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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Septiembre de 1903.
Abierta información, y hallado el
culpable, &lt;incontinenti&gt; le fué apli- •
ce.do el castigo con unas buenas
disciplinas de cinco ramales que 01
maestro sabía esgrimir con verde.·
dera suficiencia.
Acaso con este. severa reprensión
hubiese podido conquistar el general aprecio, pues en el lugar era
unánime la opinión de que la letra
con sangre entra; y pol' lo que toca
á Periquillo, no habría quien dejase de recetarle sus tres ó cuatro pa·
lizas diarias para su completa regeneración moral.
Hijo de viuda pobre, crecía como
un espino majoleto, libre y empecatado, esperando el día en que lo
echasen á guardar cabras ó cerdos.
-Madre, pa eso, lo mismo da
que aprenda como que no. Me parece que voy á enseñar la tabla de
multiplicar á los guarretes.
Y con arreglo á esta filosofía
pueril, Periquillo asistía á la escuela porque no pod(a pasar por
otro punto, pero haciendo lo posible por no aprender cosa alguna.
¡Y en algo se había de entretener!
Una tarde, ya bien entrado el invierno, el maestro se quedó con las
ganas de dar lección-si alguna tuviera,-pues abierto el &lt;templo de
Minerva,&gt; preparado el brasero, á
salvo ya de toda acción explosiva.
merced á cierta discreta alambre·
ra, y apercibidos papel, plumas y
a lgodones con lo demás necesario,
pasó el tiempo sin que l a turba i nfantil apareciese. Aquélla fué una
&lt;rabona&gt; colectiva, que hoy se le
diría huelga pacífica de escolares.
La organizaron Periquillo el &lt;Zorzal&gt;, Tomasillo el de la &lt;Coja&gt; y
&lt;Celipe&gt;, el hijq_ del barbero. Delante de la escuela hay una plaza
que parece prado, con unos olmos
muy copudos, sitio asaz aparente
para el juego de la rayuela, del
trompo, y en general, para toda
clase de juegos, según las estat:iones.
Allí se fueron congregando en espera del maest1•0.
-Amos de &lt;r abona ?&gt;-dijo Celipe,
que era bizco y pecoso, y más malo que la quina.
-¿Y ánde nos metemos?
-En el casta.fiar. Echamos la
tarde de rebusco. Yo sé un sitio
que si no &lt;andar a&gt; por allí el guarda del molino, nos ponemos la barriga así-dijo Periquillo, experto
rebuscador de todo linaje de frutos
naturales y civiles.
-¡Ea! al avío! Hoy no hay escuela.

-Que se quede el«Calvo&gt; conlas
disciplinas.
-¿Veis este palitroque? ¿Veis
aquel medio cánto.1·0 que asoma por
la ventana de la escuela?-exclamó
&lt;Celipe&gt;.-Güeno, pues esto es la
escopeta y aquél el maestro... ¡pum!
castañazo.
Y con esa hipótesis balística desahogó sus rencores.
--¿ Y si nos pega?-se atrevió á
d€CÍ1' uno de los cbic-os.
-¡Ay qué gracia tiene el gu1·ripato ! ¡ Si nos pega l ¡Si nos pega,
no arrascamos!
Y confortados los párvulos con
la fanfarria de los mayores, echa.ron juntos hacia el extenso casta.fiar. El viento mansurrón y frío parecía gemir entr e las ramas peladas
de los casta.fios; el suelo estaba cubierto por una gruesa capa de hojas secas, que hacían un son de cosas tristes al ser removidas por el
pataleo de los chicos. El cielo lívido cobijaba el paisaje invernal con
su tono gris de abrumadora monotonía ....
Allí jugaron; se revolcaron como
animalillos sueltos;buscaron lacastafia olvidada entre las hojas, enterrada á la vera de los zarzales;
se punzaron las carnes con los er izos secos; se desgarr aron los calzones con las púas de los troncos.
En esto empezó á nevar. Los copos caían con airosa ondulación y
se deshacían sin ruido sobre las
hojas y l a .. ramas.
-¡Esto es nieve!
- Amonos á l a plaza pa hacer la
bola.
-¡Ea, á la bola! Ahora sí que
jugamos.
Y- ágiles como pájaros en bandada, salieron del castañar y tomaron la vuelta del pueblo.
La tari[e se iba obscureciendo con
l a. nevada; los copos llenaban el
aire, y la alfombra blanca tendida
sobre el campo crecía,cada vez más
blanda, cada vez más espesa ....
Los olmos de la pl aza. se iban ensabanando con a~uella nieve tan
pura, tomando aspecto de grandes
fantasmas, de gigantes esqueletos
de razas perdidas ....
-¡Aquí, recontral-gritó Periquillo-¡Venga tela; me jago tiestos, y vais á ver una cosa del otro
mundo!
Parecía inspirado; alguna súbita
concepción de artista le punzaba
en los sesos, le brillaba en los ojos.
-¡Nieve!-pidió en tono de mando.
Y no se lo dijo á sordos. En po -

2. -Vestidos de casa y paseo.

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

maestr o Ciruela! Asín tenía de es•
tar pa que se le baje el argullo .. . .
Después fué un jubileo; todo el
vecindario quiso ver la car icatura,
y el propio maestro, llevado porla
natural curiosidad de ver qué bacía la gente, fué .... y se vió, y se
reconoció, con una amargura afrentosa, con wdo el ?º!ºr ctel ultraje.
No lo pudo res1st1r, y como no
había esperanza de paga, se marchó del pueblo escupiendo rencores.
. .
Al cerr arse la escuela, Per1qu1llo
se fué á guardar cabras y cerdos,
único fi n par a que fué creado.
En un mismo día perdió aquell a
gente u n maestro y un escult_or.
Por lo que toca. á éste, ¡qmén sabe! Acaso fuera una glol'ia perdida. . .. .
JOSF; NOGALES.

LOS JUGUETES
¿Los juguetes, tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responderá algún día ....
Mir ad bien esa pastora
desde aquí,
¡esa, sin duda, me ado1·a,
muriéndose está por mí!
¡Ved aquel viejo! En ver dad
que muy bien
a.par ece. por su edad,
mayor que Matusalén.
¿Y aquel gallardo teno1·
de opereta?
¡Ni más dulce, ni mejor,
otro existe en el planeta!
Sobre mi mesa pl antado
vive un can,
debe estar desesperado,
¡sin un hueso, sin un pan!
¡Qué lindo aquel mosquete1·0!
¡Qué arrogante!
¡Con la mano en el acero
y la faz amenazante!
Un juguete me enajena.
mucho á mí:
¡es aquella Magdalena
q ue está despeinada allí!
cos minutos le amontona.ron cuanta
quería. Periquillo comenzó á mo•
delar la estatua hermética, el gran
busto asentado sobre una mole
blanoa que apelmazaban entre todos.
Poco á poco fué saliendo de entre sus manos amoratadas, á lasque
nn ciego i nstinto guiaba entre la
nieve, la ancha cara, con su abultado frontal y su enérgica mandíbula. -¡Je, jel-gritaban los entusiasmados compafieros del escultor.
De un hábil manotazo de filo quedó
abierta la boca, y con tres bellotas
la proveyeron de dentadura. En el
hueco de los ojos asentó Periquillo
dos elegantes bongos agujereados
en guisa de gafas, y con una sim·
ple coronilla de hojas secas compuso la melena lacia y amarillenta
que flotaba al viento .... Con dos
palos que sir vieron de armazón,
moldeó luego los robustos brazos;
en la una mano, que parecía un puñón, aferraron improvis11odas disciplinas, para cuyos ramales, cinco
exa..;tamente, cedieron gratuitamente s us tirantes de orillo algunos de
aquellos sefiores. De la otra salía
un índice colosal en actitud de reprender severamente ó de enseñar
profundas ver dades.
-Falta el gorro; ¡á. ver, buscar!
Y á poco que buscaron hallaron
un cesto de mimbres roto, que vino
pintiparado. Con el trozo de un
ataharre abandonado formaron la
bufanda,y con-un erizo seco, abierto del todo, puso Periquillo el clásico bigote, ancho, corto, punzante, tostado por las colillas bien y
lealmente apuradas.
El holgorio de la gente menuda
no tuvo límites. La pobre estatua
tuvo que sufrir mil aP,óstrc,f.is é
impertinencias, sin deshacer un
punto aquel gesto de ridícula majest11,d, de severidad acre y risible
que el escultor había acertado á.
darle.

Los que venían óel campo se pa·
raban bajo los olmos á ver e.que·
lo.-Mira, ¡condenao! propio al
maestro.
-Este es el maestro, q ue sa llenao de jarina.
-Anda, y cómo gasta fantesía el

llll l l llll ll l l ll l lll l lll ll l l lll l llll l l l l l l ll ll 111111111111111111111111111111111111111111111111 1111111111111111111.·ll l: IIIIIIIII 1111111111111 llllmttff

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1llll&amp;maffllllll 1111111111111111111111 II II III I II II II II I III II II II II I I II IIIII
Ulllllllllllllllllllll llll l l ll l l l l llll ll 1111111111111111 '.I 1_11111111111111 I . 6 de trajecitos infantiles.a.-Trajes de v 1111ta y co ecc1 n

•

¡Un acróbata en mi.casa!
No lo aprecio,
porque la vida sepas~
oscilando en el trapee o ....
Aquella es una jauría:
siempre allí
persiguieod_o noche y día
á invisible Jabalí . ...
Aquel otro es don Quijote:
gallardea
de su Rocinante al trote
y en busca de Dulcinea.
Ofelia y Hámlet-los dosallí están;
¡parecen decirse adiós
mir ándose con afán!
Hay otro en que estoy fijando
mis miradas:
¡Lady Macbeth procurando
lavar sus manos manchadas!
¡Ved aquel espadachín!:
no está mal,
porque á su contrario, al fin,
le abrió en el pecho un ojal.
Hay otro que está adornando
un rincón:
es un loco, apuñaleando
de una ingrata el corazón!
A veces yo me figuro
que respiran,
y que merced á un co~juro,
sé me acercan y me miran ... .
Pero al que yó más respeto,
es á aquél:
representa un esqueleto
perseguido por Luzbel!
De noche, si me desvelo
-¡cosa rara!le arrojo encima un .. . . nañuelo:
¡tanto horror me da su cara!
¿Los juo-uetes tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responcterá algún día.
BONIFACIO BYRNE,

...

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

S252S'2.5c5m

PANTEON DE ALDEA
I
La. poética. perspectiv a. de una
apacible tarde otoñal, me sacó un
día. de mi gabinete solitario en busca de auras. vivifica~ora.s que refrescaran m1 somnoliento cerebro
Jugueteaban en la campiña ¡"
sutiles mariposas y no se escuchaba. más rumor que el monótono
zumbar de uno que otro inofensivo
abejorro, perdido entre la exube- ,
ra.nte verdura. y silvestres jardines
del dilata.do, fértil y hermoso valle.
Cual si me empujara. iavisible
mano, ca.minaba., ca.minaba. sin Raher á dónde.
La lectura. de una novela de Edga.rd Poe, de que había. disfrutado
momentos antes, me mantenia. suspenso, a.nona.da.do, vagando de acá
para allá, al través de un mundo
lóbrego de raquíticos espectros y
de siniestras visiones . ...
La hipnotización fatídica. produ·
cida. por aquella. lectura. fantástica
había sido completa. Sentía a.vi'.
dez de sensaciones extra.ñas, de contemplaciones lúgubres, de espectáculos quiméricos; sed devoradora
de perfumes indefiaibles, de paisajes sombríos; de coloquios íntimos
con seres de más allá de las tumbr.s ....
A la verdad, mi espíritu desfallecía. delirando.
De pronto, una. losa. marmórea vi•
no á recordarme que v ivía aún.
El suave y helado contacto de la
lápida. de un sepulcro, era la que
me había vuelto a.! perfecto conocí- ,
miento de la vida. real.
II
De hinojos, echado sobre una
tumba derruida., besaba. maquin.al•
mente con mis labios el polvo sagrado de un Camposanto.
¿Quién me había. llevado allí?
¿Qué objeto me guiaba.? ¿Soi!aba
acaso? Lo ignoraba.. Lo cierto era
que nadie había. allí más que yo, y
que estaba sitia.do por cuatro alt\S
y l!'ruesa.s murallas.
El silencio más profun do reinaba. en aquel bendito a.silo de la p~
eterna, y nada había que no fuera
la. más elocuente confirmación de
la bíblica. sentencia.: &lt;Polvo eres y
en polvo te convertirás&gt;.
¡Qué ideas, á cual más a.marga.,
cruzaban, á la. manera de errantes
mariposas en derredor de una.luz,
por mi mente, agitada. entonces oo•
mo rugiente marea.!
Sitio predilecto de la meditación,
aquel humilde panteón de a.Idea
traía á mi recuerdo muchos y muy
tristes pensamientos: la memoria
querida. de un padre inolvidable
'.fallecido cuando su hijo único ,no
había. dejado aún la. prisión de la
cuna.; de una. esposa. que perdió para siempre á su esposo; de una
hermana. que vió morir en el apo·
geo de su juventud a.l hermano ~e
su alma., y,por último, la. desapar1•
ción de una. cándida. virgen, ofren~
da con que la. tierra. quiso conquis•
ta.rse los favores y simpa.tías del
cielo.
Sentía aún en los labios el per·
fume ite la láctea esencia. maternal,
cuando tuve el dolor inmenso, in·
compara.ble, de perder a.l que la
existencia. me diera.
Muchos años han pasado; otros
tantos habrán de transcurrir, tal
vez, sin que su recuerdo querido
( religiosa.mente da.do á conocer,
como una. tierna. plegaria., por la
voz balbuceante de uua. madre amo·
rosa. é inconsolable) se exti.nga del
corazón.
La memoria. de aquellos q~e _nos
dieron el ser debe borrarse ua1ca·
mente con la muerte de los buenos
hijos.
Si son los padres á quienes todo
debemos, para ellos eea.n también
todos nuestros desvelos.
¡Felices los hijos que saben ser·
vir y honrar á los autores de sus
días!

....

,

·····-··· ····· ··· ··· .. ·· ·······

El sepulcro, con sus oscuras fa.u·
ces abiertas, muéstranos cuán de·
lezna.ble es la vida.: llama. fuga.zq!le
el más ligero soplo des'va.nece, cb1s·
pa. lúcida de \ln cere°Qro loco, que

6.-Modelo de bordado al pqnto,

·ve lo que las rosas del lfrico fra.n~s: c¡el espacio de una maña.na.!&gt;

III
De improviso, la. silueta. de una
roujer se desliza. rápida. por el sinuoso matorral que cubr:e un apretado cúmulo de mortuorios lechos.
Es la de una._ioven a.l parece~ b~llísima, vir~ma.l, como el cáhz d1·
roiauto d~ la. campánula., escul~ura.l
y fantástica. como esas ?reac1ones
del Dante; apenas cubiertas ~us
impalpables fot·ma.s con una. túmca
transparent!:l de tenues y flotantes
pliegues.
.
.
.
•Qué vos m1ster1osa. pudo a.nunar
la~ yertas cenizas de esa. ha.da mis·
teriosa. de ultra.tumba., arrebata.da.
tal vez a.l afecto sin límites de rendidos amantes?
¿O será la. musa del trovador
pastoril que, en los albores de l a.
ca.liada noche, a.Iza. la fría. losa de
su sepulcro para. referirnossuscuitas·? Quizií. la. hija ingrata., una. som·
bra. va.O'&amp;, tal vez na.da., va.na. ilusión risueña. quimera., fugaz mentira.' . . . ? No sé qué desconocido é
iadefinible deleite me inspiraba. la.
escena. misteriosa. del panteón.
Las frases de a.mor de una. con·
quista perdida.; los sus~iros, los
ayes de vehemente angustia. de una
madre idolatrada.; todos esos rumo·
res iainteligibles de vocablos y de
iaterjecciones acudían en confuso
tropel á mi mente, á mostrarme, con
la meridiana. cla.rida.d de la eviden·
cia, la fragilidad del edificio huma.no condena.do á desplomarse con
en~ordecedor estrépito a.l menor
impulso adverso del destino, ciego
é iaexorable.
Las cruces enmohecidas ó despedazadas, los ataúdes roídos por la
acción del tiempo, los huesos de
los hombres, niños y mujeres que
de;aron de serlo; en u~a palabra,
la materia., en lucha. abierta. con la.
materia., hace del Camposanto el
coliseo más interesante y lleno de
oubulosida.des mora.les.
¿Quién no se abisma., quién no se
siente sobrecogido de espanto, ante ese negro ca.os de lobreguez_infinita, refugio eterno de las víctimas
de la muerte?
Y no obstante, vemos ú nuestros
más caros amigos descender·a.lfa.ngo para cal umn i a.rnos; miramos a.l •
zarse la. maldad en su solio de reputaciones vulnera.das; oscurecer
el talento,ma.ncilla.r la virtud, pros·
tituir la. honradez, divinizar el vi·
cio, En tudas partes el hombre perecedero, dando libre desahogo á
sus instintos anima.les, creyéndose
inmortal y árbitro absoluto de los
destinos sociales.
¡Cuánta idea fecunda a.nula.da.,
cuánta. inocencia. perdida., qué de
males, minando los cimientos de la.
vieja monarquía. social!
Acepta.das como verdades dignas
de fe las más repugnantes pa.sio·
nes, na.die piensa. hoy que algún día
habrá de bajar á la. tierra quehue·
lla con tanta. soberbia, y confundir
sus restos con la. infecta muche•
dumbre ele los gusa.nos.
El a.sombroso incremento que día
á día. toma la. corrupción, las le·
pras sociales, nos asustan y nos
hacen temblar por el porvenir de
la humanidad.
Nádie piensa. en un «más a.llá&gt;.
Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, nadando _en
1~ impudicia. y teniendo .los OJ?S
fi¡os en los bienes materiales, sm
parar mientes en que, como el peregrino que levanta. su ligera. tienda, todo lo que nos rodea. nos aban·
dona.: riquezas, techo paternal,
amigos, la. esposa., el protector compasivo ó la. madre solícita. que con
sus salud a.bles consejos, besos y caricias nos hiciera hombres, indicán·
donos como patria el mundo, como
timbre de orgullo el honor, y como
haber cuantioso é in a.gota.ble, el trabajo.
En la ciudad y en la aldea., en ~l
pueblo más ha.bita.do como en el v1llo1rio incipiente1 el cementerio-ó
&lt;la. ciudad de la.s tumba.s&gt;, como lo
ha denomina.do alguien-ocupa. un
lugar solitario: viva.imagen del respeto universa.!.
La. virtud, liberta.dora horoica.
del espíritu, representada. por la. silueta fugitiva. del panteón de aldea.,
huye despavorida, siendo difícil encontrarla. ni a.un en el seno de esos

7.-0tro modelo de bordado.

Domingo 27 de Septiembre ·de 1903.

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 13, Septiembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Cárlos Manuel Dnrán.

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diendo Ca.tálo•
gos.

'a

~~~

Esta, es laúni-~
ca. casa, que da. ~
mayor atención á, sus
clientes y que no tiene competidores en el
precio.
Vende sólo á, l o s ' a
comerciantes.
......

UNA MUSETA
"American Photo Art."

,.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

Vicios de nuestro carácter
En esta época por que atravesamos, toda de
lucha por la vida, de selecci6n natural y de
supervivencia del más apto; época feliz en la
que por cada vacante hay cien candidatos, y
mala sea la comparaci6n, para cada hueso hay
cien perros, el talento, la aptitud, el vigor, la
aplicaci6n, son las armas mejores para alcanzar el triunfo, y las sendas más amplias y rectas para llegar á la meta.
Dentro de los regímenes modernos en que
no existen privilegios por ministerio de la ley,
ni posiciones heredada8, ni castas cerradas;
ante la puerta abierta á todos, sin distinci6n
de clases, para llegar á los honores, las riquezas, el prestigio y la posici6n social, sólo el
talento efectivo, el mérito real y la laboriosidad infatigable, son bastantes á hacer salir á.
los hombres de la nada, y á presentarlos engrandecidos y dignificados á la admiración y
al respeto de sus semejantes.
De una manera general así es y así pasa.
La posición, la riqueza 6 el prestigio conquistados son, de cien casos en noventa la
medida del yalor intrínseco moral, intelectual
6 físico, de quien los ha alcanzado, y á juzgar por la regla y no por las excepciones, el
régimen de la libre competencia es el más
equitativo, porque, en definitiva, hace justicia al mérito, y resulta más estimulador
ya que en general alienta y recompensa el es:
fuerzo humano y acrecienta su energía por
medio de una educación intensiva de la actividad inteligente.
La masa de las gentes, entre nosotros, piensa de otro modo, y juzgando de la validez del
principio por el examen de las excepciones que
ofrece; haciendo una estimación defectuosa
de lo que es el verdadero mérito, y creyendo
aunq_ue sin decirlo, que el mérito es uno y n¿
múltiple, ha acabado por invertir los términos y por creer que es precisamente al incapaz á quien sonríe la fortuna, y que es al merecedor á quien vuelve la espalda la veleidosa
divinidad.
Este error tan común nos hace intolerantes
con el sabio, el rico 6 el poderoso injustos
con el paciente y el constante, i~exorables
con el triunfador y envidiosos de todo lo que
brilla, descuella y se impone.
¿Quién en México reconoce dotes virtudes
é inteligrncia al empefiero ó al abarrotero?
Pase reconocerlas en tanto no arriban no prosperan y no nos salpican en las calÍes con el
lodo que huellan sus troncos de caballos· pero una vez enriquecidos á fuerza de labo; de
energía, de habilidad y de audacia merca'ntiles, lo único que sabemos es apellidarlos idiotas, picaros 6 á lo más, afortunados.
Mientras nuestros amigos y conocidos no
llegan á ser diputados, senadores, gobernador~s d_e Estado! altos empleados públicos, capitalistas ó miembros de academias ó sociedades científicas, llevamos nuestra deferencia
basta recoliocerles capacidad honradez ó instrucción; pero no bien sube~ un peldaño de
la escala, levantamos las manos al cielo fingimos escándalo y no cesamos de pregu'ntarnos á qué puede deberse que hombres sin mérito, sin servicios, sin cualidades, ignorantes
como carpas y malos como la peste, progresen, prosperen, se engrand~zcan, en tanto que
otros, verdadera~ente mentoriosos (por hipocresía no nos citamos á nosotros mismos)
permanecen obscuros, ignorados y posterga:
dos.
No tengo idea de que la exaltación de un
hombre sea bien acogida entre nosotros y
contadas son las personas, tal vez en la actualidad no pasen de una, que llegan á convencer á sus conciudadanos, del talento 6 de
los virtudes que las adornan.
Hay, sin embargo, una manera de hacerse
respetar y considerar, y de reconquistar la estima de sus semejantes: venir á menos caer
del pedestal, desprestigiarse 6 fracasar. '
Dentro de la expansibilidad natural de nuestro ca~ácter y dadas cierta generosidad y cierto desmterés que nos son característicos, ¿cómo

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CODORNIZ

comprender ese feo vicio nuestro y esa tendencia que tanto desdice del tipo caballeresco
que parece ser nuestro bello ideal moral? ¿CóLlamábase Elena de Naires, y, en plena · .
mo, nosotros, que sentimos nudo en la garventud y en plena belleza, minábala sorda JU
ganta y angustia en el pecho á la noticia del
te la tisis.
menmal ajeno; cómo, nosotros, entusiastas y casi
Los médicos la enviaron al Mediodía
delirantes por todo lo que brilla, descuella y
las primeras heladas, abandonó con su ·'my' ,á
se impone, sentimos tan fácilmente la envido, Rogelio de Naires, que la adoraba su handia y lamentamos tanto el bien de los demás?
' insta.
ermoso mºdo campestre de Av~lles, para
Este vicio es de origen atávico, en parte, y
la~se en Bauheu, en las rnmediaciones d
en parte también de origen educativo. Atávifüa
e
co, sí, del lado andaluz de nuestra ascenden.
El_
cambio
de_
cl~~a
y
la
suavidad
de
ai
cia. Nada hay, en decto, más celoso, más eneJerc1eron al prmcipio una acción saludahl'8
vidioso, más cáustico en la crítica y más sisen el estado de la enferma.
temático en ella, caiga quien cayere, que el
El enamorado esposo estaba encantado
andaluz, que hereda á su vez todos los vicios
bende_cía la mágica influencia de aquella ti y
y todas las gracias de sus antecesores morra milagrosa.
eriscos.
Pero
_El~na
no
se
equivocaba,
pues
su
cruel
Pero la educaci6n ha fortalecido, en lugar
presentimiento le revelaba, sin duda, los ~rde atenuarla, esa propensi6n. La educaci6n,
fidos progresos de la dole1,cia.
la social principalmente, no ha vigorizado en
Con efecto, ~l mal seguía su marcha y connosotros el sentimiento del deber sino el afán
ducía
á la Pª?iente hacia un fatal desenlace,
del aplauso y de la gloria.
'
Sólo Rogeho no notaba la alteración en la
. No sabemos encontrar en la propia conciensalud de _su_ esposa, confiado en el próximo
cia la recompensa de nuestras virtudes y la
restablecumento. Marido y mujer daban larcompensación de nuestros eacrificios. Nos son
gos paseos por los floridos senderos durante
forzosas las aclamaciones, los lauros, los himlos cuales daba el esposo rienda s~elta 6. aua
nos triunfales, las lisonjas de la multitud.
ensueños de esperanzas.
Cuando nos faltan esas compensaciones, nos
Sin embargo, cuando llegaron los calores da
creemos defraudados, burlados, robados. Haabril, 1~ ?ebilidad de Elena se acrecentó de un
bíamos bregado, luchado, vencido, no para
modo visible.
retirarnos á la Cincinato, sino para ser arrasLa infeliz no tenía fuerzas para andar y únitrados como César en el carro triunfal. Tenecarne~te daba vueltas por el jardín, entre lot.l
mos corazón y propensiones de soprano ligera
naranJos, cuya robusta florescencia surgía por
ó de bailarina estrella, vivimos del «bravo »
todas partes con crueles ironías.
del «bis» y de las &lt;(llamadas á la escen~»
En cierta ocasión oyeron Elena y Roge ·
y cobramos en proporción; los ramilletes de
u°: característico canto de ave, tres notas:
la galería son nuestra alfombra· con los lauprimera prolongada, y bre,es las otras dos.
ros de nuestros triunfos hace'mos nuestro
-¿Oyes?, dijo Elena-es el canto de la
lecho de delicias y nuestro pedestal de glodorniz, el mismo que solíamos oír en los
ria, y sentimos envidias histéricas de prima
pos de Avelles.
donna y rencores insaciables de comprimaria
-Sí, contestó Rogelio-el mismo que vol,:
cuando alguien, sea quien fuere, grande ó peveremos á escuchar alli en agosto.
queño, merecedor ó indigno, nos roba una
-No-repusoElena,-porque no podrhol
palmada, un pétalo de flor ó una hoja de
v_er á nuestro castillo. Estoy condenada 6.molaurel.
nr y aquí exhalaré el último suspiro. Lo a6,
Felices los que no saben sentir envidia! Y
porque ayer oí que el médico lo decía al d
de_sgraciados los que la sienten. Hay un sentipedi~se. No lo niegues, porque estaba yo •
miento más grande, más noble y más pródigo
condida tras de una puerta.
en goces íntimos y en felicidad inefable: la
Rogelio trató de protestar contra aque
admiración. Quien no sabe admirar, no puepalabras y cu~rió de besos á su compañera.
de ser feliz ni es digno de vivir.
-Sí-añadió Elena,-me moriré pronto,
te volverás á Avelles, y después de haberm
llorado por espacio de algún tiempo me oM•
darás y te consolarás con otra...... '
-Te juro..... .
-No, Rogelio, ~o m? jures nada. Oye
canto de la codormz baJO los olivos. Cuan
vuelva á cantar en la pr6xima primavera,
no te acordarás de mí.

CRUZANDO LA BARRA
(DE LORD TENNYSON)

Declina el sol bajo la gris techumbre
Donde la estrella de la tarde brilla
La voz del hado sin piedad me no~bral
Quizá silencie su gemir la orilla
·
Cuando la deje por el mar de sombra.
Mas la corriente dormitar parece
Cuando susurra el viento vagabundo
Sobre la espuma que la linfa adorna
Y la ola del piélago profundo
'
Su origen busca y al misterio torna.
Un crepúsculo gélido y brumoso
Y los sones del viejo campanario
Luego el espacio de tinieblas vist~I
Quizá cuando me embarque solita~io
No haya un adiós apasionado y trist~.
Y s~ mis Tiempos y Lugares dejo
A los impulsos de tenaz corriente
Espero ver al Celesti'l.l Piloto
'
Cuando la barra lóbrega y silente
Cruce y me aleje por el mar ignoto.
JUAN

E. ARCIA.

Domingo 4 de Odubl'e de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

so, del mismo modo que
vuelve á encender una antorcha mal apagada agitándola al aire.

lo~ países que us~n plata y los que tienen pat1 on ?ro, y estudiar los medios de dar fijeza al
cambio entre unos y otros. Se tn,.tó también
de la conveniencia de dotar á China de una
moneda de valor estable.
.
Según se _ve en el informe que rindieron y
q~e. ha pubhcado &lt;cEl ~:1_undo» diario, los comisionados_fueron recibidos muy bien por todos l?s gobiernos de Europa, y el éxito de sus
trabaJOS fué bastante satisfactorio.

*
¡Ah! el hombre, ser il6gico, inconsistente y complicado, es tan impotente
para prolongar su dolor come para prolongar su placer!
El río de la vida, donde
todo se sumerge, se aniquila y se pierde, arrastra con
la misma velocidad en su
corriente nuestros esfuerzos
y nuestrasdebilidades,nuestros goces y nuestros sufrimientos.
Al año Biguiente en el
mes de abril, en el 'camino
que conduce de Beaulieu á
San Juan, paseábase Roge•
lío, llevando del brazo á
una preciosa rubia, hermosa y elegante, cuyos ojos garzos le provocaban la adorable embriaguez del amor naciente.
:Mientras Rogelio, consagrado exclusivamente á
las delicias del momento actual, no se acordaba ya de
la pobre muerta, oy6 de
nuevo el canto de la codorniz, ese llamamiente al amor
que las aves de paso lanzan
periódicamente al espacio.
.,Rogelio se detuvo y sintio un escalofrío que lo hizo e~tremecer de pies á cabeza. Parecíale ver
surgir ante sus ojos el fantasma de Elena
murm_urándole con triste voz: «¡Acuérdate:
Rogeho; ac0:érdate de tus palabras!»
-¿Qué tienes?-preguntó la rubia á su
amante.-¿En qué piensas?
-Nada, hermosa mía- le contestó· -la
brusca traslación del sol á la sombra ~e ha
producido una sensaci6n de frío .. ...... .
Habíase realizado la predicción de Elena·
habíase consumad.? el cri;11en del olvido, y eÍ
canto de la codorniz llevabase consigo á través de los olivares, el juramento hecho á la
muerta.

ta Batalla de flores
En los flancos, jardines y marina
Y por ~l centro, heraldos y tambore~
precediendo al ejército de flores
'
que combate en la gloria vespertina.
Nardo Y hortensia, dalia y clavellina
lan_zan el proyectil de sus colores,
Y tien~e, entre los múltiples fulgores,
su ~o~icroma red la serpentina.
Lmos humanos pasan en carruajes
con pétalos y aromas en los trajes
las reinas siendo en la floral bataÚa.
Y entre tantas, triunfante cual ning~na
la del negr? mirar suspira y calla
'
en el boscaJe azul de la tribuna·
naciéndole en el rostro, que arr~bola,
como en campo de armiño, una amapola.
MANUEL

1903.

PICHARDO.

Sr. Enrique C. Creel.

ANDRÉS THEURIET.

Sr. Luis Camacho.

El señor Senador Don Jtgustin del Rio

*
. ,Según su propio pre.sentimiento, Elena m
no_ en su qumta del Mediodía, y Rogelio, h
chido de dolor, regres6 á Avelles acom
fiando el cadáver de su esposa qu'e fué en
rrado en el jardín del castill¿_
Durante los primeros meses que se sucedi
ron, el pobre viudo no sali6 de las ce
de su casa, consagrado exclusivamente al
cuerdo de la que fué su amil.dísima conso
. La soledad en que vivía le era tan n
ria como dolorosa.
. Sentía la nostalgia de las caricias de o
tiempos, y la al~gría de los campos despe
en él una necesidad de amar que casi llega
á avergonzarle.
Hallábase una tarde de agosto asomado
una ventana, cuando de pronto oyó en los
brados ~as tres notas de la codorniz; y aq
llamamiento de las aves de paso le obligb
reconcentrarse en sí mismo
'
. ~xaminóse escrupulosa~ente y se sorp
dio del sesgo que en algunas semanas bab
tomado sus ideas.
.
. Avergonzado de las preocupaciones que
distraían de sus pen~s, comprendió que la
ledad es mala conseJera y resolvió viajar.
Esperaba que el movimiento evivaría sud
lor, conservándolo así más puro y roís in

s.

Sr. Eduar1lo Meade.

ta tomtsión monetaria
Publicamos en este número
l?s retratos de los Sres. D. Enrique C. Cree!, D. Luis Camacho Y D. Eduardo Meade
.
qmenes,
como saben nuestros'
lectore~, fueron enviados por
el Gobierno mexicano á Europa, á una comisión especial.
Los mencionados caballeros
competentes todos en asunto;
de finanzas, se unieron á una
comisión de los Estados Unidos, para recorrer las capitales
de Europa y conferenciar con
los comisionados de cada uno
de los gobiernos interesados en
el comercio de Oriente.
El objeto de esta misi6n fué
e_n general, el de poner de re~
lleve ante los gobiernos europeos, la desventaja que para
tod?s ~os países tiene la gran
oscilac16n en los cambios entre

Vfo_ti~a de una antigua enfermedad de·ó
de existir el día 25 por la mañana en '
J
b bºta ., d 1
,
su casa
a i c10n e a Avenida de Bucareli, el señor
Senador
d
t DonhAgustfo
- del Río, cabal!ero que
. uran e mue os anos desempeñó cargos m
importantes en la Administración pública uy
que contaba en la buena
sociedad
mex·icana
' y
.
.
con mue.h a_s Y merecidas simpatías.
La noticia de la muertt&gt; del señor del R{
cau~ó en México, por lo tanto, una impresió~
muJ _doloroea. Su casa se vió visitada
multitud de personas distinguidas que se a pr~~
suraron á hace~ P!esentes á la familia dei finado sus sen!imientos de condolencia ' el
lecho mortuorio, c?locado eñ la capilla a~d1ente, quedó, en un mstante, casi cubierto o
las c~ronas depositadas ante él por los d
r
Y amigos del señor del Río.
eu os
Los,funerales se efectuaron el día 26 en el
Paateon d~ Dolores, concurriendo al acto l
se~~r Presidente de la República, los señor:"
.
~
)Mimstros de Gobernaci6n y Comun·icaciones
os representantes de las Cámaras Legislativa~
~!~brados para ello, y numerosos partícula-

a

Al morir, el señor del Río desempeñaba el
cargo de Tesorero del Congreso General.

�-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

memorativas que el Ministerio de F?mento
francés acordó distribuir entre los Jurados
de los distinlos grupos en que estuvo dividido el certamen.
El total de recompensas que alcanzó nuestro país en la Exposición, asciende á 1,092
premios, cantidad que se descompone como
sigue: 34 grandes premios, 115 medallas de
oro, 243 medallas de plata, 343 medallas de
bronce y 357 menciones honoríficas.
El grupo que obtuvo mayor número de premios, fué el de Agricultura. Las recompensas
otorgadas ascienden á 210, contándose entre

SOLEMNE DISTBIBUCION DE PBEIIIOS
EL TEATRO ARBEU

Hoy por la mañana, según está anunciado,
se efectuará en el Teatro Arbeu la solemne
distribución de premios entre los expositores
de los Estados, Distrito Federal y Territorios
de la República que concurrieron al gran certamen internacional de París de 1900.
El loeal, recientemente reparado y decorado, no lucirá en este día ningún adomo especial; pues se ha creído, y con razón, que cual-

En el camino, cerca de un estanque
,
t h b
, Be encont ro con ~ ro om re que también lloraba.
Le pregunto qué tenía.
El hombre refirió que se le había enea
do de llevar á la ciudad un saco lleno de rga.
que se había dormido cerca del estanqu:ro,
que, durante su suefio, el saco había caídoJ
agua.
Entonces, el mujik le preguntó por qué no
se echaba á nado para buscar su oro.
-Me asusta el agua- contestó el hombre.
No sé nadar. Daría con gusto veinte pie7.a1
de oro al que me sal)ara lo caído.
El mujik pareció alegrarse· pensó:
.-Dio~ quiere resarcirme 'de la pérdida de
mis bestias.
Se desnudó y entró en el estanque; nohall6
nada.
Cua1:1do salió del agua, su ropa había deeaparec1do.
Aquel hombre, que era el otro ladrón habíasela robado.
'
LEÓN TOLSTOY.

En

ti

Jardin.

Con el cauto terror de un bandolero
adelanto á la luz de las estrellas
'
por un vergel de plantas las más bellas
pisando leve el cándido sendero.
'
A rastras, escondido entre el romero
en las zarzas dejando de mi huellas '
arribo hasta las tapias, ¡ay! aquella~
donde mi amor reside prisionero.

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Trepo después allí, desesperado,
por la abrupta muralla, en ansia loca
mudo, trémulo, ardiente, ensangrent¡do;
No bien mi mano la ventana toca
cuando siento el ambiente perfumado
de la estancia ¡y el beso de tu boca!
EDMUNDO DE .uncrs.
Exposición de Parts.- Los diplomas.

quier compostura, por insignificante que fuera, bastaría para que el público no se formara
idea completa de las importantes obras que
se han llevado á cabo para hacer de ese teatro
uno de los mejores y más bien acondicionados
de la capital. Dejando para otra vez la descripción detallada de esas obras, sólo diremos
que, tanto en el patio y en los palcos, como en
el escenario, se ha operado una verdadera
transformación, haciéndolos mucho más cómodos y elegantes. Los que conocieron el antiguo salón, no podrán menos que sorprenderse al ver el estado en que ahora se encuentra.
En cuanto á la fiesta que va á celebrarse es1

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Placas

conmemorativas.- Anverso y reverso.

ta mañana y que presidirá el Primer Magistrado de la Nación, el programa se compone
de un discurso y una poesía, encomendados
respectivamente á los señores Amado Nervo y
Luis G. Urbina, y de algunos números de música cuyo desempeño estará á cargo de la orquesta del Conservatorio. La aplaudida artista Amalia da Roma cantará un vals de Arditi.
En este número publicamos fotografías de
los diplomas y medallas que serán entregados
á los expositores, así como de las placas con-

éstas 10 grandes premios y 2 medallae de oro.
Es indudable que la alta significación de la
fiesta atraerá al Teatro Arbeu un público numerosísimo.

El progreso alcanzado por los hombres,
es más que su pensamiento bajo múltipl
modalidades, formas, necesidades y fines.

LOS TRES LADRONES
un mujik llevaba al mercado de la ciudad,
para venderlos, un macho cabrío y un pollino. Un cencerro pendía del cuello del primero.
Tres ladrones vieron al mujik; uno de ellos
dijo:
-Voy á robarle el macho cabrío sin
que lo note.
Otro ladrón dijo:
- Después, yo ie robaré el asno.
-Tampoco es difícil-dijo el tercer
ladrón.-Yo le robaré toda la ropa que
lleva puesta.
El primer ladrón se acercó furtivamente al macho cabrío, quitóle su cencerro, que ató á la cola del asno, y se
lo llevó.
En una vuelta del camino, el mujik
notó que le faltaba el macho cabrío.
Púsose á buscarle.
Entonces, elsegundo ladrón salió al encuentro del mujik y pregunt6le qué buscaba. El
mujik le respondió que le habían robado un
macho cabrío.
-Le he visto-replicó el ladrón.-Hace
un momento pasa.ha por el bosque un hombre
que conducía un animal como el que dices;
aún puedes alcanzarle.
El mujik corrió en busca de su macho cabrfo; el ladrón, encargado de tener cuidado
del asno, poco tardó efi huir con él.
Cuando el mujik se volvió y se encontró
también sin asno, echándose á llorar marchó
sin ver hacia dónde.
'

Las medalla.s.-Anverso y reverso.

"""""""'"""'"""'"""'======....,======...,,====_:EL::,.,,M:,:U~ND~O:;;,.,,~IL~U::S~T~RA~D~O::..,=========~Do~m~in~g~o.,,:,4 de Octubre de 1903.

LA SOLTERONA
En una de las callejuelas muertas en que
cubos macizos de seis pisos aplastan con su
sombra á las minúsculas casitas con jardincillos, en uno de esos c~llejones de antaño que
huelen á sótano y tienen, en París un aire
indecible de provincia, residía la sefi~rita Ursula.
. Su h.a bi~ción, de tree piezas, daba á los jardmes, _Jardmes. de pob~es enrejados verdes y
raquíticos follaJes, glorietas económicas donde hay siempm sombra, por la razón de que
no se ve nunca el sol.
Una vaquería prolongaba, á la izquierda su
alero largo, y exhalaba por las aberturas ¿lores de establo.
Algo más lejos, en un recinto del tamaño
de un pañuelo de bolsillo, unas gallinas picoteaban y un gran gallo, erguido sobre sus espolones, lanzaba su canto sonoro.
-Como si fuera el campo-decía la señorita Ursula, con cierta afectación, bajando los
párpados y con un mohín en la boca, actitud
q~e, ella consideraba .di~tinguida y que se infhgia como el cumplimiento de un rito.
Nadie en efecto, se fijaba en la corrección
tanto como la señorita Ursula y ninguno la
aplicaba más escrupulosaqient~.
Levantarse, saluüar, andar, hablar no eran
. actos naturales; debía mezclarse
'
'
á sus OJOS,
en ellos algo de formalismo, una especie de
gracia convencional y austera.
Sus reverencias á la antigua moda las hacía
retrocediendo; cuando le tendían la mano
sólo alargaba el extremo de sus dedos fríos'·
cru~r las piernas le hubiera parecido incon~
vemente.
La señorita Ursula tenía la tiesura de una
maestra de buenos modales para grabados de
modas.
En aquel momento, sentada en un viejo sillón ver1e. de Utrecht, se mantenía rígida como en visita, y su rostro, voluntariamente sin
e:rpres~ón, parecía indicar que aun sola consigo misma, observaba la dignidad que se debe á si propia lo mismo que á los demás.
El reloj producía un tranquilo tictac. So•
bre un almohadón reposaba Minouche, la
gata.

Los dos pescados colorados giraban melancólicamente en su pecera.
No se oía, en el barrio desierto, ningún ruido. Era una tarde de domingo.
_ ~sos días, la infatigable actividad de la senonta :i;rs;ila holgaba. Descansaba de sus giras caritativas á los cuatro puntos cardinales
de París, porque, durante toda la semana, una
gran dama la empleaba en investigar, comprobar demandas de socorros y llevar limosnas á
los desgraciados.
Provi~en?ia anónima y dispensadora oculta, la E~nonta Ursula viajaba en ómnibus de
suburb~os, trepaba á los pisos negros y fétidos,
volvía a su casa, después de haber corrido de
la mañana á la noche, mo1ida pero satisfecha.
'
Profundamente buena, y tan buena que los
q~e la conocían no se fijaban en sus ligeras ridic.ule?es, se consolabd. de su vida mediocre,
solitaria, .descolorida, pensando que era útil á
8 ~ 8 semeJantes, y que al trasmitir la caridad
ªJena, tenía con la ilusión de la riqueza los
goces de és~a, sin la responsabilidad.
'
Ese dommgo, como todos los domingos se
había puesto ~n traje de seda obscuro y ~na
gorra de encaJe sobre sus cabellos grises.
. Esta?ª concentrada, tan inmóvil con sus
OJOS baJos, que hubiera sido difícil adivinar si
pensaba ó dormitaba.
Pero. no dormía, pues le hubiera parecido
reprensible; no se duerme de día sobre todo
en su salón. Tampoco pensaba pues bastante
lo hacía durante seis días, c~n los registros
q.ue debía llevar, las notas que tomar, impres10nes y recuerdos que fijar mentalmente.
Saboreaba, pues, el reposo dominical. Se
mecía en el vacío, el silencio y el aburrimiento, no soñaba en nada aletargada en la nada
con los ojos abiertos. '
'

***
Sonó la campanilla de

la habitación. Fué
tan imprevisto, porque nadie iba á ver nunca
á la señorita Ursula el domingo que Minouche, la gata, se sobresaltó y los' pescados encarnados se detuvieron atónitos en su pecera.
¿Se habría equivocado alguien? No, porque
seguían llamando.
La señorita Ursula se turbó: ¿sería un telegrama?; pero ¿de quién?
¿Una mala noticia?; pero ¿de dónde?
Fué á abrir. Era una vecina, la sefiora Buchard, madura, pero buena moza aúu con su
traje grie. Llevaba de la mano un niño mofletudo, con rizos rubios.
¿Una visita? ¡qué amable era! ¡Y qué hermoso niño! Les hizo entrar. Y su mano señalaba sillas, con nobleza.
Pero la señora Bucbard, tan pronto como
se sentó, confesó, no sin asomo de turbación
que su venida era interesada.
'
Invitada á ir á comer al campo con ami~as,. en jira de recreo, y con el te~or de que
el mño-Loulou se llamaba-se fatigara había pensado... entre vecinos... rogar á l~ señorita Ursula que lo cuidara y lo tuviera y entretuviera mientras tanto; pero, sin duda la
distinción de la solterona, lo serio de los sillones rígidos, y las alfombritas sobre las cuales
había que poner los pies, la intimidaban,
porque confusa, después de haber tartamudeado estas explicaciones, se levantó, excusándose de la indiscreción; aparte de todo
b~en podía llevar _á Loulou, por más que lo~
mños en esas partidas de recreo.... y adea:iás
el agua ..... .
--No importa. Confíemelo usted-dijo la
señorita Ursula con bondad;-estoy segura de
que seremos muy buenos amigo!:!.
Pero no e~taba tan segu~a como decía, por
no:hab~r cmdado ~unca mños, y sí vagamente mqmeta po~ ~a idea de los peligros quepodía correr el nmo: caídas, contusiones, empachos, etc.

-Entonces, ¿de veras no le incomodará á
usted? ¡Qué amable es usted!
La señora Buchard salió y la señorita Ursula se quedó sola en presencia del bebé un
p~rsonaje, con. ~us veinte meses, sus pocos
dientes, su nar1c1ta remangada y sus mejillas
de manzana.
Loulou la miraba fijamente y la solterona
perdía su seguridad al conocer que su continente aristocrático, su tiesura toda su distinción reconocida, no ejercían i~fluencia alguna
sobre ese sefiorito, inexperto en buenos modales y con tan poca costumbre del mundo que
cuando ella quiso adelantarse para pone;lo en
sus rodillas, él retrocedió con una mueca de
angustia.
-¡Mamál-llamó, pronto á llorar.
El corazón de la solterona se conmovió dolorosamente. ¡Pobre niño! le causaba miedo.
¡Con ~l que ~o fuera á gritar y á odiarla!
-Mira-diJo con su más dulce voz -vamos
á hacer jugar á la gata.
'
Y tomando de su canastilla de labor una pelota de lana, cosa inaudita, contraria á la prudente economía tanto como á la limpieza la
lanz?, al piso, donde :Minouchc la atrap6, la
arr0JO de un zarpazo y la volvió á tomar de un
salto, desh_aciéndola casi con sus garras.
-También nosotros vamos á jugar.
~e apoderó de la mano del nifio, que ya no
resistía mucho. ¡Oh dulzura de esa manecita tibia, el contacto de ese cuerpo endeble
tanta debilidad y tanta vida!
'
'
- ¡Mira qué lindos pescados encarnados!
Y como éstos, quietos é inertes, la contemp_laban con un~ especie de estupidez, la señori~a Ursula! á nesgo de mojar la filoseda de sus
mitones, hizo un acto extrardinario: azotó el
agua con los dedos, el agua venerable é inmóvil que no renovaba sino en fechas inflexibles
en proporciones infalibles, con lentitud pru~
dente.. Los peces rojos, indignados, saltaron
frefiéticamente, y Loulou encantado alargó
la mano hacia ellos.
'
'

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

Ahora, domesticado, estaba muy quieto, en
brazos de la sefiorita r rsula, que le ensefi6
muchos juegos.
Enternecida hasta casi llorar, la sefiorita
Ursula contemplaba al niño, alternativamente serio y risueño, que pedfa ¡más! y 1más! 6
decidiendo que ya tenia bastante, ya voluntarioso como un hombre.
Sentía una sorda. emoci6n, inexplicable y
desconocida, en sentir estremecerse contra ella
el flexible cuerpo, las piernas desnudas, la
carne de leche.
Pasaron horas, interrumpidas por peripecias, 16.grimas, risas, rabietas del niño, bizcochos con leche, la gata, celosa, á la que hubo
que echar á la puerta, hombrecitos de papel
recortados con tijeras, juego al escondite, en
que la solterona. thorror! estuvo á punto de derribar la. puerta.
Y trascurri6 tan bien el tiempo, que el nifi.o,
dormido, reposaba hacía. mucho, envuelto en
un chal, sobre el lecho de la solterona, cuando, á las once de la noche, llam6 la sefiora
Buchard, discretamente, á la puerta.
La sefi.orita Ursula no oy6 las palabras de
gratitud. S6lo tenia ojos para el dulce rostro
y el hermoso cuerpecito: una matern:da.d tardía, llena de todos los pesares, todas las desilusiones, todos los sufrimientos, todo lo incompleto de la vida, se despertaba en ella.
Nunca había conocido el dolor y la alegría.
de ser madre: nunca los conocería.
Y, cuando eRtuvo sola, llor6.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUND0 ILUSTRADO

¡Ah! Los días que han pasado
llenos de sombras están,
y en pos del bien anhelado
del coraz6n es imán
'
el pasado!

Pero cuando se corren «cincuenta kil6metros
por hora», por algún camiuo polvor~e~to, la
sombrilla 1ohl la sombrilla. está prohibida.
No queda más que el velo, espeso como un
sudario 6 las máscaras diversas que los sastres
•sporti~os» han procurado crear, cuidán~ose
únicamente de hacerlas eficaces y prácticas,
sin preocuparse en manera alguna. por la belleza.
Hay que creer que ambos términos eran ~ncompatibles, puesto que, con _raras excepciones, los inventores no han evitado la extravagancia. sino para caer en la fealdad.
Este imagina. una especie de armadura de
tela verdadera lente en la que los ojos apare.
cen ' cubiertos por enormes antiparras
convexas, mientras que una capucha cubre la cabeza y protege los cabellos contra el polvo.
Otro, conservando las disformes antiparras,
cubre la cabeza entera de tisú, abriendo a.bajo

A mi pesar te recuerdo,
si en el mar de la amargura,
como un náufrago, me pierdo;
y si río ... ... me tortura
tu recuerdo!
Yo pensé que en el olvido
pudiera el alma arrojarte
desde tu caliente nido,
¡mas aunque quiero olvidarte......
no te olvido!
FERNANDO DE ZA y A~.

extraños y consiente difícilmente en ocultar
sus rasgos y afearse de esa manera, por lo cual
estima mucho más el velo, que deja su completa apariencia al rostro.
Los burlones, de seguro que se complacerin
en recordar este corto diálogo, atribuído i m
francés y un inglés-creo que diplomáticoe,en el momento de firmar un tratado de pu
en el que Napole6n reclamaba una indemnizaci6n considerable:
-Es asombroso que os atreváis á reclamar
dinero-decía el inglés;- nosotros batallamoa
solamente por la gloria.
-¡Qué queréis, milord-contest6 el otro,se pelea siempre por lo que no se tiene!

PAUL y VICTOR MARGUERITTF..

ta moda y d automooilismo
NUEVAS ELEGANCIAS

La extravagancia, la fealdad, mejor dicho,
la fealdad misma de ciertos trajes 6 accesorios
creados para el uso de las "chauffeuses», deberían alejar para siempre de las lindas cabezas de todas las mujeres bonita11, la idea de
practicar el sport del autom6vil.. .... si es que
alguna cosa fuese capaz de repugnar á una
mujer cuando se trata de gustar de un placer
6 simplemente de obsequiar las exigencias de
la moda.

Ecos de las fiestas patrias
Con motivo del aniversario de la Independencia, la autoridad política de Sombrerete,
Zacatecas, organiz6 un combate de flores para
la tarde del día 16, y algunos otros festejos, que
resultaron muy l ucidos.
En la fiesta floral tomaron parte las familias más distinguidas de la poblaci6n, concurriendo á ella numerosísimas personas de todas las clases sociales.
Entre los concurrentes llamaron la atenci6n
los alumnos de la EscuelaJuárez, que vestían
el uniforme del Ejército, y que á 1~ voz de
mando de sus profesores, efectuaban distintos
ejercicios militares. El grupo fué aplaudido por la precisi6n y desenvoltura con que
marchaba.
La serie de festejos efectuados en Sombrerete, termin6 con una velada literariomm,ical
que se di6 en la Escuela Oficial de Xiñas.
En Ciudad Guerrero, Chihuahua, se cele-

Aspecto del terreno, después de la voladura de la fortificación.

braron también, con el mayor entusiasmo, las
fiestas de la Patria, contándose entre los números del
programa. un simulacro de
defensa y a.taque de un fuerte por el Bata.ll6n infantil
«Guerrero,, v un destacamento del 18? de Infantería.
Las fortificaci6n tenía 20
metros de longitud por dos
de latitud y estaba rematada por dos torreones almenados. Tanto los niños como la tropa del 18?, demostraron durante el simulacro su buena instrucci6n en
el manejo de las armas y
una exactitud y destreza
verdaderamente notables en
los distintos movimientos
que ejecutaron. Los niños,
que simulaban estar heridos
6 muertos, eran llevados á
un "puesto de socorros»,
donde se les obsequiaba con
dulces y juguetes.
Al terminar el ataque y
defensa dt:l fuerte, la enorme obra de mampostería
que lo formaba, fué volada

MIOSOTIS

con poner alrededor de su cachucha un velo
más 6 menos opaco, atado con gusto. El rostro queda así enteramente oculto; pero al menos no se deforma ni aparece grotesco y queda
perfectamente protegido contra la intemperie.
Si ha de creerse á los peri6dicos ingleses
bastante provincia.listas, sin duda la «cha.uf~
feuse» de Ultra.mancha repugna estos medios

SOM'BRERETE.-Un grupo de alumnos de la Escuela "JuA.rez."

......

de la nariz una disforme abertura que da á la
paciente--si así puede de~irse-el aspecto de
no sé qué pájaro fantástico, algo así entre un
loro y una arpía.
Algún otro, creyendo hacerlo mejor, ha procuri.do conservar á la máscara cierta apariencia de vida, modelírndola, esmaltándola, sin
conseguir, por torpeza, atenuar la impresi6n
penosa é irritan le que produce siempre un rostro disfrazado de esa manera.
Por último, hay quien-y esto como un esfuerzo hacia la elegancia-ha engastado sencillamente los enormes anteojos de letrado
chino, en ufi vf'lo de encaje.
Un gran número de apasionadas por el automovilismo, desdefian semejantes invenciones complicadas y bárbaras, y se contentan

Hay que creer, en el caso de que tra
que las sportwomen francesas están de
suerte seguras de su superioridad en cu
nes de elegancia y de tal manera confiadaa
sus encantos, que no vacilan en sacrificar
parte de ellos, á cambio de un placer dem
do vivo, preocupándose únicamente del.
cer que experimentan en correr los camt
reales á gran velocidad, y sin cuidarse
efecto que producen ante los transeúntes.
Sepultar, disimular un talle fino y gracioso
entre los pliegues flotantes de un horrible guardapolvo· hundirse en pesados y vulgares abrigos; arAesgarse hasta á soportar la capa de
cuero rígido y mal oliente, todo eso es nada.
Lo que hay que ver son los aparatos que
se confeccionan en París para df'fender de
las injurias del viento y de los mordiscos del
sol los rostros que, no ha mucho tiempo, no
se 'hubiesen atrevido á afrontar el mediodía
en el campo, tan s6lo por no ocultar sus encantos bajo un velillo un poco espeso.
Y aun en ese caso, la. elegante poseía el recurso de la sombrilla, que, manejada por manos hábiles, es casi tan graciosa como su abanico.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

Desde que tu amor me f&lt;1lta,
tengo el cielo de enemigo,
y á mi redor todo salta.
para imponerme el castigo
de mi falta.
La dulce fe no me guía
ni la esperanza me alienta,
ni escucho la melodía
de tu voz, que en la tormenta
fué mi guía.

Monumento A. Renán.

con una &lt;'.argo de p6lvora. En las fotografías
que publicamos pueden verse, tanto el ai.pecto general de la fortificación, como el que presentaba el campo después de la voladura.

monumento á Ernesto Rtnán
Acaba de inaugurarse solemnemente en Treguier (Francia), tierra natal de Ernesto Renán, la estatua de este fil6sofo.
Empeñosamente procur6 el escultor, M.
Juan Boucher, ponerles á la vista á los
conterráneos de aquél, el Renán que conocieron, tal como volvi6 n su tierra casi á la edad
de sesenta afios.
Aparece el filósofo sentado en un banco rústico, con bast6n en la mano, y cerca de él su
sombrero, un fieltro grande. A espaldas suyas se levanta la diosa de la Sabiduría con
quien él sofí.aba: Palas Atenea, á quien invocó en las páginas perdurablemente admirables de la «Plegaria en el Acr6polis».
El monumento fué fundido en París.

�Domingo 4 de Oetubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tos Sobtranos dtl Hogar
Niños y Niñas

LA INSURRE(CION EN IIACRD0!1A
LA DINAMITA EN ACCIÓN

Por los abundantes despachos cablegráficos
que acerca de los sucesos de Macedonia han
publicado «El Imparcial» y «El Munqo&gt;•, habrán visto nuestros lectores que lejos de desvanecerae el temor de que la insurrecci6n contra el Sultán se extienda y cobre nuevos bríos,
son más remotas cada. vez las probabilidades

de que el movimient6 llegue á ser sofocado
por la Sublime Puerta.
Los rebeldes, dispuestos á sacrificarlo todo
por una causa que sin duda consideran santa,
ensanchan cada día sus dominios; organizan
centros de propaganda para atraerse adeptos,
y en su empefio de resultar á la postre vencedores, ocurren á cuantos medios están á su
alcance para causar al enemigo la mayor suma de males posible.
Entre estos medios, está el empleo de bombas de dinamita eu la voladura de trenes y de
puentes que puedan facilitar á los turcos la
rápida. movilizaci6n de sus tropas.

El grabado que publicamos repres1:mta el
carro comedor de un convoy destruído en parte por los insurrectos. La voladura causó la
muerte de algunos pasajeros.
Un despacho fechado en Sofía el 29 de septiembre, anuncia que la rebelión ha sido pro·
clamada en todos los departamentos de ~ ~ce•
donia que permanecían en paz. Estas noticias,
que indudablemente llamarán la atención del
mundo entero, demuestran que no está aún
cercano el fin de la guerra y que tendremos
todavía que lamentar sucesos ta.n atroces como los que últimamente se han ·registrado en
los Balkanes.

La familia cristiana, fundamento y base de
la sociedad moderna ( que podrá no ser cristiana, pero siempre tiene los caracteres esenciales de aquélla), se basa en la existencia de
los nifi.os. Los nifi.os forman el anhelo sempiterno y la constante preocupaci6n de los padres. No tener niños es algo muy semejante
á no tener tranquilidad.
De cualquier manera que sea, en los hogares humildes, como en los hogares soberbios,
entre gent.1 de poca ilustración, lo mismo que
en las clases profesionales, el nifio forma el
complemento de la felicidad doméstica. Para
juzgar hasta qué extremo el vacío que deja
una de estas pequefias naturalezas frágiles es
sensible, bastará fijar un momento la atenci6n en el rostro de una madre que acaba de
perder al pequeño, y en la manera de ser de
un padre en circunstancias semejantes.
Evidentemente que hay mucho de falso, de
convencional, de ridículo, si se quiere, en el
amor moderno, lo mismo que en su consagraci6n, sea al pie de los altares ó ante la mesa
de un juez del registro civil; pero si existe es.to y no lo vemos; si se olvida constantemente
la parte ineludible y tosca que abate el nivel
de la pasi6n humana, es, s6lo, porque el na-

cimiento de un nifi.o santifica todo; endulza
todo; ah,gra todo.
Y basta ver un hogar en el que falta la risa
franca de un pequeño, basta Pscuchar las quejas de una esposa que no es madre, para calcular hasta qué limite el lazo de unión que
forma un niño es estrecho y fuerte. Es éste
uno de los milagros de equilibrio en los cuales se funda la sociedad en que vivimos. Dos
personas llenas de malas pasiones-por el solo
hecho de pertenecerá la raza humana,-que
en poco tiempo llegarían á considerar la vida
en común como absolutamente imposible,
cambian en un ,;egundo de opini6n, se tornan
tolerantes; de ariscos que eran, olvidan, benévolamente, sus defectos más graves, se ven
con cariño, cuando días antes se herían con
miradas de odio profundo. El milagro lo ha
hecho el nacimiento de un nifio.
El instinto, ya que no el raciocinio, que en
estos casos poco valA y poco significa, lleva,
como de la mano, á la mujer hacia la maternidad. El instinto trasforma á la chicuela vana y alocada, en la madre tierna, abnegada,
devota. Pronto recuerda la esposa cómo arrullaba t. la muñeca en los años de su infancia.
El arte de ser buena madre no se aprende, se
sabe, por razón del sexo mismo.
Pero si un niño, con su sola presencia, llena de rumores alegres el hogar más pobre; si
una criatura ilumina con sus grandes miradas
ingenuas, hasta los más tenebrosos cubiles de
la fiera humana, en sus más atrasados representantes; si es necesario, absolutamente preciso para un hogar, el barboteo de una vocecilla infantil, la enfermedad que nada respets, el crup, el sarampión, la viruela, tornan
instantáneamente el cuadro. La intranquilidad más angustiosa se instala cerca de la cuna del nifio enfermo. El padre olvida sus negocios, se vuelve un pequeño que llora con el
médico y que cree en supercherías; la madre
olvida todo, menos que su hijo se muere. Hay
como una súbita irrupr.ión de miedo en el
hogar, así sea pequeña y pasajera la enfermedad del niño.
Y esto, que sucede siempre y que sirve para afianzar más y más los vínculos de la fa.
milia, es intolerable cuando se prolonga por
meses y por años. Un niño enfermo crónicamente, es algo muy difícil de concebir, algo
que choca r.on nuestros sentimientos innatos
de justicia. Algo que no es dable analizar, pero que se siente muy hondo.
Fácil será evitarlo. Lo más sublime de la
misi6n de una madre, es precisamente que
ella, y nadie como ella, puede responder de
la salud de su h;jo¡ como ella, y nadie más
que ella, puede formar el pequeño corazón y
la pequeña inteligencia en los momentos en
que se abre á todos los vientos y es capaz de
todos los contagios. De no ser por la ma-

Domingo 4 de Oetubre de 1903.

ternidad, el amor humano sería inmundo.
Y la maternidad no reside solamente en el
hecho de dar á luz un pequeño, no. Mayor
suma de abnegación y de cuidados se precisan para los meses subsecuentes. La madre
está llamada para echar los cimientos sobre
los cuales se edificará, más tarde, el edificio
entero de la felicidad ó de la desgracia del hijo. Creo firmemente que es de esta época difícil é inevitable, de la que data siempre el
cariño agradecido de los hijos hacia los padres, y el cuidadoso y previsor cariño de los
padres hacia los hijos.
L:i, infancia llena con sus alegrías el hogar
moderno. En el hogar está el trono de los niños¡ es de ellos la casa, por ellos se adorna,
para ellos se hace confortable. Un hogar sin
nifi.os, será siempre algo absurdo, muy difícil
de entender.
Nuestras ilustraciones hablan por sí solas.
Hasta en el llanto algo hay que hace adorable al niño. Basta con el hecho de que no sea
un hombre ni una mujer, para que merezca
nuestro amor y nuestra protección sincera. Si
en algo se distingue un hombre salvaje de un
hom~re civilizado, es, precisamente, en que el
salvaJe ahandona y mata á los pequeños, porque son débiles, mientras el hombre civilizado los ama y los protege por la misma raz6n:
porque son débiles.
NEMO.

Fotograffas de Arriaga,

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

ARTISTAS
Artistas que amáis de coraz6n el arte, cerrad ante vosotros las puertas de lo pasado;
pensad y vivid en medio de los pueblos que
rugen á vuestro alrededor como las olas del
Océano.
La humanidad sufre y está en perpetua lucha; en lugar de inmortaliza: á los h~roes que
sucumbieron en la guerra, mmortahzad con
vuestros pinceles ~ los mli_rtires de ~uestr~s
sangrientas revoluciones. Pmtad med10 t~ndida en el sepulcro á esa misma humamdad;
pintadla cubier~ aún con los viejos h3:rapos
de la aristocracia y de la monarquía; pmtadla cayendo de nuevo en su ensangrenta~o
ataúd á impulso de las lanzas de la barbarie;
pintadla agonizando, llen? ~e podre e! coraz~n,
de úlceras el cuerpo, de tmieblas el alma; pmtadla muerta ya, hasta que, animada otra vez
por el espíritu del que volvi6 la vida á Lázaro, rompa sus ataduras y renazca 3:l m?ndo,
rejuvenecida por el amor y por la ciencia.
Sed constantemente los cantores de vuestro
siglo; sed, si es que sois artistas, sus profe~s.
Contad uno á uno los suepiros de esta sociedad y reproducid los tormentos que los arrancan de su pecho lacerado; removed el fondo de
as miserias de los pueblos y hacedlo aparecer

EL MUNDO ILUS'DRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

á la superficie, para que se estremezcan sus
autores ante su propia obra¡ recoged los votos
y las aspiraciones de los que sufr_en, y apenas
entreveáis el alba de la regeneraci6n, alegraos
y derramad su rocío sobre ~antos corazon~s
abrasados por la desesperaci6n y el sufrimiento.
á .
Dejaos impresiunar por ePe valle de l gngrimas que llamamos mundo; cuando no quepa el dolor en vuestra alma, sim bolizadlo en
los seres que os rodean, ver~dle _á raudales
sobre vuestros cuadros y seréis artistas. Habréis comprendido el mundo y el mundo os
comprenderá; crecerá ~e día en. día vuestra
inspiraci6n y la pcstendad no mirará con desprecio vuestras obras, porque v?rá_ en ellas
vuestros sentimientos, los sentimientos de
vuestra época.
Si s6lo pintáis lo presente, reconocerá eternamente en vosotros á los artistas del siglo
XIX¡ si llegáis, además, á encer~ar lo futu~o
en el círculo de vuestras producciones, seréis
tenidos eternamente como artistas y como precursores. Está abierto ante vosotros un mundo de que podréis hacer brotar torrentes de
poesía; acercaos á él llenos de fe en el porvenir y lo haréis brotar de entre rocas abrasadas
por un sol de veinte siglos.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

RIMA

UN COJÍN ARTÍSTICO
Cuando ella pasa junto á mí temblando,
vuelvo atrás la cabeza,
y extático me quedo contemplando
su adorada belleza.
Tornan á mi recuerdo las historias
de los pasados días,
y se desprenden ¡ay! de mis memorias
hojarascas sombrías... •·•

Para ser remitido á la Exposici6n de ~an Luis Missouri, fué entregado á la Secretaría de Fomento por una señorita de nacionalidad espafíola, un hermosísimo cojín de seda, con el que será obsequiado S. M.
Alfonso XIII.
El artístico cojín, valuado en dos mil pesos oro, tiene en el centro,
bordadas con verdadero primor, las iniciales del Rey, y en las esqui-

Prosigo mi camino silencioso,
pensativo me quedo,
y su recuerdo dulce y amoroso
me estremece de miedo.

y entonces me pregunto entristecido,
llorando mis dolores:
-¿Por qué tan presto de mi pobre nido
se van los rmse:fi.ores?
-¿Por qué de la que quiero en este mundo
un mármol me separa?
-Porque hay en ti un abismo.muy profundo
6 es tu alma muy rara!. .....
JOSÉ

M.

de nácar, vestiduras con broches de zafiros, cimeras de esmeraldas en
los cascos, cinturones de turquesas, sedas de azul claro bordadas de
oro y cuajadas de perlas.
¿Con qué comparar aquel cielo de ardiente blancura~ Cuando una
mujer joven y hermosa, floreciente de salud y estremecid~ de placer,
ataviada ya para su boda, sujeta su:i cabellos ~on la perneta de oro,
se adorna con sus collares ele perlas y sus pendientes de rubíes; cua~do todas sus alhajas reflejan sus luces en su carne sonrosada y 1;&gt;alpitante entonces rodea su frente con velo blanco; pero su rostro lo munda d~ luz, y la gasa en que parece ocultarse forma un nimbo que la ilumina.
Así, este mar, bajo su cielo esplendoroso, en su riq~~za de clari~ad
hirviente, y ya alejadas las nubes lívidas, aparece debc1oso y subhm_e
como el himeneo divino de un grande hom~re tras la noche largu~~ima de su desesperaci6n. También su amada tiembla ruborosa, tambien
es demasiado bella, y despierta en nosotros, por simpatía, lo que él por
su mérito.
Ante él como ante ella deja de oírse 6 de verse una cosa aislada,
un ser li~itado, un fragdiento de la vida, es el coro univers3:l de los
vivos, del que se oyen los cánticos de al?gría y las lamentaciones de
dolor es el alma excelsa cuyos pensannentos somos nosotros; la natural~za entera, quebrantada por las necesidades que la mutilan 6 la
destruyen, pero palpitante en el seno de sus funerales y elevando
siempre al cielo, entre la mirada de muert?s que la ~ubre~, sus.manos
cargadas de generaciones nuevas, con el grito sordo, indecible, siempre
sofocado, renacie.ndo siempre, del deseo no satisfecho.

CARBONELL.
HIPO LITO

1903.

T AINE.

F . PI Y l',lARGALL.

MOVILIDADES
Mi cabeza temblaba sobre tu hombro risueño
Cual la flor de un.a planta floresta!: con halago
Repasamos las horas virginales de nn sueño
Tristemente adorable; y en tus ojos un vago
Desamor delineaba silencioso diseño
Sobre el fondo dormido ele las aguas del lago:
A tu talle de virgen se enroscaba el ensueño
Como al astro divino los delirios del mago.
Fué un ayer hechicero, y á través de la au~encia
Tus hechizos me llaman en fl.auteada cadencia
De sonrisas y cantos, de suspiros y besos;
Pero estamos tan solos ...... y el edén tan lejano,
Que olvidé los perfiles de tu rostro lozano
Y el albor apacible de tus ojos traviesos.

INDIOS KIKAPOOS

El doctor" Nutenua.

Un .i:Gkapoo.

Hace pocos días se encuentran en México,
con motivo de algunos negocios que interesan
á la tribu á que pertenecen, dos indios kikapoos que, por lo extrafio de su indumentaria
y lo típico de sus costumbres, han despertado
en el público una verdadera curiosidad.
En sus paseos por las calles y plazas, los in.
dios se ven continuamente rodeados por grupos de gente del pueblo, que no se cansa de
admirar su manera de vestir y que á todo
trance procura imponerse de todo aquello que
se relaciona con ambos «personajes,,.
A prop6sito de esta nota, que la prensa ha
consignado de mil maneras, publicamos nosotros unas fotografías de hombres y mu~eres
kikapoos, así como el retrato de El Conejo,
comanche habilísimo en el manejo de la carabina, que reside en Múzquiz, Coahuila. Entre los primeros figura el ,,Doctor» Nutenua,
que goza entre la tribu de grande estimaci6n.
Por lo regular, los kikapoos se dedican á los
trabajos agrícolas, que les proporcionan los
recursos suficientes para su subsistencia, y viven, desde hace muchos ~ños, sometidos por
completo á la obediencia de las autoridades.

Mujeres kikapoos.

VILLlERS DE L'L,LE ADAII!.

Cojfn que será. obsequiado al Rey de España.

nas inferiores las armas de España. La suma de trabajo y de paciencia
que representan los bordados es incalculable, pues como fácilmmte
puede observarse en nuestro grabado, no hay detalle, por pequeño que
sea, que no acuse en su ejecucil,n una labor tan difícil como dilatada.
En opini6n de los conocedores, el cojín es una de las labores manuales más notables que se han hecho en México de algunos años á esta parte.

€1 des~o y la fantasía
FRAGMENTO

················································ ··· ··················· ·····················
Potencias invencibles del deseo y de la fantasía. Por mucho que se
las combata, jamás perecen. Treinta afios de negocios, de números,
de experiencia se han amontonado en el manantial; ya se le creía seco, y de repente, al contacto de un alma grande, brota de nuevo tan
rico como el primer día; el dique se ha roto, y los materiales pesados,
compactos, que impedían la salida, arrastrados por la irrupci6n, sirven
para aumentar la fuerza de la corriente.
Por un caso extrafio, yo vol vía á ver en aquel momento los paisajes de
la India, únicos dignos, por su violencia y sus contrastes, de suministrar imágenes para tal música.
Al soplar los monzones, las músicas acumuladas forman una muralla monstruosa de humo, que invade todo el cielo y el mar; sobre aquella masa negra vuelan á millares las gaviotas, y la obscuridad formidable, tachonada de alas blancas, avanza hacia la tierra, devorando el
espacio y ocultando los cabos en su vapor densísimo. Los buques entonces se internan en el mar.
Uno de los últimos días claros y buenos, vi desde lejos las Maldivias, doce mil islas pequeñas de coral en un mar de diamante; casi todas están desiertas; el agua duerme en sus senos 6 marca una franja de
plata en sus arrecifes. El sol arroja allí á pufiados sus flechas de fuego;
en las revueltas de los canales brotan corrientes de oro fundido de
entre las dos oblicuas.
La extensa llanura líquida, sembrada de remolinos, parece un metal que sale de la forja, adornado de arabescos; millones de relámpagos
brillan en su superficie, como en las in&lt;.:rustaciones de una coraza; se
diría que es el tesoro de un rajá, armas y joyas, puñales con mangos

Person•ades de zarzue,a.-El lego de los Madgyares.-(Fot. Arriaga) .

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUST RADO

El t,ojalattro dt talmacb
Hace años, muchos affos, vivía.el Hojalatero de
Talmach, que subsistía de su trabajo. consistente
en hacer filtros y colocarlos á. domicilio. Y cierto
día pasaba por un sitio donde las aguas habían formado un pantano en el ca.mino. Iba á.
una casa lejana á. colocar una destiladera que le
habían enci.rgado; pero el camino se le hacía
largo, muy largo. A cada paso que daba, se hun-

día en el fango, y al sacar unlpie, se le atoraba
el otro. Era de buen genio el Hojalatero de Talma.ch; pero acabó por fastidiarse y decir: «Que el
diablo me lleve si vuelvo á pasar por el mismo
sitio en mi vida.&gt;.
Procuró salir del atolladero. Llegó á. la ca.sa
donde ya esperaba.n la destilader a, la colocó y
le pagaron tres chelines por su obra.
En el camino de vuelta á. su casa, encontró á.
un viejo, de traza miserable, que le contó una
larga historia de padecimientos y de dolores, le
dijo que se encontraba sin dinero, con hambre y
enfermo, y te1·minó por pedirle alguna limosna.
El Hojalatero de Talmacb metió mano á. su bolsillo, sacó uno de los tres chelines que había ganado momentos antes y se lo dió al pobre, que
se retiró bendiciéndole.
.Media milla má.s a.delante, otro viejo, semejante al primero, pero más miserable aún, se
presentó; refirió su historia de grandes dolores
y de gran miseria, se quejó amargamente de la.
suer te y terminó por pedir al Hojalatero de Talma.ch que. le diera. una. limosna. Era de buen genio nuestro hombre; llevó la mano á. la bolsa.,
sacó otro chelín y se lo dió al anciano, pensando que con un chelín que le quedaba. podrían comer él y su mujer.

Perolá. la media milla de ca.mino, otro viejo se
pl'esentó demandando al Hojalatero de Talma.ch
una limosna.. Era buen hombre el Hoja.latero,
consideró el esta.do de miseria en que se encontraba el mendigo y le dijo:
-Bueno, me queda sola.mente un cbelíndetres
que me pagaron por un trabajo que acabo deba.car en la. casa. de un propietario rico. Pero dividiré de buena gana contigo el dinero, porque me
parece que de veras estás muy necesita.do.
-No-le contestó el mendigo número tres,-no
bagas tal. Ante Dios te juro que cualquier cosa
que sea menos que un chelín, me servirá dll muy
poco y no vale la pena de que bagas el sacrificio, si no ha. de traerme beneficio de ningún gé•
nero.
El Hojalatero metió por tercera vez la mano
en el bolsillo, sacó el tercer chelín de los que le
habían pagado y se lo entregó al pobre.

***

cuarto de un enfermo. fíjate en la cabecera ó en
los pies de la cama. Yo siempre estaré allí para
advertirte. Si me encuentro en la cabecera, es
que debe morir el paciente, y entonces te retiras;
pero si est-0y por la parte de los pies, le das las
gotas y sanará desde luego.

A los pocos días, la esposa del Hojalatero de
Talma.ch tuvo un niño. Y cuando ya tenía ocho
días, lo tomó en brazos su padre y salió de su ca•
sa buscando un podrino que quisiera bautizar á
la criatura. El primer hombre que encontró en su
camino era un rico propietario, que le dijo:
-¿Quieres que sea yo el padrino de tu hij o y
compadre tuyo?
-No; tú eres un hombre rico, pero de mal corazón, y solamente quieres que sea yo tu compadre para explotarme en mi trabajo. Y siguió
adelante, esperando encontrar pronto un compadre en el camino.
Después encontró á la Muerte, que le dijo:
-Sé que buscas un padrino para que lleve á
bautizar á. tu hijo y yo quiero hacerlo. Creo que
te convendrá. encompadrar conmigo.
-Sí-le contestó el Hojalatero,-tú eres la única franca y buena para con los hombres y me
conviene que seas mi comadre.
Y volviendo al pueblo, la Muerte llevó á bautizar á la criatura y hubo fiesta en la casa del
Hojalatero y se divirtieron mucho los invitados,
porque la Muerte estaba de muy buen humor, y
toda la noche estuvo cantando y tocando en el
clavicordio que un vecino había presta.do para
la fiesta del bautizo.
Cua_ndo ya era tarde, la Muerte llamó aparte
al Ho¡alatero y le dijo: «Es preciso que te deje,
porque tengo mucho que trabajar, por lo que he
descansa.do en tu fiesta. Pero no quiero irme sin
darte un regalo, que servirá. para que hagas la
fortuna de mi ahijado. Toma este pequeño f rasco de vidrio y cuídalo mucho. Cou unas ('uantas
gotas de este líquido que le pongas en la boca,
sanará c~alquier hombre, alto ó bajo, r ico ó pobre, á quien asistas como médico, con la única
condición de que no sea su última enfermedad.
-¿Pero cómo podré saber que es su última
enfermedad?
-Tienes razón. Mira, siempre que entr es al

***
El Hojalatero de Talmacb puso un letrero en
su casa en el que anunciaba que había aprendido á curar y que era ya un médico. Afluyeron
los enfermos, porque muchas ocasiones salvó la
vida de los que aparecían como incurables. Y
sobre todo, porque siempre era su diagnóstico
seguro, y cuando decía que una persona se moría, se moría de cierto.
Ganó mucho dinero y compró una casa que la
hiio transportar, pagando muy caro, al sitio
donde siempre había tenido su cabaña. Pero sucedió que la fama había corrido por todo el rei•
no, y el Rey estaba enfermo y los médicos no
acertaban á curarle. Mandó que fuera el Hojalater o y le dijo:
-Buen hombre, me han contado que sabes
cur ar muy bien, y quiero que me cures, por que
mis médicos no han podido hacerlo.
El Hojalatero se fijó en que la Muerte estab a á
l a cabecera de la cama, y le hacía seBas de que
no debía darle a l Rey las gotas mágicas .

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tro&gt; ni una «Ave .María&gt; en cuarenta ailos y
cuarenta meses.
Y la Muerte se desesperó y maldijo. y nada
de raro tenía.

***
Por cien ailos el Hojalatero de Talmach siguió
curando con las gotas del frasco, que nunca se
agotaba. La Muerte Je perseguía; pero nunca
lugraba engañarle. Una noche vol vía el Hojalatero á su c11 sa, y se encontró con un joven que
se quejaba. amargamente.
- Yo soy el Hojala.te1·0 de Talma.ch, le dijo, y
puedo curarte de tus males.
-¡Ay hermano! le contestó el muchacho, yo
he muerto hace trescientos años, y solamente peno porque no hay una alma caritativa que quiera hacerme la caridad de rezar poi· mí un «Padre Nuestro&gt; y una. «Ave María&gt;.
Como era de buena alma el Hojalatero, sin
decir nada rezó l as oraciones. Al terminar de
hacerlo, el muchacho se transformó en la Muerte, que le dijo:
-Has rezado ya y me perteneces.
Nada tuvo que decir el Hojalatero. La Muerte le llevó á. su lado, primero al Cielo. San Pedro, que les abrió, preguntó el nombre del Hojalatero, consultó su gran libro y le dijo:
-De ninguna manera puedo admitirá un hombre que, puesto á escoger tres cosas, no escogió
primero la. bendición de Dios. Fuera!
Bajaron al Infierno; pero a.penas el Diablo
vió al Hojalatero, dió grandes alaridos, acordándose de los golpes de la herrería., y cerró su
puerta dis:iendo que nunca lo admitiría.
Volvieron al ca.mino de la Tierra. Pensaba
la Muerte qué haría con aquel hombre á quien
na.die quería recibir. Finalmente le pregunto qué
era lo que deseaba.
-Puesto que tú me has acompañado y me has
obligado á. seguirte, dijo el Hojalatero, deseo
que me hagas de nuevo un hombre y que nunca
te acuerdes de mí, por los siglos de los siglos.
Y la Muerte así lo hizo. Pero pocos siglos habían pasado cuando ya el Hojalatero de Talmach se ha.b,a convertido en una ruina, capaz
de dar compasión á la misma Muerte. El Tedio
nació de él. Y buscó á la Muerte suplicándole
que le llevara.
-No puedo hacerlo-Je contestó;-tú mismo
me has pedido que siempre sea tu vida respetada, y lo he prometido. De hoy en adelante, siempre hCOmpañarás á los hombres.
~ es por ~sto 9ue, en los banquetes, en los
bailes, en la iglesia, en la calle, dondequiera,
en todos los siglos de los siglos, que el hombre
se congrega, siempre el Hojalatero deTalmach,
convertido en el Tedio, que nunca puede morir,
p_o rque la Muerte le rechaza, acompaña. á. los
circunstantes y se encuentra en el corazón mismo de todos.
Arre¡lo del inglés para "El Mundo Ilustrado"

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•

Domingo 4 de Octubre de 1903.

Dió entonces las gotas famosas al Rey, que se
levantó luego y le elogió mucho, dándole un
costal lleno de o~za.s de oro, con su sello, que
valía cada una cien chelines de plata.
Pero cuando más contento se retiraba el Hojalatt:ro de Talma.ch, la Muerte, muy indignada,
~e sa.hó al encuentro en un solar solitario, y le diJO que había quebrantado el pacto. Que le había
prometido que curaría. con las gotas del frasco;
pero que siempre que ella estuviese á. la cabecera de los enfer mos, los dejaría. tranquilos. Que,
por consecuencia, debería él mismo perecer.
. -Tienes razón que te sobra, COLltestó el Ho¡alatero; solamente te pido, por favor, que vaya~os á. mi casa para morir en ella., porque es
meior a.sí, y no que me muera. en el ca.mino.
Consintió la l\Iuerte y llegaron juntos á la casa. El manzano mágico estaba cubierto de manzanas apetitosas.
-Mira, comadre, dijo el Hojalatero á la Muerte: mientras saludo á mi mujer, para. que no se
asuste, hazme el favor de cortar una manzana,
que la boca se me ha.ce agua. solamente de verlas.
La Muerte cc,gió uno de los frutos y quedó,
en ese momento, pegada al árbol, y solamente
la voluntad del Hojalatero podría haberla. sepa.r1:1,do, por lo que éste la dejó pegada. por cuarenta años.

co en uno de los yunques, en el más grande que
había en el taller.
-Al venir en el camino -dijo,- he notado que
algo se mueve en mi saco, algo que no puede ser
bueno. Así es que si me hacen el favor mis buenos amigos, deben tomar cada uno un mar tillo
grande y dar recio sobre mi saco en el yunque,
hasta que lo que se mueve haya muerto.
Los herreros eran seis y todos muy fuertes.
Cogieron sus martillos de trabajo y comenzaron
á dar recios golpes. El Diablo chillaba más y
mejor ; pero no podía salir del saco sin que el
Hojalatero de Talma.ch en persona lo sacara de
ahí.
Cada~ vez que el martillo, con un bonito compás, caía sobre el yunque1 el Diablo daba una
gran voz; y mientras mas gritaba, más fue rte
pegaban los herreros, alarmados con la voz des•
conocida del Demonio.
Cuando se cansó de gritar, prometió al Hoj alatero que no le haría mal si le soltaba. E l Hojalatero consintió y el Diablo salió en forma de
una fuerte llama1·ada de fuego.

En ese momento las vestiduras del mendigo cayeron, una viva luz le iluminó y el Hojalatero
vió que tenía ante sí una persona lujosamente
vestida. y de facciones muy agradables.
-Yo soy un á.ngel-ledijo- quehesidoenviado por Dios á. ver si es cierto, como se dice, que
tienes muy buen corazón. Te be seguido por todo el camino y me be convencido de que eres caritativo en demasía; porque sé bien que tu mujer
te espera para comprar la cena, porque nada
queda en tu bogar para comer. Dios me autoriza para que, en premio de tu buen corazón, te
haga yo tres gracias. Pídeme tres cosas y te serán desde luego concedidas.
Por un momento, el Hojalatero de Talmacb pensó cuáles eran las cosas que más podrían servirle. Se acordó de que había tenido muchas molestias y no pocos dolores á. consecuencia de que
los vecinos aprovechaban sus descuidos para.
robar los objetos que dejaba en su bolsa, en la
que acostumbraba llevar sus utensilios de trabajo. Así es que pidió, por primera gracia, egue
todo aquello que él pusiera en su bolsa de trabajo, sola.mente pudiera salir cuando él, personalmente, quisiera. sacarlo de ahí, y no en otra
circunstancia&gt;.
Una vez concedido por el ángel, el Hojalatero
pensó cuál sería la segunda de sus peticiones.
Se acordó de que tenía en su pequeffo jardín un
gran manzano y deque nunca podía coger la fruta, porque antes de que madurara, los muchachos de Talmach la robaban. Y pidió por segunda gracia «que todo aquel que tocara su manzano se quedara prendido á. él basta que personalmente fuera. á. ponerle en libertad.&gt; Le fué concedido.

Y por tercera gracia pidió cque su canasta la
que le servía á. su mujer para ir al mercado ~na
vez que estuviera llena de provisiones n~nca
jamás, se vaciara por completo&gt;. Le f;é conce'.
dido también.
-Pero-le dijo el ángel-creo que has hecho
mal, porque lo primero que deberías haber pedido, era la bendición de Dios.
-Seguramente que hubiera sido bueno-contestó;-pero no por estar bendito, dejarían de
robarme mis útiles de trabajo, ni dejarían de comerse mis manzanas, ni dejaría de tener días de
poco comer, aunque mi hambre y la de mi mujer
fueran muy grandes.
_El ángel movió la cabeza y desapareció en el
viento.
Diez días después, sin acordarse ya de su juramento, el Hojalatero de Talma.ch fué llamado
á componer el filtro que había colocado la tarde
en qne le fueron concedidas las tres gracias
Pasaba por e~ mismo pantano y se cansaba. y~
de sacar un pie, para que se le enterrara. más el
otro, cua.n~o el Dia~~? se le apareció y le dijo:
- Hace die~ días d1Jiste que &lt;si volvías á. pasar
por este camrno, te debería llevar el Diablo&gt; y
aquí ~stoy para recordarte tu juramento.
'
. - Tienes razón, ahora me acuerdo de que es
cierto.. Estoy á. tus órdenes. Y siguieron ¡untos
el ca~mo, hasta ll~gar á las cercanías del pueblo, Junto á las primeras casas, donde el Hojalatero de Talma.ch le dijo al Diablo:
- Todos los vecinos del pueblo me conocen y
me daría vergüenza que me vieran pasar en tu
compañía. .Mientras llego á. donde me necesitan
hazme el favor de hacerte pequeñito para que~
l?~eda yo ocul~a1· en mi saco, donde llevo mis
ut1les de traba.Jo. Así me vigilas y nadie puede
verte.
El Di~blo no tuvo inconveniente en hacerlo.
Se re~u¡o al 'tamaño de un pedacito de plomo, y
el Ho¡ al a tero lo colocó entre .los demás que llevaba en su saco, llegándose así á. la ciudad
•-~n ella había un banco de herrar cuy~s ~aba¡adores eran buenos amigos del Hojalatero de
Talma.ch. Este llegó á la fragua y colocó su sa-

EL MUNDO ILUSTRADO

E

-Lo siento mucho, Majestad, dijo; pero es
absolutamente imposible que aplique yo mi ciencia á. vuestro caso. Es inútil todo.
-Cómo se entiende-dijo irritado el Rey ante
l a idea de que debería morir. - Curas á los mendigos y á los que nada te pagan, y no me has de
curar á mí. Te advierto que del Palacio no sales si antes no me has curado por completo, y
gue haré que te maten á. palos si no cumples con
este deseo mío, que es obligación tuya.
El Hojalatero estaba muy intrigado. Reflexionó sobre su situación por espacio de algunos
minutos, y dijo al fin:
-Que salga todo el mundo de la cámara, menos el Rey, yo y cuatro soldados bien fuertes.
Se hizo así, y antes de que la Muerte pudiera
protestar, el Hojalatero ordenó que los soldados
cogieran la cama y la invir tieran, esto es, que
pusieran la cabecera en donde primero estaban
los pies, y viceversa.
Entonces la Muerte quedaba en los pies y no
en la cabecera.

Y en este tiempo fué y dió las gotas, y como
nunca estaba la Muerte en la cabecera, nunca se
morían los enfermos, y los panteones quedaron
vacíos y el Hoja.la.tero de Talma.ch se hizo muy
rico.
Cuarenta años después el Hojalatero volvió, y
la Muerte, que se cansaba de estar pegada á la
manzana, le dijo:
-Te doy cuarenta años de vida si me sueltas.
El Hoja.latero consintió en ello, y en esos cuarenta años los panteones se llenaron, pues la
Muerte estuvo muy ocupada haciendo todo el trabajo que faltaba en la Tierra, por su forzosa
inactividad anterior. Pasados los cuarenta años,
filé á ver al Hojalatero y le dijo:
-Ha. llegado el tiempo. Ven conmigo.
-Tienes razón que te sobra. Solame::.te te pido que me dejes despedir de mi mujer y de mis
hijos. Mira: está ardiendo este cabo de vela, sólo te pido que me dejes libre hasta que se haya
terminado.
La Muerte vió que el cabo, que era muy pequeilo, solamente ardería unos cuantos minutos,
y no tuvo inconveniente en dar el permiso que
el compadre le pedía.
Cuando lo hubo dado, el Hojalatero sopló el
cabo de vela y lo enterró á cien pies debajo del
suelo. Y la. Muerte tuvo que trabajar otros cuarenta ailos buscando el sitio donde estaba el
cabo.
Cuando lo encontró, lo encendió desde luego;
cuando se hubo terminado, buscó al Hojalatero de Talma.ch y le dijo:
-He cumplido mi palabra. Ya se acabó el cabo de vela y vengo por ti.
- Me parece razonable-le contestó el Hojala.tero. - No tengo más que pedil'te sino que me dejes decir un «Padre Nuestro&gt; y una &lt;Ave María,&gt; porque en los últimos doscientos ó doscientos cincuenta affos, he descuidado un poco
mi alma.
-También me parece razonable, dijo la Muerte. Justo es qua te permita yo, ya que eres mi
compadre, que te pongas en gracia..
-Bueno; pues ahora no rezo un «Padre Nues-

JII [ago teman
Nada iguala el encanto, la pureza
De tus aguas azules y dormidas,
Oh lago de las márgenes floridas,
Inexhausto raudal de la belleza!
En ti Byron reclina la cabeza

Y soñando en tus playas escon&lt;lidas
Dulce bálsamo brinda á sus heridas '
El otoño en su lánguida tristeza.
Tus crepúsculos de oro son divinos!
El sol deja en tus cielos opalinos
Los dibujos fantásticos de Goya ......
La existencia, á tu lado es sueño breve·
Y ascendiendo, cual águil~s de nieve
'
Te saludan los Alpes de Saboyal
'
LEOPOLDO DiAz.
Ginebra, junio de 1903.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

A juzgar por lof' rendimientos que dejó ála
empresa la corrida de inauguraci6n-S6,000
en números redondos,-es indudable que en
lo sucesivo obtendrá muy buenas gauancias
pues para ello cuenta con u~ público, en s~
mayoría compuesto de americano~, muy poco
exigente en todo lo que se relaciona con la
faena de los diestros y con las buenas condiciones del ganado.
.
.
Publicamos además de una vista exterior
de la Plaza y de otras del interior, el retrato
del señor Ingeniero Pani.

NUEVA PLAZA DE TOROS
Con una corrida que se efectu6 el domingo
20 del pasado, fué inaugurada en Ciudad Juárez una magnífica plaza de toros que se levanta en la calle del Comercio y que, tanto
por su buena distribuci6n, como por la clase
de materiales con que fué construída, puede
coMiderarse como la mejor de la República.
La plaza, un poco más reducida gue la
«México&gt;&gt; la de Puebla y la de Moreha, está
hecha, p~ede decirse, á perpetuidad; sus ~mplias y bien dispuestas graderías son macizas
y están revestidas con cemento, y las lumbrera!! que protege una hermosa arquería, son,
en 'cuanto á comodidad y elegancia, una verdadera obra maestra. Al rededor del edificio
y para aprovechar loR huecos que d~ja_ron las
gradas, se construyeron algunas vivien?as,
que producen á la empresa un_a r~nta considerable. El costo total del edificio se eleva á
$47,600.
La fabricaci6n de la nueva plaza estuvo encomendada al señor Ingeniero Camilo Enrique
Pani hombre muy estimado en la Frontera Y
parti~ularmente en Ciudad Juárez, do~de_ ha
construído con éxito otros muchos edifici_os.
A este ir.teligente Ingeniero se debe también
la construcci6n de la plaza de toros de Aguascalie::ites.

uusos sencillos
Yo pienso cuando me alegro
cual un escolar sencillo,
en el canario amarillo
que tiene el ojo tan negro.
Yo quiero, cuando me muera,
sin patria, pero sin amo,
tener en mi losa un ramo
de flores y una bandera.
JosÉ

MARTL

Domingo

4,

de Octubre de 1903.

ceesfibradora "Ruiz @sorio"
UN INVENTOR YUCATECO
El creciente progreso que alcanza el Estado
de Yucatán, debido muy especialmente á la
considerable alza del precio del henequén su
principal y puede decirse única produc~i6n
en los mercados extranjeros, ha impulsado e!!.
los hijos de la Península grandes alientos para lograr no s61o alto grado de cultura social,
sino lo que efitraña carácter singular digno de
todo encomio: proporcionar á los labradores
de sus campos mayor número de facilidades
en el trabajo, procurando economías de importancia á los capitalistas y útiles de notoria
significaci6n á la industria.
Uno de los yucatecos que en estos últimos
tiempos se ha distinguido más por su espíritu
progresista y por su empeño de facilitar las
rudas faenas del campo, es el señor Don Tomás Ruiz Osorio, quien á sus dotes de hombre laborioso, ha sabido unir conocimientos
muy estimables en mecánica, á la cual ha consagrado, desde los primeros años de su juventud, una existencia que está siendo fecunda en
bienes para el jornalero, necesitado más que
otro alguno en aquella regi6n de la costa, de
medios que amengüen la dureza de su cuotidiana tarea.

*

Don Tomás Ruiz Osorio consagr6se, años
ha, con decisi6n verdaderamente inquebrantable, á buscar el medio de que el filamento del
henequén obtenido por máquinas más 6 menos complicadas y que entre sus cuchillas desfibradoras dejaban gran parte de los productos
de ese riquísimo agave, resultara de más pingües ganancias para el hacendado. A esto tendieron su perseverancia y su labor continua
que han rendido el fruto deseado, con la in-

tremo rudimentarios de que
se valieron por mucho tiempo. Y con sobrada raz6n de
unos y otros. Más que el
valor de cada máquina, el
hacendado se encontr6siempre en la necesidad de aumentar con grandes cantidades las partidas de egresos, para atender á la com postura continua de las desfibradoras que servían en
sus fincas, y el jornalero sentía profundo temor y retardaba su trab11jo, porque en
la máquina veía no una
amiga que lo ayudara eficazmente, sino un enemigo
pronto á mutilar sus brazos,
y, las más de las veces, á
causarle la muerte entre las
afiladas ruedas.
La máquina del señor
Ruiz Osorio puede ser manejada por un jornalero cualquiera, aunque carezca de
los más rudimentarios conocimientos de mecánica,
pues su inventor ha conseguido alejiu de su aparato
toda complicaci6n que pudiera servir de estOl'bo á los
trabajadores y de pérdida
de tiempo; no necesita de
que el propietario recurra á
los servicios de loe especialistas en el ramo, ya que si
Sr. Tomás Ruiz Osorio.

La desflbradora "Ruiz Csorio."

C. Juárw.-El redondel y los tendidos

~- -·

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Aspecto de la Plaza durante la corrida.

~

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......

--

.............

....,..

venci6n de la má,luina desfibradora que lleva
el nombre de su autor.
No nos pondremos á referir las ventajas que
este elemento, á todas luces utilísimo, proporciona á los propietarios y jornaleros yucatecos,
porque no es nuestro objeto más que presentar nuevo testimonio de que la constancia y el
trabajo todo lo vencen y á todos benefician.
Baste decir que la desfibradora inventada por
el señor Ruiz Osorio, ha merecido la aceptaci6n
general de los interesados un el cultivo y explotaci6n del henequén, como á las claras lo
pregonan el número de máquinas vendidas é
instaladas en las fincas de campo y el convencimiento engendrado ya de que otra alguna de
su clase puede competir con la del inventor
yucateco, en economía de tiempo y de dinero.
Las desfibradoras de henequén hasta hoy
conocidas y que, en su mayoría, demandan
fuP.rte capital-pues tan s6lo para su iustalaci6n hay que levantar edilicios adecuados y
muy costosos,-han siclo siempre miradas con
prevenci6n por los hacendados y hasta con temor por los peones de las haciendas, que preferían á las ventajas que estas máquinas pudieran rendirles, los antiguos aparatos en ex-

en la labor pierde alguno de los elementos que
la componen, puede ser substituido inmediatamente por el mismo encargado de atender á
su movimiento; y, además, al desfibrar las hojas de.la planta, no destroza el filamento y produce, en consecuencia, mayores rendimientos
al industrial.
No sin grandes obstáculos ha resultado vencedor el señor Ruiz Osorio en esta lid del trabajo, pues la competencia amonton6 á su paso
todo género de dificultades que, si en verdad
no hicieron vacilar la firmeza de su espíritu
retardaron la hora del triunfo, que por est~
motivo es aún más digno de estimación.
El éxito que ha coronado los esfuerzos del
inventor yucateco y el agradecimiento de las
clases acaudalada y proletaria de su E4&gt;tado
natal, son el mejor lauro que ha podido obtener en esta lucha benefactora para la industria del país.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

CELIA
I
Celia. era una preciosa muchacha.,
rubia como el oro, que traba.jaba
para vivir, consagra.da. á la. elaboración de flores artificiales.
Huérfana. de padre y madre, cuantos la veían se enamoraban de ella.
Dos hombres la amaban, al parecer, con delirio: un poeta, llamado Fabio, y un oficial del ejército,
llamado Esteban. Aunque rivales,
los dos es~aban unidos por una
amistad fraternal.
Uno y otl'o vivían en la misma
casa que Celia; el poeta en el cuarto
de encima, y en el de abajo el oficial. La habitación de Celia estaba en el piso tercero, la. de Fabio
en el cuarto y la de Esteban en el
segundo.
El principal estaba ocupa.do por
un banquero entrado en a.fios, llamado Isaac Góldsmith, un judío
muy feo, panzudo y nada. simpático, que también estaba enamora.do
de Celia, á la que nunca había dirigido la palabra..
La muchacha se reía de su fealdad, de su vientre y de sus gafas
de oro.
II

EL MUNDO ILUSTRADO

· vez. Ustedes dos me aman, y 'i!eseo
decidirme por el uno ó por el otro,
á fin de otorgar mi blanca mano al
preferido. Mafia.na. comeré con uno
de ustedes en el domicilio del elegido.
Los dos palidecieron, y Celia prosiguió en estos términos:
-No tengo motivo alguno que
me induzca á. pt•eferir á Fa.bio ó á
Esteban, pues los dos me son igualmente simpáticos. A ustedes toca
decidir. Que ca.da cua.l baga valer
sus derechos y pinte su pasión del
mejor modo que pueda. See;ún la
elocuencia. de que ustedes hayan
hecho gala en la carta &lt;¡ue han de
dirigirme á la hora de comer, subiré á casa de Fabio ó bajaré á casa
de Esteban. Hasta ese momento no
podré concederles la entrevista. que
de mí solicitan. Mafia.na tempra·
nito me enviarán ustedes sus car·
tas. Las leeré y resolveré lo que
mejor me parezca.
Acto continuo se retiró Celia á
su habitación, dejando estupefactos
al poeta y al militar.
IV
Fa.bio y Esteban se dirigieron á
sus respectivos cuartos y se pasaron toda la noche esr-ribiendo.
Emborronaron infinidad de
pliegos de papel, sobre todo
Fabio, el cual hizo un con-

sumo extraordinario de dicho ar·
tículo.
Al día siguiente, en el momento
en que Celia salía de su habitación,
encontró junto á su puerta al poeta, el cual le entregó su carta sin
decir una palabra y se alejó precipitadamente.
El documento consistía. en una
interminable t irada de versos, de
la. que renunciamos á. dar una idea
á nuestros lectores.

ta., retiróse el militar sin proferi
una sola palabra..
r
VI
. En el Ill:omento en que la. florista.
iba á. sa.hr á la. calle, l a. portera
entregó á Celia. una tercera carta
No es posible describir la. ansia'
dad horrible con que pasaron ei
día Fabio y Esteban.
A las seis de la tarde salieron de

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Celia se levantaba diariamente
á. las seis y media. de la maña.na. y
á las siete salía á entregar sus flores á. sus aristocráticas parroquia.nas. A las nueve regresaba á. su
domicilio, donde traba.jaba hasta
la hora de comer.
Había conocido á Fa.bio y á ll,steba.n al subir ó bajar la escalera
y allí se entretenía á veces hablan:
do con ellos. Al fin el poeta y el
~ficial le declara.ron su amor, y Ceha les escu?hó á. los dos con igual
compla.cena1a.. Los tres llega.ron á
ser muy buenos amigos. ·
Pero no se podía averiguar si prefería á. Fabio
ó á Esteban. Y hasta
es posible que no lo supiera ella misma.
Los dos la esperaban
á su regreso, bajando
de su casa el poeta y
subiendo algunos escalones el oficial.
Charlaban un rato con
ella., y una. vez terminada la estrevista, cada
cual se dirigía á su respectivo domicilio.
Fabio decía para sí:
-Me parece que está
más amableconmigoque
con Esteban, Sin embargo, no debo fiarme
de él.
Y Esteban, por su parte, pensaba.:
-Creo que me prefiere á Fa.bio. No obstante, debo estar muy sobre.aviso.
En realidad, Celia se
había mantenido en el
fiel de la balanza. con
r especto á sus dos a.doradores, si bien semostraba algo más complaciente con el poeta que
con el oficial.
III
A veces, cuando el militar había cobra.do su
paga., cuando el poeta
había recibido el importe de sus versos y cuando la. florista había. tenido un buen ingreso,
comían juntos los tres,
siempre en casa de Ce-

3.-Vesti dos de casa y visita.

2, -TraJes de reuni6n.

lia..

A pesar de las respetuosas súplicas de Fa.bio y de Esteban, jamás
consintió Celia en comer sola.mente con
uno de ellos.
Un día. le dijeron
los dos galanes:
- ¿Quiereusted,Celia, que comamos maña.na. juntos?
La florista. guardó
silencio durante un
rato, y después dijo:
-Acabemos de una.

V

A los pocos momentos en contró la florista. en la.escalera. á Esteban, el cual, á su
vez, le entregó la consabida.
carta, que, escrita. en prosa
formaba. nota.ble contras~
con la poética. misiva de Fa.bio. Pero Esteban había agregado á su carta. un precioso
ramo de flores.
Celia. cogió el ramo y la.
carta., y lo mismo que el poe-

•

sus respectivas habitaciones y , por
primera. vez en su vida, se cruzó en·
tre ellos una. mirada de odio.
Al poco tiempo se presentó Celia.,
elegantísima.mente vestida. Los dos
enamorados se dirigieron hacia.
ella.
-¿Qué ha resuelto usted ?-la pre·
gunta.ron los dos á la. vez con acen·
to tembloroso.
-Sus versos, amigo Fa.bio-con·
testó Celia-son bellísimos, por más
que yo no entienda. el lenguaje que
usted emplea. Sus rosas, amigo

Esteba n, son una preciosidad; pero
su estilo no me ha gustado ni me
han convencido sus razonamientos.
Por consiguiente, no puedo elegir
entre ustedes.
-¿Pues á dónde va usted, vestida.
de ese modo?
.-A casa de una persona que tam·
b1én me ha escrito esta mañana,
proponiéndome si quiero ser su es·
posa.
Celia enseñó á sus dos a.dorado·
res la. carta en cuestión y les hizo

leer la firma del banquero Isaac
Góldsmitb.
Fabio y Esteban inclina.ron la ca•
beza. sin decir una palabra., Y ~ lia. bajó lentamente la esca.lera. sm
volver siquiera l a cabeza..
J.UIS GRAMONT.

FELINA
Del diván donde reposa.
Mi gatita pendenciera.,
En actitud belicosa.
Se ls.nza, ura.íl.a. y ligera,
Tras la frágil mariposa.;
La a.ceoha., se acerca luego,
Pa.,ra. inspirarla confianza,
Paso á paso, con sosiego;
Al .fin sobre ella se Jaeza
Y se hace que no la alcanza.,
Por que no se a.cabe el juego.

O si a.ca.so, por cautela,
Le da. con mucho cuidado
Un golpe que no le duela,
Y el insectillo, asustado,
Bate sus a.las y vuela ....

¡Mariposa., ten prudencia:
Ve que hay gatitas muy malas;
Lo digo por experiencia.,
Y habrá alguna, sin conciencia.,
Que te destroce las alas .... !
FÉLIX CALLEJAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

�EL MUNIDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.
evoca. el contraste que hicieron en
la corte de Luis XVI, entre los señores vestidos de oro, de terciopelos
y de encajes, la levita flotante, el
calzón.neg-ro y el sombrero sencillo
de Franklin.

***
Mi proyecto no es describir aquí
en detalle lo que se llama el traJe
reforma. Envío al lector, sobre este particular, á las publicaciones
especiales de la moda. Lo que interesa á la historia de las costumbres
es poner en claro las causas de esta
tentativa, y prever sus probabilidades de triunfo.

La ca.usa primera hay que buscarla en el cuidado que los médicos
se toman, de unos aí'ios á esta parte, por 1a higiene femenina. &lt;N uestros corsés-dice Mme. de Broutelles- comprimen el estómago, el
hígado, el corazón, los pulmones;
nuestras faldas barren el polvo y
levantan los microbios .... El corsé
traba los movimientos. La mujer
que usa corsé, sufre un malestar
vago que perjudica su trabajo. Con

Eso es lo que confiesan las interesadas. Se ve que es el corsé la
pieza más desacreditada, más amenazada, del traje actual: también
esa pieza es su armazón central,
esencial. Los reformistas de Holanda, de Alemania y de Francia, están
de acuerdo en su supresión. Aun en
el caso de que se aplazara la revolución del traje femenino, no se puede asegurar que el corsé sobreviva,
por lo menos en su forma actual.
Será menester que se humanice, que
se suavice, que se resigne á no ser
más que un simple corpiño, 6, como
le llama púdicamente el periódico
de modas donde lo veo dibujado,
un «sostén del cuello&gt;. Los puntos
de apoyo de este sostén estarían en
los hombros, y nunca en la cintura.
El primer artículo de la Constitución reformista es la liberación del
talle femenino.
Para evitar la opresión de los
cordones alrededor de la cintura,
la reformista adoptará la combinación que liga el calzón á. la camisa
y que hace descansar sobre los hombros el peso de esta pieza de ropa
blanca. Encima de la combinación
se colocará el corpiño. A partir de
este punto, dos escuelas solicitan á
la neófita. O prenderá directamente
de los botones del corpiño el viso 6
el pantalón que, en el estilo moderno, es la única prenda interior, y
este sistema tiene el inconveniente
de subir el talle á la ID'anera de los
vestidos Imperio; 6, imitando á sus
rivales del sexo fuerte, disimulará
debajo ¿le la camisa de vista un lin·
do par de tirantes. encargados de
sostener el viso 6 el pantalón, y
después la pollera. En uno y otro
caso, no hay cordón que oprima la
cintura; todo el traje se apoya sobre los hombros, dejando libres los
movimientos del torso y de los brazos.
En resumen, el primer sistema
(holandés-alemán) da al traje de la
mujer un aspecto de ropa interior.
El segundo sistema (francés) da por
resultado un traje «de sastre&gt; un
poco suelto.
La comodidad de cualquiera de
estos dos sistemas es indiscutible.
Sobre su elegancia es sobre lo que
podrán hacerse objeciones. Y éste
es el punto que hay que dilucidar.

muy sencillo; precisamente, por la
forma &lt;tailleur&gt; 6 por la forma.
&lt;princesa&gt;. El gusto de los atavíos
complicados no es de ninguna ma·
nera innato en ellos: no lo adquieren sino á la larga, á fuerza de
asistir á la exposición permanente
del lujo femenino que ofrece la sociedad parisiense. Además, para
muchos de ellos, esta. educación suntuaria. no es más que un ejercicio
de vanidad.
No hay uno en diez hombres que,

si se pone á mirar atentamente los
trajes de las mujeres, reciba de ellos
más impresión que la de una mancha confusa. Hagan la prueba, señoras: pidan á sus íntimos que las
describan el traje que ustedes lle-

elicorsé a.justa.do no puede levantar
los brazos. Obligada cQmo está á
recogerse el vestido para preservarlo del polvo 6 del barro, se siente
molesta. en cuanto tiene que llevar
el paquete más insignificante, y se
fatiga en seguida. cuando anda. á
pie. En fin, la complicación de nuestro traje nos obliga á emplear en
nuestra &lt;toilette&gt; demasiado tiempo&gt;.

peque en lo ridículo de los encajes
falsos, de las pieles falsas, en todo
el fraude deplorable y conmovedor
del lujo económico.
Uno de los grandes beneficios
&lt;mora.les&gt; de la uniformidad en la
vestimenta masculina, es que el ka•
je de ci!lcuenta francos no se siente
mal al lado del traje de cincuenta
1uises. El de cincuenta francos piensa con sinceridad: «Soy igual á este compañero .... &gt;
¡Cuántas magulladuras se evitarán á. los pobres corazones femeninos el día en que la obsesión de los
trajes inaccesibles no sea ya un
martirio para las mujeres! ....
MARCEL PREVOST.

I

(

_.,,,

-,ti&gt;:'
~-

***
No nos paguemos de bellas palabras, y pidamos á las portadoras
de corsés una respuesta franca:
&lt;¿Para quién se visten ustedes?&gt;...
Si responden que es para ellas mismas 6 para las otras mujeres, téngase por cierto que no son sinceras
6 que se analizan mal. La prueba
es que, en las situaciones, en los
centros donde no tiene la preocupación de ser notada, ni honestamente
siquiera, por el otro sexo, la mujer
pierde inmediatamente el gusto para arreglarse .... De modo que, detrás de las objeciones estéticas que
suscita el &lt;traje reforma&gt;, hay este
temor supremo: vestidas así, nuestros novios, nuestros maridos nos
sacrificarían inmediatamente á las
mujeres que se arreglan por el estilo antiguo&gt; ....
Pues .... sinceramente, este temor
me parece quimérico. La preferencia secreta 6 declarada., de los hombre's está por los trajes de dibujo

el traje reforma vestido únicamente
por desheredadas de la belleza y de
la elegan.cia. Yo me niego, por mi
parte, á Juzgarlo, y, sobre todo á
condenarlo, mientras no lo h~ya
visto adaptado á la gracia erudita
de nuestras p~i~cesas de la moda.
En estas condiciones, el traje reforma cos~ará evidentemente muy caro, casi tan caro como las complicadas vestimentas de hoy día. Pero
~f~ecerá la ventaja de poder ser
imitado con poco gasto, sin que 88

..-_

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

exoHcadón dt

nutstros grabados.

En la primera plana del presente
número publicamos una variada y
vistosa colección de trajes de paseo casa y visita. Nuestras lector~s podrán darse cuenta, en vista de los grabados ~ que nos referimos de las evoluciones que lentamente va sufriendo la moda y que
en la época actual se han singularizado en vista de la llegada de
una nu~va estación.
Comenzando por el orden de colocación en que se hallan los grabados podrá verse que el primero,
cuya blusa es de estilo torero, consta de una falda enteramente lisa y
que sólo lleva en su parte inferior,
aunque el grabado no lo represente una ligera aplicación de pasam~nería. La blusa es muy elegante y de buen gusto. Recamada en
las solapas y llevando en éstas hermosas aplicaciones también de pasamanería, ostenta un bonito canesú de gasa. Las mangas han sufri·
do ya algunas transformaciones,
pues en su parte final llevan colgaduras de seda y enea.je.
El segundo vestido, ne paseo, se
confecciona con tela á cuadros y
en la blusa se coloca una espiguilla á manera de corbata., lo cual es
una originalidad, pues los modelos anteriores no presentaban esta
innovación. El tercer traje, tam•
bién de paseo, se confecciona con
tela de lana de color claro, y la
blusa, lo mismo que la falda, se ta·
blea en toda su extensión con me·
nudos pliegues. En el centro de la
blusa y al rededor de los hombros,
está el adorno principal de este
vestido, que consiste en una gran
aplicación de la misma. tela, ribe·
tea.da con cintilla maravillosa de
color oscuro.
Finalmente, los dos últimos tra·
jes de nuestro grabado, propios
para casa y visita, son toreros y
de estilo moderno. Ambos se confeccionancon ricas telas de seda, y,
en relación con la calidad de estas
telas, deben ser los adornos de
encaje inglés finísimo.

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ESPERANZA.

EN LA NOCHE
va.bao la última vez que se vieron...
En cambio, los recuerdos más d~finidos que conservan nuestros OJOS
inexpertos y descuidados, son precisamente tal cual aparición de un
dibujo neto, de un color unido: en
el estribo de un vagón, en la cubierta de un vapor, la silueta de una
viajera; 6, en una visita matinal,
de sorpresa, la libre gracia de un
cuerpo femenino, sencillamente vestido, en traje de casa.
He ahí por qué pienso que las
jóvenes reformistas no tendrían nada que temer de sus rivales, bien
entendido que á condición de que
no renunciaran á agradar. Por favor, no vayan á imaginarse ustedes

Al fin los fatigados párpados se
bajaron c&lt;?n len~itud,. velando l_as
pupilas tristes, mfimtamente tristes de la pobre desvelada, y entonces' ella so!!ó que deslizándose con
pena llegaba.á las puertas del templo del Destino y penetraba basta
el pie de un altar, y que cuando
tendiendo hacia la divinidad implacable sus manos temblorosas,
había pedido algo con 9ue _llenar
el inmenso vacío que la ilusión, la.
esperanza y la nostalgia de los pa·
sados días, habían dejado en su alma la voz severa de Aquél había. le ~ontestado: «De recuerdos&gt;; Y
despertó con un nombre querido
en sus labios, pálidos y seco~ como
pétalos de flor que se marchita.
DOLORES.

por que América surgiera
del genio que la soñó.
FÜése efbravo genovés, ,....._
marino y sabio profundo,
y al tornar, rindió á sus pies
nada menos que otro mundo ....
Aquí termina mi cuento,
pero sucede, Isa.bel,
que, sin ser ése mi intento,
sobra á mi cuento pa.peL
Como la pluma al vagar
fantasear al numen deja,
me ocurre una moraleja;
aquí la voy á estampar:
Tú en el mar de la ilusión,
con ~l a.mor por bajel,
has conquistado, Isabel,
otro mundo, .... un corazón!
RAFAELESTEVES

BUROZ.

CUBITO DE A.LBDII
.--Voy á contarte, Isabel,
en pocos versos no más,
un cuento, si no es infiel
mi memoria:
Tú sabrás
que hubo un 1?ravo genovés,
marino y sab10profundo,
que dijo:--Le falta al Mundo
todo un continente.
Pues
Llegó al Trono de una dama
que ostentaba un~ Co:ona,
á quien hoy la Historia abona
por su gloria y por su fama.
y aquella Reina hechicera
un gran hecho realizó
6.- Corbatas, bordados, :vestidos de casa y delantales.

7.-Trajes de paseo, vestidos para niños y modelos de bordados.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
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entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>MALAS
DIGESTIONES,
ACEDIAS, VOMITOS,
DILATACION
DEL ESTOMAGO,
DIARREAS
EN LOS NIÑOS,
ESTREl'I /MIENTO,
DISPEPSIA,
GASTRALGIA,
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mtxtco, Octubrt n dt 1903.

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Durante 25 afias ha sido el único
dentrífico. No contiene absolutamente nada de ácidos. Bote grande
con tapa nueva de patente. No es
arer,oso. ~o se desperdicia.

t;all

~

i{Uktl,

ntW York.

En Frascos.

S"'""""""""""""~""""""""""'""'""'""'""'""'~""'~"l

i
~

~

~

1
~
1

$

,=..;::~~~
-~ ~ ~

DEL DR. TORREL, DE PARÍS.

~~,¡¡

Unica preparación que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un notable poder excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para eonservar este bellísimo
atributo.
El uso del

i
f
1
~

'

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PRTROL DIIL. Dr. TORRRL, DR PARIS,

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.
D~ VEIITA EII LAB DROQUERIAS Y ~ARNIAOIAB.

llil6cras rtJ'9estivas 9 e:Rntisépticas
Del Dr.B'UCHABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS y

BOTICAS.

CURIOSIDAD
("..i\..merlcan Phete Art. l tudio.")

�Domingo 11 de Octubre de l:!03.

EL MUNDO ILUSTRADO

-

viejc,s tenemos necesidad de descanso y h
En todo tiempo se ha zonsiderado IÍ la.genhecho perfectamente en tomarme unos cu e
te literaria muy irascible. Hoy las formas de
tos
días de vacac~on~s. No tengo noticias
lenguaje han perdido su antigua violencia; peellos, pero eso significa que siguen divirtié
ro empujados por su amor propio, nuestros
Es notorio-dice Federico Loliée en la "Redose á sus anchas. Si ocurriera algo de p
autores se lanzan entre sí amenidades encan·
vue Bleue»-que de tiempo inmemorial los
cular,
mi hija me escribiría en seguida ª ·
tadoras. «Sainte Beuve es un mendruguero»-obrflros del pensamiento tienen el flaco de
Estas reflexiones fueron interrumpidas
decía Beranger.-«Si me comparáis con ese
Cl'eerse el centro del mundo. Los ha habido,
una voz que gritaba detrás de madame~r
negro-decía Balzac hablando de Alejandro
sin embargo, modestísimos, al menos en apaLourmel:
eDumás,-dejo la conversaci6n».
riencia y á juzgar por sus escritos, como S6-¡Buenos
días,
mamá!
La palma de la irrespetuosidad se la lleva
crates, San Agustín, San Antonio de Padua,
. La bue~a se!iora se volvió sorprendida
Barbey d' Aurevilly; para él no hay antiguos
San Francisco de Sales, Espinosa, Descartes,
v1ó á su h1Ja y a su yerno, que acababan /
ni modernos que no merezcan una frase dessalir del hotel.
e
Léibnitz, Rousscau, Lesage, etc.
defiosa: «Este tonto de Goethe», «ese bendito
Pero dejemos á un lado á estos escritores y
Madame de Lourmel trató de correr á BU
de La Bruy~re», «ese gotoso de Le Sage», «~se
vengamos á los de nuestros días, á los que nos
encuentro, pero tuvo que detenerse temerosa
patitrist6n de Leopardi»; así trata á las glorias
son más 6 menos directamente conocidos, pad~ que le diera. un síncope. Con la ~oz alteraconsagradas, y no hay que decir cómo tratará
ra apreciar mejor su moderaci6u. ¿Iremos á
da
por la angustia, preguntó:
á los demás: Julio Sandeau es para él un nopedir á Chateaubriand alguna lecci6n de mo-¿Hay al~_una novedad en casa? ¿Están envelista que se ha equivocado de sexo, una suadestia? "Ved-nos dice en su prefacio-cómo
fermos los mnos?
ve cataplasma para los que !levan viseras verme humillo ante Dios, ante la Naturaleza, an-No, mamá, los hemos dejad-O en
des· 1\Iignet, un Salvandy flaco, cuyo más claro
te mí mismo». Pero hay que leer entre líneas:
mi suegra.
mé:ito es el haber sido condiscípulo de Thiers;
cVed cuán grande soy; excedo á mis contem-¿Os pasa algo extraordinario?
Thiers, la unidad coronada; Feuillet, un subporáneos en cien codos, y si me porn~o á su
-Nada absolutamente.
1\Iusset, bueno á lo sumo para distraer almas
nivel, es s6lo por no avergonzarles demasiado».
Elisa y su marido se echaron á reír, y ende modistas; Cousín, un pobre. bastardo de
¿Y Lamartine? Su imperturbable majestad y
tonces madame de Lourmel se tro.nquiliz6 por
Hégel; 1\Iontalembert, un escritor pesado, insu afici6n á la lisonja, recuerdan la anécdota
completo y les abrazó tiernamente.
correcto y terroso; Sacy, un vago despluma.de Royer-Collard: «Cuando se acaba de oír á
-¡Cuánto me alegro de que hayáis venido
dar de sílabas, lo infinitamente pequefio en lo
Lamartine y se le felicita por 1m magnífico
á vermel--exclam6 la anciana.
seco; Leconte de Lisie, un tatuador de imá~ediscurso, no se está seguro de que no os diga
-Pues si te alegras-contestó Elisa -¿por
nee indias en la poesía; la «Revue des Deux
al oído: No os sorprenda eso, porque aquí,
qué estás tan pálida y temblorosa?
'
)Iondei5», un campo de nabos; la Academia,
entre nosotros, yo soy el Padre }~terno».
-Porque cu.ando os he visto, he creído que
una SalpMriere de Ministros caídos y de parNadie, sin embargo, llega á Víctor Hugo,
os había ocurrido alguna desgracia.
lamentarios inválidos. Y así sucesivamente.
que escribía en 1831 en el plinto de una esta-¡Qué cosas tienes, mamá!
Filarete
Charles
no
le
va.
en
zaga,
aunque
tua de Napole6n: teAcabar con la pluma lo que
Pablo Darc y su mujer se sentaron al lado
ha dejado sus dardos para sus«)!emorias» p6sno ha podido ejecutar la espada, gobernar el
de
madame de Lourmel y se pusieron á hablar
turoas. Los «Cuadernos» de Sainte Beuve
mundo y no tener Waterloo». Vive en plena
de sus proyectos.
abundan también en notas incisivas. «No esapoteosis, dando á sus palabras y á sus actos
-Hace tiempo--dijo Pablo-que dese!batoy contento-declaraba un día-sino cuando
un carácter sagrado, llegando al punto de remos irá almorzar á la cumbre de la Pun
he
dtiscubierto
el
lado
débil
6
el
punto
flaco
coger los recortes y raspaduras de sus ufias,
Negra, donde hay un magnífico hotel. E.a
de un gran hombre». A Balzac lo coloca en lo
para que sirvan de fetiches á los poetas futuexcursi6n de moda este verano.
más
bajo
de
la
literatura
de
pacotilla;
á
Couros; dirige al Ser Supremo carteles de desafío,
- ¿Y cuánto tiempo vais á estará mi lad
sín le llama Fed6n-Sca.pín, y ni siquiera pery en un momento de irritaci6n, le amenaza con
-Todo el día y toda la vela.da. Empren
dona al buen Nodier, á quien tanto había eloir él, Rugo, á lanzarle del cielo.
remos la marcha mañana al amanecer
giado
en
sus
«Crónicas»;
Guizot,
á
quien
tan
¿Qué pensar de tales extremos? Pero ahí estestó Elisa.
alto había colocado, no es más que la ligereza,
tá Sténdhal, que tantas veces ha empleado su
- Pero ¿por qué os vais tan pronto?
la
insuficiencia
y
la
falsedad
andando,
y Thiers
ironía en ridicularizar la vanidad. La vani-Porque tenemos que ir á visitar á los V
cel
más
espiritual
de
los
mamarrachos».
No
dad, sin embargo, le impulsa también, y él,
sal!, quienes residen ahora en su quinta
parece sino que Sainte Beuve había dejado
que se burlaba de la afectaci6n, se tefiia las
Chalex.
para
sus
últimas
páginas
todo
el
ahorro
menpatillas á los cincuenta y cinco afios, y lleva-Me han dicho-repuso madame Lourm
tal de una vida de rencor.
ba tupé postizo.
-que la ascensión es peligrosa puestoquet.c►.
La
fiesta
es
completa
en
el
«üiario»
de
los
Y todos son lo mismo. Cousín, dice Saintedavía hay mucha nieve en la ~ontafia. Ad
Goncourt. Jamás se ha visto tan al desnuBeuve, está siempre subido en el Capitolio.
más, el tiempo está inseguro y me pareceq
do
el
amor
propio
febril
del
literato,
aguLa fatuidad de Augusto Comte y Saint Sim6n,
va á estallar una tormenta. ¡Aplazad la ex
zado por los celos del pr6jimo. Tenían la rees prodigiosa. Proudh6n tiene accesos de hudición
para más tarde!
putación
conquistada
en
buena
lid,
y
no
les
mildad fingida, menos soportables que sus sa-¡Imposible, mamá! Pasado mañana ha
bastaba. Les hacía dafio, aun triunfando ellos,
lidas de orgullosa franqueza. Alfredo de Vigny
baile eu casa de los Vassall y no podemos
el triunfo de los demás, y se revuelven airacreía que no había nada superior á su pe1sotar á la fiest.3.
dos contra todo lo que brilla, así se llame Edna, y que la literatura franceP-a. empezaba en
En vista de que la anciana insistía en
mundo About, Teófilo Gautier, Taine, Renán,
él; en su discurso de recepci6n en la Acadeempefio,
Pablo Darc puso término al asun
6
Pablo
de
San
Víctor.-«¡Ytodossomosasí!»
mia, declaraba que el público había ido allí
diciendo:
-decía
Enrique
Becque.
para contemplarle. BarbPy d' Aurevilly, oyen-Estamos cansa.dos y necesitamos qui
Hay que confesarlo: el egotismo violento
do decir en un salón á un joven que no había
nos
el polvo del camino. Ahora vamos á nu
impera
en
nuestras
costumbres
literarias.
Y
encontrado en el mundo más que dos hombres
en
verdad,
el
orgullo
literario
es
inevitable;
tro
cuarto
y nos reuniremos á la hora de
de genio, se volvi6 hacia él preguntándole:
hasta puede decirse que tiene su papel obligamer.
«¿Quién es el otro?»
do en el juego de la producción. Sin las satisCuando la madre de Elisa estuv8 sola an
Hay que reconocer que sobre los literatos de
facciones verdaderas ó falsas que proporciona,
las nubes que cubrían el cielo y obscur
los dos últimos siglos ha pasado un vértigo
el trabajo de los autores en general equivalel lago, r ~cord6 las variadas desgracias oc
epidémico, y que la infatuaci6n es la nota dodría á un suplicio lento. Hay límites, sin emdas en la peligrosa expedición á la Punta N
minante de nuestra edad intelectual. Y no hebargo,
que
no
deben
traspasarse,
si
no
se
quiegra.
El proyecto de su hija y de Pablo la
mos hablado de las mujeres, ni de Dumás hire caer de las alturas del amor propio que escaba de quicio.
jo, para quien era una verdadera necesidad vitimula y ennoblece, á los abismos del amor
Durante la comida volvió á la carga ... P
tal el recibir incienso; ni de Edmundo de
propio que cubre de ridículo al envidioso, emel yerno se burl6 de los temores de su su
Goncourt, que sudaba la vanidad por todos
pañando su gloria, si la tiene.-F. ARAUJO.
y dijo con resolución:
sus poros, ni de Guy de Maupassant, que nada
-Partiremos mañana al amanecer en el p
hubiera perdido con no repetir tantas veces que
mer vaporcito que salga.
era el primer escritor de su siglo; ni de Pedro
-El tiempo está muy reyuelto-repiti6
Lotí, que en plena sesi6n académica se alabadame de Lourmel,-y si estalla la tormenta,
ba de no haber leído nada ni aprendido nada,
partiréis.
debiéndoselo todo á sí mismo; ni de Riche·-Realizaremos 11uestro propósito, paae
pín, que es un prodigio de reclamo; ni de Verque
pase. Nuestra resolución es irrevocab
l\Iadame
de
Lourmel
está
tomando
el
fresco
laine, cuya reputaci6n es más debida á su ex-Os acompañare hasta el barco.
en la terraza del hotel, sentada en amplia y
hibici6n diogénica que á sus versos; ni á cier- De ningún modo, mamá-exclam6 E·
mullida butaca. Ante sus ojos se extiende el
to tenebroso poeta del Norte, á quien no le
- eso te obligaría á levantarte muy temp
verde césped basta el lago azul.
parece excesivo que le pongan por encima de
y retrasaría nuestra marcha.
Cantan los pajarillos, las rosas perfuman el
Shákespeare.
- Si le parece á usted bien -dijo Pablo,
aire y la anciana se considera dichosa.
La exageraci6n del personalismo se ex prosa
nos despideremos esta misma noche cuan
-He hecho bien-pensaba- en salir de
de mil modos; pero la manifestación caractenos vayamos á acostar.
París, dejando allí á mi hija y á mi yerno.
ríctica es el afán de autobiografiarse. Los cuaCuando después de haber permanecido
Les quiero mucho, pero son demasiado aficiodernos confidenciales y las memorias llueven
go rato en el salón, dieron las diez, Elisa
nados á fiestas y jolgorios y todas esas cosas
de todas partes. Uno nos cuenta c6mo se hizo
Pablo se levantaron para despedirse de m
me aburren de un modo extraordinario. Cuanperiodista, ó cómo se casó; otro, la varia suerdo
no
hay
convidados
en
casa,
mi
hija
Elisa
me de Lourmel.
te de sus libros; Coppé, la historia de sus ga-¿Pero no habría medio de aplazar ea&amp;
y mi yerno Pablo Darc, el autor en boga estos; Cladel, la de sus perros, y no sé quién la
tán en un baile ó en un teatro. Nosot10; los
censi6n?-dijo la anciana.
de sus gallinas.

ta modtstia dt los littratos

ªd;
rÜ"

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Qu_e pesada eres, mamá! ¿No ves que es
cosa dec1d1da?
Cuando estuvo en su cuarto madame de
Lourmel se ~costó; pero no pudo conciliar el
sueño. Imaginaba todo cuanto de lf'rrible po~:Ha ocurrir_ en _la ascensi6n y estuvo á punt0 de
1r á la hab1tac1ón de sus hijos para suplicarles
nuevamente que no partiesen. Pero desconocía
el n_úmero del cuarto y, en medio de la noche
nadie hubiera podido indicárselo.
'
La pobre sefiora se lev9nt6 y a.bri6 la ventana. ~l alb~ rasgaba los negros nubarrones,
á lo leJos rug1a el trueno y comenzaba á llover.
Madame de Lourmt:l no podía divisar desde
la ventana la puerta de salida del hotel, situada en la otra fachada, y tenia que contentarse
con ver la salida de los vapores.
Apareció el primero de ellos con rumbo a
Chatex.
De lejos, ~i pesar de las lágrimas que inundaban sus OJOS, la pobre madre distinguió en
1~ ~opa d~s eleg~ntes siluetas. Su corazón palpito con v10lenc1a, y el barco se alejó rápidamente hasta perderse de vista.
. ,Calad:i,,hasta. los huesos y temblando de emoc10n, deJose caer en una butaca situada ante
un~ mesa y escribió un telegrama1 con contes~c1ón pagada, dirigido al hotel de la Punta
Negra, p~r'.1- que le comunicaran la llegada de
los dos v1aJeros.
. Llam6, di?, el telegrama y, para mat.-ir el
tie~po, ~br~o el periódico de la localidad y
layo los s1g~nente~ ~ítulos: •Ascensiones peligrosas». _«C1~co v1aJeros desaparecidos».
. El_ per1ó_d1co se le cay6 de las manos y la
mfehz muJer se echó á temblar al ver que estallaba furiosa la tempestad.
- ¡Pobres hijos míos!-exclam6 la infortunada madre.-¡Pobres hijos míos!
Y cerr6_ los ojos para no ver nada del terrible ~tachsmo; pero las lágrimas la obligaron
á abrirlos.
A los pocos momentos le entregaron la con-

testa?i6n á su telegrama, concebida en ei;tos
térmmos:
•No ha llegado ning(m viajero procedente
de Chatex. Témense desgracias. -Prepáranse
socorros•.
Madame de Lourmel se levantó como una
loca y se lanzó hacia la puerta, tal vez para
telegrafiar de nuevo, tal vez para buscar un
guía que la acompañara.
Al verse en el corredor, tuvo que apoyarse
en la pared para no desplomarse en el suelo
De prol?t?, vió á ~u bija, que, alegre y sonrien~
te, se dirigía hacia ella.
_-¿T~ aquí? . ¡Conque no habéis partido!exclam? la anc1ana.-¡Dios sea loado!
-¿Como íbamos á salir con un tiempo como
éste? Además, estábamos tan cansados que
nos hemos despertado demaeiado tarde. Pero,
¿qué te pasa mamá? ¿Por qué nos miras de ese
modo?
. lfadame de Lourmel estaba como si se hubiese acab~do de despertar tras de una espantosa pesadilla.
-¡Lo que pasl,\! ¡Ah! ¡No podéis comprenderlo!
Y. col!lo la infeliz seguía llorando sin dar
exphcac1on~s y la gente pasaba por el corredor y la~ m1raba con curiosidad, Elisa y Pablo cogieron á madame de Lourmel y la llevaron á su cuarto, medio desmayada.
· -Eso no está bien, mamá-dijo la hija -y
n~ sabe uno cómo darte gusto. Te hemo; sacnficado nu~stra excursión y nos recompensas con lágrimas y sollozos. ¿No te alegras de
vernos?
-Sí-contestó macla.me de Lourmel, deján~ose caer ~n una butaca,-pero no me volváis
a proporcionar otra alegría como ésta.
-¿Por qué?
-~orque me costaría la vida.
Ehsa Y. ~ablo se miraron como sorprendid?s y repitieron uno después del otro encogiéndose de hombros:
'
-¡Qué cosae tan raras tiene usted, i:eñora!

Amor de Madre

La3 reformas al teatro Arbeu.-Aspecto del salón.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

-Sí, mamá, ¡qué rarezas tan grandes tienes!
CA RLos FoLEY.

BBil!l'DIS
En el vivac br!ndahan. Con voz fuerte
exclamó un adalid de audaz mirada:
-¡ De cara al sol, anhelo que la muerte
me sorprenda en los brazos de mi amada!
. Y al acercar el vaso hasta su boca
risueña, ! como el vino, purpurina.;
8~ le cayo.•• Y al dar sobre una roe,'\
\'lbró una carcajada cristalina!
'
?tr,&gt;, a~ oírlo, soll~zó de hinojos:
-:-1~h, brindo J&gt;º~ m1 madrel .... -Y al acaso
"erheron_ una lagrima sus ojos
que á umrse fué con el licor del vaso.
Al leva~ta~lo, i_mprovisó unas preces,
de su patna mfehz por el destino ......
Y no pudo beber cual otras·veces·
· · · · · .á un camarada le ofreció aq~el vino.
Este, al tomarlo, le mostr6 sombrío
el vaso con su mano vacilant~·
'
Y "él».····· vió en el fondo del ~ristal vado
algo que fulguraba ...... ¡era un diamante!'. ...
JcAx DuzAx.
Nunca nos falta dinero para nuestros caprichos; lo que P&lt;;&gt;nemoi; á discusi6n es f:l precio
de las cosas útiles y necesarias.

*

Los vicios de nuestros vecinos, así como sus
males, nos vuelven más ligeros los nuestros.

*

,·ale más leerá un hombre que diez libio,.

�EIL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

mL MUNDO ILUS'l'RADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

poesía, el señor Luis G. Urbina. El poeta
fué aplaudido por la concurrencia.
La fiesta, que ha dejado muy buenos recuerdos en el público, terminó poco antes de la
una de la tarde.

***
Ofrecemos á nuestros lectores, entre oíras
fotografías, una que representa el escenario en
l?s momentos en que se efectuaba el acto ofiCial, y otra en que puede verse el aspecto que
d~spués de las importantes reformas que se l~
h1c1eron, presenta el salón del Teatro Arbeu.

PENSAMIENTOS
Se sirve á lo ideal
haciendo el bien descubriendo la v~rdad
realizando lo bello.~
RENÁN.

*

Carece de sentido la
palabra «utopia": el
mundo se compone de
utopías realizadas· la
utopia de hoy e~ la
realidad de mañana.
-PASSY.

SIN NOMBRE
(VERSOS SENCILLOS)
Yo sé de una estrella pura
que surgió en la noche negra ..... .
y sé que al rayar el día,
ou lumbre perdió la estrella.
Yo sé de un coraz6n libre
nacido en esclavo pecho .. . .. .
y de una cárcel abit,rta
para que saliera un p reso .. . .. .

1903.
EL

*

En poesía, el número de los hábiles supera en m ucho al de los
inspirados. -PRUDHOMME.

*

La investigación de
la verdad es como una
caza en que la pieza que
Llegada de la concurrencia al Arbeu.
se persigue vale menos
que el placer de perseguirla. -VALTOUR.
TROVA

*

La noche acrecienta el dolor: envuelve en
negro lo negro. -FEUILLET.

¿Xiña, esa sombra que cual leve gasa
Fluctúa en ese abismo d~ tristeza
'
D!me: ¿es la noche que se extingue y pasa?
Dime: ¿es la noche que á reinar empieza?

Es la convalecencia *
c_omo una segunda ju-

Sé que una paloma blanca
para morir hizo el nido .. .. . .
y que hay una sepultura
donde yace un h ombre vivo.

ventu~, pues qu~ constituye una progresiva y
paulatina conqmsta de la vi&lt;la.-RADOT.

Yo sé de un n uevo Jesús
despertando á un nuevo Lázaro ..... .
y sé de una injuria, y sé
de una cruz y de un CalvaTio ... .. .

, Nu~stras 703tumbres imponen el disimulo
a,Ias Jovenc1t~s y la coquetería á las jóvenes;
s?lo á las ancianas les está permitido ser sencillas y naturales. -KARR.

Y sé que al bafiar el mundo
la 1,angre de un hombre bueno
el Od_io ~e volvió lágrima,
'
la lnJuna se volvió beso!
DULCE MARIA BORRERO.

Es 1~ vida un viaje cuyo itinerario no conoce nadie antes de haber recorrido las etapas.
-VALTOUR.

*

Y ese fulgor que, en armonioso enlace
C?n esa sombra, me fascina y hiere,
D~me: ¿es la aurora que se eleva y nace?
Dime: ¿es la tarde que se apaga y muere?

*

~ii~ntras esto á mi amada repetía,
-:¿Donde ves eso?- ella me decía
V1éndom~ inm6vil á sus pies, de hinojos;
M~s yo, sm ~esponderla, proseguía
l\fuando al Cielo de sus tristes ojos!

*

Si rindiesen menos culto á la exterioridad
! u n poco más á la ilustración, serían las muJeres mucho más respetables. - ArvEn.

JULIO FL6REZ.

FESTIVAL EN ARBEU.-Llegada del señor Presidente de la República

Soltmnt Jtsti~al tn Jlrbtu
Distribución dt Rtcomptnsas
ba en todas las clases -sociales, altamente simpática y muy lucida, pues aparte de que los
números del programa, tanto musicales como
literarios, estuvieron encomendados á personalidades ventajosamente conocidas en los círculos artísticos, la concurrencia fué numerosísima y la animación que reinaba en el teatro
no decayó un solo momento.
A las diez de la mafiana, hora en que las
distintas localidades se encontraban ya ocupadas por distinguidas familias de nuestra sociedad, se presentó en
el pórtico el sefior Presidente de la República. Uba guardia de
cincuenta hombrescon
bandera y música, hizo al Primer Magistrado los honores co-·
rrespondientes á su alta investidura, y una
comisión formada por
el Subsecretario de Fomento, Ingeniero Don
Andrés Aldasoro, y por
cuatro jefes de sección
de la Secretaría, lo recibió para conducirlo
hasta el sitio que en el
escenario le estaba reservado. En el lugar
de honor tomaron asiento, además del sefior Presiden te, los
miembros de su Gabinete, y á uno y otro
lado del foro, las diversas personas nomLlegade. de la concurrencia al teatro.

Como lo anunciamos en nuestro número anterior, el domingo último, por la mafiana, se
efectu6 en el Teatro Arbeu la solemne distribución de recompensas á los expositores mexicanos que concurrieron, en 1900, al Gran
Certamen Internacional de l'arfo.
La fiesta, que vino á patentizar una vez
más los adelantos que al amparo de una Administración honrada y progresista ha realizado el país, resultó, como era de esperarse
del entusiasmo que por asistirá ella domi na-

bradas por los Gobiernos de los Estados
para recibir los premios correspondientes _á
sus respectivas comprensiones; el señor Prest·
dente del Senado y el de la Cámara de Dipu•
tados, la Comisión Mexicana en el Certamen
de San Luis Missouri y algunos otros fund~
narios y empleados públicos. Los SPfiores Mt·
nistros extranjeros y sus familias ocu,aron las
plateas principales.
La ceremonia dió principio con la obertura
«Patrie», de Bizet, magistralmente ejecutada
por la orquest!\ del Conservatorio, y tras un
discurso primorosamente escrito que pronun•
ció el poeta Amado Nervo, conquistándose
muchos aplausos, se procedió por el señor General Díaz á la distribución de recoropens8! á
los expositores. Entre la lista de los pre?J1a•
dos figuraba el sefior Presidente, que enVI6 ~
Certamen un proyecto de cuarteles con COCl·
nas especiales que permiten hacer más económicamente y en mejores condicion es la pre·
paración de los alimentos que se distribuyen
á la tropa. El Primer Magistrado, al oír 811
nombre, se puso en pie, y al recibir del seftor
Ministro de Fomento el premio que le corres·
pon día, hizo llamará los señores Capitnn San·
ta Cruz á Ingeniero Olivier, para cederles, ce;¡
mo á sus colaboradores que habían sido en
proyecto, la recompensa que acababa de obtelner.
Este hermoso rasgo del sefior General Díal
impresionó profundamente al público. La corr
rrencia, puesta en pie, aclamó al SupreDl
Mandatario.
La sefiora Amalia de Roma cantó en 8
da «Il Baccio» de Arditi; y hecho el reparto
medallas y diplomas entre los exposi~ores
los Estados, ocupó la tribuna, para recitar

Aspecto del escenario del Arbeu durante 1a ceremcma.-El
.
,
_
seuor
Presidente

Y

sus secretarlos de Estado

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUST.L.ADO

j

nutvo Substcrttario dt 6utrra
En substitución del señor General Luis C. Curiel, ha sido nombrado por el Ejecutivo Subsecretario de Guerra y Marina el señor General José :M. Mier.
El nuevo Subsecretario, que cuenta en su abono con una meritori_a
hoja de servicios, tuvo á sus órdenes, por más de diez ª~?s, el 2~ Regimiento de Caballería; fué después Jefe de la Zona Mihtar que comprendía los Estados de Oaxaca y Chiapas, y removido de este cargo,

•I

Domingo 11 de Octubre de 1903.

consultar acad~micos. en la lengua inglesa,
para que resolvieran Ciertos puntos relacionad~s con el habla especial que en tiempos de
Ricardo II se estilaba. Así es que, si bien es
cierto que se ha corregido en algo la versión
original, en cambio se ha llegado á un extremo nunca visto anteriormente en el sentido
de la corrección y pulcritud de la obra.
El éxito ha sido de los más ruidosos en
parte debido al inmortal talento de Shákespeare, que se impondrá siempre, y en parte á los
cuidados nimios de la empresa.

***

Una escena de "Richall'd II".

Sr.

General J osé MaTfa Mier.

se le confió más tarde el de Magistrado del Tribun1&gt;.l Superior de Justicia Militar.
Por último, el señor General Mier desempeñó durante algún tiempo,
con notable eficacia, la Jefatura del Departamento de Caballería del
Ministerio de Guerra, que dejó para hacerse cargo de la Oficialía Mayor del mismo Ministerio.
El nombramiento hecho últimamente á favor del distinguido militar, ha sido muy bien
recibido.

ella, y que, fuera de los elementos artísticos, ha procurado que decoraciones, trajes y demás detalles, sean de una corrección tal, que no
puede menos que ser apreciada por el público.
La famosa obra de Shákespeare tiene por protagonista un perso•
naje de muy complicada psicología. El actor que interprete esta ~role•,
debe ser un hombre de talento; pero seguramente que el éxito solo sería mediano y di,bido sólo al talento enorme de Shákespeare, si no se
cuidara de los dftalles de la «mise en sc~ne».
«Rícbard II» ha sido una obra de trabajo y de aliento. Ha habido
precisión de consultar personalidades de las más conspicuas en el !r•
te, á fin de conseguir la unidad completa y harmónica en decoraciones, trajes de los personajes etc., etc. Se ha ido basta el extremo de

Renán, el célebre, universalmente célebre
autor de la «Vida de Jesúsi,, tiene ya su estatua. Las fiestas de la inauguración del monumento han sido muy sonadas. La cuestión
política, que en estos momentos conmueve á
Francia hasta la médula, ha sido causa de que
se manche la tranquilidad ele la ceremonia
conmemorativa con ciertos incidentes de mal
género, que en nada tenían que ver ni con
Renán, ni con la obra de tan potente pensador francés.
La estatua se encuentra en el mejor sitio de
Treguiers, pequeña aldea en la que vivió el
célebre escritor y filósofo, y en la cual aún se
encuentra el viajero la casa que habitó por
muchos años. Es esta casa una de hs grandes
curiosidades, y año por año, una reverente procesión de personas que aman al maestro se
'
presentan a, sus puertas para ver el pequeño
jardín, la estancia misma en que Renán escribía tan admirablemente, y desde cuya ventana se descubre un panorama admirable, que
muchas veces ha de haber sido el punto de
contemplación del escritor, en sus largas veladas de estudio.
Por desgracia, llovió bastante y la persistente llovizna fué causa de que en algo desluciera la ceremonia.
Además de la lluvia, que siempre molestó
impidiendo que se reunieran en Treguiers to~
dos los que, de no haber sido tan malo el tiempo, hubi~ran hecho la pertlgrinación, un grupo de furiosos se propuso desahogar sus iras en
contra del Ministro Combes. Quizá baya sido
una insinuación de algún descarriado· pe10 el
efecto que causó la actitud de alguno~ de los
campesinos, fué muy desagradable, pues en
lugar de observar la debida compostura mientras los oradores ocupaban la tribuna, vociferaron en contra de Combes y de su política.
El momento era de lo más inoportuno por
cierto. Se escuchll.ron algunos siseos, y la fuerza armada tuvo la necesidad de armar las bayonetas y de impedir que un grupo de energúmenos asaltaran la tribuna oficial en los
momentos en que los oradores la ocupaban.
Salvo estos desagradables incidentes, la celebración resultó digna de Re11án. Ya los que
vayan en piadosa peregrinación á. la casa del
maestro, no preguntarán, si son extranjeros
con cierto asombro: ¿dónde está la estatuad~
Renán?

La manifestación contra Combes en Treguiers.-La fuerza armada rechaza

iOH SANCHO!
&lt;No ha muerto Don Quijote... &gt;
Tú no ha" muerto tampoco! Entre la inquieta
Y abigarrada multitud del día
Vi, Sancho, destacarse tu silu~ta
En medio de estruendosa algarabía;
Mas_¡cuán cambiado estás! ¡cuán elegante!
¿Qmén será el que al mirarte te reproche?
Has trocado la albarda por el guante
Y olvidando el rocín, andas en coch~.
Dejando á un lado el exterior ropaje
Arreo vistes hoy de caballero...... '
¿Quién pudiera, ¡oh buen Sancho! en ere traje
Descubrir al enantes escudero? '
Sólo tu ruin espíritu no muda;
Hoy como ayer, encarnas la materia.
¿Qué es á tus ojos esta amarga y ruda
Batalla del dolor?...... Sólo una feria.
Eres el mismo! ...... Aún brota de tus labios
Tu bonachona y fuerte carcajada.
¡Con qué orgullo paseas entre sabios
Tu figura burguesa y desgarbada!

á

los manifestantes.

¡Con qué donaire vas por los salones
Cuyas alfombras con soberbia pisas
Conmoviendo, al pasar los corazon~s
Y conquistando por do'quier sonrisas!
Y en tanto que Quijote en la pelea
Rueda entre el polvo con la albarda rota
Invocando á la hermosa Dulcinea
'
Y soñando con la ínsula remota,
Pasas tú por el mundo, que se inclina
Al mirarte surgir en el proscenio·
Que en esta edad bizarra y pereg~ina
Sólo alumbra uua luz: la de tu genio!
¡Oh manchegos! ¡Oh bravos paladines
Que marcháis por el áspero camino
Al compás de los bélicos clarines
Desafiando las iras del destino! '
Cesó vuestra misión ...... Os maravilla?
Colgad la espada del ruinoso muro
Y en Sancho, el escudero sin mancilla
Saludad á los héroes del futuro!
'
¿Qué importa el Ideal? ...... l\Iustio y herido
Como vosotros-al tremenrlo embate
'
De la lucha tenaz-quedó tendido
Sobre el polvo revuelto del combate ......
RICARDO NIETO.

***

Se preparan actualmente en París fiestas
reales, fiestas de las que dejan hondos recuerdos en la ciudad y en el país entero en celebración de la visita del Rey de Italia, S. 1\1.
Víctor Manuel, á la capital gala.
Es este año uno de los que mayor número
de visitas de este género se han efectuado.
Sopla por Europa cierto vientecillo de confraternidad internacional.
La cuestión de Oriente, la cuestión de Mandc~uria y las demás «cuestionesii de esta especie, pasan por cierta crisis que ha siclo, según
l~s sig~os palpables, muy favorable á la aproximac~on amistosa de las grandes potencias
entre sí. El Rey Eduardo, á quien ya dan sus
conterráneos el título de «El Pacificadorii fué
el que primero pensó en aprovechar la ¡'nnegable influencia de las visitas internacionales
y visitó, sucesivamente, las cortes de Lisbo~
y de Roma, y la capital de la República de
Francia. Después, el Presidente Loubet lepagó la visita en Londres. Anteriormente el Rey
Carlos de Portugal había estado en Londres
donde fué bien recibido.
'
Las fiestas en honor de Víctor Manuel II
prometen ser muy suntuosas

Crónica extranjera
LA &lt;REPRISE&gt; DEL &lt;REY RICARDO Il&gt;. -LA ESTATUA DE RENÁN.-VISITAS DE REYES.

Parece que sopla buen viento, especialmehte en Londres, á las «reprises» de obras célebres, y muy especialmente á las del inmortal
Shákespeare; pues, hasta la fecha, van ya cuatro obras de las del ilustre autor que se han
puesto en escena, cvn aplauso de los londinenf'es.
Hace ya un año que comenzaron en los teatros más correctos de Londres las «reprises»
de obras que anteriormente habían sido de
gran efecto, y entre ellas recordamos que una
de las que mejor resultado financiero dieron á
la empresa, lo mismo que hoy ha sucedido
con «Richard lb, fué la conocida «Batalla de
Damas», puesta en escena en Háymarket.
Ahora es «Richard II» el éxito mayor de la
temporada, y á fe que lo merece, si hemos de
creer á los cronistas de la prensa metropolitana inglesa. Parece que la empresa que ha presentado la obra ha tenido un gran cuidado coh

La.

plaza &lt;le Treguiers, (Francia), al descubrirse e.l mon'Umento de Ren!ín.

Nuestro pafs.-Puen.te Zaragoza sobre el

rfo

Maot!latl!ín (Puebla).

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
filL MUNDO ILUSTRADO

J.

algunas estrellas mortecinas. Un raposo que
viene huido de la aldea, atraviesa corriendo el
sendero. Oyese lejano el ladrido de los perros
y el canto de los gallos... Lentamente el sol
comienza á dorar la cumbre de los montes·
brilla el rocío sobre la hierba; revolotean e~
torno de los árboles, con tímido aleteo los
pájaros nuevos que abandonan el nido po~ vez
primera; ríen los arroyos, murmuran las arboledas, y aquel camino de verdes orillas triste y desierto, despiértase como viejo c¡mino
de ge6rgicas. Rebaños de ovejas suben por la
falda del monte; mujeres cantando vuelven de
la fuente; un aldeano de blancas guedejas pica la yunta de sus bueyes, que se detienen
mordisqueando en los vallados: es un viejo
patriarcal; desde larga distax.cia deja oír su
voz:
-¿Vais para la feria de Barbanz6n?
•-Vamos para San Amedio buscando amo
para el rapaz.
-¿Qué tiempo tiene?
-El tiempo de ganarlo. NueYe años hizo
por el mes de Santiago.
Y la abuela y el nieto van anda, anda, anda .....
Bajo aquel sol amable que Iuce sobre los
montes, cruza por los caminos la gente de las
aldeas: Un chalán asoleado y hrioso trota con
alegre fanfarria de espuelas y de herraduras;
viejas labradoras de Cela y de Lestrove vau
para la feria con gallinas, con lino, c011 centeno. Allá, en la hondqm.da, un za~al alza los
brazos y vocea para asustar á las cabras, que
Ae gallardean encaramadas en los peñascales.
La abuela y el nieto se apartan para dejar paso al señor arcipreste de Lestrove, que se dirige á predicar en una fiesta de aldea:
-¡Santos y buenos días nos dé Dios!
El señor arcipreste refrena su yegua, de an•
dadura mansa y doctoral.
-¿Vais de feria?
-¡ Los pobres no tenemos qué hacer en la
ferial Vamos á San Amedio buscando amo
para el rapaz.
-¿Ya sabe la doctrina?
-Sabe, AÍ, señor. La pobreza no quita el
ser cristiano.
Y la abuela y el nieto "3.n anda, anda, anda ..... .
En una lejanía de niebla azul divisan los
cipreses de San Amedio, que se alzan en torno del santuario. obscuros y pensativos, con
las cimas mustias, ungidas por un reflejo do-

rado y matinal. En la aldea ya están abiertas
todas las puertas, y el humo indeciso y blanco que sube de los hogares, se disipa en la luz
como salutaci6n de paz. La abuela y el nieto
llegan al atrio. Sentado en la puerta, un ciego p ide limosna y levanta al cielo los ojos
que parecen dos ágatas blanquecinas.
'
-¡Santa Lucía bendita vos conserve la
amable vista y salud en el mundo para ganarlo!. .. ¡Dios vos otorgue que dar y que tener!. ..
¡Salud y suerte en el mundo para ganarlo!. ..
¡Tantas buenas almas del Señor como pasan
no dejarán al pobre un bien de caridad!... '
Y el ciego tiende hacia el camino la palma
seca y amarillenta. La vieja se acerca con su
nieto de la mano y murmura tristemente:
-¡Somos otros pobres, hermano! ..... Dijéronme que buscabas un criado.
- Dijéronte verdad. Al que tenía enantes
abriéronle la cabeza en la romería de Santa
Baya de Cela. E~tá que loquea ...
-Yo vengo con mi nietú.
-Vienes bien.
. E l ciego extiende los brazos palpando en e!...

a1n,.

-Llégate, rapaz.
La abuela empuja al niño, que tiembla co~º. una oveja acobardada y mansa, ante aquel
VIeJ0 hosco, envuelto en un roto capote de sold:1-do. La mano amarillenta y pedigüeña del
ciego se pofla sobre los hombro3 del niño anda á tientas por la espalda, corre á lo largo de
las piernas.
-¿Te cansarías de andar con las alforjas á
cuestas?
-No, señor; estoy hecho á eso.
-Para llenarlas hay que correr muchas
puertas. ¿Tú conoces bien los caminos de las
aldeas?
-Donde no conozca, pregunto.
-En las romerías, cuando yo eche una copla, tú tienes de rei,ponderme con otra. ¿Sabrás?
-En aprendiendo, sí, señor.
-Ser criado de ciego, es acomodo que muchos quisieran.
-Sí, señor, sí.
- Puesto que has venido, vamos hasta el
P~zo de Cela. Allí hay caridad. En este paraJe no se recoge una triste limosna.
El ciego se incorpora entumecido, y apoya
la ma?o en el hombro del niño, que contempla tristemen te el largo camino y la campiña
verde y ~úmeda, que sonríe e~ la paz de la

Un Cadete de Cazcuña.-(Fot. Va11eto)

c.umz.\.

¡DIA.LPOC.&amp;DO!
La vieja más vieja de la aldea, camina con
su nieto de la mano por un sendero de verdes
orillas, triste y desierto, que parece aterido
bajo la luz Jel alba. Camina encorvada y suspirante, dando consejos al niño, que llora en
sileacio.
-Ahora que comienzas á ganarlo, has de
ser humildoso, que es ley de Dios.
-Sí, señora, sí...
-Has de rezar por quien te hiciere bien y
por el alma de sus difuntos.
-Sí, señora, sí. ..
-En la feria de San Gundián, si logras reunir para ello, has de comprarte una capa de
juncos, que las lluvias son muchas.
-Sí, señora, sí...
-Para caminar por las veredas, has de descalzarte los zuecos.
-Sí, señora, sí...
Y la abuela y el nieto van anda, anda, anda ..... .
La soledad del camino hace más tristt aquella salmodia infantil, que parece un voto de
humildad, de resignaci6n y de pobreza hecho
al comenzar la vida. La vieja arrastra peno•
samente las madreñas, que choclean en las piedras del camino, y suspira bajo el manteo que
lleva echado por la cabeza. El nieto llora y
tiembla de frío: va vestido de harapos; es un
zagal albino, con las mejillas asoleadas y pecosas; Ueva trasquilada sobre la frente, como
un siervo de otra edad, la guedeja lacia y pálida, que recuerda las barbas del maíz.
En el cielo lívido del amanecer, aún brillan

Domingo 11 de Octubre de 1903.

DE ESTUDIO.-J. M. Pacheco¡.

mañana, con el caserío de las aldeas disperso
y los molinos lejanos, desapareciendo bajo el
emparrado de las puertas, y las montañas azules y la nieve en las cumbres. A lo largo del
camino, un zagal anda encorvado segando
hierba, y la vaca de trémulas y rosadas ubres,
pace mansamente arrastrando el ronzal. E l
ciego y el nifio se alejan lentamente, y la abuela murmura enjugándose los ojos:
-¡Malpocado, nueve años y gana el pan
qu€ come!... ¡Alabado sea Dios!. .....

R.

DEL VALLE INCLÁN.

POE SÍA PURA
Un lago en que remar por la mañana
un bosque en que dormir durante el dí;
y á la noche la hermosa castellana
'
que abre á su trovador la celosía.
RumoreA apagados en alfombras
la luna reflejada en nuestros ojos '
peligros en la luz, miedo en las s~mbras
dicha en el alma, y en la faz sonrojos. '
Luego la envidia, cuyo agudo diente
clava en los corazones el deseo
y al despuntar la aurora transparente
el beso de Julieta y de Romeo.
'

sde la falda del Ajusco.
El Valle de

Y después, otra noche, un grito vago,
un espectro que avanza mudo y frío
y un cadáver flotante sobre el lago .. '. ...
¡ay! ¿por qué ese cadáver no es el mío?
MANUEL DEL PALACIO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre ,de 1903.

ESCRÚPULOS
se ~treviera á ir por la calle en tal guisa? Misteno.
Por algunos meses la historia corrió de boca en boca. Apenas el infeliz llegaba á la Universidad, comenzaban las voces: ¿qué has hecho de los pantalones? ¿Quién da raz6n de los
pantalones de Scbmidt? El desgraciado sufría
horriblemente; pero jamás una sola palabra
nos di6 la clave de tan misterioso asunto.

***

Jlmglo dtl 1'r111&lt;k """ "€1 m••do TIHtl'ado."

La cosa pasaba en Copenhague, en la época
en que bacía yo mis estudios en la Universidad. Habitaba entonces una gran recámara,
única pieza. de :ni domicilio, en el séptimo piso de una casa de vecindad. Como solamente
el tejado quedaba por encima de mi cuarto, el
calor en los meses de verano era insoportable,
y en el invierno mi babitaci6n era una nevera; la8 ratas, que en gran número habitaban
el edificio, tenían un consejo nocturno, generalmente en mi ropero; había, como en el Arca. de Noé, un par de animales y de aves de
cada especie; pero fuera de estos ligerísimos
inconvenientes, mi habitaci6n era de lo mejor
que un estudiante ha tenido nunca. Mis vecinos me tenían envidia.
La casa alojaba á muchos de mis compañeros de escuela v á otros estudiantes de distinta. facultad. Precisamente enfrente de mi puerta. estaba la de un vecino, muchacho aún, lo
más extrafio que pueda darse. Era un hombrecillo de escasa estatura; de largos, muy
largos cabellos, que cuidaba, y peinaba y relujaba constantemente; de ojillos grises insignificantes; siempre metido en un pantal6n de
color de pasa, y cubierta. la cabeza con un sombrero tirolés bastante grande para el cráneo
que tenía que proteger. Este personaje era
muy tímido, exageradamente tímido. Creo
que hacía más de un año que vivía en la misma casa y nunca había yo logrado que me dirigiera la palabra.
Apena¡.¡ si cuando nos encontrábamos en la
escalera cambiábamos un saludo, tocándonos
el sombrero. Cierto día, por mi desgracia,
quise ver de interesar al extraño personaje, y fui
á hacerle una visita. Un rayo que hubiera caído en su cuarto. seguramente que no le causa
tan desastroso efecto.
Se puso pálido; entre dientes tartamude6
alguna excusa imposible. Se alis6 con los dedos la gran melena. Y d..spués, dirigiéndome
miradas recelosas, trat6 de enderezar una silla
de tres pies; quiso hacer desaparecer los restos
de un almuerzo, que estaban sobre el humilde
lecho, y poco falt6 para (lUe se cayera. Hube

Llegaroh las vacaciones de Pascua y me retiré de la poblaci6n á pasar algunos días en el
cam_P?, ei: la casa de una señora amiga de mi
famiha, vmda de un coronel, anciana de buen
humor, algo cáustica, pero muy divertida.
Cierto día, después de almorzar, estando en
la «veranda» de la casa, la sefiora me dijo:
- - Si me prometes que serás discreto te puedo referir una. gran historia.
'
Mis promesas la tranquilizaron. Ademú,
tenía grandes gana.e, que á primera vista se le
conocían, de contar su divertida historia.
Y me dijo:
«-En eroa casita de enfrente, la que tiene el
tejado rojo, vive una honrada familia, de la
que es jefe el Profesor Müller, catedrático de
matemáticas en la Cniversidad. La señora
Müller y cinco señoritas forman la familia
completa.
«La casa está siempre imla. Pocas relaciones
deben tener los Müller. Y de las señoritas, todas necesitan ya un marido. Las cinco son j6venes, es cierto; pero nada honitas. Además,

de asistirle, y nuestras relaciones, como se
comprende, quedaron ahí. Jamás volví á su
cuarto.
Lo cierto es que nadie podía decir algo malo de nuestro original vecino, ni sospecharlo
siquiera. En la mañana salía á sus clases, comía en una silla que Je servía de mesa, lo que
compraba en la casa del carnicero más cercana. Siempre almorzaba cosas frías, que traía
él mismo en un papel. A las diez de la noche,
su puerta. estaba cerrada á «piedra y lodo•, su
lámpara apagada, y se podían escuchar los sonoros ronquidos del estudiante dormido.
La originalidad de su conducta di6 el resultado preciso que dan siempre casos como
éste: los vecinos nos preocupamos, hicimos
investigaciones minuciosas acerca de su vida,
sus antecedentes y sus costumbres actuales.
El resultado fué también el que siempre dan
estos procesos de casa de vecindad. Nuestro
hombre se llamaba Schmidt, era muy honorable, había conquistado el primer grado en
su carrera y tenía 29 afio11 de edad. Pero era
un tímido, uno de esos tímidos que jamás logran tener una. sola idea recta. que dudan de
todo, que constantemente se encuentran titubeando basta en los más sencillos asuntos de
la existencia. Por lo demás, nadie, absolutamente nadie, ni la portera de la casa, ni las
sefioritas costureras que habitaban una vi vienda del cuarto piso, tenían nada que decir de
Schmidt. No tenía historia, no tenía aventuras, casi no tenía nombre.
Físicamente, era Schmidt un muchacho
igual á cualquiera. Cara vulgar, ojos grises
incoloros, imberbe, limpio, aunque desdeñoso de los mandatos de la moda. Por lo expuesto, fácil es comprender que nunca había de
llegar Scbmidt á ser héroe de una aventura.
¿Nunca? No; el pobre hombre debería, en
pocos meses más, ser la vfotim a de una serie
no cuentan con dote, porque el sefior Müller
de epigramas, de sátiras en prosa y en verso,
es pobre y no las puede dar nada para que se
de hablillas de todos géneros, de cuchufletas
casen.
y de bromas.
«La soledad en que tan digna familia vive,
Su aventura, la gran aventura, fué suficienes
el tema de las conversaciones del vecindatemente grave para que todo el barrio, no ya
rio;
¿qué esperan para trabar rel.aci?nes con
la casa, hablaran de ella durante algunos melos demás y para ver de colocar s1qu!era á ~'!'
ses. Nada hubo ni m~s risible, ni más extrade las sefioritas Müller? Nunca reciben V181·
ño ni más incomprimsible que la aventura
tas.
las
del infeliz Schmidt.
«Considera nuestro asombro cuando en
Al fin de las vacaciones, cuando los cursos
vacaciones precisamente de~ ~ño P.asado, en la
del afio escolar nuevo iban ya á comenzar el
casa de los Müller aparec10 u~ J?Ve~. P~
sefior Schmidt, el respetable, tímido inm;cucosa es cierto un hombrecillo ms1gnificante,
lado sefior Scbmidt, había sido pesc'ado en la
pero' que pare~ía buen amigo de los Müller, '1
madrugada de una noche muy fría, en la casobre
todo ... que podría ser el marido fu~oro
lle, tratando de llegar á su domicilio sin ser
de
alguna
de las cinco atribuladas ~en.ont¡:.
visto. Yo menos que nadie podría dudar del
«Era
el
huésped
un tímido, un tímido de
caso, porque precisamente esa noche no había
de
peor
especie;
pero
la bondadosa interv~dormido en mi cuarto, y cuando en las primeci6n
de
mamá
Müller
sabía arreglar muy::
ras horas de la madrugada llegaba á la casa
todo. Se llamaba nuestro hombre.. • ponga
pude verá Scbmidt... sin pantalones.
'
Cristián.
.
alablll
El infeliz iba descalzo, sin pantalones con
No hice más que oír las anteriores J,
el calzado en la mano, cubierto por un~ coly mi asombro debe de haberme d,elatado, Porcha de género amarillo, rameada; sin sombreq ue mi digna amiga me pregunto:
ro, con la hermosa melena descuidada los
. 1·, ?
-¿Conoces acaso á.. . Cris mn. , boDl·
ojos dilatados por el espanto: ¿de d6nde ;enía
- ¿Cómo queréis que conozca yo ª
caen tales fachas?
bre que se llama como todo el mun Z~era
Sin pantalones ... Los hermosos pahtalones
yas señas particulares son las de cf d~ hode color de pasa, «pantalones de Schmidt», coque pasa? No·1 no conozco al hnéspe
mo les llamábamos en nuestros conciliábulos
nora.ble señor Profesor Müller. . . .
los estudiantes, los pantalones honestos del
Tranquilizada, continu6 su histo~ia. 'bi•
licenciado, ¿en qué naufragio espantoso ha«-Nuestro licen · do era muy bien rect
bían desaparecido, para que su tímido duefio

~i°

amiga-no estaba, sin embargo, muy tranquila. Su coraz6n de madr~ algo recelaba. Así es
que no podía dormir bien. Buscando el fresco,
sali6 de su recámara y en la mesa de sala encontr6 una carta que á la letra decía: «Mis caros amigos: Mi bien amada Mariana: He me·
ditado muy largamente. No puedo vencer mis
escrúpulos. Vos, Mariana, sois muy superior
á mí. Valgo muy poco, lo comprendo, y no
quiero hacer la d&amp;igracia etPrna de una mujer
de tan altos sentimientos. Mi espíritu es limitado; pero es incapaz de cometer un acto incorrecto. Mis escrúpulos valen más y me dominan. Mafia.na, antes de que amanezca, saldré
J
de esta hospitalaria casa, y trataré de olvida/
ros. Olvidadme todos. oh mis amigos. -Cristián."
do, como se comprende. Escuchaba respetuo«La digna sefiora Müller. olvidando que essamente las sabias disertaciones del catedrátitaba en camisa, di6 voces: ,c"Mariana... Julia ...
co. La sefiora Müller decía «que era un sujeto
Rosa ... Isabel... Amelia... Mariana ... ana•. Las
de· muy bonita instrucci6n y de sentimientos
cinco doncellas en pocos momentos estuvieron
nobles.» Las sefioritas, en coro, le agasajaban,
reunidas. «¿Qué pasa?» interrogaban ansiosas.
eocontrát'.ldole «muy distinguido y modesto•.
,Que se va, decía mamá Müller i;ofocándoYa la. señora Müller consideraba establecida á
se, que no se quiere casar, que es de'llasiado
la:mayor de las sefioritas, Mariana.
tímido y te encuentra superior á él, Mariana...•
•~- «El privilegio de Mariana no fué discutido
«Súbitamente, una res&lt;'luci6n heroica hizo
siquiera por las demás. Era la mayor, fric,aba
que saliera corriendo la gruesa mamá Müller
en los treinta años y debería aprovechar la
en los momentos en que llegaba el digno prooportunidad que se presentaba en la figura tífesor.
mida y desgarbada de ... Cristián. El Profesor
«Cristián, preocupado por los incidente!! del
y su consorte se comunicaban sus confidendía, no estaba dormido, pero apenas se di6
cias. La señora crey6 conveniente dirigir las
cuenta de la entrada de mamá Müller, en camaniobras que habían de llevará. Cristián basmisa, demudada. indignada. La sefiora Müller
ta el altar, en compañía de la soñadora Madirigi6 una. rápida mirada en derredor y salió
riana.
cerrando la puerta con estrépito.
«La!" vacaciones terminaban y nuestro hom«Al levantarse, antes de que saliera el sol,
bre no se dt:cidía. Las oportunidades eran
Cristián vi6, con asombro, que no estaban sus
diarias. Como por casualidad, encontraba
pantalones en el sitio donde los había dejado.
siempre sola á Mariana. En sus paseos al camMal ardid, porque cuando la digna señora
po, era Mariana siempre la que «estaba canMüller fué al cuarto del huésped, éste, sin
sada y se quería quedar en casa», cuando el
pantalones, había desaparecido» ...... ·
estudiante permanecía en ella. Por fin, cierta
tarde, Cristi{m e~taba en el jardín; Mariana
***
Tomé entonces la palabra:
lleg6, por casualidad siempre, y se sent6 á. su
-La historia es buena, pero le falta un filado.
nal que yo puedo referiros. Y conté á mi bue«A pesar de su inquietud, Cristián era homna amiga c6mo Scbmidt había dejado el cambre. Alguna frase dijo, de esas que nada sigpo y corrido, á campo travieso, para llegar á
nifican. Pero, por casualidad siempre, la fa.
su cuarto de eoltero. ¡Había dejado sus panmilia entera apareci6 en esos momehtos. La
talones para salvar su libertad ...... ! ¡Afortuseñora Müller avanz6, digna y sonriente; el
nado Schmidtl-R. RfarusAT.
profesor sonreía también. Las sefioritas hacían
coro.
«En mis brazo!.', yerno mío,• dijo la sefiora
Müller teatralmente, y Cristián se precipit6
confuso sobre el Yoluminoso pecho de mamá.
Müller. En seguida vinieron los abrazos de
toda la familia. Mariana e¡¡taba también ruborizada, es cierto, pero feliz.
«En la noche hubo un platillo extra, en celebración del acontecimiento, y el Profesor
Müller habló acerca de la manera de ganarse
el doctorado que faltaba 6. Cristián. «Ahora.dijo-hay que estudiar, para conseguir el grado; después establecerse buscando un empleo
y ... casarse».

***

«-La sefiora l\Iüller-continu6 mi buena

ta lnmattrtalidad dd 6ran Jlrtt
Nuestro oído, gracias al ejercicio extraordinario del entendimiento por el desarrollo artístico de la música moderna, se ha vuelto cada. vez más intelectual. Lo que hace que soportemos acentos mucho más fuertes, mucho
más ruido, si PS que estamos mucho más ejercitados á cometer «en él el significado,,&gt;que
nuestros padres. En realidad, todos nuestros
sentidos, por lo mismo que indagan primeramente el significado, por consiguiente, «lo que
quiere decir» y no ya «lo que es.", se han embotado algo¡ a~í vemos que dicho embotamiento traici6nase, por ejem,,_.¿,,; j~·-;; . ~ . · t-:-,.plo, en el reino absoluto del
~ .;:: . • . • : ? '½. ~ ~....
temperamento de los sonidos; pu~s ~i ~ay oídos que
' ,.
_ --~ :.JS:- -.t.hacen d1stmciones un poco
--~
finas, por ejemplo, entre el
«do sostenido» y el «re bemol,» pertenecen á las ex-

·)r,.,., . . · ., "-;:/ .,

Domingo 11 de Octubre ,de 1903.

cepciones. Desde tal punto de vist11 1 nuestro oído se ha vuelto grosero. Además,la faz repelente del mundo, originariamente hostil á los sentidos, ha sido conquistada por la música; su
dominio de potencia, principalmente para la
expresión de lo sublime, de lo terrible, de lo
misterioso, se ha ensanchado asombrosamente con ello: nuestra música concede ahora
la palabra í1 cosas que antaño no tenían lenguaje. Del mismo modo, algunos pintores
han vuelto al ojo más intelectual y han avanzado mucho más allá de lo que antes ee llamaba placer de los colores y de las formas.
Aquí también, la faz del mundo que pasaba
en un principio por repelente, ha sido conquistada por la inteligencia artística. ¿Cuál es
la consecuencia de todo ello? Más susceptibles
de pensamiento vuélvenRe el ojo y el oído,
más se aproximan á los límites en que se
vuelven inmateriales; el placer se aloja en el
cerebro, los mismos 6rganos sensitivos vuélvense flojos y débiles; lo simb6lic:o toma de
más en más el sitio del ser, y ai;í llegamos
por esa vía á la barbarie tan seguramente como por cualquiera otra.
Mientras tanto, puede decirse todavía: el
mundo es más feo que antes, pero significa un
mundo más bello de lo que era antes. Pero
más se esparce y volatiliza el perfume de ámbar de ese significado, más escasos t6rnanse
los que aún le comprenden; y los demás se
detienen por fin en la fealdad, y tratan de gozar directamente de ella, en lo que necesariamente fracasarán siempre.
Existe así en Alemania una doble corriente
de desarrollo musical: aquí un grupo de personas de pretensiones cada vez más elevadas,
mús delicadas, que se preguntan siempre de
mes en mes «lo que quiere decir aquello,» y
allí la inmensa mayoría de cada año, más incapaz de comprender el elemento significativo,
aun bajo la forma de la fealdad material, y
que por esa misma razon aprende á percibir
de la música, con placer sin cesar creciente,
lo que tiene en sí de feo y repugnante, es decir, de rastreramente material.

.-.

FEDERICO NIETZSCHE.

Coquetería: manera de decir «sh con los ojos
y «no» con los labios. -CHERBULIEZ.

*
En el peligro, las multitudes no se dan cuenta. de nada y se aturden con todo. -VALTOUR.

TEMPORADA DE OPERA
Grande es el entu~iasmo que reina en el público con motivo de la temporada de 6pera
que se inaugurará el martes en Arbeu y
para la cual han sido contratados por la Empresa Ettore, Drog y Compañía, artistas de
indiscutible mérito y de reputaci6n adquirida
en los principales teatros europeos.
El cuadro, completo como pocas veces se
habrá visto en la capital, cuenta con figuras tan notableR &lt;;º~º la Te~razzini, soprano
cuya carrera artistJca ha sido una s~rie de
triunfos, y como Colli, tenor ventajosamente
conocido en Europa por sus excelentes facultades. Al lado de estos arti¡..tas se encuent~an Carusso.u, barítono que por'primera vez
vie~e .á ~léxico y que goza en el extranjero de
env1d1able iama; la de Roma, tan aplaudida.
de nuestro público, y Bellatti, cantante cuya
delicada labor le ha conquistado aquí muchos
aplausos.
Entre los retratos de los artistas ya citados
damos á conocer en este número los de las se~
ñoras María Grisi y Guillermina l\Iaccari
sopranos; María Pozzi y Amalia Belloni, m'ez~
zo-s~pranos; lo~ de los señores Luis Longobardi, tenor; Luis l\Iazzoleni barítono· Rossi y
Césari, IDajos, y Eduardo Lebegott, m~estro de
coros.
Es indudable que con tan buenos elementos, 11!- pr6xima temporada alcanzará magnífico éxito.

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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Domingo 11 de Octubre -de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 11 de Octubl.'9 de 1903.

amor c:isi divino; pintando su pasi6n, superior á los accidentes del tiempo.
Sublimábase su cariño, llegan.do á esas alturas en que parece desprenderse de la tierra
para volar á donde no hay materia ruin que
lo esclavice ni lazos terrenos que lo aten y
mantengan.
En aquellos instantes, ni aun en que existiera nada de bajo ni de ruin pensaba. El mundo lo veía hermoso, hermosísimo y puro al
través de la mirada radiante de su Elena.

EN EL MUSEO NACIONAL
En los aparadores del Museo Nacional han
sido colocados algunos trajes de sefiora que
pertenecieron á la familia Mier y Celis, y que,
tanto por su corte como por los bordados que
los adornan, constituyen una verdadera curiosidad.
Los vestidos, que recuerdan la época de
Iturbide por la forma especial del escote, del
talle y de la falda, se conservan en perfecto
estado, distinguiéndose entre todos, por su riqueza, uno que aparece totalmente cubierto
con piedras de distintos colores y lentejuelas.
Juntamente con estos trajes, se exhibe en el
Museo un hermoso tibor de porcelana, que
ostenta multitud de figuras chinas y que perteneció á la misma familia.

Amaba en ella y por ella, la Humanidad, toda, todos los seres, toda la creaci6n y á su
Hacedor excelso, bueno y grande. Nada había en él de material entonces; ni un pensamiento, ni una reminiscencia fugitiva. Amaba: amaba en el sentido más alto del término;
amaba con el amor que hace en el hombre, ese
«compuesto de ángel y de bestia,&gt;, morir la bestia y surgir inmortal y vencedor al ángel.. ....
Lms RonRÍGuEz EMBIL.

FRAGMENTOS
Cuando iba á ver á su novia, aún con el sabor de los besos de Flora en los labios, se avergonzaba y maldecía interiormente, creyéndose
un embaucador miserable, casi un criminal.
Al estar al lado de Elena, al verla sonreírle tan
pura y amorosa, sentía que la amabi;., que la
amaba con toda su alma, como nunca había
amado ni amaría á mujer alguna en él mundo. Entonces la hablaba, la decía mil frases
de infinita ternura, casi llenas de mística unci6n; hubiera querido poder adorarla como á
un serafín, de rodillas; y se enternecía mirando con arrobamiento los negroe ojos inocentes
de la nifia, su boquita juguetona y coqueta
que nunca había mentido, sus cabellos castaños y perfumados, algunas hebras de los cuales, con artístico y encantador descuido, se escapaban sueltos por encima de su hechicera
cabecita ó rozaban piscarescamente la frente
de princesa de su ídolo ..... .

Ddmlngo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNlDO ILUSTRADO

Museo Nacional.- TTajes de la

En aquellas horas, Pablo Alfonso se olvidaba del mundo entero, de sus miserias, de sus
bajezas todas. No había nada, nada en la creación, sino Elena sonriéndole, diciéndole que
le amal:&gt;a, y él. De su imaginaci6n se borraba
por completo &lt;Cla otra», y al pensar que era
suyo aquel tesoro que tenía delante, se asustaba de lo inmenso, de lo inefable de su dicha.
¿Quién era él para merecer felicidad tan cumplida? ¿Qué había hecho? Y se prometía, para pagar en Jo posible aque1la deuda incance-

época de Iturbiode.

lable de dicha, dedicar todos los minutos, todos los segundos de su existencia á la dicha
de la que sería su esposa, idolatrarla, mimarla, llevarla apoyada en su brazo por toda la vida, cuidando de que fio la molestara en lo más
mínimo ni aun el aire celoso rozando con demasiada fuerza su rostro angelical, ni los guijarros del camino osando tocar irrespetuosos
sus ideales y sin par piececitos.
Exaltadas todas sus fuerzas sentimentales,
hablaba, hablaba imaginando una vida de

BELLA.S ABTES.-En el Jard1n.
Museo Naic!onal.-U.n &lt;tibor chino.

Museo Na,ciona.1.- Tra.jes de 1a época de Iturbide.

La cuna del talento es el coraz6n. Allí la
pusieron sus padres: la imaginación y el sentimiento. La primera le di6 forma, vivacidad
y luz. El segundo, delicadeza y lágrimas.

*
Ser bello, es tener una soberbia panoplia
colgada efi la pared; ser encantador, es llevar
consigo mismo sus armas y saber servirse de
ellas.

�EL Mu NDO
Jlño X-tomo n-núm. 16

ILUSTRADO

mtxico, Octubre

1s d~ 1903,

Director: LIC. RAr'AU RfYt~ ~PINDOLA.

Subscripcid• musual for,nu Sl.50
ldem,
ldem. ea la cai,ital $1,JJ
Oerente: LUI~ RtTt~ ~PINDOU

CARl.O
Es el único medicamento que
eura de verdad
---&lt;
Lo recet.-in los médicos de to•
óelas las naciones. para cura.r
las eufernu,clades del e•tómago é intestinos; es tónico
digestivo y autlgastralgico ;
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fermos, aunque sus, dolencias
sean de mas de 30 aüos de an•
tlgüedad y hayan fracasado
todos los demas medicamentos.
Cura: dispepsias, diarreas
y disenteria.a, •la dilatación.
la ,Ucera, catarro intestinal
y todas las demás afeectones
del estómago e intestinoa,
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

del gobierno. En tanto que pul'den
trabajar, se contentan con un interés muy pequeño, con tal de tener
la seguridad completa. de que, cuando llegue el momento del descanso,
ese ci,.pital estará allí para sostenerlas, si no en la. opulencia, á lo
menos en la comodidad y en entera
independencia.
Cuando marido y mujer no tuvieran nada. mejor que hacer, deberían
entretenerse en idear toda clase de
planes para el porvenir, proyectando viajes á países remotos, haciendo castillos en el aire, suponiendo
que compran casas de campo, consultándose el uno al otro para resol ver cómo deben amueblarlas y
cómo van á disponer el terreno adyacente. Estos planes son como barricadas .... engañan el porvenir;
además, entretienen y nada cuestan. Y ¿,quién sabe? Quizá, entre
tantos, baya uno predilecto que se
pueda realizar positivamente. ¿Qué
sucede entonces? Los planes son
hermanos de las caricias; unos y
otras marchan de la mano; son los
placeres gratuitos de la dulce intimidad.
Los recién casados deberían evitar ser demasiado extremosos, no
sólo en público, sino también en privado, sobre todo durante los primeros años. Deberían tener siempre
presente que entran en el estado
matrimonial con cierto capital de
amor, y que no deben derrochar
ese capital, sino vivir de su interés
únicamente.
Hay parejas jóvenes que sienten
muy á menudo la necesidad de manifestar su amor con exageradas
pruebas de ternura, tales como la
de propinarse mutuamente nomb1·es
de pájaros ó de cuadrúpedos domésticos t·egalones, de cubrirse de besos y de darse palma.ditas en la cara. La exagerada frecuencia de estos actos produce una reacción, y á
menudo, una leve sensación de enervamiento que no debe1 ía r esultar
nunca de las caricias. Además, como esas manifestaciones exteriores
tienen que ir disminuyendo en número y fuerza, hay peligro de que
lleguen á convertirse entonces en
un signo ó prueba de decaimiento
del cariño.
En público, tales demostraciones
son ridículas y vulgares; ponen en
una situación molesta á los que las
presencian, y éstos sen ríen y se burlan, y basta dicen: &lt;Pronto se les
pasará&gt;.
MAXO'RELL.

Al contemplar tu ca.riño
tan helado y tan sin vida
pienso que flor trasplant~da
tiene las hojas marchitas.

~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Jaldas cortas v ~1sos. - €uguas.- "t1seu«".
-modo dt componer ti cr«p6n lnglk

Permitidme que os hable de la
falda corta, porque es problema
siempre importante para una señora que va á encargar una falda á
su modista, un tt-aje debería decir,
porque la falda de vestir se hace
larga y eso no ofrece la menor duda.

2.-Trajes de paseo, peinado, sombrero y abrigo infantil.

Así, pues,la primera pregunta que
dirige la modista es ésta.:
-¿Quiere la falda corta.?
¿Que responderá? es un caso du·
doso, po1·que si la falda larga es
más linda, en cambio la corta es
mucho más cómoda para. llevar.
Sin embargo, no hay que ocultarlo: la falda corta ha dejado de ser
una excepción; se ve sin a.sombro
que mucho se usa en los trajes de
hilo que se llevan este verano.
Entendemos como corta la falda
que to:¡ue dos ó tres centímetros por
tierra; era, por lo demás, la longi·
tud corriente hace unos quince años
para todos los trajes y los de más
vestir.
Parece que se vuelve á ella suavemente. De todos modos, una señora algo gruesa, una mamá que
ya no es muy joven, no se singularizará adoptando esta longitud de
falda, porque se ve mucho más
corta aún, por ejemplo, la falda
que no pasa del tobillo y que es muy
cómoda para los largos paseos á
pie y para la vida activa al aire libre.
Pero ¿sabéis lo que es el refinamiento del refinamiento y que se
usa mucho actualmente?
Es tener dos faldas para cada traje: una muy larga, que se arrastra,
á la cual un corte algo complicado
ó una sobria. ornamentación da cierto refinamiento; otra, francamente corta, lisa, cuyo
único objeto debe ser dejar
la mayor libertad de movimientos.
La misma chaqueta ó el
mismo bolero sirven indiferentemente á las dos faldas. Y la ventaja resultante de esta combinación, es
real en las numerosas circusta.ncias en que se debe
limitar el equipaje a lo necesario sin viajar, no obs-

tante, c9mo turista de_sprendida. de
todo cU1dad9 de apanencia: al pas:i-r por tal ci~d:i,d, ha.y la obli a,ción de una v1s1ta, ó en tal hor[ el
recreo de algunas horas en el oasino; la falda corta es entonces reemplazada en el acto por la falda larga, que s~ pone generalmente sin
emplear t1em]?O en cambiar de blusa; y el cambt? os viste en un abrir
y c~rrar de o¡os, de un modo convemente.
Las se~oras diestras saben arreglarse bien y sacar partido de todo. Conviene enseñar á las niiias
desde el principio á poner todo en
obra para estar siempre á la altura
de las circunstancias.
Es la verdadera escuela que 88
debe seguir y que las madres juiciosas saben inculcar á sus bijas
desde su más tierna edad.
'
Os haré notar que con las fa.Idas
cortas hay que ir muy bien calza.da
con tac?nes semi altos, empeine;
proporcionados á la longitud efectiva del pie, y con puntas redondeadas.
Un pie con tscón plano que perfila su lar~a punta debajo de una falda corta, en excursión ó viaje carece de gracia y es hasta l'idículo
visto en silueta.
Fijaos también en la importancia
de las enaguas, no con la falda
completamente corta bajo la cual
con frecuencia se lleva un calzón
de raso negro, sino con la faldasemicorta, que no se aleja del suelo
sino dos ó tres centímetros, cuand~
más.
No es fácil, en verdad, combinar
una enagua cuyas ventajas prác\icas no excluyen cierta nota de eh,gancia; aparte del tafet,án, de una
solidez siempre problemática., por
caro que sea, y de todos modos nunca muy duradero, no hay para la
estación estival sino las telas de
hilo, los cefiros, los cuales es necesario lavar ó al menos planchar
ti:ecuentemente; todas estas operaciones son costosas tan pronto como se sale fuera de casa, y muchas
señoras educadas en ideas de lim·
pieza, nunca quisieran ponerse uoa
enagua arrugada sin hacerla planchar.
Así, pues, he aquí lo que se ha
ideado este añc, para los viajes de
campo. Son unas graciosas ena•
guas que se pueden hacer sin gran
gasto con los &lt;tussors&gt; nuevos, muy
de moda.
Se encuentran en tonos claros y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
cinco centímetros del suelo por dela.nt~ y unos sesenta por detrás, para si.mular un volante, ondulante y
gracioso, á consecuencia de la amplitud que sueltan.
Detrás un inmenso pliegue Wateau acompaña la cola semilarga.
Sobre los hombros un gran cuelloesclavina, de forma cuadrada,
cuyas puntas colgantes acompaflan
al brazo, bordado alrededor por
un festón decot·doncillo grueso azul
pastel.
Como mangas ó más bien como
semima.ngas, un cuadrado de telas
surcado de pliegues y orlado por
un festón azul.
En el centro, se quita un redondel para dejar pasar el brazo, y esta manga original está montada
como para que una punta de la tela caiga justamente encima del brazo, es decir, contrariando la punta
del cuello.

~~

-r~~~

,,,_
/

***

Y a que os estoy hablando de cosas prácticas para la &lt;toilette&gt;, he
aquí un sencillo medio de componer
y arreglar como nuevo el crespón
inglés.
En la estación húmeda, los grandes velos de luto se ajan muy pronto, lo mismo que todas las guarniciones de este tejido.
Se coloca el crespón entre ctos
franelas, puesto el conjunto sobre
el tupido cobertor de planchar, y
por encima ~e pasa un lienzo mojado.
Bastará planchar este último con
una plancha muy caliente hasta que
esté bien seco. El crespón saldrá
como nuevo con esta sencilla operación.
Otra receta útil, si volvéis á casa
un día de lluvia con los bajos del
traje mojados: en vez de ponerlo
cerca del fuego, sobre todo si es de
seda, colgadlo y enjugad el agua
con un trapo muy seco, y colocando
debajo una almohadilla de lienzo,
estirad suavemente la tela.
La operación sale «á merveille&gt;.
BARONEí,A LTYET.

Dios, con rodear de espinas
las rosas de los rosales,
nos enseñó que lo bueno
se logra á fuerza de sangre.
suaves: rosa, azul, verde pálido;
hasta hay encarnadas cuyo brillo,
mur atenuado, se armoniza con to•
dos los matices claros y oscuros de
los trajes.
En cuanto al ctussor&gt; crudo, no
aconsejaría yo su empleo en esta
circunstancia, pues ese color aplica.do á los visos hasta con encajes
y_guipures, no tiene ninguna elegancia; sería entonces caer en la vulgaridad de la enagua económica de
ctussor&gt; que hace años se ve en todas las tiendas de novedades.
La ventaja de estos ctussors&gt; sobre el tafetán, es la de ser muy fuertes y poder lavarse en caso necesario &lt;como un pañuelo de bolsillo&gt;.
Sobre los tejidos ligeros, cbaconás, cefiros, percal, etc., tienen I a
superioridad de ser mucho más resistentes, de no arrugarse y de proporcionar más abullonado, sin
amontonarse en pliegues falsos con
el uso.
Una manera de ejecución muy
sencilla y que da buen resultado es
la siguiente: el cuerpo de la enagua
cortado con una costura. delante y
otra detrás, como una.falda ordinaria, sobre unos dos metros y medio
de e vuelta.&gt;, y terminado por un volantito barredera, dobladilla.do, pasado en el borde y en falso.
Un primer volante sesgado, enjaretado con tres hileras de voladitos de unos doce centímetros de ancho y en cuvo borde se coloca un
volante semejante, pero éste más
ampliamente enjaretado arriba, calado con uno ó varios entredoses
cle guipur ó de encaje, mucho más
fuertes y prácticos que un encaje
puesto en el bordo del volante, que
se engancha y se desgarra,
Contar para el primer volante
unos cuatro metros y medio de vuel~a, .Y seis y medio al menos para el
U!t1mo. Poner en proporción l a Ion·
g1tud general con la altura del tobillo; observar que para dar una.
perspectiva de r edondeado exacto,
1~ línea de una enagua debe subir
siempre ligeramente por detrás sin

caer á los lados; y para asegurarse
de ello, probar siempre, en último
lugar, la enagua con una. falda larga, que se levanta con la mano para figurar el efecto de la marcha.
¡Cuántas veces, en efecto, una
enagua que nos satisfacía en la
prueba por su vuelo, nos ~ar_eceen
la ca.lle, desigual, con movimientos
pesados que nos golpean los talones!
No me cansaré de recomendar á
mis queridas lectoras, que no dudo
son señoras de gusto, tengan mucho cuidado con la ropa interior.
Esos ligeros detalles que pueden
pasar inadvertidos á los ojos del
común de los mortales, denotan, sin
embargo, á la mujer bien nacida y
educada.
La enagua, sea cual fuere I a tela,
debe ser limpia y tan elegante como
sea posible.
Si no tenéis una criada que pueda componer un_ desgarr?º.• una
guarnición descosida, no de¡éisnunca semejante desorden; haced vosotras mismas la. compostura.
Otra cosa hay que evitar y es ponerse una enagua ó viso oscuro con
un traje de tela cl~ra. Hacer lo C&lt;?D·
trario será lo me¡or; nada más llndo y elegante que divisar bajo un
simple traje ctailleur&gt; de paño negro por ejemplo, un frufrú de foulard rosa ó azul celeste, todo guarnecido de encajes.
Se obtienen efectos encantadores
con volantes de muselina blanca,
adornados con encajes prendidos á
un viso de tafetán claro por un en·
tredós estrecho por el cual se pasa
una cinta.
El mismo enkedós se veen el cuerpo del viso, de modo que para hacerlo lavar, no hay más que sacar
la cinta del entredós.
Esto es muy práctico y muy empleado por las se_ñoras razonables.
En invierno, el viso más cómod~ de
llevar es de raso negro, gu&lt;\rnec1do
en los bajos por un ancho volante
de tul cruzado por cintas de color.

Se encuentran aquí estos volantes
ya preparados en las tiendas.
Como es de suponer, estos visos
negros no sientan bien sino contrajes oscuros y de poco vestir. El pekín blanco y nPgro con volante de
muselina de seda guarnecido de
aplicaciones de Chantilly negro, se
lleva mucho con todos los trajes.
He visto últimamente en la expo·
sición de un ajuar de novia, una
variedad encantadora de lo que llamamos cliseuses&gt;.
Son casaquillas muy cortas que
se usan en el lecho, para no tener
frío en los brazos mientras se tienen fuera de la. cobija para sostener el libro que se lee.
Se cortan en redondo por del ante,
y como longitud, no exceden de las
caderas.
Algunas estaban hechas de organdi blanco ó cplumetis&gt;, forrado de
raso flexible de color, guarnecidas
alrededor por un ancho encaje.
El mismo encaje se ve en el borde
del ancho cuello, muy doblado para
no estorbar, y en la parte inferior
de las mangas, que son muy anchas
de hombros para poder ponérselas
fácilmente y no molestar los movimientos.
Un abullonado de cinta acompa·
ñaba los delanteros.
Para el tiempo frío, las había muy
lindas, de raso flexible a.colchado
por dentro, y hasta más ordinarias,
también de buen aspecto, de lanilla
de los Pirineos, con rayas azules ó
rosadas sobre fondo blanco.
Además,había en ese ajuar un lindo peinador de mucha originalidad.
Era todo de tela de hilo, color natural, lo que la ha.ce poco susceptible; se pliega, sin embargo, por los
detalles de su ornamentación, á todas las exigencias de la elegancia
más minuciosa.
Era de una sola pieza de arriba
abajo. Unos pliegues alterna.dos
desiguales, separados por entredoses de bordado inglés, lo cortan de
distancia en distancia.
Los pliegues se detienen á veinti-

3.-Vestidos para calle y abrigo para niña.

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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~
~

EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

�EL MUNiDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
co, á las medicinas y á. la. naturaleza..
Suprimid toda. la. tapicería; en
los crista.les poned bonitos visillos,
y una. alfombrita á los pies de 1a cama. y alguna. otr-a, también pequeña.,
es lo único que puede tolerarse; en
cambio multiplicad las mesitas,
cubl'iéndolas con hule blanco, 6 en
su defecto, una servilleta 6 mantelillo muy limpio, que renovaréis todos los días.
Estas mesitas os serán muy útiles
para dejar las medicinas, las tazas
de tisanas, los remeilios urgentes y
á veces ciertos instrumentos de cirugía.

Es indispensable conocer las reglas de la antisepsia á fin de ayudar al médico, y no obligarle á que
esté inspeccionando constantemente; importa mucho también tener
con los enfermos prontitud y decisión en los movimientos; su estado
nervioso es generalmente irritable
y los que va.o y vienen á su alrededor suelen exasperarles, por lo que
se debe tener á mano cuanto pueda.
necesitarse: la medicina que tiene
que tomar, la cuchara de plata en
un recipiente de a.gua. fresca. y clara, el mantelillo para secarle la boca, la taza 6 vaso con los bordes
muy limpios, el termómetro para
tomar la temperatura del enfermo y
que a.ntes de ponérsela, se sacude con
un fuerte golpe, á fin de que se ponga á los 35Q, y de este modo saber
exactamente la temperatura del enfermo; el pañuelo ligera.mente rociado con agua de Colo nia, para
refrescar las sienes 6 los labios. Si
bg,y necesidad dt.bielo, se conserva

Domingo 11 Jle O9tubre de 1903.

EL MUNDv ILUSTRADO

en una. copa. recubierta. con frq,aela.
gruesa, 6 mejor a.úa, entre serrín.
Siempre á mano y muy bien arregla.do, el infiernillo para. calentar
la tisana recomenda.da y cuando
ha,ga. falta.
Colgad en la pared un termómetro para. fijar la tempera.tura del
cuarto, que será de 16Q
La habitación del enfermo debe
airearse á menudo, á no ser que el
médico lo prohiba. en absoluto;
cuando las venta.nas pueden abrirse por la parte de arriba, no hay
ningún peligro, pero esto, aunque
tan necesario, suele ser muy raro;
generalmente las ventanas se a.brea
en ~oda. su altura., por lo que hay
que rodear la. cama del enfermo de
un biombo eleva.do, para preservarle del aire demasiado directo, y
consultar antes la. temperatura exterior; la humedad, sob1·e todo, es
perjudicial á los enfermos, poi· lo
que ha.y que cuidar mucho de que
los paños y la ropa con que se le
muda, esté bien seca., y lo mejor es
calentarla siempre antes de mudarle; es tan necesaria la limpieza., que
á no ser ea ciertas enfermedades
agudas, que ya lo prohibe el médico, la cama del enfermo debe mudarse todos los días; con un poco
de precaución y destt-eza, la sábana
de encima puede variarse sin mo
!estar al enfermo; se enrolla. y una
persona á cada lado de la cama la
va subiendo, empezando por los
pies; después de colocada, se tira
poco á poco de la sucia., sin molestar nada al enfermo; en cuanto á la
ropa. que tiene puesta., hay que oír
al médico, en caso de enfermedad
grave, aunque la limpieza siempre
es buena; por lo tanto, muda.die lo
más frecuentemente que se pueda, y
si la. enfermedad lo permite, todos
los días.

Tratad de que el enfer.no no se
entregue á la. tristeza y desanimación. tan frecuentes cuando hay sufrimientos físicos; presentadle el
a.gua para su limpieza., fresca y perfumada: su ropa, muy blanca; cuidadla el cabello, peinándolo con
esmero, y si no pudierais emplear
el peine, cepilladle ligeramente.
Tened cierta coquetería. para
vuestras queridas enfermas, si cuidáis á una madre, una hermana. 6
una niña; no las suprimáis las cintas ni los encajes, á fin de adornarlas lo mejor posible y quitar á la
enfermedad su carácter triste y un
poco repugnante, que desaparece
bajo esos esmerados y minuciosos
cuidados.
También os aconsejo que rengáis
dobles colchones y mantas, para
cambiarlos y ponerlos al aire alternativamente; esta precaucióL es indispensable para los niños y los
viejos, y en caso de ciertas enfermedades graves, para todas las edades, porque de lo contrario, suelen
presentarse delirios inconscientes.
Vuestra obligación 6 la de la en·
fermera, si tenéis necesidad de ella,
es cuidar de todo. La. enfermera ha
de tener los cabellos muy arregla.dos, las manos perfectamente limpias y el delantal sin una sola
mancha.
Cuando se da algo á beber al enfermo, se desliza entre su ropa una
s.,rvilleta 6 pañuelo grande; así se
preservan las ropas y sábanas,
además de evitar al paciente la contrariedad y la. fatiga de mudarle

entt-e el día 6, peor aún, á'media noche.
Con las medicinas debe tenerse
especial cuidado; se colocarán en

cerles tomar las medicinas, y en estos casos se necesita. mue-ha paciencia de parte de la enfermera y además un tino especial, 6 lo que llamamos vulgarmente &lt;mucha maña&gt;.
Los progresos de la farmacopea
hacen más cómoda la absorción de
las medicinas; pero así Y todo, aun
hay algun as muy amargas .Y desagradables; procurad no mo¡a.r con
ellas los labios del enfe1·mo y apretarle las narict!s con vuestros dedos preparando antes algo para
que' se enjuague la boca sin soltarle las narices, y de este modo ni el
olfato ni el paladar percibirán el
mal olor y el mal gusto de la medicina.
Estas precauciones son indispensables con los niños, que generalmente no se dejan convencer con
razones; también es muy bueno para quitar el mal sabor de la medicina, mascar un poco de pan y tragarlo.
Completad el mobiliario del cuarto con una &lt;Cbaise-longue&gt; 6 un sillón muy cómodo para la enfermera.· una cama de las que se doblan
es ;iempre muy útil, bien para transladar á ella al enfermo mientras se
le hace la suya, 6 bien para que
descanse algunos ratos la persona

le &lt;preguntó&gt; inocentemente si había. sido herido en la misma batalla.
El sordomudo hizo un signo afirmativo y en un pedazo de papel escribió quehabíacombatidoen AbbaCarima aliado de José Barassi, de
Bardello, y que éste, herido mortalmente, le había encargado llevar
á su madre la última. despedida.

Al comprender este extraño relato los buenos aldeanos no pudiero'n contener las lágrimas; únicamente el sordomudo conservaba
una sonrisa inexplicable, que asombraba á. los p1·esentes.
Pero el estupor de éstos aumentó
considerablemente cuando el sordomuelo se puso á referir cosas de la
aldea, citando nombres de personas

-Sí, yo soy José Ba.rassi, á quien
habéis creído muerto, y be acudido
á esta estratagema para evi¡ar la
emoción que mi regreso ha.bría producido á mi pobre madre.
Podemos figurarnos las exclamaciones de asombro, las lágrimas de
ca.riño que acogieron estas palabras. La anciana madre, á quien
no babia aband0nado el recuerdo
de su hijo, parecía lo0a de alegría.
Reanudando Barassi su relato,
explicó que había errado. °:1u~ho
tiempo por los arenales ab1sm10s,
conservando aún un fusil y b&amp;.yoneta, nutriéndose de raíces y durmiendo debajo de los árboles. Poco á
poco sus ropas se fueron deshila·
ch ando, hasta que quedó completa•
mente desnudo. En esta situación,
encontró un día una negra que se
compadeció de su infortunio, le cuic'ló, le dió una capa y, después de innumerables dificultades, le guió hasta el mar. ¿Cuánto tiempo duró esta aventura\' No puede decirlo, pero sin duda permaneció en Abisinia durante más de tres años.
Logró por fin embarcarse en un
buque inglés, en donde sirvió de
ayuda de cocina y navegó mucho
tiempo por lejanos mares.
Por último llegó á Grecia, se embarcó en un buque que sedaba á la
vela hacia Italia y llegó á Gaeta.
Desde allí, á pie y mendigando, había podido regresar á su aldea.
La población de Bardello le festejó mucho, y de todas 1as aldeas
próximas acudieron visitantes deseosos de contemplar las facciones
del sobreviviente de la batalla de
Abba-Carima y de estrecb&amp;.rle la
mano ....
LUlS PEDROStiO.

FUEGO Y NIEVE

orden, y se las pondrá un rótulo
con letra. muy clara, para evitar t-0do error y confusión.
Deben retirarse á la farmacia portátil todas las medicinas que no se
usan á diario y las que tienen base
venenosa., para no a~umu•
lar pociones y evitar toda
duda. y peligro.
Os repito que hay que te·
ner muy en cuenta la. impaciencia del enfermo y obrar
siempre con exactitud y rapidez; los ha.y tan difíciles,
que no hay medio de ha-

que le cuida. Adornad la habitación con algunas plantas verdes 6
flores sin perfumes; pero así y todo,
retiradlas de noche.
No olviiléis un reloj, porque es
de absoluta necesidad para administrar los remedios, y ya. veréis
eómo todas estas inteligentes precauciones facilitan vuestra tarea y
endulza.o los sufrimientos físicos Y
morales de vuestros queridos enfermos.

Fueron á. buscar inmediatamente
á la madre de Barassi, y el sordomudo confirmó su relato á la pobre

anciana y á los que la acompañaban escribiendo siempre con el lápiz ~n pedazos de papel, y añadió
detalles precisos respecto á 13: desastrosa jornada de Abba.-Carima.
Según decía, 6 mejor, según es:
cribía, él y su compañero ~arassi
pudieron escapar, al termrna.r la
batalla, á una furiosa carga de ll!'s
bordas abisinias, ocultándose ba¡o
un montón de cadáveres, y Barassi
murió al poco rato, diciéD:dole: &lt;Si
regresas alguna. vez á Ita ha, acuérdate de decirle á mi madre que huhubiera mue1 to más dichoso si hubiera. podido abrazarla. por última
vez . ... &gt; Ea cuanto á él, pudo alejarse protegido por la obscurida_d
de la noche abandonando (L un amigo que ya ~o necesitaba ningún auxilio.
Pero las terribles peripecias que
ha.hía. pasado le habían hecho volver sordo y mudo.

y circunstancias. particulares que el
soldado Ba.rassi podía conocer, pero que era extraño explicara un fo.
rastero. Paulatinamente una duda angu~tiosa invadía á los presentes. Este desgraciado, ¿no sería.
el mismo Barassi, en vez de su compañero?
Sin embargo, ni la. madre, ni las
herma.nas ni los parientes lo habían conocido.... Siete años de
ausencia habían borrado de su me·
moría la imagen del ausente-de todos menos de la. de aquella que había sido su novia. antes de marchar
con el regimiento. Hacía. cinco años
que estaba. casa.da. y ahora. era.mujer ca.sera y tenía hijos Cuando
llegó hasta ella la noticia de la extraña. arriba.da del sordomudo á
la aldea., corrió á verle, y por poco
cae desvanecida..-iEs el, el &lt;Ileppino&gt;, es Bara.ssi! .... -Exclamó desesperada.
Entonces el joven se turbó, le saltaron las lágrimas de los ojos, y
no pudiendo resistir más, exclamó:

Amor eterno, sin calma,
juramos con ansia loca:
tú jurabas con la. haca;
yo juraba con el alma;
por eso siempre indecisa
rechazabas mis antojos,
con lágrimas en los ojos
y en los labios la sonrisa..
Y yo, que en mis desvaríos
y en mis amantes excesos
sentía helados tus besos
y quemadores los míos,
decía buscando luego
consuelo á mis penas leve:
&lt;Esa mujer es de nieve.
La nieve se funde al fuego.&gt;
Nuestra. condición mudando
fueron los días corriendo:
la nieve se iba fundiendo
6 el fuego se iba a.pagando;
y si al unirse buscaban
olvido á mutuos agravios,
ya sentía yo en mis labios
otros labios que quemaban.
Hoy la ilusión y el hastío
en ti y en mí se han trocado;
tú lloras como he llorado,
yo como reíste río;
y cuando los besos pasan
á ser por el labio impresos,
creo que hielan mis besos
6 que tus besos abrasan,
y en vano te martirizas
por nnir en los amores
de tu nieve los vapores,
de mi fuego las cenizas.

Historia Romántica
Hace pocos días llega9a. á Bardello, pequeña aldea próxima. _á Va.rece, un pobre diablo, harapiento,
que llevaba. en el pecho un cartelón,
en el cual se leía: &lt;Haced caridad á
un pobre sordomudo, herido en
1896&gt;. Una. aldea.na, llamada Jose·
fina. Barassi, que permanecía_ en la
aldea. mientras las demás se iban á
las labores del campo, se le acercó,
y recordando que en la batalla de
Abba-Carima había muerto un hermano suyo en 1Q de marzo de 1896,
6.-Capotas, e1&gt;rbatas y modelos de tejidos.

-

7.-Formas para sombreros, y modelos de tejido y de bordado.

IGNACIO MENDIZÁBAL.

�Domingo 11 de Octubre de l:íO:!.

EL MUNDO ILUSTRADO

-Al contrario, soy la mujer más
feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted,
señora.

EL APRENDIZAJE
I
-¡Qué feliz soy, Carl os !
Asomada á una ventana, la marquesa de R.... recostó su rnbia
cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De ver11.s, Genoveva?
-¡Ya lo creo! Me encanta todo
cuanto procede de ti.
-Exageras, bija mía, exageras.
-;,Pot· qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra ventura conyugal1
-Porque la mujer es un ser muy
complicado, sumamente difícil t'e
comprender.
- Déjate de tonterías y dame un
beso.
-Te juf'o que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura verdad. Hacía tres
afios que Genoveva y Carlos habían contraído matrimonio, sin que
ni una sola nubE' hubiese eclipsado
su felicidad ni obscurecido su vida
alegre y sosegada.

V

II
Un día que macla.me R .... asistió
cop una de sus primas á una venta benéfica, á la que había acudido
todo París, notó la presencia de
una mujer morena, hermosa y elegante que detrás de un mostrador
vendía objetos de diversas clases á
sus muchos amigos y admiradores.
- ¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la marquesa de R .... -¡,Qui~n
es?
- Luisa Ver-neuil, la nueva estrella de la Comedia Francesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actriz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una conducta irreprochable.
- Será ahora- dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás
interesaott.?
-¡No lo creo!
-Sí, señor, una pasión por un
hornbt·e que también estaba loco
por ella.
-¡Es singular!
-Hace cuatro años que se ver ificó la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?
-El marqués de R. ...
Genoveva se puso pálida; pe1·0
serenándose luego rápidamente, á
pesar del golpe que acababa de recibir, salió del salón en unión de
su compañera.
Sin embargo, al llegará la puerta, se volvió y miró atentamente {~
Luisa Verneuil.

8.-Trajecito infantil.

seaba aprender el arte del teatro,
ese arte tan hermoso y tan útil.
-;.Util pat·a usted, señora'I
-La vida tiene dramas imprevistos,. contra los cuales hay que prevemrse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegad a.
-¿Ha sufrido usted mucho?-le
preguntó.

La profesora no t&lt;'nía más que
alabanias para su discípula. Madarne Perrín acudía diariamente á
casa de la actriz, con objeto de ganar su confianza para averiguar el
secreto de su vida íntim a.
Al fin se estableció una profunda
simpatía entre aquellas dos mujeres.
Genoveva, no obstante, no podía
alejar de su corazón la idea de que
su marido había amado á aquella
mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección, al notar la acentuad a tristeza de 1a actriz, le suplicó
que le confiara la causa de sus sinsabores.
- ¿,Para qué? ¡mis penas no pueden interesar á nadie!
-Sin embargo ....
-Sí; usted es quizás la única mujer que podría comprenderme ....
¡,Pero á qué hablarla del luto que
llevo en el alma?
-,:.Qué luto es ése?
-Un luto muy doloroso por la
muerte de un ser que existe, de una
te1·ou1·a que era el enea.oto de mi vida. Amaba á un hombre generoso,
pero débil ; bueno, pero sumamente
exaltado; celoso, y tal vez demasiado cándido y sensible.
-¡Corno yo!-pensaba Genoveva.
Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de un modo extraord inario.
-¿ Y qué ha sido de él?
- Se casó y dicen que es feliz. Lo
creo, porque era un hombre leal y
porque yo le enseñé á conocet· y
apreci ar debidamente el corazón de
la mujer. Estoy segura de que ante
su nueva compañera no será víctima de los arrebatos y de las debilidades que antes le dominaban. Hizo conmigo su aprendizaje.

.................................

it "Sf!!t;!!,:1,.~A.~!~...~~lA i!
8~• Franci,co_! ~~Angeles

f

•
:

:

~

~~"t,,_;;~

.

~

III
¡Conque Carlos había amado á
otra mujer antes que á ella! ¡Qué
de1·rumbamiento de ilusiones! ¡Qué
abismo entre ellos desde aquel momento!
Genoveva no dijo una palabra ,í
su marido, deseosa de estudiar á
aquel hombre que le había hecho
creer que su corazón no había palpitado más que por ella.
Después de haber derramado
ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
-¡Qué importa!-exclamó.-Eso
pertenece al pasado, y ahora no
me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subsistía el
deseo de conocerá aquella mujer y
de averiguar el secreto de la pasión
que había profesado á su marido.
Y un día, a rmándose de va.101·, se
dirigió á casa de la actriz.
IV
-Anuncie usted á madame... Perrín- dijo Genoveva al ayuda de
cámara-y dígale que vengo con
objeto de tomar lecciones.
La ma1·quesa de R. ... fué introducida en una sala, en la que esperó breve rato.
Al fin se presentó la actriz.
Me.dame Penín le explicó el objeto de su visita y le dijo que de-

..i
:

Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
-Pues en ese caso-pensaba Genoveva, -he labrado mi felicidad á
costa de la dicha de esa mujei·.
. En el momento de separar~e para
siempre de I a actriz, Genoveva
acer:&lt;?ó ií ella , la cogió de Ja manose
11; dr¡o con voz agitada por la emdc1ón:
-¡Teng-o que ped irle á usted mil
perdones!
--¡.Perdonarla yo á usted? . A santo de qué"?
c.
- El hombre de quien usted me
hablaba hace un instante ha sabi
d? hacer dichosa á su c~mpañera:
s10 duda porque al hacerla sufrirá
usted, comprendió Jo que hay de
bueno. y de santo E'n el corazón de
la mu¡er. He venido deseos a de conocerla á usted, queriendo odiarla
Y ahora comprendo que le debo ¡{
usted gran parte de mi felicidad
Soy la marquesa de R....
·
Y Luis~ ':erneuil contestó á Ge,
noveva sin inmutarse y con la más
asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE

Una vez renovadas las fuerzas
l os_ enfermos pueden dormir tran~
quilos y no temer á los ataques
de la insidiosa tisis y de otras eufermedades. Para reconstituir el
organis~o y purificar la sangre, el
uso contmuo de la Emulsi6n de
Scott de aceite de hígado de bacalao es el gran recurso. Sírvanse nuestros lectores enterarse de
lo que dice sobre el asunto el Dr.
D_. Luis A. Díaz y Díaz, de la
Cmdad de México:
«Me es grato manifestará Vds.
que los resultados obtenidos con
1~ Emul~i6n de Scott en mi práctica médica, han sido enteramen
te satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha sido necesario reparar sus fuerzas 6 en
convalecientes de enfermedadades cr6n_icas, que tanto destruyen
e_l ? rgamsmo, como la escrófula,
tisis, etc., etc.;,

EL TESTAMENTO

Dd 11.mo. Sr. Jlrzobisp0 'fttban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
ITace pocos u1as que se practicó la
upertura del testamento del llustrlsfmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chfcago, Ifllnole.
La fortuna del distinguido prelado asc~ndl6 tl. cerca de $125,000 oro americano; y segfío el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:

•

:•t

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

♦ en

¡

i.................................
ta. San FPanolsoo,, Núm. B,, NIIJxloo,,

a. F.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,'' Compnilla de Segu,·os sobre fa Vida de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de fas pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones ~n efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 117,000 oro.
Entre fas d'fsposlcfones del seílor Arzobispo, eo su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate Feehnn,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de fas pólizas de seguro:
tl. fa seílora Ana A. Feehan, viuda del
sei1or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seílor Arzobfspo, $:.!5,000 oro
de otra de fas pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo ; (L la Academia de Sao Pa t ricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de fa tíltlma póliza; ll. la
escuela ''Santa Maria'• de ensef!nnza
practica para varones, de Feehanvflle,
Ilflnols, que e1·a fa Institución por la
que mll.s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la l\fllma póllza.

ElL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 18 de Octubre de 1903.

El martirio dt sor Bibiana
Dos años hacía que sor Bibiana
alimentaba secretamente aspiraciones quimé ricas é indefinidas, cuando se supo en el convento que algunas hermanas dejaría.o la vida contemplativa por la acti va, y saldrían
á practicar la virtud en un hospitalillo, cuidando enfermos y asistiendo moribundos.
Fundado tal establecimiento por
sacerdotes, sin más recursos que la
caridad pública, el obispo, asociándose á la buena obra, les ofrecía el
personal de enfermeras, reclutado
en los monasterios.
Sor Bibiana se brindó gozosa.
Al fin encontraba un camino que
recorrer: la deseada senda de espinas que á su corazón parecía de
flores.
No obstante, al año de asistir enfermos en el hospital, empezó á extinguirse el entusiasmo de sor Bibiana.
No era que las vigilias y las fatigas rindiesen su cuerpo; era que
lo invariable, constantemente obscuro de la labor, abrumaba su espíritu.
Volvían á acosarla las mismas
ansias que en el convento; vol vía á
sollar con algo que tampoco en el
hospital encontraba. La senda de
espinas no subía enroscándose hacia la cima de enhiesto monte, se
desarrollaba uniforme,sin interrupción, por una planicie árida.
Lo que hacía ella, sor B ibiana,
igual podría hacerlo una sirvienta,
una lega de esas que, como máquinas, funcionan sin sentir verdadero
impulso de heroico sacrificio.
Mudar apósitos, doblar ropa
blanca, acercar á los labios del enfermo la taza de caldo ó el vaso de
limonada refrescante, parecíanle ya.
á sor Bibiana, adquirido el hábito,
quehaceres caseros que se cumplen
por rutina, con el alma á cien leguas
y el pensamiento adormecido.
La repetición del acto embotaba
la fina percepción y gastaba el celo
de sor Bibiana; sólo el sentimiento
del deber la sostenía, y á cada. order. de la superiora, obedecida estrictamente, pero sin ilusión, una
voz, la voz tentadora de antes, le
murmuraba allá dent ro:
-Hay más, Bibiana .... Hay algo
más.
Ocurrió que por aquel tiempo vino á ingresar en el hospital un enfermito, del cual las hermanas,
aunque tan hechas á ver dolores Y
males, se compadecieron profundamente.
Era un nifio de cinco años, con
todo el brazo devorado por una
horrible quemadura, atribuída á
neglig-encias, intencionadas quizás,
de la indiferente madrast ra, que no
había venido á verle ni una vez,
abandonándole como pajarillo que
el temporal lanzó del nido al pie del
árbol.
Rubio y lindo, demacrado por
tanto sufrir, el niíio atrajo á las
hermanas en rededor de la cama
donde gemía: eran mujeres, bajo el
sayal latía su seno, que pudo haber
sido de madre, y las traspasaba de
lástima tanta inocencia desamparada y to1·turada cruelmente.
Degenerada la llaga en mortal
h1cera, amenazando la gangrena,

,.
' \.,\,,,)

/~.,&gt;
).

. .:_,
~

~ ~

,, ..

.r

.

1.-Elegantes vestidos de visita.
era· preciso cortarle el br azo entero
á, la criatura.
Tenían las hermanas húmedos los
ojos y descolorida la faz cu~ndo el
médico dispuso que se tr_a¡ese _lo
necesario para proceder 10med1a-

ta.mente á l a operaci ón, y la superiora, enternecida, con voz de abuela á la cabecera de un nietecillo,
preguntó si no había medio de salvar al enfermo sin aquella carnicería espantosa.

- Hav un medio . ... -contestó el
doctor,:_pero..... ¡Si este niño tuviera madre! Porque una madre
únicamente.. . Ya ve usted, era preciso cortarle á. una persona sana y
fuerte un trozo de carne, para in-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL Mu NDO
Jlño X-tomo n-núm. 16

ILUSTRADO

mtxico, Octubre

1s d~ 1903,

Director: LIC. RAr'AU RfYt~ ~PINDOLA.

Subscripcid• musual for,nu Sl.50
ldem,
ldem. ea la cai,ital $1,JJ
Oerente: LUI~ RtTt~ ~PINDOU

CARl.O
Es el único medicamento que
eura de verdad
---&lt;
Lo recet.-in los médicos de to•
óelas las naciones. para cura.r
las eufernu,clades del e•tómago é intestinos; es tónico
digestivo y autlgastralgico ;
cura el 98 ¡,or 100 de los en•
fermos, aunque sus, dolencias
sean de mas de 30 aüos de an•
tlgüedad y hayan fracasado
todos los demas medicamentos.
Cura: dispepsias, diarreas
y disenteria.a, •la dilatación.
la ,Ucera, catarro intestinal
y todas las demás afeectones
del estómago e intestinoa,
siendo notabillslmo en los .
-... - - niños. - Venta: Farmacias y Droguerlas.
Las botellas han .de llevar la
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INTESTINOS

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lJATI~lJ~H
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es el alimento mAs grande y el más recomendado paral01
desde la edad de seis á siete meses, y particularmente en el
111ento del destete y dur,rnte el periodo del crecimiento. Facilita mucho la dentición; asegura la buena for
de losbuesos·1 previene y neutraliza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que es t.an
oue»te en los nlfios.-PARIS, 6 AV.ENUE VICTORIA. Y EN TODAS LAS FARMACIA8.

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Estudio Fotográfico
(" Am.erioan Photo Art.") ·

�Domingo 18 de Octubre de 1903.

iQui17ce Verde Nilo!
Si en estas épocas de desencanto, de desilusi6n y de escepticismo, hubiéramos de encontrar el refugio que han elegido las esperanzas
dulces y las ilusiones lisonjeras, no iríamos á
bus,,arlo en los floridos bosquecillos en donde
antes cazaba corazones el Amor, ni en los templos suntuosos en que las hoy caídas divinidades se hacían incensar y adorar, ni menos
aún en el fondo de esas frías y obscuras cavernas en que se han hundido las meditaciones y
las reflexiones de los Hámlets y de los Manfredos.
No; la ilusi6n tenaz y siempre irreductible;
el ensueño testarudo, nunca hastiado de desengafio; la fe cie~a y rectilínea, jamás convencida por la raz6n, n i desvendada por lamano brusca de la realidad, ni confusa ni derrotada por la experiencia, no encuentran ya
asilo en los faquirismos hi pn6ticos del vidente, n i en las luminosas fantasías del poeta, ni
en los ardores volcánicos del enamorado. Para encontrar esa fe testaruda de los antiguos
fanáticos, esa esperanza terca de los viejos
creyentes y esa certidumbre sorda de los añejos apóstoles, hay que registrar, no espíritus
de filósofos, ni imaginaciones de bardos ni
corazones de trovadores, sino pum y simplemente almas de jugadores y lucubraciones de
p royectistas de ruleta.
Porque, en efecto, una vez declarada por
Brunetiere la bancarrota de la ciencia, y codificadas por Nordau las grandes mentiras de
la Filosofía, del Derecho, de la 1-'olítica y de
la Verdad misma, los únicos hombres lógicoa,
cons~cuentes consigo mismos, sensatos y eminentemente prácticos, son los que en lugar de
prever eclipses, pronostican ((contrajudías», y
en vez de calcular trayectorias, saben ((tantear»
en su oportunidad una buena ((camonina.i,. Y
como es natural, á la fe en la tradición y en
la revelación, ha acabado, y con razón, por
substituirse una fe, comparable, en lo aventurado y lo fortuitÓ,después de una corta etapa en
lo racional, lo demostrable y lo experimental.
Por manera que hoy no hay que buscar creyentes fuera de ese mundo especial que frecuenta los garitos; y si abunJa quien dude de
Newton, de Torricelli y de Pascal, no abunda
menos quien crea firme y ciegamente en los
axiomas indiscutibles de: ((Nunca viene el as
pal rey"; 6, ((De dos de un color, á la mayor";
6, «Sota de patas, dos seguro,•.
Que tales axiomas inspiren fe, no debe sorprender á nadie, tanta así es su evidencia intrínseca; y por eso vemos cuánta gente sacrifica fortuna, dig1iidad, libertad personal y fe.
licidad doméstica al culto de esos grandes
principios. Tales así los mártires y tales así
los fanáticos indios, por tantos títulos dignos
de admiración.
Pues bien, hay mejor aún. Si los ap6stoles
delc&lt;albur" y los asiduos del&lt;cmonte&gt;1tienen apotegmas incontrovertibles y axiomas matemáticos que infaliblemente los conducen, como
á los anacoretas, al desierto social y moral, á
la abstinencia suya y de los suyos y al menosprecio público, los jugadores dt ruleta son aún
más «meritoriosos y gloriosos", porque van al
mismo Calvario de angustias y al mismo Tabor de oprobio y de miseria, sin el guía infalible y la norma segura de lo:1 grandes principios de Birján.
El ruletista, en efecto, no es una locomotora entre dos rieles; es un ave libre y poderosa
con todo el espacio al frente y to&lt;la la fuerza
en sus alas. Lo que el jugador de ruleta necei:ita, no es recordar 6 invocar un axioma previamente establecido, sino saber ,,tantearsei,.
Imposible averiguar, dado que vino el 36 colorado, si su sucesor será el 4 negro 6 el 18
fre~a machucada. La sabiduría de las naciones nada ha establecido á este respecto. Pero,
en cambio, el «tanteo)) es todo; el "tanteoN, es
decir, la proporci6n y el monto de las apuestas sucesivas.
Y de más á más, la cuesti6n del "tanteo", como todas las grandes cosas, es el huevo de
Col6n. ¿En qué consiste, en resumidas cuen-

EL MUNDO !LUSTRADO

tas, c&lt;el tanteo&gt;1? Pues pura y simplemente en
esto: si se ha perdido u na ccparada&gt;1 de «á peso", en ganar otra de lÍ dos . . De manera que,
en punto á ruleta, todo consiste en apostar en
forma y modo de perder las apuestas cortas y
de ganar las grandes, procurando que unas y
otras sean en lo posible, en número igual.
Supong~mos que mis lectores, 6 alguno de
ell()S han perdido diez apuestas de á peso:
pues' con ganar una de á veinte, ancha es
Castilla! Yo he visto este caso y es plenamente demostrativo: un amigo mío, hombre de
experie!\cia, de convicciones y de recursos,
fundado en cálculos previos cede tanteo» de una
rigurosa exactitud, buscaba el 15 ver&lt;le Nilo,
que estaba seguro de ccver venir" tarde 6 temprano, previsión que nadie pudo, científicamente, rebatirle. Como era pudiente, puso
una onza al 15 y la perdió; sonrib como quien
ve realizados sus propósitos, y volvió á poner
otra onza y la volvió á perder, y otra, y otra
y otra...... y pierde, y pierde y pierde!. ..
Todos sudábamos la gota gorda; aquello era
la ((degringolade" del Pactolo, la bancarrota de
la Ciencia, que diría Brunetierel Nuestro amigo sonreía ... De repente, en el momento oportuno, con ese golpe de vista Napole6nico que
decide de las grandes batallas y en el momento en que él comprendió que el quince verde
Nilo iba á venir, con una aterradora sangre
f,ín., con una terrificante serimidad olímpica,
con el aplomo y la seguridad de quien ehtá
seguro de triunfar, y á mayor abundamiento,
con cierto dejo y cierta coquetería Íl la Jácome, puso veinte onzas al 15 verde Nilo y preguntó al banquero:
-¿.Pueden jugar?
-Juegan-le respondieron secamente.
Todos palidecimos..... Giró la ruleta; el...
¡qué se yo c6mo se llama!, lanz6 la bola ..... .
una sucesión de saltos, de choques, de cabriolas de aquel cliablillo rojo ..... Brincaba de una
á otra casilla, tropezaba con los tabiques que las
separaban, giraba, coqueteaba, atormentaba,
y, entre tanto, mi amigo, seguro de sí mismo,
enrollaba un billete de cien, lo encendía en
una bujía del candelabro más próximo, y con
él ardiendo, encendía su puro.
Yo lo miraba y lo admiraba. Plinio, ante
la erupción del Vesubio que sepult6 á Pompeya y á Herculano; Nelson, en su barrica de
salvado; Napole6n, ante el sol de Austerlitz,
me parecían mezquinos y raquíticos. ¡Oh, la
previsión) El razonamiento se ofusca y empequeíitce ante ella. Yo hubiera querido ver
á Laplace, y á L::grange y ,i Léibnitz con todos sns cálculos frente aquel golpe de veinte
onzas rle oro.
-¡Quince verde Nilo!-anunció con voz
lúgubre y sofoca.da el... el. .. ¡como se llame!
Mi amigo sonrió, ó mejor dicho, continu6
sonriendo.
- ¿Gané?-preguntó con refinamiento de
duda.
Era un genio. Después vino ámenos.
Un día tuve que darle una peseta para que
se desayunara ...... y lo perdí de vista.
No volví á verlo hasta años después que
compré en cuatro rea.lee, al «Pe16n&gt;&gt;, mozo de
anfiteatro de la Escuela &lt;le Medicina, un cadáver para preparar mi examen de anatomía topográfica. El cad{wer era. el de mi amigo; el
genio de la ruleta qu&amp;, sabe Dios cómo y por
qué, fué á morir al hospital.
:Mi primer impulso fué respetar sus restos y
co~tearle un modesto entierro; pero quise ante
todo cerciorarme de si, como lo preveía hacía
tiempo, mi hombre era U\l gran cerebro y un
gran corazón. Como cerebro, la autopsia no
me ilustr6 gran cosa. En cambio, quedé satisfecho de su corazón. Era muy grande, muy
grande ...... ! Lo tenía horriblemente hipertrofiado.

LOS COLABORADORES
Los clarines convocan al pueblo para Ja
guerra y á su llamamiento se incorporan al
ejército nacional el arisco habitante de los
ventisqueros y el humilde jornalero de la llanura; el indómito serrano y el generoso costeíio. Los empuja la madre y los alienta la esposa 6 la amante.
Pocos de ellos vuelven; unos desaparecen en
la barranca 6 en el panta.no; otros caen bajo la."
balas enemigas; muchos quedan mutilados· y
ctüntos con la sangre envenenada y la raz6n
perdida por la influencia deletérea del clima
en nuestras zonas tórrirlas.

***

Recbinati las articulaciones de acero. La11
gigantescas poleas se retuercen quejándose de
la presión de las bandas, y los volantes, girando vertiginosamente, arrancan suspiros al aire
que hienden. De improviso, entre los crujidos
de la madera, los gritos del fierro y los ayes
del viento, breve y desgarrador alarido humano interrumpe aquel salmo del trabajo.
Al día siguiente es sepultado el cuerpo heclw pedazos de un infeliz operario; una placa
de madera que pronto será destruída. por el
tiempo, señala aquella tumha .... .. Y las máquinas, entre ta11to, siguen fabricando varillas
doraclas para lechos de amor; bronces resplandecientes para los palacios y las catedrales·
monumentos soberbios para los preferidos &lt;l~
Dios 6 de la Fortuna.

EL MUNDO ILUSTRADO

aldea,. consumido aún por la fiebre 6 por la
anemia, y á tantos que yacen olvidados en el
hoya.neo abierto á gran prisa y mal cerrado
con t res 6 ,cuatro paletadas de tierra. ¡Quién
recuerda a la madre desamparada á la hija
huérfana, á la viuda ó á la novia, que allá en
la montaña, en el llano y en la costa besnrt
con efusión un retrato y lo exhiben co;, orgullo, pensando que todos saben la historia y
todo el mundo piensa en quien ellas adoraron!
Para estos pobres seres no hay aleluyas ni
magníficats.
Pero la Patria siquiera levanta monumentos
á los héroes anónimos que sucumbieron en la
g!1err~. La ~Ol:ágine. industrial y mercantil,
solo tiene victimas ignoradas cuya memoria
no perpetúan ni historias ni e~tatuas.
Por esto fué ~an si~1pí~tica ~~ nota que apuntamos en la última d1stnbuc10n de premios de
la Exposición de París: el reparto de recompensas á los colaboradores.
. El solda?º humilde, el minero inválido, el
1ml?resor ~~ego, el pobre jornalero que muere
d e msolac1on, labrando la tierra para el sust~nto :i,jeno, son los colaboradores en todas las
v1cto~as de los grandes hombres, en todas las
excelsitudes .de la Ciencia, en todos los ava:~ces de la soeledad.

Gran incendio en llérida

Como fantasmas ó fuegos fatuos, se delizan
por. las negras crujías del socavón y lai, resbaladizas escaleras de muescas los mineros que
'
van a, roen per el suelo y á arrancarle
sus músculos de plata y oro; á desgarrar sus entrañas
de carbón de piedra para fundir éstos ó sus
macizas carnes de sanguíneo cuarzo de cinabrio, para apartar aquellos preciosos metales
con que se hacen las coronas; con que la bella dama se engalana y fascina; con q ue el caballero compra sus placeres.
Hay un derrumbe y los barreteros que entraron cantando alegres su monótono y triste
"Alabado•, salen con lágrimas en los ojos rezando la "oración de difuntos» por sus co~pañ~ros á quie~es dejan .... .. allí, en las profundidades té~ncas de la tierra, devorados por
ella en castigo de haberla herido y violado.

***
Sólo se oye en el taller un cuchicheo mewlico: el de la letra que los ágiles dedos del cajista van rápidos enfilando en el reluciente
componedor.
. ¡Cuántos de esos obreros, tan inteligentes é
mstruíd,os generalmente, agonizan al llegar
ape11as a la edad madura sumidos en la. noche eterna y angustiosa d~ la ceguera· ó como
. de las minas de mercurio,' con
'
e 1 operar10
la
~spa.lda _rrematurameute encorvada, semPjan
1ro01ca rnterrogaciún á la justicia di ri nal

·· ·· ······ ······ ··················· ·············· ·········

***
Yuelve el general victorioso; lo aclnman Ja.q
tt~rbas, resuenan las m6sicas y lo felicitan pto•
¡.Hos y extraíios; el industrial enri(Juece, es
condecorado, esenia altos puestos políticos; al
duefio de minai,. que drsconoce el sabor del
agua, le hastía el del ((champagne" y Je lasti•
ma el :pavimento no alfombrado; a rroja con
desprecio la noble señora el collar de oro1 por·
que ha visto uno de diamantes; y al autor del
hbro lo colman de lisonjas el p6blico y la
prensa.
_.. .• ~It~itart fa~r~canle1 ~anquero,.d.ama, autor,
reciten honores· acumulan riquezas· s6lo ven
. y amor para
'
'
so~r1s~
ellos en las mujeres;
6 ad•
mirac16n y respeto en los hombres.
Y cuán pocos hay que mirando al vencedor
en las luchas de la vida moderna recuerdan
a~ soldado gue se ahog6 en el lod~ 6 se precip1t6 en la sima, al que vaga en la ciudad 6 la

babfan sido ya devoradas por el fuego, contándose entre ellas la cristalería del señor P.
Narváez Pérez; la ferretería "La Balanza", un
gran almacén de materiales, propiedad del
señor Agustín V. Castillo una botica una pa, y 1a Droguería del
' Bazar. '
nadena

ESOR)!E~ PÉRDIDAS

. Con abundancia de datos habló «El ImparCial", en días pasados, acerca de un terrible incendio ~currido en la ciudad de Mérida el dos
del corriente, y que ha llamado la atención de
todo el paÍR por las enormes pérdidas gne

'i

t

... ?

JuLio Pouu.T.
Octubre de 1903.

***
La co~sternación que produjo en la sociedad mendana el terrible siniestro fuf verdadernmente espar.to~a: los mora&lt;lorefl de los
edificio~ .cercanos salían á las c11lles implorando aux1ho, temerosos de morir entre las llamas 6 bajo las paredes de sus habitaciones y
en los cruceros vecinos al lugar del sucesd se
agolpaba una muchedumbre dolorosamente
impresionada por las terribles escenas que se
desarrollaban á su vista. Los pal'lajeros del Hotel del Bazar, al darse cuenta de que las llamas invadían los escaleras y los corredores
abandonaron sus cuartos, descolgándose uno~
por los balcones, y saliendo otros por las puertas, casi asfixiados por el humo.
Las antoridades hicieron cuanto estuvo de
su parte para contener el fuego y para socorrer en aquellas aflictivas circunstancias á todos los que se encontraban en peligro. Lo primero no pudo lograrse, desgraciadamente
pues como ~ntes decimos, Mérida carece del¿
más nece~ario para ello: el agua es muy escasa, Y debido á esto, no ha podido establecerse
allí un cuerpo de bomberos.

***

EL MENDIGO
:.\Iérida.-A,enida del Bazar.

***

Domingo 18 de Octubre de 1903.

Hay algo tenebroso en el que implora
Con fulgores de rabia en la mirada
Y al retirar su mano descarnada '
Sin la limosna, se estremece y ll¿ra ..... .
Acaso la visión abrumadora
Del m,artirio de una hija idolatrada,
Que solo espera una caricia helada
Cuando el ansia del hambre la devora!
O tal vez el reproche de amargura
Que su rge del dolor y la miseria
A ese Dios de bondad y de dulzura

'

Porque,no arranca de la exangüe arteria
Del cornzon, el soplo de ternura
Que late sin piedad en Ja materia!
CLARO On!'\CURo.

Hac~d que lo justo sea fuerte Y que lo fuerte sea Justo.
·

En cuanto al valor de los edificios y mercancías destrufdos por el fuego, perFonas

o~~ionó á algunos de los principales estableC1m 1ento~ mercantil.e~ de aquella plaza.
L~s primeras noticias que se recibieron en
l\1éx1co con relaci6n al siniei,tro, eran de tal
manera !1-larmantes, que muchos yuc:1.tecos
aquí resi~entes, se apresuraron á pedir por
telégrafo informes precisos sobre el número de
casas destruida~ por el fuego y sobre los accidente• que pudieran. sobrevenir, tratándose de
una poblac16n que, como. Mérida, no contaba
co°: los recursos necesarios para conjurar el
peligro ?e ser en gran parte, si no totalmente,
consumida por el voraz elemento.
L~ ª°:siedad dominante entre Jo¡¡ yucatecos
era_J~1,;t1ficada, pues cuatro horas después de
rec1b1rse la noticia de que la Ferretería del
Ba_zar. se encontraba ardiendo, y de que los
ed1~c10s cercanos e!'taban próximos á ser invadidos por las llama!', se recibit&gt;ron nuevos
telegrall?a~ que hacían suponer, desde luego,
que el sm1ei-tro alcanzaba las proporciones de
una verdadera catástrofe.
Casi todas las casas de la calle del Bazar
Edificios destruidos en l\férlda por el incendi'Q.

bien i1~Iormadas le, hacen ascender á cerca de
dos ~1ll?nes de pesos. La mayor parte de las
negociaciones que sufrierou pérdidas est'
aseguradae.
,
an

P AISAJE
El negro vientre de Ja tierra amiga
d~sgarran los arados bienhechores·
nerte el sol sus aljabns de fulgore~
sobre los granos que darÍln la espign.
Sin que les acobarde la fatiga
Y envueltos ele la siesta en los vapore!'
c.on ruda. mano van los labradores
'
libertando l0s surcos de la ortiga.
El suelo hierve al amoroso beso
del. astro rey, y su testuz al peso
fatigoso del yugo, el buey inclina.
Fuego de horno en el campo se derrama
y una dorada y deslumbrante llama
las blar1cas flores del jaral calcina.
JER6NIMO

J.

m

REINA.

�Domingo 18 de Octubre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO lLUSTRA.DO

Domingo 18 de Octubre de 1903,

Soltmnt novtnario tn la toltgtata
EL DÍA DE LOS MINEROS

Para celebrar el aniversario de la coronaci6n
de la Virgen de Guadalupe, alla(unas agrupaciones de industriales, comerciantes y profesionistas, organizaron un solemne novenario
que di6 principio en la Cole11:iata el día 3 del
corriente con una brillante función religiosa.
Durante los días sefialados para la serie de
festividades que acaban de efectuarse, el santuario se vió concurrido por incontable número de devotos, y las calles, donde-como es
de rigor en esta clase de fiestas-se advertía
un movimiento inusitado, invadidas por una
muchedumbre ansiosa de divertirse á sus anchas con los pintorescos y típicos grupos que

y aquél se hizo notar por un esplendor verdaderamente extraordinario.
Las fotografías que publicamos fueron tomadaE el domingo, y representan, entre otros
asuntos, el interior del templo en los momentos en que allí se verificaba la misa que costearon los mineros y
que fué, sin duda, una
de las más 110tables
del novenario. El altar mayor estuvo ese
día adornado con guías
de camelias, crisántemos y azalea-1, distinguiéndose, á uno y otro
lado del pn·sbi terio,
los estandarh3 de las
distintas corporaciones

ella el s~fior _Arzo~ispo Alarcón y e~tuvo muy
coocurnda. fernnnada la ceremonia de la misa el Prelado bendijo las flores que presentara~ los fieles, según la autorización especial
que para ello recibi6 del Papa Le6n XIII el
año pasado.

El tren

de obreros que asistieron á la ceremonia.
En la nave central
se encontraban numerosas familias de la
buena sociedad, entre
.
las cuales recordamos
-~~
"-. ~.
á las de Teresa, Pesado, Olmedo, Segura,
Zaldí var, Quin tanilla,
Gorostiaga, Trueba, y
E.l Novenario en la Colegiata. -Espera¡ndo los tnenes en el Zócá' o.
Valleto. Entre los concurrentes se encontraba, además, una comisión
caracterizan á nuestras más animadas verbe&lt;le barreteros. La parte musical. cuya direcnas populares.
c-ión estuvo á cargo del maestro Jordá, fué
~El novenario, dispuesto sin omitir gasto alju¡;taroente elogiada.
guno, re1rnltó magnífico, tanto por lo que ve
En cuanto á la funci6n del día 12, que ceal servicio religioso, como por lo que se refiere
rró la serie de fes ti vidades religiosas, ofició en
á la concurrencia: esta fué selecta y escogida,

-~...

---

d,e

los invita,dos.

EL ABCA
A penas oy6 el ruido de las muletas, abri6

Lucas completamente los ojos turbios y ardientes, que dirigió hacia la puerta, en cuyo
umbral iba á aparecer su hermano. Toda su
cara, enflaquecida por el padecer, devorada
por la calentura, llena de granos rojizos, adquirió en el acto expresi6n de dureza casi fu-.
ribunda. Asi6 convulsivamente las manos de
su madre, gritando con bronca y entrecortada
voz:
-¡Echale, échale! ¡No quiero verle! ¿oyes?
No quiero verle nunca, nunca, ¿oyes?
Ahogábansele las palabras en la garganta.
Sofocado por un acceso de tos, apretaba ner•
viosamente las manos de su madre y abríase-

le la camisa á cada esfuerzo del palpitante pecho. Tenía la boca hinchada, y en la barbilla
una especie de costra formada por granos secos ya, que á cada esfuerzo se resquebrajaba y
echaba sangre.
Su madre procuraba apaciguarle.
-No, hijo mío, no le verás más. Harás lo
que quieras. Le echaré, le echaré. La casa es
tuya, hijo, toda tuya. ¿Me entiendes?
El le tosía en la cara.
. -:-1Ah?rª,. en seguida!-repetía con feroz
msistencia, mcorporándose en la cama empujando á su madre hacia la puerta.
'
-Sí, hijo mío, ahora, en seguida.
Daniel se present6 en la puerta sostenido
por las muletas. Era un desdichado con una
cabeza muy grande y muy pesada. Tenía él
pelo tan rubio, que parecía blanco. Los ojos
eran de dulce mirar, como de cordero azules
con pestafias de color claro.
'
'
Entró ~in decir nada, porque la parálisis le
había qmtado el habla. Pero vi6 los ojos de
su hermano fijos en él con cruel energía y se
detuvo en mitad del cuarto, apoyado en las
muletas, perplejo, sin atreverse á dar un paso.
Le temblaba visiblemente la pierna derecha
corta y torcida.
'
Lucas le dijo á su madre:
-¿Qué viene á hacer aquí el tullido ese?
¡Echalel Quiero que le eches. ¿Oyes? ¡En seguida!
Comprendió Daniel y mir6 á su madrastra
que ~e levantaba ya. Le dirigió tan suplicante mirada., que no se atrevió ella á hacerle nada. Y entonces, sujetando una de las muletas
con el sobaco, hizo con l&lt;t mano libre un ade~án de desesperaci6n y dii-;gió hambrienta
o¡eada al arca del pan que estaba en un rincón. Aquella mirada decía: «Tengo hambre&gt;:.
-¡No, no! No le des nada-empezó á chillar Lucas, _agitándos~ en la cama, imponien•
do á la mu¡er el capricho de su odio. - ¡Nada!
¡Echale fuera!

Llegada d&lt;l la concurrencia al Santuario

Daniel dejaba caer la cabeza sobre el pecho.
Temblaba y tenía los ojos llenos de lágrimas.
Cuando su madrastra le puso una mano en el
hombro y le empuj6 hacia la puerta rompió
en sol}ozos, pero se dej6 llevar.
'
Oyo en segui~a.cerrar la puerta y se quedó
en la meseta, gimiendo con violento y continuo sollozar.
L~cas le dijo á su madre con rabioso acento:
-¿Lo oyes? Lo hace adrede para ponerme
peor.
El sollozo del hermano continuaba, entrecort.:i-_do de_ cuando en cuando por extraño
grumdo, tris~e como el estertor de una bestia
de carga moribunda.
-:¿,No 10 oyes? ¡Anda Y échale escaleras
a ba¡o
La mujer se levant6 de un brinco corri6 á
la puerta y se fué sobre el mudo 1:vantando
las ás~eras manos, acostumbrad~s al gol
al castigo.
pe Y
Lucas, a poyado en los codos decía.
-¡MáP, más!
'
·
Callóse Daniel, golpeado. Baj6 á la calle
EL NOVENARIO EN LA COLEGIATA.-Llegalda de los invitados.

EL NOVENARIO EN LA COLEGIATA.- As,pecto de 'la nave oen.tral y del ailtar mayor.

abogando el llanto. Tenía hambre porque llevaba dos días casi sin comer. Co~tábale trabajo arrastrar las muletas.
Pas6 una turba de granujas corriendo detrás
de una cometa que se elevaba cabeceando.
Unos tropezaron con él, diciéndole:
-¡Eh! ¡Tullido!
Otros le escarnecían, gritando:
-¡Corre, caballo!
Otros, aludiendo á
la cabezota, le preguntaban con mofa:
-¿A cómo la libra
de ésa&gt; tullido?
Otro, más cruel, le
hizo caer una muleta
y salió corriendo. El
mudo se tambaleó, cogió después trabajosamente la muleta y ech6
á andar. Gritos y risas
de chiquillos se perdieron hacia el río. La
cometa, semejante á
un ave de país fabuloso, se eleva en el cielo suavemente sonrosado. En el muelle
cantaban á coro gru{)OS de soldados. Era
pasada la Pascua y hacía buen tiempo.
de Guadalupe.
Daniel, que sentía
en las entrafias los
mordiscos del hambre, dijo para sí:
-Voy á pedir limosna.
~I horno del panadero impregnaba el aura
primaveral &lt;le g_rato olor á pan reciente. Pas6
un hombre vestido de blanco con una tabla en
la cabeza, en la cual tabla había hileras de
~orados panes, humeantes aún. Dos perros
iban detrás del hombre, levantando el hocico
Y meneando el rabo.
Daniel temió desfallecer de inanición y pen~~:

dej3:ba pasar débil perfume de incienso y de
ben¡uí. De cuando en cuando vertía el 6rgano torrentes de notas.
Daniel s~nti6 humedecérsele los ojos con
nuevas lágrimas, y pronunci6 con el coraz6n
esta ardiente plegaria:
-¡Sefior, Dios mfo, auxiliadmel
Lan_z6 un acorde el órgano, que hizo vibrar
como mstrume::itos los pilare!!· después alegres notas claras. Resoo6 lavo~ de los so~hantres. Devotos y devotas, de dos en dos 6 de
tres ~n tres, entraban por la única puerta.
Damel aún no se atrevía á tender la mano.
Cerca de _él empezó á gemir un mendigo:
-¡Una limosna por Dios!
Ayergonz6se el ~udo entonces.
V16 á su madrastra entrar en la iglesia muy
arropada.en un manto negro. Y pens6:
, -¿ Y si yo me fuera á casa ahora que no esta la madrastra?
Tan imperioso era el tormento del hambre
que no esper6 más. Iba que volaba con su~
~?letas, er;. demanda del pan. Al pasar le
di¡o una mujercilla riéndose:
'
-:¿Vas á ganar el primer premio de carrera
tulhdo?
'
. En un per!9uete lleg6 á casa, jadeante, palpitante. Sub10 la escalera con sigilo tomando
grandes precauciones. Buscó á tientas la llave
en un hueco de la pared, donde solía dejarla
su madra~tra ~uando salía. Di6 con ella, y antes de abm muó por la cerradura. Lucas parecía que dormía en la cama
Daniel pens6:
'
·
-:~Si yo pudiera coger pan sin despertarle!
D10 yuelta á la llave, despacito, despacito
contemendo el aliento, temiendo despertar ~
su hermano con los latidos de su coraz6n

,

. - Tendré que pedir limosna; si no, memoriré de hambre.
Caía ~enta~ente el crepúsculo. Cruzaban
por el Cielo d1áfan~ multitud de cometas que
se balanceaban, ba¡ando ya hacia el suelo. Las
campanas_ esparcían por la atm6sfera profundo y contmuo zumbido.
. Daniel decidi6 irse á la puerta de la iglesia.
Y apá se fué, casi á rastras.
La iglesia ei,taba abierta. En el fondo el
ª~¡ar mayor, iluminado por temblorosas l~ceci las, parecía una constelaci6n. La puerta

En 1111 Colegiata.-Sadlda de un grupo
de

concurnentes.

�'
Aquellos latido!" le parecía que llenaban la
casa de ensordecedor estrépito.
-¿Y si se despierta?-pensaba Daniel, temblando basta los tuétanos cuando se abri6
la puerta.
Pero el hambre 1e hacía audaz. Entr6 movjendo cuidadosamente las muletas, sin dejar
de mirar á su hermano.
-¿Y si se despierta?
El hermano, tumbado boca arriba, respiraba al dormir penosamente. De cuando en cuando le brotaba de los labios ligero silbido. La
única vela que había encendida en una mesa,
proyectaba en la pared larg!is sombras movedizas.
Llegado junto al flrca, par6se Daniel para
vencer el miedo. Mir6 al durmiente, y después, sujetando con los sobacos ambas mule-

tas, trat6 de levantar la tapa. El arca di6 un
crujido seco.
Lucas abri6 los ojos sobresaltado, vi61o que
bacía su hermano y empez6 á darle voces,
moviendo las manos como un energúmeno.
-¡ Ladr6n, ladrón! ¡Socorro!
Pero el furor le ahogaba. Y mientras su
hermano, encorvado encima del arca, cegado
por la gazuza, buscaba con trémula mano un
pedazo de pan, salt6 de la cama y se arroj6 sobre él para impedirle que lo sacara.
-¡Ladrón, ladr6n!-gritaba enfurecido.
Baj6 furiosamente la tapa, cogiendo el cuello á Daniel, que se agitaba desesperadamente, como víctima cogida en el lazo. Pero Lucas inutilizaba los eefuerzoe del cautivo; había
perdido la conciencia de lo que bacía y se
echaba con todo su peso encima de la tapa,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDv ILUSTRADO

Domingo 18 de Octubre de 1903-

como para degollar á su hermano. Crujía la
tapa, penetraba en la carne viva del cogote
aplastaba los vasos del cuello, trituraba ven~
y nervios, tanto, que al fin colg6 un cuerpo .
inerte fuera del arca, cuerpo que no daba la
menor señal de vida.
Entonces, al ve1 al tullido asesinado loco .
pavor invadi6 el alma del fratricida.
'
Atraves6 dos 6 tres veces, tambaleándose
el cuarto, que llenaba de espantos la luz de ~
vel3:, cogi6 á pufi~~os las mantas, se las echó .
encima, se envolv10 en ellas de pies á cabeza
se tap6 basta la cara y se ocult6 después d~
bajo de la cama. En medio del silencio rechinaba su dentadura, como la lima mordien-do acero.
GABRIEL

D' ANNUNZIO.

1

En la Preparat oria
LAS CLASES DE DIBUJO

En días pasados se efectuaron en la Escuela Nacional Preparatoria las pruebas prácticas y orales que, conforme á las bases respectivas, debían presentar las personas inscritas
como opositores para cubrir las vacantes de
dos profesores titulados de dibujo y dos adjuntos.
La primera prueba consisti6 en dos apuntes
del natural que debían hacerse en dos horas,
siendo uno de ellos el de un hombre del pueblo, con su traje característico, y otro el de
una pistola de chispa. La segunda consisti6
en la ejecuci6n de cuatro dibujos, en el término de 12 horas: tres totalizados y uno acabado.

Para los totalizados siryjeron de modelos
una cabeza de viejo, un grupo de libros y un
maniquí con paños, y para el acabado, un
hombre desnudo. El estudio de desnudo fué
ejecutado en seis horas.
El Jurado calificador, después de examinar
con todo detenimiento los distintos dibujos y
de recibir las pruebas orales correspondientes,
acord6 que era de nombrarse profesores titulares á los señores José María Villasana y José M. Ibarrarán, y adjuntos á los señores Juan
Stano y Juan M. Pacheco.
El Jurado estuvo integrado por los sefiores
Doctor Manuel Flores, Director de la Escuela·
An!,&lt;mio Fabrés, Germán Gedovius, Antoni~
Rmz, José M. Rodríguez y Cos y Antonio
Becerra Díaz.
En_ este_ número publicamos los principales
trabaJOS eJecutados por los profesores titulados
y por los adjuntos, así ~orno los que present6

.¡

el señor J .. Í:; Rosas, que tom6 también parteen la oposic10n.

1
&lt;,-

I

FRINE
Orillas de la mar. La gente griega
festeja á Ceres con ardor pagano
y á la holganza y al júbilo se en'trega
con su tirso de espigas en la mano.

\

La tarde arrulla al mar: como divina
canéfora que el éter embalsama
va en los rizos cahel1os de la oddina
deshojando sus pétalos de llama.

Dibujo de Sta.no.

Desángranse en la linfa astros heridos
la espuma es fleco de ámbar en la rib~

'

Dibujo de Pacheco

y fulgura~ los pétalos, prendidos
en los quiebres de la onda fugitiva

•

•

Se escucha un ronco rezongar de fragua
sopla el trit6n su caracol sonoro
'
y la sirena, alegre, echa á flor d~ agua
t:iu cola azul lentejueleada en oro.
Oteando el sendero, la cabeza
Pan e~tre el verde de la fronda asoma:
y se siente en la gran Naturaleza
como un inmenso arrullo de paloma.
-:--~allad!. .. -Y el entusiasmo arde sus bellos
cmos en sus olímpicas capillas.
En los ~úmedos ojos hay destellos,
Y eru pc10nes de sangre en las mejillas.

Y, enarcando sus brazos en guirnalda
el broche suelta de sus rizos bellos· '
Y echa á rodar sobre la nívea espaÍda
la negra ondulaci6n de sus cabellos.

y, ante la excelsa desnudez helena

se enciende el ojo sofiador de Apel~s.
Y mañana, ele un alba en el comienzo
cual si de efluvios de Friné se hiciera'
va á nacer «Anadi6mena» en el lienzo'
y «Afrodita de Gnido» en la cantera! '
SANTIAGO ARGÜELLO H.

Prosternada cay6 la gente griega,
de! ensueño en las místicas escalas
baJo un hondo_ silencio que despliega,
como un velario de éxtasis, las alas.
Entre esa muchedumbre de ansias llena
Praxíteles empuña sus cinceles·
'

'

La verdad es uña; las opiniones son varias
Y pueden engañar.

•

•·

Es que llega Friné!-Pasa la helena:
buscando el mar, su vista se dilata•
y ha susurros de linfa por la arena'
la cauda de su túnica escarlata.
Aproxímase al mar, llega á la playa.
Y, ~on gesto de Kipris Philomeda, '
quiere ser una linfa de la Acaya
Y con el traje de las ninfas queda.
La tÚ:nica se arranca, el broche suelta,
le quita el nudo al cintur6n le quita
la estema rica á la cintura e'sbelta·
la red de gasa en donde el seno b~bita.
Y la sandalia, cárcel primorosa;

'

Y, del pecho, la banda, que circula;
y hasta el leve estrofi6n azul y rosa
y hasta la cinta que en el muslo on'dula.
- ¡Anadi6mena!-claman.-¡Es la D 1
Y hay, en -yerdad, deslumbre sobrehu:~-~~ ..
en esa hostia de carne que blanquea
en la patena azul del oceano.

y ella entr~a_bre sus labios, y se irisa
su rostro d1vrnal de luz impreso·
Y se asoma una plácida sonrisa '
en la cárcel de púrpura del beso.

\.
,..,
Dibujos de Rosas.

Dibujo de Villasana.

Dibujo de

Ibarrarl!.n.

�Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDO ILUSTRADO

IDL MUNDO ILUSTRADO

Notas extranjeras

instituciones financieras en las que ha reposado por cincuenta años el Imperio británico.
Bálfour trabaja por hacer la gestión de su ministerio más útil al país y á la corona. Ambos
son hombres de fuerza considerable en el campo político.

Lo• llnchamlento&amp;.-Una carta de RÓo&amp;evelt.-Temore&amp; de guerra.-Delfour y
Ghamberlaln.

***

El Presidente Róosevelt es un hombre-en
toda la extensión de la palabra -que se ha distinguido siempre por su carácter franco y leal.
Para un soldado de corazón que ama á su patria hasta el grado que Róosevelt ha demostrado ~on hechos amar á la Uni6n Americana; para un político de altos vuelos, como lo es también, y para un estadista sagaz, no habían de
pasar inadvertidos los excesos cometidos por
las multitudes, en contra de criminales negros.
Parece que, como los suicidios entre nosotros,
los linchamientos son en los Estados Unidos
contagiosos. La prensa nos informa un día de
que un negro ha cometido un delito repug•
nante, ha sido aprehendido por un grupo de
vengadores del pueblo mismo y ha sido colgado en el primer poste de teléfono habido á la
mano. Hasta aquí solamente se ve una manifestación del odio de razas. A los pocos días
se observa que los linchamientos aumentan, que los ejecutores populares, ilegales
por completo, se van extendiendo y aplican
la pena á delitos notoriamente desemejantes.
El Presidente Róosevelt ha escrito una carta
llena de buen sentido y de claras verdades.

Un personaje extraño, medio loco, medio
soñador, algo desequilibrado y muy rico, ha
llamado la atención recientemente por una
descabellada intentona de captura, nada menos que del Desierto del Sabara, en el que,
según decía, se iba á coronar Emperador.
Emitió estampillas postales, billetes de banco, dió títulos y condecoraciones y se encuentra ahora huyendo de la persecución que se le
hace por no haber cumplido con ciertas fórmulas en su campaña de conquista.
El Gobierno francés, después de la descabellada tentativa de Lebaudy, tuvo que enviar
un buque de guerra para rescatar á los marineros que dej5 abandonados en el Sahara en
tristes condiciones este «Emperador por su
propia voluntad».
En Macedonia sigue la guerra, por desgracia para sus habitantes, que ya han sufrido decepciones bien grandes. La ciudad de Kushevo, cuya vista damos, ha sido destruída por
completo, arrasada recientemente, y de sus
40,000 habitantes unos han sido muertos y
otros se hallan fugitivos en territorio búlgaro.

ChaiIIlberla!n y Badfour.

***

El Gobernador del Estado de Ohío comenzó
una recia campaña encaminada directamente á reprimir los linchamientos, que eran ya
demasiado numerosos. El Presidente Róosevelt le felicita cordialmente por ello, y en su
carta expresa la opinión de que los linchamientos, además de ser una forma de agresión
á la ley y á la justicia, y no de las formas insignificantes, es el síntoma de la decadencia
de una raza, y es capaz de llevará la anarquía,
á la tiranía, á los peores abismos á una nación en la que no se reprimiera con mano de
hierro.
El Juez Bréwer, de la Suprema Corte de
Justicia, viene en apoyo de las ideas emitidas
por el Presidente Róosevelt con otra carta que
ha causado honda sensación. El Juez Bréwer
afirma que el linchamiento es un acto de violencia repugnante y se pregunta la m~jor manera de reprimirlo, siempre dentro de la ley
y de la justicia.
El Pr~sidente Róosevelt ha contestado á la
pregunta con gran talento y gran sentido práctico. Es evidente que si en las 24 horas que
siguen inmediatamente á la comisión de un
delito, la justicia castiga al culpable, cuando
se quiera inducirá alguien á que linche á otro
criminal, no verá la razón de ser de esta violencia. Si las multitudes linchan á los criminales de la peor especie, es porque temen que
escapen al ca.'!tigo. Hacer rápida la ejecución

~-

***

de la ley, hacer la administración de justici&amp;. inmediata: he aquí la fórmula mejor
para reprimir estos delitos.
El Juez Bréwer es algo más radical en su
manera de pensar, pues afirma que, precisamente para que no se tarden, en los mil y un
trámites judiciales, las ejecuciones de los grandes criminales, se debe suprimir la apelación
en materia criminal.

El Juez Bréwer.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

La atmósfera política se encuentra densamente nublada en el Oriente, y no parece sino
que la guerra se viene encima á paso rápido.
Los «americanos de Asia», como se ha llamado á los japoneses, son un pueblo fuerte, que
acaba de despertar á la vida civilizada y que
se considera quizá más fuerte de lo que es,
después de la victoria que obtuvieron sus armas sobre las del caduco celeste imperio.
Los rusos, por su parte, forman una conglomeración humana formidable, que tiende
á esparcirse, con la clara y natural tendencia
de todos los pueblos para los cuales el territorio que habitan llega á ser estrecho por amplio que en si pueda parecer. Rusia quiere tener salida hacia el mar de China, que haga
valer el Ferrocarril Transiberiano.

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LA CONQUISTA DEL SAHARA.-Los oficiales superdores de Leln111dy.

Estos dos deseos de dos pueblos fuertes, estas opuestas miras de los dos gobiernos, son
la causa de la fricción molesta que existe y
que ya se teme seriamente que los lleve á la
guerra. Rusia cuenta con una formidable escuadra de noventa buques en Vladivostock y
Port Arthur.
Las notas últimas son de aquellas que frecuentemente se envían á los periódicos de
gran circulación, solamente por ser sensacionales; pero no cabe duda de que la reunión
de tan opuestos intereses en la Península de
Corea, puede ser causa de una conflagración
1
sangrienta.

El ave ·inmortal
En los muros del templo alejandrino
Cinceló un escultor una poesía,
'
Y el tiempo que á las moles desafía
Derrumbó el monumento peregrino.
De los escombros, con volar divino
Alzó intacta la estrofa su harmonía
Y forma que tan frágil parecía
'
Superó á la del templo diamantino.
Grabóse luego en otros monumentos
Y miró deshacerse sns cimientos
De los que libre se elevó vibrando.
Y de las ruinas de cualquier grandeza
Como alondra inmortal de Ja belleza
'
La poesía se alzará cantando.
'
SALy ADOR RUEDA.

***

El Ministerio Bálfour ha sufrido en Londres una sacudida formidable á consecuencia
de la cual perc;onajes del alto valer del Ministro Chámberlain han caído de su puesto.
Los nuevos ministros, laboriosamente escogí•
dos por el Rey Eduardo en persona, entre los
más idóneos de sus servidores de alto rango,
han comenzado á trabajar en resolver un problema fiscal y econ6mico cuya solución no se
anticipa.
Chámberlain entretiene sus ocios actunlmente, haciendo una campaña de zapa á las

EN LA C ELDA
No al rígido cilicio se doblega
Del torso escultural la línea pura
Ni ha podido el sayal que la tort;ra
De su seno vencer la comba griega.
.~ola á los pies del Nazareno ruega,
FiJa en El con angélica dulzur,¡,:
Ella que le ofrendara. su hermosura
Ciega de fe, de misticismo ciega. '
Y al contemplar del Redentor la frente
Que parece inclinarse pensativa
Cruza amorosa imagen por su U::ente.
Y al recuerdo importuno que se aviva
Avergonzada ante Jesús se siente
'
Y le oculta una lágrima furtiva!
ALFONSO VILLEGAS ARANGO.

DECLAMATORIA

:::s-+

BELLAS

La ciudad~ Kuahevo destruida por los turcos.

ARTES.-¡ Si no vendrá.!. ...

El bardo melenudo y decadente
Se pasó sutilísima y ligera
La mano por la blonda cabellera
Y se la alborotó sobre la frente. '
Plegó después el labio sonri:ente·
Volvi6 los ojos á la azul esfrra · '
Y con voz melodiosa y plañid~ra
Rompió el silencio de la absorta gente...
Y dijo sus estrofas. Nadie pudo
Sorprender los obscuros simbolismos
Ni salió nadie del asombro mudo. '
De repente estallaron las palmadas·
Pero sonaron los aplausos mismos '
Como si hubieran sido bofetadas ......
JosÉ S. CaocANO.

�ElL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Octubre de 1903.

Domingo 18 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

En la Preparatoria.-La Ultima oposición

el nifio había entreabierto los ojos y se percibía en sus labios una débil sonrisa . .... .
Mme. d' Arbelles creyó que después de haber vencido al sufrimiento, iba á morir de
alegría!
La respiración fatigosa había desaparecido,
el silbido estridente de la garganta se apaciguaba y una calma súbita sucedió á la terrible agonía de la noche!
Poco tiempo después, el niño recupera sus
fuerzas, y estando la curación completamente
asegurada, el médico no visita la casa más que
de tarde en tarde ..... .

IV
Una mañana, durante este tiempo, Mme.
d' Arbelles fué llamada á pasar con urgencia al
domicilio del Doctor.
Había una comunicación que entregarle.
Cuando ella llegó, el Doctor estaba muerto,
tendido sobre su lecho.
Catalina, su anciana criada, le entregó una
carta.
Ella leyó lo siguiente:
«Señora:

T

/1

Estudio de Viltasana.

ABNEGACION
I
Toda la noche, el nifío ha estado sofocado.
Un sonido ronco se escapa de su oprimido
pecho y, en d silencio de las tinieblii.s que se•
para la pálida claridad de una veladora, este
sonido asciende, lúgubre y terrible, como el
toque á agonía de los moribundos
En la visita de la noche, el doctor ha aplicado las inyecciones de suero antidiftérico;
pero ya sea porque la operación baya sido un
poco tardía, ya porque el temperamento del
enfermito se revelara contra el efecw deseado,
ninguna mejoría l:lensible se ha efectuado
aún.
Y á los primeros albores del alba, Mme.
d' Arbelles se tiende hacia la cabecera del lecho de su hijo, llena de angustia, velando sobre este único querubín, que la muerte cruel
parece ya haber tocado con sus dedos ......
¿Quién reconoce en ella, en estos momentos, á la reina adulada de los salones parisienses, á aquella á quien llamaban ccla encanta.dora Mme. d' Arbelles»?
Pálida, con los ojos irritados y ojerosos por
1a excitación, parece que vive en una horrible
pesadilla.
¡Su hijo en agonía!. .....
El coquetismo mundan~ ha desaparecido;
no se ve en ella más que a la madre dolorosa
.que se retuerce de desesperación. .
M. d' Arbelles la contempla, lleno de piedad;
luego, desesperado, recorre de extremo á extremo la alcoba, con el corazón oprimido, evitando manifeshr su pesar y mordiéndose el
bigote, lo que demuestra en él una gran preo-cupación y un profundo sentimiento.
Solitario, dando aún una nota más sombría
á este cuadro tan lastimero, hace oír su tictac
regularizado el balancín del péndulo que mide los minutos, ¡convertidos en siglos junto al
.querido enfermo!

"Hace ya largo tiempo que yo la amo. Pero yo no podía, no debía hacer la revelación
de mi amor. D' Arbelles es un amigo de mi
juventud, y vos, vos sois una honrada señora ... .
«Si yo os revelo hoy mi secreto, f'S porque
vos no tenéis nada de que se os pueda culpar.
«Atendiendo á vuestro niño, que he salvado contra los gérmenes de la terrible enfermedad, hoy muero víctima de ella.
«P~ro yo no siento nada, puesto que ha sido m1 amor para vos el que me dictara mi
~ebe~: yo quise devolver el hijo á RU madre,
1magmando que, en esta resurrección una
parte de mi alma pasaría á la vuestra! '
«Depositad flores sobre mi tumba besándolas con fervor: se dice que los b;sos de las

Estudio &lt;le ilbarrarAn.

El sol se eleva sobre el horizonte, y su luz
de púrpura vierte reflejos de incendio sobre
los vidrios de las ventanas herméticamente cerradas.
Suenañ las nueve; esperan al médico, y cada segundo de retardo aumenta la impaciencia del padre y de la madre.
Esta va, de minuto en minuto, hacia la
puerta á escuchar.
¡Se oye un toque al fin! ......

II
El médico entra en la alcoba, y de una ojeada examina la situación, que en casi nada se
ha modificado.
Este es un boro bre joven aún, el Doctor Pierre M:archal, de bello semblante, ojos soberbios y presencia aristocrática. Ya hoy es de
renombre. Sus trabajos anatómicos, sus investigaciones experimentales y su reciente nombramiento de profesor de la Facultad, lo han
puesto «de moda». Mañana quizás, será citado como un príncipe de la ciencia, será célebre.
Acto continuo, sin vacilar, se dirige al enfermito.
Mme. d' Arbelles lo observa.
¡Oh! vosotrosquetenéis hijo!', vosotros que
habéis gustado de la poderosa sonrisa de estos
seres adorables, sin duda comprenderéis la
triste ansiedad de esta madre!
Mme. d' Arbelles siente que se nublan sus
ojos; los sollozos la ahogan.
¡Acaba de comprender que es en vano abrigar esperanza!
Y necesita conservar toda su energía para
no caer quebrantada, vencida, anonad~da.
Pero mientras tanto, el doctor se acerca á
ella, le toma las manos y con voz firme le
dice:
-¡Se puede intentar el último esfuerzo!
Estas palabras fueron suficientes. Mme.
d' Arbelles se incorpora, un relámpago hiere

celadas de sus oros. y al bañar de luz el
ámbito inmenso del vacío, se arrellana con
muelle despreocupación en un océano de purpurinas nubes, cual un rey que muriese entre
deslumbres de oropeles y fulgideces de matices.
La naturaleza asiste impasible-parece taciturna-á la agonía del principe oe los astros.
El bo&lt;;que lejano envía leves rumores. Allí. los
pájaros se adormecen sin gorjeos. Las uro brías
arboledas crujen débilmente y á intervalos. Al
soplo del céfiro, como quejas comprimidas de
un titán, y del lago que besan espesos ramajes,
emergen, gangosos, los cantos monótonos de
las ranas.
El mar solemne y majestuoso como siempre, manda de vez eh cuando desde el horizonte una carga de olas que se debilita á medida que se aleja de su punto de arranque. Y
la mente calenturienta forja una alondra solitaria elevándose á una altura inconmensurable en alas del líquido elemento, para descender muy luego y sepultarse en las entrañas
del coloso que ruge y brama como á un formidable mandato apocalíptico.
Toca á su fin la tarde. El universo se vela
con el dominio del crepúsculo. Las golondrinas pasan en dirección al bosque, rozando el
agua con sus alas y lanzando gritos desapacibles. Escasas estrellas aparecen en lo alto cual
temblantes pupilas luminosas, y mientras una
honda melancolía se esparce por doquier, el
monarca de los espacios se hunde en el seno
del océano, silencioso y rojo.
LUIS GARZÓN FUNES.

mujeres reviven el corazón de los muertos á
través de sus cálices embalsamados .... . .
"Soy dichoso muriendo por vos ......-Dr.
Pierre Marchal».
Hondamente conmovida, próxima á ser presa de una fiebre devoradora, Mme. d' Arbelles
vuelve de su estupor.
·
Su marido la observaba; ella le alargó la
carta del Dodor.
Después de haberla rápidamente recorrido:
-¡Caro y noble amigo!-exclamó d' Arbelles efijugando una lágrima.-¡Era tan honrado como tú lo eres!. ..... ¡Que su última voluntad sea cumplida: llevaréis las flores á su
tumba como un recuerdo!
Cualquiera podrá observar, varias veces al
mes, en el cementerio del Pere-Lachaise, á
una joven elegante y bella que se arrodilla
delante de uua tumba, mientras un gracioso
niño riega sobre la losa pensamientos y violetas, que resaltan sobre el fondo verde y melan. cólico de los cipreses y de los sauces llorones.
La hermosa. joven no se retira jamás sin haber posado sus labios sobre un pensamiento.
De aquellos que la miran, los unos murmuran:
- Es una loca.
-¡ Lo ama bastante!-piensan los otros.
Estos son los que tienen razón.

G. MoussAT.

ACUARELA
El ciel0 está bruñido de gris. En frente, el
mar enorme bate sus olas contra las riberas
como en un insaciable deseo de arruinar, y á
un costado, semiperdidas entre las lejanías y
la bruma, las rocas acantiladas recuerdan vagamentede!!pojos informe11 de edificios derrumbados.
El sol ha. hecho un buen trecho de su marcha del cenit al ocaso, dejando tras sí las pin-

Cuando la pobreza toca la puerta, el amor
brinca por la ventana.

*

La verdadera y única riqueza de lús pueblos es la sobriedad; el lujo es la pobreza de
los magnates.

*

La felicidad verdadera cuesta poco; si es
cara, fio es de buena especie.

En 10 Preparatoria.-La Ultima Opasición

sus ojos. La horrible visión de la muerte
olvida; parf'cc &lt;lesa parecer delante de un ra
de esperanza.
-¡ Es necesario salvarle!-ba murm
el doctor.
F.ste manda se llame con urgencia á
médico ayudante y, cuando á pocos in
tes se presPnta, le indica todos los instrum
tos que ha de sacar de su estuche.
Es la traqueotomía la que va á practicar,
El niño no respira más que muy débilm
te; rn carita se ha puesto morada; todo
cuerpecito se debate convulsivamente bajo
terrible mal que le oprime la garganta y
le estrangula como un asesino.
-Señora-dijo el Doctor Marcha} con
extraña sonrisa,-yo opino que nos de
abandonar por unos instantes; mi colega y
d' Arbelles me ayudarán.
La pobre madre, afligida y con los ojosll
de lá¡?rimai-, implora con todo el corazón.
-¡Por todo lo más querido que tengo en
mundo!-añadió entonces el médico,
convencida que yo os lo resucitaré: valor
confianza!
Mme. d' Arbelles, después de haber de
tado un largo beso eobre la frente del n"
desapareció detrás de una espesa tapi
que separaba su cámara de la del enfe

III
Mientras tant•&gt;, la operación ha termina
El Doctor, después de haber sajado la
quearteria, provisto de un estrecho tubo
metal, había extraído las mucosidades q
obstruían la entrada del canal; el aire, pe
trando por el orificio abierto, proporcio
poco á poco la vida á los pulmones, á la
que el descanso tan buscado para el pequ
ser.
El Doctor exclamó al fin, dirigié1,dose á
d' Arbelles:
-Amigo, podéis llamará la mamá ..... .
Cuando ésta hubo aparecido en la aleo

Estudio de Stano.

Estudio de Pacheco.

�Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNJ)O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTl..ADO

EL PRIMER VIOLIN
CUBNTO CINOARO

En el coraz6n de las viejas selvas de Transilvania en las soledades misteriosas de la
floresta de pinos seculares, vive!1 familias de
pobres leñadQres cuy? e~caso Jo.rnal apenas
basta para evitar su miseria. Su vICla es de una
monotonía desesperante; los días se suceden

desbal'ltados en la que había nacido y de la
que segúu las probabilidades todai,, nunca habrí¡ de salir. Macha era hermosa, muy hermosa, con unas trenzas rubias del color del
más puro oro, y con un rostro apac~ble y cáhdido. Dos grandes ojos color de pizarra, nu-

cha, •tue cada día era má!'I hermosa. Solamente la wadre sabía el porqué de sus cambios·
solamente ella adivinaba la transformaci6~
que lentamente iban 103 años efectuando en su
alma.

***

Desde el linde del bosque donde la cabafia
estaba, se distinguían las piedras del castillo
regional. Las flamas de mil incendios habían
lamido los arquitrabes, y el poi vo de miles de
afíos había cegado lentamente el foso. El castillo estaba deshabitado desde hacía muchos
años. El viejo señor feudal había muerto,
mientras el heredero se divertía en la ciudad,
y solamente se sabía que era muy joven éste,
rn uy rico, pues poseía algunos castillos, y que
el rey le apreciaba en mucho.
Una tarde de otoño, cuaudo Macha iba ála
alquería para surtirse de los alimentos que
después habría de llevar á sus hermanos al
sitio donde ese día trabajaban, se sorprendi6
de ver que en la torre del homenaje, en lam'8
alta del castillo, flotaba una banda &lt;le seda de,
colores en la que se leía un lema. Días d
pués, cuando marchaba por el estrecho sen
dero Macha, llevando á su padre y á sus h
manos el alimento frugal que había de sostenerles en la ruda jornada de trabajo, el bosq
silencioso basta entonces, lleno s6lo de l
rumores conocidos y &lt;le los golpes del hac
de un leñador, se pobl6 súbitamente de v
y de gritos. Macha se ocult6 temblorosa, ·
explicarse la causa de su emoci6n, en un hut.i:
co de un gran árbol.
Por el sendero avanzaba, erguido en la m
tura de un hermoso caballo blanco, un jov
ricamente vestido. Su cabellera flotaba al vien
en procesi6n in~erminable y tedi_osa, sin que
el placer, eri mnguna de sus mil for~as, se
digne visitar á los humildes tra~aJado~es,
siempre solos entre los árb_oles .m1lenar1os,
siempre solos entre en el s1lenc10 pavoroso
de los senderos intrincados y peligrosos del
bosque.
.
El viajero que en la noche, perdido, sl: ª?erca sin pensarlo á una de las modestas viviendas de leñadores, quedará agradablemente sorprendido al escuchar las notas quejumbrosas
de un violín. Los cínga1os, de largas cabelleras negras y de trajes abigarr~dos y sucios saben sacar de él harmonías mefables y
ron~os gritos, casi humanos, de dolor y de
celo. Es el único placer de las familias de los
lefiadores ; y no debe sorp_render. á nadie esto,
si sabe la «leyenda del primer v10lím ~1:1e de
padres á hijos se conserva entre las trad1c1ones
populares que forman la historia de los moradores de Transilvania.

***

Una familia de campesinos vivía en uno
de los claros del bosque hace ya algunos siglos. El padre, la madre, cuatro hermanos y
una hermosísima doncella, que se llamaba
Macha componían esta familia.
Era~ muy pobres. La hija y la madre cocían los alimentos sencillos de la familia, mientras el padre y los cuatro mozos, el hacha al
hombro, desaparecían en el milenario bosque
de pinos. Cada uno de ellos atacaba su árbol,
y cuando ya solamente un fragmento insignificante sostenía el tronco, el más ágil de los
hermanos trepaba hasta la cumbre, amarraba
en ella un cordel, y el padre, dirigiendo la
maniobra daba los últimos hachazos, mientras los c~atro hermanos tiraban de la cuerda.
El árbol se bamboleaba, sus ramas chocaban en
la cúpula de verdura con las ramasdE: los demás
árboles, y, finalmente, caía al suelo, con gran
ruido que retumbaba en todo el bosque. Después venía la labor dura y difícil, el desgajamiento de las ramas, basta que el blanco tronco del pino era enviado por los torrentes hacia el valle.
Macha parecía feliz en la cabafia de troncos

blados, entre cejas
larguísimas, c o m pletaban su linda fisonomía. Pero no
era buena Macha.
Sus hermanos y
su padre la querían
mucho. La mimaban y siempre tenían para ella una
buena palabra. Por
ella se arriesgaha el
menor, Constan tiüo, á ir á la ciudad
en busca de golosinas; por ella los demás hermanos trabajaban uua hora
más, después de que
todos los trabajadores se rendían á la
dura faena,para poder llevarla un regalo el domingo; por
ella el padre se privaba de fumar una
buena pipa, para
que sus basquiñas y
sus corpiños fueran
la envidia de las demás muchachas.
Pocoápoco,mientras la juventud llegaba á pasos lentoe,
el carácter de Macha se hacía soñador, áspero para con
los suyos, incomprensible.
Los hermanos,
primero, creyeron
que estuviera enferma. El padre se
entristeci 6 y se iri itó, y alternativamente fué brusco y
tierno para con Ma-

to, apenas eostenida por un birrete cuya lar~a
pluma ondeaba. Sus ropas eran de un luJo
extremo. En las manos llevaba un halc6n.
Detrás venían millares de perros que galopaban, azuzados por el amo.
.
:Macha quedó deslumbrada por breves mstantes. Un ensueño inefable la adormeci6 e!1
el sitio mismo. Su alma se abri6 á desconocidos placeres. Aquel hombre era distinto de
todos los que ella había conocido hasta entonces. Aque~ hombre debería tener palabras y
pensamientos distintos, como diversos eran
sus vestidos. Macha quedó como en un éxtasis.
Un día se atrevi6 á ofrecerle una'3 flores.
Después le di6 agua, cuando el bei;moso caballero, cansado de recorrer la sel va, lleg6 desfallecido á la fuente del bosque. Pero el caballero no prestaba mayor atenci6n á la muchacha que á alguno de sus perros.
.
Y Macha desfallecía de amor. Después vino el invierno, largo y frío, las cacerías se
suspendieron y ~facha fué varias veces á la
p.oterna del viejo castillo. Pero el bello señor
estaba encerrado en sui, habitaciones. l\lacha
no pudo verlo. El invierno fué muy largo para la muchacha enamorada del castellano.
La primavera vino al fin. Una tarde, Macha que había inventado una canci6n, esper6 'como lo hacía diariamente, en el mismo
sitio donde antes había visto pasar al caballero. Este lleg6 con sus lacAyos, sus monteros,
sus perros; pero no vi6 á Macha, que, acompañándose de un tamboril, cantaba su primera canci6n de amor. Macha llor6 largamente,
porque comprendió que el caballero no la amaría.
La noche la sorprendi6 en el mismo sitio.
La luna estaba en menguante y los viejos árboles fingían monstruos desesperados en la
sombra, mientras la enamorada infeliz se retorcía de rabia, de amor, de celos, de impotencia. Le vino la idea de llamar en su auxilio al Demonio.
No había acabado de pensarlo, cuando del
tronco de un árbol viejo, herido de muerte por
el rayo y medio devorado ya por los insec:tos,
surgió un ente original, todo vestido de rojo,
con una gran cresta de gallo sobre su cabeza,
que le d ijo:
-Me has llamado. ¿Qué me quieres?
- Amo á un hombre que no me ama-le
contestó Macha.
El Perverso ri6 con una carcajada que resonó lúgubre entre la selva, toda solitaria y toda llena de miedos v de sombras.
-Quiero ayudarte-le di~o,-quiero hacerte un favor. Toma este espejo y cuando el
hombre que amas se haya visto en él, te amará ..... .
Macha corri6 desalada, hasta llegar á su
choza.. Toda la noche estuvo pensando en c6mo haría que el caballero se viera en el espejo encantado. Finalmente, cuando ya el sol
doraba el polvo del horizonte, se levantó, sin
haber dormido un solo momento, sali6 precipitadamente y se dirigi6 al castillo. Los monteros estaban listos para ealir, los perros ahullaban en el patio. Macha esperó.
Cuando el caballero salía, la mucha.cha enamorada le sali6 al encuentro y le presentó el
espejo. Curiosamente lo tomó el jinete. Pero
en cuauto lo hubo sostenido en sus manos, lo
arrojó colérico exclamando:
-¡ i1aldici6n! ¡maldici6n ! Es ésta obra del
Demonio. ¡Es mi misma imagen la que veo
en el agua dormida de este talismán maléfico!. .. . ..
Macha quedó en el sitio, desolada.
En cuanto se encontró en la selva, clamó
nuevamente al Diablo. La :figura roja y ágil
del Pe1verso cayó como una gota de agua en
su camino.
-Cálmate-orden6 el Dei:nonio. - Y a que
te has visto tú, ya que él también se ha visto
en ese espejo, los dos sois míos. Yo haré que
te ame el castellano; pero quiero en cambio la
vida de tu padre.
-Jamás-replicó Macha.-Mi padre no será tuyo.
-Como gustes. - Y así diciendo, desapareció rápidamente el Maligno.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

***

P.;ro días después,
Macha, siempre triste,
espiaba. las rápidas carreras del hermoso se
fíor, y vi6 que en su
compafi.Ía iba una dama muy hermosa, tan
bien vestida como él.
Más ricamente quizá.
Los celos mordieron
su coraz6n. Una. nube
ofuscó su pensamiento.
-A mí el Maligno,
á mí. - E l Demonio
apareció en una mata
de flores, sonriendo
sarcásticamente.
-¿Estás decidida?
Podemos en un día
arreglar todo. Cede, y
tu amante será mañana el hombre que amas.
Sin decir una palabra, enloquecida por
la súbita visi6n que
ante sus ojos había pasado, Macha se encamin6 al sitio donde
su padre trabajaba,
guiando al Demonio.
Apenas éste se acerc6,
el pobre viejo dej6 su
hacha y se sent6 fatigado en un árbol. Pero no parecía ver ni á
Macha ni al Diablo,
que lentamente se acerc6, tomándole por
los pies. En un rápido movimiento lo hizo pasar por encima de
su cabeza. Cuando hubo dado algunas vueltas, solamente quedaba en sus manos una especie de caja alargada y vacía, una caja sonora.
-Toma__:dijo el Perverso á Macha.-Este
será el instrumento que te consiga el amor del
hombre que tanto adoras. Pero le faltan las
cuerdas.
-¿C6mo he de hacer para conseguirlas?preguntó la infeliz enamorada.
-Necesito á tus cuatro hermanos-contestó el Demonio.
Macha no sabía bien lo que pensaba. El Demonio la poseía de cierto. Sin una palabra
más, avanz6 hasta el sitio donde sus cuatro
hermanos reposaban, dormidos. Con un gesto
rápido los señaló al Perverso.
Este tom6 uno por uno á los cuatro le:fiadores y con ellos hizo cuatro delgadas cuerdas.
Las at6 al instrumento que había hecho con
el cuerpo del leñador padre y lo tendi6 á l\facha.
Pero ésta no pudo hacer de manera que
produjeran el menor sonido. La caja y las
cuerdas quedaban completamente mudas.
-Falta algo-díjole el Maligno. -Para que
tu amante se conmuevá, precisa que cantes
ante él la canci6n que en su hoñor has compuesto; pero me hacen falta los cabellos de tu
madre.
Una ráfaga de raz6n cruz6 el cerebro acalorado de Macha. Crey6 que el Demonio se burlaba de ella y resueltamente se negé, á complacerle.
-Como quieras-repiti6 el Perverso. -Pero, yo, en tu lugar, tendría menos escrúpulos.
Mira:
La selva se incendi6 de reflejos. Ante los
at6nitos ojos de Macha apareci6 el hermoso
caballero, rodeado de una servidumbre discreta. Una dama hermosísima estaba á su lado.
No se escuchaban sus palabras, en las queparecía que iba su alma entera. Pero la hermosa sonreía y en sus labios vagaba una frase de
amor.
Macha estaba loca. Si.I! hal&gt;lar,_co1110 si_em_pre, avanzó rápidamente hasta el punto donde la cabaña se levantaba. Allí la pobre ma-

dre preparaba los alimentos para el marido y
para 'los hijos. De un solo golpe, el Demonio
abatió á la infeliz, que cayó sin hacer un solo
gesto. Con sus cabellos ( que tendi6 en un
fragmento de madera) hizo un arco.
Entonces Macha se apoder6 violentamente
del instrumento diáb6lico y corri6 hacia el castillo á cerciorarse de su virtud.
Apenas hubo comenzado la canci6n del
amor, acompañándose del instrumento, cuando el hermoso caballero salió rápidamente,
atraves6 el puente levadizo y se arrodilló ante
Mnr.ha, jurándole amor eterno.
Ebria de dicha, la muchacha se dej6 conducir al interior del rico palacio. En ese momento había olvidado todo: su padre, sus hermanos, su madre, todo se desvanecía en el
inefable ensuefio de amor que se realizaba.

***
¿Fueron felices los amantes? La tradición
cuenta que, cuando en sus bodas los dos se entregaban al frenesí de una pasi6n desencadenada, en el exterior unos pobres cíngaros perecían de frío y de cansancio. Súbitamente
una flama coron6 la torre del homenaje, y los
muros del castillo crujieron bajo el peso de
una lluvia de fueg~. Los cíngaros, al pasar,
en el puente levadizo se habían encontrado
un raro instrumento que gemía, que hablaba,
que cantaba, que reía.
Y era porque en la caja del violín y en sus
cuerdas y en su arco; iban la vida entera de
un padre, el amor inmenso de una madre, y
el eterno grito de pasión de una muchacha
enamorada.

�Domingo 18 de

Octubre

de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de

Octubre

de 1303-

Impresiones de Estética
I.A ,\\USICA
Hay horas profundas en que sentimos el espír~tu ~bierto á toda impresión de belleza, apto, de una manera extraordmana, para recibir la
visita sagrada de las ideas. Entonces el alma, trémula como el ala de
una mariposa, percibe los matices de las más sutiles sensaciones y el
significado de las más extraña1:1 músicss, y gozamos singularmente de esa casta alegría que sólo pueden proporcionar los placeres espirituales, abandonándonos al encant9 de la poesía de las cosas. Por
que, en verdad, que aun á las más groseras formas de la materia
llega el hálito perfumado del ensueño, y que en todo cerebro humano han brillado, más ó menc,s intensamente, las luces de la fantasía.
En horas así, la música llega á producirnos una embriaguez inefable. Los sonidos nos adormecen con sus voluptuosas caricia~, y se
llena nuestro corazón de dulces quimeras. El poder de la harmonía
se manifiesta entonces en toda su plenitud y esclaviza nuestro pensamiento.

***

AMALIA DE ROMA EN TRAJE

DE CHINA POBLANA. (Fot. Na.pole6n.)

...... En una noche de honda nostalgia, cerca del monótono mar
turbulento, escuchamos hace algunos años, una formidable sinfonía
de Wiígner, el enorme viejo divino, á quien las almas de los artistas
rinden culto. Era, al principio, una verdadera tempestad melódica,
de relámpagos y de truenos y de terribles estruendos, que nos hizo
soñar con gigantescos derrumbamientos de montafías, con huracanes que arrancaban de las cumbres las rocas negras y de los bosques
los árboles milenarios ..... .
Después, bajo la obsesión de la estupenda harmonía, vimos pa•
sar, á la cárdena luz de un incendio, ejércitos en fuga, en el trágico
terror de la batalla. Oímos el ronco retumbo de las baterías, el ruido
de las armaduras y el galope de los corceles. Contemplamos los estandartes y los uniformes, las espadas homicidas fulgurando en el
aire y los cadáveres ensangrentados sobre la tierra muda .... .
De improviso, la tormenta musical se convirtió en una melodía
dulcísima, maravillosamente triste é impregnada de una melancolía
sobrehumana..... .
. . . . . . y en un esquife fantástico erramos entonces, bajo el rayo de
la luna, en un lago de aguas sonoras, oyendo el cantar de las sirenas,
viendo temblar sobre las ondas al loto de pétalos marmóreos.... Luego vagamos por una campiña florecida de violetas, esperando á la

C OQUETER IA
amada que nos dió una cita á la hora en que
muere el crepú~culo; ó emprendemos al primer f~lgor ~atmal, un viaje misterioso hacia
uua ribera ignota ..... .
. Y es así como el poder de la música se mamfiesta á veces en nosotros lanzándonos en
pleno ensuefio de ilusi6n y 'de poesía.
FROILÁN TuRCIOS.

Puente sobre el río Tenexapa. (Puebla.)

Inanguraeió1: de un puente
El día_ 8 del actual quedó abierto al servicio
del púbhco un nuevo puente de mampostería
c~nstrufdo sobre el río Tenexapa, en el Distrito de Zacapoaxtla (Estado de Puebla).
A la inauguración, que ameniz6 un cuarte-

(Colecoi6n Pe!1iandini.)

to, concurrieron algunos vecinos caracteriza- '
dos de las poblaciones inmediatas al lugar y
un gran _número d_e trabajadores de las haciendas del rumbo.
Jtl pue_nte es d~ co9strt1Cción sólida, y tiene
mas de cinco metros de anchura:·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abnegación</name>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 16, Octubre 18</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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V

Gonzéllez,

Clecto Primer t\r~oblspo de Puebla.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

LOS GRANDlS HOMBRlS
En toda Europa-dice en la &lt;&lt;Nueva Antología,: Paula Lombroso-asistiroos á un verdadero concierto de fiestas conmemorativas
celebradas en honor de los grandes hombres.
En Italia, por Leopardi y por Mazzini; en España, por Calderón y Colón; en Portugal, por
Camoens y Pombal; en Francia, por Víctor
Hugo y Dumás; en Noruega, por Nansf'n; ~n
Alemania, por Virchow, y hasta en Polonia
hemos visto el espectáculo de todo un pueblo
que para celebrar el 25? aniversario del «¿Quo
Vadis?,,, regala á su autor un ~stillo magnífico, con su parque correspondiente.
Todas estas fiestas revelan la tendencia actual de los pueblos de admirar y reconocer con
mayor prontitud y facilidad á sus grandes
hombres. Savonarola y Jordán Bruno fueron
quemados vivos por haber predicado la liber•
tad del pensamiento; Galileo fué atormentado
por afirmar que la tierra se movía; Colón muere miserablemente por haber descubiert.o un
Nuevo Mundo; Dante no era en sus tiempos
más conocido que lo son hoy Trilussa y Pasea-.
rella, y Shákespe'lre pareció á sus coetáneos
tan poco digno de ser tenido en cuenta, que se
han perdido las huellas de su persona.
Más tarde, los grandes pen~adores no han
sido quemados; pero han sufrido todo género
de amarguras. Jénner fué ridiculizado por su
descubrimiento de la vacuna; Beccaria fué tratado de loco por combatir las crueldades de la
tortura y de la pena de muerte; i\Iazzini tenía
que emigrar y ganarse la vida con ~~tículos_de
revistas; para el gran Cataneo, soc10logo, lmgüista, legislador y matemático, no se encontraba más que un cargo modestísimo de profesor del Instituto de Lugano ...... Pues bien:
de treinta años acá, las cosas han cambiado
mucho.
Los compm,itores contemporáneos :Masca¡zni, Franchetti y Puccini, en Ital!a; MasRenet,
Bizet y Saint-Saens, en Francia; Bretón y
Chapí, en España, se han hecho célebres en
edad juvenil, mientras qne Beethoven moría
ignorado y miserable, y Wágoer mismo tuvo
que esµera.r veinte años las caricias de la fama.
Y lo mismo pasa con los literatos. Leopardi,
Foscolo y Alfieri tuvieron e:cacasa fama, mientras que Amicis, Fogazzaro y Annunzio lagozan grande y productiva; B,dzac andaba siempre abrumado de deudas, Flaubert no conseguía reparar las brechas abierta!' en su fortuna, y Lamartine arrastraha míseramente su
vejez, mientras que los Goncourt, Daudet y
Znlá han reunido grandes fortunas; y Rúdyard
Kípling, á los veintitrés años, se hace pagar
á duro cada línea, llegando á eclipsar la celebridad de Dickens y Tacknay.
Y otro tanto sucede en el campo científico.
El descubrimiento de Volta apenas fué notado, y el de Marconi le da fama, ho9ores y millones en plena juventud; Hélmholtz tardó en
conquistar un nombre ilustre, y Roentgen se
ha hecho popular en un momento; J énner fué
ridiculizado, y Pasteur enaltecido, y los sueros antidiftéricos de Roux han sido aceptados
en el acto por el mundo entero.
¿Por qué esta transformación? Desde luego,
por la enorme difusión moderna de los medios
de publicidad.
Los grandes maestros tienen hoy admiradores
en todo el mundo, y las glorias y los aplausos
de los extraños repercuten en el propio país.
Otros reinvindicadores de los grandes hombres
célebres fueron y son los periódicos. Es verdad que éstos existían también hace un siglo;
pero su organización, sus medios y hasta sus
fines, eran muy distintos de los dtl hoy, su
público era muy reducido, su información
sumamente deficiente y su esfera de acción
muy limitada.
Hoy, cualquier descubrimiento no queda
encerrado en los austeros muros de los laboratorios y de las Academias; los periódicos lo
pregonan y lo vulgarizan, y los autores ven
publicados por todas partes su retrato, su pensamiento y su vida. Es p0sible que baya muchos que no sepan todavía en qué consiste el
aparato Marconi; pero es seguro que todos han
oído hablar de Marconi, el autor del telégra-

EL MUNDO ILUSTRADO

fo sin hilos, y se interesad por sus viajes, por
su fortuna y por sus éxitos. Y luego sucede
una cosa curiosa: el público, á fuerza de oír
hablar de un hombre, de sus inventos, de sus
hechos, de sus triunfos, se encariña con él, se
enorgullece de ser su coro patriota y ;iu contemporáneo, y le conflagra toda su admiración,
estando dispuesto, para hor.rarle, á todos los
sacrificios.
Otro motivo más profundo del cambio á que
asistimos es que hoy el miso11eísmo es mucho
menos qde lo que fué en otro tiempo. Ante!!, el
hombre, acostumbrado á vivir tranquilamente en un rincón al que apenas llegaban más
rumores que los de la ciudad vecina, debía
sentir un choque profundo al contacto de _lo
nuevo. Hoy, acostumbrado á moverse, á viajar, á respirar el aire de todo el mundo, no se
sorprende de nada ni es hostil á nada. El público tiende á elevarse hacia el nivel de los
grandes hombres, y los grandes hombres, por
su parte, tienden á acercarse al público; y de
esta doble corriente nace la comun;.ón de ideas
á que asistimos, sin los esoterismos y exoterismos de las escuelas antiguas.
Es evidente, en suma, que nuestro tiempo
es propio para estos hombres superiores, que
pueden surgir en el campo de la ciencia ó del
arte y que sacan de su superioridad amplia
cosecha de fama, honores y riquezas, como el
público saca de ellos á su vez no menores ventajas y satisfacciones.

PAISAJE TROPICAL
Magia adormecedora vierte el río
En la calma monótona del viaje,
Cuando borra los lejos del paisaje
La sombra que se extiende en el vacío.
Oculta en sus negruras el bohío

La maraña tupidll., y el fo!Ta.je

Semeja los cala.dns de un encaje
Al caer del crepúsculo sombrío.
Venus se enciende en el espacio puro.
La corriente dormida una ¡,ira.gua
Rompe en su viaje rápido y seguro.

Y con sus nubes el poniente fragua
Otro cielo rosado y verdeobscuro
En los espejos húmedos del agua.
JOSÉ A . SILVA

EL PASADO
Yo he nacido con alma de lnuno.... En otros dlas
Habité de l&lt;&gt;s bosques la sagmda espesura,
En siete tubos frágiles canté mis alegrlas
Y conoc! el di vino sabor de la hermosura.
Aprendl de las pájaros las gratas armonlas,
Y á veces, al impulso de una inmortal locura
(Las Ménades lo saben!), lancé en la fronda obscura
El clamoroso grito que anuncia las orglas.
, Mas quiso un dios injusto, para colmar mi druro,
Hacer del fauno un misero pastor, cuyo reballo
Verás, oh caminante, detrás de las colinas.
Huyeron, para siempre, las ninfas á mi paso
Y en mi doliente flauta saludo al sol de ocaso,
De algún antiguo templo sentado entre las ruinas.
LEOPOLD-0 Duz.

RIMA HEBREA
Página de álbum.

Eres azul de mar, y me fascinas
como una primavera, y en tu vago
y romántico hechizo vierte un mago
no sé qué languideces bizantinas.
Un sortilegio flota en tus retinas,
como la tarde en la quietud de un lago;
y en tu sonrisa que nimbó el halago,
todas tus seducciones son felinas.
¡Oh tú, la flor que la leyenda awmca
de la escultura pensativa y blanca
que el Arte siempre arrodillado espía ... !
Eres azul de mar, perfume y gema
y alzas, como una lírica diadema, '
tu encantador orgullo de judía.
EMILIANO liERNÁNDEZ.

EL MUNDO ILUSTRADO

trtadón dt un nutv0 Jlrz0bispado
Se ha confirmado plenamente la notici
que bac~ al~ún tiempo circulaba en las eal.~
ras ecles1ásbcas, de que el actual obispado de
Puebla sería erigido en arzobispado antes de
terminar el corriente &lt;1ño.
Según se nos informa, las bulas de la Santa
Sede que ordenan la erección del nuevo ario,.
bispa&lt;lo, están ya en poder del señor Iba
actual Obispo de _Puebla. quien vino á M~
co hace pocos d1as con el fin de señalar de
acuerdo con el señor Arzobispo Alarcón, !~fecha en que deba efectuarse la ceremonia correspondiente. Por documentos proced
tes de Roro~. se tiene conocimiento, ademú,
de que el mismo sefior Ibarra será quien ejerza ~a jefatura suprema de la nueva Arquidi
ces1s.
Esta noticia ha causado muy buena impre,,
sión entre todas las clases sociales de Pueb
que ven en el señor !barra á un hombre
tati vo, sabio y prudente.

IL® Mun~rrtt~
La «Revue des Revues,, ha tenido la bu
i&lt;lea de preguntar á varios literatos fran
lo que piensan acerca de la muerte.
He aquí algunas de las contestaciones
bidas:
«Yo no sentiría morir si solamente set
se de abar.donar lo que la vida nos concede
agraclable, cosa rara entre la multitud de
tidios que nos rodea; pero á mí la muerte
inFpira la misma. desconfianza que la vi
Entreveo en aquélla una serie de met.amo
sis micróbicas, una división infinitesimal
penosa de mis facultades en muchedumb
de bacilos y vibriones, que á su vez 1rnfri
padecerán, esperarán y serán desengafia
según proporciones ínfimas, pero igualm
intolerables. Dicho de otro modo : la mu
no me promete el reposo, la nada, sino
absurda y obscura palingenesia, de la
adivino las etapas. Aquí, por lo menos,
que me eHpera: los fastidios materiales,
trabajos sin intervalo, la ho,:tilidad de
ami¡zos, el odio de los adversarios, los
los de los que me rodean y el desprecio
siento por mis ineficaces esfuerzos. Desp
¿no será todavía peor? La ciencia respo
l'robablemente. -PABLO ADAllI».

Nuestra opinión individual significará poco, puesto que lo único que podríamos decir,
es: «Horno sum et níhil humani á me aliénum
puto». - p ABLO y VÍCTOR MARGUERITEl&gt;,

*

«No temo la muerte; pero el morir me fastidiaría.-FRANCISCO DE CROISSETll.
·

*

«Sí, sentiría morir, por muchas razones, y,
sobre todas, porque esto sería dejar á los que
amo y me aman, y Jorque deseo ver crecer á
mis hijos. -VmoINIA DEMONT-BRETOJ\'».

G uanajuato de gala
Le. visite. del Señor Presidente

La ciudad de Guanajuato, una de las más
importantes del paíR, se prepara para recibir
la visita del señor Presidente de la República
quien ha sido invitado para inaugurar las dis~
tintas mejoras materiales llevadas á cabo en
la población, por el progresista Gobernador
del Estado, Lic. Don Joaquín Obregón González.
Los preparativos que se han hecho para
cumplimentar debidamente al señor Ueneral
Dfaz y á las personas que irán oon él á Guanajuato, indican que las fiestas organizadas
con este motivo van á ser muy suntuosa!' y
que los distintos actos que deben efectua:se,
conforme al programa, revestirán un lucimiento verdaderamente extraordinario.
A reserva de ofrecer ú nuestros lectores la
c~?nica detallada de los festPjos y una clescri pc10n de las obras que serán inauguradas juntamente con el Teatro Juftrez-el primero. sin
duda, entre todos los del país,-publicamos
en este número una fotografía del exterior del
Palacio Legislativo y una vista del bellísimo
salón de sesiones de la Legislatura. En nuestras próximas ediciones daremos á conocer
otras fotografías muy importantes del «Guanajuato Moderno".

Guanajuato.-Fachada. del Plaila.cio del Poder Legisl,ativo.

i·. ' \

'

.

*

«La literatura de todos los tiempos afi
el amor á la vida y el temor de la mu
desde Eurípides, cuyo viejo FereR declara,
&lt;cAlcestes»: «Pienso que es largo el tiempo
sado bajo la tierra, y que la vida es corta,
ro dulce,,, y Horacio, que dice en alguna
te: «Véame yo gotoso, desdentado, tulli
pero que viva»; hasta La Rochefoucault,
de cuyas máximas es: «El sol y la muert.e
se pueden contemplar con fijeza»; y J'
que escribe: «Todo lo que yo conozco eA
voy á morir muy pronto; pero lo que m
noro es esta pícara muerte que yo no
evitar .... .. ))
Todos los hombres sinceros convendrán
su horror á morir, ya sea que el temor
muerte los hipnotice, evocando la idea
nada ó el de otra vida expiatoria; ya sea
la vida los embriague, ó simplemente los
cante como fuerza de acción, fuente de
bilidad, cambio de afecciones; ya sea po
no quieran desaparecer antes de haber
zado una vida woral, bella y v1::rdadera, 6
vida de arte, que t!alve pasajeramente su n
bre del olvido, ó una vida útil á los de
que contribuya á realizar ese proyecto,
algún día emancipará á la humanidad
ciente.
Y, sin embargo, hay mom1mtos en qu9t
si sin disgusto, nos despojaríamos de ~
da por una gran causa, un acto heroico.
sacrificio de amor, y por menos aún: ~r
capar de un triste descorazonamiento, de
dolor moral, de un sufrimiento físi?o;
por una explosión de placer, en esos 108
de perfección en que el alma alcanza una
monía tan completa, que anhela disolv

Domingo 25 de Octubre de 1903.

Gu.a.najuato.--8al6n de sesiones de la Legislatura,

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

ElL MUNDO ILUSTRADO

pedido de una sefiora anciana que le había
acompañado basta el muelle.
La tal señora era la tía de J obn Bárrisson,
única parienta que le quedaba.
Milady Osborn-que así se llamaba la anciana-había hecho las veces de madre á Bárrisson, el cual se había quedado huérfano en
su infancia.
La travesía de su sobrino fué feliz.

II
Diez años habían transcurrido en el momento en que comienza esta historia, desde que
JohnBárrissonsehabía establecido en Sydney.
Sus negocios habían prosperado extraordinariamente.
En recompensa de su laboriosidad, el gobierno le nombró cónsul de Inglaterra. John
Bárrisson tenía entonces treinta y tres afios y
deseaba casarse. Pero, como hombre práctico,
no quería contraer matrimonio con una mujer rica, sino con una mujer virtuosa, tr&lt;1.bajadora y econ6mica, ante todo.
En tal virtud, escribió á lady Osborn la siguiente carta:
ccSydney, 8 de mayo de 1875.
«Mi querida tía : Como le be dicho á usted
ya, mis negocios marchan admirablemente.
Me gusta la Australia, cuyo clima es admirable y muy superior al de la madre patria. Lo
único que me aburre es el vivir solo. Por tanto. espero que me preste usted el servicio de
buscarme entre eus relaciones la mujer que
pueda labrar mi felicidad, uniendo su destino
al mío.
«Le ofrezco una buena dote, porque quiero
casarme con una mujer pobre y honrada que
me lo deba todo.
«Acept..'1ré á ojos cerrados la que usted me
diga. Si la muchacha acoge bien la idea, después de haber visto la fotografía que le incluyo, pídala usted en matrimonio y reconózcale
en mi nombre la cantidad de cuatro mil libras

esterlinas, que le serán entre15adas después de
la firma de contrato de boda en Sydney.
«Además tendrá usted la bondad de adelantar á mi futura el dinero necesario para el
viaje.
«Reciba usted un abrazo de su sobrino. John Bárrisson&gt;&gt;.
III
Transcurrió cerca de un año sin que la tía
Osborn hubiera otorgado á su sobrino el honor de contestar á su apremiante carta.
John, consagrado á sus negocios, pensaba
de cuando en cuando en el asunto; pero, engolfado en sus operaciones mercantiles, que
se sucedían sin descanso, acab6 por olvidarse
en absoluto de su matrimonio.
Cada tres ó cuatro meses un buque conducía á Australia cierto número de condenados
de uno y otro sexo.
En su calidad de cónsul, John Bárrisson
iba á bordo, y después de haber comprobado
la identidad de los presos, los confiaba á los
agentes encargados de indicarles las tierras
que dP-bían explotar y la cabaña donde debían vivir, después de haberles entregado
las semillas necesarias para el cultivo del terreno.
Un día notó entre los presos la pre1&lt;encia
de una mujer, cuyo candor y belleza le cautivaron desde el primer momento.
Tendría á lo sumo diecisiete afios.
El cónsul abrió el registro de informaciones
y leyó lo siguiente:
cc:Miss Clarck Jenny, huérfana desde hace
algunos días, ha solicitado de la policía el favor de que se la condujera á Australia para
moralizará los desgraciados á quienes la miseria ó la adversidad había arrastrado al crimen.
ccEs una joven muy virtuosa y muy instruída, que ha sido recomendada especia-lmente
por el Almirantazgo.
ccSe su plica al c6nsul de Sydney que la atien-

COMISION DE PARASITOLOGIA.-El Museo.

Una institución benéfica

del Cáucaso y crisantema, ya logradas, y cuyas flores, secas y pulverizadas, son muy eficaces para la extinción de los mosquitos y de

En pro.-erho de la Al(rlrulturs

Damos á conocer en este número las fotografías de los departamentos principales del
local que ocupa en Betlemitas l~ C?misión de
Parasitología, fundada el 1? de Julio de 1900
por la Secretaría de Fomento.
El Museo, que representa uno de nuestros
grabados contiene únicamente muestras de
plantas e~fermas y de sus parásitos ( animales
6 vegetales); de los aparatos pulverizadores, y
de los insecticidas y fungicidas que se emplean
con buen éxito para extinguir las plagas, así
como una variada colección de ejemplares de .
aves benéficas á la Agricultura. En el catálo- .
go de este Museo ?onstan el número de la
muestra el nombre científico y el vulgar de cada plan~. y de sus parásitos y su procedencia,·
á fin de tener siempre á la vista los datos que
deseen los interesados y de que :;:ean en cada
caso mucho más fáciles las consultas.
Para que el público comprenda la importancia del Museo, diremos que en los tres años
que lleva de establecida la Comisión, ha recibido ocbecientas ochenta muestras de plantas
enfermas casi todas cultivables, lo cual prueba que n~ se había tenido basta h?Y: ~n el país
ni la más remota idea de los perJmc1os causados por las plagas á la Agricultura.
El sistema de conservación de las muestras,
ideado por la Comisión, consiste en insert.arlas sobre una lámina d~ yeso protegida por un
marco de madera y cristal, que permite se conserven indefinidamente y que puedan apreciarse con suma comodidad en todos suii detalles.

LA DOTE
I

***
El invernadero, de hit:rro y cristales, está
dedicado al cultivo de plantas insecticidas.
Al rededor de la fuente se ven las de peritre

otros insectos que invaden las habitaciones.
Además, se cultivan otras plantas insecticidas,
también muy eficaces.
Otro de nuestros grabados representa un es-:
capara.te que contiene bolsas de manta-al parecer llenas de dinero---que no son, en con•
junto, más que la prueba objetiva de los resultados obtenidos en metálico, ó mejor dicho,
de lo que han dejado de perder los agricultores que siguiendo los métodos recomendados
por la Comisión, han combatido las plagas
que invadían sus tierras. Hasta ahora, estA
comprobado, por certificados auténticos, 'que
esos resultados representan un valor de........
$165,000. Las personas que han visitado loe
salones de la Comisi6n, C()mentan favorablemente esa prueba objetiva.
Por último, diremos que la Comisión cuen•
ta con una biblioteca de 1,378 obras, la mayor parte sobre Parasitología é Historia Natural; con un laboratorio de Bacteriología y con
un gran microscopio de Zeiss, entre cuyas lel!·
tes existe una que vale mil pesos. La Com1•
sión ha publicado el primer tomo de su «Bo·
letín" y una obra, profusamente ih1strada, que
trata de las plagas de la Agricultura.

COMI&gt;SION DE PARASITOLUGil1.- Lo que han

ganado los agricultores.

Después de hab6r estudiado con provecho
en el colegio de Oxford, Jobn Bárrisson selan·
zó á los negocios, y al cabo de cinco años de
un trabajo incesante, había logrado ahorrar al·
gunos miles de libras esterlinas.
Como todo inglés práctico, pensó que para
aumentar su fortuna, lo mejor que podía hacer
era trasladarse á las colonias.
Una tarde del mes de julio de 1865, John
Bárrisson se embar~ba en el ccVictoria)), roag·
nífico vapor que hacía el servicio entre Lon·
dres y la Australia, después de haberse des·

COMISION DE PARASITOLOG!A.·-El invernadero.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

da, pues es una mujer acreedora á todo género de consideraciones».
John Bárrisson se acercó á Jenny Clarck, la
saludó muy cortesmente y la ayudó á bajar la
escalera del buque.
El representante de Inglaterra la condujo
al consulado para ponerla bajo la salvaguardia de la bandera británica. Jobn Bárrisson
se había enamorado de ella locamente.
A los ocho días de la llegada de miss Clarck
á Sydney, un pastor bendecía el matrimonio
de los dos jóvenes.

IV
Al cabo de tres meses, un día en que lady
Bárrisson estaba sentada en el despacho de su
marido ocupada en la contabilidad de la casa,
una compatriota golpe6 con sus dedos un cristal, sobre el cual se leía la palabra: «Caja».
Lady Bárrisson acudió al llamamiento y
cogi6 de manos de la desconocida una tarjeta,
en la que se leía: «Miss Gówling.-De parte
de lady Osborn».
-¿Viene usted para algún negocio?-preguntó lady Bárrisson.
-Sí, sefiora.
-Yo reemplazo al jefe, y si puedo servirla
á usted ......
-No.
-En ese caso, voy á entregarle la tarjeta.
Siéntese usted.
Jenny se dirigió á la pieza contigua, donde
estaba su marido.
- ¿Qué quieres, hija mía? ¿Deseas descansar un rato?
-No; vengo á traerte esta tarjeta que acaba
de traerte una sefiora que espera cohtestación.
J obn leyó la tarjeta y de un salto se puso
en pie.
-¿Qué te pasa?
-Nada, nada. No vale la pena de que te lo
diga. Y, además, puedo equivocarme. Ya hablaremos después.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Notas extranjeras
La guerra civil en larruetos.- La. cuestión de
tilleros ingleses en Boston.

MARRUECOS.-Las

tropa.s fieles haciendo honores ail Sultán

Maredo■ia.-Ar.

Parece que el régimen administrativo delos
sultanes tiene ya en nuestros días muy pocoa
partidarios fieles, aun entre aquellos á los cuales el Corán, desde sus primeros años de vida,
hace que consideren «descendientes del Profeta,, á los monarcas bajo cuya absoluta soberanía viven. Los que aún quedan, de origefl.
·m usulmán, los escasos habitantes que recuerdan en el siglo XX las pompas y el esplendor
á que llegaron los mahometanos después del
«raid,i fanático del reiglo XVI, poco conformes
con ,la promesa de un cielo después de )a
muerte, se han rebelado en contra de sus amos,
pretendiendo que se les haga11 concesiones
políticas que permitan un género de vida menos absurdo y menos malo que el que actualmente llevan.
En Marruecos, á pesar de las leyes !ocalea,
que prohiben en absoluto la adopción de loe
métodos modernos de comercio, y en general,
de la civilización misma; á pesar de que 1111&amp;
clerecía intransigente y atrasada amenamcon
males eternos á los que ab&amp;ndonan la dulce fe
y la manera pacífica de soportarlos yugos que
Mahoma sofiara; á pesar de todo, la fuerza de
la civilización ha traspasado las fronteras y b&amp;
llegado á conquistar al mismo Sultán Abdul-,,
Aziz.
•
Esto ha disgusta.do profundamente á los ha;
bitantes de la nación y especialmente á J
nobles, cuyos dominios y prerrogativas s ·
rán mucho en el momento en que ese pueb
sacuda su tradicional pereza y entre, resuel
y decidido, en la senda del progreso.
La lucha es ya vieja, da.ta de algunos
ses, sangrienta; y de algunos años, sorda;
ro la fortuna hasta ahora no se ha most
decidida á protegt:r á ninguno de los dos
dos beligerantes. A menudo son las fue
imperiales las que huyen perseguidas de
ca por los rebeldes, y á menudo estos últim
son los que dejan las cabezas en manos de
soldados de Abdt.1-Aziz, como aparece en
grabado que publicamos.

zo donde varios empleados estaban descar-Pero ..... .
gando
balas de algodón.
-Déjame solo con esa mujer.
-¡Stéphenson!-gritó.
John se dirigió al despacho, abrió la puer-¡Aquí estoy!
ta é hizo pasará la inglesa, que esperaba en
-¿Eres soltero?
la antesala.
-Sí,
sefi.or.
--¿En qué puedo servirla á usted?-le pre-Pues vas á casarte en seguida.
guntó. d
.,
. G' .
,
-¡Cai,arme yo!
Por to a contestac10n, m1Rs ow1mg saco
-Sí.
una carta de su bolsillo y se la entregó á John.
-Pero......
Era una carta de la tía, concebida en los si--No hay pero que valga. Tu futura es
guientes términos:
compatriota mía y aporta al matrimonio cua«No hepodidocontestar antes, á causa de una
tro mil libras esterlinas de dote.
larga enfermedad que he sufrido. Durante mi
-Acepto.
convalecencia he ¡,ensado en ti y he realiza-Sígueme.
do tus deseos, dando al fin con la mujer que
Y al entrar en el despacho, J ohn hizo la prete conviene. Es hija del pastor Gówling. Tosentación
de su dependiente á miss Gówling.
do está en debida regla y he hecho la petición
-¡Santo cielo!-exclamó ésta.-¡Es muen tu nombre, con la correspondiente oferta
lato!
de las cuatro mil libras esterlinas.
-No tengo otro
,,Estoy segura de que serás feliz en tu hogar,
hombre
de quien
y me felicito ~e haber podido co~tribuir en la.
disponer en este momedida de mis fuerzas á tu dicha en este
mento. Me es igual
mundo.
que le Bcepte usted
«Tu tía, que te estima.-Ana Oaborn».
ó que le rechace. Le
-¿Ha leído usted la carta?-dijo miss Gówaseguro, sefiori ta,
ling.
que brilla en los ne•
-Sí, sí.. ....
gocios por su acti-Pues bien; espero que usted cumplirá su
vidad y su honrapalabra. Mi padre me ha dado una carta padez.
ra el pastor de Sydney. Se la be llevado; pero
-Pero aumentano estaba en casa, y su criada se la entregará
rá usted la dote.
cuando vuelva. El es el encargado de bende-La interesaré en
cir nuestra unión. No hay tiempo que perla
casa.
der.
-¡ Esto ya es o-Nuestro matrimonio es imposible... portra cosa!
que estoy casado.
*
-No lo creo. No hay aquí ninguna mujer
A los quince días
digna de usted.
se celebraba en Syd-Está usted en un error.
ney
la boua del mu-No importa.
lato Stéphenson y
--¿Cómo que no im por la? ¿Quiere usted que
de miss Gówling.
sea bígamo?
-No, sefior. Pero hay un contrato, alguna
B. GADOBERT.
de cuyas cláusulas es preciso cump!ir. Recibiré la dote y regresaré a casa de mi padre.
--El contrato dice que la entrega se verifi•
Puede decirse que
cará después de la boda, y yo no puedo casarse ha terminado un
me con usted.
cuadro, cuando ha
-Arréglese usted como quiera; pero yo indesaparecido todo
sisto en que se cumpla la obligación mí&gt;s imrastro de los medios
portante para mí.
empleados para ob•
-¡Se me ocurre una ideal ¿Quiere usted
tener el ·resultado.
El trabajo borra la
casarse con mi dependiente principal?
huella del trabajo.
-¿Y la dote?
-WHÍSTLER.
-La daré cuando se firme la escritura.
-¿Dónde está ese hombre?
*
-Aquí.
El mejor sistema
-Hágale usted venir. Le acepto por esde defensa es el ataposo.
que. -DE MoLTKE.
MARRUEJCOS.-U111a victoria.
Jobo Bárrisson se dirigió hacia un coberti-

tar que algunas de las fie¡;:tas qut-darah deslucidas por una lluvia mole!&lt;ta y poco galante. Por lo demás, tanto política como ~oci11lmente la vi,;ita del Rey Víctor al Prei-idt::nte
Loub;t, ha sido un verdadero acontecimiento.

La guerra se prolonga, y los extranjeros
residentes en las ciudades más grandes de
Marruecos sufren necesariamente á consecuencia del estado ae
los negocios, paralizados por hostilidades
que no parecen tener
un fin próximo. Las
grandes potencias, que
ya de antemano se han
ocupado de la suerte
probable de estas regiones, parece que han
celebrado nuevos contratos y hasta se dice
que Francia, de acuerdo con las dtmás naciones interesadas, ocupará á Marruecos,
imponiendo sobre el
belicoso pueblo su protectorado definitivo.

***
El Czar de Rusia acaba de llevar á feliz término una obra digna de alabanza, en favor de
la civilización. La Conferencia de Styria, en
la que se ha tratado de zanjar las dificultades
de Oriente. Después ha estado presente á la
lujosa ceremonia nupcial del Príncipe Andrés
de Grecia con la Princesa de Battemberg. Damos un grabado que representa al monarca
moscovita y á su augusta esposa, en traje ruso, traje tan pintoresco en ellos como en un
ccmujik,,,

~
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RIMAS
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·1

***

Si en Marruecos la
1
suerte de las armas se
muestra á las veces fa.
vorable á los rebeldes
para volverles las espaldas al día siguien.•
te, en Macedonia, al
parecer, la revolución
.
-·
se halla en sus últimos
momentos y son las
agitaciones de la agonía las que aún sacuden el sueh,, perpetuaMaoodonia.-Un.a mezquita destruida con dinllllD.lta..
mente eusangrentado,
del imperio otomano.
La muerte \. que se ha comprobado) del
ccléader» de los revolucionarios, Boris Sarato:ff,
La vieja ciudad de Boston, una de las que
alma y vida dA la rebelión, parece que influen los Estados Unidos tienen historia, una de
ye de un modo probablemente decisivo en la
las pocas que vió ya edificadas el siglo XVIII,
suerte de los alborotadores macedonios. No
se encuentra de gala, á consecuencia de la
por ello dejan de regi.,trarse aún con frecuenhonra que le han dispensado los miembros de
cia algunos de esos atentados que da tristeza
la «Honorable Compañía de Artilleros de Lontener que consignar, pero que son inevitables
dres», personas todas de muy alta posición
en la guerra, especialmente cuando las hostisocial, que se han agrupado para servir á la
lidades empeñan en un combate á pueblos de
patria británica en calidad de artilleros.
fanáticos.
Vieja es la institución y por ello se la enLos revolucionarios, al decir de los turcos,
cuentra citada en los anales de las grandes
y los turcos mismos, si hemos de creer á los
campañas inglesas, siempre con honor, siemrebeldes, han acudido á un procedimiento, papre con elogio.
ra aterrorizar á sus enemigos, tan salvaje coEn Londres se les aprecia mucho y en tomo peligroso: la dinamita.
das las grandes celebraciones se les mira marDe aquí las frecuentes explosiones, que deschar, rectos y serios, con o;US grandes unifortruyen siempre edificios de cierta importanmes bordados y bajo el peso de sus morriones
cia, y lo que es peor, las existencias de algude lana negra. En Boston existe una soci~dad
nos infelices que en nada son responsables
muy semejante, cuyo nombre ~sen todo igual
del estado de las cosas.
(menos, por supuesto, en la designación dela
Nuestro grabado hará comprender los estraciudad en que radican) al nombre de los hogos que ha causado en la mezquita de Uskub,
norables artilleros de Londres. Son artilleros
en pleno territorio rebelado, la explosión de
de Boston los que han invitado á ir á visitaruna bomba, puesta allí por manos criminales
les á los artilleros de Londres.
que no ha sido posible descubrir.
La ciudad de Boston ha dado muestras de
estar muy contenta
con los huéspedes
y ha celebrado fiestas numerosas y
diarias, todas muy
lucidas, en los días
que los miembros
de la ccHonorable
Compañía de Artilleros dA Londres»
han permanecido
en la capital deMassachusets.

t ~~--~ .-.

--

***

de l&amp;lil tropas del Sultán.

Los artilleros ingleses en Boston.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La visita del Rey
Víctor Manuel de
Italia á la capital de
la República francesa, ha sido muy
pomposa, y la alegría franca del pueblo francés, sólo ha
tenido que lamen-

Allá en la playa quedó la nifia.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vaporl
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémulo el sol.
¡Adiósl ¡Adiós!
Sola, llorando sobre las olas,
Mira que vuela la embarcación.
Aún me hace señas con el pañuelo
Desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!
Vistió de negro la niña hermosa,
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera,
Y en las pupilas llanto y amor.
¡Adiós! ¡Adiós!
RuBÉN DARÍO.

'El Rey V1ctor Man\lfil

CUADRO
El mar está tranquilo,
Las ráfagas nerviosas de los vientos
no agitan el cristal de la onda pura
donde copia su azul el alto cielo.
Es sublime la calma. La ribera
se aduerme en la pereza del silencio.
Cuán poco duradera su quietud. Se siente
vago rumor que viene de lo lejos
semejando el chasquido que en 1~ selva
produce el huracán, torpe y violento.
Y se encrespó aquel mar que semejara

un cristalino espejo;
y como notas de soberbias liras
que dan vigor á los honrados pueblos
vibraron, al chocar sobre las rocas '
las turbulentas olas con el viento. '
LUIS MARTÍNEZ MARCOS.

m

�Doming_o 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tal vez un ente capaz de pronunciar, como los
papagayos; pero tener inteligencia, alma .. ... .
El Profesor Lévisson se detuvo estupefacto.
Crear un ser inferior, desprovisto de cualidades, era lo que más había esperado; pero ante
las expectativa de que aquel deforme y repugnante remedo de la humanidad tuviera una
alma, sintió que una responsabilidad enorme,
aplastante, para la cual no tJstaba preparado,
caía sobre su conciencia.

***

escapaba de las manos cuando creía haberlo
cogido.
¿Siempre? No; ahora perfectamente cierto.
La celdilla insignificante que se había formado en su cápsula, el germen de vida que en
distintas ocasiones, anteriormente, se había
desvanecido en los momentos en que creía haberlo asegurado, estaba ahL Era un hecho,
crecía, y crecía con una violencia tal, que sobrepasaba todas sus ideas acerca de este
asunto.
Pens6 que pudiera ser el caso que ya en
otras noches le había acontecido. Sospechó
que sus nervios, en constante tensión, le en¡iañaban, que su cerebro padecía y que era todo
una ilusión. Salió un momento al aire libre
del jardín, para calmarse.
La noebe era hermosísima. Una de esas noches infinitas, tibias, tranquilas, llenas de estrellas y de paz. La
idea del Creador Supremo se asociaba automáticamente en la
razón de Lévisson con
la idea de sus experiencias, de sus creaciones. Ahora era cierto: podía crear mundos, puesto que podía
crear una humanidad,
por inferior que se la
quisiera suponer; podría llenar de hombres
las zonas desiertas del
mundo. Era un «creador)). Y un pensamiento de orgullo infinito
RÚrgió en su cerebro.
Volvió rápidamente,
para darse cuenta, paso por paso, del maravilloso experimento.
La creatura estaba ahí.
Respiraba lentay tran
quilamente, y hacía
ya algunos movimientos para enderezarse.
Una deforme extremidad se dibujaba en
cuatro distintos puntos del cuerpo, mientras en un apéndice,
al principio absolutamente informe, se dis~ r~)
tinguían ya hundí' !{.
mientos y salientes
que eran un remedo
de un rostro humano.
La imaginación de
Lévisson, mientras espío.ha atentamente la
marcha del fenómeno
sin par, caminaba, caminaha.... Horizontes
no explorados por
hombre alguno apare,
,.,
cían ante sus ojos, en_J
trecerrados
y fijos
en la
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _iiiiii_ _......._
.........,......,......,.,.;
cápsula donde
la crea-

El doctor quedó por un momento anonadado. Años enteros había pasado en busca del
germen de la vida, y años enteros la aurora y
el ocaso le habían sorprendido en su laboratorio. Resonaban aún en sus oídos, por más
que había ya pasado tiempo de ello, las críticas chuscas, amargas, acres de sus colegas de
la facultad, críticas en las que, más que un
afán científico, se asomaba la envidia, la rastrera envidia que los descubrimientos hasta
entonces realizados por Lévisson provocaba.
Había abandonado á su esposa, á la que
amaba sinceramente, y á sus hijos, que formaban la alegría de su vida. Todo lo había dejado y ya no sabía de cierto cuántas noches y
cuántos días, años quizá, había pasado en su
laboratorio, siempre empefiado en descifrar el
problema magno del origen de la vida; siempre en persecución de un fantasma que se le

tura, «su creaturaJ&gt;, se desarrollaba rápidamen.
te. Vió que los hornillos que calentaban
habitación funcionaban bien; temió que un
súbito enfriamiento fuera á dar muerte á 1lll
producto de la química cuya vida. indispen.
sablemente, debería ser un soplo fugaz yr
rísimo. La creatura se¡iuía creciendo.
Aparecieron en el fondo de dos cuen
hondas dos ojos negrisimos, pequeñ os,
móviles en extremo. Las manos, muy la
ee habían desarrollado perfE&gt;ctamente, y ]
piernas. cortaR y nudofas, hacían repetid
movimientos d.e flexión. La respiración
tranquila, lenta, como la de un niñ o dormid
Con la cápsula que en la mano conserv
Lévisson, leva.btó cuidadosamente al homb
cill@ aquel, que previos ciertos movimien
de ec¡uilibrio, quedó recto sobrE' sus pies,
baleándose.
Después, ante la mirada de Lévisson, el
músculo se redujo, sentándose y cruzando
manos por encima de las rodillas. «La acti
del hombre primitivo», pensó el profesor.
fué á consultar las notas de un cuaderno,
ra cerciorarse de que la fórmula que ha
creado á aquel ser deforme, estaba bien ano
da. Súbitamente una mosca, que volaba
torno de la cápsula, pasó muy cerca del
músculo. Con un rápido movimiento sus
zos atraparon al insecto, que desapareci6
su boca, una hendedura deforme, en la q
se veían los dientes agudos y blanquísi
El Profesor, ante el acto del hombrecillo
ficial, se acordó de que él mismo no había
mido hacía ya mucho tiempo.
En la primera pieza. de las que formaban
pabellón aislado en su jardín, piezas á las
se tenía absolutamente prohibido que n
entrara, se encontraba un torno por el
pasaban sus alimentos al sabio y los
que su esposa tenía interés en que recibí
Tomó algunas provisiones y las ilev6 al l
ratorio. En los pocos minutos que tard6
tomar una copa de vino, remojado en 8
pedazo de pan, el crecimiento del homú
fué considerable. Se había desarrollado
completo. Ya en su pecho aparecía una
¡ia, que el Profesor tomó ,l)Or un signo de d
dencia.
Debía violentarse si quería preSf'ntar
obra» ante los críticos que tanto le habían
lestado cuando hacía la franca exposici6n
sus ideas. Debía salir, gritar en voz muy
que sabía cómo se creaban hombres, qu~
origen de la existencia no era ya un m
rio .... . .
Y pensó en estudiar detenidamente al
músculo, hasta saber qué grado de inteli
cia podía desarrollar, ó si solamente el in&amp;
to animal era el que le movía. Le acerc6
manjares. Escogió el homúsculo un f
to de carne cruda, que devoró mientras
ojillos le brillaban.
.
-Es un animal solamente-dijo Lé
-Animal solamente--contestó el boro
lo.
Fué otro descubrimiento. ¿Podría ten~
ligencia un ser creado en una rétorta, ro
te procedimientos químicos solamente?

Cansado, más moralmente que de otro modo, se retiró, abrumado por su propia conciencia, á la segunda pieza de su laboratorio, en la
que se tendía, de cuando en cuando, en un diván cuando quería descansar. Un sueño reparador le sobrecogió en el que veía mundos nuevos, poblados de aquella raza bestial, inferior y
repugnante que él había creado.
Un sentimiento de angustia le oprimía. Se
agitaba dudando ya de sus propios méritos
creía que ya no debería presentarse ante su~
compañeros de estudios á exhibh- aqueUa
nauseabunda copia de la humanidad que había salido de sus retortas. Se despertó sobresaltado ..... .
El homúsculo, la bestezuela viscosa y miserable, estaba .sobre él, con los ojos inyectados, la hoca abierta, tratando de oprimirle la
garganta, de herirlo, para devorarlo seguramente.
El instinto mismo, la repugnancia el dolor
todo junto, le enloquecieron, y sin pensar 1~
que hacía, se precipitó sobre «su» creación empuñando una varilla. El hombrecillo huyó rápidamente y se arrodilló detrás de un mueble
levantando sus manos unidas en ademán d~
eúplica ..... .
, Lévisson comprendió que él era el que te•
n~a la culpa, pues engreído en su triunfo, olvidaba que aquel hombrecillo era una forma
baja, inferior, degenerada de la humanidad
y debería, racionalmente, tener los vicios to~
dos de los salvajes. Le dió alimento. Ya el
homúsculo hablaba y las palabras que una
vez oía, quedaban grabadas perfectamente en
su memoria. Un día, muy poco después preguntó á Lévisson:
'
-¿Tú sabes quién ·soy yo?
El Profesor titubeó un momento. A pesar
de la evidencia, á pesar de todo, no podía

creer, no quería comprender que aquel viscoso, sucio, bestial hombrecillo, era capaz de
tener memoria, entendimiento, voluntad, esperanzas y dolores. Se resistía ya á creerá sus
propios ojos.

***
Pensando en el compromiso que le había
llevado al experimento primordial, en su fama, en las críticas aceradas de sus comprofesores, había dejado pasar algunos días, dejando siempre para el siguiente la presentación
del homúsculo á la Academia á que pertenecía. Al entrar á su laboratorio ( que tenía
la precaución de cerrar bien desde el día en
que el hombrecillo le había atacado) se sorprendió al ver que dos de las bestezueÍas una
pequefiísima, se encontraban juntas. No'solamente tenía el homúsculo la facultad de vivir
en gellfiral, sino que era también capaz de reproducción. Tampoco estaba Lévisson preparado para resolver todos los problemas que se
le presentaban en estas circunstancias. Para
no dejar sospechar nada, se vió p recisado á
salir en la noche como un ladr6n ocultándose, r:ira ir á conseguir los alim~ntos que la
voracidad de aquellos hombrecillos consumía.
Cada vez se encontraba menos dispuesto á presentarse y proclamar su triunfo. La facultad
de generación, tan rápida, tan inusitada en
aquellos cl~formes seres, le aterraba por sus
consecuencias.
Desde que fueron dos (y en pocos días cada. uno de ellos se fué reproducil.mdo en cantidad cada día creciente), los homúsculos habían dejado de temer á Lévisson. Solamente
cu~ndo les lleva?ª alimentos quedaban tranquilos, adormecidos por la cantidad relativamente enorme de carne cruda que comían.
Pero en cuanto descuidaba algo las cerraduras, los repugnantes hombrecillos tendían á
escaparse, y había de emprender serias luchas
con ellos. Se admiraba Lévisson de que á
pesar de que golpeaba duramente nunca hubiera aparecido ni una herida, ni ~na desolladura sobre la piel negr·uzca de aquellos serés
degenerados y diabólicos.
Habían in ventado ya una especie de lenguaje formado de signos, palabras y gestos y se
entendían perfectamente ~ntre sí. Una vez, al
despertar de una leve siesta, los sorprendió
tratando de forzar la cerradura de una venta-

/~

9Y

Domingo 25 de Octubre de 1903.

na, con los ojos inyectados y la boca abierta,
escurriendo saliva, mientras sus dedos, ágilmente, sus seis dedos de las manos y otros
tantos de los pies, buscaban el secreto de la
llave.
Lo que buscaban, lo que les atraía, era el
grupo de pequeños, los hijos de Lévisson, que
jugaban en el jardín. ¡Seguramente que de
haber escapado, hubieran pretendido devorar
á los nifios!. .....
Lévisson, indignadísimo, füm6 el primer
hierro que tuvo á la mano y desprendió á golpes á las fierecillas, hiriendo á algunas y acorralando á las demás en la parte en que las
había creado. Unas cuantas gotas de sangre,
de una sangre amarilla y espesa, cayeron en
el pavimento, y la pestilencia que se esparl)ió
por todo el !aboratorio fué tal, que Lévisson
se vió obligado á salir desde luego, creyendo
que se ahogaba.

***

Ya mostraba el primitivo de los homúsculos señas claras de degeneración y de caducidad. Sus escasos cabellos eran blancos y se
inclinaba para andar, apoyándose en una varilla. 1:,évisson no se presentaba aún, ni en su
casa, m menos en la Academia. Pensaba en lo
que habría de hacer, en las consecuencias que
para la humanidad tendría aquella raza de
diabólicos engendros. Si atacaban á los hombres, el solo olor de la sangre de tales homúsculos sería capaz de derrotar á un ejército.
Y á medida que los días pasaban desalentado y triste, Lévisson se con vencí~ de que
deberían. perecer, volver á la retorta' en que
habían sido creados. Pero él, el creador infeliz, también debería sucumbir al propio tiempo que sus creaturas.

***

Urgido por su esposa, que hacía semanas
n? le veía, sali6, una i:ioche Lévisson, dejando
bien asegurada a la tribu de salvajes bestezuelas. La esposa le habló de sus pequeños de
que trabajaba demasiado. «Pronto me ;Hás
tomar un largo descanso,,, la dijo Lévisson.
Era que la idea fija en su cerebro cansado
había llegado á tomar la enorme magnitud d;
una obsesió1;1. Debería ~orir. Debería perecer con sus mfectas creac10nes; nadie debería
saber que en su laboratorio, siempre cerrado,
se había resuelto un gran problema de la cien-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿Nada se salv6?-pregunt6 Lévisson.
-Absolutamente nada. Unos cuantos pedazos de hierro y de cobre
retorcido¡:¡ y quemados,
fué todo lo que qued6
del pabell6n.
.,
Lévisson comprendio
que los homúsculos, en
sus pesquisas, habían
aeabado por desatornillar los maderos que impedían tocaran el re6stato, y que la enorm~ corriente, mal maneJada,
era la que había provocado la explosi6n y el incendio.
Y mientras un suspiro
dilataba su pecho ampliamente, de sus labios salía una sola frase:
-¡Bendito sea Dios!
J"\\JERTE

De Don Guillermo Barron
La buena sociedad mexicar.a acaba de perder á
uno de sus miembros
más prominentes: nos referimos al estimable caballero Don Guillermo
Barron, que falleció el 15
del actual eñ su casa habitaci6n de la calle de la
Independencia.
El fallecimiento, casi
repentino, del sefior Barron, ha producido una
dolorosa impresi6n entre
las familias más distinSr. D. Guillermo Balrrón.-( t el 15 del aotua.l).
guidas de la capital; pues
aparte de que se encontraba emparentado
cia. ¿C6mo había de morir? Muy fácilmente.
con algunas de ellas, muchas fueron las simEnérgicas corrientes eléctricas circulaban con
s6lo apretar un bot6n en su laboratorio. Un
patías que supo captarse en los mejores círs6lo re6stato bastaba para convertir en un inculos sociales.
Al sepelio, que se efectu6 el día siguiente
fierno de llamas la pieza entera.
Para evitar que los homúsculos tocaran el
en el Panteón Francés, concurrieron el señor
General Don Porfirio Díaz, el señor Secretario
re6stato, lo había cubierto con una pieza de
madera atornillada. Decididamente esa noche
de Guerra, General Mena, y un numeroso grupo de caballeros de representación, entre los
sería la última de su vida y de sus bestiales
creaciones.

EL MUNDO ILUSTRADO

cuales recordamos á los señores Guillermo de
Landa y Escand6n, Tomás Brániff, Licenciado Pablo Martinez del Río, Joaquín Redo
Manuel Escand6n, Antonio Alvarez Run'
Ignacio de la Torre, Alejandro Escandón, To:
más Morán, Julio Limantour, Pablo Escand6n, Sebastián Camacho y Manud Rincón
Gallardo.
En el retrato que publicamos, aparece el
señor Barron con el uniforme de capitán del
ejército inglés, al cual perteneci6 hace algunos afios.
La familia del finado ha recibido innumerables demostraciones de condolencia.

La barca comenz6 á bogar sin interrumpir
el silencio, temeroso del lago adormecido. Los
remos al caer producían un ruido seco y triste. Encima de nosotros, á un lado y otro, las
estalactitas formaban extrañas figuras, m6nstruos, enormes cabezas de abiertas fáuces, que
ponían en el ánimo el terror del misterio y de
la sombra.
No osábamos hablar los pasajeros apenas,
sobrecogidos, á nuestro pesar, por la mudez
inmensa de las cosas. Angulos llenos de húmedas tinieblas se abrían á cada minuto á los
costados de la oarca, terribles como las fáuces
pétreas de las paredes. Y de pronto, en uno de
aquellos ángulos te ví, te ví por un instante
tan s6lo, sobre las ondas taciturnas. Sali6 por
fin á la luz radiosa de aquella mafiana magnífica. El lago se ensanchaba fuera, en derredor
de un templo de mármol donde Diana se erguía, blanca y radiosa, rodeada de una guardia de Tritones.
En los jardines de las riberas seguían las
flores ex6ticas esparciendo sus suspiros cargados de perfumes; las currucas, ligeras y alegres, gorjeaban en las avenidas de esbeltas
acacias. Una pagoda china, en una orilla, nos
aguardaba para mostrarnos el tesoro oculto de
sus riquezas orientales, casi esfumada, enigmática y fascinadora en su mutismo et&amp;rno.
Mas ¿te ví en realidad, 6 fué tu sombra fugitiva la que alcanzaron á distinguir mis ojos
en la nebulosidad opaca de tu rinc6n abandonado? Lo ignoro; pero bien sabe mi pensamiento que no te olvidará, pobre Madonna
triste. Sentí de repente irse mi alma haoia tí,

México y España
SIMPATICA FIESTA

En los peri6dicos de Barcelona encontramos una nota simpática: la de una brillante
recepci6n que con motivo del aniversario de
nuestra Independencia, ofreci6 á sus amistades el señor Múgica y Sáyago, C6nsul General
de México en España.
A juzgar por los datos que nos proporciona
la prensa, la recepci6n result6 verdaderamente lucida, pues muchas fueron las personas,
tanto mexicanas como españolas, que obsequiando la invitación del señor Múgica, se
dieron cita en el Consulado para conmemorar
aquel glorioso acontecimiento.
Durante la fiesta, que se prolong6 hasta las
altas horas de la noche, la animación más
franca y la cordialidad más completa reinaron
entre los invitados, como si de intento se hubiera querido hacer gala, en la reuni6n, de las
simpatías que unen á los hijos de Pela.yo y i
loEI hijos de Hidalgo.
Algunas niñas se presentaron luciendo sobre el pecho los colores de nuestra bandera, y
un pequeñuelo- el hijo menor del señor C6nsul-portando el traje del charro mexicano.
La concurrencia qued6 altamente complacida de las atenciones de que fué objeto por
· parte del Cónsul y de su familia.
El interés privado es el estímulo cuotidiano de la actividad humana; el interés público
es el aguij6n heroico de los grandes días.V ALTOUR.

***

México en Elspa.ña.-Ell Sr. Cónsul, su familia y a.lgunos, invitadoo en los

Al entrar en su laboratorio, una especie de
vértigo le sobrecogi6. Era como si su ser fuera lanzado á enorme distancia, más allá de la
atm6sfera y de la vida. Algo inexplicable sucedía. Y perdi6 el sentido.

balcones del Consulado.

Evocación

***

Un mes más tarde su esposa observaba con
angustia la faz de Lévisson, que yacía en su
cama. El Profesor, sintiéndose muy adolorido despertó, por primera vez en las cuatro
se~anas anterioreR, pidiendo un poco de agua
y reconociendo á su esposa.
-¡Santo Dios! ¿Me conoces bien? Has estado muy enfermo. Un mes hace que velo á
tu cabecera, mientras la fiebre te hacía delirar.
-¿Qué ha sucedido? Nada recuerdo. Mi
cabeza se pierde en conjeturas-contest6 Lévisson lentameat.e, mientras que á su cerebro
obtuso volvía el recuerdo de los últimos actos
conscientes de su existencia.
Pens6 en su descubrimiento, en la rápida
sucesi6n de disímbolos sentimientos que le
agitaron en las tres 6 cuatro semanas en que
vivi6 al lado de sus inmundas creaciones. Por
un momento crey6 que todo se había descubierto. Y lamentó haber sanado de la enfermedad que, según acababa de saber, le había
puesto á orillas de la tumba.
-Por una circunstancia inexplicable-decía la esposa,-cuando entrabas á tu laboratorio la última noche que cenaste en la casa, ¿te
ac~erdas?, alguna retorta que habías dejado
hizo explosi6n. La casa se vi6 en serio peligro. Fuiste recogido en los escombros, desmayado y sangrando por varias heridas.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La "madonna" de la ",lila" Pallnlcclnl.

F':1é bajo el cielo de Italia, pálido, puro y
luminoso como un lienzo de Vinci. Domingo.
La I?añana era serena y alegre; en los jardines inmensos y suntuosos de la gran «vil1a»
Pallaviccini, las flores exóticas exhalaban tenues suspiros perfumados y los ruiseñores
temblando de inspfraci6n en la espesura
bién palpitante, cantaoan el &lt;Craccontoi&gt; de sus
penas y de sus amores.
Fué aquella divina mañana cuando apareciste ante mis ojos, bella, obscura y turbadora
como un símbolo y como un recuerdo. Recorríamoe, curiosos de Arte, la inmensa «villa;,
maravillosa¡ y al llegar á la gruta salvaje,
d_onde los pies resbalan sobre el piso humedecido y ~as manos buscan á tientas las paredes
para onentarse en la penumbra súbita no soñé que había de hallarte, oculta y sol~, en el
fondo de sus revueltas intrincadas.
_En medio de la gruta, el lago parecía dormido como en un sueño de centurias ium6vil, mudo, petrificado como las es~lactitas
que le servían de cielo. Sobre sus espaldas
negruzcas y movedizas, una barca con un cisne en la quilla, como la de Lohengrin, y un
botero de rostro bermejo y ojos rapaces nos
aguardaban.

como si por instinto obscuro y vago -como
tu silueta esfumada en el ángulo estr~cho que
te servía de altar,-hubiese comprendido el
enigma ignorado y viviente que eras para
ella.
. .. Prosigui6 la barca, suave, lenta, silenciosamente.
.
Mas yo no te olvidaba, Madonna triste. Mi
mente había quedado teñida del encanto sombrío de tu memoria. Pensaba en tí y en la
mañana P?ra y linda, bajo E&gt;l cielo pálido, te
m~ apar~c1as de nuevo, bella, fascinadora y
emgmábca.
. Y quedaste grabada en el fondo de mi espín tu como ~l recuerdo y el emblema de un
amor perdido y muerto para siempre, «como
una virgen _en el fo1~do
una capilla en la
cual se hubieran extrngmdo todos los cirios»...

tam:

/

M.é xico en Espe.fia.-Un grupo de damas concurrentes á. la reoepclón
ofrecidla. por el Cónsul de M.'é:xico.

?e

LUIS RCDRIGUEZ-EMBIL.

México en Espa,lia.-El nifío Sá.yago.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

GUA YMAS.~Sres. Esteban M. Calde r6n, F. T. Dávila, E n.rique A-costa, Jesé Delailianty, Guillermo R. Ro:nay, Claudio Mendoza y Leopoldo .l\1ayet.

Los Juegos Florales de Guaymas

el quinto, por los señores J.A. Naugle y Eduardo Gaxiola. En cuanto al correspondiente al
tema 3&lt;?, no se adjudicó á persona alguna, por
haberse declarado que las composiciones recibidas no llenaban los requisitos indispensables.

Parece que los Ju egos Florales iniciados y
llevados á cabo por prim ...r11 vpz Pn l\f?xi•·o
por la colonia española, toman carta
de ciudadanía entre nosotros, pueR á
los celehrado s de
poco tiempo á esta
parte en distintas
ciudades de la República, hay que agregar los que, con
motivo de las fiestas de la Indepen dencia, se verificaron en septiembre,
en el puerto de
Guaymas.
El torneo, según
nuestros informes,
result6 verdaderamente digno de su
objeto, no s6lo por
las numerosas composiciones en prosa
y en verso que recibió el Jurado Calificador, sino también,
y muy especialmente, por el extraordinario lucimiento
que revisti6 el acto
de lectura d€ la:i obras premiadas y
distribuci6n de recompensas á los ven
cedores. El primer
premio-flor natural -lo obtuvo el señor Alfonso Iberri,
autor de una composici6n titulada
«Mis Versos» ;el seg u nd o-$500,-el
señor Aurelio Pérez
Peña; el tercero$200,-el señor José Marfa Barrios de
los Ríos, y el quin- . Srita. Marfa Cañez, reina del torneo
to-$50, -el señor Leopoldo Mayet C. El se- 1' La fiesta, que se vió concurrida por la megundo premio fné ofrecido por el señor Minisjor sociedad de Guaymas, se efectuó en el teau;o de Gobernación, Don Ramón Corral· el
tro Escobedo, el quince por la mañana sientercero, por el Ayuntamiento de Guayma¡, y
do reina del torneo la sefiorita María C¡ñez,' y

Mantenedor,el señor F. T. Dávila. La Corte de
Amor estuvo formada por las distinguidas y
bellas señoritas Eugenia Cañez, Ester Connant, Beatriz Iberri, Catalina Gaxiola, Guadalupe Calvo, Carmen Velasco, María Suárez,
Dolores Cosca, Guadalupe Mendoza, Elena y
El vira Rivas, Berta 8eldner, Gertrudis y Clara Basozabal, Virginia Iñigo, Francisca Roa
y Elena DáYila.
El adorno del esct'nario, donde se instaló el
trono de la Reina, y el del salón, fueron de
muy buen gusto.
' En este número publicamos los retratos de
la señorita Cañez, y los de los señores Esteban
M. Calderón, Presidente honorario del Comité organizador; F. T. Dávila, Presidente efectivo; Enrique Acosta, Secretario, y José Delahanty, Guillermo R. Romay y Claudio Mendoza, vocales. Publicamos también los retratos de los señores Iberri, Pérez Peña, y Mayet, y los de los miembros del Jurado, señores Lic. Fidel S. Pujo! y G. J. González.

MIS V~R 8 0 8
( Composición premiada con la flor natural en los Jueios Florales
de liuaymas.)

Amor de mis amores,
doliente Musa pálida,
tus ojos de tristeza me enseñaron
el secreto de glorias ignoradas.
Tus manos compasivas
- tan puras y tan blancasme acariciaron con el triple afecto
de una novia, una madre y una hermana.
Tus labios elocuentes
me hablaron de esperanzas;
y cayó la cascada de tus besos,
como una claridad, sobre mi alma.
Amor de mis amóres,
doliente Musa pálida,
tú sabes que mi numen es el triste,
débil enfermo de infioitas ansias.
Tú sabes que mis sueños,
como aves fatigadas,
ya n? pueden volar y se refugian
en m1 cerebro, como en una jaula.
(¡Pobre cerebro mío,
guarida de fantasmas,
cuánto jugo perdiste, alimentando
vagos delirios y quimeras vanas!)
Tú sabes, Musa mía,
mi culto por la Patria
p9r el Derecho, que es la ley suprema,
y por la Ley que del Derecho emana.
Tú sabes que mi pluma
no es la venal esclava
de las pasiones y del prócer; sabes
que á la razóo está subordioada.
Y sabes-centinela
perenne de mi alma.-

El Czar y la Czarina de Rusia, en traje nacional.

Momento de oro
Hay en la vida de cada hombre un momento de oro, una cima luminosa en la cual le
aauarda y donde recibe cuanto le es dado esp~rar en punto á prosperidades, á goces, á
triunfos. La cumbre es más 6 menos elevada,
más 6 men~s áspera é inaccesible, pero existe
de igual merte para todos, para los grandes

como para los pequeños. No hay si no que, á
la manera de e¡.e día más largo del año en que
el sol agota todos sus bríos y cuya mañana
parece un primer paso hacia el invierno, ese
&lt;CSÚmum&gt;&gt; de las existencias humanas no dura
más que un solo momento, después del cual
no cabe sino bajar. ¡Pobre hombre! Recuerda
bien el esplendor efímero de ese momento de
oro. En. ese punto alcanzaste la plenitud de tu
verano¡ las flores se deshacían en perfumes,

doblándose la rama al peso de la dorada fruta;
los campos eran cielo de espigas cuyos granos
tirabas tú tan miserablemente. Pero tu. e~:
lla comenzará á palidecer, poco á poco ira to
rrándose y descendiendo á su ocaso, pron
sus destellos no conseguirán romper h,~ lúgu•
hres tinieblas en cuyo seno va á cumpllrse tu
destino.
.ALFONSO DAUDET.

GUAYMAS.~res. ,Alfonso Iberri, Aurelio Pérez Peña, Lic. Fidel

s.

Pujoly G. J. GonzáJez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La Caída de las Estrellas
(De Leconte de Lisle)
Caed, oh perlas de rosa,
Pálidos cirios, al mar;
Una niebla vaporo!'a
Satura la inmensidad;
El viento azota al pMar
Las bojas primaverales¡
Caed, perlas inmortales,
Pálidos cirios, al mar.
Del misterioso oceano
Dormid bajo su techumbre;
Ya plant6 el sol en la cumbre
Su tienda de soberano;
Un eco brota del llano
Que vaga triste y sombrío;
Dormid, lágrimas de estío,
En el profundo oceano.
Huíd, novias de lo Triste:
¡Paraísos ignorados!

EL MUNDO ILUSTRADO

El alba, tras los cercados,
De gotas de oro se viste;
Alegre está cuanto existe;
Huid, oh mundos distantes
Do van las almas amantes;
Huid, novias de lo Triste!
Id, luceros, al Poniente
Donde el cielo está sereno;
Ya el sol el bosque de lleno
Traspas6 con su ojo ardiente;
El ciervo bebe en la fuente,
El rumor del mundo empieza·
Id, hijas de la Tristeza,
'
Id, luceros, al Poniente.
¡Oh lámparas del Olvido!
Feliz aquel que os siguiera
Y en brazos de la Quimera
Viva siempre adormecido;
Odio, amor, lo que ha nacido,
Todo se ha muerto en el alma;
Dadnos la paz y la calma,
¡Oh lámparas del Olvido!

PBNSAMIBNTOS

DESCONOCIDA

Frecuentemente 'Je mima á lm1 nif?.os, aunque esto entraña un peligro para ellos; y muy
rara vez se mima á los ancianos, sin embargo
de que en ello no hay peligro.-ToURNADE.

La vi rezando de hinojos,
Y no la he visto después;
¡Qué grandes eran sus ojos,
Y qué pequeños sus pies!
Coraz6n, no me demandes
Si á turbar vienen mis sueños
¡Aquellos ojos tan grandes!
¡Y aquellos pies tan pequeños!
:M. DEL p ALACIO.

*

Nos dejamos llevar demasiado de la manía
de erigir estatuas y monumentos á los grandes hombres; pero menos malo es eso que relegarlos al olvido.-J. SIM6N.

Damingo 25 de Octubre de 1903.

*

Arrojados en la
tierra el bien y el
mal, germinan en
ella y tarde 6 tP.mprano dan sus frutos: la generaci6n
siguiente es á menudo quien los recoge.-DuRUY.

*

La mujer demasiado lujosa corre el
riei:go de ahuyentar de sí á los hom bres juiciosos que
pudieran pre tenderla. -AIVER.

*
Nuestro Pa.is.-Siallto de Ba.sruooachic
(Chihuahua).

que atravieso la ruta de la vida
con la cruz de mis versos á la espalda.
¡Humildes versos míos!. ...
Quisiera daros galas;
revestiros de púrpura y de oro,
enjoya.ros de perlas y esmeraldas,
·
zafiros y diamantes;
y ver cuál desfilara.is
por las suntuosas páginas del Libro,
como en una pomposa caravana,
cantando dulces himnos
de amor y de esperanza,
derramando torrentes de armonía
y raudales de luz sobre las almas!
¡Inútiles esfuerzos!
¡Aspiraciones vanas!,
siempre seréis los tristes peregrinos
que por la vida sollozando pasan.
Los peregrinos tristes,
de obscuras hopalandas,
como pálidos frailes pensativos
que lentamente, en procesión, avanzan
pidiendo á Dios, en tiernas
y místicas plegarias,
que llegue pronto el día en que se unan
con vínculos de amor todas las razas!

ALFONSO

m

!BERRI.

Es imposible la
felicidad cabal, porque lo que no hastía al ser humano,
por lo menos llega
á serle indiferente.
-AIVElt.

*

La taberna es para los badulaques
lo que con harta
frecuencia son para
los literatos los salones á la moda: salones y tabernas
conducen igualmente á la perdici6n
á BUS r.lientes.-ANATOLE FRANCE.

*

La política es como las mujeres: la
ama uno de joven,
porque no la conoce.-J. Srn6N.

La vida se compone de contradicciones.DRAGOMIROF.

*

La gue:ra es divina en si misma, supuesto
que constituye una ley del mundo.-DE MA1sTRE.

Toda causa ha
menester mártires.
-CLA.RETIE.

*

Estudio :(otográ.fico. (Ya.lleto).

La ~oda, aunque sin microbios, es más
contagwsa que cualquiera enfermedad. -VALTOUR.

*

Fuerza es querer vivir y saber morir.-N.APOLE6N,

La guerra rivaliza en poder destructor con
todos los azotes de la naturaleza. mas á
~e las tesis que la divinizan, es, segu'irá~f!~~
o, obra del hombre.-VALTOUR.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
--~:

r

.........
,.. _

Domingo 25 de Octubre de 1903.

~

--~-

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l.': ,-

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~@J.t, ;, - ~- --

BARONESA LIVET.

-~-

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;-.;__

da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

�Domingo 25 de Octubre de 1!103.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST1.ADO

Proverbios del Ama de Casa

Domingo 25 de Octubre de 1903.

(

Casa mal dirigida, casa perdida.
Abundante cocina, pobreza vecina.
Las joyas son lo último que se
compra y lo primero que se vende.
Mncho le fa.Ita al ama de casa
que no sabe calcular y no conoce
el valor de las cosas.
Habituad á. los niños á. economizar; e'io se aprende lo mismo que
el derrochar.
Géneros y efectos malos, nunca
"" son baratos.
Vestido bien remendado, honra. á.
le. mujer que lo trae.
Es mejor remendar un día que hilar un año.

'-

•

i1

1·

;•
••

....
..

1:

H
1

ERNESTINA WmTH.

Ella tiene el dóu supremo
si lóbrega. noche imp0;:1·11, '
de producir en las bOruu1·a~
natural fo~forebcencia.

- ¡Muerto! dijo el médico entrando en el camarote que ocupaba. el
niño.
-No concibo cómo pudo haber
sido, porque podía. salvarse.
-Le maté yo, doctor-gritó la
madre con desgarrador acento.
-¿Usted? ¿Qué ha hecho con ese
niño?
-Cumplir con mi deber.
-La. ciencia. era antes-replicó el
médico.
-La ciencia--a.ñadió tristemente
la. madre de mi amigo-ordena. á. la.
mujer solamente.... ¡y yo, por mi
desgracia., era madre!

Vivamente conmovido por las anteriores escenas, subí á cubierta. y
me entregué á. una profunda. meditación.
• De pronto llegó á mis ojos una
viva claridad: era el sol, que aparecía. por el Oriente.
Y á poco percibí la voz del vigía.
que gritaba. a legremente: ¡tierra!

RAFAEL ESTEVES

Sus postreros resplandores
refleja. el sol en el mar
y dulces cantos de amores
entonan los pescadores
que regresan á. su hogar.

LOCO POR TI

Si mi carillo me obliga
á ese estado deplora.ble,
que tu amor no me maldiga.:
un loco es irresponsable
de cuanto haga. y cuanto diga..

Mis besos pongo en la tumba
Donde tu cuerpo descansa;
¡La frialdad de aquella piedra
La voy sintiendo en el alma!

Buaoz.

EN LA PLAYA

Y o para amarte nací,
y si pienso, he de pensar
en el alma. que te dí.
¡En tratándose de mí,
no sé lo que es olvidar!

No se lo digas á. na.die:
Del ca.riño que te tengo,
Ya siente envidia mi madre.

••

Simboliza., en mi sentir ,
religión de santa alteza,
es la. flor que yo cultivo,
es la a.mistad: la luciérnaga:

Mi pobre razón Jlaquea.,
y el que yo loco me crea
no es, Ama.lía, un diQpara.te;
yo tengo tija una idea:
¡estoy loco de remate!

En efecto, en el leja.no borizonte
del mar, se divisa.be. un punto negro: era la tierra americana.
R. GUISASOLA,

•

¿A qué más poder se aspira?
¿quién iguala su belleza:' .. ..
01oguna. entre tantas flores
puede hacerla competencia.

Si el pensamiento te dí
y por ti la razón pierdo,
bendigo el vivir así,
pues pienso que estoy muy cuerdo
estando loco por ti.
Para calmar mis accesos,
no prevengas duros lazos:
¡en cualquier ataque de ésos,
que me amarren con tus brazos,
que me duerman con tus besos!
¡Que no aumenten mis enojos
con 1·ejas ni con cerrojos;
que mi locura se enfría.
con el fuego de tus ojos,
LOQUERA del alma. mía.!
JOSÉ J.ACKSON VEYÁN.

LUCIERNAOA
Entre tantas gayas flores
que cultivan los poeta~,
existen muchas variantes
origina.les y bellas,
ricas todas en perfumes,
muy hermosas, muy esbeltas,
por las formas y colores
que les dló naturaleza.

••

Bai'ia el líquido elemento
la playa y riscos cercanos,
y de la brisa el aliento
ofrece á. los cortesanos
salud, placer y contento.

.....

Mas cuando, en vez de armonía,
llena el espacio el rumor
de la tormenta bravía,
¡qué sola est4 y qué vacía.
la choza del pescador!

...•

■-

··=·

• •

ANDRÉS RODAJO.

Ha.y campanillas y nardos,
rosas blancas y azucenas,
jazmines y margaritas,
heliotropos J violetas.
Rojos lirios y miosotis,
clavelli,1M y diamela,,
magnolias y tulipa.ne-,,
qarcisos y madreselva.~.
Cada cual un dón pregona.
y hasta su símbolo encierra
gracia, actitud, hermosura,
constancia., amor ó modestia.

••

Fija la una. el ca.rii'lo,
otra la amistad sincera,
y aun la tristeza del alma.
una. flor la. representa..

•

••

De aquí que el b1.rdo in~pirado,
al ca.otar su carmen, siega
y con ellas forma un ra,no
y á una dama se lo ofrenda..

•

~::-'•" ~

Ya en el jardíu de mi numen
sólo existe una flor bel i a .
rica en color y en perfumes
V de atractivos no exenta.

LA DUDA
Vino: dos alas sombríaq
vibraron sobre mi frent••·
~entí una m&amp;.no inC)lemPrrte
oprimir las sienes mías.

•-■■

·····•·

Sentí dos ahejas fríaq
clavarse en mi boca a.1·diente;
sentí el mirar persistente
de dos órbita-, vacías.
Llegó esa mirada. ansiosa.
á mi corazón desbecbo;
huyó de mí presnrosa,
para no vol ver, la calma,
y allá en el fondo del pecho
sentí morirse mi alma..
DELMIRA AGUSTINl

6.-Sobrecuello de e ncaje y modelo de bordados y tejidos,

:.ll'

7.- Monogramas para mantelería.

·-·-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>lru Joyerfa y lelejerú

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Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un no· ·
table poier excitante d-ü folículo pilo3o, hace nacer el
pelo en las afecciones decal vante:i del cuero cabeUu do y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el P ETRO L pro por
ciona el medio más eficaz para eonservar este bellísimo
atributo.
.El uso del

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no se iguala en
parte.

EL MUNDO i'LUSTRADO

_....,_

............. ,2, .,

GUANAJUATO
fl Monumento de Id Paz Yel Teatro Juárez, inaugurados por el Sr. Presidente de Id Repúblkd.

�Domingo lo. de Noviembre de 190S.

Garta 06 un FHántrooo
Sr. Dr. Don, etc., etc.
Muy querido amigo :
Muy á menudo me ha reprochado usted, y
en su grata última con particular acrimonia,
lo que llama mi espíritu de contradicci6n, esa
tendencia que roe impulsa á hacer todo lo
contrario de lo que los otros hacen, «á hacerle contrapeso al mundo», á apartarme de los
senderos trillados y caminar por rumbos
opuestos á las rutas que sigue la generalidad
de los hombres, á bajar si ellos suben, á trabajar si descansan, ·á dormir si velan, á comer si ayunan.
Muchas y muy ingeniosas hip6tesis ha concebido usted para explicar ese modo de ser
mío, que con las apariencias de lo incoherente y de lo estrafalario, tiene un fondo de 16gica y de congruencia que usted rnisruo acabará por reconocer, y, llegado el caso, por
imitar.
Una de esas suposiciones, la más espontánea, la más natural y la más «adecuada,» consiste en creer que, si soy como soy y no soy
como son los demás, es puramente por singularizarme, por llamar la atención, por afán de
aparecer excéntrico, por «épater roon bourgeois», en suma, como dicen los franceses.
La segunda hipótesis, menos espontánea
acaso, pero más malévola, consiste en creer
que, no habiendo podido descollar en nada,
ni en ciencias, ni en letras, ni en finanzas, ni
en b. estimaci6n de los demás, ni aun en la
rle mí mismo, he querido hacerme célebre
por medios odiosos y por una eterna contrad icci6n de lo que es habitual pensar, decir 6
hacer. La posteridad, y acaso usted mismo,
me harán justicia á este respecto.
No es menos plausible, y ella me obliga á
reconot;er que es usted mi mejor amigo, su
conjetura de que la singularidad de mis costumbres y la anomalía irremediable y cr6nica de mis actos, tiene por origen una imbecilidad atávica y orgánica, forrada de una ignorancia «carpina» y sistemática en t0dos los
órdenes del conocimiento humano, teórico y
práctico.
He callado cincuenta afios, me he «abnegado» y consagrado !1.1 bien público, y después
de media centuria de discreci6n y de tacto,
creo llegado el momento en que la justicia debe hacerse, y en que la humanidad, reconocida, sepa al fin quién ha sido, es y puede seguir siendo el dispensador de todos los bienes
de que hoy disfruta.
Paso á explicarme:
Más bien que un imbécil atávico, creo ser
un observador sistemático, y .desde mi más
tierna infancia pude comprobar que, lejos de
ser yo quien le «llevaba la contra á los sucesos,&gt;, eran los sucesos los que me llevaban la
contra. PrevPr yo algo y suceder lo contrario, era todo uno; deseaT la realización de un
acontecimiento y realizarse el contradictorio,
era todo otro; juzgar real un fenómeno y resultar todo lo de más allá, era infalible. Desde la escuela primaria me convencí de que las
palabrail que escribía yo con v, precisamente
habían de escribirse con b. Si consultado por
mi madre en materia de contabilidad, me sentía convencido de que la operación era de sumar, era indudable que era de restar, y si
afirmaba y creía que era de multiplicar, no
podía caber duda de que el problema ern de
dividir.
Aquello me ((dividió» durante toda mi infancia y buena parte de mi adolescencia. No
daba pie con bola en materia alguna, todo me
salia al revés; el carbonato se me indigestaba
y las enchiladas de tasajo me corregían el estómago; un día que tomé quinina, llegué á 41
grados de temperatura; he sido el único caso
de tifo con 33 grados de calentura á la sombra. l!n día que, jugando con amigos, me
envolvieron en un colchón y me encasquillaron entre un ropero y la pared, se me fracturaron los dos muslos, que jamás hubieran consolidado si no acierto á caerme de la azotea.
Este caso típico me hizo reflexionar. Tanto

EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

vale, me decían mis meditaciones&gt; conocer la
verdad, como qué cosa no lo es; para llegará
la regla, ba,ta tan sólo conocer las excepciones; llegar á definir y á dominar las causas
de la muerte, á tanto equivale como á encontrar las fuentes de la vida, y es evidente que
quien puede prever y evitar la obscuridl!,d, ha
conquistado para siempre el reino de la luz.
Tal era mi caso. Una experiencia, no precisamente secular, pero sí por lo menos semisecular, me ha permitido llegar á estas irrefutables conclusiones: puesto que todo lo que
pienso, todo lo que digo y todo lo que hago,
ha de resultar contrario á todo lo que debe
pensarse, decirse y hacerse, resulto, por argumento á «contrario sensu, ,, el árbitro de todo cuanto sucede, y tengo en mis manos el
orden de la naturaleza y los destinos de la
humanidad. Y como quiera que las amo, tal
ve~ porque_están pendientes de mis labios y
suJetas á mi albedrío, para hacerles bien me
basta con interesarme en su mal, y para hacer
su grandeza me sobra con vincular en ella mi
miseria.
Si quiero extirpar un vicio, propalo, creo y
pruebo que es una virtud, y ya nadie lo practica ni para remedio; si me intereso por el
progreso de una verdad, me convenzo á mí
D:Iismo. de que _es un error, á tal punto, que si
sigue siendo cierto que el cuadrado de la hipotenusa es igual á la suma de los cuadrados
de las catetos&gt; es porque creo firmemente que
e~ igual á _su diferencia. El. sistema de Copérmco subsiste porque he temdo la precauci6n
de convencerme de antemano y firmemente
de que sólo son aceptables los de Ptolomeo
de Ticho-Brahe. A mis preferencias aristotélicas y escolásticas, debe Stuart-Mill su auge
y si A. Comte figura aún con su Ley de lo~
Tres Estados en el martirologio de los filósofos, es porque para mí nada cambia nada
progresa, nada evoluciona, y todo es idmutable como la nube é invariable como la onda.
Par,ando á otro orden de ideas mi criterio
y mi «modus faciendii, es aún má~ fecundo en
bien~s para la sociedad en particular y la Humamdad en gen~ral. ¿Sobreviene una sequía?
Pues tengo vanas cuerdas en mi arco para
hacerla cesar: organizo fuegos artificiales verbenas y kermesses, ó más sencillamente 'compro ((sorbete» nuevo y calzado de charol: y me
voy á pasear en despoblado. ¿Las lluvias devastan las cosechas? [ Aquí todo devasta las
cosechas]. Pues con comprar paraguas y echarme al hombro el impermeable, no vuelve á
condensarse una sola gota de rocío.
En el orden sanitario mi táctica es la misma. ¿Reina una epidemia? En el acto verifico una fiesta de caridad en favor de las víctimas, con lo cual no vuelve á haber ninguna.
Pasemos á las finanzas y cerremos con broche de oro e~ta enumeración de los beneficios
que me ha !!!do dable hacer á la humanidad:
Cua_ndo me mter~sa la prosperidad de un negocio, tomo acciones de una empresa rival •
los henequeros y~catecos no se imaginan qu~
deben su prosperidad á las acciones «de pita»
q1!e obr~n en mi poder y al fomento que con
mis capitales h~ ~ado á las empresas de yute
y otras. Las crisis de la plata, sin que nadie
lo s_ospeche, depende de que adquirí muchas
accion~s de «La Macuspana&gt;,, mina prodigiosa
que mien~ras más produ?e y mt:j~res «leyes»
r~ve!a, mas cuesta á sus mcomprendidos acciomstas. Y para concluir, por la segunda
vez, . con este enojoso asunto, daré á los economistas ! financieros la clave del alza incom prens_ible del metal blanco: todo estriba
en que, siguiendo mi sistema, en cuanto quise hacer subir la plata, me volví comprador
de monedas de oro. No bien encontré mis recursos_ en esta vasta operación, la plata, como
al conJ_uro de una maga, se puso á subir, y
hoy mis monedas valen tanto como si fueran
de níquel.
Ya verá usted_ que todo se explica en mi
C?nducta y en mis p_rocederes, lo mismo mis
p~eles en ~stío que mis baños helados en invierno; mi~ zapatos de hule en tiempo de seca~, que n:1s alpargatas en tiempo de aguas·
m~s fanatismos en las épocas místicas, qu~
mis dudas en las de escepticismo
Es élaro que con todo eso me ~acrifico, me

6

&lt;&lt;abnego;» pero tengo esta evidencia
dora: que t?do lo malo que me busco
vecha en bienes
. la
d dhumanidad
.
, , y para a P
rarme 1a grahtu e mis posteros
'1 l
. .,
. me
ta n so ? a conv1ccion que abrigo de u
memon~ ser~ escarnecida y de que a~· e
reputacion, siempre envidiable de un rff_ari
6 de un Gengis Khan.
'
m
Suyo afectísimo.

I~':°

Es copia que certifico
ceda en derecho.

..

Dr. f.M. Flores.

La iglesia vacía
Por las rotas vidrieras
Los azules conv6lvulos se asoman
Y entre vagos rumores con el aur~
Y campestres aromas.
La lámpara vacila en el santuario
Que ya se oculta en la naciente sombra
Y se desprenden mustias
De los jarrones del altar las rosas.
Escondiéndose van las golondrinas
Tras los viejos retablos, donde esboza,
Algún perdido rayo
Cabezas blancas y cabezas blondas.
De algún ave extraviada
Se escucha el aleteo en la ancha b6veda;
Y el viento finge trémulo solJc,zo
Al pasar por las altas claraboyas.
Y parece que vienen á sentaree
En las bancas Iustrosas
Dolientes sombras de queridos,
Sombras que el alma con carifio evOQ.

fl SI~OR GINIRAl DIAZ IN GUANAJUAIO
S U NTU OSAS F IESTAS
Muy difícil _sería para nosotros, que no disponemos del espacio suficiente para ello ofrecer á nuestr~s lectores 13: crónica detallada completa de los
?nllantes festeJOS que acaban de efectuarse en GuanaJUato, con mot~vo de la visita que en los primeros
dí~s de 13: última semana hizo á aquella ciudad el
senor Presidente de la República.
Pero, por una parte, las demostraciones de simpatía de que fué objeto el Primer Magistrado tant0
durante su viaje como du'
rante su estancia en
a~uella floreciente poblacion ; y por otra, la magnificencia que el Gobierno del Estado y los principales vecinos desplega~on en obsequio de su
ilustre huésped, nos obligan á consignar, aunque
sea en extracto, las notas más salientes de las
fiestas, ya que su celebraci6n ha venido á poner de relieve, á la vez
que los progresos realizados por una de las más
prósperas Entidades de
la Uni6n, el cariño que
en todas partes se profesa al hombre que ha consagrado al servicio del
GUANAJUATO.---Monumento
país todos sus afanes.

Los datos que apuntamos en seguida, servirán
para que 1:uestros abonados tengan una idea de las
de~ostrac1?nes á que n.os referimos y de las importantís1~as meJoras materiales inauguradas por el sefior
p residente.

y

***

á.

. La salida del, sefior General Díaz rumbo á GuanaJUato se efectuo el lunes po~ la mafiana, sin que
n~ngún contratiempo vimera después á entorpec!r la marcha del convoy.
En el tren presidencial
formado con los tres lu:
j~sísimos carros de que
dispone el Supremo Mandatario, con uno &lt;cPullmani, y con otro de equipajes, iban, además del
sefior Presidente y su distinguida esposa, Ja señora
Carmen Romero Rubio
de Díaz, los señores Don
Ram6n Corral, Secretario
de Gobernación; General
Don Manuel González Cosío, Secretario de Fomento; Ingeniero Don Leandro Fernández, Secretario
de Comunicaciones· Don
Ignacio de la Torr; y su
Hi-dalgo.
señora; Don Guillermo de

En el sombrío coro
El órgano reposa,
Esperando una mano delicada
Que de él arranque las dormidas no
Y para alzar el vuelo
perde~s~ -eh las _luces de la aurora,
En las v1eJaS cormsas y en los nichos
Aguardan de un poeta las estrofas.

~

..

ISMAEL ENRIQUE ÁRCI~IEG

POSTUMA
Oigo notas de música en la calle.
La tarde va á morir, la noche llega
Y de los campos van á mi ventana.
Olor~s y calor de primavera.
Me tiemblan las rodi1la~, y mis ojos,
No sé por qué, de lágrimas se llenan¡
Me apoyo en Ja ventana tristemente
Escondo entre las manos mi cabeza '
Y entonces pienso en ti, que estás tan 1
Y la muerte tan cereal

••

7l. unos hombros
Tus hombros, modelados en relieve,
surgen de la prisión de tu corpifio
como dos grandes pétalos de armifio
surgir pudieran de la copa de Hehe.
Sobre uno de ellos, como un punto 1
se ve un lunar que adoro como un nifi&lt;&gt;'
y que á mí me parece, en mi carifio,
una ei;trella apagada entre la nieve.....•
Son tus hom broa mi encanto más pro
mas si deseas evitar martirios
ocúlta.lof', por Dios, de todo el mundo •·
¡Mira que si los muestras sin rubores,
se van de envidia á marchitar los lirios;
se van los hombres á morir de amores!
FEDERICO BARRETO,

GUANAJUATO.-Inter!or del Teatro Juárez.

�Domingo lo. de Novieimbre de 1903.

EL MUNDO Il,USTRJADO

Estado y ~ las comisiones del Congrl!so y
Ayuntamiento que se acercaron á él para
le la bienyeuida.

EL MUNDO ILUSTRIADO

GUA.~A.JUA.TO

EX CELAYA

En esta estación, que aparecía hermosam
te engalanada, el Prim~r. Magistrado fué
bido por el señor Gobernador Obreg6n
düez-á cuyo empeño se debe la terminaci
de algun~s de las ~~andes mejoras inaug
das y la 1mplantac10u de otras muy impo
tes-y por el señor Don Ram6n Alcázar u
de los vecinos más prominentes de Guan'aj
·to. Las campanas de todos los templ
echaron entonces á vue:o, y la muchedum
que esperaba ei arribo del tren, prorrum
en ¡vivas! y aplausos, mientras las músi
tocaban el Himno Nacional. En El Gua
Salamanca y Siiao, se repitieron las ovacio
al señor General Díaz, n0tándose1 en estas
taciones, una anima,,íón y un entusiasmo
daderamente indeBcriptibles.
LA LLEGADA Á GUA:i'A,TUATO

GUANAJU.ATO.-Reclímara don&gt;de estuvo alojado el Sr. Presidente.
Landa y Escand6n y su señora; Capitán Don
Porfirio Díaz, General Don Francisco Cañedo,
Gobernador de Sinaloa, y el Encargado de Negocios de Alemania, Barón von Fl6ecker. Además tomaron asiento en el tren algunas otras
personas de representaci6n y los ayudantes del
sefior Presidente. Al darse la señal de partida, la numerosa concurrencia que llenaba la
estaci6n aclam6 al Primer Magistrado, mientras la artillería lo saludaba con los honores
de ordenanza.

Como notas complementarias, agregaremos
que en Querétaro, el Sefior Presidente de la
República recibi6 al Gobernador Interino del

Si durante el viaje en todas las poblaci
á cuyas puertas se detuvo el convoy, el
siasmo no reconoci6 límites, la alegría
embargó todos los corazones al ab&amp;ndonar
carro, en l\farfil, el señor Presidente, para
rigirse á Guanajuato, rayaba en delirio.
honores, severos é imponentes, que hac(
tropas al Jefe Supremo del Ejército, seu
en aquellos instantes solemnes, el grito
hilo de las multitudes, las notas alegres
músicas, la algarabía estruendosa de las
quinas de vapor, y el eco de las campanas
anunciaban á toda la ciudad lallegadad
iba, en nombre de la Paz, á ser testigo de
triunfos en las luchas del Progreso. Los
bres agitaban en alto sus sombreros sal
do al recíenllegado, y las mujeres rega
res y serpentinas á su paso.
Una comisión formada por las más '
guida damas de Guanajuato, recibi6 á
flora Romero Rubio de Díaz, y á nom
la ciudad di6 la bienvenida al señor P
te el señor Lic. Carlos Robles. La con
ci6n del PrimElr Magistrado fué corta,
muy expresiva. Al llegará la Hacienda
Puríeima los tranvías eh que se transla
á la población el sefior General Díaz
acompañantes, más de cinco mil min
tributaron una entusiasta ovaci6n.
Por la noche, el señor Presidente sali6
balcones de la casa del señor Gobe
Obregón González, donde estuvo alojad
ra saludar al pueblo, y poco después, en

EN LAS ESTACIONES

Las estaciones del tránsito, como Tlalnepantla, Cuautitlán, el Salto, Tula y San Juan
del Río, se veían vistosamente adornadas con
flores y banderas. En los andenes, las autoridades y los principales vecinos de los Distritos aguardaban el paso del convoy, y el eco
de las músicas y los ¡vivas! lanzados al egregio gobernante, se escucharon en todo el camino. En San Juan y en Querétaro, donde se
detuvo el tren algunos momentos, las demostraciones de aprecio hacia el señor Presidente
fueron, si cabe, más entusiastas. Al penetrar
el tren en territorio guanajuatense, los viajeros expedmentaron una impresión muy grata:
una interminable fila de labradores, con sus
útiles de traoajo al hombro, formaban valla á
uno y otro lado de la vía. La reuni6n ·de
aquellos rudos moradores del campo, rindiendo homenaje al hombre que ha impulsado en
M,éxico el desarrollo de todas las fuentes de
riqueza, no pudo menos que conmoverá todos
los que la presenciaron.

Una -calle.

GU.ANAJUATO.~Salida de la comitiva presidencial rumbo al Palacio Legislativo.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO n..USTRIAOO

GUANAJUATO

•
•

,il/

1

Regata

en tinas-

GUANAJUATO.-Frente de la Presa ''Esperanza."

pallia de su esposa, recorrió á pie algunas de
las calles principales y el jardín Hidalgo, donde se daba una gran serenata.
EL PALACIO LEGISLATIVO

La inauguración de este belHsimo edificio

se efectuó II la, nueve de la mañana del mar-

tes, concurriendo al acto los señores Secretarios de Estado y los miem brús del Cuerpo Diplomático que asistieron á las fiestas, el señor
Gobernador del Estado, los alto·s funcionarios
del Gobierno y numerosos particulares. Abierta la sesión, el Presidente de la Legislatura
declaró inaugurado por el sefior General Díaz

el edificio, y terminada la lectura del
tanto este alto funcionario. como las d
personas que presenciaron la ceremonia,
rrieron uno por uno ]os distintos de
tos del Palacio. Este está decorado con
tuosidad y elegancia y es, como obra
tect6nica, de primer orden.
Antes de retirarse del Palacio, el sei\or
neral Díaz, tocando un botón eléctrico,
cubrió el hermoso monumento de la Pas,
se levanta cerca del mismo edificio.
REGATAS ES LA PRESA DE LA OLLA

Por la tarde, como estaba dispuesto
programa, se verificaron en la Precia de la
unas regatas en que tomaroh parte ~1
caballeros de la buena sociedad guana¡
se. Al rededor del enorme depósito de
se levantaron las tribunas, cómodas Y
elegante,, destinadas al señor Presidente
comitiva, al Cuerpo Diplomático, á_
presentan tes de la prensa y á las fam1lia
los convidados. En la primera regatavuelta,-vencieron los Sres. P. Ramsden
Adams;'en la segunda-tres vueltas,-los
C. Vigil y J. Biingas; en la tercerade tres vueltas,-el sefior Adarni::, y en la
ta, el sefior Bringas. Siguió después u
rrera en tinas, que lué aplaudidísima, Y
cual se disputaron el triunfo seis deoodlos
dores. El vencedor fué el joven C. W •
cuenta apenas quince afios de edad.
Terminada esta parte del programa, q
concurrencia calificó como una de los 0161
llantes, el Sr. General Don Porfirio Dí.
pués de descubrir la estatua de. Hi
inaugur6 solemnemente la magnífica P
eléctrica que abastece de luz y fuerza 01
la poblaci6n. En eete acto hizo uso de la

!°'

Atalaya de

la prea a de la Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL l\1UNDO ILUSTRADO

l~L MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

un costo exacto de S 44-t,220.50. Al sefior
Obregón González toca, pues, la satisfacción
de haber dotado á la et.pi tal &lt;le la Entida&lt;l Federativa que gobierna, de un edificio tenido,
y con jul:itida, como el mejor de la República.
El teatro es hermosíbimo: el pórtico consta
de una soberbia escalinata di\'i&lt;lida en doe
tramos, á cuyos lados se ven dos can&lt;lelabroa
de hierro y unos pedestales que sustentan la
figura, vaciada en bronce,. de un león; de d«?"
ce grandes columnab ef:-tnadas y de un conui:amento decorado con guirnnl&lt;lns y mascarones de bronce, sobre el cual se af-icntan ocho
estatuas de tres y medio metros de altura, que
representan á Terpsícore, Polinmia, Talía, Calío¡&gt;e Clío Melpómene, Euterpe y l,' rania, las
' principales
'
musas
&lt;le11&gt;arnaso. e,·
n1ete p uerta,,
en forma de arco,que correspon?en á otros tantos balcones cuadrilongos, ab!ertos en el segundo piso, dan accei,,o al vest1bulo, don?eae
encuentran los departamentos de expendio de
boletos, contaduría y cantina. Tanto el piso
como el techo d"l vesúbulo, son verdaderamente dignos de ser a&lt;lmiracl~ ,: tal es _el lujo
que se observa hasta en sus mas pequenos detalles.
La escalera de honor, que arranca del vestíbulo, con~truída
con riquít-imos materialei-;, conduce 6
otras dos escaleru
que terminan á I&amp;
entrada del «Foyer,
y cuyos barandalee
de hierro están adorna&lt;los con ex•
quisito primor.
El «foyer», q~
protege una ail'OI!&amp;
cúpula ele hierro 1
cristales, es una mara villa: su estilo et
renacimiento y BII
mobiliario riqUÍBÍ•
roo. Distribuídae•
este departamento
se encuentran lat
estatuas en bronoe

labra el señ.or Lic. Carlos Robles, á quien contestó el señ.or General Díaz con frases que denotan el interés con que ha Yisto siPmpre los
progresos &lt;le la industria en In. Repúhhca.
La serie de fe,-tPjos efectuados el marteR, se
cerró por la noche con la inauguración &lt;lel
TEATRO JU.\REZ

Este edificio el mejor y más elegante entre
todos los de sd género que existen en el país,
se comenzó á construir en 18í2, siendo Gobernador del Estado el se~ñor Gen~r9;l Don Florentino Ant11lon. Interrum~&amp;
pidas las obras á los po1
CO!- meseR y cuando ya se
.-w:1~ i:,.
habían gastado más de
A 6 ·.ff;,, • .
$140.000 en adquirir el
,1'
tf I'
1
terreno en que se levanta
"'
y en los cimientos, el señor General Don )lanuel
González las prosiguió en
1892 encargándose entonc~s de la dirección de
los trabajos los señor~s
Arquitectos Don Anto1110
Rivas )Iercado y Don Alberto Malo, quienes hicieron en los Estados Unidos compras de materiales para el edificio por v~lor de ciento catorce nul
pesos en números ;edoudos.

j1'?.f. tif.I
J·WJA ~

t•

A la muerte del General González, se suspendieron otra vez los trabaj'.&gt;s, hasta qu~ el señor
Gobernador, Lic. D. .Joaquín Obregón Go:1zález,
acordó se reanudnrnn
hasta la complet.'\ terminación del Teatro. )Us de
doscientos cuarent.'l. mil
pesos se invirtieron en la
obra bajo el Gobierno actual,' teniendo el edificio

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

GUANAJUATO.-El baile en el Teatro Juá.rez. El Sr. Presidente de la República y su esposa, Y un grupo de concurrentes.

de Beethoven, Goethe, Virgilio, Mózart, Shákespeare y otros compositores y escritores célebres.
En cuanto al salón, se divide en seis localidades: patio, plateas, tertulias, palcos primeros, segundos y galería. Los pasillos que
los circundan están pintados al óleo, y en la
ornamentación general domina el estilo oriental. El telón representa una vista de Constantinopla, y el foro es tan grmde, que puede
contener basta doscientas personas. Las decoraciones son magníficas.
Por lo que toca á la función inaugural, sólo diremos &lt;¡ue se vió concurrida por lo más
granado de la sociedad gunnajuatense y por
todas las personas de :\léxico y de los E:,t.'lclos
que fueron invit.'l.das á las fiei-tas. Una comisión especial recibió al señ.or PrPsi&lt;lente ele la
República, conduciéndolo hasta el palco de
honor, desde donde presenció el espectáculo.
La obra puesta en escena por la Com¡.,añía Drog fué «Aída», obra muy á propósito
por cierto para comprobar las buenas condiciones acústicas del teatro.

guido de su comitiva, á una casa de campo
situada en el fondo de una cafiada, y allí fué
obsequiado con un almuerzo bajo una tienda
de campaña dispuesta de antemano. Durante
esta excursión, el señor Presidente visitó también el antiguo templo de la «Yalenciana», y
de regreso en la ciudad, invitado por un grupo
de estudiantes, plantó en el jardín La l:nión

un árbol. Años atrás el Benemérito Juárez y
Don Melchor Ocampo plantaroh en el mismo
sitio otros árboles que, según se nos informa,
aún se conservan.
El suntuoso baile efectuado por la noche en
el Teatro J uárez, vino á poner término á las
fiestas. La concurrencia fué numerosísima, y
el adorno del salón verdaderamente lujoso.

EL ÚLTDIO DÍA DB L.\S FIEST.\S

Con una animada excursión á la grandiosa
presa «1':speranza•, emprendida en la mañana por el señor Presidente de la República,
por sus aco111pañantes y por numerosas familias y caballeros de lo!! Estndos y de Guanajuato, se inició la serie de fei-tejos organizados
parn el miércoles, último día &lt;le los comprendidos en el programa.
El camino que conduce á In. presa-enorme
depósito que puede contener l. U15,,5S0 metros
cúbico, de agua-es muy pintoresco: E-e extiende en zigzag por entre los quebrados cerros que
dominan Guanajuato, y visto de lejos, ofrece
un aspecto sorprendente.
El sefior General Díaz, después de examinar aquella obra monumental, se dirigió, sevista general de Guanajuato

Teatro Juá.rez.-En el Foyer.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

EL MUNDO !LUSTRlAOO

GUANAJUATO

...,

GUANAJUATO,-El Sr. Gral. Dfaz en los ba:lcones del Palacio LegislatLvo.-Un 11.ngulo del patio del Palacio Legislatitvo.

Si hemos de atenernos á la impresión dominante entre todos los que concurrieron á las

fiestas, obsequiando la galante invitación del
sefior Gobernador del Estado, diremos quepocas veces-si no es que ninguna-se habrá
hecho en el país un derroche que supere al de
galantería y esplendidez hecho en esta ocasión
por Guanajuato.
Desde el señor Presidente de la República, á

quien aclamaba sin cesar el pueblo, basta el
último de los invitados; desde el Ministro Plenipotenciario, investido con la representación
de su país, hasta el simple particular, todos,
sin excepción alguna, fueron recihidos y cumplimentados de una manera que honra positiva¡_nente á Guanajuato.
En cuanto al señor Obregón González, cuyo
espíritu de iniciativa y cuyos anhelos de pro-

GUAN.A.JU.ATO.-La ¡parroquia iluminada.

greso lo impulsaron á emprender sin vacilaciones, algunas de las importantísimas mejer
ras inauguradas y á llevar á término las . ya
emprendidas por sus antecesores en el Gobier-

no, merece indudablemente que se le tenga como al hombre que, celoso del cumplimiento
de su deber, consagra toda su atención al adelanto y prosperidad de una de las más ricas
y bellas Entidades de la República.

Un rin&lt;:0n del barrio de La Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTThADO

Lo5 D~dos de /'\itri
[ArreJlo del inJlés pan EL ML\DO ILUSTR.IDOJ

Yorqui dej6 el ,cincel y arroj6 lejos de. sí. el
martillo. Se senba cansado de la obra diana.
Sec6 su frente con el dorso de la mano, y lanz6 un gran suspiro.
En el rayo del sol ardiente, fuera de la tienda-donde Yorqui trabajaba en imitar dioses
de mármol, que después enterraba, para que
los amantes de las «antigüedades griegas» los
descubrieran, meses después, atónitos y contentos -fuera del taller y tendido boca arriba,
un m~cetón dormitaba tranquila y pacíficamentt.
-¡Arriba, gran holgazán-dijo ~orqui,arriba! l\le cansa ya tener que trabaJar por los
dos. Tiempo es de que sepas que el trabajo es
necesario para la vida. ¡Arriba, perezoso!
Y uniendo la acci6u á la. palabra, propin6
al dormil6n algunos puntapiés. l\füri se levant6 rezongando. Era un muchacho de veinte años, perfectamente constituído y que rebozaba salud; pero su mano derecha estaba en
cabestrillo. A pesar de que era Yorqui su hermano mayor, no dejaba de comprender que
algo de injusto había en sus palabras; si bien,
en parte cuando menos, eran perfectamente
justificadas.
-El sol es la vida-dijo en tono de voz lastimero -la luz es una gloria; tenderse boca
arriba.'.... . sentir el calorcillo en los huesos .. .
fumar un cigarrillo, entrecerrando los ojos... .
-Sí, ladr6n, y que tu hermano mayor sea
el que trabaje y que tú solamente sepas que
existe la comida, el vino, los cigarrillos, sin
saber lo que por ellos cobra el tendero. Y todo por dos &lt;ledos, por dos inmundos dedos....
-¿Inmundos? Todo menos eso
- contest6 l\litri, con cierto aire
de dignidad ofendida, y al decirlo, sac6 de su cintur6n una caja de lata en la que sobre una capa de algod6n cardado, se veían
dos dedos, un índice y un medio,
perfectamente conservados, del
color de la cera, de superhumana transparencia y tan limpios,
que seguramente en vida nunca
lo habían estado E&gt;D grado igual. . .
-Buen favor te ha hecho el
médico ese- dijo mohino Yorqui,
sin dejar de ver, con cierto supersticioso temor, la cajita de lata.
-Seguramente quisieras que se
levantara un templo para tus dos
dedos. El médico dPbía haberlos tirado, ya que tuvo que inutilizarte la mano, para que no
cargaras como una reliquia tus
dos fragmentos de puerca carne.
¿También por los dedos dejas de
ir á la fuente por agua?
Mitri comprendi6 la raz6n de
las últimas palabras de su hermauo, y se dirigi6 poco á poco al
pie del montecillo en el que se
encontraban los dos, llevando en
la mano uu cántaro de barro.
Cuando regresaba, perezoso,
con el cántaro lleno en la cabeza,
en la sombra de los arbustos que
perfilaban el camino, apareci6
una grotesca figura. l\litri fué el
primero en verlo. Era un hombre
de mediana edad, vestido á la manera de todos los del pueblo de
Atenas; pero que llevaba en la cabeza un enorme sombrero de paja.
-¡Spiro!-gritaron los dos hermanos, -el tío Spiro que llega.
Con lenta parsimonia, el llamado Spiro se fué acercando al
sitio donde Yorqui le esperaba.
Se sentó al llegar, se quit6 el amplio sombrero de paja¡ sac6 de la

bolsa un frasco aplastado y que contenía cierto licor amarillento y bebió un sorbo. Hasta
entonces pudo hablar.
-¿Es agua de azahar la que tomas, tío?preguntó Yorqui.
-Xo; ·11uísquie» inglés, «uísquie&gt;&gt; &lt;le mi míster, una bebida deliciosa.
-En efecto, en efecto, contest6 Yorqui, no
sin tomar del frasco y pasarlo á su hermano
menor.-Delicioso, delicioso ...... ¿de d6n&lt;le lo
tienes, tío; has heredado por fortuna á algún
pariente de América?
--No, hijos, no. Es mi míster. Ese míster
que paseo por la ciudad y me paga, ese buscador de antigüedades de las que tú hace3,
Yorqui.
:Mitri, después de saborear el «uísquie», comenz6 por la centésima vez, cuando menos,
la historia de sus dedos, de sus pobres dedos
que había cortado el cincel, al empezar su obra
&lt;le tallar mármol; cont6 los dolores de la amputaci6n, la apatía del médico del hospital, y
se detuvo, contemplando con interés un gran
anillo ele oro con piedra fina que brillaba en
el dedo del tío Spiro.
-¡Hola! Algún recuerdo, seguro. ¿Es regalo de una amante?-pregunt6 al 11ciceroni»,
que manifestaba claramente el contento que
le producía ostentar sus joyas.
-No, hijos, nada de amor. A mi edad ya
no se debe amar. Siempre mi míster, siempre
mi míster Férgusson, hijos. Mis oportunidades son grandes, y más cuand0 n,i míster sale. Ahora se ha ido á Cerigotto.

-¿A Cerigotto? ¡Y qué bonita isla! Pero...
qué es lo que busca en Cerigotto vuestro míster, tío?
Spiro sacó una hermosa caja de puros egipcios, tendió á los dos hermanos uno de ellos·
encendi6 el suyo, aspir6 beatíficamente el hu~
m0, mientras decía con voz lenta:
-Pues veréis. Iba yo con mi míster, Férgusson, por una plaza de Atenas, cuando se
me present6 Drakuolis, ¿os acordáis?, aquel
viejo Drakuolis que se decía había formado
parte de la banda fn.mosa que cnptur6 á míster Spréckel y pidió medio millón de dracmas
de rescate. Drakuolis iba ebrio y me pareci6
prudente que «mi míster,, nada supiera acerca
de las relaciones que nos unían. Pero los borrachos son necios: «¡Hola!", me dijo Drakuolis, tomándome del brazo, .:ya no te acuerdas
&lt;le los amigos. Si te dijera yo que en mi jardín de Cerigotto he descubierto millares de
brazos y de piernas de mármol, que bien podrían interesar á tus amigos ingleses y alema•
nes ......,,
-¿Qué dice ese hombre? ¿qué dice ese hombre?, me preguntaba míster FérgusRon, que
nada entendía &lt;le nuestra charla. Viendo que
podríamos entendernos, traduje á «mi míster•
lo que Drakuolis me hablaba, y con gran entusiasmo, míster Férgusson nos oblig6 á ir i
la taberna más cercana, en la que, después de
interrogar á Drnkuolis ampliamente, qued6
con venido que Drakuolis llevaría á «mi místera
á Cerigotto para ensefiarle las piedras; que yo
me quedaría. en el hotel 11cuidando» todas las
propiedades del míster; queá nadie, absolutamente á nadie, diríamos á ::l6nde había ido; pero muy
espec;almente á ese Herr Stéinpickel que le compite en la busca de puercas esculturas. Y se
fué míster Férgusson hoy, y por
esto estoy completamente solo y
«cuido» el &lt;mísquie» y los tabacoe
y el bonito anillo de mi amo.
Durante la relaci6n, l\litri se
había quedado silencioso y pensa
tivo. l\Iiraba atentamente sus dedos, y recordaba que su padre había sido compañero de aquel Drakuolis en las épocas en que conseguían rescates de medio millbn
de dracmas. Repentinamente se
levant6 y, en voz muy b:ija, estuvo hablando por unos tuantoe
minutos con Spiro y con Yorqui.
Cuando hubo terminado su na•
rración, siempre en voz muy baja, los tres se levantaron con loe
ojos radiantes, contentos hasta la
exageraci6n, y saltando en ronda,
bailaron una zarabanda. Mi tri solamente decía:
-Bien valen ese mis dedos,
mis hermosos dedos, limpios Y
bonitos.

***

't

El señor Taradaxrni, :Ministro
de Complicaciones Extranjeras,
estaba de pésimo humor. Hacía
ya buenos años que narla se sabía de plagios, raptos, h urtos i
los viajeros y demás, y se creía,
fu!:!dadamente, que los de la ba~da á la cual perteneci6 Drakuohs
habían sido los últimos bandole•
ros capaces de tal género de delitos; pero en la mañana de ese
día, el Ministro se había levanta·
&lt;lo para recibir al Ministro de Su
Majestad Británica cerca del ~obierno griego, Sir Láncelot1 q~en
le había enseñado un pen 6d1co,
En el primer lugai- disponible, el
diario decía «que unos batidolero&amp;

y el anillo que ordinariamente
llevaba, que todos conocían ..... .
-No es posible. Férgussondebe
haber acompañado á Drakuolis.
Debe de estar en estos momentos en Cerigotto.
-Acaba de salir, precisametite de la Legación, el «cicerone»
de míster Férgusson, con la suma
del rescate ......
-Pues entonces os han robado, Excelencia.
No fué preciso máe. El profesor Stéinpickel y el Ministro británico salieron de estampida, rumbo al Ministerio de Complicaciones Extranjeras, y en cuatro palabras pusieron al tanto á l\I. Taradaxos de lo que acontecía. Se dieron 6rdenes rápidas y violentamente qued6 !a policía en cargada de aprehender á Spiro donde le hallara. Un cañonero del
gobierno quedó dispuesto para.
recibir en cuanto llegaran á los
excursionistas y llevarlos á Cerigotto. Los ministerios temblaban.
El Palacio estaba completamente
conmovido.

audaces acababan de plagiar al
conocido arqueólogo inglés l\lr.
Férgusson, enviando á su «cicer&lt;?ne,, Spiro á Atenas para que pidiera. el rescate de 350,000 dracmas que exigían. Para que no i:;e
dudara de las intenciones de los
bandidos, el •cicerone» había llevado uno de los dedos del caballero británico, como prueba de
que se le mataría en caso de que
el rescate se retrasara».
El Ministro inglés había estado
en Palacio y había prei-entado
una nota tremenda. El señor Taradaxos estaba de pésimo humor.
Y el l\linistro, Sir Láncelot,
volvió i Palacio en esos momentos, airado, mostrando á Tara&lt;laxos un papel pésimamente escrito, que envolvía un dedo de en
medio. El papel decía solamente «apresúrense», y el dedo era el
del pobre míster Férgu~son, pues
llevaba el anillo que todo el mun •
do había visto en la mano del caballero arqueólogo. El señor T,tradaxos no se explicaba cómo !:is
fuerzas de policía y las tropas que
habían buscado en todo el Pentélico, mata por mata, árbol por
árbol y rincón por rincón, no habían encontrado al plagiado míster Férgusson. Así lo dijo al diplomático, que no estaba prech;amente en punto de creer lo que se
le dijera en el asunto que le llevaba al Palacio.
-lle recibido instrucciones terminó el ministro inglés. -Se
me ordena que si mañana no ha
sido encontrado míster Férgusson, del tesoro de la Legación se
pagará el rescate, á reserva, por
supuesto, de cobrárselo en seguida al gobierno con los intereses y
réditos.

***

***

A su vuelta á la Legación de
Inglaterra, Sir Láncelot se encontr6 con que el
«cicerone» &lt;le míster Férgusson le esperaba.
Spiro estaba inconsolable por la pérdida de su
amo. Afirmaba que de haber llevado armas,
hubiera obligado á los bandidos á soltar su
presa 6 á matarle.
Había ido (1 suplicar á Sir Láncelot que le
entregara, á él personalmente, s6lo la mitad
de lo que los bandoleros le exigían, y que en
cambio, se comprometía, siempre que se hiciera el pago pronto, á entregarle á míster Férgusson sano y salvo ...... menos sus dos dedos,
por supuesto.
-El gobierno se niega á pagar el rescatedijo el diplomático,-y hay tropas en número suficiente para que ui una liebre se escape
del .l:'entélico. Precisamente acabo de ver al
Ministro de Complicaciones Extranjeras, que
me ha afirmado esto.
-Tropas .... .. un cord6n ...... ¿Sabe vuestra
excelencia cuál es la paga de un teniente, de
un mayor? Con que los bandoleros entregnen
un ciento de dracmas, todo queda en secreto.
Créame vuestra excelencia y entrégueme solamente la mitad del rescate exigido. Yo conozco la manera de ser de los plagiaiios, que siempre piden más para alcanzar algo.
Como tales eran las instrucciones recibidas,
Sir Láncelot crey6 prudente ahorrar cien mil
francos á su gobierno. Entregó el dinero que
pedía Spiro, y recibió, en cambio, la seguridad de que en pocos días estaría de vuelta,
con el plagiado míster Férgusson.
Cuando Spiro bajaba la escalera de la Legaci6n de Inglaterra, tropezó con un gordo 1,eñor de antiparras, gran barba, que le vió atentamente y que quedó hablando entre dientes.
Algo debería haber comprendido el «cicerone,,,
porque con gentil compás de piernas, se marchó calle arriba.

***

El alemán, el hombre gordo que elitraba á
la Lega~i6n, era precisamente el competidor

Domingo lo. de Noviembre de 1908.

de Férgusson, IIerr Stéinpickel. En los anteriores días y casi con tanto escándalo como se
había dado cuenta de que el arqueólogo inglés había sido plagiado, la prwsa de Atenas
había dado amplias noticias acerca de los descubrimientos de Stéinpickel, en un punto lejano de Grecia. Parece que el arque6logo alemán había logrado extraer toda una colecci6n
de raros bronces persas, anteriores á la conquista de Alejandro el Grande. IIerr Stéinpickel, al entrar a la Legaci6n, parecía estar muy
atareado, hondamente preocupado. Pregunt6
por el Ministro Sir Láncelotal portero quesali6 á recibirle.
Su Excelencia estaba en casa y le recibió.
Ilerr Stéinpickel desenvolvió un periódico,
donde ciertas partes estaban precisamerrte marcadas con gruesas líneas de lápiz rojo. Eran
las que daban la noticia de haber sido plagiado míster Férgusson días antes.
-¿Me quiere decir SuExcelencia--preguntó
-qué significa esto?
-Que parece volvemo'3 á los tiempos en los
cuales era imposible salir de Atenas sin tener
que llevar adelantado el rescate-contestó el
Ministro británico, acordándose sin querer de
la suerte que había corrido afios atrás otro diplomático inglés.
-No entiendo-afirmó Stéinpickel.-1\Iíster Férgusson me estorbaba hace una semana
cuando ya tenía. yo noticias de que los bron~
ces persas existían, y quise alejarlo un poco.
l\Ie apersoné con un antiguo b:indolero hombre de uien ahora, llamado Drakuolis'. y !P.
ordené que cont:ira una historia de hermosos
mármoles dernuhiertos en cualquier parte con
tal de que alejara á míster FérguFson por ~mos
cuantos días de Atenas. Creo que estará en
estos momentos con él y que la tal historia del
plagio no tiene nada de cierto.
-Sin embargo-objet6 el diplomático -se
han remitido á la Legación los dos dedo~ que
los plagiarios han cortado á míster Férgusson,

El honorable Sir Láncelot Herr
Stéinpickel y el segundo S~cretario de la Legación británica lle~aron sin aliento á loR terren~s de
Cerigotto, donde Drakuolis tenía
su j~rdín. Antes de que llegaran,
pudieron ver vivo, sonriente, á
míster Férgusson, quien antes
de que tuvieran aliento para interrogarlo, se acerc6 á un bulto
que cubrían unas mantas y le, dolaR, en los momentos
'
vantan
en
que Ilerr Stéinpickel lle~aba, le .
decía, ~ntre cariñoso y cáustico:
-1\Iirad, compaiiero. Si Fidias
alguna vez labr6 mármol en Grecia, es ésta una de sus obras.
¡Mirad!
Y lo peor para Herr Stéinpickel, es que era cierto. Una divina estatua
ad!11irablemente conservada, se encontrab~
cmcladosamente colocada en situaci6n vertical.
La pureza de las líneas demostraba desde luego que era obra de alguno de los grandes
~aestros. En la sombra de la casa Drakuohs sonreía ir6nicamente.
'
,k

*.*
A~os después, en el mismo sitio en el que
comienza nuestro cuento Yorqui trabaja
como siempre. l\~itri lee u~a carta que lleva
los sel.los de América. Repentinamente, indignadísimo, exclama:
.~Precisa que sea Spiro muy audaz. ¡Escnbunos &lt;le América! Al recordarlo me vuelven los deseos de ir por él.. ... .
-N?s ha. jugado una y buena-contestó
Yorqm.
-Y pensar que sacrifiqué á sus planes mis
dedos ...... mis hermosos dedos ... .. .

"

MONOGRAMA
Tu inicial y la mía con un lápiz
yo dibujaba,
formando con mi letra y con tu letra
un monograma.
Emocionado,
en mi dibujo fija la mirad:i,
temblaba yo de amor y mi dibujo
también temblaba ...
tOh! Si pudiera
con nuestras almas
formar- como formé con nuestras letrasun monograma!
RAÚL PIÑAUES.

�Domingo lo. d~ Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlADO

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

El artista e~cargado de la ejecución de la
estatua, queriendo aprovechar todos los elementos que tuvo á su alcance, hizo una maqueta en yeso, al tamafio natural para colocarla en el sitio donde la esitatua ;e levantará
más tarde.
El efecto, se dice,. es sobe,rbio. El celebrado
autor aparece en traJe de casa.. Escribe y para i~spirarle _le rodea ~rn hermoso gr~po de
muJeres apasionadas, tiernas, feroces, víctimas y verdugos. En la parte contraria del pedestal se ve una lista de las obras de Dumás
Pronto se hará la inauguracié,n definitiv~
de la estatua, después de hacérsele por su autor algunas correcciones.

-\ .-,'

:

.

NEMO.

&lt;X&gt;
SUMISION
Echado estaba el mendigo
en el abierto portal
donde se puso al abrigo
de la lluvia torrencial,
cuando un nifío, pulcro y serio
como un nifio de juguete
'
le grit6 con el imperio '
de un rey absoluto:-¡Vetel
LAS REFORMAS FISCALIDS EN INGLATERRiA.---IBalfour pronunciando un discurso.

Notas extranjeras
Las Reformas Fiscales en Inglaterra.La Rebelión en Macedonia.Monumento á Dumá.s.

La campafia que en Inglaterra se ha iniciado acerca de las reformas fiscales, parece que
será de mucha trascendencia para esa nación,
á juzgar por las controversias que, apenas iniciada, se han hecho ya notables. Para ello han
influido, seguramente, la renuncia inesperada,
casi súbita, de Chámberlain y de cuatro de
sus colegas del ministerio, y el hecho de que
el primer Ministro Bálfour-á quien se creía
amigo de las antiguas leyes de libre cambiose decidiera á manifestar su opinión francamente, declarándose partidario de las reformas que el exministro de las Colonias claramente ha espec:ificado en su célebre «speech,,
de Shéffield.
Hace cincuenta afíos era un grito unánime
en Inglaterra el que pedía un cambio completo en la manera de ser fiscal de la nación. Se
afirmaba que mediante el libre cambio, las
operaciones entre Inglaterra y los demás países del orbe se agrandarían en beneficio, por
supuesto, de la libre Albión. Se decía, y con
razón, que era la calidad de las mercaderías
trabajadas en Inglaterra superior á la de cualquier otro país y que, por ende, nada debería
temerse de la competencia. Los estudios de
Cobden fueron muy bien aceptados y bastaron para fundar el sistema de contribuciones
fiscales que ha prevalecido.
Ahora, en concepto de Chámberlain, la cosa es distinta, y no ha lugar á que se exhumen
los alegatos de hace medio siglo para argumentar con ellos. La producción inglesa no es la
mejor, ni las condiciones del trabajo las más
ventajosas; y la competencia libre que fundó
la superioridad británica á mediados del siglo
XIX, se está viendo en serio peligro de ser
derrocada por los competidores. De aquí los
proyectos de política fiscal netamente distinta, absolutamente opuesta á la que hasta hoy
ha sido la norma en Inglaterra.
En su discurso reciente, el Ministro Bálfour
dice ser un hecho demostrado que, por espacio de cincuenta años, las ilaciones industriales que han surgido han estado levantando
gruesas «paredes proteccionistas en contra de
Inglaterra». Pero, para evitarlo, la Gran Bretafia se encuentra armada de todas armas,
pues le bastará con leYantar también sus tarifas contra la introducción de artefactos extranjeros.

***

La revolución Macedonia, después de ha-

berse levantado vigorosa ante el poder turco,
parece que se ha visto precisada á deponer las
armas, no en lo absoluto, como lo piensa con
demasiado optimismo el Sultán,
pero si durante el invierno, cuando m~mos, que hace imposible la
vida en las montafías donde se
refugian los rebeldes para burlar la tenaz y sangrienta persecución de los «bashibasucks».
Los insurrectos, que en gran
número habían pasado en los meses calurosos, de Bulgaria á Macedonia, hacen hoy el mismo viaje; pero en dirección contraria.
Y el gobierno búlgaro comienza á temer
que los hambrientos
refugiados que pasean
por sus calles, le comprometan en una sublevación que seria fatal para el país.
Los búlgaros que
atravesaron la frontera
rumbo á Macedonia,
hace algunos meses,
creyeron que Bulgaria
les apoyaría con la
fuerza de sus armas en
contra del Sultán. Esto no llegó á realizarse
y es de temerse que,
creyéndose engañad os, cometan atentados deplorables ccpara
vengar á sus Jéaders
muertos».
La muerte de Boris
Saratoff, el alma y la
vida de la rebelión, á
la vez que la llegada
del invierno, parecen
haber barrido á las bandas de rebeldes, muchos de los cuales en
las calles de Sofía, ~
falta de cosa mejor
que hacer, pasean llevando banderas negras y los bustos en
yeso de sus jefes muertos.

Levantándose de prisa,
. .. por hábito de obediencia,
y con la amarga sonrisa
del que advierte su impotencia,

*

Se acaba de exhibir
la maqueta de la estatua que se erigirá
próximamente á la
memoria de Alejandro
Dumás, hijo, en la plaza Malesherbes.

Proyecto de monumento A. Alejandro Dumas, hijo.

,,

f;' ~:- ~~

.

MACEDONIA.-Los
rebeldes llevando por las calles de Sofía, los busto sen yeso d e sus Jefes muer tos.
,

~l mend!go pregu?to:
-¿Po~ _que me arro}as de aq ui?
Y el nmo le contesto
secamente:-¡Porque sí!

que ni o e el ue lo maltrata
fué, por salir de( portal
'
á hundirse en la catara~
de la lluvia torrencial.

-Razón-replicó el mendigodel que no tiene ninguna;
pero que basta conmigo ..... .
Y tras la frase importuna,

Y o, silencioso testigo
d~ aquel s~ceso, pensé,
viendo aleJarse al mendigo:
-¡Torpe, que indagas por qué

te priva un niño altanero
del sitio en que te guareces
y no defines primero
'
por qué razón le obedeces!
FRANCISCO DíA Z SIL VEIRA.

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X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�l!JL MUNOO ILUSTRADO

Domingo 1o. d'e Noviembre de 1903.

mL MUNOO lliUS'NUDO

La Luna de Miel
I
Una. ma.ña.na de septiembre dirigía.me yo hacia. Castello, preciosa
aldea corsa desde la cual se divisa
un magnífico panorama.
La caza había sido mala y mi
estómago estaba vacío después de
seis horas de paseo. No había. disparado más que un tiro contra un
desdichado pájaro, que me b abía yo
metido en un bolsillo.
Al acercarme á la aldea, pasé por
delante de un estanque, en el que
lava.bao seis ó siete muchachas,
cantando alegres canciones del
país.
Me detuve para preguntar á las
lava.nderas si sabían dónde vivía.
en Castello el señor Passalaqua,
pa.ra. quien tenía una carta de recomendación.
-¿Sí lo sé?-dijo una de ellas levantándose.-¡Ya lo creo! ¡Como
que le lavo la ropa! Antonio Passalaqua se casó hace ya. días con
Asunción, y el matrimonio está
ahora. en plena luna de miel. Son
muy felices, porque él es un guapo
~ozo cargado de dinero. Yo misma
voy á acompaña.rle á usted,
Jl:mprendimos la marcha, y al
poco rato la lavandera se detuvo
ante una case. de buen aspecto y me
dijo:
-¡Ya. hemos llegado!
II
La muchacha empujó la puerta.,
que estaba entornada., y entró le.
primera. gritando:
-¡Antonio! ¡Asunción! ¡He.y aquí
un caballero que desea verles á ustedes!
Pasé á un se.la inmediata., dejé mi
escopete. en un rincón, y puse instintiva.mente el pájaro en un velador, y á los pocos instantes me halla.be. ante el señor Pe.sse.le.que..
Era éste un hombre de unos treinta y cinco años, alto, grueso, fornido y bien planta.do; pero de aspecto vulgar, acusador de escasa
inteligencia..
La conversación comenzaba á decaer, cuando se presentó Asunción
Passale.qua, que era. la antítesis de
su marido.
Delgada, esbelta, hermosa y elegante, se captaba. desde luego las
simpatías de quien por primera vez
la contemplaba.

Después del se.ludo de ordenanza.,
me dijo:
-¿Es usted quien be. matado elle
mirlo?
-No es un mirlo-eontestó su
marido,-es un tordo.
-¡Te digo que es un mirlo!
-¡Y yo te repito que es un tordo!
¡Si seré yo entendido en la material
-¡Pues á pesar de tu sabiduría
-exclamó la mujer en tono agrio y
displicente,-no podrás impedir que
ese pájaro sea un mirlo!
-¡Qué testaruda. eres, vive Cristo! ¡Te he dicho que es un tordo, y
no tolero que me contradigas!
-¡Qué triste es, Dios mío, haberse casado con un hombre tan estúpido como tú!
La discusión se enconó de un modo lamentable y temí que el matrimonio llegára, al fin, á las manos.
;Vaya. una luna de miel!
Para ver si le ponía en paz, dije
que lo mismo daba que el pájaro
fuese un mirlo ó un tordo, y queme
moría de sed.
III

Calmáronse los espo¡;os, y Passalaq ua sacó de un armario varias
botellas de vino de diferentes clases.
Al colocarlas en la mesa, me dijo
al oído :
-¡Puede usted estar seguro de que
ese pájaro es un tordo!
-¡Le digo á usted que es un mirlo! -exclamó la mujer.
Reanudóse la disputa, y los dos esposos, mirándose con
indignación, repetían:
-¡Es un tordo!
-¡Es un mirlo!
-¡Un tordo!
-¡Un mirlo!
Yo estaba aterra.do. ¿Qué había ocurrido, Dios mío, para que aquellos recién casados promoviesen por una cuestión tan insignificante una escena horriblemente desagradable? Aunque viva yo
cien años, no me olv i d a r é j a m á s de
aquella disputa inconcebible.

Trajea de vl•lta y de

Trataba de convencer á aquellos
desgraciados de lo absurdo de su
pendencia, cuando Passalaqua, en
el paroxismo de su furor, gritó:
-¡ Si no te callas, te cojo y te tiro
al río!
-¡ Si eres hombre, hazlo !-contestó la mujer, cruzándose de brazos
como desafiando á su marido.
La paciencia es una virtud muy
rara en el continente; en Córcege.
es del todo desconocida.
Antonio, ciego de ira, se quitó el
chaquetón que llevabi., y con sus
brazos se echó á su mujer á cuestas,
dirigiéndose presuroso hacia el jardín.
Tehliendo un trágico desenlace,
corrí tras ellos.
IV
El río estaba inmediato á la finca y lamía las paredes del huerto
de Passalaqua.
Cuando alcancé á la siniestra pareja, oí la voz de Asunción, que repetía en tono amenazador:
-¡Es un mirlo! ¡Te digo que es
un mirlo!
Al imbécil de su marido no le
faltaba más que esta nueva provocación.
En el momento en que yo llegué,
antes de que hubiese tenido tiempo
de oponerme á un movimiento ya
previsto, por más que lo considerara como irrealizable por lo monstruosamente absurdo, el marido
lanzó al agua á su mujer, con una

casa

fuerza impulsiva únicamente comparable á la de un maravilloso
atleta.
La desdichada. desapareció de
nuestra vista.
No pude contener un grito de indig~a.ción. Iba á precipitarme en
auxilio de aquella víctima de su
propia obstinación y de la estúpida
testarudez de un bárbaro, cuando
vi que Asunción, que sin duda era
una excelente nadadora., se presentaba en la superficie del río. A los
pocos instantes, la. infeliz ganó la.
orilla..
Todo su cuerpo estaba cubierto
de relucientes yerbas verdes, que le
daban un aspecto verdaderamente
fantástico.
Asunción sacudió la cabeza y se
sonrió con un aire satánico indescriptible.
Con la. ropa pegada al cuerpo
parecía. una estatua griega.
'
Echó á andar lentamente, con la
cabeza hacia atrás y la mirada fija.
en el firmamento.

Asunción Pe.ssalaqua, que daba
una prueba. de su amor á su marido en el preciso momento en que
éste se hacía indigno de semejante
demostración de afecto, pasó por
mi lado, inundada de agua, y sin
volver la cabeza, sin mover casi los
labios, como si estuviera ca.si soí!ando, me dijo á media voz:
-¡Qué carácter! ¡Qué energía!
¡Qué fuerza! ¡Desde.hoy adoro más

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

que nunca á mi marido! ¡Pero conste que el pájaro no es un tordo sino un mirlo!
'
J. TURQUAN.

La Moneda Falsa
En le. ter raza del Casino de Monte Cario se habl aba. de a.venturas

V

Antonio Pe.ssalaqua, digno en su
indignidad, la. esperaba á la puerta del huerto.
-¡Antonio! ¡Antoniol-gritó con
voz aguda Asunción. -Creo que tie•
nes razón. ¡Indudablemente el pájaro ese es un tordo, porque. .. . . . .
has demostrado tu carácter, porque
eres todo un hombre y . .. porque.. .
te amo!

de juego, cuando de pronto tomó la
palabra. el barón de Cbenaux y
dijo:
.
-Entre las muchas víctimas del
juego, recuerdo ~ u~ indiv~duo
cuya interesante historia es digna
de ser referida.. El jugador de que
hablo se suicidó, no por haber per·
dido, sino, al contrario, porque le
perseguía la fatalidad de una. suerte loca. é inverosímil.
.
El caso que voy á contar ocurrió
el affo de 1875,

y sombrero de lnvl-erno.

Modelos de somb11ero1 para señora Y aeñorltaa,

El príncipe Boriskoff¡era el últi·
mo descendiente de una ilustre familia rusa. Entre todas las distracciones que su inmensa fortuna le
ofrecía, la del juego era la preferida por el príncipe.
No hay recuerdo de un jugador
tan desenfrenado.
La rareza de sus martingalas era
legendaria. Hubo noches en que se
levantó de le. mesa con una ganancia de muchos miles de francos; pe·

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL !MUNDO ILUSTRADO

llorado mucho; de manos pálidas,
prolongadas, divinamente cuida·
das, manos de aristocrática y de
monja claustral.
Después de los primeros saludos
y cumplimientos, el maestro dijo,
señalando hacia mí:
-Es extranjera.... Yo rogaría á.
usted que la informase de algqnos
detalles referentes á su oficio ... á su
arte, me atrevería á decir.
-¡Arte!-pronunci ó la señorita,
sacudiendo la cabeza.-Oficio y muy
oficio. Me dedico, seffora, á enhebrar perlas; es decir, á colJcarla~
de manera que luzcan todo lo posible, y que vayan exactamente aparejadas st&gt;gún su magnitud y su
oriente. Ya ve usted qué cosa tan
sencilla. Pasen ustedes á mi taller,
y así formarán idea de cómo trabajo. Justamente tengo entre manos
la gargantilla de un rajá, un tesoro
de la India. Por aquí. ..

hilera de estupendas perlas, enormes, redondas, de dulce reflejo, lácteo y opalino.
-Son las dt:il rajá- advirtió la
sefforita.-De primera magnitud. Y
digo de primera, porque si ha.y otra
ranura, toda.vía más a.ncba, esa...
sólo se llenó una. vez, cuando Oxen,
el millonario norteamericano, compró secretamente u 1a. sarta antigua,
dicen que de la virgen de Lo reto.
Eran colosales . .. pero disparejas.
Me vi apurada para casarlas, y al
fin no quedaron bien: mi conciencia
me lo repetía.
-¿Y cómo se le ha ocurrido á usted ejerce1· esta profesión?-interrogué curiosamente.
-¡Ah!. .. Es la historia de mi vida-murmuró la anciana., cuya piel
plegada y amarilla, del amarillo de
la vitela antigua, se coloreó un poco.-El maestro lo sabe, y puesto
que usted es su amiga, no tengo re-

cinco de la tarde-atesta.do de gentío. La inmersión en las olas de la
multitud reanimó al maestro. Con
visos de animación me propuso llevarme &lt;algo que me interesaría
quizás&gt;. La restricción era en él
habitual. Su espíritu cansado evitaba afirmar con energía cosa al·
guna..
Internándose por calles menos
frecuentadas, no lejos de la plaza
de la Concordia., nos detuvimos en
el portal de una casa grande, semi•
antigua, época de Luis Felipe. JJ,l
portero suspendió la lectura del
&lt;Gaulóis&gt; para informarnos.
-¿,"M.ademoiselle Merry? Perfectamente .... En el patio, escalera
del fondo, á la derecha. Quinto
piso.
- ¿,No le mo!estará á. usted la subida ?-indiqué al maestro.

-¡Como no hay remedio! murmu·
ró encogiéndose de hombros. Si ha
de conocer usted á la ensartadora
de perlas .. .. Ya un día le hahlé á
usted de ella. Creo que merece los
ciento veintiocho escalones ....
Arriba. De piso en piso, la encerada escalera, al principio obscu•
ra, se llenaba de claridad. En el
cuarto respiramos. En el quinto, al
repique de la.campanilla, salió una
vieja sir-vienta, de rizada y almidonada papalina, semejante á las que
se ven en los retratos flamencos, y
nos hizo entrar, con exclamaciones
cordiales de bienvenida, en un saloncito de mobiliario usadísimo,
anticuado y limpio como el oro. A
los dos minutos, presentóse la sefforita Merry. Era otra anciana, de
papalina también, pero papalina de
encaje negro con cintas malva; de
rostro que aún conservaba las medio desvanecidas líneas de una hermosura. delicada. é ideal; de ojos
azules, descoloridos como violetas
marchitas; de fatiga.dos párpados,
como tienen las personas que han

Abrió una puertecilla disimulada
y nos encontramos en un taller,
cuarto clarísimo, vacío, sin alfombra, sin co1·tinajes, casi sin muebles,
excepto un taburete bajo y una \lle·
sita negra con ranuras paralelas,
de diversos anchos. En el suelo una
pirámide de cribas de agnjeritos
menudos; en el fondo una caja de
caudales, de hierro y acero, destinada á. encerrar las perlas de noche.
- Antonieta, sillas para este se·
flor y esta señora-ordenó la perlis·
ta.-No extraffen ustedes ver la ha·
bit"ación tan desnuda... Si una per•
la. salta de la ranura ó se me escapa
á mí de entre los dedos, tengo que
encontrarla; no voy á disculparme

con que no parece . . . . Las junturas
del piso están tomadas con cera. ·
Perlas hubo aquítasadas en cientos
de miles de francos . ... Si no morimos asesinadas y robadas, yo y mi
pobre Irmna, milagro será. Jamás
duermo tranquila; me levanto á
rondar; el menor ruido me eriza el
cabello. ¿Ven ustedes? E stas cribas
son para cribar las perlas cuando
se quiere hacer con ellas eso que
llaman un collar de perro. ... para
lo cual se necesita que tengan una
igualdad extl'aordinaria, absoluta;
si no,noes bonita lajoya.Perocuando las perlas alcanzan este tamaffo ..... ¡entonces á simple vista las
combino!
Seffaló á las ranuras de la mesa.
En la penúltimá se alineaba una

paro en contársela. . .. Ante todo,
algo que á usted la sorprenderá: soy
&lt;única&gt; en mi profesión en París...
Quiero decir que á nadie sino á mí
le llevan á hilar sartas de perlasj
que los joyeros á. mí acuden, y a
pesar de ser bien escaso el número
de collares magníficos en Europa,
como todos vienen á parar aquí,
ando siempre agobiada de labor. ..
Es cosa siagular: parece facilísimo
hilar perlas, y facilísimo sería., en
efecto, si se redujese á ponerlas
una tras otras ... Pt&gt;ro cabalmente
es indudable-lo aseguro por experiencia-que sólo hay una combinación dada y que cada.hilo requiere la suya.
Si ensarto cincuenta perlas, puedo equivocarme de cuarenta y nueve modos, y acertar sólo de uno.
Así es que, á veces, ensayo los cincuenta, basta descubrir el modo.
Se cuenta que tengo un secreto para
hilar. .. Ya saben ustedes mi secreto. Y además, este oficio no sirve
sino para quien sienta una chifladura por las perlas, como yo la
sentí desde niña. No poseo ninguna,
ni tamaffacomo un grano de trigo.. .
y manejo las mejores del mundo.
Aquí los collares de la desgraciada
Emperatriz; aquí, los de las princesas; aquí, los de las reinas, de las
actrices, de las impuras, de las archimillonarias, de las od&amp;.liscas
turcas, de las imágenes católicas ...
Ya, ya voy á &lt;eso&gt;¡ á. cómo se reveló mi vocación de perlista. JBien
sencillo! En dos palabras. Yo tuve
una hermana y un novio. Mi hermana, hermana sólo por parte de
madre, heredó de un tío suyo una
gran fortuna. Entonces mi novio
rompió conmigo y se dedicó á pretenderla; mi hermana le hizo caso.. .
y se concertó la boda. Poseíamos
un collarcito de familia, unas sar-

LO IMPREVISTO

abrasaba, y á los inmóviles follajes
del jardín, mieatras Acol, muy apacible, lleno de elegante soltura, con
las manos blancas y finas, prepará·
ba. el ponche con champaña en una
ensaladera rústica de porcelana
con flores.
-¡Pero si lo imprevisto existe!
1Si en la vida no hay otra cosa!
Mfra, Fromont, cuán sencillo es.
Azúcar, limón, canela. Las fresas
y l as frambuesas no son de lo más
ortodoxo que digamos; tanto peor,

-Ahl cuán motóna es la vida!declaró Gervoise estirando los bra.zos -No acaban de llegar nunca
el deseado premio gordo de la lotería, ni la herencia de Amér~ca, ni
la buena fortuna en amor, nt la noticia que asombra como el rayo.
Con lo frrita.do de sl!-_mirada.,. no
parecía sino que maldtJese al cielo
inexorablemente azul, al sol, que

tas; mi madre me había regalado la
mitad á mí, á. mi hermana la otra.
Estaban mal hiladas. Hilé bien laa
mías, y pedí á la novia las suyas,
que hilé también. Al hacerlo, sobre
cada perla hilé una. lagrimilla ....
porque al fin es duro presenciar cómo se casa con otra el hombre 11,
quien queremos. La novia, al ver
el collar, creyó que no erá el mismo, sino otro mejor, donde yo había puesto perlas de la.s mías. Est.o
me indicó que debía b a berlo hecho..•
y cogí las mías y se las rega.lé. Al
otro día, no pudiendo resistirmás,
me escapé sola, me vine á París,
sin recursos, y se me ocurrió ofre•
cer mis servicios á un joyero, que
los aceptó. Ahí tiene usted la historia ....
-¿Y ba conservado usted siempre la afición á hilar perlas?
-Siempre, sí.. . pero á veces, por
momentos, me entra una fatiga, un
tedio; los ojos se me nublan, no veo
el agujero, ni el hilo, ni el orientAl1
ni 1a forma ... . Luego se pasa, ¡y a.
enfila.r con entusiasmo!
-Como nosotros, esa infeliz-díjome al salir el maestro, conmovido.
-¡Buena lección nos h a dado! Leo,
ción para escritores. De las combi•
naciones que pueden hacerse con
cincuenta pal abras, cuarenta y nueve no valen, sólo es artística una. ..

puesto que, á serlo, aromatizan.
Gaseosas, dos botellas de champa•
ffa (uno tras otro soltaron entonces
los tapones), hielo, y . ... ayúdenme
ustedes á sentir.
Los tres contemplaban fijamente
la mezcla de color de oro pálido, la
deliciosa alquimia, la maravillosa
bebida helada, en la cual burbujas
á millares se precipitaban á través
de la espuma.. Estaban impacientes.
La lengua se les pegaba al paladar,
el calor les rendía¡ no tenían más

que una idea: beber fresco, y echaban miradas de niño goloso al Jí.
quido compt:esto de hiel? y frut~s.
Hasta el mismo Gervo1se llego á
olvidar sus quejas.
-¿Por qué no llega algo nui;vo?
suspiró Ger voise.-:Mi vida esta regulada por una especie de penta•
grama como el papel de mú~ica.
Jamás he teuido aventuras m me
he encontrado en circunstancias fortuitas. Esta monotonía de lo diario
me desconsuela, me desPspera.

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EMILIA PARDO BAZÁN.

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. .

1

La mujer es superior al hombre
en todos esos instrntos misteriosos
de ternura y sentimiento.

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~

Nunca me digas adiós,
Que es una palabra triste:
Corazones que se aman,
Nunca deben despedirse.

2,

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Trajes Para n iñas de 5 á 10 años.

Modelos para bordados, cuellos y corbatas.

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'I ••.

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�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Kolaneurol Oranier
D6 Ff\RI8
Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace engordar á los enfermos, determina~do mejor _utilizaci~n de los alimentos.
Restituye al organismo la fuerza perdida por influencia de estud10s y trabaJOS excesivos.

EL MUNDO l'LUSTRADO
Jlño X-tomo n-núm. 19

mtxtco, n~oitmbrt • dt 1901.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Dlrector:°LIC. RAFAfL Rfl'tl, &amp;PINDOLA.

TÓNICO - RECONSTITUYENTE
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8

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§
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mago, la clorosis, la anemia y las convalecencias, est~_vino se recomienda,
las personas de edad, á las mujeres, j6venes y á los ninos.

AVISO MUY IMPOB,T.á.HTE.
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marse así el solo que es legitimo y de que se hace mención en el formul
del Profe~or BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLEMENT y Cia., de Val
(Drome Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Unión de los Fabrl
tea y e~ el pescuezo un medall6n anunciando el "CLETEAS.''
Los demás son groseras y peligrosas falsificaciones.

AS HEMORROIDE

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroi
pues es una de las afecciones m6s generalizadas; pero como 6 uno no 1e
habla r de estos. padecimientos, mismo 6 su médico, se sabe mucho menoa
1
existe desde algunos afios un medicamento, el :Elixir deVlrg-lai~
las cura ra dicalmente y sin ningún peligro. No hay m6s qu~ escn
Pharmacie Mo•,m11:, 2, Ruede la Tacl\erie, Paris. pa ra rec1btr franco
porte el folleto explicativo. Se veré cuan facil es librarse de la enre,rm
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Veola en Lodas Droguer1aay ,11

)C&gt;00&lt;&gt;0000000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00&lt;&gt;000000004-

x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

�bomingo 8 de Noviembre de 190S.

EL MUNDO ILUSTRtADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

El Culto á los Muertos
La extinci6n de un ser débil, tiene eiempre
mucho de doloroso; pero sobre todo, mucho
de exasperante. Está bien que el aftoso roble,
carcomido por el tiempo, deshojado por el
cierzo, devorado por el hongo, minado por
el microbio, encanecido por el heno y deformado por la excrescencia enfermiza y senil,
caiga al fin y se sepulte en el fango que saneaba y bajo el humus que nutría sus raíces.
A nadie irrita que el carcomido edificio, agrietado por la edad y derruido por la intemperie, venga al suelo en pedazos y se sepulte en
la tierra que orgullosa lo sustentaba. Es at.n
tolerable que el pino gigantesco y viril, henchido de savias y oloroso á resinas, desafiando á la nube preñada de fuego y á la tempestad radiante en fulguraciones, caiga fulminado por la chispa que con su altivez provoca,
y desgajado por el rayo que con su arrogancia
desafía.
Pero nada hay más odioso que ver flores
deshojadas por el huracán, arbustos desarraigados por el cicl6n y nifios aniquilados por la
catástrofe. Ese ensafiamiento de la fuerza contra la debilidad y de la brutalidad contra la
gracia, es repugnante y odioso y hacP. pensar
que, como la humanidad, la naturaleza tiene
también sus bandoleros y sus asesinos y que
hay un Jack el Destripador, lo mismo en las
tenebrosas barriadas de White-Chápel, que
en las faldas peladas y las gargantas abruptas
del MontrPelé.
Las fuerzas destructoras tienen esto de es•
pecialment.e odioso: pueden ser pulcras y gustan de ser repugni;,ntes. El Vesubio ti1:ne coqueterías de taxidermista y aplastamientos de
hipop6tamo. Acomoda dulce y suavemente
cenizas tibias y finas para sepultar intactos
un p6rtico, una estatua. un fresco, y amontona las rocas de Sísifo para aplastar y pulverizar una mariposa. En Pompeya hay aceitunas conservadas por la lava con el mismo esmero que en un frasco 6 en una lata de la casa Rodel y Comp., y columnas votivas pulverizadas como con una aplanadora de patente.
Recorriendo las llanuras devastadas y carbonizadas con las que se ensafi6 el Seboruco,
nada he encontrado indemne ni en pie¡ todo
era desolaci6n y ruina; un campo de cenizas
había sido un prado; un islote de escorias,
una selva; un mont6n de ruinas, un poblado.
Y en medio de tanta destrucci6n y de tanta
safi.a, entre dos rocas negruzcas y en la divergencia de dos corrientes de lava, m un rinc6n
de aquel caos, se erguía un rosal, carbonizado, pero intacto, con todas sus ramas, sus hojas, sus tallos, sus espinas y sus flores.
Salvo estas raras excepciones, lo desmesurado y lo incontrastable se ensafian contra lo
débil y lo gracioso. La encina de María Antonieta en Tria.n6n, ostenta un horrible hachazo del rayo, y de la herida abierta brotan yemas y retofi.os. Hay castillo feudal en que las
minas de los asaltantes han abierto puertas
monumentales. Las viejas bombardas han
cincelado los muros de las feudales fortalezas,
y la nueva artillería, grabado arabescos en las
murallas dfl los modernos parapetos. Aun
vencidos, los gigantes se ornan con las heridas que les han he~ho los titanes. ¿Pero qué
qued.i. de la paloma despedazada. por el milano 6 de la hormiga aplastada por el elefante?
Una pluma, copo aperlado que sirve de juguete al viento, y un rubí que la tierra bebe y
que nadie contempla ni admira.
Cuando los- rayos del sol beben diamantes
en los pétalos de las rosas; cuando el volcán
asfixia. ruiseñores en las enr!lmadas; cuando
el oleaje furioso estrella barquillas en los arrecifeis; cuando la langosta devora espigas en los
sembrados, todo lo agostan, el ser y su memoria; todo lo aniquilan, la vida y sus gérmenes; todo lo destruyen y anonadan. Dejadla hacer, y la naturaleza, indiferente á la.
vida, á la felicidad y á la gloria, todo lo espigará con su inexorable guadafi.a y sobre todo
pasará su rasero nivelador. No encontrarán en
ella piedad ni lo grande, ni lo sublime ni lo
poderoso. Pero ante todo, se cebará en la gracia, en la inocencia, en la debilidad, y la ve-

réis implacable contra el nifio, contra la mujer, contra la _flor, que vive un día, ?ºn~ra el
insecto, que vive una hora; contra la 1lus16n y
la felicidad, que duran un instante.
Respetará las Pirámides, monumentales,
aunque mon6tonas; las cordilleras, grandiosas,
aunque deformes; pero deshojará, despiadada, flores; disiparú, implacable, perfumes y
armonías; matará,cruel,nifios,mujeres y hombres· ee cebará en lo deleznable, aunque noble, 'y en lo perecedero, aunque sublime y fe.
cundo.
Contra este horror se subleva el alma humana, y como una reparaci6n, ha instituído
el culto de los muertos. Vengar dela destru'!ci6n y del olvido á los que fueron; hacerlos
vivir en el recuerdo, ya que han sido expulsados del mundo; perpetuar su memoria en
mármoles y granitos, ya que han de·ser pasto
de larvas y gusanos, tal es la si~nificaci6n de
mausoleos y lápidas, de Vías Apias y Pirámides egipcias. El hombre, eterno dispensador
de la justicia, inmortaliza en el recuerdo y en
la conmemoraci6n, todo cuanto de bueno, de
grande, de noble y de digno de amor 6 de admiraci6n ha destruido y aniquilado la naturaleza. Para la gloria muerta, cincela laureles; para la ciencia extinguida, funde estatuas;
para el amor ignorado y desvanecido, graba
lápidas; y de cada cemmterio, en cruces místicas, en cúpulas suntuosas, en minaretes- erguidos, en simples montículos de tierra cubiertos de flores, se eleva una protesta muda
contra la muerte, y un himno de gloria y de
amor lÍ. los que fueron.
Dr. éM. Flores.

~·j4

Los zapatitos r,u~vos
Qué sanos, qué frescos regocijos los de aquel
hogar, cuando Ambrosio, el joven papá, volvía de la oficina, después de varias horas de
labor asidua. que pasaba llenando esqueletos
de recibos y hojeando á la continua los grasiento~ padrones del municipio.
·
Como quien cumple con una obligaci6n dulcísima impuesta por el amor filial, los dos hijitos de Ambrosio al!omaban sus caritas por la
ventana tan luego como sonaban las do.:e en
el reloj de la parroquia veciua, y eran de oírse
y de verse las expresivas aclamaciones y los
sacudimientos de alborozo con que aquellos
cuerpecitos salían corriendo al encuentro de
su padre para prodigarle en plena calle sus
besos y abrazos de bienvenida.
Llegados al hogar, aquello era una convivialidad de agasajos y de confidencias dulces
entre los c6nyuges y los hijos. Como sabroso
y embriagante aperitivo del cudiciado almuerzo, se trababa en la pequefia familia una charla alegre y sana, mientras la cocina saturaba
el ambiente de la casa con el olor incitante
del cocido y la fritura que hervían á fuego
manso. ¡Inefable dicha la de aquel hogar santificado por el beso de una pobreza inmaculada. y riente!
A menudo Ambrosio, al volver de la oficina, gul!taba de llevarles á sus pequeñuelos,
oculta siempre en coloreadas envolturas, una
golosina cualquiera, alguna chuchería que excitara sus gustos y los hiciese saltar y sacudir
los mofletudos bracitos con nerviosidades rebosantes de loca curiosidad.
¡C6mo reía el burn papá al verá los chicuelos que gesticulaban lloriqueando y se sacudían y saltaban qon gestos de desesperaci6n,
cuando él con calma torturante les decía poniendo en alto el regalillo: "¿Qué será ~sto
amiguitos? Vamos, adivinad qué será y os l¿
daré». Y aquellos ojitos y aquellas manitas
locas, en vano se movían queriendo atrapar el
bultito misterioso, que era desdoblado pacientemente por el-buen papá en medio de deliciosa algarabía.
Pero nunca el placer se mostraba más intenso en la faz de los dos hermanitos, como
cuandv Ambrosio llegaba á su casa oprimiendo bajo el brazo la vistosa cajita de cartón con
los zapatos nuevos. Entonces sí que reían, y

en el delirio de sus goc~s, Ernesto y Juanita
[así se llamaban los chicuelos] corrían como
d_esespera.dos por toda la casa, estrechando efll.
s1 vamente los zapatos nuevos y dando al aire
vocecitas discordantes de alegría que de pronto se tornaban en jirimiqueos al ver que la
mamá, ocupada en aplanchar las ropitas que
habí9:n de vestirse, no les ponía los a.nsiadoe
za.patitos nuevos.
Aunque para los espíritus superficiales Am
b_rosio_~ra uno de tantos_ que_ cargan c¿n.,;.
s1gnac1on la cruz matnmomi.l sin saborear
nnnc~ las mieles de la dicha, él no lo sentía
así, m lo demostraban su semblante siempre
risuefio, ni sus palabras, siempre sat~radasde
optimismo. No pocas veces le oí confesar ingenuamente: trabajo demasiado, es verdad·
pero mis fatigas, mis agitaciones material~
son ventajosamente compensadas, delicioeamente retribuidas con carifio y bondades en
el seno de mi hogar.
Y de veras Ambrosio era feliz. Su sola am
bici6n, como él decía, era disfrutar de buena
salud; pero la vida es ciega y, en sus crueles
ironías, pocas veces da al hombre lo que
hombre le pide.
En pleno goce de venturas inefables y cuan.
do más abundosos y lozanos eran los sue.fioa
que su mente acariciaba, Ambrosio fué p
de una fiebre de mal carácter, de una de
fiebres que ofrecen complicaciones y rebeldí
nada fáciles de combatir.
Ni los mismos cuidados de su mujer, ni 1
besos de sus hijitos, ni las prescripciones
cultativas fueron poderosos á darle alivio
aquel cuerpo joven que se consumía con la
rrible ansiedad de quien ama con ardor la vi
da y siente que sus fuerzas se agotan y que
aleja del pobre hogar siempre querido.
Ambrosio: en su gravedad, falto de fue
para articular palabras, dirigía sus ojos,
pliamente abiertos, á su espoea y sus chi
los, que lloraban en silencio junto al lechod
enfermo.
En menos de ocbo días, la luz y la fr
cia primaverales de aquella casa habíanse
cado en sombras y tristezas de pavoroso ·
vierno.
-¡Todo acab6, chiquitos míos!-decíales
madre á los huérfanos parvulillos.-Pa
se fué de nosotros muy lejos, muy lejos.
-¿Y ya no volverá á traernos dulces y
patitos nuevos? ¿A d6nde se fué, mamá?
-Al cielo, hijitos; pero desde allá os
dará juguetes y golosinas.
Indecible suplicio el de tener que con
de este modo infantiies duelos y pensar
no volvería quien llevaba al hogar las sab
sas golosinas y l©s flamantes zapa.titos.
Pocos días después de la muerte de Amb
sio, Ernesto y J uanita le indicaban á su
má, con dejos de pesadumbre, que los bo •
citos se rompían. Los dedillos asomaban
las puntas averiadas, como tibios capullitoe
rosa; los zapatos perdían color y forma, y
pobre viuda s6lo pensaba en que sus hijos
drían que exponer sus piececitos descall08
las durezas del suelo y á las frialdades de
humedad.
-¡Hoy es domingo, mamá: mis za
nuevos, mis zapatos nuevosl-gritaban
ilusi6n los pequefiuelos1 alborozados por_
repiques de la parroquia que llamabanám
Y la madre, impotente á contener el ll
que de sus ojos fluía, perc, sin detenerse
poco ante la enormidad de su desdicha,
ofreci6 á sus niños los zapa titos nuevos Y
rri6 luego á ocultar sus ansias entre las al
hadas del marido ausente.
Ernesto y Juanita tornaron á sus ju
Saltaban y reían, aunque á trechos se em
naba eh su memoria la eabrosa ilusi6n de
botines nuevos. Tal idea fué 'por algunos
una obsesi6n angustiosa para la joven roa
y sus pequeños; tal idea bullía como cla
candente en el alma de la pobre mujer Y
fulgía como iris de esperanza en los anh
vivaces de los chicuelos.
Una noche, mientras oraba la madre por
esposo, junto á un viejo cuadro de la P
ma, Ernesto se sacudi6 nerviosamente
camita, agitado por la dulzura atrayen~ 8
suefi.o que lo hizo balbutir con entus1a

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

-¡ Mamá, ya me trajo papacito mis zapatos
nuevos!
Y reinó el silencio. La madre se repuso un
tanto de la brusca impresi6n experimentada.
Ernesto se había quedado dormido nuevamente.
Bajo el dominio de angustia desgarradora,
recrudecida por el afán de sus chicuelos, que
aun en sueños nombraban sus botitas nuevas,
la madre tomó la resolución de levantarse muy
de mañanita para ir á pedir fiados dos pares
de zapatitos para los niños.
Al amanecer, Ernesto se despertó acariciando desde luego una flor de ventura, la idea de
ver y palpar lo que en su sueño había visto y
había palpado.
,- ¿D6nde están mis zapatos nuevos, mama.cita? ¿Dónde está papá?
La madre tom6 la vistosa cajita de cart6n,
y mostrándosela, ebria de amor y de sollozos
mientras J uanita dormía, los puso entre la;
manos inquietas del chicuelo.
-Aquí están, hijo mío, tus zapatoe. Anoche te los trajo papacito.
BENl'l'O FENTANES.

Cosamaloápam, 1903.

00
"¡Todo es Vanidad!"
En primera plana publicamo!s una copia del
cuadro de Allan Gílbert titulado «¡Todo es
Vanidad!,, y desconocido casi por completo en
l\Iéxico.
El cuadro, en cuya composici6n entran dos
figuras de mujer, parece, visto á cierta distancia, que representa una calavera: las cabezas
simulan las cuencas de los ojos; los vasos colocados sobre u!la n:iesa,. la dentadura, y el
~a~tel, el maxilar mfenor. Un espejo que se
distingue en el fondo, completa el efecto que
busc6 el artista y que logr6 admirablemente.

o
Las Visitas á los Panteones
. !~contable fué el número de personas que
siguiendo la costumbre establecida de largos
años atrás visit6 en esta ocaei6n los distintos
panteones de la ciudad con motivo del «Día
de Muertos».
Las calzadas que conducen á la Villa de
Guadalupe, á l_a Piedad y á Dolores, principalmente, se vieron, desde las primeras horas
de la. mañana, transitadas por numerosos grupos ~e la gente del pueblo, y por trenes y carruaJes que durante todo el día desfilaron sin
interrupci6n. En los panteones había algu-

Los puestos dEIJ "Dra de Muertos", en wi calles del 5 d.e Mayo.

nos monumentos adornados con preciosas coronas y pafios negros.
En esta plana. reproducimos una vista de •
La pasi6n que impele á muchos hombres á
almacenar dinero, no es tanto la avidez de la
la calle ~~l 5 de Mayo, donde se instalaron en
riqueza, cuanto el tE,rror á la pobreza· quieesta ocas1on los p_uestos de golosinas del Dfa
de Muertos, y otra del costado poniente de Caren hacerse con el dinno una fortalez~ para
tedral, t0mada en los momentos en que el
defend~ rse, en la cual, aunque mal, vivirán
t ranqui1os, al amparo de las amenazas de la
mercado de flores se vi6 más concurrido por
el público.
enemiga terrible.

o

d

"Día de Muertos".- El mereado de flores.

�EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 8 de Nov!~mbre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo:&gt; 8 de Noviembre de 1903.

de grandes hombres de pacotilla, erigida en
la plaza pública, las generaciones siguientes
reflexionarán:
«La historia contemporánea nos enseña que
el hombre cuya efigie está delante de nosotros
levantado por encima de las frentes de la muchedumbre, lué un mediocre 6 peor aún. ¿Basta, pues, para pretender tal honor, manifestarse hábil durante su vida, hacerse amigos,
ser vivo y listo? ¿Virtu:d, valor, talento? ¿Para
qué?
«Seamos malignos y podremos aspirará todo, hasta á la gloria antes reservada á los héroes.»
Y, así, en vez de esforzarse hacia lo ideal,
la juventud se entregará á los vaivenes de la
habilidad y de la intiiga.
Tal es la importancia que doy á la cuestión
de los honores póstumos, y tales son las razones que me hacen darla tanta in:¡.portancia.
Por eso be visto con gran placer la realización de un proyecto acariciado mucho tiempo
por Paul Meurice-uno de los más antiguos y
de los mejores amigos de Víctor IIugo,-proyecto que consistía en dotará París y, por consiguiente, á Francia-casi podría decirse hasta al mundo entero, -de una especie de museo íntimo á la gloria del prodigioso é inmenso poeta cuya palabra poderosa llenó el siglo
1

GU.\.X.\.,JU.\.TO.-Fueote de "La Libertad."

GUA.~A.JUATO.-El camino á. la presa "Esperanza."

Gua17aJuato
Completamos nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas de Guanajuato con algunas fotografías que, debido /da abundancia
de materia!, no nos fué posible dará conocer
en nuestra edición del último domingo.

Entre esas fotografías figura una vista del
camino carretero que conduce á la pref1'a «Esperanza» y que fué tomada por el fotógrafo
de «El Mundo Ilustrado», precisamente en los
momentoa en que una muchedumbre numerosísima se dirigía al •itio en que se hallaba
el Señor Presidente de la República.
En otro de nuestros grabados aparece la
fuente monumental &lt;le «La Libertad)), una de

lns más hermosas co11 que cuenta la pobla •
Reproducimos también una vista del ·
del Cantador, notable por el aspecto que
sen ta el caserío cercano á ese sitio de
otra en qú.e aparece un 1&lt;de~canso» de la
escalera del, Palacio del Poder Legislativo.

00

Victor Hugo

GUANAJUATO.-Palacio Legislativo. Un descanso de la escailera.

to, lué grande. Me ens.eña á qué esfuerzos hacia lo bello un hombre debe dar su vida,. me
ensefüt el camino: intentaré imitarlo.
Creo· que muy pocos entre los que sentirán
ese estremecimiento de ambición noble. estén
en disposicióu de realizar su ensueño. Pero al
haberlo experimentado, les quedará siempre
el respeto y el gusto por las bellas acciones y
las hermosas obras.
Aun cuando no vivieran sino una existen cia modesta y obscura, conservarán en ·el fondo del alma una llama de ideal y de generosidad de esa inicial emociófi ante la gloria merecida.
En el tráfago habitual de la vida, en medio
de sus ocupaciones mAs humildes, se acordarán de que hay cosas que merecen nuestro respeto y nuestro entusiasmo: el valor, el desinterés, la elocuencia, el talento.
·
Enseñarán Ít. .sus hijos á reverenciar esas cos:1s. Así se mantienen, en un pueblo, las cualidades de espíritu y de corazón sin las cuales
está entregado á la decadencia.
Si, por el contrario- y esto se efectúa con
frecuencia hace alg(m tiempo-se prodigan
los honores supremos sin discernimiento, ¿qué
sucederá? Que el nivel intelectual y moral tenderá á descender.
Ante la imagen de falsos grandes hombrea,

La. ca.sa. cfel potta..- Los 1rar,cfe.s J,on)bres.
tuas ir,n,ereei ◄a.s.-'Oíctor 1-tUJo , ◄ l tJuJ&amp;Qtt
e.b21.r,lsta..-Pereirir,a.ciór, llt era.rJ•.

GU.!.....'1AJUATO.-"El Cantador."

Inglaterra tenía la «casa de Sháke,,
Francia tiene ahora la «casa de Víctor H
No puede menos de estimularse el rec
de una nación por sus grandes hombres.
tre las riquezas de patrimonio com6n, n'
na es más preciosa que la memoria. de 101
por sus virtudes 6 por su genio, dieron
á su país. No conviene escatimarles IOI
nares póstumos.
No por ellos eólo, sino por el ejemplo_
que el recuerdo de un pueblo está ligado
pasado. Cuanto más glorioso es este
más hermosa e:e consicierará la perpet
ele esa gloria tradicional : por consiguiente,
rá más esfuerzos hacia el ideal.
Si, á veces, me indigno, lo confieso,
do paso al lado de una estatua inmereei
decir, cuando veo en la plaza públ ica,
bule\·ar, en una esquina, la efigie ~e m
ó bronce de algún poli ti castro med10cre
vida no ofrece ninguna lección que pu
aprovechar las gf&gt;neraciones nuevas, es
considero que ese mármol ó ese bronce
ser otra cosa que una prima á la vanidad
turna de tal personalidad discutible; Y
que debería ser un ejemplo.
Sí: convendría que la juventud, al
con el pedestal de una estatua, pensara: el
mereció tal honor supremo lué bueno, fu6

die~ y nueve y resonará muy lejos en el porvenn.
El concejo municipal de París so asoció generosamente á este proyecto y compró con el
objeto de realizarlo, en la Place Royale una
casa que el poeta habitó durante varios 'años
en su juventud.
'
Las reuniones de la Place Rnynle en casa
de Víctor Hugo, son célebres. Todo; los homhres que más adelante fueron notables en letras y ar,tee, fue.ron á saludar allí al joven jef&lt;1
que habia llevado á cabo la revnlución literaJ
ria ~~mántic;:i . En un volumen de recuerd~
pn.r.1s1ense~, Teorloro de Banvi11e hace un cuarlro en contador de esas recepciones de 1a Place
Ro vale.
Tan pronto como estuvo en posesi6n de esa.
casa, M. Paul Maurice se 09upó en reunir los
recuerdos del poeta, que debían constituir el
o:,useo Victor Hugo que se ha inaugurado recientemente.
, Es sabi1o _que Víctor Hugo tenía dones art1st1co, m ult1ples. ¡,Quién, después de su muer~f&gt;, no ha visto, repr?ducidos por periódico~
1lustradoe., uno 6 varios de e~os extraordina-rios. dibujos en que el poeta daba ala, á su ingemo, á ~u imaginación?
. En la Place Royale se encuentra una
ción numerosa de estos qibujos. Todos son á
cual más. curiosos y so~prendentes. , ~o J!PJa.;

colec-

GUA.NAJUA.TO.-Presa de San Renovato,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

.

escribía, tan pronto sublime, tan pronto
miliar, siempre admirable.... La transfo
ción de una mancha de tinta ó de café
procedimientos poco conocidos. Y, en ~f~
todo era bueno como instrumento de trabajo
á Víctor Hugo cuando dibujaba.
Un fóeforo, la punta de un lapicero cu
extremo afilaba, que sé yo. Algunos de 1
paisajes que se creerían á primera vista ej
tados á. la sepia, están teilidos sencillamente..
con café con leche.
Con estcs medios más bien inesperados
sigue resultados sorprendentes».
'
Como dice Gaütier en las líneas que he
tado, del contraste entre la luz y la sombra
ce surgir efectos chocantes. En esto, por
parte, el pintor procede como el poeta. ¿Q
efectos extraiios ó sublimes no eacó del ch
de las palabras?
Dibujante, es cierto. Pero no fué sólo
Cuando hemos admirado esos cuadros
dos dispuestos con acierto sobre las pared
vamos á sentir otras sorpresas.
•
¿Qué son esos muebles de un gusto á la
refinado y bárbaro, de una arquitectura
tástica y á veces extravagante?
Algunos están realzados con pinturas
rativas. ¿En qué comarca del universo lo■
encor.trado el poeta?
Es muy sencillo: los ha fabricado él
ino, tallando la madera, ensamblando las
zas, ajustando los «panneaux•, barnizánd
ornamentándolos con esculturas ó pint
extrañas.
En su casa de Guernesey había amueb
también el comedor con muebles fabri
por él. Y ea un asombro profundo para el
sitante, no sólo contemplar esos objetos
dos de las manos del gran poeta, sino
que halló tiempo para dedicarse á ellos,
tras su cerebro concebía y su pluma
los poemas inmortales de la «Leyenda de
siglo!'»,
El ((Museo Víctor Hugo» contiene tam
manuscritos originales de ciertas obru
gran lírico. Además, algunas salas están
cadas á su iconografía.
Es, como todos sabe11, innumerable. Be
creído deber reunir, además, cierto núm
telas debidas á pintores célebres de nu
época y que representan escenas ó pe
de sus obras.
Hay alli, entre otros, cuadros firmadoe
Rochegrosse, J. P. Lauréns, Carriere,
Fournier ........ .
Por último, en una de l&amp;s piezas de la
se ha construido con exactitud minuci
cuarto mortuorio, el que ocupaba en la
de la avenida de Eylau cuando la muerte
á sorprenderle.
Como se ve, este museo íntimo puede
var en efecto el titulo d·e «La casa de Vf
Rugo».
Será de a.qui en adelante un lugar de
grinación literaria para los turistas del m
entero. Los jóvenes poetas de mañana
rán allí con respeto.
Porque, si ciertos jóvenes han aíect.ado
rante algunos años un ridículo desdén
genio magnífico y prodigioso de Víctor H
fué por moda, por «snobismo,,, y e&amp;W
de «snobismo» no se cotiza ya en el m
de las elegancias intelectuales.
En verdad, fué una ligera reacci6n·.
lsi. tendencia contraria, contra la adm1
hiperbólica, sin control y sin freno, deque
objeto Víctor Hugo antes.
Pero confieso que prefiero este exceso,
daderamente, ¿cómo no quedar deslumb
cegado, si se quiere, por la fulgurante I
$Ellll[U1N!2
esa obra poética de una riqueza inagota
¿Y se iría á chicanear por fruslerías,
de descubrir mínimas imperfecciones,
Estudio fotográfico .-(Colección Pellandinl.)
chas invisibles? ¡Vaya con Dios! Eso el
tarea de retórico huraño, á que los poe
formación
de
una
mancha
de
tinta,
ó
de
café,
mente por la elección de los asuntos: siluetus
deben
condescender.
sobre una cubierta de carta, sobre cualquier trode ciudades ó de castillos fuertes de la Edad
¡No!
Los jóvenes rimadores del JI?
zo
de
papel,
en
paisaje,
en
castillo,
en
marina
Media, perdidos en una bruma de ensuefio, siirán á esa casa de Vfotor Hugo con cun
de una originalidad extrafia, en que, del chono también por la ejecución, y hasta por los
pero también con respeto, y cuando pi
que de la luz y de las sombras, nacía un efecto
procedimientos de la ejecución.
umbral, un mo\'imientci instmtivo hari
inesperado, sorprendente, misteriol'o y que
«¡Cuántas veces-escribe Teófilo Gautier,dP,scubran
ante la sombra gigantesca d
asombraba hasta á los pintores de profesión! Al
cuando nos era dado ser admitidos casi todos
poeta.
mismo
tiempo
que
dejaba
correr
los
rasgos
colos días en la intimidad del ilustre escritor,
FRANCISCO Co'l'PÍ..
mo al descuido, el gran poeta charlaba coálo
hemos seguido, con ojos de sorpresa, la trans-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

El Fastidio
;,Qué es el fastidio? Aun no se ha dad? con una
definición cabal rle ese estado de espít1tu que se
resuelve en tristeza, cansancio y bostezos. :.largarita de Angulema acertó á fijarlo con cierta
irónica. elocuencia: el fastidio es un sufrimiento
común á todas las personas bien nacidas. La
frase es más ingeniosa. que certera., porque excluyo del aburrimiento á las criaturas indelicadas á los plebeyos d., alma y á los mediocres
que' so allanan á vivir sin nostalgias que signifiquen rebelión contra el acompasa.do sucede1·se
de las horas y la monotonía desesperante de las
cosas.
A menudo oímos decir: me a.burro, no puedo
con mi alma, la presencia de las mujeres y de
los hombres me enoja, el transcurrir del tiempo
me inita. y me a.pena, la visión uniforme de las
cosas me fatiga. Interróguese á quien de esa
suerte expresa sus cuitas sobre la naturaleza de
su mal y se mostrará cohibido y vacilante, no
sabrá explicar.por qué se cansa, por qué se irrita y se aflige, por qué se fastidia.. Quizás os deje entrever que el origen de su mal, reside en
algo que le ad vierte de la desproporción enorme
que hay entre lo que da de sí la vida y lo que se
espera de ella, entre lo que se proyecta. y lo que
se logra, entre lo que soñamos y lo que la realidad nos concede.
Tal vez os diga que el fastidio nace de la comprobación de la lentitud con que se renueva todo el mundo, del convencimiento de nuestra impotencia, para ser fc1ices, del absurdo en que
nos ha colocado el destino trayéndonos, sin
previo aviso, á un planeta cuyo mecanismo ioterior nadie se ha tomado el trabajo de explicarnos.
Todo eso es vago, retórica sentimental, pi:.ra.doja vistosa que deslumbra y recrea, pero que
no pe1·suade. ¿Será el fastidio, como declara
Emilio Tardieu, el sufrimiento que va del malestar inconsciente á la desesperación razonada.:'
Entramos en la vida por el umbral de la ilusión.
nos escoltan en los años de la adolescencia la
ternura, el candor y la fantasía., herma.nas clementes de nuestra niñez. Luego, en plena juven:
tud, nos acechan las tentaciones, los deseos sin
freno, las ansias desatadas, las calenturas delirantes.
Y de improviso, allá, al trasponer 1a treintena., frontera. inevitable entre la mocedad que se
despide y la madurez que llega, cuando aún no
se han eva.perado en nuestros ojos las lágrimas
que vertimos por las mujeres, cuando toda.vía.
nos asedia el recuerdo del último amor, que nos
hizo creer, como los cariños anteriores, en la
perpetuidad de los sentimientas huma.nos, cuando se nos figura que el mañana traerá para nosotros una nueva cosecha de pasiones, de deseos,
de goces y de esperanzas, be aquí que nos salen
al encuenLro, 'por sorpresa, la melancolía. y el
fastidio.
Y limpios aun de canas, sin una arruga en el
semblante, sin nubes de cansancio senil en los
ojos, sin nada que cohiba la agilidad de nuestros músculos, concluimos por exclamar con el
poeta:
Me resigno á vivir sin alegrías,
como un ave sin alas,
y las leyes del mundo inexorables
acepto sin protestas y sin lágrimas.
No busco en lo invisible
consuelo ni esperanza.,
y no me inq ui~ta. ni me quita el sueilo
que acabe la comedia h&lt;'y ó mañana.
¿Por qué esa transformación en lo íntimo de
nuestra vida'? ¿Quién no~ ha deparado el encuentro de la melancolí'\ y el fastidio'?
*
••

El fastidio, ha dicho Emilio Tardieu, prende
más fácilmente en las mujeres qi..e en los hombres. La indigencia. de la natura.:eza. femenina,
y la inferioridad de su condición social, hacen
de 1a mujer el candidato más aventajado para. el
aburrimiento. • Los hombres hemos levanta.do
murallas para confinar el vuelo de su fantasía,
y hemos puesto á. su voluntad el doble grillete
de las costumbres y t.el qué dirán. Ese sistema
celular ha hecho de la mujer la eterna sometida,
la criatura. débil, cuyos sentidos emperezados
no rebasan la corteza de la.$ cosas. Las cimas
de las ide~s y los extremos de las sensaciones,
le están igualmente vedados. Su vida es una
perpetua imploración á. nuestro egoísmo.
Nos pide todo: amparo, fe, galanterías, placeres, cariño y consuelo. Hasta las virtudes que
más alabamos en la mujer, son un donativo
nuestro, porque si no la educamos, no es honesta; si no la consideramos, no es sobria; si no la
hacemos madre, no puede correr el surtidor de
su ternura y su abnegación materóa.les. Su dependencia. de nosotros la expone al fastidio.
Hemos empequeñecido su existencia encerrándola, hemos limitado los viajes de su imaginación
apartándola de las artes y de los libros, que so~
los más nobles recreos del espíritu; hemos reducido geográficamente su reino hasta dejarlo
entre las cuatro paredes de nuestra casa; hemos
a.buaado de au paaivldad y de

1u aumiaion,

haa-

Estudio fotog:rafic.&gt;' .-(Colección Pellandini).
· ta excluirla. de todo derecho á Ía protesta á la
que ~emos hu~illado, preferido y olvidad~, como s1. fue_ra. una cosa de uso circunstancial y
tra.mutor10.
¿C6m? no se ha de aburrir? Re fastidia., no
por s!1c1edad como nosotros, voraces é hipócritas d1sfrutadores de todo, sino por sed, por curiosidad, por huma.no y excusable deseo de vivir. El deber, que correapoude como oa.te¡oria.

moral á. los seres más complejos· y elevados á
lo~ hombres, es, gracias á nuestro egoísmo, 'el
asilo for~oso de las mujeres. Y á las puertas
de ese asilo en que encerramos á nuestras compafler~s, montan _la guardia los tres verdugos de
la mu¡er: la. sociedad, el marido y la familia.
¿Quién meJor que ella ha de definir el fastidio?
MANUEL BUENO,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
ElL MUNDO lLUSTRlADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Cuadros de Cusachs
En el sal6n de Embajadores del p
Nacional han sido colocados cuatro cuadroe
grandes dimensiones que representan ·
tintos episodios militares y que fueron
chos en España por el afamado pintor
sachs.
El lienzo, cuya foto~rafía reproducimoa
va el nombre de «El Ultimo Cartucho,
presenta el momento en que una granada
troza el techo del cuarto que sirve de alo
miento á dos prisioneros, matando á uno
éstos. La composición está muy bien
diada y el conjunto es muy interesante.
Próximamente daremos á conocer loe
más_ cuadros.

y

Junto á la fuente
[DE OUVAUJ

Se desgranaba el agua dulcemente,
Y, escuchando la música sonora,
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.
Doraba la campiña el sol poniente,
Y sobre el jarro la gentil pastora
Inclinaba la frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.
El chorro brillador y cristalino,
Rizado por el viento vespertino,
Rima en el jarro cántiga serena.
Como el agua que corre, así es mi vida,
Y si doblo la frente dolorida,
Es por ver si mi copa al fin se llena!
!.f. R. BLANCO-BELMONT&amp;.

..

VIENTOS DE OCTUBRE
¡Salud, vientos de octubre, bien venid
Al romper en itlegre sinfonía,
Recordáis .con tristeza al alma mía
_Tiempos mejores para siempre idos!

El último cartucho.
Guadro de GU66Ghs.

Fisonomí~s.

La cometa de vuelos atrevidos,
Pintoresca y triunfante, que ascendía.
Y una puesta de sol, que era uns orgfa
De luces y matices encendidos ... .. .

Mácedonla.-Trqpas turcas entrando á. un pueblo rebelde después de bombardearlo.

l\Iirándpse en el río gemebundo
Los cocoteros de sonante palma
Con su verde abanico siempre abie~to ......
Las ~olondrinas aturdiendo el huerto:
¡S6lo flores y luces en el mundo,
S6lo cantos y sueños en el alma!
V. AcosTA,

~.14..

Notas extranjeras
La c;uestlÓn de Mac;edonla.-Las Últimas
hueltas en Franc;la.-Dos estatuas.

La revoluci6n E}n Macedonia, cada día opone menos resistencia al avance de los turcos
triunfadores. Y no es que el ,Dios de los Ejércitos» se haya, por fin, acordado de S. 111. Abdul-IIamid y de sus «bashibasucks», no; sino
que los rudos vientos del invierno, que P-op]an
sobre las desoladas cuestas de los -Balkanes,
obligan ya. á los revolucionarios á buscar un
albergue que los libre, más que de las persecuciones, de Jas inclemencias del tiempo.
El invierno-desde ]a primera vez que Jas
fuerzas del Sultán han tenido que luchar en
los Balkanes por la media luna de su bandera
-ha sido el precursor de una época de tranquilidad relativa y de descanso. Tranquilidad
y descanso muy engañadores, por cierto, porque es precisamente durante esaestaci6n cuando han estado reponiéndose de sus pérdidas
los rebeldes para comprar armas, buscar nuevos jefes y levantarse en la siguiente prima,·era más tenaces, si no más futrtes; mfü~ desesperados, si no más valerosos y confiados en su
causa.
Pero si para. Jos{(bashibasucks» y demás fuerzas turcas significa descanso la época de los
fríos, para loe habitantes pacíficos de las villas macedohias la cosa es distinta en lo absoluto. l'iiientras en los montañosos recodos se
baten los turcos, los habitantes viven más 6
menos mal-más · mal que bien-en sus pequeñas aldeas; pero en cuanto los revol\rnionarios, con la anuencia de los habitantes ó

sin ella, invaden los pueblos, comienzan á la
vez los asaltos y los bombardeos de las pequeñas poblaciones, desarrollándose entonces es•
cenas tan tristes, tan desoladoras, como la que
representa :uno de nuestros grabados.

***

Recientemente, los ricos distritos industriales cercanos á ArmentiCres, en Francia, han
pasado por una crisis seria. Forman el principal, casi el único medio de vida de los habitantes de la regi6n, las fábricas de hilados
que existen en gran número. Pero los patrones y los obreros no parecen estar en la mejor
armonía, y la huelga se declar6 hace unos
cuantos días. Hasta aquí nada de extraño se
encuentra; pero, por desgracia, nu11ca faltan
cabezas mal aconsejadae, y los huelguistas

creyeron que antes que esperar, era preciso
proceder á, injuriar á los patronee, amenazándoles con destruir sus propiedades. Como todas las poblaciones obreras de importancia,
Armentieres cuenta con su 1&lt;Casa del Pueblo»,
en la que los obreros se reúnen, sea, en tiempos normales, para charlar y pasar un .rato
animado, sea, en tiempos calamitosos, para
urdir la mejor manera de exponerse y de exponer á sus familias á un mal rato.
En ArmentiCres se decidi6, en la Casa del
Pueb1o, que era justo hacer la guerra, no platónicamente, sino á balazos, golpes y pedradas, á los patrones y á los que los defendieran.
La autoridad civil, como es de suponerse, no
estuvo de acuerdo con este plan, y pidió á la
fuerza de gendarmería que limpiara las calles,
en las que ya comenzaban á levantarse barri-

Inauguración de la estatua de W'agne r, en BerUn.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

ElL MUNDO ILUSTRIADO

cadas. El resultado
fué el mismo de
siempre: los obreros
fueron macheteados
[primero por la gendarmería, y en seguida, como opusieran demasiada resistencia, por fuerzas de caballería l lamadas á gran prisa
de los" lugares cercanos]. Las mujeres de los obreros
quedaron en la miseria las más, viudas algunas de ellas,
pobres todas. Los
patrones, después
de pedir á la gendarmería auxilio,
impusieron sus condiciones á los famélicos obreros, y como siempre sucede,
terminaron éstos
por aceptarlas, urgidos por el ham bre de sus hijos, y
engañados por los
ccléatlers» socialistas
que les habían prometido auxilio y
ayuda en todas formas.
Pero si en Armentieres la paz se
ha hecho, si los
obreros vuelven á
sus trabajos y los
talleres vuelven á
producir los hermo•
sos tejidos que enriquecen á la µoblación, no por ello el
Armentleres.- La "Casa del Pueblo".
conflicto ha dejado
de imprimir profundas huellas. Consecuencias lejanas de la huelTambién el mú,iico inmortal que se llamó
ga, han sido los persistentes rumores de que el
Ricardo Wágner habrá de tener su estatua.
primer Ministro Combes renuncia en estos
Después de las suntuosas fi~s·t as de Beyrutb,
días. Y se afirma que es una interpelación
en las que tan activa parte tomó la «Socisdad
que se le hará en la Cámara de Diputados, por
de las Obras de Wágner,,, se ha erigido el bronel léader socialista J uarés, relativa á los asunce en honor del inspirado cantor de las viejas
tos de Armentieres, la que hará que el ministeogonías germánicas, fuertes y misteriosas.
tro que ha logrado sostenerse algún tiempo,
El monumento se ha levantado en Berlín. Represente su renuncia ·ahora que tantos propresenta sentado á Wágner, y en su redor se
yectos tenía para la perfección del gobierno
ven sus creaciones más notables, simbolizadas
republicano tn Francia.
en los personajes más 'salientes de sus obras.
Alguna de las figuras fué ideada por el mismo Káiser, que dió al autor de la estatua el
proyecto ya dibujado. Es el símbolo del xlied»
Se ha inaugurado recientemente la estatua
alemán.
de Vercingetórix, el galo bravísimo que defendió su patria contra la invasión romana de
00
Julio César. La estatua se ha elevado en ClerEL
SEÑOR
M!NUEL
M. PANES
mond-Ferrand, y el Gabinete estuvo presente
en la ceremonia inaugural. Lo que ha llamado
Víctima de una terrible enfermedad, murió
más la atención en esta ceremonia, es el disel jueves último, en México, el señor Macurso del primer Ministro Combes, que, invinuel M. Panes, periodista que bajo el pseudótado á decir algunas palabras, no desdefió la
nimo de «Pedro Ponoportunidad de dar á conocer el programa de
ce» escribió durante
lo que piensa hacer en estos días, aprovechanalgún tiempo en las
do la reunión del Parlamento francés.
columnas de "El ImY son de interés, no solamente para Franparcial» y ccEl Muncia sino para el mundo, los proyectos que tiedo».
ne 'en mientes el primer Ministro. Piensa, á
El señor Panes, culo que dice, denunciar el Concordato de 1812,
ya
muerte nos ha sorque rige desde en ton ces sin in_terru pción y que
prendido
por lo inesmantiene el orden de cosas existentes en Franperada,
pues
hace pocia, entre la Iglesia católica y el Estado.
cos días que lo vimos
La separación absoluta de ambos poderes
todavía entre noso( civil y eclesiástico) según el plan que ha
tros compartiendo
propuesto el Diputado M. Briand, será la conlas rudas labores de
secuencia forzosa de la poli tica de ir. Coro bes.
la prensa, fué tamEn Francia, donde por siglos enteros la iglebién un colaborador
sia oficial ha sido la católica, este acontecientusiasta de ccEl Mundo Ilustradon donde
miento será indudablemente sensacional.
pubiicó algunos de sus cuentos más ~entidos
Por lo demás, aun los mismos s&lt;tcerdotes
y más bien escritos. Poco antes de morir puso
católicos y los obispos, después de la lucha
en nuei;tras manos el último, que aún teneque han soste~i~o por la_ cuestión de las Conmos en cartera, y que pronto conocerán los
gregaciones rehgiosas, piden que se haga de
lectores de este semanario.
una vez la separación total de poderes que, si
En este número publicamos el retrato de
algo les quita, mucho le permite en cambio.
nuestro estimado compafiero.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

INVERNAL
Los copos de nieve
caían, caían,
sobre los cristales de las dos ventanas
que tiene la alcoba de la amada mía;
mientras que en la calle,
con mis penas íntimas,
solo me encontraba lanzando á los aires
esta cancioncita,
que era de nosotros
la dulce consigna:
ccAlma de mi alma,
vida de mi vida,
es un mar de goces, indecibles, puros,
que jamás terminan,
estar á tu lado,
mirar tus pupilas,
besarte la boca
y tener muy juntas, muy juntas y asidas
tus manos, mis manos,
tu alma y la mía!»
Viendo su demora,
me acerqué en seguida
á las dos ventanas
que tiene la alcoba de lá amada mía,
!Y cual no mi penal
¡y cual no mi cuita!
¡ver que no se hallaba la que quiero tanto,
mi ilusi6n querida!
Sentí dentro el alma
la tristeza misma
que sufre una madre cuando ven sus ojos
la cuna vacía
•
donde se encontraba
el fruto adora.do de una pasión íntima!
Alejéme presto
con pena infinita,
mientras que en la calle, los copos de nieve
caían, caían ..... .
ESTEBAN F01"CUEVA.

Fúndense en la obra de arte lo'particular y
lo general; el hecho y la idea se compenetran,
y la vida se trueca en inmortalidad. -YALTOUR.

CHIHUAHUA.-Torre

donde

estuvo preso Hidalgo.

LUGAIUS HISTORICOS
1,a prlsl6n de IJldKlo;o.-Casa que hnblt6 Jnárez en Chihuahua.

A título de información curiosa, ofrecemo"'
á nuestros lectores una fotografía de la torre
de la antigua capilla del Hospital Real de Chihuahu~, donde permaneció encerrado hasta su
muerte el Padre de la Independencia de México. La torre se levanta aún en la calle de la
Libertad-frente á la entrada del Palacio del
Poder Ejecutivo,-y en uno de sus muros,
puesta á poca altura para que pueda ser fácilmente leída, se encuentra, en letras de metal,
esta inscripción:
«En esta torre sufrió su última prisión el
Caudillo de la Independencia Miguel Hidalgo
y Costilla. Del 23 de abril al 30 de julio de
1811n.
Publicamos, además, una vista del jardín
,que lleva el nombre del héroe y en el cual se
encuentra erigido un magnífico monumento á
su memoria. El zócalo y la base son de mármol gris de Orizaba, y la columna que sustenta la estatua mide 45 pies. En el segundo
cuerpo, sobre columnas también de mármol,
se encuentran las estatuas de Allende, Aldama, Abasolo y Jiménez, sacrificados, como Hidalgo, en Chihuahua.

'Dea:nplo de Tomochic.

repartidor de pan solía quitar á la ración de
su burro.
Cierto día lo encontré cargado de tablas,
fragmentos de cajas vacías y desechadas.
-Parece que ha encontrado usted trabajo,
le dije.

-Sí, señor-me respondió sollozando.Dios me ha mandado algo en qué ocuparme.
Voy á hacer la urna para enterrar al menor de
mis hijos.

P.

***
Juntamente con estas dos fotografías, que
formarán parte del ccAlbum directorio del Estado de Chihuabuan que publicará próximamente el señor Federico García y Alba, damos
á conocer la de la casa que habitó en aquella
ciudad el Benemérito J uárez, y la del templo
de Tomóchic. La casa, que, en la época en que
estuvo alojado en ella el eminente repúblico,
era Palacio de Gobierno, está actualmente ocupada por la Escuela Oficial número 3.
En cuanto al templo, sabido es que allí se
efectuó el último encuentro de las tropas fede:
ralea y de los indios rebeldes, en 1893.

***

Chihua.hua..-Jard.[n "Hidiailgo".

00

EL CARPINTERO

Monumento de Vereingetorix, en

HORA
Brilla la luna argentada,
del cielo en el amplio tul,
como una perla engarzada
en un abanico azul.
JULIO FLÓREZ.

*

El maltrato infligido á los nifios, lf'II mal•
el carácter para toda la vida.

Hacía diez meses que no encontraba trabajo aquel hombre laborioso y honrado.
¡Maldita guerra!
Había vendido lo mejor de su herramienta.
El Monte de Piedad y algunos compafieros de
oficio, más afortunados, se habían aprovechado de su mala situación.
No contaba con el favor de ningún amigo.
Los pobres no tienen amigos, y, cuando los
tienen, ssm tan pobres como ellos.
El hambre y la desesperación se dibujaban
en su rostro, bajo una palidez transparente.
Así caminaba las calles todo el día, llevando en la mano la escuadra y el compás, como
para decir á todo el mundo:
,,Yo soy carpintero y busc·o trabajo,,.
¡Nada! Volvía á su hogar, abatido, sin llevar un centavo ganado por sus manos; cuando más, algunos pedazos de galleta que un
CHIHUAHUA.-Caaa que h.a,b1t6 el Benemérito

Juá.Tez.

DE SALES PÉREZ.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

La Novela de un Sueño
Arreglo del Inglés para EL MUNDO ILUSTRADO.

Desde que Hearnes amaneci6 herido de tan
misteriosa manera, había mostrado ciertos
signos raros. Frecuentemente le escuchaba
hablando á solas, hondamente abstraído en
sus meditaciones. Creía, en un principio, que
la «locura del desierto» y la misma sed furiosa que por más de dos días nos había molestado, comenzaban á hacer sus efectos en la
cabeza de mi amigo, poco acpstumbrado á este género de viajes.
Era Hearnes un magnífico muchacho, alto,
fuerte, serio, muy apreciado por sus patrones,
y que, á lo menos hasta que yo lo conocí,
nunca había dado muestras de ser víctima de
una imaginaci6n demasiado calurosa y prolífica. En Nueva York, donde había pasado su
vida entera, contaba con muy buenas relaciones; entre sus amigos los había también míos,
y jamás alguno de ellos había hecho aiusi6n
á defectos cerebrales. La única locura que
había Hearnes cometido, E&gt;ra la de emprender
el viaje en que nos encontrábamos comprometidos, á través de los vastos desiertos del
Oeste, sin los elementos que fueran deseables
en el caso. Esta locura no era suya; más podría decirse que yo, habituado ya á tales expediciones, er.1 el loco; pues, sabiéndolo, no
me había preparado convenientemente y había
olvidado las experiencias adquiridas en mis
anteriores expediciones por el desierto.
La herida que tanto molestaba á Hearnes,
como lo dije anteriormente, era misteriosa y
rara. La noche anterior, cansados después de
que nuestras mulas habían caído muertas de
sed y de fatiga, nos hahíamos tendido á descansar bajo un cielo infinito, inefable, hondo,
purísimo.
S6lo los coyotes, numerosos, hoscos, de ardientes pupilas de oropel, vagaban en redor
nuestro. Ni un átomo de viento pasaba por
nuestras ardientes mejillas, calcinadas por el
ambiente alcalino del desierto. La noche culminaba, llena del inmenso misterio de que se
rodea la naturaleza en las horas nocturnas,
cuando un grito sofocado me despert6 sobresaltado, lleno de vagas inquietudes y temores.
. Creía, de pronto, que los pocos indios que
han ido á refugiarse en la enorme soledad del
desierto, hubieran, de lejos, seguido nuestros
pasos, y al.ver que las mulas nos habían abandonado, pereciendo en la marcha, y que estábamos solos, nos hubieran seguido con intenciones hostiles. Pero una larga mirada investigadora me convenci6 de que estábamoR solos,
absolutamente solos en la infinita soledad del
desierto y de la sombra. Entonces pensé en
las víboras múltiples y venenosísimas que en
tales sitios matan de una sola mordedura.
Todo esto pasó por mi can~a&lt;lo cerebro en los
minutos nebulosos en que el sueño cede sitio
á la vigilia y nuestras facultades se des i,iertan
obnubiladas aún y poco netas, vagas y llenas
de medrosas visiones.
Hearnes, después de &amp;.lgunas palabras que
no entendí bien, vendaba trabajosamente su
hombro derecho. En estos momentos la luz
de una aurora leja11í:sima, amarillenta, llegó
hasta nosotro::i, barriendo las sombras nocturnas. l\1e acerqué á Hearnes pidiéndole explicaciones, y sin decir una sola palabra, me
mostró su hombro desnudo. Temblaba en las
carnes una pequeña flecha. Yo había viajado
frecuentemente por los pueblos de indios.
Con sumo cuidado fui lentamente arrancando
la flecha, cuando Hearnes dijo con la entonaci6n de quien por fin, tras de esfuerzos enormes, llega ácoro prender algo que anteriormente le intrigaba:
-Ya comprendo. El villano me ha seguido
todo el día y me ha disparado á mansalva.,
cuando me vi6 dormido ..... .
-1Como no hayan envenenado la flecha!
La idea me había asaltado de que hu-hiera
indios que nos siguieran. Pero en la infinita

soledad del desierto, hasta donde mis ojos alcanzaban, la calcinada arena no mostraba más
que las huellas que el día anterior nuestros
propios pies habían marcado. No comprendía
yo c6mo nos hubieran podido seguir, indios
6 lo que fuera, ni á quién se referfa Hearnes.
Le interrogué:
-¿Quién es el villano á que te refieres? No
veo la huella de pasos, ni creo que sus flechas
alcancen más allá de nuestros ojos .. .. . .
Misteriosamente sonri6, sin contestar. Nada me dijo en algunas horas durante las que
nos levantamos y emprendimos de nuevo el
viaje. Dos días despué~, según mis cálculos,
habríamos de llegar al linde del desiert0, á los
primeros ranchos que deberían darnos sombra, por primera vez en los ocho días de nuestra fatal jornada.
A medida que el sol avanzaba, Hearnes deliraba más y más. Creía que fuera efecto de la
fiebre que había invadido su organismo á
consecuencia de la herida de su hombro. Sí
me llamaba fuertemente la atenci6n que aquel

muchacho, recio, musculoso, atlético, se resintiera de una herida que era solamente un
rai:guño; vero la sed, ardiente, tenaz, enloquecedora que habíamos padecido por días, explicaba suficientemente el caso, y no quise
seguir prestando atenci6n á sus palabras.
Parecía hablar con alguna persona invisible absolutamente para mí. Era como si oyera yo solamente la parte de con versaci6n á través de un teléfono. El lenguaje que Hearnes
ero¡ •leaba, me era absolutamente desconocido.
Parecía algo como los dulces, cadenciosos dialectos de las tribus antillanas. Parecía muy
absorbido en su conversaci6n misteriosa. Las
largas sombras· de nuestros cuerpos rápidamente se fueron recortando en el suelo blanco
y terso; llegaron á ser solamente un punto á
11 u estros pies y se vol vieron á alargar indefinidamente á nuestras espaldas.
A la mitad del día nos detuvimos un poco.
Hearnes alz6 del suelo un pedrusco; con gran
atenci6n lo estuvo examinando. Era una es•
pecie de malaquita, oval, con dos perforacio11es paralelas. Algún adorno de mujer india
á lo que me pareci6; pero Hearnes demostr6
gran satisfacci6n al hallarlo y se acercó á mí
diciéndome alegremente:
'
-En poco tiempo estaremos ya en sitio se-

guro. Este es uno de &lt;esus» adornos. Lo reconozco «porque yo mismo los he labrado para
ella».
¡Hearnes, ciudadano que jamás había abandonado Nueva York, que no había viajado
anteriormente nunca, conocía tal piedra! Seguramente que su herida lo bacía delirar. No
se explicaban sus palabras absurdas de otro
modo. Pero hablaba con tal tranquilidad y
con tanto énfasis, que me dejó por algunos
minutos verdaderamente admirado.

***

Cuando ya se deformaba el disco del sol en
lá lejanía blanca y calcinada, indefinida y larga, el cansancio y la falta de agua nos habían
fatigado de manera tal, que yo, el que conocía ya el desierto, el que parecía estar acostumbrado, por mi anterior vida vagabunda, á
todo género de dificultades y de trabajos, me
sentía desfallecer. Hearnes estaba alegre, extrafiamente alegre; pero corno su conducta en
todos los anteriores días había sido rara, no
me llam6 demasiado la atenci6n.
En cierto momento, cuando ya creía yo que
era conveniente descansar y buscaba con los
ojos un sitio en que pudiéramos dormir, escuché la alegre voz de Hearnes, que decía:
- ¡Ahí está! Bien sabía yo que no había de
tardar mucho.
En la direcci6n que señalaba el brazo extendido de Ilearne~, el de~ierto parecía bruscamente cortado. Una especie de hundimiento separaba el plano en que nos hallábamos
de un valle hermoso al cual daba vida un río
ancho, rumoroso y profundo, de aguas azules
que brillaban á los últimos rayos del sol. Una
vegetaci6n lujuriosa, tal como jamás la habfa
yo soñado, cubría ambas márgenes. Arboles
&lt;le formas extrañas, como enormes helechos,
de cien pies de altura, surgían en estrechos
tufos, sobre una tierra negra, recia, caliente.
El río ondulaba por el valle, hasta perderse
casi de vista en un delta hermosísimo, cubier•
to también de vegetaci6n de la misma clase
que la que tan cerca de mis ojos existía. El
l!lar, en la extrema distancia, se cubría de radiaciones violetas, brillantes como unfue11:o,fulgurantes, llenas de la gloria del ocaso. Y más
allá, •10ore el valle Iuminoso, se elevaban enor•
mes picachos cubiertos de nieve que reflejaba
las tintas rojas y violetas del ocaso y del mar.
Entre los bosques de enormes helechos,
animales monstruosos de eapecies que nunca
había encontrado en mis repetidas excursiones por todo el país, se movían con tardos
movimientos. Eran monstruos que deberían
de estar dotados de fuerzas considerables. Uno
de ellos, claramente reptil-una especie d_e
E&gt;norrne lagarto, - de,1pués de correr, persegm·
do al parecer, abrió dos alas membranosas Y
velludas y alzó el . vuelo en aquel ambiente
perfumado. Inmediatamente después aparecieron algunos homhre;1, fuertes, musculosos,
como nunca los había yo visto, que llevaban
armas en las manos, lanzaban grandes clamo•
res y perseguían al reptil volador, en sus rá·
pidos giros por el aire.
Era un espectáculo sobrehumano.. Me _había olvidado ya de Hearnes, de su mistenosa
herida y de sus raras palabras y maneras. Estaba absorto en la contemplación de talma•
ravilla, cuando Reames se acerc6, tocándome
el brazo y diciéndome:
-Ya sabía que estábamos muy cerca de
este valle. Nuestros trabajos se acercan á su
fin. Iré á ver «á mis antiguos conocidos", que
me
darán alimeutos) aaua
todo lo necesa·
.
o
'
no ......
Lo vi que se retiraba lentamente, cantando
entre dientes una• canci6n lánguida y mon6tona. En ese momento el último rayo del sol
pasó por encima de los enormes picos helados;
el valle se cubri6 de sombras lilas, y la noche,
una noche tropical, sin crepúsculo casi, avan·

zó rápidamente, subiendo por la montaña en
cuya cima me encontraba.
Unos cuantos minutos después, la sombra
se extendió (justamente como si una ola de
negro crespón se tiende sobre una mesa sin
medida), y ante mis ojos volvió á presentarse
el espectáculo desolador de la llanura sin fin,
eterna, blanca, inm6vil, infinita, desoladora.
¡Un mira.je! ¡Yo, viejo expedicionario, había sido engañado por los vulgares mirajes del
desierto!
Tal depresi6n me invadi6, que creía absolutamente inútil toda lucha contra ella. l\1e acosté en el suelo. deseoso de que llegara la muerte, llamándola, pidiéndole por favor que me
durmiera para siempre en aquel sitio, donde
mis fuerzas, mi vida me abandonaban, hasta
dejarme en un dulce colapso inconsciente, algo cercano á la muerte misma.

***

La noche había terminado; las luces del alba comenzaban ya á aparecer en el Oriente,
cuando desperté, sintiendo en realidad que
aún no me abandonara la vida. Con gran admiración vi que se acercaba al sitio donde yacía sin alientos para levantarme, Hearnes, del
que me había olvidado por completo en el exceso de desesperación que me il1vadió por doce
horas largas.
•-¡Arriba! - dijo Hearnes.--Arriba, que
tengo ya alimentos y agua y todo lo necesario. Es preciso primero que comas.
Y me acerc6 un curioso re~eptnculo de una
substancia desconocida, en el que iba un manjar extraño, que seguramente no había comido ni comeré nunca más en la existencia. El
hambre me devoraba. Silenciosamente comía
aquel raro platillo, mientras Reames me contemplaba atentamente.
Después me acercó un vaso, también ue
forma desconocida absolutamente para mí, y
en él había agua, deliciosa agua dulce, fresca,
que hacía tanto tiempo que no probaba. Hearnes, cuando hube terminado, me dijo, con
cierta sonrisa de burla:

-¿Estaba yo delirando? ¿No era cierto que
nos acercabamos á un sitio en que yo he vivido y que por ende conozco bien?
- Has vivido en ese sitio. Pero si todo ha
sido un miraje.
-No tal-me dijo con convicción.--Quizá
no pueda claramente explicarlo; pero nada de
mira.je hay en ello. «Yo conocía á los habitantes &lt;le ese valle y con ellos he vivido».
-¿Cuándo?
- De cierto no lo sé. Quizá hace diez millones de años. Quizá más aún. Pero sí ~é de
cierto que «apenas he llegado, me han reconocido. Y he encontrado al que me dispar6 la
flecha y le be castigado».
Como viera en mis ojos la infinita admiración que sus p:ilabras me causaban, se sentó
á mi lado, recapacit6 por un momento y comenz6 lentamente á hablar. Lo que dijo fué
lo siguiente:
«Desde que era yo muy pequeño, cuando
aún no podía tener juicio ni raciocinar acerca
de lo que me pasaba, era en mí muy común
que en los momentos de recreo, cuando me
quedaba solo, tranquilo, en un sitio silencioso, 6 bien cuando comenzaba á dormirme, ya
en la noche, sentía que mi cerebro, instantáneamente, dejaba de pensar. La sensación era
muy poco agradable; pero inmediatamente
después me sentía completami&gt;nte vivo, absolutamente razonable. Yo no había cambiado.
En cambio, todo lo que había en mi redor era
distinto.
«En los primeros años, ni siquiera me daba
cuenta exacta de lo que en realidad me sucedía. Cuando ya era más grande, se me acusaba de mentir y mis padres y maestros me
castigaron por lo que creían una ficci6n.
«Poco á poco mis éxtasis, 6 como se les
quiera llamar, fueron más y más largos y más
y más perfectos. A menudo puse en serios
conflictos á mis maestros, prE&gt;gonándoles hecho!-, circunstancias que ellos ir,noraban
.
acerca de una época remotísima,
y oque yo sa-'
bía bien «por haber vivido en ella,,. Los viaj·es retrospectivos fueron cada vez más y más
claros y más y más lúcidos. Siempre era yo
uno de los que en la
época vivía, y estoy
convencido de que solamente se trata de una
Yuelta, de una re~resión hacia vidas que
hace años, muchos millones de años, he vivido yo mismo y por
eso conozco perfectamente. De todos, los
que más me agradaban
eran los habitantes
. con ti&gt;mporáneos'
mis
del valle que hemos
visto, porque fué precisamente en una de
las chozas de ese bosque «donde encontré á
la mujer que más he
amado,,. Alguien la
cortejaba también y
nuestras rifiasfrecuentes me hicieron comprender, la noche anterior, cuando fuí herido, que nos acercábamos al sitio donde
quizá hace millones de
afios «yo he vivido en
paz, persiguiendo á
las bestias deformes de
aquellos tiempos».
- Pero la flecha es
real-le interrum ¡.,í · .
precisamente
la 'he
guardado y aquí la traigo .. .
-«También el agua
y el alimento es real,
contestó Hearnes. Tan
real como lo eran ayer
el ocaso, la ría y los
hombres, los árboles
primitivos y los reptiles voladores que he-

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

mos visto. Ya en anteriores épocas me ha acontecido que mi «regresi6n 6. vidas pasadas), es de
tal manera lúcida, clara, que los que me acompañen, por acci6n de simpatía, 6 lo que se
quiera, también ven, claramente, y sienten,
y escuchan, y respiran en el ambiente mismo
y en las circunstancias que «hace muchos millares de siglos)&gt; se reunían en «este mismo sitio en que estamos,,. Las montafias y los ríos
tienen tiempo para cambiar en un mi116n de
años.
«Cuando más vivo ha sido mi «viaje á épocas pasadas", se ha iniciado siempre una grave enfermedad en mí. Ahora temo no acabar
el viaje". ·
El pobre Hearnes tenía razón. En esos momentos aparecieton en el horizonte algunos
hombres á caballo; no de las ed:¡.des primitiva~, no; «cowboys» americanos, bien conocidos
para mí. Estábamos ya cerca de un rancho.
Pero Hearnes no lo supo, porque muri6 en el
sitio. Su cadáver está P-nterrado en el «mismo
sitio en que tanto am6 millones de años hace» ......... -J. HAWTHORNE.

00

La casa de Gabriel D' Annunzio
En la dulce colina de SettigMno, que domina el panorama oro y rosa de Florencia,
allí donde existió una antigua cantera de mármol, donde nació Desiderio, y Miguel Angel
fué amamantado por la mujer de un tallador
de piedras, entre los iris y las glicinas, envuelta en un manto de yedra, está la «villa"
de Gabriel D' Annunzio.
Un curioso admirador que fué á visitarle
nos describe la casa del poeta. Cuando lleg6,
D' Annunzio venía á caballo, precedido de cuatro lebreles, Donovan, Merissa, Biondella,
Crissa; nombre¡;, sonoros y musicales que lanzados á pleno pulmón en el vértigo de la caza,
deben cantar en el aire como una estrofa.
El almuerzo estaba servido en una mesa de
iglesia, frente á un banco ornamentado cual
una catedral; en candelabros de negra plata
cincelada, cirios de cera blanca, y en el medio
de la estancia, un gran misal abierto en un
facistol; la chimenea de loza celeste está.dedicada á la salamandra., madre del fuego, según
lo indica la inscripción latina. Conjunto que
hace pensar en la rara fusión de elementos
clásicos y góticos que se encuentran en el espíritu creador de «Las Vírgenes de las Rocas,,
lo mismo que sugieren el Narciso y la Cala~
vera que coronan la filigrana del escritorio.
En lo alto de :uno de los aposer1tos, tapizado de laureles en fondo púrpura; cuelga una
corona de bronce; en otro se lee este nombre
y esta fe~ha: &lt;e~abriel Nuncius" (1498).
D' Annunz10 explica que es la traducci6n de
su nombre en la ~poca en que hubiera querido nacer, en el siglo XV, durante el primer
Renacimiento.
-Ser bello, roro per una lanza en la rodilla
llevar con dos dedos la espada que los demá;
llevan penosame~te con dos manos, derribar
un caballo con e~ puño y, sin embargo, al sonreír tener la delicadeza de una mujer haber
sido «condottiere.»; tal es el deseo qu~ D' Annunzio expres6 mientras Florencia con la más
noble serenidad sentía caer sobre sus espaldas
la divina sangre del crepúrnulo.
En el dormitorio, cerca del lecho monumental, la espada de l\falatesta reposaba sobre
otro facistol; en los muros un cuadro de Tintoreto, la cabeza de Fl~ra, la de Juno y la de
El_eonora Duse; más leJos, en un paisaje iluminado por el esplendor de la luna reclinada
en la hierba, una mujer desauda, c~n esta deliciosa explicaci6n: «Víget dum pállida,, «vigorosa, aunque pálida,,. Desde la terraza ai través de los pinos y los cipreses, la Ciudad del
Lirio reflejándose en el espejo del Arno.
Tal ambiente tiene que ser favorable á la
producción de la obra de arte; el espíritu acariciado así por la belleza de lo que lo rod~a ba
de sentirse más predispuesto á interpreta~ el
alma de los seres y las cosas. Pobrecitos de
nosotros los que aquí nos llamamos artistas
y que en un rincón sin luz, agobiados por 1~
necesidad, maltratados por las rudas faenas de

�EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Naviem.bre de 1903.

la vida, bordamos nuestros suefios 6 buscamos
un átomo de oro en el fondo de nuestras meditaciones. Verdad que la imaginaci6n viene
á veces en nuestra ayuda y nos vierte sobre la
frente fatigada su cornucopia maravillosa, y á
RU influjo nos sentimos rodeados de los tesoros que la fortuna nos neg6. Ya que no poseemos telas suntuosas, ni mármoles impecables
ni joyas primorosas, conformémonos con divisar un pedacito de cielo y con tener sobre
nuestra mesa de pino, en un tiesto de barro,
un manojo de rosas frescas.

General Terrazas,
terminaron con un
baile que se di6 en
el paf,o del nuevo
edificio - co::i.vertido en salón-y al
cual fueron invitadas las principales
familias de la localidad.

PEDRO EllITLIO CoLL.

"

El Señor Gobernador de Chihuahua

•

Muchos padres de
familia ignoran que
de la escuela primaria depende el porvenir de sus hijos
y aun el de la Patria.

*

En Ciudad Guerrero

Hace poco que el sefior Gobernador de Chihuahua, General Don Luis Terrazas, hizo una
visita á Ciudad Guerrero, importante poblaci6n d~ aquel Estado, con el objeto de inaugurar un nuevo edificio para la Escuela de Niños, que se construy6 aprovechando un terreno cedido por el señor Don Tomás Dosal y
Hermosillo.
La recepci6n que se hizo al sefior General
Terrazas fué muy entusiasta: en las principales calles se levantaron vistosos arcos adornados con follaje y banderas, y en uno de los salones del nuevo edificio se sirvi6 en su honor
un banquete al cual concurrieron los vecinos

Si el ma.estru de
escuela quiere que
la sociedad le respete, sea él el priC. GUERRRERO.-NUJe'Vo edifio1o para la Escueda de Niñcs,
mero en respetarse,
el ganado no se prestaba para que luciera. sus
no convirtiéndose en cobarde y odioso verduhabilidades,
fué buena, sobre todo en las suergo de niños.
tes de cap&lt;!.
*
El público q-ued6, en cuanto cabe, satisfeAfl.ige á casi todos los mortales la manía de
cho
de la corrida.
aplaudir con mayor frenesí lo que menos entienden.

*
Mientras más se ha encenagado en el vicio
un hombre, mayor estimaci6n y respeto merece si se regenera.
No merece el respeto de los demás
quien no se respeta
á sí mismo. ·

*

Nos llenamos de
~atisfacci6n, de orgullo quizá, siempre que se nos aplaude, sin parar
mientes en si merecemos ó no el aplauso.

*

Para que la plebe obedeciese "motu proprio» las leyes,
menester sería que
el legislador las dictara al revés de como deben ser.

*

Es legítimo, muy
provechoso, y no
C. GUERRERO.-Un Arco triu.nW.
una muestra de soberbia, el anhelo de
más caracterizados de la ciudad y las personas
ser de los primeros, si no el primero en su esque acompañaron al señor Gobernador duranfera social.
'
te su viaje y su permanencia en aquel punto.
En el acto oficial de la inauguraci6n de la
escuilla, pronunciaron discursos los sefiores
Manuel Rocna y Chabre, Urbano Zea, Jefe PoTOROS
lítico del Partido, y Mariano Irigoyen, Director del Establecimiento..
1 .. El sefior General Terrazas, después de declaCon un lleno casi completo se efectu6 el
rar inaugurado el edificio, dirigi6 una breve
domingo último la inauguración de la tempoalocución á la concurrencia para enaltecer los
rada de toros en la plaza «México,,.
triunfos de la nifiez y felicitará los vecinos de
La novedad de la corrida consisti6 en la
Guerrero por los progresos realizados allí últipresentación de Antonio Montes, matador de
mamente.
mucha fama en la Península como hábil y vaLos festejos organizados en honor del señor
liente. La faena del diestro, no obstante que

"

"

LAS MARAVILLASDIL RADIO
No hace todavía un afio que se anunci6 á
los hombres de ciencia que los sefiores Curie, de París (un matrimonio de sabios que
ha de producir aún cosas muy buenas en el
dominio de las ciencias físicas y naturales),
había encontrado, en los desechos del mineral de uranio, una substancia nueva, de admirables virtudes, pero aún no estudiadas debidamente.
•
Ante un congreso internacional, los señores
Curie dieron lectura á un trabajo en el que resumían los estudios que pacientemente habían venido haciendo de tiempo atrás. En
efecto, habían descubierto un cuerpo simple
más. Le habían llamado «radio)) porque tenía
ciertas propiedades que en otros cuerpos habían sido llamadas «radio-actividad» y se encontraba en la «pech-blenda», uno de los residuos, muy voluminoso por cierto, de la fabricación del uranio ( otro metal raro) .
Para preparar el pequeño tubo de vidrio
que contenía apenas ccseis centigramos» de
cloruro de radio, p.abía sido preciso calcinar,
tratar por agua hirviendo, primero, volver á
calcinar y tratar, finalmente, por el ácido
clorhídrico, una cantidad de pech-blenda no
menor de tres toneladas, y el trabajo, en su
totalidad, había sido de cuatro meses.
Se esta bleci6 en los alrededores de París
una casa en la qu·e ee tratan los residuos de
la fabricación del uranio que llegan de Bohemia. En esta casa se han preparado, después
de infinitos trabajos y gastos, h11,sta la fecha,
«cuatro gramos de radio».
No es extrafio, por lo tanto, que cueste el
radio, en estos momentos exactamente «tres
mil veces flU peso, en or~ puro». Ya es bastante el costo; en cambio las propiedades del
radio lo hacen invaluable, ya en el sentido
netamente especulativo, 6 ya en el meramente
práctico.
No se ha preparado el radio puro, porque

es dP-maúado inestable y se descompone á
la temperatura ordinaria, como sucede con
el sodio y el potasio. Solamente se conocen el
cloruro de radio 6 el bromuro del mismo metal, y con ello tis con los que se ha experimentado. Forman una sal en todo semejante á la
sal de cocina, aunque ligeramente gris y muy
delicuesr.ente. Por esto se usa, para las experiencias, el radio dentro de un tubo en el que
se ha hecho el vacío. En nada influye el vidrio, puesto que las emanaciones-de tres 6rdenes &lt;).istintos, cuando menos---que el radio
emite, pasan el vidrio, como lo hace la luz.
La propiedad primera que llamó la atención
en el radio, es la de emitir luz y calor, notables, ya por un term6metro 6 á la simple vista, sin perder un solo átomo de su peso. Ha
calculado un profesor francés que si se lograra tener «un kilogramo)) de radio, se podría
calentar una habitación· de regulares dimensiones, de manera que en cualquier momento
su atm6sfera se encontrara á tres grados, centígrados, sobre la temperatura ambiente. El
gasto que se produciría en esta calefacción, sería tal, que al cabo de «cien mi\lones de años»
se habría gastado justamente «un miligramo
de radio». Este dato, rigurosamente científico,
puede dar una buena idea de la extrema división á la que alcanzan las moléculas de radio que producen calor y luz.
El radio, además, produce tres géneros distintos de radiaciones, de las cuales las más
útiles, hasta ahora, son las «radiaciones rádicas» que corresponden, en todo, á los famosos
rayos X de Roentgen. Un cirujano, por ejemplo, provisto solamente de un tubo que contenga tres á cuatro centígrados de radio, puede producir exactamente los mismos efectos
que con una. vol uminosa batería, carretes de
Rúmkorff, y demás, precisos para la producción de los rayos X. En presenci~ de estas
emanaciones del radio, los diamantes legítimos adquieren un gran brillo, de modo tal
que en una sala absolutamente obscura, un
solo diamante de ciertas dimensiones es suficiente, si se le acerca un fragmento de radio,
para emitir una luz que alumbra la. estancia.
Los diamantes falsos, por supuesto, no producen este efecto inexplicable.
Sobre la piel humana, estas er..1anaciones,
producen efectos distintos, según el tiempo de
acción y según el estado de la piel. Queman,
profundamente, sin el menor dolor, cuando
van lentamente obrando sobre la piel y las escaras que producen son dificilísimas de curarse, pues no cicatrizan: parece que el radio

EN LA

PLAZA

MEXICO.-Antonio Montes en la. primer.a, oorr!da..

afio tras afio; hilo á hilo tejeré mi fúnebre corha muerto todo género de vitalidad, muy prodel. Cada hebra de pelo será como un verso
fundamente. En caro bio, en 1 a piel enferma,
en ese largo poema. Y ese poema será fabripor un «lupus», por ejemplo, se ve al aplicar
cado por mis manos con todos los cabellos de
el radio lenta y constantemente, que. la cicalas mujeres á quienes he amado, con los cabetriz se forma y va extendiéndose rápidamente.
llos entre cuya seda milagrosa se han muerto
Sobre lo!! elementos infel'iores de la existodas las flores de los jardines. Y todos los
tencia, microbios, amibas y demás organisbesos de mis labios . .. .. .
mos inferiores, la acción del radio es mortal.
Y cuando no quede ya sino la final hebra
Lo es también para los ratones, palomas y
fúlgida, será el día escogido y fatal. ¿Para qué
animales de esta talla; pero la muerte sobreentonces la vida? Ya sabré yo darle aplicaci6n
viene, en estos casos, mucho tiempo después
al trágico y fúnebre cordel.. .. ..
de la aplicación del maravilloso metal s. los
Pero me falta todavía una cabellera imposianimales.
•
En cambio, los
huevecillos de un
pez que no han sido
fecundados, crecen
y dan nacimiento á
peces perfectos, con
solo que se les acerque un tubo que
c o ñ te n g a radio.
Aquí crea !a vida;
más allá la destruye. Esta es la acc ·ón del radio, en
general. Las larvafl,
por ejemplo, viven
como larvas, sin pasar al estado de ins e c to s perfectos,
mientras tres generaciones de su especie crecen y s-etransforman. Las maravillas del radio comienzan apenas á
El Radio.-Una conferencia dieil Profesor Cur'ie.
estudiarse, ¿residirá
en este m et a 1 la
esencia misma dela vida?-NEMO.
ble: a:pen~s entre.vista, sofiacla largo tiempo
por mis o¡os y mis manos. Y es una cabellera
larga, fluida, cristalina, exótica, color de agua,
color de alga: la cabellera de una sirena. Necesito ~us infinitos hil_os verdes, transparentes
y finísimos para termrnar mi cordel.. ....
Y diciendo esto, miraba mi amigo con las
Cabellos femeninos
pupilas asombradas, el fondo de s~ vaso de
ajenjo, como si mirara de improviso vastos tesoros fabulosos en el fondo del mar.
- Amo los cabellos de las mujeres-me decía-los amo, pero no á la manera de BaudeA. FERNÁNDEZ GARCÍA.
laire, el poeta maldito, que amaba la áspera
crin de una negra, olorosa á aceite de coco, y
la cual le hacía soñar en los puertos ardientes,
llenos de navíos, cargados con odres de bálsaMINIA TURA
mos y palos de canela.

o

CRONICAS DE POETA

o

Sur les bords duretés de VOS meches tordues
Je m'enivre a.rdemment des Fenteurs confondues
Del' huile de coco, de muse et du goudron.

EL RADIO.-Fosforesoencla &lt;le las piedras flr.as.

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Mi amor es más dulce y blando. Amo los
cabellos que tienen al tacto ternuras de agua
y que, á las manos sabias en acariciarlos dan
la sensaci6n de la más inverosímil de las sedas, la invisible seda del humo. Sí. Hay cabellos que son tan finos como el humo ..... .
Y mi amigo hablándome con su voz más
velada y untuosa de su enfermizo amor, me
mostró su colecci6n de cabellos femeninos. La
colecci6n estaba compuesta s6lo de cabellos de
morenas, de cálidas hijas del tr6pico. Los ha~ía des~e el color de la más anémica y clor6tica hoJa de tabaco, h!l.sta el negro profundísimo, negro tan negro, hasta lanzar, como en la
· pluma espejeante de los paujiles, esos rarísimos resplandores azules. Y desde el cabello
color de hoja de tabaco hasta el de color imposible, toda una escala de matices como los
matices de los vinos afiejos. Cabellos como
borgoña obscuro, cabel1os como borgoña pálido, cabellos com·o borgofia negro ..... .
-Y en verdad son como el vino--me decía.
-Cada hebra de pelo es para mí como una
go_ta ~e licor. Me embriagan. Y hay en ellos
mil hilos turbadores como otras tantas mil gotas mortales.
Yo no soy poeta, pero yo haré de mi vida
un poema. Cada día, cada día, á cada muerta ilusi6n, yo tejeré pacientemente, en el silencio, cual un benedictino, con cada hilo negro
de m_is amados cabellos, un fúnebre cordel.
L~ te¡eré lentamente, entre lágrimas. Tejeré
mi cordel, que adelantará paulatinamente,

Eres primorosa y admirable cumo una joya de. Benvenuto. Eres fascinante y turbadora como el co~lar que ceg6 á Margarita. Eres
una flor de purpura.
La naturaleza hizo en tí un inverosímil trabajo de opulencia en la brevedad modelada
marm6rea y rítmica.
'
Tu belleza entona el himno de Venus inmortal leve y sua~e. como un rumor de olas
en un~ _Pla~a de lmos ~lorecida. Es apenas
la caricia dispersa de leJanas músicas volupt?osas. P~r?}uego, ~n la absorci6n enigmática de la vis10n contmua y penetrante tiene
la fuerza de una diana marcial, tiene'el im _
petu de una tempestad.

··············· ······························-··············
Pasa ut?a voz arc~na, una voz del abismo;

y en la tnsteza trágica, en el gran cielo fatal

impónese una sombra negrísima, cual la som'bra de duelos sobrehumanos; mientras en la
proc~losa lontananza, i;in arroyo de sangre
precipítase en un gran bloque de nieve.:....
¡ ACINTO L6PEZ

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Culto a los muertos</name>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

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*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

�•r.-,:·., .... ,;

...

3•

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

SE:RE:NITTA

~

~

1

A ti, linda mora,
graciosa. sultana,
la de ojos dP. fuego
de negro color;
á ti, mi africana
de talle hechicero,
á ti se dirige
mi canto de amor.
Reina. de Granada.,
ciudad de las flores
que riegan las aguas
del Darro y Genil,
escucha. los cantos
de un triste cautivo,
permite contemple
tu talle gentil.

DE LA VIDA
jMORIRI

Niña de labios rojos
como cerezas,
que á gozar de la vida
feliz empiezas;
que, inocente, sonríes,
de los amores
al sentir los efluvios
engañadores:
al mirarte al espejo,
tan bella al verte ....
¡Piensa que tras la vida
viene la muerte!

Pues en la. ruda lucha.
de aqueste suelo
que por algo refleja
la luz del cielo,
imperios, hermosura.,
fuerza., experiencia.,
todo expira en la. na.da
de la. existencia.;
no ha.y más que una. esperanza.
que no es mentida. ....
¡El beso de la. muerte
que da la vida.!
FLORENCIO VILASECA,

Si crueles os mostráis,
p01·que no queréis que os quiera.,
fieros por demás estáis, - ~
pues si amáncloos me matáis,
si no os a.mara., muriera..

Y me es doblado tormento
y dolor más importuno,
saber que mostráis contento
en ser crudos para. uno,
siendo blandos para ciento.

Si amando os puedo ofender,
venganza. os podéis tomar,
porque es fuerza. os haga ver
que no os dejo de querer
ó me acabáis de matar.

Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
á los que, de amor ajenos,
os a.man menos, en más,
y á mí, que amo más, en menos.

Si es la venganza medida
por mi amor, á tal rigor

Y es, á la. par que mortal,
vuestro lánguido desdén,
¡tan dulce, tan celestial .... !
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.
¡Oh, si vuestra. luz querida.,
para. alivio de mi suerte
fuese mi bella. homicida.:
¡Quién no cambiara. su vida.
por tan dulcísima. muerte!

Joven que te desvelas
tu obscura historia.
por llenar de destellos
de humana gloria;
que sientes un coloso
allá en tu pecho,
diciendo que la fuerza.
es el derecho:
has de saber que, joven,
hermoso y fuerte ....
¡en tu exceso de vida.
llevas la. muerte!
Poderoso monarca
desvanecido,
que á subyugar aspiras
lo conocido;
que si tu medro exige
la cruda guerra,
delágl'imas y sangre
cubres la tierra,
aunque tu cetro humille
al orbe inerte ....
¡en tu trono sentada
está la. muerte!
Sabio que con el brillo
de vana ciencia
quieres matar al astro
de la evidencia;
que con falsas teorfas
buscas la palma
de tu siglo, negando
que exista el alma:
cuando tu orgullo necio
crea. y despierte ....
¡será que en la. materia
vi ve la muerte!

Deja, mora, el lecho,
sal á la. enrama.da,
escucha. los cantos
de tu trovador;
sal, Za.ida divina.,
graciosa. sultana,
oirás la harmonía
de un canto de amor.

Y solo, de angustias lleno,
me es más que todo cruel
el que ese mirar sereno
sea. para mí veneno,
siendo para todos miel.
R.

DE ÜAMPOAMOR.

TOIYIOSE
Ven,mi musa... mi rubia adora.da...•
De blondos ca.bellos;
La. que tiene los ojos azulee;
De color de cielo!. ...

A UNOS OJOS

el alma siento rendida..
porque es muy poco una vida
para. vengar[ta.nto amor.

Más dulces habéis de ser,
si me volvéis á mirar,
porque es malicia, á mi ver,
siendo fuente de placer,
ca.usarme tanto pesar.

Porque con él igualdad
guardar ninguno otro puede;
es tanta. su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
á vuestra. misma. crueldad.

De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan cruel,
sea. ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para tvdos miel.

¡Son, por:Dios, crudos'a.zares
que me den vuestros desdenes
ciento á ciento los pesares,
pudiendo darme á millares,
sin los pesa.res, los bienes!

Virgencita. que endulza mis penas,
Mis horas de duelo,
Entonando tus cantos divinos
Amantes y tiernos!. ...
Ven y endulza esta noche, mi musa,
Es noche de invierno,
Siento el alma aterida de frfo,
Azóta.la. el cierzo! .. . .
Ven y entona. tu ca.ato, mi rubia....
Tu canto risueño.
Que yo sienta. vagar en Sus notas
Rumores de besos!... . ·

7.-Abrigos de invierno y trajes de lana.

SE ACABAN LAS LEVITAS

Ven, mi musa...... mi rubia. a.dorada
De blondos ca.bellos,
No más tardes, ¡oh virgen querida!
Te aguardo .... te espero.. ,
JUAN

F.

GONZÁLEZ

G.

Mas ya quelmis cantos
no a.blandan tu pecho,
adiós Za.ida. amada,
adiós: mi ilusión;
mañana al mostrarse
la naciente aurora,
verás que tu esclavo
ha. muerto de amor.
EMILIO V .ALVERDE,

6.-Modelos de bor-dados y tejidos.

La antigua. prenda. de etiqueta. está, como la forma poética, llamada á desaparecer.
Nada menos que en Ostende, el
lugar de reunión de los elegantes
en verano, se ha demostrado plenamente que el uso de la levita. va
restringiéndose mucho.
Hace poco, cuando ~e verifica.ion
las carreras ir..ternac1onales, acudieron infinidad de &lt;sport~men:&gt;
fr~nceses é ingleses á preseacrnr la
carrera del gran premio de 50,000
bolívares, y el rey Leopoldo organizó un almuerzo, al cual invitó á
un caballero inglés, célebre vor lo
buen jinete que es, al cónsul de una
gran potencia., al menur de los Vánderbilt y á otros &lt;sportsmen:&gt; conocidos. En la. invitación se decía:
«De levita,&gt; y he aquí el a.puro de
los invita.dos.
.
La etiqueta en la corte de Bélgica es la más severa de Europa, Y
Mr. B .... , uno de los invitado~, n?
tenía la prenda exigida en la rnv1tación. Fuése á escape á ver al dueño del hotel, que la usaba, y des-

�Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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