme su bendici6n. La pobre sefiora vivía retirada en el fondo de una aldea,
donde estaba nuestro Pazo solariego, y allá fuí
sumiso y obediente. La misma tarde que llegué, mand6 en busca del Prior de Brandeso
para que viniese á confesarme en la capilla del
Pazo. Mis hermanas María Isabel y María
Fernanda, que eran unas niñas, bajaron á coger rosas al jardín, y mi madre llen6 con ellas
los :floreros del altar. Después me llam6 en
voz baja para darme su devocionario y decirme que hiciese examen de conciencia.
-Vete á la tribuna, hijo mío ... Allí estarás
mejor......
La tribuna señorial estaba al lado del Evangelio, y comunicaba con la biblioteca. La ca-

Legación de México en Bélgica.-Despa.cho del señor Ministro.

pilla era húmeda, tenebrosa, resonante. Sobre
el retablo campeaba el escudo concedido por
ejecutorias de los Reyes Cat6licos al señor de

1

. ,.1-ll~ •
l,

Legación die México en

.

Bélgioa..-Entra.da al salón de m11sica.

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

Bradamin, Ped.ro Aguiar de Tor, llamado el
Chivo y también el«Viejo». Aquel caballero
estaba enterrado á la derecha del altar, el sepulcro tenía la P.statua orante de un guerrero.
La lámpara del presbiterio alumbraba día y
noche ante el retablo, labrado como joyel de
reyes: los áureos racimos de la vid evangélica
parecían ofrecerse cargados de fruto. El santo
tutelar era aquel piadoso Rey Mago que ofreci6 mirra al Niño Dios: su túnica de seda bor•
dada de oro, brillaba con el resplandor devoto de un milagro oriental. La luz de la lámpara, entre las cadenas de plata, tenía tímido
aleteo de pájaro prisionero, como si se afanase pq,r volar hacia el Santo.
Mi madre quiso que fuesen sus manos las
que dejasen aquella tarde á los pies del Rey
Mago los floreros cargados de rosas, como
ofrenda de su alma devota. Después, acompañada de mis hermanas, se arrodill6 ante el
altar. Yo, desde la tribuna solamente, oía el
murmullo de su voz, que guiaba moribunda
la8 avemarías; pero cuando á las niñas les to•
caba responder, oía todas las palabras rituales
de la oraci6n.
La tarde agonizaba y los rezos resonaban en
la silenciosa obscuridad de la capilla, hondos,
tristes y augustos, como un eco de la Pasi6n.
Yo me adormecía en la tribuna. Las niiias
fueron á sentarse en las gradas del altar ; sus
vestidos eran albos como el lino de los pafios
litúrgicos. Ya s6lo distinguía una sombra que
rezaba bajo la lámpara del presbiterio; era mi
madre: sostenía entre susmanos un libro abier•
to y leía con la cabeza inclinada. De tarde en
tarde, el viento mecía la cortina de un alto
ventanal; yo entonces veía en el cielo, ya obscuro, la faz de la luna, pálida y sobrenatural,
como una diosa que tiene su altar en los boa·
ques y en los lagos.
Mi madre cerró el libro dando un suspiro,
y de nuevo llam6 á las niñas. Vi pasar sus
sombras blancas á través del presbiterio y columbré que se arrodillaban á los lados de mi
madre. La luz de la lámpara temblaba con un
débil resplandor sobre las manos que volvían
á sostener abierto el libro. En el silencio, la
voz leía piadosa y lenta. Las nifias escucha•
ban, y adiviné sus cabelleras sueltas sobre la
albura del ropaje, y cayendo á los lados del
rostro iguale~, tristes y nazarenas. Habfame
adormecido, y de pronto me sobresaltaron los
g::itos de mis_he~manas. Miré y las vi en m~d10 del presbiterio abrazadas á mi madre. Gn·
taban despavoridas. Mi madre las asió de la
mano ! huyeron las tres. Bajé presuroso. Iba
á seguirlas, y quedé sobrecogido de terror. En
el sepulcro del guerrero se entrechocaban loe
huesos del esqueleto. Los cabellos se erizaron
en su frente. La capilla había quedado en el
mayor silencio, y oíase distintamente el hueco

y medroso rodar de la calavera sobre su almohada de piedra. Tuve miedo como no lo he
tenido jamás, pero no quise que mi madre y
mis hermanas me creyesen cobarde, y permanecí inmóvil en medio del presbiterio, con los
ojos fijos en la puerta entreabierta. La luz de
la lámpara oscilaba. En lo alto mecíase la
cortina de un ventanal, y las nubes pasaban
sobre la luna, y las estrellas se encendían y se
apagaban como nuestras vidas. De pronto, allá
lejos, resonó festivo ladrar de perros y música
de cascabelf,s. Una voz grave y eclesiástica
llamaba:
-¡Aquí, Cara bel! ¡Aquí, Capitán! ...
Era el Prior de Biandeso, que llegaba para
confesarme. Después oí la voz de mi madre
trémula y asustada, y percibí distintamente la
carrera retozona de los perros. La voz grave
y eclesiástica se elevaba lentamente, como un
canto gregoriano:
-Ahora veremos qué ha sido ello..... Cosa
del otro mundo no lo es, seguramente ... ¡Aquí,
Carabell... ¡Aquí, Capitán! ...
Y el Prior de Brandeso, precedido de sus
lebreles, apareció en la puerta de la capilla:
-¿Qué sucede, señor Graua&lt;lero del Rey?
Yo repuse con la voz ahogada:
--Señor Prior, he oído temblar el esqueleto
dentro del sepulcro! ...
El Prior atravesó lentamente la capilla. Era
un hombre arrogante y erguido. En sus años
juveniles también había sido Granadero del
Rey. Llegó hasta mí, sin recoger el vuelo de
sus hábitos blancos, y afirmándome una mano en el hombro y mirándome la faz descolorida, pronunció gravemente:
-¡Que nunca pue,ia decir el Prior de Brandeso que ha visto temblar á un Granadero del
Rey! .. ....
No levantó la mano de mi hombro y permanecimos inmóviles, contemplándonos sin ha- .
blar. En aquel silencio oímos rodar la calavera del guerrero. La mano del Prior no tembló. A nuestro lado los perros enderezaban las
orejas con el cuello espeluznado. De nuevo
oímos rodar la calavera sobre su almohada de
piedra. El Prior me sacudió:
- ¡Señor Granadero del Rey, hay que saber
si son trasgos ó brujas! ......
Y se acercó al sepulcro y asió las dos anillas
de bronce empotradas en una de las losas,
aquella que tenía el epitafio. Me acerqué temblando. El Prior me mir6 sin desplegar los
labios. Yo puse mi mano sobre la suya en una
anilla y tiré. Lentamente alza"llos la piedra.
El hueco negro y frío quedó ante nosotros. Yo
vi que la árida y amarillenta calavera aún se
movía. El Prior alargó un brazo dentro del
sepulcro para cogerla. Después, sin una palabra y sin un gesto, me la entregó. La recibí

temblando. Yo estaba en medio del presbiterio y la luz de la lámpara caía sobre mismanos. Al fijar los ojos, la sacudí con horror. Tenía entre ellas un nido de culebras que se desanillaron silbando, mientras la calavera rodaba con hueco y liviano son, todas las gradas
del presbiterio. El Prior me miró con sus ojos
de guerrero, que fulguraban bajo la capucha,
como bajo la visera de un casco.
-Señor Granadero del Rey, no hay absolución ... ¡Yo no absuelvo á los cobardes!. ..
Y salió de la capilla arrastrando sus hábitos
talares. Las palabras del Prior de Brandeso
resonar0n mucho tiempo en mis oídos. Resuenan aún. ¡Tal vez por ellas, he sabido más
tarde sonreír á la muerte como á una mujer! ......
R. DEL VALLE-INCLÁ.N.

de armas de México y de Italia, destacándose
entre haces de banderas. En el interior, y
frente á la entrada, se colocó una estatua, imitando mármol, que representaba á la Patria
redimida, y en las callecillas del parque, festones y lienzos de los colores nacionales, que
ofrecían, en conjunto, un hermoso golpe de
vista.
Los puestos, e11tre los cuales se distinguieron por su decorado los de confetti y aguas
minerales, estaban atendidos por grupos de se-

tas fitstas dtl 10 dt stptitmbrt
Con una funci6n que se verificó el 19 por la
noche en el Circo Orrin, y con una brillante
kermesse efectuada en el Tívoli del Elíseo, el
día eiguiente, celebr6 la colonia italiana, en
este año, el aaiversario de la ocupación de Roma por Víctor Manuel.
Las simpatías con que cuentan en México
los italianos y lo glorioso de la fecha que se
conmemora, fueron, sin duda, parte muy principal para que las fiestas alcanzaran un lucimiento extraordinario, pues tanto á la tienda
de Villamil como al Tívoli, concurrieron multitud de familias y caballeros distinguidos,
contándose entre éstos los miembros del Cuerpo Diplomático, altos funcionarios de la Administración Pública y numerosos particulares.
A la función teatral, cuyo programa se cubri6 con «Tosca&gt;&gt; y con algunos trozos musicales ejecutados por la orquesta que dirige el'

La estatua de la Patria.

ñoras y señoritas, tanto italianas como mexicanas. Entre los concurrentes había algm\as
damas y niños que se presentaron vistienklo
graciosos trajes regionaltis.
· ·
La kermesse, que amenizó la banda del l4C?
Batallón, se prolongó hasta después de media
noche.

CROMO ANTIGUO
SONETILLOS

I

La Kermesse.-Un grupo de dailila.S.

maestro Polacco, asistió el señor Presidente de
la República en compañía de . su distinguida
esposa, la señora Romero Rubio de Díaz, y de
su hija la señora Amada Díaz de de la Torre. El
Primer Magistrado fué recibido en el vestíbulo por una comisión especial que enc&amp;bezaba
~·
el señor Ministro de Italia, Cúnde de Vinci,
:;
y al presentarse en el palctrde honor, el pti- - ·• .... blico le tributó una entusiasta ovación.
El desempeño de «Tosca» fué correcto, y la
concurrencia quedó complacida. Al concluir
1a funci6n, la orquesta tocó el Himn'.&gt; Nacional Mexicano, escuchándose entonces en el
teatro ¡vivas! á Italia y á México y á los gobernantes de las dos naciones hermanae..
El adorno del Circo, consistente en guías de
flores, banderas y plantas exóticas, era de muy
buen gusto.

***

Por lo que ve á la kermesse, no cabe duda
que la Junta organizadorll puso todo cuanto
estaba de su parte para hacerla digna de llamar la atención.
La puerta principal lucía un primoroso
La fiesta del 20 de Septlembre.-Adorno de la entrada adorno de flores naturales, que simulaba una
al TfvoL.
portada en cuyos remates se veían los escudos

Tras de las altas techumbres
De los castillos feudales,
En las tierras imperiales
Se ven las lejanas cum brea;
En rejas llenas de herrumbres
Cuelgan los viejos rosales
Y cruzan: por los umbrales
Las antiguas servidumbres.
Junto á los tiernos arbustos
Do anidan los calípedes
Crecen los pinos robustos,
Y se alzan las azoteas
Con sus húmedas paredes
Dominando ras a.ldPas.

II
En el jardín de un castillo,
De un castillo frío y severo,
Bajo del invernadero
Hay un rosal amarillo;
Y por el verde pasillo,
Con paso suave y ligero,
Va un extraño jardinero,
Un jardinero sencillo:
Es la joven princesita,
Adornada de rubíes,
Que rompe Una margarita
Sobre el traje de tisúe!!I,
Mientras bajan los bambúes
A besar los alelíes.
FÉLIX CALLEJAS.

�Domingo 27

de Septiembre de

EL MUNDO ILUSTRADO

1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

La lucha contra el alcoholismo
CONFERENCIAS CIENTÍFICAS

Han demostrado las estadísticas que con
gran cuidado se van recopilando en Francia,
que una de las causas más dignas de teherse
en cuenta por su influencia notoria en la degeneración de la raza y en el decrecimiento de
la natalidad, es el alcoholismo.
Como un Proteo diabólico. el alcohol está
envolviendo en sus redes :i la humanidad,
amenazando seriamente el porvenir de la especie humana, al gr'l.do de que, según cálculos
bien fundados, se puede asegurar «que en los
individuos alcohólicos, la especie se extingue

mejor parte de la campafia. Está demostrado
que por mayores que sean los esfuerzos desplegados por los gobiernos, nunca pueden los
resultados compararse á los que se alcanzaran
por la iniciativa particular.
Es por este, que la ccSalvation Army)&gt; l sociedades análogas en Europa, han merecido la
aprobación y han alcanzado el apoyo de los
ricos y de los gobernantes. Pero no por ~llo
debe dejarse de mano la lucha, y los gobrnrnos de Europa ponen de su parte todo lo que
pueden para alcanzar el mejor éxito en ~ste
sentido. Lo mismo ha hecho nuestro gobierno. Los medios son muchos; pero está demostrado que jamás se podrá conseguir que un
ebrio deje de serlo, si no es por la reclusión
completa y el aislamiento. Las enseñanzas antialcohólicas son de utilidad mayor, especialmente si se acompañan de demostraciones

cia)&gt;, en el recinto limitado de una celda pe
tenciaria, cuando se le lleva á la cátedra
cuentra cierta variedad agradable, que rom
la monotonía de su existencia. Después de
cátedra, tiempo bastante tiene para refle ·
nar acerca de las verdades que se le han ine
cado. El éxito es muy frecuente.
·
Pero como la ley exige que siempre 88
cuentren aislados los reclusos, sería muy
cil evitar el que se comunicaran entre sí en
caso de que se les llevara á una cátedra
una pieza, por amplia que se la quiera su
ner. Precisaba encontrar un medio nuevo
éste es el que se ha generalizado ya en loe p
sidios de Europa. En un anfiteatro amplio
fabrican pequeñas celdas, especie de pai
cubiertos en los qm. solamente un hombre
ne cabida; ve claramente al profesor y la 111
sa de las experiencias, escucha la voz del
tro; pero no puede ni ver, ni menos entend
se con los demás presidiarios.
Es ésta una de las múltiples formas en q
se hace la campaña antialcohólica, que p
sa llevar á cabo sostenida y enérgicamente.
mal es grave; los remedios deben ser h
cos.

Domingo 27

de Septiembre de

EN EL POLIGONO DE SAN LAZARO

NEMO.

PIEDRAS PRECIOSAS.
Fuera más propio y galante
Que, en vez de un pobre decir,
Yo te diera en este instante:
Para tu mano un diamante,
Para tu pecho un zafir.

Pruebas de los cañones B ~ y

St.Ch-amond -Mond:na,gón, reformados.-El señor General Dfaz observando

¿Que no soy rico?-Te inquietas
Porque en la raz6n no estás.
¡Oh chiquilla! Los poetas
Tenemos minas secretas
Que no se agotan jamás.
Cada lágrima que brota
De mi nuevo padecer,
Es un diamante, una gota
De luz que radia en la ignota
Desolación de mi ser.
¿Qué es un zafiro?-Un zafiro
Es un ensuefio de amor
En vago y perpetuo giro.
Un zatiro es un suspiro
Que cristaliza. el dolor.
¿Comprendes ya que te inquietas
Porque en la razón no estás?
¡Sí, chiquilla!-Los poetas
Tenemos minas secretas
Que no se agotan jamás.
ANDRÉS MATA.

tas últimas prutl!as mmtarts.

Una conferencia anitiailcoh6l!ca.

á la tercera generación». Esto quiere decir que
si la humanidad entera, rn estos momentos
estuviera bajo la influencia morbosa del aleo~
bol, dentro de cincuenta afios no existiría
hombre alguno sobre el haz de la tierra.
Se comprende que los gobiernos se hayan
preocupado hondameüte por la causa de despoblación que radica en la absorción del alcohol. Las sociedades modernas llevan un cáncer que las roe, un mal infiltrado tan hondo
que son legítimos los medios más radicales'
cualesquiera quesean, queseempleen para ma~
tar el germen de disolución y de ruina que fermenta en la sangre de nuestros coetáneos. Evidentemente que en la lucha que hay que emprender, sería de desearse que fuera la iniciativa particular la que tomara por su cuenta la

prácticas, concluyentes, que hablen á los ojos
de los oyentes.
. De aquí la f?ncla~i6n de una cátedra especial en l_as pemtenc1arías de Francia, en la que
un médico está encargado de explicará los reclusos todo lo que puede, todo lo que hace y
todo lo que destruye el alcohol. La demostración se acompafia de experiencias en el momento mismo de la cátedra. Los resultados
han sido notablemente buenos.
Entre los presos, recluídos conforme á las
enseñanzaR de la criminalogía moderna en
c~ldas únicas, en los que siempre exist; ya
cierto germen favorable en todo al desarrollo
del alcoholismo, las enseñanzas antialcohólicas tienen una gran aplicación. El hombre recluído, solo, ccconsigo mismo y con su concien-

Cañón de montaña, sistema Bange, reformado.

Hace pocos días que en presencia del
Presidente de la República y del Sr. Mini
de la Guerra, se efectuaron, en el Polígono
San Lázaro, las pruebas de los caíiones
ge y St. Chamond- Mondragón, reform .
por el distinguido artillero mexicano, B
dier Don Manuel Mondragón.
Las experiencias tuvieron un éxito sa
factorio y fueron suficientes, por sí. s.o
para comprobar las magníficas cond1c10
que distinguen á las nuevas bocas de fu
En otra ocasión hemos explicado en qué
sisten las reformas introducidas en los
cañonee, y cuáles son las ventajas que o
cen para el combate.
Las pruebas se vieron concurridas por n
merosos jefes y oficiales del ejército Y por
gunos particulares.

Un disparo con el cañ611 Mondrag6n.

boS

erectos de un disparo.

1903.

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

ir en pos de _la _dicha a~soluta, desconocemos que
no puede ex1st1r en la tierra, porque no existe la
verdad absoluta en que debiera fundarse, como
no existe la forma eterna; y la ventura humana
deseada bajo tantos aspectos é incesantemenUl
variable, al igual de todas las formas, no es sino una. dorada mentira.
Pero ya que tormento ineludible y perpetuo del
hombre es y será correr tras lo que imagina. símbolo de felicidad, aunque muchas veces sea. doloroso, negro 6 a.margo, yo he vinculado mi dicha. en mi venganza. Triste felicidad de un instante que no compensará los agravios.
-Yo, en cambio, he vinculado mis esperanzas
y mi ventura en ti, que eres lo dulce, lo bello, lo
blanco; que convidas al amor, al placer y á la.
vida, exclamé en un rapto de apasionada ternura. al verá Iné~ transfigurarse en sibili,. fascinadora., bajo el dominio de sus propios pensamientos, que había. expresado con arrebatadora elocuencia.
Reclina.da. en mi hombro, deslizáronse sus lágrimas al lago. Esas gotas, brillantes como estrellas fugitivas, ¿endulzarían las aguas 6 las
amargaron? . . ..

***

,

€1 Sitio dt la Tsla dt mtxtala
Episodio blstórtco dt la tiutrra dt Tndt~ndtnda
(coxcLUYE)

II
El General Brigadier José de la Cruz, autot·
del bando de Huicha.pan que condenaba á muerte á todo paisano aprehendido fuera de las po blaciones con armas de cualquier especie y á
«quienes tuviesen el menor comercio con algún
rebelde, aunque fueren sus padres, hijos 6 hermanos&gt;· autor también del bando expedido en
Guadal~ja.ra, por el cual se previno que todos
los habitantes de la ciudad y la provincia, usaran en el sombrero, &lt;aunque fuese de palma&gt;,
ur.a divisa roja (color de sangre), en señal de su
adhesión á la monarquía; que á juzgar por sus
partes periódicos, ganaba al mes un número
mayor de batallas que el Cid y Napoleón en toda su vida; que para. insta.lar como autoridad
política á un individuo, vacilaba por temor de
que éste no se atreviera. á fusilar diaria.mente á
diez hombres; que, por último, aun cuando en
puntos de guerra fué sanguinario y cruel, como
gobernante 6 magistrado, en su carácter de Comandante General de la Nueva Ga.licia y Presidente de su Real Audien:iia, entre muchos actos
de ironía desapiadada., tuvo rasgos de generosidad y nobleza; este General español, uno de los
tres virreyes que, según decía Calleja al retirar·
se para. Europa., quedaban en Nueva. España.(*),
irritóse vivlenta.mente de que en el territorio tan
vasto de su jurisdicción-que además de la Nueva Galicia comprendía las intendencias de Guanajua.to y Michoa.cán-pudiera sostenerse en
abierta y victoriosa campaña contra sus tropas,
la guerrilla de Encarnación Ros~s;y colmada su
indignación por el desastre de Lmares, se apercibió para mandar á éste refuerzos.
Llega.da tal noticia á nuestros caudillos Rosas
y Santa Anna, se r,mnieron en Consejo de Guerra. con el presbítero Don Marcos Casr.ellanos y
con Don Luis Macias, duoñ.o de la. hacienda de
«La Palma&gt;, y por indicación del tercero, determina.ron concentrar sus fuerzas en la isla de
(•) Cuando el Gral. Calleja se retiraba del Gobierno colonial dec!a á sus amigos de Veracruz que dejaba tres virrey,is en Nueva España: Apodaca en México, Arredondo en
,Monterrey, y_ Cruz en Guadalajara, y por semejante expre.sión proferida por quien conoctoa perfectamente las condiciones del pa!s, se puede comprender hasta qué punto habla
llegado el influjo de este último en el extenso reino de la
Nueva Galicia, cuando se Je consideraba independien,e del
gobierno virreinal por persona tan competente.-"Apuntes
históricos sobre la guerra de independencia en Jalisco'',,_interesante librito del distinguido escritor jalisciense .1.,ic.
Luia Pérez Verdia,

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Mexca.la., situada. como á. una. legua al septentrión de la costa en la laguna. de Cha.pala.
A fines de diciembre, veinte canoas nos condujeron á Mexcala, y desde luego, confiado el mando militar de la plaza á Macias, el padre Castellanos se ocupó en los trabajos para la fortificación, que consistió en dos fuertes murallas y varias otras obras.
Ardua. labor sería. la. de enumerar los hechos
de armas que se efectuaron durante nuestro largo asedio. En todas las crisis de la humanidad
ha. surgido siempre un hombre extraordinario
para salvar á. una. nación 6 á un grupo, y así
como en la guerra. general de Independencia de
México so brasa.lió Morelos, en Mexca.la. fué nuestro héroe y jefe supremo Castellanos, excura. de
O!otlán, á quien se encargó la dirección de la
defensa. por la muerte de Don Luis Macias.
Estimulado Linares con el auxilio recibido y
por su afán de represalia, desplegó sin misericordia ni límite su ferocida.d,y encolerizado porque los vecinos de Tizapán proporciona.ron al
gunos socorros á los independientes, mandó exterminar á los habitantes del pueblo y arrasar
éste, cuy as ruinas sirviéronle en breve de sepulcro.
No terminábamos aún la fortificación de la isla., cuando el jefe peninsular, pretendiendo hacer un reconocimiento de nutlstro propugnáculo,
se retiró de la. orilla. del lago, embarcado en una.
canoa. grande y seis pequeñas que, llenas de tropa, lo seguían. Apenas visto por los insurgentes,
atacáronle éstos en cuatro canoas, volcáronle
dos de sus barcas, captura.ron otras, le mataron
á muchos de sus oficiales y á sesenta. soldados,
y, finalmente, hechos prisioneros el mismo Linares y su sobrino el Subteniente Pablo Bustamante, éste y catorce individuos de tí-opa fueron
luego fusilados.
Sólo comparable éon la propia inquina que el
Comandate realista había manifestado en todos
sus actos, fué la que reveló Inés al tratarse de
la suer~ ~e aquél: instó con energía para que se
la permitiese tomar parte en el Consejo de Guerra, y ~a ª1:1 ~ste, fué ella quien con mayor vehemencia. pidió la. muerte del reo en la. más ignominiosa. forma, y así se decretó.
No podía yo mirar sin pena. la ejecución de ese
hombre, hombre al fin, prójimo mío· pero aumentaba. mi aflicción el gozo inmoder¡do y cruel
q.ie, sin disimulo, aparecía en el semblante de
Inés, y a.un en sus acciones; á tal grado que si
no la hubiera yo contenido, ella habría tir~do
de la cuerda. con que fué a.horca.do Linares y hu0

biese hecho al cadáver el último ultraje: escupir
sobre él.
Se estrellaron, sin embargo, contra la volun•
ta.d de aquella mujer incomprensible todos mis
esfuerzos para obligarla á retirarse del patíbulo, frente al cual permanecimos hasta que, ya
entrada. la noche, se nos trajo !'a.orden terminan•
te de Rosas para. que regresáramos á la isla.
Arrodillóse entonces Inés ante el cuerpo y murmuró conmovida algunas frases. Creí que rezaba
por el ajusticia.do, y cuando estuvimos en la canoa, insinué algo á mi compañera. sobre la sin•
gularida.d de su conducta, al implorar la bon·
dad de Dios en el otro mundo hacia el mismo
ser para. quien ella. no había. tenido piedad en la
tierra. Con ardor inusitado, con relámpagos si•
niestros en la mirada y enternecimiento al fin que
se deshizo en llanto, prorrumpió:
.
-No oraba. por él, ni oraba siquiera; me dir1•
gía á mi madre y le ofrecía en holocausto á su
verdugo, pues Linares, porque no supo conservar
'Í. una mujer que huyó con mi padre, asesinó á ésMi,
y no sa.tisfec~o aún su rencor, intentaba desbon:
rar la memoria de su rival en la persona de mi
madre, quien, para. evitarlo, se arrojó por la
ventana y murió.
Esto se lo había escrito el cura Salcedo, confi•
dente de Don Alonso y víctima también del mis•
mo verdugo.
Exaltada la joven por sus resentimientos, parecía. deleitarse con el recuerdo de su venganza,
no co~pleta aún, según dijo, porque le fal~aba
cumphrla en el cura. Alvarez, que proporc1?nó
sus tropas á Linares para el asalto de la ha.cien·
da, pues aquél vino de Guadal aja.re., solo y subrepticiamente. Quise hacer á Inés algunas relle•
xiones procurando demostrarle la nobleza del
perdón 6, en muchos casos, la. felicidad del ol·
vido.
-La. felicidad no existe, contestó con rudo
acento que poco después declinó en tono ríspido
de desolación, tierno á veces, sin embargo. Como el agua se descompone en mil Golores, la. que
llamamos felicidad tiene igualmente mil matices,
según es el prisma á través del cual se ve. Unos
la buscan en el amor y otros en los honores;
aquél la cifra en el olvido y éste en el recuerdo;
ora. se la hace consistir en la. devoción, ora en la
piedad, y no falta quienes 111. persigan en el fon·
do de una botella. de vino, en las figuras de 1;1n~
baraja 6 en las ca.ricias vena.les de una. mu1er,
muchos pretenden alcanzarla. haciendo el m~l .
sus semeja.ntes, y muy pocos en hacer el bien,
pero, en último término, na.die la. encuentra; al

Cerca de cuatro años transcurrieron. En este
período numerosos habían sido los comba.tes. A
Alvarez, nuestros indios, en el puerto de la Peña., le arrebataron gran cantidad de parque y
armas, y en Tlacbichilco, Sa.nta.Anna, después de
reñida pelea., obtuvo completa victoria.. En junio
de 1813, reunidos por el gobierno colonial formiil a.bles a.prestos de guerra., entre los cuales se
contaban cuatrn lanchas cañoneras, una falúa. y
dos grandes canoq,s unidas entre sí por una. cadena., tripula.das estas embarcaciones por más de
seiscientos hombres, á quienes dirigían el Coronel Pedro Celestino Negrete y el Comandante de
Marina español, de brillantes antecedentes, Don
Felipe García., fué ataca.da nuestra fortaleza..
Con admira.ble empuje y valor por ambas partes, se entabló la. lucha, en que al fin sucumbieron bajo lluvia de piedras arrojadas desde la
isla, García y muchos de sus solda.dos; Negrete
perdió dos dedos de la mano izquierda. y tuvo
quo dejar en nuestro poder las dos canoas encadena.das, una caja de parque y un cañón. El resto de la. flotilla se retiró en completo desorden.
A l tener conocimiento de este nuevo desastre,
Cruz acordó cambiar el plan de campaña. bloqueando rigurosamente la isla, en vez de volver
á pretender tomarla por asalto.
Desde entonces, invertida la actitud de los
adversarios, fueron Rosas y Santa. Anna quienes acometían á los destacamentos rea.listas, á
fin de apoderarse de algún botín de guerra. é introducir el sustento necesario para los sitiados.
En marzo de 1814, el mismo Cruz, á la sazón
ya. Mariscal1 se presentó en Tlalchichilco, é impaciente, dio orden para hacer un reconocimiento, que no se atrevieron á ejecutar el Coronel
José Navarro, jefe del bloqueo, y el Teniente de
fraga.ta Manuel de Murga.
A principios de 1815, era. ya. poderosa. la escuadrilla realista entre cuyas embarcaciones mirábase hasta una goleta. con capacidad para 200
tripulantes; pero á pesar de todo, en enero quitamos á los enemigos la fa.lúa. &lt;Fernando en su
Trono&gt;, que no pudieron rescatar en comba.te encarnizado, con tal fin emprendido.

En agosto de 1816, Santa Anna derrotó á un
fuerte destacamento del gobierno en Corral de
Piedra; pero al día siguiente, sus tropas, que habían queda.do al ma.nclo de otro jefe mientras
aquél conferenciaba en la isla con Castellanos,
fueron sorprendidas y destrozadas, pereciendo
trescientos de nuestros hombres y más de cien de
los contrarios, de manera que fué para éstos un
triunfo car o.
En noviembre de ese mismo año (1816), k , resistencia. llegó por fin á ser imposible: no rindieron
nuestro espíritu el miedo 6 la codicia.; ni vencieron nuestro cuerpo el hambre y el cansancio; pe·
ro nuestras filas compactas de gladiadores sere•
nos ante las balas del ad versa.río, se disgregaban bajo el golpe certeroé inexorable de la. peste
que las diezmaba y huhierahecbo desaparecer en
breve. La heroicidad tiene sus límites y era impotente para luchar contra. ese impla.ca.ble enémigo.
Por consiguiente, Santa Anna, al recibir nuevas
proposiciones de indulto que le hizo Cruz por
medio de un emisario, consintió en tener una entrevista con aquél para tratar del asunto.

***
Durante esos cuatro años, mis sentimientos y
el estado de mi ánimo babíanse modificado por
completo. Al día. siguiente de la. ejecución de Linares, Inés, que la víspera, en la. canoa, sólo había contestado mi explosión de amor con su tris•
te soncisa, me ofreció con extraordinaria dulzura.
que seria mi esposa al terminar l a. lucha, si en
ésta no perecíamos, exponiendo que me aplazaba para entonces, porque fuera. una ingratitud
abandonar á nuestros compañeros y amigos en
la. difícil posición que guardaban; además, insinuóme que quizá para. entonces, libre su alma. de
enconos, podría. corresponder á mi ternura.
El corazón huma.no es, por lo común, fácilmente accesible para. lo doloroso, y rebelde á lo agra.•
dable: el placer, si es fuerte, lo mata., y si no,
a.penas lo conmueve; el pesar lo envenena, muchas veces para. siempre, y forjados de tal manera, siempre tememos el mal y raramente confiamos en que sobrevenga el bien. Así, que apenas
repuesto de la profunda sacudida que me produjeron aquel111,s palabras, comencé á cavilar sobre
el móvil que retuviera en la isla á mi amada,
porque no me convencían sus explicaciones; y lo
que hacía tiempo era leve espina, fué entonces
dardo punzante; pues al calor de los celos, mi
sospecha se convirtió en realidad: Rosas amaba
á Inés.
Resignado, no obstante, me abstuve de proferir cualquier palabra de reproche; pero tampoco
la dije de a.mor, aun cuando estaba. persuadido de
que Rosas jamás confesaría. su pasión y de que
Inés no la correspondía. Dió término á esta situación un hecho que na.da tuvo de inesperado:
el de haber sido yo herido gravemente en una. de
las numerosas acciones de guerra en que tomé
parte, la de Corral de Piedra. Transporta.do á la.
isla, hubo de volverme Inés los servicios que le
presté en ca.so idéntico, y al sondear mi pecho
desgarra.do por una bala, vió que me desvanecía;
angustiada., olvidando todos los escrúpulos que
antes la. detuvieran, puso su rostt-o contra. el mío,
y yo, sintiéndome morir en aquel instante, al
darme Inés su primer beso, imaginé que lanzaba
mi último suspiro ....
Desde ese día transformóse el Capitán Juanito en &lt;La. Capitana&gt;. Se hizo pública nuestra.

historia, y el padre Castellanos, en compañía. de
Rosas, vino á anunciarme que él bendeciría.
nuestro enlace. Encarnación me estrechó la mano en silencio: esta. sencilla. muestra. de afecto y
una mirada. suya, fueron para mí la. más segura
prenda de su lealtad.
No cica.trizaban aún mis heridas, cuando se
me comunicó la. sumisión de la isla. El suceso,
que significaba la próxima realización de mis
anhelos personales, acongojó, sin embargo, mi
espíritu, tanto más cuanto que con tal noticia
me llegó la de la. desaparición de Rosas. Pronto
tuve la. triste explicación de este hecho, al recibir una. carta. 9-ue simplemente decía.: «Sean usted y Doña Ines felices. Acuérdense de mí.-En•
carnación.&gt; El portador del pliego, tartamudeando de emoción, logró difícilmente bacer comprender su relato. El bravo guerrillero, después de
entregarle ese papel, habíale ordenado que le
ayudara á conducir hasta el lugar más escarpado de la. playa., uno de los cañones que la defendían. Atóse Encarnación á la pieza, é instantes
después, con sus fuerzas de atleta, la. empujó hacia el agua. y rodó con ella ....
Consumada. la capitulación en las condiciones
más honrosas para los sitiados-condiciones que
por cierto cumplió religiosamente Cruz,-á Santa Anna se le reconoció el grado de Teniente Coronel y se le nombró Gobernador de la. isla., y á
Castellanos, que tenía entonces setenta y cinco
años de edad, se le colmó de honores, aun cuando ni uno ni otro, para someterse á la. paz que se
les exigía, necesitaban otra liga. que su palabra
de honor.

***
Hacina.miento de piedras ennegrecidas en que
serpeaban los reptiles y crecían los jaramagos,
fué todo lo que encontramos de la hacienda. de
Santa María. La solicitud piadosa de algunas
pobres gentes había. erigido con escombros un
pedestal y sobre éste una cruz, en el mismo lugar
en que murió la madre de Inés; cerraban el estrecho recinto algunas palmeras flabeliformes
que parecían puestas allí por la. naturaleza para
defender y asombrar el monumento, y con el
susurro de sus bojas elevar al cielo incesante y
misteriosa plegaria.
En aquel sitio fué improvisada una capilla pa.•
ra celebrar nuestro matrimonio. No falta.ron
azahares con que adornar la frente de la desposa.da; pero antes de cortarlos, fuimos á depositar flores y convólvulos ante una cruz de madera que en memoria de Encarnación Rosas plantamos por nuestras propias manos, en el cementerio, frente á la. tumba de Linares.
Algunos años más tarde, las enredaderas habían unido la. cruz y el sepulcro.
Al ver esto, dije á Inés:
-El tiempo es el olvido.
-El a.mor que todo olvida y perdor;a. todo, es
la felicidad-contestó ella., rodeando mi cuello
cariñosamente con su brazo.
Y así unidos, caímos de rodillas y rezamos á
la vez por el mártir y por el verdugo.
JULIO POULAT.

1903.

CRISANTEMA
Marchita ya desde que naces, mueres
En pulido tibor de fría estancia,
Y te cantan poetas sin sustancia
Y te buscan ridículas mujeres.
¡Oh, qué infeliz! mas qué insensata eres
Soñándote la flor de la elegancia!
¡Mísera flor, sin jugo ni fragancia,
Que ser la reina de las flores quieres!
Vástago no eres tú de Prima.vera:
¿No de ti se rió la esbelta diosa
Cuando te vió venir, la vez primera?. .... .
¿Cómo usurpar pretendes, ambiciosa,
Con esa alborotada cabellera,
El regio trono á la elegante rosa!

E.

FERNÁNDEZ GRANADOS.

SCHEBZO
Solos y juntos un día,
Ella me dijo: alma mfa,
Eterno y tuyo es mi amor
Y siempre tuya he de ser:
Que estoy unida á tu ser
Como al arbusto la flor...... .
Mas vino el siguiente día;
La que me dijo: alma mía,
Eterno y tuyo es mi amor
Y siempre tuya. he de ser,
Se desprendió de mi ser
Cual del arbusto la flor .. . .. .
F'ERNANGRA.NA.,

�Damingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

:mL MONDO tLUSTRA:t&gt;O

Gusto de ver en los alcores
á los cabritos trisca.dores
que retozando tronzan flores .
Gusto de ver á la zancona
y aleve araña, juguetona
tender su fina red nipona,
por atrapar zumbón mosquito
que lanza un grito con su pito
y con su pito lanza un grito.
Tengo un magnífico palacio,
un ideal y azul espacio:
las odas clásicas de Horacio.
De La Fontaine soy noble amiga
aunque en su fil.bula castiga
'
mi orgullo al lado de la hormiga.
Mas Longo me hizo venturosa:
de Cloe púbera. y hermosa
me dió los senos nieve y rosa.
Súbito un pájaro canalla
en una brusca trova. estalla
y á la cantora. grita.:-¡Calla!
Pues es monótono tu canto,
y lo repites tanto y tanto,
asaz aumentas mi quebranto.
Eres moder11a poetisa
y tus estrofas causan risa
aleteando con la brisa.
No tienen gota. de fragancia,
ni luz, ni ritmo, ni elegancia,
aunque presumas ser de Francia.
Calla. Las aves no sufrimos
que estés rehilando tus. opimos
tardos tercetos monorrimos.
Y terqueando la cigarra,
la. voz del pájaro desgarra
con el bordón de su guitarra.:
Yo soy la musa del estío
y ebria de sol y de rocío,
canto en las márgenes del río.

EL MANTON DE MANILA
-Abre ese balcón, que entre lo que más·falta me hace-díjole á la Niña de los Lunares
Antonio el Garibaldino, al par que se oprimía
con ambas manos el dolorido pecho.
Y abrib la Niña el balcón de par en par, como su marido le indicara, y un torrente de sol
penetró en la estancia, embelleciendo el modestísimo mobiliario.

las colgaduras de colores vivísimos que brillaban al sol en balcones y ventanas; las casetas
de madera rematadas por vistosos gallardetes,
y las pintorescas buñolerías delante de las cuales tentaban al transeúnte á gustar la masa en
su punto, entre guiños picarescos y con su
charla zalamera, algunas gitar,as de juveniles
hechizos, de aterciopelados ojos, tez de bronce y típica indumentaria.
Y absorto en sus poco risueñas meditaciones,
dejó poco á poco el Garibaldinode verla brillante perspectiva y de oír el sonoro repiquetear

Un matrimonio feliz:

ESTUDIO FOTOGRAFICO

(American Photo Art.-S81Il Diego, 6).

tandón d~ la ttgarra
Dt "Jllm de la montaña."

En mi estridente monocordio,
y no en el dulce cl_avicordio, .
rompo de un cántico el exordio:
Yo soy la musa del estío
y, ebria de sol y de rocío,
canro en las márgenes del río.
En los ardores de la siesta,
rimo mis notas con la orquesta
que alada trina en la floresta.
Cuando corusca Febo estivo
-ojo de sátiro lascivoy del cenit llueve oro vivo,
¡cuál me deleitan los sonoros
graves bramido11 de los toros
cuya nariz hincha sus poros,
y que en tropel ansiosamente
llegan á la húmeda corriente
por aplacar su sed ardiente!
Gusto de ver los animales
de las comarcas tropicales
y que el calor torna sensuales:
pláceme ver á la. ventruda
neo-ra tarántula velluda
qu'e 1 para herir, falaz se escuda;
á las hidrópicas iguanas,
cabe las límpidas fontanas,
frescor de eglógicas sabanas;
á los bicornes alacranes
-que son .i::astrero~ dioses Panes-y á lagarti¡as y caimanes.
Gusto cantar con el auxilio
de Coridón, héroe de idilio,
&lt;formósum pástor&gt; de Virgilio.

Respir6 con ansia y fruición Antonio el aire
de la calle, y exclamó, disponiéndose á encender de nuevo el cigarro que el reciente acceso
de tos le hiciera colocar al borde de la mesa.
-Chavó, Niña mía, y si tosiendo se ganaran dineros, me reía yo de los amos del Martinete.
-Pos si toses tanto, es casi porque te da la
repotente gana, que le duele al médico la bo~
de aconsejarte que no fumes; pero tú, como s1
ná, como si se lo aconsejaran al monumento
de Torrijos.
-Tiees toas la razón, pero es que yo ya estoy desesperadito, es que seis meses tosiendo
y con el cuerpo acalenturao, es pa quemarle á
cualisquiera la Santa Bárbara... pero hablando de otra cosa; ¿se puee saber por qué se ha
alevantao hoy con el perfil en corso la prenda
que yo más estimo?
-1Tomal ¿Por qué querrás tú que sea? ¡Porque cá golpe de tos que te da, es un crugío que
me pegan!
- Y por algo más que yo sé... pero cómo
darte gusto, si cá uno de esos mantones vale
más que una túnica pa la Virgen.
-¡Vamos, hombre, déjate de soñar á dormivela! ¡Buenos estamos pa mantones!
-Es que esta noche hay velá en el barrio y
que toas tus amigas sacarán á relucir sus capotes de paseo. ¡Y feílla que estarías tú con
el que trajo ayer á la venta Ja señá Paca, la
vendedora de la Goleta!
-¡Sí que es bonito el pícaro mant6nl Blanco y granate y con flecos de á tercia.... ¡Pero
treinta duros!
-Sí que eso pa nosotros es como si fuera la
estrella Polar. ¡Pero poco ancho que te llevaría yo esta noche adorná con él y matando
gentes con tu cuupecito garboso y con tu carita morena!

***

Dos ó tres horas después, sentado Antonio
en uno de los bancos del Pasillo de Santo Domingo, contemplaba con profunda melancolía
los bandurrios de mozas y mozos que discurrían á su alrededor en animado bullebulle;
Sr. Joaqu1n Hernández.

Sra. Librada Romo de Hernández,

contra el mástil su pecho, enfermo y dolorido,
y &lt;lió comienzo la tremenda lucha.
Esta fué larga y terrible; faltábale al «Ganbaldino1&gt; aire en los pulmones y vigor en los
músculos, pero era preciso triunfar, era preciso llegar arriba, á lo más alto, allá donde bajo el radiante azul del cielo él veía ondular,
no la bandera rojo y gualda, sino el mantón
blanco y granate y de larguísimos flecos que
tan locamente ansiaba él arrojar sobre los curvos hombros de la mujer querida.
Y entre momentáneos desmayos y nerviosas reacciones, lleg6 Antonio, por fin, al extremo del mástil, y pudieron oír y ver los á sus
pies congregados, su estridente grito de victoria al arrancar con mano crispada la vistosa
bandera, y cómo resbalaba rápido y casi inerte hasta caer en brazos del de los Melones,
entre las delirantes aclamaciones de la a.pifiada muchedumbre.
-¿Qué es lo que has hecho?-preguntóle
Juan, mirando asustado el rostro lívido y descompuesto de su amigo.
-Ná ...... -repúsole éste con voz ahogada y
desfallecida -ná, y ahora... ahora vente conmigo, que vamos á buscar á la señá Paca, la
vendedora de la Goleta.

III

Ju AN B. DELGADO.

Publicamos en este número los retratos del
sefior Joaquín Hernández y de la señora Librada Romo de Hernández, cónyugei, de 901
de 76 años respectivamente, que el dfa 8 déf
actual celebraron en la capilla de Merced de
las Huertas sus bodas de oro. La ceremonia
resultó altamente simpática, y á ella concurrieron casi todos los descendientes del feliz
matrimonio, que abmzan el número de noventa.
Terminada la ceremonia religiosa, que con•
sistió en la celebración de la misa, los esposoe,
acompañados de su familia, asistieron á un
banquete que en su honor se había dispuest&amp;
y que fué para cien cubiertos.
Raros serán los matrimonios que, como el
que nos ocupa, cuenten con una historia tan
envidiable de tranquilidad y de goces. Todos
los miembros de la numerosa familia Hernán•
dez viven muy unidos entre sí, y protegen con
verdadera solicitud á em, a::icianos padres.

Domingo 27 de Septiembre de 1908.

de las campanas, el vocear de los vendedores
y el confuso hablar y reír de las gentes, cuando deteniéndose junto á él, preguntóle con cariñoso acento Juanico el de los Melones:
-¿En qué estás pensando, «chavó1&gt;, en la
pesca-del atún ó en el celo de las tórtolas?
-En lo bien que me sentaría una pufialá
en el sitio que yo dijera-repúsole aquel con
voz sorda, al par que miraba lo bien que le
caía su mantón de las grandes rnlemnidades
á Pepa, la Bonita del Altozano.
-Vamos, hombre, déjate de pufi.alás y vámonos á v!lr quifo es el pajarraco que se lleva
en el pico los treinta duros de la cucaña.
-¿Treinta duros es el premio?-preguntóle
Antonio á Juan, al par que un destello iluminaba sus entristecidos ojos.
-¡Treinta justos y cabales!
Y cogiéndolo del brazo, arrastr6 Juan á su
amigo hacia el sitio donde debía tener lugar
el arriesgado espectáculo.

II
No era fácil empresa sin duda escalar el altíslmo mástil en cuyo extremo hacía el viento ondular vistosísima bandera, y ya habfon
resbalado, acogidos por la resonante rechifla.
de los espectadores, Pepe Tarugo, un jayán
bronceado y de recia musculatura, y Periquito la Anguila, un chaval que justificaba sobradamente el mote, cuando exclamó Tofiuelo el
Tarambana disponiéndose á probar fortuna:
-Camará, si pa llegar arriba sa menester
ser de la familia de las palomas mensajeras.
Y ya se dirigía hacia el mástil, cuando Antonio el «Garibaldino1&gt;, arrancándose bruscamente de la mano de Juan, que intentaba detenerlo, salt6 al espacio libre y llegó rápido
al mástil, que ciñó decidido con los enflaquecidos brazos.
-Pero, camará, has perdío la «chaveta»?pregunt61e Juan lleno de asombro.
-Que no vayas á fundar un asilo con esos
«parneses»-le gritó el rcTarambana&gt;&gt; con acento de zumba.
Y Antonio, sombrío y silencioso, apretó

Terminada la fúnebre tarea, sentóse Juan al
lado del muerto, húmedos los ojos y tristísima la mirada.
Y cuando momentos después el señor Paco
el Tallista, que acababa de saber la terrible
desgracia, penetró con rostro conmovido y sudoroso y jadeante en la habitación, pudo ver
á la Nifia que, con el pelo en magnífico desorden y enrojecidos los hermosísimos ojos, apenas si oía los inútiles consuelos de las amigas y parientes, que pretendían amordazar en
ella el dolor que desbordábasele en abrasadoras lágrimas y en irresistibles sollozos.
Y también pudo ver el señor Paco á Antonio el Garibaldino, la flor y nata de sus oficiales, dentro de la humilde caja de pino, forrada de bayeta, colocada sobre el desnudo suelo,
destacándose á los rientes rayos del sol matutinal, con su semblante afilado, de color de
marfil viejo, entornados los rasgadísimos ojos,
entreabiertos los finos labios, en los que aún
se notaban vestigios de la safigi-e vertida, y luciendo á modo de extravagante y brillantísima mortaja aquel mantón de Manila blanco
y granate y de larguísimos flecos, adornado
con el cual ya no podría nunca lucirla de los
Lunares, en las veladas del Per.chel, su cuerpecito garboso ni su carita morena.
ARTl'RO REYES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de S~tl.embre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA GENERACIÓN ESPONTÁNEA
EL OB.IGEJI DE LA VIDA
Los alquimistas, que en las solitarias t~rres de los castillos medioevales, ardían los embrujados hornos aterronzadores Y preguntaban, con
tenacidad solamente comparable con su mala suerte, á la Naturaleza
sus secretos más hondos, creían firmemente. en la generación espon.
táne&amp;. como creían también en la transmutac16n de los metales. Elaecreto de la existencia el famoso «elíxir de larga vidai&gt;, y la trasmutaci6n de los metales i~nobles en metales superiores, «la piedra filosofal,
consumía inútilmente las existencias de los pocos hombres que, de pen.
sar de manera menos fantástica, podrían haber prestado útiles servicios á la gran causa de la humanidad.
·..
La generación espontánea, especialmente, fué un credo
...
científico hasta los afios en que el ilustre Pasteur, casi un con}:·" •·' ,. ·•
temporá~eo nuestro, comenz6 sus admirables estudios acerca:
· · --··
de las enfermedades de las vides y del ganado. Partió Pasteur
~_,,_,. _•·· ··
de ciertos principios perfectamente fundados, basta llegar 6s
."f'.'""-'-"'"....-• ~
conclusiones inesperadas, es cierto, pero de alcance tal, que
-:-~;.:;::...: - ·
la ciencia entera se resintió de su violento empuje. La gene-. :,~ ~:: ·--:::
raci6n espontánea pas6 á la categoría de un mito, de una t..
· ~ - : -,·yenda, de una inconcebible mentira. Los descubrimientoe

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Pero la ciencia jamás ha llegado á saber, de cierto, cuál ea
el origen de la vida. Los admirables estudios de Darwin fun-

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Domingo 27 de Septiembre de 190l.

corriente eléctrica de intensidad y de carácter
especiales, se ve-afirma el Doctor Líttlefield
- que los cristales se van modificando suficientemente aprisa para que se pueda ver el proceso todo. Lentamente se forma en el seno del
cristal un «vacúolo», 6 espacio vacío, eu el que
se ven corrientes de líquido. El vacúolo se ensancha, se cubre de una envoltura especial, se
fo rma en su centro un núcleo. Desde este momento es una «celdilla», y la mezcla en la que
nada, se transforma, y es, en el interior de la
celdilla, un verdadero «protoplasma». El milagro está hecho.
La celdilla que se forma es una «trilobita1,.
Las trilobitas se encuentran en los terrenos
geol6gicos precursores de aquel en que vivieron los anima!es primitivos. Se sabe que la
Tierra, después de producir vegetales enormes,
monstruosos, comenz6 á poblarse de animales,
primero sencillísimos, poco á poco más complicados, á medida que las edades transcurrían,
hasta llegar al hombre. Las &lt;&lt;trilobitas» forman
los primeros rudimentos de vida organizada
en la forma animal.
Las «trilobitas» que el Doctor Líttlefield obtiene, se reproducen, viven, se multiplican,
como se las deje en un sitio á prop6sito. Son,
por ende, organismos animales, verdaderos
gérmenes de vida.
El paso serfa enorme, en el sentido del progreso, de quedar debidamente demostrada la
verdad de los experimentos de Líttlefield. Hay
que desear que no se haya equivocado en FU
experiencia interesantísima.

2

1111

1
dan la teoría de la evoluci6n
de las especies. Se buscay se encuentra-la serie animal que ha de formar la cadena que una al hombre con
el "protozoario»; pero, al llegar á los organismos unice1ulares, la investigaci6n se
detiene, y la Naturaleza
guarda celosamente su secreto.
Nos dicen loe análisis que
tres 6 cuatro cuerpos simples, que en los laboratorios
de química se conocen bien,
forman, por su uni6fi en
ciertas proporciones, la cé1ula primitiva. En las excavaciones de los ge6logos se
van encontrando los animaI La mezcla del Dr. Littlefied, vista al microscopio.-II Cristales
les todos que forman la serie
sal marina; inertes, minerales.- III Cristalización bajo acción de la
rriente eléctrica. - IV Los cristales se modifican á la vista, toman los e
inin terrumpida que sofi6
rácteres de una celdilla viva.- V Un paso más hacia la formación del e
Darwin. Solamente atrás de
mento organizado, vivo.- VI La ctrilobita&gt; completamente formada
la celdilla !le extiende el .viva.
abismo, la nada, el misterio.
¿Se resolverá el problema?
Existe ya un médico de fama, serio y honrado, el Doctor Líttlefield, qué acaba de asegurar, a~
sociedades científicas de renombre, que ha salvado este abismo; que ha descubierto la esencia del m
terio; que ha «creado» la celdilla animal, viva,. fundamental.
.. .
Dice el Doctor Líttlefield que ha hecho repetidas veces las experiencias y que en todas ellas ha o
tenido resultados enteramente iguales, que se encargará de discutir, de comprobar 6 de rechazar u
comisi6n especial.
La experiencia creadora ( que de ser cie
sería la experiencia más memorable hecha
el hombre) es bien sencilla. Consiste so .
mente en lo siguiente: en un vidrio de rel~
absolutamente limpio, estéril, se coloca de
minada cantidad de sal marina-el «cloru
de sodio» de los químicos,-adicionada de oi
ta proporci6n de alcohol, amoníaco y
harina, en cu y os
cuerpos se encuentran los elementos
todos que forman una celdilla animal, un «protozoario,,, es decir, oxígeno, hidr6geno, carbono y ázoe.
Se encuentran, por lo tanto, en el vidrio de reloj,
los elementos indispensables para la formaci6n de un
ser vivo (infinitamente pequeño, es cierto, pero
siempre vivo). Esel«barro» de que hablan los legen,darios textos bíblicos, y solamente falta el «soplo vivificador. »
Si se deja la mezcla reposar, se forman cristales
cúbicos de cloruro de sodio, perfectamente caracterizados. Pero si se hace pasar por el líquido mezclado, puesto bajo el objetivo de un microscopio, una

ta 6tndarmtria 'fiscal
La Secretaría de Hacienda, por conducto
de la Dirección General de Aduanas, ha dispuesto la adopci6n de un uniforme especial
para los individuos que presten sus servicios
en la Frontera, como miembros de la Gendar•
mería Fiscal.
Los uniformes son de pafio azul, y constan
de pantalón de montar, chaleco, chaqueta y
sombrero ancho; teniendo en las vueltas de
las mangas los distintivos correspondientes ií.
las clases de &lt;oabos, gendarmes, etc.
El grupo de gendarmes que hoy publicamos, pertenece á la 1~ Zona, única que cuenta en la actualidad con los uniformes de nuevo modelo. El personal de las Zonas 2~, 3'.t y
4~ se uniformará á la mayor brevedad posible, á fin de que todos los que lo integran
puedan ser identificados en cualquier momento en que las necesidades del servicio lo reclamen.

CARROS ALEGÓRICOS
Como uno de los números del programa
acordado para la celebraci6n de la Independencia, se efectu6 el día 16 por la mañana,
en Mixcoac, un desfile de carros aleg6ricos,
en cuya organizaci6n iomaron parte las autoridades locales y algunos vecinos de la poblaci6n.
Los carros, en número de cinco, representaban la América, el Comercio, la Floricultura, la Agricultura y la Industria, distinguiéndose entre todos, tanto por la originalidad de
su composici6n, como por lo hermosísimo de
su decorado, el segundo y el tercero. E l del
Comercio, adornado, casi en su totalidad, con
flores naturales, llevaba en la parte superior un corazón formado con telas de seda
de los colores nacionales y españoles. Una
esfera de gran tamafio completaba la composición, realzando notablemente su belleza.
El de la Floricultura semejaba una mezquita árabe tapizada de flores de distintas clases.
En el centro del 0arro iba una graciosa sefiorita que representaba á la diosa Flora.
Al frente de los carros desfilaron los alumnos de las escuelas oficiales de la Municipalidad y una numerosa cabalgata.
Para algunas mujeres, la conciencia es un
corsé que se estrecha 6 se ensancha á beneplácito de la duefia.-J. LISE ROL.
Mixcoac.-Ca.rro de fa Horticultura.

�Cárlos Manuel Dnrán.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 13, Septiembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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