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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo

Año XV-Tomo 11

1
1e

segunda clase, en 3 de Noviembre ele 1894.-lmpreso en papel de las FAbricas de San Ra!ael.

México, 27 de Diciembre de 1908

'

El Señor P¡esidente de la República presen~1ando ~l desftle
organizado en su honor en Guadalajara.

Número 26

�EL .MUNDO ILUSTRADO

814

!Dñrredorio:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NS O E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México. D. F. ApartRdo oostal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compalifa. Telefónica, f71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ..............................
En los Estados........... .. .. . . .. . . .. .. . . .. .. .
En el Extranjero,...... . . .. . ... .. . .. .. . .. .

$ l.2'i

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital.. .......................... $0,3,5 cs.
En los Estados..... .. . .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

La Viuda de Claudio
Confieso que me volé-¿quién no tiene un pronto?-y tomando á Manuel por la solapa le dije
con rabia:
-Eres un canalla, un mal caballero-y no sé si
agregué alguna expresioncilla de esas con que
creemos todos, hasta las gentes educadas, que se
realza más nuestro enojo, pues nos figuramos que,
al acercarnos á los villanos, se nos toma también
por gente de arrestos y capaz de hundir un puñal ó de descerrajar un tiro.
Manuel se desasió violentamente de mi brazo,
se compuso el traje, se limpió el sudor que le
aljofaraba la frente, y dominando su alteración,
me contestó con fingida calma:
-Vamos, hombre, no es para tanto; ¿á qué viene
tomar las cosas por la tremenda ni acabar por una
tontería con nuestra amistad de mil años'r
Más tranquilo, pero en el fondo excitado todavía, susurré poco á poco, lanzándole á la cara las
palabras calientes, como si fueran 11 u via de perdigones:
-¡Tonteríal Llamas tontería á tu acción cobarde
é indigna. Bien sé yo y bien sabes tú que no podías ni puedes querer á la desgraciada Faustina,
y conociendo lo que yo la estimo y el cariño que
l e tengo desde la infancia, la haces creer en embelecos amorosos ....
Ya dueño de sí, Manuel me dijo con sorna:
-Decididamente hoy no estás razonable; pero debes t ener entendido que, lejos de merecer
reproches por mi acción, soy acreedor si no á que
me pongan en los altares, sí á que me lo agradezcan los que qu ieran de veras á Faustina.
Siu hacer caso de mi gesto de en:ojo se arrellanó en la silla que encontró más cercana y empezó
á razonar así:
-Tú crees que yo soy un pillo y un mal hombre porque he hecho concebir esperanzas á tu
parienta. Pues si así me llamas insulta también
al ministro que te promete y no te da un empleo,
á la coqueta que dice que te quiere y en realidad
anda en trapicheos con otro, á la tía que a pesar
de sus toses y sus malos modos te hace esperar
una herencia y otorga testamento á favor de otro,
al chico que te vende un billete de lotería que
no sale en lista y á todo el mundo, en fin, que te
hace pasar unos días alegres, contentos y dichosos, á reserva de darte un desengaño que debía
llegar de todos modos. Yo opino, y si tú estuvieras en tus cabales dirías lo mismo, que si el
gobierno ayuda á las líneas de ferrocarriles ó á
las empresas de riego, debía ayudar igualmente á
los jovenes de buen corazón que enamoran á las
mujeres feas. ¿Hay algo que deba pagarse á mejor precio que la esperanza? ¿Hay algo mejor
que un recuerdo grato y dulce? ¿Hay algo que,
en una república bien organizada, convenga más
que la al egría de los asociados? Porque las infidelidades se olvidan, los malos recuerdos se alejan, los desdenes pierden su fuerza, los tiempos
malos pasan, y á la postre q ue4a en el fondo, en el
poso del alma, algo inefable, bello y grato que no
llega á desaparecer nunca, que es como sutil gota de esencia en una fin[sima lágrima de cristal.
-Conceptuosillo estás, dije con sorna.
-¿Qué más querría el cincuenta por ciento de
las mujeres que un poquito de amor, aunque después tuviera un mucho de olvido?
- Y el desengaño, Manuel, repl iqué como argumento irrefutable.
-El desengaño, si llega, bienvenido sea, pues
de todo nos desengañamos en la vida y no sé que
exista un amor tan firme que resulte invulnerable
á las variaciones del tiempo, del carácter y del
aparecimiento de otros ídolos. Pero casos se dan
en que un engaño, un engaño piadoso, sea mil
veces más bienhechor, más caritativo, más benévolo que todas las realidades. Un engaño así viene á ser como un rayito de sol que con su luz
desmayada dora todo el cielo de una existencia,
lo envuelve en una zona de melancólica poesía y

lo convierte en algo más bello, más grato y hasta
más real, si no te escandalizas de la paradoja,
que todos los amores que han admirado á la humanidad.
Iba á interrumpirá aquel juglarcillo de la frase; pero él, mientras encendía un fósforo para
avivar la lumbre de su Gioccondo, regalía superior de Antonio López, me atajó con resolución
diciéndome sobre la marcha: «Ustedes, los Toledos, se han asombrado del cambio súbito de Julia, tu prima, la de la calle de Lujanes, y no sabeo que esa transformación se debe exclusivamente á la influencia amorosa. Con esa cara de
gato enfermo de cólico, esos ojillos qne destilan
vermellón y piedra azufre y ese busto que se inclina al suelo más de lo que quisiera, Julia ha tenido un poema amoroso, sus días felices, su romance, en una palabra, como dicen los ingleses.
Julia amó y fué amada ó creyó serlo, que para el
caso es lo mismo, y Julia vive de ese recuerdo,
se satisface con esa creencia, y el fin de su vida,
que en mujer de su temperamento se concreta en
eso sólo, en querer y ser querida, está cumplido
con exceso.
¿Te acuerdas de Pepe Antúnez, aquel bellaco
que pasaba la vida en imaginar chuscadas para
hacer reir al pueblo? No puedes haber olvidado
muchas de ellas, ni menos el trágico fin del gracioso, ocasionado por una de sus salidas de tono.
Pepe conocía la repulsión, la mala voluntad, el
odio indudable que á la pobrecita Julia tenía
Claudio Manrique, y se divertía en excitar la furia de nuestro guapo camarada, haciéndole creer
que estaba prendadísima de sus pedazos la pobre
Toledo, que en verdad no había pensado en coger
semejante novio, pues-pobre gusano de la tierra- no soñó nunca en alzar su cabecilla viscosa
y sin gracia hasta un astro que estaba tan lejos,
tan lejos, que, por ocultarse del todo á sus ojos
miopes, ni siquiera llegaba á deslumbrarlos.
Pepe concibió una traza diabólica y que no
sé cómo llegó á convertirse en una verdadera
bendición. Vino á ser el bromista como aquel
falso profeta que, enviado para decir maldiciones
á Israel, al querer cumplir su encargo apenas supo prorrumpir en alabanzas y cánticos de gozo.
Me hizo escribir una serie de cartitas incendiarias, hablando de la pasión de Claudio para Julia ( ya sabes que en el pueblo disfrutaba yo de
cierta glorio la literaria), mencionando los muchos
obstáculos que se oponían á que se hiciera pública la noticia y pidiéndole por todos los santos
que apagara aquel volcán que lanzaba torrentes
de fuego en las entrañas de nuestro amigo.
Un trozo de cielo quehubieradescendido sobre
la cabeza de la desgraciada, un rompiente de gloria que se hubiera abierto de súbito en su abismo,
no habrían sido para ella alegrías tan grandes como la que la P.najenó al saber las nuevas que le
comunicábamos: como Tobías, palpaba un ángel
enmedio de su sombra, como los monjes medioevales emprendía noche á noche un viaje al paraíso...
Indicábamos en las nuestras adónde podía ella
mandar sus cartas, y allá iban las respuestas ardientes, incendiarias, llenas de besos ideales, de
nostalgia de entre_vistas nocturnas, del deseo de
permanecer horas enteras mirándose en los ojos
del que ella creía su amador rendido. Qué irases
tan caldeadas de pasión, qué conceptos tan nuevos y tan ricos en energía, qué voces salidas de
un alma cerrada hasta entonces á todas las ilusiones y á todas las dichas.
Como los labradores, sin quererlo ni saberlo,
suelen hacer brotar con la reja de su arado chorros de aguas vivas que fecundizan comarcas enteras, nosotros habíamos hecho saltar un manantial de dulce y pPrenne alegría que inundaba
de bienestar y de placer un alma que había sido
hasta entonces páramo estéril é infecundo.
Alarmades nos encontrábamos Pepe y yo sin saber cómo concluir con aquella comedia en que
nuestra torpeza no encontraba un armónico des·
enlace, cuando vino, tú o recuerdas bien, el de·
safio de Claudio por aquellos malhadados asuntos
políticos que tan insignificantes consideramos
ahora y tan enormes veíamos entonces. Claudio,
bello como un Apelo, caballeresco como unAmadís, inteligente y gracioso como un Cupidillo
travieso, cayó bajo los tiros de un matarife vul·
gar (dicen que pagado por sus contrarios) en
aquella pendencia indigna de él y de su importancia.
Cuando se supo que traíamos (recordarás que
íuí uno de los testigos) el cadáver de nuestro
amigo, se supo también que Julia Toledo perdía
el juicio y loca duraba por más de seis meses.
Cuando volvió á la razón, Pepe había muerto
de la manera trágica que sabes y yo no me atreví
á referirle á nadie la farsa en que había intervenido porque pensé piadosamente que mi revelación le habría quitado á la infeliz muchacha la
ilusión que le restaba: ahora te la cuento á ti para que veas cómo una mentira puede alegrar una
vida y hacer la dicha de una criatura, cómo un
amor mentido puede sustituir á un amor real y
claramente confesado.
Julia vive, ya lo sabes, siempre reclusa y enlutada; las frases que de cnando en cuando-cada
día con intervalos mayores, porque la humanidad
es desagradecida-consagran los periódicos á la

memoria de Claudio, ella las guarda como si fueran preseas de valor incalculable¡ y asómbrate,
ahora que nosotros no ponemos ni una flor, ni un
recuerdo en el sepulcro del asesinado, aquél se
halla siempre limpio, fragante y lleno de primor,
porque lo cuida la mano de la que se figura que es
su viuda debido primero á una bromilla indis·
creta y después á mi silencio piadoso.
Dicen que hasta piensa en publicar (con iniciales por supuesto) la correspondencia amorosa
del difunto- con lo cual, si se reAliza la empresa, no es difícil que yo conquiste la fama literaria, que en vano he perseguido escribiendo novelillas y piezas en un acto, siempre escarnecidas
y silbadas.
Ya repuesto, sonreí nuevamente con la histo·
ria, y salí del café meditando en las cos..".s que
me había dicho Manuel.
V, SA.LADO ALVAREZ.

815

EL MUNDO [LUSTRADO

w

ü\1onterre~
~ ctual

~

Crónica Científica
EL AYUNO
circunstancias en las que la
HA Yabstinencia
de alimento se relaciona con prácticas religiosas, y esta manera de culto
es aceptada y aun recomendada por muchas religiones.
Desde el punto de vista científico, el ayuno produce, entre
otras cosas, una cierta claridad
mental y una sensación de ligereza en la parte física, que forman un notable contraste con el estado
habitual de las personas que se someten al ayuno.
Como consecuencia natural, el efecto final del
ayuno es un triunfo sobre la carne, puesto que favorece el desarrollo de las potencias morales é
intelectuales á expensas del músculo.
Gran parte de este resultado depende, no sólo
en la constitución del que ayuna, sino en la naturaleza de su ayuno, en la cantidad de alimento
de que se abstenga y el tiempo que dore la abstención.
Detrás de la cuestión del ayuno está la más
trascendental del agotamiento por hambre, el cual
conduce, á veces, hasta la muerte al individuo.

*••

Muchos casos de ayuno, sobre todo entre los
que se exhiben, están muy lejos de ser tan maravillosos como parecen á primera vista. Un hecho
comprobado servirá para explicar esto.
El peso total del cuerpo de un individuo de la
especie humana está representado en sus dos terceras partes por agua¡ este flúido forma parle
esencial de nuestra alimentación. No sólo se le
necesit« para la solución de todos los cuerpos sólidos que penetran á nuestro cuerpo, sino que se
Je está secretando constantemente por diferentes
vías. Por lo tanto, la sed e~ mucho menos soportable que el hambre, puesto que todas y cada una
de las partes del cuerpo sienten la falta del agua,
mientras que sólo el estómago se siente agobiado
al principio por el hambre.
Ahora, si admitimos la necesidad del aire como
alimento, encontramos que un hombre puede vivir
largos períodos sin comer nada sólido y manteniéndose sólo con agua y aire.
En el año de 1876 se dió el caso de unos mineros que estuvieron enterrados en una galería durante diez días sin alimento alguno; eran cuatro
adultos y un muchacho; todos salieron vivos y
algunos pudieron marchar sobre s us propios pies.
Explican esto los fisiologistas diciendo que en el
interior de la galería había gran cantidad de agua
en la atmósfera, lo que evitaba en gran parte la
evaporación del agua interna, y, además, había
infiltraciones de agua, de la que podían beber los
mineros enterrados.

..

*•
En vista de los hechos citados y otros muchos,
los fisiólogos opinan que las cantidades de alimento que se habían fijado como mínimum para
la vida de un hombre, deben ser reducidas notablemente. Un individuo que tenga que ejecutar
un trabajo físico que no sea excesivamente agobiador, puede vivir con 4½ onzas de afimentos
azoados, 3 onzas de grasa, 14 onzas de almidón y
azúc.1r y 1 onza de minerales, aparte del agua y
del aire que necesite.
Hay fisiólogos que aseguran que se puede reducir la cantidad citada, especialmente en lo que
concierne á carne ó sea á los alimentos azoados.
Si hemos de creer lo que dice la experiencia,
esto es verdad. Vivió durante el siglo XVIII un
médico llamado Cheyne, quien desde la edadde
cincuenta y cinco años no corrió más que leche y
bizcochos, y en sus últimos años sólo tomaba tres
pintas de leche por día, litro y medio aproximadamente, y seis onzas de bizcocho. Con esta alimentación llegó á una edad muy avanzada, lo mismo que el experimentador Cornaro.

RUINAS DEL OBISPADO, NOTA BLE EN LA H !SlúRIA lli, MONT ERREY.-SA LÓN DE L C ONGRESO DEL E STADO. PALACIO MUNICI P AL, - P ANORAMA DE_M ONTERREY,-PLAZA D EGOLLADO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

H17

BELLEZAS DE MONTERREY

,ALAMEDA - LA PENITENCIARÍA.- INTERIOR DEL PALA&lt; 10 DEL GOBIERNO.- ESTATUA DE HIDALGO Y FRENTF. DEL PALACIO DE GOBIERNO. -PLAZA ZARAGOZA Y TORRE DE LA
CATEDRAL PE MONTERREY,

SIUIA. GU ADALUPE RoSENBAUM,
SRITA. DOLORES I GLESIA~.
S RTTA. El.ISA ALSALDE,
SRI TA. DIAN~ · LA"RRA¡;DE Y Nlí:lO ADOLFO LARI(ALDE.
SRI!~. G UÁDALUPÉ' V i'i.L ÍRREAL.

o

SRITA. M ARÍA I SABEL VILLARREAL.
SRITA, MARÍA LUISA DEL MÁRMOL.

SRITA, CONSUELO GARZA SADA.

o

�r

11:r, Ml'fNnn TT.U~TnAnn

De todas las imágenes de la madre de Dios que
se veneran en el mundo cristiano, pocas, quizás
ninguna, recibe culto de tantas personas co,mo la
imal(en que, bajo la advocación de Nuestra Madre
de Guadalupe, se venera en su santuario situado
al Norte de nuestra ciudad, en la pintoresca ciudad de Guadalupe Hidalgo.
En todas las clases sociales de nuestro país tie·
ne la virgen india devotos en quienes el culto
está arraigado desde los primeros años, y para
quienes ha llegado á ser algo superior al amor
paternal el culto por el santuario de la suprema
divinidad, por la q ae tuvo la inefable gloria de
llevar, en su seno, al Dios-Hombre.
Por lo tanto, no es de extrañar que hayamos
comparado al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe con la legendaria Meca, adonde todos los
devotos del profeta van á presentar sus homenajes á lo que, para ellos, representa el &lt;súmmum&gt; de
la divinidad adorable. No queremos decir con ello
que en el santuario de Nuestra Madre de Guad~lupe se rinda culto á algo comparable con la rehgión de los mahometanos¡ muy lejos de ello, lo
que nos ha suderido esta comparación es el fervor que se not; tanto en los que desde la~ lejanas comarcas del Oriente y aun del Occidente
van á rendir su adoración á la Cabba, como en las
grandes caravanas de indígenas que salen año por
año, y casi día por día, de todas partes de °:ues:
tro país para venir á presentar sus homenaies a
la reina celestial, á la que tantos favores deben.
Cuenta la hermosa leyenda de la patrona de
México, comprobada con el testimonio de los
hombres má5 ancianos de la época, que la madre

EL SEi:tO.R

MONTERREY ACTUAL
NDO, al viajar entre el Saltillo y Monerrey por el tren local que une las dos
iudades, se pasa la garganta de La Leona y se distinl(ue por primera vez en
lontananza á la capital del Estado de Nuevo León,
la impresión que se recibe no puede ser más grata. El inmenso caserío que constituye una de las
más importantes ciudades de nuestro país, entrevisto por breves instantes al raudo paso del ferrocarril, despierta una gran curiosidad que se
aumenta por la impresión de que la ciudad está
allí á pocos pasos, y que pronto se va á llel(ar á
ella· pero los que preparan las mantas y maletas
par~ descender del tren se equivocan, pues todavía hay que pasar dos estaciones antes de desembarcar en la hermosa estación de las Líneas Nacionales eu Monterrey.
Al pasar la de Gonzalitos, á dos kilómetros solamente de Monterrey, ya se puede tener una idea
exacta de la gran ciudad adonde se va á llegar,
y los ojos de los viajeros empiezan á admirar uno
de los más hermosos panoramas de que se puede
disfrutar en el Norte de México. Desde la esta·
ción-palacio de las Líneas Nacionales está tomado uno de los panoramas de la ciudad, que acompaña estas líneas, y por él se darán cuenta nuestros lectores de la magnificencia de la vista sobre
la ciudad¡ se destacan, enmedio del gran caserío,
la cúpula de la basílica del Roble y la torre del
mercado, como puntos dnminantes.

* *Alameda, el viajero, arDespués de admirar la
mado de un buen guía, pues las calles de la ciudad están muy lejos de seguir la línea recta, empieza á recorrer los edificios modernos á cual más
elel(antes.
Entre los de~tinados al servicio público mencionaremos, en primer lugar, al palacio de Gobierno, soberbio edificio que se halla situado al Norte
de la plaza del Cinco de Mayo, con vista al Sur.
Su fachada es de estilo neogriego, con un pórtico clásico griego en el centro y dos perístillos
en sus extremo~; corona el pórtico una estatua de
bronce de la Victoria, y cada uno de los peristillos
está rematado por un león de bronce, sujeto cada
uno por una l(uía de flores cuyas puntas lleva un
niño. En el interior tiene el edificio cinco patios
que están todos pavimentados con cemento, y ostentan mo~aicos en sus corredores.
Este edificio, con su mobiliario, costó cerca de
un millón de pesos.
El palacio dd Ayuntamiento se halla entre fas
plaza~ Hidalgo y Zaragoza¡ e~ta última es la
principal de la ciudad, y á ella da la fachada
del edificio.
El Colel(io Civil del Estado se levanta al Ori~nte de la l)laza de su nombre¡ ocupa el mismo terreno que fué ocupado anteriormente por un
hospital construido á expensas del obispo Llamas
y Valdé~. Para la nu~va con•trucción se utilizó
parte de la antigua. El Colegio fué inaugurado el
5 de Noviembre de 1858; posteriormente se le han
hecho algunas reformas, pero ninguna de importancia.

***
Si al descender del tren se va á pie ó en carruaje por la avenida de la Reforma, que parte de la
estación, se empieza desde luego á recibir grandes sorpresas; á un lado y otro de la calzada_ hay
edificios modernos de estilo elegante, que son habitados por algunas de las principales familias de
la capital neoleonense.
Cerca del término de la calzada se encuentra
la Penitenciaría del Estado, edificio penal que
re,ponde plenamente á las necesidades del Estado. La fachada es de dos cuerpos: en la planta
baja están los iuzgados y en la alla el Tribunal
Superior de Justicia. En la parte dedicada á prisión hay 384 celdas. Se empezó la construc~ión
de este edificio en Marzo de 1887 y fué termmado en Agosto de 1895.
•
Pasada la Penitenciaría, y al Sur de ella, está el
parque «Porfirio Díaz&gt;, que antiguame~te se llamó
&lt;La Alameda&gt;. Es este un hermoso Jardín, peP
rectamente éuidado y con5érvado, de gran exten•
sión· en el éentro de él hay 1111 ki0l~ó d1 hi•rro
df&gt;!illt to~ll lit baádd ele laa h'tpu tu,raltt y

*

...•

Como monumentos conmemorativos tiene Monterrey, en primer l..il(ar. las ruinas del antiguo
Obispado, las cuales guardan los gloriosos recuerdos de la heroica defensa que hicieron los rel(iomontanos de la ciudad contra los norteamericano•. que invadían paso á paso el territorio nacional.
El edificio fué construido pcn· el Obispo Rafael
José Verdeguer, á fines del siglo XVIII, para que
le sir-v iera de quinta de recreo, en la que murió
pocos años después de haberla terminado. Al
frente de ella hay una capilla, en la que se dió
culto por algún tiempo á una imagen de la Vir¡!en de Guadalnpe. La fachada de es~a capilla gu,rda las huellas de las balas de los mvasores, ·y en
la plataforma que se halla al frente de ella estuvieron, hasta hace pocosaños, varios cañones de
la época, sufriendo la acción d11structora del
tiempo,
Edsttn, ad•m4~ de
monttmento, 101 qtt• la

••t•

lratUl&amp;d ha alnado u m1mtd1 &amp;11 101 btn1fa1to•

res de la humanidad, talei. como el de Hidalgo,
en la plaza de su nombre, frente al Palacio Municipal.
Una gran estatua, que representa al Padre de la
Patria, se levanta sobre un pedestal quizás r,equeño, dadas las dimensiones de la figura; al .frente
de la columna que so~tiene á la estatua se-lee la
palabra &lt;Hidalgo&gt;. En el mismo lado y abajo
hay la si¡!uiente inscripción: &lt;El Ayuntamiento
de 1893 al Padre de la Patria&gt;.
En la plaza del Cinco de Mayo y frente al palacio de Gobierno, está el monumento levantado
á J uárez para conmemorar el primer centenario
de su natalicio.
El monumento es aro:.ónico en su conjunto¡ de
un basamento en forma de cruz ,(riega, en cuyas
cuatro aspas descansan sendos leones sujetos por
niños con guirnaldas de flores, arranca una columna de base y remate cuadrados, coronada por la
estatua del gran reformador.

***

***
monnmentos

Tales son los
públicos con que
cuenta la ciudad¡ aparte de ellos habría quemencionar ¡!ran cantidad de edificios de propiedad
particular, q11e son también dil(nos de ser admirado•¡ en los últimos años se han construido gran
cantidad de residencias elel(antes y suntuosa5 que
dan á la ciudad un aspecto moderno, muy semejante á las ciudades de los Estados Unidos.
Fuera del barrio central, destinado á las residencias y oficinas, está la zona dedicada á los establecimiento• fabriles é industriales, la principal base del pro~reso y de la riqueza de la ciudad. Las cinco fundiciones de fierro levantan sus
chimeneas por diferentes rumbos, destacándose,
de una manera muy notable, la grandiosa instalación de la &lt;Gran Fundición de Metales Nacional
Mexicana&gt;, empresa que gira un capital de diez
millones de pesos.
Y todo este hermoso conjunto se levantaenmedio de un precioso valle, limitado por altas sierras ó elevaciones aislacfas, como el grandioso cerro de !a Silla, el de las Mitras y el de Topo. En
el panorama tomado · desde la estación, al que ya
nos hemos referido antes, se ve el bello conjun·
tode la ciudad destacándose sobre el azul de los
cerros lejanos, y se ve también la silueta del cerro
de la Silla destacándose sobre el azul más claro
del cielo.
Y por esas calles, por los jardines y paseos y
por las amplia5 y hermosas calzadas, discurren
damas hermosísimas-buena prueba de ello es la
plana que á ellas dedicamos,- y uu pueblo trabajador, inteligente y activo, l(racias al cual la capital del Estado de Nuevo León ha llegado á la
envidiable altura á que se encuentra, y gracias al
cual también, seguramente alcanz:ará, en un futuro n~da remoto, lugar aún más prominente entre

las e!htdad" 11• prim•ra impertancia

1td1,

,n nuutr•

LA BASÍLICA DE G UADALUPE.

Cerca del santuario permanecen días y noches á la intemperie, hacinados,
sufriendo,oda clase de incomodidades con tal de estar cerca de la madreque
tanto los ama y que tanto los distingue.
Ocioso sería querer hacer una descripción de la Basílica de la Virgen de
Guadalupe¡ sel(uramente que no habrá mexicano que no haya esta~~ en ella
á lo menos una vez en la vida; seguramente que ninguno de los h11os de la
l(ran señora se ha olvidado de ir á presentarle homenaje en su santuario é ir
á pedirle mercedes ó á darle gracias por las recibidas.
Pero lo que no todos han visto, es las escenas de fervor que, dentro de ese
santuario, se producen en los días de la gran fiesta anual¡ los cirios prendidos por millares ante el espléndido altar de mármol; los exvotos de plata
y oro que dí.t á día se unen á los presentados el día anterior, y el clamor de
un pueblo que se levanta, como un solo grito, de todos los pechos para ir á
parar, como una sola alabanza, á los pies de la divina madre y celestial protectora.
Esas escenas de piedad exaltada, esos momentos de solemnes manif_estaciones religiosas, son los que nos dieron 1~ idea de comparar__al santuario de la
madre de los I\lexicanos con el santuario sagrado de los htJOS del profeta, y
por eso es por Jo que lo hem-,s llama?º la Meca de los i°:dígenas, idf:a
que tal vez no esté completa, pues no solo es.~a Meca de los mdígena_s. sino de todos los mexicanos que conservan carmo por su patrona prmcipal y
por su celestial protectora.

ARZOBISPO DE LINARES Y UN GRUPO DE PROMINENTES SACERDOTES DE MONTERREY.

las del Estado. Es el lugar de cita de la sociedad elegante los domin,{!os por la tarde. Cuenta
con un gran acuario, artísticas fuentes y un terreno dedicado á criadero de venados.

819

11!1, MUNnn ILUSTIUI)()

INDÍGENAS ACAMPANDO FRENTE Á LA BASÍl ! " • .

de Dios dolida de las desgracias que estaba llamada á ~ufrir la raza indígena bajo el dominio
de sus conquistadores, quiso estar entre ellos,
dándoles una especial muestra de su cariño, para
velar y tener cuidado de que fueran remediadas
sus necesidades.
Para mostrar la especial predilección que por
la raza nuevamente ingresada á la iglesia de Cristo sentía la madre del divino sacrificado, quiso
ésta presentarse ante uno de los miembros de esa
misma raza, y escog'ó á uno de los que acababan de abrir los ojos á la nueva fe. A éste fué
á quien pidió la erección de una iglesia¡ por su
conducto se dirigió á los altos jefes de la iglesia recién fundada en México, para solicitar
un lugar cerca de sus hijos predilectos¡ al _feliz
indio Juan Diego le estaba reservada la glona de
ser el mensajero de la palabra divina.
Por eso es por lo que la raza indígena, que no
olvida los fa veres recibidos de su celestial patrona y la especial predilección que por ella ha demostrado le tiene tan general devoción, lo que
muestra ~on sus largas y penosas caminatas emprendidas, año por año, con objeto de .asistirá
las suntuosas fiestas.

***
Si en alguno de fos días cercanos al 12 de ~iciembre vais por los alrededores del santuario,
encontraréis, en el atrio del mismo, las caravanas
que acaban de llegar de los rincones más remotos
y más cu:ondidoa d1 nuestro paía, á pr111&amp;11.tar eua

b•m•aaju, la rtiaa sl•l oiele,

A estas líneas acompañamos algunas fotografías de la Basílica por su parte
exterior, vista en conjunto¡ de las cercanías de la_ misma durante las gran~,es
peregrinaciones, y del interior donde se halla la imagen que más veuerac1on
¡-1:c1b~ de lvs c., tó licos de América.

�EL llUNDO I I.US'l'l:,\DO

820

81 L

..

Las Fi~stas Inaugurales en Manzanillo

Sr. Enrique O.

EL lllUNDO ILUSTUADO

Dijimos en nuestl'o número anterior, .Y lo
repetimos ahora, que la inaug·uración del ferrocal'l'il que une directamente In costa del
Pacífico con la capital de la República, lm sido uno de los acontecimientos de maJ'Ol' importancia de los tiempos actuales, importancia
que bien justificó la presencia del Primel' :;\lagistrado de la Nación.
Hablamos ya, también, de las fiestas que, con
ese moti \'O, se efectuaron en las el iferentes &lt;.:i uclades que toca el ferrocarril, las cuales se esmeraron por probar que comprenden la importancia y trascendencia de la obra inaugurada, al
mismo tiempo qu(' quisieron rendil' homennje
nl ,Tefe del Poder Ejecuti\'O de la Federación.
Nurstro em·iado especial tuvo oportunidad
ele obtl'ner hermosas fotog:rnfíns lle las principales ceremonias efectuadas pnra conmemorar el fausto acontecimiento de la inauguraSra. María Castro de Lamadrid, rsposa del
señor Gobernador.
ción y visita del señor Presidente. En nuesLamadrid, Gobernador del Estado
tro número 1íltimo publicamos algunas de esas
de Colima,
fotografías; pero, por fnltade tiempo, no las publicamos todas; nhora lledicnmos alg·um1s planas para publicar es,t información gnílica,
la m:ís compl('tn que se haya podido obtener, si se tiene en consideración la ext1·emada rapidez del \'iaje presidencial.

Sr. Coronel Migael Ahumada. Gohernador de Jalisco, que contrih11y6
eficazmente al brillo de las firstas.

llustran las fotografías: personajes, ncontecimir11tos, momr 11tos y monumentos notables que se efectuaron ó r¡ur s(' cnn,-tru.reron con motivo de las fiestas inaugurales, ,r, lo rcpetimo'-, ht colrcción que forman es ele lo mns completo posible.
Creemos que estas ilustracionrs dnrnn :í nuestros lectorPs, nw.101·
que las mns detalhtdns descripciones y
reseñas, una, idcit tic
las fieEtas, r que, por
lo tanto, merecen ser
conserrnclas como un
momento digno ele!
grandioso ncon tecimienlo que ilustran.
Los incidentes mns
notables de las fiestas,
desde el punto ele vista oficial, fueron los
que se llevaron :í, ('abo en el puerto &lt;le
1\lanzanillo, los cual('s
es t :í n profusamente
ilustrados, sin haber

Gregario Alvarez, Presiden/e del Ay11nlamic-1110
de Cclima.

descuidado los muy importantes q ne se
efcctuaroo en las capitales de los E-;t:111-,s
de Uolimn, r Jalisrn, ni tampoco los ddallcs más salientes del viaje.

Cario.~ Mell6n, Prefecto Política
de Colima.

Alberto Betancourt, Srio. de Gobierno
de Colima.

SEÑOR COMANDANTE DEL CRUCERO &lt;CATINAT&gt;. -ARCO TRIUNFAL DEL
,
•
1
DE COLIMA.-EL TREN PRESIDENCIAL ENTRANDO Á LA ~~~c:;N:~~~~~L:.:.=-::c~E~~:ui;:;.~ ~ENTE EN LA ESTACIÓN DE COLIMA.-PATIO DEL PALACIO
GOBIERNO
DE LOS VECINOS DE VILLA ALVAREZ.-ARCO ORIENTAL DE MANZANEVANTADO POR EL GOBIERNO DEL ESTADO.-ARCO ROMANO
ILLO EN LAS CALLES DE COLIMA.

D¡

�a22

tt MUNDO ILUSTRADO

EL BANCO DE JALISCO

Dij1111os ,rn otra ocas1on, y lo repetimos ahora,
que uno de los mejores indicios de la prosperidad
de las ciudades y centros de población, es el estado de las instituciones financisras y bancarias
sostenidas por los mismos; por lo tanto, al ocuparnos de los adelantos y progresos observados en
la capital de Jalisco, con motivo del reciente viaje
del señor Presidente de la República, tenemos
que hacer mención especial del floreciente estado
en que se halla el Banco de Jalisco, la principal
institución bancaria de Guadalajara.
La vista que acompaña á estas líneas representa
el edificio que ocupa la casa matriz del Banco, en
la esquina de las calles de San Francisco y Placeres de la ciudad de Guadalajara, edificio de estilo
y de construcción modernos, edificado hace diez
años especialmente para la institución.
Esta fué fundada el año de 1898, y desde entonces ha progresado notablemente, gracias á la atinada gestión de su consejo administrativo; éste
está formado actualmente por las siguientes personas: Presidente, Sr. Eugenio Cuzin; Vicepresi-

El tren presidencial lle¡!ando á Manzanillo.-Artístico adorno de palmas en _Colima.-Esperando e~ tren presidencial.-El &lt;Catinat&gt; disparando el saludo presidencial.-Arco triunfal en la Pla;:a de Cohma.-El teatro de Cohma.-Arco de la clase obrera.
El Señor Presidente descendiendo del «Ramón Corral&gt;,

dente, Sr. Lic. Aureho G. Hermosillo; primer
vocal, Sr. Augusto Brun; segundo, Sr. Abraham
Gallardo; tercero, Sr. José Fa.checo. Es gerente del
Banco el Sr. Gustavo Rochelt; contador, el Sr. M.
Villalobos, y cajero, el Sr. Antonio Moreno Hijar.
La honorabilidad y suficiencia de los citados
caballeros es una garantía de la solidez y buena
marcha del Banco, y no poco del crédito de que
éste disfruta lo debe al que sobre él reflejan sus
probos y dignos funcionarios.
Lleva á cabo el Banco grandes operaciones de
préstamos, descuentos, cobros de giros, depósitos
á plazo y á vista, y las demás que requiere el movimiento y utilización de caudales, movimiento
que es de gran consideración, si se tiene en cuenta
el gran tráfico comercial de la ciudad de Guadalajara.
No limita su campo de acción á la capital jalisciense, y para mejor atender á los muchos negocios que tiene en otras ciudades, principalmente
en las cercanas á Guadalajara y en otras de la región, tiene establecidas sucursales en Tepic, en

Zamora y en Ciudad Guzmán, sucursales que h.-in
sido establecidas para responder al gran movimiento de caudales que en esas ciudades ha originado el progreso comercial, movimiento que
aumentará sin d.1da con la inauguración de la
nueva vía ferrocarrilera que lleva más vida y ani•
mación á los Estados que atravies3 y á los lugares
poblados que toca.
Si la marcha de la institución bancaria que nos
ocupa ha sído tan satisfactorio en los años transcurridos desde su fundación, todo hace creer que
en el futuro, y dada la circunstancia de lo mucho
que se animará el Oeste de nuestro país con el
nuevo ferrocarril, esa marcha será la continuación
de la que ha sido hasta ahora. Con un campo más
vasto de operaciones y contando con los valiosos
esfuerzos de su sabio y prudente consejo administrativo, es seguro que el Banco de Jalisco conservará y aun mejorará el importante puesto que
ha sabido conquistarse entre nuestras instituciones bancarias de mayor crédito.

�..
824

EL MUNDO ILUSTRADO

La negociación de los Sres. L. Gas
y C~, de Guadalajara, que lleva por
nombre «París y New York», se estableció en Mayo de 1900 por el Sr.
Fabián Alonso, á nombre y por cuenta de los Sres. Rehoulet y Müller, de
esta capital¡ y durante cerca de cua•
tro años, que estu-vo á cargo del Sr.
Alonso esa casa, el desarrollo y éxito
que tuvo fueron satisfactorios para
sus propietarios.
A principios del año de 1904 (ué
adquirida esa negociación por la citada firma de L. Gas y C~, quedando, como socio-gerente, el mismo
Sr. Alonso, y el desarrollo que ha seguido teniendo es tal, que actualmente, si no es la primera en el p:ds,
está á la altura de las principales en
su género de la capital de la República.
Se dedica especialmente á la importación de efectos de zapatería, artículos de los cuales recibe fuertes cantidades, que apenas Je bastan para surtir los numerosos pedidos que le
llegan de toda la República, debido
á que sus precios no tienen compe-·
tencia¡ no sólo surte á los comercian·
tes de los Estados de la costa del Pacífico, sino también á los del Centro
y Norte y aun á los del Este y Sur
de México, á los que atienden cons•
tantemente tres ó cuatro viajeros.
Hace cuatro años anexaron un departamento de calzado americano, y
se han formado tanta clientela, que
necesitaban un local aa-hoc, el cual
acaban de edificar, según la vista del
frontispicio que insertamos en este
mismo lugar, finca que les costó una
cantidad considerable. Tal vez sea la
única negociación en su género, en el
país, que tenga finca propia.
Con motivo de tener un local con•
venientemente arreglado, su clientela
de calzado aumenta cada día, y es de
esperarse que en breve tiempo será
la casa preferida por todo el público,
no sólo de la Perla de Occidente, sino también por el de los Estados colindantes al de Jalisco, cuyos comc;rciantes están convenciéndose de que

PARIS Y NEW YORK

FACHADA DE LA GRAN ZAPATERÍA «PARÍS•NllW Y ORK».

tL MUNDO ILUSTRADó

,

&lt;!:LA

DEPARTA.MENTO DE CALZADO AMERICANO,

825

les conviene más surtirse de calzado
americano de la casa de L. Gas y
C~, debido á los grandes pedidos
que hacen estos señores, y que, por
lo mismo, obtienen coucesione~ especiales de los fabricantes.
Las marcas de calzado que reciben
son de las más acreditadas, tales como: «Hanan&gt;, «Florsheim&gt;, «Packard»,
«Commonwealth&gt;, etc., para caballeros, y «Faunce Spinney&gt;, «Moore·
Shafer», &lt;The C,oss&gt;, «Fox&gt;, «Roberts
Johnson &amp; Rand Shoe Co.», «Hazen
B. Goodrich», «Lewis&gt;, «Williams&gt; y
«Hutchinson&gt;, y otras no menos acreditadas para señoras y niños.
Uitimamente están importando calzado español y francés con muy buen
resultado.
En su antiguo local, situado en la
calle de Pedro Moreno número 183,
denominado &lt;La Tapatía», han abierto un departamento de calzado del
país, y creemos que los precios á que
lo están realizando son los más baratos de la plaza, debido á que tienen
anexo un taller de calzado, empleándose en la fabricación del que consumen, más de doscientos operarios.
Publicamos, además de la vista de
la fachada, á la q ne ya hicimos referencia, algunas de los varios departamentos. Por la primera podrán convencerse nuestros lectores de que la
casa edificada nd-hoc por los señores
Gas y Compañía es de estilo elegante, á la vez que sobrio, y muy propia
para un establecimiento comercial de
la importancia del que nos ocupa.
Eu las vistas de los departamentos
se notará que reina en ellos el mayor
orden, detalle de la mayor importancia cuando se trata de la organización interior de cualquier establecimiento de compras y ventas, tanto
más cuanto que la importancia del de
los señores Gas y Compañía hace que
el tráfico de personas y mercancías
sea muy animado, lo que se presta á
trastornos y desórdenes, los que nunca se ven en los departamentos cuyas vistas ilustran estas líneas.

DEPARTAMENTO DE PELETERÍA.

CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPA.RTAMENTO DE MODAS, SEDERÍA

y

CONFECCIONES.

..

«LA CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPARTA.MENTO CENTRAL.

�82$

EL MUNDO ILUSTRADO

"La Ciudad de México"
La visita del Primer Magistrado de la Nación á la hermosa perla de O;cldente, á la Andalucla mexicana, tierra de las mujeres bellas, causó, como era natural, gran
Interés y entusiasmo en todo el patriota Estado de Jalisco, según manifestó el mismo seflor General Dlaz ea
su brindis, al hablar de los jaliscienses, queJen épocas
de prueba para la patria se distinguieron siempre en
las filas que estuvieron á su mando.
La ciudad, engalanada, presentaba un hermoso aspecto; sus casas de comercio, sus rectas calles y p~rques,
etc., todo, todo era digno de verse. Llamó grandlmente
la atención de tapatlos y extranjeros lo hermoso. grande y eleiante de la primera casa de comercio de Guadalajara: el soberhio cajón de ropa ''LA CIUDAD DE MEXICO," de los Sres. L. Gas)' Cia., situado en los aristocráticos portales de Guerrero y Abasolo.
11 ustramos las columnas de este periódico con una fotograf1a que dará una ligera idea de la importancia de
esa casa,1que está regenteada por apreciables y laboriosos franceses, y hacemos mención de lo Importante de
sus almacenes para que se aprecie lo que vale un trabajo honrado y constante, con el que han conseguido colocará gran altura e~a casa, la primera de Guadalajara
y una de las primeras del pals.
Encuéntranse en esos almacenes las mAs grandes
existencias y variedades en telas del pals y extranjeras,
tales como sedas, lanás, linos, alpacas, cretonas, percales. gasas, paragüerla, camlserla, casimires, cobertores, chales, callcots de primera clase de las fábricas
propiedad de la casa, perfumerla, objetos de arte, etc.,
etc. La casa es de tres pisos; en la parte baja estA el
despacho para el público y de ventas al mayoreo y menudeo; ea el segundo, el departamento de exposición con
objetos de lujo, y en el tercero, los almacenes para mayoreo.
Hay empleadas más de cincuenta persooaf, destinadas á atender con exquisita finura á la numerosa clientela, y constantemente salen de las bodegas furgones
con mercanclas para distintos puntos de la República.
Es de notarse alll la manera de atender at público, que prefiere hacer sus compras en esa importante casa. Reina el orden, actividad y corrección en todo.
SEDERIA Y CONFECCIONES

En un departamento anexo, arreglado con elegancia,
se encuentra establecido el taller de modas y confecciones, sederla y nov~dades para damas.
Es dhtno de verse cómo las guapas tapatlas, orgullo
de México, entran y salen á toda hora en busca de sus
adornos y útiles para sus trajes, ó bien un elegante
sombrero parisiense de toda moda, un vestido de fina
seda, algunos listones, encajes ó aderezos para aumentar
su belleza; alll encuentran todo, sólo alll. Es la casa
predilecta de las tapatlas, y como satisface las más grandes exigencias, era natural que los Sr,is, Gas y O de-

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique

Traducida especialmente para "El Mundo lluatrado"

(CONTINUA)

TALLERES DE &lt;LA CIUDAD DE MÉxrco&gt;.
dlquen á todo mucha atención, y sus negocios están
con el orden y apogeo dignos áe ellos. Los citados
caballeros hicieron venir de Parls á una hAbll dama
muy competente en la materia, la muy honorable y
apreciable Sra. Guillot, que tiene su casa como un
espejo y arreglada con el mayor orden. Tiene á su cargo
ese departamento, y ha hecho que éstt haya llegado á
la mayor altura para ser el predilecto de la sociedad tapatla. Hay empleadas en el despacho algunas damas
muy entendidas, una francesa tipo completo de corrección y finura. En el taller se dedican más de veinte sefloritas al trabajo de adornos, costuras y aderezos.
Los sellares L. Gas y Cia. se dedican á otras clases de negocios relacionados con el principal, que es el
cajón de ropa, Tienen una fábrica de ropa hecha, denominada "AMERICAN CLOTHING MFG. Co.," situada
en la calle Vallarta, de la Colonia Reforma. O;upa una
gran extensión de terreno formando departamentos am-

plios, ventilados é higiénicos, en los que trabajan más
de 120 operarlos, en su mayorla seflorttas. '
Hace poco que se estableció esa fábrica y ya ha llegado á una gran altura; elaboran alll camisas, cuellos, puflos, camisetas y calzoncillos, trajes de lino, dril y cotln. para operarios y mineros.
Esos productos son muy apr~ciados en todo el pals.
Está dotada la fábrica de la maquinaria mAs moderna,
movida por electricidad,
EsU. al frente de ella y la dirige con satisfacción el
Sr. J. B. Blake, entendido ingeniero americano.
Los seflores L. Gas y Cia. han contribuido mucho al
desarroll-:, del comercio y la industria jalisciense. Dan
trabajo en todos sus negocios y empresas á más de tres
mil personas.
Tienen parte muy importante los seflores Gas y Cia.
en la fábrica de jabones y perfumes "La Parisiense,"
en las fábricas de "El BatAn," "La Escoba" y otras.

- ¡,Comprendes?-dijo á su mujer-yo llevo á
su casa una nueva oficina, mi pasado, mi actividad, las simpatías que adquirí. .... Es demasiado
listo Tillier para no darse cuenta de que aprovechará de todo esto. Y luego, ¿qué es lo que arriesga? ¿Qué valen trescientos mil francos para un
hombre archimíllonario como él? Además, le pagaré poco á poco.
La señora Le Quesnel no necesitaba más para
recobrar la esperanza.
-¿Por qué no?-dijo.-La señora Tillier parece
tenerme gran amistad. Su hija Teresa es íntima
amiga de Lucy. Son motivos de más para que el
señor Tillier quiera ayudarte.
Ricardo mismo perecía creer que daría buen
resultado la combinación.
-En fin ...... Se puede intentarlo.
Solamente Lucy guardaba silencio.

'

X.

Edificio en construcci6n para la s11c11rsal del Banco Nacional en Guadalajara.

Oficina del Banco Nacional en Guadalajara

La Sucursal del Banco Nacional en Guadalajara
No es necesario hablar del crédito de la primera institución bancaria de
nuestro país, pues está perfectamente sentado¡ tanto la casa matriz, establecida en la capital de la República, como las sucursales que tiene en las prin•
cipales ciudades para atender á los muchos negocios que en ellas tramita,
están á cargo de personas de reconocida honorabilidad y tino administrativo
lo cual es una garantía de su buena administración.
'
La Sucursal que el Banco tiene en Guadalajara, como todas las demás, dis•
fruta de una gran bonanza en su marcha. En el reciente viaje que á la &lt;Perla
de Occidente&gt; hizo nuestro enviado especial, para asistirá las fiestas preparadas para agasajar, á su paso, al señor Presidente de la República, pudo obser•
var el adelanto de la ca~a que el Sr. Ingeniero D. Guillermo de Alva está
construyendo para las oficinas de la ci lada Sucursal, la cual tiene necesidad
de un local más amplio en vista del aumento de sus negocios.
Atiende la Sucursal de Guadalajara á todos los Estados de la costa del
Pacífico, y para la mejor tramitación de los negocios en ellos, tiene establecida una agencia t:n Colima, que depende del mismo personal que administra
la repetida Sucursal.
Los grabados que acompañan estas líneas representan el edificio en construcción y varios de los departamentos de la casa en que se hallan actualmente las oficinas.
Despacho al público en la Sucursal del Banco Nacional de Guadalajara.

El señor y la señora Le Quesuel acababan de
resolverse á partir para Rozoy. Habían reconocidc, en efecto, de acuerdo con el señor Duroc, que
si ese paso cerca de los Tillier podía fracasar por
mil razones, por lo menos no era imposible qt1e
saliera bien. Había el deber de intentarlo.
Apresuradamente habían dado la orden de enganchar y, durante ese tiempo, se disponían en sus
respectivas habitaciones á marchar.
Ricardo se encontró solo con Lucy.
-Sí, dijo, tal vez sea la salvación de su padre.
-No, respondió Lucy. tos Tillier no le prestarán nada y mucho menos le asociarán á la casa.
Y como Ricardo parecía un tanto sorprendido
de esta declaración, hecha con tono tan firme, prosiguió Lucy:
-Conocían ya la catástrofe agregó,-y es por
esa sola razón por lo que no han aparecido hoy
por aquí. Desde ahora puedo anunciar á usted
que, entre ellos y nosotros, ha quedado rota toda
relación.
- ¿Lo sabe usted?
-¿Que si lo sé? Mi amiga ... , .. ó más bien, mi
antigua amiga Teresa, acaba de venir y sus palabran han sido clarísimas.
-¡Ah!

-Si no detuve á mi padre, evitándole que diese este paso, es porque, después de todo, un mila·
gro es siempre posible. Pero no creo, lo confieso,
en el milagro que de un minuto á otro hiciera del
señor Tillier un hombre generoso.
-Pero entonces- e»clamó Ricardo-hay que
encontrar otra cosa. No debemos, sin embargo, de•
jar á su padre en esta terrible situación.
-Entonces ¿qué? .... dijo Lucydescorazonada.
-Es necesario que usted le decida á aceptar de
mí esos trescientos mil francos. Es necesario, so
pena de que se consume la catástrofe.
Lucy no había asistido al interrogatorio de Pedro, ocurrido algunos momentos antes. No sabía
que su padre había cargado su arma la antevíspera expresamente para terminar con su existencia. Cuando había entrado en la pieza, Ricardo le
había hablado, es cierto, de esa funesta intención
del señor Le Quesnel; pero simplemente como de
un proyecto ya .abandonado, si acaso alguna vez
se había formado seriamente. Así es que no se
había fijado especialmente en esa circunstancia,

asombrada, como estaba, por la noticia de la ruina
total de los suyos.
Pero esa frase, lanzada por Ricardo como un
alerta, la hirió en pleno corazón.
Lanzó un grito y tuvo que asirse de una silla
para no caer.
Ricardo la sostuvo· dulcemente, y haciéndola
sentar, se inclinó hacia ella.
-Perdón, señorita Lucy, perdóneme usted el mal
que acabo de hacerle¡ pero quisiera~ á toda costa,
salvar á su padre. ¡Ah! sí¡ yo se lo juro, daría todo
lo que poseo por saber que usted está tranquila y
feliz.
Lucy, asombrada de oírle hablar cou esa voz
trémula de emoción, se preguntaba adonde iría él.
Ricardo añadió casi en voz baja:
- No puedo soportar la idea de que usted vaya
á vivir con dificultades, con pobreza ....
Y mirando entonces á la joven con una ternura
todavía más penetrante:
-Usted es una florecilla de invernadero, señorita
Lucy. Su tinte, es rosa¡ su boca, es toda sonrisa.
Vamos: ¿es justo, es ad_misible que continúe yo
gozando de una fortuna que no necesito para nada, mientras que usted, habituada á todas sus comodidades, estaría obligada á vivir llena de privaciones?
Mientras Ricardo hablaba, Lucy le miraba con
sorpresa creciente. ¿Era posible que estuviese tan
conmovido por la ruina de una persona que, en
st1ma, no era nada .iara él? Un prometido, un esposo, no habría tomado con más vehemencia el
partido de la joven contra el destino; no le habría
ofr~cido protegerla con más ardor. ¿ Y era únicamente por una semejanza con un sér querido y
ahora desaparecido para siempre, por lo qt1e él se
inquietaba hasta el punto de ofrecerle Sll fortuna? ...
Con una especie de éxtasis en la voz, porque tal
testimonio de pasión la rindió, á pesar suyo, soñadora murmuró:
-¡Cómo amaba usted á esa mujer!
Ricardo se turbó por un momento; y luego, comprendiendo exactamente cuál era el pensamiento
de Lucy, contestó:
Sí, la amaba.
Y luego, en voz muy baja:
- Y es por esto, puesto que usted me la recuer•
da rasgo á rasgo, por lo que creo tener el derecho
sin parecerle demasiado ridículo, de amarla u~
poco ..... .
Tomó la mano que la joven le abandonó.
-Es indispensable, vea usted-añadió Ricardo
con convicción;-es indispensable, aun cuando no
fuera más que por el interés que usted me inspira, que su papá consienta en dejarme ayudarle.
Lucy, conmovida por esa ternura prc&gt;tectora
que le llegaba al corazón, estaba ya dispuesta á
aceptar de tal amigo el auxilio que le ofrecía.
-¿Pero papá podrá comprender semejante sentimiento ?-murmuró como hablando consigo misma.
Ricardo insistió.
-En fin, si yo fuera tío de usted, ó su primo
él aceptaría. Ahora bien, por razones que usted
sabe, usted me es mil veces más cara que si nos
uniera el más estrecho parentesco.
-Sí.,. .... pero yo soy la única que lo sé.
-Justo -dijo Ricardo suspirando.
. Perm~necferon así durante un momento, silenciosos, mmoviles, reflexionando en el mejor medio
que emplearan, buscando la idea luminosa.
-¡Ah! ¿Por qué no tengo veinte años menos?
-dijo de repente Ricardo sonriendo con tristeza.
Pediría á su papá la mano de usted, y encontraría

entonces enteraruet1te t1atural aceptar de un hijo
la ayuda que necesita.
Por la manera con que fueron pronunciadas
esas palabras, y dado el hombre que las pronunciaba, no podía tomarlas como una declaración. ¿No
era simplemente la expresión de una especie de
desaliento ante las dificultades de la situación?
Así es que Lucy contestó sin turbarse:
-Si tuviera usted veinte años menos, querido
señor Duroc, no pensaría en casarse conmigo, co•
mo no lo piensa hoy. Un hombre puede muy bien,
en un arranque generoso-como este de que acaba
usted de dar pruebas-ofrecer á un amigo una
parte de su fortuna. ¿Pero acaso su abnegación
puede ir hasta sacrificar su libertad y sus recuerdos'!
-¡Oh! mi libertad-dijo Ricardo ocultando bajo
un tono de galantería la emoción que experimentaba al ponerse directamente en línea por primera
vez: -crea usted que en toda edad habría sido muy
feliz de poderla someter á usted.
Lucy dió las gracias con un ligero movimiento
de c~b~z~ por ese _cumplimiento banal. ... y tal
vez mutll en esas circunstancias.
. . . En cuanto á mis recuerdos, no veo ciertamente ..
En ef~cto, en ese momento, Ricardo, turbado por
su propia audacia, s~ preguntaba lo que Lucy
quería decir. ¿Hablaba acaso colocándose desde el
punto de vista general de la mayoría de los hombres que, en el momento de casarse, dejan detrás
d e sí un pasado de ternura¡ ó bien era á él á Ricardo, á quien aludía particularmentei'
'
Lucy explicó todo con la mayor candidez.
-Era, sin embargo, clarísimo. Pienso en esa persona cuya memoria es tan especialmente cara para
usted ......
-En efecto dijo Ricardo suspirando, vuelto á
la realidad y dispuesto á batirse en retirada.
Pero, inmediatamente, tuvo la impresión deque
en esr momento preciso todavía podríaresolverse
su destino.. Si la conversación tomaba otro giro,
sería demasiado tarde y toda alusión, por parte
suy~, P?r velada.que fuera, de una unión posible,
m siquiera podri,, ser comprendida.
Muy bajo, y sintiendo mientras hablaba los latidos precipitados de su corazón acentuar cada
una de sus sílabas:
'
-Pero puesto que se confunde con usted en mi
pensamiento esa mujer ....
Contrariada, porque se daba claramente cuenta
d_el giro que tomaban las cosas, Lucy dijo con
cierta sequedad en la voz, como para corlar la
conversación:
-¡Oh! por lo demás, uo sé por qué hablamos de
esto,. puesto q~~ yo. no me he de casar jamás.
-,Jamás? ~iJo Ricardo con profunda sorpresa.
Lucy repitió, apoyando su afirmación:
. - Jamás. Es una decisión que tomé desde hace
tiempo.
Ricardo comprendió: alguna decepci6n sentimental, sin duda.
Y casi se arrepintió del gozo que experimentara al pensar que, cuando menos, de esa manera
Lucy no sería de otro.
Lucy, para dar fin á una situación que se hacía
difícil, fingió sonreír.
- ¿No esperaba usted de mí semejante resolución, verdad?
-No, en efecto-dijo Ricardo.
(Continuará).

�8,18

BL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

849

□

JJ

A noche de Navidad ha pasado
dejándonos en sus colgaduras de heno y ramas sil vestres un perfu'me fresco y vigoroso de bosque virgen; aún
no se extingue el eco de sus
cantares dulces y sencillos,
los mismos de siempre, como
son siempre iguales las flores, la luz de la 1una y
la eterna canción del agua que se desliza bajo los
abiertos brazos de los verdes árboles de las ori·
Has; lo bello tiene el misterioso poder de causar
ince&amp;antemente inesperadas sorpresas, y por esto,
al abrir los ojos cuando los besa la luz de un nuevo día, se percibe diariamente una sensación de
indefinible bienestar q ne nunca se debilita ni llega :í desaparecer. Los tiernos y primitivos cantos
de la Nochebuena son aquellos mismos que oímos en la infancia; su monótona dulzura parece
un arrullo semejante á los que cantan las madres
de todas las épocas para dormir á sus hiños; y así
también, por un misterioso sortilegio, el suave ritmo de la inocente melodía entra al espíritu para
adormecerlo, cuando escuchamos la balada pastoril que se canta al divino mño de Belén. Las penas se alejan un tanto al oir el alegre y alborotador aviso de los panderos; la luz de la estrella,
que guía á los magos, alumbra intensamente las
tinieblas de la tristeza; las castañuelas, bulliciosas
y locas, evocan la alegría sincera del pueblo; baja del cielo la suave sonrisa luminosa de la lnna,
y de las altas torres los repiques gozosos de las
viejas campanas, que también se alegran en la
Nochebuena. Es la dulce, la querida fiesta del
hogar, de la familia y, sobre todo, de los niños;
por esto tiene un perfume tan puro que, á través
del tiempo y de la distancia, siempre conmueve
tiernamente el corazón. Los ausentes suspiran
esa noche por su lejano· hogar; se recuerda á los
muertos queridos; y los niños pobres y abandonados ocupan el pensamiento de muchos espíritus
compasivos, como sucede en los cuentos con los
pobrecillos mendigos que una hada poderosa y
benéfica lleva, en vuelo vertiginoso, á palacios de
riqueza deslumbradora.
¿Pensáis también en los niños abandonados,
mis queridas lectores? No puede haber nada tan
triste y conmovedor como la miseria en la infancia. Los seres más delicados y dignos de atención
y cariüo, que carecen no sólo de alegría, sino de
las cosas más necesarias para la vida, son un justo motivo de compasión. La tierra tiene sus flores; mas la familia tiene sus niños, flores sonrientes que embriagan de perfume los hogares.
Sieropre se ha ocupado la sociedad de esos pequeños seres tan graciosos é interesantes. Su ed11cación y su cuidado han sido constante motivo
d e preocupación en todas las naciones y en todos
los tiempos.
También la Moda ha dedicado sus afanes al
adorno y embellecimiento de esas lindas florecilas que traen consigo la alegría. La canastilla de
un niño siempre ha sido objeto de verdadera ostentación de lujo y arte; y á su confección con·
tribuye no sólo la ternura de la madre, sino también la de las personas amigas de ella. En los
modelos europeos vemos actualmente un bonito
obsequio apropiado á este respecto. A fin de guardar la ropa del pequeño, se usan unas cestas ó
canastillas de mimbres, forradas interiormente de
seda acolchada ó plisada, con listones entretejí·
dos que rodean la tapa por la parte exterior, y re-

matan en las esquinas con artísticos lazos. En el
centro de dicha tapa pneden llevar alguna pin·
tura ó bordado sobre seda, fingiendo un medallón ,
rodeado de una escarola ó abullonado de listón.
Dicha~ cestas tienen una cubierta interior que
aparece al abrirse y sll've para formar un estuche con todos los enseres y bagatelas que para su
''toilette" y diversión necesita el niño, Allí secolocan artísticamente el bote del poi vo, jabón, cu·
charilla, termómetro para el baño, sonajas, zapa·
titos y otras mil pequeñeces é indispensables ob·
jetos de esta especie.
Los ropones se usan de preferencia en seda,
adorn;.dos con encajes y listones, De la confección de esta prenda depende, casi por completo, su
lujo y bonito conjunto; pues además de hacerse,
como de costumbre, con alforzas, gaveados y entredoses, se le puede poner aplicaciones de bordado en seda ó de encaje.
Los gorritos se usan con dos rosas de listón ó
gasa á los lados, y no por el frente como antes.
También pueden hacerse estas graciosas prendas
de seda y encaje; se usan mucho en muselina de
seda plisada ó en gasa acordeón, hechos de listón
y entredós de encaje, formando diversas combina·
ciones, y por último, en seda liberty con adornos
de listón, gasa ó encaje. El abrigo propio para
niños de pocos meses continúa siendo la indispensable capa, qne debe ir acolchada. Se confeccionan generalmente en cachemir blanco con
bordados ó aplicaciones de seda y encaje; las más
elegantes se hacen en seda, que ahora será de
otomano; así resultan muy lujosas. Estas se
adornan del mismo modo que las anteriores. Muchas otras confecciones, propias para los niños,
quedan aún por explicarse;mas no faltará ocasión
de hacerlo. Por ahora es de esperarse que mis
lectoras habrán perdonado que no me ocupe de
ellas, como es debido, en vista del amable objeto
de estas breves indicaciones.
MARGARITA.

*

Las Buenas Maneras para Comer
No hay nada en que se deba poner tanto cuidado como en el arte de comer discretamente y con
una completa corrección.
Un sabio tenía la creencia, no muy aventurada
por cierto, de poder descubrir el carácter de una
persona y hasta sus tendencias, solamente con
verla comer; y por esto aconsejaba á los padres
de familia que diesen una comida á sus futuros
yernos, á fin de hacerse cargo, por medio de esa
silenciosa observación psicológica, de las costumbres é inclinaciones del futuro esposo de su hija.
La manera de comer ha llegado á considerarse como un arte en toda regla, y continuamente la industria y el buen gusto aumentan los refinamientos no sólo de los manjares, sino también dd decorado y de todos los utensilios del comedor. La
civilización ha ideado una multitud de accesorios
que ahora se consideran indispensables; se pone
más cuidado en las buenas ó malas maneras de
las personas para conducirse en la mesa, y la exigencia social, en este punto, es cada día mayor.
Damos hoy á conocer á nuestras lectoras un curioso código, escrito á ese respecto, lleno de ingenio humorístico y de gracia picante y oportuna.
Dice así:
&lt;Siéntate en el b orde de tu silla: solamente en
la montura de un caballo se debe buscar el fondo
del asiento, á fin de evitar una brusca sacudida;
en la mesa, seguramente, no tomará tu silla un
galope veloz; de manera que no debes t ener el aspecto de un buen jinete, sino el de un galante
convidado.

No acerques demasiado tu corbata al borde de
la mesa, tomando semejanza con un monstruo
fantástico de las piezas montadas de confitería;
esta incon·ecta postura tiene muchos defectos, y
el menor de ellos no será, tal vez, el cubrir de
migajas tu chaleco y corbata. La propia corpulencia será la que dé exacta medida de la distancia á que debes colocar tu silla de la mesa, tanto
mayor cuanto sea tu gordura.
Deja la servilleta sobre tus rodillas; un joven
poco educado la prende á su chaleco; esto es mu y
desagradable; pero no se compara con la horrible
costumbre de anudarla al cuello, como lo hacen los
peluqueros con sus clientes. Tal parece esto una
descarada confesión de la torpeza que se tiene
para comer.
Desconfía de tus bigotes: el hombre no tiene en
la comida mayores enemigos.
Hay que temer la espi.ma de la cerveza, que les
da un aspecto muy desagradable, y no es menos
peli.~roso el paso de las sopas, un tanto espesas
como la-tapioca que, además de ser difícil de introducirse en la boca, puede deslizarse, en parte,
por las extremidades del bigote, de las cuales
caerá lastimosamente sobre la mesa.
No se debe verter el caldo sobre el plato, ni tener el cuello tendido hacia arriba, pues los alimentos líquidos corren el peligro de no guardar
el equilibrio conveniente en la cuchara; no se
puede hablar con la boca llena ó inclinada sobre las viandas: es preciso conservar el rostro
vertical como la Naturaleza nos lo ha dado. No
se deben hacer figurillas con la miga del pan,
ni tomar sorbos ansiosos de los manjares, mucho
menos presentar una boca de dogo ó comer como
los conejos ó roedores. Tampoco debe arrojarse
la ensalada dentro de los labios, como si tuvieses
simpatía por el forraje de las cabalgadoras. Come
ligeramente, delicadamente, si te es posible. Que
tu vecina no sepa si has comido poco ó mucho;
no mires curiosamente á su plato. y si ella no toma vino ó féculas, debes ignorar, en la apariencia,
la causa por lo cual no lo hace, qne es tal v ez
para no engordar demasiado, sino atribuirlo discreta y galantemente á otro motivo cualquiera&gt;.
Estos son, poco más ó menos, los artículos principales del gracioso código; pero á todas sus indicaciones se podría oponer la aseveración indudable de que estas reglas, si no se aprenden desde la infancia, no pueden acogerse con facilidad.
Sería preciso, pues, enseñar dicho código á los
chicuelos que no entienden más ciencia que la
práctica, pues las bellas teodas las desprecian
con ese admirable buen sentido, peculiar al sencillo espíritu de los niños.
Mas no debemos negar la estricta necesidad que
hay en tener buenas maneras para comer, sobre
todo en las damas, cuya delicadeza natural hace
más indispensables estos detalles de buena educación. Mirad á una linda joven que asiste á una
comida de etiqueta y que tiene pre~entes estas
reglas de armonía estética y de discre=ión; sns
movimientos son graciososy elegante~; pero ella
parece ignorar esto; al comer tiene semejanza con
una diosa á quien se sirve la mitológica ambro sía; comunica una !(racia natural á todo lo que
toca, y ea apariencia se cree que toma solamente
lo indispensable para sostener su delicada y poética existencia.
No deben nuestras amables lectoras olvidar la
original, pero juiciosa filosofía de obs ervar á un
caballero en la manera de portars e en la mesa, á
fin de sacar apuntes psicológicos, que muchas veces tendrán su utilidad práctica, s obre todo a l
elegir al compal!ero, con el cual es preciso com partir las importantes pequeñeces de la vida dia•
ria.

r obustos (est o por si algu na v.-z tienen ell os qu e
luchar también con esas bestias feroces). La v ieja
mala que se r oba una )!allina d el cercado ajeno,
adquiere feo aspecto; el cuento refiere el tremen d o castigo q u e se apli ca á los ladrones. Y el n iño
no lo olv ida. Desde en tonces se guardará muy
bien de r oba r á la coci nera los terrones de azúcar ;
hay qu e cuidarse c'.el cas tigo .... ¿ Y el bada buena que p rotege á los ni ños obedientes? ¿Y el pájaro encan tado q ue se con vierte en p ríncipe? ¿ Y
el árbol que no daba fru tos porq ue lo regaba la
mano d e un hombre que hacía mal de o jo? E l
criterio del n iño se des p ierta y se a bre como una
fl or; dadle alimento, e nseñadlo á juzgar, ponedlo
en condiciones de conocer el bien y el mal : base
sólida para ser d espu é~ hombre d e bien y no mal
hombre.

llSSIE WILLCOX, notable p i ntora americana,
ha hecho, con su~ cuadros, el más hermoso panegírico del amor maternal. Sus fi_turas, que represe ntan siempre á una madre co n un niño, pueden
servir de ejemplo ó de guía para orientarse en la
manera de atender y tratará esos pequeños seres
que son un p edazo del corazón y que se llaman
hijos.
A las siete d e la mañana, dice Jessie Willcox,
hay que levan~ar á los niños. Que sean suaves las
mediecillas para que no lastimen la tierna piel
d e los pies ; que la malla no haga arrugas bajo el
zapato, pues después de llevar una arruga por un
día entero, no será difícil que se forme una ampolla.
Para ves tir al niño, es co nveniente pasarlo d e
:á cama á un sillón amplio; así el niño está cómodamente sentado y la madre también. &lt;Suavizad
vuestras manos, dice Jessie, para encerrar esos
capullos de rosa dentro de la malla negra del calcetín, malla que siempre será burda, aunque esté
t ejida con la más fina de las sedas ..... . &gt;

La tarde puede t ranscurrir plácidamente en estas lecturas; y cuand o la luz del día comience á
oc ultarse, parecerá qu e las lioras no h au cor rido:
tanto la madre y el niño s e h abrá n encantado con
esos marav illosos r ela to•.

El ni ño lomará mayor cantidad de leche en el
jardín; el revuelo de una mariposa le hará olvidar que está alimentándose; mientras que en el
interior d e la casa su pensamiento uo se apartará
de lo que le ocupa, y pronto querrá concluir para salir al aire abierto. Los niños son impacientes; hay qne cambiarlos de lugar porque son co mo los pájaros: necesitan revolar para ser dichosos.

Los cuadros de la notable pintora, además de
la santa idea que encierran, son deliciosamente
bellos; las fi{uras son de un interés conmovedor.
Ved la actitud de la madre en todos ellos: se inclina sobre su hijo con piadosa solicitud; siempre
está pronta para darle la mano, para levantarlo,
para llevarlo en brazos cuando los tiernos y débiles piecillos no puedan más; para acariciarlo;
para enjugar sus lágrimas; para escuchar sus gorjeos; para dormirlo; para arrullarlo ; para cantarle
una suave canción.
La pintora opina que, una vez levantado el niño, no se le lleve al comedor ni tampoco se le haga saborear su leche en la atmósfera caliente de
la: pieza donde ha dormido. Llevad al niño al
jardín, dice; y allí, bajo la fresca sombra temblant e de los manzanos, dadle s u leche, despacio y
con cariño.
Observad este grabado, l ectoras mías; ved el
tazón de leche m ás blanco que las nubes en día
de hermoso s ol ; v ed el árbol, el banco ; ha~ta par ece que se escucha el su surro d e la brisa.
En el dn abierto se saborea con mayor d elicia
cualquier manjar por humilde qiie sea. El tazón
d e leche y las migas de los campesinos gastados
sobre la fina yerba y á la sombra de un árbol joven y hermoso que sepa s usurrar bien con el
viento, saben mejor que las viandas de los festin es á puerta cerrada .

El día de un niño es lo más interesante y digno
de estudio. Ellos, como nosotros los grandes, tienen también su s ocupaciones. Hay que dejarlos
correr, saltar, rodar el aro, jugar á la pelota, y
hasta quedar de pronto abstraídos con una idea
fija. Los niños piensan muy h o ndo á veces .....
Oid lo que dice la pintora: &lt;iOh, madres amantes! atrapad la imaginación de vuestr os n iños como en las redes se atrapan las mariposas. Llamadlos junto á vosot ras, y en pleno jardí n, sobre
la hamaca, leedles cuentos de hadas ó de aventuras, que lQs diviertan y los enseñen á viajar lejos, muy lej os, por lugares y caminos que sólo
puede entrever la imaginación.
Nada más delicioso para tlll n iño que emprender tales viajes. La lucl1a con los d ragones encantados l es cr ea el d eseo de hacerse fuertes y

Después de las delicias del cuento, la delicia
d e la leche endulzada y del pan tierno y oloroso .. . . Van á dar las siete, lectoras mías; vedlo en
el relo j del grabado; esto significa que para el niño es ya la ho ra de acostarse. Jamás un n iño debe estar des pier to d espués de esa h ora. A sí , es
pr eciso que la madre lo ponga entre s us brazos
y suba al dormit orio p ara depositar su blanda y
adorada carga sobre el colchón de pluma. Pájaro
era el n iño revolando, y p ájaro es ahora, inmó vil,
dormido sobre su caliente nido de seda.
E ste ú ltimo cuadro d e J essie Wi llcox cierra
con broche d e oro la serie d e los anteriores. E l
r ostro del niño queda en la sombra, pero el Je la
madr e dice lo q ue es el d e s u hijo. iQué mad re
tan interesante y linda! Pon e s uavemente sus p ies
sobre la alfombra d e la escalera para q ne el ruid o
no despierte á sn querubín. Es p reciso que él
duerma: son las siete. E sta h ora es sagrada para
una m adre. Recordadlo, lectoras m ías.

�FoT. FÉLIX, DE PAnfs.-MoDAS G&amp;UNWALDT.
ELEGANTE ABRIGO

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-MoDAS RELEFERN.

CARACUL, guarnecido de

TRAJE DE BAILE. - Hecho en crespón de China

otomano y grandes botones forrados de seda. Man-

r.:&gt;sa pálido con estola y mangas de fantasía, de·tul

guito y cuello de nutria.

blanco bordado de oro y seda.

DE

�11:L MUNDO. ILUSTRADO

852

EL lllUNDO ILUSTRADO

MELANCOLIA

Y la A del amor que en tu alma impera,
porque en todo tu sér vive escondido;
busca, como las aves, primavera;
y allí donde hay calor, forma su nido.
- Y riendo, con alegría infantil, exclamaste:Si no me equivoco, con esas letras formarías el
mismo nombre que tengo.
- Y es verdad.

Noble señora (cuyos pies beso) quiso un día
penetrar en mi ¼lma. No sé por qué sería.
Y me dijo, lanzándome una de esas miradas
cortantes como espadas,
que bajo de la fuerza de mi arte se veía
el sedimento de una vieja melancolía.

Que ese nombre eligiera, no te asombre,
es color y perfume y armonía ..... .
ya ves que están reunidos en tu nombre
los encantos que tienes tú, María,

Gran señora, Que hubiste
la virtud penetrante de saber que .mi musa
en lo exterior es fuerte y en lo interior es triste,
¿cómo fijaste el trazo de mi visión confusa?
¿por qué lo adivinaste ó en qué lo conociste?
¡Ah, tú, señora mía,
fuiste la pescadora de mis perlas! yo oía
tu palabra á manera de una revelación;
y sentía que, en una magia de poesía,
tu voz me resonaba dentro del corazón.
Pues bien: es cierto. El árbol de mi geuealogía
sorbió por sus raíces acaso la tristeza
del alma de los indios, que fué huraña y bravía;
y yo, que tengo el ansia de las contemplaciones,
siento el dolor solemne d~ la Naturaleza
gravitando en la vida de cien generaciones.

México, Diciembre de 1908.
GUSTAVO F. AGUH.AR.

t, mbién sabes ya ahora por qué quiso la suerte
que, entre mi poesía,
encontrases, debajo de una complexión fuerte,
el sedimento de uua vieja melancolía ..... .
Desvanecido el sueño de la final victoria,
dejo que se enmohezcan mis armas de soldado:
soy fuerte, pero triste; porque yo sé una historia
que no le cuento á nadie, ni nadie me ha coutado....
JOSÉ

Nuestras vidas son ecos de las pasadas muertes,
nuestros cantos son voces de los antiguos cantos:
nuestras suertes son hojas del libro de otras suertes,
repetimos apenas lo que ya han hecho tantos ....
Así es como mis versos no tienen más encantos
que los Andes: los Andes son tristes y son fuertes;
sus volcanes son iras y sus ríos son llantos.
También, como en los Andes,
en mis versos las iras y los llantos son grandes;
pero no solamente
porque hay sobre mi frente
el prestigioso nimbo de las vetustas cosas
que iluminan mis ojos con su incendio de rosas,
sino porque en la vida probé todos los daños
y es justo que hoy domine las cumbres luminosas
desde el endiosamiento de mis treinta y tres años
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,
¿quieres leer algunas páginas de mi vida?
Tal fuese tu palabra bálsamo de mi herida ...
¿Amores? .... Tuve amores trágicos y cruentos
que hoy me parecen cuentos ....
Amé una vez á cierta
mujer que estaba muerta;
y en tanto que dormía
ella el sueño tranquilo de que no se despierta,
yo, á través de su calle, paseaba noche y día,
miraba sus balcones, me apoyaba en sn puerta
y, á pesar del reposo de sn casa desierta,
la sigo en mis recuerdos amando todavía ...
Otra vez hallé á una mujer que parecía
tener carne de estatua y alma de poesía;
pero en el mismo punto donde la hallé, se hizo
· humo .. como en la fúnebre explosión de un hechizo.
Yo pienso en ella, y ella tal vez pensará en mí;
pero desde aquel día, ya nunca más la vi.
Desde aquel día acaso mi vida quedó trunca.
Desde aquel día somos dos almas paralelas.
Tal vez la misma ráfaga hinchará nuestras velas...
Tal vez nos buscaremos, sin encontrarnos nunca ..
¿Odios?...... ¡_Saberlos quieres?.... Los pediré á mi
Una vez he sentido
(ol vido.
que unánimes me odiaban los hombres. (Las mu(jeres
no, porque son piadosas. Tú lo sabes. Tú lo eres.)
Y estuve siete días
popularmente odiado, viendo caras sombrías,
frentes adustas, ojos fieros, manos crispadas
en el requerimiento de sonoras espadas ..... .
Tu ve otros siete días la singular ventura
de que, en mis propias tierras, los amigos cercanos
me ciñesen el rojo nimbo de la loct1ra;
y comprendí la historia de José y sus hermanos.
Era, en verdad, á un tiempo fatídico y curioso
ver, así, á mis amigof observarme de lejos,
lamentar mis locuras, invitarme al reposo
y hacerme que dudoso
llegase basta la angustia de verme en los espejos ..
¿Para qué más, señora?
¿Para qué más? Ahora
un amor imposible me hace mísero esclavo
y me siento oprimido por calumnia siniestra.
Estos son dos dolores. ¿Cuál será el tercer clavo?
Todavía hace falta que me claven la diestra ....
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,

La Casa Blas Ruiz

SANTOS CHOCANO.

HORAS DE LA TARDE
(Para «El Mt1ndo Ilustrado&gt;)
Baña el sol, que resbala hacia el Poniente,
con sus láuguidos rayos el paisaje
de mi barrio. Un jilguero en el ramaje
á la tarde saluda alegremente.
Es una perspectiva sorpreudente
la que ofrece el espléndido miraje
cuando el astro prepara ya su viaje
á los distantes mundos de Occidente.
¡Oh, la tarde! Su beso apetecido
disipa las tristezas del suburbio ..... .
vuelve al alma el recuerdo, _y el olvido
se va cvmo se aleja tras el turbio
borizoute el gigante sol lejano,
sobre la majestad del océano.
BENJAMIN VELASCO REYES,

Santiago de Chile, Octubre de 1903.

,.

*

HOMENAJE
FACHAOA DE LA CASA EN COLIMA .

A doña Catalina Altamirano de Casasús
Rimando tacitun:os añejas tradiciones,
en mi país, señora, resbalau opnkntos
dos ríos que, á manera ele boas corpulentos,
enlazan las campiñas en sns ondulaciones.

Y ganan las llanuras; y por sus anchos cauces,
orlados ele palmeras, ele robles y de sauces,
desatan el ovillo de su ondulante cinta;
pero, antes de qne toquen el mar en qne se hnnden,
en fraternal abrazo se estrechan y confunden
el férddo Grijah-a y el raudo l"snmacinta......
Y allí, donde á la sombra gentil de los manglares
cleslízam,e sus aguas formando un solo río,
de una ciudad porteña se extiende el caserío.
que orean del mar pHreo las brisas tutelares.
¡Con qué placer evoco sus plácidos hogares,
su iglesia inacabada, su gran parque baloío,
su escuela bulliciosa, y el grato murmurío
del agua, y el eterno rumor ele sus palmares!
Tal fué mi cuna.... En ella nació también el hombre
de '!uien Jle\'áis en alto, como un blas611, el nombre;
el que por siempre uniera al vuestro su destino;
el vástago mexica de Juvenal y Horacio .....
¡ Mis agros nada envidi,111 á los del riente f,acio,
ni mis verdes oteros al airoso Aventino!
ANDRES C.\T,CAXEO.

~'◄•
,.li

VISION

Para " El Mundo Ilustrado."

- Si yo uo me llamase María-me dijiste-¿qué
nombre elegirías para mí?
-El tuyo, porque es sin duda, el que más me
gusta.
-iQué galantería más sosa! Decididamente la
vena poética te ha abandonado.
-¿M.e exiges que lo invente? Pues bien, escucha: Tomaría las iniciales de cada una de las cosas más bellas que recordara y, con ellas, formaría
uu nombre.
- Eso me gusta más. ¿ Y cuáles son?
-La M de la mar, porque en tu pecho
existen tero pestades de pasiones,
porque encierras abismos en que has hecho
naufragar á los pobres corazoues.
De la aurora la A, porque algo extraño
dibuja tu mirada en lontananza,
y, en 'la noche sin luz del desengaño,
haces brotar un rayo de esperanza.
La R de la rosa; tll hermosura
tiene el perfume que á besar provoca,
tu cutis puro y casto, su frescura
y el color de sus pétalos tu boca.
Del iris I, porque tus ojos bellos
hacen que menos tu desdén se sienta,
y brillan con sus múltiples destellos,
como el iris de paz tras la tormenta.

pecialmente en los Estados de la frontera del Norte, en donde tiene grandes
relaciones. Es la CASA. DE DON BLAS RUIZ, fundada por el muy honorable comerciante Don Ponciano Ruiz en el año de 1867 y en la actualidad
tiene á su frente á Don Blas, hijo del fundador y hombre de empresa no
menos aprecrable y caballeroso.

Al Sur de Sierra ~ladre, de altísimas regiones
solamente accesibles á cóndores y ,•ientos,
desplómanse, minando los rudos basamentos,
destrenzadas y sueltas sus crines de leones.

ESCRITORIO.

MARIA
(Sobre un pensamiento de Catulle Mendesl

Colima es una plaza comercial de las más importantes de Occidente. No
obstante las dificultades de comunicación, que impedían el amplio desarrollo de la agricultura, el movimiento comercial es muy activo, porque Colima es el centro donde converge la producción:de:toda esa rica ;zona, y porque es lugar de tránsito para el comercio de importación, que es muy activo

LA CASA EN MANZANILLO•

¿Eres un imposible? ¿una quimera?
¿un ensueño hecho carne, hermosa y viva?
¿una explosión de luz? Responde, esquiva
maga en quien se encarnó la Primavera!
Tu frente es lirio; tu pupila, hoguera;
tu boca, flor en donde nadie liba
la miel que entre sus pétalos cautiva
al colibrí de la pasión espera.
¿Por qué sin tregua, por tu amor, suspiro,
si no habré de alcanzar ese trofeo? '
¿por qué llenas el aire que respiro?
En todas partes te halla mi deseo:
¡los ojos abro y por doquier te miro!
Cierro los ojos .... y entre mí te veo!

*~

Así es que Colima cuenta con casas comerciales de primer orden, entre
las que descuella, porºla capacidad de sus negocios, la que fundó un hombre
de empresa que se fu(dando á conocer desde su juventud hasta llegará fundar la primera casa de comisiones de aquella comarca. Es en la actualidad
la casa más fuerte y goza del mayor crédito y prestigio en todo el país, es•

JULIO FLÓREZ.

Selva Americana
En medio de la gran naturaleza
la selva tropical mueve sus ramas,
como verdes y hojosas oriflamas,
insignias de su rústica grandeza.
Los árboles añosos la cabeza
doblan sobre las ásperas retamas,
y ciñe el cuerpo elástico de escamas
la perezosa sierpe á la corteza.
El sol incendia el suelo; y el bochorno
cuélase entre los troncos y zarzales
con el aliento cálido de un horno,
Duermen las a ves de. irisadas plumas,
y van, por los tupidos carrizales,
ágiles tigres y ligeros pumas.
JUAN RAMÓl'I MOLTNA.

;

PATIO DE LA CASA DE COLIMA,

CORREDOR DE LA CASA EN COLI.MA

Esta casa se dedica á toda clase de operaciones de embarque y desembarque de mercancías en el puerto de Manzanillo, que acaba de comunicarse
con el resto del país por una bien construida vía férrea.
Hasta hace poco, la carga y descarga de las mercancías se hacían en extremo difíciles en Manzanillo por la falta de condiciones para fondear y por
la carencia de muelles.
Pero la casa Blas Ruiz adquirió remolcadores y contrató un número
de alijadores considerable, y logró distinguirse por el empeño con que siempre ha cuidado de los intereses que se le encomiendan, efectuando los trabajos
con la mayor actividad y atención. La misma casa de Don Bias Ruiz, que
tiene una sucursal en el referido puerto de Manzanillo, es agente de varias
compañías de vapores, tales como la «Naviera del Pacífico&gt; y de &lt;W. Iberri&gt;,
vapores que hacen el servicio entre los puertos mexicanos del Pacífico. La
referida casa es también agente de compañías de seguros marítimos y contra
incendios. Está al frente de la oficina, como apoderado, el apreciable señor
Don Manuel Negrete.
En cuanto á la casa matriz, establecida en Colima, mucho habría que decir para dar aunque fuera una idea de su importancia.
Ocupa un hermoso edificio frente al pintoresco jardín «Núñez&gt;. La parte
N orle está destinada á las oficinas y la Sur á las habitaciones del jefe de la
negociación. Un buen personal de empleados desempeña las labores de escritorio y despacho, atendiendo á la clientela y sirviendo los numerosos pedidos que de todo el país recibe diariamente, Allí, en el mismo edificio, tienen 1as grandes bodegas, en donde se guardan existencias de efectos, tales
como maíz, frijol, arroz, café, sal, etc. Están en comunicación constante con
los principales agricultores, para atender los pedidos de todos los productos
del Estado. Tienen corresponsales que los surten de todos aquellos artículos
que se necesitan para el consumo local.
La casa Blas Ruiz es, por todos conceptos, la más fuerte, apreciada é importante de Colima, y sin duda de las primeras del país.
Está al frente de ella, como apoderado, el Sr. D. Celso García, cuya habilidad en los negocios comerciales es reconocida, Goza de muchas simpatías y estimación en todo el rico y floreciente Estado de Colima.

00

�828

lll(MUNDO~ILUSTRADO

La "Cervecería Cuauhtemoc"
&amp;NUS

FIESTAS PRESIDENCIALES

Fiestas Presidenciales en Guadalajara.- Los carros alegóricos y comitiva de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, frente al edificio de la Agencia.

Todavía, indudablemente, se conqerva fresco,
en el ánimo del pueblo de Colima, el regocijo de
las fiestas presidenciales, con las que se celebró
la inauguración de la nueva vía férrea, que va á
hacer de su Estado uno de los más ricos del país.
Todavía tienen también, en su memoria, el brillo
que desplegó, durante esas fiestas, una de las empresas más importantes y ricas del país, que ha
sabiJo, por mil títulos, conquistarse las simpatías
de nacionales y extranjeros, que ven con satisfacción cómo esa empresa, netamente mexicana, marcha á la cabeza de todas, cooperando al
desarrollo de la industria nacional, que se siente
orgullosa de ello: LA &lt;CERVECERIA CUAUHTEMOC&gt;. DE MONTERREY, S. A.
Brillante fué la participación que en las citadas fiestas presidenciales tomó la importante empresa cervecera. No omitió gasto alguno para
presentarse tal como es: grande, patriótica y complaciente con el público que. la prefiere y le ha
dado renombre.
Para arreglar, de la mejor manera posible, ese
contingente que llevara la cervecería á los habitantes de Jalisco y Colima, la Dirección comisionó
al habilísimo y apreciable visitador de agencias, hoy agente en Guadalajara, Sr. Don Damián
Barbosa, quien fué secundado por el agente no
menos activo, Don Canuto López. Trabajaron de
acuerdo: uno en la capital de Jalisco, otro en la
del Estado de Colima, para agasajar al Primer
Magistrado y cumplimentar á los touristas y á
los habitantes de esas dos entidades federativas.

EL MUNDO ILUSTRADO

829

Haremos mención especial de la parte tan importante que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de.Monterrey, S. A., tomó en las fiestas de Colima.
Con oportunidad se trasladaron á aquella ciudad los señores Barbosa y López, agentes, con el
objeto de dirigir y llevar á efecto el contingente
de la acreditada Cervecería. De acuerdo con entendidos artistas tapatíos, y sin economizar gasto
alguno, procedieron á los trabajos, logrando ver
coronados sus esfuerzos, pues el decorado fué de
los más elegantes.
EL ARCO TRIUAf'AL

En la avenida principal y á espaldas de la Catedral (la cual era uno de los pocos edificios sin
adorno), se levantó un arhstico y lujoso arco
triunfal, cuya dirección estuvo á cargo de los citados agentes, ayudados por el señor Enciso, decorador español que ha hecho sus estudios en
Italia.
El arco, formado por dos columnas, terminaba
con un remate plegado de finas gasas crema y li
la. Medía seis metros de altura y semejaba espuma de la deliciosa BOHEMIA. En la fachada principal y sirviendo de fondo una bandera nacional,
plegada tambiéu, se destacaba, en letras de oro, la
si~niente inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, AL C. GENERAL
PORFIRIO DIAZ¡ y en la parte posterior: BIENVENIDO SEA EL HEROE DE LA PAZ.
Al pie de lis citadas dedicatorias y circundada por rosas y ¡!asa abullonada, resaltaba una
acuarela con el retrato del emperador azteca
Cuauhtemoc, enarbolando la bandera tricolor.

Fiestas Presidenciales en Colima.-Puesio de la &lt;Cervecerla:Cuauhtemoc,":&gt;
de Monterrey, en eljard{n «Niíñez&gt;.1.ió.,C..!:
::- -

corteses, y un grupo de simpáticas colimenses. Fuera de ese círculo y cubiertas
por una barandilla también circular, se instalaron mesas sobre fina alfombra,
para dar abrigo á los concurrentes al puesto.
Una magnífica música tocaba durante ta fiesta, que se repitió en los tres
cUas. Durante ellos, no cesó de ser punto de reunión de muchos visitantes,
atraídos por el deseo de saborear la finísima cerveza.

EN:MANZANILLO

Las Fiestas Presidenciales en Guadala1ara.-Carro &lt;Saturno&gt; aleeórico de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey.

El señor Presidente'de la República y su comitiva visitaron las ciudades de Manzanillo, Colima y Guadalajara. El día 12, á las doce y minutos, arribó al puerto, en donde se le tributaron
honores y hubo manifestaciones populares. Los
marinos franceses del crucero &lt;Catinat&gt; le formaron valla al llegar al muelle, en donde ~e sirvió un banquete. Al descender del tren, el Primer
Magistrado pudo admirar el ornato de la ciudad¡
banderas tricolores tremolaban en los edificios
públicos¡ las casas todas, hasta la más humilde,
lucían arcos de palapas y farolillos venecianos.
Los barcos estaban empavesados y prestaban al
conjunto del pintoresco pueblo un aspecto semejante al de Venecia en fiesta. El Prefecto Político, Sr. Emiliano García, por su parte no omitió
l(asto alguno para arreglar un decorado floral.
En el puerto antes referido, que no tardará en
ser uno de los primeros del Pacífico, tomó parte
muy activa la renombrada &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, S. A. También ella contribuyó
al engalanamiento de la población, levantando
cerca de la estación dP.l ferrocarril un arco portada muy artístico, formado de ramas de palmera,
flores tropicales, mandadas expresamente de los
bosques de Colima, con banderas, festones y guirnaldas, Leíase en su parte superior esta inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE
MONTERREY, SE HONRA EN DAR LA BIENVENIDA AL SR. GRAL. D. PORFIRIO DIAZ.DICIEMBRE 12 DE 1908.
Destacábase esta hermosa decoración de entre
los edificios, resaltando entre los adornos, como
resaltan entre las de América, las muy apreciadas
cervezas de Monterrey.
Muchas y muy merecidas felicitaciones recibió
el apreciable caballero Sr. Barbosa por su exquisito gusto para representar de la mejor manera y
sin omitir gasto alguno, á la empresa que lleva el
nombre del heroico emperador azteca: CUAUHTEMOC.
En los restaurants, cantinas y todos los sitios
de reunión, aun en los hogares más distinguidos,
no se hablaba de otra cosa ni se saboreaban otras
cervezas que fueran las de &lt;Saturno&gt;, &lt;Bohemia&gt;,
&lt;Carta Blanca&gt; y «Monterrey&gt;. El representante, Sr.
Barbosa, repartió entre los vecinos y gran número
de touristas, bonitos obsequios. Obsequió también
á los habitantes del hermoso puerto con un baile
que se efectuó en el muelle. Se bebió, saboreó y
vitoreó á la simpar cerveza &lt;Cuauhtemoc&gt; de Monterrey.
EN COLIMA

Las Fiestas Presidenciales en Guadalajara.-Carro alegórico de la &lt;CPrvecería Cuauhtemoo&gt;,
de Monterrey, representando al gran emperador azteca.

En la capital del Estado, la hermosa, culta y
pintoresca Colima, tierra de mujeres hermosas,
altas y arrogantes como las palmeras¡ lugar vigilado por los volcanes de fuego y de nieve, allí se
concentró todo el regocijo, animación y elegancia.
Los mexicanos y extranjeros rivalizaron en su
deseo de agasajar al señor General Díaz. Muy hermosa se veía la ciudad de Colima que, desde un
mes antes, se preparaba á recibir al Jefe de la República. La parte oficial estuvo encomendada á
caballeros muy apreciables; el Ayuntamiento trabajó activamente secundando todos el empeño
del señor Gobernador del Estado.

EN GUADALAJARA

Al r~gresar de Colima el señor Presidente de la Reptíblica, se detuvo en
Guadala1ara unas cuantas horas el domingo 13 del actual. Jalüco también
participaba de las fiestas presidenciales.
El señor Gobernador de Jalisco se unió á un grupo de distinl(uidas personas, que se encargaron de arreglar los festejos para el Primer Magistrado.
Hubo una solemne manifestación popular, en la que tomaron parte todos los
gremios de la población.

Fiestas Presidenciales en Colima.- Arco de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (jachad•1 principal}

Servía de fondo un lienzo de gasa de colores vivos á guías de amapolas y
rosas blancas, enlazadas con guías formadas con botellas de las deliciosas
cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Carta Blanca&gt;, «Saturno&gt; y &lt;Monterrey&gt;. Todo el conjunto formaba un arco muy artístico. En las noches, cuando se encendían las
guías de focos incandescentes, el arco se veía más hermoso aún. La muchedumbre que paseaba por la ciudad se agolpaba á deleitarse, admirando el
buen gusto y la esplendidez con que la Cervecería de Monterrey, primera
del país, contribuía al lucimiento de las fiestas¡ y tributó muchos elogios á
la por todos títulos importante empresa cervecera.
LA KERMESSE

Otro de los números de las fiestas de inauguración del ferrocarril de Colima fué una feria popular en el hermoso jardín &lt;Núñez&gt;. La fiesta resultó en
alto grado brillante, como todo lo que se arregló en celebración de tan fausto acontecimiento.
En las callecillas del jardín se instalaron bonitos y graciosos puestos pa·
ra expender dulces, frutas, refrescos, confetti, etc., etc.
Fué notable el derroche de elegancia: flores, plantas tropicales por todos
lados, mujeres hermosas que atendían á los numerosos invitados¡ pero nada
superó al puesto erigido en el éentro del aristocrático parque por la Cervecería
de Monterrey, que volvió á hacer allí derroche de arte y buen gusto. Allí
acabó de demostrar á los colimenses (que prefieren las Cervezas cCuauhtemoc»
de Monterrey), que corresponde los favores del público que la distingue y
que será la primera en todas partes.
La fuente central que está al pie de un kiosco se convirtió en un salón
morisco, amplio, ventilado y lleno de atractivos. - Formaban el salón circular, un mostrador que encerraba en su centro una pirámide esbelta con transparentes botellas de cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Saturno&gt;, cCarta Blanca&gt; y «Monterrey&gt; y á su derredor atendían á la numergsa clientela los empleados, muy

Fiestas Presidenciales en Colima.-Arco de la &lt;Cervecería Cuauhlemoc,&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (fachada posterior.)

-::En~ese;desfile)a ·CERVECERIA CUAUHTEMOc,: DE'[MONTERREY,
tomó parte muy importante: llevó su tributo de admiración al señor Presidente. Figuraron en él los altos empleados de la Agencia, llevando estandartes de seda con retratos del Emperador Cuauhtemoc, pintados á la acuarela.
Figuraban también cuatro hermosos carros alegóricos, los que representaban:
uno un )!ran peñasco con un Cuauhtemoc, que llevaba una bandera nacional•
otro de gasa y crespón verde y lúpulo enlazado con botellas de &lt;Bohemia&gt;'.
otro imitando la espuma d~ 1:1 cerveza con telas blancas vaporosas y botella;
de &lt;Carta Blanca&gt;, y, por ultimo, uno formado con crespones rojos y flores
naturales, completando el adorno botellas de &lt;Saturno&gt;. A la retaguardia
marchó un grupo de correctos jinetes, luciendo lujosos trajes de charro y con
bander_as tric_olores. Los carros iban ti_r~dos por ,briosos caballos perherones
muy bien euiaezados. Al pasar la comitiva, el publico que llenaba las calles
aceras y balcones, tributó nutridos aplausos á la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; d~
MontPrrey, que repetimos, obtuvo un brillante éxito en las fiestas de Colima
Manzanillo y Gnadalajara.
'

�831

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO-ILUSTRADO

sso
LA AGENCIA
DE LA

''Cervecería Cuauhtemoc"
En Guadalajara
Con motivo de las fiestas inaugurales del ferrocarril de Colima á Manzanillo, tuvimos ocasión de admirar
muchos de los adelantos que, tanto
en la industria como en el comercio,
ha hecho en los últimos años la región occidental de nuestro país.
Bien sabido es que la &lt;perla de Occidente&gt;, como se llama con mucha
justicia á la capital de Jalisco, disfruta de una era de franco adelanto, y
que cada día sorprende á sus visitantes con al¡!una nueva muestra de su
visible progreso, el que, en no lejana
época, le colocará en el alto lugar que
le corresponde entre las ciudades de
primera importancia de nuestra Pl!tria.
Un establecimiento que viene muy
á propósito para comprobar lo antes
dicho, es la agencia que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; tiene establecida en
Guadalajara.
La fama adquirida por la gran cervecería, cuya casa principal est~ en
Monterrey, y que lleva el glorioso
nombre del último emperador azteca,
está períectamente .sentada y es conocida no sólo en nuestro país, sino
en los extranjeros; por lo tanto, poco
tenemos que decir acerca de ella. En
otro lugar nos .ocupamos de los premios y distinciones á que se ha hecho
acreedora en las exposiciones internacionales é industriales á que ha concurrido, y por esa lista nuestros lectores que no tengan idea de la fama
de la gran cervecería, que serán muy
pocos, se darán cuenta de ella.
El renombre que tiene la cervecería, debido á los esfuerzos de sus fundadores, á la constancia de sus administradores, es mantenide&gt; en todas

l.a Agencia de la &lt;Cerl'eccría Cuauhlemoc&gt; en Guadala¡ar.1

El Jefe Sr. Damián Barbosa en su 0Jici110,
partes, gracias á los trabajos de sus
agentes y demás propagadores.
Y si de todos ellos se puede decir
esto, muy particularmente de su agente en la ciudad de Guadalajara, el Sr.
D. Damián Barbosa, quien se ha esmerado cuanto ha podido, y ha podido mucho, hasta lograr que la representación en Guadalajarasea digna
de la gran fama que tiene la cervecería en todo el país.
Ocupa la agencia un hermoso edificio de estilo moderno, marcado con
el número 342 de la A venida Corona,
una de las más bellas y transitadas de
la &lt;Perla de Occidente&gt;. En este edificio están reunidas y perfectamente
instaladas todas las dependencias de
la a~encia, tales como oficinas de contabilidad, caja, oficina de recibo y
despacho de pedidos, bodegas, macheros y depósito de carros.
Un departamento que merece especial atención, y que la obtuvo de
nuestro enviado, es el destinado á almacenaje de la cerveza; cuenta con
dos grandes bodegas, en las que se
tiene en perfecto orden un gran surtido de todas las marcas que se fabrican en la cervecería. El detalle más

digno de llamar la atención, y que
prueba el gran consumo que las cervezas de la casa tienen en Guadalajara, es que, á pesar de que las_bodegas
son espaciosas, el surtido tiene que
estarse renovando constantemente.
Todos los días llegan á la estación
del ferrocarril Central tres furgones
llenos de cerveza, procedentes de la
casa matriz de Monterrey para subsanar los huecos ocasionados en las
bodegas por la gran demanda.
Si del departamento de bodegas pasamos al de oficinas, encontraremos
que reina en ella el orden más abso'.uto, condición indispensable para el
buen despacho de la negociación;
tanto en la gerencia como en el despacho de caja y en el de pedidos hay
un lugar para cada cosa y los empleados se dedican con asiduidad á sus
labores, teniendo cada uno de ellos
determinada la parte que le toca;esta división del trabajo favorece mucho su pronto cometido.
Cuenta la agencia con un servicio
de carros para el reparto de la cerveza á los diferentes lugares adonde se
expende, el cual es completo, rápido
y eficaz tal como conviene á una oficina en~argada de atender á las demandas de todos los consumidores
de cerveza de la capital del Estado
de Jalisco.
Al frente de todas las oficinas, y
esto explica el orden que hay en
ellas, se halla el señor agente de la
cervecería D. Damián Barbosa, hombre dotado de un espíritu de orden Y
de empresa notables y antiguo empleado de la cervecería, quien cuenta con una hoia de servicios no sólo
limpia, sino brillante, lo que. le_ ha
valido que los jefes d e la negoc1ac1ón
se hayan fijado en él para el importante puesto de jefe de la agencia en
Gnadalajara, en el que ha probado
que no es injustificada la confianza
que en él se ha depositado.
Como una muestra de la acti vídad

Bellezas de Colima

Caja y Escritorio.
comercial del señor agente, citaremos
un hecho que, aunque parece insignificante para los profano~, es de gran
importancia cuando se le considera
desde el punto de vista mercantil.
Para atraer de una manera insistente la atención del público hacia el
hermoso edificio de la agencia en la
avenida Corona, ideó el señor Barbosa la instalación de un anuncio Ju- .
minoso, fijo á los balcones de la casa, uno de los primeros de esa clase
que se usaron en Guadalajara; el
éxito de este anuncio fué tan grande,
que todas las casas comerciales de
la ciudad se han apresurado á hacer
uso de ellos. Este rasgo prueba que
el señor Barbosa entiende su negocio
y sabe lo que trae entre manos.
Al hablar de las costas del Pacífico y de la ciudad de Colima, haríamos mal
si dejáramos de ocuparnos de las muchas bellezas que por sus calles y avenidas discurren. Nuestras costas tienen fama merecida de ser cuna de mujeres hermosas, y los retratos que acompañan estas líneas son la mejor prueba
de que esa fama no es usurpada, sino muy merecida.
Las vimos por las calles de Colima y no resistimos al deseo de estampar

Carros repartidores en el palio de la Agencia.

sus retratos en nuestras página~; lo conseguimos~ i1•acias á su amabilidad, y
tenemos el gusto de presentar a nuestros lectores á' las siguientes damas:
· En la parte alta: á la derecha, la ~Srita, María Schacht; á la izquierda, la
Sr~ta. ,María Isabel Alvaz:ez; en e~ cen~ro, la Srita. Zena_ida ~arda; en la parte
ba¡a: a la derecha, la Snta, Mana Luisa Ponce~ y .á la ..1zqmerda, la Sri ta. Estela Hurtado.

�va1
832

EL OTRO YO

I

ALQUIERA á quien se pregunte:
/ usted cuántas personas es? sonreirá despreciativamente, barrerá con
los o.ios á su inte1·pelante y responderá con
inefable aplomo: &lt;Yo soy ,ro r nadie más
que yo&gt;; y se quedará tan fresco.
Y sin embargo, acaso ha dicho, con rl
ma.vor desenfado, la más estupenda tontería.
Eso de avMiguar cuántas personas enrierra el buche de cada uno de nosotros no
es cuestión baladí ni cosa ele poco momento. :Motivos fundados hay para creer que
cada yo, como la Santísima Trinidad. entierra muchas personas distintas, aun cuando sólo se t1·ate de un Dios único y verdadero, y que eso, simple, indivisible, único,
que llamamos nuestra personalidad, está
compuesta de entidades nirias, disímbolas
y no poca~ ,·eces contrapuestas y ant.agonistas.
Veamos cuántos ,,· cuáles son esos poderosos motirns para creer que en cada persona, una en aparienciil hasta para ella misma,
har. por lo menos, dos personalidades diferentes, cuando no sean tres ó más.
Si la persona humana, como dicen de la
Hernlnción Francesa, fuera un block, una
c·osa l1 □ ica, indivisible, no existirían ni la incertidumbre, ni las luchas, ni los combates
interiores.tan prolongados y crueles á veces.
Una lucha interior, y la incertidumbre,
por consecuencia, es un debate entre dos ó
más tendencias, es una polémica en la quti
hay requisitorias r alegatos, una batalla en
la que hay tirios y troyanos. )li deseo me
arrastra, demos por caso, á casarme; mi
reflexión se esfuerza en disuadirme de tamaño disparate. Deseo y reflexi6n argumentan, razonan, polemizan, exhiben considerandos, exponen conclusiones y se disputan la honra ele dictar mi resolución
definitiva.
Este estado de mi pí'l'Sona, cotill iano acaso,
¿qué supone? Pues lo menos que supone
son &lt;los pel'sonalidades morales, animadas
de propensiones cli,·ersas, de sentimientos
divergentes, de ideas opuestas.
Si el yo fuera único, esa anarquía serfa

EL MUNDO ILUSTRADO

llll. ~IONDO H,USTfiA ho

incomprensible. Tuerto ó derecho, bueno 6
malo, justo 6 injusto, ese .rn simple é indi.isible querría ó no cnsarsr, aceptlll'Ía 6
repuclia1·fa el matrimonio y no tendría con
quión contendel' en la tl'emenda luchtl. Ri
pues esn lucha existe .,· es de todos los días;
si á cada paso nos toma1nos á brazo partido
á nosotros mismos parn combatir nuestras
resoluciones, para atravesamos al paso rle
nllestros deseos; si día á día presenciamos
esos debates dentro de nuestm propia personaliclacl, forzoso es aceptar que, en cada
hombre, hay un defensor r un ministerio
p1íblico. un agresor y un agredido, nn srr
que desear otro c¡uese leatraviesaal paso.
Estos problemns, de la más profunda psieología, los ha planteado hace siglos la literatu1·a, como los ha ostentado la historia
y esculpido en sus anales.
En ~facbeth, por ejemplo, sr perciben
claramente esas dos personas dentro &lt;lr la
mismaindi\"i&lt;lualidacl :el ambicioso, que sueña con la corona, y el guerrero, que repug·na el asesinato. El «Tartnrín&gt; ele Daudet inclure dos indi,-iduos en uno solo: el Don
Quijote, que sueiía con lo heroico,.\' el ~ancho Panza, que anhela lo confortable.
Todos hemos visto ca,sos característicos
de la doble personalidad, por lo menos, que
cada indi\'iduo encierra, incluye .,· comprende. Yiciosos á quienes uno ele sus yo8
los arrastra al ,-icio y el otro se les atraviesa al paso, intenta disuadirlo y llora el ricio .r los extravíos tÍ que el primero se ha
entregado; criminales á quienes un yo les
sugiere el delito .r el otro yo los contiene,
amonesta 6 incrimina; seres á quienes un
yo ambicioso impele á las más locas aventuras r otro yo, prudente y mesurado, aconseja y refrena.
Tal yez no torlas las personalidncles sean
dobles; debe haberlas tales q ne sus dos unidades se fundan. compenetren y uniliq nen
en forma y modo ele parecer tan solo una.
:No se sabe que en Atila. hubiera un yo exterminador r otro clemente, ni que en Torc¡uemacla si' libraran luehas entl'e el perse~·uido1· .,· el mise1·iconlioso, ni que en 8anta
Terc•sa In mujer munclana se midiel'a. con
la místic:l, ni 11ue en -:\fosalina. la mat1·omt
púdica tu,·icra voz en PI ,-apítulo de la disoluta cortesnna.

LA GRAN MANCHA SOLAR

Y sin embargo, Xnpolr6n pidi(i diPz minutos dr oPliberaci6n con su otro yo cuando el puPblo le pedía lo acaudillnra .v el gobierno &lt;¡ue cañoneara al pueblo, cosa que
hizo después &lt;'n San Roque con marn,·illoso desplante.
\fochas Yeces estos conflictos entr&lt;' los
dos .11os se rrsuelven de una mn.nern trágica. Gran cnntidacl de suicidios tienen ese
origen, y no son sino nudos gordianos q ur
un yo corta porq nr rl utro .ro no ha pocl ido rlesatnrlos.
.Jamás okiclal'é el caso de un pianista extranjero. talentoso, honrndo á carta cnbnl,
jefe de familia modelo, esposo fil'I. pndre
amante .r cnJ-o otro yo era un borracho dE'
tomo .v lomo. En rnno aquPl hnda :í. rst&lt;'
todo g-énrro ele rcliexiones. le daba los más
sanos c·onsr.ios, se sublcrnba .\' protrslnba,
contra los excesos y ab_rccc-ionrs de q uc sP
hacía reo. Xadn. bastaba. El mal .ro prrclominaba, se imponía. triunfaba. Cn dín,
ó mejo1·, una noche, ,·ienclo el hu&lt;'n ro q Ul'
el malo se encontraba abyecto, miserable,
su familia nbandonacla, la esposa dcsolarht .Y
clolorida y que aquello no tPnía ,va remedio, preparó un brebaje venenoso, lo apurú
y se suprimió á sí mismo, á la ,·czque á s11
homónimo, en expiación de las mi,chas culpas de este último.
Cansado estoy de ,·cr jugaclol'es que S&lt;'
mesan los cabPllos, es decir, que se los mPsa su otro .rn cuando se han entre,g-aclo á
Birján; no menos cansado esto.Y dP ,-cr á
Don ,Juan tirarse ele las bal'bas después d1'
que sn otro .ro ha seducido á Doña Ana(&gt;
á Doña Eh·ira, y son legión los arrebatados y coléricos á quienes después ele tirnrles los trastos á la cara á su esposa 6 amigos por cinítame allá esas pajas, ,·ien&lt;' su
otro yo á tiral'les de las orejas y á lutcrrlus
llorar de inrepentimiento.
i í q uf' me ,·eng-an ahora con declaraciones clop;milticas &lt;lr que el yo es uno, inrl ir isi ble, inefable{, inmarcesible! iA otro ¡wrro con rsc hueso! En cuanto á mí.,· á mis
amigos, .v son legión. bien me sé q ne trngo
que contarlos por pal'tida rlobl1' .r que de
santos me do.,· que d1' sus &lt;los .110.~ uno siquiera me prnfese e:-;tim:\t"iún -'" afecto.

DEL 2 DE DICIEMBRE DE 1908

Escrito especialmente pa"El Mundo Ilustrado."

ra

Los antiguos desconocían por completo cuál era
la constitución física del Sol. Algunos observa
dores habían notado unas manchas negras que se
podían distinguir sobre el Sol á la simple vista,
cuando este astro se hallaba cerca del horizonte;
pero creían que eran planetas que pasaban frente
al astro del día.
Los chinos adelantaron mucho á los europeos
en el descubrimiento de las manchas solares. La
obra enciclopédica de Ma- Twan- Lin contiene un
cuadro notable de 45 observaciones, verificadas
entre los años 301 y 1205 de la Era vu1gar, es decir, en un intervalo de 904 años¡ pero se desconoce el procedimiento que empleaban los astrónomos chinos en sus observaciones.
Antes de que se conocieran los anteojos, se estudiaba el disco solar haciendo pasar los rayos
del Sol por una pequeña abertura, practicada en
la pared de una cámara obscura, y así fué como
Juan Fabricio logró ver una mancha de gran tamaño y estudiar su movimiento de una manera
precisa para poder deducir el movimiento de rotación del Sol. Pero esta observación no fué publicada sino cuando otros observadores, provistos
de anteojos, habían obtenido ya mejores resultados. Galileo y el Padre Scheiner fueron los que
idearon los primeros procedimientos para el estudio de las manchas solares. El Padre Scheiner
tuvo la idea de emplear el procedimiento de
proyección, que se emplea ahora con muy buen
resultado para que varias personas á la vez puedan, dentro de la cámara obscura, observar las
manchas que contenga el di,co solar.

FIGURA

...
Grupo de tiradores de esgrima de la Escttela Magistral, qne recibieron de ma~
nos del .SeñoJ' Presidente de la República los prerriio8 obtenidos
;en los exámcne5;_ de fin de año,
-

Grupo de gimnastas de la Escuela Magi~tral, que recibieron de manos del
Señor Presiden/e de la Rep1íblica los premios oblemdos en
los exámenes de fin de año.

1,

Si se observa una mancha en el momento en
que hace su aparición en el borde oriental del
Sol se verá que cambia poco á poco de lugar, se
ace~ca al meridiano central, alejándose del borde
y después se a¡roxima al borde occidental, hasta qne por fin desaparece. El estudio del moví•
miento de las manchas ha dado á conocer que el
Sol gira alrededor de su eje en 25 días sidéreos,
entendiéndose por dla sidéreo el intervalo de
tiempo que transcurre entre dos culminaciones
sucesivas de una misma estrella. Pero combinando el movimiento de rotación del Sol con el movimiento de traslación de la Tierra, resulta una
duración aparente de 27 días para el movimiento
de rotación del Sol. Una mancha permanece visible, por lo tanto, trece días y medio, aproximadamente.
Las manchas del Sol no se muestran en todas
las partes del disco; están circunscritas á dos zonas situadas al Norte y al Sur del Ecuador so lar y
no pasan del grado 45 de latitud. La fo~ma y dimensiones de las manchas son muy variadas. En
el año de 1839 se observó una mancha que medía
300,000 kilómetros de largo y cuya superficie era
de 200 millones de miriámetros cuadrados. A veces el disco solar se encuentra completamente
privado de manchas. En el año de 1902 el Sol
permaneció sin una sola mancha desde el 15 de
Marzo hasta el 4 de Mayo, ó sea en un período de
51 días.
Se ha encontrado una periodicidad de 11 años
y 47 días en la aparición del máximo de manchas,
nada más que la elevación del mínimo al máximo dura 4 años 62 centésimos, mientras que el
descenso del máximo al mínimo es más lento y
dura 6 años 51.
En opinión del Sr. Trouvelot, la observación
de las manchas solares, de las fáculas, de las protuberancias y de las granulacion.:s, conduce á
pensar que bajo la cubierta filamentosa de la fo.
tósfera se producen crisis formidables, erupcio·

nes gigantescas de gases incandescentes, de vapo res y polvos metálicos que, lanzados con fuerza
fuera del núcleo, se elevan y se acumulan bajo la
fotósfera, la penetran, la descomponen sus elementos filiformes y al mezclarse con ellos los elevan
apareciendo bajo la forma de fáculas brillantes
que, poco á poco, pasan al estado gaseoso, al serles
restituido el calor que habían perdido al condensarse.

.

8
FIGURA

2.

Aun cuando no se pueda comprender por ahora la causa ni la naturaleza de esas erupciones,
parece cierto que ellas son las que producen la
cubierta brillante con sus manchas, sus fáculas,
su cromósfera y sus protuberancias.
Las manchas son, sin duda, producidas por chorros de vapores metálicos y gases incandescentes
que penetran en esta cubierta luminosa, disolviendo y transformando las materias que encuen·
tran. Tanto vemos vapores violáceos como fácu·
las deslumbrantes que se desgarran y se voltean
para dar lugar á esos agujeros profundos que
constituyen las manchas.
El último período de actividad máxima en el
Sol se verificó en el año de 1905, y aun cuando estamos caminando hacia el periodo de mínina, no
hemos dejado de observar algunos grupos intere·
santes.
Debo advertir que este hermoso estudio de las
manchas solares está al alcance de los aficiona·
dos que estén provistos de un pequeño anteojo
astronómico, siguiendo las indicaciones que daré
más adelante.
El día primero del presente mes de Diciembre,
al hacer Dli acostumbrada observación, noté en el
borde oriental del Sol unas fáculas muy brillan·
tes, las que casi siempre son precursoras de la
aparición de las manchas. Las fáculas se presentan bajo la forma de manchas brillantes, blanquecinas, que resaltan sobre el borde obscuro del Sol.
Al día siguiente-miércoles 2-á las 7 de la mañana aparecía una mancha negra muy alargada,
cuya penumbra comenzaba á delinearse. Dado el
aspecto de la aparición, no me cupo duda que se
trataba de una h8rmosa mancha, y de la misma
manera opinaron los señores Don Jesús Medina y
Don José María Goríbar y Arizpe, de esta capital, que observan asiduamente el Sol todos los
días, sin faltar uno. El viernes cuatro, la mancha, ya bastante alejada del borde, presentaba clarall'ente su penumbra gris y su núcleo muy ne·
gro, y además venía seguida de una pequeña
mancha, casi un ponto. Ese día medí la mancha
y tenía un minuto de extensión. Una mancha de
un minuto de extensión corresponde á la enorme
longitud de 43,238 kilómetros. Ahora bien, como
el diámetro terrestre mide 12,742 kilómetros, se
comprende que el globo que habitamc,s hubiera
podido caber holgadamente, muy holgadamente,
en esa mancha. Cada vez que observo una de es-

puede ser más sencillo. El Sol tiene, como diáme·
tro aparente medio, 32 minutos. Se traza en una
hoja de cartón bien blanco una circunferencia de
círculo que mida 96 milímetros de diámetro. Dividiendo 96 entre 32, se obtiene un cociente de 3,
por lo tanto, cada tres milímetros del diámetro
corresponderán á un minuto de arco. Se divide
el diámetro en 32 partes, cada una de las cuales
tendrá 3 milímetros, y en seguida se proyecta la
imagen del Sol sobre el cartón, cuidando que el
borde del astro, muy bien alocado, coincida con
la circunferencia. En seguida se hace girar el
cartón h, sta que la mancha quede sobre el diámetro graduado y se ve el número de divisiones
que ocupa. El miércoles 9 la mancha casi había
llegado al meridiano central del Sol y medía un
minuto y 15 segundos, que equivalen á 54035 kilómetros. Ese día, aprovechando la visita del
Sr. Miguel Vélez, del Observatorio de Puebla, le
mostré la gran mancha solar. El domingo 13 la
mancha estaba muy cerca del borde occidental y
la rodeaban hermosísimas fáculas. El lunes 14 la
gran mancha presentaba un aspecto muy semejante al que tenía el día 2, al aparecer por el borde oriental, con la diferencia de que había emi·
tido una prolongación hacia el Este.
La mancha desapareció el día 15, después de
haber recorrido el disco solar en 13 días y medio.
La figura 1, de las que acompa.ñan á este artículo, representa el aspecto del disco solar á las 9
horas y 15 minutos de la mañana del martes 8 de
Diciembre: la figura número 2 es un pormenor
de la gran mancha del mismo día y á la misma hora, y la figura número 3 da idea de un soporte
muy sencillo para recibir, sobre una hoja de cartón
la imagen del disco solar. Dos anillos de latón
abrazan el cuerpo del telescopio y llevan en la
parte inferior unos tornillos de presión que sos·
tienen una varilla de latón doblemente encorvada
y que tiene unas pinzas para sostener la pantalla.
Acercando ó alejando la varilla y alocando después el anteojo, se consigue obtener una imagen
muy clara del disco solar. Se obtiene una gran
ventaja colocando la pantalla dentro de una cámara obscura y haciendo que solamente el objetivo del anteojo asome por una abertura practicada en una cortina negra que se coloca en un
balcón ó ventana que mire al Oriente ó en la
'puerta de un cuarto de madera construido en la
azotea.
Son estos estudios muy interesantes é instructivos y que exigen muy sencillo instrumental.
Mexico, Diciembre 15 de 1908.
Luis G. LEÓN.

*

LA ENVIDIA
Si el mar envidiara al cielo su manto y sus celajes, e~ cielo al mar sus olas y sus espumas, y el
monte a las selvas sus aguas y sus sombras, y la
selva al mont4: su grandeza y sus niev~s¡ si la nube se encolenzara al ver que el sol hene ondas,
recodos y ramansos, y el río codiciara los relljos
de la nube, y todos se sublevaran contra el iris de
la mari.P?Sa y el cáliz perfumado de la flor, y todos qu1s1eran serlo todo, todo se resolvería otra
vez brutalmente, y no habría montes, ni valles ni
mares, ni cielo, ni flores, ni mariposas¡ sino m~teria inerme, caos obscuro, torbellino eterno, neblinas desgarradas, un espacio sin fin y un sudario
sin verdes.
JOSÉ ECHEGARAY.

NOCHE DE PRIMAVERA
Las tres beldades-bajo los altos álamos-miran
en silencio las lejanías indecisas, en la noche argentada y misteriosa. Hay una claridad fantástica
que hace soñar con. una tierra de leyenda, brumosa y triste, llena de símbolos serenos.
Ellas parecen llores de nieve besadas por la luz
de la luna, pálida en el estrellado firmamento.
Sus hombros desnudos surgen de sus leves corpiños como hechos de un mármol luminoso¡ sus
semblantes semejan azucenas.
Y las tres, esbeltas y frágiles y visionarias,
son de una blancura tan intensa, que parece que
van á confundirse con la niebla argentina de la
noche, á disolverse en ella como fantasmas de ensueño.
FRO!LÁN TuRCIOS.

~~
~

SOÑANDO

F I GURA

3.

tas inmensas manchas, recuerdo una comparación
que leí en un libro cuando era yo muchacho de
escuela: que en las grandes manchas la Tierra
podría caer como una pequeña piedra por el brocal de un pozo.
El procedimiento para medir con bastante
aproximación las dimensiones de una mancha no

Es de una belleza prodigiosa esa virgen desnuda que duerme con la cabellera suelta. En la sombra surge su cuerpo como un fúlgido alabastro,
como un tesoro carnal que hace experimentar un
goce puro al alma del artista. Está desnuda, y sin
embargo, nada tan casto como la actitud de su
cuerpo divino. De la cabeza á los pies es bella y
armoniosa. Su cuello es de una morbidez ideal y
sus senos son dos gloriosas maravillas en que se
embriagan las pupilas. Toda ella es un ensueño
de amor, que hace florecer los pensamientos con
su encanto profundo.
A. Asn.

�835

EL MUNDO ILUSTRADO

cipos que no es exagerado calcularlos de
cien pesos uno con otro, para cada talla-

dor.

UN INVENTO UT[ISIMO
PARA LA

AORICUL TURA
La Desflbradora "Ismael Winfield"
En Octubre último, los agricultores de
1a región meridional del país fueron sorprendidos por un acontecimiento de la mayor)rascendencia para el porvenir de esa
parte de la República, una de las más importantes por su riqueza, por su situación,
por las relaciones comerciales que tiene
con el país vecino, y por el desarrollo que
~n estos últimos tiempos ha venido teniendo.
Se trataba de la inauguración de una máquina desfibradora, inventada por el Sr. D.
Ismael Winfield, é instalada por él en la
Hacienda de San Antonio, en Tamaulipas.
El señor Gobernador del Estado presidió la
inauguración, y examinó muy detenidamente la máquina, cuyas ventajas pudo
apreciar desde luego.
La máquina había sido-ya descrita en los
periódicos agrícolas; era conocida ya por
algunas personas, y de su autor se habían
publicado ya informaciones extensas. Sin
embargo, en el Estado de Tamaunpas era
una novedad y como tal f ué recibida con
gran entusiasmo, como que Tamaulipas tiene mucho que esperar de la explotación de
,las fibras textiles, de que su flora es riquísima.
En Tuxpam se inauguró una máquina
para zapupe, y habiéndose obtenido con
-ella un gran éxito, se hicieron al Sr. Winfield varios pedidos por las personas siguientes: Gregorio Sánchez é hijo, Arturo
Núñez, Mestre Hermano .y Sobrino, Lic.
R. Garcés, las compañías Zapupera Tampi-queña y Zapupera Tuxpeña. Este solo hecho
indica que la industria textil en Tamaulipas
,está llamada á un porvenir brillantísimo,
debido á este invento, que permite aprovechar la fibra en mucho mejores condiciones
que anteriormente.
El inventor, Sr. Winfieid, es un hombre
de grandes energías y de habilidad extraordinaria. Un self made man, que por sí solo
se ha encumbrado, debido á su constancia y energía en el trabajo, y á los pacientes estudios que con inteligencia poco
común ha emprendido.

La Desfibradora Winfield
La prensa toda de la República se ha ocupado extensamente de ella; es .va cuestión
admitida y sancionada por los hechos prácticos que tan útil invención ha mejorado en
absoluto las condiciones de los agricultores
de ixtles de palma, lechuguilla, espadín,
zapupe, huapilla y henequén en g·i-ande escala; pues hay haciendas, como la de San
Pedro de los Saldañas, por ejemplo, donde
la principal riqueza consiste en la explotación de ixtle, de lechuguilla, planta que sin
cultivo ninguno se produce absolutamente
silvestre, lo5 gastos de cortar r tallar á
mano resultaban elevadísimos, si se toma
en consideración el ahorro que representa
el uso de la desfibradora Winfield.
El .Panamerican Magazine- dice en su
número dedicado á la Exposición Agrícola
y Ganadera de Tamaulipas- entre otras cosas, cuando las hojas [pencasJ están de un
largo suficiente, se cortan de la planta y se
quita la sustancia pulposa de tal modo que
no se perjudique la fibra. Hasta hace unos
cuantos años esto ha sido hecho con la mano [todavía, decimos nosotros, se talla á
mano el ixtle, en multitud de fincas donde no
está en uso la De&lt;sfibradora Winfield, íínica
que ha podido simplificar la operación con
grandes beneficios]; pero, recientemente, la
máquina Winfield ha sido in-ventada é introducida en el mercado, y la cual se dice
talla la fibra de una manera mu.v satisfactoria y reduce grandemente el costo de la
operación.
30 hombres con una máquina producen
igual cantidad de fibra que 100 hombres á
mano en el mismo tiempo, con grande esfuerzo. [Donde se han tallado á mano 8,500
ks. semanarios, empleando una máquina, se
han obtenido a,150 ks. por día, ó sean 18,900
ks. por semana]. Como el gasto es tan pequeño, la ganancia es considerable; .r como
además, la máquina puede tallar hojas mucho más chicas que á mano, se aprovecha
por lo menos un 20 por ciento más. Y así,

con el uso de las máquinas, una gran cantidad de fibra será exportada del Estado de
Tamauli pas, pues hay grandes extensiones
de terreno cubiertas de plantas de hojas
cortas que no ha sido posible manejar á
mano.

•••
El &lt;Monterrey ~ews&gt;, de 9 de Septiembre
de 1906, al referirse á la Fundición de Fierro
y Manufactura de Monterrey, S. A., dice:
El Presidente .r Gerente General de la
negociación es el Sr. Ismael Winfield, á
quien se debe el invento de una máquina
desfibradora que, con una dotación de diez
ó doce hombres, produce de treinta á cuarenta arrobas diarias de fibra, invento que
en la actualidad ha renido á ser de gran
importancia con motivo ele la cada vez más
creciente explotación de las plantas textiles
en el país. Esta máquina fué perfeccionada
por el Sr. Winfield después de dieciséis
años de corstante .\' laborioso trabajo. Tiene
de ella pat~nte de privilegio exclusiYo en
Estados Unidos del Norte, Alemania, Inglaterra, :México .Y Cuba. La máquina de
que se trata se fabrica en la fundición de
fierro ~, manufactura &lt;La Estrella&gt;, de
:Monterrey, á cuyo frente se halla como Dir ector el Sr. Winfielcl, quien, si en un principio pensó contratar con la compañía de
esa fundición la construcción de su invento,
después optó por formar parte de esa misma compañía, empleando en la compra de
acciones respecth"as, un ca.pita] de más de
ciento sesenta mil pesos, lo que le permitió
ponerse al frente del negocio y emprender
la construcción de sus máquinas perfeccionadas.
Entre las ventajas ma:yores que se obtienen empleando la máquina extractora del
Señor Winficlcl, pueden figurar las siguientes, según opimión de peritos:
Primera: se e,·itarán desde luego los considerables anticipos que forwsamente tienen que hacerse ¡ los talladores, por los
dueños de las tierras lechuguillosas; anti-

'

Segunda: usando las máquinas extractoras de fibras Winfield r teniendo de éstas
una dotación suficiente, se puede explotar
á la vez todo el terreno que se posea; lo
que en la actualidad no puede llevarse á
cabo en parte alguna por falta de brazos.
Tercera: de la misma porción de terreno
de donde tallando á mano se obtiene una
cosecha mensual de mil arrobas de ixtle,
por ejemplo, tallando en máquina se obtendrá indudablemente un cincuenta por ciento más, puesto que la máquina aprovecha
y desfibra hasta aquellas pencas ú hojas
que el tallador desecha por pequeñas ó por
-demasiado grandes.
Cuarta: empleando la extractora ,Vinfield, se evitará la enérgica y costosa vigilancia que de sus terrenos fibrosos tiene
que emplear todo dueño de tallandería á
mano.
A las ventajas que van anotadas y que
por sí solas bastan y sobran para hacer resaltar las utilidades y economías que con la
máquina Winfield puede obtener cualquiera que la emplee, se agregan las consideraciones relativas á los grandes capitales que
pierden los propietarios en las llamadas
cuentas de sirvientes, ni las mil y mil contrariedades que trae consigo el tallado á
mano, y las cuales mejor que nosotrós conocen y aprecian aquellos que poseen tallanderías para la producción del ixtle en
el país, y muy especialmente en los Estados fronterizos, donde ya el nombre del
señor Winfield, como industrial, es bien conocido.

Máquinas en actividad
Hace dos años, los señores Ingenieros
Ignacio R. Montemayor y José F. Montesinos. al poner en acción la primera Desfi-

bradora en la Hacienda de San Pedro de
los Saldañas, de la propiedad del ségundo,
dirigieron al señor Winfield el siguiente
telegrama:
Jaumave, el 30 de Abril de 1906.
Sr. Ismael Winfield,- Monterrey.
Hemos puesto Yelocidad á siete vueltas,
arreglamos cuchillos, trabajo satisfactorio.
Ansiamos las otras.
Ingeniero J. R. Montesinos.
Este significativo telegrama debió ser
muy grato al inventor, pues se trataba ya
de una realidad, no observada por él, pues
que tenía .Ya el pleno convencimiento,
sino comprendida, palpada por dos jóvenes
de talento, de instrucción vastísima y de
brillantfaima posición social, quienes al pedirle &lt;las otras&gt; máquinas con ansia, aunque ya estaba reconocida la superioridad
de ellas sobre cualquiera otra, testimonio
tan autorizado pareció abrir el mercado á
un invento que ya hoy se utiliza en muchas haciendas y pronto será en todas del
dominio absoluto.
Un periódico de Torreón dice: &lt;Los resultados prácticos obtenidos con la máquina á que nos referimos, están causando una
renovación entre los explotadores de esta
floreciente industria, pues los perfeccionamientos que ha recibido durante 17 años
continuos ele pruebas y modificaciones debidas á la atención y esmerado cuidado de
su inventor, llegaron, por fin, á satisfacer
las necesidades que se palpaban y hoy está
asegurado el éxito en toda la extensión de
la palabra.
Para comprender esto, basta observar
que una máquina &lt;Winfield&gt; limpia en seis
ú ocho minutos la cantidad de fibra que un
hombre tallaría á mano en un día de trabajo.
La rápida y fácil alimentación era uno
de los más arduos problemas, y en la máquina del Sr. Winfielcl se ha logrado que

tal operación tenga lugar por cogollos enteros, tal como se cortan de las plantas, sin
necesidad de separar las hojas como lo hacía el tallador primitivo, perdiendo en ello
una gran parte de su tiempo.
El precio de costo del producto es tres.
yeces más reducido que el que puede obtenerse por cualquier otro procedimiento.
La implantación de estas desfibradoras.
en Jimulco significa un nuevo é importante ramo de actividad entre las grandiosas.
empresas que fomentan los Sres. Cárdenas,
con sus conocidas ideas de progreso que benefician á toda la región.
Los demás propietarios de terrenos dotados de la valiosa planta, encontrarán en
este sensato aprovechamiento de las ventajas científicas de la mecánica un ejemplo y
un estímulo que no deben desaprovechar&gt;.

•••
A la fecha tienen Desfibradoras Winfield en actividad las personas siguientes:
Cárdenas Amador, Hda. Pozo de Calvo,
Coah.
Castaños, Juan F. 1Iiquihuana, Tula,
Tamps. y El Carmen, Nuevo León.
Dosal Francisco, San Francisco, Tula,
Tamps.
Lecea Gregorio, Golondrinas, N. L.
Montemayor R. é Hijos, Hdas. de Calabazas y Salamanca, Jaumave, Tamps.
Montemayor, Ing. I. R Hdas. de Los
Ebanos r Las Pilas. Jaumave, Tamps.
Montesinos Ing. José F. Los Saldañas,
Jaumave, Tamps.
Martínez Lic. Canuto. Santiaguillo, Jaumave, Tamps.
Morales Bernardo, Dulces Nombres, San
Carlos, Tamps.
Romero Francisco, El Pastor, Chih.
Saucedo Narciso, San José, Estación Roca, F. C. C. 11. Coah.
Terán Fidencio, Ciudad Victoria, Tamps.
Estos sin contar con los que acaban de
inaugurnrse.

...

�EL MUNDO ILUSTRADO

837

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Gran Ejemplo de Habilidad y Energía
,

FACHADA, EDIFICIOS Y BODEGA DE TRIGO.

La casa Alanís Tamez Hnos., de
Monterrey, es un vivo ejemplo de que
el éxito comercial viene invariablemente aparejado con estas dos cualidades: habilidad y energía, cuando
están sostenidas por un iundamento
sólido: la honradez.
En el mes de Agosto de 1895 estableció D. Manuel Alanis Tamez, actual
socio de la casa y el mayor de los
hermanos Alanís, una modesta casa
de comercio en la plaza Colón, al
lado Sur de la ciudad.
Un año después, el fundador de la
casa, D. Manuel Alanís, había no solamente vencido las dificultades inheren ~es á todo giro ·nuevo, sino que
había puesto la naciente negociación
en un estado de prosperidad tal, que
sus hermanos, D. Ramón y D. Ack&gt;lfo
Alanís Tamez, se le asociaron para
impulsar más y más el negocio que
tan balagadoras perspectivas ofrecía.
Desde entonces la casa comercial se
había orientado y había logrado especializarse, abarcando, casi en su totalidad, el comercio del piloncillo no
solameute en Monterrey, sino e_n una
ampli, zona de la frontera.
El negocio fué ensanc'l.ándose con
tanta prisa y tan considerablemente,
que cuatro años más tarde, en 1900,
los Sres. Alanís se vieron obligados á
construir, en una amplia extensión
de terreno comprado por ellos en la
Garita del Sur, en la plaza de Brea,
situada en la parte meridional de la
ciudad, una bodega amplia y bien
acondicionada, un modelo en su género, que, sin embargo, no tardó mucho tiempo en ser insuficienk; el volumen de lus negocios crecía con una
rapidez que superaba á todas las previsiones posi bles.
El pro¡:re,o de la negociación era
sólido, no ob~tante su rapidez p..is ·
mosa¡ como que se basilia, no simplemente en maniobras de e,p~cula·
ción audaces, arrie~gadas, que p,1,icran en peligro el crédito de l.1 c&lt;1sa y

GRUPO DE LOS SRES. ALANÍS, PROPIETARIOS DE LA NEGOCIACIÓN,

que lo mismo pudieran conducir al
éxito que al fracaso, sino en el estndio atento del negocio, y sobre todo,
en el arte de atraer clientela por el
único medio ~eguro y firme: concediendo toda clase de facilidades, sacrificando la utilidad inmediata, re·
duciendo las ganancias en cada ne·
gocio, con tal de que los clientes
quedaran siempre completamente sa·
tisfecbos.
fn los años de 1904 y 1905 se construyó una gran bodega, más espacio·
,u y mejor, contigua á la estación del
Ferroc&lt;1rril Central Me,cic2uo, dotándola de ampl1&lt;,; y cómodos departamentos, y la e .ta 1, no obstante su ca-

pacidad tan considerable, con frecuencia se ha visto totalmente llena
de mercancias. La casa entonces se
dedicó también al comercio del maíz,
del que comenzó á comprar grandes
cantidades, é hizo construir un es·
cape del ferrocarril para que los ca·
rros pudiesen entrar al patio á t.acer
fácilmente la carga y descarga de las
mercancías.
La negociación se encontraba en
pleno auge y decidió ensanchar sus
negocios más aún. En Junio de 1906
adq nirió por compra la fábrica de hilados y tejidos de algodón y el mo·
lino de harinas &lt;La Esmeralda», ubicados en Ramos Arizpe. En aquel

tiempo el molino era de piedra, de
sistema antiguo.
En Febrero de 1907 se asociaron á
la referida casa los hermanos Pedro
y Modesto Alanís Tamez, habiendo
buscado y encontrado, antes de verili.:arse la nueva sociedad, un local
mejor y más amplio, que es precisaonente el que ocupa en la actualidad
la oficina principal de la casa.
En el mismo año de 1907, y por el
11\es de Junio, comenzaron los traba!IJS de construcción del nuevo molino que se proponían establecer, y que
~onstruyeron de cilindros, con ma1uinaria inglesa comprada á la famosa casa de Thomas &amp; Son Limited, d~
Rochdale, Inglaterra, por cond11ct 0
de su representante en Puebla y Mé.
:deo, el Sr. Guillermo S. Hardaker
siendo toda la maquinaria de clase,
superior y de lo, modelos más modernos, con los mejores adelantos en
el ramo,
La capacidad del molino de cilindros de referencia, que se acaba de
inaugurar y puesto en actividad, es
de 600 sacos de46 kilos de harina flor,
en 24 horas, teniendo como marcas
«Camelia&gt; para la flor primera; «Reinera&gt;, harina segunda¡ «Monterrey&gt;,
una clase extra, especial para familias, y por último, «Nacional&gt;, clase
inferior, que se conoce comúnmente
por Acemita.
El citado molino tiene una gran
bodega para trigos, en la que se pueden almacenar hasta 60,000 cargas de
dicho grano, y posee también 28 tolbas para depositar el trigo y acarrearlo á las distintas máquinas por
donde tiene que pasar el grano antes
de entrará los cilindros. En cuanto
á la Fábrica de Hilados y Tejidos, se
pasó en arrendamiento á los Sres. H.
Boardman y Cía., quienes habiendo
introducido en ella, también, alguna
maquinaria nueva, la explotan con
buen éxito.

VISTA INTERIOR DEL MOLINO DEL DEPARTAMEI TO DE CERNIDORES,

P LAZA DEL M OLINO Y CASA PRINCIPAL CON TIENDA DE RAYA.

PATIOS DE LA NEGOCIA::.IÓN CCN ACCESO AL F ERROCARRIL
PARA CARGAR LOS PROCUCTOS,

ENTRADA DEL F ERROCARRIL Á LA D ESCARGA DE TRI30.

\ ISTh INHRIOR DEL MOLINO E N EL DEPARTAMHI\TQ DE CILINDROS.

�839

EL MUNDO ILUSTRADO

REINERA
Esta. importante negociación, la primera en
su género en Monterrey, se distingue por haber seguido, paso á paso, el desarrollo de México. Su historia se confunde con la del progreso industrial de la frontera Norte de la República. Con motivo de su 50&lt;? aniversario, celebrado en 1905, pul;llic6 un álbum, del que en-

tresacamos las notas siguientes, que dan idea
de su importancia y del desarrollo que ha adq.uirido:

***
" Ardia la guerra civil, provocada por la elevación de Isabel II al trono de Espana.. De las
provincias vascongadas se babia propagado á
la de Santander, donde estaba próxima á su
desastre final la causa carlista., en la famosa
batalla de Ramales.
" La vida normal hacia.se imposible en aquellas reglones, y muchos jóvenes, á quienes tal
estado de agitación impedía el que se consagraran tranquilamente, ya á sus estudios, ya
á su trabajo, se vieron estrechados á salir de
su patria en busca de mejor ambiente.
"Entre esos jóvenes emigrantes contábase
Don Mariano Hernández-fundador de esta
casa-joven entonces que alcanzaría los)7 añes
de su edad.

"Embarcó en Santander para dirigirse á
América, y, llegado á la Habana, permaneció
en aquel puerto algunos años, dedicado al co•
mercio, aunque con escaso éxito. Pasó después
á la ciudad de México, y allá, en uno de los
mejores establecimientos, hizo su aprendizaje
mercantil con tales resultados, que al veniI

luego á Monterrey, para ingresar á la casa de
Don Francisco Penilla-la más importante de
cuantas entonces babia aquí-ya tenía Don
Mariano un caudal bien apreciable de conocimientos en el ramo ae comercio.
"Por ellos y por su actividad llegó pronto á
á merecer la confianza de su jefe, quien después de corto tiempo le confió la administración de la casa con el carácter de apoderado.
"Pero sentía~ él con energías y vuelos para
algo ¡nás que simple representante de intereses ajenos, y con el modesto capital, fruto de
sus economías, se estableció por pr0pia cuenta
en la oosa que ocupa la cantina. «La Oficina&gt;;
y viendo prosperar sus negocios, dos afies después- 1855-tomó en arrendamiento la finca
emplazada en el mismo sitio donde hoy se alza
Bnestro edificio, haciendo en ella mejoras de
importancia. Adelantándose á las n~cesida.des
de aquella época, fundó ttn establecimiento
mercantil ºde visible significación, con aspecto

y elementos superiores á los que entonces se
consagraban al comercio.
"Los pocos contemporáneos que del Sr. D.
Mariano quedan en la localidad, refieren que
la apertura de aquella casa, el sábado de Gloria del ano de 1855, fué un suceso llamativo
que dejó placentera impresión entre los mora-

dores de la ciudad, en aquel entonces ya lejano.
"Menos de una:déca.dafué bastante para que,
impulsados vigorosamente los negocios de aquella casa, quedara ésta cimentada. sobre base
sólida; y en 1862 se retiró de la dirección de
ellos el fundador, encomendándola á sus hermanos Don Estanislao y Don J osé María, con
quienes formó una nueva sociedad bajo la razón de Hernández Hnos. y Cía., regresando
él á Espafia y fijando su residencia en Bilbao,
con el propósito de dar Ufª tregua á su actividad; pero encontró mu~ronto que la desocupada vida del rentista no se avenía muy bien
con su carácter diligente y emprendedor, y
allá se dedicó de nuevo á lbs negocios, aprovechando las múltiples oportunidades que le
brindaban, así el genio mercantil de los bilbaínos como los incalculables recursos de aquella
región.
" Su claro t alento y su gran experiencia logra-

rou acrecentar considerablemente su fortuna,
dándose pronto á conocer ventajosamente entre los hombres de negocios de aquella gran
ciudad, al grado de que, cuando se fundó el
Banco de Comercio, él fué uno de los organiza.
dores y figuró hast a su muerte en el Consejo
de Administración del mismo, como uno de sus
miembros más distinguidos. Por respeto á su
memoria, y en atención á personales merecimientos del Sr. Félix Mendirichaga, sobrino de
Don Maria.no, fué nombrado Consejero Don Félix para llenar la vacante.
"Formó también parte, en dos ocasiones, de la
Corporación Municipal bajo la Presidencia del
inolvidable Don Félix Aguirre; y al trabajo
asiduo y al entusiasmo por el adelanto de la
vil la invicta, mostrados en aquel celoso Ayuntamiento, se debe la Iniciación de muchas de
las mejoras que de Bilbao hicieron una gran
ciudad, entre otras que podría citarse, la canalización de la Ría, la construcción de la Cárcel
Modelo y las reformas de la Basilica de Santiago."

*
••
"Las ilustraciones que gráficamente presentan al Monterrey de aquel los años, bastan á dar
idea de lo que entonces era su urbanización,
bien deficiente á la verdad. Y por lo que hace
á las operaciones de comercio, la falta de vlas
de comunica&lt;'ión daba escasa actividad á los
negocios, resintiéndose éstos especialmente durante las épocas turrulentas en el país, uno
de cuyos azares-la pérdida del convoy en Santa Gertrudis-significó duro golpe asesta.do al
comercio de esta capital.
"Su industria hallábase entonces limitada á
las fábricas de hilados y tejidos ''La Fama,"
"La Leona" y "El Porvenir," de las que nuestras fotografias de aquella época podrán dar
clara idea.
"La. guerra separatista de los Estados Unidos reflejó en beneficio de la frontera Norte de
México, algunas de cuyas plazas- Matamoros y
Monterrey en primer término-JJ¿garon á ser
centros mercantiles de grande actividad y de
nota.ble importancia.
"Entonces existía en el puerto de Matamoros una sucursal de nuestra casa, cuyas operaciones contribuyeron de modo eficaz al éxito de
la negociación.
" Durante aquellos días creció grandemente
nuestro comercio de importación, siendo tributarias de Monterrey todas las plazas de Chihuahua, de Durango, de San Luis Potosi de
Aguascallentes, de Za.ca.tecas y de otros ~ta•
dos. Y no f ué raro entonces que en Alburquerque, Nuevo México, se viesen llegar trenes con
cargamento de 'merca.ocias salidas de Monterrey. Los libros de esta casa muestran regis•
tradas importantes operaciones con aquella.
región.
"Concluida la guerra norteamericana, el co mercio de importación entre nosotros sufrió
un ligero colapso por algunos afios y no pocas
de las principales casas fueron clausuradas.
"La calma que sobrevino en los negocios de
esta frontera coincidía con un palpable avance
en los que se realizaban en México, utilizando
para su movimiento de importación el puerto
de Vera.cruz.
" Vino la revolución de 1871, y los capitales
fronterizos comenzaron á buscar empleo en
otras zonas del pa.is, pues Monterrey ofrecía
entonces un campo muy limitado para nuevas
empresas.
" Esta.casa entró de lleno en los negocios agrícolas de la Laguna, dedicándose, una de las
primeras, al cultivo del algodón en aquella fértil comarca, habiendo sido laque primera.man-

te importó, en grande eseala, semilla de algodón de los Estados Unidos, cultivándola con
éxito satisfactorio. Siguieron s11 ejemplo los
demás agricultores que, hasta el presente, cont inúan empleando aquella semilla. preferentemente á la del país, que no alcanza. los rendi•
mientes de la americana..
4

•

•

"Por los años 75, 76 y otros posteriores, esta
casa fué una de las que más contribuyeron al
engrandecimiento de toda aquella comarca algodonera, refaccionando á muchos agricultores cuya garantía radicaba exclusiv:i.mente en
su decidido espíritu de trabajo. Las liberales
condiciones que se fijaban entonces por la sucursal que establecimos en la hoy Ciudad de
Lerdo, dieron gran expansión al espíritu de
empresa agrícola, y los beneficios obtenidos por
los refaccionados vinieron pront o á comprobar
la significación del auxilio moral y pecuniario
que llevó esta casa. á la productiva zona algodonera. El sistema de refacción casi era allá
desconocido, antes de que lo implantásemos
nosotros en la. forma amplla y liberal que ya
queda indicado.
" Para que se tenga. idea de lo que en este
sentido se rea lizó por nuest ra casa, citaremos
algunos nombres de haciendas por ella refacclonada.s durante aq uellos ailos: San Alberto,
San Esteban, La. Gloria, El Porvenir, San Lorenzo, San Ignacio, San Antonio, Santa. Cruz
La Torrena, El Reiámpa!fO, San José de Jo~
Alamos, San Fernando, Sacramento, La. Concordia, El Jaral, San Francisco y Filadelfia,
sin mencionar otras fincas que forman hoy, en
total, una vasta reglón algodonera de extraordinaria. importancia.
"Algunas de ellas fueron administradas personalmente por nuestro socio Don Félix Mendirichaga, quien sentía gran afición por el ramo agricola, y mostró siempre competencia en
los procedimientos apropiados al mejor culti•
vo de la fibra.
"Ya. se comprenderá que debió alcanzar
una cifra no despreci:ible el capital invertido
por esta casa en aqueltas refacciones.
"Al frente de la sucursal de Lerdo se hallaba Don Angel Hernández, quien se incorporó
á)la"firma cuando el año de 1877 se constituyó
nuevo contrato de sociedad bajo la razón so
cial de Herná odez Hnos. Sucs., separados ya
algunos miembros extra!'ios á la familia.
"A Don Angel débense las primeras gestiones hechas para la formac:ón del negocio agricola denominado &lt;Tlahua.lilo&gt;, cuya actual importancia á t odos es conocida; pero adquirida
por esta casa el afio de 1886 la Hacienda de
Santa Teresa, en sociedad con Don Rafael Aro•
cena, hubo el escollo de cont inuar interesándose en dos negocios, cuya incompatibilidad
era patente, y se abandonó á otras manos la
prosecución del de T lahualilo, para dedicar
preferente atención á la Hda. de Santa Teresa
cuya administración estuvo por muchos año~
encomendada á nuestro socio Arocena, laborioso y competente agricultor.
Para el 1iego de esa finca se construyeron
las presas de Guadalupe y el Cuije, obras atrevidas y de ·gran costo; se abrió el canal del
Cuije, cuyas dimensiones y longitud supera·
ban á las obras de igual naturaleza. hasta en•
tonces const ruidas; y en calidad de ensayo se
hizo venir un t ren entero, compuesto de 19 carros, con semilla de algodón americano proce·
dente de Opelonzas en 1897, obteniéndose ese
mismo a!'io una cosecha. de 35 á 36,000 quinta.•
les, único ejemplo ofrecido hasta entonces, como resultado de una sola finca. "

*••
Bajo la dirección de hombre tan laborioso
. y probo como Don ~ta.nislao, los'
entendido
negocios de la casa fueron prosperando y ex •
tendiéndose considerablemente á pesar de las
dificultades y los peligros con que entonces se
luchaba en tQdo el país por la falta de vías de
comunicación y por la insuficiencia de garantías, lo que hacía empresa poco fácil el manejo de una negociación que había a.rlquirldo
gran desarrollo.

• •*
"A tales méritos reun{a el de ser un excelente m~estro; y á sus condiciones docentes y
al in fluJo que sobre el personal ejercían su
ejemplo y sus doctrinas, se deben una legión
de hombres de trabajo que, en varios puntos
dtl la República y lejos de a.qui, se han distinguido en los negocios y han logrado hacer una
fo rtuna, practicando aquellas enseñanzas.
' 'La muarte de Don Est anlslao o:mrrió en ·
Monterrey el 5 de Marzo de 1887; y sus funerales fueron una verdadera manifestación de
duelo, pues era aquí muy apreciado y querido.
Su cadher f ué trasladado á Bilbao, cuna de
aquel hombre de tan singulares méritos.
" Desde esta época, al ano de 1894 llevaron
la dirección de los negocios de la so~iedad los
sobrinos de los fundadores, Don F élix y Don
Tomás Mendirichaga y Hernández, hasta que
en aquel afio se practicó la liquidación final de
la sociedad &lt;Hernández Hnos. Sucu y se distribuyeron los bienes entre los herederos de los
finados socios ~on Estanislao y Don Angel
llernández, retuándose de la dirección activa
de los negocios, Don Félix, que fué á radicarse
en España con el resto de la familia.
" Data de esta época la nueva razón social de
Suces_ores de Hernández Hnos., formada. por
los mismos hermanos Mendirichaga y los hijos
de Don Est anislao-Don Mariano y Don Ricardo,-este último como apoderado, conservando aquélla, por respeto á la. memoria de los
fundadores, el mismo nombre hasta la tercera
generación."

.•.
A partir del 19 de Mayo de 1905, ingresaron á
la firma los Sres. Ricardo, J ulio y Angel Hernández, conservando su ca lidad de apoderado Don Ambrosio G. ~cajadillo, quien llevaba. aflos consecutivos de prestar sus servicios
en esta casa, á la cual ingresó desde que aún
la dirigía el Sr. Don Estanislao.
Hubieron de dar sus excelentes frutos los 28
anos que IJeva el país bajo el imperio de la
paz. La confianza se ha hecho sitio en el ánimo público; los capitales, así nacionales como
extranjeros, ent raron en activo movimiento·
se despertó con vigor el espíritu de empresa:
la industria, la agricultura y la mineria ha¿
abierto fecundos cauces á la prosperidad común; y Monterrey, como principal centro de
Nuevo León, obtuvo, entre las primeras ciudades de la República, los insuperables beneficios
de la paz, representados por la implantación
de grandes empresas, cuyo desarrollo, siempre
creciente, ha convertido esta ciudad fronteriza en un centro industrial y fabril de gran importancia.

•
••
&lt;La Reinera&gt; construyó un magnífico edifi.
cio, el cual se inauguró el 13 de Septiembre de
1901, y que es uno de los más hermosos de Monterrey. E l grabado que publicamos da idea de
la suntuosidad del edificio.

�EL MUNDO ILUSTRADO

840

La Municipalidad de Sabinas Hidalgo
Al hablar de los adelantos notables de la ciudad de Monterrey en los
últimos años, es muy justo que hagamos mención de los puntos del Estado
que han seguido el camino del progreso, en uhión de la capital. Entre éstos
figura, de una manera promínente, la Municipalidad de Sabinas Hidalgo, la
cual, gracias á los esfuerzos de sus autoridades, se ha unido á la marcha hacia el adelanto y el progreso de todo el país.
Hállase la citada Municipalidad á unos veintiocho kilómetros de la estación de Villaldama, del Ferrocarril Nacional, y cuenta con vías de comunicación fáciles y muy transitadas, entre ella y la referida estación, gracias
al activo tráfico que se hace de minerales y de productos del suelo que Sabi'nas envía los primeros á los principales centros de beneficio de metales, v
los segundos á los poblados de sus cercanías.
La población de la Municipalidad es considerable: se estima en doce mil
habitantes, de los cuales viven en la ciudad cabecera alrededor de ocho mil.
Estos doce mil habitantes se dedican á la explotación de las cuatro grande~
industrias de la región, que son: la minería, en primer lugar, la agricultura, la
ganadería y el comercio.
Las autoridades de la Municipalidad, y especialmente el alcalde primero de ella, señor Don Pablo de los Santos, se han esmerado por que los servicios públicos de la localidad sean completos y propios de la importancia
á que el pueblo ha llegado.
Se está construyendo actualmente un grande y hermoso edificio que se
destina á palacio de las autoridades municipales¡ la construcción está próxima á terminarse, y el señor alcalde espera inaugurarlo durante el año entrante.
Hay en Sabinas dos escuelas de primera clase para niños y niñas, tre~
de segunda y cinco de tercera, y la población escolar es, por término medio,
de mil cien educandos. Los planteles educativos cuentan con personal docente y los útiles necesarios están conforme á los últimos adelantos dt: la
pedagogía.
Cuenta el pueblo con una planta de generación de electricidad, la que
se utiliza para luz eléctrica del alumbrado público y particular.
Todos los puntos principales de la Municipalidad están unidos por una
importante red telefónica, que comprende, entre sus estaciones principales, la
Cabecera del Municipio, Villaldama, Bustamante, Vallecillo, hacienda Larraldeña, hacienda de Guadalupe y los minerales de «Cruz del Aire&gt; y «So·
ledad&gt;.
La vegetación es exuberante en todo el terreno de la jurisdicción del
Municipio; á medio kilómetro del pueblo de Sabinas, sobre el camino que
conduce á Villaldama, se halla un notable ojo de agua que surte de este precioso líquido á tres haciendas, para su riego, debido á lo cual estas tres fincas están exentas de los peligros de la falta de llu vías.
Dentro de la jurisdicción de la Municipalidad se hallan las haciendas de
«La Floreña&gt;, «La Larraldeña&gt; y cLa Lozaneña&gt; y las muy notables de «San
Juan&gt; 'f de «Guadalupe&gt;. La exuberancia de los terrenos y las facilidades
con que cuentan para su riego, hace que se recojan dos cosechas al año en la
región, en la que se desconocen las heladas.
No terminaremos esta breve reseña del Municipio de Sabinas Hidalgo sin
hacer mención de uno de los elementos que más han cuntribuido á su desarrollo y adelanto: nos referimos á la personalidad del señor Don Pablo de
los Santos, quien, en su cargo de alcalde primero, ha podido hacer, y ha hecho, muchos bienes á la comunidad humana que se ha puesto bajo su sabia y

841

EL MUNDO ILUSTRADO

La Re~i(n Minera de Sabinas Hida'go
Además de las vectajas cue Sa_binas Hidalgo
debe á la exuberancia de su suelo y á la laboriosidad de sus habitantes, cuenta con una región
minera, que mucho ha influido para su adelanto
y progreso.
Enclava en los flancos de la sierra de Santa Clara; la región es rica en plomo con una bastante
alta ley de plata y enormes cuerpos de zinc, cuya
ley varía entre 46 y SO por ciento.
Tiene particular importancia entre ella~ la• que
explota la compañía minera de «Cruz del Aire&gt;
y anexas, que comprenden una extensión de ciento tres pertenencias di v ídidas en tres fundos, que
tienen los nombres de «Cruz del Aire&gt;, «Ampliación de Cruz del Aire&gt; y «Cruz del A¡!ua&gt;.
'
Hace pocos días que el Sr. D. Pablo de los Santos obtuvo el dominio de la compañía por la
compra de la mayoría de las acciones de ella, hecho que fué anunciado en &lt;The Mexican Mining
Journa!&gt; (periódico mexicano de minas) en su
edición correspondiente al mes de Diciembre, en
las siguientes palabras que traducimos del in¡(lés:
cLa mina de «Cruz del Aire&gt;, ubicada en Sabinas
Hidalgo, Nuevo León, ha quedado bajo el dominio de Pablo de los Santos, de la misma ciudad,
por medio de la compra de 620 de las 1,200 acciones que constituyen la compañía, las que adqui-

-

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OJO

Residencia del Sr. D. Pablo de los Santos.

Escuela di' primera clase de Sabinas.

DE AGUA DE SABINAS HIDALGO.

rió en la suma de $174,000. La mina es un importante productor de zinc y de plomo que ha sido
explotada durante los últimos cuatro años&gt;.
Trabajan en la explotación de las minas, en la
extracción de metales, de trescientos á cuatrocier tos hombres, y la cvnducción de los productos de
la mina á la estación de Villaldama, del ferrocarril Nacional, se hace por medio de carretas. Al
hablar de los trabajadores que emplea la mina,
debemos hacer notar que actualmente hay lugar
vacante en ella para cuantos hombres deseen dedicarse á un trabajo honrado y lucrativo, y que
los que acudan con sus energías y con deseos de
ganarse la vida de una manera honrada, tendrán
en las minas asegurada la subsistencia.
Se tiene en proyecto el establecimiento de un
cable de trasmisión para conducir el mineral de
una manera más rápida y fácil, y se ha encargado
á la firma A. Leschen &amp; Sons Co. de la instalación
del mismo. Esta mejora redundará indudablemente en beneficio de la región, que podrá comunicarse de una manera más rápida y segura con la
Citación del ferrocarril, el medio de comunicación
único de que se dispone con el resto del mundr
civilizado.
Se tiene '.también ~n proyecto la construccióu
&lt;le una vía de ferrocarril que una á las minas con
una toma de agua, con el objeto de poder establece~ t ~ ~.acie~~de . concentración, pues en la
mma existe gran cantidad de mineral &lt;te ley baja,

Palacio Municipal de Sabinas Hiaalgo (en oonstruccí6n).

IÍ.
.

.

.&gt;

~¿

;:
- ...

que no se explota por falta de una instalación
apropiada.
El metal que se extrae, y que se exporta en su
totalidad, es de una ley de 50 á 65 por ciento de
plomo y de 800 gramos á un kilo de plata por
tonelada. Como en toda la región, existen también
grandes montones de zinc, cuya ley var(a entre
46 y 50 por ciento de metal puro.
La dirección de la compañía minera está encarg1da á una mesa directiva, cuyos miembro5 son
todos personas de antecedentes perfectamente ho•
nora bles, y cuya honorabilidad es setura ¡(arantía de la perfecta marcha de la negociación.
Estas personas son las siguientes: Presidente,
Sr. D. Pedro Anaya; Vicepresidente, Sr. Francisco
de los Santos; Tesorero, Sr. D. Pablo de los San•
tos; Secretario, Sr. D. J. Morales; Comisario, Sr. D.
Encarnación Garza.
Como decíamos autes, la presencia de estas honorables personas al frente de la negociación, es
una garantía segura de 5u marcha hacia el progreso, y la explotación de las minas bajo su dirección será cada día mejor llevada, y por lo tanto,
más productiva.
En esto como en todo lo que se refiere á la
prosperidad de la municipalidad de Sabinas Hidal¡!o, se nota el espíritu ordenador y director del
Sr. D. Pablo de los Santos, quien ha sido el reformador de la región y á quien ésta debe mucho
de su progreso actual y del futuro que, seguramente, alcanzará en un porvenir nada remoto.

)-;
,..

~

CAMPAMENTO MINERO DE &lt;CRUZ DEL AIRE&gt;.

prudente dirección. En todas partes donde se hable de mejoras en Sabinas,
se tendrá que hablar del señor de los Santos, pues todas y cada una de ellas
están ligadas con su nombre de una manera inseparable.
Además de los cargos de alcalde primero y de diputado suplente al Congreso del Estado por el décimo distrito, que desempeña ahora, el señor de
los Santos ha ocupado otros muchos en la administración pública, en los que
ha podido dar muestras de su espíritu benefactor y ordenado en la seoda del
progreso. Ha desempeñado los cargos de regidor del Ayuntamiento, administración de la subagencia del Timbre. Administrador de Correos, Juez Civil
y los que ya mencionamos que desempeña actualmente.

-$.

.
'

Sr. D. Pablo de los Santos, Alcalde primera de Sabinas Hidalgo.

•

•i
~....-

.

;)

. ,

LABOREO EN

«CRUZ

DEL AIRF&gt;

�La Industria Harinera·
EN MONTERREY

MOLINOS DE &lt;EL FÉNIX&gt;,

S. A.

EN 5ALTILLO.

MOLINOS DE CtllNDROS EN MONTERREY.

Gnu. de las industrias que han alcanzado en larciudad de :\-lont('t-re~' una extensi6n verdaderamente asombrosa, es la industria
molinera, lo cual se explica en ,·ista drl aumento de su poblaci6n.
Este hecho, pre,,isto~desde hacC' muchos aííos poi' rnrios hom1H·&lt;'ii ele empresa .r ele carácter, es la base de uno de los más granclrs ..:a.pi tales en el Estado de Xucrn Le6n.
Si todos los hombres comen pan, se dijeron losseñol'es :\ladero,
,r rn ~lontel'l'C,\' habrá dentro ele poco tiempo muchos hombres, es spg-uro qm' so consumir:1 mucho pan; ,v la mejor prueba ele que estcs
razonamientos Pstahan justificados, eii el éxito que los empren&lt;le&lt;lol'es hermanos han obtenido en sus negocios.
Los seiiores Madero poseen actualmente grandrs instalaciones dr
molinos, montados con todos los adelantos ele la industria, no sólo
en la ciudad de :\Jonterre,r, en la que su dominio es absoluto. sine
tambirn rn In del Saltillo ~- en Parl'as.
En :\lontene.\' tienen los &lt;Molinos de Cilindros de 1Ionten·ey.
S. ,\.», negociación que explota toda In industria de harinas ele la
c·iudad, y los &lt;.Jlolinos de ,Jrsús .Jfaría», que sirven como ele auxiliar á los anteriorC's; estos últimos no son de la proµiedad ele los
i-eñorcs .Jlaclero: pero los explotan conforme Ít un contrato de a1Trnrlamiento.
En Pal'ras ti~ncn los «.Jlolinos de :-;an Lorenzo» v t'n el ~altillo los &lt;.:\Iolinos del Frnix»; con estas instalaciones se· puede decir
que los seiíores Madero dominan por c·ornplcto la industria harinern de las tres ciuda&lt;les citarlas.

Para que se ,·ea hasta clórn]p eii .im,Lifiracla hl asHeración que
n~cntnmos al fin d&lt;,] 111í1Tafo prr&lt;·rdt'rltr, damo'i en seguida una lis-

MOLINOS DE «SAN LORENZO&gt;, EN PARRAS.

t:t de las capacidades de cada una de las instalaciones citadas. La
de los «Molinos &lt;le Cilindros de ~Ionterrer» tiene una capacidad de
seiscientas libras en veinticuatro horas, 6 sea ciento veinte mil por
aíío. La ele los &lt;Molinos de Jesús ~Iaría», cien libras en veinticuatr(' horas, 6 sea. reinte mil por año: la de &lt;Molinos del Fénix»,
ciento cincuenta libras por rninticuatro horas, 6 sea treinta mil
por aiio, .r la ele &lt;~an Lorenzo», la misma que la anterior; lo que
da un total de mil libras por día, ó sea doscientas mil por año.
Xotarán nuestros lectores que la capacidad anual no corresponde,
ni con mucho, á la eapacidacl diaria multiplicada por los trescientos sesenta y cinco días del año; pero esto se debe á que ha-'·
q uc tomar en consideración muchas circunstancias, tales como
los,clías de fiesta y otra"' muchas que hacen que la capacidad se rrduzca notahlemente.

***
La Compañía explotadora de los molinos se firma «Ernesto
:\ladero Hermanos», y reconoce, como domicilio, las ciudades de
.:\Ionterre;v, en :Nuern León, y Parras, en Coahuila.
Tienen registradas las siguientes marcas de harinas: San Lo1·en;r,o, Rosa Blanca, Perla. Especial, Heinita y Palma Extl'a. Todas ellas disfrutan de gran crédito entre los conocedores, y son
consumidas en grandes cantidades, no sólo en los Estados de la
frontera, donde disfrutan de gran crédito, sino en todo el país, aun
en los Estados más lejanos.

o
VISTA GENERAL DE LOS MOLINOS DE CJLINDROS.

o

o

843

ltL MUNDO ILUSTRADO

LA FIRMA DE MADERO HNOS.
Entre las casas que gozan de mayor crédito
en los Estados de la frontera Norte de nuestro
país, ocupa un lugar prominente la firma de
Madero Hermanos. Esta tiene un poder lllmltado en lo que se refiere á operaciones comerciales y de crédito, poder que es muy justifica•
do si se tiene en consideración la gran cantidad de negocios, todos de primera. clase, que
son atendidos eficazmente por la respetable
firma.
Uno de los miembros de la firma es presidente de la Compañía Metalúrgica de Torreón, S.
A.; socio gerente de la firma S. Madero y Com•
paflía, productores de guayule; Secretario de la
Compañia Industrial de Parras, S. A., fabricante de tejidos de algodón. y Vicepresidente de la
Compañia Explotadora. de CJahuila. S .•L Todos
y cada uno de los nombres decompañlasque acabamos de mencionar, son una l,larantía. de solvencia y de honradez acrisolada..
P~ra dar una idea de una sola de esas compañias, la productora de guayule, vamos á dar
á nuestros lectores algunos datos acerca de
ella. advirtiendo que todas las demás están
establecidas sobre bases tan sólidas como la
qne tomamos al acaso, no hablando de las demás
por falta de espacio y porque no han adquirido la excepcional importancia de la que nos
ocupa.
• **
Como sabe11 bien todos nuestros lectores, des•
de que el afio de l!JO:l se probó, de una manera
exoerimental y científica, la posibilidad de extraer de la planta del guayule un caucho que
podla ser usado en el comercio y en la iodustrla, hubo una verdadera. invasi(n de invento•
res que hallaron, como por encanto, la manera de extraer el caucho ele! pequeño arbusto
que, por tantos siglos, permaneció inculto rn el
Ha.neo de nuestras montanas.
En el afio de 1906 hubo t.al producción de cau.
ello procedente del guayule, que la oferta excedió á la oemanda. y el valor del producto decayó de una manera considerablr; pero esto no
era más que 1111 momento de locura. indu~trial,
la que tenla que pasar pronto y dejar ~I campo de la. explotación á los que se de•licaran á
ella provistos de los elementos Indispensables,
como son un gran capital y una experiencia es•
prnial en asuntos lndust ria les.
Muchos ilusos de la industria se forjaron
grandes ensueños :i.1 sentirse dul'ñOs de un procedimiento mái ó menos eficaz para la extrae•
ción del caucho del guayule y dos ó tres toneladas ne la planta y:1. cortada; pero ninguno de
el los contaba con las enormes dificultades que
ha.bía.n de tener para procurarse más gua.yule
cuando sn les hubiera. terminado su exigua
existencia., dihcultacles que c!ependen en gran
parte de la región misma en que se produce el
guayule, y en parte también por los procedimientos especiales de transporte y de conduc
ción.
Muchos de estos industriales de oeaslón fracasaron solamente por no saber que la savia
del guayule, lo mismo que la de la palma,
se descomponen cuando se les expone por mu•
cho tiempo á la acción de la luz y del calor.
Detalles de fabricación, que á primera vista
parecen insigoi ficantes, hicieron fracasar á
muchos que creían asegurada una fortuna, y
la explotación, que se habla i11iciado de una.
manera tan inmoderada, fué decayendo, para
para dejar el callipo á los que, como decimos
antes, entr,aron á la lucha armados de las armas que les eran necesarias.
De éstos fueron los hermanos Madero, hom•
bres acostumbrados á la lucha en el campo de
la industria., hechos á los trabajos de las na•
cientes, habiéndolos vencido en más de una
ocasión; antes dtl emprender el negocio, lo estudia.ron á fondo; consideraron por un la.do las
ventajas y por el otro los incoo venientes, y
hasta que estuvieron segoros de haber obtenido la manera de aprovecharse de las primeras
y vencer los segundos, no se entregaron á una

explotación que á tantas personas habia des•
llusion!\do después de haberles dado tantas es•
pera.nza.s.
En primer lugar, se aseguraron una gran
existencia en almacén, hasta el punto de ser
considerados como los más grandes almacenis
tas y propietarios de guayule en México, y después de esto construyeron sus fábrica.s en los
lugares más propicios para la explotación.
En los momentos actuales explotan las siguientes fábricas:
Compai'lia Explotadora Coahuilense, S. A.;
esta compañía cuenta con dos grandes fábricas, que se hallan situadas en Parras, Estado
de Coabuila, en medio de enormes plantaciones, propiedad de los señores Madero, que
abarcan una extensión de cinco millones de
acres, gran parte de los cuales contienen gua.
yule. En estas fábricas se hace uso de las má
quinas más perfectas para la extracción Je!
caucho, las que tienen una capacidad de 115
toneles de caucho por mes. Ti,me sitt.e calderas de ciento cincuenta caballos cada una, y
en ellas no se usa. como combustible más que
los desechos del mismo arbusto.
Pertenece también á esta fábrica el rancho
del Ca.labazal, el cual tiene una superficie de
ciento sesenta mil acres.
Salvador Madero y Compañia, S. en C.; esta
rama. de la casa Madero tiene una fábrica en
la hacienda de S.i.n Tlburcio, del Estado de
Zacatecas, en medio de un terreno de 720,000
acres, de los mejores terrenos productores de
guayule del mundo, propiedad del seilor Don
Francisco del Hoyo.
La fábrica se halla á una distancia de c!n•
cuenta y slete millas de la estación del ferrocarril más próximo, que es la de Vanegas, en
la linea del F~rrocarril Nacional. El terreno
tiene una capacidad de setenta y cinco mil toneles de plantas de guayule, lo que permite un
corte anual de siete mil quinientos tone les por
afio; se puede decir que esta fábrica tiene un
manantial inagotable de materia prima.
La fábrica. de San Tiburcio es, seguramente,
una de las más económicas en todo el pab;
cuatro máquinas de gas de doscientos caballos
cada una, con sus respectivos motores eléctri•
cos, suministran toda la fu-3rza motriz necesaria. Como combustible, se hace uso de los
desech'Js del guayule, y sólo se emplea el carbón en muy pequefias cantidades. Junto á la
fábrica se ha establecido un taller de reparaciones de estilo moderno y las casas pa.ra ha
bltación de los obreros. Tiene una capacidad
de cleu toneles de caucho por mes.
Fábrica de las Delicias, de San Pedro, Coal1UI•
la. Esta e.npresa, en la que se halla interesado
el señor A. V. Hernández, se halla situada. en
medio de una región, cuya producción se puede estimar entre doce y quince mil toneles. TJe.
ne una fábrica con capacidad de t reinta to•
neles de guayule por mes.
Fábrica de hule Australia, S. A.; ésta se
halla situada en Cuatro Ciénegas, Esta.do de
Coahuila, en una inmensa hacienda de propiedad del seílor Don Francisco Madero, la
cual tiene 25,000 toneles en sus tierras pro
plas. La capacidad de esta fábrica es de 25 to.
neles por mes.
Compañía Ganadera de la Merced, S. A.;
esta empresa se halla localizada en San Pedro,
propiedad de Don Francisco Madero; tiene alquiladas dos fábricas en Tvrreón para extraer
el caucho de plantas nacidas en sus terrenos.
La capacidad de estas dos fábricas es de trein•
ta toneles por mes.
El caucho que se obtiene en tcd1s estas fá
bricas es extraído por un procedimiento especial, y sus propietarios no hao ntrocedido an·
te ning(rn !{asto que sea necesario para su perfeccionamiento. Las fábricas cuentan c.J11 los
servicios de químicos expertos en cuestiones de,
caucho, los que están estudiando constante
mente Ja manera de mejorar el producto, y el
buen renombre de la marca PARRA, especi:L
lldad de los sellares Madero, es la mp jor prue
ba de que esos e~tudios están daudo buenos re•
sultados.

El procedimiento es puramente mecánico. Se
corta el ramaje en·pedazos pequefios y se le lava de manera de obtener un producto limpo y
bien resistente que no contiene más que . un
veinte por ciento de resina, mientras que los
productos de otros procedimientos contienen
entre 24 y 30 por ciento.
Los fabricantes de objetos de caucho han en•
cootrado que pueden sustituir en sus fábricas
de 20 á 50 por ciento de &lt;PHa fino&gt; por caucho
de guayule. Aigunos fabricantes han llegado
aun á suprimir por completo los cauchos de
A frica., alegando que obtienen mejores resultados con los cauchos deguayule, y lo mismo que
dicen de los cauchos africanos, dicen de los de
Borneo y Benguells.
Muchos fabricantes, como ya lo dijimos, usan
el guayule solo; pero se obtlenen·mejores resultados us,índolo mezclado con hules resistentes
como el «Para fino&gt; ó el C.i.meta.

***

Algunos fabricantes han encont,rado dificuJ.
tarles para el uso del guayule en brnto. y para
c,bviar e3as dificultades, los señores l\1arlero han
creado 1111a. clase especial que se distmgue con
la m:uca. DURANGO y que es un caucho lavado
y refina.do que se puede usar exa.ctamentll de
la misma manera qne el c:i.u("l\o de cualquiera
otra procedencia. Como este caucho está ya.
seco, y por lo ta~to, no hay pérdidas debidas á
la. rPsequedad, es preferido por muchos, y esta
pref~re11cia. se acentúa si se t,iene en cue11ta.
que no se ablanda. durante el tiempo de calor
y, por lo tanto, se puede tener en almacén indefinidamente.
Muchos fabricantes usan máquinas para des
resinar, con el objeto de privar al ¡¡-uaJule de
toda su resina; el producto que se obtiene por
este procedimiento es muy hermoso y comparable al caucho de mejor clase, obtenido por cualquier procedimiento.
Para obtener buenos resultados con el guayule, se le debe secar en aparatos cVacuum&gt;.
Se coloca en primer lugar todos los ingredien•
tes y al fin ~e coloca el caucho, pues de otra
maner~ se adhiere con fa~ilidad á los cilindros,
sobretodo cuando la temperatura. está caliente.

***
El guayule tiene empleos para lo que está
indicado, con exclusión de otros cauchos; por
ejemplo, para 1a fabricación de zapatos y de
botas de hule, debe preferírsele en razón de la
economía que representa su empleo, ya sea que
se use el de la. marca &lt;PARRA&gt; ó el desresi•
na.do.
En los artículos de hnle !foro, el ¡¡nayule da
una hermosa apariencia de ébano, mucho más
brillante que el que se obtiene con otros cauchos. En muchos casos se le debe emplear aislado de otros cauchos mas costosos y qne no
dan tan bellos resultados.
Los fabricantes de artículos Industriales, ta•
les cCJmo válvulas. correas de trasmisión. tapones para pistones de bombas, tubos y otros
muchrs, emplean de preferencia el caucho de
gua.yute, y no hay compo~ición industrial en
la que no se aconseje por los tratadistas modernos.
Las compañías fi&gt;rrccarrilerns han hecho
pruebas con conductos para. frenos de aire, y al
tin de ellas han declarado que los tubos hechos
con caucho de guayule son los Que han dado
los mejores resultados. Los fabricantes de llan•
tas y neumáticos para automóviles y bicicle•
tas han hallado que el uso del guayule disminuye el gasto ae fabricación sin disminuir la
calidad.
La. mayoría de las gomas para borrar lápiz ó
tinta se hace ahora con guayule puro; las cubiertas y empaques para alambres ó cables
eléctricos se mejoran mucho con el uso del
guayule; lo mismo sucede con las bandas, las
telas impermeables y las botellas de hule.
A todas estas ventajas, que el caucho de gua.
yule ha probado en la práctica, debemos aumentar la que tiene de perder siempre un peso
tijo, por lo que se puede garantizar siempre
esa pérdida, cosa que no sucede con ni-nguna
otra clase de ca.uc110.

***

La anterior resef'ia de las ventajas y del por-

venir á que está llama.da la industria del guayule, habrá dado] á nuestros lectores una idea
del gran campo que tleoen ante ellos los sefiores MMdero, dada la gran escala. en que han emprendido la explotación y el carácter esencia].
mente comercial que han impnso al nego•
, clo.
Sobre las mismas bases y de la misma manP•
ra. están i11icia.(ios y llevados á cabo todos l11s
negocios en los que interviene la acredl I ada.
firma; por esto no vacilamos en afirmar al
principio de e¡;,tas line:is, y lo repeti mus a hora.
que la firma. Madero Hermanos 1•s una 011 J;, ~
má-;lmportantPs.nn~t\ln rlP 1r-~1-~-1adu~tfo l,l
froutera., sino de todo 11ueHro ¡n,b.

o

�EL .r.mNDO ILUSTR4DO

844

845

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CERVECERIA CUAUHTEMOC

CALDERA DE PASTEURIZACIÓN
LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; HACE DOCE AROS.

Al hablar del est-Jdo de prosperidad á que ha
llc~ado la ciudad de Monterrey, es imposible dejar de hablar de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;.
Dijimos ea otro lugar que las industrias son la
base principal de la riqueza de la ciudad, y la
historia de ellas es la historia del adelanto de la
capital neoleonense.
Y si de todas las industrias establecidas en
Monterrey se puede decir esto, de ninguna más
propiamente que de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;,
que ha crecido al lado de la ciudad, durante los
últimos diez y siete años, como si fuera su hermana menor.
El año de 1891, un grupo de hombres de em-

p~esa tuvo la feliz idea de establecer una fábrica
de cerveza en uno de los centros poblados, que
con su perspicacia comprendieron llamado á un
gran porvenir y fundaron la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, á la que dieron en sus
principios una capacidad de cinco mil barriles
por año.
Apenas establecida la nueva fábrica, sus iniciadores pudieron comprender que su espíritu de
empresa no les había engañado: la ciudad de
Monterrey era y es un lugar muy apropiado para
el establecimiento de una fábrica del espumoso
líquido favorito del rey Gambrinus. Si á esto aumentamos el extremo nimio cuidado que se tuvo

desde el principio en la fabricación de las cervezas, se comprenderá por qué la cervecerí« se ha
unido á la ciudad, como su hermana menor, en
su maravilloso crecimiento y progreso.
La historia de la cervecería se puede hacer relatando sus triunfos¡ casi año por año, desde su
hmdación, se ha hecho acreedora á alguno en los
muchos certámenes en los que ha tomado parle.
El año de 1893, cuando la cervecería estaba toda vía en su infancia, se puede decir recibió uu
gran premio en la Exposición que celebró la ciudad de Chicago en conmemoración del cuarto cen•
tenario del descubrimiento de América¡ en la Exposición de París de 1900 obtuvo medalla de

I

LA «C!':RVECERÍA CUAUHTEMOC» ACTUALMENTE,

oro é igual distinción en la expos1c1on celebrada en Durango en 1902, con la circunstancia de ser la 1ínica medalla de oro que se concedió en este último certamen.
•
En todas las exposiciones á que se ha presea.
tado, después de la de Durango, ha tenido la gloria de obtener los únicos grandes premios¡ estas
exposiciones 11an sido las de Saint Louis Missouri, en 1904¡ Lieja, en 1905¡ Mi án, en 1906, y en
París en la exposición de Higiene y Alimentación celebrada el mismo año. En este certamen,
además del único gran premio, obtuvo la cruz de
honor.
El año de 1905, las cervezas de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt; fueron analizadas y estudiadas por
la Academia Imperial y Real de Cerveceres de
Bavaria 1 la que les concedió un certificado honorífico, redactado en los términos más encomiásticos¡ este certificado constituye una de las glorias
de que más justamente se muestra orgullosa la
casa.
Por último, en la exposición universal, celebrada en Madrid el año próximo pasado, la &lt;Cervecería Cuauhtemocl&gt; fué distinguida de entre todas
las que se presentaron á certamen, nombrándosele
presidente del jurado encargado de discernir los
premios á los expositores de cervezas. Además
de esta señaladísima distinción, se le concedió un
gran premio, y S. M. el Rey de España, en vista
de los triunfos obtenidos, concedió el título de
proveedores de la Real Casa y el privilegio de
usar las armas reales en sus documentos, papel de
cartas y demás lugares en donde se juzgara oportuno¡ esta honrosa distinción no había sido concedida hasta ahora á ninguna casa mexicana.
Y en los momentos actuales, después de una
serie de triunfos que no tiene precedente en la
historia de las industrias mexicanas, nos hallamos
á la cervecería agrandada, ampliada en sus proporciones hasta el punto de ser casi desconocida
para quienes la conocimos desde su infancia. La
producción primitiva de cinco mil barriles por
año se ha elevado á doscientos mil¡ las bodegas
de fermentación producen setenta y cinco mil barriles cada doce meses, y el departamento de em-

botellar tiene una capacidad de ciento ochenta
mil botellas por día.
La casa de calderas tiene una capacidad de dos
mil caballos, y las máquinas de hielo una de quinientas sesenta y cinco toneladas. Toda la planta
de la cervecería se mueve por electricidad, y el
conjunto de edificios de que se compone toda la
fábrica, ocupa un terreno de veinte hectaras de
superficie.
Para dar una idea de lo benéfica que es la
institución, diremos que la fábrica emplea á mil
quinientos operarios eu sus diferentes departamentos, lo que significa otras tanta, fami ,ias que
deben la vida y el sustento á la floreciente negociación.

Esta está constituida actualmente por una sociedad anónima, á cuyo frente figuran las siguientes personas: Presidente, Señor Don Isaac Gar·
za¡ Secretario, Señor Don José Muguerza¡ Tesorero, Seílor Don José A. Calderón, y Gerente gene·
ral, Señor Don Francisco G. Sad!I, Los antece·
dentes de estos caballeros como hombres de ne•

gocios, su reconocida laboriosidad y el empeño
que han dedicado á la cervectría, son las causas
de los grandiosos resultados que todo el mundo
conoce. La prosperidad de la &lt;Cervecería Cuauh·
temoc&gt; no es más que un ejemplo de lo que pueden una buena veluntad, la constancia para el traba jo y la energía bien dirigida.
Muy conocidas, gustadas y aplaudidas del público son las marcas que fabrica la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;; sin embargo, haremos mención de
algunas de ellas, á las que la opinión pública ha
concedido justamente lugares prominentes entre
las cervezas que se consumen en el país.
La marca &lt;BOHEMIA&gt; es reconocida en todas
partes como da reina de las cervezas pálidas»¡ la
&lt;CARTA BLANCA&gt; ha merecido que se le llame
da mejor cerveza de América&gt;¡ y la última creación de la cervecería, la popular marca &lt;SATURNO&gt;, es considerada como da maravilla de las
cervezas conocidas&gt;, lo mismo que el planeta que
lleva el mismo nombre es la maravilla de nuestro
sistema planetario.
Estas son las tres marcas que más fama han dado á la cervecería; pero nadie desconoce la marca ESTRELLA, predilecta de las clases populares, y la SALVATOR, cerveza obscura, delicia de
los aficionados á la cerveza de estilo alemán.
Tales son, á grandes rasgos, los datos históricos
de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; y de su espléndido triunfo; así es como ha crecido lo industria cervecera en las cercanías de la ciudad de Monterrey,
impulsando á ésta por el camino del progreso y
del adelanto en compañía de las demás industrias
que han hecho, como ya lo dijimos, la base de la
gran epopeya de la ciudad capital del Estado de
Nuevo León.

�lllL MUNDO ILUSTRADó

84(\

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Estas líneas aparecerán horas después de que
Tina di Lorenzo haya hecho su reaparición entre
nosotros en la vieja sala de Arbeu, con di Ladro&gt;, potente drama de H. Bernstein.
Cuando salga al público este número del semanario, ya habrá pasado por la escene la figura radiante de la divina actriz, y, con ella y por ella,
la admiración y el cariño que aquí le profesa•
mos.
Y, no obstante, el artículo que estoy escribien•
do uecesita entrar en las cajas con anticipación
al suceso teatral. No puede consignar los acontecimientos de toda la semana. A la mitad de ella
detendrá su observación para ver solamente tres
ó cuatro días, durante los cuales nada ha habido
que merezca atención. Pasemos, pues, en blanco
esas jornadas vacías, para escribir la historia de
lo que todavía no sucede.
¡Rara crónica!
Como una contrición de este pecado de lógica,
voy á charlar un poco de cómo y por qué se esperaba tanto la temporada actual.
Pocas veces, en verdad, hemos anhelado con
más fervor, aguardado con más impaciencia ni
deseado con mayor deseo que en ésta, el retorno
de una artista conocida y amada.
Y es que la encantadora Di Lorenzo vino á nosotros y vuelve hoy todavía en un pleno desarrollo artístico, que quema sus granos de incienso en
el vaso de una brillante juventud.
Tina nos visita joven, y esa rara concesión que
se nos hace, aquí donde sólo nos era permitido
admirar las glorias europeas, esfumadas con tonos de crepúsculo vital y artístico, nos tiene encantados y agradecidos,
No bastaría el espacio que me tienen destinado en estas páginas para enumerar todas las
dolorosas remembranzas de amargos desengaños,
esperanzas defraudadas y anhelos desvanecidos
con que nos han burlado hábiles empresarios.
¿Cuántas veces se nos ha dicho: - Viene una estrella del arte- y frecuente ha sido el caso de que,
al pisar el nuevo Continente, veamos que esa estrella toca ya el horizontt. de las muertes del sol?
Luce, sí¡ pero su brillo es débil, cansado del tramonto y trayendo, como todas las grandes sacerdotisas que consagran la vida á un rito espiritual,
la huella honda del conshnte fervor en el alma
y en el cuerpo las maceraciones del cilicio de la
vida, Así llegan á nosotros, y aunque en esas llores marchitas adivinamos el perfume ido, no las
pondremos, seguramente, sobre el corazón.
Y Tina di Lorenzo, más 1uminosa que todas las
estrellas, más sagrada que todas las sacerdotisas,
más fresca que todas las llores, viene á nosotros en
pleno zenit, toda religión y toda esencia.
Por eso la aguardamos impacientes y d~eosos
de mandar á sus hombros de Venus las palmas
blancas de nuestra admiración.

O

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1,

..,

recogerse en la tranquilidad del hogar cerrando
á l a gal antería y al escándalo las puertas tentadoras de la vanidad, para esconder y guardar su honestidad de esposa y su ternura de madre, hubo
de atraerse todas las voluntades femeninas,
. Para ganarse, como conquistadas tiene ya, las
simpatías del otro sexo, Tina cuenta con otros
méritos: los de su arte, su belleza y su talento,
que son resumen de su alma.
Así lo revela en todo. Es una flor de serenidad
un prodi~io de _equilibrio que se presenta hast~
en los mas sencillos rasgos de su belleza plástica.
Tranquilos son sus ojos verdeazules; suave es
la curva de los hombros, que prolonga su Jfoea
perfilada en los brazos, como una coble seuda
donde las manos florecen¡ y por último todo se,renidad y armonía es el cuerpo escultórico, cuyos conto~nos tenues, pero precisos, conservan,
en cualquier instante, su belleza estética.
Y en este vaso de hermosura se cucierra uu
temperru:n,ento nerv_ioso y ap.1sio11ado capaz de expr~sar, s~n exageraciones ni neurosismos, cualquier
psicologia que no tenga complicacioues.
Tina tiene, como frontera de sus facultades la
alta comedia: esa nota dolorosa que no llega' al
grito de la dramaticidad, que no resuelve el sufrimiento en lágrimas, sino en so llozos, y que conserva en un medio tono la eterna y triste canción
del dolor humano.
No quiere decir esto que la actriz italiana sea
incapaz de compenetrarse, de unificarse-digámoslo de una vez-con un personaje abstruso ó
complejo como la «Magda&gt; de Suderrmann y la &lt;Seconda Moglie&gt;, de Pinero. Tina no solamente entra en ellos, sino que los matiza, los realza y les
pone el sello de su personalidad. Siempre la hemos visto huir d~ los moldes ajenos. Ella gusta
de c~ear, de puhr cuando menos, los personajes
que m!erpreta con el cincel de la originalidad,
Aqui está su secreto para hacerse admirar de
todos.
Y cuando tropieza cou un personaje, cuyo espíritu sea claro, preciso, definido y simple, la sinceridad de la artista llega á la más alta elevación
y se nos hace inolvidable.
Todavía recordamos, como una obsesión su di·
vina mutilada en la «Giocconda» de D'An~unzio.
¿La volveremos á ver?
Seguramente. Y al lado de esta perfecta creación suya, &lt;LaSamaritaua&gt; de Rostand y la &lt;Mme.
Sans Gene&gt; de Sardo u, que tantas ovaciones le va·
lieran de los públicos que la han admirado antes
que nosotros.
Las puertas se han abierto. Entremos por ellas
al templo prometido, que al salir llevaremos co·
roo en los tiempos paganos, la cabeza coronad~ de
rosas y la veste perfumada.

,
LA EMINENTE ACTRIZ TI NA DI LORENZO.

o

,11
0

Con esas dotes de ju veutud, belleza y sensibilida:I, ha sabido sacudir nuestra apatía legendaria,
y en su anterior estancia entre nosotros no hubo
ojos que no la contemplaran ni manos indolentes
al aplauso.
Hasta las damas, nuestras damas pudorosas que
jamás se atreven á exteriorizar las sensaciones de
su espíritu en los palcos de un teatro, han aplaudido francamente, entusiastamente, sin recato alguno, á la divina actriz.
Y es que sabían que ella-como ellas-tiene la
santidad del hogar.
Huye al contagio de las pasiones que representa en la escena¡ mujer de virtudes sencillas y afirmadas, que sólo usa la multiforme máscara de los
comediantes cuando su planta pisa la escena· artista que hace dones de su belleza y encantos ;ólo
en el escenario y que, terminada su labor, va á

CARLOS PEREZ MALDONADO
MONTERREY, MEXICO,

o

LORELEY.

�CARLOS PERE.Z. MALOONADO
MON·rERREY, MEXICO,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Año XVI-Tomo I

México, 1Ode Enero de 1909

Número 2

Ultima Fotografía del Sr. Gral. Díaz
TOMADA PARA aEL MUNDO]LUSTRADO" DURANTE LAS FELICITACIONES:DE AÑOINUEVO

�s

DIRECTOR I O:

Propietario, VICTOR M . GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA V

V
V
V
PA

PARDO

GElH!lNTJ::.

ALFONSO E.. BRAVO
Ol&gt;ICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F Apartado postal
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.

2570.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudarl . . . .
En los Estados. . . .
En el Extranjero..

$ 1.25
1.50
2.00

NU::\IEROS SUELTOS:

En la Capital . . . '• . . . . . . . . . . . . . $ o..,5 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital :

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

I

La Inspiración y la Felicidad

f

ip

!11111111111

¡

I·

-;i11111w111r

del pétalo arrugado y sangra á la menor picadura
de la espina.
Quisieran el imperio del ideal; la emancipa"ÍÓn
del hombre de sus miserias animales; la sociedad,
una Arcadia; la vida, un paraíso.
La realidad les ofrece todo lo contrario: veneno
en los nectarios, nubes en el cielo, decepciones en
el amor, iniquidades en la sociedad. La Natura!Pza
apenas les da pies torpes, cuando quisieran alas
raudas; los condena á reptar cuando anhelarían volar y los encadena, como á Prometeo, á la roca helada,
de las miserias humanas, cuando soiíab:m sentarse, ·
rodeados de nimbos, en el empíreo. Los grandes
inspirados son eternos rebeldes, incansables protestatarios, Lorenzos tostados en la p,uTilla, presidiarios de la r id.t arrastrando pesadas cadenas.
Y por rebeldes y por protestatarios, son infcl ices; los unos en b forma candrnte, los otros en In,
forma resignada y mehtnc61icn.
Desde Isafas hasta Hugo; desde Pcrsio hasta Voltaire, no ha.y gran artista, ní ftcaso gran pensado,·,
que no haya llevado un puiíu.l en el pecho.
Cuando no lloran sus propios dolorr~, lloran los
dolores humanos, y lo menos que les atormeobt es
sentir el mundo tan mezquino, sinti6u&lt;lose ellos tan
grandes.
No escapan á esta ley fatal ni los mismos humoristas. Cervantes t'Íe .Y hace reir llevando al pie las
cadenas del galeote. En el fondo de todo humorista
hay un melancólico. El clown, en la intimid.1d, suele partir el alma, y tal hay que agita los crótitlos
de Momo mientras en su alma, taiíen las camp:lnas
mortuorias.
A veces el humorismo no es más qu!} la car.;ajada sardónica ele la desesperación.
.
Donizetti escri bió su «Alma innamomtta» clespu is de una tempestad doméstica; el Dante su «Divina Comedia» s mgrando su cornzón por los infortunios de su patria y aute el punzante espec:túculo de la iniquidad triunfante .v de la ju,ticiit esearnecida; Beethoven era un grnn dolorido; Berlioz, un
docepcionado; Wagner, un insaciable, sediento siemprP y jamns desalterado; Fra Angélico, un místico
anhelante é inquieto; Leonardo rlc Vinci, un eterno
descontento de sí mismo .Y de su obra.
La fel icidad es sólo compitible con la inc;piración
amable, de socied,td .r con el arte ele género; mas
no con el arte superior .r potente. Petronio pudo
escribir madrig"t1les é improrisar ditirambos cortesanos; pero sólo Homero ó Milton, en alas del dolor, pueden .dzat·se hasta ht epopeya.
Para cantar como Ohopin ó Alfredo ele l\fosset,
se necesita sufrir como ellos, .v nada inspÍl'Ó mejor
á Byron que el torturador escepticismo ele Manfredo.
Boccacio .\' el Aretino descendieron hasta lo obsceno; pero en medio de los estragos de la peste, de
la guerra y de la tiranía, .Y para di vagarse y di vagar al pueblo.
Puesto que el arte es una procreación tiene que
exigir gestaciones dolorosas .v alumbran:{ientosdesgarradores.
A veces. la obra de arte' al nacer , da ht
,,
muerte a su progemtor, y ha.v tal esta,tua tal poema ó tal sinfonía, que ha salído á la luz' amasada
con la carne .Y con la sangre
,,. del artista que la creó.

DOLOR y el arte -son hcr:anos g·em~los.
Las lágrimas que aquél llora, éste las transforma en diamantes; de los gemidos hace
cánticos; de los sollozos, himnos.
La inspiración no brilla nunca mejor que sobre
las frentes doloridas, ni mana más abundante y ardiente que de los corazones despedazados.
Las grandes creaciones estéticas en literatu ra, en
plástica, en música, las han evocado la indignaci~n,
la ira, la decepción, los espectáculos crneles, las
miserias propias y ajenas.
Dante y Miguel Aµgel, Beethoven y Byron, los
profetas que fulminaron rayos y los poetas bucólicos que suspiraron églogas, fueron siempre espíritus torturados por dolores crueles ó almas impregnadas de intensa y pro:fund}\+ melancolía.
La felicidad parece excluir la inspiración. Pam
que el pensamiento vibre o.! elevado diapasón del
arte, no pueden bastar los anullos, se necesitan las
tempestades. El.~árbol opulento no deja caer sus
frutos sino al so1'llo~&lt;!.e los lrnracanes, .r sólo la
erupción volcánica puede sacudi r el alma bastante
á fondo para que proyecte sus llameamientos, sus
chisporroteos y sus lavas ardientes.
La felicidad adormece, el dolor sacurle y conmueve. Las grandes obras dl'l arte humano pintan
el dolor y del dolor son hijas.
No puede ser de otro modo. Los graneles artistas sueñan mucho y sueñan muy bello. Naturaleza
y Humanidad aparecen, á los ojos de su alma, impregnadas de grandeza .Y cubiertas de galas. Para
ellos todo debía ser sublime y todo lleno de gracia
y de belleza. En su deseo, no quisieran ver jamás
fl.01·es marchitas, ni frutos amargos, ni estrellas pálidas, ni hombres perversos.
Quieren q ne la vjda sea toda paz, i bienandanza;
•* -~
los campos, -primavera; el firmamento, astros; el
Y así es la vida. Su norte se llama felicidad, jushombre, excelsitudes; el amor, goces y expansio- ticia, ciencia, belleza; pero su ruta es siempre canes. Su epidermis de sibaritas se duele al contacto mino de Calvario.

61

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

62

Sólo aquel á, quien hiere el cardo puede admirar
la flor; sólo sabe cantar la dicha quien la ha busca• do en vano y anhela realizarla, y lo grande no nos
es estimable .V deseable sino cuando hemos vivido
en medio de Jo insignificante y de lo mezquino.
En virtud de esa ley inexorable del contraste
que rige desde nuestras más insignificantes percepciones hasta nuestras más profundas é intensas emociones, no vamos á lo bueno sino fustigados por lo
malo, ni aspiramos á lo bello sino espoleados por lo
horrible.
«Sed teno-o», clama el hombre en su cruz. Y esa
sed que le tortura, es el manantial de su inspiración y el foco ardiente de donde irradian la luz y
el calor del arte.

/

,,~,....

~~~

Poco antes de que se efectuara el terrible cataclismo del
Sur de Italia empezó una erupción · violenta del volcán de
Colima. ¿Tendrá alguna relación un fenómeno con el otro?
¡Quién sabe! Tal vez no sea más que una coincidencia; pero
de ser así, ha llamado la atención de muchos, con razón ó
sin ella. Uua de las vistas que acompañan estas líneas re presenta al voleen visto á distancia.
Otro de los grabados que van en esta plana es el retrato
del señor W. L. Vail, quien acaba de ser electo presidente
del Club americano, y que durará eri funciones por el presente año.
El t ercer grabado es el retrato del presidente de Venezuela, señor Gómez, que ha propuesto que se pi~a la ext~a·
dición del ,·xpresidente Castro en caso de que este persista en quedane en Europa.

EL VOLCÁN DE COLIMA VISTO Á DISTANCIA.

r

..

•

�58

EL MUNDO ILUSTRADO

64

Un Cataclismo sin Precedente
Ver
Agua
Nat

65

EL MUNDO ILUSTRADO

cuenta miles de habi·
tantes¡ calculando la
morta:iidad por la catástrofe en un ochen·
ta por ciento de los
habitantes, cifra que
no es exagerada, según los informes que
se tienen, llegaríamos
á un total aterrador.
Cablegramas posteriores dicen que han
desaparecido las islas
Lipari, con tres mil
h.tbitantea, de los que
no se salvó uno solo.
Por muy exagerado
que sea esto, estamos
decididamente ante
una de las horribles
catástrofes que registra la :historia de l
mundo.

.(

•••

En medio de tanta

La Play a de Catania.

zoni, Stefanocini, Catena, Rosalo, Scila y Castroreale. Los
lngares que ocuparon estas ciudades y estos pueblos, se hallan cubiertos de ruinas y de
cadávere•; los pocos supervivientes han huido á gran pr isa
del lugar de la catá~trófr, y
apenas si se ven en medio de los
liorrores de la desolación á los
heroico&lt;; re&lt;;catadores de muertos y heridos.
Los pueblo&lt;; y ciudades mencionado~ tenían poblaciones
que varían entre uno y cin-

Escollera del Cfolope.

- ·ErSur de Italia, región que parece
destinada á ser teatro de las grandes
catástrofes de la humanidad, acaba
de ser el escenario de una de las más
espantosas de que se tiene noticia.
El cable, dejando á un lado el laconismo telegráfico, nos informó desde los primeros momentos de la espantosa magnitud del cataclismo; el
primer día anunció que había habido
cien mil muertos, cifra que al día
siguiente hacía llegar á doscientos
mil y que después ha hecho fluctuar
entre los citados límites, habiendo
llegado á pasar, á veces, del superior.
Además de esta horrible cantidad de
muertos y de heridos, dice el cable
que ha habido trastornos físicos en

El Etna desde Raudazzo.

Estrecho de Messina.

la configuración del fondo de los mares, hasta hacer peligrosa la navegación en las cercanías de las costas de
Sicilia.
Se ha dicho, y quizás con razón,
que gran parte de esto han de ser
exageraciones de las agencias de no
ticias, y que, á la postre, resultará que
en realidad ha sucedido mucho menos de lo que se ha dicho; ojalá que
así sea; pero de cualquier manera, lo
que está fuera de duda es que nos
hallamos en presencia de uno de los
más horribles cataclismos que registra la historia de la humanidad.
En un cablegrama procedente de
Roma, en el que se hace un resumen
de ciudades destruidas, se cita á las
siguientes: Messina, Reggio1 ~anta
Eufemia~Bagnara, Palmi, Seminara,
Castella, Polisten, Conqueprondi, Hamertia, Simpoli, San Priciparo, Piz·

destrucción y de tanta muerte, necesariamente se
han registrado escenas verdaderamente espeluznantes¡ á cada renglón de los cablegramas encontramos historias y relatos de algunos supervivientes, en los que se ve en medio de las exclamaciones producidas por el recuerdo delas espantosas escenas de que han sido testigos, cuadros
desgarradores.
Padres que han tenido que asistir durante varias horas, debajo de las ruinas de sus propias
casas, á la lenta agonía de sus hijos, prensados
· bajo escombros, sin poderles prestar ningún auxi·
lio¡ una joven que, encerrada en 21 quinto piso
de una casa que amenazaba caer á cada momento,
no fué auxiliada sino después de varias horas de
permanecer junto á los cadáveres de todos los
miembros de su familia; cuando se la sacó de la
casa, estaba loca.
Para dar una idea más vívida de la catástrofe,
reproducimos algunos párrafos de la relación hec~~ por el enviado es pecial de un periódico parisiense:
&lt; .. .. Nunca se repondrán mis nervios de las
espantosas impresiones recibidas, y mis ojos conservarán, mientras estén abiertos á la vida, la visión de muerte y devastación que los ha fatigado.
El campo está cubierto de un silencio funeral.
&lt;Lle ué hasta Palmi en el ferrocarril
J

�EL MUÑDÓ ILUSTR.\DO

1'\ESSJNA, TUMBA DEL AR.lOBlSPO DE JABIATlS EN LA
CATEDRAL-RUINAS DE LA ABADÍA

SS. MM.

LOS REYES DE lTAlIA.

ñaban, 10°mismo que algunos empleados de ferrocarril que
regresaban adonde se hallaron sus hogares para tener noticias de los suyos .... Marchamos por el interior del túnel
de Palmi á Bagnari, cogidos de las manos y alumbrándonos con teas de resina ... En varios lugares el túnel está
destruido y caían grandes rocas á nuestro paso.
«En el campo nos hallamos á varias familias sentadas
alrededor de hogueras; en los rostros de todos se notaba
una expresión de estupefacción; nos veían pasar como si
fuéramos fantasmas, y cuando les preguntábamos algo, no
contestaban y continuaban mirándonos con un aire de
estupidez.
«Algunos de ellos estaban asando aves marinas y otros
tenían á cuestas bultos hechos con los objetos más extravagantes.
«Después de dos horas de este penoso camino vimos á
Bagnari, sobre un acantilado de rocas suspendido sobre
el mar. Todas las casas de la ciudad y de sus alrededores
estaban destruidas. Algunos palacetes habían sido abiertos
en secciones como granadas. Sobre las ruinas de un muro
se hallaba sentado un hombre que vendía pan á precios
exorbitantes en medio de las imprecaciones de los que
tenían han:tbre, que eran muchos. Otro hombre, enloquecido, trataba de escarbar entre los escombros con las uñas.
¿Cuántos muertos? ¿Un mil? ¿Dos miles? iQuién sabe!
«A las once llegamos á Favazzini, pequeña aldea que había tenido quinientos habitantes, de los que no quedaban
más que siete, que se hallaban á la sombra de una sábana
colocada entre las copas de dos olivos. Nos pedían pan con
un acento de piedad; pero nosotros no teníamos nada que
darles.

Norte, había sido arrasado. Pocos kilómetros más aielante, en Cannitello, el espec1áculo era más horrible. Inmediata.menté aespués de que la ciudad fué destruida por
el terremoto, había sido arrasada por las aguas y borrada
del sitio que ocupaba.
&lt;i:. ••• Todas las casas es1 án convertidas en un montón deescombros, debajo de los cuales están enterrados los muertos y los heridos. El camino que siguieron las aguas para
volverá su nivel estaba cubierto con muebles, artículos
de casa y j nguetes de niños.
«De entre las ruinas salían voces apagadas de los heridos en solicitud de auxilio. Pregunté á un pescador cuál
era el número de muertos, y me dijo:
&lt;¿Los supervivientes? Entre cinco y siete. ¿Los muertos?
Pueden ser uno ó dos miles, quién lo sabe.
«El pueblo de San Giovanni, en otros tiempos tan próspero, presentaba otro de los aspectos más desconsoladores.
La estación del ferr;icarril, la de telegraffa aérea, seis estaciones de botes y el hospital están completamente destruidos. Cuatrocientos habitantes se hallan enterrados debajo
de los escombros.
&lt;Los testigos de la terrible noche dicen que el mar se
elevó como si fuera levantado por una explosión submarina&gt; ..... .
Por el estilo continúa la relación; por lo relatado, nuestros lectores se darán una idea, muy remota, de lo que fué
la espantosa catástrofe, acerca de la cual nos atrevemos á
decir que es la má~ terrible d-: las que consigna la histo·
ria de la humanidad.

•••

Cuando ocurre una gran catástrofe en cualquier parte del
mundo, su efecto rep•·rcute en todos los ámbitos de la tierra; lq uién no se s iente conmovido ante la muerte de cientos de miles de sus semejante~, sorprendidos quizás en los
momentos de la vida en que se consideraban más felices y
tranquilos? ¿Q1üén dice que entre los cien ó doscientos de

«Después de once horas de camino no habíamos andado
más que treinta y cuatro kilómetros.
«Habíamos decidido hacer alto en Scila; pero el desca!lSO fué imposible. Todo el litoral, excepto en la parte

*••

67

EL MUNDO ILUSTRADO

CATEDRAL DE CATANIA. - MONASTERIO DE
BENEDICTINOS EN CATANIA

miles de personas muertas por el terremoto, no había al*••
gunos que esperaban todavía mucho de la vida? ¡Cuántos
El grito de piedad, una vez lanzado en el lugar del tede ellos no habrían formado un hogar que se soñaban fe· rre.:O.oto, ha tenido eco en todas partes del mundo; no sólo
liz la víspera del cataclismo!
entre los hijos de Italia que viven en. diferentes partes de
Ante estas consideraciones, se necesita tener muy poco la tierra, sino aun en los hijos de los países más apartados
c~riño á la humanidad para no sentirse conmovido por la se ha sentido el movimiento de conmiseración. Unos, co·
enorme desgracia, y si á esto agregamos el sentimiento de mo ,los marinos rusos é ingleses, contribuyeron con sus esegoísmo que nos hace estremecer ante la posibilidad, si· fuerzos personales y heroicos en los momentos del mayor
quiera remota de una semejante calamidad en nuestro país, peligro; otros, á quienes la lejanía no permitió esos actos
se explica muy bien el por qué del grito de caridad ego- de heroicidad, se han apresurado á enviar auxilios á los
altruista que en todo el mundo se ha levantado en favor desvalidos.
de las víctimas del terremoto.
Entre nosotros el Honorable Ayuntamiento de la capiMuy por arriba de las anteriores consideraciones están tal encabeza una colecta en favor de los damnificados, la
los reyes de Italia, pues en ellos no se puede decir que que, seguramente, daráopimos frutos en vista de lo bien di·
haya habido sentimiento egoísta ninguno, puesto que han rígida y organizada que está.
llevado sus propias personas al lugar en donde se había
Por su parte los miembros· de la colonia italiana también
producido el gran movimiento sísmico, y donde era pro- han formado un comité encargado de colectar fondos, y es
bable que se repitiera, como ha sucedido.
seguro que ha de tener un buen éxito.
Y allí, al mismo teatro de las horribles escenas, en meAcompañan estas líneas los retratos de Sus Majestades
dio de los horrendos cuadros de desola.ción, es adonde
el Rey y la Reina¡ y vistas de los lugares en donde la deslos soberanos han hecho sentir que no en vano se les ha trucción fué mayor, ó que tienen alguna relac;ión con los
encomendado el cuidado de los habitantes de' Italia y que
fenómenos de carácter plutónico en el Sur de Italia; y en
saben responder á esa confianza aun á riesgo de sus propias
nuestro próximo número publicaremos los retratos .de los
vidas como en este caso.
principales miembros del comité de la Colonia italiana.
El Rey, soldado, hombre hecho á los trabajos de la vida,
Ojalá que, con la presente relación, despertemos en el
regresó del viaje sin lesión aparen.te; pero la Reina, débil
espíritu de nuestros lectores el sentimiento de compasión
de temperamento por su mismo sexo, no pudo soportar el
por los desgraciados y que así contribuyaruos al gran traenorme trabajo que se exigió á su sistema nervioso y re·
bajo de aliviar sus males ante la enorme catástrofe.
gresó á la corte enferma de una enfermedad sin nombre,
de la enorme compasión despertada en ella por la vista de
tantos horrores Aparte de las lesiones recibidas en el cuer·
pb durante uno de los temblores quesiguieron á la terrible
noche, lesiones que fueron insignificantes, trae las profundas
causadas en su ánimo por la desgracia de sus semejantes, á
quienes no pudo auxiliar en toda la medida que lo hubie·
ra des,ado1 á pesar de los esfuerzos que hizo e~ su favor.

�58

EL MUNDO ILUSTRADO

68

EL MUNDO ILUSTRADO

LA BAJA CALIFORNIA

Comparsa de pastore1&gt; en
la fiesta de Navidad.

Hasta hace muy pocos años,
el único medio de comuuica·
ción que tuvo California fué
el correo marítimo; pero gracias á la instalación reciente
'de estacione~ de telegrafía aé'rea se ha abierto una nueva
era, y ha llegado el tiempo len
1ue nos demos c'.1.enta exa~ta
Je ; 0 q11c es r'\lc J1r&lt;'-n de he·

.

l

Srila. Mc1ría Amparo Go~zález.

Hay una región.de la tierra que forma parte de nuestro
oaís, y que, á pesar de esto, nos es tan desconocida como
' lo puede ser el Continente africano. Tanto de una como
. del otro sabemos que existen porque lo~ hemos visto en
los mapas; pero los datos que sobre ellos tenemos son muy
vagos en ambos casos.
Para probar esto, citaremos el hecho de que tres diferentes tratados de geografía, escritos por otros tantos geógrafos notables de nuestro país, citan tres diferentes cifras como expresión de su superficie, y si los geógrafos están tan
mal informados sobre el particular, es de suponer que los
profanos en la ciencia geográfica lo estén peor. ·
Si un dato de carácter tan preciso se ignora, ¿qué podremos decir acerca de la habitabilidad, producciones, etnología
y demás datos que· pudieran hacer conocidá la región?
El padre Clavijero, en su «Historia de la Antigua ó Baja
California», publicada por primera vez el año de 1789, decía: «Como los californios habían permanecido por el espacio de tantos siglos encerrados en su península, privados
de toda comunicación externa y sepultados eu la más espantosa barbarie, no tuvieron noticia de los otros pueblos
de la tierra, ni éstos la tu vieron de aquéllos hasta el siglo
XVI, en que la sed de oro, que llevó á los europeos á otros
países del Nuevo Mundo, los impelió también á la California&gt;.
Con muy ligeras variaciones se podría decir lo mismo
en lo que respecta á los conocimientos qu~ tienen los habitantes de la Baja California del resto"'d el mundo, y del
que tiene el mundo entero acerca de los californios. Las
no.t icias que se tienen por más ciertas acerca de la península, son semejantes á las que corrieron acerca de ella en
la época de su descubrimiento por Ordoño Jiménez el año
de 1334.
Y no debe atribuirse esto á que los californios carezcan
de las cualidades que hacen prosperar á los pueblos; de
todas ellas están dotados; pero el aislamiento y la falta de
medios de comunicación, que después de la fiebre del oro
han sido tau malos como antes de ella, ha hecho que no se
pueda enviar ni recibir informes acerca de la California,
si no es por algunos viajeros que van allá, y que, en la mayoría de los casos, exageran lo que han visto, ya sea en un
sentido ? en el opuesto.

Yacimientos pet•oliferos en
Comondií, B. C

Repre~o d~ aguas en un
rancho californio.

rra mexicana, relegado al
olvido durante tan tos
años.
Una de las muestras de
adelanto de una región
cualquiera, es la circulación de periódicos de
importancia; el nuestro
está representado en la
Ba'a California, no sólo

�70

71

EL MUNDO ILUSTRADO

sal, á quien debemos las foto-grafías que ilustran estas líneas,
las cuales dan idea de la con·
figuración física, de los usos y
costumbres, y de algunas de
las industrias que se explotan
en la región.
Gracias al citado ageme, ten·
dremos el gusto de ser de los
primeros que presenten ante el
público de la capital d~ la Re·
pública, vistas que den idea de
la importancia de una de las

las Carreras dd Ultimo Domingo
El programa, calcado ,c:obre los de todas las carreras que
se hau hecho en el hipódromo durante los últimos cinco
años, se componía de seis carreras para caballos: la primera para tropa, la segunda para socios del Club Hípico Militar, la tercera para socios del Club Hípico Alemán, la
'cuarta para militares y &lt;gentlemen riders», la quinta ca·
rrera de milla con premio del Club Militar, y la sexta
&lt;steeple-chase» entre dos caballos; después de las carreras
de caballos había en programa una de motocicletas y una
de automóviles que no se hizo, en vista de una infinidad
de inconvenientes, entre otros la ausencia de público que
se retiró luego que terminaron las carreras de caballos1
Con este programa, y con la circunstancia de tomar par·
te en las carreras caballos que el público aficionado ha. vis·
to correr hasta el fastidio (ya se sabe que el mayor defecto

1

Arroyo de San José
del Cabo.

justo homenaje á ellas, retratos de algunas bellezas femeninas, de las que hay muchas
en las ciudades y poblaciones
de California¡ por ellas se verá

LAS _TRIBUNAS

En una mañana llena de sol, mañana que podríamos llamar de &lt;carreras», se efectuó el domingo último la reunión
deportiva organizada por los clubs hípicos militar y ale·
mán.
El vientecillo ligeramente frío que sopló en las primeras
horas de la mañana, y que continuó azotando las tribunas
que ven al Norte, no fué obstáculo para que éstas fueran
ocupadas, aunque no muy numerosamente, por una alegre
y bulliciosa concurrencia, cosa que sólo sucede entre nosotros en e~tos meses del año.
Gracias á la benignidad de nuestro clima, de la que se
abusa algunas veces, vimos en la gradería algunos trajes
que hubieran sido un tormento en cualquier otro clima
del mundo, y algunos que lo eran aun en nuestra Mesa

Corrales en un rancho ~
californio.

EL SARGENTO ALCÁNTARA, VENCEDOR EN LA

regiones de nuestro país que
está llamada á un porvenir bri·
llante no remoto.
::'.:.Entre las fotografías que publicamos en este número0&gt;~-pan lugar prominente, : como

H

CARRERA

e~ el des;o de novedad) ~ra seguro que las graderías estanan vac1as y poco entusiastas.
·
Por otra parte, el resultado de las carreras no fué brillante, y los conocedores, lo mismo que los profanos se fastidiaron solemnemente; sólo durante la carrera' de los
miembros del Club Alemán hubo momento de verdadera
excitación, pues todas las demás carreras se ganaron con la
mayor facilidad y sin que se viera una verdadera compe·
t~nc.ia, pues los caballos que ganaron moitraron tal supe·
:1oridad sobre los competidores, que el concurso perdía su
interés desde el principio.

El fondo de Bahla MagdalPna

que si en ilustración y patrio·
tismo los californios no están
por atrás de ninguna. otra región del país, en belleza las
hijas del suelo californio son
dignas de la fama de que justamente disfruta la mujer me·
xi cana

..

••

Tenemos la seguridad de que
nuestros esfuerzos por hacer
conocer una hermosa región
del país serán apreciados por
nuestros lectores, á quienes es·
pecialmente van dirigidos, y
por los habitantes de_la región,
que contarán con un nuevo me·
dio de comunicarse con el resto de los habitantes del mundo.

PARTIDA DE LA 6ll- CARRERA

\

Central, pero que eran llevados con gentil donaire por
nuestras guapas compatriotas, que parecen haberse propuesto demostrar á todo trance la esplendidez de nuestro
sol, aun en los meses que en otras partes se llaman de Invierno¡ entre los caballeros también vimos sombreros de
paja y aun el clásico panameño de las estíos tropicales.
Ante este cuadro de concurrencia, brillante en sus colores por lo mismo de su heterogeneidad, se desarrolló el
programa arreglado, el cual, á pesar de los esfuerzos de
sus organizadores, no despertó el entusiasmo que se esperaba, quizás porque el vientecillo á que ya nos referimos,
unido á lo poco apropiado de las &lt;toilettes», hacía que la
escasa concurrencia se ocupara más de tiritar de frío que
de las competencias entre los equinos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

72

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VENCEDOR EN LA TERCERA CARRERA.

= j:..:::J

Para 1a primera carrera hubo nueve entradi.s¡ la ganó el
&lt;47&gt;, propiedad del regimiento de Artillería Ligera, montado por Francisco Alcántara; el premio consistió en un
objeto de arte para el regimiento y efectivo para el corredor; en segundo lugar lle~,¡ &lt;Frijol&gt;, montado por Regino

GRUPO DE OFICIALES DEL CLUB HÍPICO MILITAR

Armendáriz, y propiedad del primer regimiento de Artille·
ría Montada.
La s~unda carrera se hizo entre &lt;Pepito I&gt; y &lt;Frijol&gt;; desde
la salida se notó la gran superioridad del primero1 que al
fi_n gan.ó con una ventaja de ocho cuerpos sobre su compet~dor; iba montado por el cadete Jesús Pérez.
llComo dijimos ya, la tercera carrera fuélaúnicaquemantuv~ la atención de.los c?ncurrentes. Hubo dos caballos que
se disputaron la pnmacia en una competencia reñida.

LOS PARTICIPANTES EN LA TERCERA CARRERA.

Antes de empezar la carrera, los conocedores iniciaron la
lucha entre &lt;Senator Foyntz&gt; y &lt;Bandit&gt;, apostando casi por
igual, unos al primero y otros al segundo; aunque el terce·
ro de los caballos inscritos, &lt;Peter the Great&gt;, no dejó de tener algunos partidarios, no se puede comparar con los otros

&lt;BLUM&gt; LLEGANDO Á LA META EN LA

5~

CARRERA

dos, que fuer~n los que obtuvieron el favor del público
apenas anunciada la carrera. La mejor prueba de que las
apuestas habían sido hechas por; los verdaderos conocedo·
re~, es el resultado de la competencia; apenas se había comdo un cuarto de la carrera, el &lt;Peter the Great&gt; se declaró
fuera de concurso, mientras que tanto el «Bandit&gt; como el
cSenat~r Poyntz&gt; apretaban á más y mejor. Sin embargo,
á la ~itad de la carrera desmayó el &lt;Bandit&gt;, para recobrar
sus alientos al fin de ella, pero ya no era tiempo; la carrera

73

último, el masaje vibratorio, que se efectúa haciendo vi·
brar rápidamente el dedo, la mano ó el instrumento con
que se aplica el masaje. Cada uno de estos movimientos
tiene aplicación especial.
Es preferible, en todo caso, que la mano del operador
sea la que aplique directamente el masaje, porque
solamente así el dominio de él sobre los movimientos es
cómpleto, y puede aumentar ó disminuirá voluntad la
rapidez de los movimientos y la intensidad de ellos. Se
han construido, sin embargo, algunos aparatos especialmente para el masaje vibratorio, que suplen la mano, sobre todo cuando ésta no es experta. Esta substitución se
hace necesaria en muchos casos, porque el oficio de masa·
jista es fatigante en extremo, y después de haberlo aplicado sucesivamente en varias sesiones, la persona más robus·
ta perdería totalmente el dominio completo que el masa·
jista debe tener siempre sobre sus movimientos.
Es un error creer que se puede ser masajista sin tener
conocimientos profundos de la anatomía y de la fisiología
de las regiones en que se opera. Así es que, salvo indica·
ción del médico, no se debe returrir, para el tratamiento
de enfermedades, indistintamente á esta ó aquella per~ona;
sino á un médico ó á alguien que sea perito, bajo la direc·
ción del médico.
Entre las damas, el masaje goza de especial favor, porque tiene aplicaciones muy interesantes. como las de des·
truir las arrugas; dar tersura á la piel, elasticidad, frescura¡ impedir la acumulación de la ¡!rasa donde en algunas
regiones, como el abdomen, el cuello, etc., perjudica á la
esbeltez y elegancia del cuerpo.
Cada caso especial necesita de maniobras adecuadas, y
éstas siguen también determinadas reglas, según las circunstancias. Es, por lo tauto, imposible dar reglas generales.
Sin embargo, es útil conocer ciertas indicaciones absolutas,
EL MASAJE
sobre todo cuando no se tiene confianza en la habilidad de
No una, sino multitud de consultas hemos recibido re· la mano que aplica el masaje. Estas reglas son:
Todos los movimientos deben seguir el sentido de la coferentes al masaje y sus diversas aplicaciones. Este medio
curativo se ha hecho muy de moda, y por estas dos razo- rriente de la sangre en las venas, es decir, de laq extremines creemos oportuno decir á nuestras lectoras unas cuan- dades hacia el corazón. Por ejemplo, si se trata de hacer
tas palabras respecto á él y á sus diversas y variadas apli· masaje por fricción en un brazo, debe comenzar desde los
caciones.
· dedos hasta más arriba de la región afectada. En el vien·
El masaje no es más que la aplicación de ciertos movi- tre, los movimientos deben ir circularmente, desde cerca
mientos, efectuados metódicamente sobre una ó varias re- de la ingle derecha hasta el lado opuesto.
El masaje no debe ser nunca doloroso. Cuando está bien
giones del cuerpo, el cual debe conservarse, mientras tanto, en reposo. En esto se distingue de la gimnasia, otro mé· aplicado, por el contrario, causa una ,ensación agra~abilí·
todo mecanoterápico, en el cual se imprimen movimientos sima, y si es general, pt oduce un bienestar notable. En todo
caso, si causa dolor, es porque ha sido mal aplicado.
pasivos ó activos á una ó varias regiones del cuerpo.
La mano debe, en las fricciones, resbalar suavemente, y
En el masaje la mano del operador, ó el aparato empleado por éste, es el que se mueve, en tanto que quien recibe para ello irá humedecida con alguna substancia lubricante.
el masaje se conserva en quietud. Este sistema curativo, Este es el secreto del éxito de muchas fricciones que, en rea·
que es conocido desde la más remota antigüedad, tiene lidad, son inertes. Salvo indicación del médico, los mejoaplicaciones muy diversas. Puede decirse que su uso es res lubricantes son: el jabón, que da frescura á la piel; el
instintivo. En efecto, no hay persona que sufra un dolor aceite, usado sin exceso y cuando hay facilidad de asear la
en cualquier sitio del cuerpo que no lleve instintivamen· región en que se opera; y el alcohol, que se evapora rápidate la mano allí y trate de hacer una fricción en el sitio mente y también da una grata sensación de frescura. Casi
adolorido. Y esto se observa también en muchos animales, todas las embrocaciones usadas por los masajistas contieque tratan de inmovilizar y friccionar, de algún modo, el nen alcohol, aromatizado oon alguna esencia.
No se debe hacer masaje en los lugares donde hay herí·
cuerpo en que sienten algún dolor.
El masaje es muy eficaz en ciertos casos, y sus efectos das, úlceras, supuraciones, quistes de contenido líquido,
suelen ser verdaderamente asombrosos; pero en los últimos aneurismas ó tumores malignos.
DR. WEIL.
tiempos se ha abusado de él de una manera extraordinaria,
Consultas: Sritas. Rosa del Año y Enriqueta Jaime. Sir·
hasta el punto de considerarlo como remedio universal.
Tiene también !a desventaja de que requiere, para su apli· vanse ustedes enviar su direeción y la estampilla correscación, un conocimiento exacto de sus cualidades en la pondiente para contestarles en carta privada.
persona que lo aplica; un conocimiento anatómico y fisio·
lógico de la región en que se aplica, y cierta habilidad manual, circunstancias todas que no fácilmente se encuentran
reunidas.
Los casos en que el masaje es particularmente eficaz son:
las neuralgias, los dolores reumáticos, las desconchavadu·
Atendiendo á que con frecuencia se hacen á este perió·
ras, las fracturas, las contusiones, ciertos defectos físicos, dico consultas sobre asuntos de medicina, hemos resuelto
ciertas enfermedades locales que tienen por causa trastor· establecer un departamento especial de consultas á cargo
nos en la circulación ó en la nutrición; la constipación de persona competente, que se e~cargará de contestar, ya
habitual. La obesidad se modifica favorablemente; pero el sea en esta columna 6 en carta privada. Para casos que de·
masaje, por sí solo, no puede tener acción permanente y no- manden el estudio de un especialista, hemos obtenido el
table sobre ella,
concurso de varios distinguidos especialistas de esta ciuDt:ntro del término masaje caben multitud de movi- dad, á quienes someteremos, de buen grado, las cuestiones
mientos, todos los que pueden efectuarse sobre una super· que se nos propongan. Esta sección está, además, en comficie. Los principales son: el frotamiento, como en las binación con el departamento de encargos; de manera que
fricciones; el de oprimir más ó menos profundamente y re- los subscriptores que los deseen, pueden obtener sus mepetidas veces en una región, ya sea con la palma de la ma- d icamentos por este intermedio, en condiciones verdadeno ó con uno ó varios dedos ó con instrumentos á propó- ramente excepcionales, como no podrían obtenerlos sino
sito; el de golpear más 6 menos rápidamente en un sitio; haciendo un viaje directamente á la capital.
el de oprimir en un lugar efectuando al mismo tiempo un
La correspondencia para esta sección debe estar dirigida
movimiento circular. Cada uno de est.,s procedimientos á "El ,Mn¡ido !lustrado," departamento de consultas tmétiene sµ noqibre es~cial que no hace al caso. Hay, :por "-icas.
estaba definitivamente ganada por el &lt;Senator Poyntz,&gt; el
que llegó á la meta bastante antes que el más resuelto de
sus competidores.
La cuarta can·era fué la más concurrida y al mismo tiem·
po la más desordenada; tomaron parte en ella &lt;Pepito I&gt;,
&lt;Muchacho&gt;, &lt;Pepito 11», &lt;Rostow&gt;, &lt;Fogonero&gt;, &lt;Favorita&gt;,
&lt;Venado&gt; y &lt;Chatito&gt;. Desde la partida se inició el desor·
den, y á no haber sido por la gran velocidad de &lt;Pepito I&gt;,
seguramente que los jueces hubieran tenido grandes traba·
jos para dictaminar acerca de cuál hubiera sido el vencedor; pero el &lt;Pepito&gt; sacó á los demás una gran ventaja, lo
que facilitó mucho la tarea de los jueces, quienes concedieron el segundo lugar á &lt;Muchacho&gt; y el tercero á &lt;Pepito 11&gt;.
La quinta carrera, la de milla, que se considera siempre
como el gran acontecimiento del programa, se convirtió en
una especie de chascarrillo ó burla; tomaron parte en ella
sólo el caballo &lt;Dalesman&gt; y la yegua &lt;Miss Japa&gt;; pero
esta última se' hallaba tan mal preparada y tan fuera de
condiciones para correr, que se puede decir que la carrera,
la hizo &lt;Dalesman&gt; solo.
En el &lt;Steeple chasse&gt; final casi sucedió lo mismo; no se
tomó tiempo ni se hicieron apuestas y el público empezó ·
á retirarse sin ver la llamada carrera de motociclistas, hecha por un corredor también; al terminar esta carrera ('()
las tribunas estaban vacías y los jueces decidieron que no
era de hacerse la anunciada de a.itomóviles, decisión que
les aplaudimos sinceramente.

*

EL MEDICO EN CASA

Sección de Consultas Médicas

�,.
74

,
DEL CREPUSCULO

Y fué en el v;espertino de ayer, lloroso anunciador del
invierno, cuando' pasaron eUos bajo los árboles amarilleantes.
·
En las hojas gemía el aire y lagrimeaba la lluvia.
De la tierra brotaban hálitbs entumecedores; el cielo se
deshacía en nieblas. El viento, impregnado con la primer
nieve serrana, era, en su ir y venir por la atmósfera voz
helada de aquel anochecer.
'
Lo$ carruajes desfilaban al trote; los automóviles extremaban su avance; "lá gente de á pie iba de prisa, las manos
dentro de los bolsillos, los pies chapoteando sobre el 'barrizal. Todos ponían rapidez en su viaje para huir las frial·
dades _de la noche.

EL MUNDO !LUSTRADO .

Ellos caminaban despacio1 como en crepúsculo estiv.al
bajo la bóveda áurea, sobre la alfombra amarillosa que la~
hojas caídas entramaron.
Dijéras~, al verlos tan despaciosos de andadura, que no
eran parh~ulas.de niebla, sino átomos de sol los que filtraba la ho3arasca; que en las ramas no temblaba la lluvia
P:eparadora del invierno, sino el rocío de los abrileños po01entes. Como besos de Abril, aromados en capullos de
rosa, acogían ellos el aire mojado por las alburas de la sierra.
Y, en realidad, de primavera era para ellos aquel ano·
che~er,' porq~e er.an dos amantes: dos juventudes que preludiaban al aire hbre, entre la crepuscular semisombra las
soberanas estrofa(de la_posesión Y.de la.entrega.
'

EL MUNDO ILUSTRADO
El hombre ajustaba la cabeza con deshechurado flexible
de alas caídas en redondo. Echado entonces el sombrero
hacia atrás, tenía, con la luz, aspecto de aureola.
Corona era de una frente amplia, sobre cuyos remates se
aborrascaba el pelo en negrísimos remolinos; los ojos se
entornaban para recoger, dentro de ellos, la imagen deliciosa de la hembra¡ un bigotillo se erizaba contra los labios,
prevenidos al beso; vestía una especie de guerrera y un pan·
talón gris, vuelto al descuido en la garganta de las botas.
Debía ser artista; escritor, á juzgar por un manojo de cuartillas que asomaban por el entreabierto bolsillo para que
la lluvia fuese llanto primero entre aquellas ilusiones de
conquista y de gloria.
Ella parecía menestrala. Un velillo de falso encaje entoldaba su rostro. Gracias á los rotos del velo, aquel rostro triunfaba, descubriendo los negros y apasionados ojos,
la boca entreabierta en beneficio de la dentadura, y las redondeces del cuello asentado encima de un cuerpo que
ofrecía curvas deliciosas á' los sacrificios del amor.
Iban hombro con hombro, las cabezas juntas, las manos
enlazadas el hablar quedo, el paso breve, por el paseo,
obscuro ya. Al llegar junto á los faroles encendidos, él la
empujaba suavemente para difuminarla en la sombra, donde no llegaba la luz. Había en su diálogo cuchicheos místicos de oración.
Frente á un árbol, que abrasó la centella, descubríase un
banco. Era el árbol un muerto en pie, obligado á contemplar, desde las alturas de su tronco sin savia, el vivir de
los otros árboles.
Los amantes se dt.jaron caer contra el banco, humedecí·
do por la lluvia. Apretujándose el uno con el otro, si·
guieron su diálogo de amor, sin cuidarse de la niebla que
los envolvía, del agua que las hojas goteaban sobre ellos,
de los alfilerazos con que el viento, impregnado en la pri·
mer nieve de la sierra, punteaba sus pieles.
Hablaban, hablaban sin que pudiera advertirse en el
diálogo dónde concluía la palabra y dónde comenzaba el
beso. Sus pies se hundían en el barro; y antojáronseme
sus imágenes, saliendo de aquel barro, desvanecidas por la
niebla, no imágenes de carne, escultura modelada con el
barro aquel por un supremo artífice, para afirmar y procla·
mar el triunfo de la juventud y del amor; para imponerlos
á todo y sobre todo en las frialdades del anochecer in·
vernal.
¡Santa juventud!. . . . ¡Santo amor!. . . .
Yo os contemplaba frente á mí, sin envidia, con dulce y
paternal complacencia.
Así debe mirar el tronco roto por el rayo el muerto en
pie, erguido en el solitario paseo, á los árboles jóvenes
que brotan hojas, para que el aire ponga besos en ellas, y
sostienen ramas para que hagan nido los pájaros ....
JOAQUIN DICENTA.

75

Médicos Distinguidos Mexicanos
El Dr. Banuet nació en la ciudad de Oaxaca el 19 ae
May o de 1880 y vino á México, donde hizo sus estudios
preparatorios y profesionales, habiendo obtenido siempre
envidiables calificaciones en sus exámenes anuales.
En el profesional presentó una importante tesis: &lt;::Sífilis
Ocular en México&gt;, en la que estudió detenida y concienzudamente los estragos de tan terrible enfermedad, para·
cuya curación es un especialista el Dr. Banuet. Tantos y tan
extensos estudios y observaciones ha hecho de esta enfermedad, que llegó á preparar unas inyecciones antisifilíticas que presentan la notable ventaja de ser indoloras. El
éxito de estas inyecciones está demostrado en innumerables
casos, y se sigue demostrando á diario en el Consultoric
del Dr. Banuet, situado en la 1~ calle de la Aduana Vieja
número 5.
El Dr. Banuet, cuando estudiante, fué practicante de los
mejores hospitales de México, ayudante del Jefe Repetidor
de operaciones en la Escuela N. de Medicina, Dr. D. Aureliano Urrutia, y preparador de la clase de Anatomía de las
Formas en la Escuela N. de Bellas Artes.
Cuando obtuvo el título, fué nombrado Delegado Sanitario del Consejo Superior de Salubridad én el Estado de Sinaloa, donde realizó interesantes prácticas médicas del paludismo.
Actualmente, y para
atenderá su numerosa
clientela, no desempeña ningún cargo público y vive entregado, en lo absoluto, al
ejercicio éie su noble
profesión.
El Dr. Banuet, muy
joven aún, ha obtenido señalados triunfos.
Acaba de efectuar
una notable operación
quirúrgica: una nefropexia, ó sea la fijación
de un riñón móvil. El
paciente se hallaba en
estado de suma gravedad, y en tres semanas obtuvo su completo ali vio, gracias á la
hábil intervención del
. Dr. Banuet.

�76

EL MUNDO ILUSTRADO

li -~etropolitanás

......

1
1,

1

,I

AVES DE. PASO

¿Conocéis á M. Joyeuse?
Supongo que sí. ¿Quién no recuerda á aquel buen vieJo
de la novela de Daudet, que todas las mañanas, á las ocho
en punto, despedíase de sus hijas -un verdadero ejército
de pimpollos,-ymarchaba á su oficina, descendiendo Dios
sabe cómo la escalera de la casa, llena entonces de ,!ritos,
de risas, de recomendaciones y de encargos? Alina quería
una pieza de música¡ Elisa, hilo¡ Yaia, pasteles . ... Y M.. Jo.
yeuse íbase contento, dichoso, refrescado, purificado por
aquella onda de regocijo jttvenil. Mas, no bien trasponía
la esquina, la imaginación, la terrible iIIy1ginaci6n de M.
Joyeuse poníase á trabajar con furor, entraba en movimien·
to, y M. Joyeuse confeccionaba para su fuero interno dramas tremendos, espantosos dramas en los que intervenían
los transeúntes que encontraba al paso, y él mismo, se entiende, como protagonista casi siempre del género virtuoso: paladín del honor, del afecto paternal, de las sanas
ideas políticas ....
Oigamos, por un momento, al propio Daudet, referirnos
uno de tantos casos imagitivos de su héroe:
&lt;Si, por ejemplo, M. Joyeuse, al remontar la calle de
Saint-Honoré, por la acera de la derecha-él tomaba siempre é'sta,-divisaba una carreta de planchadora que se
aproximase rápidamente, conducida por robusta campesina, cu yo hijo inclinábase un tanto, encaramado en un montón de ropa, el buen señor no podía menos de exclamar,
azorado:
c¡El niño, cuidad del niño!&gt;
cPerdíase su voz en el murmullo ambiente. El vehículo
pasaba. El le seguía un instante con los ojos, reanudando
después la interrumpida marcha.-Pero el drama, iniciado
en su espíritu, desenvolvíase á continuación, lleno de peripecias .... El chiquitín cayó .... Las ruedas van á arrollarle ..... El st:ñor Joyeuse se decide, salva al pequeño
en el umbral mismo de la muerte._. . .Sólo que la lanza, ya
que no las ruedas, alcanzóle en mitad del pecho, derribándole bañado en sangre. Entonces él ve que le llevan á la farmacia próxima¡ que le colocan en una c:1milla¡ que le suben á casa¡ y, de pronto, escucha el grito desgarrador de
sus hijas, de sus bien amadas que le miran en condición
tan lamentable .... Y este ¡!rito le conmueve tanto, percíbele tan profunda, tan distintamente: &lt;Papá, papacito .... &gt;,
que no tmede menos de lanza~lo él también en plena calle,
ante el asombro de los transeuntes, con una voz ronca que
logra despertarle al cabo de su loca pe~adilla&gt;.
Este breve y lindo episodio, que para un razonador frío
sería, á lo;nás, una ironía humorística del creador de &lt;Tart.arín&gt;, lejos de toda realidad, 6, por lo menos, dentro de lo
excepcional, paréceme á mí algo muy verídico, algo que
acontece á muchos, á todos casi, porque la mayoría posee
ima(inación viva, y no es raro encontrarse á un M. Joyeuse al voltear la esquina ó sentirse uno mismo M. Joyeuse
en persona.
El don de imaginar es innato en el individuo. Hay una
ignota fuerza que nos mueve á vestir de fantasía el ambient~ las cosa, y personas que vemos, las calles por donde pasamos, los cielos que nos cobijan, los umbríos 1 los
vagarosos jardines donde quizá á la tarde, durante el crepúsculo, vamos á descansar de las cotidianas faenas, sorbiendo aire perfumado Y ?dormeciéndonos al murmullo leve y arrullador de las hojas. A este amigo, que efectivamente conocemos¡ que es un cu11lquiera por lo que toca al
carácter; que no tiene un solo matiz que le distinga que
le eleve del nivel común, suponémosle, en determ'inada
ocasión, cualidades relevantes: figúrasenos ya como un héroe, ya á la manera de sabio que persiga y descubra la verdad que afanosa anhela la especie humana, 6 bien como un
paladín imaginario, capaz de nobles arrestos y de infinitos
amores; nuevo Lohengrin, salvador de de~consoladas princesas ....
Aquella sefiorita,. que nada tiene de particular, como no
sean unos lindos OJOS negros, una rosada boca y unas me·
· jillas purpúreas, en las que perenne primavera imprimió
su beso. se nos aparece ahora como JuUeta, la amante ideal.
como Cordelia, la hija divina¡ 6 tiene las tristezas ine:
f~l?J~ !!,~ ~a ~amorada de Hamlet, 6 la suave melancolía de

Leonora, que tanto amó el cantor de &lt;Aminta&gt;. Y á este
ancíano, excelente persona, bur¡!ués cuya existencia con.
sagróse á la caza del duro, caza que le di6 riquezas, amén
de un mal crónico del estómago, nos le imaginamos, advirtiendo su palidez y doloroso silencio, como á uno de
esos ilustres varones que, moviéndose en el estrecho marco de la vida, dijéranse creados por la más desordenada
fantasía ...... ¡Y, sin embargo, nuestro amigo no pasa de
ser un vulgar, y la hermosa señorita una señorita simplemente, y el anciano un buen anciano que legará á sus nietos envidiable fortuna, y nada más!
Esto, por lo que se refiere á la gente conocida¡ que si de
los extraños, de la multitud anónima, de la multitud con
que tropezamos al aire libre, en fin, nos ocupamos, la en·
fermedad imaginativa adquiere entonces matices mucho
más sutiles é interesantes.
A menudo he oido decir que uno de los encantos de la
vida, en las grandes metrópolis modernas, es aquel de que
cada quien de su capa puede hacer un sayo-"Si hemos de
encerrarnos en el refrán,-porque nadie le conoce; porque
á diario ve caras distintas, y en la agitación citadina apenas si conserva en la memoria el vago rastro de una fiso·
nomía, la huella de una sonrisa, la música de una palabra . . . Y si lo primero es verdad, lo segundo. á fe mía,
dista bastante de serlo.
Cierto que allá, en un escondido pueblo, la existencia
será una repetición monótona del mismo episodio. Al levantaros, cuando salís á la calle, á la estrecha calle en·
vuelta en niebla, columbraréis por entre los pliegues del
negro chal, los mismos rostros ascéticos, pálidos, de las re·
ligiosas damas que van á misa no bien despunta la aurora;
al mediodía beberéis en la tienda de la plaza el consabido
&lt;vermouth&gt;, servido por el mismo cantinero, y en compa·
ñía de las personas que á diario veis; por las noches, cuan·
do la sombra invade las mustias callejuelas, miraréis aburridos el mismo galán ante la misma reja, y los mismos
ojos fulgurando entre flores .... Y esto durará diez, veinte,
treinta años ....
Pero si tal sucede en el lugarejo, algo semejante pasa en
la ciudad. Aquí, en medio de la turba, de la muchedumbre que discurre indiferente, veréis á diario en la calle á
la misma hora, los mismos rostros, las mismas sonrisas;' y
revolotearán á vuestro oído, al paso, las mismas dulces ó
roncas palabras¡ y os convertiréis en M. Joyeuse, atribuyendo á cada una de esas gentes que encontráis y de las
cuales no sabéis la vida, ni siquiera el nombre, una fisono·
mía moral, una cualidad, un defecto: las haréis figurar, en
suma, en los mil sainetes que la loca de la casa encárgase
de forjar y que, á la mejor, se desvanecen como el humo
en el dorado cielo de la ficción.
¡Con qué grato placer, mezclado con un dejo de melan·
colía, acuérdome del simpático M. Joyeuse en estas mañanas de invierno, cuando, arrastrado por la lucha que á
todos arrastra, me encamino por la acera que he recorrido
cotidianamente durante cinco años, y veo á mis desconocidos amigos, de cuya vida no sé y cuyo nombre ignoro!
Hace frío. Gasas de neblina flotan en el aire transparen·
te, desgarradas por centelleos de sol. Pregonan los chicuelos en la esquina las publicaciones del día. Las maritornes
salen de las tiendas, arrebujadas en el rebozo, con el cesto
de compras al brazo. Los trenes corren, agitando el ambient e con el campanilleo de sus timbres ..... . Van á dar las
ocho. En breve en los relojes públicos y en los silbatos
de las fábricas sonará la hora fatídica, la que trueca la libertad en encierro, la que hace entrar en el escueto taller,
y en la oficina helada, y en las aulas, tantas aladas fantasías, tantas dulces y arrulladoras esperanzas. . . . Y cillle
arriba, con nervioso paso, presurosos, van los que forman
este ejército batallildor de gente de trabajo y de estudio,
que desfila en desfile interminable .... Es el empleadillo
de raída vestimenta, de prematura calvicie y de encorvadas espaldas, que marcha aterrorizado ante la idea de ll egar
tarde; es la costurera, de carita morena y pilla, amoratada
P?r el f~ío, envuelta en modesto chal; es la oficinista que,
bien pe~nada, engalanada con sencillo traje, camina vivaz
Y atr;tviesa el arroyo con ondulosos andares·1 es el estudiante guasón, la colegiala imberbe, y otras, y otras que
ahora, cuando escribo, surgen en mi mente como caravana
de vagas siluetas ....
Esta que aquí viene, morenita, de rostro enfermizo de
ojos juver.iles que, sin embargo, tienen un mirar de ;ejez
Y de congoja, la conocí años h:i, en la propia calle que
ahora esplende al halago solar. Era entonces bella, gallarda, Y reía, reía con argentina risa que hacía volverse á los
transeúntes. Su prestigio de coqueta,: de amable coqueta
que ¡,ro~iigaba:guiijc;&gt;~ y miradas, distinguíala; en el color
'

.J

77

EL MUNDO ILUSTRADO

/

de sus trajes y en el cimbreo de su talle, descubríase una
suprema armonía de juventud .... Ahora marcha vestida
de negro, pálida enlutada, y pasa sin mirar, dándose apenas cuenta de que la miran .... - ¿Por qué, decídmelo, M.
Joyeuse, por qué'i' ¡,Ha perdido acaso un amante? ¿azares
del vivir lleváronla de la holgura á la miseria't ¿desolado' ras penas la robaron. sns risas? ....
¡Y como esta, cuántas otras que pasaron de la alegría al
dolor, de la tristeza al júbilo, del modesto vestir al rico
atavío, de la mueca indiferente al sonreír dichoso!
¿Y las que se fueron, las que yo conocí é hice figurar en
mis comedias y no han vuelto, dónde están?
Aquí, en este estanquillo frente al cual paso, había una
moza, feucha ella, pero llena de afabilidad simpática. Aún
creo tener la vislumbre de sus manos, lo único bello que
poseía, manos que encerraban, en actitud graciosa, la cajetilla de cigarros que á diario me vendiese; Durante largo
tiempo la 5aludé sin conocerla y protegíla con mis pequeñas compras. Supe al fin su nombre: se llamaba María, simplemente. Vivía al lado de su madre, y merced al humilde
tendajo conseguían sostenerse las dos. Un invierno llegó
en que ella se puso enferma. Dejé de ver sus lindas manos ... Transcurrieron un día, dos .... Y no volví á encontrarla más en mi camino.
Acuérdome también de un viejo de hirsutas cejas, de
erizados mostachos que se dijeran de militar en retiro, y
cuyas pupilas eran, sin embargo, de un mirar apacible en
su profundo azul, que tendía al transeúnte el diario de la
mañana, recibiendo, en cambio, con gesto amable, la moneda de cobre que caía en su diestra bien curtida por quién
sabe cuántos afanes y fatigas. El viejo iba acompañado
siempre de un niño.. El niño era risueño y mostraba sus
diminutos pies á través de las mil desgarraduras de los
toscos zapatos. En invierno acercábanse los dos, abrigándose en el mismo cobertor rojo. Y aparecía bello, de una
escultural belleza, aquel grupo del viejo y del niño pobres,
resistiendo, con calor de amor, á las inclemencias del frfo.
Una vez faltaron los dos .... Recuerdo que no leí aquella
mañana. Pasó una semana larga, eterna. Torné á leer. Pero
el periódico vendiómelo el nifio que esperaba, solo, junto
á la acera.
Y de buena gana continuaría relatando las breves, las
pequeñas historias de mis desconocidos héroes, de mis amigos de la calle. ¡Son, empero, tan simples, su sencillez es
tanta, que temo te fastidien, lector! Pocos, muy pocos gustan quizá, como yo, de guardar tiernamente el recuerdo de
estas aves de paso que, como las golondrinas, vienen cada
año, y tornan y retornan para desaparecer un día, dejando,
no obstante, impresa en la memoria una melancólica añoranza.
¡Oh, si M. Joyeuse viviera, con cuánto gusto iría yo á
contarle estas cosas! Sentaríame junto á la amplia mesa en
torno á la cual parloteaban sus niñas como pájaros en pri·
mavera. Y mientras yo hablase, Elisa bromearía y Yaiaescucharíame pensativa, en tanto que Bonne-Maman examinara atenta á su excelente padre, absorto entonces en buscar el lado trágico á los menudos episodios.
Y de que lo encontraría, estoy cierto. Era terrible la
imaginación de M . Joyeuse ..... .
C ARLOS GONZÁLEZ P ERA.

o
EL AMOR Y LA MUERTE
Una noche, en Florencia, asomado á un balcón del Lungarno, escuché á unos cantore:s populares, de los que amenizan con sus romanzas la digestión de la muchedumbre
cosmopolita albergada en los hoteles inmediatos al río.
"¡Morir!" cantaba el tenor con lamento prolongado, rasgando el silencio de la fresca noche.
"¡Morir vichino á te!" respondía una voz grave, con reconcentrada pasión; y las arpas lloraban en la obscuridad
sus lágrimas armoniosas, como perlas sonoras, acompañando estos gemidos de amor y de muerte.
Junto á mí, unas inglesas jóvenes suspiraban emocionadas por la dulzura melancólica de la música y de la noche,
sintiendo ablandarse sus almas bajo un soplo de amor; y
viendo yo la corona de luces del "Viali del Colli," que
rasgaba la obscuridad en lo alto de un cerro y á sus pies
el Arno rumoroso y temblón reflejando las rojas serpentinas de los faroles por debajo de los arcos del "Ponte Vechio," sentfame igualmente conmovido por la romanza, to-

. cado por la emoción poéti&lt;;a de los más bellos momentos
· de la vida, creyéndome por un instante más ligero, en un
mundo extraordinário, de ratm6sfera sutil y perfumada,
donde los cuerpos tuviesen lá fluidez de las almas. "¡Morir!" repetía el lamento musical, abajo, en las orillas del
río, y yo me enternecía sin saber por qué, hasta que mi
razón se sacudió este encanto con repentina protesta.
¡Morir! iQué disparate!. . . . Vivir¡ la vida es la única belleza digna de ser cantada. Y en plena frialdad sonreí de
la materia que, temiendo á la muerte, finge desearla para
dar el excitante del peligro á sus alegrías y tristezas, que
juega con ella de mentirijillas, amándola como aman los
niños los juguetes guerreros, remedos de armas mortíferas
que no pueden causarles daño. "¡Morir!" cantaban aquellos
hombres con un apasionamiento meridional que ponía lágrimas en su voz¡ y poco después, cuando ya no cayesen
monedas de balcones, irían á la "trattioria" á considerar
su vida como el mejor de los bienes, ante un frasco de
"Chianti" y un plato de macarrones.
"¡Morir!" repetían con ojos húmedos, siguiendo el canto
aquellas vírgenes rubias de pecho plano, y en el fondo de
sus pensamientos permanecía intacto el poderoso deseo de
verse en un día lejano, más enjutas aún, con la nariz enrojecida por los años y rodeadas de unas cuantas cabecitas
de color de cáñamo.
"¡Morir!" susurraban los ecos de la noche .::on misterioso
estremecimiento, y dentro de algunas horas se colorearían
de violeta los montes de enfrente, y el sol doraría el verde obscuro de los pinos y de los cipreses del paisaje toscano.
Entonces reí de ese sentimentalismo, que invoca á la
muerte para proporcionar una emoción nueva y dulce á
sus ansias de vida.

•

V.

BLASCO lBÁREZ

.La Impresión de ~'El Mundo Ilustrado"
Debido á los cambios radicales que hemos tenido que
hacer en la organización de los trabajos tipográficos, para
acomodarlos á las nuevas dimensiones de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, la impresión del primer número de este tomo tuvo
algunas deficiencias. Estas han sido, en gran parfe, subsanadas. La impresión de este número ha mejorado un poco y
la del próximo será muclio mejor. En el próximo número
comenzaremos á hacer impresiones á varias tintas, que vinimos preparando y que serán una novedad.

•

"EL BOSQUE SAGRADO"
M. Edmond Rostand, sl poeta de Cyrano, que hace tanto tiempo se ha alejado de la escena, acaba de sacrificar
una obra á la afición del momento, en el cinematógrafo. Es
sabido que varios industriales ingeniosos piden á los autores dramáticos temas que, representados ó más bien puestos en mímica por verdaderos actores, son reproducidos
por tiras que transportarán á lo lejos todos los movimientos de los figurantes. El pintor decorador Gamboa ha sido
encargado de dar un marco á esa fantasía poética, cuyo
asunto, sacado de la mitología griega, constituye una obra
inédita de Rostand, llamada El Bosque Sagrado.

•

GRANO DE ORO
La Justicia y la generosidad de una nación, lo mismo
que las de un individuo, tienen más mérito cuando es un
fuerte y no un débil quien las demuestra. La paz es necesaria, tanto en el presente como en el porvenir; pero debe
ser fundada en la Justicia y en el Derecho. Debemos desearla porque es justa y porque indica que se tienen sentimientos honrados y también fuerza para sostenerla. Nin·
guna nación débil, que demuestra tener valor y amar á la
Justicia, debe temer nada de las potencias militares,
así como ninguna de éstas tiene el derecho de agredir im·
pnnemente á nadie, por el sólo derecho de la fuerza.
TEODORO ROOSEVELT.

�78

' · EL MUNDO ILUSTRADO

1

-

- · - - · - - . •. - - -

cia. En las localidades altas, el Buen Gu,to hace exclama·
cionbs.
·
E~ los pa1cos y plateas los ojos miran distraídos. En las
demás localidades los ojos miran atentos.
.

'

I

AL CAER EL TELÓN DEL PRIMER AcTo
Uno de un palco.-Que bonito está el teatro. Toda la
aristocracia está aquí.
Uno de segundos.-Hermosa es la caridad hasta con el
egoírmo del placer.
U1¡10 de- galería.-Si no fuera por los ricos . . ..
L~ Observación.-Si no fuera por la Vanidad.

EL PLACER DE LA CARIDAD Y LA CARIDAD DEL PLACER
FANTA91A ESCENICA

CUADRO PRIMERO
EN CASA DE LA ARTISTA CARITATIVA

1

La Observación.-(Llamando}. Tan, tan.
. La Artista.-(Desde' dentro). Avanti.
. El Actor.-(Con marcado acento italiano). La señora deseaba ..... .
. La Observación.-Ver'á Tina. Hablarle un poco de su
función de caridad.
. La Artista.-(Amablemente). S'accomodi, prego.
. El Artista.-Usted dirá.
La Observación.-Se~ora, no sé si importuno .... casi estoy segura de ello. Todos me llaman así: la lmi)ortuna; mi
nombre es la Observación.
El Artista.-¿Y ...... ?
. La Observación.-Me ha interesado el rasgo filantrópico.
Quisiera acompañar personalmente á la divina actriz en su
peregrinación.
La Artista.-Andiamo.
El Artista.-Tina lo agradece.
La Observación.-¡Vamos!
CUADRO SEGUNDO
LA ESCENA EN EL REINO DE LA ARISTOCRACIA
La Artista.-(Frente á un palacio). Tan, tan.
Un Aristócrata.-(Sin abrir). ¿Quién?
La Observación.-Llame usted más quedo. A estos señóres les molesta el ruido.
. El Aristócrata.-Tipo ridículo. Vejete corcovado, de
lentes y redingote. Aparece en una de las ventanas. (Con
marcado mal modo propio de su educación adquirida y no
heredada). ¿Qué quieren?
La Observación.-Más vale irnos.
La Artista. -Caballuo. La piedad me guía. El amor á
mis hermanos me exalta y vengo ....
El Aristócrata.-(Intrigado con la belleza de la artista).
(Aparte). Está guapa. A ver si hay golpe. Bueno pues entren.
(Un criado de librea abre el regio portón). '
La Observación.-(0 la Artista). Señora, esta puerta la
ha abierto la Belleza con la llave de la Esperanza malsana,
El Aristócrata.-(Mirando á la actriz estúpidamente).
¿Conque decía usted?
La Artista.-Que vengo en noml!re del amor humano de
la piedad universal, á pedir una ayuda de los poder~sos
P!U"a aliviar la pena de mis hermanos, los que en Italia han
sido aniquilados, destruidos y macerados por la desgracia.
El ·Aristócrata.-¡Ah! ¡En Italia! Creo que quedalejos de
aquí, ¿verdad?
·
'La Observación.-Muy lejos de usted, señor.
La Artista. - (Continuando su ruego). Con ese objeto he
determinado hacer una función de caridad, cuyos productos serán destinados á aliviar, en parte, tantos dolores.
El Aristócrata.-¿Es bonita la pieza que van á dar?
La Artista.-&lt;Madame Sans Géne&gt;. Obra más para los ojos
que para el alma.
La Observación.-A usted le gustará. No hay que pensar
en ella.
El Aristócrata.-¿Cuánto cuesta un palco?
La Artista.-Muy poco; pero. usted dará seguramente al·
go más del valor; se trata de hacer caridad.
El Aristócrata.-No, no¡yo voyá divertirme y nada más.
Y eso. . . . ¡quién sabe! .¿ Quiénes han tomado localidades,?
La Artista.-Es usted el primero á quien ocurro.
El Aristócrata.- ¡Ah, pues véame usted después. pa saber
quiénes van!
,
La Artista.-(Suplicando). Señor, si todos me van á decir lo mismo ¿quién será el primero?
La Observación.-(A la Artista). Los primeros serán los
últimos......
.
.
El Aristócrata.-Yo, si va el Presidente, anóteme usted .
desde oríta.
.
La AI'.tista.-Fíjese el señor que vengo en nombre de la
Caridad; que el amor me guía.
El Aristócrata. -¡Ah! es cosa de amor. iPor eso no me lo
había usted dicho!

7'-J

EL MUNDO ILUSTRADO

•

•

• •
El año nuevo fué saludado en los teatros con la ratonera d}ana como es ya legendaria costuml:&gt;re: especialmente
en et &lt;Principal&gt;, donde hubo otro aliciente para esa noche, 1que hizo llenar de bote én bote sus localidades: el estren? de la revista «A Rey Muerto Rey Puesto», escrita para ser representada en esos momentos.
Mhor oportunismo no cabía y así resultó la obra un
éxitq alucinador.
El primer cuadro es cansado y lánguido; pero esta palidez ~irve de preparación al cuadro segundo, desde el cual
se acentuó el buen éxito de la revista. A pesar de que tiene ul.arcadas reminiscencias de aquella vieja zarzuela mexi·
cana, &lt;Las Luces de los Angeles&gt; Y de que el asunto del
iemblor está recientemente explotado (y aun creo que en
iguai forma) en una obra de autor poblano, resultó al públicd, por el gracejo del diálogo y lo grotesco de los tipos,
perfectamente realzados, especialmente el de Otero.
La revista de la Prensa gustó y fué aplaudida. En este
-cuadro sobresale un diálogo dramático entre dos golfitos,
que al público le dió por entenderlo cómico Y rió donde
debía llorar. Esto se debe, sin duda, á la edad de los aciores.
El último cuadro, antes de la apoteosis, fué el que más
aylausos logró, por la imitación de Pastor parodiando á ·
Lanzeta.
' Todas las . ovaciones fueron exclusivamente para el ariista, pues el personaje es n~evo en el libr~to.
·'En re.sumen, fué toda obrad~ aplauso Y regocijo, debido
oportuniS1Do, que es un gran recnrso teatral.

ª'

4

**

Bell vuelve á México. La alegría infantil rebosa en los
inocentes labios, -dispu~tos-á sonreír-á--su-viejo -amigo-de
la gracia eterna y le dan la bienvenida con las pequeñas
manos en alto, como una blanca ofrenda cariii.osa al fiel
:amigq de sus regocijos. Ya hablaremos d e las novedades
que n,os importa en esta temporada.

IDA FULLER.
La Observación.-Ya asomó la oreja.
La Artista.-Sí, el amor universal, el amor de todos para
todos. La Piedad Cristiana, que será la única capaz de dar
consuelo á esas pol:&gt;res víctimas del cataclismo que á todos nos conmueve. El sismo destruyó los hogares. El mar
devoró hasta lo~ escombros.
El Arisbócrata.-Pero, es lo que yo digo. ¡Para qué viven en l'orilla!
La Obs~rvación.-Siguen apareciendo orejas.
La Arhsta -No vengo á pedir un sacrificio. La dádiva
de usted no merma su riqueza¡ ¡es tan insignificante! Hace
usted el bien divirtiéndose.
El Aristócrata.--Yo· no me divierto cuando tengo que
gastar.
La Artista.-Qué dirja yo, que sacrifico hasta mi tesoro
de arte por dar un consuelo.
El_Aristócrata. - Usted sabrá lo que hace. Yo, si va el
Presidente, voy. Si no., ... . ¿pa qué?
La Observación.-(Exaltándose). rSeñora! La Caridad no
es de este reino.
. La Arti.sta.-Por úl~ima vez, señor. Deme usted el placer
de la Caridad á cambio de su caridad de placer!
Un mozo apareciendo.-¡El coche está listo!
El Aristócrata.-Véame usted mañana. Ya ,me 'l'IOY al
bosque.
·
La Obs~rvación.-iQué.dirá el bpsque!
La Arhsta.-Llamemos á otra puerta.
CUADRO 1'ERCERO
Un t~atro lle~o-á reventar. En todos los pa1cos 1 plateas
se exhibe el lu10, En lunetas muestra su gracejo la decen·

. •• •
t
, .
d
[ B é
Fol tes- erg re\ anuncia su aper ura proxima Y nos a
la prqmesa de presentarnos á Ida Fuller entre otros varios
artist4s de nombradía. El público está presto á acudir al
fiama4te espectáculo. Esperemos su presentación que, probableqiente, hará una completa evolución en el gusto de
los públicos del día.
LORELEY.
1.

•

r 1 '' PaSSe-Partou. t''
1

¡;:;
.

COMEDIA EN TRES ACTOS
POR GEORGES THURNER

EORG ES THURNER, el autor dramático que con tres

de caracteres netamente distintos, se ha he(G. piezas
cho el favorito del público francés, acaba de dar á la
escena\ una comedia emocionante, que será una de las que
más c9ntribuyan á su gloria.
El éfito que obtuvo,. tanto ;n ~u ensayo .genera], como en
su prif'\lera representación, fue brillante y ru1Joso, a la vez que
justific¡:¡do, pues la obra tie!)e to~os los eleryientos neces·a~ios
para e\ triunfo. En un medio vanado, colonJg y que casi es
desconocido del público; con un asunto Cllnmovedor v humano una factura dra111ática muy sóliJa, oersonajes bien delineidos', una acción bien llevada y un diálogo fácil y elegante,
el éxito estaba asegurado de antemano.
He aquí el ~rgument~:
.• ,
,
.
Lionel Reg1s ha querido conquistar a PJns y le ha ~on~eguido! Un solo medio ~e p~e~~ntaba para ta~ altas-asp1~ac!o·
nes en este tiemro de med1ani¡is y este medio era el penod1s·

mo. Lionel Regís es director del " Passe-Partoút,'' gran diario cuyo tiro es colosal, y que es todopoderoso. Al lado de
Lionel vive su hermano Eugenio, empleado en cas3 drl ban·
quero Brezin con un sueldo de trescientos francos por mes.
Este último es sencillo, leal y un poco huraño.
En el primer acto nos hallamos en casa de la señora Regís,
madre de los citados. Se espera la visita de Lionel y l:i. casa
está de fiesta; la visita del director del "Passe-Partout'' es
una gloria para la casa paterna. La señora Rt&gt;gis recibe la visita del matrimonio Lambert, cuyo representante masculino,
empleado en el ''Passe·Partout, '' q•1iere un aumento de suel·
do¡ de la hermosa señora de Allouval; del banquero Breziz,
que ha sido llevado por Eugenio, su empleado, v que al saber
que se halla en medio de la familia de León Regís, su mayor
enemigo, juzga á éste con tal violencia, que Eugenio, sacrificán Jose por so hermano, expulsa á su patrón y pierde el
suelJo con el que se ganaba la vida.
Vemos llegar también á Jaquelline Helloin. Es la viuda de
un antiguo amigo de Lionel y de Eugenio; e,tá en la miseria;
tiene dos niños á quienes mantener y viene á suplicar á la
señora Regis que h able á Lionel en su favor par:t c.ue le conceda una colocación. Por fin llega Lionel, imponente y cor·
dial; se muestra tierno con su madre, gracio~amente protector con su hermana, reprocha á su hermano el haber tomiido
su defensa de una manera tan inopina.la. Convers;1 con Lambert y se extasía ante la belleza de la espo!-a de éste, es ga·
!ante con la señora de A!louval y, al fin, recibe á Jaquelline.
Esta, con una emoción casi angustiosa, le pinta su !&gt;ituación , las dificultades de su vida, y le dice que puesto que él
ha sido amigo de su espo.,0 , es justo que haga algo por ella,
ya que se halla en tan alta posición; se muestra J ,1quelline
tan conmovedora y persuasiva, que Lionel se enternece y
conviene en colocarla en el '' Passe· Partout."
El segundo acto nos lleva á la redacción del periódico, la·
cual ha sido presentada por el autor de una manera muy vívida. Los personajes entran, salen, hablan de una manera
ruidosa y agitada y todo el acto pasa en un ambiente de vida
y movimiento que raras veces se ha visto en el teatro.
Sé espera la vi.,it~ del ministro de Fomento. Pasan por la
escena Arsen.io. Co.u~urri~r, tío de Lionel, que le ,sirve de pantalla para rec1b1r v1s1tas importunas; Lambert, a quien la bel\eza: de su esposa ha h~cho ascender. de una manera repentma hasta el puesto de Jefe de redacctón; Chnmel, amigo de
Lionel y "guardia de corps" de su esposa; Martineau, !,ecre·
tario del director, lleno de importancia Y de estupidez; el es·
grimista Cottin,.Muller; el- boxeador- Vallucho; el aiputado
Tau,o,in; el mozo de )a redacci~n, un ebrio que gasta bromas
familiares con todos, Y otros diez ó do,e personajes, pintados
todos con gran verdad Y sentimiento. Entre esta multitud
abigarrada vemos á la graciosa Jaquelline, secretaria del "patrón." Ha tomado gusto al oficio y es indispensable á Lionel
acerca de quien experimenta un sentimiento de atracción, deÍ
que aún no se ha dado cuenta cabal.
Y, dominándolo todo, Lionel rey, ante quien todo se humflla; Lionel, poderoso y temido; Lionel, á quien no resiste ninguna mujer, desde las So!ñoras Lambert y de Allouval, hasta
la co:¡ueta Susana Lilas, que quiere entrar á la ·comedia. El
banquero Brezin, á quien se ha insultado en el "Passe·Pal'·
touit' ' viene con el objeto de matar al director; pero hay que
ver con q~é tranquilidad lo desarma éste, y como final de la
conversación, lo hace firmar un contrato de cincuenta mil francos para el periódico.
pu;i~~:;ria~~~~~n¡oJ~~~e~li~:it~er~\~~tidg~:a~i~~· l¿~ebr~~
zos uno del otro, sienten: él, un inmenso deseo de poseerla·
ella, que está á punto de amarlo hasta la locura. En poca~
palabras le habla él de su sentimiento y le dice que la esperará dentro de un instarite para marcharse con ella. En estos
momentos entra Eugenio. Mientras que éste habla con J aquel·
line, llega á su vez Cottin-Muller, quien se muestra tan atre·
vido, que el tierno Eugenio sufre al ver á esta mujer, á quien
estima, en un mdio semejante. Le habla y le hace ver que
está en un lugar apro~iado -para ella; que quedándose en el
"Passe-Partout," acabará por echarse á perder y será como
todas las dr.más. Se siente en sus razonamientos tanta honradez, que Jaquelline se conmueve y se arrepiente. Tiene ra·
zón; ella se da cuenta de lo que iba á hacer; es necesario que
escape, que parta sola y que no vuelva á verá Lionel. Cuan·
do éste r~gresa y se le ~ace saber su partida precipitada, se
pone furioso y apenas puede contenerse durante la visita del
ministro de Fomento ... .
El tercer acto se desarrolla de nuevo en la casa de la seño·
r~ Regis~.Con--!Ilotivo del año nuevq,, la señora recibe las vi·
sitas de sus amistades. entre las cuales está Jaquelline, que
se separó del ''Passe-Partout" hace seis meses y que vive
pobremente con lo que gana en casa de un librero. Cuando

�80

81

EL MONDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Lotería de "El Buen Tono"
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JHe,,1 qu~ p. esiclió el sorteo y opar-ato que se u~o para él.

ACTO PRIMERO.-EUGENIO DESPIDE AL BANQUERO BREZIN.

Lionel se halla enfrente de ella, le pinta su cólera y su decepción y le pregunta á qué se debió esa fuga y esa decisión. Le
dará lo que quiera; pero es indispensable que regrese. Es la
primera vez que alguien osa resistirle. Como Jaquelline se
resiste, él trata de golpearla; pero Eugenio se presenta. Entonces se produce una escena bellísima entre los dos hombres.
Primero con violencia y después con tristeza, Eugenio dice á

Lionel lo que piensa de su conducta. Durante toda la vida y :
á causa de su egoísmo, ha hecho la desgracia de los suyos~
se muestra tan elocuente, que Lionel abre los ojos, se convence y pide perdón. Renuncia á Jaquelline, á quien ofrece, en
matrimonio, al buen Eugenio.
Y así termina la hermosa pieza dramática que ha venido ácimentar, de una manera perdurable, la gloria de su autor.

El'día último del año de 1908 celebró la Compañía de «El Buen Tono&gt;, S. A: el noveno de los sort~os de lotería con ue obsequia á sus consurqidores; en_ éste, como en va~ios de lo~ anteriores, la su~rte favoreció á un ho·
b q á a familia honrada: la del senor Don Celso Ro1as, que vive en la casa num. 5 de la calle de ~a
po
qur~ obtuvo el primer premio de cinco mil pesos con el billete núm. 15,089. Los demás premios
s.ce~siale~-fueron repartidos como sigue: de dos mil pesos, lo obtuvo el señor Lic. ~. M. Prieto, de Chihuah~a¡
p[i: P. 11 el señor Roberto Anaya Orozco, de Jalisco; el de quinientos, el señor Praxedis Moreno, de esta cm·
~ad e m:1 de doscientos cincuenta, la señora María Castillo de Gutiérrez, de Rí,o Verde. S. L. ~·
.
'
Ad!más de estos premios, cinco de cincuenta pesos, diez de veinte y gran numero de premios aproximados Y

Jt .r;/

term-nales.
- Lic.
. José Juan Garza Ga1·m d o, m
· t ervent or nombra d o por e1
El sotteo se efectuó bajo la vigilancia del s~nor
Gobierno la mejor garantía de absoluta legalidad.
,
.
.
.
De est¡ manera la fábrica de cigarros «El Buen Tono&gt; ha probado que.n..9 so_lo fabr~ca los me107es cigarros de
la República, sino que también hace la fortuna de sus consumidores con sus espléndidos obsequios.

CQ11curr11ncia·'fllU asisti6 al sorteo.
TINA Dr LORENZO EN ZAZÁ.-ACTO ÚLTIMO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

82

·LA CERVEZA

i

DE MONTERREY
'Ü M O
Ü A Ü
Ü R Ü

II §~ § l1--

MONTERREY
o
o e o
o R o
o A o
o Mo
o o
o

A

111_

SRA, ootlA GUADALUPE SILVA y VALENCIA
SR. I NG, D, GABRIEL MANCERA

NOTABLE OBRA FILANTROPICA
El Sr. lag. D. Ga.briel Mancera y Sa.n Vicen·
te y su esposa, la señora Doña Guada.lupe Silva y Va.·
lencia. de Mancera., han tenido un rasgo de filantropía.,
alto y nobilhimo, que perpetuará su memoria. como la
de dos de los pri ncipales benefactores de México.
Sns nombrPs se recordarán, juntos con los del conde
de Regla, Don I ~nacio Trigueros, Doña Concepción
Béistegui. el Arzobispo Lorenza.na y los demás que,
desprendiéndose de todo sentimiento egoísta., a.un en
medio del bienestar ,:¡ue proporciona. la riqueza., han
pensado en los menesterosos, en los que padecen por la.
pobr1 za, y han compartido con ella. sus bienes.
El Sr M11.ncera., que no hace mucho tiempo habla. ce·
dido $50,000 para. el sostenimiento de un número de
alumnos pobres en el Colegio de la. Paz, ha donado la
respetable suma. de medio millón de pesos. que agrega.da á una. suma. igual aue es el donativo de la señora su
esposa, formará el «Fondo Priva.do de Socorros&gt;, que
tendrá por objeto ali viar parcial y temporalmente los
sufrimientos y necesidades comorobados rle las personas
menester0sas residentes en el Distrito Federal ó en el
Esta.do de México, por di versos.
Se ha. forma.do ya una junt,a., compuesta.de personas muf
distinguidas, que tendrá á su cargo la. dirección de esa.
fundación.
,
1

ES LA MEJOR
DE AMERICA

Sírvase Ud. probarla .
.e:

· ~ 111 11111111 1

Y se convencerá

* Lucidos del Año
Los Exámenes más

Las pesadas labores escolares han terminado ya con buen
éxito. De todos los triunfos obtenid os por l os inteligentes
y háhiles profesores del Distrit o Federal, merecen especial
mención los del señor p rofesor D. Néstor E. Monr ov, que
apen as acaba d e obtener un título en la Escuela Normal
de México y ya ha sido el maestro de una generación de
aprovechados jóvenes.
Tan interesantes y significativos fueron estos exámenes,
que l os honró, con su pre~encia, el señor Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción P ública y Bellas Artes, á quien
acompañaban los señores Subsecretario del ramo, Lic. Eze-

SR. FROF, NÉSTOR MONROY,

qui el A. Chávez, y Director General de Instrucción Pri·
mar ia, Ingeniero D. Miguel F. Martínez.
Estos altos funcionarios felicitaron muy calurosamente
a~ señor Monroy, á quien auguraron éxitos futuros supe·
r 1o~e.s al. presente. El señor Monroy mer~ce, en efe,¡:to , esas
fehc1tac1o~es, pues es un maestro muy ilustrado y qu e po·
see el preciado y difícil dón del magisterio.
E l señor Ministro recorrió detenidamente l os salones de
exposición en la escuela nacional «Pablo Moreno&gt;, que es
donc!e se efectuaron los exámenes á que nos referimos, y
al abandonar el plantel felicit ó nu evamente al señor Mon·
roy, cuyo retrato publicamos en estas columnas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La lotería del fstado de México
Figuráos á un pobre hombre, cuya~ dotes y energías, en
la lucha por la vida, no le han permitido pasar de una
medianía; durant~ toda la vida ha aspirado á algo más alto
y ha encam~nado todos sus trabajos á ese fin.
Quisiera ver ~ sus hij~s llevando vestidos cóm~dos; si
no ricos, sentados frente a una mesa, en la que hubiera todo lo necesario y a)gunas golosinas que satisficieran su
gusto infantil; quisiera que siquiera una vez por año Santa Claus ó los Santos Reyes trajeran juguetes para ellos.
Quisiera, en fin, ver á su esposa como verdadera reina del
hogar y sin tener que ser ella misma reina y sierva al mismQ tiempo.
Todos los días, al irá su oficina y al volver de ella, no
piema en otra cosa; pero por más que trabaja y que se
afana, le faltan algunas de las condiciones necesarias en la
lucha por la vida [efecto, quizás, del medio y de la educación recibida] y sus trabajos no le han conducido á la realización de'sus deseos, ni tiene esperanza de que le conduzcan en)lgún tiempo quizás.

*
*.

Pero, repentinamente, un día la casa de aquel pobre y
desilusionado traba1ador se nota llena de alegría; todo en
ella ha cambiado; los suelos que, aunque limpios, estaban
siempre descarnadamente limpíos, están cubiertos con modesta, pero confortable alfombra; los niños llevan trajes
nue.vos y juguetes; el jefe de la familia llega á la oficina
con un traje nuzv.~, verdadero acontecimiento, y la señora
tiqe ya criados á quienes mandar y se ha convertido en
un;t~erdadera reina del hogar.
El sueño acariciado durante tanto tiempo se ha realizado al fin. ¿Cómo'? Lo váis á saber.
En uno de esos días en que el pobre empleado marchaba rumbo á la oficina, soñaJ?,do como siempre, la vista de
las riquezas y esplendideces 1:1-e los aparadores de las tiendas lo exasperaron más que de costumbre. Era un día de
fiesta, y los hijos de los adinerados pasaban junto á él, lle·
vando deos vestidos y juguetes hermosos; la vista de estos pequeños seres felices y la consideración de sus pequeñitos que estaban en casa, careciendo de todo, acabaron de poner fuera de sí á aquel pobre hombre atribulado
por ambiciones que se sentía incapaz de satisfacer.

•
••

En tal estado de ánimo oyó á una muchacha que se .Je
acercó y le dijo:
-¿La lotería, patrón?.
-No.
-Es la mejor, es la del Estado de México, vea usted.
El interpelado tomó un prospecto que le dió la billetera
y leyó:
&lt;La que ofrece á los· tenedores de billetes las mayores

probabilidades de ganar; sólo juegan diez mil bolas;el pre·
mio mayor es de diez mil pesos; los billetes enteros sólo
valen cuatro pesos y los vigésimos veinte centavos».
Aquellas líneas hicieron confiar y esperar al soñador, y
compró un billete entero del sorteo que debía efectuarse
el sábado siguiente.
El lunes inmediato, por la mañana, llegaron las listas de
la lotería del sorteo efectuado en Toluca, y en ellas vió
nuestro hombre que la suerte le había favorecido nada menos que con el premio mayor: con los diez mil pesos. Su
alegría no conoció límites; al fin se había realizado el sueño de todos los días; la casita incómoda y molesta se iba á
convertir en una habitación digna de llamarse cómoda; los
niños vestirían los trajes brillantes con que su padre los
había soñado tantas veces y la señora sería, desde ese día,
la verdadera reina del hogar.

** *

Y quién sabe si no parara al 'í; el pequeño capital suministrl\do por la &lt;Lbtería del Estado de México», el cual
fué pagado ínte~ra y prontamente á la presentación del
billete agraciado, manejado de una manera prudente,
bien podía ser el principio y la base de uo. capital más
grande, y entonces habría terminado para siempre la indigencia; y el hombre, que tanto había soñado y tanto había
trabajado para el logro de sus ensueños, los realizaría ampliamente gracias á la diosa Fortuna representada por la
Lotería del Estado de México.

**•

¿Quién dice que cualquiera de nosotros en puede hner
la misma suerte que tuvo este luchador, que estuvo á pun·
to de declararse vencido en la lucha? 1.Por qué no habríamos de tener la suerte de recibir de la Lotería del Estado de México un capital que, aunque pequeño, viniera á
ser el fundamento de una gran fortuna?
Decimos que la dios~ Fortuna no es tan ciega; pero esto
se refiere sólo á la Lotería del Estado de México, porque
en ella se ha combinado el plan más liberal que una lote·
ría puede ofrecer á los tenedores de billetes; los sorteos se
hacen bajo las mismas condiciones que leyó nuestro hom·
bre en el papel que le dió la billetera; los sábados hace un
sorteo en el que no figuran más que diez mil bolas, y que
tiene un premio mayor de diez mil pesos; los billetes enteros valen cuatro pesos y están divididos en vigésimos
de veinte centavos.
Y para que se vea que no sólo el héroe de nuestra
historia ha sido el agraciado por la suerte, publicamos la
lista de las personas y corporaciones agraciadas con los
premios principales en los diez y siete sorteos, con premio
principal de diez mil pesos, celebrados duraute el año
próximo pasado:

Enero
Febrero
1-d.
Marzo
Abril
Id
Mayo
Junio
Id.
Julio
Agosto
Id.
Septiembre
Octubre

12 Sorteo N9 30 Sr. D: Romero, H Guerrero núm. 15. México, D. F.
2
31
Luis H. Portugal, Piedad núm. 2. Tacubaya, D. F.
" " 32 Sr,
23
Sr. C. H. C. Rauchfuss, Necaxa, Edo. de Puebla.
15 ,,"
33 Sr. Nicolás M. Noriega, Capitán 19 del 249 Batallón. México, D. F.
5 ,,
,," 34 Sr.
Revuelta, Aldama 2 y medio. México, D. F.
26 ·
,, 35 Sr. Faustino
Federico
Krauss,
calle de Zaragoza, Puebla, Pueb.
"
17
36 Sr. Ricardo Meillón, Colima, Col.
·",, 37 Sr.
7 "
J. Alberto Corona, Avenida Alcalde núm. 108. Guadalajara, Jal.
"
28
38 Sr. René Clemence, Coliseo Nuevo, Camisería &lt;La Villa d~ París&gt;. México, D. F.
"
.
" 39 Sr. Manuel Antonio Rivero, 3~ Constancia, México.
19
" 40
9 "
·Mercedes Rey y Hna. Oaxaca, Oax.
" " 41 Sras.
30
Sres. Celso C. Nava, Pedro Arce y José Rodríguez, todos de México, D. F.
"
"
20
42
"
" 43 Sr. Angel Noriega, Gerente del Banco de Morelos. Iguala, Gro.
11
Fué vendido por el Agente G. W. Morrow, de Ciudad Juárez, Chih., y pagado de la mane·
"
"
ra siguiente: Al Mexico City Banking y á la Sucursal del Banco Nacional de México, en
Toluca, por el Banco del Estado de México.
.
Noviembre 19
44 Fué vendido en México y pagado por el Banco Central Mexicl no en cheque núm. 24,459
"
"
· á la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces, S. A.
Id.
22
45 Fui vendido en México y pagado por el Banco Central Mexicano en cheque núm. 24,462
" "
al Sr. A vdino R. Fuentes de esta Capital. México, D. F.
Diciembre 13
·,, 46 Fué vendido por el Agente Sr. Pedro Z. Pernia, de Veracruz, y pagado en esta Capital al
"
representante de la casa de M. Perroux, de Veracruz, pues lo obtuvieron los empleados de. esa casa.

Esta es la mejor recomendación de ·esta lotería, que ofrece á sus favorecedores y al público en general, y por este motivo ha alcanzado el gran crédito de que disfruta en la actualidad.
El sorteo núm. 48 de $10,000.00 se verificará el sábado 30 de Enero de 1909, siendo el valor del billete entero de
U,00 y$ 0.20 el vigésimo, No hay que olvidar que sólo juegan 10,0QO bQla4.

.

EL MUNDO ILtrS'tRA!:&gt;()

\

~

~

.

85

-EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo lbutrado"
(CONTINUA)

!i=fF1AL era el estado de espíritu de

los d~s
prometidos cuando, á la semana si·
guiente, después de ha~er desemb;o·
·
llado, en parte, la.situación del senor
l~~~~~~~I Le Quesnel y haberlo s~cado -~e las
11
·
dificultades más inmediatas, Ricardo
regresó á la quinta. Le habían precedido en esta vi!.ita las alabanzas con·
movidas y entusiastas que el señor Le Quesnel, á su re·
greso la víspera, había hecho.
,
-¡Un hombre admirable, todo sangre fria y con un gol·
pe de vista tan certero! ¡Y tan bondadoso!
.
Así es que Lucy, feliz al tener que apoyarse en 1~ vida
en tal compañero, y fortalecida aún en su resolución de
darle, sin reserva, toda la ternura de que se sentía capaz,
le acogió con alecto.
,
Le parecía ser otro. ¿Era que el gozo le habia transfigurado así'? Pero su edad, claramente marcada ha~ta ent.on·
ces en su fisonomía, parecía borrarse. Sin los hil~s grises
que estriaban su barba (porque la cabelle1:_a estaba ~ntacta)
le hubiera dado apenas treinta y cinco anos. La Joven le
tendió las dos manos, y luego que estuvie~on solos:
-Mi padre me ha dicho todo lo que hizo uste.d .por él,
y sobre todo, la manera con que lo ha hecho. Qu1sier~en·
c~ntrar las palabras que convienen para expresarle m1 reconocimiento.
Ricardo colocándose al lado de Lucy en el sofá en que
acababa d~ sentarse ella, le respondió:
-Toda expresión de recoa ocimiento, por parte de usted,
me ofendería. A contar desde este día, ¿no tenemos ambos
los mismos intereses'l Hacer algo por usted, es, pues, ha·
cerlo por mí.
.,
Lucy hizo signo de aprobac1on con la cabeza.
-Justo ....
Tras corto silencio, añadió:
-Querido señor Duroc.. . .. .
,
Se detuvo á tiempo. Pero la entonación que babia dad,o
á estas palabras exigía que concluyera la frase que parecia
haber cortado demasiado bruscamente. .
.
,
Vaciló un segundo· luego murmuró:-¡Amigo mio.1
-Lucy, mi querida Lucy-dijo Ricardo besándole la
mano.
¡Ah! qué esfuerzo tuvo que hacer en aqu~l moment? pa·
ra no rodearle el talle con su brazo, atrayendola hacia él,
para no hundir sus labios en esa cabellera que le atraía!

.U.

una vaga .conciencia del encanto q~e . podía ejercer. ~sí,
ignorando natur.1lmente que la prn..cipal razó~ de frial·
dad 6 más bien de esta timidez.de Roberto hacia ella, pro·
venía de su temor de entrar en lucha con el recu~rdo de
Máximo, buscó en otra parte. la causa. ~Dónd~ podia es~ar
ella sino en esa antigua pasión de R1car~o. Es verdad
que' ella no le pedía que olvidara á esa muier y au~ con·
venía en que continuara pensando en ella. Aquella hga póstuma que conserváva.. excusaba, justificaba aun. el s,ec!eto
que ella guardaba de ~ amor desdicha~o hacia .Maximo.
De este modo, cada uno de los prometidos cultivaba su
jardín secreto y no tenían nada que reprocharse ni uno
ni otro.

II

Ricardo, durante los esponsales, había seguido fi_elme~te
la táctica que se impusiera: nada de forzar la situación
bruscamente, sino tratar de entrar más. profu_n damente ~e
día en día en el corazón de Lucy y de¡ar al tiempo el cui·
dado de hacer el resto.
.
En gran parte, cuando menos, este plan había tentdo
éxito.
· t d
Lucy habituada ahora á sus moda1es, ,conqms a a por
su intehgencia, conmovida p~r su constante ternura, llegó
' no pensar ya en la diferencia de edad que les separaba.
;i cada uno de ellos no hubiese tenido su novela apart~,
habría encontrado verdaderamente muy natural ~s~ matn. Asi', un poco huraña desde luego álascaricias
mon10.
1
1de su
prometido, justificadas, por otra parte, por e pape, que
llegó pronto a so·
t en1'a que desempeñar ante sus, padres,
ortarlas sin disgusto; luego, a med'd
i a que e 1 pesar de
l:i.áximo disminuía, á esperarlas con ternura hasta el m~mento en que llegaba á impacientarse de no verlas venir
bastante pre&gt;nto.
,
. .
R' cardo notaba los progresos que hacia diariamente, y
por ie llo experimentaba un gozo inten~o.
'b Mas
á . resuelto á no
comprometer la partida .suprema que id a Jugar en muy
poco tiempo, quedaba siempre reserva o.,
or oco co ueta ue foera tema

S,n embargo, era claro que la situación había cambiado
desde el día en que. poniendo la una su mano en el otro,
Lucy había hablado de su casamiento como de 1!n doble
celibato que se reuniera. En ese momento sufna cruelmente por el abandono de Máximo, á quien am~ba todavía
desde lo más profundo de su sér. Mientras que ahora, des·
pués de haber tran.s currido dos meses y ayuda~a por la
comparación hecha entre los dos hombres, ~l hempo. había podido hacer su obra. Máximo, desprov1st? del nimbo
ideal de que lo hubiera cubierto,.no se apar~cia ~n su pen:
samiento sino como un intruso, y Lucy senha bien que ~i
Ricardo hubjese puesto un poco de su parte, ella estana.
completamente libre de ese recuerdo que la ob~ecaba. Hubiera querido que, por reciprocidad, su promehd~ se oc~pase menos de la muerta, 6, más bien, la confundiese mas
con su retrato vivo.
Pero Ricardo se mantenía firme.
A veces, para no ceder al loco deseo que le asaltaba de
estrechará su prometida en sus brazo_s, se ergu,ía Y ~en aba
los ojos, sustrayéndose,_ así voluntanamen~e .ª la imagen
tentadora; entonces Lucy atribuía este movJ,m iento á ~na
vuelta hacia el pasado¡ y en tanto que él se esfor~aba. s1m·
plemente en contener la pasión que la joven le mspiraba,
ésta le re rochaba en su interior, ue se a~tara tan brui·

===----

�EL MUNDO ILUSTRADO

86
camente de ella para encerrar.se con sus recuerdos de la
otrá.
Esta mala inteligencia no podía durar.
Casi en vísperas d6l matrimonio ( ocho días apenas, en
electo, le separaban de la~fecha señalada), Lucy resolvió
tener con Ricardo una conversación grave, en la cual le
diría todo, aunque resultara de ello una ruptura.
¡Sí, era indispensable, era.indispensable á toda costa que
hubiese una explicación entre uno y otro respecto de sus
sentimientos recíprocos!
Si en el momento de su acuerdo, buscando cada uno de
ello~ la manera de salvar al señor Le Quesnel, habían con·
traído compromisos demasiado difíciles de cumplir, ¿por
qué no confesárselo francamente á la hora en que era toda·
vía tiempo de evitar lo que sería irreparable después?
¡Oh!¡~ todo esto, era ella, Lucy, la culpable! Sin ninguna dificultad lo reconocería, aun cuando no estuviera en ap·
titud de presentar en su defensa circunstancias atenuantes.
En el momento de los esponsales, en efecto, no amaba á
Ricardo, y su modestia quedaba satisfecha con ese papel
de figuranta, de copia pálida de un admirable original.
Mas ahor.a, por motivos que explicaría después, había
surgido en ella una ambición más alta: iquería amar á su
esposo!
Ricardo y Lucy se encontraban solos en París, en el saloncito del Haussman, pues la familia había regresado
á su residencia de invierno desde hacía algnn tiempo para
hacer los preparativos de la boda.
Estaban sentados en un sofá y hablaban de su futura
instalación. Ricardo, durante la conversación, había puesto sobre su mano abierta la de la joven, que lucía, desde
hacía poco, un zafiro admirable, el anillo de bodas.
Lucy, por un momento, fijó la vista en la piedra; luego,
habiendo encontrado súbitamente la transición que buscaba, dijo con tono entristecido:
- En verdad, este anillo me gusta demasiado.
-¿Demasiado? ¿Cómo?
-Porque sería un verdadero pesar para mí si me viese
obligada á devolverlo.
Ric,i.rdo no podía comprender.
-).Devolverlo? ¿Por qué?
- Pues ... . si por casualidad nuestro casamiento no se
hiciera ...... porque es de uso devolver los regalos, ¿no es
esto, en tales circunstancias'I
-:-Sí, tal vez, es posible-respondió Ricardo sonriendo,
sin comprender desde luego la intención.
Luego, al cabo de un momento y cuando tenía aún en el
oído el sonido de la voz de Lucy, dijo:
-'-Pero me permite usted le pregunte: ¿por qué tiene
semejantes ideas? Confieso que la posibilidad de una
ruptura no se me ha presentado nunca en la imagina·
ción.
-Sin embargo-dijo Lucy levantando la cabeza y mi·
rando á Ricardo bien de frente:-si uno de nosotros llega·
se á ; descubrir . ... que no ama bastante. , . . ó que ama
demasiado?
Conmovidísimo, pero esforzándose por no' parecerlo, Ri·
cardo respondió:
-¿Sabe usted que n:uestra unión no puede ser una unión
cqmo las otras? Las circunstancias particulares que la
han causado .... ó más bien .... que la han dictado ....
Lucy dejó escapar un suspiro. .
-Sí, en efecto, nosotros fuimos obligados.
Luego, al cabo de un momento y con coquetería:
- Pero, después de todo, habríamos podido simpatizar!
Ricardo aprovechó esta oportunidad y tomó la mano de
Lucy.
-¡Oh! que usted me haya ·simpatizado á mí. ... eso no
puede usted dudarlo!
-¿,Es verdad? Yo le gustaba un poco .. . . por mí misma .... ¿é independientemente del recuerdo dela otra?
Por toda respuesta Ricardo apoyó largamente los labios
sobre los dedos de su prometida.
Siguió un silencio prolongado. Ricardo, temeroso de
pronunciar una palabra de más que atemorizara á la joven,
y Lucy, reflexionando en el modo de llegar, seguramente,
á una explicación decisiva.
Desprendiendo un poco su mano, dijo, ó más bien mur·
muró, como si hablara consigo misma:
- -Pero si yo tuve la fortuna de gustarle, ¿por qué no ha·
bía usted de gustarme igualmente?
Ricardo fingió creer en una broma.
-Sí, ¿por qué no le hubiera gustado igualmente? Es lo
que me pregunto algunas veces. ¿Por qué no me hul5iera
usted amado de verdad? Después de todo, debo tener al·
gunas cualidades.

MUNDO ILUSTRADO
Lucy se apresuró á insistir.
-La primera de todas, desde luego, la bondad.
Ricardo sonreía siempre.
-En efecto, soy bueno. Es mi rasgo distíntivo.
Pero Lucy se inquietaba de que él continuara no com·
prendiendo adonde iba ella, y sobre todo de que parecie·
ra bromear respecto de su propia nobleza de alma, por la
cual, sin embargo, la había conquistado.
-Cuando pienso-dijo ella con exaltación-en todo lo
que ha hecho usted por mis padres! Usted ha sido el genio bienhechor de la familia! Su piloto! ¡Pienso lo que
era la situación de mi padre hace apenas dos meses. No
tenía ante sí más que la ruina y la muerte. Y hoy, gracias á usted, sus negocios están otra vez en orden y su
crédito casi otra vez firme. ¡Le bastó á usted soplar sobre
la tempestad para que se disipara!
Ricardo tenía en los labios una respuesta. Sí, es cierto.
Tengo conciencia en todo este asunto de haber sido superior á mí mismo. Pero es porque estaba usted presente
en mi espíritu. Usted fué quien me causó el impulso, el
golpe de vista y la fuerza de convicción.
Pero no se atrevió á ir tan lejos y se hizo aparecer roo ·
desto.
-¡Las circunstancias han venido en mi ayuda¡ esto es
todo!
-Y yo-añadió Lucy-entre todas las prometidas pasadas, presentes y venideras, soy la más amada.
- ¡Nunca lo bastante!-dijo Ricardo acercándose á ella.
Pero Lucy a.cababa de retirarse, con la frente obscurecida de súbito y como detenida en su entusiasmo . ... . .
- ... .Aunque en el fondo, en lo que me concierne personalmente, no tengo por qué dará usted las gracias . .. .. .
porque no es á mí á quien usted mima, es á la otra.
-¿ Cuál otra l
- Aquella mujer en la que no deja usted de pensar.
El combate se había empeñado.
-¿Puedo olvidarla?-dijo Ricardo con tono enigmático.
-Evidentemente; yo no tengo el derecho deir hasta pe·
dirle.. . .
,
Lucy se descubría. Ricardo se sintió que saldría vencedor en la lucha.
Su voz se hizo dulcísima. Y por primera vez, rodeando
con su brazo el talle de su prometida:
-No esté usted celosa de ella-le dijo. Si usted misma
no la hubiese puesto entre nosotros, ~quién sabe dónde es·
taríamos los dos ahora? Es ella la que nos ha acercado¡ es
ella la que me ha permitido depositar en la frente de usted el primer beso. Yo le suplico no la repudie, porque si'
no hubiera existido, habría sido necesario inventarla.
- Sí, tal vez, respondió tímidamente LUl!:y, al principio
nos habrá servido ... . .. ,,Pero ahora?
El fruto estaba maduro. Ricardo podía cortarlo.
-¿Pero ahora? ..... .
-Sí, verdaderamente . . . ¿Cree usted que sería muy malo de su parte pasarla al segundo término?
Lucy inclinaba la cabeza y su voz tenía inflexiones; luego vivamente, para paliar lo que pudiera tener de temerario semejante proposición, añadió:
- ¡Oh, podríamos aún hablar de ella de tiempo en tiempo!
Ricardo estaba al borde de la felicidad completa.
Dijo con aire ligeramente sorprendido:
- ¿Estaría usted celosa de ella?
-Tal vez.
- l Y desde cuándo?
- Desde que .. . . .
Lucy se detuvo.
-¡Oh! Hable usted- dijo Ricardo, que ahora la estrecha·
ba contra su pecho.
-Pues bien, desde que . . ... .
Vaciló todavía, como para seguir su impulso, y después,
ruborizándose:
-Pues bien, debo decirlo todo ahora . . .. . . ¡Tenía un secreto!
-¿Un secreto?-repitió Ricardo, fingiendo inquietud.
-¡Oh, tranquilícese usted! No muy grave. Pero de todos
modos, me ahogaba desde hacia algún tiempo. No será larl(O de contar. Cuando era joven amaba, ó más bien creía
amará un muchacho .. .. Máximo Tillier.
-¿Ah?
Un poco inquieta por esa confesión, alzo los ojos para
leer el efecto que hubiese causado en el rostro de Ricardo.
Luego, tranquilizada al convencerse de que su fisonomía
no había cambiado y que la contemplaba siempre con ese
mismo aspecto dulce y tierno que sabía tomar para ella,
para ella sola, prosiguió:

NOCHE DE REYES
Para "El Mundo Ilustrado."

¡Noche azul, noche fastuosa
·
Que desciendes amorosa
Adonde hay pan y contento:
¿Por qué tus dones no oprimen
Las manos de los que gimen
Sin amor y sin sustento?

***

¡Noche plácida y serena:
Si eres santa, si eres buena
Y luces ricos pensiles,
¿Por qué no tienes arrullos
Para todos los capullos
De las almas infantiles?

•*•

¿Por qué si en tu regio manto
Caben la dicha y el llanto
De los seres que te imploran,
No destejes y deslizas
Tu madeja de sonrisas
Sobre las almas que lloran?

..

**
¡Noche azul: cuántos fulgores,
Cuántas ráfagas de amores
Proyectan tus ventanales,
Para los niños risueños
Que glorifican sus sueños
Con caricias maternales!

•••

Pero ¡ay! qué lóbrega y fría
Se alza tu tienda sombría
Para aquellos que ante el ¡1ugo
Pesado de la indigencia,
No tienen, en su inocencia,
Ni el alivio de un mendrugo.

*

* * se ahuyenta
Cuando tu sombra
Y el orto en lampos revienta,
Surge un diorama sombrío:
La niñez que se colora
De dichas, y la que llora
Por el hambre y por el frío.
..**

¡Qué de suaves embelesos
Me embriagaran si tus besos,
Cual flores de excelsa cumbre,
Abrieran su ardiente broche
Sobre la trágica noche
De los hogares sin lumbre!

•

•
••

¡Noche azul: con tus bellezas
Labro un florón de tristezas
En que adivino el acento .
De los niños que, entre abro¡os,
Levantan á ti los ojos
Buscando abrigo y sustento!

•••

La inmensa faz de tu cielo
Propicia será á mi duelo

Mientras los seres de abajo
Giman en mar borrascoso,
Y mire yo en el sollozo
La tempestad del andrajo.
Enero de 1909.
BENITO FENTANES.

*

DANZA
Inéditos, para «EL MUNDO ILUSTRADO»
Huyo de prisa
por la vereda,
y tras mis pasos,
con insistencia,
viene arrastrándose
una hoja seca .. ..
No sé qué cosas
de íntima pena
me dice ...... y oigo
sobre la arena
sus aleteos, sus aleteos
que se asemejan
á los espasmos de ave sombría
que .desespera ....
Cruzo el camino,
bajo la cuesta,
recorro el llano,
y la hoja seca,
sola y gimiendo,
como alma en pena,
tras de mis pasos
camina y rueda ....
En sus murmullos
me habla y me cuenta
torvos dolores, cosas ocultas
de angustia llenas . ...
Sus confesiones se alzan del suelo
como protestas ....
Me páro un punto,
y la hoja seca
ante mis ojos
inmóvil queda . . . .
Sigo el sendero,
y entonces, ella,
fiel á mis pasos,
tenaz se empeña
en ir rodando
tras de mis huellas.
Y otra vez toman los aleteos
y las protestas,
y los murmu11Q$ \\esesperados . . ..
¡Pobre hoja seca!
Vuelvo mi rostro,
me inclino hacia ella,
y la leva.to
de la vereda .•...•
Entre mis dedos
se agita y tiembla .. .
Tal me parece
una ala inquieta
que poco á poco
la calma encuentra,
y entre mis manos que la acarician,

',

r

r

�:EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNbO:)LUSTRADO

......

, tranquila queda ....
Cesa su llanto. . . . Y en su perfume
,, :"' ~ camino envuelta.
• f "
Ha' mucho tiempo
que por la senda
tus pies me siguen
cual la hoja seca ....
Dijo tu labio
la oculta pena,
y no es el viento
quien se la lleva:
yo la recojo
como una ofrenda.
¡Ven y descansa, ven y descansa
junto á mi puerta!
Bebe en mi copa .... Al fin venciste
cual la hoja seca.
MARÍA ENRIQUETA,

Para "El Mundo Ilustrado. "
Oid, caros del alma: cuando muera
no coloquéis, siguiendo la costumbr~
'
sobr~ la inanimada podredumbre
de mis despojos,.ni inscripción siquiera.
Haced con ellos una ardiente hoguera,
cuyo fulgor á la comarca alumbre,
sobre la escueta cima de una cumbre
ó~en la verde extensión de una pradera.

..

¡Luz y calor! Esa es la forma única
noble, en que es dado á la corpórea túnica
rrolongar un instante lo vivido.
¡Calor y luz! Y luego, resignada,
ser un polvo, muy próximo á la nada,
y un recuerdo, muy próximo al olvido.
MARCOS E. BECERRA,

RUMORES
Para EL MUNDO ILUSTRADO.

Cuentan que nos queremos, que nuestras vidas
deslizándose juntas, ser una intentan....
'
cuentan que nuestras almas viven unidas ....
¡ya ve¡, cómo .se engañan.los que lo cuentan!
Dicen que mis amores han conocido
porque haces que mis ojos se los avisenpero también se dice que me hasquerid~ . ...
¡ya ves cómo se engañan los que lo dicen!
Piensan que tú me escuchas, pues mi deseo
e~ gemir á tu oido .cor:no la brisa;
piensan que eres m1 dtcha, pues si te veo
se deshacen mis penas en tu sonrisa.
Piensan que eres mi musa, porque en mi empeño
sólo ~é escribir versos cuando te miro
que eres mi pensamiento, porque si s~eño
se me escapa tu nombre como suspiro.
Que eres tú mi esperanza, tú mi alegría
que en ti se unen mis ansias y se condens'an
y piensan que tú has sido la novia mía .. ..
¡ya ves cómo se engañan los que lo piensan!
Perdónalos si dicen que eso no es triste·
"erdónalos si cuentan lo que no ha sido• '
p&lt;!rdónalos si piensan que acaso existe '
lo que tú y yo sabemos que no ha existido.
Yo también creí siempre notar sonrojos
en tus mejillas blancas y delicadas,
cuando mi amor creciendo llegó á mis ojos
y te envió toda mi alma con sus miradas.
Yo creí que tu pecho, sintiendo amores,
compr7ndía las pe~as del pecho mío;
yo tre1 qu·e tus labios, como las flores,
- - - abrí20 de ¡pi ll '!!!!a ¡;

¡Hoy sé que lo que dicen jamás seria;
hoy sé que lo que cuentan yo lo soñé; ....
perdónalos si piensan que fubte mía;
¡ya ves 9ue, como ellos, yo me engañé!
México, Enero de 1909.
~~
~....

VESP1RALES

'_

Cae en ocaso el sol. Polvo de oro
tiembla entre la frescura del follaje¡
como un himno á la Vida, surge un coro
alegre y bullicioso del boscaje.
El cielo vuelca un imperial tesoro
en la paz infinita del paisaje;
la tarde se recoge, y por decoro,
prende, con un zafiro, su ropaje.
Al beso del terral, como b~ndera
despli_égase tu rubia cabellera,
y puede ver mi loca fantasía,
de la luz á los últimos destellos,
el dulce adiós del moribundo día
prendido.en el airón de tus cabellos.

•

TARDE ROJA,
En un lecho de fúlgido escarlata
el sol reclina su ardorosa frente· '
el carmín en el cielo se dilata '
y empurpura el cristal de la corriente,
Hay fuego entre las hojas. Se retrata
en el lago la nube cremescente,
y al calor estival qu~ se desata:
la sangre corre tumultuosamente.
Entre mis brazos tú, como paloma
que al soplo de un incendio se desploma,
te acurrucas, y en dul.ces embelesos
me das tus labios húmedos y rojos,
y al quemarte la lluvia de mis besos,
la tarde cae y aduérmense tus ojos . . . .
TARDE GRIS.
El gris triunfa del orto al occidente;
al azotar el viento la maleza
parece murn,urar lúgubremente
un psalmo de dolor y de tristez,1.
Amenaza la lluvia; en el ambiente
hay humedad y frío y aspereza;
en la tarde de plomo se presiente
la tempestad alzando la cabeza.
S,mtada tú sobre de duro tronco,
con un acento irresistible y bronco,
dices ui_i "no" que á mi cariño azota;
arrúgase tu frente alabastrina,
y cae entonces la primera gota
y el relámpago rasga la neblina.

narlos de un modo más vistoso y elegante, se usan
ahora los galones de seda en variadas formas y cJibujos; ya sencillas cintas, anchas 6 angostas; ya
labrados 3' calados de mil fantásticas maneras. El
traje sastre es intermediario en la complicaci6n
los meses del año debieran ser que resulta actualmente con la impropiedad de los
representados de algún modo, no trajes de cola y faldas ceñidas para el uso diario, y
cabe duda deque Enero resulta- la imprescindible salida de las damas á compras,
ría simbolizado en un lindo rapaz paseos matutinos y visitas de confianza. La .Moda,
de rostro alegre y sonriente. To- sin embargo, ha hecho una ligera variación en las
davía quedan, como un eco cris.- faldas de estilo sastre, pues éstas son más estrechas
trilino, los cantos y las bulliciosas risas que forman y no tienen el vuelo que antes se les daba.
Una combinación de exquisito gusto nos trafl
la ale~ría de niños y mayores en la nochebuena,
ahora
algunos modelos. en los cuales se ve el jaq uet
cuando un repentino silencio viene á cerrar, con
de
terciopelo,
en diferente color de la falda de pamisterioso y grave sigilo, los frescos labios de las
ño
;
por
ejemplo:
el primero de matiz rubí obscuro,
bocas infantiles; una expectación rese.rvada y gozosa hace abrir, asombrados, los bellos ojos inocen- adornado con trencilla marrón, y la falda de paño en
tes; en esa mirada muda y ansiosa parece que flo- ese último color. El tono heliotropo da encantadores
tn, la misma pregunta llena dedulceinquietud: iqué efectos en esta combinación, pues en pocos matitraerán los Reyes Magos en la poética noche in- ces lucirá el terciopelo con tan elegantes reflejos
vernal cuando bajan del cielo plateado por la luna, como en ese; y confeccionado el jaquet así ó en paenvueltos en mantos de armiño, tan blancos como ño de seda, completando el atavío con un chaleco
sus nevadas barbas y cubriendo, cuidadosamente, de terciopelo azul acero, resultará un conjunto de
hermosos juguetes que irán depositando, misterio- exquisita elegancia.
Con estos trajes ha cesado el uso de la blusa
sos y sonrientes, en los pequeños zapatitos colocablanca;
ahora se le armoniza con la tonalidad O'edos en los balcones y en las tibias chimeneas~ ....
neral
de
aquél, y se hacen en muselina de sed: ó
iDulce noche de Reyes, que es el símbolo del
en
encaje,
con el cane~ú y el cuello en tul blanco pliideal realizado, de la esperanza lejana, solamente
entrevista á larga distancia y ahora alcanzada de sado; las mangas, que son del color de la blusa, se
hacen muy ceñidas, tableadas ó plegadas á lo
improviso!
Es verdaderamente piadosa y delicada la idea &lt;le ancho; también se hacen en tul ó gasa; mas aunque
acariciar las almas de los niños con las blancn.s alas la tela se ponga doble, siempre deja sentir demade una ilusión. iNo os parece, lectoras mías, que siado el frí~ en los brazos; pero la Moda exige que
es &lt;rrandísimo tesoro la esperanza de una dicha no se rxper1mente en_ ellos los rigores de la tempepr6xima~ Algunos espíritus de ti~a .~preciación ratura. Estas mangn.s ajustadas de ndornan, gehan estimado en tan alto arado la 1lus10n, que la neralmente, en la costura exterior con una especie
colocan sobre el placer mismo de la realidad; y aun- de vequeño abullonado1 que forma un diminuto
que á primera vistapareceaventuradaestaopinión, Yolante muy gracioso .Y propio para ensanchar un
si recordamos con exactitud y sinceridad esos ins- tanto la estrechez de las mangas.
En las falJas no hay sino una sola indicación hetantes de ilimitado valer, en los cuales hemos visto
\11, aproximación de una felicidad intensamente am- cha por la i\loda: flexibilidad, líneas suaves y prebicionada, no es posible dejar de conceder comple- cisas en los pliegues; esto es lo más elegante en el
corte de las faldas, que semejan las frágiles túnicas
ta verdad á los que piensan de esa manera.
Hay algún contraste brusco entre e) sueñ? y el griegas, llamadas en aquella época de triunfal beaoce real· el inevitable desencanto viene siempre lleza femenina, «trajes de aire tejido~ por su patras de la' dicha, como va la sombra detrás del cuer- vorosa y ligera consistencia. En alaunas de esas
po· mas la impalpable, la vaporosa ilusión, deja so- creaeiones de la Moda, se ve en los'trajes flotantes y
br; el alma que tocá con sus leves alillas de ma- ceñidos una larga banda que baja de la espalda, 'á
riposa, una eterna y amable sonrisa, una suave y la altura de los hombros, hasta la orilla de la faltranquila luz semejante al vago resplandor oro y da, produciéndose, con la armonía de los movimienrosa que flot~ en los bellos crepÍlsculos de las tar- tos en esa grande estola bizantina, el más lindo y
elegante aspecto que pueda imaginarse.
des estivales.
Es esta, por ahora, la fisonomía de la Moda acBir,nvenida sea, pues, la piadosa ilusión que es
ródiO'a
y O'enerosa para muchos, en tanto que la tual; no sabemos el giro que tome dentro de poco
P
b
•
realidad
seb muestra avara .V amiga
so1amente de tiempo; pero cualquiera que éste sea, tendrá siemunos cuantos elegidos; recibamos sonriendo á los pre el feliz resultado de contribuir á la gracia y
Reyes Maaos1 que traen lindos juguetes y dulces á belleza- de mis amables lectoras.
los niños, á los mayores, la alegría de verá aquéllos felices y contentos.

51

GUSTAVO F. AGUlLA R.

Para "El Mundo Ilustrado,"

*

;

Páginas Femeninas

Crel que, siendo reina, fueras esclav,;
creí que, siendo un ángel, fueras mujer;
creí que me amarías porque te amaba;
¡h11y sé que todo eso no puede ser!

TARDE DE ORO.

DCS~O

8?

•

;r

ALBERTO HERRERA.

La estación de invierno no nos trae, por cierto,
ninO'una novedad en los trajes, si no es la. ma.y'i&gt;r
coq~etería en los de estilo sa.~tre, pues, para =-=-~~..--~~~~~~~~..._;._..:,.;....,_;_.;;_.......,
ador

�90

EL MUNDO ILUSTRADO

Juguetes Fabricados á Domicilio
Siempre fueron afectos los chiquillos á que sus juguetes
representaran animales. Las niñas quieren muñecas (á e5te
propósito tuvimos el gusto de dar ya á nuestras lectoras
una lección detallada sobre la fabricación de mobiliarios
para casa de muñecas); las niñas piden camas para acostar
á sus p equeñas, t ocadores, sillas, biombos, espejos. Los
chiquillos piden soldados, espadas, fusiles, cornetas, trompo~, animales.

dos muy finos, que imitan las cerdas del animal; patas de
popotes también. El caballo es un poquito más complicado, pues lleva la cabeza de cartón fino, la cola de recortes
de paño negro y cuatro popotes bastante altos (se entiende
que todos sean en una justa proporción para que no resulten animales imposibles y fantásticos como los de las leyendas), que servirán de patas al caballo. El león lleva
melena amarilla, hecha también de recortes de trapo,
orejas de papel y cola de cordoncillo negro, rematada en
borla de recortes de paño negro también. La cara de este
animal debe tener una expresió11 feroz, pues hay que re cordar que un león no es un cordero. Píntesele cejas an-

El chapulín de los campos, muy al contrario del cochinores un animalillo ligero que se hace querer desde luego;tiene brazos y piernas de cartón y lleva un gorro puntiagudo
de papel.
y para rematar la serie con broche de oro, va la maripo~a. toda alas, es decir. toda ilusión, toda oro .... Esconde
s 1t cu rrpo, que es la materia, y sólo deja á la vista el'briliante atavío de sus lindas alas (hechas de papel dorado),
alas bien dispuestas para lanzarse al vacío como aspiraciones al impos ibl e ....
0

Hé aquí la manera fácil de hacer, á domicilio, toda clase
de bestezuelas que forman el mejor di vertimiento de los
niños.
Observad con atención, lectoras mías, observad el conejo.
el águila real, el ratón, la ardilla, y decidm r: ¿de qué creeis
que están hechos estos graciosos animalillos? Pues oídlo
bien: E stán hechos d e simples cacahuates recogidos del
suelo en la memorable noche de la última piñata ...... Sí,
señor, están hechos de cacahuates, ni más ni menos. Ya veis
que no se p uede pedir material más barato. .
H é aquí las explicaciones: el conejo tiene las orejas y la
cola de papel, pegidas al cacahuate por medio de un pegamento de goma ó engrudo. Los ojos, muy negros y redondos, como con viene á un conejo inteligente y listo para dar

p

el salto, están pintados con tinta. En la parte baja del cacahuate hay que hacer cuatro pequeños agujeros para meter en ellos cuatro popotes que forman las patas. Hecho
esto, ¡á soltar el conejillo! que ya él correrá por su propia
cuenta ... . Al menos, no hay niño que no haya visto correr
un aniq¡ali~lo salido de sus manos... El conejo correrá,
no lo dudéis.
Después viene el águila real. El mismo sistema: grandes
alas y cola de papel, ojos de tinta y dos popotes á los lados, divididos en dos para significar las patas del ave.
}l:l ratón lleva una larga cola hecha con cordoncillo de
lana negra bastante delgado¡ bigotes de popotes finos, orejas
de papel y patas de popotes también,
_La ardilla, cola ancha y desflecada en las orillas, brazos
y piernas ~e popotes y hociquillo de cartón.
La segunda serie de cinco animales la constituyen: una
rana, un puerco espín, un caballo, un· terrible león y una
ave fantástica, La rana lleva una ancha abertura en la boca
cuyos bordes deben pintarse de negro, y un par de ojo~
grandes y redondos, pintados también. El puerco espín no
es más que una profusión de agujerillos en la espalda, los
cuales quedan tapados por popotes de distintos largos, to-

4
chas, nariz abierta, boca oblicua y ojo~ terribles. La verdad
de esla figura ha de encontrarse precisamente en el rostro.
Aquí de la fantasía del niño que lo piule.
Tod,os estos animal~s deben tener su color propio: plomo
el raton, negro y blanco el caballo, amarillo el león café la
ardilla, blanco el conejo, verde la rana, etc., etc. '
El ave zancuda que remata esta serie lleva un lar¡!o pico
de cartón, !°uy puntiagudo; alas por detrás, de papel, y pat~s ~e carton. Su color, por ser el ave misma un poco fan tashca, puede ser encarnado, con alas blancas, pico amari llo, ojos rojos y patas negras. Esta ave parece la eterna
ave de los cuentos, el ave encantada que pronostica dichas
y viene á casará los niños con princesas .... cuando aquéllos se portan bien.

La úl~ima serie, de cinco animales, representa el grillo,
la coneia, el cochino, el chapulín y la mariposa.
El grillo no es c.:implicado. Con espinas de naranjo se
hacen las patas y las alas son de papel.
La coneja, igualmente: orejas de papel, cola ancha detrapo,. más ai_igosta hacia la punta y patas de popotes. Hay
q u~ fi¡arse bien en la posición de las patas de todos estos
animal~s, pues ella ayuda muchísimo á prestarles carácter.
~o~ ammales que corren deben tener muy distinta lapos1c1ón de l_as patas respecto de los animales que permanecen. ~n actitud de reposo. Téngase muy presente esta indicac1on.
El cochino lleva una raquítica
cola de cartón pintado de negro.
Todo el cochino, que por cierto
es un animal muy antipático, debe ser pintado de negro, pues es
el color que le conviene; sus orejas son de papel, lo mismo que su
hocico.

Esperamos que el problema propue~to interese á nuestras
lectoras, y no dudando de que se dignen darnos sus re,puestas, como en otras ocasiones lo han hecho, nos ,abs!enemos de manifestar nuestras opiniones, por creer mas d1gnas de figurar en estas página~ las q11e tengan á bien enviarnos.
()()

Rtí!Il§ IlM!P(Q)§IlJSH..!ES [D))E§)E(()§

~!~

"'"
CUESTIONES TRA~CENDENTALES
lQUf SE DEBE ENSEÑAR Á. LA MUJER?

1

91

EL MUNDO ILUSTRADO

Problema de grande interés y digno d el mayor estudio
es el que hoy proponemos á nuestras lectoras. Y siendo,
como e~ en real idad, cue5tión tan importante, y por otra
parte personal, parece debido que sean los mismos e~píri·
tus femeninos q uicnes estudien y decidan este problema;
por cuya causa hoy, como otras veces, solicitamos denuestns lectoras nos den á conocer su opinión sobre dicho
asunto.
En tiempos no muy lejanos, se cuidaba poco de que las
mujeres su piesen leer y escribir¡ y todo el empeño de los
padres y tutores era solamrnte constituirlas en excelentes
amas de casa. Cuando mucho, se les enseñaban las labores
de manos, verdaderamente admirables, tanto por su mérito
como por la paciencia que su ejecución requería.
¿Será este el modo más apropiado de ed ucará la mujer?
Pen~arnos que no, pues esta educación deja en absoluto
abandono el cultivo intelectual, convirtiendo á una pobre
joven en modesta ama .de llaves ó en una sirviente distinguida.
Cualquiera de las condiciones en que la suerte coloque
á una mujer, tiene que llenar de un modo muy deficiente
su papel, estando en esta ignor•ncia tan completa, pues ya
sea esposa, madre, hermana ó luchadora de la vida, es imposible que pueda desempeñar debidamente el cargo señalado por su destino. ¿Cómo podrá una madre educar el espíritu de sus hijos si no se da cuenta de los medios que
para ello existen?
Y si estudii.mos á la profesora é institutriz, ¿cuánto no
le pediremos de cultura y refinamiento, pues tiene que formar y pulir almas tan sensibles y fáciles de impresionar,
como son las de los niños?
Si van,os considaando una por una de las diferentes situaciones de la vida en que puede encontrarse colocada
una mujer, veremos lo indispensable que le es, en cualquiera de ellas, el cultivo de su inteligencia y de todassusmás
nobles facultad-es intelectuales.
Lo importante es saber definir de un modo preciso cuáles son las materias con que debe procurarse e.se mismo
cultivo.
El estudio de las ciencias es un verdadero escollo para
el espíritu femenino, pues siendo éste, por naturaleza, más
débil que el del hombre, corre el riesgo de perder su graciosa espontaneidad y de adquirir un~ alta pero falsa idea
de su propia inteligencia, y por último, de perder ciertas
delicadeza!&gt; encantadoras é indispensables en el alma de la
mujer. ¿Débese, pues, prohibir al bello sexo recorrer los
vastos horizontes de la ciencia? De ningún modo, porque
esto traería el inconveniente gravísimo que más arriba indicamos: la inferioridad absoluta en la parte intelectual de
la mujer.
Lo importante, en tal caso, es saber definir qué debe enseñársele. cuáles son las ciencias más indispensables y asimilables á su espíritu, el tiempo y el modo con que debe
aprender y estudiar.
Y los conocimientos artísticos, ¿qué papel deben representar en la vida femenina? Creemos adivinar las respuestas de algunas de nuestras lectoras. El arte, dirán ellas, los
estudios artísticos, deben figurar siempre y en todas partes
de la vida de u na mujer. Poco á poco, lectoras mías; no hay
que olvidar una circunstancia importante. El arte requiere,
para su producción y desarrolle, uua atmósfera febril de
sensibilidad, á veces enfermiza y perjudicial para el sistema nervioso. ¿No será, pues, muy mal hecho en determinadas ocasiones, impregnar demasiado de esta atmósfera
malsana á espíritus tiernos y casi infantiles de jóvenes delicadas é ingenuas? Indudablemente. Y sin embargo, es indiscutible que la mujer, para ser agradable é interesante,
dehe sentir el arte, apreciarlo, y si es posible, producirlo
en cualquiera de sus pianife$taciones,

Gtty de M:aupas,ant. el eterno inconfo rme, sic~1pre tiene
una pabbra cruel para increpar duramente la vida; nunca
está contento de ella. Hé aquí uno de sus mil deseos, que
toma mos de un libro suyo, muy hermoso por cierto.
¡Cuántas cosas me haoen odiar la tierra! y cómo qui5iera
yo no pensar, no sentir ...... querría vivir como viven las
piedra, .. .. . . 6 bien, si pudiese, escogería el lugar donde
q nisiera pasar h, vida. Sería en un país claro y tibio, en u!1
país pálido, sin verduril brutal y cruda, en uno de esos pa1sc~ d~ 0,1ente donde se duerme sin tristeza, donde se des pierta sin penas, donde va u110 y viene sin cuidados, don~e
se ama sin an~ustia, donc:le se ~iente apenas la existencia.
Allí habitaría una morada basta y sencilla, inmensa y clara.
alumbrada por un suave sol. ... Desde la terraza se vería
el mar, y á lo lejos, algunas velas, temblantes com~ al~Q·
pasarían como procesión de ilusiones . ... Un gran ¡ardrn
lleno de palmeras, y una fuente cuyo chorro murmurante
cayese en un tazón de mármol. All• me bañ~ría, allí soñar!a
en tantas cosas qoe espero y que no llegaran. . . Despues
de tan dulce reposo, después de tan dulces ensoñacio?e~,
haría traer hast.i. mi puerta un c.iballo negro ó blanco, hge·
ro como el viento. Y parl1ría sobre su lomo, galopando al
azar. A la hora del crepú~culo, iría hacia el horizonte entintado por la púrpura del sol, del tibio sol mu riente; y me
lanzaría hacia él sintiendo el anhelo de fundirme con sus
ú ltimos resplandores. Lanzaría mil gritos de entusiasmo
inmenso, y mis gritos, sin respuesta, se perderían en las
lontananzas . . . . Después, tranquilamente, retornaría á mi
silencioso hogar, donde, sobre el mejor y más suave de mis
divanes, dormiría un reposado sueño. ¡Ay! ignoraría las
altas y bajas de la Bolsa¡ no vería á los hombres vestido~
de negro¡ no .escucharía el insoportable ruido de los fiacres;
no sabría los cambios ministeriales; no oiría discutir de
política entre vaso y vaso de ajenjo . .. . ¡Dicha incomparable! ¿Para qué esas penas, esas lnchas, esos sufrimientos,
es-as continuas angustias? . . .. ¡Ah! dentro de mi clara morada, podría vivir la vida que sueño.

*

AJEDREZ
Problema núm. 21 por

c. H. Morano, de

Mannheim.

NEGRAS.

IsUNOAB,

Juegan las blancas y dan mate en tres Jugadas.

�93

EL MUNDO ILUSTRADO

EL .MUNDO ILUSTRADO

VI
VI a
VI 1"

•

FuT, FtLrx,

DE

PAnís.- MvDAS Do.1UJET.

TRAJE DE REUNIÓN.- Hecho en tussor verde nilo. La falda está bordada con grandes aplicaciones
de seda y oro; una guirnalda de éstas rodea la orilla de la falda. Mangas tableadas de tul, hombreras
de encaje veneciano, sujetas por elegante filigrana de oro y perlas. Cintur6n de esa misma filigrana.

FoT. Fí~1rx.,
PEQUEÑO

D.E

PAnís.- MvDAS ÜARLTER

soMBREROTOCA, de terciopelo rosa antiguo, hecho de grandes abu 1lonados, sujetos con un elegante broche de azabache.

�95

EL MUNDO ILUSTRADO

94

VI
VI
VI\\

1

R?sa:-Con mucho gusto doy á usted
los modelos que desea para trajes. Puede
u,ted adornar el de li!.tas con encaje inglés ó gwpure; el delantero e, de muselina a'.forzada de seda rosa. En la falda lleva una franja de la misma muselina, con
un entredós de encaje á cada lado. El canesú es también de la misma muselina.
El de cuadros puede ir adornado con seda liberty, verde y canesú de seda ligera,
ó de gasa crema con aplicaciones de encaje. Rosa y banda de listón verde, que
tam ina en dos punt1s con fleco~.

ted de telas lavables, su precio apenas
llegará á la mitad de esa cifra.
¡Ojalá le sean útiles mis consejos, y le
doy las gracias por la amabilidad wn que
me Juzga!

Se pone á secar al sol esta mezcla y luego se le añaden dos onzas de liturgirio de
plata, molido y pasado por un tamiz, fvrmándose con todas estas substancias un
ungüento no muy espeso, el cual se pone
en los cabellos por las noches, cubriéndolos después con un pañuelo de seda; al
día siguiente se quita el polvo que haya
quedado en ellos y se suavizan con algún
aceite perfumado.
-Son igualmente propias las coronas
de flores naturales ó artificiales para adornar los sepulcros; pero si prefiere usted
atenerse á mi opinión, creo más hermosas
las de fl'lres naturales, sin tener, para esto, ninguna razón, si no es la de un gu!.to
completamente personal.
-Para teñ ir de negro la ropa de lana, es
muy eficaz la siguiente preparación: Una
onza de extracto de Campeche, disuelto
en un litro de agua caliente y mezclado
con tinta de fierro. Se sumerge la ropa en
esta ~olución y allí se deja durante dos ó
tres dlas.
-Para que no se le partan á usted los
labios, use la " Pomada Rosa," de Roger
Gállet.
-La receta de que me habla para la
hinchazón de las encias, es buena; pero
tal vez sería mejor !&gt;i se le pusiese menos
tintura de yodo, pue, en la proporción que
usted me indica, resulta muy fuerte Cuatro partes de glicerina y una de yodo
pueden ser bastante.
ADORNO DE LA CAMA

Violeta:--En esta sección verá usted el
modelo de do~el que se sirvió pedirme.
Puede u,t~J hacerlo en ttamina, punto
grueso, ó muselina, bordándolo con hilaza
blanca ó del color que mejor armonice con
los muebles de la recfmara. Le aconsejo
estas telas por ser lavahl~s. ,·er,h ja in·

EL MUNDO ILUSTRADO

A UNA RUBIA

Amorosa:-Para teñir la3 cejas de ne·
gro, da buen resultado la siguiente prepar.1.ción: liturgirio en polvo fino, una onza;
grafito, una onza; cal viva, molida y tami·
zada, dos onzas. Se mezcla el polvo que
resulte de estas sub,tancias con clara de
huevo batida con agua rosada, y en seguida se pone con un pincel fino sobre Ias
cejas, cubriendo éstas. después con una
venda de seda durante toda la no, he.

dis,uli&gt;le, sobre toJo cuando se trat a ae
ropa para cama.
Sin embargo, si usted prefiere otro estilo, puede haceilo en felpa , damasco ó ra·
so, del color más apropiado con relación á
los otros muebles. Si hace usted dicho dosel con estas últimas telas, tendrá de costo, lo menos, treinta pesos; si lo hice u&lt;-

"Me hace parecer veinte años más joven," dice una señora de Buenos Aíres que 1.1só la preparación.
"Ya tengo más de cuarenta años; pero mi cutis es más suave y mejor que lo era en mi niñez,"
escribe una dama de Río Janeíro que empleó este maravilloso procedimiento para quitar
las arrugas
La descubridora ofrece proporcionar detalles á todas cuantas-damas le escriban
pidiéndoselos . Exige la promesa de guardar el sP.rreto. El tratam iento es muy
sencillo y absolutamente inofensivo. Puede aplicarse sin que lo conozan ni
las personas de m a yor intimidad .

Constantemente, dest1e que la bel1cz:i. concz::o. i7an grande es la transforma·
femenina turn predo11únio sobre los hom- ción que ha snirido mi cara! No me que·
bres y proporcionó á la mujer poder, in· da la más mínima arruga.''
La señorita Inés Pascual, dice : "Ei
fluencia y riqueza, no hay una sola que
tratamiento
de usted ha hecho que mis
no haya buscado la ml!nera de retardar
los estragos del tiempo y de hacer dcs::i.· arrugas desaparezcan en una noche. Lo
parecer las pronunciadas líneas de su rnnsidero como un don diYino para las
MODELO PARA VISIUOS
rostro y los profundos stu-cos de su mujeres. lle probado todas las cerillas
para el cutis que con el nombre de '' coll
frente.
una admiradora:-Desearia vivamentt'
ueam" se ofrecen, así como también
Por
espacio
de
muchos
siglos,
químicos
poder comrtacerla; pero en el reducido esrenombrados y médicos de nota que se yarios de los extirpadores de arrugas que
p3cio de esta sección, uo es po~ible Jar dedicaban á la conserrnción de la belleza se anuncian, pero sin obtener el menor
dibujos en tamafio natural. El que ahora en los rostros femeninos, han tratado en resultado, y debo confesar que dudaba
vano arrancar á la 11aturalcza secretos mucho de las virtudes del tratamiento
que les permitiesen satisfacer las deman· ofrecido por usted, mas en una noche
das de millares de mujeres ansi osas de todas mis dudas se desvanecieron por
preservar en sus caras y en sns formas completo, pues cuando me miré al espejo
á la mañana siguiente y ví la maravillosa
lo bello y lo hermoso de la juventud.
Helena Sanborn no fué una excepción transformación que en mi cara se había
á la regla general de las mujeres. Las operado, me dije llena de regocijo: '' Ya
dificultades de la vida y las preocupa· he encontrado al fin lo que con tanto
ciones que las mismas engendran, dejaron anhelo buscaba.' '
Hablando de su descubrimiento, la
en su rostro marcas que lo desfiguraban
y que la lJicieron alarmarse, pues veía señora Helena San born uice:
' 'Aquellas damas que han usado cold
que la expresión rozagante de su juven·
tud iba desapareciendo como resultado de creanis y demás cerillas para el cutis, no
la edad y que era necesario detener los pueden comprender cómo es que mi trata·
miento obra con tanta rapidez. Y sin
estragos del tiempo.
Su primer recurso fué someterse á sobas embargo, el procedimiento es lo más
faciales acompañadas de las fricciones con sencillo del mundo, y no me explico cómo
cerilla para el cutis y los baños de vapor, y es que alguien no lo descubrió mucho
después se puso en ruanos de especialistas antes. Las cartas que he recibido de mis
en la conservación de la belleza, pero clientes dan una clara eiqilicación del
todo en vano. Las arrugas en lugar de hecho. Aquí inserto una de una señora
desaparecer parecían aumentar y hacerse que dice que mi tratamiento le hace pa·
más profundas. La soba facial, por es- recer veinte años más joven; también pu·
tirar el cutis, causaba mayores arrugas. blico cartas de otras clientes no menos
tengo el gusto de ofrecerle, está más dtfi- Ya había gastado de este modo todo el encomiásticas. No puedo explicarme como
nido y sencillo, por lo que creo le será á dinero que podía gastar y estaba dis· es que haya quien dude de la eficacia de
usted más fácil amplificarlo.
puesta á abandonar la empresa completa· mi tratamieuto ante testimoniaks tan
Se hace sobre punto negro, bordado á la mente desesperanzada, cuando un día elocuentes como esos. Yo misma he usado
duquesa, poniendo las aplicaciones de se· una amiga suya le dió una feliz idea, cerillas para el cutis, me he sometido á la
soba facial, etc., sin resultados, y por
da ligera, cambray ó nipis.
' que de nuevo le abrió el corazón á la esta razón compadezco á las que han
esperanza.
P ersiguiendo aquella idea, nuestra tratado inútilmente de quitarse las arru·
dama se puso á trabajar con ahinco y á gas, y siento gran satisfacción al poder
hacer incesantes experimentos, y tras ofrecer al bello sexo un procedimiento
var1os meses de afanosa labor y un sin mfrs seguro y más breve.
' 'hle complacerá proporcionar detalles
número de experimentos, logró producir
un extirpador de arrugas del todo dis· á las damas que se sirvan pedírmelos.
tinto á cuanto ella había visto 6 cono· Exijo, como es natural, una promesa de
guardar mi secreto antes de dar á nadie
1!,;l alimento ciclo. Lo probó en sí misma, y cual no informes completos, pues necesito pro·
sería
su
sorpresa
al
ver
la
maravillosa
Qué es
m~s acredita·
tejer mis intereses. La persona que ad·
do y que más transformación que en una sola noche se quiera mi secreto poi!.rá hacer uso del
había
operado
en
su
rostro.
Volvió
á
recomiendan
mismo en su personá y entre los mi€m·
1a s primeras usarlo la segunda noche y á la mañana bros de su familia, pero no deberá divul·
sus
arrugas
habían
desaparesiguiente
a.utoridades y
á nadie más.
miles de médi cido casi por completo. Después de ponér· garlo
'' Garantizo que mi tratamient o para
sel
o
la
tercera
nQcbe
(
tres
aplicaciones
c os prácticos
extirpación de las arrugas no causará
locales y ex solamente), no le quedó una sola arruga, la
el menor daño al cutis, por el contrario,
tranjeros para y el cutis se le puso suavísimo, limpio y lo pondrá suave y aterciopelado, mejo·
el niño y para el adulto, tanto en rosado.
Después de esta agradabilísima expe· rará muchísimo el rostro y hará desapa·
el estado de sal ud como en el &lt;it• riencia,
la afortunada señora propagó la recer las arrugas y líneas que Jo desfi·
afecciones gastro-intestinales. E, noticia entre
amigas, y fueron mu· guran. Solamente se necesitan unos cuan·
sumamente nutritivo, aet lera ta ¡; r chas las que sus
obtuvieron idénticos resul- tos miirntos para usarlo.
mación de los huesos y ?1úsculos, reg11 I"
" Diríjanseme las eomu oicaciones así:
y hoy ya se cuentan por millones
la digestión y su consumo resulta tados,
las damas que se han beneficiado con los I-Ielen Sanborn, Dept. 2'.?04, Clevcland,
barato.
maravillosos resultados de ese extirpador Ohio, E. U. de A.
II EL NIÑ'O EN LA LA'.OTAN·
'' Enviaré todo en un sobre sin timbre
de arrugas.
'
CIA., " l ost.r11r.ti ro folleto que se TI'
y cerrado, á fin de excluir la menor in·
La
señora
V.
S.
Fernán(\ez,
escribe:
parte GRATIS en los lugares dti 11 Cuando me miro al espejo apenas me discreción por parte de curioso&amp;.''

.

ALGU~S RECETAS
Miette:-La preparación para teñir de
negro el cabello, es la siguiente: Jugo de
cortezas verdes de nuez, diez partes por
novent 1 de alcohol.
Déje,e en maceración esta substancia
durant e diez dias y fíltrese después. An·
t ~s de aplicarla, se debe lavar el cabello
co•1 una solución de carbon ato de potasa.
Otra receta, que podría ser útil á usted,
se prepara de este modo: cal viva, molida
y tamizada, dos onzas; póngase la cal á
remojar conal;ohol, agua de salvia y agua
de rosas; dos onzas de cada una de estas
substancias.

De cómo una dama de Cleveland se quitó las arrugas en tres noches
Después de haber acudido, en vano, á especialistas eti belleza facial

~fe~

venta.

�97

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

96

Variedades
La vida entera de una población, dad&amp;
á los vientos de la publicidad sin temores
y sin aviesos fines, franca y lealmente,
es estimulo para las autoridades, palanca
pare el comercio, vehlculo para los nego·
cios, castigo para los malvados, galardón
para los buenos, clamor para los que sufren y aurora y luz para los que triunfan,
se ennoblecen ó se sacrifican.

VI

VI

VI

,

I

1\

•
••

•

un almirante de marina de Estados Unidos dice que un almuerzo con el Rey de
Grecia es uno de los ratos más agradables
que se pueden pasar en el mundo. Dice
que el monarca ha abolido toda clase de
etiquetas, y es tan franco y cordial como
cualquier hijo del tto Sam. Es un completo campesino, un gran humorista y tiene
pasión por los niilos. Dice que su Ideal
es ser un rey sin corona.

•
••

En 1905 contaba Alemania algo más de
62 millones de habitantes; los extranjeros
formaban 1Y. por ciento de población. De
manera que absolutamente resulta mucho
más del doble y relativamente una duplicación de extranjero:; en Alemania.

•
FLEMA INGLESA
**

Hallábase una tarde de invierno Julio
Janin, el célebre novelista francés, en un

café de Londres, de un compatriota suyo,
1Cuánto tiempo hace ya que desaparey lela un periódico, cuando un inglés, ció!
que estaba tomando un "grog" tranquila·
Es bella, y más que bella, sorprendenmente, llamó al camarero y le preguntó:
te. Abunda en ella el negro; y todo lo q11e
-¿Cómo se llama aquel caballero que inspira es nocturno y profundo. Sus ojos
está fumando .un cigarro y lee un perió· son dos antros donde chispea vagamente
dico junto á la estufa?
el misterio, y su mirada ilumina como el
-No lo sé, milord .
relámpago: es una explosión en las tinieEl inglés se levanta y va al mostrador. blas.
-¿Cómo se llama aquel seilor que está
La compararía con un sol negro, si se
fumando y leyendo un periódíco?
pudiera concebir un astro negro derramar.•
-No lo conozco, milord; es la primera do la luz y la dicha. Pero hace antes penvez que viene á este café.
sar en la luna, que sin duda la ha otorgaPregunta entonces el inglés por el due- d i su temible influencia; no en la luna blan. ilo, y le repite la misma interrogación y ca de los i&lt;lilios, que asemeja á una fria
obtiene idéntica respuesta.
casada, sino en la luna siniestra y embriaEntonces se dirige á Julio Janin y le gadora, suspendida en el fondo de una
dice:
noche tempestuosa y empujada por las
-Caballero que fumáis y leéis un pe- nubes que corren; no en la luna apacible
riódico, ¿como os llamáis?
y discreta que visita el sueño de los hom-Julio Janin, para serviros.
bres puros, sino en la luna arrancada del
-Pues bien, seilor Julio Janin, tengo el cielo, vencida y rebelde, que los hechicesentimiento de avisaros que se os está rus thesalienses oblig11n duramente á baiquemando el gabán.
lar sobre la hierba aterrada.
En efecto, hacia un rato que la estufa
En su estrecha frente moran la voluntad
le estaba quemando el gabán y le h'lbla tenaz y la afición á la presa. Sin embarhecho ya un enorme agujero.
go, en lo bajo de aquel rostro inquietante,
donde móviles fosas nasales aspiran lo
*
**
desconocido y lo imposible, estalla, con
El Deseo
una gracia Inexplicable, la risa de ura
gran boca, roja y blanca y deliciosa, qr e
¡Desgraciado tal vez el hombre, pero fe- hace pensar en el milagro de una soberbia flor abierta en un terreno volcánico.
liz el arti~ta á quien desgarra el deseo!
Hay mujeres que inspiran &lt;leseos de
Ardo por pintar á la que se me apareció
'"encerlas
y de gozar de ellas; pero ésta
tan raras veces y huyó con tanta viveza,
como una bella cosa lamentable detrás da el deseo de morir lentamente bajo su
mirada.-CARLOS BAUDELAIRE.
del viajero llevado por la noche.

Ricos y
pol ees, príu. cipes y aldeanos,. millo.
nanos y Jornaleros, todoi::
~testiguan la
mmensa reputación y
valor de las

LAS CRIATURAS

El Vagabundo .Ilustre deberían
esror medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen; pues la grasa es un

su obra es vida escrita, miseria hermo- c::imbustible y su consumo produseada por el arte, dolor anestesiado por ce fuerzas, Las criaturas delgael talento. En cada hora de sus dlas ha das, aun cuando lleguen á la erelampagueado un drama terriblemente dad de 18 ó 20 afios, corren peliemocional, como los narra en sus prosas. gro de contraer la tísis ú otra enContados escritores pueden jactarse de
ser tan personales; pocos volcaron en sus fermedad agotante. Es una cosa
cuartillas más realidad vivida y menos espantosa cuando reflexionamos
sobre el número de criaturas de
convencionalismos falaces.
El está en sus obras; se escribe en cada ambos sexos quienes mueren por
mala asimilaci.'.m de sus alimenpágina .
Pone en los personajes Jirones de su tos. El alimento, aunque se topropia alma, intensa á toda hora, trágica me en a.bundancia, no los nutre,
oor momentos. Su pluma, recogida en II no cria grasa ni imparte fuerzas.
ciénaga, tiene al propio tiempo agudas fi Para evitar este mal, para curard~lidades de cincel y hondos sadismos de lo, para salvar las criaturas que
escalpelo: cuadros y escenas como aguas
fuertes, pasiones y conciencias dignas de las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
Shakespeare ó Dostojewsky.
Las autoridades médicas reco Dirlase que admira el mal; con frecuen- que r,rincipian á mirar al munmiendan estas Píldoras para el es da se inclina á amarlo. Filtrase el vicio á do con ojos llenos de esperanzas
treñimiento, indigestión, cardialgía, través de su ingenio y sale embellecidr y ambición, debe emplearse la
desgana, jaqueca, dolor de cabeza por el corte sobrio y definitivo de su esti PREPARACION de WAMPOLE
lo: toda espina parece flor; toda amargupulsante, biliosidad, diarrea biliosa, ra,
consuelo; toda pena, esperanza.
Su éxito, es cosa decidida y renáuseas, icterida, hemorriode¡:, al· El dolor ajeno te es familiar, trasunto suelta. Miles de personas le demorranas, granos, y varias afec- scaso del ,Jroplo. Su 11:rito de angustia es ben su vida y salud. Es tan saciones del sistema nerviosa origina· un rugido que estremece, pero no apiada; brosa como la miel y contiene
das del estreñimiento dl 1vientre é el clamor de los fuertes suena á invectiva, todos los principios curatívos
no á lamento. Dilacera con salla el alma del Aceite de Hígado de Bacinactividad del hígado.
de su pueblo, exponiendo vilezas al sol y alao puro, combinados con JaLas Píldoras del Dr. Ayer e.slár cobardias á la intemperie. Sus metáforas rabe de Hipofosfitos Compuesazucaradas, obran con prontitud pen crujen como barras de acero al rojo blanco to, Extractos de Malta y Cerezo
suavemente, y son por consecuenci;_ y llevan color de ascua. El giro de su elo- Sil
p
1
· ·' d
vestre. ara a repos1cion e
el mejor remedio laxante para hom- cución es incisivo Yterso; la frase decidída y brillante, como un filo de sable que nifios pálidos, que sufren de .Anebres, mujeres y niño~.
se desenvaina.
mia, Escrófula, Raquitismo y EnLe
vimos
una
vez
sola,
en
ocasión
in·
fermedades
de los Huesos y la
CQda poniito ostenta ln f ,;,.mu/a en In
rotulntu. P1·~(11Htl&lt;: us·Nt ,', ,,..,, u,;.,¡,;,.() le olvidable.
Sangre, nada hay tan bueno coIJ.UC opina &lt;le l&lt;ts l'Ud01·11~ e/el ]),- , ..J.yc1·.
Cielo de plomo negruzco, sin una estre- mo nuestra preparación. 1'El Sr.
lla, cubriendo con su opacidad los impu· Dn. M. Súnchez Rodríguez, DiPreparadas por el DR. J. C. AYE? :· CIA..
Jores del Parls nocturno. Luces atenua- rector de la Casa .Amiga de la
Lowell, Mass., E . U. ttt: r~.
das por la niebla Y temblorosas por el frlo Obrera de México, dice :-La Preimplacable, desplegadas en doble hilera á paración de Wampole me ha dalo largo del bulevar, clamoroso de jarana do los meJ· ores resultados en los
y de alcohol. Mujeres escuálidas, como
las pinta Anglada, y jóvenes exhaustos niños á quienes la apliqué, á~ue parecen brotados bajo el lápiz violen- pesar de lo avanzado de su ento de Steinlein. Más mujeres y más Jóve· fermedad están ya perfectamente
nes, en parejas bien estrechadas por la curados, habiendo desaparecido
·emperaturay por el deseo, chachareando las escrófulas que la terrible anetodos en tantas lenguas como fueron las mía les produjera y su estado ge. innúmeras de Babel,
, neral es de lo m.í.s satisfactorio."
Algunas figura~ de probables estudian- Eficaz de3de la primera Jósis.
ces y dudosas grisetas; muchos parásitos Nadie sufre un desengafio con
ace~hando sus presas, con los gruesos esta. De venta en las Boticas.
labios desbordantes de besos y los rudos
JUfios listos para el castigo, según sea
menester; en pandillas los apaches con
,us gorras ajustadas sobre lor, cráneos

~\;.~l
'~!~.

Píldoras
del Dr. Ayer

HERMOSEAN , CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

PCEeTRQSL E HAH N

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los Fo/;rlcanta.- VIBERT FABRICANTI, LAURUDO DE Qui MICA, LYON FR ANCIA.

HAHN

�EL MUNDO ILUSTRADO

58

99

EL NUNDO lLU ~T.l{ADO

98

mEBlO
Pº"
lB SJtltl~,
,...
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r o
BE
I DEWíS IWPUBEZAS

que meditan pavorosos dramas rocambo-

DE lR SBl&amp;BE.

VI
VI
VI

les~~:·tras otro llegan carruajes por doce·
nas, provenientes de allende el rio, desde
los grandes bulevares, cargados de ilusos
que acuden á visitar .il soñado barrio La·
tino que antes les sedujo en las páginas
inge,1uamente conmovedoras de Murger.
En esa hora todo romanticismo se hiela
en las venas. Entre la turba vese algún
falso Rodolfo con melena y sin talento, ó
alguna Mimi de contrabando, cuyas silue·
tas intérlopes se deslizan fortivamente
sobre el bulevar Saint-Michel, rumbo á
alguno de esos bailes estudiantiles que
el bajo Paris tiende como red á los extranjeros ebrios de voluptuo' idades corrosi·
vas, antros cuajados de humo espeso y

botines robustamente macizos; traia le·
vantado hasta las orejas el cuello de terciopelo, calvo y untuoso al mismo tiempo.
Bajo el ala de su sombrero bohemio relum·
braba una melena lacia. Lo poco de su
cara que alcanzamos á ver tenia cierta expresión firme, que es privilegio de algunos

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para laSangre. Elimlnu.rápidament.ccualq'-!1er y mudo, jovial y triste, pareciendo estar cualouiera. de los siguientes lotes: 12 paformadeS!tllis.
l\.un eu
los casossedeca!7,,;1e
prematura y cuan:io
el cuerpo
cuhre de los hombres en un dantesco jirón de con- ouetes semillas de flores 6 de hortaliza:
l)agas, recomendamos este remedio, p11rs no denados en pena y las mujeres en un ma- 5 jabones de amole para. desmanchar: 12
!)()Sta.les de lustre; 3 pares calcetines; 1
tiólamente ataja la enfermedad sino 4.uo on,
111ina. por oolllpleto todo &lt;'l Yirus.
nicomio de pajarillos frívolos.
linterna ojo de buey con luz de 3 colores;
. No se desanim o Ucl.; ne g~st:e sumas cuan
Ese es el "bulevar" actual, donde nun- una na.vaja. para la. barba marca "Gemet rnsascnoonsu tar O.lo,especmhstas,Y compr6
.
. .,
.
2 11 011n11uiC'r botica por 4 pesos en moneda ca se ve a un pans1eíl que se respete, en los:" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460
m'jican:i, una botelfs del Remedio ,leMut1yon \ vano se buscarla alll á los herederos de gra.mos de dulces Hnos; 6 la.s siguientes
tres 1&gt;íezas: una. alcancía parn décimos.
para
la Sangre.Ud. ala11n con~ejo e~pccial ó de A.fonso Karr, de Glat1gny
·
Si nereRiht
o· de Aure1·tano un atra.scopo y unos anteojos de risa.. Pi·
':!llácter conflt_lencial J'CR~Cto ~ ~ll C8.'i0 per- Srholl El Paris que piensa y estudia no da. nuestra lista de 3.000 efectos y direcsonal. lo rccllnrá, Ucl. grahs dlmpéndosc O. la • ·
cione~ para. la siembra. de toda cla~e de
Mun~:on Rn1Y1rrly r•ompany, Filadelfia, E$t.a- pierde sus noches en el bulevar; el espl- semillas
de llores. zacates y de hortaliza.
4,Qe Unidos de ~orte América..
ritu y la gracia han huido ante la invasión W. B. Arrlnu:ton,
"La. Gran Barata," D~Agentes Generales: J. Labadié Sucs. y de los rastas extranjeros.
partameutu uúcn. l. GuadalaJa.ra, Jal.
Cla.-Profesa, 5.-México, D. F.
Sentados frente á, la plaza de la Sorbo·
ni, separados de él por una limonadaly
su coñac, olamos los decires sombrlos de Suaviza., limpia Y embellece el cutis.
un médico polaco
ruya amistad
hicimos
. MANDE uN PEso.
·é
b
t t n Franasco S. González y Cía.-·G6mez Palacio. ou,.
eíl la SaIpet n re; nos narra a eI or ura ·
te ajetreo de la vida mtelectual de su pals,
donde el delito de pensar se castiga aún
más severamente que en nuestras repú
blicas de alma cartaginesa. Su palabra
urdla en mal francés verdaderos poemas
Á

I

1:L
lb VINO DE STEARNS

de amargura; los músculos de su caraparetían crujir .11 contraerse en muecas de
cruel desesperanza. Lo~ nombres de Step·
niak. Tcherchesowky, Dastojew,ky. Gor·
DE ACEITE DE BACALAO
ky, Andreieff, tralan aparejadas cien anéc·
FERRUGINOSO
dotas de dolor y de ignominia; acudlan á
memoria los poetas románticos de Po~ ·.tna preparación maravillosa. la
lonia, el trio compuesto por Mickíewics,
r.iconocida por la profesión mé· Slowacki y Krasinsky, cuyo verbo tuvo
prúfética y cuyo gesto fué siemdil;a como el mejor de los tónicos inspiración
pre de apóstoles soí'iadores. Hablamos
y el r~constituyente mas energico. también de Tolstoi, el tonto subli,ne, cuyas tres ó cuatro novelas prodigiosas apeEstimula el apetito, purifica y nas le hacen perdonar los cien panfletos
enriquece la sangre y cura tod~ inger.uos que le consagran arquetipo de

las enfermedades del pecho y loi- \ la De
banalidad mlstica.
pronto, mirando hacia todas partes,
plmones.
como temiendo ser espiado, un sujeto de
Pídase siempre el de Stearnr. mal talante llegósehasta nosotros. A pri1

~=='
?rRE U
,ERICKST EAR NS &amp;CII•
UETROIT. Mtr.H .• E. U. ~-

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AQN&amp;l.. Pn.,111111u, 16, AVENUI DE L'OPtRA, PARIS,
1

AURELIO MACIAS NAVARRO. OlruJano
Dentista. A venld1\ Corona 85. (Ante.~ l'alaclol'Gnlld1&lt;! a.jllr&gt;&lt;.

genios y de muchos bandoleros. Dijo á
nuestro amigo pocas palabras, las más
indispensables para su objeto. El mMico
polaco nos pidió permiso para alejarse algunos minutos: su :interlocutor contestó
á nuestro saludo con una brusca inclinación de cabeza, más parecida á una ame·
naza que á una galanterla, y ambos se
alejaron en dirección al Trocadero, de pri·
sa, inseguros, como buhos ahuyentados
por las luces indiscretas del "Boul' Mich' ."
-¡Pobre amigo!-exclamó al regresar,
conteniendo un sollozo que hinchaba de
lágrimas sus párpados.
-¿ .... ?-interrogamos con el ceno.
-¡Pubre Gorky!-añadió en voz bala.Está acongojado. Ayer supo que uno de
sus más caros amigos fué enviado á Siberia; hoy, para que uno solo de sus dtas
no transcurra sin gota de hiel, hoy murió
en Par!s un muchacho de veinte anos de
edad, un discípulo predilecto, acaso el que
más promet!a ....
-¡Tan joven!
-En Siberia habrla muerto antes que
en Parls; la tisis le minaba despiadadamente los pulmones. Allá nadie hubiera
protegido su agonla; aqul siempre tuvo la
ayuda generosa de Gorky ....
-Y éste ¿era Gorky?
-¡Sil ¡él! Dentro de esa burda hopalanda y bajo ese gesto severo vibra un alma
tierna é inquieta: hay un romántico detrás
del realista, una caricia en su mano tosca, una lágrima bajo cada ainenaza.
-Un Musset que parece un Zola ....
.... ~
aoctor. ~ro~ brusca y varonil,
su palabra agresiva, su g~sto de presidia·
río, son el antifaz de un corazón simple,
lleno de sentimentalismos exquisitos. Por
ese motivo sus amigos queremos tanto
al hombre como admiramos al escritor.
Tan conmovido nos pareció, que preferimos cambiar de tema para poner término
á su amistosa tristura.
Aslconocimos á Goiky. En el desgarbo
de su hopalanda a&lt;livlílanse nostalgias de
sus vagancia~. Su mirar dulce y penetrante denuncia un corazón fecundo en ternuras detrás de la fi;onom!a patibularia y
hosca: solamente su melena de león enjaulado puede revelar que anida en su cerebro los mis teriosos resortes que le consagran alquimista de espintus é intérpre·
te de la realidad.
Después de conocer al más ilustre, todo
vagabundo puede inspirar interés. ¿Quién
asegura que no lleva un Gor ky dentro?
JOSE lNGEGNIEROS.

~J~

.....

GRANOS DE ORO
-El envidioso y el codicioso viven atormentados y están listos para hacer todo
negocio illcito.
-Una buena reputación es cien veces
mejor que una buena cara.
-Un joven haragán será de fijo un viejo pobre.
-Una buena e,posa y una buen11 salud
son las mejores ric¡ueza, del hombre.
-El honor debe sn la espuela de la virtud y no el estribo del orgullo.
-La nobleza debe e,tar en el corazón y
no en la sangre ni en lo, blasones.
-El que de lo que gana economiza un
centavo diario, al fin tendrá capital.

Compañía Bancaria

DE OBRAS YBIENES RAICES
s
Departamento Bancario
Prolongación del 5 de Mayo No. 31

•
•

CAPITAL TOTALMENTE EXIIIBIDO: $ 10.600,000
Hace descuentos, préstamos con prenda, cobros y giros sobre todas las plazas de la República y del Extranjero.
Recibe &lt;lepósitos á plazo fijo y en cuenta corriente, por
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Lurs BaRRoso; Gerente, XAvIER IcAzA; Cajero, E. FRA.NK
CAMPOS.

I

~·-------------------~--i

Em be11..ece en
Una Noche

El marqués de R.... quiere mudar de 1
portero y pregunta á un anciano recomendado para otupar la plaza:
-¿Qué antecedentes puede usted prt·
sentart
Yo misma me quité las arrugas en tres
-He sido portero durante cuarenta
aí'ios, sin que un solo inquilino se haya n oches con nn remedio casero drscubierto
})Or mí, después de haberme cansado de
quejado de mi.
-Es preciso que .venga usted con :il- consultar médicos especialistas, usar
cold creams y someterme á soba, faciales
guien que atestigüe la veracidad de sus sin el menor resultado.
palabras.
La señora A. Sánchez, me escribe :
-No es posible, señor. He sido portero "Es el único. remedio en el mundo que
de un cementerio. *
r~almente extirpa las arrugas, y el único
•*
digno de recomendara~.''
11
Todos los medios que nos conduzcan á
La señorita E. L. Vazquez, dice: i\Ie
ser mejores; todos los móviles que ti~ndan hace parecer veinte.. -años más joven."
á disminuir los sufrimientos humanos
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sin preguntar de dónde vienen ni ado~de los pida, absolntamento gratis. M:i séñas
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Cuida de conservar inmaculada la ves- )ecto á mi procetlimiento, se me ha de
tidura de tu alma porque una v
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ez man nus rntereses. No se harn el menor ca~tJ
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chada, pudieras hallar muy escabroso el á quienes busquen satisfacPr uu:i, mera
camino de la vida.
1 curiosidad.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

103

EL MUNDO ILUSTRADO

102

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los Riñones ó para ta Debilidad
en las Caderas, el emplasto deberáaplicarsccomo sev~arriba.
Donde baya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

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Attc~ck.

~

La casa de Bouret ha puesto en ,·enta
, a el tomo número 2r de los Do;umentos
para la historia de México, que viene publicando ba jo la dirección del Sr. D. Jenaro García. E,te tomo contiene la Hgunda
y ultima partt de las '' Niticias biobibliograficas de alumno,; di•tinguidos del Colegio de San Pedro y San Pablo y San 11defonso, de Mcxico ( h y E,tuela Nacional Preparatoria) , .¡ue escribió el Dr. Félix 0,ores. Rico en informaciones , el volumen tiene gran interé; para todos los
amantes de la historia literaria de México, y es, indudablemente, uno de los más
útiles de la colección.

•
••
Editada por la casa de Valdés y Compaflla, de Mazatlán, ha aparecido una preciosa cartilla . arreglaaa por el sabio lagu~n~e, Dr. D. Agustln Rivera, el vlftuo·
sisimo escritor que, octogenario ca~,. t, davía escribe para provecho de la patria
mexicana. E,ta pequfña cartilla e;, un t ~soro. Contiene, ordenados con a , 1c1t ,
multitud de fragme)}!QS-.recogid_.Q~ ...¡i-• y. _
alll, muchos -d&amp; ellos originales o, 1 o,
Rivera, respecto de la educación de lv mu·
jer. Creemos que esta cartilla deberla ,.r
leida y relelda atentamente por toda~ la
jóvenes. No hay en ella aridez. Pur el
contrario, su lectura es ameolsima, hasta
el punto que una vez comenzada, el libro
como que se adhiere á las manos, que no
quisieran desprenderse de él.

** *
El Sr. Atenógenes Pérez y Soto acaba
de publicar un pequeñ'.) volumen bajo el
sugestivo rubro de" ¿Ellas tienen la cul·
pa?" Es una corta colección de cuentos,
de intenso col nido y bien escritdS.

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.
Insista en obtener el

Noticias biobibl:ográf.cas de alumncs distingu!d,s, por
el Dr. Félix Osores.-Pensamientos Filosóficos sobre la Educación de la Mujer, por el llr. Agustín
Rivera.-"¿[fü,s tienen la culpa?" pcr Atenógenes Pérez y Soto,

\~
~,,....-;;~
Para Mal de Garganta,Tos,

Bronquitis,Pulmones Debili•
tados, y las palles sensitivas y
doloridas del estómago, apli·
quese como queda dicho.

TENCA PRESENTE- Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millones
durante mas de 60 a nos. Como todas las cosas buenas ban sido imi'ados, pero solament.e
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detersivas ¡•c1catrizantt s que
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Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paria, explican la lio¡ra dP
e~e producto para todo:. los uso:del tocador : Cuidados de la
Boca á que µunfica, de lo!'
Cabellos cuya caída det iene
L ociones de las Crías, Cui·
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Falta de Apetito, Convalecencias,
Calenturas
Entre los millares de testimonios de aprobación con que á diario se ve honrada y
favorecida la QUINA-LAROCHE, y que
nos sería imposible reproducir aquí, citare'· mos el siguiente:

El efecto de la QUINA=LARO=
CHE es extraordinario! ¡Comu=
, ,· nica á todo el organismo juven=
tud eterna!
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?

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Carlos Muller
MEXICO

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

106

Benjamines .... que con su trabajo nos edi·
fican casas y templos donde vivir."
Este concilio que, como todo lo que se
asocia con el nombre de Lorenzana es un
timbre de gloria para la vida del ej~mplar
arzobispo, empezó el 13 de Enero de 1771.

Uemérides de la Semana
Cambio de la Vida
El "Cambio de la Vida" es el período más crítico en la existencia de una
mujer.
Todas las mujeres que descuidan su
salud en este período abren camino
para enfermedades y dolores.
Cuando su sistema se encuentra en
una condición desarreglada, 6 está
predispuesta ella á contraer apoplejía
6 congestión de cualquier órgano, la
tendencia inerte fácilmente se activay con una muchidumbre de irritaciones

~:fffii !i~~i~:~:iir:Jr~;:~

n

Sale Cristóbal de Olld para las
Hlbueras

I

•••

con mayor facilidad y en empezar su
tarea destructora.
La mujer inteligente pronto atiende
tales avisos que se m3:nifiestan bajo la ~"
forma de sofocación, bochornos,
jaqu!!cas, dolores de espalda, presentimiento de un mal, palpitación del coraz&lt;$n, menstruación desarreglada, extreñimiento y váguidos, al acercarse ella
al período de la vida, cuando el gran Cambio en la mujer se espera.

El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkha.m
se compuso para afrontar las necesidades del sistema feminino en ese período
crítico de su vida.
Es el Unico Remedio Infalible y Genuino para la cura positiva de las
afecciones y males peculiares de la mujers.
Cura las peores formas de Afecciones Femeninas, la Tirantez, Debilidad de
la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciónes, Afección de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero 6 Matriz. Disuelve y
arroja del útero los Tumores que empiezan á formarse. Contrarresta la tendencia hacia Tumores cancerosos. 0!.1ita Desmayos, Histerismo, Postración
Nerviosa, Agotamiento, y fortalece y entona el Estómago; cura las Jaquecas,
la Debilidad general, Indigestión, etc., y vigoriza todo el Sistema. Para la
cura de las Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham no tiene rival.
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101 Médicos

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. .
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de Enerot de 1524

Los descubridores y conquistadores de
lo que se conoce con el nombre de la América espaflola, nunca quedaron contentos
con lo que descubrlan ó conquistaban,
pues siempre esperaban hallar más, y, por
otra parte, siempre se les figuraba que era
mejor lo que hablan conquistado los otros.
Cuando Cortés se dió cuenta de las conquistas de Pedrarias Dávila en la América Central, temió que se extendieran hasta Guatemala, y para evitarlo decidió enviar á Cristóbal de Olid á la cabeza de una
expedición bien equipada y armada para
que conquistara y conservara la región
que se conocla entonces con el nombre de
Las Hibueras.
Olid salió de Veracruz, entonces San
Juan Chalchicueca, el n de Enero de 1524.
La despedida entre los dos jefes fué muy
cordial y Cortés llamó á Olid "hijo;" pero
á pesar de esto, el nuevo jefe se rebeló
contra Cortés apenas habla llegado á tie·
rra firme y emprendió la conquista por
cuenta propia.

12

de Enero de 1856

Severo del Castillo se une á los
revoluciona~
_
.,,.

de

de Enero de 1812

Desembarca en Veracruz el batallón
de Asturias

El genio militar de Morelos, hacia el
cual llamó la atención la derrota de las
tropas mandadas por Porlier, y los continuos triunfos que obtenla la causa de la
libertad, hizo que los espafloles e111pezaran á temer que los soldados de origen
mexicano que militaban bajo las banderas
realistas cambiaran de parecer y engrosaran las filas de los insurgentes.
Este temor hizo que tanto el virrey como el consulado pidieran, con reiteradas
instancias al gobierno de España, que enviara tropas formadas por españoles; las
circunstancias en que se hallaba España
en esa época dificultaban el envio de esas
tropas; pero á pesar de ello, se halló la
manera de enviarlas: el primer batallón
de espafloles que desembarcó en Veracruz
fué el llamado de 1sturias, el cual llegó a
las costas mexicanas el 14 de Enero de
1812.

/

~.,...

1771

Se Instala el cuarto concilio
mexicano

A iniciativa del arzobispo Lorenzana, el
mismo á quien se debe la fundación de la
casa de niflos expósitos, se celebró el
cuarto concilio provincial mexicano, durante el cual se trabajó de una manera
digna del mayor encomio para mejorar el
estado en que se hallaban los lndlgenas
del pals, estado que, como siempre, era
desastroso; en las constituciones del con·
cilio, que por desgracia no fueron sanclo·
nadas por la santa Sede ni por el trono,
se hablaba en un lenguaje paternal de los
indles, á quienes _se llamaba "nuestros

17

de Enero de 1618

Fundación del Colegio de San
lldefonso

Entre los grandes progresos alcanzados
por la Nueva Espafla durante el siglo
XVII, se debe hablar preferentemente de
los adelantos not&amp;bles hechos en todos
los ramos de la instrucción pública. La
Universidad de México era, á fines de ese
siglo, una de las más completas, quizás
en todo el mundo y todas las instituciones dedicadas á la instrucción estaban en
un estado floreciente.
El 17 de Enero de 1618 fundaron los jesuitas el colegio de San lldetonso; este
colegio alcanzó tal importancia desde su
fundación, que rivalizó en cátedras y en
facultades C.ln el colegio seminario esta·
blecido en la Real y Pontificia Universidad.

la

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¡u

La Maledicencia

e

La maledicen~ia es una cosa muy fea,
pero que entretiene mucho. Si la conversación se redujera á hablar bien de las
gentes, dorarla muy breves momentos. Lo
bueno que hay que decir de los que nos
rodean, está dicho en dos minutos . En
cambio, el ridlculo de que todos vamos
acompañados es manantial inagotable para la charla ingeniosa.-Lu1s de Tapia.

El Ilmo. Sr. D. Enrique O. de Lamadrid, Gobernador del Estado
de Colima, México, informa al Dr. Hartman
de los buenos resaltados obte·
nidos de la Pe-ra-na.

Colima, México.
Sr. Dr. S. B. Hartman,
Derrota Morelos á Paris
CARLOS
V
Y
EL
PORQUERO
Columbus, Ohio, E. U. de A.
_ A! i:.¡t~l~or primera vez en
los campos de guerra, como-s.~tenedor de
Muy apreciable se!'Ior:-Sirve la
los principios de la libertad, creyó el viUn dla en que Carlos V iba á ver el presente para manifestará. Ud. que
rrey que bastaban las tropas estaciona- claustro de los dominicos de Viena, en· habiendo usado su medicamento
das en Acapulco para vencerlo y aniqui- contró en el camino á un labriego que lle- &lt;La Peruna.&gt; para. combatir algu·
nas de las enrermeda.des para cuya
larlo; pero en vista de la relación que se vaba un cochinillo, cuyos gruñidos moles- curación
es prepara.da, be obtenido
le hizo de su marcha triunfal á lo largo de taban mucho al emperador, y cansado de los mejores resultados, por cuyo
la costa del Sur, ordenó que saliera una escucharlos, dijo al rústico:
motivo no dudo en recomendarla,
fuerza de más de mil hombres, que se ha-¡Amigo! ¿No has aprendido nunca á especialmente como muy eficaz para su objeto.
llaban en Oaxaca, á las órdenes de su je- hacer callar á un cerdo?
fe el comandante Francisco París y que
Aquel pobre hombre, sin conocer al emMe es grato repetirme de Ud.
atacara al nuevo jefe insurgente. El pri- perador, le dijo sencillamente:
Afmo. Atto. y s. S.
mer encuentro de Paris con los insurgen15 de

De las muchas defecciones que tuvieron
lugar en los primeros aflos del gobierno
de Comonfort, ninguna fué tan notable
como la del General Severo del Castillo,
quien se unió á los pronunciados de Za·
capoaxtla, de los que ya hemos hablado
en otra ocasión, y en unión con ellos proclamó á D. Antonio Haro como jefe del
movimiento revolucionarlo.
La defección del General del Castillo
f.Jé funesta para el ~obierno de la Repú·
blica, porque puso de relieve hasta qué
grado habla llegado la desmoralización
del ejército, pues tanto por el grado de del
Castillo como por sus anteceJentes, nadie
hubiera creldo que llegara á dar un paso
que tan mal dice de sus principios y de su
carácter militar y moral.
La defección del General Castillo se
efectuó el dla 12 de Enero de 1856.

13 de Enero

14

107

Enero de 1811

tes fué funesto para éstos; pero los subsiguientes fueron otras tantas victorias
para tos soldados de Morelos. El combate
decisivo, en el que Morelos confirmó los
triunfos obtenidos y aseguró su superioridad sobre su perseguidor, se efectuó en
Tres Palos el dia 15 de Enero de 18n.
16 de

Enero de

1856

Tratado de amistad con Prusia

Comonfort, en medio de la infinidad de
trastornos con que se h;ició su gobierno,
no dejó de'ejercitar, en bien de la Nación,
las extraordinarias facultades que -le ha·
bla concedido el Congreso al conferirle el
puesto de Presidente de la República.
En los dos primeros meses de su administración se despacharon más asuntos
de Importancia que en varios años anteriores. Ya hemos mencionado algunas de
~as disposiciones, y ahora mencionamus
un tratado de amistad, navegación y co·
mercio que se firmó con el rey de Prusia
el 16 de Enero de 1856.

.t

- No lo he aprendido, ¿y tú?
-Yo si-respondió Carlos,-cógelo por
el rabo y verás como no vuelve á chillar.
Hlzolo asl el labriego, y al ver que efectivamente el animal se callaba, volvióse á
Carlos V y le dijo:
-Bien se conoce que has guardado cerdos más tiempo que yo.

.t
Un Fauno
Yo ful, durante largo tiempo, un fauno
habitador del follaje, que vivl entre flores
en un parque abandonado, en donde espiaba con mis ojos de mármol siempre en
admiración el vuelo de alguna 'ardilla frágil ó de una nube .... Cuando yo abdicaba de ti, ¡oh Eudororera para, en el claro
de luna e1, que se desangra una mandorra, asumir la palidez de tu Cimodocea.
otras veces, con la piel hormigueante de
lujurias. también me entretenla con la
flor de Carmen, pegada al oro de ¡mis ,he·

ridas.-Ernesto Reynaud,

ENRIQUE

0. DE L AMADRID.

Y una infinidad de simples pa.
HAdecimientos
causados directa.-

mente por la variación del tiempo.
Estos generalmente son más severos en el excesivo calor del vera,
no y el intenso frío del invierno;
pero se presentan en todas las estaciones.
Sea resfriado 6 tos, catarro de la
cabeza. ó mal de los intestinos de
hígado ó los ri!'Iones, la ca.usa. es
casi siempre la misma.
El mal tiempo afecta la membra.·
na mucosa de los órganos, y el resultado es alguna.de estas enfermedades.
La Peruna ha llegado á ser hoy
el auxilio de miles de hogares, para
padecimientos de este género.

La Peruna se vende en to.
das las Droguerías, en dos
tamaños de $1.00 y $2.00 Bo·
tell a.

.;.'

,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
108

109

EL MUNDO ILUSTRADO

CALtNDARIO Dt LA StMANA
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

VIERNES

22

Se creía antiguamente, que una
San Vicente, diácono, mártir (se celemedicina era benéfica en proporDOMI NC30
bra con rito doble de segunda clase) y San
Anastasio, mártir. Su fiesta el 17 de Feción á lo repugnante de su sabor
17
brero.
y olor; pero ya sabemos que tal
Conjunción de la Luna y Mercurio á las
(39 de mes y 29 después de la Epifan!n. 10 h. 8 m. de la noche.
idea era un disparate. Ko hay
El Dulce Nombre de Jesús; San
ninguna razón por la cual la m~- Mmerva).
Antonio Abad, patrón menor principal de
SÁBADO
dicina deba ofender á los senti- la ciudad de México; Santa Leonila, márdos más que los alimentos, y por tir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito
de segunda clase y ornamento blac123
lo mismo, uno de los triunfos doble
co; c;e conmemora el primer santo en la
más grandes que ha alcanzado la arquidiócesis y para la ciudad de México San !ldefonso, obispo, confesur (se cetraslada al I I de Marzo. También se lebra con rito doble de segunda clase), San
q1úmica en los últimos afies, con- se
hace conmemoración de la dominica ocu- Raimundo de Peñafort, confesor (su fies~iste en lo que se puede llamar rrente. El tercer domingo de mes procE:- ta el 18 de Febrero) y Santa Emerenciana,
con el Divinísimo y misa solemne en virgen, mártir.
la redención del aceite de hígado sión
Catedral, Guadalupe y parroquias, con
de bacalao. Todo el mundo sabe asistencia de las congregaciones del Sao·
cuan asqueroso es el sabor y olor tlsimo, establecidas en cada parroquin.
"Por más de 50
El mismo domingo, 39 de mes, solemnes
años he tenid &lt;&gt;
de esta droga en su estado natu- cultos
en Sm Diego, en honor de Nuestra
constantemente c11
ral, y no es de extraflarse que la Señora del Perpetuo Socorro. Función somi casa el Pectoral
lemne é indulgencia plenaria en la parromayoría de la gente declare que quia
de Santa Cruz Acatlán, por San Ande Cereza del Dr.
prefiere sufrir la enfermedad á. tonio At,ad. En la misma parroquia empieAyer. 1\Ii p:i drc
za
la
bendición
de
animales
que
termina
tomar el areite de hígado de
me dijo
el 28 de Febrero. En San Lorenzo función
bacalao puro. Ahora bien, es de la Vcla Perpetua. Función titular del
repetidas
una de las leyes de la natura- Señor de las Esqu!pulas que se venevecesc¡ue
en el pueblo de San Bartolo Coateleza, que un remedio que es re- ra
me s:ilní
pec, jurisdicción de Huisquilucan, habienla vi tl a
pugnante al olfato y al paladar, y do exposición del Divintsimo todo el dla y
por la tarde.
cuant1c
que tambien revuelve el estóma- procesión
Conjunción de la Luna y Marte á las
y o e rn
go, no puede producir buenos re.. 5 h. 25 m. de la tarde.
muy j ,,.
sultados, pues el organismo se
ven.
"
rebela en su contra y á gritos
LU N ES
pide deshacerse de él. El milaEn miles de hogares el Pectora l
gro apetecido se encuentra en la
18
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
PREPARACION de WAMPOLE
La Cátedra de San Pedro en Roma (con- consigna tradicional de la familia.
en la cnal tenemos la parte va- memoración de San Pablo), Ss nta Prisca, Primeramen~tt&gt; ·turrraFet1-lo~~liosa del aceite, sin los denüs ele- virgen y mártir, y San Leobardo el empalos, después los padres y ahora lo
mentos. Este moderno y eficaz redado.
toman los niños. Para resfriados,
reme&lt;iio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los printoses, bronquitis, crup, tos ferina,
MARTES
cipios curativos del Aceite de
•
gripe, inflamación de la garganta ó
Hígado de BacaJao puro, que ex19
de los tubos bronquiales, el
traemos de los hígados frescos
La dedicación de la Santa Iglesia Catedel bacalao, combinados con J a- dral de Mérida (Yucatán) . Santos Canurabe de Hipofos:fitos, Malta y to , rey ; Mario, Marta, Audifaz, Abacum ó
Abaco, mártires, y Wolstano, obispo, conCerezo Silvestre. · Tomado ántcs fesor.
Rito semidoble que permite la cede los alimentos, evita y cura la lebración de misas privadas de difunto.
d!a 19 de cada mes misa solemne, exDispepsia Nerviosa, Afecciones El
posición del Divinlsimo ó velación en vade los Pulmones y todas las en- rias iglesias, en honor del Patriarca Sefermedades q,10 se originan por ñor San José. V!speras en la parroquia
San Sebastián.
se halla preeminente sobre todos
las impurezas de la sangre. "El deConjunción
de la Luna y Venus á las
sus rivales. No contiene alcohol ni
Sr. Dr. 1!'. Zímaga, Pl ofesor en la 10 h. 26 m. de la noche.
veneno. No ha de aceptarse nin·
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice : He usado la Prepagún substituto.
MI ÉRCO LES
ración de Wampok, como tónico
Cada frasco ostenta la fÓ1wiula en la
reconstituyente, con muy buen
20
1'0fulata.
1'1·eu1wte usted á su m édico lo
resultado. " Nadie sufre un deLa dedicació,1 de la Santa Iglesia CatE· que opina clel Peeto1•at de Cc1·eza del
sengaña con esta. En Boticas.
Dr. Ayel'.

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer

dral de san Luis Potosi. San Fabián, papa, y San Sebastián, mártir, oatrón principal de la ciudad de León. Función titular é indulgencia plenaria en la parroquia
de San Sebastián.
Conjunción de la Luna y Urano á las
7 h. 2 m. de la noche.

JUEVES

21
Santa Inés, virgen, mártir; Santos Fructuoso, obispo; Augusto y Eulogio, diácono, mártires. (Su fiesta el 16 de Febrero ).
Conjunción en Capricornio á las 5 h.
35 m. 18 seg. de la tarde. Viento trio.

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA. ,
L owell, Mass., E. U. de A.

LINIMENTO CENEAU

••• 'J'OPICO

rHaplu114• ll
..... 1la dolor III
ealda 4•1 pelo, ear1
rapld1 'I Hl'Qrl de
111 Cojera,, Eaparl• -•.lob!'tlbQtlOtlo

- Toroedara1,e1c.,ei._
lle't'lllal•o J NIO}PUTO 1am1jonl)le;

París, 166, Rue S1.ffonor, Jtodu larmwa.

Carta Abierta de Balbino Dávalos Sobre "Reconquista"
DE FEDERICO GAMBOA

Londres, 30 de Septiembre de 1908. prisa, la idealizas en una aspiración fuerte y sana, regeneradora y fecunda. Eso es
Mi querido Federico:
Acabo, ya bien avanzada la noche, la arte, y arte bueno, _arte; generoso, arte
lectura de ''RECONQUISTA," lectura he- santo.
Ciertamente no has abandonado, sino
cha casi de un tirón (tanto me interesó),
PARA LOI
desde las primeras horas de la tarde, ya que te afirmas una vez_más en los proceDlfNUS
que sólo habla recorri&lt;lo, en uno de los dimientos naturalistas de novela, ya no
dlas anteriores, las veinte ó treinta pági- sólo de Zola, tu admirado maestro, sino
"El
nas que presentan á tu artista en la de- aún de Blasco lbáñez, quizás, en aquello
solación de su reciente duelo. El Congreso de enardecerá los personajes en peroracioDentífrico Ideal"
de Educación, que acaba de concluir, se nes trascendentales, ;vale decirsócliill'sme vino encima, interrumpiéndome la lec- tas, ante el problema moral, y el probletura comenzada ...... Y ¿qué te habré de ma religioso, y el problema polltico civil,
Llmvla y conserva· la
decir que no trascienda á incienso? .. ... . y e! autonómico/que as! Infunden pavor
I dentadura como nln¡¡ún
otro.
¡Vamos!- déjome de niñerlas, que ante como esperanza. ifPero: tarprocedimiento
Acevtado por miles de
todo somos viejos amigos, y, conociendo ó procedimientos no provienen de imitaDentistas.
No
hay
otro
Que
lo substituya.
ción,
sino;:de
afinidad
de
temperamento,
tú mi independencia de carácter, que no
De venta en todas las Droguerías y Boticas
me retiene nunca de decir la verdad bue- lo cual te da plena libertad de '.invención, 11. fl).50 tubo, 6 directamente. remltlen!lo el lm ,
na ó mitla, ó lo que por verdad tengo, no vigor de puño y de pensamiento pahe de temer que atribuyas á lbonja la sin- ra llevar á término:rtu severa labor, no
ceridad con que te hablo. En cuanto á los sólo con el Sdreno reposo de quien sab?
demás, qué me importa su juicio si, pa- lo que hace y lo que tiene que hacer, sino
IHwrk, • . J., u. s. A.
rodiando á la Carolina de tu cuento, bien m1nteniendo ·:suspenso-el -ánimo· ante e·l
puedo repetir:-Lo sabemos tú y yo, y con interés de un drama, á la vez sencillo· y
hondo. Esas escenas de vida Intima [paeso basta.
SI, tu libro me ha encantado; más aún: ra mi, en lo que principalmente sobresame ha convencido. Es una creación gran- les y en lo que no te pareces ánadie] , ab.
diosa y noble de rege:ieración humana, solutamente naturales, absolutamente viregeneración artlstica, regeneración social vidas, que graban en la memoria la im pre·
Yo misma me quité las arrugas en tres '
y reconquista patriótica. Su s!mbolo, al sión de que se han desarrollado á nue,
revé, de muchos, es claro, y como todos tra presencia, por personas de carne y noches con un remedio casero descubierto
los slmbolos del a1te, majestuoso. Entrar.- hueso, en circun~tancias ineludibles y rn por mí, después de haberme causado de
consultar médicos especialist:1s, usar
do en el terreno de las ideas abstractas, momentos solemr. es, diré mejor culmina1 - cold creams y someterme á soba ; faciales
yo me lo traduzco asl, á riesgo de oscure- tes, son cuadros intensamente sugesti- sin el menor result::ulo.
cerlo en vez de explicarlo: "La gran vir- vos. La mucha lectura, el afán del análiLa señora A. Sánchez, me escribe:
tud, el ideal social, el deber salvador de sis y el conocimiento del oficio, aunque '' Es el único remedio eu el mundo que
la integridad de un pueblo, estriba en el no lo hayamos practicado, si bien son realmente extirpa lás arrugas y el único
'
esfuerzo voluntario de vencer y aniquilar elementos que afinan nuestra- sensacio- digno de recomendarse. ''
La señorita E. ·L. Vazquez, dice: '' Me
todas las mezquindades individuales, ge- nes, adormecen un tanto nuestra emoción
neradoras de las miserias públicas, desde ó lo que viene á ser lo mismo, l·a hace~ hace parecer veinte años más joven.''
Con gusto enviaré detalles ú quien me
los hábitos viciosos, adquiridos en fuerza más tardía, menos espontánea, menos li
los
pida, absolutamente g;·atis. Mi señas
del mal ej~mplo y al contagio ambiente, bre. Y si yo, que soy de los escudri ñado- son : Heleu Sa11born, Dept. 220+ Clcveh1sta las iniquidades causadas por la res y más descontentadizos, me interesé land, Ohio, E. U. de A.
'
barbirie de la comunidad cruel y egoi~ta, en esos cuadros, olvidándome de criticas
Antes de facilitar informes con res·
a~! engrandecemos el esp!ritu hasta al- y farándulas y segula leyendo y leyendo pecto á mi procedimieDto, se me ha de
ca~zar el bien mayor á que puede aspi- con avidez, subyugado por la verdad del pr.on:eter absoluto secreto para protejn
mis rntereses. No se hará el menor caso
rarse . .. ¿Y cuál es este bien?.. .. . Ami relqto, sin darme cuenta ni de ti ni de mi
entender, movido de tus nuevas ideas, sino de lo punzante del drama, ¿qué efec~ á quiene~ busquen satisfaCPl' una mera
has hecho, aunque no podré asegurar si to no h'lbrá de producir tu novela en las curiosidad.
deliberadamente, novela tendenciosa de almas felices que leen por leer, en las condel
propagandista católico, y antójaseme que ciencillas crédulas que ven los bastidofundas ese bien en la fe, en la religión, y res de bulto y no se sospechan de tramoLas cualidades a nti ptic:-i:i.:s,
muy especialmente en la fe y la religión ' as? Te digo que harás llorar, porque
yo
...
vamos
¡á
mi
se
me
humedecieron
detersivá.s
y c1catrizaut1 s ift1tcatólicas. Empresa peligrosa, que pudo
han merecido al
perjudicar, desde el punto de vista artisli- alguna vez las pestañas! .
y casi ninguno de tus personajes me agra¡jj
co, á tu obra como novel&amp;, como ha ocu-.
rrido, tras un eflmero entusiasmo, á las da. No es censura ni paradoja, ni salida
del P. coloma. Pero la virtud de los stm- efectista, ni contrasentido retórico, vulgo
su adm1s1ón en los Hospit ales
bolos es grande, y la consoladora feli- anUtesis: es la verdad. Brevemente los
de Paria, explica11 la hoµa dt'
cidad que tú caracterizas puede interpre- examinaré por su orden; vas á ver.
En desagravio de la descortes!a con
e!"e producto pa1·a lodos los usu~
tarse, también, más de conformidad con
del tocador : Cuidados de la
todos los credos y todas las ideas: la se- que voy á tratarlas, atenderé, de preterencia, á las damas. Emilia, mujercita sana,
Boca á que purifica, de l&lt;J~
renidad de la conciencia.
Cabellos cuya caida detiene
Lejos, pues, de haber dado á tu noble hacendosa, buena madre y esposa modelo,
Lociones de las Crias., Cuí·
fantasla simbólica la apoteosis final de en nada vituperable ni por haber cedido á
los
caprichos
artísticos
de
su
duefio,
hizo
d
a dos intimos, etc
una vista fan
agóri:1 del cielo,
Dascon{l,arse de las {alsificacwnes
nubes, y resplandores, y coro de ángeles bien en morirse al comienzo del libro, porEN LAS FARMACIAS,
en torno de los héroes divinizados, que que á la postre, lejos de que hubiera loUntcoAgente
apoderado
. Carlos
MULLER
Apartado
1(l()4,
Mexzco
si de!.lumbran á la cándida muchedumbre, grado aburguesar á su marido, por lo renducen á muchos á escabullirse á '.toda calcitrante que ~s á lo incolo:ro~e:l~a~r;ti:st~a~,

Dentacura Co.~

Embellece en
Una Noche

HIGIENE TOCADOR
si

eºª/tar saponL Bé f
e eu .'

~:=~~~~!!!!!!!=~~~:;;

�111

EL MUNDO 1LUS'tRA:DO
EL MUNDO IL'USTtlA!&gt;ó
110

habrialo aburrido con su honestidad fria
y hécholo, no un desertor, sino un irrecon11
ciliable enemigo de la vida apacible á que,
11
con mayor afán y convencimiento, se llega
á través de sacudimientos pasionales.
Tocóle dejar dos hijas, una hereáera de su
gazmoñeria, que paró en religiosa como
hay tantas, más beata que mlstica, sin
ID&gt;JE. MIJE.Xllt(O
enjundia de santidad. La otra, dechado
de temperamento carnal, libre como creció de toda sujeción doméstica (ya que
la bonachona de Refugio no podla más
que prestarle el insignificante amparo que
en ella simbolizaste aplicándole tal nombre, ni eran de influir, en la restricción de
sus inclinaciones voluntarias, las rutinarias enseñanzas y ejemplo de las pobres
maestritas), pudo haber desarrollado su
carácter con todo el vigor de las naturay
lezas excepcionales; pero, como á menudo
acontece en el medio que la pones, prestóse á proporcionar un caso más del maVIAJES DEtrimonio vulgar, de la viudez vulgar, de
la maternidad vulgar. ¿Y Carolina? Tampoco me seduce sino en su resignación y
RECREO á EUROPA
entereza de esplritu; pero siendo ese tipo
de mujer, con toda su heroica paciencia,
bastante frecuente entre nosotros, queda
siempre al nivel de las seducidas á diario.
¿Qué te diré de los hombres? .... No quiero fastidiarte prolongando esta carta con
aparentes censuras. Déjoles en su real
insignificancia como individuos al lado de
sus cor,sortes, hijas, amigas y concubi·
OFICINA DE BOLETOS:
nas. Medianias casi todos, especialmente
Salvador, quien no descuella ni como
hombre,
ni como pensador ni como artis·
CALLE DE VERGARA,201
ta. Hago excepción de Covarrubias, que
es una fuerza, el verdadero salvador de
MEXICO, D. f.
infortunios y de ideales. Lástima que no
lo agraciaras con un homl&gt;re connotativo
como al protagonista y á Refugio. Yhago
excepción partlcularisima de las maestritas, los personajes más obscuros de tu libro y los más atractivos; grandes en su
f.
JE..
YOUNG,
Ceo. W. lHlll!B3183AruD&gt;,
humildad, extraordinarias en la monotoVICE-AGENTE
GRAL.
AGENTE GENERAL
nla de su vida y de su obra, criaturas sinDE PASAJES
DE PASAJES
gularmente dibujadas por tu observación
fina, perspicaz y segura.
Pero de que tus entes no me agraden
11
¡SIEMPRE. LO MEJOR!
como seres sociales, no se deduce que no
11
me encanten como reproducciones esmeradamente hechas y sorprendidas en el seProductos mara· no mismo de la realidad y la vida.
El fondo que tomaste para campo de obvillosos para suavi· servación
ha surgido real y visible á tu
zar, blanquearyater· evocación fantástica. Observas, sondeas,
analizas y copias en figuras fotográficaciopelar el cutis.
exactas á los indigentes de enerExigir el verdade· mente
gias morales que lo pueblan. Si Salvador,
ro nombre.
Carolina y su parentela y cofrades no
aparecieran como los presentas, no serian
lleh,1111 los productos 11mll1rn
productos del medio social que describes
J.SIMON.
y tu novela habria perdido su documenta·
9. FAUllG, ST. MARTIN
ción humana y su virtualidad psicológica.
PARI.B (lOe.)
Con individuos de tendencias, aptitudes y
méritos más altos, como los que has sa·
bido creu cuando era necesario, en "Metamorfosis,'' habrlas traicionado tus proLA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
pias impresiones y el sentimiento de la
es la reina de las 1&gt;0madas, 1&gt;0r&lt;1ue 1l1mpre cura, 1lempr1 alivia y siempre es eft·
verdad, que es el alma del arte. ¡Yqué pocaz. Millares de personas curadas con ella testifican sus maravillosos resultados, y p0r esto es aue se ha hecho la_preferida del público Basta usarla una vez
der de corporización y psiquisación el tupara tenerla siempre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
yo! Digolo asl, .con neologismos de mi
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústulas, Llagas, Uñe°'os.
Ulcerl\S, Quemaduras, Fístulas, Eruvclones, &amp; •• &amp;.
propia inventiva, porque no me ocurre,
Ue venta en todas las Droauerfas y Boticas.
\ '....
por el momento, cómo denominar la habilidad con que plasmas el barro y confor-

¡Siempre lo Mejor!

lLfüm®~~ w~~Il(Q)iffi~n®~
Cuotas especiales

á los Est. Unidos

o

LJ

me á su calidad le das vida y acción con·
gruentes. Tus figuras son nuestras, y no
esta ni aquella ni la de más allá; pero son
nuestras! Sin que las hayamos visto an·
tes, nos son familiares en su aspecto, en
todas sus actitudes y movimientos. Yo he
visto continuamente, en la faz nazarena
de Salvador, una dulzura y una sonrisa y
una genialidad que amé en la cara inolvi·
dable de un escultor querido; el literato se
me aparece con rasgos fisiognómicos tu·
yos; á Carolina, á su padre y á sus vecinos, los traté de bohemio, y todos y cada
uno de esos hijos de tu imaginación me
evocan millaradas de recuerdos. Ysi me
aparto de ellos y miro á los cuadros,
cuántos sitios favoritos, cuántas reminiscencias borrosas de olvidados y pintores·
cos rincones me resurgen, con detallada
claridad, en la memoria. Testigo esa casa
de la calle de la Canoa, en cuyas azoteas
pinta prodigiosamente Gedovius. Yen nada el valor de tus descripciones se amen·
gua porque tenga rivales, por ejemplo, en
"Santa" y "Suprema Ley," puesto que
también son obras.de tu fecundo e~fuerzo. Con cuánta sagacidad de juicio piensa
González Obregón que tú has sido quien
encontró las verdaderas vetas de nuestra
novela nacional. Es cierto. Esa novela
nacional que inició vigorosamente Lizardi; que fué reducida á cuadros más ó me·
nos locales y llenos de vida por Facundo
y por Payno; que Riva Palacio y Mateos
creyeron descubrir en el seno de nuestras
leyendas y de nuestra historia; de la que
Altamirano, con temperamento clásico é
lmpetus románticos, fué predicador y pro·
pagandista incansable; esa novela nacional entrevista, en momentos felices, por
Fernando orozco y el viejo Ramlrez en
sendas narraciones indignas del olvido en
que yacen, y que posteriormente ha sido
academizad.t por Delgado, y López Por·
tillo y Sánchez Mármol y aun Rabasa,
quien á desatiempo ha retirado su acerta·
da mano de las entrañas del prnblema;
esa novela nacional no ha aparecido ple·
namente sino contigo. En sus anteriores
presentaciones afectaba sobra :.ó falta de
regionalismo, resabios de escuela, amaneramientos de métodos. Yno sólo e~tv,
sino que descubrla procedencia y senti·
mientos extraños, de otros tiempos ó de
otros pueblos; aprendizajes de buena ó de
mala ley; vlnculos formales ó .ilegitimos
con nobles ó plebeyos, desde el incierto
autor del Lazarillo de Tormes hasta el
P. Isla, hasta Pereda, entre quienes causa
pena contará Fernández y González. Tú,
con tu esp!ritu sereno y observador, con
tu reflexión concentrativa, con la conti·
nua experiencia que te ha proporcionado
la vida, y principalmente, acaso, con esa
bonhomia persuasiva con que te deslizas
a lo más recóndito de las almas, has lo·
grado, quizás sin quererlo por la fuerza
misma de las cosas, saturarte de nuestra
psicologia nacional y producir la obra que
tu Salvador soñaba tanto.
y como eres de los conquistadores del
espacio, y hoy está en auge el vuelo, remóntate cuanto antes á tu nueva fantasia
de novelador y artista.
Tu amigo que te quiere.
lFirmado): BALBINO DAVALOS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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          <name>Año de publicación</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como arUculo de segunda clase en 3 de Noviembr e de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 17 de Enero de 1909

Número 3

El Señor Presidente de la República llegando á la Plaza de "El Toreo."
CORRIDA DE CARIDAD EN FAVOR DE LAS VICTIMAS DE LOS
TERREMOTOS EN ITALIA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

114
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E.. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 47r.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ r.25

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranj ero. .

r.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

LA VIDA PROVINCIANA

H

El hábito de disfrutar de las comodidades y refinamientos
de la civilización en las cápitales ricas y populosas, nos
priva de estimar en lo mucho que vale todo cuanto la
ciencia y la industria han acumulado en bien del decoro,
de la higiene y del recreo del hombre.
Los citadinos caminan sobre el asfalto terso y nivelado
de los pavimentos, inconscientes ya del esfuerzo y las molestias que han economizado en su marcha; pasean enmedio de la noche, al fulgor del resplandeciente alumbrado,
sin pensar en los peligros y los terrores inherentes á la
obscuridad¡ si sienten fatiga, con dar una palmada ó levantar nna mano, se detienen carrnajes y tranvías y le ofrecen sus asientos mullidos y su marcha rápida¡ el hambre y
la sed encuentran, al paso, todo género de satisfacciones¡ y
contra el tedio, grafófonos, cines, teatros, circos, abren sus
fauces ó sus puertas y disipan, como por encanto, el hastío
más rebelde.
Los negocios ofrecen todas las facilidades ; el teléfono,
el telégrafo, la oficina postal, abrevian los trámites, snprimen las distancias, facilitan las operaciones.
En caso de enfermedad, se puede recurrir á la horneo y
la alopatía, á la electro, á la mecano y á la seroterapia¡ el
pedi, el manicuro, el dentis y el oculista (1) pregonan á
grito herido, ~n rótulos y cartelones, su mercancía, y sobra
dónde escoger el tormento más del gusto y el género de
muerte predilecto del consumidor.
Si queremos información, los periódicos nos suministran
al día, á la hora y al minuto todas las noticias falsas que
podamos apetecer y aun alguna que otra verdadera que
pudiera sernos necesaria y en la quP., precisamente, no creemos escarmentados de las demás.
Para aprender hay escuelas, museos, bibliotecas y confe·
rencias ilustradas con proyecciones; y para olvidar, vicios,
devaneos y toda clase de mal comprendidos licores.
La moda y el afeite embellecen á todas las mujeres, aun
á las menos merecedoras, y el lujo arruina á los hombres,
aun á los menos provistos de recursos, y la sociedad nos
brinda el kaleidoscopio más variado de todas las mentiras,
de todas las rivalidades, de las ilusiones más dulces como
de las verdades más amargas.
Enmedio de todo este vaivén, de esta agitación, d e este
incesante sonar de músicas y cascabeles, de este desfile de
hadas . .. .. .bostezamos!
Acabamos por no ver la luz, por no oír el ruido, por no
sentir la música, por embotar nuestra sen~ibilidad á lo bello como el vecino del Niágara acaba por no percibir el
est~uendo ni la trepidación de la catarata.

-adopciónYadepropongo
la Correspondiente
estas elegancias gramaticales.
lI)

á

de la Rea!'Española la

Para que podamos volver en s{ (1), c~mo dicen. las ~eñoras,
para recuperar nuestra sensibilidad y la concienc_1a de lo
que vale y significa nuestra dicha, es .forzoso salir de l_a
ciudad é internarse en uno de esos pmtorescos pueblecillos que se tienden como rebaños de corderos en las ~erdegueantes faldas de las colinas ó se esconden como nidos
de palomas en los barrancos de las cordilleras. . .
.
La impresión es súbita y brusca. Aqu~llo es divmo visto de lejos al paso del tren ó del carruaie, Las yedras floridas cubren los muros de las chozas Jiumeantes de vapores blanquísimos; las aves revolotean sobr~ los -tejados Y
las mariposas sobre las flores; balan las ove¡as, mugen los
bueyes, murmuran los arroyos; todo respira paz y felicidad.
Al bajar del tren, la sacudida es tosca y el desencanto
instantáneo. Hay que echarse á cuestas las maletas y trepar así cargado por cuestas empinadas!de ca~a.choza salen
diez perros hidrófobos y agreden (2) a los via¡~ros.
El que no cae ( viajero) en un hoyanco, tropieza con un
pedruscoó se hundehasta el tobillo en el fa~go.
En el mesón lo sacan á uno en peso las chmches;no hay
que comer, como no sea longaniza intensamente mosqueada
y pasablemente oliscada, y huevos tostados en el comalioh Brillat Savarin!
-¿Y aquí en qué se divierte uno?
-En ir á la estación ó á ver á los que se bañan en el
río.
-Que me traigan el periódico.
-El¿qué?
- Una taza de café.
-Sólo que de «muicle».
. .
Momentos después una rabia sorda se apodera del via¡ero, la más profunda nostalgia lo invade. Intenta sal~r, y. sobre que los perros se oponen, el empedrado lo impide;
quisiera ver á las ninfas jugueteando en el arroyo y se le
contesta:
-¡Ujule! Si está &lt;lejísimos» y ahora no trae agua.
Se busca con quien platicar y nadie sabe más que beber
tequila; se pregunta por el buen retiro y una mano negruzca se tiende mostrando la inmensidad.
En las ventanas no hay vidrios, todas las sillas están cojas, la acumulación de los Santo's Niños y de las vírgenes
de la Soledad impide servirse de las mesas. Cada ocho días
hay pan caliente y el resto de la semana roendrut~s; la leche sabe á cebolla, el café es de garbanzo, el familiar fideo
y el modesto ayocote parten el alma, y lo que es peor, la
dentadura, y si no fuera porgue el chile hace bramar y el
ajo vomitar, no sabría uno qué cosa comer.
Se ven cosas extraordinarias. En Tlalpu . .. -¡silencio!
no personalicemos-llaman á la partera disparando el revólver desde la ventana de la futura madre.
En un poblacho de la sierra me ha pasado este caso: quise ir al telégrafo y me hicieron las más paternales reflexiones.
-Mejor sería que mandara usted &amp;1 mensaje; pero no
hay quien lo lleve. Si quiere usted seguir un buen consejo, quédese y déjese de telegramas; ¡no sabe en lo que se
mete!
-Pues ¿qué la oficina está en la boca del infierno?
-¡En esas nos viéramos! Está dentro 6\e la barranca del
Despeñadero, y si logra llegar, luego no podrá volverá
subir.
Como me urgía telegrafiar insistí. El dueño de la casa se
«abnegó» (3) y se ofreció á acompañarme y una de sus hi·
jitas quiso ir con nosotros. A fuerza de ruegos y de mi in·
tervención consiguió el permiso. Al salir, su padre, con los
cabellos erizados y los ojos fuera de las órbitas, lanzó esta
tremenda interpelación:
-iQué! ¿Vas á llevar la muñeca?
La niña llevaba, en efecto, una muñequita como de diez
centímetros de altura por dos y medio de espesor.
-Deje usted que la lleve-interpuse (4)-ipobrecita!
-¡Pobrecitos de nosotros!-interpuso á su vez el padre-.
dentro de un rato ne va á poder con ella y va á querer
que nosotros se la llevemos.
-Bueno, pues se la llevaré yo -agregué-cuando ella se
canse.
-¡Qué había usted de llevar! Manos le van á faltar para
agarrarse y no dar de astas en la oficina del telégrafo!
Y así fué. ¡Que cosa tan horrible! Resbalábamos, caíamos, levantábamos para volver á caer; la niña tiró la mu·

Esta otra eleganciano la propondré á la Correspondiente.
Tampoco esta.
(3) Tampoco esta.
(4) NI esta.
(1)
(2)

115

ÉL MUNDO ILUSTRA!&gt;ó
ñeca, y yo, por recogerla, me dí un sentón monumental;
aquélla la reclamaba á gritos y yo se la negaba á sollozos.
-A la vuelta veremos si la levantamos-decía el papá.
Y la muñeca no volvió á levantarse jamás.
Desde entonces adoro el asfalto de la capital.
Tanto más cuanto que siempre ando en coche.
DR. M. FLORES.

o

CRONICA CIENTIFICA
¿Qué es la Electricidad?
ENERALMENTE, cuando se quiere confundir á un hombre de ciencia ó se le
quiere &lt;dar chuela», se le hace la pregunta que encabeza estas líneas, con
la seguridad de que, si realmente es
un hombre de ciencia y no un charlatán, confesará que no sabe lo que es;
entonces se le dice que cómo es posible que él, que se precia de conocer
los efectos de la electricidad y su manera de ser, que es
capaz de producirla y modificarla á voluntad, de dirigirla
y llevarla por donde mejor le plazca y hacerla ejecutarlos
trabajos más maravillosos y sorprendentes, no es capaz de
decir lo que es.
Y realmente, ese es el caso; á pesar de que los grandes
sabios del siglo próximo pasado llegaron á hacer de la electricidad el más eficaz y el más sumiso de sus auxiliares;
á pesar de que actualmente todo se puede hacer por medio
de la electricidad, lo mismo encender un cigarro que fa.
bricar piedras preciosas, iguales á las que se extraen de
las minas, los sabios no han podido llegar á dar una definición de la electricidad que esté al alcance de las masas
populares. Seguramente que esto no les preocupa mucho,
pues no es necesario definir la electricidad para poder servirse de ella.

G

•••

No se crea que los sabios no sepan lo. que es la electricidad desde el punto de vista de las ciencias exactas; todo
lo contrario, tienen la definición matemática, la definición
filosófica, pudiéramos decir, y una infinidad de definiciones
experimentales; pero ninguna de éstas está al alcance del
vulgo, que querría á fuerza que los sabios definieran todo,
como si definir no fuera lo más difícil que hay en cuestiones científicas.
La noción con la que el vulgo cree estar más familiarizado, es con la de materia, y á ella es á la que quiere que
se relacione todo; por esto es por lo que le han satisfecho
las definiciones que se le han dado del calor y de la luz:
se le ha dicho que-el calor es una forma de vibración de
las partículas de la materia, y se le ha dicho también que
la luz es un movimiento ondulatorio de las partículas del
éter [hay que advertir que el éter ha sido asimilado á la
materia, aunque indebidamente]; y quiere ahora que la
ciencia ponga á su uso algo tan fácil como lo anterior, para darse cuenta de lo que es la electricidad.

• ••
La verdad es que no se puede hallar una relación tan
sencilla como las citadas entre la electricidad y la materia;
pero aun cuando existiera y se pudie!.'a anunciar ¿sería esta
una verdadera definición?
Definir una cosa, «decir lo que es», es únicamente expresar sus relaciones con algo que es conocido, ya sea por su
antigüedad, ya sea por su sencillez, ó ya por estar mejor
familiarizado con ello, y aunque ya dijimos que el vulgo
cree estar generalizado y familiarizado con la noción de
materia, nada es más falso.
Efectivamente, preguntad á cualquiera que esté muy satisfecho de las definiciones de la luz y el calor con relación
á la materia, ¿qué cosa es esta última? y es seguro que en
un ciento por ciento de las ocasiones acabará por confesar
que no sabe lo que es; así que, a11n cuando se llegara á establecer una relación entre la electricidad y la materia, se
habría avanzado muy poco, ó mís bien se habría retrocedido en las investigaciones por la consabida definición.
Porque en efecto, la noción de materia es una de las más
complicadas y menos precisas que se tienen en el mundo
científico, y con más razón entre los profanos en ciencia.
La última teoría plausible, respecto á materialización, descansa precisamente en la electricidad; así es que, según

esta teoría, la eiectriciciad es algo más elemental que la
materia, y es seguro que así ha de ser, pues empleando una
definición provisional de la materia, podemos decir que
esta es la causa de todas las sensaciones, y quizás sentimientos, que despiertan en nosotros los múltiples fenóme·
nos naturales, entre ellos la electricidad.

•
••

Pero desgraciadamente nuestros sentidos se han desarro·
llado en contacto con la materia y no saben distinguir ni
discernir acerca de lo que no sea material; la electricidad
es para ello algo muy secundario, y no se dan cuenta de
ella más que por la manera como afecta al mundo material,
que es el que directamente está bajo su dominio, como, por
ejemplo, las atracciones y repulsiones entre cuerpos electrizados y otras manifestaciones por el estilo. Por lo tanto,
para el interrogante, la materia es algo familiar y la electricidad no lo es, y quiere que se le establezca una relación
entre lo que cree conocer y lo que le es desconocido, por
muy ilógico que esto sea.
Cuand&lt;&gt; se le han hecho las anteriores observaciones, dice: «Todo eso me parece mu y bien y muy claro; pero, á pe·
sarde tanto hablar, todavía no me dice usted lo que es la
electricidad».

•

* * para el «no iniciado» es el
Hay otra causa de confusión
empleo de la palabra «electricidad» por los hombres de ciencia, con significados enteramente distintos. En ingeniería
se usa la palabra «electricidad» para expresar lo que el fí·
sico de gabinete llama «energía eléctrica».
Para el electricista teórico, la energía eléctrica, es decir,
la habilidad de la electricidad pata originar trabajo, se mi·
de por el producto de la cantidad deelectricidadmultiplicada por el potencial eléctrico, ó sea la tensión eléctrica
en cierta superficie; pero para el ingeniero este producto
representa lo que él llama electricidad simplemente.
El trabajo que puede desarrollar ú originar una libra de
agua cayendo de un pie de altura, es lo que se llama el
«pie-libra&gt;. El agua, tanto antes de caer como ya caída, es
la misma; pero no tiene la misma energía. Para el electricista una cantidad eléctrica es la misma á un volt que á
cien (el volt es la unidad de energía eléctrica) por más
que en el primer caso sólo pueda producir la centésim'i
parte del trabajo que puede hacer en el segundo.
••*

Esta diferencia de significado para la misma palabra es
causa de muchas discusiones entre estudiantes, quienes no
han perdido el hábito de definir, del que no se privan más
que los verdaderos hombres de ciencia, y quieren, á toda
costa, saber lo que «es» la electricidad.
Unos la definen como «una forma de energía, lo mismo
que la luz y el calor», mientras que otros aseguran que
«no es nada que pueda parecerse á la energía, si bien es
cierto que puede poseerla y desarrollarla». Es que unC's
toman el significado teórico de la palabra, mientras que
los otros toman el significado experimental y, si se quie·
re, un poco mas práctico.
Ahora, si tales cuestiones se suscitan entre los que ya
tienen nociones de ciencia ¿cómo queremos que los que
la desconocen por completo no exijan que se les defina lo
que es electricidad?
Y si no se les puede pedir que dejen de indagar lo que
ellos creen que los sabios tienen obligación de saber y de enseñarles, menos se les puede exigir que dejen de creer que
están siendo guiados por la misma ciencia cuando usan un
«cepillo eléctrico» ó piden en la cantina que se les sirva
un «bitter eléctrico».

•••
Después de leer lo anterior, no será difícil que algunos
de nuestros lectores pregunten cuál ha sido el objeto de
esta charla, si en ella no se les había de responderá la pregunta que la encabezaba; pues el objeto de ella ha sido
únicamente evitar que nuestros lect ores vayan á querer
«tomar el pelo» á alguien con la citada pregunta, pues los
«tomados» serían ellos, y evitar también que tomen bitters
eléctricos ó crean en los cepillos eléctricos y otras muchas
cosas eléctricas que se usan por ahí.
En cuanto á las definiciones matemáticas, filosóficas y exp erimentales de que hablamos en otro lugar, es seguro que
dejarán plenamente satisfechos á quienes se dediquen á
buscarlas en los tratados especiales, previa la necesaria
preparación para entenderlas.
Así es que aquí acaba la charla y dejamos el campo
abierto para el tratado, ·al que enviamos á nuestros caros
lectores.

�EL MUNDO ILUSTRADO

116

Tina di Lorenzo

ABLANDO de Tina di Lorenzo no puedo menos de
acordarme de aquella venturosa imagen que empleó Zola al referirse al autor de Petit chose. Imagínome que tod&lt;\s las hadas, las hadas sonrientes y ligeras del
mundo de los cuentos, se reunieron en torno á la cuna de esta
mujer incomparable, para brindarla, cada una de ellas, un
don precioso: una la dió el talento, otra la espiritualidad,
otra la belleza, otra la seducción, otra }agracia y la última
transformó su corazón de humano barro en ánfora divina,
donde se guardan ias más puras y fragantes esencias de la
emoción, preciado tesoro que sólo á los artistas plugo dar
el Hado, padre de las hadas, de las hadas que, luego de
-otorgarla sus atributos, huyeron con vuelo raudo, rientes,
atropellando al pasar á la otra, á la negra, á la mala, á la
que todo lo deforma y lo mancha, la cual se quedó á la
puerta .....
Sí, en la actriz italiana hay todos los encantos, las perfecciones todas que anhelarse puedan. No eri vano en su
peregrinación triunfal por tierra latina y aun sajona, las
muchedumbres la aclamaron al paso y alfombraron de rosas su camino; no en vano sus oídos han percibido, en las
explosiones del delirio popular, delirio santo porque lo
despierta el arte, las melodías todas de la gama del elogio:
el beso alado de las vírgenes, el himno generoso de la juventud, las lágrimas de admiración de los viejos .... Pero
lo que sorprende, lo que subyuga, es que en esta Animadora
-que diría D' Annunzio,-talento, espiritualidad, belleza,
seducción, gracia, se funden en una suprema armonía, que
pasa, ante los ojos iluminados de las multitudes, cegándolas, embriagándolas, como las cegaría y embriagaría, al són
de encantadas flautas, el desfile de siluetas blancas en blanca teoría, bajo el cielo azul de Grecia.
Ante Tina di Lorenzo, las plumas de los críticos transfórmanse en pebeteros que inciensan; la hórrida indiferencia en estremecimiento hondo y generador de emociones;
la mal~lad y el odio en virtud purísima que sabe admirar
sin comprenderlo ..... ¿Se deberá ello á su éorporal belleza?
De su fisonomía ha dicho un biógrafo italiano que es de
aquellas "que merecieron ser glorificadas y consagradas
en la patria de Platón y Calimaco, donde toda expresión inarmónica era tenida por visaje, y donde ni aun en
los horrores de la agonía la figura humana perdía su habitual compostura y noble actitud." Mas, con ser la belleza
de Tina tan grande, no debe tenérsela por el factor único
que la ha llevado á las inmaculadas alturas de la gloria, en
donde indudablemente se encuentra; otros hay, tan excelsos como éste, que contribuyeron á hacer de ella la artista
que hoy vemos: junto á la belleza están el raro talento, la
intuición, la escuela, y, sobre todo, la originalidad, la personalidad que hace de la gran actriz una excepción entre
la turba infinita de las actrices; excepción que marcha por
la común senda del teatro, cogiendo perlas ahí donde los
demás sólo encontraron piedrecillas del mar; creando ti pos
humanos, caracteres humanos, ahí donde los otros sólo vie
ron marionetas.
Tina di Lorenzo no se parece á nadie: es única. Su arte
hubo de enseñarla el culto de estos exclusivismos. Ella va
á las obras de los poetas áarrancarfiguras para encerrarlas
en el propio marco, sin alterarlas, sin ,deformarlas, ofreciéndolas bellas, humanas, y cuidándose de no desfigurar
la concepción de su creador.
He aquí, pues, su primera condición genial.
Querer penetrar los misterios de su arte sería osado. ¿En

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1

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qué consiste su escuela ? ¿Qué matices tiene que la distingan y de qué recursos se vale la artista para encarnar esas
figuras y ofrecerlas en el tablado como sabe ofrecerlas?
Tina di Lorenzo no es una visionaria; caGi yo me atrevería á decir que no siente las intuiciones rápidas, relampagueantes. En este temperamento equilibrado, sano, extraño
á todo histerismo, felizmente librado de la neurosis que '
penetra y envuelve el alma moderna, las concepciones artísticas no cuajan sino por medios netamente humanos: por
el estudio, por la observación del ambiente, por la meditación larga y honda acerca de las obras que interpreta; cosas que, es natural, llegan á una completa realización, merced á la agudeza, á la percepción fina, características en la
actriz, y producen al cabo el milagro de hacer surgir en el
teatro mujeres de carne y hueso que vibran, que lloran,
que se emocionan, que ríen con amor y calor de humanidad, y absorben la individualidad de la actriz á tal punto, que en ellas no vemos á Tina di Lorenzo, sino á Silvi&lt;J,
á 'Pamela, á Margarita, á Magda, lógicamente separadas la
una de la otra, con carácter propio, distintas, multiformes.
Pocas, poquísimas adrices de nuestro tiempo podrán
jactarse de poseer la universalidad de talento escénico peculiar en la que ahora es la favorita de México. Unas hay
que dominan la tragedia; otras que se circunscribieron á la
comedia; otras cuyos horizontes se reducen solamente al
drama. Sin entrar en comparaciones, que al fin y á la postre resultan poco galantes, yo afirmaría que Tina di Lorenzo ejerce sus prestigios en todos los géneros, guardando en
esto, como en todo lo suyo, aquel supremo atributo á que
ya hice referencia: la euritmia.
Alguien objetará que eu tal ó cual pieza de determinada
índole encaja mejor-usaudo de la jerga teatral,-esta ó
aquella actriz, que Tina di Lorenzo. Pero si esto es verdad
también es cierto que hasta hoy no conocemos personaú'.
dad alguna que, dentro de la concepción artística de los
géneros que forman ese todo que se llama el teatro, tenga
menos limitaciones que las que ella tiene. Para convencerse, basta penetrar en el prodigioso museo de sus creaciones:
allí veremos, junto á la heroína de la tragedia clásica, á la
de la tragedia modero a; al lado de la máscara que se contrae
con ge~to de tortura, la faz sonriente; cerca de los ojos y de
los labios que lloran, los labios y las pupilas que ríen con
fresca y cristalina risa.
En cinco obras sería fácil encerrar la fisonomía de la ac·
·t riz italiana, sin perder una sola línea del conjunto armonioso. Son éstas Romeo y Julieta y La Gioconda, que representan la tragedia en sus dos mai.eras: la clásica y la
nueva; La Dama de las Camelias y Magda, drama romántico
el uno y rea!ista con tendencias al simbolismo el otro; y
Pamela 11ub1le, perla la de más preciado oriente de cuantas
ostenta el teatro cómico de Italia.
La Julíeta de Tina di Lorenzo es la encarnación más bella
del tipo de la amante ideal,soñado y esculpido en la maravillosa tragedia por el poeta de Stratford. Aquella pasión
que nace, se desarrolla y estalla en el alma de la hija de
los Capuletos, podría decirse que está de realce, sin que la
falte un matiz, un detalle, en la interpretación de la artista.
La Julieta del primer acto, tímida, de una infinita ternura,
deslumbrada ante la visión de Romeo; la Julieta del balcón,
en cuyos labios las palabras son música, música de dulzura
inefable que suspira al arrullo de la alondra; y la Julieta
resucitada que, al mirar al amado dueño muerto, no vacila
en hundir en el propio pecho el puñal, vislumbrando mundos arcanos en donde pueda á él unirse, son otras tantas
estatuas vivientes que perdurarán en la memoria de los
que tuvieron un día la fortuna de contemplarlas. Tina sabe
fundir su alma en el alma de Julieta; es Julietamismaque
desde reg,ones perdidas en el misterio de la fantasía y del

117

EL MUNDO ILUSTRADO
tiempo, viene hacia nosotros con una dólorosa sonrisa de
amor y de tristeza
Y tanto ó más grande que en la heroína clásica, aparece
en La Gioconda, tragedia que, dentro de su modernidad,
conserva un aroma del hieratismo antiguo, y, en ciertos
momentos, por la grandeza del dolor contenido, trae á la
memoria escenas de Esquilo y de Sófocles. Silvia Settala,
la divina mutilada, la que por amor sacrificó las manos-las
manos bellas como si el alba las hubiera hecho de un soplo, blancas como la espuma y más finas que los brocados
que el viento traza sobre la arena,-y sonríe á su amargura
y á su sacrificio ante la sonrisa ingenua de La Sirenetta,
y deja caer á sus pies las rosas que mutilaron también las
manos infantiles de Beata, tiene, en Tina di Lorenzo, una
intérprete fidelísima: hay en ella una riqueza de ritmo y
de emoción que responde á la derramada por el poeta en
las páginas admirables.
Pero así como logra elevarse á lá cima de alba blancura
del estro trágico, sabe vivir también, sentir, encarnar las
heroínas de hoy día. Ejemplo de ello son su Margoríta
Gauthier y su Ma1tda, que bien merecerían un estudio por
separado. La primera es algo muy distinto de lo que otras
actrices concibieron La Margarita de Dumás, adulterada,
transformada, deformada por tantas artistas que de años
atrás han venido interpretándola, es en Tina lo que en un
principio fué en el libro del dramaturgo: la cortesana que,
hundida en el fango, amó el amor y al amor consagró su
último aliento; la pobre mártir que en su peregrinación por
el jardín de las delicias, de las galanterías y de las suntuosidades mundanas, encontró una vez una esfinge, la de
la ilusión, hasta entonces ignota, y más allá una sombra, la
del deber, y á la ilusión y al deber sucumbió. Y Tina di
Lorenzo, que personifica tan delicadamente esta flor de
suave romanticismo, dándole toques de realidad tan viva,
tan fuerte, como el de la agonía en el último acto, al fin de
la cual el sol amarillento de invierno, entrando á raudales
por el balcón, baña la faz cadavérica, para siempre inmóvil,
de la tísica que amó, es la misma que podréis ver, á la noche siguiente, en Magda, la vigorosa, la tremenda heroína
de Sudermann, moviéndose como si se encontrase en su
propio ambiente; identificándose con el alma germana, como ayer se identificó con la francesa; lo cual equivale á ir
de un polo á otro polo,ydemuestra, ámayorabundamiento,
la ductilidad, la universalidad á que aludía.
Sería incompleta, no obstante, la figura de la artista, si
no mostrase con encantadora gallardía otra fase, para mí
tan bella como las anteriores: la del dominio absoluto de
la comedia en su más ingenua forma. Me refiero á la personalidad de Tina en el teatro de Goldoni. Este teatro, hecho de candor y de malicia; de sabroso diálogo que más
parece improvisación que labor meditada; este teatro, en
suma, que tiene la seducci6n de lo primitivo, dij érase que
había de encontrar en ella, andando el tiempo, á la intérprete deseada. Es entonces risueña, rebosante de sencillez
y de gracia; su voz ríe con los chistes que brotan de los
labios; en sus ojos hay un mirar ingenuo para cada malicia;
y se la ve ir y venir por la escena, tan natural, tan donosa,
como si súbitamente retrocediera al ambiente, á la vida, á
las costumbres del pasado. ¡Can razón Tomás Salvini, el
egregio actor, dijo, en ocasión de rep,esentar con Tina en
Pisa, la Pamela nubile, que llegaría á ser ella la émula de
Elleonora Duse!
Antójaseme que las palabras de Salvini .tienen la solem·
nidad de una profecía; que Tina será, en el futuro, la pri·
mera figura del teatro de su patria. A creerlo así me impulsan el grado mismo de perfeccióp. alcanzado hasta hoy
por la gran actriz; el absoluto dominio adquirido sobre sÚs
facultades; la madurez lograda de su escuela; su tempera·
mento, y, sobre todo,~e(grand(amor que_á su culto profe·

sa esta sacerdotisa, amor que se traduce en aspiración constante, en deseo insaciable de subir, de subir más alto.
Quien recorra de una ojeada la vida de Tina di Lorenzo,
podrá darse cuenta de la distancia inmensa recorrida por
ella en el campo artístico: nacida en Turín, trancurrieron
los años de su niñez en Noto (Sicilia)-hermosaregión
que en días recientes asoló el cataclismo más grande que
registra la historia en los tiempos modernos,-en la cual
su espíritu predestinado á exteriorizar belleza sintió quizás los primeros estremecimientos en contacto con la na·
turaleza bravía, saturada de aire de la montaña y cubierta
por un cielo de suave azul. Trabajó por primera vez en
plÍblico á los diez años, á beneficio de las víctimas del terremoto de Casamicciola, con envidiable éxito; y meses
después azares domésticos hiciéronla entrar de lleno en el
teatro, presentándose en Torre del Greco, lugar cercano á
Nápoles, nada menos que con la &lt;Dionisia&gt;, de Dumás.
Pasó por 103 teatros de Caserta, Capua y Santa María Vetere, hasta conseguir su ingreso á buenas compañías. Su
primer triunfo lo:alcanzó:en Nápoles, en el teatro&lt;Rossini&gt;,
y á éste siguieron otros muchos en Venecia, en Roma, en
Milán, en Palermo, en Pisa y casi todas las principales
metrópolis italianas, y al cabo en una &lt;tournée&gt; por América, Hungría, Rusia, Alemania y Francia, de vuelta de la
cual Tina di Lorenzo formó compañía propia, rodeándose
del elemento joven que es hoy soberana promesa para el
país del arte, y del cual se destacan figuras tan interesantes como las de Luigi Carini y Armando Falconi, su esposo.
Rindiéronle pleito homenaje las personalidades más
ilustres en las letras, en las ciencias y en la P"lítica de su
patria: Gabriel D'Annunzio, Gerolamo Rovetta, Giuseppe
Giacosa, J. A. Butti, J. Antona-Traversi, Roberto Braceo
Giovanni Verga, Marco Praga, Edmundo D'Amicis, Lui~
Süner y otros muchos, lo que significa una verdadera consagración.
Ha sido, pues, su obra, la obra de -una -laboriosa1 la obr~
de una esforzada, aparte de constituir) por sí misma, una
obra genial. Pero de la Tina di Lorenzo de trece años que
recibió las alabauzas del público napolitano, á esta que hoy
nos des] umbra, no hay, al decir de los críticos, variedad
alguna en la esencia. No parece sino que la niña que lloró las
_angustias de '&lt;Dionisia&gt; estaba cierta de la victoria en el
porvenir, y al recoger en el comienzo de la senda las primeras flores, por la propia senda siguió, convencida de
que, en lontananza, tras de mil vericuetos, hallaría el
Edén soñado.
Hay en los ojos de esta predilecta de las hadas-ojos di·.
vinos que reflejaron y reflejan pasiones infinitas,-una serena confianza en la gloria ... : . .

•

CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.
,. • .¡.

UNA LAGRIMA
Llevaba un vestido verde mate: como el color de ciertos
escarabajos, y daba de comerá un caballero pétalos de rosa
que arrancaba ella misma..
-Ambrosía ...... murmuraba el caballero.
Más tarde estaba siempre sola. Su vestido verde mate
chispeaba como fósforo. Arrancaba lentamente péhlos de
rosa, y no se los daba á comer á nadie.
Una l ágrima cayó sobre su vestido.
Pero nadie dijo: ¡Néctar!

............

PErE(ALTENBERG.

-.....-

,,,.,./

�119

EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVIDAD EN CULIACAN

dió el nombre de «Junta de Santa
Claus&gt;, la cual se encargó de todos
los detalles de la fiesta de caridad.

mismo tiempo que los felices y los pre·
feridos de la suerte aumentan á sus felí·
cidades el goce inefable de hacer el bien
y la dicha de sus semejantes.
Bien conocidos como son los genero·
sos sentimientos de nuestras clases, adi·
neradas ó no, no es de extrañar que las
fiestas de Navidad del año último ha·
yan sido motivo para grandes demostra·
ciones de los buenos sentimientos me·
xicanos. Ennuestros números anteriores
nos hemos ocupado de las fiestas que en
esta ciudad se celebraron, organizadas
por las más distinguidas damas de la
sociedad elegante, y ahora nos vamos á
ocupar de las celebradas en la capital
del Estado de Sinaloa, las cuales no han
sido de menor lucimiento.
El sitio elegido para la fiesta fué el
palacio del Estado, en el que se congre·

***
Según los informes que nuestro
corresponsal en Culiacán nos ha en·
viado, la fiesta de Navidad ha sido
una de las más lucidas y hermosas
que se han celebrado en aquella
ciudad, y sus organizadores pueden
tener la satisfacción de haber hecho,
á la vez, un gran acto de caridad y

•
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!
1,

de ::&gt;anta Clau~.Señoritm Rosario
de la Vf,ga, Julíeta Gellae·
che, Arrlo11ia Padilla,
Maríu Antonia de
la Veea, Laura Almada
Salido y Guadalupe
Rojo.

Gnwo encargado de la mesa e.S• ita. Dolores Zepeda, Sr. Julián
Maldo•ado, Sra. Luz Cañedo
de Urrea -Haa.s,
Srítas. Virginia Bnrraeán y Veneranda
Bátíz.

1

'
La Navidad y las fiestas que, con ese
motivo, SP organizan en todas partes del
mundo, han sido siempre otras tantas
ocasiones para que los corazones nobles
den muestra de lo mucho de que son cap ices, y los pobres, los desvalidos, sabei.
que esa época del año es, quizás, la únic 1 en la que pueden olvidar sus desgracias y miserias, aun cuando sólo sea por
breves horas, para participar de la ale-

La fiesta no íué sólo
dedicada á los niños; todos los que tenían alguna desgracia que aliviar,
estaban seguros de recibir algún consuelo de

Encar;,ados de la me.sa D.-Se1ifJ1 i·
ta Laura Heredía, Sr. Fortuna·
to Escobar,~Sra. Rn.&lt;ario L.
de la v,,ga y Srífa. Con·
cepcí6&gt;1 Rojo.

FOTOGRAFÍA DE LOHN,

tomada éspecialmente para

"El ~lundo Ilustrado.''

¡!aron tanto los desvalidos que iban en
pos del obsequio que h:ibía de hacerles
olvidar su desgracia, como las damas ca·
ritati vas, pertenecientes á la mej or so·
ciedad de Culiacán. quienes se habían
encar~ado de poner en manos de los po·
bres los obsequios que les habían de ha·
cer recordar con gusto la Navidad dY1908.

Señora Angela H. de Sais, Sritasi
María Antonia; de la Vega,
Guadalupe del Corte y Sr.
Luís R . lzábal.

Grupo de reparto de la mesa E. · Sra. Maria Marlínez de Castro
de la Vega, Sritas. Rosario
de la Vega y Laura Al·
moda Salido, r Sr. Juan N. Tamayo.

gría con que todo el mundo celebra el
aniversario del que quiso ser, y de hecho fué, el gran amigo y protector de los
pobres, siendo tan pobre como ellos.
En todas partes del mundo se celebra
la fecha gloriosa con fiestas de caridad,
durante las cuales se procura que los
CÓ.eJir;~dOQ__l'\,]V.iAi&gt;n

c:._u._..clo;~ó~~--- -

una fiesta divertida, que será recor·
dada con gusto, tanto por los que re·
cibieron obsequios en objetos, como
por lo~ que los recibieron por medio
del placer que produce la satisfacción
de una buena acción llevada á cabo.

manos de las distinguidas y caritati·
vas damas y de los correctos y no me·
nos caritativos caballeros que las
ayudaban en su noble tarea d e hacer
olvidar los males para dejar~· lugar á
la alegría.
Con anterioridad, y en espera de
los muchos bienes que lle pensaba
hacer en esos días, se formó una junta de damas y caballeros, á la que se
Grupo de la mesa F.-Señorítas Julíeta Gellaeche y Antonia Padilla, se·
-

ª"

Sr, Miguel Tam ayo, Srita. Guadalupe Rojo, S ra Manuela M. de Esco•
bar y Srita. Ester Gellaeche.

�El Presidente de la República Visita la Escuela de Artes y Oficios

HERMOSA CELEBRACION

l

1

Para celebrar el principio del presente año, el señor Teniente Coronel D. Porfirio Díaz ofreció una comida á todos
los empleados y operarios que le ayudan en los trabajos de construcción de
1os varios edificios que tiene á su cargo.
La comida se efectuó en los jardines
de lo que fué huerta de la Castañeda, en
donde si construye actualmente el edificio que servirá de Manicomio General,
cuya construcción se ha encomendado,
como saben nuestros lectores, á la pericia y conocimiento del señor ingeniero
Díaz.
Se sentaron á la mesa, la cual fué presididalpor:el mis~ocÜado señor ingeniero~
,t odos sus empleados, desde los administradores y jefes,:hasta los peones que desempeñan los más rudos trabajos.

Grupo de invitados á la me~a principal.-Enmedio de ellos está el
Sr. Ing. D. Porfirio EJlaz.
Visita al taller de Artes Decoratfras,

LOS TRES ANHELOS

Durante muchos años, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para varones,
uno de los establecimientos llamados á
ejercer influencia decisiva en la instrucción.
y en la educación de nuestro pueblo, per-¡
maneció en un estado de estancamiento,
mereciendo apenas que se le considerara
1

La una diJo:
-Tengo hambre.
Y tendió la mano al próximo manzano lieno
de hermoso fruto, y comió hasta satisfacer su
hambre.
·
La segunda añadió:
-Tengo sed.
Y se deslizó para entrar al césped en busca
del cristalino arroyo, bebiendo hasta aplacar
su sed.
La tercera dijo:
·
-Yo no tengo hambre ni sed; pero amo tier·
namente.
Y se fué por el mundo sin se; amada y de·
vorando amargas penas.
Andando el tiempo volvieron á encontrarse
las tres.
Exclamó la primera:
-Como he comido, no tengo hambre y estoy contenta.
Y dijo la segunda:
-Como he bebido, no tengo sed y estoy
satisfecha.
Añadió la tercera:
- Yo he amado sin ser amada. Pero soy más
feliz que vosotras, porque amo todavla.

J~

~

121

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

120

: !Los operarios aplauden al Teniente Coronel Díaz.

La_comitíva en el patio de ia Es·
cuela.-El taller de carpintería.

po, ha de dirigir los de~tinos de la Na·
ción, en la Escuela de Artes y Oficios
se forman los obreros inteligentes é
ilustrados que, bien dirigiJos por los
intelectuales, afirman el grupo que re·
presenta la verdadera nacionalidad , y
es de suma importancia que éstos sean
seres aptos para la lucha por la vida,

Ci\TULLE MENDES.

Entre los comensales había cuatrocien.
tos de los que trabajan en las obras de
la nueva Escuela Normal para Profesores, y el resto, hasta completar más de
mil, eran los empleados y operarios de
las obras deconstrucción del nuevo manic )m:o.
Durante la · simpática fiesta reinó la
mayor cordialidad y los trabajadores
guardarán de ella un muy grato recuerdo, pues pasaron muy agradables ratos
de ex pansión franca al lado de su jefe,
quien compartió con ellos la comida de
año nuevo, en la que se dan y se reciben los mejores deseos .para el resto del
año que empieza.
Las fotografías que acompañan estas
líneas fueron tomadas el día de la fiesta
y dan una idea de la animación y entus iasmo que reinó en ella.

Departame11to de tornos m ecánicos.

1í

{
Invitados recorriendo las mesas de los operuríos.

en el presupuesto de' Instrucción I Pública
y sin que nadie se diera cuenta de si mar·
chaba bien ó mal 6 de si siquiera existía.
En ese estado de cosas, la producción de
esa Esc.uela tenía que ser, y de hecho fu'
exigua, casi nula. De poco tiempo á esta
pa:te, sin embargo, la Secretaría del ramo
se ha fijado en ella de una manera preferente, y después de encomendarla á personas idóneas para su manejo y .dirtcción,
se preocupa á diario porque adelante y se
ponga á la altura que merece una iustitución de su clase; pues si bien es cierto que
las escuelas en donde se enseñan las ar·
tes y las profesiones liberales son de gran
utilidad, porque en ellas se forma el g~upo

1

1,

- --~

�122

EL MUNDO ILUSTRADO

y al mismo tiempo espíritus ordenados que
sepan distinguir á los arnantes del progreso
de los agitadores que inician movimientos en
provecho propio, valiéndose para, ello. del
obrero como instrumento, tanto mas ciego,
cuanto menos instruido está.
4

dicacio11es que muestran sus vastos conocimientos en lo
concerni~nte á la vija práctica; todos los trabajos expuestos fueron cuidadosamente examinados, y sobre ellos emitió
el séñor General Díaz opiniones dignas de un perito.
En el taller de decoración se le mostró un sillón, de estilo
bizantino, que fué entregado nuevo al señor Fernández para
que le diera el aspecto de viejo; este sillón fué presentado á
los visitantes con el mismo aspecto que si hubiera sido extrai·
do de entre las ruinas de una ciudad antig11a; el señor Pre~i·
dente preguntó y se informó de los procedimientos empleados,
y de'ipué, dió al señor Fernández una receta para imitar el
mármol en las fachadas de las casas y otras que, según él dijo, empleó en la construcción y decoración de su casa en la
costa del Pacífico.

••

Puesta, como decíamos, la Escuela en manos de personas aptas, desde luego se inició
para ella una era de reformas y adelantos que
tendían á su mejoramiento, el cual ha sido
notable en los últimos años.
El plantel se ha dotado de máquinas, aparatos y herramientas de primera clase, enco·
mendados al cuidado de maestros que los co·
nocen y saben sacar de ello,; todas las venta·
ias que ellos mismos ofrecen.
Se: han creado talleres nuevos, y en todos

•••

El i;eñor Presidente y sus ucompañanles:en el gimnasio.

formar v adecuar el plantel, y que el
señor Secretario de Instrucción Pública
estuvo satisfecho de los trabajos llevados á cabo, invitó al Primer Magistrado de la Nación para que se convenciera de los adelantos obtenidos, y juzgara, por sus propios ojos, del trabajo
llevado á cabo.
La·visita se efectuó el domingo 10 de
los corrientes, y de ella se mostró muy
satisfecho el señor Presidente.
Di.rige actualmente la Escuela el se·

***

Durante el recorrido del plantel, nuestro fotógrafo tomó va·
rias interesantes fotografías, las cuales publicamos acompañ:rndo estas línea~; en ellas están reproducidas las principa·
les escenas dé la visita y dan perfecta idea del interés demostrado por el señor Presidente durante ella, en todos y cada uno
de los detalles del plantel.
Confiamos en que la escuela continuará siendo objeto de
especial cuidado para que responda á las necesidades de un
país que acaba de despertar á la vida industrial y que tiene
sed de hombres que sean capaces de manejar y perfeccionar,
en caso necesario, las muchas máquinas que cada día se in·
ventan en los centros fabriles é industriales del mundo; en·
tonces será una verdadera gloria un diploma de la Escuela
Nacional de Artes y Oficios de México.

•
TIPOS CALLEJEROS

Taller dejundici6n.

ellos se hace uso de los métodos más
modernos; el trabajo de estos talleres
está completado y organizado por las
cátedras, en lasque se enseñan las ma·
terias que deben conocer los obreros
para hacer su labor más productiv:i., a
mismo tiempo que más fácil.

•••
Una vez terminado el trabajo de

Terminada la visita á los talleres, pasaron los visitantes al
gimnasio, donde presenciaron algunos ejercicios vistosos, ejecutados por los alumnos.
En la alberca, los educandos hicieron algunos ejercicios de
natación, entre ellos uno ejecutado por un alumno originario
de Tehuantei:-ec, quien cogió una moneda arrojada por el se·
ñor Secretario de Instrucción Pública, antes de que hubiera
llegado al fondo del tanque.
Tan detenida y minuciosa fué la visita al plantel, que en
ella se pasaron varias horas, y sólo se visitaron los departamentos mencionados, sin que hubiera tiempo para recorrer
las clases, gabinetes y laboratorios con que cuenta el plantel.
Al retirarse el señor Presidente y sus acompañantes, se
mostraron muy complacidos de su visita á un establecimiento
que, sin duda, está llamado á desempeñar un papel muy im·
portante en el adelanto de nuestro país, sobre todo si se le
1tiene, como ahora, á la altura de los adelantos modernos de
as :utes y de los oficios, su objeto principal.

"CARACOLILLO''

re·

(Para "El Mundo Ilu,trado.)

E1 i;eñor Pre,idtmle exam111u los
trabajos_de ajuste.

ñor Ingeniero Don Gonzalo Garita,
y es avudado en sus labores por el
señor Don Alberto Páez, que des-

empeña el cargo de secretario; los
dos mencionados caballeros esperaban al señor General Díaz en el
pórtico de la Escuela, para conforirlo por los diferentes departamentos.

,.

**

En cada uno de los talleres hiio~el.tseñor Presidente algunas in-

ARA vida asendereada, trashumante y andariega,
la de «Caracolillo&gt;.
Nunca asentó el pie inquieto en parte alguna,
ni arraigó la personilla picaresca en casa determinada; siempre anduvo de aquí para allí, de
arriba para abajo, de un extremo al otro, á los
cuatro vientos y á todos los ardores del sol y las crud.eiai
de Un vierno, recorriendo pueblos, villorrios j' nn..chet:ia91
con un equipo de cómico de la legua1 q'1e. pot ser tal, era
de lo más churrigueresco, redu(;ido- y pobre que P-uedan
tener prójimos de sem~jante catadura.
Para los pueblos, el traje urbano, casi completo, de casa·
quilla que iba para chupetín por el t~lle corto, las faldas
reducidas las mangas angostas y las sisas estrechas, todo lo
cual poní~ en contoneos el empingorotado continente, y
en apreturas el busto avante y atlético de nuestro personaje,
y en aspas de molino aquellos sus brazos encorvados, pron·
tos al ademán tribunicio y á la manotada grotesca; los pantalones estaban reñidos á tiro de ballesta con el chupetín;
si éste era estrecho, aquéllos eran anchos, hiperbólicamen·
te hinchados por las manos que andaban de continuo en
los bolsillos descomunales-granero y hucha,-donde se
guardaban así provisiones como ahorros¡ los zapatos tenían
m~s d~ un remiendo, lo que acusaba la perseveran1:i!l di;

123
«Caracolillo&gt; en eso de restaurar sus vestidos con oportunidad y con presteza, sin darle tiempo á la incuria para
que hiciera destrozo y ruina en ellos; el sombrero, aludo,
copón y ladeado, daban á su ya picaresco rostro aire muy
subido y más sospechoso de matasiete sobrado y entero.
Cuando radicaba por corta temporada en el pueblo, le
sacaba jugo y substancia á la industria de amplificar retra·
tos al crayón, por procedimientos de su inventiva (jamás
dormida para estos amaños) que dejaban atrás á las maneras y estilos de los geniales retratistas; eso sí: no respon·
día ni por jactancia del parecido, del aire de familia, y,
para responder por la factura de su obra, únicamente apechugaba con aquellos retratos de personas difuntas, en los
cuales el tiempo había borrado, con su anhelo de destruc·
ción constante, tanto las fuertes tintas de las sombras, co·
mo las débiles de los claros obscuros; de tal suerte, el re·
trato solía salir de sus pecadoras manos con más faltas que
el caballo de Gonela, cosa que le importaba un bledo, pues
achacaba á defecto de la muestra lo que era sacrilegio de
su lápiz, y así iba poniendo ojos donde había puntos¡ boca
en donde líneas, y cabello donde borrones informes y ape·
ñuscados, de manera tan desastrosa, que llO conociera el
invento pictórico ni la madre que echó al mundo al llorado difunto que sirvió para tales y tan atentatorios manejos.
Descansaba de esta tarea-productiva á las veces - para
meterse de lleno en la de pendolista; aquí sí que su mano
era hábil y discreta, atinada-y segura. ¡Qué de perfiles elegantes y de airosos rasgueos! ¡Qué de finales pulidos y de
gruesos sin garrotes y escarabajos! La letra limpia, el rasgo firme y la tinta indeleble.
En pañuelos, tarjetas y esquelas amorosas, la ostensiule
caligrafía del pendolista hacía derroches de petulancias y
prodigios de galanuras; aquí un Cupido, con la flecha em·
pulgada para dispararla á un corazón sangriento, 'v olaba
sobre una cinta descogida, en la que se leían con vistosos
caracteres: «Amor mío:&gt;; allá, dos palomas se daban el pico
en el nido que sustentaba una antorcha flameante y hu·
mosa, bajo la cual un «Recuerdo&gt; fra la clave de un amor
bien correspondido; y en las esquelas amorosas la abun·
dancia de símbolos y alegorías se 111ultiplicaban en las pla·
nillas albas, de cantos dorados, cual signos convenciona•
les para rendir el corazón femenino más rehacio á los requiebros de galán amartelado y comedido, aparte, por supuesto, de la elevada ortografía y de las mieles de que es•
tán repletos los modelos de este linaje de cartas.
Para los villorrios quedaban solamente estos menesteres
de pluma y estas habilidades de caligrafía, y olvidaba «Ca.
racolillo» la industria de amplificar retratos, por ser los
campesinos sencillos, crédulos y poco dados á ponerse tie·
sos como estaca ante el ojo atento y certero de la lente de
una cámara fotográfiC"a; antes bien, le agrada á estos rancheros la alegoría en pañuelos y el símbolo en carlas de
amores, por creerlos cosas de magia y de sortilegio; con es·
te modo de pensar en aquella gente, «Caracolillo medraba
que era una bendición¡ pero cate que á lo mejor de su re•
galo le salió competidor temible por aquellas sus habituales correrías, y hubo de despuntar la pluma y de vaciar el
tintero; quebró lápices y destrozó esfuminos.
iAdiós retrato~ y amplificaciones! iAdiós pañuelos, cs.
quelas y tarjetas!
.
No lloró sobre las ruinas de un pasado venturoso la mal·
andanza de su destino, que había nacido él para no amila·
narse por cosas de poca monta¡ sino que ~guzó el ingenio
de sus dilatadas cavilaciones por cantinas y tabernas, don·
de empinaba el codo más de lo que la cordura y el buen
nombre mandan, para venir á dar en el cómo y el cuándo,
dentro de sus reiterados desvelos, de salir airoso del lance
que le traía desorientado.
Conocía algo de escamoteo con su poco de magia prieta;
en sus ocios y huel¡!as-descansos impuesto~ por fatigas de
viajes y atareos-metió las manos en los naipes, y entre
brisca inocente y siete y media taimada, adquirió frailuna
destreza que sacaba pierna á las argucias y á las trampas de
los que se levantan el &lt;monte:&gt; con tapete y todo; recurrió,
pues, á la baraja y á la agilidad de sus manos para explo·
tar la candidez de los rancheros.
.
«Caracolillo», en cuatro trancos, se volvió de todo á todo
prestidigitador, así como suena; con mucha audacia por
guía y una hambre canina por estímulo; brujo, acaso,.para
la inocencia columbina de aquella buena gente de campo
que contaba con los dedos y creía á pie juntillas en caba·
ñuelas.
Del fondo de un vaso sa~aba un ramo de flores, y de és·
te, bien una rana asquerosa, bien un sapo barrigud9 1 siem..
Sigue en la página 127,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Todo el mundo ha respondido al grito doloroso que el
horrible cataclismo de Calabria arrancó de los pechos de
las víctimas, aprontando todos los medios de auxilio que
las diferentes partes del mundo tienen á su disposición.
Todos los países civilizados de la tierra se han sentido
conmovidos ante la enorme catástrofe, y no ha habido una
sola alma que se niegue á ayudar, en su esfera, al alivio de
tantos males. Los socorros en metálico y en víveres llegan á Italia de todas partes del mundo, y á los desvalidos
que sobrevivieron al terremoto les quedará el consuelo de
contar con seres semejantes suyos que se han apresurado
á socorrerlos en medio de su desgracia.
Nuestra sociedad, caritativa de por sí, no necesitó de
mucho para ofrecerse amplia y prontamente á socorrerá
sus semejantes del Sur de Italia. El Ayuntamiento de la
capital de la República, cuerpo perfectamente caracterizado y cuya honorabilidad está por arriba de toda sospecha, se constituyó en junta directiva central para la~colecta de auxilios, y está desempeñando su trabajo' con el
mayor acierto. A su iniciativa, todas las corporaciones y
todos los particulares están enviando sus contribuciones,
y el fondo_de socorros está creciendo de una manera muy
plansible.
Entre las fiestas de caridad, organizaoas por el Honorable Ayuntamiento, merece especial mención la corrida de
toros efectuada el domingo 10 de los corrientes en la plaza de &lt;El Toree,&gt;. La invitación del comité central fué

125

i!L MUNDO ILUSTRADO

concurrentes al acto caritativo á que se- enti-egaban con toda el alma.
A las tres de la tarde, cuando los tendidos de la plaza
estaban henchidos, llegó el Primer Magistrado de la Nación, y el recibimiento hecho al jefe de la Nación, sin precedente por entusiasta y sincero, es una nota brillante
de recuerdos imperecederos.
La corrida, ese espectáculo que tan hondamente ha
arraigado en nosotros, es especialmente vívida, es la fiesta
del color de la vida y del entusiasaic ; colocada sobre el
espléndido marco que le formó la selecta concurrencía y

LOS PALCOS DE LA PLAZA,

aceptada por todas. las clases de nuestra sociedad, y la plaza presentaba un aspecto muy hermoso á la hora que se
inició la fiesta taurina.
Copiando los usos de Madrid para las corridas reales,
se construyó una escalinata para el acceso de las princi ·
pales familias á las localidades~especiales de la~plaza;~y el
desfile de carruajes y trenes de lujo, que precedió) la corrida, es un espectáculo que bien valió, por sí solo, por'.una
tarde de alegría, si no bastara para la satisfaccié,n de '.los

I
-¡

EL DESFILE DE CARRUAJES.

0

ASPECTO DE LA P LAZA 4':EL fP,l{~O» DVJtANTE LA. COl&lt;RlDA DE CARIDAD,

EL rnRoR PRESIDENTE RECIBIDO POR EL AYUNTAMIENTO
UN TENDIDO.

�tt MttNDO ILUSTRADO

Í26

Tipos Callejeros
Sigue de la página 123.

SIG. JUAN REPETTO, MIEMBRO DEL COMITÉ ITALIANO
DE CARIDAD.

dado el objeto á que se destinaba, aun cuando desde el
punto de vista de la afición hubiera sido mala, que no lo
fué, habría~ dejado, como dejó, los más gratos recuerdos
entre las personas que, al mismo tiempo que se divertían
llevaban á cabo una gran obra de caridad.
'

*

4 •

SR, ·D. FERNANDO PIMENTEL Y FAGOAGA 1 PRESIDENTE DEL
H. AYUNTAMIENTO DE MÉXICO.

El jueves próximo pasado se efectuó en el Teatro Prin·
cipal otra fiesta de caridad, organizada también por el Ho·
norable Ayuntamiento, cuyo éxito no fué menor que ~1 de
la corrida; con la asistencia del señor Presidente, con una
selecta y numerosa concurrencia y con elementos artísticos de primer orden, su éxito estaba asegurado de antemano, y es seguro que habrá rendido una suma considerable
que se unirá al fondo de socorro.
De esta manera la sociedad mexicana ha tenido una
nueva oportunidad para demostrar sus buenos sentimien·
tos en favor de sus semejantes con fiestas que dejarán re·
cuerdos imperecederos.
Por su parte, ~la colonia italiana también ha trabajado
con gran actividad, y el señor Ministro, conde Rannuzi
Segni, envía diariamente á su patría el óbolo con que la
colonia italiana contribuye en auxilio de sus conterráneos, sumidos en la miseria por el terrible cataclismo.
~~

'iili

El único egoísta que me place es el que dice: no hay ma·
dre como mi madre, ni hija como mi hija, ni patria como
mi patria.-Antonío de Trueba.

•••

La señora.- ¿Estás escribiendo á Pepe?
El marido.-Si hace quince días que recibí carta suya.
La señora.-¡Qué estúpido! ¡Siempre molestando!
El marído.-Déjame concluir la carta ... . "Mi mujer me
encarga que te dé muy afectuosos recuerdos."

•••

Vi vía aún el violinista Rossini y se trataba de erigirle
una estatua.
- ¿Cuánto vale el bronce?-preguntó el artista á los comisionados.
- 20,000 escudos-contestaron éstos.
-Entonces - inter uso Rossini-dadme 10,000 y me plan-

i27

ltL MtJNbO lttJS'I'R.At&gt;O

pre á la vista del público que lo aplaudía cada vez que
ejecutaba el prodigio.
Pronto los habitantes de ranchos y villorrios, sin embargo de su gusto por estos actos de quiromancia y magia, se
cansaron de las destrezas repetidas de «Caracolillo»; y allí
del ingenio del prestidigitador, que andaba siempre metido
en signos cabalísticos y abracadabras de subidos puntos,
para inventar suertes sensacionales, despampanantes, como
él mismo decía. por el medio llamativo de una letanía interminable de largos anuncios, hechos con grandes letras
d.e brocha gorda sobre la restirada tela que daba paso al
lugar de la función, el cual era ya un escampado contenido dentro de una cerca, ya un extenso corral, antes ó después de la ordeña, con el aditamento poco odorífero de la
majada, distribuida á cada palmo para recuerdo de la fiesta.
Ya el público no aplaudía con manos estrepitosas como
batanes, ni pedía ¡otro! ¡otro! con voces alteradas por el en·
tusiasmo que arrancaba lo sorprendente de la maravilla
ejecutada por «Caracolillo»: no; que esas eran habas contadas; ahora se murmuraba entre viejas y comadres, y entre
barbudos y lampiños, de la poca variedad del programa.
que de diario fué el mismo, con el sólo trastrueque del orden del espectáculo; pues si el jueves iba primero el escamoteo de sacar una mascad• de seda del cascarón de un
huevo, el domingo el huevo resultaba á lo ú!timo.
«Caracolillo» se desesperaba¡ exprimía su magín ante la
malicia candonguera de los campesinos que le daban tal
cual silba en el momento menos pensado¡ apuraba su cale·
tre para dar con un nuevo recurso que sobrepujare á todo
lo. hasta allí inventado¡ de pronto sonrió, entre conjuros y
reflexiones, con esa su sonrisa picaresca de d•ablillo en
acecho: estaba salvado¡ tenía para poner en suspenso la curiosidad insaciable de los rancheros por un par de semanas, para al cabo de ellas liar los chirimbolos y largarse
adonde Dios le llevara.
Un muchacho haraposo y sucio llevaba en alto un cartelón que, á la letra, decía:
«¡F USILAMIENTO DE «CARACOLILLO!&gt; ........ ¡COSA
NUNCA VISTA NI SORADA!. ... ¡ACUDID! ... ¡ACUDID!
¡ES EL ACTO MAS SENSACIONAL DE PRINCIPIOS DE
SIGLO XX! .. »
Y al cartel le seguía una cola de granujas, acompañados
por los ladridos de los perros.
El corral se llenó completamente; pasaron los actos conocidos del público con marcadas muestras de desdén¡ los
concurrentes pedían, á más y mejor, el nuevo y anunci-ido
suceso, el cual, para colmo de impaciencia, sería el final de
la función.
«Caracolillo», vestido de blanco como un Don Tancredo,
los ojos alegrer, el poblado bigote en púas, la boca sonriente y los brazos abiertos, cual un crucificado que espera la
muerte, estaba en el tondo del corral, debajo de la sombra
de un corpulento cedro. Para dar cima á la suerte, que ya
la reclamaban más de la cuenta, tomó una carabina; mostró
al público dos postas, así de redondas, y las introdujo eu
el cañón después de la pólvora¡ á las postas siguieron unas
vedijas d e algodón que hicieron de taco; pasó repetidas
veces de alto á abajo. la baqueta por el cañón¡ levantó d
gatillo, puso la cápsula en la chimenea y dió el arma á un
ranchero que veía con estúpida mirada aquellos terribles
preparativos¡ esperó «Caracolillo»el disparo á diez metros,
impasible, estoico, inalterado.
j¡?nm!! ....
Todos dieron un grito de alarma al ver el fogonazo y oir
la detonación. Pero «C..racolillo» estaba en pie, sonriente, y
el ranchero con el arma humeante en las manos y el asombro y el espanto pintados alternativamente en el embobado
rostro.
A pesar del ¡otro! ¡otro! repetido y obstinado, el acto uo
se sucedería hasta el domingo próximo, que actos de esta
importancia no se prodigan nunca.
Llegó la tarde de la repetición, anunciada con cartel,
muchachos y jauría de perros sin hueso¡ á la desbandada
vinieron de los villorrios y hatos vecinos, atraídos por
las proezas crecientes de «Caracolillo», que no las había
habido mejor en diez años atrás y en muchas leguas á la
redonda¡ sin e~bargo, de la «cabeza parlante» que aún
se traía en cuentos y corrillos de abuelas y nietezuelos á
la hora de h•mar el sueño; pues aquella audacia de «Cara·
colilllo» se la ponía sobre toda ponderación y se la creía
trastada del mismo demonio en cueros vivos.
El héroe de la fiesta entusiasmado or el asado xit

orgullo-so ·del pri~er triunfo, bebió· más copas de las que
acostumbraba por domingos y fiestas de guardar, con lo
que ;resultó que en aquel día festejó copiosamente sus andanzas funambulescas.
La concurrencia era fenomenal, como se acostumbra 'namar á estas entradas plenas, y la función monstruo, como
monstruosamente se les nombra á las funciones que provocan la curiosidad y vacían los bolsillos de los especia·
dores.
Vinieron los preliminares del fusilamiento; un mozarrón,
astuto y avieso, tomó el arma dispuesta para el disparo¡
mozarrón que mucho se ufanaba de que si la primera suerte
salió vana por falta de puntería del tirador, él sí daría y
en firme¡ para algo era un diestro cazador de venados·1 donde ponía el ojo ponía la bala; las cornamentas que tenía
hacinadas en su rancho, á manera de trofeos gloriosos, daban sobrado testimonio de su destreza.
«Caracolillo» reía, reía con risa burlona provocada por
el aguardiente, y entero como un pasmarote esperaba el
tiro, picándose de su invulnerabilidad.
El ranchero púsose la carabina al pecho¡ ladeó la cabeza·
miró por la alza; tiró del gatillo y ... . ¡pum!. ...•. sonó el
disparo ....
Aquel bulto blanco en el fondo del corral tambaleóse
unos instantes, se abatió presto y quedó en el suelo revol.
cándose en su propia sangre.
Un alarido de espanto salió de todas las bocas· ei ranchero arrojó la ~arabina aún caliente y puso pies e~ polvorosa; todos salieron á escape, y allí terminaron las hazañas
del nun~a olvidado «Caracolillo» por pueblos, villorrios
ranchenas.
A la postre el juez sacó en limpio que, como «Caracolillo» estaba medio chispo en el momento de cargar la carabina, no escamoteó más de una posta, y que la otra ¡traidora!
le dió muerte tan comentada y trágica, como poco sentida
y llorada.
¡Pobre «Caracolillo»!

y

CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRAN.

Diciembre 5 de 1908.

ACAPULCO
En las costas occidentales de nuestro l'aís existen los
puertos naturales más útiles y mejor abrigados; por el contrario de las playas del Golfo de México, q-ue se entran en
el agua de una manera insensible y que son bajas y arenosas, las del Pacífico están formadas por acantilados de rocas cortadas á pico y en ellas se puede presenciar la verdadera lncha del agua contra la roca.
Lástima que su lejanía y la falta de medios de comuni·
cación nos hayan tenido apartados de ellas, porque hay
mucho que admirar y mucho que estudiar en nuestra región oeste. Afortunadamente la conclusión de la vía á
Manzanillo ha acercado considerablemente la región, y
dentro de poco tiempo nos será tan conocida como el resto
de nuestro país.
Entre los puertos del Pacífico descuella por su belleza y
por sus condiciones naturales el de Acapulco. El espacio
abrigado es uno de los más grandes del mundo y tiene la
circunstancia muy rara de tener un peñón fijo á la entrada,
lo que facilita mucho la navegación. Las escenas de que
se puede dis frutar en el puerto, tanto por la parte del mar
como por la de tierra, son muy pintore~cas y buena prueba de ello son las fotografías que publicamos con estas líneas, las cuales fotografías nos han sido enviadas por nuestro corresponsal en el bello puerto del Pacífico. Por ellas
se podrán formar idea nuestros lectores .de la magnificencia
de los panoramas y de los muchos encantos que esperan al
viajero en la región.

�129
EL MUNDO ILUSTRADO

��Sr. D. Gustavo Garmendia y Sra. María L. Beltrán de Garmendia con sus damas de honor.
(Fol. de "El Mundo Ilustrado.'')

.,,~

NUPCIAL
El templo de S;m Cosme, elegantemente adornado, sirvió de
local para la celebración del matrimonio eclesiástico del señor Teniente Gustavo Garmendia con la Srita. Maria Luisa Beltrán,
hija del señor Director del Colegio Militar.
Los dos contrayer,tes pertenect'n á familias muy distinguidas
de nuestra mejor sociedad, y, por lo tanto, no es de extrañar que
el templo haya abrigado una concurrencia elegante y numerosa.
Apadrinaron la ceremonia de manos el Sr. Lic. D. FiJencio Hernández y la Sra. D~lores G. de Hernándn, y la de velación, el
señor Coronel D. Joaquín Beltrán y la Sra. Dolores D. de
Beltrán.
A rn~Jio:lía se sirvió un banquete en la casa del señor Coronel Bdtrán, en Chaoultepec, y por la tarde ~e celebró en la mism1 el matrimonio civil, del que fueron testigos el Sr. Gral. D.
Manuel González Cosio, D. Julio Limantour, el Gral. D. Manuel Mondragón, el Lic. Adolfo Valles y el Gral. Francisco
Trnncoso.
Por la noche se efectuó un concierto y, durante él, se sirvió un
clunch-champae:ne&gt; á los invitados.
En la fotografía que acompaña estas líneas están los esposos
Garmendia enmedh de las damas de honor de la desposada, que
fueron l~s Sritas. Manuela lrigoyen, Rutila Castro, Ana M. Beltrán y Carmen Beltrán.

----.-....~

/ .·~

I

I

**

La Muerte del Sr. D. Alberto Correa
El domin1to 10 de los corrientes, á las dos y veinte :le la tarde,
dejó de existir el Sr. O. Alberto Correa, director de la enseñan·
za normal, desp11és de un~ larga Ypenosa enfermedad. ..
Sr. Profesor D. Alberto Correa t !:l 1 O del actual.
Era el señor Correa oriundo del Estado de Tabasco, h110 de
'
un educador célebre, el profesor D. Juan Correa, y desde sus
primeros años mostró gran vocación por la carrera del profesorado, en el que prestó grandes servidos á la instrucción pública.
Durante su vida desempeñó el señor Correa varios puestos en la administración pública, tanto en el ramo de instrucción
pública como en otros, y en todos ellos mostró gran acierto; su muerte ha sido generalmente sentida por el magisterio y por
los amantes de la educación popular, y su entierro fué una elocuente y dolorosa manifestación del aprecio en que se le tenia.
Duerma en paz el gran educador que dedicó toda su vida al bien de sus semejantes.

�134

ÉL MUNDO ILUSTRADO

Estreno de "La Samaritana" de Edmundo Rostand.
Traducción de Giove.
. Ha sido. este _el acontecimiento teatral de mayor atrae·
c1ón. A Tma dt Lorenzo debemos la primicia de este suave
evangelio, hecho música con la grata harmonía de los versos de Rostand.
Había expectación por conocer la obra. El público acudió
en mayoi:_ cantidad. que en noches ncrmales y fué agradablem~n~e~sorprend1do con la feérica presentación del poema divmo.

TINA DI LORENZO EN &lt;LA SAMARITANA&gt;.

-=

El telón se levanta en plena obscuridad. La escena es un
caos. Tres figuras blancas se alzan junto á la cisterna . .A.J
fondo enarcan sus cumbres los montes que circundan la
hondonada y el blanco .caserío de Samaria. La luz liega
poco á poco, inundándolo todo, penetrándolo todo suavemente, prendiendo su blanca dádiva en las ramas1 en las
cumbres y en la grama. Los ojos van descubriendo de instante en instante, la armonía del paisaje; y cuando l~ luz es

plena, surge el murmullo de las gentes que llegan: sacerdotes, mercantes y guerreros con sus vestiduras coloridas
y undosas.
~~ música lejana calla y empieza á regalarnos el oído la
mus1ca del verso
Rostand, en esta obra, es un orfebre de la rima. Los versos
brotan espontáneos, sonoros, fáciles y limpios como el
agua fresca de la cisterna bíblica, que allí, en un ángulo de
la escena, espera atestiguar el milagro de fe.
El hombre de Nazaret viene del fondo; blanco el traje
Y dora~os
barba y el cabello, avanza lentamente como
una ep1fania. La turba se dispersa y Jesús queda solo en
la.umbría, des~ués de ~aber mandado á sus discípulos ca°;11DO de Sa°:1ana. Y al!1, sentado en el brocal ruinoso, presiente el arribo de Fohna, la cortesana jovial que &lt;tiene el
alma suave como una hierba tierna&gt;, que dice el verso de
Rostand.
El diálogo de Cristo y la Samaritana, con que termina el
acto, es, to~o un P?ema de dulzura y amor, lleno del perfume b1blico, uncioso, sensible y tierno.
La pecadora Fotina ha llenado la ánfora con agua fresca
y cantando se va.
_ Jesús la llama, le pide de beber y ella le niega su pequeno tesoro. A .las palabra~ lumino~as del Maestro, á la poderosa sugestión de los OJOS de Cnsto, Fotina reconoce en
la blanca figura al _Esperado, al Mesías, y con un fervor,
~e~cla de encantamiento y fe, besa la tierra y pone á las
di;mas plantas la ofrenda de los besos que purificó el mil~~ro, mientras con hs manos extendidas como una bendic1?n sobre la. cabellera humillada de Fotina, Cristo hace el
don de su misericordia, al rumor de los cantos lejanos
Así termina el acto, en una suave poesía religiosa toda
amor, toda bondad y luz.
'
En el acto segundo Fotina va á Samaria y, ante los ojos
espanta~os de los mercaderes, narra su divino encuentro
con Jesus. Un sacerdote la hace aprehender por la guardia
romana, porq~e habla de un nuevo Rey. El ~a yón ríe cuando sabe el d~hto. &lt;No hay riesgo, dice, se trata de un pobre
hombre enaJenado, del hombre de Nazaret que va de
pueblo en pueblo predicando el amor á los despreciables
Y ~l perdón de las culpas. No perturbará la pazdenuestro
remo&gt;, y manda libertarla.
Y así, li~res los brazos y el alma, los pone en alto para
c~nt~r al ciel,o su himno de amor que todos cantan con ella,
s1gu1éndola a través de los campos para ver á Jesús que
aguarda en la cisterna.
Este desfíle de cortesanas, mercaderes y niños, con las
manos leva_ntadas y los dedos abiertos, avanzando entre la
dulce canción Y per~iéndose _lentamente entre los muros y
las arcadas de la vieJa Samaria, es un intenso cuadro que
reg;ila á los ojos Y al oído, la perenne poesía del creador
de Los Románticos.
Vuelve la divina pecadora convertida al pozo de Jacob
donde Jesús espera y medita, en tanto que sus discípulo¡
gustan del agua bendita en la ánfora de la Samaritana.
Una tur?a bulliciosa la sigue, trayendo en las manos ramas_flor ~cidas que ponen á los pies del Salvador. Dos peq~enos Jueg~n, y el apóstol Pedro les ordena alejarse. Je.
s us pronuncia l_as palab:as de amor de su doctrina, y besa~do las cabecitas rubias de los pequeños, pide que los
de¡en llegar á El, que es todo amor. Los inocentes labios
elevan la plegaria. La multitud se arrodilla en torno al

!ª

135

ltL MUNDO ILUSTRADO
Redentor, y rezando la plegaria de los apóstoles, en un
ferviente recogimiento, apacible armonioso, lleno de emo·
ción y fe, cae lentamente el telón, apagando la melodía
cristiana.
Así termina la obra, que es, en resumen, un inmortal
canto de amor. Rostand puso en sus versos toda el alma
undosa de su divina poesía, y cantó, como el viejo rey, en
arpa de oro.
El poema bíblico parece haber sido hecho para Tina.
No habrá cortesana irredenta, ni Samaritana redimida, más
llena de pasión ni más ferviente que ésta que ella creó.
La charla pueril de versos fáciles que monologa en el acto
primero mientras llena el ánfora en la fuente, parecía una
canción cantada á flor de labio; luego, en el diálogo con
Jesús y en el momento del milagro, sus transiciones de du·
da y fe, de amor y de esperanzll, encantaron nuestro espíritu ya preparado y dispuesto á la contemplación, con la
suntuosa propiedad escénica que ha sido deslumbrante y
rica en el sabor arcaico de esas viejas edades.
El acto segundo es el de más lucimiento para la hermosa
actriz. Sus prédicas ante la muchedumbre, sus plegarias y
evangelios, fueron dichos con encantadora ingenuidad. En
el acto final, su regocijo era comunicativo. Todos nos sentíamos alegres de su fe y de su triunfo.
Carini hizo un Jesús más amor que evangelio.
La obra es, esencialmente, un largo diálogo de estos dos
personajes bíblicos, matizado con escenas diversas de acción pueril. No hay drama, ni siquiera intención dramátisa. Es un poema, un encantador poema, himno de amor,
salmo de piedad, fuente de poesía, que, como el agua santa
de Fotina, apaga toda sed y deja en los labios un sabor de
rosas.
Demos gracias á Tina di Lorenzo por su exquisito dón.
El público se lo premió.

•

LORELEY.

ti Teatro Revolucion•rio en Inglaterra
B&amp;ANAADO tiHAW

El ataque contra la sociedad burguesa y las bases tradi·
cionales que la sostienen, no es exclusivo de ningún país;
el movimiento socialista está en todas partes y, como todos ·los movimientos importantes, p.or dondequiera en·
cuentran una expresión, más ó menos completa, en la li·
teratura.
La vieja y conservadora Inglaterra ha oído también re·
sonar el belicoso asalto coutra lo que ella venera, y se ha
recreado escuchando la marcial trompetería, porque era
brillante y estaba hábilmente ejecutada y sin alarmarse
mucho, porque sabe que sus instituciones son sólidas y
arraigadas.
El autor de las novelas, de las comedias y dramas socialistas que han escandalizado á unos y recreado á otros, es
un irlandés, que nació en Dublín el año de 1856, de una
familia protestante. Hoy no es más protestante que católico; pero siempre es irlandés por la vivacidad de su verba,
azogue que brilla y desconcierta por la rapidez de sus fugas imprevistas.
El hombre es nn original y en ello se complace. Vegetariano por principio humanitario, hace treinta y siete
años que no come carne; es opuesto al uso del akohol y
del tabaco: &lt;¿Fuma usted?&gt; le escribe un periodista á ca·
za de informaciones.-&lt;¿Por qué me acusa usted de tan su·
cia práctica-contesta,-sin tener pruebas de que á ellas
me entrego?&gt; La brusquedad, las faltas á las convencio·
nes de la urbanidad le parecen otros tantos méritos. Una
dama del gran mundo lo invita á un &lt;lunch&gt; al que asistirán algunas celebridades literarias. Contesta él en dos
líneas: &lt;Ciertamente que no. ¿Qué he hecho para merecer
esa ofensa á mis costumbres tan conocidas?&gt; La señora
replica con un mensaje: &lt;No conozco las costumbres de
usted; pero estoy segura que valdrán más que su cortesía&gt;.
Viene entonces una carta con explicaciones: &lt;Sea usted
razonable. Me moriría de hambre en su casa. ¿Qué quie·
re usted que yo haga con esos malaventurados cadáveres
de animales cou l os que usted cubre su mesa? ¿ Y cree
usted que sea agradable comer en compañía de carnívoros? etc.&gt;
No son inútiles estos detalles para hacer comprender
esta singular especie de revolucionario. Hay en él mu·

cho de fantasía, y eso es lo que atenúa la fuerza de sus
ataques, á la vez que los hace muy agradables para la
lectura.
Tiene él opiniones sobre todos los asuntos. No es cier·
tamente un escéptico. El escéptico examina para descubrir
lo que pudiera pensar. Bernardo Shaw sabe siempre la
opinión que debe tenerse y la solución que debe darse á
todos los problemas, y la anuncia en tono decisivo que no
acepta la legitimidad de otro punto de vista. «Soy arro·
gante&gt;, dijo alguna vez; y es la verdad, en el sentido de
que habiendo coutemplado una cuestión por un solo lado,
llega á una conclusión precisa y cortante y de proclama
por todo lo alto para imponerla á su auditorio.
Mu y fácil es conocer sus opiniones.
Dada la manera corriente de pensar acerca de un punto
cualquie,ra, tómese. la opinión diametralmente opuesta, y
se tendra el pensamiento de Bernardo Shaw. Por otra parte, tiene la convicción de que por poseer una vista normal
es por lo que discute de sus contemporáneos; un oculista
le reveló que noventa por ciento de los individuos humanos no tienen normal la vista; traslada él la misma propor·
ción al mundo normal; luego, él, que ve las cosas tales co·
mo son, debe diferir de los demás, que las deforman por
las deficiencias de su cojo&gt; intelectual.
Empezó por escribir congruentemente algunas disertaciones socialistas. Pero la verbosidad irlandesa que bullía
dentro de él exigía otros medios de desparramarse· mil y
mil personajes se agitaban en su mente, lanzándos'e entre
sí los problemas modernos como pelotas hábil y cert~ramente arrojadas. Hizo novelas y después dramas. y pa·
ra divertirse todavía más, se propuso sorprender y desconcertar la inteligencia común. Siéntese en sus obras
que el autor más de una vez se ha de haber' reído al pen~
sar &lt;la cara que pondrán al oír esto&gt;.
Ejemplos: es un concepto tradicional y universalmente
aceptado, al hacer el paralelo del inglés y del irlandés decir que éste es un imaginativo, un sentimental, que ~ive
en la región de los ensueños, á quien la realidad no apare·
ce sino á través de una bruma, mientras que el otro tiene
dura y sólida la cabeza, llena de hechos, de datos positivos. Léase ahora el prefacio de la pieza irlandesa de
B. Shaw, la otra isla de John Bull; allí se verá que el irlandés se distingue por su capacidad para comprender lo
real, y que el inglés lo deforma continuamente por un sentimentalismo absurdo. Y esta paradoja está desarrollada
con seductora facund~a; m~y divertida es esta tesis, y hay
momentos en que casi se siente uno convencido.
Pobreza no es vicio, dice la sabiduría de las nacione!,
¡Pobres gentes! dice Bernardo Shaw en la Comandante Barbe; por. lo contrario, la pobreza es el único vicio que existe
en la berra. No hay pecado como el de ser pobre, ni virtud como la de ser rico. Y la pieza, que contiene muchos
ataques contra el orden social, termina con una inesperada
apoteosis de un millonario traficante en armamentos.
Evidentemente que el pl¡ocer de sorprender y de ver las
caras sorprendidas de las gentes se sobrepone á la eonvicción ~el so;ialista. Preciso es que atraiga la atención, que
la obligue a escucharlo, y para ello muy á menudo abandona esa r~alidad que es su diosa, diosa á la que, por otra
parte, sacrifican tantos escritores modernos, pero que les
Juega la mala pasada de aparecérseles á cada cual con rasgos diferentes.
Confiesa él mismo su tendencia en uno de esos arranques
de franqueza, que, á su vez, son otro motivo de asombro
pa.ra el lector: "Dícenme que Fulano y Sutano, que no escriben pre_facios, no son charlatanes. Pues bien: yo sí lo
soy. La primera vez que sobre mí atraje las miradas del
público británico, fué cuando me encaramé sobre una carreta en Hyde Parck, acompañado del ronco resonar de los
instru~en!os de c~br.e; Y. eso lo hacía, no como un resignado sacnficio de mis mshntos de modestia y de soledad á
una necesidad política, sino porque, como todos los verdaderos mímicos y comediantes, soy saltimbanco por temperamento. Muy bien sé. que el ciudadano británico vulgar
reclama á todos los saltimbancos que revelen su ignominia,
como homenaje á la ignoble vida privada que le impone
su incapacidad para la vida pública. Por mi parte, no me
avergüenza mi obra, ni el modo como la ejecuto .... Dejo
las delicadezas de la modestia solitaria á los que son primero gentlemen y luego artesanos de las letras. ¡Para mí el
carro y las trompetas!"
La campaña abierta por Shaw á nadie perdona. En Cándido dibuja á un simpático socialista cristiano; el Ejército
de Salud, que forma cuadro á la Comandante BarbP, es tratado con cierto respeto; en La otra isla de John Bu/l hay
dos sacerdotes católicos; el uno es un cerebro desatornilla·

�,,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAJ?O

136

do, pero uu inofensivo, y en sus labios pone el autor muchas de sus propias ideas; el otro es un tipo vulgar de cura
irlandés, dueño de su parroquia yregenteándolacon firmeza dulce y apacible.
Sin embargo, claro es que el teatro de Shaw es adverso á
toda religi6n, y esto es más manifiesto en sus prefacios.
Pero no pone en ello ni más ni menos ímpetu que para
demoler las otras instituciones sociales, la propiedad, el
ejército, la magistratura. ¿Cómo es que la Inglaterra, tan
imbuida en las tradiciones, ha podido aplaudir un teatro
semejante? ¿C6mo es que el mismo rey ha ido á escuchar
La otra isla de John Bull, y cómo viéronse largas filas de
carruajes de lujo desarrollarse en las cercanías del teatro
en inttrminable procesi6n?
Es que, en primer lugar, ese teatro es muy recreativo; no
se le toma muy á lo serio; lo que hace reír es ó parece ser
menos peligroso, y, al contrario, debe infundir miedo lo
que interesa al sentimiento.
De hecho, las dos armas son muy formidables. Pero hay
algo que embota su efecto, y es la exageraci6n, la necesidad
de impresionar y de desconcertar; así no se da uno por
convencido, y menos por asustado. W. Steal caracteriza
muy bien á B. Shaw:-«Si fuera menos extravagante, sería
mucho más temible. Es el bu16n patentado de John Bull,
y pronuncia más de una palabra verdadera al s6n de sus
cascabeles de bufón».
Y, ahora bien, ¿cuál es el valor literario de este teatro?
Un crítico francés, en demasía panegirista, ha evocado á
este propósito el nombre de Moliére. Es ir demasiado lejos. Bernardo Shaw prodiga en sus piezas dones de prime·
ra calidad, recursos de una asombrosa riqueza; pero un
demonio interior se comp 1ace en ponerlos en desorden, en
dispersarlos y en dilapidarlos. Y este demonio es, desde
luego, el afán de la teoría social, y luego, y sobre todo, esa
necesidad de causar sorpresa y de impresionar, que lo aleja á mucha distancia de la realidad.
Sin duda que Moliére tenía deliberados intentos; pero
esto no de modo continuo; muy rara vez se inclinaba á la
disertación. El último acto de La Comandante Barhe es
una disertaci6n picante, surcada por relámpagos de pensa-

La Exposición Enciso

ORGE ENCISO, el joven y ya distinguJ~opintor j~lisciense, ha abierto una interesanhsi.ma exposición de estudios de paisaje, que constituye, en el
día, la nota sali~nte de arte, nota bell~ "'( atra.ctiva po.r
lo rara, pues bien sabido es que, en Mexico, si .los e~cntores y los músicos callan . con har,ta fyecuencia, ahog~·
dos por la incuria del ambiente, mas lugubre, es todavia
el sile.icio de los pintores. No contamos mas que con
'!na ex:posic~ón anual.-la de la Escuela de Bellas Artt s.

J

SR. W. SHANKLIN1 NOMBRADO CÓNSUL GENERAL DE
LOS ESTADOS UNIDOS.

miento, erizada de epigramas; pero al fin y al cabo es una
disertación. Shaw es quien habla; él quien tiene algo que
decir y que lo dice en forma de diálogo; no son los personajes los que se explican.
A juzgar por ciertos pasajes, hay en Bernardo Shaw estofa de penetrante psicólogo, perspicaz, un poco sutil, y
verdadero cuando quiere serlo. Pero lo que echa á perder
su psicología, es . el ahinco de ser paradoja!; su teatro se
desborda en inverosimilitudes. Parece, en ocasiones, que
el autor se propone burlarse de su auditorio.
También puede haber en él un poeta, si él mismo no se
propusiera amordazarlo. Su pieza de César y Cleopafra no
es, como lo pretende, una obra histórica. Contiene mucha
sátira política contemporánea, y á ratos remeda las parodias antiguas de Meilhac. Pero contiene, además, imágenes
encantadoras, aunque irreales, como el encuentro nocturno
de César y de Cleopatra frente á la Esfinge del desierto,
Dentro del género fantástico, eso es muy interesante.
Pero la facultad maestra de Bernardo Shaw es el ingenio. Como Beaumarchais, á quien se parece más que á Moliére, le sobra la inspiraci6n chispeante y la comunica á
todos sus personajes. En ninguna de las conversaciones de
la vida corriente hay tanto donaire como en el teatro de
Shaw. Su verba todo lo arrastra; tiene al diablo metido en
el cuerpo, y á pesar vuestro os arrebata por encima de to·
das las inverosimilitudes y de todas las teorías temerarias.
Tiene el sentido de lo cómico y hasta de la farsa. Es el
árbitro de la risa, y si fuera también árbitro de sí mismo,
si dominara su afán de atraer la atención por la paradoja,
no sólo sería un satírico osado é incisivo, un psicólogo
ocasionalmente interesante, sino que podría ser también
un gran comediógrafo, con todo lo que esta expresi6n contiene de serio y de profundo.

- Y, por lo tanto, aquellas particulares que se
efectúan, tienen que ser de suyo dignas d e
loa y de curiosidad por parte del público in·
tel gente, público :bastai te exiguo, por más SP •
ñas, y formado,en totalidad, pordos 6 tres do·
cenas de dilettantí.
lfJorl(e Enciso al'arece, ante todo. como un
trabajador valiente. Puede afirmarse q11e: entre
lo, artistas jóvenes que sueñan en un brillante
futuro de belleza, él quizá es el que más trabaja.
el que cultiva con mayor devoción y asiduidad
su arte. No le arredra el silencio; no le atemc-

)

liza el ambiente: elabora con voluntad de ~onvencido,. ~on religiosn
tes6n, entreviendo, allá en los imtantas d,e !ahga, , de d~hcioso cansan·
cio que deja en los nervios; la faena arh~hca, dias ~eiores en q~e el
pincel venga á ocupar el sitio que, necesanam~nte! debe,de esta:le senala·
do en los países que, como el nuestro, no sólo ..aspi7an al ,mate~tal esplen·
dor sino á algo más alto: á la eternidad en la Histona, por,med10 de la obi a
bella.
~1
No es ésta la primera vez que el inteligente p!ntor e:bibe sus cua~rcs.
Muchos de éstos han sido ya adm irados en ocasiones diversas. Mas, s1 i o
la primera, sí la de mayor impor 'ancia de cuantas hasta ahora · ha pi csentado, es su exposición de la calle de &lt;?ante.
. .
.
Vense en ella cerca de cincuenta estudios de pa1saie, bien lo(!rados los
unos originalísimos los otros pocos aquellos que no irerezcan la observación 'atenta y el aplauso. En todo~ · resalta la cara~terística del arte &lt;Je
Enciso: la abundancia de luz de luz clara, de luz diáfai a, que resbala se·
bre los campos, sobre los· árboles, sobre las perspectivas lejanías.~~ destacan, sin embargo, dos que'atraen sin¡(ular~ente la i:ni~ad~ de los v1s1!antts:
el del Canal de Xochimilco, y -u n estudio de paisa¡e en que domina. el
verde el verde en todos sus matices. ¡Ah! Y los ciek s de Jorgi Enciso
di 1 110~ son hmbiéu de alabanza y con razón seducen tanto.
.:,

SR. LTC,.,.RAFAEL ALCOLEA, ALCALDE DE VERACRUZ, QUE ACABA
DE TOMAR POSESIÓN DE SU PUESTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

139

EL MUNDO ILUSTRADO

138

El Sr. Lic. D. Gonzalo Alfaro

SATURNO
LA ünARAVILLA DEL SISTEMA SOLAR,

La Maravilla de las Cervezas Conocidas

DESPACHO DEL SR. AU"AJ&lt;O.

SR. LIC. D, GONZALO AL.FARO.

En 'números anteriores nos hemos ocupado de distinguidos profesionales pertenecientes á la joven generación de
nuestra capital; y siguiendo esa costumbre, dedicamos hoy
algunas líneas al señor Lic. D. Gonzalo Alfaro, miembro de
una distinguida familia de México y profesional de nota
que ha intervenido en asuntos de mucha importancia.
El señor Alfaro, muy joven aún, nació en esta ciudad el
año de 1878 y sus estudios los hizo en las escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia, habiendo alcanzado envidiables calificaciones.
Una vez que obtuvo el título, en 2 de Mayo de 1903, se
asoció con su señor padre, el notable abogado D. Francisco
Alfaro, cou quien continúa, hasta la fecha, departiendo las
pesadas labores de un bufete de primer orden.
La tesis profesional presentada por el Lic. Alfaro, versó
sobre "Sociedades Extranjeras en México."

El joven abogado pertenece á la Academia de Legislación y Jurisprudencia y acaba de recibir el fdiploma que
lo acredita socio de la ''Alianza ·Universitaria de Londres
y Nueva York." Es especialista en Derecho Mercantil.
Muy largo sería para nosotros :citar todos y cada uno·de
los importantes negocios que el ºseñor Alfaro ha llevado
ante los tribunales de esta capital; bástenos decir que ha
intervenido en litigios de resonancia y que es apoderado
de muchas compañías, tanto extranjeras como nacionales.
Además, es abogado y prosecretario de la "CompañíaEmpa·
cadora Mexicana," comisario del "Control Químico Internacional&gt; y miembro de muchas compañías mineras.
Diariamente amplía la esfera de sus negocios y todo hace presi¡mir que el señor Alfaro será una de las primeras
figuras de nuestro Foro.

ANECDOTA PERSA
Siguieron comiendo y conversando, al mismo tiempo
TE:'1L califa Madhí salió á cazar. Habiéndose separado de
que el árabe llenaba de vez en cuando el vaso del califa
~ su comitiva en el ardor de la caza, se sintió con•hambre yagobiado por el calor. Condújole la casualidad á cuando éste preguntó por la tercera vez:
-¿De modo que no me conoces?
la tienda de un árabe; entró á ella y dijo:
-Creo conocerte, contestó el indolente y perezoso árabe
-1.Quieres recibir en tu casa un huésped, buen hombre?
pues acabas de decirme que eres uno de los más valiente~
El ái;abe le respondió:
-Si te contentas con lo que puedo ofrecerte y lo recibes generales del ejército.
_:_Nada de eso es cierto, respondió el desconocido soy
sin murmurar, bien venido seas.
el califa mismo.
'
-Traeme lo que tengas para comer, contestó el califa.
Al oir estas palabras, el árabe, con toda calma 1 levantó
El árabe le presentó una porción de maíz tostado; que
su huésped tomó con buen apetito; y así que hubo ter- lo que había sobrado de los manjares, y también del vino
haciendo ademán de llevarse todo á guardarlo.
minado, le preguntó:
-¿Qué haces.? preguntó admirado el califa, ¿te llevas lo
- ¿No tienes algo más?
El árabe le presentó un pedazo de queso y una odre de que me habías ofrecido, ahora que te he dicho mi verdadero
nombre?
buen vino.
-Precisamente por eso lo hago, respondió impasible el
Bebió el califa con la mejor voluntad, y varias veces se
hizo llenar su vaso por el árabe, después de lo cual, habién- árabe; al tomar la primera copa de vino, me dijiste que
dose puesto ya de buen humor, preguntó al dueño de la eras un criado de confianza del califa; luego, el vino te hizo
declarar que en ti se ocu,ltaba uno de los más valientes gecasa:
nerales del ejército; en seguida has avanzado á presentarte
-{Me conoces?
ante mí como el califa en persona; de modo que si conti-No, dijo el árabe.
-Pues soy uno de los criados de confianza del califa, núas bebiendo, vas á asegurarme que eres el mismísimo
Profeta, y no sería remoto que vinieran tus ángeles á desdijo éste.
-No lo dudo, replicó el árabe, nada tiene esto de difícil. truir mi pobre casa, por haberte tratado, tal vez, con poco
Cuando el califa hubo tomado otros vasos de vino, vol- respeto; de modo que no te daré más vino.
. Causó al califa grande risa este ingenioso discurso, y havió á preguntar al árabe, que fumaba tranquilamente:
biendo llegado en este momento toda su comitiva, contó
-¿De verdad no me conoces?
-Te conozco ya, respondió el árabe, puesto que dices ser el gracioso it\cidente, hizo al árabe un magnifico regalo y
partió de muy buen humor.
uno de los criados de confianza del califa.
.:_No, replicó el califa, he mentido, porque soy uno de
~
iii'
sus más valientes generales.

Desde la época de su descubrimiento se ha considerado al planeta Saturno como
una maravilla del cielo; conocido desde tiempos muy antiguos, nadie se explicó, ni se ha
explicado hasta ahora el verdadero origen de los anillos que lo circundan y que hacen
de él el único cuerpo celeste conocido, que tenga tal aditamento.
Las teorías modernas acerca del génesis de nuestro sistema planetario, han arrojado alguna luz acerca del probable origen de esos anillos; pero aun así, no se puede afirmar nada de cierto sobre el particular.
Por lo tanto, se consideraba al citado cuerpo celeste como único y siri competidor
en el cielo, en ·1a tierra y en todo el universo. Hace poco tiempo se habló mucho acerca
de Saturno, y se dijo que los anillos, que tanto han llamado la atención de todo el mundo, estaban desapareciendo; investigaciones posteriores probaron que la suposición era
falsa, y se dejó de hablar por entonces del planeta fenómeno.
Pero últimamente se ha hablado de nuevo acerca de «Saturno», y en todas partes
se halla á personas que llevan ese nombre en la boca, elogiándolo y llamándolo una maravilla cada día-más sorprendente; sólo que ahora ya nadie se ocupa del planeta, y si se
habla de él, es sólo para confesar que el «Saturno» de que ahora se habla, es una maravilla muy superior á lo que es en sí el tan decantado planeta; se habla de la última marca de cerveza creada por la «Cervecería Cuauhtemoc» de Monterrey, la cual, sin disputa, ha sido declarada, en el mundo de las cervezas, una maravilla muy superior al planeta, en el mundo estelar.
Saben perfectamente nuestros lectores que la fama de la «Cervecería Cuauhtemoc»
no es cosa nueva, y estamos -muy acostumbrados á verla obtener triunfo tras triunfo; por
lo tanto, el halagador éxito que ha obtenido la marca «Saturno», es algo que de antemano se sabía, puesto que la nueva marca ha sido precedida por la existencia de otras muchas, las cuales han sido otros tantos éxitos para los inteligentes cerveceros y los activos
directores de la fábrica de cervezas, que bien puede considerarse como la primera de
América.
Hace cerca de veinte años que las cervezas de la «Cervecería Cuauhtemoc» se hallan
en el mercado de la República, y desde entonces su fama ha ido aumentando á medida
que se han ido conociendo sus méritos; en otra ocasión nos hemos ocupado de reseñar á
grandes rasgos la historia del desarrollo y adelantos de la negociación, y los premios que
la casa ha recibido en todas las exposiciones ó certámenes á los que se ha presentado,
son la mejor prueba de que la fama de que disfrutan sus productos entre el público mexicano es muy merecida y honra tanto á la fábrica como al público, que se ha revelado
un alto conocedor, puesto que sus gustos han sido aprobados y sancionados por una corporación de cerveceros tan competentes como la Academia de Baviera.
La última distinción obtenida por la Cervecería, y de la que justamente se muestra
orgullosa, es la concesión de la Real Casa Española para que use en sus documentos y
en todas partes donde lo juzgue oportuno, el sello con las reales armas, distinción que se
le ha hecho en vista de que Su Majestad el Rey de España la nombró proveedora de la
Real Casa, distinción que á su vez fué consecuencia del alto lugar que las cervezas elaboradas en Monterrey ocuparon en la exposición internacional de Madrid el año de 1907.
En este certamen las cervezas fueron declaradas fuera de concurso (Hors Concours) y
la «Cervecería Cuauhtemoc», de Monterrey, fué nombrada presidente del jurado que
otorgó los premios á todas las demás cervecerías del mundo.
Esta distinción es muy honrosa para la industria nacional, y es la primera vez que
~Et confiere~ uqa c~sa t1!4ustrial g~ nuestro país.

�EL MUNDO ILUSTRADO

140

LIBROS NUE\'05

EL MUNDO ILUSTRADO

141

quieto. Y una faz anímica, si no igual, sí semejante á ésta,
ponen de relieve las otras que pudiéramos llamar etapas
de la obra: El libro de Job, Psalmos y Después del Naufragio.

EL 'M IRADOR DE LINDARAXA

EL GENERAL DÍAZ EN EL PORVENIR ~DE::MÉXICO
En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares
ll " El Mundo Ilustrado."

Un ramo de mirtos del más bello y legendario jardín de
la Alhambra, como dice el poeta en su dedicatoria al Ge·
neral venezolano Velutini, es este nuevo libro de Villaespesa, libro suave, libro de ensueño en que parece que el
alma de un viejo bardo de los tiempos de los califas, resucita, sonríe y sueña enmedio del paisaje delicadamente
romántico que trae á la mente remembranzas que saben á
miel y á rosas.
De ocho partes se compone el volumen, y son estas:
«El Mirador de Lindaraxa&gt;, &lt;Kasidas&gt;, &lt;La Tristeza del
Sol&gt;, &lt;Paisajes&gt;, &lt;Los Jardines Trágicos&gt;, &lt;Romances Moriscos&gt;, «Elegías de Granada&gt; y &lt;Hacia Damasco&gt;.
De todas ellas, difícil sería preferir alguna: Villaespesa
es, en este encantador libro, el mismo poeta inspiradísimo
de antes, el versificador elegaute, lleno de matices, de vaguedades tenuísimas; y, siendo el mismo, seguirá ocupando el lugar distinguidísimo que de años atrás le consagran
los aficionados á la nueva poesía, á este arte viejo y mo·
dernísimo, lleno de quintaesencia y de sencillez, canto de
inspirado y labor de orfebre.
Villaespesa se halla, á la hora presente, á grande altura
en el parnaso castellano. Es el poeta que, dentro del más
puro casticismo, infl.uenciado por los vates de Américaintroductores de procedimientos novísimos,- y por el
ejemplo de los grandes bardos europeos, ha conseguido
crearse una fisonomía propia, sin semejanza con otra algu·
na en las letras de España. Leyéndole, viene á la mente
el recuerdo de Rodembach, el poeta de las beguinas, de
los silenciosos canales, de Brujas la muerta .... y es que
en Villaespesa la suavidad, la tenuidad, es la condición
predominante.
Vaya un ejemplo para comprobarlo, cogido al azar en
&lt;El Mirador de Lindaraxa&gt;:

A largos y sesudos artículos daría margen este breve fo.
lleto, en que el Licenciado VBt"dad estudia breve, pero intensamente, la figura del señor General Díaz¡ y apoya vigorosamente la conveniencia de que el ilustre estadista continúe en el poder, á fin de que le sea dable afirmar la obra
que ha venido realizando de años atrás, la cual sacó á
México del ostracismo en que se encontraba, impulsándole
en una vía amplia de progreso.
El Licenciado Verdad es optimista respecto del porvenir
de México, con sano y fundado optimismo. Piensa que el
camino está señalado y que basta seguirlo, ir de prisa. Pero
como muy bien afirma, «¿quién, si no el General Díaz, más
de prisa nos ha hecho marchar'r&gt; Y si esto, como nosotros
lo creemos, es verdad, ¡.quién, si no el General Díaz es
quien debe regir en estos tiempos apacibles y á un tiempo
difíciles, los destinos de México?

AJEDREZ
Problema n6m. 22 por M, H. E. Kidsoo
NEGRAS.

La brisa es como el tibio aliento
de un rojo labio sensual.
El surtidor desgrana al viento
sus frescas sartas de crista l.
Amor, reclina con pereza
sobre mi hombro tu cabeza.
Tiembla el luar sobre tu tez,
Y en sus blancuras pasajeras
son más profundas tus ojeras
y más mortal tu palidez.
Y así es todo el libro. El lector, dejándole caer sobre sus
rodillas, cerrando los ojos, quizás piense, después de la
lectura de estos versos, que los labios rojos, sensuales, amo·
rosos, de una legendaria princesa esclava, rozaron su
frente ....
EL LIBRO DE JOB
Aunque de índole distinta del anterior, este libro revela,
bajo otras fases, la fisonomía interesantísima de Francisco
Villaespesa.
Es un libro de sincericad, de amor, en que un exqui sito
espíritu se remonta al cielo arcano de sus misticismos, de
sus ensueños.
Lo más bello, sin duda, que en él se encuentra, son las
Sinceridade$, veinticuatro hermosísimos sonetos de impecable forma, en que este trovador d e lejanas ó futuras edad es, que asombrado de cantar en el silencio infinito que á
la divina poesía rodea hoy, exclama en el Ego Sum:
¿He nacido muy tarde, ó llegué muy temprano?
En Sinceridades vació el poeta todas las dul zuras, todas
las fantasías, todas las tentadoras caricias de su ánimo in-

En el TEATRO DE L.\ A VENIDA, d e
Buenos Aires, estrenó últimamente la
compañía Guerrero - Mendoza una
nueva comedia de los hermanos Quin·
tero, titulada AMORES y AMORÍOS.
Pertenecen á la obra los siguientes
versos, que recitó admirablemente
María Guerrero:
. Era un jardín sonriente¡
era una tranquila fuente
de cristal¡
era, á su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del verjel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así plañidero,
receloso de su mal:
-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fué;
rosa la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa de ver el suelo
resbaló;
á la que una mariposa,
de mancharla temerosa
no llegó:
¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien ó por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

Sobre el jardín la noche es una
fragante y tibia invitación.
¡Ven á soñar! Plata de luna
tiembla en el mármol del balcón.

IILANOAB.
Salen las blancas y dan mate en tres Jugadas .

•

LA PALABRA

No es cierto, no, que el silencio sea oro¡ ese es un sofisma cristalizado, como tantos otros, en la forma de proverbio, detrás del cual se amparan los que nada tienen que
decir ó los que temen que algo se diga. La palabra, portadora de la idea, es la verdadera redentora de la humanidad;
ella vence el tiempo y la distancia; ella eslabona los esfuerzos de los hombres átravés del dolor y del vencimient o¡
ella es faro en las noches d e tormenta, estrella polar en los
mares de la existencia . . .. ¡Ay de los pueblos que pierden
la palabra!
SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

No puede depender de ti el ser rico¡ pero sí puedes ser
feliz: las riquezas no son siempre buenas, y, lo que es peor
aún, son de corta d uración¡ al contrario, la felicidad que
da la virtud es eterna.-Epideto.

Ya los cristales del alba
la santa visión borraron¡
desgarróse la mortaja
entre las flores de un árbol,
como en la llama del sol
aquel lucero tan claro.
Tristes van las tres Marías,
tristes van peregrinando¡
que también~hay aflicción
en la fiesta de lo campos.

Nueva Obra de los Quintero

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo ? ¿Que es traicionero
el amor?
;,Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
"-~
virginal?
¿En qu é manos te deshojas?
;,Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
cúmo el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te.quiere? ¡,Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida á la ventura

ó al dolor?

i. Qué faltaba á tu recreo?
¿Qué á t u inocente deseo
soñador'/
;.En la fuente limpia y clara,
espejo que te copiara
no te dí?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
Cuando era el aire de fuego,
¡,no refresqué con mi riego
tu calor'/
¿No te dió mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector'!
Quien para sí te reclama
;.te hará bien ó te hará mal?
1. Quién te llevó de la rama,
que no estás en t u rosal"(
Así un día y otro d ía,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
ima¡!inando dolores,
desde aquel en que á la fuente
un c1ballero llegó,
y la rosa dulcemeute
de su tallo separó.

En el azul de los cielos
hay un lucero muy claro:
por el azul de los aires
pasa una alondra cantando.
Los árboles se estremecen
bajo el blancor de su manto;
la tierra es nido de flores,
la flor es cáliz del pájaro.
La música de las fuentes
en los riscales sonando,
parece un toque de gloria;
que están de fiesta los campos.
Y con aromas benditos
de festeros incensarios,
la vid extiende sus brotes
y da su olor el manzano.
En el huerto florecido
la sepultura cavaron:
de la triste sepultura
ya sale el fantasma blanco
coronado de rocío,
con lienzos amortajado.
Va hacia las Santas Marías
que llorándole velaron.
Una piensa que es un ángel;
otra, que es el hortelano;
no es hortelano ni es ángel,
que yo le he visto las manos.
Las manos tiene horadadas,
los pies están desgarrados·
lleva espinas en la frente '
y una rosa en el costado.

Yo soy el dolor que viene,
el dolor resucitado: ;
á mi sepultura voy,
de mi sepultura salgo:
estas son las flores mfas,
flores de sangre y d e llanto.
Me despertó la mañana,
me sepultó el desengaño;
tinieblas son enseñanzas
y maestros los gusanos.
Llorad, piadosas mujeres,
en el corazón amargo,
en la carne dolorida,
sobre el hierro del esclavo.
Las manos tengo hor~dadas,
tengo los pies desgarrados ;
espinas llevo en la frente ....
y una r osa en el costado.
¡Pascua de amores florida,
fiesta de paz y de llanto!
Tristes van las tres Marías
'
tristes van peregrinando:
que también hay aflicción
en la fiesta de los campos.
JosÉ NOGALES.

ORACION DE LA NOCHE
Todo calla: su ropaje
Tiende ya la noche obscura·
Sólo el céfiro murmura
'
Entre el espeso follaje.
Duerme el límpido riachuelo
Sobre su lecho de ¡!rama¡
Duerme el pájaro en la rama
'·
Las estrellas en el cielo.
Del mundo expira el rumor
Y tranquilo se adormece,
Que en los espacios se mece
Al impulso del Creador.
También se cierran mis ojos
A influjo del blando sueño,
Y un dulcísimo beleño
Va calmando mis enojos.
El ya transcurrido día
Grato recuerdo me deja:
¡Ningún sinsabor me aqueja!
iTranquila está el alma mía!
¡Sus instantes consagré
Al trabajo de mis manos!
iEl llanto de mis hermanos
En cuanto pude enjugué!
iOh! cuán bello es por la noche
Al tenderse en blando lecho
Decir: ¡cuánto bien he hecho
Nn siento ningún rPproche! '

¡Dadme del justo, Señor
El envidiable reposo¡
'
Haz que el Arcángel hermoso
Vele siempre mi sopor!
Haz que no turbe mi calma
Del mundo la voz impura:
Tú que al redil de ventura
Quisiste llevar mi alma!

�EL MUNDO ILUSTRADO

142

EL MUNDO ILUSTRADO
Ornan mi frente rosas de países huraños
donde dancé la danza ritual de los engaños
y donde me ofrecieron una gloria trivial.

Por ti dejé á los que yerran,
Pagando amor con agravios ....
¡Gracias, Señor, ya mis labios
Bendiciéndote se cierran.

EL ENIGMA

Pero llevo en las manos un lirio de los valles,
cortado en los jardines eternos de Versalles
y que es un amuleto de la divinidad.

ANGEL GRASSI,

*

CANTO A LAS HORAS
Todas las horas viven un íntimo poema,
poema de amargura ó poema de alegría;
adoremo~ las horas en que el ánima enferma
siente gérmenes nuevos de vital energía.
Bendigamos las horas de la humana clemencia
en que el parque es más solo bajo una. luz ambigua
y el árbol del dolor esparce más esencia
sobre el alma y las cosas de la ciudad antigua.
Esas horas que pasan como soplos de armiño
por las naves del alba, inquietando la~_flores,
tienen una sonrisa que fecunda el canno
en los seres ausentes que se escriben amores.
Esas horas que pasan como leves caricias
por las almas que esperan un milagr~ ~e trinos,
e~tán llenas de besos y fragantes dehc1as,
están llenas de sueños y pesares divinos.
Esas horas reflejan el secreto del sueño
nacido en las estrellas que custodian la cuna
de los frutos primeros de los besos de ensueño
que vibraron nerviosos bajo un rayo de luna.
Cuando el eco de al duna perfidia nos abate,
cuando el ojo de algu~a calumnia nos divisa,
en las horas del alba nuestra sed de combate
se perfuma y se torna una fresca sonrisa.
Sobre el seno de armiño de las horas primeras
he llorado la pena de mis tiempos mejores
y las horas me han dado panal de primaveras
para el vaso brumoso de mis tristes amores.
En la tarde dormida que parece enlutada,
cuando el sol se prosterna con su regio donaire,
pasan lentas las horas por la bóveda amada,
como alondras enfermas sollozando en el aire.
Entonces tienen almas de lejanas esquilas
esas horas dolientes de la tarde serena;
desmayadas y suaves sobre nuestras pupilas
esas horas nos dejan un destello de pena.
Las horas de la tarde, las horas misteriosas
van colmadas de tedio en pos de alguna estrella
que piadosa les brinde sus cámaras radiosas
ó la misericordia de una sonrisa bella.
¡Compañeras del verso más doliente de rimas
y más libre de ritmos y fulgores intensos!
¡Oh las horas poetas que transitan las cimas
por entre los rumores de los pinos inmensos!
Horas crepusculares, lágrimas de los montes
si los montes lloraran la doliente poesía
de los barcos que pasan sobre los horizontes,
bajo el tedio infinito del moribundo día.
0SVALDO BAZIL.

*
TROFEO LIRICO

E.

En playas diferentes y en latitudes varias
me ilumina la estrella de la esperanza en flor:
la estrella qu6 ilumina las aves procelarias,
nostálgicas de cielos donde no muera el sol.
Y sigo este camino como todos los parías,
-que no tienen hogares para el eterno a~oren sueños impos'ibles y en luchas t~meranas
hacia la fabulosa ciudad de la Ilusión ... . .

Novela por J. Berr de Turíque

CARRASQUILLA MALLARINO,

Santiago de Cuba, Octubre de 1908.

Traducida especialmente para " El Mundo Ilustrado"

*
RAYO DE LUNA
Se filtra por los árboles espesos
y entre los rojos picos, mudas arpas,
sorprende aromas de apagados besos.
Sube á la cima; baja las escarpas
del monte, y en el hondo laberinto,
mansión del macho de felinas zarpas,
semeja un ojo inquisidor y ardiente
que rastrea en el lóbrego recinto
el vago indicio del placer reciente.
En la hebra más sutil de la maraña
donde, cual una rueca milagrosa,
su menuda labor teje la araña,
enreda el oro de su luz radiosa.
En el cáliz abierto, del pistilo,
en donde breve y temblorosa estrella
¡adia el aljófar y se ve la huella
del voraz aguijón, cuelga su hilo.
Cae en el seno del raudal sonoro
y el alma del raudal tiembla y fulgura
al recibir el ósculo de oro.
Y brillan las escamas¡ y en la pura
y límpida corriente el pez dormido
en su bajel de plata en miniatura
por invisible amarra detenido .. . .
Atraviesa el cristal de mi ventana¡
se adueña de mi alcoba, y dulcemente
brilla en mi cabellera casi cana¡
invade las arrugas de mi frente;
me aprisiona en su red de resplandores,
y en medio de esa red finjo una araña
que teje una simbólica maraña
con el hilo de todos los dolores.
VICTOR RACAMONDE.

1906.

Brisa leve, ligera y vaporosa,
Detén tu vuelo en torno al ángel mío¡
Y en su frente, tan pura como hermosa,
El ósculo depón que en ti le envío.
Vuela, vuela callada y misteriosa
Y no digas que sois mi mensajera;
Contémplale un instante cariñosa
Y acaricia su negra cabellera.
Recoge de sus labios el aliento
Perfumado que arroba el alma mía;
Bebe en sus negros ojos el contento
Y en su tierna sonrisa la alegría.

A Mimí.

143

Y vuelve á mí trayéndome gozosa
¡Oh brisa! entre tus alas prisionera
Su mirada tan dulce y amorosa,
Su aliento y su sonrisa placentera,

S. FERNÁNDEZ.

(CONTINUA)

-Sí, nos habíamos prometido casarnos. Pero el mismo
día en que conoció la ruina de mi padre, retiró su palabra.
Positivamente Ricardo parecía aceptar esta confidencia
del mejor modo del mundo. Sin embargo, Lucy tenía prisa
en indicarle que había puesto el punto final á ese idilio.
- iAh! ¡Se lo juro!-dijo con tono de absoluta sinceridad-en ese momento preciso todo terminó entre nosotros.
El trató de alegar una orden de sus padres .... (Hay órdenes á las que no se obedece, usted comprende!
¡Vamos! Máximo estaba bien derribado.
Ricardo no se había atrevido nunca á esperar tanto.
-Comprendo-dijo besando los cabellos de Lucy.
Ella añadió, solicitando adhesión:
-Y he aquí por qué podemos casarnos ahora sin remordimientos, ¿no es verdad? puesto que vamos á nuestro
hogar, usted con un recuerdo y yo con un pesar. Vaya lo
uno por lo otro.
-Perfectamente razonado.
Lucy se animó.
-Pero hoy ya no tengo pesar, hoy ya no pienso absolutamente en Máximo Tillier . .. . Pues bien, encuentro ahora
que la partida no es igual ya! Y usted debía ser como y o:
liquidar su antigi.a cuenta.
Esta vez Ricardo no se contuvo.
- ¿Entonces es cierto, querida Lucy, que usted me ama
un poco't
-Más que un poco.
- l Y que le estorba esa mujer?
--¡Sí, me estorba, esa mujer que estará siempre entre nosotros, de la que nada sé, ni siquiera si ha muerto ó vi ve,
y cuyo nombre ignoraré siempre!
- Y o también.
- iEh!
Lucy, con movimiento brusco, quiso desatarse de los brazos de Ricardo¡ él la detuvo.
- ¡Pero si nunca ha existido esa mujer! ¡O más bieo, no
ha existido más que en nuestra imaginación! ¡Eres tú, tú
sola á quien he amado siempre!
Estupefacta, la joven casi se indignaba ahora.
-¡Cómo, era la misma á quien usted amaba! Y tuvo usted la crueldad de no decírmelo!
Ricardo mostró su barba estriada de gris y sus sienes li·
geramente calvas.
- No era por crueldad, sino únicamente por el temor de
atemorizar tu juventud.
Y como ella protestaba, Ricardo acercó el rostro de Lucy al suyo. Sus labios se unieron en un beso largo y profundo.
III
Roma.
Ricardo Duroc á Emmanuel Leroy.
Palacio Municipal en Coulommiers.
&lt;Querido amigo:
&lt;Aquí, en Roma, vino á alcanzarme tu bondadosa carta,
después de haber corrido detrás de nosotros por todas partes. Si puedo contestar desde hoy, es que Lucy, tolerablemente tatigada por el paseo de ayer en Tívoli, consintió,
á súplicas mías, en permanecer acostada; y mientras ella
reposa, me he instalado en el salón del hotel, vacío en este morDento de viajeros, l)Orque esta hora está consagrada
á la visita á los museos y colecciones. Tengo, pues, todo
el tiempo y toda la tranquilidad deseadas para darte parte
de mis impresiones, como pareces .iesearlo.
«Sin embargo, amigo mío, en el momento de tomar la
pluma para contestará tus preguntas, experimento cierta

dificultad. Me pregunto si no sería más juicioso, por mi
parte, arrancar esas cuantas líneas ya escritas y reemplazarlas por alguna tarjeta postal ilustrada, que representara
San Pedro 6 el Panteón, y en el corto espacio blanco de
ellas garrapateara dos palabras con mi firma.
&lt;Porque es temerario, si no ridículo en ciertas ocasiones, declarar que se es feliz, espléndidamente feliz! Y, sin
embargo, mi querido amigo, sería ingrato hacia el destino
si vacilara en darle gracias de esta felicidad completa é
inesperada q ne me tenía en reserva ... .
«¡Dios sabe si estaba dispuesto á coutent¡irme con poco!
Poder vivir cerca de mi querida Lucy, sentir que ella admite mi presencia lo bastante para hacer de mí un hombre
dichoso. Ahora, no se contenta con admitir esa presencia,
la desea, la llama .....En fin, el gozo me ahoga y tengo necesidad de gritarlo! Soy como aquellas gentes que llegan
de repente y demasiado tarde á alcanzar gran fortuna. Necesitan, para gozar de ella, exhibirla por todas partes.
¿Por qué no habría de haber también parvenus de la felicidad?
&lt;Este gozo que desborda de mí, tú eres el único, hasta
hoy, á quien me atreviera á confesarlo. Lucy misma no lo
sospecha. Tengo miedo de que si hago sonar ante ella todas
las fanfarrias de la alegría de mi corazón, la asombre y la
conduzca á reflexionar demasiado. Se preguntaría, tal vez
viéndome á tal punto feliz con su amor, si no me habrí~
yo creído digno de él.
&lt;Y, además, hay otra cosa. Si ella no advierte la diferencia de edad que nos separa, es porque me ama. Pero ¿qué
se necesitaría para que de repente no lo advirtiera? E s peligroso para el que desea evitar parecer viejo, vestirse demasiado juvenilmente. El mismo tacto, la misma reserva
se necesitan en la expresión de nuestros sentimientos.
Ciert•!i frases hay que parecerían ridículas en mi boca . . . .
y me abstengo de pronunciarlas, aunque sufra de ese forzoso silencio.
&lt;Evito, porque lo temo, todo aquello que pudiera recordarle ó subrayar esta diferencia de edad, diferencia que
toma á veces á mis ojos proporciones fantásticas. Creerás
que el otro día en la Farnésine, fre nte al delicioso fresco
de Rafael, que representa el triunfo de Galatea, me asaltó
una especie de espanto, é instintivamente dirigí la atención de mi mujer hacia los personajes accesorios del cuadro: tritones. amores ~u~ tiran d~l arco ... todo eso por temor de alguna asociación posible en su espíritu si se
detuviera mucho tiempo ante ese gigante de otra épo~a que
atra~ tan glotonamente á sí un sér todo de juventud y de
gracia.
«Pero ya te he dicho demasiado. Estas delgadas hojas de
papel, á las que entrego mi pensamiento íntimo, me hacen
pensar en los rosales del barbero de Midas. Temo que al
menor viento vuelen para confesar á otro lo que aún á ti
he hecho mal en haber dicho. Júrame que romperás esta
carta luego que la hayas leído.
&lt;Pero antes de cerrarla, quiero, sin embargo, darle algunas 1uces respecto á mi dimisión de procurador, que te sorprende tanto.
&lt;Veam.os, q,uerido amigo! de buena fe: ¿podría yo encerrar á mi mu¡er en ese agu¡ero de Coulommiers y dejar que
se marchitase allí días enteros, en tanto que yo fuera llamado
á algún lugar de las cercanías para hacer alguna investiga.
ción? Reflexiona. ¿No es justo que yo le dé la vida alegre
á que tiene derecho? iAh! si fuera joven, joven como ella....
¡~o digo ~ada! Desde lu_ego ~endría confianza en el prestigio de mis mostachos victoriosos! Y podría así ausentarme
sin temor. Tendría para distraerse, esperando mi regreso
el recuerdo de los minutos inolvidables que me debiera'.
Pero acabo de explicártelo: Ciertas frases de tenor serían
ridículas en mis labios. Por consecuencia le ahorro [sin
que ella lo sospeche, por supuesto]; perc, en fin le ahorro
toda esa serie de ca vatinas y de romanzas q ne ~n marido
más joven que yo hubiera podido cantarle.para arrullar-

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EL MUNDO ILUSTRADO

la. Y no es, pues, justo por mi parte, como compensación,·
rodearla con mi ternura en todos los momentos y no dejarle jamás lugar á que se fastidie. En fin, quiero dedicarme enteramente á su devoción, lo cual no podría yo hacer
si no hubiera abandonado mi antigua carrera.
«En cuanto al sentimiento que, según dices, debería experimentar más tarde por este abandono, no lo creo. Sí, yo
amaba mi oficio por encima de todo, es verdad. ¿Pero por
qué? Porque no tenía ni familia, ni pasión, ni otra cosa en
la vida. ¡Mientras que ahora tengo á mi mujer! Mis cualidades de investigador de que hablas (y que con demasiada
frecuencia me llevaron á durezas de las que hoy casi me
avergüenzo) las empleo ahora, querido amigo, en buscar lo
que podrá darle placer. Y cuando á fuerza de hábiles preguntas y de estratagemas inocentes he descubierto la distracción que ansía ó el objeto que desea, experimento el
mismo sentimiento de triunfo que cuando el acusado confesaba.
«Pero hete aquí que casi es mediodía. De un momento á
otro Lucy puede baj~r y buscarme. Si me pidiera que leyese esta carta, creo que moriría de confusión. La quiero,
pues, á toda costa.
«Tu amigo.-RICARDO&gt;.

* **
De Bologne.
Del mismo al mismo.
«Mi buen amigo:
«Hace más de dos meses que dura nuestro viaje debodas. Por entusiasmada que haya estado Lucy por el espectáculo de todas estas maravillas de la naturaleza y del
arte que han pasado an.te sus ojos, sospecho que ya suspira
en el fondo por encontrarse en París, y está presurosa, más
de lo que quiere parecer, de abrazar á sus padres. Así es
que, aun cuando ella declara que en ninguna parte se en
contraría más feliz que en este país de elección, sin duda porque se da cuenta del placer íntimo que aquí encuentro, creo responder á.su deseo secreto, llevándola súbitamente, por etapas, por el camino de regreso. Y en
quince días poco más ó menos, cuando vayas á pasar un
día en París, arréglate para llegar al número dos de la calle de Mesina.
«Nos encontrarás allí sin duda instalados, ó casi instalados. Y Lucy insiste en que vengas á pedirnos de almorzar.
«No es, por otra parte, sin cierta pena que me preparo á
regresar ... . Acaban de pasar, evidentement.?, los dos meses
más felices de mi vida. Y yo, el hombre fuerte, figúrate
que me vuelvo amoroso, supersticioso! Tengo miedo de la
vida febril y enervante de París, de las comparaciones ql r.¡
podrían dañarme en el espíritu de mi esposa, de las intn..
siones en nuestra intimidad .... Y luego, me pregunto taro
bién si para cada uno de nosotros no se lleva una cuenta
separada en el gran banco de la vida, para anotar el debe y
el haber de goces y de penas. Con tal de que en este viaje
no haya yo gastado demasiado de esa cuenta! ¡Si no que·
dase ya ningún saldo á mi favor!

IV

El tren que conducía á los viajeros llegó á la estación
á las diez y media de la mañana.
Ricardo, al pisar la plaza de Estrasburgo, bajo un cielo
brumoso, quedó mal impresionado. Le parecía que de
las gentes y de las cosas se desprendía una tristeza indecible. Esta aprensión del regreso, que manifestaba ya á
Emmanuel en su última carta y que no había cesado de
perseguirle durante todo el trayecto, se hizo más intensa.
Felizmente, en ese momento, Lucy sonreía, gozosísima á
l a idea de abrazar á sus padres.
Esta sonrisa le hizo recobrarse.
El carruaje que les esperaba partió á buen paso. La niebla empañaba los cristales de las portezuelas. Entonces
Ricardo, sin temor de ser visto desde el exterior, tomó
Lucy en sus brazos y la oprimió fuertemente contra él como si tratara de defenderla de peligros imaginarios. '
Ella, aunque un poco sorprendida por este brusco acceso
de ternura, se d ejó asir.
- ¡Niño grande!-murmuró.
Ricardo la abrazó largamente, y después, tras una corta
vacila~ió~, tenieD;do coD:cie~cia de que esta p~egunta que
le venia a los labios era md1gua de él, porque mdicaba de

á

su parte una especie de terror, ó cuando menos debilidad,
le dijo:
-¿Prometes amarme aquí lo mismo que allá?
Esta vez Lucy se echó á reir.
-iSí, te lo prometo!-respondió ella.
Había en esa respuesta tal franqueza, la joven parecía de
tal modo sorprendida de que una duda á ese respecto pu·
diera entrar en el espíritu de su esposo, que Ricardo se
sintió completamente tranquilizado.
También, desembarazado de todo doble pensamiento, pudo, algunos instantes después, dejarse llevar sin oposición
á un sentimiento de felicidad verdaderamente exquisito,
penetrando por primera vez en sus habitaciones, embalsamadas por el perfume de las flores que el señor y la señora
Le Quesnel habían puesto allí desde la víspera, para festejar el regreso de los recién casados.
Desde hacía más de tres meses, el señor y la señora Duroc habían regresado á París y la luna de miel radiaba aún
en todo su esplendor.
Si Ricardo en otro tiempo había podido tener aprensiones respecto á la solidez de su dicha, la actitud de su mujer, durante este tiempo, era la más á propósito para disi·
parlas. Sí, decididamente el amor qne ella experimentaba
hacia él.parecía de buena calidad.
Hasta el señor y la señora Le Quesnel se asombraban un
poco de que su hija estuviese tan tenazmente enamorada
de su esposo. Es verdad que les constaba la nobleza de alma
de Ricardo¡ y si habían aceptado esta unión, teniendo la
vaga idea de que se verificaba un sacrificio en bien de ellos,
era la causa de esa nobleza de alma.
Les parecía imposible que Lucy, aun admitiendo que se
hubiese engañado sobre la naturaleza exacta de sus sentimientos hacia el señor Duroc, no acabase por querer á este
hombre tan admirablemente bueno y caballeresco, y que, á
falta de un verdadero amor para él, no encontrara la felicidad, gracias á sus esfuerzos.
Pero que hubiese llegado á estar tan apasionadamente
enamorada, era una buena fortuna que llegaba inesperadamente, quitando la única gota de amargura que hubiese
podido permanecer en el fondo de su dicha. Y su yerno se
nimbaba á sus ojos con una aureola todavía más radiante
desde que había sabido conquistar tan rápidamente el amor
de su mujer.
El espectáculo que presentaba el nuevo hogar superaba
á sus esperanzas, y la señora Le Quesnel, un poco orgullosa por naturaleza, encontraba que sus hijos exageraban
cuando les veía, después de cinco años de matrimonio mirarse aún con la misma dulzura con que se miran lo~ recién casados.
Aquel día, cuando llegaron á la calle de Messina, des~ pués del almuerzo, los padres de Lucy encontraron á su
yerno en traje de ceremonia, despidiéndose de su mujer
con la mayor ternura.
- ¡Cómo! ¿Sale usted tan temprano?
-Sí, tengo que hacerle una visita oficial á mi nuevo presidente . . ..
-Es. justo, señor consejero,-dijo el papá, saludando ceremoniosamente.
Ric~rdo, en efecto, acababa de ser nombrado consejero
del Tribunal de Cuentas. Ese cargo, que había solicitado al
mismo tiempo que renunciaba el de Procurador de la Re~ública, tení~ .para él la ventaja de que le ocupaba poco
hempo, perm1héndole conservar en su tarjeta de visita un
título oficial que sonaba bien. Así es que se declaraba muy
satisfecho.
.-Pero entonces - dijo la señora Le Quesnel á su hija si tu marido te abandona, sal con nosotros. Ibamos justamente tu padre y yo á ver á la Condesa de Theil que se
encuentra en París por dos días.
'
Lucy hizo una mueca.
-¡Ah! ¿No tienes deseo de ello?
- No-dijo.- No estoy en traje de visita· y esta noche
debo vestirme para ir con Ricardo á la ópera'. Además es'
pero á mi costurera.
Ma~ como la .señora 1:e Quesnel no pareciera creer que
un tnple cambio de traJe fuera desagradable para un joven
Lucy añadió:
'
- ¡Y, además, no es todo! Justamente había hecho el proyecto de liquidar hoy todas las cuentas atrasadas!
Se había dirigido á su escritorio, encantador escritorio
inglés colocado ante la ventana, y mostrando un legajo de
papeles: «¡Vean usti?des este montón de f;i.cturas! Hace más
de un mes que regresamos y nada está clasificado».
( Continuará.)

145

EL MUNDO ILUSTRADO

IENEN todos los seres y las cosas un
momento definitivo y único, en el cual
Jledan al apogeo de su dicha ó de su
belleza¡ en todas las vidas existe el
··
recuerdo inefable de ese momento; las
flores lo tienen también, cuando el capullo se abre y aparecen los pétalos,
frescos por el rocío guardado interiormente en el cáliz de la flor, y parece
que estalla la corola con un estremecimiento de alegría al
contemplar su propia belleza. Los astros llegan solamente
en determinado instante al apogeo de su esplendor¡ y el
corazón humano, guardando secreta armonía y seroepnza
con la naturaleza entera, también conserva, entre los tesoros de sus recuerdos, un día, ó quizá una hora, en q ue le
tué revelado el dulce misterio de la felicidad. Para algunas almas no llega muy pronto ese moo:ie~.to; lo e$peran
largo tiempo, y ya desconfían de s1;1 apa.ncion cuando de
improviso llama á la p:nerta Y.e~tra ilummando, con el r~svlandor de su presencia, las tinieblas de los corazones tn~tes y solos. Muchas veces 11? se recono~e ese mo~ento dichoso, por al~una ceguedad mcomprens1ble d~ ~a mteh~encia¡ pero su paso fugitivo por nue: tra sensibilidad queda
drabadocon indeleble huella;los anos pasan y, á traves del
tiempo, surge impensadamente el recuerdo dulce y gra~o
de aquellos días, tal vez de breves horas, y ent~nces se luce justicia al destino de los seres, tan calumniado p~r l&lt;:&gt;s
pesimistas que niegan obstinadamente el paso transi torio
de la felicidad para ellos mismos y para otros que se les
asemejan en ideas.
También en la naturaleza vemos llegar ese momento p~ra las cosas¡ la primavera esgloriosament~bell... en_los pa1ses de clima templado y suave¡.en cambio, el rnv1ern~ es
intensamente hermoso en las c1~dad~s del N&lt;:&gt;rte; alh la
blancura de la nieve cant~ una. smf?ma n11stenosa _y tran·
quila que hace reinar el silenci~ y a la cdontehm~lac1~11 melancólica y profunda¡ el tono gns plat~ e1 onzon e convida á pensar en lo inmenso, en lo le¡ano, en t.odo lo que
se asemeja al ideal¡ los árboles des~ud?s de ho¡as, con sus
líneas precisas y obscuras de fino d1bu¡o, se destacan sobre
el pálido fondo del paisaje, como un arabesco de contornos
f tásticos· todo duerme, todo calla, como en una pausa
s~~emne, u~ preludio de muda meditac.ión, durante la cu~l
1 triunfo de la blancura y d e los matices esfumados t e¡e
delicado encaje de recogimiento y de apacibles ensueños. Las brillantes chispas de la ch1meD:ea, en la qu~ ere·
pita el rojo fuego, siguen en vuelo caprichoso esos mefables ensueños.
Es imposible no comenta; el recrudecimient? del i~vierno durante estos últimos dias, pues es el mohvo obligado
de todas las conversaciones.
Verdaderamente no hay abrigos que basten para dismi·
nuir un tanto los rigores del frío¡ las confortables y sedo·

T

:u

sas pieles, el terciopelo y el paño, no son suficientes para
llenar debidamente su objeto. Y como un contraste del todo caprichoso y digno de llamar la atención, vemos algunas excentricidades en los trajes femeninos que acreditan,
indudablemente, el juicio de varios críticos, los cuales
aseguran, sin temor de equivocarse, lo siguiente: dicen que
en la mujer es tan poderosa la afición al adorno y al embellecimiento de su persona, que por ese motivo se han
inventado, desde los primeros tiempos, las confecciones y
los trajes¡ mucho más que por la necesidad de tener una
defensa contra la intemperie de las estaciones. Los señores
críticos estarán actualmente de plácemes, pues podrían
bordar su tema con brillantes variaciones.
Efectivamente, salvo en el tiempo de las «Maravillo,as»,
jamá~ han parecido las modas más despreciativas de llemr
un pape l útil en el adorno femenino, como en los tiempo$
presentes; á medida que avanza el invierno, las ropas se
disminuyen, las faldas se adhieren al cuerpo, tomando el
aspecto de vestiduras fantásticas y propias más bien para
las armoniosas líneas de un modelo escultural. que para
las prácticas y un tanto prosaicas costumbres de la vida
diaria. Sin embargo, nuestras damas, por elegantes y distinguidas que sean, han tenido la fina y oportuna discreción de adoptar esos trajes so lamente para cenmonias, vi·
sitas de etiqueta, teatros, bailes y otros espectácu lo~ d e esa
especie¡ el traje slstre, ligeramente reformado, sobre todo
en los adorno~, llena por ahora las necesidades de la época¡ las elegantes y bien cortadas levitas diseñan los hermosos talles, y los jaquets cortos son un hábil recu rso para
las mujeres de pequeña estatura. En cambio, los trajes de
cola, y de corte Princesa ó Directorio, siguen un camino
netamente opuesto á las exigencias de la estación; la parte
superior del cuerpo se e~cota sobre camisolas de tela clara
y á veces transparente; las mangas, en los trajes de paño,
se hacen igualmente en tul, muselina de seda ó encaje veneciano. Las blusas tienen la parte superior de las mismas
telas li)!eras, y por más que se confeccionan hábil mente
con pequeños pliegues y alforzas, no por esto resultan menos transparentes y poco apropiadas para re&lt;;guardar el
cuello del viento frío, peculiar á la estación in vernal.

*
*.
E stas son, sin embargo, las modas de invierno¡ ma,; trai, ·
quilizaos, lectoras mías¡ la piel, la encantadora pifl, es1á
allí como un recurso supremo; ella bordea las -orillas de
las faldas, se coloca en franjas sobre las túoic~s de muselina de seda ó tul¡ se acomoda graciosamente ~obre los
peinados, en esas famosas tocas caucasianas, que tienen á
la vez aspecto de «moujicks&gt; rusos, ó de «gro)!nard». El entusiasmo con que se usa la toca actualmente, hace temer
que muy pronto caerá de su reinado¡ se han,, rec ibido con
verdadero beneplácito, l'Ues los grandes y voluminosos
sombreros iban ya haciendo pensar en la necesidad de establecer reformas en todas partes: en les trenes, autos,
banquetas de las calles y hasta en las puertas de las casas.
No han caído en desuso; pero la graciosa toca de piel le
ha quitado gran parte de su soberanía.
Tal vez la Moda prepara en ese sentido alguna evolución
importante¡ esperémosla, queridas lectoras, pues no es muy
probable que tenga mucho tiempo en suspenso vuestra
atención.

�Et

146

MUNDO ILUSTRADO

147
EL MUNDO ILUSTRADO

LINA CAVALIERI
¿Quién ha podido escribir que el velo en el rostro no es
más que un recuerdo, un sueño, una visión poética y encantadora, cuya época ha pasado ya?
Jamás se ha usado tanto ni ha estado en tanta privanza
como en nuestros días. Es cierto que los velos actuales se
alejan más y más Gada día de su primer destino. Antiguamente no se les pedía sino velar el rostro; ahora son una
deliciosa coquetería más bien que un verdadero abrigo y
protección de la tez. No cabe duda de que todo cambia, todo se transforma y cada época trae su tesoro de nuevas
gracias en el adorno de la mujer. Por ejemplo: el velo del
siglo XX no tiene mucha semejanza con el del siglo
XIII, que se ve en los retratos de Ana de Beaujeu y de
Ana de Bretagne. Estas damas lo usaban prendido en la
cabeza, caído hacia atrás y cubiendo toda la cola del traje.
El velo tiene su pequeña historia; ¿la queréis en dos líneas, lectoras mías? Se le encuentra en todos los países y
en todas las épocas. Veladas estuvieron las mujeres antiguas del Asia; veladas las vírgenes hebreas y las primeras
cristianas de Roma; veladas también las bayaderas de la
India, del Oriente, y las bellas damas de Grecia. Después
de Isabel de Baviera, tuvo un decaimiento el uso del velo,
pero reapareció en el siglo VI, en los artísticos tocados
italianos. No tardó este refinamiento de buen gusto en introducirse en Francia é Inglaterra. La brisa del mar, pasando sobre el navío que traía á la infortunada María
Stuardo, agita su largo y majestuoso velo. Catalina de Médicis añade á su cofia de duelo un extenso velo negro. De
la época de Ana de Austria á la de María Antonieta, el velo
quedó reducido á una simple mantilla, la cual se confeccionaba en exquisito punto de Inglaterra, ó de cualquiera
otro encaje de gran precio.
En seguida aparecieron las blondas, jugueteando graciosamente al derredor de los grandes sombreros; los velos de
Chantilly, que estuvieron en privanza hacia el año de 1855;
las flotantes gasas de diferentes colores que las elegantes
amazonas colocaban en sus sombreros, y de las cuales la
Emperatriz Eugenia se apasionó vivamente para sus trajes
de equitación.
Los velos de nuestra época son muy variados y elegantes
en sus diversos aspectos. Se les coloca de mil maneras dis·
tintas, siguiendo el gracioso capricho de los dedos que los
anudan ó prenden. Se prestan á muchos artificios deliciosos y á su contacto el rostro toma un tinte bello y delicado. A la orilla del mar, sobre la cubierta de un buque, reune á su encanto la utilidad de salvar el peinado de los
embates del aire salvaje de la playa y defender la piel de
los perjuicios que la salada brisa causa en ella. El velo se
pasa sobre la copa del sombrero y se anuda graciosamente
bajo la barba, dejando flotar sus largas puntas al capricho
del viento. Para viajar en «auto», se fija de un modo muy
original y elegante sobre el redondo «canotier», con cuatro
alfileres de sombrero, cuya artística forma hacen actualmente uno de los más bonitos adornos que hay entre dijes y
bagatelas de ese género. El color y la consistencia de estos
velos varía mucho, según la «toilette» ó la diferente temperatura. Sus dimensiones están perfectamente calculadas, y en
las casas de comercio donde se venden, se indica, por regla
general, la manera de colocarlos y de disponerlos con mayor gracia sobre los sombreros. Queda por hablar de los
velos que cubren la cabeza de las damas al salir del teatro
ó del baile. Son igualmente variados y elegantes; mas el
«chic&gt;, el gran «chic», está en rodear los cabellos y el rostro
con un simple tul «ilusión». Ligero y transparente dicho
tul, pone sobre las mu1eres un aspecto vaporoso é ideal,
que aumenta su gracia y su hermosura.
El bello sexo ha buscado siempre en todas las épocas
las impalpables ondulaciones del ve1o, cuya tenue consistencia parece prestarles un tinte semejante á las intangibles quimeras del ideal.
Es también el adorno que se presta á los propios sueños¡
se les rodea de una gasa ilusoria, la cual, á pesar de ser tan
ligera, les protege de la brusca realidad. Tal vez por esta
causa el gracioso accesorio del velo continuará largo tiempo en el favor de las damas, aun cuando tome diferentes
formas,

*

Se anuncia ya la próxima venida de la bellísima y notable cantatriz italiana Lina Cavalieri, y por tanto, hemos
creído complacerá nuestras lectoras dándoles siquiera sea
unos breves informes sobre la «estrella» que nos visitará
dentro de poco tiempo.
Lina Cavalieri no es solamente una mujer hermosa, sino
que ofrece un singular ejemplo de voluntad en su carrera
artística.
Su admirable y perfecta belleza envuelve un espíritu delicadamente artístico. Es, en verdad, sorprendente la armonía
que se encuentra reunida en esa criatura encantadora, la
cual ofrece, en sí misma, un delicioso conjunto de naturales gracias.
No era, ciertamente, una artista universalmente conocida
y admirada cuando comenzó su carrera de un modo original. Era muy joven, y habitando en Roma, la contrató un
empresario de «music-halb para cantar en su salón. Desde
luego no se habló de otra cosa en la ciudad eterna, sino de
la incomparable belleza de la joven debutante, que cantaba con su linda voz, agradablemente timbrada, dulces romanzas italianas y danzaba con exquisita gracia.
En todas las ciudades europeas encontró Lina Cavalieri iguales ovaciones que en Roma. Mas, ¿cuál no sería la
sorpresa de sus admiradores cuando supieron que su ídolo había cultivado en secreto su linda voz, bajo la direc
ción de maestros eminentes, y que no era ya solamente
una mujer bellísima, sino una artista complet::i, una de las
reinas del «bell canto», como dicen los «dilettanti» italianos?
Hoy representa, bajo su forma irreprochable, las más
conmovedoras heroínas del arte lírico. Es Manón, Margarita, Thais, Julieta .... Su voz, dulce y vibrante, parece un
perfume sonoro de su belleza.
No será una notabilidad absoluta como cantante; no estará dotada prodigiosamente como algunas otras á ese res·
pecto; pero sí es una artista reflexiva y discreta, profundamente penetrada del ideal que representa. Posee, además,
una ciencia completa en las actitudes estéticas, lo que hace
su figura teatral más admirable aún. Parece imposible pedir á un perfil femenino, líneas más puras, suaves é ideales
que las de Lina Cavalieri.
Ultimamente ha tenido grandes éxitos cantando la «Federa&gt;, del maestro Giordano, y la «Adriana de Lecouvreur»,
del célebre compositor italiano, Cilea.
Debemos llamarnos afortunadas, lectoras mías, al poder
escuchar y contemplar, dentro de poco tiempo, ála célebre
cantatriz que forma actualmente las delicias artísticas del
culto público europeo.

..

EL REGALO
Y abrió la mesa.
A su lado, de pie, el niño advirtió el reloj.
-¡Abuelo, le dijo, dámelo!
-Te lo daré el año entrante, resP,ondió el abuelo, si estudias mucho y eres juicioso. Ya veremos.
-¡El año entrante!-exclamó el niño. Pero, abuelo, tal
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan viejo! ¡Y estás tan
enfermo!
Y el anciano se puso á reflexionar, diciéndose: Es verdad.
Y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del muchachito.
·
Tomó el reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
entre las pequeñas manos ávidas.
-Tu padre me lo dió, dijo.

*

Habían cavado una fosita.* *
. Los c?le~iales se agruparon en torno de ella, y un anciano hinco penosamente la rodilla en tierra.
El viento de la mañana jugaba suavemente con sus cabellos.
La cajita descendió al agujero.
-¡Pobre criatura! lQuién lo hubiera dicho?
Y el abuelo regresó á su casa.
Lloraba. Lloraba amar)!amente.
Y volvió á colocar el reloj de plata en el interior de la
vieja mesa.
RosALÍA LovELING.

NUESTRAS LECTORAS PUEDEN GANAR
UN HERMOSO Y ARTISTICO PREMIO
¿Quiénes son las seis actrices cuy~,s ojos se ven en ~1 grabado ~djunto?
.
La lectora qúe mande una soluc1on exacta, tendra derecho a uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de soluciones exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
éstos.
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
Es muy fácil resolver este acertijo.

~~

�EL MUNDO ILUSTRAÚO

148

149

EL MUNDO ILUSTRADO

·,..

FóT, FÉLIX, DE PARís.-MODAS:NEY.
FvT. FÉLIX, DE PARÍS. -Ml,DAS SrnONÉ

adornado con un grupo de plumas
de avestruz, negras también.

ELEGANTE SO~iBRERO DE PIEL NEGRA,

:TRAJE uE:BAILE.-Hermoso traje confeccionado en seda liberty, color de coral-rosa. La
parte~superior ,del cuerpo y las mangas, son de encaje de Irlanqa, bordado de plata. Dos bandas de tul de ilusión, forman hombreras.
· · ..
·

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Et MUNDO ILUSTRADO

ANEMIA 080 ANEMIA

Consultas para las Damas
NOTICIAS SOBRE LIBROS
Ignorante: Acontinuación doy á usted
los nombres de algunos autores, cuyas
obras pueden serle útiles: Carmen Burgos
Segul, (Colombina), Baronesa de Staaf,
Mme. d' Alcaq, Social_usages, by Virginia
Winthrop.
-En cuanto al tratado de ortografla que
desea, tal vez serla mejor que procurara
usted copiar un poco cada dla de libros
correctamente escritos, pues van quedando
en la memoria la fisonomla de las palabras y la ortografla de un modo práctico.

CULTIVO DE LAS FLORES
Jardinera: La camelia no se reproduce por
medio de semilla, sino plantando un pequeño retofio en tierra á propósito para
este objeto, y colocando el tiesto en un invernadero ó en algún sitio de temperatura cálida; por tanto, no debe usted cultivar esta planta en la presente estación,
sino esperar la entrada de la primavera.
Lo mismo sucede con la magnolia, la
cual se desarrolla solamente en los climas
calientes.
No es muy probable que florezcan las
dalias y ·al elles que sembró usted, pues
también se siembran en la primavera, Y
aun cuando no se sequen por los rigores
del trio, las dalias no producen flor en tan
breve tiempo. El mes de Febrero es el más
adecuado parasembrartodaclase de plantas; el tiempo de invierno no es favorable
á ninguna de ellas.

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NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSAS
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TRADUCCION
Una desesperada de no hablar inglés:
Puede usted dirigir la carta de su amiga á
esta Redacción, y, con mucho gusto, se le
traducirá á usted.

RESPUESTA
"Club Avispa:" Agradezco á ustedes
soliciten mi opinión sobre la duda que se
sirven consultarme. Me parece debido tocar el Himno Nacional en la ceremonia de
que me hablan, pues no se hizo en honor
del nuevo buque, sino como un saludo á
la bandera mexicana, slmbolo de la patria.
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celos nacen, casi siempre, del amor propio
ofendido sin negar por esto que hay ocasiones e~ las cuales existen desgraciadamente razones muy serias para fundar
esos celos.
Aun cuando parezca á usted exagerada
y dificil de seguir mi opinión, me atrevo á
aconsejarle que, mientras sea posible, finja ignorar las faltas de su esposo, Ysi
esto no lo permite ya la dignidad, entonces muéstrese ofendida, pero con calma
y grandeza de ánimo, pues los arrebatos
y escenas violentas son una nueva derro-

ta para las m•1Jeres que se estiman á si
mismas. Si como usted me indica, su esposo se muestra á veces arrepentido y
afectuoso con usted, entonces perdone
siempre y no le cierre su corazón; el éxito en estas dificultades depende, general·
mente, no del valor y la fuerza para atacar, sino de la resigo ación y energla en la
mujer para sufrir y saber esperar el momento en que el mérito de su abnegación
y generosidad triunfe de las pasajeras alucinaciones que, á veces, 'perturban la dicha de un hogar.

RESPUESTA
R. R. Vera:- Suplico á usted dispense la tardanza para contestarle; pero
llegó su carta con mucho retraso; hoy me
es grato darle la receta que desea para
soldar aluminio.
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barro; anádase sal de amoniaco en la proporción de un décimo, y cuando estos ingredientes estén mezclados, se vaclan sobre una plancha de fierro para que se enfrien. El resultado de estas substancias es

una materia nitrosa, á la cual se afiade
una cantidad igual 1e cal viva. El metal
que ha de soldarse se calienta primero al
rojo y se aplica sobre él la composición
anterior reducida á polvo, fundida y colada como el lacre. Después se ponen otra
vez al fuego las piezas de metal, haciendo
que se calienten á una temperatura muy
elevada, y entonces se retiran y golpean
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'M ARY·LAFON
Mary-Lafon, una manana del mes de
Junio de 1835, se bañaba en el Mame, en
el puerto de Creteil, con un comerciante,
a-. Este, enredado en las hierbas, desapareció de repente. Mary· Lafon buceó y
le sacó á la orilla. J. a-, cuando volvió
en si, se deshizo en acciones de gracias
interminables.
-¡Mi padre no ha muertol-exclamaba-lo vuelvo á encontrar.en usted ..... .
¡Oh! no proteste .... Le debo la vida ... .
-Vaya, dejemos esto; tengo un hambre
atroz: usted ha de tener,tmás necesidad
todavia de re¡ioner sus fuerzas: vámonos
á un restaurant cualquiera.
-¡Oh! Por mucho que haga usted no
podrá sustraerse á la efusión de mi reconocimiento.
-Tenga usted cuidado: soy hombre de
poca paciencia, y por poco que me excite
usted, soy capaz de volverle á echar en
donde le he pescado ....
a- parece apaciguarse; sigue á su
compañero en silencio, y se sienta enfrente de él como un hombre que no piensa
más que en comer; pero, después de algu·
nos tragos, su gratitud no tarda en explot~r de nuevo. Y abruma á su padre adoptivo con los más ruidosos testimonios de
ternura.
Mary·Lafon tenia entonces unos veintitrés años. G•"'* tenla un lustro Diás.
-¡Vuelta á lo mismol-exclama el primero, harto de aquel inútil desbordamiento de piedad filial.-¿Es que está usted
enfermo del corazón?
El comerciante¡ se calla por un momento, pero en seguida vuelve como antes:
-¡Es usted mi salvador, mi padre!
Mary·Lafon no pudo más: uno no es
impunemente del Bajo Querey. Coge un
plato de fresa y se lo tira á la cabeza á
G•u.
Este se enfada y responde con una
botella de agua que va á estrellarse en la
pared. ·
Acude el mozo, y una vez pagado el
gasto, el ahogado y su salvador llamaron
á un simón, que recibió la orden de conducirlos ;,rimero á la calle Nueva de los
Campos.
Mary·Lafon manda parar el vehiculo
cerca del Pasaje Coisenil. Se apea, y no
tarda en volver acompañado por Hormoy,
exd1rector del, Teatro Italiano, que tiene
bajo el brazo una caja de pistolas.
-Querido- dijo haciéndole subir-le

Excelente Jabón de Tocador

presento r un examigo de agua dulce, comerciante de telas, con el que paseo en
bote habitualmente, y que me mortifica
ahora con su reconocimiento porque he
cometido la torpeza de irle á buscar al fondo del Sena.
-¡Es usted mi padre! suspira G*'*·
-No sabe hablar más que eso ....
El coche mar,hó en seguida al Boulevard Montmartre, y luego al Bosque de
Romainville, después de haber cargado un
cuarto personaje, D"*· oculista, que de·
bia apadrinar á G***·
Los padrinos midieron veinte pasos, y
á las tres palmadas, como había sido convenido, los dos adversarios tiraron al mismo tiempo.
Ambos resultaron ilesos.
--¿ Continuará usted insultándome con
sus ternuras?-preguntó Mary-Lafon.
-¡Es ust~d mi padre!-exclamó G-.
-Señores, vuelvan á cargar las pistolas.
Ejecutada la orden y entregadas las armas á los combatientes, se dió de nuevo
la señal, y de nuevo sonó una doble detonación.
Ninguno estaba herido.
-¡Es usted mi padrel-repitió G***,
precipitándose al cuello de Mary-Lafon,
que concluyó por ceder y conmoverse ante
una ternura tan obstinada.

Palabras Cordiales
Prólogo de SEL VA SONORA.

Sigue poeta, .abrando tus versos en la
paz profunda del crepúsculo. Rima tus
emociones, eleva tu alma sonora, desata
el ala de tus pensamientos.
Bajo el calor de las estrellas grato es
sentir la caricia de los céfiros y la quejumbre de los surtidores. Piérdete en los
boscajes obscuros donde vaga la quimera.
Saluda las auroras y los pálidos ortos,
hunde las pupilas en los ignotos ámbitos,
mira serenamente la corola del sol.
La lira tiene músicas para todos los matices del dolor y del amor, palabras supremas que resumen la.vasta visión de la vida. Dentro de ellas el corazón es una flor
de sangre que da su perfume ó deshoja,
fríamente, sus pétalos. Hay que decir las
canciones al diamantino fulgor meridiano,
al misterio de la noche, al viento que pasa. Hay que poner una tenue bruma de
plata sobre los áridos escarpes del sendero, cubriendo los abismos con una ligera
telaraña azul; impulsando hacia los alto~
lauredales de la gloria al taciturno ruiseñor que anida en nuestro esplritu.
Tañe el dulce instrumento con esa singular virtud de ilusión que crea el recóndito ritmo y puebla el alma de fantasmas
' errantes y el cerebro de constelaciones.
Y que cada cuerda exprese una arcana
alegria ó un nuevo dolor.-Froilán T11r-

cios.

Alle"c~·

FUNDADA 1847

EMPLASTOS
POROSOS de

AURELIO MACIAS' NAVARRO. Cirujano
Dentista. Avenida. Corona 85, (Antes Palacio) GuadalaJara.

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y otras partes, 6
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Para dolores e~ la región de
tumeclmlento, y
los Riñones 6 para la Debilidad
de Attcock.
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Doloridos,
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plasto
deberA
cortarse del
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�EL MUNDO ILUSTRADO

' ,.''

156

mCALMANTE

JARABE

Del Profesor Bustillos
Para la Dentición de los Niños.

NO CONTUNt OPIO NI DROGAS PtRNICIOSAS.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS.
I\D6Ilt6S G6n6ral6S:

J08B UtiIL,EIN, 8UOR8.
COLISEO NUEVO, 3. MEXICO.

MASCARAS
-~

Como los suetíos azules, hacia ti vuelan

I mis versos, buscando dulce calor sobre tu

mórbido,seno:-Como una sutil abeja vuela mi frase amorosa, posando sus leves
alas sobre el clavel de tu boca.-Asl el color y el perfume exornen de luz mis rimas
y á tu virginal esplritu lleven las tristezas mlas.-¡Eres tan linda y tan joven!
Puras las manos aún tienes y yo adoro
tu candor y tus ojos inocentes.-Mlrame
en el corazón con tus pupilas obscuras y
con tu mirar disipa mis pesares y mis brumas.-No me olvides en tus suefios; tuya
es mi melancolía, y pau mis esperanzas
eres grácial y dulclsima.-Yo deliro con tu
nombre, con ilusión te recuerdo y van á ti
mis estrofas, mis suspiros y mis besos.-

NADA TAN ErICAZ Y Til
PAOIL a. t.omar como lu

OBLEAS DE STEARNt
,ara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el mis fuerte dolor dt
cabeza.
~o contiene Antipirina ni otraa
~pa peligrosas. Insista siem·
pré en que le den la de "Stearns"
que ea la t1nica legitima.

Malivert.

SEIOBAS

EL APIOL DE LOS

DrºJORET, HOMOLLE

Cura fu Oolorss,Retardos
Supresiones da los Menstruos

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.

¡ , P. SEGUIN, l611,l,S~,Parl1,7 lod11 far1".

DETROIT, MICH .. E. U. A.
.

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nNtJRA t&gt;UMIZA fl'lRl'UIUI IDDJ.. - Comluúce 11 to1\ro 11111 m1ra.Ulou

'! dellc~Ja bellezA ,' una blanoura perfecta ,

un aterciopelado 111oomparabl,I
Cuatro tonoe en cada una de IOI colorea Rosa y Raqiael Blanco de \lDI p\lreza
c~aolula. Son los polvos de arros de 111 reina&amp; y los reyes de loe polvos de arroz.
~
"' QN t:L., PH11'Ml9TA II AVENIJE DE L'OPtAA, PAIIIS.

¡Máscaras!-exclama.- Veo en todas
partes el horrible sueño de la otra noche,
la ciudad desierta con todos lo cadáveres
enmascarados á las puertas de las casas;
aquella pesadilla de morfina y de éter se
ha instalado en mi. Veo máscaras en la
calle, las veo en los escenarios de los teatros y las veo también en los palcos. Las
hay en los anfiteatros, en la platea; siempre hay máscaras á mi alrededor. Los acomodadores, las mujeres del guardarropa
que me devuelven el abrigo , llevan careta;
máscaras se estrujan en el peristilo, á la
salida, y hasta el cochero de punto. que
por la noche me trae, tiene el rostro contra!do por la misma mueca helada de cartón. Es cosa por demás horrible eso de
sentirse solo y á la merced de todas esas
caras de enigma y de mentira, solo en medio de las risas burlonas y de las amenazas que se inmovilizan en las caretas. Y
es inútil que haga esfuerzos para persuadirme de que sueño, de que .soy juguete de
una visión.
FUMERIA DE OPIO

En la media obscuridad de la sala se
velan , en confuso montón, los grupos de
los. fumadores; rostros. crispados emer·
gían por diferen~es sitios como máscaras;
li\Íidos ·rostros dé'intOlCicados ya vencidps
por la embriaguez; otros se hablan hundí·
do en la noche, y sobre aquellos cuerpos
que pareclan cadáveres destrozados, aparecla la rlgida silueta de la vieja Altorneyshare, y se inmovilizaba iluminada un
instante por la llama de los cirios al reflejarse en las aguas de los collares, cual
estatua suntuosa y siniestra.

I

�159

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

158

CALENDARIO DE LA SEMANA
DOMINGO

24

(4 ° de mes y 3 ° después de Epifanla).
Festividad de la Santa Familia; Jesús,
Maria y José (su fiesta el 27 de Febrero).
Nuestra Sefiora de Belén, Nuestra Sefiora
de la Paz, San Tlmoteo, obispo mártir.Oficio y misa de Nuestra Señora de Bf.lén; rito doble mayor y ornamento blanco;
se conmemoran San Timoteo y la Domlni·
ca. Función á la Sagrada Familia en su
templo.
LUNES

25
La Conversión del apóstol San Pablo
(conmemoración de San Pedro). Santos
Juvenclo y Juventino, Máximo y Elvira,
virgen, mártires.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
n h. 10 m. de la noche.

?ES USTED CALVO ?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues
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mandárselo por un precio reducido.
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en mi verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh.
Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en este caso el U!}ico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo ,
le cuesta una tar1eta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra,
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de - - - - - - mi verda Jero " Hair Grower ". Quiero que vengan, como han de venir, de las
personas que lo' empleen y que ootendrán segurament~ fe liz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
No vendo el verdadero " Hair Grower " porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Sé por experiencia propia que si lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completam«nte calvo y a los cuarenta dias de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es peso,
Si ha emplea~o Ud y~ todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ah1, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba Repetidas veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciénaome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber empleado el verdadero " Hair Grower " de fohn Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poco después tenian la cabeza cubierta de fuerte y sedosa cab ·llera.
Mi prep~racion no es un liquido. Preséntase bajo forma ae pomada y su empleo es sencillo y agradable. Surte tan buen efecto en el hombre como en la mujer
sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
Nada envejece tánto co mo la calvicie I Nada afea tánto la fisonomía de las
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MARTES

26
San Policarpo, obispo, mártir y Santa
Paula, viuda. (Su fiesta elI9 de Febrero).
Mercurio en su mayor elongación oriental á las 9 h. 23 m. de la noche.
MIÉRCOLES

27
San Juan Crisóstomo, obispo, confesor
;&gt;adre y doctor de la iglesia griega.-Co~
mienza la novena de San Felipe de Jesús
en su iglesia.
JUEVES

28
Sa~ Julio, obispo, confesor (se celebra
con rito ~oble de segunda clase). San Tirso, mártir y la segunda fiesta de Santa
Inés.
Cuarto creciente en Aries á las s h. 30
m. 54 seg. de la mañana.-Frlo.
VIERNES

29
San Francisco de Sales, obispo, funda·
dor, confesor y doctor de la Iglesia· San
Valerio, confesor (su fiesta el 21 de Fe·
brero) y San Sulpicio, obispo, confesor.
SÁBADO

30
Santas Martina, virgen, mártir, y el
Beato Sebastián Valfré, confesor.-Rito
semidoble que permite la celebración de
misas de difunto. Aniversario en Catedral
en sufragio de los seftores sacerdotes que
murieron en nuestra archidiócesis el afio
de 1908. Función en la Profesa.-S. '
Conjunción de Venus y Urano á las 10
h. 23 m. de la noche.
~

SRA. MARI MEYER.

lSRITA. BEULAH B. BROOME.

SRA. JOSIE SCHAETZEL,

CARTA. DE LA SRA.. MARY ME- Srita. Beuh.h B. Broome, Wáshing
Sra.. Josie Schaetzel, R. R. No. 1,
YIDR, Winfield, New York, Ave· ton, D. O.. E. U. A. .. 409 Calle 12,escri- Appleton, Wisconsin, escriue como
be al Dr. I-Iartman como sigue:
sigue:
nida Thompson:
"Padeci de tos por muchos años. Es- "Por haberme descuidado varios res- ••cont ra.je un severo resfrío ~ue se
ta era. tan severa., que con frecuencia.
fria.dos, padecí por me fué á los pulmones y no tardó en
me impedía. dormir. Muchos crelan
Debilidad en cuatro años de debi· desa.rrolla.rse en un serio catarro. To1ue yo estaba tísica.
los Pulmones. lidad en los pulmo- da.s las maña.nas expectoraba desagra"Ha.ce dos ai'los me fué recomendada - - - - - - - - nes, pero por reco· dablemente, tenia roa.la. digestión y
la Peruna. por una. mendacióndeunaa.miga.tomé laPeru- los pulmones adoloridos.
TEMIAN
señora.. Empecé á na y con placer digo que me restauró "Después de haber tomado algunas
FUERA TISIS tomarla., yahorame lasa.lud. Noquedaelmenorrastrode dosisde Peruna, - - - - - siento completa- ca.tarro en mi cuerpo, y mis pulmones empecé á mejorar y
EVITO LA
mente curada. de la tos.
están completamente saluda.bles."
me se{!tía. segura. de I
TISIS.
"Con placer digo que la Peruna me Sra. Wrn . Ilohmann, de Chicago, que s1 seguia to-,...___- - ~
curó completamente. Ocasionalmente l llinois 569 N Paulina St escr,be lo mándola, prl&gt;nto esta.ría bien. Tenia
la tomo, cuando no me siento bien, y . ·e t
·
·,
razón, pues en cuatro semanas estaba
la doy también á mis niííos.
si?.ui n e:
bien del todo.
1
" La. Peruna. es el mejorremedio que
.Padecí de catarro en ~! tubos brol!- ''Yo creo que la Peruna. es u11 gran
·
d'
d
d'l'
.
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qutales, y tuve desde nma una ternse conoce para. tos y resfr ios. He d1cno ble tos. Decían que era. tosferina. cuan· reme 10, y eseo a.ffa 1. m1 test1m~?10
á muchos el bien que me ha hecho." do era niña, pero empeoraba. con el á los otros muchos que Vd. tiene.
Josm SCHAETZEL.
Testimonio de la Sra. Hettie Green, t ranscurso de los años.
1
R...: ~ ~~v1~!~~!'pi~ad~ti·e~atarro
''Ultima~ente era. taén. m~la. die:~
La.
guerra
en
contra
de la tisis ha
y me sentia ta.n ma.l que creía. se me tos, que tosia. en vera.no mvierno. 1· llegado á ser un problema. nacional.
desarrolla.ria en tisis.
na.lmente, reventó una. vena de la. gar- En todas partes se establecen hoy
"Después de haber toma.do varias ga.nta, de tanto toser, Ydespués una ve- casas de salud por cuenta. del Estado
na del estómago, y continué empeoranmedicina.s, la. Peruna sola.mente me do Yrnedicinándome sin poder curarme. para combatir el inmenso número de
proporcionó alivio.
á
d'
· casos de tisis.
"D d
t
J p
"Fui últimamente un ispensa.no La. c1'enc·1a médica cree el aire l1'bre
es e que orno a. eruna. no me para. que me curaran, pero no me hid
duele la ca.beza., tengo mejor apetito, cieron ningún bien. De noche no po- y 1a 1uz el sol de una. gra.n necesidad
mejor semblante, los ojos claros y es· día. acostarme de espalda., y permane- en el tratamiento de la tisis.
toy engruesando y fortaleciéndome.
í d
h t
d ó
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Hace años que el Dr. Hartman
"La. Peruna, para mí, no tiene igual c esp1erta. as 1as os Ias res adoptó tratamientos al aire libre pa.ra
como remedio para el catarro."
de la. mafia.na.. Entonces yo Y todos la tisis. Al mismo tiempo reconoce la.
creímos que estaba tísica..
La Peruna tiende á disminuir la. tos ''Decidi probar la. Peruna. sin espe- Peruna. como un gran paliativo par&amp;
y la expectoración, fortalece a.\ enfer· ranzas de que me curara.. Después de los cungojosos síntomas que a.compamo, aumenta. el apetito y proporciona.
r
té
. ¡ ña.n la. plaga. blanca. Es muy bien cot ranquilida.d al dormir.
tomar tres rascas, no gra.n meJor a. nacida la. prontitud con que la. Peruna
Mejoré de apetito Ycontinué mejoran· aliv1·a resfr1'ados agudos y aun cróniNo •e Martirice.
do sin desanimarme. "
Cuando necesite un laxante que sea
cos. Esto hace de la. Peruna. un gran
agradable al paladar y suave,
Use las Pastillas Peruna. si no puede preventivo de la. tisis.
la Peruna en liquido. Pastillas Pida un almanaque Peruna al Dr.
Peruna..
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�161

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

160

Uemérides. de la Semana

Dolor de Espalda
y Abatimiento
Ambos son síntomas de desam :glo orgánico, y el aviso que da
la naturaleza á las mujeres de
un mal que tarde 6 temprano
tiene que declararse.
Esta condición es generalmente causada por algún desarreglo 6 enfermedad
de los órganos fe meninos-y ninguna mujer
tiene que sufrir dolores
en la rabadilla, en la
parte inferior del costado, tirantez, nerviosidad, abatimiento 6 períodos i r r e g u 1a r es ,
cuando hay un remedio
verdadero y perfecta·
mente probado.

18 de

Entre las mu,has órdenes de religiosos
que vinieron á la Nueva España, áralz de
la conquista, se distinguió la de los mer·
cedarios por el lujo y la magnificencia de
sus ceremonias y algunos de sus miem·
bros por sus notables actos de caridad en
favor de los indios.
Llegaron á México el año de 1582, y como venlan bien provistos de fondos , empezaron, desde luego, la construcción de
su convento, el.que estuvo terminado en

19 de

Enero de 1856

Circular sobre reclamaciones
diplomáticas

De Venta en todas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

The Lycli~ E. Pinkham Medicine Co'm¡lany, Lyun, Mass,, U.S.A,

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
Rthú1111 101 productos umllaru

J. SIMON.
9, FAUBG, ST. MARTUI
PARIS (lOe.)

Entre las muchas disposiciones dicta·
das al iniciarse la liberal administración
de D. Ignacio Comonfort, hay algunas cuya procedencia queda perfectamente pro·
bada por el hecho de que han perdurado
y aún subsisten como leyes de aplicación
corriente.
Amuchas de ellas hemos hecho referencia, indicando su importancia y valor;
ahora nos toca hacer mención de una cir·
cular sobre reclamaciones ·de agentes di·
plomáticos, de suma importancia, que fué
expedida el dfa 19 de Enero del afio de

23 de

1856.
20 de Enero

de

1722

~·~ Manantlale,
del Bitado
Francés.

Gota, lnfermed&amp;d.H (1 la PiÑrl
1 Jleocione1 ie 11 Vejip.

GRANDE-GRILLE lnierm:l~ •·
HOPI TAL lnfermedadu ... latómap.

1

PASTILLES-SELS-COMPRIMÉS VICHY~ETAT

El primer teatro ó coliseo que existió
en México, se hallaba contiguo al Hospital Real de Indias, junto á la iglesia del
mismo nombre.
La noche del 20 de Enero de 1722, tanto
el hospital como el teatro fueron totalmente destruidos por un terrible incendio, y
entonces se ~dificó un nuevo teatro en la
calle que, hasta la fecha, lleva el nombre
del Coliseo Viejo.
Este teatro duró abierto hasta el año de
1753, en el que se terminó el coliseo nuevo
que existe todavla con el nombre de Teatro Principal.
21

de Enero de 1553

Inauguración d e la Un iversid ad

El rápido progreso de la instrucción pública en México, el deseo de perfeccionarse en los estudios, que crecla constantemente en la juventud de la Nueva España,
y la gran cantidad de jóvenes que eran

Enero de 1812

Espera Morelos á Calleja en
Cuautla

Incendio del primer " Col iseo"

BlEllll ESPECIFICAR EL NOMBRE

eE,LESTINS

Comisionado Don José Mariano Jiménez por Allende, para propagar la revolución insurgente en las provincias del Nor·
te, se separó de los demás Jefes, al Norte
de la villa de San Felipe, en Guanajuato,
y se dirigió á Charcas, al Norte de San
Luis Potosi, donde se le unió fray Grego·
rio de la Concepción, al frente de tropas
de artillerla, capturadas en San Luis Po·
tos! á la toma de la ciudad.
Con estas fuerzas, Jiménez empezó su
marcha rumbo al Norte, arrollando todos
los obstáculos que hallaba á su paso y
apoderándose de las provincias de San
· Luis Potosi, Coahuila y Nuevo León; pa·
ra colmo de su buena suerte, uno de sus
subordinados, el capitán de milicias, Don
Juan Bautista Casas, tomó la ciudad de
San Antonio de Béxar, capital de Texas,
el 22 de Enero de 18n, y con ello la causa
liberal pudo contra toda la provincia texana, una de las vastas. si bien es cierto
que la menos habitada de la colonia.

La iglesia del convento, una de llls más
espléndidas que existieron en la ciudad,
cuya destrucción es uno de los 1J1ás lamentables acontecimientos de las guerras de
religiones, se dedicó y se empezó á construir en Agosto de 1654; quedó terminada
en 1682 y fué consagrada el 18 de Enero
de ese año por el Reverendo Fr. Juan
Durán, de la orden de los mercedarios.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

VICHY
VICHY
VICHY

22 de Enero de 18n
Toma de Texas

1616.

es el único remedio genuino é infalible para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer. Ningún otro remedio en el mundo la
adquirido tanta fama en la cura de enfermedades femeninas.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Carllbio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matriz tumores que
comienzan á formarse, y contrarresta cualquier tendencia de Hu mores can·
cerosos. Q.yita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa, Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago. Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las Afecciones de los
Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, Pinkham no
tiene rival.
Toda mujer que se sienta enferma no haga experimentos sino que tome el
Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, el cual tiene archivado el mayor
número de verdaderas curas de males femeniles.

[ e~:

Enero de 1682

Es consagrada la iglesia
de la Merced

"w,--...,.•

Ve~era
Agua
Jlineral ~f~
Natural de

enviados por sus padres á la capital de la
colonia para que estudiaran las asignaturas de las carrerac; profesionales, hizo
que el Virrey, la audiencia y los principales personajes de la metrópoli pensaran
en la fundación de una Universidad en
México.
Se hicieron las primeras gestiones á este
respecto durante el gobierno de D. Antonio de Mendoza; pero no se obtuvo una
resolución favorable sino hasta el año de
1551, gobernando el virrey D. Luis de Velasco. El 21 de Enero de 1553 se hizv la
inauguración solemne, y las clases se
fueron abriendo una por dla con asistencia de todas las autoridades de la colonia.

'

Calleja, comprendiendo que en Cuautla
se hallaba reunido el cuerpo de ejército
más temible y mejor disciplinado de todos
los que servlan la causa de la libertad,
decidió deshacerse de él á toda costa, y se
dirigió al pueblo suriano, el cual se hallaba á las órdenes de Galeana.
Luego que Morelos supo lo que trataba
de hacer el jefe realista, estudió las ven·
tajas que podla tener para la causa de la
independencia el esperar á Calleja en
Cuautla, y una vez convencido de que sus
tropas, acostumbradas al triunfo, estaban
en condiciones de oponer una resistencia
gloriosa al avance de Calleja, decidió es·
perar á éste, y, por lo tanto, ordenó que
se fortificara la ciudad debidamente.
Esta decisión, de la que dependió la
realización de una de las páginas más glo·
riosas de la guerra de emancipación, fué
tomada el . 23 de Enero de 1812.
24 de Enero de 1856
Ghll ardl toma Toliman

Una de las circunstancias que acabaron
de decidir al General Alvarez á dejar la
presidencia, fué los levantamientos de
Uraga y de . Doblado en Toliman y en
'Güanajuato";i'r espectiv'8m'eni'e7' Efproñuií

ciamiento, encabezado por Doblado, no
tuvo eco en el pa1s, y apenas si en Tepic
hubo quien se declarara en favor de él; el
de Uraga fué un poco más importante.
Proclamaba la Constitución de 24 y se
opon la al sistema de cosas existente.
Sofocado el levantamiento de Guanajuato, y contando el gobierno federal con
las tropas de esa plaza, ordenó que el general Ghilardi, al frente de ellas, se dirigiera á Toliman Asofocar el levantamier.to.
El general gobiernista, después de una
ligera resistencia por parte de Uraga, tomó Toliman el 24 de Enero de 1856.

NO SEkA USTED

engafiado. Que siempre hay fn.
llerias y fraudes en abundancia,
'.lS cosa que todo el mundo saba ;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala f é ó engafio. Los
qne intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor , de ser embaucados y engañados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendr~a exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
-::orrespondan ; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que conside·
ro la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

ESPECÍFICOS
DEL AFAMADO

úf,

Humphreys de Nueva York

Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfecto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
'! ya solo ó, en algunos casos, alternar.do
:on el número 30, ha aliviado y curacl.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermedarles
de los riñones. Arenilla, orina escasa,
~olProsa ó retardada. Cálculo renal, catarro
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
eu la orina. Orina espesa, turbie. y
&lt;lspumosa, ab1111dante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glánciula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad. Orina ensangrenti:.da,
etc. Centenares de personas de edad se i:ian
sal vado de años de sufrimientos usaudo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curnt;vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasia.
Treinta y seis específicos más para otras
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Desconfiarse de las (alstficaciones
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Unico Agente apoderado . Carlos MULLER
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�EL MUNDO ILUSTRADO

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CON MOTIVO
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CARNAVAL

Tengo una Amiga ....
Mi amiga es una extral\a criatura muy inteligente, muy linda,
muy sentimental. Tiene un alma de nifio y es como los nil\os,
versátil y caprichosa. Tras de su adorable apariencia, esconde en
el corazón una florecilla satánica que, en ocasiones graves, puede
causar la muerte á algún incauto. Ama la luna y la penumbra crepuscular en el gabinete exornado de pesadas colgaduras; ama los
claveles rojos y las músicas, que son encajes de sonidos, y las formas sutiles de aristocracia espiritual ...... ; pero todo lo ama un
instante . ... Sus amores tienen la duración del perfume de las violetas y cambian de matiz como las nubes y son como las nubes
ilusorias y nómadas .... Van hacia todos los rumbos, en fugaz vuelo de mariposas .. ... y nada hay más complejo y difuso que su
pensar amoroso. ¡Desgraciado del que crea que su impresión de
una hora va á durar eternamente! Desgraciado del que oiga sin
sonreir su canción de sirena! Porque ella, en verdad, no sabe lo
que ama, ni da importancia alguna á las palabras. Yes á un mismo tiempo triste y alegre, apasionada é indiferente, dulce y cruel,
sincera y banal. ¿Qué es ella? ¿Qué no es ella?. Leal y pérfida,
inspira deseos complicados y es un paratso y un abismo. El tedio
la roe interiormente, como el gusano á la flor .... Rie en los bailes,
en los paseos, en todas partes; sonrie á la amiga que pasa, alma·
jadero que la persigue, al petimetre que la devora con los ojos ....
Ella rie y se burla, y tiene lástima de todo y de todos .... Entre sedas y rosas revuela su alma sutil precozmente melancólica. sus
Hmpidos oj()S castal\os recogieron la tristeza de las cosas, y la ilusión no tiñe de azul su lontananza .. ..
Ha vivido demasiado y aún no tiene veinte al\os. Nerviosa é im·
pulsiva, una emoción anormal la hace vibrar; pero como sucede á
esos minúsculos relojes exornados de rubies, que las duquesas
llevaa en sus abanicos, su mecánica interna se inmoviliza pronto;
y para disculpar la aridez de su esplritu, tinge confandlr la piedad
con el amor.
Yo quiero mucho á esta amiga tan joven y tan enigmática. Me
atrae con su gracia encantadora. Tengo fe en su afecto .... de un
dla. Hoy es mi mejor amiga-á pesar de su divina juventud que
. perfumó en un tiempo mi corazón. Darla una parte de mi alma por
verla feliz. Pero jamás podrá serlo. Porque su pensamiento y su
hastío la llevan más allá del Bt'eny del Mal.

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Ferrocarril Central Mexicano
J. C. McDonald,
A. G. de P., La Mutua, México, D. F,

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TEODORO ROOSEVELT.

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Hay ciertas viejas verdades que serán verdad mientras el mundo exista, y que ningún progreso, por grande que sea, podrá jamás
alterar.
Una de ellas es que el deber elemental del marido es const#uzr
el hogar, ganando el pan necesario para su mujer y sus hijos; y
que el deber elemental de la mujer es ser apoyo del hombre, señora del hogar y madre!
Ninguna de las obras realizadas es, á la vez, tan dura y tan trascendental como la obra de una mujer que crla una familia de pequel\os niños, porque pesan sobre ella exigencias de su tiempo y
de su fuerza, no solamente á cadt hora del dla, sino también á ca·
da hora de la noche, á vece'&gt; durante toda la vida.
Ella estará obligada á levantarse noche tras noche, para cuidar
á un nil\o enfermo, Y, no obstante, estará igualmente obligada á
.sobrellevar todos los quehaceres domésticos durante el dla, y si
los recursos de la familia son escasos, rara vez gozará ella de la
libertad y descanso de un dla de fiesta, aun llevando consigo la
unidad de chicuelos.
Debemos nuestra simpatla y consideración, más que á nadie, á
las esposas que luchan; á aquellas á quienes Abraham Lincoln lla·
mó el verdadero pueblo, y á quienes él amó y honró tanto, porque
la existencia de estas mujeres se desarrolla á menudo en las al·
turas solitarias de un.herolsmo tranquilo y lle:io de abnegación.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 3. Enero</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda claso en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 24 de Enero de 1909

JOYAS DE ARTE EN MEXICO

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

166
en relicarios circuidos de pedrería, los retratos de las prin·
cesas vacantes, pintados en delicadas miniaturas.
Ahí no había más que escoger y la elección era, sin em·
bargo, muy difícil. Todas las frentes eran de alabastro, toPropietario, VICTOR M. GARCES
dos los labios de carmín, todos los ojos ~e zafi.ro ó de azabache, todas las cabelleras abundosas, de oro ó de ébano
hilados. Cuellos de cisne, brazos torneados, hombros mórDIRECTOR,
bidos, carnaciones de jazmín y rosa, todo se ofrecía en pro·
fusión en aquellas deliciosas miniaturas; y era para creer
OR. LUIS LARA V PARCO
que todas las princesas debían ser necesariamente bellas.
El desengaño venía á la hora de la presentación. Entre
GERENTE,
la miniatura y la princesa mediaba, á menudo, un abismo.
Las frentes solían ser rugosas y deprimidas; las apolinas
ALFONSO E. BRAVO
narices, encorvarse ó aplr.starse ridículamente; las bocas,
abrirse de oreja á oreja; la osamenta, asomarse indiscreta bajo la piel apergaminada, y manar de los ojos lo que
OFICINAS:
Don Quijote jamás hubiera consentido ver manar de los
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
de Dulcinea.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
Es verdad que el sacudimiento era atenuado en lo posible por los artífices, que pintaban y reto~aban el modelo
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
con el mismo esmero que habían pintado la miniatura.
$ 1.25
En la Ciudad . . .
Hoy, gracias á la fotografía, estas cosas no parecen posi1.50
En los Estados. . .
bles. La placa reproduce ó debe reproducir el modelo con
2.00
En el Extranjero..
la más absoluta verdad y la más completa buena fe.
NUMEROS SUELTOS:
Si la interesada tiene las orejas grandes, ó la boca torcida, ó las mejillas rugosas, la prueba fotográfica tiene el es·
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
tricto deber y la completa posibilidad de decirlo, y lo que
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
diga debe de ser el evangelio en leche y pan blanco de ha·
Despacho de subscripciones para la Capital:
rina flor.
No aconsejamos á nuestros lectores lleven á este extremo
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
su confianza.
La fotografía es una gran solapada, una encubridora
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. tan cínica como la pintura. Como ésta, adultera también la
verdad; con la placa y con los números se hace lo que se
quiere: de lo grande, chico; de lo deforme, armonioso; de
lo feo, bello.
Y desde luego, á &lt;priori&gt;, puede demostrarse el hecho. Si
la fotografía no supiera mentir, disfrazar y encubrir, armo·
ni zar y embellecer, los fotógrafos se hubieran ya muerto de
hambre.
Vamos al taller fotográfico, van ellas sobre todo, á que
S cosa perfectamente admitida que la fotografía es las hagan más bellas, más atractivas, más encantadorai;, y
el único medio, el mejor al menos, de reproducir los fotógrafos conocen mil medios de lograrlo.
A las tuertas las colocan de perfil y del lado bueno; á
exactamente la realidad.
El lápiz, el pincel, el buril engañan. Por firme las cojas, las retratan de busto; á las jorobadas, las envuel·
y hábil que sea la mano del artífice, por grande ven en brumas que no permiten discernir más que el semque sean su talento y su sinceridad, sus obras se blante; á las sandias y á las pobres de espíritu les alboro·
resienten del temperamento personal del autor, consignan tan la cabellera y les hacen tomar actitudes de heroinas.
pormenores falsos ó desfigurados, dan á sus creaciones tin.
Tienen manera de hacer brotar el pelo de los calvos, co·
tes, contornos y sombras un tanto cnanto artificiales, y sus mo borrar las arrugas de los ancianos. Retocando la placa
creaciones se alejan mucho de la realidad que pretenden y la prueba, achican ó alargan, enderezan ó encorvan, comprimen ó abultan todo cuanto les conviene.
representar.
Nada digamos del arte efectista, del modernismo á todo
Entra el cliente á la fotografía flaco, macilento, encorva·
trance y á todo trapo. En éste, tal parece que el propósito do y exangüe, y sale robusto, colorado, erguido y airoso.
del artista es, precisamente, adulterar lo verdadero, Todo es cuestión de pantalla por aquí, cortina por allá,
deformarlo y ofrecer á la contemplación las cosas no reflector por acullá, pincel por todas partes y quedamos
como ellas son, no tales y como aparecen á nuestra vista, como nuevos en la tarjeta imperial.
sino tales como el artfsta quiere que sean, ó le parece que
&lt;Ya ni en la paz de los sepulcros creo&gt;,
deben ser.
A esos pintores que todo lo pintan violeta ó verde pavo;
á esos escultores que hipertrofian los músculos, abultan los decía el poeta y nosotros hemos llegado á no creer ni en
huesos y alteran las proporciones; á esos dibujantes que la la verdad fotográfica.
emprenden á cuchilladas con sus creaciones; á esos y á sus
Cuenta la Historia Sagrada q ne Pilatos preguntó á Cristo:
homólogos puede exigírseles todo: acramatopsia, temblor
-¿Qué es la verdad?
senil, delirium tremens y hasta calambre de los escribienY acto continuo dió la vuelta y se fué sin esperar la con·
tes; pero verdad, realidad y sinceridad, jamás.
testación.
No pintan, embadurnan; no esculpen, martillean· no di·
Si en la actualidad interpelamos á !os señores fotógrafos
bu jan, emborronan. Hacen la pose en vez de que 1~ hagan
en
la misma forma que Pilatos á Cristo, lo probable es que
sus modelos y suplen su falta de talento con el exceso de
den la vuelta y se retiren sin aventurar respuesta alguna.
su extravagancia.
Y es que los pobrecillos no tendrían qué responder.
Contra estos ll;tistas y este arte, I¡oy epidémico, parece
haber un remedio: la fotografía.
Esta sí es leal y no sigue las sugestiones de ningún sectarismo. Pinta lo que ve y tal como lo ve, reproduce lo que
·~
le ponen delante con, todos sus pormenores; y desde que
ha pa~ado á la categona de colorista; desde que, además de:
la actitud, puede reproducir el movimiento, y desde que:
por instantánea puede sorprender y fijar los fenómenos más·
fugitivos, como el relámpago, hasta las cosas inmutables,
como las montañas, no parece que pueda pedírsele nada en
punto á veracidad y á fidelidad.
Antes, cuando un monarca buscaba esposa, se le enviaban
DIRECTORIO:

LA VERDAD FOTOGRAFICA

E

167

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
¿06nde acaba el Universo?

De todos los espectáculos de que el hombre puede disfrutar,
ninguno invita tanto á la meditación y á la contemplación como el cielo estrellado. Las infinitamente variadas y extrañas
figuras que forman las estrellas en lo que se ha dado en llamar la bóveda celeste, las que dieron á los antiguos la idea de
figuras humanas, q_ue se han conservado hasta nosotros gracias á un curioso proceso de sugestión, llaman la atención
aun de los menos observadores y hacen pensar en la distan·
cia á que se hallarán de nosotros esas estrellas, ya sea una
sola, corno parece á la simple vista, ya sean varias y muy diferentes, corno dicen los que de ciencia astronómica se ocupan.
Que se conserve la tradición bíblica de que la tierra es el
centro del universo creado, 6 que se considere á nuestro pla·
neta corno un·o de los seres más insignificantes de la creación.,
corno seguramente es, no se puede menos de preguntar cuáles pueden ser las dimensiones de ese espacio lleno de estrellas que tan difícilmente se deja penetrar por los ojos del
hombre.

•
••

Los ojos de la ciencia, por más que van mucho más lejos
que los del profano, tampoc() han llegado á darse una idea
exacta acerca de la magnitud del universo estelar, y sólo se
tiene sobre el particular hipótesis más ó menos plausibles.
Para precisar las hipótesis reinantes, las relacionaremos con
la siguiente pregunta: Si pudiéramos salir de la tierra y mar·
char en línea recta indefinidamente, ¿qué encontraríamos?
Tres diferentes respuestas se han hecho á la anterior pre·
gunta. Se~ún una de ellas, el viajero andarla indefinidamente y hallana siempre más estrellas, si bien es cierto que ha·
llaría tarnl'tién espacios vacíos entre los diversos sistemas de
que se compone el universo.
Según otra opinión, el viajero llegaría á un lugar en el que
ya no hallaría estrellas por más que caminara, y según la última de las tres opiniones, el viajero, por más que caminara
en línea r,~cta, en la absoluta acepción de la palabra, siempre volvería al punto de partida.
En la primera de las respuestas se supone un universo ili·
rnitado en un espacio ilimitado; en la segunda, un universo
limitado en un espacio ilimitado, y en la tercera, hecha por
los que no admiten el infinito en ninguna manera, se supone
un universo limitado en un espacio finito. Hay que advertir
que esta última hipótesis es una pura especulación de gabinete, sin que tenga ¡:ruebas en su favor 6 en su contra; pero res·
pecto á las otras dos, si hay elementos que permitan la dis·
cusión.
Los que creen que existe un universo limitado, corno Jo
cree la mayoría de los astrónomos, dicen que, de no ser asi,
habiendo un número infinito de estrellas, nos enviarían un
número infinito de rayos luminosos, y la bóvedl celeste no
sería más que una esfera luminosa de brillo uniforme en to·
das partes. Este modo de ver las cosas no tiene en cuenta la
posibilidad de la existencia de un agente absorbente de luz
en el espacio, cuya acción se ejercería en razón directa de la
rnavor distancia á que se hallaran las estrellas de nosotros.
Hablando sobre este particular, un escritor notable en asun·
tos de astronomía dijo, en un reciente artículo, que además
de que gran cantidad de luz seria absorbida por ese medio absorbente, hay que tener en consideración que muchos de los
cuerpos celestes están colocados en una misma línea recta
con respecto al observador, y por otra parte, habiendo, como
hay, infinidad de cuerpos cele'&gt;tes opacos como nuestro planeta, éstos interceptarían gran parte de la luz emitida por los
cuerpos luminosos, contribuyendo, en gran manera, á dar al
cielo el aspecto que tiene, con su fondo obscuro, en el que se
destaca una infinidad de cuerpos brillantes. Por lo tanto Mr.
W. H. S. Monck, que es á quien nos referirnos, sostiene la
existencia de un universo ilimitado.

***

Ahora, si admitimos la hipótesis de Laplace para el génesis
del universo, hipótesis que tiene muchos visos de verosimilitud, hay que suponer que el universo es limitado, á menos
que concedamos que la creación se efectuó hace un tiempo infinito.
Según Laplace, el principio de la creación fué un núcleo
central incandescente que, por una causa desconocidá hasta
ahora, se animó de un movimiento de rotación; una vez en·

gendrado este movirnrento, se ejercieron, por primera vez, las
fuerzas centrífuga y centrípeta: venció la primera, y la gran
mole incandescente se disgregó cuando su estado de conden·
sación le impidió permanecer unida y, de esta manera, se forma·
ron diversos sistemas que siguieron el mismo proceso de for·
mación que el gran sistema central, y que, ásu vez, dieron origen á otros sistemas inferiores hasta llegar al individuo,que
es lo que actualmente se conoce con el nombre de planetas y
sus satélites.
Admitido este modo de formación, tenemos que, siguiendo
todo el gran sistema central regido por ti núcleo primitivo,
todo el universo tendrá que afectar, necesariamente, una forma
que se asemeje mucho al esferoide, 6, en último caso, á una
lente, forma que Hershell admite para el universo de que forma parte nuestro planeta.
Concediendo, corno tenemos que conceder, que la fuerza
centi:ífuga ha seguido dominando sobre la centrípeta, el sistema se ttabrá ampliado cada día más; pero por mucho que se
hayan ensanchado sus límites, se necesitaría, corno dijimos
primero, que la creación datara de un tiempo infinito p:ora que
el universo se hubiera ensanchado también hasta Id infinito.
Para admitir el universo infinito, habría que recurrir á la
idea de la generación espontánea de los cuerpos celestes en
medio del espacio; concepción que no tiene nada en su favor.
En cuanto al espacio, es casi seguro que sea infinito, y no
se explicaría un espacio limitado para contener tod(.I lo que en
nuestra mente constituye el universo, y siendo, como es la
idea de espacio, un auxiliar científico, nada impide el creer
que es infinito.
Lo anterior nos conduce al universo limitado en un espacio
infinito.

*

LOS SILFOS
-¿Crees en los silfos'
-No. He oido baladas extrañas en que tratan de ellos.
En Escocia me hablaron varios campesinos de la existencia
misteriosa de esos genios sutiles .... . ,
En Suiza, durante las largas veladas de invierno, cuentan
las crónicas en cantos ingenuos, los bailes nocturnos de
silfos y de hadas á la luna sobre lagunas diáfanas y frías.
~o sé. Desgraciadamente nunca lo~ silfos se me han apa·
recido¡ pero ahora, como estoy contigo, alma mía es muy
posible que ellos aparezcan.
'
-Espera . .. . Hay allí un rosal y, entre las rosas, veo pa·
sar de vez en cuando un cuerpo pequeñito,-blanco como
las estrellas, vivo como las libélulas.-¿Oyes?
-Es un gorjeo .... algún pájaro que pía ....
- No, cantan .... Oye, presta atención.
-Oigo una canción de amor. Son enamorados que pasan.
¡Hay tantos amores ahora!
-¡La primavera es comunicativa!
- l Y el silfo?
-1 Allí! l Ves? Son dos ahora. Mira .... se besan, ¿no
ves? ....
La novia, volviendo el rostro, miró con amor á su apa·
sionado amante.
-¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ves!-balbuceó el infeliz mozo.-¿Lo
ves?
-Admirablemente, son dos: luminosos, claros como dos
estrellas. Tienen razón los campesinos de Escocia· hablan
con acierto los soñadores suizos; los silfos existen' son los
genios de la~ pupilas, _son espír~tus de mirar ap~ionado,
luceros de o¡os femenmos. Los silfos existen . .. existen ...
los veo ahora .... puedo besarlos. Deja que yo los posea,
amor ...
~í, murmuró la novia languideciendo; y el enamorado
fehz, tomando entre las manos su encantadora cabeza cu·
brió sus ojos de besos, como silfos fugitivamente, salt~ndo
de un punto á otro.
Los besos se perseguían por las mejillas, por los cabellos,
por la nuca, por la garganta; prendiendo los genios del
amor una co~ona en la bo~ cuyos labios, cerrados y estrechamente unidos, sólo deJaban escapar suspiros fugitivos.
CARLOTA WERTHER,

·. . (.

r

! .

�EL MUNDO ILUSTRADO

168

16?

EL MUNDO ILUSTRADO

CULTO CELESTIAL

APARICION

I

En la Isla de Tabarca
MI BOCINA
Tengo un caracol marino
puesto encima de la mesa,
que si hago zumbar su fondo
toda la isla retiembla.
El hueco de su turbante
esconde una ruda arenga
que, cuando soplo, despide
un són gigante de guerra.
Esta bocina de nácar
que torneó la marea
con sus buriles de sales,
con sus escoplos de perlas,
este caracol potente,
esta rotunda trompeta,
finge una bronca campana
al pie de la mar inmensa.
Vuela el són por las llanuras,
y á su llamada soberbia,
asoman por las rodantes
ondas que rasgan sus crestas,
torsos de mitología,
hadas, tritones, nereidas,
monstruos marinos que lucen
corales por cornamentas.
Bajo el brillar de la luna
todo de genios se puebla,
y por la orilla discurren
largos fantasmas de velas.
Acaso Ulises recorre
las grutas y las cavernas,
y conduce sobre barcos
las gentes de la Odisea.
Soplando más las entrañas
del caracol de ancha brecha,
álzase de entre las ondas
el Parthenón de Minerva
con su cordón de columnas
cual procesiones de cuerdas,
de cuerdas que al viento vibran
como los labios de Grecia.
A cada vez que en el fondo
de la marina trompeta
soplo con fuerza gigante
y arranco la larga arenga,
cambia la mar de visiones,
sus figuras se renuevan,
y surgen á su conjuro
religiones y leyendas.
Polifemo desde un monte
lanza una roca estupenda
·y parte el mar en mil palmas
que el cielo tapan soberbias.
Cruza Venus sonriente
en su concha de madréporas,
y al estrujar sus cabellos
canta el 91.ar, ríe la tierra.
· Pasa Apolo con la lira
de barras de sol por lenguas,
y asu canción, en suspenso
quedan mar, cielo y estrellas.
Cruza el alegre Dionisos
· sobre un gran odre que rueda,
y al vaivén ríen las pámpanas
que en torno á su frente tiemblan.
Pasa Homero prodigioso _
con su gran lira de estrellas,
la planta por los abismos
y en el cielo la cabeza.
•

•

'

............ .

.... 1

•••••••••

lo tengo sobre la mesa,
para llamar mi escudero
cuando en la Isla se interna.
SALVADOR RUEDA,

*

RIMAS LUCUBRES
Para «EL MUNDO !LUSTRADO&gt;.

. Media noche. En el espacio,
p letórico de misterios,
las sombras se arremolinan,
canta sus himnos el trueno
y hórridas nubes galopan
en las cuadrigas del viento.
La tierra duerme¡ y en tanto
que la niñez en su lecho,
medrosa, gime soñando
que mira monstruos y espectros,
con tétrica algarabía
fingen la lluvia y el viento
las enormes resonancias
de formidable salterio.
Satán sus iras enciende
y nutre con su resuello
las recias alas del bóreas,
las furias del aguacero
y la explosión de la nube
que, con ímpetus soberbios,
florece en la luz del rayo
y canta en la voz del trueno.
Relámpago esplendoroso
purpura de pronto el cielo,
y en hogar que de venturas
es pródigo y limpio huerto,
la tempestad arrebata,
con su infernal aleteo,
la existencia de dos seres
que brindan calor paterno
á dos rapaces que duermen
como, en el nido, el polluelo.
Y en tanto que en lo infinito
sus triunfos pregona el trueno
y hórridas nubes ~alopan
en las cuadrigas del viento,
la alcoba, muda y sombría,
ofrece el cuadro siniestro
de dos cuerpecitos blandos
que, en la inconsciencia del sueño,
ignoran que se acurrucan
al abrigo de dos muertos.

*

* * Declinan
Apunta el alba.
lluvia, tinieblas y viento,
y bullen cantos y aromas
en los nidos y los huertos.
II
Débiles lampos coloran
el monte, el cielo y el río¡
y en la alcoba desolada
por el chispazo rojizo,
vuelan sonrisas, alegres

como la gama de un trino.
A. la voz de los pequeños
nadie responde en el nido ....
sus palabras amorosas
se pierden en el vacío¡
y temiendo que sus voces
rompan el sueño tranquilo
de sus padres, hablan quedo,
y trémulos y sin ruido,
con las sábanas del lecho
cubren los cuerpos queridos.
Un beso suave y caliente
dan á los muertos los niños,
y se apartan silenciosos
y esperan, con regocijo,
el despertar de los padres
que duermen y tienen frío ..... .
BENlTO FENTANES.

*

LA ROSA MUtRTA
Cuando el temblor de la mano
que se crispó bajo el guante
rememoró en un instante
todo el idilio lejano,
en tus labios de rubí
me pareció ver clavada
la misma rosa encarnada
que en otro tiempo te dí.
Fugaz como la pasión
la flor aquella habrá muerto,
pero algo queda despierto
dentro de tu corazón¡
y cuando el sueño de ayer
la frágil memoria evoca,
se te suben á la boca
tus recuerdos de mujer.
Quizá ha querido el Destino
que en una fiesta mundana
recoja la casquivana
lo que sembró en el camino,
y ante el nuevo adorador
me ha plantado frente á frente,
como una prueba viviente
de tus mentiras de amor.
Pero no temas de mí
que en el baile de esta noche
trueque la flor en reproche
y recuerde lo que fuí,
pues sólo pongo á ios pies
de tu real coquetería
un manojo de ironía
V una palabra cortés.
Baila en tanto que sonrío¡
y no recuerdes siquiera
"la fantástica quimera
de aquella noche de estío,
cuando al margen del balcón
ensayaron nuestras bocas,
como libélulas locas,
un divino rigodón.
Para calmar la importuna
perplejidad que te inquieta
solicitará el poeta
la discreción de la luna;
y ninguno más que yo
sabrá que las bocas rojas
no son, á veces, más que hojas
de una rosa que murió.
MANUEL UGARTE.

¿Es Venus Afrodita? . ... En la blancura
de hostia de su frente no fulgura
el nimbo de la idea¡
de sus ojos no surgen las miradas
que brillan como espadas
en el sangriento campo de pelea.
Son sus labios inmóviles y fríos
ataúdes vacíos:
dicen más que esas líneas siempre juntas,
dicen más que esos pliegues siempre yertos,
las bocas de las vírgenes difuntas,
ataúdes donde hay ósculos muertos.
Su dulce faz, del arte maravilla,
azucena que nunca se arrebola
con la encendida ola
con que t.l rubor flagela la mejilla,
es una flor artificial que agravia
al destacarse entre la luz del cirio
la tristeza de un pétalo sin savia,
la palidez de un moribundo lirio.
Las manos junta en ademán de ruego;
mas, decid, ¿en el riego
de qué infortunio se han purificado?
¡,Qué perlas de dolor han recogido?
¿,Saben del viejo in válido que llora?
,¿Cuándo se han separado
para enjugar con la orla del vestido
el llanto de la huérfana que implora?
La súplica, el sollozo, la plegaria
que flotan en la nave solitaria
nunca su corazón han conmovido.
Los melódicos cantos del sinsonte
;.qué dicen á la yedra
y á los cardos estériles del monte?
Es natural que un corazón de piedra
viva sordo al humano sufrimiento
que en beatíficas voces se desborda:
la colosal Esfinge, cuando el viento
le canta, sigue inmóvil: ¡está sorda!
¡Fué humilde!. ... ¿ Y es humilde? .... Desde el coro,
despeñado raudal de ritmos de oro
sus ondas por el ámbito dilata¡
y al pie del' trono, donde está en suspenso
el ánimo piadoso, arde el incienso
en búcaros de plata.
Todo en redor llamea;
y hay en la nube que en lo alto ondea
do las cabezas rubias de los niños
alados dejan luminosos rastros,
sangre de rosas, limpidez de armiños,
azul de cielos y fulgor de astros .. . .
¡Fué humilde!. ... ¡,Y es humilde? . .. . La aldeana
luce oropel espléndido que irrita,
y es una cortesana
en mística actitud: jes Margarita!

[De Stéphane Mallarmé).

La luna se velaba. Serafines llorosos
Con el arco en los dedos, adolorida el alma,
Pensaban en la calma
De las dormidas flores de tallos vaporosos.
Y heridas por sus manos, las moribundas violas
Rompían en sollozos de un albor invisible
Que rozaban, rozaban,
El azul apacible
De las tibias corolas.

¡Era el día bendito de tu beso primero!
La febril fantasía que las almas consume,
Por herirme, á sabiendas se embriagó del perfume
De tristeza que lanza
La cosecha de un sueño sobre el sér que lo alcanza.
Mientras miraba el suelo con mirar abstraído,
En la calle, en la tarde, te me has aparecido
Como una hada riente,
Como el hada risueña de mis tiempos mejores
Como el hada riente que de blancos fulgores '
Coronada la frente
P:isaba ante mis ojos,
Pasaba ante mis ojos turbados dulcemente
Dejando que sus manos regasen, mal cerr¡das
Nevados ramilletes de estrellas perfumadas. '
GUILLERMO VALENCIA.

*

En la muerte de Rafael Núñez
Que sais-je?

El pensador llegó á la barca negra¡
Y le vieron hundirse
En las brumas del lago del Misterio,
Los ojos de los cisnes.
Su manto de poeta
Reconocieron, los ilustres lises
Y el laurel y la espina entremezclados
Sobre la frente triste.
A lo lejos alzábanse los muros
De la ciudad teológica, en que vi ve
La sempiterna Paz. La negra barca
Llegó á la ansiada costa, y el sublime
Espíritu gozó la suma gracia;
Y loh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse
Y halló al pie de la sacra Vencedora
'
El helado cadáver de la Esfinge:-;
RuBtN DARfo.

II

Núbiles pecadoras,
vírgenes de las celdas solitarias,
arrodilláos, sí. ... vuestras plegarias
de las noches del mal son las auroras.
Mas volved, al orar, vuestras pupilas,
medrosas ó tranquilas,
á la infinita bóveda azulada¡
esa luna que os ve con tiernos ojos,
virgen inmaculada,
no os avergonzará: icaed de hinojos!
Doncellas pudibundas,
huérfanos sin consuelo,
volveos, al orar, á las profundas
inmensidades límpidas del cielo.
El bien, como el maná, se precipita
de las altas regiones en que erra
la luna, como blanca margarita:
¡No es Venus Afrodita
la que reparte bienes en la tierra!
Vk:tQ~ R.A~A-!'{.QNDt,

MUSEO
;,Quién no guarda algún verso en su memoria?
¿Qué mortal no ha tenido su novela,
un amor á lo largo de su historia
y oculto algún tesoro en su escarcela?
Buscando alguna perla entre la escoria
lquién no ha pasado alguna noche en vela?
¿Y quién-decidme-al perseguir la gloria
no vió ~n segundo su radiosa estela?
¿Dónde está el corazón que no palpita,
al recordar el dulce devaneo
del primer beso y la primera cita?
El alma es un incógnito museo,
donde guardar el hombre necesita
una imagen, un lauro y un trofeo.

B,!BYRNF.,

�170

,i

'1

Todo el pueblo sabía que Apolinar se esta1?a derritiendo
vivo por Lucía, y que, aunque ésta no se derretía por na·
die, no ponía mala cara á las solicitudes del mozo. Matri·
monio igual: ella, joven, guapa, robusta y, .ie añadidura,
rica¡ él, en los linderos de los veinticinco, ne pobre, me·
dio señoritín, por lo que iba para alcalde, y entrambos
hijos únicos. No faltaba al naciente afecto más que el sa·
"cramento de la confirmación, y para eso no había otro obis·
po que el tío Juan, el c:Plantao&gt;, padre y señor natural de
la dama requerida.
'El ilustre linaje de los &lt;Plantaos&gt; distinguióse desde
muy antiguo tiempo por una terquedad nativa, de que estaba justamente orgulloso, y, de haber querido provP.erse
de heráldica, su escudo no fuera otro que un clavo clava·
do por el revés en una pared de gules. Apolinar sentíase
cohibido por esta testarudez hereditaria, y recelaba que
el tío Juan saliese con una gaita de las suyas, porque era
hombre que no se apartaba de sus síesó sus noes así lo
hicieran pedazos.
¡o hubo más remedio que pasar el Rubicón .. . . y tirar·
se de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: «¿qué
trae ese por aquí?&gt; Y para los que le conocían el genio,
era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy y se lo es·
peto, y Dios quiera que pueda salir con cara alegre ....
Pero antes dime, para que lleve fuerza, que me quieres co·
mo yo te quiero, con los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres y tontees.
Si quieres decírselo, anda¡ y lo que saques á mi padre del
buche eso será, porque yo también soy &lt;plantá&gt;.
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llo·
rosa. parra, que tendía sus sarmientos como cuerdas secas,
y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bo·
dega enredósele un manojo de telarañas en el &lt;bombín&gt;,
y tra¡¡ando saliva entró en la obscura pieza.
-¡Tío Juan¡ eh, tío Juan .... !
-¡Aquí! ¿Eres tú? Con ese jinojo de tinglao no se ve
gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de
camisa, despechugado, con una pelambre de pecho quepa·
recía una maceta de albahaca. Era más que medianamen
te apersonado, canoso y fuerte¡ y sudando, como estaba,
parecía un oso polar.
-¿No se figura usted á lo que vengo?
-A tomar un jarrillo.
-No, señor¡ á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero, anda, suéltalo; que no
hay hombre sin hombre.
-Con esa licencia .... nosé cómoledigaqueLucíame ti·
ra un poco, un pocazo, si se han de decir las cosas confor·
me son. Y como me parece á mí que yo también le tiro
una migaja, venía, porque es razón, á decirle qué la pare·
ce á usted de este tiraero que va por buen fin y por dere·
cho camino.
Dióse tío Juan cuatro rasconazos en el testuz, y, vol·
viendo la espalda, fué á buscar el jarrillo y la venencia,
y con ambas cosas en las manos, como quien echa el &lt;Do·
minus vobiscum&gt;, se abrió de brazos diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí y un no.
Así es q~e, antes de soltar uno ú otro, hay que rumiar
bien las .cosas.. 'remaremos un par de alumbradores y que
Dios sea con todos.
y después de beber por riguroso turno, quedóse tío Juan
rumiando aquel escopetazo, como un hermoso y prudente
buey, que ,no pone la -p ata, sino en terreno firme. ,
- Pues, atento á eso, digo que in.e parece á mí que la
mujer se hizo 'para -el hombre y el hombre para la mu·
jer, ... y que por eso tiran el uno del otro. Pero como ni el
hombre ni la mujer son siempre libres, otro.s han de agarrarse á la mancera· para que el surco salga bien hecho y
la aim~e11.te no se desperdicie. Yo, que por lo de ahora
soy el gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera ha de hacer tres cosas, sin que

EL MUNDO ILUSTRADO

ninguna le perdone; no haciéndolas, ya se puede ir con
viento fresco y levantar la parva.
-Aunque sean trescientas haré yo, con tal de meterme
debajo del yugo. Eche usted, tío Juan, por esa boca, que
ya se me hace tarde, y aunque me mande cargar con la bodega, todavía me había de parecer mandato ligero, según
lo encalambrinado y emperrado que estoy con el aquel
del tiraero que ya le he dicho.
-No soy tan bárbaro para mandar lo que está fuera de
las fuerzas del hombre, por animal que sea. Las tres cosas que pido son éstas: que me traigan todos los días la
primera gallinaza que suelte el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio de este dolor de ijares que me quita el resuello de cuando en cuando; que al que tenga ese
querer, véalo yo una vez siquiera trincar un bocado de
hierba sin doblar los corvejones, ni acularse, ni tenderse;
que el tal me dé candela en la palma de la mano el día de
mi santo por la mañana, y esto ha de ser con sosiego, sin
hacer bailes, ni meneos, ni soplar, ni sacudir.
-¿Nada más'i
-En eso me he plantao, y ha de ser á lo justo; que ni
sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted preparando el yugo mas fuerte
que haya en casa, porque yo me lo echo encima, si Dios
no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí con la cara radiante, bailándole
los ojos en una ráfaga de alegría loca y dando al viento
como romántica pluma aquel jirón de telarañas que se pe·
gó en el sombrero.
-¡Troncho, qué suerte! Lucía, me ha dicho tu padre
que te vayas preparando, que tenemos que abrir un surco.
-Qué tonto eres. ¿De qué surca hablas? .Me parece
que viene su merced algo repuntado y que el jarro habló
más que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el mundo to·
das las yuntas humanas. Verás que labor más dulce.
-¡Pero qué borrico te has vuelto!

•••
&lt;La del alba sería» cuando Apolinar acudió solícita·
mente á su corral sin quitar ojo del gallo hasta que dió de
sí el extraño remedio del mal de ijares, que en caliente re·
cogió, bien así como si llevase dentro una preciosa es·
meralda.
Cumplida por aquel día la primera condición y no sa·
biendo qué hacer á tales horas, tan desacostumbradas para
su vigilia, fuese con los cavadores á su majuelo &lt;á matar
el tiempo&gt; hasta que el estómago le avisase. Al llegar á
la viña, dijo á los jornaleros:
-Vamos á ver, muchachos: un cuartillo de vino hay
para quien, sin doblar los corvejones, ni acularse, ni ten·
derse, trinque un bocado de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóvenes, salieron del grupo y
dobl índose y enderezándose, sacó cada cual un sarmiento
del modo y manera que los palomos cogen pajitas para
hacer el nipo. .
- A ver yo ....
¡Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió de
cabeza en el montón. Una risa franca y noblota alegró el
majuelo, y hasta el sol de color de cereza que subía por
la cuesta azul parecía una gran cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de espina·
zo y que las patas no se blandeen. Es menester cavar vi·
ñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro ...
Y como general q~e arenga á sus tropas, dijo, blandien·
do el instrumento:
- Hoy seré uno de.tantos. Hay gue apretar .... y no os
compadezcáis de mí si veis q11e reviento, porque necesito
echar un espinazo que sea á la vez tronco de olivo y va·
ra de mimbre.
Aquella tué una jornada heroica. Los cavadores, vien·
d'o cuan gallardamente trabajaba Apolinar, mermaron ci·
garro.,, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y Sal•

171

EL MUNDO ILUSTRADO.
caron el unto á sus brazos. Al poner el sol, no presentaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las brumas de la mañana, sino otra muy grave,
casi austera, que parecía complacida con la ofrenda del su·
dor humano que riega el terrón y fecundiza el mundo.
Al dar de mano, dijo el jefe de la cuadrilla:
-¿No has visto la sementera'/
-No.
Y Apolinar sintió una vergüenza muy honda por aque·
lla confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, hombre; hay día para todo. Tengo una
disputa don tu primo Epifanio: él, que lo suyo es mejor;
yo, que lo tuyo. Como sementera tempr~na, la cebada nos
llega á la rodilla; el trigo parece un forra1al.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba el alma, y en ella sintió Apolinar una. voz goz~sa que p~recía
brincar en otra mancha verde y lozana, gntándole: 1Todo
es tuyo; regocíjate, ó no eres hombre!
.
Y se regocijó honradamente, p~ter~alment~, como. si to·
da aquella vigorosa fuerza germinahva hubiese sahdo de
sus propias entrañas; .
.
.
-¡Yo, que no habia visto esto! ¡.Maldito sea el Casino y
las cartas y quien las inventó! i.Maldi~os los tabernácul~s,
que nos chupan el tiempo y no nos de1an ver esta gloria,
esta bendición de Dios derramada por los campos.
Los sembrados del primo Epiíanio no resistían la coro·
paración. La tierra era la misma; pero rutinas, codicias,
caprichos, ignorancia y necesidad la habían esquilmado y
empobrecido. El viejo jornalero explicaba el caso.
-Dale á un trabajador carne y vino; á otro, papas y to·
mates. Eso es la tierra: un trabajador. Según le eches,
así produce.
Apolinar sintió que otro amor sano y fuerte se le entra·
ba en el alma: el amor á la tierra, el amor á lo suyo, el gozo íntimo y callado del que posee, del que se conforta al
calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y
se reproduce.
-¿ET\ qué estaría yo pensando? Tío Agapito, usted me
hace un hombre. Voy á echarme al cat"po como una fiera.
-¡Al campo, al campo! Esa es la ubre .... ¡Si vieras á
cuánto gandul mantiene el campo!
-Yo soy el primero. .Mejor dicho, lo fuí. Ya soy otro.
Me duelen los pies .... zapatos de vaca ... me duele la cabeza ... tir..ré este apestoso &lt;bombín&gt; y compraré un soro·
brero de esos fuertes, como si los hicieran de cerdas de
cochino. No más vestidos de Carnaval. Tío Agapito, un
abrazo, y pídale usted á Dios que allá, por la primavera,
pueda yo comer hierba sin doblar los corvejones.

***

No durmió bien, porque el excesivo cansancio riñe con
el sueño. En las manos parecían arder sus huesos desen·
cajados; el espinazo se le engarrotaba .. :. y en. m~dio de
sus dolores. otro sentimiento nuevo lo 1ba conquistando
mansamente· un sentimiento de infinita piedad hacia el
jornalero d~sheredado, que todos los días, á cambio de
unos cuartos roñosos, aumenta el caudal ajeno con bárbaro
derroche de su propia vida. Y como á la madrugada oye·
se cantar al gallo, pregonero de su deber y compromiso,
volvió á ver la claridad del naciente día, y otra vez cogie·
ron sus doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor
del amo cayó como lluvia fecunda en la heredad, quepa·
recía estremecerse de amor y agradecimiento.
Y un día tra¡ de otro se fué curtiendo al sol y al aire, y
mientras más se endurecía la corteza, más nobles blanduras aparecían por dentro.-Como la viña de Apolinar no
hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.
¡Qué suerte de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Los jornaleros se disputaban la
casa, porque había formalidad y trago ~e vi~o, y allí no se
hacía el agio vergonzoso para la baJa de Jornales. Con

Apolinar trabajaban los sanos, los hombres de empuje, estimulados por su ejemplo.
Pasó el invierno y el sol primaveral vistió el campo de
gala. Los habares en flor henchían el aire de aromas pu·
rísimos¡ los trigos azuleaban, los cebadales se mecían orgullosamente á compás del viento, las yemas del higueral,
reventando al esfuerzo de las primeras hojas, tendían al
sol una espléndida gasa de oro verde .... y los viñedos
extendían sobre la rojiza tierra otra gasa de pámpanos, y
ya el olor tempranero del cierne se esparcía como una
caricia dulce y vivificante.
Llegó el día de la prueba; el día temido y deseado en
que Apolinar tenía puestos todos los grandes anhelos de
su vida. Antes que el canticio de los gallos sonaron las
campanas de la torre con un repique de gloria, de alegría,
como voces de un coro nupcial que celebrase las bodas
del cielo y de la tierra.
No pudo Lucía convencerá su padre de que, al menos
aquel día, debiera pasarlo con la chaqueta puesta.-.Me ajo·
garfa.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no
daba otra. Con orgullo hereditario cubría su bust de
oso polar co11 limplsima camisa de lienzo, por entre la
cual se desbordaba la cresta pelambre como maceta frondosísima. Cuando entró Apolinar, ya estaba allí el primo
Clímaco, la hermana Bella con su dilatada prole, los traba·
jadores de la casa y varios vecinos, atraidos por aquellos
olores de cocina y fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Que los tenga usted muy felices, tío Juan y la com·
paña.
-Apolinar, tantas gracias, y lo mesmo digo.
Vaya, aquí tiene usted la gallinaza de hoy, que parece
un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á la cuadra y trajo un braza·
do de amapolas, que tiró al suelo.
-Tío Juan, eche usted cuenta.
Y más ágil que un pájaro, doblóse y pescó un manojo
de hierba en flor que le &lt;'aía sobre el pecho como una llama.
-Si usted quiere, me la como.
-No tienes que comerla. El toque está en trincarla.
-Lucía, coge el ascua más grande que haya en la horní·
Ua: hala, ya está. Tío Juan, encienda usted su cigarro, y
si quiere usted liar otro por mí no hay apuro: que ni me
meneo, ni bailo, ni soplo ni sacudo .... ¡Como que tengo
aquí un callo que parece una onza de oro!
-Ya está. Ahora ... . justo, las tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á este bruto.
El bruto no esperó á Lucía¡ él la abrazó con toda su
fuerza.
-Tío Juan, ¿,de veras es para mí?
-Para ti, cernícalo. Y dale gracias al gallo que te curó;
porque ni yo tengo dolor de ijares ni cosa que se le pa·
rezca.
-;,Entonces? ..... .
No seas borrico-dijo Lucía.-Padre quería quemadrugases¡ si no madrugas, no me abrazas.
Apolinar soltó un relincho estrepitoso¡ un relincho de
salud, de amor, de fortaleza y de ventura.
-¿Sabéis lo que soñé esta noche'(-dijo el tío Juan.Pues que yo era el Padre Eterno, y esta mi cordera era la
España, y yo se la daba á una itente nueva, recién venía
no sé de aónde, con la barriga llena, y los ojos relucientes,
con callos en las manos y el azaón al hombro ..... .
Un alarido triunfal hendió como dardo sonoro el aíre
azul de aquella serena mañana de estío. El sol, deslumbran·
te, caía en lluvia de oro sobre los aperos de labranza; dos
mariposas de color de fuego volaban bajo el fresco toldo
de pámpanos, y el alegre requique de las campanas pare·
cía responder, allá, en lo alto, al alborozo de la raza nue·
· va, de la raza fuerte, que abría su fecundo surco de amor
en la llanura humana.
JosÉ

NOGALES.

�.

EL MUNDO l !.U'&gt;li{i\D("l

172

Et

173

MÚÑDÓ ILtJS1'RAÍ)Ó

Las Fiestas de Caridad

ADORNO DE LA FACHADA DEL TÍVOLI.

CUADRO ALEGÓ~ICO DEL " DÍ!\. DE REYES,'' REPRESENTADO EN LA CASA DEL SR, TENIENTE CORONEL PORFIRIO DÍAZ.
LOS PERSONAJES ES'fUVfERON Á CARGO DE LOS GRACIOSOS HIJOS
DEL CITADO CABI\LLERO.:

El domingo último hubo dos dedicadas al noble fin de voli del Elíseo, bajo el patronato del Comité de Caridad
socorrer á los damnificados; una de ellas fué un desfile de de la colonia italiana, fiesta que nos pareció poco concuseñoritas á bordo de automóviles, quienes recorrieron las rrida, sobre todo si se tiene en consideración el elevado
calles de la octava demarcación de policía, colectando fon- fin á que se dedicaron sus productos.
dos. La colecta, hecha en una forma tan original, dió mu y
Por una parte el gran entusiasmo que hubo por la corribuenos resultados y el fondo de caridad se aumentó nota- . da de toros, y por otra lo muy desacreditadas que están ya
blemente.
las kermesses, hicieron que el público se abstuviera de
La otra fiesta fué una kermesse que se efectuó en el Tí- asistir á la fiesta organizada por el comité italiano, á pesar

¡

-•
~(

..

~I

PROYECTO DE MANICOMIO GENERAL POR EL SR. INGENIERO PORFIRIO DÍAZ
ASPECTO~QUE P{lES$Jff~ e ~ANDO~EST~lTERMINADO .

GRUPO DE VENDEDORAS Y COMPRADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

175

EL MUNDO ILUSTRADO

El Centenario de Poe

PUESTO DE CONFETI!

de que se ofrecieron en los programas varios atractivos.
Sin embargo, en vista de que todos los elementos para la fiesta fueron cedidos, sin remuneración, al comité,
el tívoli, la luz, el confetti, los dulces, los cigarros y las
cervezas que se consumieron, es probable que la kermesse
haya dejado una suma digna de tomarse en consideración,
pues en esa clase de fiestas los gastos son muy crecidos.
Por la mañana, el señor ministro de Italia estuvo en el
tívoli, y con su presencia dió animación á la kermesse;
por la tarde el entusiasmo fué un poco mayor, y á las diez
de la noche, hora que se había fijado para la terminación
de la fiesta, fué necesario prolongarla por una hora más

pues el público se negó á retirarse á la hora marcada por
los programas.
Uno de los mayores atractivos fué el que los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de la colonia
italiana, que se prestaron galanh:mente á atenderlos, para
dar mayor lucimiento á la fiesta.

..

• •,.

Nuestro~fotógrafo obtuvo algunas)uenas instantáneas de
la kermesse, las cuales acompañan estas líneas, para dar á
nuestros lectores una idea má'i aproximada de lo que fué
la fiesta de caridad del último domingo.

El 19 de Enero se ha celebrado en los Estados Unidos el
primer centenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, el
más original, el más inspirado, el más grande de todos los
poetas de esa raza y uno de los más excelsos del Continente americano.
El nombre Poe es corrupción americana de De la Poer ó
Le Poer, viejó nombre italiano que parece derivarse del
del dio Po. En el siglo IX un barón aventurero de esa fa.
milia salió de Italia y se estableció por algún tiempo en
Normandía, de donde pasó á Inglaterra, atravesando el
pah de Gales, y llegó á Irlanda, donde estableció una rama de la casa Poer.
Descendientes de este aventurero italiano vivían en Irlanda en 1327. El nombre de la familia era entonces Le
Poer, en la forma francesa. La gran guerra civil de ese pe·
ríodo, que devastó toda Irlanda, resultó de una lucha personal entre Mauricio Desmond y Arnold L. Poer. Este era
un crítico, tanto como un héroe. Se hizo famoso por su
aventura al rescatar á Lady Geraldine, que estaba prisio·
nera en una alta torre, á punto de ser ejecutada.
Durante la edad media, los Le Poer siguieron la quieta
vida de los gentilhombres ingleses. Se hicieron notables
como defensores de Irlanda en la invasión de Cromwell.
Esta defensa costó caro á la famtlia, porque su fortuna y
sus tierras les fueron arrebatadas por el «Protector y sus
aliados&gt;.
. David Le Poer pasó á América con sus padres á media·
dos del siglo XVIII. Se detuvo en P-ennsylvania, luego en
Baltimore, donde llegó á ser rico comerciante. Su tercer
hijo era David Poe, estudiante de leyes, bohemio soñador,
que se enamoró y se casó clandestinamente con Elisabeth
Arnold, actriz inglesa de buena familia. Su matrimonio le
costó el ser desterrado de Baltimore. Entonces emprendió
una jira artística con la compañía en que su esposa trabajaba, y con ella recorrió el país. De este bohemio matrimonio nacieron dos hijos, de los cuales Edgar Allan Poe
vino al mundo en el año de 1809. ¿Dónde ocurrió su naci·
miento? Los habitantes de Noríolk, Virginia, mnestran
una casa como la cuna del gran poeta; los bostonianos
aseguran con firmeza que nació en el Hub¡ pero lo queparece más exacto es que Maryland y no Massachussetts ni
Virginia fué la cuna del genial poeta. A Baltimore corresponde el derecho de llamarle su hijo. El 19 de Enero de
1809, Edgar Allan Poe nació en la ciudad de :Saltimore, en
el número 9 de Front Street, que en aquella epoca era una
casa de huéspedes ocupada por actores. La infancia de
Poe transcurrió, parte en Richmond y parte en Inglaterra.
Su madre murió cuando él no había cumplido tres años
aún, y fué adoptado por John Allan, de Richmond, ~or lo
cual recibió el nombre de Edgar Allan al ser bautizado.
Los años que pasó allí fueron los más felices de su vida.
Ingresó á la Universidad de Virginia, donde parece que
se disgustó un poco con el estudio de las clásicos y se despertaron sus deseos marciales, porque de allí pasó á la es·
cuela militar de West Point, donde se encontraba en plena adolescencia. Era inevitable que, además de su inclina·
ción al ejército, la carrera de Poe en la escuela de West
Point fuera un fracaso. ¡Qué! ¿se puede encadenar al águi·
la el alma ansiosa de un poeta, .dei:itro de la rutina de la
escuela militar? En poco tiempo consiguió ser expulsado.
Quería salir del ejército y deliberadamente buscó su expulsión.
En seguida regresó á Richmond, donde encontró todo
cambiado. Su buena madre adoptiva había muerto y Mr.
Allan se había casado de nuevo, esta vez con una joven.
Ya Edgar no fué el hijo pródigo á quien se recibe con festejos: era un intruso. E~ el hogar de Allan había un hijo,
y el poeta, hijo adoptivo, resultaba ser un extraño. Al comprenderlo Edgar, que era demasiado orgullos", no quiso
ser una carga por más tiempo. Partió de la casa de Rich·
mond para siempre y pasó á Baltimore, su ciudad natal.
Sin dinero, sin amigos, sin mas patrimonio que su divino
arte, ese muchacho mimado-se-encontró sujeto á sus pro·
pios recursos.
Los tres ó cuatro años que siguieron á su partida de la
casa de Allan han sido llamados clos años silenciosos&gt; por los
biógrafos del poeta. Si lo fueron, su silencio fué elocuentísimo. Nunca volvió Poe á disfrutar de tal tranquilidad y
de dominio sobre sí mismo como en aquellos llamados
años silenciosos. ·Los que pasó en Baltimore marcaron
sus-primeros éxitos literarios, el advenimiento del amor y

EDGAR ALLAN POE.

su casamiento. Finalmente conoció su destino. Allí encon·
tró á su tía María Clemm, media hermana de su padre, separada de su orgullosa familia á causa de, un matrimonio
desafortunado. Vivía humildemente en una buhardilla, y
trabajando en costuras y labores manuales se sostenía y
sostenía á su hija Virginia, entonces de diez años, frágil,
delicada.
A esta puerta llamó Edgar; la encontró bondadosamente
abierta y fué recibido con ternura. Compartió con ellos la
buhardilla. Frente á frente, por fin, de sus ideales, Poe se
encontró libre para elaborar sus fantasmagóricas producciones: la música y el ensueño de su poesía. La. pobreza no
le oprimía demasiado. Estaba protegido por la señora
Clemm, hábil ama de casi. y que, por algún tiempo, fué la
única que sostenía la casita.
En Baltimore fué donde Poe empezó á darse á conocer
por sus obras literarias.
En el año de 1833, el «Saturday Visitor», semanario de
literatura, anunció que daría un p remio de cien pesos á la
mejor poesía y al mejor cuento. Ed¡(ar Poe resolvió entrar
y envió sus «Historias del Folio Club», serie de relatos
fantásticos, para dis¡mtar el premio; y para el concurso de
poesía escribió «El Coliseo&gt;, una de sus más notables com·
posiciones.
Poe ganó el premio de los cuentos con el que se titula
«El Manuscrito encontrado en una botella». Puede imaginarse con qué orgullo se precipitaría en su casa para anunciará la tía Clemm y á Virginia la buena nueva.
Por algún tiempo la serenidad y la calma reinaron en el
hogar. En esa época conoció á Kennedy, que despu és ocu·
pó un lugar prominente en el gobierno del Presidente
Tyler.
· Mientras tanto, la hermosa Virginia crecía, y el afecto de
Poe se convirtió en amor apasionado. A causa de la extre·
macla juventud de la joven, que apenas tenía catorce años,
la señora Clemm se opuso al matrimonio inmediato. Pero
fhé en vano. Los dos la persuadieron de que diese su con·
sentimiento, y en Septiembre de 1834 se casaron en la Iglesia de San Pablo, en Haltimore.
· Poco.después del matrimonio, Poe recibió proposiciones
para ser socio editor de uu nuevo semanario de literatura
que acababa de aparecer en Richmond. Para él, que había
sufrido grandes privaciones, la per,pectiva de un trabajo
firme y remunerativo llegó como un dón del cielo, y lo
aceptó con ansia. La familia se trasladó á Richmond.
' El mundo-cuando menos el mundo literario-conoce la
obra maravillosa que Poe llevó á término en Richmond
como editor del «Mensajero Literario». Una nota favorable
del «Mensajero&gt; significaba el éxito de un 1 ihro ·nuevo y

�tt~MUNDO 1Lt.JSTRAi&gt;0
muchas reputaciones fueron deshechas 6 establecidas por
su sátira mordaz. Pero el carácter indisciplinado de Poe
le hizo que lo inevitable ocurriera: tuvo una disputa con
el propietario del periódico. Poe era difícil de tratar porque pocos le entendían.
Nueva York fué la siguiente estación en la carrera del
poeta. Una gran reputación literaria le había precedido, y
desde luego fué hecho ayudante del Di~ect~r de la &lt;Ne_w
York Review&gt;. Era esta una nueva pubhcación que. ba10
la brillante dirección de Poe, llegó á ocupar un sitio de
primer orden. Allí su reputación creció más todavía. Pero
también le proporcionó muchos y muy encar~izados ene·
migos. Los primeros tiempos ·de su permanencia en Nueva
York fueron felices; pero la felicidad es siempre un huésped transitorio, y pronto surgieron las nubes de borras7a.
Escritores medianos ocuparon sitio preferente en la revista, en tanto que á él le dieron lugar secundario. No podía
tolerar esta situación.
De allí pasó á Philadelphia en 1838, donde pe~aneció
seis años y regresó á Nueva York. En e:sta época fue cuando escribió cEl Cuervo&gt;. Apareció primero firmado con
seudónimo¡ pero su autor fué gradualmente conocido y
exaltado. Como Byron, Poe surgió casi repentinamente al
pináculo de la fama. Allí también murió su esposa.

fia eiedorai, y ai día s-iguiente fué á participar de las
elecciones, cuando todavía estaba en estado de inconsciencia. Así que terminaron con él, le arrojaron á la calle,
abandonándole á su propia suerte. Acertó á pasar por allí
uno de sus parientes y le encontró tendido al pie de la
escalera del viejo museo de Baltimore, en estado comatoso.
Era día de elecciones, y el pariente de Poe pensó que
aquel hombre se había excedido en el beber. Le miró más
cerca y vió, con horror, que era su primo Edgar. Hizo acer·
car un carruaje y condujo á Edgar al hospital Wáshing·
ton, dcmde los médicos lucharon tres días por tres días pa·
ra salvarle; pero no lograron que recobrara el sentido pa·
ra referir lo que había pasado. Diagnosticaron que se trataba de envenenamiento de la san~re, empeorado por la
debilidad del corazón. Fué mortal. En la mañana del 7 de
Octubre á la madrugada, Edgar Poe expiró. Dícese que sus
últimas palabras fueron: &lt;Quiera Dios que alguien me
arranque los sesos&gt;, y después: &lt;Señor, ten piedad de mi
pobre alma&gt;.
Al día siguiente fué sepultado en el cementerio de
Wetsminster, en Baltimore, junto al sitio donde descansa
su abuelo David Poe. Allí se alza un sencillo monumento,
erigido con fondos que un grupo de mujeres de Baltimore
reunió, y fué inaugurado en 1875.

*
DANZARINA PARISIENSE

SEPULCRO DE POE,

Poco después comenzó también la vida disipada que
tanto y tanto se le ha reprochado. Hizo repetidos viajes á
Baltimore en los dos escasos años de vida que le quedaron. La ciudad ejercía sobre él una mística atracción, qui·
zá porque esperaba encontrar en ella otra vez los días de
paz y de alegría, que fueron los de su infancia. En una de
esas visitas á Baltimore escribió cLas Campanas&gt;, el más
sonoro de todos los poemas escritos en lengua humana. La
tradición ha recogido, como un tesoro, una anécdota que se
refiere á esa composición: Una noche, Poe salía de la Bi ·
blioteca pública y se encaminaba á su casa por la calle de
San Pablo. Nevaba, y las campanas de la iglesia cercana
repicaban álegremente. El sonido vibrante le hirió con intensidad, y entonces él buscó ans~osamente en sus bolsillos
lápiz y papel. No los tenía. La~ hendas estaban ce~~das, y
mientras tanto se estaban perdiendo frases exqu1S1tas. Se
precipitó en la escalera de _la casa en que vivía ~· ~; Gi·
les. El juez en persona abrió la puerta, y Poe le pidio pa·
pel y pluma. El juez vió que era un caballero, le invitó á
entrar en su despacho y se retiró cortésmente. Al cabo de
poco tiempo, volvió adonde había dejado á su extraño
visitante, y encontró que ya se había ido; pero en la mesa
se encontraban las tres primeras estrofas de &lt;Las Campa·
nas,, que el juez colocó más tarde en un marco y puso
en sitio de honor en su despacho.
La última escena en la vida de Poe,·lo mismo que la primera ocurrió en Baltimore. Fué una escena mist eriosa,
y po~os detalles auténticos de ella se conocen. Lo único
cierto es que en la noche del 4 d e Octubre de 1849, Edgar
Allan Poe llegó á Baltimore. Se dirigía al Norte á casarse
y se le vió descender del tren de Richmond y entrar á una
vinatería cercana. Lo que sucedió después, en pocas palabras, fué: Dióse á beber ~n una banda que iba de campa·

¿Qué te has hecho, pequeñuela danzarina, que miré, hace ya dos años, en una barca del Sena, al empezar una cla·
ra noche otoñal? En medio del trágico río, cuyas olas
apagan los estertores de los suicidas; en medio del río de
amor, que oye el ardiente cantar de las sirenas, bailaste so·
bre los inmóviles talones de la barcaza, envuelta, como en
una sutil gasa de oro, en la lumbre amarilla del Poniente.
De pie entre la muchedumbre del antiguo arrabal que
aplaudía tu gracia, pude mirar tu frágil cuerpecillo de li·
bélula, vibrante al son pausado de la flauta y al redoble sonoro del tamboril. Y evoqué á las otras locuelas que bailaron ante mis ojos: á la húngara nómada, ritmadora del
paso en una calle de Lisboa; á la joven árabe que entreabría
sensualmente la roja herida de su boca en las sinuosidades
serpentinas de la danza, en la Puerta del Sol de Madrid....
á la núbil serrana que en honor mío bailó una tarde en el
patio de una choza rústica, al arrullo de los vientos monta·
tañeces y al fulgor de rosa de un crepúsculo del trópi·
co . . . . Pero no te parecías á ellas . ...
Eras única con tu voluptuosa cabellera de una negrura
sepulcral: con el luto de tus pupilas y con tu traje de
muerta, sombrío desde la gorra negra hasta las zapatillas
negras. Sólo tu rostro y tus manos fulguraban con res·
plandores de alabastro. Semejabas un largo lirio blanco
envuelto en un jirón de la sombra ó una marmórea esta·
tua vestida de tinieblas. Y por ese intenso contraste eras
más seductora, más inquietante, más misteriosa. Tu juventud y tu sexual encanto parecían florecer en el dolor.
Y tu baile, quizá por la mórbida languidez de los movi·
mientos y por la expresión inconsolable de tus miradas,
hacía pensar en cosas de martirio, en besos de angustia,
en abrazos nocturnos y siniestros.
¿Cuánto tiempo danzaste así, á la luz del ocaso, en el
dintel de la penumbra? ... .. . A mí me pareció un año de
tormento el mágico juego de tus pies y de tus curvas y me
asaltó una extraña- pena oyendo como en una pesadilla,
la cadencia quejumbrosa de la música. Porque adivinaba
algo trágico en toda tu persona y en tu faz infantil uno de
aquellos tormentos que hacen sangrar el corazón y las en·
trañas.
Y ahora pienso que tu danza-impulsada por la negra
miseria- era la d;tnza de la muerte.

177

EL MUNDO ILUSTRADO

Inerte del Arzobispo de Dnrango
El día 15 de los corrientes falleció en la ciudad cabecera de su arquidiócesis el señor Don Santiago Zubiría y
Manzanera, quien en sus µltimos'años desempeñó, con gran
acierto, el cargo de Arzobispo de Durango.
El venerable anciano se distinguió por su humildad,
pues á pesar de haber llegado á una tan alta jerarquía en
la iglesia católica, apenas si se hablaba de él, y era poco
conocido aun en los círculos católicos. Su muerte ha sido
muy sentida, y sus diocesanos lamentan sinceramente la
pérdida del buen pastor.

*

La Función del Principal
En nuestro número anterior nos referimos á una función
efectuada el jueves 14 de los corrientes en el Teatro Principal, organizada por el Honorable Ayuntamiento de la
ciudad, erigido en junta de caridad, á beneficio de las víctimas de los temblores ocurridos recientemente en el Sur
de Italia.
Como decíamos, la fiesta fué un acontecimiento, tanto
desde el punto de vista social, como desde el artístico, y
el fondo de auxilio recibió una suma considerable como
resultado de esa función; en el presente número publicamos una vista tomada durante ella por nuestro fotógrafo,
sin más luz que la que había en la sala, · y los retratos de
las damas que contribuyeron al éxito brillante de la fiesta.

Ilmo. Sr. D. Santiago Zubiría y Manzanera,
4rz1bíspo de Durango, t el 15 del actual.

F ROILÁN T URCIOS.

*

NU.ESTRO CONCURSO
No olviden nuestras lectoras que el día 8 de Febrero próximo se cierra el concurso. En nuestro próximo número
publtcaremos, por última vez, el grabado en que se ven
los ojos de las artistas.
Nuestras subscriptoras, que son, sin duda, afectas á las
tarjetas postales, pueden consultar sus colecciones, y en·
contrar los retratos á que corresponden esos fragmentos.

Vista tomada por nuestro fot6tra/o clitrante la función de caridad en el Teatro Principal.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

178

!'

......

HOF MANN .·· LA~CO MPAÑIA DE TINA DI LO R E NZO.
LA APE RTURA _DE "FOLIES BERGERE."

Todo el México intelectual recuerda, con una grata evoca- .
cíón de triunfo, la despedida de Hofmann, ha.:e un año, en
el pórtico de Arbeu. El público, maravillado, electrizado,
enérgico de entusiasmo, vitoreó al glorioso polaco y á su
patria, levantando al primero en alto y paseándolo en
hombros, como un trofeo de gloria y arte.
Vuelve el artista á la tierra que tanto lo halagó una noche, su última noche de exhibición, y vuelve pensando:
«lo~ brazos que pujantes levantaron mi cuerpo hasta ponerlo en hombros amigos; las bocas que ¡!rifaron hurras á
mi nombre y vivas á mi patria, han de esperarme abiertos
con el mismo abrazo y con el propio grito.
«Yo vi cómo era ingenua su admiración, yo sentí cómo
era hondo su entusiasmo y oí de sus labios la despedi"d a
cariñosa de esa gente que invita á regresar: su proverbial
«hasta luego». Y pensé: he de ir otra vez á esa·ciudad que '
me quiso, me admiró y me dió alientos».
Y vuelve el artista; y los mismos que lo trajeron como
¡:nercancía explotable, comienzan por anunciarlo con un
apodo de cirquero. Ya no está solo el glorioso nombre en

SRA. GROSSI CARINI,

•

· muy notable dama joven de la compt.1ñ{a Tina di Lo~enzo.

JOSÉ HOFMANN,

el e"lf~nte píanista que nos visita por segunda:vez.

los carteles: ahora figura con un ridículo apéndice: Hofmann: el coloso del piano¡-dP.l mismo modo que,en lo"s
programas de un circo leemos sonriendo: Mr. Leotard: el
rey del trapecio.
Alll comienza la peregrinación de desencantos que el
artista recorre actualmente.
Abre su sila y á la esperanza de aquella despedida de
apot~os~s. Hdmann clava sus claros ojos en el público, en
su pubhco que él creía numeroso y ardiente como en aquella noche en que abrió el paréntesis de su ausencia corta.
Pero el exquisito artista ignoraba que aquí, en México, el
entusiasmo, la admiración y la ostentosa vocingh:ría acla·
madera son piedras falsas con que adornamos la pesada
corona de nuestra incultura.

•

179

�Residencias lujosas de México

EL MUNDO ILUSTRADO

180

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SRITA. MANUELA ! UGENIA TORRES.

SRA • .MARÍA L UI SA ESCOBAR DE ROCABRUNA.

_::'.;:¿;,.::__j

Damas que tomaron parte en la Junci6n de carídad del Teafrg Principal

Todas las celebridades artísticas que nos visitan recorren un camino fijo: son recibidas cou una cierta indiferencia· suben paso á paso y lentamente la escala del triunfo,
y e~ el último momento, cuando es víspera de la ausencia,
la desconfianza del retorno ó el remordimiento de la abstinencia hacen de aquella velada una noche de gloria que
engolosina al artista. Promete volver, se empeña en regresar y .... el desencanto le da la bienvenida.
Todos aquellos impetuosos ruegos de retorno¡ todas aquellas súplicas de regre"&gt;o, hechas por mil almas en una sola
voz de admiración, se han apagado entre las garras opresoras de la indiferencia y el olvido.
¡,Verdad: María Guerrero, Teresa Mariani, Tina di Lorenzo, José Hofmann? ¿Verdad que es justa mi acusación?
Tú, la última víctima de este pecado nuestro, me darás
la razón cada vez que hagas el rico dón de tu divino arte.
Mira: la sala está apenas concurrida. Los ojo~ que antes
eran sólo admiración, ya hoy se atreven á mir:trte como
jueces. Allí, en aquella luneta, una cabeza de cabellos
abundantes se mueve en protesta con una &lt;pose&gt; visible.
Dejas el piano y te saluda el ,aplaso unánime, sí-no pue·
den negártelo;-pero en el entreacto yo he sorprendido
juicios y apreciaciones que te discuten. Antes sólo escu·
chaba elogios y alabanzas que te glorificaban.
Y sin embargo, tu arte es el mismo, igual tu ciencia y
aún mayor tu sentimiento.
¿ Cuál es tu falta?
El regreso.
México no es país de golondrinas de arte. Vivimos en
un perpetuo invierno de indiferencia, en el que raramen·
te suele haber un día de sol.
¡Pobre golondrina la que en este sol desentuma sus alas!
Así también, como otro doloroso ejemplo, Tina di Lo·
renzo padeció el engaño.
Ninguna cQlllpañía extranjera nos ha presentado un
cuadro más homogéneo ni más brillante que el de la divi·
na actriz. Tampoco empresa alguna nos ha dado mejor
esplendidez en la_presentación de las obras.. En Europa
misma, rara es la que supera al lujo con que Tina regala
nuestros ojos.
Ultima prueba de ello es &lt;La Samaritana&gt; y en abundan·
cia cTheodorv, &lt;Adriana&gt; y &lt;Madame Sans Géne&gt;.
y sin ~mbargo, no basta á redimir el pecado de credu-

lidad ni el aparato deslumbrante de las obras, ni la ho·
mogeneidad de los artistas, ni el grato perfume del recuerdo que nos dejó su última estancia.
El teatro está vacío.
Solamente se llenan las funciones populares, para las que
suelen solicitar billetes algunos ricos de nuestra buena sociedad.
Tina pensó como Hofmann: ese público que en mi última noche de labor artística despojó de sus rosas todos los
cármenes de México para regarlas á mis pies; ese público,
que quebrantando su arcaica severidad gritaba en los palcos y en las calles hossanas á mi nombre, no puede aban·
donarme.
Puedo volver segura de mi triunfo. Y conmigo volverá
Falconi, que tanto celebraron¡ y Carini, que conmigo compartió diariamente los aplausos tumultuosos, y Nipoti y
Bonafini.-Y no podré ir sin Nerina-no habría &lt;Gioconda&gt;,-ni sin la Risoto, ni sin cualquiera de los que conmigo
han ido. Todos volveremos. ¡Todos!
Y aquí están, sí. Pero solos. Aquel público loco y turbulento, que agitaba pañuelos y derrochaba flores¡ en el
que hasta las damas, olvidando su recogimiento habitual.
se ponían de pie en los palcos para enviar, en la punta de
los dedos enguantados, besos de admiración á la gentil artista, aque\ público fanático era de un día de sol. Ha vuelto el invierno. Y las alas se entumen.
Tengo que repetirlo: Tina, Hofmann: México no es país
de golondrinas de arte!

.~

'

.. ..

·.,.

\.

***

El teatro Lírico, transformado en &lt;Folies Bergere&gt;, abrió
sus puertas con un éxito mediano.
Este espectáculo, popular en Europa, aquí tiene un sello de distinción y pulcritud que contrasta con el género
de sus actos.
En París, modelo de tales teatros, .l a vida de ellos está
en la diversidad constante de los públicos que los frecuentan y de los actos presentados. México no tiene más que
un público para fodos 1os espectáculos de este género, y es
insuficiente á sostenerlos todos. Menos aún si se les quiere
dar un ambiente de lujo. Ya sabemos que aquí sólo saben
&lt;linrtfrs~ ~os ciue carecen de medios para divertirse.
LORELEY.

CASA DEL SR, D, RA FAEL DE AROZARENA,

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185

EL MUNDO ILUSTRADO

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LA SUERTE LOCA (?)

Tiene la diosa Fortuna fama de ser ciega, loca, veleidosa
y otras muchas cosas á cual más injusta y poco adecuada,
al menos en nuestro tiempo. Quizás en la antigüedad la
Fortuna, que no había alcanzado la época de civilización
por que atravesamos, haya sido todo lo antedicho; pero indudablemente que ahora está muy corregida de esos defectos, si es que alguna vez adoleció de ellos.
La ciencia matemática, exacta por excelencia, invadió el
terreno que había sido reservado $Olamente á la suerte, é
inventó el cálculo de las probabilidades, con el que ató las
manos á la loca Fortuna y le quitó la venda de los ojos,
mal de su grado.
. Para probar la suerte que está curada de su locura y que
sus pasos están dirigidos por una vista perspicaz, está haciendo la fortuna de varios hogares de hombres trabajadores, que han luchado durante muchos años por obtener capitales que los pongan á cubierto de los horrores de una
vida de necesidades y de deseos no cumplidos.

•**

Para llegar á este fin, se ha valido de la Lotería del Estado de México, que celebra sus sorteos en la ciudad de
Toluca, y especialmente de sus sorteos extraordinarios de
diez mil pesos.
En nuestro último número dimes la lista de las personas
premiadas en los sorteos .,fectuados durante el año de 1908,
y por ella se habrán convencido nuestros lectores de lo
que decimos anteriormente, pues todas las personas ó corporaciones agraciadas son muy acreedoras al premio que
la suerte les hizo.
En el último sorteo de diez mil pesos, que fué el 46 de
la serie, el premio mayor tocó al billete número 6725, el
cual fué vendido en Veracruz por el agente de la lotería,
Sr. D. Pedro Z. Pernia, á los Sres. Noé Reyes y Justo Abello, empleados de la casa M . Perroux, premio que fué pagado en la ciudad de México en cheque número 24,465 á
cargo del Banco Central Mexicano. Los Sres. Reyes y Abe1 Premio de
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10
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10
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$ 1,000.00
500.00
" 100.00
" 50.00
"11 30.00

50

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$ 15,250.00
4,000.00
" 3,750.00

"

$ 15,250.00

600

$ 24,000.00

Y aun colocándonos en el caso más desgraciado, supo·
niendo que no obtengíis ningún premio, es tan grato so·
ñar, mientras se trae en la bolsa el billete de la lotería, so-

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Para explicar más claramente el movimiento del sorteo
damos en seguida un detalle de la forma en que se distri'.
buyen los premios:
50.... . ...... . ....... . .
200 premios de $ 20.00
250
,, 15.00
"
"
100 aproximaciones
al
centenar que obtenga el premio de
$ 10,000.00 á $ 10.00

•••
' '

•••

No debemos olvidar que la Lotería del Estado de México
es la que se efectúa bajo el plan más liberal. Emplea el
sistema de premios directos, que es el aceptado por las principales loterías del mundo, y el uso que hace de sólo dos
globos, uno para los números y otro para los premios permite que todos y cada uno de los detalles del sorteo se
lleven á la vista del público, el que puede juzgar por sus
propios ojos de la legalidad de los manejos de los que tienen á su cargo los sorteos.
El próximo sorteo, con premio mayor de diez mil pesos
se efectuará en la ciudad de Toluca el sábado 30 del ac:
tual; hay que recordar que en él no jugarán más que diez
mil números y que. se sortearán seiscientos premios, que
representan, en conJunto, la respetable suma de veinticuatro mil pesos; para garantizar el pago de los premios hay
un fondo de cuarenta mil pesos, fondo que está gara~tizado con la firma del interventor que el Supremo Gobierno
del Estado ha nombrado para mayor seguridad del público, y depositado en el Banco del Estado de México.
Los dic:z mil billetes que juegan tienen, cada uno, un valor de cuatro pesos y están divididos en vigésimos que valen veinte centavos cada uno; de esta manera se pone la
suerte al alcance de todas las fortunas, y todos los que deseen hacerse de un capital que les evite fatigas é incomodidades en la vida, deberían apresurarse á comprar billetes.

$ 10,000.00
2,000.00
,, 1,000.00
1,000.00
" 500.00
" 750.00

El siguiente sorteo extraordinario, en las mismas condi·
ciones que el arriba anunciado, se efectuará en el local de
la lotería de Toluca, el veinte de Febrero del presente año.
Allí están los sorteos que os invitan á terminar una vida
de zozobras é incertidumbres, ó á aumentar vuestro capital con una suma muy considerable; si sois pobres, si ha·
béis pasado una vida de trabajos y privaciones, ha llegado
la hora de hacer que termine; si disfrutáis de una posición
acomodada y tenéis bienes de fortuna, debéis saber lo que
significan diez mil pesos aumentados al capital y lo que
éstos producen, invertidos de una manera cuidadosa; en
cualquiera de los dos casos debéis entrará la Lotería del
Estado de México para tener la gran satisfacción de di'i·
frutar á voluntad de diez mil pesos.
CASA DEL SR. D. 1!.AFAEL DE AROZARENA.

lla son dos laboriosos empleados cuya conducta los hace
muy acreedores á la distinción que ha hecho la suerte en
su favor; así es que una vez más ésta ha dado pruebas de
que está curada de su ceguera y de que obra con sensatez
y cordura.

"

$ 1,000.00

br,e t?do si esta lotería es de las que ofrecen garantías al
publico, ~e esper~; nunca el tenedor de u.n billete espera
p_erder; siempre hene la c?nfianza de que, al consultar las
hstas, va á encontrar su numero delante del premio gordo
y con esta esperanza se forman los más hermosos castillos'
y vive durante muchos días en el país de los ensueños'.
sólo este tiempo que se pasa viviendo en el más grato d¡
l~s mundos. cor~pensa con mucho el valor que se haya po·
d1do ga~tar en billetes, y esto, lo repetimos, en el caso más
desgraciado, que es en el que el billete no salga premiado
fi~uraos en el caso contrario, y entonces, seguramente qu;
n1 gastando el décuplo de lo que se gasta se habría pagado
no ya el valor del premio, ni la mitad del valor de las her:
mosas sensaciones quese reciben durante los días de espera, y después, cuando se tiene la seguridad de que la suerte se ha acordado de nosotros, y que, gracias á ella, representada por la Lotería de Toluca, va á empezar para noso~ros una vid.a llenad~ comodidades, y han acabado para
siempre los inconvementes de la estrechez y la incerti·
dumbre por el porvenir.

�EL MUNDO ILUSTRADO

186

lJná Gran Obra de Arte
Ocasión Excepcional
Entre los cuadros presentados al «Salón» en París el año
próximo pasado, obtuvo una de las más codiciadas distinciones uno calzado con la firma de H. Chartier, que representa el episodio culminante de la batalla de Marengo.
La medalla concedida á Chartier no ha sido una sorpresa
para los que están al .tanto del mov~miento artístico. en
Europa pues el citado pmtor es ventaiosamente conocido
en el ro'undo del arte, y no es la primera distinción de este
género que recibe, sobre todo en ~ua~ros de batallas y episodios militares, que son su especialidad.
.Este cuadro, del, que publicamos una re~roduc~ió~ en ~a
plana adjunta, esta actualmente en esta ciudad ~ disposición de los aficionados á los buenos cuadros, quienes podrán:admirarlo á voluntad á la hora que gusten.

***

Para que nuestros lectores se den cuenta de la importancia del episodio representado en el cuadro, vamos á refrescar sus recuerdos históricos.
Era primer Cónsul de Francia Napoleón Bonaparte y el
«Gran Ejército&gt; contaba sus triunfos por el número de sus
hechos de armas. Por todas partes por donde iba el genio
militar del siglo XIX le acompañaba el ángel de la Viéto·
ria, 'Y su -gran sueño de conquistar el mundo parecía en
vías de realizarse.
Desde el principio del año de 1800, Napoleón se hallaba
empeñado en guerra con Austria, y el 14 de Julio del cita·
do año se trabó un combate en el Sur de ese país, cerca de
la frontera italiana¡ el encuentro se inició en las primeras
horás del día y duró has1a después de las doce del mismo.
A las dos de la tarde, Napoleón ordenó la retirada hasta
el pueblo de Maren~o, y el éxito de la batalla estaba muy
dudoso, con todas las apariencias de una derrota para el
Gran Ejército.
Una vez en Marengo, el general Desaix, desesperado ante
lo que parecía un descalabro, se dirigió al Cónsul y le dijo:
«Señor aún es tiempo de la victoria&gt;¡ ante estas palabras,
reacci~nó el espíritu napoleónico y ordenó al mismo Desaix que se pusierá á la cabeza de seis mil hombres y diera
alcance á los austriacos. Desaix, acompañado por el ayudante de campo Savary y por el general Murat, selanzó en
persecución del el!emigo, al que alcanzó en un lugar situado á ocho kilómetros de Marengo.
En este lugar se trabó el combate, que terminó á las seis
de la tarde con una victoria decisiva para el ejército
francés; en él campo de batalla no quedó un solo austriaco
vivo.

*••
A las cuatro de la tarde, el gran ejército pasó por delante de una eminencia, en la que se hallaba situado Napoleón, y la vista del gran genio de la guerra ejerció en los
soldados el efecto enardecedor que ejercía siempre, efecto
que tuvo gran influencia en las victorias obtenidas.
Este momento, en que todo el ejército saluda al futuro
emperador, es el que escogió Chartier para su cuadro¡ las
tres figuras principales que se ven en él, son lo~ dos generales: Desaix y Murat y el ayudante Savary, quienes saludan á Napoleón con sus espadas. La figura del C6nsul, sobre su caballo blanco y rodeado de su Estado Mayor, se ve
en el fondo.
Pocos minutos después de este saludo cayó herido el general Desaix y murió sin haber tenido mas que la intuición
d e ~u victoria, la cual fué completada por el general Mural.
La copia que publicamos, como ilustración á estas líneas,

da una idea aproximada de la ejecución y ;del dibujo del
gran cuadro; pero no se puede apreciar, en ella, el colorido
ni la expresión de las figuras de la misma manera que se
puede estimará la vista del original.
1t

1 •

Decíamos antes que el cuadro se halla en nuestra ciudad
aficionados, y vamos á ver cómo fué esto:
Los propietarios de la joyería cLa Esmeralda&gt;, señores
Hausser Zivy y Compañía, son grandes aficionados á las
bellas artes, y llevados de su afición, nos han hecho conocer varios cuadros de celebridad y renombre universales.
Un representante de esta casa, durante su último viaje á
París, adonde va con frecuencia en busca de novedades
vió el cuadro que motiva estas líneas, y no pudo resistí;
á la tentación de darlo á conocer entre nosotros; para ello,
sin reparar en gasto~, lo compró, lo hizo empacar y lo envió á nuestra capital, donde se halla ahora á la vista de
los amantes del arte.
La tarea de empacar un gran cuadro, que al mismo tiempo es un cuadro de grandes dimensiones, no es fácil, y
muchas obras de arte han sufrido deméritos en el viaje por
falta de precauciones¡ pero esto no sucede nunca á aficio·
nados y artis,tas como los señores Hausser Zivy y Compañía;
el cuadro fue empacado, embarcado y transportado bajo la
vigilancia personal del enviado de la casa, y llegó á la
gran joyería de la esquina de San Francisco y Espíritu
Santo en el mismo estado en que salió del "Salón."

y que pueden admirarlo á su sabor los

***
Una vez llegada la tela á México, lo más importante era
exponerla de una manera digna de ella; por sus dimensiones no era posible exhibirla en los aparadores de la casa y
fué necesario colocarla en el entresuelo, en un lugar
desde el cual pudiera ser vista por todos. La tela se halla
al terminar la escalera que conduce á los departamentos
altos de la casa, colocada de manera que luzca todos y cad~ ~no delos detalles que la han hecho famosa, y que la
hicieron acreedora á una de las distinciones más altas á
que puede aspirar un artista.
Pero los seño~es Hausser Zivy y Compañía, guiados siem·
pre p~r .sus aficiones artísticas, no se conforman con poseer
y exhibir. la maestra. ~bra de arte con que han enriquecido
su ya ':ahosa. cole~~i?n de cuadros, sino que la quieren
poner a la d1sposicion de los amantes del arte pictórico,
para que quede como una de las más preciadas joyas artísticas de las galerías mexicanas.
No obstante las grandes dimensiones del cuadro y las dificultades que ofreció su traslación, y no obstante el gran
mérito que tiene, por ser una de las medallas del último
sal~1n de pintura, ~~s actu~les ~oseedores, los propietarios
de La Esmeralda, han fiJado a la tela el valor de seis mil
pesos, verdaderamente insignificante, si se tienen en cuenta las circunstancias precitadas.
Así es que los aficionados á las bellas artes, no sólo se
podrán recrear ante la contemplación del hermoso cuadro, sino que podrán conservarlo entre los muchos tesoros de arte, de los que justamente se muestra orgullosa
nuestra capital.
Los artistas están de plácemes, y los señores Hausser
Zi vy y Compañía se han hecho acreedores á la gratitud del
arte mexicano, por s~ loable tarea de traer y poner al alcance de nuestros artistas obras de tan grande importancia
eu el mundo del arte pictórico.

, MUNDO ILUSTRADO ,

181

�EL MUNDO ILUSTRADO

188

EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida e,pecialmente para "El Mundo lla,trado"
(CONTINUA)

-Que pase-dijo.
Apareció Teresa. Y como Lucy, ceremoniosa se adelantaba á su encuentro: ¿Sabías quién era yo al consentir en
recibirme ?-le preguntó inmediatamente.
-Sí lo sabía. Sin haber recibido aviso personal de tu casamiento, leí la noticia de él en los periódicos.
Luego, haciendo seña á Teresa de que se sentara, y acomodándose frente á ella un poco lejos, añadió con cierta
altivez en la voz:
- l Tienes algún servicio qué pedirme? Estoy enteramente
dispuesta á otorgártelo si me es posible.
Teresa acercó su silla á la de Lucy, y con v,oz humilde:
¡No seas mala! si mis padres te han causado mal, yo no tengo la culpa de ello¡ y te aseguro que sufrí mucho al no
vol ver á verte.
Lucy, sin embargo, no cedía.
-Empero, he tenido razón al suponer que tu visita no
es sin motivo interesado ..... .
-Sí. ...
-iAh! ¡Bien me decía! Escucho.
Teresa se acercó más.
-Desde
luego, ante todo-dijo-quiero que sepas que si
......... .. .. ..... .. ........... ··· ·· ·· ........ .
no te dí parte de mi casamiento, al principio del invierno,
Lucy, instalada en su escritorio, acababa de comprobar es que necesitaba á toda costa que Máximo no te viera allí
que no había tinta en su escritorio y se levantaba ya para presente.
pedirla, cuando sonó el timbre de la puerta.
Lucy se levantó.
-¡Con tal que no sea una visita!-dijo. ¡No sería agrada•
-Confieso que no comprendo. Amo á mi esposo. Mienble .... para estas pobres cuentas!
tras más tiempo pasa, mejor advierto que no he amado
nunca más que á él. iPor qué había de causarme la menor
molestia la presencia de tu hermano!
-A ti, tal vez no .... Pero te repito, era indispensable
que Máximo no te encontrase.
Desde hacía tiemp? q1;1e Máximo no existía ya paraLucy.
Con un ademán indicó á Teresa que esas historias del
pasado habían dejado de interesarle.
-Si qt..isieras- -le dijo-decirme desde luego ¿cuál es el
objeto de tu visitai'
-A eso voy-respondió Teresa.
Pero su turbación era visible en este momento. Ya no era
turbación, era una verdadera angustia. Las palabras que
quería pronunciar se detenían en su garganta.
Lucy había querido con mucha ternura á su amiga en
otro tiempo, para permanecer insensible ante semejante
emoción.
Ya sentía ceder toda su hostilidad.
Se preguntaba también, no sin inquietud ó dolor, qué podía revelarle Teresa.
Ignorando todo lo de ella desde hacía varios meses. no
sabiendo en qué condi~iones se había casado, ni qué clase
de hombre era ese senor Nerville, creyó desde luego que
.)-se tratada de un drama íntimo.
¿Acaso había descubierto súbitamente Teresa que había
Al cabo de un segundo, Rosina, la doncella, entró llevan· hecho falsa vía, que había fracasado y le venía la necesidad
• imperi?sa de confesar su desolación moral á su antigua
do una tarjeta de visita.
-Esta dama desea hablar á la señora.
c?mpanera?.,, .. .'~ meno~ que. . . . ¿Si no era todavía po·
Lucy tomando la tarjeta, murmuró con aire de fastidio: s1ble en plena cns1s sentimental, temiendo ceder no te·
-¡N~ decía yo! La primera vez que hubiera deseado es- niendo á nadie en su derredor para que la sostuviera hu·
biese acudido para pedirle ayuda?
'
tar tranquila.
En todo caso, se trataba de una cuestión grave.
Luego leyó el nombre.: &lt;Señor.~ de NervilJe&gt;.
-lLa señora de Nerv1lle?-d1Jo,-Pero s1 no la conozco.
De otra man~ra, lcómo admitir que esa mujer. de un
¿Está. usted segura·de que es á mí á quien desea hablar?
carácter más bien orgulloso, se hubiese impuesto la moles·
tia manifi~sta que le causaba ese paso?
-Sí. Desea hablar á la señora de Duroc.
-Es extraordinario. ... ... No la conozco absolutamente.
Lucy, viendo que Teresa no llegaba á explicarse, le tomó
Ya Lucy tenía en los labios la orden de re~ponder que la mano y con tono afectuoso le dijo: Veamos, debes cono recibiría cuando una luz atravesó su espíritu.
Il:ºcerme bastante par~ saber qu~ soy incapaz de tener para
Sí. ... las~ñora Nerville era Teresa Tillier, Teresa, ya ca- ~1 el menor rencor, ~1 para nadie. lQué es lo que te pasa?
sada también desde hacía algunos meses, y que ni siquiera (.En qué puedo servirte? Cuenta conmigo enteramente.
había dado parte de su casamiento á su antigua amiga.
Teresa se había repuesto un poco. La expresión casi tierna del rostro de Lucy le devolvió el valor.
¿Qué podía significar esa visita?
-Pues bien .. .. esto es-dijo-. . . . .. es de Máximo de
Lucy vacilaba.
-No comprendo, pensaba ...... Puesto que habíamos roto quien vengo á hablarte.
Lt~cy! ya inclina~a á. l~ indulgencia, tuvo un ligero
toda clase de relaciones . . ..
movlllllento, como s1 qull!iera retirarse.
Pero la curiosidad fué más fuerte.

Luego, para defenderse á una posible acusación de pereza ó desorden, añadió: ¡Culpa es deRicardo, por lo demás!
¡No llego á nada con este odioso marido que no sabe ~ué
inventar para distraerme! Así es que ahora que me hbra
por una hora ó dos de su presencia .... , .
-Tienes razón, hija mía, hay que aprovecharse-concluyó el señor Le Quesnel con aire de gravedad cómica.
-¡Oh! No será por mucho tiempo, supongo -dijo Ricardo-porque tengo la intención de despachar á toda prisa.
-¡Al contrario-dijo Lucy-no te apresures! Quisiera teter tiempo de terminar todo mi trabajo antes de tu regreso.
-Sea-respondió Ricardo bromeando-está dicho. Si
concluyo muy prouto iré, antes de regresar, á dar una vuel·
ta al boulevard.
El señor y la señora Le Quesnel, después de haberse despedido de su hija, pasaron á la antecámara. R~cardo se
preparaba á seguirlo~; pero antes, regresando v1v~mente
sobre sus pasos, no resistió al deseo de irá depositar un
beso apasionado en la mano de su esposa, esa cabellera
suave y dorada, de cuyas ondas se desprendía un perfume
?ue él deseaba llevar consigo.

ÉL MUNDO ILUStRA1)0
-/,De tu hermano?
-Sí, de mi hermano, que acaba de saber, hace muy poco
tiempo, tu casamiento .... y cuya desesperación es tal, que
tengo miedo de todo por él!
Lucy no pudo evitar el sonreír con cierta ironía.
-A nadie habría que culpar más que á él-dijo.
Ahora Teresa parecía haber vuelto á ser completamente
dueña de sí misma. No era ya sino el abogado que remonta al origen del negocio para encontrar en él circunstancias atenuantes en favor del acusado.
-Máximo-repuso-había sido educado, como yo, en la
ciega obediencia á nuestros padres. Creyó, como lo creí yo,
que el medio más seguro de tener su consentimiento para
el matrimonio era comenzar por someterse á su decisión.
Ahora sabes, como yo, que esta decisión era para él el
destierro. En la misma noche en que te dijo adiós en mi
presencia, partió para Alemania.
Lucy se había vuelto á poner instintivamente á la deíensiva.
-En efecto-contestó con tono ligeramente sarcásticono podía mostrarse más obediente.
Sin darse por vencida, Teresa prosiguió:
-¿Cómo habría podido suponer entonces que, al día siguiente al en que te dió este adiós desgarrador, otorgarías
tu mano á otro hombre?
Esta vez, la ofensiva que acababa de tomar Teresa llegaba casi á la temeridad.
Lucy contestó agriamente:
-Hay sus modos de presentar las cosas. En lo que· tú
dices, en efecto, yo habría desempeñado un papel poco
simpático. Pero la situación era muy distinta.
¡Casi se disgustaba al evocar esos recuerdos!
-Veamos . ... recuérdate la brusca partida de ustedes.. .
coincidiendo con nuestra ruina. . . . y' este desprecio mal
disimulado que parecían experimentar ustedes por mi
padre.
Teresa, batiéndose en retirada, quiso protestar. Pero Lucy no le dejó tiempo para ello.
-¡No, mira, Teresa, cuando se ama á una mujer, no se le
abandona así! No hay orden paterna que obligue mi consideración sobre la manera como se ha ganado .... ó perdido
el dinero en la familia. Queda uno cerca de ella para ayudarle á hacer frente á la tempestad.
-iPero tú no puedes saber!. . . .
Lucy, satisfecha de haber puesto de nuevo las cosas en
su verdadero punto, recobró la actitud tranquila que tenía al principio de la conversación.
-Qué importa, por otra parte, todo ese pasado, puesto
que tu hermano se encuentra hoy fuera de mi existencia.
Cierto, yo lamento vivamente que sufra á causa mía, puesto que tú me haces saber que acaba de despertarse su amor
hacia mí, ó más bien, de revelarse de una manera tan súbita. Pero en eso nada puedo yo, y los consuelos de un
hermano son los más reconfortantes.
Pero inmediatamente, temerosa de haber expresado en
sus últimas palabras un rencor hacia Máximo que pudiera
hacer creer todavía una cierta pena por su parte, añadió
casi sonriendo:
-Por lo demás, todo lo que digo no tiene ya más que
un interés retrospectivo. Es únicamente para restablecer
los hechos. Casándome con tu hermano ¿habría sido feliz?
¡Cuántas uniones, efectuadas en el entusiasmo, después se
arrastran miserablemente! Y con el Sr. Duroc, cuya bondad para mí ha sido infinita, he encontrado la felicidad .
Así es que esto está mejor, en lo que me concierne por lo
menos ... Y el Sr. Máximo Tillier puede estar cierto de
que no me queda ninguna animosidad contra él. Por consecuencia, yo no deseo otra cosa que serle útil, si acaso está en mi poder ..
-Sí, está en tu poder-dijo Teresa.
-Entouces, habla. Pero en verdad, me intrigas.
-Desde luego, te suplico que no veas en este paso mío
ningún sentimiento oculto y censurable. Me conoces bastante, á lo que pienso, para estar segura de que no puedo
pedir nada que sea contrario á tu dignidad de mujer y á
tu lealtad de esposa.
Lucy intentaba, en vano, adivinar lo que vendría.
-iPero qué, veamos!
Con un ademán la calmó Teresa.
-iTe lo ruego! ¡Un poco de paciencia! Para que me comprendas completamente, para que no me rechaces del todo
desde luego, es necesario antes que sepas en qué situación
terrible, sin salida hasta ahora, nos debatimos mis -padres
y yo, y que hayas dejado que la piedad penetre en ti.
-;,La piedad?
-Sí. ¿No te he dicho hace un momento que la desespera-

1M
ci6n de Máximo nos espanta, porque todo lo tememos de él?
Esta resurrección repentina de un amor al cual no pensaba, y que hasta había dejado de creer real, podía difícilmente conmover á Lucy, llena de ternura, por el momento,
para Ricardo.
Ante esa evocación inesperada, la imagen del joven, ol·
vidada desde hacía tantos meses, reapareció ante sus ojos,
pero esta vez sin brillo, sin encanto. Pudo mirarla fijamente, sin sentirse turbada.
-En todo caso-dijo-es extraño que semejante crisis se
declare en tu hermano después de tan largo tiempo. Mi casamiento no data de ayer, y podía difícilmente ignorarlo.
-Así sucedió sin embargo-contestó Teresa.-Desde el
fondo de Alemania, donde se había ido á ocultar para obedecer á mi padre, lcómo hubiera podido saber un acontecimiento que nosotros no le comunicamos? Y no queríamos
que lo supiera, ó más bien, contábamos con hacérselo saber
poco á poco.
¿En qué le interesaban esos detalles? parecía respon·
der la fisonomía de Lucy.
Pero Teresa, para llegar á sus fines y ganar la causa difícil por que iba á abogar, contaba con presentar á su hermano como inocente.
Continuó:
-Primero, tuve que inventar pretextos para evitar que
te escribiera directamente. En mi casa tengo un paquete de
correspondencia dirigida á ti. Respondía . . . .. . de parte
tuya . ... Pero poco á poco .... mis .... tus . . . respuestas
estaban más y más raras y breves. Agregando comentarios,
su efecto debía darle poeo á poco duda sobre la persisten·
cia de tu amor y conducirle á ver un porvenir en el cual
no figurarías tú. Hasta llegué, para prt.pararlo más pronto
á la fatal noticia, á hablarle de ciertos rumores de espon·
sales que, se decía, circulaban respecto á ti¡ pero él parecía
imperturbable. &lt;Estoy seguro de ella&gt;, me contestaba.
Lucy, cuya impaciencia parecía visible al tener que sufrir todas estas explicaciones tan inútiles para ella, comen·
zaba, á pesar de todo, á darles atención.
Feliz ante esa ventaja que advertía, Teresa prosiguió:
-En ocasión de mi matrimonio, hubiera sido necesario
dejarle venir á París por algunos días. ¡Ah! para que en este
tiempo no intentara volverte á ver. . . qué de mentiras, ya
te lo imaginarás. Por fortuna, en ese momento te encontrabas todavía en viaje de bodas con tu marido, y pudimos
hacerle creer que acababas de partir para el Sur con tus
padres y con un joven á quien se consideraba ya como tu
prometido. Pero su confiauza en ti no era menos tenaz. &lt;No
me hables de sus esponsales en los que no creo&gt;-nos decía.
-&lt;Solamente avísenme el día en que se case&gt;.
Esta vez Lucy parecía realmente interesada.
-¿Después?
-¡Espera! Debo decirte, ante todo, que desde el momento
en que estas palabras se pronunciaban en tono ligero, estábamos comiendo. La familia estaba reunida. Se acababa de
hacer un brindis por la salud de los recién casados. &lt;Y si ella
estuviera ya casada, ¿qué harías?-preguntó mi padre con
aire indiferente. Contestó con un simple ademán, pero en
sus ojos había cruzado un resplandor maléfico. Comprendí.
Me sacudió toda un calosfrío. Y de repente, aquella mesa
blanca cubierta de flores tomó á mis ojos el aspecto de un
catafalco.
-¿Después?-interrogó Lucy nerviosamente.
-Después volvió á marcharse. Pensábamos haberle sal·
vado. Pero hé aquí que poco tiempo después, en su destie·
rro . . .. /,cómo, por quién i' supo que te habías casado y casi
se volvió loco. Como que por poco se arroja al cuello de
mi padre. ¡Ah! ¡Todo era de temer en ese me.mento!
- ;.Qué? ¿Qué era de temer entonces?
-Que en un momento de locura no se lanzara contra tu
marido ó que su desesperación no se vol viera contra él
mismo. No vivíamos ni mis padres ni yo. Si salía, uno de
nosotros lo seguía de lejos. Si permanecía encerrado, espiábamos, el oído alerta, en la pieza inmediata iAh! ini aun á
mi peor enemigo le desearía pasar por semejante trance!
-¿Y ahora'(-preguntó Lucy.
-Ahora está un poco más tranquilo. No habla ya de recurrir á locos extremos. iPero si tú lo vieras! Hay en él un
abatimiento que no le abandona. Permanece durante horas
enteras sentado en un sillón, en la mano un libro que no
lee. Su mirada se pierde en el vacío. Cuando se le habla,
apenas responde. Y sus ojos se han hundido, su tinte es
amarillo, su rostro está desencajado.
A medida que pintaba el estado en que se encontraba su
hermano, Teresa sentía que las lágrimas le subían á los
ojos. Al fin, corrieron á torrentes.
( Continuará,)

�190

EL MUNDO ILUSTRADO

191

EL" MUNDO ILUSTRADO

.

Colección Heredid

~=-

·colección Heredld
,-- Figura mixtecoz.apoteca . - Escultura totonaca.- Cerámica policroma.--Figura mixteco-zapoteca.- E s cu l t ur a
tarasca. - Cerámica
policroma.- T e Po ·
naxtle de piedra.Cerámica policroma.
- Terracota (AlvaraO ) .- Panhuehuetl
(madera tallada).Figura totonaca. Piedra del Cacique
(~anPedro, Oaxaca).

d

Figura mixteco-zapoteca. - Escultura
de piedra (Tlaltelolco).-Figura mixtecozapoteca.--Figura de
madera y laca (Matlalzinca) .--Sepulcro
&lt;le! tintorero(Chichimequillas).-C e rámica policroma.--Fig II r a tarasca.- Escultura totonaca.Otra escultura totonaca.--Sepulcro mixteco (Oaxaca).-Escultura totonara.-Figura tarasca.

�192

• tL

193

EL MUNDO ILUSTRADO
MÜNDOfüL USTkAUÓ

La M~gníiica Colfééfó·n
DE HEREDIA Y SUS TESOROS DE ARTE
Ninguna colecci6n privada de antigüedades mexicanas puede disputar la primacía á la que. p.~see el en.inente arquitecto mexicano ·Don Guillermo de Heredia. Para formarla, el
mencionado caballero ha reunido circunstancias tan excepcionales como
son: una profunda cultura artística y
científica, una vasta fortuna y las investigaciones pacientes y reiteradas
de más de veinte años. No s61o la
colecci6n de Heredia _es, en su género, la primera de cuantas colecciones
privadas puedan exirtir en el mundo,
sino que, en ciert. s especialidades, sobrepasa á las colecciones públicas de
museos de Estados Unidos y Europa
y aun á las de nuestro Museo Nacional. Actualmente la colecci6n de He
redia llena cinco sa,lones, y convenientemente distribuida, podría llenar
dos 6 tres veces el espacio que hoy
ocupa.
Entre sus monolitos luce, como pie·
zas únicas y sin par, la interesantísima &lt;Piedra del Cacique&gt;; el precioso
deponaxtle&gt; de piedra, precioso por
su factura y sus jeroglíficos, la figura
de Tlaltelolco, comparable á las más
bellas del período egipcio-menfita,
un &lt;Ehecatl&gt; que aclara las fun·
ciones del numen y una diosa agrícola preciosamente esculpida. Posee
también las más raras figuras relativas al culto fálico, cuya semejanza
con ciertas obras asirias es, en verdad, pasmosa.
Como inapreciables documentos pa·
ra la reconstituci6n hist6rica y social,
posee la colección de Heredia el contenido íntegro de dos sepulcros, uno
de la raza tarasca y otro de la mixteco-zapoteca. De esta última y maravillosa civilizaci6n la colección que
examinamos ha logrado reunir el más
nutrido y encantador conjunto. Reproducimos algunas de esas figuras,
en que todo es admirable, desde la
calidad de la arcilla, hasta la magnificencia ornamental de los tocados y

1

SALA DE EXPOSICIÓN DEL &lt;MUSEO HEREDIA&gt;.
la imponente gravedad hierática de sas notables, atesora la referida colecci6n un &lt;huepil&gt;, cuyas labores de
los rostros.
El señor de Heredia ha conseguido pelo de conejo están en perfecta conintegrar, asimismo, la más sorpren- servaci6n.
La parte gliptográfica es un tesoro
dente colecci6n de barros tarascos,
entre los cuales reproducimos algu- profuso de piedras entalladas y pulidas, obsidianas, cristal de roca, jades,
nos de los más impresionantes.
De los relieves totonacos, famosos amatistas, turquesas, etc., asumiendo
en el mundo científico por su absoluta las formas más raras y admirables.
excelencia estética y cuya forma es- • En metalistería, los tesoros de la
quemática es la del pico del pato, po- magnífica coleccion son también admi ·
see el Sr. de Heredia la única colec- rables. Los objetos de oro fundido y
ción que, por el gran número y belle- repujado son una maravilla: cuentas,
za de sus ejemplares, merece tal adornos faciales y pectorales, &lt;teunombre. La cerátajca policroma está tetls&gt;, anillos, todo de un valor su·
brillantem1,:nte representada por ejem- premo y de una autenticid.1d indiscuplares innumerables, entre los que no tible. Los objetos de cobre son tamhay uno solo que no sea precioso y bién de un gran valor científico,
raro. La escultura en madera se hace explicándose que el señor arquitecto
admirar por dos obras excepcionales: Heredia sea el autor de la más luun suntuóso &lt;panhuehuetl&gt; de ma- minosa teoría sobre los procedimien·
ravillosa exornaci6n y una deliciosa tos de metalistería de los antiguos
figura femenina cubierta de laca ber- mexicanos.
Hemos procurado dar una ligera
meja.
De indumentaria, entre otras co- idea de las joyas de arte y documentos
arqueol6gicos que encierra la colecci6n excepcional del Sr. de -Heredia,
poco conocida entre nosotros, pero
famosa y admirada entre los sabios
europeos. En síntesis, puede decirse
que dicha colecci6n, entre sus millares de objetos, no guarda uno solo que
no sea una joya 4e arte y un documento científico precioso. Lasolµción
de algunos de los muchos problemas
que se imponen á nuestra arqueología se encontraría, sin duda, en el
estudio de los monumentos que encie·
rra la preciosa y única colecci6n de
que nos hemos ocupado.
Para el Gobierno mexicano y su
progresiva cultura no puede pasar
desapercibida la importancia que ten·
dría la fusión de esta colecci6n privada en las de nuestro Museo Nacional.
Llega la conmemoración del Centenario de nuestra Independencia y en
tan gloriosa fecha un congreso mundial de americanistas, y quizás p ermanentemente un instituto internacional de arqueología, estén instalados entre nosotros. lQué mejor ocasión
para presentar al mundo el tesoro ar·
queol6gico, los esplendorosos vestigios de nuestra ci vilizaci6n contenida
en la colección de que nos hemos ocu·
pado?

daremos hoy á nuestras lectoras la descripción de algunos
de ellos. Exquisita es la combinaci6n sil!uien.te: la falda,
azul violeta, subiendo hasta la mitad del talle y cerrada á
la izquierda por grandes botones de satén negro; la blusa,
hecha en tul del mismo tono con fondo de seda blanca, ligera; gran casaca amazona, estilo Luis XV, en otomano
azul violeta, con vistas derechas que se prolongan hasta
la orilla de la casaca, adornadas con elegantes presillas de
se~a y grandes botones de satén negro. En la espalda ne,
va una aplicación de las mismas presillas de seda y tam·
bién en las vueltas de las mangas. La vuelta del cuello
de chinchilla, anudada por un lado, á la izquierda, con u~
lazo de satén negro qne termina en largas puntas. Gran
manguito de chinchilla, adornado con una rosa de seda
azul violeta, y un grupo de lazos de satén negro. En
c~~nto á los trajes de noche, para baile, teatro y recepc1on, son verdaderas obras de arte. Las faldas lisas flexibles y flotantes cual túnicas antiguas. se velan á menudo con
las transparencias del tul bordado de perlas, hilo de oro
y plata¡ con dibujos exquisitos inspirado3 en el estilo bizantino, 6 algunos otros que retroceden hasta los remotísimos modelos de los frescos egipcios. V"eráos entre di·
chos trajes uno extraordinariamente el egante: la falda es
de tul negro bordado de animales fantásticos en color oro
viejo, combinado el dibujo con pedrería de diversos colores,. s?bre un f~ndo d,e seda ro•~ obscuro de matiz suave y
dehc1oso, que a traves de las hueas sombrías y vaporosas
del tul negro, da un reflejo de conjunto encantador é in·
descriptible. El talle es de la misma tela, adornado en
los hombros, en el frente del delantero y enmedio del escote! con r~qu~simas aplicaciones oro viejo y pedrería en
m?hvos el(1pc1os. Las mangas cortas, de fantasía, son del
mismo tul negro bordado de oro. En el estilo bizantinr
·vemos también dos exquisitos trajes: uno, en chif6n d¡
seda gris color de humo, dejando transparentar un fondo
de satén verde pál_ído,. en matiz seco; la tela gris humo
e~tá b~rdada con aphcac1ones de seda J!ris plata en estil&lt;&gt;
b1zanhno, y la forma del traje se inclina absolntamente á
tomar el aspecto de túnica cuadrada en sus terminaciones.
.El otro modelo es d~ tul negro, sobre fondo azul eléc
tnco; el talle está admirablemente bordado de azabache •,
oro y perl~s; el escote es redondo, y tiene una media carr isola del mism~ tul bordado ; las mangas, de esta misma t, .
la, van recogidas en la parte superior del brazo y c;ic 11
d,espués en largas. puntas que brillan á ransa d e la pedr&lt;'.•
na y dan un conJttnlo ~eslumbrador al traje.
El arte de.la confección aume.nta s in cesar sus maravi ·
llosa_s fantas1~s ; parece que se ha establecido una compe tenc1~ artíshca _en~re las principales casas de comerci n
q_ue ~i~nen especialidad en es0s artícul os de lujo; la civi .
h~ac1~n y el buen _gu~to han ganado mucho con ésto ,
mas aun el embellecimiento de la muj er.
}

'f.
f.

;¡;~ ,
A temporada de invierno, artísticamente considef'; '. rada, no puede haber sido más pródiga con nos~ otros. Todos los gustos han encontrado manera
f~~ de satis facerse; ya sea con escuchar selecta mÚ·
"'
sica genialmente interpretada, ya con las producciones dramáticas más notables que la inspiración moderna
ofrece. A estos elevados placeres, se ha reunido el de poder
admirar la exquisita belleza de la artista italiana que actúa
en J\.rbeu. La estética produce tambien, á la vista, indiscutible y grata impresión. Un fil6sofo, d efinidor admirable,
dice que «la armonía de las formas produce la belleza, y la
armonía de las ideas, la raz6n&gt;. Nadie puede poner en duda este discreto análisis, y como q:iiera que en la artista
citada' existe la más perfecta armonía de líneas, reunida á
un admirable gusto para la elección de trajes y atavíos, resulta de este conjunto un delicado espectáculo de belleza
plástica, que no dudo habrá encantado v_arias veces los ojos
de mis amables lectoras. No es de extranarse, pues, que en
las principales ciudades europeas se haya introducido una
costumbre al parecer frívola y poco útil, mas si se considera la esencia de ella y la importancia que puede prestar
al desarrollo de la industria y del arte en la confección, no
se opinará de esa manera Varias señoras de elevada
posición acostumbran actualmente reunirse en sus respectivas residencias, para tener en sus salones l&lt;' que llaman
&lt;exposici6n de trajes&gt;; ésta consiste en un desfile de modelos vivos, que exhiben las. magní~cas con_feccione~ de las
principales casas de comercio dedicadas a este obJeto. El
espectáculo debe ser brillante, sin duda alguna, pues generalmente, para esos modelos, eligen ro~tr~s y cuerpos hermosos, gracia y elegancia ~n los mov1m1entos, de lo cual
se infiere el armonioso con1unto que se produce de esta
manera. Efectivamente, lectoras mías, ¿hay algo más exquisito y bello que una linda mujer hábil~ente ataviada?
Y decimos hábilmente, porque no es preciso emplear un
lujo extraordinario para saber arreglarse con discreción Y
buen gusto. Por esto vemos que en algunos espíritu~ femeninos no son la vanidad y la ligereza causas determinantes
del c~idado y atención para la «toilette, , sino un secreto
instinto artístico, una irresistible inclinación personal para
apreciar la belleza estética; esto es lo que impulsa á muchas mujeres de buen gusto á procurar constantemente el
embellecimiento de su p ersona; y cuando h an encontrado
la fórmula cabalística que da ese resultado, los críticos más
rigoristas en ese sentido no podrán menos de percibir ese
mudo elogio de la belleza, ese encanto silencioso d ~ las líneas y de los matices, que se ~esprende de la figura irreprochable de una:mujer hermosa y ele1!ante.

•*•
Hay, entre los modelos más notables de las revistas ~uroeas, varios trajes que demuestran lo que llevamos dicho;

*

LECTURA PARA LOS NIÑOS
UNA HISTORIA VERDADERA
Joe Hun!er era un chiquillo, limpiabotas, cuyos alegres
y dulces OJOS y cuyo ademán vivo de pajarillo ocupado
le habían dado fama entre los viajeros y paseantes que fre'.
cuentaban la Estaci6n Central de Nueva York. Joe sabía,

�i!t. MUNDO tLUS'rR.Al&gt;O
como ningún otro, dejar las botas de. sus clientes más bri·
llantes que el sol, y esto en menos de lo que el minutero
va de una hora á otra ... .
Tenía ocho años solamente¡ pero ya, como cualquier
hombre maduro, hacía ahorros y proyectos, sobre todo pro·
yectos¡ pensaba en lo feliz que sería cuando, ahorrando ya
lo suficiente, pudiera él pagar profesores que lo educaran.
y pudiera, también, darse vida de hombre decente,. acaso
de gran señor¡ cuando pudiera portar, como sus clientes,
botas bien charoladas, altos cuellos flamantes, bastón y, so·
bre todo, reloj, un hermoso reloj con cadena que le canta·
ra eternamente en el bolsillo la canción del bienestar y de
la dicha ..... .¡Oh, cuántos sueños!
-¿Boleo, señor, boleo?- Este era el grito continuo de
Joe mientras iban y venían por el andén viajeros que par·
tía~, señoras que se despedían con las lágrimas en los ojos,
periodiqueros que se apresuraban á vender su mercancía,
niños que reían, jóvenes filósofos que, recargados en alguna
columna, miraban pasar la vida con aire desdeñoso.
-¿Boleo señor, boleo? Esta vez un caballero alto y dis·
tinguido, que llevaba una pequeña petaquilla de viaje, ~e
detuvo ante Joe y estiró sus pies, perfectamente calzados
con zapatos de cuero fino, de forma irreprochable.
-Bolea, chiquillo, bolea-dij? el caballero;-pero bolea
pronto porque el tren va á parhr ya¡ tenemos solamente
cinco minutos, hay que moverse vivo.
-Muy bien, señor, muy bien.
y J oe sacando apresuradamente sus útiles, se puso al
trabajo ~on todo empeño. En breves instantes quitó la capa de polvo que cubría las botas del caballero, y en seguí·
da, al bolto. , .. Poco á poco la cara del chiquillo se pouía
más risueña: era que ya su sonrisa se vislumbraba en las
botas. . . . parecían un espejo. Aún no terminaba del todo,
-porque Joe era demasiado exigente en cuestiones de ~leo -cuando la última campanada que anunciaba la parh·
da del tren resonó imperiosa por los aires, y el grito de
c¡vámonos!&gt; de los conductores se dejó oír en todos los
carros. Los trenes comenzaron á moverse y el caballero
saltó al estribo arrojando al muchacho un dólar, más re·
luciente que una ascua de fuego .... El chiquillo se apre
suró á sacar el vuelto, y con él en la mano, corrió, corrió
vertiginosamente d~t~ás de los carr,os qu~ huían á escape .. .. Todo era inuhl: el tren hab1a partido ya y el caballero había desaparecido por la puerta del wagón.

..... ······· ···· .. .... .............. ..... .. .. ······ ·.. .

EL MUNDO lLUS'rRAOO

CUESTIONES TRASCENDENTALES

LA MODISTA EN CASA

¿Qui se debe enseilar á la mujer?
ON gusto hemos visto que el interesante asunto pro·
puesto á nuestras lectoras sobre la educación de la
mujer en México, ha tenido gran acogida, y ha des
pertado interés general, pues así lo prueban las contestaciones que se han recibido, y q,1e á continuación publi·
camos.
Es, por otra parte, muy natural ese interés, pues á medi·
da que las ciudades adelantan en todos sentidos, vemos
que se da mayor importancia á la educación de la mujer,
considerándola, muy justamente, como la eaucadora de la
familia y de la sociedad.
Por más que las civilizaciones de otras épocas se hayan
empeñado en nulificar la importante personalidad femeni·
na, no han podido lograrlo¡ y no pocas veces se ha visto
que mientras más empeño han puesto en negará la mujer
inteligencia, poder de asimilación y demás cualidades del
espíritu, la influencia de ésta se deja sentir con mayor vigor en las costumbres y en los destinos de los pueblos,
desmintiendo asi, de la mejor manera, tales creencias.
Las contestaciones que hemos recibido indican, indudablemente, la cultura y el acierto de quienes las firman.
&lt;Acerca del importante asunto, sobre el cual ese semanario pide la opinión de las lectoras, me parece de prime·
ra importancia que se enseñe á la mujer, desde sus más
tiernos años, el afecto al hogar doméstico, saliendo poco
de él¡ el hábito del trabajo, pues si una niña se acostumbra
á estar ociosa, será imposible, cuando sea mujer, habituar·
la á él. Y la gran utilidad del método, tanto para trabajar
como para distribuir el tiempo, procurando dar á cada ho·
ra su ocupación oportuna. Se nota, especialmente en México, un asombroso número de mujeres, tanto de la clase
baja, como de la clase media, que se inclinan más á estar
en las puertas ó en el balcón, que á permanecer en el interior de la casa, ocupadas en labores útiles ó en lecturas
que cultiven su inteligencia.
&lt;Estas mujeres jamás harán nada de provecho. Por tanto,
creo que el principio de la educación de la mujer debe
ser: &lt;amor al hogar, al trabajo y al método&gt;. Después, ya
puede dársele una sólida instrucción elemental y fomen·
tar su afición por el arte ó la ciencia que su gusto prefiera¡
siendo á mi juicio más propios entre el primero, la música
y la pintura, y entre la segunda, la aritmética, la historia y
las ciencias físicas&gt;.

Levita Sastre

C

Seis meses habían pasado de este suceso. El día era frío¡
la neblina invadía la Estación Central y Joe se entristecía
de ver el poco fruto que su trabajo le daba en esa maña·
EM!LIA.
na, debido al mal tiempo, cuando vió del otro lado del
carro que acababa de llegar á un caballero alto, correctaOtra respuesfa dice lo siguiente:
mente vestido, que bajaba apresuradamente del tren y que
&lt;La enseñanza ó educación de la mujer, en México, me
corría hacia el lado donde están los coches. Al punto reconociólo Joe¡ era el mismo á quien seis meses antes había parece que, como en todos los países civilizados, debe coboleado sus botas . . . . recordaba bien su mirada bondado· menzar por el espíritu y no por la inteligencia, es decir,
primero moral y luego científicamente.
sa, su porte, su alto cuello, su reloj .. ..
&lt;Siendo la mujer un sér destinado á la lucha, y las más
-¡Señor! jseñor! esperad,-gritó J oe emprendiendo vertigi •
nosa carrera detrás del caballero, mientras metía su mano veces á la lucha interior, es preciso proveerla de armas
en la bolsa y hurgaba entre los pocos sueldos que había para ella, y las primeras deben ser el desprecio de la va·
en ella;-señor, señor, si vos lo habéis olvidado, yo no: nidad ( defecto muy extendido en la mujer y de terribles
consecuencias para ella)¡ á odiar el disimulo y la mentira¡
tomad, tomad vuestro vuelto ... .
y cuando llegue el tiempo de casarlas, á comprender que
El caballero se había detenido y miraba al chiquillo con la felicidad no depende de la fortuna ó de la posición so·
curiosidad. Su mirada se perdía en el limbo del recuer· cial del que elijan por esposo, sino de sus cualidades mo·
co .. .. -Mas el chico explicó, detalló y supo hacerlo tan rales y del afecto sólido que ambos se profesen.
bien, que el caballero vino al fin á caer en la cuenta de to·
&lt;Esto, en cuanto á su espíritu¡ que por lo que hace á su
do el sucedido ..... ,
inteligencia, creo que la mujer debe aprender labores ma·
- Es verdad- repetía,-- es verdad¡ pero,,, •• , parece una nuales y estar instruida, además (sin hablar de la instruc·
mentira ....
ción pr~maria), en li~eratura, historia é idiomas&gt;.
- Tomad, señor-repetía el chiquillo poniendo enlamaLuz DEL DÍA,
no del caballero las monedas¡- tomad vuestro vuelto.
- -No-dijo al fin el caballero después de una breve me·
*
ditación¡ - guarda para ti ese vu~lto y ven ~aña~a á bus·
carme: vivo en la Segunda Avemda¡ toma m1 tar1eta y no
Seguiremos publicando con gusto todas las respuestas
faltes· te espero, hijo mío, te espero, porque quiero tratar que nuestras lectoras se sirvan enviarno~¡ y felicitamos
contigo y con tus padres algunas cosas de importancia¡ allá sinceramente á las inteligentes autoras de las que hoy da·
nos veremos, hasta luego.
mos á conocer, pues revelan un recto criterio y una el~va·
y así, pcr esta honrada acción, Joe pudo, al cabo de po~ da ilustración.
cos años, ver realizados sus proyectos: tenía una carrera,
calzaba irreprochables botas de cuero charolado, llevaba
,/
alto cuello flamante, portaba bastón con puño de oro, y un
hermoso reloj. con su monograma grabado en claras letras,
cantaba dentro de sn bolsillo la más bella canción de di·
cha que han escuchado los mortales.

195

,

FIGURA

1
FIGURA

Para cortar esta levita, colóquese
la tela (debe ser paño) perfectamente apuntada con alfileres, desde lo alto del cuello hasta la altura de la
mitad de la falda, sacándole antes
una tira de ocho centímetros de an·
cho, á lo largo de la espalda.

2

Para cortar la pieza de la espalda,
tírese una línea (como lo indican los
puntos del grabado), partiendo de la
mitad del hombro hasta la cintura.

FIGURA

3

Tírese otra línea, partiendo de la
orilla del hombro y bajando á distan·
cía conveniente (según lo pida el
cuerpo más ó menos grueso de la
persona), hasta llegar al largo de la
primera pieza. Las costuras hay que
prenderlas por:encima con alfileres.

**

.

FIGURA

4

E sta pieza es el delantero. Por de·
bajo del brazo debe unirse á la se·
gunda pieza de la espalda. El sobran·
te del delantero préndase en un plie·
gue que llegue hasta la mitad del
hombro.

F IG URA

5

Córtese todo el sobrante del plie·
gue y fínjase con él ~n · tablón, que
servirá de adorno al delantero.

*

F I GURA

6

Aquí se ve ya claramente el resultado del tablón. La orilla ó cierre del
delantero de la levita, debe ser bas·
tante ancho en su costura, teniendo
en cuenta que allí se colocarán boto·
nes y presiilas.
(Continuará),

�197

EL MUNDO ILUSTRADO

'

FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS HEN.ll.Y Á LA~Ro Ns ~: E

FOT.

FÉlrx, .DE

PARís.-MoDAS BEcHOFF

DAVID.

ÜALLE.-De paño verde, guarnecido de «skungs&gt;. La falda es completamente li~
sa, adornada con tres botones•por el frente. El jaquet tiene elegantes:botones y hombreras de
pasamanería de:Seda; la franja:de «skungs&gt; rodea el iaquet en las orillas.
·
TRAJE DE

guarnecido cor. armiño y
de rosas por un lado.

ELEGANTE CAPUCHÓN DE SEDA BLANCA,

un

grupo

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MEDICO EN CASA
El Botiquín familiar
Toda ama de casa debe tener á su disposición, para cualquier evento, un pequeño botiquín¡ es una precaución indispensable para las madres de familia y muy conveniente
en todos casos. En ocasiones ocurre cualquier accidente y
entonces las señoras lamentan la imprevisión, que les impidió tener á mano los elementos.indispensables para atender á la persona accidentada.
Pero el botiquín familiar no debe ser como muchas personas están dispuestas á creerlo: un almacén de medicinas
que las señoras puedan administrar conforme á su criterio
en caso de enfermedad. Este es un error muy común, sobre
todo en las poblaciones pequeñas. Las señoras encargan á
las droguerías botiquines que contienen, en pequeños frascos, gránulos que llevan cada uno la indicación para su
uso en di versas enfermedades. Estas substancias, ó son
inertes y, por lo tanto, inactivas, ó bien su actividad misma
las hace peligrosas. El que el ama de casa trate de convertirse en médico de la familia es uua propensión muy gene·
ral. y que expone á muchos y muy graves errores.
No¡ el botiquín familiar no debe ser tal cosa. Debe ser
un auxiliar para el médico en caso necesario. Debe contener substancias y materiales de curación que puedan, en
un momento dado, ser utilizados en condiciones en que el
tiempo es precioso y se necesita intervenir inmediatamente. En este artículo vamos á procurar explicar á las amas
de casa cómo se forma uno de estoi: botiquines, y qué condiciones debe satisfacer para ser más útil.
En primer lugar, es indispensable que el botiquín ocupe
un mueble especial, una pequeña alacena, en la que no se
guarden más que los medicamentos y útiles necesarios. De
este modo, por una parte, se evitan las dificultades que surgirían de tener mezclados los medicamentos con otras
substancias ó útiles de otra naturaleza. En segundo, se evita el peligro que resultaría de una confusión, muy fácil
si no se toman precauciones.
Es también muy conveniente que todas las substancias y
útiles, de cualquiera naturaleza que sean, se conserven en
frascos pttfectamente limpios y tapados herméticamente,
para lo cual se preferirán aquellos que Henen tapón es·
merilado. Los líquidos se conservarán en frascos comunes con tapón de cristal. Los polvos, las substancias vegetales, etc., se pondrán en pomos de cristal ó porcelana,
cuya boca sea más ó menos ancha, según el caso. Siempre
que sea posible, sé guardarán las substancias en el mismo
envase que lleven de la droguería.
Es indispensable poner á cada uno de los frascos que
contenga las substancias, su nombre en español, en una
etiqueta, con letra clara y grande. De.esta manera se evi·
tará toda confusión.
Otra precaución indisp~nsable es la de tener el botiquín
siempre cerrado con llave. Muchos accidentes han ocurrido por no seguir este consejo, sobre todo donde ha y pe·
queños que, sin conocer el peligro, pudieran apoderarse
de alguna de las substancias que allí se guardan. Por lo
demás, es también muy conveniente evitar, en lo posible,
almacenar substancias venenosas. Un botiquín, para ser
útil, no necesita contener materiales de intensa toxisidad.
Altunas señoras tienen la costumbre pésima de almacenar
los medicamentos que han usado durante algunas enfermedades, creyendo que alguna vez pueden volverlos á utili·
zar. Este es un error muy grave, que en más de una ocasión ha dado lugar á accidentes. Lo mejor, en todos los
casos, es arrojar el sobrante de las medicinas que se han
usado, cualesquiera que ellas sean, y hacer lavar inmedia·
tamente los frascos que sirvieron para contenerlas, cuando
se trata de medicamentos recetados por el médico para de·
terminadas enfermedades.
He aquí una lista de substancias que no deben faltar en
el botiquín de una familia:
Primero:-Algodón absorbente. Ya sea que se obtenga
en paquetes cerrados ó en frascos, debe conservarse en tal
situación. El único que debe abrirlo es el médico, y
cuando íuere indispensable que otra persona usare de él,
debe hacerlo con las manos perfectamente limpias¡ si es
posible, tomar con unas pinzas el fragmento de algodón
que se necesite y cortarlo con tijeras, también perfecta·
mente limpias, evitando tocar el resto del algodón. Si el
fragmento que se toma deja un sobrante, habrá que arrojarlo á la basura y no v,olverlo á colocar en donde queda
el algodón intacto,

Exactamente las mismas precauciones deben tenerse con
la gasa aséptica ó antiséptica, d1da que es bueno conservar una provisión.
Un pequeño carrete de seda aséptica también debe figurar en el botiquín de una familia, pues tiene muchas aplicaciones, y es indispensable al hacer la primera curación
de una herida.
Cosa muy necesaria es tener una substancia desinfectante, de uso fácil y poco peligrosa. Este doble papel lo llena
á maravilla el permanganato de potasio. Es una substancia no venenosa, sumamente barata, con la cual se hacen
soluciones en agua que pueden servir como desinfectante
en cualesquiera circunstancias. El agua oxigenada es tamhié.n un desinfectante muy manuable. Hay, sin embargo,
el mconveniente de que se altera con facilidad, y sobre
todo, de que no toda la que venden con ese nombre tiene
las cualidades requeridas.
El ácido bórico es otra substancia desinfectante que no
debe faltar, porque se emplea en casos en que el permanganato de potasio sería demasiado irritante, como sucede
por ejemplo. en los ojos.
'
Fuera de los desinfectantes hay otras substancias de aplicación interna, que es muy útil tener siempre á la mano.
Tales son, por ejemplo, los sinapismos. Antiguamente se
preparaban éstos en el momento de usarlos. Hoy la fabricación de papeles sinapismos se ha perfeccionado mucho,
y pueden obtenerse á muy bajo precio. Es indispensable
conservarlos en paquetes, envueltos en papel impermeable
y en cajas, también impermeables, porque la humedad les
altera muy fácilmente. Igual cosa puede decirse de las cataplasmas. Si se quiere prepararlas en el momento de hacer uso de ellas, hay que tener á mano harina de malva ó
de linaza¡ pero también se fabrican ahora en grande escala
y á precio sumamente cómodo para usarse en el momento
querido.
La vaselina y la glicerina tampoco deben faltar en ningún botiquín de familia. Respecto de éstas, no hay que decir otra cosa, sino que la costumbre general de tenerlas á
la intemperie, donde el polvo y el contacto de cuerpos su·
cios las echan á perder, debe suprimirse completamente.
Para esto _ser~ necesario. tomar con una cucharilla perfectamente hmpia la cantidad que ha de usarse, y no introducir el dedo ni cualquier objeto sucio en el receptáculo
que las contiene.
Claro es que el alcohol es una substancia que tiene mu·
chos usos en la práctica, ya sea por sí mismo ó como disol·
vente de otras substancias. Por ejemplo, es bueno tener á
mann siempre un poco de alcanfor, porque disuelto en una
cantidad de alcohol, sirve · para hacer una fricción muy
útil en ciertos casos.
Los ja~,nes,. así los ~esi~fectantes, r~sinosos y sulfurosos, tambien tienen aplicaciones muy utiles. Respecto de
los primeros, hay que tener en cuenta que algunos son venenosos, y por lo tanto no deben dejar~e al alcance de los
niños.
Substancia~ que pueden emplearse al interior y que deben tenerse siempre al alcance de la mano en la casa son:
El amoníaco, que también debe usarse al exterior. ' Hay
que tenerlo en frase~ herméticamente cerrado y en lugar
fresco¡ destaparlo cuuiadosamente porque se dan casos en
que el frasco se rompe y el líquido salta y causa quema·
duras.
El acetato de amoníaco, muy útil para preparar en la ca·
sa bebidas sudoríficas.
El éter sulfúrico, valiosísimo en ciertas ocasiones. Hay
que tenerlo en frasco perfectamente cerrado y no olvidar
que es inflamable, y no hay, por lo tanto, que destaparlo
cerca de una flama.
Entre las substancias vegetales que tienen uso más general y no deben faltar en la casa, están las hojas de cabo·
randi, las hojas de naranjo, las hojas de sen, la manzanilla
y la mal va. .s~s cocimie~tos tienen aplicaciones muy útiles.
Una provisión de aceite de risino nunca está de más.
P~efiérase usar para ello el aceite italiano, que ofrece ven·
ta3as, entre otras, la de no alterarse fácilmente. Consérve·
sele también en frasco cerrado. En las droguerías se le puede obtener en pequeños frascos de capacidad conocida1 de
modo que es fácil, por ese medio, emplear la cantidad ne·
cesaria sin recurrir á una -medición exacta.
Pero en todo caso, téngase presente que todas estas subs·
tanc~as, aun las más inoce~tes en apariencia, no deben usarse á tontas y á locas, sino mediante el consejo de alguien
que tenga los conocimientos suficientes para no cometer
un error funesto.

DR. WEIL.

EL MUNDO ILUSTRADO

199

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SECRETOS DE TOCADOR
La flor del Cáucaso: Si la "Crema S1·
món" no le da buen resultado, use usted
"Kaloderma" y tal vez consiga lo que
desea. La venden en las droguerlas de
esta capital.
El uso del agua boricada y de lavaselina es benéfico al cutis; en cuanto al jabó.n de Reuter, no me atrevo á darle mi
opinión, pues no conozco sus propieda·
des. Puede usted ensayar la substancia
que arriba le indico, con la cual no necesitará, probablemente, seguir usando dicho jabón.
-Doy á usted el modelo que desea de
traje medio imperio. Se verá muy bien,
confeccionado en cualquiera tela ligera
de seda ó lana, adornado con alguna apli·
cación de bordado en seda ó encaje. Las
mangas y la camisola, de muselina de se·
da, tableada. En cuanto á su corte y con..:
fección, lo único práctico . es que se valga
usted de moldes apropiados á este objeto,
si desea arreglárselo por sí misma.

ALGUNAS CONSULTAS
Una admiradora: Agradezco su amabi·
lidad para juzgarme y contesto en segui·
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· da á sus preguutas.
TALES 6 GIRO, remitiré, porte v~g,Ldo
El chaleco de que usted me habla se
cual&lt;1ulera de los siguientes lotes: 12 va· verá mejor con vueltas redondas.
Quetes semillas de flores 6 de hortaliza;
- Puede usted conseguir en las librerlas
5 Jabones de amole vara desmanchar; 12 de esta capital el libro por el cual se inl)OStales de lustre: 3 vares calcetines: 1 teresa, y cuyo autor es el siguiente: Bue·
linterna ojo de buey con luz de 3 colores: kuer.-Paz A!varez.- Medicma homeorá·
una navnja vara la barba ma.rca "Geme- ti CA.
los:" 920gramos de dulces entrefinos, 6460
-Para adornar la mesa en la cena que
gramos de dulces finos; 6 las siguientes desea usted dar, con motivo del bautizo
tres r&gt;lezas; una a.lca.ncfa vara décimos, de su niño, no puedo aconsejarle nada
un atrascovo y unos anteojo~ de risa. Pi- mejor c,ue flores; y en este caso, serla muy
da. nuestra lista de 3.000 efectos y d Irec· propio elegirlas blancas, especialmente
clones vara la siembra de toda cla~e d, capullos de rosa y crisantemos. Hay unas
semillas de flores, zacates y de bortalt1a. flores pequelias, muy lindas y que tienen
W. B, Arr!ngton, "La Gran Barata," Oe· un perfume delicioso; se llaman "Flor de
pa.rtamento núm. l. Guadala.Ja.ra . .Tal.
Luna" y tal vez le convendrlan á usted
- para su fiesta.
-En esta sección verá usted el modelo
de peini.do que se sirvió pedirme.
-La espinosilla es una yerba que con·
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to que los ho1nbres no eslim1n debiJa·
mente:un amor demasiado sumiso y ,n.
tregado; pero sin llegar al servilismo y á
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enamorada en un equilibrio de dignidad y
complace~ci~, q1_1e no la incline á ningún
extremo indiscreto.
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novio, por medio de continuos desden~~.
y despertar sus celos, manifestando de~to á otros pretendientes, tal vez dé el resultado de que oierda u~ted la estimación
que él le tiene. Ojalá tenga usted en cuen·
ta esta'&gt; indicaciones; y sinceramente le
deseo un buen resultado en sus dificultades.

La Moda Griega
Cuando Urueta pronunciaba en la clásica Preparatoria de México sus memorables conferencias sobre los poemas homéricos y la tragedia ática ( esas sorprendentes disertaciones que, á pesar de su erudición barroca y su documentación apresurada, evocan vlvidamente aspectos del
esplritu griego, merced á la pod~rosa intuición del autor, á punto tal, que el Rec·
tor de la Universidad salmantina, helenista
y Unamuno, las juzgó con singular respeto), uno de los entonces discipulos del
orador mexicano salla de cada conferencia-según refiere hoy humorlsticamente-encendido en amor de las letras, y al llegar á su casa, se entregaba apasionadamente á la lectura de .... Gómez Carrillo.
Este salto d&lt;!sde las rapsodias homéricas hasta las crónicas parisinas del autor de "Entre encajes," lo consideré, al serme narrado, prodigio acrobático de la in·
conciencia intelectual. ¿Quién hubiera adi·
vinado que el salto lo darla más tarde, pe·
ro en sentido inverso, el propio Gómez
Carrillo?
Y que lo darla, digo, sin grave desacato
ni desconcierto. El nuevo libro "Grecia,"
de Gómez Carrillo-el primero, si no me
equivoco, en que un hispanoamericano
describe un viaje á las Hélade,-no podrá
tomarse, no digo ya como obra fundamental, pero ni siquiera, si se insiste, como
obra seria, como estudio detenido ó meditada y sincera impresión; pero no es un
libro pedante ni un libro irrespetuoso. Me
figuro que podria provocar las iras del severo Fernando Segundo Brieva Salvatierra. el docto traductor de Esquilo; pero no
irritará Menéndez y Pelayo. El ágiÍ ero·
nista guatemalteco ha ido á Grecia 1levado por imposición de la moda, por exigen·
cía perioaistica, y, so capa de pintar la
Grecia contemporánea, ha colgado á las ligeras alas de sus crónicas discreto fardo
de reminiscencias clásicas, porque á su
perspicaz instinto no se escapa que, 110
importa cuanto aparentemos interesarnos
por la cuestión balkánica, lo que seduce
al público literario, la moda no agotada
aún, es la Grecia antigua.
Desde el Renacimiento ha!&gt;ta nuestros
dlas, es decir, desde el platonismo floren·
tino hasta la resurrección del teatro al aire libre, no transcurre cuarto de siglo sin
que en la Europa intelectual se suscite la
cuestión helénica. En este momento-pue·
de observarlo quienquiera siga, aunque
sea de lejo·s y aprisa, el movimiento mundial,-los grandes autores Que están de
moda son''Homero" y Goethe. Shakespeare está sufriendo crisis; á Cervantes lo
hemos olvidado, á pesar de las fiestas del
"Quijote;" Dante apenas comienza á levantarse en una nueva aurora. Pero el legendario padre de la poesla europea goza
ahora de popularidad inusitada, como lo
muestran los cuentos de Lamaitre, el
"Ulises" de Stephen Phillips, los estudios del insigne Bréal y de los no menos
eruditos Croiset y Berard ¡(entre otros
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�EL .MUNDO ILUSTRADO

202
de gentes leidas, la "Odisea" se comenta lo cierto es que su ligereza es más impues·
con fruición que no pudiera dar ninguna ta que nativa, y que él es capaz de vennovela moderna y los epltetos homéricos cerla á ratos, muy de tarde en tarde, para
son gala frecuente de la conversación: no escandalizar demasiado al público que
' hasta en editoriales de periódicos norte- pide actualidades brillantes. ¿No le hemos
americanos se hacen remini5cencias de visto lanzar una condenación enérgica de
las "palabras aladas." Ni es eso todo. lo l:onito de las letras?
Condenación que cae, se dirá, sobre su
Dentro dentro de pocos meses Sófocles se·
es un tónico mara·
misma obra, pero dictada en un momento
rá
autor
de
tanta
actualidad
como
Osear
villoso. Limpia,
Wilde, gracias á la música de Richard
.depura y enriquece
Strauss. Aristófanes inspira á los comela sangre, expediógrafos alemanes . Platón anda ya en
liendo todos los
lenguas de los nuevos pensadores . La musa campestre, el arte hesiódico y el arte
-.:,...-~..-, .,, venenos del sisbucólico reaparecen en D' Annunzio, en
'~
tema y comuniGuido verona, en Francis James .... En
'v
cando vigor á los
suma, el helenismo decadente de Pierre
nervios. Tomándola
Louys y Jean Bertheroy, inspirado en la
vida artificiosa de Alejandrla y Bizancio,
La Sangre es Enriquecida
va cediendo el puesto á la faz genuina,
del helenismo.
Los Músculos son Fortalecidos ateniense
A maravilla lo prueba el libro de Gómez
Los Nervios Vigorizados
Carrillo. No se nos da aqui una Grecia
uniforme, según la fórmula de serenidad
Yla Salud Restablecida
de Renán ó según la formula trágica de
Nietzsche, sino aspectos varios, rápidos,
La zarzapat:l'illa es sólo uno de una.
docena de iugredientes de que está compero no incongruentes, del mundo helénipuesto este maravilloso remedio, cada.
co. Apenas sí hay un capitulo para las
Á todas las personas que pa decen de impuuno de los cuales ejerce una acción escortesanas (éstas, que hace diez años le renzas
de la sang_re, y 10!\s particularmente a
pecial en la obra rtJstauradora de esta
habrían hecho llenar todo un volumen ga· las que Sd constoernn eufermss de Stfilis Od&lt;1
medicina. Esto no puede decirstJ de
Escrüiula, r ccou1tnw,wo::s l.Ull~ t=ucitu::c1u.N
la11te, ahora sólo le merecen quince pági
mellte que prneben et R emedio de l\funyo"
otras Zarzaparrillas, pues sólo es vernas un tanto duras), otro para las esta· para la Sangre. Elimina r!\pida mente&lt;'ualquier
dad ele la Za'rzapa·1•1•illa &lt;lel D1·.
forma.de SUilis. O.un &lt;'ll los casos de Cl.'2-.-:.,,e
tuas de Tanagra, y uno, deplorable, s0bre
remr,tum y cmm ;;o el cuerpo fi0 cubre de
Ayer.
el parisianismo de las mujeres de Atenas. Eagas, recomcndamo~ este remedio, pues no
~Olamente ataJa la tnfermedad siuo 4.ue eli·
No se deje usted persuadir ó engañar
Todo lo demás son evocaciones del mundo wina po,:o con1p!cto totlo &lt;'1 v i rus.
por alguien que con urgencia le reco·
No se desanime Ud.; 1l!' gaste sumas cuan
clásico ó aspectos de la nueva Grecia, cu·
t.tosas en con su tar 11. lo~especialistas, y comprt
miende otra Zarzaparrilla de la que
yo parentesco con l'l antigua, con la Gre· en cual'luie r botica, por 4 pesos en moneda
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
cia eterna, es el retornelo de toda diserta- n1ejlcana, una botella del Remedio deMunyon
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IJ!IO opiirn de l&lt;t Zar:mpan•illc, del Dr.
Eleusis, el griego Demetiros Philios y
~tye1·.
hasta el venerable Creuze,; sobre el ma.r
Preparada por el DR. J. C. AYER y CIA.,
de la Odisea, Victor Bérard; sobre la cues·
Lowell, Mass., E. U . de A,
tión homérica, Bréal, la escuela wolfi:rna,
las excavaciones de Schlieman. No hay
que ser muy avanzado en cuestiones grie·
gas para advertir los yerros de esa erudi
Suaviza, Jim pl:t. y embellece el cutis.
ción que Gómez Carrillo creyó necesaria
MANDE UN PESO.
para citas ocasionales. ¿Cómo se atreve
Francisca S. González y Cía. -·Gómez Pal~cio, Dur.
á aseverar, por ejemplo, que todos los
erudito,; alemane&lt;; votan por el origen po·
pular y fragmentario de los poemas homé·
DE ACEITE DE BACALAO
ricos? Basta recordar á escritor tan uniFERRUGINOSO
versalmente conocido, de tan prestigiosa
No se trata de sobas faciales, ni de autoridad y de tan larga secuela como
baños de vapor, ni tle máscaras, ni de
rouillos, ni de nachi que iny¡,ctar, sino de Otfried Müller, para aplastar semejante ~ ,.ma preparación maravillosa.
un descubrimiento sencillo y maravilloso ligereza.
r,,econocida por la profesión méEn cambio, las citas de autores antiqne hace desaparecer la$ más inveterndas
Rn ugas en OCHO IIORA.S CONTADAS guos tienen sabor y vienen siempre á dita como el mejor de los tónicos
POR EL RELOJ.
cuento, con aparente facilidad, como si Yel reconstituyente mas energico.
tuviera el autor familiaridad con ellos . No
Me Reí de Todos Los
es, sin duda, que tal familiaridad la pose- Estimula el apetito, purifica y
Especialistas
de antaño el modernista viajero, sino
r. hice desaparecer mis arrugas por medio yera
que
una
frecuentación constante, durante I enriquece la sangre y cura tod~
ele mi clf's&lt;mlirimiento, después de haber
el
viaje,
impregnó su dúctil espíritu de he· las enfermedades del pecho y lo¡,
fallado todos los doctores eonservado1·es
¡le h belleza á qnie11e~ me babia eoufü1do. lenismo puro. Cabe suponer que para este
~lmones.
Ahora tt&gt;ngo la eul'lt tnn ter 5a y suave como escritor la consulta erudita tiene que ser
c•n:m,lo te11fa diPcioc·ho años de ecla&lt;l. 'l'c molesta '. ¡imaginad á Gómez Carrillo esPídase siempre el de Stearnr..
'111.ré p:1rLícipe de mi secreto, amable letl o- tudiando la "Simbólica" de Creuzer ó la
rn, y te propot·cioua1·é informes completos, "Historia" de Grotel); y al contrario, la
Ji me prometes no revelarloH a nadie bajo lectura de los autores es fuente inextinta
:: ~ru1, de multa.-Para detalles dirigirse á
de deleites. Porque, si á Gómez Carrillo le
HELEN SANBORN
UETROIT. MIOH•• E. U. la.
tienen muchos por superficial incurable,
\)ept. 22041 Cleveland, Ohio, E. U. ~e A.

La Zarz8parrillá
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203

EL MUNDO ILUSTRADO

de sinceridad por el olio de algo peor
que lo bonito: " lo cursi." Aqul ha ido
más lejos. El aroma : de la Grecia clásica llega á dar •distinción á más de
una página; los tltulos mismos son sugestivos: "El mar de la Odisea, Cielo del
Atica." Un purista dirá que recurre dema·
siado á la Antologla; pero ¿no ilustra la
Antología, más que cualquier otro resto
clásico-excepto las comedias de Aristófanes,-lo peculiar y lo·~menudo en las
costumbres públicas y privadas de Gre·
cia? Hay, por lo demás, suficientes y
atinadas reminiscencias de los autores de
las épocas áureas, aun de los filósofos .
No conozco página de Gómez Carríllo que
alcance la elevación del cuadro trágico
"El Palacio de Orestes," magistralmente
e,-crito, vlvidamente compue~to é iluminado con los colores inagotables que ofrece
el lenguaje de Esquilo y Sófocles, aunque
sea pálido el final, la modernización del
hijo de Clitemnestra: este cuadro vale
por si solo más que el conjunto de todo lo
restante.
En lo que toca á la Grecia contemporá·
nea, Gomez Carrillo quiere conservarnos
la ilusión de que sus hijos son descendientes dignos de sus abuelos, son ''hijos
de Usiles;" .i!pero el mundo moderno no
se ha interesado por la Grecia viva sino
una vez, hace un siglo. No sé si á todos .
en América, nos ha interesado la luclu
de in lependencia. De mi sé decir que,
cuando niñ~. apren.li á amar.:á· las dos
Grecias: á la segunda, ta heroica de 1823
gracias á cierta novela histórica y al poema) iyroniano ,del buen Núñez de Arce.
Después la ful olvidando. En Buffalo
conocf una dama griaga cuya única dis·
tinción real, en sociedad, era danzar admirablemente.· En Nueva York traté á un
descendiente de griegos, "bulgarizado"
hasta el apellido, pero antiguo residente
en Atenas, en donde, según me hace sospechar Gómez Carrillo, adquirió su verbosidad típica. Pocas cosas de Grecia
aprendi . por. ellos. De la literatura neogriega, algo nos ha llegado en las traducciones de Bikelas (á quien, dada su fama,
es raro no lo cite nuestro cronista), de
Palamas, de Eftaliotis, de Rhoides; algo
más nos cuenta Gómez Carrillo, sobre to·
do de la popular, interesanttsima. Pero el
mundo actual no se interesará vivamen.
te por esa literatura, por más que e:1 ella
se aspire á continuar la tradición clásica,
mientras no se produzca allí una obra de
genio. Por ahora, nos atrae la patria de
lbsen, revelador de vida nueva. Si en la
Grecia moderna apareciera un esptritu
genial, todas las miradas se convertirían
hacia la tierra del Atica; y aunque no si·
guiera las rutas clásica~. ya nos encarga.
riamos los admiradores de demost rar su
parentesco con sus divinos autepasadus.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

206
Lo que ens11:ya~a el extraordinaric jarHe aqul un punto de partida. BaSoo, en dinero con quien iba á verme, era una susu :J(ovum organu,n., establece que el ca- gestión sobre las violetas. f:!ablalas en. nelero y otros odorlferos, colocados. cerca contrado singularmente nerv1o~_as, lo cual
de lugares fétidos, retienen obst1~a~a- demuestra, agregaba, la afecc1on y el homente el aroma, rehusando su em1sion, rror siempre exagerados que les profesan
para impedir que se mezcle con las exha- las histéricas ' y querla llegar á hacerles
Lo que deseaba aquel extral\o Jardinero laciones hediondas .. .
era crear la flor de la muerte. Sus tent_ativas remontaban á diez af\os, c~n éxito
negativo siempre, porque, cons1dera.ndo
al ve eta\ sin alma, atenlase excl_um:ament~ á la plástica. Injertos, combmac10nes de todo habla ensayado. La P!oducción de la rosa negra ocupóle un t1~mpo;
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
ero nada s11có de sus invest~gac1~nes.
tespué. le Interesaron las pasionarias Y
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
los tuli;anes' con el único resultado de
dos ó tres ejemplares _mon~truosos, hasta
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuique Bernardino de Sa~nt-P1erre !e puso en
el buen camino, ensenándole como pue_de
dados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médihaber analoglas entre la flor y la mu¡er
cos. Millares de ejemplares se ba.n di~tribuid~ gratis á las madres
en cinta supuestas ambas capaces de reen la.s últimas sema.na.s. Pida.nos un eJemplar mmediatamente.
cibir, po~ antojo, imágenes de los objetos
deseados.
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JOHANNSBN,
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Aceptar este audaz postulado equ1val1a á suponer en la planta un .~ental suAntigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313
ficientemente elevaJo p~ra rec,1~1r, concretar y conservar una 1mpres1on; ~i:i una
l\j\ttntes Generales de los Sres.
palabra para sugestionarse con. mt~nsidad p~recida á ta ~e un orgamsmo mALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
ferior. Esto era, precisamente, lo qu_e hB:bla llegado é. comprobar nuestro 1ard1Muy sen.ores mios:
nero.
Según él, ta marcha de los vástag;os en
Sirva.nse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
las enredaderas obedecl~ á una deliberapara la.s madres, escrito por especialista. de nií'iOs.
ción seguida por rescluc1ones que daban
origen á una serie de tanteos. D_e aqul las
Nombre .... . , ... ,.. ... ... .. .. ... Localidad . ....... . .... . .. , . . . . .. ,
curvas y acomodamientos, ~apnc~osos al
parecer, . las diversas onentac1ones Y
Dirección.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Edad del nifi.o.. ... ... .. .. . .. .. .. ,
adaptaciones a diferentes planos, que
ejecutan las gulas, los l';ªJos, la~ ralees.
Un sencillo sistema nervioso pre~1dla esas
NOTA.-Oórtese e,te avlso y remítase en sobre abierto con porte simple de
obscuras funciones. Habla tambtén en C!i2 centavos, y se recibir~ inmediatamente este librito,
da planta su bulbo cerebral y s~ corazon
Mundo Ilust. Enero 24 -1909,
rudimentario, situados respectivamente
en el cuello de la ralz y en el t_ronco. La
semilla, es decir, el sér resumido para l.a
procreación, lo dejaba ver con. toda cla!I·
dad El embrión de una nuez tiene I~ mis·
. ma del corazón, sie~do asaz parecida al
cerebro la de \os cotiledones. Las. dos ho·
jas rudimentarias que salen de di.cho embrión, recuerdan con bastante.cla,1dad dos
ramas bronqui~les,.~uyo oficio desempefian en la germmac1on . . .
Las analoglas morfolog1cas suponen caRemedio universal p~ra el dolor de.caderas (ta~ frecuente entre las mujeres)
si siempre otras de f_ondo; Y. por esto la
sugestión ejerce una mfluenc1a más vasta
Proporcionan al 1 v I o
de 10 que se cree sobre la forma de lo~ se·
instantáneo.
res. Algunos clarivi~entes de 18: histoDonde quiera que se
ria natural, como M1chelet y Fnes.• pr~sienta dolor aplíquese
sintieron esta verdad que la exp_enenc1a
un emplasto. Para
va confirmando. El mundo de!os msectos
pruébalo enteramente. Los pá¡aros osten·
tan colores más brillantes en los palses
cuyo cielo es siempre puro LGould], Los
gatos blancos y de ojos azules son, comúnmente, sordos [Darwln] . Hay _peces
que llevan fotografiadas en la _gelatma de
su dorso las olas del mar (Stnndberg ). El
girasol mira constanteme~te al ast~o del
dla y reproduce con fidelidad. su n_ucleo,
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Qué se proponla con ello, si no era puramente una extravagancia, permaneció
siempre misterioso para mi.
Encontré un anciano . de porte sencillo,
que me recibió con corteslas casi humildes. Estaba enterajo de mis pretensiones,
por lo cual entablamos acto continuo la
conversación sobre el tema que nos acercaba.
Querla sus flores como un padre, manifestando fanatica adoración por ellas.
Las hipétesls y datos consignados más
arriba fueron la introducción de nuestro
diálogo; y como el hombre hallara en mi
un conocedor, se encontró más á sus anchas.
Después de haberme expuesto sus teorlas con rara precisión, me invitó á conocer sus violetas.
-He procurado, decla mientras lbamos,
llevarlas á la producción del veneno que
deben exhalar, por una evolución de su
propia naturaleza; y aunque el resultado
ha sido otro, él comporta una verdadera
maravilla; sin contar con que no deses·
pero de obtener la exhalación mortlfera.
Pero ya hemos llegado; véalas usted.
Estaban en el extremo del Jardlo, en una
especie de plazoleta rodeada de plantas
extral\as. Entre las hojas habituales sobresallan sus corolas, que al pronto tomé
por pensamientos, pues eran negras.
-Violetas negras, exclamé.
-SI, pues; habla que empezar por el
color, para que la idea fúnebre se grabara
mejor en ellas. El negro es, salvo alguna
fantasla china, el color natural del luto,
puesto que lo es de la noche-vale decir
de la tristeza, de la diminución vital y del
suefio, hermano de la muerte. Además,
estas flores no tienen perfume, conforme a
mi propósito, y este es otro resultado producido por un efecto de correlación. El color ne~ro parece ser, en efecto, adverso
al perfume; y asl tiene usted que sobre
mil ciento noventa y tres especies dé flores blancas, hay ciento setenta y cinco
perfumadas y doce fétidas; mientras que
sobre dieciocho especies de flores negras
hay diecisiete inodoras y una fétida. Pero
esto no es lo interesante del asunto. Lo
maravilloso esta en otro detalle, que re-quiere, desgraciadamente, una larga explicación .•.
-No tema usted, respondl; mis deseos
de aprender son todavla mayores que mi
curiosidad.
-Oiga usted, entonces, cómo he procedido:
-Primeramente, debl proporcionar á mis
flores un medio favorable para el desarrollo de la idea fúnebre; luego, sugerirl~s
esta idea por medio de una sucesión de
fenómenos; después poner su sistema nervioso en esta~o de recibir la imagen y fi.
Jarla; por último,_ llegar á la producción
del veneno, combmando en su ambiente
y en su savia diversos tósigos vegetales. La herencia se encargarla del resto.
Las violet_as que usted ve, pertenecen á
á una familia cultivada bajo ese régimen
durante diez años. Algunos cruzamientos,
indispensables par&lt;1 prevenir le degeneración, han debido retardar un tanto el
éxito final de mi tentativa. Y digo éxito
final , porque conseguir la violeta negra é
inotlora, es ya un resultado.
Sin embargo, ello no es dificil; se reJuce
á una serie de manipulaciones, en las que
entra por base el carbono, con el objeto de
obtener una variedad de anilina. Suprimo
el detalle de las investigaciones á que debl entregarme sobre las toluidinas y los
xilenos, cuyas enormes series me llevar!~ muy lejos, vendiendo por otra parte
m1 secreto. Puedo darle, no obstante, un
indicio:.~¡ origen de los colores que llamamos afllhnas, es una combinación de hidróg_eno y cctrbono; el trabajo qulmico posterior s~ reduce á fijar ~xlgeno y nitrógeno,
produciendo los álcahs artificiales cuyo
tipo es la afiilina, y obteniendo derivados
después. Algo semejante he hecho yo. Usted sabe que la clorofila es muy sensible
y á esto se debe más de un resultado sor~
prendente. Exponiendo matas de hiedra á

207

Aquel recuerdo, que tendia á halagar vi ·
la luz solar, en un sitio donde ésta entraba por aberturas romboidales solamen- siblemente mis inclinaciones literarias,
te, he llegado á alterar la forma de su me conmovió .
- Permltame, dije, que admire de paso
hoja, tan persistente, sin embargo, que
es el tipo geométrico de la curva c1soides; su memoria verdaderamente juvenil.
-Para extremar aún la influencia sobre
y luego, es fácil observar que las hierbas
rastreras de un bosque se desarrollan imi- mis flores, continuó él sonriendo vagatando los arabescos de la luz á través del mente, he mezclado á los narcóticos plantas cadavéricas. Algunos ar'.lm y orchis,
ramaje .. ..
Llegamos ahora al procedimiento capi- una stapella aqul y allá, pues su olores
tal. La sugestión que ensayo sobre mis y colores recuerdan los de la carne co.
flores es muy dificil de efectuar, pues las rrompida. Las violetas, sobreexcitadas por
plantas tienen su cerebro debajo de tierra; su excitación amorosa natural, dado que
son seres invertidos . Por esto me he fija- la flor es un órgano de reproducción, 11-sdo más en la influencia del medio como piran el perfume de los venenos cadavérielemento fundamental. Obtenido el color cos añadido al olor del cadáver mismo;
negro de las violetas, estaba conseguida sufren la influencia soporlfica de los uarla primera nota fúnebre . Planté luego en cóticos que las :lisponen a la hipnosis, y
torno los vegetales que usted ve: estra- la megalopsia alucinante de los venenos
monio, jazmln y belladona. Mis violetas dilatadores de la pupila. La sugestión fúquedaban, asl, sometidas á influencia~ nebre comienza asl á efectuarse con toda
qulmica y fisiológicamente fúnebres. La intensidad; pero todavla aumenta la sensolarina es, en efecto, un veneno narcóti- sibilidad anormal en que la flor se encuenco; asl como la daturina contiene hioscya- tra por la inmediación de esas potencias
mina y atropina, dos alcaloides dilatado- vegetales, aproximándole de tiempo en
res de la pupila que producen la megalop- tiempo una mata de valeriana y de espuesia, ó sea el agrandamiento de los obje- las de caballeros cuyo cianuro la irrita
tos. Tenla, pues, los elementos del sueño notablemente. El etileno de la rosa colay de la alucinación, es decir, dos produc- bora también en este sentido.
Llegamos ahora al punto culminante del
tores de pesadillas; de modo que á los
efectos especificas del color negro, del experimento, pero antes deseo hacerle essueño y de las alucinaciones, se unia el ta advertencia: el ¡ay! humano es un grimiedo. Debo añadirle que para redoblar to de la naturale:a.
las impresiones alucinantes, planté, adeAl oir este brusco aparte, la locura de
más, el beleño, cuyo veneno radical es mi personaje se me presentó evidente; peprecisamente la hioscyamina.
ro él, sin darme tiempo á pensarlo bien
-¿ Y de qué sirve, puesto que la flor no siquiera, prosiguió:
tiene ojos? pregunté.
-El ¡ayl es, en efecto, una interjección
-Ah, señor; no se ve únicamente con de todos los tiempo'&gt;. El hombre se ha
los ojos, replicó el anciano. Los sonámbu- quejado siempre lo mismo. Pero lo curioso
los ven con los dedos de la mano y con es que entre los animales sucede también
la planta de los pies. No olvide usted asl. Desde el perro, un vertebrado superior, hasta la esfinge calavera, una marique aqul se trata de una sugestiOn.
Mis labios rebosaban de objeciones; pe- posa, el 1ayl es una manifestación de doro callé, por ver hasta dónde iba á llevar- lor y de miedo. Precisamente el extrafio
insecto que acabo de nombrar, y cuyo
nos el desarrollo de tan singular teorta.
- La solanina y la datunna, prosiguió nombre proviene de que lleva dibujada
mi interlocutor, se aproximan mucho á una calavera en el corselete, recuerda bien
los venenos cadavéricos-ptomainas y la fauna lúgubre, en la cual el 1ayl es co·
leucomalnas-que exhalan olores de jaz- mun. Fuera inútil recordar á los buhos;
mln y de rosa. Si la belladona y el estra- pero s1 debe mencionarse a ese extraviamonio me dan aquellos cuerpos, el ol.:,r do de las selvas pnmitivas, el perezoso,
está suministrado por el jazminero y por que parece llevar el dolor de su decadenese rosal cuyo perfume aumento, conforme cia en el ¡ay! especifico, al cual debe uno
á una observación de Candolle, sembran- de sus nombres . . .
Y bien; exasperado por mis diez afios de
do cebollas en sus rercanías. El cultivo
de las rosas está ahora muy adelantado, esfuerzos, dec1dl realizar ante las flores
pues los injertos han hecho prodigios; en escenas crueles que las impresionaran
tiempo de Shakespeare se injerto recién más aún, sin éxito también, hasta que un
dia ...
las primeras rosas en Inglaterra .. .
,..

. .

ó

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
reina de las 1&gt;0madas, porQue alempre cura, siempre alivia y 1lempr1 es eficaz. Mlllares de versonas curadas con ~ua tes ,U!can Bl s maravillosos resultado,, y vor esto es Que se ba becbo la oreterlda del vúbllco Basta usarla una vez
1,.1 ,ra tenerla slemvre á vrevenclón. Produce electos s1 gurístmos en
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17

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Líneas Nacionales.

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::~:nt;~
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7.30p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Estación de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00

~

~

~

~

~

~
--~

~

El tren que anteriormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Potosí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las

mmo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega
á la Estación de Colonia á

~

~

.... Pero aproxlmese, fuzgue por usted mismo.
Su cara tocaba las n~gras flores, Y, casi o~l\gado ~Ice lo propio,
Entonces-cosa Inaudita-me pareció percibir débiles quejidos,
Pronto hube de convencerme. Aquellas flores se quejaban, en efec·
to, y de sus corolas oscuras surglan una pululación de pequenoa
ayes muy semejantes á los de un niño. La sugestión hablase
operado en forma completamente imprevista, y aquellas flores
durante toda su breve existencia, no haclan sino llorar.
'
Mi estupefacción habla llegado al colmo, cuando de repente
una idea terrible me asaltó. Recordé que al decir de las leyen.
das de hechicerla, la mai,drágora llora también cuando se la
ha regado con la sangre de un niño; y con una sospecha que
me hizo palidecer horriblemente, me incorporé.
-Como las mandrágoras, dije.
-Como las mandrágoras, repitió él palideciendo aún mis
que yo.
·
Y nunca hemos vuelto á vernos. Pero mi convicción de ahora
es .:¡ue se trata de un verdadero bandido, de un perfecto hechicero
de otros tiempos, con sus venenosy sus flores de crimen. ¿Llega.
rá á producir la violeta mortlfera que se propone? ¿Debo en.
tregar su nombre maldito á la publicidad?

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- Un atra~~dor desconocido escaló la CasalConsistorial de Fr~IJ(fort-sur-le-Meiri, cloroformó al Conserje, fracturó un anaquel del
archivo y se llevó la partida de nacimiento de Goethe.
La cosa es sorprendente, pues el ladrón dejó una nota en el ao•
quel saqueado, diciendo: que se llevaba el precioso documento, DO
para venderlo á un amateur coleccionista, sino para obtener 111
papel de familia; pues él es descendiente del inmortal creador III
Fausto y Werther.- .

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Vergara 207

209

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

1

El ejercicio de toda ciencia, arte, profesión ú oficio, aun el mM
humilde, se con~ierte en algo parecido al saéerdocio, cuando el q
lo practica se si~nte alentado por un ideal mts ó menos vago
altruismo;·

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�EL MUNDO ILUSTRADO

210

EL MUNDO !LUSTRA.DO

CAL(NDARIO D( LA S~MANA
DOMINGO

¡Atenci6n, Señora!

31
(5'? de mes y 4&lt;? después de la Epifanla).
La lnvenclón ó el Hallazgo del Nitío Jesús en medio de los doctores. San Pedro
Nolasco, confesor y fundador de la orden
de redención de cautivos ó mercedarios.
San Ciro, médico, mártir. Oficio y misa de
San Pedro. Rito doble y ornamento blanco; se conmemora la Dominica. La fiesta
de la Invención del Niño Jesús ha sido
concedida por la Santa Sec!e para algunos lugares, asignándola la Dominica
cuarta después de la Epifanla para su
celebración. Función en Belén y absolución del escapulario.

Considere Ud. el hecho
importantis{mo
de que el Compuesto Vegetal de Lydia E. ~inkham
ha curado más casos de enfermedade~ femeninas que
cualquiera otra medicina jamás conocida en el mundo.
Si la que lee esto, e?tá sufrien~o de algún mal
peculiar del sexo fememno, no vacile en comprar ~n
seguida una botella del Compuesto Vegetal de Lyd1a
E. Pinkham. Proporcione vigor y fuerza. á todo el
organismo de la mujer, y cur~ tod.a desvi~c1ón, ulceración ó inflamación de la matnz. Es también excelente
para fortificará la mujer durante su embaraz? y ála
hora del parto, así como para las que atraviesan el
Cambio de la Vida.
Cuando un remedio ha tenido tan buen éxito en la
cura de tantas mujeres, nadie puede decir-á no ser
que deje de ser justo-sin probarlo antes: "Yo no
creo que á mí me hará bien." Por esto las que lean
esto, deberían recordar que el

FEBRERO
LUNES

1º

Santos Ignacio, obispo, mártir, y Severo, obispo, confesor.

Compuesto Vegetal

MARTES

2

de Lydia. E. Pinkha.m
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura las enfermedades
y males peculiares de la mujer.
.
.
Cura las \)eores formas de males femeninos, tales como la :3ensa~16n de T1r~ntez. la Debilidad de Espalda, Caída y Desviación del U tero o Matnz, y es vahosbim o en el Cambio crítico de la Vida. Disuelve y arroja los ~umor~s del Utero,
cuando comienzan á formarse, y contr~rr~sta toda .ten~en~ta hacia ~~more_s
cancerosos. Q!.iita los Desmayos, Irntac10nes, II1stensmo, Postrac1on ne1viosa, Agotamiento, y fortalece y entona el ~~tómago. Cur~ las Jaquecas, la
Debilidad Gweral, la Indigestión, etc., y v1V1fica todo el Sistema. Para la
cura de las Enfermadades de los Riñones de ambos sexos el Compuesto de
Lydia E, Pinkham no tiene rival,
De Venta en todas Jns Farmacias. Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Medicine Company, Lynn, 1\Iass., U.S.A,

La Purificación de Maria Santlsima. San
. Cándido, mártir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito doble de segunda clase y
ornamento blanco. En Catectral, Guadalu·
pe y principales iglesias del Arzobispado,
bendición de las velas llamadas de la Candelaria, que sirven para la hora de la
muerte; también se bendicen las semillas
que han de sembrarse en el año. Fundón
é indulgencia plenaria en Catedral y en
Guadalupe y titular en la parroquia de
Tacubaya y en la capilla de la "Candelaria de los Patos." (P. S.)
Conjunción de la Luna y Neptuno á las
12 h. 17 m. del dla.
MIÉRCOLES

~~

3

Bias, obis_po, mártir, patrón menos
prmc1pal de la ciudad de México. San Celerino, diácono mártir. Función en la parroquia de la Santa Veracruz.

SÁBADO

6

*

25 de Enero de [r590
Entra á México el Virrey D. Luis
de Velasco

Un disgusto habido entre el Virrey de
Villa Manrique y un oidor de la ciudad
de Guadalajara, que no tuvo ningunas
consecuencias para el virreinato, pero
que llegó exagerado á oidos de Felipe II,
hizo ·que el monarca creyera que había
estallado la guerra civil en la colonia, y
por lo tanto, se preocupó mucho por enviar á México, como virrey, á persona
que fuera capaz, por su carácter y circunstancias, de imponerse sobre la situación.
Para ella designó á D. Luis de Velasco,
hijo del virrey del mismo nombre, y su
elección fué muy atinada, pues pocas
personas tenían en la Nue',a España tanta influencia y mejores conocimientos que
D. Luis. Luego que recibió éste la orden
&lt;le hacerse á la vela y tomar posesión del
virreinato, se embarcó y se dirigió á las
costas del golfo mexicano. Un fuerte temporal le impidió desembarcar en Veracruz y lo hizo en algún otro punto de la
costa á mediados de Diciembre de 1589.
Su viaje por tierra fué tan accidentado
como por el mar, y no llegó á la ciudad
de México sino el 25 de Enero de 1590.
Su administración se distinguió por su
prudencia y buen tino.
26 de Enero de r812

Santos Andrés Corcino, obispo; Gilberto y José de Leonlsa, confesores. A las
tres y media de la tarde, vlsperas cantadas en Catedral, siendo los maitines y laudes, que terminan á las siete de la noche.

Renuncia de Calleja

5
Ve~era
Agua
Kineral ~f~
1'atural de
•

l 11-I i

~ Manantlale,
del Bitado
Prand,.

BIE)J ESPECIFIC.A.R EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS e.~,~r:~:·~-,~:~
VICHY GRANDE-GRILLE lúerm= w
VICHY HOPITAL.
hfermed&amp;d• u1 l1i6map.

PASTILLES-SELS- COIPRIMtS VICHY·ETAT

-P. S.

Llena en Cáncer á la 1 h. 48 m. 24 seg.
de la maflana. Heladas.
En la capital de la República y en las
principales ciudades de la misma se conmemora la promulgación de la Constitución federal; pero las manifestaciones que
se hacen para ello carecen completamente de entusiasmo, y parecen hechas por
mera fórm ula.

jara Recomienda la Pe-rn-na

Eiemérides de la Semana

4

San Felipe de Jesús, mártir mexicano,
patrón principal de la archidiócesis mexicana. Santa Agueda, virgen, mártir (su
fiesta el 14). Oficio y misa del primer san·
to; rito de primera clase con octava y or·
namento encarnado. Función en Catedral
con asistencia del prelado diocesano y de
los religiosos franciscanos y dieguínos
que toman asiento en el coro; el sermón
está á cargo de uno de ellos. Acabada la
misa, el limo. señor Arzobispo da la ben·
dición papal, y ganan indulgencia plenaria quienes la reciban en estado de gracia.
También hay en Catedral visita de los
Siete Altares y vlsperas cantadas á las
tres y média de la tarde. Función en la
Profesa y Titular en San Felipe de Jesús.

El Ilustrísimo Señor Arzobispo de Guadala-

r Santos Tito y Amando, obispo; Dionisio
papa; Guari no. cardenal, confesores; Teó!
filo, abogado; Dorotea, virgen, y Revocata,
mártire~. E:n el oficio y misa, que son
de San Tito, se conmemora la Dominica
quinta después de Epifanla, que no tiene cabida en su lagar.

JUEVES

VIERNES

211

El triunfo de l\ilorelos sobre las tropas
de Porlier en Tenancingo consternó de
tal modo á los realistas, que Venegas ordenó á Calleja que marchara desde Maravatío, donde se hallaba, á Toluca á oponerse al avance de los insurgentes. Contestó Calleja que la marcha de más de
sesenta leguas, que había de hacerse necesariamente, á la mayor brevedad, pondría á sus tropas en tal estado, que les
imposibilitaría toda acción. A las reiteradas órdenes del virrey tuvo al fin que
obedecer Calleja; pero al llegará Ixtlahuaca presentó su renuncia, la que le
fué aceptada el mismo día 26 de Enero de
1812. El descontento que causó en el
ejército esta renuncia hizo que Venegas
pidiera á Calleja que la retirara, lo que
éste hizo en seguida, y se dirigió á la cabeza de rns tropas á la capital del virreinato.
27 de Enero de 1856
Comunicación de Ghilardl

En los trastornos que originaron la renuncia del Gral. Alvarez á la Primera

Catedral de Guadalajara, México.

TOS BRAVA ALIVIADA POR LA PE·RU=NA.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Pe1•u1ia D1·ug ..Mf'g . Oo.,
Guadal.a/ara, ..Mé.?Jico.
l
OolU1nbi1s, O., E. u. Á .
A bril ~3, 1905.
i
..Muy 81'es. míos:-Te?1go la satisfaaci6n de a01nunica1• á
t V~es. q~e e~ 'USO del 1nediaame1~to ~enom inado ' 1Pe1·una," ha
c~u ado 1 adic_almente ~n pocos dias a 1tna persona de nii Jamii l1a, que venta .padeowndo, desde liacía dos meses, de 'tma tos
molesta y persistente.
i
De Ydes. Afmo . S . 8.

i

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J08B DE JESll&amp;

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A rzobispo de Guadalaiam.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++..+++-i.NING ON remedio puede posiblemente recibir mayor elogio que el que
ha recibido la medicina que ha. llamado la atención y merecido la recomendación de un Arzobispo de la Madre
~e lai Iglesias, la Santa Iglesia Cató
hca, el Ilmo. ,,. Rmo. Señor L1·c. Don
J
~~r:j~~:,esús Ortiz, Arzobtspo de Gua.
Tales dignidades no condescenderían
á dar su recomendación personal á un
remedio, á menos que haya demostrado sus méritos en casos peligrosos
Para enfermedades causadas ·por

cambios y peculiaridades del clima la
Peruna es el
d' á
,
el mundo. reme 10 m s conocido en
Para. enfermedades mucosas de la
nari I
z, _garganta, el estómago ú otros
órga!1os Internos, la Peruna es el remedio que proporciona alivio
Alivia inmediatamente, y s°us curas
:~ef~~~~~!i~::,. como lo testifican
e
d
me:'o~º reme io del hogar, es el priEn la casa del rico ó d l b
Peruna ocupa un puesto d; h~~ 1~~· la

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

212

··1"e,"ck·~;

EMPLASTOS ,AUNDADIA
POROSOS de

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
Proporcionan al 1 vi o " " " - - - - - - - -

instantáneo.

•

Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
R11frlados, Tos,
Dolor de Peoho,
Debilidad de
Caderas,
lumbago,
Clitloa, eto., eto.
Para dolores en la reR'ión de

los Rlioaes 6 para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto deberaaplicarsecomo sevéarriba.
Donde baya dolor l)Óngase
un emplasto de Allcodt,

Insista en obtener el
de

.Allceek.

~

ParaReatl1mo 6 Dolor
de Espalda,Codo.,
Y otras partes, 6
para Torcedura,
Contu1lone1, Entumecimiento, J
Ples DolorldOI, etc. el emplasto debert cortarse del
tamafio y forma requeridas ap,,
lidnd olo seg6n se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplutos de Allc:ock, se han vendido fi. millona
durante mas de 60 anos. Como todas las cosas buenas bao sido ímiladol, pero solamente
eu apariencia. Los de Allc:ock se garantiza que no contlnen Belladona, Opio, flt MIMO
de ninguna ~cíe.

DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO.

Magistratura de la Reptiblica, tomaron
gran parte los sacerdotes del culto católico, circunstancia que influyó poderosamente en el ánimo del presidente. Para
evitar esa intervención, el ministerio de
Justicia se dirigió al arzobispo de México
y á otras autoridades eclesiásticas en una
circular, en la que hacía patentes loe
abusos del clero en ese sentido. Todas
las autoridades de la iglesia contestaron
pidiendo que se les señalaran los nom•
bres de algunos de los culpables; tod&lt;&gt;11
los jefes liberales siguieron esta indicación; y entre las comunicaciones recibidas, hay una del Gral. Ghilardi, notable
por el ntimero de denuncias que contenta
y la energía con que fué redactada; esta
comunicación fué fechada el 27 de Enero
de 1856.

28, de Enero de 186¡
Mlram6n saapodera de Zacateca•

El 28 de Diciembre de 1866 salió Mi,
ramón de la ciudad de México á la di.be,
za de cuatrocientos hombres de las tres
armas, pequeña fuérza á la que pensaba
convertir en el nticleo de un gran ejército, con el que baria una reñida campaña
en d interior del país. El objetivo de su
marcha era la ciudad de San Luis Potos{¡
pero noticias desfavorables, recibidas en
el camino, le hicieron cambiar de ideas y
se dirigió á Zacatecas á marchas forzadas
y sorprendió al presidente de la Reptiblica, á quien obligó á huir. Llegó Miramón frente á la ciudad el 27 de Enero de
186¡ y al día siguiente penetró á la ciudad.

MUNDO ILUSTRADO

y.ta. dificultad . del acto que se pensaba
llevar á cabo, ordenó que á las tropas de
Llano, jefe de la expedición, se unieran
las de Iturbide, á quien se nombró segundo jefe. Los tropas realistas, en ntimero
de cuatro mil, de las tres armas, salieron
de Acámbaro el 16 de Enero de 1815, y
4espués de
correrlas y expediciones, en su mayoría infructuosas, llegaron frente al ce,:ro el :,, de Enero, para
empezar una 11.erie de operaciones que no
· dieron nillgtin resultado, más que poner
de manifiesto la importancia de la posi·
ción y la impotencia de los realistas ante ella.

e LLirLORE

rnruu.

íLOP CLUULUA

29 de Enero de. 1856

POLVOS tCHEP.E NH:

Se ordena la ereccl6n de loa mon·u·
mento• de Chapultepec
y Churubuaco

Comuloa 11 romo m - ~ 1
J delicada belleza, ua blallCIU'II ~ 1 u aterclol&gt;lledo IMapanbiel
Cua&amp;ro &amp;oDOII • cada ua ele loa ool«. Roea 1 Raquel Slanco da 11111 JMll'IIA
r.llaol11\a. Son loe polvoe de arros da lu NIDM 1 loe re:r• de loa pol'901 da U'l'OL
...
AQNl:L, Psumlm• 11. AYENUI DI L'Ol'f:RA, PARII,

PVRBIA. PBlll'VIIII

mUL. -

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea 11. reina de laa pamadaa, porQue 1l111pf1 cura, 1i111pr1 allvta 1 1l111pr1 es elcaz. Mlllares de personaa curadaa con ella testifican sus maravill0808 resultados, 1 par esto ea Que se ha hecho la_preferlda del público Baata usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos se,ruríslmoa en
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11, Pa1teur. Prescribes• en lu moleettu del Ntómago la
clorosis, la anemia y lu OC'nvaleoenmu; ene vino ..
mienda i laa peraonu de edad, álu maJena,i6T111u 7 i lo1 mAoe.

Por una vez más tenemos que ocuparnos de la época de actividad administra·
tiva con que inauguró su gobierno D.
Ignacio Comonfort. El mes de Enero de
1856 vió inaugurarse nuevas reformas ó
dictarse medidas acertadas casi día á dfa¡
á la larga lista de las que ya hemos men·
clonado en otras efemérides de este mes, ..
tenemos que aumentar la orden para que
se erigieran monumentos conmemorativos de los sacrificios de los mexicanos
ante las tropas invasoras de los Estados
Unidos en Churubusco y en el Molino
del Rey, deuda que la Nación tenía pen·
diente con sus heroicos hijos.
La orden para la erección se dió el 29
de Enero de 1856.

30 de Enero de 1815

noc,.

Llegan loa reallataa frente á C6poro

VIIO auté.atico "'
S. RA, JiAEL1 el solo que tiellB el derecho de llaman, ui, ,1 1olo
que es legitJ1110 i de que se ilace meaci6.a ea el formal&amp;rio del
Prof,sor BOUCNARD;4 T II el de,- CLEMEIT 1C- de V&amp;le11oe
(Dr6me, lraacia). - Cada Botella Ueva la m&amp;101 de 'l. Unldn
IOI Fabrlcantll 1 ,.a el p,scueio rm medaJ16.a a.armoiudo eJ

La campaña por la independencia de
México se inició el año de 1815 con la expedición en contra del cerro de Cóporo,
centro formidable de operaciones, fortificado á conciencia por D. Ramón Rayón,
quien lo puso á las órdenes de su hermano mayor D. Ignacio, luego que éste se
presentó en el campo de operaciones.
Comprendiendo Calleja la importancia

il!l!I
1.11! IMPQRTAITE. - .i rúuao
1

a

"OUTW ''.-Loa dema, 10.a groseras1 pelifrosuf&amp;ldoaataaa.

"LA JOYA"

varias

31 de Enero de 1522
Sale Alvarado para Oaxaoa

A fines del año de 1521, la mayoría de
las razas mixteca y zapoteca estaban sometidas á los españoles¡ pero había un
cacique, el de Tututepec, que no sólo se
negaba á reconocer la autoridad de los
conquistadores, sino que hostilizaba al
rey de TehnantepéC, quien solicitó de
Cortés que enviara algunos soldados españoles á terminar la conquista de aquellas regiones.
Convencido Cortés de que la pacificación de Oanca era un hecho, decidió enviar á Alvarado rumbo á Oaxaca para
que sometiera al rebelde cacique¡ la partida de Alvarado, á la cabeza de ciento
ochenta soldados, se efectuó el 31 de Enero de 1522. Durante este viaje dió Alva. rado muestras de la mayor crueldad.

'B
BODAS DE ORO CURIOSAS
En Pittsburgo [Estados Unidos] cele-

.

213

braron sus bodas de oro el multimillonario Slnger y su esposa.
Por la noche aleroo UD banquete Ala
familia y A los amigos lntlaos, y , los

postres Slnger pronunció este brindis:
"Nuestra fortuna es hoy de deo millones de ctólar&amp;s y algo mu. Con este "algo mú" tenemos butante para vivir mi
muj• y yo. Los cien millones de dólares
pasan esta noche mi•• A poder de nuestros herederos, que son nuestros hijos.
MI esposa y yo tenemos fe ciega en el
amor filial; pero queremos librar A nuestros hijos de la loca tentación de desearnos
la muerte. Tomad nuestra fortuna, hijos
mios, Y dejadnos seguir viviendo puesto
'
que ya no os cuesta ningún trabajo."

.

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Mundo Ilust. Enero 31-1809,

�EL MUNDO ILUSTRADO
214

LOS DIALOGOS DEL BOSQUE

~v~va~v~v~~~¡

~
~

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~

ENERO 17
!~
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Desde esta fecha se cambiaron los itinerarios de las

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~n=: : : :::iormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Poto·
sí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las
7.30 p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Esta·
ción de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00
a. m. del día siguiente, ahorr~ndo una noche de cammo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega

~

Oficina de Boletos:
Vergara 207
México, D. F.

~

....

~
~

~

RES amigos, Pedro, Juan y Francisco, los
tres cuarentones, los tres escarmentados, los tres melancólicos y amantes los
tres de "frotar y limar sus cerebros
contra los de semejantes suyos," como
decía Montaigne, se reunieron una tar·
de del pasado mes de Diciembre en la
calzada que llaman de los Fil6sofos, en
el Bos:¡ue de Chapultepec.
Pedro es moreno, barbinegro, con tendencias á la obesidad
y no sé si por la mezcla india 6 algún ancestralismo español,
su tipo se acerca mucho al arábigo que corre en cromos y grabados. Sus amigos le llaman el " Moro."
Juan es rubio, bien compuesto de miembros, ojos claros,
;
nariz larga y ademanes señoriles y llenos de elegancia no
aprendida.
La tez de Francisco es cobriza, el cabello lacio, abundante y negrísimo, la voz suave y melosa, los movimientos felinos y como temerosos, el vestido descuidado.
Los viejos amigos, que por circunstancias que no hay que
~ explicar,
habían permanecido separados largos años, co~ miendo juntos aquel día, y luego, para disipar el tiempo, se
dieron á recorrer el Bosque y concluyeron su excursión en la
linda avenida. Entre los tres pasó un diálogo, que noté por
ser curioso, y que quiero que el público conozca por si lo en~ cuentra tan curioso como yo.
Juan.-Hermosa tarde nos ha tocado; nadie diría que nos
encontramos en el rigor del invierno, cuando las hojas de estos árboles ni siquiera amarillean y el cielo p:uece una enor·
me turquesa combada.
que más me compla~e es la calma de la ho·
~~ ra,Francisco.-Lo
el sol que calienta tan suavemente, esas voces de rapaces
f. que parecen venir de tan lejos, ese olor á hojas que se pu·
dren, el prado en que juegan al tennis esos muchachotes ves·
~ tidos de blanco, las sombras misteriosas de esos ahuehuetes
que semejan indios armados en guerra, el castillo, que se re·
~ fleja en el agua, el cristal del volcán que sirve de fondo á todos nuestros cuadros como el Fussijama japonés ...... Si no
fuera por esos sonidos de campanas y esos toques de come·
ta, podría jurar que estábamos en pleno campo.
~
Juan.-Sonidos de campanas, toques de clarines ...... La
historia de nuestro país en una fórmula sonora y aérea: la
iglesia y el ejército dominándolo todo y alejándono~ de toda
idea de descanso y de tr. n-:¡uilidad.
Pedro.-Ya había tardado en asomar el jacobinismo ....
Juan.-Y si más me apuras, te diré que en este bosque veo
toda nuestra historia: árboles cortesanos junto á jaras y mapradillos, cultivados y con cercas de boj al lado de
~ droños,
rocas agrestes, matojos raquíticos junto á troncos milena·
rios: razas, civilizaciones, edades, tiempos, hombres, tenden·
cias, teorías, leyes, en conglomerado confuso, á veces ocultán·
dose unos á otros, á veces coexistiendo como vegetaciones
de distintos climas, á veces separados por abismos cuando
la naturaleza y la historia los han puesto cerca, muy cerca ....
Pedro.-(Desentendiéndose de la tirada de su amigo). Este
~ es el tiempo en que me parece más poético el campo. Qué ele·
gancia en los colores, qué aleación tan extraña de tierra Y
cielo, qué fisonom ía tan nueva la de estas hojas. Hasta don·
de alcanzó á vislumbrar, como que se funde todo en un color
gris que bu~ca al azul pálido y al verde moribundo, pasando
por un violeta cadencioso y un rojo suave ...
Francisco.-Y así queremos comprender y aun practicar el
Christmassajón. Pinos helados, campanas que tiemblan en
la noche sin estrellas como la mano que agita su badajo, nie·
ve, rachas de frío ...... cómo desentonan aquí. Si Santa
Claus viniera por estas latitudes, se vería precisado, no lo
duden, á quitarse su pelliza de marta cebellina, á dejar su
trineo atascado en cualquier camino polvoso y á licenciar á
sus rengíferos, substituyendo éstos y aquél por una cumpli·
~ da
carreta de bueyes.
Pedro.-Lo cual prueba, Francisco amigo, que tenía gran·
disima razón quien dijo que todo está lo mejor posible en el
mejor de los mundos posibles. Cuando tu mujer y la mía,
pongamos por caso, celebran el Noel con ramas de pinos traí·
das de muchas leguas de distancia y cuajadas- de chirimbolos
ultramarinos, y se permiten llamar cursis á las pobrecillas
que rompen piñatas y cantan letanías , las cursis son ellas Y
no las otras, que siguen viejos usos de la tierra y tradiciones
ligadas con eljolk lore indígena.
Juan.-Nada menos eso de la piñata (pienatta) debe de

T

~

~
~

~~

~

~

~

~
~

ser costumbre de Nápoles ó de Sicilia, quizás perdida en la
Península y conservada aquí.
Pedro.-Y la reunión de tantas gentes durante nueve noches, las letanías por corredores descubiertos, el baile en patios entoldados son pocas cosas propias de países de clima
benigno y suavísimo, &lt;prados de bienandanza que ni al hielo
ni con el rayo ardiente fallecen . .... . &gt;
Francisco.-Pase como un alarde del mejor Taine: raza,
medio, momento .... Todo eso está ya olvidado ó se olvidará
pronto.
Pedro.-Si es cierto, no ha de olvidarse de seguro. Las
verdades no tienen hora ni lugar . . . . ¿Quién fué el primero
que dijo que la línea recta es la más corta que puede trazarse
de un punto á otro? Quizás un caldeo ó un egipcio, y, sin
embargo, sigue repitiéndose y nadie lo contradice, á pesar
de todos los adelañtos antiguos y modernos
Desde aquí
miro los techos abigarrados de la colonia americana ....
Francisco.-Colonia Juárez es su nombre.
Pedro.-lncurres en la manía de inmortalización barata que
gastamos aquí: en Francia hay bustos y estatuas para cada
quisque que sobresale un poco; aqui la celebridad se distin·
gue según lo que al paciente se dedica, variando la cosa desde un cine hasta un Estado.
Juan.-Sin que por eso se olviden la calle, el paseo, la colonia, la estación de ferrocarril, el villorrio, la ciudad y ... . . .
la bomba de incendios y el tranvía aéreo.
Pedro.-Colonia americana dije y ro me retracto, pues parece un pueblecillo de baño, de los Estados Unidos esta apretada aglomeración de chalets, cottages, villas, villinos y demás edificaciones, y no un barrio de la ciudad que tiene más
carácter en América. Piensa si serían posibles las posadas
metiéndose en halls, pasando por t,itting rooms, dando la
vuelta por parlors minús:ulos, trepando por escaleras, extraviándose en clnsets y asomándose por incómodas ventanas
de guillotina. El riesgo de incendiar maderas, de destruir lam·
brequines, de romper colgaduras, sería inminente . .. .
Francisco.-tú quisieras la uniformidad y la monotonía
· de nuestras viejas ciudades coloniales y proscribirías de
buena gana esas manifestaciones de progreso, que nos ponen cal nivel de las naciones más civilizadas del mundo&gt;.
Pedro.-En verdad te digo, Francisco de mi alma, que no
sabes de la misa la media. Tu deseo de novedades te impul·
saría á echar abajo la Catedral á fin de abrir una gran arteria que comunicara partes interesantes de la población; á des·
truir, por anticu~da, la c~sa de! ~acahuatal y á levan!ar.en
su sitio una sucia y horrible fabrica con techos de lamma
de hierro y á derrumbar. el pórti~o de la ?antísit?a Y. substi·
tuirlo con otro de ladnllos ro¡1zos, estilo de 1gles1a metodista.
Ruskin sostiene que nadie pueje ser arquitecto sin ser, al
mismo tiempo, metafísico, es decir, poeta, es decir, persona
que, al idear una construcción, tenga e!1 cuenta. las circuns·
tancias del lugar, sus costumbres, su clima, su cielo. sus precedentes de historia y de raza y hasta sus instituciones poli·
ticas. ¿Qué tienen que ver con nuestro medio esas cupulillas
de sinagoga, esas espadañas sin campanas, esos minaretes

~

Avisos Económicos

~

Esvecla.llsta. en enfermedades secretas.
Cirugía.. 1~ de Sa.nto Domingo núm. 5,

~~~

~

~

~~SW'A~B'A"A~~

215

EL MUNDO ILUSTRADO

DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

OlruJa.no
Dentista. Avenida Corona. 85, (Antes Pala.clol Guadalaja.Ta..
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sin mezquita, esos dombos de iglesia rusa, esos pórticos co·
lonial style, esas torres de papier maché, esas bay windows
¡&gt;orlas cuales no se asoma nadie, y esos palomares en que no
puede caber una persona, ni colocarse un mueble, ni menearse un gato enamorado?
Francisco.-Lo recto para ti serían las casonas macizas,
con salas como potreros, comedores y recámaras como corrales de bestias, y patios de uno ó dos sitios de ganado
mayor.
Pedro.-tales cosas no serían posibles, dada la carestía
del terreno actualmente; pero sostengo que en un clima c1,mo
el nuestro toda construcción debe tener por centro el patio.
El patio consiente q11e tengan aire las habitaciones, que los
niños gocen de espacio para sus juegos, que los criados dis·
pongan de lugar para sus faenas y que se cultiven lindas
matas de flores que alegren, higienicen y hermoseen el sitio.
¿Para qué queremos nosotros back porches si sabemos que
no hemos de utilizarlos por la infidelidad notoria de nuestros
criados? ¿Para qué queremos ventanas estrechas, piecesillas
abrigadas y mantle pieces de mármol, si la suavidad de nuestros climas no exige que se enciendan chimeneas ni que se
resguarden del viento y de la nieve las habitaciones?
Pero todo el mundo siente la comezón de singularizarse, y
ror eso «tenemos columnas corintias sobre pilastras que no
pertenecen á ningún orden establecido, coronadas por monstruosos saleros, góticos en la forma y griegos en los detalles;
por eso tenemos cottages falsa y calumniosamente apodados
suizos y asentados en los lodosos campos de los alrededores
de la metrópoli; y por eso tenemos residencias de altas ven·
tanas cuadradas y techos planos de pizarra, imitando chisto·
samente el estilo de Regent's parks&gt; al pie del castillo de Chapultepec. Y parodiando á Ruskin, podríamos admirarnos de
que legítimos charros del Bajío beban su pulque y fumen sus
tag:arninas bajo arcadas góticas y hornacinas con esculturas,
y de que pelados del barrio de la Palma logren reclinarse en
banquillos rodeados de césped y espiar por ventanas de cha·
lets suizos.
Juan.-Y no mencionas algo muy principal: los materiales, esos materiales siempre fingidos: piedra artificial figurando mármol, estuco figurando piedra, cartón figurando made·
ra .. . . .. Y luego esas puertas que no se abren, esos balcones
que dan á las recámaras d.: las casas vecinas, esas cerraduras
que nada cierran ..... .
Quizás la causa del mal de que te quejas, y que es indudable, radique en los propietarios. El que tiene su terreno y su
dinero manda hacer la construcción como le acomoda, gene·
ralmente conforme al modelo que ha visto en este libro ó en
aquel álbum, ó semejante á la de Don Fulánez, á quien
se admira, 6 la de las Perengánez, con quien se está de pi·
que.
Pedro.-¿ Y el decoro artístico, Juan ~migo ..... ?
La noche se venía á más andar, y los tres amigos, deseosos de seguir explorando este y otros temas, se dieron cita pa·
ra el siguiente día.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 4. Enero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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R egistrado como a rtículo de st&gt;gu nda claso en 3 de Noviembre de 189 4.

Año XVI-Torno I

México, 31 de Enero de 1909

Número 5

RIQUISIMA CORONA QUE FUE IMPU ESTA A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD, EN OAXACA, EL,18 DE LOS CORRIENTES,
POR EL DELEGADO APOSTOLICO, EN REPRESENTACION DEL SUMO PONTIFICE

�. EL .MUNDO ILUSTRADO

218
DIRECTORIO:

Pr opletarlo, VICTOR~ M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA V PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, O. F. Apartado postal 25¡0.
Teléfonos: Ericsson, 1 1 476. Compañía Tele f6nica, 471.
PRECIOS DE SUUSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero ..

$ 1.25
1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital .. . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 c~.
En los Estados .
Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El GRAN PROBLEMA
~
~~

1

.
1

I

brújula apunta al Norte y la conducta humana
A á la Felicidad.
~
Todos, hombres y mujeres, niños y ancianos,
f l!'(&lt;~ tropicales ó hiperbóreos, activos y sedentarios,
la buscamos con afán, soñamos con ella, le tendemos redes para atraparla, emprendemos campañas para
conquistarla. Y todos, grandes y chicos, ricos y pobres, sabios é ignorantes, erramos el golpe, nos dejamos seducir
por el espejismo, que huye tanto más rápido, cuanto con
más ahinco lo perseguimos y que nos deja con las manos
vacías cuando creemos haberlo más completamente acaparado,
Por momentos, en instantes fugitivos, en horas pasajeras,
creemos poseerla.
Hay ratos de amor que fingen completamente la dicha y
que creemos eternos. Disipado el ensueño, sólo nos quedan desencantos y dolores.
Otras veces tratamos de aturdirnos y de olvidar en medio del bullicio del mundo, del torbellino de los placeres,
y juzgamos que la dicha, como la gaviota, gusta de la giración de los ciclones y del estruendo de las tempestades. A
poco andar, ya apetecemos la calma y el reposo, aun cuando sean el reposo y la calma de la eternidad.
Ciertos espíritus, por el contrario, bnscan la felicidad en
el aislamiento, la soledad y el silencio; estudian, meditan,
compulsan, discurren en su gabinete, en su laboratorio, en
su claustro, en su Tebaida, y cuando vuelven la cara, en·
cuentran, como el Dr. Fausto, que la dicha que buscaban
dentro estaba 'fuera, como poco antes resultaba que los que
no la hallaron fuera disciernen que estaba dentro.
No faltan, antes bien abundan en la historia y en la vida corriente, quienes creen que la felicidad sólo puede ser
perseguida en alas de Pegaso, ni tampoco quienes se persuadan á sí mismos de que sólo Bucéfalo puede llegar hasta ella.
Buscábanla los alquimistas en el fondo de sus crisoles y
en las serpentinas de sus alambiques¡ los magos, en los misterios de la cábala; los astrólogos, en las conjunciones de
los astros¡ las brujas, en las bacanales del sábado, y los fervientes, en los éxtasis y en los transportes místicos, y búscanla nuestros modernos taumaturgos en la ávida acumulación de las riquezas, en el industrialismo intensivo, en el
trabajo enervante y la fiebre álgida de los negocios.

219

EL MUND(') ILUSTRADO

Y todos: sibaritas, mundanos, conquistadores, vates laureados y artistas excelsos, conquistadores y grandes capitanes, archimillonarios y burócratas, seres egoístas y filántropos tiernos, todos acaban por entonar el mea culpa y por
declarar, urbi et orbi, la bancarrota de su bienestar y de su
felicidad.
Entra el adolescente en la vida y se abre, ante sus ojos,
un horiwnte indefinido y soorosado. A sus plantas, tapices
de verdura; sobre su frente, astros. Todas las flores le ofrecen sus corolas y todas las ramas sus frutos. Y apenas emprendida la ruta, las flores se tornan en abrojos; los frutos
suculentos, en bayas venenosas, y los astros cintilantes, en
nubes de tormenta.
Llega la prometida al altar entre nubes de gasas y de inciensos, radiante, feliz, alada como un ángel.
Tres años después surcan las rugas su frente, resabios
atna!gos impregnan su paladar; en vez de cantar, llora so·
bre la cuna de sus hijos, y sus ojos, preñados de lágrimas,
se vuelven hacia las tumbas floridas de los niños que estranguló la angina, que ... 1 crup asfixió, y que son como las
mortuorias etapas de la vida conyugal.
Sale el paladín al combate, penacho al viente, lanza en
ristre, adarga embrazada. De un galope de su palafrén cree
recorrer el mundo. Y apenas entrado en la arena del combate, cae su corcel desjarretado y penacho, lanza y adarga
ruedan en el polvo.
Pnlsa el poeta la lira, queriendo arrancarle cánticos, y la
lira no exhala más que sollozos.
Qniere el artista desposarse con la gloria y la blanca des·
pasada se desvanece en humo
Empuña el poderoso el cetro y, cuando voltea la cara, el
cetro, convertido en puñal, se vuelve contra quien lo esgrimía.
¿Qné qr.iere decir todo esto?
Ante espectáculo semejante, ¿debe Demócrito reir, He·ráclito llorar, Isaias fulminar?
¿Qué frase debe venir á nuestros labios ante tanto anhelo
y tanta decepción? ¿El gaudeamus, el anatema s1t, el ad majorem dei ;tloriam? ..... .
Ante los grandes problemas humanos¡ de solución remota ó imposible, el escéptico se encoge de hombros, el apóstol sube al cal vario, el rebelde se lanza á la hoguera ó al
combate, el cínico ríe, el mártir sufre. El egoísta los explota, el codicioso los acuña, el poeta los mide y los rima, el
músico los transforma en cantos y armonías; pero el pen'sador se enfrenta con ellos, los analiza, los medita, busca
las premisas y deduce las consecuencias; y del cri.sol de su
meditación salen las grandes verdades. cristalizadas endia·
mantes que son luz como la verdad, que son dureza como
la fu•rza y que son armonía como la belleza.
Ante el problema de la felicidad humana nos hemos detenido hace años. No la afirmamos ni la negamos: nos conformamos con estudiarla.
N nestra vista es miope; pero nuestro microscopio es po·
tente: el análisis.
Tenemos una brújula: el criterio científico¡ y nuestra barca, mejor aún que las barcas fenicias, puede aventurarse
en los más procelosos mares.
Queremos saber qué es la felicidad, cómo ha sido comprendida, hasta qué punto es accesible, y consagraremos á
esta tarea estudios menos fugitivos y, creemos, menos superficiales que los que á otros asuntos hemos consagrado.
No vamos, gritando Sésamo, ábrete, á ofrecer tesoros á los
lectores de este semanario; menos aún, pronunciando un
jiat: vamos á hacer surgir, ante su vista, toda una creación
salida del caos.
Nuestra tarea es más mo!festa, sin dejar de ser útil¡ queremos trazará los argo°:autas que tripulan nuestra nave, la
ruta que han de seguir para llegar al vellocino de oro y
hacerles sentir hacia qué rumbo deben caminar para alean·
zar la felicidad¡ por lo menos aquello que humana y plausiblemente puede entenderse por felicidad.
Es, al parecer, poco¡ acaso sea mucho.
Y deseamos que el estudio en que vamos á engolfamos
y á engolfar á nuestros lectores, si es escaso como mérito
sea fructuoso como resultados.
'
En esto último tenemos mucha fe.

/

CRONICA CIENTIFICA
EDUCACION POR HERENCIA

~SEGUN una escuela de biología moderna, la herencia, desde el punto de vista de las costumbres, no es más que una combinación de las costumbres de raza con lo que pudiéramos llamar
«.memoria de raza,. Nuestros abuelos aprrndieron á hacer algo, y nosotros lo recordamos, esto es todo.
Esta teoría parece explicar una infinidad de hechos que
eran inexplicables sin ella.
Seguramente que, á muchos de nuestros lectores, les habrá
sucedido tener visiones, ya sea dormidos lS despiertos, de
algo que no han visto nunca y que, sin embargo, les par~ce el :recuerdo de cosas sucedidas hace mucho tiempo, sin
s1ber cuándo
A este respecto recordamos el caso de una persona de
nuestra familia que, con mucha frecuencia, sueña un fusilamiento en el que el fusilado es él mismo¡ segnramcnte
que nuestro pariente nunca ha sido fusilado en su vida¡
creemos que no es necesario demostrar esto, porque el aludido vi ve aún, y sin embargo, dice que ese sueño evoca
en él recuerdos de una escena que le parece haber vivido:
&lt;cada vez que sueño el fusilamiento, dice, veo lo mismo;
no falta á la escena uno solo de sus detalles; los soldados
llevan el mismo uniforme; cada uno de sus movimientos,
así como los míos. son exactamente los mismos, y hay un
detalle que más que otros ha llamado mi atención: á la
hora en que se van á producir las descargas de los fusiles,
levanto la cara hacia la derecha y veo las hojas de un ár·
bol que se mueven mecidas por el viento; el movimiento
de estas hojas es siempre el mismo, y es el último de les
detalles que recuerdo de la escena¡ después de ello, des
pierto siempre sin haber oido las descargas ni tener nin·
guna sensación dolorosa,.
Esto es lo que nos ha contado nuestro pariente; pero
siempre que sueña el fusilamiento, despierta pre~a de una
impresión dolorosa que le perdura por varios días, y cuando se repite con frecuencia, le pone en un estado nervioso
verdaderamente lamentable.

***

Por si acaso fuere necesario, nos permitimos repetir que
nuestro pariente no ha sido fusilado nunca, y que no se
trata tampoco de un juego de la infancia que haya podido
impresionar su cerebro y sus nervios hasta ese punto; es
un &lt;recuerdo de algo que no ha visto ni sentido nunca,, y
dado el carácter de ese recuerdo, no es de extrañar q ne le
produzca un efecto poco agradable.
Pues bien, á cuántos de nuestros lectores les habrá sucedido lo mismo¡ cuántos de ellos recordarán, con más ó menos frecuencia, cosas que están seguros de no haber visto
nunca.
Esto, ámenos que aceptemos las teorías espíritas, que
están muy lejos de ser verdades científicas, tiene que responderá la teoría que enunciamos al principio de estas
líneas, porque tales &lt;recuerd"si, llamémosles así. sólo se
explican por impresiones recibidas por nuestros antecesores y trasmitidas á nosotros por la herencia.

cióu de un acróbata, y esto es lo que pare.ce haber sido
trasmitido por herencia en toda la familia, al mismo tiempo que un desarrollo lísico cada vez más perfecto.

•••
En este caso tenemostsegún el exponente de la teoría,
&lt;recuerdo, tanto físico como mental, de apti ludes y talentos adquiridos por los antepasados. El desccndieute tiene
dentro de él ese recuerdo de lo que ha sido aprendido por
sus antepasados, duerme dentro de él, y se desp_ierta an·
te cualquiera circunstancia propicia. En el caso de la fa.
milia acróbata, ha bastado la vi~ta de otras personas que
lleven á cabo actos difíciles de acrobatismo para que cualquiera de los miembros de ella imiten los mismos después
de unas horas de estudio, cuando los mismos requerirían
meses y aun años de parte de personas que no estuvieran
dotadas de esa habilidad heredada.
Si se llega á comprobar debidamente ést:t que hasta aho·
ra 110 es más que una hipótesis, y se le lleva al rango de
teoría biológica, seguramente que servirá de mucho para
la elección 'ele las profesiones y trabajos á que deba dedi
carse á los muchachos; estudiando la historia de la familia, sus inclinaciones, su modo de vivir y otras muchas circunstancias de este orden, al mismo tiempo que las inclinaciones y cualidades personales del candidato, se llegará
á determinar, con la mayor aproximación posible, en qué
rama de los conocimientos y de las actividades humanas
será más capaz.

.•"

Esto no quiere decir que la herencia condene fatalmente,
á ciertos individuos ó á ciertas familias, al ejercicio de un
s?lo ramo de conocimientos, porque eso sería regresar al
hempo de las castas. La educación personal y el medio
modifican grandemente las aptitudes, las cualidades y los
defectos heredados¡ pero, de todos modos, cuando los antecedentes de familia indiquen inclinaciones probables ha·
cia algún modo honrado de vivir, se habrá andado mucho
de~icando al hombre desde sus primeros años, á lo que es
casi seguro que llame su atención más que ninguna otra
cosa.
Es muy probable que infinidad de casos, en los que se
truncan carreras literarias comenzadas ó se pierden esfuerzos iniciados en favor de un medio de vida, se deba á
que la carrera ó el medio de vida en que se fijó la atención no era al que, por herencia, esfaba llamado el individno, y es una desgrac ia que se pierdan euergías en esfuerzos que la mayoría de las veces, por no decir que en todas,
resultan absolutamente inútiles.

~!.!..
~~

GRANOS DEORO
En el mundo, si se l!eva la vida con dignidad, hay aún poesía
pa~a much_o. Todo está en el valor moral con que se encare y dome
la 10just1c1a aparente de la vida. Mientras haya un bien que h~c~r, ?" derecho que defen~er, un libro sano y fuerte que leer, un
n_ncon de mon~e, una mu1er buena, un vudadero amigo, tendrá
v1go_r el corazon sensible para amar y loar lo bello y ordenado de
la vida, oa1osa á veces por la brutal maldad con que suelen afear·
Ja la venganza y la codrc1a.

*
••
Seguramente que los partidarios de las teorías espíritas
explicarían el hecho mencionado anteriormente á su manera; pero aparte de que hay muchas razones en contra de
la teoría espírita, las que no damos por falta de espacio,
citamos t-n seguida otra observación, á _la que no son aplicables las teorías citadas.
En Francia hay una familia de acróbatas que ha disfrutado de fama en s u ramo desde hace muchos años, y en la
que se b.a observado que cada generación es más hábil que
la anterior y capaz de llevar á cabo actos más difíciles y
complicados. Hace no sólo años, sino siglos que esa fami·
lía se dedica al acrobatismo, y en cada generación se ha
notado, además de mayor facilidad para los actos, mayor
inclinación mental hacia ellos.
Todos los miembros de la familia se muestran orguliosos
de sus habilidades é inclinaciones, y cualquiera · de ellos
consideraría como vergonzoso dedicarse á alguna ocupación que no fuera los trabajos de circo, aun cuando física·
mente no parezca bien dispuesto para ello. Este sentimiento de orgullo, unido al deseo de aplauso y de gloria, evidentemente desempeña un papel importante en la forma-

JOSÉ MA.RTÍ.

•

Si es ci~rto~que en la naturaleza nada se pierde, que todo re trasforma, ¿en qué se convierte el amor cuando se
extingúe? ¿en qué el odio cuando implacable trata de
h'lcer jirones la honra inmaculada de los defensores de
las,.,
grandes causas?
')!

. ~egún Bois Reymond s~n siete tos en igmas dd univers~: ~aturalez~ de l a ma!e:~ª y de la fuerza ; origen del movm~1ento; primera apancion de la vida; finalidad preconcebi~a d~ la natur.aleza; aparici?n de la sensación y de Ja
conciencia; la razon, el pensamiento y el lenguaje· y el libre albedrío. 'Sin picar tan alto, sin meternos en la inextric_able maraña d~ los abstrusismos filosóficos á que los
~abios son tan aficionados, creemos que hay misterios más
impenetrables para el ~ombre. Rostro y corazón de mujer
son los dos grandes emgmas . ... y lo serán siempre.

a

,/

�EL MUNDO ILUSTRADO

220

221

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS HORAS

Finge una boca casta,
boca de santidad,
en cuyo cáliz duermen
los besos de la paz.

Balada de Goethe

¿Quién va entre la sombra,
Quién pasa á caballo,
Tan tarde en la noche,
Con tiempo tan áspero?
Un padre que lleva
A su hijo en los brazos,
A su hijo que tiembla,
Transido de espanto.
-¿Por qué tiemblas, hijo?
¿Por qué demudado
Te cubres el rostro
Con trémulas manos?
-¿Al rey de los elfos
No ves allá abajo,
Con manto y corona
y pelo encrespador
-No es.nada, hijo mío;
Sobre aquellos campos
Nubes que figuran
Mil cuerpos extraños.
Ven, niño, conmigo,
Ven, niño gallardo,
Primorosos juegos
A jugar entrambos.
Verás lindas flores
A orillas del lago,
Y los hilos de oro
Que madre está hilando,
-¿ Oyes, padre, oyes,;
Cómo me habla bajo
El rey de los elfos?
-El viento que al paso
Las hojas agita,
produce tu engaño.
-¿Quieres, lindo niño,
Que juntos nos vamos?
Te esperan mis hijas,
Que, en torno danzando,
Mecerán tu cuna,
Al són de sus cantos.
-Allá, entre lo oscuro,
¿No ves, padre amado,
Las hijas del elfo,
Que me están llamando?
-De pálidos sauces
Son troncos lejanos,
-¡Qué bello es tu róstro,
Mi niíio! Te amo.
V en, parte co:11migo,
Por fuerza ó de grado.
-Padre, que me arrastra;
Que está aquí á mi lado
El rey de los elfos
Para hacerme daño.

Se estremece el padre,
Y aguija, estrechando
Al niño que exhala
Sollozos ahogados.
Ya llega; de angustia
No acierta á mirarlo ....
Y al fin .... ve á su hijo
Sin vida en sus brazos.

Es boca de locura
el cáliz de la adelfa;
sienes donde se posa
las turba si las besa.
Se parece á la boca
de mujer infernal,
de labios como adelfas
que matan al besar.
SALVADOR ~UEDA,

ENRIQUE JOSÉ VARONA.

EN SOURDINE

Las Flores son Bocas
Es una campanilla
un labio vegetal,
un labio monopétalo
que alárgase á besar.
De idealidad bañado
al darle el sol su luz,
parece que sonríe
cual ancha boca azul.
Es un desbordamiento
de risa y de placer
la boca toda llamas
del vívido clavel.
De tanta risa lleno
su círculo gentil,
sus labios sólo pueden
reír y más reír.
La egregia rosa tiene
los labios hechos trizas,
que de amoroso fuego
se queman y se rizan.
Un joyero semejan
para la luz del sol,
y son bocas formadas
de incendio y de pasión.
Un lirio son seis labios
llenos de claridad;
tres señalan al suelo
y al cielo los demás.
Es boca de seis pétalos
que tiene la ambición
de dar un beso al polvo
y dar un beso á Dios.
Los labios de una monja
parecen la azucena
con el blancor del claustro
que de candor la nieva.

Para "El Mundo Ilustrado."

Que tus manos blancas se deslicen suaves
el marfil hiriendo que las teclas viste,
y su melodla- parloteo deavesque se escuche quedo, que se escuche
[triste.
Y en tanto que en giros invisibles sube
Yregando notas se extiende y se esfuma
-como del incienso perfumada nube,
como de las olas irisada espuma.Sonaré con besos tiernos, caril'iosos,
que cual notas vibren como vibran esas
s.:&gt;l'iaré suspir~s dulces, amorosos,
'
soñaré caricias, soñaré ternezas.
Toca: tu armonla trae á mi memoria
algo que no acierto si sol'ié ó pasó;
esas notas dulces cuentan una historia
de un amor que á solas he soñado yo.
Y mis versos nacen á su dulce arrullo;
nacen porque sienten ansias de vivir
de unir á tus notas su débil murmull¿
de volar con ellas y después . morir'.
Mientras un acorde sollozando muere,
un anhelo mio huye en lontananza,
Y ese nuevo acorde que tu mano hiere
es la vida nueva, la nueva esperanza.
Toca: no deshagas la red de ilusiones
que tus notas tejen á la musa mfa
quiero que á las tuyas se unan ~is can[ciones,
porque tienen ellas mi melancolla.
Si tus manos blancas suaves se deslizan
gemirán las notas que al pasar oprimen,
su queja y mi queja, Juntas armonizan
son notas que lloran y versos que gin:en.
GUSTAVO F. AGUILAR.

México, Enero de 1909.

Pocas semanas antes de morir, en 1893, el malogrado
gran poeta cubano Julián del Casal, cuya fama crece á med_i~a que au?1~ntan los años transcurridos desde su desapa·
nc1ón, publicó en La Habana Elegante su triste soneto
Las Horas.
Al número siguiente de haberse publicado, la notable
poetisa Lola Rodrlguez de Tió remitió al semanario citado otro soneto, en contestación al de Casal.
Un domingo después, el que hoy es vicepresidente de
Cuba, y que entonces escribía, con aplausos y elogios, versos correctos, armoniosos y sentidos, bajo el seudónimo de
E: Habanero, envió también otro soneto, en réplica á los
de Casal y Lola.
He aquí los tres sonetos:

•••

¡Qué tristes son las hcras! Cual rebaño
de ovejas que caminan por el cieno
entre el fragor horrísono del trueno
y bajo un cielo de coior de estaño,
cruzan sombrías, en tropel huraño,
de la insondable Eternidad al seno,
sin que me traigan ningún bien terreno,
ni siquiera el temor de un mal extraño.
Yo las siento pasar sin dejar huellas,
cual pasan por el cielo las estrellas,
y, aunque siempre la última acobarda,
de no verla llegar ya desconfío,
y más me tarda cuanto más ansío
y más la ansío cuanto más me tarda.
J uLIÁN DEL CASAL.

•••
A Jullán del Casal

iQué alegres son las horas! Cual bandada
de palomas que vagan por el cielo,
y rasgan de la aurora el tenue velo
que abrillanta la luz tornasolada,
así cruzan la atmósfera azulada,
en ruidoso tropel con manso V'uelo,
trayendo una ilusión, un nuevo anhelo
á mi musa feliz y enamorada.
Yo las siento pasar, por mi fortuna,
como rayos purísimos de luna
que bañan mis ensueños dulcemente;
y mi hora postrera sólo ansío
que llegue lo más tarde al hogar mío
donde tiene el amor culto ferviente.
LoLA R. DE T1ó.

•**

A Lola R. de Ti 6. ··A Julián del Casal

¡Qué iguales son las horas! Cual de un río
ondas que pasan en desfile eterno,
sin que hielos las cuajen del invierno
ni lluvias las aumenten del estío.
Así cruzan; y el goce ó duelo impío
del corazón derraman en lo interno;
pero no es mi dolor perenne infierno,
ni mi placer frontero del hastío.
Yo las siento pasar, y no me importa
si el hada negra mi existencia acorta,
que la hora postrer no me acobarda.
Puesto q ne ha de llegar, llegue en su día,
sin que parezca pronta á mi alegría
ni á mis pesares le parezca tarda.
EL HABANERO (Alfredo Zayas).

CARTA LIRICA
Dulce gacela mfa:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
Como Jesús, estoy crucificado;
y semejante al noble Galileo,
impuras hieles, trágicas espinas
y manos asesinas
en derredor de mi suplicio veo.
En medio de este cuadro, donde aspiro
auras de odio, como dos estrellas
de piedad y de amor, tus ojos miro
arrasados en lágrimas; más bellas
son tus pupilas á través del manto
á través de la gasa trasparente
'
que surge de tu espíritu doliente
y cuelga de tus párpados el llanto.
Mas cesa ya de prodigar la fina
lluvia de perlas que en tus ojos cuaja:
el contento, ese pájaro que trina
dentro del corazón, cual una alhaja
adorne tu hermosura peregrina.
Que los puños que velan en la sombra
se alcen airados al oír la pura
vibración de tu acento que me nombra
para embriagarme en mieles de ternura.
Que caiga en el siniestro torbellino
de injurias y reproches que me asorda
de tu reir el timbre cristalino;
tu risa para el goce de la horda
será lo que es el agua para el vino .
Y cuando con tu risa te engalanes
y ese collar de esplendoroso broche
en to~o mío sin cesar desgranes,
el rabioso ladrido de los canes
desgarrará el silencio de la noche.

•••
Triste gacela mía:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
¡Como Jesús, estoy crucificado!
Mas no cual en el dulce Nazareno
en mí rebosará piadoso olvido;
antes de ser herido yo era bueno:
hoy que cobardemente me han herido,
acecho al afrentor .. . . ¡Cieno por cieno!
Oye, mi bien: en medio de la nube
que condenso ~n mi espíritu, propicia
cual el vapor que de la tierra sube,
al rayo, emblema á veces de justicia·
en medio de este vengativo anhelo '
-en medio de esta ráfaga de ira
'
arde mi amor, como en mitad del cielo
sobre la tempestad, germen de duelo
arde del sol la gigantesca pira.
'
Y este amor que es mi dicha y es mi orgullo.
este inextinto amor, amor inmenso
siempre será para tu vida arrullo '
be~o en mis labios y á tus pies in'cienso.
Cárcel de Caracas, 1908.
VÍCTOR RACAMONDE,

�EL MUNDO lLUSTRADO

222

EL M.ONDO.JLUSTRAllO ·

223

que no fuera más que una simple palabra
de piedad! . ...
Lucy, angustiada, vaciló un momento.
Sí, en efecto, para poner un poco de bál·
'Samo en la herida de Máximo, para animar·
le á vivir, bastará una sola palabra.
-Que pase-dijo.
Con movimiento brusco, como en una
azoración súbita, Teresa le tomó la mano
para besarla.

.. . .... ····· ··· ....... ... ....... .... .. ... .

Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

•
1

''
1

1

-Va á morir-gemía-va á
morit, tengo el:presenti'roiento!
Lucy, llena de piedad, preguntó:
- ¿Pero no han consultado
ustedes á los médicos?
-Sí, á fos más grandes.
-¿Qué han dicho?
-Qne nada pueden hacer, ..
porque es únicamente moral.
Los viajes tal vez podrían hacerle algún bien, segú11 dicen
ellos.
- ¿Entonces?
- Desde que le hablamos de
partir, nos estrellamos ante su
negativa absoluta.
-Insistiendo, ¡quién sabe!
-No, nada es posible. No
quiere alejarse de ti.
- -¿De mí'? Pero si no nos vemos .... si no podemos ni debemos vernos.
--Pero residen en la misma ciudad. Podría, cuando su
laxihtd no es demasiado grande, pasar ante tus ventanas,
conservar la esperanza de verte en la calle, en un almacén .... Por lo demás, esta felicidad le ha tocado dos ó
tres veces. ¡Ah! en esos días no tiene necesidad de ponerme
al corriente. Su mirada brilla. De esos fugitivos encuentros lleva consigo el elíxir de vida para más de una semana.
Lucy, extremadamente turbada en este momento, no sabía qué pensar.
Si para salvar una vida humana le bastaba, sin embargo1
mostrarse de lejos, de tiempo en tiempo!. . .. Tuvo en los
labios esta respuesta: «Si realmente mi vista puede hacerle
algún bien á tu hermano, estoy dispuesta, con la condición, por supuesto, de que permanezca ignorante de este
acuerdo, y que continúe suponiendo que la casualidad
sola., , . , &gt;
Pero no se atrevió á completar la frase. Le pareció que
no tenía el derecho, ni siquiera como un sentimiento de pie·
dad, de comprometerse de tal manera. Obrando de este
modo, disponía de sí misma, sin consentimiento de sumarido.
Teresa agregó, en tono de imploración:
--Ahora, debes comprender por qué he venido á verte.
Lucy comprendía, pero todavía de una manera impreci
sa. ¿Lo que Teresa esperaba de ella era lo que ella misma
había estado á punto de proponer?
Con un ademán la invitó á explicarse más completamente.
Teresa prosiguió:
-Puesto que tu vista sola tiene el poder de apaciguarlo,
de hacerle renacerá la vida, lo que te pido-y estoy dispuesta á pedirlo de rodillas-es que consientas, de tiempo
en tiempo, en vede, hablarle ....
Lucy no la dejó continuar.
-¡Pero esJás loca!-exclamó.
-No, no estoy loca, puesto que no reclamo de ti nada
que pueda ofuscar tu rectitud ni tu amor conyugal. No es,

debes co111preuderlo, á la ligera como he venido á llamar
á tu puerta. Aunque haya terminado, desde hace tiempo,
toda relación contigo, me eres todavía muy estimada, y la
suerte de Máximo, ligada á la tu ya. estaba demasiado presente en mi co1·azón para que no hubiese tratado de saber
cuál era tu vida. Habrías podido (era, por lo menos mi
primera idea) no casarte con el señor Duroc, sino para salvará tus padres de u~ desastre, teniendo, sin embargo, en
cuenta, en un porvenlf lejano, la posibilidad de una liberación. Pero ahora ya sé que no ha sucedido a«í.
- De nin~una manera-afirmó Lucy. -Amo á mi esposo.
-:-No dudo de ello ahora. Que este amor haya tenido por
primera base el reconocimiento, que e~té hecho, sobre todo, de tu admiración hacia el hombre á quien debes tanto
n? ~or, eso. es .meno~ ~mor, y del más noble; y me despre'.
c1ana a m1 misma si mtentara, en favor de un sentimiento
de piedad, reintegrar insidiosamente á Máximo en tu corazón.
-¡No, no lo con.;eguiría!
~ncy, con l_os ojos ·brillantes, plantando en su pensamiento en ese mstante la imagen victoriosa de Ricardo
'
había lanzado esa respuesta como un desafío.
Teresa, C&lt;'n un argumento más para su causa, le recogió
con gozo.
·
-¿Enton~e~ qué puedes t,em~r? ¿,Acaso las poc~s palabras tranqu1hzadoras que tu dieras como limosna á un pobre sér que muere, quitanan á tu esposo la parte de amor
que le es debida'!
-1.Pero qué palabras tranquilizadoras'l
- Tú puedes dejarle entender que has constrvado de él
á pesar d~ todo, tiernos recuerdos .... que deseas queda;
como amiga su ya. En el caso en que él se encúentra no
puede pensar en mostrarse exigente.
'
Tere,sa, en es.ta súplfca, había puesto tanta alma y se despre1•d1a al mismo hempo de su actitud una tristeza tal
que Lucy se sintió turbada.
'
-Pues bien, veré .... reflexionaré .... Se necesita desde
'
luego, que hable con mi esposo.
:-Si tu esposo es el homb re que me figuro, su consentim1e11to. no es dud?so, ,y puedes, desde este momento obrar
'
como si te lo hubiera dado.
-Desd~ ahora no ..... es imposible. Y por lo demás no
es que urJa tanto .. ,.
'
-Sí,, u~ge tant?, q~e na de ser en este momento .... porque Max1mo .esta alh en la calle, esperando tu respuesta como un veredicto.
1:,ucy, en este momento, sintió desvanec..:rse en ella toda
la mdu,tgente piedad que hacía un momeuto había ganado.
-lComo?-exclamó-¿Estabas de acuerdo con él'(
Teresa sonrió tristemente.
- De acuerdo .... sí, lo confieso, si es estar de acuerdo
con alg1::no aferrar~e á una esperanza para salvarlo. Estaba
esta manana tan Inste, tan decaído, .. .
En este_moment.o la doncella entró y anunció:
-El senor Máximo Tilller.
-Diga usted que no es ....
Pero el rostro suplicante de Teresa le impidió completar
la frase.
-Te conjuro,-murmuró ésta con las manos juntas. ¡Aua -

Máximo se presentó.
Un poco pálido, la voz ligeramente tr émula, dijo desde el dintel mismo de la
puerta:
-Había prometido á Teresa no subir si·
no á su llamado; pero la idea de que su ero·
bajada, cerca de usted, pudiera fracasar y
que habría yo pasado ante su puerta, quizás por última vez sin haberla visto, cuando sabía que estaba usted sola cou ella ...
No pude ... Perdóneme.
Lucy, más turbada tal vez por esta dulzura resigna.da como lo hubiera estado por
vehementes reclamaciones, respondió en
tono casi afectuoso:
-Tengo tanto menos que perdonarle, señor Máximo, que iba justamente á suplicarle que viniese ...... para rogarle que fuese
razonable.
Puesto que, sin que por mi parte haya
culpa alguna, álo que parece, nos ha separado la vida, resignémonos, es lo mejor. •
Máximo había guardado en la suya lama·
no de Lucy, sin atreverse, sin embargo, á
besarla.
Dijo con voz dulce, en la que no se advertía ningún reproche:
-Comprendo que la i:esignación le sea
fácil, á usted que ama á otro. Por lo demás,
crea usted que no vengo aquí para quejarme y mi intención era que no oyese usted
hablar más de mí. Pero Teresa ha cometido
la imprudencia de dejarme esperar volver·
la á ver . ..... y desde entonces ha sido como una idea fija en mí. Sí, quería tener á
usted todavía plenamente en· mis recuerdos, tal como es usted ahora.
La miró largamente; luego, sonriendo con
sonrisa forzada:
- ¡Dios mío! ¿Qué he hecho?-murmuró y se retiró brus-Ahora la tengo bien, y su imagen no me abandonará.
camente de Máximo.
Adiós, Lucy.
Inmediatamente trató de acercarse nuevament¡.
Los temores expresados por Teresa respecto de Máximo,
-Lucy,
amor mío, te juro que nada en el mundo podrá
pasaron entonces por el espíritu de Lucy.
separarme de ti. Si, por otra parte, su esposo es verdaderalQué iba á hacer Máxime&gt; si salía de la casa?
La mirada del joven parecía tan triste, su fisonomía mar· m~nte el ho~bre bue1;10 y delicado que se pretende, será el
. caba tal laxitud, tal desaliento, que Lucy se sintió aterrori- primero, sabiendo cuales son los sentimientos de usted en
de vol verle su libertad.
'
zada.
- ¡No, no! ¡Jamás, jamás!-exclamó Lucy.
-Máximo, júreme usted que no se matará.
- Entonces, partamos. Usted es mi esposa ante Dios. Us·
El grito había partido á pesar de ella, un grito de angust,e~ tiene e~ derecho de segui~me, puesto que la fuga es el
tia y de ruego.
Máximo, como si una conmoción eléctrica acabara de co· umco medio para usted de evitar esa partición odiosa.
Pero Lucy se sentí~ otra vez completamente dueña de sí
municarle nueva -energía, levantó la cabeza.
-¿Sería posible, Lucy? -murmuró. ,Me amará usted aún? misma.
-No. Conozco otro.
Lucy, turbada, se daba bien cuenta de que había lanzado
-¿Cuál?
, ese grito demasiado pronto, é intentó replicar:
-El que consiste en hacer simple y valientemente su
- -No ...... .no .. . ... absolutamente.
Pero Máximo se alzaba ya demasiado alto para consentir deber. Puesto que usted sabe ahora, señor Máximo que yo
no le he olvidado completamente, encontrará uste.d la fuervolverá tierra.
za de vivir y no me pedirá una acción que en cualquiera
Se había apoderado de las manos de la joven.
-Sin embargo, si usted no me amara, sus manos no tem- otra persona calificaría severamente.
Máximo dijo en tono doloroso:
blarían y su mirada se apartaría de la mía. ¡Ah, Lucy! Es
:-Lo
que equivale á responderme que usted nunca será
una mala inteligencia terrible la que nos separó. Pero dem1 esposa.
bemos volverá unirnos.
-Nunca.
.
.
Bruscamente había acercado á Lucy hacia él.
para
endulzar
un
poco
lo
que
esta
E
inmediatamente,
Ella, sorprendida, no tuvo tiempo de defenderse, y un
momento después, sin fuerzas, sentía en sus manos el beso sola palabra llevaba en sí de desesperante, añadió:
-¿ No hay numerosos ejemplos de amores semejantes?
de Máximo. Luego, inclinando la cabeza, permaneció así
como en éxtasis, con los ojos entrecerrados, en tanto que Son, por otra parte, los que duran más tiempo.
El rostro de Máximo se crispó ansiosamente.
el pasado, ese pasado que ella había creído poder rechazar
--Y . . .... ;,no nos volveremos á ver'l
para siempre de su memoria, se apoderaba nuevamente de .
Lucy vaciló un segundo.
su alma.
-Sí, tal vez podamos vol vernos á ver si tengo la certiTeresa, durante ese tiempo, parecía, por su presencia,
dumbre de que usted acepta este acuerdo con toda lealtad
proteger este renuevo de la antigua pasión.
En u~ instante, sin embargo, como saliendo de un sueño, porque disminuirá mis remordimientos de esas entrevistas'.
(Continuará).
Lucy se repuso.

�La Coronación de la Virgen de la Soledad

EL MUNDO ILUSTRADO

225
sia"católica acostumbra en sus grandes
ceremonias; se reunieron en el hermoso templo dedicado á la venerada imagen, arzobispos y obispos, ataviados
con sus ricas ropas talares, y cuya pre·
sencia dió gran realce á la función.
Aparte de la suntuosidad del ceremonial del rito, la concurrencia selecta de entre lo más distinguido de la
sociedad oaxaqueña, por medio de invitaciones expedidas por el arzobispa do, bastaba, por sí sola, para dar brillo
á la ceremonia

Carro de «La A .!!rfrultu · 11&gt;,
en el desf ile que precedió á La
ceremonia de La coronací6n. ·
trar que no en vano se llama á la
virgen de la Soledad la «Reina de
Oaxaca"; hubo procesiones numerosas y Incidas, en las que toma'

Un altar d" la ÍJ!lesia de Sanlo
n omingo.- Oaxaca.

en Oaxaca, no es de extrañar que las
fiestas que, con motivo de su coronación se efectuaron, hayan sido las más
e ;pléndidas y brillantes que han tenido lugar en la ciudad desde hace
muchos años.
En lo que concierne ií la parte profana de 1~ celebraci611, todas las clases sociales se esfo1zaron en demos-

Grupo de nr:obispns y ol&gt;i.•p· s
~\lesperando fÍ Mons. R idolji en
la eslaí'í61i del Snr,

I nterior. de la ig lesia
dé Santo Domingo.- Oaxaca.
Carro cMítla».
T,a ciudad de Oaxaca acaba de ~er
teatro de las fiestas más suntuosas que
se han efectuado en ella, y que tu vieron como motivo la coronación de la
virgen de la Soledad.
Fuimos de los primeros en ocupa•nos de este aco11teci mie11to, y t n su
tiempo hablamos de la historia de la
imagen y las razones que los oaxaqueños tuvieron para pedir que se les
permitiera coronarla, petición que fué
apoyada por el A.rzobispo de Ankqnera y resuelta favorablemente por el
Jefe de la Iglesia Católica.
Dado el enorme cariño q ue se tiene '
por esta imagen de la Madre de Dios; ,. ..

La proces16n á su p aso p or
el «Parque Juárez»:

Carro «La Beneficen ~i.u,,

ron parte carros alegóricos muy
ricos y originales. En los días de
las fiestas las calles de Oaxaca se
vieron llenas de una muchedum-•
bre compacta y numerosa, y la recepción, efectuada en el pa.lacio
arquiepis~opal la víspera de la coronación. no tiene precedente en .
Oaxaca por lo sunt~osaTy co~cU: .
rrida.
La parte ~religiosa fué rodeada
de todaJa suntuosidad que la~igle-

Carro &lt;La Minería&gt;,

�'
226

EL MUNDO ILUSTRADO

227

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORAN CATACLIS/-\0
Aún no se pierde su recuerdo; la vida in·
fensa que agita á todo el mundo en medio de
sus pasiones y sentimientos, no ha sido bas·
tante para borrar de la memoria la enorme ca·
tástrofe que segó cientos de miles de vidas y
hundió:en la miseria y en la desolación á una
de las más hermosas regiones del mundo.
Aparte de la magnitud del desastre, circunstancia que bastaba, por sí misma, para hacer
que se guardara de ella un amargo recuerdo, la
obra de caridad emprendida por todos loshom·
bres de buena voluntad en todo lugar de la
tierra donde se disfruta de los beneficios de la
verdadera civilización, la que nos hace sentir
las desgracias de nuestros semejantes como si
fueran las propias, hace que ni por un solo

¡

1

R, cogiendo á los heridos.-Los habitantes
de Messína hu.y en en lanchas.

instante se olvide que en las hermosas, y en
otro tiempo poéticas playas del Adriático y
del Mediterráneo, hay muchos cadáveres ·que
enterrar y mncbos seres que han _quedado
sin hogar y sin alímento, y á los que hay que
ayudar para que sufran lo menos posible ante ,
la l(ran des~racia.

Et R ey visitando á los heridos.
Foto¡rafías P. Thomp son. Especialmente enviadl!S de,,Europa p ara
FaC'hada del templo de la Soledad , Oaxaca.-De fo/le del coro del templo de Santo Domingo, Oaxaca,-C.:urn• de
et.a Indus triu&gt;i en el desfile que precedió á lu ceremonia d, la ooronaoí6n de lit' vir¡ ,n lk' l«,,SoJedud,

"EL MollDO ILUSTRADO;"

Por otra parte, la 'Jlublicídad debida_ á· la
prensa de todo el mundo ha tenido,· au'i-ante
las últimas semanas ante los ojos de sus lectores, las escenas desl(arradoras que se han desarrollado en Messina y en sus alrededores á
consecuencia de los terremotos, esta publicidad ha sido muy benéfica en este caso, pues ha
sido como á modo de una lección objetiva que
hace s aber á los corazones buenos hasta dónde
se nec:uita de at1 ayuda en el Sur«e la genero•

�,
228

EL MUNDO ILUSTRADO

'

sa Italia, que merece, por más
de un título, el cariño y la gratitud de todo el mundo.
Si á lo anterior aumentamos
que la Naturaleza parece haberse empeñado en hacer desapa·
recer hasta el recuerdo d~ la
región, tendremos explicado
perfectamente el interés que se
mantiene palpitante, acerca de
la suerte de los damnificados del
veintiocho de Diciembre último.
[ ·, En efecto, después de que el
movimiento sísmico recorrió
toda la península italiana, y se
hizo sentir aun en las regiones
más alejadas al Norte de ella,
volvió á localizarse en el Sur,
y casi á diario se registran nuevos fenómenos que hacen temer la pronta destrucción del

EL MUNDO ti..úSTRADÓ

SE IMPROVISAN SALAS DE OPERACIONES

229

Ruinas de B ...
xna··a, do 1 le
et temblnr jué
más intenso

ENTRE LAS RUINAS

EL PALACIO ENCANTADO

'!

'I

1

)PoR EL FRONDOSO camino de Las
Ilusiones marchan, enlazadas las
manos, grupos alegres de mozos y de
mozas.
Ellas, adornada·s de cintas y de flores;
ellos, de flores y de cintas.
Todos con la sonrisaen los labios y la
ale~ría en el corazón.
El cielo azul, sin una nube, se asocia
al re¡!ocijo de los caminantes.
Estos van al Palacio de la Felicidad,
cuya hermosa fachada corona la cima
R UINAS DE UN EDIFICIO EN REG ~JO
del camino.
Porque el camino es una cuesta, y emFots. P. Thompson especialmente enviadas de Europa para "El Mundo
pinada por cierto, que lo alegre y fronIlustrado"
doso del paisaje hace menos sensible.
Sur italiano, hasta no dejar más que su recuerdo en los
El palacio, por otra parte, produce tal sugestión en el
espíritus que tanto han soffado con los hermosos paisajes ánimo de los gozosos peregrinos¡ lo que d e él se divisa, orlado de arcos de folla je y salpicado de colgaduras y de
del mediodía europeo.
gallardetes¡ su n ombre, en fin. aquel nombre de Palacio de
Ya ahora todo lo que en otro tiempo fué objeto de la la Felicidad, que tantas dichas y venturas promete á los
admiración de los viajeros se halla con vertido en un es- mortales que lleguen á habitarlo, trastorna de tal modo las
cenario en el que se ven sólo escenas de miseria y de cabezas é inflama de suerte tal los corazones, que ¿quién
se queja de lo penoso de la marcha? ¡,Quién nota apenas
desolación. Lo que en otro tiempo fué palacios, museos lo prolongado de la ascensión?
de arte y· joyas de belleza natural, está convertido en monY suben, y suben, riendo y cantando.
Y a se acercan al hermoso edificio.
tones de ruinas, en medio de las cuales se improvisan hos·
La !.oberbia fachada, construída de mármoles y ja!&gt;pes, y
itales para curar á los que tuvieron la suerte, no sabríaprolongándose por sus lados á uno y otro del horizonte,
~os decir si buena ó mala, de sobrevivir á la catástrofe.
impone á los viajeros con su grandiosa majestad.
La'&gt; fotografías que acompañan estas líneas ilu?tran esas
¡,Qué riquezas inmensas no atesorará tal palacio?
lQué goces infinitos no podrán disfrutarse en su inteescenas de dolor, desarrolladas en lo que en otros tiempos
ha sido emporio del gusto y del arte¡ las playas del estre- rior?
Locos de deseo y de entusiasmo, llegan los caminmtes
cho de Messina, típicas en su hermosura meridional, mues- á la ~orada puerta, y llaman repetidamente con su aldabón
tran, ante los atónitos ojos de los viajeros, su aterradora sonóro.
La puerta se entreabre, dejando paso á la alegre comitidesnudez y hacen, una vez más, un urgente llamado á la
caridad universal. Afortunadamente no ha habido en todo va, que.se apresura á entrar.
Las doradas hojas se vuelven á cerrar por sí mismas.
el mundo quien se haga sordo á ese llamado, y quizás denY los impetuosos asaltantes se encuentran ...... ¿dónde?
tro de poco tiempo, si la Naturaleza lo permite, veamos de En lo alto de un monte árido y yermo, en la ladera opuesnuevo las playas risueijas, cubiertas de ricos palacios y ae ta de la empinada cima sobre la que se eleva el Palacio de
templos artísticos, que serán otras tantas muestras de que la Felicidad, cuya fachada posterior se ofrece ahora á sus
ojos atónitos.
no han muerto en el mundo la caridad y el amor por los
Suspensos y confusos, sin conceder crédito á lo que ven,
creen soñar.
semejantes.

Soldados buscando cadáveres entre fos ruinas

Traslación de heridos
Quieren llamar de nuevo por aquel lado del palacio¡ pero es en vano.
Las puertas se han cerrado para siempre y no hay fuer.
.
zas humanas que puedan abrirlas.
Después de cansarse inútilmente sin que nadie les oiga,
les es forzoso emprender la penosa bajada.
Chasqueados en su empresa, marchan ahora por la cues·
ta abajo de los Recuerdos.
Pero todo jcuán distinto de la ladera opuesta!
Ahora el país es agreste y monótono.
Los viajeros se encuentran cansadísimos, y es que ,han
envejecido muchos años.
El cielo gris deja caer lentamente los blancos copos del
invierno.
Y-jcosa rara!- sin duda la nieve, al caer sobre sus cabe·

zas, les lra paralizado la memoria, pues sin recordar ya el
chasco que se llevaron en el palacio encantado, vuelven
los ojos hacia atrás para ver y admirar su magnífica fachada, que, como la que veían al subir, está construída con
mármoles y jaspes, y está adornada de gallardetes y de
flores.
Y al contemplarla con ojos apagados, suspiran con envidia los pobres viejecitos, como si recordasen-jqué engañados! -goces y venturas disfrutados arriba, dichas y placeres que no pueden vol ver. . . .

..Y

·~¡ t;l ·~;¡;~¡~:·~;

·e·s· ~-~~ ~'¡' p~¡;;i~·d~-1~ F;Íi~id~·d -~~
.tan sólo un paredón grandísimo, una inmensa muralla que,
sin tener fondo, presenta en sus dos caras dos iguales en·
gaños.
Dentro del palacio encantado nadie puede vivir, nadie
puede anidar¡ pero, en cambio, no hay vistas tan hermosas
como las que ofrecen sus dos grandes fachadas, cuando se
contemplan d esde la cuesta de las ilusiones, ó desde la
cuesta de los recuerdos, que no son- ¡ay! más que otra especie de ilusiones.
RAFAEL C OELLO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

230

ll:L MUNDO ILUSTRADO

NU:PCIAL
El 25 de los corrientes, á las 11 de la mañana, tuvo veri·
ficativo en Pachuca el enlace de la Srita. Antonieta Rodríguez, hija del señor Gobernador del Estado de Hidalgo,
eón el Sr. Lic. Carlos Sánchez Mejorada, en la parroquia de
la Asunción.
,Fueron padrinos, de manos: el Sr. D. Pedro L. Rodríguez
y .su'esposa la Sra. Doña Angela Hernández de Rodríguez,
y de velación, la Sra. Doña Guadalupe D. viuda de Sánchez
Mejorada y su hijo D. Javier, oficiando en la ceremonia el
señor Canónigo Martiniano A. Contreras y el señor Cura
D. Rafael León.
La novia lucía elegantísimo traje de [fina seda y encajes
de Bruselas, estilo Directorio. Durante la ceremonia la
Srita. Severina Moreno cantó la hermosa «Avemaría», de
Luggi Lucci. El quinteto«Jordá-Rocabruna» tocó la romanza de Gren!eld, el «Sueño de la Virgen», deMassenet;«Sim·
ple Aveu», de Thomé, y una marcha nupcial.
El templo, profusa y artísticamente adornado con garde·
mas y azaleas, fué insuficiente para contener la numerosa
y selecta concurrencia, compuesta de las personas más dis· ,
tinguidas de Pachuca, de diversas poblaciones del Estado
y de esta ciudad.
·

•

4 •

Terminada la ceremonia y después de haber recibido en
el presbiterio, que lucía severo y elegante adorno, las felí·
citaciones de sus amistades, los novios fueron conducidos
á la suntliosa -residencia -del-señor- Rodr:íguez, la cual ostentaba adorno quizá más rico que la iglesia, para celebrar
solemnemente el matrimonio civil. Fueron testigos los señores licenciados Francisco Hernández, D. Luis Hernández y D. Mariano Domínguez lllanes. Concluido el acto, los
presentes pasaron á los lujosos salones-comedor, dondeen
honor de los desposados fué servido un exquisito banquete que, á nombre del señor Gobernador, fué ofrecido por el
Sr. Lic. D. Luis Hernández en correctas y sentidas frases.
Terminado que fué, los novios partieron rumbo á la pintoresca población de Chapala, donde permanecerán algunos días.
Durante el banquete, las notables bandas de Rurales y
Batallón del Estado tocaron escogidas piezas.

Un campamento de
refugiados

.,

EXMO. SR. KARL BUENTZ, J\llNISTRO PLENIPOTENCIARIO

y ENVIADO EXTRAORDINARI(? DU IJ\IPERIO ALEMÁN EN J\IÉXIC01
RECIBIDO EN AUDIENCIA SOLEMNE
EN EL PALACIO NACIONAL EL MIÉRCOLES ÚLTIMO.

La concurrencia permaneció varias horas en los salones
de la casa habitación, donde tuvieron oportunidad de admirar los valiosos regalos que á la feliz pareja obsequiaron
sus numerosos amigos.
Se tomaron varias vistas cinematográficas y nuestro fo.
tógrafo nos remite la que hoy tenemos el gusto de publicar.

LJ L
Ruinas de Palmi cerca del estrecho de Messina

El Juguetei,del Pobre I

otra pasta distinta·de la de las·criaturas de la clase media ó de los
pobres.
Junto á él se vela, sobre la yerba, un juguete espléndido tan fresr Quiero dar idea de una diversión inocente. ¡Hay tan pocos re- e~ como su
barnizado, dorado, vest.ido con un traje color
purpura y cubierto de plumas y c.:isas relucientes. Pero el niño no
creos que no sean culpables!
Cuando salgan ustedes por la mañana, con la intención decidida se ocupaba de su juguete predilecto: he aqul lo que miraba:
Al otro lado de la verja, en el camino, entre las hortigas y los
de curiosear por las vlas principales, llénense ustedes los bolsillos
de,pequtños inventos de Asueldo, tales como el polichinela movi- cardos, había otro niño, sucio éste, enfermizo, fuliginoso uno de
do por un solo hilo, los herreros que golpean el yunque, el jinete ·esos marmotos-parias en que un ojo imparcial descubrirla ia belley su caballo, cuya cola es un silbato, y Alo largo de las tabernas, z~ si, como el ojo del conocedor de una pintura ideal, bajo un baral pie de los Arboles, désenlos ustedes Alos niños desconocidos y mz _de carrocero, le despojase de la repugna11te pátina de la mipobres que encuentren. Verán sus ojos abrirse de una manera des· seria.
Al través de aquellos bmotes simbólicos que separaban dos
mesurada. Al principio no se atreverán á tomarlos; dudarán de su
dicha. Luego, sus manos agarrarán vivamente el regalo y huirán, mundos, la carretera y el castillo; el niño pobre mostraba al niño
como lo hacen los gatos, para irse á comer lejos de uno el pedazo rico su propio juguete, que el otro examinaba ávidamente como un
que se les ha dado, por haber aprendido á desconfiar de los hom· objeto .raro y desconocido; y este juguete, que el porcallón irritaba, agitaba y sacudh en una especie de grillera ¡era un ratón vivo!
bres.
En un lujoso jardin vi, en cierta ocasión, á un muchacho encama- Los _padr~s, por economla sin duda, hablan sacado el juguete de
do y fresco, vestido con uno de esos trajes de campo, tan llenos la vida misma.
Y los dos niños, uno á otro, se miraban sonriendo fraternalmende coqueterla.
El lujo, la despreocupación y el espectáculo habitual de la rique- te, con dientes de una blancura igual.
za, hacen á estos niños tan lindos, que se les creerla formados de
CARLOS BAUDELAIRE.

ª~º·

':I
,,
I

I•

fl NIÑO PORflRIO DIAZ RAl&lt;iOSA
Al terminar el año escolar próximo
pasado, el niño Porfirio Díaz Raigosa sustentó brillantes exámenes de
las materias que corresponden al se·
gundo año de instrucción primaria y
en ellos dió muestras de gran talento
y aplicación.
Además de las materias que, con·
forme al programa oficial de estudios,
corresponde al citado año, el niño
Díaz Raigosa cultivó, durante el año,
otras materias de estudios de las que
sirven para completar la educación
del hombre de sociedad; entre ellas
se dedicó á la esgrima, materia de la
que también sustentó examen, en el
que mereció los elogios de todos cuan·
tos asistieron á él. Ha sido su instructor, en el varonil deporte, el pro·
fesor mexicano Octavio Malvido y
con él tiró el florete y el sable durante su examen.
El grabado que-acompaña estas lí·
neas muestra al pequeño esgrimista
tirando con su vrofesor, y por él se
puede apreciar la gallarda actitud y
excepcionales facultades que demostró durante la prueba.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~32

233

EL MUNDO ILUSTRADO

"CAZA DE LA ZORRA"

SR. D. ENRIQUE FERNÁNDEZ CASTELLÓ Y SRA. MERCEDES
BERRJOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTZLLÓ,
CUYO ENLACE SE EFECTUÓ EL

27

DEL ACTUAL.

GRUPO DE .MIEMBROS DEL C LUB HÍPICO INTERNACIONAL QUE TOMARON PARTE EN LA CAZA.
MATRIMONIO RÉGULES-3ALLAIW O.

Un grupo de miembros de la colonia alemana, que siem·
pre se ha distinguido por su afición á los deportes y especialmente á los deportes hípicos, organizó una &lt;caza de la
zorra&gt;, que se llevó á efecto el domingo 24 de los corrien·
tes en los llanos que median entre la exgarita de Bucareli
y el rancho de Nápoles, en San Pedro de los Pinos.

Durante algún tiempo se había descuidado este deporte¡
pero ahora los amantes de él se proponen organiz¡µ- perió,
dkameute fie,tas deportivas del género de la efectuada
el último domingo, y para ello se ha formado el Club Hípico
Internacional, bajo cuyo patronato se llevarán á cabo.
·
A juzgar por el entusiasmo demostrado durante la

CEREMOl'IIA RELIGIOSA DEL MATRIMONIO SÁNCHEZ MEJORADA-RODRÍGUEZ, EN LA PAR.ROQUIA DE PACHUCA,
.

EL

25 DE

LOS CORRIENTES.

Fots. especial para «El Mundo flustrado&gt;.

REGRESO DE LA CACERÍA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

234

EL ! MASTER&gt;, LA &lt;ZORRA&gt; Y SERORITAS CAZADORAS,

LLEG ADA AL BOSQUE DE NÁPOLES,

EL MUNDO ILUSTRA no

LOUIS BENJI MAN WADE, LA &lt;ZORR A&gt;.

lt

***

• 11

E N CAMINO.
ENRIQUE WELT.)N,

*••

meros deben ser muy dóciles á la rienda y rápidos en sus
movimientos¡ el de la zorra para poder huir, y los de los
perseguidores para darle alcance en cualquier parte y en
cualquiera. de los momentos propicios.

Tanto los jinetes como los caballos que tomaron parte
en la tiesta del domingo, están en las condiciones indica·
das, y por lo tanto, la caza estuvo llena de incidentes y

PERIPECIAS DE CAZA.
P ARTI DA DE Bl:CAREL I.

SRITA.~HATTIE WEITON.

peripecias que la hicieron:muy interesante¡ el señor Wade,
la zorra, h izo verdaderas maravillas de equitación para
conservar su &lt;cola&gt; en medio de un grupo de perseguido·
res compuesto de cerca de treinta personas, todas muy
hábiles en el manejo de la rienda y montadas en magnífi·
cos caballos. Al llegar al bosquecillo del rancho de Ná·
poles, el señor Wade llevaba todavía su cola, y los perseguidores una cansada de primera clase.

inauguración, la nueva temporada se abre bajo los más li·
sonjeros auspicios. Firmaron las invitaciones para ella los
Sres. Frederick Walter Da vis, iniciador de la idea, q uefun·
gió de &lt;master&gt; en la cacería, y el Sr. Louis Benjiman
Wade, que se presentó á servir de zorra, fiado en su habi~idad deportiva y en el magnífico estado de sus caballos, ~1rcunstancias que le hicieron vencedor del torneo deportivo.

La &lt;caza de la zorra&gt; es uno de los deportes favoritos de
los hijos del imperio germano, lo cual se explica dada la
afición que tienen por la cinegética, pasión muy propia de
ellos por la configuración de su país y por sus leyendas y
tradiciones.
El juego de la &lt;caza• consiste en una persecución qt\e se
hace de un individuo á quien se llama «zorra&gt;, y que se
distingue porque lleva debajo del brazo derecho una cola de ese animal¡ va á caballo lo mismo que sus perseguidores, y su habilidad está en evitar que se le dé alcance y se le despoje de su distintivo. Uno de los perseguidores, á quien se llama «master&gt;, se encarga de la dirección
del juego y organiza la batida con los demás participantes,
á los que se puede considerar como la jauría.
Estos persiguen á la zorra, la que se defiende por cuantos
medios le es posible: si llega el perseguido hasta el punto
final de la cacería sin haber perdido su distintivo, se le
declara vencedor en el juego, y si alguno de los perseguidores logra despojarle de él, éste será el triunfador.
Naturalmente, para este ejercicio, se necesitan caballos y
jinetes muy hábiles y perfectamente amaestrados; los pri·

235

UPRICHOS HÍFICOS.

A las diez y media de la mañana, perseguidores y per·
seguidos se seataron á la mesa, los primeros á reparar las
perdidas fuerzas y el segundo á repararlas también y á
disfrutar, al mismo tiempo, de la gloria del triunfo. A la
hora de la sobremesa se pronunciaron discursos, elogiando
la idea del señor Davis, y se brindó por que el entusiasmo
deport ivo no decaiga y se celebren con frecuencia las fies·
tas tan hermosas y entusiastas como la del domingo.
Concurrieron á ella, además del &lt;Master&gt; y la &lt;Zorra&gt; ,las
siguientes personas: señor y señora Motz, señor y señora
Moats, señora Westlund, señorita Hattie Welton, señorita
Beer, señorita Müller, y señores Enrique Welton, Robín·
son, Alberto Fleck, Fernando Paviot, Schlichting, Hartop,
Behr, Carlos Schehant, capitán Sturtevant, Welff, Geltke,
Osear Wertbunt, E . Blacke, W. Boker, Andry Aveline, Pe·
dro Marino, Dahmlos, Kersten y Jean de Zakrzewsky.

FIN DE LA CACERÍA.

�EL .MUNDO ILUSTRADO

236

Una Visita Inesperada
Luciano contemplaba, poseído de profundo pesar, á s~

I anciana madre. ¡Qué triste era para él verla en aquel estado
de postración! Recordábala joven, alegre, bulliciosa, llena
de vida y de fuerza, pareciéndole imposible que fuera ella,
su madre, aquel sér insignificante, aquella cosa inerte, ani·
I quilada por los años, que apenas hablaba, privada casi de
todo raciocinio y próxima á rendir á la madre tierra el
ineludible tributo de su cuerpo.

¡Ah! ¡Qué no hubiera dado Lnciano por oirotra vez aquella voz amenazadora y aquel &lt;bribonazo&gt;, más cariñoso que
insultante!
Pero nada existía ya capaz de mover el espíritu de la
pobre anciana. En sus ojos no había ya ni una mirada de.
ternura ni de reprensión para su hijo. Postrada en un an·
tiguo sillón del primer Imperio é incapaz de dar un solo
paso, permanecía á todo indiferente y ajena á cuanto le rodeaba, con la blanca cabeza inclinada hacia el pecho, co·
mo llorando la mue..-ta alegría de los hermosos tiempos juveniles.

Y no cesaba de mirarla, llena el alma de profunda tris·
teza. ¡Ah, qué cambiada encontraba, al llegar al pueblo,
después de varios años de ausencia, á su adorada madre!
S{¡ él la recordaba cuando, á los sesenta y dos años, fuer·
te y ágil aún, le prodi~aba á él, .que contaba cuarenta y
cinco, todas esas atene1ones que tienen las madres parasus
' 1 niños. Contábale cuentos infantiles, y siempre, al verle dis\ : puesto á salir de casa, había de hacerle las mismas recoI
mendaciones: &lt;Abróchate bien el gabán, que hace frío&gt;. &lt;No
I
te olvides los guantes&gt; ....
,
Otras veces, si le parecía que su hijo había cometido al1
.íl
guna falta, hecho algo que no estuviese conforme con su
manera de ser, levantaba a,menazadora la descarnada mano,
.I surcada de venas azules é incapaz de hacer daño á una
mosca, para castigarle como á un chiquillo. &lt;.Espera, espe·
.
&gt;

I

1

*
••

Una tarde de verano, cuando la casa permanecía sumida.
en el silencio de las horas de la síes·
ta, madre é hijo dormitaban en una.
amplia sala, cuyos balcone~, entornados para evitar la pesadez del ca·
lor y de las moscas, mantenían la habitación en dulce frescor y tranquila.
semiobscuridad, oyóse un ruido de
pasos sospechosos por lo desacostum·
brados. Parecía que alguien andaba.
sigilosamente por la próxima habita·
ción. Todos los criados, según la cos·
tumbre del país, dormían á aquella.
hora la siesta. Alguien, pues, había..
entrado en la casa.
Luciano volvió la cabeza y vi&amp;
abrirse la puerta y aparecer la silue·
ta inesperada de un hombre descono·
cido.
Era un hombre corpulento, barbu·
do, malfachado, con aspecto de vagabundo. Alucinados aún sus ojos
por la luz del día, apenas debía poder distinguir los objetos en la habi·
tación casi á obscuras y vaciló indeciso antes de entrar en ella.
Luciano · se levantó precipitadamente, pues el aspecto de aquel hombre no le inspiraba la menor confianza.
-lQué se le ofrece á usted, buen
hombre'! preguntó, avanzando hacia
la puerta.
Al oir aquella voz, el desconocido
se estremeció. Indudablemente debió
creer que la habitación estaba desierta, y su primer impulso fué el de em· ,
prender la fuga.
Pero Luciano, interponiéndose en·
tre el intruso y la puerta, volvió á
preguntar, en tono colérico esta vez:
-Ya le he preguntado que qué
busca usted aquí.
-¿Qué busco aquí? ¡Tu pellejo!
contestó el bohemio sacando un enor·
me cuchillo. ¡Déjeme usted pasar ó
le atravieso!
-iAh, ladrón! ¿ venís á cometer un .
crimen? dijo Luciano, sin retroceder
un solo paso. No creíais encontrar
aquí más que á una pobre vieja, ¿ver·
dad?
·
-¡Déjeme usted pasar, gritó el hom·
bre poniéndose en actitud de acometer.
-¿Pasar? ¡Ya lo creo que pasarás!
¡Entre dos gendarmes!
-Pues bien¡ allá voy.
Luciano dió un salto hacia atrás,
librándose de este modo de la rápida acometida que, cuchi- ,
llo en mano, había dado el bandido.
Afortunadamente, no era nada fácil vencer á Luciano.
Este se apoderó precipitadamente de uno de los gruesos
y fuertes bastones que servían de apoyo á su madre y que
pe~manecían apoyados en la butaca, y dando con él un for- 1
tís1mo golpe en el brazo de su adversario, le 'obligó á arro- ·
jar el cuchillo con que amenazaba.
-¡Ahora soy yo, miserable bandido, quie.a te va á pasar
de parte á parte! dijo Luciano, golpeando con todas sus
. fuerzas á aquel imprudente malhechor, que tan incautas
mente se había arriesgado á entrar en la casa.
De pronto, lanzó un grito. Su brazo dejó de golpear al
bandido, y exclamó:
·
-iAh! ¡.Mamá, mamá!
Aquello parecía un milagro, algo fuera del orden natural

237

EL .MUNDO ILUSTRADO
de las cosas. La anciana se había levantado sola de su
asiento, &lt;como en otro tiempo&gt;, y aquella anciana, qúe ya
no podía hablar, exclamaba, llena de cólera, dirigiéndose
al ladrón:
-c¡Bribonazo!&gt; ¿Te atreves á poner la mano sobre mi
hijo? ¡Pues espera! ¡Espera! ¡Ya verás!. ...
Y también ella empezó á golpear al bandido. Ya no era
la anciana decrépita. Al ver á su hijo en peligro, había recobrado sus agotadas fuerzas, su vigor de la juventud. Lo
que jamás hubiera podido hacer la ciencia, lo lograba, en
un momento, el amor maternal, desentumeciendo sus músculos impotentes, devolviendo á sus labios la palabra y á
todo su sér la alegría de los treinta años,
-¡Ah, mamá! j.Mi pobre madre, curada! gritó Luciano,
cayendo ante ella de rodillas y besándole ap:.siooadamente
las débiles manos.
El bandido, al ver la puerta libre, desapareció en un momento. Pero, ¡,qué le importaba ya á Luciano su huida'!
Para él no había en aquel momento más que su madre, más
que aquella mujer tan enérgica, que antes de dar el último
suspiro, había podido aún llevar á cabo un acto de amor y
de abnegación maternal, sublime.
-¡Madre, madre de mi alma! repetía Luciano. ¿No es un
sueño todo est0i' ¿Es cierto que te he visto audar sola, sin
apoyo de bastón algunoi' ¿Es cierto que te he oído hablar
eu voz alta, como antes, y levantar la mano amenazadora?
¡Ah! ¡Bendito sea ese hombre! . .. . Anda aún un poco, que
yo te vea otra vez fuerte y animada. ¡Enfádate, incomódate
otra vez! ¡Madre! ¡Adorada madre! Tu hijo te lo suplica . . .
Pero la anciana bajó de nuevo la cabeza: su cuerpo se
inclinó y se contrajo, volviendo á adquirir el aspecto ·de
cosa muerta.
Apoyándose en la pared y á pasos cortos, penosos, vacilantes, se encaminó la anciana á su sillón, y, dejándose
caer en él pesadamente, apenas le quedaron fuerzas para
murmurar en tono casi imperceptible:
-¡Diantre de vagabundos! Ve á echar el cerrojo, hijo mío¡
pero abrígate bien, que hace frío ... .. .
Aquellas palabras fueron las últimas. Cinco minutos después, la octogenaria había caído otra vez en su letargo, y
quizás no tardaría en sumirse en otro aún más profundo y
misterioso, que deja para siempre en el corazón de todo
hijo un dolor infinito.
J UAN RAMEAU.

Ex1&gt;1.cs. S1&lt;-.s.

R EGI NALD T o ~ ER, M INISTRO DE lNGLATE RR.',

Y C OR ONEL

E . S WAYNE ,

G OBERNADOR DE H ONDURAS

BRITÁNJCA, RECI BIDO EN EL P ALACIO N ACIC'NA L
EL

26

D • L ACT UAL.

�238

_,_J....
EL :.MtJN:t&gt;O 1LUS'rRA1&gt;0 ·--

,..,
ALBERTO . \'ILLA5ENOR

Un amigo mío decíame:en días pasadoi, mientras saboreába~os la .frescura
de una deestas claras mananas invernales, en el jardín de su casa de Mix~~ac:
-No parece sino que una maldición
ha caído sobre los artistas de México ... . Ayer fueron Ruelas y Ricardo
Castro; hoy es Villaseñor . ... Mañana,
¿quién será?
A la sombra del arbolado, entre perfumes de flores, en la transparencia ma·
tioal de Enero, dijérase que flotaba, per~isteute, esta interrogación al Destino. Y
un soplo de misterio pasaba junto á nos·
otros, estremeciéndonos.
[M'Mañana, ¿quién será'( .
Porque la pregunta se impone, se .yergue solemne, impasible, y nos persigue,
y nos turba, como las furias á Orestes;
porque la continuidad dolorosa de estos
tallecimientos trae consigo no sólo la
uena del tesoro perdido, sino la angustia del tesoro por perder; la vi~ión lú¡;ubre de que, á seguir así, desaparecerán en el alba blancura de las necrópo·
lis los pocos .. legidos que, en estos
tiempos y en estas tierras, pasan por la
común senda de la vida elevando al
cielo, bajo el sol, cantos de belleza y esperanza que cicatrizan heridas, que endulzan tristezas, que hacen concebir ensueños.
El joven y ya ilustre pianista mexi·
cano ha_partido cuando su~ manos fuertes, vigorosas, de atleta delicado, conservaban aún el vago estremecimiento
de las deidades inspiradoras. Ha partido joven. La muerte echó un velo de
desolación sobre su sonrisa. La Parca,
la inesperada, arrancó de sus manos las
rosas que conservara para deshojarla en
lluvia de pétalos sobre el piano, encerrándolas en el misterio de la cripta.
Alberto Villaseñor, lleno de confianza
en su arte, seguro de mayores triunfos,
emprendió el viaje al desconocido país
de donde nunca se torna.
Viejo, impotente, paria en la lucha, veterano inutilizado en cruentos combates,
habríamos llorado su desaparición con
el dolor sereno del que estrecha la mano
que laboró mucho y hubo de completar ide1les; joven
pletórico de savia de vida, lloramos su muerte porque m&gt;
se nos oculta lo que esa bella juventud hubiese realizado.
Alberto Villaseñor representaba, en el ambiente artístico
de México, algo no fácil de ver todos los días, algo nuevo,
algo grande aparecía ante nuestros ojos con la extraña
fascinación de lo raro: un artista hecho, maduro, que había llegado al perfecto dominio de su arte, y á quien sólo
faltaba tender las alas y lanzarse por amplios horizontes de
triunfo.
¿Y sabéis lo que significa esto 'I ¿Os dais, por ventura•
perfecta cuenta del alcance, de la trascendencia, de la in·
tensidad de esa breve, de esa seductora palabra-ariísta,aplicada en México con justicia, noblemente, á un hombre
que apenas ha traspuesto la treintena?
Es tal la mezquindad de nuestra atmósfera intelectual,
tan grande y tan triste el desdén con que, por vicios de
educación, se ve al espíritu consagrado á exteriorizar be·
lleza, que difícilmente llegamos á admirar en él una per·
sonalidad acabada, bien definida, fuerte en el ejercicio de
tan noble tarea. Y he aquí por qué siendo estas personali·
dades tan raras, su desaparición es lamentable.
Alberto Villaseñor había logrado imponerse en su arte,
como cumple á los convencidos, á los esforzados que luchan, y en el logro de la victoria ponen su voluntad y su
talento. Adolescente aún ingresó al Conservatorio. En las
aulas de la que fué venerable Universidad le sonritron
los primeros tr iunfos. Sus maestros vieron en él una flor
de .esperanza, y con ternura cultiváronla. Más tarde, enardecido ya por el elogio, apurada la exquisita ambrosía de
la popularida~, enderezó sus pasos hacia regiones más

EL MUNDO ILUSTRADO

239
Aparte éle esa belleza,
que fun da en leyes na·
turales, las líneas y las
formas del niño están go·
bernadas por leyes espe·
dales que les son carac·
terísticas. Examinemos,
por ejemplo, los ojos. Es
un hecho conocido que
es más fácil encontrar
ojos hermosos entre los
niños que en los adultos.
Casi todos los niños tienen los ojos grandes. Es to no es mero accidente,
sino un fenómeno anatómico natural. El ojo es,
de los órganos de los seres humanos, el que se
desarrolla más rápidamente; á los siete años
cesa su desarrollo, mientras que todas las otras
partes continúan su ere
cimiento, las mejillas, la
boca, la nariz, la barba
y la cabeza. Por esta ra

I

ALBERTO VILLASEROR.

Fot. Clark.
LOS FUNERALES DE VILLASEROR. -OFICIO DE «CUERPO PRESENTE&gt; EN LA CAPILLA DEL PANTEÓN FRANCÉS.- LA CARROZA
FÚNEBRE POR LA CALZADA DE LA PIEDAD.-EL FÉRETRO AL SER SACADO DE LA CAPILLA.

propicias al perfeccionamiento, en las cuales se respirase
un ambiente puro de arte, y ondeara la rubia cabellera ju·
venil al soplo de auras de divina belleza.
Fué á Alemania. Estudió con tesón de laborioso y de
inspirado, y bajo la dirección de altos maestros hubo de
conseguir que se trocase en realidad ensueño que absorbiera los mejores y más rientes años de su niñez. ¿Quién
olvidará su triunfo en Léipzig, tanto más caro para nos·
otros cuanto que debe considerársele como el primero al·
canzado por un mexicano en aquella urbe severa?
Penetró entonces, con andar firme, en los recintos de to·
das las grandes capillas: supo desentrañar la pureza de
Bach; tradujo la imponente grandiosidad de Beethoven;
empapó su alma en la sutil, en la acariciadora melancolía
de Chopin; comprendió y sintió á Roberto Schumann, y
como los viejos trovadores que, luego de cantar, volvían á
sus lares cargados de laureles, él vino á México, y nos de·
leitó con la noble sencillez de sus cantos. Años de victorias, largas horas de amor, quizá la felicidad ansiada y has·
ta la riqueza, franca donadora de placeres, le sonreían. Y
á semejanza también de los viejos troveros infortunados,
ha caído ante el castillo de la ilusión y de la esperanza.
Con razón mi amigo, en el umbrío jardín, ante la claridad azul, preguntábase inquieto:
-Y mañana, ¿quién será? ..... .

C. G.P.

POR QUE SON HERMOSOS LOS NIÑOS
Durante muchos siglos las madres han insistido en que
no hay en el mundo nada más hermoso que los niños. Cuando han comparado los ojos de sus niños con las estrellas y
la piel con las hojas de las rosas lo han hecho sólo para
adular á las estrellas y á las rosas.
.
Una madre nunca se detiene cuando se le pregunta la lista entera de los encantos de sus hijos, los piececitos rollizos los h ombros blancos como la nieve, el pelo dorado, la
bo~a sonriente y los hoyuelos que parecen haber sido hechos para besarlos.
No es el amor materno el que las ha hecho ciegas. La carita, el cuerpo blando son cosas realmente bellas; m.ª: aún,
los artistas nos han mostrado las belleza de los nmos en
sus Cupidos. Ahora vienen los científicos y los antropó·
lotos á probar lo que las madres han proclamado desde
fiempos remotos.
Las razones para l a belleza de los niños están bien amparadas por la Naturaleza. Cada niño sano debe ser, por
meras razones fisiológicas, más hermoso que el sér adu~to.
La trasparencia de la complexi?n, la fr~s~ura de la pie~,
la elasticidad de la carne son fenomenos fisicos. En los niños la renovación d e los tejidos se hace con más energía
que en los adultos. La sangre, cuya circulación es más corta, desempeña su tarea en menos tiempo y más frecuente·
mente. Atraviesa todos los tejidos y les lleva aquella elasticidad característica que tanto admiramos.

zón los ojos que aparecen grandes en una cara pequeña
se hacen menos conspicuos y parecen más pequeños en
una cara grande y completamente desarrollada.
Por otra parte, podemos probar este hecho: los adultos
que tienen ojos grandes, tienen facciones pequeñas y por
esto sus ojos se ven grandes.
Con respecto·á la expresión de los ojos, que siempre parecen reflejar el buen humor y la alegría, los niños la tien en de su propio espíritu.
El niño está hecho para la alegría. La alegría es el verdadero fundamento de la psicología infantil. Basta sólo
observar en los niños el cuidado que tienen para evitar
todo aquello que les cause molestias y pesares y cómo
buscan todo lo que les proporcione alegría. Nadie sabe,
mejor que el niño, derivar placeres de las cosas ordinarias
de la vida, mientras come, pasea ó se viste; nadie está más
listo que é l á gastar todo el tiempo en jugar, nadie está
más inclinado á tomar parte en cualquier juego aunque no
lo entienda. Por esta razón, el niño ríe cuando ve á los ma·
y ores reirse, sin saber el motivo de la risa. Este amor por
la alegría, que es aparente en todos los niños, se refleja en
su rostro y en sus ojos.
La boca también es más hermosa en los niños que en los
adultos. A menudo nos maravillamos cuando vemós que la
boca hermosa de un niño tiene semejanza con la de sus padres que no tiene ningún atractivo. A propósito de esto,
me permitiré mencionar un incidente personal: un amigo
mío me dijo una vez que mi niño tenía la boca igual á la
mía; pero agregó con franqueza inconsciente: «iel niño tiene una boquita tan linda!&gt;

�241

EL MUNDO ILUSTRADO

240

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Ojos Fascinadores de las Artistas

Nuestras ~66toras ru608n Ganar

un ttermoso u flrtístlGo Premio

•

¿Quiénes son las seis actrices cuyos ojcs se ven en el grabado adjunto?
La lectora que mande una solución exacta, tendrá derecho á uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de solucion~s exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
é'.; os.·
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
•
Es muy fácil resolver este acertijo.

JOSEF HOFMANN
Alguien ha dicho-no recuerdo ahora quién, ni hace falta recordarlo,-que con los grandes artistas sucede lo que
con las montañas, las cuales, pal.'a ser admiradas .en toda ·
su grandeza, necesitamos verlas á distancia. De cerca nos
parecen abruptas, talladas por un cincel gigante, ostentando, junto á la aromosa flor silvestre, la intrincada maleza;
al lado del arroyo que murmura, el torrente que se despeña; junto al arbusto esbelto que se mece al viento de la
tarde, la retorcida higuera de )!meso tronco. De lejos, todo este conjunto, h echo de contrastes, se armoniza; un prodigioso encanto envt1elve la montaña desde la base hasta
la cima; la montaña se dibuja en el cielo con tanta euritmia, con tan hechicera j;!racia en sus proporciones hercúleas, que nos subyuga, que nos esclaviza en nuestra admiraci ón, y entonces, y sólo entonces, somos capaces de darnos
c·1enta &lt;l e la inmensidad que antes no advirtiésemos en sus
j 11stos lineamientos.
Con Hofmann pasa algo semejante.
Veis primero un hombre rabio, un hombre fuerte, robusto, de hosca faz eslava, la cual muestra, á través de sn
hosquedad, la dulzura apacible de unos ojos claros,-ojos
que tienen mirajes ele nieve v lejanías de estepa,-que os
saluda con serio gesto y se sienta al piano. No es el artista ¡,oseur, de exterior un tanto romántico, de rizadas melenas y enorme corbata negra que estáis acostumbrados á
imaginar: es un caballero, un burgués de naturaleza sanguínea simplemente. Pero dentro de aquel exterior que
nada dice, ¡cuántas cosas se encierran! Josef Hofmann pone
las manos sobre el teclado, manos vigorosas que por su
nerviosidad misma tienen un no sé qué de extraño. Las
miráis ir y venir, ya suaves como el aleteo de un pájaro,
ya rápidas, con rapidez de huracán, y un torrente de notas
armoniosas estalla, y dentro de aquel torrente, dentro de
aquel que más tardé se transforma en mar sonoro, asoma
un alma, un alma que se apasiona, que se rebela, que lucha, que se acongoja, que traduce los más vehementes júbilos y los más íntimos dolores; que es, en fin, algo comparable á un lúcido espejo en el que se reflejasen todas las
pasiones humanas. Vosotros sentís de pronto una turbación: la turbación ante el milagro; más tarde una embriaguez inefable que os ciega, que os envuelve, que os sensibiliza hasta el grado extremo de la sensibilidad; y, por
último, el entusiasmo, el pasmo, la locura os hacen presa,
y Hofmann transfigúrase, y, severo, casi inmóvil ante el
piano, aparece como un divino artífice del ritmo, como un
mago maravilloso que en sonidos sabe esculpir estatuas;
como un supremo dominador que hubiese aprendido el arte
también supremo de enloquecer convirtiéndose en medio
para alcanzar una realización de arte, tan superior como
la realización misma.
Hofmann os hace discurrir por los escondrijos y vericuetos más recónditos del alcázar del arte. Guiados por él,
pasáis de la ternura al odio, del amor al desen¡!año, de la
sedación al nerviosismo. Pero después, cuando la silueta del virtuoso desaparece, cuando abandonáis la sala, entonces la grandeza del recuerdo supera á la realidad misma. Aquellos cantos de un poder extrahumano que hicieron surgir los dedos mágicos, estereotípanse en la imagición, y la personalidad del pianista, vista, como las montañas, á través de la lejanía de la remembranza, destácase
con gFan relieve, adquiere infinita armonía, y, cuando volvéis á oír á Chopin, á Beethoven, á Bach, interpretados
por otros artistas, grandes ó pequeños,- pequeños las más
de las veces,-á los labios asciende, como un conjuro, el
nombre para siempre imborrable: ¡Hofmann! ¡Hofmann!
En Hofmann están reunidos dos atributos que difícilmente se hallan juntos en otros pianistas, por reconocida
que sea su fama: la inspiración francamente genial y la
técnica impecable.
Cierto, aquellas manos fuertes, robustas, sanguíneas, saben hacer milagros de agilidad, salvar todo escollo y no
detenerse ante las dificultades cuasi fabulosas ·que en ocasiones ofrece la técnica pianística; es más: la dificultad la
resuelven en sencillez¡ los amontonamientos de tinta negra los transforman en fraseo claro y diáfano. No conozco
hombre alguno que, luego de escuchar á Hofmann, no se
haya sorprendido de esta difícil facilidad. Pero á la vez
que el virtuosismo de las manos, admiramos el de un gran
cerebro que todo lo penetra, cerebro de soñador y de analista, que lo mismo convierte un pensamiento melódico en

JOSEF HOFMAN.

(Caricatura de Lillo).
gasas de fantasía ó en tintas de crepúsculo, como hace rn·
gir la pasión en el espacio breve del pentagrama.
De aquí que Hofmann interprete con igual maestría á
los grandes compositores de todos los géneros: al clásico,
al romántico, al viejo apegado á los cánones severísimos,
al moderno que innova y crea; á Beethoven, á Chopin, á
Méndelssohn, á .Moskowsky, á Liszt, á Wagner . . . .. .
lQuién, como él, ha sabido darnos un ejemplo modelo
de interpretación beethoviana't El Cisne de Bono, en sus
manos, es lo que debe de ser: el severo, mas nó con la
severidad rígida y rayana en el amaneramiento que algunos pretenden achacarle, sino con severidad humana, sin
embargo de ser divina, con severidad flexible, llena de co .
lor, rebosante de matices. Recordemos, si no, las Sonatas,
y á la mente nos vendrá luego la remembranza de muchos
pasajes de dulzura angélica, que Hofmann dijo más con
el alma que con las manos. En ellos suspiraba el amor,
amor de gigante encerrado en corazón de niño; en ellos
temblaba una indefinida melancolía; en ellos palpitaba
también una consoladora esperanza.. . No todo eran truenos y rayos; no todo eran gamas de rigidez de acero: mirábamos allí auroras, mundos de emoción, y por nuestros
nervios corrían, despertadas poi' el maestro, las sensaciones más varias y multiformes.
Beethoven, ante el criterio de Hofmann, no es el dómine
virulento y á la par seco 'que los vulgares equivocada-

�242
mente conocen1 sino el genio inmenso que supo condensar
en su obra á la humani'dad de todos los siglos, como Homero, como Esquilo, como Dante, como Sbakespeare,. y,
para conseguirlo, fué humano, y supo humanament~ forJa~
en barro armonioso las pasiones humanas. En él, iunto a
la paz serena y casi mística de la «~infon~a Pa~tor~l», ve;
mos la pujanza vibrante de la &lt;Qumta Smfoma»; Junto a
la severidad del &lt;Andante» de la «Sonata Patética&gt;, está la
ternura del «Cantábile&gt;, como en el poeta griego al lado
de la maldad de Egisto está la nobleza de Agamemnon, y
ltiego de estallar el grito de odio de Clitemnestra, sonríe
la palabra celeste de Electra. Beethoven es grande como el
mar-siguiendo la comparación establecida;-pero, como
éste tiene borrascas y ensueños, y á la vez que el negro de
la t~rmenta y de la noche ostentan sus aguas la coloración
azul de los cielos estrellados. Y en las ejecuciones beethovianas de Hofmann admiramos la conjunción de dos as·
tros; asistimos al espectáculo sorprendente del coloso que
revela al genio y le comprende, y le siente, envolviendo al
profano que escucha, merced á un dónde emotividad pasmo~a en la ola invasora de belleza.
Ma~, siendo como es de primer orden la interpretación
de Beethoven por Hofmann, no creo que sea ésta su especialidad. Pocos habrá que sientan al autor de la &lt;Sinfonía
Heroica» como el pianista flOlaco; pero ninguno indudablemente, ni antes, ni ahora, ni quizá en mucho tiempo,
tocará música de Chopin como él la toca.
Cualquiera diría que Josef Hofmana es un alma gemela
de Federico Chopin: tal ha sido la sutileza con que penetró en el espíritu de aquel gran enfermo que pasara por el
mundo en tiempos de romanticismo y de amor, semejante á
una inmensa ave negra de raro y vistosísimo plumaje. El
soberano poeta de los &lt;Nocturnos&gt;, en Hofmann, tiene un
encanto nunca hasta hoy bastante ponderado; un poder de
emoción y de fascinación tan grandes, que difícilmente
podrán olvidar!.: aquellos que le escucharon.
¿Será por afinidad de raza? ¿Será porque en la obra chopiniana el ilustre pianista ve á st. patri~, la palpa, la estrecha con efusivo abrazo, llora con sus mfortumos y admira su grandeza?
Quizás. La música de Chopin no es simplemente personal, como algunos han supuesto, no representa ~an sólo el
lloriqueo de un sensitivo. Hay en ella, en especial en una
parte de ella-en las «Baladas» y en las «Polonesas»,-una
suprema aspiración del alma de la patria. Envuelto en vaporosa melancolía elévese el ca?to de la tierra _natal, aherrojada por cadenas; canto que implora, llamamiento deso·
lado de un país esclavo.
¿Y cómo podemos suponer que esta tendencia marcadísima que constituye una de las fases más brillantes y menos bien comprendidas de Chopin, no haya ejercido efec·
tivamente influencia en el temperamentode Hofmann?
A ello se debe seguramente que la interpretación que da
al inmortal polonés, sea diametralmente opuesta á las que
solemos oír. No advertimos ahí la sensiblería vulgar y el
;ifeminamiento en que ciertos adoradores. en fuerza de refinarle, han hecho caer á Chopin. El Chopin de Hofmann
e~ melancólico, es triste; pero con noble y serena tristeza.
Y en ello el &lt;virtuoso&gt; no ha hecho más que seguir la
hueila del mismo Chopin, quien, al decir de uno de sus
mejores biógrafos, si resucitara, no entendería su propia
m11sica, en razón de lo adulterada que está en las modernas interpretaciones.
De buena gana quisiera enumerar todas y cada una de
las bellezas que pródigamente brinda Josef Hofmann en
sus ejecuciones de Chopin. Recordaría, uno á uno, los
«Nocturnos&gt;, las «Valses», las «Polonesas», los «Estudios»,
los c:Scherzos&gt; y la admirable &lt;Sonata» en si b. menor, in·
sistiendo en las revelaciones de técnica y de inspiración de
que en ellos hubiese hecho alarde el gran concertista. Pero
es lo cierto que Hofmann hace una creación de esas obras;
c reación tan varia, de tan amplios horizontes, de tan múl ·
tiples formas, que bien requiere un libro y la pluma de un
especialista para ser estudiada y valorizada debidamente.
De esa música doliente que jamás ríe, que tiene palidez
de otoño y melancolía de cielo gris, oyéndola á Hofmann
perdura un vago, pero intenso recuerdo: es como un infinito suspiro de amor y de tristeza que temblase en el ambiente de una noche invernal.
Y á este recuerdo únense en Josef Hofmann otros incontables, de los cuales me ocuparía en esta breve impresión, ansioso de definir totalmente la fisonomía estética del
pianista, de suyo tan interesante: los nombres de Schu·
mann, de Schúbert, de Haydn, revolotean en torno á la
pluma, como abejas de oro. Volúmenes sería menester ca•
cribir,(empero, á ful d(encerrarles.

EL MUNDO ILUSTRADO
De Hofmann puede decirse que es el &lt;virtuoso» más
completo que ha pisado tierra mexicana. Nombre imborra·
ble es el que lleva. Pasarán los años. Ar~istas ~on aureolas de gloria vendrán á decirnos la eterna buena nueva de
la belleza, y harán vibrar nuestros nervios á ·modo de cuer·
das de eólicas arpas, y humedecerán nuestros ojos con niebla de emoción. Pero la memoria de aquellos que devotamente escucharon al discípulo de Rubinstein, evocará piadosa estos días de arte que han transcurrido haciendo
desfilar ante las pupilas de nuestro «yo&gt; interior, á la divina pléyade de apóstoles para los cuales la verdad, la
ilusión, el amor, la vida, tradujéronse en poemas armoniosos.
CARLOS GONZÁLEZ P EÑA.

•

Manos en las Tinieblas
En la hosca noche de mi duelo sentí que unas manos
tenues se posaron en mi cabeza, como dos alas sobre un
abismo. Y que acariciaron mi frente en la tiniebla con una
sutil caricia inefable.
Al punto mis pensamientos de luto y de sangre se con·
virtieron en flores que perfumaron mi alma. Y en la noche de mi angustia brilló una luz blanca que iluminó mi
mundo interior.
Rozaron mis sienes como dos mariposas de seda.-Tocaron mis párpados como si fueran pétalos de un lirio ma·
ravilloso. - Jugaron con mis cabellos levemente como dos
tibias ráfagas de una brisa de otoño.
Y o permanecí inmóvil bajo la intensa caricia dulcísima.
Inmóvil y pensativo entre la sombra .. .... -Hice un impulso para tomar aquellas manos; pero las mías no se mo·
vieron, á pesar de mi voluntad, como si estuvieran
muertas.
Entonces me imaginé aquellas manos frágiles y difuntas,
hechas de aire y de misterio, impalpables y amorosas; y
ví, con los ojos de mi fantasía, que los dedos sutiles, al
moverse, dejaban sobre mi cabeza un resplandor de blancura funeraria.
Después sentí que me invadía un sueño dulce como un
beso de los labios amados. Y que caía en él como en los
brazos de una virgen querida por largo tiempo. De una
virgen que anhelara dormir, triste y exangüe, sobre mi corazón.
Cuando desperté, una serenidad insólita llenaba mi espíritu, en el que había una nueva luz y un nuevo perfume,
como si en él cayera una lluvia de rosas, y en su cielo
nocturno apareciera la estrella de la Esperanza.
¡Manos misteriosas de mi ensueño visionario! ¡Manos de
alguna criatura de amor que me recuerda más allá del sepulcro! Venid á acariciarme en la hosca noche de mis
duelos, rozando mis sienes con vuestros dedos sensitivos!
Que yo os sienta llegar como dos lotos sagrados cuyos
pétalos se plegaran sobre mi cabeza; como dos alas sil en·
ciosas bajo las cuales dormirán mis pensamientos.
Y que expíe yo el divino placer de vuestro encanto con
el tedio de las banales cosas de la vida, con la honda amargura de una nostalgia inconsolable, con el dolor aleve de
una melancolía profunda!
FROILÁN T uR.::IOS,

243

EL MUNDO ILUSTRADO

TEATRALES
LA SAÑA DE LA MUERTE
Esta uota, que rompe el monótono trazo de mis re~eñas
de fiestas y triunfos, no será un portavoz de la triste noticia. Todos la han dado ya. Todos la saben.
Villaseñor, en plena vida de robusta esperanza, ha muerto en un rincón del trópico. Y la muerte fué para él una
sorpresa: nunca había pensado en ella.
Y cómo iba á sospechar de ella si estaba, como el rojo visionario, en medio del camino de la vida. Su tarácter jovial, su candor infantil, su constante buen humor le hacían
agradables los seres y las cosas; y su firme amor al arte, que
fué suyo, no le dejaba pensar en una traición.
Por eso la traición vino y le arrancó la vida con sorpresa y con crueldad.
Y si cruel fué para él, inhumana ha sido para la patria.
Con esa vida nos quita una de las esperanzas en flor de
nuestro medio artístico, tan pobre, tan desamparado y tan
escarnecido.
Y sin embargo, Villaseñor fué un artista en toda la expresión de \¡l palabra. Era todo alma. Seguramente que su
técnica podría tener menos brillantez que la de otros. No
era un mecánico: era un sentimental, un inspirado, un ex·
quisito.
Por esto, tal vez, contaba entre sus preferidos á Chopin;
se adueñaba de la melancolía de este creador romántico,
sentía á este músico soñador é intenso y en su identificación vaciaba el alma en la poesía vaga y triste de los noc·
turnos.
lQué importa que su mecanismo no fuera impecable si el
fruto de su ejecución iba directamente al alma"?
Villaseñor, en el piano,. no era un técnico: era un inspirado. No había que admirar de su arte la perseverancia, sino el
sentimiento; no era flor artificial, sino perfume de flor.
México, el arte en México, pierde un poeta, un alma
excelsa que mucho ha de llorar, porque son raras.

***

Con &lt;Tristi Amori». del poeta Giaccosa, hizo Carini su
«serata d'onore&gt; el miércoles último.
Fué una noche de aplausos para el actor festejado.
Al final de cada acto se ex.presaba en aplausos y en murmullos la admiración por el poeta y por los artistas que
entraban tan sinceramente en los personajes de la dolorosa
comedia.
La labor de Tina y de Carini es suprema en &lt;Tristi Amori». La obra es simple, llana, sencilla. Carece de rebuscamientos y efectismos. Es antagónica del teatro de Sardou.
Busca y encuentra el aplauso por el lado más arduo y escabroso: por el del sentimiento y la sinceridad.
El tipo de Emma es cruelmente doloroso: personifica el
amor triste, la resignación al padecimiento, y Tina sabe poner en él un tinte vago de piadoso sufrir que hace más in·
tenso el personaje. La escena del tercer acto, la escena mu·
da con la muñeca, ese impedimento tan sencillo y tan
grande de la fuga, es ejecutada por Tina excelsamente.
Cuando Tina calla es cuando tiene más voces; porque el
alma la escucha y todo habla con ella: la pasión, el dolor,
el temor y la inquietud. La vimos torturarse y enternecerse con un derroche de corazón, con un tesoro de lágrimas
tan ingenuas y suyas que pusieron ternuras de sollozos en
todas las almas.
Carini est11vo apasionado como nunca. Este actor, que
sabe hallar siempre la actitud y el gesto exactos cuando
hay que expresar con vigor y elocuencia los movimientos
del ánimo, nunca exagera ni va más allá del equilibrio estético.
Tuvo ocasión en «Tristi Amori» de mostrar y aquilatar
esta cualidad suya, determinante del arte moderno, que
consiste en dar á tales expresiones ese tono de sinceridad,
de simplicidad mejor dicho, que con tan cspóntáneos re•
curaos logra siempre Carilii éli a\is~papelea,

SRA. RISSOTO,
PRIMERA ACTRIZ DE LA COMPAÑÍA «Til'IA DI LOREl'IZO».

Hemos notado la necesidad que urge en este actor de separar su propio sér de los seres que interpreta, para evitar
así esa semejanza y parentesco de sus interpretaciones. Es
esta una ocasión de hacérselo notar, ya que en «Tristi
Amori&gt; lo hemos visto esconder un poco su éspírítu para
entrar en el del personaje de Giaccosa.
Hay en el cuadro de Tina una artista principal que á
nuestro juil!io, es la que mejor posee, entre las segundas
figuras de la compañía, este difícil secreto del arte dramáti~o. La Sra. R_issoto Cassini. De~pués de Tina, es ella quien
mas sabe mnlt1formarse dando a cada personaje un alma
di~tinta. Recordemos la «Gioconda» y comparémosla con
&lt;Adriana&gt;.
Carini en estas dos obras hace dos seres homogéneos en
su exteriorización. Y ese difícil arte de someter el propio
temperamento á una psicología extraña á él, es, debe ser el
ideal de todo artista.
Y cuando vemos que alguno, como Carini, en su noche
de h?nor, llega á unificarse, á s~lidific~rse con el personaje
que mterpreta, dándole un mahz propio y especial, creándolo, en una palabra, aprovechamos con entusiasmo laocasión de alentar esa virtud con el aplauso y el cariño.
Por esta y otras razones, la noche de h onor de Carini fué
noche de triunfos. Se le eelebré como actor, como músico
y poeta.
¡Ave, vin,itorel

LORELEY,

�EL MUNDO ILUSTRADO
244

CRONICAS DE ARTE
La Exposición "Jorge Enciso"

;0

L artista Jorge Enciso ha hecho una exposi·
ción de sus obras más recientes, obras que,
discreta y genéricamente, titula: «Estudios
~
de paisaje», alojándolas en el piso alto del
1LJJ edificio «Quirh [Gante núm. 1], en un sa·
Ión luminoso, demasiado luminoso quizás
para el especial carácter de las obras delipin·
tor. Con decir que Enciso tiene personalidad
artística, queda dicho también que no per·
teuece ni ha pertenecido á nuestra Academia de Bellas Artes, plantel secularmente estéril y desautorizado, adonde
nn grupo de profesores soñolientos y amodorrados se obs
tinan en enseñar lo que nunca pudieron aprender .... «Enciso se ha formado solo», repiten sus amigos; pero como la
generación espontánea sería un fenómeno inexplicable en
nuestro arte mísero y precario, diremos que Enciso tuvo
la revelación de la fórmula de arte que convenía á su tem·
peramento, viendo pintará Javier Martínez, i!ran discípulo
del ilustre pintor americano James McNeil Whistler.
Martínez tiene un talento enorme. Lo ha eemostrado con
sus obras; pero lo demostró, sobre todo, cuando, cansado de
solicitar en vano la protección de gobernadores y ministros, decidió marchar al extranjero, donde goza hoy de fa·
ma artística, de consideraciones sociales y de la maciza
renta que le procuran las yentas de sus obras. Ese desvío
libertó á Javier Martínez de la lírica y piojosa miseria que
se le hubiera pegado al cuerpo de haber continuado ejer·
ciendo el arte en nuestro país.
El hecho de que Javier Martínez haya procurado á Enci·
so una filosofía del arte, una vasta y armónica comprehen·
sión de la Naturaleza, no niega ni menoscaba la propia
personalidad del artista que hoy expone sus obras, y cuyo
talento y facultades lo libertarán siempre de ser un sim·
ple repetidor. Enciso tiene un sentimiento muy personal,
más hondo en sus concepciones que en su manera de realizarlas, todavía indecisa y débil. De aspectos y episodios
de su propia patria, de lo que todo el mundo ve, él ha sa·
bido comprender la singular belleza y de ellos comienza
á desprender una original y emocionante inspiración
Todo el mundo en México puede comprender y sentir
los cuadros de Enciso, porque todos hemos visto los asun·
tos que reproducen. Esa carretera á la luz lunar; esa calle
de aldea al crepúsculo; la vendimia nocturna; el riente
paisaje de Xochimilco ó la capilla colonial aislada en la
nocturna tristeza de una plazuela, son asuntos casi fami·
liares á nuestros ojos, cuya belleza hemos sentido sin dis·
cernirla, como un enigma, la descifración del cual está
precisamente en el cuadro del pintor que la siente, la analiza hasta donde le es dado y la reproyecta haciendo uso
de una fórmula de líneas, de claroscuro y de color mu·
cho más accesible pára nosotros que el complejo é impenetrable aspecto de la naturaleza, cuyos elementos no su·
pimos aislar ni comprender. Esa e's la causa de la emoción
estética, más intensa mientras mayores son la verdad y la
simplicidad de la impresión reproyectada por el artista.
¿Cómo, nos preguntamos á vece~, toda la poesía llena de
magia y de ensueño de aquella noche lunar, es eso, una
armonía de violetas y de grises, cuyo núcleo luminoso es
un halo de tonos aperlados? ¿Toda la magia solar de aquella mañana cálida y vibrante está en ese paredón anaranjado
y amarillo que se recorta sobre un cielo azul viole~a'( La
misteriosa profundidad del agua ¿cabe en ese sumario claroscuro y las imágenes reflejadas son únicamente una de·
¡!r&lt;1dación de valores? . ..... Y, en efecto, es así:. la obra de
arte, digna de ese nombre, evoca y hace resurgir, en enérgico conjuro, las impresiones resentidas frente á la naturaleza real y la vasta poesía de un gran paisaje, Heno de
aire y bañado de luz. cabe, á pesar de su grandeza, en la
pequeña tela, llena de poderosas virtualidades, como un
relicario ó un esotérico tali smán. La facu ltad de concentración de esas virtudes cósmicas está en razón directa de
la excelencia del artista, y la facultad sintética, último y
necesario resultado del análisis genial, es la característica
de los grandes maestros.
No crea el lector que hemos dicho todo lo que antecede
para obsequiar al pintor Enciso con un hiperbólico saludo. Sus cuadros están lejos aún de realizar la finalidad de
una obra de arte decisiva; pero, para llegará ese resultado,

t' 1

11
1·

¡
¡.

I'

muestra el referido artista singulares facultades y una concepción clara de la filosofía que debe normarlo y cuyas
fundamentales verdades hemos apuntado en lo que dejamos escrito.
Entre los pintores mexicanos, Enciso ha tenido éxito,
todo el éxito que nuestro medio raquítico puede proporcionar, ventas á precios de «crisis», ecos en la prensa, más
benévolos que comprehensivos, y abrazos y ditirambos de
los escasos y buenos muchachos que en México juegan á
«connaisseurs»...... .

•

El.. MUNDO ILUSTRADO

245

Premios al Batallón de Zapadores

JORGE ENCISO.

Y en esas opiniones poco razonadas, que no ' saben en
último resultado, qué es lo que aplauden en la obra d¡ un
artista, y cuál de sus caracteres quisieran ver prevalecer,
está, á nuestro juicio, el verdadero peligro para la futura
personalidad del pintor Jorge Enciso.
Creemos más: nos parece que ya en muchas de las obras
actualmente expuestas apunta cierta falta de sinceridad
un amable convencionalismo que complace y agrada á lo~
demás, que halaga á los gustos fáciles, á riesgo de ser trivial, y poco, tal vez, nada intenso.
Ciertas armonías sumarias, ciertas visiones del color en
extremo simples, acusan más bien impotencia de análisis
falta de comprehensión, que facultad de síntesis. La estili'.
zación á todo trance cae en el amaneramiento esquemáti·
co de lo omamenta'l ó en la simplicidad decorativa ade·
cuada á los espacios murales; pero inoportuna en u~ cua·
dro de estudio.
El medio atmosférico nos parece débil en los cuadros de
Enciso y su análisis de la luz no acomete los problemas de
la vibración luminosa con el afán de verdad que debe tener un tempera';Ilento como el suyo. Parece que de todos
esos problemas hene dos 6 tres soluciones que aplica con
una uní formidad que comienza á ser monótona.
Enciso debe ser superior al mediocre ideal artístico del
me~io que lo rode~; debe s~b:eponerse á la amable apro·
bac1ón de los a~miradores faciles, y ya que ha conseguido
.hacerse aplaudir y v~nder sus obras en México, debe pro·
curar alcanz,ar ese m1s~o resultado en medios de superior
cultura. Alh con~enaran su~ defectos y lo estimularán á
depurar .sus cualidades. fqu1 1 sus mismos amigos, ponien·
d? los OJOS en .bfan&lt;'o, da~dole palmaditas en el hombro y
citando á Camilo Mauclair, lo lanzarán al «chic» untuoso
y perfumado.
~reemo~ haber. externado, á propósito de Jorge Enciso,
la .impres1~n. sena y razonada que un artista como él me·
rece. Le. exigimos mucho, porque es capaz de producir al·
go consider~blemente superior á lo que hoy expone.
Y en medio de nuestro aplauso y de su triunfo, dejamos
c~er una gota amarga, que nos atrevemos á esperar sea tó·
~nea, como todos los amargos, y más provechosa para el
mt~resan~e y laborioso artista, que los merengues de la li·
sonJa amistosa y las charamu scas de la crítica optimista
capaces de estragar cualquier estómago.

GRUPO DE J ff ES

y OFICIAi ES Dli

ZAPf J; Ol&lt;ES QUE COMBATIEJ&lt;ON EL I NCEN D IO D.E

res

BOCAS

LAHOR,

..............

,,,,..

L OS ZAPADORES RECIBI ENDO LAS RECOM PENSAS QUE LF.S CONCE DIÓ LA CASA PEARSON
POR SU COMPORTAMIENTO EN DOS BOCAS

�'

246

EL MEDICO EN CASA
EL TERMOMETRO
Si conveniente es que en todas las c~sas donde la fami·
Jia, por poco numerosa que sea, está. compnest~ de vanas
personas, que hay~ un boti9.um familiar provisto de _las
substancias que mas necesarias sean en un caso f,ortuito,
no es menos interesante que el ama de ~asa. tenga a la m;,·
no sieIT'pre algunos de los instrumentos rndispensa?les ~ara la debida atención de los enfermos en cualqmera cir·
cunstancia. En este artículo nos ocuparemos de uno. de es·
tos instrumentos, cuyo uso es universal, y que de mng~na
manera debe faltar en una casa bien dispuesta Y atendida:
el termómetro clínico. Diremos algunas palabra~ respecto
de las condiciones que debe tener este instrumento para
que sus indicaciones sean dignas de confianza, así como de
la manera de usarlo, pues en muchísimas ocasiones, en ~ue
no hay enfermera profesional, la señora de la casa es quien
debe, en ausencia del médico, tomar la.temperatura á los
enfermos.
,
.
,
, El termómetro es un instrumento que esta. destinado a
recoger, con exactitud, la te';llperatura superficial del cuer·
po. Esta indicación es muy important~ porque es un regla
prácticamente sin excepción que la persona sana teu)!a
una temperatura siempre la misma, ó cuaado me~os que
las variaciones que sufra sean sumamente pequen.as¡ de
manera que una alteración en esta regla pued~ considuar·
se como signo cierto de enfermedad. A~emas, 1~ 1:1archa
que sigue la temperatura es uno de los signos mas 1mpor·
tantes para determinar de qué ~lase de enfermedad se trata,
así como para conocer su pronostico en m~chos casos. ~or
esto se comprenderá la importancia que hene obtener 1u·
d~caciones precisas.
.
La fabricación de esta clase de mstrumentos ha llegado
á perfeccionarse á tal punto, que es ~uy fácil obtener un
termómetro que dé indicaciones precisas, comprándolo en
una casa especialista. Sí debe exigirse, en todo caso, que el
termómetro que se compra haya sido debidameute .~ompa;
rado en la fábrica. El resultado de esa comparacion esta
consignado en una hoja de papel que acompaña á dicho
instrumento, y en la que consta las di~crepancias que
tenga, las cuales deben tenerse en cuenta cada· vez que se
use el pequeño instrumento.
L~s termómetros que salen de la fábrica se dividen en
dos grupos principales: los que dan indicaciones ráJ?idas y
los que las dan lentas. Ha,Y que tener en cue~ta s_iempre
que la rapidez de un termometr~ está en relación mv~rsa
de su exactitud· de modo que mientras más breve aplica·
ción necesita ~enos didna de confianza es la indicación
que da. Los diás rápidos"necesitan un 1;11!nuto de ªl?licación
y los más lentos, diez. Para el uso familiar, aconst.Ja~os un
término medio, es decir, un termómetro que ne.:esite de
cinco á diez minutos de aplicación.
La escala más usual en México, para los termómetros de
esta clase, es la del centígrado, en la cual la temperatura
normal corresponde al grado 37. Esta escala se usa mucho
en Francia y en todos los países latinos. En los países sajones se usa de preferencia el termómetro Farenheit, en el
cual la temperatura normal corresponde aproximadamente
á 98.5.
Aun cuando el termómetro haya sido comparado en la
fábrica, antes de usarlo debe comparársele una vez más:
para ello se aplicará en un adulto sano, cuya temperatura
normal sea conocida. No solamente se cuidará de que la
indicación sea precisa,· sino que es necesario observar si la
columna de mercurio, que se encuentra en el interior del
tubo sube y baja libremente cada vez que se usa.
Pa~a usar el termómetro hay que cerciorarse, d~sde luego,
de que la columna de mercurio se encuentra en la parte
iuferior de la escala, para lo cual hay que agitarlo bruscamente por medio de sacudidas violentas. Una vez que se
ha asegurado de que la columna se encuentra en la parte
más inferior de la escala, debe colocarse en el hueco de la
axila de tal manera, que el depósito que se encuentra en
la e~tremidad inferior del instrumento, qnede precisamente eu el centro de ese hueco y no demasiado adelante,
ó por el contrario, completamente hacia atrás.
'Hay que mantenerlo fijo en esa posición durante uu
tiempo que sea el doble de aquel que el mismo aparato
marca como necesario para obtener indicación. Pasado
ese tiempo, se le retira y se anota cuidado,amente la altura
que alcanza la col11mna en la escala.. E,ta, en casi todos
los termómetros, marca los grados en cifras negras y el espacio comprendido entre una y otra se encuentra divi·

EL MUNDO ILUSTRADO
dido en quintos ó en décimos; Recogida la a~o.t~ci?n,
hay que volver á colocar el termometro en la posi~ion m·
dicada antes y mantenerlo nuevamente por la mitad del
tiempo que se tuvo la prim_era vez. Sólo en caso de que
las dos indicaciones obtenida, de esta manera sean exactamente iguales; se puede _tenu c?nfi~nza en ellas¡ de lo
contrario, habra que repetir la aphcación. ,
.
Es mu y conveniente conservar el termometro mtacto,
después de haberlo usado, hasta que se vuelva á hacer
nueva aplicación de él. De esta manera se ~odrá, en cualquier momento, rectificar el error que pudiera cometers~
al hacer la anotación respectiva, y, en todo caso, se podra
mostrar al médico cuando lo solicite.
Hemos dicho que la marca roja del termómetro marca
la temperatura normal en la mayoría de las personas. Pe·
ro esto no es en todos los individuos. Debe tenerse en
cuenta que la temperatura normal va siendo más y más
baja, á medida que se avanza en edad¡ d~ modo que en los
niños la temperatura normal es superior á 37 .l(rados, en
tanto que en los ancianos es muy frecuen~e q_ue sólo _llegue
á 36.5. La misma temperatura ofrece variaciones diurnas,
q 11 e corresponden sobre todo con la alimentación.
En caso de enfermedad febril, es muy conveniente llevar
un registro cuidadoso de las temperaturas. Cuídese, sin
embar.l(o, de caer en el extremo, muy común en las señoras
nerviosas y aprensivas, de recoger desordenadamente
esas indicaciones y pretender usar el termómetro á cada
momento. Generalmente basta recoger cuatro indicaciones
a 1 día, las cuales serán siempre á las mismas horas: á las 6 de
la mañana á mediodía, á las 4 de la tarde y á las 10 de la no·
che. En lo¡ niños, sobre todo cuando e~tán atacados de ciertas
afecciones intestinales, es conveniente que esas indicacio·
nes se recojan con más frecuencia, cada dos horas por
tjemp~
.
Las anotaciones respectivas deben llevarse muy cuida·
dosamente en un cuaderno especial si es posible, y en
ellas debe constar la hora exacta y la temperatura en gra·
dos y décimos. Un registro cuidadosamente llevado de
ese modo es un auxiliar inestimable para el médico.
DR. WEIL.

Emma:-No conocemos remedio que haga desaparecer
las cicatrices profundas. Cuando son superficiale~, pueden
atenuarse¡ pero cuando van más allá de la piel, no llegan
á desaparecer jamás y sólo pueden disimularse, en parte,
con algún afeite. Le recomendamos el que sigue:
Vaselina blanca y ácido oleico, de cada cosa 20 gramos¡
subnitrato de bismuto, cuatro gramos¡ esencia de rosa, cin·
co gotas, para mezclar hasta formar una pasta blanda.
Preocupado:-Las pastillas á que usted se refiere ten·
drán, en nuestra opinión, poca influencia en su padecimien·
to de la vista. Lo indispensable es el examen hecho por
un oculista competente. Ya tomamos los informes que
usted nos pide, y se los comunicaremos en el próximo nÚ·
mero.
Hayde-é:-Tenga usted la bondad de enviar su dirección
y un timbre de á cinco centavos para contestarle en carta
privada á su consulta.
Ana María:-Celebramos que nuestro consejo anterior le
haya dado tan buen resultado. Respecto de sus nuevas
consultas, sírvase usted enviarnos su dirección y una es·
tampilla de á cinco centavos, porque las contestaciones
ocuparían un gran espacio.

·~

~

Sección de Consultas Médicas
Atendiendo á que con frecuencia se hacen á este perió·
dico consultas sobre asuntos de medicina, hemos resuelto
establecer un departamento especial de consultas á cargo
de persona competente, que se encargará de contestar, ya
sea en esta columna ó en carta privada. Para casos que de·
manden el estudio de un especialista, hemos obtenido el
concurso de varios distinguidos especialistas de esta ciu·
dad, á quienes someteremos, de buen grado, las cuestiones
que se nos propongan. Esta sección está, además, en com·
binación con el departamento de encargos¡ de manera que
los subscriptores que los deseen, pueden obtener sus me·
dicamentos por este intermedio, en condiciones verdade·
ramente excepcionales, como no podrían obtenerlos sino
haciendo un viaje directamente á la capital.
La correspondencia para esta sección debe estar dirigida
á "El Mundo Ilustrado," departamento de consultas 'mé·
dicas.

,247

EL MUNDO lLUSTRADp

-·CRONICAEl frío nos obliga, lectoras
mías, á permanecer en casa y
pasar la velada cerca de la mesa del saloncito íntimo, en la
grata compañía de nuestros libros preferidos. Debemos agradecer al viejo y severo invierno esta am•.ble reclusión,
pues ¡cuántas veces, mie11tra~en I~ de,iert~ ca~l~ silba airado
el viento y caen las brumas de hielo en invisibles ¡!asascomo fantásticos sudarios-adentro, en el tibio y tranquilo hogar, á la luz de la lámpara y reclinándose en el sillón favorito, abrimos las blancas páginas del libro, como
se abre la puerta misterio,a que conduce de la brusca rea·
lidad al deslumbramiento del ensueño, y corno se desplie·
¡!an las alas del alma para bnscar en los amplios y azules
horizontes del anhelo, el siempre amado y lejano ideal!
El rápido viaje de la imaginación es tan poderoso como
suave¡ no hay asperezas ni obstáculos en el camino¡ de un
solo impulso y eu vertigiuoso vuelo nos encontramos de
improviso en los remotos y poéticos países que la fantasía del autor nos presenta. Ya se contemplan las aguas le·janas y brumosas de los mares de Irlauda, 6 bien las chozas bretonas. en las cuales, mientras los leños escarlata del
· hogar cantan, en murmullo apagado y Sl'ñolien~o! viejas
historias que parecen ser escuchadas por las familias cam·
pesinas, reunidas en la tranquila velada á Jo lejos, como
un eco siniestro, ruge el cercano mar, seme1ando una voz
siempre despierta, que avisa á aquellos vigorvsos y bellos
pescadores la proximidad de la suerJe, bajo las t~rbias
aguas, codiciosas y amenazadoras. Otras veces, la magia. del
ensueño artístico nos lleva á las grandes y espléndidas
ciudades del viejo mundo, y allí, entre el bullicio ensordecedor de las brillantes avenidas desbordantes de luz, se
asiste al desfile de todos los esplendores que la riqueza, el
lujo. la hermosura y la civilización ofrece°: ~ la deslumbrada vista del espectador. Los dramas sensitivos, que tan
amplio desarrollo adquieren en las vidas de las ciudades
populosas á causa d~I refinamie_nto _intel~ctual y de la
exaltación que en el sistema nervioso imprime la frecuen·
cia de impresiones cerebrales, son un poderoso recurso
que los compositores de renombre to~an h_ábil11;1~nte para
transportar í sus lectores al lugar y a la situacion de sus
creaciones.
¡Cuántas veces los bellos ojos que ahora pasan sobre estas líneas se habrán humedecido con sincero llanto al leer
algunas de esas finas y dolientes historias cuya intriga se
desenvuelve en brillantes salones, entre la atmósfera em·
briagante de flores y perfumes¡ allí, donde el dolor del des·
eng2ño ó el ~esgarra.miento de un i~eal se ocultan bajo
impasible sonrisa; y mientras el corazon se rompe, los preludios de la orquesta avisan que el baile va á comenzar!
y el ímpetu del escritor, con la vjolencia y l~ variabilidad
del torbellino, nos lleva después a la tranqmla y solemne
calma de los bosques, en los cuales se abre. como el capullo
de agreste flor olvi~ad~, algu_na sencilla y tieri:i,a historia
de amor. Se vi ven mil vidas diferentes y se olvida la propia, que muchas veces es la obra más piadosa que al arte
se puede implorar.
Pasemos la velada invernal, lectoras mías, con nuestros
autores predilectos¡ ellos no sabrán dejarnos, pues siempre
fieles nos harán buena compañía, sobre todo en aquellos
ir..sta~tes amargos y tediosos que ningún otro amigo sabría
amablemente compartir.
·ll;

* •*
Siempre buscando alguna novedad de que hablar á mis
amables lectoras, lo haré hoy sobre la última fantasía de la
Moda· una verdadera evolución en el dominio· de l0s sombrero~ y que consiste en los deliciosos y minúsculos
&lt;mar~ottes» de terciopelo, pequeños sombreros que tienen
el aspecto de tocas ó de bonetes á la María Tudor, los cua-

les. colocados graciosamente sobre los opulentos y sedosos
rizos de las cabelleras, se ven
lindos y elegantes en sumo
grado. Los grandes sombreros
aún tienen privanza indudable entre las damas¡ pero han adquirido un nuevo rival,
además de las tocas, con estos graciosos bonetes de tercio·
pelo. Se adornan ¡!eneralme.nte con plumas, que son la gala
preferida de la estación de invierno. Entre los sombreros
voluminosos, han tenido especial favor los llamados de
«escuela inglesa», en satín, con el ala tendida, la copa rodeada de piel ó terciopelo, y grandes rosas metálicas, medio escondidas en el lado izquierdo, entre los gruesos pliegues de la piel ó del terciopelo; por el lado derecho, un
grupo de plumas que con toda propiedad la Moda llama
&lt;llorosas», baja á acariciar suavemente la nuca. Esta espe·
cie de plumón frágil y delicado ha sido una de las más
elegantes combinaciones con que se han adornado los som·
breros de invierno¡ tienen un aspecto vaporoso, un intermedio entre la gasa y la pluma, que produce un exquisitoconjunto entre los obscuros fieltros, el otomano, la piel y
el terciopelo. Sin embargo, la excesiva fragilidad de este
bello adorno hace preferir las plumas de avestruz y los
famosos «cuchillos», que son plumas rectas sin rizar y sin
doblar. E~te adorno ha hecho no poco furor entre las con·
fecciones de la estación presente¡ un elegante modelo se
hace del modo siguiente: sobre una inmensa forma de satín
negro, flexible y ondulante, va colocado un gran rosetón de
terciopelo azul violeta, con un broche de acero, que sirve
de base á dos largos &lt;cuchillos» de avestruz blanco. En
otro modelo, estos «cuchillos» tienen como centro una
elegante cocarda de tela de plata bordada de oro¡ y el color
azul violeta de esas plumas se destaca admirablemente del
fondo brillante de la cocarda.
Para terminar, diremos unas palabras sobre la deliciosa
moda del capuchón, que se usa como salida de teatro ó
baile. En este artículo hay verdaderos primores de inventiva¡ un modelo hecho en muselina de seda rosa pálido,
adornado con un estrecho cordón de zibelina, y una guirnalda de rosas rococó, muestran que el estilo Luis XV conserva sieirpre su influencia de exquisito refinamiento sobre
el buen gusto. En esa época tuvo la delicada coquetería fe.
menina un verdadero culto; ¿quisierais haber vivido en
ella, lectoras míasr .... , . La res puesta casi se adivina· mas
por ser discreta, no se atreve á decirla en estas líneas'

*

LA MUJER TURCA
En esta época, en que la Turquía se transforma socialmente, es natural interesarse por saber cómo se resolverá
el problema femenino de aquel país. En estas líneas darnos
á nuestras lectoras un breve resumen de lo que era la mujer turca de ayer y lo que es ahora; en cuanto al porvenir
nada puede decirse actualmente, pues los cambios de un~
n ación que evoluciona en reformas sociales, no pueden
abarcarse al primer golpe de vista.
Para formarse una idea completa de la mujer turca, es
preciso dejar á un lado las ideas que se han admitido sobre

�248
ella, basadas generalmente en leyendas más ó menos poé·
ticas y soñadoramente cultivadas por una lit11,ratura más
.
cuidadosa de ser pintoresca que real.
Esto no quiere decir, de un modo absoluto, que la mu1er
turca de la leyenda sea del todo distinta de la mujer turca
real, sino que hay exageraciones poéticas en lo que á ella
se refiere.
La verdad es que, en los últimos veinte años, se ha visto una revolución pacífica, modificar las costumbres de las
familias turcas, del mismo modo que se ha transformado la
sociedad entera. La poligamia, sancionada por las leyes re·
ligiosas y civiles, no existe ya. Un viajero ilustre, que hi·
zo una perJDanencia de varios meses en Constantinopla,
conoció solamente á un alto personaje del gobierno que
tenía muchas esposas. La necesidad de la economía ha
prestado, seguramente, poderosa ayuda á la civilización.
Por otra parte, los harems orientales no han existido nun·
ca tal como se los representan las imaginaciones europeas;
aquellos jardines encantados, en donde habitan mujeres
bellas y seductoras, cubiertas de flotantes y amplios velos,
adornadas sus lucientes y negras cabelleras, con pequeñas
tocas de terciopelo bordadas de perlas, y danzando caden·
ciosamente en derredor de su dueño, quien las contempla
negligente entre las nubes del humo perfumado de su ta·
baco, es, sin duda alguna, un delicioso y artístico cuadro;
pero un tanto lejos de la verdad. Realmente, la propiedad
de varias rsposas representaba para el marido turco un
enorme presupuesto, pues se trataba nada menos que de
sostener muchos hogares separados y al mismo nivel social; objetos de lujo, esclavos, servidores, caballos, trajes,
dijes y otras mil atenciones que reclamaba del marido ca·
da una de sus esposas.
Estas damas, sin conocerse entre sí, tenían su policía
doméstica, y jamás hubieran consentido en dejarse arreba·
tar por algunas de las otras mujeres, esas legítimas y lega1es exigencias de su comodidad. Así, pues, las dificultades
de la vida moderna han obligado á los turcos á renunciar
á un sistema tan dispendioso. La unidad en el matrimonio
ha traído por consecuencia natural estrechar los lazos de
la familia y hacerla más ordenada y tranquila. La mujer
turca goza actualmente de cierta libertad¡ sale. va y viene
según su gusto, pasea y visita á sus amigas, sin que nadie
se lo impida. Hay, sin embargo, algunas diferencias entre
la capital, Constantinopla, y las provincias. En la capital
se vigila estrictamente en el palacio la reclusión de las
mujeres musulmanas; es muy mal visto que salgan solas y
también que visiten á alguna amiga europea; las turcas de
elevada posición no salen casi nunca á pie y prefieren absolutamente el carruaje. Tienen cierta libertad para dispo·
ner de sus gastos íntimos y se les considera con derecho
á ser sostenidas por sus esposos. El marido turco está obligado también al cuidado moral y físico de todas las demás
mujeres de su familia: madres, hermanas y parientes que
carezcan de otro apoyo, pues en ese país, á pesar de las le·
yendas en las cuales se deja entrever desprecio y despo·
tismo para la mujer, ésta es, al contrario, un sér sagrado
para el hombre, que ya sea hijo, esposo, hermano ó aun pa·
riente político de ella, se considera en el deber de protegerla y ampararla.
Mas esto es en cuanto á las relaciones de familia, pues
si se considera la sociedad en Turquía, puede decirse que
no existe. La vida social, en el sentido que nosotros le
damos á esa palabra, no se encuentra en ese país. Hay
dos mundos distintos que se tocan, pero sin mezclarse para
nada; dos mundos casi enemigos, del cual uno pretende
dominar al otro, haciéndose mutuamente la ilusión de una
soberanía imaginaria. Estos mundos son el de los hom·
bres y el de las mujeres. La esposa, sin embargo, como en
los países occidentales, ayuda á su marido en todos sus ne·
gocios, tanto como se lo permiten sus medios ó sus conocimientos personales. Hay, entre las mujeres, una l(ran con·
fraternidad, y saben prontamente todo lo que les pasa á
sus amigas y conocidas, por los ecos que les llegan de
otras casas, por medio de esas visitas femeninas semipo·
licias, que acuden diariamente, por las mañanas, á tomar
el café. Por una contradicción, casi graciosa, de las opi·
niones vulgarmente aceptadas, se nota que en ninguna
parte del mundo domina tanto la mujer al hombre como
en ese país, donde la diferencia toma para ella la forma
aparente de servilismo. Hay en el alma de esas mujeres
un profundo desprecio por el hombre, acumulado por los
siglos en lo más íntimo de su sér; los desprecian á causa
de que coJDprenden han hecho de ella solamente un ob·
jeto de lujo y de placer, y también porque las han obliga·
do á la hipocresía y al disimulo. Y su desprecio por el
hombre aumenta á causa de verse precisadas, para conser·

EL MUNDO ILUSTRADO
var sus ventajas en la familia, á luchar sin descanso. Ella
quiere ser esposa única, hoy que comprende todo lo que
su dignidad ha ganado con esto. Amenazada continua·
mente de divorcio, se apresura á formarse una fortuna
personal en 'dijes, joyas y mobilario. Una sola influencia
le preocupa y es la de la mujer que pueda suplantarla como esposa; fuera de este peligro, no se acongoja pensando
en las distracciones que su marido tenga en la calle; le vi·
gila secretamente y sabe detalles minuciosos de su con·
ducta; y esto se explica, pues tiene por aliadas á todas las
otras mujeres cuya causa es la suya propia. :!n el harem,
la vida comienza tarde y se prolonga hasta muy entrada
la noche. El amo deja la casa después de una larga &lt;toi ·
lette&gt;, la cual es dirigida por su esposa ayudada de una ó
de varias esclavas. En seguida toma el desayuno, recibe
á sus amigos ó á los que piden empleos, si es personaje
de alta alcurnia, y sale.
El personal femenino del hogar le acompaña y le escol·
ta hasta la escalera y allí le despide, besándole la mano
con respeto. La mujer turca queda libre todo el día, y
entonces comienzan las visitas de unos á otros harem~
bs salidas á paseo y á compras. El cuidado de la casa,
ofrece á estas mujeres muy poco objeto de actividad. En
los hogares de los ricos, un intendente está encargado de
la administración de los gastos domésticos; en las familias
más modestas, el marido asume esa ocupación y se entien·
de directamente con el cocinero, quien ocupa él solo un
departamento rspecial. Por consiguiente, no quedan á la
mujer otras tareas que la de vigilar su servidumbre y di·
rigir la costura, en la cual es muy hábil.
Hay en la familia turca una especie de obligación en aparecer siempre alegres y sonrientei ante el esposo; á ese de·
ber se sacrifica todo y aparentemente la mujer de ese país
es la más risueña y contenta del mundo. La vuelta del es·
poso se espera con impaciencia y se recibe con entusias·
mo¡ después de besarle la mano, la mujer le cuenta del ha·
rem lo q ne él puede saber y nada más. Se come en familia
alegremente; en las casas ricas, el servicio es á la francesa;
en las otras, al estilo del país. Después de la comida las
mujeres se dedican á divertir al señor de la casa, ya sea
tomando el café entre sabrosa plática ó haciendo algo de
música. Es raro el marido que deserta de su casa en la noche¡ ésta es para él una hora sagrada de intimidad con su
familia. Cuando llega el estío, las damas turcas gustan de
pasar temporadas en el campo, en la costa del Asia ó bien
del Bósforo.
Los &lt;chalets&gt; y los &lt;yalís&gt; bordean la orilla de esas deli·
ciosas bahías que se llaman Isenia, Therapia y Buynkdére.
En las mañanai&gt;, el Bósforo se cubre de pequeñas velas blan·
cas; al caer el sol, se pasea en carruaje por las florestas de
Bell(rado.
Tales son, actualmente, las costumbres de la mujer turca;
¿cuáles s~rán l~s del porvenir? Es á las niñas y jóvenes
de ese pais á quienes debemos preguntarlo. Su destino es
todavía muy incierto, y es indispensable que interese á la
mujer en general, por lo cual no dudamos que estos apun·
tes despierten la atención de nuestras lectoras.

MUJERES SILE~CIOSAS
Tienen las mujeres una fama, legítimamente conquistada,
de ser muy parlanchinas; por lo tanto, el título de este pá·
r~afo parecerá un poco paradójico; pero, á pesar de todo, es
cierto. El profesor Jastrow, de Filadelfia, acaba de dará co·
noce~ en una conferencia á estas mujeres excepcionales.
Existe en el Noroeste de América y Australia una tri·
bu, algunas ~e cuyas mujeres han jurado, y lo que es más,
cumplen su Juramento, no hablar ni hacer ningún ruido
dura?te el resto de sus días. Este juramento es hecho por
las viudas durante el primer período de su viudez.
~
'i¡i

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MODISTA' EN· CASA
Levita Sastre
CONCLUYE.

FIGURA 7
He aquí el delantero de la levita.
Hay que fijarse bien en la línea que
sigue la primera costura que finge la
alforza. Esta costura va á distancia
de tres dedos respecto de la costura
del hombro.

PENSAMIENTOS

Suelen las mujeres mostrarse celo·
sas del trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será porque en él ven una
prueba de la superioridad del bom·
bre, ó porque las horas consagradas
por éste al estudio y la investigación
las consideran perdidas para ellas?
Aunque hay quien sostenga ambas
opiniones, creemos que la razón es
otra. La mujer se siente contrariada
al ver que el hombre hace alguna co·
sa que ella no puede hacer.
Observad, si no, cómo á este respecto se parecen la criada más humilde
Y la dama más encopetada. Ambas
procurarán distraerse valiéndose de
los menores pretextos, de las pequeñeces más insignificantes ....

FIGURA 9
FIGURAS
Abrase el delantero por la parte de
ar~iba, fingiendo un escote, y sobre la
orilla de ese escote, colóquese un tro·
zo de tela que sea suficiente para
cortar de él un elegante cuello volteado ( cuya línea va perfectamente
trazada en el grabado).
Es el sufrimiento el gran redentor
de la especie humana; nada como él
une tan estrechamente á los desgra.
ciados. Cristo, como emblema del do·
lor moral, redentor de la mujer opri·
mida, consolador del enfermo, pro·
tector del desvalido y amparo del
huérfano, es una sublime idealidad
que vivirá perpetuamente en la memoria de los hombres.

Si el amor es el resultado de la evo·
lución de cierto orden de afectos, y
está probada esta evolución en la serie animal, ¿qué debemos pensar de
las manifestaciones de cariño tributadas por el perro á su dueño?

FIGURA ro

Si no se trata más que de ser feliz,
sería fácil conseguirlo¡ pero deseamos ser más felices que los demás y
esto ya se hace dificilísimo, porque
conceptuamos á los otros más felices
de lo que en realidad son.-Montesquieu.

He aquí concluída la levita. Quítense los alfil~res, hil vánense las cos ·
tul"ls por el interior de la levita,
(después de forrar cada pieza de ella)
y pónganse á la máquina. El recorte
de la parte inferior será al gusto de
cada una de nuestras lectoras, pues á
unas les agradará la levita larga y á
otras la corta. Hoy están en boga es·
tas levitas.

UNA PETICION DE DOCE KILOMETROS
Un diputado unionista ha presentado á la Cámara de los
Comunes una petición, en la que se pide el nombramien·
to de ~~a comisión que se ocupe de estudiar el asunto de
la re~1s16n d~ los conventos. La petición está calzada por
s~tec1entas cmcuenta mil firmas, y está escrita en una can·
hdad de papel tal, que, colocada una hoja después de otra,
ocnp~ una extensión de doce kilómetros. El récord de las
peticiones.

El dolor es la parte positiva de la
existencia. El placer no es otra cosa
que la ausencia de un obstáculo que
limita la voluntad. El uno alecciona
Y corrige. El otro, por lo común, degrada y contrista.

Recórtese bien el cuello (como se
ve ~n este graba~o). Este cuello puede ir de un terciopelo que -armonice
en color con el del paño de la levita.

�EL MUNDO ILUSTFAOO

250

~51

EL MUNDO ILUSTRADO

Modas Morni Blomer, Fot. Félix de París
~!ODAS PAQUIN. FOT. FELIX DE PARIS

Especial para "El Mundo lfostrado"

Especial paru "El Mundo Ilustrado"

TRAJE DE RECEPCION

Traje de Terciopelo Negro

�EL MUNDO ILUSTRADO

253

tt MUNí&gt;ó·ItUS1'RADO
«Escenas de la vida militar en México&gt;, por G. Ferry, París, 1909.
'

En esta sección mencionamos los
libros cuyos autores ó editores
remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

&lt;En Navidad».-Comedia en un ac·
to y en prosa de Don Rafael Ramos
Pedrueza, Oaxaca, 1908.
En México no contamos todavía
con una literatura dramática. Carece·
mos de teatro nacional, pues, con
excepci6n de dos 6 tres obras de feliz
memoria, las demás s6lo han tenido el
carácter de ensayos, más 6 menos be·
llos los unos, y malogrados los otros.
De ahí que toda manifestaci6n nue·
va, ~n ese género, despierte la curio·
sidad del crítico, y sea merecedor de
loa todo empeño encaminado á enri·

quecer el teatro n..exicano, ahora tan
pobre.
En este particular, es digno de
aplauso el ensayo del señor Ramos
Pedrueza. Lástima que en él este jo·
ven escritor no haya aunado, al de·
seo de enriquecimiento de nuestra
literatura dramática, el de mejora·
miento, pues "En Navidad" no satis·
face nuestras aspiraciones en punto
á estilo y estudio de personajes.
Por otra parte, no cabe dudar que
el señor Ramos Pedrueza, con mayor
conocimiento de la escena y de aná·
lisis de almas, llegará á producir al·
go mejor que esta su primera come·
día, que, bien mirado, no tiene im·
portancia alguna literaria.

\

AJEDREZ
Problema núm. 23 por w. Atkinson, de Montreal
NEGRA!!.

b.LANOAS.

I

2RX C

Variante

-·-

Muy sellar '!'¡': E,1011 la'.' ralis(eclla d, Y. que no p11edo rtsistir al gusto de 11er1birl1.
Desde algun h1111po acd, m1 pelo ca'4 de u11 111odo lamentable, sin 911e 110 pudi11e 1/egar '
conocer la, cau,as. ,Daba ~ena de Vt._r lo poco que guetlubu, e,laba muy a¡t,g,da y mi mari,,
tumb,en. El Sr. Cura D. G..... d q111e11 91udar, 11t 111pre agrad,cida, me d,6 d ent111dtr 9111
conocía u~ rt111eá,o ,eno: LA PERTUIStNE. Me paree, ,, i11crei~le. Mi inrredulida.tl d111"d poet
htmpo, lin menos de ocho d,a,, ta cai fa dtl p, lo era comple tame11 le drte11 ida y ,ie,de entoncu,
debido al uso regular de la PERTUISINE, la crme,,cia del pelo se ha acentuado 4 tal pu11to
de v~lver á_ trner e~a he~mos~ cabe/te, a de d11tu que mi esposo y yo co1mderdbamo1 co1110
perdida d 1a1ndl, Con mu (el mtacw11ts por su 111ve,w6n verdadtrame111e 1naruvillosa, l1 r1111•
de ac,ptar 111 reel ,zpre, 611 de mi mds si1icera gratitud.
Firma. ; Madume J,. L.

. . .. . .... ... .

2.... ... ...... .
3 A 6 R ++

LA CALVICIE

Las Causas, su Remedio: La PERTUISINE
Se sabe hoy dfa que la calvicie resulta de la naturaleza mismo del pelo
como lo del terreno en el cu11l se desarrolla.
Es necesario pues de una parte poder luchar contra la calvicie, que la
circulación gener11l ileve al pelo los materiales necesarios t\ su desarrollo,
por oira parte comb11 tir la flor microbiana destructora y parásita que 1e
ejerce con mayor rápidez sobre un terreno cuya fuerza (es decir 111
resistencia) es disminuida.
El poder aosorlieute del pelo habiendo sido muchas veces averiguado y
los recien estudios del pro!es0r Metchniko!I habiendo puesto en evidencia la
posibilidad de hacer reaccio nar el pelo por sí mismo y su coloración; el
remedio siendo de este modo limitado, la consecuencia ha sido el descu·
brimiento de la P~RTUISINE, tónico regenerador y antiséptico.
L11 P,R ru1s1NE obra, gracias á su acción sobre el bulbo peludo, en el
mismo sitio de la enfermedad.
•
Los antiguos procedimientos aplict\ndose al método irritativo ó revulsivo
son act11al111ente reconocidos como no solamente inelicaces pero tambien
como peligrosos porque desc,ansan sobre el empleo de sustancias nocivas
y hasta tóxicas.
Con la P .a RTUl SINE, nada hay que temer, al contrario, se notará una
accion benéfica sobre el cerebro a mejorando su actividad y facultades.
Es por medio de sencillas pero enérgicas fricciones que se aplica
la PERTUISHE.
A los primeros meses de aplicación, los pelos aparecen por millares en
las partes ~enudad11s, al princi pio al estado de liJero vello el cual adquiere
c-on lu.s loc1o!}eS, u.n~ vitalidad progre~iva que se desarrolla en seguid~ Y
fe es tiende s_m om1s1?11es: se puede decir r¡ue el pelo nace d~ dicho embr1óu
el cual adquiere su vigor normal y se multiplica al infinito.
Se notará que al principio, las parles la s mé.s rebel de s A la reconstitución
son precisamente las que lrn n sido contagi11dus por 111 alopecia.
Los pelos perdidos en último son los que vuelven ll crecer lo más pronto,
demo11tran do así la extl'Ho rdinaria eficacid11d de la ~ ERTUISINE,
L11s ates&amp;aciones que publicarn os al pié de 1!1 presc nle no dejnn ningu~a
duda sobre los prod1g1osos efeclos de este producto destinado é. cu1uphr
uua verdadera revolución,
Parla, 25 de Mayo l~·

Juegan las blanca!: y dan mate en dos jugada~.
Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 21.
Negras.
Blancas.
I R4 D
I r. 4 R
2T 3 A
3A 6 A X X

Ferry es un escritor francés bi~11
conocido por sus libros sobre Mé·
xico.
Como todos los autores fra11ceses,
aun tratándose de aquellos de elevada
alcurnia literaria, es muy dado á fan·
tasear sobre costumbres y ambientes
extranjeros, Recordemos, á este pro·
p6sito, el caso de Gauthier en sus es·
tudios sobre España y Rusia, y el re·
ciente y muy sonado de Catulle Men·
des con su &lt;Vierge d 'Avila&gt;.
Las &lt;Escenas de la vida militar&gt;
nos ofrecen al México de los tiempos
remotos de la Independencia, visto á
través de un temperamento francés.
La trama de la narraci6n es intere·
sante y tiene algunos capítulos que
recuerdan, por su viveza, la manera
de Dumás, padre.
La edición, hecha por la casa Bon·
ret, es correctísima, y responde á la
fama que por su buen gusto tiene adquirida esta empresa editorial.

2 R 5A
. .... .. .. .. .. .

M tcHt:L,

l3, Rue Fermal, Pel'IL

U Diciembre 1908,

.Uu11 ,ellor mio: Desde hae.• un nus que hago uso de la PERTUISl'IE, el peto 9ue perd'411
Al problema núm. 22 de M. H. Kidson.
e1n1&amp;dad muy n.otable, ha deJ ado de abando11arme y vuelve d i11co•·¡,orars,.
1T4T
1 R 6R
La persona que he eucargado hoy de e%a minar mi piel cabelluda prn,cipalmente 111 la pu11t•
2C4 A
2C7 D
,lt la cabeza en don1t se 1ncontra el pelo algo clareado . me a~rma que u11 vello muy ~no 11
,, 14 formando"ª• s1111do preeursor d, una nueva crecida a, pelos. Me ,, gustoso poderle informar
D 2 R+ +
..... .. .... .. .
4e ,t_icha cosa y le autori zo. 4¡uDlicar dicha carla para poder eo11veneer tolla perso11a fllf
Variantes
puliera 11r ,ncrUul11 respecto ,u locidn.
2A5C
I .. .. .. .. . ... ..
Firma. : Osear H1 .,, un , lO, Cité des Fleun. Parla.
2 se cubre con e ó A
2C , R X
DIPÓSITO
GENERAL:
PARIS-LEVALLOIS,
t8, Ruedes Artl.
3 DXCóA ++
1Al R
I ............ ..

2C2 A X
3

e de 6 A x p 4 e + +

2R 4 R

······· ······ ···

cananea, Enero de 1909.

OLALLO RUBIO.

Depósitos en México: J. LABADIE y Sucs. y Cía.
5a. calle de la Profesa.

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR ·cERV~ZA DE AMERICA!!
.C uauhtemoc ·· Monte~ey

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO lLUSTRADO

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\

El anciano decrépito llamó á sus cuatro
hijos y todos se agruparon frente á su silla de inválido. El, con voz trémula, les
habló de esta manera:
-Hijos mios: la gran sombra impenetrable envolverá, dentro de poco, mi espl·
ritu ehtre sus densos pliegues, y mi organismo entrará á n-Jevas transformaciones
en el laboratorio inmenso de la Naturaleza. Al irme para siempre, no os dejo las
comodidades y el esplendor de la riqueza,
porque he querido que el tesoro, que ha
tiempo guardo para vosotros, no lo obtuvieseis sino con alguna fatiga para disfrutar mayor placer ea su posesión. Allá,
en aquel punto lejano del horizonte, donde
se mira aquella montaña azul, en la cima
de aquel pico más elevado, está una casa
en ruinas, y cerca del pilar de esta casa,
situado al Noroeste, encontraréis una losa de mármol, que al levantarla, os mostrará el sudor de mis afanes, condensado
en una inmensa cantidad de oro, de diamantes y de toda clase de piedras finas;
todo eso es para vosotros. Mas debo de
preveniros de los peligros infinitos que os
amagarán en el camino.
Primeram~nte, debéis armaros de valor,
porque el valor es la resultante de la confianza en el triunfo; y el que no tiene fe
en que será vencedor, el más pequeño revés lo arredra, lo desazona y lo postra.
Después, debéis armaros de paciencia,
que según un escritor, es la forma más
bella del herolsmo.
No miréis á los lados del camino: seguid
siempre de frente. Cristo decía á sus disctpulos cuando les enviaba por el muJdo
á predicar su doctrina: si encontráis un
conocido, 110 os detengáis en el camino á
saludarle. Yo os digo lo mismo, porque
cuántas veces la mano que os estrecha
cariñosamente, cariñosamente también os
arrastra el abismo de los vicios, que son
el sepulcro de nuestras nobles resoluciones. No volváis la vista hacia atrás con
pesar, porque dejáis una vida conocida ror
otra de más amplios horizontes, porque
esta indecisión del ánimo, como á la mujer de Lot, cuando abandonaba los muros
de Sodoma, os puede también dejar convertidos en estatuas de sal.
Si tenéis sed, bebed el agua pura sin
mezcla de licor, porque éste, lejos de aplacarla, la aumenta más y sus efectos son
desastrosos.
No miréis al rostro de las mujeres antes de haber llegado al térmit;o de vuestro viaje, porque su vista puede engendrar la fiebre del amor; y cuando esta fiebre ataca á los pobres, los lleva al hospital, al manicomio ó al suicidio.
No os acerquéis á las mesas de juego,
porque el que pone su [co~fianza en 'el

255

azar, suprime su libertad y viené á quedar
esclavo de lo incierto, que casi siempre le
lleva á la miseria. Seguid, hijos mios,
siempre de frente y ¡adelante! ¡adelante!
La voz del anciano se apagó, y una cárdena palidez ascendió á su selJlblante; su
respiración se fué haciendo más anhelosa,
ha~ta que al fin su esplritu se desprendió
de las envolturas de la carne y se perdió
en el reino de lo desconocido.
Sus hijos, con piedad filial, cerraron sus
ojos, regaron su rostro de amorosas lágrimas y diéronle santa sepultura.
11

Pocos dlas después de aquella muerte,
los cuatro hermanos realizaron la pequeña heredad que les dejó su padre, repartiéndose hermanablemente el dinero; y
juntos emprendieron el viaje que poco
antes de expirar les indicara el autor de
sus días.
El camino era amplio y hermoso, bordado de lindas campiñas y de frondosos
bos.¡ues; pero todos los cuatro hermanos,
con la mente fija en los consejos del anciano, ninguno se atrevla á saborear estas
bellezas.
Al quinto dla de caminar, pasaban por
una alegre venta, concurrida por mucha
gente, donde se expendlan licores y refrescos. El más joven de los cuatro viajeros se detuvo, diciendo á los demás:
-Caminad, que en seguida os alcanzaré; Quiero apagar esta sed que me aque·
ja demasiado.
Una vez dentro de la venta, al ver que
ni uno solo de los concurrentes pedla refrescos, sino solamente licores, le dió
vergüenza pedir una cosa :desechada por
los demás, y pidió una copita de licor, di·
cie:ido para su capote: una copa nada
vale.
Pero es el caso que tras de aquella copa
vino otra y otra, hasta que pronto su cerebro se inflamó en ideas locas, haci éndole creer que con su escuálido bolsillo, que
á cada rato se tornaba más escuálido,
vaciándose en el mostrador de la cantina,
era más rico que Rostschild y más valiente que el Cid; y que era necio ir á buscar
una fortuna que no habla menester. y en
el delirio embriagador de locas ilusiones
de grandeza, producidas por el alcohol,
pasaron dtas y dlas, sin que echara de
ver el desgraciado beodo que sus vFstidos estaban sucios y"grasientos; que su
rostro estaba desfigurado horriblemente,
que sus piernas y sus manos estaban
siempre temblorosas; que su aliento era
nauseabundo; que sus palabras sólo inspiraban la frialdad del desprecio, y que
su sér todo era objeto de general repulsión.
Mientras tanto, sus hermanos caminaban alégremente, con el regocijo en el pecho de que, yendo uno menos, le tocarla
mayor parte á cada uno de los tres.
En estos codiciosos pensamientos iban
entretenidos, cuando en uno de los bordes
del camino alcanzaron á ver las casas de
una aldea, donde habla una animada fe~
ria. Al pasar por ah! se desprendió de
una mesa de Juego un joven que estrechó la mano cariñosamente al mayor de

los tre~ viájeros, y mostrándole una gran
bolsa llena de oro, que llevaba consigo, le
dijo:
-Mira: ayer no más vine á esta feria,
y ya he ganado en el juego una inmensa
fortuna. ¿Quieres quedarte para probar
la suerte? ¡Ojalá te fuera tan bien como á
mil
El caminante aceptó la invitación, soli·
viantado por estos pensamientos: Me quedaré un dia en esta feria: si gano lo que
ha ganado mi amigo, entonces seré más
ric11 que mis hermanos .. y si pierdo, de
todos modos me iré meñana, los alean-

ON CAMBIO
eanitativo. Incuestionablemente
sé realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas ; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. .A lo largo no
pag&amp;. engañar á otros. Un far·
sante puede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
á conocer. Los fabricantes de la

PREPARACION de WAMPOLB
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
su nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene el! la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los princiµios nutritivos y curati vos del .Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hipofosfi.tos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la .inemia, Escrófula, Debilidad, Linfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacran.tes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
&lt;lice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos· Jesultados
y' la seguiré aplicando com0 eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervios." . El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

256

-Hermano, le dice con suplicante voz
el padre de familia. Hace afios me casé
con una mujer tan pobre como yo; Y hoy
ri'.uta íi;-peió
tenemos muchos hijos, sin tener un misees una corona
rable techo en qué abrigarlos, ni pan mude gloria para
chas veces que darles de comer. Vengo i
pedirte que tengas compasión de mis neel -hombre ó la
cesidades .
mujer. Una
-Vienes á pedirme una cosa que no poseñora escribe
seo. La compasión no se alberga en los
palacios. La riquéza es como el Narciso
desde Londrés :
de la mitologla, que sólo se ama á si mis" El Vigor del Cama. Alguien ha dicho que la propiedad es
una prolongación del in11viduo; y yo es·
bello del Dr. Ayer
toy tan Identificado con lo que me perteha hecho muchísimo
nece, que prefiero que me arranquen un
bien á mi cabello, que
dedo y no una moneda. Sin embargo, hacrece ahora. espeso,
go grandes caridades con el dinero que en
lustroso y suave, y
parte os pertenece; y mientras vosotros
cuando está trenzaos estais muriendo de hambre, yo doy, los
~ ~
do tiene 55 pulgadas
dlas de San Pedro, espléndidas comidas a
~/' ~ '\. de largo. El Vigor
los presos y numerosas limosnas a los
~~~ ~ ' )~ del Cabello delDr.
pobres; pero ésto no lo hago por compa~~{
Ayer d eb er ía.n
sión, sino por vanidad.
'"\..,
,
Tú, que te casa~te, fuiste menos previusarlo todas aquellas personas que
sor que los pájaros, los cuales fabrican el
cuidan de su apariencia."
111
nido antes de tener a sus polluelos; y tú
También puede usted poseer una
En uno de los amplios corredores de un no tienes hoy un techo en qué abrigará
corona de gloria tal, siguiendo este lujoso palacio estan cuatro hombres. Tres tu prole, ni pan que darle de comer. Tus
estao de pie; el cuarto esta reclinado en hijos son candidatos a presidio, y tus hiejemplo y usando el
cómodo sillón, mirando con insolente des- jas se pi egaran a los lúbricos caprichos de
dén a los tres mendigos que tiene por algún rico, para rodar después en brazos
delante. Uno de estos desgraciados os· de la prostitución. Sólo tengo para ti esteota en su persona las huellas del espan- ta palabra con que los ricos azotamos la
toso vicio de la embriaguez; los vestidos miseria de los pobres: ¡trabaja!
Y tú, bebedor, ¿qué pretendes en mi casucios y raldos; el sombrero estropeado y
puesto de un lado, sobre una cabeza sin sa? Diariamente llevas a tu cerebro en
peinar; la cara abotagada y los ojos sal- cada copa de licor un pedazo de sol que
Limpia toda la caspa de la cabeza Y tones é Inyectados de sangre. El segundo, te alumbra mirajes arrobadores, donde te
hace crecer el cabello rico y abun- aunque viste con limpieza, muestra en sus ves un potentado siendo un miserable;
dante. No mancha el cabello. vestidos su demasiada pobreza; su rostro un valiente, siendo un cobarde; un hom1
denota la confusión del que ha caminado bre de talento, siendo un imbécil. Sigue
Pregunte usted á su médico O que largo tiempo por la extraviada senda del bajo el vaporoso manto de tus necias
opina del Vigor del Cabello del juego, llena de engafiosos espejismos, que ilusiones tambaleando por las calles,
Dr. Ayer.
le ha conducido a irredimible y horrorosa con la vergüenza perdida, pidiendo ó roPreparado por el DR. J. e . AYER y cu., miseria. El tercero es un padre de familia, bando para beber; pero de mi no esperes
Loweil, lViass., .E. u. de A.
honrado y sin vicios, cuyo rostro abatido nada.
denuncia los sufrimientos de su alma por
Y tú, tahur, que pasas las noches In·
causa de no poder mantener a su numero- somne en compafila de los demas tahusa prole. Y el que se encuentra reclinado res, desnudando las cartas de la baraja,
cómodamente en el sillón es el rico po- con fruiciones de satiro en los espasmos
tentado, duefio de aquel palacio y de de la buena suerte, ócon desesperaciones
cien riquezas mas, hermano de aquellos de condenado cuando te es contraria la
tres miserables, a quienes ha usurpado fortuna ..... ¿qué buscasaqui? Idos todos
su herencia, porque no sintiendo nunca ¡manada de imbéciles(, ¡rebafio de locos,
las debilidades del amor ni de los vicios, que habéis errado la verdadera senda de
llegó el primero al lugar donde estaba el la vidal Temo mancharme con vuestro
DR. l. PERCHES, Cirujano
tesoro que su padre, al morir, dejara para contacto; ¡quitaos de mi presencial
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 1:2&amp;. m. yde3á6p: m.
todos.
Y los tres se fueron: el padre de fami·
Av. 16deSeptiembre N9 SS, antes Coliseo
Ninguno de los tres se atreve a hablar- lia, al ver perdido el último baluarte de
Viejo.
le. Por fin, el rico magnate es el que ha su esperanza, derramando abundantes laroto el embarazoso silencio, preguntando grimas; el borracho lanzando imprecaclo·
GRAlSBA1
D
llOR
EN
ACERO
y COBRE.- Ma.·
con
insolencia a. sus hermanos:
nes y el tahur confuso y avergonzado.
nue ev a.. Os.leras número 9.-Tarje·
tas, Membretes, Etloueta.s, Acclo!les Y
-¿Qué queréis?
Mientras tanto, el corazón del rico per·
manecló trio como los marmoles de su palacio; duro como el oro de sus arcas; Y
con la conciencia tan tranquila, como las •
aguas de los estanques de sus jardines,
donde nadaban cisnes con plumaje de
~os accidentes del ret~rno de edad tl!,les como: bemo~ragtl!,S, congest~o~es,
vértigos ahogos palpitac10nes,gastralg1as, desórdenes digestivos ynernosos, nieve.
estreñimieuto, s'on curados por el Elixir ae Virgtnte W7rdah1 que cura
L ÁZARO N A,JVAMA,
· ualmente los varicoceles, varices 7 almorrana,.
.
igNo confundir nunca el Elixir de Vtrginie Wyrdahl con las f!3Hufi cac.io11.es
f audulentas con que se prueba de substituirlo, la~ c¡ue no tienen nmgun
ialor y á menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse. sohre 11!, envoltura
de cada frasco la firma de S'ª ra n tia : 111:,:r~ahl. Envio gra tmto 'Y franco
de correos del folleto exphcat1vo. E:!cr1 b1r : Jryrdah11 :zo, aue de.La
&amp;oohefouoaul4,Jta1'11, De venta en todas las Droguer,as ? Farmacias.

Unit - hermosa

zaré y juntos llegaremos a desenterrar el
tesoro.
Los otros dos hermanos, como no los
tentaba la pasión del juego, no se quedaron y siguieron el camino de la hermosa
montafia azul , donde estaba el codiciado
tesoro. Pero uno de ellos, el que segula
. al mayor de los cuatro en edad, vió en el
marco de una ventana a una hermosa joven, y desde aquel mismo momento no
quiso continuar mas adelante.
-Me quedo, le dijo al hermano: sigue
tú solo, ¿qué me importa la fortuna? Lo
que únicamente me importa en esta vida
es el amor de esa mujer, que me ha herido con los rayos de sus lindos ojos.
y tuvo que continuar solo el camino el
único de los cuatro hermanos, a quien no
rindieron ni el licor, ni el Juego, ni el
amor. Mil fatigas, tentaciones y peligros
lo asediaron durante su largo éxodo; pero armado de fortaleza, de templanza y de
valor, no sucumbió, y pudo llegar al tér·
mino del viaje, donde encontró una inmensa fortuna.

Vigor del Cabello
del·Dr. Ayer

ENFERMOS,

agita bien el frasco, a fin de que se in·
corporen las substancias, y se aplica en
pequefias cantidades, pero que sean suficientes para mojar la ralz del pelo.
-El betún que desea usted para el calzado se prepara de este mudo: acido sulfúrico, cien gramos; miel, cuatrocientos
gramos; negro de marfil, ochocientos gramos; aceite de almendras, cien gramos; se
le mezcla agua i todas estas substancias
para que la preparación quede convenientemente flúida.

Consultas para las Dimas
TRAJE PARA:SPORT
Una que desea ser marina:-Si el clima
de la población donde usted reside es calido, puede hacer su traje de piqué, blan
co ó en color claro. Si es .templado ó trio,
le quedará bien en franela de lana ó de
algodón. Los patrones para confeccionar
el traje los conseguirá en el "Puerto de
Veracruz;'' pida usted un catalogo y alll
seilalara un modelo igual ó semejante·al
que Tuve el gusto de darle.

LABORF.S
Una ensenadense:-Tal vez le convendrla a usted subscribirse á algún periódico exclusivo para sefioras, como.la "Moda Elegante," en el cual vienen hojas de
dibujos y modelos para bordados y otras
labores.
Mucho agradezco á usted las frases
de benevolencia que me dirige.

SOBRE AMISTAD
Lucrecia:- Agradezco á usted la inmerecida confianza que tiene en mi opinión.
El sentimiento que inspira usted al amigo
de que me habla, tiene, indudablemente,
matiz amoroso; pero desde el momento en
que él comete la cobardla de negarlo, tal·
tando en esto hasta a la cortesla y también á la lealtad, pues ha dado suficientes
motivos para que se le Juzgue enamorado, debe usted, cuanto antes, retirarle Interiormente su estimación, tan mal interpretada por él, y manifestarle con toda
energla que no tiene ningún derecho para mostrarse celoso de las preferencias ó
simpatlas que usted tenga por otros amigos, tal vez mas dignos que él.
Una actitud amable, pero fria, sera la
conducta discreta en usted para tratarlo
en lo sucesivo.
MODELO DE TOCA
Lill: Doy a usted el modelo de toca que
desea. Puede hacerse en piel g terciopelo
negro, adornada con alas de paloma, ya
sean grises ótornasoladas. Si prefiere us-

*

LA FANTASIA

MODELOS DE TRAJE YPEINADO
Azucena:-En esta sección vera usted
los modelos que desea para traje y peinado de baile. Si lo hace usted eo el género
y el color que me indica, quedará muy
bien adornándolo con encaje inglés ó de
guipure. El corselete, hombreras y banda,
de seda liberty, azul palido. En el peinado puede usted ponerse un listón del
mismo color. No me parece muy propio el
calzado de piel, aunque ésta sea clara, sino más bien del color del traje.
-La harina de altramuces tal vez la
encuentre usted en las droguerlas ó tlapalerlas; no sé si tiene otro nombre, pero
creo que aun cuando as! fuese, en dichos
comercios la conocerán también por el que
le indico. La crema "Adelina Patti" no es
nociva para el:cutis, sino que, por el contrario, blanquea y suaviza la piel. Sin embargo, si no le da buen resultajo, tendré
mucho gusto en aconsejarle alguna otra
preparación.
RF.SPUF.STAS

PRESTAD ~TENCION I

·EDAD CRITICA

257

EL MUNDO ILúSTRAt&gt;O

ted que sea blanca, puede hacerla en piel
de ese color, y entonces las alas de paloma se ve1lao mejor blancas también.
PARA TERIR CANAS
Un viejo suscritor: Los peines para tefür canas no dan, por regla general, buen
_ resultado; serla ma.s conveniente que usara usted el cosmético "Rimmel," cuyo
txito no es dudoso.

Su admirador:-Doy a usted la fórmula que desea para hacer una pomada inofensiva al cabello. Vaselina, 50 gramos;
Benzonaftol, s gramos; tintura concentrada de vainilla, 10 gramos; esencia de Portugal, 1 gramo. Se funde la vaselina en
bailo de Maria, y cuando comienza á enfriarse, se le afiaden las demas !ubstanclas.
-Para que desaparezca la caspa; puede
usted hacer uso de la siguiente preparación: a un cuartillo de alcohol puro se le
mezcla un., onza de aceite de ricino ó de
higuerilla y alguna esencia; luego se

Son los hombres de fantasla las fuerzas
vivas que llevan el mundo moral hacia la
dicha y_ la per!ección. ¿Quién recibe una
moral sm un ideal fantástico de belleza
de armonla, de bondad en el yo interior
supremo del hombre? ¿Quién concibe una
religión y una poesla sin tantas la? La razón no crea una parábola ó una metáfora
un 'Pr9!f1eleo encadenado ó una Ley de
Evoluc1on: es la fantasla. Ala razón no
le queda otro derecho que seguir con paso de caracol la senda relampagueante que
abrió la fantasla. Yesto es metáfora también, porque la fantasla no puede existir
en un reino aparte de la razón. La división
en facultades de la mente humana carece
de razón de ser. La fantasla es la fuerza
del genio, de Shakespeare ó de Nrwton.
Pero ved cuánta razón hay en sus fantaslas, cuánta fantasla en sus razonamientos. Los hombres de chata fantasla constituren el lastre de la humanidad que es
preciso arra~trar, ~ su despecho, hacia la
dicha y hacia el ideal. Y si decls que
la fantasla creadora de religiones y de
poesla, cread~ra de ciencias y 4e artes,
autora de los mventos de la mecanica es
tan sólo el patrimonio de las razas primitivas y salvajes, os responderé que no
mirals de cerca la poderosa imaginación
que s~ desplie~a en nuestros dlas par~
conQu1st~r el Blre y el agua y la tierra.
¿Queréis arrebatará los niilos el sueno
de la fantasla? No lo conseguiréis jamás.
Puedo argumentaros, pretendidos homb~es de ~iencia, enamorados de un positiv1stno sm ojos, que existe una ley biogenética que debéis respetar por ser un dog~
ma de la ciencia que os dice que una edad
~n el ~ombre, la infa~cia, de.be repetir la
mfanc1a de la Humamdad, s1 no queréis
que la Naturaleza reclame sus derechos
más tarde. cuando hayan pasado las horas infantiles, si bien es posible para el
hombre dejar de penetrar en los jardines
encantadores de la eterna fantasla en ninguna de tas edades de su existencia.

y

ROBERTO BRENES M ESEN,

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1CALIDAD

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que }¡a obfenidoe~n foaas las
exposiciones~
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La Bebida de los Hogares

-

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La Prefieren las familias .
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�EL MUNDO ILUSTRADO

260

..

Anécdota de1 Li~zt

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.

Los Reyes Artistas

La reina de Rumania, más conocicta por
Hace tiempo, en un pu eb I e cito del su seudónimo literario de Carmen Splva,
interior de Alemania, vivla una Joven es la única que, de no haber sido sob~rapianista que habla estado dando con- na hubiera alcanzado una elevadls1ma
ciertos en las provincias. á fin de ga- posición como escritora.
Sus obras de versos son hermosisimas,
nar 10 suficiente para subvenir á sus
y en su poesla, de sutil delicadeza y de
una gran inspiración, resplandece, ante
necesidades.
Un dla, deseando adquirir una gran re· todo, la sinceridad.
Es curioso el origen del seudónimo
putación y tener un numeroso auditorio,
se anunció como disclpula del gran Liszt. Carmen Syl'Va empleado en sus obres por
la reina Isabel.
¡Cuál no serla su asombro al ver en la
Hallábase una mafiana la soberana vilista de los pasajeros que llegaban al ho- sitando una escuela elemental de Jasey,
El Vivificador de Munyonsurt.e efectos mara,. tel el mismo dla en que iba á verificarse
y acercándose á una de las niñas, le previ liosos en fortalecer y vigorizar. tanto á lo~
alli su conciP.¡to, el nombre de M. Franz guntó:
an0ianos coroo á losjóv~nes deblii~dos por
-¿Qué quiere decir Carmen Splva?
trabajo excesivo, la an~1edad, los d1sgus~os,
Lisztl Avergonzada, confundida y casi
-Es el nombre de la reina-contestó la
abuso de los placeres, los txcesos de todo g ne~0
la edad Debe tomarse ))ara curar la carenma fuera de si, vagaba por las calles sin darpequefia-cuando escribe versos.
ae ncti vidad y energla, la'debilidad prel~atura, se cuenta de lo q_ue hacia. Final.mente se
-Bien· ¿y Qué significa esa palabra?
la falta. de ruemoria, la im}.10tencla~ e msom-1
Como Ía interrogada no contestase, la
decidió, antes de que su engaño fuese
nio 1aexC'itaci6n nerviosa1 el recelo. aefrac91a
dijo:
en las empresas las pérdidas semm'\l_es Y os descubierto y no se verificase el concier¡¡nd~res nocturn'os, el deseo de ai~la~1ento, }ª
-Cuando era pequeñita como tú, me
melancol!a y los malos presentimientos, a to, á irá ver al maestro y confesarle su
gustaba mucho vagar por lct selva y pendebilidad debida á los excesos sexuales, á. los delito. Se presentó ante él, temblando y
saba que la mayor felicidad era cantar.
viclo8 secrl'tos y á las malas costumbres, las
Cuando después mefué necesario usar un
oérdidas del fluido vital y la Incapacidad para con la más profunda humillación. se arroti ,::iatrimonio. Ejerce una acción sumamente dilló á los pies del andan¡¡: sus ojos es- nombre para mis obras, acordándome del
1
canto y de la selva, mis dos grandes paelicaz é inmedlatn sobre el ce!1tro del sistema
nervioso comunicando así v1ta.lldad, sal~ taban inundados de lágrimas; le contó que
siones infantiles, unl dkhas palabras Y
l'Í!?Orálamentey alouerpo, Precio,~nmo
habla llegado á aquel pueblecito sin re- adopté este st&gt;udónimo: Ca,rmen, que ~ig,nf'jicanA. ; 2 pP.SOS.
cursos y que, deseando tener buen éxito, nifica canto, y Sylva, que quiere decir selva.
Agentes Generales: J. Labadle rsucs.
tuvo la pretensión de llamarse su disclpuy Cia. Profesa 5. México. D. F.
la, cuando, en verdad, esta era la primera vez que vela al gran músico y maestro. El la levantó mandándola calmar su
agitación y que le contase la historia de su
DE OCASION ·
vida. El escuchaba atenta y gravemente
Sin Competencia en Precios la triste historia que la huérfana relatara, acerca de su·tenaz lucha para obtener
Colegio de Niñas, l
la pequeña instrucción musical que posela,
siendo grande su esfuerzo y numerosas
NADA TAN ElICAZ Y Til
"El Nuevo Siglo" las dificultades que tuvo que vencer. Concluyó diciéndole que mientras daba conFA.CIL de t.omar como 111
para proporcionarse recursos y
ESPECIFICOS VETERINARIOS ciertos
poder as1: continuar sus estudios, se le
DEL DR, HUMPHREYS
ocurrió la feliz idea .te tomar su nombre.
l'ARA CURAR Á Le:
"¡Y no soy ni he sido su dlsclpula, que~
ti}
"'
SD rido maestro, sollozaba la Joven!"
as
-"Bien, bien, dijo el gran Liszt, que
Q
,ara el DOLOR de CABEZA.
~
era tan¡grande de corazón como de inte'&lt;
: 00
UNA SOLA OBLEA alivia al
Q
j1;i, éll. ligencia. Veamos, niña mla, lo que pode"'
lo4
mos hacer. Tal vez esto no es tan grave
momento el mAs fuerte dolor d,
fil lo4
~
~
como usted piensa.
00 ~
cabeza.
~
Aqui está un piano; permltame oir una
0$
de
las
piezas
que
usted
va
á
tocar
esta
~
No contiene Antipirina ni otral
as
noche."
00
drops peligrosas. Insista iiiemElla obedeció, aunque siempre temblanCURA
do;
pero
ante
su
magnética
presencia,
se
pre en que le den la de "Stearna"
A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama·
reanimó é hizo lo mejor [que pudo. :El
oiones.
8 8 .AFECCIONES DE LOS TEN- maestro, mientras ella tocaba, hacia coque ea la 11nica legitima.
• • DONES Y JJIUSCULOS, espar·
mentarios y sugestiones de la ejecución,
avanes reumatiSJno.
DE L.A..l!J y al concluir la pieza, dijo alegremente:
e"e • ENFEIUIEDADES
FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
GLA.NDVL.A..S,
"Ahora, hija mla, le he dado á usted.
D D ENFERMEDADES ORIGIN·
• ' .AD.AS POR LOS VERMES.
una lección: usted es verdaderamente
DETROIT. IICH.. E. U. A.
DE L.A..S VI.AS
E' E ' .AFECCIONES
discipula de Liszt."
RESPIRATORIAS,
Antes de que ella pudiese verter frases
F ,F. COLICOS, dolores de vientre diar,
r ea, disentería.
de gratitud, añadió: "¿Están ya impresos
C HEMORRAGIAS O FLUJOS
lo.o, '
DE SANGRE, y evita el aborto. sus programas?-No, señor, contestó ella.
H H ENFERMEDADES ~ DE LA
-Entonces diga usted que será ayu' ' ORINA y de los RINONES.
1,1. 'ENFERMEDADES DE' LA. •dada por su maestro y que la última pieza del programa será tocadai. por Franz
PIEL, sarna roña.
,
J K ENFERMEDADES OBIGIN- Liszt.
• • AD.AS por indigestiones.

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OBLEAS DE STEARNt

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~lonerias del mundo.
El Manual del Dr. Humphreys ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animales, Ymod&lt;t

de curarlas, se da gratis, pldeseé. su boticario.

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,

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NEW YORK-

�EL MUNDO ILUSTRADO

262

El Deber de la Mujer·
Todas las mujeres están sujetas á las mismas
leyes füicas y naturales; todas sufren lo mismo
por los mismos desarreglos físicos, y la natu·
raleza de su deber de muj er á menudo
las entrega pronto á las afecciones
femeninas de toda clafe, que tan
atormentadoras son, tales como afecciones de los ovarios, ulceración, caída
ó desviación de la matriz, leucorrea, ó
~ quizás supresión ó irregularidad de
sus reglas, causándoles dolor de
-~~ espalda, nerviosidad, irritabilidad
y lasitud. El remedio que puede
gloriarse del mayor número de curas positivas
de enfermedades femeninas, es el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham.
·
Por treinta afíos bacon~
\!"Íbuido muchísimo á que
las mujeres que lo han
usado, sea~ fuertes y
sanas, con sus reglas
. normales y libres de todo
dolor. También se ha mostrado valiosísimo en el Embarazo y en el Cambio
de la Vida.

El Compuesto Vegeta.) de Lydia E. PiA.kham
es el Unico Remedio Genuino y Positivo para la cura de las afecciones y
males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debili·
dad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas de la Matriz ó Utero; es
valiosísimo en el Cambio Crítico de la Vida; di suelye y arro1a los tumores que
comienzan á formarse en el útero: contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, e:c., y
vigoriza todo el sistenK : Para la cura de los males de los riñones de ambos
sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, l'inkham es sin rival.
De Venta en todas las Farmacias.· .?reparado el\ los Laboratorios de
The Lydia E. Pinkha.m l\Ie&lt;licine Company, Lynn, l\lass., U.S.A.

.... ,...

CALENDARIO DE LA SEMANA

(19 de mes. Septuagésima.) La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Querétaro. Smtos Romualdo. Abad, fundador
de los camandulenses, y Ricardo, rey. Ofi·
cio y misa de la domínica: rito semidoble
y ornamento morado; se conmemora San
Romualdo y la octava de San Felipe; el
Evangelio nos recuerda la parábola de los
obreros. que fueron llamados por el padre
de familia en distintas horas para culti·
var su viña y recibieron todos igual paga.
Hoy comienza el cumplimiento de la ígJe.
sia y termina el dla de la octava de Cor·
pus (17 de JJnio).
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
3 h. 35 m. de la mañma.

LUNES

8
Sin Juan de Mata. conf~sor y fundador
de los trinitarios, y Santa C1inta, mártir.
MARTES

9
Festividad de la Oración del Huerto.
S1ntos Círilo Alejandrino. confesor y doc·
tor de la iglesia, cuyo oficio se traslada
al I I de Marzo para la Archidiócesis y el
16 del mi~mo rara la ciudad de México.
S1ntos N1céforo y Apolonia ó Polonia, vír·
gen, mártires. Función en la Concepción.

10

,,,

CAPITAL ......... ................................. $ 30.000.000.00.
rn:-;DOUERESERVA ........................... $ 6.000.000,00.
11 ..ce dei;cuentos y présta.mos con Y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros y
cobro~ 1,obre tod"s las Dll\zas de la. República y el extranjero. y en general toda clase
dt' operaciones banca.rla.s con Uancos, comerciantes, Industria.les, propietarios y a.¡¡:ri·
cu llores.
EMJTK BONOS DE CAJA de 100. 500 y 1.000 pesos.sin cupón, pagaderos heis meses y pag&gt;&lt;l1t&lt;n.- a. doce, dtectocbo y veinticuatro meses. con cul)()nes semestrales, ganando to·
do, un lnterfs de cinco por ciento al año.
OOHHESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutscbe Bank, Ber·
lfn y sus ~ururslllPs en Londres. Hamburgo, Bremen. Munlcb, Franctort, Dresden,
Hleid,rn~dt'r, Rt'rlfn: 'Comptolr Natloni.l d'Escompte, París: S. J. P. Moriran y Cía.,
Nt'w York.-Oe Neuflitzo y Cía., New York-!11uller, Scban y Cfa., New York-Natlo·
n ...1 ~tv R""""· N11w Vnrk.-W.rst. NatloMl 'R11.nk. Chtcairn.-Gu1llermo Voitel'y Cía••

JUEVES

11
L1 aparición de la Inmaculada Virgen
Mula, conocida por Nuestra Señora de
L?urdes; Santos Severino, abad, y Desiderio, obispo, mártir. Función en el Cole·
gío de Niñas y otras iglesias.
Conjunción inferior de Mercurio y el
Sol á las 7 h. 23 m. de la mañana.
VI.ERNES

POLV'OS .DE TOCADOR

DE MENNEN

DE TALCO
BORATADO

Hermosean el Cutis.

Deliciosos después del Baño. Un lujo después de Afeitarse.
,Alivf.o positivo para los Sarpullidos Quemaduras de Sol, Pi~s
Dol?ndos y todas la_s afecciones deÍ cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativos y Nodrizas por ser el

12
Lt octava de San Felipe de Jesús, már·
tir mexicano. Los Siete Santos Fundado·
res de la Orden de Maria, Amadeo, Alejo,
Bonajunta, Buonfilio, Maneto, Sóstenes,
Hugo, confesores (se celebran el dla 20).
Santos Melesio y Guadencio. obispos
confesores, y Santa E:ulalia ú Olalla. vir·
gen, i:itártir (su fiesta el dla 15). En la
B1slhca de Guadalupe visita de los Siete
Altares y función de la Archidiócesis de
P.iebla.

Más Perfectamente. Higiénico de Todos los Polvos
.·

p~ra Niños y Adulto~. Pídase el ele MENNEN (el legitimo),
;.,dt , dtíerente y muy supenor á tocios los demás. El gran mérito ele los

~- PO~VOS J:?E TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y su Ducn éxito, ha procluciclo innumerables falsificaciones que son
peligrosas. ~:os legltimos tienen el retrato de MENNEN en la
t~pa de ca~a ca11ta.
Se vende en todas partes. j

JiERHAR.ILMENNEN CHEMICAL CO.¡ NewaFk, N. J., E. U.A.

19 de

SÁBADO

13
Sin FJlg~n:io. obispo, confesor (del 16
de Enero), s,n Bioigno, mártir, y S1nta
Cltalina de Ricci, virgen.
Cuarto menguante en Libra á las 6 h.
10 m. 2-1, seg. de la m1ñ.1na. Nebuloso y
frlo.

FflMOSO DOGTOR MEXIGflNO.

Febrero de 1867

Derrota Escobedo á Miram6n en
San Jacinto

Prescribe Pe=ru=na á sus Pacientes.

El año de 1867 empezó de muy mala ma·
nera para los imperialistas, quienes vieron una infinidad de disturbios en las altas esferas del gobierno, y derrotas mili·
tares de la mayor importancia para sus
tropas.
t::n la región del BaJlo se registraron ac·
ciones militares de importancia capital.
Miramón salió de México el 28 de Diciembre del año anterior y se dirigió á San
Luis Potosi; no pudo llegar hasta esta
ciudad y se detuvo en Zacatecas. El gene·
ral Escobedo, que se hallaba en San Luis,
salió al encuentro de las tropas imperia·
listas. Miramón, al saber el movimiento
de los republicanos, trató de huir hasta el
lugar donde pudiera presentar batalla con
probabilidades de éxito; pero Escobedo le
interceptó el paso y lo hizo dar batalla en
San Jacinto. Los imperialistas se vieron
rodeados por el enemigo, y su derrota fué
tan definitiva, que apenas escaparon con
vida y libertad Miramón y algunos de sus
más allegados oficiales. Los republicanos
se apoderaron de armas, municiones y
caudales é hicieron más de setecientos pri·
~ioneros.

2

MIÉRCOLES

Smtas Escolástica y Austreberta, vlr·
genes. S1ntos Guillermo, ermitaño, y
Silvano, obispo, confesor.

.. . . .

Efemérides de la Semana

DOMINGO

7

263

EL MUNDO ILUSTRADO

de Febrero de 1859

Es Jurado presidente et general
Miram6n

El golpe de Estado de Comonfort, es·
pantado ante la Constitución Federal, hizo
que el partido reaccionario se apoderara
de nuevo de la situación y dominara en el
pals. Miramón, jefe visible de él, escondió
sus aspiraciones á la presidencia, hacien·
do que, al triunfo de los conservadores,
Zuloaga peQDaneciera en el puesto de pre.
sidente interino, no sin manifestar el
profundo desprecio que sentía por él.
Una vez que Miramón se había granjeado
los tttulos de desinteresado, desprendido
y espléndido por su acto de legalidad apa·
rente, se hizo nombrar presidente substituto por el mismo Zuloaga, y tomó posesión de la presidencia, objeto de sus aspi·
raciones, el 2 de Febrero de 1859, dla en
que prestó el juramento de ley.
3 de Febrero de 1814
Fusilamiento de Matamoros

El año de 1814 empezó mal para los defensores de la independencia de México;
después del terrible descalabro de Santa
Maria, Morelos tuvo que huir al frente de
algunos de sus soldados, que iban en el
más completo desorden. Deseando el gran
general insurgente levantar el ánimo de
sus tropas, decidió hacer frente á los rea·
listas en Puruarán. Esta decisión, tratán·
dose de un lugar tan diflcil de sostener y
que no se prestaba para fortificarse, es
inexplicable dado' el esplritu militar de
Morelos.

SR. DR. VICENTE ESTRADA MONTES DE OCA.

Sres. Peruna. Drug. Co.
Toluca, México.
Muy Sres. míos:-Tengo el honor de dirigirme á Vdes. para
a.testiguar una. vez más los beneficiosos eiectos de su preparación,
la. Peruna..
La Pernna es, en mi concepto, una de las mejores medicinas
para la.s personas débiles y los que tienen afecta.dos los pulmones
y los va.sos linfáticos. Mi es9osa padecía. de una. debilidad pulmonar
que me preocupaba., y al terminar seis frascos de «Peruna&gt;, estaba.
entera.mente cura.da, así como un nií'io de siete a.í'ios, hijo mío, que
padecí&amp;. linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usa.do en diez neurasténicos, en nueve niflos que padecían de escrófulas, sobre todo ~n los ojos, teniendo ya
ulceraciones en la córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.
Sólo esperaba tener este número de observaciones, para. tener
una. conclusión general y satisfactoria. y tener el gusto de presen·
társelos, para beneficio de la. humanidad doliente.
Quedo de Vdes. afmo. y atto. S. S.
VICENTE ESTRA.DA MONTES DE OCA.
es principalmente
LAunPERUNA
remedio para el catarro.

No obstante, al aliviar el catarro,
corrige incidentalmente otros males.
Catarro del estómago y órganos
digestivos, frecuentemente afectan
la sangre y producen neurastenia..
La Peruna libra estos órganos del
ca.tarro, después de purificar la sangre, y alivia. la. postración nerviosa..

Cualquier remedio que aumente
la. nutrición, es un agente imporhnte para. curar escrófulas.
Un Gran Tónico.

El Doctor•J. W. H. Ha.milton.
Duluth, Ga.., dice como sigue:
«Por la. presente certifico que he
usa.do la Peruna. en mi profesión,
aplicándola. en casos de debilidad,
y he tenido buen éxito&gt;.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

264

265

F.L MUNDO ILUSTRADO

De cómo una dama de Cleveland se quitó las arrugas en tres noches
Después de haber acudido, en vano, á especialistas en belleza facial
"Me hace parecer veinte años más joven," dice una señora de Buenos Aires que usó la preparación.
"Ya tengo más de cuarenta años; pero mí cutis es más suave y mejor que lo era en mí niñez,"
escribe una dama de Río ·Janeiro que empleó este maravílloso procedimiento para quitar
las arrugas
La descubridora ofrece proporcionar detalles á todas cuantas.damas le escriban
pidiéndoselos. Exige la promesa de guardar el secreto. El tratamiento es muy
sencillo y absolutamente Inofensivo. Puede aplicarse sin que lo conozan ni
las personas de mayor I ntimidad .

· 1

I

I
1

1

Constantemente, desde que la belleza
femenina tul'O predominio sobre los hombres y proporcionó á la mujer poder, influencia y riqueza, no hay una sola que
no haya buscado la manera de retardar
los estragos del t iempo y de hacer desaparecer las pronunciadas lineas de su
rostro y los profundos surcos de su
frente.
P or espacio de muchos siglos, químicos
renombrados y médicos de nota que se
dedicaban á la conservación de la. belleza
en los rostros femeninos, han tratado en
vano arrancar á la naturaleza secretos
que les r ermitiesen satisfacer las demandas de millares de mujeres ansiosas de
preservar en sus caras y en sus formas
lo bello y lo hermoso de la juventud.
Helena Sanborn no fué una excepción
á la regla general de las mujeres. Las
dificultades de la vida y las preocupaciones que las mismas engendran, dej aron
en su rostro marcas que lo desfiguraban
y que la hicieron alarmarse, pues veía
que la expresión rozagante de su juventud iba desapareciendo como resultado de
la edad y que era necesario detener los
estragos del t iempo.
Su primer recurso fué someterse á sobas
faciales acompañad.as de las fricciones con
cerilla para el cutis y los baños de vapor, y
después se puso en manos de especialistas
en la conservación de la belleza, pero
t odo en vano. Las arrugas en lugar de
desaparecer parecían aumentar y hacerse
más profundas. L a soba facial, por es·
tirar el cutis, causaba mayores arrugas.
Ya había gastado de este modo todo el
dinero que podía gastar y estaba dis·
puesta á abandonar la empresa completa·
mente desesperanzada, cuando un dia
una amiga suya le dió una f eliz idea,
que de nuevo le abrió el corazón á la
esperanza.
Persiguiendo aquella idea, nuestra
dama se puso á trabajar con ahinco y á
hac¡r incesantes experimentos, y tras
vanos meses de afanosa labor y un sin
número de experimentos, logró producir
un extirpador de arrugas del t odo distinto á cuanto ella había visto ó cono·
cido. Lo probó en sí misma, y cual no
sería su sorpresa al ver la maravillosa
transformación que en una sola noche se
había operado en su rostro. Volvió á.
usarlo la segunda noche y á la mañana
siguiente sus arrugas habían desapare·
cido casi por completo. Después de ponér·
selo la tercera noche ( t res aplicaciones
solamente) , no le quedó una sola arruga,
y el cutis se le puso suavísimo, limpio y
rosado.
Después de esta agradabilísima expe·
riencia, la afortunada señora propagó la
noticia entre sus amigas, y fueron mu·
chas las que obtuvieron idénticos resul·
tados, y hoy ya se cuentan por millones
las damas que se han beneficiado con los
maravillosos resultados de ese extirpador
de arrugas.
La señora V. S. Fernández, escribe :
~'Cuando me miro al espejo apenas me

conozco. 1Tan grando es 1:1 transforma·
ción que ha sufrido mi cara ! No me que·
da la más mínima arruga.''
La señorita Inés Pascual, dice : ' ' El
tratamiento de usted ha hecho que mis
arrugas desaparezcan eu un:1 noche. Lo
considero como un don di\'ino para las
mujeres. He probado todas las cerillas
para el cutis que con el nombre de ' ' col:1
cream' ' se ofrecen, así como también
varios de los extirpadores de arrugas que
se anuncian, pero sin obtener el menor
resultado; y debo confesar que dudaba
mucho de las virtudes del tratamiento
ofrecido por usted, mas en una noche
todas mis duelas se des1·anecieron por
completo, pues cuanilo me miré al espejo
á la mañana siguiente y ví la maravillosa
transformación que en mi cara se babia
operado, me dij e llena de regocijo : " Ya
he encontrado al fin lo que con tant o
.anhelo buscaba. ' '
Hablando de su descubrimiento, la
señora Helena San born uice:
"Aquellas damas que han usado cola
creams y demás cerillas para el cutis, no
pueden comprender cómo es que mi t rat a·
miento obra con tanta rapidez. Y sin
embargo, el procedimiento es lo más
sencillo del mundo, y no me explico cómo
es que alguien no lo descubrió mucho
antes. Las cartas que he recibido de mis
clientes dan una clara explicación del
hecho. Aquí inserto una de una señora
que dice que mi trat amiento le hace pa·
recer veinte años más j oven; también ¡;u·
blico cartas de otras clientes no menos
encomiásticas. No puedo explicarme como
es que haya quien dude de la eficacia de
mi tratamiento ant e testirnoniaks tan
elocuentes como esos. Yo misma he usado
cerillas para el cutis, me he sometido á la
soba facial, etc., sin resultados, y por
esta razón com.oadezco á las que han
t ratado inútilmente de quitarse las arru·
gas, y siento gra'.'l satisfacción al poder
ofrecer al bello sexo un procedimiento
más seguro y más breve.
'' Me complacerá l)roporcionar detalles
á las damas que se sirvan pedírmelos.
Exijo, como es natu:al, una promesa de
guardar mi secreto antes de dar á nadie
informes completos, pues necesito pro·
tejer mis intereses. La persona que ad·
quiera mi secret o podrá hacer uso del
mismo en su persona y entre los micm·
bros de su familia, pero no deberá divul·
garlo á nadie más.
'' Garantizo que mi tratamiento para
la extirpación de las arrugas no causará
el menor daño al cutis, por el contrario,
lo pondrá suave y aterciopelado, mejo·
rará muchísimo el r ostro y hará desapa·
recer las arrugas y lineas que lo desfi·
guran. Solamente se necesitan unos cuan·
tos minutos para usarlo.
. " Diríjanseme las comunicaciones así :
Helen Sanborn, Dept. 2204, Cleveland,
Ohio, E . U. de A.
'' Enviaré todo en un sobre sin timbre
y cerrado, á fin de excluir la menor in·
discreción por parte de curiosoll. "

Matamoros esperó á los realistas y les
dió batalla, la cual tuvo el más desastro·
so de los resultados posibles para los insurgentes. Perdiero:i ·toda su artillerla,
sus municiones y equipajes, y lo que es
más, perdieron al gran Jefe Matamoros,
quien cayó prisionero al tratar de vadear
un rlo. Apenas se supo en la capital de la
colonia tan importante aprehensión, se
ordenó que fuera fusilado el jefe revolucionario, ejecución que se llevó á cabo el
3 de Febrero de 1814, á pesar de la propo·
sición de .Morelos de canjear á Matamoros por 200 prisioneros espai'íoles que
tenla.

principio, fué varias veces presidente de
la República. En una de sus épocas de
desgracia, fué desterrado y viajó por Europa, adonde regresó una segunda vez por
su voluntad. Al acercarse la guerra con
los Estados Unidos regresó á México, y
se dedicó nuevamente con gran actividad
á la vida militar hasta el afio de 1848, en
el que se puede decir que terminó su vida
polltica; el citado ai'ío se retiró á vivir á la
ciudad de San Miguel Allende, donde murió el 6 de Febrero de 1853.
7 de Febrero de 1846
Es ahorcado el patriota Montoya.

LA CONFIANZA
4

de Febrero de 1402

Nace Netzahualcoyotl

La polltica del rey Tezozomoc, de los
mexica, encerró al rey de Texcoco dentro
de un cerco de enemigos, para poder arrojarse sobre él cuando lo estimara conve·
niente. Techotlala, que gobernaba en rex·
coco, comprendió que en estas condiciones
le era muy ventajosa la unión con los tenochca, que se hallaban en una magnifica
situación entre Atzcaputzalco y Texcoco,
y para consolidar su unión con ellos, pidió al rey Huitzilihuitl á una de sus hermanas para casarla con su hijo lxtlilxochitl. El rey le dió la mano de su hermana Matlacihuatl, y de la unión de ésta
con el prlncipe, nació el que, con el tiempo ,
habla de llegará ser el famoso rey poeta,
Netzahualcoyotl, el 4 de Febrero de 1402.

5 de Febrero de 1812
Entra Calleja en México

Después de la renuncia de Calleja de
la jefatura de las tropas realistas, de la
que ya nos ocupamos en efeméride anterior, y su restauración en ella por el vi·
rrey Venegas , éste escribió varias cartas
á Calleja, hablándole de la importancia de
que se dirigiera al centro del pals para
oponerse á los avances de los insurgen·
tes. Al fin Calleja decidió obedecer las ór·
denes del virrey y se dirigió rumbo á la
capital de la colonia, adonde llegó el s de
Febrero de 1812.
Tanto el general en jefe, como sus ofi·
ciales y soldados, fueron objeto de la más
entusiasta recepción y de los elogios más
calurosos, los que se prodigaron en presencia de Venegas, quien tuvo que soportar esa glorificación de su enemigo y
rival.

6 de Febrero de 1853
Muere don Anastasio Bustamante

El general Don Anastasio Bustamante,
por vari qs veces presidente de la República, ocupó un lugar prominente en la
polltica de nuestro pals. Desde muy joven
figuró en el ejército realista, y al procla·
marse el plan de Ayutla, se unió á ltu,bi·
de, de Quien fué amigo incondicional. Consumada la independencia, fué uno de los
generales más activos y más adictos al
gobierno constituido,'.~Como lo dijimos a.

M~KIE/WALKER
Agente Exclusivo

plíl

la Rcpúbliu Mexiuna

PASEO DE LA REFORMA 52 y 54
ESQUINA DONATO GUERRA

APARTADO

1 366

MEXICO,

TEL.ÉFON O

1305

D. F.

Vi.Do fortificante, dige1Uvo, t611loo, reoomtltuye11t1, d1 •abor
escelente, mu efioa1 para las penonaa debllitadu que loe
lerruginosoa y laa quinaa. Conservado por el mt§todo de
M, Paateur. Prescrlbeae en laa moleatlu del estómago la
.clorosis, la anemia y laa CC'lnvaleoeneiaa; eat.1 vino se récc,.
mienda á laa personas de edad, álaa muJerea, ióvenes y á loa niiioa.
AVISO MUY ·IMPORTANTE. - 11 IÍZJico V/110 auté1Jtico d1
S. RA.'HAEL, el solo que tie1Je el derecho de llamarse así, el ,olo
que es legítimo ,: de que ,e ilace me1Jció1J en el formulario del
Prorssor BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yc1• de ValelJCI
(Dr~me, lrancía). - Cada Botella Ueva la marca de la UnltJn di
101 Fa/Jrtcant11
¡ en el pescuezo WJ medallón &amp;1Ju1Jcia1Jdo el
"OUTIAB '1.-ios dema, so11 groseras yp&amp;l.igrosa,falsfflcaciones.

dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sent ido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para t ener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
la gente pregunt a " ¿Ha curado á
otros ? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con l os descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la

PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
pueh1os civilizados. E ste eficaz
remedio es t an sabroso como la
miel y contiene los principios :nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuerte apetit o y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las F iebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. ''El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N. de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la t erapéutica." El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

2í6

EL MUNbó ILUSTRAí&gt;ó

267

La Educación del Gusto

ucarnaval en Nueva Orleans
Grandiosa celebraci6n que todo el mundo
debería ver. Boletos especiales para esta
fiseta estarán á la venta en las oficinas de
las Líneas Nacionales, desde el

14 al 19 de FEBRERO
Límite para el regreso:

MARZO 13

sg7.50

Plata

Viaje redondo
Desde la Ciudad de México

Se darán informes
por:cualquier representante de las

Líneas Nacionales

Como quiera que el adorno y embelle7imiento del ~ogar depende exclusivamente de la mu1er, ésta necesita
educar su gusto artístico para saber elegir discretamente el
mobiliario y decorado de su casa.
En algunas personas, esta educación no es precisa, desde el momento en que tienen facultades propias que las
hacen distinguir, al primer golpe de vista, un objeto feo de
otro hermoso y una perspectiva armoniosa de la que no
lo es.
Aun cuando es bastante difícil dar reglas fijas y preci·
sas sobre lo que determina el buen gusto, ó, al revés, pue·
den establecerse algunas indicaciones que servirán de guía
en la elección de cualquier objeto de lujo ó de arte. Por
ejemplo: una de las señales por las cuales se reconoce in·
faliblemente que un objeto carece de buen gusto, es la
complicación de sus líneas que impiden ver, desde luego
cuál es el uso á que está destinado. Debe haber equilibrio,
en las formas y claridades en las líneas¡ el exceso de ador·
no es. á veces, un recurso para ocultar la falta de armonía
y de gracia en la ejecución del mueble ó del objeto.
El estilo en el arte es, sobre todo, lo que da á la figura
un sello de tal modo determinado, que parece ser el tipo
de una belleza concreta, perfecta é insuperable en su géne·
ro, no sólo de aquel objeto aislado, sino de todos los que
tienen analogía con él. Donde hay estilo-esta suprema sín·
tesis artística-es preciso, por consiguiente, que exista la
lógica, es decir, la razón que acredita el fin que se propuso el artista. Todas las significaciones y simbolismos del
arte nacen de este principio. Las formas sugeridas por la
Naturaleza no se eligen al azar, sino siguiendo siempre una
completa fidelidad entre el modelo -y el destino de la obra
que lo reproduce¡ por ejemplo: cuando los prodigiosos
constructores de las catedrales góticas lanzaban hacia las
bóvedas la airosa curva de las ojivas, del mismo modo que
habían visto subir primero ó inclinarse blandamente des·
pués las ramas de los árboles en selvas y bosques, ellos
sentían indudablemente que ningún templo está más impregnado de sentimiento religioso que las silenciosas bóvedas de las altas y seculares encinas. Y estos geniales artistas procuraron imitar la media luz y el recogimiento que
allí reina, por ser· la atmósfera más propicia á la meditación. Hasta para los reflejos luminosos ó sombríos de las
vidrieras, se inspiraron, al ejecutarlas, en los admirables
juegos de luz solar, cuando pasa á través de la transparencia del follaje.
.
Si de estas cumbres del arte descendemos hasta las creaciones más modestas, veremos que se impone la misma ley
artística. Así, pues, no hay sino saber descubrir la legitími·
dad de la inspiración, en cualquiera forma que se nos
ofrezca.
Y como un peligro para equivocarse, debe huirse de la
crítica aventurada y sin autcridad conocida, pues no todo
el que juzga una obra de arte tiene conocimientos bastan·
tes para ello. No es la crítica infundada, ciertamente, la
que puede suministrar gusto á quien no lo tiene. Y aun
cuando fuese muy razonable y digna de ser escuchada esta
crítica, nunca precede al arte, sino que viene en su seguimiento para analizarlo y discutirlo. No es atribución de
ella dar talento y originalidad, sino simplemente fijar las
leyes y fórmulas que el genio ha descubierto espontánea·
mente y señalar los defectos de las falsificaciones del verdadero arte.
Hay algo mejor que leer, como sentencias dogmáticas, los
artículos de crítica necia, y es, lectoras mías, además de seguir las reglas indicadas, ponerse en comunicación íntima
con las creaciones reconocidas que el arte ha producido,
para acostumbrar poco á poco el propio criterio á distin·
guir la belleza real de la que no loes.
DANIEL L ESUEUR.

GEO. W. ~HIBBARO,

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Vice.Agente General de Pasajes

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Bruselas y Alta~latla~ Tapetes para Recámara,
.. SªJa, Comedor y Despacho.
Cortinií's de ~todas Clases, Stores, Brise=bise.
Ricos Brocateles para forrar Ajuares y Cortinajes.
Carpetas &lt;le Hule para Mesa, Hules para piso.

Desafiamos toda Competencia
en este ramo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 5. Enero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R egistrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Febrero de 1909

Número 6

FIESTA HIPICA EN HONOR DEL EMPERADOR GUILLERMO II

r

-

1

El_Señor Presidente de la República presenciando los ejercicios deportivos en el "Polo Club,"
el domingo último

�EL MUNDO ILUSTRADO

270

271

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES

DIRECTOR:
OR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
r.50
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NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

EL PLACER YEL HASTIO
O primero que hace un niño, al nacer, es
lanzar un grito.
Los poetas dicen que es llanto; que
es el lamento del nuevo sér en el din·
tel del munJo; una protesta contra la
vida que, sin haberla pedido, se le ha
impuesto; la manifestación anticipada
de las lágrimas y de los sollozos que
ha de arrancarle después la existencia con sus zarzas agudas y sus senderos ásperos.
Los fisiologistas dirán, y es la verdad, que ese primer vagido no es una protesta, sino un anhelo; es el esfuerzo supremo parála satisfacción de la más primordial de las necesidades: la de ensanchar los pulmones comprimidos en
el claustro materno, la de aspirar á torrentes la atmósfera
tibia y vivificante, la de aerear la sangre con el oxígeno
vital y con él transfundir nueva actividad y más fecunda
al organismo hasta entonces adormecido, vegetativo, casi
hipnotizado.
El filósofo afirmará que ese primer grito es la reclamación imperiosa del primer placer, del primer goce, de la
primera satisfacción de la existencia; y el filósofo, como el
fisiologista y, acaso también el poeta, tendrá razón.
Antes, mucho antes que el hombre llegue á la vida consciente y racional y de que pueda discernir las causas y
calcular los efectos de todo cuanto siente, piensa y quiere,
ya el instinto habla en él y lo instiga en forma apremiante,
brutal á veces, y casi siempre ciega, á procurar la satisfacción de sus necesidades. De no ser así, el niño moriría antes de dar su primer grito 6 de pegarse, ansioso y sediento
como un pulpo, al seno de su madre.
Esta ley no es tan sólo humana: es animal. Lo mismo el
niño que el polluelo; lo mismo el cachorro que el lechoncillo; lo mismo el pichón que el aguilucho sienten, apenas nacidos, un impulso irresistible al ejercicio de los actos que han de constituir la trama de su vida. Sus juegos
no son sino ficciones. de lo que la existencia les ha de exigir de positivo y de inevitable, y la niñez la pasan jugando,
es decir, adiestrándose, ejercitándose, preparándose para
las luchas de la realidad.
La niña arrulla muñecas y el niño esgrime armas; el potro salta, se encabrita, corretea y hace corvetas; el cachorro
atisba, acomete, destroza y devora; el ciervo escapa, escala,

se escabulle; el aguilucho bate las alas y afila las garras, y
mientras el ruiseñor niño ensaya sus trinos, el buho, ape·
nas salido del huevo, ensaya sus graznidos.
En los s~res superiores y más plenamente coascientes,
esa gimnástica, ese aprendizaje que constituye la vida de
la infancia, si según los fisiologistas es satisfacción de ne·
cesidades ó enirainement para llegar cumplidamente á sa·
tisfacerlas, en el fondo, y en concepto de los filósofos, es un
no interrumpido disfrute de placeres, una serie continuada
de goces.
De este hecho resulta que el hombre, para no ocuparnos
más que de él, se inicia en la existencia buscando el pla·
cer y en cierto modo viviendo en él y en sus deleites.
Los niños, aun los menos favorecidos por la fortuna, son
siempre felices. Juegan, se ¡1gitan, van y vienen, riendo,
cantando, aspirando y logrando. Como no necesitan de lo
real y se conforman con lo ficticio, con tal de que dé pasto
á su actividad y atempere su sed de goces, lo que no tienen, lo fingen; lo que el destino les niega, lo forjan; lo
crean, con la imaginación, de pies á cabeza¡ y así se conci·
be á Coseta arrullando un sablecito envuelto en un guiña·
po con el mismo amor que una madre á su hijo, y así se
comprenden esos Alejandros y esos Napoleones del día de
San Juan, esgrimiendo, radiantes, anchos tejamaniles y ca·
balgando, orgullosos, en briosos palafNnes de otate.
La niñez es, pues, fanática del goce. El placer no la can·
sa jamás, ni jamás llega á hastiada. Después de una jornada de agitación, de gritería y de actividad, suele, como
Mesalina, caer rendida, pero jamás hastiada. A veces, sor·
prendemos á los niños dormidos á muerte sobre el hacina·
miento de sus juguetes rotos, como suele encontrarse en
los campos de batalla á los artilleros roncando sobre lo
qut: queda de las cureñas y de las cajuelas de sus baterías.
Todo esto sería delicioso si no fuera siniestro. Si el horo·
bre no fuera niño sino cuando es niño; si, además, elhom·
bre no fuera infante sino individual y no colectivamente,
todo podría pasar y nada de eso tendría trascendencia.
Sabríamos que, para cada cual, hay una época en que es
pleno el derecho al placer, sin que haya que pagarse en
dolor, y sabríamos, igualmente, que los devaneos y los
extravíos de nuestra personal infancia no habrían de re·
percutir en el destino de nuestra patria, de nuestra raza,
de la humanidad.
Pero por desgracia no es así. La niñez suele prolongarse
en el hombre hasta la edad viril, y lo que es peor, suele
haber no solamente hombres, sino pueblos niños y razas
que no parecen deber salir jamás de la infancia.
Esos hombres, esos pueblos, esas razas, condenadas á una
infancia perpetua tienen, como los niños, una falsa idea de
la vida y una idea no menos falsa de la felicidad. Creen
que la vida ha de ser, de por fuerza, una sucesión conti·
nuada de goces, una serie inacabable de placeres. Vincn·
lan su bien personal y el bien humano en el festín siem·
pre ruidoso, en la copa eternamente rebosante, en la senda
tapizada, sin interrupción, de flores.
Para ellos la atmósfera debe ser toda perfumes, el cielo
todo estrellas, el sendero todo flores. Vestirán púrpuras,
calzarán áureas sandalias, sentirán en su frente las diademas, en las manos los ramilletes y los cetros.
Las mujeres, siempre jóvenes y siempre bellas, les ten·
derán sus brazos torneados y los deslumbrarán con el ful
gor de sus pupilas. Para ellos la vida será la Arcadia, y la
muerte los Campos Elíseos.
Y olvidan el .Mane, Thecel, Phures de Baltasar, y la pira
de Sardanápalo, y la invasión de los bárbaros abrasando en
fuego el circo y sorprendiendo á Petronio en el baño; y
olvidan á los emperadores romanos estrangulados dentro
de los albañales y empapando su púrpura en fango, y ol·
vidan ...... que contra la fatiga del placer, los niños tienen un lenitivo y un bálsamo: el sueño, y que los hombres y los pueblos niños encuentran una dolorosa expía·
ción: el hastío.
No; resueltamente, el módulo de la felicidad humana no
nos lo darán ni los sibaritas romanos, ni los sátrapas orien·
tales, ni Epicuro, ni Petronio.
¡,Nos lo darán, acaso, Sócrates ó Cristo?

CRONICA CIENTIFICA
LA CATALYSIS
tiempo en tiempo la Naturaleza parece querer
burlarse tanto de los adelantos de la ciencia moderna, estimados como maravillosos con mucha
justicia, cuanto de las presunciones de los sabios,
que consideran á los alquimistas como indignos aun del
nombre de estudiantes aprovechados.
' Preséntanse con tanta frecuencia fenómeuos de tal mane·
ra inexplicables, que los que se dedican á los estudios cien·
tíficos tienen, en la mayoría de las veces, que conforinarse
con hacer de ellos el mejor uso posible, y dejar su explicación para una época en que, con elementos mejores, qui·
zás se llegue á algo satisfactorio.
Las anteriores reflexiones nos han sido sugeridas por la
lectura de un hermoso trabajo del Dr. Duncan, acerca del
fenómeno de la catalysis, hasta ahora inexplicable.

*••

+

•*•

En la catalysis no hay tal cambio; el cuerpo catalítico se
halla en las mismas condiciones químicas; antes de la reacción que después de ella, su constitución íntima no ha variado para nada, y el mismo cuerpo puede ser utilizado
cuantas veces se quiera, produciendo siempre el misrro
efecto. Además, una cantidad ca•i inapreciable de un cuerpo catalítico es capaz de causar la transformación de grandes cantidades de otros cuerpos.
~· Vamos á, citar algunos casos de catalysis para facili tar la
definición del fenómeno y poder comentar acerca de él.
Supongamos que tenemos en un tubo
de ensaye algunos cristales de violeta en
contacto con una cantidad de agua; po·
demos dejarlos allí por varios días sin
que el agua disuelva la míuima parte de
ellos; pero si aumentamos huellas, siquiera de cloruro de cromo, se notará
iumediatamente una gran actividad en el
interior de la probeta, como si los cristales tuvieran avidez por hacerse disol·
ver; la temperatura se eleva y el agua
se colora de azul índigo. La sola preser.·
cía de las huellas de cloruro d~ ero·
mo bastó para despertar las afinidades
latentes entre el agua y los cristales c'e
violeta. El fenómeno es tan curioso como si, al echar un puño de sal en el mar,
viéramos disolverse una isla.
En este ejemplo se trata de un caso
A
B
B
A
B
de catalysis física, porque ni el agua ni·
A
Fig, 3.
Fig. 2.
Fig. l.
los cristales han modificado su constitución íntima, y sólo han cambiado de
Fig. 1. -Catalysis físíca.-A. probeta con agua y cri!,tales de viuleia en el forma aparente.
fondo.-B. la misma después de haberse efectuado la catalysis por medio de
•••
ta sal de cromo.
Volviendo
á
la
catalysis
química, haFig. 2.-Caialysis química -A. probeta con ácido hidroclórico y estañn.-B.
bría que llenar muchos libros si quisié reacción producida por la presencia del caiaWico (sal de plutino).
ramos mencionar la infinidad de cases
F1g. 3.- Caialysis provocada por un encimo -A. p robeta con leche descremoen los que se verifica ese fenómeno. Re.
da.-B. reacción provocada por la p resencia del catalítico exiraldo del q!1eso. curriendo á la probeta, como en el ejemplo anterior, pondremos en ella ácido
onzas de mercurio y éste se convertirá en un instante en hidroclórico y estaño; estas dos substancia• estarán iudefiun polvo rojo. Tómese un onza:de este polvo y échese, á su nidam~nt~ en la probeta sin provocar reacción ninguna;
vez, sobre otras mil onzas de mercurio, y estas mil onzas pero s1 deJamos caer una sola gota de alguna solución de
se convertirán también en polvo rojo. Colóquese una onza sal de platino, veremos que todo el tubo se llena de burde este último pqlvo sobre mil onzas de mercurio, el cual, bujas de hidrógeno y, dentro de él, hay s,:ñas manifiestas de
por este simple hecho, se convertirá en polvo rojo, y si de que se está produciendo una reacción, la cual fué motivada
este polvo se coloca una onza sobre mil onzas de mercurio, solamente por la presencia del platino.
éste quedará convertido en medicina. De esta medicina se
Todos l?s metales y s~s com~uestos ti~nen la propie·
toma una onza y se arroja sobre mil onzas de mercurio, y dad de eshmular, por decirlo as1, las reacciones químicas·
las mil onzas se convierten en oro, que es mejor que el oro y lo más notable de ello es que basta una cantidadinsigni~
ficante para producir movimientos de gran importancia en
de las minas."
masas considerables de substancias que, sin ellos, permane*
••
c~rían en tranquilidad por siempre. No hay que perder de
Las ideas que se tenían hasta hace poco tiempo, pugnan vista el hecho de que, una vez verificado el fenómeno de la
abiertamente con la receta del gran alquimista. Una subs· catalysis, el cuerpo catalítico se halla íntegro en cantidad
tancia, cualquiera que fuera, en tan corta cantidad, no era y en calidad, sin tener huellas de haber sufrido ninguna
capaz de producir semejante cambio de constitución en tan modificación.
gran cantidad de mercurio, por su sola presencia.
Según lo que se enseña en las escuelas primarias y aun
***
secundarias, y siquier profesionales, las acciones químicas,
No sólo las substancias inorgánicas son capaces de ejerentre dos ó más cuerpos, se pueden consid
, ó como un cer la catalysis: todos los fenómenos de fermentación se

Antes de presentará nuestros lectores el fenómeno de la
catal ysis, vamos á hacer un poco de historia y á dar algunos
datos acerca de lo que se llama en química una reacción.
En un libro antiquísimo, que se atribuye á «Ramundus
Lullus, Doctor llluminatissimus&gt;, y que si no es de élsí es
de algún alquimista su contemporáneo, se halla mencionada una «notable substancia» que es capaz de hacer todo lo
que sigue:
"Tómese de esa preciosa medicina, dice el libro, un pe·
dazo que no pase del tamaño de una haba, échese sobre mil

•

cambio equitativo ó comercio; como un matrimonio, como
un divorcio, ó, finalmente, como un robo.
Como ejemplo del primer caso, vamos á citar uno muy
gráfico del que se vale el Dr. Duncan. Supoagamos á un
vendedor de cacahuates con su vendimia en la esquina de
una calle, y un muchacho que marcha por la misma calle
llevando su centavo en la bolsa. Mientras que los dos cuer·
pos, á los que llamaremos vendedor-cacahuates y muchaeho-centavo, se hallan aislados, no hay reacción; pero una
vez que están juntos é íntimamente unidos, se efectúa una
reacción que pudiéramos representar por la ecuación siguiente:
(Vendedor-cacahuates) (muchacho-centavo)= ( vende·
dor-centavo) '- ( rnuchacho-cacahuates).
Esta reacción es sencillísima: se trata simplemente de una
doble des:omposición, pero no todas las reacciones químicas son tan fáciles, y algunas de ellas no han sido todavía,
no digamos comprendidas, pero ni siquiera enunciadas por
nadie¡ ejemplo: el beneficio de la plata en el sistema de
patio. Pero en todas ellas, según las ideas antiguas, hay
cambio de naturaleza de las snbstancias que se toman en
consideración.

..

�273

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

272

Cl

Caja en cuyo interior se hace la mezcla
en el aparato trasmisor de M. Senlecq, y frascos
que la alimentan.

.¡
I!:

deben á la presencia de microorganismos. La planta de l.a
levadura convierte el azúcar en alcohol; la planta del vinagre convierte el alcohol en ácido acético; el fermento
láctico transforma el azúcar en ácido láctico, y los fermentos nitrosos y nítricos transforman los productos amo~i,acales en los nitratos del suelo. El poder de fermentacion
parece residir en ciertas substancias secreta~as P?r el. protoplasma del microorganismo y no en el microbio mismo.
Esto parece demostrado en el caso de la planta de la levadura.
Se ha tomado levadura fresca, se la ha mezclado con arena y se la ha sometido á una presión de 7,000 libras por
pulgada cuadrada; el jugo, obtenido P?r.este tratam~ento, ~a
sido precipitado en alcohol y el precipitado ~btemdo tema
la propiedad de transformar en alcohol el azucar.
.
Las substancias catalíticas que se extraen de las celdillas
vivas, sin perder su activida~, se llaman en~i~os.
La vida en vista de los reciente~ descubrimientos, se está convirtiendo en una rama de 1a enorme ciencia que de¡
berá llamarse la catalysis.

.
***
En cuanto á las razones que haya para la producción de

este fenómeno, se han dado infinidad de ellas, lo cual es la
mejor prueba de que ninguna ~s buena . .
De entre la variedad de teorias enunciadas, hay dos que
se disputan la preeminencia: se llaman la de la vibración
simpática y la de la reacción intermedia. Se~ún la primera,
los catalíticos obran por su sola pre.,enc1a, en razón.de
que tienen un período de vi.bración que se comunic~ á l~s
mezclas inertes y las hace vibrar de tal manera, que disocia
sus átomos y los obliga á formar nuevos cuerpos. Esta teoría es invulnerable, pero tambiéu improbable, porque nadie
podrá probar nada acerca de ella, ni en pro ni en contra.
~egún la teoría ~e la reacción inte:media, el fenómeno
se explica com~ s1g~e: dos. substancias, q.u~ llamaremos A
y B reaccionarian si estuvieran en cond1c1ones1&gt;ara ello;
se i~troduce una tercera substancia; el catalítico, que llamaremos CA, reacciona con C y forma el cuerpo AC; pero
este cuerpo es inestable é inmediatamente reacciona con
B. AC más Bes igual á AB más C. De estamaneraloscuerpos A y B son puestos en condiciones de reaccionar, y C
[el catalítico] queda en libertad para ejercer su acción
de una manera indefinida.
Esta teoría se predica con fanatismo por los que estudian
la catalysis; es muy cómoda mientras no se pide á los teóricos que muestren ese cuerpo intermedio AC, cosa que
hasta ahora no han podido hacer de una manera satisfactoria. Además, esta teoría es imposible cuando se trata de
catalysis negativas, de las que también se dan casos.
En resumen, como lo decíamos al principio de estas líneas el fenómeno de la catalysis es de los que no se ha
podido explicar la ciencia moderna, y de los que hacen
recordar con tristeza los tiempos de los alquimistas para
concederles la razón en muchas cosas.

un grave defecto, que se ha llamado~«la ~nercial!"del selenio&gt;, y que consiste en que sus modi~cac~ones,c?n respecto á la corriente eléctrica, nose efectuan insta~taneamente
después de recibida la impresión luminosa, s.ino que tardan algunos instantes, y, lo que es peor, persisten por algún tiempo¡ de esto resulta que el ~parato no podrá . f~ncionar con la rapidez que es necesaria para la transmisión
de las imágenes, pues como sólo ~e dis~one de un~ ~entana que se acerca lo más posible a la linea matematica, la
transmisión tiene que hacerse por puntos, y para que la
reproducción fuera perfecta en ~l aparato receptor, se n~cesitaría que la impresión luminosa de cada punto se ~1ciera en un décimo de segundo. Por ~o tanto, la soluc1~n
del problema, haciendo uso del se~emo, no parece se~ fácil.
Pero M. Senlecq, uno de los primero~ que _se dedic~ron
al estudio del problema y que lleva treinta anos estudiá1_1dolo, acaba de hallar la manera de deshacerse d~l selen~o
en el aparato transmisor, y esto es lo que nos hizo decir
al principio de est~s líneas que el problema se acerca cada
día más á su solución.
He aquí el aparato que ha ideado M. Senlecq p~ra la
transmisión de las imágeues: En el foco de una camara
obscura coloca una caja que, por un lado, está cerrada por
medio de un cristal claro y, por el otro, por una placa de
micrófono Ader, ó lo que es mejor, por una me°;lbrana
elástica de baudruche; detrás de esta mem~rana estan los
arbones de contacto imperfecto, como el micrófono¡ este es
atravesado por una corriente inducid~ _constante, y se ha·
na comunicado con la línea de transmisión, como en los te,
léfonos.
'l'
En cuanto á la caja, en el intervalo de dos ó tres mi 1metros que es el que hay entre el cristal y la membranahay u~a mezcla de hidrógeno y cloro.
La base del aparato es la sección química de la luz sob~e
esta mezcla· he aquí cómo se utiliza: al caer un haz luminoso sobre ~Ua, se produce una reacci?n _q uímica y sefor~
roa una cierta cantidad de ácido clorhidrico¡ se sabe qtre s1
se expusiera la mezcla á la luz del sol, ~e ·produciría una
terrible explosión; pero como el haz lum,moso es muy d!bil, sólo se produce una ligera reaccion y una pequena
cantidad de ácido. Ahora, M. Senlecq ha notado que la combinación química produce sobre el micrófono el m!smo efecto que las vibraciones sonoras, y que esta modificación está en relación directa con la intensidad del haz
luminoso proyectado sobre la mezcla. Este fenómeno ~ el
que permite traducir las impresiones luminosas en corr~en·
tes eléctricas.
.
La imagen que hay que transmitir se pro-y:ecta sobre .la
placa de cristal que forma la. pared . anterior. de la ca1a;
pero este cristal no está descubierto, sino que tiene de~ante de él una pantalla, en la que hay perforaciones muy·pe-·
queñas y muy próximas un~s de las otrasJ fo;mando .una
línea espiral, pantalla que gira con una velocidad que ha
sido arreglada de antemano. De esta manera, cada punto
de la imagen envía su haz luminoso sobre la mezcla de
cloro é hidrógeno y ejerce su acción sobre ella.
Hay que notar una circunstancia, que es, en gr~n pa~te, el
punto culminante del aparato: la atmósfera del 1ntenor de
la caja permanece siempre idént~ca; un poco _de agua, colocada en su fondo, disuelve el ácido clorhídrico que s~ fo~ma y dos frascos que contienen uno cloro y el otro h1drogeno, suministran lo que se pierda de cada uno de estos
cuerpos.
. .
.
Una vez que se ha conseguido la transmis1ó~ instantánea de la imagen, ésta se puede recibir por medio de cualquiera de los muchos aparatos receptores que se usan en
los ensayos de transmisión de imágenes.

, ~.o ... ~· - () ...... . o...

LA VISION A DISTANCIA
El problema d e la trans1:11~sión de l.as imágenes á distancia por medio d e la elec.t nc1dad, n~cido desde que s~ tuvo
conocimiento d e la cor riente eléctrica, parece cada dia más
cerca de su solución. La mayoría de los experimentos hechos últimamente, con visos de éxito lisonjero, entre ellos
los 'muy notables de Arniengaud, se basan en la propiedad
del selenio de modificar su conductibilidad eléctrica, en
relación con las impresiones recibidas de un haz luminoso lo que permite traducir las var iaciones de luz en vari~ciones de corriente eléctrica, las cuales se trasmiten por
medio de los alambres y se vuelven á convertir en luz por
medio del aparato r eceptor.
su reciosa sensibilidad, tiene el selenio

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:
'

9

Después del Paraíso
Poema rústico que ebtuvo el primer premio (del Gobierno del Estado) en el
Concurso Científico-Literario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca
el 23 de Enero próximo pasado

Cuando á medir sus fuerzas materiales
Se aprestaron los seres animales,
Para alcanzar su fama y su renombre,
Una voz preguntó: «¿quién es el Hombre?&gt;., ••
Y, al verlo caminar á paso lento,
Mendigando el abrigo y el sustento,
Y sentir la fatiga del trabajo
Para cumplir con su fatal sentencia,
Lo vieron muy pequeño, muy abajo,
Y, estimando verdad esa apariencia,
Hicieron de sus males un trofeo
Y exclamaron: &lt;iel Hombre es un pigmeo!&gt;

***
-¡Desheredado! le~negó Natura
Su pluma y su vellón por vestidura.
-¡Endeble! cada paso que adelanta
Hiere el guijarro su desnuda planta.
- Si emprende la carrera, su fatiga
Le impide luego que corriendo siga.
-Si halla un raudal de linfa transparente,
«:¡Detén tu paso!&gt; dice su corriente.
-Quiere volar, y lo aprisiona el suelo:
¡Sólo con alas se remonta el vuelo!
-El canto de la alondra lo extasía,
Y él no entona tan dulce melodía.
-Le causa envidia el águila altanera.
-El corzo le aventaja en su carrera;
Y en tanto que en el fondo de los mares
Los dimir.-,tos peces, por millares,
Resisten fas corrientes del abismo,
El Hombre, lastimando su organismo,
Fatigado camina á paso lento,
Y conoce el dolor y el sufrimiento ....
Y, por segunda vez, aquellos seres,
De la fama sintiendo los placeres,
Exclamaron: «¡el Hombre es un pigmeo!&gt;
Y tomaron sus males por trofeo.

•
••
Si truena el cielo y la tormenta asoma,
Se torna en Franklin y centellas doma;
Y por doquiera que la calma cunde,
Es Gutemberg que la instrucción difunde.

***

No le importan las sombras de la noche.
El pued~ hacer de luces un derroche;
Ya cautivó el perfume de las rosas,
Y produce armonías misteriosas;
Alzó su brazo y trasmitió su idea;
El cielo con la nieve se blanquea,
Y él irradia calor .. .. ¡Así es Melloni,
Edison, Berthelot, AmpéFe, Marconi.

*

A-*

Pesa los mundos y se eleva al cielo
Sin alas, con potente y raudo vuelo '
Y Arquímedes se nombra ó Mongoltfieriy triunfa al fin del tedio de la vida
'
O arranca arpegios de su alma herida
Y es Puccini y también Dante Alighieri,

*

* * tan alta esfera;
Nunca escaló el condor
No tuvo el gamo tan veloz carrera
Ni hubo león más fuerte y vigoros~
Ni ruiseñor más dulce y cadencios~.
Fué vista con asombro la figura
Del sér humano; toda la Natura
Su rey lo proclamó, y en ese instante
El buey se soi:netió para el trabajo, '
La mansa ove1a su vellón le trajo·
Y abrigo le ofreció; fué necesario
Que el caballo y también el dromedario
Reclamaran misiones tan honrosas
Cual llevarlo por sendas escabrosa;
Sobre su espalda, y el león artero
Temiendo al hombn:. armado del ~cero
Sintió que declinaba su bravura
'
Y se hundió de la selva en la espesura.
~

•**

~

0

•*•

Cobra aliento y emprende~la;jornada,
Contempla ya su planta desangrada,
Se ríe del dolor .... ¡y es Prometeo!
Los soles multiplica: ¡es Galileo!
Es Colón y vislumbra un Continente.
Acorta las distancias velozmente,
Surca el mar, atraviesa las montañas,
Desmorona á la tierra sus entrañas,
Y es Papín que ha lanzado en el espacio
Sus penachos de nieve y de topacio,
O es Bertoldo que infunde al monasterio
Sospechas de satánico misterio.

o'

El Hombre estaba herido en su amor propio,
Y de esfuerzos y trabajo haciendo acopio,
En su cerebro concibió la idea.
La razón, como astro que flamea,
Iluminó el sendero peregrino,
Perfumó los abrojos del camino,
Y en vigor transformando la flaqueza,
Y~en~aprecio á la vida la tristeza,
Lanzó su alma racional un grito
Que hizo estremecer el Infinito.

**
Ante ~anto prodigio inimitable,
Otra voz, con acento formidable,
Preguntó, estremeciendo el Infinito:
«;,Quién es el hombre?&gt; . . . Respondióle un grito
De entusiasmo, de gloria y de contento,
Y los seres clamaron al momento
Con gran amor: «¡el Hombre es un coloso
Símbolo fiel del Todopoderoso!&gt;
'
Oaxaca.-1909.

ENRIQUE

,

c. O LIVER A•
·

·

�EL- MUNDO ILUSTRADO

274

LA GOTA DE HIEL
Los días más negros
que antaño pasé
hambriento de hambre,
sediento de sed,
Ash verus sin cut pa
y Amán sin poder,
bebiendo mí cáliz
llenito de hiel,
no tuve en mí Huerto
de Olivas á quien
-sudando agoníaslos ojos volver.
Tú sola de espinas
libraste mí sien.
¡Tú sola enjugaste
mí rostro, mujer! ... .
No más que en tus labios
las mieles gusté.
¡Que estaba mi cáliz
llenito de hiel! .. ..

•*•

La noche en que el triunfo
me dió su laurel,
saciadas mis hambres,
calmada mi sed,
Ashverus tranquilo
y Amán con poder,
bebiendo roí cáliz
llenito de miel,
no tuve en mi Pascua
de Ramos á quien
la noche del triunfo
brindar mi laurel.
¡Tú sola del lauro
libraste mi sien!
¡Tú sola amargaste
mi triunfo, mujer! . . ..
Del cáliz del triunfo
las mieles gusté.
¡Tú sola pusiste
la gota de hiel! . ...
CRISTÓBAL DE CASTRO.

Madrid.

*

AL INSPIRADO PIANISTA

ALBERTO VILLASEÑOR
En su visita á Querétaro

Heraldo prodigioso
de lo almo, de lo inmenso;
del genio prepotente
anunciador excelso,
¿qué sientes en el alma,
qué encierras en tu pecho
vertiendo sobre el mundo
amor y luz y ensueños1
¡,Qué dices del piano
á los bordones trémulos
que vibran delirantes
las armonías del cielo?
Bajo tus dedos ágiles,
en divinal concierto,
desgránanse las notas
como raudales célicos
que pueblan el espacio
de misteriosos ecos,
y levantan sublimes
amor y sentimiento;
tras tus acordes rítmicos
llevas de almas un séquito,
y es de almas soñadoras
el mundo de tu imperio.
Por eso te pregunto . . . .
mas ya lo sé . . . . ¡silencio!
Eres genuino artista,
el arte es tu cerebro,
el corazón palpita

y las desiertas veredas
tienen un doliente aspecto
de soledad y tristeza . . ..
Los viejos siguen callados.
Querétaro, Octubre 1~ de 1908.
Están muy tristes .... Recuerdan . .. .
Una lágrima en sus ojos
JosÉ M ARÍ A CARRILLO.
apagados brílla y tiembla,
y resbala por sus flacas
mejillas amarillentas .. . .
Han recordado á la hija,
INVERNAL
blanca como una azucena,
bonita como una rosa,
fresca como una ribera,
Junto á los leños de encina
limpia como el agua clara,
que sobre el hogar llamean,
alegre como unas fiestas,
los dos pobres viejecitos
laboriosa como nadie
charlan y tosen y tiemblan.
y como el pan blanco buena,
Recuerdan cosas lejanas:
que era su mejor consuelo,
él narra lances de guerra,
y el orgullo de la aldea,
donosos lances viriles
y el adorno de los campos,
y hazañas aventureras,
y la gloria de las vegas,
•
en las que probó, gallardo,
que en un crudo roes de Enero, ,
su patrimonial braveza ...
de grandes heladas fieras,
Y después, la viejecita,
cogió un dolor en el peche
arrobándose, recuerda
que la postró muy enferma
,las noches en que venían
y la mató en una alegre
á festejarla á su puerta
mañana de primavera .. . .
todos les mozos en ronda.
Han recordado á la hija
-Dime-prosigue la abuela,
y la han recordado m~erta,
dirigiéndose al abuelo
dentro de la blanca caja
que atento escucha:-¿te acuerdas
en blanca mortaja envuelta,
de las coplas que me hacías
con la blanca frente helada
sacadas de tu cabeza,
y las manos como cera
y que cantabas debajo
cruzaditas sobre el pecho,
de mí ventana entreabierta?
entrelazadas, cubiertas
¡Ya han pasado muchos años
de blancas flores silvestres . ...
de entonces acá!. ... ¿Te acuerdas? . .
Lo mismo que si durmiera
-¡Sí me acuerdo! ¡Ya lo creo!
era dulce su carita,
Las alondras mañaneras •
orlada de ricas trenzas.
cantaban entre las húmedas
Sus labios, blancos y fríos
ramas de las arboledas
-igual que sí sonrierancuando volvía á roí casa . . . .
se plegaban dulcemente ...
¡Qué buenas noches aquellas!
Y sobre la almohada aquella
Y callan los viejecitos
que bordaron otros días
y evocan . . . Se escucha fuera
las blancas manos de cera,
el vendaval que retuerce
con los párpados caídos,
las torcidas ramas secas
y con la boca risueña,
de los árboles desnudos,
díjérese que dormía
que sollozan y se quejan
entre las velas siniestras
con prolongado gemido .. . .
que, oscilantes, alumbraban :
El aire ruge en las vegas
la carita de la muerta .. . .
y rompe con sus lamentos
Los callados viejecitos,
la paz de la carretera ...
rememorando su pena,
Se oyen aullidos lejanos
tienen en los ojos llanto
de hambrientos lobos que acechan,
y un gesto de honda tristeza ....
brama impetuoso un torrente
Sobre el hogar, consumiéndose,
desbocándose entre peñas,
los leños chisporrotean,
y, bien oculta en las ruinas
y ya son rescoldos rojos
de una abadía desierta,
y cenizas . . .. Se oye fuera
canta y repite su canto
el aterrador torrente
una lechuza agorera . ...
que se desboca entre peñas,
La luna, redonda y alta,
y á lo largo del camino
inmóvil y cadavérica,
y á lo largo de las eras
derrama una luz pajiza
que parece una luz muerta,
corre el sollozo del aire
que se pierde en las tinieblas . . . .
tiñendo todas las cosas
de claridad macilenta,
ALBERTO V ALERO MARTÍ N.
y los desiertos caminos

275

EL MUNDO ILUSTRADO

en tu pulsar intrépido,
y en tu alma tiene un trono
la inspiración del genio.

*

Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo llustrado"
(CoNTmuA)
Mientras hablaba, Lucy se
había vuelto hacia Teresa, como para tomarla por testigo. Su
mirada parecía decir: «Veamos
de buena fe, como mujer honrada que soy, ¿puedo hacer
más? Tú misma, en mi lugar,
¿irías más lejos?&gt;
Con un signo de cabeza, equi·
valente á una aprobación, le
dió la respuesta que esperaba.
Firme con esa adhesión, añadió dirigiéndose otra vez directamente á Máximo para de·
tener un gesto de imploración
que veía bosquejarse.
- Y sobre todo, no se queje
usted. De nosotros dos, ¿no
es usted quien resulta más fa.
vorecído'!
Se le escapó un suspiro.
-Si. ¿ Cuál. va á ser ahora mi existencia? Llena de reproches, de argucias, de silencios mendaces.
En ese momento se oyó un ruido de pasos en la pieza
contigua.
Lucy palideció.
-¡Mi marido! dijo.
-¿Acaso no puedo yo venir á visitarle en compañía de
mí hermana'f-preguntó Máximo.
Evidentemente era lo único que había que decir. Sin em·
bargo, Lucy lamentaba ahora haber contado en otro tiempo
á Ricardo su antiguo idilio con Máximo. ¿Se inquietaría
tal vez al ver aparecer de nuevo al joven? Además, se sentía tan inepta para todo disimulo aun por motivos nobles,
que fné para ella un verdadero alivio cuando víó que, en
lugar de Ricardo, era la doncella quien entraba para anunciar que la modista acababa de llegar.
-Bueno, que espere-dijo.
Luego, dirigiéndose á Máximo y á Teresa:
- Váyanse ahora, se los suplico . . .... Sí, se los aseguro,
necesito estar sola . .. . . . aunque no sea más que para repo·
nerme un poco.
-Entonces, ¿cuándo podré volver á verla, hablarle?preguntó Máximo.
¡,Qué podría responder Lucy?
Tal vez, aun en ese momento, hubiera querido decir &lt;jamás&gt;. Pero ya se ligaba por una especie de compromiso.
¿Recogería su pala\Jral ¿Sería posible? Máximo entonces
volvería á comenzar sus súplicas .... Y Ricardo de un momento á otro podía regresar.
--Pronto .. .. Sí. ... Iré á verá Teresa y le telefonearé
para anunciarme. No tendrá usted más que estar allí presente.
Máximo imploró.
-¿~aña!a'f
--S1, manana. . . . lo procuraré. Pero márchese usted, se
lo suplico.

Teresa tuvo la impresión de que Máximo, insistiendo,
dañaría su propia causa.
Lo arrastró tras ella.
V

El primer pensamiento de Lucy, una vez que estuvo sola,
fué: «¡Con tal de que Ricardo no regrese inmediatamente!&gt;
Tenía necesidad de un poco de tiempo para reponerse,
para arreglarse su fisonomía.
¿Sería posible que en menos de una hora toda su inquietud de espíritu se hubiese desvanecido?
¿Trataba también de leer en su interior cuáles eran exactamente sus sentimientos respecto á Máximo?
Sacudida aún por la rapidez de los sucesos, ¿podría acaso en ese momento, entregarse á semejante examen de conci~ncia? Sin embargo, era claro para ella que Máximo acababa de vol verá instalarse en su corazón, sí no como dueño
absoluto, cuando menos como huésped familiar.
Tuvo miedo.
-¡Dios mío!-dijo en una plegaria mental-puesto q11e
quiero ser siempre honrada, puesto que lo quiero á toda
costa, has que Ricardo no se aperciba nunca de lo que pasa en mí corazón.
Y, como para buscar apoyo, fué á colocarse ante la chimenea sobre la cual se encontraba una fotografía de su esposo, contemplo largamente esta fisonomía inteligente y
franca.
¡Sí, sí alguien tenía derecho á la felicidad completa, era
ese hombre!
De la fotografía, su mirada pasó al espejo, donde se vió
pálida, casi desfalleciente. Le pareció que tenía el rostro
de una culpable.
Luego, de repente, recordó que la costurera la esperaba.
Le pareció su períor á sus fuerzas en el estado de sobreexcitación en que se encontraba ir á probarse el vestido. Así
es que iba á mandarle decir que volviera al día siguiente,
cuando se abrió la puerta.
Apareció Ricardo sonriente.
-¿Sabes q11e ha estado verdaderamente encantador el
Presidente del Tribunal de Cuentas? No solamente no tendré gran cosa que hacer, según me ha dicho, sino que podré tomar un secretario . ... para que me ayude. En consecuencia, nada de nuestra vida cambiará, y el señor tu marido podrá consagrarse á la señora su esposa como antes.
Mientras hablaba, había llevado á Lucy á sentarse junto
á él.
-Entonces, estás satisfecho-dijo ella por decir algo.
-Tanto más satisfecho, cuanto que este presidente ideal
me ha dicho, cuando me ponía á su disposición para tomar
posesión de mí cargo, que no me necesitaría antes de un
mes.
-¡Ah!

�276

EL MUNDO ILUSTRADO

277

EL MUNDO ILUSTRADO

11

Se acercó más á Lucy y jugaba con los rizos de su nuca.
-Entonces, adivina lo que he pensado.
Lucy se retiró.
-¿Qué dirías de ir á pasar quince días en la Cote
d'Azur?
Lucy hizo objeción.
- Y a conocemos esa región.
-Sólo al pasar. ¡Pero si prefieres ir á otra parte!
-Pero ..... .
Estaba sin saber qué decir.
-Mira, querida Lucy-respondió Ricardo, que seguía
siempre su pensamiento,-¿quieres que ya guardemos nuestro saco de viaje?
Lucy, al principio, estuvo á punto de aceptar. Sí, tal vez
partir era el medio de sustraerse á este papel un poco
equívoco de consoladora que había aceptadq á su pesar.
Pero la detuvo la idea de parecer que huía ante un peligro. Era necesario que Máximo no pudiera creer por un
momento que ella temía encontrarse en su presencia.
-A fe mía, no-respondió;-me gusta tanto permanecer
aquí.
Luego, como si tuviera que decir algo que pareciera razón de su negativa, añadió: «Aun cuando no fuera sino
por mis padres,.
Ricardo no pudo contener la risa.
-¡Ah, la historia de siempre! Tus padres saben que adoras los viajes. Y como nada puede causarles más gozo que
yerte contenta ..... .
-No. Te lo ruego, no insistas. En verdad prefiero no
salir por ahora de París.
Un poco asombrado, Ricardo miró á su mujer con más
atención. El encontró un ligero cambio en la fisonomía.
Sus ojos estaban más brillantes que de costumbre. Su voz
era más vibrante.
Lucy, turbada por ese examen de que se sentía objeto,
intentando hacerse . cariñosa, dijo: «Cuando menos no me
reñirás por eso&gt;.
-¿Reñirte yo? Sería locura de mi parte, porque umca·
mente por ti lo deseaba. Pero, como todavía ayer expresabas el pesar d.e no haber encontrado el equivalente de
nuestras horas exquisitas en Italia, pensaba buscar nuevas
impresiones igualmente dulces. Has como si no hubiera
yo dicho nada. Pero en verdad, no comprendo. Y, ya lo
sabes-añadió riendo,-cuando no comprendo nada (viejo
hábito de mi antiguo oficio, sin duda) es necesario que acabe por comprender.
Se acercó á Lucy, y tomándole la mano: «Vamos, querida
Lucy, ¿nada me ocultas?
Lucy se estremeció.
-¿Qué podría yo ocultarte?
Pero su sobresalto había sido demasiado brusco y el tono empleado acusaba cierta turbación.
Ricardo recordaba que en sus antiguos interrogatorios,
á veces se producía la misma actitud en los acusados á
quienes pronto debía reconocer culpables.
-No lo sé-dijo-lo busco.
Y la miró más fijamente aún.
Lucy, dándose cuenta de que no podía disimular su turbación, se enervó más.
-Vamos, te lo suplico, Ricardo-dijo con cierto matiz
de cólera ~reflexiona que tienes frente á ti á tu esposa y
no á un acusado. Si por la menor palabra que pronuncie
he de sufrir un interrogatorio en regla . ...
Ricardo, teniendo siempre la mano de ella en las suyas,
le respondió con mucha dulzura:
-Me comprendes mal, querida. Quiero decir: ¿No me
ocultas nada de tu estado d~ salud? A veces las jóvenes
temen hacer confidencias á ese respecto ..... .
Lucy se apoderó de esta idea como de una tabla de salvación.
· -Pues sí, justamente desde hace algunos días estoy un
poco indispuesta. ¡Oh! nada de lo que ~udieras creer-añadió vivamente.-Un poco de enervamiento, de fatiga, eso
es todo. Iré á ver al médico si dentro de poco no me encuentro mejor. Y por eso es que la perspectiva de ponerme.á viajar desde lúego. : ...
Lucy sintió que su explicación era aceptada, Su rostro
se tranquilizó;
·.
-Entonce~..tQ,do se explica-concluyó Ricardo besando
á su mujer-y hasta este pequeño arranque de mal humor
0

en el que ya no hay que pensar. Pero quiero que consul·
tes inmediatamente á un médico. Me trastorna la idea de
que pudieras estar enferma.
Ya se había dirigido cerca de la chimenea á la pequeña
consola en que estaba puesto el aparato de teléfono.
- lQué vas á hacer?-gritó casi Lucy.
-Pues ...... la cosa más sencilla del mundo ... . lo único
que hay que hacer. Telefoneo al doctor para decirle que,
si puede, venga antes de almorzar.
'
Lucy se ~spantó.
-¿Pero qué vas á decirle á tu doctor? Si ni yo misma
sé lo que tengo.
Ricardo sonrió.
-iTal vez lo sepa él! Así sucede á veces.
Lucy perdía la cabeza enteramente.
-)Te aseguro, Ricardo, es insoportable! Ponerse inmediatamente en camino porque se ha escapado la palabra
viaje. Inmediatamente consultar al médico porque siente
uno la cabeza pesada ó porque está uno de mal humor. Es
de no atreverse siquiera á hablar. Por lo demás, tal vez no
estoy enferma. ¿Y quién sabe si mañana no sea yo quien
te pida que me lleves á otra parte? Pero déjame respirar,
te lo ruego. Siempre tiene uno el derecho de no decidirse
inmediatamente ó de cambiar de opinión .... . .
Ricardo terminó la frase: «Y hasta acaso, de amar menos á su esposo&gt;.
Había algo tan doloroso en ese momento en su voz y en
su mirada, que Lucy se sintió conmovidísima.
-Perdóname-le dijo, arrojándosele al cuello.
Se habría necesitado más que ese movimiento de mal humor por parte de Lucy para que Ricardo vacilara en tomarla en sus brazos.
-Querida mía-le dijo,-¿quieres callarte? Aun cuando
cometieras los más grandes errores, te prohibo que me pidas perdón. Soy yo quien he sido torpe, demasiado brusco . ... porque es muy evidente para mí :¡ue no estás en tu
estado normal.
Le tomó las manos.
-Tus manos están calientes y hasta tus párpados están
un poco enrojecidos .... como si acabaras de llorar. ¿Has
llorado acaso?
- ¿ Yo? ¡qué idea!'¿Por qué quieres que hubiera llorado?
Se echó á reír con risa excesiva, que sorprendió á Ricardo.
-En fin, desde que marché, ¿no has experimentado ninguna contrariedad?
-Ninguna.
Ricardo reflexionaba. Para que Lucy, naturaleza tranquila por excelencia, se mostrara súbitamente enervada
hasta irascible,. era ciertamente necesario que alguna caus~
hubiese producido ese enervamiento. Creyó haberla encontrado.
-Ya sé lo que es Son esas malditas sumas que te llan
atormentado. ¿Y qué ganamos con saber que al cabo del
año se han gastado algunos centenares de francos más ó
menos? Se les ha gastado y eso es todo.
F~é. á sentarse ante el escritorio y dijo alegremente:
-1Sm contar con que son muy probablemente falsas tus
sumas!
-S~, lo eran-dijo vivamente Lucy, inquieta al verle
exammar las facturas que ella ni siquiera había tocado.
- Espera, voy á ponértelas en orden en un momento. Ya
sabes, la aritmética es mi fuerte. ¿Dónde están esas dolorosas operaciones? ¿En la canastilla de los papeles?
Lucy, temblando, murmuró:
-No, acabo de hacerla vaciar . . .. como estaba llena.
Ricardo no se asombró. Reconoció en efecto que nada
hacía tanto e~torbo como_ la~ notas estrujadas y 'rotas. Sin
embargo, tema ahora curiosidad de conocer cierta ó falsa
la cifra que hubiera obtenido Lucy de lo~ gastos hecho~
desde el principio del año.
-Pero-dijo ella-puesto que renuncié al llegar al re·
sultado.• •.•• •

1

't
l

Iniciamos esta uueva sección con una
nota lúgubre.
Entre las catástrofes que suelen ocurrir, conmoviendo ó despertando, de
mauera punzante, la curiosidad del público, ningunas ó
muy pocas hay que, como los incendios, tengan caracteres
más negros. El incendio no sólo trae consigo, en ocasio·
nes, la pérdida de vidas: acarrea también la desaparición
de riquezas amasadas quizá á fuerza de constancia y de esfuerzo alentado por la ilusión; anula esperanzas, borra la
estela que en la imaginación dejan los sueños de justo bienestar del hombre que lucha, y en la lucha pone talento y
corazón, ansioso de triunfo.
Por ello es que, cuando se registra un siniestro de tal
naturaleza, no sólo causa dolor á quienes lo presenciaron,
en razón de vivir en el lugar mismo del suceso, sino á
cuantos de él tienen noticia, y sobre todo si, á la simpatía
puramente humana, únese la confraternidad natural entre
compatriotas.
Así hemos podido observarlo con motivo del formidable
incendio de Puebla.
La ciudad angebpolitana ha perdido uno de sus más
bellos rincones. El fuego que estalló el domingo último en
el teatro Guerrero, no sólo hubo de destruir totalmente este coliseo: consumió también, hasta reducirlo á escombros,
el célebre «Pasaje&gt;, ocasionando serios desperfectos en el
palacio municipal, en el hotel del «Pasaje&gt; y en el almacén de «La Sorpresa&gt;.
Varias versiones han corrido respecto de las causas de·
terminantes de la catástrofe. Pero, sin duda, la que predo·
mina y tiene más visos de verdad, es la que, hallándose
los criados del conocido transformista Aldo limpiando peEL INCENDIO
DEL
TEATRO GUERRERO

lucas y demás adminículos de la propiedad de éste, el alcohol de que se servían se inflamó súbitamente, invadiendo
las llamas, en breves momentos, el recinto del que fué teatro Guerrero.
Imposible fué detener el incendio en el coliseo, tanto
porque se carecía de recursos para conseguirlo, como porque se apoderó de todos el aturdimiento, muy explicable,
por lo demás, en gente no habituada á este género de si·
niestros¡ pues, si no nos equivocamos, hace muchos años
que en Puebla no se registraba uno semejante al que acaba
de ocurrir.
De ahí que el fuego se comunicase al exterior, y que, en
unas cuantas horas, se hallara amenazada seriamente una
manzana de edificios. Milagro es que la catástrofe no haya
sido de consecuencias más graves. Pensándolo, parecen escasas, con ser tan grandes, las pérdidas sufridas, cuyo monto se calcula en más de $700,000.
La catástrofe de Puebla es una lección que el gobierno
de aquel, como de otros muchos Estados, debe de aprovechar. Porque parece inverosímil que ciudades de tanta
importancia como la de los Angeles no cuenten con un
cuerpo de bomberos bien dotado y disciplinado, á fin de
hacer desaparecer el peligro de los grandes incendios.

***

El lunes último prestó la protesta
TOMA DE POSESION.~
de ley, ante la legislatura del Estado
DE
de Puebla, el señor general don Mucio
UN GOBERNADOR

P. Martínez, gobernador reelecto para
el nuevo período; tomando desde luego posesión del gobierno que queda nuevamente á su cargo.
La ceremonia fué severa, en razón delluto que sufre aho-

¡
'

(Continuará.)

INTERIOR DEL TEATRO GUERRaRO Y «EL PASAJE&gt;, DE P UEBLA.

-

~..... •Fots-. de "E:z Mundo..flustrado.' '

�EL MUNDO ILUSTRADO

278

Secretaría de Instrucción Pública de México ha ofrecido
secundar las altas iniciativas de los planteles de educación
franceses.

,
A

11

* ..

I

/

•••
Han comenzado en Culiacán los trabajos electorales encaminados á la re·
elección del general don Porfirio Díaz
para la pr~sidencia de la República.
TRABAJOS ELECTORALES

***

G 11A1.

D.

Muero

P.

MARTÍ NEZ.

ra aquella entidad por el terrible incendio ocurrido el día
anterior. Concurrió al acto el elemento civil y militar más
distinguido.

***

Los sentimientos de confraternidad
LA CONFRATERNIDAD
entre los países latinos tienden á uniLATINA

Pocas cuestiones internacionales han
"ENTENTE" YANQUIdespertado interés mayor que la actiJAPONESA
tud de desconfianza r ecíproca asumí
da por el Japón ylos Estados Unidos en elExtremoOriente, y que han hecho temer, en repetidas ocasiones, un rom·
pimiento que traería consigo la guerra más grande, el conflicto más formidable de los tiempos modernos.
Una y otra nació~ han deseado el predominio del Pacífico y son las dos únicas que, en los momentos actuales
pueden ~ispntárselo. El dominio d el mar sólo se consigu;
por medio de poderosas escuadras, y en todo tiempo, desde que la humanidad existe, el dominio marítimo ha sido
exclusivamente de la nación que ha podido sostener las
más poderosas escuadras. Inglaterra ha tenido, desde ba~e
~ás de ci~n años, ese dominio incontestable, hasta que surgió en Oriente una nueva poteocia naval: el Ja pón. Los
Estados U?i~os, por s~ parte, ya que no han podido tener
el predommio comercial en América, gracias al alejamiento d~ ~lgunas de las principales repúblicas de la porción
meridional del continente, y á la antipatía manifiesta que
allí ha despertado el imperialismo americano han coro·
prend ido que el porvenir de su comercio está en Oriente

ficarse, mediante una hermosa iniciativa de los estudiantes franceses.
El ministro (; México en la República de Chile tuvo
en días recient~s una conferencia con el Sr. Felipe Millet,
profesor de filosofía y delegado de una agrupación de las
escuelas y universidades francesas destinada á establecer
relaciones intelectuales con lo5 establecimientos de esa ín ·
dole, creados en la América latina.
El señor ministro ha dado ya cuenta de dicha ent.revista
á la Secretaría de Relaciones, y por él sabemos que el señor Millet se propone
gestionar se constituyan comités americanos, corresponsales de la agrupación
parisiense, con el propósito de alcanzar
el noble objeto que se persigue, cuya
finalidad práctica inmediata es el inter·
cambio de estudiantes; la creación, en
París, de un centro de estudiantes latinoamericanos; la concesión, por parte del
gobierno francés, de becas para que los
alumnos de las escuelas comerciales industriales y agrícolas, vengan á América
á hacer estudios de importancia, y, finalmente la publicación de t.na revista de
la Adiérica latina en Par ís, en la cual
se tratarán asuntos d e vital interés para
F rancia y América, colaborando en ella
e.,scritores latinoamericall;o~ que dis~rt~rán sobre cuestiones ·pohhcas, econom1cas y sociales.
Lamentó el señor Millet no poder venir á México á hacer sus gestiones en
este asunto tan importante; manifestando
q_ue pronto se enviaría un delegado cerc!i. de nuestro gobierno que cumpliese tan
honr;só propósito.
.
ÜARRO &lt;PUEBLA»
El señor Millet ha obtenido grandes
concesiones por parte de los gobiernos
de la Argentina, Brasil y Chile, y la

1

'

-

donde una gran nación, de cerca de medio millar de mi- nal, y su trascendencia alcanza particularmente á México
llones de habitantes, será, en un futuro próximo un consu- que sería, indudablemente, una de las naciones afectada~
de un modo directo en caso de conflicto.
midor de primer orden.
'
.Per~ allí está, vigilante, el Japón, á quien la reciente
v1ctona sobre Rusia permitió acrecentar su potencia na·
•
val, y que se encu~ntra. en las mejores condiciones para
dommar el comercio chmo, como que está casi frente á las
OTRA CUESTION
En tanto que lacuestión de Oriente
~ostas de~ gran imperio amarillo, y como que su posición
DEL
parece haberse resuelto de una manemsular, sin posesiones ni costas en otros mares, le permiPAC/F/CO
ra pacífica, en Sudamérica, por el conte mantener sus fuerzas navales concentradas 6, en todo
. . .
trario, vuelve á agitarse nuevamente
caso, concentrarlas rápidamente. Los Estados Unidos por
el contrario, tienen tantos intereses en las costas del Atlán. la vie¡a. di~puta por la posesión definitiva de Tacna y Aritico como en las del Pacífico, unas de otras están separa- ca, terntono ocupado por Chile después de la guerra del
das por muchos millares de kilómetros. Se encuentran. Pacífico, y que ahora Perú quiere que le sea devuelto.
Esta cuestión ha venido agitándose con intermitencias
por lo tanto, en condiciones de relativa inferioridad, 'á me:
Y
c_onstituy~
siempre una amenaza de guerra en este hemis~
nos que refuercen sus respectivas escuadras de una manera
Ha
sido
uno de los escollos más serios para la soli·
ferio.
rápida y considerable.
daridad 3:mericana, y uno de los factores que han impediEn tales condiciones, cuando el sentimiento general era do más ~irectamente el que, en las diversas tentativas de
de que el inevitable conflicto se acerca más cada día es acercamiento de las repúblicas de este continente, no se
claro que la noticia de que ambas potencias han llegado á haya llegado á obtener todo el fruto que desearan los amiun acuerdo completo sobre la cuestión de Oriente ha cau- gos de la solidaridad de las repúblicas americanas.
sado sensación universal.
•
El acuerdo, contenido en dos notas cambiadas entre el
secretario Root y el barón Takahira y que sólo difieren
*••
por ligeros detalles en el preámbulo está hecho en los
1 ~rminos siguientes: Es el deseo de l~s dos gobiernos esEL NAPOLEON
.N~ obstante la seguridad con que
timular el desarrollo pacífico y libre de su comercio en el
DE
Cipnano Castro, el expresinente de
océano Pacífi~o. La.política de ambos gobiernos ajena á
LOS ANDES
Venezuela, anunció su intención de
toda tendencia agresiva, se endereza á mantener el actual
.
,
embarcarse para aquella república
&lt;s~at°:·~uo&gt; e°: la región antes mencionada, y defender el su~amencana a fines del actual Febrero, no ha habido
pn~cip10 de iguales oportunidades para el comercio de ~uien to~e en Europa su promesa. Ese hombre, uno de los
Chma. Por lo tanto, están firmemente resueltos á respetar hra1;1os mas .°:otables de América, que seis meses hace tomutuamente las posesiones territoriales que pertenecen á dav.ia parec10 ser el ídolo de su pueblo, y que ahora, al
cada un~ de ellos en la mencionada región. Están resuel- decir de los des~achos procede1;1tes de Venezuela, es exetos también á conservar los intereses comunes de todas las crado, en su patria, fué en las ultimas semanas el hombre
potenci~s en China, pr~tegiendo, por todos los medios que d~l dia en Eu~opa. Los periódicos publicaron su retrato en
tengan a s~ a~c~nce, mdependencia é integridad de Chi· diversos tamanos y actitudes. La descripción de su desemn~ y ~l.prmc~p10 de iguales oportunidades para el comer· barco llenó dos columnas en más de una hoja parisien·
cio é industna de todos los países en el referido imperio
se, Y fué telegrafiada inmediatamente á todos los centros
En caso de que algún evento amenazara destruir el &lt;statu: de Europa. Los repórters habían hecho vanas tentativas
quo&gt; antes ref~rido 6 el principio de iguales oportunida- para abor~arlo en Santander, y en Bordeaux se encontrades antes defimdo, los dos gobiernos se pondrán de acuer- ron dete!lidos p~r una multitud de cónsules venezolanos,
do para tomar las medidas que consideren conveniente.
que h:abian ~cudido de todas partes de Europa árendirhoEsta &lt;enJente&gt; significa, en realidad, una alianza entre mena¡e .al dictador. Castro llegaba á Europa precisamente
los dos pa1s~, la cu~l no puede ser elevada á la categoría cuando acababan de romperse las relaciones diplo át'
,
All'i recibió también la noticia m
de .tratado mternacional, y, por lo tanto, no tiene que ser entre am b os paises.
de icas
que
ratificada. Pero las notas respectivas contenían además de la carta de ~rédito ilimitado que llevaba consigo había
los términos del acuerdo, expresiones amistos;s ·qui; hacen q:nedado nuhficada. Poco tiempo despues recibió la noticreer que, por lo menos en un futuro próximo, no habrá cia de que el general Vicente Gómez, presidente interino
desacue~do, y que ambqs países, ya que no pueden por se había declarad? jefe único del Ejecutivo venezolano,
ahora disputarse el predominio del comercio en China
que tod_a Ja auto~1~ad local había quedado por tierra. Nuedesean apoyarse mutuamente, en tanto que algunos de ello; ~as noticias le hic1ero~ saber que había sido descubierto
está en posibilidad de tomar la delantera.
un complot para _asesmar al general Gómez, y en el cual
~a ~elebraci?n de este acuerdo es, pues, uno de losacon- estaba ~ompromehdo el hermano de Castro. Ultimas intec1mientos mas trascendentales en la política interoacio- formaciones cablegráficas hacen saber que la Suprema Cor·
rr.:--------e:;o---::::::"""'--::::----e:..=-::-::-=-=------=-=-' en
te de la República ha decidido proceder
contra del exdictador Castro, á quien
se ~cusa de complicidad en el complot
recientemente descubierto.
La_historia es demasiado trivial: es
la misma d; t?dos lo~ grandes caciques
de l~s repubhcas latmoamericanas, que
domman por el terror á las multitudes
hasta convertirlas en sumisos rebaños·
pero que, á la primera oportunidad s~
vuelven contra ellos. Es la misma historia: llámese el tirano Antonio López
d~ S~nta Anna, doctor Francia, Rosas ó
C1pnano Castro.

•·•

Se pone en tela de juicio que sea el
auténtico el «Arbol de la Noche TrisDELA
te&gt;, que yergue todavía su recio !ronNOCHE TRISTE
co en Popotla, y bajo cuyas ramas, según tradición, se detuvo Hernán Cortés al abandonar la
vieja Tenoxtitlán, camino del cerro de los Remedios.
Que el susodicho árbol sea el verdadero 6 no sea-cosa
que, en realidad, importa bien poco,-se han propuesto
averiguarlo el señor don Nemesio García Naranjo, secretario
del Museo Nacional, y don Manuel Urbina, profernr de ese
establecimiento. Al efecto, y contra los preceptos históri·
cos más severos, han entrevistado á un señor don Alejo González, octogenario vecino de San Juanico, pretendiendo
encontrar en él las fuentes tradicionales, sin gran resultado por cierto, pues aún estamos en la duda de si el Conquistador lloró bajo el ahuehuete conocido en Popotla, 6
bajo el que se muestra al curioso en Tacuba, y aún lo estaremos por muchos años, quizá por siempre, lo cual, en
verdad, no nos intriga demasiado.
EL ARBOL

/

279

EL MUNDO ILUSTRADO

'·ª

y

•

MANlFESl"ACIÓN EN PUEBLA POR LA TvMA DE ,·o~ESIÓN DE GOBERNADOR.
EN LA MANIFESTACIÓN EN HONOR DEL GRAL. MARTÍ?l'EZ .

( Fot. de El "Mundo ]lustrado." )

(Fot. de_&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.)

- Los gatos, los murciélagos, las lechu.
zas, etc., ~en mejor en la osc.1ridad porque sus o¡os son muy sensiblts á la menor ca~tidad de luz. Se cree también que
ha&gt;'. ciertas propiedades de la luz que
afect~n,á su aparato visual en tanto que
en el ~uestro no causan ningún efecto;
es decir, que hay algunos rayos que mu
par~ nosotros. De aquí que pueden ver
me¡.or en la que nosotros ll¡¡mamos O§·
cundad.

�EL MUNDO ILUSTRADO

280

HISTORIA TRAGICA
Bartolomé Juan Salviati, marqués de Spoleto y duque de
Vintimille cuya familia proveyó de varios dux á Venecia y
de gobern~dores á Florencia, contab31 ya cin.cuenta años y
hacia quince que era vi,udo de ~ana Lucrec1a ~~lleverant,
de los Belleverani de Napoles, aliados de las familias ducales de Módena y de Parma, como asimismo de !ª casa d~ los
Médicis cuando se desposó en segundas nupcias con S1mona Fos¿ari, herm?sa niña de veinte años apenas, en todo el
esplendor de una Juventud deslumbrante.
Simona, florentin~ de raza y por in~tinto, de la s~ngre de
los antiguos Foscan, fatales a su patna, los Foscart de las
asonadas de las conspiraciones, de los idilios trágicos y la
traición progenie de criminales y voluptuosos, los hombres,
hermos~s como mujeres, y las mujeres, bellas como arcángeles no desmentía, por cierto, un proverbio popular en Italia,
sobre la insolente belleza de los hombres y mujeres de su casa: «Los Foscari son tan hermosos que tentarían á Dios&gt;,
blasfemábase entonces y blasfémase todavía en la llanura
lombarda.
.
Una figura anónima de un discípulo de Leonardo y que bien
pudiera ser la Foscari de esta historia, ya que en los catálogos se la intitula retrato de la ".Marquesa de Spoleto," ha
tnsmitido hasta nosotros su pehgrosa hermosura. Relegada
en una pequeña sala obscura del museo, solamente el azaró
el intento premeditado de hacerlo pueden descubrirnos la
preciosa tela; pero qui_enquie!a que haya.con~emplado en, una
ocasión sola esa cabecita rubia, no la olvida Jamas. Segun la
curvatura que va desde el fondo á la nuca, es una cabeza chica voluntariosa, obstinada, que sería malévola sin la languide~ de los ojos, defendidos por párpados de demasiajo peso;
dos l11rgos ojos sombríos, cuyas pupilas, extrañamente alejadas bajo los arcos superciliares, tien~n rojizos resplando~es
de terciopelo abrasado. La boca es smuosa, como de labios
cincelados; la nariz recta y corta, de aletas dilatadas; los semiplanos del rostro definidos y fijos como esculpidos en piedra· máscara imperiosa de joven aventurera y de princesa,
cab~za, en fin, de juventud y ardor pavoroso en su intensidad. El peinado está hecho de macizos bucles entrelazaios
con perlas y piedras verdes, formando, según la usanza toscana un casco sobre la frente; el cuello es femenil, viperino
casi por lo grácil y por lo largo, y surge como un tallo de un
cuerpo de vestido ampliamente escotado, de un damasco azafranado que se adapta admirablemente al tono herrumbrado
de la cabellera y los ojos. La carnadura mate, que bajo la influencia de la luz adquiere transparencias verdosas, evoca á
un tiempo mismo la blandura de la cera y la dureza del metal.

***

***

Andrés Salviati, hijo del duque y de María Lucrecia Belle
verani, abandonó despechado el hogar paterno. Era un ado·
lescente de aspecto miserable, ruin y magro, y de carácter
taciturno, heredado de su madre. Tenia bellos ojos de color
verde obscuro, que constituian el único encanto de su rostro
de aborto. Eran estos ojos los que la altanera y plácida Simona encontró en Vintimille el dfa mismo de su arribo. La florentina y el hijo de la napolitana cruzaron sus miradas como
dos aceros; pero del choque no brotó chispa alguna. Política
como todos los de su raza, 1~ duquesita se esforzó en atraer á
su causa al hijo de la extranjera. Hizose maternal, zalamera
y hasta es1'ozó algo así como una vaga promesa, sin conse·
guir, á pesar de todo, vencer la hostilidad creciente del mancebo.
Cansóse, al fin, de sostener una lucha inútil, y desdeñando
esta conquista esquiva, regresó de nuevo á sus placeres. En
medio de una corte de músicos, pintores y poetas, constituyó
el imperio absoluto, dulcemente despótico, de una reina de
amor. El duque, enamorado, la dejaba hacer. Sordo á todas
las observaciones, ciego de pasión, respondla á la maledicen·
cia con estas solas palabras: "Es una Foscari." Verdad es
que tqdos aquellos hermosos jóvenes, florentinos como ella,
eran más bien que seres de su raza, animales familiares, ju·
guetes y bufones. Su orgullo la defendia de si misma, y, por
otra parte, sus caprichos se sucedían sin interrupción, de tal
modo, que el favorito de la vispera estaba hoy, invariable·
ment~, en desgracia. Cuando uno de ellos dejaba de agradar·
la, le alejaba ó le casaba con alguna de sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal, seducido por el esplendor
de Vintimille, donde durante dos meses se vió colmado de
honores, debió huirá favor de las sombras de la noche y ga·
nar la frontera á marchas forzadas, para no casarse con una
vieja piamontesa, empleada en las cocinas, que un capricho
de la duquesa le impuso de repente.

•••
El viejo duque, subyugado cada vez más por su joven espos~, vivía, entre tanto, confinado en la parte antigua del
castillo, en la compañia de astrólogos y alquimista~, amigos
de la duquesa, entregados á ella en cuerpo y alma, y que, se·
gún el rumor público, extraviaban la razón del noble señor
en peligrosos experimentos de las ciencias malditas. Hacían
bien, sin embargo, en distraer la atención de Bartolomé,
ocultándole el comportamiento de la Perra Galga, como
llamaban en Vintimille á la fina y flexible hija de los Foscari, rodeada de su jauría de dogos florentinos y de galgos tos·
canos.
El escándalll era ya público; franqueando las fronteras, hacía entonces la alegria de Italia y de Provenza. Entre una
multitud de favoritos-menuda morralla de la que daba cuen·
ta semanalmente el lazo de los estranguladores ó el ve·
neno de los alquimistas agregados al palacio-había tres
it~li~nos unidos por ~l interés común de su C(lnservación y su
crédito, que se repart1an el favor ducal: Beppo Nardi, poeta
formado en la corte de Aviñón y compositor de sonetos de
la escuela de Petrarca, esbelto y fino caballero de un perfil de
camafeo, rostro grave y enérgico, encapuchado siempre de
terciopelo escarlata, y cuya musa festejaba todas las mañanas la juventud gloriosa de Simona; Angel Barda músico
n:ilndolinista! composit~r á ratos perdido~ de lánguidas canc10nes, napolitano de ongen, moreno aceitunado, con los ojos
blancos azulados, de ardientes labios secos, violáceos como
ciru~las, y Pedro D' Arlani, pintor y escultor á la manera de
Miguel Angel, tipo soberbio, musculoso como un atleta, de
negros cabellos espesos y encrespados sobre una pequeña cabeza de Antinoo.
Aires de guitarra, poema,;, sonetos y bustos de pintada cera formaban la atmósfera de voluptuosidad intelectual y de
languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul, reverberante y undosíf, entre .fos-labreles, rosas y palmeras de
la playa y ante la solemne y vaporosa decoración del valle.

Simona, ca~ada en virtud de su real belleza y juventud
triunfaPte, trajo ála ruda y pe,:¡ueña corte de Vintimille las refinadas elegancias, las costumbres cómodas y las suntuosidades de las princesas florentinas.
Era en una pequeña ciudad de la frontera, más acostumbrada hasta entonces á la soldadesca de la guarnición que á
la retahila de los poetas juglares y los músicos, todo un séquito de artistas iluminadores de misales, modeladores en cera y recitadores de sonetos y baladas, que pululaban enton·
ces en Lombardía y Toscana, á sueldo de los ricos y poderosos; y que se lanzaban ahora en pos de la duquesa, esclavos
de su fortuna, encantados los unos de su hermosura y los
demás de su generosidad.
La vieja fortaleza se pobló con el ruido de las voces y de
las risas, roces de sedas é instrumer,tos murmuradores, cuando antes sólo se oía el crujido de los vasos y el golpe de las
ala~ardas, y, en las veladas de armas, el choque de los dados
y los cubiletes. Durante todo el día y particularmente desde
las primeras horas de la noc_h~ hasta las últimas d~l alba, sucejiéronse en adelante los pmcatos de los mandolinas, el es*••
tertor sollozante de las guitarras y los versos de los poetas,
tan pronto bien acentuados como balbucidos en éxtasb por
Y Bartolomé Salviati lo permitía todo. Los alquimistas
voces acariciadoras, desfallecientes de amor. Así se convir- acaparaban al duque, ~ ~e esta hermosa . inteligencia, de estieron en salones galantes las viejas sala, bajas, reservadas ta volun~a~ segu~a,y raptda, de este c~racter decidido y au·
. hasta entonces para los soldados de la guardia. Las paredes, daz de. v1eJo cap1tan, terror e~ otro tiempo de los enemigos
· antes desnudas, fueron adornadas con frescos. La joven du- de !taha, sólo quedaba un anciano encerrado en el más peliltuesá hizo veniF pintores de Fiesole y escultores de la Roma- groso de los círculos.
'
-na .y su imagen, lv mismo bajo la figura de una ninfa que
Asilo habla querido la duquesa; diez años le hablan bastabaio la de una ~anta canonizada_, embelleció los corredores y do para aprisionar el águila y convertirla en un viejo buho de
·p1ltios lle)·palacio.
·
laboratorio. Salviati no dejaba ya los hornillos y retortas en

medio de los cuales la bella Foscari lo habla confinado, y
cuando por casualidad salia fuera de la parte alta del palac10
donde se habla refugiado, era para asistir, á ruegos de su esposa, á alguna fiesta, comedia ó baile o~ganiza~o por _ella,
consagrando así, con su venerable presencia, el luJo y la licencia instalados en su corte.
y seguros de su impunidad, los favoritos se alentaron y la
audacia de la duquesa se atrevió á. cosas mayores todavía.
Perdiendo toda prudencia, aconsejada quién sabe por qué genio maléfico, la aventurera resolvió aparecer personal"!ente
en las tablas, delante de la corte y al lado de tre~ am1g~s.
que tendrian un papel cerca de ella, en una comedia 6 baile
de circunstancias, donde cada uno confirmarla su tale_nto. .
Tratábase como se ve, de una val&lt;mtonada de muJer ebna
de fuerza, de~pose\da de orgullo, vibra~te de pasió~; con !odo
se resolvió llevar a cabo el proyecto, dandose comienzo a los
preparativos con · la anticipación necesaria. La duquesa de
Vintimille encomendó el libreto á Nardi, la música á Barda y
las decoraciones á Pedro, imponiendo á todos el asunto y dirigiendo en persona los trabajos. Y cuando Nardi y Barda_ le
presentaron terminada al fin, la" Muerte de San Juan Baut1s·
ta "que el!~ les había confiado, Simona halló que la obra era
m;estra, porque á través de los . con&lt;;eptos de poesía, de asonancias y preciosida~e.s, reconoció la tdea que .les hab1a sugerido, sin que las ins1p1das melodias del ~apohtano alterara_n
gran cosa el bello horror del drama escogido por su alma tra·
gica La muerte de San Juan Bautista,ladegollación del Pre·
cursor la leyenda de sangre que obsedía entonces á to~o el
Renacimiento italiano, Herodes y Sal~mé, los dos tern~les
personajes que han tratado todos los p1~tores de aquella, epo·
ca y cuyos cuadros nos ha~ lega?º el t1p~ de la, Sa.lome qu~
nos es hoy familiar, la hab1a atratdo en pnmer termmo. Y a
ella princesa de Florencia, marquesa de Spoleto y duquesa
de Vintímille, era la doncella que· le placía evocar, encarnar,
vivir durante una tarde delante de todo un pueblo.

menos apiadada que curiosa, ofreciéndole primero de beber y
tendiéndole luego una flor; el desdén del santo, la insistencia
de Salomé, el furor profético y el anatema del asceta, pidien·
do el fuego del cielo para la tentadora. En el segundo cuadro
se veía á Herodes en su trono, en medio de los dignatarios
de su corte, la entrada de Salomé y el siniestro convenio discutido entre la princesa y el rey; después, una vez efect11ada
la fatídica danza, Herodes manten!a su promesa y el verdu·
go traia la cabeza de San Juan.
La Foscari distribuyó los papeles: Beppo Nardi, el poeta,
ocuparía á su lado el sitial de Herodes; Angel de Nápoles con
su ardiente· cabeza demacrada, sería el Precursor; su fla:ura
y sus ojos brillantes le indicaban como á propósito para en·
carnar al huraño devrrador de langostas. En cuanto á Pedro
D' Arlani, su gigantesca talla y su enorme musculatura le ser.alaban d papel de verdugo; permanecería inmóvil, cimitarra
en mano, detrás del santo arrodillado durante toda la danza;
luego, tomando al profeta por la espalda, le arra~traria fuera
de la escena, para volver al cabo de un momento con su ca·
beza en un plato.
:s
Con una alegría infantil y la ciencia de aetalles Que las
mujeres aplican en estos casos, la duquesa se ocupaba tam·
*
••
bién de los trajes y la decoración de la sala. b•Jscando para
La duquesa había dividido el drama en dos cuadros: el en· ello telas de Oriente y terciopelos preciosos. Se diriiieron pecuentro de Salomé con el Precursor e~ los cor~edores del pa- didos á Venecia y se enviaron mercaderes judíos a Génova
lacio; el santo preso entre dos guardias; la prmcesa, tal vez para que eligieran allí tapices de Damasco y sederías de Tiro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

282
Hiciéronse venir también, á precio de oro, bailarinas de Bérgamo que regularían los tiempos del baile de Salomé y ense·
ñarían á la duquesa todos los recursos de la danza, para que
apareciera en las tablas como una almea de los países berbe·
riscos. La orquesta del palacio fué reforzada con quince mú·
sicos y las viejas tapicerías de la familia Salviati, represen·
tando la vida de la virgen, fueron sacadas de sus cofres de
madera de alcanfor, donde se las guardaba por ser tenidas en
un precio inestimable, sin usarlas más que en las grandes
fiestas, en ocasión de los casamientos de los duques y los
bautismos de los niños varones. Convirtió el patio del casti·
llo en sala de espectáculos, y, talando los antemuros de la for·
taleza, hizo demoler veinte metros de murallas de las que da·
ban al mar. Los picos y los azadones hicieron presa en las
piedras de granito colocadas por Humberto el Fuerte, formán·
dose así una bahía luminosa y azul, á diez metros de altura,
sobre el infinito del golfo, á través del muro.
Simona había elegido precisamente para el fastuoso escándalo el aniversario de sus bodas. Llegó éste por fin, y la maravillosa tapicería de los Salviati fué extendida en los estrados
del patio, á la sombra de los torreones y atalayas.

tura, soberbio en la ostentación de sus músculos y el torso
ceñido por una estola blanca. Y entre los pizicatos de las mandolinas y un ritmo ligero y saltarín corno un tintineo de carn·
panillas, música extraña, por cierto, á la que se unían de vez
en cuando voces débiles de flautas y lánguidas invocaciones de
guzla, apareció Simona, fina como una aguja, enfundada en
un medio traje de seda verde, rnordorada y reluciente como la
piel de una culebra, interrumpida aquí y allá con grandes
rosetones de azabache. Avanzaba radiosa y como embebida
en su atavío, pálida bajo los afeites, agrandados los ojos por
el Kohl y estrechada la frente por el peinado de tiara, como
un firmamento constelado de estrellas. Pesados arambeles
temblaban sobre su fre.nte, y suspendido al extremo de una
hilera de perlas descansaba un ópalo en su seno.

***
I

EL MUNDO ILUSTRA lJO

Un dosel de brocato con los colores del ducado se erguía
al frente de la escena, en el medio mismo de las hileras de
asientos, reservado para el viejo Bartolomé y su séquito de
sabios. El espectáculo estaba anunciado para las tres de la
tarde, y cuando llegó la hora, la multitud, amontonada en las
gradas, daba visibles muestras de impaciencia ante la ausen·
cia delduque.
Después de una espera de tres cuartos de hora, la orquesta
entabló un concierto de flautas y violines, y los tapices que
ocultaban la bahía se descorrieron. El duque hacía saber á
la duquesa que no debía esperarlo por el momento, y que podía
comenzar la fiesta sin él; habiendo sido víctima de una indis·
posición pasajera al abandonar sus habitaciones, pedíales diez
minutos para reponerse, en la seguridad de que antes de un
cuarto de hora vendría á presenciar la danza de Salomé, en
la cual deseaba ardientemente admirar y :iplaudir á la du·
quesa.
Y el espectáculo comenzó, en una atmósfera de vaga an·
gustia, porque, verdaderamente, no se había sospechado que
la audacia de la hermosa Simona llegara nunca tan lejos.
La figura ondulante y fina de la duquesa, convertida en
príncesa de Judea, se destacaba sobre la escena, envuelta en
pesadas telas asiáticas, frente á un antiguo tapiz flamenco,
que simulaba los fre~cos de un corredor. Una después de
otra, tendía á San Juan-Barda-una rosa, luego una copa,
después los brazos.
·
Bartolomé no aparecía.
El primer cuadro había terminado, y se comentaban en la
sala las novedades que se reservaba el segundo. La principal
era una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera por
D' Arlani, y que á la lividez de la muerte sumaba el horror de
la sangre del suplicio, que le bañaba el rostro.
Descorrióse nuevamente el telón, y, sobre el azul del cielo
y del golfo, que llenaba de claridad el patio del castillo, se
destacó Nardi-Herodes-rodeado de dignatarios y esclavos,
vencido por el peso de la púrpura y la mitra. Próximo á él
estaba el escultor D' Arlani, dominando_á todos con la esta·

•
*.
Bailaba, y en sus grandes ojos y en la sonrisa de sus labios apareció de pronto una sombra de espanto. El duque
acababa de tornar asiento en su trono, y, cerca de él, dé pie
y en actitud respetuosa, pero con los ojos llenos de amena·
zas, estaba Andrés Salviati, el proscripto, el desterrado, el
hijo caído en desgracia, el enemigo de Sirnona, que había re·
gresado.
Era á él á quien miraba la duquesa, ·sin ocuparse casi de He·
rodes, de San Ju?n arrodillado detrás de ella, ni del vtrdugo
en pie junto á su víctima. Con lá mirada fija como lá de un
alucinado, Simona bailaba; pero cuando la danza terminó y
ella se volvió hacia Herndes para pedirle la cabeza del blasfe·
mador, un grito horrible brotó de todos los pecho~. La duque·
sa, con la boca enormemente abierta, no pudo hallar un solo
sonido en su garganta apretada.
El duque acababa de levantarse, apoyándose con una mano
en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hacia un
signo, ante el cual cayeron á los pies de Simona tres cabezas
cortadas. Verdugos situados entre los figurantes habían
ejecutado estrictamente la orden. Un triple golpe de hacha
había decapitado á San Juan, á Herodes y al verdugo: un
mismo castigo había caído sobre Nardi, D Arlani y Barda.
-Han pagado-fueron las únicas palabras del duque al re·
tirarse.
A la tarde de ese mismo día, una mujer volvía en sí en me·
dio de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con ci·
rios, como una capilla ardiente, y cuya puerta y ventana ha·
bían sido tapiadas, porque la condenada no debía salir jamás.
A sus pies yacían en un plato tres cabezas ensangrentadas,
jóvenes, lívidas, de pupilas convulsas y cabellos erizados to·
davía de horror. La mujer, centellante aún de joyas y de se·
das, retrocedió instintivarnénte, y al hacerlo se deslizó de sus
ropas un pergamino sellado con las armas de los Salviati. Si·
mona lo recogió del suelo, y, desdoblándolo, leyó este adiós
de un anciano:
"Vos que los amasteis vivos, amadlos muertos, señora. Os
ha placido vivir con ellos y por ellos, y os será dulce morir
también con ellos-, que murieron por vos.''
Y dando vuelta á la hoja, la duquesa halló estas líneas con·
soladoras:
"Pero yo también os he amado, Simona; lo recuerdo y ten· ·
go piedad: sus labi_os están envenenados .... "
JUAN LORRAIN.

LA SIEMBRA
Estamos en el momento de las primeras siembras: acaba
de pasar el «día 2 de la Candelaria&gt;, en el que nuestros
abuelos establecieron la costumbre, seguida hasta nuestros
días, de q 11e se bendijeran las semillas que se habían de
sembrar en el año, para poder empezar la siembra desde
luego.
Todas, ó casi todas las plantas florales y frutales que
han de lucir sus galas en la primavera, se siembran en esta
época del año, y salvo las indicaciones que se hagan individualmente con cada especie de planta, se debe escoger
principalmente el mes de Febrero para las anuales, si se
quiere que luzcan en todo su esplendor en los meses floridos del año, que son Abril y Mayo¡ y que puedan obtener
todo su desarrollo antes de que los fríos 'del invierno mar·
chiten sus galas.
Por tanto, vamos á dar á nuestros lectores, y sobre todo
á nuestras lectoras, algunos consejos para que sus jardines
sean los más bellos y los más llenos de flores á su debido
tiempo.

•
••

L1. siembra debe hacerse en suelo compacto cuando se
haga en el lugar en que ha de permanecer la planta y en
un suelo ligero y blando cuando haya de ser traspla~tada:
en los dos casos hay que poner una capa de tierra floja so·
bre las semillas para facilitar su germinación.
Empezamos ocupándonos de la reproducción por medio
de semillas, porque es el procedimiento natural.
Al sembrar, hay que tomar en cuenta el tamaño de las
semillas para determinar la profundidad á que deberán
ser depositadas en el suelo¡ esto no quiere decir que se
seguirá una proporción matemática en relación con los ta·
maños, pues en algunos casos la profundidad resultaría
demasiada. Como guía general, diremos que las semillas
pequeñas, como las de las begonias, por ejemplo, deberán
colocarse á un milímetro de profundida~ ó sea en la su·
perlicie de la tierra firme, y las grandes, como las nueces
y castañas, se colocarán á una profundidad de cuatro á
seis centímetros; las semillas que se hallen entre estos dos
tamaños de límite, deberán sembrarseá profundidades que
se aproximen á una ó á otra de las citadas, según que el
tamaño de la semilla sea más ó menos semejante al de los
ejemplos de semillas enunciados.
Pan mejor gobierno, diremos que hay menos inconve·
niente en enterrar demasiado una semilla en un terreno
seco que en uno húmedo.
Los granos de algunas plantas gramíneas se siembran á
profundidades que varían entre dos y cuatro centímetros
y germinan muy bien.

**•
En cuanto á la manera de sembrar, por lo que á la tierra
hace, se puede dividir en: siembra en tierra-libre, siembra
en cuadro ó bajo campanas, y en invernaderos.

La siembra en tierra libre tiene varios inconvenientes,
comparada con los otros medios, y sólo se usa cuando se
trata de semillas y plantas que no son delicadas; cuando se
tiene que sembrar semillas de plantas delicadas, lo mejor
es hacerlo en cuadro ó en macetas, y siempre bajo cubier·
ta. Cuando no se tiene manera de formar un cuadro y se
care.-:e á la vez de invernadero, la siembra se hará en macetas ó en vasijas arreglada.s convenientemente para su
desagüe y cubiertas con un cristal.
Se sembrará de preferencia en el suelo y al aire libre la
mayoría de las plantas leguminosas, algunas florales y las
semillas de árboles y arbustos cuya germinación se deja
al tiempo.
La siembra en el suelo se hace á vuelo, en surcos ó en
pozos¡ para la primera, una vez que el terreno ha sido de·
bidamente preparado, se toman las semillas en la mano, á
puños, y se arrojan á una cierta altura, para permitir que
el viénto las reparta sobre ei suelo de una manera regular:
una vez que las semillas están repartidas, procurando evitar su _aglomeración, se rastrillea el suelo para hacer que
se entierren un poco. Es bueno colocar sobre las semillas
una capa de tierra suelta, que las protege muy bien.

*

* * grandes ventajas sobre el
La siembra en surcos presenta
procedimiento anterior, porque las semillas se pueden re·
partir de una manera mucho más regular, y en caso de que
haya necesidad de trasplantar, se hace con más facilidad.
Para hacerla, se trazan surcos paralelos á una distancia
que esté en relación con la clase de plantas de que se tra·
te y el desarrollo que se desee para ellas, y cuya profun·
didad se determinará por lo que dijimos anteriormente
con relación al tamaño de las semillas, las cuales se colo·
can en el fondo y se cubren con tierra: cuando el terreno
es seco, se llenarán los surcos sólo hasta la mitad de su
profundidad y se dejará el resto para llenarlo cuando las
plantas hayan brotado.
Hay algunos granos que necesitan estar mejor protegidos,
y para estos, en lugar de hacer surcos, se les coloca en po·
zos que se abren á espacios regulares en el suelo y se cu·
bren una vez que se han depositado las semillas en el
fondo.
*

* bajo chasis ó en inverna·
La siembra á cubierto, ya *sea
dero, conviene para las plantas delicadas; algunas legumbres se siembran bajo chasis, ya sea para obtener plantas
p!queñas para trasplante. ó para acelerar su desarrollo.
Las siembras anuales de flores deben hacerse siempre en
tierra cubierta, ya sea en chasis ó en macetas, en los mesesde Enero y Febrero, y para éstas se debe preferir la siembra en surcos.
Para las siembras cubiertas se deberá emplear una tierra
ligera y fina, y cuando se siembra al vuelo se cubrirán las
semillas con una ligera capa de tierra suelta.
Ya dijimos que cuando no se tiene invernadero es con·
venient~ cubrir las macetas con un cristal, y si es 'apagado
será me3or.

�EL MUNDO ILUSTRADO

285

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿En qué consiste.esa prueba?-preguntó él, medio sorprendido, medio burlón.
-En contestar inmediatamente á cuatro
preguntas que yo formularé. Pero sus respuestas no podrán ser, en cada caso, de más
de una palabra, y esta pablabra ha de ser,
por fuerza, un adverbio.
- ¿Qué voy perdiendo en la prueba, si no
triunfo?
-Todo.
-Y si triunfo, ¿qué voy ganando?
-Todo, también.
-¿Palabra?
-¡Palabra!
-Convenido. Principie Vd. á preguntar,
-Convenido; principie Vd. á responderdijo Marcela.-Primera pregunta: ¿Cómo
quisiera Vd. vivir?
-Armoniosamente-contestó Julián.
-De todas las armonías, de todas las bellezas, de todos los matices, ¿cuáles son y
de qué género sus preferidos?
-Femeninamente.
-¿Posee V d. la seguridad de hacer feliz
á la persona con. la cual quisiera Vd. vincularse en la vida?
- Absolutamente.
Marcela del Cerro hizo una larga pausa,
miró con fijeza á Julián y, con un acento contenido y grave que aquél no le conocía, dijo:
-Ha triunfado Vd. en las tres primeras
preguntas. Va la última, la decisiva. Hela
aquí: Si yo, vencida por sus abnegaciones,
consintiese en ser su esposa, ¿cómo me
amaría Vd?
':' Entonces Julián Pineda, diluyendo besos
en la voz, respondió:
-Religiosamente .... eternamente... apasionadamente ....

SRA. MERCEDES BERRIOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTELLot.
FoT. VALLETO.

IMPROMPTU
j[

El Señor Presídrnfe se dirige al «Springarten&gt; an fo ,
del lunch.-Salto emocíonante.-El ve,,cedor del jueg o
del cigarro.-Grnpo de-invitado( distinguidos.

El Sr. Julián Pineda, hombre de mundo, de cuarenta años de
edad, languidecía inútilmente, desde hacía largo tiempo por el corazón y la mano de la Sra. Marcela del Cerro, viuda de Fernández,
de treinta años confesados. La campaña había sido recia y tenaz
por parte de Julián y en ella había agotado estérilmente todos sus
recursos de solterón diestro y experimentado. Todas las tretas, todos los medios, todos los juegos habíalos ensayado. Y nada, nada...
Más astuta ó menos precipitada que Pineda, la Sra. del Cerro
tenía en su favor, en aquel flirt, las ventajas naturales de su propia
condición y los prestigios decisivos de su traviesa coquetería.
Y conociendo completamente á su enemigo, sus armas, sus fuerzas y sus intenciones, se resistía por cálculo, por orgullo y hasta
por placer. Gozaba con la sensación de la resistencia, así como otras
gozan con la emoción del abandono; y en aquella sensación cruelmente voluptuosa, perversamente exquisita, su vanidad hallaba un
triunfo y sus nervios una vibración.

***

Pero aquel juego, delicado de por sí, comenzaba á volverse peligroso para su misma autora, y Marcela del Cerro principiaba á lan- •
guidecer también á ella, como esos extraños hipnotizadores que
en un minuto de descuido ó de debilidad, terminan por adormecer:
se ellos mismos.
Y una noche en que, aislados los dos en la cariñosa media luz de
un saloncito poblado de ternuras sugerentes y discretas, él la suspiraba una vez más la suave sonatina de sus adoraciones, ella en
un impromptu, le dijo de súbito, sin darse cuenta de lo que d~cía
ó dándosela demasiado quizás:
'
-Sus atenciones y su perseverancia no me son indiferentes
Pineda. Y si V. quisiera someterse á una prueba, le anticipo que ha~
bría adelantado mucho en mi. •.. en mi estimación.

SRA, MARÍA ANTONIETA RODRÍGUEZ
DE SÁNCHFZ MEJORADA, '

La colonia alemana, residente entre nosotros, or¡(anizé
ttna hermosa fiesta deportiva que se efectuó el domingo
último, para celebr:ir el aniversario del natalicio del Emperador de Alemania, Guillermo II.
E l lugar elegido para la fiesta fué los terrenos que cerca
de la hacienda de la Condesa tiene el &lt;Polo Club&gt;, los
cuales fueron debid~mente preparados y acondicionados
para los ejercicios que se llevaron á cabo en ellos.
Bien cc&gt;nocido e~ el entusiasmo que muestran siempre
los hijos del imperio germano por los deportes, y sobre
todo por los deportes hípicos, y por lo tanto, no es de extrap.ar la animación que reinó durante la fiesta, sobre todo
si se tiene en cuenta el motivo de ella, que llamaba poderosamente á las almas de los súbditos del Kaiser.
El programa era muy largo; pero, no obstante eso, se llevó á cabo de tal manera, que no se hizo pesado y sí muy
di ~ertido para los asistentes á la fiesta.
El primer número fué un concurso de saltos de obstáculos¡ en el que hubo catorce entradas, el cual fué gana~o
pot el Sr. D. Carlos Rincón Gallardo, montado en &lt;La Ciénega&gt;. El número siguiente, un partido de &lt;polo&gt;, fué uno
de fos más divertidos para los profanos, y, sin duda, uno de
los¡que más disfrutaron los conocedores. A pesar de que
se notó una gran ventaja de part~ d~l pa~tido de los blancos" el v·entedor Tos contrarios se defeniheron y su derrota ~o fué vergo~zosa, por más que el resultado del juego
fué cuatro puntos por nada.

Se cerró el programa con una «gímkhana», cuyos cuatro
números fueron muy originales y divertidos; hubo unaca·rera de &lt;salvamento», una de &lt;cigarros&gt;, una de «sombrillas&gt; y otra que merecería llamarse de la «camisa de dormir&gt;, porque se trataba de que, durante ella, los corredores habían de vestirse esa prenda de ropa, con la q11e tt:nían que presentarse en la meta.e
:
::-::
Aparte del éxito de la fiesta desde el punto de vista de·
portivo, desde el social bien merece ser llamado un acon·
tecimiento; la colonia alemana estaba representada casi por
la totalidad de sus miembros, y las inglesa y americana
por lo más selecto de ellas, así como gran parte de nuestra
mejor sociedad; d señor presidente de la República fué
invitado para presidir la fiesta, y, obsequiando esta invi tación, asistió á ella y repartió los premios á los vencedores en los diversos concursos.
Terminada la fiesta hípica, los organizadores de ella in·
vitaron al señor presidente y sus acompañantes á un lunch
que se sirvió en local apropiado; aparte do éste, que se
pudiera llamar lunch oficial, hubo otro del que disfrutaron
todos los demás invitados.
La hermosa fiesta terminó poco después de mediodía; los
asistentes á ella deberán guardar gratos recuerdos de la
manera como los alemanes celebraron, en el presente año, el
.día onomástico de su soberano.

•

�EL MUNDO LLU STRADO

236

,
1. Grnpo de parlícipanles en la fiesta, duran{~ el "lttnéh. "-2 y 3. S altos de obstáculos. - 4. Concurrentrs.. á
los saltos de ol stáculos.--5. Uri lujoso tren de i11vila dos.
·

EL MUNDO ' ILUSTRADO

287

1. Lu cu.ncurrencia.-2. Llegada de nvitadoe.--3. Los jvgadores de polo ....:1:. El si,ñor Pre.&lt;i,lenl&lt;' 1/c.::u a

terrenos dtl «Polo Club&gt; con el Ministro Alemán.-5, Eljue{o del cigarro en el &lt;¡;imkhana&gt;,

111 ,

�289

l!:L MUND;:YILUSTl&lt;i\00

iL fi Ct-DO lLUSTRA l.JO

por la violencia y la energía de la acción. Las figuras se mueven realmente
sol re el fondo sombrío
del p'.íisaje,· y de toda la
tela fl11ye una potente vibración de la vida, contrariamente envuelta 'e11
la solemnidad de la luz
ves perlina.
Esta tela prodigiosa,
por su extraordinari'a..belleza plástica, su simple
ejecución y a fuga de su
dibujo,const.tu ¡e, por sí
sola, un soberbio legado.
Pero ro· grande que
sea el valor del legado
Olavarrieta bajo el punto de vista artístico y pecuniario. mayor es su
significado como acción
social, sobre todo, tenien
do en consideración que
en la República la generosidad del individuo h3·
cía el Estado' no es una
característica nacional.
En países d onde el
amor á la patria se traduce en acciones prácti·

:-~EL LEGADO OLAVARRIET A

Escuela Italiana
~

del clero que, 6 lcts oculta por celo, 6 las
exporta por lucro.
Por eso la donación del magnánimo ne·
gociante poblano tiene sobre su importan·
c~a in!rínseca, el grande mérito de ser un
rico e¡emplo.-GERARlJO MURILLO.

"Su Valor y Significado
Como importancia artística, la do
nación del viejo y laborioso negociante de Puebla tiene un grande valor. Eliminando los pésimos originales, las malas copias, que son muchas, y las falsificaciones, que son más,
la colección que se acaba de inaugurar en la Escuela de Bellas Artes
es de , grande interés. Una serie de
telas españolas, tres de las cuales pertenecen á la ensalzada prosapia murillesca; un Delacroix, nervioso y firme; unas «Hijas de Lot», de la Escuela del Poussin, que revelan un profundo conocimiento de la forma y un
gusto exquisito en el componer; un
Girodet-Trisson, sabiamente iluminado, bien compuesto, de agradable coloración; varios cuadros italianos de
segundo orden, bastante interesantes;
marc¡¡damente un boceto de Gessi, San
Francisco en éxtasis, pintado con habi lid¡¡d y compuesto con ese gusto
teatral que dominó en toda la escuela
boloñesa, desde los Carracci, y una
simpática tela que recuerda al Albano; algunas copias discretas y, sobre
todo, una tela veneciana, sobre la
cual un dorado reflejo del crepúsculo
, ha descubierto misteriosamente la carne palpitante de una mujer que baila
l! entre las contorsiones de dos· sátiros
musculosos. La carne palpita sobre
los músculos puestos en movimiento

"1:Jucw1u l'" ,u:I i ic:1uno,

.•

r

cas de interés general, los que tienen colecciones de
obras de arte las ceden al Estado, los ricos fundan
bibliotecas, asilos y universidades. En Inglaterra los
coleccionistas ponen á disposición del gobierno sus
bibliotecas y sus museos, para qué el públi~o pueda disfrutar libremente, y á su muerte los hbros y
los cuadros pasan á ser propiedad de la nación; en
Francia, los franceses que voluntariamente emigran
en busca de joyas artísticas, una vez coleccionadas,
las regalan á la tierra donde nacieron; y en Estados
Unidos, en Italia, en Noruega, todo ciudadano que
posee un tesoro de arte, de ciencia -0 de. dinero, ha~e
siempre participante al Estado de sus bienes, contribuyendo al bienestar y á la riqueza sociales; Pero
aq~í ~n México el dinero de muchos ricos va á pa·
rar en misas, y las escasas obras de arte, en manos

�2 'l

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO, ILUSTRADO

FIESTA DE ANIVERSARIO
r-- -

1.

1. Saltos de obstáculos en grvpo.-2. Salto sob,e una me·
sa srrvida.-3. Volteo á caballo en grupos.-4. Capricho
ecuesire.-5. 'Tug of war&gt;.-( Fots. de recoristrucciones, n·
peciales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)
de ésta, á cuyo frente se hallaba el señor director quien se
colocó sobre la escalinata central y, destacándos~ sobre to·
dos los demás, llevó á cabo la ceremonia que se hace cada
año y que consiste en vitorear á la escuela y desearle lar·
.~a vida y prosperidad.

l. Volteos á cubullo pur a&gt;'pirwde,; de cub ..11/e,íu.-¿. ;:;,,./.
to de obstáculos conduciendo heridos.-3. Ejercicios de es·
cuadr6n.-4. Concurso de exploradores escalando árboles,5. Notable acto ecuestre por el aspirante Maupomé.-(Foti:.
~e reconstruccione~_especíales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)

.,..

.

Siguiendo una costumbre establecida desde su fundacié n,
la Escuela de Aspirantes celebró, el día 29 de Enero próxi·
roo pasado, el cuarto aniversario de su fundación con una
fiesta, á la cual se dio el carácter de íntima, no obstante lo
cual fué muy solemne.
La mayoría, casi la totalidad de los números del prcgra·
roa formado para la fiesta, fueron desempeñados por los
alumnos de la escuela y se relacionaron con los conocí·
mientos adquiridos en el plantel, ya sea los que forman
directa é inmediatamente la educación militar, 6 los que
~e relacionan con ella,

Hubo concursos dé manejo de armas; de ejercicios hípi·
cos, de exploraciones y servicios militares, luchas, saltus y
carreras, tanto á pie como á caballo y haciendo uso de to·
dos los medios posibles.
· -,l·" ·
En todos los actos; los aspira·¡;_¡~emostraron gran ha·
bilidad y destreza; pero llamaron especialmente la aten
cíón por su novedad: el concurso d_e exploradores esca·
laudo árboles, el de volteos á caballo: las l iichas ¡-;;];aii;;,
en pelo y los saltos de obstáculos á caballo, conduciendo
heridos.
Tienen fama las fiestas deportivas de la Escuela de Aspirante1: de ser las mejor organizadas y las más lucidas
de su género entre nosotros, y la fiesta que nos ocupa com·
probó que esa fama no es inmerecida; en todos y en, ~da
uno de los ejercicios que formaron el programa, los asfi•

***

.ntes demostraron los beneficios de una educación física
completa y homogénea, y .sus actos, tanto á pie como á ca·
L.. t lo, hubieran lucido en cualquier parte del mundo.
Desde el punto de vista moral, la fiesta fué de gran signi·
licado, pues en ella mostraron los aspirantes el cariño que
tienen al establecimiento y su empeño porque no sólo
perdure y viva, sino porgue se distinga y progrese.
Al terminar los ejercicios físicos hubo uno que pudiéra·
mos llamar moral; todo el personal de la escuela: jefes,
oficiales y alumnos se dirigieron en columna á lo largo de
la calzada principal de la escuela, basta el edificio central

1

El señor Coronel Ruelas, usando la fórmula que se ha
consagrado para este acto, tomó la palabra y dijo: &lt;Hoy
cump~e nuestra escuela el cuarto año de su existencia; por·
que viva Y progrese siempre conforme á sus ideales; por·
que conserve para siempre su espíritu militar, ',1amos á
lanzar, según nuestra antigua costumbre, tres vivas&gt;. Aqu.:·
llos tres vivas, contestados al unísono por todo el peno·
nal de la escuela, fueron como una promesa de que lcll
deseos expresados por el director se &lt;:umplirán.

�293

EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUSTRADO

o,c=::::::ro,c:::::::roc:::::::ro=:::::::r

Obras -Maestras de los Grandes Péntores

o(

SPORTS )

0

.oc::::::::r,oc:::::::roc:::::::ro,c=:::ro
EL "BASE·BALL" EN CULIACAN

Tener un alma fuerte en un cuerpo sano, es lo que el
hombre moderno, en los países de más avanzada civilización, se ha propuesto.

PERIPECIAS DEL JUEGO,

EL SALON DE AUTOS EN PARIS

&lt;BASE BALL) EN CULIACÁN.-LA CONCURRENCIA.

I

La Madona de San Francisco
DE ANDREA DEL SARTO
Los caracteres generales de la composición, el estilo del
dibujo,· el sentimiento del color, todo es de una suprema
elegancia, de un sutil encanto en la obra célebre del gran
pintor, Esta virgen, estos saJ;).tos, son bellos, humanos, felices: los ángeles sonríen á Jesús, juegan con él como sim·
ples mo.rtales, persiguiéndole hasta en los brazos mismos
de la madre augusta, que le sirven de refugio. No descubrimos á la Virgen gótica que, envuelta en paños, carece de
cuerpo: no es este el Jesús anémico que gravemente bendi·
ce á los hombres; no son estos tampoco 'los santos agotados
por el ayuno, que dijérase brotan de la tumba. No se advierte en la tela admirable la lúgubre tendencia de los
Primitivos,.ansiosos de enseñarnos que la vida es misera. 1 ble, que somos pecadores, y que, por lo tanto, sólo debemos
orar y arrepentirnos si anhelamos rehuir á la condenación
eterna. Los santos, la Virgen, el Jesús, los pequeños ángeles de Andrea del Sarto, nos dicen que la vida es buena, y

que Dios puso en ella la dulzura del hogar evocada por la
Virgen: la alegría del trabajo, puesta de relieve por San
Juan Evangelista, y aun el supremo goce de la plegaria, á
la cual entrégase con fervor San Francisco, porque la ple·
garia no es el grito ahogado del espanto que implora la mi·
sericordia del Supremo Hacedor, sino más bien el himno
de la gratitud y del de~eo.
_
-~
La Maaona de San Francisco revela, en sus menores detalles, la religión, el amor de la forma: en el zócalo lleno
de esculturas, en los paños que envuelven el desnudo, ha·
ciéndole entrever, ocultándole apenas, y dejando aparecer.
como al descuido, los hermosos pies y los bellos brazos,
adivínase un alma cristiana penetrada por el espíritu todo
luz, todo alegría y blancura del viejo paganismo. La Roma
nueva, reina y señora de las almas, aspira en el lienzo á
unirse con la antigua Roma, dominadora de los cuerpos.
El ánima encantadora del artista florentino fue, quizás,
demasiado débil para apegarse á las realidades de la vida.
Sábese que habiendo recibido Andrea del Sarto cierta suma
de Francisco 1, á fin de comprar obras de arte, permitió que
su espósa la derrochara, y jamás pudo, no obstante sus no·
bles esfuerzos, reparar la falta. Abandonado por aquella
ingrata mujer, murió en un obscuro lecho, en tanto que
en la ciudad del Arno estallaba, clamorosa, la guerra civil'

Acaba de cerrar sus puertas el 119 salón de autos, de la
serie que viene verificándose en París, año por año, con
beneplácito de los automovilistas enragées.
Al decir de los cronistas, ningunos de los presentados
hasta ahora á la atención del mundo sportivo fué más brillante que el que correspondió á 1908. En él llamaron la
atención, sobre todo, los nuevos tipos de vehículos ligeros,
que caracterizan una hermosa evolución de la industria
francesa, y que fueron presentados como una verdadera
novedad, ostentando las célebres marcas «Renault&gt;, de
«Dion·Bouton&gt;, «Unic&gt; y «Lion Pengot&gt;.
~Largo sería, sin embargo, en estas breves líneas, reseñar
una por una las creaciones que en materia de automovilismo han tenido gran éxito en el Salón de Autos parisiense.
Todas ellas son espléndi(i,as, y de seguro interesarán á los
aficionados á este género de sport, el más nuevo, peligroso y atractivo de cuantos contamos.
Lo único que hay que lamentar, es que los constructores franceses, cansados de producir, año por año, nuevos
tipos, desistan de abrir en lo sucesivo salones de la índole
del que ha encantado á París últimamente. Tratan de re·
posar, de ganar sin molestarse mucho, y es, por esto, que
han declarado en una reunión celebrada misteriosamente
en los Campos Elíseos, en un restaurant, que no expondrán

Los sabios preceptos de los antigu?s han recobrado s:u
prestigio· las viejas máximas, sacudiendo el polvo de si·
glos de divido, surgen brillantes, lúcidas y se e~evan á la
categoría que lógicamente, por la verdad que encierran, ~es
corresponde en tiempos en que-anulados los convencionalismos cuasi místicos que respecto de la cultura corporal dejaron establecidas edat!es en ~as _que el espíri~u _a~canzara absoluto predominio-el principal anhelo civilizador es el de la perfección en su más amplia forma, así
interior como exterior.
Que se cultive en buena h~ra la inteligencia;que se ~~ncurra á bibliotecas y academias; que se empape el esp1ntu
en fa ciencia y en el arte; que se vaya en pos de una cultura. Pero, á la vez, procuremos dar á nuestros músculos
fuerza y elasticidad; fortifiquemos nuestro cuerpo en ~a
labor gimnástica, que ello redundará, no sólo en beneficio
,
corporal, sino intelectual también,
Los sports se han establecido venturosamente en México:
han encajado en nuestras propias costumbres, por tradición rehacias á él. De esa ¡¡¡¡¡¡~,'~"JJ~D~~'ff..h~(e~jij~jp.i~~
suerte observamos que se abren gimna·
sios y que la cultura física alcanza un
comienzo de buen auge.
Pero lo digno de aplauso y lo que
hace esperar que el !pOrt prospere, es
que no sólo en la metrópoli, sino en el
interior de la República, va obteniendo
lo que los rep6rters llaman común y frecuentemente carta de naturalizaci6n.
En Culiacán-como podrá ver el lector
por los grabados que hoy damos á la estampa, y que debemos á la actividad de
nuestro corresponsal en aquella aparta·
da capital sinaloense-se ha despertado,
en días recientes, la afición por el base·
ball.
Entre los ejercicios de sport es éste,
quizá el que mejor conviene á nuestro
carácter. No ostenta la brutalidad que
algunos achacan á otros juegos, y alcan·
za las finalidades todas que son de desearse por lo que toca á la cultura física.

SALÓN DEL AUT0.-1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

294
automóviles en 1909, ~o pena de una multa de cincuenta
mil francos para quien quebrante el pacto.
¿Prosperará tal determinación?
· A la competencia toca decirlo.
EL BILLAR

El billar es un &lt;sport&gt; que cuenta con muchos devotos
en México, algunos de ellos verdaderos maestros en el manejo del taco.

ción&gt;, es decir, en que eJ jugador al mismo tiempo que
realiza un golpe determinado, coloca las bolas en posición
que le permita efectuar el golpe siguiente. Tan importante
es esto, que mientras un jugador habilísimo, pero que no
se cuida de &lt;preparar&gt; sus golpes, muy difícilmente puede
hacer series de 15 ó 20 carambolas¡ un jugador mediano,
pero que sabe &lt;preparar,, logra fácilmente hacer series de
35 ó 40.
Ilustramos esta página con proyecciones, en las que se
ven algunos golpes fáciles &lt;de preparación&gt;. La punta del
taco está representada por un pequeño casquillo. La bola 1
es la del que juega¡ la 2, es la que recibe el primer choque.
La trayectoria que sigue la bola 1 está representada por la
línea de \)untos, y la que sigue la bola 2, está marcada por
la línea negra. Se ve que en todos los golpes, ambas bolas
van .á reunirse en el punto que ocupa la tercera.

295

EL MUNDO ILUSTRADO

-LA GASA DE GAMPO-.

..

AJEDREZ
Problema núm. u por E. B, Greenshields, de Montreal
Este golpe es muy sencillo. Tóquese la bola 1 hacia la derecha. Tómese la bola 2 á la mitad. La bola 1 tomará las bardas
By e y hará la carambola, en tanto que la 2 va á ángulo de las
bardas Ay B, y sereiíne con los otros dos.

Cuarto premio en el torneo de la "Montreal Gazette" de 1887
NEGRAB.

y en verdad que ningún juego, como este, posee tan alto
grado de elegancia. A ello se debe quizá que sea el billar
uno de los recreos favoritos de los hombres que, siendo
enemigos del~ excesiva fatiga, g_us!an, sin. em~argo, de ha·
cer un ejercicio fructoso que, as1m1smo, d1stra1ga.
Es nuestro deseo dar á la estampa algunos problemas
sencillos de billar, para solaz de los billaristas A medida
que aquéllos vayan apareciend~, incluirel;llos también preceptos útiles en lo referente al ¡uego en s1.
Abrigamos la creencia de que, á la par que prestamos un
atractivo más á ,El Mundo Ilustrado&gt;, somos útiles á los
aficionados que en gran número cultivan dicho &lt;esport&gt; en
México.

PÓRTICO DE LA CASA.

Cuando se construye una casa en el campo, se debe 'pro·
curar contener el mayor espacio sobre el menor tterreno y
bajo el menor techo posible¡ para esto se prestan, ~e una
manera admirable, las casas cuyas paredes se empiezan á
aproximar desde la mitad del :segundo ó tercer piso, para
formar techo &lt;mansard&gt;, y que, por este motivo, son llamadas en los Estados Unidos de dos pisos y medio.
Como ilustración á estas líneas, presentamos un modelo
de casa de ese género, cuyo estilo general es el colonial, ó
sea el característico de la época de la dominación inglesa
en América. Como se verá por la ilustración, la casa se
halla enmedio de un vasto jardín¡ su fachada, que es ar·
moniosa y sencilla, tiene en el centro un pórtico, que en
otro grabado damos en detalle, el que conduce á un &lt;hall&gt;
ó sala de descanso, la cual tiene, en el centro, la escalera
que conduce á los departamentos altos. El techo no deslu·
ce el conjunto de la casa, sino, por el contrario, la remata
de-una manera_original, muy digna de tomarse en conside-

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ESCALERA EN MEDIO DEL

El juego del billar es muy difícil; requiere un dominio
absoluto sobre los movimientos del brazo y una soltura
extraordinaria. Estas aptitudes sólo se desarrollan con la
práctica. Pero, si sólo á muy pocos es dado llegar á obt~ter el dominio absoluto del taco, hasta el punto de permi·
tirles hacer en juego libre todo el número ~e carambal~s
que desean, tiene, en cambio, el gran atrach:vo de que di·
vierte sobremanera é interesa aun á jugadores menos que
medianos.
La clave del billar está en lo que se llama da prepara-

e

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R

8
Golpe de retroceso, fácil y vistoso. Tóq~ese la bola 1 en la
arte superior. Tómese la bola 2 un poco hacia la derecha. La bo~ 1 retrocederá dir~ctamente.sobre la 3, en tanto que las dos tralzarán un zig-zag é irá á reumrse con las otras dos .

BLANOAB.

Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas.

El hombre ha nacido sin ninguna cosa que le cubra,
porque es el único animal que puede vestirse.
-El pico de las aves es generalmente puntiagudo, por
que la mayor parte de ellas viven recogiendo pequeños ob·
jetos, como gusanos, insectos, semillas, etc., que les sirven
de alimento.
Todas las aves ponen huevos, porque si tuvieran que
llevar su cría de otra manera, les estorbaría el vuelo.
-Cuando las golondrinas vuelan rozando la tierra, es se·
ñal de que va á llover; esto se. explica, porque los insectos
que estas aves persiguen, mientras vuelan, se encuentran
muy bajos para huir' de la humedad que reina en las altas
regiones de la atmósfera.
- Es señal de que truene ó llueva, cuando las aves dejan
de cantar; esto es porque un cambio desfavorable en la at·
mósfera les entristece.
-Cuando se hace muy perceptible el perfume de las flo·
res, es señal de que vendrán días de lluvia, porque estan·
do el aire húmedo, conduce el aroma de, las flores más efi·
cazmente que cuand·o está seco.

*

HALL, ''

ración, en vista de las muchas ventajas que proporciona al
interior.
La distribución de la casa es muy ordenada y presta toda clase de comodidades; en la planta baja, comunicando
con el pórtico, está el &lt;hall&gt; de que ya hicimos mención; á
un lado de éste está una sala para recibir y para pasar los
ratos perdidos, sala que está rodeada por un corredor abier·
to sobre el jardín¡ al otro lado del &lt;hall&gt; ó pasillo hay un
comedor, y detrás de él la cocina y los departamentos de
criados y demás dependencias privadas de la casa¡ el segundo piso está dedicado exclusivamente á recámaras y piezas
que con ellas tienen relación.
La construcción de:esta comodísima habitación es ligera
y, por lo tanto, muy barata¡ á pesar de esto, su interior se
presta para adornarlo con toda la suntuosidad que se quie·
ra y al mismo tiempo luce mucho con una decoración sen·
cilla y de poco costo.

h.&gt;-'-••••,... ••••• _../

Golpe muy brillante. Tóquese la bola 1 en el centro, tómese
la 2 finamente. La bola 1 tomará la banda By hará carambola
con suavidad. La bola 2 va t. la baranda D y regresa á efectuar la
reunión.

11

MODELO DE LA RESIDENCIA DE CAMPO ESTILO &lt;COLONIAL&gt;

�296

EL MUNDO ILUSTRADO

297

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
Bajo este título nos proponemos hablar de lo que él indica: del hombre y de sus costumbres, examinando éstas y
emitiendo opiniones acerca de ellas, ya sean buenas ó malas; para ello aprovecharemos hechos ó circunstancias que
den oportunidad á nuestras líneas.

***
Los periódicos extranjeros dieron cuenta.hace pocos días
de que una compañía de navegación se vió envuelta en un
litigio porque uno de sus mozos se quejaba de que se le
había separado de su empleo porque había exigido su parte
en una propina que un pasajero dió á otro de los emplea·
dos. El mozo negó haber recibido el dinero¡ se pidió el
testimonio del pasajero, y entonces se descubrió que éste
había gastado más de sesenta pesos de propinas durante la
travesía del Atlántico.
La compañía pudo probar que en su reglamento estaba
prohibido el solicitar propinas y se le absolvió¡ pero seguramente que hubiera ganado más si hace observar esa
prohibición, pues cuando menos se hubiera evitado el ver
figurar su nombre en una demanda que bien hubiera podido afectar su crédito.
La noticia de que se han suprimido las propinas en los
trasatlánticos, ha sido recibida con mucho gusto por los
viajeros, quienes se veían en la necesidad de gastar entre
diez y cien pesos de propina en los viajes de travesía entre
puertos de Europa y América.
Aprovechando de esta circunstancia, se ha levantado el
grito de protesta en otras partes, y se están fundando peluquerías, restaurantes y otros establecimientos en los que
se prohibe dar y recibir propinas.
Creemos que es tiempo de abolir la pésima costumbre de
la propina, pues ella ha hecho que los patrones lleguen á
creerse desobligados de pagará ciertos empleados¡ en mu·
chos restaurantes de nuestra ciudad se acostumbra no pa·
gar sueldo á los meseros, quienes viven sólo con lo que
reciben de propina¡ como se comprende, esta costumbre es
muy perjudicial, tanto para el sirviente como para el pa·
rroquiano; para el primero, porque el cliente que no esté
acostumbrado á la propina no la dará, y para el segundo,
porque cuando el mozo ve que no se le remuneran sus servicios, trabaja de mala manera naturalmente.
Creemos que los patrones deberían pagar á sus emplea·
dos sus sueldos íntegros y no dejar esto al cuidado de los
parroquianos, quienes tienen derecho á esperar y exigir
un servicio completo por el precio estipulado en la tarifa
que, en último análisis, no es más que un contrato.

•••
Un negociante de los Estados Unidos tiene la costumbre
de escribir todo porque dice que, de esta manera, tiene á la
vista, tanto sus obligaciones como sus derechos¡ como
muestra de esto, vamos á transcribir lo que escribió en un
pizarrón antes de que llegaran los accionistas de la com·
pañía de que es gerente á una junta á la que habían sido
citados:
«Objeto. Vender nuestras acciones sobrantes.
Obligaciones: 1. Emplear buenas personas que nos ayu den. 2. Organizar nuestras fábricas y agencias. 3. Tener
juntas con frecuencia. 4. Anticiparnos á las demandas rn
nuestro ramo. S. Cooperación con todos en el trabajo.
Cinco cosas que hay que aumentar: 1. Las ventas. 2. l a
existencia en caja. 3. Las ganancias. 4. La eficiencia de.
nuestros trabajadores. S. La clase de nuestros productos.
Cinco cosas que hay que disminuir: 1. Las deudas. 2..
Gastos superfluos. 3. El número de quejas que se reciben.
4. El tiempo que se pierde. S. El costo de la producción&gt;..
Este pizarrón estuvo á la vista de los accionistas duran·
te todas las juntas, y éstas no terminaron hasta que se hu..
bieron tratado todos los asuntos anunciados y se propuso
soluciones más ó menos acertadas para ellos. ¡Ojalá que .
todos los hombres de negocios tuvieran ese espíritu de or~
den para proceder!
TRAJE DE INVIERNO PARA CALLE.

t

" MINENTE ACTOR FRA NCÉS
EL
BENOII CONSTANT CQQUE LIN, "
[ F OTOGRAFÍ A DE _VALLE TO}

27

DE E NERO PRÓXI MO PASADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

298

299

. EL MUNDO ILUSTRADO

EL BENEFICIO DE FALCONI

Vuelve á quedar vacío el coliseo de San Felipe. La
compañía de Tina se va, y por esto, como es vieja costumbre, se celebran ya las funciones de honor de sus princi·
pales artistas.
A Armando Falconi tocó el turno de esta semana y cubrió su &lt;serata d'onore&gt; con dos obras cómicas: la celebrada comedia inglesa: &lt;La Tía de Carlo~» y el estreno de una
petipieza graciosa, &lt;Cavallerizza», en la que, como excep·
ción, tomó parte la dúctil artista Tina di Lorenzo.
El teatro estuvo concurridísimo.
Y era de esperarse. . Falconi es el artista más completo
del actual cuadro italiano.
Su gracia natural, su gran talento-fácil á toda concep·
ción-su espíritu dócil y un fino sentido, que abre el ojo
observador á la asimilación de lo .l(rote5co, dan á Falconi
posesión amplia de ese difícil secreto de que hablaba yo
en mi crónica anterior y que es único de los grandes artistas: ser multánime.
Este actor cómico, reconocido entre los primeros de Ita·
lia, ha escuchado y seguido el sabio consejo del gran actor
francés que acaba de morir-el viejo Coquelín- y hace,
en sus interpretaciones, el desentendimiento de la personalidad, es decir, &lt;el dominio del crítico sereno dentro
del cómico inspirado».
La víspera de su noche de honor charlaba con él quien
c~to escribe, sobre las obras preferidas del celebrado actor.
-Esto es difícil definirlo, me dijo. Yo sólo sé decir á
n~ted que prefiero las obras en que hay que hacer un tipo
lnimano, real. vivido.
Lo &lt;póchade» me molesta.
Y es cierto: Falconi no es un actor bufo. Su gracia no
e~ burda ni alambicada. Es inl(enua, es llana, sutil y fina.
Hiere la sensibilidad nerviosa de su auditorio tenuemente, cosquilleando, deslizándose en la gama de la alegría, en un tono menor; provoca la risa, nunca la car·
cajada.
Y esa tremenda dificultad de poner al corcel desenfrena·
do de la alegría los rendales de la gracia, es un hondo pro·
blema de voluntad, de estudio y de constancia que Falco·
ni ha resuelto.
Nada más difícil que determinar esta fr3ntera impr¡cisa
de la chocarrería y la gracia.
Refrenar un temperamento en la escena, sin castigar su
placidez y, al mismo tiempo, sin desviarlo en ridículas exal·
taciones, es labor ardua. Allí está el dilícil equilibrio,
la línea divisoria entre el cómico y el payaso.
Tal vez porque á nuestro público más le place el gesto
ridículo que el ademán gracioso, Falconi fué visto, en su
primera visita á nuestro país, con una cierta indiferencia·
pero después, á través de la esmeralda neroniana del re~
cuerdo, ese público mismo vió con aumento las altas fa.
cultades del actor, y hoy, en su nueva visita, ya lerecono
ce todo el mérito en que antes no había reparado.
Aquella falta, aquel descuido tuvieron una causa: la
belleza de Tina absorbió la adrriración de todos los ojos.
La juventud y el arte de Carini se atrajeron todas las
observaciones, y Falconi, tan alto como ellos, más grande
aún en sus dominios, no logró alcanzar, entonces sino
unos cuantos elogios.
'
Hoy se le ha hecho justicia; y en su noche de honor vió
comprobado que no sólo se le admira, sino que se le
quiere.
Méritos t_iene, y grandes, para ser admirado; mayores p'a·
ra ser querido.
La adt1~iración la ha ganado con ~u arte exquisito, con
la posesión completa y firme de su virtud de actor. El
público que estremeció el ambiente de la sala con el ru·
mor de sus aplausos, no era un ceremonioso aristócrata
que palmoteaba las manos por cortesía: era un convencido
que sancionaba, con el estrépito de su ovación, toda la ex·
quisita labor del artista agraciado. Ese aplauso fué un
resumen de todos los aplausos merecidos. En él se ova·
cionaba, no exclusivamente el tipo acabado de &lt;La Tía de
Carlos», sino el desfile fantástico de todos los personajes
que Falconi ha creado, esa cohorte de almas que él ha
exteriorizado en &lt;Zazá&gt;, «Divor\;ons&gt;, &lt;El Mundo del Fas·
tidio&gt;, &lt;El Adversario ... . &gt; todas cuantas han entrado al
dominio de .su arte.
El cariño lo ha conquistado con su caballerosidad, y
admiración y cariño se unierQn aquell a noche. Juntas pu·
sieron en el alma del artista una diadema de triunfo que
florecerá en recuerdo.

&lt;CLOS REVOLUCIONAR!OS».-ACTO
ACTO 111.-ACTO

Armando f'alconi
Caricatura de Bagaría

Nos ofrece volver.
Tal v_ez á su regreso ya hayamos tenido otros actores
c~n quien comparar al maestro de la gracia que hoy aplaudimos Y entonces será más aquilatado su valer. Porque
aquí somo~ de es~e modo de ser, señor Falconi. No tene·
mos el OJO críhco suficientemente educado para pesar

V, CUADRO 59

IV.

el mérito intrínseco de un actor, de un virtuoso, de
una flor de arte, en fin. Nos es indisl?ensable el
punto de comparación para ma~ las salidas d.e _l~s
iónorantes aconalados en el circulo de un ¡u1c10
c~ítico, emr,leando las puertas de la servidumbre: el
vulgar «más que ó menos que .... &gt;
Pero no hay- qne temer; estoy seguro que, para us ·
ted, habrá siempre el superlativo.
Lo hemos querido bien. Lo hemos comprendido_mejor.
Vuelva usted tranquilo. Tema solamente que un lllgrato
olvido, del que suele haber ejemplos. crueles en_ nuestro
público veleidoso ex: lame, como en diversas ocasiones ha
exclamado ante ~l anuncio de regreso de otros artistas
amigos:
¡Ya lo conozco! ¡Ya lo he visto!

Que trad!lcido, desenmascarado, significa para esos d.:
samorados que sólo aman lo que no conocen, por el afán
de conocerlo (y esto es la mayoría del público nues tro) sil(nifica, vuelvo á decir, .un desencanto expresado así:
¡No vuelvo á verlo!
Es el momento de las promesas. Ahora todos deseamos
que no nos dejen esos perseverantes trabajadores del glo·

�300
rioso Tecne. Nos sentimos -sotos- y rogamos su estancia;
pedimos, cuando menos, el regreso.
Pasarán los días, los meses y los años. Se borrarán las
impresiones, se dejarán los recuerdos, y los que hoy acla·
roamos, serán olvidados.
Triste vida de artista. Luz de estrella. l.Q uién recuer·
da un brillo? ¡Hay tantos en el alma y en -el cielo!
¿Verdad, público amigo?
LORELEY,

*
"Los Revolucionarios"
L último gran éxito teatral, registrado
en la escena parisiense, ha sido el es·
treno del drama en cinco actos y seis
cuadros, de los Sres. Henri Caín y
y Edou:,rd Adenis, titulado: Los Re·
volrzcíonarios, el cual tuvo lugar en el
«Sara Bernhardb.
El movimiento socialista en Rusia,
en la segunda mitad del siglo XIX, á
más de preocupará los sociólogos, ha logrado atraer la
atención de los autores dramáticos, tanto rusos como fran·
ceses. Aparte de Resurreocí6n de Tolstoi, y de Los Deste·
rrados, que constituyeron un gran suceso no ha mucho
tiempo en París, hay que contar el triunfo ruidoso alcanzado por La gran velada, intenso y fuerte drama de autores
germanos.
Ahora son Caín y Adenis, bien conocidos por algunas
piezas melodramáticas, los que llevan á la escena un nuevo
drama inspirado en los dolorosos acontecimientos de Rusia, haciendo de las miserias, de las heroicidades, de los
·amores y de los ideales de los revolucionarios rusos un
conjunto escénico, una obra punzante que, al decir de la
crítica parisiense, reúne el elemento principal en el géne·
ro: el interés creciente.
Al levantarse el telón en el primer acto, aparece la zsba
de Simón Randzew, contramaestre en la fábrica del opu·
lento industrial Apraxine. Hombre prudente, pacífico,
Randzew considérase feliz entre su mJljer, Sonia, y su pe·
queña hija, á la que ama tiernamente.
Ha reunido aquel día en torno á su mesa á algunos amigos: se come pan negro, huevos y kwass. Uno de los convidados, Miguel, aprovéchase de la ocasión para emitir
algunos conceptos revolucionarios, que no despiertan, en
verdad, de su sueño tradicional á los apacibles mJJjícks.
Le escucha también un norteamericrno, Jeremy, caprichoso
millonario que gusta de disipar en el ambiente obrero ruso su neurastenia. De pronto, la policía, advertida por el
traidor Brever, se anuncia. Viene á arrestar á Miguel, que
no es otro que el famoso agitador Sergio Geramovitch.
Simón Randzew sabe por la primera vez, de labios de su
amigo, su ve,rdadera identidad; y como Miguel, que es es·
tudiante de medieina, ha salvado la vida á su hija, decídese á salvarle él también, protegiendo su evasión. Cuando
la policía se presenta, no encuentra á Sergio: el pájaro había volado.
El industrial Apraxine recibe la intimación de entregar
á aquel de sus obreros que haya favorecido la huida del
agitador. Descúbrese, al fin, que éste es Simón. Apraxine
está, pues, en el caso de poner en manos de la policía á su
contramaestre; pero como está locamente enamorado de la
mujer ele éste, Sonia, que hasta entonces ha resistido á sus
seducciones, echa mano de tan brillante coyuntura para
llegar al logro de sus deseos, y la propone entregarle su
amor á cambio de la libertad de su marido. Sonia cede;
l{andzew será salvado, sin que él mismo sepa á qué debe
su salvación.
Empero, Geramovitch es aprehendido días después. Y
co¡J~~e da la coincidencia de que Simón, conociendo su
escotitl.ite, líbrase de la policía, no vacila la opinión obrera en señalarle como traidor. El comité terrorista le con·
déna entonces á muerte: ºPero he aquí que, de pronto, la
policía invade la habitación, en donde los revolucionarios
se han reunido para deliberar sobre la susodicha condena,
y Brener, el verdadero traidor, se descubre como tal. Gra·
ve engaño, porque los tales policías son falsos, y obedecen
simplemente á una estratagema del americano Jeremy, pa·
ra llegar al descubrimiento de la verdad, á propósito de la
delatación de Geramovitch.-Brener es entonces golpeado,
sujetándole sus antiguos compañeros á una mesa, y en

E

aquel instante óyes-e un silbido, el de la policía, el ' de la
verdadera .. ..
Los revolucionarios colocan una bomba en el umbral
del cuarto, y huyen. Brener, inmovilizado, grita á los agen·
tes que no se aventuren á entrar. Pero éstos no le escu·
chan: empujan la puerta, prodúcese la explosión y la casa
se derrumba sobre el traidor, envuelta en llamas.
Simón Raudzew recobra la estima de sus camaradas, y
descubre, gracias á chismoneos que en estos casos no fal·
tan, que Sonia le ha sido infiel.
El marido ultrajado no tiene otra idea que la de vengar·
se. Afíliase al partido terrorista. Un día de revuelta pre·
cipítase en el domicilio de Apraxine y le estrangula.
La obra fué muy bien desempeñada por los señores Henry Krauss, Sydney, Herrmann, Jean Worms y Decceur, y
las celebradas actrices Cerny y Rosy.

L

de los corazones femeninos á la blanca y apacible figura
de la Paz.
Volvamos de nuevo nuestra atención al viento frío y
agitado de Febrero¡ es preciso defenderse de él y cubrirse
con los confortables y pesados abrigos de paño y pieles¡
no puede decirse que la Moda, siempre inagotable para sus
confecciones, haya descuidado punto tan importante í la
comodidad y al buen gusto.

*

LA PRESENCIA DEL AUTOR
ANUEL Linares-Rivas, entre otros de mayor calidad,
desea conocer mi opinión sobre esto de las salidas
del autor á escena.
Por mi parte, y en muchas ocasiones, he procurado demostrar el movimiento andando, es decir, no saliendo á
escena. Siempre me pareció ridícula esa exhibición perso·
nal, que ni á los autores de buena figura puede favorecer.
La luz de las baterías presenta cadavérico el semblante de
mejor color sin el artificio del colorete, y no es cosa de
que los autores nos demos una manita de gato para presentarnos al público, como Napoleón 111, según Zola, para
revistar á su ejército antes de la batalla de Sedán.
No digamos los que no fuimos muy favorecidos por la
Naturaleza, qué iremos ganando con la exhibición. Des·
truir ilusiones.
Cuántos dirán: ¡Yo no me le figuraba así!
En el estreno de mi olJra La comida de las fieras, hallá·
base un buen matrimonio en asiento de galería principal,
y al aparecer yo en escena, la señora, flechándome con sus
gemelos, hizo esta filosófica reflexión á su marido:
-Tiene cara de hambre, como todos los escritores.
Quiso la casualidad que al lado se sentara mi cocinera,
gran admiradora, que protestó iracunda, herida en lo más
vivo de su decoro profesional.
-Está usted equivocada, señora; éste no tiene hambre.
Se lo digo yo á usted.
Pues estos ó parecidos lances ocasiona el autor coµ dar
la cara al público, como si no fuera bastante dar la obra,
cuand~ si' la obra es mala, aunque la cara sea buena, no le
han de aplaudir á uno por su linda cara.
Pero las empresas aseguran que las obras se perjudican,
que el éxito baja con no salir el autor á escena.
También lo creo así, dentro de las actuales prácticas tea·
trales.
Para que así no suceda, será preciso un acuerdo colectivo, de calidad, si no fuera posible de cantidad entre los
autores.
Que la crítica, por su parte, no estimara el éxito de las
obras por el número de salidas á escena, subidas y bajadas
del telón. En igualdad, y aun en inferioridad, de méritos,
hay obras que no se prestan tanto á las demostraciones de
entusiasmo; estoy por decir que casi siempre esos grandes
arrebatos del público, calificados de éxitos extraordina·
ríos, suelen obtenerse por medios y recursos extraños al
verdadero arte.
Las aclamaciones han perdido ya su valor, como los ad·
jetivos. Hay que restablecerlos en su propia si'gnificación.
As.í, éxito, gran éxito; no quiere decir nada¡ el éxito es
bueno ó es malo. Una ovación, que hoy expresa el mayor
entusiasmo, tampoco quiere decir eso; la onción es todo
lo contrario: íntima, familiar, discreta. ¡Discreto! ¿A quién
puede hoy satisfacer que le llamen discreto'( Y, no obstante, ser discreto, según va el mundo, es como ser escogido
uno entre mil.
¡Atended nuestro ruego, Señor! ¡Sean otros eminentes,
obtengan otras ruidosas ovaciones y éxitos extraordina·
ríos! Pero nuestras obras sean siempre discretas, discretos
los aplausos de nuestro público, discretos nosotros mismos
y que la discreción sea siempre con nosotros.
J. BENAVENTE,

301

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ItUSTRA'DO

***

M

CRONICA
;

el loco y arrebatado mes de los.hu·
[ F IEBRERO,
racanes, llama á nuestras pn_ertas; los cnsta_~

les tiemblan y las maderas gimen; los árboles
sin hojas tuercen sus ramas escuetas! como
en un estremecimiento de espanto; y siempre
impetuoso y dominador, pasa el viento de
Febrero1 levantando torbellinos de polvo
gris y d e amari_!lentas hojas. secas;,las pobres
hojillas muertas desde el otono, que camman aun al azar,
pisadas siempre y siempre errantes y solas, ~orno algunas
vidas melancólicas que pasan entre el ~orbell~no del mun·
do sin una mirada tierna que las amme, m una palabra
piadosa que las sostenga en sus, desfallecimientos. .
El viento es malo lectoras m1as, ¿no os parece? tiene se·
creta semejanza con' todo lo cruel, lo tiráni.co y destructor¡
es como el alma del desorden y de la rebehÓI?i un. constan·
te ímpetu de discordia agita sus alas sombrias y tenebro·
sas· las suaves sonrisas de las flores no calman su sorda
impiedad¡ lánzase sobre los delicad~s pétalos y los desJ?e·
daza sin compasión; las doradas espigas de los campo~ mclínanse sumisas á su paso, mas no pueden salvar asi sus
frágiles existencias; el tirano, inflexible y ~ruel, rompe sus
tallos y los dobla para siempre s?bre la herra; vuela des·
pués hacia los bosques y traba furiosa lucha con las gran·
des encinas y los vigorosos rob~es sec~lares; la fn_er.za de
aquella resistencia aumenta sus iras y silba con smiestro
i mento que en las noches obscuras hace temblar de e~pªanto en sus lechos á los niños y á los pájaros en sus oscilantes nidos; no detiene su desenfrenado impuls.o y sube á
las cumbres de las montañas, tratando de abahr los. altos
pinos que dialogan eternamente con las nubes.; desga¡a sus
el doloroso quejido de ese desgarramiento no cal·
Y
ramas1,anhelo
'
'
destructor del huracan¡
a11 a' va d esenro11 ancomo gigantesca serpiente qu.e. baja hasta la pla,:-a,
agita las olas y encontrando en el vie¡o mar un antagon~sta digno de él, mezcla sus bramidos con el de las turbias
aguas coronadas de blancas espumas, y lleva ~1 es~anto
hasta el interior de los navíos, donde le esperan, mquietos,
los viajeros
, .
Por esto el viento parece penetrado del espmtu d~~truc·
tor que tantas veces, por desgracia, se apodera tamb1en del
nombre con ese ímpetu inexplicable que. Je lanza al lev~n·
tamiento, al crimen y á la guerra. Es .triste, lectoras mias,
en la historia de los tiempos pasados y presentes ese
:~:tinuo cuadro de combates y desolación que ofrece, en
conjunto lamentable, el dominante espíritu del hombre.
No no es por fortuna la mujer el elemento que figura en
todos esos cataclismos sociales; podemos congratular~os de
esto, amables lectoras; y ya que para vosotras escribo en
íntima y grata confidencia, no es de temerse una pro~esta
varonil á ese respecto, que turbaría .tal v_ez, con voz mes·
perada, el dulce himno entonado silenciosamente dentro
IJLj¡J

::s:

La piel ha tenido, en este invierno, una parte muy interesante, no sólo en los abrigos, como había sido antes, sino
también en el adorno de trajes y sombreros. En este artículo, como en todos, se ha marcado la privanza de las
damas por algunas clases &lt;!e pieles. La zibelina, la chinchilla, marta, la nutria, el zorro de color plateado ó negro,
y el armiño, siempre exquisito y distinguido, han gozado
del favor especial del bello sexo. Mas teniendo en cuenta
la diferencia de fortunas, y siendo las pieles legítimas, algo semejante á un bello ideal para algunos presupuestos,
por lo elevado de su precio, las falsificaciones hábilmente
preparadas, han venido en oportuno auxilio de esa necesidad. Entre ellas se cuenta la bonita piel de conejo, y aun
la de la rata, que la inagotable fantasía de los confeccionadores de este género saben presentar con aspecto un
tanto agradable y accesible á los modestos recursos de al·
gunas bellas friolentas. Hay, á ese respecto, la piel de zo,
rro «sitka», la nutria do Hudson, el &lt;skungs», muy en boga
por cierto, y una piel grisácea cuyo efecto es muy seme·
iante al de la chinchilla, de pelo espeso, ligero y resistente: el c-opposum» de Australia. Esta piel es muy elegante
y da un efecto excelente sobre las vueltas de los trajes de
paño, que se usan particularmente para equitación, auto y
otros ejercicios de sport. Este adorno original y elegante
de los trajes puede tener muchas variaciones, aunque á
primera vista no parece fácil. Un elegante modelo de ese
estilo, y cuya descripción tal vez agrade á mis lectoras, es
el siguiente: Hecho en paño granate¡ la levita semientallada, con una franja de «skungs» en la orilla¡ esta larga franja forma las vueltas de las solapas y del cuello. La falda
tiene en la orilla una guarnición de esta piel, y como complemento, el gran manguito hecho de abullonados en paño
de igual color del traje, alternados con bandas de «skungs».
Si el atavío es obscuro, el manguito debe ser de color dis·
creto, y en los trajes claros ó blancos se verá muy bien de
armiño.
· No dejaremos de hablar en esta ocasión de la fantasía
verdaderamente artística con que se desarrolla cada vez
más la graciosa moda del capuchón. Hay una gran variedad en la confección de este lindo accesorio. Un bonito
modelo está hecho en satín violeta de Parma, adornado
con un gran laz~ de terciopelo ,del mismo color, que cae á
los lados, anudandose por detras en graciosas combinaciones. Otro modelo muy lindo es de tafeta blanca adornado
con volante~ ~e gasa plisada y lazos de listón blanco; pero
el más exquisito de estos modelos es de liberty rosa y
muselina de seda del mismo color¡ un nudo de satín blan·
co en forma de mariposa, colocado en los volantes de la
orilla, le da una gracia particular.
Espero que mis lectoras no habrán descuidado la feliz
oportunidad que, para aumentar su belleza, les da la Moda con esta original y exqui~ita invención que tanto fa.
vorece á los rostros femeninos.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

302

USOS DE SOCIEDAD
LA HOSPITALIDAD
E ALGUNOS años acá se va generalizando la
costumbre de que los amigos vayan unos á casa
de los otros para pasar temporadas de recreo.
Esto sucede más á menudo en el estío y
cuando las familias acomodadas tienen pose·
siones en el campo. Estas invitaciones son recíprocas, por
regla general, y constituyen, á fuerza de repetirse, un aspecto especial de la vida de buena sociedad.
Como gran parte de los habitantes de las capitales de
importancia no han nacido en tllas, sino que proceden de
las provincias, resulta que siempre tienen en los sitios de
su tierra natal, parientes y amigos, con los cuales pueden
hacer1 digámoslo así, cambios de viaje.
El que habita en ciudades populosas, pongamos por
ejemplo, y ha trabajado durante el invierno en medio de
las brumas y el frío intenso, es muy natural que tenga deseos de pasar unos días de descanso en alguna población
de clima templado ó en alguna finca de campo, donde los
rigores de la estación invernal no se dejen sentir con tan·
ta intensidad. Por el contrario, los que viven en las ciudades cortas, ó sea fuera de las capitales, sueñan constantemente con pasar temporadas en dichos centros de civíli·
zación, y, por tanto, se encuentran con cierto derecho de
recibir hospitalidad del mismo pariente, á quien poco
tiempo antes recibió en su casa provinciana. De este mo·
do, y por la relativa comodidad de las comunicaciones que
el progreso ha establecido, se ha llegado á una época en
que necesita establecerse un código social, en el cual se
fijen las leyes de cortesía indispensables para la buena
educación en los deberes de la hospitalidad. Ea ella hay
que considerar las obligaciones del que convida y '.de la

ce, veinte ó más días, no prolongue su residencia, aunque
le insten vivamente con ese objeto.
Debe, no obstante, exceptuarse el caso en que estas instancias sean de tal modo ' reiteradas y hechas con sinceridad tan manifiesta, que no quepa duda sobre la verdad
del deseo expresado por los dueños de la casa, los cuales,
por su parte, deberán abstenerse de hacer indicaciones de
ese género cuando interiormente desean que los invitados
se marchen. La regla general debe ser partir en la fecha
fijada; p!!ro cabe la excepción antes dicha.
Aparte de las expresadas recomendaciones, es preciso
atenerse, en todo, á las costumbres de la casa en donde se
recibe la hospitalidad, aceptando de buen grado las horas
de las comidas; la organización general de las ocupaciones
de la familia; sus gustos, ideas y antipatías particulares,
sin demostrar disgusto aparente por nada de lo que forma
la vida íntima del hogar donde se recibe dicha hospitalidad; sin olvidar que en cambio de las fatigas que se toma
el ama de casa, particularmente por obsequiarnos y tenernos contentos, es preciso, por nuestra parte, facilitarle sus
tareas. Las faltas de atención para los dueños de la casa
donde se pasa una temporada de recreo adquieren un aspecto de verdadera grosería y brusquedad. Aun dejando á
un lado los deberes de la educación, será suficiente la gratitud y la natural bondad del corazón para no corresponder, con incorrecciones y asperezas de carácter, á los cuidados y desvelos que se toman en favor nuestro,
La persona invitada á pasar una temporada en casa ami·
ga deberá levantarse á hora oportuna, para que cuando reciba aviso de que está servido el desayuno, pueda ir á la
mesa sin hacer esperar á los demás.

303

EL MUNDO ILUSTRADO

La Cocina
Es una creencia, no poco á la hora de hacer uso de ellas. Las cómodas de abajo sir·
extendida por desgracia, pen · ven para guardar azúcar, manteca y otros artículos que
sar que la cocina es la par- pueden tenerse bajo llave, sin que, por esto, se descom·
te más secundaria de la ca· pongan.
Como objeto indispensable en una cocina, señalaremos el
saºy menos digna de la aten·
ción de personas inteligen- reloj, el cual vemos colocado en primer término en el hueco del armario. Sin el reloj, es imposible que una cocina
tes. Con especialidad se no
ta este descuido entre las esté completa, pues es preciso tenerlo á la mano para consultar el tiempo que las viandas están hirviendo, á fin de
mujeres mexicanas, pues no son pocas las amas de casa evitar que les falte ó les sobre cocimiento.
que dejan pasar varios días sin entrar á la cocina, consiLas marmitas, cacerolas, jarras, ollas y sartenes deben
derando su vista como espectáculo poco agradable. No hay
para qué ponderar los fatales resultados que trae esta au· estar lavados con mucho cuidado y precaución, pues de
sencia de cuidado y de vigilancia, pues baste decir que el cualquier descuido á este respecto, los manjares resultan
aseo y la higiene de este departamento tan importante, se dañosos y malsanos. Hay que tener un lugar para cada uno,
queda encomendado, por completo, á personas incultas y, y procurar que no se confundan sus diferentes usos. Si una
por regla general, sucias y descuidadas, las cuales no se marmita ó cacerola se ha usado para viandas hechas con
preocupan, en lo más mínimo, de ningún detalle de limpie· leche, no se debe usar ya más que para esto; y así con los
demás trastos. Las cortinas que cubren los tableros destiza é higiene.

** •

Lo mismo decimos de las comidas principales, y si bien
esto no excluye la iniciativa de proponer tal ó cual cosa,
según el grado de confianza ó intimidad que se tenga con
la familia de la casa, hay que dejar á ésta la determinación
de cómo deben verificarse las excursiones, paseos, visitas,
horas de recreo, distracciones y el momento de retirarse á
persona convidada.
Ante todo, podemos decir que ninguna persona debería descansar.
El ama de casa debe tener el cuidado más minucioso pacreerse obligada á convidará otra para que pase una temra
que sus invitados estén bien y nada les falte de lo más
orada en su casa de campo ó en una localidad diferente
indispensable
para su comodidad, procurando, á su vez, dar
!e la que el convidado habita, si no ha de tener verdadero
gusto de que la invitación sea aceptada. Nada hay más ejemplo de puntualidad y exactitud en las horas de lascodesagradable como vivir bajo un mismo techo, aun cuan· midas y paseos, de manera que nadie se crea autorizado
do sea por poco tiempo, con personas que no son de nues- para salirse de la regla general, observada por todos los
miembros de la familia y demás invitados.
tra estimación.
Hay un punto en el que se dividen las opiniones, y es
y el invitado debe tener en cuenta, además de las mis·
en
definir si se debe hacer un regalo ya sea en dinero ó de
mas consideraciones, la importantísima de si su posición
social y medios de fortuna le permitirán corresponder cualquiera otra manera, á los criados de la casa donde se
mañana á las atenciones de que va á ser objeto. En este ha recibido la hospitalidad. Aunque los más entendidos en
unto, solamente son· gratas las relaciones entre iguales ó esta materia dicen que el ama de la casa debe prohibir
;ntre personas de posición análoga, pues de lo contrario, completamente á la servidumbre aceptar ningún obsequio
ueden encontrarse unas en situación demasiado humilde por parte de sus in vitados, no está fuera de la justicia el haiocante á las otras. La desemejanza de círculo social, en es- cer lo contrario, pues los cuidados particulares que los
criados tienen con los extraños, deben ser recompensados,
te caso, debe atenderse.
El convidado á pasar una temporada en la casa de cam- por supuesto con toda di screción, de parte de esos mismos.
po de un amigo, ó en cualquiera otra de sus posesiones, Continuaremos dando á nuestras lectoras algunas otras in·
d ebe ser muy exacto en el día y hora de la llegada. Si le dicaciones sobre asunto tan importante, como son los usos
es imposible presentarse en el momento convenido, avíse- más estrictos que impone la buena sociedad á las personas
lo con toda oportunidad, para evitar las molestias que su correctas.
retraso pueda ocasionar. Está por demás decir que, en caso
de fuerza mayor, por)jemplo cuando un trenó buque que
el invitado pensaba tomar han sufrido alguna demora, no
se le puede considerar culpable, y las excusas serían superfluas antes de presentarse.
y así como debe llegar con exactitud, debe también marcharse de la misma manera, es decir, con verdadera opor·
tunidad. Si se la ha indicado que puede permanecer quin-

Comprendiendo el interés que este asunto tiene, no sólo nados á guardar comestibles que necesitan ventilación, así
para la comodidad, sino también para la salud, y á peti- como las cubiertas de las mesas y del armario, son de bra·
ción de muchas lectoras, establecemos en este semanario mante, dril ó cualquiera otro género grueso, con labores
una página dedicada á todo lo que se refiera al arte de la bordadas con galón de colores firmes y vistosos ó al punto
cocina, tan importante y, por otra parte, tan descuidado. de cruz con hilaza gruesa.
Estas cubiertas pueden también hacerse de hule que tenComenzamos hoy por dar, á nuestras lectoras, un modelo
de cocina muy cómodo, limpio y aun vistoso. El mueble ga cenefa~. Junto del tablero pequeño vemos el lavabo.
que ocupa la mayor parte de uno de los muros del ángulo Este puede ser de metal esmaltado, cemento ó mármol, y
que representa nuestro grabado, es un gran armario que debe procurarse, para cuidar de la apariencia agradable,
sirve de despensa. La comodidad y utilidad que presta que se asemeje al color y labor de las cubiertas. Llega su
este mueble es extraordinaria, pues sus diferentes compar- turno á la ventana. Puede ser que algunas de mis lectoras
timentos están destinados á guardar semillas y especias1 se hayan pregunbdo con asombro: ¿Es posible poner vi·
que en su gran variedad necesitan estar perfectamente se- sillos transparentes y con encajes en la cocina? Sí, lectoparadas, para que no tomen unas el sabor de las otras, for - ras mías, cuidando de que la estufa tenga una chimenea
mándose, de este modo, un componente muy desagradable convenientemente dispuesta para dar salida fácil al humo

�304

EL MUNDO ILUSTRADO

305
EL MUNDO ILUSTRADO

se muy posible, y esto le da á la cocina un hermoso aspecto.
Por &lt;'tra parte, como los vísíllos de muselina pueden
l~varse co~ toda la frecuencia que sea necesario, no hay
nmguna dificultad en tenerlos siempre limpios.
La estufa, que supondremos colocada cerca de la venta·
na, en el ángulo que ya no se ve en el grabado, deberá estar siempre limpia y bien cuidada. El piso de la' cocina
debe ser de mosaico, azulejo ó cemento. Los muros pintados de aceite, á fin de poderse lavar.
·
Y o os aseguro, lectoras mías, que sí tenéis la cocina tan
limpia y agradable como este modelo, vuestros padres, esposos y hermanos estarán de plácemes y la familia se conservará sana y contenta.
A fin de ayudaros en esta tarea, os daré cada semana recetas y todo lo necesario para este servicio.

El largo del &lt;matinée&gt; debe colocarse á lo largo de la tela
para que resulte cortado &lt;al hilo&gt;, y esto le dé buena for·
ma. Así los pliegues · que naturalmente resultan, caerán
suavemente y prestarán elegancia al &lt;matinée&gt;.

Labores Femeninas
El &lt;crochet&gt;, uno de los trabajos á que en todo tiempo se
~an dedíc~do las damas, no cae nunca en desuso. Las mu¡eres amencanas, que son muy afectas á tejer una mnltítud
de primores, han resucitado el tejido de gancho y se propo·

La Modista en Casa
He aquí, lectoras mías, un modelo de &lt;matinée&gt; japonés
para la casa.
~eúne todas las condiciones de comodidad y sencíllez,
pues su corte no es nada complicado, como que se éompo·
ne solamente de dos piezas. Puede hacerse de franela azul
pálido, Y las vueltas del adorno quedarán muy bien de lis·
tón negro Y blanco, que imite más ó menos el dibujo que
muestra el modelo. Procúrese que el listón mida unos diez
centímetros de ancho y que sea de una clase aterciopelada, que se lleve bien con la franela.

1

""L

nen hacer con él muchas cosas útiles y bellas. Por ejem·
plo: hé aquí un &lt;collar&gt;, como ellas le llaman, hecho al
«crochet&gt;, y que parece más bien una tela exquisita compra·
da en alguna. casa especial de tejidos de encaje.' Este &lt;eco·
llar&gt; debe te¡erse con hilo sumamente fino para que dé el
r~sultado compl~to. Las estrellas del centro hacen la ílu·
sión de la araña dentro de su tela. Sí á este «collar&gt; se le
p_one un fondo de raso color azul pálido, ganará en elegan·
cia, pues así el dibujo del &lt;crochet&gt; se destacará mejor. El
forro del «collar&gt; debe ser de una tela du ra para que l o
armr y sobre ella debe ir otro forro de raso que la cubra.
Presentamos, también, un abecedario completo y suma·
mente sencíllo, para poderse bordar con hilaza. Estas le·
tras pueden servir para marcar pañuelos.
, Tamb~én, si se desea, se puede hacer con seda de color,
o con h~lo. Hay muchas clases de sedas é hilos de colores
que resisten al lavado. Escójase lo que me¡or
. cuadre al
gusto.

00
SERVILLETA PARA TE

.!

'

Seguramente no se podrá encontrar ningún otro modelo
de &lt;matinée&gt; que sea tan seucíllo y que implique menos
gasto de tela que éste.
La moda japonesa va desapareciendo ya; pero en la ca·
sa, las señoras aún no se resuelven á abandonarla, sobre
todo en tratándose de kimonos, pues ¿qué puede haber
que sustituya á ellos en comodidad y elegancia? Nada, in·
dudablemente.
Obsérvese el modelo del &lt;i: matinée:i&gt; que ahora tenemos el
gus~o de ofrecer á nuestras lectoras, y se ,rerá cuánta razón
hay para decir lo que decimos.

Que una y otra cosa son evitables, si no de una manera
absoluta, sí en un gran número de casos, está ya perfectamente demostrado. Y los irreparables, los que pueden con·
síderarse como irremisiblemente perdidos, son aquellos
en que no hay nadie que acuda en auxilio de los niños
desheredados, aquellos en que la miseria y la ignorancia
se unen para árrvjarlos al arroyo ó para hacer de ellos pre·
sa de todas las degeneraciones.
La crianza y la educación de los niños son, en la época
mimos.
actual, verdaderas artes científicas, objeto de estudios
Su organización así lo requiere. Son seres frágiles, suje·
muy cuidadosos, de experiencias interesantísimas, de ob·
tos á sufrir por los menores contratiempos, á resentirse
servaciones atentas que han permitido fijar reglas claras,
de cualesquiera de la!l indiferencias exteriores, por poco
precisas, con cuyo auxilio es posible, hasta donde alcanza
intensamente que se ejerzan, y, para poder vivir, para rela falibilidad humana, defeuder de las garras de la muerte
sistirá tantas acciones perturbadoras y nocivas, necesitan
ó de la desgracia á nuestros hijos. En los grandes centros
indispensablemente de la vigilancia de sus padres.
de Europa se han hecho campañas perfectamente organi·
Pero no solamente la necesidad de conservar su vida es
zadas; se han formado estadísticas minuciosas hasta el exla que reclaman. Los cuidados que exigen todos ellos con
tremo y se ha podido comprobar que, con los métodosmo·
urgencia no solamente tienen por fin evitarles la muerte
dernos, no solamente se puede salvar de la muerte á muinmediata. La raza humana, no obstante su mayor perfec·
chos niiios, sino que se ha logrado hasta mejorar la raza.
cionamiento, es una de las más delicadas de las especies
Semejantes conquistas son de las más preciosas de la cisuperiores; y el número de los débiles, de los insuficiente·
vilización.
mente aptos en lo físico, para la vida, es más grande enes·
En los momentos actuales, contando con medios tan efita especie que en cualquiera de las otras, como son tamcaces para defender á los niños contra todas las causas que
bién más numerosos los padecimientos que la aquejan y
motivan su debilitamiento físico ó su deformidad moral
la diezman.
aquellos que no ponen en juego todos esos medios que J~
El niño es el futuro hombre. Habrá de desarrollarse; haciencia ha conquistado, son tanto más culpables, cuanto
brá de encontrarse más tarde en plena lucha con el medio
que tienen mayores pdsibilidades de hacerlo. Está bien que
exterior, así en lo moral como en lo físico; habrá de estar
· los absolutamente pobres, aquellos que para ganarse lo insujeto á la asechanza de las enfermedades y de las pasio·
dispensable para la subsistencia, tengan su necesidad de
nes, y sólo podrá defenderse de unas y otras si su organi·
luchar, hora tras hora del día, confíen la crianza y direczación física es resistente, poderosa, y si su espíritu es
c~ón de ~os pequeños á manos mercenarias, sin afecto y
fuerte y enérgico.
sin más interés que el puramente comercial. Se explica
Una y otra cosa pueden1 es cierto, tenerse por herencia;
que los ignorantes abandonen á sus hijos á que crezcan
puede hacerse sano y fuerte, lo mismo del cuerpo que del
corno plantas silvestres. Mas todos aquellos á quienes la
alma, con una salud y una fortaleza tales, que las influen·
cias nocivas del exterior no puedan nunca quebrantarlas. Fortuna ha dado los medios indispensables para ello, tie·
nen la obligación ineludible de sujetar cada uno de sus acMas estos seres, de tal modo fuertes, son excepcionales: la
inmensa mayoría, por el contrario, está sujeta á la influen· tos, con relación á sus hijos, á un plan de crianza y de
educación que obedezca á fines esencialmente científicos.
cia del medio, que modifica su manera de ser de un modo
Atendiendo á estas razones, así como á la indicación que
extraordinario.
reiteradas
veces nos han hecho muchas de nuestras lectoAsí como un niño sano é inclinado al bien puede con·
ras, hemos decidido consagrar esta parte de nuestro semavertirse en canijo por una crianza defectuosa, ó bien per·
vertirse por las compañías dañosas, por el ejemplo funes· nar_io á ~ar ~n l~ mejor forma á ,las madres de familia, una
sene de 1nd1caciones que tendran siempre aplicación en
to, por la dirección deficiente, del mismo modo el que, de·
la labor interesantísima de criar y educar á sus hijos. Para
pequeño y por razón de su natural manera de ser, no dis· esta sección hemos elegido á persona competente, que ha
frutaba de salud ó era inclinado al mal, puede perfecta·
consagrado parte de su vida, de un modo especial, 'á estas
mente, por una sabia dirección, cambiar, si no totalmente
cuestiones, y que ha hecho de ellas la parte principal del
su organización, sí modificarla hasta el punto de hacerse
ejercicio de su profesión. Procuraremos que estas indicaapto para la vida.
ciones estén de acuerdo con las condiciones especiales de
Nada hay más triste que un niño enfermo; nada hay más
nuestro medio, y no sean, como hasta ahora se ha acostum,
desagradable que un niño hipócrita. No hay vida más tris·
brado en publicaciones semejantes, una simple copia de
te que la de un hombre enfermizo 6 la de un hombre dé·
libros editados en otros países, y, como es natural, escritos
bil, sin voluntad, sin carácter, incapaz de manejarse por
para otra raza, para otro medio, para otros hábitos y otras
sí mismo; ó ignorante, inepto para toda clase de trabajo
condiciones, en gran parte diferentes de las nuestras.
por incapacidad mental.

E'!:~§im'F=='"ilADl\.~hay más interesante, más digno de
especial atención, de tierno cuidado,
que los niños. Ellos son los persona·
jes de más importancia en la familia,
no obstante su aparente insignifican·
cia, y en ellos se concentran todas las
miradas, todas las solicitudes y, en
torno suyo, se agrupan todas las delicadezas y todos los

De granité .de lino; el bordado se hace con ojales y al
realce; las orillas van orladas al punto de ojal también, y
recortadas en forma de pequeñas ondas. Esta es una ele·
gante servilleta· para té.
·

�EL MUNDO ILUSTRADO

306

307

EL MUNDO ILUSTRA no

lFOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE. CALLE.-En «meteoro&gt; verde nilo. Sobrefalda corta , guarnecida con flecos de seda, 1o mismo
·
que 1a f aId a.
La parte
superior
del
cuerpo
va
adornada
con
dos
bandas
cruzadas
guarnecidas
de
fl
d
·
d
·
.
.
,
eco, e¡an o ver una camisola
de
muselina de seda blanca, tableada. A la onlla del escote tiene elegantes bordados de oro y seda.

Lu1oso MANTO DE OTOMANO, en color marrón. La vuelta del cuello, las mangas y la orilla, están guarnecidas
de piel; el delantero va adornado con ricos alamares de seda
que terminan en borlas.
\

�308

EL MUNDO ILUSTRADO

EL·MEDICO EN CASA.

. 1

rieñcia exterior de los objetos que sé encuentran en la habitación y de esta misma, sino el cuidado de quitar todos
los polvos y alejar todos los objetos que no se encuentren
perfectamente limpios. La habitación tendrá para esto solamente los muebles indispensables: una cama, mientras
La Recámara del Enfermo
más sencilla y menos estorbosa será mejor; una mesa de
noche, un lavabo, y, si acaso, una pequeña mesa donde se
Es creencia muy general que la habitación ocupada por coloquen los medicamentos y útiles necesarios para la atenuna persona enferma no debe requerir más atención que la ción dtl enfermo, y una silla. Nada de cortinajes; lo mede impedir el &lt;!cc:eso del aire y de la luz. Se cree que, lle- nos posible de alfombras. Absolutamente nada de muehles
nadas estas dos condiciones principales, lo demás es cues- de lujo, con el fin de que todo pueda ser aseado convetión del todo insignificante que no merece fijar la atención nientemente, y, si posible fuere, lavado con mucha fre.
de nadie.
cuencia.
Sin embargo, no sucede así, y si es verdad que muchas
En México no acostumbran-al menos que nosotros seveces el médico mismo no cuida de hacer las recomenda- pamos-aquellas personas que construyen expresamente la
ciones necesarias para que la habitación en donde hay un casa que han de habitar, tener en cuenta la posibilidad de
enfermo sea objeto de cuidados especiales, no por esto es que haya enfermos en la familia, y, de acuerdo con esa
menos exacto que debe concederse especial atención á mu- contingencia, construir un departamento especial donde
chos detalles, en apariencia insignificantes, pero que con- los enfermos pudieran ser atendidos. En otros países las
tribuyeJ:!. á evitará las personas enfermas molestias inúti· familias acomodadas que tienen posibilidad de construir
les é indebidas, peligros de diversa especie y á impedir á sus habitaciones conforme á sus propias necesidades y guslas personas que le rodean no menores molestias y no me- tos, no descuidan este detalle, que es muy interesante; y
nores riesgos.
así como destinan dos 6 tres piezas á los visitantes que
Es muy general que se peque por un exceso de precau- van á pasar cortas temporadas, del mismo modo de3tinan
ción en lo que concierne á impedir que el ambiente de una habitación sencilla y en excelentes condiciones de
esas habit&lt;!ciones sea renovado y á que la luz llegue. Este ventilación y aseo para alojar allí á cualquier enfermo de
pecado suele ser tan nocivo para los enfermos, como en la familia.
extremo contrario, que consiste en ponerlos punto menos
En este caso, la pequeña enfermería no cue$ta mucho.
que á la intemperie.
Una habitación pequeña, con amplia ventana hacia uno de
Por regla general, la habitación de un enfei:mo requiere los rumbos antes indicados, con las paredes estucadas, 6,
cuidados especiales, según que se trate de una enfermedad cuando menos, pintadas de aceite hasta una altura de dos
contagiosa ó no, y en este último caso, según el padeci- ó tres metros, con piso de madera encerado y con lo, muemiento de q;ie se trate.
bles á que mtes bemos hecho referencia, y situada en el
Siempre que se trate de una enfermedad contagiosa, el lugar más retirado de la casa, no significa un gasto excesi·
aislamiento es absolutamente indispensable, á menos que, vo, y puede tener una utilidad extraordinariamente gran·
como en el caso de la viruela, haya algún 'otro.medio com· de. Sabido es que los cirujano.s, sobre todo, no gustan de
pletamente eficaz de evitar el contagio,
·
, operará domicilio y muchas ocasiones llevan su'exigencia
Pero aun cuando el mal de que se trate no sea contagio· hasta á no permitir que las personas operadas salgan del
so, es mu y conveniente que se destine para recámara del sanatorio. Es precisamente porque no tienen confianza en
enfermo la habitación más aislada de la casa; la que esté las condiciones que ofrezca la habitación destinada al ope·
más tranquila y que á ella sólo tengan acceso aquellas per- rado, en quien una infracción cualquiera en las reglas del
sonas que sea indispensable que estén cerca del enfermo. más estricto aseo que privan en la cirugía moderna, puede
Naturalmente que si éste se encuentra atacado de un mal ocasionar complicaciones gravísimas.
crónico, inofensivo para los demás, y conserva su estado
Sea cual fuere la habitación que se destine á un enfer·
mental intacto, ese aislamiento, aún relativo, debe relajar- mo, es muy conveniente procurar que su temperatura sea
se del modo que parezca más prudente, porque, es claro uniforme. Esto no es muy fácil de conseguir en nuestro
que una separación absoluta en una habitación enterame~- clima, donde, por razón de la benignidad del invierte quieta sería más bien perjudicial que favora.ble para el no, no se acostumbra hacer instalaciones de calefacción.
paciente.
Habría necesidad de usar pequeñas estufas, las cuales ofreNo sucede lo mismo cuando hay que habérse1as con una cen á veces inconvenientes. En todo caso no se usará de
enfermedad a~uda que requiere, como condición primor- ellas sino cuando pueda contarse con una excelente ven·
dial en el tratamiento, la quietud y el reposo; entonces sí tilaci6n.
habrá que hacer más estricto el aislamiento. En éste, que
DR. WEIL,
es el caso más general en que debe destinarse un departamento especial para el enfermo, los siguientes consejos
pueden ser de mucha utilidad:
La habitación ,debe tener una ventana al exterior que
CONSULTAS
reciba la luz y orientada de prefer.,ncia hacia el Sur; 6
bien hacia el Oriente 6 Poniente, la cual, á menos de indicación expresa en contrario, se abrirá para dar paso á la
Señorita Marcelina, Progreso:-No creemos que las pílluz del sol. Esta es sumamente saludable, contra Jo que
generalmente se piensa, pues hay muchos microbios que doras á que hace referencia sean eficaces para corregir el
no resisten su acción por mucho tiempo. Así se explica defecto de que se queja. Si Vd. tiene la bondad de enviarque, por ejemplo, los médicos ingleses en la India hagan nos su dirección y una estampilla para la respuesta, ten·
la desinfección de las casas de los enfermos atacados de dremos mucho gusto en indicarle, en carta privada, nuestra
peste, simplemente practicando horadaciones en los techos opinión sobre su caso.
Rosa del Valle, Lerma:-El mal de que se queja Vd. se
para franquear el paso á la luz solar.
Si la habitación donde permanece una persona entera- corregirá muy fácilmente con sólo protegerse el dedo enmente sana debe ventilarse, es claro que esta necesidad fermo, envolviéndolo con una corta tira de tela adhesiva
aumenta de un modo considerable cuando quien se en- durante un corto tiempo, para evitar el roce constante so·
cuentra allí confinado por muchas horas es un enfermo. bre la piel.
Gil Blas:-El procedimiento más eficaz para curar la ti·
Pero es necesario que la ventilación se haga metódicamente, de preferencia en las horas del día, que son más calu- ña es el siguiente: en primer lugar, hay que depilar con
rosas, y graduando las corrientes de aire para que no per- una pinza toda la extensión de la mancha, 6 cuando me·
nos cortar los cabellos enteramente á ras y mantenerlos
judiquen al enfermo.
Las puertas y· ventanas no deben permanecer cerradas sumamente cortos durante todo el tiempo de la curación.
sino cuando el médico lo indique especialmente. Es claro Lavar en seguida la parte enferma con una solución de bi·
que habrá casos en los cuales, para dar quietud absoluta carbonato de sodio para desengrasarla; se lava luego con
al paciente, será indispensable amortiguar en gran manera una'solución de bicloruro de mercurio en agua pura, en la
la luz exterior; pero esto sólo es en casos excepcion:tles. proporción de uno para quinientos; y se cubre por fin con
Por lo general, es preferible dejar entrar la luz á la habi- una pomada hecha de un gramo de turbit mineral por cuatación, y solamente impedir, por medio de un sencillo renta de vasel,ina. Al mismo tiempo hay que ministrar tóbiombo ó cualquier otro medio, que llegue directamente nicos á la nifi.a enferma, y especialmente aceite de baca·
lao, ya sea puro 6 en forma de emulsión. La infusión de
al sitio que ocupa el enfermo.
' •
Una de las condiciones que es indispensable llenar, es hojas de nogal también da muy buen resultado.
la limpieza. Por limpieza se entiende no solamente la apa- .

•

309

EL MUNDO ILUSTRADO

fil no sea legitimo, pues en este caso, su
precio serla m11cho mayor. Me permito
.aconsejarle que elija algún otro objeto, por
ejemplo: unos floreros artlsticos para la
mesa de "toilette'' ó cualquiera otro adorno propio del tocador.

Consultas para las Damas
DOS MODELOS
X. Aurorita X.: En esta sección verá usted los modelos que se sirvió pedirme. El
de baile quedará muy bien en alguna seda ligera, como liberty. El escote lleva al
derredor una guarnición compuesta de
dos entredoses de encaje de "guipure" ú
otro cualquiera; dos tiras de esa misma
guarnición bajan por el frente en forma de
estola hasta la orilla de la sobrefalda.

AUTORE.SJ COMEDIAS

!" Maria Esperanza: Por carecer de espacio, no tengo ahora el gusto de darle los
modelos que desea, pero en el próximo
número los verá.
Pocas comedias serán tan bonitas y propias para ser representadas entre las familias como las de los hermanos Quintero, que en la actualidad gustan extraordinariamente. Entre ellas pueden elegirse
"El Nido," "Las Flores" y "El Amor que
Pasa."

RE.SPUESTA
una Eoseoadense: Tal vez le convendrla
á usted subscribirse á algún periódico exclusivamente para sel'ioras, como por ejemplo: "La Moda Elegante" ó el "Salón de
la Moda," en los cuales vienen hojas de
labores y dibujos para bordados.
Agradezco mucho las frases benévolas
que tiene para Juzgarme.

PARA EL VINO

Cinturón de tafeta. El otro modelo de estilo sastre puede hacerse eo pafio, sarga
ó cachemir.

VARIAS CONSULTAS

estimarla muy de veras, intenta suicidarse en el mismo taller, hiriéndose grave. mente. Su vida se salva, debido á la abnegación y heroicos cuidados de su esposa, la cual lo perdona y quiere salvarlo,
no sólo de la muerte, sino también de la
maléfica influencia de la "Gioconda." Con
este objeto, asiste á una cita que la modelo ha dado ál Lucio en el taller. Las dos
mujeres tienen en este acto un diálogo en
extremo interesante, el cual termina trágicamente, p'les la "Giocooda," humillada, creyéndose despedida de alll por el
mismo Lucio, en cuyo nombre ha_bla Silvia para conseguir sil objeto, dice que ella
desaparecerá, pero también la estatua moc1elada en su belleza. Intenta derribar la
obra de arte para romperla; la esposa lo
impide y alcanza este noble fin; pero á
costa de la pérdida de sus bellas manos,
pues el peso de la estatua las hiere, dejándola sin sentido por el Intenso dolor.
En ,et.último acto se consuma la tragedia,
pues Silvia aparece mutilada á causa de
la precisa amputación de las manos y su
esposo la ha abandonado por seguir á la
''Gioconda."

Sin nombre: Doy á usted los modelos
que desea para ropa blanca. Se adornan
con tiras bordadas muy finas, con encaje
valenciano ó de bolillos.
No se usan ya los refajos de tafeta.
-Para limpiar los muebles de que me
CARTA EXTRAVIADA
habla, puede usted hacerlo con alcohol
Chlcharita: No se ha recibido ninguna
puro, empapando un lienzo de seda, con el carta suya en esta redacción; tenga la
cual se frotan los muebles, y luego se les bondad de repetir sus preguntas.
pasa otro lienzo del mismo género bien
OBSEQUIO PARA BODAS
seco para que no pierda su brillo el barniz.
Enriqueta Villasel'ior: El "bouquet" de
-Procuraré explicarle brevemente el
argumento de la Giocooda, de d' Annun- gardenia! que desea usted para regalo de
zio. "La hermosa mutilada" es Silvia, es- una desposada, puede costarle de cinco á
posa del escultor Lucio Settala. Este se diez pesos, según el tamaño 1el ramo.
El libro y el rosario es casi siempre ob·
ha enamorado de la "Gioconda," mujer
bellfsima que le servia de modelo para eje,, • sequio particular del oov~Ol pera si usted
cutar sus trabajos artlsticos. No resol- quiere hacer dicho obsequio, le costará de
viéndose á abandonará su esposa, por quince á veinte pesos, siempre que el mar-

E. H.: Según la receta de un hábil quimico francés, la manera de dar al vino un
gusto y perfume agradables, es tomar
flores de vid en el tiempo que estén más
lozanas; se hacen secar á la sombra, teniendo cuidado de preservarlas del ardor
del sol ó de los grandes calores. Estando
bien secas, se pulverizan y se pone la
cantidad suficiente de estos polvos en una
muñequita de lienzo fino, la cual se pondrá en la cuba, mientras que el vino nuevo comienza á fermentar; nada es más eficaz que este polvo para d'l.T al vino un
perfume exquisito.
Cuando el vino está en fermentación,
obra sobre estas partlculas de flores, y el
movimiento que excita es suficiente para
que se mezclen bien, el cual, por este medio, contendrá todas las cualidades del
I acimo y de la flor.
MARGARITA..

��EL MUNDO ILUSTRADO

312

313

EL MUNDO ILUSTRADO

Comedia de Ensueño
Pmonajes:JL POETA.-LA A'IIANTE
LI\]

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES

I

,.

'

saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

,

1a Marca que

esta mas abajo

constituye

el señal de la
mas elevada
perfeccion.

luv!Al.rrl'·~J!:1 J la da una ble01ll'a uaarada perfed~1 1 cura radlcalme11te .,
,.
1 1aha!0Daa. Fol1U1ca lu aflu 1 lu da bnuo '1 \rlDlpareDola.
AQNKL PH1VIIIIT4, 18, AVENUI DI L'Ol'tRA, l'AAII,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las vomadas, vorQue 1lempre cura, 1lempr1 alivia y 1lempr1 es efi-

caz. Millares de versonas curada.,¡ con ella te6tlflcan sus m1m1vllJ1,boS rtsulta·
dos, y vor esto es que se ha hecho la oreterida del vúblfco Basta usarla una vez
vara tenerla siemvre á orevenclón. l'roduce efectos se,.-uríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, l'ústulas, Llagas, Uñe,os.
Ulceras, Quemaduras. Fístulas. Eruvclones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas las Droguerias y Both;;as.

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

pºefrioI. E HAH N

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Celebridades medlcales óel munóo entero.
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Rehusar las imitaciones cuyos resultMos son desastrns. Extntr la firma
HAH N en la envoltura 11 los rotulos, con el sello de garantía de In Unton d
los Fabricantes.- VI BERT FABRICANTE, LA UREADO DE QUI MICA, LYON 1'RANCIA,

En el jardín umbrio esplende la noche.
Un amplio dosel estelado cubre fa fronda;
los ramajes en los que anidan loi; pájaros,
dormitando en el apacible silencio; la vie·
ja mansión á travé, de cuyas ventanas
abier tas aún se percibe la luz descendiendo d~ los canJelabros sobre los antiguos
muebles, muebles entonces esparcidos en
d~,;orden, PO desorden que revela la bá·
quica alegria de la pasada fiesta .... Vense
e r la alfombra flores de5hojadas, listones
mustios que quizá cayeron de una cabeza
bl0nda; junto á un tibor chinesco, en que
las crisantemas florecen con solemne floración oriental, está un abanico. Flota en
el ambiente un delicado aroma de mujer.
Dijérase que todavia se escucha el eco de
la~ risas, de los flirteos galantes; y que
la tersura de los espejos se tií'ió de rosa
al rrflejar la contracción risueña de los
h bios femeninos; y que en los rincones
discretos de sombra, tras de los biombos
en donde sonrien doradas musmés, vagan
aún fantasmas de amantes, de amantes
frívolos que dieron un amor en la espuma
de cristalina copa, para recobrarle no bien
el licor de azulados cambiantes se deslizó
burhujeando por las rosadas gargantas.
No hace media hora que los últimos
acordes de vals languiftecieron, y que las
alegres palabras de despedida de los últimos invitados vibraron como gorjeos para apagarse luego. Y, sin 1mbargo, reinan la tristeza y el hastio: la tristeza de
los Júbilos idos; el hastío del placer extre·
mado. Suave nostalgia dé cosas muertas;
anhelo de vida nueva; reacción del rego·
cijo violentú; ansia de silencio, de quietud, de calma ...
El poeta.-(Que aburrido recorriera los
salones, ávido de disipar su tedio ya recostándose en este diván, ya recogiendo
aquella flor marchita y d~ desmayado
perfume, ya abriendo el olvidado ·abanico
ó contemplando en los espejos su rostro
empalidecido por la dilatada vigilia, sale
á la terraza que domina el jardin. No hay
un soplo de aire en la atmósfera; creerlas e
que los árboles duermen. El mira al cielo,
al cielo estrellado que palidece también,
en las postrimerias de la noche). ¡Cómo
tarda en pasar el tiempo! Lejos aún está
la aurora .....
(Reclinase en el recio barandal Medita.
La humedad del rocio, envuelta en la emanación de las rosas que no distantes de él
se insinúan en la obscuridad, refresca su
frente calenturienta. Cansados sus ojos
de ir errabuDlios por la espesura del parque, se fijan en el estanque que abajo está. Siente el misterio de las aguas adormecidas, de las aguas inmóviles, sobre
cuyo cristal de luna riela con albos destellos .... -Las horas prosiguen su curso.
Oyese, atenuado por la distancia, el toque
de un reloj. El poeta desciende por la
blanca escalinata, con blando pero seguro
paso, como si experimentase de súbito la
seducción del Jardin umbrio. lntérnase en

rAST1
PARA LOS

DltMHS ES

I

Recomendada como la
mejr¡r vor 3000 dentistas
llmvlala dentadura.sana, y vigoriza. las encías
purifica el a.liento Y destruynndo las bacterias
da.ñO'las, lle11a verdadera.me'lte á ser un

PREVENTIVO DE LOS DIENTES

De veo ta. ~o todas las Droguerías y Boticas á
!().50 tubo. No a.cevta. nln11úr substituto Y tén1tl\Se ruldado de no obtener el ledtlmo. Es la
mejor de lo mejor.
II echo sohi.meote I&gt;Or la

EL VINO DE STEARNS
OE .-4CEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
~

·-1na prepatación maravillosa.
r~conocida por la profesión mé·
dica como el mejor de los tónicos
y el r~constituyente mas energico.
¿;stimula el apetito, purifica y
enrktuece la sangre y cura toda.E
las enfermedades del pecho y lo~
_.:1Jrr..ones.
Pídase siempre el de St_earnr..

FREDERICK STEARNS &amp;CIL
oETROIT. MIOH•• E, U. ~.

las callecillas, cuyos toldos de follsje lucen más sombri1.ts las tinieblas. Anda )
anda sin detenerse, pensativo. Estrlas d~
luz, filtrándose por entre las hojas, imprimen sobre su negra ve$timenta raudas
caricias. El aletear de algún pájaro tui ba
á ve:es su abstracción. Va, en el misterio de la soledad y de la noche, hacia un
lugar ignoto, en donde luzca la aurora.
De pronto, de un claro bosque se destaca
del nimbo de claridad proyectada por la
luna que desciende al ocaso, una silueta
de mujer, que avanza, que avanza ha~ta
cerrarle el paso).
El poeta.-¿Quién eres tú, que apareces
tan inopinadamente y estorbas mi camino?
La amante.- No podria decirtelo. ¿Acaso tú mismo sabes quién eres?
El poeta.-Soy un peregrino desengañado.
La amante.-!UD peregrino? ¿Pvr Q' é
no un poeta? Aunque no descubro melenas en tu cabeza-quizá porque hoy la~
melenas sólo convencen á los tontos en
poesla,-bástame mirarte para compren·
derte .... Los poetas aman la noche, la ~o·
ledad,·y saben penetrar en el alma de lo~ ·
bosques .. .
El poeta.-Yo amo la aurora.
La amante.-Entonces, en tu peregrind·
ción, ¿1a buscas?
El poeta.-La he buscado sin encon
trarla.
La amante.-¿Y por eso te quejas?
El poeta.-Ni me quejo, ni me regocij, :
simplemente me aburro y marcho sin run bo ....
La amante.-¿Quieres mi compañia?
El poeta.-No eres la mujer ideal.
La amante.-1Neciol ¿Ignoras que J;,
mujer ideal se halla donde menos se pier sa, como un grano de oro que entre la,
guijas del sendero resplandece al sol?
El poeta.-(Mirándola). ¿Qué extraño
misterio tienen tus palabras? Tu lenguajP
es algo que nunca oi. Brota con la dulzura
de las fuentes y es más grato que el arru
llo de los pájaros. Si como él es tu belle·
za, divina has de ser, como ninguna e tra
hembra en el mundo.
La amante.-Soy bella con humana l&gt;r·
lleza. No busques la belleza fuera de l,s
cosas humanas.
El poeta.-,-(Embriagado, trémulo ).
¡Quiero verte!
La amante.-Me verás á la aurora.
El poeta.-Tarde llegará y experimento
sed de ti, sed de contemplarte, sed de hun·
dirme en el arcano de tus ojos y de tu&lt;
labios. Me atraes con la atrac:ión de lo
desconocido, de lo impalpable; me subyugas; presiento que en ti encontraré la e~clavitud.
La amante.-Sfgueme; la aurora ha de
saludarnos muy pronto. Breve será el resto de la noche ..
(Marchan por la calleja umbrosa. La~
hojas secas crujer. á su paso. Ha desapa·
recido la luna, y la Naturaleza y las cosas
se esfuman en la vaga penumbra que parece descender de las estrellas).
La amante.-(Señalando un rincón del
arcaico Jardin). ¿Te placería que nos sentásemos en este viejo banco? Desde aqul
se descubre el oriente, aún tranquilo, y

Píldoras
del Dr.Ayer

Las

Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.
Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante
Suave pero ~fi~
"Con las Píldoras del Dr. .Ayer he
obtenido siempre una acción más se·
gura todavía que con otras píldoras
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolores
ni repugnancia."
.A. MARTINEZ VARGAS,
Catedrático de Medicina,
Granada, Espafia.
Cada pomito ostenta la fÓrniula en la
rotulata,
Pregunte usted á médico lo que opina
de las Pildoras del Dro. Aye1·.

s,,

Prepara.das por el DR. J. c. AYER y CIA.,
Lowell, Ma.ss., E. U. de A.

Para Niños
y
Las primeras au
toridades locales y
f'xtra1 ,J.,,¡1.s recomiendan la harina
«K11f .. ke&gt; para los nifios, como el
~li mellto mejor en casos de cólpra;
i11fantil, diarrea, catarro intesti·
oal. etc.
&lt;EL N!NO EN LA LACTANCIA&gt;, fnstructivo folleto que se reo;i.rte GRATIS en los I uga res de
vt&gt;nta.

SEÑOD.AS.._

EL APIOLoeLos
Dret JORETvHOMOLLE

c11,a ias Oolores,Retaraos
Suoresiones d, 'º' Menstruos

~ 5EGUIN, 16U.St·H;;;,.,Parl1,1 i.cu lu1".

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

314

se respira la frescuri. del rocio y de las
hojas.
El poeta.-Sabia eres. Los hombres de
hoy sólo aprendimos á andar, á andar de
prisa . ...
y
(Siéntanse los dos en el olvidado bany
co. En la sombra, muy cerca, el poeta adivina la presencia de una también olvidada
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuiestatua, que erguida en su pedestal recidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médibió en su carne marmórea el beso del
cos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
tiempo y del abandono, beso que trocó su
en la.s últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.
blancura en palidez).
JOHANNSBN, PBLIX Y CIA.
El pr,eta.-(Cogiendo entre las suyas
las manos de la amante). Tus manos tienen la suavidad de un tierno pétalo de
azucena, y me imagino que hacen gala de
Ag .. ntes Generales de los Sres.
la propia blancura. Tus manos completan
&amp;
el pensamiento de tus labios. Palpo en
ellas el misterio de tu aparición y de tu
Muy señores míos:
encanto.
Sirva.use remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
La amante.-¡Oh! Y si conocieras mi
para la.s madres, escrito por especialista. de niños.
alma ....
Nombre..................... . . . Localidad ....................... .
El poeta.-Pero no retires tus manos.
Son
ellas el gesto de tu alma, de esa alma
Dirección...... . . . . . . . . . . .. . . . . . Edad del niño ... .... ... ... .. .... .
que no conozco. ¡Y es tan amable su contacto; tanto el bienestar que me dan!
NOTA -C6rte&gt;1e e te aviso y remíta&gt;1e en sobre abierto con J,Jorte simple de
La amante.-(Esparciendo por entre los
2 centavos, y se recibirá Inmediatamente este librito,
cabellos negros del poeta la caricia de sus
Mundo Ilust, Febrero 7-1909.
dedos largos y esbeltos). ¿Sufres? . .. . . .
Cuéntame tus cuitas, que quizás yo sabré aliviarlas.
El poeta.-Sufro del vaclo de las cosas;
mi alma nació para elevarse y tropieza
siempre con la realidad ....
La amante.-¿No eres artista?
El poeta.-SI; pero al mismo tiempo que
lo soy en los libros, quisiera serlo en la
vida. Yo aspiro á hacer de la vida un arte, como el dlvino Leonardo. En vano lo
intenté hasta hoy. Mi pluma me dió la
fama, pero no la felicidad. En vano también he buscado la felicidad en el placer,
9. FAUBG. ST. MARTIN
porque el placer, luego de deslumbrarme,
P ARIS (lOe.)
dejó en mi ánimo profunda huella de hastlo; inútilmente la persegul en la gloria,
pues, glorioso como soy, encuéntrome solo y triste; la amistad me sonrió un dla
para volverme el rostro después; la riqueza .. . .. en cuanto á la riqueza yo te .tiria que, si la reina de Saba se me presentase, habrla de desdeñarla tan sólo porque
el oro me la representarla frlvola y harla
Gran Relojería y Joyería
perder á mis '. ojos el encanto de sus
besos .....
La amante.-¡llusol Has corrido tras
de todas las quimeras, y, al fin, cansado,
jadeante, te detienes, pensando que los
y
horizontes cerráronse para ti .... (Pausa).
¿Pensaste alguna vez en el amor?
El poeta.-Pensé en él, si, y hasta
Recomienda á sus favorecedores
hube
de desearlo; pero nunca lo he sentiy al público en general, el más VAdo. Yo descubría en las almas de las muReloj &lt;Omega&gt; de
RIADO SURTIDO DE NOVEDA- jeres un yermo desierto. Persegui el amor
dos tapas para
DES de todas clases en nuestro ramo. sin darle alcance .. ..
SE~ORA, de plaLa amante.-Hé ah! tu yerro. El amor
Invitamos á que nos visiten.
ta, grabado rico: $18.00
no se persigue: se halla ..
Para el interior mandamos GRADe oro 14 quilates,, 65.00
El poeta.--¿Y dónde hallarle, dime? ¿En
El mismo reloj
TIS el CATALOGO ILUSTRADO dónde?
OMEGA para
La amante.-¿Por ventura sabes si lo
encontraste ya?
HOMBRE, de plata, grabado rico,, 16.00
El poeta.-Lo dudo .. . .
La amante.-¿Darlas el arte por el amor?
De oro 14 quilates,, 90.00
El poeta.-Les unirla á los ·dos para
OMEGA de níquel
hacerles
más grand!lS, Yo anslo la concepcon una tapa, de
ción
de
labellezaenelamor.
¿Te imaginas
tQp¡.illo...... . . . ,, 11.00

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RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

tú, ¡oh benéfica desconocida á quien ya
conozco! esta grandeza?
La amante.-Si no lo has conseguido
hasta ahora, es porque tu espiritu sólo
soñó, y no viviste. ¡Cuántas veces pasó á
lado, sin que lo advirtieras, lll amante
SE CURAN EN _UN D~ tuIdeal!
Ella te habrla dado la dicha con el
calor de sus manos y la luz de sus ojos;
ella serla la compaftera angélica que dulcificara los obstáculos del camino, siguiéndote como una sombra; tú la habrlas
adorado y no lrlas errante en las tinieblas de la noche y del silencio ....
IUna leve palpitación estremece el Oriente. Azulada franja de luz surge, primero
~t Remedio dE&gt; Munyo!l para el R€sfr.el),
~.h :a ia cabeza, la gargan'.::t y los pulmones cas. débil, luego más y más azul, de un lumiInstantáneamente. AtDja la fiebre y suprimf noso azul que va dilatándose con lentitud
las clescargas de mucosidaé'es ;iasales, nsr come por el cielo].
todos los dolores producidos por los restriado •
y IC's catarros. Cura la Grippe y los "!aso,
El poeta.-¡Oh! ¡La aurora!
rebelde:; de tos. Impide la Pu lmonra. Precio
(Enmudecen los dos por largos instanen n1oneda mejicana; 60 centavos.
¿Eufre Ud. de rigidez ó de hinchazlln crónl tes. El poeta piensa; la amante sonrle.
cas, ~· por muy cronicas que sean, en la~
coyunturas? Ptdale á. su farm'.lcéutlco que En tanto, una coloración cada vez más inJe Vt'nda el Remedio de )fuhJ011 para e: tensa invade el orto. En los ramajes escúReumatismo, y verá Ud. cuan pronto nued~ chaose rumores de alas. Un gorjeo se
w,mr.,e. Precio, " ll moneda mejicana; .,..'11.
centavos.
desgrana en musicales trinos, eo la alei:,1\ adolece U d. de alguna enfermedsd de lo,
rmon1s ó de la vejiga, no deje de conEegui.r e: gria matinal. La brisa hace ondular el foRrn;.e\\iodeMunyon para [Qs r!flones. Precio, llaje; las flores exhalan un aroma más
en roo neda mejicana; óO " '.:TI tavos.
) ffi Vivificador de Munyo'l conviene a. lm puro, de más exquisita fragancia que el
hombres dlbiles en fuertes y les hace recupo nocturno. La natural.eza se abandona á la
rar la vir!lidad perdida. Precio, en monedl armonla de la mañana que nace).
lllel1cana.; 2 veso&amp;·
Agtontell Uentorales: J. Labadle '::;uc~
La amante. - (Inclinándose). ¿Duer·
)' Cia. Profesa 5. México. D. F.
mes?
El noeta.-(lrguiéndose, sobresaltado).
¡Es ya de dial
La amante.-(Riendo). ¿Me conoces?
El poeta.-(Mirándola). ¡Sí, te conozco! Yo te he visto alguna vez, creo que
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especlallsta en en1Prmfdades secretab muchas veces; yoteconocl un dla, ayer ....
Clrul!'fa. 11' de Santo Dnmlngo núm. 5.
hace mucho tiempo .... no sé ... .
La amante.-Algunas mañanas virie á
AURELIO MACIAS NAVARRO. Clrujann
Dentista. Avt&gt;nldaCorona S.,. (Antes Pal~· coger flores de tu jardln ....
r.!ol Guadalaj1m~.
El poeta.-¡Ah, es cierto, me acuerdo!
Pero nunca como ahora me pareciste tan
bella: en tus grandes ojos claros hay una
suprema seducción; tu palidez me encan&lt;J. M. de la. Garza,&gt;
ta; y tu cabeza, tu linda cabeza negra,
es el~ alimento de los pulmo- con la negrura de la noche, esplende á la
nes y positivamente nutre, for- aurora, radiante ...... La aurora me hace
talece y engorda. Droguería sentir tu hechizo; eres hermosa con la her·
de Uihlein Sucs., México, mosura del amanecer; tu fisonomla resD. F.
ponde al encanto de tu alma. , .. Dime, ¿cómo te llamas, de dónde vienes?
ROMAN S. ALVAREZ
Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
La amante.-¿Para qué quieres saberlo?
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
El poeta.-Porque en ti encontrarla la
Agente de las afamadas máquinas de co,
dicha;
porque yo te adorarla como se adoser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guada·
ra á la virgen de humilde capilla, en un
)ajara, Jalisco.
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· rincón campestre, cubriéndola de plegaTALES 6 GIRO, remitiré, porte pngado rias y de flores. (Suplicante). ¿Quién
cualo.uiera de los siguientes lotes: 12 pa- tres, quién, respóndeme?
o.uetes semillas de flores 6 de hortaliza.;
La amante.-Soy el amor.
5 jabones de amole vara. desmanchar; 12
El poeta.-¿Y me amas?
oostales de lustre; 3 vares ca.Jcet!nes; 1
linterna ojo de bu1&gt;ycon luz de 3 colores;
La amante.-Si no te amara, ¿te escuuna nav~ja para la. barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460 charía?
El poeta.-(Arrodillándose). Belleza ....
gramos de dulces Hnos; 6 lHS siguiente&amp;
tres 11lezas¡ una. alcancía. para décimos, Amor: ¡infinita verdad!
un atrascollO y unos Rnteojoe de risa. PI·
(Es de dla).
da. nuestra lista de 3,000 efectos y dlrecCARLOS GONZÁLEZ PERA.
clone.q pa.ra la siembra de toda Clal&gt;e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza.
W. B. Arrlngton, "La Gran Barata," De Aj~o
res, Roperos, Jueqos de
pa.rtamento núm. l. Guadalaja.ra, Jal.

tos aoslliado·~

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315

EL MUNDO ILUSTRADO

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�EL MUNDO ILUSTRADO

316

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Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc,
Para dolores en la rel!'ión de
los Riñones ó para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto.de·
bcrbplicarsccomo sevéarnba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

Insista en obtener el
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A.ttcock
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~
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a
ta T
B:oª:~u'n?!J~1i!~t~~ p~br1T!
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, aplle
quesc como queda dicho.

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durante mas de 60 anos. Como todns !ns cosas buenas ban sido imüados, peI? sol~ment.e
en apariencia. Los de Allcock ee garantiza que no eontinen Belladona, Opw, ni veneno

&lt;k ningumi especie.
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,. Fiebre, Congestlon, Inllamaclon.
2. Fiebre de Lombrices.
s. Colico, Lloro é Insomnio.
4. Diarrea en Nlfios y Adult-0s.
5. Disenteria, Cólico bllloso.
6. Colera, Cólera Morbus, Vomltos.
7. Tos, RestrladúS, Bronquitis.
8. Dolor de Muelas, Neuralgia.
9. Dolor de Cabeza, Jaq_ueca, Vér ~
10. Dispepsia, Bilis, Estrenimlento.
!t. Supreslon del periodo, 6 escnzE11.
12. Leucorrea, ó Periódos profusos.
18. Crup, Tos ronca, Resplraclon diJlcl'
14. Reuma Erupciones, Erisipela~
15. Reumatismo, ó Dolores reumáticos.
16. Calenturas, de frlo, Tercianas.
17. Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
18. Oftalmia, Ojos deblles ó lnllamados.
19. Catarro, Flux.Ion, lnlluenza.
ro. Tos Ferina, Tós espasmódica.
21. Asma, Resplraclon oprimida. dlflcultoea.
22. Supuracion de Oldos, S-Ordera.
28. Escrofula, Hlncbazon Y Ulceras.
24. Debllldad aeneral, debllld~ ftslca.
26. l'lfareo en el mar, Nausea, Vomltos.
27. Enfermedades Urinarias, deposltos,pledn
en la vejiga.
28. Debilidad de los nervios, debllldad v!tal.
OO. Incontineno!la de la Orina, Derrame de
orines en la cama.
81. l\lenstruacion dolorosa, Prurltus.
82. i\taL de Corazon, Palpltaclon.
33. Epilepsia, 6 Baile de San Vito.
St Difteria, ó Ulceraclon de la Garganta.
85. Congestion Cronica, Do'or de Cabeza.
77, La Grippe, Trancazo, Dengue.
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lnferm,d&amp;d..... 1a PiÑn

hfermedahl

Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de lo¡:
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{f.arse de las (alstfi,cac1.ones
EN LAS FARMACIAS,

Unico Agente apoderado. carios MULLER
Apartado U,04, Me:uco

�EL MUNDO ILUSTRADO

318

ES Po·sAS DE AGRICU LTORES DI CEN

319

EL MUNDO 1Lt1S'fRA00

,
f

Los
Agricultores
Usan Peruna
para
Todas las
11
1

Enfermedades

1

:II·

Catarrales.
1

1
1

,

1

¡

1

La Esposa del Agricultor.

¡,Quién mejor que la esposa del agricultor sabe lo que se requiere
en la casa del agricultor? Ella tiene que afronta.r dificultades, resolver sus problemas, evitar enfermedades, cui~ar al enfermo; todo esto
tiene que hacerlo sola, y ella sabe por expenencia lo que conviene Y
lo que no conviene.
En una infinidad de hogares de agricultores, se cuen~a con la
Peruna. como el remedio de la familia. Consultan y leen los hbros con
que les obsequia. la Peruna. Usan dicha medicina., como preventivo Y
correcc.ivo de la.s enfermedades.
.
Las esposas de los agricultores de los F.stados Unidos constituyen
una falange á favor de la l:'eruna..
Peruna en el Hogar.

Sra. Anna Linder, Dassel, Meeker
Minn., E. U. de A., manifiesta lo
Íguiente:
·
.
"Por dos años padecí de la terrible
nfermeda.d denominada. ca.tarro.
"Afortunadamente lei su a.nun~io en
1 periódico, el cu~l .ensel'ié á m1 her·
p.ana, quien escribió consultando al

10 .,

Dr. Hartman. LaPeruna. me fué recetada. La. tomé y hoy gozo de salud y
soy madre de dos nlfios.
"A la. Peruna. debo mi salud, y no
esta.ria. sin dicho tónico aunque costara. diez veces su precio. Me siento fuerte y bien, y carezco de palabras con
qué expresar mi gratitud por tan bue·
na medicina..

''Tomé la Peruna según dirección en
el rótulo, y en pocos dias estaba. bien.
Mi salud la. debo, por lo tanto, al Dr.
Hartman y á su remedio.''
Padeciendo de Catarro.

Sra. Hettie Green, Iuka, Ill., E. U.
A., escribe como slgue:
'' En Noviembre pasado tenia. catarro
y me sentia tan mal que creia estaba.
tísica.
'·De las varias medicinas que tomé
solamente la Peruna. me hizo bien.
"Después de comenzar á tomar la
Peruna., empecé á sentirme mejor.
"La cabeza no me duele tanto, estoy bien del estómago, tengo buen
apetito, buen semblante, y me siento
muy fuerte y gruesa.
''Yo no creo que la Peruna. tenga
igual como remedio para. el catarro."
La Peruna está preparada. en liquido
y pastillas. Una pastilla. Peruna equi·
va.le á una cucharada. de Peruna..

Indigestión y Afección de los Nervios.

Sra. Leonora Bodenhamer, Aparta.do 99, Kernersvllle, North Carolina,
escribe como sigue:
"Pa.deci de indigestión por mucho
tiempo, y ningún alimento me sentaba. bien.
''Estaba muy nerviosa y siempre
muy intranquila..
''Tomé varias medicinas, pero nin·
guna me hizo bien. En uno de sus a.l·
manaques encontré una descripción de
mi enfermedad. Consulté al Dr. Ha.rt·
man, quien dijo tenia ca.tarro en el es·
tómago.
•·Tomé Peruna. y Mana.Un, de acuer.
do con instrucciones en los rótulos, y
me siento radicalmente bien.
"Confio en que todos los que pa.dezCin de mi enfermedad tomen Peruna.,
pues me ha. curado enteramente."

médicos. Su Peruna.

y Manalin me libra-

ron del catarro.
"Cuando por pri·
mera vez le escribí
consultándole sobre
mi enfermedad, me
encontraba tan enferma que no espera
ba resistir el In vier·
no, pero a.hora. me
encuentro llena de
salud. Carezco de palabras con que elo- senti radicalmente bien
giar su medicina.."-Magdalena Win cuarto frasco.
kler, Route 5, Westminstier, Md.
"La recomiendo á todos los que p
dezcan de ca.tarro. Para tos y resfri~
Para Niños Resfriados.
en los niños es un magnifico remedil
Mrs. Henry Ma.rtin, La Motte, In., una. dosis al acostarse evita. que to~
E. U. de A., escribe como sigue:
toda la noche. Siempre la. tengo ~
" Después de ta.ber padecido de los casa y la recomiendo á. todos.
ojos por algún tiempo, empecé, por reMANALIN
comendaclón
de
un
amigo,
á
tomar
la
Este
prepara.do
goza. hoy de tanta f
Carta de la Sra. Magdalena Wrnkler.
Pe runa.
ma. como la Peruna.. No tiene igul1
''Reciba las gracias por sus consejos "El primer frasco me alivió, y me como laxante suave y agrada.ble.
.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�320

EL MUNDO) LUSTRADO

321

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Efemérides de la Semana

;~ A l~s que sufrari
La esposa leal parece escuclrnr l~
voz de todo deber excepto la pr111c1~ pal que le manda cuidar de su salud.
:' Antes que reconozca tal voz, algún
desarreglo de los órganos femeninos
se habrá manifestado, y la nerviosidad é irritabilidad reemplazan su felicidad y alegría.
Las enfermedades de los ovarios y
·Ja matriz se van aumentando entre las
mujeres, y ellas sufren de dolor de
espalda, Jaquecas, dolores tirantes y
desviaciones que hacen de la vida una
carga penosa.
Si las reglas son muy dolo~i...;as ~
demasiado frecuentes 6 excesivas, s1
_,,.-- hay dolor 6 hinchazón en la parte
~ inferior del costado izquierdo, dolores
~
'
tirantes 6 leucorrP.a, no se descuiden
tales síntomas, s\no tómese el Com"'// 11 \;
~,Q,
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Ninguna otro medicina en el mundo tiene archivadas tantas curas de afecciones femeninas.
•lit

;,---;

·

rJ

~

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura positiva de las afec•
..
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales coi~~ T1rante~, Deb1hdad
de la Espa1ila, Caída y Desviación de J~ Matriz, Inflama~10n, ~ecc1ones de los
Ovarios y todas las Enfermedades organicas del U tero o Ma.tnz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matnz los tumor:s que
comienzan á formarse. ~lÍta Desmayos, Histerismo, Postración Nerv1.o~a Y
Agotamiento, y vigoriza y entona el Estómago. .Cura las Jaquecas, Debilidad
General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de l~s
Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydta
E. Pinkham no tiene rival.

De Venta en todas las Farmacias

14

8 de Febrero de 1811

(29 de mes.-Sexagésima). Santa Ague·
da, virgen, mártir (del d!a 5). San Valentln, presbltero , mártir; San Pedro Tol entino, obispo, mártir; especial abogado contra toda epidemia y enfermedad contagiosa. San Eleucadio, obispo y el Beato San
Juan Bautista de la Concepción, confesores . Oficio y misa de la dominica: rito semidoble y ornamento morado; se hace conmemoración de Santa Agueda y de San
Valentlfl. El evangelio nos recuerda laparábola del sembrador. Función ea el sagrario A San Pedro Tomás y en el santuario de Xaltocan, parroquia ae Xochimilco,
á los Dolores de Maria Santlsima.-P.

Entra Cruz en Teplc

LUNES

15
Santa Eulalia, virgen, mártir (del dfa
12). Santos Faustino y Jovita y el beato
Juan Bautista Machado, mártires.
Conjunción de la Luna y Marte á las
2 h. 6. m. de la tard~.

16
Festividad de la Pasión del Sefior. Sant~s Fructuoso, obispo y compafiero, mártir~s (del 21 de Enero); Santos Onésimo,
obispo, y Julilma, virgen, mártires .

17

The Lydia. E, Pinkham Medicl.Qf Company, Lynn, Mass,, U,S.A..

BANOS¡eACIDO CARBONICO
como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)
preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

San Anastasio, mártir (del 22 de Enero) .
Santos Teódulo y Rómulo, mártires y Santa Constanza. El rito de San Anastasio
es semidoble y por lo mismo se permite la
celebración de mlsas privadas de difunto,
con ornamento negro en todas las iglesias
del clero secular, dentro del arzobispado
de México.
Conjunción de la Luna y Urano á las
8 h. 24 m. de la mafiana.

JUEVES

18

2

San Raimundo de Pefiafort, confesor
(del 23 de Enero). Santos Simeón, obispo,
már!ir y Heladio, obispo, confesor. Rito
semidoble como ayer, permitiéndose la celebración de misas privadas ae difunto.
Conjunción de la Luna y Venus á las
9 h: 34 m. de la noche y de la Luna y Mercuno á las I I h. 1 m. de la misma.

MARCA OEPOSITAOA

Nueva medicación muy apreciad~ combatir la ARTERIO-ESCLEROSIS,
las AFECCIQNES NERVIOSAS, los REU!ATISlltOS, las AFECCIONES CARDlACAS
yla CURACION de JasENFERIIIED!DES mujeriles(Amenorrea, Dismenorrea).
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Las Tarlce1 son enredan por el Zllzlr de Vtrrtnte Jryrdabl que oura
igualmente los vartcooele11, almorranas, aocldentes del retorno de edad,
OODfHtlone1, l b emorrag la1 de toda naturalesa.
.
Prestad atenc1on é las falsificaciones fraüdulentasyé menudo peligrosas l
Exíjase sobre la enooltura de cada frasco la firma de garantía lll'yrda.hl.
Escribir: lll'yrdabl. ZO,R.ue de La R.ochefoacanJd,Paria,para recibil!
franco el tolleto explico ti .,,. .&gt;r venta en tclliae Jas Farmacias.

Derrotado y muerto el padre Mercado,
jefe de los insurgentes del hoy Estado de
Jalisco, las tropas que llevaba á su mando se desbandaron, y en gran desorden
trataron de dirigirse al centro del país,
donde probablemente podrían unirse al
gran ejército independiente á las órdenes
de Hidalgo. Entusiasmados por el triunfo, los realistas de Tepic decidieron oponerse al paso de estas tropas, y aprovechándose del decaimiento moral en que
venían, las derrotaron una segunda vez,
y las acabaron de hacer desbandarse. El
brigadier Cruz, jefe de las operaciones
en la regi6n1 al tener cuenta del comportamiento de los realistas, se dirigió á Tépic, adonde llegó el 8 de Febrero de 18rr
y fué recibido con gran entusiasmo y
muestras del mayor aprecio. Con esto
quedó dominada, por entonces, la revo1uci6n en el occidente de la colonia.

MARTES

MIÉRqOLES

Preparado en los Laboratorios de

co

DOMIN GO

VIERNES

19
Santa Paula, viuda [del 26 de Enero].
Santos Gabino, presbítero, mártir y Alvaro de Córdoba, confesor. Rito semidoble
igual á los d!as anteriores.
SÁBADO

20
Los siete santos fundadores de la orden
de los Siervos de Maria [del d!a 12). Santos Eleuterio, obispo, confesor y Sadot,
mártir.
Conjunción en Acuario á las 4 h. 15 m.
36 seg. de la mañana.-Heladas.

·7 ES USTED.CALVO?·
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

9 de Febrero de 1856
Pronunciamiento de Tulanclngo

Ya otra vez hemos dicho que el retiro del
general Alvarez de la presidencia de la
República y la elevación de don Ignacio
Comonfort á ella, se señalaron por una
serie casi ininterrumpida de levañta·
mientas y motines en todo el país. También hemos hecho mención de varios
de ellos, en los que se tomaba como bandera el grito de "religión y fueros." El 9 de Febrero de 1856 se levantó
eu 'rulancingo el coronel Antonio Moreno, quien proclamó el citado principio;
por fortuna este ~levantamiento, como la
mayoría de ellos, careció de importancia.
10 de

Febrero de 1856

Decreto de Santos Degollado

Dij imos en la anterior efeméride que
la mayoría de los n:otines y levantamientos, ocurridos en el país á principios del
año de 1856, fueron de escasa 6 ninguna
importancia, lo que prueba que el gobierno había llegado á un grado de estabilidad en que no le preocupaban, como en
otras ocasiones, motines ó asonadas en
l ugares remotos del país, y sólo se dedicaba con gran fe á la propagación de los
princi,Pios liberales.
Refleja este estado de ánimo un manifiesto expedido por don Santos Degollado, que era entonces gobernador del Estado de Jalisco. En este decreto, expedido el 10 de Feb1ero de 18561 Degollado
declaró que no reconocería por ningún
motivo un gobierno que se erigiera por
la fuerza en la República; que en caso de
que esto sucediera, recobraría el Estado
su soberanía: terminaba ofreciendo su
territorio para asiento del supremo poder,
en caso de que no pudiera permanecer
en la capital, y exhortando á los demás
Estados para que siguieran su ejemplo.-

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l~ c9nviene entonc~s conocer perfectam~nte mi ve:dadero " Hair Grower ". Expe·
rimentelo y se dar a cuenta de su eficar.1a. No quiero que Jo compre si no ha de
darle buen resultado,

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en, este caso el U!}ico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo.
le cuesta una tar¡eta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
mi verdaforo " Hair Grower ". Quiero que vengan, como han de venir de las
personas que lo empleen y que obtendrán segurament~ feliz resultado ¿omo ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
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No vend.o el verda~ero." Hair. Growe~" porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Se por expenenc1a propia que s1 lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y los cuarenta dias de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha emplea~o Ud y~ todos los llamados " Regeneradores del Cabello " que
se venden por ah1, le ~uphco MUY ~NCARECIDAMEN'.f.~ que me escriba Repeti·d as veces me han escrito muchas senoras y_ caballeros d1c1enaome que habian usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber empleado el verdadero " Hair Grower " de fohn Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poco después tenían la cabeza cubierta de fuerte y sedosa cab~llcra
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�EL MUNDO ILUSTRADO

32t

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u de Febrero de 18n
Fusilamientos ordenados por Calleja

Después de su victoria del Puente de
Calderón sobre los insurgentes, Calleja
no pensó más que en dirigirse á San
Luis Potosí, p ues esperaba adquirir victorias decisivas en las provincias del norte del país.
Urgido por esta idea, no esperó á Cruz,
que acababa de obtener victorias en San
Blas y decidió salir rumbo al norte; su úl·
timo neto fué ordenar el fusilamiento de
once prisioneros que tenía, á quienes,
según la misma orden, se fusilaron por la
espalda el n de F ebrero de 1811.

12 de :l'ebrero de 1856
Sublevación de San Juan de U lúa

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de S.M. el Rey
de Inglaterra.

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hfe~edadea ••

J J.fecc1one1 ie la. V•Jl(I,
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Hip4t.

laj6map.

Para dar fin, por ahora, á la serie de revoluciones de los primeros meses del
año de 1856, vamos á ocuparnos del levantamiento habido en el interior de la
fortaleza de San Juan de Ulúa el 12 de
Febrero del citado año.
El movimiento fué encabezado por don
Vicente Salcedo, los jefes y oficiales subalternos de infantería y artillería y los
sargentos y cabos de dos compañías no
completas del batallón de " Garantías "
únic~ fuerza que ~abía en el castillo, ' y
que eu su totahdad apenas llegaba á
cie?to veinte _hombres. Lo que dió alguna 1mportanc1a al levantamiento de Ul úa
fué el hecho de que los pronunciados
amenazaron con bombardear la ciudad
d e Veracruz, amenaza que llevaron á
cabo.

13 de Febrero de 1856
Bombardeo de Veracruz

El día 13 de Febrero se produjo en la
dudad de Veracruz un gran pánico porque se supo que los sublevados de Ulúa
habían amenazado con bombardear el
puerto. Todas las casas de comercio se
cerraron y los soldados de la guardia nacional se encerraron en sus cuarteles dispuestos á 1uchar en defensa del legítimo
gobierno.
A mediodía los sublevados rompieron
el fu ego sobre la ciudad, la cual no contestó; este estado de cosas se prolongó
hasta que se produjo en el interior de la
fortaleza una contrarrevolución encabezada por uno de los sargentos, quien se
proclamó en favor del gobierno federal
y aprehendió:á Salcedo, el jefe de los revolucionarios.
14 de Febrero de 1856
Ley sobre el papel sellado

Mientras los sucesos anteriores se des·
arrollaban en todas partes'.del país, el general Comonfort se p reocupaba por poner en orden la cosa pública y dictaba
medidas muy acertadas, de alguna de las
cuales ya hemos hablado. Una de las últimas, pero no de las menos importantes,
fué una ley, en la que se reglamentó el imp uesto del papel sellado, la cual~ fué ex·
pedida el 14 de Febrero de 18j6.

323

EL MUNDO ILUSTRADO

Deputamento de fncargos
Desde el mes de Julio del afio pasado
establecimos en este semanario un "Departamento de Encargos" que ofrecla
grandes ventajas á nuestros abonados, y
cuyo éxito creciente nos indica, con elocuencia, la excelente acogida que nuestros
lectores han dispensado al mencionado
departamento.
No podla ser de otra manera, toda vez
que el "Departamento de Encargos" ofrece, entre otras, las siguientes ventajas á
nuestros subscriptores:
Hace todos los encargos que_ se le encomienden, sin cobrar comisión alguna ni
gastos por el desempeflo de ellos, pues
sus servicios son enteramente gratuitos.
Contesta por carta ó por telégrafo, si
esto último es preciso, dando todos los
informes que se le piden, y despacha, con
la mayor rapidez y por la vla más segura, todas las comisiones que se le encomiendan.
Se encarga de toda clase de compras,
transacciones mercantiles, asuntos admi ·
nistrativos, judiciales, y, en resumen, de
toda clase de comisiones, contando, para
su desempeño, con un personal competente.
Las frecuentes compras que hacemos en
las principales casas comerciales permiten á este departamento tener precios re.
ducidos y efectos de la mejor calidad.
Contando con activos corresponsales en
toda la República, podemos hacer toda
clase de encargos en cualquier Estado,
sin que esto ocasione gastos á nuestros
abonados.
Hasta la fecha hemos atendido y despachado más de mil doscientos cincuenta
encargos, sin haber dado lugar á una sola queja, lo cual comprueba la eficacia de
nuestro servicio.
Inútil es advertir que este "Departamento de Encargos" sólo es para el uso
de nuestros subscri¡¡tores, y que seguiremos devolviendo, sin despachar, todas las
comisio11es que nos encomienden personas
que no estén abonadas á "El Mundo Ilustrado."
Para mayor comodidad, desde esta fecha
dedicamos esta sección especial t todos los asuntos que no requieran una contestación pronta ó enteramente privada.
Rogamos á las personas interesadas que,
cuando no deseen figurar en esta sección,
tengan la bondad de advertir que desean
contestación privada.
4

••

Carlos gomán, hijo.- Culiacán, Sin.
Ya encargamos el ejemplar que desea
de "Derechos Administrativos."

**4

w. Patraca.-Rincón Antonio, Oax.
La armerla que usted indica no tiene
los objetos que usted desea. La misma
casa escribió á usted sobre el particular.

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Villalpando Dlaz, Aguascalientes.

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la docena de frascos.

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Sxo.oo, según la calidad.
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Heraclio C. Ramos.-Nacozari,
Son.
El valor de los rifles es de $35.00 los de
calibre 44, y de $45.00 los de calibrt 32 y
30-30.
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Con la factura respectiva enviamos á
usted los libros que deseaba.
4

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Enviamos á usted catálogos ilustrados
de las mejores marcas de bicicletas.

•
••

Luis L. Torres.-Mazatlán, Sin.
. Las obra, de Loti, traducidas al ~spañol, son: "El casamiento de Loti," " Aziyadé," "Flores de hast!o," " Japonerias
de Otoño,'' "Mi hermano lves," "Recuer.
dos del Destierro," "Madame Chrysanteme" y algunas otras.

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post ales de lustre; 3 pares calcetines: 1
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 6. Febrero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Febrero de 1909

Número 7

DEE(((((((((((((((((((((((((((((((((((D

0 )))))))))))))))))))))) ) ) ) ))))) )))))))0
Á 6rakam /:incoln, cugo cen tenario aca6a de cele6ral'3e.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~26

A todo alcanzan y todo lo intentan, ~es~e crear falsas
DIAEC'rOAIO'.
reputaciones á las cupletistas y á las bailarinas, hasta cambiar los contornos del mapa del mundo.
Con oro se hace la «réclame&gt; y con la &lt;réclame&gt; se hace
Propietario, VICTOR M. GARCE~
lo que se quiere lo mismo lanzar un veneno al consumo
público que hac¡r aceptar una candidatura al cuerpo elecDIREOXOR:
toral.
Para el rico son las primicias de todos los frutos, los
DR. L.U IS L.ARA Y PARDO
néctares de todos los viñedos, los halagos de todas las vanidades y las genuflexiones de todos ~os hombres.
.
GERENTE,
El oro encierra la plenitud del bien c?mo la plemtud
ALFONSO E. BRAVO
del mal. Puede hacer la dicha ó la desgracia de hombres y
pueblos, volcarse como cuerno de abundancia ó exhalar, como la solfatara, vapores mefíticos.
OFICINAS:
¡Poseer es imperar, es dominar, es g~zar!
.
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
¡Y así se quiere que el afán de la riqueza no nos fustigue! ¡Cómo levantar, indiferen_tes, los ho1;11bros, a~t.e . ese
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
amuleto prodigioso, ante ese talismán omnipotente. 1Como
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
no tender los brazos, y elevar la vista, y ent?nar alaba~zas,
$ I.25
y formular votos ante ese ídolo milagroso, dios de los tiemEn la Ciudad . . .
pos presentes y, de hoy más, también de l~s futuros!
.
1.50
En los Estados. . .
¡No¡ imposible! Tenemos que anhelar sm tregua la ri2.00
En el Extranje10 ..
queza porque con ella se llega á todo, se domina todo y se
disfrdta de todo¡ porque es, por e~celencia, el medio de
NUMEROS SUELTOS:
todo lograr, el sendero que conduce a todas partes, menos...
En la Cap!'tal , .
· · · · · · · · · . $~0.35'_cs.
menos, acaso, á la felicidad.
En los Estados.
. ... · , · · ·
0.50 cs.
Expliquemos esta aparente paradoja.
Despacho de subscripcio~es para la Capital:
Hay muchas clases de ricos.
Hay el rico de nación, de abolengo, que heredó su fortu2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
na como el pecado original, sin conciencia de lo que.es, de
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. lo que vale y de lo que significa. ~ste tal, cuan~o. 10,ven,
se envicia, se prostituye, se hasha pronto, env_1dia -~ los
pobres que todavía tienen hambre, paladar y digestion y
acaba por confinarse en un sport automático, dentro del
cual vive aburrido, insulso, menos feliz que el lacayo que
lleva á la zaga y á quien pasea por el bosque de Chapultepec ó el de Boulogne.
Este tipo es envidiable dos años, mientras se cansa del
De cien hombres á quienes s~ pr~gunte qué es lo que
placer¡ más tarde es despreciable y acaba digno de la más
más apetecen, ochenta contestaran: dm~ro.
p
abrirse todas las puertas¡ para girar en todas las es· misericordiosa compasión.
Hay el rico que ha trabajado y adquirido, que ha acumufera~~ªpara conquistar mujeres'. disfrutar goces, al~anzar
poder y gloria, no hay, _en los tiempos actuales, medio más lado bago á bago su fortuna, que es digno de ella porque
con su esfuerzo la ha sacado de la nada y puede sentir el
eficaz y rápido que el dmero.
.
En tiempos remotos,Y en pueblos. salvaJes, cuand? un orgullo de haberla creado.
A éste se le puede envidiar mientras llega á acumular el
hombre quería poseer a todas l.as mu¡eres y subyugar a tod los hombres de su tribu, se armaba de un buen garrote primer millón. Después es un condenado á cadena per.
.
emprendía á estacazo limpi~ con todos y~ontra todos. petua.
La riqueza, que comenzó á mirar como un medio de pro~ si era valiente, vigoroso y ágil, en ,un santiamén ya era
jefe, caciqueó rey y vivía y gozaba a expensas de sus va- curarse satisfacciones y á la que en sus ensueños él mismo
ponía un límite para después retirarse á la vida privada á
sallos.
1
Más tarde en las épocas caballerescas, un Amadís cua • disfrutar de sus beneficios, acaba por convertirse en un fin
uiera reve~tía la cota de malla, empuñaba el lanzón ó el y en una obsesión: un millón, ¡qué bagatela! diez, ¡qué m~·
~andoble, cabalgaba ~n brioso p~lafrén,, y así se _iba por seria! cien, ¡para qué sirven! No; aquel tonel de las Dona1·
os mundos de Dios a la conquista de msulas y a buscar des hay que llenarlo, aquella roca de Sísifo hay que subir·
;~ncesas que, enamoradas del donaire y d~ las proezas del la hasta las altas cimas.
Y á la lucha, á la brega, al afán insaciable, á la ruta sin
aladín le ofrecían reinos, esclavos, palacios y tesoros.
p En lo~ tiempos que corren, el placer y la dicha no se meta, al eterno arrastrar de la cadena!
Y el sueño huye y se va el apetito, y la salud se 2gota, Y
conquistan á palos ni á lanzadas. Hoy no pe~eamos: com·
ramos, Salimos al mundo, no con la _coraza bien templada el amor se extingue y la felicidad se desvanece en el anhe·
fobre el pecho, sino con la cartera bi~n repleta en la m~· lo de conquistar la riqueza infinita, indefinida y por lo
no. y el resultado es el ID;ismo: d?minamos, gozamos, vi· mismo inaccesible.
Hay el avaro. Este no es un rico,sino un pordiosero. No
vimos la plenitud de la vida prodig~ndo, no nuestra san·
gre ni nuestra carne, sino nuestros billetes y nuestras mo- viste púrpuras, sino andrajos. No goza ni disfruta: llora y
gime. Vive en los más amargos trances, inq'!ieto, receloso,
nedas de oro.
Beato el que posee-decimos y creemos firmemente to- perseguido, temeroso de perder lo que ha acumulado¡ aman·
dos -Para él las consideraciones, los honores, el poder en te celoso de una cortesana que sonríe á todos los transeún·
lo ~ue tiene de más efectivo, la f~lícidad en lo que apare~- tes y se entrega á todos los solicitantes¡ acosado en la vigita de más valioso y hasta la gloria en lo que finge de mas lia por el terror, y durante el sueño por la pesadilla. ¡Cuán·
to más feliz el obrero que canta en su bohardilla, ó el va·
,
deslumbrador.
Antes, la aparición d~ un héroe ó de un sa~to . hacia gabundo que roe su mendrugo y duerme después á la orilla
prosternarse á las multitudes ó les arrancaba canhcos y del camino y á la sombra de un árbol!
El único rico feliz es el filántropo. El que trabaja y ahoaclamaciones. l'loy, la apari~ión. de un rico ~os. hace doblar la cerviz, anuda de admm~ción y de envid~a nuestra rra para hacerse bien y para hacer el bien¡ el que cuenta
garganta, deja corre~ un calosfrio por nuestros miembros y su oro á la vez que las miserias que puede socorrer y los
males que puede conjurar¡ el qne, más inteligente y más
araliza casi los latidos del corazón.
.
.
p El rico es el semidiós moderno. Los banqueros israeli- bueno que los otros, aspira á enriquecerse enriqueciendo,
tas y los burgueses archimillonarios gobiernan el mundo. y derrama el pan del trabajo entre los menesterosos y los
L guerra ellos la desencadenan ó la aplacan; la paz, ellos merecedores.
¡Rara avis! La vieja experiencia tiene demostrado que la
1aªfirman la desgarran; la democracia, ellos l_a fingen ó la
filantropía es patrimonio de los pobres más que de los ri· an· la libertad ellos la toleran ó la aherro¡an.
min
'
' los monarcas, 1os presi"dent es, 1os par- cos, y quien quiere acaparar riquezas para hacer el bien,
En Europa
reinan
. lamentos¡ pero gobiernan los plutócratas. Contar cou R~st· corre inminente peligro de posponer el bien que puede ha·
child ó con Bleichroeder es más que contar con AleJan- cer á las riquezas que quiere acaparar.
Preguntadle á Creso moribundo¡ él os dirá que la riqueza,
dro ó con Napoleón. Por eso se les llama reyes del acero,
del trigo, del petróleo¡ en realidad son soberanos de los por sí misma y en sí l)"'ÍSma, no es la felicidad,
DR. M. FLORES,
pueblos.

PODEROSO CABALLERO......!

EL MUNDO ILUSTRADO

Crónica Científiéa
El Giroscopio y sus Aplicaciones
~

UNQUE poco usado entre nosotros, todos nuestros lectores conocen, segura·
mente, esos trompos llamados giroscopios que venden las jugueterías, y que
tienen la rara propiedad de &lt;bailar&gt; lo
mismo parados que acostados: sobre la
palma de la mano, sobre la punta de
un dedo, sobre una cuerda, ya sea tendida ó floja, y, en una palabra, en todas las posturas imaginables, con la mayor facilidad.
Seguramente que si alguno de los que esto leen se ha
fijado en la manera de funcionar del raro aparato, no habrá
dejado de llamar su atención las facultades de que parece
dotado.
La figura número uno reproduce uno de esos trompos, y
seguramente que, á su vista, lo reconocerá todo el mundo:
es un disco pesado que gir~ alrededor de un eje fijo en sus
extremidades á un círculo contenido en un plano perpen·
ticular al del disco. Este se hace girar sobre su propio
eje por medio de una cuerda, como para hacer «bailar&gt; un
trompo, y una vez conseguido que se mneva, se coloca sobre un soporte, en el que &lt;baila&gt; por un tiempo excepcionalmente largo.
Mientras que el eje del disco permanece vertical, todo
el conjunto se mueve como un trompo cualquiera, y su
movimiento no tiene nada de particular; pero si se cambia
la dirección del eje, se notarán algunos fenómenos, á los
que se ha calificado ce incomprensibles y contra las leyes
naturales, lo cual es un absurdo.
En la figura vemos al giroscopio, cuyo eje de rotación se
halla. en un plano horizontal, y que, estando apoyado ~olamente por una de las extremidades del eje, en lugar de
~

FIGURA

2.

Trompo en el que el punto de apoyo coincide con el centro de
gravedad.-P, impulso de tracción aplicado al eje de rotación.-M,
flecha que indica la dirección en que es obedecido el impulso.
una masa d e forma regular, repartida simétricamente aire·
dedor de un eje, y supongamos ese trompo bailando so·
bre cualquiera superficie. Seguramente que á todo el mundo le parecerá lo más sencillo que esa masa uniforme, y
repartida simétricamente con relación á su eje, gire por un
tiempo más ó menos largo, en relación con el impulso recibido por la cuerda que se desenrolló de su punta. Pero
consideremos el baile de este trompo, visto desde una
estrella, y en este caso la cuestión se complica; para la estrella no se trata sólo de un trompo bailando sobre una
superficie fija, sino el mismo trompo bailando sobre una
superficie que participa del movimienfo de la tierra, y ésta
es precisamente una de las pruebas más hermosas del mo·
vimiento de nuestro planeta.

***

º1:

6

327

FIGURA r.

El giroscopio girando en un plano sensiblemente horizontal.-La
trayectoria aparente del extremo libre del eje está representada
por el circulo de puntos.
caer, sigue &lt;bailando&gt;, y al mismo tiempo que el disco gira
alrededor del repetido eje, el aparato todo gira en un plano horizontal alrededor del punto de apoyo.

*
*.
Esto, que es lo que parece inexp~icable para la may~ría
y que ha sido objeto de controversia durante muchos anos,
no es más que una aplicación de la más sencilla de las leyes mecánicas: la de. la inercia, q~e. dice que un cuerpo ~o
puede modificar un impulso recibido, y, por lo tanto, tiene que moverse de acuerdo con él, mientras no haya in·
fluencia exterior que lo modifique.
Para ver cómo se puede relacionar esta sencillísima ley
con un fenómeno que parece tan complicado, y que ha si·
do declarado inexplicable por varios matemáticos, vamos
á relacionarlo con fenómenos que son tan complicados como él, y que, sin embargo, todo el mun~o com~rende. .
Supongamos un trompo de la forma mas comun, es decir,

Para estudiar más fácilmente el movimiento del giroscopio, lo r~duciremos á su tipo más sencillo: un trompo cuyo punto de apoyo coincide con su centro de gravedad, y
que, por lo tanto, está libre de la acción de la pesantez,
trompo que está representado por la figura número dos. Si
hacemos girar éste de manera que su eje se conserve vertical, no notaremos nada de anormal; pero si tratamos de
ejercer, ya sea una presión ó una tracción en un punto de
la parte superior del eje, veremos que el trompo parece
oponer una resistencia á este impulso, y que en vez de inclinarse en la dirección de él, lo hace en una dirección que
forma un ángulo recto con ella; este fenómeno es en el que
reside el secreto del movimiento del giroscopio, y es el que
hay que explicar.
La explicación la vamos á transcribir de un hermoso artículo sobre el asunto, escrito por Mr. Webster, profesor de
física en la Universidad de Clark en Worcester, Massachussets.

*••
Para simplificar la explicación, supongamos el eje de un
gran giroscopio colocado en el plano del Ecuador terrestre, figu~a número 3, y la rueda principal de éste, girando
de ~ur a Norte, en la parte anterior de la figura, y de Norte a Snr en el lado opuesto. El globo gira de Oeste á Este
como lo indica la flecha horizontal. Supongamos un punt~
d~ la ~~eda que s~ halle. en el Ecuador, P; este punto estara sohc1tado al mismo tiempo por el movimiento de rotación de la rueda en el sentido vertical, y el de rotación del
globo en el sentido horizontal, el cual alcanza su mayor
velocidad precisamente en el Ecuador; al ascender este
punto, el impulso que lo hace tender hacia el Este es neutralizado por la rigidez de la rueda; pero la acción de ese
impulso se hace sentir tanto más cuanto más lejos del
Ecuador se halla el citado punto, hasta llegar ásu máximo
en el polo. Lo contrario exactamente sucede con cualquie;
punto que se halle al S.ir del Ecuador: mientras más se
acercan á éste vau ganando en impulso hacia el Este, y,
por ~o tanto, ejercen una tracción hacia el Oeste, la que es
máxima en el polo Sur; como exactamente lo mismo sucede en la mitad posterior de la figura, tenemos que la parte

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

328

329

EL MUNDO ILUSTRADO

Después de un rato, no muy largo, empezó á ver varias
visiones; pero·entre ellas una que se destacaba con mayor
precisión que las otras, se fijó en ella, y después de algunos trabajos, vió que representaba un conjunto de diez diamantes, piedras preciosas; la carta que habían guardado
sus amigos era la que en la baraja americana se llama diez
de diamantes.

Ñ

***

E

s
FIGURA 3.

Esquema imaginativo para explicar la propiedad fundamental
del giroscopio.-Véase el texto.
superior del disco tiende á caer hacia la derecha, mientras
que la parte inferior tiende á levantarse hacia la izquierda· de aquí que la parte izquierda del eje se vea solicita·
da' por un impulso hacia arriba, que es lo que se trataba de
demostrar, con lo cual se prueba que el movimiento del
giroscopio no es más que una aplicación del principio de
que un cuerpo que ha recibido un impulso tiende á cami·
nar en línea recta c&lt;&gt;n una velocidad uniforme.

•
••
Para terminar haremos notar que la extremidad libre del
eje del giroscopio no camina en un plano horizontal, como
parece á la simple vista¡ solicitado por dos fuerzas diferentes, una de las cu~les varía de intensidad, su movimiento es irreóular y esta representado por las curvas que se
ven en 1a\gura 4. curvas que fueron obtenidas de fotografía directa, colocando una luz eléctrica en la extremidad
del eje del giroscopio. Al movimiento que d_e~cr~be una
trayectoria de esta natur_aleza se .le llama. mov1m1ento de
nutación, que es el que hene el eie de la tierra.
Es de actualidad en estos momentos el estudio del movimiento del giroscopio, porque su~ excepcionales y al parecer maravillosas condiciones de equilibrio están siendo
aprovechadas para multitud de usos¡ como nivel de superficies planas está dando mu y buenos resultados, lo mismo que como brújula; pero donde la aplicación es más notable y más provechosa, es en el ferrocarril de un solo riel;
por carecer de espacio ahora no nos ocupamos de esta preciosa aplicación del giroscopio; pero lo haremos en artículo aparte con la atención que merece el asunto.

Cita el autor otros casos de influencia personal, tan hermosos como el anterior, y para terminar cita algunos en
que figuran personas que han muerto y que son los que
más ardientemente invocan los espiritistas como base de
sus teorías.
En el caso de personas vivas, seguramente que nadie se
atreverá á negar que se trata de influencia personal, pues
aunque nadie ha llegado á conocer el mecanismo de esa influencia, la mejor prueba de que existe es que los fenóme·
nos telepáticos se pueden producir á voluntad, lo cual no
podría ser si no dependieran de la personalidad que los
provoca¡ luego la influencia existe, se puede ejercer á voluntad, y sólo se necesita un estado que pudiéramos llamar
de &lt;nerviosidad» para que estos fenómenos se produzcan;
no hay que olvidar que este estado de&lt;nerviosidad»puede
ser provocado en el sujeto, ya sea por su propia voluntad,
ya por medios exteriores, tales como el sueño hipnótico ó
el sueño natural¡ así es que, en el caso de visión de una
persona viva, no hay absolutamente necesidad de recurrir
á los espíritus para su explicación.

***
En el caso de aparición de muertos, tampoco se necesita
de la supervivencia del &lt;aparecido» para explicar su aparición; seguramente que la persona que pide la aparición
conoce al &lt;evocado», ya sea personalmente ó por referencias y ejerciendo su influencia sobre el sujeto ó medium á
quien previamente se ha puesto en estado de recibirla, h¡ce
que e~ evocado se vea tal como él se lo ha representado; y
la me1or prueba de esto es que siempre la visión del evo·
cado corresponde con la idea que de él tiene formada el
evocador, por más que muchas veces no esté de acuerdo
con los rasgos que la historia da al personaje evocado.

La Telepatía Frente al Espiritismo
FIGURA 4.
El profesor H. Aldington Bruce acaba de escribir un
hermoso trabajo, en el que prueba que todos los fenómenos
que se quieren explicar por medio de la existencia de los
espíritus y la supervivencia del individuo espiritual des ·
pués de su muerte corporal, se basan en la telepatía y pue·
den ser explicados por ella sin necesidad de recurrir á las
teorías espíritas, sino haciendo uso solamente de los fenómenos comprobados de la influencia personal.
Cita el autor de la obra infinidad de casos de influencia
personal ya sea ejercida sobre otras personas ó recibida de
ellas á v~luntad. De este segundo caso cita un ejemplo que
es muy hermoso y que vamos á reproducir: Mr. Thomas
Jay Hudscin, uno de los estudia_ntes m~s dedic~dos á la
telepatía, quiso someterse á la 1nfluenc1a de varios de sus
amigos, que se hallaban de visita en su ca~a, y les pidió
que colocaran sobre la mesa una carta de Juego conocida
de todos menos de él, y que pensaran en ella tratando de
concentrar todos sus pensamientos en ella sin sufrir distracciones. El experimentador se vendó los ojos y procuró
no pensar en nada más que en su deseo de conocer la car·
ta en cuestión,

Trayectoria descrita por el extremo libre del eje del giroscopio.
Movimiento de nutación.
En el .cas~ de mensajes escritos se puede aplicar la mis·
ma explicación, pues seguramente que hay alguien en el
mundo que conoce el contenido del mensaje que se trata
de obtener, y como la influencia telepática todavía no tiene
limitado m campo de acci_ón á ninguna parte del mundo,
el fenómeno se puede hacer infinitamente extenso mientras
no haya algo que pruebe lo contrario; de esta manera la in·
fluencia sobre el sujeto puede ejercerse desde cualquiera
parte de la tierra¡ esto haciendo á un lado los casos de
fraude, á los que son muy afectos los que predican fanáticamente un principio.

a

Novela por J. Berfde Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

horas en París, y le preguntaba si podría recibirlo:al:(día
siguiente á almorzar.
Ricardo, para garrapatear inmediatamente una respuesta
afirmativa, fué á sentarse al escritorio.
- iToma! ni una gota de tinta-dijo al ver que su pluma, sumergida por dos veces al fonélo delrecipiente ni si'
quiera estaba húmeda.
Un tanto sorprendido, buscó entonces en el mismo escritorio otro tintero lleno; aquel que Lucy había debido usar poco antes para hacer las cuentas. No lo encon·
.
tró.
,
Aquello era cada vez menos explicable.
Se levantó y llamó á la doncella.
-!,Hay tinta?-le preguntó.
-Sí, señor. La señora me ordenó justamente ayer que la
comprara. Todavía no está destapada la botella.
Ricardo le dió el tintero.
-¿Me haría usted favor de poner una poca?
-Inmediatamente, señor.
Ya la doncella, llevando el tintero, había casi franqueado la puerta, cuando Ricardo la detuvo ante una idea que
surgió en él.
-¿Pero dónde está el tintero de la señora?
Rosina, ligeramente sorprendida, se volvió.
-Pues este es, señor.
-Pero-dijo Ricardo-no hay nada dentro, y si la señora
hubiera querido escribir ..... .
La doncella no pudo evitar sonreír ante la candidez de
aquella observación.
-Si la señora hubiera querido escribir, habría hecho
como el señor. Me habría llamado para llenar el tintero.
-Es justo-concluyó Ricardo-que tuvo que confesar
que aquella muchacha era la lógica misma.
De todo esto resultaba claramente que Lucy no había tocado una pluma.
Ricardo regresó al escritorio y miró atentamente las hojas de papel, regadas encima. Sobre un montón de facturas
se encontraba una que él ya había visto antes de marcharse, porque era u~~ cuenta. del tapicero, bastante fuerte, que
le llamó la atenc1on. Ev1aentemente, ninguuo de esos papeles había sido tocado.
VI
Entonces, ¿qué necesidad había tenido Lucy al hacer va·
ciar la canastilla?
Ricardo, en ese momento, sintió que sus sienes latían con
Ricardo, descontento, se paseaba á lo largo de la pieza. fuerza.
Sin poner todavía en duda la sinceridad de Lucy, enconLa doncella regresó y colocó el tintero lleno en el escritorió.
traba, sin embargo, que su actitud era extraña.
-Aquí está, señor.
Mas se esforzó para quitar de su espíritu esa preocupaRicardo le dió las gracias, inclinando la cabeza. Luego
ción.
Quizás, en algunos instantes, su esposa volvería al es- la llamó d e nuevo:
-¡Ah! Dígame usted, Rosina-dijo con un tono que se
tado normal, y el ir juntos á la ópera en la noche sería un feliz derivativo para los nervios un poco tensos esforzaba en hacer aparecer como el más natural del
mundo- cuide usted de que nunca falte tinta en este tinde Lucy.
En ese momento, Ricardo recordó que al salir había en- tero.
-Está bien, señor.
contrado en la portería una carta de Emmanuel Leroy. Su
- Cuide usted lo mismo d~ vaciar .esta canastilla .... No
prefecto, llamado en el mismo día por el ministerio del
interior, anunciaba á su amigo'.que pasaría cuarenta y ocho espere usted á que la señora· se lo ordene . .• .

Sin embargo, él insistió.
- iQué importa! Al fin ya has hecho las sumas.
-Las dejé á medio hacer. Estaban muy difíciles, ya te
lo dije.
Ricardo, á su vez, comenzaba á impacientarse.
De cualquier modo, esa actitud de Lucy le parecía menos
y menos' clara.
Maquinalmente pasaba su vista por los papeles que había en el escritorio, cuando una tarjeta de visita l e llamó
particularmente la atención.
- ¿Qué es esto? ¿Quién es la señora Nerville?
Si Lucy se hubiera atrevido, habría apoyado su mano
contra su corazón para comprimir sus latidos.
-No lo sé.
-¿No sabes quién es la señora Nerville?
Era tiempo aún de que Lucy confesara todo á su esposo.
Por la segunda vez, desde el principio de la conversación,
estuvo á punto de hacerlo, olvidando completamente á
Máximo en ese momento. Pero lo que la detuvo, sobre to·
do, fué una especie de falso amor propio. Le habría sido
necesario confesar que acababa de mentir, puesto que la
señora Nerville no era otra que Teresa y acababa de recibirla.
-No-dijo. Ese nombre nada me recuerda .... tal vez
alguno de los comerciantes con quienes tratamos.
-Debe ser un comerciante lujoso-replicó Ricardo,puesto que en la tarjeta se señala un día de recepción.
Acababa, en efecto, de leer en la tarjeta: &lt;el segundo y el
tercer martes, desde las cuatro».
Lucy se atrevió:
- .... A menos que no sea una amiga de mamá. Sabes que
con frecuencia viene á instalarse aquí para contestar su
correspondencia.
Pero se sentía desfallecer .... A toda costa se necesitaba
cortar la conversación.
Felizmente recordó que su modista la esperaba desde ha·
cía un rato.

�330

,:¡
I·

1

EL MUNDO ILUSTRADO

convertirse (tenía de ello el presentimiento) en el cuerpo
del delito de su desgracia.
Y aunque una voz interior le aconsejaba desgarrarla y no
llevar más lejos su sospecha, una fuerza más poderosa que
su voluntad y que su razón le arrastraba á aclarar el misterio.
Allí1 cerca junto al teléfono, se encontraba con el anua·
rio el &lt;Tod~ París». Fehrilmente lo hojeó. Leyó: &lt;Ernesto
Nerville. Miembro del Consejo de Estado y esposa, nacida
en Tillier, Avenida Frienland, 28&gt;.
&lt;Nacida en Tillier». Sí, allí estaba la clave.
Volvió á cerrar el volumen, y luego, inmóvil, reflexionó
durante algunos momentos.
•
.. ,
-Vamos-dijo, una vez que hubo tomado su dec1S1on;en todo caso ya tuve en mi vida G,inco .meses de fel,icidad
completa! Sería injusto de mi parte que1arme; todav1a puedo contarme entre los privilegiados.
Tocó el timbre y pidió un vaso de agua.
La doncella trajo la bandeja, la puso en la mesa y se
retiró.
Pero tras ella, sin que lo advirtiera, Ricardo dejó caer
la tarjeta de visita que había guardado en su mano.
.
-Vea usted, hija mía-dijo en el momento en que Ros1na iba á salir:-acaba usted de dejar caer algo.;
Rosina se inclinó inmediatamente, recogió la tarjeta y
la leyó.
-No fuí yo, señor. Debe haber sido la señora cuando le
anuncié esta visita, hace un momento.
Era todo lo que Ricardo quería saber.
-¡Ab, bien!-dijo con tono muy natural, como si estuviera al corriente.
Luego, una vez solo, reflexionó de nuevo.
¿De qué asunto habría podido hablar Teresa á Lucy para
turbarla hasta el punto de que se creyese obligada á ocultar su visita? ¿Sin duda las dos mujeres habían hablado
juntas del pasado'/ ¿De Máximo Tillier? ¿Acaso este joven
habría intentado, por intermedio de su hermana, volver á
verá aquella á quien amaba en otro tiempo? ...... ámenos
La doncella [y esto era lo que Rosina esperaba] vióen que no hubiese venido él también ....
esta indicación una especie de reproche disfrazado y traRosina volvió á entrar para recoger la bandeja.
tó de defenderse al momento.
-¡Ah! dígame usted, Rosina-preguntó Ricardo con in- ¡Oh señor! la señora no ha tenido que decírmelo ja- diferencia-esperaba un paquete que un señor debía traermás. Po~ otra parte, desde que estoy al servicio del señor me esta tarde, el señor Máximo Tillier.
y la señora no he visto nunca un solo papel en est~ caLa respuesta no se hizo esperar.
nastilla. Hasta me he llegado á preguntar para qué sir.ve.
-Sin duda lo entregó directamente á la señora, hace un
-Bueno bueno-dijo Ricardo, que una vez que Ros1na momento, cuando vino. ¿Quiere 11sted que le pregunte á la
salió y ce;ró la puerta, se puso á pasear agitadamente.
señora?
-¡Imposible comprender nada, pensaba!
- No, no-respondió Ricardo-yo mismo lo reclamaré.
Se preguntó primero si Lucy, al hacerle creer que se ha- Por lo demás, no tiene importancia.
bía ocupado de hacer las c~ent~s ó des~ac_har su co~resE indicó á la doncella que no la necesitaba ya.
pondencia no había obedecido a un senhm1ento puenl, es
¡Vamos! ¡Todo estaba claro! Máximo quería recobrará
cierto é i~digno de ella; pero que, en rigor, podía expli· Lucy . . .. ahor~ que no estaba obligado á casarse con ella.
carse 'e1 temor de que su marido bromeara llamándola pe- ¿Pero cómo lo había recibido ella? lQné le había responrezosa. Después de haber anunciado que iba á entregar· dido? ¿Qué pensaba, en fin?
se á una tarea formidable, podía, en efecto, serle desQue ella se hubiese visto obligada á ocultar esta visita á
agradable confesar que no había teni~o el valor de, em· su esposo, si .... esto podría explicarse todavía si se sentía
prenderla. Pero, inmediatamente, Ricardo rechazo esa segura de sí misma, si había despedido á ese hombre quitándole toda esperanza. Pero era lo que Ricardo quería saidea.
¿Cómo es que Lucy, habitua~~ á ~ncontrar _en su marido ber. ¡Sí, era necesario que lo supiera á toda costa!
una admiración, una aprobac1on s1emp~e d1spues~a, una
Había reanudado sus pasos en la pieza con la mirada fija,
complacencia incansable á todos sus caprichos, hubiera po- la frente contraída, dominado por la preocupación que le
dide tener temor de confesarle que no se había oc~padode perseguía, imaginándose ya interrogatorios bruscos, como
nada? Y aún admitiendo ese temor, ¿~ra un ~ohvo sufi- triquiñuelas en las cuales Lucy caería de momento.
ciente para mentir'l Porque Lucylehab1a menhdo. De esto
Así es que no oyó cuando se abrió la puerta.
no le era posible dudar.
Desde hacía un momento, Emmanuel había entrado y
Ricardo detuvo por un segundo su mirada tormento- sorprendido contemplaba en silencio á su amigo.
sa en el salón, y fué á caer como un perro de presa sobre
-Y bien-dijo de repente-si fuésemos un año más jó)a tarjeta que había tenido en sus manos un momento antes. venes, me diría: &lt;He aquí al señor procurador de la Repú·
Volvió á leer: "Señora Nerville, el segundo y tercer mar- blica que se dispone á seguir una nueva p~ta&gt;.
tes ..... ,"
Ricardo se estremeció.
Lucy le había dicho que no conocía á esta señora ~er- ¡Toma! ¡Cómo! ¿Estabas allí?
Emmanuel parecía estar mu y contento.
ville. ¿y si la conociera? Puesto qll:e había me~hdo
una cosa ¿por qué no había de mentir en la otral En
- Sí, qu1:.rido amigo¡ ¡una gran noticia! No quise esperar
~~ro tiemp~, cuando era p~ocurador, Ric~rdo había vi~to hasta mañana para anunciártela. ¡Esta vez está hecho! Mi
mujeres atacadas de la mama de la mentira, que menhan nombramiento de Prefecto aparecerá mañana en el Oficial.
Ricardo, mal arrancado aún á la idea que le perseguía,
por nada, por gusto.
Con ademán brusco arrojó la tarjeta sobre el escri- no pudo responder á esta comunicación sino por un &lt;iAh!&gt;
vago y vana!.
torio.
p
t t '
-Gracias por tus felicitaciones, viejo ... ¡Esto siempre
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Me vuelvo loco.1 or una on en.as~mejante voy á ponerme á dudar de lo que hay para m1 mas causa placer!
-Vamos, Emmanuel-dijo Duroc sonriendo con aire
.
caro en el mundo.
distraído,
y volvió á pasearse en la p1e'za.
.
Su amigo vino á él y le miró en los ojos.
Pero luego se detuvo ot5a vez y volvió á tomar la cartu-Ricardo, tú tienes algo.
.
da'ndole vueltas y mas vueltas entre sus dedos.
11na,
,
, d
t·g
A pesar suyo se senha pose1do e nuevo por su a.n .1 u~
( Continuará.)
oficio. Esa tarjeta . que palpaba, que olfateaba casi, iba a

331

EL MUNDO ILUSTRADO

y de sus ojos resbalaba el llanto,
y;era ruda y terrible su agonía,
y:noraba,!y;lloraba ....
¡Mientras tanto,
el;niño!á:su~juguete sonreía!. ...
ALBERTO HERRERA,

¡ETERNA HISTORIA!. ...

*

EL VERSO
Para "El Mundo Ilustrado. "
La enferma se moría ....
Torpemente
S'l mano acariciaba la cabeza
del pequeñín y pálido inocente,
que sin dolor, sin llanto, sin tristeza,
la veía morir indiferente.
Mientras que sin pensarlo, el pobre niño
destrozaba un muñeco de vil trapo,
un Arlequín pringoso y sin aliño,
más que Arlequín, guiñapo;
la enferma en la garganta ya sentía
el estertor-presagio de al(onía;pero serena, y abnegada, y fuerte,
luchaba con la Muerte,
porque la pobre madre comprendía
que al emprender su viaje á lo ignorado,
tenía que dejar abandonado,
en manos impiadosas, por extrañas,
á aquel niño tan rubio y sonros..do,
¡hijo de sus entrañas!
Por eso, despreciando sus dolores
lúgubres, torturantes, punzadores,
sin medir los excesos
de aquel terrible y angustioso frío
que hacía estremecer hasta sus huesos,
clamaba la infeliz:
-¡Dulce Dios mío!
¿Por qué destruye tu divina mano
á este pobre gusano? ....
I Apiádate, Señor, de mi tortura,
pase de mí este cáliz de amargura ... .
¡Detén tu voluntad; morir no quiero!
¿Qué será de mi hijo si yo muero?
Solo y abandonado, su inocencia
no hallará nunca protector, ni amigo,
que los huérfanos van por la existencia,
sin amor, y sin pan, y sin'abrigo! ....
Pero en vano la enferma, en su desvelo,
hasta el Señor del cielo
levantaba su queja dolorosa,
que la Muerte, la Muerte
llegaba, torva y fuerte,
á romper la cadena de cariño
formada por la vieja pesarosa
y por el rubio y sonrosado niño .. , ,
¡Oh, cuán horrible y pavorosa escena!
¡Qué infinito dolor; qué horrible pena!
Al mirar la infeliz que lo imposible
se alzaba, hosco y terrible,
mostrándole, con gesto imperturbable,
el hasta aquí, que marca lo inmutable:
con un mortal espanto,
loca ya de aflicción se revolvía,

Es el verso lo mismo que las ascuas latentes,
que la trémula llama de la hoguera briosa,
donde crujen los tallos con ingenua alegría
y se erizan de lenguas retorcidas y locas.
Es el verso el espíritu que palpita abrasado
por corriente de fuego de regiones ignotas,
y su arder huele á selva, huele á orégano arisco,
huele á pino y á sándalo, huele á cedro y á gloria,
Cual destila sus gomas el almendro nevado,
cual destila sus mieles la colmena cantora,
cual destila el azúcar el sagrario del fruto,
aromático el verso de la lira rebosa.
Es retama hecha música su ardorosa cadencia,
es incienso quemado que difunde sus ondas,
y lo dulce del fruto donde el pájaro pica
que derrama su almíbar en la rama gloriosa.
Congelad os espíritus: acercad á los versos
vuestras manos convulsas¡ acercad vuestras ropas
por la escarcha tupidas, que las lenguas de lumbre
hechas cálidos ritmos revibrando se enroscan.
Y vosotros, poetas, arrojad vuestros himnos
á la hoguera impoluta como á un ara armoniosa;
abrasad vuestra carne para darla hecha verso
y los labios ansiosos de ideal se la coman.
Se la coman voraces hecha pan de armonía,
donde tiembla la gracia que perdura y remoza,
se la coman gozosos como vida del cielo
y alimento sublime de virtud milagrosa.
Comulgar con el ritmo, es beber en un cáliz;
y es labrar verso á verso la silábica forma,
ertregarse hecho llama, hecho vino, hecho espigas,
hecho luz, hecho música, y hecho Dios en la estrofa.
SALVADOR RUEDA,

*

Pensamiento
A bañarse en la gota de rocío
Que halla en las flores vacilante cuna,
En las noches de estío
Desciende el rayo de la blanca luna.
Así en las horas de ventura y calma,
Y dulce desvarío,
Hay en mi alma una gota de tu alma "
Donde se baña el pensamiento mío',
• RAFAEL~DELGADO-. •.

�332

J!L MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA PLAYA

NEMA ESCARLATA

A Salvador Ramos,

Naufragó el sol en Ocaso¡
en el espacio la luna
va caminando cual una
visión de intangible paso.
El cielo, como de raso,
refléjase en la laguna
y juguetona é importuna
la brisa corre al acaso.
En el muelle, soñadores
se aduermen los pescadores
pensando en playa remota.

JJ

Y, como blanca ilusión,
se aleja una embarcación
semejando una gaviota .....
JosÉ RuBÉN RoMERo.
Sahuayo, 1909

*

EL JOYERO ANTIGUO
Con arte insigne y sin igual maestría
mejor que Ruiz y Becerril y Arfeo
un asa, grabo un camafeo '
cincelo
,
y se engastar bi:illante pedrería.

.

Sobre el metal que al iris desafía
siempre labré-pecaminoso empleoen v~z de un santo y místico trofeo,
al Cisne y Leda, á Baco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
por el orgullo de obras infernales
puse en peligro mi futura suerte¡
~or eso al ver que la vejez me agobia
quiero, cual Juan, el preste de Segovia
cincelando un copón hallar la muerte!'
JosÉ MARÍA l&gt;E HEREDIA.

De la sombría nave bajo el dulce sosiego,
rezabas, hacia el Cristo levantados los ojos¡
como en nubes de aromas, en tu amoroso ruego
se alzaban y perdían. tus lúgubres enojos ..... .
Dejaron de moverse tus labios siempre rojos,
tus labios escarlata, tus labios como el fu~go,
cuando de la penumbra, donde oraba de hinojos
iiguióse la figura de un viejecito lego.
'
Te alzaste presurosa, le hablaste dulcemente,
Y al concluir, doblóse tu inmaculada frente,
porque besar quisiste la diestra del anciano,

Y pareció tu labio, fresco y encarnad.no,
so?re las palideces de aquella exangüe mano,
ro¡o nema de lacre sobre de un pergamino.

•

ALBERTO HERRERA.

EN FEBRERO
Vas ~e prisa, con pasos pequeños,
cual vivaz codorniz que se aleja:
tus graciosos choclitos sedeños
van cantando una copla ya vieja.
En tu falda, de tintes risueños,
un pecado gentil se refleja;
al alzarla, descubres ensueños
que no ver la moral aconseja.
Sopla el aire, locuaz te acaricia
con un beso que acusa malicia,
y parece que ríe atrevido
con risilla burlona y coqueta,
al untar el ligero vestido
á tus curvas de airosa griseta.

LA ESPADA DEL VIRREY

LA VIEJA

Cuando el Virrey bajó la última grada
del palacio, risueño en su decoro
de su espada oprimió la cruz de ~ro
volvióse y dijo adiós con la mirada.'

Petrarca ya un altar no le inaugura:
ya Dante no la sueña ideal tesoro;
El Tasso no la esculpe en versos de oro·
Byron no aspira el don de su ternura. '

La espada del Virrey era una espada
que probó en otra edad sangre de moro
desde su fina punta hasta el tesoro
'
de esa su empuñadura cincelada ...

iPobre mujer! El sol de su hermosura
brilló en su edad azul como un meteoro
y de una diosa en el senil desdoro
veis hoy grotesca la silueta oscura!

Sú?ito, ante el Virrey, llega un anciano:
movió de su piedad el noble instinto
y una limosna le rogó, no en vano:

Pero si, al mundo, hilaridad inspiran
labios sin. perlas en su faz rugosa,
amantes hene: como á un dios la miran.

el que pobre bajó desde esa altura
quebró el acero que llevaba al cinto'
¡para poderle dar la empuñadura!

Y yo os daría la beldad más vana
de rnbias trenzas, con la tez de rosa:
por un cabello de mi madre anciana.

JosÉ SANTOS CHOCANO.

no

¡MARCA, MARCA BOLETERO!

Para ''El Mundo Ilustrado "

ALBERTO HERRERA,

(TRADICION LIMENA)

EL MUNDO ILUSTRA

CARLOS A. SALAVERRY.

CUENTO DE MARK TWAIN
Pido al lector que ponga sus ojos sobre los siguientes
versos y que me diga si es posible encontrar en ellos algún
carácter pernicioso:

33~

Suspiré tristemente y respondí: «Buen amigo bole!t ro,
marca, marca al pasajero un boleto azul ó rosa&gt;.
.
El n.verendo M. me víó de pies á cabeza, con un aire
grave, y luego ~ñadió: Mark, esto me. extraña: las p~labras
que acabáis de pronunciar son las mismas q.ue repeh~ d~sde que subimos al tren; no les encuentro nmguna . s~gmfi·
cación especial, y, sin embargo, cuando las pro.nunc1á1s, experimento una sensación penosa. «Buen amigo boletero:
marca, marca .... :!&gt; ¿Cómo sigue eso?
Continué al punto los versos y recité la tirada completa,
El rostro de mi amigo se iluminó:

Buen amigo boletero:
marca, marca al pasajero
un boleto azul ó rosa¡
dile, dile alguna cosa
muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero.
(En coro):
Marca, marca boletero
1in boleto al pasajero!
. Hace alg~n tie~po me encontré estos versos en un periódico¡ los lei dos o tres veces y esto fué bastante para que
tomaran posesión de mi cerebro. Durante el tiempo de mi
desayuno, su cadencia se repitió en mi mente, de tal modo,
que al fin del almuerzo, cuando doblé mi servilleta me
sentí in,capaz de saber si había almorzado ó no. La víspera
me ~a)na traza~o ya el plan para mi trabajo de aquel día:
escribir un capitulo dramático de la novela que estaba haciendo.
Me fuí á mi casa con objeto de sentarme tranquilamente
á e~cribir mi tragedia; tomé la pluma; pero mi espíritu, obsesionado, repitió como un, estribillo: «¡Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;. Luché con todas mis fuerzas
durante una hora; mas fué tiempo perdido. ,iDilz, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa:1&gt;-estos versos repiqueteaban en mis oídos, sin tregua, obsesionantes.
Aquella fué para mí una tarde perdida; lo comprendí
después. Renuncié á mi trabajo y tomé la resolución de salí~ á ~ar un paseo; mas una vez sobre la banqueta, noté que
mis pies marcaban la cadencia de los malditos versos. Procnré entonces caminar más despacio; pero el ritmo de los
versos se acomodaba siempre á mis pasos y me seguía con
una obstinación endiablada.
Desesperado, volví á mi casa; inútil es decir que todo el
día tuve sobre mí esa obsesión. Maquinalmente me senté á
la mesa y comí sin darme cuenta de ello. Un violento dolor
de cabeza me clavó la garra y me obligó á meterme en el
lecho;_ allí, dando vueltas como un poseítlo repetía los versos mientras me apretaba la cabeza con las manos. A media
noche, casi loco, me levanté é intenté leer algo; mas entre
rooglón y renglón me parecía ver: &lt;un boleto azul 6 rosa .... &gt; Aún no salía el sol cuando me levanté y me lancé
á la calle repitiendo siempre la frase idiota: «Marca, marca
boletero un boleto al pasajero&gt;.
pos días después, un sábado por la mañana, me levanté
mas muerto que vivo y salí; iba á buscará un amigo mío,
el_ ~everendo M., á quien había dado cita para llevarlo á
VISltar la torre de Talcot, á diez millas de distancia. Mi
amigo me miró sin dirigirme la menor pregunta. Partimos
los dos. Siguiendo su costumbre M. me habló como un mo·
lino de viento. Yo no le re~pondía porque no le entendía
nada. Al cabo de una milla, M. me preguntó:
-Mark, ¿,tenéis alguna pena? Me parecéis terriblemente
abatido. Vais distraído .... !Vamos! decid qué os pasa.
Con un aire lúgubre, sin entusiasmo, le respondí: ,imarca,
marca boletero un boleto azul ó rosa&gt;.
Mi amigo me miró con extrañeza, y muy perplejo añadió:
-No sé lo que queréis decir, Mark. No me parece que
vuestra respuesta sea triste, y, sin embargo, el tono con que
acabáis de pronunciar esas frases y el sonido patético de
vuestra voz, me hieren penosamente. Decid, ¿qué tenéis?
Casi no entendí sus palabras absorbido por mi estribill'? 'ídile, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero:!&gt;.
Ignoro lo que pasó durante las nueve millas restantes.
Sin embargo, hubo un momento en que M., poniendo sus
manos en mis hombros, exclamó:
-iOh, Mark! Des¡:ertad, despertad, os lo ruego, no soñéis
tnás; hemos llegado al fin del viaje, amigo mío. Yo he hablado como una cotorra durante todo el paseo sin obtener
una sola respuesta; mirad ese magnífico paisaje de otoño.
Vos que habtis viajado, podréis hacer comparaciones. Vea·
mos, lqué pensáis de esta perspectiva?

-¡Qué agradable, Y, extraña .consonancia!.-me r;spcn·
dió;-parece una mus1ca; ¡qué ntmo tan bomto! Creia haber atrapado la cadencia¡ pero no, se me escapa .... á ver,
á ver, ¿queréis repetir esos versos una vez más? Creo que
eso será bastante para aprendérmelos de memoria.
Se los recité. M. los repitió, le corregí un error que tuvo
en ellos, volvió á decirlos y por esta vez salió ya bien la
recitación entera. En ese momento me pareció que quitaban de mis espaldas un pesado fardo; mi cerebro ~e sintió
de pronto desembarazado de aquel torturante estribillo, y
probé una profunda sensación de reposo y de bienestar.
Tan ligero sentí mi corazón, que estuve cantando por más
de una hora. Volvíamos ya del viaje. Mi lengua desligada habló y habló sin descanso de cosas agradables; las palabras corrían de mi boca como el a~ua de una fuente. En
el momento de despedirme de mi amigo, le apreté la mano
y le dije:
-iQué hermoso paseo hemos hecho! Pero conste que á la
vuelta de él no me habéis dirigido la palabra. Veamos, ha·
blad, decidme algo.
El reverendo M. arrojó sobre mí una mirada lúgubre,
lanzó un profundo suspiro y articuló maquinalmente:
«Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;.
Sentí una cruel angustia y pensé: «¡Oh, pobre amigo mío!
por esta vez eres ya presa del maldito estribillo&gt;.
No vi al reverendo M. durante dos ó tres días; pero el
martes apareció de nuevo ante mí y se dejó caer como un
fardo sobre un sillón; estaba pálido, abatido, horriblemente deprimido. Levantó hacia mí sus ojos apagados y me
dijo:
-¡Ah, Mark! qué horrible de~cubrimiento he hecho
aprendiéndome esos endiablados versos¡ me han perseguí·
do como una mala sombra día y noche, hora tras hora, dn
tregua alguna. Después que os dejé, he sufrido un calvario. El sábado tomé el tren para Boston; un amigo mío ha·
bía muerto, y la familia me rogaba, por medio de ur. telegrama, que fuese á pronunciar el elogio fúnebre de mi ¡:o·
bre amigo muerto. Me encerré en el gabinete del tren é in·
tenté elaborar el plan de mi discurso; pero me fué ímposi·
ble agregar nada á la primera frase, pues apenas comenzó
el tren á caminar y á dejar oír el monótono ,iclac, clac,
clac», de sus ruedas, vuestros diabólicos versos comenzaron á amartillear mis oídos al compás de aquel ruído. Du·
rante una hora permanecí recostado en el rincón, pronun·
ciando con cada «clac:!&gt; del tren una sílaba de los versos.
Un espantoso dolor de cabeza me partía el cráneo; tuve la
impresión de volverme loco si continuaba un minuto más
sentado en aquel lugar. Me desnudé y me metí en la cama. Ya adivináis lo que se siguió: «Clac .... clac .... clac ..
marca, marca boletero .... clac, clac, clac, un boteto al pa·

�..
.i!L MUNDO ILUSTRADO

334

EL MUNDO ILUSTRA1)ó

FUGACES

'J

I

l

¡¡

El lunes pasado hizo un año justo que murió Tíck-Tack,
el regocijado autor de aquellas Semanas Alegres que, durante tanto tiempo, aparecieron en las columnas de «El Impacíal&gt; de los domingos.
,
.
Yo lo recordé, con amargura, desde el dia anterior; y al
amanecer del lunes, tan pronto como estuvieron en mis
manos los periódicos del día, busqué con ansiedad, en cada
uno de ellos, el artículo que mi inocencia creyó que le sería dedicado, en esa fecha, al festivo y talentoso escritor.
Y ¡oh, decepción! Tan sólo en el diario en que colaboró
por tanto tiempo el delicado cuentista apareció, y eso firmado por una poetisa que no fué amiga de Tick- Tack, el
artículo en recuerdo del hermano muerto, que yo creía firmemente encontrar en todos los periódicos metropolitanos.
¡Cuán profunda tristeza produjo en mi espíritu aquella
frialdad horrible, aquel olvido injustificado! ¿Cómo, aún
no se secaba enteramente la tierra con que fueron cubiertos los restos mortales de Mícr6s, aún resonaban en nuestros
oídos los ditirambos de ocasión, que diarios y revistas dedicaron al ilustre fallecido, y ya el polvo de la indiferencia caía sobre su recuerdo? ¿Para eso había trabajado, tan·
to y tanto, el infatigable luchador? ¿Para eso había consumido su vida y quemado rápidamente su cerebro? ¡,Los miles de lectores que rieron á conciencia con los áticos
chistes de Tíck-Tack, ya lo habían olvidado por completo?
¿Sus compañeros de arte, sus camaradas de periódico, sus
cofrades de letras, no tenían una frase de cariño que dedi·
car al hermano desaparecido? ¿Y las hojas impresas, las
que tantas veces gritan desaforadamente que aman al Arte
y que sienten honda veneración por los artistas, no tenían

sajero .... &gt; Imposible cerrar los ojos. Al llegar á Boston
era ya un loco de atar. No me preguntéis cómo me las
compuse en los funerales. Todos mis intentos ~e pal~bras
graves y solemnes se resolvían en un solo. gnto chillón:
«Buen amigo boletero: marca, marca al pasa1ero un boleto
azul y rosa . ... &gt; Todo mi dis~urso t':1vo el sonsonete, de
los nefastos versos; y en medio de mi locura, me quedo al_l!una lucidez para ver á mis oyentes estupefactos, completamente abismados primero, y después transportados, embriagados, en éxtasis, campaneando estúpidamente sus cabezas para marcar el ritmo de mis palabras. . .
,
Cuando terminé, huí á la sacristía, abrumado: allt me encontré á una vieja tía del difunto que acababa de llegar de
Springfield y que no había podido entrar en la iglesia. Me
dijo sollozando:
.
-iOh! ha partido todo, todo se acabó .... y no he podido verlo antes de morir.
-¡Sí-le dije,-ha partido, ha partido, ha partido.
-iOh! vos le amabais mucho?
-lA quién'?-le pregunté.
-A mi pobre Jorge, á mi pobre sobrino.
.
-Es verdad, es verdad, un boleto azuló rosa, pobre amigo....
.
-Gracias, señor, gracias por esos consuelos; _isu .m':1ert~
me ha hecho sufrir tanto!. ... y decidme: ¿habéis asistido a
sus últimos momentos?
-Sí, no, sí .... ¿momentos de quién?
-De nuestro querido difunto.
-iOh, sí, estuve allí!
-¡Qué consuelo! ¡Repetidme, repetidme sus últimas palabras!
-iAh, sí, él decía... él decía «ma~ca, m~rca bo~etero,
un boleto al pasajero .. . . &gt; ¡Ah! por Dios, s~nora, deJadme,
dejadme; en nomb~e d.e lo. má~ sagrad?, de1adme .aba.ndonado á mi locura, a mi miseria, á mi desesperaci6t1;, &lt;un
boleto azul ó rosa, dile, dile alguna cosa&gt;. ¡Tened pieda~ ANGEL DE CAMPO, «MICRÓS&gt;.
de mí. ... «buen amigo boletero, mientras cuenta~ el dinero!. ... &gt;
..
tampoco un1 palabra que decir en recuerdo del joven esMi amigo me miró entonces desesperadamente y me diJo critor que, en su rapidísima vida, supo dar lustre á la pacon expresión conmovedora:
tria literatura'! ......
-Mark, ¿nada decís? ¿no me dáis la menor esperanza?
¡Amarguísima lección para los artistas que aún viven,
· no podéis dirigirme siquiera una palabra de consuelo? para los que, aún llenos de ilusiones, luchan virilmente
Algo me hace pres.entir que !11'~ lengua está ~ond~nada pa- por conquistar fama y renombre! ¡Malaventurados esfuerzos
ra siempre á repetir ese estribillo macabro. 1Ved. aquí es- los suyos! ¡En vano torturarán su cerebro para producir
tá otra vez: «Marca, marca boletero .... un bol~to . ·... &gt;
, algo grande, para producir algo bueno, para producir algo
Este murmullo se extinguía poco á poco; m1 amigo cayo que merezca la simbólica corona de laurel! El medio en
en un dulce éxtasis que trajo á sus sufrimientos un reposo que trabajan es un me~io deprimente., desconsolador y
reparador.
.
.
mezquino. Sus obras, mientras ellos vivan, serán tasadas
Para preservarlo de u11; lug~r en el a~ilo de l,os altena- en precios irrisorios, y maTÍana, cuando la Muerte los sordos le conduje á una Universidad próxima, yalli pudo des- prenda, esa vida ulterior con que han soñado no durará
cargar el penoso fardo de sus rimas sobre los oídos de los ni siquiera doce meses!. .... •
pobres estudiantes. ¿Qué les pasó á ellos? Prefiero c~l~arEn verdad que los escritores de nuestra patria son unos
me antes que contar el triste resultado de esta ~rasmisión. verdaderos mártires. Privaciones, hambres, miserias en vi'Por qué he escrito este artículo? Con un ob1eto noble da· olvido indiferencia y abandono después de su muerte.
y loable: para advertirte, lector, que si algún dí~ caen tus N¡cesitan 1ser, como son, verdaderos sacerdotes del ideal,
ojos sobre estas rimas despiadadas, procures huir de ellas para proseguir caminando por la engañosa senda que ha?como de la peste.
M
T
elegido¡ necesitan de todo el sacrosanto anhelo qu~ los ant·
ARK WAIN.
ma para no desmayar; necesitan de todo el empuJe de sus

\

'\

335

almas esforzadas para no romper la péñola entre sus manos, y dedicarse á la vida vulgar de las multitudes; necesitan, en suma, de una voluntad inquebrantable y de un
inmenso amor hacia lo bello, para tomar amorosamente la
cuartilla de papel y dejar caer en ella pedazos de alma,
jilones de sentimiento, chispazos de inspiración, para que
una vez producida la obra, sirva mañana para en vol ver
garbanzos!. .... .
¡Oh, mil veces desventurados los escritores de mi patria,
bien saben ya lo que se les espera, la última lección ha
sido profundamente desconsoladora! En vano fué que Tick·
Tack consumara un trabajo formidable; en vano fué que,
domingo á domingo, durante muchos años, arrancara, con
su charla, ligera y juguetona, una alegre carcajada de millares de bocas; en vano fué que con sus delicados cuentos,
cuentos tejidos con brumas de tristezas, despertara los en·
sueños en las almas sensibles; en vano, por fin, que
labor tan aplastante, debilitando día á día su cuerpo débil,

lo condujera quizá á una muerte prematura¡ la indiferencia de propios y extraños, el olvido de amigos y enemigos,
ha sido el premio de sus afanes, ha sido la amarga hoja de
laurel que se ha puesto sobre su sepulcro!. .. .
Pero no: aún hay almas que lo recuerdan, aún hay seres
que dejan caer una lágrima en su losa funeraria, aunque
no hubieran estrechado su diestra, cuando feliz y satisfecho dejaba correr su alegre pluma, vapuleanc;!o ridículas
necedades ó torpes cursilerías ... .
T,ck-Tack no ha muerto en la horrible muerte del olvido: su recuerdo vi ve aún en muchos corazones que lo admiraron, y ante la tumba del escritor, escasa tal vez de
ofreudas á su talento, exclaman enteramente convencidos:
«No importa esa fría soledad; murió como mueren todos
nuestros ;irtistas: dichoso porque supo cumplir con el deber que se había impuesto: rendir culto á la Belleza por la
Belleza misma! ... . . .
IVAN.

La antigua junta directiva de los fe ri;ocarriles nacionales de México, que
se hallaba compuesta de siete miem·
bros, ha sido aumentada hasta veintiún directores. El traspaso á dicha compañía del ferrocarril Central mexicano y del ferrocarril Nacional de México, motivó tal aumento, dado que la amplitud de los
asuntos que de hoy en adelante habrán de tratarse requieren mayor número de miembros que integren la susodicha
junta.
Esta componfase primitivamente de los señores licenciado don Joaquín D. Casasús, licenciado don Pablo Macedo,
ingeniero don Gabriel Mancera, don Luis Elguero, don
Guillermo de Landa y Escandón, don Manuel de Zamacona é lnclán y don Ricardo Honey, residentes en México.
Y se ha adicionado, hasta alcanzar un total de veintiún
miembros, con los señores licenciado don José I ves Liman·
tour, don Eduardo N. Brown, don Julio M. Limantour, don
Samuel Felton y don León Signoret, residentes también en
esta ciudad, y los señores William H. Nichols, Ernesto
Thalmann, James N. Wállace, James Speyer, Bradley W.
Palmer, Henry Clay Pierce, Clay Arthur Pierce, Henry S.
Priest y Eben Richards, vecinos de New York, y todos
ellos, como los arriba mencionados, con el carácter de directores.
El señor Limantour fué designado para la presidencia de
la expresada junta; pero considerándose impedido por su
cargo de secretario de Hacienda y Crédito público para
ejercer tan altas funciones, renunció la presidencia, renuncia que no le fué aceptada, y tras de la cual ha pedido una
licencia indefinida, substituyéndole, durante ella, el señor
licenciado don Pablo Macedo, electo vicepresidente.

conspirador, fué preso en la mañana del 16 de Septiembre
del mencionado año, en las cárceles arzobispales, de donde
se les trasladó á las de la inquisición.
Condenado á destierro de la Nueva España, en Abril de
1809 fué conducido á Veracruz, y en tanto llegaba el navío
que había de llevarle á España, encerrado en una mazmorra de Ulúa, en la cual murió, atacado de vómito, en los
primeros días de Mayo.
La figura de fray Melchor de Talamautes Salvador y Baeza, es, pues, ahora de gran actualidad histórica.

EL PRESIDENTE
DE LAS
LINEAS NACIONALES

• •*
Aún no se borra de la imaginación
el recuerdo de la tretT.enda catástrofe
ocurrida en el Sur de Italia, y natural
es que el miedo se apodere del ánimo más valeroso ante
la posibilidad de hecatombes semejantes, máxime cuando
éstas parecen anunciarse en el patrio suelo.
El volcán de Colima, que sólo de vez en cuando da señales de actividad, hizo erupción el día 4 del corriente,
causando terror pánico entre los moradores de la falda de
la montaña. De días atrás la gente de la comarca venía escuchando frecuentes detonaciones subterráneas, hasta el
día 3, en que apareció cubierta de nieve la cima, siguiendo
á este fenómeno á la mañana siguiente, el de la erupción.
El cráter del volcán arrojó torrentes de vapor y de lava, y
á :ªl fenómeno siguieron leves sacudimiento~ sísmicos,
asi como un temblor ondulatorio de 35 segundos de duración.
La población de Colima encuéntrase atemorizada, y los
temblores continúan.
TEMBLORES
EN COLIMA

•

•**

**
El conocido historiador don Luis
González Obregón ha tenido la fortuna de encontrar el proceso auténtico
formado por las autoridades civil y eclesiástica de la Núeva España á fray Melchor de Talamantes, ilustre protomártir de la independencia.
Dicho proceso considerábase perdido, y, de .co.nsiguie.nte, su descubrimiento es un verdadero acontecimiento histórico.
El padre Talamantes nació en Lima el JO de Enero de
1875. Pertenecía á la orden religiosa de la Merced, y vino
á México por asuntos de familia, dándose á conocer como
de grande erudición y talento y de admirable carácter.
Conspiró contra el gobierno de España con .d on Fra~cisco Manuel Sánchez de Tagle, don Juan Francisco Azcarate y don Francisco Primo Verdad y Ramos, regidores del
ayuntamiento de Mé:;ico, en 18,08! distinguié:°~~se por s.u
actividad y por los celebres anommos que dirigiera al virrey Iturrigaray. Dió á luz interesantes escritos en defensa
de sus ideas avanzadísimas para la época, y acusado como
LA FIGURA
DEL P. TALAMANTES

ACCIDENTE DE CAZA

Ha muerto el señor don Lucas Alamán, nieto del conocido historiador de

ese nombre.
El fallecimiento del señor Alamán debióse á un lamen·
table accidente.
Habiendo tomado parte en una excursión cinegética, que
tuvo lugar en terrenos de la hacienda de Xajai, en el Estado de Hidalgo, debido á la imprudencia de un criado
recibió la descarga de una escopeta, á consecuencias de la
cual murió horas después.

***
En el «hall&gt; de la casa del señor general don Pedro Rincón Gallardo tuvo verifica ti vo una reunión política, á fin de proceder á
la formación del «Club Reeleccionista de la Ciudad de
México», que, como su nombre lo indica, se propone presentar la candidatura del Sr. Gral. ·Dfaz para la Presidencia en las próximas elecciones.
CLUB REEL[CCIONISTA

�EL MUNDO ILUSTRADO

33i

Concur~iero~ á la junta distinguidas personalidades, y
1 mesa direct~va ,se constituyó bajo la presidencia del se-

-ª

nor general Rrncon Gallardo.
L.os acuerd?s de este club serán, no cabe duda de grande importancia.
'

•
••

l

&lt;

I

};

Los católicos han celebrado con
. gr~n~es fiestas el arribo á México del
.
nuevo arzobispo, ilustnsimo señor doctor don José María
Mora.
Hubo trene~ especiales hasta Tula, y se cantó en la catedral un . «Tedeum~, al cual siguieron otras ceremonias de
suntuosidad no vistas con frecuencia por ojos metropolitanos, e:ntre ellas la toma. de posesión del jefe de la iglesia
en Mé~i~o, Y una comumón general de niños de las escuel as catohcas.
EL NUEVO ARZOBISPO

•*•
UN GENERAL FRANCES
Ha llegado á esta ciudad el señor
EN MEXICO
genera_! de división dd ejército francés

Francisco de Negrier. Su presencia
entre nosotros se debe á simple afición viajera y es digna
de notarse, dada la alta cateóoría militar d•l d' 1· g 'd
huésped.
~
~
IS ID ui o
1

1
'

1

1, 1

El gen.eral _Negrier vino por primera vez á México du
r~nte la mvas1ón francesa en 1862, con el grado de subten1enJe,_ En 1875 ascendió á general de división.
Mexico e~ ~na de las etapas del viaje que ha emprendido por Amenca y el Japón.
"
Muy co_rto tiempo permanecerá en esta capital, ]a cual
ha recorrido con grande complacencia, mostrándose satisfecho de lo~ adelantos alcanzados hasta hoy.
La coloma francesa prepara algunas brillantes fie~tas en
su honor.

***

EL CENTENARIO
El día doce del actual debe haDE LINCOLN berse celebrado en los Estados Uni.
dos el centenario del nacimiento de
Abra~an Lmcoln, uno de los hombres más grandes de
América, que con Wáshington, con Jéfferson y con Grant
comparte la admiración y el culto del pueblo americano
c?mo uno de l~s campeones más esforzados de la democra~
c1a norteamericana.
To~ó en suerte á Lincoln ser el conductor de esa guerra
formidable, que ocupó casi todo su período presidencial
comenzando al mediar el año de 1860.
'
. Epoca la más difícil fué esa para la gran república amencan~. Dos formidables intereses se encontraban en pug
na ab1~rta Y amena~aban di vidir la nación americana en
dos diferentes republicas. El motivo de la disputa era de
tras~endental fnterés, de trascendental importancia para
l~ libertad, as1_ como para los intereses de una de las re·
g_1ones más neas de Norteamérica: disputábase sobre la
l~b~rtad de los esclavos. El territorio americano, extens1s1ffi:O desde. que la confederación proclamó su independencia, ofrec1a una débil densidad de población, )a cual
se ~abía agrupado_ en el ~orte y en el Este, formando los
graudes, c~ntros m~ustriales, y practicando, en las riberas
del Atlan.hco la agricultura intensiva. Era el núcleo de
la población ~!anca, que seguía los métodos europeos.
Pero á medida que :nuevas adquisiciones de territorio
aumentaron la extensión de la república, la población
blanc~ no g~stó para las necesidades de la agricultura y
de la_ mdust na; áEln s~ invasión gradual, la confederación
americana
as .riberas del Mississipp'i, 11amado ¡us·
'l
t
t l 1N1ego
_amen e e 1 o_amen~ano, y siguió hacia el «Oeste Salva¡e&gt; Y se e_x~endió hacia el Sur, ocupando las llanuras tejan~s, defimhvamente ocupadas después de la guerra de M ' .
XICO en 1847.
e
Se emp_rendieron nue_vos cultivos y, siendo insuficiente
~a población blanca y hbre, fué necesario importar traba¡adores negros, q_ue en aquel tiempo no se consideraban
como ~o~bres libres, excepto en México, país que tuvo
la gl,or1a mmensa de haber sido quien primero dió libertad a los esclavos de todas las razas.
. Al mediar el siglo pasado, la opinión pública comenzó á
fi¡arse en lo~ Estados _D_nidos, la esclavitud de los negros
estaba en abierta oposición con los principios de libertad
que formaro_n I_a base de la confederación americana. Era
preciso redimirlos; la idea lantiesclavista fué abriéndose
paso, como se abren paso todas las ideas de libertad basta
encontrar la barrera, al parecer infranqueable, de los inte·

reses fabulosos, representados por los i1gricultores del Oes·

MASCARILLA DE Lli'ICOLN TOMADA EN VIDA DURANTE
LA GUERRA DE SECESIÓN.

te y del Sur, para quienes el problema de la esclavitud
era\ ante todo, económico, y que se consideraban atacados
de muerte con la expedición de una acta que suprimiera
para siempre la esclavitud.
La oposición era abierta y terrible, y de tal modo tenaz,
que dividió francamente á los ciudadanos de la Unión ameri·
cana en dos grandes partidos: el esclavista y el antiesclavista,
que se disputaban el predominio político. Y la disputa
era tan reñida, que obligó á no pocos gobernantes á em·
prender nuevas conquistas para ensanchar el territorio
americano, anexándose territorios que, convertidos en Estados esclavistas, irían á fortalecer la posición de este partido, que se consideraba débil, en tanto que los antiesclavistas l!anaban terreño, y su actitud se hacía más y más
amenazadora. No á otra cosa se debió principalmente la
anexión de Texas, que más tarde fué pretexto para la ini·
cua guerra de 1847.
En esas condiciones, Abraham Lincoln, cuya carrera política había sido brillantísima y le había colocado entre
los más grandes liders de la historia, hombre de firmes
principios, de carácter no menos enérgico y que tenía el
dón de atraer la elocuencia viril de los apóstoles y la virtud de los grandes liberales, fué á ocupar la presidencia
d_e I,a república. Era antiesclavista; pero vacilaba y se res1sha á declarar de una manera abierta la abolición, porque
sabía perfectamente, y así lo declaró en entrevistas con los
principales corifeos del abolicionismo, que decretarla era
provocar la desunión, y creía que antes que todo debía
procurarse mantener unidos todos los Estados de la fede
ra~ión americana. La abolición vendría después por sí
misma.
Mas la agitación creciente fué imposible de vencer y al
fin estalló la guerra; los Estados esclavistas se unieron en
una confederación nueva¡ se prepararon á la lucha y aun
se adelantaron á efectuar la invasión, con el propósito fir·
me de luchar hasta el fin. En tan difíciles circunstancias,
la personalidad de Lincoln se reveló con toda su firmeza,
con toda su serenidad, con toda su habilidad. El condujo
la guerra hasta su término; él defendió, con un vigor casi
sin ejemplo, el gran principio democrático, y además, salvó
la unió_n ~e la república; títulos suficientes. para que su
memoria vi va eternamente, como uno de los libertadores
y redentores de la especie humana, y como uno de los
grandes patri~ios. Pa,ra que nada faltara á su gloria, apenas
concluída su mmensa labor, fué mártir: murió á manos de
un fanático en 1865, cuando la nación entera le aclamaba
como salvador de la patria americana.

LA LIBERTAD
DE CUBA

***

Gran significación ha tenido para la
política internacional americana la toma de posesión de los nuevos funcionarios del gobierno cubano electo recientemente, así como
la retirada de las fuerzas americanas que por más de dos
años habían ido á restablecer el orden, á garantizar la li·
bertad en las elecciones y apoyar la intervención america·
na representada por el gobierno provisional de Mr. Char·

les E. Ma~OOll,

EL MUNDO ILUSTRADO
Al retirarse el gobernador provisional y al ordenar et
embarque de las tropas americanas, hubo quienes pensaran
que la cesación de la tutela ejercida por los Estados Uni·
dos serfa definitiva, y que Cuba tendría para el porvenir
un gobier~? n~cional estable, democrático, producto de
una elecc1on hbre, y que fuese al mismo tiempo fuerte y
respetable. Se creía que el pueblo cubano habría llegado á
comprender que sólo puede disfrntar el bien tan preciado
de la _soberanía nacional, si se mantiene respetuoso de la
autoridad brotada de la voluntad popular, y si pacíficament~se dedica á trabajar y explotar la riqueza pública.
Asi se creyó en todo el continente americano. Los que
deseamos ver en este hemisferio florecer la libertad y prosperar la democracia, así lo creÍlmos con firmeza. Mas las
not~cias recientemente llegadas de Cuba hacen temer que
sur¡a nuevo conflicto.
Al efectuarse las elecciones últimas, el pueblo cubano
se encontraba dividido en dos partidos: el liberal y el conservador¡ el primero de los cuales se snbdi vidía. á su vez,
e~ dos facciones personalist.¡s: la und proclamaba la cau~idatura del general don José Miguel Gómez, uno de los
¡efes de la pasada insurrección, y la otra la del doctor Alfredo Zayas, que fué uno de los agentes revolucionarios
en los Estados Unidos durante la guerra de independencia
Y es uno d~ los escritores más distinguidos de la isla.
Convencidas las facciones de que eran dema5iado d ébiles para luchar aisladamente contra el partido conservador, resolvieron unirse para poder derrocará aquel partido e~ l~s elecciones, y celebraron un pacto, por el cual
~on!1nieron en dar una distribución de empleos públicos
a ~iembros de las respectivas facciones, proporcionalmente a los elementos que una y otra hubiesen aportaJo á la
lucha.
Parece ser, conforme á las informaciones más r ecientes,
que. al hacer la distribución del botín político, la~ do~
faccione~ se manifestaron descontentas, y la situación se
ha hech&lt;' muy tirante entre ellas. Grave es, en efecto, que
haya desacuerdo entre el presidente y vicepre~idente de
un p~ís, pues no raros ejemplos hay de que esas desavenencias hayan traído consigo una rivalidad política abier
ta que ocasiona trastornos ó, cu1ndo menos, entorpece la
marcha de la administración pública.
A agravar la situación viene el descontento que se manifiesta entre ciertos elementos conservadores, que claman
contra el predominio que en las elecciones obtuvo el elemento negro. Quéjanse de que una administración en que
predomina este elemento, asimilaría Cuba á Haití ó Santo
Domingo, las repúhlicas negras de América. Las cuestiones de raza siempre han sido peligrosas para la tranquilidad de las naciones, porque dividen muy hondamente elementos que deberían trabajar unidos para el bienestar na·
cional.
Pero tenemos fe en que los disturbios habrán de evitarse; de que el pueblo cubano, inteligente como pocos, se dé
cuenta de que su nacionalidad estaría en gravísimo riesgo
á causa de cualquier perturbación del orden, y que no vol·
veremos á ver el espectáculo de un país latino, abiertamente tutoreado por un país sajón.

&amp;

'*•...

METROPOLITANASLas Vidas que Fu e ron
Llueve. Es una lluvia menuda, fina, que repiquetea en
los cristales de los escaparates, acribillándoles, fulgurando
al contacto de la luz que sale á chorros, con centelleo de
piedras pr.eciosas. A ras del suelo, sobre la acera, deslízase
el agua de las cañerías, gorgoriteando mansamente, con una
cadencia vaga, lenta, que se funde en el rumor infinito de
la llovizna que cae.
Solitaria está la calle. En el asfalto, bruñido como espejo,
cabrillean ampos de claridad desde la esquina próxima,
hasta allá, en la lejanía que torna brumosa la cortina líquida de fina urdimbre, constantemente tejida por manos in
visibles de hadas. Al abrigo del muro van caminando mujeres que recogen con presteza sus faldas y miran al que
pasa; media docena de chiquillos astrosos, con periódicos
del día bajo del brazo, agrúp;,.nse en el quicio de una puerta, y charlan, y ríen, murmurando en voz baja, cuando algún transeunte se aproxima, nombres de publicaciones que
se pierden en el murmullo apagado del agua. Dos jamelgos,
tirando de viejo simón: trptan ¡,or el ¡Lrroyo, bílja la testa,

337

Sus herraduras hieren el pavimento con monótona regula·
ridad que se desvanece á lo lejos.
Estoy solo en mitad de la acera. Estoy triste. El soplo
helado del aire, la inclemencia del cielo que no muestra
siquiera un ped.lcito de azul á través de una desgarradura
de nubes, como ingenua sonrisa entre lágrimas, me hacen
anhelar entonce~. con in~tintivo anhelo, la dulzura de un
retiro, la quietud de una habitación cálida donde me arrellanase en uno de esos arcaicos sillones que parecen hacer·
nos confidencias de cosas pasadas, cuando, tras del cristal,
miramos el cielo pluvioso.
Mas ¿adónde ir? Me abruma la idea de encerrarme en
mi cuarto, con mis muebles, con mis libro5, Quiero, junto
á mí, un espíritu que viva la vida de los sencillos; unos
labios que sonrían, unos ojos que miren con tranquila mi·
rada.
Tengo en aquel instante la visión de un hog,rblanc&gt;;de
la casona muslia, colonial. donde moran aquellos viejos
mis amigos que no he visitado en tanto tiempo; y me encamino hacia allá, ale{!re de mi descubrimiento, decidido á
seguir el consejo de la lluvia; á' escuchar el tamborileo de
las gotas, h11ndido en apolillado sillón de los que sabm
hacer confidencias
Ando calles y má~ calles. Todas están negras, con negru·
ra de cuento romántico; todas enlodadas; el buro que cu·
bre las baldosas, diríase que se empeña. á loJa co~ta, en
retener al que pasa; tal es la fuerza con que se adhiere á
los zapatos. En:uéntrome en pleno barrio popular, en uno
de esto5 barrios de México, tan pintorescos, tan típicos, que
huelen á pLteblo. Acurrucado en un rin:ón, dormita el se·
reno. librándose de la lluvia al amor de la raída cap:i. Una
hembra pobre, de viejo rebozo, marcha junto á la pared,
esquivando toscos requiebros. Por las puertas de las caoti·
nas, antros cuya miseria disimulan las mamparas de sudos
cristales, cuéla11se vociferaciones y risas. Tengo la vislumbre
de una cabecita femenina que rápidamente asoma por encima de t osco barandal, y despide al paciente enamorado
que esperaba.
Pero la lluvia no cesa. La lluvia cae, menuda, fina . .... .
J.Qué impwta, si llegaré, á pesar suyo, al término de mi
jornada?
Me he detenido ante el caserón. E 'i una pesada mole negra, de altas ventan~s. de portal an chís imo. El agua de los
caños, al descender por aquellas paredes aüosas, a,t gura·
ríase que secretea.
Doy tres aldabonazos en la puerta. A~uardo Pasa un mo·
mento que á mí se me figura largo, muy largo ... . Al fin,
una voz responde allá dentro; una voz q ne parece venir de
lo lv•ndo de una cue va; una voz que trae á la mente deseo
loridos pensamientos de vejez.
Han gemido los ¡.!oznes herrumbrosos, y la recia hoj,, al
entreabrirse, me deja pasar. Allí está Camila con el farol
en la diestra, en tanto que con la otra mano agarra el
pestillo.
-Buenas noches, Camila .. . .
-iUy, niño, si me has asustado! il·hce boto tiempo que
no te veíamos por aquí!
Y Camila, luego de cerrar, platica conmigo, poniendo el
mechero de petróleo que humea, á la altura de mi faz. para
verme. Y yo me deleito mirando sus pupilas hundidas; los
aladares de cabello gris que resbalan sobre su frente rugosa;
su desdentada boca que, al plegarse, insinúa una dulce, Ulld
inefable sonrisa.
- ¿ Están t ns amos, Camila'!
-Sí, allá arriba están. Pase, niño, pase, que mucho gusto
ha de darles.
Atravieso el patio. El patio está á obscuras; ¿á qué gastar
lnz si nadie viene? Trepo lentamente por la escal,:ra; llego
al corredor, empujo una puerta, dejo en la antesala som·
brero y paraguas, y entro . . . . . .
Es aquello uua explosión de risas, de pequeño, grito\
de adulaciones. Allí es1á11 mis viejos, en torno á la mesa
redonda de retorcidas p~tas, junto al quinque, el cual parece despedir una luz má~ clara, más diá lana, C J ll el júbilo
de s us dueños. All í esta D. Trinidad, con sus ojuelos ne·
gros que tienen brillo de juventud; Ritita, entregada á la
labor de gancho. tejiendo la misma colcha que tejía hace
diez años; Lucecita, callada, acariciando á Precio,;a, releniéudola en sus piernas no bien ha visto q ne alzaba las
diminuta&lt;; orejas y tendía hacia mí su boc1quillo . avido
de morder; Panchita, reclinada en su sillón, duerme que
duerme ....
-¡Qué mila~ro! ¡Pero. hombre, qué milagro!
- A ver, déjame acabar estos puntos para abrazarte.
-JJrecio~a, ¡quieta!

Sigue en la página 352.

�338

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

339

LA RECEPCION

A MONS.
MORA
.

ESCALERA y PATIO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL DE MÉXICO, RESIDENCIA DE MONS. MORA,

La llegada del arzobispo electo
de la metrópoli á esta ciudad, fué
motivo de grandes demostraciones
de regocijo de parte de los católicos de la misma.
El miércoles último salió de esta ciudad, á bordo de un tren especial, una comisión que fué á
León á asistir á la despedida de
Mons. Mora de su antigua diócesis
y acompañarlo durante su viaje.
La despedida que los fieles leoneses.,.hicieron á su prelado fné
mn y sentida y conmovedora, como
lo ha sido también el saludo de
sus nuevos gobernados.~.;Desde la estación de Buenavista,
adonde llegó el tren especial en
que vino el nuevo arzobispo, hasta la Catedral, las calles estaban
adornadas y llenas de una multitud que ansiosamente esperaba
las bendiciones de su nuevo pas·
tor.
Después de las ceremonias de
acción de gracias, que se llevaron
á cabo en la Catedral, el arzobispo
pasó á la residencia palaciega de
la calle de Santo Domingo, la cual
ha sido totalmente renovada y
arreglada para su nuevo ocupante.
11ustran estas líneas, fotografías
de esta suntuosa residencia, dona·
da por la generosidad de una dama católica para los arzobispos
metropolitanos. En nuestro próxim'o número publicaremos información gráfica amplia y completa
de la recepción hecha á Mons.
Mora.

SALA DEL TRONO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL Y DETALLE DE LA MISMA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

3i0

EL MUNDO ILUSTRADO

341

La "Gioconda"

Obras Maestras de los Grandes Pintores

D1E LEONARDO DE VINCI
Entre las obras maestras del
pincel, pocas tan célebres como
la Gioconda. El di vino Leonar·
do, como le llamaron sus con·
Í!mporáneos y como continúa
llamándole la posteridad, puso
en ella lo que de más exquisito tenía su genio. La Gioconda
es una esfinge ante la cual ha
pasado la humanidad reverente,
¡Oh, los ojos profundos, llenos de ternura y de misterio;
la vaga sonrisa de ensueño que
pliega levemente los labios; las
manos blancas, rebosantes de
abandono y de gracia, que inspiraron á uno de los más grandes poetas modernos la singular
tragedia! Todo es grande, todo

\.

1

.\

'{

1. -El presiden/e G6mez aren¡Jl al pueblo des~e los balcones de palacio.-2. Desfile de la artíllería.-Cordón militar en la plaza de armas .

. . LA úlOCONDA DE LEONARDO DE_VINCI

es bello, todo es infinito en este cuadro.
Cuenta Vasari que Leonardo de Vinci comenzó para Francisco del Giocondo el retrato
de Mona Lisa, su mujer, y que, luego de haber
trabajado en él durante cuatro años, hubo de
abandonarlo. A manos de Francisco 1, rey de
Francia, vino á parar esta obra maestra, me·
diante la suma de 4,000 escudos de oro. En
tanto que Vinci trasladaba al lienzo la imagen de Mona Lisa, cuya belleza temía alterar,
rodeó 1a de cantantes, músicos y bufones, á fin
de mantenerla en constante solaz, é impedir,
de tal suerte, el tedio de una larga pose. Así
consiguió el maestro que en el retrato conservase la esposa del Giocondo esa sonrisa de li.
gereza, de malicia y de gracia que hoy admi·
ramos tanto.
Este cuadro no es menos sorprendente ~orno

�Ét MUNDO ILtJsTRA:bO

estudio profundísimo de
carácter. Leonardo de
Vinci aparece ahí por la
generalización y elevación del estilo, como el
intérprete por excelencia
de la Mujer, del encanto
arcano que la hizo poderosa en todos los siglos.
Entre las producciones
de Leonardo de Vinci,
siempre sabias, La cena
(Milán), La Virgen y Santa Ana (Louvre), la Gioconda es quizá la más
ignificativa, por lo que

EL MUNDO ILUSTRADO

L
hay en ella de inefal&gt;le encanto, de
algo indeterminado, infinito, que es
la vida misma, el perpetuo deseo ....

1. Los diplomáticos que asistieron
á la toma de posesión al salir de pa·
lacío.-2. El presidente y el vicepresi·
dente revistando las tropas.-3. Llega·
da del presidente á palacio.

1. El gobernador Magoon en el momento de embarcarse.-2. El jefe de columna saluda al presidente.
3. Artíll~r{a de costa en revista.-4. Guardas rurales.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

34!

345

EL MUNDO ILUSTRADO

•

1T'EA'T'RAlifTI3

flli.......-

El beneficio de Tina di Lorenzo.- Un paréntesis
en la temporada.-"La Confesión" de
Dlcenta en el "Fábregas"

&lt;Magda&gt; de Suderrmann, fué la obra elegida aquella no·
che de flor~s. Así podemos llamarla. Cuando apareci6 la
artista envuelta en sedas rojas, como una fogata ardiente
de vol~ptuosidad y amor, animando la figura armoniosa de
esa hija pr6diga que torna á la casa paterna, no por . regeneraci6n, sino por deseo de regenerarse, la cornucopia de
la admiraci6n volc6 su tesoro de rosas y de halagos. Un
deseo, largo tiempo contenido, estreme_ci? el am?iente, y
entre el murmullo cariñoso pasaba la d1vma actriz como
las diosas griegas: sobre alfombras de rosas fresca,. Ahí
comenz6 la escala ascendente de esa noche de triunfos,

do en compañías de idioma extranjero, mostraba uua vez
más la ductilidad de su espíritu de artista.
¡ C6mo-nos preguntábamos-es ese el que tiene constante~ente sobre sus hombros la pesada carga de la alegría
fingida, el que pone siempre en los labios d~ los espectadores la risa, y en los espíritus agobiados con la teosi6n
dramática el descanso de la gracia Y
Sí; era él el actor cómico que saltaba de improviso de la
mueca de Momo al torvo &lt;rictus&gt; de Melpómene. con la fa.
cilidad de un omnipotente. Su coronel apoplético y de alma acerada fué detallado, sentido y expresado en una ga.
ma ascendente de la vaga alegría del primer acto, á la tristísima muerte del final.
Así, la sorpresa se tradujo en convicci6n, la convicci6n
en aplauso y el aplauso en triunfo.
Después de esta velada de memoria tan grata, la compañía de Tina nos di6, como postrera representaci6n, dnfedele&gt; de Braceo, cuya comedia finísima abre el paréntesis de ausencia de la hermosa '.lctriz.
Tornarán pronto, y para su regreso han abierto un corto
abono de seis funciones, en una de las cuales se llevará á
la escena el drama &lt;La Piu forte&gt; de un autor mexicano.
Desde ahora bulle en nuestros espíritus la ansiedad por
ver esa flor de arte, ya que son tan raras en el estéril carmen de nuestra producci6n intelectual. Demos un aplauso
á la empresa Consigli, que nos da ocasión de dar un aplauso y un aliento á los caminantes del buen sendero.

***

JOSEF LHÉVINNE, PIANISTA RUSO QUE NOS VISITA
ACTUALMENTE,

porque el alma de Tina, toda serenidad y firmeza, se unifi.
c6 al espíritu de Magd:i, la cantante alemana fría, calcula·
dora y dura que nos hizo sentir,. desesperar y dud~r. Pasado el encantamiento de esos tnunfos, una figura 1mpre·
vista condens6 toda nuestra atenci6n, llevándola de sor·
presa en sorpresa hasta el desbordamiento del apl~~so.
Falconi, el actor c6mico de más fuerza que nos ha vmta·

El &lt;Virginia Fábregas&gt; nos ha dado á conocer dos obras
que han sido dos éxitos: &lt;La Con(esi6n&gt;, de Dicenta, y &lt;Mariposear&gt;, de Sardou. A la primera consagraremos más atenci6n, porque nos parece de más interés. El autor de &lt;Juan
José&gt;, fustigador de vicios, que con tanta dureza y franca
valentía combate en sus cbras, ha hecho en su pequeño
drama un capo-laboro. El diálogo es duro, la tesis cruel.
Un minero enriquecido en el subsuelo de Africa mata á
un hermano de trabajo que ha descubierto el tesoro para
hacerse duefio único de la riqueza descubierta. Torna á
España y ahí disfruta de los honores y homenajes que el
vulgo necio rinde á su alteza el Oro, mientras se muere de
hambre y sufre vergüenzas la familia del obrero muerto.
Vemos en las primeras escenas de la obra, el final de la vida del asesino¡ éste agoniza; la esposa y su hija, mujeres
religiosas, afiliadas en innumerables cofradías, intentan,
por todos medios, el último acto de fe que ha de lavar los
últimos pecados. Don Santiago se niega en absoluto, y esa
firmeza llega 'á ser vencida por la ternura del llanto de la
hija que suplica y el secreto pavor de lo desconocido. Su
conciencia se despierta, el remordimiento atenacea su al·
roa y pide el auxilio divino que desahogue su pecado. No
puede ya volver la vida que arrancó al hermano de traba·
jos ..... .Se"conforma con dar la fortuna arrebatada á los
hijos que lloran la muerte y el hambre, y pide un sacerdo·
te á quien confesarle el crimen de esa vida y á quien rogarle la devolución de aquellos bienes.
Entonces surge la fría, la dolorosa, la repugnante escena
con que cierra el acto, cuando la esposa y la hija prefieren,
á pesar de su inmenso amor religioso, á pesar de la ciega
creencia en el plus ultra de la vida, prefieren, á la salvaci6n
del moribundo, la posesión de sus bienes terrenales. Y as(,
canallescamente, ocultan al sacerdote, que espera en la
alcoba de al lado, la última voluntad del inconfeso:

BENOIT CONSfANT COQUELIN (AI NÉ )

°!

EL

2/

DE ENERO ÚLTIMO,

-¡Es tenaz, le dicen; no quiere recibir los auxilios di·
vinos!
La fuerza dramática de esta obra llega aquí á su mayor
altura¡ pasa·por todos los espectadores un frío soplo de
desencanto, que para el público asiduo al coliseo de San
Andrés fué un cilicio de horror. Seguramente que esta obra,
en un teatro de público menos fanático, habría logrado el
éxito grandioso de que viene precedida.
Efectivamente, Dicenta ha sabido tocar, en su drama, todos los resortes de la emotividad, cuya fuerza va exten·
diéndose lentamente, hasta producir, en su escena última,
e,a sensación de lo que se adivina, de lo que no se palpa,
y sin embargo, se siente, de lo que es v no se ve. Un vacío
llena las almas¡ no se llora con el drama de Dicenta: se sufre, se duda y aun se maldice. No será posible producir
mayor interés ni más sincera emoci6n en tan poco tiempo.
Solamente un acto forma la obra de que me ocupo, y en
esas pocas escenas que lo componen pasa el alma por todas las gamas del sentimiento y del dolor humano.
Dicenta ha triunfado una vez más. De la interpretación
de la obra no podemos dar un juicio honrado, porque la
premura con que fué puesta en escena &lt;La Confesión&gt; no
di6 tiempo á los artistas de identificarse á conciencia con
sus personajes.
&lt;Mariposear&gt;, de Sardou, dió ocasión á la señora Fábregas y al actor Vásquez para dar relieve á sus personalidades artísticas. La comedia del viejo desaparecido es un in·
genioso &lt;bouquet&gt; de gracia y esprit&gt;. Aunque dividida en
tres actos, bien pudo resolverse en uno solo; pero la ten·
dencia de los autores franceses á bordar y damasquinar sus
asuntos, alargándolos indefinidamente en situaciones y
diálogos innecesarios, si se quiere, pero siempre llenos de
regocijo y savoir faire, fué seguramente causa de este pequeño error de &lt;Mariposear&gt;, disculpable en gracia al buen
humor y alegría inquietante que lo mantienen.
Ambas obras son de vida larga.

•••

En el Principal se celebró la funci6n á beneficio ~e la
tiple Cándida Suárez, que deja ya la escena de este coli·
seo. Se hici~ron &lt;Tragedia de Pierrot&gt; y &lt;Cavallería Rusticana&gt;.
A pesar de los aplausos y _flores prodigados á la artista,
el público ignoraba, al salir, si había visto dos &lt;Tragedias&gt;
6 dos &lt;Cavallerías&gt;.
LORELEY.

ERNESTO COQUELIN (CADET)

t

EL

8

DEL ACTUAL.

MARCELA SEMBRICH
EL OCASO DE UNA ESTRELLA
En los primeros días del presente 111es se efectuó un acon•
tecimiento de gran importancia en el mundo del arte tea·
tral: el retiro de la escena de la gran soprano Marcela Sembrich, después de una carrera de treinta años de triunfos
continuados.
El camino que tuvo que recorrer la gran artista para
llegar al templo de la gloria no fué nada fácil, y si ahora,
al retirarse de la escena, lleva junto con sus recuerdos artísticos un capital que le perµtitirá pasar c6inodamente el
resto de su vida, los trabajos q'ue pasó para llegar á esta
situaci6n bien merecen la recompensa.
Hija de un granartistacuyo talento no fuénunca bien conocido, recibió de su padre las primeras lecciones de música,
y el primer instrumento tocado por ella fué un violín, fa.
bricado por su mismo padre. Sus talentos y su dedicación
hicieron que pronto fuera solicitada en todos los pueblos
y castillos de los alrededore., de Wisnoszky, su aldea natal. cuando no tenía más que ocho años de edad.
La pobre chiquilla encontr6 su hada benéqca en la forma de un rico anciano polaco que gustaba mucho de oirá
sus paisanos: éste oy6 tocar una vez á la Marcelita y decidió apoyarla en sus estudios musicales. Gracias á este buen
anciano, Marcela entró al conservatorio de Lemb1:.rg y fué
puesta al cuidado del joven profesor Wilhelm Stengel,
quien acababa de llegar del conservatorio de Léipzig y
quien continúa aún prodigando sus cuidados á la artista,
pues poco tiempo después se cas6 con ella y desde entonces han vivido los dos una vida de amor y de consideraciones mutuas.

•••

El joven profesor enseñ6 á su discípula todo lo que é l
sabía del piano, y cuando no tuvo más que enseñarle decidió presentarla ante el gran pedagogo Julius Epstein
que residía en Viena.
'
Por el mismo tiempo tuvo lugar un acontecimiento de
gran trascendencia para la vida artística de la Sembrich ·
conoció á la Patti, y aunque por entonces no pensaba de:
dicarse al canto, se prendó de tal manera de la gran can-

�346

EL MUNDO ILUSTRADO
á"dar una función de despedida al teatro donde verdadera.
mente se puede decir que empezó su carrera.
Después de este fracaso en Dresde, y resuelta á seguir el
teatro italiano, el mayor anhelo de la artista fué ir á Londres, donde se reunían cada año las mejores cantantes italianas; la escasez de sus recursos no le permitía el viaje,
pero habiéndola oído cantar los directores del festival
musical de Colonia, la contrataron para las fiestas, y con lo
que reunió en ellas pudo irá Londres, donde fué contra.
tada, desde luego, en Convent Garden.
El invierno siguiente viajó por Rusia, España y Francia, teniendo en todas partes un éxito muy lisonjero. Des·
pués de haber cantado algo más de un año en público, tuvo la casualidad de hallar en Como al padre de su tJrimer
profesor italiano, y con él se dedicó á un estudio de seis
me~es, rasgo muy difícil de hallar en una artista que ya
disfrutaba de fama y renombre.
Ea. el otoño de 1883 hizo su primera aparición en los
Estados Unidos, compartiendo con Cristina Nilson el gusto de inaugurar la «Metropolitan Opera House» de Nueva
York. Se presentó con la «Lucia» el 24 de Octubre. En 1896
regresó á los Estados Unidos, para dar una serie de concierto~, y desde entonces, con excepción de una sola tempor:ida. ha sido la primera soprano de coloratura en la
t.: tropolitana.

347

1!:t MtrNDO ItúS'rRAt&gt;C

La Granja Experimenta~ de Zoquipa
UN EJEMPLO DE CARACTER E INTELIGENCIA
En uno de los lugares más áridos de la metrópoli; en un
arrabal lleno de polvo, de miseria y de tristeza, ha surgido
en pocos años, al conjuro imperioso de un hombre de in·
quebrantable carácter y de clara inteligencia, un oasis, un
milagroso jardín sombreado por los árboles, perfumado por
las flores y alegrado sin cesar por el jubiloso canto de los
pájaros.
El lugar es Zoquipa; el hombre don Lauro Arizcorreta,
Zoquipa, que en idioma nahuatl significa lodazal, era un
erial maldito desde la época de los aztecas; un fango saturado de corrosivo salitre hacía imposible la más leve ma-

La vida de la gran artista ha sido siempre muy sencilla
y sin ostentaciones; amante fiel de la naturaleza, de la mú-

MARULA SEMBRICH EN

1880,

AL EMPEZAR SU

CARRERA TEATRAL.

tante, que su afecto~llegó á: hace1 Ia! lecir con frecuencia:
«Cuando se habla de la gran Patti, se habla de algo que s.Slo ha sucedido una vez».
Cuando Marcela salió con su profesor y con su madre
rumbo á Viena para conocer la opinión de Epstein, no tenía la más remota idea de dedicarse al canto. Una vez que
la chiquilla había tocado el violín y el piano con delicia
del gran profesor, Stengel sugirió la idea de que cantara
el aria de «Emani». Epstein, que ya se había mostrado muy
complacido por la 1:.jecución de Marcela en el piano y en
el violín, se mostró grandemente entusiasmado ante su
manera de cantar; este entusiasmo contagió á la artista,
quien decidió desarrollar las nuevas alas que se le ofrecían para volar hacia la gloria.
Se dedicó al e~tudio del canto, primero en Viena bajo la
tlirección de Rokitansky, y después en Milán con el tJrof ;sor Lamperti.

si.:a y de su esposo, ha compartido con estas tres entida·
des las mejores momentos de su vida. Cincuenta años lleva ésta y han sido pasados tranquilamente; en los buenos
días gozando de la dicha, y en los malos esperando algo
lll~ JOr.
A esta sencillez de vida debe la cantante el haber conservado su hermosa voz durante tantos años y el que haya. llegad~ al ?Caso ~omo las estrellas, sin perder un solp
ap1ce de su brilló; al retirarse de la escena, tiene sus fa.
cultades completa, y si ella lo quisiera, seguiría disfru·
tando de los favores del público por algunos años.
El repertorio de óperas de la señora Sembrich incluye
más de treinta de las más difíciles; tiene la facultad inna~~ en su país para el aprendizaje de los idiomas y habla
cmco con la misma facilidad¡ su repertorio de canciones,
del que ha hecho uso en los conciertos por muchos años
Y seguirá haciendo por algunos más, se compone de todas
las principales canciones de todos los autores del mundo.

SR. D. LAURO ARIZCORRETA,

fundador y propietario de la Granja Expenn,enfal
de Zoquipa .

•••

La primera aparición de la Sembrich en un foro íué e!l
Mayo de 1878, en Atena~, formando parte de una compañía
italiana. Adoptó en esta primera temporada de su vida
teatral el nombre de Bosio, que era el de una soprano ita
liana que estaba entonces en boga y cuya voz tenía mucha
semejanza con la de la debutante.
Su primera temporada estuvo muy lejos de ser un acon·
tecimiento grato desde el punto de vista pecuniario; cuando, después de muchos trabajos, c,msiguió la artista ver el
teatro lleno el día de su beneficio, el empresario se marchó
con la cantidad colectada en ese día y dejó á la principiante en Atenas y sin un real.
.
Gracias á la generosidad de algunos polacos que se hallaban en la corte griega, la cantante y sus acompañantes
pudieron lÍegar á Dresden, donde Marcela se contr~tó para cantar en el teatro de la Opera. Por este tiempo, y durante un viaje á Italia, determinó retirarse del teatro alemán para dedicarse al italiano; en él comprendió. que es·
taba la base de su futura gloria.
Por otra fiarte, su situación en el teatro de Dresden no
era nada agradable; siendo poco conocida, la gerencia no
quería darle papeles que estuvieran á la altura de sus aptitudes, lo que disgustó mucho á sus admiradores; éstos
o.-ganizaron una demostración de pr.o,testa el últi~o día
de fnl\fioues en el teatro, demostrac1on que ha tenido por
resultado que no se vuelva á invitará la artista para que
cante en el teatro de la Opera de Dresden.
Una vez que se haya retirado de la escena de los Estados Unidos, donde trabaja desde hace veinticinco años, irá

nifestación de la vida vegetal, el hombre huía de sus contornos amenazado por su aire mefítico, intimidado por su
aspecto siniestro y sólo los canes famélicos y los torvos
zo_pilotes l_legaban hasta los montones de ?~sura ._&lt;tue

MARCELA SEJ,{BRICH EN EL PAPEL DE LA RE;JNA El'I &lt;LOS
HUGONOTES&gt;,-UNO DE SUS ÚLTIMOS RETRATOS,

Sala de la habitaci6n del Sr. Arizcorreta.

allí se hacinaban en aquel lóbrego paraje. Causa asom·

bro considerar cómo ciertos rumbos de la ciudad pue-.
den ser escogidos para habitación. Las fatídicas colonj.as de la Bolsa, Santa Julia, Valle Gómez, con la miseria
que las envuelve, la desolación que las rodea y los siniestros criminales que las frecuentan, parecen rebeldes á la
urbanización y rehacías al progreso. Zoquipa era más tris·
te aún que esos siniestros lugares. ¿Qué heroísmo de carácter inspiró, pues, á don Lauro Arizcorreta para irse á fijar
en ese páramo, fecundado á fuerza de abnegación, de inteligencia y de inquebrantable fe? Es el caso que el singular luchador, desoyendo los fatídicos augurios de los pesimistas, peregrinó por aquel yermo con los ojos fijos en la
estrella diamantina de su ideal. Durante su breve marcha,
breve para los enormes prodigios realizados, su mano se
tendió sobre .el erial con el lírico gesto del sembrador, su voz ferviente entonó el himno del trabajo y el
sudor de la frente pensativa y austera derramó sus bíblicas perlas sobre el erial maldito. Y poco á poco, del suelo de anatema, fuéronse levantando las apariencias del
milagro. Los pastos de esmeralda tapizaron los prados.
El fango se desintegró; en tierra humífera y agua de cristal. La más variada de las flores creció sobre los campos,
surgieron árboles frutales, naranjos de flores de nieve y
pomas de oro; vides de racimos de topacio¡ olivos de folla·
je argentado, y para que el prodigio fuera mayor, brotaron
las más delicadas plantas exóticas, el agave del henequén,
las enormes palmeras tropicales y el ahuehuete, el árbol
por excelencia mexicano y cuyo secreto de propagación parecía perdido para siempre. Hoy Zoquipa posee el más
vasto almácigo de ahuehuetes y ha contribuido á la repoblación del magnífico bosque de Chapultepec. Junto á ese
prodigio agrícola, el infatigable don Lauro hizo surgir prós·
peros laboratorios industriales, un taller de cerámica, una
fábrica de vidrio de celebrados productos, un establo que
es hoy modelo entre los mejores completaron la obra
de fe, uno de los más sonoros himnos al progreso levantados entre nosotros por la iniciativa privada. Pero don Lau·
ro Arizcorreta, además de ser un hombre :de gran carácter
~e alta inteligencia, completa su perfil moral siendo un

Fachada principal de la granja.

�EL MUNDO ILUSTRADO

348

349

EL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLE EJEMPLAR, PREMIADO, DE RAZA HOLANDESA,

Fuente artística y avenida de palma.•.

El ganado suizo.

patriota acendrado y un filántropo cabal. Los miserables
que con él trabajan son paternalmente educados, experimentando una elevación moral; varias veces al año Zoqui ·
pa reúne á sus trabajadores, obsequiándolos con un ban·
quete y en ocasiones con prendas de vestir. De los magníficos establos del señor Arizcorreta sale diariamente una
gran cantidad de leche, que se ha repartido gratuitamente
entre los niños que asisten á las escuelas del gobierno y
actualmente se cede á favor del &lt;Congreso Nacional de
Madres», por cuyo conducto día á día proporciona alimen·
to á un grupo de niños desvalidos. A la mujer, á su protección y educación ha dedicado el señor Arizcorreta gran par·
te de sus desvelos y sus estudios y trabajos en pro de la pue·
ricultura tienen una gran significación social. En su granja el
señor Arizcorreta ha fundado la «Escuela Agrícola de Jardi·
nería Artística y Horticultura&gt; en beneficio de la mujer
mexicana. El señor Arizcorreta es, en vista de lo dicho, un
hombre de poderosa intelectualidad, de voluntad firmísi·
ma y de muy culminante nivel moral. Su obra científica,
perseverante y llena de amor para sus semejantes, revela
todas las cualidades del hombre. Dijimos que como cria·
dor de ganado ocupa el señor Arizcorreta un lugar hors
ligue entre los Arena, Fuente Parres, Arellano y otros no
menos distinguidos ganaderos, y como tal, el señor Arizco·
rreta ha obtenido ho~osos premios en los concursos de ganadería, y en ellos una honrosísima nota del jurado cali·
ficador que no podemos menos de copiar. Dice así:
&lt;Es de felicitarse al expositor, por dos hechos que con·
curren en sus ejemplares cruzados; primero: por el cuida·
do esmerado con que han sido presentados dichos anima·

les¡ segundo, por los caracteres tan avanzados de raza pura que varios de los animales presentan, que el jurado ha
creído estimar los caracteres de raza hasta la proporción
de un 15Z16 ó más».
La obra realizada en Zoquipa por don Lauro Arizr.orreta
ha merecido la atención y el elogio de personas tan eminentes como el señor Gral. Díaz, don José !ves Liman·
tour, varios secretarios de Estado y, en su parte especial,
por el director técnico del bosque de Chapultepec don
León Vauden Hende y el notable hortifloricultor señor J.
Balme.
En los grabados que publicamos hoy, tomados en la
granja experimental de Zoquipa, figuran varias fotografías
del magnífico ganado suizo, holandés, Jersey y Dúrham
que hacen tan notable al establo, una vista de la avenida
de palmas, olivos y henequén; otra de los hermosos prados
bordeados de ahuehuetes y un interior del lujoso y artís
tico salón principal de la casa habitación.

Uno:de los·:plantíos de"?.:.ahuehuetes.

Para terminar, manifestaremos que el señor Arizcorreta
es autor de muy notables proyectos para el aprovechamiento de basuras, los cuales, al llevarse á efecto, producirán
no sólo grandes resultados para la higiene de la metrópoli,
sino que desarrollarán elementos de riqueza hasta hoy ignorados ó vistos con un incomprensible desdén. En esa
empresa fracasó la fuerte Compañía del Guano, cuyo legado
recogió el Sr. Arizcorreta.
El señor Arizcorreta es, pues, no sólo un alquimista del
progreso que hace oro con las basuras¡ es algo m.á s, puesto
que con la basura social de los desheredados y de los mi·

J&gt;encedor del campeonato.

serables, crea, á fuerza de bondad y de inteligencia, almas
y conciencias.
Este elogio no es una hipérbole y demasiado lo merece
el noble filántropo, el progresista industrial y agricultor, el
hombre de fe y de carácter que ha creado 1'1 admirable obra
de Zoquipa por su propio esfuerzo individual, que merece

EL SECRETO

M

E llamo Théano. Vivo en Mycona. Mi madre murió apenas vine al mundo. Mi padre, honrado y
valeroso pescador, cuidó de mi niñez¡ pero a.~otado por el trabajo iucesaute, bien pronto si~uió
á mi madre. Me dejó pobre y sola á los quin ce años. Viví
tejiendo telas rara mujeres menos bellas que yo. Yo era
muy bella, en verdad. Sin embar¡!o, era hmb1én muy desdichada: nadie me rendía homenaje. La exi~teucia erad ura
para todos en Mycona, roca estéril b.irrida por los vientos.
No había horas que consagrar á las mujeres. No se conocían
la voluptuosidad ni los placeres.
Una tarde, cansada de haber errado ea la playa, me apoyé contra el giJ(ante peñasco cuya sombra Rota lejanamente
sobre el mar. Escuché la amenaza de los vient&lt;'s y de laJ
olas, contemplé mi árida patria y pensé en Corinto, Eleu·
sis, Olimpia, Atenas; pensé en las s;iudades gloriosas. ¿No
vería nunca los templos resplandecientes, las luchas heroicas, las fiestas de los pueblos afortunados?
De repente, una palabra resonó en mis oído~. Me estre·
mecí y miré en torno mío. ¡Nadie! Me convencí de que me:;
hallaba completamente sola.
¿Había s0ñado aquella palabra, cuyo sentido me era desconocido? Repetí en alta voz sus armoniosas sílabas, y
sentí, bajo mi mano, entreabrirse la roca.
En una caverna profunda, de columnas de bronce, fluían
por todas partes el oro, la plata y las piedras preciosas.
P~recíame que la tierra me revelaba su esplendor y me abría
su magnífico santuario. Penetré sin temor, á la luz de los
magníficos diamantes que constelaban las bóvedas de pór·
fido y rodaban á mis pies como guijarros.
Largo tiempo permalleCÍ en la cavPrna. Escogí piedras
azules, verdes y rojas para adornar mis brazos y mi cuello
de nieve, para adornar mis cabellos de ébano. Me embriagué de alegría y de or¡!ullo. ¡Qué triunfo, después de tan
tos sufrimientos y tantas hnmillacioues! ¡Saber lo que nadie
sabía! ¡Poseer todas esas riquezas. y mañana .tominar el
mundo! ¡Yo, Tbéano, bella, insp irada, reina de te,oros!
A la hora del alba salí de la l!ruta y me diri~í prontamente hacia bs humild es casas de las próxi mas aldeas para
proclamar allí mi descubrim'euto.
Quería gritará mis compañeros de miseria:
-¡Venid! ¡Venid! ¡Poseo la dicha para todos! D('jad vuestras mallas y vuestras barcas. Os juro que M ycona será más
opulenta que Atenas. Llamemos hacia nosotros á los poe·
tas, á los artistas. Que nobles figuras de mármol y de mar·
fil se levanten en nuestras plazas. Que al furor de las olas
opongan los templos su majestad soberana Qne melodiosos
cantos apaguen la queja de los aires. Que la belleza reine,
en fin, sobre la isla melancólica, sin bosques y sin flores!

EL GANADO HOLANDÉS.

la atención y el estímulo de la sociedad y del gobierno de
un país que aspire al titulo de proiresiRta.
Tales son, en síntesis, Zoquipa y su creador: una obra
admirable y un hombre ejemplar.

Corría ansiosamente, -alegremente, cuando otro-pensamiento atravesó mi espíritu.
"Si todos conociesen mi tesoro, á todos, como á mí, les
pertenecería. ¿Vería yo vender en las tiendas las divinas
joyas'( ¿Vería, en los dedos de los marineros, esas piedras
reales? ¿Con qué vulgares palabras turbarían ellos el silencio de aquellos sitios encantados?
",.Qnién murmuró á mi oído las milagrosas sílabas'! Al·
¡!Ún dios invisible, sin duda. He sido, pues, la elegida, la
única. ;,Revelai ía el misterio á los no escogidos, á los qu~
no podían escuchar la voz que yo escuché'?
"No seria entonces sino la esclava de los hombres. ¡No!
Los profanos no deben conocer los tesoros sagrados ...... "
Dos veces el sol se enc'ende sobre Mycona. Cuando sus
últimos rayos se apagaban en la lejana superficie de las
a~uas, penetraba furtivamente en mi reino y salía antes de
la aurora. llevándome algunas joyas que escondía en mi
cabaña. Me sena permitido traficar con e~tas cosas maravi·
llosas, porque solamente á roí fueron ofre: idas. Pensaba,
además, que al amontonar suficientes riquezas, me iría á
. vivir lejos de Myco11a, á las cindades del lujo y del placer.
El tercer día, como eu los dos anteriores, posé la mano
sobre la roca y entreabrí los labi os . ..... ¡Había enmudecido!..... Había olvidado ¡oh dioses! la p labra divina.
Toda la noche hice esfuenos sobrehumanos para recor·
darla. Acudí en vano á mi memoria, junté sonidos di ver·
sos, golpeé mi frente contra la muralla de granito, pre metí
sacrificios á todos los inmortales, invoqué al que me había
hablado . ...
AL lle~a· la mailana, helada por el viento y entorpecida
por la fatiga, regresé á mi choza.
La noche si¡(lliente luché aún más contra el destino.
Después me dirigí á los hombres. Les conté mi historia
y les supliqué que, armados de hacha~. rompiesen la puerta de la cual nadie poseía la llave. Consintieron en ello;
pero sus vigorosos brazos nada pudieron contra la dura
roe;\, contra el muro implacable.
Y riéronse de mí. Me creen loca. Nunca lo sabrán.
¡Si yo les hubie,c hecho dón de la mágica palabra! .. . .. .
La habría encontrado en sus corazones.
¡P~ro n¡,! Lo que es de todos no es de nadie. Solamente
para mí el oro ha brillado en las profundas cavernas. Fní
la favo rita de los dioses. Guardo su secreto. Y lo guarda, é
por siempre con orgullo.
Hoy día, estov triste y vieja, pero pienso aún en lo que
fu í. e11 lo qne debí:i ser, y busco, investigo, insisto .....
Cuando llega la noche, evoco el esplendor de los tesoros
ocultos, de rodillas, delante de la puerta que no se abre
nunca.
CATINA PSYCHA.

�350

351

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN ACONTECIMIENTO SPORTIVO

EL JABON DE LECHE DE BURRA

LOS AUTOMOVILES PACKARD

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GRAN GRUPO DE AUTOMÓVILES (l'ACKARD» FRENTE AL EDIFICIO DEL &lt;COUNTRY CLUB» EN' CHURUBUSCO

Uno de los acontecimientos sportivos más notables de
los últimos días, fué la excursión automovilística organi·
zada por el Sr. McKie Walker, único agente de los automóviles Packard, con el objeto de dar una demostración
práctica de las grandes cualidades de estos automóviles.
Tomó parte en la citada excursión un gran grupo de autos de diferentes modelos, dominando los de turismo, de la
citada marca, los que recorrieron los caminos más difíciles
del Distrito, que en algunos lugares son de verdadera prue·
b1 para las máquinas.
Todos los automovilistas saben que los automóviles
Packard tienen conquistada una fama muy merecida por
sus excepcionales condiciones de resistencia, ligereza y co·
m0didad, condiciones que demostraron una vez más, y de
una manera sorprendente, durante la última prueba á la
que se les sometió.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana partió
la comitiva de autos del «garage» situado en el paseo de la
Reforma, poco antes de llegará la glorieta de Colón, ante
un gentío considerable que adn1iraba la hermosura de las
máquinas y la habilidad de sus conductores.
L:i gran procesión recorrió algunas de nuestras princi pales calles y en seguida se dirigi ó por diferentes caminos al
punto de cita, que era el edilicio del Country Club, en las
cercanías de Churubusco.
Una vez que las máquinas se reunieron frente al citado
edificio, era de vH como, tras un recorrido mu y penoso, se
hallaban n1 las mismas condiciones que cuando salieron
del «garage, algunas horas an tes; este momento fué el que

'

sorprendió nuestro fotógrafo, y el que representa la ilus·
traci6n que acompaña estas líneas; en el fondo de la vista
se ve el edificio del Country Club, la primera de las insti·
tuciones de su género en nuestro país, y una de las prime·
ras de la América, y frente á él las máquinas, tal como si
acabaran de salir de su «garage», y sin uada que denuncie
que acaban de hacer un recorrido de varios kilómetros
algunas de ellas por caminos que nada tienen de fáciles ni
de practicables.
La diversidad de modelos que se ve en la fotografía hará ver que no se escogieron coches de determinado modelo
para la prueba; claro es que deben dominar los coches de
turismo; pero entre los que están en la fotografía tenemos
uno cerrado, que es de los que se usan especialmente en las
calles de las ciudades; éste, lo mismo que los demás, pa~ó
por la prueba sin que se resintiera de ella y sin que se
notara en él el mínimo desperfecto después del viaje¡ esto
creemos que nos autoriza para declarar una vez más, como
lo hicimos al principio, que los automóviles Packard han
probado, que su fama no es inmerecida, y que sus condi ·
cienes los colocan en primera línea en la industria auto·
movilística de nuestro coutinente.
Entre los ocupantes de los coches que hicieron la excur·
si6n estaba el señor McKie Walker, quien, como ya lo di·
jimos, es el único agente de los Packard en nuestro país
y á quien se debe la idea de esta gran prueba deportiva,
la mejor muestra de que tiene plena confianza en el ar·
tícnlo que vende, pues de otra manera no lo hubiera so·
metido á una prueba de la que sólo los bueuos salen bien
librados.

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(~/,,111\rr,1'&gt;.R •' /n1/11th"

.1 •

Tras de laborioso~ estudios
qulmicos, el señor O.hoa Alcaraz ha presentado al público un
jabón que tiene por base la leche de burra, y que está dotado
de propiedades exce¡,cionales
para la conservación de la purezc.. y de la ,frescura del cutis.
~ No hay necesidad de recordar
las propiedades de la leche de
burra, como conservador de la
piel: es bien sabido que las más
grandes bellezas de la antigüadad acostumbraban b~ñarsecon
leche de b1,rras, y que á ello
debieron el ser admirada's en todas partes del mundo: Cle.;patra, la reina de Saba y otras
muchas belle2as le dieron fama
que perdurará por muchos siglos.
En cuanto al producto de los
e5,tudios del señor O~hoa Alcaraz, nos es muy grato mani!estar que responde á las dellcadas exigencias de tocador, y
que, seguramente, á habe~ existi,1o en los tiempos antiguos,
hubiera sido prtferido por las
bellezas que hemos" mencionado.
r El señor Ochoa Alcaraz, comprendiendo la importancia de
su invento, y temiendo, por lo
mismo, que se quisiera aprovechar iridebidamente de sus trabajos, pidió y obtuvo pate~te
de privilegio exclusivo por vemte añn~. por la explotación de
jabón compuesto por él.
Acompaña estas lineas un·
fac~lmil de la patente de privilegio, expedida el 18 de Noviem.
bre del año de 1907. y que em·
pezó á surtir sus efectos el 26
de Octubre del mismo año. Culdese de que sea legitima, porque ha sido objeto de falsificaciones groseras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

352

EL MUNDO ILUSTRADO

353

LA CASA DE CAMPO
Salvo un pórtico que se ha colocado delante del zaguán,
la fachada no ha sufrido modificación alguna. Y lo mismo
que se puede decir de la fachada, es aplicable al interior y
al mueblaje de la casa. En los cuartos se respira un aire
de antigüedad¡ todo lo que hay dentro de la casa trae á la
memoria las ideas y las costumbres de hace doscientos
años, como si al entrará la casa se pasara de golpe á una
época que pasó hace dos siglos. Las ilustraciones qt:e
acompañan estas líneas representan el salón y el comedor
de la casa; en todos y en cada uno de los detalles de les
cuartos se notará la p.1reza y la sobriedad de líneas carac·
terísticas de la época¡ las paredes, los muebles y todos les
detalles de la casa toman al que la visita y lo sacan de la
vida de movimiento y agitación de nuestros días, para lle·
vario, aunque sea por breves momentos, á la era de tran·
quilidad y de reposo en que vi vieron nue~tros abuelos.
COMEDOR &lt;COLONIAL».
El gusto por los muebles y las residencias de estilo anti·
guo es muy laudable en los que gustan de la vida del cam·
po; la vecindad de las plantas y los árboles parece convi
ciar á la vida retrospectiva y á los hermosos y confortables
muebles, á los que tanto cariño tenían nuestros abuelos.
Pero para que el encanto sea perfecto, es necesario que
se conserve la nota uniforme en todo, porque es del peor
efecto encontrar muebles modernos dentro de una casa
que, por su aspecto exterior, recuerda las mansiones seño
riales de la época de la conquista, como lo es hallar mue·
bles antiguos de estilo colonial dentro de una casa de estilo moderno¡ nada hace resaltar tanto las bellezas ee los
objetos antiguos como el que estén en un medio apropiado
Como prueba de lo que decimo~, presentamos como mo·
delo una hermosa casa de campo construida hace cerca de
doscientos años, amueblada en la misma época y cuyos
mu~bles y construcc_ión no han sufrido más ligeras modificaciones desde ese tiempo. En ella todo está de acuerdo
con la época; el armazón de madera de la casa, que ha resistido á la intemperie durante tantos años, tiene un hermoso aspecto de vejez; en uno de los grabados que acompañan estas líneas está representado el exterior de la casa
y en el grabado se podrá notar la belleza y pureza absol nta de las líneas, completamente de acuerdo con el lu·'ar en
el que se levanta la casa.
"'

I

CHIMENEA &lt;COLONIAL»

METRO PO LITANAS

Si}!ue de la página 337.
-iAaaab! (un bostezo). Muchacho, /.tú por aquí?
Salúdoles uno por uno. Todos me preguntan. Es aquello
una avalancha de preguntas.-lHas visto á Fulano1 ¿ Y Men·
ganito, cómo está? /.No se ha muerto? Y
luego que si tl':nía novia; que si aún conti
uuaba en el periodismo este; que si iba á
misa todos los domingos; que si comulgué
en la Cudresma .... iQué sé yo!
Siéntome enmedio de ellos. Todos for·
roamos un círculo muy apretado, muy es·
trecho, en torno á la mesa que denuncia
vagos esplendores pasados; en aquella sala
que huele á ancianidad, con sns pesados
cortinajes, con sus grandes espejos de dora·
do marco ennegrecido, con sus rinconeras,
con sus consolas, con sus imá.~enes resguar·
d&gt;.das del polvo por los capelos. El quin·
qné derrama una luz tenue que arranca re·
fiej0s de marfil de los rostros. Precío;a se
ha dormido; D. Trinidad me quita la palabra á cada instante; Lucecita le riñe; Rit1ta
ha tornado á coger el gancho¡ Panchita cabe·
cea; Camila asoma por la puerta, .:uriosa ...
Y yo, charlando, pienso que aquellos vie
jos hansidomozos, quehanamado,que han
reído, qu2 han hecho locuras Y me inva·
de lentamente una apacible, una serena me·
lancolía, al pensar en las vidas que fueron¡
en tanto que la lluvia, allá en la calle, canta
MODELO DE CASA DE CAMPO ESTILO COLONIAL.
CARLOS GoNZÁLEZ PERA.
y canta. . • .

El Terreno y los Abonos

La tierra de alcanforero es una tierra de composición
secreta que se usa en el Japón con gran éxito para el cul·
tivo de las crisantemas, con el objeto de aumentar el tama·
ño de las flores. Esta tierra se puede obtener por impor·
tación; se usa con muy buenos resultados á razón de cinco
kilos por metro cúbico, como abono.
Naturalmente que no en todas partes se puede hallar
el terreno que se necesita para determinado cultivo, y al
agricultor toca modifiearlo, ya sea por la adición de abo·
nos ó por medio de mezclas de terrenos de diferentes cla·
ses. Para modificar un terreno arcilloso, se le puede mezclar con tierra arenosa ó calcárea para hacerlo menos com·
pacto, y de la misma manera se procurará hacer perder sus
defectos á un terreno adicionándole tierra que tenga pro·
piedades opuestas.

No todos los terrenos son igualmente buenos, ni todas
las plantas nacen en cualquier terreno.
La tierra propia para el cultivo de las plantas, á la que
se da el nombre de tierra arable, se compone de materias
minerales y orgánicas, y de la proporción en que se hallen
estos dos componentes depende la clase de la tierra; así
por ejemplo, en la tierra que se llama franca, los elemen·
tos minerales dominan sobre los orgánicos, mientras qne
en la tierra de hoja sucede precisamente lo contrario. En
la tierra de los jardines artificiales, la adición constante
de abonos hace que después de cierto tiempo haya consi·
derablemente más materias orgánicas que minerales.
4 *4
Hecha la anterior declaración, pasemos á examinar las
Otra
manera
de
modificar
los terrenos es por medio de
diferentes clases de tierras que se presentan en los cul·
los abonos; se llama así á substancias que se agrega á las
ti vos.
La tierra arcillosa, en la que domina la arcilla, como su tierras para modificar su estado, mejorándolo en determi·
nombre lo indica, es compacta, fría, retiene el agua, se en· nado sentido; estos abonos se llaman modificantes cuando
dnrece muy pronto y se hiende; no es favorable para una cambian la naturaleza del suelo y estimulantes cuando pro·
buena vegetación y aun menos para las plantas pequeñas. vocan la fermentación de los elementos orgánicos del
La tierra calcárea (que contiene cal) es blanquizca, se suelo.
Se distinguen dos clases de abonos: los que provienen de
humedece y se seca con facilidad, tiene poca consistencia,
conserva difícilmente los abonos y se deslíe en el agua: es la descomposición de materias orgánicas, y los abonos mi·
nerales, que se llaman abonos químicos.
muy fría.
Entre los primeros, el más usado es el procedente de los
La tierra cilisosa ó arenosa es ligera, muy permeable al
résiduos
de la digestión de los anímales de establo, los que,
agua y al aire; se calienta y se seca rápidamente; es apro·
piada para cierta clase de plantas; especialmente para las á su vez, se subdividen en abonos calientes y abonos fríos;
entre los primeros se hallan los procedentes de los caballos
que se reproducen por medio de bulbos.
La tierra franca ó tierra de trigo se compone de las tres y carneros; éstos se usan para las tierras frías y compactas;
clases anteriores, adicionadas de algunas substancias orgá- los abonos fríos, tales como los de bestias de cuernos, son
nicas; es de una consistencia media y muy favorable para muy buenos para las tierras calientes y secas.
Todos los desechos de cocina, como las hierbas, hojas de
la vegetación; es la tierra por excelencia para la mayoría
aguas de lejía, etc., son magníficos abonos de los
legumbres,
de los árboles frutales y de ornato, las legumbres y las
que dispone todos los días.
flores.
La lista de abonos es muy larga: sirven como tales todos
La tierra de jardín es una tierra franca que, por la adi·
ción de abonos orgánicos, ha modificado completamente su los cuerpos que contienen substancias azoadas, las cuales
naturaleza primitiva; es más ligera y contiene más humus, se convierten en nitratos por medio de la fermentación;
es muy apropiada para la mayoría de las legumbres y de citaremos como los principales, de acción inmediata: el
las flores; es caliente y fácil de trabajar, contiene tantas guano, la sangre, las algas marinas, las cenizas de madera,
materias orgánicas como vegetales, si no es que más de las el sebo; y como de acción más lenta: el vellón de lana, los
lodos de las calles, asientos de fuentes y estanques, raspa·
primeras.
duras de cuerno, hueso, desperdicios de cueros, mondadu·
La tierra de pasto se obtiene por la putrefacción de ca- ras de frutas, etc.
pas de zacate; es excelente para agregarla á ?tras tie~as
Los abonos líquidos son de acción más rápida, porque
que se destinen al trasplante en macetas y a la germina- st disuelven en el agua con mayor facilidad¡ entre éstos
ción de algunas semillas.
citaremos los siguientes: la sangre fresca, la hiel de vaca y
La tierra de hoja se compone de cílice y materias orgá- el guano líquido. Los desechos de digestión humana son
nicas procedentes de la descomposición de hojas. Se más ricos en ázoe y en humus, que los de los aniwales, y
le encuentra generalmente en lo6 bosques y en las selva~; si se les ::¡uiere desinfectar, se les puede agregar sulfato de
se le usa para el trasplante de plantas delicadas á macetas.
Hay una clase de tierras muy ricas en substancias or.gá- fierro.
Los abonos químicos obran como complementarios ó co
nicas que provienen de la descomposición ó fermentación mo estimulantes. Su empleo se está generalizando mucho,
de los desechos de digestión de los animales rumiantes; se pero para su uso hay que tener en cuenta la clase de te·
usan generalmente los desechos de los caballos y los de_l~s rreno en que se van á usar, y la clase de plantas que se
vacas¡ las tierras procedentes de los segundos son más nh· trata de desarrollar en ellos.
les que las de los primeros¡ se les usa mezcladas á otras
Su uso, como el de las medicinas de patente, ha sido muy
clases de tierras para las macetas¡ también se les usa para atacado y muy defendido, y creemos que se debe consul·
cubrir los terrenos después de la siembra.
tar, en cada caso, como cuando se trata de una medicina,
La tierra fibrosa, que se usa especialmente para el tra~- pues muchas veces el éxito depende de las dosis¡ en ar·
plante de ciertas orquídeas, no es más que un haz de ra1- tículo aparte trataremos esta cuestió11. que es importante.
ces de una alga, el polípedo vulgar.

�354

Usos de Sociedad
LA VOZ

V

--CRONICA~
La amitad, como todos los demás sentimientos, ha sido objeto
de interés y de constante análisis
por parte de los filósofos y pensadores, afect~s al estudio sugestivo y complicado del espíritu.
Las opin~ones se han dividido en multitud de aspectos y de div~rsas ideas¡ unas afirman que este afecto nace de la semeJ~~za¡ ot:os, al contrario, piensan que para
establecer ~na solida .Y herna amistad es indispensable la
compensación¡ es decir, la armoniosa diferencia entre las
facultades que distinguen personalmente á dos amigos·
~e este modo, var~an extraordinariamente las definicio~e~
a ~se. ~especto. Sm pretender de ningún modo añadit una
opmio1;1 m_ás á las que se han dado ya, desearía ahora proponer~ mis amables lectoras la siguiente idea: ¿es posible
que exista una verdadera y _profunda amistad entre dos
personas. que nunca se han visto y que sólo se han tratado
por escrito ?-Para la imaginación y sensibilidad femenina
el problema es bien fácil de resolver¡ y aun cuando eÍ
asunto rest1;lta un tanto novelesco, es indudable que la mayoría de mis lectoras le darán una opinión afirmativa. Na·
da puede habe~ tan gr~to y pródigo en sorpresas como
una de es~s ami:tade:, 1_1br~s de todo convencionalismo y
compromiso _soc~al, !1~ siqu~era sujetas al capricho pueril
de un~ ant?pa_ha h~1ca ó a las sugestiones de la va.aidad¡
la amistad a distancia es la más libre, la más sincera y,
por tant~, la _más atractiva. No amenaza con decepcio·
nes, desv1os .m malos momentos del humor¡ como una ave
gozosa que hende las alas sobre el azul horizonte deja volar su fantasía y su ilusión para ver el descon~cido ro t:o del_amigo lejano, con todos los encantos, con todas 1!s
s1mpat~as que pide el anhelo. ¿Os imagináis, lectoras mías,
los delicados g~ces que c?n este exquisito género de amistad habrán temdo los artistas geniales, los escritores ilustres . que ha~ sostenido mu.chas veces por largo tiempo,
relaciones epistolares con amigos desconocidos y lejanos't
Indu~ablemente q~e esas almas ausentell y tiernamente
queridas h~n.pod1do ofrecer las más dulces impresiones
de ese sen~imiento tan alto, profundo é intenso que llamamos ~mistad. Hay en la historia de e~os hombres céle·
bres, artistas de la _pa_labr~, músicos notables, literatos y
otros &lt;l:ue se han d1shngu1do de algún modo, interesantes
y poéhcos amores que comenzaron por una carta anónima, llegada ~e r~~otos países, pero en cuyas páginas, blancas como la il_us1on y ~orno la ingenua sencillez de quien
las había escrito, palp1t_aba una alma tierna y sinceramente
ena°:1orada. Las relac~ones por escrito fueron, en estas
ocasiones, ~ornando seriedad y forma determinada, de manera que, s_m conocers~ e~teriormente, se conocían tanto
en gus~os, ideas y sentimientos como si por largo tiempo
se hu~iera_n trat_a do con intimidad. Esto no parecerá tan
extrano si se piensa un poco en que las personas cultivadas, en las. cuales domina la parte intelectual dan grande
importancia al encanto del espíritu. No deb~mos dudar
lectoras mías, de que puede existir una amistad lejana'
sostenida solament~ por cartas recíprocas, que se cruza~
e~ l?s extensos camm?s, como _las golondrinas en el espacio mmenso y tranquilo¡ mas s1 alguna incertidumbre tu·
viera sobre e~to, ~ecor~aré que mttchas de vosotras sois ya
por este medio mis amigas, y hoy, para complaceros, trataré de algunas novedades de la Moda, que sin duda despertarán vuestra atención.

***
La verdadera originalidad de las modas, al comenzar este a~o, es, sin duda.' la ~ez~la original y, sin embargo, armoniosa, de los traies mspirados en la Grecia antigua y
en los tiempos del rey Dagoberto y de su bella esposa· el
favoritismo por las dúnicas», ya sean cortas, largas, c~a-

dradas ó en picos, domina por
completo en las creaciones mo·
dernas de los trajes más elegantes.
Hay indudablemente cierta confusión de estilos: el «Imperio» se
ha bifurcado. en medio Imperio; el &lt;Directorio» lo mismo¡ las t~mcas ~e e~tilo griego y bizantino no tienen
una exactitud his~ónca digna de alabanza¡ pero cuando se van á buscar ideas sobre confecciones en un pasado
tan remo.to, cuatro .ó cinco siglos atrás, las diferencias son
de poca importancia cronológica, especialmente si se trata
de °:1odas. Por tanto, los trajes de actualidad siguen dos
c?rnentes ó estilos dominantes: el griego y el estrecho y
aiu,stado de la eda,d ~edia; la sobrefalda semejando túni·
ca o la verda~era tun!c~ ligera y transparente. Algunas otras
fa~das, recogidas arhshcamente, casi enrolladas por decirlo
as1,, e~ el cuerpo, dan á éste un movimiento deliciosamente
a~hshco y escultural. En esas di versas maneras de plegar y
disponer las t~~as es e~ don~ese deja ver la gracia y elegancia
de la confeccion¡ la d1vers1dad más completa puede existir
en esto, pues vemos unas draperías ligeramente recogidas
~esde lo alto de los hombros, simulando lindos y peque
nos mantos reales¡ otras, plegadas sobre las caderas ó en
la parte superior del talle, casi en la mitad de la espalda.
El cuerpo ó corsé del traje casi va desapareciendo pues
que el tal~e ya ~ea liso ó con telas plegadas, sube m~y alto,
Y. la camisola o escote de géneros transparentes es casi
siempre bastante prolongada¡ de modo que dicho corsé es
solamente un adorno ó pretexto para colocar en él vistosos Y elegantes bord~dos, ricas aplicaciones de pedrería en
todos. co~ores, encaies con realce de seda ó exquisitas
combmaci?ne~ d~ soutache. Sin embargo, por mucho que
se haya dism~m.u do el corsé, tiene su importancia v á él
s~ le debe casi siempre la esbeltez del talle y la elegante
riqueza que da c.arácter al conjunto del traje.
Entre los eshlo~ reinantes, hay alguno de tendencias
opuestas. á los demas¡ este es el ((moscovita» de hace un siglo¡((redmgots.» rectos, hechos en piel¡ faldas cortas, adornadas en la orilla con esta misma piel¡ bonete de pelo ó al gunas ve~es de plumas, y enorme manguito de espesa y
obscura piel.
Todas estas artísticas creaciones son las novedades que
la ~oda ofrece á las bellas y elegantes damas al comenzar
el ano presente. Ya lo sabéis, lectoras mías: tomadlo en
c1;1enta, Y realzad, con todas esas creaciones vuestros propios encantos.
'

•

•

Una astuta señora de Nebraska ha demandado diez m\l
pesos de daños y perjuicios á un hombre que le robó un
beso, fundándose principalmente en que. no le dijo una
palabra sobre el atentado, sino después que lo cometió.

***
Según un fisiólogo inglés, el pelo rubio está llamado á
des~parecer. A~h~ca la escasez de personas rubias á que,
segun las estad1shcas, se casan un 85 por ciento de mujeres
morenas y sólo un 29 por ciento de las rubias.

*

355

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AMOS hoy á hablar á nuestras lectoras de un detalle
casi insignificante en apariencia, pero que tiene
mucha importancia para hacer agradable la conversación.
Este detalle es el tono de la voz, discreto y propio para
hablar. Las personas que tienen un timbre dulce y grato
en su voz, han recibido un gran dónde la Naturaleza. Esta
cualidad llega á tener cierta influencia, Il'O sólo en el placer del oído, sino muchas veces hasta intelectualmente. En
la vida del hogar tiene increíble poder sobre la armonía y
unión que debe reinar entre los miembros de la familia,
pues en varias ocasiones una palabra indiferente, pronun·
ciada con acento duro y áspero, provoca disgustos nada
sencillos; y en cambio, una inflexión tierna de la voz con·
mueve deliciosamente el corazón, y en las sombrías crisis
de la vida penetra en las almas como un rayo de luz consolador y suave.
.
Si tenéis, lectoras mías, una voz dulce y musical, procurad conservarla como las pupilas de los ojos,'y si no es así,
tratad entonces de suavizar el acento de vuestras palabras.
Es preciso no calificar de pueril y superfluo este asunto,
sino muy al contrario, velar constantemente sobre el timbre apacible y suave de la voz; mucho más que por este
medio se adquiere un gran dominio sobre las naturales
pasiones que á veces nos mueven á irritarnos y á exaltarnos de manera muy desagradable para los demás y aun pa·
ra nosotros mismos.
Por grave que sea nuestro resentimiento á causa de al·
guna ofensa recibida, debe expresarse el reproche ó pena
que tenemos con voz mesurada y sin descomponer el ros·
tro. Este maravilloso instrumento, con el cual nos comu·
nicamos con nuestros semejantes, no admite que se haga
uso de él bruscamente ni aun por pocas veces, pues si se tie.
ne costumbre de proferir las palabras con voz dura, silbante ó irónica, no podrá después, quien así haga, dulcificar
la expresión de sus conceptos, ni modular el timbre de su
voz para pronunciar las frases afectuosas.
Un acento dulce es como el canto de un pájaro en la
tranquila soledad de los bosques¡ es para el corazón lo que
la luz á los ojos¡ ¿acaso la luz no hene sus ondas y sus vibraciones muy semejantes al sonido? Podría decirse que no
habrá mujer encantadora y agradable si carece de esta cualidad indispensable en el bello sexo. ¿No os parece, lectoras
mías, muy exacto el viejo proverbio que dice: ''El tono es el
que hace la canción?" Una palabra de cariño, para tener todo
su valor, debe ser dicha con voz dulce ó al menos afectuosa;
y un reproche justo ó una queja espontánea no producirán efecto si no se supriire, del acento con que sean di·
ches, toda inflexión de cólera, desprecio ó burla. Para
merecer el nombre de persona bien educada debe hablarse
siempre con tono amable y moderado, proc~rando disminuir el volumen de la voz cuando éste es muy robusto.
Por muy agradable y elocuente que sea la conversación de
algunas personas, cuya voz es fuerte y áspera, desearía uno
que terminase cuanto antes. Esto no quiere decir que de·
ba adoptarse un tono monótono y uniforme para hablar,
pues hay acentos tan incoloros y fríos, que hacen estremecerse como al contacto de la nieve. En las grandes agitaciones del alma, sin duda que la voz participa de esa
emoción; mas esto nada importa si el dolor ó la justa indignación no le comunican ese acento áspero y desagradable que se ha procurado reprimir desde la infancia. La
voz no debe ser ni muy alta ni muy baja, ni demasiado
e~evada y aguda, sin que por esto sea sorda y poco inteli·
g1ble. Nunca debe cuidar tanto una persona el tono de su
voz como en una discusión, sobre todo si se tratan asuntos que interesen profundamente á los interlocutores. No
es ciertamente la declaración de una idea contraria á la
nuestra lo que ofende el amor propio, sino el tono dogmático ó de superioridad adoptado por nuestro adversario.
La verdad y l~ razón serán casi siempre aceptadas si la
firmeza y claridad de los conceptos fueran sostenidos por
una voz dulce ó al menos moderada, la cual, lo mismo que
las palabras, acreditarían para el interlocutor atenta consideración y modestia bondadosa por parte del que habla.
En estas condiciones podrá muy bien discutirse, sin violar las leyes de la cortesía y aun las de una sincera afección.
En los salones donde se estiman las buenas maneras, to·
das las personas hablan con voz poco elevada, aunque cla-

~ y d~stinta. ~e procura pronunciar bien cada palabra, y
s1 s_e he~e algun defecto de dicción, se esfuerza por destruirlo o atenuarlo, lo cual se consigue con un poco de
voluntad y atención. No olvidéis amables lectoras la be·
lla fábula de las sirenas: la dulzu~a de la voz ha h~cho su·
gestivas á muchas mujeres, que sin ese atractivo, hubieran
pasa~o completamente inadvertidas, y á esa interesante
cualidad debieron la irresistible simpatía que las hizo dul.
ces y encantadoras para todos.

*

Cuestiones Trascendentales
La Educación de la Mujer
EMOS se~uido recibiendo algunas respuestas, relati·
vas al mteresante asunto de cuál debe ser la edu·
cación más propia que ha de darse actualmente á
la mujer. Insertamos á continuación dichas respuestas:
«Respecto del problema propuesto por ese semanario
acerca de cómo debe educarse á la mujer de nuestra época'
creemos que, según admiten ilustres pensadores ha de dar~
se mayor importancia á la educación moral q~e á la intelectual y física¡ pues aun cuando una mujer sea muy ilustrada en ciencias, artes ó habilidades manuales, todo ese
brillante conjunto quedará opacado si falta la sólida edu·
cación moral. Y puede decirse que no basta á la mujer
ser cultivada moralmente de un modo abstracto pues el
criterio social es muy insuficiente para armarla de un modo completo, á fin de que triunfe en la dura lucha de la
exi.st~ncia. Es pr~ciso, pues, que la mujer sea idealista y
rehg1osa, que su piedad esté basada en una ilustración sólida, libre de vulgaridades y fanatismos. De otro modo es
imposible pedir de su abnegación los heroicos sacrifi~ios
que su condición social le exigen, en cualquier estado de
la vida en que el destino la coloque.
Es muy desigual, por cierto, el conjunto de virtudes que
pide la sociedad á un hombre y los que pide á una mujer
ofreciéndole á ésta muy mezquina recompensa en cambi~
de sus constantes sacrificios, juzgándola con implacable
dureza por la menor falta y negándole toda rehabilitación
con inflexible severidad¡ y como un amargo é irónico contraste ofrece al hombre, con pródiga generosidad, todos los
tesoros de su indulgencia, para perdonar sus extravíos y
disimular sus culpas, haciéndolo dueño de la opinión pública, dirigiendo ésta á su antojo. Tan notoria é irremediable
injusticia solamente puede ser sufrida por la mujer con
una gran dosis de resignación y prudencia, cualidades todas que no se adquieren sino por medio de una elevada
educación moral y de la continua consideración de ideales altísimos que sirvan de base y de apoyo á los esfuerzos constantes, exigidos al espíritu femenino, débil en la
apariencia y fuerte en la realidad práctica de la vida diaria. Por tanto, pensamos que, aun cuando se dé mucha
importancia, la educación intelectual y física de Ja mujer
debe, ante todo, cultivarse su moralidad, para tener, como
se hace en los jardines, preparada la buena tierra, en donde se siembren las bellas flores, de las demás facultades que
se han de educar&gt;.
V. L.

lHI

***

«La educación de la mujer es tan útil y digna de estudio como la del hombre: debe sujetarse á la enseñanza de
los deberes y derechos que por naturaleza y razón corres·
ponden en las diversas fases y estados de su vida á la
criatura humana del sexo débil, y á la instrucción necesaria para satisfacer los que ha de ejecutar y exigir el cum·
plimiento de los otros. Puede abarcar el vasto campo de
conocimientos destinado á la :nteligencia del varón; pero
lo propio es que con predilección consagre su entendimiento á la recta cultura de los afectos del alma en beneficio de la especie. Como indispensable, para no ser vulgar
y tener idea más exacta de lo que es necesario en la vida,
debe conocer, cuanto más á fondo mejor, después de la
instrucción primaria, lo siguiente: quehaceres y economía
domésticos¡ Higiene, Moral, Urbanidad, Gramática del idioma en uso, Lógica, Nociones de Literatura, Historia, Geografía, Física y Química, principio~ de Dibujo y Música, y
por complemento, ha de tener aficion, y de hecho, practi·
car la lectura de libros bien escritos y de provecho».
GUADALUPE

R.

DE CARRERO.

•••

Agradecemos debidamente á nuestras lectoras la bondad
y eficacia con que se han servido enviarnos sus opiniones

acerca de tan interesante asunto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LABORES MANUALES
El estado de salud de los niños se refleja inmediatamente
en su apariencia, en sus actitudes, en su aspecto. El niño
rnno está siempre contento, siempre risueño, siempre entregado á sus juegos, á los que se entrega totalmente, como
que son lo único que les preocupa y que les atrae. Por el
contrario, el niño enfermizo está triste, en quietud; rehusa
los juegos y su aspecto marchito causa verdadera pena.
Pero si se quiere criar á los niños en condiciones de salud excelentes, y se trata de evitar que se hagan débiles y
enfermizos, no hay que aguardará que adquieran francamente el aspecto de niños enfermizos. Se tienen medios
muy exactos y sencillos para vigilar la marcha de su desarrollo, sobre todo en ios primeros meses de la vida, que es
cuando muy principalmente hay que vigilarlos, y cuando
los signos exieriores de enfermedad no se reflejan tan fácilmente en su aspecto y en sus actitudes.
Este medio, que está al alcance de todas las personas, es
el estudio comparativo del peso que ofrecen los niños durante los primeros meses de su existencia. El peso refleja
de una manera muy exacta y clara el estado de la nutrición,
que indudablemente iufluye de una manera decisiva sobre
el desarrollo general, porque si en la edad adulta la nutrí·
ción no tiene por fin más que la conservación de las fun·
dones orgánicas, durante la niñez tiene otro fin no menos
importante: el de permitir el desarrollo de todo e: or.~anismo. Ha de efectuarse, pues, con mayc,r actividad, y cualquier
trastorno que se produzca en ella, influirá muy considerablemente sobre el de5arrollo general.
Por estas reflexiones se comprende con mucta facilidad
la importancia que tiene vigilar muy cuidadosamente el
peso de los niños en los primeros meses de la vida Nosotros hemos visto que en México se descuida mul"hO este
estudio, y no sabemos que haya sino muy pocas familias
que cuiden de seguir esas observaciones, cuya importancia,
sin embar¡(o, es muy grande. Los padres de familia que no
se curan de ob,ervar el peso de sus hijos, cometen una falta muy grave, tanto más, cuanto que esa observación nada
tiene de complicado, ni de dificultoso, ni ofrece el menor
peligro para el pequeño ó para la persona que efectúa la
operación.
El niño, en cuanto nace, debe ser puesto en la balanza
para que se tenga exactamente noticia de su peso inicial.
Este dato tiene también mucha importancia, puesto que el
peso es el único informe que podemos tener respecto á las
condiciones de vitalidad que ofrece el niño en esos momentos. Un niño cuyo peso es muy corto, está seguramente
mal desarrollado, débil, y requiere cuidados especiales. El
pesar á los mños recién nacidos tampoco se acostumbra en
México, y el descuido es tan grande, que no ha permitido,
hasta estos momentos, decir con exactitud cuál es el térmi·
no medio que debe tener el peso de un niño en esas condiciones para considerarse bien desarrollado. En los países
de Europa y en los Estados Unidos, la costµmbre se sigue
en todas partes, y de este modo se ha podido determinar el
promedio del peso inicial de los niños sanos. Este promedio es de tres kilogramos.
Por regla general se cree que los niños mexicanos ofrecen

un peso medio inferior á tres kilogramos; sea porque pertenecemos á una raza menos corpulenta ó por cualquiera otra
razón. El hecho es que, quienes han observado más de cerca y han podido reunir mayor número de casos, convienen
en que muchos niños sanos en México ofrecen un peso inicial de menos de tres kilogramos.
Pero si hay diferencia en el peso inicial y si niños sanos
y bien desarrollados pueden ofrecer en la época del naci·
miento un peso menor de tres kilogramos, en cambio, el
aumento de peso debe ser uniforme y alcanzar cierta pro·
porción, cuando el crecimiento se hace normalmente y
cuando la salud del niño es completa. El aumento varía
con la edad. Debe ser de quince á veinte gramos diarios
en los tres primeros meses; de quince á veinte gramos diarios en los tres meses siguientes; de diez á quince gramos
en los otros tres meses; y de cinco á diez en los tres últí·
mos meses del primer año; de manera que, por regla general, un niño sano debe duplicar su peso al terminar el
quinto mes de su vida, y triplicarlo al cumplir un año.
Aun cuando el aumento de peso se calcula por promedio
diario, esto no quiere decir que debe hacer una pesada diariamente. Esto sería ciertamente acertado; y nada se pierde
con hacerlo; aun debe hacérselo cuando el niño cambia de
nodriza, por ejemplo, ó cuando se sospecha que su alimentación es insuficiente; pero por regla general, dos pesadas
por semana permiten vigilar su desarrollo de una manera
satisfactoria.
Lo que sí es indispensable en todos los casos, es que se
tome el peso cada vez exactamente en las mismas condiciones, á la misma hora, en el mismo aparato, y cuando el
niño tenga el estómago y el vientre en idénticas condicio·
nes de plenitud y vacuidad. Sólo entonces se puede tener
la certeza de que los datos recogidos son comparables en·
tre sí.

'

El uso de la chaquira había
caído en bastante olvido; pero he aquí que las recientes
noticias recibidas de Londres
y los Estados Unidos nos dicen
que)a aplicación de la chaquíra en las labores de las señoras vuelve á estar en absoluta
privanza. Hoy tenemos el gusto de ofrecerá nuestras lectoras dos grabados que representan, el uno, una elegante
pantalla para lámpara eléctrica, y el otro un visillo para
ventanal ancho.
Describiremos el modelo número uno. Se hace de raso
amarillo paja. Para cortar esta pantalla, téngase presente
que un trozo de tela completamente cuadrado puede servir perfectamente. En redondo lleva unas guirnaldas bordadas, al pasado, en sedas de distintos verdes. En la orilla
va el fleco, que es de chaquira menuda. En este fleco se
puede desplegar un arte exquisito, pues se presta á hacer
en él mil combinaciones, sabiendo elegir los colores varia·
dos de la chaquira. Por ejemplo: En cada hilo pueden ir
chaquiras de cuatro colores distintos: verde, amarillo, azul
y paja; y sí se pone un hilo de esta combinación y otro
que lleve los colores blanco, rosa, negro y lila, resultará
el fleco entero una maravilla: un arco-iris que, con la luz
blanquísima 'J velada que baja por el interior de la pantalla y que hiere directamente las chaquiras, semejará una
cascada idéntica á las que se ven en las apoteosis de los
cuentos de magia ...... La cabeza de la pantalla se hace
aparte completamente, y luego se adhiere á la pantalla. con
costura de máquina y cosida con seda del color de la tela.
Va elegantemente abullonada y lleva una jareta con cordón
en su tercera parte. En los esquineros de la pantalla van
otros bordados de chaquira. En estos 1amos deben predominar los colores azul pálido y negro. Este contraste de co-

"~

l•..

~

lores, sobre el amaríllo del fondo, presenta un efecto sumamente elegante.
El número dos representa un visillo para ventanal an·
cho. Se hace de ra,o color de lim6n. En la parte inferior
lleva, como la pantalla, un fleco de chaquira. Este visillo
debe ser un poco discreto, pues es propio para recámara de
soltero. En la parte superior lleva un crnato que imita cúpulas, y de él bajan, á modo de trenzas, flecos gruesos he·
chos de chaquira. Bajo de cada cúpula; lleva un plas-

FIGURA

trón bordado al pasado con sedas de distintos rosas, desde
el más pálido hasta el más fuerte. Los flecos más cortos están combinados con chaquira pequeña y chaquira grande.
El color que debe dominar en todos estos flecos, es el rosa,
para que haga contraste agradable con el tono limón de la
seda con que está hecha la cortina.
El grabado número tres muestra el modelo de un !apetito para candelero.
Está hecho de tela gruesa y blanca de lino-pues este tapete debe ser lavable-y con la trencilla más ó menos historiada que se compra para el encaje inglés, se hacen los
dibujos de las orillas, que parecen muy complicados y que
son sumamente sencillos. Los hilos largos que le dan aspecto como de tela de araña, se hacen con un hilo muy
grueso. El nudo es el mismo que para el encaje inglés.

�EL MUNDO ILUSTRADO

359

LA ROPA BLANCA

MANERA DE PRESENTAR

LOS MANJARES EN LA MESA
La ropa interior merece tanto ó más cuidado y esmero
que los trajes. Actualmente se hace derroche de lujo y elegancia en estas prendas de ropa. A ese propósito, damos á
nuestras lectoras un precioso modelo de bata de dormir. La

Si en alguna parte puede desplegarse arte y gracia exquisitos, es en la manera de presentar los manjares y ~n el
arreglo y adorno de la mesa.
Cumpliendo lo que ofrecimos á nuestras lectoras, damos
hoy un modelo deAservilleta bordada, que debe colocarse
en una plancheta de madera ne~ra ó laca del mismo color,
á fin de que se destaque artísticamente la blancura de la
servilleta y los bellos colores del bordado, los cuales deberán ser de preferencia aquellos que sobresalgan en el dibujo de la vajilla. De todas maneras. deberán preferirse los
dibujos que representen flores. Si la vajilla es blanca, será
de muy buen efecto reunir los colores brillantes del borda-

tela de que está confeccionada es nansú blanco, sumamente fino. Las mangas se cortan completamente cuadradas y
se adornan con encajes valencianos, alternados los embutí·
dos con las puntillas. En los hombros, el cuadrado de las
mangas se recoge con ahuevados, alternados también con
entredoses. La parte del cuello, que como observarán nuestras lectoras, es sumamente ancho, debe llevar una jareta
que recoja más ó me!los el escote, según el gusto de cada
persona. Dentro de esta jareta, va un listón ó cordón que
'sea fuerte. Esta bata debe hacerse muy larga y muy amplia, pues los trajes para dormir deben prestar toda suerte
de comodidades.

EL MUNDO ILUSTRADO
Se unta un molde con grasa y se espolvorea con pan rallado; se vierte la mezcla en el molde y se cuece al baño de
maría. Cuando sale limpia una aguja, está cocido el flan.
Partido en cuadros pequeños, se echa, al tiempo de mandarla á la mesa, en un caldo de tapioca muy delgado.

CALAMARES RELLENOS
Un kilo de calamares. Cien gramos de jamón. Doscientos
gramos de tomates. Doscientos gramos de aceite. Una
cebolla.
Se limpian bien los calamares, sacándoles todo lo que
tienen en el interior, cuidando de apartar en una jícara la
tinta, que es una bolsita plateada que está adherida por
dentro. Se separan las aletas y con las patas bien limpias
se pican junto con el jamón, haciendo un picadillo que se
amasa con un poco de tomate frito. Con esta pasta se reUenan los calamares, rebosándolos en harina y friéndolos en
aceite. Luego se colocan en una cacerola y en la grasa en
que se frieron se pica la ceboUa, un diente de ajo y el to·
mate. En estando todo esto frito, se incorpora á los calamares, añadiendo dos ó tres cacillos de caldo ó de agua.
Se deshace la tinta en un poco de agua y se vuelca sobre
los calamares, dejándolos hervir quince minutos. Si la salsa resulta algo clara, se espesa con una cucharada de hari·
na tostada, bien deshecha en la misma salsa.

359

La Modista en Casa
Damos á nuestras queridas lectoras dos bonitos modelos
de corbatas. El primero se hace de raso brillante color de
cereza. El forro de esta corbata, que debe ser de raso blanco de la misma calidad que el cereza, va volteado sobre la
parte de encima, figurando un vivo que tenga el ancho de
un centímetro. Esto le presta mucha vida á la corbata, pues
el contraste de los colores del raso resulta de muy buen efec·

LOMO ADOBADO

., J

do, sobre el blanco del mantelillo, al negro mate de la plan·
cheta.
Nuestro tercer grabado representa un platón ó fuente,
conteniendo croquetas de pescado. Como nada hay más
eficaz para abrir el apetito que contemplar manjares de vistosa apariencia, recomendamos muy de veras á nuestras
lectoras, cuiden mucho de que en su mesa no falte este detalle. Nada hay más desagradable que ver un platón con
algún manjar, como, por ejemplo, el que representa nuestro
grabado, sin cuidar del importante detalle del tamaño,
igualdad de éste y adorno conveniente. En efecto, si las
croquetas se hacen descuidadamente, sin poner empeño en
que salgan todas de igual tamaño, tendrán un aspecto muy
poco agradable. Para dar una idea exacta del tamaño debi·
do, cr~emos conv~niente señalar el de una pera mediana.
También debe cuidarse de que todas estén igualmente doradas, pues disgusta, á la vista, ver unas lastimosamente
quemadas y otras opacas é incoloras. El adorno debe con·
sistir en una guirnalda, á manera de corona, de la verdura
que se desee, por ejemplo, rábanos, escarolas ú otra cual·
quiera. Un ramito ú hoja de esta verdura debe ir en el re-

Un kilo de lomo. Cien gramos de aceite. Cien gramos de
vinagre. Cien gramos de vino blanco. Sal, pimienta, perejil,
ajos, laurel y orégano.
Se pi:epara el adobo machacando en el mortero el orégano, el ajo y la pimienta; se mezcla todo esto con el aceite,
el vinagre y el vino; se añade un diente de ajo, una hoja
de laurel y una rama de perejil, y en este adobo se tiene
dos días el lomo.
Pasadas las veinticuatro horas, se limpia muy bien el
horno con un paño, se unta de manteca de cerdo y se asa
en el horno.
Sírvese caliente con patatas grandes asadas, pero es mucho mejor servirlo con fiambre.

PERDIZ EN AGRIDULCE
Tres perdices. Cien gramos de aceite. Cien gramos de vino blanco. Cien gramos de vinagre. Una cebolla grande.
Cien gramos de azúcar.
Las perdices, enteras y bien limpias, se ponen en una
olla amplia, el aceite, el vinagre, el vino y otros cien gramos de caldo del puchero, y si no lo hubiere, de agua. La
sal suficiente y unos granos de pimienta.
Se tapa la olla y se deja cocer á fuego lento. Cuando es·
tán tiernas las perdices, se añade al azúcar, dejándolas hervir aún quince minutos más.

to. Las puntas de esta corbata van recortadas en una forma
ochavada. El vivo debe dar la vuelta hasta las puntas también. Dos borlas de seda blanca, que pueden comprarse en
cualquier almacén de ropa, completan el aspecto elegante
de este adorno.
El segundo modelo se hace de seda japonesa, lavable. El
sistema de confección es el mismo que para la anterior
corbata, esto es, el forro de raso que dé vuelta hacia la
parte de encima. Los colores quedan al gusto de las lecto-

ZANAHORIAS ALA FRANCESA
Después de la bata viene una camisa de día. La tela con
que debe hacerse es la batista. Siempre había sido costumbre que el borde inferior de las camisas no llevara ningún
adorno, sino que rematara solamente en un dobladillo bastante ancho. Hoy la moda, que toma ingerencia hasta en lo
que no va á exponerse, dice que la parte inferior de una
camisa debe ir perfectamente adornada con entredoses, alforzas, gaveados, etc., etc. El modelo que presentamos indica mny claro á las lectoras cómo debe hacerse este adorno. La parte superior de la camisa lleva tamuién entredo·
ses. Y las bocamangas van adornadas con listones.

mate de cada croqueta en forma de penacho. Presentadas
así las croquetas, recrearán la vista de los comensales y
abrirán el apetito.

..**

Recetas para preparar una comida propia del tiempo:

SOPA l~\PERIAL
Un cuarto de gallina. Cincuenta gramos de jamón. Cuatro
huevos. Cincuenta gramos de tapioca.
La gallina y el jamón, cocidas ambas cosas en el puchero, se pican; después se baten cuatro yemas de huevo y se
mezclan al picadillo, añadiendo medio cuartillo de caldo

Dos manojos de zanahorias. Cien gramos de aceite. Vein·
te gramos de azúcar.
Las zanahorias han de ser de las llamadas francesas, que
son cortas y redondas, mondadas y limpias se parten en
ruedas delgadas, se rehogan cinco minutos en aceite bien
pasado y se colocan en una cacerola de porcelana con sal,
pimienta negra, el azúcar y un poco de caldo; se dejan
hervir media hora bien tapadas; al cabo de este tiempo se
destapan y se les da vueltas á menudo para que tomen co·
lor por igual.
En nuestro próximo número continuaremos dando lo~
postres y dulces que se necesitan para que la comida esté
completa.
ras. El frente de la corbata es más bajo en su parte posterior, y deja ver un trozo de t ela d e gro acanalada, donde va
incrustada una cinta negra de terciopelo. Esta corbata es
más elegante que la primera, Y su confección resulta un
poco más costosa; pero las dos, hechas á domicilio, no im·
plican un gran gasto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

360

361

EL MUNDO ILUSTRADO

\

FOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE PASEo.- En seda liberty azul ~álido. La levita es en forma de túnica, de tul bordado. Un ancho bies de seda rodea las orillas.

TocA DE TERCIOPELO ABULLONADO, color «chaudrón». Dos alas blancas en forma de «aigrette»
puestas en un lado, constituyen su adorno.
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Saiz de Carlos

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FATIGA MUSCULAR Y NERVIOSAt DEMACRACIONt

Maria Ester:-Con todo gusto doy á usted mi opinión sobre el regalo que desea
hacer. Tratándose de obsequio hecho en
labores femeninas, para señores no es
muy fácil encontrar alguno de buen gusto
y al mismo tiempo discreto. Entre todos
los objetos de uso persoüal, ellos prefie·
ren, _ge~eralmente, los apropiados para su
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en situáciones dificil es, tendré sincera satisfacción en manifestarle mis ideas sobre
todos los asuntos que se sirva consultarme. Solamente encuentro una dificultad,
y es la de que siendo usted tan independiente y poco dispuest~ á so~eterse á la
voluntad de otros, segun me md1ca, pueda desagradarle con la franqueza de mis
opiniones; ¿le será posible aceptarlas? Espero su respuesta.

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dos onzas de solución de amoniaco, una
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substancias y luego se embotellan.
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el género escocés de que me habla, como
para el rayado .
La camisola es de seda ligera blanca
y el traje está adornado con cinta de terciopelo ne~ro, ó de algún color obscuro
que armonice con el color de la tela. La
corbata es de gasa blanca plisada; en el
cuello y en los puf\os de las mangas tiene vuelos de esta misma gasa.

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Neomide:-El bordado á la duquesa se
hace poniendo en el bastidor el género
que va á bordarse, sobre el cual se dibuja
el ornato que se ha elegido. Después se
pone debajo una tela de punto, que se hilvana por los cuatro lados. En seguida se
va bordando el dibujo con cadeneta, hecha ya sea con seda ó hilaza, según convenga. Después se recorta. la tela, de manera que el dibujo se destaque sobre el
fondo de punto, y resulte el género como
aplicación sobre el tul.
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esos artlculos.
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en las ferreterlas, en donde, sin dificultad,
podrá usted conseguirlos.

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discretos y de buen gusto. OJalA que mis
indicaciones le sean útiles.
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H. A.:-Lo más pronto posible daré á
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calle. En cuanto á la costumbre de lavarse
el rostro con agua tibia en las mal'ianas y
con agua caliente antes de acostarse, es
excelente y conserva muy bien el cutis. Si
á este cuidado afiade usted el masaje
facial, hecho suave y prolongadamente,
obtendrá mejor resultado. La mezcla de
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dicha preparación antes del polvo, á fin de
que éste se adhiera bien.

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363

EL MUNDO ILUSTRADO

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Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

�~64

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Amala, Sirve y Regala ....

CARTA BLANCA
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&lt;;uauhtemoc •• Monterrey

-¿De manera que usted cree, don Felipe .. ?
-Amigo mio, dijo el viejecillo sacudiendo la ceniza de su cigarro, y asaetándome
con su pupila amarillenta veteada de gris
acero y cubierta en parte por esa tela que
envuelve los ojos de los ancianos como
un velo de desilusión y de melancoHa;
amigo mio, no le quepa duda: estamos en
sus manos, ejercen mero y mixto imperio
sobre nuestros sentidos: nuestras potencias, nuestras facultades y nuestra persona toda. Cuando algún filósofo saturnino venga á hablarle de esclavitud femenina, rlasele usted en las barbas y compadezca su birrete venerable: no hay tal
esclavitud, y por el contrario, nosotros
somos esclavos de ellas sin poderlo remediar .... Fácil es prescindir de la buena
mesa, del lecho blando, de los muebles
lujosos, hasta del suefio y hasta de la comida; pero de lo que no se puede prescindir es de la mujer, de la compañia de
quien, á vuelta de daruos todos los disgustos del :mundo, nos poetiza y alegra
un poco el vivir. Hasta los santos, hasta
los ascetas han necesitado de su comunicatión y trato, y aunque co11 toda la limp:eza del mundo, San Jerónimo, San Francisco de Asls y San Juan de la Cruz han
solido suavizar las púas de sus cilicios y
quebrantar los aceros de sus mortificaciones para tener sencilla, noble y dulce
amistad ya con las austeras viudas Paula
y Eustaquia, bien con 11 angélica Clara de
Asis, ora con la bendita é inspirada Teresa de Jesús. Ysi eso necesitan la,;; almas
escogidas, ¿qué no habrán menester las
uuestras, balas, sin vuelos y sujetas á
apetitos terrenos?
-Pesimista anda el:tiempo, don Felipe.
- ¿Pesimista? Créame usted que no lo
soy; pero cuando se sabe lo que sabe un
viejo de mi edad, se tiene que convenir
en que debemos entregarnos á ellas atados de pies y manos, y que nuestro único
derecho es el derecho de los vencidos: pedír piedad.
-¿Pero usted ha visto ... ?
- ¡Que si he visto! Vamos, hombre, lo
que yo he visto r.o cabe en tomos para
relatarlo; pero como sintesis le puedo asegurar que hay esto en el fondo: nos endulzan y nos amargan la vida, nos alegran
y nos entristecen, nos safüfacen y nos
afligen, se sacrifican por nosotros y nos
traicionan .... y sin embargo, no podemos
prescindir de ellas.
-¿P~ro todas? Hombre, mir~ usted que
es mucho decir. Vi,tuosas las hay y ... .
- Pero ¿por quién me toma usted, cuando supone que yo afirmo que todas son
picaras y livianas? Lo que yo digo, y lo
sostendría ante un claustro de doctores,
es que no podemos prevalemos contra sus
artes, que las que son buenas lo son porque quieren, y que ni toda la vigilancia, ni
todos los esptas, ni todo el cuidado del
mundo consiguen que sea fiel la que no
tiene deseos de ~erlo. Ya se acuerda usted
de los muchachos á quien Sancho Panza
queria mandar á dormir á la cárcel: pues

365

DIVINIA
: El Perfume Exquisito
que ha conquistado en
muy poco tiempo el fa·

vor del MUNDO ELEGANTE
EL PERFUME

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�366

EL MUNDO ILUSTRADO

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Gotas para
Curar la Tos
son las Gotas
del Pectoral
de Cereza del
Dr. Ayer.

r··.'
,
!

·•

~

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el 'remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Mi·
llares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medí·
cina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
Hay muchos substitutos é imi·
taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. AYER." (No contiene
alcohol ni veneno)
Cada frnsco ostenta la fórmula en la
,·otulatn. P1·cr,1mte 11.,ted, a Bit ~nédico
lo que opina del l'ectoral de Cereza del
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asl son ellas; no quieren dormir en la cár·
cel, es decir, no quieren ser fieles, y asl
se vuelva usted como el comendador de
Córdova, que no sólo no tenla en su casa
criados varones, sino que no consentía
perros ni gatos en ella, se la pegarán si
está usted predestinado para el caso.
-Buena noticia para los celosos, don
Felipe ....
-El celoso es un animal ciego y torplsimo que tiene por atributo especial equivocarse siempre. Siéntelo usted como regla segura; las mujeres engaflan á los
hombres cuando no se lo figuran .... y con
quien no se lo figuran, ...
-Algo habrá visto usted, amigo, y quizás algo habrá sentido.
-Que si he visto .... Ya le digo que de
lo que he visto se podrla formar un tratado de filosofla práctica, que de seguro no
servirla de nada, como todos los libros del
mundo no sirven de nada para el e;obierno
de las pasiones. En cuanto á lo que yo
haya sufrido, la cosa es distinta y le ruego me consienta hacer abstracción de mi
persona. En cambio, voy áreferirle un caso que no sé si lel ó me contaron, y que
me parece profundamente demostrativo de
lo que le aseguro. Dos prlncipes árabes,
Schahriary Schahzamán,mozos, discretos,
inteligentes, guapos y de buena casa ha.
blan sufrido ciertas desventuras conyu·
gales, y para consolarse de ellas, determinaron buscar en el cultivo de la filoso·
fía, en:e1 trato de los hombres y en el conocimiento de las tierras la calma y la
tranquilidad que necesitaban para sus dolores. Salieron de sus Estados á media
noche, de tapadillo y sin que los mirara
nadie, y vieron apuntar la .aurora cerca de
la mar salada, á la vera de unas rocas que
sefloreaban la playa. En la más alta y cubierta por un árbol de copa frondosa brotaba una clara fueote de agua dulce, con
la cual se refrigeraron los viajeros, sentándose á descansar y á dolme de su
desventura cerca del tronco de aquella
planta.
Un rato habla pasado cuando emrezó á
agitarse el océano, y á poco brotó una co·
lumna de humo negro que ascendió hasta
el cielo. Llenos de asombro los prlncipes
subieron á la cima del árbol y se quedaron mirando aquel espectáculo desconocí·
do. Pues he aqul que la columna se trueca
en un efrit genni, ó genio como nosotros
le decimos, alto de muchos codos, de maciza estructura y de ancho y robusto pecho. Después de otear por los alrededores
sin mirar á los cuitados Schahzamán y
Schahriar el genni se sentó bajo el árbol,
tomó un arca que llevaba en la cabeza, la
abrió y extrajo un cofre,•del cual sacó á
una Joven ,resplandeciente de belleza y
luminosa como el sol. Por ella se dijo
aquello de:

Todas las enfermedades peculiares del hombre

Como antorcha aparece en las tinieblas,

Este libro contiene muchas ilustraciones y es
un verdadero manantial de ciencia, tanto para la
joventud como para lo~ ancianos, que sufran de
falta de vigor, causado por errores de joventud,
enfermedades nerviosas, sífilis, contraccion de
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4 sus pies.
Y ante la claridad de su mirada, lágri·

EL MUNDO ILUSTRADO

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namiento de la sangre y desarreglos del vientre.

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367
mas de Pasión humedecen todos los pár·
pados.
Luego que el genio contempló á la hermosa adolescente le dijo: "¡Oh reina de
las más ricas sederlas: di tú á quien robé
la noche misma de tus boda~ !: te participo que tengo gana de dormir un poco." y
al posar la cabeza sobre las rodillas de la
Joven se quedó dormido.
La hermosa alzó la cabeza hacia la copa
del árbol y en ella vió ocultos á. los dos
mancebos. Inmediatamente y cogiendo
con gran tiento la cabeza del genni la puso en el suelo, se levantó y les dijo por
señas: "Bajad sin desconfianza y no tengáis miedo, que está bien dormido." También por señas le respondieron ellos: "Por
Alá bendito, sé muy servida de dispensarños que'es trance peligroso." . y ella:
"Por Alá, ó bajáis pronto ó se lo diré
todo al gigante, que os hará morir de mala muerte." Los pobrecillos se sintieron
amedrentados y bajaron; sin esperar más
razones ella les dijo: "Pronto, abrazadme
y besadme sin reparo, porque si no lo ha·
céis despierto al genni de su sueño."
Asustado Schahriar le dijo á Schahzamán:
" Hermano mio, á ti te toca." Y el otro
respondió: "A nada me atreveré si tú no
me das el ejemplo, ya que eres el mayor
de los dos." Y ambos se invitaban mutuamente con guiños; pero sin decidirse á
nada. Entonces ella dijo: "¿Qué estáis
haciendo alll y qué significan esas panto·
mimas? Si no os ponéis al avfo, inmediatamente despierto al genio."
Por fin ambos hicieron de mala gana lo
que se les disponla. Cuando la hermosa
habla depuesto todo enojo, sacó del bolsillo un saquito que contenta un collar
compuesto de quinientas setenta sortijas
de hierro y les dijo: "¿Sabéis lo que es
esto?" "No, en verdad, contestaron."
''Los dueños de estas sortijas han sido
mis amantes sin que de ello se diera cuenta ese gigante aborrecido. Dadme vuestras
sortijas, que asl debe ser."
Mientras colocaba en su sitio los nuevos trofeos, la hermosa dijo: '· Habéis de
saber que este genio me robó la noche de
mis bodas, me metió dentro de un cofre,
puso el cofre dentro de un arca fuerte,
afianzó al arca con siete enormes candados y todo lo introdujo al fondo del mar
rugiente, cuyas olas rugen y chocan entre
sf; pero no sabia que cuando una mujer
desea algo no hay cosa que sea parte á
impedlrselo."
Suspensos se quedaron los dos herma·
nos oyendo estas cosas y se dijeron en el
límite del asombro: ' 'Si esto acontece con
un genni, y si á pesar de su grandeza su·
fre cosas más terribles que nosotros, en
esta aventura debemos ver una enseñan·
z1 que nos servirá de consuelo."
Tempranito dejaron á la moza y se volvieron á su,; respectivos lugares por el
canino que habían traido.
Callado quedé r€flexionando aquellas
cosas , y después de un buen espacio, dije
pensativo:
-Y bien, don"'. Felipe, si tal es la ley,
habrá que~huir de las mujeres y declarar·
se su enemigo. Pocas me parecen, en ver·
dad, las maldiciones de todos los Santos
Padres para_execrará tales monstruos.

DE LA Mi,"LTITUD
Que han usado nuestra preft
paración ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus mériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

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sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á mucho3
que habian perdido ya toda es
peranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
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-No veo esa enseñanza tan clara, y más
bien me parece percibir, entresacándolo y
deduciéndolo de esta y otros cosas, que
hay que pensar en buscarlas buenas, enamoradas, cariñosas y sencillas; pero que
de nada valen amone~taciones ni regaños,
rejas ni cerrojos, esplas ni dueñas, cuan·
do no existe en las mujeres el ánimo de
tolerar la servidumbre. A los hombres más
listos que ha habido en el mundo los han
engañado hembras de poco ó ningún en·
tendimiento, y hombres feos, to11tos y sin
gracia han logrado la fidelidad de las da·
mas más bellas y discretas. Asl, pues, el
remedio no serla alejarse de ellas, sino
estudiarlas, conocerlas y buscar la ma·
nera de contentarlas. Créamelo usted:
quizás lo único posible sea lo que aconsejaba uno de los mayores buzos del cora·
zón humano que han existido en el mundo, Tirso de Molh1a, que resum!a sus
creencias sobre el trato á la mujer en esta
quintilla, que yo quisiera ver grabada en
todos los hogares:
Con tu mismo sér la iguala;
Amala, sirve y regala;
Con celos no la des pena;
Pues no hay mujer que sea buena
Si ve que piensan que es mala.
Yavivando el fuego de su cigarrillo, don
Felipe salió de escapada dándome las bue.
nas noches.
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PARABOLA
Sucedió una vez que, de una mujer que parecía cuerda,
empezó á decirse que daba pruebas de no estar en su cabal
juicio.
Y las vecinas de la mujer, que eran muy caritativas, se
reunieron para deliberar so'bre aquel caso y, después de
deliberar, hacer cuanto pudieran por favorecer á la pobre
loca.
Y cada una de las que asistieron á la asamblea habló largamente, refiriendo todo lo que sabía acerca de aquella
desgraciada.
Y hasta algunas refirieron más de lo que sabían.
Y en resumen, lo que de ella dijeron, fué:
"Que en el centro de una habitación había colocado ver·
"ticalmente y clavado en el suelo, un palo.
·· "Y que ese palo, en el extremo libre, tenía un clavo.y
''que ese clavo servía de eje á una banderita metálica ó
"veleta.
''Y que como la banderita ó veleta en cuestión estaba
"dentre del cuarto y allí no llegaba el viento, hubiera per·
"manecido constantemente inmóvil.
''Pero ( y aquí entraba lo particular del caso) que la dueña
"de la veleta, la infeliz maniática, hacíala girar á cada ins·
"tante, soplando sobre ella para orientarla; y que ponía ex·
"traordínario empeño en que señalase siempre la misma
"dirección que la gran veleta de un campanario próximo.
"Y que acontecía que mirando á la inconstante veleta
"del próximo campanario para sorprender sns menores va"riaciones y soplando la veleta propia, se le pasaba dulce·
"mente el tiempo.
"Y que aunque podía alegarse que aquel entretenimiento
"le salía barato y que con él no había, al parecer, perjuicio
''para nadie, era forzoso convenir en que sí había per¡uicio;
"pues entre mirar y soplar olvidaba todos sus ordinarios
"quehaceres y ni se cuidaba del marido, ni de los hijos, ni
''de la casa, ni de nada, lo cual estaba muy mal hecho."
Y las vecinas, que eran muy caritativas, acordaron, para
bien de la enferma, que convenía recluirla en un maníco·
mío, porque aquello no podía ni debía seguir así.
Y prevías las gestiones necesarias que hicieron con toda
inteligencia y buena voluntad, la mujer de la veleta fué
recluida.
Y las piadosas vecinas, satisfechas de su buena acción,
y con la conciencia tranquila, se fueron á sus respectivas
casas.
Y allí se consagraron todas á consultar y estudiar catálogos y revistas de figurines con modelos nuevos, porque
el viento, digo, la moda, había cambiado y era ímprescin·
díble y urgentísimo orientarse en la nueva dirección.
Y á nadie le pasó por la idea de encerrar en el manico·
mio á las vecinas.
PEDRO GUZMAN.

369

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Cuenta la crónica que hallándose contratado en Granada
el célebre actor don Julíán Romea, al llegar la época del
&lt;Tenorio&gt;, le dijo el empresario que pusiera dicha obra en
escena, á lo cual replicó don Julíán:
-Yo no hago esa obra; no es de mí repertorio.
-Pues á mí me conviene que se haga, porque son unas
cuantas entradas seguras. Si usted no la quiere hacer, al
menos dirija los ensayos.
-En eso no tengo inconveniente.
Repartió la obra y citó al primer ensayo; al comenzar
éste sentóse don Julián junto á la concha del apuntador,
donde permanecía mudo y pensativo, pues es sabido que
no le gustaba dirigir y que limitaba esta importante fun·
ción á decir una que otra vez: «No es eeo», sin tomarse la
molestia de i::xplicar cómo era &lt;aquello».
Aquel día no dijo absolutamente nada, y, al terminarse
el cuarto acto, se levantó, tomó su sombrero y se dispuso á
salir del escenario.
El empresario le cortó el paso, diciéndole:
-¿Adónde va usted, don Julíán? Falta la segunda parte.
-¡Ah, de eso no sé nada. Ignoro cómo hablan los
muertos.
Y se marchó tranquilamente.

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�374

EL MUNDO ILUSTRADO

Operaciones que
pueden evitarse
Cuando el médico dice á su paciente, que sufre de enfermedades
femeninas,quees necesaria una opera·
ción, esto por supuesto la asusta.
El sólo pensamiento de la mesa de
operación y del cucbilo llena de terror
su corazón.
No se niega que las enfermedades
femeniles pueden alcanzar un pro·
greso, en el cual sólo una operación
puede curarlas, pero tales casos son
mucho menos frecuentes de lo que
generalmente se supone, porque
muchísimas señoras se han curado
tomando el Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, después que los
-· ~
médicos les habían dicho que una
"
·
operación debía de hacerse. En
1 ,
·"
efecto hasta el punto en que es abso·
lutamente inevitable la operación para obtener alivio instantáneo, esta medi·
cina seguramente proporcionará alivio. Las expresiones de gratitud más
ardientes que pueden darse, se nos envían por señoras quienes por haber
tomado el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham han escapado opera·
ciones peligrosas.

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valor en el Cambio de la Vida; disuelve y arroja de la Matriz los tumores que
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LA APUESTA
Un dla el viejo monarca.de_los Gnomos
me dijo:
-Pagado estás, ¡oh, poeta! del ~carmln
que bulle en los labios de tu amada; mas,
si quieres hacer una apuesta, te convencerás que un rubl de mi corona humillarla el
rojo de ese carmin.
-¿ Y qué apostarlamos, sefior?
-Mi espada de combate, que ostenta por
empufiadura un solo diamante, extraldo
de mis dominios de Golconda; mi lecho de
amores, donde recibo á la Luna.tallado en
una ¡i.matista, y mi carro de topacio, que
en irradiaciones vence al Sol.
-¿Y cuál de mis tesoros exiges ¡oh po·
deroso monarca! para compensar el va·
lor de tu apuesta? ¿Quieres el velo impal·
pable de mi musa, ó bien, el ritmo arrullador de mis estrofas que hace palpitar
de amor el corazón de las vlrgenes; ó la
copa de oro en que los suenos me escan·
cian la bebida_:i11mortal que ahuyenta la
tristeza?
-No, poeta, guárdate esas miserias'.in·
dignas de mi cetro y mi corona. Yo tengo
por velo el manto de la tierra, cuajado de
pedrerlas; por estrofa, el ritmo atronador
de los torrentes, y son los volcanes mi
inmensa copa, donde bebo el licor dt !la·
mas que enciende mi sangre y ahuyenta
mis tristezas. Quiero ....
-Habla; cualquiera que sea el teso·
ro que me exijas,.~ queda aceptada la
apuesta.
-Pues .. tu amada misma.
-Mucho pides, señor; y no alcanzarlan
las riquezas todas de tus arcas subterrá·
neas á compensar el más leve átomo del
tesoro que me exiges; pero la apuesta es·
tá hecha.
11

¡Ay! Era muy hermoso aquel rubl for·
mado de gotas de sangre, arrancadas á la
frente del infeliz obrero por el trabajo
abrumador de las minas. Yrazón tenla el
viejo monarca de los Gnomos para mostrarse tan orgulloso de la roja, brillante
luz que irradiaban las mil facetas de la
preciosa piedra.
¿Fué la timidez, la emoción de la apuesta ó fué el amor? No lo sé. ¡Ay! lo cierto
era que mi amada aquel dla estaba tem·
blorosa y pálida como nunca, y que sus
labios, en vez de flor de granado, parecían pétalos de magnolia.:.Perdida estaba·
para siempre, y en vano la infeliz se debatla llorosa y suplicante. El viejo Gnomo
la reclamaba con acento que su repugnan·
te pasión hacia más odioso.
Trastornado de rabia é impotencia me
arrojé t. ella, y en un beso de amor supremo le expresé mi Infinito dolor y¡mis:angustias infinitas ....
Y el viejo Gnomo prorrumpiólen un gri·
to-grito horrible de desesperación y cólera-y huyó despavorido á su caverna.
Mi beso nos habla salvado, caldeando
con su fuego los labios de mi amada, que
aparecieron más que nunca rojos y lucientes!
PABIO FIALLO.

HE)G1\R OE,NOB SBIUS1\ L1\ PERUN1\

Residencia de Mr.

c. Hallock, Antwerp,

O., t. u. de A.

UNO DE LOS MILES DE HOGARES DONDE LA PERUNA
ES EL REMEDIO CASERO.

CATARRO DE LA CABEZA.

El Sr. C. Ha.llock, de Antwerp, Ohio, escribe como sigue:
"Mi hija. Allie se curó radica.lmente el catarro de la. cabeza con tres
frascos de Peruna. Dlcha medicina la he usado por mucho tiempo como
un tónico general y también pa.ra. el catarro. Estoy muy satisfecho de
sus efectos, y la recomiendo á todos para el catarro. Cualquiera. que desee informaciones puede escribirme á mi dirección."
Un Doctor Mexicano muy Reputado nos
., ·r
elo su E xpenen·
·
Escribe manuestan
cía con la Peruna, el Famoso
Remedio para el Catarro.

Toluca, México.
Sres. Peruna. Drug Co.
Muy Sres. mios:-Tengo el honor de
dirigirme á V des. para. a.testiguar una
vez más los beneficiosos efectos de su
preparación, la. Peruna..
La Peruna es, en mi concepto, una
de las mejores medicinas pa.ra las persona.s débiles, y los que tienen afecta·
dos los pulmones y los va.sos linfáticos.
Mi esposa padecla. de una debilidad
pulmonar que me preocupaba, y al term~na.r seis frascos de «Peruna&gt; estaba
entera.mente cura.da, así como ua nifío
de siete aílos, hijo mío, que padecía
linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonees la. he usado en diez
neurasténicos, en nueve niílos que padecían de escrófulas, sobre todo en los
ojos, teniendo ya ulceraciones en la
córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.

Sólo esperaba. tener este número de
Catarro Crónico.
observaciones, para tener una conclu- Carta. de Mr. C. A. Reustrom, Og.
sión general y satisfactoria. y tener el
gusto de presentárselas, para. beneficio den, Utah, E. U. de A.
de la. humanidad doliente.
"Con placer les manifiesto que la
Quedo de V des. afmo. Y atto. S. S. medicina., Peruna, me curó radicalmente un catarro crónico.
Dr. Vicente Estrada Montes de Oca.
"Po:t recomendación de un amigo
comencé á toma.rsu mara.v1llosa. Peru·
La Pe-ru-na Curó Todos los Síntomas. na. Los resultados fueron muy satis·
Carta de Mr. J. C. Crumpacker, Ko- factorios. Yhoy la recomiendo sin vakomo, Indiana, E. U. de A.
cila.r á todo el que padece de cual''Puedo decir que de nada tengo que quier forma de catarro.
queja.rme actualmente. Me siento
"Sufría. horribles agonías, pero ahora.
bien, descanso bien toda la noche, ten- me siento tan ágil como cualquiera. otro
go buen apetito y puedo comer cual y más lleno de aspiraciones que antes.
quier clase de alimentos.
''Todos mis amigos dicen q_ue tengo
"No siento dolor ó perturbación nin- mejor semblante y los compelo á que
guna. y puedo trabajar todos los días. prueben la Peruna. He contribuido
Puedo resistir toda clase de fatigas y con la mayor satisfacción á la. venta
sentirme bien después.
de muchas docenas de Peruna..
"La Peruna me curó los flujos de san- ''Su Pernna es el mejor tónico restau,
gre, la gripe y los dolores que sentia.. rador que se conoce para. una. persona
"Ha desaparecido el ruido en los delicada, y para el que padezca. de la
oídos y la cabeza. Mi imaginación es temerosa enfermedad, ca.t&amp;.rro."
clara., y tengo buena memoria.. Tengo Los médicos más prominentes de los
el estómago en estado normal y me Estad9s Unidos de América, Canadá,
siento radicalmente bien.
México, Cuba. y Puerto Rico la reco"La curación de mi enfermedad ha miendan y prescriben en todos los casi~o verdaderamente una. victoria.." sos catarrales, agudos y crónicos.

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�r-~-

376

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervio5 Fuertes

DOMINGO

21

Estos son mejores que bs r;,:mucs
riquezas, y usted p;_iede
obtener estos beneficios inapreciables
por el precio de un
frasco de Zarzapa=
rrill:i d~I Dr. Ayer. Es
la medicina más eficaz
que pueda comprarse con
dinero. Si el apetito de usted
es escaso; si su digestión estardia ó imperfecta y se siente usted
nerviosoy débil, lo convendrá tomar

del Drº Ayer
1

Pone rica y roja la sangre, y comunica fuerza y vigor á los nervios.
Si se siente usted ligeramente indispuesto, ó enfermo de gravedad, el
medio más seguro de restablecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer-el depurativo de la sangre
más perfecto conocido de la facultad
médica. (No contiene alcohol)
Cada fl'a Sro o.~t,,utn la f1Ínn11lt1, en la
rotulata . 1-'re ff""t,, 11.~tecl ¡, su médico lo
q11e opina de l a Z a r zapai·rilla del Dr,
A.yer,

J:&gt;reparada. por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, .Mass., E. U . de A.

LINIMEffl
CltEAU
" ...,.. .. .... roriao
,

. . ,,.,...

l'NIIJIUH. .

VIERNES

(39 del mes. Quincuagésima ó Carnestolendas. Minerva). San Valerio, obispo,
confesor (del 29 de Enero): Santos Severiano, obispo; Vérulo y el B. Diego Carballo, mártires. Oficio y misa de la Domi·
nica: rito semidoble y ornamento morado; se
hace conmemoración de San Valerio, obispo, confesor. El Evangelio nos recuerda la
curación del ciego de Jericó. Función solemne por tres &lt;!las en Jesús Nazareno,
con exposición del Divinisimo é indulgencia plenaria. Exposición de su Divina
Majestad por dlas en vari,1s iglesias.
(P) .

En este dla, como recuerdo de las · fiestas del Carnaval, se hace un paseo.por la
Reforma sin ninguna animación ni entusiasmo.

26
Festividad de la Corona de Espinas de
Nuestro Seilor Jesucristo. Santa Margarita de Cortona (del dla 22). Santos Porfirio, confesor, y Néstor, obispo, mártir.
Todos los viernes de cuaresma se gana
indulgencia plenaria, visitando al Sefior
de la Expiración en su capilla.
El evangelio de la feria refiere el mandamiento de amar á nuestros enemigos y
perdonar las injurias. (S.)
Cuarto creciente en Tauro, á las 8 h.
12 m. 36 seg. de la noche. Frio.

22

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•Ita 4tl ftlt, tarl
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DE

SÁBADO

27

LUNES

La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Zacatecas. La Cátedra de San
Pedro en Antioqula (conmemoración de
San Pablo); Santa Margarita de Cortona,
penitente (su fiesta el dia 16) y San Pascasio, obispo, confesor.
Conjunción de la Luna y Saturno, á las
12 h. 52 m. del dla.

La Zarzaparrilla
1

gos, se canta en Catedral y Guadalupe
dos misas: la de la fiesta del dia á las 8
de la mai!a1;a, y la de la feria. con ornamento morado y sin órgano á las 9.

La Santa Familia (de la Dominica, 3~
después de la Epifania), San Baldomero
confesor. Desde hoy hasta el sábado
santo, excepto los domingos. se cantan
en Catedral y Guadalupe las visperas,
acabada la segunda misa.

MARTES

23
Festividad de la · Sagrada Columna· en
aue fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. La vigilia de San Matlas apóstol, San Pedro Damiano, obispo,
confesor y doctor de la Iglesia, cuyo oficio
se traslada al 16 de Marzo para la archi·
diócesis y al 29 del mismo para la ciudad.
Santos Florencio, confesor, y Milburga,
virgen. F1rnción al Divino Rostro en el
Coh gio de Niñas.
Se repite el paseo de Carnaval, tan desanimado como el domingo.
MIÉRCOLES

24
(F. S.) Ceniza. (Ayuno y abstinencia
de carnes). Santos Matlas:apóstol, y Modesto, obispo, confesor. Oficio y misa de
la feria; rito simple y ornamento morado;
no hay conmemoración de ningún santo y
se prohibe la celebración de misas privadas de difunto y cualquiera otra votiva.
Se traslada San Matias, apóstol, al dia 6
de Marzo. El Evangelio nos recuerda la
pureza de intención que debe haber en el
ayuno. A las nueve y media de la mañana solemne bendición é imposición de la
ceniza en Catedral y Guadalupe. Sermón
en las mismas iglesias todos los miércoles, viernes y domingos de cuaresma, en
la misa segunda, que es de feria y se can·
ta antes de las nueve de la mañana. Comienzan los ejercicios cuaresmales en todas las iglesias, avisándose á los fieles
los dlas y horas en que tienen lugar. Todos los miércoles de cuaresma, asl como
todos los viernes del afio, indulgencia plenaria en la parroquia de la Santa Veracruz, visitando al señor de los Siete Ve·
ios. Absolución del Escapulario de la
Merced en la Iglesia de Belén.
Se cierran las velaciones.
JUEVES

25
El Beato Sebastián de Aparicio; Santos
Averta1,o, Cesáreo y Pipino , duque, confesores. Indulgencia plenaria en Catedral, exposición de la reliquia de San Plo
mártir y misa votiva del mismo, que se
canta antes de las nueve de la mañana.
En toda la cuaresma, menos los domin-

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378

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Mundo Ilust, Febrero 21-1909

El edificio que ocupó por muchos años
el hospital de S1n A1drés, en cuyo sitio
se construye actualmente el palacio de la
secretarla de comunicaciones y Obras Públicas, ttivo, como uso primitivo, un colegio para novicios de la compañia de Jesú~,
institución que se fundó en 1626.
A fines del año de 1772 y á principios
del siguiente hubo una gran epidemia de
viruela en la ciudad de México, la que hizo necesaria la ocupación del edificio del
colegio para dedicarlo á hospital. Los primeros enformos fueron admitidos en el
edificio el 15 de Febrero de 1773. Al principio los gastos del hospital fueren costeados por la mitra de México y algunas
asociaciones piadosas hasta la Reforma
época en que, nacionalizados los biene~
de la Iglesia, el hospital empezó á ser administrado por la oficina correspondiente
de la administración pública.
16 ie Febrero de 1go8
Consagración del tercer obispo
de Tehuantepec
La sede vacante de Tehuantepec fué
o~upada por breve del S.mto Padre, en la
que se nombraba al prebendado de la cate lral d~ Guadalajara, :monseñor _Ignacio
Plasenc1a, tercer obispo de la diócesis
lstmica,
.~~cibijas las bulas en México, se procedto á la consagración del nuevo mitrado
la cual se efdctuó solemnemente en la ca~
ledral de G:.1adalajua el 16 de Febrero de
1908. Ofició el arzobispo diocesano, quien
tuvo , como asbtentes, á los obispos de
León y de T~pie.
17 de Febrero de 1907
Inauguración del palacio de Correos
Terminado y listo para su uso el palacio
de,tinado á l 1 administración general de
correos, que se levanta en la esquina de
las ca\l~s de Sm A1drés ;y S1nta 1,abel,
se fijó, para su inauguración, el 5 de Ft:lbrero de 1907; pero por ligeras indisposiciones en la salud del señor Presidente de
la Rdpública, la ceremonia se pospuso por
varios dias, h1sta que al fin se llevó á c,bo el día 17 del mi,mo mes.
La fi !Sta de ;inauguración fué muy solemne; asistieron á ella las principales
personalidades de la administración y los
representantes diplomáticos de las nacionds amigas.
El edifi;io ocupa el solar en que se levantó por mucho tiempo el hospital de terceros y que últimamente f.ié destind.do á
E;cuela de Comercio.
18 de Fdbrero de 1856
Apertura del Congreso constituyente
El acont_acimiento polltico de mayor importancia que mmó el principio de la adm!nistración de don lg~acio C'JmonfJrt, fué
l I ap~rtura del congreso constituyente,
q 1e estaba destinado á _trazar los princi-

379

EL MUNDO ILUSTRADO

pios de nuestra organización polltica. La
solemne sesión de apertura se efectuó la
tarde del 18 de F~brero de 1856.
De esta manera el gobierno liberal cumplió una de las promesas más solemnes
del Plan de Ayutla.
En la sesión de apertura Comonfort
pronunció un discurso, en el que exponla,
de una manera sobria y sincera, la verdadera situación y su confianza para vencer
las dificultades. Este discurso fué contestado por el presidente de la Cámara, don
Ponciano Arriaga, con un discurso. vehemente, en el que campeaban las ideas de
liberalismo exaltado.

.EMPLASTOS
POROSOS de

20 de Febrero de 1812
Carta de Calleja á Venegas
Apenas empezaba el sitio de Cuautla
por Calleja, comprendió este Jefe realista
que tenla á su frente un enemigo formidable, y que la tarea de tomar la ciudad de
Cuautla, si acaso la consegula, le habla
de costar grandes sacrificios.
Iniciado el sitio el 18 de Febrero de 1812,
al dfa siguiente sufrió Calleja el primer
revés, el cual comunicó al virrey Venegas
en carta fechada el 20 del mismo mes. En
ésta expresaba su creencia de que era necesaria la destrucción absoluta de Cuautla para que, debajo de sus ruinas, quedaran sepultad&lt;,&gt;s todos los insurgentes á
quienes daba el nombre de facciosos; "de
esta manera, decla, nadie se atreverá, en
lo de adelante, A encerrarse en los pueblos
ni encontrarán otro medio para libertarse
de la muerte que el de dejar las armas."

21 de Febrero de 1856
Franqueo previo de la corres·
pondencia
Por una vez más ocupan nuestra atención los acontecimientos con que inició su
administración don Ignacio Comonfort. A
la ya larga lista de acontecimientos á que
hemos hecho referencia en anteriores efemérides. tenemos que aumentar uno que,
aunque no es de grande impo,tancia desde el punto de vista politico, representa
una mejora muy digna de tomarse en consideración desde el punto de vista administrativo. Se trata del franqueo previo de
la correspondencia, que fué decretado el
21 de Febrero de 1856.

•

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre t~ mujeres)
Proporcionan a 1i vi o , - - - - - - - - - instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

19 de Febrero de 1856
Se Incorpora el Estado de Coa huila al
de Nuevo León
Mientras el gobierno de comonfort hacia grandes esfuerzos por mantener la paz
del pals y sobreponerse á las dificultades
que presentaba la oposición del partido
clerical, los mismos liberales, á quienes se
habla encomendado la dirección ordenada
y pacifica l\e la nación, originaban, á su
vez, disgustos de otra naturaleza.
Don Santiago Vidaurri, que se habla retirado á la frontera norte del pals y que
obraba de una manera independiente, sin
hacer el menor caso del gobierno del centro, declarándose árbitro y jefe del partido
liberal, decretó, el 19de Febrero de 1856, la
anexión del Estado de Coahuila al de
Nuevo León, medida que, naturalmente,
tenla que ser desaprobada por el gobierno
federal, como de hecho lo fué.

AIIC"C·.n.V..:

FUNDADA 1847

Para dolores eri' la reJ?ión de
los Riñones 6 para la Debilidad
en ¡as eaderas, el emplasto deberáaplicarsecomo sevéarriba.
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Para Reumatismo 6 Dolor
de Espalda,Codo.s,
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para Torceduras,
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Pies Doloridos, etc. el emplasto deberá cortarse del
tamaño y forma requeridas aplicánd olo según se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millones
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 7. Febrero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado co~o articulo de segun da clase en 3 de Noviembre de 1894.

.
Año XVI-Torno I

México, 21 de Febrero de 1909

La llegada de Monseñor Mora
Adorno de la fachada de la catedral en honor del nuevo arzobispo.

Número 8

�ÉL MUNDÓ ILUSÍRADO
DIRECTORIO!

Propietario, VICTOR M. GARCES

•

DIBEOTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfare número 9. México, D. F. Apartado post:i.1 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ 1.25
1.50

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . .
En los Estados .

. . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
11

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Poder y la Dicha Humana
AS tres grandes ambiciones del hombre
son la riqueza,.el poder y la gloria¡ y
de las tres, acaso la más subyugadora
y dominadora, es la del poder.
Es verdad, "y ya lo hemos probado,
que la riqueza es poder y suele ser
gloria¡ no lo es menos que en los tiem·
pos que corren la gloria suele ser riqueza y poder¡ pero es indiscutible
que el poder necesaria é inevitablemente es riqueza y es
gloria. ·
Un poeta laureado, un escritor leído, una diva aplaudida, una bailarina admirada, se hacen pagar á precio de oro
sus estrofas, sus libros, sus notas ó sus piruetas¡ y sobre
que así llegan á la riqueza, también conquistan la influencia, que es el poder entre bastidores¡ pero al fin y al cabo
el poder.
Lola Montes llegó á gobernar Baviera¡ la Montespan y la
Mainte'nón, Francia¡ Juana Dubarry acabó de desencadenar las iras de la Revolución francesa¡ y Castrauccio
Castrascani, y el Príncipe de la Paz, y tantos otros y otras
supier:on, cosa que hoy pocos ignoran, convertir la gracia
en talento, el talento en gloria, la gloria en riqueza y la riqueza én poderío."
Pero si hubiéramos de preguntar á los gloriosos qué es
lo que'tnás estiman de su gloria, y á los ricos qué es lo que
aprecian más de su riqueza, contestarían unánimes que el
poder que les confiere sobre las cosas, sobre los hombres y
sobre los sucesos.
Gobernar, reinar, imperar, subyugar¡ mirar doblegadas
alrededor nuestro, como espigas, todas las frentes¡ uncidos
á nuestro carro de triunfo los esclavos sumisos¡ atadas al
arzón ae nuestra ~ill~t l~s o_pulentas cabelleras de las sahínas raptadas¡ aspirar el humo de los inciensos quemados
para nosotros¡ sentir atronados nuestros oídos con el estridor de los clarines triunfales y de los atabales turbulentos¡
escuchar cánticos y loores¡ ver desfilar ante nuestra vista
corazas y cascos de combatientes, togas de magistrados,
casullas y sobrepellices de sacerdotes y diáconos¡ sentir·
nos, como el sol, foco y centro¡ convergencia, como astros,
de miradas y anhelos¡ ser capaces, como Neptuno, de pro·
nunciar el Quos ego¡ como Eolo, de desencadenar las tempestades, y como Jehová de lanzar el Fíat fecundo y
creador, es imposible imaginar cosa más bella, más deli-

L

1¡

ciosa y más potente para orientar la voluntad humana y
encaminarla á más altos ideales de grandeza.
Por eso amamos, los grandes como los pequeños, los merecedores como los indignos, las águilas como los insectos,
el poder.
El báculo, iqué sostén! la tiara, ¡qué diadema! el trono,
¡qué pedestal!
El poder es una cima, desde la cual vemos todo á nues·
tros pies. Desde esa cima, como el cóndor desde más arriba de los Andes, todo lo podemos ver, examinar, escudriñar y dominar.
Si desde el fondo de los pozos profundos pueden, en
pleno día, ser visibles los astros, desde lo alto de los espa·
cios infinitos pueden ser escudriñables todos los abismos.
Y .no es la menor de las voluptuosidades del poder el
descubrir, desde aquellas cimas, lo'l antros profundos y
los recónditos vericuetos del corazón humano.
Desde las alturas del poder se sabe qué virtudes son vicios, qué desprendimientos son interesados, qué abnegaciones son traidoras.
La oreja del poderoso escucha todas las bajezas¡ su olfa·
to respira todos los miasmas¡ su tacto palpa todas las asperezas¡ su gusto paladea todos los resabios.
-Quisiera-decía una vez un cortesano á un monarcaser el dosel de vuestro tono.
-¿Y para qué?-preguntaba el soberano.
-Para saber lo que todo los que os hablan os dicen.
-Es bien fácil-respondió el soberano-saber lo que todos los que me hablan me dicen.
-¿Y qué os dicen?
-Tened por cierto que todo el que me dice algo me ha·
bla mal de las demás.
Ese es el resabio amargo que sienten en el paladar todos
los poderosos: ver que la mayoría de los hombres son in·
significantes, perversos ó despreciables, y oir hablar mal
de todos los que les parecen estimables ó superiores.
Esto sólo basta para hacer cruel y odioso el poder.
¿Puede darse nada más doloroso que no encontrar en rededor nuestro ni desinterés, ni abnegación, ni virtud y
que vivir bajo la eterna obsesión de que quien nos elogia
no~ adula, ~e que quien nos admira nos explota, y de que
quien nos sirve nos teme?
No creo que exista desengaño más cruel que el de saber
que .1~~ ho~bres son incapaces de amor, de lealtad y de
sumis1on sin la espada de Damocles del castigo de la
indiferencia ó del olvido sobre su cabeza.
'
Para ser feliz es imprescindible estimar á la humanidad
á la vez que á sí mismo. Un león empiojado es infeliz. Sa·
ber que sólo ~osotros somo buenos, probos y grandes, no
es un placer, sino un dolor¡ no es una fortuna, sino una
bancarrota¡ no es una delicia, sino un tormento.
La felicidad no es patrimonio del individuo sino con la
precisa condición de que sea patrimonio de la especie.
La Ie_y; del contraste parece, en este caso, presentar una
excepcion. No se puede ser tanto más feliz cuanto más desgraciados son los seres que nos rodean.
Por el contrario, en los corazones bien templados la fe·
licidad ajena acrecienta la propia.
Ignorar la desgracia que aflige á los hombres es un ele·
mento de dicha personal, y los poderosos que, mejor que
nadie, ven todas las miserias y las bajezas ajenas son en
proporción, más desgraciados que el común de las ge~tes.
El poder no es, pues, la felicidad. La grandeza militar,
política, económica, arranca ante el Areópago de la con·
ciencia, y brutalmente, l~s velos de Frinea. Sólo que, en
vez de la belleza pura é mmacúlada de · quien, por supre·
mamente bella, merecía ser diosa, sólo exhibe un esqueleto
descarnado y odioso, que hace desviar la mirada y huir
aterrados y asqueados á los jueces.
Y yo preferiré siempre tener, como Diógenes, el derecho
de decir á Alejandro: «No me quites el sob, á quitará
Diógenes, siendo Alejandro, un rayo de la luz que lo alumbra ó del calor que lo vivifica.
·

/

383

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
EL VUELO ARTIFICIAL

El doctor Quinton, francés, acaba de proponer un nuevo
premio para los que se dedican á estudios de aviación.
Ofrece diez mil francos para el aviador &lt;que permanezca
cinco minutos en el aire con su motor apagado y sin descender más de cincuenta metros&gt;. La fundación de este
premio inesperado,parece haber sido originada..por los es·
tudios y descubrimientos de, ,M. Deprez, quien acaba de
construir unostaparatos para probar que:los pájaros pueden permanecer en el aire sin mover.;:las alas y aun caminar en contra del viento.

FIGURA 1.
PLACA DE ALUMIJHO SUJETA Á UN CARRO MÓVIL
EN PLANO INCLINADO.

Los teóricos, en cuestiones de aviación, se han preocu·
pado últimamente por explicar el mecanismo por medio
del cual los pájaros se mantienen en el aire sin mover las
alas¡ algunos niegan esta inmovilidad y aseguran que las
alas se mueven, pero coa un movimiento tan rápido y de
amplitud tan pequeña, que pasa inadvertido; otros, partidarios de la inmovilidad, invocan influencias eléctricas,
radioactivas ó de otra especie; pero todas estas son hipótesis teóricas que no han sido comprobadas por la observa·
ción científica.
M. Marce! Deprez, miembro del instituto de Francia, bien
conocido en el mundo de la ciencia por sus experiencias
acerca de trasmisión de la electricidad á distancia y acerca
de la manera de caer de los gatos, acaba de construir dos
aparatos de gahinete, con los que prueba que los pájaros,
naturales ó artificiales, pueden sostenerse inmóviles eu el
aire sin necesidad de recurrir á influencias eléctricas ó á
ninguna de esas fantasías de los teóricos.

rá en un lugar sin avanzar ni retroceder con muy ligeras
oscilaciones. Este equilibrio se mantendría hasta el infinito si no fuera porque el peso insignificante del aparato no
permite conservar rigurosamente el ángulo y la intensidad
del viento que lo origina.
Modificando una vez más el ángulo de la corriente de
aire, el pájaro, en lugar de seguir caminando hacia la iz·
quierda, en la dirección del viento, retrocederá de izquierda á derecha.

;,Cómo se explican estos fenómenos y qué consecuencia
se puede sacar de ellos?
Existe en mecánica un principio que se llama del para·
lelogramo de las fuerzas, cuyo enunciado es el siguiente:
Cuando un objeto O (figura 3) es solicitado al mismo
tiempo por dos fuerzas de diferentes sentidos, la acción
combinada de estas dos fuerzas tiene por resultante, una
tercera, R, representada por la diagonal del paralelogramo
construido sobr1;; las líneas F f. De una manera in versa una
fuerza aplicada en un punto puede descomponerse de in·
finidad de maneras en otras dos.
Por fin está perfectamente establecido, desde hace muchos años, que todo cuerpo, sumergido en un flúido sufre
las presiones de éste normalmente á su superficie '
Sentado esto, nos es fácil comprender, con ayuda de
nuestra esquema (figura 4) la manera, á primera vista paradójica, del funcionamiento de los aparatos de M. Deprez.
El viento, al chocar contra la hoja del aluminio, A, ejerce
sobre ella una presión de abajo arriba, representada por la
fuerza F normal al plano. Esta fuerza se descompone en
dos: una, vertical, que tiende á levantarla y que equilibra la fuerza de la pesantez, P, que tiende á hacerla caer
la otra horizontal, H, que lleva á la hoja de aluminio con~
,ra el viento¡ he aquí por qué el carrito sube por el plano
inclinado.
Si aumenta,mos á la hoja de aluminio un pequelío apéndice ó pantalla v:ertical, ~· como en el segundo aparate,
esta pantalla recibe del viento una presié,n que, como se
ejerce siempre normalmente, se traduce por una fuerza horizontal directamente opuesta á H, y que puede ser inferior, superior ó igual.
Si es inferior, el pájaro de aluminio marcha contra el
viento¡ si es s~perior, marcha con él¡ si es igual, más fuerzas se neutralizan y se establece el equilibrio.
. En vista de lo anterior, M. Deprez cree demostrado, teóricamente, que un aviador puede permanecer en el viento
sin avanzar ni retroceder, con su motor apagado aun en
contra del viento.
'

•*•
El primero de estos aparatos (figura 1) es un pequeño
carrito que sostiene un cuadro de alambres, igual al de los
tranvías de trole y, el cual lleva, en su extremidad superior,
una placa de aluminio ligeramente encorvada. Colocado
sobre un plano inclinado, el carrito trata, naturalmente, de
descender¡ pero si se lanza una corriente de aire ascendente bajo un cierto ángulo en un sentido que haría suponer
que aceleraría el descenso del carrito, se ve que, por el
contrario, éste asciende.
El segundo aparato (figura 2) aparece aún más preciso
como medio demostrativo. Un rectángulo de aluminio, en·
corvado, simula las alas de un pájaro¡ interiormente, á lo
largo de su eje menor, hay un pequeño tubo del mismo
metal que representa el cuerpo del animal. En los cuatro
ángulos del rectángulo hay otros tantos anillos que permiten correr al aparato sobre dos hilos tendidos horizontalmente.
Repitamos con este aparato la experiencia que hicimos
con el otro¡ es decir, lancemos una corriente de aire aseen·
dente que sople en una dirección oblicua de derecha á iz·
quierda: el pájaro geométrico volará hacia la izquierda. Si
cambiamos el ángulo de la corriente de aire se estaciona·

FIGURA 2.
EL PÁJARO ARTIFICIAL,

..

:.-i

Estos estudios, estas conclusiones y el premio ofrecido,
orientan los estudios de aviación en una dirección nueva
que los hace muy interesantes.

El darwinisno no es la evolución

La celebración del centenario de Carlos Roberto Darwin,
acontecimiento que señalará, de una manera prominente, el
mes actual en el mundo de la ciencia, tendrá, como uno de

�384

EL MUNDO ILUSTRADO

sus resultados más importantes, el que se deslinde, de una
manera definitiva, la diferencia entre el darwinismo y la
teoría de la evolución, dos nociones científicas que, aunque se relacionan, son perfectamente distint..s.
Sobre este particular vamos á citar pade de un artículo
del profesor Cramptoy, encargado de la clase de zoología
de la universidad de Columbia: «para muchas personas,
que no están familiarizadas con la historia de la ciencia

,w,
R.

l&gt;
FIGURA 3.
PARALELOGRAMO DE LAS FUERZAS,

biológica, Carlos Darwin es el fundador de la doctrina de
la evolución, lo cual es un error en el que han caído tódos los oponentes, á la doctrina evolutiva&gt;.
El mismo Darwin declaró en sus obras que desde sus
primeros años estudió la teoría evolutiva que ya existía, y
que él no hizo más que explicarla y ponerla al ~lcance de
todo el mundo.

*

**

La teoría de la evolución está formada por hechos y
principios que demuestran que los seres vivientes no han
existido siempre, ni han tenido, durante toda su existencia,
la forma en que los vemos actualmente; nos enseña que los
organismos se han formado y perfeccionado por cambios de
generación en generación, desde sus más remotos antecesores, de la misma manera que las locomotoras y los buqut:s
de vapor, para usar de un ejemplo perfectament_e comprensible, han variado desde lo que fuc:ron en tiempo de Ste·
phenson ó de Fulton. Todos los que están· familiarizados
con la historia de la ciencia, saben que la teoría evolutiva
existió mucho tiempo antes del nacimiento de Darwin y
que había sido enunciada y perfectamente delineada por
algunos· anatomistas. como Lamarck, y que fué perfeccionada mucho por los embriologistas como von B:ier.
El trabajo de Carlos Darwin se relaciona principalmente
con los medios naturales por los que se rige la evolución,
y aunque él no hubiera vi v'ido, la teoría evolutiva existiría actualmente poco más ó menos tal cual existe.
El servicio de Darwin á la ciencia, que es muy grande,
consiste en haber presentado, por primera vez, una explicación clara y concisa de la manera como las especies varían, y él mismo nunca consideró sus explicaciones como
finales ó completas.
Darwin comparte con Wallace el honor d~ haber formulado la doctrina de la selección, y es de notarse que los dos
sabios enunciaron las mismas teorías sin haberse puesto de
acuerdo, y deduciéndolas sólo de sus observaciones personales.

***

,I
1

¿Qué es, pues, esa &lt;doctrina de la selección natural&gt; que
ha causado una revolución en la ciencia, y que ha sido tan
mal interpretada por la mayoría de los estudiantes? Vamos
á tratar de exponerla:
Un animal ó una planta, que parecen vivir por sí solos
y tan independientemente, están, sin embargo, ligados de
una manera ineludible con todo Jo que los rodea, puesto
que su misma substancia está formada de elementos que,
con sus energías características, han sido tomados del mun·
do exterior. Un animal que se halla sometido á la acción
de lo que lo rodea, y que tiene enemigos p9r todas pai:tes,
si no está conformado· dé ·mañera de oponerse con éxito á
estos enemigos, tiene que morir. La vida sólo es posible
por medio de la adaptación.
¡,Cómo se ha llegado-á -esa adaptación? Según las tradiciones religiosas, los seres orgánicos fueron construidos por
fuerzas superiores, como los hombres hacen las máquinas,
sobre planos hechos de antemano y acondicionadas de manera que llenen las exigencias de sus destinos. Esta manera de contestar la pregunta es invulnerable, porque no deja
problema por resolver, pero para hombres iniciados en la
teoría evolutiva, como Darwin, no es ni puede ser suficiente.
Juntando de una manera ordenada todas sus observaciones, Darwin llegó á la conclusión de que los organismos
cambian; analizando esos cambios y la manera como se

385

EL MUNDO ILUSTRADO

efectúan, llegó á encontrar las causas, que quizás no sean
finales, para los fenómenos de la adaptación orgánica.

•••
Dice también la doctrina que todos los individuos de
una misma especie son diferentes, y que esta diferencia se
observa aun entre los individuos de una misma familia.
Este hecho es incuestionable; Buffon había atribuido gran
valor al medio¡ Erasmo Darwin y Lamarck decían que éste
influye en gran manera para el uso ó desuso de algunas
partes del organismo; pero Carlos Darwin consideró de
mayor importancia las variaciones que se heredan, que son
recibidas de los antepasados y que no se influencian de una
manera directa por los agentes que nos rodean.
La parte que debiéramos considerar como la principal
en los estudios de Darwin, es la que se ocupa de la selección. Según sus teorías, los seres orgánicos se reproducen de una manera excesiva, y por lo tanto, sólo una pequeña porción de los seres engendrados pueden sobrevivir
escapando de los muchos enemigos de su misma especie,
que tratan de obtener la preponderancia. De esta manera
es como verdaderamente se inicia la lucha por la vida, lucha que se entabla entre los seres nuevos y el medio que
les rodea, al mismo tiempo que con los otros seres de su
mism:i especie.
¿A qué conduce esta lucha? Todos tratan de vivir donde
sólo pueden existir unos pocos. De esta manera, los seres
que están dotados de algunas ventajas sobre los demás, tienen más probabilidades de vivir que los otros. La supervivencia de los aptos resulta de la eliminación de los débiles¡
por esto es por lo que los seres que sobreviven á esa lucha
se hallan adaptados para soportar el medio. Como estos
cambios se heredan, cada uno de ellos va siendo la base
para evoluciones posteriores.

'V

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- - ... - -- - -

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•

/~

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&gt;-

5UELO

º

FIGURA 4.
ESQUEMA EXPLICATIVO.

Tal es, en extracto, la doctrina de la selección natural
que se puede comprobará cada momento, observando cual·
quiera de los fenómenos naturales.

*

Nada varía tanto como el alcance de la voz humana, se·
gún los climas y los países. En algunos experimentos realizados hace poco, se ha demostrado que no excede de cinco
kilómetros. Un hombre, desde lo alto de una colina, gri·
tando «Bob~ á otro, situado á cuatro kilómetros, fué clara·
mente comprendido. El teniente Foster, que formó parte
de una expedición al polo Norte, pudo hablar con uno de
sus compañeros á una distancia_ de tres kilómetros. Bajo el
agua, el alcance de la voz aumenta de un modo considera·
ble y se trasmite á distancias increíbles.

•
••
El gobierno del Canadá, con objeto de dar seguridad á
los buques que se acercan á la costa, envueltos á menudo
en espesa niebla, ha establecido en Camerdown, cerca de
Halifax, un servicio de telegrafía sin hilos, que á hora fija
da en gran extensión á cuantos buques se encuentran en
ese radio y tienen aparatos también, la hora oficial y regulan sus relojes, de modo que les es fácil tomar la altura á
medida exacta.

*

Novela porJ. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINÚA)
El otro se turbó.
-No. ¿Por qué dices que tengo algo?
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Vamos! Como si yo no conociera tu figura característica de procurador en funciones.
-Veamos: ¡,qué pasa? ¿Todavía otro robo de doméstico?
Ricardo hizo seña de que no.
-En fin, ¿nada grave?
-Absolutamente.
Pero el rostro trastornado de Ricardo desmentía su afirmación.
El subprefecto no sabía qué pensar. Se aventuró tímidamente:
-Al menos ¿no se trata de tu mujer?
Ricardo sintió que no tendría fuerza para disimular por
más tiempo la verdad.
- Y bien, sí, di jo, se trata de ella.
Y dejándose caer en un sillón:
-¡Ah! ¡qué contento estoy de tenerte aquí! Desde hace
al¡!unos momentos sentía ahogarme.
Emmanuel se acercó á su amigo y le estrechó las manos.
-¡Pobre viejo! ¡Pobre viejo! ¡Tú que eras tan feliz la Úl·
tima vez que te vi! Pero, vamos .... te alarmas tal vez sin
razón.
Ricardo se había erguido.
- ¡Oh! Está seguro de que no sospecho de Lucy. No dudo
de su lealtad. Ni siquiera dudo de su ternura.
Emmanuel parecía no comprender.
-Entonces ¿qué es?
-Trato de comprender lo que no comprendo todavía.
¿Por qué Lucy ine ocultó que había recibido la visita de
Máximo Tillier, visita que la ha enervado, que la ha trastornado? Porque es necesario que sepas que en otro tiempo
amó á ese Máximo Tillier.
-Si ya no lo ama, ¿qué te puede importar?
-No, no le ama, ó por lo meno~, me lo ha dicho. Y también me ha dicho que no le amaba ya cuando me contó
que le había amado; Pero en fin, si su a1;11or hacia ese hombre hubiese vuelto a brotará la superficie?
Emmanuel se encogió de hombros.
-Sí. . .. sí .. . . sí. .. . Se iría lejos con todos esos síes. En
cinco minutos convertirías á tu mujer en un monstruo.
-No; si estoy seguro de que no me ha engañado.
-Entonces no te pongas en ese estado y da carpetazo al
asunto.
-¿Pero qué tú nunca has experimentado esto . ..... la
necesidad de saber?
-Recuerda lo que te ha costado á ti haberla experimenta·
do. Tu carrera se interrumpió en sus comienzos. Vamos,
viejo no hagas tonterías. Reflexiona un poco, como un ma·
rido ~ulgar lleno de buen sentido, que no hubiera sido jamás procurador de la república. Si tu mujer te ocultó esa
visita es que tenía buenas y justas razones para ocultártela ~n interés mismo de tu tranquilidad.
E~ta reflexión, en lugar de calmará Ricardo, le hizo dar
un salto.
-¿En interés mío? ¿Por qué en interés mío? Puesto que
ella no ama ya á; ese hombre;:porque,:si hubiera vuelto á

amarle, habría una razón para apoyarse en mí y .pedirme
ayuda.
,
Había llegado al paroxismo de la excitación y dando u
n
puñetazo sobre el escritorio:
'
-¡Quiero saber, dijo, quiero saber!
-Y yo te respondo inmediatamente: «Si tu mujer quiere
que no sepas nada, nada sabrás. La mujer más tonta (y la
tuya está lejos de serlo) tiene más finura en la punta de un
dedo ~ue todo~ l_os antiJ!)lOS y mode~nos procuradores de
todas , las repubhcas y de todos los imperios del mundo
Ricardo alzó la cabeza.
'
- - El; necesario que sepa, te lo digo.
A su vez el subprefecto se impacientó.
-¿Pero saber qué, demonio de maniático?
-Lo que sient_e ella por este hombre, ó si acaso no siente
nada. En fin, quiero ver claro en su pensamiento secreto
Eran como dos adversarios frente á frente.
·
-Es imposible.
-He hecho cosas más difíciles que esto.
Emmanuel se echó á reír.
-Sí .... conozco el sistema: obligar al individuo á quie
se.tortura, por ~orpresa, temor ó espanto, si es necesario :
'
gritar la confesión de s11 falta.
Ricardo P"iró á su amigo con compasión.
-No . .. . .. tú no sabes. Por una sola palabra, un gesto,
una achtud que haya provocado en ella, todo se aclarar'
en mi espíritu. Me habrá entregado su secreto, sin dars:
cuenta de que yo sospechaba que lo tuviese.
. Esta vez Emmanuel no respondió y permaneció como
divagado.
Lo que Ricardo quería indagar era posible tal vez
¡pero cuán peligroso!
· · · · ·'
-Sí. .. . veo adónde vas:_la extracción con cloroformo
'' •
¿Pero si usas demasiado?
-Juego de niños para mí, te lo aseguro.
En este momento entró Lucy.
Durante esa media hora que duró la prueba del vestid
ausent~ de lo que :pasaba en der~edor de ella y dejando ºá'.
la modista operar a su gusto, babia tenido tiempo de recobrar la c_alma y hacer su e1.amen de conciencia. Cierto, se
veía ~bh$ada á comprobar q~e _Máximo, ahora, dejaba de
serle mdi~erent~. Per.o el sentimiento de tierna compasión
que experimento hacia él no alte~aba de ningún modo el
amor profundo, hecho. de reconocimiento y de admiración
que se_n:ía por s_u m,ando. Ese amor estaba bien segura de
no tra1c1onarlo Jamas.
• Ricar~o, á quien se pro.m etía contar todo más tarde, sena el pnmero-:-así lo creia ella-en aprobar que no había
abandonad,o, sm el soc&lt;?rro de algunas palabras de paz, de
con~uelo, a un pobre ser que las suplicaba así. Porque no
pod1a tratarse más ~ue de palabras de consuelo. La joven
esperaba que, gracias á algunas conversaciones tanto más
~e~mi~idas y t~nto más peligr?sas, C1Janto que Teresa asis·
tma sie?Jp~e a ellas, calma~ia ese gran dolor de Máximo,
y aun dirigiendo sus pensamientos hacia algún ideal noble
le llevaría á recobrar el gusto á la vida. Tarea difícil e~
verdad, pero posible.
'
Mientras tanto, ¿acaso Lucy no_teníaeldeber [aunque no

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

i
1

fuese más que como una reparación de las apariencias de
error que cometía respecto de su esposo], de mostrarse hacia él más tierna, más acariciadora que antes?
Era necesario que nunca se formase entre ellos ni la sombra de una nube. Y por eso, deseosa de borrar en Ricardo
la impresión de pena que tal vez hubiera qu~dado de su
discusión, la primera habida entre ellos, quiso aparecer
sonriente ante sus ojos, más linda que de costumbre. Y,
con el traje escotado que acababa de probarse, fué á presentarse ante su marido.
Pero al notar la presencia de Emmanuel, que ignoraba
hasta entonces, se retiró instintivamente.
El pudor, que varía con las latitudes, varía también con
las horas del día. Tal mujer que, á la luz artificial, encontrara enteramente natural dejará toda una cohorte de gentes extrañas ver su cuello descubierto, se avergonzaría de
mostrar, en pleno día, sus hombros á un amigo, á un pa·
riente.
-¡Oh! Le pido perdón-dijo confusa á Emmanuel .. .ignoraba que estuviese usted con mi esposo.
-Por fortuna, señora mía,-respondió galantemente el
subprefecto.-Sin esto, me habría privado de un espectáculo
que aprecio en lo que vale. ¡Hermoso!-añadió mirando á
Lucy-ihermoso traje! ¡Y qué bien le va!. ... Si parece usted una reina . .... .
--Justamente-observó Lucy.-Es el reproche que le hago. Es demasiado para mí. .
.
. .
Ricardo permanecía silencioso. Entonces su amigo, dirigiéndose á él, le tocó en el hombro, y en tono de broma le
dijo:
-¡Fefiz hí que posees una muñeca semejante! Trata al
menos de cuidarla, y no te arriesgues á quebrarla... . .
Luego, entre dientes, añadió:« .. . . .. Por el placer de ver
lo que hay adentro&gt;.

I'
TERCERA PARTE

libre de todo compromiso respecto de mí. Nada me debía
usted. No puedo ser hoy, á los ojos de usted, más que un
desdichado que solicita una limosna. Por el menor óbolo
que hubiese usted dejado caer en mi mano, tendría usted
derecho á mi reconocimiento.
Lur.y descubría que Máximo estaba hoy humildísimo.
- No-rectificó ella, con un tono que se esforzó en hacer
ligero-yo no creo venir aquí á saldar una cuenta ni á hacer larguezas. Vengo como compañera, como amiga. Hablaremos de todo si usted quiere, de las gentes, áe las cosas ....
pero lo menos posible de nosotros mismos.
E inmediatamente, para marcar bien su intención de
concluir de una vez para siempre con la cuestión sentimental, se informó con Teresa de la salud del señor y la
señora Tillier. Hizo en seguida contar la historia de su casamiento con el señor Nerville. Cómo había conocido á
ese joven. Cuánto tiempo había durado su noviazgo. Adónde había hecho su viaje de bodas.
Luego, por una transición muy natural, los tres pusiéronse á hablar de Italia y de Alemania. Máximo, silencioso hasta entonces, se dejó arrastrar en la conversación. Hablaba bien. Su espíritu sorprendía fácilmente el lado original ó anecdótico de las cosas, y su sentido artístico descubría siempre la belleza de ellas. Además, las condiciones
en que había marchado le habían hecho ver á Alemania
bajo un aspecto sentimental que podía pasar por profundidad. Era más de lo que se necesitaba para dar á su conversación un encanto que no tardó en impresionar á
Lucy.
Cuando ella vió su reloj, no pudo impedir la exclamación: "Pero si hace dos horas que estoy aquí."
-¿Lo lamenta usted ?-preguntó Máximo.
- Cierto que no-respondió con naturalidad.
Y de hecho, Máximo parecía completamente distinto que
la víspera.
Esta transformación no pasó inadvertida para Teresa,
que se felicitaba ya del éxito alcanzado.
-Estás á punto de hacer milagros-dijo á Lucy cuando
salió á despedirla.

1
Lucy llamó deliberadamente á la puerta de la señora
Nerville.
No iba, como tantas mujeres, vacilante ante la primera
dificultad de su existencia sentimental á pedir á las circunstancias una solución para el problema de su corazón.
La línea de conducta que se había trazado no podía, según ella pensaba, termitar en un J?recipici?·
.
Iba sencillamente como un médico, á quien el deber im·
pulsa á curar una alma enferma, sin pensar siquiera en los
peligros de un contagio posible.
Como había anunciado su visita desde hacía una hora,
Máximo la esperaba en el salón con Teresa.
-Gracias por haber venido-le dijo luego que ella se
presentó.
-¿No estaba usted seguro de verme hoy? Por lo demás,
no depende sino de usted que me vea con frecuencia. Si
mi presencia puede hacerle algún bien, ¿por qué habría yo
de vacilar en proporcionarle ~se' consuelo? Ayer establecimos claramente las bases de nuestro acuerdo. No me pi·
da usted lo que no podría obtener de mí; es decir, el olvi·
do de mi deber y el abandono en provecho suyo de un
amor que ahora pertenece á otro. Pero si, como espero, la
dulzura de una amistad enteramente fraternal puede ayu·
darle á recobrar el gusto á la vida, cuente usted conmigo
enteramente.
Toda esta alocución un tanto larga, que había sido pre·
parada de antemano, si no lit~ralmente, por lo 1:°enos e~ su
sentido preciso, fué pronu~ciad~ por Lucy sin respi~r.
Porque ella juzgaba ne~esano evitar qu~ la men~r .mala inteligencia pudiese deslizarse en el espíritu de Maximo res·
pecto á sus propias intenciones.
Sin esta precaución oratoria, una palabra, una entonación misma habría podido, tal vez más tarde, hacer suponer en ella ~tro pensamiento y falsear elsignificado de esos
encuentros.
Máximo contestó con gravedad:
- Le pedí á Teresa que me refiriera la conversación que
tuvieron ustedes dos ayer antes de mi llegada. No le habría
perdonado que me hubiese representado á los ojos de usted como un acreedor que viene á reclamar el pago de una
deuda. Reconozco que mi viaje brusco, en el momento de
la ruina de sus padres, debía parecerle algo como una deserción, Por el hecho mismo de ese viaje, estaba usted, pues,

.......... ·· ····· .. ............. ... .............. ·······

Fué un momento penoso para la joven aquel en que, al
regresar á su habitación de la calle de Messina, encontró á
Ricardo instalado·en el salón, disponiéndose, como de costumbre, á leer el periódico de la tarde.
Por primera vez olvidó, ó más bieu parecía olvidarse de
referir detalladamente lo que había hecho en el día.
Por lo demás, Ricardo, como si lo hubiera hecho de pro·
pósito, y tambien por primera vez, olvidó de interrogarla
en ese punto.
Este olvido de su esposo, aunque la dispensara de men·
tir, le fué, sin embargo, penoso. Le parecía que acababa de
operarse una división entre ellos, y que, desde ese momento, sus dos existencias cesaban de estar tan estrechamente
ligadas como antes.
Aún, durante un momento, se preguntó si Ricardo no
tenía alguna sospecha de la verdad y si su silencio no
provenía de que él la supiera, en la imposibilidad de de·
cirle todo.
Entonces, conmovida por este pensamiento, estuvo otra
vez á punto de confesar todo. Habría bastado una poca de
decisión. Pero, al mismo tiempo, medía todos los inconve·
nientes que presentaba á esta hora tal confesión. Ricardo,
por bueno, por generoso que fuera, ¿toleraría que continuara viendo á Máximo? Entonces ¿qué sería de ese pobre
muchacho? ¿Habría necesidad, después de haberle tendido la mano, de rechazarle inmediatamente y dejarlo en su
desesperación? Si siquiera esa primera tentativa no hubiese dado ningún resultado apreciable; si la joven hubiese
previsto la inutilidad de todo nuevo esfuerzo por su parte, sin duda, á pesar de una confesión que debía costarle
pena, habría podido confesar á su esposo ese ensayo in·
fructuoso y solicitar su indulgencia por haber obrado, en
esas circunstancias, sin su previa autorización.
Mas, al salir de aquella primera entrevista, por anodina
que hubiera sido y durante la cual Lucy no había, en rea
lidad, causado ningún daño á Ricardo, ni siquiera de pensamiento, Máximo parecía ya transfigurado. Todavía algunas conversaciones y su curación quedaría asegurada.
Dada la lealtad de sus propios sentimientos y la aproba
ción que le daba su conciencia, ¿tenía acaso Lucy el dere·
cho, por un simple escrúpulo de franque za, de comprome·
ter el éxito de la obra?

(Continuará.)

387

'l:L MUNDO ILUSTRADO

•
Cruzar las landas con el agua al cuello
bajo el fuego de trnenos y arcabuces,
y pasar viejos burgos á degüello
· entre un tumulto de sangrientas luces.

Alma Española
1

Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubieia paseado,
con la altivez bizarra de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.
Chambergo con cintillo de esmeralda;
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos á la borgoñona.
De mí patria y mi Dios noble cruzado,
tomar una galera ó un castillo,
y haber dado que hablar mucho á la Fama.
Y caer, con el pecho atravesado,
á la medrosa luz de un farolillo,
bajo las celosías de mí dama.

II

Tener un nombre que sonase á hierro;
- don César, don Rodrigo, don Fernando,y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas;
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado á las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte á los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
III

Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones;
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía
que mujeres itálicas sedujo
la española y galante bizarría.
Y jugar en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento
el alerta tenaz del centinela,
á la luz de una hóguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta la empuñadura de mi espada.
IV
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente
á una ciudad de los Países Bajos,
suelta)a~enseña y á tambor batiente.

Y conducir herejes á la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

á hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.
V
Lanzarme al mar sobre veloz galera
tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, y cuyo nombre fuera
terror de luteranos y agarenos.
Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, á la luz de la mañana
y al estruendo de bronca artillería,
de los turcos la nave capitana.

Hundir el hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herir sin tregua y matar con saña,

y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto,
la cruz de Cristo y el pendón de España.
VI
Desplegadas las velas luminosas,
entre las pompas de oriental boato,
arribar á las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo en el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.
Abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar á las costas españolas
en el puente de rápida galera,
de botín tan cargada que trajera
la escotilla rasando con las olas.

VII
Avivar con mis manos los tizones
del hogar, y á mis hijos, en mi tierra,
entre pausas del asma y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.
Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.
Todas las tardes á la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que á Cristo loa.
Y y a noche, á mi casa tornaría,
arrastrando el reúma de mi pierna
igual que el buen don Lope Figueroa.

Vlfl
Y ya, casi al final de la jornada,
hacer de todo afán renunciamiento,

�388

EL MUNDO ILUSTRADO

y para oir del cielo la llamada
retirarse á la celda de un convento.

SER DOS

En donde llega la hora postrimera
sin que nada á la vida nos despierte,
entre dos tibias y una calavera
que nos .hablan de Dios y de la Muerte.
Y sín miedos, ya eu paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

e-1 alma á Dios y el cuerpo á los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.
IX

ENVIO
A una dama que pudo haber pintado Coetto

'

!' '

¡Oh, qué dulce es ser dos mientras la vida
sus sueños y esperanzas nos envíe!
cuando se tiene una ilusión querida ..... .
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se ríe!
¡Oh, qué dulce es ser dos mientras que crece
el- tormento de amar que nos devora,
cuando por sentir tanto se padece ..... !
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se llora!
Ser dos en el festín, siempre querido,
del amor y la vida y la harmonía ..... .
la dicha de ser dos, he comprendido
cuando estoy á tu lado, vida mía!
Cuando he leído en tu mirar ansioso
que no cruzo la vida solo y triste ..... .
y entonces todo me parece hermoso!
y entonces creo que la dicha existe!

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

¡Oh, qué dulce es ser dos, cuando sentimos
que hay un alma á la auestra siempre unida!
ioh, qué dulce es ser dos cuando sufrimos
temiendo no ser dos toda la vida!

Yo nací con tres siglos de retraso;
amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo con plumas y la espada,
y es el mayor pesar de mi agonía
vivir en este siglo, sin poesía,
sin Dios, sin luz y sin creer en nada.

j

•

rrado1 de lona, sin más puertas de salida que dos pequeñí·
simas, por las cuales no cabía un hombre de mediana esta,
Hace dos semanas apenas que dábamos tura, sin ventilación, sin luz, sin elementos para impedir
cuenta aquí del incendio del «Guerrero&gt;, de Puebla, que probables accidentes, ni nada, en fin , que pusiera á cubier;
amenazó destruir la parte más bella de la ciudad, causando to de la muerte á los infelices que, desconocedores de l~
graves desperfectos, para reparar los cuales hemos de es- naturaleza del local, se aventuraron en él, sii¡ sospechat
:
perar el paso del tiempo; y ahora vamos á referirnos á otro siquiera los naturales peligros,
Y sucedió lo que estaba previsto, lo que lógicamente ha,
que, lejos de ser un simple incendio, constituyó la más
;horrorosa catástrofe ocurrida desde hace muchos años en la bía de suceder: que la multitud, cegada por el terror, obsr
truyóse ella misma las puertas, formando ji:nto á ellas un
República: el del teatro &lt;Flores», de Acapulco.
Disponíanse los habitantes del hermoso puerto del Pací- hacinamiento de carne humana, estremecida por el egoís,
fico á celebrar, con grandes fiestas, la visita del señor go- mo y el miedo. Olvidáronse entonces los más rudimentabernador, y al efecto, organizóse una exhibición de cine- rios sentimientos humanos: no había compasión para ei
mat6grafo en el susodicho teatro, á la cual concurrió lo débil, para las mujeres, para los niños, para los viejos. El
más granado de la sociedad y buena parte de hs clases hu- amoral «yo&gt;, el instinto de conservación, mostrábase triunt
mildes, que presto hubieron de llenar la galería, muy ex- fante, embriagando á la enloquecida turba. Era la batalla
del fuerte contra el débil, y la derrota ante el elementQ_ tetrañas, por cierto, al fin lamentable que las aguardaba.
Cuéntase que estaba la función para terminar cuando, en rrible que lo invadía todo, que lo consumía t9do,,.que os;
la parte alta de la improvisada sala, se escuchó el grito de tentaba, semejante á enorme lucha, las fauces ~Jiis y sa4·· '
,
grientas, pobladas de chispas. . .. . .
¡fuego!
Contados fueron los que lograron escapar de la muerté.
El desorden y el terror fueron entonces enormes. Aquella muchedumbre disímbola, compuesta de hombres, de En diez minutos, el teatro quedó reducido á escombros y
mujeres, de ancianos y de niños, se precipitó hacia las los espectadores á esqueletos carbonizados. De la galerí¡t
no se salvó nadie. En el patio, mujeres y niños perecie~
puertas, ávida de salir y de salvarse.
Las llamas brotaron de la caseta del manipulador, debi- ron, y hombres fuertes también, incapaces de lucha.
Dió principio á la luz de las estrellas, ante el mar, la
do á que se inflamó una de las películas, por impericia de
éste, y pronto invadieron el recinto. Gritos, lamentaciones, faena lúgubre de remover las ruinas y extraer cadáveres.
quejas, blasfemias, sucedieron á la alegría de antes, bro- Un pelotón de soldados abrió una enorme zanj~ de veinte
tando enronquecidos de la enorme masa, ansiosa de con- metros cúbicos en el cementerio, y, acto seguido, comenzaservar su vida. Mas, para darse cuenta de lo que sería esta ron á desfilar las to3cas carretas rebosantes de cadáveres,
escena macabra, verdaderamente dantesca por lo sombría, de miembros que se encontraron esparcidos, de músculos
menester es saber que el tal teatro &lt;Flores&gt;, que se abriera y de cráneos, seguidos por los alaridos de la muchedumbre
al público previo el consentimiento de la autoridad, no que veía pasar ante sus ojos, sin saber cuáles eran, los restos de sus padres, de sus esposas y de sus hijos ....
era teatro ni cosa parecida, sino un barracón de madera fo.
Soplan vientos de desdicha para los
LA CATASTROFE DE
ACAPULCO
teatros.

GUSTAVO F. AGUII.AR.
México, Febrero de 1909.

OCASO

V!LLAESPESA.

Para ''EL MUNDO ILUSTRADO"

*

ASPODELO
A Blanca en su día
Para &lt;EL MUNDO ILUSTRADO».
Al boscaje aromoso en que anidas,
Tremu !ante mi uumen se a~oma
Para oir las endechas sentidas
Que modulan tus labio•, paloma.
Y te miro flexible y gallarda
Columpiando tu cuerpo entre flores,
Como blonda princesa que aguarda
Mensajeros de arcanos amores.
Del ázul camarín de tus sueños
Vengo á abrir la radiosa ventana
Para ver á los pajes risueños
Que diademan tu frente ioh sultana!
iQué afanosos tu'l albos donceles!
iQué gentiles sirvientes los tuyos!
En tu faz unos ponen claveles,
Y en tu voz otros ponen arrullos.
Y te miro, y presiento en las brisas
Que (e envuelven con vagos rumores,
Una orquesta de blandas sonrisas
Y un poema de besos y flores.
En tus frondas el pájaro trina
Y adivino en su voz melodiosa
Que te dice: ¡salud, golondrina,
Blanco lirio ó gentil mariposa!
Y entre tanto que encumbras un orto
En la llama auroral de tus días,
Esta flor te consagro, y absorto,
Vuelvo á hundirme en mis celdas umbrías.
BENITO FENTANES.
1909.

REVISTA üNIVERSílL

Para &lt;EL MONDO ILUSTRADO&gt;.

Para adornar tu palidez de luna
y ceijir. tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas que son una
corona de oro ornada de diamantes.

FRANCISCO

389

EL MUNDO ILUSTRADO

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
Trenzando lentamente su roja cabellera,
Y en el confín brumoso se esfuma, cual si fuera,
De un cíclope gigante, la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar, como ancha placa de cobre, reverbera;
Y las errantes nubes, flotando en la riber~
Sem•jan vastos chales de blanca muselina:

..
1

1

La luz por fin se muere .... Los últimos reflejos
S~ filtran p.o r la rú,tica malla de los viejo~
Pmos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
Pálidamente a~umbran un tronco carcomido
Que sirve, entre peñones abruptos escondido '
De tálamo á un ardiente connubio de culebr;s,

'

RAÚL A. ESTEVA,

"MEDALLON"
LUIS XI [EVOCANDO EL RECUERDO DE NOVELLI]
Para "EL MUNDO ILUSTRADO"
En tenebroso abismo de crímenes hundido
Como la zorra astuto y en la crueldad maest~o
Pérfidamente late su corazón siniestro
'
Bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido, devoto corroído
Por místicos terrores, y en represalias diestro,
Urde suplicios bároaros ó reza un padrenuestro
Postrado ante su gorro de efigies guarnecido.

VI

[

Su ,vida es una antítesis, su sér un hondo arcano ....
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
Poder, y ~n todo triunfa su espíritu vidente.
Circuida de un extraño nimbo de sangre y gloria,
Su equívoca silueta desfila por la Historia
Como una pavorosa contradicción viviente.
RAÚL A. ESTEVA,

l
EL

VOLCÁN DE COLIMA, ACTUALMENTE EN ERUPCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

390

391

EL MUNDO ILUSTRADÓ

ped y no ha pasado inadvertida su presencia, gratísima
por ser él quien es, aguerrido defensor del suelo que fué
su patria, y por encontrarse en un país que sabe de esas
grandes cosas.
El ge1;1eral D'Otton va con rumbo á Madagascar, y su per·
manencia en México obedece al deseo vivísimo que tiene
de establecer aquí una colonia boer semejante á las que
fundara en aquella lejana región, en el Senegal y, en Zan·
zíba~, con 4100 y 4800 boers respectivamente.
Hiz? sus estudios en la esc~ela militar de Saint-Cyr,
Franc~a, en donde fué condiscipulo del ahora famoso general Japonés Kuroki, y tomó parte activísima en las tres
guerras del Transvaal, siendo, al verificarse la ú ltima, jefe
del Estaao Mayor del Ejército boer. Ha concurrido á muchos combates, recibiendo siete heridas, y en Johannesburgo, donde peleó gloriosamente, los ingleses le dejaron por
m_uerto. Es cuñado de Kronje y de Kruger, y ahijado de
Pio X.
Pertenece á la. estirpe de los irreductibles, y es por ello
que no volverá Jamás á su patria hoy esclava.
«Nada tengo allá que me lleve-ha dicho.-Mis propie·
da.des. !ueron c~nfiscadas por los ingleses, y mi esposa y
mis ~iJOS perecieron: los hombres, matando enemigos y
vendiendo cara su vida; ellas, indefensas y desamparadas&gt;.

pueden cimentarse si el orden permanece inalterable. En
lo económ~co significa, desde luego, el aprovechamiento de
u~ gran numero de brazos para la agricultura, y puede significar en un futuro próximo la explotación conveniente de
una extensa zona, que se considera como una de las más
fértiles de América.
Aun cuando en los preliminares han transcurrido varios
meses y se desconfía de la actitud de los indios, es de esperarse que su completa sumisión no tarde en convertirse
en realidad.

*

**rápida visita á Alemania el
Tras una
monarca
inglés, Eduardo VII, ha regr~sa·
INGLESA
do á Londres, para asistir á la apertura
del par~amento, cere1;11o~ia que ha tenido siempre gran importancia en la política internacional.
En esta vez, sin embargo, la expectación -pública ha sido
chasquea~a. El discurs'? de la corona, leído en el par·
l~mento .mglés, no contiene más que vagas declaraciones
sm gran importancia -política, á no ser que se dé trascen'.
dental interés á las ~speranzas expresadas por el rey Eduar·
do de q~e. la cuestión de los Balkanes, que ha agitado á
Europa ulhmamente, se arregle de un modo satisfactorio.
Claro es que esta opinión se refiere á los:intereses de Inglaterra en la agitada península.
•
LA POLITICA

•••

*

MANIFFSTACION ELECTORAL

Tuvo lugar en Oaxaca una m;.ni.
. . f~stación en la que tomaron parte
personalidades dish~guidas de aquella ciudad, con objeto
de sostener la candidatura del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz
para la Presidencia de la República, en la campaña electoral que se avecina.

S. M. Elvira !, réna del carnavul, y su antecesora
en el trono

tuales. Las mujeres entonces usaban
sombreros de una forma bastante parecida á los de hoy y también los prendlan en
la cabeza por medio de un largo alfiler
como ahora. Se usaban los trajes de cua·
dros en combinación, muy parecidos á los
actuales corsés abiertos por delante, una
especie de gabanes cortos y muy escotados, con mangas cortas y muy abiertas.

***
Ha muertq uno de los luchadores inSANDOVALITO
fatigables del teatro en México; un
hombre que, con su fortuna y con su esfuerzo personal
consagró su vida á la formaci6n del gusto del público,
hubo de crear una atmósfera para bien del arte: el señor
don Felipe Sandoval,
Sandoval representó á las mejores compañían teatrales
qu~ han ,visitado .á ~éxico de treinta años acá: á Coquelin
(Ainé), a la Path, a Emma Yuck, á Graih á Stracoch á
Charlies, á Sarasate, á Paderewsky,á María Guerrero á .A.n·
tonio Vico, á Enriqueta Alemanny, á Hofmann, á Tina di
Lorenzo ....
Perdurará el recuerdo de aquel viejecito diligente amable, que para todos tuvo una sonrisa, y que los muchachos
cronistas, á quienes él trató paternalmente llamaban «San.
'
dovalito&gt;, con cariñoso respeto.
Fué un hombre bueno que no hizo daño á nadie. Por eso
es melanc61icamente dolorosa su desaparición.

y

General D'Otto, del ejército boer, actualmente
entre nosotros

¡Y esa letal tarea dur6 un día, un día eterno! ¡Y siendo
trescientos los muertos, ascienden á cien los heridos, veinte de ellos condenados irremisiblemente á morir!
¿Será lo bastante terrible esta catástrofe para despertar
la caridad mexicana? ¿No habrá necesidad de una lecci6n
más, para que las autoridades sean inflexibles en todo
aquello que ataña á la conservaci6n de la vida pública?

GOBERNADOR ELECTO

*
**

El señor teniente coronel don Pablo
.
Escandón ha sido electo por mayoría
para ocupar la magistratura del Estado de Morelos, en el
próximo período administrativo.

*

** de Colima continúa en acEl volcán
tividad, ó mejor dicho, crece en actividad Cl\da día.
Nada fué la última erupción á que nos referimos, comparada con la que ocurrió el día 12 del actual, á las 2.25 p.
m. La montaña se coronó de llamas, y por el cráter brotaron cantidades enormes de lava, sin contar con que fué
abnndantísima la lluvia de arena en estado candente, que
destruyó en totalidad los sembradíos, y, arrastrada por el
viento, habrá llegado quizá á las regiones situadas al E. y
NE. del volcán. El incendio de los bosques continúa y
las pérdidas registradas hasta ahora son enormes.
¡,Estará condenada la tierra colimense á reproducir los
trágicos horrores de Sicilia y de Calabria?
TREMENDA ERUPCION
DELCOUMA

.\
11

*
••
LA REINA DEL CARNAVAL

Las fiestas del Carnaval, que se cele·
bran entre nosotros de una manera tan
desanimada, d,espi~rta~ gran entusiasmo en otras regio.nes
de nuestro pais, principalmente en Yucatán y en la costa
del Pacífico.
En Mazatlán se iniciaron las fiestas carnavalescas el domingo 7 del actual con la elección de reina del Carnaval
nombramiento que fué concedido por una agobiadora ma:
yoría \Í la señorita Elvira Rivas, quien ascendió al trono
en seguida, con el nombre de Elvira l.
,
El entusiasmo mostrado hasta ahora augura un gran éxi·
to al Carnaval en este año.

LA GUERRA DEL
YAQUI

Noticias recientes de Sonora nos ha·
cen saber que los jefes yaquis están dis·
. puestos á rendir las armas y dar término
á la guerra, que casi por medio siglo, con cortos intervalos
de paz, han sostenido con las autoridades federales y del
Estado.
.
, 1:,a term~nación de es~a guerra ofrece un· gran interés po·
hhco, social y económico. En lo político, significaría el
••
•
de la paz en esa región de la frontera mexi·
aseguramiento
UH VETERANO DEL
Es el general D'Otton, viejo soldado
y la swwisión_de_toda. w .a.raza..á las autoridades cons·
TRANSYAAL · EH .MEXICO de faz. ruda, de patriarcal.barba gris _y . cana.
de marcial vestimenta, la figura de ac- tituídas. En lo social, quiere decir la introducción á toda
la z.ona 9cup~da ,por · esa raza de elementos civilizadores
tualidad palpitante.
que mejorará la condición de los habitantes, y que sólo
Una semana hace que el bravo veterano es nuestro hués-

••
•
Rlo Janeiro sólo tiene un edificio de
nueve pisos, y es propiedad de uno de los
periódicos de la ciudad. El otro edificio
que tiene más de cinco pisos, pertenec~
también á otro periódico .1

•••

La ciencia francesa purifica el aire de
las habitaciones oxigenándolas[con una
mezcla proporcionada de peróxido blanco
de bario con polvos de permanganato de
potasio. Esta combinación transforma en
saludable la más pernlciosa)tmósfera. 1
S.M. Elvira I, reina del carnaval, ro l eada de su futura corte

•
••

Un flsico que ha viajado mucho por la
Persia dice que los naturales del pals
conservan la antigua creencia de que las
lágrimas derramadas en los ceremoniales
de los entierros son un remedio eficaz para ciertas enfermedades crónicas. En dichas ceremonias, se presentan los dolientes llevando todos una esponja, que empapan en las lágrimas que vierten; luego
un sacerdote va exprimiendo las esponjas
en una botella, donde se guarda el precioso liquido, para aplicarlo cuando se crea
necesario. Esta práctica es antiqulsima
en los pueblos persas, y de ella se hace
mención en el Viejo Testamento.

•**
Después de haber estudiado los cráneos
antiguos de la Etruria y el foro romano,
el fisiólogo Angel Mosse se ha ocupado en
estudiar, en una reciente expedición á
Creta, cómo vestlan las mujeres hace 4,000
al'los. El conocido erudito italiano dice ha-

�EL MUNDO ILUSTRADO

392

S. Susana Strong, otra belleza de fama mundial.
6. Virginia Fábregas, la actriz mexicana, mimada del
público.
.
..
Cinco soluciones exactas recibimos, las cuales fueron en.
viadas por las personas siguientes:
Señorita Antonia Angulo, 3¡¡. de las Artes, México, D. F.
Señorita Rafaela Gómez, V eracruz.
Señorita Elena Prieto Quemper, Rosales 20, México,

n~

.

Señorita Carmen Franco Urías, Rosales 23, México, D. F.
Señorita Berta Gallardo, H de Madrid 27, Méx~co, D. F.
Entre las demás soluciones distribuimos los cmco premios restantes, sorteándolos entre las que habían acertado

1. Capitán Ignacío Mori.-2. Gral. Luis Buli.
3. Dolores Sáncola, jefes yaquis
1

:1,

LOS OJOS FASCINADORES DE LAS ARTISTAS
LOS DlE! PRf.\tlOS DEL CONCURSO

Fueron.muy numerosas las soluciones q.ue recibimos al
concurso: &lt;Los ojos fascinadores de las arhstas~; pero fueron muy pocas las completamente exactas que nos lle·
garon.
.
Las seis artistas á quienes correspondieron los rostros
que se veían en el grabado, son:
1. Lillian Nordica, una de las más famosas cantantes del
mundo.
. ,
2. Mme. Nelson que, según se ha anunciado, nos visitara
pronto.
.
3. Geraldine Farrar, una de las más hermosas artistas.
4. Nellie Melba, famosísima cantante.

1. Ignacio Buli.-2. Gral. Luís Buli.-3. Hijo del
capitán Morí, jefes yaquís
mayor número-tres nombres-y fue·
ron agraciadas las siguientes personas:
Señorita Za h ir a Domínguez, de
Tuxtla Gutiérrez, que acertó los nombres de la Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita Elisa Ríos González, de
Monclova, Coahuila, que acertó los
mismos nombres.
Señorita Dolores Flores Verdad, de
México, 2&lt;). Mesones 21, que acertó
los nombres de la Melba, la Farrar y
la Fábregas.
Señorita BerthaM. Serrano, de Tuxtla Gutiérrez, que acertó los de la
Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita María Trimori, que acertó
los mismos nombres.
A la disposición de las personas
indicadas se encue.ntran los premios.
En el próximo domingo propondremos un nuevo acertijo para nues·
tras lectoras.

Grupo de jefes yaquis que han depuesto las armas

393

EL MUNDO ILUSTRADO

CATULLE MENDES
1 • • • Había cenado aquella noche con unos amigos en París. A las doce tomó el tren de Saint-Germain. Su cuerpo
destrozado hubo de encontrarse, á la mañana siguiente, en
el túnel.
. .
. .
Así dicen, poco más 6 menos, las noticias transmitidas
por el cable.
¿Y sabéis de quién se trata?
Se trata de un poeta, de un suave, de un amable poeta
que, sin duda, os hizo pasar ratos deliciosos con sus cuentos, con sus versos, con sus breves artículos alados: de Catulle Mendes.
Si la víctima hubiera sido un fabricante de sombreros 6
de telas un mercader de vinos 6 un burgués que viviera
de sus ;entas, el accidente no tendría importancia, aunque
figurase en él el nombre de Rotschild. ~ero el despe~azado el mutilado, el muerto en la obscuridad de un tunel,
ro~ la noche bajo las ruedas homicidas, es un poeta, y los
poetas no deben de morir así, si hemos de ceñirnos al concepto que de ellos tenemos, á la silueta ideal del bardo
que aparece, en medio de l~s .t!nebros~dades Y. c~udezas de
la existencia, como un semidios que, siendo distinto de los
demás hombres, requiere vida y muerte diversas.
Andrés Chénier, muriendo en la guillotina con el gesto
armonioso de un héroe pindárico; Byron, dejando escapar
el último aliento en Missolonghi, en defensa de Grecia, son
bellos. La gloria de su muerte les d~s~ubre, ant~ los ~umanos ojos, como personajes de una divma fantas~a. Tienen, en la realidad, la propia grandeza de los paladines que
crelu'on. Y por eso seducen y por eso se ~~bliman. . .
Mas, ¡oh miseria de los tiempos!-que d1na un pesimista,
adorador del antaño:-iYa ni la muerte es, para los poetas,
hermosa!. ... No basta que el poeta sea uno de tantos, exteriormente· un buen señor que viste como los demás, qll:e
come á su~ horas, que tiene su familia, sus libros, sus amigos, sus locuras: menester es. también _q~e Jl"uera 6 esté expuesto á morir como cualquiera morina en un vulgar, en
un estúpido accidente.
Para este poeta que amó tanto, que rió y que sintió tanto, hubiéramos deseado la lentall la impalpable agoní~ de
un Petronio entre aromas de cortesanas y de rosas. Digno
era de ella, porque pasó por el q~e los infort~n_:1dos llaman valle de lál!rímas, con la sonrisa de un epicureo, con
el gesto de un adolescente bello, para quien la vida se traducía en placer, y que, como la dulce heroína de D'Annunzio había nacido para cantar, para cantar solamente . ... Y
he ~quí que su cuerpo, el mortal relicario que encerrase el
ánima exquisita, encuéntrase, al amanecer, despedaza~o
sobre toscos rieles; y que los que todavía, en estas necias
edades aman á los poetas, se vuelven, trémulos de asom0b ro interrogando al Hado: «¿Por qué? .... ¿Por qué? .... &gt;
éatulle Mendes ha muerto joven. Tenía más de sesenta
años; pero, lo repito, ha muerto joven..
&lt;Viéndole siempre tan activo, tan lleno de ardor y de
entusiasmo-aseguraba Enrique Gómez Carrillo en una
vieja crónica,-comprendí una vez _más l~ inmensa _vanidad de los fechas. &lt;Tiene sesenta anos&gt;, dicen las biografías. En realidad tiene veinte, 6, mejor dicho, no tiene
edad: es como un símbolo de gallardía invencible, de mo·cedad eterna, de vigor perdurable.. Ya no es el rostro s~nrosado de sus primeros retratos, m la es~~tez de antan~,
ni la gracia bironiana que adoraron las ultimas marques1tas de las Tullerías. Pero aún es bello cual un dios wagneriano, con el rostro ligeramente encendido, con la cabellera echada hacia atrás en ondas de oro y plata, con la barba
despeinada, rojiza; con los ojos de una claridad, de uua
vivacidad, de una intensidad admirables, sobre todo. El
traje es siempre el mismo. La corbata blanca que aparece
en las aguafuertes de hace trei1;1ta años, cua~ una eno~me
mariposa loca, no ha variado. Ni el ~eltro, ni la. amencana muy amplia, ni las suntuosas camisas han v.ariado_. Seguro de su prestigio. plástico, sig~~ el poeta 1mponiendo
su dandismo bohemio y personahsimo&gt;.
La edad de los artistas se mide por la obra: que producen: Catulle Mendes era un trabajador incansable. Su pluma como volandero pajarillo, picoteó con fortuna en todo~ los géneros. Y ahora en el teatro, mañana en la novela, después en la poesía, y siempre en los di~rios, en los
cuales surgía á menudo el breve cuento, el dilatado folletín dramático 6 el artículo de actualidad, siempre el nombre de Catulle Mendes tuvo sabor de novedad continuada,
inconmovible, eterna, con la eternidad de más de cuarenta

CATULLE MENDES

Literato francés

t

el 7 del actual

años. De ahí que su muerte merezca la dolorosa lamentación que consagramos á los jóvenes que, embriagados de
ensueño, el corazón palpitante de emoción estética, desaparecen del mundo.
Raro y simpático atractivo posee, en las letras francesas,
la personalidad de Mendes. Todavía niño, compuso una
serie de poemas latinos en la lengua de Horacio. Ya por
aquel entonces esbozábase lo que, andando el tiempo, había
de ser este espíritu sensual, delicado, que lo mismo place
á la señorita cuasi inocente de hoy, como al viejo veterano
en lides eróticas. Catulle Mendes fué poeta, novelador,
cuentista, dramaturgo, crítico; y aun dentro de tales géneros, hizo gala de variedad no comúnmente vista.
Sus versos son toda una ,!ama de procedimiento y de
sentimiento. En ellos descubrirá el curioso la solemnidad
hierática de Rugo, la pureza escultórea de Leconte de Lisie, la impasibilidad de Heredia, 6 el nerviosismo sádico de
Paul Verlaine. No faltó quien le haya llamado mosaico de
la poesía Pero Catulle Mendes se afilió al parnasismo; fué,
mejor dicho, el sacerdote que ofrendara el símbolo de fe,
escribiendo la Pantaleía. Eso no obstante, indignábase
cuando le tenían por impasible.-Los hijos de Víctor Rugo
-decía-no pueden ser impasibles.
Enamorado de la forma, supo vestir las ideas con atavíos
principescos. Sus versos son elegantes, de una sonorjdad
de cristal de Bohemia, y asombra la maestría con que éstán
ejecutados.
Cultivó, asimismo, con asiduidad, el teatro. Siete obras
deja en su testamento dramático, y son éstas: La femme de
Tabarín, Le docteur Blanc, Médée, Sainte Thérese, La part
du roí, Scarron y Glatígny, cuyos nombres cito por ser poco
conocidas. Y á la vez que se hacía representar en los escenarios parisienses, juzgaba las producciones de los otros
con aquel sprit que en ocasiones trocábase en censurable
ligereza, en el folletín de Le Journal, que estuvo á su cargo
durante algttnos años.
No es, sin embargo, al poeta, ni al dramaturgo, ni aJ novelador, ni al crítico, con ser sus respectivas' fisonomfas tan
interesantes, á quienes principalmente quiero_. aquí ,referirme, sino al cuentistá, al forjador incansable de_p~queñas historietas que, traducidas á muchas lenguas, corren
hoy por los diarios del orbe entero. En América, sobre todo,

Sigue en la página 395.

�EL MUNDO IL USTl?J'

394

ro

EL MUNDO ILUSTRADO

La Toma de Posesión de Monseñor Mora

Mons. Mora y los canónigos de León

~-

MONSER OR MORA EN EL LUGAR DE HONOR EN LA COMIDA DE CARI DAD.

Como lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos en el presente información gráfica, amplia y detallada
de los festejos á que ha dado origen uno de los acontecimientos más importantes para los católicos mexicanos: la
toma de posesión del nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Mora y del Río.
Dijimos ya que su viaje de León á esta ciudad fué seña·
lado por- las muestras de entusiasmo de los habitantes de
los pueblos vecinos á la vía, quienes organizaron en su honor procesiones y caminatas en grupo, para ofrecerle sus
. respetos.
La recepción que se le hizo á su llegada á esta ciudad
fué, con mucho, más suntuosa que las que se han hecho á
los prelados sus antecesores en la silla arquiepiscopal, y
las fiestas que se están celebrando con motivo de su toma
de posesión, no tienen precedente, si no nos remontamos á
los tiempos del esplendor religioso de la iglesia oficial.
Después de la toma de posesión celebrada en la Catetedral con toda pompa, se han sucedido, casi sin interrupción, las fiestas en todos los templos de la ciudad. Ofrecida por los curas de las parroquias, se efectuó una comida
para los pobres, cuya presidencia se ofreció al nuevo pre·
lado, quien aceptó la invitación y presidió el acto caritativo.
Las fotografías que ilustran estas líneas dan idea exacta
de lo que .han sido las fiestas de referencia.

Procesión entrando (la parroquia de Tala

CATULLE MENDES
Sigue de la página 393.

Catulle Mendes obtuvo la celebridad merced al cuento.
¿Débese ello á que se le tenga por el mejor cuentista entre
los franceses?
Yo diría que ne. No es el mejor cuentista, pero considerémosle como un cuentista nuevo¡ como el creador de un
género especial de cuento.
No tenía el arte supremo de Guy de Maupassant para es·
culpir una gran idea en una narración brillante. No era
dulcemente tierno y henchido de poesía como Daudet. No
sabía dar tampoco el colorido de que Zola hizo gala en sus
páginas á Ninón. No era decadente y refinado como Lo·
rrain, ni inmoral-en el sentido rabelesiano de la palabraá semejanza de Armand Silvestre. Era, ¡,cómo os lo diré?
el ingenio maliciosillo y amable que se prodigaba en menudísimas gotas, tan frescas como de rocío y á la vez tan
picantes como de vino añejo, y tan frágiles como burbujas,
en cuentecitos breves, galantes, alados, que día á día desparramábanse por las hojas impresas como pétalos de nardo en pantanos inmundos.
En ellos hizo Catulle Mendes una delicada síntesis de la
mujer, de la muj~r parisiense, y en especial de la daifa, de la
cortesana del boulrvard. Ante sus ojos de romano de la deca-

Mons. Mora llegando á _la parroquia de Tula.- Mons. Mora saliendo de la parroquia de Tula dcspués de cefrbra(mis a
ASPECTO GENENAL DEL SA' 'ÍII D~ KANT t: LA COMl'l,1.DE CARIDAD EN HONOR DE MONS. MORA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

395

397

EL MUNDO ILUSTRA 1)0

Obras Maestras de los Grandes Pintores

Altar de la catedral de León

Parroquia de Tula.

dencia,"la mujer no aparecía como la serpiente de siete ca· . yo no 3abría decíroslo. Lo que sí aseguro es que damas re·
bez~s á quien la cod'lparan los míilícos; ni como la virgen milgadas y pudorosas niñas de dieciocho abriles saborean
pálida de lo.s románticos; ni siquh:ra como la mosca de oro con deleite los cuentos de Mendes. No sería difícil hallar
c•el poema zolesco: era 1ma besliczncla adorable, lin,b, on· en la intimidad de un frágil mueblecillo, ó entre las hojas
de un libro devoto, recortes de periódico que encierren El
csc11do, La novicia 6 Un quid pro quo.
Catulle Mendes llegó á dominar de tal modo el género,
que fué, sin disputa, uno de los cuentistas más prodigiosa·
mente fecundos de la época. A más de veinte ascienden los
volúmenes de miniaturas narrativas que publicó.
El chorro cristalino, empero, ha cesado. No eya la fuente
inagotable. Acabáronse los versos, los novelescos episodios,
los hermosos actos. El poeta que tanto rió y que gozó tanto, brindándonos amor, gracia y poesía, se ha marchado del
mando, quizás con una mueca triste .•....

•

&lt;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

Sala d!!l trono en el palacio episcopal de León

dulante, que re.p artía caricias, que daba besos y burlábase
de los hombres con todo y ser el suyo un diminuto _cerebro
de pájaro ... . . .
· Ahol'a·bien, ·q-ue las mujeres gusteu de tal representación,

- Autorretrato de Rembrandt
Sr. D. José .Matla Vígil

Mons. Mora en el palacio episcopal de León,

t el 1 $ del actual

·oo

�398

REMBRANDT

.,_

No existe pintor alguno cuyo rostro sea más conocido, y
cuyas transformaciones, acarreadas á U propia fisonomía
por el paso de los años, ha ya sido tan á menudo anotadas,_ de edad en edad, desde la extrema juventud que se
adp1erte en el autorretrato que Rembrandt pintara á los
veinte años hasta aquel en que aparece su faz envejecida.
Y, sin embargo, ninguna vida más obscura que la del maest~o de la escuela holandesa: puede decirse que, por largo
hempo, fué en absoluto desconocida.
Es ahora cuando comenzamos á saber algo de ella. Pero
como Rembrandt llevó una existencia sencilla, apartada, y
su carácter, además, pecaba de hosco, el hombre quedará por mayor que sea nuestro empeño en pedirlo-encerrado
en el más hondo misterío. ,
Los estudios que de sí mismo pintó nos permiten, em·
per~, hacer de su persona no pocas suposiciones verosími·
les. Nos legó retr,atos serios y tranquilos; aguafuertes
que denuncian estudios atentos de fisonomía, en las que
sonríe y gesticula, regocijado 6 rabioso. ¡Qué más! Hasta
le hemos llevado la blusa de taller; sin contar con que nos
dejó también verdaderos estudios de bravura en donde su
imag-en se exalta, ostentando atavíos fastuosos y en los
que, según las circunstancias, exagera cierto detalles.
1.Es ello· simplemente una comedia?
No, á decir verdad.
Un artista de la talla de Rembrandt dominado por el
gei;iio que le inflama y le ilumina á 1~ vez, transfórma·
le .de cuerpo y de ánima. Lejos de ser comediante, es
actor en el más exacto sentido del vocablo. Afirmase en él
el poder de los actos variados y hasta contradictorios: es,
al mismo tiempo, el soldado voluntarioso y sanguinario,
el filósofo amigo ·d e la paz y del ensueño; 6, para decirlo
de una v~z, la naturahza en sus mil aspectos c;iiversos.
Rémbranc\t poseía t~n bella universalidad y la-estudia·
·
ba con mano maestra.
Ejemplo de ello es la obra que ahora ofrecemos á nuest~os lectol'JS, en la ~al debemos ver no sólo un retrato,
sino una obra de imaginación, en la que el gran pintor nos
presentó al guerrero que en él se ocultaba, al espíritu que
le dictase la elección de las hermosas armaduras y centelleantes cascos en la Ronda de Noche, y al filósofo amante
de las dulzuras del claroscuro que en este, como en
otros muchos cuadros suyos, bañan de tinieblas la acción.
Desde cierto punto de vista, el autorretrato que ilustra
las presentes líneas es uno de los más bellos de Rembrandt:
la verdad aparece en él vibrante y enéx:gica, y el arte en
t~do_su esplendor. Tiene, en cierto modo, algo de confidencial mterés, puesto que nos permite sorprender á un gran
artista en la intimidad de su genio.

aprovechó un momento decisivo
y disparó su escopeta certeramen·
te. La bala fué á incrustarse en la
cabeza del animal, que se revolcó
en el suelo con fiereza, y en los
momentos desesperados de su
muerte, aún pudo erguirse sobre
sus patas traseras. Entonces el
«Cabueño&gt;, tirando la escopeta al
suelo, se dirigió hacia el oso, en·
terrándole su cuchillo en el corazón.
Los dos cayeron al suelo for·
mando un salo cuerpo. Cuando los
demás compañeros bajaron al In·
gar de la lucha, el infeliz «Cabue·
ño&gt; era cadáver. Un zarpazo le
había desgarrado el pecho.
En los ojos de todos se pintó el
asombro y la pena que el arrojo
inaudito 'y la desgracia irrepara·
ble les causaban.
Cargaron con los dos cadáve·
res retornando al Concejo. Por el
camino hacían innumerables pa·
radas con objeto de descansar y
de hacer tiempo para entrar en la
aldea cuando fuera de noche.
Manolín volvía triste y contraí·
do, sin que de sus labios saliera
la más 1eve palabra.

Miguelón del Páramo er.tel q uc siempre organizata aquellas batidas, y al reunir en su casa á los labriegos cazadores, los obsequiaba con vino y con sidra en grandes tazas
de barro.
Su bija Rosario, moza robusta y esbelta, de mejillas co·
!oradas y ojos acastañados, escanciaba á cada uno ensu taza
el vino de la jarra, que sostenía graciosamente entre sus
dedos. Cuando se acercaba al grupo de los mozos, bajaba la
vista con recato, sonriendo al oír las débiles palabras de
halago que éstos le dirigían.
Dos de ellos, el &lt;Cabueño&gt; y Manolín del Tor, hacía
tiempo que rondaban á la hija de Miguelón, sin conseguir
la más pequeña esperanza salida de sus labios. Y al encontrarse allí, frente á frente, junto á Rosario, redoblaban los
agasajos y pretendían lucir su ingenio.
Pero la moza para ninguno tenía preferencia, y esto, que
hubiera desesperado al no preferido, hubiera, en cambio,
dejado franco el camino y rotas las hostilidades de los dos
rivales. Sin embargo, los tres sabían aquel secreto que ella
aparentaba no conocer y ellos no querían revelar.
Mas el vino, ante la presencia de la moza, hizo las len·
guas ligeras, y uno soltó un reto que el otro recogió con
presteza, y se miraron con odio reconcentrado, mientras
ella sonreía con orgullo.
-¿Nos da palabra, Rosario, de que aquel de los dos que
sea más valiente será su preferido?
-Sí que la doy-contestó.
-Yo-dijo el &lt;Cabueño&gt; con arrogancia-mataré el oso.
-Y yo-agregó Manolín del Tor-espero hacer lo propio.
Rosario se alejó para llenar por última vez la taza de los
cazadores, mientras la luz del alba apuntaba en marco tenue
por la puerta de la solana.
Al poco rato, animosos y joviales, emprendieron la m:u·
cha hacia los ingentes picos del puerto, donde la nieve
empezaba á brillar bajo la caricia del sol naciente,

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-·· 1:"

~

lII

Al llegar á ca~a de Miguelón
del Páramo, con el triste carga·
mento, entraron silenciosos en la
amplia cocina. Sus labios secos
no ansiaban ni la sidra, ni el vino ale,!re que zahuma los corazo·
nes. El fuel(o ardía lento, chisporroteando los leños húmedos como una carcajada.
RQ.Sario se desconsolaba por la
desgracia acaecida, de la que acaso
.
ella, inconscientemente, era causante. Manolín seguía guardando silencio. Los demás convenían la forma de participará la familia del desgraciado
«Cabueño&gt; tamaña desgracia.
Todos citaban su arrojo y su desventura, que correría
bien pronto por los caminos y por los agrestes feriales como el héroe de un viejo romance.
Pero para Manolín apenas había una palabra de elogio.
La magnitud de la desgracia hacíales olvidar al pobre ra·
paz, y é~te, acaso para revelarse ante Rosario, se acercó á
ella y le dijo:
-No es ocasión de que te hable de tu promesa; pero dígote que Y" fui quien mató al oso.
-¡Ay, Manolín! dices verdad; ambos á dc,s fuisteis va·
, lientes; pero barrunto que no puedo decidir. Si el oso te
matara á ti, había de quererte más, como quiero la memo·
ria del &lt;Cabueño&gt;, que pereció por causa mía.

II

A Rosario le llegó á preocupar hondamente el reto de
aquellos dos mozos, que parecían dispuestos á exponer su
vida por una palabra suya. La moza· tenía el corazón para
el amor duro como las rocas de la montaña y frío como la
nieve de los ventisqueros; pero montaraz al fin, 'sentía una
admiración sincera hacia el más humilde gañán, si un hecho notable y valeroso elevaba su nombre, y aunque no
creíaenel valordel&lt;Cabueño&gt; ni en el deManolín del Tor,
su imaginación se recreaba en vanidosa voluptuosidad y
pensó todo el día que acaso el amor propio de los dos ra·
paces se manifestara en un acto heroico y arrojado.
Y así fué en verdad,
Tan pr&lt;'nto como los cazadores llegaron al lugar donde
podía el oso tener su guarida, Manolín y el &lt;Cabueño&gt;, se·
parados de sus compañeros, buscaban con ansia el rastro
de la fiera. Los ojos de uno y otro avizoraban las ondula·
ciones del terreno, las altas matas, sin que encontraran el
menor indicio de su paso. Cuando alguna vez se encontra·
ban con la vista, un ceño de rencor se plegaba en sus fren·
tes. Los demás, diseminados en g~pos, charlaban descui·
dados y sin temor, reconociendo también el terreno.
A media mañana, cansados del inútil trabajo, procuraron
el yantar bajo los pinos de un alto pico, frente á un sol
l
bienhechor y marzal. Todos comían alegres las diversas
A medida que iban llegando los cazadores á casa de Mi· viandas que condujeran en los morrales, menos Manolín y
guelón del Páramo, subían á la cocina, donde ardía una el &lt;Cabueño&gt;, q ne un poco separados y simulando tranqui·
buena lumbre, y después del saludo, contestado por todos lidad, escudriñaban el horizonte y el profundo valle.
á coro, se sentaban en los bancos de piedra que rodean el
En las palabras de algunos se notaba que iban perdiendo
llar, continuándose el interrumpido y obligado cuento de las esperanzas de encontrar al oso.
fabulosas cacerías.
De pronto Manolín se levantó con decisión; fulguró rá·
Era más de media noche y ya pocos faltaban á la cita. pida en sus ojos una alegría que fué notada por su rival,
La cacería que desde el amanecer se iba á celebrar en los y cogiendo la escopeta se fué monte abajo diciendo que
apartados riscos de la montaña, para dar muerte á un oso iba á matar un pajarraco que había visto posar en un árbol.
bravío, era esperada con ansia, porque la tranquilidad al· El &lt;Cabueño&gt; le siguió, alegando idéntico pretexto. No ha·
terada del lugar sería devuelta. El bravo cazador que lo· bía pasado mucho rato cuando los cazadores, que bebían
grára la fortuna de colocarle su bala entre los ojos, ó tuviera · .•alegremente el vino de sus botas, notaro!l un r\lido extraño
la valen.H:ele- _clavarle su cuchillo en el corazón, sería lle· que los puso sobre aviso. Vieron á Mañolín. que se desli·
vado en hgml1¡os por la aldea y bebería la sidra de innu- zaba por entre unos greñascales con la escopeta preparada,
mérables ... jarras - que -mozas-gentiles· le ofrendarían,-como y -al tcCabueño&gt; EJ.Ue -trataba de .ganar posición entre un ma·
consa~ración á la sequedad de sus labios.
torral.
El comento de añejas historias, sacadas á relucir por.los
Al ver estos preparativos y cuidados de los dos mozos,
viejos, en las que iba mezclado el nombre del famoso ca· alguno reía burlándose de ellos.
Mas, bien pronto se acabó la risa para convertirse en
zador de osos, Xuanón de Ci1bañaquinta y el de Miguelón
el de Rita, hacía llamear en los mozos el deseo de una vic· asombro, cuando vieron al oso que buscaba salirtranquila·
toria montaraz, y pensaban que luego, al bajar al Concejo, mente de su guarida, emplazada entre ocultos matorrales.
el más cumplido agasajo sería para ellos, como pertenece
Los dos, decididos y valerosos, aguardaban el momento
de disparar. Manolín, que había ganado ventajosa posición.
al héroe de un romance.

399

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

Rivales Montaraces

t

,/

Comenzaba el autor á leer y decla,
por ejemplo:
"El teatro representa una sala decentemente amueblada. A la derecha,
entre la primera y segunda puerta, un
buró .. .
Lo del buró le disonaba al empresario, é interrumpiendo la lectura, gritaba:
-¡Fulano!. ...
Fulano, que era el mueblista y guardarropa, se presentaba en
seguida.
-¿Tenemos buró?
•
Si contestaba que si, el empresario le decla al autor:
-Puede usted continuar.
Pero si Fulano contestaba negativamente, mi hombre decla, con
la mayor sencillez:
-O quita usted el buró, 6 se lleva la obra.
Tenla sólo cuatro mallsimas decoraciones.
Como casi ningún autor de los que escribían para la Infantil quePRUDENCIO CA!HTROT,
ria firmar ni parecer siquiera por el teatro, cuando una obra gustaba mucho y el público pedla con insistencia que saliera á escena
el autor, saltaba el empresario á las tablas haciendo genuflexiones
y corteslas ridlculas.
Algún chusco espectador gritaba á veces desde la butaca:
EMPRESARIO SINGULAR
-¡Usted no es el autor! .. . . ¡Fuera de ahll ....
Entonces él se adelantaba majestuoso hacia la batiría y encarándose con el preopinante, le decla:
-Oiga ustea, caoallero: la obra es mla, porque la he comprado,
En el teatro de la Infantil (hoy Romea) actuaba una modesta
y tengo perfecto derecho á salir aqul.
compaf'íla de verso á ralz de la revolución del 68.
Una nsotac!a general, nuevos aplausos y nueva llamada. á la
Se haclan cuatro piezas todas las :ioches, y al final de cada una
se bailaba un "can·can," el primero, honesto-hasta cierto pun- escena.
to-el segundo, un poquito más fuerte; el tercero, escandaloso, y
el de la cua,ta sección, frenético y desenfrenado.
En Capellanes (hoy Cómico) se segula el mismo procedimiento.
El empresario de la Infantil era un exsargento de caballerla, orlginallsimo.
No pagaba derechos de representación, porque solamente represent.tba en su teatro las obras cuya propiedad compraba de antemano; pagándolas á cinco duros, la que menos. y á diez la que más.
Casi tocias las obras que se haclan en la Infantil eran anónimas.
Como se ve, al empresario le sallan por una friolera los derechos
de representación.
La lectura de una obra al empresario era, á veces, más divertidª
que la obra misma,

�EL MUNDO ILUSTRADO

400

.)

PUESTO DE LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA ;

Lujosa Jamaica en Chihuahua
Brillante Fiesta de Caridad
Las grandes catástrofes que afligen á la humanidad, si
bien es cierto que llenan el alma de duelo y afligen á los
corazones que sienten las desgracias ajenas, como si fueran
las propias; si siegan miles de vidas y dejan luto y deso·
ladón en infinidad de hogares; si presentan á los ojos atónitos de todo el mundo escenas desgarradoras de miseria
y de dolor, por otra parte tienen, como una especie d.e
compensación, el privilegio de despertar los nobles senh·
mientes y permitir á la humanidad demostrar que las palabras caridad, altruismo y solidaridad humana tienen todavía razón de existir.
De todas partes del mundo nos llegan noticias á diario
del movimiento caritativo motivado por los recientes cataclismos que asolaron la región Sur de Italia. Y si en to·
das partes del mundo se ua dejado sentir ese movimiento
de conmiseración, en favor de los desvalidos italianos,
nuestro país no tiene por qué averge&gt;nzarse ante esa cari·
dad universal, pues podemos decir que marcha en prime·
ra fila entre los que con más ahinco han contribuido á aliviar, hasta donde ha sido posible, los dolores y las angustias de los damnificados.
Los actos de caridad, tanto públicos como privados, se
han sucedido sin inft.rrupción, y la prensa diaria, lo mis·
moque la semanaria, nos·hemos ocupado de ellos conforme se efectúan. A su larg~ lista tenemos que agregar uno,
que por su lucimiento, bien puede ocupar un lugar promi·
nente entre los de su género.
El día siete de los corrientes el «Teatro de los Héroes»
de la ciudad de Chihuahua, adornado con sus mejores galas sirvió de marco á una d~ las fiestas que se recordarán
po~ más tiempo en la capital fronteriza, y que reunió, movida por un solo sentimie~to-la c.aridad-á las personas
má,;; prominentes de la soc1edad ch1huahuense,

La kermesse organizada por el club «Sorosis&gt; para colectar fondos en favor de las víctimas de los recientes terre·
motos de Calabria, Sicilia y demás ciudades del Sur de
Italia, tuvo todo el éxito que merecía, dado su noble fin Y
el tino con que se organizó
Todos los puestos que tomaron parte en la hermosa fiesta
de caridad contribuyeron al éxito de ella por el buen gusto y elegancia desplegades por sus constructores. De entre
los que más llamaron la atención citaremos á los siguientes:
El de dulces, que se hallaba á carl(o de las señoras J. M
de Stéfano y Nicolleti S. de Margallain, ayudadas por una
encantadora multitud de niñitas que se confundían con s~
mercancía por lo agraciadas.
El "banco" !ué encomendado á la hábil gestión adminis·
trativa de la señora Concepción Olivares de Sánchez, se·
cundada con gran acierto por un grupo de no menos hábi·
les ayudantes, dignas de fil(urar en primera fila en el rol
de empleados de cualquiera de los más importantes "ban·
cos" del mundo. ·
En medio de una cascada de espumoso y rico champa·
ña se destacaba la elegante figura de la señora Luz Zuloa·
ga de Madero, quien contando con la colaboración ~e un
grupo de distinguidas y guapas señoritas, tuvo cuidado
de que no disminuyera el caudal de la tentadora catarata.
El puesto de la alegría, y lo llamamos así porque en t1
se expendían los hermosos papelillos multicolores que
en esta clase de fiestas forman el entretenimiento y ador·
no que más animación les da, estuvo á cargo de las distin·
¡!uidas damas doña María de Jesús Seijas viuda de Priete&gt;.
Guadalupe Asúnsolo de Muro y Guadalupe Bárcenas &lt;. e
Calderón, quienes cumplieron á maravilla su cometido con
la ayuda de una pléyade de hermosos pimpollos, que no
descansaron un momento en el despacho del material de
guerra, que había de figurar en más de un galante encuentr~.
El depósito de puros y cigarros fué puesto en las h~b1·
les manos de las señoras Santos Maytorena de Falom1r Y
Clotilde Q. de Corredor Lator~e; y el puesto d~-~guas ga·
seosas y nieve se encomendó a las no menos hab1les de las

PUESTO DE LA «CERVECERÍA CUAUHTEMOC» EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA.

~ea.oras Manuela Salazar de O'Bannon y Elenteria L. de
Attolini.
La noble dama doña Carolina Cuilty de Terrazas y las
bellas señoritas sus hijas, tuvieron á su cargo el puesto de
tamales y atole.
El café oriental fué una de las notas más hermosas y
originales de la kermes~e, y las señoritas Kuch, Sartorios
y Alvarez le imprimieron un sello de distinción y elegan·
cia; la señorita Beatriz Muñoz Lumbier personificó á una
gitana que hacía suspirar por los verdes y perfumados
cármenes de la antigua Granada ó de Sevilla.
Llamó la atención de una manera mu y particular el pues·
to instalado por la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey,
el cual fué obsequiado al club•Sorosis&gt;, organizador de la
fie,;;ta, y adornado de blanco y oro, los colores distintivos
del club, en honor del mismo. Este, dando una muestra de
delicadeza y para corresponder á la fina galantería de la
compañía cervecera, patrocinó, de una manera especial, este
puesto, y en él se reunieron las distinguidas damas de la
simpática agrupación, encabezadas por su aristocrática pre·
sidenta la señorita Carmen Bárcenas. Prestaron su valiosa
protección al mencionado puesto las hermosas hadas Enri·
queta Rubio, Josefina Hermosillo. Sofía de la Vega, Estela
Goroztieta, Luz Prieto y Berta Mayer, quienes protegían
sus albos tocados con unos artísticos delantales, obsequio
de la cervecería, que llevaban pintado un Cuauhtemoc
abanderado enmedio de unos letreros que decían, en la
parte alta, «Club Sorosis», y en la parte baja, «Cervecería
Cuauhtemoc».
Inmediata al puesto se instaló la mejor orquesta de Chi·
huahua, expensada por la Cervecería Cuauhtemoc, la que
tocó lo mejor de su repertorio durante toda la noche; fué la
que proporcionó el elemento musical durante el baile que
se efectuó en el salón blanco del teatro.
•
Las únicas marcas de cerveza que se usaron en el entusiasta testival , fueron las que fabrica la CERVECERIA
CUAVHTEMOC, figurando en primera línea la incompara·

ble SATURNO y la sin rival CARTA BLANCA, lo que
quiere decir que los paladares chi~uahuenses abundan en
buen gusto y que no aceptan más que sus marcas favori·
tas. con exclusión de cualesquiera otras: la SATURNO in·
comparable y la CARTA BLANCA, sin rival, no admiten
competencia en el mercado de Chihuahua, probándolo el
hecho de que, sin excepción alguna, el puesto de la CERVECERIA CUAUHTEMOC fué el que más realizó en la
kermesse. ascendiendo sus utilidades líquidas al derredor
de $1,500.00 para el auxilio que el simpático CLUB SO~OSIS dedica á los supervivientes de la hecatombe de Regl(io
di Calabria, Messioa, Catania, Cattaniseti, Palmi y Conzenzt:, cuyos nombre•, que ahora significan duelo, resalta·
ban en dorados letreros en derredor del kiosco de la Cuauh·
temoc, como símbolo de caridad.
La instalación del citado kiosco, de blanco y oro, como
homenaje al CLUB SOROSIS, era verdaderamente feérica
y deslumbrant~: más de 400 focos de luz eléctrica le cir·
cuían en toda su extensión, y en su centro se erguía una
estatua de CUAUHTEMOC, sosteniendo en una mano un
foco vistosísimo, que atraía todas las miradas, siendo como
el faro guiador de los sedientos, que se encaminaban á d~·
leitar sus paladares con las inapreciables cervezas de las
más suprema« y populares marcas de la CERVECERIA
CUAUHTEMOC, que constituye un verdadero orgullo na·
cional, as í por la superioridad de sus productos cuanto por
su generoso desprendimiento' en casos como el que no&lt;i
ocupa ab.ora, cualidades que la hacen acreedora á ocupar
un puesto prominente y á triunfar de toda competencia.
Las ilu~traciones que acompañan á la presente reseña
darán meior idea del éxito brillantísimo debido al snpremo y portentoso esfuerzo del CLUB SOROSIS, la más bella
organización de las damas de la sociedad chihuahuensi;,

�402

EL MONDO ILUSTRADO

403

EL Mü NDO ILUSTRADO

GRANDES FIFSTAS EN OAXACA

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES.&gt;

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES», DE OAXACA

GRUPO DE CICLISTAS

C.\RRERAS DE BICICLETAS

REPARl"O DE CERTIFICADOS Á LOS ALUMNOS DE LAS ESCUELAS PRIMARIAS EN EL PASEO JUAREZ DE OAXACA,
1

1

1

La capital del Estado de Oaxaca acaba de ser teatro de grandes fiestas que, aunque de diverso carácter, hablan muy
en favor de su cultura y progreso.
Dos de estas festividades fueron de carácter educativo y la otra fué una nota social muy simpática.
El día treinta del mes próximo pasado, el Instituto de Ciencias y Artes del Estado celebró una hermosa fiesta para
hacer entrega de las recompensas merecidas á sus hijos que se distinguieron durante el último año escolar.
La dirección del plantel organizó un programa ameno para la fiesta, cuyos números principales fueron: el acto de
la distribución de recompensas, el vals &lt;Dansa de Amere&gt;, cantado por la señorita María Vásqnez Orozco, y la lectura
de la poesía &lt;Después del Paraíso&gt;, que ya conocen nuestros lectores, por su autor.
Entre las ilustraciones que acompañan á estas líneas, están dos retratos de otros tantos hijos del instituto de chaca: son los pasantes en derecho, señores don Manuel Rueda Magro y Onésimo González¡ los dos han hecho brillantes
carreras en el instituto y lucen en el pecho las condecoraciones á que su dedicación y amor al estudio les han hecho
acreedores; ambos desempeñan cargos honrosos en el profesorado del plantel, que se honra al contarlos! entre sus hijos.
La otra fiesta, de carácter escolar, fué la repartición de certificados á los alumnos de las escuelas primarias del Estado, efectuada el último domingo de Enero en el paseo duárez&gt;. Des¡:ués de la repartición, los alumnos de las escuelas

LABORES EXHIBIDAS E l'I LA EXPOSICIÓN ESCOLAR

EN OAXACA,

GIMNASIA EN EL PASEO &lt;JUÁREZ&gt;

DE OAXACA

hicieron algunos ejercicios de gimnasia sueca, y
en seguida el señor Gobernador del Estado declaró inaugurada la ex·
posición de labores ma ·
nuales de los mismos
educandos.
Réstanos hacer men ·
ción de la fiesta social,
que fué la de aniversario
de la sociedad de dependientes «Unión y Protección Mutua&gt;, cuyo número culminante fué la
fiesta deportiva efectua
da el domingo treinta y
uno de Enero por la tar·
de. Las fotografías ·que
acompañan estas líneas,
tomad as expresamente
para «El Mundo Ilustrado», darán á nuestros lec·
tores una idea de lo que
fueron las .animadas fiestas á que nos referimos.

SR, D. MAN UE L RUEDA MAGRO, DISTINGUIDO A LO M·
DETALLES DE LA EXP OSI CI ÓN DE LABORES ESCOLARES

FIESTA DE PREMIOS EN OAXACA.-GRUPO DE NIÍ:AS HACIENDO

NO DEL INSTITUTO DE OAXACA

"

�~es

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDOI LUSTRADO

CON CUR,:SO IDE ;TI~ O
tros de distancia, y con
pistolas de modelo "Parabellum" á cincuenta
metros. En vista Je los
magnlficos tiros que se
han hecho en los domingos pasados, se espera
que la prueba definitiva
sea muy refiida; después
de cerradas las prueba!
se efectuará la fiesta de
premios, la cual es muy
lucida y entusiasta.

"'~

*
Los Nuevos Automóviles
• En .el último Salón de Autos, correspondiente á 1908,
que se abrió en París, y al cual nos hemos referido ya en
esta sección, puede decirse que los fabricantes, en mayoría,
esmeráronse en l)!esent¡lr tipos de automóviles pequeños,
ligeros, que si bien es cierto que están dotados de una gran
resistencia y hechos con primor, no lo es menos que, por
-su tamaño, son menos costosos, y, por lo mismo, hállanse
al alcance de aquellos aficionados á este género de sport
que no son poseedores de gran fortuna que les permita ha·
cer fuertes desembolsos.
Los fabricantes franceses tienden á democratizar el automóvil. Elogiémosles, pl)eS nada más propio para conseguir
que el progreso automovilístico-si vale la frase,-logre
aún proporciones mayores.
Sólo puede anotai;se una excepción dentro de esta tendencia marcadísima del Salón parisiense: entre los múltiples tip.)s de vehículos ligeros que merecieron el aplauso
'del público, presentóse uno grande y suntuoso, que en grabado reproducimos ahora, el cual ha venido á revolucionar la producción de los industriales similares franceses.
Está hecho con un cuidado de orfebrería, dentro de cierta
severidad de buen gusto, y responde á los deseos de los
automovilistas de élite, siendo verdadero modelo en el
género.
- Es de 15- 20 caballos y la gama sigue por 35, 45, 55 y 65
caballos á 4 cilindros, que completan dos notabilísimos «6
.~iJigdros&gt; de 65 y 75. caballos; Por lo que loca á la foLIDa
de tal modelo, no puede ser más original ni más bella:
afecta l~ de doble coupé, y puede permanecer así cerrado
herméhcamente, como abierto. No cabe duda que es éste
uno de los más legítimos triunfos alcanzados por el Salón
de Autos parisiense.

M. de Vizcaya, notable esgrimi~la español.

Vizcaya obtuvo el primer premio, puesto en lbs torneos
ve1ificados el año pasado en Baden, en Rouen, .e n Dieppe
y en San Sebastián.
De nacionalidad española, ha fijado su residencia en
En México ha alcanzado la esgrima, en la actualidad, un Francia. Preside, en París, una de las mejores salas, Y es
discípulo de un sabio maestro: Jeanty.
franco esplendor.
Su juego es sobrio, enérgico y poderoso. Ataca poco, Y
Y es á c1usa de esta afición merecedora de aplauso, y del
deseo que se tiene de observar los grandes éxitos de la· eso después de largas y concienzudas preparaciones. Su
esgrima en su centro mismo, en la urbe donde impera, en gnardia habitual es en sexta: no pára sino á la extrema fiParís, que ahora aparece en estas páginas el retrato de M. nal. y lo hace entonces-cuarta y respuesta directa-con
una prontitud, un cá ~ropos&gt; y una seguridad notables.
de Vizcaya, el ~sgnmista de moda.en la metrópoli france~a.

Los Campeones de la Esgrima

1

1

La socieda&lt;\ suiza de
tiro está celebrando actualmente su concurso
anual de tiro, a,:ontecimie.ito deoortivo QU ~ cada año despierta gr11n
entusiasmo entre los afi donados.
En lo'l do'l domingo;
transcurridos del NPS~nte mes se han efectuado las pruebas primarias
del concurso, y hoy de·
ben efectuarse las definitivas.
El concurso actua 1 es
de tiro de fusil con fusi·
les suizos de ordenanza,
á cien ntresclentos me-

�406

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUERTt Df BURON.-TRfS BfNfFICIOS DISTINTOS
9" Y UNO SOLO VfRDADfRO
Cuando le vi pasar y me dijeron: ese es Burón, todo un
enjambre de recuerdos, de cosas sabidas acudió á mi memoria. Vi, en aquel viejo disfrazado de joven; en aquella
musculatura rehacía al tiempo; en aquel cuerpo erguido y
firme, un chisporroteo de gloria ida, un fogonazo de triunfo
extinto.
Ese que pasaba fué astro de primera magnitud en la escena de México. Hizo de ella un reinado de prestigio. Su
nombre iba de boca en boca pronunciado siempre con alabanza y hasta con entusiasmo. El teatro Nacional-ese otro
desaparecido que asoló bárbaramente el poderoso ciclón de
la finanza-fué testigo de aquel constante diluviar de
aplausos que inundaba el alma del viejo actor.
Pensé en aquel tiempo de triunfo y alabanza, de gloria
y juventud. Vino á mi memoria la algarabía entusiasta
que voceó en mi terruño el gran suceso de la inauguración
del teatro por Burón ¡Oh, Bnrón!. . . . Y todos los labios
aclamaban ese nombre con los epítetos más envanecedores.
Esto era en mi infancia, y nunca vi sobre la escena á
aquel soberano de entonces. Su nombre fué apagándose
lenta, imprecisamente como una lámpara, y después ....
nadie lo pronunciaba.
En mí, sin embargo, quedaba vivo el deseo de mi niñez.
¡,Cómo será Burón? pensaba. Aquel personaje, de quien
todos hablaban allí en mi provincia y en mi infancia; ese
nigromante, á quien yo me figuraba como un sér extraordinario, casi un taumaturgo, un superhombre magnate de
la ¡!loria.
Y el prodigioso esperado pasó, ante mis ojos, fríamente,
vul¡!ar, como uno de tantos, sin despertar curiosidad ni
asombro más que á mi contemplación.
La gloria, esa coqueta incorregible, le había vuelto la
espalda. Burón, el monumento, pasaba como un escombro,
como una ruina.
Hoy, al s:i.ber que ha muerto, me llega la noticia como..
un consuelo. Me la dan con frialdad, con indiferencia.
Su cuerpo tuvo la debilidad de ser fuerte y resistió la vi- ·
da mucho tiempo.
¡Pobre Burón!
¡Pobre artista el que muere viejo!
Para sobrevivir hay que morir en gloria,

El circo estaba casi solo.
Llegué en los momentos en que el viejo clown hacía la
delicia de sus concurrentes con un número musical de gro·
tesca ejecución.
Una carcajada estruendosa aprobó la farsa. No era la risa
infantil que otras veces premia la gracia de ese clown ami·
go: era una risa de tonos graves, de voces roncas, risa de
hombres.
Sí, de estos se compone el público de hoy en el circo de
Bell.
Mis ojos, curiosos, repasaron la concurrencia. Pocas señoras, poquísimos niños: sólo hombres, hombrazos de caras
afeitadas, cuerpos hercúleos, ojos claros y cabellos lacios
cayendo en bandas sobre la frente. Un público de yankees.
Y esas risas ingenuas de los yankees en el circo, substi·
tuyen ampliamente las risas de los niños que faltaron.
Tan ingenuas unas como otras. Las primeras son la ale·
gría sana del espíritu enérgico de esa raza que se deleita
en la contemplación de un triunfo de la constancia y de la
persistencia venciendo una dificultad. Las segundas son la
alegría ingenua del golpe inesperado, de la mueca ridícula,
del chiste accesible y llano.
Cuando esos niños crezcan y sean hombres, no tendrán
el candor yankee, que los haga disfrutar como los vemos
aplaudir y gozar en ese su espectáculo favorito.
Diferencia de temperamentos que hará pensar á los psi·
cólogo~. A mí, cronista humilde, sólo me toca anotar que
hubo risas y aplausos sin investigar de dónde vinieron.

***
. Al be.nefi.cio de Be~l siguió la función, organizada por varios arhstan para arbitrar recursos al transformista Aldo
que perdió cuanto poseía en el incendio del teatro &lt;Guerre:
ro&gt; de Puebla.
Es esta función, la ~nica que puede llamarse verdaderamente beneficio, pues la de Bell y la que se verificó en el
teatro Principal, como beneficio del maestro Gascón, no
merecen tal nombre, ya que son en realidad &lt;seratas d'ono·
re&gt;, como llaman los italianos á esta clase de funciones.
Tanto la función de beneficio de Aldo, como la &lt;serata
d'onore&gt; del maestro Gascón, dieron dos llenos en los res·
pectivos coliseos donde se verificaron.
Ambos programas contaban con los mismos elementos y,
sin embargo, el público acudió diligente.
Para una fiesta lo condujo la piedad.
Para la otra el cariño.
LORELEY.

•

*

11 •

En esta temporada, que ya toca á su fin, no ha hecho la
algazara de otras veces el circo de Bell.
Parece que este espectáculo decae. Antes, anunciar un
beneficio de Bell era un acontecimiento. Las localidades
se agotaban con anterioridad á la fiesta y en aquella noche no se cabía en el amplio edificio.
Yo asistí al último doble beneficio del mimado clown.
Faltaba allí el público de otros años; aquel apiñamiento
inquieto de cabezas en el descenso de las gradas; aquella
confusión de colores y de rostros en la sombra de la gradería, cuya multitud se apretaba alejándose hasta tocar las
barras de la techumbre.
Tampoco en los palcos mostraba sus lujosos atavíos nues·
tra aristocracia.

"DIEZ MINUTOS DE AUTO"
L público parisiense, á pesar de estar acostumbrado
á toda clase de incongruencias y aberraciones, no
dejó de sorprenderse cuandovió hace poco más de
un mes juntos en los programas del teatro de Novedades
los nombres de Georges Berr, el comedista funambulesco,
y Pierre Descourcelle, antor de &lt;Los Dos Pilletes&gt;, firmando
la misma obra, y su sorpresa no fué menor al ver represen·
tada la obra en el citado teatro,
&lt;Diez minutos de Auto&gt;, que es de lo que se trata, es
una comedia ligera, una improvisación de esas que siguen

E

407

't:L MUNDO ILUSTRADO

4DIEZ MINUTOS DE AUTO&gt;,-ACTO Il

á una escena literaria, con la que el autor ó autores. sed~vierten ingenuamente en sus ratos de ocio, para divertir
después al público que no gusta de los argumentos com·
plicados y de los problemas sociales llevados á la escena.
El cuento, despojado de las gal~s con que sus autores lo
presentaron al público, es como sigue:
.
.
Un farmacéutico llamado Folletourt.e, enr1quec1do ~n el
comercio de las pildoritas, lega, al morir, un redondo millón
de francos á su amigo el comandar.te Laloucagne; pero á
condición expresa de que el favorecido por el ~egado de·
berá casarse con la viuda, que se llama Jacqueline, Y que
es muy guapa. Laloucagne, que no había esperado á que se
le in vitara para encontrar á señora muy á su gusto, encuen·
tra que la cláusula testamentaria es muy aceptable, Pll;es
viene á leditimar
algunos• deseos suyos, qu~ en otras c1r·
b
c unstancias serían pecaminosos.
Pero como está dicho que la felicidad no ha de ser com·
pleta, la noche misma del matr~monio el notario hace en·
treda al nuevo marido de un pliego sellado, procedente de
ent~e los documentos que encierr~n la últi~a voluntad del
difunto. En este pliego el exmarido anunciaba á su suce·
sor que su esposa, ó más bien dicho, ~a esposa de los dos,
no había observado, durante toda la vida, una conducta ab·
solutamente irreprochable.
La prueba de sus deslices, dice la carta, est~ dentro de
una caja, y esta caja, á su vez, se halla escondida .... ¿Pero
dónde? Esta es la cuestión; en este lugar de la lectura el
ordenaza del comandante deja caer la carta en. la lumbre,
y con su destrucción se pierde el s~creto.. En _vista de es·
to, Laloucagne decide empezar una 1nveshgac1ón para des·
cubrir ese secreto.
.
A causa de las revelaciones, el carácter del reci,én casado
se vuelve taciturno y agrio; provoca, uno despue~ de otro,
á todos los hombres de quienessabe ,9-ue han podido .estar,
directa é indirectamente, en relacion con Jacquehne, Y
principalmente al notario Duverdier y a~ doctor _T~urneuville, quienes, lejos de g:ilantear á la senora, d_1ngen sus
fuegos amorosos á una señorita de costumbres ligeras que
vi ve en el piso alto de la casa,

Al fin, pocos momentos ~después la .intriga se aclara, ó
por decir mejor, se obscurece más, pues el comandante lle·
ga á saber en qué condiciones cometió su falta la señora.
La aventura no tiene nada de sorprendente de parte de una
buena burguesa; una noche, después de haber asistido al
baile de los &lt;Quat'- z-Artz&gt;, en compañía de su primer esposo, quien portaba un disfraz de dux, Jacqueline, un poco trastornada por los humos del alcohol, se equivocó de
automóvil y se entró en uno en el que iba otro dux,
que no era su marido; pero que se prestó gustoso á hacer
las veces de tal. La señora no se dió cuenta de su equi vocación sino demasiado tarde.
Como decíamos antes, la posesión de estos datos más
oscureció que aclaró la situación, pues ahora se trata de
encontrar á.,ese emprendedor dux, causa de los males del
desgraciado Laloucagne; éste, después de laboriosas pes·
guisas, llega al convencimiento de que el dux no es otro
que él mismo, que se adelantó á la última voluntad del
desprendido esposo.
No acaba aquí la cosa, si110 que el esposo, queriendo
deshacerse de un último resto de inquietud, idea presen·
tarse á su esposa con el mismo traje, causa de las inquietutudes matrimoniales de su antecesor. Pero he aquí que el
primo Tranquilino, que ama también á Jacqueline, y que
no espera para casarse con ella más que enviude, llega al
mismo tiempo portando el vestido de los Dandolo.
Parece que hay un nuevo embrollo en pueita; pero la
joven esposa, dando muestra de un gran talento práctico,
imagina una estratagema muy ingeniosa para descubrir á
su verdadero seductor. Se ofrece sucesivamente á las caricias de los dos hombres, hastjl que al fin reconoce, por al·
gunos detalles, al hombre con quien pasó en otro tiempo
diez gratos minutos en automóvil yse arroja en sus brazos
gri.tando: «¡este e!':o&gt;!
La obra está escrita en un lenguaje fácil; su diálogo es
muy brillante y entretenido, y su interpretación en Novedades fué sumamente discreto, con lo cual huelga decir q ue
su éxito ha sido franco y ruidoso,

�409

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
/

JARDINES DE ORNATO

El arte de los jardines modernos no está dotado de una
clasificación tan complicada como lo fué en otro tiempo.
Actualmente se ha convenido en reconocer sólo tres estilos
de jardines: el estilo simétrico, el paisajista y el mixto; á
1-.stos tres estilos generales nos referiremos sin entrar en detalles acerca de sus variedades, por no permitirlo la extensión de nuestros artículos.
El estilo simétrico, como su nombre lo indica, incluye
á todos los jardines , que están repartidos de una manera
regular; su trazado se debe al célebre arquitecto de jardines Le Notre, de origen francés, y por esto es por lo que se
conoce también á estos jardines con el nombre de franceses.
Se usa generalmente esta clase de jardines en las cercanías de las habitaciones, principalmente delante de las
construcciones arquitectónicas. Los jardines esencialmente floristas se trazan, generalmente también, según d estilo
simétrico, lo mismo que los jardines pequeños de las plazas en las ciudades. El estilo simétrico no hace uso más
que de líneas trazadas á compás ó á cordel; es el más bello
acompañamiento de los grandes edificios.
Ilustra estas líneas un modelo de pequeño jardín, trazado
conforme á las reglas del estilo simétrico, que es fácilmente trazable en un terreno pequeño.

de las propiedades de los dos. Muchas personas gustan de
tener un pequeño &lt;parterre&gt; delante de sus habitaciones, lo
cual es muy fácil, pues se traza sólo con líneas regulares, y
generalmente se ven muy bien los jardines simétricos al
lr~nte ó al derredor de las habitaciones, sobre todo cuando la inclinación del suelo es muy notable.

1:

regla.
t
, . d'
. .. t
. é
Actualmen e se usan mas Jar mes pa1sa11s as que s1m ·
tricos, porque la conservación de los primeros es más barata y más fácil que la de los segundos. Los paisajistas se
prestan de una manera admirable para las cercanías de
las casas de campo. Damos adjunto un modelo que es de
fácil ejecución y á la vez muy hermoso.

•••

La combinación d-, los dos estilos anteriores ha dado
origen á lo que se llama el estilo mixto, el cual participa

&lt;No vuelvan á presentarme estos papeles)nútiles.
FEDERICO GUILLERMO,

Príncipe de la~Corona&gt;.
La influencia del príncipe se está haciendo sentir en to·
das las esferas de negocios del imperio alemán, y seguramente: que será muy benéfica, pues evitará que se continúe
la rutina establecida en muchas oficinas, rutina que significa una gran pérdida de tiempo, que se traduce en pérdida
de dinero.

***
A
B

*

El estilo paisajista, al que **
también se llama estilo inglés,
difiere del simétrico por la ausencia de regularidad; las
callecillas describen curvas más ó menos irregulares y no
geométricas, para llevar al paseante á los. lugares más interesantes del jardín. Pasan: ya por enmedio de bosquecillos
de arbustos, ya enmedio de planos cubiertos solamente de
pasto. Naturaimente que en algunos lugares habrá líneas
rectas ó curvas regulares; pero esto es la excepción y no la

El príncipe Federico, heredero de 'la corona ~de Alemania, es uno de los jefes de un movimiento para eliminar
todo lo superfluo en los métodos que se usan para la tran·
sacción de negocios. Bajo la estricta vigilancia de su padre, el joven príncipe se ocupa de todos los negocios del
imperio, los que revisa con la misma escrupulosidad que
haría el más cuidadoso hombre de negocios.
Exige que se le presenten informes semanarios y men·
suales, y constantemente está ideando medios que permitan economía de tiempo y de dinero. Durante unas vacaciones se le presentaron los informes diariamente. Una vez
devolvió todos los informes correspondientes á un día con
la siguiente leyenda:

PLANO DE JARDIN DE ESTILO SIMÉTRICO Ó FRANCÉS

Ahora, lo mismo que se ven bien los jardines regulares
en las cercanías de las habitaciones y de acuerdo con su
arquitectura, cuando se dispone de una gran extensión de
terreno parece más apropiado el estilo paisajista; á estas
exigencias del buen gusto y de la comodidad es á lo que
responde el estilo mixto; en el modelo de iardín paisajista
que presentamos, se ve delante de la habitación dos parterres, BB, trazados sobre un plano simétrico, y en la parte
posterior de las habitaciones está el jardín paisajista, combinación que es de muy buen gusto.

Wu Ting-Fang, el diplomático chino que acaba de ser re·
tirado de la embajada de los Estados Unidos, tiene fama
de ser el hombre que más preguntas hace en el mundo,
costumbre que ha sido caricaturizada por todos los per_iódicos norteamericanos y que ha hecho la desesperación
de sus compañeros en la carrera diplomática.
Este gran preguntóa se halló con su contra durante un
viaje que hizo recientemente en compañía del gran ferrocarrilero Harriman. Luego que el diplomático chino se
vió cerca de su acompañante, se dirigió á él y le hizo la siguiente pregunh:
-¿Cómo obtuvo usted el dominio de tantos ferrocarri·
les? ¿Qué hizo usted'?
Mr. Harriman sonrió y dijo al preguntante:~
-La mejor contestación que puedo hacer á esa pregunta
es contarle un cuento acerca de un gran capitalista. Fué
llamado ésté para atestiguar ante un tribunal, y se le interrogó acerca de sus negocios.
-¿Qué sueldo tiene usted? preguntó el juez.
-Ninguno.
-Bueno; ¿entonces qué rentas recibe usted?
-Ningunas.
- ,,Quiere usted d ecir que no tiene ninguna entrada en
numerario?
-Justo.
- ¿Cuánto gasta usted al año?
-Alrededor de unos sesenta mil dólares.
-Si usted no tiene entrada ninguna, ¿cómo puede gas·
tar tanto dinero'/
-Ese es mi secreto.
El diplomático chino se dió por satisfecho con el cuento y no continuó la serie de preguntas que ya tenía en la
punta de la lengua.

{

(

¡
(

***

Para que se vea hasta donde ha avanzado el espíritu de
cosmopolitanismo en las grandes ciudade1, de _los E~tados
Unidos y principalmente en Nueva york, la c1u~ad !mperio como se le llama en el país vecino, vamos a citar el
ca¡o ocurrido recientemente á un viajero y comerciante.
Acabando de llegar de China entró á un restaurant y comió· al terminar la comida notó que no tenía ni una sola
pie;a de moneda americana; parte por reir y p~rte por&lt;J.ue
las circunstancias lo exigían, dió al mozo un billete chino
de alto valor el mozo lo tomó sin decir palabra, y á poco
rato regresó trayendo el cambio ínt~gro, sin faltar un ~~lo
centavo. Ojalá que este acto de unidad humana serepihe·
ra en todos los centros de actividades, para mostrar que
todos los hombres son miembros de una gran familia.
ELEGANTE ABRIGO DE MEDIA ESTACIÓ~
JARDÍN ESCÉNICO DE ES!ILO INGLÉS CON CPAR!ERRES&gt; SIMÉTRICOS AL FRENTE,

Explicací6n: A. Habitaciones.- B. B. «Parterres&gt;.-C. Lagos artifícíales,-D, Puertas de entrada.
E. Cerros artífíciales.-F. Pu.ente.-G. Rio.-I. Kiosco.

�. 410

EL MUNDO ILUSTRADO

411

EL MUNDO ILUSTRADO

JUNTO A LA CUNA

-. CRONICA "E-

1
!

1

El invierno comienza á alejarse; hemos tenido ya bellas mañanas
tibias y serenas, en las cuales el
cielo azul, la brisa tranquila y los
tímidos cantos de los pájaros pa·
recen anunciar la próxima llegada
de la reina primavera. Un preludio gozoso, una agitación
de loca aletría nos avisa que el Carnaval se acerca¡ esa
fiesta original, triunfo de la irónica filosofía, que se bur·
la de la vida, y de los graves espíritus, devotos del pesi·
mismo y de la tristeza.
Entre las cosas buenas que hay en la existencia, tenemos
la risa, lectoras mías, la cual es, para la sombría decepción
y el negro presentimiento, lo que la luz á la naturaleza
entera.
El dios Momo agita sus cascabeles, y á esa mágica señal
corresponde el armonioso desbordamiento de mil músicas
alegres y bulliciosas; bajo el terciopelo de los antifaces,
los rojos labios sonríen, traviesos y graciosos, como relámpagos de rojo fulgor bajo nubes de tempestad¡ la belleza se
oculta en elegantes disfraces para hacer más intenso después el placer de contemplarla¡ y en su aparente frivolidad y entre el torbellino de la risa, la música y los trajes
de fantasía se encuentra en estas fiestas un fondo de seriedad, innato por costumbre al pensamiento humano. Porque al esconder el rostro bajo el antifaz de negro terciope ·
lo, la mujer pregunta al rendido adorador que le jura
amarla más que á su vida: «¿me amas ciertamente, ó buscas sólo la belleza fugitiva de mi rostro?&gt; Ella muestra
entonces los encantos de su alma, el brillo de su inteligencia, las más íntimas ternuras de su corazón, para
convencerse de las bases del amor que ha inspirado;
mas ........ no te fatigues, bella dama, disfrazada solamente
por breves imtantes: no es todo ese conjunto deslumbra·
dor de intelectuales primores, lo que ha vencido el cora·
zón de tu amigo¡ es el brillo de tus hermosos y grandes
ojos: es la sonrisa encantadora ce tns finos labios, la opu·
lencia de tu sedosa cabellera y la esbeltez elegante de tu
talle¡ aparta pronto el negro antifaz que oculta el verdade·
ro cetro de tu poder, y entonces tendrás el espectáculo de
tu reinado absoluto y avasallador; tu amigo, deslumbrado
y rendido á esos encantos, volverá á jurarte su eterna
pasión.
Y esa burlona risa del Carnaval suena en los oídos de
la humanidad engañada como una amarga ironía de las
fingidas amistades, de las falsas grandezas, de todo ese oropel brillante y alucinador con que el hombre trata de en·
gañar á los demás y aun á sí mismo, para darse el mezquino placer de una farsa de ventura, necesaria á su ambición
de dicha; el Carnaval representa, muy á lo vivo, aquella
«comedia humana&gt; que pintó, con mano maestra, el célebre
novelista francés.
No puedo desearos, lectoras mías, sino que gocéis en estas fiestas de mucha y muy sincera alegría¡ se debe estar
contento y regocijado aJgunas veces, para ser amable, bueno y aun justo, pues hay placeres ciertos y legítimos en
la viq.a, á los cuales se les puede tributar el homenaje dedido de una sonrisa.

•••
La Moda gusta de presentar, á la admiración de sus devotas, novedades y creaciones verdaderamente originales,
y, entre ellas, ofrece ahora Jas túnicas en velo ó en gasa de
seda, con escotes redondos, sin mangas y apenas ceñidas ·
al talle por un cinturón ligeramente anudado.
Estas túnicas llegdn solamente hasta la rodilla, y en los
bordes tienen un angosto galoncillo de «soutache&gt;¡ su vapo rosa transparencia permite ver, ó más bien adivinar, los bordados de la blusa ó del corselete interior, velando así, con
gracia deliciosa, los brillantes reflejos de la pedrería. Si de

estas notas generales pasamos á la
cuestión de detalles, es preciso fi.
jar la atención cuando se trata de
doilettes&gt; para baile, teatro ó recepción, en esas elegantes y hermosas túnicas, hechas en tul bordado
de perlas, seda realzada, ó en gasa cubierta de pinturas de·
licadas¡ linda novedad de última moda¡ para esta confec·
ción se usan gasas tornasoladas, de cambiantes matices, cu·
yo encanto es indiscutible. En esos trajes de ceremonia
sigue muy en boga el chifón de seda, y una nueva especie
de tafeta, que se llama «glacé&gt;, la cual participa de dos
medios colores, combinados artísticamente. Por ejemplo:
hay un cierto glacé, con reflejos de cereza y color de ceniza, cuyo conjunto es encanfador¡ lo mismo el violeta con
ligeras coloraciones rosa viejo, y el azul pálido con verde
luz¡ todas estas combinaciones dan un resultado original y
lindo en extremo. Para realzar todavía más el aspecto de
estas hermosas telas transparentes, se colocan sobre fondo
de satín blanco, que hace resaltar los dos matices de la gasa, marcando el más intenso con un relieve muy artjstico.
. Los trajes de noche, para espectáculos, tienen preferencia por los colores vivos y extraños, como el azul eléctri~o, el _verde malaquita, el violeta sombrío, gris plomo, roJo antiguo y otros por el estilo.
Estos colores rivalizan con los matices señalados generalmente, paro trajes de ceremonia, y que en realidad fa
vorecen mucho el rostro femenino, tales son: el blanco rosa y azul pálido, crema, verde nilo, gris plata y rubí. Mas
los colores fuertes é intensos, se usan de preferencia para
los trajes de mayor etiqueta, con escote redondo y gran
cola, y esa privanza tiene su explicación, pues la blancura
del cuello y de los hombros se destaca con mayor belleza
de esos tintes sombríos y enérgicos, que de lbs matices
suaves y esfumados, los cuales se verán deliciosos en tra ·
jes de media etiqueta, con camisola y mangas de gasa blan·
ca, encaje ó muselina de seda,
Mis amables lectaras tienen un vasto horizonte en estas
nuevas fantasías de la confección, para elegir las que más
favorezcan á su fisonomía, pues precisamente para embellecer á todos los tipos multiplica la Moda, sin cesar sus diferentes creaciones.
'

*

Corto diálogo.
EL GUARDABARRERA.-iSeñor, señor, está prohibido seguir
la línea del camino de fierro! !Podríais ser aplastado por
un tren!. .. .
EL SEi:fOR.-Pierde cuidado, buen hombre .... Me paseo
aquí para evitar los automóviles.
Y el señor sigue tranquilamente por el mismo camino.

***

Un «chauffer&gt; ve que su auto va á precipitarse sobre una
vieja; maniobra en el freno con habilidé!d y detiene su vehículo á algunos centímetros de la buena mujer, no sin exclamar:
-¡Qué horror! sería el número trece en este mes y esto
me hubiera traído mal agüero.

*

La madre tierna, amorosa, lo mismo que el padre lleno
de afecto y deseoso del bien;de sus hijos, los examina día
por día desde que despiertan. Les miran con ansioso cuidado, buscan en su mirada la limpidez y alegría que sólo
la salud puede dar, y sólo quedan tranquilos cuando han
visto á los niños contentos, con los carrillos sonrosados, los
labios húmedos y sonrientes. ¿Por qué no metodizar es·
tas observaciones¡ hacerlas menos empíricas; no fiarse solamente de apariencias que suelen ser engañosas, sino buscar más bien signos de valor indiscutible?
En nuestro arículo anterior nos referimos al peso de los
niños que es reflejo fiel de su estado de salud. No es el
únicd signo á que debe atenderse. También es interesante
saber si el crecimiento se hace de una manera regular, ó si
ofrece alguna interrupción. Hay que pesar al niño perió·
dicamente, y también periódicamente hay que medirlo¡
para que, si acaso hay alguna detención en su crecimiento,
se consulte desde luego al médico, para que, previo examen
detenido del pequeño, aconseje lo más apropiado para favorecer su desarrollo. Muchas personas no tendrían corta es-

Estadíómetro, aparato para medir {a estatura de los niños

•

tatura en la edad adulta si sus padres hubieran tenido el
cuidado, nada difícil por cierto, de vigilar su crecimiento
cuando niños, y haber sabido dar la voz de alarma y pedir
la ayuda del médico cuando aún era posible remediar ese
trastorno en el desarrollo del niño.
Lo que hemos dicho con relación al peso, se aplica en
cuanto á la longitud de los niños. Ofrece variaciones, en
las cuales la herencia tiene parte muy principal, comocau·
sa determinante. Sin embargo, se han podido establecer
promedios que pued~n se~vir de guía para determinar si
un niño alcanza las dimensiones normales,
Por regla general?:1n recién nacido [-y: se e~tiende por
recién nacido el nmo que no ha cumplido aun los ocho
días de vida] debe medir de cuarenta á cincuenta centímetros de longitud, tomada ésta desde el vértice de la cabeza hasta la planta de los pies, colocados éstos en posi·
ción perpendi~ular con r~~ación aleje del cuerpo.
Si el crecimiento del mno se hace de una manera regular su talla ó longitud debe aumentar en una proporción
qu~ varía con la edad, En los cuatro primeros meses el
aumento debe ser de doce centímetros; de manera que un
niño que, recién nacido, mida 45 ~en~ímetros, debe med~r
57 al cumplir los cuatro meses, y s1 ~1sie SO, deb~rá medir
62 al cumplir el cuarto mes de su vida. A. partir de esta
edad el crecimiento se hace con menos rapidez. La talla
ó lo~gitud del niño aumenta por término medio en la proporción de un centímetro por mes, h;asta cumplir el primer
año· de modo que los niños, al cumplir el primer año,
deb~n tener una longitud de sesenta y cinco á seten·
ta centímetros, según la talla inicial.
El crecimiento se hace todavía con mayor lentitud durante el segundo año, en el cual el aumento en la talla es,
por término medio, de 10 centímetros solamente.

Tanto los niños como las nmas ofrecen un crecimiento
igual hasta llegar á los once ó doce años¡ de los doce á los
catorce, las niñas crecen, por re:Va general, más de prisa
que los niños, y á partir de esa edad, estos últimos sobre·
pasan en crecimiento á las niñas hasta alcanzar la talla
definitiva en Ja edad adulta,
Hay una superstición muy general en México entre las
personas de poca cultura; y es que los niños á quienes se
aplica la medida de la estatura mueren. Es un error que
apenas merecería rectificarse, si no fuera porque está su·
mamente generalizado, sobre todo en ciertas regiones del
país. Claro está que ninguna relación H:ay entre uno y
otro de esos hechos, y que, por el contrario, el atender
cuidadosamente á los niños y anotar con escrúpulo su
desa.rrollo, ofrece muchas ventajas y ningún inconveniente.
Casi todos los padres hacen retratar á sus hijos cada
año. ¿Por qué no se preocupan también de saber si se desarrollan proporcionalmente'!
'
Cuando los niños son grandes, puede medirse su estatura
valiéndose del estadiómetro ó del cartabón común y corriente. En las escuelas oficiales de México se vigila con
cuidado el desarrollo de los niños que á ellas asisten. En·
tiendo que en algunos Estados de la República se está im·
plantando un sistema semejante.
Cuando los niños son muy pequeños, se puede usar de
diversos procedimientos. No sé que en México se usen
aparatos especiales; pero un padre de familia cuidadoso
podía muy bien improvisar uno, como el del croquis que
se encuentra en esta página, y que consistiría en una plan·
cha horizontal, sobre la cual descansara el cuerpecito del
niño. Otra plancha perpendicular más corta, inamovible,
contra la cual se colocaría la cabecita del pequeño, teniendo
cuidado de extender el cuerpo á lo largo de la varilla horizontal graduada, que llevaría otra plancha más pequeña
que se fijaría en la planta "de los pies. Un aparato como
éste no tendría dimensiones superiores á un metro. Su costo sería sumamente corto¡ cualquier obrero podría fabricarlo. Su uso sería sumamente sencillo. No habría más que
tener cuidado de que el cuerpecito estuviera completamen·
te extendido; que ninguna articulación estuviera doblada,
porque esto acortaría la talla.
Sería muy conveniente medir la talla de los niños cada
dos meses, por ejemplo; pero, en último caso, dos medidas
al año podrían servir muy bien para saber sí su crecimien·
to se hace de un modo normal.
La talla y el peso son de los datos más interesantes que
deben preocupar, porque sirven para conocer si el desarrollo se hace debidamente.
,
Debemos preocuparnos grandemente porque los niños
estén desarrollados, pues así saldrán vencedores de las enfermedades propias de su edad, tales como las fiebres erup·
tí vas, las del aparato digestivo tan comunes en ellos, la
meningitis y otras muchas que sería largo enumerar. Lo
contrario sucederá con ~os niños cuyo organismo se en·
c11entre delicado.
Los padres trasmiten á sus hijos, al decir del especialista Charles, &lt;el temperamento, la constitución, la organización, la fuerza física, la debilidad, la inteligencia, las fac
ciones, el carácter, las cualidades y los defectos del espíritu y del corazón, la predisposición á las enfermedades y
las enfermedades mismas&gt;¡ &lt;tales padres, tales hijos&gt;, dice
el refrán.
'
Procuremos, por todos los medios posibles, mejorar las
generaciones futuras¡ velemos por los luchadores del mañana¡ el verdadero porvenir de ellos está en su buena
constitución¡ el ideal es formar razas fuertes y vigorosas,
procurando que el niño sea mejor que sus padres y que
su desarrollo alcance á la perfección.
DRA. COLUJ\!BA RIVERA,

Aparatos para medir la estatura de niños de menos de dos años

�USOS DE SOCIEDAD
BAILES Y REUNIONES

ri=fF!ODAS las disposiciones relativas á una fiesta de so·
ciedad deben ser pensadas anteriormente, de tal roa·
nera, que los dueños de la casa, libres ya de toda
preocupación, p\ledan consagrarse por completo á sus in·
vitados cuando comience la fiesta. Daremos hoy á nues·
tras lectoras algunas indicaciones sobre la manera de disponer la casa para una recepción ó baile, y de atender de·
bidamente á los invitados.
El Testíbulo, escalera y antesala deben estar brillantemente iluminados; y como adorno predilecto, se degirán
plantas de sombra, con grandes hojas verdes y afelpadas,
que comuniquen á estos sitios un aspecto de frescura y de
belleza difícil de obtener con otro decorado.
Los salones donde ha de recibirse á la concurrencia de·
ben estar cuidadosamente dispuestos y arreglados, como
requiere una.fiesta, es decir, con luces y flores en abun·
dancia, poniendo atención en que estas últimas no tengan
un perfume demasiado intenso, pues en los sitios donde
se reúnen varias personas y hay muchas luces, la atmósfera
se vuelve pesada y molesta, por lo cual, el perfume de al·
gunas flores contribuiría á hacer difícil la permanencia en
el salón. Debe dedicarse un gabinete especial para guarda·
rropa, en el cual ha de reinar un orden y aseo completos,
á fin de que, al terminar la fiesta, puedan los invitados en·
contrar fácilmente los sombreros, abrigos y demás objetos
que han depositado allí al llegar. Para las damas, es pre·
ciso disponer un pequeño tocador ó saloncito, del todo
íntimo y aislado absolutamente de las demás habitaciones,
á fin de que las señoras puedan, con toda libertad, arreglar
su peinado y atavío cuando lo juzguen con veniente. El
ama de la casa colocará allí doncellas de cierta educación
y habilídad para ayudar á las damas á despojarse de sus
abrigos y reparar los accidentes que haya sufrido su «toi·
lette&gt;. Aunque la luz debe estar abundantemente distri·
buida en los vestíbulos, galerías y salones, este tocador ó
saloncito íntimo debe ser iluminado con discreción y sua·
vidad, á fin de que las damas, fatigadas del ruido y de la
brillante luz de lossalones,vengan á tomar un poco de des·
canso durante la fiesta; necesidad absoluta en las pe1sonas
cuyo sistema nervioso es fácilmente excitable, ó sufren"
debilidad cerebral ó de la vista.
Si no se dispone de salones amplios, no es conveniente
recibir en una sola ocasión á muchas personas, pues no es
posible divertirse cuando, por ejemplo, en un baile, se re·
ciben choques inesperado!'. con otras parejas¡ los pies re·
sultan después muy lastimados, y las «toilettes&gt; se maltra·
tan y aun desgarran, por la poca amplitud de que se dis·
fruta en el salón. La más hermosa sala de ba~le será, sin
duda alguna, la más extensa; pero si no es posible encontrar una pieza de tan grandes dimensiones en todas las ca·
sas, debe elegirse la más vasta de las habitaciones, cuando
se trata de dar un baile.
El buffet estará, de ordinario, dispuesto en el comedor;
***
Continuaremos
dando
á
nuestras
lectoras algunas indi·
es inútil ponderar la necesidad de que el servicio de mesa
esté encomendado á criados útiles, limpios, de correcto caciones sobre los usos de sociedad relativos á estas di ver·
traje y agradable aspecto. Los manjares deben correspon- siones.

J!

•

1

der á las exigencias de la posición social que tenga el dueño de la casa, y serán los indicados generalmente en una
cena ó comida de etiqueta.
En algunos otros saloncitos se colocarán luces, flores y
asientos cómodos, para que los señores descansen en ellos,
fumen, ó bien conversen íntimamente. Los dueños de la
casa deben recibir á sus invitados en las puertas del primer salón¡ procurarán instalarlos cómodamente, hasta que
la concurrencia sea demasiado numerosa, en cuyo caso, las
personas deberán colocarse á su gusto por sí mismas.
Está por demás añadir que los dueños de la ca~a deberán dejar el primer salón, ó sea el salón principal, cuando
los invitados lo ocupen casi por completo; y atenderán á
recibir á los retrasados, disimulando amablemente su falta
de puntualidad. Esta cortesía la hará solamente el señor,
si se trata de que los recién llegados sean hombres solteros.
La dueña de la casa bailará poco y tendrá especial atención de que no permanezca sin bailar ninguna de las da·
mas que pueda hacerlo, según !o indiquen las apariencias
y usos sociales. A fin de lograr esto, le es permitido tratar
con la mayor amabilidad á los invitados masculinos que
sean bastante jóvenes, para que lleven á bailar á las señoritas ó señoras invitadas á la reunión. Puede afirmarse,
lectoras mías, que del ama de la casa dependen el brillo y
la alegría de una fiesta.
La costumbre establecida entre las personas de buena
sociedad, es terminar el baile con un cotillón. Los dueños
de la casa tendrán cuidado de proveer de alguna graciosa
novedad las figuras, de manera que,"!.in tener esos objetos
ningún valor intrínseco, puedan conservarse como un re·
cuerdo de la fiesta por las damas invitadas á ella. Al fin
del cotillón, las parejas que lo han bailado irán sucesiva·
mente á inclinarse con toda cortesía delante de los dueños
de la casa, en señal de despedida.
Hay también, entre los bailes, algunas diferencias de as·
pecto ó de conjunto, que pueden prestarles mayor atractivo. Por ejemplo: existen los bailes «blancos,, en los cuales
las jóvenes sin casar y los hombres solteros son los úni·
cos con derecho á bailar. Las señoritas llevan trajes blan·
cos adornados con flores del mismo color; gardenias, lirios,
rosas, margaritas, lilas blancas y otras lindas flores, que
formarán el más delicioso conjunto posible, colocadas so·
bre la gasa, seda ó crespón, Los caballeros pondrán en su
ojal una flor del color indicado por la doilette&gt; de las se·
ñoritas.
De algún tiempo acá se han establecido las reuniones
breves llamadas «soirées Cendrillón&gt;. Estas fiestas comien·
zan á las nueve y terminan en punto de la media noche.
Es una reunión sencilla, familiar y llena de alegre cordia·
lidad, inspirada tal vez en la deliciosa y espiritual historia de la Cenicienta. Estas siro páticas reuniones deben
prestar muchos atractivos para los papás de avanzada edad,
que temen justamente á las largas veladas, y para los ma·
ridos serios y poco sociables.
El compromiso queda cubierto con dos ó tres horas de
reunión y un sencillo y gracioJo traje de tertulia.

•

Ahí tenéis, mis queridas lectoras, un hermoso moaelo de
mantelillo para el te de la tar·
de. Su forma, caprichosa y ele¡.!ante, se puede prestar á todas
las combinaciones que vuestra
fantasía os sugiera. El presen·
te modelo es de género de lino
grueso. con el encaje hecho al
crochet. Es imposible decir en
pocas líneas el papel tan importante que el tejido al crochet puede de~empeñar en el
menaje del comedor. Reúne, además de otras ventajas, la
de no descomponerse cuando se lava, la de ser muy económico y durable y, por último, la de su fácil ejecución.
Con ese tejido se pueden hacer multitud de cosas lindas,
que contribuirán, en gran manera, al aspecto hermoso del
comedor.
Nuestro segundo grabado representa una original servilleta ó cubierta para kake. Es también al crochet, de una
labor sumamente fácil y lucida. Nuestras le'ctoras podrán
hacerse cargo con sólo verla. Para darle mayor vista se le
entrelazan unos listones en colores claros, de preferencia
azul, rosa, lila ó verde pálido. Es conveniente consultar
el color de la vajilla y el de las flores que se pongan en la
mesa, á fin de buscar un conjunto armonioso. Seguramente
que el dorado «kake&gt;, aprisionado en tan graciosa red, tendrá un aspecto más agradable y apetitoso y será, además,
U!l bonito adorno para la mesa.

También pueden hacerse de este mismo tejido, encajes
para las cubiertas del aparador, cristalero, trinchador y
manteles, resultando este juego tan económico como lucido.
Nunca se ponderará bastante lo indispensable que es,
para una mujer bien educada, tener Sil comedor no sola·
mente limpio, sino elegante y confortable. El decir elegante no significa lujoso, pues no es posible pedirá la modes·
ta ama de casa lo que se le pide á la que tiene recursos y
cuenta con todos los elementos que el dinero presta á
quien puede gastar una buena suma en satisfacer, no sólo
sus necesidades, sino sus gustos y caprichos. Entiéndese
por elegante todo aquello que la coquetería y gracia femenina puede ensayar para dar á su casa un aspecto her·
moso y agradable. Un juego de mantelería limpio y adornado, como los modelos que hoy damos, un grupo de rosas
en e l centro de la mesa, y ésta puesta con gracia y cuida·
do, puede resultar de más agradable conjunto que un co·
roedor de lujosos muebles, cuando éstos se ven manchados
y los manteles, aunque sean muy finos, sin adornos, sin coquetería, mostrándose así el descuido del ama de la casa.

*

L~ CLARIFICACION DEL AZUCAR
1)•

•

,

413

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MtiNDO ILUSTRADO

412

Precisamente la clarificación del azúcar requiere un cui·
dado especial, puesto que el azúcar clarificado entra en to·
dos los platos, así de repostería, como de pastelería y con·
fitería, en distintas graduaciones.
El método más sencillo y más general para esta clarifi·

cac1on es batir para cada diez kilos de azúcar, seis claras
de huevo en doce litros de agua. Se pone á hervir á fuego
vivo, y cuando empieza la ebullición, se le añade un litro
de agua; vuelve á ponerse nuevamente al fuego, repitién·
dose la misma operación por tres veces. Entonces se dis·
minuye el combustible y se deja que vaya hirviendo el líquido mu y despacio, hasta que la espuma haya ido retirándose á las orillas del perol; se saca con una espumade·
ra y después se cuela el líquido por una manga de bayeta.
La cochura del azúcar consiste en las varias cocciones á
que se le debe sujetar para determinar el punto más conveniente á las diferentes composiciones de que haya de
formar parte.
Estos puntos son los denominados: hebra floja, hebra
fuerte, bola floja, bola fuerte y caramelo.
El primero, para conocerlo, se toma cuando está hirvien·
do un poco con las yemas de los dt&gt;.dos índice y pulgar,
abriéndolos y cerrándolos muy despacio, hasta que se ve
que forma uua especie de hilo muy delgado.
El segundo requiere que se le deje hervir algo más que
el anterior, hasta que, haciendo una operación semejante á
la indicada, la hebra que se forme resulte fuerte y pega.
josa.
La bola floja se conoce al observar que el azúcar se va
espesando y que, al tomarla entre los dedos, puede reducirse á una pequeña bolita pegajosa.
Y la bola fu erte ha de resnltar, despué~ de haber hervi·
do el azúcar algo más qne para la bola floja, mucho más
fuerte, sin que se pegue á los dedos.

El_cara~elo consiste en que la bola adquiera mayor
cons1stenc1a y que, al ponerla entre los dientes, se romp.1
con facilidad y sin pegarse ya entre los dedos.
. Continuaremos dando á nuestr~s lectoras algunas indica·
c10nes sobre este asunto, pues tiene mucha imporhncia
para la hábil fabricación de los d .1lces.
CREMA DE CHOCOLATE

Se deslíen doce yemas de huevo con seis onzas de cho·
colate, una ~e almidón y ~uatro de azúcar; se pone al fuego y se le anade dos cuartillos de leche, vertiéndolos poco
á poco; se revuelve hasta que empieza á hervir, se retira
~el fuego y se pone en un plato; se puede adornar con pastillas de chocolate y en el centro se le hace un dibujo con
merengue.
CREMA DE. LIMON

En medí? litro ~e ~e~he se ponen ocho yemas, cien gra·
n:ios de azucar, vem~1cmco gramos de harina y cáscara de
limón¡ se bate todo Junto y después se pasa por tamiz de
crín para que la harina quede bien desleída.
Se pone á cocer á fuego lento, meneando la pasta conti·
n~amente con la espátula, y tan luego como empiece áher·
v1r, se echa en un plato, adornándolo alrededor con me·
rengue y el centro se cubre con. jalea de limón.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

LA M09ISTA EN CASA
Uno de los accesorios más útiles del traje de las señoras
es el delantal. En él se pueden desplegar todos los lujos
posibles, pues ha'¡ delantales de adorno y hay d~lantales
de trat,ajo. Los modc(os que hoy otrecemos á n-i:estras lec.oras son muy variados y, á la vez, muy elegantes. :r..a tela
es también distinta para cada uno de ellos. El que está

LOS VEJIGATORIOS

:1

'

Núr,C."ROS 1 Y 2.
marcado con el número uno, es propio para los días en que
las damas se ven en el caso de ir á la cocina. Este delantal
es de tela cruda; lleva un dobladillo ancho en la orilla y
en las hombreras unos encajes de punto, color crudo también. ..El número dos es en forma de pico; un olán al sesgo adorna la parte inferior, y otro olán, al sesgo también,
rodea el escote. La orilla de todo el delantal va orlada por
un embutido ó entredós bo.rdado en negro. El número tres
es de forma redonda; un olán angosto adorna la orilla; en
la parte de atrás lleva un moño de puntas largas y la orilla
del olán va orlada con una puntilla de encaje valenciano.
El número cuatro tiene cuatro picos en la parte de abajo.
Un volante de muselina muy fina, adornado de puntilla valenciana, va plegado en todo el derredor del delantal. Este
no lleva peto como los otros; un entredós dibuja los picos
y sube por el centro del delantal; un moño de listón lo
completa. El número cinco es de muselina con alforzas en
el peto y va adornado con trencilla de Venecia.

*

LOS COJINES YEL CONFORT
Nada hay más desagradable que penetrar á un saloncito
ó á un budoír y no hallar por ninguno de sus rincones, ya
en canapés ó sobre poltronas, el tibio &lt;confort», para el que
prestan ayuda tan generosa los deliciosos cojines. Nada habla tanto y tan propi~iamente al descanso y hasta á la mo-

que fijarlo por medio ~e tiras d(tela adhesiva, colocadas
Los vejigatorios llamados comúnmente cáusticos, son,
en direcciones perpendiculares.
entre los revulsiv~s, unos de los que tienen más gener~l
En seguida hay que cub.rir empl~sto c~n una cap~ de
uso Se llaman revulsivos los medicamentos que se aph · algodón
absorbente, muy hmp10, de dimens~ones suficiencan' exteriormente sobre la piel con el fin de causar una tes para abarcar, no solamente la superficie ocupada por
irritación más ó menos intensa, que puede llegar hasta la el emplasto, sino una mucho mayo~. Esta _capa de algoquemadura de segundo y aun de tercer grado.
dón se quita por medio de un vendaJe apropiado.
.
En otro tiempo se exageró m~cho la eficaci~ d~, esta
El emplasto debe dejarse en su sitio más ó menos tiemclase de medicamentos. Se cre1a qu~ la aylica;10~ de po, según el efecto que se quiera obt~ner. General~ente
ellos, en la parte de la piel correspond1en~e a algun or~a: lo que se busca es provocar la formación de tt:óll ve¡iga ó
no interno, podría fácilmente descongeshonar1o ó des~n
ámpula la cual tarda en formarse, también más ó menos
flamarlo. Se suponía que mientras mayor efecto exterior tiempo' se¡!Ún la calidad del emplasto que se usa. Los
causara, más eficaz sería; y por esto es que se usaban para que se 'venden generalmente en las farmacias tardan, _POr
muchísimas enfermedades los puntos de fuego, que no término medio, de seis á ocho horas. A mt~oa de dedicaeran más que quemaduras de tercer grado¡ los sedales, iue ción especial, debe dejarse solamente flor seis horas, tant_o
no eran otra cosa que la introducción de cuerpos extranos más, cuanto que, si al llegará este ti~mpo no ~a prod~ci·
debajo de la piel, para producir heridas que expr~~ame~te do su efecto es muy probable que, aun despues de quitase dejaban infectar, y cuando se aplir.aba u1;1 ve)lgator~o, do el empla~to, la acción continúe por un corto tiempo y
se tenía cuidado de levantar la capa superficial de la piel el efecto deseado se produzca.
para dejar á descubierto la capa profunda, .c~n lo cual se
Para quitar el emplasto, se ~ará uso de unas tijeras, que
su'etaba á los enfermos á un verdadero marhn~.
se cuidará de quemar previamente en la flama de una
estudio atento de los resultados _obten:1d?s con el lámpara de alcohol, con el fin de desinfectarlas. Si la veuso de estos agentes exteriores h~ v_en1do limitando su jiga ó ámpula se ha formado ya, se la pic11rá, ~aciendo peaplicación á casos mucho más restrm~1dos.
..
.
queñas aberturas en los siti,os ~e mayor declive. Se li.mSin embargo, todavía en la actualidad e~ ve11gatono ~e piará cuidadosamente el hqmdo que escurre; en seguida
usa mucho; y como generalmente los médicos no lo apli- se lavará nuevamente toda la rel(ión con agua hervida, tecan ellos mismos sino que encargan á las personas.de la niendo cuidado de quitar las substancias del emplasto que
familia que lo h;gan y que vigil~n. su efecto y apliquen haya podido quedar adherida, pero cu'ldando tambiéµ de
en el sitio correspondiente los apositos qu~ d~ben usarse, no desprender la pequeña capa de la piel, la cual deberá
es muy conveniente fijar algunas reglas é indicar las p~e- quedar en su sitio, pues, de lo contrario, se ocasionarán
cauciones que deben tomarse para practicar de la me¡or mayores sufrimientos al enfermo y se abrirá una puerta
manera esas operaciones.
franca para la infección. A continuación se cubrirá toda
Antiguamente, los vejigatorios se preparaban en_ la ~a,r· esa superficie con una capa je algod61;1 aséptico, que se
macia, en el momento mismo de usarlos. La fabncac1on habrá cubierto con una capa de vaselina perfectamente
de emplastos se ha perfeccionado á tal punto, que ahora limpia, para evitar que se adhiera á la piel. Todo esto
es posible obtener vejigatorios preparados de antemano, se fijará con un vendaje apropiado.
Si se toman todas estas precauciones, es seguro que se
de excelente calidad y á bajo precio; de modo que éstos
evitarán todos los peligros de una erisipela, un antrax ó
son los únicos que se usan ya.
Toca siempre al médico señalar el tamaño del emplasto cualquiera de las complicacoines que á veces se producen,
ue ha de usarse así como el sitio en que se le ~a de ~o- y que, ámenos que se trate de una persona diabética ó
(ocar. Hace tiedipo se usaban vejigatorios de d1mensio: enferma de los riñones, no tienen otro motivo que la infección producida, sea en el momento de quitar el emnes verdaderamente monstruosas: no era raro que se cu
briera toda la espalda ó todo el pecho con uno de esos plástico ó durante las curaciones consecutivas.
emplastos, lo cual, además de ser sumamente do~oroso y
DR. WEIL.
molesto, exponía al enfermo á muchos y _muy senos pe_hros, como eran el de contraer una ensip~la ó ~ualquier
~tra infección, y hasta env~nenarse por ~e¡ar abierta u~
amplia superficie de absorción en presenc~a de la capa de
Sr. Eduardo S. Ochoa.-Pénjamo.-Creemos que una cu·
plasto que está hecho de una substancia venenosa. En ra de aguas termales, sea en México ó en Puebla, y al misactuaÚdad se usan generalmente vejiga~orios de cortas mismo tiempo el masaje bien aplicado, serán muy efica·
dimensiones, pues su efica_cia no está, de ninguna manera, ces en el caso de usted, pues si no le curarían completa·
en relación con la superficie que ocupa.
.
mente, cuando menos le aliviarían muchísimo.
Los médicos escrupulosos, con el fi~ ~e e:7itar errores Y
Alicia.-La observación de usted es muy atinada. Es clator ezas acostumbran marcar con lap1z hnta, ó de cua~- ro que si una persona atacada de tuberculosis pulmonar
ufer otro modo, sobre la piel del enfermo, la superfic~e permanece en condiciones de estar absorbiendo constante·
!ue se ha de cubrir y dar á la perso~a encargada de aph· mente los gérmenes que ella misma expul!la, tendrá que
cario todas las instrucciones necesarias.
.
recaer, aun cuando se sujete á un tratamiento de los más
Estas pueden reducirse á las siguientes: debe despo¡ar· adecuados. La reiufección de los tuberculosos por sí misse á la piel en una extensión superior á la que ha de mos está perfectamente demostrada. Pero no son precisa ·
ocupar el vejigatorio, del vello que pudier~ cubnr~a. De· mente las ropas las más peligrosas; el peligro está, más que
sto es en ninguna otra cosa, en las expectoraciones. Por esta ra·
be lavársele cuidadosamente con agua y ¡abón.
mu importante desde el momento en que se va á pr?vocar zón se recomienda con urgencia grandísima que las perso·
un! lesión qu~, de no estar limpio el lugar, podna muy nas atacadas de esa enfermedad, tengan un utensilio espe·
fácilmente infectarse.
cial para recoger sus expectoraciones: y ese utensilio
Hechos estos preparativos, se aplica el emplast~ directa- debe asearse perfectamente y desinfectarse de una manera
mente sobre la piel. Generalme~te el em~lasto mismo co~i adecuada.
Enriqueta Jaime.-La hemos depositado en el correo
tiene una substancia que le permite adherirse, par~ lo cu.
bastará calentarlo ligeramente. En caso contrario, habrá contestación á su consulta.

NÚMERO

5.

NÚMEROS

3

Y

4,

licie como esas fundas artísticas de seda que, en buen español, llamamos cojines y que se rellenan de algodón ó de
pluma. No hay nada más delicioso, sobre todo en estos días
de frío, que reclinarse sobre uno de esos suaves cojines
que é1 buen gusto hace cada día más y más vistosos.
Hoy tenemos el honor de ofrecer á nuestras lectoras tres
modelos de cojines. El primero de ellos se hace en raso
color granate; las flores van al pasado, bordadas con seda
color plata, sombreando el interior de las corolas con seda
amarilla. Al derredor lleva un grueso cordón color granate. El segundo modelo se hace de forma redonda; es de ter·
ciopelo color de cereza. Los bordados son también al pasado, bastante realzados y están hechos con sedas de dos colores: azul pálido y blanco. En el centro va bordado un
cordón al punto de ojal. El modelo número tres es de seda japonesa, lavable y va bordado con sedas, lavables también, dejando la combinación de colores á gusto de las
lectoras.

•

Bebé. - ¡Oh, mamá! cuánto me duelen los dientes; quisie·
ra vo ser como mi abuelita.
La mamá.-¿Por qué, hijito mío?
Bebé.-Porque yo he visto que cuando á ella le duelen
los dientes, se los quita.

k1

•

~;,u

�416

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

FoT. FÉLIX, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MONDO lLusTRADo"
TRAJE MANTO.-En paño de seda gris plata, con drapería recogida á un lado del talle y susce{ltible de colocarse
de diferentes modos. La parte superior del cuerpo luce una rica aplicación de tul, bordada de oro y plata.

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-EsPECIAL PARA "EL MoNoo lLusTRAoo''
El mismo traj e, con h drapería colocada en el hombro, en forma de manto griego.

417

�418

EL MUNDO ILUSTRADO

Consultas para las Damas
MODELOS PARA TRAJF.S
Maria Esperanza:-1::n-esta isección:Verá usted los modelos para trajes que se
sirvió pedirme, no habiendo podido dárselos en el número anterior, por falta de es·
pacio. El estilo "Imperio" conviene á
cualquier color de tela; de modo que su

TRAJF.S DE FANTASIA
Petuma:IEI traje de, Walkirla consta de
una túnica blanca, armadura de escamas
plateadas, casco de metal blanco con dos
alas pequeñas; en el brazo, escudo y lanza, y los cabellos sueltos.
El füfraz de Dálila es una túnica suje.
ta á la cintura por •1na banda floja, que se
recoge por delante con un hermoso broche
de estilo oriental. Mangas cortas, luciendo en la parte superior del brazo y junto

Jes por el uso prolongado desaparece con
una sencilla frotación de piedra pómez, la
cual debe humedecerse con una solución
de sulfato'de zinc al dos por ciento.
-Para limpiar los espejos, nada hay mejor que el Jabón de arena; lo puede usted
encontrar en las droguerlas de esta capital. Los lienzos de franela, para limpiar
las lunas de dichos espejos, son más úti·
les que otros cualquiera; le aconsejo elija
éstos para lo que desea.

,LIBROS NUE\'05
En esta secci6n mencionamos los llbros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

RESPUF.STAS
Andrea: Para limpiar los muebles de que
me habla, puede usted;emplear una solu·
ción de carbonato de sosa frotando lo que
vaá limpiar con un lienzo de lana, hume·
decido en dicha solución.
-La sopa de tortuga se prepara de la
manera siguiente: se pone la carne de la
tortuga partida en trozos muy pequei'ios,
en bastante cantidad de caldo concentrado; en seguida se le pone pimienta, clavo,
cebollas, zanahorias, tomillo y laurel. Se
deja cocer toda esta mezcla en fuego manso, durante tres ó cuatro horas, añadiéndole luego un poco de vino seco, "Madera," cuya cantidad se calcula:Sl gusto.
-En cuanto á la manera de colocar los
cuadros, ha de procurarse buscar la armenia, tanto en lo que convenga~ al tapiz de
las paredes, como en el conju:ito de los
cuadros entre si, pues aun cuando es cier·
to que hoy se usa gran variedad y capri·
cho para colocarlos, es preciso, sin embar·
go, buscar en esa misma variedad la armoola del aspecto,
-Para dirigirse á la sección de encargos
y consultas médicas, lo único necesario
es pedir al agente, por cuyo medio recibe
usted el periódico, una tarjeta, á fin de
justificar que es usted suscritora.

DIVERSAS NOTICIAS
Pequeña: La terminación "ica" corres·
oonde á la de "kee," que se encuentra en
las palabras griegas, de las cuales deri·
van muchas de las castellanas.
-Las plantas por que usted se interesa
pueden ser pensamientos, violetas y flor
de cera.
-El color del calzado propio para lle·
varse con el traje que usted me indica,
debe r er de preferencia negro.
RECETA UTIL

traje se verá muy bien en color crudo y
en ese estilo. Como las dos muestras que
me envla son de telas ligeras, me parece
que debe u~ltd adornarlos, uno con entredoses de enco.]e y el otro con camisola de
tul grueso,
BAUTIZO

Conrada R. de Flores: Los padres del
nifio no tienen obligación de dar ningún
obsequio á los padrinos que han elegido;
la noche de la ceremonia les ofrecerán, ya
sea una cena, ya sea un lunch, según sus
circunstancias se lo permitan.

de la mano, dos brazaletes unidos entre
si por una cadenilla de oro. Los cabellos
sueltos y adornando la frente; una diade·
ma con medallas. En el cuello, un collar
del mismo estilo.
En cuanto al traje de ninfa, como es
completamente fantástico, puede tener di·
ferentes aspectos; por ejemplo: túnica
blanca, vaporosa y flotante, guarnecida
con flores propias de la estación de primavera, como rosas, claveles ó lirios.

ALGO DE ECONOMIA

M. A.: Los libros y los grabados anti·
guos tienen muchas veces manchas pardas de un efecto desagradable. Para ha·
cerlas desaparecer se lava una hoja manchada con una solución recién hecha de
hipoclorito de potasa. Una vez desaparecidas las manchas, se lava el papel varias
veces con agua destilada, sin frotarlo con
fuerza para no romperlo. En seguida se le
seca con una esponja cuidadosamente.
Este tratamiento no altera en modo algu·
no la tinta de imprimir.

419

EL MUNDO ILUSTRADO

'

&lt;Estudios y Notas», por Juan B. Terán.-Tucumán, 1908.
Entre los países hispanoamericanos es la Argentina uno
de los que más libros produce. La tendencia de los argentinos á europeizarse les ha traído consigo, á juzgar por los
hechos, el amor de las letras, amor que vale tanto 6 más
que el de la prosperidad material, y que sirve de impulso
al pensamiento patrio para su propio desenvolvimiento.
Así vemos que la publicidad alcanza cada día mayores
proporciones, y que entre el fárrago de periódicos y revistas que de allá v1enen, nos sorprende, á veces, la apari·
ción de un libro.
Pero no es sólo en el campo de la literatura-en !&gt;U acep·
ción más limitada-en el que espigan los escritores argen·
tinos: también les atrae la especulación científica, especialmente por lo que toca á la sociología, la criminalogía y
la crítica. Ejemplo de ello son: José Enrique Rodó, Leopoldo Lugones y José Ingegnieros.
Ahora es un nuevo -6 por lo menos desconocido para
nosotros,-el que surge en el campo de las letras: Juan B.
Terán.
El libro suyo que hemos rtcibido puede considerarse
como una atinadísima recopilación de breves trabajos escritos en diversas épocas. La Yariedad y la riqueza de su
índice es de aquellas que seducen, y si del contenido del
volumen pasamos á la forma, no escatimaremos elogios al
escritor argentino, pues que ésta es vigorosa, clara, concisa.
De los susodichos trabajos señalaríamos como los más
notables: c:La Tradición Colonial&gt;, &lt;El Estudio y el Libro»
y c:Taine y su Filosofía». En ellos hay ideas nuevas y de·
ducciones que revelan al crítico observador y sagaz. Cautivan más que convencen las «Notas Marginales» que cierran el libro.
La edición de «Estudios y Notas» sahó tle los talleres
de la «Revista de Letras y Ciencias Sociales», de Tucumán,
y merece elogios por lo correcta.

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El alimento
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El verdón es el mis madrug1dor de los pájaros. pues empieza á
gorjeará la una y media de la madrugada; una hora .después, la
curruca comienza á agitar l11s ramas que le han servido de l~cho;
la codorniz no se des¡,ierta h1sta las tres. Alas cuatro. comienza
s11 canto el mirlo, y á éste suceden los del tordo, el petirrojo y el
reyezuelo. Ya el sol está m~y alto e~ el h?rizonte, cuando se escuchan los trinos del gornon y el ahonin.

AL RECIBIR $1.f~ EN TIMBRES POSTALES 6 GIRO, reO"\tlré, vorte vagado
cualo.ulera de l ,s s!J(ulentes lotes: 12 pao.uetes semillas de flores 6 de hortaliza;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
wstales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna ojo de buey con luz de 3 colores;
una navaja vara la barba marca "Gemelos;" 9'lO gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres rilezas; una alcancía vara décimos,
un atrascovo y unos anteoJOl1 de r lsa. Pida nuestra lista de 3.000 efectos y direccione~ vara la siembra. de toda clase de
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"El Mundo Ilustrado"

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�~t MUNDO ILUSTRADO

420

tos sobre animales vivos, para observar si
ese suero es capaz de producir el efecto
de estimular la vida misma, prolongán·
dota.

VARIEDADES
J. Pierpont Morgan dió un banquete en
Chicago, poniendo su firma autógrafa en
doscientos veinte memís que se repartieron á los invitados, y que ahora se guardan con gran estimación por contener semejante escritura.

•••

PARA LOS

DlfNHS

Se ha descubierto un nuevo suero, capaz no sólo de retardar la descomposición
de los órganos separados del cuerpo, sino
que también de conservar por algún tiempo su vitalidad y sus funciones. El prdesor Bouchard, hablando de él, expuso que
el doctor Fleig habla preparado un suero
artificial, en cuya formación entran las
principales sales contenidas en la san~re
humana, en su estado normal, y principalmente cal y potasa. En ese suero, el co·
razón de varios animales, con los cuales
se hicieron detenidos exp~rimentos, continuó latiendo casi en la misma forma que
durante la vida. El más largo periodo de
funcionamiento, ó sea de vida artificial,
que se obtuvo, fué de una semana. En los
momentos actuales se hacen experiwen-

"El

Dentífrico Ideal"
Limpia y conserva la
dentadura como ningún
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un~ 1lsta completa de estos remedios y d ireccione¡
paras u uso. Se enviagratlsalquelo solicite y mandf
si; ,urecclón.
·umphreys' Horneo.. Medicine Co., Cor. -.Vllll...J
t.u&lt;1 AnnStreets.New York.

•

* * Altken, eo cada
Según el flsico inglés
centimetro cúbico de aire atmosférico que
nos rodea, existen 130,000 partículas de
polvo, y en cada una de éstas habitan más
de un millón de microbios.
•**

En Nueva Zelanda hoy un pmblo lla·
mado Te-Uku, donde existe un administrador de correos que no puede servirse
de sus manos, por la sencilla cuanto poderosa razón de que no las tiene, y sin
embargo, desempeña su cargo á safüfacclón de la dirección del ramo. Once años
hace que el funcionario hace sus anotaciones y timbra las cartas, sirviéndose de
los pies.

Curaf ón, Profilaxia éHi~iene cotidiana de la Piel cabelluda

DEL AFAMADO

Este e-pccíttco pngn sn costo mil veces en
~ur,~~ maravillo.· ns de Pieúl'es, Ü!l•(Jestiones i
l 11J/.,1m1u,iones. Dix:pn In conge,tióu quita
lus escalofríos, retluce la liebre y, por tanto,
cnm la enftrUJe&lt;facl.
'rn,lns las famin,1s &lt;lebiernn tener á mane
p,le remeclio que cuesta tan poco y qllf
11-,.;n,loln ,í tiempo lihm ue graves enferme,
chle~.Y preservn la vi,la.
El Espccíficn Ko. 1 del Dr. Ilumphreyi
cnra la Fiebre, Inflamación y Congestióa
1lcl Cerebro y la Cabeza. Inflnmnción de
los Ojos, Inflamación de la Gnrgnnta,
Angin as, Pulmonía, Pleuresía, mflamacióa
ne! Higndo y ele los Intestinos, Sarampión,
Fiebre Arnnrilln, Renmalismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosn, Inflamatoria ó Gástrica,
Tabnrclillo, etc.
Este E!\pecífico no es una panacea, perc
cnrn Fiebres, Congestiones é Inflamacione¡
en cualquier fo rma.
Trninta y seis específicos más para otrai
enfermedades.

•
••

La "planta-reloj" es una de las muchas
maravillas que nos. ofrece la flora ameri·
cana. Con regularidad cronométrica, las
flores de dicha planta varían de color, se·
gún las horas: son verdes por la mañana,
encarnadas al mediodía y a-mies por la
noche.

I
1

~

1
1
1

PERTUISINE

-··--

No es ciertamente á Mefistófeles que, conforme á las ideas del dfa. el
doctor Faus to hu biese p.edido el rejuvenecet•, pero es á la PERTUISINE que
se huhiese dirij•do.
Los antiguos alquimistas ban sido en busca de la pi edra filosora l y no
han podido dar con ella . pero los qu ímicos hoy dia más prácticos no se
munlienen de ilusiones, lo que resulta que la PERTUISINr: forma parle de
los últimos descubrimientos.
Al cu mplir el prodigio cienlífico de la reconstitución de la piel cabelluda.
de poder supri mir'/ enrnyar la ,·al vicie. hay que considera r que la especie
humana ha cumplido con una tra~formac1ón completa.
·
\
No tenemos aquí que analizar los princi·
· pios de la P R 1 UISINE, extructo de varios
vegetales y de elemenlos sabiamente com'binudos - La PERTUISINE produce unos
,efectos resullando verdaderamente prodigiosos inmediatamente averiguados sin
' tener paren tezco alguno con los productos
simila,·es que proceden de l empi rismo y
han sido. desgrociuda men te , caustts de
tantas irónicas decepcione,. cuando no
han motivudo calamidades ó enfermedades
gr~ví,-inius.
No huy nada que temer de la PERTU ! SINE
que not· s u propia composición vie ne á
re~ul tar un producto de los más higiénicos.
· Se puede él veriguar cuanto benéfica es su
acció11 sobre el cerebro, am¡,jorundo su actividad y facultades.
Al primer mes de aplicación. un lijerito
vello uparece sobre las partes denudadas, el
cual udqu iere una vitalidad progresiva por
medio de las lociones, trasformándose en
pelo verdadero.
Los pelos perdidos en ti lli mo luga r son los
que vuelven á crecer de nuevo lo má.5 pronto, siendo demostrado de
esa manera la eficacia completa de la Pr:RTUI~ INE.
No existe ningun caso que haya resistido al empleo de la PERTUISIN:::
aplicada bajo forma de loción, de día y noche.
Las atestaciones que publ icHmos al pie de la presente no dejnn ningu na
duda sobre los prodigiosos efectos de dicho producto. llamado á cumplir
una verdadera revolución.
Paris. 20 &lt;le Marzo 190,.

Certifico que mi pelo crece de nuevo, has/a sobre las parles deuudadas, liempo hace; as! es que
declaro que la Pertu!slne 110 solame11te dttie11e· la caida del pelo, pero lo haGe ere, er de 11uevo.
Fíl'ma: L'Aubé J.

V&lt;TEA.u,

56; Bouleva,·u Exelmans, Puris.
Levallols, 6 Marzo 1907.

"El Nuevo Siglo"
I

Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competenci~ eñ_"frecios
Colegio de Niñas, l.

Tengo el gusto de darle d co11ocer que la curaci6n por medio de la Pertuisine aco11sejrido por
uno de mis amigos para combatí,· la caidu del pelo acaba de darme resulta.tos muy satis(aclorios.
Jlabie11do sido u11 esc;plico ir.~eterudo respecto d la eficacidad de lodo producto del mismo
í ndole, le corif.,so hoy dia, mi entusiasta salisfacci611 de haber podido meter muno sobre un
producto que me ha procurado algo otro que ilusioues e11ga11adoras.
Desde liace algunos dias estoy 11ola11&lt;10 un dete11imie1110 ca~i completo er1 la caida d.l pelo,
hasta percibo un tijera vello sobre las partes denudadas rei:,e11 por la calvicie.
Tengo fe e11 que estos primeros resultados salitfactorios irá11 pro9resar1do y d ese efecto
contiu uo el lralamienlo. Quedo d! Y. A. S. S.
Firma : Eo. M1cs1L. ti, ttüo ~!_ptl\i:- i..Avnll:"'.i (France).

DEPÓSITO GENERAL :

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�422

.. .

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S. RA,JHA~Lz el solo que tiene .~1 derecho .de llama.ras así, el 1010
que e.s. legitimo i de que ,e nace mención ltJ el formula.ria dll
Profaso; BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yC1• de Valenc,
(Drnme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión da
101 Fa/Jr/canta, 1 e11 el .pescu~zo un medallón anunciando el
":Oll'llA.8 ''.-Los dema, so11 grosera.a y peligrosa.a talaitJ.caciones.

Por Salvador Palencia y Llerena

Cuando Actea, la belllsima joven corintia, perdió el favor de César, tuvo la rara
fortuna de conservar la vida; y más aún,
de seguir viviendo en el palatino. No se
mezcló más en las Intrigas de la corte: habla perdido su influencia y escondla, en el
fondo de su corazón, el amor Inmortal que
Nerón le inspirara.
Habitaba la hermosa griega un pabellón
en los vastos jardines del palacio; á través del follaje se vela la amplia escalinata
del pórtico, formado por ocho columnas
estriadas; y el arquitrabe adornado con
slmbolos y estatuas. Del techo del peristilo colgaban delgadas cadenas de oro que,
con broches del mismo metal, sujetaban
los tenues cortinajes de tul, de que Actea
se servia para defenderse de los rayos
del sol. Orientado el pabellón hacia el
ocaso, se envolvia en el fuego del astro
rey, desde los principios de la tarde hasta
las livideces del crepúsculo.
Un surtidor de mármol, blanco como la
nieve que corona las montañas, vert!a
menudos chorros de agua perfumada que,
llenando la pequeñ'I. taza del centro, se
desbordaba como un capelo de cristal sobre el amplio depósito inferior. El sol quebraba sus rayos sobre la superficie del Uquido transparente, en la que pintaba
arabescos movibles y luminosos.
Actea, de pie junto á la fuente, regaba
la escalinata del pórtico, sacudiendo un
manojo de lirios que bañaba en el chorro
del surtidor. Sus ojos se extasiaban en la
contemplación del crepúsculo y pensaba
en el destino, más variable que las nubes
á pesar de la inconstancia de éstas para
conservar su forma, su color y su densidad. Celajes vivlsimos, purpúreos, eran
instantes después débiles pinceladas grises ó jirones color de rosa que terminaban
por diluirse en el violeta dominador, ó se
rehaclan triunfantes, monstruosas, como
dragones amenazadores!
Las calles del parque, regadas con polvo de oro y arenas de colores, fulguraban
con todas las luces del iris. Las estatuas
de los dioses, de las ninfas y de los sátiros, modelados en bronce ó esculpidos en
mármoles venosos, ó en alabastros blanqulsimos, recii:&gt;lan también el reflejo de la
luz ....
De pronto, Actea dejó de sacudir los lirios empapados sobre los peldaños de la
escalinata: habla visto dirigirse, corriendo
hacia el pabellón, á una esclava, cuyo peplo flotaba agitado por el viento.
La esclava llegó jadeante, ascendió al
peristilo, y arrojándose de rodillas, abrazó gimiendo las piernas de la sorprendida
Actea. Besaba los primorosos pies de la
griega, calzados con sandalias cubiertas
de rubíes, y Acteasent!a caer, como lluvia
interinitente, gotas de llanto que humede~
clan su piel.

423

EL MUNDO ILUSTRADO

- ¡PerJona, divino! ¡perdóname, César!
A;lia y Norsa eran dos jóvenes hermaNerón sorprendido, casi risueño, se disnas. Juntas habían salido de Corinto,
formando parte de las cien esclavas que ponla á perdonar á la esclava, cuando Ti·
el procónsul obsequiaba á César con mo- gelino, por cuyos ojos pasó un relámpago
tivo de las fiestas de Venus. La Augusta lúgubre:
-Cé,ar-le dljo-¡cast!gala! Es una
Popea tomó para si á Norsa, en substitución de la esclava númida que habla sido griega á quien esta mañana ol jurar que
su favorita y quien cayó en desagrado por sangrarla tus plantas.
N~rón enarcó las cejas.
haber prendido mal, sobre el hombro de la
- ¿Cómo te llamas?-interrogó á la es·
A•Jgusta, la túnica color amatista que usaba en los grandes fastejos de la corte. As- clava.
--Aslia.
lia quedó en la servidumbre del señor del
--Asila, Aslia-repitió Nerón.-No re·
mundo, yendo á confundirse con el ejércicuerdo ese nombre.
to de esclavos que llenaban el palatino.
Las dos hermanas hablan vivido siemNO SE DESCUIDE UD.
pre en Corinto, ignoradas de todos y ajenas al bullicio mundial. Las dos eran
Los varios síntomas de una
bellas, con la belleza sugestiva de todas condición debilitada que toda
las hijas de la:Acaya. Huérfanas de padre, persona reconoce en si misma, es
su madre su uoió á un viejo gladiador vi- una advertencia que por ningun
cioso y pervertido, quien á la muerte de
ella, y valiéndose de criminales artima- concepto debería pasar desaperfl.as, vendió á las huérfanas á un merca- cibida, pues de otra manera los
der de esclavos y éste :al procón,.Jl: asi gérmenes de enfermedad tomafué como las dos corintias llegaron hasta rán incremento con gran pelila fastuosa residencia del César romano. gro de fatales consecuencias.

Los gérmenes de la tísis pue-

I den ser absorvidos por los pul-

En palacio se preparaba una grandiosa mones á cualquiera hora echan\ r1o raíces y multiplicándose, á no
fiesta.
El "triclinio," en donde el banquete de- ser que el sistema sea alimenbla celebrarse,t estaba siendo:dispuesto tado hasta. cierto punto que le
por una multitud de esclavos y pretoria- facilite resistir sus ataques. La
nos. Miles de lámparas y pebeteros, en PREPARACION de W AMPOLE
que ardía la mirra, multiplicaban sus tremantes fulgores en las ánforas y cálices que es tan sabrosa como la miel
de oro que llenaban la mesa. Un grupo y contiene los principios nutride esclavas tejlan,coronas de rosas para tivos y curativos del Aceite d.e
las cabeza~ de los comensales. En el atrio, Hígado de Bacalao Puro, que expo( entre las estatuas de los dioses, dis- traemos directamente de los hícurrlan las damas y los patricios roma- gados frescos del bacalao, combinos, quienes descendlan de sus literas en nados con Jarabe de Hipofosfitos
el gran pórtico de la entrada; el "nomen- Compuesto, Extractos de Malta y
clator" iba nombrando á cada uno de los Cerezo Silvestre, fortifica el sisque se presentaban.

•••
Nerón estaba de buen humor. Había
concluido un himno nuevo dedicado á Júpiter, y esperaba con ansia el instante rn
que, empuñando la lira tricorde, deleitara
á los invitados con la magnificencia de su
voz y la belleza de las estrofas de su
canto.
Del brazo de Tigelino recorrla los vastos salones, asomándose aqul y allá para
verá los que llegaban. Quiso visitar el
•·triclinio" antes del comienzo de la fiesta,
y ambJs se dirigieron á la estancia.
ir -Rabiará Lucano esta noche-exclamó
N~rón, pensando en el éxito de su himno.
-Tú eres Apolo-contestó Tlgelino.
-Lucano por diez lunas no podrá reponerse de su despecho. Es un poeta cuyos
cantos todos no valen lo que una estrofa
de los tuyos ....
Penetraron al " triclinio." Las esclavas
que de pie, junto á una mesa, tejían las
coronas de rosas, quedaron suspensas
ante la intempestiva presencia de Nerón.
Aslia no le conocla, yJanta fué.su turbación, que soltó un haz de rosas que tenla en la mano, las que cayeron suavemente sobre un pie del César. La esclava
exhaló un grito de temor, y se humilló
hasta tocar el suelo con la frente.

tema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada á tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
U rueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
presente tengo el gusto de participar á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de Mal de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wam
pole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifios á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadie
sufre un desengafio con esta."
De venta en todas las Boticas.

- Augusto - interrumpió Tlgelino.- Es
una de las esclavas que anteayer te regaló el procónsul de Corinto.
-Pero si no me conoce ¿por qué me
odia?-1Levanta!-ordenó Nerón.
Tigelino, ' envolviendo '.á la •esclava en
una mirada de tigre:
-Niega, niega á César que:esas rosas,
llenas todavla de espinas, las arrojaste
con intención:de herirlo. Yo escuché tus
juramentos de venganza; ·crees á César
culpable de tu destierro y de tu esclavitud, y te prometiste derramar siquiera
una gota de s,1 divina sangre. ¡Niega lo
que yo escuché! ¡Ofende más:á Osar
con tu mentira! niega, niega .... y Tigelino accionaba elevando su voz como animado por un sentimiento de verdadera indignación.
La turbación de la esclava fuéítan intensa, que ni intentó protestar su inocencia: arrodillada gemla ocultando el rostro
entre sus manos.
-Ya es larga la escena-interrumpió
Nerón.-Di, Tigelino, ¿cómo debo castigarla?
-Ma~da que le corten los pies, puesto
que henr quiso los tuyos.
-su mano fué la que arrojó las rosas
-¡Eres justo, divino César! Que le cor~
ten también las manos.
- Bien, Tigelino, invita al banquete á
un cojo Yá un manco, Y yo les regalaré
las manos y los pies arrancados á esta
esclava.

•*•
La consternación hizo temblará todos
os esclavos.
Nerón Y Tigelino continuaron su marc~a. Aslia, levantándose al fin, miró atómta á su alrededor, cual si no hubiese escuchado la sentencia.
En Corinto, Aslia y N.:irsa hablan trab~do amistad cc,n un amigo de Pablo, el
d1sclpulo _de Cristo, y lentamente adquirieron_ nociones de la religión, que cual un
sol gigantesco se proyectaba hacia clncu~nta Y ocho años desJe la cumbre del
Golgota. Nociones rudimentarias que no
consiguieron disipar la tiniebla que envolvía lo~ esplritus de las dos esclavas· inici.ación incumpleta, debillsima que ap~nas
s1 tenla un átomo luninoso para alumbrar
la noche de sus almas. Era como luciérnaga: foquito intermitente de color pálido
que no podía disipar las sombras en que s~
a~1taban tantos dioses y tanta• supersticiones. Ellas sablan que el amigo de Pable creta únicamente en un solo Dios
qu~ reunla "él solo" todo poder, tod~
atributo.
Tejidas las coronas, las esclavas dejaron ~l "triclinio." Aslia, preocupada; silenciosa, se aventuró por l.is jardines. Ti.
gelino le salió al paso; la esclava lo vÍó y
comenzó á temblar.
-No soy el .•ejecutor, Aslia; no me iemas.
-Señor, tu provocaste contra mil~ cólera de César.
•
-Te amo, respondió Tigelino, y tu indiferencia me enloquece. Podrla pedirte á
Nerón y me serlas dada, y te llevarla
conmigo para hacerte mi favorita, ó para
oirte gemir con las varas: (Su voz se h. • .

�EL MUNDO ILUSTRADO

424

BEIDEBIO Pm
lR
'

smu'

1l BEJIÍS IWPDBEZBS
\

DE lD SRl&amp;BE.

cia sibilante, ansiosa). He extraviado el
camino. Ansié misterio para el amor, qui·
se verte caer rendida en mis brazos, y no
lo agradeciste! Esclava miserable: lo que
has hecho conmigo, no lo baria una matrona romana. Aslia: Tigelino te promete
que.hará que César ordene tu castigo.
Aslia no pudo más. Apenas si escuchó
las últimas palabras del patricio, y huyó
desatentada hacia el pabellón de Actea.
Al acercarse vió á Actea, recargada en la
fuente, y fué hasta ella buscando salvación.

***

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1REDERICK STEARNS &amp;CIL
UETROIT. Mlr.H.. E. U, L (

calmada la excitación de la esclava, re·
firió, en todos sus detalles, las escenas de
que fué protagonista, sin callar su origen
ni su propia historia. Actea la escuchó con
interés.
Sentia un placer indescriptible al oir
hablar de Connto; la interrogaba minuciosamente. oh 1Jando la demaoJa de auxilio de la afli¡;iJa Aslia. Cuando agotó
su curiosidad, después de suspirar por la
lejana Grecia, Actea reflexionó sobre la
suerte de la infeliz esclava.
-¿ Yqué puedo hacer por ti, cuando César lo quiere .... ? Quienquiera tiene más
influencia en el ánimo del emperador que
yo. Nada, nada podré hacer si no es compadecerte. Me extraña tu resistencia á Tigelino; me extrañas tú ...... ¿Eres cristiana?
-No lo sé-c1ntestó Aslia.--En Corinto
alguien l l l! l.a ,!aba de serlo; me referia leyendas ..!&lt;! L.D h'&gt;mbre á quien crucificaron
y á quien 11: ruaban Dios único.
-¡Ya hay luz en tu nochel-murmuró
débilmente Actea.

* **

Transcurrla el tiempo. Actea y Aslia
perm11necian en el peristilo del pabellón.
Se habla hu!ldido el sol, y los cortinajes
de tul, plegados junto á las columnas, les
permitlan ver el jardln en toda su extensión, y la gigante mole del palacio, desde
donde ventan en alas del viento rumores
de la orgiástica fiesta.
-Permanece aqul. Tal vez te olviden. Si
vienen á buscarte, te llevaré á mi "cubiculum,'' en donde á todos está vedado el
paso.
-¿Y si viniese César? . ...
-No vendrá· por no verme; mas si lo
hiciera, entonces, Aslia, confórmate con tu
suerte.

***

El banquete iba á concluir. Echados sobre los lechos todos los comensales haclan frecuentes libaciones. César habla
entonado su himno á Júpiter; pero desgraciadamente, al concluir, una cuerda de
la citara saltó hecha pedazos.
La tempestad de aplausos no disipó el
enojo de Nerón. Contraidas las cejas, miraba á todos, que aterrorizados crelan sen·
tir sobre sus .cabezas el estallido de su
cólera.
Tigelino supo aprovecharse. Su alma
rencorosa tenla sed de ve11ganza, su odio
hacia violencia en su pecho.
-Divine- exclamó enderezándose sobre
el lecho:
-El manco y el cojo, que por tu mandato asisten al banquete,l lloran conmoví-

dos por la dicha de haber escuchado tu divina voz: bendicen su mutilación que el
hado quiso les sirviera para llegar hasta
tu mesa. César, tu les tienes prometidos
pies y manos, en su nombre. ¡Oh ApoloJ
me atrevo á pedirte les cumplas tu palabra.
Sólo Nerón entendió la arenga. Se habla
olvidado de la infeliz esclava; pero venia
como de molde la oportunidad para des·
ahogar su cólera por la cuerda rota; as! es
que, parándose violentamente y con voz
y ademanes de comediante:
-Tigelino, Tigelino, y no he sido obedecido. Esa esclava se ha vengado: tienes
razón mil veces. Seguramente que la miserable conocerá sortilegios malignos. Habrá arrojado otras rosas sobre mi citara!
Ve tú mismo, Tigelino; lleva contigo un
centurión, y que le arranquen las manos y
los pies.
Todos ignoraban la escena del atardE·
cer, y esperaron llenos de curiosidad.

***

Tigelino no vaciló. Sabia el refugio buscado por Aslia, y fuése derecho hacia el
pabellón de Actea. Recibiólo ésta.
-Los dioses te sean propicios, bella
Actea.
-Lo sean á ti, noble Tigelino.
-César me ordena llevar á la esclava
Aslia á su presencia; sé que está aqul, y
te ruego, hermosa,me la entregues.
-Aslia está en mi "cubiculum." Si te
sientes capaz de ir hasta all! por ella, entra; diré á Augusto tu proceder.
-Bella Actea, ciertamente no cruzaré
el umbral; pero teme á César y permlteme
cumplir sus órdenes.
-Obra como gustes; la esclava no será
llamada por mi.
Tigelino se desconcertó. Volvióse al palacio con el centurión y penetró al "triclinio." Nerón esperaba impaciente: sus
instintos de hiena estaban en tensión.
-Hubiera preferido la mutilaras aquldijo al ver entrar á su favorito.
-As! se hará. ¡César Justiciero! Pues la
esclava culpable está con Actea en su
"cubiculum," y no me ha permitido traspasar los umbrales.
La cólera del emperador se desató. A
grandes voces dió órdenes diversas. Un
regimiento de esclavos númidas, griegos,
asirios, egipcios y galos, provistos de antorthas resinosas, se tendieron en doble
hilera, formando valla, desde el palacio
hasta el pabellón de Actea. Nerón, seguido de todos los cortesanos asistentes al
banquete, se dirigió con Tigelino por las
avenidas del jardln.
En los estanqnes se reflejaban las len·
guas de fuego y los penachos de humo
rojizo de las antorchas. Un fulgor intermi·
tente alumbraba el follaje de los árboles.
Las estrellas, como margaritas de luz, tachonaban el firmamento.
La comitiva llegó hasta la marmórea
escalinata del pabellón. Fué una verdadera invasión la que llenó la pequeña terraza, en donde el surtidor regaba sus hilos
de diamante. Patricios, senadores, sacer·
dotisas del templo de Vesta, una multi·
tud heterogénea y desenfrenada, que seguia todo, los movimientos del emperador

EL M.UNDOJILUSTRADO

y todos sus ademanes, con la más servil
humillación.
Actea, trémula pero altiva, acogió al
emperador llena de respeto. César no con·
testó el saludo.
-Entrega la esclava á este centurióngritó Nerón.
- ugusto, Aslia está en mi "cubiculum.' Tengo tu autorización para tomar
de los tuyos á los esclavos que me agraden; Aslia es de mi pais y la he elegido.
Me pertenece, no es tuya.
- ¡Actea! Mla es la e¡,clava, como lo es
su dueña!
-¡Oh, César!Ten piedad. Norsa su hermana es la favorita de Augusta Popea.
Tigelino te ha engafiado. Quiso poseer á
la esclava, y ella se negó, porque Aslia
no era de Tigelino, sino de César! Todo ha
sido una venganza de él ... .
En tanto, en el "cubiculum," Aslia se
habla arrodillado, como en una suprema
imploración. Sus manos Juntas hacia lo
alto como sus ojos llenos de lágrimas, sus
labios moviéndose agitadamente como su
pecho. Habla buscado su corazón un au-

xilio extraterrestre; pasaron por su mente
en largo pero violento desfile, dioses y
diosas, y surgió allá en el fondo, débil
primero y radiante al fin, la imagen del
crucificado, el Dios único que reunla en si
todo poder, todo atributo, según ,las narraciones del amigo de Pablo, allá en Corinto; y á El fué la imploración, á El la demanda de auxilio, por El la fe en la salvación.
De improviso, paróse Aslia. Como impulsada por una inspiración repentina,
abandonó el "cubiculum" y apareció frente á frente de Nerón; y asl de pie, erguida,
sin la oblación de esconder el rostro entre
las manos, ni de posar sus rodillas sobre
el mármol del pavimento:
-Augusto-le dijo.-Aqul estoy pronta
á sufr.r el castigo. Aqui están mis pies,
los que me sostuvieron mientras alfombraba de olorosos pétalos tu camino hasta
el "triclinio." Aqui están mis manos, las
que tejieron la corona de rosas que cifie tu
imperial cabeza. ¡Prlvame de ellas! ¡Arráncalasl Castiga as! á la esclava que no te
I conocia hoy mismo, cuando el sol estaba

en mitad de su carrera! Pero te pido una
gracia, ¡oh bondadoso César! concéde
oir tu voz. Has cantado, y Eolo nos trajo
en sus alas notas de tu himno, que me hicieron llorar. Canta, canta, que te escuchen las estrellas y las sombras, y Aslia,
tu esclava, no sufrirá cuando tú ordenes
su mutilación ...
Tal elocuencia había en las frases de la
esclava, modulaba la voz de modo tan encantador y sugestivo, transfigurada y radiante, que se impuso á la corte entera.
El mismo Nerón sintióse admirado, halagado con una expresión tan intensa. Mandó por su citara y alli, junto á la fuente,
donde el surtldordesgranaba hilos de diamantes, cantó su himno á Júpiter. Al terminar sus ojos estaban húmedos de emoción! Besó los cabellos de Aslia, que se
habla arrodillado, y que con el dedo indice
de su preciosa mano sefialaba al cielo.
Nerón alzó los ojos, sin comprender el secreto pensamiento de la esclava.... .
¡En ese instante, una estrella rodó por
el firmamento como una lágrima de luz!
1Aslia se habla salvado!
GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma·
nuel Sevilla. O"leras número 9.-TarJe·
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VIDRIOS
LUNAS

•••

El Tlo amuel ha enviado por diez ai\os á la penitenciaria á un
industrial que falsificó billetes de banco de á dnco pesos, bastante
bien, aunque no tanto que pudieran pasar; y las gentes se preguntan si los billetes falsificados habran sido de á mil pesos, ¿á
cuánto lo hubieran condenado?
En Rank-Herlong (Hungrla), no existe en las mujeres el derecho
de elegir marido. La emigración á las repúblicas americanas ha
reducido en tal forma la roblación masculina, que la mujer que logra casarse bien puede cantar victoria. En dicho pals el ele·
mento femenino ha tenido que encargarse de las funciones administrativas.

***

Esprafrodides fué uno de los principales bibliófilos de la ar.tigüedad; llegó á coleccionar 30,000 volúmenes. Le aventajó Samoenius Severo, reuniendo en su biblioteca ha~ta 62,000 obras de
los más renombrados autores de su tiempo. En estos últimos ai\os
se destaca la figura de cierto personaje inglés, que pagó 1,720 libras por una obra de Shakespeare, editada en 1623.

***
GW. W. HIBBARD,

-~
r.J IB3rEUAS º A~JrE§ ~

Alos aristócratas europeos, que andan á caza de la dote de las
millonarias americanas, se les hará agua la boca al saber que en
San Francisco murió una doncella, bastante entrada en ai\os, Y
dejando cuarenta millones por no haber habido quien le dijese:
"Por ali! te pudras."

•••

Se darán informes

f

Tenía el cardenal :Fleury noventa años y se lamentaba ante su
ayuda de cámara, que también era muy viejo, de lo poco que le
quedaba de vida, y su buen servidor ideó una estratagema tan
galante como original. En el día de reyes invitó á comer con su
amo al conde de Beaupre. el abate d'Enneville, el conde de Gensac, el marqués de Nogaret, la princesa de Montbarey, el marqués de Flavacourt, la marquesa de la Faye, la condesa de Combredk, el conde de SaintMesme, la marquesa de Condray y la de
Anglure.
Cuando se trató de partir la torta de reyes, dijo el cardenal con
tristeza:
-Este honor corresponde al más joven, y yo tengo noventa
años.
-Perdonad, monseñor-dijo la princesa de Montbarey,-yo
nací el 15 de Enero de 1651, y por consiguiente, tengo dos años
más que vuestra eminencia.
La otra vecina del cardenal, dijo:
-Yo no tengo más que noventa y uno.
-¿Noventa y uno?-preguntó el cardenal estupefacto.
-Yo os llevo un mes, marquesa-interrumpió el conde de
Beaupré.
-Y yo un año-añadió el abate d'Enneville.
Sucesivamente fueron declarando su edad respectiva los demás comensales. La marquesa de Anglure tenía noventa y seis;
el conde de Gensac, noventa y cuatro; Nogarest, noventa y cinco;
la Faye, noventa y seis; Saint Mesme y la condesa Combreuk,
noventa y siete.
-¿Es esto casualidad ó apuesta?-preguntó; y entonces vió á
su ayuda de cámara radiante de alegría, y le agradeció tanto la
idea de haber reunido aquellos convidados, que le dejó un legado importante.

Se ha visto estos dlas por las calles de Parls un sujeto que no
toma los patines como deporte recreativo, sino que los utiliza eu
el terreno más práctico de la vida. Gracias á su calzado especial
con ruedas se desliza rápidamente sobre el asfalto y hace de esta
suerte á pi~ grandes recorridos sin necesidad de automóvil ni bicicleta. Dado el esp!ritu novelesco, no será extrai\o que tenga
pronto numerosos imitadores este patinador práctico, que ha r~suelto el problema de la locomoción á pajo precio. Para ser práctico del todo, el hombre va provisto de un fuerte bastón, con el cual
facilita el impulso, mantiene el equilibrio en los casos apurados, Y
se detiene en la carrera cuando es necesario.

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430

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CALENDARIO DE LA SEMANA

Las Señoras·

28

Deberian Saber que

El Compuesto Vegetal
De Lydia E. Pinkham
es un Remedio Valiosisimo para
todos esos males femeninos que tan
penosos son. Cura absolutamente las
peores formas de las Afecciones Femeniles tales como Desarreglos de los
Ovarios, Inflamación y Ulceración;
Caída y Desviación de la Matriz, y la
Debilidad de la Espina Dorsal que de
ello resulta; está especialmente adap-~
Jt'~
tado al Cambio Crítico de la Vida.
,J
. .n~
Quita positivamente el Dolor de Es•
_o~
0. ·
palda. Ha curado más casos de Leu11}1;¡¡¡~iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
correa que cualquier otro remedio
conocido del mundo, y es casi infalible en tales casos.
Disuelve y arroja los tumores del U tero en su primer período de desarrollo.
Alivia instantáneamente y cura de un modo permanente la Sensación de
Tirantez que produce dolor, pesadez y jaquecas. En todas circunstancias
obra en harmonía con el sistema femenino. _
,,
, Normaliza la Menstruación, la regulariza cuando está suprimida ó es
penosa, corrige la Debilidad del Estó~ago, Indigestión, Flatu.lencia, F.lujo,
Postración Nerviosa, Jaquecas, y Debilidad ep qeneral i. tam.b1én Vá~md?~,
Desmayos, Lasitud extrema, Abandono de s1 mismo, Histensmo, Irntab1hdad Nerviosidad Insomnios, Turgencia, Melancolía, Mal Humor y Dolor
de Espalda, cuya; molestias son indicaciones seguras de Debilidad Femenina, 6 de algún desarreglo en la Matriz.
Para las Enfermedades de los Riñones y Dolor de Espalda en ambos
sexos, el Compuesto Vegetal ~e Lydia E. Pinkham no tiene rival.
.
Deberían recordar las muieres que el Co~puesto Vegetal de Lyd1a E.
Pinkham es el único remedio positivo y genumo para la cura de las afecciones y males peculiares de la mujer, y el que ~e gloría de ha:t&gt;er curado más
casos de Enfermedades Femeniles que cualquier otro remedio del mundo.
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Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Jlf&lt;tdicine Company, Lynn, Mass., U,S,A,

( 49 de mes y 19 de cuaresma). La segunda traslación del cuerpo de Sa~ Agustln. Santos Román, abad, y Macano, m~rtir. Oficio y misa de la Dominica: nto
semidoble y ornamento morado; no h_ay
conmemoración de ningún santo. Dommgo llamado de la tentación, porq1..1e el
Evangelio nos recuerda las tentaciones
que le puso el demonio al Salvador y el
modo como las venció. Semana del paralitico. (P. S.)
Oposición de Júpiter con el Sol, á las
12 h. 23 m. de la noche.

MARZO
LUNES

Santo, Rosendo y Albino, obispos, confesons; Eudoxla y el B. Miguel, mártires.
,,..
conjunción de la Luna y Urano, á'las
4 h. ss minutos de la tarde.
MARTES

2
El beato Bartolomé Gutiérrez, mártir
mexicano. Santus Pablo, mártir; Federico,
abad, y Simplicio, papa, confesor. Función en catedral con asistencia de los religiosos agustinos, que toman asiento en
el coro, quedando el sermón á cargo de
uno de ellos. (P. S.)

3

[

e-1 : ~

(Témporas.) Sant-es Emeterlo y Celedonio, hermanos, mártires. (S.)

Manantiales
del Bitado
Pranc61.

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y .Ueocionu le la V•Jip.

laferm=

ble que permite la celebración de misas
privadas de difuntos.
;VIERNES

PASTILLES-SELS- COMPRIIÉS VICHY·ETAT
~

Santos Casimiro, confesor; Lucio, papa,

y Elpldlo, obispo, mártires. Rito semido-

ul

u11,umap.

_ ___
.....

JUEVES

4

BIEli ESPECIFICAR EL NOMBRE

s
..- (Témporas. Ordenes menores)." Festividad de la lanza y clavos de Nuestro Señor Jesucristo. San Eusebio, y el B. Pablo~Navarro, mártires. Función al Sefior
del Rebozo en Santa Catalina de Sena.
El Evangelio de la feria refiere la curación
del paral!tico.~(S.)

"'11: - -- -

NO OS DEJEIS ENGANAII!

AS ALMORRANAS

Las almorrana• son curadas por el Bltzlr deVlrglnleJryrdahl que cura
igualmente los varicoceles, varices, accidente• del retorno de edad,

congestiones, y hemorragias de toda naturaleza,
.
.
No confundir nunca el Eliztr de Vtrglnte Nyrdahl con las fals1flcamonet

fraudulentas con que se prueba de substituirlo, las que no tienen ningult
valor y 6 menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse sobre la envoltur&amp;
de cada frasco la firma de s-arantia : 1\Tyrdahl. Envio gratuito y franil-~
de correos del folleto exphoativo. Escribir : Kyrdalll,. ZO,Bue de .:r.•
aocbefouov.w4,l'art1, PQ vento ea tq1aa las Dro~uor1Q8 Ji'Qrmac1ar

22

de Febrero de 1521

CORTE
CRIMINAL
DE
MEXICO
Cartd del Sr. Lic. C. Gutiérrez Quintero, Abog~d~, México, P. F., México.

Llega á Veracruz Jullán de
Alderete

Entre las tropas que vinieron de refuerzo para la expedición del conquistador
Pánfilo de Narváez, vino una división á
las órdenes de don Julián de Alderete, camarero del obispo de Burgos, presidente
del consejo de Indias, quien vino con tres
navlos y do~cientos hombres; llegó al
puerto de Yeracruz el 22 de Febrero de
1521, Y fué la primera persona que desempeñó el cargo de tesorero real. Se conservan los nombres de la mayorla de sus
soldados; pero se sabe muy poco acerca
de su vida y administración en la Nueva
España.

1º

MIÉRCOLES

Verdadera ~f~
Agua )(ineral
'Natural de
l

Efemérides de la Semana

DOMINGO

4~1

SÁBADO

6
(Témpora.¡, Ordenes mayores). San
Matlas, apóstol. (trasladado al 24 de Febrero). Santos Olegario, confesor; Vlctor,
mártir, y santa Coleta, virgen, fundadora.
de las capuchinas.
Conjunción de la Luna y Júpiter, á la~
3. h. 13 m. de la mafiana.
Llena en León á las 8 h., 19 m., 18 se¡
de la n,:11~. Viento frio.

23

de Febrero de 18n

F'eroz bando de Cruz

Complacido Venegas por los triunfos del
comandante Cruz en la provincia de Nueva Galicia, y queriendo crear un competidor á Calleja, decidió conceder grandes
honores al que se llamó Pacificador del
O:cidente, y entre otros le confirió el nombramiento de comandante general de la
provincia pacificada.
Cruz, quizás para probar que no era
~e.nos feroz que su rival, empezó el ejerc1c10 de sus nuevas funciones con la expedición de un feroz bando, en el que condenaba á muerte á todos los que tuvieran
en su p~der armas blancas ó de fuego, al
que supiera en qué lugar habla las mismas
armas y no lo declarara inmediatamente
al armero que construyera cal\ones ócual'.
quiera otra clase de armas, á toda persona
que saliera de su casa después de haber
dado toque de alarma y á toJo el que caminara sin pasaporte.
Además, ordenaba que en todo pueblo
rancho ó hacienda donde hubiera reunió~
de rebeldes ó se cometiera algún robo ó
asesin_ato, se diezmara á sus habitantes y
se fusilara á todos los señalados en la
diezma, Este terrible bando fué expedido ·
en Guadalajara el 23 de Febrero de 18~1.
24 de

Febrero de 1629 .

Entierro de Hernán Cortés

Los restos del conquistador Cortés, que
descansaban provisionalmente en el monasterio de Sto Francisco de Texcoco,
fueron trasladados solemnemente al de
San Francisco, de México, el 24 de Febrero de 1629.
Salió el entierro de ta casa de Cortés
formando parte de él el arzobispo y el
ayuntamiento. Iban los restos del conquistador en un ataúd de terciopelo negro,
que llevaba á un lado un guión de raso
blanco y del otro las armas del rey de Espafia; detrás del féretro iba el arzobispo
con todos los prebendados; detrás de ellos
iban los enlutados y un caballo también
-enlutado; luego segulan los tribunales de
ia Universidad, y cerrando la procesión

-el virrey escoltaoo por cuatro compaffla;

l

LIC. C GUTIER'REZ QUINTERO.
SANTA TERESA NUM, U,

México, D F.
México, D:clembre 28 &lt;le 1905
The Peruna Medicine Co., Oolumbus, Ohio, E. u. de A.
·
Muy Sres. mios:-Tengo el gusto de comunicar á Udes por medio
de 1~ presente, que su pr_eparación «:1,a. Peruna&gt; es verd~dtlramente
ma.ra.villosa para l~ curación de resfnados y afecciones catarrales, de
tal manera.. que m1 seiiora. esposa, que los padece con alguna intensidad. y de un carácter rebelde, se alivló últimamente y de una manera
rápida con ha.~er tomado parte de un pomo de tan benéfico remect·
, Para que s1~va. en el público y se alivien muchos enfermos con!~·
te precioso medicamento, les dirijo á Udes. estas lineas, para que ha:
gan _Ude~. de ellas el uso que crean conveniente· pues lo dicho es
test1momo de los efectos rápidos de «La Peruna&gt;.'
un
De Udes. su más atto. y afmo. S. S.-c. Gutíérrez Quintero.
Guarla.laja.ra, México, .L\ bril 26, 1905.
Sres Peruna Medicine Co.
M~y Sres. mios:-Tengo el honor de
manifestarles con satisfacción que
desde luego
· hl · e i i
m1 laJOPeruna,
as m roinme,
Y yo
empezamos. áque
tomar
jora.ble medicina. que Udes. preparan
notamos mucho alivio en nuestras en'.
fermeda.des, de tal suerte que mimenclonado hijo, á la. fecha sanó ya del
catarro epidémico llamado influenza.
del cual padeció, yyo estoy notable'.
mente aliviado de los pulmones que
desde hace algún tiempo siento afee
~!dglcfnº¡ mis continuas ocupaciones
N
·
o vac11o, por lo tanto, en i:nanifes
tar que la Peruna es el mejor remedio
g~~~!r!r:~¿f;_medades de que he he-

Me subscribo de Udes. respetuosa·
mente su muy afmo. s. s.

s

· MENDOZA .
El Ilmo. Sr. D. Miguel Ahumada
Coronel
del
E¡'ército
Y Gobernador del'
E
stado de Jalisco, México, nos manifiesta lo siguiente:
Gua.dala.jara, Méx., Diciembre 4 de
1906.
Sres. Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, E. u. de A.
Muyseí'iores míos:-El medicamento
&lt;La. Peruna&gt; se usa. en esta. capital
con resultados satisfactorios, Y sé de
muchos casos en que ha sido efir,az pa..
ra. la. cura. de afecciones catarrales en
sus diversas formas.
Quedo de Ud. afmo.Ma.ttAo. y s. s.

, HUMADA.
La Peruna se vende en todas las Droguerfas, en dos tamaño:,
de 1.00 200 Bo el

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

432

de arcabuceros con sus banderas arrastrando por el suelo: el féretro era llevado
en hombros de los oidores.
25 de Febrero de 1856
Ereccl6n de la ciudad de Progreso

Ala fadministración del presidflnte Comonfort, tantas veces citada en las efemé·
rides de los últimos dlas, debe su existencia el puerto de Progreso.
Por decreto de 25 de Febrero de 18561 el
Presidente de la. República, haciendo uso
deJasJacultades extraordinarias que le
habla concedido el Congreso, permitió la
erección de un nuevo poblado en la costa
norte de Yucatán, en un lugar conocido
con el nombre de "El Progreso."
26 de Febrero de 1907
Muere el arzobispo de Linares

., ES ·usTED CALVO?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae ? Pues

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Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en este caso el unico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo •
le cuesta una tarjeta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
mi verdaforo " Hair Grower ". Omero que vengan, como han de venir, de las
personas que lo empleen y que ootendrán segurament! feliz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
No vendo el verdadero " Hair Grower " porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Sé por experiencia propia que sí lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y a los cuarenta días de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha empleado Ud ya todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ahi, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba. Repeti·
das veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciéndome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
pleado el verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poc~ después teni~n la cabeza cubierta qe fuerte y sedosa cab!llera.
Mi preparac1on no es un liquido. Preséntase baJo forma éle pomada y su empleo es sencillo y agradable. Surte tan buen efecto en el hombre como en la mujer
sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
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GRATIS

JOHN CRAVEN•BURLEIGH
(Rayan J3 ~J. B, rus Mlnars, PAR/8

El ilustrlsimo señor don Santiago Garza
Zambrano, que por. varios a!los ocupó la
silla arquiepiscopal de Linares, dejó de
existir el dla 26 de Febrero de 1907, á las
dos y media de la tarde, en la ciudad de
Monterrey,
La muerte del prelado fué muy sentida,
y durante el tiempo que permaneció su
cadáver expuesto en el palacio de la
diOcesis, recibió muestras de gran apre·
ciación y respeto de parte de los que ha·
l.&gt;lan sido sus feligreses.
La inhumación del cadáver se hizo en la
sacrlstla de la catedral, donde reposan
los restos de la mayorla de loi, prelados
de esa diócesis.
z¡ de Febrero

de 1696

Empieza el gobierno del virrey
Ortega

Terminado, en medio de grandes dis·
gustos, el virreinato del marqués de Gál·
vez, y admitida la renuncht que éste hizo
de él, el monarca espaffol nombró, para su·
cederle, á don Manuel Fernández de Santa
Cruz, obispo de Puebla, quil'n no aceptó
el nombramiento; en vista de esto, se
abrieron los pliegos de instrucciones y se
halló que habla sido designado para un
r em
dJl J 1an e Ortega Y
Montaftés, obl!,po de Michoacán, quien
llegó á la capital y se hizo cargo de su
puesto el z¡ de Febrero de 16g6.
Su gobierno fué muy corto y desprovisto
de acontecimientos que le hicieran nota·
ble. Durante él, los padres Jesuitas empezaron la tarea de civilizar y colonizar
las Californias. El suceso más notable de
su gobierno fué un motln de estudiantes,
durante el cual ¡,e quemó la picota que
existla en el centro de la Plaza de Armas,
aparato de ignominia que se recoustruyó
al dla siguiente.
28 de Febrero de 1812

e LLIFLORE
.

HOR

OE BELLEZA
PO~~?,S, ~OH~P.~NH~

Llega Llano frente á Cu.a utla

Quince dlas de asedio á Cuautla hablan
convencido á Calleja dll que la tarea de
tomar el recinto defendido por los insurgentes no era tarea tan fácil como él. lo
habla imaginado al principio. Esto, umdo

EL MUNDO ILUSTRA no

433

"LA JOYA",

á los desastres de Cruz en lzúcar, hizo
que Venegas ordenara á este último Jefe
que marchara á la mayor brevedad á incorporarse al ejército de Calleja.
Cruz, ante una orden que le relevaba de
la responsabilidad de la Jefatura, se dirigió á Cuautla, adónde llegó el 28 de Febrero de 1812; con las tropas de Cruz, unidas á las de Calleja, se pudo empezar el
cerco de la ciudad.

Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y l4

de la casa F'. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

Los pueblos que emplean mayor número
de obreros en la explotación minera son:
Inglaterra, 875,005; Alemania, 498,56g; Esta~os Unidos, 444,578;, las Indias, 310,888;
Ceilán, 310,210; Francia, 292.2z¡; Bélgica
16o,150; Japón, n8,5r7; México, 6o,ooo. '

ESPECÍFICOS
DEL AFilUDO

1.1r. Humphreys de Nueva Vork
Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfACto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
"f ya solo ó, en algunos cnsos, alternar.do
:On el número 30, ha aliviado y curao.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermeda.ñes
de los riñones. Arenilla, orina escasa
&lt;l.olNosa ó retardada. Cálculo renal, catarr~
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
en la orina. Orina espesa, turbif. y
espumosa, abu'ldante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glándula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad, Orina ensangrentada,
etc. Centenares de personas de edad se 'oan
salvado de años de sufrimientos usaildo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curat:vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasía.
Treinta y seis específicos más para otrns
~nfermedades.

Reloj &lt;Omega&gt; de
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 28 de Febrero de 1909

LAS RECIENTES MANIOBRAS DE ARTILLERIA

Número 9

�EL MUNDO ILUSTRADO

438
desprecio á la humanidad, el potro de tormento del sediento de gloria es el desengaño y el desencanto.
Para ainar la gloria intensamente, al punto de vincular
Propietario, VICTOR M. GA.RCES
en su conquista la suprema felicidad, se necesitan dos cosas: un amor descomunal á lo bello, lo grande, lo verdadero y lo butno, y un poder desmesurado de imaginación que
DlBEGrOR:
nos permita concebi~ claramente la perfección para poder
OR. LUIS LARA V PARDO
acercarnos á ella:
Pero en una alma de artista, acercarse á la perfección, no
GERENTE,
es bastante. El afán, la sed, el anhelo, es llegar á ella; y
ALFONSO E. BRAYO
la perfección es inaccesible.
Mientras más inspirado es un poeta, más gr:inde un ar·
OFICINAS:
tista, más tierno y benévolo un filántropo, más descontento
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
está de su obra.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
Los hombres más gloriosos y más merecedores de serlo
impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. son los más torturados. Dante, Miguel Angel, Beethoven,
mil y mil más, son eternos descontentos, cuando no de sí
mismos, de todo cuanto les rodea.
En lo real, la perfección es un mito; en lo artísticg, es
una imposibilidad.
Aproximarse á lo bello, á lo bueno ó á lo verdadero pue·
de contentar á las medianías; mas no á los espíritus supe·
A gloria atrae como el imán y embriaga riores y selectos. Newton, con haber descubierto la ley de
como el hatchis.
la gravitación, no quedó conforme y anheló, lanzándose á
Los que, á semejanza de los orientales, las disquisiciones teológicas y metafísicas más abstrusas,
han absorbido el funesto veneno, sien· después de haber dado leyes á los astros, alcanzar lo que
ten impresiones extraordinarias. Su existe y lo que es más allá de ellos. Augusto Comte descu·
cuerpo todo, su sér completo, parece brió, en el orden científico, métodos filosóficos incompara·
perder su materialidad y su tangibili· bles, y no bastándole ésto, que hubiera colmado la más lo·
dad, y elevarse como un vapor trans· ca de las ambiciones, quiso fundar una religión, creyó en
parente á las más altas regiones.
su eficacia, previó las etapas de su derrotero .... y se fun·
A la vez ese tenue vapor se dilata, se expande, y poco á
dieron una vez más las alas de Icaro!
poco llena el espacio. Un adormecimiento dulce invade
Yo no sé si la humanidad ha producido pintores compa·
los miembros y los órganos. Todo lo que es terrenal y mez· rables á Leonardo de Vinci y Rembrandt; pero sí es sabido
quino, se esfuma y se empaña, á la vez que todo lo espiri· que al primero impendía una labor inmensa, veinte veces
tual y subjetivo se aviva y se ilumina. Nuestro oido se opa· renovada y veinte veces dolorosa, para fijar el tipo de ca·
ca, nuestra vista se nubla, nuestro tacto se embota. Entre da cabeza de apóstol de su inmortal Cena; y Rembrandt
nuestro sér y las cosas exteriores se abre gradualmente un hizo y rehizo, sabe Dios cuántas veces y con cuántos sin·
abismo y se interpone una neblina. Los sonidos son ape· sabores, su famosa Anatomía. Y todavía es incuestiona·
nas rumores¡ los fulgores, crepúsculos; las asperezas, ca- ble que los únicos descontentos de esas dos obras maestras
ricias.
fueron Leonardo y Rembrandt.
Tal parece que, como los ángeles de las apoteosis, posaPara ser feliz, siendo glorioso, se necesita, 6 como Rados en una nube, ascendemos á regiones nuevas y á mundos fael, ser excelso sin vincular en ello la dicha, 6 ser una do·
sorprendentes é ignorados, y á semejanza del aeronauta, á rada medianía, capaz de contentarse con la admiración y
medida que más perdemos de vista la tierra, mejor con· el aplauso de una media docena de parientes y amigos.
templamos y admiramos los astros.
Escribir un drama y llegar á cien representaciones; ser au·
Llega un momento en que, justamente cuando ya no mi- tor de un danzón que ejecutan todas las músicas para bai·
ramos lo visible, ni escuchamos lo sonoro, ni percibimos les; inscribir en un abanico una cuarteta que nos vale una
lo tangible, se desgarran, ante nuestros ojos, las brumas y sonrisa y que vive lo que el abanico; pintar un cuadro 6
surge, ante nuestra admiración, un nuevo espectáculo.
esculpir una estatua que serán premiadas en un concurso,
Abajo, en profundidades inconmensurables, ha quedado todo esto es la gloria burguesa. la única que hace feliz por
lo real con todas sus pequeñeces y sus miserias. Arriba y una semana, y que, como la &lt;Cavallería Rusticana&gt;, de
en la meta de nuestro ascenso indefinido é inacabable, se Mascagni, puede ser pan para hoy¡ pero, sin duda alguna,
ostentan todas las sublimidades y las grandezas.
hambre para mañana. La gloriola y no la gloria.
Las liras y las arpas vibran; cánticos dulcísimos despier·
En esos modestos términos, en esa calidad de mujer hon·
tan ecos adormecidos. Arreboles deslumbrantes inundan rada y sin historia, el renombre puede hacer se1es felices;
de luz y de color todo el ambiente. Las ninfas se bañan en pero sólo mezquina y temporalmente felices.
las ondas; las diosas pasean entre mirtos fragantes y laureLl gloria tiene otros y más crue'es sinsabores. Si la di·
les. En alas de las brisas acuden los perfumes y en un fon· cha del hombre no puede ser nunca completa, cuando no
do de irradiaciones y fulgores dos brazos alabastrinos se es á la vez la dicha de la especie, también sucede que no
tienden hacia nosotros, dos pupilas de zafiro se clavan en se puede ser plenamente dichoso sino cuando se tiene la
las nuestras y una voz celeste, canto de ave, arrullo de certidumbre de ser generalmente amado.
tórtola, á un tiempo mismo acariciadora 6 imperiosa, nos
Pues bien; nada desencadena tanto y tan bien los odios,
dice: ¡Ven!
las envidias y las desconfianzas como la gloria.
El despertar es cruel. Después de haber soñado tanto,
-No te escupiera yo si no brillaras!
creído tan firmemente y esperado con tanto afán, el regreso
Mientras un hombre es insignificante y en razón inversa
á la realidad es la caída de !caro, fundidas las alas, desde
de lo que vale, así es amado.
el sol al abismo.
Podemos tener la seguridad de ser queridos, de desper·
Despiertos, nuestros párpados torpes y nuestra pupila tar simpatías y afectos, de encontrar manos tendidas y
obnubilada, no nos ofrecen más que el espectáculo de con· apoyos seguros, mientras somos pequeños y miserables.
tornos inarmónicos y de claroscuros indecisos.
Mas, no bien nuestra personalidad levanta lo bastante pa·
Nuestro paladar, que ha creído libar néctares, sólo con· ra proyectar tras de sí una sombra, todos los que nos eran
serva resabios acerbos. Creimostener alas y apenas si nues· allegados y nos eran adictos, por huir de la sombra hu yen
tros miembros adormecidos y trémulos nos permiten arras·
trarnos y tropezar, En vez de las músicas eólicas, nuestro del cuerpo. Nadie nos injuria y nos ofende -más que quien
puede opacarnos¡ podemos perdonar que se nos abofetee;
oido nos pr9diga zumbidos monótonos y roncos. Las nin- pero jamás que se nos ofusque. Cada buen éxito ajeno lo
fas y las di~sas toman la vulgar forma corpórea de los se· tomamos como un fracaso propio. Como el tirano antiguo,
res terrestres¡ los fulgores se cambian en fosfenas, las cari·
cortaríamos de buena gana todas las adormideras que so·
cías retornan á ser asperezas¡ las flores se han vuelto car· bresalen de la nuestra; y las manos que aplauden á los de·
dos y lo que fué perfume es, ahora, miasma.
tal parece que nos flagelan.
Idéntica es la embriaguez de la gloria. Todo en ella son más
De aquí que, para el artista, la corona de laurel sea, si
perspectivas, horizontes, espejismos. Sobre que nadie, si tiene corazón, una corona de espinas, y que cuando la Fama
llega á pisar el dintel dei templo, se cree jamás alzado has· lo toma de la mano y lo ofrece á la admiración universal,
ta el altar¡ sobre que la gloria, como el poder y la riqueza,
el laureado crea oír que la diosa exclama: Ecce horno.
no son más que formas angustiosas de una sed insaciable,
Zoilo, El Gran Galeoto, Mefistófeles detrás del reclinato·
la gloria reserva á sus apasionados un despertar cruel.
rio de Margarita, todo eso encuentran los gloriosos en el
Si el castigo del sibarita es el hastío y del poderoso el

DIRECTORIO:

1

1.

l

La Embriaguez de la Gloria

L

EL MUNDO ILUSTRADO
d~ntel del. templo Y, todo eso es el resabio amargo, el zumbido de 01dos y el aspero contacto de las realidades al des·
pe~tar de. los sueños del tolnache ó al regrtsar de los pa·
rnisos arhficiales.
DR. M. FLORES.

CRONICA CIENTIFICA
lEJL. fiE:!RJRIQ)(CAUil!L. lD&gt;lE lUM SOJL.O !F?.Il!EJL.

E

N una de nuestras recientes charlas ha-

blamo~ de las propiedades, al parecer
ma7avillosas, del giroscopio, y las relac1onamos, de la manera más seucilla
con uno de los principios más com:
prensibles y fundamentales de la me·
cánica.
' . . Al mismo tiempo hablamos de alfu~s de sus aphcac1ones y prometimos ocuparnos de ésas e una manera más amplia. La más importante de
ellas, Y la qu~ está ll_amada á causar mayor sensación en el
mundo de la mdustna, es el ferrocarril deunsolo riel que
rrre h~ber.pasad? del dominio del ensueño científi~o al
e a aplica~1ón practica, cuando menos en parte.
La ~ran dificultad, pa~a la operación de trenes sobre un
solo riel, es el mantem~iento del equilibrio, cuestión que
parece resuelta por el mgeniero inglés Mr Brennan
med'o
·
.
, por
i d e d os g1~antescos
giroscopios,
cuyos· ejes se cruzan
ent un p~ano ho;1zontal y que giran en diferentes sentidos·
es os gll'oscopios se hallan dentro de unas envolturas d~
las qu~ es expulsado el aire para evitar toda causa de perturbación.
,

*
**
E1 inve~tor ha hecho pruebas
con un modelo de carro

439
das de los trucks hace imposible la ampliación de la vía
p~es est? traería inconvenientes de tal naturaleza dada I~
diferencia de inclinación de los dos rieles en la~ curvas
que en lug~r de haber mejorado las condiciones del tráfi:
co, se habna hecho mucho más peligroso.

*

**
d Con el monorriel, por el contrario, todas

las dificultades
e trno y con~trucción de vía quedan subsanadas; el mod~~o del mgemero Brannan ha caminado con la mayor fa.
c1hdad por ~n tubo de c?uducción de gas de alumbrado,
el cual s,egu1a to~as las smuosidades de un jardín en el
que hab1a montanas, puentes y lagos artificiales sin sufrir
gra.ndes sa~1!didas y sin que se haya necesitad¿ modificar
la rnchnac1on de los flancos de las montañas.
De tal manera, que lo que falta es hacer aplicable á un
:odelo mayor, el sistema que tan buenos resultado~ está
.ando en pequeño y se tendrá el ferrocarril ideal en velo·
c1dad y en seguridad.
Segur~ment~ que no habrá quien deje de preguntar qué
suce?e~a el dia en que no funcione el motor que pone en
mov1mient? los giroscopios; pues ese día no sucederá na·
nada, _ó casi nada, porque los discos habrán adquirido tal
v~locidad, que continuarán girando y sosteniendo al tren
mientras que ~os pa~ajeros lo abandonan en medio del mayor orden y srn peligro de ninguna clase.
. Ahora,. en el caso de que se ronipa el eje de uno de los
g~roscop1os _6 se descomponga la maquinaria or al una
circunstancia, entonce~ sucederá lo mismo que s~cede!ho·
ra cua1;1do ha~e explosión una caldera de locomotora ó se
desaloJa un nel de su lugar en la vía: se registrará una de
esas espantosa.s catástrofes que, no por ser tan horribles
apocan el mérito de los descubrimientos y de lasinvencio:
nes de los hombres de~ciencia.

que pesa ciento setenta y cinco libras y los resultados de
esa~ pruebas han sido muy satisfac·
torios¡ los opositores dicen que el
que se haya obtenido un éxito satisfactorio con este modelo el cual ha
recorrido las vías más a~cidentadas
con l~. misma facilitad que lo haría
un paJaro, no quiere decir que se vaya á obtener el mismo éxito con tre·
nes q~e puedan ser utilizables en la
prác.hca. Mr. Brennan sostiene y ga.
ranhza que su sistema dará, con los
gr~ndes trenes de peso máximo, el
mismo resultado que ha dado el mod~lito, y, cuando menos en la teo·
na, todo hace creer que así sea.
Una_ vez que se haya conseguido
repartir, de una manera equitativa la
carga del tren á los lados del riel' y
con el ~q:Uilibrio asegurado aun 'en
l~s posi~iones más difíciles por medio del Juego de giroscopios, teóric~mente no hay razón para que se
dificulte la marcha de los mayores
trenes.

**4
. Apenas iniciada la idea del mononel para acelerar la marcha de los
ferro.carril~s y su estabilidad, se pre·
sent~ otra idea, patrocinada por Mr.
MODELO DE
Harnman, el gran ferrocarrilero de
los Estados Unidos.
Pro.pone este hombre, á quien se debe suponer una gran
p~chca en los asuntos ferrocarrileros, que se amplíe la
via que se usa actualmente en los ferrocarriles y d
t
manera, ofrecer una mayor superficie de suste t' .', e,e1s ª
trenes.
n ac1on a os
Esta i~ea, que á primera vista es muy racional, es me·
nos practicable
dó"
s que
, la del monorriel •por ma's que parezca
Para 1ico. egun. el modo de construcción actual de los
carros de ferrocarril, se necesitan trucks de cuatro ruedas
que. deben.conservar sus distancias de una manera casi i .
variable¡t s1 la~ vías
fueran todas rec tas se·
n
¡ de ferrocarril
.
g/ram:n e q~e, a ampliarlas, se obtendría una mayor base
e sus ent~c16n para los carros; pero como de lo ue ~e
trata prec~samente ~s de hacer trenes que caminin con
gran velocidad por vias accidentadas, la fijeza de las rue·

CARRO DE F ~RROCARRIL DE UN SOLO RIEL, CAMINANDO
POR UNA VÍA ACCIDENTADA

La ·frecuencia de
, .
y de 1
. los movim1'entos s1sm1cos
erupc1ones volcámcas en los últ'
as
horrible catástrofe del Sur de It;f¡1;s ~not h~ta llegar á la
dad la cuestión je cómo podrán lle !rseec, o de actual~dentes de, esta naturaleza, y á esta cueftión ~ a~ever acc1mose1 articulo el profesor H H T
e 1ca un herclara abiertamente pesimista. ' · urner, en el que se deDice el citado que evitar tales desastres ó tratar d e mo·

�EL MUNDO ILUSTRADO

440
dificarlos en el mínimo grado, es absolutamente imposible,
por más que el conocimiento previo, por vago que fuera,
de la probabilidad de su ocurrencia sería del más alto
valor.
Hay que confesar que la ciencia moderna, con todos sus
adelantos, ha hecho muy poco en ese sentido; sin embargo,
algo se ha adelantado¡ se conocen las regíone.s de la tierra
donde los terremotos ocurren con mayor intensidad y fre·
cuencía, y se sabe algo también acerca de las épocas en
que los terremotos se producen; lo poco que se sabe de es·
to basta para hacer estos asuntos del mayor interés.
No debemos olvidar que la observación sistemática de
los terremotos data de un cuarto de siglo, y que no se puede conceder fe ciega á los registros de temblores anteriores
al año de 1892. Hasta ese año se pudieron construir aparatos que registraran temblores en cualquiera parte de la
tierra y los pudieran localizar aunque no hubiera ninguna
persona que hubiera sufrido sus efectos. De las observa·
cíones es estos aparatos, maravillas de precisión, se ha lle·
gado al conocimiento de que ocurren cada año sobre treinta mil sacudimientos de tierra de poca intensidad, de los
cuales sesenta son de los que hacen conmoverá todo el
mundo. Estas cifras indican que, desde cierto punto de
vista, el terremoto del Sur de Italia no tuvonada de extra·
ño: fué uno de esos sesenta por año¡ el mal fué que hubie·
ra grandes ciudades en el lugar en que ocurrió.

***
Ahora, ¿la zona en que ocurrieron los terremotos es pe·
ligrosa? ¿ha sido un disparate la construcción de grandes
ciudades en ese lugar? ¿se debe re,;onstruir las ciudades
arrasadas? Estas cuestiones son de la mayor importan·
cía, y vamos á ver si tenemos elementos para contestarlas
aunque sea de una manera provisional.
El profesor Milne, reconocida autoridad en lo que se re·
fiere á terremotos, s~ñala trece regiones de la tierra como
las más propensas á los movimientos sísmicos¡ estas regiones se hallan distri}:&gt;uidas de tal manera en la tierra,
que se pueden considerar comprendidas en dos anillos
que se hallan situados simétricamente en la tierra con re·
lación á un círculo máximo ideal, cuya situación vamos á
tratar de determimar.
Tres de las citadas regiones no son responsables más que
de tres temblores por año cada una, mientras que las demás
no sufren menos de cuarenta sacudidas cada una; así es
que podemos desbaratar las tres regiones que tan mal pa·
pel harían junto á las otras diez, y limitarnos á estas úl·
timas.
El anillo más importante incluye á las siguientes regiones: costa de Alaska, costa de California, Indias Occíden·
tales, costa de Chile, Sur de Nueva Zelandia, la región de
las Krakatoas y el Japón; su centro se halla en el grupo
de islas del que forma parte Tahití, y su radio es de se·
senta y cinco grados. El otro anillo tiene su centro en el
Sabara; su.radio es de cincuenta grados y comprende las
regiones siguientes: entre la India y Madagascar, las Azores y Tashkenda.

EL MUNDO ILUSTRADO

441

opuesto de la pera; queda otra región, comprendida entre
los dos anillos, y conste que nosotros los americanos estamos en ella, y lo demás de la tierra es inhabitable¡ pero
es tan grande lo que no se puede habitar, y están arraigados en ellos tantos intereses, que aunque sepamos que
existe el peligro de un terremoto que puede efectuarse á
cada momento, hay que seguir viviendo en esas regiones
de la tierra, como se embarca uno á bordo de un ferrocarril ó de un vapor, aunque se sepa que existe el peligro,
por remoto que sea, de un accidente ó de una tormenta.

***
Lo anterior se relaciona á la distribución de los temblores en su superficie; ahora veamos lo que se relaciona con
el tiempo, ósea la verdadera cuestión de frecuencia. En
este sentido, nuestros conocimientos son aún menos preci·
sos, y la observación no nos ha conducido todavía á conclusiones precisas. Sin embargo, debe concederse algún
valor á las generalizaciones del profesor Milne, gran autoridad en esta clase de cuestiones, las cuales son sostenidas
por el profesor Turner, autor del hermoso estudio que vinimos siguiendo.
Sospecha el profesor que, entre otros fenómenos que se
relacionan con los movimientos de la capa terrestre, debe
tomarse en consideración las variaciones de dirección del eje
de la tierra. Durante varios años se ha observado que ocurren,
con relativa frecuencia, cambios de latitud, es decir, que el
eje de la tierra no conserva su posición de una manera invariable¡ el polo terrestre varía describiendo alrededor de
un cierto punto una trayectoria que, generalmente, es circular; pero que, á veces, tiene irregularidades muy notables. Cuando este cambio de dirección ha sido brusco, se
han sentido grandes terremotos. Viendo la cuestión desde
este punto de vista, se puede predecir mayor frecuencia e
intensidad á los movimientos sísmicos con relación á las·
irregularidades del movimiento del eje de la tierra.
Aunque ni la observación de los temblores, ni la del mo·
vimiento de mutación del eje de la tierra permiten toda·
vía fijar el período de máxima actividad, se sabe que el
segundo de los fenómenos se efectúa con cierta regulari·
dad, y, por lo tanto, se puede asegurar que la máxima sísmica se presentará con intervalos regulares.
Esta periodicidad se complica con esos movimientos sís·
micos que se producen en las regiones montañosas y que
se deben á la caída de grandes masas de rocas en el interior
de las montañas. La predicción de la época en que se re·
gistran terremotos es cuestión casi imposible, ~i se tiene
en consideración que se deben muy probablemente á
la contracción del núcleo de un mundo que está perdien·
do calor, y que dejan detras de él una capa que no puede
consigo misma y cae, á su vez, al interior.

*
**

Otra causa de perturbación en la periodicidad de los terremotos es las manchas solares¡ he aquí cómo éstas pueden influir en la actividad sísmica: el calor del sol hace
que el agua se evapore en la superficie de la tierra, y des·
pués caiga en forma de lluvia para arrastrarse sobre la su*
**
perficie terrestre en ríos y arroyos; éstos toman las arenas
En un estudio leído ante la Sociedad Real de Londres, y sedimentos y los depositan en el fondo de los mares; los
el profesor Jeans sostiene que la tierra está muy lejos de astrónomos se preocupan en estos momentos por determila forma esferoidal que se le supone, sí bien es cierto que nar de qué manera estos depósitos pueden afectar á la ro·
tiende hacia ella. La tierra, según las ideas expresadas en tación de la tierra, y si afectan el movimiento de rotación
el citado estudio, tiene la forma de una pera, y debido á de nuestro planeta, forzosamente tendrán que influenciar
las fuerzas creadas por su movimiento de rotación, tiende la actividad sísmica.
De lo que antecede, el profesor Turner concluye que se
á convertirse en el esferoide que se ha supuesto que es
desde hace tantos años, tendencia que es el origen pi:inci· podrá predecir la ocurrencia de terremotos y hasta cierto
punto su intensidad, cuando los sabios dispongan de datos
pal de los sacudimientos sísmicos.
Si se toma una pera y se trata de convertirla en una esfera suficientemente exactos acerca de la periodicidad de los
por medio de presiones en sus partes más prominentes, ó fenómenos que los causan, sobre todo el movimiento de
si simplemente se considera lo que puede suceder en ese mutación del eje terrestre, y de la acción precisa de las
caso, se llegará á conocimiento de la existencia de dos zo- causas de perturbación; pero es probable que nunca se lle·
nas, en las que la debilidad de la forma es máxima y don- gue á la exactitud que el público requiere, pues los no ini·
de se experimentan los mayores trastornos. Queda por re- ciados en ciencias quieren que se les indique el minuto
solver en cuál de los centros de los dos anillos precitados preciso en que deben escaparse, lo cual está muy lejos de
está la punta de la pera y en cuál el lado entrante¡ pero realizarse, si es que se llega á ello alguna vez.
de todos modos, esta cuestión se puede considerar como
secundaria, pues que ya están determinadas las zonas
de mayor intensidad sísmica.
Este conocimiento, que desde el punto de vista de la
teoría es muy aceptable y razonado, en la práctica tiene
muy pocas 6 ninguna ventaja; en efecto, si queremos li·
brarnos de la acción destructora de los terremotos, tendremos que ir á vivir ó en el centro de Africa ó en el extremo

Por la Ventana
Para "El Mundo Ilustrado."
¡Es mentira!. ... no has muerto;
no eres tú la que vi por la ventana
adormida entre cirios y entre flores
y con las manos sobre el pecho, atadas ... .
¿Verdad que no eras tú? .... ¡Cómo podría
vivir si me faltaras!. ...
No eras tú .... no eras tú .... yo estaba loco ....
te ocultan y me engañan ... .
Pero si he de esperar y en vano siempre
que mañana, ¡oh, dolor! siempre mañana,
me miren otra vez tus ojos garzos
que tan dulce y tan hondo me miraban,
oye: corta las últimas violetas
que crecen olvidadas
en el tiesto de barro que ya nunca
cultivarán tus manecitas blancas,
y bésalas con todo tu cariño,
con el que sólo para mí guardabas,
y déjalas después . . . . junto á ese tiesto
que regué muchas veces con mis lágrimas ....

Antes que las alondras tempraneras,
llegaré á tu ventana
en busca de las flores que besaste,
porque sé que no has muerto ... . que me engañan ....
No turbaré tu sueño sosegado;
sin reproches, sin llanto, sin palabras,
les diré sólo adiós á las palomas
que, al ver nuestro cariño, se arrullaban;
á los viejos bardales de tu huerto
coronados de musgos y campánulas;
á la reja en que tanto nos quisimos;
al desconchado muro que te guarda ....
y me iré .... sin mirarte .... no sé dónde . .. ,
me iré sin esperanza,
con el alma de un beso en tus violetas
y un beso para ti dentro de mi alma.
Puebla.
RAFAEL CALERERA,

*
FIN DE RAZA
Raza de Leyenda, País de Museo,
España es como una macabra visión.
El pendón morado, que es grave y sombrío,
flota en las llanuras que ensangrienta el Sol·
jadeantes potros, férreas armaduras
'
cuerpos de cansancio, rostro de dol~r .• , ,

Cruces que se angustian retorcídameute
sobre carabelas confiadas á Dios:
mares de aventuras, tierras de misterio
velos de Fernando, grillos de Colón. '
Bandas de langostas hambientas que caen
sobre los imperios de América en flor:
caden¡is que oprimen manos de Atahualpa,
flamas que torturan pies de Cuauhtemoc .. . . . .
Reyes que se acuestan en sus propias criptas,
con el gesto de una fatiga de horror;
reyes de tragedia que embriagan sus ojos
en las llamaradas de la Inquisición·
Austrias que sus bocas, asmáticos, ;bren;
Borbones que husmean famélico olorexangües tiranos entre terciopelos· '
reinas que se vuelven locas de pa~ión·
frailes que se crispan; bufos que se a~stran:
menguas de la estirpe, galas del pintor¡
y, entre aquel tumulto nervioso, el Quijote
con su potro escuálido en trote veloz
'
cruzando los siglos, como una Osadía'
que se degenera dentro una Ilusión ... .
¡Oh, l~ negra España del Greco y Velásquez,
que siente en sus venas la fiebre del Sol!
Iñigo y Teresa, Cortés y Pizarro,
son flores monstruosas de alucinación:
tal la pesadilla de una raza enferma
con un misticismo tle histeria y fragor.
El fin de la raza se acerca. En el fondo
de las aguas muertas del ojo español
se refleja el peso de las catedrales '
y de los arneses inútiles hoy.
Raza de Leyenda, País de Museo:
al mirar las ruinas de su actual dolor
jsiento que en la espada se me apriet~ el paño
y que se me aprieta más el corazón!. .....
JOSÉ SANTOS CHOCANO,

*

TU SONRISA
En el Album de mi Dama

Es el aura que en la tarde
al morir el sol, suspira '
besando unos labios rojos
tu sonrisa.
'
Es la luz de las estrellas
que por la noche cintila
rasgando el azul del cielo
tu sonrisa.
'
Es el perfume que alientan·
es el beso; la caricia
'
de dos seres que se aman
tu sonrisa.
'
JESÚS ZAVALA,

San Luis Potosí.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

442

LOS PLATANARES
I

DEL TROPICO)

Vistosas fimbrias, en la ribera
flotan al viento sus banderolas
sonreidas siemrre de Primavera,
siempre intranquilas como las olas.
Es un alcázar para el ensueño
su verde toldo rico de galas,
donde gravitan, con dulce empeño,
mariposillas de regias alas.
Perlas y flores cubren el suelo
cuando la aurora raya en Oriente,
y finge á veces un nuevo cielo
la muelle alfombra resplandeciente.

1

1

III

Del sol el disco ardiente, casi toca
á los bordes lejanos del Ocaso;
y las aves del mar, con ~uelo paso,
dirígense graznando hacia su roca.
Es la tarde que llega. Brisa loca
resoplando ¡.util; con pujo escaso
conduce al pe~cador, quien sin atraso,
en la playa cerril su red coloca.
Ya la cruda faena ha terminado:
y el rudo pescador al cabo atiende,
de pesca, su falucho abarrotado.
Ya es de noche; el fanal su luz extiende,
y respirase el aire saturado
de olor á yodo que la sangre enciende.
JULIO MITCHELL.
La Paz, B. Cal.

*
TORNASOL

Luego que el astro-rey abre el día
y desparrama sus haces de oro,
vibra el gran himno de la alegría
que las praderas cantan en coro.
También entonces los platanares
de suaves ritmos pueblan el viento,
y estremecidos como los mares
se balancean con vaivén lento.

Cual un cisne de blancura
irreprochable y divina,
la g6ndola se encamina
de la orilla á lá espesura.

Amor suspiran sus banderolas,
placer inspiran sus armonías:
connubio eterno que el alma, á solas,
busca y celebra todos los días.

La pira del sol fulgura
y esparce luz diamantina,
brotando tras la colina
con majestad y mtsura.

Bajo la pompa de sus festones
y sus racimos, ¡c6mo flo~ece~
-lirios del campo-las ilusiones;
las esperanzas, cuál resplandecen!

La laguna tornasol,
á la que acaricia el sol,
modula cantos risueños.

Cuando se agitan en la ribera
los platanares, forja el idili:&gt;
de los amores la Primavera,
y con meliflua voz plañidera,
desde su tumba canta Virgilio.
R.ANULFO PENAGOS,

*

LA PESCA
VERSOS

DE

I...A COSTA

Al romper de una fresca madrugada,
tendido á la bartola sobre el puente
de un {alucho costero, displicente
aguarda el pescador, cualquier collada.
Escudriña con vívida mirada
el negro cielo y el plomizo Oriente;
y á poco de observar, donosamente
despliega su ancha vela remendada.
La driza anasta; y entre tanto llega
la racha que adivina en lontananza,
carga la pipa y á fumar se entrega.
Salta fresca la racha; Y, con pujanza,
el endeble falucho presto brega
sobre el lomo del monstruo en que descansa.
II

Siempre de orza el falucho da bor?adas,
campeando, si puede, el grueso ole~Je
que ruge cual le6n que, en su coraJe,
las dos garras se viera destrozadas.
En la diestra la escota, y SU§ mi.radas
suspensas de la percha en el rop~Je,
avanza el pescador entre .e~ encaJe
que forman las espumas irisadas.
Et viento afloja cuando el sol culmina;
'y al pairo, entonces, al falu~ho pone
la siempre juguetona ventohna.
El hábil pescador su red d~sp_one¡
!al tenderla, su cuerpo medio in~lma
al seno del mar que al alma impone.
y .be__
ca

Novela por J. Berr de Turique
Traducida eapecialmente para "El Mundo llu,trado"

Y, cual bandada de aves,
cruzan por las almas, naves
aparejadas de ensueños.
Jost RUBÉN ROMERO.
~~
~~

EN ALTA MAR
El mar sus olas agita,
sus olas color de estaño,
que tienen del desengaño
la amarga hiel infinita.
Cual pálida margarita
la luna refleja extraño ·
fulgor, en el mar huraño
que canta airado su cuita.
Un faro se ve á lo lejos
despidiendo mil reflejos
que alumbran, en lontananza,
una playa muy distante
que se nos finge anhelante
como risueña esperanza.
Jost RuBÉN RoMERo.

*

(CONTINÚA)
Mir6 de nuevo á Ricardo.
Nada en la fisonomía de éste revelaba la menor turbaci6n,
la menor idea oculta. Le dirigió la palabra. El contest6
con voz tan dulce y tan acariciadora como de costumbre.
Desde ese momento, toda vacilación pareció superflua á
la joven, y valientemente resolvió ir hasta el fin de la ta·
rea que se había impuesto.
.
La doncella entr6 para anunciar que la comida estaba en
la mesa.
Pero Lucy tenía aún el sombrero puesto.
-Que se espere un instante antes de servir-dijo.
Y volviéndose hacia Ricardo: «¿Me permites?&gt;-le pre·
guntó.
-Ciertamente. No estamos de prisa. Y además, no tengo
hambre.
Lucy se dirigi6 á su habitac1ón, retirando los fistoles de
su rnmbrero.
De pie, de codos en la chimenea, indiferente en aparien·
cía, Ricardo la mir6 partir. Pero cuando la puerta se hubo
cerrado tras ella, Ricardo tuvo como una contracci6n ner·
viosa en el rostro.
.Reflexionaba.
¿Debía decir á Lucy que sabía todo; que la había visto
entrar en la casa de Teresa y que un momento antes había
visto á Máximo entrar también?
Sí. ¿Por qué no provocar inmediatamente· una explicación franca de parte de su esposa?
Pero esa explicaci6n ¿seria verdaderamente franca?
Exigiendo toda la verdad demasiado pronto, aseguraba
tal vez no conocerla, 6 no conocer sino una pequeña parte
de ella.
Se libraba un combate en Ricardo, 6 más bien entre los
dos hombres que había en él: el procurador desconfiado de
la víspera y el marido confiado de hoy.
Las dos fuerzas se neutralizaron, y cuando Lucy regres6
á sentarse á la mesa enfrente de él, todavía no tomaba una
decisi6n.

SENIL
Sentada en un viejo asiento
está la abuela tranquila,
con soñadora pupila
contemplando el firmamento .
La luz, en el aposento,
gasas vaporosas hila,
y el sonido de una esquila
se escucha pausado y lento.
La anciana inclina la frente
y rememora doliente
los pasajes de su historia.
¡Qué cosa es la vida! exclama:
una ilusión, si se ama;
la vejez, una memoria.
JosÉ RUBÉN ROMERO.
Sahuayo, 1909,

- !J

".

Durante la comida habl6 de todo con el mismo abandono, con el mismo buen humor que·enlas otras tardes. Lue·
go de repente, á la hora de los postres, y como si no diera

á ello importancia, dijo: «A prop6sito, no me has contado
lo que hiciste hoy&gt;.
Lucy, preparada para recibir esta pregunta, 1respondi6
con tono ligero: «¡Oh, visitas de aquí par(allí!;He~andado
en las tiendas&gt; ....
-En fin, lnada especial?
-Nada.
Ricardo pas6 inmediatamente á otro asunto de conversaci6n.
En ese instante su resoluci6n quedó hecha. No diría nada porque si interrogaba á Lucy, sin duda .... y, aun cuan·
do le confiara la verdad, él no la creería ya. Habría, pues,
que llevar sus investigaciones por otra parte, y hasta el
último momento no dejaría adivinar nada de sus sospechas.
Después de la comida, fueron á casa de los señores Le
Quesnel, á quienes dieron, una vez más, la impresi6n de
estar en plena luna de miel; y al sonar las once y re¡!resar
á su casa, el beso de despedida que cambiaron antes de re·
cogerse, fué tan tierno y tan prolongado como de cos·
tumbre.
II

Mayo declinaba. Ricardo y su esposa debían, á la semana siguiente, irse á instalar á la quinta dris&gt;, donde pasarían el verano, y donde ya, desde quince días antes, habían
idoá instalarse el señory la señora Le Quesnel, anticipán·
do~eles.
Lucy veía la perspectiva de esa partida, no sin cierta sa·
tisfacci6n real, 6, para hablar con mayor exactitud, con
cierto alivio. Su situaci6n comenzaba á hacerse difícil. Pa·
ra ocultar á su esposo el empleo de una parte de sus tar·
des, se había visto precisada á recurrirá pequeñas menti·
ras y subterfugios que le repugnaban, siendo, como era, de
carácter leal. Y, por cierta que estuviese de no tener que
dirigirse ningún reproche, se sentía, sin embargo, un tanto
rebajada á sus propios ojos.
Por otra parte, ¿estaba segura de no tener nada que reprocharse? Si al principio no iba á las citas sino contra
su voluntad, únicamente por deber de caridad, acaso el
placer que había acabado por encontrar por sí misma, no
disminuiría finalmente su mérito, aunque nunca se hubiese
pronunciado entre ellos la palabra amor después del pac·
to que habían concluido. Lucy viendo á Máximo dos ó
tres veces por semana, ¡,debía forzosamente dejarse llevar á
pesar suyo por los sentimientos de otra época? Tal vez esta misma docilidad del joven le había servido precisamente mejor que si hubiese usado de rebeliones ó de declara·
ciones febriles. Viéndole tan respetuoso hacia ella, tan deseoso para complacerla, cambiar el carácter de la antigua
pasión que sentía por ella, y convertirla, según la expre·
si6n hoy en boga, en amistad amorosa, Lucy se había deja·
do conmover. Inconscientemente, á medida que Máximo se
volvía más razonable, más dueño de sí mismo, era ella
quien perdía la calma.
_
Por supuesto que esa conversión en sus sentimientos se
había hecho gradual é insensiblemente. Desde luego ella

�,,
444

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

•I

no había ob;ervado n1da, atribuyendo la ale~ría con que
se encaminaba á las entrevistas solamente á la fuerza de
la costumbre.
Luego, un día, la verdad había estallado súbitamente ante
sus ojos. Ahora ella era quien aspiraba á esos encuen·
tros.
Afortunadamente el mal no era ¡!rave todavía.
Si sin darse cuenta de ello, había desviado de Ricardo
alguno de sus pensamientos, al meno¡; se prometía compen·
sar con un redoblamiento de ternura ese ligero daño que
acababa de causarle. ¡Cuántas mujeres-se decía en defensa
propia-entre las más honradas, entre las más amantes de
su marido, tienen más serios reproches que hacerse!
Por lo demás, ¿no iba todo á entrar en orden por la fucr·
za misma de los acontecimientos?
La partida para el campo no podía ser, pues, más opor·
tuna.
Aquel día Lucy debía acudir aún á casa de Teresa¡ pero
por última vez. Contaba con que al día sigitiente, muy de
madrugada, tomaría con Ricardo el tren para Damartine.
Máximo, por lo demás, estaba al corriente de esos proyec·
tos desde hacía ya una semana. Si se mostraba entristecido por la perspectiva de esta separación, por lo menos pa·
recía resignarse.
-Ya sabía-le dijo á Lucy-que usted no podría consagrarme eternamente una parte de sus días. Era yo para usted un enfermo gravemente atacado¡ usted le ha prodigado
abnegadamente sus cuidados. Ahora que lo juzga usted en
convalecencia, ¿no es natural que suprima usted sus vi·
sitas?
-En efecto-había respondido Lucy sonriendo.
-¿Pero he entrado verdaderamente en convalecencia?
-Esperémosle¡ si no fuera así, el caso de usted sería des .
esperado, porque tengo conciencia de haber prodigado á
usted hasta el último límite los cuidados que me era·per·
mitido darle.
Cambiaron todavía algunas frases en ese tono de broma¡
luego, á súplica insistente de Máximo, se habían dado cita
para el día siguiente, con el fin de despedirse definitivamente.
-¡Amiga mía, se lo suplico, déjeme verla una vez más!
Lucy, aunque disgustada de sí misma, no se había atrevido á negarse. Temía, al rechazar esa súplica, parecer que
le daba mucha importancia. Por lo menos , era el pretexto
que se daba á sí misma para aceptar.
Así es que llegó á la hora fijada, y como de costumbre,
fué introducida inmediatamente en el salón en que Máxi·
mo la esperaba.
-¡Qué! ¿dónde está Teresa?-dijo asombrada de no encontrará su amiga-porque ésta, obedeciendo á una promesa
formal hecha desde el principio, nunca había dejado de
estar en esas conversaciones.
Máximo pareció ligeramente confuso.
-Acaba de ser llamada á casad e su suegro, que ha sufrido
una súbita indisposición. Era muy tarde para que hubiera telegrafiado á usted. Y podría yo atreverme á telegrafiar
á usted, si su marido se hubiera encontrado allí á la llegada del telegrama ..... .
-Es verdad-respondió Lucy.
- Y había el mismo peligro con el teléfono. El señor
Duroc podría haber sido quien tomara el aparato. No me
quedaba, pues, más que esperará usted.
Le señaló un asiento, y de propósito se sentó lejos de
ella para marcar bien su resolución de no apartarse durant e la conversación de su reserva habitual. Pero este movimiento de retirada produjo un resultado precisamente contrario al que quería obtener. Le separaba un espacio dema·
siado grande. Parecían congelados cada uno en su respectivo sitio. Entre ellos se estableció, desde luego, una especie
de malestar.
-!,Entonces decididamente se marcha usted mañana?preguntó Máximo.
No había hecho esta pregunta sino para romper el silen·
cio que se hacía embarazoso, y estaba plenamente cierto,
por lo demás, cuál sería la respuesta que recibiera. Pero á
consecuencia de la turbación que acababa de invadirlo, el
sonido de su voz se detuvo en su garganta y Lucy pudo
creer en una ansiedad profunda de su parte.
-Pues sí, mañana¡ usted lo sabe bien-dijo ella casi tímidamente, con e.1 vago témor de que tendría que sufrir
una lucll'a.
Nuevo silencio.
-Por primera vez, desde que se habían vuelto áencontrar,
no tenían asunto de conversación.
Lucy volvía íos ojos hacia la puerta. Hubiera deseado
que un pretexto cualquiera la permitiese partir inmedia·

tamente. Mas ¿cómo encontrarlo ó provocarlo? Por decidida que estuviese á acortar su visita, se necesitaba aún
que evitase dar á su salida la apariencia de una derrota.
Dijo, por decir algo: &lt;Espero que la indisposición del
señor Nerville no será grave.
·
-Así lo espero-contestó Máximo.
Pero inmediatamente se dio:.ron cuenta de que iban á internarse en una vía ridícula, y prefirieron afrontar la situación.
Máximo fué el primero en rehacerse.
-Si yo pudiera expresar á usted todo mi reconocimiento
por la piedad casi divina que me ha demostrado. Recuerdo
el estado de sobreexcitación en que me hallaba el día que
fuí á reunirme á usted con Teresa. Estaba resuelto á forzar la puerta de usted, y habría sido capaz de matarme ante
sus ojos si usted hubiese dado orden de cerrármela.
Lucy sonrió dulcemente.
-Ante mis ojos, evidentemente era una atención por
parte de usted, de la cual yo me habría pasado muy bien.
Por lo demás, esa confesión no me sorprende sino á me·
dias, porque, en efecto, usted estaba muy enfermo en ese
momento. Pero en fin, afortunadamente, ya no lo está
usted.
-No, ya no lo estoy¡ usted me ha prodigado Ja calma y
estoy salvado .... si acaso puede decirse que estar salvado
es querer estar salvo.
-Lo esencial era vivir. Quizá más rápidamente de lo
que usted pensara, ha recobrado el gusto á la vida, ..•.. y
todavía puede haber felicidad para usted.
- ¿Sin usted?
-Sin mí; bajo la forma de una mujer que valga tanto ó
más que yo; porque nosotras todas valemos en el fondo
poco más ó menos lo mismo, ó mejor dicho, nosotras no
valemos sino por las cualidades de que nos reviste quien
nos ama.
-No, no sueñe usted para mí semejante porvenir. Usted
es, usted sola, quien permanecerá siempre en mi corazón.
-Como la amiga más desinteresada, por supuesto.
-Como el ídolo.
Máximo se arrodilló.
Lucy se levantó espantada.
-¡Máximo, se lo ruego! No abuse usted de que estamos
solos.
-!Sí, porque estamos solos, quiero hacer este ademán de
devoción!
Lucy, inquieta más todavía, quizás por la tutbación que
sentía, que por la exaltación en que veía á Máximo, se di·
rigió á la puerta.
-Adiós, Máximo-dijo. Es tiempo desepararnos¡hehecho
mal con venir aquí¡ nos habíamos separado el otro día en
términos tan razonables.
-Diga usted más bien con un engaño, con una hipocre
sía de sentimiento. ¡Ah! Lucy, lpor qué seguir dando ta·
maña importancia á las palabras? ¿Por qué no ser sinceros
con nosotros mismos? ¡Usted misma no ha dejado nunca
de amarme!
-¡Oh! exclamó Lucy rebelándose.
Máximo se levantó y fué á colocarse ante la puerta para
impedirá la joven que la abriera.
-¡No, no lo niegue usted! ¡Usted me ama, estoy cierto!
Si no fuera así, ¿habría usted hecho por mí todo lo que ha
hecho? ¿Me habría usted consagrado su tiempo? ¿Habría
usted levantado, siempre á causa mía, un muro entre usted
y su esposo? ¡Piense usted que ha arriesgado por mí com·
prometer la tranquilidad de su hogar porque, en último
término, el señor Dñroc podía saber la verdad! Y por un
hombre á quien no amara ó hubiera dejado de amar, ¿toma·
ría una mujer tal pena y afrontaría tal peligro? .... ¡Vamos!
-Interprete usted mis sentimientos de la manera que le
plazca. Disminuya usted el mérito de ello~, si así lo exige
su amor propio. /,Por qué intentaría yo arrancar de su es·
píritu la convicción de que le amo, si gracias á ella la vida
le puede parecer menos triste? Lo esencial para mí es ha·
ber hecho mi deber¡ pero ahora, mi sitio ya no está aquí.
Y con un ademán invitó á Máximo á que le dejara libre
el paso.
.
-No, usted no se marchará-dijo él.
Lucy bruscamente se retiró.
-iEs infame lo que 'U$~d 'hac~!
Máximo hizo fríair.ente un ademán de asentimiento.
-Sí, en efecto, es infame¡ más ínfame aún de lo que us·
ted piensa, porque acabo de mentirte.
-¿Me ha mentido usted?
(Continuará.)

MUERTE DEL SEROR DON
Ha muerto una de las más altas perJOSE MARIA VIGIL
sonalidades en las letras patrias: el señor don José María Vigil.
N_acido en Guadal~jara ~l 11 de Octubre de 1829, puede
decirse que consagro su vida por entero á las labores inte~ec!uales, ini~iando sus estudios de latinidad, filosofía y
JUn~prudencia en la universidad tapatía hoy extinta.
· Fiel á las ten-dencias de su espíritu, por excelencia cul!º• se entregó á las faenas literarias desde su más tierna
Juventud. Fundó varias sociedades artísticas y escribió
para el teatro un drama que en aquel entonces obtuvo
grande éxito: &lt;Dolores&gt;.
S_11 primer volumen de versos, titulado «Realidades y
Quimeras&gt;, data de 1857, y el segundo «Flores de Anáhuac&gt;
se publicó en 1866.
'
,

445

la Lengua,. dirigía la biblioteca nacional, y se le había relegado -triste, pero justo es confesarlo-á un ingrato olvi·
do, lo cual, por otra parte, no es de extrañarse ya que en
Mé~ico no espera otra cosa á aquellos hombre; que, puros
Y sm mancha y fieles á sus convicciones no se dedican á
explotarlas, sino que se conforman vivie;do en íntima co·
munión con ellas.
Con don José María Vigil desaparece uno de los pocos
'inmaculados de otras épocas.

*

**
EL PA~TEON DE SAN
El señor ingeniero don Jesús Galin·
FERNANDO CO!IO
do y Villa, miembro del ayuntamiento,
MONUMENTO NACIONAL presentó en un cabildo reciente una
inicia!iva á fin de que el viejo panteón
de San Fernando sea considerado como monumento nacional, conservándosele en t?da su inte~ridad, caso de que en
sus ter~enos no se lleve a cabo la obra de la capilla para
las cenizas de los héroes de la independencia ó se modifiquen los pórticos proyectados que deban rodear el ceno-·
tafio.
El señor Galindo y Villa funda su iniciativa en que San
Fernando es un cementerio de &lt;calidad&gt; y ahí reposan los
restos de muchos _ho~bres insignes en la política, en la }i.
teratura y en la ciencia de México.

•
••

EL SEROR JEREMIAH
ZIMMERMAN

Ruinas de la avenida Garibaldi,
. !~contables son las traducciones que hizo del latín, del
itah~no, del francés, del alemán y del inglés, lenguas que
poseia completamente.
Dirigió la biblioteca de Guadalajara, siendo profesor de
filosofía en el liceo del Estado.
Fué magistrado de la Suprema Corte de Justicia, diputa·
do, y tuvo á su cargo algunas asignaturas en la escuela nacional Preparatoria.
A él debemos la publicación de una biblioteca mexicana V el tomo quinto de «México á través de los siglos&gt;.
Ocupó, asimismo, un lugar brillante en la redacción de
«El Monitor Republicano&gt;, y su prodigiosa actividad mental se tradujo en multitud de obras de filología, crítica é
historia.
Deja incompleta una historia d~ nuestra literatura.
Al moi;ir, siendo presidente de la Academia Mexicana de

Ruinas del palacio de la prefectura

Ha llegado á México el reverendo
señor Jeremiah ~im~erman, distinguí·
_,
do hombre de ciencia norteamericano
'
en compania de su esposa.
El motivo de su viaje obedece al deseo que tiene de ha·
cer ,un prof~ndo estudio de nuestras costumbres y arqueo·
logia, materia en la cual es una verdadera autoridad. Por
lo tanto, habrá de permanecer largo tiempo en la República, hasta lograr sus loables propósitos.
«La_ arqueología es algo así como el libro en que las generaciones pas~das nos dejaron escrita su historia, y por
ello es que me mteresa tanto estudiar los monumentos que
en ~ada pueblo nos legaron las razas primitivas. Es el es·
tudio de ~sta c_iencia un placer para mí, y me prometo
gran~es s:ihsfa~cion~s al conocer á fondo la de México&gt;ha dicho el senor Zimmerman.

CONCURSOS DE ARPA

***

. Tuvo lugar en el Conservatorio Na-

cional de Música el primer concurso
de ª':'Pª, tom~ndo parte en el grado inicial las señoritas
Cata~na. Castillo Concepción Rosa, y en el grado medio
la senonta Eva Villalobos.
El jurado ~st~vo compuesto por la señora Flora López
de Bravo, s~~orita _Guadalupe Vallejo y señores Alberto
Ama ya, J uhan Carrillo y José Rocabruna.

r

�EL

\

446

MtlNDO ILUSTRAbO

Et MUNñó lLtJSfRA:00

f!

Ruinas de la avenida &lt;Víctor Manuel&gt; en Messina
Dístribucí6n de víveres y rop.Js

REFORMAS A LA
BIBLIOTECA NACIONAL

Grandes han sido las reformas lleva.
das á cabo en este establecimientoEntre ellas merece citarse la de ampliación, realizada con objeto de instalar las estanterías
metálicas, en las cuales tendrán cabida más de 30,000 vo·
lúmenes que provienen, en su mayor parte,_dellegado.que
de libros hicieron á la nación don Guillermo Prieto y don
Antonio Mier y Celis.
·

Eligiéronse, como piezas de prueba, «Sur la rive de la
mer&gt;, impromtu de Oberthür, y 11:Stella, Romance saos pa·
roles&gt;, de Godefroid, para las al 1mnas de segundo año
(grado inicial)¡ y &lt;Las est.tciones, Otoño&gt;, de Thomas, la
&lt;Legende&gt;, de Zabel, y un fragmento inédito del maestro
Julio Morales, para las de quinto.
lJ El resultado' ~el concurso ha sido brillante.

***
Seis fueron

***

El conde Komura, ministro de ReLA EMIGRACION
laciones Exteriores del Japón y uno
JAPONESA
de los estadistas más notables de la
época actual, ha hecho una revista completa de la política
exterior del imperio, en un notabilísimo discurso que pronunció en la oámara de representantes en Tokio.
Después de referirse al acuerdo recientemente establecido entre los Estados Unidos y el Japón, al cual hemos con·
sagrado ya un comentario, trató de la emigración japonesa,
asunto que ha dado motivo á dificultades internacionales,
y que preocupa hondamente al gobierno del Mikado. La
emigración japonesa se ha dirigido especialmente hacia
América, sobre todo al concluir la guerra de Manchuria,
. y un gran número de japoneses ha venido á establecerse
sobre todo en la costa del Pacifico, desde Vancouver, en la
Colombia Británica, hasta el Perú, y aun se !11a desbordado
hasta el Brásíl, en la costa del Atlántico, donde el trabajo
barato es una necesidad urgentísima, como que esa repÚ·
blica tiene su principal fuente de riqueza en el café, cuyo
cultivo requiere jornales baratos.
En algunos países, la inmigración japonesa ha sido reci·
bida como un beneficio. En otros, y principalmente en los
Estados Unidos y en el Canadá, por el contrario, se le ha
. considerado como una amenaza para el trabajador nativo,
que encontraría un rudo competidor en el trabajador ama·
rillo, y hasta se ha pensado en excluirla.

los arquitectos que entraron al concurso de anteproyectos
para el monumento que se erigirá á
Juárez en la avenida que lleva su nombre, y en el lugar
que hoy ocupa el Pabellón Morisco, en la alameda.
El monumento, según se recordará por lo asentado en
las bases ,estabJecidai; pará el concurso, no podrá tener un
costo mayor de $200,000, y los anteproyectos presentados
ante el jurado cálíficador deberían constar de los siguientes
dibujos: planta, elevación y corte á la escala de doce centímetros por metro, y una perspectiva á gusto del autor,
aparte de la memoria descriptiva y presupuesto total de la
obra.
Tres meses hace que se abrió dicho concurso, y hoy se
da á conocer el fallo ~ictado porlos señores Antonio Ri vas
Mercado, Gonzalo Garita, Manuel Gorozpe, Rafael Goytne·
che, Gabriel Mancera, l. de la Barra y Jenaro García, que
integraron el jurado.
Resultaron vencedores en la lid los señores arquitectos
don Jesús Acevedo, don Guillermo Heredia y don Manuel
y don Carlos Ituarte.
Muy hermosos son los anteproyectos premiados, y en·
tre ellos se distingue. por la novedad y suprema belleza
de la idea, el del joven artista Acevedo.
Ahora los autores de tales anteproyecto8 se ocuparán de
desarrollarlos, á fin de presentarse nuevamente á concurso
para decidir cuál de los tres será el definitivo. Los premios
consistirán entonces en 4,000, 3,000 y 2,000 pesos cada uno ·
de ellos respectivamente.
EL MONUMENTO
A JUAREZ

•*

4

NUEVO CLUB POLITICO

Se propuso y fué aceptada desde luego en Tampico la idea de erigir un club
político que llevara el nombre del Sr. Gral. D. Porfirio
Díaz, teniendo por objeto trabajar en la reelección del
Primer Magistrado en el próximo período electoral.
Igualmente se han instalado, con el propio fin, la Junta
Central Reelectora, del Estado de Tlaxcala, el Club Reelec·
cionista Tuxtepecano, y el Club Democrático Cordobés.

LA CUFSTION DE LOS
BALKANES

Las nubes de
guerra no se han
di s i p ad o aún
completamente en la península de los
Balkanes. Servia no cede en sus demandas y parece estar dispuesta á ha.
cer la guerra al imperio austro-hún, EL SEÑOR ARZOBISPO MORA CON SUS FAMILIARES ..=:..=
garo, en caso de que no sean atendi(Fotol!rafta tomada expresamente
· l
, para. &lt;El Mundo Jlustr'ado&gt; ene
~as sus demandas de mayor exten·
pa lacio arzobispal
sión territorial.
Mas Ja ~ituación de Servia no le permite, en esta ocasión, clism~. Una nube de fotógrafos y repórters llegó allí desde
com?, ~ nmguno de los otros países comprendidos entre el los P:imeros momentos, y muchos millares de fotografías
Adnahco Y los D~rdanelos, obrar libremente. Servia, para han sido tomadas allí.
l~ que las pote,ncias deseen, lo que ellas, ya sea en conI:asf que p~blicamos en este número, y que complementan
c_ie~to general o separadamente, permitan. Las últimas no- 1a m ormación _gráfica que dimos con toda oportunidad
hc1as hacen poco probable un acuerdo general.
proceden de .t~r1etas postales remitidas por nuestro corres'.
•
Pºt~st~l endMilan, ~ quien debemos también informaciones
**
ar is 1cas e gran interés.
EL SEÑOR
Los fieles de México han acudido á
ARZOBISPO MORA
presentar sus respetos al nuevo prela. do, y puede decirse que, desde su lle,
.
ga~a a la capital, as~ento de su gobierno eclesiástico, el palacio de Santo Dommgo ha sido visitado por un gran número de personas, y no ha habido un solo día en que no
se presenten allí visitantes.
. ¿ N~ ¡xisten algunas graciosas analogías entre los princiCon motivo del día de días del señor arzobispo Mora
personas de todas clases de la sociedad fueron á hacerl~ pios e amo~ Y los de la vida? ¿No mecen al niño con suav.es
~resente~ sus votos por la felicidad del nuevo pastor. Asis- c~ntares Y miradas cariñosas? ¿No le cuentan historia; ma~atió la senora doña Carmen Romero Rubio de Díaz, la seño- v1 osas que doran_ su porvenir? ¿No desplega para él la es er~ Escalante de Corral y muchas otras damas distinguidí· danz¡ s~s alas rad.1antesP ¿No vierte alternativamente lágri:as
e a egna 6 de dolor? ¿No arma aisputas por nada por las
simas: que, además de ser piados~s, tienen por el nuevo
c~dt1
con que trata de levantar un edificio, por las' flo~es 0 ¡.
arzobispo grande. estim.ación. El señor Mora, en efecto,
v1 a as tan ~ronto como son cortadas? ¿No desea con avidez
goza de grandes simpahas en la sociedad mexicana.

*

***

***

.

""

Pensamientos

Este círculo, respondiendo á la acti·
EL ClRCULO NACIONAL
vidad política de los últimos días, se
PORFIRlSTA
reunió en sesión ordinaria, habiéndose
tomado en ésta algunas importantes iniciativas en pro de
la candidatura del Sr. Gral. Díaz,
El señor profesor don Eusebio P.
DFSCUBRIMIENTO
León,
adorador ferviente de la memo·
HISTORICO
ria del patriota general don Vicente
Guerrero, ha encontrado en los archivos de Cuílapan alg~nos importantísimos docu-mentos q~e ~an luz so?re los ul.
s de la vida de aquel insigne mártir.

Refiriéndose ~. esa emigración, el
conde KomuradiJO al parlamento japonés:
&lt;El primer punto que reclamaba
atención~ con. ,respecto al problema
de l~ em1~rac1on, era que, en vista de
la s11uación internacional asumida
por el Japón á consecuencia de la
última gnerra, v la extensión corres·
pendiente de sus esferas de actividad
p:1cífica, se hacía necesario que el puebl~, en vez de dispersarse en lejanos
pa_1ses, se concentrara en el extremo
oriente, con el fin de conservar su
unidad y unír sus esfuerzos y actividades.
~El segundo punto era que debería
evitar muy cuidadosamente todo
aquello que pudiera obstruir el des·
~rrollo d~ su industria y su comercio
mternacional, que desempeñan el pa
pel más importante entre sus empre·
sas e~onómic~s en el campo del ínter
cambio exterior. Estas considerado·
nes llevaron al gobierno á seguir la
pol.ítica indicada con respecto á los
emigrantes al Canadá y Estados Uní
dos, Yá poner en vigor de buena fe las
restricciones á la emigración á esos
países&gt;.
E:stas declaraciones son una expli~ac1ón cJara y_precisa de la política
mternacional Japonesa, que á prime·
ra vista pudiera parecer extraña y
su actílud, al ceder completament~ á
las demandas de los Estados Unidos
en cuanto á emigración, demuestran
clar~mente que el imperio del Sol
Naciente no es capaz de sacrificar el
presente al porvenir y que obra síem·
pre coI!- una cautela de la que hay
pocos e¡emplos en la historia.

.._.

Grupo de visitantes al palacio arzobispal de México, paro.
saludar al señor arzobispo Mora

••*
LOS SUCESOS DE ITALIA
Los periódicos europeos, que han lle.
gado á México en los últimos correos
sigu~n trayend_o descripciones de la catástrofe de Messina'.

f~bhcan también fotografías tomadas en el sitio del cata•

qt ue pase el tiempo, que adelante su vida?-EI amor es nuesra segunda transformación .

•**
Pa{dlas jóvenes educadas religiosamente, ignorantes ypu·
ras! o odes amor desde que ponen el pie en las encantadas

re ones e1amor.

�449

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

4:48

-Maniobras d~-Artilleríaenla Vaquita

Vista general de las baterías en &lt;orden de parada&gt;.-: Vista general de las ocho baterías de los
regimientos JQ y 2'? de artillería montada

E l Sr. Coronel Mondrag6n, que dirige las maniobras, c~n sn Estado Mayor

'

,,

,11,

·"'
'&lt;.

(

Detalle:del movimiento para entrar en baterfa

Movimiento del carro para entrar en batería

Se han verificado algunos ejercicios preliminares á fin de
preparar las grandes maniobras de artillería que tendrán
lugar, en breve, en los llanos de la Vaquita.
No obstante los resultados obtenidos, ha sido necesario
aplazar un tanto la celebración de estas maniobras, por indisposición del señor ministro de Guerra, general don Manuel González Cosío.
Tomarán parte en ellas todos los cuerpos de artillería de
guarnición e.1 México, y serán dirigidas por el señor coronel Mondragón, quien, personalmente, ha estado acudiendo
al lugar donde se efectúan los mencionados ejercicios, á fin
de encauzarlos y ordenarlos.
Se comprende la importancia de estas maniobras, ya que
el papel de la artillería, en la moderna táctica militar, es
de grande importancia. Entonces se podrá conocer la calidad de nuestro material de guerra en el arma de artillería,
y, asimismo, los artilleros que, como es natural, se resienten de la inacción en los cuarteles, propia de los tiempos
de paz, tendrán oportunidad de ejercitarse, tomando parte
en maniobras que en pocas ocasiones nos es dado presenciar.
La importancia de la artillería en la actualidad quedó
demostrada, como todos saben, en la sangrienta guerra ruso.
japonesa, en la cual no es aventurado decir que se hizo
más necesaria que la caballería y la infantería misma,
puesto que, en muchas ocasiones, fué la que decidió del

éxito de las batallas. Entonces se dieron á conocer los
grandes artilleros modernos, y muchas maniobras, hasta
aquellos días ignoradas, impusiéronse como indispensables
en las prácticas militares.
Desde la semana pasada, el señor ministro de la Guerra,
.general Manuel Gonzalez Cosío, que es avaro eu tod,o lo
que se relaciona con los adelantos y progresos del ejfrcito, ha dispuesto que los regimientos de artillería hagan
ejercicios de conjunto, y, al efecto, han verificado importan tes instrucciones los regimientos primero y segundo de
artillería montada y el regimiento de artillería ligera.
En el ejercicio del día 18 del actual, l os ejercicios más
notables y ejecutados con verdadera pericia, con los que
están ilustrados en l os grabad~s 2 y 3, que representan,
respectivamente, las ocho baterías de los regimientos 1Q y
2'? de artillería montada y del de artillería ligera en el
&lt;orden de batería&gt;, en el &lt;orden de parada&gt;, y un detalle
de esta misma formación; 4, el movimieento de la &lt;línea de
columnas de baterías&gt;, vista de frente, y S el mismo movimiento visto de costado; 6, la formación de &lt;colu:.Una
de baterías&gt;; 7 y 8 los diferentes movimientos que se
hacen para entrar en batería y para tomar la posición de
línea, pasando de la batería, en la que hay que enganchar
la pieza y su carro á los armones respectivos.

*
,.

_ , -.Movimiento de llneos de columnas de baterías ( visto de frente).-Deialle de la formaci6n en «orden de p arada&gt;
••

~

l

~

•

Movimiento en Jlneas de batería (visto de cosiado).-Enganchanda La pieza1 allcarro para p asar, d e la
posici6n_er,) :itería~á 'la p osición en línea
~· ·
'··

'

.

�ELMUNDOILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

450

REINAS DE LA SIMPATIA DE LEON

NUFOlf\L
-Toma esto. Cóme, bebe y sé feliz.
Y al decirlo entregó al vendedor uno de esos rubíes que se
llaman Ojos de Amor.
Después continuó apa:iblemente su camino.

**

tt

A la noche siguiente, Haraom volvió á pasar por delante de
la gran puerta cerrada del Bazar de los Orft bres, y encon'.r ·,
al vendedor de amuletos casi muerto de hambre, caído en el
suelo.
-¡Cómol-exclamó-¿no has vendido la preciosa joya que
te dí?

Sra. Marfa N. de G6mez y Sr. Ped, o G6mez

El Apólogo del Vendedor de Amuletos
Haraom el Kalifa se paseaba una noche por las calles dr
Bagdad. De pronto vió, recargado contra la gran puert;i del
Bazar delos Orfebres, un hombre que, por todo traje, tenía una
camisa de tela muy ligera.
El tiempo era muy frío.
-¿Quién es tu padre? preguntó el Kalifa.
El hombre respondió:
-Soy un venjedor de amuletos; pero no gano lo bastante
para vivir.
He aquí por qué, medio muerto de hambre, he vendido, l!na
por una, las piezas de mi vestido. De la misma manera, un
árbol prefiere dejarse despojar de sus hojas por un viento cruel,
á caer por entero y morir.
Entonces dijo el Kalifa:

Sra. María Ortega de Burton, cuyo matrimonio co"l
el Sr. Roy Burton se efectu6
tÍllimamenfe

El moribundo respondió:
-En vano he tratad~ de .venderla. Los ~nos dijeron que en
falsa, los otros que habia sido rob:ida y ninguno qui~o comprarla. Me sucedió lo que les sucede á todos los hombres de
humilde condición, á quienes Alá da una gran facultad de espíritu: nv reciben de sus semejantes sino befas. Pero) a n ,d:i
me i~po_rta. Poseo ~l amulet? llamado Muerte, y pre nto nn
ten~re m hambre, n1 sed, n1 preocupaciones de ninguna es¿ec1e.
Al aca~ar de decir estas palabras, el hombre expiró.
El Kahfa se·apo.c:ler6.de n.uevo de la rica joya, que estaba
entre los .dedos cnspados del muerto, y prosiguió su ronda
nocturna, en la Intima compañía de un pensamiento mela11cólico.

&lt;

~

451

�452

EL MUNDO ILUSTl&lt;Al&gt;ú

EL MUNDO ILUSTRADO

¡...
1

Nuevo departamer.to de la tesorería de la Federaci6n, construído en el patio "Arista" por iniciativa del
Sr. D. Javier Arrangoiz, tesorero general
I

Las Armas de los Regicidas

1

1
1

1

Cuál es la que Prefieren

Pasando revista á la ya larga serie de asesinat.os políticos
ó de atentados contra jefes de_ Estado en los .tiempos modernos no puede menos de extranar la preferencia q~e los re·
gicid::,.¿ dan á la pistola y al revólver sobre cualquiera otra
arma.
.
El rey Humberto de Italia, el Cha Nerh ·ed·e·m de pers1a,
Alejandro y Draga de Servia y los presidentes de los Estados
Unidos Lincoln, Garfield y McKinley, todos fueron muertos
á tiros de revólver.
.
El rey Alfonso XII. el rey A!Iladeo, el rey Jorge de yreoa,
Federico Guillermo VI de Prus1a 1 Luis Felipe de Francia, Ale·
jandro II de Rusia. Victoria de Inglaterra, Napoleón I11 y los
ctuales reyes de Bélgica, Wurtemberg é Inglaterra, fueron
~bjeto de atentados, también á pistola _6 revól_ver.
.
Sólo un monarca, sin embarg_o, ha stdo hendo de. un tiro y
no murió de resultas de él: Guillermo I de Alemama, que en
1 373 pasó algunos meses sin poder ~cuparse d~ lo~ asuntos
del fatado á consecuencia de 13s hendas que le mfinera el re·
gicida Nobiling.
La lista de jefes de Estado muertos con arma blanca, es
es~i presidente Carnot y Cario~ III, penúltimo ~u~ue de Par·
ma, fueron asesinados ~on cu~htllo,. y la emperatm Isabel de
Austria lo fué con una lima af1ladisa~a. ,El atentado ~e P¡¡sanante contra el rey Humberto de Italia, a puc.o _de subir al tro·
no, fué hecho con un ~uc~illo; e] golpe lo rec1b1ó en el cost~,do
I primer ministro Ca1roll, que iba en el coche real, y pomendose delante, salvó la vida á su sob~rano. Isabel. 11 fué t~mbién herida de puñal pqr el cura. Mermo, y Franpsco Jose de
Austria recibió una puñalada ,en l~ espalda, poco a~tes de casarse, y hubiera sido muerto a no mterponerse un ¡oven ayudante llamado O'Donnell.
,
Sólo un monarca ha sido muerto por'u~a ~omba, y ese.fue
Alejandro II de Rusia. Por cierto que el mas ¡oven de sus h1¡os,
el gran duque Sergio, fué también muerto por una bomba en
Moscú, hace cosa de dos años. Los dos atentados contra S.

M. don Alfonso XIII han sido hechos con bombas, y el mis·
mo procedimiento se empleó al tratar de matará Napoleón Ill.
á Luis Felipe y recientemente al sha de Persia y al presiden·
te de la Argentina. Todos ellos se libraron de la muerte en estos casos, pero las explosiones costaron casi siempre.numerosas vidas.
Hasta ahora, sólo se han hecho dos atentados regios tratando de destruir un tren. En una ocasión un tren en que iban
los equipajes de Alejandro III de Rusia fué volado cerca de
Moscú, en la creencia de que iba en él el Zar; en la otra, se
hizo descarrilar al tren en que el mismo Alejandro, su esposa
y sus hijos viajaban. Hubo muchas víctimas, pero la familia
real resultó ilesa.
El veneno, tan en uso entre los regicidas antiguos, parece
estar muy desacreditado entre los modernos. Probablemente,
el único caso es el atentado contra el mismo Alejar,dro Ill, por
medio de unos guantes envenenados. La verdadera víctima
fué un cortesano, el conde Chermetieff, que se puso equivo·
cadamente lo:; guantes del emperador. Una equivocación verdaderamente fatal para el cortesano.

•

EN UN CEMENTERIO
Rechinan las puertas sobre sus goznes enmohecidos y nos
parece escuchar extrañas quejas que se escapan al infinito por
los arcos rotos, ó pierden vagamente á lo largo de los corre·
dores de gavetas, como si el espíritu de la soledad huyese sorprendido á nuestra llegada. Creyérase que las marmóreas estatuas de los monumentos se han puesto en pie, de improviso,
y una selva de bustos nos miran fijamente con sus ojos en
blanco.
El musgo, las ortigas, fas bardanas, han brotado entre las
desunidas losas; los arbolillos sin cultivar nos detienen el pa·
so con sus ramas, como si nos suplicasen que no siguiésemos
adelante. Las rosas parecen ensangrentadas entre las espinas,
y las gotas de lluvia, susoendidas en sus pétalos , brill&lt;tn como lágrimas; las flores, ahogadas por las yerbas nocivas,exha·
lan p~rfumes extraños que producen ensueños ó vértigos.
TEOFILO GAl¿TIER.

I

453

�EL MUNDO ILUSTRADO

455

Et MUNDO ILUSTRA.DO

454

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES

t

EL MOLINO DE AGUA
Por Hobbema
Nada se sabe absolutamente de Hobbema: vivió ignora·
do, murió sin gloria y permaneció, por espacio de un siglo, en el más completo olvido. No fué sino hasta principios del siglo XIX, hacia 1820, que una aventura por de·
más singular atrajo la atención sobre su nombre.
En un concarso de paisaje celebrado en Holanda, un artista presentó un cuadro notabilísimo, que se pensó, desde
luego, premiar. Sospechó~e, no obstante, q.ue la pintura
era una copia. Fué interrogado el autor, quien acabó por
confesarlo todo: había copiado simplemente un viejo cuadro que se encontraba en el castillo de Alberta van Dy-s:
terhuys, poco distante de Groningue. Un «amateur» enea
ninóse entonces á la olvidada mansión señorial, se encaró
con el castellano, y éste hubo de mostrarle algunos insig-

nificantes retratos de familia, entre los cuales veíanse ad·
mirables paisajes de Hobbema, á los cuales no daba, en
v~rdad, el bue~ hombre, valor alguno. Habían sido pro·
piedad de su bisabuelo y representaban los más hermosos
sitios de los alrededores.
Los cuadros fueron comprados y el nombre de Hobbema
atrajo en ~egui~a .1~ curiosidad y atención del público.
En la imposibilidad de descubrir las fechas del naci·
miento y muerte del maestro holandés, se calcÜló que
Hobbema había florecido entre los años de 1635 y 1700.
Sus telas merecieron laboriosos estudios, encontrándose
que recuerdan, por su gravedad, las de Ruysdael, amén de
tratar no escasos asuntos ya tocados por éste.
_E:l &lt;i:Mol~no d~ Agua» es, quizá, su obra maestra, por lo
delicado y preciso de su dibujo, lo bien pensado del asun.
to y el admirable cielo que la corona. Pertenece ahora a/
museo del Lou vre y es objeto de la admiración de los tu.
ristas entendidos en crítica pictórica.

Residencia de la Sra. Zayas de Malo.-El sal6n.-La escalera principal
Pu~lica~os en estas páginas algunas fotografías tomadas en
la res1denc1a de la señora Rosa Zayas de Malo en la avenida de
Bucareli. Es una de las más suntuosas reside~cias de esa avenida
'do construida
· recientemente,
·
. · H a s1.
y, desde que su propieta·
: 1ª la hab.ta en compañía de sus hijas, la señorita Malo y la senora c~n.desa.de Kergolay, sus salones son frecuentados por lo
más distinguido de la sociedad mexicana.
·
·- - El día de la señora de Malo se dan cita en la residencia de la

avenida Bucareli las damas que llevan en México el cetro de la
elegancia. Allí se pasan deliciosas veladas, que recuerdan, á los
&lt;!ue han estado en Europa, los encumbrados salones de les Champs
Elysées, 6 de la Avenida de la Castellana.
La señora de Zayas y sus dos hiias tienen el dón de la elegancia, y ese tacto especialísimo que es innato y que no puede
1mítirse.- ---·... .. -·--·· - -- . - .. · - -

. - ..

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

:¡

El hombre, ¡siempre tan vano,
Tan mezquino, tan pequeño!
Cual si sacudiera el sueño
De lo terrestre, lo humano,
Al acento soberano
Del arte, alegre, veloz,
Con ansia se lanza en pos
Del ensueño, de la idea,
V cuando concibe y crea
¡Ya no es un hombre, es un dios!
Arte, ¡con cuánta ansiedad
Te persigue el alma humana!
¡Y con qué tesón se afana
Buscando de tu piedad,
Luz para su ceguedad,
Para la lucha valor
Y uu consuelo en su dolor!
¡ Pues sabe que hay en tu seno
De uobleza siempre lleno,
Luz y con~uelo y amor!
Las páginas de la historia
Más brillantes, están llenas
De aquello que fué en Atenas
El mejor timbre de gloria,
Y ya hundidas en la escoria
Grandezas y libertades
Por mil recias tempestades,
Dejó en el mármol su nombre,
Para admiración del hombre
A través de las edades!
Vinimos, arte, á ofrendar
En tus aras, pobre palma
Que, sin galas, en el alma
Hizo tu aliento brotar.
¡ Puedan más tarde flotar
En torno de esa sincera
Y humilde ofrenda primera,
Ricas y fragantes flores,
Y ostente sus mil colores,
Triunfante, la primaYera!
Vinimos, arte, constantes
_ Paladines de lo bellQ, _ _
A conquistar un destello
De tus astros fulgurantes.
Y caminámos avantes,
Llevando, como blasón
De nobleza, la ilusión;
Y para el combate rudo,
El ideal por escudo
Y el ensueño por pendón.

,,

~ID~
IDIDmID~
ID~IDID~
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457

EL MUNDO ILUSTRADO

456

~

IDIDIDID~
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',

..

}UAX A. CvROXADO.

"

Sríia. Maria Cristina Obreg6n Gon2ález, reína de los
juegos florales de Guanojuato en 1907

~omposiciún premiada
con la flor natural en
los juegos florales celebrados e11 Guanajuato el
14 de Septiembre de 1907.

..

En las luchas de la vida
Hl hombre ve su esperanza
Hundirse, allá, en lontananza,
Como una nube perdida.
Mas ¿r¡ué importa cuando anida
neutro de su corazón
El arte, regia 111ansi611
,\ los cielos arrancada,
Por esa llama sagrada
Del alma, la inspiración'
Si semejante á 1111 ,·olcáu
Ruge el dolor en el pechn
\' es cobarde y es estrecho
Y le agobia el huracán,
i El arte calma su afán.
!,e da luz, le da consuelo,
\'luego.al tender el vuelo
1-laci~ el espacio infinito .
Enseiia al pobre proscrito
Que hay ntro dios en el cielo'
Sentir el arte es llevar
)[ny escondido en el alma
Algo que tiene la calma
Y los furores del mar.
Algo que hace sollozar
Cou lágrimas de ventura,
Y embargar, tranquila:y_pura,
El fondo del'corazón, ..._.
¡Una inmensa sensación'
De paz, de amor, de_ternura!

)

..
Sr. D. Juan A. Coronado, autor de la composici6n
premiada con &lt;flor natural» en los ;uel!os florales de Guanajuato

.J1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

458

459

LA HACIENDA
DE

San Cristóbal
A unas cuatro leguas de la ciudad
de León existe una de las más hermo·
sas y mejor acondicionadas fincas de
campo de nuestro país: la hacienda
de San Cristóbal, propiedad_del señor
don Francisco Ederra.
Tiene la citada finca una extensión
de setenta y dos caballerías de tierra,
de las cuales no se desaprovecha un
solo palmo, circunstancia muy digna
de tomarse en consideración en vista
de la apatía y descuido con que son
vistas por la mayoría de sus propie·
tarios las grandes extensiones ocupa·
das por haciendas en nuestro país, y
muy especialmente en las fincas que
se hallan en la región conocida generalmente con el nombre del &lt;inte·
rior&gt;.
El señor Ederra y sus hijos dedican
especial cuidado á la finca, en la que
han reunido las mejores máquinas y
los más modernos procedimientos de
la agricultura, lo cual, unido á la vigilancia que pudiéramos llamn paternal, de sus propietarios, hace que
la hacienda produzca cuanto se pue
de esperar de una finca colocada en
su región, en su clima y en sus con·
diciones.

CAPILLA DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Establo de la hacienda de &lt;San Crist6bal&gt;

•**

'

..

Las fotografías que acompañan es·
tas líneas fueron tomadas en la ha·
cienda durante una visita que hizo á
ella uno de nuestros representantes
especiales, quien fué tratado con su·
ma cortesía por los caballerosos propietarios de la finca, y representan
los adelantos de ésta en los diferentes
ramos de la actividad rural. Una de
ellas es un detalle del hermoso y bien
cultivado jardín de la hacienda, muestra elocuente del buen gusto de sus
propietarios, quienes han sabido unir
lo agradable á lo útil¡ otra representa
los amplios y bien cuidados establos,
en los que se abrigan reses robustas
y hermosas en gran número, forman·
do una de las más ricas producciones
de San Cristóbal. En el centro del
corral fomó nuestro representante la
fotografía de un toro bellísimo, producto de los asiduos cuidados de sus
propietarios, el cual bien podría figurar con orgullo en los registros más
limpios de las ganaderías más famo·
sas del mundo.
La última fotografía representa á
un toro de lidia, ramo en el que San
Cristóbal goza de especial fama por
el magnífico juego y la hermosa apariencia de sus reses. Todo esto refleja,
muy honrosamente para los señores
Ederra, los grandes cuidados que estos caballeros dedican á su propiedad,
conducta que quisiéramos ver imita·
da por todos los hacendados mexi ·
canos.

Precioso ejemplar de toro padre en los estoblos de la haciendo
de «San Críst6bal&gt;

JARDÍN DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Ejemplar de toro de lidia de la hacienda de «San Críst6bal&gt;, afamados
por su buen ¡uego en las corridas

�I

EL MUNDO ILUSTI&lt;.ADO

uo

Et:M.uNDO ILUSTRADO

461

La Ciudad de León de los Aldama

PALACIO DE GOBIERNO EN LEÓN.

SR. LIC. D. JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ, GOBERNADOR DEL ESTADO DE GUANAJUATO, CON SU FAMILIA
(FoT. TOMADA ESPECIALMENTE PARA «EL MUNDO IL USTRADO»).

Suntuosas Fiestas de Aniversario
La humanidad, en su marcha hacia la perfección y el progreso, señala fechas especiales, en las que parece descansar
de la tarea para admirar el trat,ajo llevado á cabo, fechas
de gloria en las que el ingenio humano se exhibe ante sí
mismo, y, como el hacedor bíblico del Universo, ve que lo
hecho «es bueno».
Una de estas fechas de descanso y de admiración fué la
escogida por el pueblo leonés para celebrar debidamente
el aniversario de la fundación de una de las más hermosas,
de las más activas y de las más notables ciudades de nuestro piís.
ffac;e más de trescientos años, el luj(ar donde se levanta
aho~ la proj(resista y })ella ciudad de León, no era más
que \\llO de tantos lugares en el desierto por donde trans itaban las tribus nómades que, andando el tiempo, habían de
admirar al mundo con las prú~bas de su culh•ra, destruida
para ~iempre por desgracia, f los campos del que lué «valle
de Señora» no habían llamado todavía la atención de los
hombres p?.ra fijar en él un centro de vida social, idea que
estaba muy por arriba de sus concepciones acerca de la
existencia humana.

***

Cuando una tribu se cansa de er;ar por bosques y pantanos; cuando .siente, poi- primera vez, la necesidad de fijar
• el lugar de su resi~ncia 'y dejar algo quereccerde, de una

manera perdurable, su paso por la tierra, da la primera se·
ñal de civilización, y mientras más pronto ocurre ese fenómeno sociológico, es casi seguro indicio de la mayor vitalidad el pueblo que ha al~anzado ese grado de desarrollo
intelectual.
La instalación de un grupo de hombres más ó menos salvajes en el «valle de Señora» es un hecho que se pierde
en la historia de los primeros tiempos de nuestro país.
Cuando los primeros soldados españoles penetraron á lo
que, con el tiempo, había de llamarse Valle de León, ya había instalados, cerca del arroyo que se llama de la Soledad,
grupos de indígenas que vivían en comunidad, y que, para
dar muestra de su actividad, habían ya causado la muerte
de una dama y habían arrojado su cadaver á un arroyo, lo
que hizo que á éste se le llamara «arroyo de Señora».
Seguramente que antes de la formal fund.ción de la ciudad existían algunas familias españolas avecinadas en el
«valle de Señora», pues al hablar de la fundación de Pénjamo, en cédula expedida en 1552, Carlos V encargó del
cumplimiento de esa c ~dula á su «alcalde mayor de esa villa de León:,,,
Sea de ello lo que sea, la fundación formal de un poblado en el ·valle de León no se decretó sino hasta el año de
1575 y con fecha 12 de Diciembre. El virrey don Martín
Enríquez de Almanza, deseando reunir á los indios en congregaciones numerosas, con el objeto de facilitar la ense·

ñanza de la doctrina cristiana, encarj(ó al doctor don Juan
de Orozco, del consejo de su majestad, que llevara á cabo
la cédula en que se ordenaba la fundación del poblado.
El 16 de Enero de 1576 llegó el comisionado lll Valle de
Señora para elegir el lugar más apropiado para la fundación, y una vez hallado, en él se dió lectura, de una ma.:era solemne, al mandamiento del rey.
El 20 del mismo mes llegó don Juan de Orozco á un arroyo que pasa por la orilla y caída de una albarrada grande,
poco antes de llegar al lugar que se llama estancia de SeñC'ra, y pareciendo tanto á él como á sus acompañantes
que el sitio era el más apropósito para la fundación, el señ0r alcalde dijo: En el nombre de la santísima Trinid,ld,
padre, hijo y espíritu santo¡ tres personas distintas y un
solo Dios verdadero, en este lugar señalo asiento para la
nueva ciudad ó villa&gt;.
El mismo día 20, después de haber señalado lugar para
iglesia y cabildo, se celebró la misa por primera vez en un
altar que se improvisó en el Jugar señalado para la primera. Nombradas autoridades y funcionarios, quedó definitivamente instalado el poblado que estaba llamado á ser una
de las más florecientes y hermosas ciudades de la República mexicana.

***

Este acontecimiento, efectuado hace 333 años, es el que
acaba de celebrar la ciudad de León, haciendo un resumen
de sus adelantos y progresos para presentarlo ante los ojos
de toda la humanidad, y muy especialmente ante los de
los hijos de nuestro país.
Las fiestas con que celebr6 León el trigentésimo trigési·
motercer · aniversario de su fundación, sintetizaron, de una
manera elocuente, los adelantos de la ciudad, tanto desde
el punto de vista político, como desde el social é industrial¡ para esto, la comisión encargada de ello organiz6 un
programa cuyos números comprendiera manifestaciones de
la actividad leonesa en todas sus formas.
Se iniciaron los festejos el 19 de Enero último con un

lucido paseo por la calzada y fuegos artificíales en la plaza principal.
El día 20, el de aniversario, desde las primeras horas de
la mañana la ciudad estaba vestida de fiesta para hacer sa- ,
her á sus numerosos visitantes que celebraba su cumpleaños¡ las mejores músicas de la ciudad recorrieron las calles de la misma para estacionarse después en la plaza
principal y deleitar, con sus acordes, al pueblo que asistía
á una de sus diversiones favoritas, á la elevación de her·
mosos globos con figuras más ó menos caprichosas.
Por la tarde se efectuó una corrida de toros, en la que
tom6 parte «Gallito» y en la que se lidiaron los afama- '
dos toros de la hacienda de San Cristóbal, famosa por las
condiciones de su ganado, y de la que nos ocupamos en
otro lugar. A las siete de la noche los gremios obreros de
la ciudad recorrieron las calles de la misma, llevando antorchas y banderas, y á las ocho empezó, en el jardín de '
la plaza principal, una serenata que terminó á las once.

•••
Uno de los acontecimientos más notables del programa
correspondiente al día 20, fué la inauguración de la exposición de trabajos de los presos, la cual se celebró en el
interior de la misma cárcel municipal.
Ocupa ésta un edificio suntuoso de estilo moderno, construido todo él bajo la acertada administración del señor
don Joaquín Obregón González, en el Estado de Guanajuato, cuya gestión ha sido secundada de manera tan eficaz
por el señor don José María García Muñoz, quien desem·
peña y ha desempeñado por mucho tiempo, con gran acierto, el puesto de jefe político de la ciudad.
Para dar una idea acerca de la importancia de 1&lt;ste edi·
ficio penal, vamos á dar á conocer á nuestros lectores los
interesantes datos que tenemos acerca de él. Terminado
el edificio, y para dar cumplimiento á un artículo del c6·
digo penal vigente en el Estado, que previene que cuando
lo permita el local se dedique á los presos á trabajos in·

dustriales, se ordenó la construcción de locales adaptados

�EL MUNDO ILUSTRA'OO

EL MUNDO ILUSTRADO

462
para talleres; el día 4 de Agosto del año próximo pasado
se abrieron los de zapatería, carpintería, rebocería, herre·
ría y demás industrias fabriles, y en los seis meses trans·
curridos de entonces acá, los presos han ganado, con su
trabajo, la suma de 7,262 pesos 40 centavos; el valor de los
objetos fabricados es de 28,700 pesos, y el número medio
de presos que concurren á los talleres es de 150 diarios.
Los datos anteriores se refieren al departamento de hom·
bres; en el de mujeres también hay establecidos talleres
de oficios propios del sexo; pero la producción en éstos es
mucho menor, en razón de que el número de presas tam·
bién es considerablemente menor.
Aunque el código previene que del producto del traba·
jo de los presos se tome una parte para los gastos de la
cárcel, el señor gobernador del Estado ha ordenado que
todo se entregue á las familias de los mismos presos, sin
retener un solo centavo.

*
**

La exposición fué sumamente interesante, tanto por su
valor intrínseco, pues contenía muy hermosos ejemplares
de las industrias que se practican en la prisión, como por
ser una muestra de lo que puede la regeneración del crimi·
nal por medio del trabajo.
Se escogió el primer patio de la cárcel para hacer la co·
locación de los objetos exhibidos, y la visita á este pabe·
llón ipiprovisado fué, seguramente, uno de los números
más interesantes del viaje de los que fueron exclusivamen·
te á León con el objeto de asistir á sus fiestas.
Entre los trabajos de carpintería presentados, había una
mesa, un aparador y un escritorio de estilo moderno, que
bien hubieran podido rivalizar con los procedentes de las
mejores fábricas, tanto de nuestro país como del extran·
jero.
A las siete de la noche se efectuó el acto oficial de la
inauguración, después de una obertura ejecutada por la
típica dPl aplaudido mandolinista 'leñor Miguel Landín.

El señor don Francisco Palomino pronunció un buen
discurso en nombre de los presos, para darle las gracias al
progresista jefe político actual, que estableció los talleres
de la cárcel en provecho de los presos y sus familias.
Después de una pieza de música. y siguiendo el orden del
programa que de antemano había circulado, el señor ,!eneral de brigada don José María de la Vega,jefedela6~zona
militar, que p~esidía el acto en nombre_ del se~or jefe _político, que estaba á su derecha, pronunció el discurso mau·
gural, que era á cada momento interrumpido por los aplau·
sos de la escogida concurrencia que llenaba el salón.
Hizo apreciaciones muy honrosas y muy justas de la labor administrativa del señor García Muñoz, encomiando
la nobleza de sus sentimientos, sus hábitos de progreso y
los manifiestos deseos de serle útil á este Distrito y al gobierno del Estado, que de una manera especial le distingue
con sus consideraciones.
El señor García Muñoz es ricq, y sirve la jefatura de
León solamente por prestarle un servicio con su poderosa
iniciativa á este centro iudustrial y colaborar en la obra
de engrandecimiento que ha implantado en el Estado el
señor licenciado don Joaquín Obregón González, quien es
el gobernante más grande que ha producido el Estado de
Guanajuato.
El señor de la Vega terminó su feliz improvisación de·
clarando inaugurado el certamen.

t!

•••
El día 21 se efectuó uno de los acontecimientos que se·
ñalarán, de manera perdurable, las fiestas con que se cele·
bró el pasado aniversario de la fundación de León: nos
referimos á la apertura de la feria industrial en el parque
&lt;Manuel González&gt;.
La exposición leonesa se hizo á semejanza de las ferias
anuales que se celebran en varias regiones de los Estados
Unidos, y se puede decir que ha sido la primera en su género en nuestro país.

ENTRADA Á LA FERIA INDUSTRIAL DE LEÓN EN LAS FIESTAS DE ANIVERSARIO

J

Todos los ramos de la riqueza de León estuvieron representados en la feria de una manera que dice mucho del
adelanto de la ciudad; en el ramo de ganadería, la exposi·
ción bien hubiera podido rivalizar con cualquiera de su
especie en el mundo¡ los ejemplares, tanto de la raza bovina como caprina y caballar, que fueron expuestos, hubieran sido premiados en exposiciones de Europa ó de los
Estados Unidos¡ y hay que hacer notar que lo selecto de
los ejemplares no impidió que su número fuera muy ere·
cido, pues puede asegurarse que en ninguna exposición
anterior de nuestro país se había presentado tal cantidad
de magníficos ejemplares.
La inmensa mayoría de estos ejem piares son procedentes
del distrito de León; muy pocos fueron los que se presen·
taron procedentes de Silao, Guanajuato y del Estado de
Jalisco. Algo que dará una idea de lo importante de la ex·
posición es el número de premios obtenidos: entre los caballos criollos de sangre hubo dos primeros grandes pre·
mios, un segundo gran premio, seis primeros premios, dos
segundos y dos terceros¡ entre los criollos cruzados hubo
tres primeros premios, dos segundos y dos terceros¡ los
caballos importados obtuvieron siete primeros premios y
tres segundos; los anteriores premios se refieren á caballos
de silla.
En el lote de caballos de tiro hubo, entre los caballos:
un segundo gran premio, dos primeros premios, un segundó ·
y cuatro terceros¡ hay una c::ircunstancia muy digna de llamar la atención: todos los caballos premiados en este l ote
eran de la propiedad de don Francisco Ederra, propietario
de la hacienia de San Cristóbal.
Entre el lote de caballos importados, de tiro, hubo tres
primeros premios, dos segundos y un tercero.
Entre los ejemplares presentados de ganado bovino de·
bemos citar, en primer lugar, un hermoso lote del señor
don Ignacio García, que fué declarado acreedor á un primer
gran premio; además de éste, hubo cuatro grandes premios
ocho primeros, once segundos y cuatro terceros.
'
Hubo seis primeros premios, un segundo para aves de
corral y once primeros y cuatro segundos para perros, conejos, liebres, borregos y otros animales de ganado menor.

•••
En la parte industrial, el éxito de la exposición no fu
menos lisonjero. Hubo un primer gran premio para plan ,
tas, bulbos, semillas y abonos¡ un primer gran premio pa
norias é implementos de agricultura¡ dos primeros grande '
premios para cervecerías, obtenidos por las de León y To•
luca respectivamente¡ en el mismo grupo se conce&lt;iió u~
primer gran premio para aguas medicinales.
.
En el ramo de carrocería hubo un primer gran premio
en el de talabartería otro, y en el de zapatería hubo UJ\ '
primer gran premio, un primero, un segµndo con menció¡:j
honorífica y un tercero.
;
En el de tenería hubo un primer gran premio.
El éxito obtenido por este certamen queda explicado el
vista de los datos que, acerca de la industria leonesa, s .
nos suministraron en la jefatura política.
·
El número de artesanos que se ocupa en la explotació ·
de las diferentes industrias en León es de 17,086; el valo '
de los artefactos elaborados en un año es de 10.274,147 peso
por término medio. Ocupa el primer lugar, por la impor ·
tancia de su producción, el ramo de zapatería, cu.yos pro ·
duetos anuales son de 5.980,646 pesos.
·
Una de las circunstancias á que se debe, en gran part I
esta prosperidad de la industria en la ciudad de León, e
que las fábricas y demás establecimientos industriales n
están gravados por ningún impuesto por el gobierno de
Estado.
En lo que se refiere á la agricultura, á primera vista pa
rece gravada por un impuesto excesivo¡ pero hay que ad
vertir que el impuesto se cobra sobre un valor de meno
de 2.000,000 de pesos, cuando se sabe perfectamente, po
los datos de las personas versadas en la materia, es de má
de 7.000,000 de pesos¡de esta manera, un impuesto aparent
de 16.27 al millar al año se convierte eu uno real, que n
excede de 4 por millar, impuesto que es mucho más baj
que el que soporta ia agricultura en otras Entidades de 1
Federación. EsJas (acilidades, concedidas á la industria
á la agricultura, seguramente que deben redundar en gra
beneficio de estas dos importantes ramas de la activida

�•
EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

::::._ 464
humana, y, buena ·prueba de ello, ha sido 1a expqsici6n
industrial de León, prueba elocuente de lo mucho que vale
la administración sabia y ordenada de un Estado.
4

*4

A las cuatro de la tarde de ese mismo día se hizo, por
primera vez, el desfile de carros alegóricos, uno de los números más atractivos de las fiestas; empezó el desfile con
una descubierta de gendarmería montada, seguida de la
banda municipal y después «El Rey Gambrinus&gt;, carro de
la cervecería de Toluca.
Dentro de un gran dosel verde y oro, en el fondo del carro y en la parte más alta, se destaca, como figura principal, «El Rey Gambrinus». Afecta el carro la forma de una
carroza real de la edad media; á los lados se lee, con caracteres de oro, la fecha de la fundación de León: 20 de
• Enero de 1570, y remata, en la parte inferior, con felpa del
mismo verde con galones y cordones oro; visten las columI nas y las líneas sobresalientes del carro sobre la felpa ver' de que artísticamente lo cubre, crisantemas artificiales, es, tucado en la parte superior, verde y oro; ocho enormes botellas en las esquinas y lados del carro, y en el contorno
una serie de botellas [todas de las marcas y productos de
la casa] semejando paredes. El rey Gambrinus, soberbia·
, mente ataviado con felpa verde y oro, reclinado sobre un
, enorme barril de cerveza; varios pajes con los colores nacionales y en trajes de operarios, llevando varios impleI mentos de la industria cervecera y dos columnas magis·
trales con dos esferas doradas rematan el conjunto del carro, que tirado por cuatro caballos que guiaban dos palafreneros vestidos á la usanza de la edad media, de verde
en la cabeza, cubierta con pelucas blancas.
cFundación de León», carro del ayuntamiento. Felpa ro·
ja, galones oro y amarillo son la vestidura principal. La
carroza es de una figura tan caprichosa, artística y original,
....

como la anterior. En el centro iba una simpática señorita,
vestida~de regio atavío de gualda y rojo; llevaba á sus pies
un león, el símbolo de la soberanía española; apoyaba su
mano derecha en un escudo, en donde se leía la fecha de
la fundación de León. Ocho niños, dos que están en la parte delantera, representan la religión católica; los dos siguientes, marinos en la época del descubrimiento de América; en el fondo y en lugar más alto, hay cuatro, los dos á
los lados, marinos de la más alta graduación de la época y
dos en el centro: uno Colón, con el texto geográfico abierto
y otro, un representante de la nobleza de entonces y, por
liu, remataba el escudo español y un conjunto de banderas
de varias naciones, llevando en el centro y de proporciones enormes, el tricolor mexicano.
«El Comercio», carro perteneciente á los comerciantes é
industriales. Este carro causó sensación por lo real que nos
retrató á un buque mercante. El azul y la plata bien combinados semejaban, en la base, el calado y mar donde veía·
mos deslizarse la embarcación; está completam~nte blanca
y grabado en la quilla «El Comercio&gt;, con velas, máquinas, pilotos, capitán, marineros, cuerdas y demás implementos de esas casas flotantes de mar, funcionando y apegados tanto á la verdad, que nos produjo ,a ilusión de ver
retirarse una embarcación á alta mar, pues hasta algunos
pequeños marineros sobre cubierta se encargaban de agitar
sus pañuelos en forma de despedida. Fué uno de los que
más fueron entendidos y más gustaron.
Figuró además, en el paseo, el carro «Agricultura», no
menos artístico é interesante; pero los que más llamaron la
atención pública son los que describimos.
A los carros siguió una procesión de obreros, después _de
la cual cerró la marcha una escolta de la gendarmería.

..

*•

El día 23, por la mañana, se efectuó uno de los acontecí-

EL MUNDO ILUSTRADO

465

miento, más·notables de las fiestas y que será recordado
p~r mucho tie~po por los asistentes á ellas: el pueblo leones saludó y dio las mayores muestras de cariño al probo
l(obernante del Estado, señor licenciado don Joaquín Obregón González .. y ~ su. ~istinguida familia, quienes, aceptando la galante mv1tac10n que para ello se les hiciera, honraron el {estival con su presencia.
Antes de la llegada del señor gobernador1 se hicieron
infinidad de come!ltarios; unos aseguraban que llegaría á
las nueve, otros que á las doce y aun llegó á correr el rumor de que no asistiría á las fiestas; sin embargo de tado
esto, por todas partes se oía alabar al esperado y distinguido huésped, y se veían las azoteas y los balcones de las
casas de la calle real de Guanajnato adornados y coronados de gente.
La gendarmería de á caballo y la de á pie, al mando del
comandante señor Salvador Landázuri, se formó en línea
desplegada, á lo largo de la calzada para hacer los honores
de ordenaru:a.
U:na nota verdadera~ente simpática y de mucha signifiTe.ilro «Degollado» de L eón
• cac1ón fué la que formo una cabalgata compuesta de cha:ros de ~st;i simpática ciudad y de sus contornos, con obJeto de 1r a esperar al señor Obregón González entre el ca- dor á nombre de todos los presentes y, á su vez, él contesmino ~e S_il~o á Leon y escoltarlo hasta ésta. En este gru- tó dándoles las gracias en ese lenguaje flúido y . elegante
po d~ md1v1d~os, que espontáneamente se propusieron que acostumbra.
agasa1ar al senor gobernador, no se veía sino sinceridad y
En seguida los representantes del poder judicial entrabuena voluntad, lo cual pone de relieve la adhesión que ron á saludarlo, haciel).do uso de la palabra el señor licenlas ma~as tienen hacia el primer magistrado que rige á ciado Lazcano, juez 2&lt;? de letras.
Guana1uato.
Estuvo un rato el señor Obregón en los balcones del
A las once 'Y treinta minutos se vió una nube de polvo, mencionado palacio y fué otra vez aclamado ruidosamente,
Y, momentos después, uno de los que formaban la cabalga- por el pueblo. Después se le sirvió un banquete, con el
ta l!egaba con el caballo jadeante á anunciar que no tar- carácter de íntimo, durante el cual una magnífica orquesta
dana en llegar el ilustre visitante.
tocó selectas piezas .
~u lo alto de la calzada flotaba un pabellón, señal con·* *·X·
sabida, y las músicas hicieron vibrar, en el aire, los sonoPor la mañana del día 24 se repitió la diversión popular
ros ~cor~es de nuestro glorioso h imno; las campanas de
las iglesias soltaron á todo vuelo sus lenguas de cobre y
de elevación de vistosos globos aerostáticos, y. por la tarlos cohetes estallaban en el aire confundiéndose todo co11 de, se efectuó una corrida de toros, á la que asistió una lulos vi vas atronadores de milla~es de gentes que estaban cida y elegante concurrencia, entre la que estaban el señor
allí reunidas.
g-0bernador y su distinguida familia, á quienes se había
En_lujoso automóvil, y e~coltado por los charros, llegó dedicado uno de los palcos de la plaza lujosamente adorel senor gobernador. Al bajar del vehículo fné saludado nado.
Al llegar la noche se registró uno de los números mis 1
por respetables y prominentes personas y los representantes de la prensa que, al efecto, se encontraban allí. Des-. elegantes y mejor dispuestos del programa: la gran «kerpués, seguido de las bellísimas señoritas sus hijas, que lo messe&gt;, para la cual se escogió el patio del hotel «Guerra», j
acompañaban, á pie recorrió un pequeño trayecto para to- profusamente iluminado y adornado con los colores nacionales, bellísimas flores y plantas tropicales.
mar el tranvía que los conduciría á su alojamiento.
El centro del patio lo ocupaban dos puestos: el de la
Ocuparon este el se•ior gobernador y su familia, el señor
jefe político y su familia, el señor coronel Manuel Sfo- cervecería de León, cuyas paredes estaban formadas por
chez,, el señor José de Jesús lbara, y entre el cortejo vi- botellas; á dos de sus lados había los mostradores para el '
mos a los señores Ildefonso López, Felipe Alatorre, coro- despacho y estaba atendida por tres bellas señoritas; y la ·
nel Li:opoldo Laborde, Roberto González, José M. Murphy, lotería, en donde aristocráticos jugadores probaban fortuna.
Alrededor, en los portales del patio, estaban situados los
mgemero José M. Ortiz y otros muchos.
Los vivas entusiastas del pueblo se oyeron hasta que demás puestos que estaban todos atendidos por hermosas
los tr~nvías dejaron al señor licenciado Joaquín Obregón señoritas.
El de cerveza, á cargo de las señoritas María Refugio ·
Gonzalez y su acompañamiento en las puertas del palacio
municipal, en donde también era esperado por el regimien- Torres, Ana María Obregón y María de los Dolores Torres;
to, para hacerle los honores de su alto cargo, y los alum- la. lotería: señoritas Enedina, Dolores, Mercedes y Refugio '
Gut iérrez; confetti: señoritas Elodia, Aura, Leoba, Lidi.t 7 '
nos de las escuelas modelo.
En_ el amplio salón del honorable ayuntamiento estaba Celia Montero y Cleba Ubarrio; frutas secas: señoritas Elereumdo un grupo de militares, cornpnesto de cuatro coro· na Villaviceucio y María Concepción Carbó Romero; nieve:
neles y como cincuenta oficiales, encabezados por el señor señoritas Altagracia Ri vas y María Loera; pasteles y crema:
general Jo~é M. de la Veg:1, quien, tomando la palabra, en señoritas Aurora y Enriqueta Urtuja; enchiladas: señoritas
muycordialcs fi ases dió Ja bienvenida al señor goberna- Guadalupe Torres, Maximina Orozco y Jovita Lomelín; sodas: señoritas Luz y Concepción Ana ya y Leopoldina Esquerro; pollo: señoritas Beatriz y Elisa Verdad y Lola Torres; tamales y atole: señora María Luisa Carpio de Madrigal y señorita Josefina Madrigal Carpio; té y café: señoritas
Luz y Concepción Zamora y Lola Santa María; ponches:
sejiorita,Luz Torres; otro de confetti: señoritas Lola y Ma- 1
ría Guedea, María Luisa Cortina, María Luisa Rincón y
Carmen B1saury; otro de tamales y atole: señoritas Evelia
y Asunción López; hojuelas: señoritas Manuela y Conce pción Montes de Oca; galantína: señoritas Guadalupe Dolores Aranda y María Luz Orozco; timbres: señoritas María
Mendoza, Adela Ortiz y Sara San Román ; y cantina: las señoritas Aurora Ortiz y Conchita González, estando el departamento de «sandwich» á cargo de la señorita Rosa
Herná ndez.
Concurridísima est uvo esta «kermesse», en donde se d ió
cita todo León elegante y en donde el señor Obregón y su
estimable famil ia fueroc objeto de vivas d emostraciones de
aprecio y simpatía.
Multitud de lindas señoritas lucían riquísimos trajes, '
flores y encajes y se les veía ir y venir de un puesto á otro
sembrando la alegría y expansión por todos ladvs. Una orDetalle de la Exposición de León

�EL MUNDO ILUSTRADO

466

Sabido es que el gobierno d.el s~ñor ~bregón González
ha impartido grandes beneficios a esta ciudad, dotán~~la
de un soberbio edificio para la escuela modelo. de nmos
que lleva el ilustre nombre de nuestro gran Pr~sidente, de
otro no menos costoso donde se encuentra instalado el
monte de piedad, pag~ndo también la perforació!1 de ~os
tres pozos artesianos que surten de agua potable a la ciudad. Costeando todo esto los fondos del erario del Estado.
Ha cedido támbién cerca de noventa mil pesos para la
construcción de una presa municipal.
Ha dado leyes en pro de nuestra industria, cuya gloria,
cuya satisfacción nadie puede disput.ársela. Razón por que
el pueblo obrero de León, ese gremio a~radec1do y lleno
de fe y de cariño para su gobernante querido,. ~o ~ace .muchos meses que en masa, y en una mamfestac10 n sin e¡emplo en esta ciudad, protes.tó cont~a l~s. ataqu~s de.la prensa insensata que, desprovista de 1ust~cia, ataco y ~1g~e. ata;
cando, aunque no con el encarnizamiento del pnncip10, a
su persona y su administración.
Las reinas de tas carreras en las fiestas de
aniversario en Le6n

questa magnífica amenizó la reunión, que duró hasta la
madrugada.
Además de la familia del señor gobernador, pudimos
anotar las siguientes:
Guedea, Bessonard, Antillón, Gutiérrez de Velasco, de
los Monteros, Jiménez, López y Guerra, Femández, Urtaza,
Zamora, Orozco, Lazcano, Cabrera, Gor~oa, !;&gt;o~lado, ~e
León, Gueda y Portillo, ~ejada y Ubarno; _senontas Orhz
y Anaya Carmen Vega, Ohha Lóbemberg, San Ramón, Torres Cab;ero, Lola Santa María, Lucita 0:&gt;regón! Ra9uel
Garza, Ana Palomar, Josefina Madrazo, senore~ hcen~iado
.Manuel Cortés licenciado Huerrera de G11ana1uato, licenciado Reynaldo Lazcano, señor jefe polític? José ~aría
Muñoz capitán Daniel Negrete, Roberto Gonzalez, Enrique
Gómez' capitán Laborde, Agustín Palacios Juárez, capitán
Amad~ L. Criste, licenciado Rafael Pedroza Gómez y otras
muchas.

***

1 .

El número principal del ~ía 2~ fu~ las carreras de, caballos, de ligereza y resis~enc1~, dlf~ndas par~ este dia por
motivo del viaje del senor bcenciado Obregon González,
á fin de que fueran presenciadas por.él.
A la hora que anunciaban los avisos de ma11:o, profus~mente repartidos, ocupaban el palco de las remas l_as .siguientes simpáticas señoritas: Guadalupe Guedea, Cnstma
Obregón Tornel, Dolores Torres, Mag~alena Obregón Tornel, María Guedea, Guadalupe Obregon Tornel y Josefina
Antillón.
.
A la derecha de tan hermoso g~upo, .del cual s~ rec?gieron ávidamente diversas fotograhas, vimos al senor hcen·
ciado Obregón González y á su estimable esposa, José María Muñoz y familia, al señor general don José. María de la
Vega y algunos otros militares de alta graduación, y ~n los
palcos ó sillería principal, á lo más granado ~e la soci~~ad
leonés; en cuanto á la multitud, bástenos decir que fue lll·
suficiente la calzada.
Los premios que se otorgaron.á los vencedor.es.en estas
rreras consi~tieron en anchos hstones con arhshcos mo·
~s y fi~as flores artificiales, que les eran colocados en forma de bandas de triunfo.
.
La nota más simpática de este acto fué la Cfrrera de. ligereza y resistencia, de soldados. del 28 batallon, orgamz~da por el señor coronel Francisco S. Rocha, para contribuir al esplendor de las fiestas.
.
Vimos después la carrera d: obstác~los ent!e cu~tro militares, organizada por el seno~ capitán de mgemeros, la
ue también resultó muy atractiva.
do aún estábamos en posesión latente de las agraqc
uan
,
f ·
dables impresiones de las carrer~s a que ~os re enmos, nos
11 ó la atención ver formados a gran numero cj.e gendarm:: de la montada, y acudimos en busca de datos, pues en
ama del festival y en nuestros apuntes sobre las
1 progr
efiestas
' nada que m
. d'icara esa f ?~ma·
proyectadas, no habia
·ó
El señor comandante de policía, con su amabilidad
:r:~terística, nos informó que vaúas personas del pueblo,
or el señor Zamarnpa, acababan de obtener
P
eneab·ezadas
. gremios
. in
. d ust na
· 1es, para h aá nombre de vanos
permi~c;: manifestación de cariño á su gobernante, y que
c~r ; 0 una idea entusiasta, no sólo se les había otorg~d.o
sien 'so sino puesto á su disposición. una banda de musipermi ,
.
ca de la municipalidad.

** *
Hoy esa manifestación se ha repetido¡ pero ya ~o para
protestar contra un en~migo que. ha leva11;tado sus he~das,
puede decirse persuadido de su impotencia para continuar
luchando con un gigante que está escudado con 1~ coraza
invulnerable de la inteligencia y la honradez, smo para
manifestar al señor Obregón su adhesión, su gratitud y su
admiración.
A las siete y media de la noche del lunes 25 del presente, la plaza de armas estaba henchida de gente de todas las
clases sociales, esperando ver el desfile de los obreros que,
en número de 3500 aproximadamente. pasaron frente al palacio municipal, residencia accidental del señor gobernador, como así fué.
.
Los barrios de Arriba, del Coecillo, San Juan de Dios,
S:m Miguel y la Conquista, con sus estandartes respectivos
que encabezaban los gremios de artesanos que correspondían á cada barrio, formaban un conjunto imponente, los
que, con sus antorchas en la mano, vitoreaban ~in cesa~ al
señor licenciado don Joaquín Obregón Gonzalez, quien,
desde los balcones del palacio, saludaba aquella manifes·
tación monstruosa y entusiasta, descubriéndose á cada mo·
mento ante las aclamaciones espontáneas de aquel p11eblo
agradecido que, retirado de la política y de las pretensio·
nes oficiales, le tributaba los honores más notables y des·
interesados que darse pueda. Porque en aquellos momen·
tos sólo hablaba el santo lenguaje del corazón, el idioma
dulce y elocuente de la gratitud y la voz sonora de la sin·
ceridad y el cariño.
Aquella gran procesión de antorchas recorrió algunas de
las principales calles de la ciudad, sin descuidar el desfile
frente al cuartel general de la zona, en donde fué aclamado
el nombre del Sr. Gral. Díaz y el del ya muy popular jefe
de la sexta zona militar general don José M~ de la Vega.
Por la calle de Guanajuato, frente á la casa del actual
jefe político, se lanzaron vivas al señor José Ml!- García
Muñoz y, en la de Pachecos, frente á la residencia del se·
ñor doctor !barra, tuvo lugar otra manifestación de cariño.
La procesión de antorchas volvió otra vez á la pl~za,
para, de allí, regresar aquellas agrupaciones, respectivamente, á los harrios de donde procedían, después de haber
cumplido con el deber más santo de gratitud tributado al

•«La"Jundací6n de Le6n&gt;, hermoso carro del municipio

467

EL MUNDO ILUSTRADO
gobernante más grande que ba tenido nuestro heroico
Estado.

***
Con las fiestas reseñadas se puede d ecir que terminó la
parte principal de la celebración; pero no por eso decayó
el entusiasmo con que los leoneses celebraron el cumpleaños de su hermosa ciudad. La presencia del señor gobernador del Estado, á quien tanto se estima en todas partes
de él, bastaba para que no faltara motivo para entusiastas
manifestaciones de cariño y de aprecio. Casi no hubo un
solo día, de los que permaneció en León el distinguido
funcionario, en que no recibiera pruebas de la gran estimación en que se le tiene; estas manifestaciones fueron
otras tantas notas entusiastas y sinceras que animaron mucho las fiestas.
En el programa formado por el comité estaban señalados:
para el día 26, el último paseo de carros, el que llamó la
atención tanto como los anteriores¡ para el 27 había marcado paseo en el parque y en la calzada y, por la noche, iluminación entre los árboles del jardín, en la fachada de la
plaza principal y del mercado &lt;Hidalgo&gt;. El 28 se dió una
corrida de toros de aficionados, cuyos productos se dedicaron al fondo del comité del centenario de la Independencia, y, por la noche, se cerraron las fiestas con una gran se·
renata y fuegos artificiales.
Bastaban, de por sí, los anteriores números para haber
despertado el entusiasmo; pero si á ello aumentamos la
circunstancia especial de que ya hicimos mención, es de·
cir, la presencia del primer magistrado del Estado y el cariño que se tiene en León, tanto por él como por su estimable familia, se comprenderá que el entusiasmo haya
subido de punto y que todos y cac!a uno de los números
del programa hayan sido una nota brillante de elegancia,
de buen gusto y de entusiasmo.

*••
Ahora, después de haber visto cómo celebró la ciudad de
León el aniversario de su nacimiento entre las comunidades de seres humanos, echaremos una ojeada sobre su aspecto actual y sobre su historia, que es muy interesante.
Hablamos ya de la fundación del poblado.
El 29 de .Marzo del mismo año, por mandamiento del mismo virrey, se amplificó la jurisdicción de la villa á pedimento de algunos vecinos, hasta las casas y labor de Andrés López de Céspedes [hoy Congregación de los Sauces].
En el año de 1579 el ayuntamiento de este lugar sostuvo
al de Guanajuato que la villa de Irapuato pertenecía á su
jurisdicción, lo que consiguió por poco tiempo, porque el
gobierno virreinal falló en favor del cabildo de Guanajuato.
Al hacerse la fundación no se ocurrió al rey para que
confirmase todos los privilegios que se le concedían y, por
esta razón, no se le expidió el título de villa hasta el 2 de
Marzo de 1712. Para esto fué necesario que el señor don
Marcos Antonio Pérez, juez comisario para ventas de tierras, aguas, etc., etc., como subdelegado del señor licenciado don Francisco de Valenzuela Venegas, caballero de la
Orden de Santiago, del consejo de su majestad, su oidor
más antiguo en la audiencia real de México, juez privativo
de dichas composiciones, ventas de tierras, indultos, etc.,
etc., admitiese á esta villa á composición, para lo cual le
fueron entregados $150.00 por don Santiago Arcocha, como

«El Comercio», carro de los comerciantes

iLa Agricultura&gt;, carro de:los hacendados
y agricultores

regidor y procurador que entonces era; en virtud de esta
percepción, el señor licenciado Valenzuela Venegas suplió
las faltas y defectos que pudieren tener los títulos de la
fundación de esta villa y, con esto, quedó legalmente autorizado el título de villa de LEON.
En 30 de Octubre de 1779, según certificado del señor
cura licenciado don Juan José Moreno, la villa tenía 6138
habitantes españoles, mestizos é indios, y en las estan~ias
y ranchos: 9,842, que forman un total de 15,980. En 20 de
Noviembre del mismo año, adjuntando dicho certificado el
cabildo y los alcaldes dirigieron una petición al señor don
Martín de Mayorga, entonces virrey, solicitando se le diese el título de ciudad¡ dicha solicitud pasó al señor fiscal
Merino [se ignora su nombre], el cual dictaminó que no
había lugar á lo solicitado, en virtud de lo dispuesto por
la ley sexta del libro cuarto, título octavo, de las repet idas
para estos reinos, que previene que los excelentísimos señores virreyes, audiencias y gobernadores no den títulos
de ciudades ni villas, porque esta merced y facultad se ha
de pedir en el consejo de Indias¡ esta ley empezó á regir
desde el año de 1627.

***

El aumento de población y comercio que tuvo León
después de nuestra independencia, fué tan rápido que el
segundo congreso de Guanajuato lo elevó al rango de CIUDAD y cabecera del departamento de su nombre el 2 de
Junio de 1830, según el decreto que sigue:
&lt;El gobernador del Estado de Guanajuato, á todos sus
habitantes, sabed: que el congreso del mismo Estado ha decretado lo siguiente:
Núm. 92.-El congreso constitucional del Estado decreta:
Se concede á la villa de León el título de ciudad, denominándose, en lo sucesivo, CIUDAD DE LEON DE LOS
ALDAMAS.
Lo tendrá entendido el gobernador del Estado y dispondrá su cumplimiento, haciéndolo imprimir, publicar y
circular.
Dado en Guanajuato á 2 de Junio de 1830.
Domingo María Montero de Espinosa, presidente.- Fran·
cisco Zambrano, diputado secretario.--Francisco de la Riva, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le
dé el debido cumplimiento.
Guanajuato, 2 de Junio de 1830.
Carlos Montes de Oca.-Vicente Partida, secretario&gt;.
En Junio de 1859 se declaró á León, departamento independiente de Guanajuato y fué nombrado gobernador y comandante general el señor general don Francisco Pacheco.
Fué independiente hasta el 1Q de Agosto de 1860, fecha en
la que volvió á ser distrito del Estado de Guanajuato.
Actualmente la ciudad de León es, como ya lo dijimos
antes, una de las más hermosas de nuestro país¡ cuenta con
buenos monumentos y edificios, así como todo lo necesario para hacer grata la existencia de su numerosa población¡ muchas de estas mejoras-la mayoría de ellas-se
han llevado á cabo bajo la administración del señor licenciado don Joaquín Obregón González en el Estado de Gua·
najuato.
Al hablar de los hermosos edificios de la ciudad debemos dedicar especial atención al palacio municipal de cuya fachada publicamos una fotografía, y que por s~ belleza y por su importancia merece el primer lugar.

�!L MUNDO ILUSTRADO

468
Por disposición del honorable ayuntamiento, q-ue fun.
cionó el año de 1867 baJo la presidencia del señor coronel
don Octavio Rosado, se procedió á la construcción del pa·
lacio municipal, en una parte del convento de los padres
paulinos, que al triunfo de la República el gobierno t,e·
neral adjudicó al municipio. Los gastos de reconstrucc1on
se hicieron con el producto de la venta de la antigua casa
consistorial, (hoy hotel &lt;Guerra,.)
El diseño lo formó el ingeniero don Juan N. Contreras y
se comisionó, como inspectores de la obra, á los ciudadanós
regidores ingeniero Evaristo Gutiérrez de Velasco y Ra·
món Magaña. Se terminó el año de 1869 y el 21 de Marzo
del mismo año fueron trasladadas las oficinas públicas. Eu
este edificio estaban, en el piJo bajo, á la izquierda de la
entrada la administración de rentas (ocupa el mismo Ju·
gar); aÚrente la administración de correos \h.oy tesorería
municipal); á continuación la tesorería mun1c1pal (hoy ofi·
cina del fiel contraste) y en las piezas de los corredores los
juzgados municipales (actualmente unas.p~ezas .~stán ocupadas con el archivo y otras con la adm101str~c1on de plazas). En el piso superior se encontraban los Juzgados de
primera instancia, el oficio público y una biblioteca. Hoy,
en el piso superior, está la jefatura política y la se~retana
de dicha jefatura el salón del honorable ayuntamiento Y
la secretaría del ~ismo cabildo, el registro público y la
inspección de bebidas y comestibles.
En la esquina de las calles Honda y Progreso de destaca
el pórtico griego del teatro &lt;Doblado), ~ón:iodo. y elegante
coliseo recientemente decorado. Este ed1fic10, bien trazado
y bien construido, es digno de la población; el vestíbulo
es elegantísimo, así como el frontispicio; su salón está pro·
visto de sólidas butacas; los palcos, en andenes volados,
presentan magnífica perspectiva; el escenario P.osee buen~s
condiciones de maquinaria, amplitud y sonoridad; el ed1·
ficio todo obedece á las leyes de las modernas construc·
cienes.
El 31 de Diciembre de 1867, á las 10 a. m., fué colocada
)a primera piedra del teatro &lt;Gorostiza~ (al terminar..:'e se
dedicó al señor general Manuel Doblado), por los senores
don Manuel Cánovas y don Joaquín González; formó los
planos y fué director ~e la &lt;:br.i el seño~ arquitecto don
José Noriega. Se concluyo el ano de 1880 é importó la construcción $183,000.00. Hasta el año de 1905 presentaba.' en
su interior, desagradable aspecto por el natural deterioro
del tiempo y el uso; el señor don Archibaldo. Guedea, pre·
sidente del honorable ayuntamiento en ese hempo, proce·
dió á una reparación formal del at!esonado de l~ cúpula Y
á la pintura de sus nuevas y magmficas decoraciones,. pu·
diendo hoy, el soberbio coliseo, rivalizar con los me1ores
.
de la República.
La cárcel municipal se encuentra en el cruzamiento de
las calles Oratorio y Angeles; es de dos pisos, de cantería,
y tiene tres portadas de hierro. Por acut:rdo del honorabl.e
ayuntamiento, que funcionó el a~o de !899 baj~ }ª p~es~·
dencia del señor don José M. Garc1a Munoz, se dio prmc1·
pio á la fábrica en el lugar que ocupaba antiguamente el
asilo para huérfanos de las hermanas de la carid~d. C?n la
presidencia del ~eñor gob,ernador, del Es.ta.do, senor licenciado don Joaqum Obregon Gonzalez, fue maugurada el 27
de Octubre de 1902. En los costados y en la planta baja se
encuentran los juzgados de lo criminal; en el pjso supe·
rior, los juzgados de lo civil y el primero municipal.
ji
1

'(,

**
En la calle de Juárez nú,:nero 24 destaca su severo fren·
te de cantería la escuela modelo &lt;Porfirio Díaz,, establecí·
miento de instrucción primaria adonde concurren más de
200 alumnos.
Tiene tres suntuosos salones, jardines y baños para los
alumnos; su personal consta de cinco profeso~es. ~or ?i~posición del señor gobernador del Estado, se d1ó pnnc1p10
á la &lt;&gt;bra el 5 de Junio de 1894; fueron trazados los planos
y dirigida la construcción por el. se.ñor . arquitecto. don
Luis Long. Quedó terminado el ed1fic10 el 25 de Abnl de
1895. Importó la obra $12,600.
En la segunda calle del Progreso [oeste] se encuentra la
escuela de instrucción secundaria¡ está sostenida por el
Estado; ocupa una casa grande, pero. de pobre asp~cto; en
este establecimiento se cursan estudios preparatorios para
todas las carreras. Deben citarse, al hablar de este pla~te~,
el gabinete de física, muy completo, y el re.gular de qui~~ca, con que cuenta; así como el obse~vator!o. meteorologi·
co anexo al edificio, muy bien atendido. Se mauguró esta
escuela el 12 de Febrero de J878. Era gobernador del Es·
tado el señor general don Francisco Z. Mena.

EL MUNDO ILUSTRADO

469

El mercado &lt;Aldama,, generalmente conocido-: c~n el
nombre de mercado de la «Soledad», fué co~stru1do_p3r
acuerdo del honorable ayuntamiento que funcionó el·.a11;0
de 1883 bajo la presidencia del señor don Jos~ M. G~rcia
Muñoz. Se inauguró el 15 de Septiembre del mismo an?.
Cuenta también León con muchos templos que, coll; JUS·
ticia, son su orgullo; entre ellos citar~mos la parroq~~a, la
catedral, que al principio fué la iglesia de la compama de
Jestís, y el suntuoso santuano de Guadalupe.

•••
La ciudad de León ha sufrido mucho por las inundaciones causadas por las crecientes del río.
.
El año de 1647 el honorable ayuntamiento cedió de sus
egidos tres y media caballerías de tierra (1,497~35 me) á
don Al varo de Aguilar, poniéndole como precio la construccién de una muralla en la margen del río, pues de esta
manera se evitarían las inundaciones al extenderse la po·
blación. A pesar de esto, la villa había sufrido tres grandes
inundaciones (de las que no se tienen detalles) antes ?el
año de 1749, en el que tuvo lugar la cuarta, q~e arru~nó
más de 500 casas. En 1762 sufrió la villa otra mundación
que fué sin importancia. En 1803 tuvo luga! la cuarta in~m·
dación, por lo que el honorable ayuntam1e~to, los frailes
de San Juan de Dios y el comercio promovieron la cons·
trucción de un dique de cal y canto en la margen derecha
del río; éste empezó á construirse el año de 1804 y su longitud fué de 1,750 metros. En Octubre de 1865 hubo otra
inundación que redujo á ruinas cerca de 800 casas.
El 5 de Octubre de 1885, á las once y media de la noche,
se vió amenazada la ciudad por la impetuosa corriente d~l
río, que empezaba á desbordarse por el norte; pero la ach·
vidad del señor presbítero don José M. de Yermo Y. Parre~,
que reunió un regular número de vecinos del ~arno Arn·
ba, se logró evitar el peligro en aquel Jugar, mient~as que
por una parte baja que había cerca del puente de la calza·
da, las aguas se salieron de su cauce, inundando la calle de
Guanajuato.
La noche del 18 de Junio de 1888, entre 10 y 11 de la no·
che, dió principio la más terrible inundación de la ciudad,
causada por copiosísimas lluvias caídas en los cerros del
NE., hi.ciendo desbordar el río.

•• •
Las impetuosas corrientes subieron en algunas calles
hasta tres metros, arrasaron 117 manzanas con 2,232 casas
y hubo 203 víctimas, sin contar las arrastradas por las
aguas y las que quedaron sepultadas en los esco~bros q~!
no pudieron removerse. Puede decirse que el no cambio
de curso por el interior de la ciudad, porque las manzanas
y calles que atravesó quedaron completamente barridas Y
borradas, habiendo causado mayor estrago y más espanto
en los habitantes, las detonaciones que producían las casas
al desplomarse sobre el agua que las ocupaba, no menos
que las imprecaciones de las personas que habían salvádo·
se de ser aplastadas y huían, ocupando lo más alto de los
escombros, mientras éstos eran arrastrados
La profunda obscuridad y los detalles de una tempestad
á deshora, cuando el auxilio humano es imposible, coro·
pletan el cuadro del desastre, al que se siguió la desnudez
y el hambre en gran número de desgraciados. El rumbo
poniente de la ciudad, desde la calle de Pachecos, plaza
de la Constitución y calle de la Condesa, quedó ileso.
Dignos de gratitud por sus eminentes servicios á favor
de los desgraciados y de la población, en tan aciagos
días, son los señores jefe político del distrito do_n Carl~s
Basauri, general don Manuel Orellana Nogueras, il.ustrísi·
roo señor don Tomás Barón y Morales, señor canómgo don
Pablo Anda, señor presbítero don José María Yermo y Pa·
rres y coronel don Pomposo G. Campillo.
Hoy, á través de los años, quedan como recuerdos del
acontecimiento, la reposición y reforma de la parte de l.a
ciudad que se destruyó; un magnífico puente en el Coec1·
llo, un dique llamado malecón «Colón», que impedirá la
repetición del acontecimiento y la colonia de Guadalupe,
levantada en la loma de la Soledad, por los que ahí se re·
f ugiaron la misma noche del desastre. El ilustrísimo señor
Barón, de su propio peculio, fabricó todas las casas de la
calle de la Providencia, donándolas á inundados que per·
dieron las que tenían.

***

Tal ha sido la historia de la ciudad en los tres siglos Y
treinta y tres años que lleva de existir, y tal es su aspecto

VISTAS DE LA: CIUDAD LEÓN, CUYO .ANI\'ERSARIO ACABA DE CELEBRARSE

en el momento de celebrar su último aniversario. Las sun·
tuosas fiestas, de las que hemos tratado de dar uni. idea á
nuestros lectores, sintetizan, como ya lo dijimos, el ade·
lanto de la ciudad en todos los ramos de la actividad hu·
mana. León acaba de probar que en industria se halla á la
altura de sus gloriosas tradiciones, pues la feria ha sido
una verdadera revelación para los que no tenían idea de
lo que es la industria leonesa, y ha sido una confirmación
para los que teníamos idea de ella.
Desde el punto de vista social, las elegantes di versiones
que formaron parte del programa de las fiestas han proba·
do que la población leonesa no es sólo indu»trial .Y man~·
facturera, sino que bien puede considerarse en primera h·
nea entre las ciudades que mejor fama de sociabilidad tie·
nen en nuestro país.
De propósito hemos querido conservar para el fin el ha·
blar de la trascendental importancia que desde .el punto
de vi,;ta político han tenido las pasadas fiestas; las pruebas
de afecto que los leoneses dieron durante su visitaª! ~e·
ñor gobernador del Estado, son la mejor prueba del espmtu
de orden y corrección que abriga en el pecho de los que
tanto deben al ilustre gobernante.
En el curso de estas líneas hemos citado parte de lo mu·
cho que debe León al señor Obregón Gouz~lez; pero no lo
hemos dicho todo, porque si desde el punto de vist~ mate·
ria! le debe la iniciación y la terminación de muy unpor·
tan tes trabajos, desde el punto de vista moral la ~euda es
atín mayor. León, como todo el Estado de Guanaiuato. ha
visto una gran era de prosperidad bajo el gobierno del se·
ñor Obregón González, y, lo que vale más que todo, ha te·
nido un ejemplo de alto civismo que im!tar; León •. al dar
las muestras de cariño y de respeto al primer magistrado
del Estado, demostró que es agradecida, que es leal Y que
sabe aprender los ejemplos que se le dan de una manera
tan elocuente como el que está dando á todo el Estado de
Guanajuato su actual gobernante.

*••
No terminaremos estas líneas sin rendir un justo tribu·
to al señor don José María Muñoz, jefe político de León,
quien ha contribuido, de una manera muy eficaz ~on el
señor gobernador del Estado, para conseguir que la c1u~ad
llegue al estado de adelanto en que se halla; es el senor

.M.uñoz hombre de recursos pecuniarios que desempeña un
puesto en la administración sólo por el deseo de hacer el
bien á sus semejantes, y, en este sentido, todo el mundo
reconoce que no desperdicia ocasión para aliviar un mal,
ya sea de un individuo ó de toda la población.
Dijimos que, al verificarse la demostración popular en
honor del !.eñor Obregón González, los manifestantes vitorearon al señor Muñoz d pasar por enfrente de sus habi·
taciones; esto prueba que el pueblo leonés conoce y apre·
cia los esfuerzos que su jefe político hace en favor del
bienestar común. Mucho nos alegramos de esto, pues apar·
te de ser una satisfacción para el señor Muñoz, es una
prueba de los buenos sentimientos del pueblo leonés, sen·
timientos :¡ue siempre han sido su característica.
A la simpática nota anterior vamos á agregar otra que también le es altamente; queremos cerrar nuestro artículo
.ocupándonos de flores, de la poesía de la vida, y no. de
las flores de los jardines, que ya son bastante bellas, sino
de las flores de los hogares que son más bellas aún. Eu
plana especial publicamos los retratos de las señoritas que
acaban de ser proclamadas reinas de la simpatía en la ciu·
dad de León, y que, agrupadas como las presentamos, for·
man una constelación más hermosas que las que lucen por
las noches en nuestro firmamento, famoso por su riqueza
en estrellas.
En medio de ellas, como estrella de primera magnitud,
está la que ha sido declarada reina de la simpatía, no sólo
en León, sino en todos los concursos celebrados en el Es·
tado, y á la que, con justicia, se puede llamar reina de la
simpatía de Guanajuato.
Para ellas es el triunfo en la vida; contando con las pode
rosas armas de la belleza y la simpatía, nada tienen que
temer; el mundo, que generalmente encierra amarguras y
desilusiones. estará, para ellas, lleno de encantos y de delicias; y así ha de ser: el mundo daría uua prueba de muy
poca galantería si no tratara, con toda dulzura, á las qtie
han sabido triunfar, no ya por sus solas dotes naturales,
sino por su educación, único medio de llegará la simpatía,
cosa que ya es mucho más difícil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

470

Un Gran Lote de Ganadería
EN LA

EXPOSICION DE LEON

«DEXTEk&gt; Y «FANNY&gt; ( PRIMEROS GRANDES PREMIOS)

En otro lugar hablamos de la gran
importancia que revistió la última
exposición industrial y ganadera de
León, celebrada con motivo de las
fiestas de aniversario de la ciudad¡
pero nunca nos cansaremos de insistir sobre este asunto, pues nos parece
de tal manera digna de interés la citada manifestación de lo que pueden
el orden y la laboriosidad de un pueblo regido por gobernantes sabios y
prudentes, que creemos que será pálido todo lo que se diga en su elogio.
La lista de premios que fueron concedidos en el departamento de ganadería da idea de la importancia que
tuvo el citado departamento; todo lo
que se presentó, aun siendo tan abundante como fué, era selecto entre lo
mejor, y una vez más afirmamos que
los ejemplares presentados hubieran
obtenido grandes recompensas y dis·
tinciones en cualquiera exposición
de este género en cualquiera parte
del mundo.
Pero á pesar de que el conjunto, en
general, fué muy hermoso y de que
todos los animales presentados fue·
ron de lo mejor, entre ellos sobresa·
lieron algunos que, por el hecho de
1.al&gt;erse distinguido en tan selecta
compañía, se comprenderá que son
de belleza excepcional.
Tales animales son los presentados
á concurso por el señor José María
Muñoz, jefe político de León. Es el
señor Muñoz un correctísimo caballe·
ro y hábil gobernante, de quien he·
mos de ocuparnos, naturalmente, y
siempre con elogio, al hablar del flo·
reciente estado de la ciudad de León.
El señor Muñoz posee grandes bienes de fortuna, y si desempeña un
puesto en la administración pública,
sólo es con el deseo de contribuir á
la tarea de engrandecimiento em·
prendida por el actual gobernador
de Guanajuato.
Y si como gobernante el señor Mu·
ñoz se ha distinguido por su espíritu
de progreso y de altruismo, en su esfera privada sus trabajos no son me·
nos dignos de tomarse en consideración. La agricultura cuenta en él con
uno de sus más adelantados y decididos innovadores, y todos los ramos
de riqueza rural le son deudores de
alguna mejora realizada en el terreno
de la práctica.
Por esto es por lo que su lote de
ganado llamó la atención entre los
magníficos de los demás expositores.
En las listas de premios hallamos con
gran h ecuencia el nombre del señor
Muñoz asociado con el de un espléndido ejemplar de cualquiera de la:s
razas de ganado.
Las fotografías con que ilustramos
estas líneas representan algunos de
los ejemplares más hermosos del lote
del señor Muñoz. En primer lugar fi.
gura c:Silver Blaze&gt;, precioso potro
de sangre inglesa, nacido en el país,
hijo de &lt;White Oacks&gt;; este precioso
animal fué acreedor al único gran
premio concedido á potros.
La siguiente fotografía representa
dos hermosos ejemplares que obtu-

EL MUNDO ILUSTRADO

471

vieron primeros premios; uno de ellos
es «Norton Shetland Pony&gt;, de cría,
importado, raza pura; el otro es
«Queen&gt;, yegua de raza pura, también
importada.
Siguen en orden de colocación
&lt;Dexter&gt; y «Fanny&gt;, dos preciosísimas becerras de raza Jersey pura,
nacidas en el país, obtuvieron las dos
primer gran premio.

***
La primera fotografía de la presente plana representa á «WhiteOacks&gt;
caballo inglés de cría de raza pur~
que tiene, entre otros, el mérito de
ser el padre de «Silver Blaze&gt;, que
obtuvo el único primer gran premio
concedido á potros; el padre, por sus
méritos personales, se hizo acreedor
un primer premio.
La fotografía que sigue representa
á dos primeros grandes premios de
ganado bovino: el toro «Allerton&gt; de
san~re pura, Jersey, nacido en el país,
y «Gold_en Eagle&gt;, toro de raza pura,
T rsey, importado directamente de la
isla.
La última fotografía en colocación,
pero no en mérito, es la de «Nedjeran&gt;, caballo de cría, de raza angloárabe, im~ortado, que obtuvo un primer premio.
Hemos escogido los citados ejemplares porque fueron los que merecieron los premios principales, y era
sin disputa los más hermosos; pero
hubo otros mucho más que obtuvieron recompensas de menor consideración, los cuales bien merecían hallarse en compañía de los bellísimos
precitados.
Esta lista de premios distribuidos
en un solo lote de ganado, indican
que éste lote íué, si no el primero de
la exposición, sí uno de los más notables.
Por esta parte el señor Muñoz recibió una muy justa recompensa á sus
babajos como ganadero y agricultor;
pero esta recompensa, que es muy
valiosa, no es comparable siquiera á
la que á diario recibe por las mues·
tras de cariño y de respeto que le tributan sus conterráneos, reconocidos
por sus trabajos y desvelos en favor
de la comunidad. Recompensas de
esta clase sólo están reservadas para
los que cumplen como buenos con
su misión en el mundo, y de estos es
el señor Muñoz.
0

..•*
A la estimación de sus conciudadanos y á la recompensa del jurado
de la exposición ganadera uue el activo é inteligente jefe político lle
León los votos que hacemos porque
se conozca en todo el país su fructí
fera labor, para que sirva de ejemplo
y estímulo á los hombres que pade·
cen de lenitud, tanto en el cumplimiento de sus obligaciones para con
los demás, como en el cumplimiento
de sus obligaciones para consigo
mismos.

«w1: r1 F. &lt;'ArKS• ( PnMER PRE '110)

C'ALLERTON» Y «GOLDEN GAGLE», TOROS JERSF:Y

�EL MUNDO ILUSTRADO

473

I

EL MUNDO ILUSTRADO

secos brazos que se adivi~aran á travé~ de la sutil te)a, mostraban vigor de acero. Y a la par que a ella, me _hacia yo la
ilusión de que á cuantas cosas me rodeaban, reavivaba el comienzo pujante de la Balada.
,
.
La fuerza de los acordes, empero, fue dec~ecie~do. El
tema victorioso se desleía en tintas suaves, de infinita trasparencia .... Y apa reció entcnces el dulce leimotif, la medrosa
plegaria, la melancólica letanía de amor 1 como entre amantes
á la explosión pasional sucede la calma mfin1ta del rueg?. ,
Caía la tarde. Desde mi sillón columbraba yo las leJan1a_s
del cielo, las azules lontananzas en las que el o.ro del sol palidecía. Por la ventana abierta, las copas de los. arboles se de~·
tacaban del fondo de amatista de los prados distantes. Ha~labanse secas las ri•mas; en las negruzcas cortez_as surgia_n
pequeñas hojas. Un débil gorjeo venía de muy leJos. _Agonizaba el invierno. El solitario canto era coll!o un augu~io de la
primavera próxima. Pero ni la promesa pnmaveral, ni. ~I matiz verde de las primeras hojas, fueron bastantes :\ disipar la
invasora tristeza que en mi alm~ despertase la B_alada que
brotó como una tierna lamentaoón, ante ~l crepusculo,. ?el
piano cuyas sonoridades de ayer velaba el tiempo, aseme¡andolas á las de un clavecín de otros siglos.
. . .
y no sé por qué en tal instante, cuando .e~ la mtu~dad del
saloncillo suspiraba el piano, yo tuve la visión alucrnante de
Chopin, en compañía de una mujer amada, cantando su eterna tristeza en las ruinas.
,.
.
Era una abandonada cartuja. La hierba selvatlca tapizaba
los derruidos muros; la yedra trP.paba á los ventanales, Y en
el silencio nocturno se percibía el aleteo pausado de los buhos.
Diseminaba la luna indecisas formas blancas por los correcto-

en triste, el barón de Maguel galopa por la llanura. Clava las espuelas en
el vientre de su caballo y siente clavadas en su alma las espuelas de un amor.
En su carrera vertiginosa el caballero cierra los ojos un segundo y ve,
precisa como una esperanza que se
acerca, la sonrisa de la zagala que ama
con pasión. Su canera se apresura, rápida como el deseo.
El barón de Maguel clava l as espuelas en los flancos de
su corcel y siente clavadas en su alma las espuelas del odio.
Bajo sus párpados, cerrados un segundo, ve á su mujer, l~
amada de otro tiempo, la esposa fiel como una esclava, a
quien considera hoy como la enemiga, como el obstáculo.
Precisa como el pasado que se detesta, en un cuadro preciso como el presente, ve á su mujer en lo alto de la torre,
de donde le dirige sus últimós adioses. El barón hace sn
carrera veloz como una fuga.
Entre los cañaverales de Cacarés encuentra á la mujer
que ama. La gnardiana de yeguas y de toros lo recibe, llena de coqueterías, zalamera y exigente.
- Yo no seré nunca sino de mi marido .. , . . . Vo~ no po·
d éis casaros, porque tenéis una esposa.
- Mi mujer pnede morir.
- También puede vivir más que vos y más que yo.
Ante tales palabras, la cólera llena el pecho del amante,
como llena su antro el rugido del león, El barón grita:
-¡Tal vez yo pueda impedirlo!
A! oír esa frase, la pastora se echa como una, loba sobre
el rebaño que se dispersa.
- Al fin-dice luego-he ahí nna palabra de hnmbre Y
una palabra de amor. Pero, si el hecho no confirma la _Pª·
labra, es que no hay sino aparien~il4 de hombre Y apanencia de amor,

L

ANZA

FINCA DE CAMPO DEL CABALLEROSO Y ESTIMADO SR. ENRIQUE)OBLES)OCHA,-GERENTE DF LA ~UCURSAL DEL BANCO
NACIONAL EN LEÓN.-FACHADA

atentos, clavact'os en los míos. El sol poniente, colándose por
las v"ntanas, desnedíase con una caricia de oro.
- Recordará usted los h11enos días.-argüi.
Y entonces la noble señora encaminóse al piano. Alzó con
las puntas de los dedos la cubierta de damasco, y el olvidado
La Tristeza de Chopín
in-;trumento surgió, con el barniz de su cajii dewaído por el
nolvo. sus candeleros en los cuales solidificáranse gotas de estearina IÍQuida caída de las velas que alumbraron viejas pá~;~~~~~rc~IJERASE.. armonía-saturada-de vie~ ginas. y sus pedales, inmóviles de años atrás, que cualquiera
I!
jos perfumes. El piano es antiguo; creería conservaban aún la huella de menudo pie. Levantó la
de antiguo marfil las manos; blan- tap3, vel ¡!irar de los goznes mohosos, al imnulsocie la mano,
ca la cabelle:a que en tiempos fue· ya febril, hubo de extraer de lo hondo, del alma de las cuer·
se blonda, y las nupilas,de un l~ve, chis. una medrosa armonía que se esparció por el recinto á mode un desvanecido azul, derraman do &lt;le lamento.
al mirar la tenue melancolía de
Todavía de pie. oprimió con su flaco índice una tecla. Y el
las cosas quP rasan . . ..
lamento, atenuado por la nota errante, por la nota breve, gen·
Yo la he dicho al entrar:
til, tr:in~formóse en algo tan dnlce como el grito de una niña
-Señora: me encanta Cho11in. oue, luego de ha her permanecido largas horas en la obscuri¿Quisiera usted tocarme una ''Ba- dad, se hañase de luz.
lada?"
Volvió el rostro hacia mí. Tornó á sonreír; acomodó el ta·
Sus ojos se posaron en mí con una mueca de asombro. Las hur,.te, y, ya sentada, recorrió el teclado con una gama de ar·
I mejillas pálidas, rugosas, aunque suaves, de una suavidad de
pe¡rios.
; tela arcaica guardada en cofre de sándalo, empurpuráronse liYo examiné atento aqurllas manos. Eran manos envejeciI gerament~. Y tras de la contracción de las comisuras de los das, espectros de manos jóvenes que resucita han á la vida del
l1bios hla'ncos, apareció una sonrisa, blanca también, que ilu· ritmo, paseando por las amarillPrtas teclas. De pro11to detu·
i minó el semblante.
viéronse: quedarnn inmóvile~. El trozo musical pedido por mí
-¡Oh! Tocar. ... ¡No lo he hecho en tanto tiempo!. ...
iba á revivir en el arcano del antiguo instrumento que ahora
Hubo un instante de silencio. Afuera, oíase el susurro de las hiciera gala de una sonorid11d inquieta, á la vez que grave. Es·
hojas agitadas mansamente por el airecillo de la tarde. Un ga· cuchó se una tos seca; la cabeza blanca onduló con súbita ga·
I to, un enorme gato huraño, aristocrático, calmoso, había
llardía, y en la calma del crepúsculo, Pn la arcaica sala, b~jo
Ientrado en la habitación, y su ¡:,aso producía apagado los grandes cortiniijes, bajo el rico artesonado, estallaron los
Iruido en I~ alfombra.-Pareciómeque ella recordaba, se hundía, primeros acordes, llenos de bravura v de brío, semejantes al
t~e absorbía, soñaba en el pasado; y que mi deseo evocador canto vi~oroso de un alma fuerte, avasalladores, dominadores,
. j1acía que se insinuaran en su mente olvidadas siluetas, jiro- potentes.
. nes de ilusión, amore,; muertos. ¡Hacer música de Chopin!
Arrellan:ido en mi hutac;i, vo la contemplaba de espaldas á
,¡Y en el viejo piano! ¡ Y ahora, transcurridas las sesenta pri- mí. Su talle esbelto, delgaducho, denunciaba, en verdad. á la
1)nweras, cuando ya los años podían contarse por inviernos! hermosa sirena de antaño, y la nieve de sus cabellos es11len. iQ11é locura. señor, qué locura!
clía triunfal sobre el negro sombrlo del traje. Revelábaseahora
Y su amaole y-entristecida sonrisa continuaba, fija en los joven, plena de savia; su cuerpo todo vibraba; su alma de cé,bio5; y sus ojos, de un leve, de un desvanecido azul seguían lebre amorosa cobró juveniles entufiasmos; sos brazos, sus

res que orillaban las celdas, las celdas vac)as, l~s ~eldas que
nunca más oyesen el musitar leve de labios m1st1cos, Y ~or
cuyos techos desplomados el viento penetrar~ con lam~ntac10nes quejumbrosas . .. . Y allá ~n un.a escon~,1da estancia, muy
distante, en una estancia que mvadia tamb1en la !un~,. Y que
por sus amplias ventanas deiab~ ver la noche, ~I ~rns1co. enfermo, de grandes pupilas. de palida tez, de agu!l.ena nanz y
al borotada cabellera soñaba abandonando tambien las manos
sobre el viejo teclad~, del cu~! brotaba la misma lame~tación
dolorosa que ahora me dele;tara, ~n ta_nto que una muJ~r,una
mujer de rostro vivaz. de cabeza mtehgente, permanec1a ante
él junto al piano, absorta.
.
,
Esplendía la luna, y en los ampos lummosos _fundiase la
invocación de amor del músico enfermo ante la admirada aman·
te Y afuera, en el silencio, vibraba el graznido de los buhos ...
••••• • • • • • • • • • • • • • ••• • •••••• ••••• . • • • • • • • • • • •*•• • ••• • • • •

Continuaba yo soñando, cuando en el piano estalló el final
ruidoso, triunfador.- Ya del crepúsculo no resta sino una claridad gris, lívida, que llena la habitación.
Ella quedó inmóvil, como fatigada.
¿Que pensaría entonces la noble. la bella dama que en el pa·
s~do fuera espejo de gentileza? ¿Conmovióla aquel canto?
¿Muertas armonías, resucitando del marfil de las teclas, hicieron desfilar ante sus ojos sombras inolvidables?
- Señora ... . -la digo, acercándome.
Ella se vuelve. Yo juraría que sus párpados están húmedos.
-¡Oh!- murmura.- La tristeza de esta música, ¡si viera
usted cuántas cosas recuerda! . . ..
CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.

- Demonio, ¿qué quieres tú de mí?
- Y o q níero el más regio y el más vil de los presentes:
yo quiero la cabeza de tu mujer. El primer beso de mi pasión y mi alegría no es sobre tus labios palpitantes, sino
sobre tus labios muertos donde quiero ponerlo.
Silenciosa y feroz, la zagala da la espalda al enamorado,
salta sobre una yegua y echa á correr entre las algas. Su activo tridente brilla á la luz del sol, se hunde en los ramajes del camino, y persigue la manada de toros que muge
fugitiva.
Arbol herido por el rayo, el barón queda inmóvil y
sombrío.
Pero hé aquí que sus ojos, vagamente tornados hacia el
mar, columbran un barco que atraviesa llevando en su mástil bandera sarracena.
Una lívida alegría brilla como un relámpago en los ojos
del barón. Lleva á sus labios el cuerno que pende á su cintura, y lo hace sonar con todo su aliento, largamente, poderosamente.
Los marinos desembarcan sobre la playa.
-Tú nos has llamado, ¿ para qué nos quieres?- preguntó
el jefe de los tripulantes.
Las manos del barón no tiemblan. Su izquierda señala al
castillo donde su fiel esposa, pávida por lo largo de su ausencia, espera de pie, tras las almenas, el retorno del bien
amado.
Las manos del barón no tiemblan, y su diestra entrega á
los enemigos del Cristo las llaves del castillo que él debe
defender.
se abren á las palaLos labios del barón no tiemblan,
bras de traición.
-Tomad las llaves de la poterna, tomad las llaves del
puente levadizo. En las vasijas de la cava encontraréis

:1

�EL MUNDO ILUSTRADO

476

:Et jMUNDO ILUSTRADO

Tina vuelve.-Un drama de autor mexicano
Prejuicios

Tina ha vuelto, y con ella el entusiasmo y la alegría, al
viejo teatro Arbeu. Inicia su corta temporada final con una
bellísima comedia francesa: «Sfumatura».
Pero el público abonado está impaciente, preocupado,
intrigado con una promesa que le hicieron, y ve todas las
obras que le presentan, inquieto, distraído, aguardando el
cumplimiento de ese anuncio hecho. Quiere que pase pron·
to el tiempo que le falta para escuchar, ver y juzgar la
producción de un autor del país.
¡U na obra mexicana! y sobre todo, ¡un drama! ¡Rara avis!
¡Prodigio! ¡Milagro!
No voy á preparar mal al público que con tanto ardor y
deseo espera la representación de esa obra celebrada ya y
estrepitosamente aplaudida en un rincón de nuestro trópi·
co. No voy á prejuzgar ni á debilitar la esperanza que á
todos nos alienta; pero sí debo lamentar, sentir un abrumador desfallecimiento al ver en mi país, por fuerza insuperable, el raro caso que se nos presenta.
Una obra de autor mexicano, pensada, sentida y expre·
sada en nuestra rica lengua, se estrena en la metrópoli
aceite y oro, encontraréis vino y gemas. Todo será vuestro
si me traeis la cabeza de mi mujer.
Juraron por Mahoma y corrieron al castillo. Los sarracenos hicieron allí tal carnicería, que la sangre corrió en
arroyos hasta la mar azul.

•••
Al día siguieute, á toda brida, el barón retornó á Cacarés.
La cabeza de su mujer colgaba ensangrentada de su arzón.
La sangre fresca enrojecía el vientre del caballo. Al ruido
del galope los toros levantaron las narices y mugieron al
ver la mancha roja en el vientre del corcel.
Los toros de toda la llanura, por pares, por cientos, por
miles, inclinaron sus cuernos y embistieron al jinete. Los
toros de la llanura hicieron de toda la llanura una onda
negra y redonda, una vasta ola de amenaza y de muerte
que avanzaba de todas partes y que por todas partes estre·
chaba la isla de vida en que luchaba el caballero.
Más fuertemente que para correr al beso prometido, más
fuertemente q•1e para huir de la esposa execrada, el barón
clavó sus espuelas en los flancos de su ágil montura. En los
flancos del barón el miedo clavaba sus espolones fríos, más

penetrantes que las esp11elas del odio, má(penetrantes que
las ardientes espuelas del amor.
A cada salto, contra la silla, contra la pierna, contra el
arzón, se gol pea y rebota la cabeza cortada, la cabeza muer·
ta cuyos ojos se abren más grandes que en la vida.
El caballero lanza agudos gritos de terror. Los toros brin·
can y mugen furiosamente. No sólo el miedo penetra como
una espuela en los nervios del fugitivo. Agudos cuernos
penetran en su carne. Los toros han alcanzado al traidor y
desgarran su vientre, y abren enormes brechas en su pecho.
En el fondo de una charca los toros aplastan su cuerpo y
su armadura. La ferocidad de los toros arremolinados y
rugientes ha mezclado los brillantes fragmentos del metal
con los sangrientos jirones de la carne.
Luego se alejan mugiendo siniestramente.
La tarde está sangrienta como el odio y la venganza: la
tarde es trágica como el crimen y el castigo.
Los cuervos adivinan el cadáver, y sus vuelos voraces
obscurecen la púrpura de la tarde con un siniestro y vasto
cortinaje de sombras.
B:AN RYNER.

SRA. DE PICQUETTE MITCHEL

Tomaron parte en. la

475

vertida á un idioma extraño, tan rico como el nuestro si
se quiere, pero ajeno, un tanto ignorado del «gros public»,
y en todo caso, menos accesible que el nuestro, que el que
nos pertenece, que el que aprendimos sílaba á sílaba, palabra á palabra y frase á frase, desde el tartamudeo infantil
hasta la elocuencia.
Qué, lno es doloroso, aun para el mismo autor, dar las
primicias de su talento en una traducción? ¿No sentirá
pena el mismo padre de esas ideas de no entenderlas por
ser expresadas en un idioma que no posee, que no puede
poseer como el propio1 Y digo esto al ver que su drama
ha sido vertido al italiano por tercl?ra persona, lo cual indica y prueba mi aseveración.
Ab.ora quiero investigar el móvil de esa perfidia, de esa
infidelidad á la lengua vernácula.
A m_i juicio, la principal, la capital, de la que pueden
deducirse todos los pretextos y exculpantes, es la carenr.ia
de compañías dramáticas de primer orden en nuestros coliseos.
Sólo hay un cuadro de este género á quien pudo recurrir el autor de «La más fuer te» (se me resiste escribirlo
en italiano), y ese cuadro tiene organizado su traba jo en
una forma tal, que desalienta á cualquier autor. Cuenta
con un público invariable¡ y partiendo de esa base, la em·
presa está obligada á cambiar constantemente el ·programa
de sus funciones para uo cansar á su auditorio, que es

�EL MUNDO ILUSTRADO

477

Et MUNDó ILUSTRADO

476
siempre el mismo. Así, una obra llega á alcanzar, como
máximo, cuatro representaciones.
¿Qué autor tendrá la fuerza de voluntad de resi~narse á
tan mezquino número de representaciones de su obra?
Un año, acaso dos ó más de labor, para producir un dra·
ma. Meses y meses de espera para alcanzar el turno del
estreno, y en recompensa á tal suma de paciencia, tres re·
peticiones de la obra aplaudida.
Podemos disculpar, en parte, al señor García Figueroa si
tuvo en cuenta este escollo para no dar su obra á la escena
del &lt;Fábregas&gt;. Pero eso no lo releva del cargo que le hará
la crítica por expatriar su drama. Y ya que á ello se decidió, cuánto mejor hubiera sido conservarlo en el idioma
propio y enviarlo á los teatros de España. Seguramente
que la compañía de Tina, que tantas galanterías ha tenido
para esta tierra que tan bien la quiere, abrirá horizontes á
la obra del autor mexicano. Pero no nos consuela esa esperanza del dolor que sufrimos al ver nuestra pobreza de
elementos artísticos, nuestra miseria intelectual.
Yo no puedo consolarme, no me conformo, no me resigno á esta pública confesión desalentadora.
El autor de &lt;La más fuerte&gt; pudo habernos evitado ese
bochorno, guardando su obra para una compañía dramática española de las que suelen visitarnos, si no tenía fe en
las del país (aunque sé que fué estrenada-y así consta
por la cariñosa dedicatoria impresa en la primera página
del libreto-por una compañía humilde de las que recorren los Estados de nuestra República).
En tal caso, no es falta de fe en los creadores del drama,
en los encarnadores de los tipos pensados.
¿Qué decidió al autor á cometer esa flaqueza?
¿La vanidad?
No. No puede env.anecer á un autor el estreno de su obra
en tales condiciones. Si estrenada en su idioma, por el
gran mérito literalio de la producción fuera importada en
los teatros extranjeros, sí¡ ampliamente. Perorecurrir á un
traductor amigo para estrenar en idioma extranjero lo que
se pensó en el propio, más que vanagloria es causa de pesadumbre.
Y hemos de ver en tal acto un reproche á nuestra me·
diocre cultura.
No tenemos teatros porque no tenemos público.
¿Cómo hemos de tener autores? Y cuando los hay, por un raro caso de abnegación ..... .
¡ya vemos! ¡Se estrena en italiano la que se produjo en español!
¿De qué ha sido el pecado cometido?
¿ De vanidad?
¿De ambición de glorh?
¡,De poca fe'l
Esperemos el estreno. Acaso él nos dé luz para descu·
brir el móvil de la culpa.
Entonces y ahora, ignorado ó descubierto, el pecado es
doloroso. Hemos abierto el alma á los ojos observadores y
nos han visto la tristeza dentro.
El arte nacional, después de esta revelación, puede exclamar como Jesús: «Han taladrado mis pies y mis manos
y se pueden contar todos mis huesos&gt;.

•••

La colonia americana organizó un festival de caridad para a,:bitrar fondos al hospital Americano, siguiendo la costumbre establecida por dicha colonia con tal fin.
En la última fiesta á que aludimos, efectuada en el coliseo 'de San Andrés, se puso en escena la comedia inglesa
«Liberty Hall&gt;, en cuya representación tomaron parte da·
mas mu y distinguidas de la sociedad norteamericana.
Hubo un lleno en la sala y calurosos aplausos á los intérpretes, que estuvieron á la altura de cualquier encumbrado
artista. Hoy publicamos los retratos de algunas de las honoq1bles damas que realzaron dicha fiesta con sus encantos
y primicias de arte.
Fué una fiesta de belleza y piedad, de triunfos y consuelos.
LORELEY.

*

DESDE MILAN
El teatro Naclonel se estrenará con una ópe ra de f'ran·
ctietti La ina uguración de la temporada en la Scala.- ·
"Bori~ Godoumow.''·"Bamboletta.''

¡Una hermosa noticia para México! El teatro Nacional,
cuya apertura constit.uirá indudablemen~e un ~contecimiento artístico de primer orden en América, sera estrenado eon una ópera compuesta especialmente por el que está reputado ahora ·como e~ más grande de los maestros ita·

El señor don José Casarín, que hace actualmente por
Italia una loable jira, á fin de preparar la parte artística
de la celebración del centenario de nuestra independencia,
es quien se apersonó con Franchetti, logrando que éste
asumiera el compromiso de escribir la susodicha ópera,
que tendrá asunto mexicano, y de la confección de cuyo
libreto habrá de encar~arse uao de los poetas más reputados en el género, Luigi Illica, el colaborador de Giaccosa,
que tantos y tan señalados triunfos ha alcanzado en la es·
cena lírica moderna.
No hay para qué insistir en los méritos que, como sinfonista y compositor lírico, adornan á Franchetti. Universalmente conocido es su nombre, y la fama que conquistara
con Germanía, Cristóbal é:olón y La figlia de Joris, es de
aquellas imperecederas que no reclaman los aplausos del
cronista.
Franchetti no sólo ha aceptado con entusiasmo el cumplimiento de su cometido, sino que se ofrece, con gusto, á
ir á México con el propósito de dirigir personalmente la
primera representación de la obra.
El argumento de ésta, á lo que parece, será tomado de
alguna de las más hermosas leyendas del México remoto.
No es aventurado, pues, decir que, con la colaboración
de Franchetti é Illica, el estreno del teatro Nacional hará
época en la historia artística del mundo entero.

•*•

La temporada de la Scala se abrió con La Vestal, de
Spontini, que hizo las delicias de nuestros tatarabuelos
hace ciento nueve años, pero que ahora no convence ni
conmueve, pues, no obstante sus indiscutibles bellezas,
adolece del defecto capital en la antigua música italiana:
la desigualdad, y es, además, terriblemente monótona.
El éxito de tal exhumación puede calificarse, sin embargo, de bueno, no obstante la natural reserva del público,
que hubo de acrecer por la incurable enfermedad del tenor De Marcbi. Los demás intérpretes, señores Mazzoleni
y Micucci y el barítono Stracciari, estuvieron correctísimos.

*

Durante la temporada de* la* Scala, el más ¡!rande suceso
artístico que se ha registrado ha sido el estreno de Boris
Gowdonow, la obra maestra del hoy célebre compositor ru·
so Moussorgsky. Fué una apoteosis gloriosa.
Moussorgsky, músico y libretista, nació en Karego, Rusia
Central, en 1839, y murió en 1881 en la obscuridad de un
hospital, después de amarguísima vida llena de privado·
nes y miserias. Antes del Boris escribió Salammbó, Edipo
rey y El matrimonio, no igualando éstas, por cierto, las
excelencias de su penúltima ópera; y no hablo de la póstuma, Kouvanetalina, porque no alcanzó siquiera á ser representada, en razón de su inferioridad, debida quizás á
que las facultades del gran músico o!uscáronse al cabo por
e l alcohol y las crueles y dolorosas eufermedades que
sufrió.
El argumento de«BorisGowdonow» está basado en el trá·
gico episodio de la historia rusa que todos conocen; Y
aunque las escenas que forman el libro tienen poca ilación, se hacen interesantes por la verdad que en ellas es·
plende, verdad punzante y en ocasiones sombría. Pero si
la letra no es de lo más bello y perfecto que se haya visto,
en cambio, la parte musical es, sin disputa, una obra maes·
tra, la irradiación de un genio. Hay en ella páginas que
sorprenden y encantan por la gran intensidad de expresión,
así como por la ·nítida sencillez Los coros muestran un
procedimiento diverso de los hasta ahora consagrados, Y
se apartan por completo de los convencionalismos escénicos, para dar mayor verdad y pujanza al drama que refleja,
con impresionante claridad, la música en todo el curso de
la ópera.
La interpretación del Borís Gowdonow, en la Scala, fué
perfecta. El célebre bajo ruso, Chaliapine, á quien estuvo
encomendada la parte del protagonista, cantó soberbiamen·
te la ór,era de su compatriota, electrizando al público en
los pasajes culminantes.

•••

Güelfo Civinini, poeta de bellísimas concepciones y pe·
riodista de los mejor apreciados en Italia, ha dado á la
escena, en Milán, un nuevo drama: Bamboletta.
Es este drama en un acto la reproducción fiel de un.
acontecimiento de actualidad, y en él presentó Civiuini
un extraño tipo de mujer delincuente. Bamboletta es la
mujer frívola y vana que no _sabe a.mar, pero que anhefa
ser amada.
La obra, aunque no carece de ideas nuevas en lo tocante
á procedimiento, no gustó, quizá por lo demasiado cruda~

«LOS VENCEDORES».-ESCENA FINAL

ó por ser, como he dicho, un jait dívers corriente llevado
al teatro.
A.C.B.
Milán, Febrero de 1909.

*

"LOS V~~G5DOR58"
El conocido dramaturgo Emilio Fabre acaba de obtener
un nuevo éxito en París, con su pieza en cuatro actos: «Los
Vencedores».
. Emilio Fabre es un dramaturgo original, que ha sabido
h?~ar su teatro de los personajes que han llegado á ser tradicionales en las obras contemporáneas: el marido, la es~osa, los amantes. No le ha seducido la psicología senhmental ni las luchas del corazón de los sentidos, que for·
man el campo ordinario de observación. Ha escogido sus
a~untos en los conflictos sociales y sus tipos en los caracteres de los conquistadores modernos. Lo patético es en él
más exterior que profundo.
_«Los Vencedores» es una obra severa que no carece de
v.1g~r. El espectador discute al principio su extraordina·
na inverosimilitud¡ pero sufre pronto la emoción violenta
~e la obra, y sigue con interés el movimiento dramáhco.
Se trata de un banquero que llega á persuadir al abogado
Da.v.J!rand de que es acreedor de ·un conde siciliano que no
e;X1st~. Por ese medio, el banquero oculta una estafa cuanh~sísima, de la que el abogado resulta aparentemente cómphce.
E~ banquero convence al abogado de que se ha compro-'
m_ehdo para siempre si no paga, de sus propios fondos, medio millón de francos que forman el saldo. El abogado
c~de; pagará tanto más cuanto que debe ~interpelar al mi·
nistro en el parlamento, y bastará una palabra para contener toda alusión al conde fabuloso. Le bastará exclamar:
~lQué decís? ¡,ponéis en duda su existencia? Pues bien, senores, he aquí el recibo. Pagó ayer medio millón de fran·
cos:a. El abogado espera,-por medio de éxitos semejantes,
lle~ar á ministro, y para lograr este que considera brillan·
tísimo éxito, apela á su yerno, que secunda sus ambiciones ministeriales.

Erhijo, al co~trario, le-aconseja que renuncie á esa lucha; y le aconseJa que confiese un error, que en todo caso
solamente r etardaría su llegada al ministerio.
Aquí Emilio Fabre ha puesto en boca del abogado político la profesión de fe de«Los Vencedores&gt;. En un diálo,
go lleno de vigor y apasionadísimo, el abogado evoca1 ante
su hijo, el recuerdo de sus pri.meros pasos en la carre ra, su
trabaJo oscuro, luego su intervención en una huelga en
que se arrojó ante los fusiles cargados, arriesgando su ~ida
para conquistar un sitio en la cámara ...... Los vencedor es son los luchadores que nunca se abaten, que jamás
desfallecen, que saben comprar la victoria á costa de su
r~poso ó de su vida y aun [lo que es peor] de su felicidad.
1! ' Un panfleto innoble que se publica acusa á la señora
Veygrant d~ haber .formado la fort una de su esposo por sus
complacencias hacia un banquero poderoso. El abogado
ª?ivina que el panfleto. dice la verdad. Llora su desgracia y sus ensuenos perdidos. Su mujer y él, miserables vencedores, se desgarran en la crueldad de sus confesiones en
que. c_ada uno encuent~a, para sí, su parte de vergüenzas y
?eb1h?ades . ..... Y mientras tanto, el hijo ha recogido las
m~am1as del ~anfleto, provocando á su autor, y al día siguiente se batirán, para que sn padre insultado pueda aparecer en la tribuna con la frente alta.
En el último acto, el abogado conquista los sufragios de
la. cárpara en una magistral interpelación. La sesión ha termrnado. Dentro de un momento será ministro¡ espera en
su casa la oferta de la cartera. Pero también espera noticias
de su hijo, que se bate por él. En derredor suyo la fam·lia espera, con terribl e ansiedad, el desenlace. Transcn;e
el tiempo y el terror aumenta; la idea de la muerte se impone progresivamente y sus sombras llenan el teatro. Mien·
tras que sus gozosos partidarios aclaman al nuevo min · .
t~o, se sabe ~úe, allá lejos, el hijo ha caído gravemente ~:.
rido en el viente, y el padre es quien recibe, por teléfono
bruta1?1ente la no_ticia de la muerte. En el barullo del sa~
lón grita con sontdos salva¡es su desesperación como u
fiera . . .. As~ se realiza el triunfo de este venc~dor: entª
sangre y ruma~.
re

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

478

EL TIRO
&lt;La Sociedad Suiza de Tiro», como .nuestros lectores ha·
brán,podido enterarse en el número del domingo pasado,
hizo un reparto de premios para recompensará los vence·
dores en el último concurso, emulando, de esa suerte, los
progresos de este &lt;sport» que, no bien instituido en Méxi·
co oficialmente por la mencionada Sociedad, se atrajo, des·
de 1uego, generales simpatías.
El &lt;sport», como lo hemos hicho alguna vez, desempeña
una función importantísima en las sociedades modernas.
Es, desde luego, un gran factor de cohesión social, porque
tiende á formar agrupaciones, colectividades que se unen
en un mismo anhelo, en un mismo deseo, anhelo ó deseo
que, si bien para el observador superficial no tiene impor·
tanda-puesto que tiende tan sólo á la realización de u11
placer meramente físico,-en cambio, para aquel que sabe
penetrar hondo en el alma de las multitudes, la tiene y
muy grande, en .razón de que, con un fin en apariencia de
simple recreo, desarrolla y afirma el espíritu de asociarnos
á los demás.
Esto por lo que toca á la parte social; que si nos empeñamos en descubrir al &lt;sport» otras ventajas, no tarda·

remos en hallar muchas importantísimas: el de la higiene
por ejemplo.
'
En nuestra raza, al contrario de las del Norte, hay una
marcada tendencia al reposo, á la inacción física. Grande
es nuestra agitación espiritual é intelectual, en ciertos ca·
sos¡ mas, por lo que se refiere al movimiento, á la acción
material, no cabe duda que tenemos no pocos resabios.
Cualquiera diría que en nuestras costumbres hay tT'ucho
del árabe á quien más place la molicie, la holganza, la dul·
ce pereza reclinado en muelles cojines, que los azares, las
privaciones y las sensaciones también:exquisitas, propias
de un ejercicio fuerte y á las veces rudo.
Y contrarrestar tales tendencias, y convertirnos en seres
activos, movibles, vivientes, humanos, en la más alta acep·
ción del término, es lo que se proponen los $ports, para
ventura nuestra, establecidos con buen éxito en esta que
fué soñolienta metrópoli.
Pero no cabe duda que si el automovilismo, la esgrima,
la gimnasia en sus varias formas, y otros sports harto co·
nocidos, son merecedores de todo aplauso porque realizan
el ideal propuesto, la caza desempeña quizás un papel de
mayor trascendencia en nuestras sociedades.
La caza es el ejercicio corporal más completo y más per·
fecto que puede hacerse. Desarrolla los músculos, da agili·
dad y vi veza á los miembros todo~, y, á cau~a de ello, im·

479

EL MUNDO ILUSTRADO
pla~'~ prácticas no. establecidas de higiene para tonificar y
cq~1hbrar los n.erv1os. Habitúa al hombre á las grandes
fati~as y le forh~ca .. No de otra suerte nos explicamo~ lo
recio de la constitución de razas que, como la suiza, errante por las serenas, por las inmaculadas montañ1s ha hecho
de la. c~za algo más que un sport, al¡!o más qu¡ un solaz,
conv1rhéndola en medio principalíümo de vida.
Además, y continuando en la rebusca de méritos de este
admirable sport, ¿quién niega que contribuye á formar los
J!randes tiradores que, si bien no han de encontrarse en es·
tos tieml?os ~n casos ~an singulares como el del legendario
héroe suizo mmortaltzado en la obra de arte por Federico
Schi~l~r, ~o por el~o dejarán de prestar importantísimos
serv1c1os a sí propios y á sus semejantes en caso de de·
fensa?
De s~ma trascendencia es la solemnidad celebrada por
la &lt;Sociedad Suiza de Tiro», y sería de desearse que su
propaganda en bien del sport fuese más activa de lo que
hasta hoy ha sido, con serlo en extremo, ya que entonces
comeguíría algo que es de capital interés en nuestra todavía ~né?1~ca vid~ sportiva: forman vt.rdaderos sportman en
el e1erc100 de tiro; hombres fuertes, organismos sólidos en
1Js que respirase el afán de movimiento de no interrump'da acción.
'

..

Carambola de "preparación," muy seguro y elegante. Golpe
fuerte, en el centro de la bola. La r toca la, barandas D y By ha·
ce la carambola, en tanto c¡ue la 2 sigue la linea negra y·va á parar al rincón, cerca de la bola 3. Las bolas quedan en este ángulo,
en excelente posición.

*

AJEDREZ
Problf'ma núm. 25, por J, A11der&amp;on,
de Montreol

NEGRAS.

BILLAR
Para los aficionados al billar, publicamos algunos otros
go 1 pes s~ncillos y _elegantes y scbre todo, que son lo que
en térmrnos deportivos se llaman &lt;de preparación», es de·
cir, que dejan á las bolas en posición para una carambola
fácil.
Los grabados representan una proyección horizontal de
la mesa. La bola del que juega está marcada con el número
1; la bola contraria con el número 2 y la tercera bola con
el número 3. El pequeño casquillo que se ve detrás de la
bo'a 1, representa el taco en posición para el golpe, ya sea
á la derecha ó á la izquierda del centro de la bola. La tra·
yectoria de la bola 1 está marcada por una línea de puntos,
y la de la rola 2 por una línea negra.
/J

f\, o········}.:_
~

'f

·.,

('

'
1'··,,,

' Otra forma-de "registro." Golpe medianamente fuerte hacia la
dmcha y arriba, con el fin indicado en la carambola anterior. ·-

BLANOAS.
Juegan las blancas y dan mate en dos Jugadas.

/J

e

, ...··

2

o··
-:?'

Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 23, de W. Atkinson.
Negras.

Blancas.

1A6A
2T5RXX

r

Variantes

I ............ ..

cx

A

IR X T

2C5CXX

Cara 11bol~ directa, con ligero retroceso. Golpe abajo, más bien
débil. La dificultad de este golpe está en darle la fuerza precisamente necesaria. De lo contrario, la bola 2 irá á quedar lejos de la
I ola 3.

I

............ .

2

D 6 su C X X

I

AX T

cananea, Febrero 3 de 1909.

(7

[ Al probltma núm. 24, de E. B. Greenshieljs.
Blancas.

J

1C7A
2C6D Xx
1 ........... .

Premios otor¡ados por la Sociedad Suí.ta de Tiro á los vencedore, en el concurso celebrado últimamente

11
Carambola de "registro." Gólpe medianamente fuerte "pro·
longado," ligeramente á la derecha, y hacia arriba, con ei fin de
Que la bola t corra m&amp;s de prisa Que la 2 y llegue primero al rincón
de la bola 3. De lo contrario, llegarla primero la bola~ y muy pro·
bablemente estorbarla la carambola.

Negras.
r P X P J1,1ue

Variantes
1

P6D

2DXPXX
Siguen otras muy claras.
Cananea, Febrero ro de 1909.
OLALLO RUBIO.

, El seílor Francis,o J. Vásquez nos envió también soh.,·
c1ón acertada á estos problemas.

�480

EL NDOMU ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

481

D D o·USOS DE SOCIEDAD D D D
lBAillL.IS - Il))I - 1!RAJJIS
CRONICA
baile de trajes, donde se encuentra una mezcla
de diferentes épocas y en el cual lo poético se
codea con la más fina ironía, no difiere casi
;~
~
nada de los demás bailes.
llLGLJ
En algunos tiempos han tenido mucqa aceptación los bailes de verdadero disfraz, ó sea de
máscaras y antifaces. En estas reuniones, los
dominós, ya de un mismo color ó de diferentes aspectos, substituyen al traje de fantasía,
y aun cuando el conjunto sea menos brillante y variado, no
puede negarse que la diversión resulta más animada y se presta indudablemente á que las delicadas é ingeniosas intrigas
tengan un éxito completo. Es inútil recomendar la exquisita
finura y discreción que debe reinar en los bailes de disfraces,
pues la máscara no dispensa de la cortesía ni de la amabili·
dad; jamás debe usarse de ella para herir ó burlarse de las
demás personas, pues esto sería una acción cobarde. El disfraz puede 5ervir solamente como recurso de ingenio y de buen
humor, haciendo inocentes intrigas que diviertan y ocupen la
atención, sin tratar nunca en ellas de asuntos graves ó que
puedan tener consecuencias desagradables. Muchas veces se
ha tenido que lamentar el funesto resultado de una broma indiscreta y ligera.
La tr~dición autoriza en los bailes de máscaras el tratamiento pasajero de confianza¡ así es que los dominós se tutean
unos á los otros, sin faltar, por esto, á las leyes de la etiqueta.
Las piirsonas de buena sociedad solamente se atreven á esta
confianza bajo el antifaz, nunca á rostro descubierto. La galanteria permite en tal caso á un caballero decirle á su enigmática dama: "Bella misteriosa: yo te conozco muy bien.'' Y
ella responderá con amabilidad: "Yo, en cambio, no conozco á
tan galante caballero." La conversación puede tomar un giro
ingenioso y risueño, sin descender jamás á las bromas pican·
tesó de mal gusto. Sin embargo, en nuestra sociedad los bailes de máscaras no tienen actualmente aceptación, y son
substituidos por los hermosos bailes de disfraces ósea de fan·
tasia. Entre éstos, tienen el primer lugar de buen gusto los
llamados bailes de estilo; por ejemplo: época de Carlos IX,
Enrique IV y otros de ese género. Los invitadlls procurarán
que sus trajes sean del más riguroso estudio histórico, y los
salones, antesalas y comedor deben guardar la misma fideli·
dad á la reconstrucción de la época. En algunas residencias
lujosas, en las cuales se goza de suficiente posibilidad de recursos, hasta el mobiliario debe acomodarse á esa artística
exigencia. Las irandes salas de baile, salones de descanso,
buffet, etc., estan alumbrados con magníficos candelabros que
sostienen velas de cera; y para producir más completamente
el efecto de una reconstrucción histórica, los manjares y vinos
de la cena serán preparados según se usaban en aquella épo·
ca. Las figuras del baile estarán igualmente acomodadas á ese
fin, pues Margarita de Valois y el duque de Anjou no pueden
ser evocados, sino bailando con lenta majestad una elegante
pavana.
Los bailes Luis XIV, con sus elegantes minués, son los
preferidos entre todos los bailes de estilo. Pocos trajes favo·
recen tanto á las damas como los de esa época; los hermosos
ojos negros y las mejillas sonrosadas contrastan admirable·
mente con las empolvadas pelucas. Los diminutos pies, calza·
dos con los zapatitos de raso, coquetos y elegantes, C?n su alto tacón, semejan flores bulliciosas que rtvolotean á impulsos

E

Los últimos goces de la estación
se van perdiendo en el nimbo va¡!o y esfumado del recuerdo; ya
dentro de pocos días no estarán
en boga los elegantes patines, propios del invierno, y los grandes
salones destinados á esa diversión, y que no hace mucho
tiempo se veían animados por numerosa y brillante concurrencia, quedarán ahora desiertos, cerrados y sumergidos
en el hondo silencio del ol"\'.ido. La vida se compone sólo
de esto, lectoras mías; los continuos cambios de perspectivas y los incesantes contrastes forman la complicada red
qne llamamos existencia; tras de la profunda tristeza ve·
mos surgir la alegría inesperada de un ¡!oce; junto del hastío taciturno y mal humorado, se agita la sorpresa con sus
doradas alillas de inquieta y aventurera maripos~. Así
ahora, la vertiginosa carrera de los patinadores se detiene
de improviso; el placer delicioso de la velocidad, ese placer que con ambiciosa audacia trata de seguir el vuelo de
las aves por los tranquilos horizontes, no será va el favorito de los amantes á divertirse en las largas veladas in ver·
nales¡ ha pasado su reinado como paso todo, como todo
desaparece en el revuelto río de los acontecimientos, para
ir después/ á dormir un profundo sueño en el quieto y
tranq~ilo mar del olvido Esta palabra, que asusta á primera vista, no es tan cruel como parece antes de analizarla
un poco; á veces el olvido puede ser muy dulce y grato,
algo así como el descanso de la noche en seguida de un
día febrilmente ocupado y fatigoso; es el olvido en ciertas
ocasiones como la luz apacible de la luna después de una
tarde calurosa, enrojecida por un sol abrasador. Quién sabe
si muchas ó algunas de mis queridas lectoras comprenderán íntimamente la verdad de esta idea; pero las almas
vehementes y apasionadas, las que hayan sufrido violentas
tempestades sentimentales y trágicas agitaciones del espíritu, experimentarán, sin duda, una indefinible sensación de
bienestar al oir ~sa melancólica armonía que se desprende
de la palabra olvido. Es como la canción dulcemente triste
que los antiguos egipcios iban á buscar en la cuerda de
plata de sus instrumentos musicales, esa cuerda que ellos
llamaban la de la amable tristeza¡ es el monótono y tierno
estribillo que hacía suspirar con inefable y apacible languidez á las bellas mujeres de tez dorada y hermosos ojos
negros, húmedos por el llanto de amargos é intensos re·
cuerdos. No, el olvido no nos es tan triste como se cree ligeramente: tiene la grata calma del descanso, del sueño, de
todas las treguas que la pródiga naturaleza concede como
un ali vio al sér humano. Si á las palabras pudiera dárseles
color determinado, el olvido debiera pintarse como un mar
de aguas grises, dormido y callado, semejanteá una inmóvil
llanura, y por todo horizonte, un cielo brumoso y transparente como un inmenso crespón de plateadas nieblas, cuya
amplia extensión fuese cruzada de vez en cuando por blancas gaviotas silenciosas; y ante esa perspectiva de infinita
paz, no parece sino que lentamente, como benéfico rocío,
baja sobre las angustias de las penas sensitivas, una suave
conformidad, un anhelo supremo de inacción y una intensa evocación al piado3o olvido.
1t

4

,,

:¡

*

por el estilo. Estas mangas, largas
en extremo, terminan en punta que
cubren parte de la mano, y se hacen
como hemos indicado, en telas li·
geras, especialmente en tul plisado
ó encaje. El aspecto elegante y distinguido que prestan al conjunto, ha hecho que dichas
mangas se impongan á todos los trajes, desde el pesado de
paño hasta el ligero y vaporoso de baile ó teatro. También
en las doilettes» de gran etiqueta con prolongado escote y
cola de ceremonia reina la manga larga, sacudiendo así el
uso legendario de esa clase de trajes que no admiten sino
la manga corta. Hoy existe, por fortuna, una gran variedad
entre las mangas, desde la drapería que se desprende del
corselete y que parece envolver el brazo en flexibles y caprichosos pliegues, en armonía con la línea griega del traje,
hasta las man~as flotantes de tul bordado de oro y plata,
recogidas arriba del codo, ó en la parte superior del hombro con algún broche de perlas ó de pedrería. Este último
estilo de mangas da á las bellas damas un aspecto lindo y
gracioso que las asemeja á fantásticas mariposas, pues el
vaporoso tul de ilusión, resplandeciente por los brillantes
bordados, tiene parecido con las frágiles alillas cubiertas
de polvillo dorado é impalpable. La fantasía ha desarro·
Hado todos sus primores en la cuestión de las mangas:
unas veces las hace largas, plegadas y severas; otras cortas,
recogidas y flotantes. Sin embargo, en las &lt;toilettes&gt; de baile,
teatro y recepción, hay preferencia por las mangas hasta el
codo ó más altas, pues resulta una gran dificultad en la
elección de los guantes. Efectivamente, nada es tan poco
elegante como un guante corto para trajes de etiqueta, y
por otro lado, es imposible encarcelar en la piel de Suecia
y la cabritilla los delicados pliegues de las mangas hechas
en gasa ó tul, los cuales se maltratarían de un modo absoluto; en tan difícil problema la solución no se ha hecho
esperar; las mangas se han acortado cuando menos hasta
el codo, y la elegancia no tiene, por tanto, nada que lamentar.
Los exquisitos guantes de piel de Suecia, la fina y adaptable cabritilla, entran como de costumbre en el perfumado
reino del tocador femenino¡ y la última palabra de la Moda,
los guantes de seda clara, calados y ligeros como un encaje,
permiten admirar, bajo la fantasía lujosa de sus redes, las
brillantes sortijas de perlas, diamantes y esmeraldas, lanzando sus destellos sobre las delicadas manos que adornan.
Estos guantes tienen la inestimable ventaja de admitir
el uso de las joyas, imposible de conciliar con los guantes
de piel, bajo de los cuales forman los anillos unas promi·
nencias nada artísticas v del todo inútiles.
En otra ocasión hablaré á mis lectoras algo sobre los
sombreros, pues por ahora temo haber fatigado su atención
y tal idea hace poner punto final en estas líneas á su amiga

*

Muy pronto también, lectoras mías, h.abrá emigrado al
recuerdo la privanza de las elegantes pieles, el terciopelo ·
La mayor parte de los hombres consideran la vejez y la
sedoso y de cambiantes reflejos, y el satinado paño, galas muerte como males inevitables, de los que están en salvo.
preferidas de la e11tación invernal.
•••
Todavía sin embargo, imperan las tnodas de dicha estaNada se desprecia tanto como los envidiosos, ni nada se
ción¡ pero' dentro de breve tiempo la primavera nos traerá
los inimitables cambios de que hemos hablado. Una de las desea tanto como dar envidia.
notas dominantes del buen gusto, y que probablemente se•••
guirá reinando durante largo tiempo, es la de las mangas
La conciencia es un juez que tiene un defecto frecuente
transparentes, e(gasa, muselina de seda, encaje y otras en los jueces: se duerme muy fácilmente.

L

de la brisa, al moverse en las figuras del baile. Los caballeros
toman también un aspecto galante y gentil con esos trajes,
formando el conjunto del salón un espectáculo encantador á
vista.
Hay otra clase de bailes, y son los de trajes al estilo de alguna provincia, por lo cual se llaman regionales. Los bailes
deben, en tal caso, de corresponder al uso del país cuyo traje
se ha elegido; por ejemplo: el disfraz de manola, maja ó gitana exige bailes propios de Andalucía; lo mismo será si el traje es de napolitana, en cuyo caso la tarantela italiana completará el conjunto, y así en los demás disfraces.
Estas fiestas tendrán un espléndido decorado si se verifican
en jardines ó patios adornados con plantas y guirnaldas de
flores, pues los bailes populares suponen un espacio libre y
amplio.
Muy bonitos también son los bailes florales: las damas toman en ellos disfraces de alguna flor: rosas, violetas, lirios,
amapolas, etc. El conjunto en estos bailes es verdaderamente
delicioso y digno de un cuento de hadas. Existen,además, los
de fantasía, en trajes imitativos de algunos animalillos poéticos, como mariposas, palomas, golondrinas y otros. Nada
puede imaginarse más lindo que una rubia y delicada traviesa, disfrazada de mariposa,_ y una morena graciosa, de. obscura y alegre golondrina. En este caso los caballeros adoptan
trajes originales y fantásticos de pájaros de presa; la imaginación tiene, en estos disfraces, muy amplios horizontes. Hay
otras sencillas ''matinées," en las cuales se asiste con traje de
disfraz y se supone una ceremonia defantasia tam1'ién, como
por ejemplo: una boda, un bautizo, etc. En estas fiestas, los
invitados toman convencionalmente el carácter de cómicos,
pues en el intermedio del baile una pareja de bodas atravesará el salón, ó el jardín si es de trajes populares, al compás de
la música¡ en seguida se distribuirán pequeños ramos como
recuerdo de la boda¡ ó cajas de dulces si se ha fingido un bautizo. Se tomará una taza de te ó una copa de champaña.
En tiempo de Carnaval hay la costumbre de invitar á algu·
nas comidas de noche, más originales que divertidas, pues el
disfraz sólo reside en la cabeza; se rambia el peinado y la fisonomía sin atender al traje. Los invitados toman de este mo·
do 1Jn aspecto extraño, y el conjunto resulta más bien cómico
que artístico. Sin embargo, el ingenio y el buen humor saca·
rán gran partido de esta idea. Después de la comida se puede
dar una vuelta de baile, conversar y pasar alegremente el rato. En fin, hay las fiestas de caridad con trajes de disfraz. Los
trajes de fantasía pueden apropiarse discretamente en estos
casos; por ejemplo: una linda florista se vestirá con gracioso
traje Pompadour; una vendedora de objetos japoneses adoptará la "toilette" de Mme. Chrysanteme de la obra de Pierre
Loti, y así por el estilo.
Es muy usado en estas diversiones interrumpir el baile de
época actual, para ejecutar, con traje adecuado, una figura de
baile de otra época, como el minué, pavana, gavota y algu·
nos otros.
Estos son, poco más 6 menos, los bailes usados entre las
personas de buena sociedad; nuestras lectoras habrán visto, en
tan amplio programa, muchas ocasiones felices de realizar algún ensueño color de rosa,. que ~en~rá dorado marco en esas
brillantes fiestas, donde la 1magmac1ón toma vuelo tan exten·
so y en lai cuales se olvida un pocQ la monótona fatiga de
la vida diaria.

�EL MUNDO ILUSTRADO

482

4l!3

ÉL MUNDO ILUS'tRA:00

LAS QUEMADURAS
. Todo 1~ que se. refiere al niño es de la mayor importancia: su ahmen:tac~~n, su~ vestidos, las condiciones higiénicas d~. su hab1tac1on. cuidados generales y especiales que
necesita para la conservación de su salud, baños, paseos,
etc. Por ahora nos ocuparemos del niño desde su nacimiento hasta el fin de la primera dentición. La alimentación
del niño puede
ser de tres maneras: 1&lt;?1 por la madret
0
d,
2 ·, por u°:a no riza, 3&lt;?, por la leche de algún animal, como, por e1emplo: la vaca, la cabra y la burra. Tiene, la de
toda~ ellas, una c?mposición se~ejante, y contiene: agua,
caserna, mantequilla, lactosa (azucar de leche), varias sales
y, entre ellas, cloruro de sodio (sal de cocina) fosfato de

Este retrato es el de_ima 11iña que estuvo á punto de morir de una enfermedad del estómago, y .se salvó únioamente
debido á que se le dió una alimentación adecuada.

:

¡

cal¡ las zymasas, especie de fermentos que desempeñan un
gran papel en la digestión.
.El mejor alimento para los niños es la leche materna¡ nadie cual una madre puede alimentar á su hijo· es uno de los
deberes más ~agrados que tiene que cumplir, y nada hay
más no~le, ~1 más santo para ella que nutrir á su hijo con
su propia vida¡ de ese modo aumenta su amor materno hacia su hijo y el del hijo á su madre. Basta fijarse en la cifra tan aterradora de la mortalidad infantil, que arroja un
750¡1000 para ver los desastres que produce la mala ali·
mentacion, cuando ésta se déscuida¡ mas si se observan las
reglas higiéuicas y se reglame¡¡ta. la alimentación del niño,

r

li d disminu e u¡¡ 101100· or esta razón, los o·

biernos civilizados han fijado, con justa razón, su atención
en este asunto, para proteger á la infancia, ya fundando
congresos higiénicos, ya creando premios para los que escribieran los mejores libros, como en Bélgica, España y
otras naciones.
En ningún caso debe dársele al niño recién nacido, jarabes, chupones de trapo con agua endulz ida y otras substancias q~e ~u~len darle al niño, pues esto resulta inútil y
hasta perJudicial, acarreando muchas veces el algodoncillo,
que es producUo por un microbio especial.
El niño puede estar, cuando acaba de nacer, sin tomar
alimento hasta ocho días, según opiniones de personas
competentes; pero, por lo regular, al tercer día puede reglamentarse su alimentación; la primera leche que toma es
muy especial y sirve como ligero laxante para preparar
mejor sus funciones digestivas; después, :,asta los seis me·
ses ó más, su alimentación es cada dos horas y medía á
tres, y dura de 1¡6 á 20 minutos, por regla general· no cambiará de alimento sino cuando tenga la dentadur¡ completa; las madres, muchas veces porque oyen llorar al niño, y
no queriendo q~e su hijo sufra, le dan alimento, sin comprender que quizá no es hambre lo que tienen sino algún
cólico, indigestión ú otra cosa que les molest~· con esto
no hacen sino alterar su salud produciéndole~ vómitos
di~rrea, d~latación de estómago, dispepsia infantil y otra;
mil calamidades que diezman á la infancia. ¡Cuán triste y
conmovedor es el cuadro de un niño helado por el soplo
de la muerte en b~azos de su madre! iQué satisfacción
mayor pued_e experimentarse cuando mediante sanos con·
sejos seguidos por la madre se puede arrancar de las garras de la muerte al niño que sufre! Demasiado elocuente
es el caso de la niñita, cuyo retrato publicamos. Esta niñi·
ta estaba muy enferma; parecía que irremisiblemente había de morir, y se curó nada más con una alimentación
apropiada. Como este caso podrían citarse muchos otros.
Después de la alimentación por una nodriza la leche de
' •
•
vaca es 1a que mas,se usa entre nosotros, sobre todo para preparar la ~eche esterilizada¡ la leche de cabra es mu y usada en
otros pa1ses donde abunda este animal y es barato tanto
que se le. denomina da vaca del pobre&gt;¡ esta Iech~ no es
mala, y he~e, entre otras cualidades, la de que el animal
es refractario á la tuberculosis. La de burra se recomienda para l~s niños delicados que padecen de dispepsia,
(llaID;~da v:ulgarmente empacho). Nunca debe sacudirre á
un mno ni levantarlo después de haber tomado su alimen·
to porque le hace daño, pues lo más conveniente es darle
el mayor reposo posible.
En ningún. caso, y sólo por razones de mucho peso por
enfermedades como la tuberculosis, anemia profunda, alguna enf~rmedad general que, en opinión del médico ó por
mala calidad de la leche, debe la madre rehusar alimentar
á su hijo¡ por fortuna son raras entre nosotros la madres
desnatu1alizadas, y estoy segura que casi todas desempeñan con satisfacción este deber.
Muchas veces el niño no podrá desempeñar esta función,
por debilidad congénita ó por algún defecto físico, como
frenillo ó labio leporino; en estos casos deberá consultarse
á un médico.
DRA. COLUMBA RIVERA

por la piel. Si esto no sucede queda el peligro de la infección:
Apenas si hay lesiones más frecuentes que las quemaduras. la
piel desprovista de una capa epidérmica, protectora, queda
¿Quién es aquel que no haya sufrido alguna? Seguramente abierta
la absorción y, por lo mismo, puede ser puerta de
que no hay adulto que haya podido alcanzar una edad avan· entradaápara
muchas infecciones. La erisipela es una complizada sin haber sido víctima alguna vez de un accidente que cación frecuente
por esa circunstancia Pero esas complicacioJe produjera una quemadura más ó menos intensa. Los niños nes pueden evitarse.
cicatrización es fácil; pero con freestán en multitud de ocasiones sujetos á esa clase de acciden- cuencia la piel nueva La
toma una coloración distinta que la de
tes, '.).ue en ello'-, por razón de su inexperiencia y de su edad, las reiiones circunvecinas,
y ofrece desigualdades en su supueden t~ner gravedad mucho mayor.
perficie.
Las quemaduras pueden producirse ya sea por la acción di·
las quemaduras de segundo grado, todos esos peligros
r~cta de un cuerpo caliente sobre la superficie de la piel ó de sonEnmás
inminentes. La caida de las escaras, cuando los tejilas mucosas; ó bien por la acción de una substancia cáustica, dos completamente
se desprenden, puede dar lugar
que ataque los tejidos con los cuales entra en contacto, y los á accidentes graves,quemados
como
á
hemorragias,
que se deben á que
destruye, causando el mismo efecto que una quemadura. En con los fragmentos quemados se desprenden
porciones de las
este último caso puede suceder que, además de la acción local
de venas ó arterias más ó menos importantes.
producida por la substancia cáustica, haya otra general causa- paredes
la piel ha sido totalmente destruida, la cicatrización
da por la absorción de esa substancia, cuando es tóxica. Por seCuando
hace
muy
lentamente, y en tanto que ésta no se completa,
esta razón hay que us'lr con mucho cuidado de las materias el peligro de infección
inminente. La supuración se estable·
cáusticas y sólo emplearlas en la forma acon6ejada por un ce y puede por sí sola es
agotar á los enfermos, que se adelgamédico.
Se distinguen varios grados diversos en las quemaduras, zan y se destruyen de una manera más ó menos rápida, pero
fatal.
según la profundidad á que se extienden los efectos causados siempre
Cuando la cicatrización se termina, hay casi siempre defor·
por ellas. Se dice oue una quemadura es de primer grado cuan- midad.
Ya son huecos que quedaron sin cubrir; ya, por el condo solamente ataca las capas más superficiales de la piel. Es- trario, rebordes
salientes. Y Juego, las cicatrices que dejan las
to ocurre cuando el contacto con el cuerpo caliente es muy cor· quemaduras tienen
unl tendencia incesante á retraerse, de
to, ó cuando la temperatura del cuerpo que causó la quemadu· manera que la deformidad
se acentúa en vez de disminuir, se
raes inferior á cien grados centigrados. Estas quemaduras no forman pliegues, bridas que
constantemente, oquedades
son graves, aun cuando sean extensas. La piel se pone roja, que se ahondan más y más; tiran
si
no
es que se producen desvia·
se siente un dolor seguido de ardor, y que dura por algunas dones verdaderamente horribles, como
en el rostro, cuando
horas; en seguida la capa de piel destruida se desprende y se la cicatriz de un carrillo tira la boca hacia
un lado y tira de
renueva y el accidente no tiene más consecuencias. No dejan los párpados hacia abajo ó hacia arriba. En
otras ocasiones,
cicatriz.
la
retracción
cicatricial
da
lugar
á
accidentes
más
graves. Tal
Se dice que una quemadura es de segundo grado cuando
por ejemplo, cuando se obstruye el esófago á consecuencia
llega más profundamente en el espesor de la piel, sin destruir- es,
la totalmente. Estas quemaduras se producen generalmente de quemaduras causadas al tragar líquidos calientes ó subs·
tóxicas.
por el contacto del agua hirviente ó del vapor de agua. Se dis- tandas
La cicatriz se retrae y el esófago se obstruve, haciendo netinguen por la formación de una ámpula llena de líquido trans- cesaria
una grave operación, para hacer posible la alimentaparente, que se extiende á toda la superficie atacada. La piel ción. Este
caso es frecuente á consecuencia de tentativas
que forma el ámpula se desp1ende y deja en descubierto la ca· frustradas
de envenenamiento por medio de substancias cáus·
pa profunda, muy rica en tejido nervioso. Por eso es que estas quemaduras son tan dolorosas, y q11e basta el contacto del ticas.
El tratamiento de las quemaduras dará motivo á un próximo
aire para provocar un dolor que apenas puede soportarse.
En las quemaduras de tercer grado, en las cuales la destruc· artículo.
ción de la piel es más profunda aún, las ámpulas .no se lle·
nan de líquido transparente, sino sanguinolento, como que ya
está destruida la capa de la piel en que se encuentran vasos
Consultas
sanguíneos.
En las quemaduras de cuarto grado, la piel está destruida
en todo su espesor y forma una escara ó costra dura, rodeada
Frel: Sírvase V. enviar su dirección y el timbre corresponde una zona blanquizca y otra roja. La!. escaras se despren· diente para contestar en carta privada.
den y en los tejidos subyacentes se producen inflamaciones
Héctor: Si la mancha es superficial; si no tiene los caracte·
muy vivas.
res del llamado "mal del pinto;" si no es congénita, es decir,
Cuando la quemadura destruye, además de la piel, todos que exista desde el nacimiento. pudiera desaparecer por la aclos tejidos blandos (músculos, nervios, ligamentos, arterias, ción de una substancia cáustica, aplicada prudentemente.
venas, etc.), se la considera de quinto grado. Se abren lasca- Habrá, sin embargo, probabilidades de que la cicatriz fuese
vidades viscerales y articulares cuando caen las escaras, que
manchada.
fünen el aspecto de placas negruzcas de tejidos carboni- también
Sr. Ignacio Gutiérrez, Plantación Oaxaqueña: Hemos enzados.
viado ya las medicinas que nos encargó. Es seguro que se enPor último, las quemiiduras de sexto grado son aquellas en contrarán ya en su poder. Al recibir su aviso de llegada, hare·
que la destrucción de los tejidos alcanza hasta los huesos.
mos la liquidación correspondiente, pues la cantidad que V.
A partir del segundo grado, la gravedad de las quemaduras envió cubrió, con exceso, su valor.
depende de su extensión y de la importancia de los tejidos y
órganos interesados. Una quemadura de segundo grado, si se
extiende á una gran parte de la piel, puede causar la muerte
por intoxicación, pues la piel deja de funcionar y de librar á
la sangre de productos tóxicos que normalmente se eliminan

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

484

La Modista en Casa

en el 860 ar

La atención de una bueua ama de casa,
para cuidar del comedor, no debe nunca es·
perar, para mostrarse, las grandes comidas
de invitación, ni siquiera que · haya convi·
dados de confianza. Aun en la mesa de familia, las personas bien educadas deben cuidar de que no falte ningún
detalle, si no de lujo, á lo menos de limpieza, orden y propiedad eri el servicio de la mesa. Es una costumbre mu y
extendida entre nosotros, hasta en algunos comedores bien
atendidos, no dar importancia á la colocación del pan y

á los adornos que tenga el juego de mante·
lería que 'se va á usar.

.

MANERA DE DAR COLOR A LOS DULCES

Para colorear los dulces, deben seguirse las prescripciones siguientes:
Si se trata del color encarnado, se toman por iguales
part~s cremor tártaro, cochinilla molida, alumbre y potasa
reuniéndose todo en .un~ vasija de barro, y por cada
gramos se le pone medio htro de agua hirviendo; después
de hecho esto, se cuela por medio de un lienzo se le añade
otro tanto de almíbar y ya se puede embotella~.
. Para el amarillo se ponen 35 gramos de azafrán en medio
htro de agua hirviendo, añadiéndole igual cantidad de
·
almíbar.
Para el azul bastan 15 gramos de añil disuelto en medio
litro de agua y otro tanto de almíbar.
El verde puede hacerse con la combinación del am~rillo
y del azul.

35

CANASTILLA DE ALMENDRA

poner éste sencillamente delante de cada cubierto ó en
alguna charola. Como quiera que es esta una mala costumbre, y por otra parte, muy fácil de evitarse, nos permitimos
aconsejar á nuestras lectoras tengan siempre alguna cesta
dedicada á este objeto adornada convenientemente. Para
f~cilitar su confe~ci6n damos hoy un bonito medelo, que
sm duda agradara á nuestras lectoras. Una sencilla cesta
de mimbres se forra en cañamazo, haciéndole una labor al
punto de cruz, con seda ó estambre en dos ó tres colores
que armonicen bien. Un Beco de borlas, hecho con los mhmos hilos del cañamazo y atado con la misma seda ó con
el estambre con que se haya hecho la labor, le dará mucho
lucimiento.
Para. completar el adorno de esta bonita cesta, se le pon·
drán cmco lazos de listón, que pueden ser de uno 6 de dos
colores, procurando sean los mismos que se emplearon en
la labor. Colocado el pan dentro de esta cesta, será un
adorno para la mesa, por su agradable aspecto.
Nuestro segundo grabado viene á llenar otras exigencias
del comedor. Una de las figuras representa una charola de
mayólica y metal para cubiertos, pues hace muy mal efecto ver éstos colocados encima del mantel. La otra figura se
compone de dos cestitas unidas, entre sí por un lazo de
listón, y que sirven para colocar en ellas pastelillos, merengues y dulces. Es muy general poner estos artículos sobre la mesa en la sola .e nvoltura que traen de la pastelería,
lo cual es poco agradable á la vista. Estas cestitas pueden
llevar dentro servilletas adornadas con calados, puntillas
al crochet, ó de encaje inglés, prefiriendo que sean iguales

485

Se monda con agua caliente medio kilo de almendras y
se machacan perfectamente con el mortero de piedra, mezclá,ndolas c~n tres claras de huevo y seiscientos gramos d.e
azucar cernida.
Se echa:o, en un~ cacerola y se pone al fuego, moviendo
el contenido continuamente con la espátula, hasta el moment~ en que la pasta empieza á hervir, en cuyo momento
se rehra del fuego dejándola enfriar.
~ntre tanto, se va haciendo una masa con cien gramos de
azucar, dos huevos, un poco de anís molido veinticinco
gramos de mantequilla y la suficiente cantidad de harina
para que quede la masa dura.
Con el rodillo de madera, se extiende sobre una mesa
hasta dejarla bien delgada, y un molde de hojadelata, que
afecta la forma de una canastilla se va cubriendo con la
masa, advirtiendo que el molde d¡be estar bien untado de
mantequilla para que aquéllas no se peguen.
Preparada así la masa, se le van añadiendo á la almendra, uno por _uno, hasta ocho huevos y se llena con esta
pasta la canastilla de masa, cubriéndola con terrones de
azúcar muy pequeños, y se mete al horno para que se cueza.
El molde no debe quitarse hasta que no se haya sacado
del horno y esté bien frío.
MORTERUELO MANCHEGO

Dos perdices. Una gallina 6 medio pavo. Dos kilos de
hígado de cerdo. Medio kilo de jamón de Avilés. Una li·
breta.
Después de bien limpios todos los ingredientes partidas
las aves por medio, se ponen á cocer con agua y ~al.
Cuando todo esté bien tierno, se saca del agua se deshuesan las aves y se pica todo, tanto, que parezc; macha·
c~do..se cuela ~l caldo en otra vasija, colocando en él el
picadillo, dos kilos y medio de manteca de cerdo derretida
ciento veinticinco grames de pimentón encarnado una cu:
charadit~ de pimienta negra molida y un polvo de clavo
de especia.
Se remueve sin cesar con el cucharón de madera. Cuando
empieza l~ grasa á hacer burbujas y sube á la superficie,
esta termmada la operación y puede colocarse el morle·
ruelo en tarros de loza, que se tapan, como· los de dulce,
con papel blanco primero y después oon un pergamino
bien atado.
. Este morteruelo_ se conserva cuanto tiempo se desee,
siempre que esté bien tapado, y se sirve como plato frío ó
caliente, con huevos fritos alrededor.

La aguja dela mujer es una maga; sin ella,
una ver~adera ama de casa no puede vivir¡
la necesita como el guerrero el arma . .. . ¡Y
qué arma tan encantadora! Con ella se ha·
cen transformaciones sorprendentes¡ por
eso es una maga. Pueden nuestras bellas
lectoras enhebrarla para confeccionar algunos de los lindos modelos que les damos
hoy en esta sección. Hay donde escoger¡
dos vestidos para niña, una falla, un &lt;matinée&gt; kimono para señorita, un alfiletero, una
cartera, una bolsa para bombones y una cor·
bata. Esta última es de gasa lila plisada,
con una hebilla al frente y un listón negro
en la parte de abajo¡ el kimono es de seda
japonesa lavable, color crema, adornado con
cintas de raso color verde seco¡ los vestidos para niña son de muselinas de la India;
el uno lleva dos olanes de encaje y un babero en forma de pico, y el otro está adornado con un entredós bordado de negro. La
bolsa para bombones-se hace de raso rojo y
negro. La cartera es de piel fina forrada de
raso color de fresa, y el alfiletero de raso
azul pálido con ramos bordados al realce.
Aunque el reinado de los refajos y P.na
guas blancas está pasando á toda':'.p risa, las
señoras persisten en usar estos dentro de
la casa. Ofrecemos un modelo en el cual,
por medio de botones y ojales, puede variar el volante cuantas veces se desee, siendo la enagua una sola. Este sistema se presta ipara cambi3:r continuamente volantes Des vestidos para niña.-Una falla.-Un «matinée» -Un alfiletero - Una car·
más Ó menos lu1osos.
fera. - Una bolsa para bombones y una corbata

*
Labores d~ Manos
Muchas cartas hemos recibido de nuestras
lectoras en las cuales nos piden modelos
para trabajos de crochet, pues, según ellas
lo dicen, los trabajos de gancho son, suma·
mrnte sencillos y prestan toda suerte de
uhlida&lt;\es en el hogar doméstico.
Tomando, pues, en cuenta las súplicas
atentas de nuestras lectoras, tenemos hoy el
gusto de ofrecerles dos bonitos modelos de
labores de crochet, asegurándoles que nos
esmeraremos mucho en dar continuamente
lo mejor que en este género de labores anuncie la moda. Ciertamente que el crochet ha·
bía desaparecido¡ pero ahora es ella, la moda, la que lo impone, y por tanto, hay que
sacar el gancho enmohecido¡ frotarlo con
polvos maravillosos V ponerlo entre los fi.
Trabajos de crochet
nos dedos femeninos para que teja encajes
y fantasías. Uno de los modelos que r,resentamos es un motivo en estilo de aplicaci6n para vestido. El otro es una esquina para ser incrustada, con otras tres
iguales, en las puntas de un cojín para cama.
El primer mod~lo se hace con hilo bastante grueso¡ el color crudo es el indica4o para este motivo. Con unos do.
ce puede adornarse perfectamente una falda sastre hecha de tela de lino color crudo. La esquina debe t ejerse con hilo
bastante fino y la tela del cojín debe ser batista.

�EL MUNDO ILUSTRADO

486

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EL MUNDO ILUSTRADO

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPECIAL PARA "EL MuNDv !LUSTRADO"

FoT. FÉLix, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MuNoo lLusTRADo"
MANTO DE ESTILO GRIEGO,

formado ¡,or la túnica recogida en los hombros con elegan·
tes y graciosos pliegues,
'

EL

MISMO TRAJ E MANTO,

visto por la espalda. Borlas de seda en las esquinas y en el ceutro.

�488

EL MUNúO ILUSTRADO

Los Médicos más notables de la R~pública certifican la bondad del ELIXIR DE
SAIZ 9E CARLOS, el único específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
usted que siempre que he empleado el
ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos resultados obtenidos.
Me es grato suscribirme de usted afectlsimo s. S.

Dr. J. P. Gayón.
Profesor de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Cumplo un deber verdaderamente grato
al manifestarle los excelentes resultados
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ "DE
CARLOS, pues apenas empiezo á pres,.
cribirlo y ya he visto teder á su uso una
DIARREA de larga duración y rebelde á los
otros medios de tratamiento, y otra grave
y complicada de VOMITOS casi incurable. durante la digestión.
No dudo que esta medicina seguirá correspondiendo en mi práctica á las esperanzas que en ella tengo fundadas, y as!
tendré el gusto de participárselo en su
oportunidad.
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S.M. B.

Dr. Manuel Gutiérrez.
Profesor de Obstetricia en la Escuela N.
de Medicina de México, etc. , etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enfermos considéranse curados.
Me es grato ofrecerme d, usted afectlsimo S. S.

Dr. M. Carmona y Valle.
Director de la Escuela N. de Meálcina
de México, etc., etc.

Sr. Dr. Saiz de carios.
Muy señor mio de mi distinguida consideración:
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del
corriente en la que se sirve pedirme mi
opinión acerca del ELIXIR ESTOMACAL
~E SAIZ DE CARLOS. Diré á usted que
siempre me abstuve de prescribir á mis
enfermos los especlficos que están en boga, porque casi siempre los autores de
tales medicamentos hacen un secreto de
sus componentes. Respecto del ELIXIR
ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS co~o su autor indica, su composición, conociendo las sustancias activas que lo forman, me decid! á aplicarlo en las afecciones en que lo crei indicado, una vez conocida la composición de dicho ELIXIR.
Asl es que lo he empleado de preferencia en el CATARRO GASTRICO y en el
GAS}°RO· INTESTINAL, tanto agudo como
crónico, en los adultos y en los niños. Los
buenos efectos del ELIXIR han sido constantes en el catarro gástrico y gastro-intestinal crónico, sobre todo en los casos
en que dichas afecciones son dolorosas y
están acompañadas de diarrea. Lo he empleado también con muy buen resultado
en los niños, después de la primera infancia.
A,;I es que creo que en los CATARROS
GASTRICOS, GASTRO· INTESTINALES
sobre todo crónicos, el ELIXIR ESTO'.
MACAL es un recurso con que debe contarse, pues que sus buenos resultados son
casi constantes.
Queda de Ud. afmo. atto. S. S.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Muy grato me es hacer saber á Ud. que
en todos los casos que de DISPEPSIAS
estomacal é intestinal, no ligada• con lesiones orgánicas, he usado el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo
de aigestivo tónico, he logrado beneficiar
á mis enfermos de una manera perfecta
cuando la DISPEPSIA ha sido atónica y
acompañada de dolor.
Espero r~coger ,:nás observaciones, y
me será satisfactorio comunicará Ud. los
resultados que siga obteniendo á favor de
tan agradable preparación; creyendo desde ahora que serán magnlficos siempre
que sepa ma:iejarla, usándola en los casos en Que debe modificar ó combatir dicho ELIXIR, según las substancias actlv~~. que entran en su esmerada compos1cron.
.
Soy de Ud. afmo. atto S. S.

Dr. Salvador f. Alcalá.
Director del Hospital Civil de Guadal ajara, etc., etc.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:

Con verdadera satisfacción participo á
Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ
DE CARLOS es una preparación que me
dado b1 illantes resultados en las DIS·
Dr. francisco de P. Chacón. ha
PEPSIAS, en general, y muy particularProfesor de Anatomla Quirúrgica en la ~e~te en la~. GASTRALGIAS. Para esta
Escuela N. de Medicina de México' etc., ultima afecc1on lo he empleado en mi seetc.
ñora con un éxito verdaderamente completo.
Quedo de Ud. atento S. s.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Dr. Carlos Tejeda.
He empleado en varios de mis enfermos
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE Profesor de Clfnica infantil en la Escue·
CARLOS, y lo considero como un excelen- la N. de Medicina de México, etc., etc.
te eupéptico, buen tónico y digesti'vo.
Su sabor agradable hace de esta preparación un medicamento~e_f!cil aceptación,
y el tenet en su compos1c1on substancias Profesor de Higiene de la Escuela Norde acción bien determinadas y ya conoci- mal
para Profesores de México, e(c., etc.
das, como. son la Quinina,. Pepsina, Hierro, Cocama, etc., garantiza su eficacia El Médico Cfrujano que suscribe certien varios padecimientos del aparato di· fica Que ha usado en distintas afecciones
gestivo.
del ESTOMAGO, e! ELIXIR ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy
Dr. A. López Hermosa. buenos
resultados.
Profesor adjunto de Cllnica y de Obste- Veracruz, Julio 21 de 1900•
tricia en la Escuela N. de Medicina de Mé·
xico, etc., etc.

Dr. R. Benítez.

De venta en Farmacias y Droguerías.-Agente General de América, Carlos s. Prats.
Apartado 468, México, D. F. .

' CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
Cuauhtemoc Monterrey
1

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EL MUNDO ILUSTRADO
f

491

EL MUNDO ILUSTRADO

-~

con~ultas para las Damas

VARIAS NOTICIAS

CUIDADOS PARA LA TEZ
Concha Marina:-Para hacer que desaparezcan las arrugas prematuras, es superior á cualquiera crema de tocador el
masaje facial. Afin de hacer éste convenientemente, es mejor dirigirse á algún
médico especialista en enfermedades de la
piel. Si usted tiene muy delicado el cutis,
es preferible que no use ningún Jabón, sino solamente debe lavarse con aeua tibia,
mezclada con un poco de bórax, y de vez
en cuando usar el Jabón lechuga, que encontrará en cualquiera droguerla de esta
capital.

UN MODELO
Rubia:-En esta sección verá usted el modelo de capuchón que desea. Puede usted
hacerlo en seda liberty, de color blanco,
adornándolo con un lazo de terciopelo negro ó verde resedá. No tema usted singularizarse con llevarlo para la salida del
teatro; es una moda perfectamente aceptada entre las damas de buen gusto en esta capital, y además, favorece mucho á la
belleza del rostro y defiende el peinado
de tos iilesperadosy brusCos &amp;taques del

buen resultado mi opinión, que mucho temo no sea acertada por falta de experiencia en asuntos tan diflciles y carencia de
datos suficientes para poder apreciar debidamente la situación que usted me indica.

RFSPUESTA
L. S.:-La costumbrefde fumar, en una
sefiorita, ciertamente no_es bien aceptada.
Como medio práctico para desarralgarla,
se aconsejan unos cigarrillos de brea, que,
según dicen, dan muy buen resultado. Pero, ante todo, es preciso emplear la fuerza
de voluntad, sin la cual los otros remedios
no tendrán éxito.
ALGUNAS RECETAS
Flor de Lis:--Para quitar el color .encendido de las manos, que generalmente prilviene de ta tez maltratada, es muy eficaz
el uso de la "Kaloderma."
-A fin de que se limpie por completo su
traje azul marino de las manchas de áci·
do, puede usted emplear el amoniaco, cu·
yo resultado es excelente. SI la tela no
está muy manchada, puede hacérsele recobrar su color primitivo con cloroformo.
Si las manchas no desaparecen, no queda
más remedio que tefiir el traje de otro color.

PARA LAS PESTAflAS
Geraldlna:-Muy agradecida á las bondadosas frases que me dirige, tengo el
gusto de contestar á su consulta.
Para que crezcan las pestafias, puede
viento, que tanto perjudica á la gracia y usar la siguiente preparación: Se pone en
orden de los diffciles peinados que hoy se medio litro de ron, media libra de· manzanas amargas machacadas, dejándolas en
usan.
infusión durante tres dlas. Después se pa.
sa esta mezcla á través de una muselina
:UNA OPINION
y;se guarda bien tapada. Al hacer uso de
Madre tlmida:-La única manera que tie- esta preparación, es preciso cuidar mune usted para convencerse de si el sefior cho de que no penetre al interior del ojo,
que pretende á la sefiorita hija 1e usted, pues podria perjudicarlo. Aeste fin puede
observa ó no buena conducta, es dirigirse usted humedecerse las pestafias con una
á las autoridades pollticas de la ciudad esponjita fina, teniendo los ojos cerradonde reside, para tener á ese respecto dos.
noticias ciertas. En cuanto á saber si la
PARA TER!R CANAS
pretende por carifio ó sólo por interés de
su herencia, no es posible saberlo de un . Piripitanta:-Doy á usted la fórmula que
modo fijo; pero la honorabilidad de ese ca- desea para teñir canas. Se hierve un graballero es la única que puede dar seguri- mo de sulfato de hierro en sesenta gramos
dad de sus rectas Intenciones. Y la misma de vino rojo. Este liquido es muy eficaz
sellorita podrá poner á prueba el afecto para ese objeto y completamente Inofenque él le manifiesta. Ojalá dé á usted sivo para el cutis de la cabeza.

LIBROS NUEVOS

Chicharita:-Le agradezco Infinito sus
frases de benevolencia, que de ningún modo merezco, y con mucho gusto contesto
á sus preguntas.
No creo que debe usted poner visillos
en las puertas del comedor, teniendo éstas, como me dice, los cristales grabados,
pues serla quitarles su bonito aspecto. En
cuanto á las cortinas grandes, de damasco, si cree usted que obscurezcan demasia.
do la pieza, puede ponerlas de etamina en
color crudo, pues tratándose de un comedor de casa campestre, creo se verán bien
de esa tela.
-Los "portiers" están destinados, generalmente, para ponerse en las puertas
de comunicación. Se colocan, recogiéndolos de un lado, á fin de que la puerta quede libre y despejada.
-Me pare" muy propio el Juego que
desea usted hacer de cortinas y dosel,
bordados á la duquesa. En el próximo número le daré modelos á ese respecto. La
mejor manera de poner los muebles, es
procurando que á la cama y al ajuar no
les dé la luz por el frente, pues esto es
muy molesto. Sin embargo, si la armonla
de la pieza exige esa colocación, puede
ponerse un biombo en los pies de la cama
para atenuar la luz. El ajuar de que me
habla es bonito y propio para uoa recámara de casa en el campo.
-El salvado de trigo es el que se recomienda para conservar delicado el cutis.

En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
6 editores remiten dos ejemplares á "El Mundo Ilustrado."

Ue venta en todas las Dro¡ruertas y Boticas.

La República de Cuba.·lnforme de
la Admlnlstracl6n provlslonal.·Tra•
tado elemental de pslcologia .·Pro·
blemas de Fislca.·La Comunidad
y el Ciudadano.

La administración provisional de la isla de Cuba, que acaba de terminar en sus
funciones, ha hecho circular profusamente un tomo conteniendo el Informe de los
actos efectuados por dicha administración
desde el 13 de Octubre de 1900, en que se
hizo cargo de los asuntos del gobierno cubano, hasta el 1'? de Diciembre de l &lt;JO'l,
Ocupa el Informe un volumen de cerca de
seiscientas páginas, nutrido de informes
y de observaciones muy interesantes, y
precedido de un estudio sobre la situación
polltica de la isla, hasta la segunda de
las fechas indicadas.
La casa D. C. Heath &amp; Cia., de Boston,
que es una especialidad en la edición de
estudios elementales sobre asuntos cientlficos, nos ha remitido tres preciosos libritos, cuya lectura hemos hecho con gran
interés. Uno de ellos es la versión inglesa de un tratado elemental de psicologla
del profesor alemán Herman Ebbioghaus,
autor de muy interesantes obras sobre la
materia, y editor de una revista de psicologla muy afamada.
El otro es un tratado elemental de Flsica en una forma muy novedosa, con aplicaciones prácticas numerosisimas, y que
pueden ser de utilidad inestimable para
los estudiantes. Su autor es el profesor
Fred R. Neeler, de Boston.
El último es un compendio de educación
clvica, bajo el titulo de la "Comunidad y
y el Ciudadano," también interesantlsimo, y tanto más novedoso para nosotros,
cuanto que adopta un sistema enteramente diverso al que se usa en México para
impartir la escasa edpcación clvica que
se da en algunas escuelas oficiales.

MODELOS
Maria:-En esta sección verá usted dos

modelos de cepillera para que elija cualquiera de ellos. Uno es de f1aoela con
orillas picadas. El otro puede hacerse en

o

(

felpa ó terciopelo, bordando las aplicaciones del ornato con u11¡cordoncillo de seda.
Le doy también el monograma que desea.
MARGARITA,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es li. reina de las vomadas, porque 1l1mprt cura, 1lt111pn alivia y 1lempr1 es eficaz. Millares de personas curadas con ella testlflcan sus maravillosos resultados, y vor esto es que se ha hecho la J)referlda del público Basta usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústula.~. Ll&amp;a"as, Uiie"l"OS,
,
Ulcer"s, Quemaduras, Fístulas, Erupciones, &amp;., &amp;.

Alos Judlos se deben las letras de cambio, que datan de 1318. Es antiqulslma la
loterla. Las primeras medias de aguja se
usaron en el siglo XV, y las primeras de
seda conocidas las usó Enrique II de
Francia. Zacarlas Jansen inventó el microscopio en 1590. Los molinos de viento
es invención árabe del siglo XV. El uso
de la moneda es casi tan antiguo como el
mundo. El arte de escribir la música por
medio de notas se debe á G:iido de Arezzo
en 1024. El papel tiene su origen en el
Egipto; el de hoy se conoció en el siglo
XIII. El paracaldas lo inventó Blanchar.
El pararrayos Franklin en 1757. El paraguas se introdujo en 1680.

o

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.........--.. ..Ilustrado''
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�492

EL MUNDO ILUSTRADO

La Belleza
La belleza es la armonla que el alma
busca afanosa: es el gozo que suefia el esplrltu; es la esencia perfumada que se levanta como incienso del fondo de la materia, y tomando forma de nube, envuelve
el corazón del hombre; es el beso de la
gloria que modela con amor todo lo que le
besa; es el ideal que reposa antes de emprender el vuelo, sobre la pluma del aire,
sobre el terciopelo de las flores, en lo hondo de las miradas y en los labios de la
mujer, y en los cuerpos de las vlrgenes;
es la serenidad del cielo que mira la bondad que pasa; es la dorada polvareda que

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MlLLAN.
Especlallsta en enfermedades secretas.
Cirugía. l\to de Santo Domingo núm. 5.

La Emulsión Predigerida
«J. M. de la Garza,&gt;
es el alimento de los pulmones y positivamente nutre, fortalece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,

D. F.

AL RECIBIR $1.fO EN TIMBRES POSTALES ó GIRO, re0&gt;!tlrá, porte pal{ado
cualQu!era de los sll(ulentes lotes: 12 va·
Quetes semillas de flores ó de hortaliza.;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
postales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna oJo de buey con luz de 3 colores;
una navaja para la barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos, ó 460
gramos de dulces finos; ó las siguientes
tres vlezas; una alcancía para dáclmos,
un atrascopo y unos anteoj~ de risa. Pida. nuestra lista d6' 3.000 efectos y direcciones para la siembra de toda clai,e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza..
W. B. Arrlngton. "La Gran Barata," Departamento núm. 1. GuadalaJar&amp;. fal.

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Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 12a. m. yde3á6p. m.
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Francisco S. Gonz6lez y Oa.--Gómez Palacio, Dur.

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.- Manuel Sevllla. 01\leras número 9.-Tarje·
tas, Membret~ Et!Quetas, Acciones y
Bonos.

suscitaron con las alas los ángeles al pasar al ras de la tierra.
Cuando la belleza se despierta, abre las
puertas del dla; cuando se duerme, en·
ciende las estrellas del cielo; cuando pa·
sa, las nubes lo saben, y vestida de oro
y de púrpura, la siguen majestuosas camino adelante, hasta el carro de la aurora ó
la hermosa despedida de la puesta del
sol.
Cuando s~ detiene brota todo un campo
de flores, se levanta alguna obra de arte,
se destreGza un rayo de armonla ó la poesla se desvela y canta cantos de ventura.
Cuando suefia, sueñan todos los poetas;
cuando llora, tiemblan todas las almas;
y cuando reza, calla el hombre, calla el
viento, callan las voces de la selva y entreabren los ventanales de la gloria y se
arrodillan los ángeles.
A veces camina triste y se detiene Junto
al agua, y el agua llora bajo las frondas.
A veces besa el niño que se encuentra á
la orilla del camino, y el niño crece envuelto en resplandor de estrellas de hermosura.
A veces canta al compás de la lira canciones de amor al poeta, y el poeta muere cantando aquellas canciones dictadas,
y nace un bosque de laurel al lado de la
tumba, y siempre, por donde pasa, deja
rastros de hermosura para los ojos que
saber, gozarla.
¡Oh, belleza! Dichosos los que te oyen
y te ven, los que tiemblan cuando te adivinan, los que adoran tu andar de soberana, los que te buscan para besar tu
cabellera, los que lloran tu ausencia, los
que á toda hora te sueñan y los que por
tu gloria rezan.
¡Rezad por ella ¡oh poetas! que ella quitará las espinas del camino de vue,tra
vida!
SANTIAGO RUSIÑOL.

•

Mujer,Jsposa f Señora
Si nos casamos por amor, tenemos
mujer.
Si nos casamos por comodidad, es¡;osa.
Si por conveniencia ó interés, señora.
La mujer quiere al marido, la esposa lo
respeta, la señora lo tolera. Enfermo, la
mujer lo asiste, la esposa lo vi"ste, la sefiora se informa de su salud.
Para uno mismo hay la mujer, para los
amigos la esposa, para la sociedad la señora.
A pie se sale á pasear con la mujer, en
carruaje con la esposa, y se va á los teatros, á las fiestas de las rosas, á un baile
y á los lugares veraniegos de moda, con
la sefiora.
La mujer comparte nue~tras penas, la
esposa nuestros capitales, la señora nuestra vanidad, y cuando al fin se llega al
término de la vida, la muj er nos llora, la
esposa nos extraña y la sefiora viste de
gran luto.
Feliz el hombré que en una sola persona encuentra adunadas las tres condiciones de mujer, esposa y sefiora.

*

EL MUNDO ILUSTRADO

Por tener trece dedos en las manos fué
rechazado de las listas de enganche del
ejército, un Joven americano, sin tener en
cuenta que con más garras mejor agarrarla y serla más apto para el abordaje.

DE CÓMO EXTIRPÉ
MIS ARRUGAS

•
••
Los cazadores de cocodrilos de Ceilán
emple&lt;ln como cebo niños vivos. Por supuesto, nunca ponen al niño al alcance
de los cocodrilos, basta que los atraiga
con su llanto y su presencia, y el cazador
se encarga de dar cuenta del saúrio antes
que pueda haber hecho presa.

DESPUES DE HABER FALLA·
DO LOS ESPECIALISTAS,
LAS SOBAS FACIALES ~

***

En el afio de 1875 el total de los depósitos hechos en los Bancos de los Estados
Unidos ascendla á $2,185.512, 774. En el
afio de 18()6 aumentaron á $4,945,124,424,
El total en el año de 1907 fué de.
$3.099,635.335,348.

Y LAS CERILLAS
PARA EL CUTIS

•••
Dos personas que estén jugantc., al do·
minó diez horas diarias y que hagan cuatro movimientos por minuto, podrlan estarse Jugando ciento diez y ocho mil afios
sin agotar todas las combinaciones del
juego, puesto que su.... número se eleva á
248,528.2n 840.

NADA. TAN ErlCAZ Y T.AK
FACIL de tomar como lu

OBLEAS DE STEARN(
Jara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el m4s fuerte dolor de
cabeza.
No eontlene Antipirina ni otral
dro¡u peligros!lB. Insista siempre en que le den la de ''Stearna"
que ea la tmica legítima.

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
• DETROIT, MICH.. E. U. A.

"El Mundo Ilustrado"
E

ll'illl&lt;e](l)I!' i&lt;emmllllsiirñ~ ~&lt;e
i&lt;e~\Úl\b~ña.

Il&amp;

i

\

Una vlda. llena do dificultada.•. de preocuvaclone,y de entermtd11de,,me ¡¡roduJu l•rotunda~ lfnAa, é lnten~as arrul!'.aS l'n
ta cara. Oomprendfa QUt-1 tales d,fectos
no sólo me de~figuraban y me hacían parecer mucho má~ vieja d., lo aue era, olno
aue t,mblán serí,n un ob;;táculu para
abrirme pa,n en el mundo. pues sa bldo es
aue el buen éxito de una mujer, tanto so·
clal como finanCIPramente, depende oor
mucho de su aparlenda. La mujer tea.
con 1foeas y surcos profundos en et rostro.
ha de luchar de,ventajosamente contra
su hermana má~ Joven y más bonita
Por esta razón me dt:cldf á comprHr cerlllas para el cutis ó "cold creams" de las
dlterentes marcas, y procedí ásobarme la
ca.ra con la mayor const11..nc1a y rel!'.ularld11.d, esperando recuperar mi primitiva
apariencia. Pero todo era Inútil. J;Lq 1trrugas se obstinaban en dearme, Y en lul!'.ar
de des1tvarect1r se hacían más visibles.
Entonces me puse en manos de un espe·
clal!sta aue me prometió Quitarme lll,li
arrugas con la mayor facilidad. Le pagná
sus honorarios y me sometí al tratamiento Algunas veces me parEcía Que lltS
arrugas lb.in d!smlnuyen&lt;lo; pero despuás
de haberme 1!'.&amp;stado tojo el dinero Que
l)Odía me encontrá con todas mis arrugas
tal y como antes. Esto me desesperó y renunciando á tr!l.tar ue nuevo, me dPsConsola bala !&lt;lea de Que tendría. que acabar
mi vida con l!l. cara llena de arrugas. Un
dla., hablando con un amigo muy versado
en Química, se me ocurrió algo nuevo vnr
una Idea emitida por ese a.mll!'.O, á lnme~
dlatamente me puse á experimentar y estudiar todo cuanto al asunto se ref.,rfa.
Despuás de tran•currlr muchos mesPs
dedicados á vruP,ba.s y exoerlmentos, y
tra.s numero~os fracasos aue me desanl·
rn11.b•n p0r el momento, al fin lo,rrá dPScubrlr un orocedlml•nto Que produjo los
má.'I asombro,os resultados en la extlroa.r,Jón de mis arrul!'.as en una sola noche.
Rebosaba de a.leKría.. Probá mi trata.miento otra vez, y mi sorpresa y contPnto no
tu vieron límites 1tl ver Que mis arrugas
h..,bfan desap!l.recldo ca~! oor C.Jmplet, ,.
Un" tercera aplicación-tres noches solAmente-ba•tó pa.ra Que me a.uedase la cara completamente exenta de a.rrul!'.aS y
tan tersa como nunca. Entonces me decl ·
clí á ofrecer m1 trat!l.mlento á mis amll!'.a.s
íotlmas. Quienes lo us&amp;ron con los más
sorprendentes rP.su1tactos, Y en vista de
ásto determlná ofrecerlo al públ!co.
Envl!l.rá detalles completos. gratis, á
cuantl\8 damas se dll!'.nen pedírmelos. MI
remedio no consiste de cerlllas ó "cold
creams," ni de soba~ faciales, ni baños de
vavor. ni de los afeites l!'.enera.lmente recomenda.dos para. Imperfecciones f&amp;cia.les,
ni hmvoco hay nada aue Inyectar ni aue
pudiese dailar el cutis en lo más mínimo.
Se trata de un descubrimiento hecho por
mí. y tan sencillo Que ouede usarse sin
aue lo conozcan las amigas más íntimas.
Be a.vllca el tratamiento vor la noche. y
por la mañana se ve la asombrosa trMnstormacl&lt;1b. Ahrunas personas IIle han escrito diciendo aue pl\rece demasiado bueno vara Que sea verdAd, Mi conte.,ta.clón
á ésto eR Que se pru'lbe y se verá Que es la
raalldad.
Si usted. lectora amable. está Interesada en mi descubrimiento. tenl!'.a. la bondad
de escribirme dirigiendo el sobre así: "Re·
len Sanbord. Dept. 2204, Oleveland, Ohlo,
E. U. de A.. " y me complaceré en remi·
t1rle detalles completos.

•

493

LAS LOTERIAS
Es extraordinario ver de cuán distintas
maneras acogen, los agraciados por la loterla, la noticia de. haberse llevado el
premio.
M. Matt, duefio de una fonda, gana los
100,000 francos. Se le pregunta cuáles son
sus impresiones, y responde:
¡Oh! no sé, estoy casi loco. . me he
pasado el dla sin probar bocado.
M. P.intet, confitero de Burdeos, ha intentado explicar lo que sintió cuando supo que era duefiJ de los 500 ooo. Era alg:&gt;
muy confu,o.... el terror, la inquietud,
la alegria; pero é&lt;ta mezclada con cierto
dolor fi,ico que no sabia en qué parte del
cuerpo residla; en fin, una cosa "desagra·
dable" que lo hizo sufrir mucho p:&gt;r varias horas.
-E~pero- alhdla-que para la próxima vez estaré ya más acostumbrado.
Un empleado de Marsella, al saber que
acababa de ganar los 100,000 1 exclamó flemáticamente moviendo la cabeza en aire
reposado:
-E, claro; esto tenla que venir; ya lo
sabia.
Un panadero de Chamberlin, que trabajaba en la casa de su tlo, fué notificado de
haber ganado en la loteria de la vlspera
los 100,000.
-Corre, vuela á recoger tu premio.le dijo un amigo oficioso que acababa de
llegar, jadeante, á comunicarle la asombrosa nueva;--corre á cobrar tu premio, y
acuérdate que he dejado á mi mujer enferma para venir á darte noticia tan plau.
sible.
-Haces mal en abandonar tus deberes,-respondióle el panadero,-pue, yo,
desde esta mañana, sé la buena nueva;
pero no he cobrado porque aún no termino
mi trabajo de hoy. El deber y los compromisos por delante, y después. . . . lo demás.
Un cura, al saber que habla sido agraciado con los 20010001 dijo sencillamente:
--Lo siento; ya no podré dormir tranquilo; ¡,iempre estaré esperando á los la·
dronesl Podrla desprenderme de ese dinero gastándolo en donativos y limosnas;
pero:aun asl, la fama de rico me quedará
y no habré ganado sino molestias. ¡Qué
desgracia!
--Pero entonces-se le preguntó,- ¿para qué entrar á la loterla si esto podia
acarrear la desgracia trayendo el premio
gordo?
-Sefiores --rtspondió, -yo Jamás he
entrado á la loterla: uno de mis amigos á
quien en cierta ocasión hice un pequefio
servicio, es quien me ha regalado el billete. Y mal me ha pagado mi favor, porque
desde hoy he perdido la paz del alma que
yo tenla, paz que no se compra ni con to·
dos los tesoros del mundo.
¡Cuán distintas impresiones reciben los
agraciados á la Ioterla. Y luego, se ha
ccurrido preguntar qué hacen de su dinero. ¿Qué hacen? Pues ... bien, distintas
cosas.
Un cochero declaró que no suspenderla
su trabajo aunque el oro de que fuese

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)V -'&gt;

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¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes de tiempo? El descuido del cabello causa la formaciGn
de la caspa, y ésta es la precursora
de la caída del cabello y de la cal vicie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud me impulsa á escribirles
que tengo ahora la cabeza bien poblada
de pelo espeso y sedoso, por haber
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
aplico una vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia. "

Tome usted este consejo á tiempo.
Use el Vigor del Cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
]¡() mancha el c11,bello. Pregunte tÍ su
m édico fo que opina del Vioor del Cabello
d el Di·. Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.
Lowell, Mass., E. U. de A.

"El Nuevo Siglo"
Ajurres. Roperos, Juegos de comedor
y todo lo que se necesita para
Amueblar una Cm.
PRECIOS SIN COMPETENCIA,

�•

194

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.
.El Vivificador de Munyonsurteefect.os mara,
viUosos en fortalecer y vigorizar tanto a. J1.s
an.:liaDos co1.00 a. losjóveDes debilitados por el
trabajo excesivo, la. au~iedad, los disgustos, el
abuso de los placeres, los t-xcesos ele todo género
y la edad. Debe tomarse pa~~urar la carencia
de actividad y energla, la deb1hdad prematura,
la falta de memoria, la impotencia ~l insomnio, la.excitación nerviosa¡ el recelo defracasa1
en las empresas, las pérd das semin·tl_es Y los
Htdores nocturnos, el deseo de alslam1ento, hl
melancolía y los malos presentimientos, la
debilidad debida á los excesos sexua\es, e. los
vicios secrdos y a. las malas costumores, las
!)érdidas del fluido vital y la Incapacidad para
el cat.rimonlo. Ejerce una acción sumameotP.
eficaz é Inmediata sobre el centro del sistere..'\
nervioso, comunicando ast vitalidad, salud Y
vigor !l. !amen te y al cuerpo. Precio, '.lnmoneda
~!cana; 2pll80S,
~ .• .,,.,_,

t

·r

dlP114ll' 1
1:fa. .Profesa 5.

·sa¡uJauao saluajy

Méxh:o. J.J. F.

Quinta de Salud
"R. Lavista"
Tlalpam, D. F.--Teléfono M. 16
Asistencia científica de
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgico.s,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Efica r atención para los enfermos. Departamento es:
pedal para señoras. Insta:lación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

dueño formara una montaña capaz de ce·
brirlo entero. Se sacó los 150,000, y al dla
siguiente, después de cobrar esa suma y
de llevarla á un banco, subió al pescante,
y comenzó, como siempre, su ruda labor
al sol, al viento y á la lluvia.
Un pescador del puerto de Marsella.
agraciado con los 100,000, no dejó nunca
de ir al amanecer á la playa á explorar el
cielo.
¿Para qué vienes?-declanle sus compañeros;-si nosotros estuviéramos en tu
lugar, nos gustarla ver entrar el sol desde
la cama ...
--No es tan fácil perder la costumbre de
toda la vida-respondia;-si ustede; estuvieran en mi lugar, harlan lo que yo:
venir todos los dias á la playa para examinar el cielo.
Un obrero ganó los 125,000, y al preguntársele sobre la nueva vida y el lujo
que desplegarla al verse dueño de suma
tan importante, respondió:
-Pienso bajarme de la. bohardilla al piso cuarto. 1Me sofoco tanto de subi(á esa
torre! ....
¡Bajarse al piso cuarto! cuando podla
vivir en una linda casit( con árboles y
sentarse á su sombra para regocijarse de
su buena suerte! ¡Oh, corazón humano!
¿quién podrá conocerte bi !n? ....

De 2.550 reyes que ha.habido poco más
300 han sido destronados, 13i ·. asesinados, 123 tomados
prisioneros, 108 ejecutados, 100 muertos
en campos de batalla, 46 obligados á ab·
dicar, 28 han sido suiddas, 25 han recibido: la muerte por_ medio: de la· tortura
y 23 se han vuelto locos ó imbéciles.
ó menos hasta la fecha,

***

El periódico _indú ,"Yugantar," que se
publica en la colonia.Jrancesa de Chandernagor, incita á los bengases al exterminio de los. europeos, y dice que pide
por la subscripción sólo "la cabeza de un
europeo." Se.ignora cuáles sean las·medidas tomadas por las autoridades francesas contra ese anuncio :subversivo y
peligroso. Se conoce que los franceses é
ingleses no son muy amados por los nativos del Indostán.

LA MORBOSIDAD Y LA MORTALIDAD SON MUCHO MAYO
RES EN LOS NI:&amp;OS CRIADOS

LAS MADRES
debieran saber. Con la mayo1
parte de las nifl.as, sus tribulacio.
nes proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy día se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de niñas en esta condición ; al~unas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarr1)1lo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado á la mayor parte
de estos tesoros de 5US padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W AMPOLE

y la hubieren administrado á sus
hijas, con el re.mltado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los prin·
cipios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígaúos frescos del bacalao, combi·
nados con Jar:.ibe do Hipofosfitos ~
Compuesto, Extractos de ~alta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidós,
raquíticos y demacrados, y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la S.:tngre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son exccbntes. "El Sr. Dr. José M.
Gaijosa, de México, diae: He
empleado su Preparación de
Wampole en una, Señorita que
presentaba algu::ios síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y de2de el primer frasco
comenzó á notarse alivio marca·
do, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al termi· ~
nar el sexto frasco." Nadle
sufre un desengaüo con est::i.
De ven:~ en todas las Botica::.

con biberón que los criados al pe
cho, si se omite en el primer caso
añadirá la leche la preparación alimenticia llamada harina «Kufeke&gt;,
que recomiendan calurosamente in,
•••
t,
numerables médicos del país y exSegún los filatelistas inglese;;, elJ¡decatranjeros. La harina «Kufeke&gt; con- no de los sel los de correos es el 12 céntiene una gran proporción de prin- timos azul de Hong Kong, emitido en 1865
cipios nutritivos que contribuyen con el-filete C. C. y que desde entonces
al desarrollo vigoro'3o del organis- no ha sufrido otra alteración. El 24 cén·
timo~ de Terranova, de 1886, ocupa el semo infantil, se digiere fácilmente y 11:undo
lugar; pero pueden e,1contrarse seademás de esto impide y corrige la llos mucho
más antiguos si se tienen en
presentación de perturbaciones di- cuenta las variaciones de filigranas Ytagestivas, diarrea, cólera infantil, ladros. Asl es que el de 5 peniques cuadrado de Nueva Gales, existe co~ el
catarro intestinal, etc.
&lt;EL NIÑO EN LA LACTAN-

• 1 "'

EL MUNDO ILUSTRADO

CIA&gt;, instructivo folleto que se
reparte GRATIS en los lugares de
. venta.

mismo color que hace cuarenta y cmco
años, lo que le ha valido Justamente el
nombre de "Great old Stamps."

•

EL MUNDO ILUSTRADO

FUOACE5
Hoy Momo está de fiesta. Hoy la locura agita nerviosamente sus sonoros cascabeles, y sus risas abren su ala de luz,
desgranando ritmos, ya dulces y apacibles, ya descompasados y broncos.
¡Carnaval! ¡Cuántos pensamientos levanta esta palabra! La imaginación, la
eterna "loca de la casa," sueña inconscientemente con las escenas maravillosas
que todos hemos leido en los vetustos
cronicones de los tiempos de oro! Al tintinear en nuestros oidos el mágico voca·
blo, pensamos al instante en las marque·
sitas rubias, coquetamente disfrazadas de
pastoras; en los rostros aristocráticos en·
cubierto~ con la seda del antifaz; en las
charlas galantes con la hermosa desconocida; en los labios bermejos, que rlen y
charlan con sabrosa coqueterla ...
Y pensando en todo esto, llena de azules humos la cabeza, cargada de recuerdos
la memoria y atiborrado el · magln con los
oropeles de antiguas narraciones, nos en. dosamos, cuando cae la noche del clásico
domingo, el correcto y estirado fraque, nos
anudamos bajo la barba la impecable corbata de batista, y felices con nuestro propio engafio, corremos desalados hacia el
sitio donde sabemos que se verifica el clásico baile de carnaval.
¡El baile de máscaras moderno! 1Qué
riJ!cula parodia de aquellos antiguos bailes, en que los más grandes señores y las
más encopetada~ damas discurrlan elegantemente disfrazados, haciendo d~rroche de "chic" y de talento! Hoy no vemos
la mano fina y delicada, surgir, como una
flor de nieve, de entre las ampllsim.:s
mangas de seda del artlstico "dominó,"
ó de entre los ricos encajes de una "toi·
lette" de los tiempos del rey Sol. Hoy la
mano que se extiende hacia nosotros, sa·
Hendo de entre los desaliñados pliegues
de un asqueroso vestido de utilerla, tiene,
magüer el engafio de los polvos de arroz,
la aspereza plebeya, que denuncia en el
acto á la maritones convertida en mere·
triz. Hoy la broma que nos es dirigida
por una hembra disfrazada de marquesa
del Trianón, tiene el acre sabor que habla en el acto de su procedencia de plazuela. Nada de "sprit," nada de talento,
nada de elegancia. Mujeres de la hez del
pueblo, cuyo lenguaje azota como el látigo de un carretonero; hombres sin honor,
que charlan de una manera estúpida, salpicando sus diálogos con juramentos de
Intima taberna; bromas que hieren como
una plebeya bofetada; dh frares que acusan la estultez de un Flgaro de arrabal;
fraques que cabalgan grotescamente sobre los hombros de sus dueños, cual si estuvieran descontentos de encontrarse en
lomos no hechos para la aristó:rata prenda; imprecaciones y gritos de reyes y duquesas, cuyo tufo apesta Avinos de la peor
laya; comparsas que parecen haberse disfrazado, no para asistir á una diversión,
sino para consumar un asalto: eso es hoy I

495
unestro baile de carnaval! Los que Aél
asisten con l 1 cabeza re¡: leta de dulces y
alegres ilusiones, al encontrarse enmedlo
de la innoble marejada, sienten asquerosa, náuseas, y [apartándose: del ir fecto

grupo, miran con lástima y tristeza esa
hmible caricatura de lo que en otros
tiempos fuera un torneo de buen gusto y
de elegancia .. ..
¡oh, nuestra, alegrlas en grupo! ¡Oh,

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
'
'
LA MAS
CELEBRE
EN EL MUNDO

�EL MUNDO ILUSTRADO

496

EL MUNDO ILUSTRA:Oó

LA CALVICIE yLA CAÍDA DEL PELO
Un Remedio infalible

LA PERTUISINE

-·-

En algunos números anteriores hemos publicado una serie d_e varias
atestaciones con el objeto de demostrar la verdadera eficac1dad de
la PERTUISINE. Hoy relatamos nuevas comprobaciones entre las
últimas cartas de felicitaciones que hemos recibido.
Dichos testimonios convencerán los más escépticos.
Certi{i,co que J,icha (otogra/ ia me ref)resenta desde
el día e11 que emne:e las
lociónes de PERTUISINE.
Firma: Víctor HAUCRECORNS,
33, Rue Viaia, Parls.

Muy señor mto:
Le agrade:co sinceramente
por el resultado ea;traordi11ario qrre he obtenido con
la PERTUISINE,
Mi pelada queda completame11te curada y los pelos
han crecido de nueco como
lo atestigua la (01ografía
que le adiunto con esta
carta. Quedo agradecido.
Firma: Víctor HAUCHECORNB,
33, Rue Viala, Paris.

DESPUES

ANTES

Compañeros de estudio de Víctor HaciclwcorM, ate$liguamo~ qrte

de !1.Uestro amigo ha crecido en dos meses, gracias á la

pelo

l '. ILLES,

PRUNEAU,

e, Rue du Boisseau, Asniéres.
Edouard

el

PERTUISINE.

Rue Eugéne Duhoi~. 68. Vitry·sur·Seine.
Louis LlTHIEC,
27. Rue Louis·Blanc, á Levallois.

THIÍVHNOT.

138, Rue du Bois, á Levallols.

Emil-. RAY~AUD,

15, Passage Notre·Dame de la C,·olx, Parí,.
Juiily1 3 de Marzo 1907.

Muy señor mto:
Es para mi una cerdadera mtis{ar.ción de poder ote1&lt;tar los "!ªfªºillqsos
efectos de ~u PERTUISINE , la re,·ono;co como muy e{ica:. para ae.ener a la
mai¡or breo~dad la caída de l pelo y harerlo crecer d~ nuevo.
Lo puedo declarar por haberlo ea:perimentado yo mismo, por lo cual le
quedo muy agradecido.
.
Quedo de V. A. S. S.
J. Bo~NET, Pro'.esor i Juilly (Francia).
La PERTUISINE es infalible contra la caida del pelo la más rebelde.

.

DEPÓSITO GS:NEIIAL:
DEPOSITARIOS EN MÉXICO,

..

PARIS-LEVALLOIS, 18, Rue des Arta.
J. LABADIE

SUCS, Y CÍA.

5.

CALlE DE LA PROFESA·

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
•
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médi·
cos Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
en ia.s últimas sema.na.s. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

JOHANNSBN, PELIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313

nuestras hoscas alegrlas de aztecas! Cuan.
do gozamos, nuestros placeres tienen un
dejo de amarg·1lsima displicencia. Nosotros no sabemos reir. No tenemos la loca,
la picaresca, la bulliciosa ri: a de los franceses; ni la irfantil y atronadora de los
alemanes; ni la jacarandosa y desbordante de los españolts; ni siquiera la franca
y alegre de los norteamericanos. Nuestra
risa es torva; más bien parece mueca para encubrir un dolor que "rictus" que denuncia perfecto bienestar. Nos reímos á
carcajadas; pero á carcajadas duras, sin
tintineos alegres. Reímos como para hacer
creer á los demás que nos hallamos contentos, como para engañarlos diciéndoles
que no somos tristes por naturaleza.
De ah! que aunque po&lt;1riamos divertirnos en ese carnaval asqueroso, no sabemos, no podemos hacerlo. Nuestro carácter zahareño se despega de la farsa 'llegre del antifaz, y sólo lanzamos histéricas
risotadas Que vibran como gritos epilépticos, acompañados por los chulapos acordes de la orque~ta. ¡Y este es nuestro baile de carnaval! Con justicia los que asisten á uno de ellos, creyendo encontrarse
con los episodios galantes que ha leido en
clásicos cronistas, tienen una horrible desilusión y creen mirar, bajo de cada careta,
la fatldica cruz de ceniza de una tristeza
incurable. El Carnaval, el verdadero Carnaval ha muerto hace mucho tiempo; por
esa razón, cuando en uno de esos bailes
plebeyos suena el taponazo del champaña,
el ruido del descorche no tiene el alegre
tintineo de un repique, si :io que parece
un doble pavoroso: es uo grito de dolor
encubierto por una carcajada!
IVAN.

Departamento de Encargos
Señor José M. Carranza.-Matehuala, S. L. P.
Por Express remitimos á usted los discos que desea.
Señor Carlos Bravo.-Monte Bello, Oax.
En carta le damos informes acerca de la maquinaria que nos
pide.
Señor José J. Rodrlguez.-Monterrey, N. L.
Ya le enviamos muestra del papel que usted desea. El precio
verdadero es el indicado en nuestra carta del 16.
Señor Carlos A. Lessler.-La Mula, Coah.
Ya mandamos empastar el segundo semestre de "El Mundo Ilustrado," reponiéndole los ejemplares faltantes.
Señor Antonio J. Ruiz.-Ciudad.
El pr_ecio de las pastas que usted desea es de cinco pesos. La
colecclon de nuestro semanario de Enero á Junio del año pasado
está agotada.
Señora Emilia S. de Durán.-Mazatlán.
Por Expres~ Wels Fargo le remitimos las pinturas y soluciones
para fotografla.
Señor doctor E. Brondo Whitt.-C. Gu.:rrero, Chih.
El p_recio de suscrición al semanario que nos indica es de S2. 75
por tnmestre.
Señor licenciado Joaquln Cárdenas Sales.-Tonalá, Chis.
Ya le fueron entregados al 11bogado que nos indica los documentos que nos envió.
Señor Manuel Garcla Romay.-Jicaltepec, Ver.
El pr~cio del calzado que usted nos indica es de Srr.oo.
Señor Carlos Chávez C.-Jiménez, Chih.
Por_ ~rta certificada enviamos á usted el billete de loter!a que
nos p1d10.
Señor Ricardo Farnández.-Tlalixcoyan, Ver.
El precio de esas navajas es de s9,s 5.
Seños Danie~ Villalpando, jr.-Rincón de Romos, Ags.
En carta pedimos á usted más amplios detalles para poder informarle acerca de las máquinas perforadoras.
Señor Manuel Sánchez Acosta.-Tetecala, Mor.
En carta le damos pormenores de la casa á la que puede pedir el
ganado que desea.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

502

VARIEDADES

Maternidad
Muchas mujeres anhelan ardientemente
tener un hijo como el orgullo y la alegría
ganos femeninos, son estériles.
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Vegetal de Lydia E. Pinkham
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otra medicina, porque entona
y for tifica todo el órganismo
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?-:-? \
desviaciones, ulceraci ónes é
inflamaciones de la matriz.
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condición física, transmite á
sus hijos la gran dicha de una
buena constitución.
Si las que van á ser madres,se
fortaleciesen con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, que por treinta
años ha sostenido á millares de mujeres en esta condición, habría menos
malpartos, menos sufrimientos y menos chascos al dar á luz á una criatura.

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males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debilidad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó :Matriz ; es
valiosísimo en el Cambio Crí tico de la Vida ; disu¡!lve y arroja los tumores que
comienzan á formarse en el Mero ; contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, etc., y vigoriza todo el sistema. l'ara la cura de los males de los riñones de ambos sexos
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flebitis? S1 V,.na escapado 6 ~l, ¿ qmere V. evitar las hinchazones persistentes,
los entumec1m1entos, la deb11t dad, que resultan tan 6 menudo de la flebitis
antigua? Tome 6 cada comida una copita de Elixir de V1rg1n1e 11Tyrdabl
que restablecer6 la circulación y har6 desaparecer todo dolor. Envió
gratuito del folleto explicativo e~cribiendo a : lll'yrdabl, 20, aue de
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De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
,

Cree el "Espectador," de Londres, que
todas las naciones de Europa andan muy
acertadas en reverenciar al viejo emperador de A•Jstria, Francisco José, pues que
á la muerte de este magnate puede volverse el viejo Continente un rosario de
Amozoc.

•••
Cálculos recientes estiman en ........ .
el petróleo que actualmente existe en América y Europa, de
donde se deduce que la humanidad no
tendrá que preocuparse de la cuestión de
combustible sino de aqul á ochocientos
cuarenta años.

1,261.000.900 toneladas

MEXICANOS PROMINENTES RECOMIENDAN LA PE-RU-NA
Morelia del Sagrado Corazón.
Carta del Ilmo.
México.
Marzo 21 de 1906.
Arzobispo de
",\\e consta que á muchas
personas les ha producido
Michoacán.
el uso de la Peruna un efec=
Magníficos Resultados Producidos
por la Peruna.

to saludable, muy bueno y
muy rápido."
i' Atenógenes Silva,
Arzobispo de
Michoacán.

•
**

En algunas iglesias de los Estados Unidos se está tratando de tomar medidas
protectoras contra los descomunales sombreros que llevan algunas devotas, los
cuales mantienen en la sombra á un par
de vecinos de cada lado, si es que·no se
avecinan con otro sombrerón, y entonces
viene el conflicto.

La Peruna--__ Cur( una Tos Persistente.

Guadala.ja.ra, México, Abril 23, 1905.
Muy Sres. míos:-Tengo la. satisfacjión 1e comunicar á V des. que el uso
!el medicamento denominado «Peru·
1a&gt; ha. curado radicalmente en pocos
lías á una. persona de mi familia que
veula. padeciendo desde hacia dos me,es de una tos molesta y persistente .
De~Vdes.)fmo. S. S.
José de Jesús,
Arzobispo de Gua.dala.jara.

•••
Acaba de votarse en el congreso g eográfico de Ginebra la resolución de que
las horas del dla llevarán una numeración
consecutiva del 1 al 24. Por tanto, los re·
Jojes deben de marcar, en lo sucesivo, las
24 horas del dia. Asl desaparecerán esas
iniciales A. M. y P. M., que pueden significar muchas cosa .

Resfríos y Afecciones Catarrales.

O. Gutiérrez Quintero, Abogado.

Sta. Teresa. Núm. 14, México, D. F.
Diciembre 28 de 1005.

**•

,res. Peruna. Drug Co., ·
Columbus, Ohio, E. U. de A.
Muy Sres. míos:-Tengo\el gusto de
~omunica.r á Vdes., por medio de la.
presente, que su preparación, la. Peruna., es realmente maravillosa como re·
uedio para resfrios y afecciones ca•,arrales.
Mi señora. esposa, que los padece de
dguna intensidad y de carácter rebelle, se alivió rápidamente con haber
·,ornado sólo un pomo de tan benéfico
·e medio.
Para. beneficio del público en gene·
·al y para que se alivien muchos enfermos con ta.n excelente remedio, di·ijo á Vdes. estas lineas, de las cua.es pueden hacer el uso que crean conieniente, pues lo manifestado es un
testimonio de los buenos y rápidos
efectos de la. Peruna..
Dd Vdes. atto. y afmo. S. S.

Un médico francés afirma que el cacao
presenta inconvenientes en la alimentación de los niños, y sobre todo en los de
corta edad. Las funciones digestivas se
desarreglan, se excita el sistema nervioso, la sangre se debilita y se retarda la
nutrición. Esta acción nociva es debida
á la presencia de ácido oxálico en el cacao.

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se ha sabido hace poco tiempo que existe en Fez una biblioteca rica en manuscntos inéditos de Tácito. ¿Cómo habrán llegado al centro de Marruecos? ¿Provienen,
como se cree, del saqueo de Roma? Miste·
rio. Lo cierto es que deberla constituirse
al estar pacificado Marruecos, una comi·
sión de sabios franceses que examinen
esos documentos preciosos.

***
Según el periódico "Jorodzu Chohor,"
de Tokio, existe un hombre, Kosabruro
Fujimatsu, que nació en Jamazasi, en la
provincia de Chicugo, hace ciento setenta
anos. Ha visto las guerras feudales de
los "daimios," participando en la rebelión
de los "satsuma," y visto la reconstitu ción del imperio. Kosabruro Fujimatsu
tiene 7 hijos, 18 nietos y 47 biznietos .

:Monterrey, México.
La. Peruna. ha. producido en esta ciudad magníficos resultados á las personas que la. han toma.do. Esto me lo ha.
asegurado uno de los mejores médicos,
el Sr. Dr. D. Juan de Dios Treviño,
quien goza de alta reputación, la cual
es muy bien fundada. por su ciencia.
médica y acertada. práctica..
Que se extienda el uso de la. Peruna.
por todas partes, para que la. huma.ni·
dad tenga. alivio, son los deseos de su.
afectísimo S. S.
t:Sa.ntiago de la. Garza Zambrano,
Arzobispo de Linares.
Ca.lle Juárez Núm. 2.
l

Catedral de Morelia, Michoacán, México

C. Gutíérrez Quínte,:o.

Morelia. es una de las principales ciudade.&lt;; de México, y tiene una. de las más bella~ catedra.les de la. República cuya arquitectura. es espléndifü. Esta magnifica catedra.! da á la plaza. de los Mártires y es el lugar oficial de
1
su Reverencia., el Arzobispo de MichoaCif:1,.
. .
.
Este dignatario eclesiástico, cuya posición en la mitra, amplios y profundos conoc1m1entos en todo, escribe
una. carta referente á la Peruna., la. cual debe ser leida. con gran interéi en todo el mundo, por estar escrita por
una. verdadera. autoridad.
La. Peruna. es de valor especial para. los residentes en Morelia, con motivo de su clima. peculiar local y de sus
condiciones durante cierta. parte del año.
L1s enfermedades catarrales de los intestinos y otros órga.nos abdominales, son las más terribles en las tierras calientes.
La. Peruna. ha demostrado invariablemente ser un excelente remedio en todos estos casos.
La fa.roa. de la Peruna. ha. llega.do hasta. los últimos confines del mundo civiliza.do, y cuenta. entre sus amigos
á personas de todos sexos, condición y estado.

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CALENDARIO _DE lA SEMANA
DOMI NGIO

7
(1'! del mes y 2'1 de cuaresma). Santo
!om~s de Aquino, confesor y doctor de la
1gles1a: santas Perpetua y Felicitas mártires. Oficio y misa de la Dominica· rito
semidoble y ornamento morado· se 'hace
conmemoración de santas Perpétua y Felicitas. Se traslada santo Tomás de Aquino el ,9 de este mes para la archidiócesis·
Yel 30 del mismo para la ciudad. Domingo
de la Transfiguración porQue el Evangelio
nos refiere la que obró el Señor en el Tabor, á la vista de tres de sus disclpulos.
Semana del hijo pródigo. Función en Santo Domingo.-(P. S.)

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DE

LUNES

8
San Juan de Dios, confesor y fundador
de los hermanos de la caridad. Santos
Quintín y Filemón, mártires. Función titularé indulgencia plenaria en la iglesia
del primer santo.
MARTES

9
S1nta Francisca Romana viuda y san
Casiano, obispo, confesor. '
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MIÉRCOLES

10
Los ~anto~ cuarenta, mártires, y san
Macano, obispo, confesor. Rito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de ditunto. Comienza la novena de
sefior san José en varias iglesias.

MANCUERNAS.

PYJAMAS

JUEVES

11
En .México, san Antonio Abad, patrón
menos principal de la ciudad, trasladado
d~I .17 de Enero. En la archidiócesis. San
Cmho Alejandrino, obispo. confesor y doc·
tor; tr~sladado el 9 de Febrero. S•ntos
Eulo_g10. presbltero, mártir, y san Constantmo, confesor.

. . ~_¿ ·
Para dolores en la reR:i6n de
los Riñones 6 para la Debllldad
en las Caderas, el emplasto deberhplicarsecomo sevéarriba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock.

~

VIERNES

Insista en obtener el
de

Allctck

~

Para Mal de Oarganta,Tos,
Bronquitis,Pulmones Debill•
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, apU..
quese como queda dicho.

]ENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millüneB
urante. ma~ de 60 anos. Como todas las cosas buenas ban sido imitados, pero solamente
en apar1enc1a.. Los de Allcock se garantiza que no continen Belladona Opio ni II

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12
Festividad de la sacratlsima sábana de
Nuestro Sefior Jesucristo. San Gregorio
!'\ag~o. papa, confesor y doctor de la
1gles1a, cuyo oficio se traslada al dla 30
para la archidiócesis y al 3r para la ciudad. San Teófanes, ronfesor.
En .la basUica de Guadalupe, visita de
los .siete al.tares y función de la archidiócesis de ~1choacán. Función á san Francisco Javier en la parroquia de la santa
Veracruz y otras iglesias. Comienza la
novena de san Benito Abad en san Juan
de Dios. El Evangelio de la feria refiere
la parábola del padre de familia._.:(S. )
SÁBADO

13·
Santos Leandro, obispo, confesor; Rodrigo, presb!tero; Salomón, mártires y
Eufrasia, virgen.
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�507
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

506

proposiciones de reildición de parte del
jefe, las cuales fueron aceptadas incondiLlega Alvarado á Tututepec
cionalmente. La rendición se llevó á cabo
En una de nuestras efemérides relativas el 6 de Marzo de 1818. El coronel Aguirre,
á tos últimos dhs de Enero, hablamos de que era el jefe de los realistas, era un solla expedición mandada por Cortés á las dado pundonoroso, y los vencidos no fueórdenes de Alvarado para que terminara ron objeto de las burlas y vejaciones á
la pacificación de oaxaca y demás puntos que se les sujetaba siempre después de
de la región dominada por los mixtecas Y una gloriosa resistencia.
zapotecas, expedición que salió deCoyoacán el 31 de Enero de 1522.
1 de Marzo de 1524
Después de varios combates ligeros,
sostenidos sobre la marcha, llegó Al varado
Primer cabildo en la ciudad.
á Tututepec, punto final de su viaje, el 4
de México
de Marzo del mismo año, y el rey del lugar,
El primer cabildo celebrado en la ciudad
que se habla mostrado hasta ~~tonc~s de México se llevó á efecto en la casa del
hostil á los conquistadores, sallo á reci- conquistador Hernán Cortés el 1 de Marzo
birles y les colmó de demostraciones de ale- de 1524, y fué presidido por el mismo Corgria. Desconfió Alvarado de estas mues- tés con el carácter de gobernador.
tras y trasladó su campamento del cenFormaron parte de él, aparte de su pretro de ta ciudad á las afueras de la misma; sidente, el alcalde mayor de la ciudad, que
este hecho señaló el principio de una se- era don Francisco de las Casas; el alcalrie de crueldades de parte del jefe de la de ordinario, que se llamaba Ortega, Ycinexpedición.
co regidores, cuyos nombres eran: Tapia,
ocampo, Paz, Hinojosa y Jaramillo.
4 de Marzo de 1522

Efemérides de la Semana
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''OMEGA''

19 de Marzo de 1521
Solemne consagración de
Cuauhtemoc

El último emperador de los mexica, lo
mismo que su antecesor, Cuitlahuac, retardó la ceremonia de su coronación por
unos ochenta dlas; algunos historiadores
juzgan que esta coincidencia se debió á
alguna ceremonia religiosa, establecida
por esos tiempos, mientras que otros aseguran que la tardanza se debió á intrig&lt;1s
j)Ol1tic11s, y que la coincidencia no significa
nada en este caso.
Lo cierto es que, habiendo sido designado para el trono Cuauhtemoc, en el mes
Panquetzaliztli, dejó pasar los de Atemoztli, Tititl é ltzcalli, y no se hace coronar
sino hasta el dia 6 Cipactli, del mes Atlacahualco, principio del año yei Calli, -1ue
correspondió al 19 de Marzo de 1521.

s de Marzo
2

Hernández de Córdoba llega
á Yucatán

Calleja propone la capitulación
á Morelos

Habiéndose hecho á la vela Hernández
de Córboba, con intención de dirigirse á
Jas islas Lucayas, fué arrojado por el
viento contra las costas de la peninsula
maya, que desde entonces lleva el nombre
de Yucatán. Tocó primero en el Cabo Catoche y después en la isla de Mujeres; en
el Cabo, los que formaban la expedición,
fueron llamados por los mayas con estas
palabras: "conex cotoch," que significan
vengan á nuestras casas, y de alll formaron los españoles el nombre de Catoche.
Desembarcaron los llamados con toda
clase de precauciones, las que fueron muy
útil,s, pues los mayas los recibieron á
punta de flecha; se trabó un combate, del
que los exploradores llevaron dos prisioneros y srran cantidad de oro, tomado de
un templo por un misionero. Esto sucedió
el 5 de Marzo de 1517.

Derrotado Matamoros al intentar introducir vlveres á Cuautla, y perdida toda
esperanza de los sitiados de tener auxilios
posteriores, creyó Calleja que habla llegado para los insurgentes el momento de
capitular sin dtshonra, y el 2 de Marzo de
1812 hizo llegar á Morelos el decreto de
indulto, expedido por las Cortes en Noviembre del año anterior, ofreéiendo, al
mismo tiempo, el perdón para ,Yiorelos,
Galeana y don Leonardo Bravo. El primero de estos jefes devolvió el decreto á Calleja con la siguiente nota: '·Otorgo igual
gracia á Calleja y los suyos."
3 de Marzo de 1811
Batalla de Zapotlán

-·UNLIBRO PARALASMAí)RES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
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2 centavos, y s~ recibirá Inmediatamente este librito,

Mundo llust. Marzo 7-1909,
&lt;'

de 1517
ROMAN S- ALVAREZ

de Marzo de 1812

Nombrado Cruz comandante general de
la Nueva Galicia, para crear un competidor á Calleja, desde luego procuró dar
muestras de que era tan feroz como su
rival.
Ordenó al coronel Porlierque persiguiera á los insurgentes que se hallabar. en
Sayula, Zacoalco y Zapotlán el Grande,
haciéndole la siguiente indicación: ' No
debe perdonarse la vida de ningún rebelde, sea de la clase, condición y edad que
sea." No ntcesitaba tanto Porlier para
emprender una feroz persecución de los
insurgentes; se dirigió á Sayula, adonde
entró sin resistencia, lo mismo que á Zacoalco, y se dirigió á Zapotlán. El 3 de
Marzo de 1811 halló al grueso de las tropas de los insurgentes, á las órdenes de
Navarro, y dispuso la batalla en la barranca que conduce á Zapottán.
Navarro opuso una tenaz resistencia á
los realistas; pero las tropas de Porlier,
perfectamente disciplinadas, arrollaron á
los insurgentes y los hicieron retirarse en
desorden.

EL TEMIDO ANGEL EXTERMINADOR DE LOS NIÑOS es el
cólera. infantil, la. dia.rrea. y el ca.·
tarro intestina.!; única.mente puede
continuar su marcha triu nfal en
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6 de Marzo de 1818
Se entrega el fuerte de Jaujllla

'

Cada una de las resistencias hechas
por los insurgentes en los fuertes levantados y defendidos por ellos es una página de gloria para los defensores y n_o
pocas veces de vergüenza para los enemigos. Los fuertes de Los Remedios y de
Sombrerete no cayeron sino después de
haber agotado todos los recursos de que
podían disponer los defensores y cuando
toda resistencia e1a humanamente Imposible.
El ataque y defensa del fuerte de Jaujilla es otra página gloriosa para los insurgentes, pues si bien es cierto que éste fué
el único quti se rindió teniendo aún recursos de de:ensa, también es cierto que las
proposiciones de capitulación inclulan la
concesión de plenos honores militares para los heroicos defensores. Empezado el
sitio del fuerte desde los primeros dias de
Enero, cuando los realistas empezaban á
desesperar de poderlo tomar, recibieron

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 9. Febrero</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Marzo de 1909

Sr. Dr. D. José Ramos,
t EL 26

DE l'EBRERO

Número 10

�EL MUNDO ILUSTRADO

51Ó
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DI.RECTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAYO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . . . . .
En el Extranjero. . . . .

$ 1.25

1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. .. . . . . . . . . . . . . . . $ o.~5 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2 a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

¡AMOR .... .!
Antes que el poder, la gloria ó la riqueza, el hombre bus·
c::1, como suprema fatisfacción de su existencia, el amor.
Antes de pensar en cavar la tierra para buscar tesoros
de escalar tronos para encontrar súbditos, de crear grande'.
zas para suscitar admiraciones, soñamos con una mujer
toda encantos y toda pureza que nos ama, que nos tiende
sus brazos alabastrinos y sus labios de rosa, para que en
ellos reposemos nuestras frentes ó bebamos los néctares
diviuos.
Qnien acaba por ser Rockefeller, comienza siendo Love·
lace; antes de llegará ser César, se es don Juan; Atila tuvo
sus momentos de ser Pablo, como Cornelia sus ocasiones
de ser Virginia; Creso y el Tirano de Siracusa lanzaron,
antes que destellos y ucases, suspiros y lamentos· Beatriz
precedió á la &lt;i:Divina Comedia», y hay dos cosas tri;tes para
el pensador y el filósofo: la primera, ignorará quién amó
Homero antes ~e canta! las proezas de Aquiles y las em·
pre~a~ te~er~nas de Uhses, y saber que Napoleón, el gran
capitan, Jamas supo verdaderamente amar.
A los veinte años, la savia de la vida, cálida y exuberante, penetra todo el sér y circula en la profundidad de todo
el organismo. Es vida y pide acrecentar la vida. Va al ce·
rebro y se transforma en idea; va al corazón y se hace sen·
timiento. En el nervio es vibración; en el músculo, fuerza.
Y todo: idea, sentimiento, fuerza y voluntad, tiende á un
fin único, á un resultado principal y predominante1 á la ex·
pansión y á la perfección del sér, completándose con otro
sér análogo y reproduciéndose en otros innumerables
seres.
Por eso el amor subyuga. Es la promesa de una dilata·
ción de nosotros mismos y de nuestra inmortalidad á tra·
vés de otros seres. Y como las dos supremas aspiraciones
s?n la expansión del propio sér y su indefinida perdurabi·
hdad, amamos porque nos amamos, y preferimos el amor á
todo porque sólo el amor es capaz de acrecentarnos y mul·
ti plicarnos.
Al arrancar Eva la manzana del árbol maldito y al ofre·
cerla á Adán, afrontaba las iras de Jehová porque sabía
que, como Jehová, y desobedeciéndolo, ella también se
hacía creadora. Y Adán, al aceptar y probar el fruto prohibido, tenía la convicción de que su sér, fundido en el de
Eva, se extendería, se multiplicaría y cubriría todo el espacio y duraría lo que durara el tiempo.
El poder, la riqueza y la gloria no ofrecen iguales garantías de expansión y de perdurabilidad. El poder menos
aún que la gloria; la riqueza menos aún que el poder.
Quien mucho puede, es un sol que alumbra todo un sis
tema planetario. Pero extinguido el sol, todos los planetas
se obscurecen.
Quien mucho tiene puede uncir á su carro todas hs mise·
rías ajenas y acrecentar su vida con la de ellas. Pero caídas las riendas de las manos de Apolo ¿quién será capaz
de conducir el carro del sol y qué cuádriga se ofrecerá dócil al freno?

Quien mucho se !,1ace admirar, puede perpetuar sus ideas
Y hacer conservar, en las generaciones venideras, el culto á
su memoria. Homero vive aún, y viven también, con él,
Prax~te~es y Fidias. La gloria, como el amor, perpetúa y
mulhphca, y tal parece que al igual del amor, y acaso antes que él mismo, debía atraernos y subyugarnos.
Pero la gloria no se disfruta en vida ó se disfruta rara
vez. Homero se ignoraba; son sus pósteros los que lo han
descubierto. Por un Miguel Angel que clama ante la estatua: &lt;i:¡Habla, puesto que existes!» cuántos artistas sienten el
desaliento y la incertidumbre y cuán pocos tienen fe en el
fallo de la posteridad.
Cervantes era un gran admirador de su «Quijote»; pero era
el ~nic?· ~illet, César Frank, Bizet, y son legión, no han
sabido Jamas que eran grandes y gloriosos y al morir ignoraron que habían de vivir en la admiración de los
hombres.
A _veces un Zola? un Wagner acaban por imponerse y
dommar; pero ¿cuantos de entre los centenares de miles
que quisieron irradiar luz y calor perduran en el firmamento?
.~n cambio, cuand? e~tre encajes y edredones se agita un
n_m o sonrosado y morbido; cuando lanza los primeros va·
gidos y agita trémulos é inciertos sus miembros la madre
Y el padre, ungidos y consagrados por el amor, dicen con·
vencidos y regocijados: &lt;i:¡Es nuestro!» saben que lo más
pro~undo y recóndi~o de su sér ha pasado á aquel recién
nacido, que tendencias, anhelos, esperanzas, todo incuba
en aquel germen, y que mañana, hecho flor ó hecho fruto
encer~ará e~ sus nectari~s las mismas mieles y en su pulp~
los mismos Jugos que dieron sabor y sustancia á sus progenitores.
E_l amor, pues, más que nada en el mundo y con mayor
razon que cosa alguna debía ser la felicidad 1 y sin embar·
go, nada m~s fala~ y precario q ne la dicha q ue procura el
amor. Es cie.rto: sm el amor la vida es imposible; pero, á
la vez, es evidente que, por él, la vida es dolorosa.
Los poetas lo han cantado y maldecido; le entonan himnos y le lanzan imprecaciones. Toda la literatura humana
canta el a~or como un paraíso, para después denunciarle
como un mfiern~. Por c~da idili? hay cieu elegías y por
c~da pastoral mil tragedias. Y s1 hemos de juzgar de la
~ic~a que el amor es capaz de proporcionar, por lo que de
el piensan y sienten quienes más hondamente lo han sentido y más de cerca estudiado, acabaremos por convenir
en que el amor es la bancarrota de la felicidad.
Para encontrar en el amor la dicha, es fuerza resignarse
á no materializarlo, á no realizarlo como lo hizo Dante.
Amar, como se amaron Jason y Medea, es hacer trágico el
amor; amar, como Hamlet á Ofelia, es hacerlo cruel é infe·
cundo; amar, como se amaron .M.acbeth y su tigresa es hacerlo criminal, y el único modo de amar y de ser feliz es
amarse á la manera de .M.r. Jourdain y deMad. Proudhome.
La Naturaleza es la gran traidora. Nos tiende por doquier
rede~ y nos prepara, en cada rincón, emboscadas. Ha Y' un
me~io se~uro de saber cuándo nos atrae á un abismo ó
qme!e ob_hgarnos á algo difícil ó irrealizable. Consiste en
~~dir el tmpu.lso que nos lleva á conquistar una quimera
o mtentar un imposible.
.Mientras más poderoso es el deseo más peligroso es el
acto._La Naturaleza nos solicita frenéticamente hacia la vida,
precisamente _porq,u~ nos ha hecho la vida dolorosa y triste. Creemos irresistiblemente en la inmortalidad, precisa·
mente porque somos perecederos y transitorios. Cuando la
Naturaleza quiere que atravesemos un barranco lo cubre
de. flores é instala del otro lado una seducció~ que nos
gnta: ¡Ven!
Si nos hace amables y deseables la gloria la riqueza el
.
'
poder y e1 ~mor, es, Justamente,
porque amor,
poder, ' riqueza y glona son torturas y no goces, dolores y no placere.s, angustias y no fruiciones.
La Natu~aleza, implacable, no parece haberse preocupado, poco ~i mucho, de que fuéramos felices, sino tan sólo
de que fueramos muchos y de que llegáramos á ser fuertes
y como quiera_que el hombre quiere ser feliz antes qu¡
fuerte, el conflicto es eterno y, al parecer, insoluble.
Pero en sus siniestros proyectos contra la Humanidad
la Naturaleza nos ha dado un arma y se ha dejado un~
brecha.
Nos c~eó inermes, desnudos, mise~ables y ridículos, y
hemos, a pesar suyo, y buscando abados en sus propias
fuerzas, hacernos grandes, fuertes y dignos.
Del seno de la noche hemos sacado la luz; de la debilidad hemos hecho fuerza; de la ignorancia, ciencia· del ins·
tinto ciego, razón ilustrada.
'

su

EL MUNDO ILUSTRADO

•
1
\

¿Y no habíamos de resolver el gran problema, el que
quiso vedarnos, el de nuestra felicidad?
Imposible. Si todas las demás grandezas las ha conquistado el hombre, cuando no las consideraba como medios
¿había de fracasar en la conquista de lo que es el objetivo
y el fin supremo, es decir, la felicidad?
No lo creemos y pronto creemos poder demostrar que la
felicidad, como la ciencia y la virtud, son perfectamente
accesibles al hombre.
DR. M. FLORES .

CRONICA CIENTIFICA
la Electricidad Salvadora

tensi6n no debe pasar de quince á diez y seis centímetros;
si pasa de este punto, se debe tomar precauciones porque
hay peligro de arteroesclerosis. Si la tensión es más baja
que el punto mencionado, el individuo se halla en estado
de gran debilidad; un mendigo, por ejemplo, que ha estado
sujeto á un ayuno prolongado, tiene una tensión inferior á
la normal; si se le hace comer abundantemente, su tensión
aumentará, y con poco que se insista pasará de la normal.
La vida exige un equilibrio completo de todas las funciones orgánicas, y la medida matemática de la presión arterial es la única que puede dar indicaciones absolutas y
exactas á este respecto.
Todo esto se sabía desde hace muchos años y se habían
ensayado varias drogas para su curación¡ pero no se había
obtenido resultados satisfactorios.

•••

El descubrimiento del profesor d'Arsonval, de las corrientes de alta tensión y alta frecuencia y su aplicación á
En da lucha por la los hipertendidos por el doctor Moutier, discípulo del pri·
v i d a &gt; , característica mero, parecen haber resuelto el problema.
La ciencia tiene, á veces, revelaciones que desconciertan;
de la ley de la selección natural, el indi· he aquí una de ellas: como todo el mundo sabe, en los Esviduo tiene que com- tados Unidos se ejecuta la pena de muerte por medio de
batir contra dos clases una corriente eléctrica de poca alternación; es decir, que
de enemigos: los seres se pone al servicio de la justicia la infinidad de accidentes
enemigos de su espe- que se repiten con frecuencia en las fábricas donde se hacie y los seres de su ce uso de la electricidad. En las máquinas industriales se
misma especie, que, por hace uso de una corriente que se invierte cien ó doscien·
serlo, se convierten en tas veces por segundo; la corriente de d'Arsonval, llamada
sus enemigos indi vi- de alta frecuencia, se invierte cuatro ó cinco cientos de veces en el mismo espacio de tiempo; la primera de estas co·
duales.
Pero al hombre se le rrientes atraviesa el cuerpo y mata; la segunda lo atraviesa
ha descubierto, última· sin causar la menor sensación
Esto no quiere decir que no produzca ningún efecto; la
mente, un nuevo ene·
migo que no se sabe si corriente de alta frecuencia, aplicada por primera vez á los
Profesor d'Arsonval, descubridor de las
será originado por seres conejos, hizo que disminuyera su tensión arterial; se quiso
corrientes de alta tensión
extraños á la especie ó aplicar la misma corriente al hombre y no dió ningún re;,
y alta frecuencia
si será consecuencia na- soltado; pero no se trataba más que de cuestión de dimen·
siones; los aparatos que servían para los conejos eran detural de la existencia del individuo. Este enemigo se pu- masiado débiles para los hombres¡ lo que se necesitaba era
diera llamar la vejez, si su presencia se debiera siempre al crear aparatos que produjeran una corriente capaz de ejertiempo; pero el mal más grave está en que en multitud de cer su influencia sobre el organismo humano. Entonces se
casos se presenta cuando el tiempo no lo justifica todavía idearon las grandes máquinas de potencia formidable, y se
y entonces se llama vejez prematura.
domaron sus formidables corrientes, para ponerlas al ser·
El uso continuado de los vasos sanguíneos hace que és- vicio de los enfermos.
tos pierdan su elasticidad y se endurezcan, exactamente
como los tubos de hule que han servido durante mucho
tiempo, y á este estado de los vasos se llama arteroesclero***
sis. La arteria endurecida se hace quebradiza y á nadie esE~ tratamiento no deja de ser impresionante; se coloca al
capan los peligros de un tal estado, pues la ruptura de la
paciente dentro de una especie de jaula y se le baña
arteria trae, como consecuencia inmediata, la muerte.
Ya dijimos que esto no sólo sucede á los viejos; que si con t.or~e1;1tes de fl~ido; su c_uerpo se cubre de chispas
fueran éstos solamente los atacados del mal, se les podría de_vemhcmco á tremta cenhmetros .de longitud, acom·
considerar como una de tantas calamidades de que adolece p~nadas de crepitaciones precipitadas, verdaderas detona·
la vejez; pero hay muchos jóvenes que, á pesar de serlo, ya ciones.
Convertido en el núcleo de un gran fuego artificial, el
tienen sus arterfas endurecidas, y que, quizás más q ne los
viejos, se hallan en peligro de morir en cualquier instante. tratado apenas se da cuenta de ello. Cómodamente sentado
Si para la galantería &lt;la mujer no tie·
ne más edad de la que representa»
,.... para la ciencia el hombre tiene l~
edad de sus arterias, y si éstas son
viejas y endurecidas, el individuo
será viejo aunque tenga pocos años.

***
Una vez que las arterias han perdido su elasticidad, palpitan con de·
masiada fuerza; la sangre circula con
dificultad por canales que se han en·
durecido ó estrechade&gt; demasiado; á
este fenómeno es al quesedael nom·
bre de hipertensión, comparando á las
arterias con tubos de distribución de
gas; naturalmente se comprende que,
una vez que el tubo está averiado,
con facilidad se produce una resquebrajadura. Una arteria demasiado
MáquinaJtipo para~la producci6n de corriente de alta frecuencia.
tensa es una arteria vieja. ¿Hay al1. Carrete de inducci6n.-2 Condensador de alfa
gún medio para devolverle su jufrecuencia,-3. Resanador.
ventudY Parece que sí. ...
La hipertensión arterial se mide por medio de instru·
mentos especiales que tienen la apariencia de los manómetros que se usan en las calderas de vapor. Normalmente la

¡¡¡:¡:=;;;;;;;::::::::::=~~;;.;;;:;~~~~~~.ai!.---

�513

EL MUNDO ILUSTRADO

512

EL MUNDO~ILUSTRADO

una excitación cualquiera se lleva su
tensión arterial á la normal, el enfermo
parece lleno de vigor y de energía; pe·
ro apenas pasado un momento, la tensión disminuye, la energía desaparece y
el sujeto vuelve á su estado de depresión; esto es lo que ha hecho decir que
el~neurasténico es un &lt;débil irritable&gt;.
Como se ve, el organismo presenta
grandes analogías con un acumulador
eléctrico, cuya fuerza electromotriz estuviera representada por la tensión arterial: los dos parecen obedecer á las
mismas leyes físicas. Si se lleva un
poco más lejos la comparación, se puede
asimilar á los nervios con los hilos de
distribución de la corriente eléctrica.
El cuerpo humano es una gran fábrica
de energía eléctrica, en la que los dina·
mos son substituidos por una serie de
pilas, formadas por las innumerables
celdillas del organismo.
Por lo tanto, el tratamiento de la neuraste~ia por medio de la electricidad, no
es mas que la carga razonada de una
máquina eléctrica que cede su energía
Paciente sometida al tratamiento llamado "D'Arsonvalizaci6n ''
con facilidad.
medidor. Después de unas seis sesiones ha llegado á su
La neurastenia es una enfermedad contagiosa, su contapunto normal, quince centímetros.
gio no es por el procedimiento de las enfermedades viruEn este punto puede cesar el tratamiento. La curación
lentas, sino siguiendo el símil de que nos ocupábamos ha·
sin ser definitiva, _protege por un tiempo bastante largo'. ce un momento, vemos que los acumuladores eléctricos
El tratado no obtiene una patente de eternidad; pero se necesitan un tratamiento especial que depende de su modo
h_alla dotado de una juventud fisiológica que le dura va- de construcción; si el funcionamiento del aparato no e~tá
nas semanas y que le permite dedicarse á sus trabajos de acuerdo con su construcción, se descompone. Dos seres
normales.
que llevan la misma vida acaban por ver las cosas desde el
¿Cuál es el mecanismo curativo de las corrientes? Es mismo punto de vista; sienten las mismas impresiones·
demasiado complicado para tratar de explicarlo en una acaban por ponerse al unísono. Si uno de ellos se hac~
charla como ésta.
neurasténico, el otro se halla en el caso de un acumulador
Los resultados obtenidos están en perfecto acuerdo con eléctrico de gas!o constante sujeto á alternati vas bruscas
la teoría de la hipertensión; en efecto, este fenómeno se de carga y descarga; el .segundo sujeto se verá atacado de
observa, generalm~nte, entre las personas cuya nutrición se neurastenia por contagio.
hace lentamente, o se halla retardada por una intoxicación
•
[alcohólica, tabáquica ó alguna otra], yse observa también
De esta manera, la electricidad, á la que tantos servicios
entre los individuos cuya sangre abunda en ácido úrico· debe el género hu~ano, nos está salvando de la vejez, cuanpues bien, las corrientes de alta tensión activan la nutri: do menos de sus mconvenientes; ante este resultado no
ción y aumentan las combustiones orgánicas.
han faltado personas que piden aún más: quisieran qne ya
Las corrientes de alta tensión se usan también entre las que las corrientes han hecho tantas buenas cosas, hicieran
p_ersonas ata~adas de hipotensión, entre los agobiados del todo lo q?e á ellos les viene en deseo; pero no hay que
sistema nervioso, los que están agotados por el trabajo· en ser tan exigentes: nosotros confiamos en que la electricidad
una_ palabra, al enorme número de personas á quiene~ se tod~vía hará muchas cosas sorprendentes; pero no hay que
designa con el nombre de neurasténicos.
pedirle, por ahora, tanto; ya es bastante que nos haya li·
· brado de la vejez, ya sea por el tiempo, ya prematura.

..

•*•
Si se examina la tensión arterial de un neurasténico se
observa~á que varía, de la misma manera que la fuerza eÍectromotnz de un acumulador eléctrico, que se cargará y se
descargara antes de que su carga fuera completa. Si se carga un acumulador, en menos de una hora su fuerza electromotriz se eleva á 2 vi., lo mismo que si estuviera totalmente cargado. Pero si le pone á descargar, en un momento su carga se debilita y se hace nula; de esta manera tenemos alternativas bruscas entre la carga completa y la
inercia.
Lo mismo sucede con el neurasténico. Si por medio de

.

*

Sed moderados y sobrios en vuestras costumbres y lo·
graréis conquistar vuestra propia salud corporal y moral
y la de vuestros hijos.

***

{!n doctor europeo preconiza, para substituirá la trans·
fusión de sangre, la inyección arterial de leche, algo tibia.

*

Sueci~ y Noruega poseen *la*mayor proporción conocida
de habitantes que saben leer y escribir, siendo verdadera~ ente raro hallar una perso.aa analfabeta.

•

l
Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo l luslrado"
(CONTINÚA)

?,
1

-Sí, al pretextar qu; ~eresa había estado en. la imposi·
bilidad de prevenirla a tiempo de su ausencia. . .. pues
ella le había escrito á medias palabras y firmando con uom·
bre supuest0, suplicándole que difiriera su vis~ta. Y esa
carta escrita desde esta mañana y que me habia yo en' de hacer llegar a' us t e d .... i he 1a aqui.
'I
cargado
En esta vez, la fisonomía de Lucy manifestó un desprecio indecible,
-;.Y qué, insiste usted?
-Sí, insisto. Quería, sí, á toda costa, encontrame solo
con usted en esta última entrevista.
-Llamo-dijo Lucy densamente pálida, dirigiéndose
hacia el botón eléctrico de la chimenea.
Máximo sonrió.
-Todo está previsto¡ por más que ustedhaga,nadieacu·
dirá
-¿Entonces es una verdadera emboscada?
-No, es una conversación forzada.-Quiero ;,me com·
prende usted!-quiero obtener su promesa de que nos veremos todavía.
- J.Por la violencia?-dijo Lucy con altivez.
-Por la persuasión.
La tomó la mano, y ella no se atrevió á retirarla, por te·
mor de otra nueva audacia.
-Vea usted Lucy; sabe bien que no podría ya vivir sin
usted. El amor que usted intentó arrancar de mí sólo
ha logrado usted transformarlo; ¡eso es todo! Antiguamente
la amaba con el corazón, con mi espíritu, con toda la pu·
reza de mis recuerdos de infancia¡ me bastaba sentirme
cerca de usted para estar, si no feliz, al menos consolado .
Por esto es que su presencia me ha causado desde luego
tan bienhechor efecto. Sí, durante nuestros primeros encuentros aquí-yo se lo juro-creí que llegaría usted á cu·
rarme. Pero poco á poco ... . ¡Ah! qué horrible; ¡vea mted
lo que he sufrido! El deseo y los celos se apoderaban de
mí. En tanto que usted me decía palabras tranquilizado·
ras, yo no pensaba más que en aferra!me á_ s? querida ima·
gen para vivir de ella hasta su próxima visita; pero cuan·
do usted se marchaba dejando detrás de sí un espantoso
vacío mi pensamiento seguía su surco perfumado; llegaba
hasta 'su casa, hasta la habitación en que yo veía á usted
prodigará otro las caricias por las cuales daría mi vida.
-¡Oh!
-Sí, por supuesto que usted me ha salvado. La tristeza,
la consunción, la neurastenia ... en fin, ese estado que lleva al hombre fatalmente al suicidio ... ¡usted me ha sa·
cado de él! Pero en cambio, á qué ha llegado usted: á hacer que su imagen me persiga; á instalarse en mis ensueños en mi carne. La amo, Lucy; la amo, y no solamente
co~o el prometido de otra época, sino con toda la pasión
de un amante.
y llevando á sus labios la mano que había conservado
entre las suyas, la cubrió de apasionados besos.
Lucy, que estaba desde luego en guardia contra una violencia posible y presta á defenderse si era necesario, no
podía, sin embargo, cerrar el oído á esas palabras embria·
gadoras.
Pero logró retirar su mano. Mas llena de turbación, no
pudo más que responder:

-Es mal agradecer mi confianza, Máximo.
Pero el otro continuó.
- No me pida que renuncie á usted. A pesar de esta supe:chería de que he usado para obligarla á oirme, y que
us ted, sin duda, me ha perdonado ya, no soy ciertamente
quien la obligue por medio de una sorpresa á soportar mi
amor. Es de usted misma de quien espero obtenerlo. Pero
no crea usted que podrá hacerme desistir por el razonamiento ó por el ruego. Es té usted cierta de que, mañana
como hoy, dentro de un año como mañana, mi voluntad
será la misma.
Tímidamente, porque estaba lejos de sentirse aún en seguridad, Lucy contestó: «Su voluntad, sí.... ¿pero la
mía? Es necesario que usted también la tenga en cuenta~.
Máximo, triunfante, replicó:
-La de usted será la más débil, porque me ama. Sí, usted
me ama. Y si hoy 6 mañana, ó un día cualquiera, ocurrie·
se una desgracia á su esposo, atrévase usted á jurarme que
rechazaría u sted la idea de ser mi esposa .

(

,.

'\

-

~¡Ah, cállese usted!-exclamó Luc y enloquecida, cubriéndose el rostro con las manos.
-No-dijo él:-haré luz completa en usted! usted es mía
de pensamiento y de corazón. Es simplemente un hombre
quien nos separa, y un hombre á quien usted no ama. Pues
bie~, y~ le digo que ese hombre, por digno que sea de su
estimación y aun de su cariño, no continuará confiscándo·
me á la mujer á quien amo y he amado antes de que él
hubiese pensado en ella. Con sólo un puñado de oro que
tuvo á su disposición en el momento oportuno, sería, en
verda~, paga~ baratísimo tanta felicidad. Después de todo,
no s~ra la pr~mera v~z en que dos hombres se disputen á
la misma mu¡er. Y s1 uno de los dos está de más en este
mundo, lo mejor es que desaparezca.
Lucy, pálida, temblorosa, preguntó con voz moribunda·
-Tengo miedo de comprenderlo. ¿Qué va usted á
cer?

ha:

�EL MUNDO ILUSTRADO

514

contraba. Y la confesión, que tantas veces había llegado
hasta sus labios, le sería arrancada ahora á viva fuerza.
Acabó de comer casi alegre, esperando que no tardaría
en venir la explicación. Para facilitarla, bajó inmediatamente después del almuerzo á encontrar á su esposo, que
se paseaba fumando solo en el jardín. Mas él habló de
III
asuntos de otro orden, resuelto, según parecía, á retardar
Desde que se había instalado en casa de sus padres, en la explicación grave que sobre ellos se imponía.
Ese aplazamiento (porque no podía tratarse más que de
Iris, no era vida la que Lucy llevaba.
un
aplazamiento) provocó en ella nuevas reflexiones.
Tenía miedo del resentimiento de Máximo hacia su esTranquilizada ahora por Ricardo, llegó por naturalísima
poso. Cada vez que éste, por las mañanas, tomaba el tren
asociación de ideas á pensar en Máximo ...... La frase de
para dirigirse á París, la invadía un temor vago.
Es cierto que no dudaba de que Máximo atacaría de Ricardo: &lt;esería probablemente hombre muerto» resonó nuefrente. Sabía que él era de lealtad á toda prueba. Si últi· vamente en sus oídos; pero en esta vez como un «réquiem».
Todas esas imágenes aterrorizadoras, que había intentado
mamente había empleado para verla y para retenerla un medio censurable, por lo menos ni un momento había pensa· vanamente alejar de sí, y en las cuales Ricardo se le predo en aprovecharse de la situación; y Lucy recordaba con sentaba agonizante y ensangrentado, cambiaron de aspecto.
reconocimiento la actitud respetuosamente tierna que él Ahora era Máximo á quien veía tendido en tierra con los
había conservado cuando ella recobró el sentido después ojos cerrados, la sien perforada por una bala, con ~n hilito
de su desmayo. Así es que lo único de temer era una pro- de sangre que brotaba de la herida.
Inconsciente de la realidad, creyendo en verdad asistir
vocación que terminaría necesariamente en duelo entre
á ese espectáculo terrible, lanzó un grito. Si no se hubiese
los dos hombres.
Lucy recordaba haber visto á Máximo tirar como un encontrado sola en ese momento en su habitación situada
'
maestro de armas el año anterior. Agil, diestro, era ya pa· en el primer piso, la habrían oído.
Intentó dominar sus nervios y recobrar la calma.
ra el profesor un adversario temible. ¿Qué sería entonces
.Después de todo, Máx~m" no er,a nada para ella. Si por
de Ricardo, quien, á lo que ella podía saber, jamás había
piedad,
solamente por piedad habia intentado hacerle más
practicado la esgrima? A la idea de que su esposo pudiera ser peligrosamente herido, ó muerto tal vez en un com- razonable, su propia responsabilidad no estaba compromebate cuya causa sería ella, sentía volverse loca. Le parecía tida en la desgracia que pudiera suceder. ¿Podría impedir
que al ocultar desde hacía tres meses, á Ricardo, todo una ella á un exaltado, á un loco, ir á buscar la muerte?
, Y ~or fin, si uno de los dos hombres debía morir, ¿no vaparte de su existencia, se había convertido en cómplice de
Máximo, y era más responsable que él quizás de la des· ha mas .... ?
No se atrevió á terminar la deducción.
gracia que pudiera sobrevenir. En la noche casi no dorlo más íntimo de su alma, en la parte tenebrosa en
Hasta
mía, y si vencida por la fatiga llegaba á adormecerce, la
que
todavía
su co11ciencia no había podido aventurarse
turbaban pesadillas en las que veía á los dos hombres, uno
frente al otro. Y aun durante el día no recobraba la cal· nunca, le pareció que acababa de proyectarse súbita luz
- ¿Le amaré ?-murmuró.
·
roa que le era, sin embargo, tan necesaria. Si en ausencia de
En
ese
momento,
la
doncella
entró
y
le
entregó
una
carsu esposo llegaba un telegrama, sentía desfallecerse. «¿Se
ta, cuya escritura conoció desde luego.
habrán batido? Ricardo habrá muerto .... »
Leyó:
Por estas inquietudes constantes, su salud acabó por
&lt;eAdorada Lucy:
resentirse. Había padecido ya de palpitaciones de corazón;
«N~
pu~do vivir así sin verla, sin saber si usted piensa
pero prefirió no decir nada. por temor de que Ricardo, al
mi: Mis fuerzas se agotan. Esperaré á usted pasado mainvestigar la causa moral de su estado físico, la hubiese ~n
nana Jtteves toda la tarde, en casa de Teresa. Es necesario
hecho sufrir algún interrogatorio que ella no podría so'
entiéndalo usted, t:s necesario que venga.
portar.
Por lo demás, no podía creer que él sospechara la ver· . «A~ escribirle, no es 9-ue cometa una imprudencia, ómeJor dicho, cometo una imprudencia voluntaria porque ·
dad. Si así hubiera sido, habría continuado mostrándose
tan tierno y atento hacia ella como antes. Sin embargo, en deseo más ardiente es que su esposo esté pres~nte cuan~~
momentos sorprendía la mirada de su esposo fija sobre ella; llegue esta carta, Y que usted se vea en la necesidad de
ver. Al menos de este modo la situación se d
una larga mirada, triste y escrutadora á la vez, y no sabía hacérsela
finirá entre los dos.
eya qué pensar.
«Que,
sepa
1Jien
que
~o
_hay
más
que
un
medio
de
conUn día, durante el almuerzo, el señor Le Quesnel hablaservar a usted, y es suprimirme».
ba justamente de un duelo parlamentario que relataban
L~cy, al termi~~r la lectura de este billete, tuvo la visión
los periódicos, y Lucy, dirigiéndose á Ricardo, le prepr~c~sa de un canon de revólver ante el cual se colocaba
guntó:
Maximo.
-¿Y tú, sabrías defenderte á espada?
¿Qué debía hacer ella? ¡,Iría á la citaéintentaría 1 por un
-A espada sería débil¡ pero eso no tiene importancia,
porque no está en mi carácter buscar querella. Si algún día supr~mo ~sfuerzo d~ razón, calmar un poco el esp íritu de
llegara á batirme, es que se trataría de lavar una injuria. Maximo, a fin de evitar una catástrofe? ¡Ay! sabía de antemano que esa tentativa no tendría resultado Y ademá
Tendría, pues, la elección de armas.
-Entonces-dijo la señora Le Quesnel-¿es usted fuerte ¡,con qué pretexto salir de Dammartine en es~ moment s.¡
A:un admit~e~do, ~or o~ra parte, que encontrara razón pla~:
á la pi~tola?
para ir a Pans, Ricardo la acompañaría.
sible
- Sí. Sin pretensión, creo que puedo considerarme de
¿No hacer nada y dejar sin respuesta esa carta?
primera fuerza. Por lo demás, desde hace algún tiempo he
Pero entonces Máximo se enloquecería más aún y no
vuelto á ejercitarme.
viéndole el día fijado en la casa de Teresa ¿no sería 'cap
-¡Cómo!-dijo el señor Le Quesnel.
. ,
rl • 1 h
. " :i,ucy veía el
' peligro por toaz
as t a I~1sr
-Sí, siempre que voy á París tengo _un poco de tiempo, d e ir a perse,,uir
p~~tes.
Por
mas
combinaciones
que
forjaba,
ninguna
das
pues el tren no regresa antes de las seis; entonces voy á la solucion se presentaba en su espíritu.
sala de armas y tiro durante media hora. Esto me di vier·
Confesar todo á Ricardo tal. vez. Sí, erá lo mejor.
te .... Y eso puede servir, aun sin batirse, porque cuando
Pero entonces era necesario que la confesión fuese hese sabe que un señor hace blanco en todos los golpes, se
cha de modo que no se produjese inmediatamente un enpiensa un poco antes de buscarle ruido ....
entre los dos hombres, sea que ellos se buscaran
cuentro
--Blanco en todos los golpes-replicó el suegro respeque
la casualidad les juntase, porque todo había qu~
sea
tuosamente.-Deseo que no tenga usted nunca adversario
temer de su cólera recíproca.
alguno.
Durant~ todos estos esfuerzos mentales, Lucy tenía como
-Ya lo creo; sería probablemente hombre muerto.
la
sensación de que su cabeza iba á estallar. Varias veces
Ricardo lanzó esta última frase con descuido, y pasó intuvo que llevarse la mano al corazón para comprimir las
mediatamente á otro asunto. Pero Lucy tuvo la impresión palpitaciones .violentísimas. En un momento no pudo soclarísima de que era únicamente para ella para quien ha· focar una queja.
blaba así, y se preguntó por qué, al contrario de como
- ¡Cuánto sufro!
acostumbraba, le había ocultado hasta ese momento el em·
Por fin, al cabo de una hora de reflexiones tocturantes
· pleo de su tiempo.
lanz.ó u~ .suspiro, de alivio. Le había venido una idea cuy~
Seguramente él sospechaba algo.
En vez de sentir espanto, experimentó una verdadera reahzacion podna arreglarlo todo .... cuando menos tero·
poralmente.
sensación de alivio.
(Continuará.)
Iba, pues, á salir de esa situación terrible en que se en-

515

EL MUNDO ILUSTRADO

Máximo acababa de recobrar la calma como por encanto.
-Conquistará usted-dijo.
Mas no tuvo tiempo más que de sostenerla. Vacilante
Lucy se dejó caer enteramente inerte.
'

ª,

1

.
"EL LOBO"
A Néstor Carbonell

GLOSAS DE ENSUERO
A ti, bella alma piadosa de los ojos grises

Visión, celeste visión
de mis ojos y mis sueños,
pon sobre mis nrdes leños
el alma y el corazón ......
Buen pastor de los mansos y armiñados corderos
que en las lomas dejaste tus amores primeros
bajo dos verdes leños enlazados en cruz,
más no lbres, que tiernas las alondras del día
de la cruz en los hombros una leve armonía
con el alba dejaron bajo un chorro de luz.
¡Más no llores! que pura, como hermana piadosa
con su cara de espumas, á la cruz, luminosa,
esta luna de Enero yo la vi descender
y prenderse en los brazos cual nevado cordero
y en los ángulos tristes del dormido madero
cuatro lirios de armiño luminosos tejer.
¡Cuatro lirios de armiño! ¡cuatro blancos fulgores!
¡Y cuán puro el cordero!
Buen pastor, más no llores
por la linda adorada que custodia tu cruz,
que tus qutjas, al alba, son la tierna armonía
de las puras alondras; y tu amor, perlería
que la luna de Enero teje en lirios de luz.
Buen pastor, más no llores
tus perdidos amores . ...
Las. alondras del día
y la luna de Enero
han prendido un cordero,
cuatro lirios de luz
y una leve armonía
de tu amada en la cruz.
V ALENTÍN GIRO,
Santo Domingo, 1908.

*
MEDALLA
Por entre las cortinas de su cabello
asoma el camafeo más bien pulido,
y la batista blanca de su vestido
se cierra honestamente sobre su cueli:o.
Da su frente inclinada triste destello;
su expresión simboliza pasión y olvido;
de la tierna paloma que alguien ha herido
su plácido conjunto presenta el sello.
Sentada está en la hierba de la campiña
con los brazos caídos la pobre niña . . ..
dibújase del dorso la curvatura
sobre el anciano roble que le da sombra,
y las flores de trébol que hay en su alfombra
padecen)a ictericia. de su tristura.
ADELA ÜASTELL DE LÓPEZ ROCHA,

-Duerme, duerme: es el lobo que aúlla ..... .
¿No es el viento?
-Sí, el aullido de lobo de un viento de ciudad.
Es la noche de orgía que con su largo aliento
sacude los sonoros vidrios de tu aposento
y azota las murallaq de tu virginidad.
¿No sabes lo que dice? Que el amor es la vida;
que la noche es un hada; que el placer es un dios·
que la boca sin ósculo es cual fétida herida·
'
que no hay frío en el lecho repartido entre dos.
¡Es mentira! Hay amores que dan sólo la muerte
'
sombras de pesadilla, gozos de frtonesí:
de la boca sin ósculo es la palabra fuerte
quien su lecho ha partido ya no es dueñ~ de sí

***
¿Oyes? Es el tumulto de los marinos griegos
que, arribando á los muelles, tras de las trave~ías
persiguen en las noches con ululantes rue~os
'
á las vírgenes blancas por las calles sombrías ....
¡,Oyes? Es la rugiente soldadesca de Roma
que á la ergástula henchida, por las rotas ~entanas
y los g~uesos barrotes de la puerta, se asoma
a asediar la belleza de las rubias cristianas.
¡Es el muelle! ¡Es el circo! la gran fiebre del sexo ....
Una m_ano que cae sobre un grito sonoro,
un punal que se clava contra un vientre convexo
una sien que se dobla bajo un nimbo de oro .... '
iEs el. ~uell~! ¡Es el circo! Tal los puños crisp!dos,
la caricia mas brusca, la palabra más recia
los velludos marinos y los ebrios soldado~,
los soldados de Roma, los marinos de Grecia.
Duerme, duerme.
-¿Es el viento?
Sí, es el viento de todas
la~ c~udades nocturnas: París, Londres, New York ....
1Mientras llegue la brisa de mi noche de bodas
'
abre bien las ventanas para oler el amor!
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

*

LA FLOR
Solitaria en el desierto
te marchitas, ¡pobre fior!
y no hay nadie que te tenga,
á lo menos, compasión.
Se_m ejante á ti, olvidado,
moribundo está mi amor ....
T~is~e ~1 alma . : . ¡Ya no abriga
m s1quiera una ilusión!
JESÚS ZAVALA.

San Luis Potosí.

�516

.EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTL1ALES
(Escrito en días Je tsclavitud'.

EN EL CLAUSTRO.
Te vi cortar el frágil pensamiento,
abrir después tu libro de oraciones,
y, presa de infantil azoramiento,
guardarlo allí, tras graves precauciones.
Y te vi temblorosa en el momento
que tus ojos, preñados de ilusiones,
se alzaron hacia el Cristo macilento
que agonizaba en medio de ladrones ....
Tu fresca boca murmuró de prisa
una plegaria, y, á tu fe sumisa,
rompiste aquella flor entre las manos ..... .
(Es que pensaste, al ver la calavera,
que la vida mortal es vil quimera
plagada de miserias y gusanos? ....

Cuando en tu hogar modesto, reposado
del diario afán, con que el vivir procuras,
el suave néctar, saboreaado apuras
del arábigo arbusto perfumado,
¿acaso alguna vez, te has preguntado
del terrón que amenguó sus amarguras
el origen horrendo, y mil oscuras
sombras cubrieron tu ánimo atristado?
iCómo pudo endulzar! ... Si en él mezclado
fué con la gota del meloso jugo,
h. gota de los ojos destilada,
la que arranca al sudor el grave yugo,
y la gota de sangre salpicada
al restallar su látigo el verdugo!
ALFREDO ZAYAS,
(El Habane•o).

EN EL CORO.
T.ras. de la oscura reja contemplé't~ carita,
encuadrada en la nieve d·e la clásica toca:
en tus ojos brillaba uná paz infinita,
la que sólo el ensueño religioso provoca.

t
VIEJO RITMO

De rodillas estaba tu hermosura israelita,
que .á la imagen divina de la Virgen evoca:
la plegaria st1blime, la plegaria bendita,
palpitaba en ~l ~lido tentador de tu boca.

Espera la monjita que anuncie la campana .
que ha llegado la hora de rezar los maitines .. ..
Mientras tanto, la brisa que cruza la ventana
esparce, por la celda, perfume de jazmines.

Al mirar que temblando de pasión y ternura,
á Jesús ofrendabas tu infantil hermosura,
sentí el rudo aletazo de una torva tristeza;

Siente un extraño anhelo la joven franciscana,
olvida el viejo libro de clásicos latines,
y surgen en su mente, como visión pagana,
románticas historias de bellos paladines.

me quemé con la lumbre de un incendio imprevisto,
y, olvidando lo humilde de mi humana flaqueza,
en diabólica rabia ¡tuve celos de Cristo!
A. HERRERA.

'11

En la infantil almita, de pureza tesoro,
hay un triunfal repique de campanas de oro,
hay un suave deleite que casto amor exhala;
por eso la monjita dulcemente murmura,
en vez de un salmo, el verso radiante dr ternura
que le compuso un bardo cuando era colegiala.

f\L Pf\PI\LOAPI\M

ALBERTO HERRERA.

J.

Para el doctor Luis Lara y Purdo

UN POETA
Para "EL MUNl)O ILUSTRADO"
Marcha veloz-con tu genial premura á coa fundir tus aguas con los mares,
y en tus ondas e.ivuelves mis pesares,
cuando en ellas admiro tu bravura.

No con rasgos de genio ni actitudes de santo
galardona su vida¡ pero el hombre sí es él.
Tal responde al insulto con el desdén de un canto
y endulza los fragores con su lírica miel.

En tus márgenes tienes mil altares
que á tu grandeza ofrece la Natura,
y cruzas por el monte y la llanura,
entonando orgulloso tns cantares.

El tiene el alma ilesa de júbilo y quebranto:
opone á toda lanza firmeza de broquel
y no se ablanda al roce de seductor encanto,
porque le da lo mismo la espina que el laurel.

Si Carpio te miró en su desvarío,
envidiando llorar en tus riberas,
de la redonda luna al royo frío,
yo que escucho el rumor de tu corriente,
me arrullo con tus brisas placenteras,
cuando pasan jugando por mi frente.

Este poeta vive sin cuidar de su suerte:
si gra.nde porque es firme, sereno porque es fuerte.
quién sabe ni ama ni odia: no se siente mortal.

VlRGlLTO AZ~MAF,
Cos1maloápam, Ver. , Febrero 19 de 1909.

. REVISTA UNIVERSAL
~~w.,.~~~-

~~~~..:~f'.1:,.~"3.1\i.'«*':'7~-if~~º..ee,,..A~~FÁ..;·

Noble y muy bello ha sido el rasgo
de los pintores mexicanos. El nos demuestra que nadie mejor que el artista, por la exquisitez de su alma, sabe
conmoverse ante las humanas miserias. Noble y muy bello
ha sido, lo repetimos, porque el ceder cuadros para una exposición á beneficio de las víctimas de. Ita1,ia., es alg~ que,
á más de revestir belleza, encierra dehcad1s1ma candad.
Fué á iniciativa de la señora doña Luz Mayara de Sie·
rra, esposa del señor ministro de Instrucción Pública Y
Bellas Artes, que se organizó esta exhibición de arte en las
galerías de la vieja Academia. Patrocinó, asimi~mo, la ,generosa idea, la señora doña Carmen Romero Rubio de D1az,
quien, con su presencia, dió mayor lucimiento á la solero·
'nidad de la apertura del improvisado salón.
A ésta concurrieron distinguidas damas de nuestra so·
ciedad.
Entre los cuadros expuestos, en muchos de los cuales
hay hermosas pinceladas reveladoras de temperamentos
verdaderamente artistas, descuellan veinte cedidos por el
conocido pintor don Gerardo Murillo, de los que un pas·
tel: El último be.m del sol, es, sin duda, el mejor logrado¡
ui;10 de don Leandro _Jzaguirre, titulado: La madre¡ dos
paisajes del señor Arellano¡ varios estudios de la señorita
María Caro, y dos paisajes y un estudio de los herrranos
Garduño.
El total de cuadros expuestos llega á setenta y dos, Y
con muy buen acuerdo-ya que bien sabido es lo poco aficionados que son nuestros ricos á gastar su dinero en obras
de arte, como 1o gastan en automóviles, pongamos por ca·
so,-las d~mas patrocinantes decidieron que, par~ ?btener
resultados efectivos que sirvieran de pronto ahv10 á las
víctimas de Italia, en cuyo beneficio abrióse esta exposi·
ción se hiciera con los cuadros una rifa de mil boletos,
á ci~co pesos cada uno.
Dignas de aplauso son las señoras Romero Rubio de Díaz
y Mayora de Sierra, y los artistas expositore~, &gt;:ª que han
contribuído, de manera tan hermosa, á la reahzac1ón de una
noble caridad.

~ ~~

. LOS PINTORES MEXICANOS

Elvira I, reina del Carnaval, y los señores presidente
y secretario del Casino Mazatleco

~.;. ~~"f:"3_}!: 11 :
.

•

"':,4'

'.

\

.Y así va por el mundo sin padecer desmayos,
viendo llover las rosas, viendo caer los rayos,
con una sangre fría de héroe ó de criminal.
JosÉ S~NTOS CHOCANO.
Febrero de 1909.

El Carnaval en Mazatlán.-S. M. Elvira I celebrando su eleccí6n

.

El señor don Leopoldo Batres, á iniciativa del señor minis·
tro de Instrucción Pública y Bellas Artes, ha extraído de la
capilla en donde se hallaba, en las famosas ruinas, el tercer tablero de la cruz
del Palenque sin follaje, que completará
otros dos que ya se encuentran en el
Museo Nacional.
Es éste uno de los monumentos arqueológicos más notables que nos Jegaron civilizaciones remotas. De los tres tableros
de que consta, el central fué traído á
México por orden del ministro de Fomento, general don Carlos Pacheco; el
del costado izquierdo perteneció al Instituto Smithsoniano de Nueva York, y
fué cedido á México por el gobierno de
los Estados Unidos; y el tercero, ó sea el
del costado derecho, uno de los más
interesantes, es el que en breve llegará
al Museo ·Nacional, quedando, con ello,
terminada la obra de traslación total de
ese monumento,· reclamada de tiempo
atrás por los arqueplogos.
El tercer tablero es, como los otros,
de · piedra ca.I cárea litográfica; mide de
alto un metro ochenta y siete centíme-

LA CRUZ DEL PALENQUE

�EL MUNDO ILUSTRADO

518

EL MUNDO ILUSTRADO

El general Flores ganó sus grados á fuerza de laboriosidad, de estudio y de buenos servicios. Desempeñó comi·
siones de grande importancia, tanto en el orden militar como en el científico. Era muy culto en astronomía y geo·
grafía, y mereció que el gobierno francés le honrase con las
palmas académicas.

•••

Después de cuatro años de arduas
labores, está concluido ya, y se levanta en el jardín del atrio de Santo Domingo, el monumento al doctor don Manu~l Carmona y
Valle, listo para ser descubierto.
A la ceremonia, que se verificará próximamente, ha ofrecido concurrir el señor Presidente de la República.

MONUMEMTO AUN
SABIO

.•..

LAS LINEAS NACIONALES

Se han hecho algunos importantes
nombramientos por la junta directiva
de los ferrocarriles nacionales de México y con motivo de
la nueva organización de esas líneas férreas.
El ferrocarril Central 11a quedado frarcionado en dos
grandes divisiones: una con oficinas principales en San
Luis Potosí-de la que ha sido nombrado superintendente
el señor J. M. Schneider,- que se llamará divisi6n del Este; y la otra divisi6n del Oeste-con oficinas en Al(uascalientes,-cuya superintendencia estará á cargo del señor
J. J. Waters.
Los señores G. P. de W olí y D. F. Bucher han sido
nombrados, asimismo, superintendentes del ramal de Mon·
terrey á Tampico y de la división de G6mez Palacio, res·
pectivamente.
Las dos grandes divisiones llamadas del Este y del Oes~

SR, D. FRANClSCO SOSA

Nombrado Director de la Biblioteca Nacional
tros, de ancho un metro cuarenta y tres centímetros, y
quince centímetros de grueso. Vese en él, esculpido en
bajorrelieve, un sacerdote que presenta las palmas de las
mmos hacia la cruz, en actitud de extraño hieratismo. Se
conserva en perfecto estado, y así las figuras como las inscripciones están intactas.

...•

El mayor movimiento político en
EL MOVIMIENTO ELEC·
en favor de la reelección del Sr. Gral.
TORAL

Díaz en el próximo período presiden·
cial, se ha registrado en el Estado de Puebla, en cuyos
distritos todos instalaron clubs para trabajar en las venideras elecciones.
-Por circular del &lt;Club Reeleccionista de la Ciudad de
México» sábese que la convención nacional, de días atrás
anunciada, tendrá lugar en esta capital el 25 del presente mes.
-En Zacatecas se instaló, igualmente, un club reeleccionista y otro tanto sucedió en Tlaxcala y Guadalajara.

*
••
NUEVO DIRECTOR DE LA
Ha sido nombrado director de la
BIBLIOTECA NACIONAL Biblioteca Nacional el señor don
Francisco Sosa.
El señor Sosa nació en Campeche el 2 de Abril de 1848.
Ha escrito algunas obras literarias, ocupó una curul en el
Congreso y es actualmente senador.

•
••
AVES NEGRAS

Se anuncia la llegada á. México del
multimillonario norteamericano Mr.
E. Harriman, d más notable ferrocarrilero de los Estados
Unidos; el que ha acaparado inmensas redes de ferrocarri·
les, extorsionando al comercio, á la minería y á la indus·
tria, y dando, con ello, no poco quehacer al gobierno de la
república del Norte.

MUERTE DE UN JUSTO

***
Un alto representante de la cultura
DON RAFAEL ALTAMIRA
española, don Rafael Altamira, profe·
EN MEXICO
sor de la Universidad de Oviedo, en
donde desempeña la cátedra de Historia del Derecho, es
probable que nos visite en los próximos días del centenario.
El señor rector de aquei centro docente, uno de los más
conspicuos de España, se ha dirigido á . la secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, solicitando el apoyo
moral de nuestro gobierno, á fin de que el señor Altamira
emprenda su importante viaje, que no tiene otro propósito
que el de dar conferencias sobre los siguientes temas¡ &lt;His·
toría de América y de sus grandes hombres&gt;, &lt;Historia de
España&gt;, y «Problemas morales y políticos de España y de
sus antiguos virreinatos y capitanía2 generales en el Nue·
vo Continente».
De este modo, la Universidad de Oviedo piensa contri·
buir á estrechar las relaciones de confraternidad entre España y los pueblos latinos de América, iniciando también
el cambio internacional de profesores, por medio de confe·
rencias.
Don Rafael Altamira es quizá, en España, la personali ·
dad más docta en ciencias históricas; es académico de la
Historia, pensador profundo y hombre de letras de lo más
distinguido, amén de periodista de altos vuelos.
Su viaje á México ha despertado interés entre la intelectu ,lidad mexicana.
Nuestro gobierno ha ofrecido contribuir con su apoyo
m wal á la realización del proyecto de la Universidad de
Oviedo.

•
••
Ha muerto el señor general don Antonio R. Flores, uno de los jefes más
ameritados de nuestro ejército.
Nació de cuna humilde en Mazatlán, el 10 de Mayo de
1855. Hizo sus primeros estudios en la Escuela Naval de
aquel puerto y los terminó en el Colegio Mitítar de Cha·
pultepec,

te comprenderán: la primera, la línea principarde Méxi·
co á Laredo con todos sus ramales, incluso el de:san Juan
del Río; y la segunda, todas las líneas y ramales situados
al Oeste de esta última poblaci6n.

MUERTE DEL
CENERAL FLORES

i---

WILLIAM H. TAF11 PRESIOE NTE D&amp; LOS ESTADOS UNIDOS

~UF. ACABA DE TOMAR POSESIÓN DE SU CI\RGO

***

La noticia fué para nosotros, los que
le conocimos de muy cerca, dolorosí·
sima, aunque no totalmente inesperada.
El doctor don José Ramos había muerto á consecuencia
de una hemorragia pulmonar súbita, que en unos cuanlos
momentos le hizo sucumbir. Y todos cuantos recibimos de
sus labios enseñanzas, y le vimos siempre firme e.n el trabajo, siempre con el libro abierto, siempre con la sonrisa en
los labios y la bondad en el corazón, le lloramos como se
llora á uno de los pocos justos que pasan por la vida sembrando el bien, sin la ambición de recoger el provecho de
cada una de sus acciones.
No nos causó la menor sorpresa, sin embargo, su muerte.
Le habíamos visto en los últimos días de su vida, y ad vertíamos los estragos que el terrible y alevoso mal hacia en
su organismo. En vano el maestro acudía, como siempre,
afable y tranquilo, á sus clases; en vano el filántropo seguía
repartiendo la salud y el consuelo con el noble ademán de
quien ejerce verdaderamente la caridad, la primera de todas las virtudes; en vano el sabio, el insaciable, seguía devorando libros y enriqueciendo su caudal de ciencia, como
si fuese un estudiante que tuviera, ante sí, toda una carrera
larga y llena de ilusiones. Sabíamos que estaba enfermo
del mal que no perdona, del mal que ataca precisamente á
quienes, sin egoísmo alguno, se dan á sus semejantes, im·
pulsados por el amor á la humanidad, y no reservan para
sí nada de sus energías, de sus actividades, de su trabajo.
Era un espíritu noble, que .ao tenía repliegues. Religioso, no tenía reparo en hacer su profesión de fe públicamenk, en días en que la incrednlidad era tomada por una
patente de talento; no era, sin embargo, uno de tantos que
toman la religión como un medio de atraerse clientes, como un anuncio para inspirar confianza entre las familias
ricas.
Era un sabio, no solamente en su especialidad, la oculística, sino también en otras ciencias médicas, y era, más
que todo, un maestro, admirable en la exposición, magistral en la descripción, y cuidando siempre de bordar sus
discursos con el oro de sus observaciones personales. Sus
lecciones eran escuchadas por estudiantes y profesionales,
y casi en todas ellas, sus disertaciones arrancaban aplausos
de la juventud entusiasta, que le amaba y le colocaba entre los pocos verdaderos maestros.
Y no solamente en la cátedra difundía sus enseñanzas¡
nosotros le vimos-ioh ironial-hacer una brillantísima
conferencia1 elocuente y hermosa, en contra de la tremenda

tuberculosis, contra la cual no quiso defenderse, porque

J\IRS, W. H. TAFT,
ESP OSA DEL ACTUAL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS

esa defensa significaba descanso, significaba tiempo robado
á sus tareas profesionales y á sus estudios. Por esto llevó
una vida de retiro y de inacción física, propicia para el
terrible microbio, siempre en acecho.
No cabe duda que uno de sus más hermosos timbres, el
que le dió mayor fama fuera del país, es el haber sido el
principal intermediario para obtener del dictador guatemalteco, don Manuel Estrada Cabrera, el perdón de un grupo de presos políticos. Con sólo eso tenía derecho al título
envidiable de bienhechor de la humanidad.

***
EL NUEVO PRESIDENTE DE Ha tomado posesión de la presiden·
LOS ESTADOS UNIDOS cia de los Estados Unidos de América,
Mr. Taft, de cuya elección dimos cuenta hace muy pocos meses.
Y en esto~ momentos todavía, cuando se renueva la per·
sona que e3erce el mando supremo, el jefe del Ejecutivo
americano, sigue siendo más notable la figura del presiden
te que se retira que la del nuevo supremo magistrado. La
personalidad de Roosenlt sigue dominando, y pasará mucho tiempo antes de que su inftuencia se haya perdido totalmente en la historia de ese país.
William Howard Taft, el nuevo presidente, ha sido elec·
to por recomendación de Mr. Roosevelt. Parece extraño
que en un país como los Estados Unidos, en donde la elec·
ción se hace por voto popular, haya podido darse el caso
de que un l)residente designe á su sucesor. Así ha sucedido, sin embargo, en esta ocasión. Mr. Roosevelt fué elevado á la vicepresidencia de la República por el partido
republicano, como posible substituto de McKinley. Y en
esta calidad, fué llamado á la presidencia cuando la trage•
dia de Buft'alo dejó vacante la presidencia de la República,

�MUNDO ILUSTRADO

Sio
y su administraci6n . ~e- distingui6 por diversos caracteres
la decisi6n, la actividad, la energía.
Fué reelecto, y al acercarse el fin de su primer período
constitucional, los prohombres de su partido le significa1on el deseo de que continuase en la presidencia. Entonces aquel hombre, á quien acusaban sus enemigos de haberse dejado llevar por su decisión y energía, hasta traspasar !os límites exactos de la ley, y llamarle Teodoro I,, para
significar que había gobernado reñido con las instituciones republicanas, al menos eu principio; ese hombre no
quiso ceder á las insinuaciones de sus amigos y partida·
ríos, y se declar6 apegado á la 'tradici6n qne todos los presidentes, sin excepci6n, habían seguido, desde Wáshington,
y no quiso prolongar por un período más su estancia en el
poder.
·
Sus amigos le pidieron que señalara sucesor, y él reco·
mend6, y no tuvo empacho en manifestarlo libremente, á

,

Una Estatua a

J

Taft, su antiguo ministro, su amigo personal, su colaborador precisamente en algunos de los actos más salientes de
la administraci6n Roosevelt: en la cuesti6n net.ra, en la
política americana en extremo oriente, en la cuesti6n del
canal de Panamá.
El caso no es único en la historia americana: el presidente Jefferson design6 á sus dos sucesores inmediatos,
Madison y Monroe, y fué el alma de la administración de
ambos; el presidente Jackson impuso á su sucesor Van
Buren.
Resulta, pues, que Mr. William lloward Taft será muy
pro,bablemente el continuador de lo que se ha dado en designar en los Estados Unidos, la &lt;política rooseveliana&gt;, y el
presidente que se retira, aun desde la espesura del Africa
Central, cazando tigres, será el alma del gobierno americano.

Alfredo de

Al fin y al cabo, Alfredo de Vigo.y va á tener su estatua.
Mucho tiempo hacía que la estaba esperando. La verdad es
que pert.enece á aquellos que p~ejen esp~rar ind~fini~ame~te sin riesgo de que se les olvide, pues el trabaJo hterano
q~e él dejó es brillante y más se consolida á proporción
de que pasa el tiempo.
A propósito de la estatua que se proponen erigirle en París,
bueno es describit, en breves lí11eas, su actitud moral, la más
noble actitud humar.a que pudiera imaginarse. Es la actitud
del pesimistól bastante convencido de que debe sufrir, en su
corazón y en su carne, por su propio pesimismo, que no su·
cumbe al peso de su doctrina, pero que en su mismo dolor
halla, porque tiene una alma hermosa, la fuerza para predicar la acción desinteresada á lo verdadero, á lo hermoso y á
lo bueno.
·
,
La doctrina moral de Alfredo de Vigny se caracterita con
una sola palabra: el pe~imismo.
·
"'Ksu mod.o de pensa(, h~y en esta tierra baja dos clases ~e
hombres~~os vénturosos y los desventurados,' La ganadena
de los felices se compone de_todos los inconscientes, de todos
los tontos. de todos los que jamás vieron la viaa frente á frente, de todos los vicio~os y d~ todos los malvados; todos ellos
nacieron para acumularse n11méricamente y p~ra disfrutar de.
los productos opim'.ls de la tierra. La turba de los des~raciados comprende todos los que se elevan sobre los demas, ya
sea por su grandeza de espíritu ó por la de corazón, es decir,
los hombres d.e genio, los héroes, los santos.
El genio no es un favor de Dios, sino una maldición y una
predestinación al s~frimient?, Moi-és, en la antigüedad _hebr~ica· Gilberto, Andres Chemer y Chafferton, que estan mas
ce;ca de nosotros, fueron víctimas del genio. La grandeza mo·
ral e'.S siempre origen de tristeza: el capitán de Servitude
et Grandeur, que recoge á Laurette, remolcará toda su vida,
á ml)do de presidiario, la bala de su buena acción; la bondad
de Eloa tendrá por recompensa la condenación. Creeríase hallar aquí la doctrina antigua de b envidia de llls dioses; toda
grandeza es contradictoria en el estajo de hombre y, por lo
mismo, debe castigarse. Muvfrecuentemente hay que citará
los anti~uos tratándose de Vigny; parece que sombría teología de E'lquilo trasfundióse entera en la obra de ese jansenista romántico.
A,;í pues, para las almas selectas el mundo es una cárcel
de dolores. ¿Hacia dónde evadirse? ¿Qué refugio contra la tristeza que oprime el corazón?
¿Será ¡&gt;osiole, como lo hace el pesimista cristiano, convertir lo,; ojos hacia Dios? Inútil es eso, contesta Vigny. en su
irritación blasfematoria, porque Dios es injusto. El Diluvio
hizo ¡:erecer al inocente en confusión con el culpable:
,La mort de l'innocence est pour l'homme un mystere;
Ne t'en étonne pa~, n'y porte pas les yeux,
[a piete du marte! n'est point celle des cieux&gt;.
: · La hija de Jephté, qúe es inocente, habrá de perecer para
. -'expiar los crímenes de lsra,el y para pagar este favor de Dios,
lá. victoria de su padre:
·:: .~ . · cSeignéur, vous étes bien le Dieu de la vengeance;
l 1; _,. ,' E,Q'ech~nge du criine, il_vous faut l'innocence&gt;.
.,,J?.,Por último, el Cristo inocente padecerá y morirá reempla_,;:;mndo á los hombres culpables. Vigny, más altanero que Vic-

521

EL MUNDO ILUSTRAOO

Vigny

tor Hugo, no comprende que haya piedad en la doctrina cris·
tia na de la expiación. Cuando Vigny habla de la injusticia de
Dios, quizá:, debería entenderse que se refiere al Destino. Porque- él dice-:-existe un De!,tino superior al mbmo Dios que
nos aplasta bajo un yugo ciego y pesado. Unas veces concibe
Vigny al Destino como una especie de envidiosa divinidad
que se ensaña contra los hombres, otras veces como un axioma que los condena nada más porque son:nombres. En todo
caso, parece rehuir la opresión del mal, el hombre no puede
llevar á lo alto sus miradas, porque precisamente de lo alto
le viene todo el mal.
¿Volverá sus ojos á la naturaleza? Muchos filósofos así lo
creyeron, ilusionados de que en la naturaleza hallarían un refugio en el infortunio y un remedio á las tristezas del alma.
Vjgnv, á su vez, invita á Eva á que huya de la ciudad y á
que esconda sus desilusiones en la casa del pastor, rodeada
de la amable perspectiva de los campos. Pero la naturaleza no
le dará la felicidad. Se la darla si hubiese muerto, porque entonces conservaría su cadáver. Pero mientras viva, aspira á
saber, exige á la naturaleza que le revele sus secretos, que le
diga cuál es la causa del mal, Que le conceda una poca de compasión para el humano dolor. Contéstale ella:
«.... Je suis l'impassible théatre
Que ne peut remuer le pied de ses acteurs ... .
Je n'entenjs ni vos cris ni vos soupiro; á peine
Je sens passer sur moi la comédie humaine '
Qui cherche a vain au ciel ces muets spectateurs .: ..
On me dit une mére, et je suis une tombe&gt;.
Para consolarse ¿podrá el hombre refugiarse en el amor?
No, el amor es una enfermedad que conduce á la muerte, es
una añagaza. Los jóvenes de Montmorency se aman tres dias,
sin nublados: esta felicidad es tan contraria á la humana naturaleza, que se vuelven locos y se matan. Sansón ama á Da·
lila, y ésta lo traiciona y se ve condenado á la desventura que
la cólera y la humillación dan conjuntamente al alma humana.
¿Irá el hombre á pedir á los soñadores, á los filósofos, á un
Lamennais, á un Benjamín Constant, á un Saint-Simón, ó
á los peritos en las ciencias nuevas, el secreto para evitar el
mal? Respecto al mal. todos ellos disertan y pretenden explic~rlo; pero no 1? alivian; sólo palabras tienen, y lo que se les
pide son remedios.
Tampoco en sí mismo puede hallar el hombre un confortativo. Podria mofarse del Destino si en el fondo del cor&lt;1zón
tuviese un ideal inmune á todas las contingencias. Pero no
tiene.ideal, porque ninguna idea vale la pena de que ocupe la
mente.
Y· Vigny concluye: la Fatalidad abraza al hombre hasta
ahogarlo, y es .imposible que escape á la Fatalidad. ¿Qué hará
entonces? Podría tener la intención de rebelarse, como Prometeo, como los blasfemadores: tal actitud impone y los hombres la aplauden; pero, además de que tiene algo de teatral, es
inútil, porque las rebeldías de los impotentes no hace más que
agravar su suerte y hacer que sus cadenas estrechen los eslabones Podría el hombre verse tentado á gemir y á lamentarse.
Así lo hicieron muchos poetas, sobre todo después de Chateaubriand, y no tiene duda que.sus acentos son elocuentes. Pero
· quejarse es siempre una debilidad. URa sola actitud es digna
del hombre que protesta: la resignación estoica y desdeñosa

Federico Chopin, célebre pianista y compositor musical cuyo centenario
se conmemoró la semana próximo pasada
en la soledad y en el 'lilencio; evitar el contacto de los hombres; basta salirse de lo real y confinarse en esa torre de marfil que es la "casa ideal del pastor;" allí, como el héroe de
Laurette 6 como el de la Vara de Junco, doblar la cerviz en
la cotidiana tarea, y esperar el descanso de la,muerte. Y, si
á la larga, pareciese esta actitud muy dura para sostenerse,
si para reconfortarse se requiriesen ejemplos vivos, basta ·inclinarse hacia los animales é imitar su estoica resignación; el
lobo, próximo á morir, dirá si se le interroga:
"Gémir, pfeurer, prier est'egalemant lache
Fais énergiquement ta longue et lourde tache
Dans la voie ou le sort a voulu t'appeler,
Puis, aprís, comme moi, souffre et meurs sans parler.''

Doctrina pavorota, á la que una lógica irritada ha llevado
á una alma enferma de haber perdido la fe; doctrina sincera
y ficticia á un tiempo mismo, puesto que emana de un corazón
que ha sufrido profundamente, y puesto que exige una actitud que repugna á ese corazón; especie de estoicismo blasfematorio, en que habiéndose el hombre privado voluntariamente de-tóÓO auxilio exterior, divino ó humano, recae pesadamente
sobre sí mismo, y anhela, no obstante, i:lUe palpe ser nada,
sacar de esa nada una grandeza formada de dureza y de orgullo.
Sigue en la página 526.

�522

•

EL MUNDO ILUSTRADO

,Árfe :fotográlico

Estucio µen J. M. Bravo,·· Jiquilpan, Mich.

..
EL MUNDO ILUSTRADO

523

mendarse y, para ello, requiri6 de amores á la hija de otro
noble que tenía su palacio cercano á éste, á una legt'a es·
casa de aquí, y cuyas torres no se divisan porque las oculta aquel soto de castaños que usted ~e .... ;,
.
Y me señalaba el fondo del valle, ¡unto a la vertiente de
dos montañas que bajan hasta el río, donde un casta~ar
Bajo unas parras que entoldan la blasonada puerta del tupido y extenso mostraba sus copas red~ndas y sombnas;
Bao don Amaro estrechó mi mano, sonriente y ceremo·
-Tiene su historia ese castañar-contmuó.-Aquella a
nio~o, adradeciendo la visita que iba á hacerle. Luego, al quien requirió de amores, y que ·debía ser hermosa como
enseñar~e las amplias dependencias del Pazo, antigua ca· un.a niañana abrileña, prefirió morir doncella antes que
sa solariega, que data del tiempo de Pardo de Cela, me ha· unirse á él, que ansias tan grandísimas tenía de ello, Y,
bló de su viejo historial, tan largo y lleno de sabor campe· despechado por desprecio tal, procuró ocultar ante sus
sino como la solana donde se esponjan al sol las doradas ojos el torreón del Pazo frontero, donde una ba1;1dera se
é ingenuas mazorcas del maíz.
agitaba á merced del mismo viento que luego venia á mo·
Don Amaro hablaba con solemnidad y respeto de los ascen- ver la suya ó iba el viento de la suya á depl,egar aquél~a;
dientes de sus actuales amos, y en su cargo de mayordomo é hizo plantar esos castaños, ~l~gando a co!1segu1r,
había así como un deseo de imitar á éstos y suplirles no· tras largo tiempo, cuando ya era v1e10, que sus miradas Y
blemente todo el tiempo-á veces dos y tres años-que esta· suspiros no pasaran má&lt;: allá de los troncos que en el oto·
ban ausentes de la posesión. Juzgaba la opulencia señorial ño se cubren de erizos rudos y espinosos ..... .
como un blasón más¡ su nacimiento en el Pazo, como un
Me encantó la relación de don Amaro. Su sabor arcaico
timbre de gloria, y, fiel á su parecer, no le faltaba cierta y aldeano, su halo sentimental y noble, me puso triste, y
hidalga cortesanía.

EL SOTO DE CASTAÑOS

Tenía dos hijas: Flavia y Carmiña¡
las dos casaderas, de mirada dulce
y labios rojos, frescos como flor en
mañana, que allí pasaban su juven·
tud haciendo puntilla en el invier·
no, tras los cristales empañados por
la lluvia¡ desgranando el maíz que
se tiende en la solana, por el otoño,
y yendo alguna tarde, en verano, has·
ta la orilla del río, para retornar al
Bao al iniciarse el crepúsculo. Don
Amaro, severo y ceñudo, me las pre·
sentó como dechados de virtud, fie·
l es retratos de la malograda madre.
En mi presencia, bajaron modes·
tamente la cabeza, y, por último, sus
frescos labios dibujaron una sonrisa
juvenil, ante la solemnidad del padre
y mis reverencias afectuosas.
No sé por qué creí que aquella
sonrisa era la revelación de que Fla·
vía y Carmiña eran dichosas en la
apartada aldea, llena de aislamiento
y tristeza.
Pero, así y todo, pensé que sus tier·
nas almita~ verían transcurrir los
días y los a'ios, lueul(os, como las es·
pirales del humo que demandan hospitalidad en el azul del cielo, y que,
tras largas vigilias en deseo de una
limosna de realidad y de amor, no
recibirían más dones que un consuelo
de fe y resignación al amparo del
viejo Pazo que les servía de albergue.
Y las compadecí un momento, míen·
tras don Amaro encomiaba el encanto de una vida apacible, alejada de
toda ficción y todo trato, tan saluda·
ble al cuerpo éomo beneficiosa al al·
ma.-Y aún es más bella-me decíaesta vida para mis dos hija~, porque
disfrutan del regalo de su perlume,
lejos de la turba y rddosa mezquin·
dad de los hombres.
Flavia y Carmiña, silenciosas, con
los brazos extendidos á lo brgo del
cuerpo, cuyas manos, de líneas pu·
ns, estremecían los paños de la falda,
a parecían ahora ¡(ra ves, destacando
sus cabecitas recién peinadas en el
fondo del ameno valle que se divisaba desde la ventana,
baio unas nubes de tranquila melancolía gris.
Después de un breve rato de conversación, las hijas del
mayordomo se retiraron, pidiendo permiso antes al padre
para bajar de paseo hasta el río.
Don Amaro empezó á contarme las proezas de los anti·
guos moradores del Pazo.
-Uno ha habido-me decía-que, ausente largos años
en comarcas asoladas por el pecado, vino aquí, al Bao, re·
pleto de malsanas intenciones, y bien pronto se invistió
de una especie de poder feudal sobre las mozas de la co·
marca; pero, pensando acaso que era un ultraje á su hidalguía y á sus ;mtep~slld.9s s~~eian,t~ ~9qd~cta 1 tr~tó ge ~n,·

sentí en aquel morueuto cómo puede ser la glacial punzada del desengaño.
Sobre el cielo sin sol destacaban las lejanas montañas,
transparentadas por un reflejo cárdeno y sobre los erguidos pendones que coronan los maizales corría una brisa
ligera é infantil como una áurea ilusión que se desvanece.
Iba cayendo la tardeé iba convirtiéndose en una man·
cha el soto de los castaños.
Al despedirme de don Amaro, bajo el parral que entolda
la 1.,lasonada puerta del Pazo, me dijo en tono sentencioso
y solemne:
-Acuérdese que muchas veces es preciso ocultar de
ªuestra vist4' &lt;'.q,nellos lugares donde una ilusión se desfio·

�EL MUNDO ILUSTRADO

524

EL MUNDO ILUSTRADO

ró; pero no espere usted el tiempo que tarda en crecer un
castaño: eso es muy largo; á lo sumo, el que tarda el nacer
su fruto.

..

**
Emprendí el retomo hacia mi aldP,a por un camino don·
de las retorcidas raíces de los robles se abrazaban de uno
á otro lindero, formando escalones. A mi espalda, la estensa huerta del Bao, con su hórreo y su pomar, en una
nota deleitosa; y en lo alto, aquel venerable caserón hidal·
go, con ese inefable color de las piedras carcomidas, refle·
jaba en los cristales de sus venlanu los últimos rayos del
sol, que también doraba la copa de los castaños¡ aquellos
castaños hechos símbolo y poema por un alma soñadora y
espiritual, encarnación de un heroico misticismo.
Como mi camino arrodeaba el soto, quise atajar por él
para ir un trecho bajo los castaños; pero aun bien no me
internara en la umbría, oí así como unas risas juveniles,
que vinieron á interrumpir mi abstracción. Al principio
me pareció un eco que subía del río, ó un sonido produci·
do por el eco natural del valle. Mas de pronto vi dos pa·
rejas, que se -alejaban como esquivando mi encuentro.
Eran Flavia y Carmiña, que acompañadas de dos gala·
nos estudiantes en vacaciones, de un lugar cercano, procu·
raban hacer menos luengas y monótonas las tardes del
estío.

Alegremente olvidaban los consejos y preceptos del
bueno de don Amaro, :¡uien veía su mejor regalo en la vida alejada de la ficción; sin pensar que la vejez, como los
castaños del soto, tapa la vista á la ilusión de que la ju·
ventud se alimenta.

Adeath la nueva casa marchó como en ruedas, segúi¡ la
expresión familiar, y en poco tiempo fué objeto de gra~des
mejoras que acabaron de ponerla á la altura de las prime·
ras en su género.
Ultimamente, dando el propietario de &lt;El Gran Salón&gt;,
que tal es el nombre de la casa del señor Adeatb, una nueva muestra de su reconocida actividad, y para correspon·
der al favor del público, siempre creciente, decidió abrir
un restaurant anexo al salón y así lo hizo, con el feliz re·
sultado que era de esperarse, dado las manos en las que se
hallaba el ne&lt;Jocio. Está montado el nuevo restaurant con
todos los adeiantos y refinamientos de la moda, y si el éxito
de &lt;El Gran Salón&gt; ha sido tan notable antes de tener su
anexo, seguramente que será aún mayor con éste, y la dis·
tinguida clientela que con sus simpatías ha logrado nuestro
personaje, hallará en el restaurant un lugar digno de ella.
Está el nuevo establecimiento dedicado especialmente á
las damas y familias decentes de nuestra alta sociedad,
quienes disponen de una entrada especial por el zaguán
de la casa, para que no tengan que pasar por el. departamento de cautina. Desde las 9 de la mañana se sirve, en el
restaurant, consomé caliente y vol-au-vents riquísimos, muy
propios p~ra ser gustados con una copa de buen Oporto ó
con una de las sabrosas y delicadas cervezas de la cervecería de Toluca.
Mucho nos complace publicar el retrato del que ha sabi·
do triunfar en la lucha por la vida y vistas de su nuevo
establecimiento, digna corona para una carrera de trabajos.

PRUDEN.::IO CANITROT,

*

~I Monumento á Juáre~
En nuestro número anterior hicimos mención de los seis
proyectos presentados á concurso para un monumento á
Juárez en la Alameda, en el lugar que ocupa actualmente
el Pabellón Morisco.
Como dijimos entonces, fueron premiados y admitidos á
concurso final tres proyectos, los cuales están calzados por
los nombres de los arquitectos Jesús Acevedo, Guillermo
Heredia y los hermanos Manuel y Carlos Ituarte.
Los autores de estos proyectos se ocupan ahora de estu·
diarios y ampliarlos en sus detalles, para presentarlos nuevamente á concurso definitivo, en el que se ha de declarar
cuál de ellos será el que se lleve á la práctica.
Acompañan esta~ líneas fotografías de los proyectos de
los señores Acevedo é Ituarte, por las cuales nuestros lectores se podrán dar cuenta de sus bellezas.

l
[',
1

Sr. Julio Adeath,
propietario de &lt;El Gran Salón&gt;
elegante restaurant

Un nombre Labúrioso y su Obra
PROYECTO DEL SEÑOR ACEVEDO

PROYECTO DE LOS HERMANOS lTUARTE

525

Vamos á ocuparnos en estas líue~s
de un hombre que, por su constancia
en el trabajo, unida á sus grandes co·
uocimientos en el ramo que explota,
se ha creado una situación de•ahogada y ha dotado á la ciudad de ~n
centro de reunión muy elegante, digno de la cultura de nuestra ciudad,
y muy propio como lugar de cita de
la sociedad elegante.
Seguramente que pocas personas
desconocen en México al señor Julio
Adeath; veinte años de un trabajo
constante y rudo han hecho que su
fiJura se identifique con todos los
c;ntros elegantes de reunión de la
ciudad.
Empezó su carrera hace cosa de
veintiún años, por el de 1888, al lado
del conocido y reputado Peter Gay,
y una vez que desapareció este lu
cbador, el señor Adeath co~tinuó su
lucha por la vida en el ~alon del no
menos conoéido don Ernesto Weber.
Por más que los fatalistas jigan lo
contrario, quitn trabaja vence, y una
de las ma ¡ores pruebas de e lo es el
personaje que nos ocupa, pues tras
de su ruda batalla consiguió, con su
tesón y constancia, establecer un salón por su propia cuenta en lo que en·
tonces se llamó z;¡. calle de Platero~
y que ahora es Avenida de San Francisco, casi frente á la joyeFia de «La
Esmeralda&gt;.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

526

t
1

l

GALERÍA DE LA EXPOSICIÓN ARTÍSTICÁ DE CJ\RIDAD

Una Estatua áAlfredo de Yigny
Sigue de la página 521.

,

1

Pero, en esa noche del alma, vense aparecer poco á poco al·
~unos vislumbres, al principio indecisos, Juego tirmes y por
ultimo esplendorosos. Ese desesperado, que con los' puños
amenaza al cielo, quiere conservar su dignidad de hombre y
en verdad la conserva; para so!&gt;tener su virtud, busca una ba·
se, y encuentra el honor.
A veces, en Vigny, el honor es una mezcla de orgullo y de
dignidad; pero lo más á menudo no hay aleación, pues el metal es fino y puro. Fúndase en la obligación moral: consiste
el honor en escuchar la voz de la conciencia que nos ordena
cumplamos con nuestro deber, por difícil y doloroso que sea
por graves que sean sus consecuencias, á pesar de los hom:
bres, á pesar. de los prejuicios reinantes. Esa voz de la con·
ciencia es una especie de dios interior: "La religión del h·onor
tiene siempre en el corazón presente á su dios." ¿A qué se debe que un hombre que no es cristiano no comete un robo por
má!; que quedase ignorado? El honor invisible lo retiene.''
¡
Tiene el hombre conciencia de que no puede sustraerse á
ninguna de las leye!&gt; del honor; y á pesar de los.sacrificios que
I
Je impone, porque el honor puede imponerlos todos, es ''una
milagrosa satisfacción'' obedecerlo con abnegado olvido de sí
mismo. Más aún: se adquiere el hábitodeobedecerlo: "El sen,, ti miento del deber de tal suerte acaba por dominar el ánimo
que entra en el carácter y se vuelve uno de sus rasgos princi:
pales, asi como una sana alimentación que perpetuamente se
recibe, puede cambiar la masa de la sangre y convertirse en
uno de los principios de nuestra constitución."
Por esto es que esa religión del honor parécele, á pesar de
Jó que tiene de impreciso y de austero, muy eficaz en todas
las circunstancias de la vida. Gracias á esa religión, de la que
se hizo creyente, pontífice y apóstol, Alfredo de Vigny, con
cierta rigidez, pero con una constancia admirable, se conservó puro tle todo compromiso y de toda bajeza, y, hasta el pos·
trero de sus días, á pesar de sus rupugnancias, cumplió su
austero deber, nada más que "por el honor.''
Toda virtud, diga lo que dijere el pesimista, lleva consigo
misma su recompensa, y devuelve en júbilo interior el esfuerzo moral que costara. Vigny experimentó esta alegría. Pero
su gran consolador fué la poesía. Preocupado el día entero en
velar á su esposa enferma, en la noche retirábase ásu "casa

y

del pastor," en el áustero silencio de la campiña vivía con
sus ensu~ños. No lloraban sus ojos, porque llorar es una
flaqueza; p~ro lo~ verso.s manaban de S!] corazón y lo aliviaban com~ s1 hubiesen sido ver.daderas lagrimas. En la univer·
sal mentira, quedaba una realidad que no engañaba: el Arte
q~e ~odeJa la ~elleza en los sentimientos humanos y tras~
m1;e a. los demas corazones el estremecimiento de un corazón
sohtano.
J?esde el moment~ en qu~ acoge á la Poesía como á una
amiga~ Alfredo de V1gny po~ese en c?ntacto con los hombres.
Reflexiona, que todos, como el, son v1Ctimas de la fatalidad,
que como el p3:dece~, y que, tal vez, son incapaces de humi·
113:rse en la res1gnac1?n, lo que,tiene que aumentar su sufrim1e~to,. Y el poeta s1e~te que.ª su corazón penetra un gran
sent1m1en.to de com~as1ón hacia la muchedumbre anónima que
sufr~ y llora• .9uer.na hacer algo para aliviarla.
. Ira a la ac~1on, ciega acción, sin duda, supuesto que la fata·
hdad es ommp?tente .Y no tolera que el amor trastorne sus
leyes; p~ro acctón resignada Y, animosa. El espíritu luchará.
Luchara P.ºr lo verdadero; y,~ pe~ar de la incertidumbre y de
las asperezas .d~ 1~ lucha, la c1enc1a acabará por dominar, esto
es, por d~f :thv10 a la hum_anidad. Es el instante en que su
n,ave va a. zozobrar; el capitán, con alegría y con confianza,
lanza al m~r la bote]la en que va encerrada la carta de los escollos por el descub~ertos, contando con los vientos y las olas
para ,hac~rl~ l\egar a otros, hombres y evitarles el fracaso de
que el fue victima. Lu~h.ara por lo bello; y, no obstante que el
cuerpo en que yac~ pns15&gt;ne~a ~uestra alma nos impida que lo
alcancemos, vendr~ un d1a, s1qmer sea después de la muerte, en
q~e el alma se~ mas fu~rte que .el cuerpo. Luchará por el Bien:
cierto !}ue aq~1,. en la tierra, reman tiránicas leyes que retardan el ~dvenu.mento de la fraternidad; existen zares que con·
fipan a los, mocentes en las mazmorras de Siberia. Pues
bien; ence¡remonos con los inocentes para consol, rlos y pa~ec~r .co~ ~l!os: cuando haya en demasía dolor inmerecido la
Justicia líl!Jlanente a~arrea~á el castigo.
'
Tal ~s la honda ps1Cologta de ~lfredo de yigny, de ese poe·
ta de cmcelada~ ~strofas, contenidas en la anfora majestuosa
Y bella de( clas1c1smo, poeta que lauró el arte divino no como un al~rde d.e gaya ciencia, sino como la expresiód ingenua
de las tri~ulac1ones de un alma enferma de dulce sensibili·
dad.
:

*

1

...

527

�528

...

EL MUNDO I:USTRADO

529

EL MUNDO ILUSTRADO

Se distinguieron, por la elegancia y
originalidad de los trajes, Elena Maqueo Zertuche, de td.uana; Elena
Lake, de J 111ieta; Ana Backmester, de
cielo; Carlos Backmester, de aguador,
muy original y gracioso; Estela Ri ·
vera, de locura; Alberto Rivera, de
paje; Elena Puga, de oriental; Julieta
Menard, de alsaciana; Leopoldo Villarreal, de Romeo, muy elegante;
Guillermo Pastrana, de cocinero; Ana
Lake, de manola; René Aldama, de
Mefistóíeles; David Reye~ Retana y
Licéaga, de pescador; Francisco Re·
yes Retana, de payaso¡ Bernardo Re·
yes Morales, de charro¡ Rodolfo Reyes, de napolitano; Francisco y Rafael Serrano, de charros¡ Beatriz Reyes Retana, de madame Pompadour;
Armando Villarreal, de payaso.
Los chiquillos fueron obsequiados
con dulces y refrescos.
Terminado el baile infantil, siguió
el de l-0s mayores, quienes se di vir·
tieron tauto como los chicos, hasta
después de mfdia noche,

•

~

-..

.... ....-p,'

....

--

-

-·

•

Rodolj, Reyes, gitano; Armando Vi·
llareal, Pierrot, y Elenita
Pnga, oriental

Brillante Fiesta Infantil

I

Para solemnizar la n•partición de
premios á los triunfadores en el con·
curso de muñecas, V celebrar, al mis·
mo tiempo, las fiestas del Carnaval,
la junta directiva del casino de Santa
María organizó una hermosa fiesta infantil, que s~ efectuó el domingo 28
del mes próximo pasado, en los salones del citado centro de reunión.
Se trataba de un baile de trajes de
fantasía para niños, y la concurrencia
fu é numerosa y selecta. Todos los trajes presentados fueron muy originales y los chiquillos los llevaban con
mucha gracia.
El conjunto que presentaban las pe·
queñas pareias era enG:tntador, y las
combinaciones á que se prestaba la
diversidad de disfraces dió mucho '
que reirá las gentes mayores. Hubo
charro que bailara con una madame
Pompadour y arlequín que llevara
del brazo á una tehuana.

Elena Lake y Leopoldo Villareal, lulieta y Romeo,

CARLOS BA.CKME;STER, A.GUADOR

BERNARDO REYES Y ANA MARÍA PÉREZ TEJADA, CHARRO Y CHINA

Gil.11'0 l)E NIÑOS CON LOS TRAJES QUE MÁS LLAMARON LA ATENCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

530

LA CAZA DEL MILLON

EL .Mtii-t:OO ILUSTRADO

53i

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES

\\
\

/

/

.

•

CARLOS LREY DE INGLATERRA

del cual sería la víctima suprema .... ? El mar, á lo lejos,
trae á la mente la huída y el destierro de la infortunada
reina Enriqueta. La vela que pasa es quizá la nave que debería tomar Cronwell rumbo á América, y que no tom6
Por Van Dyck
sin embargo, permaneciendo, por voluntad del Consejo, e~
tierra inglesa, para representar en ella el papel trágico que
¿Qué retrato puede ofrecer un interés más punzante que el destino le reservase ..... .
el de Carlos l? ¿Cómo mirar, en el tranquilo paisaje, la ·
El cuadro es verdaderamente cautivador por lo decoratigracia apacible y suave de este príncipe, sin evocar el por- vo de la composición, la armonía de su cielo y la belleza
venir que le estaba reservado, el tremendo drama político incontrastable del grupo, compuesto del paje adolescente

�EL MUNDO ILUSTRADO

533

ftL MUNbO 1ttrSt'RADO

532

y del severo caballer¡mgo, al frente de los cuales se desta- • enjalbtgadc de los muros. El campanario cercano ríe con
ca la figura, soberbiamente majei.tuosa y artística, del rey argentina risa; el estruendo de los carros sobre el empede Inglaterra.
drado se hace más vibrante, más alegremente rudo; las vo~os cont~m_poráneos de Van Dyck nos han trasmitido ces de los vendedores elévanse con mayor brío: es que ha
los proced1m1entos del maestro, en los que sin duda resi- s:.lido el sol, el sol de cada día, el buen viejo de las barden su exraña frescura y su trazo gracioso. De Piles, en su has rojas que todo lo rejuvenece y lo regocija.
curso de pintura, escribe: " Van Dyck señalaba siempre día
El chirrido de una puerta turba la calma hasta entonces
y ~ora á las personas .que debía retratar, y jamás trabajó rúnante en el patio. Una cabeza asoma por entre los mamas de una hora seguida en cada retrato, sea para esbozar deros. Es gris, casi blanca, y corona un rostro mofletudo
.
redondo, de achatadas narices, labios carnosos y pupila~
ó para terminar."
De un temperamento menos fogoso, ¡,ero más noble que que chispean con claror incierto bajo los párpados hinchael de su. ~aestro Rubens, V~n ?yck ejec1;1tó algunos cua- dos. La boca se abre tan grande como es. y un bostezo, ;;111
dros rehg1osos de alto senhm1ento; es, sm embargo, en el bostezo terrible, contrae la fisonomía toda.
retrato en donde alcanzó sus más señalados triunfos. Pue-iAaaahhh!
de considedrsele como el pintor de los grandes señores.
Luego, la boca torna á cerrarse--cosa inaudita en las
Nadie como él trasladó á la tela la aristocrática y gallarda porteras;-los ojos cobran mayor viveza; se frunce el enapariencia de .1ª~. nob.les damas y de los cor.tesan~s ingleses. trecejo, y la diestra desca~nada, huesosa, húndese en la peEn Londres v1 vio Jehz, gozando de una existencia cómoda, lambre que alborota no leJos de las sienes.
-¡Las siete, que menos! ¡Uy, Jesús! ¡Condenado sueño
segura, sin cuidado por el presente ni temor por el porvenir. Ello no obstante, cuando pintaba el retrato de Carlos 1, este, condenao y requetecondenao! ....
el ~orizonte político ennegrecíase, y fué justamente por el
Y en seguida del inofensivo desahogo en contra de la
precario estado de su hacienda que el prócer sólo pagó modorra que sobrecoge á las personas trabajadoras y de100 libras por tal obra maestra, habiéndola estimado su centes como ella, cuando aprieta el frío, en invierno, la
auto! en 200. Mas no alcanzó.la tei:npestad al maestro, que buena mujer decídese á franquear el dintel, y échase pa·
munó antes de que la tormenta dispersara al gran mundo tio adelante, escoba en mano, á fin de limpiar de inmundi
que su pincel había inmortaliza\lo,
cías el caserón, abriendo antes, de par en par, la puerta del
El retrato de Carlos I pas6 sucesivamente por las manos zaguán, por la que se cuela súbitamente el rumor de la cade la Du Barry, de Luis XV y Luis XVI, hasta venir á pa- llejera zambra.
rar al museo del Louvre, en donde halló el asilo digno de
Cuando más atareada está, una voz suena á sus espaldas:
un maestro y el palacio que reclamaba un rey.
-Buenos días, doña Pancha .... . .
Ella ~e vnel ve, alelada, con la boca abierta, mirando de
hito en hito á la fámula del 17, que regresa de compras,
con la canasta al brazo, de la cual se escapan tentadores
olorcillos de pan caliente.
-Muy buenos, mialma ...... Pero, dígame, ¿por onde
entró?
-¡Por onde había de ser! Por el zaguán. Tengo llave.
La vieja quédase pensativa; después a.ñade, á guisa de
El Chismorreo
disculpa:
-Se lo preguntaba porque me dormí. ¡Ay, asté! ¡Lo que
son los años, y los aviejamientos: no la dejan á una aguan·
tarse con sus obligaciones!
ACABAN de sonar las seis. Fueron unas
-¡Pobre doña Panchal-murmura la criadita, sonriendo
campanadas argentinas de reloj nuevo,
á las que siguió la alharaca bullangue- todavía.
-Ora sólo le pido que no vaya á argüendear allá arriba;
ra de otras, que se esparció por el baporque si lo saben, se lo dicen al propietario, y asté ya
rrio, llamando á las beatas á misa, obliconoce lo remolón que es ..... .
gando á los perezosos á dejar el buen
La moza se indigna.-¿Ir ella con chismes? ¡Pues no falacomodo del lecho, y apresurando el
taba más! ¿Qué no sabía la estimable doña Pancha las porpaso de ordinario lento de las mariquerías que estaba ella sufriendo en aquella casa de pe·
tornes, que van á compras con el rostro amoratado por el
frío bien cruzado el rebozo sobre pecho y espaldas, y el rros?
pico1 listo-¡eso sí!-para responder á los requiebros que las
-No, no . . .. .. A ver . . .. cuente, cuente, chula, que arriedirijan don Juan, el carnicero; don Torcuato, el español de ros somos ... .
la tienda, y dou Nicomedes, el panadero, á quienes aun
Y la rapaza, que entrara de prisa, y la anciana que putienen que visitar para remate de matinales encargos.
siera á Morfeo como no digan dueñas por las tardanzas en
El patio está solitario. Las puertas alineadas en torno que la hacía incurrir, pónense á charlar tan sabrosamente
permanecen con los maderos bien cerrados, inmóviles, co- en el patio, ya ebrio de sol, bajo el azul de muaré del cielo
mo si lejos de ser entradas de viviendas, que más que vi- de la mañana.
viendas semejan avisperos por lo ruidosas, lo fuesen de
No han acabado del todo de hincar el diente á la apete·
tumbas ó cosa parecida. La fuente no modula un solo tri- cida golosina chismográfica, cuando un pavoroso estruendo
no regocijado de agua que corre. Allá en un rincón, un conmueve la vivienda del rincón próximo. Abrese la
gallo, un soberbio gallo de plumaje negro, er~uido junto puerta, y un señor calvo, regordete, sale disparado, poá la estaca que le aprisiona, enarca el cuello, agita la roja niéndose la corbata, abrochándose el chaleco y lanzando
cresta, abre el rosado pico y lanz.a un cacareo que resuena maldiciones de á pnño.
'
-iMalhaya sea la hora! .... ¡M.alhaya sea la hora! .. . . ¡Mal·
como toque de clarín en la pureza azul de la mañana, que
m ís que de invierno se diría primaveral.
haya sea la hora!. .....
El cielo muéstrase anublado por una sutil, por una
Portera y criada se miran con asombro, viéndole partir.
blanca neblina de gasa transparente. De la calle comien·
-¿Malhaya sea la hora de qné?-interrumpi6 ésta.
zan á ascender los acostumbradvs murmullos matinales;
-iCómo! ¿No lo sabía asté? ... . De que se casó, hija, de
rnidos imperceptibles, tenuísimos, que poco á poco acre- que se casó . .. . :. Dice que ha desperdiciado su ju vencen. Ya es el vocear de un vendedor; ya las apagadas ri- tú; que no debía haberlo hecho tan pronto .... ¡Y pasa de
sas de un grupo de transeúntes, á las cuales sigue el es- los cincuenta!
trueó.do de un carro que pasa; ya el chillido ríspido de las
Mas no parece sino que los gritos del ofendido caballero
indias que, de puerta en puerta, ofrecen sus hortalizas tan quitan los cerrojos á las puertas, y avivan ccrioseos, y
frescas, tan.bien olie.n.te!l.. como.si el rocío bañi\se lasJioj_as ~ alejan modc;,rr!ls; porque toJ.os, absolutamente todos los
á través de la urdimbre de las cestas.
moradore~ de la finca, van saliendo al patio uno á uno
Y estos .mur-mullos, y es-tas indefinidas armonías revela- desenfadados, ávidos.
'
'
doras de vida, poco á poco in vadeo, el patio, le despiertan,
- /.Q¡ié pasa, francisca? .
le animan, á modo de iu)llovilizado organismo al que de
-Oímos gritos.
pronto se inyectase savia.
- ¡,Qué sucede?
Pero la neblina se torna, de nítida que era, en sonrosa·
-lEs acaso el señor Fre$nillo que se enojó con doñ:i Ancla. Un vaporoso reflejo áureo dora el cielo, y el primer gusta'(
beso solar, beso tibio, beso cálido, se estampa en los rene- ,
Y los que preguntan llámanse don Pantaleó n, doña Filogridos paredones, baña de luz los tinacos, empapa en lu- mena, don Nicolás, don Plutarco, doña Joaquiua ... . ; gen•
minosa caricia las macetas que, pendientes de los baranda- ·
les de pasillos y ventanas, ponen la nota risueña en el gris

*

METROPOLITANAS

EL ARTE LLEGA Y EL PUBLICO SE VA
cSfumatnra&gt;, la graciosa comedia de Croisset, abrió el
desfile de estrenos que nos ofrece la compañía de Tina en
el abono corto que inauguró el sábado de la última semana.
La comedia es un puñado de gracia, un canevá de sprit,
delicado y sutil, como todo lo que en ese género fructifica
el ingenio francés.
Un marqués casado por amor con una neoyorkina multi
millooaria, cuya riqueza es fuente de su desgracia, porque
teme la maledicencia que cali fique su amor, su inmenso
amor á la blonda Maggy, de un mezquino interés á su fortuna¡ quiere ser pobre, como antes; no poseer más oro que
el de los cabellos de su bien amada, ni más grande fortuna
que la de haberla poseído. Y sin embargo, la suerte se em·
peña eu darle oro y más oro en cada negocio que emprende. á pesar de emprenderlos seguro del fracaso.
Así, lo que con el &lt;Samsón&gt; de Bernstein constituye la
frase culminante del drama, la acción heroica que iguala
en desgracia á aquellos dos rivales, en &lt;Sfumatura&gt; es el
contraste más cómico é hiperbólico, que cierra el acto primero: el teléfono anuncia á la divina Maggy que las cien
mil acciones de Groenlandia, compradas t,ara arruinarse,
han triplicado su valor, y por tanto, M.aggy, la amorosa
Maggy, en vez de perder ha ganado cincuenta millones de
francos, y es cuando el
marqués, al enterarse, ex
clama desfallecido y des ·
esperado: ¡cincuenta mi
llones más! ¡Estamos
arruinados!
En los dos actos siguientes la trama cambia
de giro. El amor, con sus
vericuetos de pasiones,
celo~ y artimañas,· en·
vuelve, como tela de ara
ña, lanuevavidadeM.aggy, quien, educada en un
medio social bien dife
rente, sufre aprisionada
entre las ligaduras que le
ciñen el alma.
Todos se empeñan en
hacer de Maggy una pari
siense: debe ser frí vola,
casquivana y fácil; amar
muchas almas y distintos
cuerpos, darse el lujo in·
dispensable de tener un
ama u te, cerrar los ojos de
su pas ión para huir del
fantas ma delos celos. Eso
que ella responde, que el
alma americana sólo sabe
amar una vez, es tonte·
ría: el amor , !O tiene patria; tiene escuela y la
universidad está en París.
Y la muchacha americana,)lena_4e ingenuida: -

des y blancuras, torna insensiblemente la enseñanza que
recibe, adquiere el chic que todos le reclaman y acaba siendo lo que todos quisieron: una infiel.
Esta e~, en extracto, la obra de Croisset, admirablemente
desarrollada; plena de gracia y enmarcada en un ambiente
de csans faSon&gt; y sprit que la hacen encantadora.
Ahora, el resabio ingrato, que dolorosamente tengo q ue
anotar en casi todas mis croniquillas: ¿Quiénes vieron,
cuántos paladearon este exquisito bombón francés?
Unos cuantos, muy pocos, contados.
El público, en esta temporada, es cada vez más reducido
más apático, m ~nos galante.
En las siete funciones que ha dado la compañía de Ti oa,
no Sf. ha repetido una sola obra; muchas de ellas han sido
nuevas para nuestro público y, sin embargo, éste no acude:
la sala está vacía y raramente una que otra &lt;matinée&gt; suele
verse concurrida.
Me dicen que es la cuaresma la que ha alejado al público de los espectáculos. Me afirman que nuestra aristocracia
es buena creyente y, como fiel cristiana, respeta los pre·
ceptos religiosos, huyendo en estos días de penitencia y
recogimiento de los lugares de diversión y regocijo.
Pongo una venda de credulidad á mis o jos, que.más vale
pensar que es falso rito y no verdadera incultura la que
hace cometer á nuestra clase pri vilcgiada el feo pecado de
la veleidad.
Ya lo sabe la dulce artista: esa encumbrada clase social

�EL MUNDO ILUSTRADO

534
que en todos los países civilizados, en las metr6polis esen·
cialmente, sostiene los espectáculos cultos y dignos, en es·
te rincón del mundo llamado México huye con el menor
pretexto de tales satisfacciones: es mariposa de oro que
tiene en las alas, para poder volar, un leve polvo de cultura, tan superficial y ajeno, que con batir las alas una
vez, sólo una vez, queda aliquieta en su oro.
No la juzgue ingrata; no la crea voluble; ya gastó el polvo de sus alas auríferas y está lejos el carmen que usted la
ofrece.
¡Lástima de jardines!
¡Pobres mariposas de oro!
LORELEY.

*

"E L L I R I O"
El último gran éi:ito de los teatros de París ha sido el
registnido en el «Vaudeville&gt; con la comedia en cuatro ac·
tos de Pierre Wolff y Gastón Leroux, titulada «El Lirio&gt;.
Nadie, como uno de los autores de la obra, ha definido
el lirio. M. Gastón. Leroux, tomando la palabra á oom·
bre de su colaborador y amigo, se expresó así en un artícu·
lo que apareci6 el día mismo de la primera representa·
ción:
&lt;Los lirios no son sino las j6venes puras, ll's castas don·
cellas que tan triste, tan héroicamente, cuando están solas,
ven llegar la vejez, y cuando se las mira y compadece,
yerguen el talle, antaño armonioso é inclinado ahora, bajo
el fardo del pasado, y pretenden aparecer revestidas del
encanto de una nueva floración. y sonríen, y ríen, y se
muestran alegres y llenas de gracia ... . . .
«No han pronunciado ningún voto. Guardan su sedosa
cabellera, y no las separa del mundo la muralla del claus
tro: Dios mismo no ha venido á tornarlas . .. . ¡Y, sin em·
bar~o, pasan por la vida, en donde todo es amor, en donde
todo se ama, y en donde todo vibra, y palpita, y suspira, y
mucre de amor, má~ castas que las carmelitas refugüdas á
las plantas de Jesús!. ...
«Los pobrecillos lirios quédanse para vestir santos&gt;.
He aquí, brevemente expuesto, el asunto de la comedia:
El conde de Ma~ny ha arruinado. por su ~ prodi~1lid'l-

des, á su mujer é hijos. Y á fin de cubrir las brechas abier·
tas en la propia hacienda, vive, durante muchos meses del
año, en el campo. Sus hijos son tres: dos mujeres y un
hombre. La mayor de ellas llámase Odette, y tiene treinta
y cinco años-es el «lirio&gt;;-la menor, Cristina, cuenta veinticinco, y el mozo lleva por nombre el de Gerardo.
Las dos jóvenes carecen de dote, y no les ha sido posi·
ble, de consiguiente, encontrar marido.
Pero si Odette aceptó su suerte con resignación, no sucede lo mismo con Cristina, que ama con todo el ardor de
sus juveniles años á un vecino de la casa, el pintor Jorge
Arnault. Tiembla cuando éste la dice que no es libre, que
está casado con una dama de ideas estrechas y renuente al
divorcio. Mas el amor no razona. Cristina, arrastrada irre·
sistiblemente por la pasión, se hace amar de Jorge.
La noticia de semejantes relaciones an6malas Jlega á
oídos de M. Darcey, el futuro suegro de Gerardo de Magny.
Gerardo debe casarse en breve con Simona Darcey, que no
es ni inteligente ni linda; pero que aporta al matrimonio
una dote más que apetecible.
Darcey, en su desistimiento ante el conde de Magny, de
continuar apoyando estos proyectos de unión, no da sino
explicaciones enrevesadas y obscuras. Gerardo, que ve desvanecerse sus sueños, decide saber el por qué de tal rup·
tura, y, no bien se entera de él, cuéntalo al autor de sus
días sin reticencias Este interroga á Cristina, y la desdí·
chada lo confiesa todo: ella ha caído, sí¡ pero si cayó, culpa es del egoísmo de su padre, el cual prefirió vivir en el
despilfarro á aminorar su lujo, y sus gastos de juego, y sus
regalos á las amantes .... Entre su hermano que se vende
y ella que se da, ¿,quién es el más vil?
El cuarto acto pasa en Sorrento, en la atmósfera de amor
de ese cielo divinamente azul, de ese sol que irradia luz,
en medio de la floración paradisíaca, turbadora, á la cual
son incapaces de J'esistir lo~ corazones amantes. Apasiona·
das, algunas parejas discurren por el campo. Cristina y
Jorge Arnault están ahí-han huído y se aman en la dulce
regi6n de Italia-cuando aparece Odette enviada por su
padre para llevar á Cristina á la paterna casa.
Pero Odette la mira dichosa¡ no se reconoce derecho alguno para convertirse en el obstáculo del idilio.
Y deja á los amantes seguir su camino de rosas, en tanto
que ella, triste. llora su inttlil µnreza ~nte el l(olfo azul.. ,

EL MUNDO ILUSTRADO

S35

t
EL POLO
Si hemos de dar crédito á la leyenda, hubo, años ha, en
la India, un pequeño rajá tributario que se fastidiaba tan
realmente como un soberano. Cuanto intentó pata su pro·
pio solaz había sido, hasta entonces, inútil.
Uno de tantos días, harto de cortar las cabezas de sus
ministros, publicó un bando, á són de tambor y trompeta,
diciendo que haría rico al feliz mortal que lograra dis·
traerlo.
No pocos concursantes se presentaron en masa¡ pero hubieron de mostrarse tan pobres de imaginación, que el rajá no tuvo más remedio que premiarles con bastonazos
en las plantas de los pies. Pero se encontr6, al fin en una
prisión, á cierto condenado á muerte,
que, en sus últimos momentos de vi
c!:t habfa tenido la fortuna de descu·
brír el polo, y el rajá di virtióse tanto
con este juego, que hizo desqe luego
su primer ministro al inteligente
presidiario¡ lo cual no obstó, eu manera alguna, para que el feliz inventor corriese más tarde la propia sucr·
te de los ministros de Su Alteza, por
haberse permitido ganar un partido
al gracioso monarca.
Sobrevivió el polo á su creador,
creciendo eu popularidad, y sea l.•
historia verdadera ó apócrifa, es la
verdad que este juego fué conocido
de los persa~ y de los indúes. Segúu
Firdousi, el poeta de las rosas, el
shah Afrasiab complacíase en organi·
zar partidos de chan¡!an, juego que
se jugaba entre dos bandos, compuestos cada uno de dos caballeros que ~e
esforzaban, á golpes de mazo, en ha
cer p1sar una bab. entre dos rostes
ddend idos por el partido ~d verso.
Esto equivale, poco más 6 meno•,
á nuestro moderno polo; sin contar
con que las suntuosas damas india·
nas disputábanse con ardor los par..
1idos de chan¡,an, tal y como ahora
lo hacen las rubias ladyes inglesas,
según se ve en una miniatura que ac,
tualmeute posee el Museo BritánkCl.
Sábese que los indúes fueron , eu
tiempos de esplendor. y aún lo son
ahora, brillantes caballeros. Y fué
viéndoles jugar soberbios partidos dt·
precisión y destreza, como los ingle·
ses hubieron de sacar no pocos bt.:neficios de este bello .&lt;port.
Fieles á su métodoanglo~ajón, uni ficaron y codificaron las r eglas, y el
nombre polu, con que Je d esignaban
los indígenas, transformáronloen polo. ~)n 1860 los oficiales dd ejército
de la India hicieron sus primeros
gaals. Y desde la gran colonia, la
afición por el polo ganó los regimien·
tos de la metróRoli, y bien pronto
Inglaterra toda.
Hacia 1880 los sportsmen franceses
int.utaron aclimatar el polo en su
país.¡Atgunos tímidosrensayos:tu vie\-.,. ~
. -·

--

ron lugar en Pau, durante la temporada de invierno; pero
el buen éxito fué tan solo pasajero, y ya en 1891 el polo
estaba completamente olvidado.
Entonces el conde de La Rochefoucauld fundó en Bagatella un club de polo, el cual, á fuerza de inteligentes cuí·
dados, alcanzó á ser próspero. Hoy el sport indio hace fu·
ror casi entre los que son bastante ricos para entreilarse á
él¡ porque, como se verá, el polo cuesta caro á sus adeptos.
No se le juega sino en París, en Compiégne, en Cannes y
en Deauville.
El espectáculo de una partida de polo es de lo más cautivador que puede darse.
Se juega el polo eu un rectángulo de terreno de 275 me·
tros de larja!o por 183 de ancho, que deberá ser de tierra
elá~tica bien cubierta de cé~ped y absolutamente plano, á

�536

EL MUNDO ILUSTRADO

537

EL MUNDO ILUSTRADO

METROPOLITANAS
Sigue de la página 532.

3:L POLO,-PERlPECIAS DEL JUEGO

tal punto, que cuantos desperfectos ca11sen en él las pezuñas de los &lt;pont.ys», es menester que se los repare desde
luego.
Estos medirán, cuando má•, 1 metro 48 centímetros. Se
les encuentra en Mongolia, en Túnez y en Argel; pero los
mejores «poneys» de polo pertenecen á la raza cre~da es
pecialmente por los ganaderos ing1eses. El precio de estos
«poneys» varía entre 3,000, 10,000 y hasta 12,000 francos.
Pero no olvidemos que, cualquiera que sea la destreza de
un jugador de prilo, un buen «poney» le da desde lueóo
"
gran: superioridad sobre sus contrarios.
Un jui!ador debe poseer, cuando menos, cuatro «poneys»,
y es obvio decir que nadie puede lanzarse á una partida
de 11olo si no es excelente jinete y conoce á la perfección
las buenas condiciones de la bestia que monta.
Cada bando se compone de cuatro caballeros que se distinguen por divisas azules ó rojas; según que pertenezcan
á uno ú otro equipo. El límite del polo -gound ( terreno
de juego) está formado por una cerca de 30 centímetros de
altura, y la pelota no debe franquearla.
En los dos extremos del rectángulo, á distancias iguales
de los lados, se hallan los postes ( !foals) á 7 metros 50 centímetros de distancia el uno del otro. Se les pinta de colores fuertes para hacerles más visibles.
El árbitro ( umpire) arrojará la bala justamente en mitad
del terreno. Los dos teams están colocados frente á frente,
ante sus postes respectivos, con su capitán (back) detrás,
Al mandato del árbitro se lanzarán hacia la pelota, esforzándose en hacerla pasar por entre los postes del adversario.
Las principales reglas son las siguientes: el jugador puede entorpecer los movimientos de su adversario, pero no
puede evitar el golpe de su stick, sino á condición de estar colocado del lado del adversario en donde se halla la
pelota, ó colocado inmediatamente detrás de él. No puede
herirse intencionalmente á un ,poney». No se retendrá,
por nin~Ún caso, la pelota, sino que.. se. la dejará siempre
caer. No se tiene tampoco el derecho de ·~coger á ,m adversario, ni menos de herirle.
Todas las infracciones de estas reglas se contarán en detrimento del
bando que las cometa. Algunas Lay
que obligan á interrumpir el juego,
y dan un coup franc á un bando. Si
un jugador queda fuera de combate
por culpa del bando contrario, designará á uno de su~ adversarios para
que cese también inmediatamente rn
el luego, el que rompa su stick, irá,
en persona, á buscar otro. El que lo
deje caer, está en la obligación de
recogerlo. Si un jugador cae del «pouey&gt;, no se interrumpirá el jne¡!o.

te de toda condición, aunque de pa·
recido afán en lo tocante á saber de
vidas ajenas. Don Pantaleón trabaja
en Comunicaciones; doña Filomena
vive de sus modestísimas rentas; don
Nicolás es relojero de oficio, y doña
Joaquina soporta un marido más irritable que el señor Fresnillo, lo cual
no impide que muestre asombro, y
contribuya, con sus plañideras lamen·
taciones en favor de la víctima, á au·
mentar el escándalo y vocerío.
Surgen en aquel instante clamoro·
sos gritos. Todos están suspensos.¿Qué pasa? ¿Quién se muere?
-¡Doña Pancha! ¡Doña Pancha!llama una doméstica desde el chiri·
bitil de donde brotara poco antes la
furia, personificada en el señor Fns·
nillo.
Y doña Pancha se aleja de' corrillo, y entra, dejan·
do con su desaparición, hondamente conmovidos los ánimos.
Pasa un minuto, dos, diez minutos . . . .
-Cuéntenos, doña Pancha, cuéntenos ...... -la dicen
v_iéndola volver, escoba en mano, con aire de preocupa·
c1ón.
Doña Pancha mueve la cabeza tristemente. ¡Infeliz, mil
veces infortunada señora! La había dado un ataque de
nervios.
-¡Oh!
-iAh!
- i Desgraciada!
-¡Pobrecita!
Pero la fregona del 17, más práctica quizá que los otros,
pregunta, antes de optar por la compasión:
-¿Y cómo sigueY ¿Estará de cuidado'/
Doña Pancha la mira y responde:
-Ahora toma su chocolate la infeliz: una taza así, con
cuatro molletes ....
-¡Pobre!
-¡Infeliz!
-¡Malaventurada señora!
Y nadie quiere convencerse de que ya se encuentra ma·
ravillosa1;11ente doña Augusta.-¡,Porque toma chocolate hay
que considerarla en un lecho de rosas? ¡Quiá, no señor!-Y
don Pantaleón, y don Plutarco, y don Nicolás, y doña Fi·
lomena, y todos, hasta los que desde un segundo antes rodearan á la portera, comentan el simple suceso le examinan, le analizan, le sacan consecuencias moral~s sociales
Y políticas; le escudriñan, le disecan. . . .
'
Es el chismorreo, la indiscreción, la br~ve nota escandalosa que viene á dar sabor al insípido día que comienza
cuando ríen los campanarios, y el sol, eterno conquistador'
abrillanta los recios muros y espolvorea de oro los pétalo~
de las flores y el azul del aire ...

Trazo de Planos

Janiines Alpinus
Los jardines alpinos no son, como se podría creer, la reproducción de un conjunto de montañas, sino más bien la repro·
ducción de una escena montañesa, por medio de un agrupamiento de plantas y rocas.
El punto capital por resolver, después de la cuestión artística,
relativá al arreglo ger.eral,es la manera de reunir, en un espacio relativamente reducido, todos los f lementos necesarios
para la vida de las plantas, como son: suelo, humedad, exposición, etc.
Para establecer un jardín alpino, ya que éste debe ser accidentado, se escogerá la parte más accidentada de que se pueda
disponer y se procurará, siempre que sea posible, que el lugar
escogido esté cerca de una fuente ó manantial de agua.
Si el terreno de que se dispone es amplio y no presenta
bastantes accidentes, se "accidentará" artificialmente, procu·
rando colocar las rocas de una manera artística y no amontonar sin orden ni concieFto.
Uno de los ornament•&gt;S indispensables en un jardín alpino
es el agua; así es que en caso de que no exista alguna corrien·
te natural, se creará artificialmente, pues aparte de su muy
importante papel para la vegetación, inspira el agua un cierto
sentimiento de tranquilidad y de alegría campestre. Se hará
un arroyuelo que vaya á terminar en un estanque 6 pequeño
lago, el cual se podrá adornar con plantas acuáticas y semiacuáticas.
Como la naturaleza de las plantas está en relación muy in·
tima con lade las rocas que le circund,n, se comprende que
se deberá reunir por zonas á las plantas. En un lugar donde
se hayan colocado piedras calcáreas, se colocarán plantas cal·
dfugas; en otro, se agruparán las plantas que se dan bien en
entre las piedras graníticas, y de esta manera se contribuirá
para dar al jardín un aspecto que le sienta muy bien.

Una vez GUe se haya hecho la elección de estilo al que ha
de obedecer el trazo del jardín, hay que emprender los trabajos de este trazo. Pasaron ya los tiempos en que el patrón salía al campo y, ayudado de un mozo ó jardinero, se ponía á
trazar sobre el mismo terreno; ésto, aparte de la prca exacti·
tud que presta, es muy incómodo y está completamente en
desuso, habiendo sido sustituido por los trabajos de gabinete
que son más exactos y mucho menos molestos.
Hay que empezar por un tanteo y nivelación del terreno; si
no se tienen los conocimientos necesarios para ello, siempre
se halla á un geómetra que se encargue de hacerlo y haga, al
mismo tiempo, un piano general de la propiedad á escala fija.
Sobre este plano se harán los tr,tbajos de trazo empezando
por las calzadas; se debe tener en cuenta que éstas deben llevar á la mayor brevedad á todos partes, sin perjudicar á la
apariencia general. Hubo un tiempo en que uno de los requisitos indispensables de todo jardin, era la calzad? que se llamaba de cintura y que recorría al terreno lo más cerca po~ible
de su perlmetro; ahora se ha abolido esta calzada y ~ólo cuan·
do se tenga especial gusto por ella ó se persiga algún fin es·
pedal, se trazará.
Debe estudiarse en primer lugar la calzada principal, que se
llama de llegada; después de ésta, las demás calzadas principales y en seguida las secundarias. Trazadas las calzadas se
procederá á la distribución de las aguas, valles, rocas, planta·
dones de árboles, prados, etc. Cuando el terreno es un poco
accidentado, es bueno hacer algunos perfiles que ayudan mucho para los trazos y para los trabajos de tf rracería.
Cuando se trate de trazar un jardín simétrico 6 parterre, se
seguirán las mismas reglas, con la única diferencia que las líneas, en lugar de trazarse á mano, se trazarán con regla y
compás, y se procurará que la arquitectura del jardín se armonice con las construcciones adyacentes.

CARLOS GONZÁLEZ Pi;;?IA

MODELO DE JARDIN ALPINO
1-0LO,-PONIES

�539

EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
Lunchs, Garden-Party, Paseos Campestres
El &lt;lunch&gt; como decimos por imitará los ingleses, no es

CRONICA

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L:i primavera está muy cerca, lec·
toras mías; nos sonríe ya en el sereno azul del cielo, en los primeros
botones de las rosas y el murmullo apagado de los pájaros, que
vuelven á anidar en las ramas de
los árboles, vestidos de un nuevo. y tierno verdor. Saludemos á la bella soberana de las flores con el devoto entusiasmo y la grave alegría con que los griegos, amantes fervoro·
sos de la naturaleza, veían llegará la primavera y le decían
en forma de himno triunfal: «Salve ioh diosa!&gt;.
Al maravilloso conjuro de esa reina siempre bella, joven
y sonriente, un ímpetu de alegría y de dicha agita á los se·
res y á las co~as; las flores brotan como por encanto; crecen verdes y lozanas las pequeñas hojas de los nuevos re·
toños, y la misteriosa sinfonía de las aves, en armoniosa
combinación con la corriente de las aguas impulsadas por
tibia brisa, parece cantar la serena alegría de vivir. En el
interior de los corazones pasa también un soplo de incógnita ventara; los anhelos se despiertan como pájaros entumecidos por el frío del desaliento; los sueños sacuden sus
alas tornasoladas de geniecillos inquietos, y en medio de
esa apoteosis surge la esperanza, el hada más bella y suave
que ha creado la fantasía; y allí se levanta, como una reina
benéfica, tendiendo sus bellas manos llenas de dones, para
consolar, con ellos, á la triste humanidad.
lAsaso alguna de mis lectoras no conocerá á la dulce y
amable esperanza? No es fácil que sea así, pues viene á todas las almas, del mismo modo que el aire, puro y libre, se
acerca á todos los labios para llevarles la vida. Un sensitivo y melancólico escritor comparaba á la esperanza con
la luz apacible de la luna, disipando, piadosa, las tinieblas
que llegan al ocultarse el sol, como bandada de aves nocturnas, semejantes á los desengaños evocados por el imprevisto alejamiento de una bella realidad. Y así también,
en los corazones tristes y entenebrecidos por la muerte de
amados ideales, viene la suave luz de la esperanza para
traer, en aquella lúgubre noche de las almas, un nuevo res·
plandor. Y es fiel, lectoras mías: nunca se aleja veleidosamente é inconstante; miradla allí, cerca, muy cerca de la joven que languidece agotada por la consunción; las mejillas
amarillentas semejan pétalos marchitos; la luz de los bellos
ojos se apaga lentamente; los finos labios se agitan ansio¡;os pidiendo un poco de aire; entonces la muerte se acerca
de prisa, acechando codiciosa á su presa; mas la esperanza,
el hada compasiva y tierna, extiende su transparente manto de blancos crespones; cubre, con él, la pálida frente que
se inclina, y una sonrisa, tímida y anhelante, viene á animar el triste rostro de la enferma; tQma entre sus manos lívidas las frescas flores de su jardín y las acerca á sus mejillas en fraternal caricia, para soñar acaso con una fugitiva alegría, semejante á la luz dorada y pasajera de un breve crepúsculo invernal. Así Ja esperanza, siempre piadosa, deslumbra los entristecidos ojos de los mortales con un
mágico espejismo, en el cual se ve, cerca de sí, la ventura
eternamente ambicionada. Por esto, al llegar la rubia y
sonrosada diosa de las flores, imagen de aquélla brota de
los labios y del corazón el saludo glorioso, el himno á la
belleza y á la juventud que cantaba Grecia: ¡Salve, dulce
y amable Primavera!

•
••
Con la nueva estación vendrán también las sorpresas y
los cambios que la Moda ofrece á las damas; comienzan ya
las flores á coronar los grandes sombreros; las telas transparentes se agitan en los escaparates como blancas alas de paloma; los encajes, las gasas y las muselinas salen de sus
empaques como aves gozosas que van á tender el vuelo......
Todaví¡ no se definen los nuevos estilos de los trajes¡ pero parece que las blusas blancas seguirán en el favor de la

Moda como en el año pasado. Lo~
trajes de estilo sastre se sienten
ya pesados y estorbosos; las pieles
se ocultan en los grandes armarios para dormir allí, como salvajes felinos, un largo sueño, que
se prolongará tal vez hasta el próximo invierno¡ tienen, pues, que acomodarse resignadamente, tomando tranquila postura, para soñar todo ese tiempo con las blancas
manos y los níveos cuellos, á los cuales dieron su grato
calor durante la estación del frío. Ahora es preciso dejar
sitio á las telas ligeras y á los suaves encajes aristocráticos. Una de dichas telas, elegante, bella, adaptable y distinguida, es el chiffón, que actualmente goza del favor de
las damas. Hay trajes confeccionados en este género,
que verdaderamente pueden considerarse como exqnisi·
tos modelos.
Entre los trajes de baile, la fanta!i&gt;ía sigue desarrollán·
dose cada día más¡ no es fácil la cuestión de elegir en este
respecto. Vemos, por ejemplo, un traje de tul color de
oro, sobre tisú de oro bordado en dos tonos, uno mate y
el otro brillante. Un verdadero prodigio de orfebrería
flexible cubre el corselete de terciopelo vesde seco, bor·
dado de oro. Más allá vemos un traje de baile, en tul
amarillo pálido, bordado de grandes rosas doradas y en
relieve; una banda de seda color de malva rodea el talle
v deja flotar sus largas puntas. El ..escote está adornado
cou un grupo de orquídeas. Otro espléndido y severo
modelo se nos muestra en un traje de recepción hecho en
&lt;charmense&gt; negro; el corselete bordado de azabaches Y
una camisola de encaje negro bordado también de azabaches. Y en seguida admiramos los largos trajes &lt;sílfide&gt;,
adaptándose á la flexible esbeltez de los cuerpos bien formados; el traje &lt;Andrógina&gt;, con su gracia á la vez se~cilla y audaz de su novedoso corte, y otros muchos esh·
los, á cual más lindos y originales.
No debemos limitar estos apuntes para tratar solamente de los trajes; diremos también algunas palabras sobre
los sombreros, que parecen sostener una animada compe·
tencia. Las formas grandes y majestuosas conservan to·
davía su reinado cerca de las damas que prefieren el
triunfo de la línea y del adorno artístico sobre otras razones; y las tocas de piel, plumas ó terciopelo, cuyas de·
votas son las que se adhieren á la última palabra de l_a
Moda sea cual fuere; ó que tienen cierto espíritu práctico, pues la cuestión no admite duda; las pequeñas y se~cillas tocas son mil veces más cómodas que los voluminosos y elegantes sombreros.
No hay, sin embargo, motivo de &lt;!iscordia desde el momento que se puede elegir libremente, según lo pidan las
circunstancias. En último extremo, se someterá el asun·
to á votación para que triunfe la mayoría; mis lectoras
pueden ir previniendo sus votos.

El fatuo está colocado entre el impertinente y el necio
y está compuesto de los dos.-LA BRUYER"'.,

•
••
El interés habla todos los idiomas y sabe representar
todos los papeles, hasta el de desinteresado.-RocHE·

FOUCAULD.

4

**

Porque una cosa es difícil para ti, no .:reas que ha de
ser imposible para otro,-TERENcto,

.
n estos caso~ viene á ser un
algún jardín parhcular, que e
t de fiesta campestre;
salón al aire libre. Se le da un aspeclo sa sostiene la ce.
1 d - os de a ca
d t o género y exispero la presencia de os uen .
1 excursiones e o r
'
í
remonia que f alta á as
t d Se baila por aqu ;
te, sin embargo, una agradable líber a . juego especial pase tira al blanco más allá¡ se coloca un t ciones de fanto·
. . 1
1 d r represen a
ra niños, pohchme a, vo a o '
g den-party&gt;, siem·
ches, etc. Todo está admiTd
i o en un&lt; ar
de buen gusto. En
·
· es correctas Y
pre que sean d1version
d d ramente encantarealidad, es un baile ca'.11pestre~::: ªre:entar el parque ó
dor por el aspecto poético que
p
ci·o y las hue · el cansan excursión en
l· ardíu en el cual se ven. fique, sm.
d . 1 fatiga en una
nas desagradtibles que e¡a ª .
d ·t·r en el «gardend
también a mi i •
pleno campo. Se pue en
t
's&gt; 6 una represen.
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ket&gt; da w enm
Party&gt;, partidas
e &lt;croe
,
. li"bre cuyo uso se
En estas' recepciones
tación pastoral, que es el t ea:tro al. aire
,1
lt y artística Grecia.
.
remonta a a cu a
el e¡' ercicio y e1
el «lunch&gt; debe permanecer servi"do, pues
b e el apetito á los
,
1 s flores a r
h d estar constantemenambiente de los arbo 1es y a

otra cosa qu~ el refresco, la colací6n de nuestro~ a~t~:~:::
res Puede considerarse como el complemento e 1 de
·d. d na &lt;matinée&gt; una diversión campestre ó .
•
.
E refen·
me 10 e u
una recepci'ó n de tarde, para explicarlo me3or. s pd allí
ble que este «lunch&gt; se sirva en el comedor, co:ocan o .
una gran mesa, en l a cual las señoras se sentaran
. solaoien
alte, mientras los caballeros permanecerán de pie á ~a esp rda de ella.s y así tomarán algo. También pueden dispone
. mesas p equeñas , de seis cubiertos á_ lo más, en
se vanas
donde ~odrán tomar asiento las damas y los ~eno~es. . á
Si los recursos de que se dispone no permit~n mvitar •
todas las amistades, es preciso limitar.e á reunir solame~
te á los parientes y amigos íntimos. En el caso contrario; invitados, por lo caal el &lt;bu~et&gt; a ~ mesas dispuestas
tratándose de personas de cumpli°:iento, el &lt;lunch&gt; ser: te atendido por hábiles servidores, ~óas No está prescrito
· i'nterrupc1 ln.
Ío más variado y exquisito posible, a fin de complacer l~
de un modo correcto y sm
·dor se va alh,
.
·tados
en
e
com1:
'
que se reúnan todos los mvi
E otras ocasiones el
gustos y cost umbres de todos los invitados. Se debe ·servir
res
.
té l b , café á determinadas personas; postres, hco ' á cualquiera h ora y en ando .se guste.. neóionales· es decir,
, ec e o
debe
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'
.
vinos diferentes, cerveza, champaña, etc. La mesa
«garden-party&gt; es una es
' El conjunt o de l
t · s de fantasia.
,
t
de
compotas
cremas,
helados,
pasteles
finos,
b.
un
baile
campestre
con
ra3e
ri'ado que nunca¡
1
estar cu 1er a
,
sa
á
bello
Y
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merengues, b.izcochillos ingleses y otros arhculos de e r
ó farolillos de di ver·
jardín, en estos casos, es m s
. ,
. El centro de la mesa estará adornado con una a • los árboles estará n enbi. ertos de focos
l
1 la fiesta coutmue
especie.
.
· t l n la
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ocultarse
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.
.
tística jardinera de moyólica, plata antigua ~ cns a ' e co- sos colores, para que, ª
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cual se colocarán flores delicadas que arm~n1cen co~ ~l de más espléndida y decora iva
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·os las damas lleextraor man •
1or d e 1a va31
''lla · En algunas circunstancias,
.d
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t · de verano, 1iber 1
•
la mesa debe ser un tanto escogido, por e1emplo: el ¡u~.,
van un hermoso ra¡e
.
seda ligera, encaje, musehna
d mantelería bordado en determinado color ó guarnec1~0 elegantes·doilettes&gt; de batista, .
e estilo· grandes
'
telas por es
'
· L a vai'illa, en estos casos, deberá
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misdee enca3e.
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6
seda,
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y
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en
el talle, mangas
.
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.
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fl
res
«bouque
.
mo d 1'b u3oy
e olor del mantel y de las servilletas.
.
. no
sombreroscub1ertos e o ' 6 ingunas joyas.
.
ocasiones,
se pone una decoración floral intencionada,
fl ya cortas y guantes largos: ~ocas :rtidas de campo, que ticHay también unas ongmales p
cualquiera otras.
al
sea d e rosas, Vi'oletas ó margaritas, colocando_ estas ores
. d da alguna, que
en guirnalda.; artísti::as, ó solamente en pequenos ramos . nen más interés, sm
u
t
ostumbres del siglo
.
. d as en las galan es e stillos qumtas
.
6
1 d de cada cubierto. Con tan lindo y sencillo adorno se Parecen inspira
.
"ben
en
sus
ca
'
1o cual XVIII· los anfitriones
a o g . á dar al comedor un aspecto, si· no 1u3oso,
·
reci
. itados que fincense uir
ra
'
, sus numerosos inv
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tá al alcance de todas las fortunas, al menos muy ag - posesiones
casa representan á los
de campo, ª
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y
los
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- 0. El &lt;lunch&gt; se sirve me ia recepc1 ,
da ble y nsuen
gen ser via¡eros,
'
.
d nde se recibe la concu·
. t errumpe el baile, la conversación ó los juegos,
1n
. para dueños del albergue u hotel, a o
.
l os al volver del comedor. Estas recepciones no
cont muar
rrencia.
. f d s tanto por los trajes fan ·
.
lo. que. debe
hacerse
Estas fiestas son muy di ver i a '. ·t r diferentes y pasa·
tienen una ley fi3ºa para determinar
.
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an para imi a
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d urant e ellas., solamente se prescribe divertir a los invi
. d b en humor y alegria
serán tásticos que en el as se lns
espíritu
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das épocas, como por
dos, y l as i"deas nuevas é ingeniosas á ese respecto
siempre las más oportunas.
'fe- q ue en ellas reina.
"d ci·as campestres, la
.
d las resi en
E n cuanto á los paseos campestres, no hay
muchas
di
En
estas
recepciones
e
de uno 6 de va·
,
·
de
. ·t d s puede ser
.
e establecer entre ellos. Se reune un grupo
P
de
los
mvi
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o
fitriones
deberán dis·
ermanencia
., ,
. d lugar
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·
personas ami·gas para ir en excursion a determina o,
rios días¡ en este u'lfim O caso' los an glas de la hospitah. d
todas las re
en e1 campo, Y allítomar undunch&gt;ó desayuno, segun e0• traerá sus invita
os con. .
'd ri'stocrática y siempre
·' dishngui a, a
·
rtida de caza. Aun·
rrespond a a, la hora en que se verifique el paseo.
.
os- dad' y como divers1on
L as d amas deberán cuidar' en estas excursiones,. de xn a· bien aceptada, pue d en frecerles u.na pa
s de los caballeros,
son más propia
·
t rarse correetas en sumo grado, pues como en dichos Plas q ue estas excursiones
te en ellas las damas.
·
t
par
1
. c1.erta libertad' es preciso no dar 1ugar á xnaia 6 no es raro ni ma vis o que tomen
seos rema
ta á caballo gallardamente y
. terpret aci·enes, aislándose del . resto
que. mon
11 mar agradablemente la
m
. de .la concurrenc
da ser . Una bella cazadora
·1·d d es digna de a
.
deslizándose á cualquiera otra md1screción que pue
tira con habi i a ,
.
, bien que una pieza
.
d · ' su disparo, mas
motivo de crítica para las demás personas.
atención y de ren ir, a
, d algún intt'épido y biza·
La partida de jardín, ó «garden-pa~ty&gt;, c~m~ se llam: de caza, el enamo(ado corazon e
rro cazador.
por lo general, es muy distinta; se verifica casi siempre e

°

.

�541

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO lLUSTRADO

510

en el cfl6o ar

Labores Manuales
Una de las cosas que más peocupa á las señoras de buen
gusto es el adorno de las camas¡ todo lo que se relaciona
con ellas es cuestión de estudio concienzudo y de largas
preocupaciones. Nosotros, ávidos, como siempre, de ayudar
á las damas en todo cuanto podamos, y teniendo en cuenta lo mucho que el adorno de una cama las hace pensar,
ofrecemos hoy un modelo s,e ncillo y elegante de entredós
al crochet, para funda de almohada. Se: teje con hilo del

Como verán nuestras lectoras, no tiene dificultad de ninguna clase este tejido ó puntos que se salgan de la factura
propia del crochet. Los macizos no llevan cadeneta ninguna de intermedio; pero los medios macizos van separados uno del otro por una sola cadeneta. El número de cadenas que lleva el dibujo que sirve para el fondo de la
labor, es el de tres en una vuelta y el de cinco en la otra,
Las cadenas que unen la roseta del centro son de tres cadenetas. Este dibujo es sumamente elegante y vistoso. Si
la funda va forrada en raso ó, por lo menos, en alguna tela
que tenga un bonito color, el efecto será precioso.
A continuación de la funda ofrecemos el modelo de un
delicioso tapiz de colgar para adornar con él un muro de
. recámara para señorita.
Este tapiz es pintado, y por las explicaciones que vamos
á dar, comprenderán nuestras lectoras que, aun en el caso
de que no sepan dibujo ni mucho menos pintura, á pesar
de ser pintado el tapiz de que nos ocupamos, puede cualquier persona emprender el trabajo de hacer uno exactalltlente igual, sin que, para ello, necesite mayores conocimientos.
El tapiz es de raso color gris plata. La silueta de los dos
barquichuelos puede ser recortada del modelo; puesta
sobre cualquier papel, se dibuja y en seguida se recorta
más grande¡ esta operáción se repite con el dibujo recor·
tado en papel, haciéndola más grande todavía, y así se sigue haciendo hasta obtener un barquito del tamañ:&gt; que se
d~see. Esto cuando se trate de personas que absolutamen-

Las personas que se preocupan por el buen
parecerdesu casa y procuran que todo lo que
hav en ella tenga un aspecto hermoso y elegante, dan una gran importancia á la indumen·
taria de sus criados, poniendo mayor atención
que en ninguna otra en la que llevan sus cocheros y lacayos. Probablemente se debe esto á que está más á la vista,
pues en paseos, recepciones y aun en las salidas diarias,
el brillante conjunto de un carruaje lujoso, acojinado muellemente, tirado por briosos y arrogantes caballos, y guiado
por intachable cochero, deslumbra la vista de los paseantes y da á la familia cuyo nombre se ostenta en las porte·
zuelas, gran prestigio de riqueza y buen gusto .
No sucede lo mismo con la indumentaria de los otros
criados en el interior de la casa, y, sin embargo, jcuánto
más importantes son algunas de ellas, pues están en mayor
contacto y proximidad de los amos y asisten á todos los
actos de la vida íntima! Entre todos los criados señalaremos, como más importante, al cocinero ó cocinera, pues
son los encargados de condimentar los alimentos, y por
tanto, puede decirse que ellos tienen la salud de toda la
familia en sus manos, y no sólo la salud, sino hasta su buen
humor y alegría. En efecto, nada es tan d1:.sagradable para
el ama de la casa como tener forzosa comunicación y trato
con una criada de las que abundan en nuestro pueblo, ab·
solutamente faltas de aseo, educación y decente aspecto.
Es preciso, pues, dedicar alguna atención á la indumentaria de la cocinera. Sí, lectoras mías, esto es una necesidad
entre nosotros. Al efecto, damos hoy unos modelos de ves·
tido y delantal para
cocinera. El traje es
de tela obscura, por
ser más propios esos
colores para resistir el
humo, la ceniza, etc.,
sin descomponerse.
Las mangas deben ser,
semicortas á fin deque
no se ensucien con fa.
cilidad. El delantal
puede hacerse de dril
en color crudo, con un
bies á la orilla rojo ó
azul marino. Su confección es muy senci·
lla, y la utilidad que
p r.esta, indiscutible.
Una cocinera, arregla·
da como lo indica el
presente modelo, será,
ciertamente, un adorno para la cocina, y
una promesa de buen
apetito para sus amos.
Nue3tro segundo grabado representa un
plato ó fuente con fruta. Conviene procurar
su colocación armo• niosa. Las granadas de
China coronan artísti·
· · camente el conjunto;
l ...- ;.;;...;;;;;;;;;;;;;;;.;;;.;...;;;;;.._~--..c.
:;;;;:;;1_ más abajo las chiri
.. moyas y las naranjas,
partidas en gajos, están colocadas con orden y cuidado. La manera de componer
el frutero puede ser de grande efecto en una mesa. Colo·
cando por ejemplo las doradas naranjas en combinación
con ciruelas rojas y de higos lucientes y maduros, resaltarán muy bien los tres colores y tendrán hermoso y ten·
tador aspecto.
El tercer grabado representa l!ll plato con pasteles, co·

llft

número 40. Al unir el entredós á la funda, se hace por
medio de~las puntadas qne las señoras designan con el
nombre de &lt;snrjete&gt;. La funda debe hacerse con sus dobladillos, bien anchos, cerrados con puntada &lt;al ojo&gt;. La
tela para esta funda debe ser de lino bastante fino, pues
sólo en esa clase de tela es posible sacar, con facilidad, los
hilos que hay que sacar para el dobladilio de &lt;ojo&gt;.
Damos, en tamaño natural, el modelo del entredós.

'{J

te puedan á la vista copiar la:forma de los dos barquichue·
los. El fondo del cielo se pinta con pintura al óleo, buscando un tono azul que sea bajo y agradable. El agua se ha·
ce de un azul más intenso; y los barcos se pintan con ocre.
El conjunto de estos tres colores sobre el gris plata del
tapiz-que se verá en un margen bastante ancho-forman
una combinación deliciosa. Abajo del tapiz va pegado un
fleco de hilo plata. En las cuatro orillas debe llevar unas
presillas hechas con punto de ojal; éstas para que sirvan
. de argollas para colgar el tapiz.

Uu rico negociante en alhajas, norteamericano, su esposa
· y su hijo, hace siete años viven constantemente en auto·
móvil¡ poseen cinco coches y en ellos pernoctan y comen,
cuando el tiempo no les permite hacerlo á la intemperie ó
en la tienda que llevan: con este original modo de vivir
tienen la pretensión de haber descubierto la salud perfec·
ta¡ raramente compran alimentos en las ciudades, prefiriendo siempre la caza en los bosques y la pesca en los la·
gos ó ríos. El gasto que tiene esta familia original no pasa
de 10,000 pesos por año.

·1

locados en una servilleta de papel de China,
para resguardar de la miel que puedan dejar,
la de abajo, que es de encaje inglés.

SOPA ESTOFADA

•

Se pone á freirman·
teca según la cantidad
de sopa, y se le echan
cebo 11 as rebanadas,
ajos enteros, carnero 6
vaca en pedazos menudos y jamón pica
do; cuando ya esté
bien dorado, se le pone caldo de la olla,
chícharos tiernos y al·
gunos trozos de ave,
sazonándolos con sal.
Se deja cocer todo á
fuego manso, y se le
añadirá, poco antes de
.
quitarla del fuego, un poco de canela y clavo molidos, pasándose en seguida por una coladera. Se. ponen la~ rebana·
das de pan bien tostado en una marmita, y echandole el
caldo colado, luego que hierve un poco, se podrá servir la
sopa adornada con pedatitos de jamón, pechuga de gallina
y chorizos enteros.

•

PESCADO EN SALSA VERDE

Se muelen ajos y pimienta y se fríen en manteca; se
.muele perejil con un pedazo de pan dorado en manteca y
colándose esto se echa en lo frito, donde se pondrá á her·
vir el pescado con la sal necesaria. Cuando ya e,s té bien
cocido, se aparta de la lumbre y se le añade aceite y vinagre.

•

PIERNA DE CARNERO CON COLES DE BRUSELAS

Kilo y medio de pierna. Una mano de ternera. Medio
kilo de coles de Bruselas. Cien gramos de tocino. Cien gramos de manteca de cerdo. Una copa de vino blanco.
Se mecha la pierna con unas tiras de tocino y unos pedacitos de ajo muy delgadas, se dora en la manteca hasta
que toma corteza por igual, se rocía con el vino, se añade
sal, pimienta, nuez moscada, agua y la mano de ternera bien
limpia y partida en pedazos pequeños. Cuando la pierna
empieza á estar blanda, se ponen las coles bien lavadas y
se deja hervir hasta que todo este muy tierno.
La mano se deshuesa y ~e parte menuda al tiempo de ir
á servir la r ier:1a.

�542

I

EL MUNDO ILUSTRADO

Tratamiento de las Quemaduras
Entre los medios de alimentación de que disponemos cuan.
do por graves razones ó porq•1e la madre no tenga buena le.
che para nutrirá su hijo, se escogerá de preferencia á una no.
driza, pues es el mejor medio para reemplazar la leche materna
aun cuando adolece de varios defectos y presenta varios in:
convenientes.
Antes de tomarla al servicio del niño, los padres tienen la
ineludible obligación de enviarla á un méjico cuidadoso y
experto en estos asuntos, para que, con toda escrupulosidad,
le practique un concienzudo examen.
A la simple vista se puede ver que no sea escrofulosa, pues
muchas llevan las ci:atrices de esta naturaleza en el cuello;
se procurará que no sea sifi:ítica ni anémica; en una palabra,
que no presente ninguna afección que pueda trasmitir al niño;
Que tenga buena dentadura, porque, de lo contrario, "mala
dentadura, mal estómago," y por consecuencia, digerirá mal
y el niño no se nutrirá bien; mucho se podria señalar á este
respecto, pero más bien es al médico á quien toca conocerlo,
pues simplemente he querido llamar la atención de los radres
á fin de que conozcan algo que puede interesarles en bien de
sus hijos y no vayan á tomar una nodriza cualquiera,aunque
presente buena apariencia.
Las condiciones de edad y de salud de ésta sólo pueden ser
conocidas por el médico; es muy difícil, por cierto, fijar un llmite para la ejad de la nojriza; preferible es escogerla ni muy
joven ni muy vieja, que no pase de 30 años y que haya tenido
dos ó tres hijos, porque de ese modo habrá adquirido práctica
en lo que se relaciona con la crianza.
No deja de tener importancia el lugar de su nacimiento, pues
entre nosotros se da la preferencia á las de Atzcapotzalco.
Muchas veces, por circunstancias precarias de los padres de
familia, la nodriza viene periódicamente á la casa del niño;
esto trae consigo serios inconvenientes; se le expone á contraer ciertas enfermedades y no podrá saberse la cantidad de
leche que tome el niño, ó si ésta ha dado de mamar antes á su
hijo.
Se procurará siempre que la nodriza permanezca en la casa,
y para que cuide bien del niño, algún autor aconseja que se
verifique una especie de contrato con ella, reteniéndole cada
mes una parte de su sueldo, en cuyo caso se le dará al separarse to:lo junto si se porta bien con el niño, y si no, no se le
dará nada; podría estimulársele más, halagándola con el ofrecimiento de una gratificación, además de la cantidad estipulada.

Si tiene hijo, el examen de éste es muy importante y se le
confiará también á un médico para saber si la leche es rec;ente y si puede convenir ó no al niño que va á amamantar. Se
seguirán las mismas reglas que para la madre, en lo que se
refiere á su alimentación; en cuanto á la de la nodriza, se procurará que sea sana y nutritiva, que no tome bebidas alcohólicas, ni cervezas fuertes, ni vinos; las salsas, las especies, el
café y toda clase de irritantes deberán proscribirse.
En cuanto á su persona, 5e le exigirá el mayor aseo posible,
así como en su ropa; se le encomendará también el lavado y
arreglo de la ropa del niño, como una medida económica y pa·
raque no se enseñe á ociosa; su recámara estará junto á la
de la madre, para que frecuentemente vigile la alimentación
de su hijo, y si quiere saber la cantidad de leche que toma, lo
pesará antes y después de haber mamado; deberá cerciorarse
si su intestino funciona con regularidad, asistirá á lac:toilette&gt;
del niño, vigilará que la nodriza no lo enseñe á estar en bra·
zos, que duerma solo en su cuna; si sale á paseo, mediante una
pequeña retribución, cuando escasea su leche, le da al niño á
alguna de sus compañeras y muchas veces toma una leche indigesta ó de mala calidad.
Toca á la familia investigar que la nodriza no sea ebria,
que sea de buen carácter, pues muchas veces les pegan á los
niños, los pellizcan y cuando las madres son descuidadas, no
sedan cuenta del maltrato que reciben estos seres indefensos,
que aun cuando son demasiado elocuentes sus gritos, se atri·
buyen á otras causas; que sea de buenas costumbres y moralidad, y si es posible, que tenga una mediana educación, pues
creo que con el trato tan íntimo que tienen con los niños, in·
fluyen hasta para su educación.
La madre deberá convertirse en espía de la nodriza; tanto
de día como de noche, ellas estudian desde que el niño nace:
su mirada, su sonrisa, velan su sueño y tratan de adivinar
sus deseos y sus necesidades.
Por último, y siempre con la autorización del médico, se
dará la preferencia á aquella que goce de buena salud, buena
constitución y estatura; pero sobre todo, que tenga buena can·
tidad y calidad de leche, á fin de nutrir bien al frágil sér, en
quien están cifradas todas las esperanzas.
DRA. COLUMBA RIVERA.

Es claro que si la importancia de las quemadura~ va~ía has·
ta el punto de que se las haya ~la_sificado en ,,seis diversos
grados su tratamiento ofrece vanac1ones tamb1en. muy gran·
des, según la situación, la extensión y la profundidad de las
lesiones.
·
Es, sin embargo, posible dar alguna; regJas gene~aJe~ que
tienen aplicación en muchos casos, y que, s1 no perm1t1ran suplir la falta de asistencia profesjonal, po:gue ésta debe p~ocurarse siempre, al menos podran ser ut1hzadas en cualquier
caso.
·
d
Cuando se trata de quemaduras ligeras, de pnmer gra o,
que no producen más que rubicund~z Y. ardor_ intenso en la
piel, hay la tendencia general deaphcarmmediatamenteag~a.
Pero se advierte que el contacto del agua, sobre to~o s1 es fna,
aumenta considerablemente el ardor hasta hacerlo mtolerable.
En estos casos es mucho más acertado aplicar, sobre la superficie quemada: u~ poco de. solución de ~ermanganato de
potasio en agua hmp1a y hervida. Est~ ~oluc1ón calm~ el _do·
lor de una manera completa y muy rap1da, y, ademas, s1rve
para lavar la región quemada.
.
..
Hecho esto y habiendo tenido cuidado de lavar bien el sitio
de la quemad~ra, lo mejor es cubrir la q~emadura con una capa de algodón aséptico y, en seguida, aphc:1.~ una venda,_con el
fin de evitar el dolor y el ardor. Esta curac1on no nece_s,ta r~novarse, pues muy poco tiempo basta para que la ep1derm1s
quemada se renueve.
En las quemaduras de segundo grado, en aquellas que se
producen ámpulas, es n~cesario,_desdelu~go, l~var la super~cie q11emada con agua bien hervida, ó me¡or _aun, con una li·
gerísima solución de permanganato de P?tas10 e~ agua herv1·
ca. A contin11ación se debe procurar vaciar las. ampulas, para
lo cual h::1br;i que picarlas, ya sea con una agu¡a ó c?n la extremidad de unas tijeras. En uno y otro c_aso deberan haber
sijo pJsadas antes por la flama de una lampara de al&lt;;?hol,
pues esta es la única manera de asegurarse de qu~ las t!Jeras
ó la aguja no llevan gérmenes que puedan ocasionar mfec·
dones. La abertura de las ámpulas debe h,!lcerse en el punt_o
más en declive, con el fin de que la serosidad pueda escurrir
fácilmente.
.
Muy especial cuidado debe tenerse en _que la capa d~ piel
que forma el ámpula, no se despre~da m. se desgar.re. S1 esto
sucediera la piel, desnuda de '-U ep1derm1s, quedana al descubierto en ~na extensión considerable y se producirían ardores
verdaderamente terribles. Por esta razón se debe procurar con·
servar esa capita de epidermis en su sitio, de modo que, una
vez que escurra el contenido del ámpula, vuelva á aplicarsr:
por sí misma sobre la piel. .
, .
En los hospitales y sanatorios, los med1cos, cuando se han
cerciorado de que hicieron todas estas operaciones con mucho
cuidado con aseo irreprochable, y no hay peligro alguno de
infecció~ se limitan á cubrir la región quemada con un empaque de algodón y con una venda, para dejar esto en tal es·
tado durante varios días, hasta que la piel quemada ha cica·
trizado. Para hacerlo así, es preciso contar con la seguridad
absoluta de que n1., habrá que mover la curación nuevamente porque cuando hay que moverla, se encuentra que el algodón se ha adherido á la piel del ámpula y ésta se desprende
al quitar aquél, dejando al descubierto !ª pi~l quef?ada, lo cual
provoca dolor intenso y abre la puerta a la mfecc1ón.
Por esto es que no aconsejaríamos seguir la misma prácti ·
ca á quienes no pueden estar ciertos de que todo se h~ hecho
con irreprochable limpieza y están á salvo de la necesidad de
renovar la curación. Es mucho más práctico, en tales casos,
lavar muy cuidadosamente la región quemada y cubrirla en
1

seguida de una capa de una substancia aséptic_a que impida la
adherencia del algodón. Para este fin, la vaselina, ya sea pura ó mezclada con una substancia antiséptica no venenosa, _pe·
ro siempre perfectamente limpia, ofrece las mayores venta1as,
pues no se altera. Y todavía es conv~niente separa_r el algo·
dón y la superficie qu~ma~a por medio de U~]l tela 1mper!11eable que se desinfectara cuidadosamente hac1endola hervir en
agua.
. .
En las de tercer grado, después del lavado m1nuc1oso de la
región, debe cubrí_rsela con una te!~ de gasaantisépticahumedecida, y en seguida con un venda¡e.
El tratamiento de las quemaduras de más de tercer grado
requiere siempre la intervención del médico, pues en ocasiones
hacen absolutamente necesaria una operación.
La cicatrización de las quemaduras de más de segundo grado cuando son extensas, se hace con mucha dificultad. No es
ra;o ver en los hospitales individuos que sufrieron quemaduras y que permanecen meses y meses, sin que la superficie
quemada vuelva á cubrirse con piel nueva. Los enfermos se
debilitan mientras tanto sobremanera, y hay que administrarles un tratamiento tónico.
Para acelerar la cicatrización se recurre con muy buen éxito á lo que en cirugía se llaman "injertos," y que consiste
en sembrar, sobre la superficie descarné1da de una quemadu·
ra, fragmentos de piel del mismo individuo ó de alguna otra
persona. Cuando la siembra de injertos se hace bien, se ve
que cada uno de ellos forma un islote. que va ensanchándose
con rapidez. Pero esta es una operación que no puede ser bien
practicada más que por un cirujano.

*

Consultas
Anita: Es cosa bien difícil detener la salida de las canas,
aun cuando sean prematmas. Sin embargo, teniendo algunos
cuidados racionales con su cabellera, podrá V. retardarlas un
tanto, mientras que si se limita V. á usar afeites para disimu·
lar las pocas que le hayan salido, pronto se verá usted obliga,
da á las odiosas tinturas. Los mejores consejos que podría
darle son estos: procure usted no lavar su pelo con frecuencia.
Para limpiarlo, prefiera usted cepillarlo cuidadosamente. El
cepillo no destruye como el mal peine, y además, parece que
efectúa una especie de masaje en la piel Que es favorable para
el cabello. Si es sumamente. reseco, engráselo usted ligeramente, escogiendo de preferencia la vaselina líquida. Puede
usted usar la fórmul1 siguiente para evitar la caida del cabe·
llo: Alcohol alcanforado, 100 gramos; esencia de trementina
25 gramos; amoníaco, 3 gramos. Con este liquido se hace~
friccionestodcs los días en la piel de la cabellera. Unavezque
el cabello nuevo comience á brotar, substituirá usted ese líquido por la mezcla siguiente: Alcohol á 90 grados, 200 gramos; esencia de bergamota, 10 gramos; amoniaco, 4 gramos.
Con la cual se seguirá usted frotando la piel de 11 cabellera.
Es una de las mejores fórmulas que para el caso se conocen.

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IX DE PARfs.-EsPEOIAL PARA

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FoT.
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do de muselina de seda negra. El corselete es bordado de
TRAJE
DE BAILE.-H~cho
eny ~etorf
n¡[f~s~~fe' ~1:ual está cerrado por dos baudas que bajan de los hombros
o
mismo
que
las
mangas
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e
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oro,
y se cruzan en el ta11e.

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I

EL MUNDO ILUSTRADO

546

BAUTIZO

Consultas para las Damas

Josefina:-Actualmente se acostumbra
que los padrinos obsequien á los invitados con cajas de dulces, apropiadas á ese
objeto, que se venden en las dulcerias
francesas de esta capital. A los padres
del niño se les debe hacer un regalo especial, como por ejemplo: una medalla con
la fecha del bautizo y la del nacimiento
del niño.

UN MODELO
H. A.:-En esta sección\ verá usted el
modelo que se sirvió pedirme para traje de
calle. Mucho he sentido no habérselo dado antes; pero habla siao imposible. Puede
usted adornarlo con pasamaneria ó con
encaje, eligiendo lo que mejor efecto haga
con la tela del vestido. ¡Ojalá que el modelo sea de su agrado!

PARA EL ROSTRO
Constante preguntona:-Para quitar las
espinillas del rostro, es muy eficaz el remedio que usted se aplica. Si no le da resultado, puede usted usar agua de végeto, mezclada en corta cantidad al agua
con que se lave usted diariamente.
-El obsequio que puede hacerse á un
caballero, empleando para hacerlo el encaje de bolillos, es el de un juego de cortinas y visillos, ya sea para su habitación
ó para su gabinete de estudio.
NOTICIAS

lone3 angostos y seis b:&gt;tones en doble hi·
lera, colocados en la parte del frente. El
cuerpo no lleva más adornos que unas al-

Una subscriptora:-Creo que si se verá
bien el sombrero hecho con los adornos
que usted me indica. La circunferencia
del ala debe medir un metro treinta centlmetros; la copa, cincuenta y seis poco
rof s ó menos, y la altura de ésta ocho ó
diez. Doy á usted el modelo que desea pa-

CONSULTA MEDICA
Coseta:-La consulta que usted me dirige ha pasado ya á la Sección Médica, en
donde se atenderá debidamente.

ra la confección de dicho sombrero. En vez
de los abullonados de seda que rodean la
copa, puede usted poner el tul de que me
habla.
Las faldas de estilo sastre se usan en
cualquier tiempo.

DIBUJOS

NOTICIA

Maria Ester:-EI cuaderno de dibujos
para bordados que desea usted, lo puede
conseguir en las mercerias de esta capital.
Agradezco sinceramente su benevolencia para mi y acepto, con todo gusto, su
amistad.

VARIAS RESPUESTAS
La de la otra vez:- La leche antefélica
cuesta dos pesos cincuenta centavos y se
vende en las droguerias de esta capital.
Puede usted dirigirse á la Sección de Encargos, en donde lé indicarán el modo de
remitir el valor de esas mercancías.
- Doy á usted los modelos que deseaba
de trajes para niña. Uno de ellos está
adornado con entredós de encaje, formando éste canenú y puños en las mangas.
Una banda de seda ligera, atada por un
lado, completa este sencillo y gracioso
lleva en la falda tres a·

fJrzas que forman canesú y doble hilera de botones iguales á los de la falda. En
el cuello y en los puños, tres galones.
Cinturón de seda "liberty ."
- Doy á usted también el monograma
que desea, rogándole que dispense la involuntaria tardanza para obsequiar sus
deseos.

Eugenia R:-Esa autora escribió también "Los herederos" y "Lucha desigual."
-Las formas de sombreros más apropiadas para trajes de calle, son las grandes de alas tendidas, adornadas con plumas, terciopelo ó abullonados de seda.
Respecto á la pregunta queme hace usted
de si será posible conseguir sombreros á
vistas fuera de esta capital, me parece algo dificil; pero, sin embargo, puede usted
dirigirse á las principales casas de comercio en ese ramo, para ver si es posible lo
que desea.
- En cuanto á la constancia que usted
me propone para dirigirse á las secciones
Médica y de Encargos, establecidas en este semanario, creo que seria más apropó·
sito enviar una tarjeta ó nota del agente
que entrega á usted el periódico.
MARGARITA.

Carta Blanca
LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA

CUAUHTEMOC
MONTERREY

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

AVISO IMPORTANTE
LOS

Fer'rocarriles NaCionales
~

DE MEXICO
Deseando proporcionar á todos sus
favorecedores la oportunidad de visitar las principales ciudades de los
Estados Unidos, han resuelto poner
.
en vigor

Cuotas Reducidísimas
en los boletos de

Fué á verá Gladstone, en cierta ocasión, un importante personaje, y al entrar en el comedor se encontró al estadista, que ya
estaba muy viejo, corriendo torpemente en torno de la mesa con
unas riendas en la mano que sujetaba uno de sus n ietos, el cual ,
descargándole algunos fustazos, le obligaba á corr"r gritando:
"¡arre, mula!"
Napoleón no se cansaba de jugar ccn su deseado y querido
hijo el rey de Roma, y, según cuentan algunos h istoriadores, solía dejar á sus generales fumando y hasta enojados mientras él
hacía gestos y muecas ante un espejo, con el niño en b razos, para d istraerle y arrancarle inocentes sonrisas.
A la h()ra del almuerzo. sentaba al niño sobre un:i pierna y le
untaba la cara con el dedo mojado en la salsa del plato que le servían, y mientras el aya refunfuñaba, el emperador se reía y el n i·
ño también, demostrando que le agradaban las rudas caricias de
su padre.
Por último, cuénlase que E nrique I V de Francia dbfrutaha de
un modo extraordinario jugando con los niños, á los cuales quería much o. Algunas veces se le v ió correr sus aposentos á gatas,
llevando á cuestas al delfÍrl, mientras que sus amiguitos restallaban sus fu stas para que galopase más de prisa, como si fuese un
caballo.
U.::a vez le encontró en esta forma un embajador, y el rey, al
observHr su sorpresa, le preguntó:
- ¿No tiene hijos el señor embajador?
-Sí señor-respondió el preguutado.
- En ese caso-agregó el monarca poniéndose de pie, mientras
el delfín , látigo en mano, se le encaramaba en los hombros-en
ese caso, sigo mi di ver5ión.

Viaje Redondo,
lo cuales estarán á la venta durante
todos los días del año, con

LIMITE FINAL PARA EL REGRESO,

9 MESES
contados desde la fecha de venta.

Ojo á los Precios
+7"~
Moneda Mexicana
D e Ch ihuahua á Nueva Yor k

y r egreso ....... . .. $ 214.30

" Phil a delphia
,. Wás hington, D. C. ,.
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,,

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.......... ,. 188.30

.. .. .... ,.
........ . .
.... .. ... ,.
.. . .•. . .. ,.
...... .. . ...
. ... .. . . ..

140 .20
120.20
15i.20
192 .30
15 2.40
126. 60
11 2. 00
...... .. . . .. 111 .20
..... . . . .. 9 8 .3 0
.. . ..... .. 123.60

Si se desean obtener más informes, ocúrrase al agente más ?róximo.

En todas las situaciones, las mujeres tienen más causas de
dolor que el hombre y padecen más que él. En efecto, el hombre tiene su fuerza y el ejercicio de su poder¡ obra , se ocupa,
piensa, mira el porvenir y encuentra en él su consuelo. Pero
la mujer se está quieta, frente á frente con el dolor de que
nada la distrae, b1ja hasta el fondo del abismo que el dolor
ha abierto, le mide y, á veces, le colma con sus deseos y sus
lágrimas.

..

.. *

Ciertas mujeres, al verse abandonadas, corren y arrancan su
amante de los brazos de una rival, lo matan y huyen al últi·
mo extremo del mundo, sobre el cadalso ó la tum ba¡ esto es
magnífico; el móvil de este crimen es una pasión subli m.e que
impone respeto á la justicia humana. Otras mujeres ba¡an la
cabeza y sufren en silencio, y se consumen moribundas y re·
signadas, llorando y perdonando, orand0 y acordándose hasta
el último suspiro. Este es el amor, el amor verdadero, elamor
de los ángeles, el amor altivo que vive de su dolor y que de
él muere.

MAGNETISMO PERSONAL
DE COMO LOS HOMBRES PROMINENTES DESARROLLAN ESTE
PODER Y LO USAN PARA INFLUENCIAR A OTROS.
LAS MUJERES, TAMBIEN, ADEPTAS EN
ESTE ARTE MISTERIOSO
Métodos Secretos que Encantan y Fascína11 la Mente Humana.--Grandes Sacerdotes
de lo Oculto Revelan Secretos que se han Guardado Celosamente por años.
UN LIBRO MARAVILLOSO Y NUEVO ESCRITO POR UN HOMBRE PROMINENTE DE NUEVA YORK
Un nuevo y maravilloso libro titulado &lt;La. Filosofia
de la Influencia Personal&gt; se ha publicado últimamen·
te á un costo de miles de pesos, por una de las princi·
pales instituciones del EstaJo ae Nueva York. Este libro ha. salido de la pluma. de uno de los más hábiles especialistas de los tiempos modernos, que di6 la propiedad á condici6n de que se imprimieran diez mil ejempla.res para distribuirse gratis.
El New York Institute of Science está cumpliendo
ahora con ese convenio, y hasta. que la. edición de los
diez mil ejemplares se agote, usted puede obt.ener un
ejemplar de este libro absoluta.mente gratis. EsM profusa.mente ilustra.do con magnificois grabados. Está lle·
no de secretos ma.ra.villosos y de a.sombrosas sorpresas.
Explica., de lleno, la verdadera fuente del poder de la
influencia. personal. Revela, de lleno, los principios fundamentales del éxito y de la. influencia en todas las esfe·
ra.s de la. vida.. Los ocultos misterios del magnetismo
personal y de la fuerza. de voluntad están a.lli explica.dos de una. manera. intensa.mente interesante. Dascribe
métodos de influencia persona.! que positivamente dan
á cualquier persona inteligente el poder de ejercer una.
maravillosa. influencia y dominio sobre otros. Estos métodos son entera.mente nuevos y nunca. se han publica.do. Un rep6rter ha. hecho la prueba. personal y da. fe de
su maravilloso poder.
Este libro revela. el poder secreto, por el cual la. mente de los seres huma.nos puede encantarse y fascinarse.
El más nuevo y mejor de los sistemas de cultura men·
ta.l y de poder magnético para. curar, se halla alli perfecta.mente explica.do. No se ha publicado jamás un libro igual. No se han puesto jamás en manos del públi·
co semejantes maravillosos informes.
No h1ce mucho tiempo que John D. Rockefeller, el
hombre más rico de América, dijo, ha.blando á una clase en la. escuela. dominica.!, que él a.tribuía. su éxito en
la. vida mayormente á su habilidad para. influenciar á
otros. Lincoln, Napoleón, Alejandro el Grande, todos
g-a.oa.ron:su celebridad y fama. por medio de su mara.vi-

lloso poder de influencia. personal. Gould acumuló sus
millones á fuerza. del mismo poder. Morgan organizó el
trust del acero por valor de un millón de pesos, y s0
enriqueció él con millones. simplemente por medio de
su habilidad maravillosa. de influenciará otros. Hay miles de hombres que poseen el cerebro y la. educación de
Margan y que son indigentes. Tienen la habilidad para
organizar un trust; pero ca.recen del poder de influencia personal.
Influencia. personal, fuerza de voluntad, solidez, llá·
mese lo que se quiera, ha sido, desde la. creación del
hombre, la fuerza sutil que le ha. valido, al que la posee,
fortuna. fama. y celebridad. Esta extraffa. y misteriosa.
influencia. es inherente en todo sér humano. Por los
métodos que explica. este especia.lista en la. cultura. hu·
mana., cualquier persona. inteligente puede dsarrollar
una maravillosa.mente magnética personalidad y puede
a.prender á influenciar la. vida. de los ot ros, en unos
cuantos dias de estudio , en su propia. casa; usted puede
usar este maravilloso poder sin el conocimiento de sus
más intimos amigos y asociados. Usted puede usarlo para
obtener empleo lucrativo. aumento de sueldo, para. captarse la a.mistad y la Influencia de otros, para. obtener
mayor felicidad en la vida.. Usted puede darse á respetar y llegar á ser el primero en la comunidad donde usted vive.
Si t1sted no está satisfecho con su condición presente,
con las circunstancias de su vida; si usted anhela mayor
éxito; si usted no puede influenciar á otros todo lo que
usted desea., escriba. inmediatamente y pida un ejem·
pla.r de este libro, que se le enviará gratis. Si usted en·
vla su nombre y dirección al New York Institute of
Science, Dept. 462 Rochester, N. Y., este libro se le
enviará absoluta.mente gratis, libre de todo costo. A
causa. de los gastos en que se ha. incurrido para preparar y distribuir este libro, el Institute o! Science ruega.
que sola.mente aquellos que están especialmente inte·
resadas pidan este libro, sola.mente los que desean alcanzar mayor éxito y mejora.r sus condiciones de vida.

*
••

El amor es acaso la única pasión que no transige con el por·
ve, ir ni con el pasado.

***

Es de admirar en !as mujeres que nunca se paran en rno·
nar sus a~ciones más vituperables; el sentimiento las arras·
tra. Hasta en su disimulo hay naturalidad, y sólo en ellas se
encuentra el crimen sin bajeza. Por lo regular, no saben c6mo
hicieron lo que han hecho.
BALZAC.

549

., Vino lorWioante, cllg..UTo, t611.loo, reoo11.1tlt.uye11.te, d• aabol'
excelente, mu ellou para lH peraouu debllit.adu que 109
lerruglnoso1 y la. quinu. Cómervado ~r el m,t.oc10 de
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�EL MUNDO ILUSTRADO

Lo uuc debemos á la Ir.día

La administración de policía de Berlln
ha expedido una orden extraordinaria, ha·
ciendo saber á todos los propietarios de
las casas de comercio, de la ciudad y de
los alrededores, que, al partir de este mes,
tendrán que cerrar sus establecimientos
desde las ocho de la noche, y que toda
contravención será penada con seiscientos
francos de multa ó prisión.

El mundo civilizado debe á la India una porción de cosas.
La vid vino de las faldas del Himalaya, el olivo y la higuera, la
mostaza y el añil, la seda y la muselina, todo vino de la India.
Todas las medicinas que se empleaban en Egipto, Grecia y Roma,
se importaban desde la India, y muchas de ellas siguen importándose de allí todavía. En la India se inventó la tinta. Las primeras leyes conocidas fueron las del código de Manú.
Las plantas aromáticas, el incienso, la mirra y los bálsamos que
se empleaban en las ceremonias religiosas de Egipto, Siria, Gre·
cia y Roma, así como las flores decorativas, la rosa de Mileto, las
de Jericó y Damasco, el lirio de Persia, el loto y el jacinto, todas
procedían de la India.
El caballo vino también de Asia; se hace ya mención de él en
los vedas. El hierro se forjaba ea la India mucho antes que en
los países occidentales, y Plinio dice que en su tiempo no se hacía en ninguna parte cristal que pudiera compararse con el cristal
indio.
Pero no ~olamente fueron las artes industriales las que se iniciaron en la India; allí tambien nacieron la astronomía, la medicina, las artes. gráficas y la legislación , y la primera idea del alma,
como cosa distinta del cuerpo, se encuentra en los libros sagrados
de la India.

*

4 4

El gobierno alemán ha concebido un
grandioso proyecto, que puede muy bien
califi,arse de socialista: el de monopolizar
todo el suministro de electricidad en el
imperio. Esta idea es sostenida por el profesor Schmoller, uno de los más grandes
economistas contemporáneos. Para realizarla, el Estado tendrá que adquirir unas
dos mil usinas que en la actualidad funcionan, de las cuales 800 venden la corriente.

**4

Hay una enfermedad que ataca á •os
automovilistas que se apasionan por las
velocidades vertiginosas, y que se hallan
bajo la influencia de una especie de into·
xicación que les hace imposible dominarse. Las impresiones que experimentan
algunos individuos que puedan, á su antojo, alcanzar grandes velocidades, los
subyuga á tal punto, que todo exceso se
despierta en ellos bajo la forma de la pasión por las velocidades. Aesta enfermedad se le ha llamado "euferia," y hace
experimer.tar una sensación semejante á
la embriaguez de morfina.

PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES D'OR
PERFUMEBOUQUETGREUZE

**•
¿Cuál es exactamente la distancia que
hay de la Tierra al Sol? Los sabios se han
ocupado siempre e1; determinarla con toda exactitud. En 1898, el descubrimiento
del planeta Eros, por .M. Witt, provocó
nuevas investigaciones. Cincuenta y ocho
observatorios se concertaron para operar;
hicieron más de 35,000 observaciones con
el telescopio, y lograron más de cuarenta
mil fotograflas. Según los cálculos de que
el abate .Moreux ha hablado recientemente, la distancia de la Tierra al Sol es de
ciento cuarenta y nueve millontls cuatrocientos setenta y un mil kilómetros, y se
estima que esta última cifra no entraña
una incertidumbre mayor de noventa mil
kilómetros.

Jabones,aguas detocador, polvos
de arroz, brillantinas, preparados
en cada uno de estos aromas.
)

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es Ji,. reina de las l)Omadas, vorque siempre cura, alemprt alivia y alempn es eficaz. Mlll:.res de versonas curadas con ella testifican si:s maravillosos resultados, Y l)Or esto es que se ha hecho la vreferlda del t,úhl!co Basta usarla una vez
vara tenerla slemvre á vrevenclón. Produce erectos seguríslmos en
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*•4

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''El Mundo Ilustrado''
!ES !ElL MJE.JJ(O)~ SIEMANAJRil(O) !EN lLA
!RlE!P'IU!SlLilCA Tuí!IE.XIlCANA

Un gran banco de Nueva York no quiso
aceptar, hace pocas semanas, al multimillonario americano Pierpont Margan, el
"cheque" que éste presentaba como abono de uoa cantidad importante. El millonario, irritado por el desaire, imaginó una
venganza, muy notable y curiosa. Al dia
siguiente exigió el cambio en oro de una
gran suma de billetes. Esta operación se
repitió varios dias, llegando á sacar de
las~reservas del banco la cantidad de cuatrocientos millones, y produciéndole grave
perturbación. La Junta acordó, ante la
amenaza de una bancarrota, aceptar en
adelante todos los "cheques" que se presentaran con la firma de .Morgan.

*

551

ELMUNDO ILUSTRADO

*

'

Arboles que dan Gas
Hay en el Norte unos árboles, llamados allí «madera de algodón", que según el descubrimiento hecho por un profesor de la
universidad de Kansas, producen mucho gas inflamable seme·
jante al gas común. Siempre que se corta un árbol de estoF, se
nota un pronunciado olor semejante al de un escape de gas, y el
profesor Bushong, fijándose en este hecho, tuvo un día la ocurrencia de meter en un tronco un tubo y poner al extremo de éste
una cerilla encendida: inmediatamente apareció una llamita azul,
que estuvo ardiendo algunos segundos.
En vista de este resultado, se hizo otro experimento con otro
árbol de la misma clase, poniendo también un tubo de plomo, y
á continuación uno de goma metido en una campana de cristal
colocada dentro de agua. Las burbujas que en ésta empezaron á
formarse indicaron bien pronto que el misterioso flúido estaha
llenando la campana. De este modo pudo recogerse el gas extraído del árbol y llevarse á un laboratorio, donde manifebló to-

En los "Reales Jardines Botánicos," de
Londres, se están haciendo experimentts
con la electricidad como substituto de los
rayos del sol, y como factor en la vegetación de ciertas plantas. Estos experi·
mentos continuarán por espacio de ur,
año, ó quizás más tiempo. Entre las piartas que se han sometido á este tratamier to, se ,encuentran los tomates y la~
fresas.

•••
Un comerciante inglés ha puesto un nú·
mero de tortugas dentro de la vidriera dt
su casa; cada tortuga tenla una letra del
nombre del:avisador, pegada sobre el cascarón. Le daba un premio de veinticinco
pesos á la primera persona que encontrase que las tortugas se hablan colocado en
orden correcto para poder leer el nombre
del comerciante, y también premios de
cinco pesos á los que encontraran cuatro
en la debida posición. Durante varios meses este método causó furor en Londres, )
lo original fué que se cruzaron ante aquel
aparador, apuestas de consideración, so·
bre el logro ó no del problema propu~sto
por el anunciador. El "réclame" resultó
fabuloso .

•

das las propie4ades del gas ordinario, ardiendo en un mechero
Bnnsen. El experimento se interrumpió para repetirlo en días
sucesivos, y siempre tuvo el mismo resultado, aunque, como es
natural, cada día la presión fué menor y la llama más débil, hasta que quedó agotado el contenido del árbol.

*

El Trabajo Intelectual
Para muchos inconscientes que no tienen la costumbre de discurrir por cuenta propia, el trabajo material y mecánico es el
único que merece cr,nsideración y respeto; todo lo que no sea
abrir la tierra con una azada, transportar materiales á hombro ó
subir cubos de cal á los últimos andamios de una obra en construccióu, es vivir en la holganza, ser unos perezosos y no ganar
el pan que se llevan á la boca. En vano será que se les haga ver
que muchos &lt;le esos holgazanes les han dado los beneficios de una
civilización que no saben apreciar; que en vano se les enumere el
prodigioso resultado del trabajo intelectual; para ellos el dilema es
sencillísimo: ó se tienen callos en las manos ó se es un holgazán.
Es evidente también que hay muchos oradores de club que
sostienen análogas teorías y muchos obreros para quienes el trabajo intelectual es una completa holgazanería.
Y, sin embargo, el trabajo manual seguirá produciendo lumbre
con el pedernal y el eslabón, mientras que el intelectual ha sabido utilizar los yacimientos del petróleo, ha repartido después el
flúido gaseoso por cañerías que llevan la lu• á grandes distancias, y hoy reparte con la misma facilidad el alumbrado eléctrico.
El holgazán se llama Guttenberg y deja impreso y multiplicado prodigiosamente el pensamiento humano.
Se llama Silvestre II é inventa el reloj.
Se llama Arezzo é inventa las notas musicales.
El holga~án se llama Colón y proporciona á la humanidad un
nuevo contmente.
Se llama Harwey y explica la circulación de la sangre.
El holgazán se llama J,enefelder y dota al mundo con la litografía,
El holgazán se llama Montgoler y deja establecido el principio
de la navegación aérea.
~l holgazán se llama Niepc-e ó se llama Dagunre .y aprisiona
la imagen en la cámara fotográfica.
Se llama Morse é inventa el telégrafo.
Se llama Edi~o11 y realiza las prodigiosas aplicaciones del soni&lt;1"., que hacen dará la Humanidad un paso gigantesco en el ca1111110 del progre~o.

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552

EL MUNDO ILUSTRADO

1

[OS ijB~fIiád08
--

SE_CURAN _EN UN D~

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1

.!"l Remedio d~ Munyo!l para el :R~fríndl
~1iv :a cabeza, lagargan~ y los pulmones casi
Jnst~nUlneamente. Ataja la fiebre y imprime
las &lt;lescargas do mucosidac' es üasales, ns( como
tod(ls los dolores producidos por los resfriado~
Y les catarros. Cura la Grlppe y los caso~
rebelde:, de tos. Impide la Puln:onta. Predo.
en moneda mejicana; 60 centavos.
¿eufre Ud. de rigidez 6 de hinchazón orón!.
cas, y por muy cronlcas que sean, en las
coyunturas? Pídale á. su farmacéutico que
le VPnda el Remedio de )iul\Jon para el
ReumatiEmo, Y. veril. Ud. cuan pront.o uuede
(,i:.,&amp;r;e, P recio, nn moneda me.Ucana; ,..6'
('i'!lta70S,

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¡,,ta iolcce U d. de alguna enfermedad de 101
rmon is 6 de la vejiga, no deje de con,~eguir e\
Rerr.e,UodcMunyonpara los riñones. Precio,
en moneda mejicana; 50 &lt;&gt;~nta.vos.
'Et Viviflcador de Munyo"l conviene á los
bombres dtblles en fuertes y les hace recupe,
rar la virilidad perdida. Precio, en monedu

me!t=: 2 DeSO&amp;,

Agentes Generales: J. Labadle 'Bues.
'1 Cta. Profesa 5. México. D. F.

. . .SEÑOBAS-

EL APIOL DE LOS

OreªJORETy HOMOLLE
Cura lu Ootores,Retardos

Supresiones de 'º' Menstruos
fla SEGUIN, l6&amp;.1.S~,Parl1,71ff11 lar1..,

EL VINO·DE STEARNS
DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
~

;1na prepa:tación maravillosa.
r.,econocida por la profesión mé.
dita como el mejor de los tónicos
y el reconstituyentP. mas energico.
Estimula el apetito, purifica y
enriquece la sangre y cura toda.E
las enfermedades del pecho y loi.,;J.lmones.
Pídase siempre el de St~a~

iREDERICK STEARNS &amp;CIA.
bETROIT. Mtr.H•• E. U. ~. (

EL BACHAN

(1)

Al Sr. Lic. D. Jenaro Garcia

Duras guijas cubren el agrio sendero
que sube, baja y salta en los flancos de
la sierra. Los pastos, perdidos ya sus tonos verdes, en pugna con un rojo sol de
fuego, reciben sombra y tregua de pequeños encinos deformes. De tiempo en
tii:mpo, el halalí brusco y ronco de cuernos pastoriles anuncia que lejanos manchones de un blanco sucio son mil corderos inmaculados.
Al culminar de la montaña, donde la
lucha es épica entre mezquites y tunales,
surge, suspendido en la bruma azul de
los altos picachos, el oro pálido de un
techo pajizo. Es una pobre cabaña de las
«tienas de arriba»: los muros, á la vieja
usanza colonial, son gruesas pilas de laja
blanquizca; la puerta entreabierta, que
no labró herramienta propia, sino hacha
pesada y fulgurante, tiene cicatrices hondas y da paso á la luz y ambiente de cuadro antiguo al interior de la caseta; no
hay mesa ni lecho; suspendidas con sogas, que el hollín hizo negras, se mueven
en muy lento oscilar brazadas de mazorcas; abajo, mordiendo la tierra endurecida y lustrosa, arados i1.1servibles evocan
epopeyas de lahor.
En el más penumbroso rincón, como
figuras de lienzo flamenco, aparecen inmóviles y esfumados, un hombre, una
mujer y un perro: reclina el varón la viril testa de rudo trabajador en un costal
que llena rastrojo crepitante y encubre
el vigoroso cuerpo con una manta rojiza;
el rostro, que tiene hidalgo aspecto por la
negra barba poblada, se crispa á ratos en
luchas de agonía y se serena en veces con
calma de muerte; dos ojos negros de vivo
fulgor hablan de ardiente fiebre más que
tisanas y potinges. La mujer desgrana
á la cabecera las bayas, que son cuentas
de su rosario, y parece inconsciente, como
el perro montaraz y bravío, que á los pies
del jergón hila telarañas con baba viscosa.
Mi ingreso á la estancia no mueve curiosidad: los tres seres, como tres cosas,
guardan silencio y quietud.
Afuera está un gañán trenzando riendillas de crin cerca de una caja muy larga, que hunde sus tablones astillados en
la majada seca y es un pobre ataúd de la
montaña.
A preguntas que le hice, contestó con
la sinceridad que nace puesta en los hijos
del campo: Pedro estaba muy enfermo;
le «entró» viento en el pecho, según el
decir del curandero que sólo una noche
auguraba á su vida. El señor cura había
estado allí, de mañana, rezando ante un
Cristo que alumbraban dos cirios en hermosos candelabrvs dorados. No había dinero en casa; por eso iban á vender en
una miseria el novillo que trajo el moribundo en la semana anterior.
Entonces hallé explicación al silencio
Bachán" 6 bachanero" es el nombre
que recibe, en las haciendas del.Estado
de_Zacatecas, el ladrón de ganado.
(11

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algún anuncio co.
mo este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ud.
su dinero." Pues, nunca hemos
tenido motivo para hablar de es·
ta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de W AMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, esplica &amp;U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
sueño 6 de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los princi píos nutritivos y
curativos del Aceite de Híg:ido
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J :1r:i.be de
Hipofosfitos, Extractos de )falta
y Cerezo Silvestre. Este rz:ncdio
ha merecido los elogio~ de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedadc3 p:ira
las cuales se recomienda c:)mo
alivio y curación. En lo3 c:1303
de Escrófula, Anemia, Resfriad.os
y Tísis, es un e3pecííbo. "El
Dr. ~fanuel Dominguez, Profesor
de :.Medicina en México, dice:
He cnr.ontrado h Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena co::ifianza e::i.
los casos de su indic:wión." Ca fa
dósis es efectiva. En las Botic.1s.

553

EL MUNDO ILUSTRADO

Ricos y
porres, príncipes y aldeanos, millonal'ios y jornaleros, todos
atestiguan la
inmensa reputación y
valor de las

Las autoridades médicas reco,
miendan estas Píldoras para el estreñimiento, indigestión, cardialgía,
desgana, jaqueca, dolor de cabeza
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa,
náuseas, ictericia, hemorriodes, al·
morranas, granos, y varias afecciones del sistema nerviosa originadas del estreñimiento del vientre ó
inactividad del hígado.
Las Píldoras del Dr. Ayer están
azucaradas, obran con prontitud pero
suavemente, y son por consecuencia
el mejor remedio laxante para hom·
bres, mujeres y niños.
Cada pomito ostenta la fÚnnula en la
rotulat&lt;t. P1·eyunte usted á su médico lo
que opina de las l'ildo1·&lt;ts del J&gt;r. Ayer,

Preparadas por elDR.J. C. AYER y CIA.,
Lowell, Mass., E. U. de A.

ffiGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coaltar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene .
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{l.arse de las falstfl,caciones
EN LAS FARMACIAS,

Unlco Agente apoderado. carloa llrlUU.ER
Apartado tt.04, Me:zico ,

''El Mundo Ilustrado"

de la mujer y á la tristeza del perro: hacían espera á la muerte.
Seguido por aquel hombre, que cardaba
siempre crínes hirsutas, llegué á espaldas de la choza, y allí, á la sombra de un
mezquite, atado á él con un fuerte pial ó
tiara de cuero, ruwiaba el novillo cuya
venta daría pan á la viuda y mortaja al
moribundo.
Pedro era el «bachán» más temido en
los contornos. Cuando, tras el boscaje de
manzanillas de los agostaderos altos,
percibían los pastores el reflejo de su
carabina y el oro brillante de su jarano,
nerviosa desazón ponía en los rostros
tintas lívidas y en los miembros laxitudes desconocidas.
Reses en ceba, potrancos de fina casta
y aun carneros desaparecían de las haciendas sin dejar huella en los pastales
ni sospechas en la mente. Algún vaquero
tuvo prevenciones hacia Pedro, el altivo
caporal que, vejado una vez por el amo,
huyó á lo más intrincado del monte; y
como los potros y las reses, no volvió al
establo el vaquero acusador. Siguió el
siniestro desfile de reses perdidas, de
acusaciones que condenaban al misterioso «bachán» y de hombres que tragaba la
montaña, acallando, para siempre, sus la·
bios indiscretos.
Iracunda resignación hizo que los ganados no se alejaran ya del «casco» de las
fincas, y dictó amargas quejas contra la
autoridad, que era impotente, más por el
pánico que iÍ sus tristes policías inspiraba el legendario bandido, que por inepta
y pusilánime.
La persecución de un venado me había
conducido por extraña coincidencia al
nido del «bachán» que tanto dañó á la
hacienda y cuyo rifle parecía amenazar,
sin descanso, á sus moradores; allí estaba,
como postrer testimonio, el novillo perdido en el «potrero viejo».
Involuntario asombro por tan audaces
hazañas se confundía en mi imaginación
con viva cólera y con el ardiente deseo
de castigar, cuando un aullido se escuchó, que hizo estremecer á mi acompañante y apresuró en mi pecho el latir del
corazón: era el lamento agudo y pavoroso
del perro de la cabaña. Acudimos allá
con un cierto temor que se sentía en nuestros ojos absortos. la mujer aún estrechaba el viejo rosario y una lágrima quemojaba la pelusa de sus mejillas morenas
dijo más su dolor, que gritos y sollozos.
El hombre seguía recostado y sólo la opacidad de los ojos negros y un hilillo de
sangre negruzca que corría de los labios
cárdeuos, negaban la vida. El perro, con
el pelaje erizado y la cola hundida en
los cuartos traseros, estaba en la puerta
aullando hacia lo alto, como si por allí
hubiera escapado la muerte.
Aparté con cuidado al afligido animal,
y saliendo de la choza, monté en mi jaca,
enfermo del alma y agobiado el cuerpo.
Nunca más se extraviaron las reses en
la comarca y nunca tampoco se supo qué
«bachán» robó el novillo de «potrero
viejo».

lEJl mmiej«lll!' eemm&amp;ll!l&amp;ll'Il@die Ilm

MANUEL GA:1110.

Febrero de 1909.

~ie[QllÚ!lbillna.

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11 : . ,uu~l del Dr. Bumphreys (~6 páginas),
,J,re 1 ,, euf,,rrnc.J:ules de los aulm les, y mod(l
,·u1·arla.,, se o.la ¡;ratls, pidese á su boticario,

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lltYlllltn 1 ~
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Paris, 165, Rue St..Honor, I IOdu l&amp;JIIWil

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DE LA
I
VICTORIA
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Aristocracia , I--mm:!
::mm1 ;:mmm:·~ mmmmmmm
y
L1\ eeLeNI1\ 1\LBM1\N1\
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LA
CERVEZA
y

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�EL MUNDO ILUSTRADO

558

\ Efemérides de la Semana

-¡Alerta. Señoras!
Muchas señoras sufren en silencio y
van de peor en peor aunque sepan muy
bien, . cuán preciso es sujetarse á un
tratamiento inmediato.
¿ Cuántas set'ioras pueden decir que
están perfectamente buenas y fuertes?
Muy pocas, por cierto.
, Siempre la causa se puede encontrar
en algun desarreglo de los órganos
femeniles, el cual se manifiesta en la
forma de abatimiento, indiferencia á
los placeres de la vida, dolor de
espalda, sensación de tirantez, flatulencia, nerviosidad, insomnios 6 leucorrea.
l
Estos sfntomas no son sino avisos de
..._ ,_ ·
que hay peligro en el futuro, y ámenos
que se atiendan, una serie de sufrí·
mientes, y hasta operaciones graves,
\_ ~~ •
serán el resultado inevitable.
R#~
~ ,"'-\1
El remedio que nunca falla de con•
di...:.t,
~
trarrestar estos síntomas es el Com• ., " ~ . tJ,'Di
, \ \ 1
puesto Vegetal de Lydia E. l'inkham.
Ningún otro remedio en el mundo ha merecido tantas alabanzas universales é ilimitadas. No hay otra medicina que tiene archivadas tantas
curas de afecciones femeniles.

A~-JI\-

) El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkham
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Calda y Desviación de la Matriz, Inflamach' n, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero 6 hlatriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. DisuelYe y arroja de la matriz los tumores que
comienzan á formarse; contrarresta cualquier tendencia hacia Humores can·
cerosos. ~ita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa y Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago.· Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indi·
gestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las afecciones de los
riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham ne
tiene rival.
De Vent.'\ en toclas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

1

8 de Mmo de 1856
La oposición al gobierno federal, representado por Comonfort, como presidente,
y los motines armados á que dió origen
en todo el pais, hablan sido fácilmente
so tocados ó no hablan podido prosperar;
sólo en la ciudad de Puebla, que siempre
se distinguió por ser el centro de las re·
voluciones del partido reaccionario, se
conservaban las fuerzas latentes de este
partido y se hacia una decidida oposición
á los principios liberales.
Comprendiendo Comonfort la necesidad
de extinguir este foco revolucionario, decl·
dió emprender una campaña definitiva,
cuyo mando tomó él personalmente. El dfa
19 de Marzo de 1856 llegó Comonfort frente á Puebla, é inmediatamente empezó los
preparativos para el ataque. El dfa 7 del
mismo mes, despué, de varios dfas de
preparativos, se dirigió rumbo á la ciu·
dad; pero los revolucionarios, que creyeron fácil sorprender á los federalistas,
salieron á su encuentro la mañana del 8
y la batalla se trabó cerca del cerro de
O:otlán, donde se hallaban las principales
fortificaciones de los gobiernistas. El com·
bate fué rudo y la victoria es tuvo indeci·
sa por algún tiempo; cerca de medlodfa
se concedió.un armisticio que fué violado
por los revolucionarios.
9 de~Marzo de'1839

The Lydia E, Pinkham Medicine Com11any, Lynn, Mass., U.S.A.

BAílOScteACIDO CARBONICO

Empieza el bombardeo de Cuautla

10 de Marzo de 1812

preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

co

2

MARCA DEPOSITADA

Nneva medicación muy apreciad;¡;;;; combatir la ARTERIO-ESCLEROSIS,
las AFECCIQNES NERVIOSAS, los REUMATISIOS, las AFECCIONES CARDIACAS
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mo qu~ las últimas tropas francesas, y
desde á bordo se despidió de México, con
lo que terminó la intervención francesa en
México.

Batalla de Ocotlán

Se firma el tratado de paz con
Francia

como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)

EL MUNDO ILUSTRADO

Los dfas del primero al nueve de Marzo
de 1812 pasaron en preparativos de guerra, tanto de parte de los insurgentes en
el ir.terior de Cuautla, como de los realis·
tas en el exterior. Reunido Llano con Ct·
lleja y hecho efectivo el meo de la ciu·
dad, el 10 c1el mismo mes empezó el bom·
birdeo de la misma. Toda la atención de
los artilleros realistas se concentró sobre
la casa que habitaba Morelos; pero á pesar de hallarse en un punto perfectamente
visible, y que el bombardeo duró todo el
tiempo del sitio sin descansar de dia ni de
noche, ni una sola de las granada~ llegó
al codi:iado blanco.
n

de Marzo d~ 1867

Se embarcan las últimas tropas
francesas

B1zaine, al partir d~ la ciudad de Méx:·
co rumbo á Veracruz, se propuso hacer su
viaje con la mayor lentitud que le fué po·
si ble, para que en caso de que Maximiliaoo,
al darse cuenta de la situación, optara por
retirarse á su vez, tuviera alguien que
protegiera su retirada. El emperador lo
habla pensado de otra manera y decidió
quedarse en México y correr la suerte que
le estuviera destinada. El 19 de Marzo de
1867 llegó el mariscal á Veracruz, y to·
davfa permaneció en el puerto hasta el u,
esperando á ·M1ximiliano; 1en:este dla se
embircó á bordo del "Souveraln," lo mis-

12 de Marzo de 166o
Atentado contra Alburquerque

Empellado como estaba el duque de Alburquerque en la terminación de los trabajoc; de la catedral, tenla la costumbre
de visitarlos todos los dfas por la tarde;
d~spués de dar~e cuenta de los adelantos
del dta, se rétiraba á hacer sus oraciones
á l.1 carill, de la Soledad. El dla 12 de
Mu1.o de r66o después de que el virrey
h'lbi I pa~aJo algún rato en oración, entró
repentinamente un soldado Joven, quien
le dió un cintarazo con su espada. diciendo:
"Vive Dio, que os he de matar;" el virrey
se defendió detrás de su reclinatorio y
preguntó al ~oldado qué deseaba; la con·
testación de é,te fué: "Mataros y que no
se diga mi,a." Mientras tanto, los acoro·
pañmtes del virrey sujetaron al malhe·
chor y le entregaron á la policfa. El su·
ceso causó gran escándalo.

559

BELLA BAILARINA ESPAÑOLA
QUE ELOGIA LA PE-RU-NA
püSTRAOION nervi~sii. es por lo ge.
neraJ el resulta.do de una vocación
q_ue requiere un continuo esfuerzo del
su,t,Pma. nervioso.
Ea tia.les ca.sos, sería. prudente cam·
blar de profesión.
Pero esto no siempre es posible y
un bu1m tónico se hace necesario. '
La. Pi&gt;rnna es un tónico que fortalece sin producir hábito á ~rogas.

La. Peru~a. no es un narcótico. ni una
nervrera, smo un tónico honesto que
aumenta el apetito y purifica la sangre.
Durante el extraordinario calor tlel
verano, y especialmente en pafses
ajor,de prevalece f l calor los tónicos
son mny solicitados.
·'
La Peruna es, en este caso el tónko
requerido.
'

13 de Marzo de 1813
Sale Venegas para Veracruz

La od1osidad entre Calleja y Ver,egas
hizo que el primero estuviera enviando
constantemente informes adversos al segundo á la corte de Madrid, intormes que
al fin dieron por resultado que el soberano
español ordenara la separación de Venegas de la jefatura del virreinato y la elevación de Calleja á la misma. ~ecibida
esta orden en México en los primeros dlas
de Marzo de 1813, Venegas entregó el go·
bierno á su rival y sucesor, y se marchó
rumbo á E,pafia á la mayor brevedad po·
sible; salió de la ciudad de México el 13
del mismo mes.
14 de Marzo

de 1851

Muere don Manuel G6mez
Pedraza

Ocupó don Manuel Gómez Pedraza un
sitio distinguido en la polltica de nuestro
pafs, del que llegó á ser presidente, y uno
de los oradores parlamentarios más notables.
Desde muy joven ingresó al ejército y
persiguió á los insurgentes por todo· el
pafs; al caer el gobierno colonial, se adhi·
rió al partido iturbidista, en el que sirvió
con lealtad. Establecida la república, se
levantaron los primeros revolucionarios
La Srita. Pilar Monterde
en Puebla y se comisionó á Gómez PeCarta. de la popular bailarina esp li ¡ 8
draza para que los combatiera, después de la Peruna Drug Mfg. oo., dice como ¡¡g~!! rita. Pilar Monterde, enviada á
lo cual se le nombró gobernador y coman- r++++++++++++++++++++++t-+++++++++++++++++++++
dante del departamento. Fué Jefe del partido de los moderados, y en esta calidad j The Peruna Drug Mfi,e~~~~ &lt;5dJ~n~~~!· 8~~ad de México, México.
Muy señores mfos·-Por la re
'
·
fué uno de los más temibles opositores de
les que, habiendo usado por afgú~eire tengo el gusto de manifestar.
Guerrero. Desp~és del levantamiento del
de fama. bien merecida, lo considero
1su r~medóio. &lt;La Per_una&gt;,
Parián se le desterró, hasta el 5 de Nohe axperimentado.
e meJor t meo que Jamás
viembre de 1832, dfa en que fué llamado á
Para los nervios, después del can
.
la presidencia de la República; desempeñó
lloso, Y además aumenta la vitalidadsa~t~jsO uf fortlficante ruara.viha producido la restauración más compl t
e cuerpo, Y en mi caso
este alto cargo por pocos meses, y des·
tiene sabór muy agrada.ble. No vacilo pir ~o p~rmanente; también
pués fué ministro en varias administrate remedio á toda mujer como el meJ·~
áan o, en recon..endar es.
ciones. Como miembro del senado, es auque se puede tomar.
'
r Y m s agrada.ble fortificante
tor de la mejor' pieza oratoria con que
De Vdes. atta. y S s
cuenta la historia del parlamento mexica·
,.
Noviembre 3 de 1905.
' .
PILAR MONTERDE.
no. En 1850 fué candidato á la presidencia
pero fué derrotado. Murió el rfde Marzo +-1++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos - ~
de 1851, siendo director del Nacional Monte de Piedad.
de $1.00 y $2.00 Botella.

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ci:Eº

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�EL MUNDO ILUSTRADO
560

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta. de
lento desarrollo. La gente tiene
OOMINGIO
f é en las cosas que vé, y ha14
blando en sentido general tiene
I Hay Esperanza!
(29 de mes y 39 de cuaresma). Santas razón. Lo que á veces se llama
Florentina, virgen; Matilde, ralna y el beato Leonardo Quimura, mártir. Oficio y f é ciega no es f é de ninguna mamisa de la dominica: rito semidoble y or- nera pues debe haber una razón
'
namento morado; se hace conmemoración y hechos
para tener en que, f unde la primera santa. Domingo del de~onio
mudo, po1 recordamos el evangeho la darse. Por ejemplo, en lo que rescuración que hizo el sel'lor de un sordo- pecta á una medicina ó remedio,
mudo que estaba poseido del demonio. la gente pregunta "¿Ra curado á
Semana de la Samaritana.-(P. S.)
~cuarto 111enguante en sagitario á las 9 otros ? ¿Se han aliviado con ella
Remedio de Munyon para el Reumatismo. h. 5 m. 12 seg. de la noche. Nublados.
algunos casos semejantes al mio?
-Rarísima vez deja de aliviar en una, dos&lt;&gt; tres
boras,ycuraen pocosdlas. Preclo,en moneda
¿Vá en armonía .con.los descuLUNES
mejicana; 60 centavo11.
brimientos de la ciencia moderna.
Remedio de Munyon para 111 Dlspepsl11.Be garantiza. que cura todas las formas de lndl·
15
y están sus antecedentes al abrigestión y de dolencias estomacales. Precio, en
moneda. mejicana.; 60 centavos.
Santos Raimundo de Fitero, abad; Lon- go de toda sospecha? En tal. caRemedio de Munyon para los Rlf!.ones.- ginos y Nicanor, mártires.
so, es digno de confianza, y s1 alCura. rápidamente los dolores de espaldas,
guna vez me encuentro atacado
lomos é ingle, y las enfermedades de los rlll&lt;&gt;nes en todas sus formas. Precio, en moneda
MARTES
de alguno de l~s males par~ Jos
mejicana; 60centavos.
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cuales se recomienda, ocurnre á
16
Ca.beza.-Cura. en tres minutos. Precio, eu
él
en la plena confianza de que
En
México.
San
Cirilo
Alejandrino,
obismonede. mejicana.; 60 c~ntavos.
Remedio de Munyon para l9 Sangre.-- po, confesor y doctor; trasladado. del 23 me podrá aliviar." Estos son los
EUmina. todas las impurezas o la sangre. del mismo. santos Abraham, ermitaño y
fundamentos que han dado á la.
Precio enmoneda.mejlcana; 50&lt;:·.;lltavos.
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Conjunción de la Luna y Marte 'á las 8 PREPARACION de W AMPOLB
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E;:; pocas horas. Precio, en moneda mejicana,
Urano á las 1 h. 42m. de la noche.
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dicos así como entre todos los
,e'(Jnguento de Munyon para la.11 Almor·
MIÉRCOLES
ranas.-Cura. positivamente todas las clases Y
puehlos civilizados. Este eficaz
formas de almorranas. PrNlo, en moneda.
remedio
es tan sabroso como la
mejicana; 50 centavos.
17
Vivificador de l\lunyon.-Dovuelve la poten·
miel
y
contiene
los principi~s nuSantos Patricio y Agrlcola, obispos,
cla á los hombres debilitados. Precio, en
confesores y San José de Arlmatea, dis- tritivos y curativos del Aceite de
moneda. roeilcane.; 2 pesos.
Los Remedios de Munyo:o. se corudguen en clpulo del Salvador.-(S.)
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traemos de los hígados frescos
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JUEVES
del bacalao, combinados con Ri1 Cia. Profesa. fi. México. D. F.
18
pofosfitos, Malta y Cerezo Silvessan Gabriel, arcángel. San Cirilo Jero- tre.• Con toda prontitud elimina
solimitano, obispo, confesor y doctor de la los ácidos venenosos que engenlD S PEC IF ICO S
Iglesia (su fiesta el dta 22). San Braulio,
DEL CELEBRIII
obispo, confesor. (su fies~a el di.a. 20) y dran la enfermedad y las demás
San Ntrciso, obispo, mártir. Ma1tmes en materias tóxicas que se encuenla iglesia de la santa Familia.
tran en el organismo; desarrolla
En uso 50 ái!.oe, simples, segwos. eJlcacllll, lJa.
ratos En venta en las principales y mas garanúun fuerte apetito y buena di~esVIERNES
zadas Droguerlas y Farmacias del Hundo.
tión,
y es infalible e1;1 Postrac!ó.U
No.
CURA LA
19
1. Fiebre, Congestlon, lnflamaclon.
-que sigue á las Fiebres, Tisis
Media la cuaresma.-EI castlslmo pa2. Fiebre de Lombrices,
s. Collco, Lloro é Insomnio.
triarca sel'lor San José, esposo de la San- y Enfermedades Agotantes. "El
,. Diarrea en Nli\os Y Adult.os.
tlsima Virgen. Maria, patrón ~e la iglesia Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
5, Disenteria, Cóllco bllloso.
1:
universal, pnnclpal de !a nación mexica- en la Escuela N. de Medicina de
6. Colera, CólerB Morbus, Vomlt.o~
na y singular protector de la ciudad de
7. Toe, Resfrladts, Bronquitis.
México. Festividad de las cinco.sagradas México, dice: Mi juicio respecto
8, Dolor de Muelas, Neuralgia.
llagas de Nuestro señor Jesucristo, cuyo á la Preparación de Wampole se
9. Dolor de Cabeza, Jaqueca, VértlgO,,
lO. Dhipepsla, Bilis, Estrefilmlent.o.
oficio se traslada al dla 24. Oficio y misa
1¡
propios de la fiesta del dla: rito doble de halla robustecido de tiempo a11, Suprealou del periodo, 6 escazei,.
12. Leucorrea, ó Pertódos profusos. ,
primera clase y ornamento blanco; se ha- tráz concediendo á dicha prepal3. Crup, Tos ronca, Resplraclon dlflcl
ce conmemoración de la feria ocurrente,
•
Reuma
Erupciones,
Erisipelas.
14
cuyo evangelio nos recuerda la conversión ración todo el mérito y toda la
•
Reumatismo,
ó
Dolores
reumát!COB.
15
de la samaritana.-Función en catedral, importancia que en realidad tiene
l6. Calenturas, de frlo, Tercianas.
sagrario basllica de Guadalupe, señor
17 Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
San José la Profesa, Jesús Nazareno, la en la terapéutica." El dese~ga18: Oftalmia, Ojos debUes 6 J.n11amados.
sagrada 'Familia y otras !glesias. Este ilo es imposible. En las Boticas.
19• Catarro, Fluilon, Influenza.
~ Toa Ferina Tós espasmódica.
viernes se llama de Samantaua.-.(P. S.)
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Asma,
Resplraclon
oprimida.
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24
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1
28. Debilidad de los nenloa, deb!Udad vita ·
OO. lncontlueno!la de la Orina, Derrame de
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82. Mal de Corazon, Palpltaclon,
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18]. santoscutberto y Wulf.rano, obispos,
confesores y Eufemla, mártir.
Conjunción de la Luna y Venus á las 6
h. 23 m. de la tarde.
Primavera.- Hoy á las 8 h. 36 m. de la
noche comienza esta estación, la primera
del afio. La declinación del Sol es o y el
dla es igual á la noche en toda la tierra.
En todos los puntos del hemisferio austral
ó sur entra hoy el Otol'lo.

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Muchos se burlan de los bibliófilos; y tal vez, después de todo,
éstos se prestan á la burla: es el caso de todos los enamorados.
Pero más bien serla menester envidiarlos, porque han exornado su
vida con una larga y apacible voluptuosidad. Se cree confundirlos
diciéndoles que no leen sus libros; pero uno de ellos ha respondido á esto sin embarazo:
-¿Y usted come en su vajilla de porcelana?
Se ha dicho que no eran prestamentos. Lo creo, pues no me
atrevo á hacerles ese agravio.
¡No! t:l amor de los libros no endurece las costumbres, y los bibliófilos son los hombres más amables del mundo. ¿Qué acción
puede haber más honesta que colocar, como lo hacen ellos, libros en
un armario? Esto recuerda mucho, en verdad, la tarea á que se
entregan los niños cuando edifican pirámides de arena en la orilla
del mar. Trabajan en vano y todo lo que construyen será destruido pronto. Sin duda ocurre asl con las colecciones de libros y de
cuadros. Pero no puede acusarse de ello más que á las vicisitu·
des d·e la existencia y á la brevedad de la vida. El mar se lleva
los montones de arena; el comisario dispersa las colecciones. Y
o.&gt; obstarte eso, no puede hacerse nada mejor que montones de
arena á los seis añus y colecciones á los sesenta. De lo que ha·
cemos no perdurará nada, y el amor de los juguetes no es más
vano que los demás amores.
Bendigamos los libros; si la vida puede discurrir enmedio de ellos,
es una larga y dulce infancia. Pero yo conozco á más de uno que
tiene mucho bello que leer y escribir, y que no por eso está más
tranquilo. Si los libros llevan la paz á los pactfi,os, turban, en
cambio, á las almas inquietas. Un libro es una obra de brujerla de
la cual escapan toJa clase de imágenes que turban los espíritus Y
trastornan los corazones. Diré más todavla: el libro es un instrumento fantástico. Los que leen ·muchos lihros son como los
comedores de hachisch: viven en un sud'io. El veneno sutil que
penetra sus cerebros los torna insensible!&gt; al mundo r~al y 1os
o.rroja, cual una presa, á fantasma~ terribles ó encantadorts. El
lioro es el opio de O;cidente: nos devora.
Amémoslo~ como la enamorada del poeta amaba su er.fermedad.
Amémoslos; bien caros nos cuestan. Amémo~los, por.¡ue por ellos
morimos. Si, los libros nos matan. CreeJme á mi que los aduro,
que me he entreg ..do á ellos sin reserva. Los 1ibros nos matan.
Puseemos demasiados y de un número de clases distintas txcesivo.
SI, el libro nos cuesta caro. ¿Pero qué es lo que va!e?
Si por él morimos, por él vivimos también. Se lo debemos todo.
Es algo de que se puede de.;ir que es como la lengua: la mejor y la
peor de las cosas.... Es el bien de la vida c1v1l, la llave de las
ciencias, el órgano de la verdad y la raz.in. Con ella se destruye,
se persuade y se cumple con el primero de nuestros debaes, ti
cual es alabar á los dioses ..
Es también la madre de todos los debates, la fuente de todas las
diversiones. Si se dice que es órgano de la verdaJ, t 11nb1é,1 es
el del error, y lo que es peor aún, de la c&lt;1.lumnfa. Co11 t'll..t ,e
destruyen las ciudades y se compele la gente al cump!1U1ié11tv de
acciones perversas. Si por un lado alaba á los .iio~es, por el ctro
profiere bla~femias contra su poderlo ... Lee'\ la vi~a de facpo
el frigio imitada del griego por Juan de La Fontaine.
Para terminar deberla un consejo á los que se siente11 cansados
de ver tanto papel emborronado. Les diria: sed bibliofilos y leed
libros. Pero no los toméis de todas las manos. Sed delicados,
escoged, y como aquel personaje de las comedias de Shakespeare,
decidle á vuestro librero:
"Quiero que estén ricamente encuadernados y que hablen de
amor."
ANATOLE FRANCE.

563

tL MUNDO ILUSÍ'RADO

Las Viejecillas
Vi á las cuatro viejecillas pasearse por
el campo florido, á la calda de la tarde.
Vestlan humildes trajes de géneros claros, y grandes palíuelos de colores sujetaban sus cabellos de plata.
Trotaban como perrillos al borde de la
carretera. Se detenlan para coger alguna
flor ó para tomar aliento. Pero luego el
ruido seco de sus pasos olase resonar sobre el sendero guijarroso.
Sentáronse sobre un montón de piedras,
y con su voz cascada charlaron de las cosas antiguas. Eran las más ancianas mujeres de la aldea; tan viejas, que apenas
recordaban su edad.
Tres de ellas hablan sido madres. La
otra era virgen y conservaba en sus tris·
tes ojos, de un gris metálico, el pudor y la
ingenuidad de la infancia. Aquellas pupilas
revelaban una alma profunda y melancólica, y dec;pedlan aún rayos de gracia y
de fresca juventud. A pesar de la marca
terrible del tiempo, impresa en toda super·
sona, compreodíase que aquella mujer
habla poseldo una hermosura maravillosa. Así lo atestiguaban sus manos largas
y pálidas, la nobleza de su rostro, su cuerpo gracil, doblado ya por el peso de la
vida. A,l lo declan sus ojos dulces é ignotos. QJizá por eso sus compalíeras la
consideraban como un sér superior, guar·
dándole un grave respeto. Para ellas, viejas hembras ajadas, era doblemente; vir·
tuosa por haberse conservado impecable
poseyendo tan sedudora belleza.
Hablaban las viejecillas con: voz temblorosa, evocando imágenes del tiempo
remoto. Hablaron largamente de su existencia obscura, y de sus palabras banales exhalábase tal perfume de intensa
poesla, que yo las escuchdt&gt;a posel~o de
una tristeza profunda. Asl pasaron por
mi esplritu, mágicamente, los largos años
vividos por aquellos miseros seres, cuyas
sombras se perderlan muy pronto en la
noche de la muerte.
De aquella charla monótona surgieron,
como á la voz de un conjuro, nombres, fechas, sucesos y hotasmas que se levantaban de la tumba para vivir un minuto
en el pensamiento de las evocadoras. Surglan tras un esfuerzo inaudito, confusa,
vagamente; y era de ver los semblantes
caducos alegrarse ó entristecerse, según
amable ó sombrlo el recuerdo evocado.
Sus pobres bocas infantiles, de labios flá·
cidos y descoloridos , reían con !loa risa
sin expresión, con una risa que multiplicaba las arrugas de la frente y de la barba y
llenaba de lágrimas susojos. Relan haciendo gestos cómicos, ensefiaodo las enclas
llvidas; y era hermosa y horrible al mismo
tiempo aquella insólita alegria, inconsciente quizá, como la de los niños.
Pero he aqul que las alegres viejecillas
se ponen á cantar. Sus voces agudas y
chillonas, veladas por una honda emoción,
se confunden, se me::clan, hasta formar
una sola. Cantan no sé que canción de
antafio, sueve y monótona. Y hay en ella
un ritmo de otro tiempo, una música per·
dida en el pasado. ¡Qué de viejas som·

bras, qué de costumbres ingenuas, qué
de memorias muertas evocaba la tonada
lastimera! Era asf como el canto de la
vida que se extingue, como una larga
queja, como la letan!a de un dolor sin es·
peranza. Oyéndola sufria mi espfritu la
nostalgia de las cosas perdidas para
siempre, de todas las cosas queridas que
nos arrebató el implacable destino. Todo
el acre sabor de la vida, toda la amargura
de las dichas difuntas, sentíase en aque·
lla canción de tal manera, que mi fantasla
la revistió de un poder sobrenatural, capaz de hacer temblar el alma de los hom·
bres.
Después, enternecidas con sus propias
voces, conmovidas por sus ingratos re·
cuerdos, las viejecillas lloraron. Gruesas
lágrimas corrieron por la piel rugosa de
sus mejillas, silenciosame.1te ....

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma·
nuel Sevilla. O'IJ.era.s n úmero 9.-TarJetas, Membrete Etiouetas, Acciones y
Bonos.

En tanto la tarde morfa y el cielo se poblaba de estrellas. En los montes cercanos las cigarras entonaban sus coros es·
tridentes y las cumbres de la lejana cordillera se envolvlan en la sombra.
Las viejecillas se levantaron sin hablar
y emprendieron el regreso. La campana
de la aldea comenzó á tocar el Angelus.
Ellas se detuvierun para rezar la sencilla
oración de la tarde; y luego continuaron
su menudo trotecillo al borde del camino.
Desde el lugar en que me hallaba, al
resplandor de la última lumbre, las vi des·
cender una tras otra una ligera pendiente
y perderse después en las sombras de la
noche.
FROILAN TURCIOS.

Suaviza, llmvia y embellece el cutis.
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 10. Marzo</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 189{

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Marzo de 1909

Número 11

EL CARNAVAL .EN CULIACAN

'

'

.:,

Srita. Dolores corona, é1Clt1mado reino
\

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO
566

EL MUNDO ILUSTRADO

de sin previa idea de otras que son pequeñas; sentir el goce sin haber conocido antes el dolor, son cosas todas impo·
sibles, absurdas, contradictorias.
Para sentir, pensar y quererfuerza es haber experimentaPropleta..lo, VICTOR M. GARCES
do sensaciones que contrasten las unas con las otras, que
se contrapongan. Del choque de ese contraste surgen, como
del pedernal las chispas, las sensaciones como las ideas,
DIRltCTOR!
las emociones como las resoluciones.
OR. L.UIS L.ARA Y PARDO
Quien desee saber, querer y sentir, debe acatar, por in·
eludible, la ley del contraste, y tan absurdo es querer gozar
GERENTE,
sin haber sufrido, como pretender c&lt;'nocer sin haber comparado.
ALFONSO E.. BRAVO
Toda teoría científica de la felicidad debe tener en ccen·
ta este principio. Para poder gozar es preciso también su·
OFICINAS:
frir, y la flor perfumada del placer requiere el riego de las
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570. lágrimas.
Resignarse á sufrir es ya dar un paso gigantesco en el
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
sentido de la felicidad. En rigor, no es el sufrimiento el
que nos hace desgraciados, sino la desesperación. Es la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
rebeldía la que constituye el infierno de Satán. Con el do$ 1.25
En la Ciudad . . . .
lor resignado y henchido de esperanzas, se hace la beatitud
x.50
En los Estados. . .
de los elegidos.
2.00
En el Extranjero..
Hay sufrimientos dulces como hay placeres acerbos. Gra·
cias al amor, á la esperanza, al sentimiento del deber, el
NUMEROS SUELTOS:
dolor se transforma en voluptuosidad. El dolor de Cuauh·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
temoc, en el tormento, se sublimiza y se torna en goce ante
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
la conciencia del deber cumplido; la esperanza hace son·
Despacho de subscripciones para la Capital:
reir al mártir sobre la hoguera; y sufrir, por amor á los de·
más, es goce supremo.
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Las lágrimas que á San Francisco de Paula arrancaban
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. la orfandad y la miseria humanas, las endulzaban su abne·
gación y su sacrificio en pro de los desvalidos. Morir por
la patria es dicha envidiable; sacrificarse por la ciencia,
sufrir para dar á luz la belleza, sangrar por fecundar el
surco que ha de dar nutrimento y vida á la humanidad, es
un deleite.
En cambio, gozar con remordimiento; entregarse al t1la·
cer por huir del hastío; fingirse paraísos artificiales para
encontrar en ellos refugio contra la desesperanza y el des·
Siempre que el hombre ha tenido la pretensión de reali·
¡qué crueles torturas!
zar algo en la vida fuera de las vías que la Naturaleza le aliento,
La felicidad tiene también su st:creto como la virtud.
ha trazado ó de los medios materiales ó morales que ha Seguirá la Naturaleza será siempre la regla. No esquivar
puesto á su alcance, ha fracasado lamentablemente.
el dolor para no caer en el infierno del hastío; pero s1ber
Nuestra organización física y moral es un prisma á tra· transformarlo en goce por intermedio del amor, del deber
vés del cual, y sólo de él, podemos ver y juzgar las cosas y de la esperanza, tal es el secreto.
y los hechos; y ese prisma tiene su. refring~ncia propia y
Meditando en él se llega á esta convicción: El hombre
su forma especial que no nos permite examinar el mundo no es desgraciado tanto porque la vida sea dolorosa, cuanto
tal cual es que lo colora, lo abulta, lo delorma y nos lo porque no la sabe debidamente orientar á sus altos y su·
presenta en' formas y modos propios nuestros más que pe·
premos fines.
culiares suyos.
La felicidad no debe asaltarse, sino flanquearse. No hay
y como no podemos prescindir del prisma, so pena de que buscarla fuera, sino dentro de sí mismo. Es vano pre·
prescindir de la vista misma, claro es que, irremediable· tender reformar el mundo para que sea el dócil instrumen·
mente todo lo hemos de ver á través de nuestro tempera· to de nuestros caprichos. Querer reforjar el arma para
mentd y de nuestro organismo sensorial, racional y emo· que nuestro bruo pueda esgrimirla, es, en mucha parte,
cional.
quimérico. Es preferible fortalec;er el brazo para que pue·
Dondequiera que la ciencia ha querido conocer algo más
da
manejarla.
allá de lo que nuestras facultades nos revelan, en lugar de
Bien meditado el arduo problema, su solución es ésta:
haber encendido astros, ha amontonado nubes; en vez de rehacer nuestra alma, retemplar nuestra voluntad, cambiar
esclarecer, ha oscurecido; lejos de explicar, ha enmarañado, la orientación de nuestra conducta, ilustrar nuestra inte·
y por querer mejor ilustrarnos nos ha hundido en la más ligencia y amar, amar mucho y desinteresadamente.
pedantesca ignorancia.
¿Es esto posible? Creemos que sí, y existen, para ello,
Ahí donde el arte, salvando las barreras de lo accesible, medios eficaces. Al señalarlos haremos resaltar esta apa·
ha aspirado á hacemos ver otros mundos que el nuestro y rente paradoja, que la mejor manera de ser feliz es procu·
descubrimos otros horizontes que los que alcanza nuestra rar la bien entendida felicidad ajena.
miopía no ha llegado más que al delirio y á la extrava·
DR. M. FLORES.
gancia, 'y por querer embellecer demasiado la Naturaleza, la
DIRECTORIO:

la ley del Contraste

ha desfigurado y empequeñecido.
En el orden moral tampoco han podido romperse las
cadenas que, como á Prometeo, nos atan á la roca de las le·
ye!&gt; naturales de la organización y de la vida. Tan lejos
están del supremo bien y de la snprema felicidad el siba·
rita como el anacoreta, porque tanto se violan los princi·
pios de la verdadera virtnd y se atropellan lall legítimas
exigencias de nuestro sér con el sacrificio sistemático como
con el sistemático refinamiento.
Así como en el mundo físico una ley universal é inviola·
ble impera, la dela grav.itación, á la que nada !scapa y que
nadie puede eludir, as1 en el mu~do moral, intelectual y
sensorial una ley subyuga y domina: la ley del contraste.
Esta ley es fatal. Ni la ~enor se~sación, ni el más insi~nificante conocimiento, n1 la emoción más leve son post·
bles sin la necesaria comparación y el inevitable contraste
con otras sen'!aciones, con otras nociones, con otras emo·
ciones.
b
'b'
Conocer la Jnz sin tener noción de 1a som ra; perc1 ir
el sonido sin la previa impresión de otros sonidos ó rui·
dos y aun del silencio mismo; saber que una cosa es gran-

~

ALA MEMORIA DEL DR. D. JOSE RAMOS

567

NUESTRA VIDA
AUTOBIOGRAFIA
DE. LOS

HERMANOS WRIGHT
WILBUR WRJGHI

ORVILLE WRJGHT

Entrevistados por un periódico francés los hermanos
Wright, quienes más que nadie se han acer~ado á la solu·
ción del problema del vuelo de los hombres contaron la
~istoria de su. vida y de la manera como' han llegado
a la construcción de su maravilloso aereoplano en un
artículo que bien merece un lugar entre nuestras ~harlas,
ya que el problema de la aviación ha salido del dominio
d,el mero deporte para entrar, de lleno, en la vida cien·
hfica.
Tienen la palabra los hermanos Wright:

•
••
&lt;Nuestro interés por la navegación aérea se remonta á
los días de nuestra infancia. A fines del otoño de 1878,
nuestro padre llevó á casa un objeto que escondía entre
sus manos, y que al ser libertado, en lugar de caer al suelo, como nosotros lo esperábamos, se elevó por los aires
llegó al techo y revoloteó un rato junto á él.
'
«Era un juguetito, al que se da el n ombre científico de
&lt;heli~ópt~ro&gt;; pero al que nosotros, haciendo á un lado toda c1~ncia, llaman;os el murciélago. Se componía de un
armazon d~ .bambu y corcho, cubierto con papel que for maba dos hehces, las cuales se podían hacer girar en sentidos opuestos gracias á la torsión de unas bandas de hule
tendidas. Un juguete de construcción tan delicada tenía
que durar poco entre las manos de unos muchachos como
nosotros; pero su recuerdo perduró.
«Pocos años después nos dió la idea de construir helicópteros como el que habíamos visto¡ pero no nos conformam?~ con las humildes dimensiones del que conocíamos
y quisi.mos hacerlos mucho más grandes; el resultado fué
que, mientr~s más g~andes los hacíamos, menos aptos eran
par: volar; ignorabamos entonces que, para duplicar el tamano de uno de esos aparatos, hay que multiplicar por
ocho la potencia de~ motor que los ha de mover.
&lt;~asta por .e~ esho de 1896, cuando llegó á los Estados
Umdos la noticia de la muer1e de Lilienthal fné cuando
hici~~s atención, de una manera durable, ~cerca de la
cue5hon del vuelo. Nos dedicamos á estudiar todos los
li~~os que existían á ese respecto; los grandes tratados nos
hicieron co~uprender la importancia del p roblema, y los
hechos de Lihenthal y de Monillar hicieron nacer en nosotros el entusiasmo de esos apóstoles de la aviación y
transformaron nuestra pasiva curiosidad en un celo acu'vo
de creadores.

**•
MAESTRO:

Si el lema de la Naturaleza es crear para luego destruir,
no alcanzará nunca á borrar ni tu recuerdo ni tus obras. La
muerte es el olvido. Tú vivirás entre nosotros. Cariño sem·
braste en todos los corazones que te conocieron y cariño
cosechas; por eso hoy, con dolorosa resignación, lloramos
tu ausencia: todos la sentimos; fuiste bueno, afable y gene·
roso con todos; nadie discute tu mérito, sabio entre los sa·
bios, bienhechor y honra no sólo de nuestra patria, sino de
la humanidad entera. Las flores depositadas sobre tu fosa,
entre cuyos perfumes duermes tranquilo el sueño de los
justos, no se secarán nunca, porque están regadas con las
lágrimas de tantos como te amaron!
DRA. COLUMBA RIVERA,

«La avi~ción se hall~ba dividida entonces en dos escue·
la~. La pn~era, sost~mda por hombres como Langley y Sir
Hiram Maum, traba¡aba en favor del vuelo mecánico con
alas; la segunda! iepresent.ada por Lilienthal, Mouiller y
Cbanute, se dedicaba especialmente del vuelo sin alas á la
manera de. c~metas. Nosotros nos declaramos por el segundo procedtm1ento, en razón de su mayor sencillez; el enorm~ gasto de u~ aparato cuyas alas no puede mover nadie
mas que su mvent.or,. nos alejaba del vuelo alado, y por
otra parte, las descripciones de los partidarios de la segunda escuela nos cautivaron hasta el delirio.
&lt;~l equilibrio de un aeroplano parece la cosa más fácil
y sm embargo, es la parte más difícil del problema, segú~
la confesión de todos los inve~tores. A este respecto se han

Después de es.to, los hermanos Wright entran en detalles
acerca de los metodos usa~os para . conseguir el equilibrio
de los aeroplanos y examinan los mconvenientes de cada
uno, ha~ta llegar al sistema que se llamó del diedro y que
se consideraba como el más perfecto antes d e ellos.
«El período de 1885 á 1900 fué de una actividad sin precedente en lo que se refiere á los problemas de la aviación
Y hubo momentos en los que se creyó resuelto el proble'
ma. Pero Maxim abandonó la obra después de haber gas:
tado en. ella medio millón de francos; la máquina Ader,
const~u.ida á expensas del gobierno francés, fué un desast~e; Lihenthal Y Pilcher se mataron durante sus experiencias, Y C.hanute, lo mismo que otros muchos, abandonaron
los est~dios c?n.razón ó sin ella; así es que el campo quedó des1ert?, si bien se supo después que el profesor Lan·
gley traba¡aba en secreto en favor y á expensas del gobier·
no de los Estados Unidos.

***
&lt;Al terminar esta época, en Octubre de 1900 fué cuando
n(~sotr~s comenzamos nuestras experiencias en Kitty Hawk
arohna del Norte). Nuestra máquina estaba construida
para ~ne volara como una cometa, con uu hombre á b d
con vientos cuya velocidad variara entre 15y20 ·11 or º·
hora (24 á 32 kilómetros por hora, lo que da 7
X:!t~~:
por sego.ndo). P~ro, al querer usarlo, nos hallamos con ue
se necesitaba~ vientos mucho más fuertes para levanta;lo.
Como los vientos necesarios no son frecuentes tuvimos
que conform~rnos con hacer volar el aparato si~ nadie á
bor~~ y mamobrar las palancas que habían de modificar las
posiciones de las superficies de mantenimiento p or medio
df cuerdas desde el suelo. Este procedimiento no nos d',
10
e resu~tado que esperábamos¡ pero nos inspiró confi
en el sisJema de equilibrio por medio de planos m ' a~za
que habiamos adoptado.
ovi es
&lt;Durante el estío de 1901 entramos en relac· o
t
.i nes perso
nalmente con M Ch
d ' 'b
á
· . ~~u e, quien, cuando supo que nos de!~ª ~mo.s d la a~iacion por mero deporte y sin la intencion e m emnizarnos de nuestros traba .os n
. ,
;ucho en nuestros estudios. A invitación ~ue~tr:sp:s:i~l~
1:nas semanas en nuestro campo de experimentación en
d ºf · Y en {ºs dos años siguientes asistió también á uno
ef a~~ ~:;:~~e nuestros primeros aeroplanos con motor,

:i;

~~i :a~:J::f:~~i;~: l~~J!ºLl1:!:h:l~~~:~~~~:fi~1::!e:r~~
d;J' de q~: t~::ª, flecha dfe 1.12; pero ~ara tener la segori na una uerza ascensional com
bastante para vientos de 15 á 20 millas 11· .
o cometa,
I
r;rfic~e, que en 1900 era de 15 metros cui~~:,~so;uf:::a
s;1
me ros cuadrados, extensión que sot.repasaba con m e
que habían juzgado ~ecesario Lilienthal 'y Chan:.
e.
pesar de esto, en la practica hallamos que la fuer
za
sustentadora era muy interior á lo que hab'
or lo t t d · ·
iamosca 1culado
YP
. an º• ec1d1mos abandonar el sistema de v 1 '
~~re~:~10 d\ cometas. M: Chanute nos declaró que el e~~o~
ª en a construcción, y nosotros por n 1
concluimos que &lt;las tablas de presión 'del ai ues ra parte,
ban entonces eran falsos&gt; .
re que se usu-

~hº,lº

•
&lt;En vista. de esto n~s decidimos á conformarnos con ha-

�569

EL MUNDO ILUSTRA.DO
EL MUNDO ILUSTRADO

568
pendientes de las colinas, único modo que nos permitió,al
fin, aprender la manera de equilibrar un aeroplano. Des·
pués de pocos minutos estuvimos en aptitud de hacer des·
censos de trescientos pies, y en pocos días llegamos á ma ·
níobrar con seguridad contra vientos de 12 metros.
(Durante nuestras experiencias nos dimos cuenta de un
hecho completamente inesperado. Al contrarío de lo que
enseñan los tratados sobre la materia, hallamos que el centro de presión de una superficie curva se dirige hacia atrás
mientras más agudo es el ángulo en que la hiere una co·
rriente de aire. También nos hallamos con que cuando se
presentan á la corriente de aire las dos alas del aparato
bajo diferentes ángulos, el ala que se presenta bajo ángulo
mayor tiende á bajar, al contrario de lo que nosotros espe·
rábamos, conforme á nuestras experiencias con los come·
tas. El aumento del ángulo ofrecía mayor resistencia para
el a vanee, y por lo tanto, reducía la velocidad del ala
correspondiente, con lo cual ésta tendía á bajar. Necesi·
tamos mucho tiempo para hallar el remedio, el cual fué el
uso de timones móviles, que se movían de acuerdo con la
inclinación de las ala:,.
Nuestras experiencias de 1901 no tu vieron nada de satis·
factorías, si bien es cierto que M. Chanute nos aseguró que
tanto desde el punto de vi:ita de la. estabilidad como el de
peso, llevado por caballo de fuerza, eran muy superiores á
todo lo que se había obtexüdo hasta entonces.
&lt;Empezamos con plena fe en los datos científicos y, al fin
de las experiencias, llegamos á la conclusión de que todos
ellos eran falsos y que teníamos que hacer todo á fuerza
de tanteos en la oscuridad. La verdad y el error se halla·
ban mezclados de tal manera, que era muy difícil saber
hasta dónde llegaba una y dónde empezaba el otro. Sin
embarg.,, el tiempo que pasamos en la lectura de los trata·
dos no fué perdido, porque gracias á esos estudios nos evi·
tamos muchas experiencias que nos hubieran sido indispensables sin ellos».

anteriores. De esta manera formamos tablas de presión pa·
ra cincuenta de estas superficies, tipo para ángulos que va·
riaban de 2'5 en 2'5 grados, desde O hasta 45 grados. Tam·
bién anotamos el resultado de nuestras experiencias sobre
planos sobrepuestos y sobre planos que se ocultan unos á
otros.
&lt;Estos estudios nos condujeron á resultados tan díver·
sos y tan contrarios á todo lo que se había hecho hasta en·
tonces, que estuvimos á punto de desconfiar de todo, cuan·
do se nos sugirió una experiencia muy sencilla. Fabrica·
mos una veleta, sobre la cual montamos dos planos con una
inclinación de ochenta grados entre sí. Según nuestros cálcu·
los, una veleta, formada de esta manera, debía halla.rse en
equilibrio inestable cuando se le presentara directamente
contra el viento, pues si por una casualidad el viento he·
ría uno de los planos bajo un ángulo de 39 grados, el otro
sería herido bajo uno de 41 grados¡ el primer plano, que
recibiría el viento bajo el ángulo más débil, sufriría lama·
yor presión, y por lo tanto, la veleta giraría hasta que las
dos caras soportaran una presión igual, lo que sucedería
próximamente para los ángulos de SO y 30 grados.
&lt;La veleta, una vez construída, funcionó exactamente
como lo habíamos previsto.

•*•
En el siguiente párrafo cueutan los Wright todas las di·
ficult?.des que tuvieron para determinar los datos científi·
cosque les eran indispensables para el funcionamiento del
aparato. El punto que parecía más sencillo: el de la pre·
!ión del aire, según los diferentes planos de inclinación
de las superficies de sostenimiento, se hallaba determinado
por varias corporaciones científicas, y las tablas dadas por
cada una de ellas eran totalmente diferentes de las otras.
&lt;Habiendo empezado el estudio de la aviación por mero
deporte, las circunstancias nos llevaron al estudio científi·
co, el que emprendimos por pura necesidad y no sin re
pugnancia¡ pero después de poco tiempo nos fascinó de tal
manera el estudio, que lo emprendimos di:: todo corazón.
Construimos dos máquinas, con las que pensábamos reme·
diar todos los errores de los que nos habían precedido.
Después de haber hecho una serie de medidas preliminares
para darnos una idea de lo que teníamos que hacer, ero·
prendimos las medidas matemáticas sobre superficies, pa·
trón de formas variadas, para darnos cuenta de las causas
de error que habíamos hallado en nuestras experiencias

rativos pa~a el viaje. El aparato se halla sobre una vía de
1;1n solo nel, dando la cara al viento y sólidamente ligado
a un cable., ~e pone en marcha el motor y empiezan á moverse las hehces. El viajero se sienta al lado del conduc·
tor. éste suelta el cable y hay que inclinarse hacia adelan·
te. Un a~udante que mantiene la máquina en equilibrio
sobre el nel se lanza al mismo tiempo que el aparato· e·
ro apenas se ~an recorrido 40 pies, la velocidad es ex~isi·
va para él Y tiene que abandonar á los viajeros.
~~n~es de llegar al fin del riel, el conductor hace voltear
~1 imon, Y. el aparato se lanza por el aire como un papa·
ote ~ost_e~1do por el viento. El terreno parece una mancha
al pnnc1p10, pero después se empiezan á ver las cosas cla·
ras. ~ una altura de cien pies, fuera del viento que ejerce
p~es1 n e~ la cara, no se tiene ninguna noción de moví·
miento. S1 no se ha asegurado bien el sombrero en la ca~eza, es este el momento de perderlo¡ el conductor mueve
na palanca, el ala se levanta y el aparato se inclina. Se

ejecuta un vira.ge; pero no se tiene la sensación de ser
arrancado del asiento, como se siente en los automóviles y
en los trenes.
&lt;Aho~ los viaj~ros se hallan dando el frente á su punto
de pa=hda; los ob¡etos del suelo parecen moverse con una
v~loc1dad mucho más grande¡ por más que la presióu del
~1re en la ~ara no.parezca haber aumentado, es que se vía·
¡a en la m1sm~ dirección del viento. Cuando se llega al
punt? de partida, el operador apaga el motor cuando se halla aun el aparato ~ una alt~ra considerable¡ éste hace un
desce~so de unos ,cmcuenta o cien pies en línea oblicua y
se detiene,- Por mas q:Ue algunas veces llegue á tierra con
una velocidad de vanas millas por segundo no se siente el
menor choque y no se sabe á qué hora se h~ tocado el suelo. El m_otor hace, ~u~ante todo el camino, un ruido terri·
ble d~tras de los via¡ero¡ pero éstos no se dan cuenta de
ello smo cua1,.do el ruido ha cesado&gt;.

•••
&lt;Poseyendo datos científicos precisos, y un sistema de
equilibrio eficaz para el caso de vientos, lo mismo que pa·
ra cuando no hubiera corrientes en la atmósfera, creímos
hallarnos en estado de poder fabricar el aeroplano con mo·
tor.
&lt;Nuestros primeros dibujos prevían un peso total de
seiscientas libras, incluso el operador y un motor de ocho
caballos¡ pero una vez que el motor estuvo construído, re·
sultó de mayor potencia, y por lo tanto, se pudo aumentar
el peso en unas ciento cincuenta libras más, peso que se
empleó para reforzar las alas y otras partes del aparato.
&lt;Gracias á nuestras fórmulas, el trazo de las alas no nos
ofrecía dificultad, y como se trataba de que las hélices de
propulsión fueran simples superficies animadas de un mo·
vimíento elicoidal, creímos que lo mejor que podíamos
hacer era dirigirnos á los marinos para que nos dieran al·
gunas ideas acerca de la teoría de las hélices de propulsión¡
pero nos hallamos con que los ingenieros navales no tie·
nen, á esterespecto, más que fórmulas empíricas, en lasque
no se puede confiar, y una vez más tuvimos que determi·
nar nuestros datos por nosotros mismos.
«Después de muchos meses de estudio, y haber llegado
hasta el fondo de la cuestión, empezamos á orientarnos en
el maremágnum de teorías y fórmulas empíricas, pues no
teníamos tiempo para hacer estudios prácticos.
&lt;El buen rendimiento de una hélice no depende de una
forma particular ó especial, y no existe nada semejante á
una hélice optimum. Un propulsor que suministra unren·
dimiento dinámico considerable con una máquina puede
ser absolutamente inútil con otra. El propulsor debe adap·
tarse, en cada caso, á la máquina para la que se le destina.
Nuestros primeros propulsores, construídos de acuerdo con
nuestros cálculos, nos dieron un rendimiento de 66 por
ciento del trabajo empleado. Este resul·
hdo era superior al obtenido por Máxim
ó Langley.

.

••
t Los primeros vuelos en aeroplano con
motor se hicieron el 17 de Diciembre
ele 1903, ante cinco persona~¡ el primero
duró doce segundos, vuelo muy corto si
se le compara con el de los pájaros¡ pe·
ro fné, á pesar de todo, la primera vez
que una máquina, con un hombre á bor·
do, se elevó en los aires, volando libre·
mente por sus propios medios; esta máquina había recorrido un camino hori·
zontal, sin disminuir su velocidad, y
había descendido á tierra sin naufragio,
Los vuelos segundo y tercero fueron un
poco más grandes, y el cuarto duró 59
segundos, haciendo, contra un viento de
veinte millas, un recorrido de 852 pies,
medido sobre el suelo&gt;.

••*

Novela por J. Berr de .Turique
Traducida especialmente para "El Mundo [lustrado"
(CONTINÚA)

. Aquel. viaje ~ue Ricardo había querido hacer en otro
tiemr~· ,por que no lo propondría ella misma ahora? Una
vez e¡os, c~ando pudiera elegir su hora en la dulzura de
ut_º~ dec'?rac1ón propicia á la tranquilidad del alma, se sen·
1na me¡or para prrparar poco á oc ,
ndecMes~r~a revelación, sin temer enion:e: ::
e aximo.
m Presentaríaá
'
·
héste
b' á los o¡'os de Ricardo como a, un en fer·
. o a quien a ia que compadecer ...... Por fin te dr'
tiempo para todo.
, n 1a
E~ ~uanto á Máximo, ella le escribirí;. para rometerle
srg VlSlt~~n co;;o plazo, con objeto de darle paJencia por
a unos ias.
si cansado de esperar en vano escribía ó
. para
•
llevaba su locura
ca
· · hasta venir en persona á 1ns
provor un rompu~~ento, e~contraría la casa deshabitada.
d'Lu~y =e~olvio, pues, mvocar motivos de salud para deci·
_ir e via¡_~, y que le acompañara no solamente su es oso
s~no Jamb1en sus padres, á quienes tenía el escrúpufo d~
a ~~ onar tan bruscamente cuando contaban con su com·
~a:1~ durant~ una parte del verano. Pretextaría la necesia . e unl aire má~ vivificador, y tal vez aun una perma.nencia en as montanas.
i1:1. p~co so~:Prendidos desde luego por la proposición de
su i¡a, os senor~s Le Quesnel quedaron pronto seducidos
por ~~ per~pechva de un viaje delicioso en com añía de
s~s dh1¡os.. Ricardo, por su parte, asintió inmeditamente
sm ar n:mguna muestra de asombro.
-QY bieln, ¿qué dice usted de esto?-preguntó el señor
L e uesne.
-Que la idea me agrada muchísimo.
-Entonces, ¿cuándo partiremos?-preguntó la señora L
e
Quesoel.
-¿Por qué no inmediatamente?-se aventuró Luc á
preguntar.
Y
.
-La
D · señora
, Le Quesnel
,
. no pudo contener 1a nsa.
-;--dios mio, que prisa¡ parecería que la ca¡a está que·
man ose.
Lucy, de pronto, se sintió tnrbada. Su madre acababa de

:::~!~rfir:c:~

definir claramente la situación. En efecto, había fuego e 1
casLa Y, ante to~o, Lucv quería huir del incendio.
n ª
a buena senora continuó:
hNtpu~o pa_rtir sobre la marcha;dadmecuando menos
oc o . ias. eces1to, por una parte, revisar mi guard
Necesitaré algunas cosas. Además, ¿es conveniente marªrcrhopa.
nos cuando nuest
·
ar·
domingo próximo?ros amigos han anunciado su visita el
Eran arg_umentos sin réplica, ante los cuales Luc deb'
ahogar s_u impaciencia. Así es que no insistió co Yd , ia
do~e statisfechla con que se hubiera señalado' el !:1rt:~asn1:
gu1 ~n e para a partida.
·
Solo siete días 1
b
medio de tener al:¡·a~:pa;_aMaán .de aquel. Enc~ntraría el
·é d
nmo ese corto tiempo h
ci 1:1 o1e esperar su visita en un corto laz
, ' a·
. .Atsi. ~s que,
casi con una sonrisa de triunfo subió á !'u hob
escribirle.
'
a I ac1on para
IV

Aquel domingo, antevíspera del día fi. d
.
. ¡ta o para la parti·
da, los habitantes de Iris hablaba
té
1 16
n, mien ras se tomaba 1
e~de sa n, del famoso viaje proyectado Se habi'
e
ven1. o en que primero
·
, una corta
· parada aencon·
p·
se hana
1
inndeos: y d~spués el señor y la señora Le Quesnel os
empren enan, sm duda el regr
poso seguirían hasta España.eso, en tanto queLucy y su esEn la mesa se veían amontonadas guías
fl
. .
cadores, y los concurrentes lo h . b
' pan etos, md1·

~:~~:~ p~:f:d~~= ~::~ció e; 1aº~:j~ ~!1 j~:J::~~!~:~!i
-¿No soy indiscreto?
Co~~f~!~tél~xclamó Ricardo. ¡Ah! ¡qué sorpresa!

-¿Qué dicen ustedes de esto?-dijo Einmanuel
engo
desde Auch para hacer la partida de brid e d 1
. Luego, al estrecharle las manos le diógalge dom1ng~.
c1o)le~.
'
unas e:,rphca-

.--y

�S7G

EL MUNDO [LUSTRADO

-Ayer fuí llamado con urgencia á París por el mini;;tro fin cuando estuvieron instalados en la terraza, rodeados de
para hablar de las huelgas que acaban de esta llar en mi de- una nube de humo, mu y propicia á las confidencias.
-No.
partamento, y esta misma tarde necesito tomar el rápido
-¿Cómo? ¿No? ;.Qué ln~ de~cubierto?
para Auch, sí es que puede llamarse rápido á ese tren.
-Nada. Preci•amentc es lo q11e me irrita, lo que me aJ!uiLa señora Le Quesnel le compadecía.
-¡Pobre señor Leroy! Va usted á necesitar hacer bastan- jonea, lo que me tortura. Un día estoy sobre la pista. Lucy
me va á entregar su secreto. Y de repente, por una palabra,
tes kilómetros en poco tiempo. ¡Qué fatiga!
Pero Emmanucl no parecía afectado por esta necesidad. por un simple ademán, advierto que he hecho falsa vía.
Es otro camino el que hay que seguir.
No había perdido su antiguo buen humor.
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Qué quiere usted, señora mía, necesito tomar mi par·
-La verdad es clara como el cristal de roca. Tu mujer
tido! Esto de las huelgas ....
nada tiene que reprocharse. No es culpable.
-Y tu ministro-preguntó Ricardo-lqué dice?
Ricardo saltó como si hubiera recibido un insulto.
-¿Lo que dice? Me aconseja que concilie todo, y sobre
-¿Culpable?
¿Pero alguna vez te he dicho que fuese
todo, que no le moleste. Sus simpatías son para el sindica
to amarillo; pero no quiere que los rojos load viertan. iAh! culpable? Es una criatura leal ante todo. Si hubiese come·
Yo te aseguro que enmedio de estos rojos y amarillos no tido lo que se ba dado en llamar la falta, su mirada no sostodo es color de rosa. Es por lo que, con el fin de olvidar tendría la mía. De eso estoy cierto.
Emmanuel respiraba.
un poco e~as molestia~. quise aprovechar mi medio día li·
-En buena hora.
bre para venir á pasarlo con viejos amigos.
-Y además. me coníesaría todo antes de sentirse lt umi·
- ¡Magnífica idea!
liada,
empequeñecida.
-Además, ansiaba vol verá verá todos ustedes.
-Tú ves bien que ....
Y añadió alegremente; ¿,Todo va bien aquí'( ¿No se me
Pero Ricardo, poni éndcse de pie, tomó á Emmanuel por
extraña?
el
puño.
- ¡Cómo no!-respondió Lucy.
-Y mi sucesor, el nuevú subprefecto, ¿al menos hace
que se acuerden de mi'~
-Ni siquiera le conocemos, figúrese usted. No se ha dig·:: .:f.:·
nado honrarnos con una visita.
.·: : \
-Más vale. Es un retino.
•,:;
-¡Ah!-dijo el señor Le Quesnel con tono indiferente.
Luego, súbitamente: ¿Juega al bridge?
-Sí, muy bien.
La fisonomía del dueño de la casa se tranquilizó.
Emmanuel no pudo dominar su risa.
- Entonces es un grande hombre.
-Más que eso: es un hombre útil. Figúrese usted, mi
querido prefecto, que no tenemos con quien jugar ahora.
El señor Le Quesnel, procurando con la idea descubrir
todos los sitios necesarios para la partida de bridge, aña·
dió: El conde de Theil, que acaba de estar bastante enfer·
mo, no nos ha visitado en este verano ..... .
- ..:1!, .
'---'¡-Comprendo el enfado de usted. Le falta gente.
-Perfectamente exacto-dijo Lucy. - A tal· punto, que
me han obligado á mí misma á jugará las cartas.
-Y juega ya bastante bien-añadió orgullosamente la
señora Le QuesneL ... - por lo menos á lo que dicen estos
señores.
-El hecho es-afirmó el señor Le Quesnel-que muestra
las mayores disposiciones. ,Comprenae la finura de las ju·
gadas, ¿no es verdad, R1cardo'f
-En efecto, no deja fácilmente leer en su juego.
Ricardo había pronunciado esta frase de una manera tan
subrayada, que Lucy sintió un calosfrío.
-Lo sabe todo-pensó ella.
Pero, como para desorientar á su esposa una vez más,
Ricardo se le acercó y comenzó á jugar co~ dos rizos re·
beldes de su cabeza, al mismo tiempo que decía á Emma•
nuel en tono de broma:
-Al menos, no creas que por esto la considero como una
socarrona.
Luego, súbitamente, pasó á otro asunto.
-Qué casualidad que hayas venido hoy, viejo. Si tu vi·
sita hubiera sido la próxima semana ..... .
-Se habría usted encontrado la casa deshabitada, dijo
la señora Le Quesnel.-Pasado mañana partimos para los
Pirineos. Ha sido idea de Lucy ....
-Pues bien .... Es horrible .... Hay instantes en que me
Et:t1manuel se volvió hacia la joven.
pregunto si no valdría más que me hubiese traicionado
--No le bastan á usted las montañas de esta región.
-He estado un poco neurasténica .... como todo el mun· completamente y que hubiese abandonado la casa.
-¡Estás loco!-dijo Emmanuel levantándose á su vez.
do--re~pondió sonriendo-y creo que una· cúra por la alti·
- -No, no estoy loco. El desgarramiento hubiera sido ho·
tud nos sería saludable á todos. Además, debía ya, hasta
rrible en verdad; lloraría á una muerta. Pero al menos no
cierto punto, este viaje á mi esposo. Desde Abril último
tend·r ía yo esta fiebre de todos los instantes. ;.Es á mí á
quería hacerlo. Yo era quien lo había retardado.
-·Y hasta me pregunté siempre porqué-d110Ricardo q~ien ama·~ ¿Es á él? Cuando está frente á mí, ;.en qué
piensa? i.Sufre al tenerme á su lado't ;,Es simplemente por
mirando de reojo á Emmanud.
conmiseración ó reconocimiento ror lo que no me abando·
Este comprendió.
na/ iKb! desde hace tres meses, si supieras lo que he sufrí·
No todo marchaba bien en ese hogar.
-¿Se sigue fumando en casa de u:,,'ted '?-preguntó ála se· do por este enigma que. no llegaré á descifrar nunca tal
vez_ . ...
ñora Le Quesnel.
En verdad, Ricardo, exhibiendo así su miseria y su im·
-Sí, sí. Sólo que para no incomodar á mamá política,
que precisamente está un poco constipada, vamos, si quie· potencia moral, daba coro pasión.
Emmanuel trató de reanimarle.
res, á quemar nuestros cigarrillos ai billar.
.
-¿Pero si estás seguro de que es fiel. no es lo principal?
Llevó consigo á Leroy.
Ricardo, á su vez, dejó caer sobre su amigo una mirada
Este último, ante el rostro de su amigo, no pudo mede
lástima.
nos que sentir cierta inquietud.
( Continuará)
-¿No has r"obrado la calma del espíritu?-le dijo por

571

EL MUNDO ILUSTRADO

ARREPENTIMIENTO

Te acercaste á Jesús Crucificado,
que como siempre, cariñoso y bueno
sobre troncos abruptos enclavado '
es como un cáliz de ternura lleno'.

POEMA CUARESMAL
PARA EL POETA URUGUAYO CF.SAR MIRANDA
CARNAVAL.

iTe conocí á pesar de tu careta!. . . .
Tu carcajada, loca y cristalina,
estallaba, sutilmente coqueta,
como una clarinada venusina.
¡Cuál te burlaste del gentil poeta!
Tu frase, como aguda javalina,
hizo r,edazos su ilusión discreta ....
¡Fuiste una verdadera Colombina!
En vano su palabra cariñosa
te buscó. Como alegre mariposa,
tú la esquivaste con sutiles vuelos,
y, por fin, te alejaste con tus galas,
sin dejar, á la luz de sus anhelos
ni un polvillo del oro de tus ala~ ..... .
CENIZA

Te alzaste del altar. Leve sonrisa
irradiaba detrás de tu tristeza,
como la luz _detrás de un guardabrisa,
como el genio á través de una cabeza.

Le pediste perdón por tu pecado·
'
heriste ansiosa tu rotundo seno
Y tu infantil espíritu azorado '
renegó de la vida y su veneno.
Te l~vantaste triste y cavilosa ....
Pero dime: ¿la estampa milagrosa
besaste por ganar absoluciones,
ó es que miraste la gentil violeta
que colocó en tu libro de oraciones
tu cariñoso y pálido poeta? .. , .
ANSIAS

A tu casa }legaste casi loca
herida por mortal remordimi~nto·
los triunfal~ carmines de tu boc~
se secaron alt acre sufrimiento.
Allí soñaste con la blanca toca
con la paz infinita del convento '
con el Ama&lt;!;~ au~usto, el que p~ovoca
una santa e.x.r.1os1ón del sentimiento ....

Mas todas tas mañanas diamantinas
al cantar las ~legres golondrinas,
'
posadas en t~ yedra trepadora,
su canción de ternuras y de amores,
despertaba tu almita soñadora
Y pensaba en los versos y en las flores.
RESOLUCION

Cruzaste melancólica, indecisa,
domando la pagana gentileza
de tu cuerpo de diosa, que precisa
todo un himno cantado á la Belleza.

Así pasaste, ¡oh, virgen! esos días
de pesar, de dolor, de penitencia·
sombras ~e innominadas nostalgias
enlobrec1eron tu infantil conciencia.

La Cuaresma empezaba. Tú, creyente
al cura fuiste á presentar la frente
'
siguiendo tus costumbres infantil;s,

Sermones, evangelios, profecías
llenaban de terrores tu existencia'
iYa no charlabas tú, ya no reías!.: ..
¡Era un dolor sangrante tu inocencia!

y la,cruz, emblemática y piadosa,
se poso, como negra mariposa,
sobre tu frente de dieciocho abriles.
CONFESION

~le¡¡aste al sac.:rdote. Ya de hinojos,
abriste tu pequeno antifonario,
y de tus dedos, pálidos y flojos,
colgó, como serpienti\, tu rosario.
Y confesaste. De tus labios rojos
desprendióse un discurso tumultuario
mientras el cura, sin alzar los ojos, '
mascullaba latín en su breviario.

L~~ubre, melancólica, cohibida,
dec1d1ste cambiar toda tu vida.
dejar á un lado el oropel del ~undo,
olvidar tus amores terrenales
Y en un ensueño místico y prof~ndo
sólo pensar en cosas celestiales! .... . .
TERRnRES

Lloraste mucho. En noches funer~rías
plenas de angustias y alucinaciones
'
alzábanse tus tímidas plegarias,
'
como defensa contra tentaciones, , , .

Mas, de repente, hablaste. temerosa,
¿qué pecadillo de color de rosa
se deslizó en tu frase ya imprecisa,

.i~'i_ una luz en tus penas solitarias!
C1bc1os, llantos y tribulaciones
Y t~s. ensueños,. lpobrecitos pari'asl
rec1b1endo terribles maldiciones.

que dejó sus latines el oyente
y hubo en sus labios picaresca risa
y tempestad de auroras en tu frente?, . • ,

¡Triste virgen neurótica! Tu vida
sintió del desencanto la embestida,
se ·alocó tu cerebro entte la bruma

�EL MUNDO ILUSTl{ADó

572
de infundados escrúpulos pueriles ..... .
·Pero vive un dolor lo que la espu~a
~n quien no cuenta diecinueve abriles!
PRIMAVERA

La Cuaresma pas6. Mayo florido
vierte doquier la cest~ de !us rosa.s; .
de todo arbusto se columpia ~n nido.
hay como nn aluvi6n 'de ruan posas.
Al presentir la vida de las ~osas,
tu coraz6n revienta en un.~hdo,
y piensas en las frases canno~as,
y piensas en tu joven prometido .....
Olvidando el fatídico Mement?,
despierta en tu sér el sacro ahento
se
. h umana·'
de dar impulso á la,progeme.
en el amor tu ensueño se deslíe,
y aunque lloras, creyéndotry~gana,
en el altar la Virgen se sonr!e ... · · · · ·
.

ALBERTO HERRERA.

La Noche Lírica
Están todas las noches abiertas mis ventanas;
. to Sur, un viento que. se acerca
y un vien
. sonando
1 voz medrosa de unas berras 1e¡anas,
c:~é: :abe desde dónde, quién sabe desde cu~ndo,
las soledades de mi nocturnal éstllnc1a
q
en I ra en
, .
f g ·a
y llena mis sentidos de mus1ca y ra anc1 ....
y o en esta nocte he oído no sé q~é ~ma~o acento
ue incorporar me hace y abandona\' ID! a~1ent.q,
~somarme á una abferta ventana, oler el viento
contar las estrell'as que hay en el firmamen~o..
uién me llama'? ,,Qúién osa penetrar en m1 abismo.
. Qtenor.
. 'I 1.·Quién roe busca? ¿Quién habla?
Soy· yo mismo.
1n
· • f
m~ m anc1a.
Soy YO mismo que gozo con 'recordar
y mirar mis antiga.as cosas a ·1a d'1st ancia!
que se ofrecen envueltas en un vago refle30, .
como un plaf6n á~l alma visto sobre u~ espe¡o.

¿

'Oh niñez taciturna de niño qu.e no jue~~! •
P:dre marcial, herrn'.a~a místJca, mad.re griega.
y o también, como el ni!3,o del homérico canto,
entí en mis cuatro abriles el temblo~oso espanto
~
uel hijo de Andrómaca; -estrechandose al seno
e taeqrnal ante· el J{éróe ceñido en su armadura.
ma
,
d ·,
t
o·
El adiós de mi padre se ensor ec10 en un ruen '
y sólo oí el galope de una ,ca~algadura. .
Padre marcial, hermana m1shca,.ma~re griega.
¡Oh niñez taciturná (\e niño que no ¡uega! . ,

·e
' trágica la hora!
en tanto,
I uan
, . Mi )lermana,
·, .
11 implora.
•
Mi madre es en 'el cuadro la umca que .no ora.
t:lla tiene en sus n~rvios toda la ~nta ir~ .
que después han t~nido las cuer~a~ de m1 hra.
y la derrota vino, copip un ala sm1estra
e huracanadamente )?arrió al fin la palestra.
l~a justo. En los viéjos paJac~os los señores
del vicio hereditai:;ió pxoshtmau ~or~s .
.
en frentes cortesanas,. cbn toda la 1~t:o:1s~1enc1a . .
.
elegante que tuvo· Rom.a'en la,Decaienoa;
y en tresillos impropios. de hombres Ju~rtes y bravos,
en vez de áureas moµedas, .apunta.ban .esclavos ....

Luego, un luto de siglos. Honda paz, muda aldea,
campos indiferentes y sangre que se orea.
En las tierras doradas de nuevos resplandores,
sobre las tumbas frescas aparecier.on flor~s.
Un amor. Dos amores .... Los abriles ~e3o~es
vistieron, en los campo~, mis campos mt~nores.
Y el mar con la armonia de su monotonia,
entr6 pa~sadamente dentro ~el alma mía;,
viví así algunos años cual s1 fuesen un d1a;
y ante el mar, como Venus, naci6 mi Poesía.
Cuando, al fin, de la infancia doblé l~ blanc~ hoja,
canté. Mi primer libro fué impreso en tmta ro3a.
Un viento de protestas estremeci6 mis ramas.
Mi volcán despedía rosas en vez de llamas .. ·· .
¡Oh iras santas! Fué entonces cuando supe ?el luerro,
de la sal de una lágrima y del pan del ,desherr~; .
y fué entonces, entonces, cuando un d1a, en m1 encierre,
vi asomarse, á las rejas, la maternal figura
serenamente como si fuese una escultura.
¡Oh madre mía! ¡Oh madre, que me enseña.ste un día
á ser grande en el choque, tranquilo en la v1ctona,
.
reverberante dentro de la prisión sombría . .
de m1 h1ston:1,
Y bueno hasta en los malos instantes
' '.. · · ·
yo tengo el gran orgullo de que t u, seas m1a
Hoy otra vez tu imagen, ya q~e otra vez, soy preso
(de un suspiro que en vano quiere llegar a ~eso) .
viene á alegrar las horas de est~ ~oche en m1 ~stanc1a,
con este viento henchido de mus1ca y fragancia.
y así es como, dejando de ver el firmamento,
cierro al fin las ventanas y torno á mi aposento;
y fijo en esta imagen tenue que se desmaya,
cierro también los ojos para que no se vaya.···
J osÉ SA"ITOS CHOCANO.

EL CONVITE
Del altar más insigne que ~ubo en Capo di Monte,
labrada por las manos de arhfice vene.to,
ten&lt;1o en casa una taza. Ancha, clara, ¡octmda,
muy digna de que en ella libara Anacreonte
la leche de las cabras del Pindo y del Himeto
y el vino de las viñas del Atica fecunda.
Pintado un jardín tiene. De azucena y de nardo,
de ciprés y de mirt~, itnal que el que sabemos
en la divina Anunc1ac1ón de Leonardo.
Eros y Dyonisos se alzan en sus extremos
con sus figuras blancas de mármoles de Paros!
Tal es mi taza. Avaros
no son para gozarla mis l,abios.. y o quisiera
que los tuyos libaran alh tamb1e11. La l~ca
ilusi6n me persigne de una ~up:ema org1a,,
despreciar por liviana la ohmp1ca ambros1a
y estar picotean~o cerezas .en tu b.oca.
Nos guía en el camino la ninfa Primavera,
Faetón á su paso va encendiendo la esfera.
Sobre un mantel de flores
tengo la mesa para el festín de mis amores.
Ven 1 la vida nos brinda tesoros de promesas,
bajo el eternamente florido terebinto,
yo te ofrendo un· banquete de besos y de fresas,
un soneto y un ramo de rosas de Corinto.
PEDRO DE R Í PI ;E,

573

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJE ALAS RUINAS
El señor ministro Sierra ha regresa.
DEL PALENQUE
do de su viaje á las ruinas del Palen·
que, el cual tuvo por principal objeto
el de hacer importantes investigaciones y estudios históri
cos, amén del solaz que proporcionase al señor ministro y
sus acompañantes.
El viaje dur6 algunas semanas, y los excursionistas re·
corrieron muchos de los lugares históricos de aquella región del Palenque, cuyos monumentos y ruinas hacen pen·
sar en un pasado de esplendor y alta civilización de la raza india: Balancán, Palenque, Montecristo, Usumacinta,
Tenosique y Santa Margarita fueron los más señalados. En
ellos recibi6se á la comitiva con grande agasajo, y tanto
las autoridades como los vecinos contribuyeron al buen
éxito del viaje.
Sin entrar en largas consideraciones á este propósito, sí
diremos que los resultados obtenidos son dignos de encomio, puesto que tienden á hacer luz en muchos puntos históricos, hasta hoy eµ la obscuridad, y á hacer conocidas las
maravillosas ruinas del Palenque, divulgando cuanto á
ellas atañe por medio de monografías, estudios, fotografías
y pinturas.
Ya dimos cuenta en esta sección del acuerdo que se tomará, relativo á trasladar al Museo Nacional el tablero
que faltaba para que se completase la famosa Cruz del Pa·
lenque. Es este uno de los más brillantes resultados del
viaje ministerial, y no hay para qué insistir en él, por lo
· tanto.
Una semana íntegra pasó el señor ministro Sierra con sus
acompañantes en las ruinas del Palenque, situadas en lo
más intrincado de la '&gt;elva, y distantes obra de cinco leguas del pueblo de ese nombre. Se hicieron excavaciones;
los pintores Enciso é Izaguirre tomaron apuntes interesantísimos de algunos sitios, y el fotógrafo, señor Gustavo Silva, sacó gran número de fotografías, así como películas ci·
nematográficas y vistas estereosc6picas.
En Usumacinta los viajeros tuvieron noticia de cierta
leyenda, relativa á que en tal pueblo se hallan los restos
dt.l hérc,e Cuauhtemoc. Y á pesar de los rasgos de aparen·
te verosimilitud que ofrecía, se decidi6, por iniciativa ofi·
cial, no hacer ningunas excavaciones, ya que, en realidad,
es imposible saber si efectivamente son auténticos.
El naturalista francés, M. Enrejane, quedóse por al¡!Ún
tiempo más en las hist6ricas ruinas, á fin de coleccionar
datos y ejemplares para sus disquisiciones científicas.
Se anuncia que en breve serán publicadas las memorias
y estudios que se hicieron durante el viaje del señor ministro Sierra, y entonces podremos darnos cuenta del alcance de la excursión :¡ ue hoy tanto se comenta.

** *
POR UN ARTISTA

No se trata de uno de esos acontecimientos por todos reconocidos como de grande importancia. No se ha muerto ningún polí·
tico; no se ha expedido ninguna ley trascendPntal de que
hayamos menester hablar; no h~ llegado á México ninguna
gran personalidad que reclame la atención del croníqueur....
Se trata, simplemente, de un artista; de la traslación á México de los restos de un pobre artista nuestro, muerto en
tierra extranjera: de Juventino Rosas ... ,¡Nada más! ¿Verdad que es poca cosa'/
La colonia mexicana residente en la Habana, nuestro
cónsul en aquella ciudad y la sociedad de compositores
mexicanoq, con la cooperación de la secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, se disponen á realizar la pia·
dosa obra.
No fué, en verdad, Rosas, un artista ponderado. Su obra,
su pobre, su humilde obra, se red.uce á un vals: Sobrt' las
olas, que ha dado la vuelta al mundo, llevando el nombre
de la patria á distintas regiones. Pero si sus merecimientos, en concepto de algú!l severo Arlstarco, no so_n bastantes á justificar el que se dé abrigo á sus cenizas enla tierra
natal, valga, al menos, el hecho de haber sido artista para

del noble pensamiento que entraña en favor de los que
aquí, en México, en un ambiente de indiferencia y de olvido se consagran al arte, para loarla y enaltecerla.

NUEVO FERROCARRIL
EN DURANGO

***

La importancia ferrocarrilera que,
con el transcurso de los años, ha venido á adquirir el país, va á acrecentar·
se con la construcci6n de una nueva línea en el Estado de
Durango.
Obvio resultaría encomiar este proyecto ahora puesto en
vías de realizaci6n. Durango, como otras muchas regiones
de México, ha permanecido hasta hoy en cierto modo
inexplotado, en razón de la escasez de vías de comunicación. Y esto era tanto más lamentable, cuanto que aquel
Estado, poseyendo tan grandes riquezas en metales y maderas preciosas, á más de tener una decidida importancia
agrícola, no podría, como podrá en lo por venir, darles salida y sacar de ellas el natural provecho, dada la carencia
de ferrocarriles.
La &lt;Sierra Lumber Company&gt; será la que, por contrato con
la junta de los ferrocarriles nacionales de México, se encargará de construir esta vía férrea, que tendrá una exten·
si6n de cien kilómetros, y partirá de la ciudad de Durango para internarse en los bosques, hacia el oeste; siendo
probable que llegue, andando el tiempo, hasta Mazatlán,
con lo cual este puerto del Pacífico habrá de adquirir mayor importancia de la que ahora tiene.

***

NUEVO DIRECTOR DE LA
El señor don Leopoldo Kiel ha sido
ESCUELA NORMAL
nombrado director de la Escuela Normal de Profesores, en substitución del
señor don Alberto Correa, recientemente fallecido.
El señor Kiel naci6 en Chicontepec, Estado de Veracruz,
é hizo sus estudios para profesor normalista en la Escuela
de Jalapa, bajo la dirección del maestro Rébsamen. Es
miembro del Consejo Superior de Educación, y ha desem·
peñado varias comisiones de importancia en Europa.

•

LOS NUEVOS ASCENSOS
EN EL EJERCITO

**

Entre el elemento militar han sido
sensacionales los últimos ascensos, no
ciertamente porque fueran inesperados, sino porque de tiempo atrás no se habían registrado
en tal número y en una misma fecha.
Concedióse el grado de generales de brigada á seis generales brigadieres, y este último se otorgó á trece coroneles
de los más ameritados.
Tales promociones han sido recibidas satisfactoriamente,
y se las tiene como debida recompensa á los servicios que
en diversas épocas prestaron los jeíes por ellos agraciados.
Los brigadieres ascendidos á generales de brigada son
los señores don Ignacio Salas, don Julián Jaramillo, don
Miguel M. Morales, don Manuel Plata, don Manuel Mondragóu y don Fernando Gonzá'.ez; y los coroneles á quienes se otorgó el despacho de ~enerales bri¡!adieres: los señores don Rafael M. Dávila, don Enrique Mondragón, don
José Legorreta, don Enrique Torroella, don Eduardo Paz,
don José G. Salas, don Ramón Ricoy, don Refugio Velasco,
don Felipe Mier, don Agustín Sanjinés, don Félix Díaz,
don Eduardo Cauz y don Higinio Aguilar.

..

••
RICHEPIN, ACADEMICO

Acaba de tomar asiento, et.1tre los cua·
renta &lt;inmortales:t,Juan Richepin, el
delicadí~imo poeta que parecía, hasta hace unos cuantos
años, el menos avocado de los e•critores franceses de su
época para conquistar el sillón académico Richepin tiene
en la actualidad cincuenta y tres años. Desde 1872, des·
pués de la gnerra ~ francoprusiana, faé el poeta más bull icioso, más independiente y quizás también el más espiri·
tual del barrio latino. Su espíritu aventurero le había lle-

�• 574

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

575

LOS ASUNSOS EN El EJERCITO

La Visita al Palenque
t. Aspecto general de las
ruinas.-2. Mascarones Y
bajorrelieves en una de las
galerías.-3. El Usumaciuta. -4. Basamento del primer patio del palacio.-5.
Arbol cuyas raíces están en
el techo de las galerías.6. Escalinata llena de bajorelieves. -7. Bajando una
de las piedras que componen la cruz del Palenque.8. Un bajorrelieve.-9. La
piedra de la cruz del Palenque al pie de la pirámide.
Fots. por Gustavo Silva.

quí, cuya famosa y trágica retirada debía describir más tarde en l~s
bellísimas páginas de «Cesarina,. Después y esperando que su am~1ción-la vida literaria-le fuese posible, comienza á escribir para rev1s·
, tas oscuras y á dar lecciones que le permitan vivir. Por aquel entonces en
el barrio latino conoció á los hermanos Burgé, Pablo y Félix, que le presentan en los círculos literarios de ese tiempo. Richepin va de los
clásicos á los parnasianos, de -los parnasianos á los románticos. de l~s
románticos á los naturalistas, llevando por todas partes el eco de su
sa de oro y la música de sus deliciosos versos; pero ni con unos m
con otros llega finalmente á aliarse. El es libre; su círculo es estrecho.
El cronista y el poeta Raúl Ponchon y Mauricio Bouchor, poeta en
su juventud y en su madurez, uno de los apóstoles del sociafümo, Y
el famoso trío, familiar á todo París culto y literario, llena el barrio

n:

BRIGADIER RAMÓN RICOY

BRIGADIER JOSÉ GONZÁLEZ
SALAS
GENERAL MANUEL MON·

GENERAL MIGUEL M. MORALES

GENERAL FERNANDO GONZÁLEZ
BRTGADI ER EDUARDO PAZ

DRAGÓN
BRIGADIER FÉLIX DÍAZ

�EL MUNDO ILUSTRADO
EN TEPIC

Parece que cerca de la costa del
Pacífico se refugió todo el entu·
siasmo carnavalesco, huyendo de
la austeridad de las costumbres de
la~ ciudades del centro de la República. A las fiestas entusiastas
de Culiacán y de Mazatlán se unie·
ron, no menos animadas y bri·
llantes, las celebradas en Tepic.
Está determinada por la costumbre la forma en que han de hacer·
se las fiestas de Carnaval, y por
esto es que en el fondo no d ifier~n unas. de otras, pero en cada
cJUdad heuen el sello especial y
típico del lugar.
Si bien es cierto que en todas
partes donde se celebra el Cama·
val se empieza por la elección de
sob~ranos Y. se sigue con las pro·
c~1ones, bailes y demás fiestas san·
c1onadas por el uso, el entusiasm&lt;',
la forma de que se revisten esas
cer~monias de ritual. pudiéramos
decir, hace que sean realmente di·
ferentes las celebradas en un pun·
to de las que se hacen en otro.
Entre los números principales
de las fiestas tepiqueñas, dt.scuellan el gran baile dado en el casi·
no¡ el combate de flores en la alam~da. Y la serenata en el jardín
prmcipal; en todas estas fiestas rein_ó la mayor animación, al mismo
hempo que el mayor orden y gran
compostura.

EL MUNDO ILUSTRADO
mientras tanto el presupuesto naval sigue creciendo, y so·
lamente las ampliaciones al presupuesto, aprobadas últim·a ·
mente, alcanzaron á la suma de ciento treinta y seis millones. El presidente Roosevelt recomendó el ensanche del
poder naval americano, y con toda certeza su sucesor se·
gt'irá el mismo camino, pues el gobierno y el pueblo ame·
ricanos están convencidos de la necesidad de tener en pie
una fuerza naval considerable. El hecho es que el gobierno americano necesita aumentar sus ingresos, y la opinión general de los Estados Unidos es que, en tanto que
se decide la reforma de las tarifas y se ponen en vigor, se
dictarán medidas de carácter temporal con el fin de impo·
ner impuestos transitorios sobre algunos artículos, como
la cerveza, á semejanza de como se hizo durante la guerra
hispanoamericana.
La revisión de las tarifas en los Estados Unidos tiene
para nosotros interés considerable, pues más del sesenta
por ciento de nuestro comercio exterior se hace con los
Estados Unidos, que son los principales compradores de
nuestros productos. Ya se espera. como cosa cierta, que el
café y el zinc, por ejemplo, sufran un aumento en los de·
rechos de importación, y esto afectará, de una manera di·
recta, á nuestra agricultura tropical y á nuestra minería.

EL CARNAVAL
La~ ~estas del Carnaval, desaparecidas de una manera
definitiva de nuestra ciudad, en la que todo lo que trascienda á sociabilidad se considera como enfermedad de la
que hay que huir, todavía despiertan el entusiasmo en va·
rias regiones de nuestro país, y la época que la mayoría del
mundo civilizado celebra con muestras de alegría y alborozo, es también motivo de regocijos y fiestas en algunas ciuJUAN RICHEPIN
dades
de la República.
Nuevo &lt;inmortal&gt; de la Academia Francesa
Como prueba de que lo antedicho no tiene nada de fals?, dedicamos en este número varias páginas á las fotogra·
latino con el brillo de su vida fácil, de su talento, de sus has que, procedentes de esas ciudades, se relacionan con
versos.
las fiestas del Carnaval, que en todas ellas han sido muy
Ahora el autor de la &lt;Chanson du Gueux,, de las muertes
extravagantes de Mme. Andre y de tantas otras obras maes· lucidas.
EN CULIACAN
tras, ha ido á ocupar en la Academia francesa el sitio que
dejó vacante la muerte de Theuriet.
El Estado de Sinaloa se ha distinguido por haberse cele·
brado en dos de sus principales ciudades algunas de las
•••
fiestas más entusiastas.
'
EL GOBIERNO DE TAFT
El nuevo presidente de los Estados
Unidos ha tomado ya posesión de su
cargo; ha nombrado su ministerio y celebrado ya la prime·
ra reunión del gabinet.,, después de la cual los ministros
declararon que el nuevo jeíe del Ejecutivo americano se·
guiría, en cuanto á la prensa, la misma táctica que su an·
tecesor: él sería quien decidiera cuáles de los asuntos tra·
tados en Consejo de ministros deberían ser dados á publi·
cidad.
Uno de los primeros actos del gobierno de Mr. Taft será
convocar al congreso á un período extraordinario de se·
~iones, con el fin de atenderá la revisión de las tarifas: uno
de los puntos esenciales de la plataforma republicana. La
comisión enca1gada de presentar dictamen en este asunto
ha trabajado con mucha rapidez, y dentro de muy pocos
días se conocerá detalladamente el trabajo.
Se ha traslucido ya de los trabajos cuidadosamente he·
chos por la comisión bastante para que los financie·
ros americanos se den cuenta de cuál es el sentido de
las reformas que han de proponerse á la Cámara. Se cree
que el nuevo proyecto de ley será tan decididamente proteccionista como lo es la tarifa actual. Pero al mismo
tiempo se suprimirán los derechos á algunos de los artícu·
los que actualmente pagan impuesto; se reducirán otros y,
CARNAVAL EN MAZATLÁN
en caso de que se aumenten los impuestos en un tercer
grupo de artículos, será más bien con el objefo de nivelar S. M. Elv ira 1 al hacer su entrada el domingo de Carnaval
los ingresos aduanales que con el de llevar la protección á
un grado más intenso. Para hacer esta modificación á las
En Culiacá_n , capital del Estado, las fiestas revistieron
tarifas, la comisión respectiva ha tenido á su's órdenes una gran suntuosidad; la elección de reina de las fiestas fué un
falange de empleados y peritos, con el objeto de recoger verdadero acontecimiento, y el resultado de ella fué cele·
informaciones, arreglar estadísticas¡ y los políticos ameri· bra~o co!1 gran alegi:!a ~n todas partes; apenas se supo la
canos predicen que la próxima tarifa se hará conforme á designación de la senonta Corona, cuyo retrato publicamos
un plan rigurosamente científico, y superará, en este sentí· en lugar preferente, se le aclamó por las calles enmedio
do, á todas las que hasta la fecha han estado en vigor en el del mayor entusiasmo, y se le hizo centro, muy merecida·
continente americano.
mente, de las mayores atenciones y cuidados.
El gobierno
Las rocesiones y bailes fueron verdaderamente suntuo·

EN CAMPECHE

Para terminar nuestras nota!! SO·
bre el Carnaval, vamos á trasladarnos al otro lado de nuestro país:
al puerto del Carmen en Campeche. Nombrada una comisión para
que se encargara de lo relativo á
las fiestas, ésta se empeñó por darles el mayor lucimiento posible
Y sus trabajos se vieron coronado~
por e~ éxi!o más lisonjero, á lo que
con.t;1buyo grandemente la colabo·
CARNAVAL EN TEPIC
racion tanto de los particulares con'." ~ 1 elemento cc&gt;mercial de la
Srítas. Elvíra Pérez, dama de honor de S· M ·,. Carolina Cast,'llo, reina,
.
ciudad.
Caiulína Rodríguez, dama de honor
.l'.u1n: las ilustraciones que acoro·
pañan estas líneas, hay una ue
,!ran pompa celebró en su casa habitación el señor don For- representa á dis~ingu:du damas de la sociedad del uirto
de: ~armen, quienes tomaron parte en el baile de f!tasía
tunato Escobar.
Nuestro r~presentante especial en Culiacán nos remitió ce e rado en la casa del señor don Manuel Rep eto N' e
~as fotograhas que _acompanan estas líneas, las cuales darán una de las notas culminantes en las fiestas E1 citad~ ves,
1d~a de la suntuosidad de los festejos y del entusiasmo que ~aláe~ose mostró un elegan;eycorrectoanfitrión, la
remó en ellos! lo que los hará ser recordados muy grata- s~ci:l ~:tc:r~:s:. es de las que harán época en la historia
mente por quienes tuvieron el gusto de asistir á ellos.
0

y n::

EN MAZATLAN

Ya con. anterioridad i~formamos á nuestros lectores de
los enlu~1astas preparahvos que se hicieron en Mazatlán
pa~a esperar las fi_estas del Carnaval, y de la elección de
rema de ellas, quien desde entonces reina con el s · át'1
co nombre de &lt;El vira b.
imp ·
Aunque sin que ello fuera intencional, formó parte de
las fiestas
carnavalescas,
por haberse efectuado en 1OS mlS•
·
,
.
mos d ias una orgamzada para arbitrar fondos destinados
para· las
d fiestas
d con
· que se celebrará el centenari'o d e nuest ra m epe_n . e~cia en el puerto de que hablamos.
. Fueron mic1adores de la ~esta los señores profesorFran·
cisco Martínez Cabrera y Vicente A. Serrano, quienes ersonalmente se encargaron de la dirección de ella u g p ·
·- b · 1 d '
·,
, n rupo
d e nmos,. aJo a 1recc1on de los citados caballeros, llevó
al escen~no del teatro &lt;Rubio) la hermosa zarzuela de Arríe·
ta &lt;Marma:,o; de esta fiesta, lo mismo que de las del Carnaval, damo~ á nuestros lectores amplia información g áfi
~a que me1or que cualquiera descripción ó reseña le: dac~
idea de ellas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

__Es de notar cómo en
lo, supremos momentoJcuand..&gt; la tierra abría un
abismo á cada paso y cas
da -in&lt;;hnte podía ser e,
último de muchas vidas,
todas ellas se acordaron
del amor antes que de la
muerte, y consideraron
que la existencia merecía
la pena de ser vi vida, y
quisieron que una ola de
voluptuosidad estremecitse todos los ctrerpos,
al mismo tiempo que el
fuego del corazón del planeta hacía estremecerse
la tierra.
Tierra de fuego, tierra
de sol, tierra latina. Amada de los viejos dioses
que eran tan divinos por
ser tan humanos, ¡Quién
hablara á tus habitantes de la muerte crist~ª°:ª• con tnnor al otro mundo y an epenhm1e~to de pecados! En el momento apo·
calíphco ahatióse el tétrico fantasma religioso, y surr;ó tremendo, imperativo é imperante, todo: el instinto de vivir. No se
pensó en los :sacramentos ni en las recomenda~iones del alma; no se pensó más que
en los 1mpetus del amor.

El Ansia de Vivir
Una dantesca poesía y una tremenda majestad cubren, con un
manto solemne, lo que á algunos
espíritus pudiera parecer miserahle en las escenas que tenían por
fondo la catástrofe, y ahora han
teni&lt;io una reparación debida que
puede ser, acaso, el comienzo ~e
una~ vida~ dichosas, que habran
vi~to basar sus dichas sobre su
misma desventura.
En ~stos días se han verificado
en M.essina numerosos r.asamientos Pero no es solamente lo notabl¡ el hallará los supervivientes
de la ciudad destruida con el ale·
gre humor de pensar en bodas, sobre el enorme cementerio que fu é
un día la villa riente bajo los ~a
lagos del sol. Es que estas nupcias
oficiales no son sino la legaliza
ción de otras que tu vieron ambiente de apocalipsis en la noche trá·
gica, y fueron sus lechos los e~
combros, y sus arrullos el gemir
de los moribundos, y sus ~ntorchas los resplandores del mcendip de la ciudad.

579

Los reyes del Carnaval en losbalcones
del teatro Apolo,-C6mputo de
votos para la eleeci6n de reína.-Grupo· de niños que
tom6 parte en el concurso de trujPs.-Carro de la Es·
cuela Indus·
trial
El Camaval en Culiacán.-Paso del carro "real" por el puente sobre el TamazrJa.'..:..

Carreras en burros, el campeón.- Srila. Laura A lmada Salido,
qnicn ocupó el seJ!undo lugar e,¡ la votación para reina

�580

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

581

EL CARNAVAL EN TEP~C

..

·')_. .

-

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::....·'I
j,

Carnaval en Mazatlán. - La carroza rPal.-Carruaje adornado de los niños G6mez Castaño

EL CARNAVAL ENTEPIC

Ca·ruoje del Sr. Olio Barr611 29 pmnio

No en vano es aquella la tierra
donde hace veinte siglos la imagen
de la muerte era, en lugar del medro·
so y feo esqueleto que lleva la guadaña, un adolescente coronado de anémonas que apagaba una antorcha con
el pie La muerte sucia y descarnada
es una invención del sombrío cristianismo, que necesitaba amargar las vidas con sus tristez~s é infundir el
miedo al morir, para justificar, al mis·
mo tiempo, sus creaciones del infierno
y del purgat&lt;'rio, todo un comercio
basado en los temores de ultratumba.
Pero en aquella región de la belleza
y de la vida, hasta la muerte tenía un
símbolo de gracia y de hermosura,
plácido y sereno, como el azul del
cielo de Grecia, de Roma y de Hes·
peri a,
Pasó la noche trágica, pasaron dfas
de dolor, y la vida se ha impuesto,
como se impuso dominadora y triun·
fante, disputando su reino á la inva·
sión de la muerte. De aquellas grietas
ea que se abrió la tierra ban surgido
nuevas llores. Como unas hermosas
rosas rojas, cuyos capullos se abren á
la luz, fragantes y encendidos.
¡Vida y amor: Eternamente reno·
vado~ y renovadores. ¡Cómo reináis
impasible~, y cómo pasáis por el mal
y sobre el bien, sobre el dolor y sobre
la alegría, y sobre todas las cosas! Na·
da se pierde en la armonía universal.
Todo vive perdurablemente en el
aliento misterioso, que es alma de
todo lo creado. Sobre una tumba crece
un árbol y entre sus ramas verdecí·
das llacen los pájaros su nido, alegres
y cantores.
PEDRO DE RÉPIDE.

ESTUDIANTlNAS_&lt;VJOL.E.TA(BE:SERORlTAS ( &lt;nRJPlT!l']Sl r ( CAf / ll H CS

�EL MUNDO ILUSTRADO

582

EL MUNDO ILUSTRADO

583

CARNAVAL EN MAZATLAN

CARROZA DE LOS REY E~ ANTES D~t GRAN DESFrLE DE CARROS Y CARRl'AJES

Grupo de "chinas pc blana~ :"-Señoritas Laura Hidalgo, Maria •:asillas, Guadalupe Savin, Guadalupe Mendoza, Carmen
Guerrero, Clvtilde y Luisa Douglas, Beatriz J\\,Hltton y Guadalupe y J\\.uta Vega, y señJr Júsé Caoobbio.

GRUPO DE Nl~ OS QUE CANTARON «MARINA:l&gt;:

Marina.-2. Josefa-Astorga, Teresa.-3. Martiniano Carvajal, Capilán.- 4. Miguel Santos,

.

,•

,,

·-

.

�EL MUNDO

ILÜSTRÁDO

~t MUNOÓ CLUS'tRAbÓ

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES
"\

t

Grupo de damas distinguidas del puerto de •·carmen."-Sentadas de izquierda á derech1: señoritas Nica R~:¡uena, HmnilJa
Abreu y Ciadera, Luisa Paoli y Maria Ramos.-D~ ple: señlritls Cumela Lliteras y Leonor Field D.

Comparsa de la wv'aquerla," en "Carmrn."

�EL MUNDO ILUSTRADO

SS6

Obras Maestras de los Grandes Pintores
RETR~TO DE MISTRESS GRAHAM.
POR GAINSBOROUGH

.
d y· · estudi6 el ~ér de ir finito
_En la m11Jer, Leon~rJo
1~;:rn.a ) tri1 nf.,Jor,·; Ti.iano
m1,tc111,; R.,f,1t'.I la m,,krn,~ f . did~d ' lo~ mae,tr&lt;o- frar.·
la volupt1;~:-1 JaXd;VRIII~r:~ w:~t~:u ¡0 ~· N.ittier, lu!&gt; Fragoceses dd ~11!. 1o
· . l
'
naud,:--la munJadn:' elr~~L~a.
la
natnraleza
rermitia aún, em·
La rnagotabh:: 1vbr~1 .ª ti t:. Grlmsborough, c1Jn menos es·
pero, algun!JS ~e~c.u nm1en tantect:sores pero con mayor
tilo y men_us c1t:nc1a. que su trazar dt:li~io~as siluetas fo.
espontanc:1dad Y~an_lldad, s~p~o re,illia en la atmó-frra de
meninas, cuyo ~Tl~Clpal enc~nlas ro.dease. La auaacia de su
seducción .Y de )nllf!11.d~d ~u bode favorecerle. Entre los pinto·
pincel. feliz Y ~,~pattc~d
mujer dc:st:o~t,s de: conseguir ~us
rt:s ii.!Óla,ra' ~crv1ente\ ~ Q ub{~ y Fortunio: la1 onvicción,
favores y LOllflJenCI~&gt; u1e0 r:';vos de juventud y de inocen·
la "fran.¡ueta, la pa,1?n., ~ 0
ciJ, aseg·Jrárunle el ex1to. ovió cuando la contemplación del
Cuanüu _su aólma ~~ Lf~~uSla~mo sagrado, G.,111sboru1.gh,
modelo de~pert
en e e
d no p'intó Mist,t-,s S,ddons
· 1· ·11 d de aban u ,
lleno de s1m111 1 a Y H b nson (cukcción Rkharll Walla·
(National Gallery), Mary( ~ '·ción Rubchtkl). la P, i11cesa
ce). El Pu:;en mutma¿ u•C., (Wrnds,Jr), y M,stre.is Gruhu.m,
Isabel de J!"sse-Hom
Bürger -que dt:~pues de Miss
•·Creo flrmc:mentc!- ILt: 1 trt:~~ Gr ham es la más Lau·
Nelly O'Bnen J~ Rc: ynold~n' Mp,·,",tura
Flur de arbtocracia
·
eue e~ta tda
· · · huele
·
t1vadora
dt: ¡as líl"b 1esas
. . .
bien,"
y flor de colorido. Dina¡e blar contarianos una novela de
El retrato, :,1 pudiera EJiard Pue Hija de Lord Cath·
amor digna de la pluma. eGraham Mtstms Graham murió
c:irt y es~usa dd gen~rfJo incons~lable. Desaparecida ella,
10-1en, dc:J~ndo un . m~r or Gainsburough. Pobres corazo·
.¡uedó su lmétgen pmtaJa ~jantc afmáronse con toda la fuer·
nes hay que, en c_aso sefl Jº á 'un fanta~ma como éstf'. Un
za de su ~er~,1·ra a un re e: ' asaba horas y horas mirando
artista ex1st10, en efc:ctf • q~~ga Sentado ante el caballtte,
el retra~o.de una muer.a ~e la a~sente, volvía los ojos hacia
altar eng1do en,:~morta testigo de sus palabras, mez~láb~la
la esposa, toma a ª por , una ersona, pobre oyente ~1lenC10·
á la conversac16Ecomo ª movidora pareja acabó por arrastrar
sa, pe.ro atent~. ~ta c.on se dirigió al cabo tanto á uno como
al v1s1tante mismo, quie,l n:trJto cual si vivie~e en un mundo
al otro, al art)sta cobo j s cruel~s separacionts de la muerte.
en el cual se 1gn()ra an ªer;i un soñador no era un artista;
El genml Graham no entidos sin haber pensado jamás en
am3.b~ tan solo. con sus s ue no 'creía. Material, nervioso Y
una vida supenor, en.!ª ·\er el retrato de la amada muerta,
práctico, cuan~o vot'ºc!ntusión creciente. El cu~dro, q_ue celehubo de l!Xpenme~ ar necido parecióle una iroma terrible, un
braba un pasado esva
;met aza de eternos deseos; Y
recuerdo enlfqhec{1ºr¡ó~n:n
donde reinaba el fantasma, m~n·
I
huyendo de a a ac
s El amor inspiraba una amón
dó tapiar puertas Y -..:ent~~a Persuadido de que en el retrato
de po~ta a esGte ahpas1oneªsidia un poder sublime que era me·
de M1stress ra
r
b
·
ne;ter respetar!.. le ~,o un ~~moir~ maestra en las tinieblas.
Cincu~nta anos ~rm1 la ieza intacta, no le¡os del cuaAl ser v10la~o su ªr'~º¡,:;ueñ~s escarpines que calzaban los
d_ro,
enc?ntrdarolnsed
lmdos
pies e a esºaparecida cuando pasó ante Gaisnbo·
r,&gt;Ugh ..... ·

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1.

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ª~-

6

*

LA PESADILLA

Nunca supe del color, y basta juraría que lo cambiaba
exprofeso para atormentarme; sólo recuerdo que entre las
se notaba como una
h end 1.duras de sus párpados carnosos
. ból'
t
d
ascua muy viva que ya gi7aba d1a 1came:1 e, ya se apaba·
ba de improviso, coincidiendo tan extra~a mudanza con
la forma en que cumplía mis encargos .Mil vecei5 su .~ a.
reute e,tult1:z desato mi cólera, y las chispas de os OJJ 11os
de,a areciau, matando m1 furor aquella oscundad de cala·
ver.. otra, escucl,aba mis órdenes con las _ascuas bnllanme en¡!anaba.
t es. y t ntonc es, inddechblemente,
.
, d
e s
y siempre vidrio~os, y ~1empre a~~mau 0,e, como sa
muñecas de bazar que cambian los OJOS al mudar de pos·

r

tu~~ pude más. La obsesión de saber ~ué había dentro. de
aquella cabeza de cuadrumano llegó a, paroxi~mo, y c1er·
ta noche, después de tomar mi ajenjo, le llam~, y cuando
entraba como todos los días con sus &lt;portaviandas, para
la comida de los redactores, le asesté.el golpe,.y reí de. ver
bailar, por última vez, los malditos OJOS. del diablo.
.
'Hornble desilusión! El mono me miraba como nunca_,
1a! ascuillas aquellas brillaban in_sole~t.es, me desafiaban,
se burlaban de mi ira, excitada m1 pasion de venganza.,··
Entre mis manos sentía yo el bullir de puchero de la
cabeza miserable¡ ésta, pensé, es la máqurna que mueve
el odioso muñeco, y loco la abrí pasmado de tan larga
cuerda.
t b
·1
La maquinilla, deshecha ya, no me .:tormen ~ a; pero os
ojos, los malditos ojos, seguían gumando sm descanso,
burlones y ameuazadores á Uú tiempo.
Allí quedó. Vencido y confuso, enterré los cuatro huesos
que compouían aquel escrúpulo de hombre. N~ tuve mu·
cho que trabajar- en el espacio de 1,eis losas deJé perfectaé
mente acomodad~ el residuo de mi venganza Y la e_nt~rr
con tartera y todo, recordando que mis ma.yores suf~1mi~nÍ
tos me los había causado al traerme la misera comida e
bodegón, siempre capada por su gula insaci~ble.
.•
¡Ah, mico odiado! .lfogáñame ahora, desal.1ame con tu rru
rada de zorra hambrienta, silba por la comisura de t_u bo~a
de huja, escucha mis conversaciones con tus o~eJaS :
murciélago, turba mis siestas con el desahogo ruidoso d
tu nariz de gato.
d tú
¡Con qué tranquilidad he de cenar, no. babosean o .
mi post e, no chupando de mi vino, no riéndote de mis
digestiones!
.
· ·
Pasaron días. No sé cuántos, ni me i~porta, m e_l, a¡e:~.0
me permite contarlos. Sólo sé que com1, que trabaJe tr
quilo, y que debieron ser pocos, muy pocos, .tan breves Y
escasos como son en la vida ~os momentos felices,:
al
Una mañana aporrearon m1 puerta, y unos senores ~·
afeitados sucios y de gesto repulsivo invadieron la ha 1;
' los repre~entantes d ~1 JU~
· ga.d o, q u e veníanlaa
tación. Eran
denunciar el último numero de m1 penod1co y á recoger
tirada.
.
li
Tampoco recuerdo á quién se había faltado, n1 me exp :
co semejante atropello. Los recibí todo lo afectuoso q~e mi
despertar permitía, les entregué los originales, se h1~1eron
cargo del papel, quisieron r.:gistrar la casa, ha~bn,en~si
sin duda, del botín, y allá fuimos, al olvidado nncon e
sotabanco.
.
, un
No pude franquear aquella puerta delintenor, venia
ruido extraño que me helaba la sangre. Rota la cerradura,
Penetraron todos y allí estaba, allí de pie, con las tarteras
•
espantosa danza, el desme d ra do es·
en la mano, bailando
queleto de mi víctima.
á do
Reía como nunca con aquellos ojos incoloros, asom n •
a mar·
se por los enormes 'agujeros de la deforme ca1a ver.'
.ó
cando con el sonar de los huesos, en la macabra agitaci n,
el rítmico compás de un canto de triunfo.
de
Como comprenderán mis lectores, todo esto no pasa
ser un efecto del cKirsh&gt; y de la mala digestión de una
lectura terrorífica.
¡Yo lo juro! soy incapaz de matar una mosca.
E DGAR

d 't' ron á aquel niño en el servicio de la
Des~e que a m1 i~ofundamente antipático. Su figura gro,
redacción, me fdué_P 1 cabeza abultada los pies deformes,
a
'
t esca.me hacía é ano:
t . los brazos largos, muy largos, como
las piernas par n esis,en dos ies, despuf s de usar muchos
si acabara de poners\ midaJes me producían el efecto de
para e~carnio de la raza y para
años de las chuatrho ex
un mono hec o om r
ía
especialmente.
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tá d
cisa para el serv1c10 á que es
tor t ura ~
í 1
es. De nar~o
~a~i:t: para presumi1; la bo.ca, me~lª1ª y
hnad~ y
í hecha con tijeras, y los OJO~ .... ¡a~. los
encogida, paree
lma el torpe afán del crimen.
oj_os incubaron en m1 a

;ee

tf:

ª .

PoE.

EL MUNDO ILUSTRADO

587

·EN EL ARROZAL
Hasta donde llegaba. la vista. germinaba. ~l tierno
arroz en los llanos arrozales. Era. como un mmenso
lienzo extendido, donde armonizaban todas las gamas
verdes y todos los tejidos va.liosos. Allá, donde el arroz
aún no había brotado, terciopelo verde papagayo. Aquí,
donde el agua relucía á través de los tallos del sembrado claro, raso verde jaspeado. Y más lejos, los frisos
P(\hando espigas, imitaban esmeraldino crespón de la
China.
Y esto daba á. esta triste tierra del Anam, esa tierra.
negra y cenagosa, consumida por la a.nt\güed.ad, de la
fatiga doblegada, un aire de extraordinaria pni:uavera,
una sonrisa de inocencia v frescura desconocidas du·
rante las otras éoocas del alio.
En la rPglón de Tau-Dcc, los campos de arrcz eran
t,orlavía más sonrient,es que en otras partes.
Mientras los ancianos y ancianas descansaban, en su
pajar, de las duras fatigas de la cosecha, salían los niños jóvenes y niñas, á cuidar del arroz':Ll. Temiase á
los iarlrones que arrancan las gramíneas en pie; la inva.
sión de líls búralos y de las aves rebuscadoras; mas, ante todo, al diablo y á los ma.lPiicos espíritus de los pantanos y del aire. Para combatir esas influencias hosti
tites. se levantaba.. de cien en cien codo~, una espPcie
de «rni raclores», altas y e~t,rechas andamiadas de bambú,
terminadas en una plataforma abierta, á la cual se lle.
gaba por una escalera de cuerda. Alli quPda.ban, de
cuatro á seis semanas, hasta la época de la recolección.
Llevaban consigo cuanto precisaba para vivir durante ese lapso de tiemoo: una pequeña cantidad de arroz,
un poco de té, pescado desecado. y como mueblaje, una
est.Pra de bambú y una a.lmoharla dti porcelana.
Porque una vez en Jo alto de la garita aérea, ya. no
tenéis el derecho de dPscender de ella, en prime• lugar,
porque perdP.riais los ret.oñns qne surgen, y en segundo,
porque al pireblo anamitico le agrada. imponerse un
aprendizaje de solicitud y sufrimientos. SucPde frecuentement~ que se en vía allí á lo,; novins-para poner á prueba. su virtud- ca.da uno de ellos á. un mirador diferente. Y cuando llega la hora. de la. libertad recuperada
y no se encuentran en el suelo fangoso huellas de pisa
das, ni tallo alguno aplastado. son inscriptos sus nom
bres en la tabla de honor de la. pagoda. siendo el pueblo
mismo quien sufraga los gastos del casamiento.

***
Thi-Tham y ~ay se habían conocido desde muy nifíos
Juntos habfan r.uidado de los búfalos. En este mismo
año-cuando ella tenia. diez y seis años y diez y ocho
él-a.nte el altar de sus venerables manes habían sido
anunciados sus desposorios, y fué convenido que se ca
saria.n inmediatamente d•spués de la cosecha del arroz.
No obstante, tuvo Thi-Ta.m el corazón oprimido
cuando trepó á sus anda.mios. Había.o permitido á Na.y
llevar alli su modesto bagaje.
Después de frota.rse cariñosamente las narices, la una.
contra otra, hablan respirado lánguidamente, su piel
azafranada; en seguida el adolescente hablase aleja.do,
para. ganar su mirador, distante unos cien pasos.
Era. la primera vez que Thi-Ta.m cuidaba del arrozal
y la primera, también, que se ha.liaría separado de Nay
durante sets semanas Con melancolia vló á su prometido cbapotear á través del pantano y reaparecer sobre
su atalaya de bambú, semejante, debajo de su sombrero
cónico, á un pequeilo hongo.
·¡Ah, qué bueno hubiera sido poder velar ambos jun.
tos; observar, entre los dos, el sonriente y verde arrozal . extendido á sus pies!
P.i.ra distraerse de su pesar, arreglóse ella su meno.je
de muñeca; su minúsculo hornillo; sus jícaras de té,
grandes como un dedal; sus platillos de ha.da y sus la.r.
gos palillos de madera barnizada con laca, con los cuales se come el arroz, grano por grano, como con agujas
de calceta. Instaló. asimismo, sobre un pequeño altar
de Lili put, su pálida diosa de la luna, hecha con una
pa.i;t,a. de loto; la. luna, la. patrona de los enamorados.
Ya algo coLsol:tda, sorbió la leche de una nuez da coco, ablertaJpor Na.y; y comió una banana del bananero
que entrambos habían plantado.
Después, _cuando entró !anoche, encendió)u linterna.

de vejiga de pescado, suspendiéndola en la extremidad ·
de una larga caña que se alargaba en el vacio. En una
segunda asta. fijó un pequeño canasto, lleno de papelillos dorados y tortas de harina de arroz. Era una ofren."
da al diablo y á sus duendeci\los, con objeto de desviarlos de su frágil persona y de las espigas tiernas.
Allá abajo, á lo lejos, vió otra luz, parecida á la suya.,
que descendia y remontaba, como ejecutando reverencias y corvetas Era su novio quien la saludaba. Ella
contestó de la misma manera. De~pués, habiendo dirigido á su diosa algunos ctchin-tchin», recoglóse sobre
su estera suspirando con nostalgia. la nuca. a.poyada en
su almohada. de porcelana., para no aplastar la a.rqulteé_.
tnra. de su tocado, que no sería rehecho antes de regreso al pueblo.
·
Mas. bien pronto se despertó. Entre las estacas de su
casucha multiplicáronse rnldos espantosos y extraí'ios.
El a.rroza.l todo, cabrilleaba, brincoteaba., culebreaba,
graznaba., ea palúdica cacofonía. Sombras negras flotaban en el aire; el sapo- búfalo emitia voces de mal agüero; volaban los papelillos de la cesta, sacrificio des •

�EL MUNDO ILUSTRA no

589

EL MUNDO ILUS1RADO

588

ESTUDIO "FOTOGRÁFICO POR RAMOS

ciado y la. pobre pequelia. Thi-,Tam creyó que el demonio y los diablillos la. llevarían consigo. ¡_Ah, cuán
sola. se sentía en a.que! pantano, poblado de vidas la.ten·
teR y misteriosos ca.losfríos!
.
Pero, de súbito, á través de la la.custre soledad, vrn~,
como dulce caricia., á envolverla en la noche, una musica. débil ma.ullante, entrecortada.. Reconoció la can·
ción de amor de Na.y, la plaliidera. canción de su flauta.
de bambú que en el pajar de sus padres solla escuchar
todas las noches antes de dormir. Así pues, recobró
ánimo
Levantóse y se inclinó sobre el balcón. El palustre
campo llano brillaba bajo los rayos de la luna como un
plato de jade, y en el fondo, la linterna. de su novio parecía. un ardiente corazón suspendido en el espacio ar·
gentlno.
Se incorporó sobre la estera, y tomando su laúd, en for.
ma de pequefia caja., punteóle con los dedos para. cantar
en tono menor y con el pulgar del ple izquierdo para.
tañer los bajos, como prolongado sollozo.
y todas la.s noches, Thi-Ta.m y Na.y ca.mbiáronse,
as! las expresiones de su ternura..
.Durante el dia, para ahuyentar á los búfalos y á las
aves se echan al aire cometas. Aquellas de los novios
rem¿ntan slempre la una. hacia. la. otra.; y á veces sus
la.rga.s colas se enredan, y disputándo~e el cordel, vienen
á caer entrelaza.das sobre el esmeraldmo copete de eres·
pón de la China..
No obstante á la entrada del segundo mes, Thl-Tam
fué nuevamente dominada por indecible tristeza. No
comla; apenas bebía; y durante la. noche, á pesar de los
dulces maullidos del flautín amigo, desconcertába.nla.
terrores atroces é inexplicables rece!os.
,
Distinguía. con toda clarida.d al diablo y su cofrad1a,
que triscaban en derredor de su garita y l&amp; rozaban con
sus alas. Más aba.jo, a.l pie de la.s est.a.cas, cabrilleaban

lúgubremente los ,spiritu11 del panta·
no. El negro a.n:rza.l, debajo de un
rielo nrgro, aparecía.le como lago ma.
léfico; y á Jo lejos, el mirador de Nay
representaba un gran sayón fantástl·
co, que lo devoraba. con su ojo de
llamas.
-¡Oh, Na.Y, Nay!-llora.ba.ella,ocultando la cabeza. y extendiendo los
brazos.
Y á pesar de su miedo, hubiera.que·
rldo arrojarse allí aba.jo. correrá tra·
11és de la fangosa. llanura. y alcanzar
la tierna. flauta qne la llamaba.. Mas
el orgullo de las hija. de Anam retenía.la en su prisión aérea.
¡Qué diria.n los notables al encon·
t ra.r las huellas de sus pies y aplasta.,
,fo el arroz! No sería. su nombre ins·
crlnto en el memorial de la pagoda.
Todas las noches vlsitábanla. la tie·
hre, la. fiebre atroz de los pantanos que
ora. con ardiente beso os mueroe, ora.
os est,recha er,tre sus bra1,ns helados.
Al día siguiente casi faltáha.nle fu'lr·
·1,'tS para echa.r la. comet,a. Esta ftota.·
i..,a, por un lado y otro, de manera tan
ltstimera., que ni siquiera. esp~nta.ba.
'ns pája.ros. como tampoco llego á reunirse con la de Na.y, siempre a.morosa. v triunfante.
De noche, vara contestar á la fla.ut.a., sólo pudo puntear, con el pulgar
rlel pie. la cuerda. gruesa. que con do·
lor sollozaba. sollozaba. ....
Por la maí'ía.na. no tenia fuerzas para. levant,a.rse; y al llegar el crepú'lCU·
In volvió á olr al sapo-búfalo. Con·
t.~ndo con los dedfls el número de sus
¡:ritos, comorendl6 que era hacia. la
muerte hacia. donde la. llamaba. In·
menso escalofrío recorre su cuerpo.
\forir sin haber visto antes á Nay, sin
lnber respirado. una vez más. su azafrana.do cutis. Pero de pronto dom!·
nala. inexplicable content,o; siente un
ali vio general; una huida, antP. ella.
misma. ha.cía. maravillosas mPlodias Y
magníficos encantRmientos. Todo es
rubio, todo claro; la 1una se desliza.
sobre el firmamento y la diosa. de los novios soorfele con
sonrisa de dichas. Después, repentina.mente, la luna tan
alta., tan pálida, ta.n redonda; la luna. a.cércase, a.cérea.se,
y destacándose de súbito del cielo, la. luna hecha larga.,
con cola. de cometa, la luna que ha tomado las facc)ones
de su novio. se extiende sobre su cuerpo estrememdo Y
los labios de N::i.y vienen á roza.r con su de,fa.lleclda. cara. Entonces Thi-Tam cierra. los párpados: mas aún
oye la música embriagadora.. la. ma.1·a.villosa. múi.ica. las
voces del arroza.1 entero, que cantan un epitalamio
nupcial.

*••
Dos días después, los nota.bles de la villa vinieron á
resca.t.ar á los guardianes. Entonces, sobre el mirador de
Thl-Tam. descubrlóse un cadáver con facciones de bieni
aventurada., recostado deba.jo de una. cometa en la cua
estaban dihujados, con tinta. china., los rasgos de Na.y.
Acndló Na.y, enloquecido, y explicó ent:e sollozos. có·
mo, al ver apag-ada la linterna y creyendo enferma. á su
novia, le habla enviado la. cometa con su imagen para.
que la. acompañara, aquella cometa. que le habia protegido contra. los ardores del sol y el ataque de las aves.
Admiraron todos la. persevera.ocia de la pequeña. muerta de amor. y su nombre fué fijado en la pag-oda. A Na.y.
empero, se Je concedió el oermiso de enterrarla P.n el
mismo sitio del mi ra.dar. Despuéi, cuando el sepulcros
quedó levantado, plantó dos estacas quesostenian la ce·
meta con sn imagen, pero no antes de haber rehecho la.
cola con fl1utillas de bambú. Y cuando el viento agita.
el arrozal, pónense las flautas á llorar y á sus oies. sobre
el negro suelo, Thl-Tam escucha el eólico dolor de su
novio.
MYRIAM}HARRY,

La temporada de Tiua di Lorenzo toca definitivamente á
su término. La encautadora actriz italiana se marcha, lle·
vando una impresión un tanto triste de esta su segunda
estancia en México. No porque haya dejado de oír el estruendo de los aplausos, ni haya visto el escenario muchas
veces cubierto de flores, ni porgue la crítica, nuestra fil·
dimentaria crítica, á veces mansa, bonachona y optimista,
á veces terrible, c~n la terrible inconsciencia de quien juz·
ga por deber profesional y cree que es bueno, de tiempo en
tiempo, dar zarpazos que traigan consigo fama de ert1dición
y de exquisitez artística ; no porque esta crítica haya deja·
do de proclamar á Tina di Lorenzo una de las reinas del
escenario moderno.
Nada de eso; pero en cambio, cuántas noches, la actriz
que labora con la pasión intensa de su arte, que pasa su
vida estudiando las actitudes, las inflexiones de la voz, qu~
lucha y vive intensamente-joh, sí, muy intensamentepara lograr la alta finalidad del teatro, conmoverá las multitudes, se ha de haber sentido «deplacée&gt; ante un salón
casi vacío, frente á los palcos y lunetas que enseñan sus
huecos como enormes bocas que bostezan, y ante un grupo de unas cuantas docenas de admiradores que se pierden
en la fría soledad del escenario.
Con razón la deliciosa artista, ante los aplausos que caían
de lo alto, alzaba los ojos y enviaba besos hacia las cornisas, hacia los ángulos del plafond, donde adivinaba, más
bien que veía, á la multitud apiñada, la que aplaudía con
entusiasmo, la realmente devota del arte y del artista; la
que no iba alteatro á lucir el sombrero en forma de turbante, ó la «robe empire&gt;, ó el enorme c:gainsborough:,, ó á saborear el último platillo de nuestra chismografía social.. ....
Allí en las alturas de la incómoda galería estaba la multitud devota, para quien Tina di Lorenzo se pasa las horas
de vigilia freute al manuscrito, tratando de penetrar en
el alma de los personajes, estudiando las actitudes, las in·
flexiones de voz que hacen de ella una de las reinas del
escenario moderno . . . . .. Allí estaban sus amigos: los que,
al caer el telón en el último acto, bajaban las escaleras á
zancadas, para gritar el último jbravo! en el pórtico y tri·
botar el último aplauso. Y por esto Tina, en sus momen·
tos más gloriosos, cuando sentía en su sér el calosfrío de·
licioso di: la inspiración, no miraba nunca á los palcos vacíos ni á las lunetas desocupadas, sino allá, á lo alto, donde
se adivinaba un amo11tonamiento de cabezas atentas, de ojos
expresivos, de rostros inteligente.s.
Tina se va, y no quedan en la metrópoli más qne las rutinarias variedades. No se habla todavía, de un modo serio,
de nuevos espectáculos. Dícese q ne se dice que tendremos
ópera, que vendrá una compañía de opereta á inaugurar
uno de los teatros llueves, ¡¡l ~ual ~~ ~tán dando ya los úl·
timos toques,
·

LIOA BORl!:LLI

Nolahle actriz ilali&lt;1na que nos visitará próximamente

Nuestro amigo Consigli, el empeñoso empresario que ha
hecho excelentes temporadas en México, nos visitará el
año próximo, y traerá otra compañía italiana: la compañía
Ruggeri-Borelli, que es una de las más modernas entre las
de pri'.°er orden de Italia. Las figuras principales, Lyda
Borelh Y Ruggero Ruggeri, son de las más distinguidas en
el teatro italiano. La compañía estará en México en Junio
próximo y hará temporada hasta Octubre.

�EL MUNDO ILUSTRADO

590

CAMINOS Y CALLECILLAS

Dado el deplorable estado en que hasta ahora se han hallado todas nuestras vías de comunicación. principalmente
los caminos carreteros, no es de extrañar que nadie de los
que vi ven cerca de ellos se ha ya preocupado más que por
hacer el uso que mejor han podido, sin darse nada de su
mejoró peor aspecto; pero ahora que la fiebre del automo·
vilismo está empezando á hacer que los caminos tengan
un aspecto decente, al menos algunos, es tiempo de recordar que el camino forma parte de las fincas por donde pasa,
y que si su conservación es un asunto que toca en gran
parte á los colindantes, su embellecimiento es cosa que
corresponde á ellos y solamente á ellos.
· Causa una sensación muy desagradable el llegar por un
camino polvoso y descuidado á una residencia campestre,
por hermosa qur. ésta sea, v mientras más bella es la últi·
ma, más notable es el contraste.
En los países en los qu e hay buenos caminos, los pro
pietarios de las fincas colindantes se preocupan de que
éstos presenten un buen aspecto, y á este fin siembran á
sus lados plantas de ornato, los riegan y los componen, con
la se~uridad de que estos trabajos redundarán en favor de
la finca, pues predisponen el ánimo de los visitantes en
favor de ella.
Las plantaciones de pastos á las orillas de los caminos
s:&gt;n casi siempre indispensables; difícilmente se forma una
idea, sin haberlo visto, de lo muy hermosos y cómodos
que son los caminos limita&lt;los por plantíos de pastos bien
cuidados que hacen descansar los ojos.
Publicamos en esta plana fotografías de caminos cuidados por los propietarios que viven cerca de ellos y que no
pueden ser más hermosos, advirtiendo que las fotoj!rafías
son tomadas de verdaderos caminos rarreteros de los Estado~ Unidos y no fabricadas en el gabinete fotográfico ;
por ellas se verá basta qué punto es posible hermosear un
camino.
·
l Pero para que el efecto sea agradable y llene el objeto
que se desea, hay que tener en cuenta que lo que se ha
hecho en un luj!ar v ha dado resultados muy hermosos,
puede no ser adaptable á otros sitios, y por lo tanto, lo
esencial es tener en consideración las condiciones especiales en cada caso; un bosquecillo artificial, qne se vería muy

Puerta de entradfl de una finca de campo y cumi110
particular de la misma

.,

E xterif;r de la-capilla reconslrnida

bien como fondo en una curva del camino, pierde comple·
tamente su efecto en un camino recto, y una alameda de
árboles, plantados á la orilla del camino recto, se vería mal
en una curva. Por lo tanto, las fotograHas que publicamos
no son para que se imiten incondicionalmente, sino para
que se vea lo que se puede hacer y que nuestros lectores,
tomando en consideración las condiciones peculiares en
cada caso, hagan algo quizás mejor en favor de los cam'inos
que hn dP•cnidados e~tán hora.

Forc,ó11 , ·e

.t11

camino público con pla11ta~io1,&lt;f;¡ ·...
árboles á los lados

Y si decimos que el propietario de las residencias que
se hallan al lado de un camino público debe contribuir al
embellecimiento de éste, en lo que toca á los caminos ó
callecillas que el camino principal llevan á la finca 1 y que
generalmente, están destinados exclusivamente al uso d~
los propietarios de la misma ó sus visitas segura&lt;Dente
qne no es disculpable que los ten~a~ en el desastroso abandono en que se hallan entre nosotros; si el que llega á una
residencia de campo y se halla un camino público mal
cuid~do, ~e forma u _na mala idea. de la residencia y sus
prop1etanos, con cuanta más razon se formará esa mala
idea si se baila con que los caminos privados de la casa
están en tan mal e~tado como la vía pública, 6 en peor estado en algunos casos.
Una de las vistas que acompañan estas líneas representa un camino privado. hermo,amente adornado con árboles
y plantas, y que seguramente hará que el visitante á e, a
casa se forme una magnífica idea de ella y de sus habitantes.
Repetimos, por creerlo necesario, que no damos modélos
inmutables, sino que indicamos lo que se debe hacer, para
CJ,ue nue~tros lectores saquen de estas ideas el mejor partido posible, de acuerdo con las condiciones peculiares en
cada caso.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et M.u~no 1tustkAi&gt;ó

USOS DE SOCIEDAD
PRELIMINARES DEL MATRIMONIO

CRONICA

•

Y la estación convida, mis que
El pensJmiento humano es como
un inmenso y profundo bosque ridas lectoras; el tiempo bello y
nunca explorado del todo; sus mis· tranquilo de la naciente primavera
teriosas avenidas están bordeadas ha de desear la frescura de los jar·
de altos y frondosos árboles que dines que comienzan á cubrirse de
dan sombra á lls humildes florecillas ocultas entre la húme nuevas flores, como si la madre natura quisiera mostrarnos
da yerba; imitan unos los elevados ideales, los grandes en ellas sus joyas más valiosas.
descubrimientos del genio, y tienen semejanza las otras
•*•
con esas sencillas ideas, esos naturales y espontáneos sen·
timientos que florecen diariamente en nuestra vida interior.
Las joyas y piedras preciosas son también el más lindo
También tiene ese bosque, sin límites conocidos del pensa· adorno de la mujer; hay secretas analogías entre la belleza
miento, lagos tranquilos y azules que reflejan el cielo, como femenina y el resplandor de algunas de dichas piedras; las
refleja nuestro deseo el bello ideal, siempre cerca y siempre cabelleras rubias piden esmeraldas; las negras, perlas, y las
lejos de nuestro posible alcance. A la orilla de esos lagos, dor· color castaño, diamantes y rubíes.
midos y transparentes, vamos á descansar de las fatig&lt;1s de la
La Moda, que en todos estos asuntos tiene el derecho de
vida diaria; allí se es feliz porque se cree serlo-causa suficirn· decir la última palabra, ha dado el cetro á las lucientes y be·
te para alcanzar una dicha deslumbradora, aunque breve y fu· llas esmeraldas. Se prefieren las de color obscuro con tonos
gaz.-allí se mira el abierto horizonte de las deseadas ventu· aterciopelados, semejantes á esas plantas tropicales cuando á
ras, y con la bulliciosa charla de nuestros ensueños, pájaros través de ellas pasa un ardiente ravo del sol; se usan en to·
siempre despiertos y parleros. y con el aroma de los gratos das partes y de todos modos: en broches para el cuello, pen·
recuerdos, que son flores de inextinguible perfume, y el bri· dientes, s )rtijas, peinetas, pulseras y collares. Las leyendas
liante p~fpadeo de las argentadas ilusiones, semejantes á li· supersticiosas de las tribus errante s. en las cuales morenas gi·
geras o1as rizadas por la brisa, ponemos un delicioso paréntes:s tanill•s dicen la buena ventura, atribuyen á la esmeralda un
á la monótona realidad, meciéndonos en la frágil y dorada re· secreto poder sobre la inteligencia y la gracia femeninas: una
decilla de la imaginación sobre el fascinador abismo del impo· hermosa dama, adornada con esmeraldas, parece más ingenio·
sa y sugestiva; trae e~a piedra, en su luz verde y fascinadora,
si ble.
¿Conocéis vosotras, lectoras mías, ese encantado bosque, algo de fresco y ligero como el soplo de las orientales palme·
en el cual reina, como una bella soberana, la intensa y com· ra•; algo de magico atractivo, como los espejismos que presen·
plicada vida interior? No son muchos los afortunadcs que co· tan ante 1.1 vista oasis anhelados por su fresco verdor; la es·
nocen esa región llena de escondidas delicias, de goces reserva· meralda es ahora la reina indiscutible de las piedras preciosas,
dos á unos cuantos elegidos que verdaderamente saben estimar- y las damas de buen gusto le han concedido plenamente su
los. En efecto, bellas lectoras, habréis visto á muchas personas preferencia. No están poco aceptadas las otras piedras; pero
agitarse sin cesar del día á h noche; salir de casa, ir á paseos, ninguna alcanza el favor de las esmeraldas. Los corales rosa,
teatros, bailes y espectáculos; cambiar frecuentes visitas con los pálidos y exquisitos corales, tienen ciertamente mucha pri·
sus numerosas amistades; conversar de muchos asuntos; to· vanza; pero no para todas las ''toilettes'' ni para todas las cir·
már el té coñtodas las reglas de la moda; mas .... estas-·per· cunstancias. Nunca como ahora había puesto la Moda tal de·
sonas, ¿habrán tenido durante ur¡o de esos días vertiginosos, rroche de lujo y de fantasía sobre las joyas de las damas,
siquiera media hora de vida interior y reflexiva? ¿Entrarán. particularmente en peinetas y en dijes. Las primeras son un
acaso, en la dulce y solemne caima de ese bosque silencioso del verdadero rrimor de arte y de buen gusto; allí sí tienen ple·
pensamiento? No, ciertamente que no; desconocen las delicias na aceptación las chispas luminosas de los brillantes, la ater·
de esa existencia, del mismo modo que no aprecian las de la ciopelada blancura de las perlas y el terso azul de las lindas
contemplación exterior; no meditan nunca junto al dormido y turquesas. Las tinas labores de oro y plata, en caprichosas lí·
azul lago del ensueño; no escuchan el secreto de amor, sor· neas de arte nuevo, bordan el carey, y describen sus audacts
prendido en la charla de los pájaros, que anidan. allá, en las curvas en diversos y fantásticos dibujos. En cuanto á los di·
altas ramas de los viejos robles seculares; no observan el es· jes, no puede enumerarse la inmensa y hermosa variedad que
tremecimiento de cándida delicia con que tiemblan las flores hay entre ellos. Los dijes arte nuevo sobrepasan toda la gracia
al ser besadas por las alas de blancas mariposas; ni la respues· de la más artística imaginación. Hay algunas flores de esmalte,
ta ápasionada del lago, cuando la brisa se inclina amorosa pa· ligeras y diáfanas, que semejan presentes de una hada ó genio
ra agitar su plateada superficie; nada de esto conocen esas
los cuentos.
almas que viven una existencia incompleta de todas sus fa. de Pero
entre todos los dijes y joyas, tiene, como ya expresa·
cultale,; que piensan y sienten con algo de inconsciencia in· mos al principio, el cetro del poder la espléndida y lumino5a reina
fantil. Pero vosotras, lectoras mías, las que sentís dentro del esmeralda. ¿Durará !.irgo tiemno su imperio? ... tal vez sea bre·
corazón y del pensamiento esa voz suave é imperiosa cuyo ve como el de alguna~ flores; ahora son la corona de la belleza;
irresi.,tihle llamamiento convida al silencio y á la meditación, mañana quién sabe si tendrán que rcultar su desgracia baio
toma i vuestro libro preferido ó vuestra labor, b;ijad al jardín el perfumado terciorelo de los estuches, en el c.lvidado cajón
ó id al bosque, y alli; junto al mbterioso espejo del estanque, de algún armario. Solamente la Moda podrá decir si termi·
entre las verdes hojas casi luminosas, bajo la fresca sombra nará pronto ó no el tirillante reinado de las esmeraldas.
d! las altas enchas, gozad intensamente de esa existencia
delicio~a y exqui ,ita, que los conocedores del espíritu han lla·
MARGARITA.
mü) tan a;)ropi:damente "vida interior."

. .

-- - -

~

_..

_. ,--·

Cnando un joven elige á determinada señorita para ha·
cerla su esposa, no debe, ciertamente declararle su amor
~e un mo~o intemp~stivo é indiscret~. Puede inquirir, con
~mo .Y dehcad~za, si ella corresponderá al cariño que ha
mspi~do, y cierto ya el caballero de que será así, debe
rec~rnr á sus padres, á un amigo de respeto ó á algún su·
penor, para que se dirijan á los padres de la señorita, ó á
l~s personas qu~ tengan autoridad sobre ella, á fin de soli·
citar la a_probacion de sus relaciones amorosas.
L~s primeras entrevistas de los dos jóvenes deben re·
v~shr un carácter de suma etiqueta y moderación, pues
aun no _se sab~ el resultado que tenga ese asunto y si el
porvenir reunirá ó separará para siempre á esas personas
que aca~ de conocerse. Ocultos, pues, los acontecimien·
tos post~nores, las relaciones deben comenzar con toda
prudenc_ia por ambas partes, particularmente de la señorita
pretendida.
Esa amistad es como el principio de un viaje explora·
dor, .cuyo ~egreso no se sabe de qué manera va á efectuar·
se, si reunidos para no separarse jamás ó muy lejos el uno
del otro. En tales condiciones, se debe'estar prevenido pa·
ra todos. los casos. Si al tratarla, no agrada la señorita al
pretendiente, éste, con toda sinceridad, pero con la debida
c~rtesfa, procurará hacerlo entender á la familia de ella;
si.en~o él r~chazado, escuchará la negativa con tranquila
dign~dad, sm mostrarse neciamente ofendido. Si á conti·
nu~ción de ese suceso se encontrare en las reuniones de
sociedad con la señorit~ _por quien no fué aceptado, debe·
rá trat~r.la con ~oda pohhca y amabilidad, lo mismo que á
la f~m1ha de dtcha señorita, pues no hay razón para con·
~uc!rse de otro .modo, y la habilidad y buena educación
indican ese camino.
E~ el caso contrario, es decir, cuando las primeras en·
trevistas confirman á uno y á otro la mutua simpatía que
s~ ~rofesan y la seguridad de comprenderse en ideas, sen·
hmientos Y d~más _lazos de unión que existen entre dos
seres, el matnmonio puede fijarse para determinada fecha
~n cuyo plazo debe~án tr~tarse y conocerse ambos jóvenes:
a fin _de preparar mas sóhdamente su dicha futura. Cuando
t~r!111na ese plazo, viene la ceremonia de la petición ó so·
licitud formal del mat~im?nio por pa~te de los padres del
cab~llero á los de la senorita, ceremonia muy importante y
dehcada, de la cual trataremos brevemente siquiera sea
porque tal vez interese á algunas de nuestras' lectoras, que
se en~~entran muy cerca de todos esos pasos tan graves y
definih vos para la felicidad de toda la vida.
La solicitud d~l matrimonio debe ser hecha por los pa·
dre,s de~ pretendiente, ó á falta de éstos, por algún parien·
te o amigo de respeto, u!1 superior, tal como el jefe ó pri
mer emplead? ~e la oficma, casa de comercio ó cualquiera
otro establecimiento en donde trabaje el prometido. EL en·
~argad~ de esta petición tiene, en tales casos, el carácter
sole1!1ne de un embajador, y su traje debe corresponderá
la ehqueta quP, 1a ceremonia requiere. En esta entrevista
s~ tratará, no solamente de la petición ciel pretendiente,
smo de todos los detalles y preliminares necesarios para
la celebración del matrimonio, como son: la fecha, el lugar

593
Y la hora en que éste deba verificarse. La cuésfión de for·
tuna debe ~er tratada con toda discreción y delicadeza¡ en
algunos paises, los padres de la señorita están en el deber
de man_ifestar á los representantes del novio la cifra á
que asciende la dote de su hija, y esta cuestión se tra·
ta con toda lealtad y exactitud, dándole la importancia
que personas honradas dan siempre á la cuestión de inte·
reses.
Entre nosotr?s n~ es muy bien aceptada esta costumbre,
Y aun cuando i!lt.enormente sea objeto de grande interés
para ambas f~l"ihas, el asunto de capitales no se trata con
~ªº!ªs formalidades, y a_un ~e aparenta prestar poca atención
a dicho asu.nto. La senonta pretendida no debe asistir á
esta entrevista, á menos que existan circunstancias difíci·
les de prever. En este último caso, si se ve precisada á
r~sp~nder por ~í misma, deberá expresarse con sencilla
~ig~udad y absoluta franqueza. Si esta solicitud realiza un
mhmo Ysec~eto anhelo, lpor qué lo ha de ocultar? Ni tam·
poco es precis~, para ser. franca y espontánea, dejar á un
lado la modesha uecesana á una señorita.
Despu~s. de ser oficialmente recibido el pretendiente, ha·
r~ una visita de agradecimiento á la familia de su prome·
hda, l~ cual deberá estar presente, como es natural. Esta
entrevista reclama mucho tacto de parte del futuro esposo
pues ya _se puede considerar así más hieu que como u~
p_retendient~ aceptado. Dará las gracias con afectuosa efu·
sión, l?ero sin exagerar demasiado sus protestas, pues re·
sultaria. un tal!to afectado y ridículo su discurso, dirigién·
dose p~1mero a los padres de la señorita y en seguida á
ella. misma, por la aceptación que ha tenido su solicitud.
La ¡oven puede mostrarse amable con su prometido sin
faltar por esto á las leyes de la etiqueta· ¿por qué h~ d
estar ob~igada á manifestar frialdad á aq~el cuyo cariño
hace fe~iz, del que espera la realización de todos sus idea·
le_s, debido á las cualidades en que se apoya su estimación?
Ciertamente que no le estará prohibido á una joven ha~
cerle v~r que ella se siente honrada con haber sido elegida por el para ser la compañera de su vida. Cuando llegue
el ~omento de la despedida, si los padres de la señorita
habi!an en el campo, es bien visto ofrecer al pretendiente
un hgero refresco 6 lunch, pues viniendo de lejos es muy
natural,. antes del !egreso á la ciudad, tener esa ~tendón
co.n. quien se considera ya como un miembro de 1 f •
miha.
a a
En casos. extraordinarios, cuando el futuro esposo no
puede enviar p~rsonalmente :¡lgún representante de respe·
to t'y de
·ó categona
t · á ·los padres de su novia para h acer 1a
pe ici n -~~ nmonial, ~ntonces tiene el recurso de hacer
que se din¡an por escrito á la familia de la señorita. Esta
c~rta, en extremo grave y ceremoniosa, debe ser enviada
directa!11ente al padre de la novia, y en caso de que no lo
tenga, a la mad_re, ó á ~a •persona de cuya tutela ó autori·
dad dependa dicha senorita.
. Desde el momento en que se fija r.l matrimonio las relaciones entre ambas familias se hacen ya íntimas y'
d
obl'g
· ·
que an
i a das a' visitarse
con más frecuencia. El pretendiente
ó
fu:ur~ esposo_, puede, entonces, visitar más á menudo á la
s~nonta a quien. ama, pues no es ya solamente su novia,
smo su pron:iehd~, á la cual tiene el derecho de tratar y
c~nocer lo mas íntimamente posible, para tener una idea
fi¡a de _la ~ersona con la cual va á unir su destino de un
modo m~,isoluble. Esta~ son _las primeras fórmulas ara la
celebbracion d_e un matrimonio, concertado entre pirsonas
d e uena sociedad.

1!

�594

EL MUNDÓ ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

595

ar

'

Cuando la ci.mcia ha sido impotente para arrancar de
las férreas manos de la muerte á una madre que deja en la
orfandad á un tierno niño; cuando no se puede conseguirá
una nodriza, entonces podemos recurrir á otros medios,
que dirigidos por una persona inteligente, pueden dar mag.
níficos resultados.
La cabra es un animal fácil de adquirir, cuesta poco y
puede tenérsele en una pequeña cuadra que le sirva de es·
tablo cuando se disponga en la casa de un jardincito 6 uu
pequeño prado; es un animal dócil y fácilmente puede ser
domesticado; deberá nutrirse de preferencia con alfalfa,
trébol, salvado y maíz, pues así como por la leche materna
, son absorbidas algunas subs1ancias medicamentosas y á ve·
. ces hasta perjudiciales para la salud del niño, lo mismo
sucede con los animales que comen cierta clase de hierbas
que transmiten á su leche hasta el sabor de ellas. La leche
de este animal puede utilizarse de dos modos: 19 dándola
directamente al niño; 29, recogiéndola en frascos.
En el primer caso, se escoge una cabra blanca y que no
tenga cuernos, se coloca al niño en una cuna baja entre las
patas del animal, que una vez acostumbrado á esta manio·
bra, se está quieto bastante tiempo¡ se observarán las mis·
mas reglas que hemos dado para la madre y nodriza en lo
que respecta á la alimentación del niño, que debe ser cada
tres horas¡ es decir, siete veces en veinticuatro horas, cin·
co repartidas en el día y dos en la noche: se cuidará que
el niño no mame demasiado, para evitar las indigestiones;
la cabra se recomienda por la semejanza que tiene su leche
con la leche de mujer, porque es ligera y tiene la ventaja
de que se puede tomar cruda, sin hervirse ni esterilizarse,
cuando es recogida en condiciones muy especiales de lim·
pieza, por persona cuidadosa; la leche hervida sufre modi·
ficaciones en lo que toca á los fermentos solubles que tan

importante papel juegan en la digestión y desarrollo dd
niño.
La leche de cabra, dándose directamente al niño, se po·
ne al abrigo del aire y por consecuencia de los microbios¡
no sucede así con otra clase de leches, como la de vaca,
por ejemplo, que puede ser el vehículo de ia tuberculosi~,
fiebre tifoidea y otras muchas enfermedades; por consiguien·
te, sólo se administrará al niño después de la ebullición 6
la esterilización.
29-Como dijimos al principio, se recoge en frascos bien
lavados con agua hervida y jabón, valiéndose de un em·
budo, que puede ser hervido previamente¡ las manos dela~
personas, así como la región en que va á operarse, deben
ser también lavadas con agua hervida y jabón.
Estos frascos deben estar dosificados para contener exac·
tamente la cantidad di:' leche necesaria para cada vez que
el niño la tome, y se procurará que sea consumida en poco
tiempo¡ en los momentos de dársela al niño, deberán ser
destapados los frascos y cubiertos con una mamadera. h~rvida.
No deja de tener sus detractores¡ se dice que la leche de
cabra es indigesta, que tiene mal sabor; todo esto es ver·
dad cu ..ndo se trata de cabras de mala clase; pero hay al·
gunas cuya leche es muy digerible y conviene perfecta·
mente á los recién nacidos y á los niños hasta los seis me·
ses de edad: la leche de las albinas y de las suizas es 1a
más recomendable¡ entre nuestros ganados debe haberlas
muy buenas, -pero hasta ahora creo que no se han hecho
con dichos animales ningunos experimentos, y es de la·
mentarse, pues sería un poderosísimo recurso para nutrir,
no sólo á los pequeñuelos pobres, sino á los niños de ele·
vada posición, por todas las ventajas que presenta.
DRA. COLUMBA R I VERA,

1

•

Extendiéndose cada vez más, entre las
persona~ de buena sociedad, la costumbre
de tener determinados días de recibo, y sien·
do casi una obligación impuesta por la i:Doda
ofrecer en dichos días una taza de té mientras se convers.1 agradablemente, hemos querido complacer á nuestras
lectoras dando hoy dos modelos que pueden serles útiles

Se despellejan las lenguas, escaldándolas
con agua hirviendo, y se ponen en una ca·
cerola con el jamón partido en lonc't.as, el
ramillete, el vino blanco, dos dientes de ajo
y caldo 6 agua suficiente pai:a cubrirlo todo.
Déjase cocer hasta que la lengua esté blanda á la presión
del dedo¡ se saca y se deja hervir la salsa, pasada por el
colador, con unas setas probadas de antemano, unas alcaparras y u.nos pepinillos, todo bien picado.
Vuelve á ponerse la lengua en la salsa, dejándola repo·
sar quince minutos al lado de la hornilla.
El ramillete se hace con una rama de perejil, otra de to·
millo, dos hojas de laurel y una cebolleta, en la que se
clava un clavo de especie.
Para comer las setas sin miedo á envenenamiento se
hierven, después de muy lavadas, con una cuchara de pla·
ta 6_ co~ una moneda de este metal. Si la pieza de plata sa·
le hmp1a, pueden comerse las setas sin cuidado¡ si la pieza
de plata se obscurece ó se mancha, de ningún modo deben
apro 11echarre las setas.
Muselina de Bacalao

Medio kilo de bacalao. Cuatro huevos. Doscientos cincuenta gramos de aceite.
Después de tenerle en agua seis horas, se cuece el bacalao. Se saca, se escurre bien el a~ua y se deshace en hebras
con ayuda de dos tenedores.
Bátense las claras á punto de nieve, mezclándolas con
las yemas, también batidas, y con el bacalao.
Se toman cucharadas de esta mezcla y se fríen en aceite
muy caliente.
.
Croquetas de Salmón

Número 1

á ese respecto. El primero es una mesita de mimbre, cubierta por un hermoso mantel de etamina, bordado con se·
da de dos 6 tres colores. Encima de esta mesita se ve colo
cado un juego de té y un artístico ramo de crisantemas.
Estas bellas flores son muy apropiadas para adornar una
mesa dedicada á este servicio, pues los objetos exteriores
siempre evocan ide!S y sentimientos enlazados á ellos, y
por tanto, esas exóticas flores traen el recnerdo de los leja·
nos países de donde proceden, en los cuales la -dorada be·
bida del té es el néctar preferido. La tetera, con su apagado
y misterioso murmullo, parece también contarnos historias
poéticas y extrañas de aquellas regiones tan apartadas y
de tan distintas costumbres á las nuestras.
El segundo grabado representa una cesta ó fuente, para
poner dulcecillos ó merengues, que acompañau al té. Dicha cesta es un verdadero adorno para el salón, pues está
en vuelta en tul blanco, recogido artísticamente con lazos
de listón y ramos de rosas té entrelazadas. El efecto de es·
ta fuente 6 cesta er, encantador, y lo completan admirable·
mente los suaves colores y las doradas cortezas de los dulces depositados dentro de ella. Si en algo se conoce el refi·
namiento y elegancia femeninos, es ciertamente en la manera
de preparar, servir y presentar el té. Es la bebida íntima y
á la vez de salón. Puede hacerse de ella un placer exquisito, si está servida con primor y con bnen gusto, 6 convertirla en una bebida insípida y desagt'.1dable, si la tomamos
en una taza impropia, sin la elegante cucharilla de plata
y sin todos esos accesorios que este importantísimo servi·
cio exige en la actualidad.
Lengua Estofada

Tres lenguas. Cien gramos de jamón (gordo y magro).
Tres cebolletas pequeñas. Un ramillete. Cien gramos de vi·
no blanco.

Medio litro de leche. Doscientos gramos de harina. Cien
gramo~ de man.teca de _vaca; doscientos cincuenta gramos
de aceite; doscientos cmcuenta gramos de pan rallado. Tres
huevos. Un cuarto de kilo de salmón.
En la m_anteca de vaca se fríe la harina sin que tome color y se anade la leche, un polvo de pimienta, la sal sufi·
ciente y unas ralladuras de nuez moscada. Se da vueltas sin
cesar para que no se apelmace la harina y quede una crema

/

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO it'úS'fRADO

5%
espesa, q ne se pone á enfriar en una fuente. En estando fría,
se toma una cucharada, y colocando en el centro un pedacito de salmón, se le da forma redonda y alargada, rodándola sobre el pan rallado, bañándola después en el huevo
batido y volviéndola á rebosar en el pan, se fríe en aceite
abundante y muy caliente.
El salmón se habrá cocido con una cebolleta y dos dientes de ajo y sacándolo del agua debe haberse enfriado antes
de partirlo para las croquetas.

IL~lb@1r®~ *Ml~rm@~Il®~
Nada hay más incómodo, para los que asisten á los teatros que llevar la caja donde se guardan los anteojos. Perol~ moda no se duerme, y ya nos envía la nueva invención de unas elegantísimas bolsas que tienen por objeto
dar cabida á los anteojos¡ bolsas que están provistas de lar
gos cordones en forma de asas y que prestan todo género
de comodidades. El modelo que ofrecemos hoy á nuestras
bellas lectoras indica la forma y adorno de la bolsa. Su
labor es de encaje irlandés. El lado anterior es de seda tafetán, tornasolada de rosa y gris¡ va adornada con una
bonita labor de encaje que se trabaja como encaje irlandés de cintillas de oro lisas, de tres centímetros de ancho
y o;o lavable de dos gruesos. Primero se hilvana la cintilla
á lo largo, sobre el dibujo, frunciéndola donde sea necesario en los bordes por medio de puntadas hechas con seda
am~rilla·1 se cosen más tarde los extremos del hilo por el
revés de la labor. Dentro de las hojas se tiende primero,
como nervio, un cordón de oro, doble¡ se rellena entonces
cada hoja con puntadas cruza~as, borda~as con el oro fino;
además, se_tr~baja en_cada hoJa un enre1ado, para el cual

Consultas para las Damas
ALGO DE TOCADOR

Pudín

Cuatrocientos gramos de pan rallado. Dos cuartillos de
leche. Medio kilo de azúcar. Diez huevos. Cien gramos de
pasas de Corinto. Setenta y cinco gramos de pasas de Málaga. Una copa de ron. Cincuenta gramos de manteca de vaca. Dos limoncillos en dulce.
Se hierve la leche con el azúcar, se mezcla con ella el
pan rallado y se deja reposar en una vasija de porcelana.
Se lavan y se quitan las pepitas y los palos de las pasas, y
se mezcclan á la leche cuando está casi fría, añadiendo las
diez yemas de huevo batidas y los limoncillos picados.
Se baña el molde con azúcar tostado, untándolo cuando
está frío con manteca de vaca.
Así preparado un molde, se añade á la pasta una copa de
ron y las claras de huevo, batidas á punto de nieve. Mez·
dando todo perfectamente, se pone en el molde y éste en
el baño de marh al horno. Tiene que estar ahí para cocerse
unas cuatro horas. ·

597

NtÍmero 2

se tienden los hilos á lo largo y se zurcen. Por último. se
cose el encaje sobre la seda, se hace un arreglo de cierre
por medio de anillos y se agrega conforme al grabado, grueso cordón de oro con borlas en los extremos.

***

El grabado número 2 representa dos servilletas ó tapetes, para colocarse debajo de botellones ó de platos. El centro de estos tapetes puede hacerse al crochet ó en tejido
de horquilla; de las dos maneras se ven muy' bien. La te·
la debe ser de lino muy fino y el bordado se hace con hilo
que tenga lustre. Transportados los dibujos sobre el fondo
de la tela, se bordan al punto plano, oblicuo, de relieve
sobre algunas puntadas rectas por debajo, las florecillas de
las coronas, las hojas, etc. El centro de estas margaritas diminutas lo constituye un ojillo; el recamado y los
tallos se hacen sobre hilos superpuestos. Las estrellas de
drivolités&gt; resultan muy vistosas siempre, y aquí dan á
los tapetes mucha distinción artística. El derredor de es·
tas servilletas va bordado al punto de ojal para evitar que
:,,e desflequen. Estas piezas son lavables y, por lo tanto, de
bastante duración.

Una morena:-Con mucho gusto doy á
usted las noticias que desea. Las pecas
suelen desaparecer con algunos medicamentos especiales para ' esto, como por
ejemplo: la leche antefélica, el jabón de
Reuter y otros. Si ninguno de ellos le ha
dado buen resultado, puede usted ensayar un remedio muy recomt:ndado para ese
objeto. Se llama'' Agua Oriental" y se expende en la botica de la colonia Juárez, de
esta capital. Tal vez consiga usted lo que
desea usando este medicamento.

UNA TARJETA
Mireya:-Tuve el gusto de recilíir su
tarjeta de felicitacion para el año nuevo.
Mucho le agradezco su amabilidad, y co·
rrespondo á sus finos deseos.

MODELO DE TRAJE
L. de la Parra:-Con mucho gusto doy
á usted el modelo que desea para hacer
un traje. Es de '!stilo medio impnio; los
tirantt$5 son del mismo género de la hhl~.

•
••

El grabado número 3 representa una armazón para tarjetas postales. Hoy qut: la moda ha impuesto el diario obsequio de ellas, no dudamos que nuestras lectoras se alegra·
rán cuando vean el modelo que tenemos el gusto de presentarles. Esta armazón se hace de madera, claveteada en
los lugares que forman escuadra, con tachuelas doradas
bastante anchas. La armazón puede ser dorada, pintada al
esmalte, pirograbada ó forrada en tela recamada en oro
( que es como la representa el grabado). En la parte superior
lleva un cordón cuyo color no desdiga del de la armazón
entera; este cordón sirve para colgar la armazón. No ~s
tampoco sencilla la colocación de las tarjetas (nos refen·
mos á la elección de ellas, pues por lo que hace á soste·
nerlas en el bastidor, es muy sencillo el procedimiento: la
tachuela que clava las esquinas se dobla por debajo para
que agarre las postales), nos referimos á los colores de las
distintas tarjetas, recomendando que no ha,gan cont~a~t~s
chillones ni de mal gusto, lo cual redundana en per1u1c10
de la belleza artística del armazón.

en bordado á la duquesa. Puede usted h ,_
cer la colcha y el cojfn del mismo bordado
y as! resultará más elegante el conjunto.
Las cortinas grandes deberán ser iguales al dosel.

AMISTAD INCOGNITA
Diana:-Desde el momento en que usted me hace el honor de solicitar mi amistad, estoy dispuesta á ayudarla en todas
sus dificultades. En la que ahora me consulta. creo debido no contestar la carta de
su amigo, sin pensar a:ites, algún tiempo,
la respuesta que debo darle.
Espere usted, cuando menos, una semana para que él, á su vez, reflexione en la
injusticia de haber querido imponer á uste:l su autoridad sin tener aún derecho
para ello. Pero no conteste usted en seguida como desea; calma, querida Diana
la mejor fuerza es la de una energía tran:
quila y sostenida.

PARA LA TEZ

La camisola puede ser de muselina ó de
seda ligera blanca, alforzada. El cuello y
los puños, de pasamanerla de seda, blanca también.
MODELO DE DOSEL
Cbichar!ta:-Cumplo hoy la promesa
que le·hice, dándole un modelo para dosel,

Trébol:-Un depilatorio eficaz es el indicado en la siguiente fórmula: diez gramos de cal viva pulverizada; tres gramos
de sulfhidrato de sosa y diez gramos de
almidón. Disuélvase esta mezcla en un
poco de agua y aplfquese sobre el sitio
que se va á depilar. El efecto se produce
en veinticinco ó treinta minutos. Lávese
después inmediatamente con agua tibia y
póngase un poco de cold-cream.

DOS RESPUESTAS
Lucrecia:-Para teñir de negro las cejas
y las pestañas, puede emplearse algún
cosmético, pues produce el efecto que de-

sea usted y se lo puede quitar fácil mente. si no queaa á su gusto.
Para mejorar su tez, blanqueándola y
poniéndola tersa y suave, use usted •· Kaloduma, " que es muy eficaz para ese
objeto.
- No creo propio para la cortina de que
me habla ni la clase ni el color de esa tela; podrfa usted substituirla por damasco ó
cretona de algún color discreto.

ALGUNAS INDICACIONES
Provinciana:-No aconsejo á u~ted que
compre to_ca de piel ó de terciopelo, pues
en la prox1ma e~tación no son propias
confecciones tan pesadas que solamente
se llevan en el invierno.
-Si los matices claros no favorecen al
color de su tez, no es preciso que su traje
de baile sea en esos tonos; puede confeccionarse en colores vivos y aun oscuros
c~mo por ejemplo: en fresa, rosa antiguo'.
v10leta seco y verde malaquita. El uso de
la "écharpe" ósea de la banda larga hecha en seda ligera y atada á un lado del
talle, está muy aceptada, y le aconsejo
que ponga en su traje tan eleganta adorno, cuidando de que sea discreta la combinación del color de la tela en que está
hecho el traje y el de dicha banda.
-Las mangas plegadas de encaje, de
tul Yde muselina, continúan en gran rri·
vanza.

�EL MUNDO ILUSTRADO

598

EL MUNDO ILUSTRADO

599

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPECIAL PARA

"EL MUNDO lLusTRADO"

TRAn: DE BAILE.-Hecho en tul blanco, bordado de seda realzada del mismo color. La sobrefalda tiene forma
de túnica y en la orilla lleva una ancha guarnición bordada, lo mismo que en la parte inferior de la falda. El
cuerpo y las mangas son de tul bordado.

FoT. FÉLIX, DE PAnfs.-EsPECIAL PARA " EL MUNDO ILUSTRADO"
'!'RAJE DE CAttE.-Elegante traje, confeccionado en «charmeuse» gris 1 t e
Cami~ola de encaje veneciano y muselina de seda blanca, alforzada.
p a a. asaca bordada de

plata y acero,

�EL MUNDO ILUSTRADO

600

Los médicos más notables de la República certifican la bondad del ELIXIR DE
SAIZ DE CARLOS, el único específico que cura de verdad las enf~rmeda·
des del estómago é intestinos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Muy senor mio de mi distinguida conMuy grato me es hacer saber á Ud. oue
sideración:
T.?ngo la satisfacción de manifestar á Co11testo á Ud. su carta de fecha 18 del en todos los casos que de DISPEPSIAS
usted que siempre que he empleado el I corriente en la que se sirve pedirme mi estomacal é intestinal, no ligadas con le·
ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CAR- opinión acerca del ELIXIR ESTOMACAL siones orgánicas, he usado el ELIXIR ES·
LOS, sólo he tenido que felicitarme por los DE SAIZ DE CARLOS. Diré á usted que TOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, á titulo
buenos resultados obtenidos.
siempre me abstuve de prescribir á mis de digestivo tónico, he logrado beneficiar
enfermos los especlficos que están en bo- á mis enfermos de una manera perfecta,
Me es grato suscribirme de usted afe~ti· \ ga, porqu~ casi siempre los autores de cuando la DISPEPSIA ha sido atónica y
simo S. S.
tales medicamentos hacen un secreto de acompañada de dolor.
su~ componentes. Respecto del FLIXIR Espero recoger más observaciones, y
Dr. J. P. Gayón. 1 ESTOMACAL
DE SAtz DE CARLOS, co- me será satisfactorio comunicará Ud. los
mo su autor indica, su coiliposicion, cono- resultados que siga obteniendo á favor de
Profe~or de la Escuela N. de Medicina ciendo las sustancias activas que lo for· tan agradable preparación; creyendo desde México etc.
man, me decid! á aplicarlo en las afewo- de ahora que serán magnificos siempre
'
nes en que lo ere! indicado, una vez cono- que stpa manejarla, usándola en los casos en que debe modificar ó comb.ttir dicida la composición de dicho ELIXIR.
Así es que lo he empleado de preferen- cho ELIXIR, según las substancias actiSr. Dr. Saiz de Carlos.
cia en el CATARRO GASTRICO y en el V!1~. que entran en su esmerada compo·
..
GASTRO-INTESTINAL, tanto agudo como SICton.
Muy seflor roto.
crónico, en los adultos v en los niños. Los
r
t
buenos efectos del ELIXIR han sido cons- Soy de Ud. afmo. atto. S. S.
cum~lo un debet verd dera~en te g 0 tantes en el catarro gastrico y gastro·in·
al mamfe~tarle lo~ excelente, resultados testinal crónico, sobre todo en los casos
Dr. Salvador f. Alcalá.
del ELIXIR ESTOMACAL ~E SAIZ D~ en que dichas afecciones son dolorosas y
CARLOS, pues 8:penas empiezo á pres están acompañadu de diarrea. Lo he em· Director del Hospital Civil de Guadalacnb1rlo y ya he vt~to ceder a su uso una 1
t b'é
DIARREA de larga duración y rebelde á los P eado '.1_m I n con muy buen resulta.do jara, etc., etc.
otros me~ios de tratamiento, y ot~9: grave f:n~~!.mnos, después de la primera mY complicada d~ VO~ITOS cast mcura· As! es que creo que en los CATARROS
ble, durante la dtgestion.. .
..
GASTRICOS GASTRO·INTESTlNALES
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
No dud~ que esta. medicma segmra co· sobre todo crónicos, el ELIXIR ESTO~
Muy sefior mio:
rre~pond1endo en mt práctica á las espe- MACAL es un recurso con que debe con
ranzas que en ella tengo. f.undadas • Y as! tarse, pues que sus buenos res1Itados so~
Con verdadera sati~facción participo á
tendré e.1 gusto de partlc1párselo en su casi constantes.
Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ
oportumdad.
Queda de Ud. afmo.·atto. S. S.
DE CARLOS es una preparació:i que me
Soy de vd. afmo. s. s. Q. s. M. 8 ·
Dr. francisco de P Chacón. ha
dado brillantes resultados en las DISPEPSIAS, en general, y muy particularDr. Manuel Gutiérrez.
Profesor de Anatomla Quirúrgica en la mente en las GASTRALGIAS. Para esta
Escuela N. de Medicina de México, etc., última afección lo he empleado en mi ~ eProfesor de Ob~tetricia en la Escuela N. etc.
ñora con un éxito verdaderamente comde Medicina de Méxicó, etc., etc.
pleto.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Quedo de Ud. atento S. S.
Muy seflor mio:
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Dr. Carlos Tejeda.
He empleado en varios de mis enfermos
el
ELIXIR
ESTOMACAL
DE
SAIZ
DE
Muy señor mio:
CARLOS. y lo considero como un excelen- Profesor de CHnica infantil en la Escue·
la N. de Medicina de México, etc., etc.
Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMA· te eupéptico, buen tónico y digestivo.
CAL DE SAIZ DE CARLOS, y debO decir Su ~abor agradable hace oe e,ta prepaá Ud. que en los casos en que lo he usa- ración un medicamento de fácil aceptación,
do, se ha mostrado eficaz para combatir y el tener en su composición substancias
Profesor de Higiene de la Escuela Norale:unos sfr,tomas de las dispepsias, y de acción bien determinadas y ya conoci- mal
para Profesores de México, etc., etc.
algunos enfermos considéranse curados. das, como son la Quinina, Pepsina, Hierro, Cocaína, etc., garantiza su eficacia
El Médico Cirujano que suscribe certi·
Me es grato ofrecerme de usted afectl- en varios padecimientos del aparato di- fica
aue ha u•ado en distintas afecciones
gestivo.
simo S. S.
del ESTOMAGO. el ELIXIR ESTOMACAL
Dr. A. López Hermosa. DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy
Dr. M. Carmona y Valle.
buenos resultados.
.
Profesor adjunto de Cllnica y de ObsteDirector de la Escuela N. de Medicina tricia en la Escuela N. de Medicina de Mé- Veracruz, Julio 21 de tgoo.
de México. etc., etc.
xico, etc., etc.
sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy seflor mio:

¡

l

ª

ª

I

Carta. Blanca
LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA

CUAUHTEMOC
MONTERREY

Dr. R. Benítez.

De venta en Farmacias y Droguerías.-Agente General de América, Carlos S. Prats.
Apartado 468, México, D. F.

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�Et MUNDO ILUSTRADO

EL JURAMENTO

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La Torre de Babel

1
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IVIA Speri dejó caer el libro que leía: Les détours du
coenr, de Paul Bourget, sobre los muell~s almohadones de su chaise longue; tomó de la bande]lta de ~ronce
japonés la carta que el sirviente le pr~sentaba Y la miró ~n
instante, con sus grandes ojos a~ul-v1oleta, _antes de abrirla. El sirviente había desaparecido. Todav1a un mo1:11ento
siguió la carta en sus bellas 1:11an~s, carga~as de p1~~ras
singulares, rarísimas; y una misteriosa sonris~ ~parec10 e_n
la boca de Livia Speri. Al fin,, con un cuchilht~ de ho1a
de oro, cortó el sobre, sacó de el unas cuantas ho¡as delga·
A, B. C. Cod. 4th, Ed. i
das, de un lila palidísimo, cuyos caracteres finos y ~argos,
trazados con tinta violeta, se e~t;ecruza~an caprichosa·
Cod. !,p. .......
mente. La bellísima mujer tend1ose meio.r sobre los, almohadones, donde se hundía su cuerpo flexible, recosto la
cabeza de abundante cabellera dorada en uno de aquel.los,
aún más mórbido, y teniendo en una mano la carta, m1en·
tras la otra jugaba maquinalmente con una ca~ena d~ pequeños brillantes que chispeaban, como un hilo suhl de
agua, sobre su pecho. Livia leyó, queda y lentaµiente, lo
que le escribía Roberto Sforza, su. amante:, .
. , .
«Livia mía, mi gran amor, mi amor umco, mi u!h':110
amor: cuando ayer tarde, á tus preguntas cad~ vez mas ID·
quietas, cada vez más tristes, y luego convulsivas como los
latidos de mi corazón, yo no me atreví á responder la ver·
dad, dura y áspera; cuando yo, tembloro~o, d~sola~o Y
desesperado, á tu gran pregunta fiera y trág1~a: d1m~ si m_e
amas todavía, no pude responder con otr~. gnto de s1nc~1= ·
dad y tartamudeando confusamente te d~J~ que te escnb1·
ría esta mañana, hoy; cuando te auun~1e ~sta carta que
ahora fiel á mi promesa, te envío, yo vi palidecer tu semblant~ descomponerse como si fueras á morir. ¡Y todo por
mí, sólo por mis palabras, sólo porque t~ ha~ías acaso pre·
visto, comprendido que esta carta mía iba a_ llevarte una
palabra terrible! ¡Cómo sufriste en aquel mmuto Y cótD:o
sufrí yo con tu sufrimiento; cómo quise tomarte, e~ m1!
brazos estrechar tu cuerpo inerte, del que parec1a iba a
escapa~se la vida, besar tu rostro lívi~o don~e no quedaba
una gota de sangre! Y no: permanecí mmóvil, mudo, t~mbloroso, lleno de espanto y de dolor, y m~entras te escribo,
querida mujer, revivo el instante trágico de anoche, Y.
tiemblo y me estremezco, pensando, sabiendo que esta m1
!:O&amp;.. r. !:;6,.lliio.... .~r.., carta
renovará en ti, cuando te llegue, el supremo espa~mo,
arrancándote las lágrimas y los sollozos más convulsivos.
Lo pienso lo sé· y te escribo igualmente la carta y te doy
este saeta~o mo;tal horrorizado de mi crueldad, porque
soy cruel y porqu¡, ... 'debo serlo, ya que prometí, ya que
juré, y un hombre de honor debe cumplir su promesa Y
sostener su juramento! .
.
.
&lt;Livia, Livia: ¿recuerdas aquellos ardientes primeros
días de nuestro amor, tan ardientes que parecían tor~~ntosos, tan elevada temperatura alcanzaba nuestra pa~1on,
tan alto íbamos allí donde hay demasiada luz, demasiado
calor, donde udo queda deslumbrado, cegado'{ lQuién ~e
hubiera atrevido á dudar de nosotros y de nuestros senh·
mientes, cuando nos sentíamos más fuertes y más altos que
nuestra humanidad, cuando lo que nos abrasaba el alma Y
los sentidos no se parecía á nada de cuanto habíamos sen·
tido hasta entonces, á nada de cuantos otros sentía_n en tor·
no nuestro'l ¡Todo era tan pequeño, tan mezqumo Y tan
miserable ante nuestro amor, ante el ímpetu violento y tu·
multuoso de nuestra pasión! Y al mismo tiempo, i~~~ntas
veces en aquellos primeros tiempos pensamos y d1pmo;,
hablando para nosotros ó en voz alta: podemos morir no

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otros; pero nuestro amor no puede morir!

&lt;lQuién fué, después, el primero en ~udar de _n_uestr~
amor? ¡No yo, Livia mía, no, no! La tnste prev1s1ón, ~
amargo presentimiento, la venenosa duda, la sosp~cha al ·
sigante, no nacieron en mi alma: en la tuya nac1ero~ un
día, primero vagos, lentos y fugaces; luego más pr~c1sos,
más dominantes, más insistentes. Tú dudaste la pn~~ra,
Livia y seguiste dudando siempre, y siempre enturbio la
duda'tus alegrías; y yo leía en tus ojos azules de fondo
violeta la dolorosa incertidumbre que todo lo acecha Y lo
mancha en nuestras fiestas y en nuestros placeres. Yo te·
nía fe en ti en mí en el amor; tú eras como una flor her·
'
'
mosísima, pero
cargada
de veneno; eras como un~ f ru ta es-•
pléndida pero llena de ceniza. ¿De dónde vema tu pro
funda de~confianza que toda mi adoración no lograba ven·
cer? ¿De dónde venía tu mortal pesimismo que me .espan·
taba y me torturaba, ya que, amándote intensa y sm~e~amente yo no sabía combatirlo? ¿De dónde venía tu cinis·
' á cada instante, relampagueaba a, mi· vis
· t a y me
mo que,

ELMUNDO ILUSTRADO
causaba horror? iQuién sabe! Entonces yo sentía mi razón extraviarse ante ese espectro de nuestro amor muer·
to, que los ojos de tu alma veían casi
de continuo levantarse entre nosotros:
ahora, pienso que tú eres más sensible que yo, que tú veías mejor, que
tú veías, mientras mis ojos espirituales estaban ciegos!
&lt;Y entonces, un día más triste que
los otros, un día que te vi realmente
alucinada, como si la muerte no quisiera ya apartarse de nosotros, tú conseguiste de mí el cruel juramento.
Tú, turbada como nunca, convulsa
como nunca, me obligaste á jurar; y
yo te juré, Livia Speri, mi amante,
mi amor, yo, Roberto Sforza, tu amante, juré que el día en que estuviese
cierto de que no te amaba ya, te lo re·
velaría sin ambages, rudamente, brutalmente. Tú me lo impusiste, tú me
lo impusiste en nombre del amor que
aún nos unía, porque tú no debías sufrir la suerte de las otras mujeres me
nos amadas, poco amadas, no amadas
ya y á quienes se sigue mintiendo un
amor desaparecido, por piedad, por limosna. ¡Nada de piedad, nada de limosna! decías tú; y pedías la verdad
por terrible que fuese, la verdad que
abate, pero que no humilla; la verdad
que hiere, pero que no pisotea; la
verdad que mata, pero de un solo
golpe, y no la piedad, no la limosna,
quehumillan. que pisotean, que arras·
tran por el fango un alma con toda su
dignidad! Te amaba, Livia: tú me amabas: creía en ti, en mí, en el amor;
pero sobre mi honor y sobre mi conciencia juré que ni por un instante
te mentiría, que te diría la verdad
entera, como si me encontrara ante el
Juez Eterno, cuando yo dejase de
amarte.

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&lt;Livia, soy un hombre honrado; no
puedo faltar á mi palabra ni hacer
traición á mi conciencia¡ debo mantener mi juramento. Ya no te amo,
Livia. ¡Ah, qué escuchan misoidos el
grito sordo de dolor que te arrancará
esta terrible verdad, dicha á ti que me
amas, que me amas todavía y, bien lo
sé, mucho, no lo he dudado nunca!
iAh, que veo tu querido semblante pa·
lidecer y tus bellos ojos cerrarse, pa·
ra de nuevo abrirse bajo un río de lágrimas! ¿Por qué me hiciste jurar entonces? Yo no te amo ya, Livia, no
por culpa tuya, porque tú eres la
amante ideal, la enamorada ideal; ni
por culpa mía, puesto que yo te res·
peto, te estimo y te quiero; sino por
culpa del amor que ha pasado, que
ha muerto, no sé cómo, no sé por
qué .... Ya no te amo; pero si no hubiese jurado, Livia querida, yo po·
dría esconder esta verdad terrible y
hablar el idioma del amor, perfectamente, lo mismo que antes, sin causarte este dolor inmenso, mintiendo,
mintiendo por bondad, por ternura,
por lástima, como miles de otros hombres y de otras mujeres mienten.
¿Por qué me hiciste jurar? ¿Por qué
juré'? ¿Quién me tentó entonces, por
qué me tentaste entonces para que yo
deba ahora hacer sangrar tu corazón,
tu corazón que me ama y del que la
menor gota de sangre es sagrada para
mí? iAh, Livia, Livia! /.por qué no
quisiste que fuésemos como los otros?
¿por qué no podemos ser como los
?tros? Yo no te amo ya, pero ¿qué
importa, qué importaría si tú no lo
supieras, si yo no hubiese jamás debi •

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IL USTRADO

605

60l
"Por más de !:íO
aiios he tenido
constantemente en
mi casa el Pectoral
de Cereza del Dr.
Ayer. Mi padre
me dijo
repe~idas
veces que
me salvó
la v i &lt;la
cuantll'
y o era
muy jo·
ven."

En miles de hogares el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
consigna tradicional de la familia.
Primeramente lo tomaron los abuelos, después los padres y ahora lo
toman los niños. Para resfriados,
toses, bronquitis, crup, tos ferina,
gripe, inflamación de la garganta 6
de los tubos bronquiales, el

Pectoral de Cereza
del Dri Ayer
se halla preeminente sobre todos
sus rivales. No contiene alcohol ni
veneno. No ha de aceptarse ningún substituto.
Cnd(l, frasco ostenta la fórmula en In
á su mf.clico lo
,.,,,,, opina cl&lt;:l J',·ctorat ele Cereza c/t·l

1·nt1,Tatn, 1'1·er¡w1.tc usted
J;,,, A.ye,•.

l'~eoaTado por el DR. J. C. AYER y ClA
Lowell, Mass., E. U. do i'....

do decírtelo'! ¿Por qué has querido
á la fuerza levantar, hacerme levan
tar el velo del misterio? En el sal(rario del templo no se entra; los que lo
hacen, caen fulminados.
&lt;Livia, yo sufro inmensamente pen·
sando en lo que sufres tú. No te amo
ya¡ pero soy un hombre unido á ti
por una inmensa simpatía y por una
inmensa gratitud; siento el lazo humano que me liga á ti; siento tu dolor
como si fuera el mío. Mi coraz6n está
vacío de amor, está libre de amor; pero hay en él una ternura singular,
que mezcla con su~ ardientes lágrimas de de~esperación las frías de su
desconsuelo. ¿Qué harás tú, Livia, de
ti, de tu vida, de tu coraz6n, de tu
alma? ¿Qué será deti ? Yonomeatrevo á preguntártelo: yo no me atrevo
á llamará tu puerta: yo no me atrevo
á verte. Sería mi deber, mi alto deber,
correr á consolarte del dolor que te
causo: me falta el valor. ¡Yo, un
hombre bueno, un hombre dulce, un
hombre justo, venir á convertirme en
un verdugo, y tú, tú en mi víctima,
sólo porque ju1éun día revelarte que
no te amaba ya cuando ya no te ama·
se! ¿Por qué, por qué me hiciste jnrar't ¿Qué demonio, enemigo tuyo. te
inspiró en aquel instante tatal'? ¡Ah,
Livia! /.qué has hecho ... qué hemos
h• cho~ Si el amor ha muerto, como
mt1ere siempre, yo no soy culpable:
si ya, ante el amor, no siento sino el
hiele de la indiferencia, no soy culpable, porque millares de seres son
así¡ pero si parezco un infame, es por
ese juramento que tú me arrancaste,
del que estoy mil veces arrepentido,
pero que he debido cumplir hoy ....
¡terrible juramento que me hace tu
verdugo y á ti mi víctima, Li via querida .... verdugo y víctima, yo que te
he idolatrado, y tú que me amas, que
me amas siempre, pobre, pobre adorada víctima mía! ROBERTO SFORU».
L., víctima reley6 la carta, y una
sonrisa, aún más profunda y miste·
riosa, apareció en su boca. Después
tomó de nuevo el libro de Bourget y
prosigui6 la lectura sosegadamente.
MATllDE SERA(',

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El llllstr de vtrctnle 1\l'yrdab1 es soberano contra todos los accidentes de
la menopausa O sea el retorno de la edad : hemorragias. congestiones,
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�EL MUNDO ILUSTRADO

606

ELMONDO ILUSTRADO

INVOLUNTARIA ~TRAICION
Esto plisaba en carlsbad. ·un amigo
mio, secretario de la embajada otomana en
Berlln, hablame invitado á pasar una temporada en aquella pequeña Y elegante estación termal de Bohemia, en la cu~I'. á
pesar de todos sus encantos, me fastidiaba soberanamente.
Uno de los atractivos de la temporada,
I atractivo que á m! me dejaba completamente frlo era la estancia en aquel lugar
de Bismar~k-Bismarck en todo su poder¡y
prestigio,-que salla por la mafiana á dar
un paseo, gravemente, con pasos lentos,
seguido de dos enormes perros que eran
sus favoritos. La salud del canciller de
hierro estaba un poca resentida. Este hombre importante cambiab11 de aires, tomaba
reposo Ysu presencia se prolongarla ha~ta el fin de la estación.
Yo tenla la nostalgia de las playastrar:cesas· el deseo irresistible de irá respirar ei hermoso aire de la mar abiert~ .se
habla apoderado de mi como una obses1on •
y ya iba á romper la polltica_ para rogar á
•
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?
mi amigo que me dejara partir, cuando un
1
1 estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues atractivo nuevo me hizo cambiar de re~o¿ Es Ud calvo, tiene el pe o e~f~:amente mi verdadero " Hair Grower ". Ex.pe·
le conviene entonc~s conoce:¡f~u eficar.ia No quiero que lo compre si no ha de lución: la eterna aventura: una mo¡er.
Una mujer exquisita á fe mla, intere~ante
riméntelo y se da1da cuenta so voy 11 hác; r a Ud la proposicion siguiente :
darle buen resuka o, Y por e
• •
hasta el delirio por su aire de exotismo,
por si rara distinción, por la atmo,tera
i me e.scr1"be Ud en los tres dia.s que vienen le enviare
de vago misterio que la envolvla toda ~nORATIS una caja de mi verdadero '' Hair Orower ,, .
tera. Sola bajaba al comedor del hotel, m.
d
uestra ateniéndose al modo de empleo que le indicaré. diferente á la admiración que provocaban
u qu.
es~ da. buen resultado y desea más, me complaceré en su linda cabeza aureoleada de oro Y~u
Quiero que
Si. reconoce
Uduse
luego
lindo talle, rebosante de finura Y gracia:
mandárselo p_or_unt pr~~o:s~~u~~~;tra ABSOLUTAMENTE ...- - - - - - era una mujer severa Y altiva, que sabl~,
El ofrec1m1en. o rueba de la confianza que yo teng)
con los ojos, poner á respetable distancia
GRA'fIS eds Ida m~J.ºttf r Grower" de John Craven-Burleigh.
en m1 ver a erho es'su confianza de Ud. y conste que
á sus admiradores.
Lo que deseo a ora.
d' d
A Vd solo
te caso el unico que sale per ten o sov yo.
.
.
Yo estaba loco por esa mujer. Después
es esta una tarjeta postal, franqueada de 4 cents, que me
de algún tiempo, habla yo logrado _acere cu
d
d'cha muestra
escriba pidien eme i oner en mis anuncios elogios y pre·
carme á ella Y hacer su conoc1m1ento.
~.o me gusta exp erca de los maravillosos efectos de
.
tensiones exagerad~s ac er .. Quiero que vengan 1 como han de venir, de lar ¿Cómo? No lo sé. Por una perseverante
mi verda iero " Hair IGrow qu; ootendrán segurament ~ feliz resultado, como b, admiración que yo le dejaba entrever. á
personas que lo emy een Y han hecho uso de él.
cada momento; por una multitud ~e humilsucedido con todas dsdque " Hair Growcr porque Creo que hará crecer el pelo des miradas, de discretas atenc1~nes ;ue
No vend.o el ver ª. er~ia ro ia que sí lo hace crecer. Hace años e )COntrábaD?e le impartia de lejos; por esas de11~ade.. a:
de
nuevo.
Se por exprien
yo completamente
ca vo Yalgs ctarenta dias de emplear mi preparac10n me sahó indefinibles á las cuales una muJe_r, po
un pe_lo hermoso e ~es?, todos los llamados " Regeneradores del C~bello" q~e muy ad11lada que esté, no es insens1b_le.
St ha emplea. o
MUY ENCARECIDAMENTE que me escnb~ RepettLlegamos al fin á ser buenos amigo~.
se venden por ahi, le ~up1~~chas señoras y caballeros diciéndome que hab1an usado ¿Sólo amigos? SI; sólo amigos_. Todas mis
das veces me ha.n escn:o .d s sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
varias preparaciones
Grower" de John Craven-Burleigh les volvió a salir el impaciencias y ardores juvemles-:--no tenla yo sino veinte años,-todas mis declapleado el verdadedo ·sª tenían la cabe3a cubierta de fuerte y sedosa cab:llcra.
pelo y muy poc~1 11espue
li u;do Preséntase bajo forma i:le pom1da y su em- raciones, todas mis galanter!as, ~o _puMi prep~
nod~b~n S~rte t;n buen efecto en el hombre como en la mujer dieron decidirla á concederme s1qu1era
pleo es senci OY a~ad ;s absolutamente inofensiva.
. .
sea cual
.su etan t'o Ycomo la calvicie I Nada afea tánto la fisonomía de las una pequeña muestra de amor.
Nadafuere
enve¡ece
Mas por ser yo en c_arlsbad su umc~
personas. l
Ud ues HOY mismo, l. le enviaré GRATIS, a_vuelta de correo, una caballero, el único con quien consen~I~ sa.
Escndbalme
!ir en algunas ocasioms; por adm1t1r m1
muestra
e verdadepro ,, Hair Grower ' de John Craven-Burle1gh.
compafüa, todas las ma ñanaS , á. la hora
·a
1el almuerzo, y porque i o se pierde J ~
más la esperanza de ganar la Pª'.tid
(Rayo•
B, rue Mlnars, PARIB
completa, me sent[a enteramente dicho:
so, y mis sentimientos y esperanzas ere
clan más y más continuamente.
Ella estaba inscrita en el libro del hotel con el nombre de madame Weber; se
decla austriaca, viuda-1cuán Joven!~~
hablaba correctamente el francés, annq
n-1111 D)JIAL - Comlllllca al rostro 1111&amp;
nNORA PUREZA, PE"""
~•
con un cierto dejo de acento extranjero
1111 akralopelado luoomparabl,t
y delicada belle.za, dllll&amp;
blg~• oolore1 Rcia y Raquel Blanco de 1111~ p11reza
1 11111
que no parecía el de una austríaca. En decuatro tonoe ell ea
arroJ de lu reJuu .., los reyes de loa polvOI e ll'l'OI,
tba&lt;&gt;lula. Son,-QNE
loa poLIVOSPl~ISU
.. AYENUE DE L'OPtRA, PAIIIS.
rredor de ella vela ro, sin razón aparente,
, _ _

·, ES USTED-CALVO?
s

re

UNA CAJA

GRATIS

fº

II

Ji 0 )t

.~'1f1/

1t º

•

.ª

JOHN CRAVE~·BURLEIGH
J36J,

como una impenetrable intriga. Todo esto
aumentaba el encanto.
Un suceso inesperado y extraordinario
vino de pronto á romper este idilio.
En una hermosa mañana, mi amigo llegóse á ml, y sin más preámbulo que un
rápido saludo, exclamó:
-¿Quieres hacer un señalado servicio
á Bismarck?
-¡Un servicio á Bismarck!-le respond!
admirado.
Y mi amigo, categóricamente y con la
mayor seriedad, agregó:
-Si, un servicio muy importante para
él y muy sencillo para ti.
-¿De qué se trata?-le respoodl picado
de la más viva curiosidad.
-E.cucha: Tú te desayunas todas las
mañanas con madame Weber ¿no es esto?
-Sl.
-Pues bien: entre la sopa y los huevos le
dirás, simplemente y sin ningún comentario, estas palabras: "¿Sabe usted que
B1smarck acaba de partir para Berlín? Ni
una silaba más, sólo esto. Y si ella se
muestra incréJula á la noticia, tú insistirás como si se tratase de una verdad absolutamente cierta, asegurándole que lo
sabes por tu amigo, el cual ha ido á la estación á acompañarle y le ha visto partir.
BLmarck no ha salido en esta mañana á
dar su paseo con el objeto de prestar mayores vi~os de verdad al ·•canard."
Q 1eJéme sorprendido. No entendía una
palanra Je a.¡uello. Pedile explicaciones;
pero no me las dió pretextando que él tam·
poco entenJla nada y que no se había
atrevido á interrogar al ••grande hombre."
Y como yo me n !gas e ab,olulamente á
prestar mi concurso al inexplicable capricho de aquel hombre que me era sobera·
nam ente antipático, mi amigo insistió,
u,ó de toda :.u inflt!encia, de toda su persuas1ó.-, a :aban Jo por decirme:
-NJ "eas niño; hay que estar bien con
estas gentes de importancia.
A pesar de todo, no cedl un punto en mi
propósito. Mas ¡ahl de pronto cambié de
re,;olución: una idea acababa de cruzar
por mi cerebro: entre Bismarck y mi adorada 0Jlcinea habla una intriga. Era pre·
ciso descubrirla.
Tenla yo veinte años, lo repito; las ideas
á lo~ cuatro vientos.... Y los minutos
corrla:i, corrlan. La hora del desayuno se
aproximaba; no habla que perder el tiempo en reflexiones.
.
M.1dame Weber estaba ya en la mesa,
llegué precipitadamente, y procurando cal·
mar mi emo.:ión, tomé asiento Junto á la
hermosa dama, que me recibió con una sonrisa discreta y cariñosa. Casi no le hablé
esperindo tener mi voz tranquila para hacerlo. Por fin, después de la sopa, lancé
la frase conveniJa:
-¡,No sabéis? Bismarck ha partido para B~rl!n.
-¡Cómol- exclamó sorprendida-¿Bismarck ha partido as!. ..... de pronto, sin
avisar ... sin avisarlo á nadie? ¡Es imposible! ...•
-Tan posible es-confirmé yo- que mi
amigo acaba de volver de acompallarlo á
la estación.

607

Este irrecusable testimonio causó en ella
la más extraña impresión. Precipitó el al·
muerzo, se levantó antes de tomar los postres, salió del comedor y .... no la volvl á
ver jamás, ¿lo ols bien? ¡jamás!
Mi adorada amiga era una espla rusa ...
Y yo, que abrigaba por ella tan tiernos
sentimientos; yo, que Je debla tanto reconocimiento por las pruebas de amistad
con que me favorecla; yo la habla traicio·
nado como un cobarde.
La noticia que acababa de darle, y que
debla tener para ella una singular y alar·
mante significación. la habla obligado á
correr al telégrafo, hacia donde los "mouchards" alemanes la hablan seguido encontrando en este hecho la prueba irrecusable que se esperaba para considerarla
como una espla.
Madame Weber fué arrestada.

Rompl para siempre el lazo de estrecha
amistad que me ligaba á mi amigo, por
más que éste me declarase que nada habla sospechado de aquel capricho del
"grande hombre." Y algún tiempo después recibl la orden de ¡" El Aguila Roja,"
por "servicios prestados." Devolvlla inmediatamente, con una carta en la .cual
vertl toda:mi impotente rabia y todos mis
remordimientos-por haberprestado aquel
involuntario é indigno servicio.
Y aún ahora, después de tantos años,
este recuerdo, tan lejano ya, que en mi
orgullo de caballero y de gentilhombre ha
dejado imborrable mancha, me persigue y
me obsesiona, obligá.ndome frecuentemente á exclamar.
-¡Dios mio! ¿qué habrá pensado ella de
m!? ....
S. KERVAL.

))))))))))))*((((((((((((

LA PERTUISINE
De todos los problemas que la ciencia ha tentado en resolver, la
supresión de la calvicie ha sido uno de los más importantes delante
la cual ha venido á tropezar.
Hoy día, ¡!racias al descubrimiento de la PERTUISIN8, el
problema se encuentra resuello.
Este producto únicamente compuesto de plantas exóticas detiene
la propiedad sin igual de hacer crecer de uuevo el pelo á toda
perso11a c11yo bulbo peludo tiene todavía fuerza vital.
La PERTUISINE e11érgico regenerador se emplea por medio de
lociones día y noche obrando sobre el bulbo peludo en el mismo
sitio de la enfermedad.
La PERTUISINE aplaca y enraya las cuidas de pelo las má!
abundantes comunicando á la cabellera una nueva sustancia nutritiva
y un lucimiento inesperado procurándole un desarrollo completo.
Por fin, la PERTUISINE viene á combatir los malos resultados
debidos á las ondulaciones, malos tintes y descolorimientos tanto en
voga entre un número muy crecido de seño:·as.
Al pié de la presente, la atestación con reproducciones fotográficas
viene á ser mas comprobadora que todos los discursos.
Pari1, 11 de Diciem~r, 190~.
Muv 1Jeñor mto,
Me es grato dirigirle á
V. 1•úbllcamente mis más
eincero/J ag,-adeclmlentos
po,- los resultado.~ que obtuce ron su PERTUISINE,
La he emple¡¡do IIIU!f regularmente desde el mes dd
Agosto último y de acuerdo
con sus prescr,pcionl'.~( E.i;tra nueco por la mañana 11
Emtra Emtra de 1wclte)ltabie11do notado que al pri11.
cipio su pl'Oducto hal. a
detenido la caída de mi
pelo haciendolo crecer d e
n u eco po,·o tlemoo desoués,
aft romo lo demu,·st,.o.n /aj
dos fotogra(ius r¡ue le adjunto, una indtcm1do el
principio del trata111imto
la otra la conclusión.

u

Quedo de

v. A. s. s.

Firma : M. T111 11110,or,

ANTES

DESPUES

31, Rue de Citazelles.

D&amp;PóSITO G&amp;N.B:Rü.: PARIS·LEVALLOIS, 18, Rue des Arts.

Depósitos en México: J. LABADIE y Sucs. y Cía.
Sa. calle de la Profesa.

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ESPECIAL DE LA COMPANIA CERVECERA

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~ - ~ , C erveza negra tan buena como la m e jor de Alemania. Está compuesta - ~ con el m e jor Lúpulo y Malta de Munich.

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--•-

1

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.

L a ge nte d e buen gusto la prefiere
Es por todos conce ptos recome ndable

.............-i

�EL MUNDO ILUSTRADO

610

EL MUNDO ILUSTRA DO

AGUA de los
CARMELITAS

-

BOYER

BOYE R
6, Rue de l'Abbaye, Paris.

-·-

JAQUECAS,
DIGESTIONES PENOSAS,
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contra las:

tómese de."1•

é._;¡

tlP. la con,~d,1 un·1 1·1h·ltt11 nd,,

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En tiempo de epidemia :

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Médico encargado del departamentp de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

EL DESPERTAR
de la Bella Durmiente del Bosque
Arrodillado al pie del iuntuoso lecho,
donde reposa la bella dr · miente, el príncipe encantador le dice 1..on voz t rémula:
-¡Oh princesa, divina princesa! ¿queréis amarme?
-Amigo mío, responde la princesa apenas ha despertado, vamos primero á casa
de la modista; mi traje debe estar muy
pasado de moda; ¡figuraos' cien año~ hace que no cambio mi •toiletten; este tiempo es muy largo para una linda joven.
y rápidamente, la princesa salta de su
lecho.
-Pronto, exclama, mis caballos, mi
carroza.
Mas apenas se remueve el carruaje para sacarle fu era de la cochera, se rompe
.
.
y cae en el polvo.
-Material mal con~ervado, dice la prmcesa; pero una ama de casa no debe jamás
perder el tiempo; vamos á pie! e~to me
desentumirá. Hace señal al pnncipe para que la siga, y bé aquí á los dos ca~inando á la ciudad, saliendo al fin la prmcesa de su torpeza causada por un siglo
de inacción. Estaba como un pajarillo regocijado; corría y saltaba alegre~ente;
en cambio, el príncipe iba muy fatigado;
para llegar hasta ella con el auxilio de la
buena bada, su madrina, le había sido
preciso triunfar de espant, ,os peligros y
de afrontar duros trabaj, ·
Llegaron los dos á casa&lt;-~ la modista;
tas obrerillas se apresuraban á poner orden en los salones que habían descuidado, por el sueño de cien años en que to.do
el reino se había sumergido. Era preciso
limpiar las agujas enmohecidas, y destruir los hongos indiscretos, que habían
crecido entre las piezas de tela.
- ¿Qué tenéis de nuevo? preguntó la
princesa.
-Lo más notable, contestó la modista,
es el traje color de luna y el de color de
sol.
.
.
- )Iuy bien, replicó la pnncesa; sm
embargo, enseñadme algunos otros colores de trajes.
J,a modista le mostró diversas lelas,
que la princesa palpaba go:osamente. _El
príncipe encantador se babia adormecido
sohre una silla; ella le tiró por una manga, después de haber ma~dado á hacer
ciento setenta y cuatro traJes.
-¿Nos volvemos ya? preguntó él.
-Veamos, amigo mío, respondió ella,
¿pretendéis que vaya yo con la cabeza
descubierta?
El príncipe, por tanto, tuvo que acompañarla á casa de otra modista, donde
ella compró seiscientos cuarenta y dos
sombreros.
-Héme aquí habilitada siquiera para
ocho ctías, exclamó ella.

***

-¿Habéis terminado vuestras compras?
preguntó el príncipe.
- No por completo, dijo ella.
- Princesa, exclamó el desventurado
joven, tened piedad de mí; pensad en las
fatigas que he soportado para llegar has-

ta vos; he matado gigantes, he combatido
contra terribles dragones· que arrojaban
llamas, y con los cuales la guerra ha sido
peligro~a. Esta misma mañana he matado á cierto malvado brujo que pretendía
transformarme en una botella; me siento
extenuado de fatiga.
-Un pequeño esfuerzo. amigo mío, res,
pondió la princesa; vuestro deber es seguirme; ¿no sois mi prometido?
EJ príncipe tuvo' que seguirla y acompañarla á casa de la corsetera, la vendedora de ropa blanca, á comprar guantes
y otras bagatelas.

•

**

Volvieron á palacio hasta la hora de
comer, para tomar el lugar de honor, en
una mesa ~untuosamente servida y rodeada de cabablleros y damas de la corte. La
comida fué esplénd i la y presentada con
majestuoso orden y solemnidad. La princesa comía. bebía y charlaba sin interrupción. El p1íncipe, á quien envolvía
una laxitud absoluta, hacía estuerzos supremos para s,nreir á las damas, y sobre
todo para no dejar caer su nariz ~obre
las copas alineadas delante de él. Termi.
nado el festín, se escucharon los primeros
preludios de la orquesta.
-¿Qué es eso? preguntó el príncipe encantador.
-Es el baile, respondió la princesa;
dadme l? mano, amigo mío.
En la plataforma del salón los mú~icos
tocaban con furia. Como ellos salían también del letargo general, y en todo ese
tiempo no se hHbían ejercitado, que~ían
reparar la habilidacl que habían perdido.
E l baile acababa de comenzar. Mas ¡cuán
diferentes eran aquellos extraños movi
miéntos de las tranquilas evoluciones
que habían enseñado al príncipe los profesores·y ayos de su reino! ¿Dónde estaban las suaves gavotas, los apacibles minués, las indolentes pavanas que él había aprendido?
La p rincesa y su corte se dislocaban
en ritmos fren éticos, y en vez de moverse
según las cadencias armoniosas lo indicaban, se entregaban á saltos desordenados brincaban con las manos en alto Y el
cue~po vuelto hacia atrás, ó bien se torcían la espalda como acróbatas.
El príncipe, desde luego, rehusó tomar
parte en estas locuras que le disgustaban
un poco; mas se le había arrastrado, aunque sin aliento, y le obligaban á estos terribles ejercicios coreográficos.

•

* * terminaba el baiAl amanecer, cuando
le y el príncipe se disponía á gozar de u~
reposo tan bien ganado, oyó sonar brillantes fanfarrias.
- ¿Qué es esto aún? exclamó alarma~o.
-Es la partida de caza, replicó la pnncesa.
-¡ Cóaio! ¿en seguida del baile?
-Naturalmente.
- Excusadme, yo no puedo acompañaros, dijo él.
-¡Vamos, insistió la princesa; ¿acaso
no tenéis fuerzas ya para complacerme?
Tened cuidado, os va á ser muy dif~cil
establecer vuestro prestigio en este re!llo
donde vais á gobernar dentro de poco
tiempo. Es un uso inmemorial en unes-

611

tro país que el soberano presida personos-se conte uta ron con reprimir una son·
mouio; por fin ella consintió; mas no sin
nalmente todas las fiestas de montería.
risa, no osando faltar le al respeto ; pero .advertirle que tenía demasiadas cosas en
Vuestra ausencia daría á conocer la poca la princesa no escaseó sus burlas. Le la cabeza para pensar en el amor. La ceestima en que tenéis las costumbres na- cumplimentó oor la modestia que le im- remonia se efectuó apresuradamente y
cionales; pnede ser mal interpretada, y pedía disputar á sus vasallos la gloria de el programa de diversiones continuó veno me admi raría que tuviera para vos fu- las hazañas de la caza, y también sobre rificfodose después de que ésta hubo ternestas consecuencias.
el poder de un 6rgano respiratorio, capaz minado. El príncipe obtuvo solamente
El príncipe ~e rindió á estas razones y
de llevar el espanto mád allá de las fron- un cuarto de luna de miel, obligado, como
venció su cansancio; en tanto que la prin- teras del reino.
estaba, á asistirá todas las fiestas,además
cesa cambiaba su •toilette», él se quitaba
El príncipe fingió no haber notado la de las ocupaciones necesariasparagober·
apresuradamente sus escarpines charola- ironía de estas palabras; no quería des- nar el reino. Todos los negocios se desdos, para calzarse las grandes botas de pertar querellas en un hogar que aún no pachaban con una celeridad extraordinacaza y tromba FU jubón de raso blanco existía.
ria; se vivía doble en ese palacio donde
por una t única de paño obscuro.
Sin embargo, fué preciso aceptar una reinaba un movimiento continuo. Desde
Cuando dejaron sus habitariones, en- triste verdad, que era suficiente para ex- la mañana basta la noche, las puertas se
contraron en el patio de palacio á todos plicarse la extraña conducta ele la prin- abrían con estrépito y los cortesanos palos caballeros y damas de la corte que ya cesa: por haber dormido tanto tiempo,
saban corriendo como un torbellino por
los esperaban. Sus caballos piafahan; los estaba, al presente, demasiado despierta. los si.Iones, corredores y escaleras. Los
monteros contenían con trabajo la impa- \'ivía en una agitación perpetua, en una
ayudas de cámara galopaban igualmenciencia de la jauría. J.a princesa saltó li- fiebre que comunicaba á su derredor. Los te y hasta los guardias hacían su ronda
gera sobre s11 corcel, en tanto que su pro- festines sucedían á los almuerzos camá todo correr. En la noche se descansaba
metido subía penosamente subre el suyo.
pestres; los bailes á los festines; los tor- un poco de semejante batahola; pero esa
Fué una cacería muy accidentada, se neos á los bailes; las representaciones dicha duró breve tiempo. Una ocasión, en
perseguían varias piezas de importancia,
teatrales á los torneos. Las recepciones, que el príncipe reposaba tranquilameny hubiera sido muy mal hecho cesar en
los paseos en carruaje, las serenatas, los té, fué despertado ele improviso por un
un ejercicio tan divertido. Mas el ciervo, juegos de pelota iban siguiéndose sin
ruido espantoso. Temió que un rayo huque como todos los seres de ese país. sainterrupción. Entre ese torbellino de di- biese caído sobre el palacio, y saltando
lía del letargo de un siglo, tenía una forvt:rsiones, el príncipe había suplicado de su lecho, salió para informarse de lo
midable resPrva de fu erzas. Durante va- inútilmente á la princesa que se dignase que pasaba. Su asombro fué grande al
rias horas, la persecución fué encarniza- conse,,tir en la celebración de su rnatri- verá la princesa que jugaba al boliche
da á través de sitios despejados y de zarzales espesos. Se tuvo una gran dificultad para reducirlo co11 los ladridos ele la
Proveedores
de S.lf. el Rey
patentados
de Inglaterra.
jauría. Por fin, fué alcanzado por el jefe
de los monteros, con todas las reglas del
arte. 'f erminada la cacería, volvieron
alegremente al palacio; mas al caminar
por el bo5que, escucharon un ronco rugi.
do que parecía salir á intervalos regulares
de una hondonada no lejana de allí. El
séquito se detuvo al punto; los caballeros
habían asegurado sus sombreros y preparaban s us armas. Sin duda iban á sufri r el ataque de una fiera gigantesca; las
clamas estaban pálidas de espanto; mas la
princesa, á la sola idea ele asistir á un espectáculo sensacional, sonreía. Como la
y
fiera no se resolvía á atacar, los hombres
de arruas decidieron avanzar con precaución; la fiera no se movía. Entonces
la escolta se aproximó con las espadas levantadas, los arcos tendidos y las lan zas
preparadas; la fiera continuabarugiendr,
PESCADOS, CARNES, SALSAS, CAZA, toda
pero no se mostraba, y según todas las
apariencias, reunía sus fuerzas para ataclase de VOLATERIA, ENSALADAS, etc., etc.
car mejor. Hubo unos momentos de terrihle emoción, hasta que al fin uno ele
La verdadera Salsa "WORCESTERSHIRE " de origen.
los más valientes escuderos se aventuró
á deslizarse hasta la formidable madriVenta al por mayor por los Propietarios en Worceslcr l nglaten-a•
guera y arriesgar una mirada á través de
CROSS E &amp; llLACK WELL, Ltd., en Londres, y p~r todos lo~
Exportadores en general.
las ramas de los árboles . • . Tras de
ellos, contempló un espectáculo inesperado. En lugar del monstruo sanguinario,
cuya presencia se creía adivinar, no había tras de los arbustos más que un hom bre te1,dido de plano sobre la hierba y
profundamente dormido. Era el príncipe
que ronca ha. Cansado en extrtruo para
poder seguirá los cazadores, se había
ocultado allí, sin que ninguno bubiera
notado su ausencia.

:ka Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante sabor
delicioso á los guisos más
variados:

4

•*

Se le despertó con grandes •atenciones
y'.fu6 preciso ir á buscar su caballo, que
pa~taba ea los alrederlores .' T,os cortesa-

�EL MUNDO ILUSTRADO

612
con sus damas de honor. Al ser interrogada por su esposo, respondió que no pudiendo dormir, procuraría en adelante
divertirse de ese modo hasta que saliera
el sol.

••·•

El príncipe aventuró algunas observaciones; ella las acogió mal, contestand_o con
dureza. Las relaciones de los dos se enfriaron un tanto con estos choques. Enton·
ces el príncipe· pensó en reducirá s u esposa por la dulzura y la amonestó suavemente; pero este método dió un resultado
desastroso, pues durante una comida íntima, mientras'_el príncipe arriesgaba algunas tímidas indicaciones, ella, indignada, l e envió al rostro, no solamente todas
las copas de cristal, sino los platos, el
salero y tres frascos de mostaza. El prín·
cipe tuvo el tino de no continuar la dis·
cusión y así escapó de seguir recibiend o
otros proyectiles de ese género. Desde
es&lt;' día no volvió á reprender á la princesa, la cual, sonriendo, le decía en agradecimiento: «La vida es cosa exquisita,
amigo mío , es á vos á quien yo debo haber
sido libertada de ese terrible encantamiento; nunca lo olvidaré; ahora gozo de
los placeres de la juventud: soy feliz, y
para que nada enturbie mi felicidad, sólo
me falta algún sainete que voy á medi·
tar". E l príncipe no pudo menos de asustarse. ¿Qué irá á inventar? se preguntaba
ansioso.

***

Pocos días después, el príncipe recibía
en &lt;. l palacio, con el ceremonial de cos·

tumbre, al embajador de uno de sus vecinos: el rey Limón, que acababa de tener con él un tratado de-alianza. Por fortuna, la princesa había_:salido cuando
llegó el embajador, el cual, contrariando
todas las leyes de la etiqueta, no se había
hecho anunciar. LUando volvió la princesa y vió al embajador, estalló en risa,
pues aquel digno señor era completamen·
te. amarillo de rostro, cabellos y t raje.
Como buen diplomático, fingió no haber
notado la hilaridad que despertó su figura; mas no pudo quedar nada contento.
La princesa estaba radiante de júbilo.
-Ya encontré mi sainete, murmuró en
voz baja.
Y aquel sainete fué de consecuencias
lamentables, pues á la mitad de una comida, dada en honor del elevado persona·
je, la princesa le envió al rostro dos lenguados que tenía prevenidos con anticipación, diciéndole: «Aquí, señor mío, el
mundo está al revés; de ordinario se pone
el limón sobre los lenguados, y nosotros
ponemos éstos ~obre el Limón».
El embajador, indignado, dejó el palacio en el acto y dió aviso á su rey del insulto que se le había inferido. El rey
Limón no era de los que retroceden ante
las aventuras y las dificultades, declaró
la guerra y se rompieron luego las hostilidades. La princesa, para quien era la ba·
talla una n ueva diversión, fué á encabritar su caballo frente de las tropas enemigas; pero no por esto se alcanzó la victoria,
y el príncipe encantador fué vencido y
hecho prisionero. Tuvo que sufrir una

SAINT:ORAPHAE•-

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S. RA?HAEL, el solo qu, tieae el derecho de llamarse así, ·~ solo
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dura cautividad, que no terminó hasta
después de prometer una costosa indemnización de guerra y firmar una paz humillante.

•• •
En su prisión, el infortunado príncipe
tuvo tiempo de meditar sobre s u triste
situación; y no se entregaba al sueño ning una noche sin dirigir á la b uena hada,
su madrina, esta invocación ferviente,
que harán quizás muchos esposos, pero
que, por desgracia para el príncipe, nunca fué escuchada: «¡Oh madrina, la ambición del hombre le impulsa casi siem·
pre á una dicha engañosa! La conquista
de la Bella Durmiente, que se me figuraba la mayor felicidad, es la causa de to.
dos mis infortunios presentes; vos me
habéis ayudado antes para despertar á la
princesa; pues bien, si aún es tiempo,
ayudadme de nuevo ahora ; ¡yo os lo rne·
go; haced que vuelva á dormirse!
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m

�614

EL MUNDO Itt1STJ{Ab0
f' 1 M {1N "~ l 11. US I I&lt; ADO

615

CALtNDARIO DE LA SEMANA

Mujeres Saluda~les
Y
Felices.
La mujer saludable-fuerte
mental y corporalmen te, cuya
am bici6n é influencia atractiva
obliga á los hombres á hechos
prodigiosos y heroicos-es
únicamente la que se encuentm llena de Yigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambici6n-sus propios pesares les ocupan todo el pensamiento-viven
aburridas y preocupadas, sin nervios, con constantes dolores de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía,evitandotodo roce social.

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Por 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calder6n de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
" Desde la niñez he sufrido dolores en todo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males aumentaron hasta que dí con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de 30 años de tormentos, y de tomar el Compuesto \' egetal de Lydia E. Pinkham
recobré mi salud. pero ~iguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que hacer constar ahora, en pnaba de gratitud, mi
testimonio por medio de las presentes linea~, las cuales desearía dieran
Vds. á la publ icidad para q ue otras mujeres sufrientes puedan gozar
de la salud que yo he recobrado, gracias á Vds."
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22
San Cirilo Jero~olimitano, obispo, con·
fesor y doctor. (Del dla 18.) Santos O;ta·
viano, mártir, y Catalina de Suecia, vir·
gen. Comienzan las pláticas doctrinales
en todas las iglesias: duran tres dlas, á fin
de que los fieles que asistan y comulguen
el domingo siguiente ganen la indulgen·
cía plenaria concedida.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
s h., 9 m. de la mañana.
MARTES

23
San Benito Abad, trasladado del dla 21.
Santos Victoriano, Fidel, Pelagia, mártl·
res; Herlinda y Reinalda, vlrgenes.
MIÉRCOLES

24
Las Llagas del Divino Redentor, trasladadas del último viernes. San Epigmenio,
pre~bltero, mártir. Comienza la novena dl'
los Dolores de Maria Santlsima. en laparroQuia de santa Cruz y Soledad y en otras
iglesias.-S.

25

26

PASTILLES-SELS-COIPRlltS VICHY·ETIT

(Viernes de Lázaro.) Festividad de la
Precioslsima Sangre de Nuestro Stflor Jesucristo. San Dimas el Buen Ladrón, confesor, y san Cástulo. mártir. Indulgencia
plenaria en catedral. Función en la Profesa y en la parroquia de santa Cruz y Soledad, El Evangelio de la feria refiere la
resurrección de Lázaro.-S.
Conjunción de Marte y Urano á las 2 h.,
17 m. de la tarde.
SÁBADO

27
Santos Juan Damasceno, confesor y doctor de la iglesia; Ruperto, obispo y Constantinopolitano, cor,fesor. Se cubre los
altares de las iglesias, cruces é imágenes
en honor de la Pasión del Señor. En catedral y en Guadalupe, después de las visperas, que son por la maflana, tiene lugar
la primera ceremonia de la Seih.

1814

Las derrotas de los insurgente, en Va·
lla.lolid y Puruarán sembraron el pánico
en la región Sur del pais y hubo pocos jefes que sostuvieran en ella la bandera de
Is. libertad. Entre éstos estaba don .Miguel Bravo, quien por sus eminentes servicios mereció ser nombrado mariscal de
campo; este jefe se retiró al Sur de lzú::ar,
en los linderos de la Huasteca y alll se
mantuvo por algún tiempo ofreciendo resistencia á las tropas realistas, durante
los meses de Enero y Febrero de 1814,
Mermadas sus fuerzas por haber confiado parte de ellas á su hermano, su posición se hizo dificil. Mandaba á los realistas de lzúcar don Félix Lamadrid, hombre
cruel y sanguinario Que fusilaba sin merced á todos los prisioneros que calan en
sus manos. Este Jefe logró derrotará Bravo en una batalla sostenida en la confluencia del Mixteca y del Atoyac, y después de esto, rodeó con su caballería el
pueblo de Chila, donde se habla rtfugiado
el jefe insurgente. El 15 de Marzo de
1814 se trabó una re:ia batalla en el citado pueblo, al fin de la cual. y tras una heroica resistencia, se entregó Bravo en el
curato, después de que Lamadrid ofreció
respetar su vida, promesa que no cumplió.

LUNES

La Anunciación de Maria Santísima y
Encarnación del Divino Verbo. Oficio y
misa propios; rito doble de primera clase
y ornamento blanco; se hace conmemora·
ción de la feria ocurrente. Función en ca·
ttdral. indulgencia plenaria y vi~ita de
IJs siete altares. Función titular en la En·
carnación v en la basllica de Guadalupe
la de la diócesis de Tepic.-P. S.

de Marzo de

Acción de Chila y prisión de Miguel
Bravo

San Benito Abad, fundador de los benedictinos. Oficio y misa de la Dominica; rito semidoble y ornamento morado; no hay
conmemoración de ningún santo. Se traslada san Benito al dla 23. Domingo de los
cinco panes, por recordarnos el Evangelio
el milagro de la multiplicación de cinco
panes y dos peces que obró el Salvador,
para dar de comer á cinco mil personas.
Función solemne en san Juan de Dios.
P. S.
Conjunción en PiHis á la r h., 34 m., 48
seg. de la tarde. Templado.

VIERNES

VICHY CÉLESTINS a.~·~r:~:'i,º,~!~
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY HOPI TAL hf,rmeua..... 1au..,..

15

(39 de mes y 4'.' de cuaresma. Minerva.)

JUEVES

SARPULLIDOS
ÜLCERAS SARNOSAS

Efemérides de la Semana

DO MINGO

16 de Marzo

de 1863

Empieza el sitio de Puebla

•

El gobierno de la República, dando muestras de la mayor dignidad, procuró conte·
ner el avance de la intervención francesa
hasta que se lo permitieron sus recursos.
Sabiendo que las dos ciudades principa les del pals eran la capital y Puebla, y
que esta última habla de ser atacada nuevamente antes d~ pasar á la primera. decidió fortificar ambas de una manera que
ofreciera la mayor resistencia posible.
Como se habla previsto, el general Forey decidió tomar I a ciudad de Puebla y se
dirigió hacia á ella en los primeros día!&gt;
del mes de Febrero de 1863; el 28 del mismo mes el Presidente de la República fué
á Puebla y con sus palabras alentó á las
tropas, que se disponian á la defensa de
la ciudad. Después de los preparativos de
estilo, las tropas francesas empezaron
las operaciones de sitio el 16 de Marzo del
citado año, sitio que duró más de dos meses, al fin de !os cuales se rindió gloriosam'!nte la guarnición á las órdenes del general González Ortega, despué~ de haber
destruido todo el armamento.

va E,palh, empezó á gobernarla el 17 de - - - - - - - - - - - - - - - Marzo de 1734 con integridad é inteligencia; los hechos más notables de su gobierno fueron:
En el año de 1736 tuvu origen, en una
obra que se practicaba en la call e de Ta·
cuba, la destructora epidemia del matlazahuatl, que se propagó a todo e! virrei·
nato, especialmente entre los indios. El
virrey, las comunidades religiosas, el
ayuntam iento y toda la gente acomodada
proporcionaron con generosidad todos lo~
auxilios compatibles, sin excusar el servicio personal en los hospitales.
En el mismo año un indio de Guaymas,
diciéndose prúfeta,puso en conmo\'ión toda
aquella región sonorense. El capitán don
Juan Bautista Ansa, gobernador de aqu el
distrito , lo hizo ahorcar en Guaymas el
1'? de Jimio de di cho año con gran admiración de los indios que, hasta que expiró,
estuvieron esperando que iba á convertir
en piedras á todos los españoles.
El virrey Vizarron hizo renovar el pala·
cio arzobispal y construir el de Tacubaya.
En su tiempo se construyó también El co·
.legio apostólico de San Fernando.

MAN-A-LIN

18

de Mc1rzo de 18.¡3

Promulgación de las Bases Orgán i cas de l a República

19

de Marzo de 188.¡

Mu ere en Tulancingo don Juan
B. Ormachea

20

de Marzo de 1773

Se termina el acueducto
de Chapultepec

El famoso acueducto de Chapultepec,
por el cual !legó el agua á la ciudad du·
rante muchos años, constaba de 90.¡ arcos
de mamposterla, de 4 metros y 47 centi·
metros de luz cada uno; empezaba en la
alberca Cle Clupu ltepec y terminaba en la
fLlente de! Salto dt!I Agua, que aún se con·
serva. E,1su con,trucción se emplearon
20 años y fué terminado el 19 de Marzo
de 1773, bajo el gobierno del célebre virrey
Bucareli. El acueducto se destruyó en su
ca;i totahdaJ µara ensanchar la calzada
de Chapultepec, y sólo se conservan uno~
cuantos arcos como recuerdo, y la fuente
del Salto del Agua.

21

de Marzo de 1812

Asesinatos de Alfajayucan

El capitán español don R.ifael Casasola,
que se hallaba con sus tropas en fxtniquilpan, salió de sus acantonamientos el do·
mingo 21 de Marzo de 181 2 y se dirigió al
cercano pueblo de Alfajayucan, donde se
celebraba el " tiang 1i;" ó mercado. Cayó
el sanguinario Jtfe sobre la multitud inde17 de Mar;:o de 1734
/ tensa y mató á ciento cincuenta personas,
Empieza el gobierno del virrey
se apoderó del malz y de todo lo que halló
Vizarron
á ma,10, después de lo cual se retiró á sus
El excelentlsimo é ifustrisimo señor don cuarte!es á dar cuenta al virrey de lo que
Juan A1tonio de Vizarron y Eguiarreta, él consideraba como una hazaña meriarzobispo de Méxi.:o y 38? virrey de Nue- '

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�616

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i El circo de gala! El inmenso ,1alaniwi escarlata, flameando
sobre los espectadores como una llama interminable y movediza.
Por todas partes, mástiles enguirnaldados con flores, trípodes que
esparcen perfumes de la Arabia, sostenes de maderas exquisitas
donde estallan, en chispazos de luz, los bajorrelieves de nácar y
de bronce . . .
Y en el gigante anfiteatro, la multitud inquieta, la multitucl
abigarrada, la multitud disímbola, donde se miran al liberto y al
patricio, á los vestales y á los senarlores, á los dignatarios y á los
militares. En el anfiteatro majestuoso, el pueblo de Roma, ese
pueblo cuyo perfil moral pasó á las generaciones subsecuentes
condensado en esta frase que tronó millares de ocasiones en Ja
augusta ciudad ele las siete colinas: ¡Panem et Li·censes!
El pueblo que sufre, sin rebelarse, los crímenes del César y los
latigazos de los altos señores, es feliz este día, porque tiene circo
y hay mucha carne cristiana que será destrozada por los afilados
dientes de los leones ó las garras de acero de los tigres.
Es feliz, porque verá á los gladiadores, que forman su encanto
rodar sin vida por la ar,na con el estoicismo de verdaderos artis'.
tas de la muerte. Por eso grita en el paroxismo de la alegría, por
eso siente hervir su sangre, con palpitaciones tumultuosas, y
aclama al tirano á quien debe , u profunda abyección.
De todo el ~mbito del circo se levanta un murmullo imponente
y atronador, algo semejante al rugido de un mar azrtado por la
tormenta: gritos, canciones, denuestos, sátiras picantes que cru,
zan silbando, como flechas de oro, hasta clavarse en el corazón
de los seres odiados . .
De repente, todo aquel mar humano calla, como obedeciendo á
una misma order ; todos los ojos ,e dirigen al pC'diuin dorado,
donde acaba de aparecer un hombre de fuerte y altiva cabeza. de
imperiosa actitud y que mira despreciativamentP á aquel pueblo,
exclamando para sí mismo: «Aún me temenn. Es el César, es el
hombre nefasto, frente al cual todos tiemblan con terror; es el
mismo que, en un momento ele ira, mandó prender fuego á Roma
por los cuatro costados.
Todas las bocas callan, todas las cabezas se i11clinan inconscientemente; sólo 1111 hombre ve cara á cara al tirano, dejando vagar
por sus labios una sonrisa burlona: es Petronio, es el poeta, es el
árbitro de la elegancia.
El mutismo general dura bien poco; el prefecto de Roma hace
la señal convenida, y un grito ronco, un grito unánime, un grito
inmenso parte de la multitud vitoreando á la fiesta que va á dar
principio. Todos dirigen sus miradas hacia la puerta que va á
abrirse, ávidas de emociones cruentas; todos aplauden de antemano los episodios terribles; todos gozan con las escenas espantosas que van á desarrollarse; sólo una mirada contempla impa
siblemente á aquel rebaño de esclavos, á través de los tonos verdes de una esmeralda . .
Las pesadas puertas de fierro giran chirriando sobre sus gozne~ y dan paso á una centena de gladiadores de razas diferentes,
que altivos, orgullosos, felices podría decirse, ven al pueblo con
el desdén de seres superiores. A pasos majestuosos avanzan, haciendo chispear sus broqueles y sus escudos, dejando q ue la luz
ría sobre sus vestidos multicolores y resbale centelleante sobre el
alero de sus armas. Avanzan paso á paso hacia el palco del emperador, tranquilos, grandiosos, como figu ras arrancadas de un
bajorrelieve. ¡Qué hermosos son! ¡Cuál laten precipitadamente á
su vista los corazones de las más orgullosas damas romanas!
¡Qué bellamente artísticas se destacan las líneas de sus cuerpos,
que parecen talladas en bronce! ..
Avanzan, avanzan, y al estar frente al podium dorado del César, levantan la diestra y mezclando sus acentos diverrns en una
sola armonía, surge de todos aquellos pechos este grito que bien
pudiera llamarse el salmo de la muerte:
¡Ave, César imperator,
morituri te salutant!
¡Después . . una breve lucha; cuerpos que ruedan i11ánimes,
destrozados sin piedad, y una mancha de sangre sobre la arena,
marcando una página más en la historia de la brutalidad hu·
mana! . .
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La Zarzaparrilla
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depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
~
venenos del si~',
tema y comumcando vigor á los
nervios. Tomándola

·• :.:s/~ .

· f·

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
Y la Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno do una
docena de iugredientes deque est:í compuesto este maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción especial en la obra restauradora de esta
medicina. Esto no puede decirse de
otras Zarzapanillas, pues sólo es verdad de la Za,1·znpa,·1·illa &lt;lel Dr.

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que con urgencia le reco·
miende otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
ma Zarzaparrilla 11 del DR. AVER."
(Nr contiene alcohol)
Cada f rasco ostenta la fÓnnula en lr•
r()tulnta. l'1·err1111te 11sted á s n 1nfdico lo
que opine, d e la Zctrzapa1•rilla del Dr.
Aye1·,
Preparada. por el DR. J. O.AYER y CIA.,
Lowell, Mass., E. U. de A.

EL M. u rwo lLUSTl{Al)O

El Chico del Guitarro
Por ahí anda en compañia de otro muchacho mayor que él. El contará 10 anos.
Tiene cara de angelote y habla de plcaro.
Su aspecto es de salud. Aún está colorado y gordo este pájaro de las calles.
¡Pobre pájaro amarrado por la garganta
á las clavijas de un guitarro! Su oficio es
cantar jotas. Sin tregua las canta con su
vocecilla infantil. Mientras canta rasguea
las cuerdas del baturro instrumento. L11
guitarra de su compadre acompaña el rasgueo y las coplas.
En las pausas, el jotero enciende un pitillo, se quita la boina y recorre, boina en
mano, el circulo que forman los curiosos.
Para cada oyente tiene un guilío truhán y
una sonrisa pedigüeña. A veces adorna el
guiño y la sonrisa con chistes de mancebia ó tasca. El público rie los chistes, y
el chiquillo, poniéndose en jarras, envia
al cielo nubes de humo azul.
Canta bien, muy bien. Su voz aflauta·
da cambia en bosque las calles; trino de
ruiseñor parece.
En las coplas alterna con lo religioso lo
rufianesco. Como la presente vida española, van y vienen entre estos dos matices.
El repite las de una y otra indole con
entusiasmo igual. Quizás no las comprende aún bien; quizás, y sin quizás, no comprende tampoco las desvergüenzas con
que enjoyece el mendigueo.
Sí; canta muy bien. Es gentil su figurilla, yendo y viniendo sobre las piedras del
arroyo, para rebuscar entre los gorjeos la
pitanza, á imitación de sus hermanos los
gorriones. Simpático es el muchachuelo.
Al decir de una joven que oye sus coplas
Junto á mi, una monería.
Lo malo es que esa monerla canta desde la mañana hasta el anochecido; lomalo es que, según se siguen en !&gt;U garganta los cantares, se ve precisado á forzar
la voz, á exagerar la gimnasia de sus
cuerdas vocales.
Llega un instante en que toda la cara
es púrpura y tod!! el gesto congestión.
L,s músculos del cuello se apelotan; la
piel se estira próxima á estallar; el pecho
tiembla jadeante en los brevlsimos compases de espera; el cuerpo oscila temblonso. Yo tuve un canario que murió asl,
cantando entre sus prisiones de alambre.
No digo yo que muera el chiquillo; pero
e, triste visión contemplarle entonando
Jotas desde la mañana á la noche, para
ganar su vida y la de otros, á esa edad en
q•1• los niños, si cantan, es por gusto. en

DE LA r,~;.;LTlTUD
Que han usado nucst·a 1n·e..
paración ó que la están usaudo
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoor referencia á sus mériLos. So han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que 1rneda emplear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durnnte esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos 1;10 pueden ?igerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella ele lo

úl'J

la clase de pájaros libres, que pueden
abrir las alas y volará placer por las cercaniai. del nido.
Este, no. Ya es pájaro cautivo entre las
cuerdas de un guitarro; ya la vida es suplicio para él, supt:cio de notas que vagan
rasgando sus pulmones y enronqueciendo
su garganta en diversión de los ajenos y
manutenció,1 de los propios.
Dentro de algunos meses el gorrioncillo
humano no podrá entretener á la gente;
se habrá puesto ronco; la afición callejera
buscará nuevo~ pájaros que la distraigan,
y él irá con su guitarro inútil y con sus
pulmones deshechos al montón anónimo
de los mendigos sin relieve.
Es lástima ver cómo canta esa criatura
infeliz.
Cuidado ¿eh? No vayan á tomar e~tos
señores que gobiernan mis lamentaciones
por una instancia para que prohiban al
chiquillo cantsr.
Peor que la enfermedad fuera el remedio.
¿Dónde iba á ir el chico del guitarro?
Que cante, que cante mientras pueda.
Dado nuestro delicioso ambiente social,
condenarle á enmudecer serla anticiparle
ayunos.
QJe cante mientras pueda.
Preferible á que se muera de hambre en
un rincón, es que reviente cantando e:i
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Año XVI-Tomo I

México, 21 de Marzo de 1909

Número 12

�622

ltt MUNDJ !LUSTRADO

EL ASCENSO DEL SR. GRAL. GONZALEZ
El Señor Presidente de la Repúblicaºacaba de acordar el
El señor González ha desempeñado las siguientes comiasccmo del señor brigadier don Fernando González á ge- siones: como teniente. capitán 2&lt;? y capitán 1&lt;? de ingenieneral de brigada, y esta noticia ha sido favorablemente ros, en la 2&lt;). compañía del Colegio Militar, de 16 de Noacogida por los numerosos amigos que el gobernador del viembre de 1883 á 21 de Enero de 1887, formando al mis
E,tado de México tiene tanto en dicho Estado, cuanto en roo tiempo parte del Estado Mayor del Presidente de la
el ejército y en la República entera.
República y desempeñando una comisión cerca del señor
La distinción de que acaba de ser objeto el señor Gon· general de división don Manuel González, hasta el año de
zález es bien merecida, y para comprobarlo, basta recor· 1893. Ayudante del Presidente de la República el 13 de
dar los importantes servicios que ha prestado á su pa- Mayo de ese año y jefe interino de su E~tado Mayor de 24
tria.
de Marzo de 1896 á 12 de Julio de 1897. En comisión como
La carrera militar del general González se inició en.. . . jefe del Estado Mayor de la 12&lt;). zona militar, de 26 de Ene1879, y recibió sucesivamente sus nombramientoq dealum· ro de 1900 á 20 de Mayo del mismo año. En la H zona mino, cabo y sargento del Colegio Militar. En 1883 salió á litar, como jefe de columna y jefe del 20&lt;? batallón, de 21
formar parte de la Plana Mayor Facultativa de Ingenieros, de Mayo de 1900 á 21 de Marzo de 1901. De nuevo en la
y alcanzó todos sus empleos hasta teniente coronel por es· 1¡¡. zona militar, de 22 de Marzo de 1901 á 4 &lt;le Julio de
tricta actigüedad. El 16 de Enero de 1901 fué ascendido á 1902, habiendo sido en esta época pagador de las fuerzas
coronel por méritos de guerra, y el 20 de Marzo de 1904 que operaban en Yucatán. En 9 de Marzo de 1902 foé
obtuvo el empleo de general brigadier que para él ha· nombrado jefe nato del Estado Mayor del Presidente de la
bía pedido el jefe de la 12&lt;). zona, general Don Ignacio A. República. Formó parte, como diputado al Congr.:so de la
Bravo, de reconocida pericia, de legendaria reputación por Unión, en las legislaturas XV, XVI, XVII, XVIII, XIX,
su estricta exigencia en el servicio, y juez de absoluta XX y XXI. Formó parte de la comisión para la revisión
competencia para calificar el valor y la abnegación. El em- de la Ordenanza General del Ejército. El 6 de Febrero de
pleo de general de brigada, que acaba de obtener el señor 190-1 fué nombrado inspector general de policía del Dis·
González, le ha sido conferido, lo mismo que á los demás trito Federal y sirvió ese puesto hasta el 21 de Mayo. El
generales brigadieres ascendidos, por designación especial día 23 de ese mismo mes tomó posesión del Gobierno del
del señor Presidente de la República, quien, tratándose de Estado de México, al frente del c11al se encuentra en la
generales del ejército, no toma en cuenta, para los ascensos, actualidad y continuará por otros cuatro años, por haber
sido reelecto en los comicios de 1&lt;? de Diciembre de 1908,
más que las mayores aptitudes.
El señor general González cuenta con más de treinta y según declaración hecha por el Congreso local el día 8
dos años de servicios, pues al tiempo efectivo de éstos, se del actual.
agrega legalmente el abono de tiempo que le fué concedido
Entre los premios y distinciones honoríficas que ha oh·
por servicios de campaña en el Yaqui y en Yucatán. Como tenido el señor general González, debemos citar los si·
es sabido, formó parle de las fuerzas que operaban contra guientes:
los mayas rebeldes, como jefe de Estado Mayor en la 12&lt;).
l. Por acuerdo de la secretaría de Guerra, de 21 de Marzona militar, y jefe del Estado Mayor de la r,olumna de zo de 1900, se hizo mención en la orden de la 12.¡. zona mi·
operaciones, dirigiendo, además, trabajos científicos, ins- litar, de su buen comportamiento en el combate de Tzoyo·
peccionando destacamentos y servicios, etc., etc., todo á lá, de 24 de Febrero del mismo año.
II. Obtuvo el empleo de coronel por méritos de guerra.
satisfacción del jefe de dicha columna, que lo era también
III. La condecoración de primera cla~e, decretada por el
de la referida zona. En esa campaña, el entonces teniente
coronel don Fernando González concurrió á varios coro- Estado de Yucatán, por la campaña de los mayas'. rebeldef.
bates, distinguiéndose, especialmente, en el que tuvo lugar
IV.-V. Las cruces de honor de 3; y 2&lt;). clase por sucons·
el 24 de Febrero de 1900 en Tzoyolá, mereciendo ser men· tancia en el servicio de las armas, correspondiendo cada
donada en la orden general de la zona y por acuerdo de una de ellas, respectivamente, á períodos de veinticinco Y
la secretaría de Guerra la satisfacción con que ésta vió el treinta años.
oportuno reconocimiento que hizo, la manera de llevarlo
VI. La Cruz del Mérito militar de 3¡¡. clase, por méritos
á cabo y el buen comportamiento observado en aquel he· de guerra en la campaña con1ra los indios mayas.
VII. Se le ha acordado el abono de dos años, nueve me·
cho de armas por el referido señor González.
En la campaña del Es1ado de Sonora, teniendo á sus ór- ses y cinco días, como aumento de tiempo por sus serví·
denes el 20&lt;? batallón de infantería, sirvió como jefe de co- cios en los Estados de Sonora y Yucatán.
lumna, habiendo tenido varios tiroteos con los yaquis. En
VIII. Por decreto expedido en Mérida el 19 de Febrero
la hoja de servicios del señor González, formada por la se- de 1902, la legislatura local lo declaró ciudadano Y11ca ·
cretaría de Guerra y Marina, se lee lo siguiente, copiado á teco.
la letra de documento oficial que lleva la firma del señor
IX. El Congreso del E stado de México Je confirió la Cruz
general Torres, jefe entonces de la H zona militar y del Mérito civil, de primera clase.
en jefe de la campaña emprendida contra los indios ...«Du·
Por último, el señor general don Fernando González po·
rante el tiempo que el jefe de referencia (habla del hoy see las siguientes condecoraciones extranjeras:
general González) tuvo bajo sus órdenes el 20&lt;? batallón de
Oficial de la Legi6n de Honor de Francia; comendador
infantería, lo mantuvo en muy buen estado de ins1rucción de la Orden Imperial de Francisco José, de Austria; gran
y disciplina y en todas las comisiones que le fueron con- oficial de la Corona de Hierro, de Italia, y gran Cruz de la
fiadas demostró sus energías y brillantes cualidades mili· Corona de Prusia.
El señor general González es miembro de las sociedades
tares, dejando en todo satisfecho al cuartel general de la
1l!- zona militar ... &gt;
astronómicas de Francia y México y socio de la academia
En 1901, el señor general González volvió á prestar sus de ciencias, fundada en la capital de la República.
Los antecedentes del señor general González justifican
servicios en la campaña de Yucatán, y en Junio de 1902
· fué retirado del campo de las operaciones por acuerdo ex- su ascenso á la elevada jerarquía del ejército nacional pa·
preso y en atención al estado alarmante de su salud. Hay la que ha sido designado, y es por esto que el acuerdo del
que hacer notar que el señor González solicitó espontánea· Señor Presidente de la República, sobre el particular, ha
mente que se le destinara en las 1&lt;). y 12.¡. zonas militares, sido perfectamente recibido en los círculos militares y en·
que tenían á su cargo la campaña contra los yaquis y los tre los numerosos amigos del culto gobernador del Estado

Sra. Dolores Montesinos de González, Esposa dd Sr. Gral. Fernando González

�EL MUNDO ILUSTRADO

62t

625

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR:
DR. LUIS LARA Y PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postitl 2570.
Teléfonos: Ericsson, 11470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE S U1lSCRI PC!ON :

En la Ciudad . . .
Eu los Estados. . .
En el Extranjero ..

$ 1. 25
1.50

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En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

La Dicha Propia y la Dicha Ajena

NI ROS GONZ ÁLEZ, HIJOS DEL SR, GRAL. DE BRIGADA D, FE R NA NDO GONZÁLEZ

El Sr. Gral. González y el Estado d~ México
N
dos los hechos militares del general Fernando Gonzále~r:: el anterior artículo, en el presente nos ocu~aremos
de sus hechos como gobernador del Estado de Mén c~, ~ ro ue también ha desempeñado de una mane~a men tona.
g L1amado á la primera magistratura de la ~nhdad f~dera.
á 1 muerte del general don José Vicente V1llada,
h vaó
ª 'ón de ella •con el carácter
de int erinato, el 23 de
tom posesi
. lega1 d e1 peno
' d d
d 1904 Al llegar
el térmmo
oa •
M~Y.º t et'vo · se efectuaron las elecciones en el Estado Y
minis ra i ,
1
·
g·
en ellas fué designado nuevamente, par3: a primera ma isposesión
de
ella,
como
lez·
tomó
tratura e1 genera1 Gonzá ,
' dor constitucional, en Marzo de l 905.
go;::~os á la vistá el último mensaje presentado por el
- G
' lez en su carácter de gobernador del Estado,
senor _onza
en él como en todos los anteriores,
á la leg1slaftura 1~ca1á, ylos adelantos que bajo la administrase hace r e erenc1a
.
ción actual ha hecho la entidad.

Bien sentada tiene el valle de Toluca su fama de hermoso y saludable, y el establecimiento. d.e U'n camino para automóviles ha puesto de moda los v1a¡es á la herm?s~ capital del Estado de México; todas las personas que ulh~amente han h echo ese viaje, que son muchas, se h~n pod~do
dar cuenta de los progresos llevados á cabo de cmco anos
á esta parte.
,
.
El gobierno de México ha procurado mantener cor~1~les
relaciones tanto con el gobierno federal de la Repubhca,
como con los de los Estados colindantes, lo que ha dado
por resultado mayores facilidades para la transacción de
todos los negocios q ue se relacionen con el ramo de comu·
nicaciones y obras públicas de carácter nacional,
.
Los habitantes del Estado de México han comprendido
la magnitud de la labor llevada á cabo por el general Gon·
zález; y l e acaban de reelegir para el supremo puest~ que
· ha desempeñado por cinco años; el día 8 d~l corriente
se hizo, en el congreso del Estado, la declaración solemne
de su reelección, y el 20 de los corrientes debe haber.to·
mado posesión de la magistratura nuevamente para e¡er·
cerla durante el cuatrienio que terminará en 1913.

Si las consideraciones, demasiado amplias, quizá, en que
nos hemos engolfado, son exactas, el fracaso del hombre,
en su empresa de encontrar la felicidad, resulta de una de
dos cosas: ó de haberla vinculado en hechos y cosas que
no bastan á procurarla, y en haberla buscado de un modo
demasiado directo é inmediato.
Ya hemos visto que ni los placeres, ni la riqu1:.za, ni el
poder, por sí mismos, conducen á la felicidad, y como ahí
de preferencia la ha buscado el hombre, natural es que su
intento haya resultado fallido.
Para que los placeres no hastíen, fuerza es mezclarlos
con dolores, con contrariedades, con contratiempos que
los hagan estimables y dukes por efecto del contraste y
que impidan el siniestro advenimiento del hastío.
Riqueza, poder y gloria no son la dicha, sino en tanto
que se consideran como simples medios de conseguir otros
y más nobles fines, y el amor mal entendido, es decir, el
amor á sí mismo, q ne finge ser amor á los demás, es el manantial más seguro de infortunios y de amarguras.
La felicidad no es una causa: es un resultado. No se asalta-ya lo hemos dicho:-se flanquea.
Proponerse como fin de la existencia el logro de la propia felicidad es ir recta y seguramente al fracaso.
Es manía difícíl de desarraigar de la conducta humana
la de querer alcanzar nuestros fines por los medios más
directos y más fáciles. Y es lección sempiterna de la ex·
periencia que son las vías menos directas y los procedimientos más laboriosos los más seguros en sus resultados.
La ciencia está llena de ejemplos de este género de he·
chos. Es absurdo querer medir con la cadena del ingeniero la distancia que separa los cráteres del Popocatepetl y
del lxtaccihuatl; este procedimiento no sólo sería inexacto,

sino impracticable. Aunque menos directo, el teodolito es
más seguro y más fácil.
·
Calificaríamos de loco al minero que quisiera separar
una á una, con pinzas, las partículas de metal que la veta
contiene. Para lograrlo de manera más segura y más llana,
hay que emplear procedimientos indirectos de beneficio,
lentos á veces y complicados siempre.
Hay personas que enferman y mueren por querer conservar su salud y su vida directamente, evifando el frío y
la intemperie, racionando y pesando su alimento, abrigán·
dose en exceso, privándose de todo y condenándose á claustro y ascetismo perpetuos. Sobre que así considerada la
vida no vale la pena de ser vivida, el medio es, en extremo falible y antes bien predispone que precave. Es
más lento, más complicado y laborioso; pero más seguro,
practicar la gimnástica y la hidroterapia, aguerrirse contra
las causas de enfermedad y crearse sangre y vigor para resistirlas y dominarlas.
Lo mismo la dicha. Lo más llano parece procurarla de
un modo inmediato y directamente para sí mismo; huir
de! dolor como el hipocondriaco del cierzo y del alimento; concentrarla en el propio sér para disminuir las posibilidades de perderla; no sentir ni llorar el dolor ajeno,
no preocuparse, para concentrar el esfuerzo, que del propio
bien; esquivar la investigación de la verdad por incierta;
la realización del bien ajeno por fatigoso, y revestirse con
la coraza del egoísmo para que nos hieran los dardos
del mal ni nos traspasen las saetas del dolor.
¡Estúpida pretensión! Lo que alrededor nuestro vemos,
lo que la historia consigna, lo que la razón sanciona, es
que precisamente son más felices los hombres que posponen su bien al bien ajeno; que vinculan su dicha en la dicha de los demás; que, en lo que menos piensan, es en su
propia felicidad.
El hombre que trabaja por sentimiento del deber; el que
se impone privaciones y sacrificios para aliviar el dolor
ajeno; quien busca la verdad por amor á ella y no por amor
á sí mismo; quien vincula su dicha en enriquecer con una
verdad la ciencia, con un mejoramiento la industria, con
una obra maestra el arte, con una ley sabia el derecho, con
una reivindicación motivada la justicia; quien ara la tierra, cava la mina, hace girar la rueca ó rodar el telar; quien
afronta los hielos del polo ó los fuegos del ecuador para
ensanchar el mundo; quien sabia y honradamente gobierna
ó predica; quien funda familia y la educa y la prepara á la
lucha por la vida; quien hace todo eso ó algo de eso con
la mira exclusiva del bien humano, ese es feliz.
No importa que en el camino haya abrojos; en el sende·
ro, abismos; en el mar, arrecifes. Hollar esas espinas, salvar
esos abismos, sortear esos escollos, en esto consiste la di·
cha y también en la conciencia de que si el carro ve roto
su eje ó la barca destrozado su timón; si la planta sangra y
si la vida se extingue, suprema felicidad será haber sabido
vivir y morir para los demás y haber logrado ó procurado
al menos saldar la inmensa deuda de gratitud que cada
hombre, al nacer, tiene contraída con todos los benefactores
de la humanidad que le han hecho la vida más fácil, más
amplia y más dulce.
El secreto de la felicidad consiste, pues, en proponerse
un fin grande y noble, benéfico al menos, y en trabajar, su·
frir y luchar por alcanzarlo.
Cuando así se concibe y se practica la vida, el Cal vario
atrae tanto como el Tabor y se experimentan l,llj fruiciones, excelsitudes y los éxtasis del Tabor aun enclavado y
cruento en la cruz del Calvario.
Se ha burlado así la fatalidad humana; el trabajo, la lucha y el dolor no son ya potros de tormento, sino paranin·
fos de apoteosis, y lo que la Naturaleza hizo cruel, el hombre lo habrá transformado en delicioso.

DR. M. FLORES.

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EL MUNDO ILUSTRADO

627

EL MUNDO ILUSTRADO

Después de las Erupciones en Febrero
En un pueblo pequeño, cerca de Sayula (Jal.), vi una
vel una cantina con el nombre 4:Los dos Volcanes&gt;. En la
pared de la casa estaban pintados los dos volcanes de Colima con formas como los idearon los pintores de la edad
media, con contrafuertes de 60-80° Los dos volcanes estabau en plena erupción (sin embargo de que el Nevado de
Colima no es un volcán propiamente dicho y ningún hombre ha visto su formación ó una erupción de él): casas,
montes y peñascos se precipitaban por los contrafuertes¡
iumensas piedras volaban de los cráteres, mezcladas con
llamas rojas y humo negro y corrientes de lava bajaban
hasta el píe de los volcanes, enmedio de saltos de agua.
La misma impresión habrá tenido un gran núm1:ro de los
lectores de los periódicos metropolitanos, al principio del
mes de Febrero último, cuando la prensa hablaba de las
enormes erupciones y del inmenso peligro en que se encuentran los pueblos, haciendas y ranchos en aquella comarca.

***
Por fortuna puede decirse de antemano que ni las más
fuertes erupciones de Colima serían motivo para alarmarse
tanto. Hay que tener en cueuta, sobre todo, la poca densidad de la población en las cercanías del volcán de fuego¡
si bien es cierto que el cono pertenece á seis ó siete hJciendas, no hay terrenos sembrados en sus alrededores, y el
mero cono está desprovisto por completo de vegetación.
La distancia entre la más cercana de estas fincas y el cráter
es de unos diez kilómetros, y sólo hay unas pequeñas rancherías á unos ocho kilómetros de distancia.
Los centros poblados de mediana importancia, de los
cuales el más próximo es Tonila, se hallan á distancias
mucho mayores, y Colima, la capital del Estado, se encuentra á unos treinta kilóll,letros del volcán.
Comparada~ con estas distancias las que hay entre el Vesubio, por ejemplo, y algunas poblaciones cercanas, encontramos una diferencia bastante consoladora:
Comaldoli de la Torre, más ó menos, 3 kilómetros.-Torre del Greco (30,000 habitantes), más ó menos, 6 kilómetros.-Torre Annunziata (22,000 habitantes), más ó menos,
7.5 kilómetros. -Portici ( 12,500 habitantes), más ó menos,
7.5 kilómetros.-Nápoles (500,000 habitantes), más ó menos,
13 kilómetros.-Herculanum, más ó menos, 7.5 kilómetros.
-Pompeya, más ó menos, 9 kilómetros. -Stabia, más ó menos, H kilómetros.
Notamos que Nápoles, con sus 500,000 habitantes, se encuentra más cerca del Vesubio que la pequeña población
de Tonila, y Colima, con sus 20,000 almas, está casi á doble
distancia que Nápoles.
Torre del Greco y Torre Annunziata han sufrido varias
veces por las cenizas y lavas arrojadas por el Vesubio¡ pero hay tamhién que tomar en cuenta que estas poblaciones
están situadas en el mismo pie del Vesubio, · mucho más
cerca qne cu•lquiera hacienda de los alrededores del Colima. La erup;ion que destmyó, en el año 79, la~ ciudades

s;
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....

....

de Pompeya, Herculanum y Stabia, fué una catástrofe muy
graude, mucho más grande que cualquiera de las ocurridas
desde aquel tiempo hasta nuestros días, sin embargo de
que el Vesubio, en los últimos siglos, ha sido muchísimo
más activo que el volcán de Colima.

***
Es un hecho ya bastante conocido que el volcán de Colima muy raras veces ha arroj1do lava en cantidad. De
tiempos modernos sabemos solamente del año 1869, cuando
se formaron los dos &lt;volcancitos&gt; secundarios en el lado
oriental del cono y arrojaron una corriente de lava que ro·
dea la parte N. y NNE. del pie del volcán, y esta corriente tiene una extensión de unos 2 ó ·3 kilómetros, cuando mucho,
á los lados de los &lt;volcancitos&gt;. Estos están construidos
por peñascos cubiertos con piedras sueltas y arena, formando dos picos. No hay cráter en ellos y su actividad,
por lo regular, se rec!uce á unas ligeras emanaciones de vapor y de gases sulfurosos (S. O~), lo mismo que el cráter
del con&lt;' principal.
Las erupciones regulares, ó si se quiere irregulares, del
Colima, parecen ser, según toda la historia del volcán, unas
explosiones que se efectúan en la parte alta del cono, el
cual arroja bombas y cenizas con vapor de agua. En las
densas nubes de vapor se forma electricidad por fricción
del mismo vapor, de las piedras y de la ceniza entre sí y
con la atmósfera, saliendo de la nube descargas eléctricas.
Parece que los temblores ni son frecuentes ni fuertes¡ pero
el ruido de las explosiones hace que vibren las ventanas
de las casas, aun las que se hallan lejos.

***
Tuve la honra de estudiar el volcán de Colima geológi·
camente para el Congreso Geológico Internacional, que celebró sus sesiones en 1906 en México. No me bastaba, para
este objeto, una observación desde lejos, sino que intenté
subir al volcán y al cráter, subida que, si es penosa, no
es imposible como todavía muchos creen en Colima y Jalisco, pues he tenido el gusto de conducir á 16 miembros de
dicho congreso hasta la cima del volcán el día 29 de Agosto de 1906.
En todo lo que hay escrito acerca del volcán, sólo he
hallado datos sobre las siguientes ascensiones, que parecen
ser las únicas que se han hecho: la de Harcort y Rugendas,
Parga y Estrada, en el año de 1834; Carl Pieschel, en 18S2;
Montserrat y Dolffus, en 1866¡ Edmundo Kerber, cuya fecha no recuerdo exactamente, pero fué por los años de.,,·
1880-82.
Barrena y sus compañeros llegaron el año de 1869 sólo
hasta las lavas, á una altura que calcularon en 3170 metros1 es decir, que les faltaron seiscientos metros para lle·
gar al cráter.
Al recibirse las alarmantes noticias acerca de b.~ nuevas
erupciones, el señor ditector del Instituto Geológico Na-

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EL VOLCÁN DE COLIMA Y LOS &lt;VOLCANCITOS&gt; ZN MARZO DE 1906
( Fot. tomada desde la loma de la Membríllera)
cional decidió enviarme para que hiciera en el terreno estudios relativos á las citadas erupciones y á las consecuen·
cias que hubieran podido tener en la forma del cono y del
cráter, y al mismo tiempo para que pronosticara, hasta
donde la ciencia lo permite, algo sobre la probable actividad del volcán en un futuro próximo.
Para cumplir con esta orden, hice la ascensión por el lado de Zapotlán, porque este camino no solamente es mejor
que cualquiera otro, sino que permite mirar el cráter aun
cuando sea de lejos, en el caso de que sea imposible una
subida al cono del volcán por su actividad eruptiva. El
camino de Zapotlán sube ;,l macizo del Nevado de Colima,
que está cubierto por un monte virgen de altos pinos y pinabetes hasta una altura de 3,500 metros. El camino de los
.:Neveros&gt;, como se Je llama, toca al rancho de La Joya, al
pie N. del picacho del Nevado, que se preseJ1ta desde aquel
precioso lugar como una pirámide muy aguda, semejante al
Mont Cervín, en Suiza. De este rancho sube la vereda al
Puerto de los Calimotes, al lado poniente del picacho, donde
alcanza su mayor altura de cerca de 4,000 metros. De este
punto, que es más alto que el cráter del volcán, se contempla una vista espléndida. A la izquierda se ven los peñascos amarillentos, casi perpendiculares del picacho, que á

una altura de 300 metros sobre el puerto, es1á coronado
por una cresta dentada de pintorescas torres. De esta corona vuela la vista, bajando por los contrafuertes poblados del bosque del Nevado al valle amplio y fértil al E.
del volcán, por el cual pasa la barranca honda y encajonada del río de Tuxpan. En la red oriental de este cañón se
ve la línea débil y fina del nuevo ferrocarril.

•••
Siguiendo con la vista esta barranca, río abajo, vemos
que se reúne con otra barranca más grande que no podemos
seguir con los ojos, río arriba, porque se interpone á la vista el coloso del volcán de Colima. Este cono, con la pun·
tita cortada, enorme y regular, pues solamente á su lado
oriental tiene dos volcancitos, ofrece un aspecto tan
asombroso, lúgubre y gigantesco, que no puede uno dejarlo de ver y admirar más cada vez.
Hacia el occidente se extienden, desde el pie del cono,
al valle fértil de Colima, los cañaverales con su color
vi:rde amarillento y los bosques de árboles frutales, en los
cuales se ocultan las casas. Casi directamente al S. se ven
las torres de la ciudad de Colima, y más lejos y algo más
al O, en una hondonada de las sierras que limitan en

f

i
1

!

EL VOLCÁN DE COLIMA Y LOS «VO LCANCITOS» EN FEBR EI O DE 1909
(Fol. tomada desde la loma de_la Mtm!Jríl.'era)

�EL .MUNDO ILUSTRADO

628

RELIEVE DEL VOLCÁN DE FUEGO Y DEL &lt;NEVADO) DE COLIMA

todo el semicírculo nuestro panorama, se ve una cinta
blanca horizontal, las olas del Pacífico marcando la línea
donde el inmenso horizonte obscuro del mar se une con la
débil apariencia de la playa.
Al pie occidental del volcán, en las hondas barrancas
cubiertas de monte, hay unas lagunas azules, que con su
sonrisa alegre forman un contraste con el aspecto lúgubre
del cono gris del volcán.
.
,
A primera vista, desde este puerto de los Colimotes, note
el día 15 de Febrero que, si el cono no había sufrido ninguna alteración por ~as últimas erupc~o1;es, ~a for':lla .del
cráter sí había cambiado y por eso decid1 subir el siguiente dfa, porque noté, observa,ndo el volcá!1 todo este día 15,
que la actividad era muy dcbil y el peligro no mayor que
otras veces. Toda la actividad se reducía á unos despren
dimientos de vapores densos y blancos y de gases sulfurosos menos densos y por eso algo azulados, localizados en
el borde del cráter. Como efecto del calor del sol y también
del fuerte viento, pude observar que varias veces, dnrante
el día sobre todo en la tarde, se desprendieron piedras del
cono, las cuales, rodando para abajo, levantaron nubes blancas de polvo.
Regresé ya tarde al rancho de La Joya para pasar la noche pues más cerca del volcán no hay agua. Al otro día
salimos en mulas un mozo y yo á las seis de la mafü1nadel
rancho. Llegamos á las ocho. al puerto de _los Col!motes. V,
no estando el volcán más activo que d d1a anterior, baJa·
mos por la vereda que se mandó hacer cuando la excursión
del Congreso y que ya está al~o destruida y en p~rte obs·
trnida por la vegetación, á la loma de la Membnllera, la
última al N. del volcán. que está cubierta con monte, pues
al pie S. de esa loma acantilada principia el cono eruptivo.
De~de ésta tomé una fotografía en el mismo punto de don·
de la tomé hace tres años. La tomé del mismo punto y con
el mismo aparato para poder comparar la forma actual del
cono con la form~ que mostraba eu aquel tiempo. La comparación de las dos fotografías prueba con toda seguridad
que la forma del cono no ha cambiado en nada, pero que
el cráter sí se ha deformado algo .
1

los gemelos, la brújula y el martillo, me puse en camino á
las once rumbo al cráter.
Primeramente hay que bajar del Ocota del Lindero á las
lavas de 1869 y pasar sobre esta lava hasta el píe de los
vokancitos. El camino sobre esta corriente es muy penoso;
toda ella está formada por piedras que se desmoronan al
pasar y que son muy ásperas y filosas; además, como todas
están muy inseguras, se puede dar por bien librado quien
hace el camino hasta los volcancitos en media hua. Las
rocas que forman éstos son más compactas y la subida es
n•eoos penosa; pero siempre se tiene la dificultad de que
son muy poco estables.
Al llegar al portezuelo que forman los volcancítos noté,
con mucho gusto, que partiendo de éste, rumbo al cráter,
hay ahora una cresta formada por rocas compactas, producto de las últimas erupciones, lo que facilita mucho la ascensión. El camino r,or esta escalera natural es un placer,
después de los caminos que se han recorrido, pero desgraciadamente se acaba ciento cincuenta metros antes de lle·
gar al cráter. Por los restos de una lava, que antes formó
el cono en le parte alta, cubiertos con bombas, arena y ceniza suelta, se hizo el último cuarto de hora de la ascensión. La pendiente es de más de 40º y hay que trepar con
pies y manos. En esta parte del cono sale por todas las
grietas de la roca vapor y gas sulfuroso; pero en tan pequeña cantidad, que no molesta mucho, sobre todo cuando
el viento es algo fuerte.

*
••

A la una en punto llegué al borde (3,820 metros).
Noté en seguida que el cambio que ha sufrido el cráter ó,
mejor dicho, la lava que lo llena, no es muy grande¡ pero
noté también que la actividad en ese momento era mucho
más débil que la que encontré las otras dos veces que subí (Febrero y Agosto de 1906). El embudo estaba entonces
lleno de una lava en blocks, que se desbordó por el lado
occidental del cráter, formando el punto más alto. La lava
cubrió el lado occidental y parte del borde Norte; en el lado S. y E. se había hundido algo, dejando libre unos 10 metros de la parte acantilada del interior del borde. Las fu.
marolas y solfataras á lo largo de éste y aun el calor impi·
dieron, en aquel tiempo, la entrada á la lava del cráter.
Ahora el desprendimiento de gases sulfurosos es tan débil
y el calor tan poco fuerte, que sin vacilar entré á la lava
para llegar al borde S. Pero en aquP.l lado el calor y el des·
prendimiento de gas sulfuroso siempre ha sido más fuerte
y me tu ve que contentar con subir á un punto céntrico de
la lava, desde donde pude observar todo el cráter.

EL MUNDO ILUSTRADO

PARTE ORIENTAL DEL CRÁTER, QUE NO SUFRIÓ NINGÚN CAMBIO
EN LAS RECIENTES ERUPCIONES

gas sulfuroso, se encuentran distribuidas irregularmente
en el interior del cráter.
Tomé algunas fotografías de éste y una del Nevado des·
de el borde y, en seguida, emprendí la bajada. El descenso
por la ceniza y arena suelta del cono principal fué muy
rápido, pues sólo necesité quince minutos para llegará la corriente de lava al pie de los volcancitos (en tanto que pa·
rala subida necesité media hora) y en otra media hora llegué al jacalón (3 h. 3 h. 30).

*
**

Comparando la actividad actual, pues no cabe duda que
el volcán está en un período de actividad ligera, con el
estado anterior del volcán, me parece que no hay ninguna
causa para alarmarse. La forma intacta del cono principal
y de los volcancítos nos indica que las erupciones que
hubo fueron explosiones no muy fuertes, que se efectuaron en la parte alta del cono, cambiando solamente la forma del contenido del cráter, No ha arrojado lava por ningún punto, por lo menos hasta el día 22 de Febrero. El
volcán arroja una gran cantidad de bombas de diferentes
tamaños; pero estas bombas no llegaron á caer más allá de
1 á 2 kilómetros, al N. del cráter sobre todo, causando que-

629
mazones muy reducidas, Además, salió ceniza del volcán
que, en su mayor parte, cayó en forma de lodo sobre el mismo cono y sobre los alrededores inmediatos al N. del vol·
cán, en menos cantidad voló más lejos en forma de ceniza
mezclada con algo de lodo. No se sintieron temblores en
ninguna parte; las fuertes detonaciones, á causa de las explosiones, fué lo que hizo vibrar puertas y ventanas aun en
los pueblos algo más alejados.
Tomando en cuenta la actividad muy poco fuerte que
suele tener el volcán de fuego de Colima, en comparación
con otros volcanes, como por ejemplo el Vesubio, no hay
que alarmarse c11ando el primero entra en un período de
actividad más fuerte. Naturalmente &lt;puede, acontecer
una catástrofe; mas para pronosticar no ya un cataclismo
pero ni aun una simple erupción ligera, no bastan nuestros
conocimientos actuales del mecanismo volcánico.
Según la ley de la probabididad, podemos decir que no
hay que temer un tal cataclismo del volcán de Colima.
Y si sucediera una catástrofe enorme, es muy probable
que tampoco resultara muy desastrosa, porque todos los
lugares habitados están muy retirados de la chimenea volcánica.
Muy poco hay que temer para el nuevo ferrocarril con
sus bellísimas vistas, pues en ningún punto la vía férrea
se acerca más que 15 ó 20 kilómetros al volcán ( el ferrocarril que sigue al pie del Vesubio está, casi en toda
su extensión, á unos 6 kilómetros de distancia del cráter).
Con toda seguridad se puede decir que la ciudad de Colima, con su hermoso pano1ama del volcán de fuego y el
Ne~ado en el fondo, está fuera de todo peligro, y más lo
esta, naturalmente, el balneario de Cuyutlán, que dentro de
poco tiempo será un atractivo muy grande para el público
como lo será el pintoresco puerto de Manzanillo para eÍ
comercio.
Mas probable es que sufran algo las poblaciones del E.
y NE. del volcán de fuego, por las lluvias de ceniza que
suelen volar en estas direcciones; pero por fortuna no hay
muchas poblaciones grandes cerca, porque Tuxpan y más
Zapotlán el Grande ó Ciudad Guzmán están bastante retirados.
De manera que, en mi concepto, no hay razón paraabri·
g~: temor al vol,cán de Coli~a; pero si es y será, en erupcion, un espectaculo magnifico par" los habitantes de
aquella rica comarca y un atractivo grandísimo para los
viajeros mexicanos y extranjeros que ahora tan fácilmente
pueden llegar á la bella y segura ciudad de Colima y á las
deliciosas aguas del Pacífico.
DR. PAUL WAITZ.

•••
Seguimos la loma de la Membrillera hacia el E. hasta el
punto llamado «Ocote del Lind~ro,, ?onde encontramos e1;
buen estado relativamente, el 1acalon que se construyo
para el Congreso. Una bomba volcánica, d_e tamaño de una
cabeza humana, había perforado el techo sin haber causado
más destrucción que un agujero en él y la rotura de una
viga. No tan poco desastrosas han sido las erupciones de
Febrero de 1909 ( y Diciembre de 1908) e11 otras partes de
la loma. A cada paso encontramos agujeros gran~es y pequeños en el suelo, causados p_or las h?mbas volcan,,cas de
diferentes tamaños. Los aguieros ma~ grandes teman un
diámetro de 1.5m.
.
El pasto ha ~ido quemado alrededor d~ estos a~u1eros en
espacios hasta de cincuenta metros de diámetro; el fuego
fué extinJ!11icio bien pronto por un lodo blanco, cuyas hue·
llas se ven sobre los árboles y sobre el mismo pas_to. y cuya
cantidad aumenta notablemente al ~cercarse al crater. Tod_a
¡ lo na estaba cu l1ierta de ramas auu verdes q ne habían s1cto d~strozadas por las bombas, y al pie S. de ella, donde
antes había un bosquecito de pinos, no quedaban más q.:e
unos cuantos troncos.
.
Dejé al mozo en el jacalón, y cargando solamente con: mi
~para lo fotog1 áfico con unas cuantas placas, un aneroide,

R E LIEVES DEL CRÁTE R DEL VOLCÁN DE COLIMA

A la izquierda, tal como estaba en 1906. A la derecha co~
los 111odijicaciones debidas á las iíltímas erupciones

Observé que las partes OS. y E. del cráter tenían la
misma forma que antes; solamente en la parte N. la última
erupción echó fuera una parte de la lava que antes se abo·
vedaba allí. Pao esta erupción no ha formado un nuevo
cráter. por lo menos no un cráter hondo, pues la entrada
del borde á esta excavación es plana, lo mismo que su fondo. El diám etro mayor d e esta concavidad oval es de unos
50 metros con direcci ón NE. SE. y unos 30 metros el me·
nor, en d irecció n NO. SE, ocupando la concavidad la ter·
cera parte poco más ó meuos del cráter entero. Conté cinco
emanaciones en el borde, de las cuales tres ( dos de vapor de
aJ!ua y una de gas sulfuroso) rodeaban la concavidad nueva.
Otras cinco emanaciones, que me parecieron más ricas en

TR ANSPORTE DE GUERRA &lt;G ENE RAL GUERRERO&gt;, DE LA .MARINA MEXICANA, CONSTRUÍDO EN INGLATERRA, QUE ACTUALMENl E
SE HALL A EN LOS .MARES S URAMERICANOS EN CA MIN O DE NUESTR AS COSTAS OCCIDENTALES

�EL MUNDO ILUSTRADO

630

OFRENDAS ESTUDIANTILES

Todo acto revelador
de que aún anidan bríos
en las almas juveniles, y de que entusiasmo
y amor son, como ayer, como siempre, la
noble envoltura de esas almas, merece aten·
ción, y no digamos que aplauso, que por
dicho se entiende.
Nada más triste que la inercia que apla·
na los ánimos, que la indiferencia, verdugo
cruel, cegador de ilusiones, cuando se apo·
deran de la juventud y de una colectivi·
dad á quien quizá el porvenir reserva
grandes destinos, y de quien tanto aguarda
la patria, hacen algo semejante al rebaño
que va, sin rumbo definido, obedeciendo
tan sólo al mandato del pastor.
Infundir ideales en las almas jóvenes, y
conservarlos de generación en generación,
es obra bella y alta, y no menos alta ni me·
nos bella es la conducta de la juventud
que los acoge y los vigoriza al amor de la
verdad y del tiempo.
La figura de Barreda es, para los estudiantes de México, algo á la manera de un sím·
bolo. Barreda personifica el espíritu de la
ciencia aplicado al cultivo del corazón y
del talento; Barreda fué el regenerador, el
El Señor
apóstol que abrió nuevas rutas á la ju·
ventud mexicana, arrancándola de la ga·
rra escolástica para hacerla marchar triunfante por la
senda marcada á los pueblos model'nos en su ascensión
constante.
La manifestación organizada pocos días hace en el panteón de Dolores, revistió la misma solemnidad que esta·
mos habituados á ver en ella; y fué, sobre todo, sincera,
con la sinceridad propia de almas que, extrañas aún á to·
da unidad y á todo prejuicio, evocan, con respetuosa ter·
nura, la sombra de aquel que fué mentor con su abnegación
y con su ejemplo.
Concurrieron á ella los alumnos de las escuelas Prepa·
ratoria y de Jurisprudencia, y algunas otras, tomando la
palabra ante el sepulcro los señores doctor don Enrique
Aragón é ingeniero don Agustín Aragón.
Presidió la ceremonia el señor doctor don Porfirio Parra,
director del primero de los mencionados planteles.

•••

Aunque tardíamente-porque tarde
¿COMO CELEBRARA GUAes ya para realizar provectos loables
NAJUATO EL CENTENARIO DE LA INDEPEN· que conmemoran el próximo centena·
rio,-algunos Estados de la República
DENCIA?
empiezan á tomar medidas efectivas á

Arag6n leyendo su discurso ante la tumba de Barred,i

fin de dar lustre á la gran fiesta nacional que se prepara.
Distínguese entre ellos el de Gnanajuato, cuyo gobierno
acaba de expedir una circular por la cual autoriza á los
municipios para que, disponiendo d~ las existencias habi·
das en las tesorerías hasta el 31 de Enero próximo pasado,
y de los sobrantes que hubiere de aquí al centenario, pro·
pongan alguna obra material que sirva de conmemoración
de tan gloriosa fecha.
Es de encomiarse la idea del gobierno de Guanajuato,
tanto más cuanto que aquel Estado, por el hecho de haber
sido la cuna del padre de la independencia, es el que con
mayor razón está obligado á festejar, con verdadero brillo,
el centenario que se avecina.
Ahora bien, ¿qué propondrán los municipios? ¿Acaso
monumentos? ¿Acaso jardines ó lápidas conmemorativas?...
Si propusieran escuelas, propia y exclusivamente e~·
cuelas ....

***
Ni la desaparición del teatro«Gue·
Er INCENDIO DEL
rrero&gt;, de Puebla, ni la catástrofe te·
TEATRO JUAREZ
rrible del «Flores&gt;, de Acapulco, cu·
yo recuerdo está aún fresco en la mente
de todos los·mexicanos, han sido bastantes
para que se tomen precauciones á fin de
e vitar los siniestros de ese género.
Ahora nos vemos en el caso de anotar
un incendio semejante á los anteriores, el
cual, si bien no acarreó mortandad la·
mentable como el segundo, sí ha hecho sen·
tir pérdidas materiales de cuantía. Nos re·
ferimos al incendio del teatro duárez&gt;.
Orgullo de los regiomontanos era este
coliseo, tanto por lo suntuoso de su cons·
trucción, como por la belleza de su deco·
rado. Elteatro «J uárez&gt; era uno de los más
nuevos entre los que cuenta el país, y, con
su desaparición, los propietarios pierden,
aproximadamente, doscientos mil pesos.
Es inútil que consignemos aquí los de·
talles de la catástrofe que, como todos sa·
ben, debióse á que un alambre se inflamó
en el momento en que se hacían algunos
experimentos cinematográficos. Ya la pren·
sa diaria ha hablado largamente de ella, Y
hemos de limitarnos tan sólo á insistir

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631

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TOMA DE POSESION DEL GOBERNADOR O.E MORELOS
TREN QUE CONDUJO AL SEi:fOR ESCANDÓN' Á. CUERNAVACA
EL SEi:fOR ESCANDÓ&gt;l Y COMISIONADOS QUE LO RECIBIERON Á. SU LLEGADA

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EL SEi:fOR ESCANOÓN' RECORRE LAS CALT.ES DE CUERNAVACA
BANQUETE EN HONOR DEL NUEVO G01'ERNANTE

�EL MUNDO ILUSTRADO

635

,

EL CARNAVAL EN MERIDA
Durante muchos años ha sido fa.
meso el carvaval en Mérida: año tras
año, apenas pasadas las fiestas de
Navidad y el primero de Enero, se
empezaba á hacer los preparativos
para las fiestas de Momo, las cuales
se iniciaban con la elección de la que
había de ser reina de ellas.
Todo~ los periódicos de la Repúbli·
ca, y de manera muy especial los de
la península yucateca,se ocupanban,
con gran anticipación, de investigar
acerca de las opiniones reinantes, y
la elección de la soberana se preparaba
con todas las formalidades del caso.
Cada día que pasaba del mes de Enero, y sobre todo del de Febrero, veían
aumentar los entusiasmos, y no había
ánimo que no se sintiera debidamen·
te preparado para celebrar el carnaval cuando é5te se presentaba en
puerta.
Una vez pasadas las fiestas, los mis·
mos diarios que habían servido de
heralJos para sus preparativos se
hacían archivos perdurables de sus
glorias, y la fama de las fiestas paseaba toda la República saliendo de las
innumerables trompetas de la prensa
petiódica.

•
••
Este año no se ha llegado al acostumbrado ·esplendor; las fiestas se
han resentido del estado poco satis·
factorio en que se dice que se halla
la bolsa de, todo el mundo, y entiéndase esta expresión en su forma más
lata, y el dios Momo ha tenido que
resentirse del movimiento de pavor
que se inició en los bancos de los
Estados Unidos para ir á los de Europa y regresar á nosotros, después
de un paseo muy largo, como nos lle·
Carro de la
ga todo lo que no es de casa, aunque
proceda de la de los vecinos de junto.
La elección de soberana se llevo á cabo como todos los
años y con todas sus formalidades; pero á pesar de que to·
do se hizo, con ligeras diferencias, como todos los años,
se sintió el soplo frío de algo que bien puede haber pro·
cedido, como se dice, de las arcas de los hombres adine·
rados.
Pero á pesar de este algo, que hizo:sentir su soplo frío
en medio del entusiasmo i:de las fiestas, éstas se efectuaron
y tuvieron brillo y lucidez fpara tdemostrar que aun en·
medio de la situación difícil, e(ánimo de los yucatecos es
grande y saben divertirse á pesaride todo,

***

!JI' L?' a,~c11so~ milil:1.re;.

Gen1ral'.L1grrefo-Jen ?ral M..tnuel Pluta.-General Rivera.-Grupo de personnas queasís·
tieron al banquete ofrecido al señor secretario de Guerra por el general Enrique Mondrag6n.-General
!Enrique Mon:lrag6n.-Gemral Amoldo Caso L6pe:e.-'Jeneral R afael Dávila.

Lucieron durante las fiestas,"como todos los años, reinas
hermosas y majestuosas, damas de honor dignas y alegres,
procesiones de máscaras á pie y en lujosos carruajes, y ca·
rros alegóricos artísticos y originales, y si para el ojo oh·
servador faltaba algo al carnaval, el pueblo, la masa anóni·
ma para quien principalmente se hacen esos festejos, no se
dió cuenta d(esos que los observadores notaron, y se di·

Cervecería Cuauhtemoc en el carnaval de Mérida.

virtió de la mejor manera, con la sinceridad~que le es característica.
Entre las notas más brillantes sobresale una que lo fué
sobre todas; un carro que llamó fa atención por su elegancia, por su originalidad artística y por significar un acto
de agradecimiento hacia la culta sociedad de Mérida.
Nos referimos al hermoso carro llamado &lt;El Triunfo de
la Saturno», el cual fué presentado por la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc», de Monterrey, para dar mayor lucimiento á
la fiesta, y como muestra de agradecimiento por el favor
ilimitado que la sociedad meridana dispensa á las cervezas de Monterrey, favor que es muy justificado si se tiene
en cuenta lo exquisito de los productos de la citada cervecería, y el tino yJhabilidad con que son presentados al
público.

***

El carro á que nos referimos, y del que pueden darse
cuenta nuestros lectores por los grabados que acompañan
estas líneas, representabafal:planeta~Saturno, maravilla del

�636

EL MUNDO ILUSTRADO

sistema solar y símbolo de la cerveza
de su nombre, maravilla de las cervezas, sostenido en alto por u?a es·
pecie de capitel con un cornisamen·
to formado con botellas de cerveza
de las diferentes' marcas que elabora
la «Cervecería Cuauhtemoc1; este capitel estaba apoyado sob1 e cuatro
grandes botellas, imitación de las de
las cuatro principales marcas que
elabora la repetida cervecería.
En la parte anterior del carro se
destacaba la majestuosa figura del glo·
rioso emperador azteca, último:de)u
casta y de su raza, el que empuñaba
nuestra enseña nacional, como se·ve
en todos los documentos y anuncios
de la gran cervecería. Este personaje
estaba personificado por el joven Alvaro Buenfil quien iba de pie sobre,
un gran tonel.
Al pie de cada una de las botellas
iban sentadas sendas señoritas, quie·
nes aumentaban mucho la belleza
del conjunto. Eran las distinguidas
damas: María Díaz, Elisa Belio, Dina
Ferráez y María Buenfil.
Cinco traviesos y agraciados pie·
rrots, los niños Elías, Carlos, José y
Trino Espinosa y Antonio Boladera~,
arrojaban sin cesar numerosos y ori •
ginales anuncios á colores, en los que
se pregonaba las excelencias de la
«Saturno», las que la han elevado al
prominente puesto que ocupa entre
todas las cervezas del mundo. En su
parte baja llevaba el carro unas col·
gaduras en las que se leía: c:1909, ho·
menaje á Mérida&gt;.
La carroza estaba tirada por un par
de hermosos caballos frisones, propie
Carro de taJ«Cervecer{a Cuauhtemoc&gt; en el carnaval de Mérida
dad de la gran negociación cervece,
ra, los que iban lujosamente enjaeza·
dos con magníficas y vistosas guarniciones, lo que aumen· de bomberos se hace necesaria, imprescindible, en los gran·
des centros poblados. Y, finalmente, es triste que en los
taba á la bella armonía del conjunto.
teatros destinados al cultivo y fomento del arte se dé al·
Constituyó este carro, como lo dijimos ya, una de las bergue al cinematógrafo, espectáculo que por lo desprovis·
notas más brillantes, y con él demostró, una vez más la to de estética no merece otra residencia que los jacalones.
El gobierno de Nuevo León, en prevención de más gran·
«Cervecería Cuauhtemoc», el buengusto que tiene"para la
des
catástrofes, ha importado, y en breve la tendrá lista,
construcción de artísticas obras de arte y manifestó su
según sabemos, una dotación completa de bombas de inagradecimiento á la ciudad de Mérida, donde, como en to- cendio, las cuales, por desgracia, no se hallaban todavía en
da la República, sus cervezas son gustadas y preferidas por condiciones de funcionar cuando ocurrió el incendio del
hermoso teatro.
todos los buenos conocedores.
¡Ojalá que los gobiernos de los:demás Estados le imitasen!

\JI

JRJEVIlSTA: ;l!JWilVJE!RSAlL
Sigue de la página 6JO
una· vez más en dos cuestiones de capital importancia:
la de que, para evitar en lo posible tales siniestros, deben las capitales de los Estados proveerse de cuerpos de
bomberos, y la de que, de hoy en adelante y en vista de
la triste experiencia adquirida, urge se prohiban en teatros
de alguna capacidad, los espectáculos cinematográficos.
No puede menos de sentirse que ciudades de importancia como Monterrey V Puebla, á quienes sobran recursos,
vean impasibles el desarrollo de grandes incendios y estén
condenadas á ver desaparecer muchos de sus más hermosos edificios, convertidos en cenizas, tan sólo por desidia
ó mal_entendido_ahorro,'puesto que la creación de cuerpos

MOVIMIENTO
DIPLOMATICO

***

Habiendo renunciado el cargo de
primer secretario de la embajada de
.
.
nuestro país en Wáshington el señor
licenciado don Victoriano Salado Alvarez, irá ásubstituir·
lo el señor licenciado don Balbino Dávalos, actual primer
secretario de nuestra legación en Londres. La vacante del
señor Dávalos la ccupará, á su vez, el señor don Luis Ri·
coy, que desempeñaba idéntico cargo en Bélgica y los Paí·
ses Bajos, y el segundo secretario de la legación mexica·
na en Guatemala, don Fidel Rodríguez Parra, pasará á Brn·
selas, ocupando su lugar el señor don José Mariano Cres·
po, tercer secretario en la Habana.
~a sido nombrado también segundo secretario de la le·
gac1ón en Cuba el señor don Angel Algara y Romero de
Terreros, y la vacante que deja la cubrirá el señor don
Mariano A. del Castillo.
Sij ue en la página 657.

EL MUNDO ILUSTRADO

637

y las aves, meciendo las ramas,
alegres gorjean,
asombrado miró el pastorcillo,
entre las malezas,
una hermosa criatura, tan blanca
como una azucena,
que tenía unos ojos tan bellos
como dos estrellas,
y unos labios que, más que unos labios,
parecían fresas . . .
Pues solía por esos parajes
vagar la princesa
si lograba escapar de lacayos,
pajes y doncellas.

DE CUENTO
Para "El Mundo Ilustrado."

•

En un tiempo, cuando era yo niño
vi viendo sin penas,
soñador desde entonces, gustaba
de hermosas leyendas ·
y extasiaban mi espíritu historias
de cosas añejas,
de 'fantásticas hadas hermosas,
duendes y hechiceras
que me hacían dormir en las noches
soñando con ellas.

Yo no sé qué pasó al past¿rcillo
en la tarde aquella,
ni qué cosas sintiera su pecho;
mas la historia cuenta
que olvidó lo que nunca olvidaba:
sus blancas ovejas,
·
y vivió, desde entonces, muy triste,
llorando sus penas
y arrancando á su vieja zampoña
suspiros y quejas.

Hoy, que se han deslizado en un soplo
tantas primaveras,
soñadora persiste mi alma ....
-amor sólo sueñay mirando tus negras pupilas
descubro leyendas
y también en las noches me duermo
soñando con ellas.
Y o me acuerdo de un cuento de aquellos
que entonces oyera,
despertando en mi alma de niño
profunda tristeza . ...
y, por raro contraste, ese cuento
no tiene hechiceras,
ni esas hadas envueltas en nubes
que lucen diademas
con estrellas de inmensos diamantes,
rubíes y perlas;
pero tiene ese algo muy triste
que mi pecho encierra;
ese algo que siento si miro
tus pupilas negras.
Hace ya mucho tiempo, en un reino
-en el que tú quierasexistía un palacio habitado
por una princesa
tan hermosa, tan blanca y tan pura
como una azucena.
Rodeado se hallaba el paraje
de bosques y selvas,
que guardaban la regia morada
de asechanzas necias.
Un feliz pastorcillo vivía
entre sus ovejas,
en un bosque frondoso de aquellos
q ne el castillo cercan,
y pasaba los días tranquilo
ain goces ni penas,
arrancando á su triste zampofia
canciones añejas.
Una tarde tranquila y hermosa,
una tarde de esas
en que arrastra la brisa perfumes
de frescas violetas,

Y solía por esos parajes
vagar la princesa
si lograba escapar de lacayos,
pajes y doncellas.

I

Muchas veces la vió ·el pastorcillo
cruzar las malezas . . ...
U na vez, al mirar que pasaba,
acercóse á ella
y sintió tantas cosas su pecho
al verla tan cerca,
que olvidó que era él pastorcillo
y ella una princesa;
y contóla, con voz conmovida,
su amor y sus penas.
La princesa, al oir sus palabras,
-icomo era tan buena!p.?rdonó al pastorcillo atrevido
. que osaba quererla;
quién sabe ella, en el fondo del alma,
qué cosas sintiera ..... .
lo miró y se alejó de su lado . . . . . .
-lcomo era tan buena!Desde entonces por esos parajes
jamás se paseaba
la princesa, tan blanca y tan pura
como una azucena.
Yo no sé qué sintió el pastorcillo;
mas la historia cuenta
que esa noche, en el fondo del bosque,
tendido en la hierba .
y teniendo por techo ese cielo
cubierto de estrellas,
se quedó para siempre dormido
soñando con ella.

. ...... .. ...... ... .. .. ... .. ..... ... .

Ya lo ves: este cuento no t iene
duendes ni hechiceras,
ni esas hadas envueltas en n ubes,
diamantes y perlas;
pero ha tiempo grabóse en mi mente

�,,
EL MUNDO ILUS!RADO

con honda tristeza,
y hoy recuerdo ese cuento mirando
tus pupilas negras,
porqu·e han hecho dormirá mi alma
soñando con ellas.
GustA vo F. AGUILAR.
México, Febrero de 1909.
~~

°7''ti

DISTICOS
Para "El Mundo Ilustrado."
De pie en los tersos bloques de pórfido y granito
de un monte que levanta su frente en lo infiuito,
un águila muy joven, apenas emplu~ada,
pasea en el espacio la luz de una mirada, .
como absorber queriendo, con su ávida pupila,
la tierra el océano, la atmósfera tranquila.
En su a~sia por lo gran.de, quiere en~ayar sus vuelos
en esas insondables regiones de los cielos
donde el sol pinta el rojo crepúsculo ?e Mayo,
donde se forja el trueno, donde se enciende el rayo.
'Qué estrecho le parece su solitario nido!
~ue flota en las oscuras tinieblas del olvido!
Altiva y arrogante, de pie en la enorme roca
que del azul espacio la inmensa curva toca,
sin conmoverse mira las nieblas de la altura,
del insondable ~bismo la inmensidad oscura,
y emprende rauda el vuelo, y sube, y sube y sube,
rompiendo los dorados crespones de la nube,
meciéndose en el éter, flotando en los vapores,
bañándose atrevida del sol en los fulgores.
¡Qué grande, qué infinita, qué eterna le parece
esa atmósfera tibia, donde al flotar se mece.1
A veces, abandona las n~eblas ~e la altura,
cruza de los abismos la 111mens1dad oscura,
recorre la montaña, la ciudad, el collado;
sorprende en el aprisco al balador ganado
y sobre él se arroja, y sus garras de acero
hunde ¡n las carnes trémulas d~l tími~o cordero
que se estremece, tiembla, palpita moribundo
y exhala un lastimero balido tremebundo.
Llevándose su presa, se alza y sube, y sube,
rompiendo los dorados crespones de la nube,
hasta los tersos bloques de pórfido v gran_ito .
de un monte que levanta sn freme en lo mfi111to.
Allí su instinto sacia, de pie en la enorme roca
que del azul espacio la inmensa curva toca,
y vuelve á levantarse, más grande y más potente,
rompiendo de la atmósfera el velo transparente,
meciéndose en los aires, flotando en los vapores,
bañándose atrevida del sol en los fulgores.
San Luis Potosí.
L UIS CASTRO y LÓPEZ.

Al Dr. Oresles Ferrara.
Laurel que abres al viento
tu enorme parasol:
¿para cuántos destino~
te hizo el germen ó Dios?
' con t u rai'c•s?
¿Qué fondos sondearas
• ·
¿Hasta dónde tu fuerza .penetró?
¿Qué savias y resinas
absorbe tu secreta ge§tación?
¿Qué pudridero le dará el esmalte
á tu verde color'(
¿Acaso pagas en silencio al humus,
el terso lnstre que á tus hojas dió?
.
¿Para qué vives, árb~l?
Como una vida, ¿para un triste adiós 1
;.Quién del fibroso arcano
La esfinge interpretó?
¿Cuál es sobre la tierra
tu secular misión?
¿Serás horca de un Judas
ó cruz de un Redentor'!
¿Rama para corona

63&lt;)

EL MUNDO ILUSTRADO

¿Símbolo de la Fama?
¿Símbolo del Dolor?
¿Lo Inmortal?
¿La Extinción'?..
Tu ramaje sombroso,
.
.
¿acaso cobijó
á un sér libre que ca~ta su victo~1~
ó á un esclavo que gime su baldon?
¿Para cuántos destinos
te hizo el germen ó Dios?
¿En la tierra, soporte?
¿En el agua, galeón?
¿Serás lanza de cuna;
camastro de dolor;
lecho de enamorados;
de féretro, tablón;
armonium para el músico del Viento¡
glauca paleta del artista Sol?
¡Cuál tu existencia múltiple
el poeta admiró!:
encaje tamizado por la luna;
de pájaros, balcón;
filtro del agua de los cielos; sombra
del cansado andador;
agasajo del aura y del rocío;
ira de rayo, furia de ciclón ....
¿Para cuántos destinos
te hizo el germen ó Dios'(
¿Para uu A polo que arrancar~ un lauro
ó un Radamés que vuelva triunfador?
Palio de peregrino;
bélico pabellón;
tienda de 1i vianda des;
dosel de errante amor;
techo de vagabundos;
- toldo que fué una noche de los dos; de rumorosos nidos
alada floración;
¿dependerá tu suerte
de rudo leñador?
¿serás astilla inútil;
asta de gonfalón;
polvo para tizana,
de condimento, flor;
abono de sembrado;
pica de rebelión;
asiento de suplicio;
ó grada de Señor?
¿Qué contrastes el tiempo
á tu sér le marcó'(
¿Serás altar, ó radio
de otra rueda de Ixión?
¿Para cuántos destinos
te hizo el germen ó Dios?
¿Qué misteriosa estrella
tus días alumbró?
A veces tiemblas como nervio humano
al sentir de los aires el furor,
ó pareces estar, quieto y sombrío,
en muda reflexión ... .
¿Qué signo añade tu redonda copa
al genio del Creador?
¿Es letra del espacio
tu esmeraldina O?
Vulgar como una vida;
¿no más que polvo dejará tu adiós? ...
En mis horas de ensueño ó de fatiga,
hacia tu campo voy,
tienda de enamorados,
-toldo quefué una noche de los do~; filtro del agua de los cielos, sombra
del cansado andador . .. .!
¡Laurel: á los poetas
se iguala tu misión!
¡Tu vida se asemeja
al laurel, trovador!
Sois ramos de corona,
ó trozos de carbón.
¡Símbolos de la Fama!
¡Símbolos del Dolor!
¡Lo Inmortal!
¡La Extinción! .. .

Novela por J. Berr de·. Turique
Traducida especialmente para "El Mundo lluatrado"
(CONTINÚA)

- Se ve bien que nunca has amado.
Emmanuel esta vez se encogió de hombros.
- Tú eres el que no has amado nunca. No eres más que un
enfermo. Y no un enfermo vulgar. No había yo visto nunca esto: el hombre qne aplica al amor su mentalidad profesional. Este es un caso.
-Lo sé bien-dijo tristemente Ricardo. Y no llegarás á
tratarme más duramente de lo que yo me tratoá mí mismo.
Pero ¿qué quieres·~ Desde el día en que entró la duda eu
mi espiritn .... eAuás fuerte que yo . . . es indispensable
que yo sepa.
Dió algunos pasos en la habítabión, y deteniéndose ante la
chimenea, designó uu siltóu cerca de nna mesita en laque
se veía un bordado.
-Mira: esta mañana ella estaba allí en ese sitio trabajando en ese bordado, con la cabeza li;!eramente inclinada
hacia adelante. Sus cabellos, que en un movimiento m:iq uiual acababa de levantar, le dejaban descubierta la frente. Y aqní, en este mm:ble (indicó una consola cerca de la
veutan ,), se encontraba un martillo que el criado acababa
de usar. Pues bien, mis ojos iban siu cesar de la frente al
martillo. Me parecía que éste podía penetrar dentro d..:
aquélla.
-Muy bien-dijo Emmanuel;-la muñeca.....acabarás por
quebrarla y no encontrarás nada dentro ...... .
Siguió un largo silencio.
-Finalmente-preguntó Emmanuel -esos indicios, esas
sospecha~, ¿en qné consisten? Ha vuelto á verá ese Máximo Tillier?
-Sí, en casa de su hermana, la señora Nerville, con quien
ha reanudado las relaciones, sin decírmelo y sin decirlo á
sus padres.
-¿Por qué no interrogarla francamente?
-Esto le dejará ver que me inquieto. Se atemorizará; no
me hará sino una semiconfesión, prometiéndose mayor
cuidado después; entonces la hendedura por la cual tal vez
su secreto hubiera podido escapar, se cierre para siempre.
Sin ese temor, ¡,crees tú qne hubiese yo vacilado en preguntarla francamente? ¿Es vida para míla de continuar ha·
blándole, escucharla con el mismo buen hum&lt;'r que antes;
en fin, hacer el papel de esposo confiado Y
La reflexión pareció justa.á Emmanuel; así es que no trató de responder.
- Sí, dijo pasando inmediatamente á otra cosa; me parece que este viaje que quiere hacer contigo y con sus padres
debería tranquilizarte. Si amara á ese hombre, se negaría á
dejarlo.
-Justamente. Es tal vez porque lo ama demasiado. No
se siente segura de sí misma y le huye.
Emmanuel, esta vez, casi se enfadó y trató de cortar la
discusión.
-¡Oh! esta manía de buscar siempre lo peor.. . ..
Ricardo le coutuvo por uno de los botones de su jaquet.
-Veamos. Hace tres meses, el día en que viniste justamente á visitarnos en la calle de Messina, acababa de ver
de nuevo á Mái:imo Tillkr, de volverá verlo por la
primera vez, y se rehusó enérgicamente á partir cuando yo
se lo propuse .•. ¿Por qué hoy, brnscamente, cuando na·

die piens;a ya en este viaje, quien~ ella partir y partir in·
mediatamente?
-;.Y qué sé yo? Idea de mujer.
-Además, sus pad, es vacilaba u en venir, y ella les ha
iu~tado mucho para que nos acompañen;, por qué?
Emmanuel, á su vez, sentía su cabeza estallar al choque
de toda~ estas pre¡!untas.
-¡Ah! Renuncio á eso-dijo.
-Es, siu embargo, muy claro. B:ista razonar un minuto.
Pone á sus padres entre nosotros para evitar estar á solas
conmigo y poder quedar más fácilmente sola con sus pensamientos.
Emmannel repuso:
- ·Pues bien, sea, lo admito--dijo. Su pongamos que ama
á ese hombre á pesar suyo y le huye para no traicionarte.
Al mismo tiempo, en la turbación en que se debate, experimenta la necesidad de abstraerse un poco, sin tenerte á
todas horas delante. ¿,Sabes qne encuentro esto muy na·
tural?
Ricardo, por un momento, pareció cederá esa respuesta:
P.:ro eso no dnró mucho tiempo. Aun cuando pareció
aceptar la tesis de su amii(o, su incertiduinbn:: de momento
cambiaba de carácter, pero no dejaba de existir.
Replicó nerviosamente.
--Bueno, supongo que tu deducción sea exacta. Entonces
habría que estar seguro de que ella quiere realmente ocultarlo, de que lo conseguirá, de que no sucumbirá al fin á
pesar suyo.
LueJ!o, en una actitud de indecible desaliento:
- l Y si nada de esto fuera verdad 1 ¿Si yo me enloque·
ciera vanamente? ¿Si fuera á mí solo á quien ella amara'(
Esta incertidumbre, en que me encuentro, es horrible.
Duroc, ca~i sin fuerzas, se había dejado caer en un sillón.
Grandes lágrimas corrían á lo largo de sus mejillas.
Su amigo, conmovido por el espectáculo de este dolor eu
un hombre habitualmente tan dueño de sí mismo, trataba
de consolarlo.
- Vamos, viejo .... te lo ruego .... Te haces daño.
-No .... déjame .... déjame. Al contrario, esto me alivia.... .
Se oyeron pasos en la pieza de junto. La señoraLeQuesnel, ó Lucy tal vez, podrían entrar de un momento á otro.
-Cuidado. Alguien viene. Sigamos al jardín, ó más bien,
vamos á dar una vuelta al campo.
- Sí. Tienes razóu.
•
Ricardo se dejó llevar por su amigo.
Pasando ante la casa, vieron en una de las ventanas del
primer piso á Lucy.
- ¿,Nos abandonan ustedes, señores? les preguntó.
Obligados á detenerse y á levantar la cara para contestar,
Ricardo temió que notara su turbación. Así es que se puso
la mano en los ojos, como visera, para re~guardarse del sol.
- Emmauuel desearía desentumirse un poco las piern:is, y como todavía falta mucho para que lleguen los in·
vitados .... . .
El prefecto añadió:
-Regresaremos, por lo demás, antes que ellos, de mane·
ra que no se retarde la partida.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

esposo salió con el señor Leroy hacia la estación. Interrogué á la jardinera y me dijo que el padre de usted había
salido. Entonces, aproveché ...
Lucy, á la idea de que Ricardo pudiera presentarse de
un momento á otro, se sintió desfallecer.
Con las manos juntas, suplicó:
-Se lo ruego, Máximo, se lo ruego, márchese. Es una lo·
cura. Piense usted. ¿Si alguno le viera aquí?
Pero esta perspectiva no parecía asustar en lo absoluto
al joven.
-Y aun cuando se me viera, mi visita puede explicarse
después de todo. Pasé por casualidad por este sitio y vine
á presentar mis respetos á los padres de usted y á usted
misma.
-No, nada puede motivar su presencia en esta casa. Se
lo ruego, márchese, márchese inmediatamente.
Era de creer que Máximo no habría hecho este viaje para
regresar tan pronto sin decir á Lucy lo que pensaba, cualquiera cosa que pudiera suceder.
-Entoncfs-dijo con vehemencia aproximándose á ella
-después de haberme habituado á su presencia constante,
después de haberme prometido ..... .
En ese momento entraba Pedro, llevando una mesa de
bridge.
Cambiando inmediatamente de tono, y con una política
enteramente ceremoniosa, Máximo añadió:
-Sí, como le decía á usted, señora, á causa del estado de
salud siempre tan precario á mi mamá, á quien le ordenaron que fuese á tomar una temporada de baños, uos resol·
vimos á vender la propiedad de Rozoy, donde pasamos
tantos veranos agradables. Y, á fe mía, hoy con tan hermo-Entonce~, buen paseo.
so tiempo, dirigí casi maquinalmente mi coche por este
Los dos se alejaron. Lucy les siguió algún tiempo con la lado. Lo cual me ha permitido, al pasar, venir á presentar
mirada, con la intuición de que ibln á hablar de ella.
mis homenajes á los padres de usted. Tendrá usted la bon·
dad de decirles, no es verdad, si no tengo la fortuna de encontrarles, cuanto .. . .. .
V
Pedro salió.
Entonces Máximo se detuvo bruscamente para volver á
La señora Le Quesnel tenía toda una hora larga para pre· reanudar con vehemencia la frase interrumpida.
pararse antes de la llegada de los invitados dominicales, y
-Entonces, después de haberme prometido ir á verme,
aprovechó de ello para ir hasta la aldea vecina. Tenia que usted proyecta . . ... . ¡Oh! es indigno de usted.
lll~v3r personalmente un auxilio á cierta buena mujer que
-¿Proyecto qué? preguntó Lucy dispuesta á mentir si
estaba enferma, y temía que, si no lo hada inmediatamente, era necesario.
lo olvidaría después en la agitación de los últimos prepa-Las razones que me daba para retardar la cita que yo
rativos del viaje. El señor Le Quesnel había ido al campo le pedía, eran difíciles de admitir. Su carta era la de una
con el jardinero, á fin de examinar el funcionamiento de mujer que, no atreviéndose á romper francamente, contem·
un nuevo motor destinado á dar agua á la propiedad.
poriza y trata de ganar tiempo. Inmediatamente me vino la
Lucy acabab~ de bajar al salón y experimentó una real idea de que usted pensaba huir. Desde entonces me era fá·
satisfacción al sentirse sola, y sus pensamientos tomaron cil tomar informes. Un hombre, en lasituación de su espo·
desde luego el camino que no abandonaban ya.
so, está obligado á prevenir á ciertas personas cuando se
Por fin, dos días sólo la separaban del momento en que ausenta por algún tiempo. En los tribunales y en su domi·
se sentiría libre de toda angustia inmediata. Pero en esos cilio, los conserjes habían recibido orden de no transmitir·
dos días sabía que los sucesos podían producirse.
le su correspondencia á Dammartin á partir del lunes, y
La carta que había escrito á Máximo para calmarle y ha· conservarla hasta nuevas instrucciones. Era claro, partiría
cerle tener paciencia, lhabía tenido el resultado que es- usted el martes. ¿Para dóndeYLo ignoro. Pero qué importa.
peraba'/ ¡,Qué pensaba? ¿Se habría resuelto á esperar con Usted partía.
toda resignación la hora retardada de la visita prometida,
Lucy no pudo más que bajar la cabeza en señal de asen·
ó bien habría adivinado alguna estratagema? ... . En ese ca- timiento.
so, había que temerlo todo de su exaltado furor.
-¿Y cree usted que yo voy á consentir en perderla?
Sin embargo, por pesimista que se hubiese vuelto Lucy,
-Pero usted debe darse cuenta, tanto como yo, Máximo,
no i,odía creer en esta última eventualidad. ¿Cómo había de que nuestras entrevistas son imposibles ahora. Había·
podido Máximo sospechar de ese viaje proyectado'/ Nin· mos becho un pacto leal. ¿Por qué intentaustedromperlo?
guna confidencia, ninguna indiscreción parecía posible en
Máximo, con toda sinceridad, quiso defenderse de este
efecto, puesto que las dos familias no tenían ya relación reproche.
entre sí¡ así es que, casi tranquilizada la joven, que había
-Vamos, Lucy, usted sabe bien que nada busqué, que
permanecido en un sillón, se levantó para tomar un libro nada le pedí. Cuando nos encontramos á solas por prime·
de la biblioteca.
ra vez, gracias á una estratagema muy inocente y muy per·
-Sí. Creo que ~stoy salvada ahora-murmuró.
donable por mi parte, ¿acaso traté de forzar su voluntad.
En ese momento preciso se encontraba ante el espejo de siquiera traté de tocarle un cabello sin su consentimiento'~
la chimenea. Le pareció que sus cabellos estaban rebeldes, La turbación de usted, en aquel momento, no venia de mi
y se aprestaba á arreglarlos, cuando, detrás de su propia presencia, sino de su propia debilidad. En fin, usted sabía
imagen, al otro extremo de la pieza, surgió de repente un que trataba de defenderse más contra usted misma que con·
rostro de hombre.
tra mí¡ y usted habría sucumbido si yo no la hubiera ama·
-Sueño-..:iiijo ella.
do con tanta pureza, para no desear su amor sino con su
En efecto, debía creer que soñaba, puesto que era á Máxi- consentimiento reflexivo.
mo á quien veía allí, entrando, como en otro tiempo, por
Lucy, oprimida, permanecía silenciosa, inmóvil, apoya·
la reja, en el mismo traje de automovilista .. . .
da en el respaldo del sillón.
Maquinalmente, para separar esta visión, cerró los ojos
Máximo, adelantándose hacia ella, tomó nuevamente esa
durante un segundo.
mano, y con infinita dulzura en la voz, le dijo:
Cuando los volvió á abrir ya no era posible dudar.
-,.Me ama usted, Lucy?
Se volvió y lanzó un grito.
Ella no tuvo fuerza, ni siquiera por un simple gesto, de
-¡Máximo! Usted.
negarlo.
-Sí, yo. Hace una hora que acecho en el camino con la
( Conlínuará)
esperanza de una ocasión favorable para permitirme hablarle aunque no fuera más que un segundo. Al fin, vi á su
mamá dirigirse hacia la aldea, y un momento después su

641

~sA~ LUIS POTOSI~

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;i~(t\~2!,\~~ ~~

SR, ING, D. JOSÉ M, ESPINOSA Y CUEVAS

Gobernador del Estado de San Luis Potosí
,Con el propósito de hacer conocer, no sólo en el país, que del mineral del cerro de San Pedro se estuvieron ensino también en el extranjero, á la entidad federativa de viando por largos años en las galeras de España. Los espa·
este nombre, hoy que ha entrado en una era de real y po- ñoles radicados en México no eran para grandes empresas¡
sitivo progreso, debido al noble esfuerzo de un hombre su espíritu batallador no se encaminó por esta senda, y si
que es todo entusiasmo por la cultura y un modelo acaba- bien es cierto que las minas dieron á muchos las riquezas
do de honradez, nos hemos propuesto esta monografía, que que poseyeron y que después legaron á sus descendientes,
contiene datos exactos y recientes de todo lo que consti- también lo es que esto se verificó en cuanto las minas no
tuve el valor material de esta re¡(ión de la República, así presentaron obstáculo alguno para su explotación. Estacomo la importancia de su marcha administrati va y políti- blecido el gobierno de la colonia, los trabajos mineros tuca, por cuanto ésta interesa al desarrollo de toda empresa vieron cierta reglamentación¡ pero el poder constituido
y al bienestar de los habitantes de San Luis.
entonces no era para concesiones que abrieran amplio cay como para proceder con método necesitamos definir mino á una explotación de resultados. Al gobierno colobien los puntos que hemos creído conveniente tratar, to- nial sucedió el gobierno lleno de alternativas y peripecias
caremos, en primer término, lo que á San Luis concierne de nuestra niñez política, y las revoluciones fueron la
en cuanto á los elementos de vida con que cuenta.
ocupación ordinaria de nuestra vida. Hay que hacer justi·
El Estado de San Luis Potosí posee inmensas riquezas cía á los hombres y á los tiempos: hasta que el Sr. Gral.
minerales¡ casi no hay pueblo de su territorio que no las Díaz subió al poder, la vida industrial, agrícola, comercial
contenga: el oro y la plata, el cobre, el fierro y el plom,o, el de México pudo tener punto de reposo. El Gral. Díaz destruantimonio y el azufre, el carbón de piedra y el petroleo, yó las causas dela revolución, se rodeó de hombres de traba·
abundan en sus minas en fabulosa cantidad. ¿Cómo es que joyel país enderezó sus pasos por diferente camino. A San
semejantes riquezas han permanecidoinexplotadas ó cuan· Luis le tocó la parte que le correspondía en la evolución
do más explotadas en una esfera demasiaio reducida'I-La de la República¡ sus riquezas minerales apenas removidas
razón es obvia. Las primeras explotaciones fueron hech_as quedaron ocultas á las miradas del trabajo¡ pero los gopor los aventureros españoles que, sobrados de audacia, biernos de la nueva era .fueron creando franquicias á laexpero faltos enteramente de recursos, apenas adivinaron los plotación, y el pico V el barreno empezaron á desgranar las
tesoros que guardaban las montañas en su seno. Sólo la rocas del Pot~sí. ~l llegar al gobierno d_el Estado_un bo~corona de España, representada por los virreyes, podía, con bre de las as,1&gt;1rac1ones y de las, tendencias del ~enor Esp1
mayores elementos, explotar los ricos yacimientos de alg~--- n?~ª y Cuevas, el campo debena most,rarse abierto al c~nos minerales¡ prueba de esto fueron los muchos millones p1tal y hoy es cuando ha comenzado a moverse el espín-

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO lLUSTKADO

642

***

ESCUEf.A MODELO

tt, minero con grandes alientos que mucho vendrán á sig.
ni ficar en el porvenir.
Si en minería es b:istante rico el Estado de San Lui~. l'Il
agricultura ofrece también ancho campo al. trabajo de cual·
quier clase de empresas. Sus tierras son pobres en muchas
regiones y, sin embargo, compe~san en el e.stado que. gt~ar·
dan los afanes del agricultor. S1 un buen sistema de irrigación y de abonos se introduce en esas tierras, el p~rv~nir
de San Luis estaría completamente asegurado. Alla henden los trabajos de su gobierno. La pobreza de las tierras
mencionadas contrasta con la fecundidad de la mayor par·
te del Estado. Los partidos de Cerritos, Rioverde, Ciudad
del Maíz é Hidalgo son productivos de maíz en grande
escala, y en la rica Huasteca potosina se pueden levantar
hasta tres cosechas en el año. La variedad de climas, de
alturas y de regiones montañosas produce, sin duda, una
variedad en los productos vegetales. De aquí depende que,
mientras en unos partidos se tienen los cereales y frutos
de los climas templados, 1:n s,tros .se J~nga? la~ n.?~~z:as_
preciosas, plantas y frutas de-la tierra ~aliente en una can·
tidad maravillosa. El suelo de San Lms se presta, pues,
para toda clase de cultivo~; falta sólo el capital y la empresa inteligente, y el gobierno la ha llamado con, sus halagadora franquicias y concesiones. Hace todavta poco
tiempo el gobierno del Estado publicó un decreto de la
le~islatura local, en el que exime
del pago de derechos á todos los ~a·
pitales que ·se empleen par~ crear 111·
dustrias en todo el terntono de San
Luis, en el período de cinco años, á
contar desde la fecha del decreto. Las
exenciones están en relación con la
importancia,del _capit~l empleado. y
sou de uno a qurnce .;.nos. Por el mis·
mo decreto se exime del pago de de·
rechosá los capitales que se empleen
para la siembra y . expl?taci.~n de a~·
godón, ramié, heneq uen, can~mo, h·
no y añil¡ las exenciones se ngen, en
este caso, por las mismas reglas .que
en el anterior. Quedan comprendidas
en el mencionado decreto todas las
obras que se hagan en favor de la
irrigación, como construcción de P:e·
sas, pozos, canales y demá~ tr~ba1os
que sirvan para la captación o con·
ducción del agua para usos agrícolas.
Finalmente, el mismo decreto auto·
riza al Ejecutivo para ampliar d
período de la exención hasta !einte
años y aplicarlo en favor de mdus
trias que no estén especificadas y
que lo merezcan á juicio del mismo
Ejecutivo.

Natnral es que concesiones de esta
naturaleza havan hecho afluir el ca·
pita! hacia el Estado, y el resultado
de ello ha sido la creación y formación de poderosas compañías para
explotar los casi inagotables recursos
de la región. Existen actualmente
en San Luis Potosí ciento veintitrés
compañías que explotan recursos na·
turales del Estado con capitales ma·
yores de cincuenta mil pesos y mu·
.:has más con capitales inferiores al
cll:ido. Se¡!uramentc que estos datos
,on altamente ~ignificali vos corno expresión del movimiento industrial
,te,pertado por las sabias disposi~iones del gobierno del señor Espi ·
uosa y Cuevas.
Hasta aquí puede verse sólo en parte la labor del actual ¡(obierno de San
Luis. Si ha protegido el establecimiento de toda empresa; si ba hecho
concesiones extraordinarias para ÍJ·
vorecer el desarrollo económico del
Estado, también ha hecho, con los
fondos del mismo, aqncllas obras
que son de necesidad ur¡(eute y que
dan lustre á la ciudad potosina y á
cada uno de los demás pueblos en
donde se han implantado.
Prolijo en demasía sería citar las obras rea~izadas en dos
años de administración; son numerosas y solo meuc1011a·
remos las principales:
La terminacióu de la gran penitenciaría del Estado, obra
de muchísimo costo y de incalculable duración.
La construcción de la primera escuela modelo en .San
Luis conforme á un proyecto bien meditado¡ ~u dotación
mat¡rial y la creación del personal que la atiende.
.
La transformación de la alame1,a ó paseo de la Consh·
lución con dotación de numerosos árboles y plantas de
adorno, fuentes de fierro y otros objetos de _ornato, hermo·
sos lagos, preciosos surtidores, bombas movidas por fuerza
eléctrica, numerosos focos de luz de arco y bancas de fierro
en el espacioso paseo.
La rica pavimentación de la ciu'dad, que alcanza ya una
grandísima extensión, con adoquín de granito cuid.ad~sa·
mente labrado y losas de cemento de primorosos d1bu1os.
La conversión que se hace en estos momentos de losan•
- tiguos -jaFdin&amp;!H!u paFques de esfü.o extranjero, es digna del
embellecimiento de una capital como la que nos ocupa.
Para dichos 1ardiues se ha contratado ya U"ª res,petable
suma de árboles, arbustos y plantas fiuas, que llegaran muy
en breve á la hermosa capital.
La pavimentación de la plaza principal con mosaico fi.

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l

�EL MUNDO ILUSTRADO

pesos han recil:ido los mu~ici·
pios como subsidios del fütado.

645

~L MUNDO ILUSTRADO

en todos sentidos, el beneficio de su
pueblo.

)

*

**
Tras del aseguramiento
de
las rentas, el señor Espinosa
y Cuevas consagróse á la reorganización del ramo de la ins·
trucción pública, en tan amplia
escala, como era natmal cspe
rarlo de un hombre cuya vida
de estudio le ha hecho adquirir
naturalmente las ideas altruis
tas que se despiertan en todo
espíritu verdaderamente culto.
Comenzó sus cuidados por la
instrucción primaria.
Había entrado apenas al go.
bierno el señor Espinosa y
Cuevas, cuando levantó la es·
cuela modelo de San Luis, una
de las primeras de la Repúbli·
ca y, no obstante que obras de
esta naturaleza demandan ero·
gaciones cuantiosas, se hacían,
al mismo tiempo, importantes
reformas á otras muchas escue·
las, levantándose otras nuevas
en los partidos y proveyéndo·

artificial en el paseo de la
Const itucilm

\1

tísimo á varios colores, lo que
e da al citado lugar un ele·
,a ntísimo efecto.
La creación de nuevas es·
uelas.
La compra de cerca de trein·
' a mil pesos, en dos años, de
naterial escolar.
La dotatión de mobiliario de
tumerosas oficinas, etc., etc.
Y como los recursos con que
uentan los municipios no son
:my sobrados, el gobierno los
yuda cqn fuertes cantidades
'.ara las a.t endones de sus pre·
u puestos. En el mismo período
,e dos años á que nos vinimos
efiriendo, no es exagerado afir.
1ar que más de doscientos mil

¡
.

1

1 ,.
Sal6n de fiestas del casino de la ,So.
cíedad Potosina~

Sala de recepciones del f q!a~íg

f!!?

Qgbíerno

se todas de material escolar, con tal
liberalidad, que creemos fundada·
mente que en pocos Estados se han
de gastar las sumas que en San Luis
en libros y útiles escolares.
Para la perfecta marcha de la ins·
trucción primaria v secundaria, era
de absoluta necesidad completar la
legislación escolar, descuidada en
administraciones anteriores por cir·
cunstancias que desconocemos. Con
tal propósito se formaron y sancionaron los proJ!ramas escolares para
las•escuelas oficiales y se decretó la
ley de instrucción superior. cuya
implantación ha ocasionado mayores
~astos con la creación de nuevas d·
!edras y la dotación de las mismas en
el instituto.
La escuela industrial militar ha si·
do objeto de preferentes atenciones
por parte del Ejecutivo del Estado.
Desde que d señor Espinosa y Cue
vas conoció este plantel, antes de ser

***
O~ro ramo! al que ha dedicado es·
pe~1al atención el gobierno de San
Luis, es el de salubridad pública· en
la ciud~d capital del Estado existe
una oficma de salubridad con el nom.
bre de Dirección General, á cuyo
frente se halla el doctor Soberón y
que cuenta con un personal docente
y laborioso.
T~ene la Dirección General, como
oficinas anexas, la sección de vacuna
antivariólica, la sección de bebidas
y comestibles, el gabinete antirrábi·
c?! la secció.n de de~infección, la sec·
c1on de samdad y la inspección de
rastros y mercados. Cada uno de es·
tos depar~a~entos se halla á cargo de
personas 1doneas y presta eminentes
servicios á la salubridad.

Calle principal de 111 Alameda

gobernador, le despertó simpatías que
mucho le han favorecido ahora, ya
que no sólo ha llevado ahí el distin·
guido ¡!obernante su apo_yo oficial,
sino también su auxilio personal,
hasta uu grado que es verdadera·
mente simpático. El señor Espinosa y
Cuevas se ;ha constituido maestro en
al~unoq talleres, pues él personal
mente ha enseñado muchos procedí·
mientos de fotografía, fotograbado.
fototipía y fotografía en c0lores al
encar~ado del expresado taller..Y no
s?lo ha enseñado el señor EJpinosa,
sino que ha regalado á la escuela va·
liosas máquinas y aparatos de su pro
piedad.
Conociendo el régimen interior de
este plantel y el carácter que debe
revestir para enseñar las artes y lo~
oficios más útiles y dar instrucción
y educación cívicaá los alumnos, ha
acordado el señor Espinosa darle una
nueva or~anización y establecerlo en
e! ~ermoso edificio destinado á expo
s1c1ones que se ha adquirido con tal
fin. Próximamente se verá instalad:i
la ~sc~elaindustrial militar en aquel
edificio y, obedeciendo á un nuevo
plan de estudios, será una de las pri·
m'eras de la República. Ante la gran
dedicación demostrada por el señor
Eqpinosa y Cuevas por este plantel,
no es de extrañar la iniciativa de va~ios potosinos dirigida á que se dé
a la escuela, una vez que esté en su
nuevo edificio, el nombre de escuela
industrial «José Espinosa y Cuevas&gt;,
en lugar del que tiene actualmente.
Grande v trascendente resalta la
labor del gobierno en todo lo que he·
mos reseñado hasta aquí. Pero hay
otro detalle más, hay otro dato que
caracteriza, no sólo al ¡!obernante
~odelo, sino al sociólogo que, cono·
ctendo las llagas sociales, las pone el
remedio único que puede curarlas.
El señor Espinosa y Cuevas ha dado
un paso de trascendencia incalcula·
ble: acab1 de introducir la enseñan ·
za a~tialc?hólica en las escuelas pri·
manas, primero que en ningún otro
Estado de la contederación. E~te sólo
hec~ohabla más alto que todo lo que
pudiéramos decir del gran ciudadano
cuya vida está consagrada á buscar,

·,.

Panorama de San Luis

Tenemos á la vista un cuadr~ comparativode la salu·
bnd~d en las ciudades de
México y San Luis Potosí
form~do J?Or el secretario d~
la Dirección
d d
. General y en·
car1,a
del departamento
de bebidas y comestibles
profesor Alberto Coélla
'
el q
r, en
ue, con datos tomados
de las estadísticas oficiales,
se pru~ba que la medida de
sal~bndad pública es en San
Luis muy superior , 1 d
1a cap1'ta 1 de la Repa'bla ' e
u 1ca.
E t d
. n
as las administra
c10nes hay un dato que re·
vela'. de una manera muv
particular, el tino del jefe
de ellas, y es la clase de
hombres de que se ha rodea.
do, pues es seguro que, no
pudiendo disfrutar el b
hre del dón di la ub' O~·
d~d, debe delegar la/~:;:
ctones que materialmente no
puede ejercer en favor de
pers~nas idóneas, y -la se
lección de éstas es u d
las
.
na e
meJores muestras ele 1i
no que {Htcde dar un do bernantc.
¡,,

º.

°

Fachada de la iglesia del C~men

�EL MUNDO ILUSTRADO

646

647

Adolfo Margain, quienes ofrecen á nuestra consideración
las cualidades de que hablaremos en seguida.
El señor licenciado don Francisco A. Noyola, abogado
distinguido, que ha servido importantes puestos en el ra.
mo de justicia, está ligado el st ñor gobernador por una estrecha amistad, que data desde el colegio; y comprendieo·
do y estimando en todo su valor las miras de aquel fun·
cionario, pone cuanto está de su parte para secundarle en
ellas, obrando en la órbita de sus facultades como secreta·
rio del despacho, con toda la actividad y buen juicio que
le son peculiares.
Es otra persona distinguida en la actual administración
de San Luis el señor profesor don Rafael Rodríguez que
ha aportado á ese importante Estado todo el caud~l de
actividad, laboriosidad y honradez que le caracterizan. El
señor Rodríguez es actualmente presidente del ayunta·
miento y viene figurando en ese importante cuerpo desde
hace algunos años¡ en él ha sabido ponerse á la altura de
su papel, y nunca, en ninguna circunstancia, ha pospuesto
á consideraciones de ninguna clase los intereses del mu·
nicipio. Posee el señor don Rafael Rodríguez un buen co·
nocimiento de los negocios públicos y es, en el manejo de
los particulans, un magnífico administrador, pues conocí·
da es su reputación y crédito en el importante giro que
lleva su nombre.

LIC. FRANCISCO NOYOLA

SR.

D.

MARCELINO L. ZAMARRON

Secretario de Gobierno

Secretario Particular del Gobernador

Los principales puestos de la administración están encargados á las siguientes personas: secretaría del Despacho, licenciado Francisco Noyola; presidencia del ayuntamiento de la capital, profesor don Rafael Rodríguez· administración general de rentas del Estado, don Agustí~ de
la Vega; secretaría particular del gobernador, don Marcelino Zamarrón, y procuraduría fiscal del Estado, licenciado

Escontría le juzgó merecedor de continuar en su puesto;
continuó, pues, el señor Zamarrón en la secretaría particu·
lar al lado del señor Escontría, y al subir al poder el se·
ñor Espinosa y Cuevas, estimó conveniente continuar con
el mismo secretario.
El señor licenciado don Adolfo Margain, actual procu·
rador fiscal del Estado, es un abogado de muy limpios é
ilustres antecedentes en su carrera.
Nació en el Estado de Nuevo León, pero hizo su carre·
ra en ~an Luis Potosí al lado de las personas que ocupan
actualmente los más prominentes puestos en la adminis·
tración pública, en la que él ha desempeñado importantes
cargos.
Obtenido su título de abogado, después de brillantes es·
tudios, era aún muy joven cuando se hizo acreedor al de
juez, cargo que desempeñó con una serenidad y una recti·
tud poco propias de su edad; fué después defensor de oficio
de los tribunales del Estado, y su triunfo en la barra de la
defensa, así como en sus demás puestos públicos, le llevaron al de procurador, el que desempeñaba con gran acierto
y discreción.

•••
PROF. RAFAEL RODRIGUEZ
Presidente del Ayuntamiento de la Capital

SR. D. AGUSTIN DE LA VEGA
Administrador de Rentas del Estado

,

El señor don Agustín de la Vega es el administrador
prin~ipal de rentas del Estado. Antes de ocupar este pues·
~o, o~~pó el de interventor en aquella oficina al lado del
mtel.1~nte economista ingeniero don Luis G. Cuevas.
El s~ñor in(~~iero don Luis G. Cuevas tuvoqueseparar·
se ac.9~entalme11.te y por muchas ocasiones de su cargo;
en est~~ veces ef seij.or de la Vega le sustituyó y en ninguna
~a~~t:a su{rió perjuicio alguno la administración, dada la pe·
nc1a y pro(undo conocimiento que de ella había alcanzado el
señor'de la Vega; nada más natural, pues, que este señor
gue~ai;a, al frente de aquella oficina á la separación de} se·
nor C\l~vas por un acto verdaderamente delicado, as1 de
él mis~o como del señor gobernador.
En la,secretaría particular del señor Espinosa y Cuevas
se hal~a el seijor don Marcelino López Zamarrón, Fué .se·
cretano particular del señor general Diez Gutiérrez, quien
le distinguió notablemente con su aprecio y confianza;
·despúés, 'á la muerte del señor general, el señor gobernador

Con lo anterior podríamos dar por terminada nuestra la·
bor en lo que se refiere á los trabajos llevados á cabo por
el señor Espinosa y Cuevas en el gobierno de San Luis Potosí, pues aun cuando sólo hayamos hecho mención de parte
de ellos, son bastantes para dar cuenta á nuestros lectores
de la habilidad gubernativa del apto gobernante; pero an·
tes de terminar queremos unir las manifestaciones de nuestro aprecio á las muchas que todo el Estado le ha ofrecido
co11 motivo de su día onomástico, y esta nota informativa
nos parece el mejor presente que con ese motivo se le puede h1ccr.

LIC. ADOLFO MARGAIN
Procurador de Justicia del Estado

***
Terminada la reseña administrativa que tan alta idea da
de San Luis y de su gobernante, volveremos los ojos hacia
la sociedad potosina, otra de las muestras del adelanto de
la entidad, sociedad que siempre ha tenido fama de dis·
tinguida y correcta. Parte principal de esta sociedad forman las damas y á ellas nos referiremos especialmente· fi.
guran en primer término, entre ellas, la señora doña Carmen Grande de Espinosa y Cuevas, esposa del señor gobernador, quien. en unión de las señoras doña Guadalupe de
la Vega de Rodríguez, Mercedes Espinosa de Ceballos y
otras varias no menos distinguidas, forman una especie de
constelación de estrellas de primera magnitud en el cielo
de la caridad potosina; no hay obra en la que se trate de
aliviará los desgraciados en la que no figuren sus nom·
bres, los que se oyen en boca de todos los menesterosos se·
guidos de loa y alabanza.
Otro nombre d~ d~ma que también ~s acreedor á elogios
por sus actos cantah vos y por sus acrisoladas virtudes es
la señora Altagracia D. de O'farril, perteneciente á nn; de
las principales familias de San Luis. Es miembro de varias inst ituciones de beneficencia y personalmente lleva á
caho ¡!randes actos de caridad; esto, unido á su carácter
dulce y apaci ble, la hace muy querida y estimada en la
buena sociedad.
Alrededor de estas dignas matronas, que forman el núcleo del cielo social de San Luis, se reúne un grupo de h ermosas y agraciadas señoritas que siguen el ejemplo de vir·
ludes de las damas citadas. Dedicamos en este n úmero una
plana especial á ellas, que forman la parte poética de la vi·
da, y á cu ya existencia dehe el hombre de negocios la existencia de verdaderos oasis, donde descansa de la pesada
tarea de}ª vida de actividad y movimiento que exige
nuestra epoca.

oc:::::zoc:::::10

�EL ~lUNDO ILUSTRADO

La Negociación Minera "Santa María de la Paz y Anexas," en Matehuala, S. A.
Al ocuparnos del floreciente Estado de San Luis Potosí
y de sus recursos naturales, no podemos dejar de tratar, de
una manera especial, el ramo de minería, uno de los que
han sido, durante muchos años, fuente muy principal de su
riqueza. La historia de las épocas bonancibles de esa entidad se halla ligada estrechamente con las épocas de bonanza en sus minas, y si bien es cierto que cuenta el Estado con otras fuentes de riqueza, las minas figuran, por
mucho, en primer lugar.
Al volver la vista hacia 1a minería potosina, resalta en
un lugar preferente el nombre de la negociación Santa
María de la Paz y Anexas, en Matehuala, acerca de la cual
tenemos los datos más lisonjeros, los que acusan una bo·
nanza desusada hasta ahora.
El día 21 de Enero último, el presidente del consejo de
administración, señor don Pedro Barrenechea, presentó á
los accionistas de la negociación un informe que maestra,
de una manera clara, el estado de la negociación, y del que
extractamos los siguientes párrafos:
&lt;Cumplir con el deber que me imponen los estatutos en
circunstancias como las presentes, me causa verdadero placer¡ pues tengo que deciros que nuestra negociación, en los
últimos meses del año pasado de 1908, ha tenido un auge
ja~s visto.
&lt;Efectivamente, señores accionistas, la riqueza últimamente descubierta supera en mucho á todas las anteriores
bon·anzas disfrutadas; las vetas cortadas á grandes profundidades nos dan ricos y abundantes frutos, que nos hacen
presumir una era de abundancia y prosperidad para el futuro de nuestra negociación, si consideramos-que les frutos
tan ricos que ahora disfrutamos no han sido encontrados
en una sola parte de nuestras pertenencias, sino que vienen
de varios puntos, varias vetas á profundidades distintas¡
esto, como antes digo, nos demuestra que el porvenir de
este tan importante negocio podemos considerarlo asegu·

rado, pues aun cuando alguna de las lentas bonáncibles se
concluyera, muchas otras tendremos para disfrutar-1 ade·
más, siguiendo el siste~a. que tenemos por norma, de siempre llevar con gran achv1dad las obras de investigación
ten~remos tiempo de descubrir nuevos frutos en el privi'.
leg1ado fundo que poseemos.
&lt;Los departamentos de nuestras mina~ han sido mejora·
dos de una manera bien importante¡ en el del Pilar se han
hecho reparaciones en el tiro, los patios y la maquinaria·
en el de San Ignacio se ha colocado un malacate de mayo;
potencia, y se acaba de instalar una gran bomba eléctrica
que hará superabundantemente el desagüe de todas las mi·
nas; en el de San Juan se ha reparado el gran malacate de
vapor que ahí instalamos hace algunos años¡ se ha atendido
en fin,. en. lo general, á la conserv~ción de la maquinaria:
}os ed1fic1os y todo lo :¡ue hay baJC\ nuestro cuidado&gt;.

····· .................. ·· ····· ············ ········· ··
&lt;La abundancia de fondos y la idea de cumplir estrictamente co_n lo conve~i~o p~r nuestros estatutos, hizo que
el conse¡o de adm1n1strac1ón decrt.tara tres dividendos
para este mes; y á pesar de un reparto de dinero de tanta
importancia no agotamos el exceso que hay en el fondo de
reserva; pues, como veréis en la cuenta de productos y gastos, hay una existencia disponible de trescientos ochenta
mil pesos, aparte de los cien mil que constituyen el fondo
de reserva: esta situación tan halagadora hace presumir que
los dividendos están asegurados por todo el presente año&gt;.
Para dar á nuestros lectores idea exacta del estado de la
negociación y probar que el dicho del señor presidente
es exacto y no tiene nada de exagerado, publicamos en
seguida la cuenta de productos y gastos correspondiente
al año próximo pasado, presentada por el tesorero de la
negociación y debidamente autorizada por la junta direc·
ti va de la mi ~mJ.

Cuenta de metales.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . .......... .
Rescate .... ........ , .. . , ........... . . . . ....... ...... ............. ... . .
Explotación del ferrocarril .. ... . . ............. . .. . . . . . ...... . ... . . . .... . .
Explotación de la minas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... . . .. . . ..... . . .. . . .. .. .
Rescate ...... . .... . ..... . .................... ... . ....... . ........ . . . . . . . .
Hacienda de beneficio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . ... . .
Fletes, timbres y contribuciones ..... . . . . . ... . .. . .. ..... .. .. . .. . . . . . ..... .
Gastos generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . ..... .. . .. . . .. . . .
Negociación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . ........ .. . . .
Para igualar. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .... ....... .
Sumas, S. E. ú O ........... . . . .... . . . . ....... .
Negociación, Su valor el 31 de Diciembre de 1907.... ... . .
Capital social. Su valor .................... .
Utilidad en el año ........ .... ...... , ...... . .. . . .... . . ... .
Capital por exhibir. Su valor .... .. ....... . ... . ......... . ..
Dividendos ...... ,,.,, . . ......... . ..... . ... . .. . ... .. .... .
Hacienda de beneficio. Su valor ................. , . . . . . . . , $
Obras materiales. Su valor . . ........ . .. . ............... . . .
Mina &lt;Santa Fe». Su valor. . . . . . . . . . . . ................. .
Bestias. Su valor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .
Ferrocarril. Su valor ..... . ...... ... .. . . . .. . . , . .. ....... . .
Utiles y enseres. Su valor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..... . .
Almacén. Su valor ..... . . , . .. ...... . ........ . . . .. . .. .. ... .
Maquinaria. Su valor .............. . .. .. . . . .. ....... . . . . . .

$
$

$

641,328.02
444665.28
2,544.3.S
45,847.91
16,829.06
177,685.46
621,988.67

$ 1.953,888. 75

$

110159.89
100,383.30
83,967.55
34416
51,707.20
63,258.47
154 666.00
23&gt;,884.21

1.5t9,809.79
388,492.49
15,586.47

---$

1.953,888,75

$

947,472.32
240,000.00
624,988.67

216,000.00
415,680.00

800,370.78

1

EXISTENCIAS
Caja. Existencia en efectivo . . . . . . . .. . . . . . . $
Banco de San Luis Potosí. . . , . . . . . . . . . . . .
Banco mexicano de comercio é industria . . .
H. Scherer y compiñía ..... .. . .. . ... . . .. .
American Smelting and Refining Co ..... .
Dirección . . ... .. ... . .. ..... . , .. ... . ... . . .

6,040.61
238,297.55
3S,22~.61
8.515 00
170,615.07
23,966.62

482,658.46

MENOS:
Fondo de reserva . . .. . . ..... ... . . . .. . .. . .
,\ccionistas. Cuenta derósito. Valor cupones pendientes de pago .. .. .. . .. . . ... . . .

100,COO.OO
2,248.25
Sumas, S. E. ú

102,248,25

380,410.21

O...... .. .... .....

$ 1.812,460.99

$ 1.812,460,99

649

EL MUNDO ILUSTRA DO

BELLEZAS POTOSINAS

f

�EL MUNDO ILUStRADO

6SO

MI ULTIMA VOLUNTAD
Mi querida mujer:

sientes aún en tu hombro? ¿Aquella encantadora noche
la ves relucir todavía en tu memoria? ..... .
Escucha:
Cuando os vi lancé un grito, que era tan parecido al de
un animal, que vosotros ni siquiera lo advertisteis, y yo
me escurrí ...... Lo que en aquel entonces pasaba en mis
adentros, nunca lo he sabido. Algunas veces creo que los
golpes más feroces no nos alcanzan. ¡Matará mi rival, ó
á ti, ó á ambos juntos¡ arrojarte, amenazarte y perdonarte!
Entreveía todas esas vulgares extravagancias de la pasión
y del amor propio¡ pero las rechazaba. Y pronto, habiendo conocido los extremos del celo y de la rabia, compren·
dí que mi única desesperación era no ser más tuyo.
Tantas luchas y dolores han agotado mi vida sin hartar
mi ánimo, y, además, he aquí, mi amor, que ya tienes cua·
renta años. Tu cabello es gris bajo la tintura¡ tus facciones ajadas debajo del afeite. Has tenido la deslumbrado·
ra juventud y el rápido decaimiento de las orientales, tus
hermanas lejanas. Somos un viejo matrimonio razonable,
para el cual debiera llegar, después de la fiebre, la indul

Son las cinco de la tarde. Dentro de un momento. asom·
brando á todo el mundo, se divulgará la noticia de mi de·
rrumbamiento. Sí¡ yo, el especulador más audaz y el más
prudente de la finanza¡ yo, el clásico banquero, acabo de
caer en la Bolsa, como el más vulgar de los agiotistas.
Allá sobre mi escritcrio, reluce el tradicional revólver, y
ahor~ cuando tú entres, me encontrarás extendido en mi
silló~, la cabeza tumbada y los brazos colgando.
Este fin melodramático parecerá muy cursi. ..... Pero
tú, mujer mía; tú, que durante tantos años ,has deslumbra·
do á París con mi lujo y tu hermosura¡ tu, que de la 110·
che á la mañana te encontrarás en la miseria; tú, es menes·
ter, es necesario que lo sepas ...... No, yo no cedo á 11n
acceso de desesperación, ni de fiebre¡ por lo contrario, al
suicidarme en vísperas de la bancarrota, cumplo mi volun·
hd y un deber. Aprende, pues, en el último momento, el
secreto de una vida que estaba tan cerca de la tuya. Acaso entonces, después de haber leído esta carta, podrás apreciar en algo la extrema dulzura que yo.siento al escrib1rla.
Acuérdate-pero ¿podrás recordarlo
después de tanto tiempo ?-acuérdate
cuánto te he amado desde el primer día
que te vi. En este mundo, que tú debías
conquistar, dabas el priner paso, de bra·
cete con el trágico Levantino, tu padre,
quien, contando con tu belleza, iba en
pos de la fortuna. Sobre las terrazas de
Monte Carlo, entre aquella confusión de
ricos, criatura magnífica é indefinida,
criolla ó morisca, israelita tal vez, lo
que lucías en esos paseos, con el esplen·
dor de tus diez y seis años, era algo de
todas las razas amorosas, mezcladas en
tu sangre, y había algo de l~s modas de
todo el mundo en tus tra1es. iAyl el
instinto que desea y en nosotros se exal·
ta1 es el alma de nuestros antepasados,
la herencia obscura de las pasiones en
las cuales hemos nacido. Tú, con tu pe·
sada cabellera ondulada y negra, con
esos ojos penetrantes y suaves¡ con tu
indolencia, y ante todo, con tus gestos
de misteriosa y estudiada desidia, des·
perlabas en mí no sé que turbación he·
reditaria, quéemoción frenética y sagra·
da. Cuando estuvimos casados, el há·
bito colmó la medida de mi locura.
¡Oh, nuestros primeros años! ;,Te acuerdas? ...... Cada día me enamoraban más
tu cuerpo di vino y esa gracia de amor
y complacencia particular á las mujeres de tu nacimiento
modeladas sobre un éxodo eterno de los deseos del mundo.
Orgulloso de ataviarte, de hacerte lucir, de enriquecer·
te de convertiste en el más esplendoroso y deseado ídolo
ll;gué á conocer una dicha sobrenatural¡ tan grande era mi
delirio, mi ofuscación, mi vanidad¡ y tan grande, asimis·
mo, era mi amor, todo el amor terrible y fúnebre del anti·
guo testamento ..... .
Pero todo esto lo sabías desde hacía tiempo. He aquí
lo que te haré saber hoy.
· El verano pasado vi vimos en aquel autiguo castillo de la
Normandía, que yo había adquirido para ti. Una tarde pen·
sando en ti (la noche estaba por llegar), fumaba un cigarro
completamente solo, en el parque iluminado por la luna.
Eran mis vacaciones de hombre de negocios, y, por ti, tra·
taba de dilatar el ánimo mio en la poesía de mis hermo·
sos árboles, bañados de luna, blanca como la inmortalidad.
Sentíame poseído de un deseo eterno, de un amor que ja·
más se acabaría, no envejecería, no quedaría nunca satis·
fecho. Creía descubrir las estrellas del cielo, las emocio·
nes de la vida l!,pacible entre las frescas ramas y el susurro
lejano de las fuentes. Caminaba como ebrio, cuando, de
súbito delante de mí, al doblar una alameda .... , . ¿Lo sa·
bes? lTus recuerdos también, los recuerdos tuyos se han
avivado y siguen á los míos·t . . ,.. El hombre que, en ese
momento, posaba sus labios sobre tus. hombros_. , , , , . ¡Oh,
cuán pálidas eran tus carnes y luminosas baJo los.,rayos
de la luna!

gencia y el perdón...... Y bien, no, querida mía, esto es
para mí lo imposible. Soy un hombre viejo; ahora mis
nervios están más extenuados que los de un enfermo; V no
siento sino mi corazón, mi pobre corazón herido y sacudí·
do ..... , Ya he dejado de amarte. Pero te odio siempre,
siempre más y más. El mal que me causaste antes, en la
época de mi delirio, ha sido como la roca en el mar cu·
bierta por las ondas.
Así, pues, mi querida, me voy¡ y, al irme, es menester
que arreglemos todas las cuentas.
Ante todo, te lego ese secreto de nuestro matrimonio, cu·
ya revelación hecha de esta manera, en esta carta su prem~,
te perseguirá en tu vejez y solitud ...... Mas, sábelo bieo,
no soy un financista desgraciado, ni debilitado por Jos
años; esa derrota, á la cual todos atribuirán mi suicidio, es
voluntaria. Sabia y hábilmente la he preparado como una
buena operación. Esta noche será ella definitiva é irrepa·
rabie; Para poder pagar mi pasivo, verás venir junto á ti
á los oficiales de justicia; cogerán tus trajes, tus pieles, tus
encajes, tus alhajas, todos esos atavíos que eran tu h_ermo·
sura y mi suplicio. Venderán mi palacio, que ha si.do .el
templo de mi sacrificio, y te arrojarán de él. , ... , Tu mis·
ma, pues que ya no tienes adoradores, habrás de vender lo
que de este desastre te haya quedado para poder vivir,,··
Y sobre tu ruina ni siquiera se ce,rnirá el prestigio de un
drama ó una desesperación .. .. . , Nadie, á no ser tú sola,
conocerá la verdad¡ y, á los ojos del mundo que, cuando
Sigue en la página 652.

EL MUNDO ILUSTRADO

OBRAS MAESTRAS DE LOS CRANDES PINTORES

6S1

�EL MUNDO~ILUST1&lt;A.DO

652

da á la tela y la deja ahí, tal como está. Muy moderno
por su virtuosismo, lo es también por su distinción.
El hombre afecta violencia de maneras cuando la vida
es para él ruda, y hace gala de nobleza cuando goza de
bienestar y magnificencia. En nuestros días, en que la.exisy
tencia es práctica y á la par mundana, el hombre á menudo tórnase distinguido. La sencillez graciosa que no qui.
re llamar la atención y se traiciona mientras más se afirma,
Por John Sargent
y se adivina como un perfume, Sargent la posee en sucolor, en su dibujo, la da á sus personajes: constituye el estilo, el alma misma de sus cuadros. Esa madre joven, que
Un:i de las características esenciales de los tiempos mo- parece la hermana mayor de sus hijos, es encantadora de
dernos, es la renovación incesante de las formas en el do· sobria elegancia. No ofrece la nobleza obligada de los
minio de la producción humana. En tanto que la Natura- antiguos retratos: respira una distinción debida al conleza-siempre nueva y parecida siempre, sin embargo.- cierto armónico de este interior lujoso, de este luminoso
prosigue su marcha regular con ritmo apacible y continuo, colorido, de este dibujo fácil, de esta &lt;pose&gt; natural en la
el hombre acelera más y más la marcha de las cosas que que se entrevé el abandono de una matrona que ve venir
obedecen á su voluntad y precipita con exceso la efímera hacia ella una visita amiga, y, sonriente, con una sonrisa
existencia. En las ciudades modernas, barrios enteros des- de bienvenida tiende la mano hacia sus hijos, obedeciendo
aparecen y se reconstruyen en pocos meses¡ la fisonomía de á un sentimiento de tierna maternidad.
los transeúntes cambia de una estación á , otra, y la vida
En todos los retrato~, en todos los cuadros de Sargent, en
diaria transporta en breves horas al mismo individuo á
sus recuerdos de España y en su decoración de Boston, vimundos ab~olutamente di versos.
bra la misma inteligencia exacta del asunto, y florece la
Los artistas que nacieron en época semejante no podrán propia ejecución seductora, atrayente, magistral.
parecerse en visión, ni en procedimiento, ni en talento, á
aquellos que conocieron la vida ~enta y 11?-onótona de los
. siglos innatos. En la Edad Media, un pmtor como Van
Eyck, cuya existencia se deslizó entre formas parecidas,
pintaba con tranquila insistencia, seguro de que el tiempo
üi11 ULTIMA VOLUNTAD
no vendría á destruirle sus modelos. Ahora, por el contra·
rio ante la fuga de los seres y de las cosas, el artista verdaderamente sensible se creará una factura ágil é incisiva,
Sigue de la página 650.
capaz de penetrar el carácter sin detenerse en los detalles.
Por su nacimiento, por su educación, por su vida, Sargent
estaba singularmente preparado para desempeñar el papel eras rica y hermosa, te había adulado, serás únicamente la
de pintor moderno. Nacido en Florencia de padres ame· pobre viuda de un viejo financista en bancarrota.
ricanos, y habiendo estudiado la pintura en París, en el taHe aquí, querida mujer, mi venganza tardía. No será
ller de Carolus Duran, y en España ante las letras de Ve· hermosa quizás...... pero asegúrote que es muy dulce
lásquez fijó su residencia en Londres. He aquí, pues, á para mí. Sí; ahora todo está en regla ...... Tengo el espíAmédc~. á Italia, á Francia, á España y á Inglaterra uni· ritu tranquilo; y mi corazón torturado, como el de los modas para formar un artista. La historia de los viejos maes- ribundos que se alivianan al acercarse el fatal momento Y
tros no nos había acostumbrado á ese cosmopolitismo. - ¡, Y se consuelan y se apaciguan. . . . . . Mas la hora avanza, Y
qué iba á resultar de colaboración tal? ¿,Acaso un talento tú estás para llegar. . . . . . También creo haberte dicho
complicado? Todo lo contrario: el vuelo de la abeja que cuanto tenía que decirte.... . pongo la carta en el sobre,
va de flor en flor, sin detenerse nunca, y la miel que reco- la lacro y después . ...... .
ge, llena del flúido y de la suave ligereza de un rayo
Tu marido.
de sol.
GASTÓN RAGEO'f,
El pincel de Sargent es ágil, límpido, de deliciosa fres·
cura. Jamás insiste; toca apenas la clara pasta, la trasla·

EL MUNDO ILUSTRADO

653

Obras Maestras 'de
,. los Grandes Pintores
.
Mistress Carl Meyer sus Hijos -

00

NUESTRO PAIS

DONNINI
Cualquier asiduo concurrente al coliseo de la tanda ha·
brá podido notar la resurrección, si así r,odemos llamar,
de ese público, muerto, aletargado durante varios meses.
Donnini ha sido el fakir que ha realizado tal milagro.
La tanda agonizaba. La sala del Principal tenía el aspecto de una basilica. Aquí y allá, dispersados en las prime·
ras filas, grupos de asiduos¡ una que otra platea ocupada
por una que otra señora, concurrente accidental¡ arriba,
muy arriba, en el último piso, una hilera de descamisados
y la sombra y la tristeza en todo el salón, cuyos palcos desolados parecían huecos vacíos de un viejo camposanto.
Nada se aplaudía, poco era Jo que gustaba¡ las represen·
taciones pasaban entre una fría indiferencia contagiosa,
dominadora, prohibitiva de la exteriorización. Si un osado
aplaudía, el siseo ahogaba aquella buena voluntad y ot~a
vez el silencio fúnebre imperaba en la sala con la severidad de un rito.
Los artistas se desalentaban; el deseo de triunfar se vol·
vía conformidad de labor, y el público, impasible, contemplaba esa negligencia sin aliento siquiera de protestar.
Ante su soledad, no se daba cuenta, no quería dársela del
abatimiento que agobia al artista en los teatros vacíos.
Oculta un gran sinsabor, un pesado desencanto el telón que,
al caer, separa un grupo de comediantes mayor que uno de
espectadores.
El artista de suyo es egoísta y siente angustia al verse
desdeñado por la multitud que suele halagar y acariciará
quienes menos la solicitan. Así, vengativo, vuelve desdén
por desdén.
Y los constantes, los firmes, los que no lo merecen, son
los que reciben el castigo que da el actor á los veleidosos,
sufriendo sin culpa la indiferencia, el abandono y el desgano de su labor.
Así pasaron meses y meses de soledad en el teatro del
Coliseo, sin que nada-aunque poco se intentó- hiciera
volverá los descarriados á su antiguo centro.
Sólo Donnini, como antes dije, ha podido levantar el
entusiasmo d,::caido, y llenar, como en mejores tiempos, la
sala abandonada.
¿Es el mérito efectivo de este artista la causa del milagro?
¿,Es la novedad, el camhio de espectácul.o e,n ese teatro,
lo que ha hecho renacer el deseo de diversión~
Analicemos.
Tal como hoy, una baja en los bonos de la tanda ~abrá
diezmado los ingresos de la empresa Arcaraz el ªª? de
1908, y un mago del transformismo, que fué en poco hempo consagrado ídolo, hizo la reacción más fabulosa en lo.s
filones de esa mina. El mago se llamaba Leopoldo Frégoh.
Elegante, de una gallardía cortesana¡ gra~i?so, de ~a.
&lt;sprit&gt; entusiasta y artista¡ de un arte ampl.1simo, unió
todas estas virtudes á la que entre nosotros hene más va·
lía: fué el primero.
De entonces acá, una procesión de imitadores suyos han
pasado por nuestros escenario,, sin lograr vencer, mah r,
adormecer siquiera aquella brillante memoria.
Es Donnini el prím ero ~que logra unificarse á aquella
memoria sin menoscabo.

M, ALFRED CAPUS

Autor de ''El Pajarillo Herido"
Rápido, vertiginoso en sus transformaciones, posee el
mejor «falsete&gt; que hemos oído en estos cultivadores del
arte de Henry Monnier. Su figura es grata, y sobre todas
las cualidades que cito, resalta una facultad natural que lo
hace ser forzosamente admirado: es el ventrílocuo de mayor dominio que ha visitado nuestro país.
Por todo esto, en sus creaciones logra ampliamente la
virtud de este arte que, desde su iniciación en los comediantes italianos del siglo XVII, no tiene más fin que hacer reir y complacer.
Y sin embargo, yo aconsejaría al artista Donnini que
huya de explotar en su repertorio las creaciones de Frégoli.
No le hacen falta y sí pueden dañarle, ya que el recuerdo agranda el mérito.
El lujo de su escena y la riqueza de su vestuario son
deslumbrantes. En esto nada tiene que temer de sus
competidores.
Y resumiendo: artista joven, actor dúctil y hombre elegante, Donnini triunfa,
Bien puede ser, por tanto, el mérito efectí vo de este ar·
tista el que ha atraído nuevamente el público de la tanda.
En cuanto al género del espectáculo, como novedad en
ese coliseo, también pudiera ser factor del hecho,
Somos ingenuamente niños: nos agradan sobremanera estas sanas diversiones que recrean los ojos é infiltran en la
fantasía la blanca adormidera de los sueños.

�654

EL MUNDO ILUSTRADO
EN EL CONSERVATORIO

El Conservatorio Nacional de música ha podido demostrar, por medio de la audición pública celebrada el miércoles último, que el grado de aventajamiento de sus alumnos, alcanzado en el año escolar que terminó, ha sido, en
verdad, muv apreciable.
De todo hubo en el lucido concierto. Ante los ojos benévolos del concurso que llenaba el pequeño teatro, desfi·
laron los jóvenes artistas, brillantes promesas los unos,
espíritus consagrados ya en noble ejercicio del arte los
otros. Una atmósfera de cordialidad les envolvía, y en los
cariñosos aplausos que se les tributaron. ellos habrán visto,
más que el propio triunfo, la anhelada, la ansiada victoria
del arte por venir, del arte nacional del que son, ¿quién lo
duda? una dulce esperanza.
Cordialidad simpática debr. de empapar también la plu·
ma del cronista al juzgar de estas cosas. Por eso es que
yo no tendré para los alumnos que en tan hermosa fiesta
artística tomaron parte, ni la acre censura, ni el elogio desmedido.

que canta. Es, en suma, una verdadera artista y, dada su
juventud, hay que pronosticarle grandes triunfos futuros.
¿Y qué decir de Carlos Lozano? Este joven pianista se
ha revelado como un temperamento exquisito, lleno de sentimiento, de una sensibilidad enfermiza de tan sutil. Qni·
zás su técnica no llegue aún á la perfección á que sin duda
llegará cuando sea la de un maestro; pero su alma, su alma
llena de juvenil entusiasmo por el arte, es ya la de un ini·
ciado en el misterio de la suprema belleza. Largos y calu.
rosos fueron los aplausos que recibió en el &lt;Concierto:&amp; op.
40 de Méodelssohn.
LORELEY.
~
~.~

"El Pajarilllo Herido"
COMEDIA EN CUATRO ACTOS DE ALFREDO CAPUS

No es, ciertamente, el teatro francés, de los que más se
distingan en nuestros días por la calidad de la producción,
aunque no pueda comparársele en
cantidad con ninguno, ni haya otro
- ;:
que entrañe mayor cosmopolitismo.
Todas las actrices, desde Eleonora
Dnse y Réjane, hasta las españolas,
noruegas, alemanas ó inglesas, aco~en
en su repertorio las comedias de Pa·
rís con singular predilección, y á
ello se debe quizás la popularidad no
desmentida de los dramaturgos de
Lutecia.
Y no es superior en calidad, por
más que se le reconozca una indis·
cutible maestría en lo que toca á
procedimiento, porque los autores
han llegado á encerrarse en un asun·
to, que es el mismo siempre con lige·
ras variantes, cayendo de esa suerte
en la monotonía. El adulterio y el
divorcio constituyen, de tiempo atrás,
su preocupación única. Divorcio Y
adulterio son. el tema obligado, im·
puesto, machacado, vulgarizado hasta
el extremo, que acude á las parisi·
nas plumas. No existe pasión alguna
que logre atraerles¡ no hay escena, ni
punzante y doloroso episodio de la
vida que les conmueva¡ no ven otro
tipo, otro carácter digno de ser lleva·
do al teatro que el del cocu. El cocu
ha venido á ser, en nuestros días, el
personaje clásico de las comedias
francesas, dando lugar á que no pocos
humoristas le tengan por símbolo del
parisiense; y el divorcio, el eterno
divorcio comentado, analizado, ata·
cado, defendido, en mil diálogos, des·
de Sardou hasta Fleurs y Caillavet,
dió materia, y aún la sigue dando,
para que se forme una montaña de
Jeanine Leroy.
papel impreso de la que nadie se ac~r·
dará, venturosamente, dentro de vein·
ticinco años.
Ello no obstante, algunas obras se escribieron que habrán
de quedar como modelos del género: son aquellas en. que
los dramaturgos, sin rechazar del todo el manoseado tema,
introdujeron en él algo nuevo, algo que se aparta de la co·
mún senda y ofrece nuevos horizontes de pasión. Como
ejemplo, baste citar El otro peligro, de Mauricio Donnay, Y
El pajarillo herido (L'ozsea·u bl..ssé), de Capos, estrenado
recientemente, con singular éxito, en el Renaissan.ce, de
París.
Alfredo Capus se destaca, entre la pléyade de comedió·
grafos parisien~es, con hermoso relieve. Espíritu inquieto,
sonriente, un tanto escéptico, un tanto optimista, mira las
cosas del vivir con la serenidad irónica del que ha vivido
mucho, y, como resultado de su propia experiencia, se i~·
pone ante las humanas faltas. Dotado de vaporoso sprrf,
dialogu_ista fácil y observador ameno, ya que no profun.d?,
ha sabido crear un procedimiento en cierta manera o_n·
ginal. Su odio al efectismo, al drama en la vida, le ha ~nducido á ofrecernos en el escenario cuadros de armonio·
so realismo, en los cuales no se advierte un solo4 rasgo
brusco, un lineamiento grueso .... Según Capos, el drama,

--; ::~·~.

''El Pajarillo Herido. "-MI/e. Desclos en el pcrpel de

Dos obras se presentaro11: &lt;Sobre las montañas:&amp;, de Grieg,
y la «Marcha de los Chouans:&amp; de Pfeifter, instrumentadas
por los alumnos E. Mejía y Aurelio Barrios y Morales, y
ejecutadas por la orquesta del Conservatorio. De ellas merece especial mención la última. Presentáronse, asimismo,
como cantantes, las señoritas Juana Zaballa, María de las
Mercedes Jaime y Consuelo Escobar, y el señor Angel Esqui ve!; y si bien todos ellos desempeñaron sus números
con acierto, no cabe duda qne la señorita Jaime descolló
en la romanza &lt;La mamma morta:&amp; de Andrea Chenier, que
dijo muy delicadamente haciendo gala de su linda voz de
soprano. La señorita Rosa María Herrera, que ejecutó en
el piano el primer tiempo del &lt;Concierto&gt; op. 16 de Grieg,
fué también muy aplaudida, así como otra encantadora ar·
tista, la señorita Josefina Pérez de León, que casi ha logrado ya el perfecto dominio del violoncello, y que interpretó
con exquisita ternura un concierto de Goterman.
Pero las palmas corresponden, sobre todo, á la señorita
Soledad Abaunza y al joven pianista Carlos Lozano..
La señorita Abaunza cautó de modo irreprochable el
«Ritoma vincitor&gt;, de &lt;Aida&gt;. Tiene una espléndida voz
de soprano dramático, y siente intensa y hondamente lo

655

EL MUNDO ILUSTRADO
leve ó angustioso, debe de pasar en el alma del personaje;
pero nunca exteriorizarse artificiosamente-tal y como
pasa en el mundo, donde á través de tanta frivolidad se
columbra el dolor, y donde en una sonrisa puede esconderse un.a lágrima.
Y son amables, y son simpáticos estos personajes del
autor de La veine, que desfilan ante nuestros ojos en medio del chisporroteo malicioso del diálogo, envueltos en
la verba siempre espiritual del moralista que posee el arte
incomparable de la visión alada.

***
El pu.jarillo herido es una deliciosa comedia. En vano se
buscará otro adjetivo para calificarla. Es deliciosa, porque
conservando las características del talento de Capus, el
sprit, la gracia, la impoluta sencillez, muestra, en el fondo,
una apacible melancolía que asciende á veces á la superfi·
cie y culebrea por los diálogos, y matiza el coajunto con
suave matiz, sin llegar á ensombrecerlo.
El alma volandera del artista se conmovió ante un tipo
harto común en nuestros días, y, sobre todo, en París. Tu·
vo ante sus ojos la imagen de una de tantas ignoradas víc·
timas del amor y del dolor, y escribió El pajarillo hPrido,
inspirándose, para darle el título, en una vieja fábula de
La Fontaine.
El mismo expresó la idea de su obra, en un artículo escrito para Le Malin:
&lt;La señorita que ha cometido una falta-dice-y se ve
abandonada por su seductor luego de haber sido madre, es
uno de los más antiguos y conmovedores personajes de
nuestro teatro. Le hemos visto sucesivamente bajo dife·
rentes formas y actitudes distintas: en la actitud llorosa y
resignada á la Diderot; en la actitud romántica, pródiga
en desolados gestos y amorosas lágrimas. Después, contem ·
piamos á la señorita de la época positivista y materialista
de Dumas hijo, y á la rebelde que se indigna contra las
condiciones sociales que determinaron su caída.
«Cada época imprime el sello especial de sus costumbres
en el carácter, en el tipo de la joven seducida y abandonada.
&lt;¿Es que en nuestro tiempo este tipo se ha modificado, ó
está á punto de modificarse? ¿Acaso la vida moderna no
comienza ya á ofrecernos uno nuevo, ni lacrimoso, ni ro·
mántico, ni cínico, en el cual el fatalismo haya venido á
substituir á la resignación, y la ironía á la rebelión, y en
vez del espíritu novelero encontremos en él una serena
confianza en la vida y en el destino, una valentía efectiva,
en suma?
&lt;Tales preguntas se imponen cuando ~e examinan los
caracteres peculiares de la época, y se intenta realizarles
escénicamente, generalizándoles por medio del teat~o! lo
que constituye el fin de la comedia y la suprema ambición
del autor dramático.
&lt;El tipo de la señorita contemporánea en semejante cri ·
sis-la más grave y punzante por que puede atravesar-es
verdaderamente tentador para el dramaturgo. Y yo he pre·
tendido, después de tantos otros, en El pajarillo her~~o, ya
que no fijarlo definitivamente-lo cual sería pretension te·
meraría-al menos estudiar y poner en acción algunos de
sus más interesantes rasgos».
Y bien, ¿ha conseguido Capus su propósito?
Para demostrarlo, basta dar una breve síntesis de la comedia:

***
lvonne Janson es una moza bella, nerviosa, llena de juveniles impulsos, inteligente aunqueen apariencia fr_ívol~,
y consciente de la vida á pesar de que, en la apariencia
también, no dé importancia alguna á los obstáculos ~ tro
piezos en que abunda. Ha venido á establecerse á Pans, en
compañía de su madre, la señora Jan.son, y de su hermano
Rolando, con el propósito de obligar á Jorge, su seductor,
á que legitime al hijo que de él tuviese, casándose c~n en.a.
Pero he aquí que éste, próximo á contraer un matnmom_o
de conveniencia, niégase á complacerla, y envía á su pn·
mo, Raimundo Salviere, á fin de lograr u~a compo°;e~da
por el único medio posible: la remuneración. en meta he~.
Y Salvieri, que esperó encontrarse con una ¡oven dolorida, suplicante, que á falta de amor aceptase el ?ro, _se ha·
lla con una buena chica llena de confianza en si misma Y
en el porvenir, que rechaza la ofrecida renta; que ol':'i~ó
el pasado, y sólo piensa consagrarse en ~de~ante á ,vi!ir,
siendo el sostén del pequeño. Intermediario y victima
simpatizan al instante: ella es linda, cautivadora, rara, sobre todo rara; él, aunque en el ocaso de la edad madura,

tiene la juventud perenne de los que escriben y de los que
piensan. Y una amistad honda, cordial, entáblase entre
ambos. 1vonne no ve en el futuro otro acomodo posible
que el teatro. Tiene hermo5a voz y hermosa figura; recita
versos de La Fontaine; sueña con lejanos esplendores de
artista .... Y entre los dos queda convenido que lvonne se
presentará en un salón aristocrático, en la casa del minis·
tro Villerat, amigo de Sal viere, tomando parte en una re·
preseatación que allí se dará en breve, y teniendo por pa·
drino á éste, lo cual será digno prólogo deanheladostriun·
íos. De los salones parisienses á los teatros del boulevard
no hay más que un paso.
¡La señorita Janson ha entrado con el pie derecho! Ved·
la, bulliciosa, regocijada, gentil, entre la turba que huella
las ricas alfombras con susurro de sedas. Ha conmovido,
ha emocionado intensamente á su auditorio, al decir con su
vocecita suave L 'oiseau blessé d'une fléche. Conoce perlo·
distas que la cortejan¡ ministros que la elogian; primeros
premios del Conservatorio que la brindan una alabanza¡
altas damas que la agasajan ...... Mas no sólo esto conoce;
conoce algo más que quizás presentía¡ pero de lo que no se
daha perfecta cuenta: el amor de Sal viere, su protector, su
amigo.
Si, Raimundo Salviere, el escritor aplaudido, el hombre
rico que viviera hasta entonces como buen burgués, ado·
raudo á su mujer, Magdalena. dama de grandes encantos y
compañera excelente, ama á lvonne, con uno de esos amo·
res repentinos y ardientes que suelen estallar en los cora·
zones de cuarenta años; la ama sin dejar de amar á su es·
posa. Magdalena es algo necesario, algo que por la fuerza
de la costumbre impera en su vida¡ lvonne es el bibelot
¡!racioso que despierta caprichos. Y la linda recitadora de
La Fontaine, que creyera no volverá amar, queda suspen·
sa ante declaración tal, hecha eu el discreto apartamiento
de un saloncillo, en tanto que la murmuración elévase ya
en torno á ella, y Sal viere, á quien el ministro Villerat
ofreciera poco antes una embajada, la rehusa, despertando
con proceder semejante las sospechas de su esposa, que
con razón supone que lo que le retiene en París y le hace
rechazar de plano un puesto importante-el ensueño de sus
días,-son los ojos claros que son tanta intención, dijeron
los versos de L'oiseau blessé.
Desenvuélvese la pasión lentamente en el alma de Salviere. lvonne llega á ser su amante, una amante discreta,
no exigente, que se trata con la señora Sal viere y da poco
que decir, según él supone. Torna el ministro· á ofrecer
la embajada, y el enamorado á rechazarla. Y es entonces
cuando la mujer legítima, viéndose amenazada en su dicha
y en la tranquilidad de sus días, intenta recobrar, ó afir·
mar, mejor dicho, el amor de su marido, arrancándole la
promesa de que aceptará la marcha al extranj~ro, cortando
de raíz sus ilícitas relaciones.
Bella y delicada es la última escena del tercer acto, en
que Salviere propone á lvonne la ruptura. Se de•pedirán
tranquilamente, como buenos amigos. Pero es lo grave que
en vez de la indiferencia y frivolidad que esperase, en~
cuentra en la amante un amor, un amor grande, sincero
que se ocultaba en las infantiles risas y en la fingida frial~
dad, y se ve encadenado de pronto, con fuertes lazos á
aquella alma ansiosa de ternura. 1vonne le desarma con s~s
lágrimas, y él, que prometiera tanto, niégase á sacrificar á
la amante obedeciendo á las exigencias de la esposa,
La mujer legítima es, sin embargo, la victoriosa. Apenas
si el reanudado amor ve la luz del siguiente día. Rolando
el hermano deshonrado y débil, ruega á Ivonne que se apar'.
te de aquella senda. Magdalena amenaza con hacer saber á
la señora Jan.son lo sucedido. Son mil fuerzas in.contrasta
bles, encaminadas á la destrucción. Y Raí mundo Sal viere
ante el porvenir nebuloso que se ofrece, caso de lleva;
adelante su amor, y el verjel florido del renombre y de la
riqueza al abrigo de la ternura conyugal, opta por éste, á
la vez que lvonne acepta la contrata para una jira por el
extranjero.
-Adiós. lvonne,-dice Raimundo.
Ella, cabizbaja, limítase á coger so mano, en silt.ucio.
Allá va el pcrjarillo herirlo á tierras extrañas en busca de
su corona de artista. Murió el amor¡ impúsose al sacrificio·
se ha hecho la soledad en torno . . . . Y he aquí todo.
'
¿Pero verdad que es tierna, de una melancólica ternura
esta comedia de Capus?
'

~-

e

C.G.P,

�•L MUNDO ILUSTRADO

655

tL MUNDO ILUSTRADO

de las costas de la perla antilla·
na, y el presidente electo, general José Miguel Gómez, se había
hecho cargo solemnemente de
la isla, cuando se reciben noti·
cias de haber estallado el prin·
cipio de una revolución militar
en un sitio apartado. Se dijo
que el núcleo de esa revolución,
aunque pequeño y fácilmente
extinguible, no era aislado, si·
no que se ramificaba en diversos puntos del suelo de Cuba y
había complicados en él muchos individuos de la guardia
rural, organizaci6n que en Cuba es tan importante como el

El Carnaval en Colima
..

--r *·*;t:,!«• ~~~ --:--:

Declamos en nuestro
articulo del domingo
último que parece que
el entusiasmo cama valesco se refugió este año
en las costas del Pacífi·
co, y esa opinión parece
confirmada ~hora ·con
los datos que hem'ls re·
cibido acerca de las fie~tas que se celebraron
en Colima.
La hermosa rnpital
del pequeño Estado costeño, se presta mucho
para fiestas populares
por su misma peque·
ñez, por lo pintoresco
de su disposición y por
lo alegre de sus habitantes. Estos demostraron en las reden tes
fiestas de Momo, que á
las condiciones en que
los ha colocado la na·
turaleza saben adunat
un buen carácter y un
magnífico gusto, lo que

M7

Sigue de la página 636.
PREMIOS EN US VIZCA.INA.S
El domingo último se efectuó en el colegio de la Paz,!an·
iguo de las Vizcaínas, una lucida fiesta para hacer entrega de
sus diplomas y obsequios á:las

eército, que desempeño papel
decisivo en la evolución contra Estrada Palma. En todas
partes se ha comentado este
acontecimiento y el comentar
ha sido duro y punzante. Se
ha dicho que el gobierno cuba·
no, en los pocos días de su gobierno, se ha consagrado exclu·
sivamente á dejar zanjada la

hizo que el carnaval fuera en Co·
lima, como en las ciudades á aue
hemos hecho referencia, entusias·
ta y lucido.
Las ilustraciones que acompañan
estas líneas proceden de Colima Y
dan la más exacta idea de lo que
fueron los festejos á que nos referi·
mos.

himnas que se distinguieron
por su aplicación y aprovecb.a·
miento durante el año escolar
pr6ximo pasado.
La fiesta, como todas las de
su clase, fué muy simpática.
El Presidente de la República,
invitado por la dirección del
plantel. presidió las ceremonias é b.izo entrega de los premios á las niñas agraciadas con
ellos.

LA. SUERTE DEL GOBIERNO CUBA.NO
Tres semanas justas habían
transcurrido desde que el ex·
gobernador de Cuba, Mr. Ma·
goon, había saltado á bordo de
un remolcador que le alejaba

�658

EL MUN1&gt;0 ILtJStRAtló

659

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA

Fot Robers

cuestión del repartimiento de los empleos que, como botín
político, corresponde á cada uno de los partidos que obtu·
vieron el triunfo en las elecciones.
La verdad es que la situación política del gobierno es
bastante singular. La elección de Gómez y de Zayas para
los dos principales puestos del gobierno se debió á la
unión transitoria de dos facciones del partido liberal, cu·
yo antagonismo se ha manifestado desde hace mucho tiempo, y que solamente se unieron ante la perspectiva de ser
derrotadas en los comicios por el partido conservador. Las
facciones eran: la una miguelista y la otra zayista; y al
unirse convinieron en hacer una distribución de empleos
proporcionada á la potencia de cada uno. Y sucedió qu~
la facción miguelista, la más fuerte, obtuvo la elección del
pcesidente de la república, y la otra alcanzó la elección
para vicepresidente. De manera que hé allí á los dos funcionarios supremos afiliados á facciones políticas diver·
sas, antagónicas. ¿No se estorbarán el uno al otro? La bis·
toria ofrece casos en los cuales el presidente y vicepresi·
dente de una república, representando intereses diversos
sin alguna liga común, se estorban mutuamente, y de s~
acción aislada y contraqictoria surgen conflictos muy se·
ríos y graves,
El hecho es que, á creer las noticias recibidas de la isla
el gobierno cubano se ha ocupado únicamente de remove;
empleados y funcionarios para sujetar la repartición de
empleos á la base de tanto por ciento, aceptada en el acuerdo entre las dos facciones. Mientras tanto, no se ha organizado, de una manera definitiva, la administración pública
y tod~s aquellos que no tienen la deseada recompensa, 6
que pierden los empleos que habían tenido bajo la administración provisional americana, son otros tantos desafectos al gobierno, y forman elementos aprovechables para
una rebelión.. Nada de extraño tiene, pues, que ésta se ha ya
producido y á tan corto plazo.
Pero no es un levantamiento ni aun de la importancia
que algunos informes pretenden darle; una prueba de incapaci&lt;lad del gobierno recién inaugurado para dirigir los
asuntos de la isla. Es indudable que el gobierno del general
Gómez había previsto ya que pudieran ocurrir trastornos

en el orden público, y que se vería en la necesidad de re·
primir más de una intentona revolucionaria. Lo importan·
te es saber si el gobierno actual es capaz de esa represión
Y de restablecer el orden con la rapidez y eficacia que for·
ma solamente la estabilidad de los gobiernos en la América
latina. l,El general Gómez podrá vencer á las bandas de re·
volucionarios1 ¿Contará para ello con la cooperación del
otro grupo liberal? O bien ¿se declarará incompetente, co·
mo se declaró el ilustre don Tomás Estrada Palma, y lla·
mará nuevamente en auxilio suyo á las tropas americanas
para poner un poco de orden en el caos político de Cuba'?
A juzgar por los antecedenhs, el general José Miguel
Gómez puede ser capaz de dominar la situación y hacer
frente á lo que parece ser el principio de un movimiento
revolucionario. A juzgar lo que dijo uno de los periódicos
e:pañoles más caracterizados de la isla, antes de que elgo·
b1erno cubano se inaugurara, don José Miguel Gómez espe·
raba encontrarse con opositores y enemigos que no vacila·
ran en enarbolar la bandera de la rebelión. Más aún: ha·
bría sido para el nuevo presidente de Cuba una verdadera
sorpresa el que durante su administración de cuatro años
no tu viese que reprimir alguna intentona semejante. Mas
el general Gómez es un viejo revolucionario. Durante más
de tr,ei~ta años agitó la isla y estuvo en primera fila en las
dos ultimas guerras. No es como don Tomás Estrada Pal·
ma, un político de gabinete; conoce palmo á palmo su pa·
tria Y le son familiares las maniguas y las estratagemas de
las bandas revolucionarias.
Casi todos los grandes revolucionarios, cuando llegan al
poder en países agitados de continuo, son quienes más es·
tabilidad alcanzan, porque el alcanzar el título de caudillo
requiere, en tales condiciones, una aptitud altamente des·
arrollada para dominará los demás hombres. No será indu·
dablemente el primer mandatario de Cuba quien vacile
a~te la idea de ensangrentar el país para sostener la auto·
ndad de su gobierno; no será él quien, ante el fantasma
de la revolución, sienta escrúpulo y desfallecimientos Y
pida á Wáshington el envío de un nuevo gobernador y de
un ejército que imponga la paz por la luerza de las armas.

¡l,De qué podré hablará mis lec·
toras, sino del más grato y poéti·
co asunto propio del tiempo, de
las flores, gala y ornato de la estación primaveral? Siempre ha exis·
tido en todas las épocas y en todas las sociedades una gran simpatía y una irresistible in·
clinación del bello sexo hacia las flores. Si buscamos en
las páginas de la historia algunos detalles sobre el adorno
femenino, veremos figurar, en primer término, esas hndas y
dulces &lt;sonrisas de la tierra~, como las llamó un poeta.
Coronadas de flores vemos á las nobles y bellas damas ro
manas; flotando en artísticas guirnaldas, sobre los finos é
ideales brazos de las danzantes griegas, contemplamos tam·
bién ese natural é insuperable adorno de la mujer, y más
tarde, en la brillante época de los Luises de Francia, las
empolvadas cabelleras y los largos talles de labrada seda
están igualmente engalanados con graciosos ramos de flo·
res, que destacan sus delicados matices cerca de los aristo·
cráticos broches de perlas y diamantes.
Y entre las mujeres y las flores existe acaso esa simpa·
tía, porque hay eutre sus naturalezas y apariencia una se·
mejanza tan notable, que siempre ha sido cantada por los
poetas y escritores de todos los tiempos. ¿Cuántas veces,
lectoras mías, hemos oído comparará una rubia pálida y
melancólica, con la azucena y el lirio; á las morenas apa·
sionadas y graciosas, con las amapolas y azaleas? Eterna·
mente han ensalzado los poetas la frágil y encantadora be·
lleza de las manos blancas y suaves como pétalos de rosa;
los níveos cuellos que semejan esbeltos nardos, y las fren·
tes tersas y puras como perfumadas gardenias.
Al contemplará una mujer hermosa, la primera idea que
acude al pensamiento es la de coronar su hermosa cabe·
llera con flores, 6 ponerlas á sus pies, como se hace siem·
pre en las manifestaciones de entusiasmo y de admiración.
Tan grande es el atractivo de la mujer por las flores, que
no sólo busca su cercanía como un adorno, sino que las
coloca á su vista, en su gabinete de labor y en sus salones,
pues además de recrear su mirada con ellas, el esplendor
de su belleza parece aumentar la suya propia y formarle,
con su perfume, una atmósfera de sugestivo encanto. A tal
grado ha llegado la simpatía fraternal del bello sexo por
las flores, que ha hecho de ellas un poético y misterioso
vocabulario, un lenguaje dulce y expresivo, usado solamente para comunicarse con el sér amado. ¿No habéis di·
cho, lectoras mías, en un ramo de flores, aquello que vues·
tros labios no se atreven á pronunciar? En los rojos cla·
veles, habla el amor intenso y apasionado¡ en las rosas, la
inefable ternura; en los pensamientos, la fidelidad y el re·
cuerdo constante. Así, con los blancos pétalos de los lirios,
con el aterciopelado matiz de los heliotropos y de las vio·
letas, puede el corazón femenino decir en ese idioma sutil
y delicado, todos los íntimos tesoros del sentimiento que
muchas veces la palabra misma sería torpe para expresar.
Ojalá que las nuevas flores traídas ahora por la prima•
vera, sean, para mis lectoras, un lindo adorno que realce
su belleza, y unas fieles intérpretes que ri:velen los dulces
secretos ocultos en su corazón.

•••
La Moda no nos trae actualmente, entre sus novedades'
nada más elegante que la creación, ya'aceptada desde el in·
vierno, de esos magníficos y opulentos mantos para salidas
de teatro y baile. Son indudablemente la última palabra
de la elegancia; ya se confeccionen en ricas y pesadas telas,
ya en vaporosos y exquisitos encajes ó en terciopelos on·
dulautes y de tornasolados matices; siempre su distinción
es igual y nada le supera. Casi puede decirse que no im·

porta mucho llevar un traje sen·
cilio y de buen gusto si sobre él
se coloca uno de estos suntuosos
mantos. Hay entre ellos algunos
modelos que citaremos á nuestras
lectoras. U no está hecho en terciopelo azul Nattier, adornado con un elegantísimo bordado
de oro antiguo en estilo bizantino¡ todos los pliegues del
manto están recogidos en la parte superior de la espalda
en artística drapería, y por el frente, baja en corte de estola, que se prolonga hasta formar las mangas cuadradas, siguiendo en todo el estilo bizantino de los bordados. A la
orilla de dicha estola y de las mangas, lleva un fleco de
pasamanería hecho de bellotas de seda azul Nattier, que
serr'ejan frá~il y linda cascada de turquesas.
La forma de dalmática es también muy aceptada para
estos mantos; es hermosa y favorece mucho al talle; mas
para la cuestión de abrigo, tan necesario para evitar el per·
nicioso viento frío que espera á las salidas de los teatros
y espectáculos, no es de las más apropiadas, pues no tiene
cuello y se abre á los lados sobre los brazos que no pue·
den abrigarse si no es con los amplios pliegues del manto,
como si se tratara de una elegante túnica antigua; cordones
de pasamanería de seda une11 las dos partes del manto, y
es tan elegante esta forma, que casi no se necesita adorno,
pues su belleza está en la originalidad de su corte. Ade·
más, los adornos pesados no son propios para este género
de mantos, hechos generalmente en telas adaptables y flexi·
bles, como seda, paño satinado y otras por ese estilo. La
gracia de los pliegues es todo su atractivo, y como ya he·
mos dicb.o, están hechos en dos partes unidas por cordones
y pasamanerías, y otras veces la tela está dispuesta en sesgo, lo cual da más pliegues a\ manto y el más artístico
corte.
En cuanto á los grandes mantos de pieles, hechos en armiño, zibelina, nutria y chinchilla, son siempre el modelo
de elegancia más completa, empleándose á veces la piel
como forro, por ejemplo: un hermoso modelo de manto,
hecho en gasa blanca con flores pintadas que se destacan
sobre un fondo de chiffón de seda rosa pálido y forrado
interiormente de chinchilla.
Hay también los mantos de corte griego, cuyos pliegues,
severos y armoniosos, recuerdan las marmóreas estatuas,
modelos eternos de la belleza clásica perfecta.
Es indudable, lectotas mías, que la nueva estación :\cep·
tará la artística moda de los abrigos-mantos, pues son un
recurso admirable de la elegancia, para dar á las damas un
aspecto de regia majestad y de suprema distinción.
MARGARITA.

Un pobre maestro de escuela, muerto de hambre, va á casa de
un médico.
-¿Qué enfermedad padece usted?
-Tengo horribles dolores de estómago.
El doctor, después de un detenido examen:
-En el estómago no tiene usted nada.
-Ya lo sé; pues por eso me duele, porque no tengo nada en él,

�660

Arreglo de las Habitaciones
Con frecuencia hemos recibido de nuestras lectoras nu·
merosas indicaciones para que se publiquen en estas páginas algunos modelos apropiados al buen gusto y elegancia
en el arreglo de las habitaciones. De un modo particular
nos piden consejo para elegir la decoración y el mobiliario
de la recámara, y esto se explica fácilmente, pues es la pie·
za destinada al descanso de cada persona, en la cual se
efectúan todas las ocupaciones más íntimas y que exigen
recogimiento y sosiego. La alcoba ó recámara es el nido de
todos los pensamientos, ensueños 6 tristezas individuales¡
es el marco que encierra el cuadro de todos nuestros anhelos y recuerdos¡ de modo que no es extraño ni fuera de
propósito la gran importancia que las damas dan al arreglo

EL MUNDO ILUSTRADO

pared, y arriba del buró, se ve un «étag_ér~&gt; destina~o á
guardar los libros preferidos, y algunas miniaturas arhsti.
cas, como jarrones, tibores, bustos, etc. Del otro lado de la
cama está un elegante mueble apropiado para guardar diversas piezas de ropa. En la cubierta de encima se de~taca
un hermoso tibor, sustentando una frondosa planta cubierta
de flores.
A los pies de la cama está hábilmente col~cada una mesita con dos compartimentos. En el de arnba, vemos no
jarrón con flores. Abajo, algunos libros. El ropero 6 armario está en el otro lienzo que forma el áo¡!ulo del grabado.
Este mueble es muy cómodo y elegante. De un lado tiene
una luna ovalada y del otro cajones par~ guantes, estuches
de joyas, listones, etc. Completa este henzo la entrada al
tocador.
Este delicioso gabinete llena por completo una gran ne·
cesidad femenina. En efecto, creo que mis lectoras lamen·
tarán no tener un sitio apropósito para hacer la &lt;toilette&gt;.

I:!. MUNDO ILUSTRADO

Damos hoy á nuestras lectoras un bonito
modelo de tarjetas para menú y otro de
tapetito ó servilleta para colocar un botellón
ó centro de mesa. Se ha de procurar que uno
y otro sean del mis_mo estilo para que armonicen bien
y produzcan un conJ_nnto hermoso y elegante. Las tarjetas
pueden hace~se en vitela 6 pergamino pintados. La serví·
lleta, de algun género de lino 6 de seda que sea terso y
opaco, pues de este modo la pintura se destacará mejor y
tendrá un aspecto parecido á las tarjetas. Deben elegirse para am~a~ cosas, motivos floi:ales ó de frutas, por ser 'más
apropos1to; _pero hay que de¡ar completa libertad al artis~a _que. los e¡ecute. El segundo modelo representa una cesta
o ¡ardrnera de metal ó de mimbre, adornada con flores. Es·
ta cesta puede ~ervir para centro de mesa ó para ser colo·
cad: en el alfeizar de alguna ventana del comedor, donde
sera de muy b1:en efecto pon~r todo aquello que contenga
flores, plantas o frutas, constituyendo el mejor y más elegante adorno del comedor.
~

t:

4

661

claro, parecido al matiz de la mantequilla
fina; que sea dura V resistente á la presión
del dedo, y la grasa blanda y poco abundante
el color moreno y lívido son los indicios
infalibles de una vaca de calidad inferior.

M•
~,,

•*

. Deseando que nuestras lectoras encuentren en estas pá·
g10as algo ~o~pletamente práctico, no sólo para el adorno
Y embel~~c1m1ento d_el ~omedor, servicio de mesa, etc., sin.o tamb1eu algunas 10d1caciones útiles para el arte culinan~, tanto para la cocina sencilla, como para la cocina complicada, nos proponemos dar algunas reglas y principios
element~les á este respecto, pues vemos que la generalidad
de los hbros son muy vagos en la manera de dar sus fór·
JARDINERA DE METAL

Ó DE MIMBFE

Presentamos,
como. - complemento de i'nd 1cac1on
. . , para
1
d
d~;.arne e vaca, el nnón de la vaca de buena y mala cali-

y decorado de esa habitación. Deseando complacer, como
siempre, á nuestras lectoras, ofrecemos hoy un bonito mo·
delo de recámara para señorita. En dicho modelo se encuentran reunidas, á la sencillez y sobriedad, la elegancia
y gracia indispensables á una habitación femenina.
Como verán nuestras lectoras, el conjunto es artístico y
hermoso. Los colores preferidos para tapizar esta pieza de·
ben ser los claros; azul, rosa, crema, lila ó verde pálido.
La cama que representi. nuestro modelo es de latón, pues
aun cuando actualmente son más lujosas y aceptadas las de
madera, sin embargo, las personas que desean tener una
cama sencilla é higiénica, prefieren las de metal, eligiendo
el níquel ó el latón, según convenga al mobiliario en general. Un sencillo y gracioso dosel de muselina blanca ó de
cualquiera otra tela ligera y vaporosa corona dicha cama.
La colcha puede ser de tul bordado, con fondo de seda, de
encaje 6 del mismo género del dosel.
A la izquierda de la cama está colocado el buró, y encima de éste un pequeño y artístico reloj, mueble que es indispensable tener cerca de la cama. En el mismo lienzo de

En este lugar es donde la gracia y coquetería femeninas
deben desplegar todo su arte y primor. Cubren sus venta·
nas ó balcones (las cuales sería muy oportuno que tuvieran
vista al jardín), amplias y sencillas cortinas de muselina
blanca ó de otra tela ligera, blanca también, á fin de no
mezclar ningún color con la luz, y poder darse cuenta de
todos los detalles del rostro, peinado y traje. La mesita de
&lt;toilette&gt; ó peinador se coloca dando la espalda á una de
dichas ventanas. Una silla de altura conveniente y de igual
madera que la mesa completa el juego. Esta silla está des·
tinada á ocupar durante el arreglo del peinado.
Una cortina de color vivo y tejido grueso se recoge á un
lado con un tirante, á fin de que se pueda correr en el mo·
mento de entrar á ocupar el gabinete.
El piso puede ser de madera encerada ó estará cubierto
con alfombra cuyos colores armonicen con los de los mue·
bles y tapices de la pared y de las butacas
Creemos que nuestras lectoras encontrarán en este mo·
delo de recámara algo que satisfaga sus deseos, con lo cual
quedaremos sumamente complacidos.

TARJETAS PARA MENÚ

~ulas, sin precisar en ellas ni pesos, ni medidas1 ni dura·
ctón de la ~o.cción, lo cual hace que dichos libros no sir
van de auxilio para nadie, pues las personas ignorantes en
este.arte no encuentran nada práctico y las entendidas en
é 1 henen que suplir todas las faltas y obscuridades que eu
e11os se encuentran.
~omenzaremos por dar algunas reglas para comprar con
acierto las provisiones.
~omo la más importante de ellas, empezaré por la carne.
1 comprar vaca, preferid siempre una carne de color
amar,mto muy vivo; que la grasa sea de un amarillo muy

Para la ternera hay que elegir siempre la carne bien
blanca, procurando que el gordo sea muy blanco
.
transparente.
Y t.,ien
Evítese, sobre todo. la ternera que no tiene grasa 6 Or·
do, cuya ~~rne presente un tinte encarnado lívido, ya guella cuyo r10ón esté envuelto en un gordo rojizo.
q
El buen carnero ofrece los mismos indicios que la buena
vaca: color amaranto claro, nervio muy delgado g
gordo muy blanco y diáfano.
• rasa 6
El carnero malo tiene la carne de un matiz lívido
y
opaco, Y. el gor?o de ~n ª .marillo mate y apagado,
Atendiendo a estas md1~aciones, es seguro que se comprará buena carne y el éuto de los asados y demás 1 t
que con ella se confeccionan, está asegurado pues d p ~s
de su buena elección casi por completo.
'
epen e

ª

COCill.D&gt;O 1f CAL!D&gt;O ]D)E VA/CA
El caldo de vaca es el alma de la cocina casera y consti
tuye la parte esencial y más nutritiva de la al·'
t ·, •
d'iana,
· es d ectr,
· 1a buena sopa· es adema's la b imen
ac1on
'
d
.
• ,
,
Jse de gran
numero, e operaciones culinarias, tales como guis d
l·
sas, pures, etc.
a os, sa
El pr~mero de l,os caldos es, sin contradicci6n, el caldo
~e ~~ca, pero har~ notar que existen tambi én otros caldos
e iversas especies, tales como caldos de aves de 1 g
bres, de pescado y de caza.
'
e nm·
Un ~uen co~ido representa. á mi entender una de esas
operac1~nes a la vez elementales y funda~entales
es preciso poner al alcance de todo 1
d
' que
momento en
t
e mun o, desde el
.
que se rata de la coci na casera.
. Siendo, pues, de tanta importancia la cou íecció d 1
~:f~~ ~~:7a:~l~~!~~as indicaciones para obtener ~n\uc:~

SER,JLLETA PARA BOTELLÓN

En las cocinas caseras se em lean
é
mitas para el cocido 6 puch ~
cuaI ~o g neros de marero. 1a marmita de f d' "6
1a olla de barro, la marmí ta d h. .
_
un 1c1 n,
mita de cobre.
e ien o estaoado y la mar-

�EL MUNDO ILUSTRADO

662

EL MUNDO ILUSTRADO

663

Aconsejo á mis lectoras que no usen ninguna de las dos
primeras: la de fundición, porque se hace muy difícil. si
no imposible, quitar la grasa que se aloja en ella al cabo
de cierto tiempo en los poros de la fundición.
Tampoco aconsejo la olla de barro, que goza de una
reputación tan poco justificada entre algunas amas de casa. Lejos de mejorar el caldo, no hace más que estropearlo. Nueva, conserva durante mucho tiempo un gusto de
tierra y de vidriado, que nunca quita por completo el agua
caliente; después de algún tiempo de uso, adquiere un sabor de grasa rancia, que ninguna limpieza puede destruir.
Se adoptará, por tanto, la marmita de cobre ó de hierro
estañado, conformándose, en cuanto á su elección, con el
tamaño que sea preciso, según el número de personas para
quienes se tenga que preparar el caldo. Usando una mar·
mita, en la que quepan 8 cuartillos de agua, se obtendrá::l
1 cuartillos de caldo.

Este caldo es muy apropósito para un enfermo ó para
prepararlo en caso de necesitarse violentamente.
Para confeccionar el caldo al minuto, se necesita: Una
libra de vaca bien magra y media gallina deshuesada.
Se machaca todo y se pone en una cacerola con 6 adarmes de sal.
Se deslíe en tres cuartillos de agua y se hace hervir con
buen fuego, removiendo suavemente.
Cuando comienza la ebullición, se añaden zanahorias,
nabos, cebollas, puerros y apio, todo picado.
Se deja hervir veinte minutos, se cuela y se sirve.

*

LABORES FEMENILES
Los modelos de puntas al crochet que ofrecemos ahora,
son sumamente sencillos en su confección. La cadena del
modelo más grande se compone de 68 cadenetas, y sobre
ellas se reparten los claros y los macizos. Es de un efecto
&lt;'ncantador, y puede servir para adornarfundas de almoha-

da ó toallas de lino, siempre que el tejido esté trabajado
con hilo basta:de delgado para que no desdiga de la tela.
La otra punta, que e~ más angosta, se puede aplicará los
bajos de la enagua interior que se usa en la casa ( pues sabido es ya que enaguas de lino, rebajos, barrenderos, etc.,
han quedado suprimidos por la moda en tratinc'o,e de tra·
jes de calle).

Vuelven las blusas claras, con fondos y sin ellos, á hacer
su aparición, y esto ha dado motivo para que los entredoses luzcan sus caprichosos dibujos entre las finas telas de
muselina. Damos también á nuestras lectoras un modelo
de entredós tejido al crochet, para que, sin mayor costo,
puedan ellas estar á la moda. Este entredós se hace con hilo del número 50, para que el tejido resulte sumamente
fino. Quedará bien en una blusa que lleve el fondo de co·
1or. El entredós puede también tejerse con seda.
Después de los modelos de crochet, pre·
sentamos tres graba
dos que constituyen
unos modelos para alfileteros: un cisne, una
garza y un ratón. Pasemos á describirlos.
El cuerpo del cisne
está hecho de seda
blanca rellena de algodón. Un alambre
que tenga bastante
consistencia forma el
cuello, el cual va tam·
bién envuelto en algodón y forrado de la
misma seda del cuerpo. Las alas se hacen
de plumas rizadas ( con
una sola pluma de
las que: se compran
para los sombreros,
basta para confeccio·
nar el cisne y la garza). El pico del cis·
ne es dti alambre
grueso, pintado de ne-

gro. Los ojos son de cbaquira. Pasemos á des~ribir la
garza. Esta se hace exactamente lo mismo que el cisne, so·
lamente que lleva una cola de plumas además de las dos
alas, y sus patas, bastante largas, que se hacen de alam?:C
de fierro pintado de rojo obscuro. El cuello va tambi n
con una alma de alambre, y el pico, igualmente de ~lam·
bre, está pintado de rojo. Los ojos, de chaquira tamb1én, O
Estos dos alfileteros son muy cómodos y de un aspee1
encantador. Se pueden hacer en todos tamaños. Los alfile·
res se prenden en la espalda de los bellos ani~alitos. a·
En cuanto al ratón, muy distinto de sus poéticos comp
ñcros el cisne y la garza, es de seda &lt;aborregada&gt;, relle:a
de algodón, con orejas de la misma tela y pat~s Y cola st!
alambre pintas d ~ plomc1. La seda es también de e El
mismo color, y los ojillos se hacen de cuentas neilras.
tomaño de este alfildero será el que imite perfectamente
el tamaño d e uno de e$OS bichos temibles en los hogares,
pero inolensivos en el to:ador elegante de una dama,

En)os primeros seis meses de edad, los niños no debet1
tomar otra cosa sino exclusivamente leche. Muchas personas creen que esta alimentación es insuficiente y comienz m por darles pan y otras substancias sólidas, que no hacen, la mayor parte de las veces, más que perturbar sus funciones digestivas. La misma naturaleza va marcando, por
medio de la dentición, el camino; pues basta fijarse en que
sin las muelas no puede haber masticación posible, y si las
personas que carecen de ellas tienen dificultades en sus
digestiones, ¿qué pasará con los niños, cuyo estómago es
muchísimo más delicado?
Para la alimentación artificial, la leche que más se pre·
fiere es la de la vaca, porque abunda más, es más barata y
hay mayor facilidad para conseguirla. Las vacas deben co·
locarse en buenas condiciones higiénicas, llevarlas al campo todos los días, instalarlas en establos amplios, aseados
y bien ventilados, rodearlas de todas las comodidades posibles, alimentarlas bien hasta por conveniencia desu dueño, porque dan mayor rendimiento. Conozco un establo
que podría presentarse como modelo y se encuentra en la
hacienda de &lt;La Taxqueña&gt;. La leche de vaca se considera como sucedánea de la mujer, á la que es muy semejante; difiere, sin embargo, en las proporciones de las substancias que contiene; por lo tanto, hay que sujetarla, antes de
darla al niño, á ligeras modificaciones: para diluirla, hay
que atender á sn pureza, á la edad del niño y á su poder
digestivo, pues si éste es débil, habrá que diluirla mucho
más. Cuando la leche es buena y el niño digiere bien, se
hace uso de una medida graduada en gramos y se pone:
para un niño de un mes, una parte de agua por una de leche; de manera que si hubiera quedar al niño cien gramos,
se pondrán cincuenta de cada cosa. Al niño de dos meses
de edad se le darán dos partes de leche por una de agua,
Y proporcionalmente se va aumentando hasta los seis me
ses en que la toma pura. Los cocimientos de cebada, avena, etc., no siempre deben recomendarse para la mezcla
coa la leche, porque se alteran fácilmente; para endulzarla
se usa azúcar en terrones ó en polvo, ó bien lactosa en un
10 por ciento. Si fuera posible, se procuraría que la leche
fuera CJnstante en su composición, pues aun en un mismo
a· im1', puede variar de un día á otro; por eso se prefiere

la mezcla de varias I eches; pero ~i fu era dable tomar Ja
leche de una sola, sería mejor, porque así como nosotros
estamos sujetos á toda clase de enfermedades, así también
ellos, y es más fácil observar el estado de salud de una
que el de muchas.
Hay un medio muy sencillo para saber si la leche está
adulterada: se deja reposar dos ó tres horas en un frasco
bien limpio, y después de ese tiempo, se decanta poco á
poco; si deja un residuo gris-negruzco, deberá desecharse;
para valorizar la calidad, se hace uso del cremómetro de
Chevalier: es un aparatito muy sencillo y puede conseguirse en cualquier parte donde vendan aparatos de cirugía; consiste en un tubo de cristal cerrado en una de sus
extremidades y dividido en grados de O á 50; se llena de
leche hasta el O, se deja reposar en un lugar fresco pcr espacio de 24 horas, al cabo de las cuales se forma una capa
en la superficie y se lee los grados que marca; por este pro·
cedimento sabremos si no ha sido desnatada ó diluida; se
considera como normal cuando marca 10 gramos, y si más,
se dice que es rica. Debe dársele la preferencia á la
leche que provenga de las vacas alimentadas con alfalfa y
sal vado, pues las que se alimentan con productos de las
destilerías son perjudiciales; se recomienda la leche fresca
y hervida lo más pronto posible, porque si se deja algunas
horas se enfría, se pone en contacto con el aire, y las substancias que contiene sufren algunas trransformaciones· la
azúcar de leche se convierte en ácido láctico; tampoco' es
conveniente que sea muy golpeada en las transportes lar
gos porque se descompone. Siendo un alimento completo,
de primera necesidad y muy apropósito para los niños y
los en fermos, deberían ser vigilados por quien corresponda, no sólo los establos, sino el transporte de la leche, pues
por desgracia los lecheros que comercian en menor escala
se valen de gente ignorante y de mala fe que, para tener u~
sobr_esueldo, le mezclan agua de la primera zanja que encuentran: fácil es adivinar las consecuencias. Madres de
cuyas manos depende la alimentación de vuestros hijos:
procurad nutrirlos bien, que así los prepararéis mejor pa
ra la lucha y para el triunfo.

---------------------

DRA. COLIIMBA RI VEFA .

�EL MUNDO !LUSTRADO

661

EL MUNDO rtusfRAtl~

EL MEDICO EN CASA

Consultas par• lu Damas

RESPUESTA

una lectora de "El Mundo llustradu·"
El colegio de que usted me habla se fu~dó hace cinco ó seis aí'ios cuando más. La
casa que ocupa dicho colegio es muy an·
t1gua, y no se le han hecho reformas apa·
rentes.
No ha~ otros colegios iguales á ese en
esta ca.p1tal; á él concurre un gran número de mí'ias de buenas familias.

BORDJ\DOS DE ORO

LOS VENDAJES
El arte de aplicar sobre una re~ión cualquiera del cuerpo En todo caso, debe cuidarse de que no haya ningún espacio
una venda, no es tan fácil como a primera vista pudiera creer· que la venda no cubra. En regiones de forma imgular se emse. Se necesitan conocimientos especiales y práctica para ha- plean vendajes distintos, cuya explicación seria difusa y muy
cer un vendaje bien hecho, y para que éste satisfaga las con· probablemente infructuosa. Los graba:tos adjuntos indican,
diciones necesarias, no es, por lo tanto, probable que una mejor que cualquiera explicación, la forma de algunos de los
persona que jamás ha practicado ese arte, logre hacer, desde principales vendajes más en U!'O.
DR. WEIL.
luego, vendajes satisfactorios. Es, sin embargo, tan frecuente
la necesidad de aplicarlos, y tan general su uso, que bien vale
la pena dar algunas reglas elementales é indicar, de una ma·
nera general, las condiciones que deben tener los vendajes pa·
ra estar bien hechos.
Consultas
Se aplica un vendaje, ya sea con el objeto de sostener algo
que está fijado sobre una región cualquiera, ó bien para
ejercer una compresión sobre determinado punto. En uno y
A. F. Ortega. Misantla: El tratamiento del asma es muy
en otro caso, la forma en que debe aplicarse tiene que va· variable,
según las condiciones del enfermo. No encontrará
riar.
una medicina que pued1 aplicarse absolutamente en todos
Usanse, con ese fin, vendas de diversas formas; las másco- usted
casos. Necesitará usted someterse á un examen deteni·
mune'i son tiras de género, cuya longitud y cuya anchura de· los
do,
hec!lo
por un médico competente, para obtener alivio.
ben ser proporcionales á la forma y tamaño del vendaje. Puede usted
aromatizar los cigarrillos con una pequeñísima
Para vendar un dedo, por ejemplo, la venda no tendrá arriba
de dos centímetros de ancho; en tanto que para aplicarla so- cantidad de esencia de anis.
bre el pecho ó sobre el vientre, su anchura debe ser de no
menos de ocho centímetros.
El material de que está hecha la venda no es indiferente
En la actualidad, las casas que fabrican útiles de curación pro·
ducen vendas hechas de una tela sumamente ligera, flexible,
resistente, y sobre todo aséptica, que deben preferirse en to·
dos los casos; si no se tienen á mano, habrá ,:¡ue escoger una
tela que tenga suticiente resistencia para no romperse; pero
que no sea dura. que no esté aderezada, sino que, por el con·
trario, tenga suficiente flexibilidad para acomodarse á las des·
igualdades de la superficie sobre la cual debe aplicarse. ~ero
la condición principal que debe buscarse en una tela destma·
da á ese objeto, es la limpieza. Entiéndase que por limpieza
en cirugía no se entiende la aparente falta de suciedad. Esta
puede bastar en casos excepcionales en que no hay peligro de
infección. En el caso contrario, la limpieza debe llevarse más
allá· es decir. hasta la ausencia total de gérmenes infecciosos.
Est~ se consh¡ue en las telas por medio del lavado con agua
hirviendo v el planchado á una temperatura muy alta, y estando la tela húmeda. Entonces el agua que impregna las ma·
llas se evapora rápifamente al contacto del hierro caliente y
hace el oficio de vapor en la estufa de desinfección.
Cuando el vendaje tiene por objeto contener simplemente ó
fiiar una curación, sin ejercer una compresión especial, que es
el caso más común, debe procurarse que satisfaga las condi·
dones siguientes:
Que no se aplique directamente sobre la piel 1 sino que es·
té separado de ella, en todos los puntos, por una capa de al·
godón. Cuando se ap~ica directamente sobre la piel, la .com·
prime de una manera irregular, como puede verse al quitarla
por las huellas que los pliegues y arrugas del lienzo dejan
marcados sobre la piel. La compresión desigual perjudica á
la piel, ocasiona excoriaciones, y á veces puede ser peli·
grosa.
Aun cuando el vendaje sea solamente contentivo, siempre
Señ:iritas Julia é Jsaura: No creemos que la medicina á qu.e
ejer:erá cierta compresión, pues de otra manera no p~rmane- se refieren tenga una gran eficacia. Si se sirven enviar su ~1 ·
cería en su sitio durante muchas horas. Esta compresión debe rección y una estampilla de á cinco centavos, se les podran
ser siempre uniforme., para lo cu~I, .cada vuelta de venda de· hacer explicaciones útiles sobre su caso respectivo.
be aplicarse con la misma constncc1ón.
Dr. Oraola: No hemos recibido el folleto á que se refiere.
Si se trata &lt;le un miembro, como un brazo ó una pierna, Tan luego como esté en nuestras manos, Je daremos nuestra
debe comenzarse siempre por la extremidad, dejando libre la opinión sobre el asunto.
Castellanos, Ciudad Guzmán: No hay un tratamiento ge·
punta de los dedos,.~on el obj~to de cuidar que la venda no
ejerza una compres10n demasiado J~ert~ que ,entorpezca 1~ neral aplicable á todos lrs casos de diabetes. Depende de m~1·
circulación. En este caso se advertma hmchazon, adormec1· chas condiciones que son especiales á cada caso. Su efic~c1~
miento en los ded'.&gt;s, que pueden llegar hasta á ponerse amo- también depende de que sea sostenida y ayudada por el regi:
ratados. En este caso, hay que quitar inmediatamente el men alimenticio y los cuidados de higiene. La alimentación ~era
exclusivamente de carnes fuertes, jamón , mantequilla, toc1~0,
vendaje pues dejarlo en su sitio es sumamente peligroso.
La fo;ma en que se aplica el vendaje varía según la región. grasas; se prohiben totalmente las harinas, las sustancia~
P0r regla general puede decirse que si se aplica en una super- feculentas, como !!1 pan, el maíz, la avena, las pat.atas; lo~
ticie cilíndrica, bastará colocar una vuelta de venda sobre la cuidados higiénicos se referirán, sobre todo, á impedir traba·
otra, yendo de abajo hacia arriba., de manera que ~ada. vuel- jos fatigosos. Los medicamentos que se recomiendan son mu·
chos; pero su uso varía con las condiciones de cada enfermo,
ta cubra, aproximadamente, la mitad de la -:~elta mferior.
Lo más común es que se trate de una reg1on de forma có- y sólo deben usarse bajo la dirección de un médico experto.
nica; en este caso, la manera más sencilla de aplicar el venda·
je es invertir la venda á cada vuelta, formando un doblez;_de
esta manera se puede cubrir completamente toda la reg10n.

Estela: El mejor medio para limpiar los
bordados de oro es cubrir ligerament, la
superficie de éstos con crémor tártaro, molido y tamizado. Para esto se sacude una
muí'ieca de lienzo transparente que con·
tenga los mencionados polvos. Eo seguida
se frotarán con un cepillo suave todos los
bordados que deseen limpiarse, sacudién·
dolos después cuidadosamente.

*

"'

AUTORES Y COMEDIAS

Maria Esperanza: Doy á usted varios
nombres de algunas comedias y de sus
autores, deseando quede usted complaci·
da con estas noticias: "La Reja " "Las
de ~aln" Y" El Patio," de los h~rmanos
Qum.tero; "La Dolores," de Feliú Y Codina; 'El Gran Galeoto," de Echegaray
y "El Patio Azul," de Santiago Ru~i~
í'iol. Todas estas obras las encontrará uste.d en la librerla de Ballescá, esquina del
Cmco de Mayo Y San José et Real; alll
cbtendrá u~ted también catálogos en los
cuales podrá escoger algunas otra~, si és·
tas no son de su agrado.

PARA LIMPIAR GUANTES

.M. S : Para limpiar guantes de cabritl·

Ha ó de piel de Suecia, se hacen disolver
en cien gramos de leche desnatada y fria,
cinco ó seis gramos de carbonato de sosa.
Se empapa en esta solución un lienzo de
franela, ó mejor una esponjita fina, y se
frotan ligeramente las partes sucias del
guante, que se colocará en la mano ó en
un palito redondo. Amedida que la esponja ó la franela se manchen, es convenien·
te enjuagarlas y humedecerlas nuevamen·
te con la solución indicada. Se termina la
operación frotando los guantes con una
franela bien seca.

, PARA EL LUTO

Maria de Lourdes: El luto por los
abuelos debe ser' cuando menos de un
aí'i.o. Pero si se vive en la mism~ poblac1on en que murieron ó en la misma casa, debe guardarse
. dos años o·, po r Io menos, año y meJ1o.
Correspondo afectuosamente á r
ludo.
·usa-

PARA UNA FIESTA

Au1ora: Doy á usted el modelo de un
delantal elegante. Es muy propio para l.i.
kermesse de que usted me habla, por su
farma elegante y ori~inal y por lo exqui·
sito desus adornos. Se verá muy bien si
lo hace usted en muselina ó en seda lige·
ra, adornándolo con aplicaciones :le encaje ó con bordados realzados en seda.
Los tirantes son de listón, con volantes
de encaje ó seda borJada. Los lazos de
listón son de la misma cinta con que es·
tán hechos los tirantes.

DIVERSAS NOTICIAS

UN MODELO

Pi,eadora: En esta sección verá usted
el moJelo que se sirvió pedirme para traje
de calle. Está adornado con pasamanerlas
de seda ó de lana, y si usted lo prefiere,
PJede adornarlo con encaje grueso. Mangas y camisola, de muselina de seda blan·
ca alforzada. El cinturón, de pasamanería
ó de encaje.
BARNIZ PARA MUEBLES

Curiosa: Se mezcla perf~ctamente una
libra de aceite de olivo y una onza de tin·
tura de heno. Se conserva esta mezcla en
un frasco de cristal bien tapado.
Pard. renovar el brillo de los muebles,
se aplica dicha composición con una borla
de algodón y se seca con un lienzo de fra·
nela ó de cualquier otro género.

Atirora L.: Para gue desaparezcan las
pecas, es muy efi.:az lavarse la cara or
las nocht&gt;s con agua tibia, Y después pde
habérsela enjugado bien, se frota suavemente con un lienzo empapado en leche
de almendras amargas. Haciendo esto ttdos los dlas y durante
algún tiempo, .e
&lt;
.
Iogrará que se quiten las manchas.
La caspa se destruye lavándose la cab~za dos ó tres veces ror semana con jabon de bicloruro de mercurio.
Para curar las excoriaciones de la cara
Y
es conveniente . despu~s
,
d de1 las manos
~f
e a~arse,, .rotar la piel con Jugo de limón º. con glicerina mezclad3 con aguad
Coloma.
e

CONSULTA INTIMA

'

Colombina: Con mucho gusto le doy mi
opinión en el asunto que se sirve consul·
tarme. Si entre los dos pretendientes que
solicitan su mano, uno es rico pero usted
no le ama, y el otro, á quien usted quiere
es pobre, mas tiene honradez y delicadeza en todos sentidos, y suficientes recursos para sostener un hogar decentemente, no debe usted vacilar de ningún modo:
acepte á este último, pues ni en el matri·
monio, ni en ninguna otra circunstancia de
lll vida es suficiente el dinero para .tar la
f

·Doy á usted el modelo de peinado , pro·
p10 para una Joven de catorce años. Este
modelo ser~ apropósito, si la jovencita es
alta y manifiesta la edad que ti
si no es asl, serla mejor eleg1·r uenne;. pero
.
pemado
como para mña de doce á trece ai\os.
MARGARITA,

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�EL MUNDO ILUSTRAbÓ

Et MUNDO JtúSTRAbó

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FoT. FÉLL~,

DE PARfs.-EsPECLAL PáRA

"EL ~luNoo lLusTr-400"

'fRux DE R1tCEl'CIÓN.-Hecho en seda ligera, gris humo. Elegante casaca de tul color de acero
oro Y pla1a. El delantero del cuer a I ce
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�EL MUNDO I!.US!RADO

ELIXIR ESTOMACAL
(STOMALIX)

DE SAIZ DE CARLOS
Hace quince anos dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los méjlcos y hoy la recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seguro para la curación de las enfermédades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR A LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la
economla en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIE·
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO E~TOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se r:URAN, incluso en la época del de\ tete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida á enfermos
irremisiblemente perdidos.
con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sfntomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, inapetencia, abatí·
miento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruidos deoidos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estóm11go, vientre y espaldas, vómitos, extreñimiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad; está febril á veces, se irrita por la menor causa, evita el trato social, teniendo por la noche ensueños, sueño
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cido y de uso general en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo e! mejor TON!CO para curar el RA·
QUITISMO, recetándolo tos médicos en cuantos casos es·
tán indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipofosfitos, tomándolo los niños·con verdadero placer, á los que
transforma de PAL IDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

DINAMOGENO

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sigul~ntes efectos: la nutrición !le
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea Y
fiebre, disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSTOL

REU MATQL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transpa·
rente.

SAIZ DE CARLOS. Cura el ex·
trenimiento, pudiendo conse·
guir con su uso, una deposición diaria, los enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y atonla intestinal, por
ser un tónico-laxante suave y eficaz.

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Mundo Uust. l\Iarw 21-1909.

Para

de la Fería
" EL M UNDO IL USTRADO"

Ni el tullido llevado á cuestas corno un
farJo, seJente y petrificado, á igual de
santo viejo que se transporta de un pueblo á otro en sucia y dura silla de manos
por paciente bestia humana; ni el parall~
tico, que tumbado boca arriba sobre unas
parihuelas, llevadas con la solemnidad de
andas, le traen de aquf para allí, sin habla, súplica ni ruego, que su lastimoso
postramiento es bastante ruindad y miseria para levantar compasión en el pecho
más cerrado á la caridad y sacar largueza
de la mano menos abierta para la limosna;
·ni el desgraciado de piernas mútilas, con
I sólo brazos para alargar las manos pedi·
gíi ~ñas y comer el pan duro del pordiosero, arrastrándose sobre los puños, fuertes
como pisones, por las aceras y el arroyo;
tocando á ratos la flautilla, instrumento
muy de la boca de los buhoneros, de donde saca consonancias bien armonizadas
para atraerse curiosos y pedir en ronda y
á escote. No; ninguno de esos limosneros
que aparecen por las calles en cayendo el
I dla de la Candelaria, patrona del terruño,
son merecedores de nuestra observación
despierta, que ella se va tras los ciegos,
los silenciosos ciegos, que pasan cual siluetas temblonas y mudas, haraposas y
miserables, por entre el henchido gentio
que chilla, clama, vocifera y ulula, satisfecho de lucir la ropa nueva, de rechinar
los zapatos fl amantes, de comer los mon·
dados cacahuates calentitos, de poner á
la ruleta y de apostará las carreras de caballos.
Los ciegos, en esta inmensa admiración
que se abre del primero al ocho de Febre·
ro, vienen á ser los puntos suspensivos
del corto periodo de holgorio que tenemos
año por año, para el cual no contamos más
que con boca para aJmirarnos de nuestro
etlmero contento, después de una larga Y
pertinaz monoton!a.
Hay en e;te de,file silencioso, en este
misero cortejo, dos clases de ciegos; los
que llevan lazarillo y los que se pasan sin
él, apostándose solos en las esquinas,
empujados por otros caritativos compa·
fieros.
Los unos son vagabundos, caminadores; andan la Ceca y la Meca para alcan! zar unos cuantos centavos, que á la postre vienen ámanos de los caldereteros que
suelen comprarlos á buen precio; tocan de
i:,uerta en puerta con el duro tiento, Y piden de lugar en lugu con voz quejumbrns a y musitadora; á menudo llevan lazan·
llo zagalón y taimado, amigo á todo ruedo, que lo mismo sirve para internarse en
las apreturas más obstinadas, que hacer
dúo á su amo en la cantinela lacrimosa Y
mal tonada; no llevan é,tos perro, que
perros para tales ciegos son lujo Y tropiezo, dispendio para el bolsillo y amenaza y estropicio para las piernas y los ha·
beres de los feriantes .
Los que están solos, se instalan en un
portal; ya á pie, derechos y firmes como
un centinela; ya en cuclillas, como un fetiche de templo egipcio; y alli, inmutables,

~ L MUNOÓ 1LÜSTl&lt;J\IJ0

rlgidos, soportan 11 dureza del sol, la ,
frescura de la lluvia y la inJiferencia des·
piadada de los transeúntes; sus manos
están siempre extendidas, inmovibles,
cual si fueran de piedra, menos dura que
el corazón de los paseantes, y con un hueso en la palma, suficiente para recibir, as!
el sucio y despreciado centavo, que lapaqueña moneda de plata, si no luciente, por
lo menos escasa; en las pisadas y las tosiduras conocen á los hombres á los pri·
meros tranco~ ; para ellos tienen la petición serena y reposada de:
"Seflor amo, una fimosnita por el amor
de Dios!" .... Para las mujeres, sean pim·
pollas, sean carantoñas, cambian de tono
y de forma, y en oyendo el susurro de las
enaguas-que no se confunde con ningún
otro susurro,-el taconeo repi cador de los
zapatos ó el arrastrar indolente de las
chinelas, exclaman:
"¡Por la virgen santisima, una limosni·
ta, niña!" ... .
El ciego sabe-la experiencia se lo ha
enseñado-que del pan y del palo no ha
de ser todo castigo, y, por ello, se conforma con que los hombres le den pococuando algo le dan-y con que las mujeres, sin d.irle mucho, le den más que los
hombres; para las hijas de Eva siempre
tienen la voz apacible, el continente risueño y el ademán mesurado; para los
barbudos, la voz se torna en hueca, el
continente en austero y el ademán en airado.
Cuando se cansan de pedir lim,&gt;snas á
fuerza de pordioses lastimeros y continuados, recurren á la oración que, inevitablemente, comienza con: •·El Santisimo Sacramento del Altar," para después ir compaginándola con aleluyas, letanias y toda
especie de imploraciones misticas y piadosas, en las cuales caben, á bien traer,
las once mil virgenes, los cuatro evangt.·
listas, los doce apóstoles , el caballo del
Señor Santiago y la capa de San Martin;
los leones de Daniel y el dragón de San
Jorge; las cinco llagas de Nuestro Señor
Jtsucristo y los siete pu ñales de Máter
Dolorosa; las parrillas de Sm Lorenzo y
las fl ech 1s de San Sebastiáo; la muela de
S1nta Apolonia y los guijarros de Santa
Eulalia; el perro del milagroso S!flor San
R.ique y el cerdo de San Antonio Abad;
todo dicho á coro, sin punto ni coma de
uno á otro pasaje, para cerrar el catálogo
del martirologio con el "Santisimo Sacra·
me1,to del Altar" con que comenzó. Como
sus preces las recitan en tiempos que la
gente sube, baja, vuelve y revuelve, no es
necesaria la ilación, ni fa ccnformidad de
las partes con el todo, y asi salen ellas , á
chorros á borbollones, á retazo por aqul,
y á hit~ largo por allá, con inflexiones
broncas tonos pausados, interrogaciones
aflautadas, para acabar en una salmodia
de nota baja y muy sonable, que ya quisieran para si algunos sochantres que
cantan en el coro el "Gloria in excelsis
deo" de la misa y el '·ora pronobis" de la
letania.
Et murmullo del ciego en la esquina es
signo que indica la afluencia de gente por
alll, porque el ciego tiene el Instinto-el

6'15

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES
saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

la Marca que

esta más abajo

constituye

el señal de la
más elevada
perfeccion .

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�676

EL MUNDO ILUSTRADO

DA SU 8t;GR5TO

AL MU~DO

Un descubrimiento notable hecho
vor un hombre notable
Al arte de la fascinaci6n, al poder
de encantar, á los secretos del
magnetismo personal, á todo
eso sobrepuja la verda•
dera fuerza que go·
blerna y domina las
mentes de hom·
bres y m uJeres.

Ese maravilloso y misterioso poder ocul,
toen tod&lt;lsér humano, cuandose desarrolla, da una fuerza maravillosa
tanto física como mental,
vence todas las enfermedades y facilita la manera
de influir en el ánimo
de otros y de hacer
de ellos lo que
queramos

:1

Por fin, desl)ués de muchos años de estudio Yde un escudriñamiento científico, el
l)rofesor A. Víctor Segno ha descubierto
111, verdadera fuerza Qus hay en el hombre
l)ara gobernar y dominará. otros. Ha tienetrado hasta lo más íntimo de los secre·
tes del t&gt;oder misterioso Que Induce á hombres Y á mujeres de gran Inteligencia á
hacer cosas que si no fuera I&gt;Orque se les
Induce á. hacerlas, no las harían jamás.
Ha reco¡¡ldo los grandes tesoros mentales del mundo antiguo, y combinándolos
con los hechos clentídcos del nuevo, ha hecho de ellos el descubrimiento más grande
Que existe en la historia del hombre. Porque ¿1¡ué hay más grande, más notable
que el t&gt;oder dominar la mente de otro é
Influir en su cerebro tiara que tilenbe lo
aue V. aulera?
La dlbtancta no es barrera que se tiueda
Interponer entre el tirofesor Segno y su
nueva ciencia. El tiuede gobernar los penai.mlentos de usted aunque esté á mil millas de dhtancla, y tiuede tam blén ensenarle á usted á gobernar los pensamientos
de otros. Et poder del hipnotismo, la persua~lón, las amenazas y los ruegos; tndo
palidece Y se hace Insignificante cuando
~e compara con las maravllll\!i de esta
fuerza poderosa.
El profesorSe1(DO prueba que el gran DO·
der Que ha descubierto PStá aún oculto
pero exl~te en todo lndl vlduo Garantiz~
aue puede usted R'Obernar todos sus secretos en su prool11, _casa y hacer maravlllas
an~ Jamlís ha sonado. Se los ha enseñado
á 85 000 personas y ha realizado l!'randes
cambios en la vida de 'cada una de ellas
Puede usted muy tironto desarrollar
fuerza mara vlllosa, tanto tísica como
mental, vencer todas las enfermedades
tanto de usted como de otros, y al~jar ei
dolor Y los vicios sin médico~ y sin mtdlcinas. Puede usted elevarse hasta ocupar
una tioslclón envidiable. hasta ser verdaderamente el primero entre los hombres
Y realizar todos sus deseos.
'
No se tiuede decir nf contar las l!'randezas aue parecen milagros de esta maravillosa cletcl,a. Le tirestntará á usted posi •
bllldades u oportunidades nue.vas vara
que tirostiere en la. vida, en las aue jamás
se ha atrevido usted á pensar. l'or m€dlo
de esta ciencia. les ha venido la felicidad
la r!nueza Y la prospArldad á muchos qué
por muchos aiíos habían luchado en vano
por ser felices 1· que no consiguiéndolo estaban ya casi desestierados.
'
El tirofesor Segno le dtce á usted exacta,
mente lo aue debe hacer tiara ganar mu·
cho dinero Y tiara tirosperar notablemen·
te en la vida.
Acab!!-mos de tiuhllcar unos cuantos miles de e¡emplares del nuevo libro escrito
por el ¡:¡rofesor.Segno, titulado· "El Oaml
no del Exito" y para demostrar las R'ran:
dezas de esta ciencia, de J'ste gran des.&lt;:u·
brlmlento, obsequiaremos un fjemtilar á
todas las personas nue se Interesen PD conocerlo. .Queremos a ue vosea usted un
eJemtilar Y llUe destiués de leerlo le babi e
de él á a)gun amigo. Con seguridad aue
el auerrá uno.
Ouando se acaben todos los ejemvlares
que hemos.tiubllcado es esta ocasión, est.e
libro costará dinero, tiero ahora lo tiuede
usted obtener absolutamente gratis.
Dirección. Dept. 702 In.stttuto Amer!ca;t'a~e Mentalismo, Los An1teles, Callfor-

una

~-"~~~~·-

~

-

olfato iba á decir-de acudir al lugar más ciencia en eso de aplicar y aconsejar re·
frecuentado de la feria; con igual tino se medios para las muelas, el entuerto, los
aposta á la salida del garito que á la en· desmayos y el dolor de madre, contra el
trada de la iglesia, en el pórtico del teatro aborto y el mal de ojo, con sólo decir:
Que en el portal de la cantina; las voces "Haréis esto, haréis estotro, coced tal
humanas le atraen, e! soniJo metálico le yerba, tomad tal raiz;" en tanto el lazaridetiene.
llo, condenado desde que naciera á estar
El dla de la función titular de nuestra en abstinencia completa y á morirse de
señora de la Candelaria, los ciegos en ma- hambre, le hace tontunas, le tiende armasa, aunque separadamente, parten rumbo dijos Y le juega vayas, tan subidas de
á la capilla y toman posesión de la iglesia; picardia y de gracejo, que el marrullero
unos, los más madrugones, se colocan ciego las toma por mónitas del mismo diaJunto al sagrario; otros, más tardlos, cer- blo, y Que ahora no se encuentran en ninca de la pileta de agua bendita; los que guna casta de conductores de ciegos, acasiguen á esos, cogen lugar al pie de la so porque los ciegos de hoy son pobres
madera del cancel; los retardados se si- sin miseria, comen á manteles, duermen
túan bien bajo del pórtico, bien fue- á pierna suelta, y, lo que es más, no nera del atrio; los que afuera quedan saben cesitan de la industria de lazarillos de
al dedillo [puesto que lo traen escrito en la prosapia limpia y del linaje rancio del
lo blanco de las uñas como ordenanzas de Tormes, que todos ellos son escasos
mendicatlvas, para que se las lean los la- de ingenio, reducidos de caletre y nulos
zarillos de sus compañeros y asl apren- de entendimiento comparados con el clá·
derlas como el credo] que las devotas, al sico picaresco.
salir de misa, buscan en la limosna el reY en medio de todas estas recordacio·
mate de su piedad, á fin de que el buen nes añejas, siguen los ciegos de la puerDios se la tome en cuenta á la hora de ta de la iglesia implorando con voz quejuzgar á los vivos y los muertos.
jumbrosa, mano extendida y báculo rigldo
Los ciegos de la entrada, colocados á y grave:
la puerta de la iglesia, salmodian todo el
"\Señores amos, una limosnitn por amor
tiempo que dura el oficio divino; si uno de Dios!"
echa el canto llano, el otro le lleva el conCA.UTANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.
trapunto; y no son solamente oraciones
Febrero 2 de 1909.
fervorosas las que salen de aquellas bo·
cas hechas para pedir por amor de Dios,
sino también sucesos, ejemplos, en los
cuales siempre entra el esplritu del mal
para ser comtatido y vencido por el genio
del bien ... "Un hijo que mata á su padre" .... "La historia triste y lamentable
de una pobre huerfanita" ... ¡Qué sé yol
Un sinnúmero de ,historias terrorlficas, Tl~lpam, D. F.·· Teléfono M. 16
espeluznantes, donde la tierra se abre y
trague al'.réprobo, y los elementos se des·
encadenan y castigan y matan cerno fuAsistencia científica de
rias infernales; los ciegos toman pie y
siguen derrota de estos anónimos litera- enr-jenados, morfinomanos,
rios que en hojas volanderas pasan á maal~ohólicos y quirúrgicos,
nos .del vulgo para comentarlas con muy
subidas admiraciones, mientras los pro- empleando los medios terapaladores de semejantes hornillas rú~ ti·
cas Yvulgares, escritas en forma de rui- péµticos más modernos. Efi·
nes y desventurados romances, hablan caz atención para los enlargo de una hora, ensartando los sucesos
Yejemplos de su luengo y nutrido reper- fermos. Departamento estorio, recitados sin visajes de ojos y con- pe~ial para señoras. Instatracciones de boca, muy llanamente, á
modo de convencerá la plebe que compra la&lt;;ión eléctrica completa.
los papeles á porrillo y los lee á trompi- Rayos X, corriente de alta
cones.
Y cuando en mis oldos queda aquella tensión, mecanoterapia.
quejumbre monótona, estudiada y funamDirector Médico,
bulesca, mi recuerdo vuela, az~zado, de
aqul para ali! sobre reminiscencias de cosas tristes y sabidas, de otras edades y
d.e otros tiempos, y entonces, el tipo del
Médico encargado del deciego de "Lazarillo de Tormes" toma forma real en mis antes vagas imaginacio- partamento de enfermedanes, y le veo, astroso y parlanchin, astuto Y avariento, hacer mil ensalmos con
des nerviosas,
otros tantos sortilegios; rezar ciento y
tan!as novenas, am_én de trisagios y pleganas, en ferias y poblados, con tono
bajo Ydulzón; dar oraciones estampadas
Administrador,
para muchos y diversos efectos; y en
punto de medicina, dejar atrás á Galeno
con su sabldurla y á Hipócrates con su

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CALENDARIO DE LA SEMANA
DOMINGO

28

DEVUELVE EL VIGOR PERDIDO
Un hombre débil es como · un reloj qu~
necesita dársele cuerda. y el VIVlFICA·
DOR DE MUNYON producirá el mismo
efecto en ese hombre que la cuerda en el
reloj. Si os sentís nervioso si estais de mal
humor, si liabeis perdido l~ confianza en sí
inismo_. si carcccis de vigor varonil, tomad
111med1atamente este remedio. Cada una
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contiene un frasouito está llena de vitalidad
No gasteis más dinero en curanderos charla:
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(Cuarto de mes. De pa~ión). Santos
Juan de Capristano y Sixto lll, papa, conf d~ores. Oficio y misa de la Dominica; rito
semidoble y ornamtnto morado; se h1ce
conmemoración del primer santo. Dlmingo llamado de pasión, porque en él trataron los fariseos la muerte del S1lvador,
aunque no la verifi:aron sino hasta la semana siguiente. El Evangelio nos recuerda que ~olo el que es de Dios oye su bendita palabra. Semana de pasión ó de do·
lores. Segurida ceremonia de la sella en
catedral y Guadalupe á las cuatro de la
tardP, terminado el rezo de vlspera.(P. S.) ~
t.'4&lt;-•:::.-::::::
- ..,
Cuarto creciente en Géminis á las. xo h.,
12 m., 12 seg. de la mañana. Templado.
Conjunción de la Luna:y N~ptuno á las
10 h., 53 m. de la noche.
LUNES

29
En México. San Pedro Damiano, obis·
po, conftsor y doctor, trasladado del 23
de Febrero. En la archidiócesis. Santo
Tomás de Aquino y aoctor, trasladado el
dla 7. Santos Eustasio ó Austasio, abad, y
Bertoldo, confesor.

EL MUNDO lLUS!RADO

ción en catedral, Guadalupe, Sagrario
san'Bernardo, san Francisco, santo Do:
mingo, la P,ofesa y otros templos. En la
parroquia de santa Ctuzy Soledad, solem·
ne función titular é indulgencia plenaria
que también se gana en las demás parroquias de la capital. Terminan los ejercicios
cuaresmales. (P. S.)
~· , • ..,
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
3 h., n m. de la mafiana.
Se conmemora el aniversario de la toma
de Puebla por la&lt;; tropas republicanas á
las órdenes del General Diaz; con este
motivo se organizan fiestas en la mRyorla
de las ciudades y poblaciones de la Repú·
blica, en las que domina notablemente el
elemento oficial.
El pueblo celebra el viernes de dolores;
la pintoresca costumbre de ir al canal nacional á buscar las fl ,res para el altar de
la Dolorosa, aunque ha caldo mucho en
desuso y no ti ine el esplendor de otras
épocas, es una de la~ pocas notas que se
conservan de Jas antiguas costumbres mexicanas, y la verbena que se hace en las
orillas del canal conserva su sabor tlpico.

679

El Catarro es la Plaga del Mundo.
La Pe-ru-na es el Remedio Universal.
.,

.. ·.

SÁBADO

3
Nuestra sefiora de la Piedad. Santos
Ricardo. obispo, y Benito de Palermo, con·
fesor. Función titular en la Piedad. Ter·
CPra ceremonia de la sefia en catedral y
Guadalupe, por la mafiana al cantarse el
himno de vlsperas.
Conjunción de Saturno y el Sol á las
3 h., 23 m. d'! la mafiana.

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Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

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Administra4or,

J. Lavista.

30
En México. Santo Tomás dt Aquino,
confesor y doctor, trasladado el dia 7. En
la archidiócesis. San Jerór.imo Magno,
papa, confesor y doctor. trasladado el ata
12. Santos Juan Climaco, abad, y Régulo,
obispo. confesor. A las ocho de la mafia na
misa en catedral y Guadalupe en sufragio
del alma del ilustrlsimo señor arzobispo
Alarcón en el primer aniversario de su
muerte.
MIÉRCOLES

31
En México. San Gregorio Magno, papa,
confesor y doctor, trasladado el dla 12. En
la archidiósesis. Oficio de la feria ocurrente: rito simple, que permite la celebración de misas privadas de difuntos, con
ornamento negro. Santos Amós, profeta,
B_enjamln, diácono, Félix, mártir, y Bal·
bma, v1rgen.-(S.)

La Emulsión Predigerida
&lt;J. M. de la Garza,:&gt;
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TALES 6 GIR'l, reu-'tlré, vorte l)Rl?lldo
cualaulera de lo, sllculentes lotes: 12 ¡¡a·
ouetes semillas de flores 6 de l&gt;orta'lz11:
5 jabones de amole nllrll desJl\n.ncbar: 12
Tostales de lustre: 3 nR•P• calcetines: 1
llnterna ojo de buey co- luz de 3 co1ores:
una navaja para la barba marca "Gemelos;" 920 irramos de dulces entrefino~. 6 400
11r a mos de dulces finos: 6 las slir·110ntes
tres piezas: un11 alcancía var11 doolmpns,
un atr11,covn :v ur,os Rnteojoe de risa. ld11 nnP•hR lista de 3,000 efect;os y d rerrt, De!I vara la siembra de toda cla.il' de
semillas de flores. zacn.tes y de horta'ha·
W. B. Arrlnirton, "La Gran Barata," De·
partamento núm. t. Guadalajara, Jal.

ABRIL
JUEVES

1º
Santos Melitón, obispo, confesor, y Teo·
dora, mártir. No hay santo de quien rezarse en nuestro arzobispado y se suple
el dla con el oficio de la feria ocurrente
(rito simple), pudiéndose también celebrar
misa privada de difunto, con ornamento
negro. Maitines solemnes en la parroquia
de santa Cruz y Soledad.
VIERNES

2
(Viernes.de Dolores). Festividad de los
dolores de Marfil Santlsima. San Francisco de Paula, confesor y fur.dador de los
mlnimos, y santa Maria Egipciaca, penitente. Oficio y misa de la fiesta del dla:
rito doble de segunda clase y ornamento
blanco; se hace conmemoración del primer
santo y de la feria ocurrente, cuyo evangelio refiere la determinación de los pontlfi:es de quitar la vida al Salvador. Fun-

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1aza

Se

-~¿;}"··

...

:

El Catarro en
Países Cálidos.

El Catarro en
Países Fríos

Afecta el
Estómago,
los Riñones,
los Intestinos
y Organos
Pélvicos.

Afecta la
Cabeza,
la Garganta,
los Pulmones
y Tubos J•
Bronquiales.
r

. El catarrQ es universalmente conocido como la enfermedad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el pr~medio de víctimas es tari to ó más.
Quienes no puedan tomar medicinas líquidas, que prueben las "Pastillas Peruna." Estas pastillas contienen los mismos ingredientes que la
Peruna en líquido. Pida las ''Pastillas Peruna."
La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos ,amaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

680
Señor Ricardo Fernández, T1111ixcoyan:
Por paquet? postal certificado remitimos
á usted la navaja que nos pidió.
Señor Ernesto Rivera McGregor, Ciu·
dad: En carta indicamos á usted cuáles
son las principales casas que se dedican
señor Julio Paredes, Mixquiahuala: Por
á la venta del articulo que usted quiere.
carta le envio la receta que me pide.
Señor Diódoro G. Vald1via 1 León: Las
Señ ir José J. Rodrlguez, ,\'íonterrey: Ya
pilas que ustec! desea pueden mandarse
le envié, en carta, las instrucciones que me
hacer. pues no las hay en mercado.
pide.
.
.
.
.
Señor Manuel Sánchez Acosta, Tetecala:
Señor hcenc1ado Vicente Matus, Juch1·
Ya le dimos la dirección exacta de la casa
tán, Oax.: Hicimos la reclamación que no_s
que vende el ganado holandés.
indica y creemos que ya habrá usted rec1·
Señor Ramón N. Acosta, Atamos: Por
bido las mercanclas que reclamaba.
carta damos á usted precios del perfume
Señor José C. Ramos, Colima: Por pay del aparato de pirografía.
quete postal certificado envié á usted la
Señorita Magdalena Scagno, Gutiérrez
corbata que deseaba.
Zamora: Privadamente contestamos á usSeñor Juan C. Méndez, Tampico: El pre·
ted respecto á la consulta que se sirvió
cío de los retratos que usted desea es de
hacernos.
So.75 cada uno.
Señor Pedro M. Sotomayor, Villa de
Sefior Andrés Gutiérrez, Durango: PodeGuadalupe, S. L. P.: Ya le enviamos catámos encargarnos del cobro que usted tie·
logos de librerias.
ne pendiente siempre que nos mande los
Sefior J. M. Carranza, Matehuala: Por
documentos que nos indica.
express le remitimos los discos que nos
Señor Aurelio A. Corona, Durango: Por
pidió.
telégrafo avisé á usted oportunamente el
Señor José J. Rodrlguez, Monterrey: De·
número que salió premiado con los .. ... .
volvemos á usted las estampillas que nos
$100.000.00.
envió para la compra del papel.
Señor Francisco Martlnez, Tepeyahual·
Señor J. Valladares, Jojutla: Ya hicimos
co: Puede enviarnos carta poder y arrela reclamación correspondiente.
glaremos su asunto.
Sefior Antonio J. Ruiz, Ciudad: Los preSeñorita !melda Galán, Córdoba: Ya le
cios que dimos á usted son exactos.
remitimos la tela aue nos pidió.
Señor Alonso Castanedo, Guaymas: Las
Señor A. F. Porchas, Sonora: Por correo,
poeslas que nos pide podemos enviárse·
certificados, envié á usted los dos tomos
las. La denuncia se hace á la Secretarla
que nos pide.
de Fomento.
Señor B. Hernández Sandoval, Queréta·
Señor José Alabarda, Córdoba: Puede
ro: Ya le enviamos lista de precios y con·
usted enviarnos carta poder para recoger
diciones 1e venta en la compañia que nos
las pistolas y mandárselas componer.
indica.
Señor M. de la Bárcena, Mezquital: El
Señor Francisco T. Aguirre, Texcoco: El
millar de los puros .:¡ue desea vale $70.00.
tratado de taquigrafla que le indicamos
Señor Jesús Sánchez Quiroz, Texmelu·
es uno de los mejores.
can: Le remitimos catálogo del repertorio
Sefior Rafael G. !barra, Fuerte: Por pade música.
quete postal certificado enviamos á usted
Señor Amós Sopeña, Salina Cruz: Pode·
las tarjetas postales que deseaba.

Departamento de tncargo~

mos encargarnos de la legalización del
documento que nos indica.
Señor Amado H. Santibáñez, San Pedro
Apóstol, oax.: Por correo remito á usted
el A. B. C. del cultivo del malz.
Señor Arturo Villaverde, Veracruz: Por
express remitl á usted un reloj de bol·
sillo.
Señor Ramón Morales, Guadalajara: El
especifico para el pelo que usted desea
vale $3, 80 .
Señor Presbltero Luis L. Campos, Atzalán: El precio de las pastillas que nos pi·
de es de 81.75.
Señor Carlos L. Limón, Puebla: Ya en·
viamos á usted el libro que nos pidió.

•

GOSTUMBRtS JftPONESftS
LA VELADA DE LOS MUERTOS
Los cementerios en el Japón están cubiertos de verd_uras y flores. Sus tumbas
tienen fechas conmemorativas para conservar el recuerdo de los difuntos.
En Nagasaky produce el más Imponente efecto el dla de los difuntos.
Esto se debe á 11 situación topográfica
en [que se hallan. coloca1os los cementerios.
La ciudad se extiende al pie de unas
monta ñas, en cuyas pendientes están co·
tocados aquéllos.
Diríase que alll hay dos ciudades: l(de
los vivos en la llanura, animada por una
multitud eflmera; en la montaña la de los
muertos, con su calma solemne.
A fines de Agosto se celebra la fiesta
de los difuntos.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Efemérides de la Semana

Las Mujeres Deben Ser Fuertes
Toda mujer debería poder gozar del ejercicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
~ delicadas y son víctimas de la angustia
y del abatimiento peculiares al sexo
femenino. Por 30 a11os el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovarios, caida
de la matriz, irregularidades de la menstruación y todo mal qtie sufren las mujeres, no
importa cual, se curan de Yerclad.
Lease lo que hizo en el caso de la Sra. Francisca
Jaimerena de la Palma, Término l\lunicipal de
Consobció:1 del :N°" ··~:- República de Cu'.)a:

El Compuesto Vegetal ~e Ly~ia E. Pinkham

22 de Marzo de 1797
Se empieza á construir Minería

Durante el siglo XVI 11 adelantó de una
manera r..otable el ramo de instrucción pú·
blica en la Nueva España; á los institutos
existentes, que funcionaban con toda regularidad, se aumentaron dos muy nota·
bles: la real academia de San Carlos, hoy
escuela de Bellas Artes, y la escuela de
Minas, hoy de Ingenieros. Para establecer la enseñanza de la ciencia minera se
encargó al ingeniero Manuel Tolsa un hermoso edificio que todavla existe, cuyo costo total se hace subir á millón y medio de
pesos; se empezó su construcción el 22 de
Marzo de 1797 y no quedó terminado sino
en los primeros anos del siglo XIX.
Encomendada la dirección del plantel,
desde sus primeros años, á sabios de gran
renombre, empezó, desde luego, á dar opi·
.mos frutos.
23 de Marzo de 1907

" Deseo participarle de los sufrimientos que pasé antes ele tomar el Compuesto \'egetal de Lydia E. Pinkh:im. Scntí.t frecuentes dolores de espaldas y
el costado izquierdo me atormentaba, Prol.,pso ó dcsviacion del útero. la menstruación irregular y señ)l~s de reumatis:110. En mis dos primeros partos, se
me acabó la leche y perdí la crí:i. En mi último embarazo se me presentaron
síntomas alarmantes. Me enteré del Compu"sto \" egetal de la Sra. Pinkham
y comenzé su tratamiento. Un frasco me alil-ió tanto. que seguí tomándolo
hasta curarme radicalmente y llegar á dará lui un robusto niño, disponiendo
de abundante leche para criarlo."

Recepción del ministro alemán

A la venta en todas l as farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKHAM MEDICINE

co., Lynn, l\Iass., E. u. de A,

AS ALMORRANAS

Pocas personas ignor~n qué triste enfermeda&lt;t constituyen las almorranas,
pues es una de las afecc10nes más generalizadas; pero corno a uno no le gusta
ha piar de estos padec1m1entos, m1s.mo a su meclico, se sa he mucho menos que
existe desde algunos allos un medica mento. et Elixir de Vtrr;tnte Jlfyrdabl
que las cura radicalmente y sm ningün pehgro. No hay más que escribir A l
Jryrdabl, 20. P..ue de J.a ~ocbetoucauld. PRrls, para recibir franco de
correos el follrto explicativo. Se ver¡¡ cuan f6cil es libra rse de la enfermedad.Ju nitis penosa, cuando no la mas doloroFa. Exíjase 111 firma cte
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va.ra. tenerla. slemvre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
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Ue venta en todas les Droeuerles y Boticas.

•

1

.

•

.

.
V

I

El barón Carlos L. von Gi~kra, actual
ministro de Alemania en nuestro pafs, fué
recibido en audiencia solemne por el Pre·
sidente de la República el 23 de Marzo de
1907. Los discursos que, con este motivo,
se pronunciaron, fueron muy expresivos y
manifestaron, una vez más, las buenas y
cordiales relaciones existentes entre Mé·
xico y Alemania.
Hasta ahora la habilidad diplomática
del señor Giskra sólo ha servido para continuar las cordiales relaciones existentes
entre los dos pafses, pues afortunadamen·
te no ha habido ningún incidente desagradable que tienda á menoscabar esa cordia·
lidad.
24 de Marzo de 1870
El general Martinez ocupa
Matehuala

Los generales Martlnez y Garcla de la
cadena, que durante varios anos trajeron
revueltos los Estados del centro, se sepa·
raron en los primeros dlas del mes de
Marzo de 1870; Martlnez, á la cabeza de
unos trescientos hombres, continuó sus co·
rrerias, perseguido de cerca por las tropas
del gobierno.
El 24 de Marzo del citado año se presen·
tó frente á la ciudad de Matehuala en San
Luis Potosi, y como ésta no estaba defendida ni tenia guarnición, penetró sin resistencia; desde luego hizo sentir su presencia en la ciudad por sus disposiciones
arbitrarias.
25 de Marzo de 1870
Se funda la Escuela de Ciegos

Ainiciativa del notable filántropo mexicano don lgnaclo Trigueros, quien trabajó,
de una manera infatigable, por conseguir
su[ideal, se estableció el 25 de Marzo de
1870 una escuela en 1a·que se impartiera,
d, una manera gratuita, instrucción á los
ciegos.

683

tL MUNDO ILUSTRADO
Provisionalmente se dedicó á la :nueva
Institución uno de los salones del colegio
de San Gregario, en donde estuvo hasta
que se le dedicó el edificio de la calle de
la Encarnación, donde se halla actualmen·
te. Las primeras clases que se dieron en
la escuela fueron las de lectura, escntura,
aritmética, música Ymoral.

1812; Bravo resistió lo más que pudo; pe·
ro al fin fue derrotado y tuvo que huir,
dejando desamparado, por esta parte, á
Morelos.

~

1

VEA UD.

1

La Flor de México
En /aa Pág,. · 734 y 7 35

de S .:ll. t! Rey
&lt;le 1nglaterra.

Provt&gt;erlores

patenLulos

26 de Marzo de 18n
Sale Ray6n del Saltlllo para
Zacatecas

Rayón 1ecibió en el Saltillo la noticia de
la sorpresa y prisión de Hidalgo Y de sus
acompañantes en Acatita del Baján, de
boca de lriarte, el único insurgente que
escapó huyendo. El jefe insurgente, que
tenla grandes motivos para sospe~~ar de
la conducta de lriarte, le sometto á un
consejo de guerra, el que l_e condenó á
muerte; ejecutada la sentencia, Rayón se
preocupó por salir de Sal tillo á _la mayor
brevedad, temiendo que los realJstas tr~taran de perseguirle, temor que se v1ó
justificado muy pron_to.
.
Como el único cammo practicable era el
de Z1cattcas, s1lió por él Rayón el 26 de
Marzo de i8n, llevar,do, como jef~s subalternos, á don José Antonio Torres, don
Juan Pablo Anaya, don Victor Rosales,
V1llalongin, Ponce Y sus dos herm~nos:
don José Maria y don Francisco R1yon.

:hJa Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante. y sabor
,
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1!.1portadores en general.

CROSS!&lt;:

27 de Marzo de 1870
Muere Don José Cristóbal Salas

El señur don José Cristóbal Salas fué
un hombre honrado, amante del bien pú·
blico y patriota; hombre de ideas fijas Y
capaz de mantenerlas , varias veces cola·
boró en "El Siglo XIX," Y sus articulos
son de los mejores que aparecieron en ese
diario, famoso por las firmas que calzaron
sus artlculos.
.
Fué diputado al congreso de la unic,n,
puesto que ocupaba cuando falleció el 27
de .Marzo de 1870.
28 de Marzo de 1812
Batalla de Malpais

Temiendo Morelos la escasez de viveres
durante el sitio de Cuautla, ordenó á don
Miguel Bravo que se situara lo más _cerca
que pudiera, con objeto de Introducir c~me~tibles á la plaza sitiada; Bravo se situó en el rancho de Mayotepec; pero Ca·
lleja, que comprendió de lo que se trataba,
ordenó que se destacaran unas tropas para batirá Bravo; ante el empuje de los
reafütas, las fuerzas tuvieron que retirar·
se del rancho y ~e replegaron hasta Malpa!s, cerca de Otumba.
.
En este lugar Bravo podla mterceptar
los convoyes que llevaban provisiones para los realistas. y, por lo tanto, esta posición era aún peor para éstos que la anterior.
Mandó Calleja á don José Gabriel de
Armijo para que llevara á los heridos á
Chalco, y á su regreso de esta comisión,
el jefe citado cayó sobre las:tropas de Brl!.vo con·gran empuje, el 28 de Marzo d~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 12. Marzo</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R egistrado como a rticulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 28 de Marzo de 1909
Las Grandes úl-faniobras de e.Artillería

ti Secretario de la Guerra ll~gí!ndo al campo militar

Número 13

�686
EL MUNDO ILUSTRADO

-

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIIIJIOrOR:
CR. LUia LARA Y PARCO

Ol!lliJINTII:,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS·

Calle de Alfaro número 9 Mé .
·
Teléfonos: En'c• ·
:1t1co, D. F. Apartado postal 2570
.son ' r•470· Com pania
-, T elefómca,
. 471.
PRECIOS DE SU13SCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1. 25
r.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . .
En los Estados ......
· · · · . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
. . . . . . 0.50 cs.
Despacho de sub
. .
2a de M
scr1pc1ones para la Capital:
•
esones, 14· Teléfono N,um. 488,

-

Impreso eu papel &lt;le las Fáb . - - - - - -- - - -- neas de San Rafael y Anexas, S. A.

La Belleza
-

'

iQué es la belleza?
El espíritu, ante t~maña
.
impresión de incerti'd b pregunta, experimenta la misma
um re y
· d
.
brecoge cuando trata de in . ~si e angustia que lo so.
En concreto en cad
quinr qué es la verdad.
caso part'1cu1ar, somos capaces de
discernir qué •cosas s a bel
bello y de lo feo de n b:~s Y cuáles ll'&gt;. Hablamos de lo
monioso y de 1~ defo~: 1me Y de. lo ridículo, de lo ar.
nuestro espíritu nos s . ' con segundad y con aplomo, y
za y qué creaciones d ~giere qué productos de la Naturalede ideas solemos á ve arte son ó no bellas. En este ordeu
· · · se d1·
v1· de eu pareceres' conteces ' vacilar, dud ar,· 1a opm1ou
tiendas entre gluckista~pue~to~ son memorables las conmánticos entre wa,1 . Y P1ccm1stas, entre clásicos y ro' que hoybner1anos. Y rossm1anos,
· ·
á serlo las
como lle~arán
tas y entre moderniftresenciamos entre realistas é idealis
A la larga sin ºmb as Y tradicionalistas.
•
... argod el en·t eno
· se establece, la lucha
cesa, la obra' de arte
riádas gemas van á rque ª consagrada, Y nuevas y más va
.
el man t o Y á esma1far la dta·
dema de la diosa. Pe ecamar
0
conocimiento de la 1; en fondo Y en rigor fallamos sin
son bellas ó feas las Y ªP icable al caso. Decretamos que
man1festa ·
1
turaleza y las creaciones d cione~ Y os seres de la Na.
qué es lo bello, sin h b
el arte,. sin saber, de antemano,
pios, sin haber escud ~-erdestablecido sus reglas y princi.
examinar
la superficienna
d oel fond o Y contentándonos con
1 cosas. No podemos prescindir, al analizar la helle e das
apelar á ciertas reglas ~~ e e. ~sta~lecer ciertos hechos, de
bamos ó desechamos' á xigir ciertos requisitos. Apro·
armonía ó de lo uno' e ~eces, s~gún los .Principios de la
otras en nombre de 1 n
vano¡ aplaudimos y silbamos
menor riqueza de la ªr vterdíad en el arte ó de la mayor ó
·
ó d esprec1amos
.
an as a·• ad miramos
en las más apoyándonos
en n t
.
•
sensaciones, en la intensidad ~es ras J?ropias y personales
la variedad de las emocio·
nes que resentimos y
impasible y fría de' la :~::~has, e~ ~irtud dela serenidad
Pero todo esto es em , . ton arhshca.
ignoramos su por q·1.1 é y des.
pir1co·
cuidamos
su justificación
E' ..
la verdad sin razones ac ' ~tgimos la armonía, la unidad,
y no es eso 1
' aso, astantes.
.
o peor: sabem t b' é
común que elogiemos
bos am i n contradecirnos. Es
Naturaleza, Iundándon:~ªei ra d.e arte. ó nn aspecto de la
nifiestamente contrarios El 1moh vos incompatibles y mara y el mar por el encr¡s
~go nos encanta. por su tersupamiento de su oleaJe¡ la razón de
ser de la belleza de 1
dad de la cordillera¡ ~!fe~PVes contrari~ á la de la sublimi
en la P'-OfQrción la a
enus ~e. Milo nos -:xtasiamos
· ·
'
rmon a, la divina icrenidad de la

f

r

f1

diosa y ante el Moisés de Miguel Angel nos sobrecogen y
subyugan la rudeza, la desproporción, la intensidad expresiva del coloso de mármol. A veces, lo inmenso nos domi.
na¡ en otras, lo diminuto nos extasía.
Una violeta al pie de una encina simbolizaría esa tremenda contradicción de nuestro espíritu en punto á apreciación de la belleza.
Bellos son el firmamento y la gota de rocío¡ tellos el
águila y el insecto, la catarata y el arroyuelo, la catedral y
la cabaña, el Himalaya helado y la colina verdegueante el
'
desierto calcinado y la húmeda pradera.
Y en el arte pasa lo mismo. Abismos median entre el
idilio y el poema épico, la pintura mural y el cuadro de
género, el coloso de Rodas y la figurilla de Tanagra¡ el pensamiento musical y la sinfonía heroica.
El madrigal que acaricia puede ser tan bello como la sátira que flagela, y Aristófanes, á mil leguas de Sófocles, se
codea con él en el Parnaso.
Lo bello es un mundo tan poblado y tan vario como lo
verdadero. La flora más rica y la fauna más diversa pululan en sus dominios. En el fango se cosechan, á veces, va·
liosa5 margaritas¡ en el fondo de las cavernas crecen flores
perfumadas. Lo que no es bello por un concepto, puede
serlo por otros mil, y es frecuente qae el mismo atributo
embellezca lo que, en otras circunstancias, afearía.
Hay más aún, para colmo de complicación y de dificultad: un mismo espectáculo, un mismo sér, un mismo fenómeno, pueden, según el estado de nuestro ánimo, parecer·
nos bellos ó feos.
La misma música puede arrancarnos gritos de entusiasmo ó sollozos de angustia¡ ante iguales panoramas rei
mos ó lloramos¡ idénticas lecturas pueden hacernos gozar
ó sufrir.
Las almas simplistas tienen resuelto el problema de qué
cosa es lo bello. Para ellas es bello todo cuanto produce
sensaciones gratas. En fuerza de simplicidad y de plausibilidad, la doctrina es inadmisible y está en contradicción
con los hechos.
La tempestad atruena, deslumbra y aterra, y es sublime·
Ill:e~te bel~a. Ante ~l ataque de Mont S. Jean por la guardia 1mpenal, Wélhngton, con los cabellos erizados y las
manos trémulas de espanto, gritaba: «¡Sublime!&gt; Lo mismo
Guillermo de Prusia en Sedán ante la carga de coraceros
de Margueritte.
Shakespeare, Víctor Rugo, todos los grandes poetas y
dramaturgos llacen sufrir, y en el dolor que provo:an está
la belleza de sus emociones. Wagner suele lastimar el oido
con sus enarmonías y el desencadeuamiento de sus sonoridades, y Wagner es, como músico, sobrehumano.
Parece, pues, ser y es de hecho condición de la belleza
llacer sufrir tanto como hacer gozar. Provocar sensaciones
)!ratas es un recurso estético¡ pero lo es también y supre·
mo, promover angustias y dolores, herir y lastimar los sen·
!idos, suscitar calosfríos y trasudores· y no es uno de los
misterios menos profundos del arte de la Naturaleza
el poder, con el dolor, producir el goce y trasportarnos al
paraíso atados al potro del tormento.
;,Cómo, por qué tanta contradicción y tanta parado:a·1
¿Cuál es el secreto de lo bello, que así se oculta, que así nos
burla, que así desafía nuestra razón y nuestro análisis, que
como sombra fugitiva se disipa cuando creemos tenerla en
nuestros brazos?
Nos asomaremos á ese abismo aun á trueque de que nos
acometa el vértigo.
Y si logramos entrever algo de sus arcanos habremos,
¡ojalá así sea! encontrado para el arte nna brijula y para
la crítica un norte y un criterio.

EL EXPRESIDENTE ROOSEVELT RUMBO A AFRICA
El martes último partió, rumbo al continente 4:exhermético&gt;, la comisión que encabeza el expresidente de los Estados Unidos, Mr. ;Theodore Roosevelt, la que, según los
informes oficiales, se dedicará á la científica tarea.de recoger ejemplares de la fauna africana.
La idea de la excursión á los lugares inexplorados de
Africa para cazar, ó coleccionar, según el caso, ejemplares
de la fauna, se debe al expresidente; pero no pasará á la
historia con su nombre, oficialmente cuando menos, por
más que él sea su jefe y por más qne en todos los tonos se
le llame ya la &lt;Expedición africana de Roosevelt&gt;¡ su nom·
bre oficial es: «Expedición africana del Instituto Smithsoniano&gt;.
El objeto final de la expedición es científico y
no deportivo; no se trata
de una carnicería ni de
una guerra á los anima·
les, sino de una selección
cuidadosa, y no se mata·
rá más que lo que sea
absolutamente necesario
para d fin científico de
la expedición.
La mayoría de la pren·
sa ha hecho parecer el
viaje del expresidente
como resultado de uno
de esos caprichos que
atribuyen los franceses al
carácter inglés, según los
cuales un inglés, al levan·
tarse un día, dice: &lt;Hom·
bre, qué tiempo tan her·
moso; vamos á ver qué
mato&gt;¡ pero nada está más
lejos de la verdad.
Los aficionados á los
estudios de la naturale·
za, de los cuadrúpedos y
de los pájaros, saben lo
necesarias que son lasco·
lecciones de ejemplares
en los museos para per·
mitir la comparación y la
clasificación¡ saben que
para poder hacer con .rru ·
to la caza, que se sirve
más del lente que dd fu·
sil, hay que estu~iar de ·
tenida mente los e1emplares disecados antes de
salir al campo; pues bien,
todos los ejemplares que
sean recogidos por Mr.
Roosevelt y sus acompa·
El Expresidente Roosevelt en ñantes serán colocados
en el museo nacional de
traje de caza
Wáshington y quedarán
á la disposición del público en los estantes y en las gale·
rías de estudio.

y

°

ª,

6",7

EL MUNDO ILUSTRADO

DIRECTORIO:

.'
~

t
Los lazos de una amistad que 110 ha formado la razón, los des·
ata mny fácilmente la locura.-SHAKESPEARE.

•••
. Un libro en que no se hallase mentira alguna, sería muy cu·
noso .- N APOLEÓN

l.

***

El verdadero amante de la naturaleza goza de los verdaderos placeres del campo; para él lo principal es esa sensación de bienestar y de tranquilidad ~ue sólo. los campos
dan, y para esto no es necesario amarhllar e~ nfle cada vez
que se quiebra una rama ó se mueve una hoJa, Mr. Roo~evelt y sus acompañantes van ~ disfrut!r de su pa~eo al aire
libre, y al mismo tiempo van a c~leccionar . los e¡emplares
que necesita el museo nacional, sin converhr, para esto, las
selvas africanas en mataderos.
Todas las autoridades en la materia convienen en que
Mr. Roosevelt ha hecho más que nadie para dar á c~nocer
la fauna de los Estados Unidos, que se puede co~s~derar
comprendida en el nombre de caza maror. Su via1e por
Al rica sólo durará poco menos de un ano¡ pero los que lo
co 11oce 11 saben bien que en este tiempo hará uso de sus

manos y de su cabeza, de tal manera, que dará al mundo
más conocimientos acerca de la fauna africana de los que
pudiera dar cualquiera otra persona.
El plan del instituto Smithsoniano no tiene nada de
nuevo ni de raro· otras muchas instituciones científicas
han mandado expediciones similares á coleccionar indivi
duos de la fauna ó de la flora de países remotos, y podría·
mos citar muchas excursiones sostenidas y expensadas
por institutos, las cuales han dado magníficos resu~tad~s
para el adelanto de las ciencias naturales¡ la expenenc1a
ha probado que estas clases de excursiones producen mu·
cho más de lo q ne cuestan.
El instituto Smithsoniano expensará los gastos de la ex·
pedición, excepto los originados por Mr. Roosevelt ~ su
hijo Kermit, quien irá con él¡ pero aun cuando tuviera
que expensar gastos mayores, lo daría de barato por haber
podido obtener los servicios de un hombre tan apto y tan
entendido en la materia como el expresidente.

•
••
Mr. Roosevelt y sus acompañantes se dedicarán á conse·
guir para el palacio nacional,..de Wáshington un ejemplar
de cada sexo de los animales que se encuentren á su paso.
especialmente de los de gran tamaño, sin que, por esto, se
desdeñe á la~ especies inferiores · No se matará más que
lo que sea necesario para suministrar carne comestible al
campamento de sabios ca~adore~
..
.
.
,
Acompañarán al expresidente: _su htJO Kermit, quien sera
el fotógrafo oficial de la expedición¡ el doctor Ed¡!ard A.
.Mearns, coronel retirado del ejército de los Estados Unidos;
Edmundo Heller, naturalista californiano de gran renombre,
y J. Alden Loring. coleccionador expe~ime~tado de pequeños animales. Estas personas par~irán Juntas de los
Estados Unidos; al otro lado del Atlánhco, en Europa, se
les reunirá R. J. Cunninghame, guía experto de expedido·
nes por Africa, quien guiará á la expedición del instituto
Smithsoniano.
Acerca del jefe de la expedición poco hay que decir;
pocas personas ignoran lo que es Mr. Roosevelt como cazador ó como sabio.
El doctor y coronel Edgard A. Mearns tiene título delco·
Jegio de médicos y cir.ujanos de lac~ud.ad.de ~neva York.
Ha servido en el ejército durante vemhsé1s anos, y en ese
tiempo no ha abandonado sus estudios de historia natural y
principalmente de z?ología. Es reco~ocido el do~tor Mea~ns
como uno de los pnmeros naturahstas del pais, y sus m·
formes y estudios sobre:la materia son considerados como
autoridades. Ha publicado estudios acerca de los mamife·
ros y de las aves y
acerca de las plantas.
Fu é e I naturalista
acreditado por el go
bierno en la expedi·
ción enviada ála fron·
tera mexicana, y como
resultado de sus in
v estigaciones, enrique
ció á la ciencia con
su libro titulado «Mamíferos de la Frontera
Mexicana de los Esta
dos Unidos&gt;, trabajo
que difícilmente ten·
drá paralelo en su ramo.
Aparte de sus cualidades como naturalis
ta, el doctor Mearas
es un médico distin·
guido, acostumbrado á
los trabajos del cam·
po, un bum tirador y
un magnífico compa
ñero.
Edmundo Heller, prepurador y 1onSt'Tvador de ejemplares recogí·
*••
do..• por la expedición
smithsoniana

�689
EL MUNDO ILUSTRADO

688

EL MUNDO ILUSTRADO

No es seguro que Mr. Roosevelt y sus compañeros traí·
gan leones y elefantes, por más que es muy probable, pues
se dedicarán á procurarlo con el mayor empeño; pero aun
en caso de que no los traigan, no es de esto de lo que de·
pende el éxito de la expedición; hay otras especies zooló·
gícas que son tanto 6 más importantes que los leones y los
elefantes, puesto que éstos son perfectamente conocidos
en todo el mundo, y difícilmente no hay un museo donde
no haya esta clase de fieras.
Hace poco tiempo se negó en el congreso de los Estados
Unidos la existencia del rinoceronte blanco; seguramente
que no había en la sala un cazador africano que desmin·
tiera tal negación, pero cualquier libro de zoologta hubie·
ra sacado de dudas á los señores diputados, porque el ri·
noceronte blanco existe en Africa y es una de las piezas
más codiciadas de los cazadores; así es que la expedición
smithsoniana haría una labor muy provechosa con traer un
ejemplar de rinoceronte blanco, aunque no fuera más que
para que lo vieran los diputados que negaron su existen·
cia.
Además de los rinocerontes, blancos y de otros colores,
hay jirafas, leopardos, zebras, leones, elefantes, búfalos y
como cuarenta diferentes especies de antílopes.

** *

DR. E. A, MEARNS

Los antílopes y gacelas africanas forman un grupo de
gran interés, tanto para los sabios como para los aficiona·
dos al deporte. El antílope se asemeja mucho al venado,
por la elegancia de sus formas y por su agilidad. Sus cuer·
nos son sólidos y permanentes, rectos 6 encorvados, nulos
en algunas especies; en otras son anillados ó rodeados por
espirales.
No se crea que la caza del antílope es cosa de fácil eje·
cuci6n. Son animales listos y ligeros sobre toda pondera·
ci6n. Para cazarlos se necesita una gran paciencia, un ojo
muy listo y un dedo no menos listo sobre el gatillo. Los
acompañantes de Mr. Roosevelt son todos grandes tiradores y están acostumbrados á la caza difícil; así es que seguramente traerán en sus morrales algunos antílopes.
Entre las principales especies que hallarán en su camino
los cazadores, están las siguientes: tres clases del harte·
beest, el roan, el sable, el oryx, el oribi y otras diez 6 doce;
entre ellas tienen para escoger lo que más les guste.
Todos los miembros de la expedición, incluso el jefe,
saben perfectamente con qué clase de animales se van á
encontrar. Mr. Roosevelt ha dedicado los últimos meses
al estudio de los antílopes y demás animales que hallará
casi seguramente á su paso, y los conoce como si acabara
de vivir entre ellos; por lo tanto, se han tomado todos los
preparativos que se ha juzgado necesario.
La expedición va perfectamente equipada y no se ha ol·
vidado uno solo de los detalles que hacen predecir para
ella un éxito brillante. Si la previsión, el entusiasmo y la
habilidad valen lo que de estas facultades se puede espe·
rar, seguramente que la expedición smithsoniana obtendrá
todo el éxito que el mundo científico le desea, y salvo al·
gún accidente imprevisto, dentro de unos catorce meses la
ciencia se habrá enriquecido con un precioso caudal, gra·
cías á las excepcionales energías del expresidente de los
Estados Unidos.

J , ALDEN LORING

Coronel del ejército americano que aco mpana
- a'
Mr. Roosevelt en su expedición
[Fol. Thompson, especial para "El Mundo Ilustrado"]

Famoso nalu:alísta. que forma parte de la expedí·
c1ón sm1thson:ana á Africa
(Fol. Tbompson, especial para "El Mundo Ilustrado")

versidad de Stanford. Es un natural'
.
su ,especialidad, quº~ es la pre parac1on
. ~stay muy
pres diestro
· , en
d
ammales muertos; éste será el traba' o
ervac1on e
en la excursión smithsoniana Mr lH ¡~e t~nga, á su, cargo
u~ viaje de recolección or¡(~nizado ;orer l ué a Afnca en
b1ano, el cual tuvo un magnífico éxil .
e museo colom
México, la América central del S º• ha explorado Alaska,
hecho una labor meritoria y
ur, Y en todas partes ha
J. Alden Loring, de Oswed; N y
.
gran coleccionador de pájarobs a.ni,r:~fs conoc1~0 como un
de ésto, es un naturalista muy e tend. des pe{ uenos; además
de pieles en todos los climas. D~rant~ ~;~ :, conservación
adjunto á la comisión biológica d ~ un iempo estuvo
y después al parque zoolódico «Bron:&gt; ~s ~5tados Unidos,
. ~ neva York. El
museo nacional le envió bá hacer u
de coleccionador de insectos y an. ~ via¡e con el carácter
meses de trabajo de campo y lab~m~ es. pequeños y en tres
novecientos ejemplares perfecta ra ono por Europa envió
el «récord&gt; en trabajos de esta c::e~te preparados; este es
Tal es el personal científico de la e
. ,
espera todo el mundo científico i;.dran xpedic16n,
provecho. de la que

se dirigirá á todos los lugares
1
tajas y probabilidades de é 't que e ofrezcan mayores ven·

y

p

Xl

de tocar estos delicados puntos, que de puro sabidos se
callan.
Las academias-lo mismo la francesa, que la española ó
la sueca-son los baluartes donde se defiende lo viejo con·
tra los ataques de lo nuevo. El alma tradicional arraiga en
ellas, en su razón de ser; y ante la literatura representan
algo á la manera de un carcomido torreón, al cual se aco·
gieran decrépitos paladints, ansiosos de rechazar el empu·
je de los jóvenes embriagados de ideal.
Y si ello es así, ¡,cómo explicarnos que Jean Richepin,
el cantor de las cortesanas y de los granujas; t.l poeta sa·
táoico; el que, según Julio Lemaitre, a les os fíns, un tors
d'ecuyer et le mépris des lois, vaya á sentarse en medio de
aquellos graves y severos varones?
Trabajo les mando á los caricaturistas de París para comentar la graciosa nueva. ¡Ah, si Caran d 'Ache viviese!. . ..
¡La Academia francesa, que negó un sitio á Balzac por
considerarle algo así como un escritor en mangas de cami ·
sa, extraño á las empolvadas pelucas que aún deberían llevar los inmortales; la Academia, que jamás vi6 con buenos
ojos á Gustavo Flaubert, no obstante ser el clásico por ex·
celencia de la moderna literatura, y que cerró sus puertas
á Zola, á Daudet, á los Goncourt y á tantos otros, acusán·
doles de corromper la lengua y la literatura francesas, ampara hoy en su seno á un escritor que, sin alcanzar la talla
de ninguno de los anteriores, ha alardeado de mayor inde·
pendencia, ha incurrido en el azote de las leyes, y, final·
mente, se ha constituído, desde su más tierna juventud, en
el espanta-burgueses, aterrorizando á los buenos señores
que viven de sus rancias ideas y bien saneadu rentas, pon·
derando la belleza del pueblo, el valor del pueblo, Ja jus·
ticia reclamada por el puehlo; todo lo que á pueblo huele
y pueblo representa, sin contar con que M. Jean Richepin
abomina de la idea religiosa, y hasta ha tenido-imitando
en esto á Baudelaire--el culto del diablo, tan execrado
por aquel dómine que se oculta bajo la máscara del patólogo y que se llama el señor Max Nordau!
En verdad os digo que, 6 la Academia francesa se ha
vuelto loca--si las academias locas pudieran volverse --6
ya no es academia ni cosa semejante.
'

o.

arece que Mr. Roosevelt se ha fi' d d
lar en la re¡(ión de los montes
.lª o e manera particu
Ke~:a Y Elgon, que se halla
al Norte del término del f
se hallará caza en abunda e:~~carn , ~onde lodos creen que
que también se halla al N~r~~· á\r~gi6n del_lago Rudolph,
los lugares donde se
e errocarnl, es otro de
cho las colecciones. guramente se podrán enriquecer mu·
En la región que se extie d
.
más cercano del lago Vict . nNe entre Na1robi y el punto
de animales de los ue fo ona yanza, hay gran cantidad
continente africano; entrer~tt la fauna ~ás conocida del
os m:chas ¡1rafas, de las que
los viajeros esperan traer
dición irá por todas part un pa~ n una palabra, la expe·
nar, y por lo tanto re e/s por onde haya que coleccio·
mano su itinerario'. p tmos, no se puede trazar de ante-

*

Durante una entrevista Mr R
..
&lt;A principios de Mayo d~ ·b oosevelt d1¡0 lo siguiente:
~lgunos meses cazando eS:.m arc~ré en 1'.1ombasa y pasaré
mglesa; de allí iré, probable el Afrii;a occidental alemana é
la intención de llegar al Nilmerte, ª través de ~ganda, con
una vez llegando á él s g . 0
comenzar ~1 ano entrante;
haciendo viajes de u~ ed ui¡emos su corriente río abajo,
manera de estar en ag 1 .~ otro en b~sca de animales, de
zo de !910· esto nos n~ 1~ r~ _en los primeros días de Mar·
continent¡~.
iez meses de excursión en el

JEAN RICHEPIN

ª

•
••
En los Estados Unidos hay gran cu . .
&lt;;amino exacto que seguirá la expedt~st~d por saber el
cazadores del mundo saben ue
~~ n, pero todos los
4~ la que se emprende ahora,~~tá::\¡:r~ d~ la na~uraleza
etas que forzosamente influyen en su ld
miles de tnfiuen·
xi.o se puede decir nada acerca de lo errote~o, Y por tanto,
lps que el expresidente americano leva:rec1sos lugares en
tps. G:ran parte del derrotero probable d/rá ~us campam~na1cac1ones que haga el guía Mr C
. pen erá de las tn·
rarse á la expedición,
· unnmghame al incorpo! Los americanos esperan estar en 1
,
.
Illayo en Bombasí, Africa oriental do
pr~meros dias de
barcar; éie este punto éórre rumb~ al n e piensan desemque llega hasta Uganda.
los lados :arte, un ferroc~rril
en todas las épocas del año hay caza : es!e ferrocarril, y
ca. Ni el mismo Mr. Roose~elt sabe et un. ante y magnífiguirá una vez que se haya abandonad::i1ro que ~e sehaya internado la expedición en las selv . elrro~r.nl y se

ª

°;

A

- - - ----- -- - - -- ~ !:_~ ~~o..ta~~~1:~ q:e

ª
ª

•
••
¿Qué será lo que traiga 1
d' .
.
.
enriquecer las coleccion ~ etpe tc16n sm.1thsomana para
es e museo nacional de los Es·
tados Unidos?
A juzgar por lo much
·
pedición del expresiden; re se ha dicho acerca de la ex·
bitantes del mundo sabene oosevelt, _la mayoría de lo ba·
fantes; pero parece ue a q,ue en ~frica hay leonas y ele·
pular acerca de la fq
q uf1. se detiene el conocimiento po·
auna a ricana pue á
·
•.
s prommentes per·
sonas se les ha oído h bl
tigre africano el cua~ ~r ~n discursos y en escritos del
durante much~s siglos' ;1 txi~tf• ha viv~do .«de incógnito&gt;
niano pagarían cu ' . os Je ~s del mshtuto Smithso·
ra de conse u;1quie~ precio á quien les indicara la
un e em lar de esa clase de ti res.

+
1

¡J ean Ríchepin en la Academia francesa!
Parece mentira. Nadie lo creyera, á no ser probadamen·
te cierto; y hasta razón tendría, porque, explicadme, ¿qué
es la Academia francesa, 6, mejor dicho, qué son las aca·
demias?
No apelaré aquí al caudal de chistes que á costa de los
consagrados se han hecho; no diré que las academias son
el refugio de los estériles, de los ineptos, de los que han
realizado ya su obra, y, agotados, exhaustos, van á dormir
el sueño de la gloria en apolillado sillón; no proclamaré
tampoco que llegan á académicos aquellos escritores caren·
tes en absoluto de personalidad, espíritus tranquilos inca·
paces de rebelarse, que aceptan la tradición literaria como
aceptarían la política, y no tienen, por lo tanto, enemigos
intelectuales, sino brazos abiertos que les reciben como á
fieles mantenedores del pasado y amigos del orden y de
las buenas costumbres . . . He de abstenerme, ciertamente,

*
••

¿Quién es Jean Richepin'l
Figuráos un hombre de complexión recia, de fuertes y
acentuadas facciones, de gruesa nariz que dijérase olfatea
el ambiente, de fruncido entrecejo y puntiaguda barba fran·
cesa, y de largo y abundoso pelo que alborota sobre la am·
plia frente, y le tendréis por lo que atañe al físico. Es uno
de esos seres que respiran salud, fuerza bruta, vida plet6·
rica: el macho rudo y vigoroso, ni más ni menos, que en
días lejanos fuese el ídolo de las cocotas y modistillas del
Barrio Latino.
Jean Richepin nació en Médéah (Argelia) el 4 de Febre·
ro de 1849. Acaba de cumplir, pues, los sesenta años. Su
padre fué médico militar y sus abuelos simples aldeanos.
Hizo brillantes estudios en el liceo Napoleón en el
Douai y en el Carlomagno (1859-1868), graduándos~ como
licenciado en letras, en este último año, en la escuela Nor·
rnal Superior.
No bien abandonadas las aulas, hubo de empezar para el
despierto mozo una vida pródiga en azares y aventuras,
Sentó plaza como soldado en un cuerpo de franco-tirado·
res, que siguió los movimientos del ejercito de Bourbaki
durante la guerra francoprusiana. Terminada ésta fué
profesor, marinero, mozo de cordel y descargador e~ Nápoles y en Burdeos. Pero ni las fatigas anejas á tales ofi·
cios, ni el aturdimiento de la vida errante, de puerto en
e~ puerto, desde la play~ francesa hasta la italiana, bajo el
cielo azul y la azul sonrisa del golfo napolitano lograron
jamás agostar en flor las energías de aquel cerebro, ni la
honda, la bien arraigada voluntad de arte que alentaba en
aquel organismo rudo, tan dócil y resistente ante las faenas materiales, como resistente y dócil al mandato del al·
ma ansiosa de cantar belleza.
La vida li teraria de Richepin no empezó sino hasta el
año de 1871, iniciándose, á semejanza de la de todos los
literatos modernos, por el periodismo. Ignorado del pÚ·
blico, obscuro, di6se á colaborar en la Verité y en el Cors~ir_e, no ~espertando, por c~erto, la at~nción á que el prin·
c1p1ante 1ngenuamente aspira. El éxito-éxito mediocre
pero éxito al fin,-tan esperado, tan deseado, vino á son:
reírle en 1873, año en el cual se lanzara á la escena, debu·
tando, como autor y actor al propio tiempo, con L 'etoile
pieza escrita en colaboración con André Gill,
'
S igue en la página 700

�691

EL MUNDO ILUSTRADO
VI

Novela por J. Berr de Turíque
Traducida e,pecialmente para "El Mundo /lu,trado"
(CONTINÚA)

-Entonces, ¡,por qué soña1 lo imposible? ;,Puede usted
~r¡~uir consagrando su existencia á otro cuando su pen~amirnto está conmigo? No. ¡No tiene usted derecho de ello,
ni siquiera por escrúpulos de conciencia! Eso es ir contra
la naturaleza. ¡Cuando usted se apoya en el brazo de su esposo, mentalmente se apoya en el mío!
Oprimía, hasta hacer daño, la mano de la joven.
-iLucy, escúcheme usted! ¡Le juro que no la dejaré partir con su esposo!
Por un momento, arrullada por el sonido de esa voz que
Lucy se había habituado tan pronto á oír, ante esta última
frase que silbó en sus oídos como una amenaza, recobró la
conciencia del peligro y se aprestó á afrontarlo.
-Pues bien, sí, ¡no puedo viTir con estas mentiras! Voy
á confesar todo á mi esposo. Sabe ya que yo amaba á usted
en otro tiempo. Le referiré lo que ha ocurrido. Sabiendo
que jamás lo he engañado y, bueno como es, me perdonará
y me protegerá contra mí misma. puesto que, como usted
lo dijo, ¡es de mí de quien debo temerlo todo!
-¡,Y cree usted que no iré á encontrarla y á reconquistarla? En el fondo, toda la cuestión está allí, y le he hecho
ya conocer mi resolución: c¡Cuando dos hombres aman á la
misma mujer, uno de ellos está de másl&gt;
Tomando súbitamente un aspecto muy tranquilo, pero
de una calma que pareció á Lucy más terrible que la peor
de las cóleras, Máximo se acomodó en un sillón.
-Espero á su esposo.
Lucv suplicó:
-¡Máximo, si usted me ama, no hará tan terrible cosa!
!.Qué sería de mí con la idea de que, á causa mía, uno de
los dos tal vez ..... .
No se atrevió á decir: «¡Le matará!&gt; por el temor de excitar su cólera, i.l parecer que temía, sobre todo por él, el resultado de un encuentro::
En este momento sonó el timbre de la reja.
- ¡Es Ricardo! dijo Lucy.
Y vencida, quebrantada, se dejó caer á su vez en un
asiento.
Dos grandes lágrimas corrían á lo largo de sus mejillas.
Máximo, ante ese dolor, tuvo conciencia de que obraba
mal.
Se levantó y le tomó las manos.
-Perdone usted. Siento que he sido torpe No he sabido
persuadí ria de que la adoro, de que no puedo renunciar á
usted. Pero aun cuando no le diga una sola palabra de
amor, tengo necesidad de verla todavía antes de perderla
por tanto tiempo, aunque .JIIO fuera más que para armarme
de mayor paciencia y para r ecordarle también, por mi sola
presencia silenciosa, que usted no tiene el derecho d e olv idarme completamente. Se lo aseguro, nadie aquí podrá
asombrarse d e una visita mía ....
Lucy, escuchando á Máximo, estaba atenta á todo lo que
ocurría en el jardín. Oía confusamente á Ricardo platicar
• con el prefecto. Estaban todavía cerca de la reja. Máximo
tenía tiempo de escapar.
Enloquecida, lo tomó del brazo y lo llevó hacia la ventana en el lado opuesto del portón.
-Sí. Como usted quiera .... ¡Pero márchese! Corra usted

hasta el bosquecillo y dé vuelta por el prado. En ese sitio
la tapia es baja¡ salte usted por allí.
-Pero, volveré á verla,-imploró Maximo.
-¡Sí. ... sí. . . . pero márchese!
Casi lo impulsó hacia afuera, y apenas tuvo tiempo de
volver á su sitio, cerca de su mesa de trabajo.
La puerta se abrió.
Entró Pedro llevando una gran charola de té, que fué á
colocar cerca de la chimenea.
Al comprobar la desaparición súbita del visitante, que
no había salido por la verja, la fisonomía del viejo criado
manifestó profunda sorpresa.
Lucy no le apartaba la vista, y creyó prudente asegurar·
se de su silencio.
No sin real esfuerzo por su parte, porque le costaba mu·
cho recurrir á semejantes medios, le llamó.
- ¿Desea algo la señora?-dijo Pedro.
-Sí. .. . Yo .... Es inútil, buen Pedro, que se sepa que
el señor Tillier vino.
-Como quiera la señora,-respondió Pt&gt;.dro, que no podía ocultar su asombro crechmte.
Entonces Lucy, con aire indiferente, dijo:
- Sí. ... Mis padres están e.Qfadados con los suyos. Tratamos de provocar una reconciliación, y hasta el último
momento, para que nuestra tentativa tenga éxito, es mejor
que nadie esté al corriente de ella.
-¡Ah! Bien, señora, muy bien, comprendo-dijo con ges·
to de aprobación el buen hombre, al retirarse.
Casi al mismo tiempo llegaba Ricardo, seguido de Emmanuel.
-Temía que estuviésemos retardados-dijo.-¿Todavía
no llegan visitas?
-Ninguna, amigo mío-respondió Lucy¡-además, no ha
llegado el tren.
Ricardo preguntó cariñosamente:
-¿Entonces, has permanecido sola cuidando la casa?
- -Enteramente sola--dijo Lucy sin vacilar.
Emmanuel fué á apoyarse sobre un montón de libros.
-- .... ¡Si es que se puede decir sola con estos compa·
ñerosl
Tomó, uno tras otro, algunos volúmenes, cuyos títulos
leyó en voz alta:
--&lt;El Lirio Rojo&gt;, &lt;La Armadura&gt;, «La Novela de la
Momia».
Luego, dirigiéndose á Lucy:-A propósito, supongo que
usted pondrá también en su maleta el &lt;Viaje á España&gt; de
Teófilo Gauthier.
-Cierto--respond.ió Lucy: - es u'na buena idea¡ pero no
estoy cierta de que tengamos ese libro. Voy á ver--añadió,
apoderándose ávidamente de este pretexto para encerrarse
en su habitación.
Acababa, en efecto, de hacer un esfuerzo casi sobrehumano para aparecer tranquila á los ojos de su esposo, después de esa brusca emoción que le había causado la llegada de Máximo. Pero esa tensión de todo su sér no podía
durar más tiempo. Sentía que antes de un momento iba á
producirse una reacción física contra la cual su voluntad
séría impotente.

Apenas se hubo cerrado la, puerta, al paso de Lucy, cuan·
do el señor Le Quesnel entro al. .salo~.
-Justamente le buscaba-di¡o Ricardo al verle-para
contarle una aventura muy curiosa que acaba de ocurrirme.
Emmanuel, por discreción, se apartó.
-¡No, señor mío, no está usted de más! No hay nada
secreto.
El señor Le Quesnel encendió un cigarrillo y se sentó.
Los dos se aproximaron.
-Figúrese usted que hace un momento, al llegar al caminillo que conduce adonde está el motor . . ,¿sabe usted?
(era á Emmanuel á quien se diri ~ía má_s ~ar!icular1:1ente~
el nuevo motor que hice construir el ano ultimo mas alla
de la estación . ...
- Ya sé-respondió el prefecto.
.
.
-Pues sí, llegaba al caminito, cuando v1 en el lngar ~1~mó en que hace recodo en una calzada de álamos . ... ¡ftgurese usted lo que vil
. .
-¿Cómo quiere usted que adivine?
--Un automóvil.
-IA.hl-dijo sencillamente Emmanuel, sin sospechar aún
lo que podía resultar.
. .
. .
-Un automóvil, en ese s1ho, es extraord1nano, me lo
confesará usted.
-Sí-dijo el prefecto -porque, si no recuerdo mal, es un
camino pedre)!oso que debe inquietará los &lt;chautfeurs&gt;.
Para que uno de ellos lleve allí su coche . . ..
-Sí-concl u yó:-es necesario que tenga algunas razones
p:ira no dejarlo en el camino real.
_ .
Entre bocanadas de humo, Le Quesnel anad1ó: .
-Va usted á decirme, sin duda, que las gentes henen el
derecho de dejar su coche donde les plazca . ... y que, de
una manera general, los asuntos de los otros.·.· .
.
-Pero ni siquiera me habría llamado la atención si el
coche no perteneciera al señor Máximo .Ti.llier.
.
-¡Vamos! dijo Ricardo, con un movimiento que repri,¡ no haya podido esperamos, 1y para evitar un gran rodeo ,
mió inmediatamente.
como él conoce muy bien la casa . ,, , , ,
.
Le Quesnel prosi¡(nió:
-Ya desde lej&lt;'s había creído reconocer el coche por su
-No-hizo notar Ricardo.-Lucy no se ha movido de
carrocería negra y verde; ptro cuando est~ ve c.erca, ~o. era aquí. Si el señor Ti llier se hubiera presentado, lo habría
posible dudar. Llevaba la placa d~l prop1etano: Manmo recibido.
T1llier Avenida de los Campos E\1seos.
,
-Y se lo habría dicho á usted, es justo.
- l el coche estaba vacío?-dijo Ricardo.-¿No hab1a
Emmanuel hubiera querido apaleará ese viejo torpe.
Vivamente objetó:
,
.
&lt;chauffeur&gt;?
- Lo que me parece á mí más probable es que, h~b1endo
-Ni su sombra¡ solamente . ...
sabido que la señora Duroc s~ enco~t~aba sola prec1sam~n-i.Qué?
-Lo más extraño es que, hace un momento, al regresar, te, y sin duda ocupada, el senor Tllher no haya querido
fué á dar vuelta para entrar por la puertecilla del pra- perturbarla.
do, cuya llave tengo ... . .. . . Y me encontré, como á dosY dirigiéndose esta vez á Ricardo directamente:
-Así. pue~, nada de asombroso es que tu esposa, que no
cientos metros de la puerta, la cabeza de un hombre. que
apuecía del otro lado de la buda. U~ hombre en traie de estaba al corriente de esta visita, no te haya hablado de
automovilista, y que, al verme, echó a correr. Este hombre ellL
,
Pero Le Quesnel parecía que de propósito trataba de
era Máximo Tillier.
-¡Q11é broma! exclamó Ricardo.
embrollar la situación.
- Sin embargo -re&amp;pondió-para saber que Lucy estaba
-¡On, de eso estoy seguro!
Emmanuel había colocado negligentemente la ~ano en el sola, habría sido necesario que Máximo preguntara á Pehombro de Ricardo para poder, en caso necesario, r ecor- dro.
.
-Evidentemente-aprobó Ricardo, que se dirigió á la
darle que debía conservar calma y prudencia.
El señor Le Quesnel era ahora quien trataba de expli- chimenea y llamó.
-¡,Qué es lo que hace nsted?-preguutó. el señor Le
carse todo.
.
-Que Máximo Tillier, al pasar por aquí, haya querido Quesnd, sorprendido desde luego por la prontitud del mo·
visitarnos, puede explicarse perfe~tamente. De~pués d e to· , vimiento.
do, si ha habido cesación de relaciones entre sus padres Y
-Llamo á Pedro.
nosotros no ha habido ruptura. Pero que oculte su coche
- ¡Pardiez! Así nos desengañaremos todos.
y que saite la barda, ~so es in~~pl i~able..
Pedro entró.
- -Nada hay inexphcable- d130 Ricardo. -lo que sucede
-D ígame usteJ, Pedro-pregu~tó el se~or Le Quesnel¿0o ha venido nadie durante m1 ausencia, hace un moes que no todo puede explicarse.
9
,
. .
-En fin, ¡,qué piensa usted de est~
mento?
- Yo pienso que ese joven, obedeciendo a un~enhm1en-Nadie, señor.
to de cnriosida~ .. . . . bastante humano, ha querido volver
-¿ No ha visto usted á alguien ,n traje de automovilisá ver esta casa en que, en otro tiempo, era acogido .... como ta, qut. haya entrado á la casa'!
- No, señor.
.
á un hijo.
- Está bien, Pedro, muchas gracias.
Le Quesnel protestó.
.
- -¡Oh! como un hijo ... . es exageración! . .
.
.
.
.
Emmanuel respiró.
_
y no atreviéndose á hacer una visita oficial, ha
-Curiosidad ó niñería de ese ioven senc11lamente-d1querid~ tener el gusto de pasearse de incógnito en el jar· jo.- Al pasar por casualidad por aquí, e11;tró; pero se limi·
tó á pasear en derredor de la casa, cuidandose de .d enun·
dín.
.
Le Quesnel hacía ademán afirmativo.
ciar su presencia.
Le Quesnel aprobó esa deducción.
_ ~ ., : - ...
- Tal vez.
El señor Le Quesnel se había levantado como un hom(Conlinúar6)
bre en cuyo cerebro acabara de surg~r una.n1;1eva idea.
- .... A menos que el señor Máximo T1\her no se haya
presentado realmente aquí mientras estábamos todoi fuera

Y

1

1

~

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST.RJ\ 0 0

EL TEATRO "ROSA FUERTES"
-.r,
.,..

MI TESTAMENTO

cual cien espadas platinas
de cien galantes caballeros:

Inéditos para "El Mundo Ilustrado."

no son los cálidos aceros
que ama el laurel, sino las finas
.l!entiles hojas arJ!entinas
donde se miran los luceros.

Soñé que te dije así:
- &lt;Hoy tuve un triste momento:
me vioo el pre~entimiento
de que me alejo de ti .....
oye. c,ues, el testamento
de lo que me dejo aquh.

¡Oh Rosa y Reina! fiel cohorte
ceh tus próceros encantos:
¿dónde á tu gloria los adversos
si los poetas son tu corte
con las espinas de sus cantos,
con las espadas de sus versos?

Y ~e hablé de mis ro~ales,
de mi torcaz, de aquel tomo
que tiene en el rojo lomo
grabadas mis iniciales;
del afelpado sillón
que, ~ veces, llevo al jardín;
del piano, del arcón,
de la gata, del mastín;
del palomar y del banco,
de mi argolla y mi dedal,
de aquel pequeño misal
que está en el.estuche blanco, ...
Nada olvidó la 'memoria
de los objetos amados
que antiguos, nuevos ó ajados,
forman parte de mi historia.
- &lt;¿Y tus versos?&gt;-me dijiste.
-·&lt;iAh!- respondí~-caro amigo,
para no estar sola_y triste,
¡que los entierren conmigo!&gt; . . . .

* *•
con una irresistible
embrujadora de almas,
lo,l!ró, por un prodigio
de esos que á veces pasan,
que los ciamantes fueran
á hundirse en tus pestaiias,
los rubíes prestasen
estuche á tus palabras
y las conchas se hiciesen
dos manecitas blancas.
;,Fué ilusión del poeta
ó milagro del hada'!
JOSÉ SANTOS C HOCAN O.

*

•

A María Matilde Pichardo y Amhlard

Fué el año de 1600.
El virrey una mañana
Tronaba en Lima. (Aspavientos
de la gente cortesana).

VA OC GU~NTO

( I N PROMPTU)

Erase un rey: tenía
dos diamantes de fama,
dos rubíes de historia
y dos conchas de nácar.
La fama luminosa
de los diamantes daba
prestigios á la corte,
que era por ellos clara.
La historia de los dos
rubíes era infausta.
fueron gotas de sangre
de una punta de espada.
Y la reina, la misma
reina, un día, en la playa,
encontró entre corales
las dos conchas de náca.
El rey avaramente
las seis prendas guardata
en el colchado fondo
de su cofre de plata.
Pero una vez se dice
que un poeta, que canta
á las mujeres rubias
como la flor de caña,
quiso robarle al rey
las seis prendas guardadas¡
y, después de pasarse
nueve meses al habla

1

CARLOS B ORG ES,

CASO DE ANTAÑO

MAllÍ A EHRIQUETA,

t

¿Crees pasar desconocida,
Porque en medio al abenuz
De tu melena extendida
Tu faz es rosa de luz't
Cómo te deja vendida
Ese antifaz al trasluz,
¡Oh gloriosa perla huída
De los dominios de Ormu z!
Pues la rara flor de vida,
Que encuadra en el abenuz
De tu melena extendida,

.4

Exterior

Interior

Galantemente invitados por su simpática propietaria, asistimos, el miércoles último, á la inauguración de un teatro si tuado en la segund:i calle de la Mosqueta. Al llegar á la esqu ina de la citada calle, y convencern-0s de que el nuevo teatro
es nuestro antiguo conocido el "Apolo," temíamos un:i desilusión; pero ésta no se produjo, pues verdaderamente se le puede llamar nuevo: de tal manera ha sido reformado y remo.
zado.
,La antigua sala, que por tanto tiempo abrigó al cine y las
variedades de fama poco sólida, es ahora un:i coqueta salita
li mpia, ,perfectamente decorada é iluminada, y, con nosotros,
todos los habitantes del barrio se quedaron rorpren'didos de la
ventajosa transformación.
La fiesta inaugural fué to:lo un éxito ; el nombre de Rosa

Fuertes, colocado á la entrada del nuevo coliseo, era garantía
de ello; bastaba por sí solo para llenar la flamante sala; pero
si á esto agregamos que Rosa no está sola, sino que la acompaña una compañía en la que figuran actrices y actores &lt;lis·
cretos, que están acostumbrados á los favores del público de
tiempo atrás, se tendrá otro elemento que contribuyó al bri·
liante éxito de la función inaugural.
En la compañía no figuran estrellas de primera magnitud,
ni hacen falta: es muy homogénea; está compuesta de a-ctore~
de buena voluntad que conocen el difícil arte de Thalía y
que en él han obtenido buenos triunfos.
El "Rosa Fuertes" inicia su historia con buenos principios.
La compañía está formada por la señora Rosa Fuertes, Elena
de la Llata, señorita Julia Abad, señora María \Vivo!, señora Carmen Beltrán, señora Lucrecia .Martínez, señorita Mar·
garita vVereflé, señora Consuelo .Ortigosa, señora Lucrecia
Nodain.
Maestros directores: Manuel Mineni y Fernández del Castillo; primer tenor, José Colina; primer barítono, Cristino
Inclán; primer actor y direetor de escena, Alejandro Rodríguez; tenor cómico, Armando López ; bajo absoluto, Vill a;
actor genérico, Luis Guzmán; actores, Salvador Albanés y Valentín Argos; apuntadores, José Barthe y Manuel Rosales.

Al radiar denuncia en sus
Fulgores una diluida
Perla en tu rosa de luz.
L UIS C HURIÓH,

-Ninguno diga que no.
Mi voluntad es la Ley.
(U na ráfaga tumbó
el tricornio del virrey).
-Silencio. Que no se advierta
más palabra que la mía ....
(Los pájaros en la huerta ·
eran una algarabía),
RUFIHO BLANCO·FOMBONA,

•••

•**
Las aves despertaron en mi bosque
Y las flores abrieron en mi huerto,
Porque la lumbre de tus negros ojos
Fué el alba sobre ellos.

•
1Como se ve por el anterior cuadro artístico, el público J1al\ará en el "Rosa Fuertes" á antiguos conocidos á quienes ha
aplaudido en todos los teatros de la República.
·Rosa, siguiendo sus tradiciones y confiada en sus facultades, se ha propuesto abordar el género grande y las obra.s más
prestigiadas del género chico, y, por lo tanto veremos pasar
por el escenario del teatro de la calle &lt;le l; Mosqueta las
obras que hicieron la justa fama de Rosa en su primera ap1rición entre nosotros.
Ojalá que la flamante empresaria recuerde esos buenos
tiempos y nos los haga vivir de nuevo, ahora que tiene casa
propia y compañía ídem ; así lo esperamos, oon la seguridad
que no nos hemos de equivocar en nuestras esperanzas.

Y huérfanos de cantos y de aromas
Ten)!o el bosque y el huerto,
Porque las aves y las flores, locas,
Todo lo dieron á tus ojos negros.
B. V ALLENILLA LANZ.

***
La luz, así, de tus hermosos ojos
que brilla y radia yqueelamorinspira,
disipe, cuando mires, los enojos
y el alma aliente que por ti su~pira.
HERACLIO MARTÍN DE LA GU A.RDIA.

¿Sabes qué sueiian las rosas'?
Dulcemente
Sueñan cosas
Muy amables, muy hermosas.
Dulcemente,
Tiernamente,
Sueñan, ioh niña! las rosas
En hacerse más hermosas
Para'.adorno de tu fren te!
A NDRÉS M ATA,
t

**
Reina la rosa en los floreros
y hácenle guardia las espinas,

•

**

¡Morena, Dios te guarde!
La luz de tu pupila stñadora
es alegre y es triste: en ella arde
un crepúsculo, á veces, de la aurora;
un crepúsculo, á veces, de la tarde.
¡Dios d e guarde, morena!
Tu corazón, que tiene excelsitudes,
no conoce la sombra de la pena . ....
iEres feliz!. ... Embriágate, azucena,
en tu propia fragancia: ¡tas virtudes!
VÍCTOR RACAMONDE,

Rosa Fu ertes, propietaria del teatro de

Sii

1/0lllbre

Grupo de tiples que inauguró el "Rosa Fuertes"

�EL MUNDO ILUSTRADO

Grupos de trajes tipicos

�697

EL MUNDO ILUSTRADO

La z,patería de " fl flef ante"
\

Con motivo de las recientes fiestas
españolas se ha demostrado, de una
¡ manera palpable, el gran favor y po·
l pularidad de que goza entre el públi
co la prestigiada zapatería de &lt;El
Elefante&gt;. Bien sabido es que todos
los miembros de la colonia española
estiman las fiestas de aniversario de
las batallas de Covadonga y Monserrat como sus principales fiestas, y se
preparan para ellas como para ninguna otra. Uno de los principales pre·
parativos para ella es la elección de
calzado, y natural es que se prefiera
el español á cualquiera otro, tratando
de la colonia y de las fiestas espa·
ñolas.
Ahora bien, la zapatería de &lt;El
Elefante&gt;cuenta con el mejor surtido
de calzado que hay en México, y lo
vende á precios increiblemente baratos; por lo tanto, natural es que los
iberos hayan preferidoá la citada za·
patería para proveerse de calzado
apropiado para las fiestas; á esto se·
guramente se debe la gran animación
que se ha nctado en la calle de San
José el Real en los últimos días.
Y no se crea que la zapatería de
&lt;El Elefante&gt; se limita sólo al calzado español, pues si de éste tiene un
magnífico surtido de las mejores marcas de toda la península y de sus islas adyacentes, no es menor el surtido que tiene en calzado procedente
de los Estados Unidos. De este último cuenta con marcas tan acreditadas

-

como Roosevelt, Morgan y Tbe Ele.
Todo este calzado se realiza á los in·
creíbles precios de seis pesos sesenta
centavos el de caballeros, y cuatro
pesos cincuenta centavos el de damas;
de esta manera cumple &lt;El Elefante&gt;
su lema: &lt;Más Barato que Nosotros,
N ADIE&gt;.

A lo expuesto se debe que en la
mayoría de los pies que se movían
entusiastas en el parque español á los
acordes de la encantadora jota, se vieran zapatos españoles y americanos
de muy acreditadas marcas y proce-

dentes de la zapatería de la calle de
San José el Real, y á esto mismo se
debe que esos pies, que llevaban tales
zapatos, hayan bailado hasta el deli·
río en alas del entusiasmo patrio, sin
haber sentido las molestias que en
otros años habían robado más de la
mitad de su gusto á las fiestas. En
aquellos años no e.xistía la zapatería
de &lt;El Elefante&gt;; desde sn fu ndación
las fiestas de Covadonga son más ani·
madas y los bailadores no tienen que
lamentar lastimosas consecuencias de
su entusiasmo.

EL GRAL, ENRIQUE MONDRAGÓN, RECORRI ENDO LA LÍNEA

i

En la China hay una ocupación para las señoras de cier·
ta t.dad por todo extremo interesante, y que se remunera
de un modo extraordinario. Las señoras que se dedican á
este oficio, y que, como decimos, suelen ser ya pasadas de
años, van á las casas ricas anunciando su llegada por me·
dio de un tambor y ofreciendo sus servicios para divertir
á la señora. Si el ofrecimiento es aceptado, se sienta al la·
do de ella y la cuenta el último escándalo ocurrido, las
charlatanerí •s de la vecindad, y, en una palabra, toda chismografía. La remuneración de este trabajo es de unas
cuantas pesetas por hora de conversación, am én de algún
r egalo de más ó menos valor, según el agrado de la oyente .

•

El señor Lucindo Carriles, siempre dispuesto á hacer el bien,
apenas supo que la j,unta directiva de las fiestas de Covadonga organizaba una comida para los niños más aprovechados de -las escuelas oficiales, ofreció dar toda el ,agua mineral
que se consu miera en dicho banquete, de su afama·da fábrica de embotellado de agua mineral "Cruz Roja," de Tehua~
cán, y se consumió mucha. La fotografía que acompaña estas
líneas dará idea de las cantidad de botellas destapadas, y hay
que advertir que en ella no están todas las consumidas.

En varios Estados de la gran república del Norte se
ha sancionado una ley, en virtud de la cual se celebrará
el matrimonio por un tiempo determinado: seis meses, un
año, dos años, como si fnera un contrato de enfiteusis ó
arrendamiento. Y refieren las crónicas que esta ley ha
dado excelentes resultados, porque ella ha contribuido á
evitar, por una parte, el escándalo frecuente de los divor·
cios, y por otra, si los esposos son buenos y se aman, el
contrato se renueva. No extrañen, pues, las muchachas,
cuando aparezca un aviso en estos términos: Ñ°. N. solicita
una dama para casarse por diez meses, prorrogable si se
porta bien.

•
Calcula un periódico parisiense que si una bailarina in·
trépida comen zara á bailar todo género de piezas de las
usales, desde las diez de la noche á las cinco de la mañana,
daría 28,000 pasos aproximadamente, lo que equivale á cu·
brir una distancia de 20 k ilómetros.

MAN10!lR.~S DE Al&lt;.TILLERÍA

�699

EL MUNDO ILUSTR .\DO

698

dos océanos, los Estados Unidos cons·
truirían un nuevo canal, empleando, en
esa vez, la vía de Nicaragua.
A medida que los trabajos han ido
avanzando en el istmo que fué colombiano y que hoy está bajo la suprema autoridad de los Estados Unidos, parece que
se han encontrado dificultades no pre
vistas, tropiezos inesperados, y que las
autoridades americanas han venido con·
siderando que hubo error en elegir esa
vía y en desdeñar absolutamente la de
Nicaragua.

EL MUNDO ILUSTRADO

Obras Maestras de los Grandes Pintores

•
'(

Al mismo tiempo, el presidente don
Santos Zelaya se ha mostrado enemigo
de cederá los Estados Unidos el derecho de construir, en su país, un canal del
que tengan el dominio absoluto como lo
tienen en Panamá. Y su actitud hostil
á la hegemonía americana le ha llevado
á soñar en la unión de las repúblicas
centroamericanas, bajo un gobierno úni·
co, el cual podría, con más eficacia, oponerse al dominio americano, y construir
por cuenta propia 6 con capital europeo, un canal en Nicaragua.
Desde ese momento, la unión de las
repúblicas centroamericanas ha contado
con un enemigo formidable, y el presidente Zelaya con la animosidad del
gobierno de Wáshington y del pueblo
americano. Desde ese momento, la prensa americana ha emprendido una campaña activísima, denunciando á Zelaya
como un peligro para la paz centroamericana. Se le ha atribuído, justa 6
injustamente, la intención abierta de
conquistar las otras cuatro repúblicas y
s11jetarlas á su tiranía; se le ha pintado

SR, JONKHEER J, LOUDEN

Ministro de Holanda, con el introductor de embaiadores

MANIOBRAS DE ARTILLFRÍA

SF, A1'NOLD SHANKLIN

C6nsul teneral de los E. U. que acaba de llegará México

como un déspota feroz, como si no se supiera que sus
características son comunes á los gobernantes de casi todas las pequeñas repúblicas de Centro y Sudamérica, y,
por último, parece qne el gobierno americano se apresta
á emprender una g11erra formal que, de llevarse á cabo,
acabaría resueltamente con el gobierno del presidente Zcla ya.
¿No habrá, detrás de todo este embrollo, la fnflµeµ&lt;;ia ~e
Panamá?

Los t',.Aficion~d~ á 41 Pintura, por Mei~ni~r

�H

700

Obras Maestras de los Grandes Pintores
Los A6cionados á la Pintura, por Meissonier

701

MUNDO 11.USTRADÓ

EL MUNDO ILUSTRA:00

figura de aquel mancebo, cuyo rasgo principal de carácter
era una desenfrenada pasión por la libertad individual.
Hallábase en pleoa actividad literaria. Pero al bohemio
amado de las grisetas no le coronó la Fama sino hasta tres
años más tarde, en 1876, cuando apareció La chanson des
gueux.
En La chnnson des gueux lijaba Richepin, definitivamente, lo que era y había de ser en adelante su personalidad
de poeta. Con ella iniciaba la obra rebelde. Haciendo gala
de un prodigioso dominio de la métrica y de un vocabn·
!ario que por su sabor picante recordaba el de Rabelais
cantó el amor y el dolor de los mendil(os, de los j!ranujas:
de los moradores de la sentina social, usando, para ello
de su propia lengua, del argot, que él fué el primero e~
introducir en la poesía francesa.
El libro causó escándalo terrible. Asustáronse los críticos, asustáronse los lectores, se asu•taron las autoridades.
Aquello era una burla de las conveniencias sociales, un
golpe á las costumbres establecidas, una amenaza para la
tradición en las letras. El primero en dar el grito di: alar·
ma fué un periódico, el Charivari, quien el 24 de Mayo de
1876 denunció el libro, siendo condenado Richepin el 15
de Julio siguiente, por el Tribunal de Policía Correccional
de París, por ultrajes á la moral pública y á las buenas
costumbres, á sufrir la pena de un mes de prisión y 500
francos de multa.
El poeta fué encerrado en Santa Pelagia. Entre los muros de la prisión extinguió la pena. Mas, ¡qué importaba!,
era ya célebre y hien vale la fama un mes de encierro.
El Gil Bias, entonces en su apogeo, acogióle con entusiasmo á su redacción.
En poesía, como he dicho antes, dió una nota personalí·
sima, siendo sus mejores obras la arriba citada Les carPs·
ses, Les bla,phém&lt;'s y La mer, gran poema Jí;ico este úl·
timo en el que se revela la facilidad de Richepin para el
verso. En la novela-obedeciendo quizá á su reconoci·
do dandismo-estudió siempre las monstruosidades sicológicas y las semaciones curiosas, fáciles de observar, por
otra parte, en la urbe decadente de Europa. De ellas las
más notables son Madame André y Les morts bizarres. Y,
finalmente, dió para el teatro gran número de obras que, si
no acusan al dramaturgo perfecto, ponen de relieve al laborioso. Fiel á sus aficiones de comediante, representó, con
Sarah Bernhardt, el papel de protagonista de su drama N&lt;l·
na-Sahib, en 1883.
Posible es que la posteridad olvide al'novelista y al dra·
maturgo; pero nunca olvidaré al poeta.

El catálogo de las obras de Meissonier nos explica el
asunto d_e este cuadro de la manera siguiente:
«:Un ptn!or a~te s~ caballete, importnnado por tres visita_ntes. Me1sson1er hizo notar el fastidio de aquél por medio de_ l?s cuadros alegóricos que se ven en los muros: el
«Marhno de San Laureano&gt; y «El molinero&gt;, su hijo y el
asno.
~stamos en pleno si~lo XVIII, ~n una época en que el
artista, docto en su oficio, pretend1a no tener necesidad de
modelo y pintaba de memoria, sin ayuda de la Naturaleza.
De es~ suerte, la produc~?n debe de ser fácil¡ y no es menos cierto que la compama de amigos charlatanes ruidosos, que gustan de c.riticar, señalando y siguiendo ~on ojos
escru~adores ca~a prncelad~, debe turbar singularmente el
traba10 del arhsta, cualquiera que sea su procedimiento
estético.
Y ba~ta que M:eissonier nos diga que se sufría en el siglo
XVIII á los mismos importunos que estamos obligados á
sop_ortar_ en el ,xx, p~ra que se lo creamos bajo palabra.
Meis~onier tema el don de la evocación histórica. El mismo afirmaba que, caso de no haber sido pintor placerfale
'
h.:.ber cultivado la historia,
«Compadezco-decía-á aquellos que no conocen lobastante las épocas, para representárselas leyendo .... Por mi
parte aseguro que, como me he consagrado al estudio de la
arquitectura y del traje, cuando oigo hablar de un suceso
histórico, lo veo realmente, y la escena súbitamente reconstruida ante mis ojos, se me aparece t~l como ella fué....
Veo las gentes y las cosas¡ es una encarnación ardiente involuntaria, que me da sensaciones exquisitas.
'
&lt;En todo artista-repetía á menudo-hay ó debe de haber un cómico. ¡Reíd tanto como queráis! Acuérdome de
mi ju~entud, _pasada en la soledad de mi cuarto, danzando
y haciendo piruetas, paseando, tomando actitudes1 vistiéndome, imaginando un pers?naje ó una situación, i nventando escenas que me embriagaban y que solía yo ejecutar
con verba .... Creer en un asunto es la primera condición
para componer, y en él no se cree sino después de haberlo
meditado largo tiempo, sintiéndole al unísono de los personajes y viviéndole .... &gt;
Basta exami~ar atentamente á esos aficionados que im·
portunan al pmtor, para que tengamos la convicción de
•
••
que están muy lejos de ser simples modelos enfundados en
.
Y
bien,
~ualquiera
se
p~egi:I!.taría
el por qué de produc·
trajes prestado.s. La fis?non:ifa de cada uno de ellos, sus ges·
to~ y sus propios atavios tienen una grande ¡¡pariencia de c1ón. seme¡ante, si_ no supiese que Jean Richepio, luego de
su vida de boh~m1a tormentosa, ~e casó, todavía joven y
verdad.
Quizá Meissonier quiso representar, entre tan implaca· fuerte. El ~atnmonio, en opinión de Zola, es provechoso
para los artistas De esto se burla Paul Verlaine. La máxi·
bles verdugns, á M. de Cayeus, el originalísimo tipo que
siendo conde y '{rande de España, ocultando su título vis'. ma del maestro del naturalismo quedaría demostrada, em·
tiendo hum.ilderoente .Y.afectando modales nada disti~gui- pero, pasando revista á la producción del cantor de la ca·
dos, no tenia otra debilidad que la de interesarse por las nalla.
Hela aquí, por orden cronológico y sin distinción de
artes, y cuya muerte hizo lanzar un ¡(rito de alivio á Dide·
géneros:
rot: c¡Henos aquí libres del más eme! de los áficiona·
Les etapes d'un rf!fradaire (1872).-La chanso11 des gueux
dos!&gt;-El ,d~corado, la instal~ción del interior, no son menos vero.nm1les. Vese por todas partes la escrupulosidad (1876).-Les morts hizarre.~ (1876).-Lei caresses (1877).del. hombre que no emitía. detal,l~. Y en cuanto al dibujo, .Madame And,é (1877).-Cesarine (1878).-La glu (1881).delicado y firme, al colorido cahdo y sostenido es nece- Qfrnlre petils r?mans ( 1882) ,-;-Nana-Sahib (1b83). - Le ¡jasario remontarnos á los mejores maestros holand~ses para ve (1883).-Miarka, la filie a l'ourse (1883).-Les blasphémes (1884).-Sophie Monnier (1884).-Macbeth (1884).encontrar una ejecución tan perfecta.
La meticulosa conciencia de Meissonier fué célebre en Les braves J!.e~s (~886 ). - M. Scapin (1886). -La mer
l~s talleres, y dió l~gar á an~ espiritual leyenda: Asegu- (1886).-Le J1lth11.,t1er (1888).-Truandailles (1890) .-Le
rabase que el gran pmtor, teniendo necesidad de represen· cadet .(1890).-Li: mage (1891).-La rniseloque (1892).-Par
tar un soldado en un trigal, había comprado éste y manda- le glarve. (1892).-L 'aimé (1893).-MPs paradis (1894).do buscará aquél en la caserna próxima. Y era Meissonier Vers la ¡oir (1894).-F/amboche (1895 ).-LPS grandes amo·
el primero en reírla, diciendo: «¡A fe mía que de ello soy reuse, ( 1896 ).- Théatre chimé·1q11e (1896 ).-Le chemineau
(~897).-La marlyre (1898).-L,• chien de garde (1898).capaz!»
Conl&lt;'s de it.1 decarlence romaine (1898).-La bombarde
(1899).-Lagiha,se (1899).-les lruands (1899).-La !!ita·
ne (189~).-Con/es ~spu}!nols (1901 ).-Les glas (1901).JEAN RICHEPIN
f!on Quicholle (1902).-Ln , eine de Tyr ( 1902) .-La caval1ere ( 1903).-Fnlstnjf (1904).
Sígue de la página 689
Se .compr.ende, Jey1:ndo tan lar_ga relación, que Jean Ri·
¡Y hé aquí á Jean Richepin, ayer mozo de cordel en chepm _asp1ra,se a las verdes palmas, ocupando el sillón
Nápoles y ho 7 célebre en los cenáculos del Barrio La- que deJÓ vac10 André Theuriet. ¿ Estará cansado? Posible
tino!
es. Mas yo ~e i~clino á creer que los inmortales Je atraje·
Rodeábale una aureola de popularidad. En aquel rincón ron á su ret~ro sm otro propósito que el de hacerle callar.
de poesía y de amor, en el que la ambrosía poética sabo· Hay fecundidades de rebelde que infunden miedo y para
reábase en pálidos labios de fémina, y á la discusión litera- cogerlas, nada mejor que el frío de la tumba ..... de la
ria seguía un episodio erótico-según la tradición de Mür- Academia, que es lo mismo.
¡(uer, hoy desaparecida,-no podía quedar en la sombra la
U. G. P.

*

'.6

[JL JE§lAIDXO) TI)[ lMI[Xll&lt;C(Q)
INAUGURA UN NUEVO PERIODO ADMINISTRATIVO

PALACIO DE GOBIERNO DEL E!&gt;TADO DE MÉ XICO

afluencia de personas que no son.de la ciudad, .Y cuando
el día ocho de los corrientes se hizo la declaración.solemne de la reelección del señor González, toda la capital del
Estado se hallaba llena de personas que, anticipándose á
la declaración oficial, se ocupaban de ~o~ preparativos para
festejar dignamente el fausto acontec1m1ento.
Al fin llegó el día 19, y el entusiasmo que había fermentado por tantos días, halló su ~bre expansión Y, se desbor·
dó sin límites en honor del senor general Gonzalez.
El 19 por la noche se etectuó una gran cabalgata de cha·
rros en la que tomaron parte dos mil personas, siendo la
mayoría de ellas prominentes, ya en la ciudad de Tolnca,
ya en las principales del Estado.
Este fué uno de los números más simpáticos de las fiestas, porque demostró, de una m~nera evidente, la gran po·
pularidad de que disfruta el senor González.
La. gran caravana partió del paseo Colón á las seis y media de la tarde, encabezada por un grupo de veinte ciclis·
tas· detrás de éstos iban, en primer lugar, los charros pach~queños quienes llamaron la atención por sus hermosos
trajes y m~nturas, aunque en este último detalle rivalizaban con ellos los charros de Otumba y Jilotepec, que fue ron muy aplaudidos á su paso por las calles; seguía la banda del Estado, detrás de la cual marchaba un grupo de
obreros, que fué el mejor organizado sin duda; la ban~a de
la gendarmería iba al frente de los charros de Cuauhtlán,
•*•
Jilotepec municipalidades de Toluca, Otumba, Ixtlahuaca
Esta afluencia de viajeros, que cada domingo puebla dt y Lerma,\ue eran los más numerosos; seguí~~ los del Vacaras nuevas y desconocidas las calles de Toluca, se mu • lle de Bravo y Tenancing_o y los clubs pohhcos: Alberto
García1 pueblo Santiaguito, Prisciliano Díaz González, Fer·
tiplicó á ~ contar de los primeros días del prese~te m~s,
de todas partes empezaron á llegar forasteros, quienes iba · nando González, Capulhuac, Tenango de Arista, Calimaya
unos á tomar parte activa en las fiestas inaugurales y otros y Santa Cruz¡ entre la comitiva, y á corta dista:°~ia ~na
de otra, iban intercaladas las bandsa de las mumc1pahdaá darse el placer de presenciarlas.
,
Ya en la apertura del Congreso del Estado, se noto gran

En la ciudad de Toluca se acaban de celebrar las s~n
tuosas y entusiastas fiestas con que el Estado de Mé1;1co
festejó la inauguración de un nuevo período gu~ernahvo.
Designado para la suprema magistratura el senor general don Fernando González, el pueblo, al que ha gobern~~o
con acierto durante cinco años, quiso demostrar su ~armo
y admiración al gobernante probo y recto, Y en medio del
mayor orden preparó una serie de lucidas fiestas, en _las que
la nota dominante fué un entusiasmo sincero Y ru1d~~o Y
un orden y compostura que dic~n . mucho de la cu ura
que ha alcanzado el Estado de Mexico, .
as
Cuantas personas van, domingo á domingo, á pasar un
horas de solaz á la pintoresca Toluca, aprovecha~do .de las
grandes facilidades de transporte entre la metropoh Y la
ciudad provinciana, llegan á ésta durante todas las horas
del día ya en lujoso automóvil, ya en los carro~ del ferro·
carril ya en vehículos más humildes, con el ob¡eto de. ~ozar, siquiera sea por breves horas, de tran9-ui~a expans1on,
fuera del bullicio de la capital de la Repubhca, que
algunos es demasiado, en una ciudad que ~e h~¿la c:rcado~
México que cuenta con medios de comu~11cac1 n c mo .
y rápidos, y que, á la tranquilidad y retiro de la pr?v1nd
cía, reúne todas las ventajas y comodidades de una ciuda
de primer orden.

PªJª

J.

�EL MUNDO ILUSTRADO

/02
......

703

t:L MUNDO ILUSTRADO

:v.

se hallaban rdentro del~recinto y el aspecto que
presentaba éste en el momento en que el señor
gobernador hi~o la solemne protesta de cumplir
y hacer cumphr todas las leyes y disposiciones
que tiendan al bienestar de los ciudadanos que le
~an designado para que proteja y salvaguarde sus
intereses.
Una vez que se oyeron, en medio del más reli,éioso silencio, claras y vibrantes las palabnis en
que form~ló su protesta el señor general González, los asistentes á la ceremonia dejaron desbor·
dar su entusiasmo y dieron francas muestras de él.

chis, José López, Francisco
Valdés, señor
Germán Koenige, Germán Roth, Pedro Díaz,
ingeniero A. de Rosenzweig, señor don Rafael
M. Hidal go, señor doctor Antonio Vilchis Bar·
babosa, señor teniente coronel Ignacio Mon tes
de Oca, señor J. M. Arzate y Vilchis, señor don
Bueuaventura Segura, señor don Eulalio Díaz
González, señor licenciado Roberto Otáñez, se·
iior José C. Argüelles, señor don Juan Henkel,
Alfredo Ferrat, señor don José Gallegos, se·
ñor don Jesús G. y Garduño, señor Demetrio
Barenque, señor don Alberto Ferriz, señor licen·

•••

A las ocho y media de la noche del mismo

La pro~esión en honor del Sr. Gral González
Grapo de obreros.-Banda de la
Gendarmería

des, y cerrando la marcha iban los charros de E,
Oro, Atlacomulco, Texcalyacac, Hu1~quilucan y
Tlalnepantla.

•••
El día 20, á las siete y media de la noche. se
efectuó en el hermoso edificio del palacio del Po·
der Legislativo del Estado el acto oficial de la
protesta y toma de posesión del señor general
Gouzález, y este acto, de gran importancia y tras ·
cendencia para el porvenir del Estado de México.
fué rodeado de toda la solemnidad que requería¡
el salón del congreso se hallaba lleno por las más
distinguidas familias de la ciudad¡ todos los bom·
bres que representaban las acti~idades de Toluca

d ía 20 se efectuó en el salón de actos del institu
to científico v literario del Estado, un banquete
of ecido al señor gobernador por el elemento ofi
ci, l de la admini stración pública.
Se sentaron á la mesa las siguientes persona~:
Señores general Fernando González. licenciado
Ca los Castillo, licenciado Felipe N. Vill:.rello,
licenciado Gustavo A Vicencio, licenciado Cris
tóbal Solano, licenciado Arcadio V1llavicencio,
licenciado Valente E nríquez, licenciado A. Mar·
tínez de Castro, licenciado Luis Zamora, Eduardo
Henkel. diputado José Pliego y Pérez. diputado
Vicente Pliego y Carmona, doctor Carlos Chaix,
doctor Alfonso CastLllo, Benito Sánchez Valdés,
Alberto G. Salceda, Manuel Medina y Garduño,
Eroilio G. Baz, licenciado Eduardo GArcía, Ji
cenciado F. Javier Gaxiola, Mariano Montesinos
Saldaíia, Ramón Díaz, doctor Eduardo Navarro.
EuJ!enio Zubieta, Horado Lalanne, lic~ncia~o
Carlos Véler, licenciado Jacinto Barrera, hcenc1a
do Leopoldo Rebollar, escribiente Silviano Garc_ía,
licenciado Manuel Piña y Cuevas, Rafael Crav10·
to, Juan G. y González, CArlos R; Re!na, I:eopoldo
Ezeta licenciado Earique Garc1a, licenciado Gu·
mersi~do Enríquez, licenciado Andrés Molina
Enríquez,
Regidores:
,
,
.
.
Licenciado Agushn Gonzalez, Ale1andro Phe~o,
doctor Esteban Uribe, Francisco G.Jtteald, Ma·
nnel Campos Mena, Carlos Hahné, Rafael Arauio.
Ingeniero Fernando Rosenhweig, ingeniero Ra
fael García Moreno, Tomás· Hernández, señor Manuel R. Calderón, escribiente Manuel García Ren·
dón, Antonio Barbabosa, licenciado Sebastián Vil-

GrupJ de 1hárros.-Banda del Eslado.-Olro grupo de charros:
en prímer término, los señores Jefes PoWicos D. A lfredo Eze·
{::, de Otumba; Guillermo Ziaurriz, rle Tla1n~f'antl 1,
y D. Jcaqufn 'Bolaños Cacho, de Texcoco

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

:'.:704

honorables colaboradores de todas jerarquías, á quienes es
especialmente debido cualquiei:a sald~ favorable á la gestión administrativa que ayer d16 término.
&lt;Al poner en práctica mi costu~bre usual, en casos aná·
logos, de dedicar un recuerdo á mis honorables predeceso·
res en el gobierno del Estado, me es grato hacerlo espe·
cialmente de uno de ellos-el señor licenciado do_n Gumersindo Enríquez,-que nos honra con su presencia y que
gobernó hábilmente en muy difícil época de escaseces Y
de revueltas.
.
«Para concluir, os ruego que os unáis á mí en m1 de~oción de ciudadano y de soldado, y-secundando también
la opinión del Estado de México, sole~emente expresada
ya por las delegaciones de sus. agrupaciones elec,!oral~s-:
brindéis por nuestro Rran presidente y por el senor vice
presidente de la República&gt;.

•••

,

PALACIO DEL PODER LEGISLATIVO DEL ESTADO DE MÉXICO

ciado Joaquín Clausell, señor licenciado Gabriel González
Mier, señor licenciado José N. Macias, señor liceuciado
Manuel Macías, señor licenciado Ernesto Enríquez, señor
don Francisco Wilson, señor don Francisco Pérez Carbajal,
señor doctor Leopoldo Vilchis, señor don Agustín Molina,
señor don Juan B. Garza, señor A. F. Maine, señor ]icen·
ciado Joaquín Villada, señor licenciadp J. M. Zendejas,
señor R. M. Reymond, señor doctor Isidro Izquierdo, señor
don Félix Rohen, señor Demetrio Zelinski, deñor Jacobo
Schmitter, Teólilo Dorsch, señor Adolfo Neidhart, Manuel
lllanes Casanova, señor licenciado Carlos Zendejas, señor
Martiniano Mendiola, señor Emilio Ochoterena, señor Al·
fonso Ezeta, señor Francisco H. Herrera, señor Alfonso M.
Meana, señor Agustín A. Tirado, señor Inocente Campuzano Laredo, señor MiRuel Pacheco, señor Enrique Ortega,
señor Eduardo Pérez Gavilán, señor Gabriel Dnrán (ir.),
señor licenciado Alfredo Arratia, señor Heriberto Enríquez,
señor Adán Montaño, señor Mariano Veytia.
A la hora del champaña tomó la palabra el señor licen·
ciado don Felipe N. Villarello, quien ofreció el banquete
á nombre del círculo de amigos del señor general González,
Empezó el señor Villarello su discurso, diciendo que
tiene la seguridad de que los hombres dotados de verdaderas energías y de comprobados aptitudes, tienen que
prosperar en razón de esas mismas energías, y no por obra
de una suerte loca, en la que no cree¡ que si bien es cierto
que se ve á veces á personas desprovistas de esas energías
elevarse á puestos destinados á los grandes hombres, también es cierto que no duran mucho en ellos, sino que su
subida es sólo para caer de nuevo, porque sus alas no son
las !caro.
El señor general González, como lo reconoce todo el Es·
tado, se halla dotado de esas aptitudes y energías, y gracias
á ellas ha llegado á los altos puestos que ocupa, lo cual
está comprobado con el hecho de que, en lugar de caer, se
sostiene en ellos. Dijo que como prueba de energía se
puede citar la vida militar del señor general González, en
la que, como en la civil, ha llegado á los puestos más altos
y más honrosos; que es soldado de corazón y soldado por
ley de herencia¡ sus sentimientos guerreros los templó ante
la vista del cuerpo mutilado de su heroico padre, y, queriendo seguir su ejemplo para poder ostentar con honor
sus condecoraciones y distinciones, privándose de la tranquilidad que le brindaba la vida de su hogar, llegada la
oportunidad, pidió ser enviado á combatir contra los ene·

migos de la civilización en las últimas dos campañas que
por desgracia han interrumpido la era de paz de que se
disfruta bajo la administración del general Díaz.
Dijo después el señor Villarello que esta conducta había
acrecentado, á &amp;er esto posible, la gran estima en que es
tenido el general González por el gran hombre de fama
mundial, que después de haber sido un héroe invencible
en el campo de batalla, se convirtió en un gran estadista,
y no contento con estos dos dictados, quiso aumentar el
que quizás es más grande: el de patriarca de su pueblo.
Para terminar, propuso que se brindara por la salud del
señor general González, por su prosperidad personal y por
que siga haciendo, como hasta aquí, la felicidad del pueblo que le ha confiado sus destinos, y honrando al ejérci·
to que le ha colocado en sus primeras y más honrosas
filas.
El señor gobernador, visiblemente emocionado, contestó
en los siguientes ó parecidos términos:
&lt;No podéis, cuantos me conocéis, señores, ni debo yo in·
tentarlo siquiera, que sea mi contestación por manera al·
guna tan elegante, atildada y elocuente como la alocución
en que vuestro conspicuo portavoz me ha prodigado, con
la expresión de los afectos con que me distinguís y me
honráis, frases de alto encomio que yo sólo debo aceptar,
y que sólo acepto, como aguijón de mi estímulo, como aci·
cate de mis propósitos y como anticipado y muy valioso
galardón de lo bueno y de lo útil, y del esfuerzo y dt.l em·
peño á que estoy obligado para con el Estado de México
y para con la República. Mas sí puedo deciros, y lo haré
en breves frases, que el afecto y la estimación que me
mostráis no son mayores que mi afecto, mi estimación Y
mi reconocimiento hacia vosotros¡ y que tan alto como el
honor que me otorgáis es el inmenso aprecio que de él
hago, y la sincera y cordial estimación con que lo recibo,
c:Doy las gracias más cumplidas y afectuosas á quienes
me brindan esta generosa y espléndida hospitalidad, y á
cuantos más la avaloran con su distinguida presencia, que
recibo como gaje de bien correspondida simpatía, desea17·
do para todos y cada uno de vosotros la mayor prosper1·
dad y la más completa ventura.
&lt;Debo, además, expresar pública y solemnemente, para
que repercuta fuera de aquí por vuestro honorable con·
d neto, mi profunda gratitud para con el pueblo del Estado
de México por el supremo honor que una vez más me ha
conferido¡ y mi gratitud también para mis inteligentes Y

Al terminar su discurso el señor general González, el se·
ñor licenciado don Gumersindo Enríquez pidió el uso de
la palabra y dijo que: aunque en ocasiones tan solemnes
como la que los reunía alrededor de la ~esa, es costum·
bre que sólo hagan uso de la palabra quien ~frece el banquete con representación oficial, y el obsequiado. en con·
testación, él se iba á permitir quebra.ntar esta _etiqueta en
vista de la alusión que su buen amigo el senor gen~ral
González había hecho de su gobierno, el que creía olvida·
_
do, y de la amistad que por herenci~ t~nían.
Hizo alusión á la amistad que le hgo con el Senor Pre·
sidente de la República, general don Manuel González, Y
concluyó deseando que el adual gobernador del Estado
de México siga el glorioso ejemplo que le leRÓ su padre.
A este discurso contestó el señor general González como
sigue:
, d' d 1 «Debo, señores, contestar el afectuoso brin 1s . e senor
licenciado Enríquez, manifestando que no ha s1~0 sola·
mente un acto de cortesía, ó un reflejo del ~precio que le
profeso, lo que ha dictado mis palabras, sino que éstas
fueron la expresión de la verdad, pues de ot:a .sue~t~ ha·
bría incurrido yo premeditadamente en u~a. in~u~h~1a, Y
tengo á honor el poder asegurar que u~a in¡ush~1a o una
falta de equidad jamás ha sido cometida por m1 de una
manera voluntaria. Cuando dedico una respetu?sa .fras~ á
mis predecesores. lo hago á toda conciencia, sabiendo bien
que desde el señor general Múzqui~, primer gobernador
del Estado, hasta el señor general V11lada, forman una. se·
rie de honorables funcionarios, como tal ;ve~ no pudiera
presentarla ningún otro Estado de la R~pubbca.
«Hondamente emocionado y conmovido he escuchado el
recuerdo hecho del señor mi padre¡ nada ?ºdía ser~e más
dulce, ni nada provocar en mí tan enérgica _explos16n _de
gratitud y de legítimo orgullo. Y de lo~ felices augurios
del señor Enríquez, religiosamente reco¡o uno, que es la
única de mis ambiciones no realizadas: seguir las huellas
de aquel esforzado patriota, de aquel va~eroso y abnegado
soldado de aquel leal é inmejorable amigo, de aquel. pa·
dre que' yo tuve, y el dejará mis ~ijos, co1;1? herencia, la
más valiosa, el sentir por mí el mismo alhs1mo respeto Y

r'1J!:&gt;Y.?:&lt;:: 'f !:I !:i!! M.!iJCAO !:l.
ra=.-..:..;;.' ~:;:1,:...:.

la misma inextinguible veneración que yo devota Y cari·
ñosamente guardo de mi padre, á. quien ta~to c?~º. a~
que más puede designarse con la vigorosa tesis bntamca.
&lt;Era un verd.. dero hombre&gt; y que, cual yo hoy, ellos en
su madura edad obtengan e] supremo honor que acabo de
disfrutar de oír que también s~ diga de m~-c?~ la recta
conciencia y el espíritu de equidad y de ¡ushc1a del señor Enríquez:-¡Era un hombre!&gt;
Las últimas palabras de los discursos del se~or gobe~nador tanto Ja primera vez como la segunda, dieron origen
á g;andes demostraciones de entusiasm~, y se apaga~&lt;:n en
medio del estruendo de los más entusiastas y cannosos
aplausos.

*.
*

Terminado el banquete, empezó en la plaza principal
una serenata que duró hasta las altas horas de la noche Y
que fué muy concurrida; hubo la misma noche. fuegos artificiales y bailes públicos en las plazas de la c1u~ad.
Durante la mayor parte de la noche, toda la .. ciudad de
Toluca se entregó á ruidosas muestras de regoc1¡0; el pueblo quería mostrar, por cuantos medio~ l~ era posible, su
satisfacción por el importante acontec1m1ento que acababa
de efectuarse, y hacer saber á todo el mun40 que compren·
de la alta importancia de él.
La alegría que se desbordaba por todas partes esa noche
debe quedar grabada en el corazón del señor general González como un recuerdo gratísimo, pues le ha mostrado
hasta donde aprecia y comprende el pueblo del Estado de
México lo mucho que ha hecho por él.

�EL MUNDO ILUSTRADO

706

EL MUNDO ILUSTRADO

ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS PARA V},RONES

Taller de tipografía
Sal6n Principal
Al::día siguiente, 21, por la mañana, los representantes
del elemento oficial y los de los diferentes ramos de acti·
vidad en Toluca, se presentaron en el palacio del gobierno
con el objeto de felicitar al señor general González con
motivo de la toma de posesión, y á presentarle sus respe·
tos como jefe del Estado. Esta manifestación fué muy so·
lemne y participaron en ella todas las personas de valer y
representación en la capital del Estado de México.
El día 22, por la noche, se efectuó una serenata en la
phza principal, y con esta nota, entusiasta como todas las
de las fiestas, se cerré, la serie de las celebradas por el pue·
blo de México para festejar la toma de posesión de su rec·
to y probo gobernante.

*

&lt;i(STION ADMINISTRATIVA Dfl SR. GRAL GONZAUZ
Hemos dado cuenta á nuestros lectores de la manera en·
tusiasta con que el Estado de México celebró la toma de
posesión del !leñor general Gonzalez, y vamos ahora á dar
la razón de ese entusi:i.smo; l?. mejor manera de hacer esto
es presentar un resumen, aunque sea sucinto, de la labor
hecha por el distinguido gobernante en lo~ cinco años que
ha estado al frente de la administración, la cual se ha ca·
racterizado de manera constante por una indiscutible honradez, por un espíritu de progreso en todos los ramos, por
un deseo firmísimo de lograr el mejoramiento y el bienes·
hr de todas la! poblaciones del Estado,
Basta, en efe¡;:to, recorrer paso á paso la senda que ha se·

Litografía
earpínterla mecánica
guido durante los últimos cuatro años el gobierno á cuyo
frente se halla el señor general González, para convenc?.r·
se de que su obra ha sido obra de engrandecimiento para
la entid:id que dirige¡ de que todos los afanes y todos los
esfuerzos del probo y culto gobernante han tenido el adelanto de los vecinos del Estado¡ de que no hay, en fin. ra·
mo de la administración pública que no haya sido cuida·
dosamente atendido, buscando siempre la buena marcha
de los negocios públicos y siguiendo en todas sus partes
la sabia política puesta en práctica por el distinguido esta·
dista que rige los destinos de la Nación.
Ese progreso, esa buena voluntad, ese anhelo de procu·
rar el adelanto del Estado se halla patente, ya en las mu·
chas é importantes mejoras realizadas por el gobierno ac·
tual en los cinco años que lleva de dirigir la cosa pública,
ya en las sabias leyes dictadas en el difícil é importante
ramo de hacienda, ya en los progresos realizados en mate·
ria de instrucción pública, ya en el impulso comunicado á
la agricultura, al comercio, á la industria y la minería.
En lo que toca al primer punto, son de mencionarse la
conclusión del hospital de Maternidad é Infancia, obra
l(randiosa comenzada por la administración anterior y con
cluida por el señor general González, quien amplió el pro·
yecto elegido, logrando que el soberbio establecimiento
quedara en mejores condiciones en lo que se refiere á su
magnitud, á su arquitectura y á su utilidad; la conclusión
del nuevo rastro, obra urgentísima que fué también comen·
zada con anterioridad y proseguida durante los primeros
meses del gobierno del señor general González¡ la obra de
la escuela Normal para profesores, edificio suntuoso. q~u:
deade 1u1 cimientos íué construido por la actual admiuia·

•1 •

· z ue
., M at erm'dad.-u,
•'n dormitorio.-El comedor.-Visitando
á una enferma.Hospita
. · l
Fachada.-Patio.-Escalera prmc1pa

'(

tración y que se inaugurará en Septiembre del a~o próxi·
mo, siendo notable por su ampl~t~d, .Pºr su arquite~tu1~
or sus buenas condiciones higiénicas y pedagógicas1 a
p t
º6 del monumento sobre el sepulcro del senor
cons rucc1 ·uada
n
obra de gratitud del pueb1o d e1 E st a d o
1
V
genera
hacia uno 1de sus, gobernantes má ~ d"ist·m gu1'dos,· 1a forma·
.
ci6n de nuevos panteones en casi todo.s las pobl.aci~nes
d 1 E~tado· la apertura de nuevas vías de comunicac16n,
q~e tanto influyen para el avance de los pueblos;el ~nsan·
che de la red telegráfica y telef~ica, y otro gran numer.o
de obras no menos útiles, como edificios para escuelas pn•
marias, kioscos, jardines, pa1eo1, mercados, etc., etc:., en
varios pueblos del Eatado,
... tal
J¡n_cl _or4en ec:on6mic.o, mucha• y muy uuctn~,n II

¡1

son ]as reformas llevadas á cabo durante los últimos cua·
tro años y, desde luego, record~mos la~ r~lativas á que_el
pago porinscripciones en el registro p~bbco de la propiedad ingrese al erario del Estado, obteniénd?se! por tal medio un notable aumento de los caudales pubhcos¡ la crea·
ción de las reservas del tesoro, lograda _por medio de u~a
bien entendida economía y la c11al permit~ no sól~ cub~ir
sin sacrificios para el Estado los compromisos y exigencias
que no pueden ser previstos al formarse los presupuestos,
sino hacer y pagar todas las obras a~ contado, m~dio de
obtener buenos descuentos en los precios de materiales¡ la
reducción de algunos impuestos, como el de ventas por
mayor y menor¡ el 1t1mento do sueldos á loa 1:nagiatradoa

y jucce• y á otro, funcio11arlo1 y cmpleado11 la auprui~n

�708

EL MUNDO ILusrRADO

709

EL MUNDO ILUSTRADO

•í

EN CONSTRUCCl6N

del impuesto al capital físico y las disposiciones encami· mo es el arreglo de cuestiones de límites, ramo que ha menadas á obtener y garantizar el buen manejo de los cauda· recido particular atenci6n de parte del gobierno del señor
general González.
les del Estado y municipales.
Llegado el término marcado por la ley para la. renova·
En lo que toca á los progresos realizados por el Estado
en el orden moral é jntelectual, deben citarse el restable· ci6n de los poderes públicos, las elecciones se efectuaron
cimiento de la escuela de Jurisprudencia, que vino á lle· en medio del mayor orden y sin tropiezos, lo cual es una
nar una de las principales necesidades del ramo de justi· muestra del alto espíritu cívico de los habitantes del Escia; el impulso dado á la instrucci6n primaria y secunda· tado.
En lo que se refiere á salubridad pública, si bien es cierria, á la del niño '{ el obrero; el especial cuidado censa·
grado á las dos escuelas normales, cuyos frutos se hacen to que varias enfermedades, importadas de la capital de la
más importantes de día en día; el ensanche y mejoramien· República, escarlatina, etc., han invadido los distritos que
to de la red meteoro161(ica del Estado; el auxilio, tan libe· se hallan más cercanos al Distrito Federal, también es cierral como oportuno, dado por el gobierno á las víctimas de to qne se han obtenido verdaderos triunfos, pues el avance
las últimas catástrofes del país y del extranjero; los tra· de esas enfermedades se ha localizado en esos distritos, que
bajos llevados á cabo por la comisi6n de límites; el est~- por su situaci6n se hallan directamente expuestos á in vasio·
dio de nuevos c6digos y leyes que se promulgarán pr6xi· nes de esa cla~e, y en la capital del Estado, donde el tifo
mamente y, en una palabra, un gran número de disposicio· lleg6 á tener el carácter de endémico en un grado alarman·
nes generales 6 de detalle, que han tendido constantemen· te, durante el período á que se refiere el mensaje, s6lo hute á mantener el Estado de México á la cabeza de las enti· bo tres defunciones por la dicha enfermedad¡ con esto se
puede asegurar que el tifo ha desaparecido de Toluca.
dades que se distinguen por su afán de mejoramiento.
La vacuna se sigue administrando con gran eficacia, y
el gabinete antirrábico presta eminentes servicios al pú·
•
blico, que hace de él un uso amplio, á la vez que sen·
••
Esto, por lo que respecta á la historia general .de la ad· sato.
Penetrado el gobierno de la necesidad de que en todas
ministraci6n del señor González; pero en su úlhmo men·
saje, presentado á las cámaras el día 2 del presente mes y las estaciones en que se observan los elementos meteorol6·
que se refiere al semestre último, hallamos datos pre~is.os gic.os, se obtengan registros automáticos de los principales
y preciosos. reflejo fiel del estado que guarda la admm1s· de estos elementos, para utilizarlos en el estudio de la sude los fen6menos meteorol6gicos, y lleiJar, por me·
traci6n pública en los momentos de inaugurarse el nuevo cesi6n
dio de esos estudios, á predecirlos con gran aproximaci6n
período administrativo.
, .
Según ese importante documento, durante los ulhmos ha resuelto dotar al observatorio de Toluca de todos lo~
seis meses el Estado de México ha conservado y robuste· instrumentos registradores que un observatorio de primera
cido las relaciones existentes entre él y los demás Estados clase debe poseer.
Co~ .el fin tam?ién de que el servicio en general preste
de la federaci6n así como con el gobierno del centro; este
la u t1hdad efectiva para que fué creado, se ha dispuesto
estado de cosas ha permitido que México ~ontribuy~ eficazmente á la consecuci6n de obras de caracter nacional, reorganizarlo, y muy pronto quedarán implantadas las retales como construcci6n y conservaci6n de vías de tránsi· formas aceptadas, para lo cual se ha autorizado la compra ·
to y otras, para las que se requiere un abuena amistad, co· de todos los aparatos necesarios, y desde entonces la sec·

�710

EL MUNDO I:..USTRADO
tener comunicación directa entre Tolu·
ca, Valle de Bravo y Temascaltepec ha·
hiendo dado preferencia á esta obr~ so·
b7e las demás, en vista de su importancia, pues con ella es ya posible regularizar, de una manera permanente. el servi·
ci~ del circuito de Temascaltepec, que es,
ba10 el punto de vista de la recaudación, el más importante del Estado
Otra mejora notable, y que está ejecu.
tándose, es la adaptación de la línea telefónica de J 1lotepec para el servicio telegráfico.
, J?ada la ~ran importancia que para el
facil y rápido transporte tienen las vías
de comunicación, el gobierno siempre ha procurado, á la vez que multiplicarlas en lo posible, cuidar de que
los caminos públicos se conserven en
las condiciones requeridas, y ha secun
dado eficazmente las labores emprendí·
das sobre el particular por el gobierno
general.
Careciendo los vecinos de la cabecera
del distrito de Jilotepec, de un camino
bie~ acondicionado para que puedan ir
fácilmente á una estación próxima del
lerrocarril Central, se ha acordado con·
vertir en camino carretero el que con·
duce á Lauda, para lo cual el señor li
cenciado don José G. Escandón está dispuesto á que se ocupen los Jugares ne·
cesarios de su hacienda c:La Goleta&gt;, por
donde debe ampliarse dicho camino.
Igualmente se e,tá reformando, para
el tránsito de coches, el camino que de
Tenango del Valle conduce á Tenancin·
go; se comienza dentro de la jurisdic·
ción del distrito de Cbalco. la repara
ción de la carretera entre México y Cuautla; y dentro de la del distrito de El
Oro de Hidalgo, la del camino que co
muníca á ~qud mineral con la munícipa
lidad de Tlalpujahua, del fütado de Mi·
choacán.

•
Grupo de se~ores Jefes PoUticos que tomaron pr¡r/e en za•c;balgata J
••
D. Luis Rivas Iruz, de Cuautitlán; D. Alfredo de la Pariílla _ ' .
Una obra de trascendental importan·
de Valle de Bravo, y D. Joaquín Bolaños Cacho
'
·
cía para el porvenir del Estado es la
de Texcoco
V' construcción de la nueva escuela normal
ción meteorológica del Estado, cuya C'ficina central será el para_profesores de instrucción primaria, cuyos trabajos se
observatorio en esta ciudad, contará con tres estaciones prosiguen con gran actividad y especial atención, pues
meteorológicas de primera clase, que se establecerán en dado el corto tiempo, relativamente, del 19 de Octubre de
Jilot~pec, Sult~pec y Valle de Bravo¡ diez termopluvio- 1907, en que se iniciaron, á la fecha, se han terminado las
métncas especiales en Tenango del Valle, Tianguistengo, o~ras de _albañilería de los veinticuatro departamentos y
Lerma, Ixtlahuaca, Almoloya de Juárez, Chalco, Otumba, cmco pahos, con su fachada al lado Sur, que constituyen
Texc~co, Zum¡_&gt;ango y Tlalnepantla¡ cinco termopluvio- fas_ escuelas anexas primarias elemental y snperior. Los
métncas de primera clase en El Oro de Hidalgo, Aculco, tre.1nta departamentos y los cinco patios que en la planta
Ixtapan del Oro, Temascaltepec y Tenancingo y ocho ter- ba1a deben servir para la escuela normal, propiamente, es·
m_oplu vioa:iétrica~ de _segu!lda clase en Zac~alpan, Teju· tán ya casi terminados en lo que se refiere á trabajos de
pilco, Ocuilan, Villa Victoria, Morelos, Jilotzingo, Ameca- albañilería; igualmente están por terminar los veinticuatro
departamentos proyectados en la planta alta de la escuela
meca y Cuautitlán.
Una vez que quede instalada así la red meteorológica normal. Las obras de albañilería, herrería y carpintería,
~el Estado, será la !°á~ completa de todas las que se han comprendiendo los departamentos de la escuela de párvu·
instalado en la Repubhca y sus trabajos serán de gran uti- l~s anexa que faltan, probablemente terminarán, total y de·
lid~d para la previsión del tiempo, dato de importancia bi~amente, en el mes de Octubre del año en curso, y en se·
capital para un Estado que, como el de México es esen· ~uida se procederá á la decoración correspondiente. El
import,e _de los trabajos ya ejecutados, hasta el 15 de Fe·
cialmente agrícola.
'
~rero ultimo, asciende á la respetable suma de $178,660.64.
El monumento eril!ido en recordación del señor general
***
En el ramo de comunicaciones, la actividad mostrada du· don José Vicente Villada, en el panteón de Toluca, ha
rante el último semestre es digna de llamar la atención· se quedado ya terminado, con un costo de $7,225.72, y próxi·
hicieron las reparaciones que necesitaron las líneas y a~a- mamente será inaugurado con la solemnidad debida á la
ratos de la red telegráfica y telefónica del Estado, y se pro- memoria de aquel distinguido gobernante.
cu~ó. dotar á las o~cinas co.n los muebles, nuevos aparatos
. En la misma capital se pavimentaron de macadam va•
y uhles que también necesitaron para su servicio.
nos tramos de la avenida Independencia, haciendo un
Se amplió la misma red con las nuevas líneas telefóni- total de tres mil ciento sesenta y siete metros cuadrados;
ca_s de _Toluca á Tlacotepec; de Toluca á Temoaya¡de Villa en la mis~a avenida, en la de Hidalgo y calles del Pensa·
Victoria á San José Allende; se instaló línea directa entre dor Mexicaqo, de Degollado y Fraternidad, se instalaron
Valle de Bravo y Santo Tomás, y se terminó la de Otumba banquetas de losa, con una extensión de mil sesenta me·
á Temascalapa, pasando por Teacalco. Con estos ramales tros cuadrados; cuatrocientos noventa y seis metros cua·
tuvo la red un aumento aproximado de noventa y cinco drados de banquetas de cemento en la referida avenida
kilómetros. Se arregló en toda su extensión la línea tele· Independencia y calles de Allende, Concordia y plaza de
fónica entre Valle de Bravo y San .Tosé Allende, para ob· la Reforma; y también en ésta y an la avenida .To1é Vicea•

711

EL MUNDO ILUSTRADO

CAS~ DEI. SR. GRAL, GOl'IZÁLEZ
EN MÉXICO

ESCALERA Y VESTÍBULO
FACHADA
HALL

.

l
(

te Villada se hicieron banquetas de baldosas de cemento
en tramos que miden trescientos sesenta y cinco metros;
la banqueta de cemento del paseo Colón se prolongó en
una extensión de ciento cinco metros cuadrados, habién·
dose conservado los prados y podado todos los arbustos
de sus jardines, asf como los del Zócalo, Morelos, Za·
ragoza, Licenciado Verdad y de los Hombres Ilustres. Se
hicieron quinientos setenta y cinco metros cuadrados de
nuevos empedrados en las calles de la Industria, de Ola·
guíbel y"de la Cooco1dia; v la atarjea correspoodien!e. en ~a
calle del doctor Antonio Hernández. Para el servicio pu·
blico de agua, se colocaron en diversos puntos seis hi·
drantes, quinientos veinte metros de tubo de fierro en los
cerros de San Miguel y de Coporito para abastecer las al·
cantarillas de aquellos lugares, una toma de incendio en
la avenida Lerdo y esquina del callejón de Llave y una
compuerta de retención en la av~ni~a. de los Consti~uyen·
tes. Próximamente se dará principio á los traba1os del
nuevo mercado.

***
El ramo de Instrucción Pública, importantísimo desde
torlos puntos de vista, ha sido objeto de muy especiales
cuidados de parte del gobierno del señor general González¡
convencido éste de que la instrucción primaria e;; Ja más
importante, porque es la que forma los e~píritus y los _prepara á especulaciones de más alto caracter, y a~ m1~mo
tiempo es la que forma en el pueblo el amor á la ciencia Y
al progreso, gran parte de la cuidadosa atenc~ón ~oncedida á la instrucción pública ha sido para la pnmana.
Se han abierto nuevas escuelas, y las existentes se han
reformado y mejorado para que respondan, de una manera
lo más debida posible, á las exigencias de la pedagogía mo•
derna.
Esto en lo q\lc rupecta á las obra, materiales¡ en la par•

te intelectual se ha trazado un nuevo programa basado en
los últimos adelantos pedagógicos, el cual está llamado á
dar opimos frutos, como los ha dado ya en otras partes del
mundo. En este nuevo programa se ha dado la preferencia
á la enseñanza objetiva, que al mismo tiempo que desarro·
lla los sentimientos, despierta y desarrolla en el niño el
espíritu de observación, absolutamente indispensable en
una vida de estudio.
El gobierno del Estado de México, para proceder pru·
dentemente y evitar hasta donde fuera posible las posibi·
lidades de un fracaso, envió comisionados especiales á las
capitales de Europa y América, donde se han puesto en
práctica los métodos que se trataba de implantar y sobre
los datos de estos comisionados se formó el nuevo progra·
ma. También se enviaron comisionados especiales á la capital de la República para que estudiaran los ramos de labores manuales y gimnasia sueca, y las dos cátedras se es·
tán organizando bajo la dirección de los comisionados.
Para satisfacer las exigencias del nuevo programa, se ha
dotado á las escuelas de nuevos libros y útiles y se hace
todo lo conducente para asegurar su éxito.
Los exámenes efectuados al fin del año escolar que ter·
minó, fueron una muestra de que los procedimientos de
enseñanza que se practican en el Estado son satisfactorios,
y sí se modificó el programa de enseñanza, fué solamente
en la parte en que se le notaron algunas deficiencias, y
además, para ponerlo de acuerdo con el del Distrito Fede·
ral, pues muchos estudiantes que empiezan su carrera en
los colegios y escuelas de Toluca, la continúan en las de
la capital de la República, y se quiso dar á éstos toda clase de facilidades. La medida de aprovechamiento entre los
alumnos examinados fué muy alta y superior á las de años
anteriores.

***

En lo que concierne á la educación secundaria

aupe·

�EL MUNDO ILUSTRADO

712

EL MUNDO ILUSTRADO

Sr. Lic. Manuel Piña y Cuevas

1
Señorita Sahel Rodríguez
Señoritas Ferrat
Señorita Chaix
Señorita Margarita Graft
Señorita Susana Pliego

Sr. Lic. Francisco Javier Gaxiola.-Sr. Di~ui&lt;&gt;do Al
berto González de Salceda.-Sr. Lic. Felipe N.
Villar ellol

713

�:Et MtJNDó IttJS'tRA:t&gt;ó

Sr. Lic. Curlo~:A. Vélez
ríor, también se ha trabajado con actividad· se reformó el
plan de estudios del Instituto Científico ; Literario del
~stado para reducir á_ cinco años la instrucción preparato·
na, que se daba en seis. Para hacer esta reducción en el
tiemp_o, se ha tenido en cuenta: en primer lugar, las grandes ~1ficultades que presentaba el antiguo programa, de·
masiado extenso, y en segundo, la conveniencia de unifor·
mar el plan con el que se sigue en el Distrito Federal· la
reforma está surtiendo sus efectos, sin que se haya s~ntido hasta ahora tropiezo alguno.
La escuela de Jurisprudencia, fundada á mediados del
año de 1907, marcha, _no solamente sin dificultades, sino
con gran provecho¡ m uno solo de los alumnos inscritos
ha abandonado la carrera, y los últimos exámenes demues·
tran gran dedicación y empeño.
Las. escue~as normales .y las de artes y oficios también
han sido obJeto de especial atención, cuyos resultado~ se
palparon en el aprovechamiento mostrado por los educandos durante los últimos exámenes.

*
**

En el ramo de Hacienda, reflejo fiel de la probidad y ha·
bilidad de una administracióo, reina la bonanza absoluta·
para demostrarlo, basta trascribir, como lo hacemos la par'
te del mensaje que á ese ramo se refiere· creemos q~e es la
prueba más elocuente de lo asentado. '
&lt;Mi gobierno ha seguido la misma política hacendaría
que inici_é desde que tuve el honor de ponerme al frente
d~ la administración pú~lica del Estado. A. pesar de las
d1fi~ultades que han surg~do en todos los negocios y de la
c~1sis que ha vemdo sufnendo la República, no hemos te·
mdo un descenso de mucha importancia en los ingresos del
tesoro, como veréis por los datos numéricos que paso á
hacer de vuestro conocimiento.
&lt;A la terminación del primer semestre del ejercicio fis·
cal en curso, la situación económica de la Hacienda Públi·
ca acusó, á favor del Estado, un saldo líquido de$1.431.950.42
cs. c~ntra $ L316 21'8.2 Lcs., á que ascendió en igual período
de ano anterior, aumentando por consiguiente en la canti·
dad de $11?,662.21 cs. no obsta~te la diminución de ing1e·
sos determmada por la reducción en el impuesto sobre
ventas, y la baja considerable del impuesto á extracción de
metales preciosos, el cual, á la terminación del año fiscal
anterior, acusó por menor rendimiento la suma de $80,394.14
centavos.
&lt;El saldo líquido de $1.431,950.42 cs. á que me refiero en
la actualidad sería mayor en la suma de $117,434.15 c;, si

con toda oportunidad se hubieran dado de alta en los bienes del Estado las nuevas construcciones emprendidas en
la capital y en los distritos; mas como la direccióo del ra·
mo se ocupa actualmente de depurar la propiedad raíz de
la Hacienda Pública, ha creído conveniente que se haga
esta concentración hasta encontrar el resultado que se busca, y con él oportunamente daré cuenta.
&lt;De 19 de Julio de 1908, á 31 de Diciembre anterior. los
rendimientos por ingresos propios de carácter propio para
el Estado, llegaron á la cantidad de $772,627 26 cs. contra
$792,954.96 á que ascendieron en igual período anterior, determinando una baja á cargo del presente, de $20,327.70 cs.,
según es de verse en el anexo número 4, en el cual, y por
orden de ramos, se detalla el aumento de $8,905 40 cs. contra $29,233.10 cs. á que montan las diminuciones.
&lt;El propio anexo justifica que este descenso en los ingresos, entre otros ramos, lo han determinado la extracción
de metales preciosos, el impuesto sobre ventas y el de con·
tribución predial, al cual, y en cumplimiento del decreto
número 41 de 2 de Mayo anterior, se le suprimió el im puesto adicional de capital físico. Si en los ramos que se
citan ha habido una diminución de ingresos, en cambio, en
el impuesto de capitación se obtuvo como mayor rendimiento, en el semestre á que me refiero, la cantidad de
$7,110.24 cs., la que unida á $22,593.90 cs. á que ascendió á
su mayor producto al fenecer el último ejercicio económi·
co, hace la cantidad de $29,704.14 cs. con que en año y
medio, y sólo por este impuesto, se han enriquecido los
recursos del Erario.
&lt;Los gas.tos públicos para atender á las necesidades del
Estado, demandaron la inversión de $801,475.70 cs .. contra
$728,782.90 cs., pagados por igual objeto en el mismo semestre del año anterior, determinando á cargo del preseu
te un aumento de $72,692.80 cs., de cuya suma corresponde
como aumento en obras de construcción, la cantidad de
$33,675 28cs., por diferencia que resulta entre $60,682.78 cs.,
gastados por igual cansa en el período anterior, y ....... .
$94 358 06 cs., invertidos en el presente¡ yel resto d~ dicho
aumento, según es de verse en el anexo número 5, se ha in·
vertido en el fomento de la instrucción pública y en el
sostenimiento de las nuevas fuerzas rurales.
&lt;No obstante los crecidos gastos que ha hecho el Estado
para mejorar en lo posible sus servicios públicos le resta
aún una reserva de $285.393.59 cs.. de los cuales s~n de in·
mediata disponibilidad $212.227.70 cs. en numerario y el
resto de $73,125.89 cs. en objetos almacenados p:ira el ser·
vic~o de la i?-strucción pública, en materiales para cons·
truir y en umformes, armamentos y equipo.
&lt;~as reservas en numerario aún fueran mayores; pero
cubiertos en su totalidad los empréstitos al municipio de
El Oro de Hidalgo, en cumplimiento de los decretos respectivos, su cuenta corriente en 31 de Diciembre anterior,

715

EL MtHtOO ILUSt~ADO

lnstitutoCientífico y Literario
DE

TOLUCA

GABINETE DE FÍSICA.-MUSEO DE HISTORI A
NATURAL

causó un saldo á su cargo de $211,528.74 cs.
que unido á $212,267.70 es existentes en metá
lico, haría la suma de $423,796.44 cs., después
de haber reducido los créditcs pasivos del Estado, por diversos acreedores de $42,289.99 cs.
á la de $6,489.01, cuyo saldo no fué cubierto
á la terminación del aemestre, en virtud deque
los diversos acreedores, por este crédito, están
representados por casas extranjeras que no giraron con oportunidad.
&lt;El estado bonancible de la hacienda pú·
blica queda evidentemente demostrado con la
carencia de crédltos pasivos, pues los que que·
dan á su cargo son representados por capitales
de instrucción pública, ya red imidos, y el
resto por títulos que garantizan cumplimiento
de contratos celebrados con el Estado, ó por
pequeños depósitos constituidos por orden ju·
dicial y administrativa.
&lt;Menos sensibles han sido los efectos de las
dificultades económicas del país, por lo que
respecta á los fondos municipales. Su aumento
progresivo obedece, en gran parte, al empeño
que ha tomado el Ejecutivo para perfeccionar
la administ ración, dictando al efect o disposi·
dones encaminadas á extender los impuestos
dentro de los límites que señala. la ley¡ á intro
ducir economías en los gastos de las munici·
palidades; pero siempre sin dejar de atender
ampliamente sus necesidades, ordenando al
mismo tiempo que se visiten las oficinas ren·
tísticas con la frecuencia posible para mante·
ner el orden establecido, instruirá los administradores de manera que cumplan con acierto y
eficacia sus obligaciones, así como para aleccio ·
nar á los em leados d
·

PATIO PRU.CIPAL,-FACHADA,- OUA VISTA DEL PATlO

•

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

716

&lt;El resultado práctico de estos trabajos lo demuestran
claramente los cinco estados que ac.ompaño á. este informe,
marcados c.on los números 6, 7, 8, 9 y 10:
&lt;En resumen, diré que los ingresos obtenidos por im·
puestos municipales, ascienden durante el primer semestre
del año fiscal en curso á la cantidad de $444,874.28 contra
un egreso, por todos los gastos erogados en el sostenimien·
to y progreso de las municipalidades, ~e $399,715.24; que·
dando una existencia líquida en efectivo, para el día 19
de Enero último, de $33,723.53 en las cajas de las administraciones de rentas municipales, y de $288,835.09 depositados en el banco del Estado, cuyas dos últimas cantidades
forman un valor total en efectivo de $322,558.62, ó sea el
mayor con que ha contado hasta hoy el Erario municipal,
no obstante el aumento considerable que ha tenido en sus
egresos.
&lt;Las existencias en caja y los depósitos en el banco, no
han sufrido alteración notable en el transcurso del presen·
te semestre, pues las primeras, hasta el día de ayer, impor·
taron $34,025.02 y los segundos $293,435.09.

*••
Con el sucinto resumen que antecede, acerca de la labor
administrativa del señor general González, creemos haber
probado la justificación del entusiasmo demostrado por el
pueblo del Estado de México por la toma de posesión del
mencionado señor general, para gobernar esa entidad por
otros cuatro años. Sirva ese entusiasmo como premio, y al
mismo tiempo como estímulo para el digno gobernante si
ga, como hasta aquí, dedicando sus energías y actividades
t.n provecho de sus gobernados, quienes han demo~trado
que saben apreciar y comprender lo que vale una vida de
trabajos en su favor.

EL HOMBRt
Si en la gestión administrativa el señor general González ha dado pruebas de ser un gobernante recto y probo;
si ha dedicado sus energías en fa vor de sus gobernados,
no por eso ha descuidado las obligaciones que todo hom·
bre tiene como miembro de la sociedad y como padre de
familia, esposo amante y padre modelo, como fué también
hijo cariñoso, sabe la manera de encontrar tiempo bastante,
en medio de sus arduas tareas gubernativas, para tranzar
los asuntos que se relacionan con sus obligaciones como
ciudadano y como padre.
Dotado de excepcionales dotes como administrador, de
lo que ha dado buena prueba en su gobierno, no sólo ha
conservado la fortuna personal de su padre, sino que la
ha acrecentado gracias á su habilidad financiera y administrativa; sus propiedades urbanas en la capital de la Re·
pública son de las más hermosas y espaciosai,, y buena
prueba de ello es la casa de la calle del Palacio del Poder
Legislativo, antes del Egido, recientemente adquirida
por el señor general González, y de la que darán una idea
las fotografías que de ella publicamos.
La hermosa y rica hacienda de Chapingo, una de las más
grandes de la República, que fué propiedad del señor general don Manuel González, presidente de la República Y
padre del señor don Fernando, acaba de ser adquirida en
absoluta propiedad por el señor gobernador del Estado de
México, adquisición que será de muchas ventajas para la
finca, dado el carácter organizador que caracteriza al señor
general González.
En otra ocasión hemos dicho, y lo repetimos ahora, que
una de las mejores pruebas de tino que puede dar un go-

bernante es la selección de los hombres que le han de auxiliar en su labor, y hay que convenir que en este sentido
el señor general González ha dado una innegable prueba de
sensatez y de buen criterio; para probarlo vamos á dará
nuestros lectores algunos datos acerca de los hombres que
ocupan los lugares prominentes en la administración toluqueña.
El señor licenciado don Francisco Javier Gaxiola, consejero honorario del Estado, es un distinguido jurisconsulto, de amplia ilustración y muy vastos conocimientos,
demo5trados en la práctica de su profesión; es diputado al
congreso local. director de la Beneficencia Pública en el
Estado, director de la Gaceta Oficial del gobierno y abogado consultor de las pri11cipAles negociaciones del Estado,
las que han reconocido su habilidad como jurisperito.
Desempeña los ant..riores cargos con gran acierto y en todos ellos se ha hecho digno de elogio y consideración.
El licenciado don Manuel Piña y Cuevas es uno de los
más ilustrados miembros de la legislatura local; abogado
consultor y apoderado del Banco Nacional de México, de
la compañía mexicana de luz y potencia eléctrica y de muchas de las más importantes negociaciones del Estado de
México, su ilustración y la rectitud de su criterio han sido
poderosos factores en la cáma1a de los representantes del
Estado para el progreso y adelanto de éste.
El señor diputado don Alberto González Salceda es actualmente presidente de la le~islatura local, y como tal
tomó la protesta de ley al señor gobernador; es un rico ha·
cendado y con sus dotes de dirección ha encauzado, con
gran acierto, las discusiones suscitadas en el seno de la
cámara.
Para terminar esta reseña, mencionaremos los nombres
de los señores licenciados don Carlos A. Vélez, presidente
del ayuntamiento de la capital; don Felipe N. Villarello,
presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y
director de la Escuela de Jurisprudencia; don Carlos Cas·
tillo, secretario general de gobierno, y don Jacinto Barrera;
el mejor elogio que se puede hacer de estos caballeros, y
es muy alto, es el haber contribuido, de una manera muy
eficaz, á la gran obra llevada á cabo por el señor general
González; cuando se recuerde el nombre de este gobernan·
te, con gratitud, como se recordará siempre, no podrán, los
que tal hagan, dejar de recordar al mismo tiempo, con el
mismo sentimiento de gratitud, los nombres de sus colabo·
radores en la gran obra de engrandecimiento del Estado de
México.

•*•
Al hablar de las fiestas de toma de posesión del señor
general González, nos hemos ocupado casi exclusivamente
del elemento oficial y de su importancia desde el punto
de vista político; pero hubo otro elemento que tomó parte
en ellas y que es tan importante como el político: nos re·
ferímos al elemento social; en medio de los caballeros, míem·
bros prominentes de la administración pública, estaban las
damas, dignas representantes del sexo bello de Toluca, guíe·
nes, al mismo tiempo que daban mayor realce á las festivi·
dades, parecían simbolizar el hecho de que la labor del gobernante recto y sabio t iene una influencia decisiva sob~e
el hogar y la famílía, y que ésta lo reconoce así y le man1·
fiesta cou su presencia en actos de la importancia del que
nos ocupa.
Dedicamos á las distinguidas cuanto bellas damas de To·
luca una plana de este número, como homenaje á su belleza y distinción, así como á los sentimientos cívicos que
demostraron con su presencia en la ceremonia de toma de
posesión del gobernante r eelecto.

717

EL MUNDO I LUSTRADO

magnates y mansiones devotas, h:illábase aquella Hospedería de los Cartujos, á que bastó para dar renombre
perdurable la imagen de san Bruno, en que el escultor Pereira
había confirmado, con el arte de sus manos, la ejecutoria de
su fama.
En aquella calle de c:.isas de primates, y de las cuales hoy
sólo se conservan la que pasó de vivienda de noble á Fonda
de las Diligencias peninsulares, y hoy alberga al Círculo de
Bellas Artes, y la que contigua á las Calatravas y esquina á
la que se llamaba calle Ancha de los Peligros, era entonces
de los condes de Villarreal, .alzábase en e!-e año ya dicho,
de los comienzos del reinado de don Felipe IV, la que servía
de digno alojamiento á los embajadores de las graciosas ma·
jestades inglesas. Casa que un siglo después de esta épnca ,
de que traemos mención y remembranza, quiso ser utilizada
como refugio por el duque de Riperdá, que el r6 de Mayo de
r726 buscó en ella el a~ilo del. pabelló,n inglés, sin que el em·
bajador Stanhope pudiera evitar el d1a 25 que las turbas alla·
nasen las habitaciones del representante británico, y sacasen
violentamente al pintoresco y extraordinario personaje, que
acababa de ser ministro universal del rey de España. Pero
en aquellos días de 1623, la embajada de Inglaterra tenía,
:idemás desu representación diplomática , otra especial y par·
ticularísima, de embajada de amor. El ilelegado Dicby traía
á tierra de esp:iííoles una cordial misión que le encargó su soberano. Tratábase de concertar con la excelsitud del seííor rey
don Felipe III la boda de su hija la infanta doíía Mnrla con
el príncipe de Gales, aquel que luego habh de ser el Carlos J,
cte tan trágica historia.
Era ya rey de las Españas el hermano de la presunta novia ,
v las negociaciones matrimoniales andaban
fatigtlsas y lentas. El embajador Dicby ocupábase más en holgar divertido en aquella
corte de placeres , que en acelerar el despacho
de su amoroso cometido, y en tanto allá en
Londres, el príncipe, y acá en Madrid la intan ta, sujetos sus intentos á los intentos de
bs dos coronas, desesperaban esperando.
Cierto día, er:a en la mañana del 7 de Marzo
del año ya citado, el enviado inglés rep0•
saba en la quietud de su aposento los blandos pla,ce~e~ de la noche. Un criado vino de
pronto a ~1s1parle.-¿Qué acontece?- demandó con cierto sobresalto el embajador. Tratábase de dos ~aballe.ros i~gleses que le reclamaban con cierto 1mpeno y gran urgencia .
- ?on dos embozados, señor- aííadía el dome_stlc?, Y el re~resen tante del monarca de
Bntan.1a solo pod1a sa_ber Que los misteriosos
&lt;
encub1~~t~s le, requenan con una priesa tal,
/ .,..,
'_: .··.·¡·¡
que, dmg1da a su persona, era de una ejem·
,·,~ j!
piar y considerable imJ?ertinencia.
/·/
. Abierto el portón, ~nu_nfaba en e! a~plísimo zaguán el má,,. " ¡ / · - ¿,,·.
11:!Co sol, de u,n b.uen rnv1erno madnleno: Un sol que aquel
' ~;.(
d1a hacia mas Jocun~a Yalegre la pnmav!'ra que Jlegabn.
-¡,E~ for~oso que ba¡~?- preguntó por ve~ ultima el enviado.
- As1 lo dJCen los rec1en llegados.-Y ¿que quieren?
- ¡Pos~~a!-dijc ~ntonces uno de los viajeros embozados.
- Habe1s confundido esta casa con la próxima hostería
¿Quién sois'l - decíales e.l, e_mbajador cuando enmudeció d~
Angosta partía de la Puerta del Sol, y llegando á la altura s?rpma, de yespeto y de Jub1!0, al ver desembozarse simuldel convento de las Vallecas, se dilataba como el cauce de u~ taneamente a los :los nersona¡es.
- «¡The prince of Wales !&gt;
anchuroso y formidable rlo, hasta las frondas gratas Y apac1·
En un ra~go de castiza Y bellísima poesía, el príncipe de
bles del prado de ~an ~uan, que fué á un tiempo P~rnaso Y .
plaza de Citeres, a la linde de aquella huerta peregnna . que Gales renresen taba una escena de comedia española digna de
tomaba su nombre de Juan Fernández, el opulento regidor. los españoles ingenios de aquel tiempo. Dejando at(ás su séLa calle que al ser abierta fué llamada de los Olivare~, ma- quito, rico y numeroso como cumplía á persona de tal iina.je
nifestaba entonces una varia frecuencia de nobles y p1ado?os quiso llamar, á modo de ur. ~idalgo andariego, á la primer~
e iificios. Allí los comendadores de Calatrava! que hab_1. n puerta que llamaba en Mad~1l Aquel hidal¡1;0 inglés tenía en
abandonado su antigua residencia de AlmonacJd de Zunta. el embozado oue le a~ompanaba un alto y dignísimo escudeAllí los carmelitas descalzos de San Hermeneg1IJ0, en cuyo ro. El duque de Ruck1~gham, que. del amor á esta tierra, había
recinto conventual se hallaba la capilla de S:1nta Teresa, que d~ pasar al amor esp,anol de la re1~a de Frnncia, Ana de Ausno hacía mucho recibiera deposita Jo el c.1dáver desu funjaJnr tna, hermana tnmb1en de do n Felipe IV . Menos feliz que él
don Rodrigo Calderón, mientras se le dab.1 trislado i!! c •n- !-Upríncipe no llegó á ser cufiado del rey poeta. La infant;
vento de Portaceli, de Valladolid. Alli también, i·i,n_to a la ca· doña María, cuya imagen ha hecho imoerecedera la mann de
lle de los Siete Jardines, que luego se llamó del 1urc_o, las Velásquez, casóse luego con el rey de los romanos, den Ferbaronesas de doña Beatriz de Silveira. Y entre palacios de nando.

Tenía la calle de Alcalá, en el siglo XVII, la misma forma y
contextura que al cabo de tres siglos os~enta. La mag.na Y
hermosísima vía que hace cien años diputaba la mariscala
Junot, duquesa de Abrantes, por una de las m}s bellas ~ espléndidas de Europa, era la misma que en el ano de gracia de
r623 escogían para su aposentami_ento y m_orada }os pr?ceres
que, como embajadores de sus remos, enviaban a la maJe.stad
de los césares españoles, para muestra de su amor y testJmo·
nio de la alteza de su poder, los más altos monarcas de otras
tierras.

- #

/.
/

�718

EL MUNDO ILUSTRADO

Dicby tornó á su patria. Menos fortuna que él tuvo también Antonio Ascham, embajador de Cronwel, con otra visita de ingleses en el zaguán de su casa, donde hoy se alza el
oratorio del Caballero de Gracia. Cinco católi:os jacobistas,
Sten, Holral, Perchar, Lepart y Armes, le asesinaron el dia
de Pascua, 6 de Mayo de 1650, para vengar la muerte de
aquel egregio compatriota que habíase llegado veintisiete años
antes á otro umbral madrileño, envuelto en española capa y
tocado con el chambergo de los hidalgos á pedir posada, llevando por compañia de su persona á escudero de semejante
alcurnia, que sólo podía serlo de altísimos monarcas.

..

PEDRO DE RÉPIDE.

METROPOLITANAS
LOS LIBROS VIEJOS
Entre el gris de los troncos y el oro pálido de la viejas
hojas, empieza á sonreir el verde, el verde tierno, casi blan·
co, de los comienzos de primavera. Son hojas pequeñitas
que en vaporosos penachos se mueven al soplo del aire
matinal, acariciador y juguetón; follajes nuevos, lúcidos,
que impregnan la atmósfera de un olor de frescura, de gra·
ta frescura que, haciéndose sentir á la par que el sol, halaga y acaricia.
Ha desaparecido la tristeza invernal. De aquellos copu·
dos árboles que ostentaban sequedad de esqueletos, angulosidades macabras, retorcidas desnudeces sólo imaginadas
por la mente de un dibujante saturado de ajenjo, nada
resta. Los árboles escuetos, los árboles desnudos, los angulosos árboles que tenían mucho de fantásticos, trocáronse
en otros frondosos y bellos. Tras del ámbar de los follajes
quemados.por el sol y descoloridos por el tiempo, surgió
el verde de la estación deseada. Una vestidura principesca
comienza á cubrirles; escúchase el estallido de los nuevos
brotes; la savia corre ansiosa bajo la ruda corteza; los pája·
ros, pilluelos alegres, granujas del aire, tornan á formar sus
nidos entre las hojas, y mil gorjeos regocijados, cascabe·
leantes, llenan el ambiente de vida, porque vida es movi·
miento y armonía, y bajo el infinito piélago azul, las copas
se destacan majestuosas, como desafiando al invierno que
se va con las últimas nieblas.
Gorgoritean las fuentes. El agua, al caer de los surtido·
res á los tazones de hierro, tiene también una cadencia que
se asemeja á la risa. El agua ríe, ríe, al modo de una chi·
quilla loca, y hasta parece que al descender sobre la hier·
ba, brotando de la manga que el jardinero agita, en cabe·
llera líquida, en amplia cabellera que se desmadeja sobre
la tersa superficie de esmeralda, tiene irisaciones de oro.
No es el agua de las fontanas arcaicas, el agua silenciosa
que musita extrañas plegarias¡ no es el aJ!ua bravía de los
torrentes que ~e despeña y muge¡ no es, siquiera, el agua
de las pueblerinas fuentes que cubre de perlas el fino vello
de los brazos morenos que se hunden en el cántaro: es el
agua aristocrática, el .a(ua risueña de los jardines, que tie·
ne coqueterías de damisela y arrullos de cortesana ....
Y con el susurro de las hojas, y la rítmica canción del
a~ua, encauto del oído que pasa, a, monízase el color de las
llores. Es en torno á los prados, es en medio de los prados
donde los ro~ales, las violetas. las malvas y la~ yedras ha·
cen gala aquéllas de lo multicolor de sus tintes, éstas de
su agilidad para trepará los troncos, abrazándoles, estre·
cháodoles con expresivos abrazos de juventud. Y en la
sombra. en la discreta sombra del follaje. se entrevé á veces el perfil de una estatua, de una estatuilla barroca, si se
quiere, pero que da átales rincones un no sé qué de agra·
dable encanto, derramando sobre el jardín aromas de le·
yen da.
Es la primavera, sí, la moza fecunda, la linda moza de
labios rojos, de naricillas que tiemblan de voluptuosidad,
de amplias caderas y rústicos brazos, que sonríe bajo el sol,
bajo la lluvia de sol que todo lo envuelve, que todo lo invade, que penetra en luminosas estrías hasta los rinconci·
llos donde se esconden las estatuas, y, en su avance, parece
también animar de nueva vida, de juventud nueva, los muros mohosos de la catedral cercana que se yergue, como un
viejo y buen abuelo que despertara de su sueño de siglos.
¡Singular contraste de la agitación y de la calma; de la
eterna renovación y de la inmovilidad eternal Yo que he
paseado por estas callecíllas olorosas á_céspe(fresco, bajo

el toldo primaveral, miro el antiguo monumento, con sus
altas torres, con la encajillería suntuosa de sus pórticos
con sus filigranas platerescas. En el atrio, tras de la rejaco:
mida por el orín, la hierba parásita crece. Experiméntase
alli la sensación del silencio, de un silencio trémulo, turbado por el zumbido de abejas de la existencia de México,
que se adivina más allá del arbolado. Y sensación tal es
acrecentada por la casi completa soledad. De vez en cuando, es un canónigo que pasa, un buen señor de andar lento
y prominente abdomen, que va sorbiendo aire, el delicioso
aire matinal, á plenos pulmone~, luego de decir su misa;
dos ó tres viejas enlutadas que se detienen, que murmuran,
que curiosean en derredor con gesto de misterio, y desapa·
recen al fin tras de la enorme puerta de uno de los costados
del templo, por la cual se escapan efluvios penetrantes de
incienso presto desvanecidos por obra y gracia de las flores¡ es, en suma, el sacristán, uno de esos tipos anodinos,
neutros, de entornados párpados y amarillento cutis, que
viste un saco raído, el cual apenas disimula las protnbe·
rancias posteriores ....
Y entretenido estoy en contemplar tales vejeces, cuando
escucho una voz á mis espaldas, á tiempo que una garra,
más bien que mano, se posa en mi hombro:
-¿Qué haces por aquí, hombre?
-Mirar .... ¿Y tú?
-Yo, á mi negocio .... l,Quieres acompañarme?
El &lt;negocio&gt; de este chico que se dice escritor, aunque
de él nada hayan leíd0 las presentes generaciones, ni se
tenga memoria de que sus pecadoras manos cogieran jamás
la pluma, es la compra de libros. Tiene la pasión de los li·
bros, mas no de los libros nuevos, flamantes, sino de los
libros viejos, de cantos amarillentos, de hojas ajadas, que
pertenecieron á mil lectores anónimos.
Y los dos nos encaminamos allá.
A la sombra de la catedral y al amor del jardín ahora en
primavera, perdura, en nn ambiente de tradición, este
amontonamiento de alacenas negruzcas, en las cuales, bajo
el techado de zinc que á todas las cubre, dormitan los li·
bros viejos.
Se les ve alineados en las tablas, con singular orden¡ se
les ve en pirámides, sin concierto, ó extendidos sobre las
mesas, mostrando los unos sus tejuelos lucientes, con letras
de oro¡ doloridos los otros con sus pastas n.anoseadas, mi·
serables, sin brillo. Son los infolios que durante siglos ya·
cieron en la penumbra de los conventos¡ los libros de de·
voción que pasaron por las pálidas, por lu transparentes
manos de una virgen¡ los versos de desconocido poeta que,
no encontrando acomodo en domicilio privado alguno, fue·
ron á parar allf, á semejanza de las meretrices que todos
hurgan, y exaroinan, y valúan; 6 las novelas, 6 los volúme·
nes que por su hondura se llaman pozos de ciencia ... , . .
¡Tantos y tantos viejos libros que fueron un día íntimos
confidentes de ignotas almas¡ que se perfumaron quizá en
el mueblecillo de alguna dama¡ que hicieron llorar, qnehi·
cieron sufrir, que disiparon la melancolía de las horas tris·
tes, ó infundieron amor á los fatigados ánimos; humildes
peregrinos que, en el naufr·.igio de la vida, tocaron por fin
la arcana costa, para continuar su existencia errante!
¡Oh, la trhtua de los libros vi1jos!
Tú, lindo librito de ~ubierta azul, dime, ¿dónde está la
ml'za que te leyó, aquella á quien descubriste misterios de
escondida pa~ión, deslumbrándola? ¡,Y tú, de viejo perga·
gamino vestido, cuéntame qué fué de aquel fraile, gran
sabedor en materia teológica, que tanto pensara revolvien·
do tus páginas? Y tú, y tú, y todos, decidme, ;.por qué es·
táis aquí, por qué habéis venido á parar en manos de _este
mercader que os considera como ~imples cosas que sois. Y
que no os quiere, y que no vislumbra el alma tierna, el al·
ma dulce, 6 nebulosa, ó satánica que lleváis dentro?
.
Tiempo pasará. Nuevas hojas vendrán á ataviar de pn·
mavera el jardín cercano; el agua seguirá cantando en los
tazones de las fuentes¡ los pájaros formarán nuevos nido~,
y bajo las bóvedas de la catedral resonarán nuevos cánh·
cos. Sólo vosotros no moriréis, y otros seguirán á vosotros
en la peregrinación errante, ó quedarán olvidados en las
polvosas alacenas, ¡oh pobres, dolientes libros viejos!..····
CARLOS GONZÁLEZ PERA

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

7.2:l

EL MUNDO ILUSTRADO

PRGMI08 AL BATALLON Dt Zf\PADORt8

j¡

LA VESTAL
París acaba de asistirá la &lt;reprise» de una gran obra que
fné escrita para los franceses, y que éstos habían abandonado en el polvo de los archivos por más de un siglo.
&lt;La Vestal» de Spontini, una de las más gloriosas páginas de la historia del teatro nacional de la &lt;Opera», de París, ha sido vuelta á la escena por la compañía del de la
cScala», de Milán, durante una gran &lt;soirée» de gala á be·
neficio de las víctimas de los terremotos de Messina.
El éxito con que fué recibida, hace un siglo, la ob1a
maestra de Spontini, le esperaba á su regreso á la escena, y
fué tanto más ruidoso, cuanto que la presentación de la
obra fué hecha de una manera á la que están poco acostumbrados los públicos franceses, con un nimio cuidado y
con una meticulosa propiedad aun en los mínimos detalles.
Cuando se habló á Riccordi acerca de esta resurrección,
diio: &lt;La elección ha sido intencional. Es una vuelta al
pasado, al tiempo en que Francia é Italia tenían una sola
alma, la que acaban de encontrar de nuevo. Esta resurrec
ción, después de un siglo, tiene, además, ~t~a importancia:
ha servido para dar una muestra ele la mus1ca que se gustaba entonces y que es más &lt;moderna» que mucha otra escrita después de ella&gt;.

•••
El argumento de &lt;La Vestal&gt; es un precioso cuento de
dioses y hadas que nos han venido ya de París en películas de cinematógrafo:
Licinio parte á la guerra, y"antes de partir, recibe de Julia
los más ardieutes juramentos de amor, los que e~pera ver
realizados á rn regreso, después de haber conquistado glo·
ria y renombre en los campos de bat;illa.
Al levantarse el telón, en el primer acto. aparece el foro
romano alumbrado por la luz del día naciente; cerca del
templo de Vesta, Licinio se lamenta de su suerte y se deshace en quejas que, en vano, intenta calmar su amigo Cinna.
El héroe ha regresado de la ¡!uerra trayendo gloria y renombre y habiendo salvado el honor de su patria, y ese
mismo clía va á recibir, con toda soli!mnidad, los honores
del triunfo; pero la vestal, encarl!ada de colocar sobre su
frente la corona de laurel, es Julia, la misma que antes de
su partida le había jurado amor eterno.
Par un rere expiran! aux :1utels enchainée
Julia de l'amour a trahi les serments.
Las súplicas de su padre moribundo han hecho á Julia
abrazar la carrera sacerdotal y traicionar sus juramentos
de amor· Licinio no sueña más que en arrancarla del altar
á la fue;za; pero esto es insensato, porque la sacerdotisa
que falte á sus votos está condenada á una muerte ignominiosa y terrible.
Mientras tanto, llegan las vestales con la !(ran sacerdotisa á la cabeza, y, entre ellas, viene Julia, quien apenas puede tenerse en pie agobiada por el dolor¡ tras de las vesta
les vienen lo~ gnerreros y toda la multitud del pueblo, que
viene á celebrar la victoria y á festejar los hechos gnerre
ros de Licinio. Este no tiene ojos más que para mirar á
Julia1 y en el momento en que ésta ciñe á sus sienes la corona de laurel, Je anuncia que, en la noche. irá á verla al
l'ie mismo del altar,

4

•

En el segundo acto aparece el temido templo de Vesta,
en el que arde el sagrado fuego, símbolo de la buena suerte
de Roma y de los romanos.
La gran sacerdotisa se retira dejando de guardia á Julia
por toda la noche, y ésta, luego que se ve sola, empieza á
vacilar entre el deber y el amor, hasta que al fin vence es·
te último, y el glorioso guerrero penetra al templo á con.
versar con su amada.
Los amantes, arrobados y embriagados por el amor y por
la misma solemnidad del riesgo en que se hallan, no se
dan cuenta de que el fue~o sagrado se ha extinguido, y no
vuelven de su éxtasis sino al oir los gritos de la multitud
que, apiñada á la puerta del templo, proclama el horrible
sacrilegio. Cinna se lleva á su amigo, á quien Julia acon
seja la fuga .... El gran sacerdote pronuncia el anatema
sobre la vestal infiel y arroja sobre sus hombros el velo negro de las condenadas á muerte.

•*•
Al empezar el tercer acto se presenta. á la vista del pú·
blico, la tumba en que Julia debe ser enterrada viva.
Licinio ha contado con sus tropas para libertarla; pero éstas, pooeídas del terror religioso, se niegan á dar su ayuda
al atentado que consideran como sacrílego¡ entonces él decide acusarse de su falta y morir si es necesario, tratando
de arrancar, de entre las manos de sus verdugos á la her·
mosa Julia.
'
Aparece el cortejo fúnebre; Julia se despide de sus her·
manas y de las vestales, y Licinio, á la cabeza de los pocos
que le han querido ayudar en su tarea, se lanza en contra
de los que conducen á Julia á la muerte.
Repentinamente el cielo ~e obscurece; las tinieblas lle
nan la escena, y de entre ellas surge el rayo, que arranca
de los hombros de la culpable el velo negro los lleva sobre
el altar y enciende de nuevo el fuego sagr~do. Por la in·
tervención del cielo mismo Julia se ha salvado¡ el gran
sacerdote lo declara así y la devuelve á los brazos de Lici·
nio en medio de las aclamaciones de la multitud.

**•
Como, se ve, el argumento no puede ser más sencillo; co·
mo dec1amos antes, es un cuento de hadas y de dioses sin
ningún fondo de intrigas ni de complicaciones¡ pero la obra
es una joya de técnica teatral y musical; la mayoría de las
escenas son conmovedoras¡ los conjuntos escénicos son am •
plios; los recitados que ligan los trozos musicales son firmes, y la música, aunque un poco convencional, da un gran
relieve á las situaciones patéticas en que abunda la obra;
las situaciones y ios caracteres de los personajes están en
un perfecto acuerdo, y estas cualidades son de las que hacen perd11rables á las obras.
En cuanto á la mise·en-scene de la reprise, ya dijimos
que dejó encantados á los parisienses; es la primera vez
que el escenario de la &lt;Sea la&gt; se traslada á París con sus de·
coraciones, con sus maquinistas, comparsas y tramoyistas,
y sobre todo, con un cuerpo de baile como pocas veces se
ha visto en un foro francés, y este acontecimiento reveló á
muchos franceses algo que i¡(noraban ó no creían: la superioridad de los escenarios italianos, cuidados hasta la ni miedad, sobre los franceses, en los que reina el más liberal
de los convencionalismos.

Plataforma oficial.-EI lice11ciado l1po11te prommcim:do el ¿iscur:o oficitrl.-Los j;re11;iados

�EL MUNDO ILUSTIRADO

UN CUENTO
Que puede ser un dato para la
psicología del amor.
Yo quisiera ,estar dotado de autoridad y fuerza de sugestión suficientes, para deshacer el error en que incurren los
que sostienen, acaso sin haberse expuesto á la experiencia, acaso sin creer en lo que dicen, que sólo existe un amor ó que
no se ama sino una sola vez.
Si tú, lector, te ,pagas de citas, de Aristóteles á SchopenhauGr,
tengo á tu disposición un buen número de ellas; pero si haGes caso de mi palabra honrada, retrocede en tu propia vida,
fíjate en la del vecino, y al cabo llegarás al convencimiento
de que eso de que ",en la vida sólo se quiere de veras una
vez," es una de tantas tonterías, uno de esos valores negativos
que circulan por el mundo y al cual no todos se sienten con
fuerzas para atacar de frente, sin duda porque piensan que
"del dicho al hecho hay mucho trecho" y que "una cosa es
predicar y otra dar trigo."
Si alguna duda me cupiera, que no me cabe, respecto á la
fut!lidad de semejante herejía sentimental, yo conozco la histona de un amador, cuya vida pintoresca y magnífica se ha
deslizado por todas las tierras y en un constante amor, -siempre intenso, pero enderezado á muy diversas mujeres.
Ya te oigo, lectora, hacer tu comentario. Para ti se trata de
un hombre versátil, traidor, infiel, inconstante; y eres capaz
de tomarme ojeriza si yo te afirmo que no he conocido un hombre más constante, honrado, fiel é inmutable .... á sus principios y al amor.
!El amador de mi cuento, el que á ti, ingenua lectora, si
eres ingenua, te parecerá un monstruo, sólo se diferenciaba
de la mayoría de los hombres por su sinceridad, y te equi vacarás si lo incluyes entre la raza de los Tenorios. No, no era
su afán la conquista de la mujer por el solo placer de la conquista, y ni á una sola hizo suya, sin contar las otras muchas
que jamás le pertenecieron, por la que no sintiera furioso y
loco amor.
¿ Quieres tú, para convencerte de ello, oir de sus propios labios la historia del último idilio que yo le conozco? Pues
figúrate estarle oyendo, porque estas misma que yo aquí escribo son sus propias palabras, y para llevar la fidelidad hasta el extremo, no perdono ni aun las filosofías con que suele
esmaltar sus discursos.
-Tú ya conoces mi vida-empezó diciendo.- No ignoras
ninguno de zquellos episodios que, acaso por su fondo sentimental, lejos de ser fuentes de delicias para mi carne, acabaron en horribles tragedias para mi corazón .... Ya todo parecía terminado ....
Camino andando, desde las alturas de fa pendiente de la
vida, en aquel mismo punto en que la juventud acaba, al volv:er hacia atrás la vista, pareció como si el primer soplo de aire libre inundara mi pecho, y dando por bien andado lo que
detrás dejaba, inicié el descenso hacia la vejez, buscando
aquel "más allá del amor" que es, para todo -el que ha amado mucho y, por fo tanto, ha sufrido mucho, el último estímulo de la vida.
¿ ·Pero es que en realidad existe tal estímulo? ¿ Hay para
el hombre, en verdad, un "más allá del amor?"
No tuve tiempo de llegar á averiguarlo y casi estoy inclinado á dudar de su existencia, en lo que á mí se refiere
cuando menos ....
Pero sigue oyendo:
Tú no has estado en Caracas y lo siento por ti. ,No temas,
no voy á hacerte la descripción baedekeriana de la ciudad,
ni siquiera aprovecharé la ocasión para corresponder á las
mil atenciones que allí, como español, he recibido, llamando
cortés y hospitalario al pueblo caraqueño, pues que el paisaje
es admirable y el paisanaje amabilísimo, lo saben, por la
fama, cuantos de Venezuela han oído hablar, porque no es
posible hablar de esa tierra sin encomio. Te diría ....
!P.ero no, no es de la tierra lo que tengo que referirte, sino

de una venezolana, la que es, precisamente, la protagonista
de esta historia, á quien yo oonocí un día estando en las Gradillas, por donde ella pasaba en compañía de la que más
tarde supe que era una cuñada ,suya.
No podría explicarte la impresión que aquella mujer me
produjo, ni encontraría palabras con que pudiera significar toda la fascinación que de aquellos ojos, que me miraron con
cierta insistencia, se desprendía.
¿ Es acaso porque se trata de una mujer realmente hermosa? ¿ Es que la cristalización, que decía .Sténdhal, me vela
~us imperfecciones?
Tal vez .... lo ignoro.
Ello es que si he de decirte lo que tengo por verdad, pocas
veces he visto reunido, en un cuerpo de mujer, el número de
encantos que de Carmen hacían, porque Carmen se llamaba,
la idealización de la ,belleza femenina; de esa belleza graciosa
que en cualquier actitud en que la figura se halle, cuando reposa como cuando se mueve, diríase que cada una de las for·nas se manifiesta en su particularidad más airosa y al realzar su peculiar encanto, realza el conjunto y da vida á la total armonía.
Añade á su belleza física los atractivos de una inteligencia
despierta y cultivada; imagínatela ingenua y llena de malicia
á un mismo tiempo, con perversida·des infantiles y ternuras
maternales, y no pienses en acto ni en palabra suyos en que no
reflejara esa delicadeza y ese donaire que es el mayor prestigio femenino.
Ante ella, como por arte de encantamiento, me sentí descargado del peso de los años, y de la mayor pesadumbre que
sobre mi corazón habían dejado tantas decepciones; y con la
vehemencia del que, en la primera juventud, se lanza á la
primera aventura, consagré á esa mujer mi último amor.
¡Y qué amor!
•En él se había detenido mi vida; y desde el primer beso,
que fué en los ojos, hasta el postrero, que fué en la boca, en
aquella larga serie de días, que fué una larga serie de besos,
yo no podría darte idea de felicidad mayor. . . . que, por ser
tan grande, no podía ser duradera.
,Si el hombre pudiera detener la marcha de los acontecimientos en la vida, yo no me perdonaría no haberlo intentado ; pero esa misma vida que, en sus vaivenes, nos une y nos desune,
me aproximó á esa mujer para luego separarme, sin pensar
que, al divorciar mi alma de la suya, causaba mi desesperación, como antes no había pensado en todas las dul:z.uras que,
al acercarme á ella, había de procurarme; que, á la postre,
como toda fuerza ciega, obra en virtud de impulsos que no
pueden regir nuestros deseos..... "
Y como quedara en silencio, rompíle yo al cabo para preguntarle:
-Luego tú, á esa mujer, ¿ es á la que más has amado?
-No, ¿ por qué ?-me contestó.- A esa la he amado y ~a
amo con igual amor que á todas las otras, porque no hay mas
que una forma de amar cuando se ama sinceramente, como
yo siempre lo he hecho, en éste como en todos los casos: A~~ra,
lo que sí te juro en verdad es que por ella, por rn1 d.1v~na
Carmen, yo hubiera sacrificado, si otro amor me tiene m1 smo
destinado; que sus labios de rosa me habrían bastado para
saciar mi sed tle besos y que su pecho, lleno de ternura y lleno de belleza, habría sido el más dulce refugio para reposar
en él una cabeza que ya encanece ....
J&gt;ero ....
,Este pero yo ya sabía en él lo que significaba, y el resto
de su pensamiento lo adiviné.
¿ Acaso no lo adivinas tú también, lectora?
¿ Y cuando yo te cuente que aquella vida detenida en aquel
amor, prosigue su camino para detenerse de nuevo, cuando
las circunstancias lo quieran, pensarás aún que se trata de un
hombre sin corazón?
No, no pienses eso; piensa, por el contrario, que lo tiene ,Y
muy grande; pero que se horroriza del 'Vacío. y así pensaras
lo justo.
T0'.\1AS ÜRTS-RAMOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

725

EL MUNDO ILUSTRADO

LA FLOR DE MEXICO

LABORES FEMENILES
La fantasía se vuelve loca y no sabe qué novedades inventar en cuestión de bordados y randas para ador nar las servilletas de té. Los modelos
que presentamos hoy de _estas servilletas, están t omados directamente
por nuestros d ibujantes de unas exquisitas ser villetas que_ lla_maron ?'ucho la atención de los invitados a un
t é elegante verificado hace pocos días
en una hermosa residencia. Damos
el d ibujo de los bordados, separadamente, para que nuestras lectoras

Casa matriz
No es ésta la primera vez, y seguramente no será h última, que nos ocupemos de la casa cuyo nombre encabeza estas
líneas. Los señores Torrallardona hermanos se distinguen, tanto por su fabricación exquisita de los productos de su ramo:
pastelería y dulcería, como por sus sentimientos de altruismo.
De un:i y otra cosa han &lt;lado muestra con su obsequio á la
junta de Covadonga; contribuyeron con todos los c!,uJces y
pasteles que se consumieron durante la fiesta infantil.
Los dulces y los pasteles obsequiados rnn de la mif.na clase
de los que ofrecen los señores Torrallardona al públko en sus
expendios de la esquina de las calles de las Damas y Zuleta,

servilletas d ebe ser la conocida con e1
nombre de granité, y el bordado debe
hacerse ya con hilaza blanca lustrosa,
ó ya con sedas lavables, que tengan
colores muy pálidos y discretos; la
combinación del rosa y el verd e se ve
muy bien. Lo dejamos al gusto de
nuestras lectoras.

Surnrsal
y de la calle de San Juan &lt;le Letrán, de los que public:imos
fotografías acompañando estas líneas.
En los dos expendios, aparte de expender los exquisitos
pasteles y dulces de su fabricación, se sirven meriendas, almuerzos y platillos varios á todas horas del día, por atentas
señoritas; platillos que son preparados por hábiles y expertos
cocineros.

•

Invitamos á nuestros lectores á VISltar las casas del señor
Torrallardona, con la seguridad &lt;le que queda rán plenamente
satisfechos de ellas.

Un Español Laborioso
•Mucho nos complace consignar en nuestras páginas, hechos
dignos de elogio, y, sin duda, lo es la constancia y laboriosidad.
Gracias á esas virtudes ha triunfado, en la lucha por la
vida, el señor don José .Sotres !Posada, prooietario d; la tienda
y cantina "El Puerto de Cádiz.'' situada en la esquina 'de las
calles segunda de Revillagigedo y cuarta de Nuevo México,
de la cual tomamos las fotografías que acompañan estas líneas.

..

En el Parque Español

Estos portarretratos, que forman
tan bonito adorno entre los muchos
objetos de colgar que las_ dam~s
acostumbran poner en los nnconc1llos de sus alcobas, se hace de la man era siguiente: Córtese u1:1- trozo de
cartón, que sea más largo que ancho,
teniendo cuidado de qu e guarden sus
medidas la debida proporción.~Este

,

puedan hacerse cargo del detalle. ~1
procedimiento es fácil Y muy conocido de las señoras, pues es solamente
una combinación de ojillos con bordados al realce.
La orilla de las dos servilletas va
bordada al punto de ojal; esto con el
objeto de que no se d esfleque la te~~·
Mientras más grandes sean los o¡1llos la servilleta resultará más vis-

, ,'

'

tosa.
Para las hojas y las guirnaldas que
van bordadas al realce, recomendamos
que se ponga una alma de cordon cillo bien grueso. La tela para estas

,/

Tienda y cantina "El Puerto de Cddiz"

PORTARRETRATOS

''

cartón servir(;para sostener las dos
fotografías, las cuales se asegurarán
sobre él por medio de fuertes puntadas con un h ilo bastante grueso. Una
vez bien acondicionadas las fotografías, procédase á confeccionar los
marcos, qu e se hacen de paño verde
castaño. En la máquina se cierran
las esquinas, cuidando de que estén
perfeclamente rectas. Con goma ó con
engrudo se pegan sobre las fotografías, y después fingiendo unirse por
med io de un lazo de li~tón color de
fresa. Por detrás se le pega un pequeño listoncillo que sirva para col·
garlo en la pared .

�FoT. FFJux,
FoT.

Ft.11x,

DE

PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MtlND) ILUSTRADO"

ELEGANTE DESHABJLtt.-Confeccíonado en meteoro blanco, en forma de p~plum¡ éste vaguarne~ido en sus orilla,

DE

PARís.-EsPEOLAL

PARA

"EL MuNno

lLURTRADO"

TRAJE DE TEATRo.-En velo Nin6n, tornasolado en azul pálido y o~o antiguo. Cinturón en forma d&lt;corsdetc
confeccio11ado con una lnjosa asamanería bordada de oro tur u
· a.

�728

Consultas para las Damas

EL MUNDO ILUSTRADO

atenderán debidamente; y mucho celebraré que dicha receta le dé buen resultado.
CONSERVACION DE LOS HUEVOS

MODELOS DE ROPA BLANCA

Hillta:-Doy á usted los modelos que
me pide para ropa blanci; ojalá sean de
su gusto. Aforne usted la pieza de ropa
de qué me habla con encaje de bolillos ó
con tira bordada.

A. P.:-Los huevos se conservan frescos mucho tiempo, sirviéndose del procedimiento siguiente: Se hace una disolución de sal de cocina en cinco litros de
ae;ua de cal. Una vez sumergidos los huevos en esta preparación, se dejan ali! diez
minutos y luego se ponen á secar al aire

UN CONSEJO

Paquita:-Puede usted contestar á su
amigo en esta forma: ''Hace usted muy
bien y apoyo completamente su idea. Es
preciso que su prometida se haga cargo
de que algunas veces los señores tienen
compromisos ineludibles que no pueden
dejar de aceptar. Con frases amables, pero en tono firme, hágaselo usted ver. Ese
plan de que me habla me parece muy bueno. Póngalo usted en planta cuanto antes."
Creo que esta respuesta será discreta y
su amigo no quedará descontento de ella.
POLVOS DENTIFRICOS

Ester:-H e aqu! la receta que desea usted para el cuidado de los dientes:
Raiz de lirio de Florencia en polvo, cien
gramos; carbón vegetal, cien gramos; magnesia calcinada, cincuenta g1 amos; esen_
cía de menta piperita, u:i gramo. Mézclense perfectamente estas substancias y se
obtendrá una excelente preparación que
volverá á los dientes su brillo y su blancura.
REGALO

Mar!a:-Puede usted enviar á su amiga
un ramo de flores ó un objeto de tocador.
Esto creo que será de su agrado, pues es
muy general, entre las señoras y senoritas,
el gusto por las flores y los adon;os apropiados para el tocador.
NOTICIAS!SOBRE LIBROS

PINTURA A DOMl.::JLIO

Alicia Block:-Doy á usted la fórmula
que desea para pintar de rojo un corredor
de ladrillos. Aceite de linaza, uu litro; un
kilo de vermellón, un kilo de azarcón y un
decilitro de japán. Se mezclan bien todas
estas substancias, y si la pintura queda
muy espesa, puede adelgazarse añadiéndole más aceite de linaza. Antes de pintar
el piso se da una ligera capa de agua
cola.
'
Las jaulas y las macetas quedarán bien
pintadas de blanco; la siguiente preparación dará á usted muy buen resultado para
conseguir su objeto. Se mezcla blanco de
zinc, puro y bien seco, con la cantidad suficiente de silicato de sosa, de modo que
pueda aplicarse fácilmente con la brocha.
Se da una capa con esta pintura, y cuando ya está seca, se le aplicará otra muy
espesa que se s¿cará, á su vez, en un
horno á la temperatura de ochenta á cien
grados.
RECETA PARA LA TEZ

Hilaria:-Es mejor que ponga usted el
jugo de limón exprimido en la preparación
indicada. Para conseguir la substancia
que desea, dir(jase usted á la Seccción de
Encargos de este semanario, en donde la

libre. Es indispensable añadir la sal de
cocina al agua de cal para que los huevos
no tomen mal gusto.
- Se consigue dar buen sabor á los pescados insfpidos frotándolos con vinagre
antes de guisarlos ó poniendo media copa
de este liquido en el agua en que va á cocerse el pescado. Este procedimiento les
quita la insipidez natural y les da un gusto exquisito.
CARTA EXTRAVIADA

Turquesa:-No he tenido el gusto de recibir ninguna carta suya; probablemente
se extravió. Ahora doy á usted los modelos
de cuellos y corbatas que me ped!a en su
carta. Lo verá usted en varios estilos: de
en:aje, gasa, seda y lino.
Otro modelo es de seda liberty formando
nudos; cualquiera de ellos p·1ede convenirle para el traje de que me habla; sinembargo, debe darse la preferencia al de
encaje, por ser más apropiado para la presente estación.
Los trajes de estilo sastre se llevan poco en las mañanas; se usan con más frecuencia para salir en las tardes y en las
noches.
Tendré mucho gusto::en ;contestar las
preguntas que desea.hacerme.

Aurora L.:-Hay una historia de Francia en la que puede usted encontrar mucho de lo que desea conocer; su autor es
Edouard Wautier D'Halluvin.
Sin embargo, si usted quiere algo más
breve, es probable que lo encuentre en la
librerla de Ch. Bouret. En cuanto á la novela por que usted me pregunta, creo que
en algunas eaiciones tiene cuatro tomos;
pero esto depende del diferente tamaño de
cada edición.

Carta Blanca
LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA

CUAUHTEMOC
MONTERREY

�730

EL MUNDO ILUSTRADO

Un!! hermos:i

! ~ EL RETRATO OVALADO

~.:.: ia de (le(Ó
.,

\'l:•

es una corona
~ ~ ,,,f de gloria para
el ·hombre ó
\! mujer. Una
1 ~ escribe
desde Londrés:

la

1

"El Vigor del Cabello del Dr. Ayer
ha hecho muchísimo
bien á mi cabello, quo
creco ahora espeso,
lustroso y suave, y
I
cuando está trenza~ ,'-,l
do tiene 55 pulgadas
"-~ tlli,.,,
\_ de largo. El Vigor
~
del Cabello delDr.
\""-.
"-{
Ayer deberían
usarlo to&lt;las aquelias personas que
cuidan de su apariencia."

V-!!

También puede usted poseer una
corona de gloria tal, siguiendo este
ejemplo y usando el

Vigor del Ca~ello
del Dr. Ayer
Limpia toda la caspa de la cabeza y
hace crecer el cabello rico y abundante. No mancha el cabello.
Pregunte usted á su médico lo que
opina del Vig0r del Cabello del
Dr. Ayer.
Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.
Loweil, :iñass., E. U. de A.
'

---·----- -- - - -

ALHAJAS YMUEBLES
DE OCASION
Sin Competencia en Precios

"El Nuevo Siglo"
Colegío:de Niñas, l

El castillo en:el cual mi criado pnfirió
penEtrar á la fuerza ;antes que dejarme á
campo raso, mal herido y exangüe como
YO estaba, tenla la grandeza algo melancólica de las viejas mansiones de los Apeninos. Sus almenas derruidas y sus l&gt;a·
luartes ruinosos evocaban la lectura de
ciertas novelas de Mistres Radcliffe.
Sin duda, huyendo de nuestro ejército,
sus duefios lo hablan abandonado hacia
muy poco, sin tener tiempo para; llevarse
otra cosa que sus alhajas, y dejando todo
el mobiliario antiguo y rico.
Yo me instalé en una cámara del ala izquierda del castíllo, decorada, aunque lujosamente, con grao sencíllez. Sobre la re·
gia tapicerla que cubrla las paredes des·
tacábanse gloriosas panoplias y nobles
trofeos heráldicos entre algunas pinturas
modernas, encuadradas en tallados y ricos marcos de oro. En el delirio que me
produjo ta; fiebre, recuerdo que llegué á
interesarme por aquellas pinturas, las
cuales no sólo ocupaban la parte central
de los testeros, sino numerosos ángulos
entrantes que describ[a la extraña y corn·
plicada arquitectura. As! es que, cono·
ciendo yo mi facilidad para el insomnio,
ordené t mi criado que descorriese las
grandes cortinas de terciopelo, franjeadas
de oro,'.que cubrlan el lecho para poder disdisfrutar de la contemplación de los cua·
dros.
Encendl varias bujias de un fino cande·
!ero antiguo, y cuando me disponla á des·
nudarme, hallé, bajo las almohadas, un pe·
queño libro, en el cual estaban enumera·
das prolijamente las obras de. arte que
C'lntenla la señorial mansión abandonada.
Entre los cuadros velanse algunos representand9 viejos nobles, muertos hidalgos, cancilleres, guerreros ilustres . . ..
y las horas me parecian rápidas en aquella compafila muda y gloriosa. Seria cerca
di media noche, cuando, al irá sustituir
una de las velas que ya amenazaba extin·
guir,e, merced á un movimiento torpe hice oscilar el candelabro, y, extendiéndose
la luminosidad, llegó hasta un rincón de la
estancia que, oculto á mi vista por una de
las columnas del lecho, habla hasta er.·
t ince&lt;; permanecido en la sombra. Des·
p'erta mf'.curiosidad por aquelJncideote,

NO SE DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona reconoce
. en si misma , es
una advertenc1a que por ningun
º?~copto debería pasar desaper.
c1b1da, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tomarán incremento con gran peli.
gro de fatales consecuencias.
Los gérmenes de la tísis pueden ser absorvidos por los pulmones á cualquiera hora echando raices y multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta. cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de W AMPOLE

que es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro que e~traemos directamente d; los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compues~o, Extractos. de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
t?mperatura, que producen invariablemente Tos Catarro Asma
Gripa, Tísis y tddas las e~ferme:
dades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada á tiempo la
cura. '' El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac ·en la
Ciudad de México, dice: Por la
p~·esen,te tengo el gusto de participar a Uds. que he usado en mi
hijo,. en.fer~? de }Ial de Pott y
por mdicamon del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wampole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros niños á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadio
sufre un desengaño con esta."
De venta en todas las Boticas.
Suaviza., limpia. y embellece el cutis.
MANDE

UN

F&gt;E'.SO.

Francisco S. Gonzálu y Oa.-Gómez Palacio, Dur.

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma-

nuel Sevilla. Cl\leras número 9.-Tarje·
tRI\~. Membret, s, Et!Quetas, Acciones y
ono11,

Si alguna duda os aflige, alguna

pena. os agobia ó a.hoín deseo os domina,
consulten al t elepatlota Prot. Lewls, Quien
os dará una. sol11clón segura. y pronta pa·
ra. todos los casos que tengáis Que consul·
tarle. El número !limitado de fellcltaclo·
nes que á diario recibe, es el testimonio
eás elocuente de los éxitos alcanzados
por sus trabajos. Consultorio: calle de
Alfa.ro 11úm. 8, altos. Oo11sultas: de 10 11,,
~ m. Op. m, y l)O? correo,

EL MUNDO ILUSTRAD~

EITE LIBB! E!
GBDTII.
'

Les secretos del Hipnotismo y Magnetismo personal, . que hasta
ahora habian sido guardados con el mayorsigilo,
han sido al fin revelados.

'131
,¡ rama ó el arte; u 1ted cued l vi ,rnrlzar su me- sin) en su exp·esióa vital, absolutament~

moria. Y aumentar las opor;unldades para el
éxito, cien vece~; usted puede dar sesiones de
misteriosas representaciones hipnótica~; usted vuede lograr el amor ó 1a a.mistad de ta
oersona Que desee; mted puede vrotegerrn
contra. la. Influencia nerniclosa de los demás;
en fin, usted vuede obtener gran éxito flna.nclero y ser una. valanca. de gran f11erza Pn la
localidad donde resida. Tbe New Yo,k Jnstlte of Science ga.rantlz!\ Que enstña á ustr d el
~ecreto para obtener todo eso: es el lm tltu
to de educación más grande y de mayor éxito
de su clase en el mundo. Ha sldo autoriza.do
oor vlt·tud de las leyes del Esta.do. y curntn
con ampllo capital, ycJm1&gt;le fielmrnte todPS
~us promesas, Si usted deseaohtenerun ejem·
pla.r gratis de ese maravilloso llbro y anrender la. fuerza secreta por medio de 111. cual se
ouede fascinar, influir y dominar el entrndlmiento humano, sírvase enviar su nombre y
señas. sin dinero alguno. a.l New York Insti
tute of Science. Dept. 46Z. Rocbe~ter, N. Y..
E. U. de A .. y entonces recibirá usted gratis
el folleto á vuelta. de correo.

El New York Instltute of Sclence. de Rochester. N. Y.. E. U. de A., ha vuhllcado un
notablHslmo tratado sobre el hipnotlom 1, el
m ¡,gnetlsmo versona.l. la. cura. magnética. y el
''Nuevo Pensamiento." Sin disputa. alguna, es
tetra.ta do es el más maravilloso y comorensi·
ble Que de su clase se ha. publlcado. Los direc
tores han acordado dl!,trlbulr mil ejemplares
del llbro. gratis, á las personas Que se intere
sen sinceramente en esa. ma.ravllloSil. ciencia,
con el objeto de Que sirva de anuncio á la lnstl
tución. El llbro ha sldo escrito I&gt;Or el eminente
Dr. X. La MotteSage, A.M. Ph. D. LL. D., el
hombre de ciencia. más connotado del mundo; usted vuede ahora aprender las h•yes se·
cret11,s del hlonotlsmo y el magnetismo perso·
nal, así como el dominio sobre sí mismo. y ob
tener un desarrollo más elevado de la. fuerza
de voluntad, en su propia casa. Este libro re·
vela comp\. ta mente los prlnclolos fundamentales del éxito é Influencia en todas las condí
clones de la vida; exollca los métodos Fecretos del dominio del entendimiento que hasta
i.hora no se ha.bfan divulgado.

La sugdotl.ín hi1)1Jótlca fortalece la memo
t la y desarrolla. una voluntad de hierro: vence 111, timidez, revive la esoeranza. estimula
la ambición y determinación para. el éxito é
Imparte á uno esa. confianza que permitecon·
vencer al mundo del verdadero valor Que uno
tiene.
Es la llave para los secretos profundos del
dominio del entendimiento; permite do·
minar absoluta.mente el pensamiento Y fas ac·
clones de las personas. Cuando usted comPrenda. vlenamente las leyes secretas que go·
biernan á esta maravillosa. ciencia, entoncf's
puede usted llevar la sugestión al ánimo de
una per,ona., Que la pendrá en acción en un
día 6 dentro de un año. desvués de sugerida;
usted puede curarse las enfermedades que
tenga y las malas costumbres. así como ta.ro ·
blén curarlas en los demás; usted mismo ¡mede curarse el desvelo, nerviosidad y I&gt;• eocu·
pación en los negocios ó de la vldR. doméstica.
Usted puede instantáneamente bionotlzar á
u na. versonacon sólo una mirada. sin que ella
R dé cuenta, y ejercer una poderosa influen
cea sobre ella, Que hará Que ha¡a lo Que usted
dlesee I usted puede desarrollar ha.ata un irra·
tlo m~rnt110110 el tale11to para la m1\sic", !l

atrajo mi atención una pintura, en la cual
tal vez no me hubiera nunca fijado.
Era u., cuadro oval. de marco severo y
valioso, al que asomaba su busto una jo·
ven pálida y ya núbil. Lo miré con indife·
rencia; pero después (e una oj~ada rápi·
da, cerré los ojos repentinamente, sin sa·
ber por qué, aunque obedeciendo á una
voluntad resuelta é imperativa. Yo quer!a
darme exacta cuenta del origen de aquel
fenómeno y averiguar dónde radicaba y
cuál era la razón que me obligaba á cerrar
los párpados; pero conclui por responder·
me ccn un movimiento equivoco, tal vez
para dar lugar á un nuevo examen razo·
nado que calmase la inquietud de mi
alma.
Después de algunos minutos, haciendo
gran acopio de energla, torné á fijarme en
la pintura.
Entonces ya no pude achacar á debilf·
dad ó alucinación el efecto extraño que
me produjo el ovalado lienzo. La luz lo
iluminaba totalmente, y la mujer, asomada
al marco de ébano, parecla mirarme fija·
mente con sus grandes ojos soñadores y
tristes.
Apenas lo hube mirado con atención, re·
conocl, por la factura, el estilo de Sully en
sus mejores composiciones. Los tonos
acerados del pelo y los marfilinos de los
brazos y la garganta, se fuodian armonio·
samente con la vaga media tinta que servia de fondo, dando al retrato una entona·
ción sombrla. realzada por el color del
marco, cincelado y dorado al gusto mo·
risco.
Tenla la seguridad de encontrarme frente
á una obra maestra; y, sin embargo, me
parecla que la emoción extraordinaria de
que me hallaba poseldo no proveoia del
talento del artista ni de la belleza inmortal de la retratada. Tampoco podia creer
que mi imaginación, Extraviada por la fal·
ta de reposo y por la somnolencia, hubiese Juzgado aparición real aquella metan·
cólica y dulce figura, pues el carácter del
dibujo, el inconfund1ble estilo de vifieta y
la msgnificencia del mareo, en seguida
hubieran di~ ipado mi calenturienta ficción.
¿Qué motivaba, entonces, la indefinible
sensación que me producla?
Mientras reflexionaba, siempre dubitativo. no dejé ni un momento de contemplar
el retrato. Tal vez duró aquella agradable
tortura imaginativa una hora entera; pero
al fin logré descubrir el secreto de la emo·
ción que me causaba. EL encanto de la
pintura no residla en determinada facción,

ad!cuad1 á la misma vida; en una rara
espiritualidad latente en toda la figura;
existencia activa é ihmortal, que primero
me habla hecho estremecer y!después me
habla confun Jido.
Obligado por la misma imperativa vo·
lu1tad, vol vi á colocar el candelabro en su
oosición primitiva, lleno aún de un espan·
to respetuoso. La pintura volvió á dormir·
se en la penumbra, y aun en ella refulgla
la mirada inextinguible de aquellos ojos
melancólicos. Entonces abrl el libro que
contenia la leyenda de todas las obras, y
ávi !amente le! en él la vaga y extraña
narración que transcribo.

*

*
Era una joven de*peregriaa
belleza, que
á este encanto u:iia el de su carácter in·
quieto. amigo de la alegria y de la luz.
J Maldito el d!a en que amó y contrajo nupcias con el pintor apasionado y triste que
adoraba su arte sobre todas las cosas de
la tierral Ella, figulina loca y amable hecha de sol y de sonrisa, ponla un foco de
amor en todo, menos en el arte, su rival, y
odiaba paleta y pinceles porque le hurta·
ban el carifio de su querido artista. Juz·
gad cuán grande serla su tristeza cuando
su esposo manifestó el deseo de hacer su
retrato. ¡Pobre figulina, pletórica de pa·
sión humanal Humilde y obediente, durar,·
te semanas enteras se colocó con resignación en la alta cámara de la torre, envuelta en la tibia luz cenital que caía rálida
del techo, y su esposo trabajaba febril·
mente, casi sin hablarle nunca, sólo pre·
ocupado coa aquel retrato, que sintetizaba
toda su pasión de artista ambicioso.
El, hombre extrañamente apasionadu,
lleno siempre de ensuefios profundos, no
reparaba ea que la escasa luz, filtrada tris·
temente por la cristalerla de la torre, con·
sumla la salud de su esposa, que se debilitaba y languidecla á medida que avan·
zaba la ejecución del retrato. Todos notaban esto, y no atreviéndose á decirlo á él,
advertianselo sollcitos á la m3delo. Pero
ella sonrela siempre, sin exhalar una sola
queja, prefiriéndolo toJo á turbar el pla·
cer del artista que pintaba d!a y noche sin
comprender el sacrificio de la mujer que le
amaba tanto. Los visitantes hablaban
muy bajo del parecido maravilloso,como
de una doble prueba del genio del pintor y
de su carifio hacia la mujer. Pero mas tar·
de, cuando el retrato casi tocaba á su fin,
no se admitió á persona alguna en la to·
rre. A':isorto en su obra, él no separaba la
vista del cuadro ni aun para fijarse en su
esposa. ¡Pobre figulina, hecha de dolor y
de sonrisas! ¡No veía que los colores que
ponla sobre las mejillas del lienzo iban
desapareciendo de las mejillas ver.Jade·
ras!
Cuando después de muchos dias de vi·
g;ilia no faltaba más que dar un toque de
púrpura en la b3ca y una sombra azulada
bajo los ojos, el esplritu de la joven palpi·
taba aún como la llama de una lámpara,
y entonces el carmln y la sombra fueron
dados. Durante unos momentos.el artista
permaneció en éxtasis delante de su obra;
luego palideció de entusiasm'), y al fin
gritó con voz apasionada y vibrante:
-¡Es colosal! ¡Tiene todo tu esplritu y
toda tu vidal
Y se volvió para dar un beso á su esposa.
Pero su esposa estab1 muerta.
EDGAR POE.

''El' Mundo Ilustrado''
. ...._.,-.......

IE.S IE.!L MIE.JIOR SIE.MIAMA!RilO IE.N !LA
RIE.IP'U!BllLiltA MIE.XIlCAMA

*

�732

EL MUNDO ILUSTRADO

.

IDGIENE de1 TOCADOR

LÁS

Dolencias
del Hígado.

Las cualidades antist'pticae,
detersivas ycicatrizantt a que
han merecido al

rnaoras

flZTG6flS

Curan radicalmente las en·
fermedades del híga·
do, las calentu·
ras y sus

coaltar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
e~e producto para lodos los uso~
del tocador : Cuidados de lu
Boca á que purifica, de lof'
Cabellos cuya caida detieue
Lociones de las Crias, Cuí·
dados intimos, etc

:Muchísimas personas sufren de
desórdenes en este órgano tan importante, sin tener siquiera la menor idea de lo que les sucede. En
realidad no sienten síntomas dolorosos, y continúan así por espacio
De&amp;con~arae de la&amp; fal&amp;t{i.cacume&amp;
EN LAS F'ARMACIAS,
de años. Al fin viene un día en que
Umco Agente apoderado. carloe KOLLER
la enfermedad se ha desarrollado
Apartado 1~4., Mezico
por completo y entonces se dan
cuenta de su lamentable estado. Por
ESPEUfFICOS
lo general los desórdenes del hígado
DEL AFAMADO
son causados por el mucho trabajo,
I
Dr. Humphreys de Nueva Yor~ vida holgada, uso de licores y aliEspecífico No. l.
mentos con exceso, privaciones,
Este específico paga su costo mil veces el! poco ejercicio, y enfermedades del
curas maravillosas de Fiebres, Congestwnes é corazón y estómago. Tales desarreJnflamaciones. Disipa la congestión quiu¡ glos son peligrosos, y deben ser
los escalofríos, reduce la fiebre y, por tanto,
b 'd
f
cura la enfermedad.
com ati os antes que la en ermeI
Todas !ns familias debieran tener á mano dad haya tomado incremento, y
este remedio que cuesta tan poco y qu, arraigádose en el sistema. Las

l

Píldoras de Vida del Dr. Ross

~~:~:~~ºp!e!:r~!~ª ~~:.de graves enferme,

consecuencias, la falta de
apetito y todas las enfermeda·
des originadas por envene·
namiento de la sangre y desarreglos del vientre.

Dt vtnta tn todas las Boticas
vorogutrias dt la Rtpúbllca.
L•bor&amp;torlo y Depósito sei,tr•l:

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Vicario, 21
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El Específico No. 1 del Dr. Humphreye
cura la Fiebre, Inflamación y Congestión
ele! Cerebro y la Cabeza. Inflamación de
ios Ojos, Inflamación de la Garganta,
Anginas, Pulmonía, Pleuresía, mflamación
del Hígado y de los Intestinos, Sarampión,
Fiebre Amarilla, Reumatismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosa, Inflamatoria ó Gástrica,
Tabardillo, etc.
Este Especifico no es unn panacea, perc
cura Fiebres, Congestiones é Inflamacione~
en cualquier forma.
Treinta y seis específicos más para otra!
enfermedades.

1

extraen inmediatamente el veneno
del cuerpo, el que sería absorvido
por la sangre, y llevado á las par-

I

tes interiores del sistema. Estas

! Píldoras son fáciles de tomar, bené-

I ficas en su acción y al -ismo tiem¡

po poderosas. No sólo combaten las

enfermedades nuevas que empiezan
á molestar, sino también las que
1 han sido arraigadas por el poco cuidado que han tenido de éllas. Tome

las grandiosas PILDORAS DE
' VIDA DEL DR. ROSS cuando
G«A.TIS-EI Manual del Dr. Humphreys contien¡
• t d z
UD~ iisia completa de estos remedit,s y direccione(
Slen
a O01' de Cabeza, de espalda,
para su uso. Seenviagratisalquelosoiicltey mandi
h
,1, ,urecclón.
ombros Ó Cf'Stado j cuando este,
·umphreys' lJ011•eo.. Medicine eo.. Cor. Nnn._.
··u,1 ADD Slree!B. l'-ew Yorl&lt;.
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1
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"El Mundo Ilustrado"
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~(eJ0)1lÍlll»Ilna.

1

;;ª!lI:1~;; en la boca, ó mal olor en

I De venta en todas las Farmacias.
THE SYDNEY ROSS

co.,

,33

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AMORFOS

La Calvicie vencida
por medio de

Frecuentemente advertimos, alrededor
nuestro, la existencia-de una apreciable
cantidad de ind'.viduos que presentan to·
dos los caracteres de una pobreza mental
De los varios estudios comunicados á las Sociedades científicas, es á la
casi absoluta. En efecto, les vemos deslecha probado y reconocido que la calvicie es c\ebida á un conjunto de
arrollarse dentro del ambiente social co- acontecimientos
debidos tanto á la naturaleza del pelo como al terreno en
mo personalidades vacilantes y vagas; el cual se desarrolla.
Es pues necesario vigilar ante todo á que la nutrición del pelo.~ea regular
les contemplamos en todos sus actos y
como la de todos los órganos. La piel cabelludu debe .ser ton1hcad11. para
palpamos sus procedimientos automáti- j que el pelo pueda adquirir el vigor que le pe1·n11te de resistirá las afecc10nes
cos; se revelan como hombres que care- de los microbios que son IRs verdaderas cansas de su caída. Tales son las
cen de voluntad propia y de carácter,'.in- consideraciones que han guiado la preparac1ó11 de 111 Pi:.R I UISINE,
Diferentemente de la mayor parte de los productos ordinaria m.ente
capaces de tomar una orientación prác- empleados para la curación de la calvicie, la PERTUISIN ~ no es á bas1s de
tica y definida, de tendencia progresista, alcohol fuerte el cual endurecería el pelo, volviéndolo friable.
Los productos que entran en la composición de la PcRTUISINE son
por no chocar con el medio en que actúan. extractos
de varios vegetales dando una nueva_ s,u_stancia que se derrama
Esos individuos son llamados "amorfos" en el pelo. lo alimenta y le vuelve á dar su flexib1lldad.
La PERTUISINE es una loción regeneratriz la más an_ti~éptica y la más
ó "indiferentes" por psicólogos que les
perfecta. No tiene parentezco ttlguno coi:i los pruductos s1m1lu res que proceasignan un papel de lastre en la vida den
del empirismo y han sido, desgraciadamente. causas de tantas d_ecep·
social. Sin ideales, sin impulsos propios, ciones cuando no han motivado calamidades ó enfermedades grnvís11ms.
En algunos números anteriores hemos publicado varias atestaciones
desvinculados de toda acción elevada,
indicando los sorprendentes resu ltados obtenidos con la PERTUISINE,
marchan por el sendero de la vida esos
Hoy podemos relatar nuevas comprobaciones.
apáticos que desempeñan la misión anoPal'ls, 26 Feb1·ero 1907.
dina de intervenir metódicamente en todos
Muy s1ilor mio : Estoy satisfec~• de darle á conocer ,ut al emplear fo Pertuisine, he
q11e la caida de mi pelo se Aa detenido muy rdp1dame11te.
los hechos superficiales de la vida huma- constatado
Debo confesar que habia empezado la curación su, gran co•iµanza, habiendo ya ,ido
na y social.
,ngailada con el empleo de producto, similares.
Unos se apasionan por las carreras de ~ --~----;¡:-:::-~::;::::::-:-:=~-. MJdnme F•uu, '1, Rue d'Alsace.
caballos, otros por el billar; estos por las
Tit11e V. raz611, los dos frasco,
empleados en último lugar han trasbarajas, aquellos por las bochas, los de
formado ti vello t n verdadero pelo ,
más allá por el alcohol, etc.; á todas estas
como lo podrá V. co11,t11/ar en la
ocupaciones frivolas y perjudiciales dedirolografía qut le r, milí aytr. i,a
pu11111 de la cabeza estd ¡,oblada de
can una buena parte de su existencia los
pelos largo s y 1~¡,1dos.
"amorfos."
Lt agradezco ~ felicito por su
Los actos más nobles, profundos y ele~
feliz desrnbrimirntn . .lle es a_qrn.
dab
e ¡,oilcrte dar dich,1 ale, ,1c1ó,1
vados de la vida social son mirados con
q11e podrá ulilizar á s11 gmto.
insolente desdén, con indolencia sistemáQuedando d, V. A. S. S.
/ irma: Mur.i.t:R,
tica por esos acaparadores de las prácti7, Ploce de la Bou1·sc, Pari~.
cas vetustas y de la rutina atávica.
Ellos son adversarios porfiados de todo
Dicho resulta no ha sido obtenido coll 2 grn11&lt;1cs frnscos
lo que representa una idea adelantada y
de P ertulsuu, Exlru Extra,
DESPUES
ANTES
fecunda.
En la lucha que se desarrolla implaca- DJi:PÓSlTO GENERAL : PARIS-LEVALLOIS, 18, Rue des Arts.
blemente entre conservadores y revolucioy
narios, ellos representan el papel de "convidados de piedra," de monotes extraviados en el campo humano, que carecen de
la brújula del pensamiento propio y del
FLO R0[ BEL LEZ A
}\
PO;~~.s,~OH~P.~NTC~
carácter firme para poder orientarse.
¿Adónde van? Ellos no lo saben á ciennKORA, PUREZA, PEIIPVIDI mUL. - ComUllica al rottro 1lll&amp; mara'flllola
J ¡cí'elicada belleza, ua blallOlll'&amp; ~ J 1lll aterelo!&gt;elado l11oomparabl1I
cia cierta. Quizás alcancen la cumbre ó se
C11atro tonos en cada u11a de IOII oolorea Rosa J Raquel B1aaco de una pare&amp;&amp;
t baoluta. Son loe polvos de arroz de tu relnu J loa reyes de loe polvOI de arroz.
hundan en la nada.
.. QNEL, Pnin,wrsu..J.1 AYENUE DE l'OPtRA, PAIIIS.
¡Pobres seresl ¡Cuán dignos son de
compasión!
Sin embargo, á ellos les parece que viven en el mejor de los mundos y que su vida e,; la más agradable. Piensan que el
mundo y las cosas siempre han sido asi y
que ellos 110 pJeden cambiarlos. Son los
"amorfos" que duermen un sueño letárgico. Procuremos despertarlos.

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11 1

�EL MUNDO ILUSTRADO

736

UN LIBRO PARA LAS MADRES

La Condesa de Tolstoi

"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."

El nombre del famoso escritor León Tolstoi es universalmente conocido; este hecho da cierto carácter de actualidad é interés á la delicada narración que, acerca
Toda madre debe obtener este interesante librito sobre los cuide la vida de la condesa, su esposa, pu·
dados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se han distribuido gratis á. las madres
blica en la Russky Viedomosti el profesor
en las últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.
Arnuchin.
Asegura este escritor que si no fuera
JOHANNSBN, PELIX Y CIA.
por la solicitud y el carillo de la condesa,
León Tolstoi hace tiempo que hubiera su·
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313
cumbido á las inquietudes y peligros que
AQentes Generales de los Sres.
rodean incesantemente á los publicistas
en Rusia.
ALLEN &amp; HAN8URYS, LONDRES
La condesa rodeólo de un ambiente de
amor.y de paz que preservó su salud de
Muy seffores mios:
enfermedades y le permitió entregarse por
Sirva.ose remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
completo á sus trabajos literarios, polltipara la.s madres, escrito por especialista de nif!.os.
cos y filosóficos.
Nombre..................... .... Looa.lidad ... . .................. ..
Durante los últimos veinte años, el conde Tolstol ha vivido en las esferas del
Dirección. . .... . . . . . . . . . . .. . . . . . Eda.d del niffo... . ...... . ........ .
pensamiento y ha dejado por completo á
su esposa al cuidado de sus asuntos maNOTA.-Oórtese e&lt;;te aviso y remítase en sobre abierto con porte simple de
centavos, y se recibirá inmediatamente este librito,
teriales.
La condesa ha tenido que cuidarse de la
Mundo Ilust. Marzo 28-1909,
educación de sus trece hijos, y su esposo
no la ayudó ni siquiera cuando ella tuvo
que dar los pasos necesarios para que
Productos mara· varios de ellos ingresaran en el ejército
villosos para suavi- ruso.
Cuando el censor supremo de San Pezar, blanquear yater· tersburgo negóse á autorizar la publicación de la célebre Sanata á Kreutier, Tols·
ciopelar el cutis.
contó á su esposa lo que le ocurrla.
Exigir el verdade· to!Esta
consolóle, escribió al zar y éste
ro nombre.
concedió el anhelado permiso.
En muchas ocasiones, la condesa, con
llhú1111 lo1 'produclH 11mll1111
su
intervención acertada y oportuna, eviJ.SIMON.
tó á su esposo las molestias y los disgusg, FAUBG, BT. MARTIR
P ARIS (lOe.)

lA\ , l l ,1,t t. 1,,) 1\t.:l l t \"i

"LA JOYA" l

,1 ,11, ,.,...
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tornillo.. . , . . . . . ,, 11.00

737

EL MUNDO ILUS'l'RADO

LA CURA
GL sn AHNS. /
.. . · --·-· - -----· '

tos que las leyes rusas causan á todos
los que publican libros, sobre todo cuando
éstos son como los de Tolstoi; es decir,
reputados como demoledores y subversivos.
El célebre escritor hubiera ido á la cárcel sin los buenos oficios de la compañera de su vida.
Hombre de carácter enérgico é intransi·
gente, se negabi á doblegarse, indignábase de ver que la censura le impedla publicar sus novelas y sus estudios literarios y políticos y en varias ocasiones su
natural vehemencia le hubiera arrastrado
á extremos peligrosos.
Pero la condesa vigilaba siempre. Calmaba los arrebatos de Tolstoi, escribla á
sus amigos más influyentes, utilizaba el
inmenso prestigio literario de su esposo,
y consegula, tras muchas dudas é incontables esfuerzos, que las autoridades ru·
sas autorizaran la libre impresión y circuladón de las obras del célebre mistico
revolucionario.
Cuando contrajo matrimonio, la condesa
quemó el manuscrito de un "diario" que
contenla sus imp,esiones de niña y de
adolescente.
Fué un gran sacrificio para ella; pero
quiso hacerlo, porque estaba decidida á
comenzar una nueva existencia.
Sin embargo, algunos años después comenzó á escribir ótro, lleno de detalles in·
teresantes y conmovedores.
Será, cuando esté terminado, la historia
magnifica de las luchas y penas de esta
sublime mujer, todo cariño y abnegación
para los suyos, y gracias á la cual Rusia
y el mundo poseen aún un hombre cual
Tolstoi, que, como todos saben, es unánimemente conceptuado como uno de los
más grandes escritores y filósofos de que
puede enorgullecerse la humanidad.

-·-.

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De lo alto, en el dla triste y medroso, las voces del Juicio van
cayendo tembladoras, como las iras, como las súplicas. Es la una
dura y terrible, llena de los rlgidos acentos con que un viejo espl·
ritu implacable se obstina en condenar la vida; la otra es débil ·
humilde, y sus ecos suspiran el rezo generoso de un excelso cor,:
zón, redimidor y humano. Por el silencio imponente ruedan las dos
voces, siguiendo una sempiterna porfia; sólo entonces, que todo
calla, se las i&gt;ye; pero yo os digo que hablan siempre, en nuestras
alegrlas, en nuestros suefios, recia é inflexible la una como un
anatema, trémula de esas divinas cóleras que nos cuentan unos
extra líos libros santos; la otra, blanda, suave, deshaciéndose tem·
blorosa como una lágrima, la tenue lágrima que, según perdidas
leyendas, brilló un momento en los ojos luminosos del Sacrifi·
cado ....
Cantan el dolor. Y dictln:
Tan.-¡Justicial
Tin.-¡Miserlcordial
Tan.-Es tarde para ti.
Tin.-Nunca puedes tú hacer que lo sea.
Tan.-Caerá sobre ellos la pena de sus iniquidades.
Tin.-"Acuérdate cuán pobre es un sér. No creaste en vano los
hijos de los hombres."
Tan.-Yo, "huye el mal," les dije.
Tln.-Y son menos fuertes que él.
Tan.-Bien les mostré el fruto maldito.
Tin.-Y hambre les diste.
Tan. -Vencerla ha de valer el premio.
Tin.-Rendirse á ella no puede ·merecer castigo .... ¡Perdón!
Tan.-¡Justicia, Justicia!
Tin.- Justicia te pido. Tú y yo la debemos, porque somos una
misma, y yo he llorado, sufri con él ....
Bajo el cielo cubierto, como el altar deificado de la humana Pasión, las dos voces suenan en el recogimiento, celebrando, inexo·
rabies, su ?Jicio. La una es grave, profunda, y llega á nosotros
en los ecos estremecedores de un trueno que retumba por siempre
desde las lejanlas de Sinal. La otra pálida, mortecina, es el último aliento exhalado desde él monte Judaico en el sacrificio del su·
premo amor.
Las dos hablan sin cesar y dicen:
Tan.-"En el principio dejé marcados los caminos. ¡Ay del descarriado!"
Tin.-Piedad para el ciego.
Tan.-Yo le llamé y no quiso seguirme.
Tin.-Era más alta la voz que le guió y ahogó tu voz.
Tan.-Ahora la oirá mejor, la oirá siempre. ¡Justicia, Justicia!
Tin.-Yo la soy. Mientras tú clamas, te contaré el poema oscuro de tantas infelices vidas pecadoras. Mira .... Esa, bella como
un suefio de Dios, tuvo alas, unas alas de ilusión, azules, Yvoló
á quemarlas, ennegreciéndolas, en la llama inmortal y traidora.
Ella bien lo pagó con abrasarse; pero el corazón, de que fué lleva·
da, no se lo puso ella .... Mira. A:¡uel, misero, abandonado, fué
una hoja calda que se enlodó arrastrada por todos los vientos. Ese
ni siquiera alas tuvo; pero, ¿acaso podla él dársela~? .... Mira aún,
mlralos todos, y encontrarás siempre en lo que les sobraba ó en lo ..
que no pudieron tener, la razón de su desventura.
Tan.-Todo estuvo á su alcance .
Tin.-Y sufrieron deseo .
Tan.-Huye el mal-les dije.
Tin.-Yson menos fuertes que el mal.
Tan.-Bien les mostré el fruto maldito.
Tin.-Yhambre les diste,
Tan.- ¡Justicia, Justicia!
Tin.- Perdón, misericordia ....
Las horas del luto avanzan lentas, en sigilosa procesión, sobre
el sol que muere. Es la noche sagrada, que alumbran piadosas las
estelares lámparas del altar infinito, y un intenso desalle?to lle·
ga con ella cerrando á poco los ojos atormentados en las visiones
del espant¿, Yaun entonces, os digo, las voces tembladoras, por·
fiantes, del Juicio, se pierden en la negrura. Asi como slem~re,
por los dlas de los dlas, claman ahogadas en el bullicio aturdidor
y sano que canta la vida.

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EL MUNDO I~USTRADO

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18. Place Vendome. PARIS

La Fiesta '.de las Palmas
¡Qué alegre es el domingo de Ramos!
El bullicioso ritmo de las campanas, el
flamear de las llamas de oro de los cirios, el movimiento cadencioso de las
palmas, que se abren y se cierran como
gigantes abanicos, todo trae al alma un
efluvio de paz y de ventura. y es que se
piensa en la niñez ida, en los buenos
tiempos en que, alegres, c?n los l~r~os
rizos alborotados y el vestido de cnstia·
nar, acudíamos al templo con la palma
real ó el puñado de boj, para que fuer~n
bendecidos por las liliales manos del viejo padre cura.
¡Qué hermosa edad la de los sueños de
oro y de las risas fáciles! Entonces el
alma no conoce negruras; inquieta y bulliciosa1 como una golondrina, revolotea
por los cielos de la existencia sin tropiezos ni preocupaciones. Entonces se cree
con la fe sencilla de la inocencia, y las
augustas verdades del Crucificado caen en
los corazones como un perfume en vasos
cristalinos. Vibra el órgano, las triunfales armonías se levantan como una par·
vada de palomas, estalla el coro en un
canto. ¡HOSSANA A DIOS EN LAS ALTURAS! y los admirados ojos de los niños se abren como para recibir más luz,
y sus infantiles fantasías c;een percibir
al divino Galileo, atrave8ando dulcemen..,,.;,..tnosa sobre su humilde cabalga-

·ª

EL MUNDO

743

!LUSTRADO

GOBERNÁDOR POR VEINTIUNJ ÁÑOS
Desde hace bastante tiempo se ha creído que los grandes hotn· bres de todas las épocas han tenido su poco de locura, ó •chifla.
dura», como quieren algunos. El profesor Grasset ha venido á
confirmar la opinión en un curioso estudio publicado hace poco.
Entre muchos, habla, por ejemplo, de Tolstoi y dice que pertenece á la categoría de los mediolocos: á los ocho años de edad
sintió un deseo irresistible de volar y se arrojó desde una ventana á un patio, costándole su imprudente manía muchos días de
cama. De Sócrates dice que se detenía de pronto en las calles ó
en el campo y permanecía largo tiempo inmóvil como en un éxtasis. Pascal sufría ataques de ira al ver correr el agua. Gorky
pertenece á la categoría de los vagos perturbados, según Grasset.
Maupassant vió muchas veces, al entrará su gabinete de estudio,
sentada al escritorio trabajando, su sombra espiritual ó su espíritu. Murió loco.
De Nerval, como Sócrates, era víctima de alucinaciones: veíasele, de pronto, pararse á meditar á todo sol con la rabeza descubierta. Quiso también, á la manera de Tolstoi, volar como los
pájaros; pero fué tan desafortunado en su empresa como el ilus·
tre ruso, pues, habiéndose desnudado en las calles de París para
aligerarse de todo peso, le arremetieron á palos y á pedradas.
Beaudelaire se teñía de verde el pelo. Alfredo de Musset solía
beber y fumar de un modo espantoso. Hacía mezcla de licores
capaces de envenenarle. Zola, el notable estilista y singular novelador, contaba, siempre que salía á la calle, los faroles de las
esquinas, los números de las casas y el de los carruajes. Schopenhauer creyó tener el diablo adentro, y se pasaba semanas enteras sin hablar á nadie y sin moverse casi, creyendo que de otro
modo le devoraría las entrañas.

La ciencia más esencial al que desea gobernar con sabiduría,
es hacer á los hombres c:1paces de ser bien gobernados.-PL1;·
TARCO.

dura, por un camino cubierto de flores Y
perfumes.
Y las almitas blancas aletean de gozo,
y los corazones infantiles sienten amor,
un ternísimo amor por aquel divino
Maestro que tanto amaba á los niños, Y
las pequeñas cabecitas sonríen; que la
sonrisa es el sublime legado de los seres
no contaminados con la culpa.
Pero los años pasan, la vida corre indiferente regando dolores y amarguras, Y
los infantes de ayer se convierten en hombres, y sus almas se van manchando poco
á poco con el podrido cieno de la existencia. Todo cambia; la sonrisa muere
en sus labios; el amor se entibia en sus
pechos, y muchas veces ¡ay' la duda desgarra en jirones la blanca veste de su fe.
Entonces, el hombre va por la existencia dando tumbos, como un bajel en un
mar embravecido; entonces, sin rumbo
fijo, camina al acaso, ignorante de las
playas en que uá á destrozarse. Y el dolor atenacea su alma y los pensamientos
lúgubres se ciernen en su cerebro como
aves agoreras. Tan sólo cuando retorna
la cabeza hacia el pasado, cuando vuelve
á verse niño, es cuando siente que lo acaricia algo como un efluvio de primavera,
y la luz de la fe vuelve muchas veces á
brillar en su alma como una lámpara que
se alimenta.
De allí que el domingo de Ramos no se
miren en los templos rostros hoscos y ceñudos; parece que bajo las bóvedas rein~
,,-- -

una inmensa paz y una dulce beatitud.
Los niños sonríen, los viejos recuerdan,
y todos, en un himno levantado dd fon·
do de las almas, parecen decir embargados de felicidad: «Gloria á Dios en las al·
turas y paz á los hombres de buena voluntad».
Y en tanto las campanas se lanzan al
vuelo, el órgano estalla en cadencias misteriosas1 extiende la mano el cura de los
cabellos de plata, y bendice, bendice á
las multitudes en nombre de la Trinidad
augusta. Y todo se envuelve en un nim·
bo de bienestar; hasta las palmas parecen
estremecerse de ventura, y, así sea por
un momento, el olvido extiende su ala
bienhechora sobre los dolores que eternamente afligen á la humanidad..
Id id á la fiesta de las palmas: el recuerdo os retornará niños, desarrugaréi.s
el ceño que el dolor ha plegado, la sonrisa acudirá á vuestros labios como en los
buenos tiempos, y rodeados de cabecitas
infantiles, olvidaréis amarguras Y desengaños al recuerdo bendito de vuestra santa madre.
.
Id á la fiesta de las P.almas: allí hay ni·
ños, ¡niños! esos grupos blancos de. las
existencia; hay flores, las eternas amiga
de los hombres· hay sonrisas, esos deste·
llos de algo divlno y misericordioso · ·
·,Niños flores, sonrisas! ¿Cómo no ha
'
de ser alegre
el domingo de Ramos.7 · ·
!VAN,

ILMO. SR. D. PROSPERO CAHUANTZI, GOBERNADOR DEL ESTADO DE TLAXCALA, MEXICO

Desde México.
Tlaxca.la. es el K1tado más pequeño
le la República. Mexicana. El goberrJador Cahua.ntzi goza la reputación de
,er uno de los gobernadores más popu1ares del país, por más que su gobierno
,e limita á un territorio pequeño.
El ha sido el gobernador de este E.,.
·,a.do por el largo periodo de veintiún
1ño,. Dícese que su popularida.d se de,e á que hace Jso de su autoridad con
, léntico interés paternal sobre el bien~,ta.r de sus conciudadanos pobres y
ricos.
Cómo se Debe Experimentar
la Pe-ru-na.

E$el uso lo que finalmente establece
la. reputación de una. medicina. Prácti1.l..t. es de mucho más valor que teoría.
Adondequiera que se ha usado la
Pc:runa en debida forma, ha. quedado
,uny acredita.da.
El gobernador de 'l'laxcala ha. hecho
t&gt;xa.ctamente Jo que los fa.bricautes de
- - - - - - - la Peruna. desea.rían
La Peruna
que se hiciera. en toSale Victoriosa dos loscasos. DiscuSiempre que &amp;e tir teóricamente soNo Tiene
Experimenta.
bre las propiedadrs
Inconveniente
de la Peruna sin haberla experimenta.do, es enterameute
injusto. El gobernador de Tlaxcala.
en
h ~ hecho lo que es lógico. Experimen·
Ló debida.mente la. Ptiruna.
Recomendar
El resultado de su experimento fué
t ~l. que se dispuso á autorizarnos á
la
que publicáramos su testimonio en fa.
vor de la Pclruna.
Pe-ru-na.
En esta. forma., la Peruna. ha ganado
todas sus victorias. Todo lo que de~+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++t++++ sean los fabricantes de la. Peruna. es
Tlaxcala. México.
que se haga un experimento legal con
The Peruna Drug Ma.nufacturing Co, Columbus, Ohio, E. U. de A..
su medicina.
Muy señores mios:-Me es grato manifestará ustedes por la presenSl usted ha. oído hablar de la fama ·de
te, que habiendo recibido los tres frascos que se sirvieron remitirme de
la P~runa., y vacila. en aceptar la evisu tónico «La Peruna&gt;, remedio para. el catarro, hice que fuera ensadencia de su inmensa popularidad,
yada dicha. preparación por algunas personas de mi aprecio, y puedo
pruebe un frasco y convénza.se.
decirles, para. su satisfacción, que los resultados obtenidos corresponSi tiene mal apetito, falta de sandieron á la. confianza. que se tuvo en su medicina.
gre, ca.tarro en la. - - - - - - En vista. de este resulta.do práctico, no teogo inconveniente en re1.labeza., en Ja ga.r-1
Cuándo
comendar á las personas debilitadas por afecciones catarrales, su espega.nta y cualquier
Debe
cifico; autorizando á ustedes para que hagan uso del presente testimootJro órgano del
Tomarse
nlo, en la. forma. que crean conveniente.
cuerpo, compre un La Pe-ru-na.
De ustedes atto. y afmo. servidor.
PRÓSPERO CAHUAN'l'ZI.
frasco de Peruna, y
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ tómela. de acllerdo con la dirección en
el rótulo del frasco. Entonces se conRecuperó la Salud.
Maravillosos Resultados.
vencerá de su valor medicinal.
Catorce,
San
Luis
Potosi,
México.
Sr. Timante Fores, Múzquiz, Coa.Diciembre 19 de 1905.
huila, México, escribe como sigue:
Calendario Gratis.
cPa.deci de catarro crónico por cinco The Peruna. Drug Mfg. Co.
Columbcs, Ohio. E. U. de A..
Se envia.rá á la dirección del que Jo
meses, y no me podia curar.
señores míos:-Tengo el gusto solicite. Contiene un cuestionario t.-1
cLei su libro «La.s Enfermedades de deMuv
Udes. que los resulta- cual lo ouede utilizar para consultar
la Vida&gt; que recon.iienda la. Peruna doscomunicará
obtenidos
de
Peruna:. entre al Dr. Hutman todo aquel que esté
para. dicha enfermedad, é inmediata- varios enfermos de «La.
catarro,
ta11to na~al tomando la Peruna..
mente empecé á tomarla. de acuerdo como también de la.s primeras
porcio- Dirección: Doctor S. B. Ha.rtmari
con las instrucciones del libro.
'
nes de las vías respiratorias han sido Columbus, Ohio, E. U. de A.
«Ya. he recuperado mi salud.
notables. Algunos se expresan del reNO SE MARTIRICE.
«Antes de tomarla. me encontraba medio con frases a.ltamellte encomiássin futrzas, Ahora tengo suficientes. ticas, y sin duda estas personas serán
necesite de un laxan«En la actuallda.d se encuentra. su por a.qui la mejor recomendación que teCuando
suave,
puede tener un medicamento que emremedio en todas las droguerías&gt;.
piezaádar sus pruebas. De Udes. afmo.
Trn.AN'rE FLORES.
y atto. s. S.-J. M. BARRA.
"MI\N·f\·Llf\" ES EL IDfü\L

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:..------....!

�EL MUNDO ILUSTRADO

741

VIERNES

CAUNDARIO Dt. LA SEMANA
OOMINGO

4

Las Píldoras
del Dr.Ayer
Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.
. Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un La1&lt;ante
Suave pero EficaZ'.
"Con las Píldoras del Dr. Ayer he
obtenido .siempre una acción 11:ás segura todavía que con otras p1ldoras
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolorea
ni repugnancia."
. A. MARTINEZ VARGAS,
Catedrático de Medicina,
Granada, Espafia.
Cada pomito ostenta la fórmula en la
rotulata,
,
,
Pregunte usted a su mr,clico lo que opina
de las Píldoras (lel Dr, Ayw.

Preparadas por el DR. J. C. AYER 1 CIA.,
Lowell, Masa., E, U. de A,

9
(Santo). La Parasceve, nuestra sefiora
de la Soledad, san Prócoro, diácono, mártir; santa Maria Cteofas y Casilda, virgen. Oficios en todos los templos. En catedral comienzan á las ocho de la mafiana
y oficia el prelado diocesano. De las doce
del dla á las tres de la tarde ejercicios de
las agonlas del Sefior ó sean la~ siete palabra~; en la Profesa, santo Dommgo, santa Teresa la antigua, Santuario de los Angeles y otras iglesias. A las cuatro de la
tarde, tinieblas en catedral y Guadalupe,
y á la misma h~ra _ser1n:ón del d~scendimieoto en vanas 1gles1as. Ejercicio del
pésame á Maria Santlsima, por la noche,
en el Sagrario, Santa Cruz Y Soledad, la
Profesa, san Bernardo y otras Iglesias.

(19 de mes. De Ramos). San_ Isidro,
obispo, confesor y doctor. de I~ 1glesl~.
Oficio y misa de la Dominica: nto semidoble y ornamento morado; no se conm~
mora ningún santo. Se traslada san ls1doro al 30 de O.tubre para la archidiócesis
y al 5 de Noviembre para la ciudad. En l_as
misas privadas se lee al fin el Evangelio,
que refiere la entrada triunf~nte del Salvador á Jerusalén; en la solemne se canta en la bendición de las palmas, la Pasión de nuestro señor Jesucristo, según
san Mateo: es el Evangelio de las misas
de este dla, Solemne bendición de las pal- (P.)
Conjunción de Saturno y Venus á las
mas y ramos en todos los templos, oficiando en catedral el ilustrlsimo señor arzo- 9 h., 48 m. de la malíana.
bispo. En la misma iglesia, acabada la
bendición, sigue la procesión y, despué~ 1 el \
SÁBADO
sermón y misa, con el canto de la Pas1on.
10
Por la tarde á las cuatro y cuarto, ceremonia de la seÍla al cantars'eel himno de vl~(Santo y de gloria). Santos Apolonlo.
peras, y lo mi~mo en Guadalupe. Ejerci- presbitero; Pompeyo, mártir, y Ezequiel,
cio de las Tres Horas por la tarde en la profeta. Oficios en todas las iglesias, auProfesa san Fernando, Santuario de los mentándose la bendición de la fuente bauAngeles' y otras iglesias.
tismal sólo en las parroquias y vicarias.
füptuno en cuadratura con el Sol á las Prucesión solemne del Santlsimo por la
I I h., 25 m. de la mañ.ina.
noche en la Prdesa. [P.]

L.UNES

5
(Santo). Santos Vicente · Ferrer, confesor; Em1ha é Irene. virgen, mart1r. Oficio
y misa de la teria , hoy y en los dos o)as
sigoientes, pruh1biendose la celebrac1on
de misas privadas de d1fJntos y cualquiera otra votiva. lndulgencut plenaria _en
Portaceli. Ejercicio de las Tres H~ras emdulg,mcta plenaria en la parroquia del
Campo Flnrido.
Li~na en V,rgo á la 1 h., 51 m., 54 seg:.
d~ la tarde. Calor.

6
(S rnto). La Beata JulianadeCornillón,
virgen. San S1xto, papa, mart1r; Celestino, Pª"ª• y Celso, u_b1spo, ,onfesores. Ejercicio del aposent1llo _en san Juan
de la P,m1tencia y otras 1gle~1as.
MIÉRCOLES

7
(Santo). San Epifanio, obispo, con,fe~or.
En catedral y Guadalupe quinta y ultima
ceremonia de la sefia por la mafiana al
cantarse el himno de vhperas. _Por la. tarde alas cuatro. comienza el oficio de t1mebl~s, que termina á las siete cte la noche.
JUEVES

8

szitOBAS
EL APIOL DE LOS

DT"JORETvHOMOLLE
Cura /u Oo/oros,RstarfJOS

Suores/ones de 1o, Menstruos
ri• SEGUIN, IH,l.S~,P1rl1,71Mu

r,11..

(Santo). La Cena del Sefioró sea la institución del Santl&lt;;imo Sacramento de la Eucarlo;tla. Santos Alberto, patriarca de Jerusalén; A'11Bncio y D1onisio, obispos, c~nfesores. Oficios solemnes en todas las iglesias y ror la tarJe ceremonia de! Lavatono
con sermón. En catedral comienzan. los
oficios A las ocho de la mañana; el 1lustrisimo arzobispo oficia de pontifical, ~aciendo dentro de la misa la consagración
de los santos óleos, estando presentes doce presbiteros, siete diáconos y subdiáconos, revestidos con ornamento blanco.
En la misma catedral y en Guadalupe,
tinieblas á las cuatro de la tarde. Indulgencia plenaria por la visita que se haga á las siete casas y por la de los monumentos indulgencia parcial ~e diez afios
..lL,. _,.l'l..ft1'Att.t.L.fl.J c:.._lP_\

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Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

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MEDIAS

TAPETES
'"

t

'

�746

EL MUNDO ILUSTRADO

Efemérides de la Semana

, LAS JOVENES

29 de

él. menudo sufren algún desar·

las calles principales y marcó los sitios
para Iglesia y para los principales edificios
de la administración pública.
1&lt;?

Llega Morelos al Veladero

reglo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodriguez, residente en la calle Martí
96, Regla, ciudad de la Habana, nos
escribe de la siguiente manera:

Dtse1&gt;so Morelos de obtener una salida
al Pacifico, dedicó su aten;ión de gran
preferencia al puerto de Acapulco, por ser
el que se hallaba más cerca de su campo
de operaciones y en territorio que le era
muy conocido.
A principios del afio de 1813. después de
haber dominado el Estado de Oaxaca, de·
cidió marchar directamente contra Acapul·
co, el único puerto que se hallaba en territorio de los insurgentes y en poder de las
tropas realistas.
Dejó la división de Matamoros para que
atendiera á lo necesario para la dEfensa
de Oaxaca, y ordenando á los Bravo que
se dirigieran á la orilla derecha del Mexcala, para el caso de que fuera necesario
defender el paso del rlo, se marchó con
sus tropas por los diflciles caminos y bajo el terrible sol de la tierra caliente hasta
el campamento del Veladero, célebre por
la permanencia de don Julián Avila, quien
sostuvo, por sei., meses, victoriosas las
armas de la independencia, Llegó Morelos
al Veladero el 29 de Marzo de 1813, y pocos dlas después empezó sus operaciones
contra A:apulco.

"Los médicos me dijeron que padecía
de desviación del útero complicada con un
padecimiento de los riñones é intestinos y
hasta me llegaron á decir que mi mal era
+.·, 1 .,,f&lt; • ,
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdo'"'::,"' ·
men y los intestinos, me dolía la pierna derecha,
sentía constante dolor de riñones, mucho flujo y el periodo era terriblemente ¡;enoso sintiéndome toda enferma - un malestar general.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Una amiga me aconsejó el Compuesto Vegetal de Ly&lt;lia K Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escrito á ella y
comenzan?o inmedi~tamente la medicina. Tocios mis achaques
desaparecieron despues de su uso, y no puedo escoger palabras para
expresarle mi agradecimiento por esta maravillosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctimas en Cuba de enfermedades intestinales. Ahora me siento en perfecto estado de salud."

de Abril de 1812

Nota sobre anexión de Texas y
Coahulla á los Estados
Unidos

El tiránico gobierno del coronel Arredon·
do, en las provincias llamadas Internas de
Oriente, que comprendlan Texas, Coahui·
la y Nuevo Santander, hizo que muchos
mexicanos prominentes emigraran á los
Estados Unidos; entre ellos iba don Bernardo Gutiérrez de Lara, quien solicitó
ayuda de los Estados Unidos para continuar la guerra de independencia; el minis·
tro Monroe aceptó la proposición del señor
Lara; pero á condición de que se le cediera
Texas, Coahulla, Nuevo México y todo el
resto de las provincias de Oriente, más
una gran parte de las de Occidente. Ante
tales proposiciones, desistió de su intento
el señor Lara; pero se habla despertado la
codicia de los Estados Unidos, y el gobierno americano envió emisarios secretos
para que prepararan la anexión en el
tiempo que se Juzgara oportuno; este
hecho fué sabido en México por nota se·
creta, enviada por el ministro de España
en Wáshington, con fecha 19 de Abril de
1812.
2

_

...

Marzo de 1813

30 de

Marzo de t648

Famoso auto de fe

A la venta en todas las farmacias.

El 30 de Marzo de 1648 se celebró en la
casa profesa de los Padres de la Compa·
ñia de Jesús, un solemne y terrible auto
de fe, en el que fueron juzgados y conde·
nados veintiocho reos, entre los que se
hallaban los famosos sacerdotes fingidos
G1spar de los Reyes, y d poblano Gara·
\ tuza, á quien se llamó Martin Lutero y
i\\artln Droga; su verdadero nombre fué
Martln Villavicencio y Salazar.

Preparado en los Laboratorios de
LYDIA E. PINKHAX l\IEDICINE CO., Lyn11, J\J'.ass., l:. V, de A,

31 de Marzo de 1563

747

EL MUNDO ILUSTRADO

de Abril de 1867

El general Diaz toma Puebla

Al saber el general Dlaz, que tenla sitia-

do á Puebla, que se acercaban las tropas
de Márquez, lo que hubiera comprometido
el éxito de las operaciones del sitio, deci·
dió dar un ataque definitivo para tomar la
plaza, antes de ser atacado por el exterior. Al efecto, el 19 de Abril de 1867 deliberó, en consejo de guerra, el plan que
debla seguirse, el cual fué ejecutado al
amanecer el dla siguiente. Según el plan
convenido, se simuló un ataque al templo
del Carmen, con el objeto de llamar hacia
él la atención de los sitiados, y mientras
éstos se diriglan á ese punto, se atacó la
ciudad por trece puntos simultáneamente,
lo que la hizo rendirse, después de una
tenaz resistencia; el triunfo de los republicanos fué decisivo y absoluto, y decidió,
en gran parte, de la suerte del vacilante
imperio de Maximilíano.
3 de

Abril de 1856

Entrada de Comonfort á México

vencidos los revolucionarios que soste·
nlan la bandera de religión y fueros en
Puebla, por el ejército federal, á cuya cabeza iba personalmente comonfort, presidente de la República; el regreso de éste á
la capital de la República fué una demos·
tración de los deseos de toda la nación
por la paz y la tranquilidad, Apesar deque
Comonfort quiso hacer su viaje casi de
incógnito, en todo el camino se le aclamó
como al héroe de la paz y la tranquilidad
públicas.
El dla 2 de Abril de 1856 llegó á Tacuba·
ya, y al dla siguiente hizo su entrada

triunfal á México; todas las calles de la
ciudad estaban adornadas; todos los cuer·
pos federados de la administración públi·
ca nombraron comisiones para felicitarle,
y se formó una comisión popular, á cuya
cabeza Iba don Pondano Arriaga, quien
tomó la palabra á nombre del grupo que
representaba.
4 de

Abril de 1812

Batalla de Palo Alto

Los primeros dlas del afio de 1812 fueron funestos para los insurgentes de la
costa del Pacifico; durante ellos sellaron
con su sangre la causa de la independencia nacional: Vargas, Pifla, Maldonado,
Rodrlguez, Macias y otros Jefes; pero á
pesar de ello, no decayó el ardor de los
insurgentes, á cuya cabeza combatla el
viejo Tones, quien, á pesar de ser derro·
tado con frecuencia, se rehs.cla con facilidad y daba mucho quehacer á los realistas. Pero sus tropas dismlnulan notablemente, y al fin el 4 de Abril de 1812 fué
alcanzado en Palo Alto por el comandante
López, quien lo venció é hizo prisionero.
Fué llevado á Guadalajara y sentenciado
á ser ahorcado y descuartizado después
de muerto.
Suaviza, limpia y embellece el cutis.
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~~~~~~~

La necesidad de domina(á los errabundos chichimecas, que causaban serios trastornos para el progreso de la Nueva Es·
pafia, hizo que se fundaran, en varios Ju·
gares al Norte de la ciudad cíe México,
ciudades militares, á las que se daba el
nombre de presidios, no porque en ellas se
encerraran prisioneros, sino por su carác·
ter militar.
Este origen tuvieron la hoy ciudad de
Querétaro y la de Acámbaro, y poco después San Juan del Rio.
Poco antes de !a muerte del virrey don
Luis de Velasco, se fundó la villa de Lagos, por mandamiento de la audiencia de
Nueva Galicia. El mandamiento fué firmado por los oiJores: licenciado Alonso de
O:eguera, el doctor .~orones, et doctor
Alarcón y el secretario Alonso Sánchez, y
se pasó para su ejecución al alcalde de los
Llanos, don Hernando de Marte!, quien
procedió á cumplirla el 3r de Marzo de
1563; en ese dla plantó una cruz en el lu·
gar que le pareció mis conveniente, el que
designó para plaza de la nueva villa; trazó

•

un poco más subido qv.izás que los sustitutos, pero

hay razón para eJlo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 13. Marzo</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 4 de Abril de 1909

Número 14

EL DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ
POR PEDRO PABLO RUBENS. Cuadro existente en la catedral de Amberes

�ltt. MUNDO ILUSTRADO

750
DIR ECTOAIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR:
DR. L.U I S

L.ARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAYO
. O'FfcrNAS: ..

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
I.So
2.00

1

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. . . . . . . . '. . . . . . . . . S 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despach o de subscripcion es para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

LA ARMONIA
No todos los elementos ni todas las formas de lo bello
son igualmente fáciles de discernir, ni todas llegan con
igual intensidad y rapidez al ánimo.
Algunos saltan, por decirlo así, á la vista¡ salen al en·
cuentro de nuestras emociones, despertándolas y haciéndo·
las vibrar con sólo tocarlas. Las otras, por el contrario, se
ocultan, se encubren, exigen meditación y análisis y no lle·
gan al alma, sino á través del entendimiento.
Sentir á Lamartine 6 á Rafael, nada más llano¡ penetrar
á Sbakespeare, á Hugo, á Miguel Angel, á Wagner, nada
más difícil.
De aquí que la belleza no sea la misma para el niño que
para el hombre, ni para el sér inculto que para el civiliza·
do y también que encontremos, con el tiempo, encantos y
bellezas á seres y fenómenos que antes nos parecieron incomprensibles 6 antipáticos. Y de ahí, igualmente, que lo
bello, para los especialhtas, suela no ser lo mismo quepara el común de las gentes.
Uno de los primeros atributos de lo bello y el más accesible, acaso, á todas las inteligencias, es la armonía. Llamamos armónicas á las cosas y los fenómenos cuyas di·
versas partes son simétricas y proporcionadas, ya en el
espacio, ya en el tiempo.
Los pétalos de la flor, las alas y los miembros del insecto, las facetas de la pieJra preciosa, son y nos parecen bellos por su disposición simétrica, por la armonía de su
conjunto. Tanto es así que, con sólo hacer simétricas las
cosas más insignificantes, se puede crear belleza. Las
grecas, arabescos y lineamientos en dibujo de ornato revisten ese único género de belleza. Los elementos de un conjunto, aunque insignificantes y aun despreciables en sí mismos, comienzan á ser bellos en cuanto se hacen simétricos
y empiezan á ofrecer cierta armonía en su disposición. Con
jarros y cazuelas suelen nuestras gentes del pueblo compo·
ner trasteros encantadores, y esa especie de mosaicos, en
ocasiones deliciosos, que llamamos &lt;riscos&gt;, están formados
de fragmentos disparatados de vajilla y de cristalería informes y carentes de toda belleza.
Con simples líneas, que en sí mismas no son bellas ni
feas, compusieron los gdegos, los egipcios, los árabes y los
aztecas, maravillosas decoraciones queaún hoy admiramos.
El poder de la simetría es tal en el orden estético que
hasta las figuras de geol'l"etría comienzan á ser bell~s no
bien son regulares y armónicas. Una línea recta, un ángulo,
no son bellos¡ una línea quebrada, un polígono, pueden
serlo si son regulares.

En líteratura y en poesía la armonía impera como una
regla. Los versos son doblemente armónicos por el metro
y por la rima y, por eso, doblemente bellos.
En música, el ritmo es el primer elemento de belleza que
la sensibilidad destaca. ' El tamboril, el pandero, el tamtam,
el teponaxtle, no pueden producir más que ruidos rítmicos
que son el encanto de los niños y de los salvajes. La melodía primitiva es también rítmica y está formada, como el
verso, de frases de igual amplitud y de cadencia análoga.
El acorde más grato á los oidos poco cultivados es el acorde perfecto, y en la música primitiva, la tonalidad no cam·
bia en todo el fragmento musical.
El arte primitivo es de una simetría desesperante. Por
falta de inventiva y por amor á lo simétrico, pintores, es·
cultores y poetas de las primeras épocas del arte, llegaban
á la monotonía y á la falta de variedad, que remeda los
primeros ensayos de los niños.
Este es el hecho¡ veamos cuál puede ser su explicación.
Una sensación simple 6 aislada puede ser agradable 6
desagradable¡ pero, propiamente hablando, no es nunca bella. Si llamamos bello al color azul 6 al sonrosado, es por
asociación de ideas con la noción de cielo 6 de crepúsculo¡ por idéntico motivo llamamos bello y sentimos como
tal el punto de atencí6n de un clarín de guerra.
Lo bello comienza donde comienza lo complexo, y exige,
necesariamente, combinaciones, agrupamiento 6 sucesión
de sensaciones.
Ahora bien: tendemos á economizar nuestros esfuerzos;
á sentir, á actuar con el menor gasto posible de energía.
Cuando para sentir ú obrar necesitamos gastar mucha energía, la sensación 6 el acto se hacen penosos, dolorosos á
veces, y las cosas 6 fenómenos correspondientes no nos pa ·
recen ya bellos.
Ahora bien: la simetría, la armonía, la transició~ gradual
6 rítmica de una sensación á otra, de uno á otro movimiento son elementos favorables á la economía del esfuerzo, á
la facilidad de la percepción y de la acción, y al sentir tan
completas como fáciles nuestras percepciones y nuestros
actos, experimentamos una sensación de bienestar, que es
el primer elemento de lo bello. Además, al notar que he· ,J
mos percibido y actuado sin esfuerzo y con pleno éxito,
se despierta en nosotros un vago sentimiento de nuestra
capacidad, de nuestra superioridad, que refuerza la emoción
estética.
Si tratamos de seguir los lineamientos de un garabato,
trazado por un niño en un papel, nuestra vista sube y baja, va y viene, avanza y retrocede por sacudidas bruscas,
sin transiciones graduales, sin preparaciones previas, y
pronto la fatiga nos invade y nuestra impotencia nos con·
traría. Por el contrario, recorrer con la vista 6 con la ma·
no un círculo es cosa fácil, que no causa fatiga, que nos da .
idea de nuestra capacidad de percibir y de gobernar nuestros movimientos, y por eso vemos bello el círculo y nos
parece odioso el garabato.
El ritmo musical embellece nuestros movimientos por·
que los hace fáciles y cómodos¡ y por eso el baile, que es
movimiento gobernado por el ritmo, es y ha sido siempre
supremamente bello.
El obrero que canta mientras trabaja¡ el marino que re·
ma al compás de su barcarola¡ el sembrador que arroja el
grano según la cadencia de la estrofa que entona, conocen
bien los secretos del ritmo, sus facilidades, su eficacia, y
se penetran, por ello, de su belleza intrínseca.
La armonía, pues, 6 sea la simetría, el ritmo, la proporción, son elementos principales de la belleza y tiene dere·
cho á ser considerada como bella toda obra verdaderamen·
te armoniosa.
El principio de lo uno en lo vario deriva, á nuestro mo·
do de ver, de las consideraciones anteriores. Debe ser lo
bello varío, porque sólo es bello lo complexo, y uno para
que pueda ser armónico, agrupando sus elementos alrede·
dor de un centro principal ú orientándolos según una
tendencia predominante.
.
Pero ni la armonía es toda la belleza y en ocasiones lo
inarmónico puede ser supremamente bello.
Ya veremos en virtud de qué principios.

EL MlJNDO ILtJStRA:00

1si

Crónica Científica
KINEMACOLO R
Ea el teatro Palacio, de Lon- se hallan en ese idioma¡ para comprenderlas basta saber
dres, se están exhibiendo vistas ·que &lt;green&gt; significa verde, y &lt;red&gt;, rojo.
de movimiento con los colores
naturales, de tal manera, que las
escenas de la vida se reproducen
sin faltarles un solo detalle.
El efecto que producen estas
vistas es sorprendente, y salvo las
exigencias de uno que otro coloDc.~de el descubrimiento del radio y sus maravillosas
rista, todo el mundo está de acuer- pro~ied~des, pa~ece que se ha iniciado una nueva era para
do en que se ha llegado al fin á la la ci~ncia, relacionada con las múltiples y sorprendentes
representación gráfica perfecta.
P!opiedades de este cuerpo. Casi no hay conocimiento
El procedimiento por el que se científico que no se haya relacionado directa é i'nd· t
'
, .
•
irec a·
ha obtenido ese maravilloso resul· me°: te, c~n e1 ra d 10¡
!ª hsica,
la química, la geología y aun
tado es mu y sencillo, sobre todo l~ biolog1~ se _han vi_sto en la necesidad de dedicar su atenG. Albert Smíih
si se tiene en cuenta á lo que ha ción al misterioso mmeral.
Inventor del &lt;Kíne- conducido.
Entre l,as relaciones que se han hallado entre el radio
Seguramente que todos nues · la geologia se halla el problema que se relaciona con
macolor&gt;
tros lectores, 6 la mayoría de edad_~e _nuestro pla~eta, al cual ha sido el último á ue se
ellos, couoc~n una~ vistas impresas en rojo y verde, en ha dmg1do la atención, de los sabios. El astrónomo '!e halas. que, á primera vista, no se ve más que un dibujo inde- ll .. !e~sado en las teonas de las nebulosas, y sabe el rofi~u,d ~ y un&lt;l mezcla de rojos y verdes, de la qu1:. es muy cedimien to de formación y desarrollo de los planetas ~ •
d1_hctl obtener algo como forma armónica; estas vistas, de la: formación de masa nebulosa hasta el estado d~ p1;~
miradas á través de unos anteojos de los cuales el correspondiente á un ojo es verde y el otro rojo, reproducen es
cenas de una nitidez irreprochable y con un relieve notable, y con una tinta sepia 6 negra, según la limpieza de
la impresión y el co'orido de los lentes.
En e~las vista~ la c~n:ibi nación de los colores comple·
1uentar1os y la d1spos1cióu de las dos impresiones, que
hace que se sobrepongan cuando se les ve á través de los
lentes, produce el efecto de un color neutro v un relieve
muy cercano al natural, teniendo en cuenta el tamaño de
bs fotografías.
En principio semejante descansa la aplicación del cinemató~rafo 6 ki~etoscopio; para hacer las películas, que
son en todo semejantes á las de los cinematógrafos comumes, _se hac~ u so de una cámara exactamente igual á las de
los crnematogra_fo~; pero antes de que los rayos luminosos
pasen por el ob¡eh vo de la cámara, pasan por un prisma 6
por uua pantalla-filtro que los divide y clasifica¡ general·
mente se usa como pantalla el obturador de sectores, que
se usa para las proyecciones cinematográficas, con la difer~ncia de que_, en lugar de tener un cuadrante lleno y otro
l~bre alternah v~mente, los cuadrantes que en los ciuematografos están hbres, en el aparato de colores están cubier
tos po~ p_lacas, una de ellas verde y la otra roja¡ estos fil.
t ros di viden los colores del espectro en do~ series: una
q ne p~rte del blanco y, pasando por el amarillo, va por el
na.ranJado, el escarlata y toda la serie de los rojos hasta el
mas oscuro de ellos, y la otra que parte del mismo blanco
pasa por el amarillo y se continúa por el verde el verde~
azul, el azul, el violeta y el índigo hasta el neg;o.
Aparato de proyecci6n de kíneioscopío con pantalla
La película en la que se imprime la imagen que ha pasa·
para proyecciones coloridas.
d_o por el filtro, aunque en apariencia es igual á la de los
cmematógrafos comunes, en su preparación es muy difefrí'as y muertas vagando por el espaci'o L
t d
rente¡ en esto está el secreto que el inventor guarda toda- dras
· t
ed ·
·
os es a os
vía, y esta preparación la hace sensible á todos los colo- m erm ios entre uno y otro, tienen que estudiarse lo mismo en los cuerpos que se hallan en el firmamento sobre
res del espectro.
. A la simple vista la p elícula no presenta más particula· n_n_estras cabezas. como en nuestra tierra. N nestra habitandad que tener alternados cuadros de una tinta débil con c1on en el espacio es un globo que se enfría¡ Marte ha al otros de tinta oscura¡ pero parecen de un solo color con canzado un grado más avanzado de enfriamiento y la lu
una combinación de claros y o5curos como cualquiera otra °:º _es más que ~na ceniza, á juzgar por las muestras de a~~
fotografía¡ pero si se coloca esta película en un aparato de hvidad volcámca que tiene en su superficie.
Para l?s geólogos, naturalmente, el problema de la edad
proyección y se hace pasar el haz de luz por el mismo fil.
tro 6 pantalla de rojo y verde, en el cuadro de proyección de la. herra es uno de los más importantes y de los que
se obtienen vistas de movimiento con los colores naln· más directamente llaman la atención. Y en la solución de
este _problema no sólo se trata de saber qué tiempo ha transrales.
desde que nuestro planeta era una nebulos· ·
Un fenómeno del que ya se valió el cinematógrafo, y que currido
•
, lí . t l
a, sino
q ne. encierra
imp c1 o e problema del procedimiento ue
ha ayudado grandemente al nuevo invento, es la persistencia de la visión, pues aunque en la pantalla se proyectan enc1er.ran todos los cuerpos siderales para enfriarse¡ as[ es
al~ernati~amente vi~tas filtradas por el sector verde y el que ~o sólo se trata de un prol_&gt;lema que interese á la tierra, smo ~ne.~ un problema de importancia cósmica.
ro¡o, el OJO las percibe simultáneamente en su mayor parte
Para principiar con orden nuestros
estudios, em pezareY de aquí que la combinación de los colores sea casi per~
.
mos por un.h ech.º que es conocido aun de los niños de las
fe cta.
h
escuelas pnmanas¡ todos ellos saben que cuand
Los grabados que ilustran estas líneas están tomados de una perforaci"6nen 1a t'ierra, de arriba á aba¡'o la ot se ace
· t
,
emperauna memoria en inglés, y por eso es que las indicaciones t
ura se e1eva m1en ras se profundiza. Del interior de la

1I

�752

-~~-,,
.~ ·

L.:
Diagrama que muestra las cl.íversas posíciories d.ll lp~. ob·
·adores y pantallas coloridas durante la proyecci6n de las
:tas en el kinemacolor.
N6tese que La parte impresionada á través de la pantaverde es proyectqda á través de la misma, y otro tanto
~ede con la roía, la palabra &lt;shutters&gt; y la;, iniciales S.
significan obturadpres_.

ne á reforzar la probabilidad de que el calor interno de la
tierra se deba, en parte, á radioactividad.

•••
Llegando á la cuestión de la edad de la Tierra, los geólogos dicen que, tomando como base el cálculo de lord
Kelvin, nuestro planeta, suponiéndole una temperatura
inicial de roca fundida, se ha venido enfriando lentamen·
te durante mil millones de años; según esta teoría, dentro
de la costra terrestre debe existir, actualmente, un núcleo
incandescente de un radio de tres mil qninientas millas.
Hay una consideración de los geólogos que modifica en
algo esta manera de ver las cosas, y es el aislamiento en
que es tenida la masa interior por la costra exterior, y por
consiguiente la lentitud de la radiación del calor interno.
Esta consideración nos hace llegar una vez á la idea de
que, cualquiera que sea el estado de conservación del ca
lor inicial de la nebulosa, gran parte del calor interno se
debe á la radioactividad.
Tomando esto en consideración, el problema de la edad
de la Tierra se complica mucho, y se pueden considerar
como verdaderas las apreciaciones de todos los sabios, por
más que todas sean notablemente diferentes.
Lord Kelvin concede á la Tierra entre veinte y cuarenta
millones de años de edad, mientras que sir Geike dice que
se han necesitado, cuando menos, cien millones de años
para llegar al estado actual de cosas; otras opiniones hacen
disminuir mucho esta cifra y no la hacen pasat de noven·
ta millones de años. Si se debe tener en enenta el promedio de enfriamiento observado en los cuerpos expuestos al
medio ambiente, debemos de convenir en que la acción del
radio obra de una manera muy enérgica, y en este caso, todos los cálculos de los sabios están basados en datos falsos
y hay que empezar el trabajo de nuevo sobre mejores
bases.

:rra, donde paree~ existir un gran caldero, el calor irra·
a hacia af.iera; una vez que se ha pasado la profundidad
cien pies, treinta metro.; próximamente, la temperatura
eleva á razón de un grado po.r cada sesenta y seis pies
.e se ahonda. Es fácil calcular que despnés de ha):&gt;er
ofundizado uno!! cuantos kilómetros se llegará á un calor
fragua, lo cual parece probar que en altuna vez el cen·
, de la tierra, que se halla hoy cubierto por la costra,
halló en estado de incandescencia.

•*•
,in embargo, se tienen muchas y muy variadas opiniones
~rea del estado físico del centro de la tierra, y la qiñcul·
l para llegar á algo definí ti vo es la falta de conocimien·
I acerca de la manera como se ha efectuado el enfría·
ento del planeta. En lo 'que se refiere á las fuentes del
lor interno de la tierra, la ciencia moderna nos lleva á
idea de que probablemente se trata de radioactividad
is que de restos del calor de ignición de la nebulosa te·
:stre. Naturalmente que esto no quiere decir que el calor
Testre se deba única y exclusivamente á la radioactivi·
d; tenemos grandes razones para creer que, en gran parte,
debe al resto del calor de formación; pero sí podemos
nsiderar, y los recientes estudios parecen comprobarlo,
e el calor producido por la radioactividad sirve como
&lt;controll&gt; á las pérdidas de calor de formación, y que
sustancia uranio, al descomponerse y sublimarse, por
cirio así, para convertirse en radio, conserva una cierta
iformidad en la temperatura interna de nuestro planeta.
jl:l hecho de que se haya encontrado uranio en el sol y
'e los meteoritos contengan radio, es otro hecho que vie·

l

1

753

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Parte de.una peUcula impresionada á través ele los
tras verd'! y rojo del kinemacolor

fil·

Novela por J. Berr de Turiq_ue
Traducida e,pecialmente para "El Mundo /lu,trado"
(CONTINÓA)

-Sí, puéde ser; por lo demás, esto no tiene ninguna im· ber. Y esté usted tranquilo. La señora no sabrá-nada. Nadie ha venido.
portancia.
_
Y repitió, subrayándolo . .....
Y como, en ese momento, se dejó oir ei silbato de un
-Nadie 1.a vesi.do.
tren:
•
.
Cou un ademán cordial despi4ió al criiido.
-jPerdon!-dijo Emmanuel-salgo para irá encontrará
-Emmanuel, completamente desconcertado por esta relós invitados. Hasta dentro de un momento.
-Pues bi1:n, ¿ya lo ves'{ Toda esta aventura ~o se redu· velación. se había dejado caer en una silla.
Ricardo se le acercó con la frente contraída y los ojos
ce a nada-dijo el prefecto cuando se encontrp so,lo con
Riéardo. Por lo demás, y aún sin entrar, si Máximp se terribles.
-Pues bien, esta vez, confiesa que es el colmo. Se ha
liubiera solamente acercado á la casa, él criado io habría
atrevido á venir á a:tuí, á mi casa.
visto.
El prefecto se había levantado.
-El criado miente.
Por inquieto que estuviese el mismo ante la gravedad de
Emmanuel alzó los brazos al cielo.
- ¡Estás loco, vamos! ~iempre esa misma manía de ver 1a situación. su deber, sin embargo, le obligaba á hacer to do para calmar á su amigo
por {odas partes culpables ó cómplices.
-Sin, duda ha sido la µJtima ten.ta9va d~ un hombre
Ricardo llamó de nuevo.
-¡Miente, te lo di~o! Conozco su mirada de hombre hon· ~nloquecido, á quien el viaje de ustedes quita toda esperanza.
rado que se cree obligado á ocultar la verdad.
Pero Ricardo no parecía dispuesto á disculpará su esPedro se presentó de nuevo.
•
posa.
-¿Me llama el señor?
- .... O un plan concertado-respondió. Tal vez Lucy
• -Sí, Pedro.
le esperaba.
Un silencio de algunos minutos.
-¡Ah! ¡estás loco!
,
.
El criado ésperaba.
-El entró ~orque nos v.ió s~lir á tod~s. :r;&gt;e &lt;?ira manera,
--Sabe usted, Pedro, que es necesario decirme todo á mí
siempre .... y que es bueno para todo el mundo! Recuer· Lucy sería quien hubiera ido á reunírsele, pretextando algo que hacer en el pueblo cércano.
,
de usted lo que sucedió el año pasado aquí mismo.
Emmanuel tuvo como la impr,ési6n de e.ncontrarse súbiPedro, turbado, dijo: &lt;El señor debe estar cierto de que
tamente trarisportádo al tributlill y estar patllado á defenlo recuerdo&gt;.
der de oficio á un acusado contra quien el agente reclama·
Entonces Ricardo, con tono amigable, le preguntó:
-El señor Máximo Tillier vino aquí hace un momento, ba :un castigo desproporcionado con la falta.
Se ,animó á su vez.
,
.
,
¿no es verdad?
-Te digo que t~ vuelves loco. La p~e.ba d~ que no lo
Pedro bajó la cabeza como confirmando.
esperaba, es que la ha aterrori:i;ado la idea de que pudieran
-Sí, señor.
s~ber
a,go de su visita. Sin esto, acaso habría aleccionado
- .. .. ¡,Vió á la señora?
al criado. Paciencia, ya te digo, paciencia. Ya tocas al lin
-Vió á la señora.
de e~ta crisis; dentro de dos días estar!s Ct'n tu esposa le·
-¡,Habló por algún tiempo con ella?
jos de áquí,
-Sí, señor, por algún tiempo.
Ricardo se encogió de hombros.
-Entonces, amigo mío, ¿por qué mintió usted antes?
-:-l Y ésto qué me prueba? lQuién sabe si, al contrario
Pedro, avergonzado como un culpable que invoca cir·
este vi1lie no tenga por objeto facilitar sus encuentros? '
cunstancias atenuantes, explicó:
-¡Oh!
-La señora me prohibió decir que el señor Máximo ha·
Ricardo, arrebatado por )a cólera, dramiñcaba ahora.
bía venido, haciendo referencia á una reconciliación que
-Aquí, en Dammartin, Lucy no tenía razones que invola señora prepara entre los padres de ella y los del señor
Máximo. Pero desde el momento en que el señor dice que car para irá París; y cuando fuese, yo lá' acompañaría.
es necesario que le confiese la verdad, como_ todo lo que Mientras que en el viaje los encnentros son más fáciles.
Esta vez, Ricado llegaba al r.olmo. Lucy, aun admitienhace el señor es siempre para bien de todo el mundo ....
El señor no dirá á la señora, ¿no es verdad? que yo he di· do que se hubiese mostrado imprudente, no era, ciertamente, capaz de inventar ó siquiera de aceptar tan abominables
cho la verdad?
combinaciones.
,
Ricardo trató de sonreír.
-Entonces declara, desde luego, que tu esposa es un
-No, hombre, no, esté usted seguro.
Luego se volvió hacia Emmanuel y le dijo con tono ale- monstruo.
-Monstruo ó virtud . . .... ¡Ah! que sea lo que quiera. Pe·
gre: &lt;Pues bien, ¿ya lo ves? Gané. Te he ganado la apuesta.
Su voz se hizo sumamente tierna. ¡Pobrecita deLucy! Só· ·ro que yo sepa lo que es.
-¡Calla! Creo que no dices lo que piensas, porque si
lo ella puede tener estas ideas tau delicadas.
Ped'ro, feliz al saber que su declaración no causaría nin- fuera eso, te despreciaría yo, te lo confieso.
gún trastorno á la joven, se atrevió á decir:
Ricardo, que desde h~cía un momento se paseaba agita-Entonces, ¿el señor no me tiene á mal el haber menti- damente en ~n estado de exaltación que aumentaba á cada
instante, se detuvo ante su amigó.
do antes? Comprende que estaba obligado ....
-Sí, hombre, sí. ..... Usted, como siempre, hizo su de·
-Pues liíen, despréciame, porque he llegado hoy,

.

�754

..

,r

EL MUNDO ILUSTR.\ DÓ

tos. Sentía ahogarse. Por un momento, en una crispación
más dolorosa, creyó que iba á morir. Sí, debía ser así, después de una emoción demasiado fuerte, como mueren los
cardíacos. Porque la joven, desde hacía tiempo, ya no dudaba estar enferma del corazón. Su abuela había muerto de
esa misma enfermedad, aunque, es cierto, á edad avanzada.
Así es que, sin pensar en atenderse inmediatamente, Lucy
se proponía, en presencia de síntomas cada vez más frecuentes, consultar á un médico tau pronto como recobrase
un poco la tranquilidad del espíritu.
Mas, ¿acaso tendría alguna vez esa tranquilidad? Si acababa de escapar, como por milagro, á un choque inminente
entre Máximo y Ricardo, ¿acaso ese riesgo estaba alejado
para siempre'l ¿No se proponía Máximo re,l!resar en ese
. mismo díal Cuando menos esa intención había expresado.
Y ;,cómo se desenlazaría esa visita'?
Ya se imaginaba Lucy encontrarse en presencia de ambos. ¿Dónde se fijarían sus miradas durante el encuentro?
Cada palabra, cada provocación, la heriría á ella en el fondo del alma.
-¡Lucy, Lucy!
Era la señora Le Quesnel, que, desde abajo, llamaba á su
hija.
-iBaja, niña! Todas las visitas están aquí y reclaman tu
presencia.
-Voy, mamá.
Lucy se detuvo un instante frente al espejo para tratar
de cubrir, con ligera capa de polvo de arroz; la palidez de
sn rostro; arregló un poco su cabellera en desorden v luego bajó al salón, como quien va al suplicio, á hacer los honores de la casa.
Todos la rodearon inmediatamente, sobre todo la condesa de Theil y la señora Maudru, que no la habían visto
desde antes de la boda. Hubo una lluvia de cumplidos sobre su aspecto, su manera de vestir, el nuevo peinado que
usaba. Lucy, tratando de soureir, respondía en los me·
jores términos, sin perder para nada de vista el portón por
donde Máximo iba tal vez á entrar. Toda su voluntad des·
pierta estaba alerta para impedir que, en el momento crí\1
tico, su angustia la traicionara.
1
La porción masculina de la reunión interrumpió la par1
\
tida de cartas para hacer coro. El conde de Theil se acer·
có á Lucy y le besó la mano.
-Pero, señor conde, en otro tiempo acostumbraba usted
repito, á un estado en que daría mi amor, mi felicidad y
besarme-dijo ella sonriendo.
todo, con tal de lograr una sola cosa: saber, saber.
-Antiguamente, en efecto-dijo el conde con sus acosEmmanuel se dió cuenta de que toda lucha sería inútil.
-Haz, pues, lo que quiera~-dijo dirigiéndose á la sali- tumbrados ademanes solemnes - usted me concedía ese prida.-Haz pedazos tu felicidad, si el corazón no te lo impi- vilegio como un abuelo .... Pero ahora que depende usted
de un amo y señor ....
de. Y o no me mezclaré ya más.
-Su señor y amo, mi querido conde, le ruel(an que no
Ricardo le detuvo por el brazo.
.
-Frase y frase. En fin, admito que Lucv haya sido im- cambie en nada sus antiguas costumbres-dijo Ricardo.
-¿El ~eñor Duroc es celoso?-preguntó la señora Plasprudente en un momento de irreflexión. Pero para perdonárselo, es necesario que esté cierto de que lo lamenta, de sard á la señora Le Quesnel,-en tanto que el conde de
Theil depositaba un beso paternal en la frente de Lucy.
que me ama, de que no ama á él.
-¡,Por qué habría de serlo, si mi hija no le dará jamás
-Pero para qué son todas esas suposiciones. Si ella no
es culpable y yo soy quien te lo digo. Hay impresiones motivo para ello?
-iOh!-replicó la señora Maudru-no se es celoso por
que valen tanto como una certidumbre.
-Una impresión y hasta una certidumbre no resisten á ocasión. Se es por temperamento. Conozco muchas señoras
un hecho. Ahora bien, ese hombre estaba aquí hace un mo- virtuosísimas; pero que no pueden dirigir la palabra á un
mento. Este es un hecho, /,no es verdad'? Pues bien, esa hombrt sin hacer sufrir mil muertes á su esposo, y hasta
visita era Lucv la que la había provocado ó no hace más exponerse á un disgusto de su parte.
que sufrirla. Te digo que es espantoso, desde hace tres me-¡Oh, señora! Todo tiene sus límites-dijo la condesa en
ses, tener ante sí en todos los momentos esos puntos de in- tono conciliador-y entre el celo hasta cierto punto bala·
terrogación. Entonces, ¿ para qué me ~irve, durante veinte gador de un marido que ama á su esposa y un verdadero
año~, haber descubierto los secretos más impenetrables? Los tigre ..... .
cerebros s~ ha,eían entre mis manos como en las de un me-Admitiendo qne sea yo celo~o, lo cual ignoro aúncán,ico que desmonta un aparato. Y antes esta mujer, esta dijo Ricardo-estén ustedes seguros que no soy un tigre.
jovencita, nada., .... nada. Y moriré sin haber sabido ja-Sin ser ti,l!re-replicó la señora Maudru-creo, mi buen
más, tal vez, á qué género de criatura he dado mi nombre. amigo, que más se ha de parecer ust~d á esta fiera que á
Es una santa y una mártir á quien debo adorar de rodillas, un manso corderillo.
ó es una mujer que me ha traicionado, Pues bien, no, lo
-Ciertamente. ¿ Y por qué lo cree usted así?
sabré.
-Pues .... tengo esa impresión- dijo la señora, un tanto
Todo lo que Ricardo había acumulado dentro de sí de mortificada por lo que ya comprendía que fnera una impersufrimientos contenidos durante los tres últimos meses, tinencia.-Paréceme, además, que la elección de carrera
estallaba entonces.
que había hecho usted no indica un temperamentó de corEmmanuel tuvo la visión de una desgracia.
derillo ..... .
-Te lo suplico, te digo, cálmate. Alguien viene.
-Pero, puesto que ya abandoné esa desdichada caEn el mismo momento entraban, acompañados de los rrera.....
dueños de la casa, el conde y la condesa de Theil, el señor
- Ha tenido usted mucha razón -dijo la condesa-hay la señora Plassard, el comandante Maudru y su esposa, ciendo á un lado la cuestión de los celos, pues su esposa
ha de estar contentísima en el fondo, estoy segura de ello,
de que ya no tenga usted que tratar con esas malvadas
,gentes!
Inmediatamente que entró á su recámara, Lucy abrió en~
(Continuará)
teramente su ventana para respirar mejor. Su corazón latía
.,~omo si fuera á romperse. ·~us ojos se cerraban por. @.QIQ..~-

755

EL MUNDO ILUSTRADO

f\LMf\S

U CRISTO Dt VU4SQUtZ

(En la Muerte del P. Cámara)

¡Lo amaba, lo amaba!
¡No fué sólo milagro del genio!

Lo intuyó cuando estaba dormido,
porque sólo en las sombras del sueño
se nos dan las sublimes visiones,
se nos dan los divinos conceptos,
la luz de lo grande,
la miel de~lo:bello . . ..
¡Lo amaba, lo amaba!
¡Nacióle en el pecho!
No se puede soñar sin amores,
no se puede crear sin su fuego,
no se puede sentir sin sus dardos,
no se puede vibrar sin sus ecos,
volar sin sus alas,
vivir sin su aliento . ...
El sublime vidente dormía
del Amor y del Arte los sueños,
-¡los sueños divinos
que duermen los genios!
Los que ven llamaradas de gloria
por hermosos resquicios de cielo!y el Amor, el imán de las almas,
le acercó la visión del Cordero,
la visión del dulcísimo Mártir
clavado en el leño,
con su frente de Dios dolorida,
con sus ojos de Dios entreabiertos,
con sus labios de Dios amargados,
con su boca de Dios sin aliento.... .
¡muerto por los hombres!
¡por amarlos muerto!

Y el artista lo vió como era,
lo sintió Dios y Mártir á un tiempo,
lo amó con entrañas
cargadas de fuego,
y en la santa visión empapado
con divinos arrobos angélicos,
con magnéticos éxtasis líricos,
con sabrosos deliquios ascéticos,
con el ascua del fuego dramático ,
con la fiebre de artísticos vértigos
la memoria tornando á los hombres
ingratos y ciegos,
débiles ó locos,
ruines ó perversos,
invocó á la Divina Belleza
donde beben bellezas los-genios,
los' justos, los santos,
los_limpios,_los buenos . ...

Y al conjuro bajaron los ángeles,
y al artista inspirado asistieron,
su paleta cargaron de sombras,
y luces de cielo,
alzaron el trípode,
tendieron el lienzo,
y arrancándose plumas de raso
de las alas, pinceles le hicieron.
Y el mago del Arte,
el sublime elegido entreabiendo
los extáticos ojos cargados
de penumbras de místico ensueño,
tomó los pinceles
sonámbulo, trémulo ....
De rodillas cayeron los ángeles,
y en el aire solemnes cayeron
todas las tristezas,
todos los silencios . . . .
¡Y el genio del Arte
se posó sobre el borde del lienzo!
Con la fiebre en la frente,
con fuego en el pecho,
con miradas de Dios en los ojos
y en la mente arrebatos del genio,
el artista empapaba de sombras
y de luces de sombras el lienzo . ...
No eran tintas que copian inertes:
eran vi vos dolientes tormentos,
eran sangre caliente de Mártir,
eran huellas de crimen de réprobos,
eran voces justicia clamando,
y suspiros clemencia pidiendo . .. .
¡Era el Drama del mundo d eicida
y el grito del Cielo!. . . .

............ . ···· ··· . .. .. .. .. .. .... .
¡Y el sueño del hombre
quedó sobre el lienzo!
, ...

..... .......................... .
¡Lo amaba, lo amaba!
¡El Amor es un ala del genio!

Yo de un alma de luz estuve asido.
Luz de su luz para mi fe tomando;
Pero el Dios que la estaba iluminando
Veló la luz bajo crespón tupido.
Tanto sentí, que sollocé dormido,
Y dentro de mi sueño despertando,
Vi que el alma del justo iba bogando
Por el espacio ante el Señor tendido.
Y, faro bienhechor, polar estrella,
La mística doctora del Carmelo,
Desde una celosía de la gloria,
-¡Ven! ¡Ven!-le dijo, y la elevó has(ta ella!
Entraron las dos almas en el cielo
Y un nuevo sol brilló en el de la
(Historia.

•

DOLOR
Débil corazón humano
Que fuiste d e dichas nido
Y hoy te lamentas herido
Por un d estino tirano;
Corazón que en viejos días
Viste un mundo todo amores,
Una tierra toda de flores
Y un cielo todo alegrías;
Corazón que ayer cantabas
Con musicales dulzuras
La canción de las venturas
Que feliz paladeabas,
Y hoy en doliente clamor
Dices que estás afligido,
Que estás mortalmente herido
Por el puñal del dolor¡
Corazón de fe dormida
Que gritas mirando al cielo:
«No hay duelo como mi duelo,
Ni herida como mi herida&gt;;
Ruin corazón pecador,
Que miras sólo á ti mismo:
¿Has medido tú el abismo
Del más inmenso dolor?

Jost

MARÍA GABRI~l: Y GAL,\N,

�756

EL MUNDO ILUSTRADO

CRISTO

Y á sus compases, cuatro n.egros mudos,
como cuatro románticos dolores,
con sus brazos potentes y desnudos

: ... Y brotaban las blasfemias con un ímpetu salvaje,
porque el odio entre la turba como un virus se extendía;
y Jesús, sin una queja, su camino proseguía,
majestuoso entre la furia de aquel _lúgubre oleaje.
Roja sangre maculaba las alburas de su traje;
t.l d9Jor sobre su frente pavoroso se cernía;
y el Ungido los insultos de la plebe recibía,
cual si fuese inmune al:golpe, y á la befa, y al ultraje.
Y por fin agota el crimen sus infamias tenebrosas;
y por fin Jesús expira entre angustias espantosas;
pero e1.tmedio de los gritos, de las sombras, de los muertos,
surge dulcemente bella su lumínica figuq,
como hablando á sus verdugos de perdón y de ternura ....
¡Es un lirio luminoso, con los brazos muy abiertos!
ALBERTO Hi&lt;RRERA,

*
¡PRIMAVERA!
Flora ha llegado noble y serena,
resucitando goces perdidos;
ya de las almas hu ye la pena,
ya las tristezas dejan sus nidos.

II

Sobre las rosas de tu desconsuelo
corrieron palideces de agonía,
mientras algo en tu~ ojos y en el cielo,
como un vago crepusculo, moría.

Y en tanto entonan las golondrinas
himnos de gloria sobre las ruinas
de un templecillo derruido y viejo,
Apolo ríe desde la altura,
muy satisfecho de su figura
y de su rostro color bermejo.

***

Amor cruzando por dondequiera
é hiriendo pechos enamorados.
Sobre las tapias, la enredadera;
deutro las almas, sueños dorados!. ...
En loco enjambre las mariposas
que buscan mieles, b.esan las rosas,
volando en torno de un girasol,
y en tanto el agua-cristal sonoro--

sus armonías modula en coro
al beso alegre del Padre sol.

Al besar la marmórea escalinata
el mar tuvo uu Jemblor de algo que muere,
y en la tarde fugaz, la serenata
se extingue en un clamor de miserere.
Des¡!arrando sus velos de cautivas,
á la ¡!ótica flor de las ojivas,
se asomaron mis sueños para verte

III
Cual rosas de diamantes en tu caja
sus más puras estrellas clavó el cielo
Y te prestó la noche su mortaja · '
de obscuro y silencioso terciopelo.

hacia el misterio del canal más alto
como cuatro románticos dolores
'
que un nocturno cincel talló en basalto.

•

Por los muertos canales de mi invierno
aún te miro pasar y oigo tu canto,
'
como un recuerdo inmemorial y j\terno
que se esfuma en las nieblas de mi llanto.
Cuatro negros dolores te acompañan,
las estrellas románticas se bañan
para verte, en las ondas de zafiro,
y el viento de. la noche alza un1 not¡
temb)orosa y fugaz como un suspiro
al agitar tu mandolina rota.
«LA ÚLTIMA CENA», POR LEONARDO DE VINCI

V

RoMERO.

tl'IVIO
A

Rornár,ti_cas
A Jesús Casttllanos

Blonda de. sol tu palidez latina;
con tu mano enjoyada de zafiros
arrancando á la vieja mandolina
músicas de nostalgias y suspiros.

habrían de calificarse las pérdidas ocurridas en ese campo
en el término de unas cuantas semanas. Al señor doctor
Ramos, maestro bien amado de la juventud y personalidad
eminente por su saber y talento, siguió en su camino el señor don Andrés Almaraz, ilustre químico y hombre estimadísimo por cuantos le conocieron, pues que á sus altos
merecimientos intt:lectuales aunaba su hombría de bien.
Don Andrés Almaraz enseñó á varias generaciones. Dotado de inteligencia clarísima y de conocimientos profundos en su ciencia, supo educar en la severa d isciplina de
ésta no pocos discípulos.
Su vida, si no muy larga, fué, en caml:io, fructuos a.
Nacido en México el 10 de Noviembre de 1852, debió á
sus padres, el señor licenciado don Mariaoo Almaraz y la
señora doña Dionisia Castro, una educación selecta.
Comenzó sus estudios en 1866, y en 1878 recibió el títu·
lo de farmacéutico en la escuela nacional de Med icina, no
sin haber antes alcanzado algunos envidiables triunfos en
las varias materias que cursó.
Opúsose á la plaza de adjunto de análisis químico en
la propia escuela, y sus esfuerzos fueron coronados por el
más completo éxito. Varios folletos y un método para el
reconocimiento de sales (de texto en muchos estabk.:i

Mientras curvados los remeros mudos
'
con sus brazos potentes y desnudos
empujaban la góndola de flores

S ,huayo, Marzo de 1909.

Por los muex:tos canales de mi vida
con tus ojos enfermos de turquesa, '
pasabas en tu góndola florida
como coavaleciente dogaresa.

Se aproximan los días del Señor, días
místicos, días de apacible quietud en q·u e
el ambiente, y los seres, y las cosas, parecen evocar la melancolía del drama del Gólgota.
Los templos se preparan. Próximas están las simbólicas
y fastuosas ceremonias. El oro, la luz, el incienso, en breve esplenderán bajo de las bóvedas. Las melodías suavísimas del órgano infundirán en el ánimo la p iedad, una piedad doliente, hecha de recuerdos, de torturantes episodios,
de lágrimas .... Y enmedio de este aparato, de este delirio
religioso, ante los ojos iluminados desfilará la cohorte de
las vírgenes, de los apóstoles, de los verdugos y de los
mártires, y la tremenda tragedia revivirá en todas las imaginaciones.
Pero ¿acaso tienen aún en México esto~ días el brillo de
antaño, aquel esplendor, del que se h'i cieron lenguas los
cronistas, y en que gastaron actividades sin cuento y fervor grande las multitudes'/
A juzgar por lo que ahora vemos, no .
Grande diferencia hay del presente al pasado en este y
y otros muchos particulares. De las viejas procesiones, de
los encantados vergeles, de la profusió n de luz, poco ó nada resta.

IV
¡Oh, juventud perdida, tu eres esa
visión que de la tarde á los fulgores
cruza como una joven dogaresa
muerta sobre una góndola de flol'es!

Cantos y flores en la pradera,
r itmo,s y aromas entrelazados;
en el ambiente, luz, primavera,
y eu los aleros, nidos poblados.

1

SHANA SANTA

Y con sus dedos finos y sedeños,
cuando pasabas bajo mis balcones,
sobre ti deshojaron mis ensueños
sus más blancas guirnaldas de canciones.

En la ventana de Magdalena,
mi vieja novia de tiempos idos,
prende la yedra blonda melena
y el viento exhala suaves quejidos.

RuBÉN

empujaban la góndola que era
bajo un sudario de fragantes flores
como el sep_3¡lcro de la Primavera.

sobre un florido tálamo dormida,
cruzar como el fantasma de la Muerte
por los muertos canales de mi vida.

Para ''El Mundo Ilustrado "

Jost

~57

F.L MUNDO ILUSTRADO

una

madona digna dt Ticiano

Para tu vanidad de .golomirina
que ama la aristocracia de las gemas,
á compás de mi vieja mandolina
compuse estos románticos poemas.
Para velar á tu pudor, rendido
y desnudo al amor, la frá,!il pluma
estos velos de ensueños ha tejido
con el vellón más blanco de la espuma.
Como adoras lo inútil y lo leve
de la. esperanza y del amor, te envío
estos versos tan frágiles, cual una
guirµalda de amplios cálices de nieve
colmados hasta el borde de rocío,
y atados con un rayo de la luna.
FRANCISCO VILLAESPESA,

España, 1909,

Las iglesias abren sus puertas y se atavían ricamente el
jueves santo. Millares de fieles se precipitan en su recinto.
En las calles, los puestos de aguas frescas dan la nota de la
alegría y del color. Señoritas de toda condición lucen nuevos trajes, y graves matronas van por las calles, orgullosas
de su prole, .que peregrina de templo en templo rezando
las estaciones.
Mas, á pesar de ello, el paso del tiempo borró el antiguo
fausto.
Ni nuestra semana santa es tan mística que convide á la
oración, ni tan ruidosa y fiestera que mueva al holgorio.
Quizá, en razón de ello, muchos buenos mexicanos sueñan con la Pascua, si no es que van en pos de la tranquilidad dulce del campo y de las pequeñas ciudades, ansiosos
de respirar aire libre á plenos pulmones, de ver follajes
reverdecidos y de tenderse sobre la hierba fresca y aromosa, olvidados de la impuesta tenue citadina.

*

* * está de luto.
La ciencia
Por grande que fuese (que no lo es)
la falange de hombres que en México
practican y difunden la verdad científic1 1 de lamentables
MUERTE DE UN ILUSTRE QUIMICO

mientas de la República) salieron de su pluma, Perteneció á la Real Academia de Ciencias de Madrid¡ á la socie·
dad de Historia Natural y á otras varias corporacio·
nes científicas de allende el Atántico.
Su muerte ha sido repentina. Le sorprendió, mientras
paseaba por la calle del Seminario, en la mañana del 25
del pasado.

•• •
LA CONVENCION NACIONAL

Se verificó la primera asamblea de
la Con vención Nacional, con asisten cia de 700 delegados de diversas par·
tes de la República, que han venido á prestar su concurso
en la realización de los fines que esa asociación política
persigue.
Dicha primera asamblea tuvo lugar en el teatro ~Virginia Fábregas&gt; bajo la presidencia del señor general don
Pedro Rincón Gallardo, presidente del Club Reeleccionista de la ciudad de México.
El señor Rincón Gallardo saludó á los delegados, manifestándole~ que los P.ropósitos que allí les con¡!regaban
eran los mismos, y haciendo votos porque las iniciati vas

�EL MUNDO ILUSTRADO

75S

..

EL MUNDO ILUSTRADO

759

MIEMBROS DE LA CONVENCIÓN liACIONAL SALIENDO DE LA PRIMERA JUNTA

EL PROFESOR D. ANDRÉS ALMARAZ,),IUERTO SÚBITAMENTE, Y SU FAMILIA: ÚLTIMO RETRATO

que en el seno de la Convención se tomaran, fueran para
birn de la patria.
El señor licenciado don Francisco:M. de Olaguíbel tomó
en seguida la palabra, pronunciando un discurso en el que
amplió las ideas anteriormente emitidas.
Habiéndose hecho las elecciones de la mesa directiva
que presidirá los trabajos de la Convención, resultaron
electos por unanimidad, para presid1:nte, el señor general
Rincón Gallardo; para vicepresidentes, los señores Juan R.
Zavala, delegado de Jalisco; Jacobo R. Grandison, de Oaxaca; Luis Terrazas, jr., de Chihuahua¡ Eduardo Mester,
de Puebla, y Bonifacio Olivares, de Guanaj uato; y. finalmente, para secretarios, los señores Aurelio D. Canale, de·
legado de S0n,,ra; Rafael Rcdríguez, de San Luis Potosí;
Carlos F. Avala, de Nuevo León; M. Lavalle Barret, de
Campeche; Rafael Avila, de Tlaxcala, y Ramón Prida, del
Distrito Federal.
Los delegados fueron obsequiados con una fiesta en la
que se pronunciaron algunos discursos y se les obsequió
con lnnch champapne, y sus asambleás han venido efectuándose regularmente, hasta proclamar como candidatos
para la presidencia y vicepresidencia de la República á
los señores Gral. D. Porfirio Díaz y don Ramón Corral, res·
pecti vamen te.

.

"
MUERTE DEL SEROR
GENERAL DON JESUS
ALONSO FLORES

.

Hondamente sentida ha sido en el
ejército la muerte del señor general
de división don Jesús A lonso Flores,
que ocurrió el domingo último en su
resideucia de la calle de Lucerna.
Et srñor general Flores era respetado y querido por los
soldados de ahora, en razón de ser u no de los más ilustres
veteranos. Grandes y dignos de elogio fueron ~us servicios. Habiendo comenzado su carrera como subteniente en
la guardi:i de Guanajuat", en 1860 ingresó al ejército como
comandante de auxi liares, habiendo conquistado sus grados todos á fuerza de valor y de sangre, en un largo perío
do de servicios. Concurrió á innumerables batallas y acciones de guerra de la época de la Reforma y de la Intervención, entre las cualea se cuenta muy señaladamente la

defensa de Puebla en 1862 y 1863, en la que cayó pns10nero de los franceses. Y puede decirse que durante aquella azarosa época, el general Alonso Flores fué uno de los
que jamás decayeron sosteniendo muy alto su ideal de republicano convencido y de hijo devotq de la patria. Bien
lo justifican las heridas que recibió, y ~ne él ocultaba con
modestia no exenta de legítimo orgullo. 1
,
Sus funerales revistieron carácter solemne, y una enorme cantidad de ofrendas florales cubre hoy su tumba.

•*•
Se hallan en México los señores E.
IMPORTANTES NEGOCIOS
L. Doheny, presidente de la Compa·
EN PROYECTO
ñía Mexicana de Petróleo; C. A. Can·
field, primer vicepresidente; Chas E. Harwood, segundo
vicepresidente; doctor Norman Bridge, secretario y tesorero; Frederick R. Kellog, consultar general y A. P. Harwool y E. S. Gosneg, todos ellos prominentes hombres de
negocios que después de haber recorrido la más importan·
te zona petrolífera de la República, se encueotrau en la
metrópoli con el propósito de ultimar algunos negocios
de cuantía, en los que, según se cuenta, invertirán algunos
millones de pesos. ·
Por lo visto, el desarrollo que de algún tiempo acá va
teniendo la industr'i a del petróleo, preocupa de modo intenso á los capitalistas de más allá del Bravo. México se
está convirtiendo en uno de los más poderosos países productores de ese preciado líquido y no es aventurado afirmar que, en pocos años, $erá un competidor seri9 de los
Estados Unidos. Si los negocios y los capitales que en
ellos inviertan los caballeros aludidos son en bien del engrandecimiento industrial, justo es comentar con satisfac·
ción su arribo.
Entretanto, cabe preguntar:
¿Qué dicen de todo esto los capitalista~ mexicanos?

LA VISITA DE MR.
HARRIMAN

•••

Para el Estado de Sinaloa ha sido
un acontecimiento muy notable la vi·
sita que acaba de hacer el más pode·
roso magnate ferrocarrilero de América, Mr. Harríman, al

ferrocarril de su propiedad, que es la prolongación de l
Southern and Pacific, uno de los más grandes de los Estados
Unidos.
Por todas partes fué agasajado ese hombre que tiene en
sus manos intereses cuantiosos; que maneja empresas poderosísimas, cuya influencia en el mundo de los negocios
puede hacer bajar los valores ferrocarrileros en Wall Street,
y afectar de rechazo á muchos otros valore'! industriales
de los Estados Unidos. Sobre sus hombros pesan más deberes y responsabilidades que muchos gobernantes sobre
constitucionales, y los rendimientos de su extensa red de
líneas ferrocarrileras son más grandes que los de muchos
países de la tierra.
Los americanos le llaman el «superhombre ferrocarri·
lero&gt;.

*

* * los temores de guerra
No se disipan
en los países situados más allá del istmo de Tehuantepec. A los preparativos
de guerra de Nicaragua, ha contestado con iguales apres·
tos el presidente don Manuel Estrada Cabrera, de Guatemala, quien ha concentrado sus ejércitos en la frontera de
Honduras.
Tales aprestos parecen indicar la inminencia de una conflagración general, en la que tomarían parte Salvador y
Guatemala contra Honduras y Nicaragua, dando al traste
con los convenios celebrados en Wáshington, por los cuales se estableció la suprema corte de Cartago, encargada de
resolver pacíficamente las diferencias que pudieran surgir
entre los cinco países de Centroamérica, y por el cual se
comprometieron los otros países á respetar la neutralidad
de Honduras.
Esta última parte de los convenios era sumamente importante, porque Honduras debía ser, en caso de guerra
contra Guatemala 6 Salvador contra Nicaragua, la barrera
que contuviese á ambos contendientes.
Sin- embargo, los hechos recientes demuestran que los
convenios de Wáshington no tienen fuerza de ley para las
repúblicas de Centroamérica, á menos que sean impues·
tos por una potencia extraña, como los Estados Unidos.
En el fondo, los convenios de Wáshington eran la realización del principio del arbitraje obligatorio, que ha sido
objeto de muchas y reñidas discusiones entre los diplomá·
ticos y demás peritos en derecho internacional. La obje·

-~,

ción más seria que se ha hecho al arbitraje obligatorio, e;
que no puede tener sanción, porque constituye un pacto
entre dos naciones independientes, y, si alguna de ellas le
llega á violar, no hay autoridad superior que imponga pe·
na alguua: la otra potencia contratante no tiene más remedio que recurrir á la guerra, lo cual hace, en tal caso, inútil el tratado.
En el caso presente, los Estados Unidos parecen haber
·resuelto la cuestión de un modo expedito. El tratado de
arbitraje obligatorio se ha firmado en una convención re·
unida á instancias de México y los Estados Unidos, quienes estuvieron también representados en ella, y aunque no
tuvieron ni voz ni voto, intervinieron indirectamente en
la realización de los convenios. Ahora los Estados Uni·

LA SITUACION
EN CENTROAMERICA

MESA QUE PRESIDJÓ LA PRIMERA JUNTA DE LA
CONVENCIÓN NACIONAL

�n

7&gt; l

MUNIJ\1

JLUSrRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

761

LA SED DE CRISTO

MR, HARRI MAN

M~. HARR!MAN TOMANDO INFORMES DEL SR. G. R. DOUGLAS
MR. HARRIMAN Á BORDO DE SU CARRO

!,,, sostienen el principio de que las naciones qne intet·
vienen, no ya como partes actoras, directamente interesa,las en los términos de un pacto entre naciones librvs, tis·
nen el deber moral de hacer que se cumplan e~trictamen·
te los términos del convenio, y ese deber moral es bastante
~rande~para autorizar la intervención cua11do sea conve·
niente.1
Si esta doctrina fu ese uni versalmeute aceptada, sucedería que cuando 11n gobitrno ofveciese sus buenos oficios
para hacer cesar un estado de J!uerra entre dos nacioiies, y
mediante su amistosa mediación se llegara á la celebración
de un tratado de paz, la potencia mediadora estaría autorizada y aun moralmente obligada á hacer que se cumplie·
ran~estrictamente lo,; términos del tratado de paz. En tal
caso, los Estados Unidos podrían, por ejemplo, hacP-r la
gnerra á Rusia ó al Japón, por cualquiera violació n que
uno ú otro de los países contratantes hiciera al tratado de
Portsmouth.
De cualquier manera, el hecho es que, por semejante medio, los Estados Unidos han podido dar sanción á los tP·
tados de arbitraje obligatorio, siempre, naturalmente, q1 e
sean celebrados entre países débiles, sujetos á su tutela.
Pero la dificultad está en pie, cnando son dos naciones
fuertes las que firman, y cuando el país que sanciona el
pacto no puede emprender una guerra formidable, única y
cxdnsivamente por mantener un principio abstracto.

Cuando, desde la altura de su patíbulo, abriendo las desecadas fauces, exhaló Cristo la más angustiosa de las siete palabras, María Magdalena, que estaba como idiota de dolor, estrechamente
abrazada al tronco de la cruz, se estre·
meció, y recobrando energía y actividad
á impulsos de una compasión que la
penetraba toda, se lanzó en busca de
agua que aplacase la sed del moribundo
Maestro.
No muy lejos del Calnrio sabía Magdalena que manaba entre peñascos pu·
rísimo y cristalino manantial. Pidió
prestada una taza de arcilla á un hom1:re del pueblo de Jerusalem, de l os qne
en tropel rodeaban la cruz, y se encami·
nó hacia la escondida fuente. Poco tardó en encontrarla, sintiendo profundo
regocijo al pensar que aquella linfa fres ·
quísima calmaría, siquiera momentánea·
FUNERII.LES IJKL GK.H. FLORES.-Di,:POSITANJ&gt;O EL FÉRKTKO JW L,\ FúS/\
mente, los sufrimientos del mártir. Sur·
tía el chorro, más claro que cristal, de
una J!rieta tapizada de musgo y finos helechos, y el rumor tampoco esta vez poseía el medio de calmar las torturas de
de su corriente lisonjeaba el oído y el corazón. Al reco- la santa víctima.
En su desconsuelo y en su enojo contra sí misma por no
ger en el cuenco de barro el agua, Magdalena notó que
estaba fría, helada casi, y de nuevo se alegró, pensan· haber acertado, reverdeció más y más en la Mrgdalena la
do lo refrigerante que sería para Jesús el sorbo. Con su ta· memoria de su escandalosa juventud. Bien presente tenfa
za rebosante corrió al lugar del suplicio, y á fuerza de que un patricio romano, epicúreo fastuoso, lector de Horaruegos logró que la permitiesen los sayones amontonar unas cio y algo poeta, que por la hermosa hierosolimitana h izo
piedra~ y encaramarse hasta acercar el agua á los labios mil locuras, solía hablar de los banquetes del Olimpo pacárdenos del crucificado. Y cuando esperaba verle paladear gano y de la misteriosa virtud é incomparable esencia del
el a~ua consoladora, he aquí que Jesús la rechaza, movien- néctar de los dioses, que infunde la felicidad é inyecta vi·
do la cabeza y repitiendo en un soplo imperceptible: «Sed da á oleadas en las venas exhaustas y en el cuerpo expirante. Y como si algún maléfico poder oculto-tal vez el de
tengo&gt;.
Con la penetración del amor-porque en verdad os digo Satanás, empeñado hasta la última hora en tentar al Reque no hay nada que ilumine el entendimiento de la mu· dentor para probar su divinidad-fuese cómplice del injer como amar mucho y de veras-Magdalena adivinó que sensato anhelo de la pecadora, he aquí que se sintió arroCristo deseaba otra bebida más exquisita y rara que el agua llada y transportada con velocidad increíble en alas del
natural, y era necesario traérsela á cualquier precio. Mien· viento, que la depositó suavemente sobre la cumbre de una
tr.,s se precipitaba hacia Jerusalem, iba recordando que el montaña deliciosa, poblada de olivos, laureles, naranjos
despensero y mayordomo del tetrarca Herodes la había cuajados de azahar, que alternaban con boscajes de mirtos
obsequiado antaño con un falerno añejísimo, ardiente como y rosales en flor, de embriagador perfume. Bajando airosafuego y dulce como miel, del cual una so!a gota es capaz mente la escalinata de un elegante templete de mármol
de reanimar un yerto cadáver. Suplicante y presurosa, ro- blanco, salió al eneuentro de Magdalena, hermoso mancebo
gó la arrepentida á su antiguo galán, y como accediese á sonriente, de rizos color de jacinto y brillantes pupilas, y
sus ruegos, volvió al Cal vario radiante, escondiendo bajo la presentó una crátera de oro maravillosamente cincelada,
su manto el ánfora de inestimable valor, y apoyó el pico donde chispeaba un licor transparente, rosado, de fragan·
en la boca de Jesús. Un movimiento más acentuado de re- cia embriagadora, que trastornaba los sentidos. Llena de
pugnancia y un débil gemido donde casi expiraba inarticu· gozo, Magdalena estrechó contra su pecho la sagrada amlado el lastimoso «Sed tengo» revelaron á la Magdalena que brosía , y sólo pensó ya en ofrecérsela á Jesús-porque era
imposible que aquel licor glorioso, escanciado por Ganímedes, no arrebatase
el alma del mártir, haciéndole olvidar
sus dolores.-Sólo con llevar la copa de
;1mbrosía en las manos, sentíase Magda·
lena presa de dulce fiebre y deliquio, y
la naturaleza le parecía más bella, el sol
más claro y el aire más ligero, elástico
y luminoso. ¡Desengaño cruel! Así que
pudo acercar una copa colmada de ambrosía á los labios de Jesús-cuyos tendones estallaban y cuyo rostro descomponía un padecer horrible,-el moribundo hizo un gesto de violenta repulsión,
y licor y copa rodaron al suelo, derramándose sobre la seca tierra la bebida
de los dioses paganos ... . . .
Entonces Magdalena, víctima de la
tentación, sintió redoblar su amargura.
Los resabios de los años de iniquidad
resurgieron, porque al pecado deja sedimentos en el alma y sube á la superficie
apenas lo remueve la pasión; y aunque
la doctrina de Cristo había inflamado el
espíritu de aquella mujer, faltaba todavía que la penitencia la purificase y des·
truyese la vieja levadura. Sucedió, pues,
BANQUETE OFRl'CTDO AL TENIENTE CORONEL PORFIRIO DÍAZ
que Magdalena, ofuscada ¡,or el doh1r de
CON MOTIVO DE SU RECIENTE ASCENSO

�762

EL MUNDO ILUSTRADÓ

763

EL Ml:JNDó ILUSTRADO

pulso, se irguió sobre los traspasados pies, y exclamó con
fúnebre entonación: «Sed tengo».
María Ma~dalena cayó al pie de la cruz, desplomada, re·
torciéndose las manos y arrancándose á mechones las rubias y sueltas guedejas. Su impotencia para aliviar la sed
de Cristo la enloquecía, y principió á acusarse interiormente de su impura existencia, sintiendo sobre la frent e
humillada el rubor y la pena de tanta disipación, del seco
erial de su conciencia, donde no tuvo asi1o la piedad. Muchas noches, mientras ella derrochaba oro en su opulenta
mesa y se reclinaba sobre tapices tirios y p érsicas alfom·
bras, los pobres, á su puerta, esperaban como perros las
migajas del festín, y las mujeres de bien, velándose el rostro, apresuraban el paso para no oír las risotadas y las canciones impúdicas. Por eso, sin duda, no podía disfrutar
ahora el consuelo de aplacar la sed de Cristo, sed que neciamente creyó satisfacer con el vino de la gula, la ambrosía del placer ó la sangre de la venganza. Y al recapacitar,
ablandábase poco á poco el corazón de la pecadora, y subiendo á sus ojos el agua del arrepentimiento y de la humildad, fluía de sus lagrimales, resbalando lentamente por sus
mejillas. Era tanto lo que lloraba Magdalena, que parecía
liquidarse su espíritu, y las lágrimas empapaban la ropa y
sus hermosos extendidos cabellos. Y como levantase los
ojos hacia el rostro de Jesús, vió en él una súplica, un
ansia tan vi va y tan amorosa, que, inspirada, juntó las manos y recogió en el hueco de ellas aquel sincero llanto de
contrición, y alzándose hasta Jesús, lo llegó á su boca. Por
primera vez, en lugar d el acongojado &lt;Sed tengo», Jesús
respondió á Magdalena, abriendo los labios y bebiendo
ávidamente, al par que t ransfiguraba su rostro una P.Xpre·
sión de inefable dicha.

. .. ....... . .. .. ..... .... .. .. . ······ · .... .. .. .... .. .. .... .

La tradición que acabo de referir no tiene ningún valor ante las enseñ anzas de la Iglesia, ni la menor autenti·
cidad, ni creo que deba considerarse más que como sueño,
invención ó leyenda poética, encontrada en los papeles de
un rabino que se convirtió al cristianismo. Magdalena no
es aquí la santa¡ es únicamente figura ó símbolo del pecador, que aún lucha con los resabios del pecado.
Y como los fariseos pretendieron torcer el sentido de
este apólogo, declaro que sólo significa lo siguiente: el
arrepentimiento, la humildad, la contrición, es lo más grato á Jesús: doctrina clarísima del Evangelio.

•

E.

P ARDO BAzÁN•

La Belleza y el Silencio

ver que no sabía estancar la sed de Cristo, se imaginó que
el cordero torturado, si rechazaba el falerno que halaga el
paladar y la ambrosía que transporta la imaginación, tal vez
aceptaría el vino de la venganza yde la ira; tal vez se aplacasen sus sufrimientos al gustar la sangre del enemigo que
le clavó en afrentosa cruz. Y con este pensamiento, Magdalena se acercó á uno de los sayones, el mismo que había
fijado sobre la cabeza de Cristo la escarnecedora pla a
del Inri, y engañándole, le llevó lejos del Cal vario, á un
lugar desierto, y aprovechando su descuido, le hirió en el
cuello con su propia espada, empapó la caliente sangre en
una esponja, y volvió, segura de que Jesús bebería. Y esta
vez, al contrario, fué cuando Cristo, con sobrehumano im-

Anuncia un diario europeo que un médico inglés ha descubierto el secreto de la belleza física, esto es, la macera de que llegue
áadquirirla cualquier mujer por fea que sea. Por medio del si·
lencio.
El aludido dortor comienza por ordenará sus clientes una hora
~iaria de absoluto mutismo; á los pocos días, el tiempo del mutismo se eleva á dos horas; después lleJ.l'a á cuatro; aRÍ progresivamente va aumentando el silencio, basta hacer que la paciente
n? pronuncie más que algunas palabras, las verdaderamente pre·
c1sas.
Estas «curas de silencio», como las llama el doctor, son, según
él, eficaces para la adquisici6n de la belleza. Con el silencio, las
mujeres sencillamente simpáticas se vuelven hermosas las hermosa~ llega? á _la categoría de de~pampanantes y las fea~ adquieren cierto ~1re mteresante y grac10so, que las pone en condición
de competir con las guapas.
,
I~dudablemente el doctor que lo ha descubierto es hábil é ingenioso.
,
Porque se conoce que el hombre ha agotado todos los recursos
para hacer callará su muj er y ha inventado eso.

Cristo Atado á la Columna, por Juan Beraud
El hermoso cuadro alegórico del pintor francés indicit q uc la pubión de Cristo no ha terminado; cada acto, cada blasfemia, son otras tantas espinas para la corona que le ciñe su cabeza y otros
tantos azotes para su cuerpo atado {i la columna; mientras tanto, el Divino ) lártir rnclrc
los ojos hacia el cielo solicitando el perdón ele los que le flagelan.

�EL MUNDO ILUSTRADO

764

EL MUNDO ILUSTRADO

REINAS DE.LA SIMPATIA EN PARRAL

"Venjj á Mí," por J. Wencker
En esta otra alegoría su autor ha expresado, de una manera admirable, los milagros de la
fe; los afli ~idos, los pobres, los que por cualquier mot ivo sufren, acuden,
fünos de fe, al pie del altar para recibir el auxilio que
el mismo Cristo les brinda

�EL MUNDO ILUSTRADO

766

tt MtJNt)O tLUS'tRADó
I

El Estado de México
EN OTOl'IO·

E aquella doliente y pálida mujer aún
tengo la visión inq nieta, torturante,
que me sale al paso cuando miro en
derredor, cuando pienso, cuando me
regocijo ó cuando e,cucho el aleteo
medroso de la pena ... Es una va~a
remembranza¡ algo así como un medallón en el cual, por arte de magia, las
desvaídas figuras que en tiempos grabara el artilice, r.:viviesen luego; ó algo á la manera del
verso empapado de amargor ó de du lzura, que, fresco~~ taño en la mente, y ahora olvidado, surgiera con la mus1ca inefable de la rima. Es el perfume ignoto que resucita¡
la flor mustia que renace ....
Cuando mis· -ideas se concentran en ella, el oro de los
crepú,cu los de Octubre las suaviza. Creo ver, con los ojos
de la imagina:ión, silenciosos jardines¡ retorcidas callecillas en las cuales in,ectos de caparazoues, azules, de caparazones áureas. de caparazones grises, van errabundos por
entre las hoja,; arroyos murmurantes, cuyas aguas se.deslizan casi sin ruido, con un blando secreto de amor; arboles enormes, centenarios árboles que ostentan en el verde
desv&lt;111ecido de sus hojas tinte~ rojizos, y que dialogan
tamh1éo llenos de infinita y ca llada ternura; fuentes secas
en la, qne no má, parloteará el chorro cristalino que ve~ga á limpiar de polvo los tazones ... Y por sobre de esta Vt·
sión, como por un cielo emp~l1decido en la agonía del
tramonto, pa,an uno, dos, hasta tres pájaros errante•, piando con el piar lloroso de las aves cuando, al avecinarse la
noche, van en bu,ca del nido tibio. del nido ansiado du·
rante el día en la va~abunda peregrinación por e l espacio.
Y fué en Otoño. ciertameute, cuando la vi. Encontréla
en su ca,a, eu su enorme, en su viejí,ima casa que se creería señorial; á juzgar por el escudo que aún luce sobre la

D

Lk. Coulla~10 Ol1varts, V1ccprc~idt11te de la Convtnc1ón
Nacional Reeleccionista.

En nuestra edición anterior nos ocupamos de las fiestas
cou que los hijos del Estado de México celebraron la toma
de posesión del general don Fernando González, reelecto
gobernador de la citada entidad de la feder:i.ción, y hablamos también de la gestión administrativa del señor Gon
zález durante su período gubernativo anterior, para probar
que sus gobernados estuvieron justos en sus entusiastas
muestras de cariño en favor de quien se ha esforzado por
su progreso y adelanto. Ahora nos proponemos dar á co·
nocer á nuestros lectores el Estado de México en sí mismo,
para poder analizar, de una manera más detallada, la in·
fluencia benéfica que el gobierno del general González ha
tenido sobre la marcha de él y la que tendrá, sin duda, en
su porvenir.
El Estado de México, aunque reducido mucho en su ex·
tensión, en virtud de varios desmembramientos que ha
sufrido, es uno de los más importantes de la República,
importancia que es acrecentada por su cercanía al Distrito
Federal, centro indiscutible de las actividades del país.
Colinda con ocho Estados que son: Michoacán, Qnerétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Guerrero y el Dis·
· tri to Federal , y esta vecindad, que si bien es cierto ha dado
OPigen á varias cuestiones por jurisdicción territorial, las
cuales están todas en vías de arreglo satisfactorio, también
hace que el Estado de México sea un centro de tráfico comercial que le da gran animación é importancia.
Situado el Estado en su mayor parte en los valles más
altos de la República, el de México y el de Toluca, y el
resto de él en la vertiente austral de la cordillera del Nevado, su configuración es muy variada; junto á extensos
valles se levantan ásperas y abruptas montañas; esta di ver·
sidad de configuración hace el Estado sumamente pintores
co: abundan las grandes caídas de agua, las cuales, una vez
llegadas á nivel de los llanos, corren por rfos que. aunque
no muy caudalosos, sirven grandemente para la irrigación,

puerta. Yo me acordaba de aquella gentil mocita que en
la infancia despertó en mí la sensación de la femenina bel leza; de aquella joven en la plenitud de la primavera,
blonda, de níveos dientes, de bellos ojos obscuros, de frente, si bien soñadora, también iluminada por el fulgor de'l
deseo, de la esperanza, de los caprichos satisfechos, de los
misterios no entrevistos .. . . Me acordaba, asimismo, de sus
triunfos mundanos; de los versos que arrancara á la lira de
un galante poeta; de lo mucho que se citó su nombre en
los.ecos de sociedad de innúmeros diarios; de las cuitas y
congojas que despertaran sus desvíos en las almas de altivos pretendientes, de las que yo tenía fiel noticia merced á
los no enmendadós•voquibles de servidores desleales y dichareros; y, por último, á mi memC\ria venía, con el florecimiento de su juventud, el esplendor de su riqueza. Era
entonces la niña mimada, la encantadora muñeca que con
sonrisas conquistaba triunfos, y con miradas desenvolvía
dramas que á tragedias no llegaron jamás. Y estos recuerdos y la rememoración de todos estos lejanos destellos de
dicha y de victoria, atraj éronme á la vieja mansión señorial tras de cuyos muros se ocultaban místicos jardines.
Giró la puerta pesadamente. Atravesé el umbral. Masas
sombrías de follaje se fundían en el cielo de la tarde.
Un criado me dijo: &lt;Por aquí, .-Y yo seguí la dirección
de su índice; eché á andar por una calleja estrecha, enareuada, á los bordes de la cual florecían los rosales despidiendo un aroma sutilísimo de pétalos casi marcliitos.
Torcí á la izquierda. Pasé sin mirar ante una muda fuente;
reparé apenas en una estatuilla de Eros, y no me detuve
hasta alcanzar la orilla del estauque.
Ahí estaba ella, sentada en un banco musgoso y ~e verdecido por la humedad¡ abandonado y laxo el cuerpo que
cubría una que á mí me pareció inmaculada veste blanca;
abandonados los brazos sobre las piernas, perdidos los ojos
en la contemplación de las aguas inmóviles; y, junto á ella,
un libro .... Revivía la imagen soñada por lqs románticos.
Era Eleonora; era El vira, y, sin quererlo, evoqué á Lamartine y á Hugo.
Al rumor de mis pasos alzó la frente. Una mirada de
juventud y de viveza animó sus pupilas.
-Sofía, ¿me reconoce usted?

-iOh, sí! ....

Cascada de Santa Ana
elemento muy principal de la vida de una región que, como el Estado de México, es netamente agrícola.
Como consecuencia de esta variada configuración, goza
también el Estado de una variedad de climas que le per·
mite explotar productos agrícolas sumamente variados; el
maguey fino y sus productos forman la riqueza principal
de los distritos del Noreste, y en los australes se produce
café, caña de azúcar y otros frutos de la tierra caliente.
El Estado tiene una extensión de 23,900 kilómetros cuadrados y una población de 924,000 hahitantes, ó sea 40 por
kilómetro cuadrado, aproximadamente.

***

Case., la .1, l ,~oli:11
Sigue en la págiria 780.

Las riquezas natarales del Estado, además de la agricultura, de la que ya hicimos mención, están basadas en la
minería; en los distritos de Sultepec, Zacualpan, Temascaltepec, El Oro y Tejupilco, se explotan minas de metales
preciosos, y algún hierro y plomo.
Hay que mencionar, especialmente en este ramo, á Ja
ciudad El Oro, capital del distrito de su nombre la que
debe gran parte de su reciente y rápido desarrollo á la uplotación de las minas ubicadas en su jurisdicción.
La caza y la pesca son otros ele los atractivos que ofrece
el Estado de México; en los distritos de Chalco y Texcocc,
particularmente cerca de los lagos, y casi en todo su terri'.
torio, se encuentran sin dificultad. ninguna en las llanuras
y en l?s montes: conejos, liebres, jabalíes, tejones, tuzas,
armad11los, venados, ciervos, codornices, garzas, gallinas y
pavos silvestres, palomas y patos. En el lago de Texcoco~e
recoge pescado blanco, amarillo y la sardina conocida cou
el nombre de iui/1 y en otros de los principales lagos y
ríos del Estado se pesca el bagre, el camarón la trucha y
la mojarra.
'

�EL ~tUNDO lLUSTRAT O

!L MUNDO ILUSTRADO

Rastro de la Ciudad de Toluca

r
~l .
\' r

Conducción de reses muertas.-Faehada.-Venta
de carnes.-Laboratorio.-Departamento de depósito y venta de carne.-Cobertizos para el ganado.
-Ganado lanar sacrificado.-Capacidad: 5,000 reses de ganado bovino, 6,000 de ganado porcino,
15,000 de ganado caprino.

Monumento al Gral:jf. Vicente Villada en el Panteón de Toluca

769

�770

PALACIO DE EL ORO
Hay también en estos la¡!os y en estos ríos, numerosas
aves acuáticas que forman las delicias del cazador, y en
los bosques, particularmente en los que se extienden hasta
el límite del Estado de Guerrero, infinitas aves de cantos
melodiosos y bellísimo plumaje, loros, pericos, cotorras y
guacamayas.
Los productos naturales del suelo de México son utilizados en el mismo Estado por varias industrias. algunas de
las cuales han llegado á un florecimiento muy importante.
Entre ellas mencionaremos la fabricación de hilados y te·
jidos, que cuenta con fábricas de grao capacidad, cuyos productos son ventajosamente conocidos y abundantemente
consumidos en todo el país.
La grao cantidad de caídas de agua que hay en el Estado
lo hacen depositario de una grao potencia que se puede
desarrollar con relativa facilidad, y de la que ya se hace
muy buen uso. No daremos una lista detallada de todas las
caídas de agua que existen en el Estado, ni siquiera todas
las que se utilizan en la industria fabril, porque esto haría
interminable nu-estra labor; nos limitaremos á mencionar
las principales de ellas y las que más beneficios producen
al Estado y sus habitantes.
En el distrito de Tenango son utilizadas como fuerza
motriz las aguas del río de Jalatlaco y de Tilapa con 35
caballos en la primera y 15 en el segundo, pudiendo ser
instaladas olras industrias sobre la misma corriente de
al!na, que puede suministrar aún una fuerza igual. En Calimaya se utiliza una corriente que viene del Nevado de
Toluca, con una fuerza de 15 caballos.
En el distrito de Tenancinl!o están las caídas siguientes:
la de San Simonito, producida por el Zictepec; suministra
una hterza de 1,500 caballos á la Toluca Electric Light and
Power Co., que está encarl(ada del alumbrado de Tenan·
c io~o, Tenango, Calimaya, Tianl(uistenco y Toluca.
En el distrito de Tlalnepantla existen caídas llamadas
Madin, Chiluca y Alameda, que ponen en movimiento las
máquina~ de las fábricas de tejidos de lana de San Ildefonso
con una fuerza de 1,800 caballos. Esta misma fábrica envía
la energía eléctrica hasta México, utilizando las aguas del
río de Monte Alto, que produce las caídas de Tlilán, Fer·
nández Leal y Villada, con una fuerza de 3,000 caballos.

Las fábricas de tejidos de algodón &lt;La Colmena&gt; y Barrón
utilizan 350 caballos de las caídas de los mismos nombres
producida,¡ por los manantiales de Santa Ana, J1lotzingo· é
Iturbide. La fábrica de papel &lt;El Progreso Industrial» re·
cibe 400 caballos de una caída producida por las aguas de
la montaña Bufa.
En el distrito de Cuautitlán, la fábrica de tejidos de yute &lt;La Aurora&gt; recibe 400 caballos de una caída sin nom·
bre, formada por el Río Grande. El molino de San Diego
recibe del mismo rÍ&lt;' 20 caballos y el de Tepotzotlán 80
caballos de una caída que proviene aún dd Río Grande.
En el distrito de St1ltepec, la fundición &lt;La Concepción&gt;
utiliza 60 caballos de las aguas del río de Los Remedios.·
La caída Totoaque (80 caballos) es empleada para pro·
ducir la fuerza eléctrica; la de Miraflores (80 caballos) para accionar las máquinas de la fábrica del mismo nombre,
considerada como de primera clase por la perfección ~e
sus tejidos; la de Molino Soleo (500 caballos) es utilizada
como fuerza hidroeléctrica en la fábrica de papel de San
Rafael; los Manzanos (25 caballos) como fuerza motriz en
la Tábrica de tejidos de ia{!a ~El Caballito&gt;; la de San Pe
dro (30 caballos) sirve al molino de &lt;El Socorro&gt;; la de
Ayoloco (SO caballos) al molino y á la fábrica de tejidos
de Tomai:oco.
Ya dijimos al principio que sólo mencionamos las principales caídas que sou de imprortancia, ya sea por su
canda!, por su altura ó por el uso que de ellas se hace·
además de las mencionada~. hay otras muchls y casi toda~
prestan su contingente para la industria.

671

EL MpNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

'

Entre las mejoras ya mencionadas, pero que por su im·
portancia merece mayor espacio para hablar de ella, está
el Rastro de ciudad, establecimiento que cuenta con todo
lo necesario para los de su especie, y que responde con
exceso á las necesidades para las que fué creado.
Cuenta el establecimiento con un laboratorio químico y
bacteriológico, en el que se examinan las carnes sacrifica
das para evitar que se conviertan en vehículos de enfer·
medades y de malos gérmenes. Todas las operaciones de
matanza y destazo de reses se ejecutan con la mayor limpieza, y esta cualidad se nota en todos los departamentos
del edificio. Acompañan estas líneas fotol(rafías de los
diversos departamentos del Rastro y por ellas se convencerán nuestros lectores de la verdad de nuestros asertos.
Una de las cualidades distintivas de los grandes carac
teres es el reconocimiento de los beneficios 1ecibidos, ya
sea directa ó indirectamente¡ la administración dd señor
general don José Vicente Villada fué, lo mismo que la- de
su digno sucesor, muy benéfica para el Estado de México,
y los beneficios de esta administración han servido de
mucho á la actual que, de esa manera, vió subsan~dos gran·
des inconvenientes; el señor general González que, como
lo expresó él mismo hace muy pocos días, rs el primero
en apreciar, en lo valen, que los esfuerzos de sus dignos ante
cesores en e~ gobierno del Estado, se empeñó, de una ma
nera muy especial, en que el señor general Villada contara
en Toluca con un monumento di~no de sus méritos, y pa·
. ra ello no descansó ni un solo momento hasta ver cumpli·
dos sus altos y nobles deseos.
Como resultado de ello, en el panteón de la ciudad de
Toluca se levanta un bello y artístico monumento que re·
cuerda, á cuantos lo ven, la existencia de un hombre recto
I
y justo y la gratitud de otro hombre que sabe valorar, co·
mo merecen, las grandes acciones y que no tiene empacho
en conceder á cada uno lo que merece.
1
Ea el ramo de seguridad pública, la ciudad de Toluca
cuenta con un cuerpo de policía perfectamente organizado
y arruado, y recientemente se creó un cuerpo de bomberos,
el cual, como todas las mejoras que empiezan, no está to; davía á la altura que se desea, pero que en un porvenir
." nada remoto responderá ampliamente á las necesidades de
la ciudad.
Aunque el ramo de instrucción pública fué uno de los
que más ampliamente tratamos en nuestro número anterior,
;; es de tal importancia, que no vacilamos en dedicarle nuevamente unas cuantas líneas: en las escuelas primarias, á
las q ne de preferencia ha dedicado su atención el gobierno
. del Estado, se nota un gran orden para los trabajos esco·
lares¡ se han construido nuevos edificio• para escuelas y
t se ha formado un nuevo programa de estudios, de acuerdo
con los principios de la pedagogía moderna.
,l
Un problema que ha llamado notablemente la atención
de los gobiernos del Estado es el abastecimiento de al(uas
de la ciudad y actualmente se estudia con gran dedica·
,, ción; se han hecho consultas al Conseio Superior de Salu·
bridad de la capital de la República y á una corporación
especialista de Nueva York y fte la resolución de estos dos

c_u erpos depende el que se acepte un provecto de filtros
presentado por -un ingeñiero de San Luis Potosí ó se pro•
ceda á la entubación del agua para conducirla á la ciudad
sin previa filtración.

•
••
Después del distrito de Pachuca, en el que está com·
prendida la capital del Estado, merece especial atención el
de El Oro de Hidalgo, que ha hecho que todos los &lt;'jos
de la Nación se fijen en él por su rápido y sorprendente
desarrollo.
Siete años lleva solamente el distrito de fundado, y ya
cuenta con todos los elementos de los de primer orden en
el país.
Cuenta la ciudad de El Oro, capital del distrito, con un
hermo•o edificio destinado á palacio, en el que se han re·
unido todas las oficinas públicas y dependencias oficiales
de la administración del distrito; el edificio es muy her:
moso¡ en su parte anterior tiene un amplio vestíbulo, y
dentro de poco tiempo se instalará, en su parte superior, un
reloj público.
Otro edificio, digno de mención, es la cárcel, la cual se
halla dividida en trrs departamentos: uno de~tinado á cár
cel correccional, uno para proce~acios y el tercero para mujeres¡ la cárcel cuenta con todos los adelantM que su po·
blación exí¡!e para garantía de la sel(nridad pública, v. además, responde á las exigencias de la higiene en las cárceles
modernas.
,.
El hospital de El Oro cuenta con cinco ampl io~ salones,
perfectamente ventilados y orientado•, de los cuales dos sP.
dedican á cirul(ía y medicina de hombres, dos para medí·
cina y cirugía de mujeres y uno para el servicio de sanidad
pública. A los lados del vestíbulo del edificio se halla la
farmacia.
Sil(uiendo las indicaciones de la hil(iene moderna, y se·
gún el ejemplo de los grandes \iospitale~. tanto del país co·
mo extranjeros, se ha adoptado el sistema de pabellones
aislados y rodeados por jardines, lo que inflt1ye grande-

•*•
La ciudai ca pita\ del E stado, Toluca, es u11 importante
centro de población con 24,000 habitantes; es una ciudad
muy ?ella y pintoresca, que ha sido objeto de las mayores
atenciones tauto de parte de la administración del general
Vil lada como de la del general don Fernando González.
En nuestro número anterior nos ocupamos con bastante
extensión de la mayoría de las mejoras llevadas á cabo en
la capital, y por lo tanto ahora no hablaremos más que de
las que no foeron mencionadas entonces, ó las que por su
importancia merecen especial mención.

Exterior y . dos vistas del interior del mercado de El Oro

�EL MUNDO ILU. TRADO

f?.astro de El Oro.-Fachada.- Administración

Panteón de El O,r&gt;.-Depósiio de ca1ne del rastro de El Oro

mente para la purt.za del aire: de que disponen los enfer· todas las calles, y que es llevada por la misma á diezfuen·
mos; los salones y los varios departamentos sólo se comu· tes públicas y á todos los edificios al servicio de la admi·
nican entre ellos por medio de una gran crujía que corre nistración.
En el rastro de ciudad, de reciente construcción, hay
al frente de los diferentes edificios que forman el conjunto
g~neral¡ al frente de la fachada gen~ral hay otro gran jar- departamentos para el sacrificio de reses de ganado mayor
dm, lo que es una garantía, tanto para los habitantes de la y menor, espaciosos corrales, depósitos de carne, que se
ciudad, como para los del hospital, pues el aire se purifica conservan con el mayor aseo y limpieza, y todo esto se ha·
á su paso por los lugares, en los que la vegetación es abun- lla bajo un sistema de administración que es lo más digno
de admiración en todo ello.
daute.
Se construyó y se terminó hace poco tiempo un panteón,
La administración pública de El 9ro, que se ha empeña·
do de una manera especial en procurar á sns gobernados trazado y conJtruído conforme á las exigencias de la higie·
todos los medios necesarios para la conservación de la sa· ne pública, el cual consta de departamentos especiales pa·
lud por medio de la higiene, ha hecho construir 104 lava· ra el depósito de cadáveres y administración.
Todas las calles de la población están actualmente em
deros públicos, de los cuales pueden disponer todas las
mujeres pobres sin retribución de ninguna clase· los lava- pedradas y embanquetadas.
El servicio de seguridad pública, indispensable para la
deros disponen de gran cantidad de agua, y adju~to á ellos
garantía &lt;le las vidas y los intereses, ha sido debidamente
hay un tanque para baños, los cuales también son gra
atendido¡ cuenta El Oro con un buen servicio de alumbratui tos.
Otra mejora, que es de gran importancia para la salubri· do público, compuesto por cincuenta focos de arco, distri·
d~d pública, es la construcción de caños y atarjeas, cu· buidos en las calles y plaza y servicio de alumbrado in·
b1ertas en todas las calles de la población, construídas de candescente en todos los edificios públicos, tanto al inte
rior como al exterior.
mampostería y otros materiales impermeables.
Este alumbrado es, durante la noche, el mejor auxiliar
Di!ícilmente se podría comprender la existencia de un
centro de habitación humana sin agua, y como la ciudad de un bien or¡(anizado cuerpo de policía de reciente for
de El Oro, por su situación enmedio de los grandes fundos marión en la ciudad, el cual cuenta con un comandante,
mineros, no tenía agua potable en la cantidad que lo re· dos oficiales, tres cabos, diecisiete gendarmes de primera y
quería su población y el porvenir á que seguramente esta- ochenta y uno de segunda; cuenta, además, con una banda
ba \!amada, se pensó, desde lnego, en darle una cantidad de 25 instrumentos, la cual da conciertos en los paseos pú·
de agua que respondiera, no sólo á las necesidades del mo- blicos.
Este cuerpo de policía está armado con rifles de calibre
mento, sino á las que pudiera tener en un porvenir que nol
parecía nada lejano, dada la rapidez con que se desarrolló de.siete milímetros, bala de acero, uniformado con trajes
de casimir azul y recibe instrucción militar para que pue·
la ciudad.
Esta recibe actualmente agua potable en cantidad de 1,500 da servir de tropa en caso de que sea necesario; los rifles
tienen marrazos c¡ue son adaptables á los mismos. Hay un
metros cúbicos por día, cantidad que se distribuye por me·
dio de cañerías perfectamente cerradas é impermeables por yelotón de veinte hombres, á quienes se ha armado de ca·

773

t:L MUNDO ILUSTRADO .

rabinas y á quienes se adiestra enel uso
de las armas á caballo.
La cultura de un centro de población
se manifiesta de una manera principal
p·o r los gustos éinclínaciones de sus ha
bitantes, sobre todo en lo que se 1efiere
al arte; por esto fué por lo que, luego
.que se dió término á las obras que pudié·
ramos llamar de primera necesidad, se
procedió á la construcción de un tt-.atro
en El Oro, centro de reunión para la SO·
ciedad y te1J?.plo del arte para los aficionados á él.
El teatro cuenta con todos los depar
tamentos de un edificio de su clase; al
frente hay dos amplios salones para espe
ra y servicio de foyer; y á los lados ha y
treinta y cinco habitacíones para los artistas. La instalación de alumbrado es
muy completa, lo mismo que el servicio
de ai(ua, ene! que está previsto un cas·
desgraciado de incendio.
Alrededor del edilicio hay un jardín
gracias al cual se puede admirar má,
libremente la belleza del conjunto.
Todas las mejoras que dejamos apun
tadas, v otras de menor importancia de
las que no nos ocupamos por no se1
difusos, se han llevado á cabo bajo l;,
administración deJ actual jefe políticcdel distrito, á quien hay que felicita,
sinceramente por haber sabido secundar
de una manera tan eficaz los trabajos del
gobierno del Estado, encaminados todo,
al bienestar y progreso de sus habitantei:
Bajo la jurisdicción del distrito de E l
Oro se halla la municipalidad de Zema·
calcingo, la cual ha seguido el camino dt
todo el Estado hacia el progreso y la ci vílización perfecta; en esta municipali
dad se están haciendo los trabajos nece
sarios para la entubación y distribución
del agua potable en la ciudad cabecera,
agua que se lleva por medio de un acuc
dueto de nueve kilómetros de largo.
En la plaza principal de la misma po·
blación se sembró hace poco tiempo un
hermoso jardín.
En esta municipalidad, como en todas las del Estado, se
ha construido un panteón, y se ha tenido especial cuidado
en dotar á todas las escuelas de los útiles y libros que son
necesarios para que sea un hecho la nueva organización de
la instrucción pública, según el programa adoptado por el
gobierno del Estado.

*

·lf ·X·

El distrito de Tenaogo de Arista es uno de los más im·
portantes del Estado por su extensión, por sus riquezas
naturales y por el grado de cultura á que han llegado la

Ti:utru ((..Juárez&gt; de El

0 10

mayor parte de las poblaciones que lo forman. Mu y explicable es, pues, que haya atraído siempre las mir;.das de
los gobiernos progresistas, quienes han procurado proporcionar á sus habitantes, pacíficos y honrados, bienestar y
comodidades.
!:&gt;u dirección actual está encomendada al progresista jefe
político don Teodoro E. Alcocer-y Cruz, quien, secundando las levantadas miras del gobierno, pone en juego sus
actividades para proporcionar á los habitantes de aquel
contorno, completo bienestar.
Muchas son las mejoras que se han llevado á cabo, así en
la cabecera como en las municipalidades de Tenango; pero

�EL MUNDO ILUSTRADO

774

775

EL MUNDO ILUSTRADO

Escuela de Tenango, en construcción

entre todas ellas merecen enumerarse, en primer término,
la escuela de niñas y párvulos, próxima á terminarse en la
cabecera, y el palacio municipal de Tian¡!uisteaco, cuya
construcción se halla también basfante adelantada.
El proyecto de la primera fué formado por el ingeniero
Carloi; Gorbea en el ;iño de 1900. comenzándose su construcción el día 5 de Marzo del año si¡!uient~, fecha en la
que el señor ¡!eneral don José Vicente Villada puso la primera piedra del edificio. Este se compone de tres grandiosos pabellones, siendo de "UD solo piso los laterales y de
dos el central, y encontrándose en éste un vestíbulo espacioso y artístico. Los cuatro salones de la planta baja se
hallan comunicados por una crujía y servirán para las clases, estando convenientemente orientados y habiéndose tenido especial cuidado de buscar buenas condiciones de luz
y de ventilación. El se¡!undo piso tiene un amplio salón
destinado á sesiones de la Academia Peda¡!ógica y á deter·
minados actos públicos de importancia, debiendo quedar
todo el edificio rodeado de jardines. que contribuirán á la
buena higiene del establecimiento, proporcionando al mis·
mo tiempo un lugar agradable y de recreo para los alum·
nos. ·
Para la obra de que se trata, se han empleado los mejores materiales, prefiriendo los de la localidad, que, como
es sabido, tiene magníficas canteras diversamente colorí·
das, con lo que se ha conseguido hacer una buena economía en la construcción, aumentando la solidez y estética
de la misma.

** *
El palacio municipal de Tianguistenco fué también ini·
ciado por el señor ¡!eneral Villada, comenzándose su construcción en 9 de Febrero de 1903 y prosil!uiéudose con todo empeño por el señor general González, quien no ha
ahorrado esfuerzos porque pronto se concluya tan útil
mejora.
Los principales materiales que para su construcción se
han empleado, son la piedra corriente de recinto, piedra
atenzontlada, cantera color rosa en su mayor parte, moche-

ta y fierro¡ debiendo llevar las puertas cristales de.una pieza y los corredores de la planta baja, bóveda de ladrillo
tableado, de mucha solidez y buen aspecto.
En el edificio mencionado cabrán con comodidad todas
las oficinas municipales, teniéndose en proyecto un elegante decorado.

•••
Por lo demás, el progreso material no sólo se ha hecho
sentir en la cabecera del distrito y en la ya mencionada
municipalidad de Tianguistenco, pudiéndose encontrar
mejoras de mucha utilidad aun en poblaciones de poca
importancia.
Entre esas mejoras citaremos un rastro y una estatua al
gran reformador Benito Juárez en Tenan¡!o del Valle· la
instalación del alumbrado eléctrico en Tia:eguistenc~ y
Capulhuac; la construcción de edificios para escuelas en
Mexicalcingo, Rayón, San Mateo Texcalyacac y Coatepec
d~ las Beatas¡ el nuevo mercado en Calimaya; la construcción de nuevo~ panteones en las cabeceras de las di versas
municipalidades del distrito, todos los cuales se concluyeron en un período de dieciocho meses· la reconstrucción
de _l~s antiguos panteones de Atlatlahu~a, Saotiaguito, Jo.
quicrngo y Texcalyacac¡ el levantamiento de puentes en
Jalatla~o; la er~cción de rastros en Calimaya, Rayón y sa'n
Antomo la Isla y la construcción de palacios municipales
en Santa Cruz Atizapán y Joquicingo.
Al mismo tiempo se ha atendido constantemente al mejoramiento de los caminos y pavimentos de las poblado
nes, estando en ejecución obras de gran importancia, como
son las escuelas oficiales de Capulhuac, de Calimaya de
Mexicalcingo y de Jalatlaco.
'
Se _proyecta, de acuerdo con la jefatura política de Tenancrngo que es hoy á cargo del progresista capitán José
T. Pasos, l~ apertura de un camino carretero que una ambas poblaciones, para obtener mejores relaciones comerciales y mejor tránsito entre ambos distritos.

DetalTe de lo fachada del palacio de Santiago Tiangaístenco

•
••
En el distrito de Tenancingo se construye actualmente
un edificio que será destinado á Rastro de ciudad; se hacen
los trabajos finales para la red de caños y atarjeas y se ha
trazado y está próximo á terminarse un panteón. ,..- ~
En Tlalnepantla se está terminando un hermoso edificio
para palacio, y se cuenta ya coa un magnífico servicio de
alumbrado eléctrico; en la municipalidad de NauP,3-lpan,
del mismo distrito, se construye un palacio, se est~1 instaJando el alumbrado eléctrico y se terminó recientemente
un panteón. En el distrito de Chalco se construyen un pa·
lacio y un panteón. En Texcoco debemos mencionar, como
mejoras de gran importancia llevadas á cabo últimamente,
la construcción del Rastro de ciudad, varios panteones y
trabajos de mejoramiento en todos los jardines públicos.
En Otumba se ha terminado hace poco tiempo el edificio
destinado á palacio, se est~n arreglando y mejorando los

jardines públicos y se está construyendo un panteón. En
Zumpan¡!o se ha reconstruido y mejorado notablemente el
e.iificio del palacio, se han arre~lado y mejorado en su aspee!~ todas las calles Y_ se est_á construyend,o un panteón;
tacnb1én se han construido vanas fuentes publicas para el
abastecimiento de aguas. En Cuautitlán se han trazado y
se han puesto en las mejores condiciones de higiene los
panteones de todas las municipalidades.
Los trabajos llwados á cabo en el distrito- de Jilotepec
son de gran importancia: se ha terminado un edificio para
palacio y otro. par~ hospital ~úblico; los acueductos que
surten de agua a la ciudad capital se han mejorado y atendido de u~a manera eficaz y se han trazado, en los lugares
más apropiados, panteones en todas las municipalidades.
En;Valle de Bravo se terminó el edificio destinado á palacio,· se han hecho grandes mejoras en los jardines públicos y se han construido varias fuentes para el servicio de
la ciudad.
·

�EL MUNDO ILUSTRADO

776

777

EL MUNDO ILUSTRADO

HACIENDA DE! CHAPINGO

Escuela de niñas y párvulos de Chalco
En el distrito de Sultepec se ha empezado el arreglo de
un camino carretero que unirá la capital del distrito con
la del E stado, camino que es de gran importancia, pues
servirá para animar el tráfico comercial en esa parte del
Estado. Se han hecho grandes obras de reparación en el
palacio y en la cárcel, y se dedicó, acondicionándolo debidamente, un edificio para hospital.
En Ixtlahuaca se está terminando una calzada que una á
la poblatión con el paradero del ferrocarril, y se terminará dentro de muy poco el rastro y un panteón.
Para la seguridad pública en e! Estado se ha formado un
cuerpo de policía rural que cuenta con ciento cincuenta

plazas, las cuales se han repartido por todo el Estado: este
cuerpo está armado con carabinas Rémington de siete milímetros, balas de acero.
Se ha organizado también un regimiento de tropas del
Estado, compuesto de cuatro escuadrones, y en Toluca
existe un .iestacamento de tropas de la Federación.
Tales son las mejoras que los señores jefes políticos de
lc.,s distritos han llevado á cabo, siguiendo en todo el ejemplo del gobierno del Estado, el que ha sido siempre mode·
lo de actividad en todo lo que se relaciona con el progreso y bienestar del mismo; y si de las administraciones
anteriores á la del señor general González hay que hacer

Vista de la casa de la hacienda, tomada desde el
Sureste.-La fuente monumental
grandes elogios, de la del gobernante actual es digna
de todo encomio, pues durante ella se ha iniciado
una era de actividad muy particular en favor del
progreso y del adelanto.

•**

Vtsta de las habitaciones de la hacienda y:las tro¡e.•; á~la iz·
quierda el Ar bol del general Manuel González.-Vestlbulo en elprimer píso.-Galerla sobre el jardín.

En nuestro número anterior, al hablar de las cualidades del señor general González como hombre y
como ciudadano, hicimos mención de su reciente
adquisición en la hermosa hacienda de Chapingo,
una de las primeras fincas rurales del país; en este
número publicamos fotografías de la citada hacienda, las que corroboran nuestro aserto; seguramente
que, como dijimos ya, en las hábiles manos del S()·
ñor general González la hermosa propiedad alean·
zará todo el grado de desarrollo á que es acreedora
por su importancia y por su privilegiada situación
en el país.

oc:::::ro,c:::::ro
Jardín de Calima va

Panorama de Tenancíngo

�778

EL MtJNDó tLllSTAbO

EL MUNDO ILUSTRADO

Puluc_io Municipal de Calimaya

Rastro de Tenoncingo

Alumnos del €onservatorio Nacional de Música que han tomado parte en los recientes actos publícos.- S eño·
rila Juse/ina Pérez de Le6n.-Señor Angel R. Esquivel.-Señorita Consuelo Escobar.
Señorita Soledad Abaunza.- Señor Carlos Lozano.- Señorita Juana Zaballa
usto de Le6n Guzmán en Tenango

Palacw Municipal de Tc&gt;nancinjo

líricos que han precedido á Mascagni-Donizetti en·
tre los antiguos y Verdi entre los modernos, -nó sólo
produjeron obras magníficas en calidad, sino también en
número, decayendo algunas veces ciertamente, pero map.·
teniéndose siempre á un superior nivel que les acreditaba
como verdaderos maestros en su género.
"IRIS."-LA DECADENCIA DE MASCAGNl.-"l VESPRI SICILIANI"
Mascagni jamás se elevó, en verdad, á la altura del autor
DE VERDI.-"PAOLO E FRANCESCA." EN LA "SCALA."
de &lt;Falstaff&gt;. Y en las circunstancias de Mascagni se hallan todos los modernos compositores italianos. Nadie ha
recogido hasta hoy el cetro de Verdi, pues basta echar
una ojeada al arte lírico para adquirir la certidumbre d~
Al &lt;Boris Gowdonoft&gt;, de Mussorgsky, que tan grande que en la falanje lírica no hay un solo genio: Mascagni
éxito ha tenido en la &lt;Scala&gt;, demostrando así la impor· no produjo más que la «Cavallería&gt;; Leoncavallo, &lt;Los
tancia que en los tiempos modernos ha alcanzado la músi· Payasos&gt;¡ Puccini, &lt;La Bohemia&gt;¡ Giordano, c:Audrea Checa rusa, ha seguido el &lt;Iris&gt;, de Mascagni. La representa· nier&gt;, y Franchetti, &lt;Germanía&gt; .... Todo lo demás puede
ción de esta ópera constituyó un verdadero fiasco.
considerarse como repetición de motivos de las obras men¿Ha sido este motivado, 6 se trata, simplemente, de un cionadas, repetición frívola, sin espontaneidad, sin imporapasionamiento del público?
M.ascagni, en la música, es 'Un caso no especial, sino ca· tancia.
Pero este síntoma de raquitismo, de esterilidad, si bien se
si general, por lo que toca á inspiración y á potencia pro· ad vierte en todos los autores, en ninguno como en Mas·
ductora en el flamante arte lírico de Italia. Tras d e su cagni ofrece caracteres más graves.
&lt;Cavallería Rusticana&gt;, nada ha hecho digno de tenerse en
Iris es un ejemplo de ello. La monotonía de la partitu·
cuenta. Diríase que en esa obra agotó sus recursos todos, u, en la cual vense á cada paso reminiscencias de Cavalle·
derrochando, más que su técnica, su estro. Y ello es la. ría Rusticana, corre parejas con la del libreto. Son tres acmentable, si si: piensa que c:Cavallería&gt; se halla muy lejos tos hechos sin inspiración, pesados, larguísimos, abrumade ser una obra maestra, y que los grandes compositores

DESDE ~ILAN

�EL MUNDO ILUSTRADO

780

781

EL MUNDO ILUSTRADO

dores, que convidan al sueño .... Y el público de la &lt;Sca·
·la'&gt;;-é·ñ -éfecto,--aúfnfió - á ·su- sábor, lo 'cual no impidió queprote~tara contra la mala elección de los directores de ese
teatro, quienes, por lo visto, ya no se preecupan de selec·
cionar el repertorio.
La crítica, que es de suyo benévola con Mascagni, achacó el fiasco de Iris á la mala interpretación de los cantantes, cuyas facultades vocales, asegúrase, no están á la altura
del spartito. Mas, si verdad es que Livia Berlendi y los
señores Garbín y Angelini no tienen voces sobrehumanas
ni algo que lo parezca, también puede afirmarse que Iri,,
aun cantado por la propia Melba, haría siempre el más
desconsolador de los fiascos.
Mascagni está bien muerto para la escena lírica.

•••
Y anotemos otro desacierto de la «Scala&gt;:
I Vespri Sicíliani. viejísima ópera de Verdi, acompañó
en el fiasco á Iris, por más que aquí haya sucedido lo con
trario respecto á apreciaciones de los Aristarcos, los cuales
pusieron por las nubes á los artistas que la exhumaron,
guardando un frío silencio en lo tocante á la obra. Tan só
lo un crítico se atrevió á decir que I Vespri era producto
de la época desgraciada de Verdi.
la sombra augusta del maestro todavía se yergue ante
los encauzadores de la opinión, y en este curioso fenómeno, en este silencio que apenas una voz aislada osó rom·
per, vemos el respeto al genio. Nadie, por más que lo sintiera, escribió que los cinco interminables actos de la casi
olvidada obra de Verdi son espeluznantes de monotonía y
frialdad, á semejanza de Iris.
El público, empero, que no conoce la vacilación en
cuanto se trata de emitir juicios, acogió con una mueca
hosca el desdichado engendro de b fantasía verdiana, á la
par que aplaudió con justicia la interpretación magistral
que de I Vespri Sicilíani hicieron la ya célebra soprano
Mazzoleni y los artistas señores Bassi, Stracciari y De An·
ge lis.
A fin de reparar, en parte, el mal efecto producido por
los ya referidos fiascos, la «Scala&gt; anuncia para muy pron
to el Paolo e Francesca de Mancinelli.
Veré y diré.
A. C.B.
Milán, Marzo de 1909.

*

METROPOLITANAS
Sigue de la página 766.
Se puso en pie; tendióme su mano blanca. Me miraba.
Volvía á mirarme. Había en su faz un no sé qué de con·
fusión, de asombro, d e regocijo, de pena.
-¡Oh, sí!. ... -repetía.-¡Pero cuántos años transcurrí·
dos desde entonces!
Y no me di cabal cuenta de ella¡ no la vi, no la descubrí tal como hoy era, sino hasta que pronunció aquella
mi •frriosa, aquella melancólica palabra: «ientonces!&gt;

Plaza de Santiago Tenancingo.

Lo5 Alumnos del Conservatorio en su prueba práctica

E~·cu, la para niñas en Ru; ú 11
- «Entonces&gt; quería decir para ella los tiempos muertos,
la juventud, la alegría, la gracia, el - a:mor, -1os jariHiíes flo·
recidos, las fuentes bullangueras, los lindos trajes y las
bellas sonrisas y los adoradores rendidos. «Entonces'&gt; significaba el ayer, y tenía tal sabor melancólico en sus labios
porque lo pronunciaba ahora.
¡Ah, sus labios marchitos¡ sus ojos, en los que desapare·
ciera el brillo dominador¡ sus débiles manos¡ su blonda
cabellera que ostentaba matices de crepúsculo!
Nada me dijo. Ignoro lo que acaeció desde los días dis·
tantes en que la conocí, siendo moza. Su boca no se abrió
para dar salida á la confesión llena de la delicaaeza de
una antigua romanza. Frívolas eran sus palabras.-lQuién
era yo? ¡,Qué me importaba de su existencia? Pero en aquel
propio mutismo lo entreveía todo. ¿Era acaso indispensable que hablase, si las cosas, el alma de las cosas habidas
en torno, hablaba por ella? Aquí el estanque sobre'cuyo
cristal opaco se erguían temblando los Itrios; allá las 'flores
dolientes con la miseria de sus pétalos¡ en derredor los ár·
boles con sus ramas rojizas, todo salmodiaba el ocasq'.
Y en mitad de la charla van.11, entablada en aquel rincón de boscaje, en el banco musgoso, á la claridad incierta
del crepúsculo, cuando se hizo nna pausa, yo ade)anté mi
diestra hacia el libro abierto que juuto á ella yacía.
Eran versos -¿no os lo dije?-versos románticos: las
Feuilles d 'outomne.
,·
Y leí en la blancura de la página:
_
J'aime les soirs sereins et beaux. j' aínte les soirs . ...
Ella, al ad vertido, sonrió tristemente.
CARLOS GONZÁLEZ

Alameda de Tcnancin¡o

PFRA,

Estas fueron las dos figuras sobresalientes del uam, n
anterior y en el que hoy presenciamos se ha puesto al lado
su yo el alumno Arellano.
.
, .
Este joven tiene una gran caahdad: es multamme. En la
·obra de prueba lo vimos hacer dos personajes tota~mente
diversos, y su espíritu entró en e}los con perfecta di fer e!1·
ciación. En cambio, el señor Marquez no ha entrado aun
·en esta fac ultad indispensable del artista, sin embargo de
tener un gran dominio de su sér, tan grande, que lo vimos
en la segunda noche de prueba colaborar ccn el autor, lo·
calizando algunas frases de su diálogo y haciendo juegos
de palabras de su cosecha. Debe abstenerse de estos defec·
tos de género chico.
En la segunda noche de prueba, cuyo prog.:a~a esta~a
formado todo de sainetes, tocó su turno á la senorita Groi·
zard.
Esta alumna que el año anterior disputaba á la señorita
Roa los aplau;os y el triunfo, ha quedado .hoy du~ña ~el
campo¡ pero no dueña de su voluntad. La misma vac1lac1ón
de las primeras pruebas se l e notaba en esta de hoy, y
aquí-perdóneme la señorita profesora--creo que ha ha~ido una segunda equivocación¡ e~ temperamento de la se~orita Groizard tiende á lo dramático. En &lt;eRosas de Otono&gt;
quedó bien probada esta tendencia .. ¡,N~ opina conmigo la
señorita Torres que hay que encammar a los alumnos por
el sendero de su emotividad?
y sin embargo, á pesar de hallarse fu~ra de su am~ie~te
interno confirmamos nuestra aseveración: en la senonta
Groizard hay un temperamento¡ habr~, una art_is~a.
.
Cerró la serie de pruebas un dialogo, vie10 conocido
nuestro, «Mensajero de Paz&gt;, hecho por la señorita Torres
y el señor de la Barra; dos artistas que atrajeron sobre las
frentes esperanzadas de los alumnos la corona del aplauso, hecho voto por la realización de esas promesas de arte.

Con &lt;eAire de Fuera&gt;;la delicada comedia &lt;ile Linares Rivas, hicieron su prueba prádica de segundo reconocimien·
to del año escolar los alumnos de la clase de declamación
de nuestro Conservatorio.
Las invitaciones para esa agradable práctica traían una
nota final dando cuenta de una deserción: la señorita Roa,
una alumna distinguida, la más aventajada y en la que
descubrimos mayores dotes expuestas en su presentación
durante las pruebas anteriores, deja el campo del triunfo,
veleidosaOJente. Su abdicación no obedece á desaliento ni
menos á impotencia en sus estudios¡ sencillamente, coquetuelamente, abandona el arte, corta su carrera, menosprecia
el triunfo, aja y deshoja las flores que se le ofrecían esp:mtáneamente, porque prefiere un tallo!
¡Cosas frecuentes de la vida! Errores humanos. Concede·
mos más grandeza al vacío del azul que á las estrellas que
lo cuajan.
Agitemos el pañuelo blanco de nuestra promesa, en señal de adiós á esa esperanza extinta, y vamos á abrazar ca·
riñosamente, alentadoramente á los que han quedado en
nuestra ribera.
La obra elegida por la señorita Torres para el examen de
sus alumnos nos parece una equivoc,1ción ó una gran confianza en el adelanto de sus discípulos.
&lt;Aire de Fuera&gt; es una comedia finísima, cuya fuerza es·
cénica está basada en el diálogo. Apenas si logra descubrir
en el brocado delicioso de los parlamentos una que otra
intención dramática y tal ó cual situación de fuerza.
El primer acto, por ejemplo, fuera de la presentación
inesperada y brusca del marido ausente, se desliza en la
charla frívola de Eduardo. Toq.o es broma en este acto, flirt
y gracia; eso si, macha gracia¡ pero que necesita una gran
abstracción del público, un pleno dominio de la escena
para matizar á concienci~ el florilegio de las palabras en
los atropellados parlamentos.
Faltos de esa coraza espiritual que sólo forja la práctica,.
los alumnos se encontraban indecisos, temerosos, haciendo·
largas pausas en los diálogos, y resultando, por tanto, las.
escenas rotas, desenc-adenadas ó zurcidas.
En cambio, si en vez de una obra como la elegida, se lleva á la escena una comedia de Vital Aza ó un drama de:
Echegaray, donde las situaciones son la fuerza de la obr~,
los alumnos hubieran tenido ese fondo, ese apoyo, ese acicate para excitar sus facultades y entrar en el pleno dominio de ellas.
No quiere decir esta sincera opinión mía que las pr~ebas á que hemos asistido no satisfagan¡ muy al contrario:
precisamente mientras más ruda es la brega, más glorioso
es el triunfo y así pudimos apreciarlo aquella noche
En el grupo femenino sobresale, por su figura y su firmeza en la comprensión del personaje, la señorita von ~it.tlitz. Si pudiera mezclarse el desenfado y el gran domm10
de la señorita Nájera con el temor (j ustificado por el poco
hábito) y la naturalidad de la señorita von Kittlitz, se sacarían dos primeras figuras de atractivo. La señorita Venegas en sn papel de Blanca estuvo emocionada, con los brazos muertos, tan muertos como su energía. El temor al público fué sn verdugo. La práctica le quitará segurament&amp;
esa puerilidad y la veremos firme y tranquila.
De los hombres, el que más avances demostró es el señor
de la Barrera. A nuestro juicio, este alumno.ha salvado ya.
los muros de las aulas y puede entrar sereno en el carmen,
del Arte.
El señor de la Bandera le acompaña, aunque es menos:
constante en su temperamento. Tiene expansiones en su.
espíritu, relámpagos de una lumino~idad intensa que lo•
hacen brillar con esplendor¡ pero decae, se apaga. Tíen~
'lue afirmar au 1uz.

***
El &lt;eArbeu&gt; vol verá á abrir sus puertas en la Pascua con
un espectáculo que hace tiempo no nos visita: la opereta
española.
. .
Volveremos á los tiempos de la zarzuela debc1osa, de Ja
escena alegre, de los valses de oro, de los aires picarescos
y gentiles de las partituras de Audrán, Offembach y Le·
cocq.
.
., .
.
Tiene asegurado el triunfo el e1ercito que llega: viene en
buenos momentos cuando el público comienza á hastiarse
de revistas y vari~dades y necesita un descanso que bien
se lo dará el espectáculo de &lt;eArbeu&gt;.
Sus empresarios deben te~er f~ en los elemento~ ~e su
compañía á juzgar por la hberahdad en las condiciones
,d el abono. Pero aun cuando eso no fuera, hav un motivo
·g rande para augurar un triunfo en la t emporada, para es·
·perar que el teatro no se vea vacío; ~e ha prescin1ido de
·nuestra aristocracia y .... habrá publico. Los precios son
J)Opulares.

*••
También el &lt;!Virginia Fábregas&gt; vuelve á hospedar su
·ctrouppe&gt;, temporalmente desbanda4a.
_
Una nueva empresa ha reorganizado aquella companía
,conservando sus mejores eleinentos y reforzándola con
,otros nuevos de ignal valimiento. ·
El púhlico de ese coliseo estará contento¡ le faltaba uno
,de sus centros de reunión, acaso el único habitual que le
.arrancaba de la monotonía de nuestra vida antipáticamen·
te insociable.
La pascua ofrece, por tanto, algunos matices que rompe·
·rán el insoportable tono gris de los espectáculos mediocres
-á que hoy nos esclavizan las empresas.

Lo1uu.u.

�itt MtJNDó ItUS'tRAbO

782

tL MtJNtJO ILUSTRADO

CRONICA
El poder de la imaginación es
de tal magnitud, lectoras mías, que
bien merece haber sido el creador
de todas las obras de arte produ·
cidas en el mundo entero. Los per·
sonajes imaginarios, nacidos en los cerebros lu~inosos de
los artistas privilegiados, tienen tal vida y tal color, que
puede asegurarse, sin mentir, que viven y vivirán en todas
las épocas y en todos los países. !.Quién negará á don Qui,
jote una existencia casi cierta? Y lo misJ?o qui? es~ tipo
imaginario, vemos otros muchos que palpitan, si; agitan y
mezclan en todos nuestros recuerdos, ideas y sen,imientos,
como si fueran seres reales, unidos á nosotros por innumerables semejanzas. Y á medida que avanza la civilización
del arte, más y más se empeña ésta en presentar las perso- .
nas, los objetos y las costumb~es con mayor verda.~, com·
prendiendo que de la exactitud en la reproducc1on depende casi por completo el éxito de la obra. La falsedad
artística es análoga á la deformidad en la natural~za; se rebela el criterio, la razón, y sobre todo la sensibiljdad, para
aceptar cualquiera producción, en la cual no se ve el sello
nobilísimo de la verdad. A medida que se retrocede en la
historia de los pasados tiempos, se observa el arte casi en
bosquejo; la pintura, la escultura y la música eran sólo
una bella promesa de lo que más tarde habían de ser. Pero
en nuestra época actual, el dominio de la ve1dad:ha alcan·
zado tal poder, que no puede presentarse al mu11,do exterior ninguna obra artística, si no lleva el ropaje hermoso
y tangible de la exactitud más completa. Y aquí viene precisamente lectoras mías, la dificultad bien grande de la
cual es n¡cesario triunfar, pues entre la imaginación y la
realidad hay un abismo inmenso, que solamente,la imaginación con las alas del genio, puede atravesar sin peligro;
se deb~ copiar la vida, mas iluminá~dola con la luz del
ensueño para disimular un tanto ciertas fealdades que
nunca el arte ha de ponderar; mas ese disimulo no puede
lleg~r jamás á la falseda~, sino a~ admir~ble esfuerzo del
verdadero artista que, sm menhr, no dice á veces toda la
verdad. Tan difícil equilibrio no es sostenido por la mayoría de los cerebros, y de allí las caídas lastimosas al ·abismo de la nulidad y de la pereza intelectual, que retrocede
sin fuerzas ante los obstáculos de la empresa. Mas aquellos
que tienen dentro de su espíritu las luminosas alas de que
hablábamos las inquietas y ligeras alas de la imaginación
genial, esos'se elevan á grandes alturas, llevando tras de sí
un inmenso grupo de admiradores que contemplan con fo·
da claridad el mundo interior, presentado por la fuerza
creadora de la fantasía. Y entonces hay almas femeninas
que aman intensamente á aquellos héroes ó protagonistas
de las historias soñadas; y espíritus varoniles que sienten
tierna simpatía por las mujeres que el artista presenta; y
¡cuántas veces un atractivo real ha sido determinado y
producido por alguna semejanza con un tipo imaginario!
Mis lectoras podrán comprenderme, ¿no es cierto'/ y al
leer estas líneas sonreirán silenciosas y pensativas, recordando los muchos y felices momentos de amoroso ensueño,
que ha sido despertado en sus corazones con la lectura de
aquellas obras maestras en las cuales vi ven los imaginarios
per~onajes, cuyo rostro, voz y hasta melancólicos suspiros
se ha creído conocer y escuchar.
Ahora que el tiempo primaveral, dulce y sereno, convida,
lectoras mías, á las tranquilas lecturas bajo la sombra de
los árboles, me atrevo ·á aconsejaros que no perdáis goce
tan grato, en el cual descansa el espíritu con grande y profundo bienestar.

***

Los próximos cambios que van á transformar las modas
presentes, preocupan ya á las damas elegantes. Es cierto

que no se renunciará á la forma
esbelta y flotante de los trajes ac·
tuales; no dejarán de adoptarse los
dtferentes estilos tan originales y
hermosos que han formado la nota
dominante de la pasada estación; pero con las telas ligeras
muselinas, gasas y telas de lino, será preciso, sin embargo,
cambiar un poco las formas de los trajes, pues dichas telas
piden pliegues que forzosamente exigen más amplitud en
el corte del vestido. Se han usatlo largas túnicas de estilo
griego y de la Edad Media; excéntricos trajes medio imperio, ó de la elegante época del Directorio; los más exquisitos bordados de seda y pedrería han cubierto las ricas telas en que hemos visto confeccionados estos trajes; y la
graciosa y linda «écharpe&gt; ha adornado extraordinariamente todas esas creaciones del lujo; mas la Moda no ha
dicho aún la última palabra, y no sabemos, por tanto, lo
que su fantasía va á ofrecernos. Por ahora, se nota en los
modelos europeos una inclinación marcada por la sencillez
elegante en el traje; todo el lujo está reservado para las
«toilettes&gt; de noche, en las ceremonias y espectáculos; en
algnnos matrimonios de alta sociedad, no se vieron últimamente más que trajes de estilo sastre, en paño y terciopelo,
teniendo en cuenta que entonces aún no comenzaban los
tibios días primaverales; pero parece que esa sencillez continúa en privanza para los trajes de día; en visitas ó paseos
por ser muy estorbosos é impropios para la calle los trajes
de cola con lujosos adornos. Sin embargo, se ha hecho una
excepción en los de estilo Directorio, que á pesar de ser
tan elegantes, no tienen el aspecto de etiqueta de los otros
estilos.
En este período de transición, los trajes sastre son los
que más preocupan, por ser los más útiles para el uso diario y las salidas frecuentes. Para estas confecciones vienen
ya bonitos paños flexibles y suaves, hermosos cheviottes
•que la Escocia envía directamente. Los matices de estas
telas son exquisitos é indecisos; parecen oscilar entre el
verde musgo, el hoja seca y el gris verdoso. Hay también
el tono «Gazelle&gt;, que no es sino un lindo marrón de color
muy suave. Este último matiz conviene admirablemente
al jaquet largo, tan largo y prolongado, que bien se puede
llamar «redingote&gt;. La falda que acompaña á este jaquet es
casi siempre muy sencilla; en algunos modelos se cierra
por uu lado, desde la parte superior hasta la orilla, por
una hilera de grandes botones de terciopelo, en tono semejante ó igual al de la tela del traje, ó al del terciopelo
de las vueltas, cuello y puños del jaquet. Estos grandes
botones se ponen también sobre este último, no sólo en una
línea para abrocharse, sino como adorno, colocáni:lolos. en
la espalda y en las mangas. Para los trajes sencillos este
es á veces el único adorno, y en lo, más complicados se
usa el &lt;soutacbe&gt; de seda.
Debemos esperar, lectoras mías, que la Moda en la nueva
estación nos ofrezca hermosas y elegantes novedades.

uf!.,,;r= . ~

-----

:Más fácilmente logra el amor de uua mujer 110 desconocido
que nn amigo.-M. DEL PALACIO.

Cuando por circunstancias especiales ni la madre, ni la
nodriza puedan alimenter á un niño, y como último
recurso, haya que hacerse uso del biberón, se preferirá el
más sencillo y más fácil de asearse entre los di versos modelos que existen. El de tubo deberá desecharse: es un
frasco con un tubo largo de caucho y otro en su interior
de vidrio muy difíciles de limpiar, y. por lo tanto, se con·
vierten en verdaderos lugares de culturas microbianas y el
niño absorbe con facilidad gérmenes de diversas enfermedades y, muy particularmente, del estómago é intestino; por
e~ta razón, todos los médicos lo prohiben y lo rechazan
en atención al contingen·
te tan grande que presta
en la mortalidad infantil. El más usado es el
aparato de Soxhlet, y
Los biberones de tubo
deben ser absolutamente desechados

'
C6mo se debe lavar el
biber6n

Un buen modelo de ma
madera de hule

consta: de diez frascos aproximadamente, tapones especiales de caucho adaptados á los frasco~ y hechos. ~e tal
modo, que dejan pasar el vapor durante la ebulhc1ón Y
después de ella tapan perfectamente el frasco; un cesto de
alambre portabotellas destinado á contener los frascos Y
de una olla de hierro esmaltado con agua.

Dos buenos modelos
de biber6n

Para emplear este aparato, se pone en cada frasco la cantidad de leche necesaria diluida y endulzada y se cubre
con tapones «ad hoc&gt;. Las botellas colocadas en el cesto
se sumergen en el depósito de agua hasta los cuellos y se
ponen á hervir por espacio de medía hora; se retiran después y se colocan en un lugar fresco; en momentos de
usarse, el frasco se calienta en baño de María, se quita el
tapón y se coloca la mamadera después de haberla hervido. Se puede reemplazar este aparato haciendo uso de fras·
cos comunes y corrientes, tapones de corcho perforados en
el centro, cu ya perforación se tapa con algodón absorbente,
el que se cambiará diariamente; de una olla de barro con
agua, haciéndose el mismo uso que con el anterior. He
aquí un aparato al alcance de todas las fortunas.
En el próximo artículo nos ocuparemos de la esterilización de la leche, pues estamos rodeados de innumerables
enemigos que acechan el momento oportuno en que les
presentamos un punto vulnerable para arrojarse á él y por
allí penetrar á las profundidades del organismo á producir
los terribles productos de su elaboración; las toxinas, que
envenenan y matan á nuestro sér; dichos enemigos son los
microbios, seres infinitamente p equeños que pululan por
todas partes, como nos lo demuestran las investigaciones
bacteriológicas.
D RA. COLUMBA RIVERA,

�784
cuando recibían la visita de un caballero, de no aumentar la
tierna intimidad del "tete·a·tete," con cerrar las puertas del
salón donde recibían dicha v-isita, sino dejarlas abiertas para
que aun cuando estuvieran solos en la pieza, se tuv.iera preIndicaciones Particulares para las Damas
sente la posibilidad de que entrase á ella cualquiera otra ptrSO·
Una mujer joven no debe salir acompañada de un hombre na. El caballero que hacía la visita, tomaba asiento á respetuosa
que no es ni su padre, ni su esposo, ni su hermano. Y !oque distancia de la dama, jamás á su lado. Exageraciones ridícu·
se ~rohibe á una señorita, debe ser severamente observado las, podrá decirse, de todos estos detalles; pero las reglas de
por una mujer casada. En efecto, una joven compromete so· sociedad, sin basarse de un modo absoluto en la moral, tie·
lamente su propio honor, su dicha y su porvenir personal; nen también su código inflexible, que á pesar de haber varia·
pero una mujer casada compromete el honor, la dicha y el do mucho por razón de la época, no admite transigencias trasp)rvenir de su esposo, de sus hijos y hasta de su cómplice, cendentales sobre los asuntos demasiado importantes, en la
sin haber para todas estas faltas una reparación posible. A conducta correcta que debe observarse en sociedad.
Todo lo dicho anteriormente se refiere á las mujeres casafalta del amor debido al esposo, hay en cualquier caso un sen·
dJs;
las señoritas jóvenes tienen, como es natural, otras costimiento de equidad y justicia hacia aquel hombre cuyo nombre se lleva, la dignidad femenina que debe respetarse á sí tumbres que observar; por ejemplo: una señorita bien educa·
misma, y sobre todo, la ternura maternal que obliga á una da no se vuelve jamás en la calle para mirar curiosamente á
mujer á portarse siempre con la más grande corrección. "Es nadie. A menos que se trate de un amigo de mucha edad, no
más fácil abstenerse que contenerse," ha dicho Fontenelle debe permitir nunca á un hombre que le dirija la palabra en la
con gran verdad. Una mujer, y sobre todo una mujer casada, calle, cuando va soll ó acompañada de una cri~da de confian·
adivina desde luego cuando se le ama. Entonces, ¿cual será za. Si se encuentra con amigas íntimas, evitará reir óconverla conducta que le indican las conveniencias sociales y el ho· sar ruidosamente con ellas. Si dichas amigas olvidan estos de·
nor femenino? Por segura que ella se sienta, y por mucha talles de tanta importancia, ella les llamará al orden suplicán ·
tr;inquilidad que le inspire su manera de sentir y de pensar, doles, con moderación, que hablen más bajo para no hacerse
ella debe alejarse inmefütamente del peligro, negándose á notar. Esta observación puede acompañarse con una fina
recibir (sobre todo en ausencia de su esposo, madre ó hijos sonrisa, para que la amable ironía de la frase haga más efec·
pequeños) á aquel cuyos sentimientos amorosos ha penetra- to. Cuando una joven encuentre una persona de su conocido con el supremo instinto femenino; evitará encontrarse con miento, no debe saludar fríamente con un ligero y seco movi·
él en alguna otra casa, por el justo temor de ir impresionán· miento de cabeza, sino que debe inclinar suavemente el busto,
dose poco á poco, hasta llegará un punto difícil de prever, por y dejar ver en sus labios una media sonrisa fina y correcta.
mucha que sea la sagacidad é inteligencia humana, siempre Si un caballero le cede el asiento en un tren ó carruaje, ó le
capaz de equivocarse. Si la mujer puede contar con la mode- presta algún servicio que puede ser decentemente aceptado,
ración y calma de su esposo, deberá confiarle sus sospechas le dará las gracias con sencillez y amabilidad.
Las señoritas bien educadas no usan en la calle, ni en el
para que la proteja con su presencia; pero este caso es bien
difícil de presentarse, y si el marido es de carácter violento, interior de sus casas, trajes ,ingulares y excéntricos que lla·
altivo y celoso, como la mayoría de los hombres, entonces se· men demasiado la atención. El tono de su voz, para hablar,
rá preciso que la esposa sepa defenderse ella sola, y la mejor no debe ser ni muy fuerte ni muy débil; no ha de ser áspero,
manera de conseguir este resultado es quitar toda esperanza, pero tampoco de una afectada languidez. En la conversación
pero desde el mismo instante de las primeras insinuaciones, debe evitar las exageraciones dramáticas y ridículas, mucho
para no fomentar un afecto al cual no puede corresponder; y más al hablar de cosas sencillas. No han de tomarse los asun·
esto no es difícil, cuando se opone, como sabia resistencia, una tos de familia por tema de conversación; lo que pasa en el in·
frialdad tranquila, en la cual no se note temor, sino la más terior del hogar es sagrado, y esa clase de confidencias sólo
completa indiferencia. Una mujer honrada no debe nunca va· pueden hacerse en el seno de la más grande intimidad. Si una
nagloriarse de permanecer irreprochable y honesta dejándose joven quiere mostrarse bien educada, debe hablar siempre de
adorar, pues esto no es sino un sentimiento egoísta, vanido· sus padres con mucho afecto y respeto; en las visita~ esperará
que su madre hable antes que ella, cuando se les dirige la paso y poco noble, prohibido á un espíritu leal.
No debe tampoco una mujer casada ambicionar el papel labra, y por ningún motivo la debe contradecir en público, si·
de amiga preferida é intelectual, cuya influencia sea decisiva no es con mucha discreción y suavidad. En general, una sesobre el amigo íntimo; esto es jugar con fuego, y la sociedad ñorita no debe hablar demasiado, aunque no por esto se le
iuzga severamente estas ligerezas tan reprochables. La bue- prohiba mostrarse inteligente é ilustrada; lo único que es opor·
na educación prohibe á una señora admitir en la conversa· tuno reprimir, es el tono imperioso y dogmático, que demues·
ción que se hable mal de la honra de cualquiera dama, ó al tra lo muy satisfecha que está de sí misma. No deberá tam·
meno~ iniciar sospechas sobre punto tan delicado.
poco bostezar al oirá un interkcutor fastidioso; la cortesía
Las señoras de otras épocas llevaban su rigorismo hasta exige tener la paciencia de escuchar dos veces la misma anéc·
el grado de no salir nunca solas cuando aún eran jóvenes, si· dota, de sonreir varias ocasiones al mismo chiste, y de con ce·
no acompañadas de una amiga de respeto; pero en nuestros der atención á los relatos más prosaicos; prohibe también la
tiempos estas costumbres tan severas han caído en desuso. risa burlona y, en general, impone el deber de dominar todas
Las damas del siglo XVlll tenían la excelente discreción, las propias impresiones.

785

EL 11:UN!'O lLUSTRADO

.Usos de Sociedad

LAS HEMORRAGIAS

;,Quién es"aquel que no ha tenido ocaqión de ver una
!1emorragia?:si pocas personas pueden jactarse de no haber sufrido de ellas al~una vez, es ca~i sei(uro que nadie
puede ?.firmar que no haya visto jamás brotar la sangre de
algún sitio del cuerpo. Es, por lo tanto, un accidente de
los más comunes y triviales. No por esto, sin embari(o, deja de dar lugar á errores y torpezas, no solamente de personas que han recibido una educación especial, sino aun
de parte de médicos poco hábiles ó poco dueños de sí
mismos.
He aquí por qué razón consideramos que unas cuan·
tas palabras, á este respecto, serán siempre leídas con in·
terés.
En general se da el nombre de hemorragia á la salida de
la sangre de los vasos que normalmente la contienen, cual·
quiera que sea la cantidad de este líquido que se derrame,
y y1 sea que lo haga al exterior ó al interio.r del org,m~smo. Por esta definición puede colegirse la mmensa vane·
dad de hemorragias que pueden observarse, y que varían
desde la salida de una gota de sangre, sin importancia aliluna, hasta la hemorragia mortal, que se produce después
de dividir un grueso tronco arterial ó venenoso; de modo
que para estudiarlas, se hace indispensable clasificarlas
por'grupos que ofrezcan ~aracteres comunes. Así se. dis·
tin~uen, por su abundancia, por leves, graves y fulmina~·
tes, siendo estas últimas aquellas que causan la muerte sin
remedio antes de que sea materialmente imposible hacer
cosa alguna para contenerlas.
.
Se distin¡!uen asimismo según la procedencia de la sanJ!ré. y se llaman arteriales cuando la sangre procede de .las
arterias· venenosas, cuando procede de las venas, y capilares cua~do el flúido sale delos pequeños vasos que tienen
es¡ nombre y que forman una red intermedia en el espe·
sor de los tejidos.
Esta distinció!l no es inútil, pues según la procedencia
de la sangre, el tratamiento varía. Las hemorragias arJeri~
les se distinguen por el color de la sangre, que es roJo vi·
vísimo; porque la sangre brota intermitentemente á cada
contracción del ventrículo izquierdo del corazón y sale
entonces con impulso fuerte. Las hemorragias venenosas
dan salida á una sangre obscura, casi negra, que fluye continuamente; pero de un sitio único, en tanto que. en las
hemorragias capilares, la sangre tiene un color interme·
dio y brota constantemente de toda la superficie descu·
bierta.
Estas diferencias son muy apreciables cuando la hemorragia procede de una herida, á menos que. ésta sea muy
irregular ó muy estrecha; en el caso contrario, es muy dt·
ficil apreciar los signos diferenciales, aun para personas
expertas. La gravedad de las hemorragias varía también en
uno y en otro caso . Es tanto mayor, cuanto más grande es
d va~o de que procede. A igual calibre, son más graves

las h emorragias arteriales, excepto en ~ 1 caso especi~l de
all!una~ venas, como las del cuello, cu ya ruptura .da lugar ,
por las condiciones especiales de esos vasos, á la mtrod uc·
ción del aire, lo cual produce la muerte súbita. Las heruo·
rragias caJ,ilares son siempre las menos graves, sobre todo
cuando son externas, p orq ue, excepto en condiciones mu y
especiales, pueden contenerse, y porque, en todo caso, nun·
ca son fulminantes.
Cuando la hemorragia es interna, puede suceder que la
sangre, después de haber permanecido más ó menos tiempo
en el interior del cuerpo, se revela de algún modo al exte
rior. Tal acontece, por ejemplo, con las que t ienen por SÍ'
tío el estóma~o. el intestino, los pulmones ó cualesquiera
de los otros órganos que tienen comunicación más ó menos directa. Tal ocurre también con las que se producen
en el tejido que se encuentra debajo de la piel. Las equimosis llamadas v ulgarmente &lt;cardenales&gt; ó &lt;moretones&gt;,
no so~ más que hemorragias que se producen debajo de la
piel. Si el derrame de sangre ocurre en tejidos más profundos, suele acontecer que la sangre, por su propio peso,
siga los intersticios que hay entre los músculos ó entre los
huesos, y vaya á mostrarse debajo de la piel, lejos del sitio donde se produjo la hemorragia interna. No es raro,
por ejemplo, que á los pocos días de recibir un golpe en la
cadera aparezca una equimosis eu la p:irte media del muslo. E~ las fracturas del cráneo, las equimosis aparecen
unos cuantos días después, en uno ó en ambos párpados.
Pero hay veces que las hemorragias internas no se maui·
fiestan así. La saugre no aparece al exterior, y la hemorragia
pasa completamente inadvertida, ámenos que por su abu11
dancia produzca síntomas alarmantes que sólo un médi..:0
puede relacionar á su verdadera causa.
,
Las hemorragias internas inspiran, por regla general, ma;
t emores que las externas, y esto por dos causas mu y fáci·
les de comprender; en primer lugar, porque en ellas es
mucho más difícil saber la procedencia y la cantidad de la
sangre; y porque, si hay medios eficacísimos para contener
las hemorra¡!ias externas, aun las más graves, con tal que
no sean fulminantes. no los hay de la misma eficacia para
las hemorragias internas; de manera que uua de ellas que,
siendo exterior, no tendría gravedad alguna, puede muy
bien ser hasta mortal, si su sitio está fuera dd alcance di·
recto del médico.
Además, las hemorragias internas son muchas veces si¡!·
no de enfermedades gravísimas, como la tuberculosis y e l
cáncer, que es la más temible de todas.
DR. WEIL,

'11

CONSULTA
Sr. A. F, Perches:--La pomada á que se refiere no puede
ser más que paliativo, no siempre muy eficaz. Lo mejor es
hacerse examinar por un cirujano y dejarse opera r, siem·
pre que no haya inconveniente para ello.

�786

EL MUNDO ILUSTRADO

787

EL MUNDO ILUSTRADO

por las bondadosas frases que me dirige.
La acción del aguJ1. oxigenada soore el
cabello es muy nociva, y el único remedio
que puede tener es ponerse alguna:pomada de tocador, á fin de que la grasa vaya
obscureciendo el color del cabello y peinarse con pPine de plomo, lo cual contribuye mucho á ese resultado.
-Para teffir el pelo de negro debe lavarse éste muy bien antes de emrlear la
siguiente preparación: nitrato de plata,
una dracma; agua destilada de rosas, ochJ
onzas. Se efectúa 11 disolución en un mortero de vidrio, revolviéndolo bien con un
tubito del mismo material.
-Los cakes sencillos se hacen de este
modo: á una librcl de harina se le mezclan
una cucharada de "Royal" y dos yemas
de huevo, se le pone leche cruda á fin de
que la mezcla no quede muy espesa, y en
seguida se frien pequeñas porciones en
mmteca. se cubren por encima con polvo
de azúcar y canela ó se bañan en miel de
punto regular.
-Doy á usted los modelos que desea
para cubiertas de mesa.

consultds pdra las Damas

en el ~o ar

DIVERSAS CONSULTAS

Creemos que serán dei agrado de nues·
tras lectoras los modelos que hoy damos pa ·
ra servilletas de té, helados, café ó cualquiera otra co~a que pueda servirse en charolas,
etc. Los presentes modelos ~on de una extraordinaria novedad por su forma y confección. Están bordados al pasa·
do con u11 festón grueso á la orilla; las labores son de ojillos
en diferentes tamaños. El efecto deestasservilletases muy
lindo y elel(ante¡ pueden hacerse en seda ligera ó en algún
género de hno apropiado para este uso.
El segundo grabado representa un centro de mesa, y sigue la misma forma caprichosa y fantástica de las servilletas. La tela propia para este centro es la misma que se em·
plee en aquéllas. Puede bordarse al plumetis 6 á la acuarela, eligiendo, para este estilo, sedas de colores claros y
suaves. El festón de la orilla quedará muy bien, hecho con
seda del color que domine en el bordado.
Tanto este bonito centro como las servilletas, podrán servir para hacer nn elegante obsequio, propio para recién casados, 6 simplemente para la dueña de la casa.
-~

Se cortan diez adarmes de pan de corteza
en tiras delgadas, que se pon en en la cacerola con una onza de mantequilla. Luego ie
agita para fundir la mantequilla y se sirve,

'"~
••

•
••

Número 2

Carpa frita
Se elige una carpa de libra y cuarto á libra y media, bien
dorad:r., á la que se quitan las agallas y se escama. Se le hace una hendedura desde la cabeza hasta la cola y se abre
por el lomo, sin separar las dos partes¡ se le saca la lechecilla que se reset'Va en un plato. Se moja la lechecilla y la
carpa en leche durante cinco minutos¡ se espolvorean des·
pués con un polvo de sal y se rebosan bien en harina.
Se fríe la carpa durante diez minutos, hasta que esté bien
dura y de un hermoso color dorado.
Se sirve con perejil frito y limón y se coloca la lecheci·
lla frita en medio.

Carne del cocido con perejil

Sopa de patatas y puerros
Se mondan y lavan tres onzas y media de puerros· se
rehogan, se les añade el agua, se salan y se espolvorean' de
pimienta de la misma manera¡ se añaden tres onzas y media de patatas lavadas y cortadas en pedazos algo gruesos¡
se hace hervir á fuego lento hasta la completa cocción de
las patatas que deben llegar á hacerse puré.

GUANTES

MODELO DE CORTINAS

Habiendo ya dado á nuestras lectoras reglas útiles para
conocer las carnes rojas y las aves, no dejaremos de ocu·
parnos de los pescados, los cuales son ta11 importantes en

Número 1
una mesa y tan delicados para apreciar su buena calidad.
Se reconocerá el pescado fresco en lo encarnado de las
agallas, en el brillo de los ojos y en la firmeza de las carnes. El olor no es suficiente para comprobar la frescura y
la calidad de un pescado¡ puede muy bien haberse pasado
en el hielo, sin tener, por esto, un mal olor apreciable¡ su
carne, en este caso, es blanda y empañada y no debe emplearse en manera alguna.
No hay que olvidar que todos los pescados pierden mucho de sus cualidades en el momento del desove. Esto es
también un hecho esencial que debe tenerse en cuenta al
hacer la compra.
Lo que ya hemos dicho de las aves viejas se aplica aún
más directamente á los pescados viejos, que no deben, bajo pretexto alguno, aparecer en una mesa bien servida. En
general, nos atrevemos á aconsejar á nuestras lectoras que
no se fíe11 de cualquiera criada al hacer la compra del pescado, y que si no tienen en su cocina una persona inteligente, prefieran hacer ellas mismas dicha compra, pues es
de grandísima importancia elegir bien el pescado que va á
servirse.

Juana:-Mé parecen pr~ plos, para arreglar la recámara de la niña, los muebles
de madera de "ojo de pájaro" ó de laca
blanca. Los tapices deben ser claros. Las
cortinas de muselina ó de tul grueso. La
cama quedarla muy bien con un pequeño
dosel de esas mismas telas. En genera!,
el aspecto de una recámara. para nii'ia dehe ser sencillo y risueño, sin ostentar un
lujo aparatoso .
-Para que las crjas crezcan puede usted frotarlas con acPite de ricino y cortar¡ ~s las puntas de vez en cuando. Este es
un medio seguro é inofensivo para conse·
guir lo que usted desea.
-La frialdai de los pjes causa una gran
molestia á todo el organismo; para evfür·
la es muy eficaz una receta algo desagradable, pero que da un resultado excelente.
se sumerge, los pies en agua fria durante cinco minutos; en seguida se. frotan
enérgicamente c0n alcohol de ochenta gra.
dos, y por i.ltim(', se abrigan con medias
de lana.

Se corta la carne en tajaditas como para ropa vieja¡ se
pone en la sartén tres onzas y media de manteca; cuando
é:.ta se haya derretido, se ponen también en la sartén las
tiras de carne, evitando que estén unas sobre otras. Se es·
poivorea con un polvo de sal y un poco de pimienta. Cuando la carne se ha calentadodurantecincominutos, sevuel·
ven para que se calienten por todas partes, durante otros
cinco minutos. Se espolvorean de sal otra vez y otro póco
de pimienta. Se arregla la carne en una fuente de servir, y
se ponen en la sartén con la manteca dos cucharadas de vinagre. Se hace hervir un minuto y se riega la carne con el
vinagre; se extiende media cucharada de perejil picado so·
bre la carne y se sirve.

Pichones asados
Se vacían y se chamuscan los pichones. Se les cortan los
pescuezos y se cocen, como los pollos para asado, deiándoles las patas.
Se cubren los pichones con una lonja de tocino gordo
de ocho centímetros de largo por seis de ancho y cuatro
milímetros de grueso, y se ata con un hilo en los extremos.
Se ensartan en el asador y se asan á fnego vivo durante
quince minutos. Hay que asegurarse bien de que esté bien
cocido, porque el pichón asado exige un cuidado muy es·
pecial.
Se sacan del asador, se desatan y se colocan en la fuente.
Se vuelven á colocar las lonjas de tocino sobre cada pichón. Se vierte encima el jugo. Se guarecen con berres y
se sirven.

Eloisa:-En esta se:c1ón verá usted ti
modelo rara cortinas que se sirvió pedirme. Pueden hacerse en tul grueso con
aplicaciones de cambray ó de muselina.
También pueden boraarse con h!laza, poniéndoles faston á la orilla.
-Con mucho gusto cumpll su encargo
respecto de lo que me Indica para la ad·
ministración de este semanario.
-Para encerar pisos se les da á ésto•.
con una brocha, una capa de aceite de li·
naia y de japán por partes iguales; y
cuando ya se ha secado, se le pone la cera,
frotando el piso con un trapo de lana y
poniendo las capas que sean necesarias,
dtjándolas secar. La cera preparada se
vende en casa de Elcoro, en esta capital.

MODELO DE TRAJE

Aurora:-Doy á usted el modelo de traje, hecho en tela de lino. Lleva un gracioso
bo lero de forma original, hecho con tira
horda da ó enea je grueso. Cinturón de seda ligera; en el cuello y en los puños de
las ma11g1s. vuelos de encaje ó de muselina.
VARIAS RESPUESTAS

Maria Ernestina:-Antes de contestará
sus preguntas, le manifiesto mi gratitud

Una r,ubscriptora:-Los guantes son indi ~pensables para que el ata.vio de una dama sea correcto. Aunque se llevan blusas
ligera~ yde manga larga, no se puede suprimir ese accesorio. En cuanto á la clase
y color de los guantes, en la presente estación pueden llevarse de hilo ó seda, calados, y se usan para salir á hacer com·
pras ó visitas de confianza, nunca para
reunion~, teatro ó visitas de cumpll·
miento.
El color preferido para los guantes es
siempre el blanco, sobre todo en los de hilo ó seda. Cuando el traje es negro, deben
ser de este mismo color. Los mitones no
tienen, por ahora, aceptación ninguna.
-No recibi la e~tampllla de que me habla en su tarjeta; tal vez se extravió.

�-

FoT. F.éux, DE PARhJ, - ~81-'.l!lOIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
_TRAJE DE BAILE.-Confeccionado en tussor negro, cubierto de tul bordado de oro en dos ton
El
· - ·• ,
cubierto de estos bordados, lo m,smo_que la orilla de la falda. Mangas hasta la mit..d del brazo, hc:~s cnct:t;r:g::~~

FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPEOIAL PARA "EL MuNoo ILUSTRADO"
TRAJE DE BAitE.- Elegante traje de seda blanca, cubierto de tul bordado de perlas. Grande estola de gasa blanca
con bordados de plata y seda realzada.

�ELIXIR ESTOMACAL
(STOMALIX)

De Saiz de Carlos
•
Cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constante~, recetándolo los principales médicos de las cinco partes del mundn. Ayuda á las digestiones, abre el apetito, quita el dolor y todas las mo·
lestias de la digestión y tonifica.-CURA las acedías, aguas de boca, el dolor y ardor

de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación y úlcera
dd estómago, hiperclorhidria, neurastenia gástrica, anemia y clorosi:; con dispepsia, ma·
reo de m~r, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y disentería, la fetide1. de las deposiciones, el malestar y los gases .Yes antiséptico.- CURA las diarreas
de los niños, inclurn en la época del destete y dentición, hasta ~1 punto de restituir
(t la. vida enfermos irremisiblrmente perdidoP. VigoriLa el estómago é intestinos, la
diO'estión
se normslila, el enfermo come
más, digiere mejor y se nutre.
b
.

fiebre, disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de bacalao y fmulsiones con hipofosfitos, tomándolo los niflos·con verdadero placer, á los que
transforma de PAL IDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo ·y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de·orina
tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transpa:
rente.

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
Pl:CHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y

SAIZ DE CARLOS. Cura el extreflimiento, pudiendo conseguir con su uso, una deposición diaria, los enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y aton la -l ntestinal, por
ser un tónico-laxante suave y eficaz.

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• 1

-

·- .

..:

..

�792

EL MUNDO ILUSTRADO

Libros Nuevos
En esta secci ón mencionamos los libros cuyos
autores ó editores remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

.

"Observaciones," por M, Rodríguez-Embil. -Madrid, J908, - "La ínter.
vención francesa en México, según Bazaine.''-Ch. Bouret.-México,
1909,-"Visiones," poesías por Francisco Medina,-Mocorito, 1909,
Propiamente, no es el dei señor Rodríguez-Embil un libro. No preside la composición de él una idea, un asunto:
no hay unidad: no existe armonía entre sus breves pá,~inas.
Redúcese á una compilación de pensamientos, máximas ó
aforismos, sin enlace espiritual alguno.
He aquí uno de ellos, cogido al azar:
«Las dos religiones más en oposición son '.islamismo y
budhismo, y, á pesar de eso, concuerdan t.n la creencia co·
mún á ambas del destino&gt;.
Y en verdad que no es muy nuevo, ni muy interesante...

***
&lt;Para el historiador ó para el simple curioso es muy in·
teresante esta colección de documentos relativos á la in ter-

vención. Hay en ella algunos totalmente .. desconocidos, y
otros que, no siéndolo en grado extremo, como tales pue·
den tomarse.
En la imposibilidad de dar un extracto del índice del
libro, que es por demás copioso, n.os limitamos á recomen·
dar su lectura á todos aquellos que gusten de conocerá
fondo los acontecimientos de que fué teatro nuestro país
en aquella azarosa época.
Merece elogios la casa Bouret por la publicación de obras
de tan alta trascendencia histórica.

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CABELLOS

HAH N

P ETROSL E
0

1

Este renombrado regenerador antiséptico¡ e111pléudo é tunicado por las
celebridades medlcales de mundo entPro.

LA SALVADORA fortalece, vigoriza y
embellece álamujer. Proporrlonadescan·
, o y bienestar en la edad ' crítica" y cura
tl ujos de cintura oin "over bclnn1&gt;s ni re·
·onoclmitlntos v1&gt;1g"nzo,os". $1-00 pomo,
n Orol!'nPrfa• y B··tic»s.

EMPLlO AOAAllABLE 811~ NINQUN RIESGO, SE VENDE EN TODOS
LUQAAOS - 1 MODELOS DE FRASCOS.

Rehtuar laa

tmltactonu

cu1101 reaullado, aon deaa,trna. Exigir la firma

HAHN en la envoltura 1110, rotulo,, con el ,ello tfe garaulia tfe la UnfQn d
loa Pllllrfcnnte,.-v,atAT F'Al°'fttCUTI, LAURUOO Dt Q u1 MICA, LYON FftANCIA,

EL VINO DE STEARNS

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
----~!'!""'---.....,.Proporcionan a 1i vi o , - - - - - - - - - instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
lumbago,
Ciática, etc., ele,
\~

Insista en obtener el
de .Allc"ck

~

EN UN DIA.

.~Q

Para Mal de Oarganta,To,,
Bronqultls,Pulmones Deblll•
tados, y las partes sensitivas
doloridas del estómago, apl •
quesc como queda dicho.

r.

tENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á mülanea
durante. ro~ de 60 anos. Como todas las cosas buenas ban sido imitados, pero solament.e
en apariencia. Los de Allcock se garantiza que no contincn Belladona, Opio, ni vemno

de ninguna apecie.

DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO,

El Remeclio de Munyon para los Resfria·
dos alivia casi instantáneamente el rPsfria&lt;lo
de la cabeza, ele la garganta y de lo&amp;. pul·
mones. Ataja la fiebre, contiene la destila·
ción de la nariz y quita los dolores que pro·
ducen los resfriados. Cura la grippe, toces
rebeldes y precave contra la pulmonia.
Teneís inflamadas ó rigidas las coyunturas,
no importa lo crónico aue sea?, Id donde
el boticario, comprad el Remedio de M unyon
para el Reumatismo, y vereis que pronta es
la curacion.
Si teneis algun mal en los riñones ó en la
vejiga, el Remedio de Munyon para los
Riñones os curará.
El Yivificarlor, fortal ece á los hombres
débiles y devuelve el vigor perdido.
De venta en todas. las boticas.
MUNVON, 53d and Jefferson Sts., Philadel·
obia, Pa., E. U. de A.
Atltlntes Generales: J. Labadle "Sucs.
y Cia. Profesa 6. México. D. F.

Las cualidades antisépticas,
d etersivas y cicatrizantes que
han merecido al

=::!:~:~: Al teoek

Para dolores e~ la re1rl6n de
10s Riñones 6 para la Debilidad
én las Caderas, el emplasto deberhplicarsecomo sevéarriba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

SE CURAN

filGIENE de1 TOCADOR

FUNDADA 1847

I

TO...ERANCIA

LOS RESFRIADOS

Digno de alabanza el empeño del editor de La Voz del
Norte, quien se propone publicar una biblioteca de autores
provincianos, de la cual el primer volumen ha salido ya. in·
tegrado por las poesías de don Francisco Medina. Su pro·
pósito es noble, puesto que tiende á dará conocer á .algu·
nos de los escritores que en provincia luchan y trabajan,
en un ambiente de abandono y dé olvido.
Visiones es un pequeño libro muy bien presentado. ¡Lás·
tima no podamos _decir que bien escrito!. Las composiciones del señor Medina, por más que en algunos casos no carezcan de inspiración, se resienten de la falta de técnica.
El señor Medina necesita estudiar mucho, si aspira al dominio del verso.
Ya veremos lo que el generoso editor nos ofrece en el
tomo segundo de la nueva biblioteca.

DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO

'9 ~.ma preparación maravillosa.

r.ieconocida por la profesión mé-

793

EL MUNDO ILUSTRADO

coa/tar Saponiné

Le Be11f

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica , de lo!"
Cabellos cuya caída detie11e
Lociones de las Crías, Cui·
d ados intimos, etc

La virtud más alta y apreciable eu todo
individuo mentalmente maduro, es la to lerancia. Entretanto no se alcanza este
grado de perfección moral, uo se tiene
derecho á considerarse verdaderamente
cultos.
La intolerancia es característica, á su
vez, de todos los organismos incompletos, lo mismo tratándose de individuos
que de sociedades. Los niños son intolerantes, por regla general, y los niños son
seres mentalmente imperfectos. Los pueblos claramente intolerantes son aquellos que, en la actualidad, ocupan los más
rezagados lugares en el concierto de la
civilización.
En política, más que en ninguna otra
actividad humana, debemos ser toleran·
tes para alcanzar el triunfo de nuestros
ideales y ver coronadas nuestras aspiraciones. Pero es preciso comprender bien
cuále, son los distintivos de la verdadera
tolerancia política.
Tolerancia no quiere decir capitulación
de los ideales propios ante los ideales
ajenos. La tolerancia no es más que EL
RESPETO AL DERECHO AJENO. Por eso la
tolerancia es la paz.

{I caior de verano y sus temidos
peligros
PARA EL Nl~O DE PECHO

se vencen con más facilidad en aquellos
sitios en que se tiene por costumbre
usar la harina '· Kuftke" como alimen·
to de la infancia. Dicha harina es lo
que mejor les asienta á los niños;
usándola no padeceu deperturbaciones
digestivas ni de las graves afecciones
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de los riñones. Arenilla, orina escasa,
•foloros:i ó retardada. Cálculo renal, catarro
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
en la orina. Orina espesa, turbi~. y
espumosa, ab11TJ.dante en depósitos mucnsos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de fa glánó.nla
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad. Orina ensangrenladn,
etc. Centenares de personas de edad se n:m
salvado de años de sufrimientos usa11do
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�794

Un Verdulero
de Marco del Pont
Un domingo de Noviembre de 1816; en
los pórticos de lo que hoy es catedral de
Santiago, se comentaba la noticia anunciada en el púlpito p&lt;'r el cura (y en general al pueblo pcrlos Talaveras) de que
se ofrecían 2 1000 pesos por la cabeza de
Manuel Rodríguez y 51000 pesos si se le
cogía vivo.
Entre los fervorosos cristianos que oye-

11..AS MADRES
debieran saber. Con la mayo1
parte de las nifias, sus tribulaciones proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdád como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de niüas en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarrollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más tris~
te en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber sal vado á la mayor parte
de estos tesoros de 6US padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W AMPOLE
y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nut ritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
~uro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, E xtractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidos,
raquíticos y demacrados, y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
6 ºEnfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. "El Sr. Dr. José M.
Guijosa, de México, dice : He
empleado su Preparación de
Wampole en una Señorita que
presentaba algunos síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y desde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Nadie
sufre un desengaño con esta.
Do ven:2. en todas las Boticas.

ron de boca ilel sacerdote la noticia, se
veía un hombre del pueblo, bonachón al
parecer y mal trajeado; un lunar cerca de
la oreja izquierda le daba un aspecto grave, casi desagradable.
Con los comentadores del a11uncio también encontramos al sujeto en referencia.
Terciando en la conversación, dijo:
-Mucho hallo 2,000 ó 5,000 pesos por
la vida de un hombre sin alma, hereje,
insurgente y enemigo de nuestro rey, á
quien Dios conserve; pero hay que contentarse. Prometo que algún día ha de
habérselas conmigo y entonces jpohre de
él!

795

.EL MUNDO !LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
tomando en retomo el espadín de S. E.
Vueltos algunos soldados, Marco del
Pont se impuso que nada habían encontrado; sin embargo, mandó montar guardia extraordinaria.
Al sentarse en su escritorio nota la carta, la abre y la lee:
ccSeñor Marco del Pout.-Presente.
No gaste tiempo en buscarme inútilmente; he hablado con usted y no me ha
aprehendido; por el contrario. me ha regalado trescientos pesos que los destino

·umones DéDlles.

Poco después se disolvió el grupo y
nuestro sujeto Cdminó en dirección al fin
de la ciudad. Entró en un rancho de paja,
bajo y todo carcomido; un hombre alto,
moreno, pero tan mal trajeado como el
que entraba, recibióle.
El único mobiliario del rancho comistía en un banco de madera y una cama,
que más parecía de puerco que de hombre.
Las paredes estaban cubiertas de telas
de araíias y el suelo sembrado de basuras.
Cuando los riñones dejan de eli- ¡ Rodríguez!-exclamó inquieto el que
estaba dentro. ¿Qué hay de nuevo? Insig- minar las substancias. nocivas que se
nificante cosa: el bobo de Marco del Pont
ofrece 2,000 pesos por mi cabeza y 5.000
encuentran en la sangre, es indicio
si me coge11 vi vo, le contestó el interroseguro de desarreglo en este órgano.
gado con natural tranquilidad.
-Huye pronto, antes de que te pren Las substancias venenosas son
dan.
- ¿Huir? No, quiero dar á conocerá
arrastradas á los centros delicados
ese señor del Pont que más temo á una
rata que á sus amenazas de precios de mi
del cerebro y sistema nervioso,
cabeza como si fuera de cerdo, carnero ó
causando una severa enfermedad.
vaca.
Mañana me vas á buscar ur• canasto de
verduras para ir á regalárselo en per- Los síntomas que indican irregula)
\•
sona.
r1dad en los riñones son : Fuertes
Preparemos el almuerzo, que por lo demás no hay apuro.
dolores de espalda, costados y riñoAl día siguiente un ve1dulero, que no
era otro que Rodríguez, pregonaba su
nes, cansancio al levantarse por las
verdura á graIJdes vocPs á las puertas de
mañanas, debilidad y picazón en los
Marco del Pont.
El bajo precio á que vendía hizo que l~
músculos y coyunturas, sedimento
cocinera le comprara, citándolo para tudos los días é introduciéndole algunas
rojizo en la orina después de haveces en la casa.
Un día que esto sucedió, solicitó auberse dejado asentar en una vasija,
diencia ¡;ara hablar con el presidente. Fué
escozor al pasar dicha orina, y reconcedida.
Introducido al criterio privado de Marw entes deseos de orinar. Cualco del Pont y después de grandes reverencias, dij o:
quiera de estos síntomas puede ser
ExLelentísimo señor: s~.biendo que usted ofrece 2,000 pesos por la cabeza de
el origen de una enfermedad grave.
Rodríguez, el insurgente y rebelde de la
fr.3
autoridad de nuestro amado rey y señor,
á quien Dios ampare, vengo á d enunciar
que este h ereje ha intentado quitarme mi
verdura, ú nica cosa que me da el sustento, y como pidiera auxilio, se escondió
en una casa aquí.
reducen y curan la inflamación de
Sin oir más, Marco d.:! Pont mandó inmediatamente varios soldados á resguarlos riñones y sus consecuencias.
dar la casa y dió al verdulero, ó sea á Rodríguez, trescientos pesos en gratificación
De venta en todas las Fannacias.
por el servicio prestado.
Después de dobles reverencias salió éste dejando en el escritorio una carta y
THIZ SYCNEY ROSS CO., New York,

Restaurados por las

Píldoras de Vida del Dr. Ross.

.

para la formación del ejército que acabará con su gobierno.
Además, como recuerdo suyo, llevo el
espadín que de nada le sirve, puesto que
jamás, ni por chanza, ha salido de la
vaina.
Da las gracias por su regalo
MANUEL RODRIGUEZ»,

•

PERFILES FEMENINOS
La italiana es la mujer que presenta
casi toda la belleza de la edad moderna.
Plácida y de curvas exageradas y sensuales en Lombardía, con su color rubio á lo
Ticiano en Venecia, de formas esculturales en Bolonia, marmórea en Roma y
de belleza clásica griega en Nápoles.
Artista apasionada por instinto, ignorante en general, modesta, menos fiel que
muchas otras mujeres, se casa siempre
sin amor y por tener á mano el recurso
del divorcio.
Gato y serpiente, palma y violeta, es
la francesa; frágil en apariencia é impávida en las luchas del amor, llena de gracia aunque no hermosa; es tres veces mujer y tres adorable.
E n su parte moral es amable ; coqueta
incorregible, no ama casi nunca por temperamento: siempre es infiel razonadamente.
Ejercita una influencia sobre el hombre mayor que las demás mujeres, por su
cultura y sobre todo por «sprit" y por su
travesura.
E n su mismo tipo está el temperamento de la inglesa.
Rubia, con ese rubio pálido; fría, tranquila, los ojos azules, la nariz aristocrática, los dientes correctísimamente formad os, y joven siempre, posee el temperamento frío y razonador.
Su belleza física es demasiado correcta
para ser artista, pues le falta el senti-

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aoel1nt1, mu eflou para lM penoua, d1bWtadu qa.1 loe
ferruglno101 .., la1 qulnu. Cóue"ado por 11 m•tode clt
11, Pa1teur. Pre1orlbe11 en lu moleetlu cl11 utómago, la
oloro1l1, la anemia y lu oonvaleoentlu; • • vino I I noomlenda álaa p1nonu de edad, ála1mQJ1n1, ló•1n11 y i lo1 mAOlo

ll!IJ M.YI IMPQITANTE. - 11 dlico V/ID . autl1tico d•
8. RA?HAEL, el aolo qu, tiez,e el derecbo de llamara, ai, •J 1010
que es legltU1Jo i de qae ,e baae m,10161 ,1 el formularlo del
Proflsor BOUCHARDjT e, el de P CLEMEIT IC'' de Vale1c1
(DrOme, lrallcla). - Cada Botella neva la marca de Ía Unldn~d,
10,•1a11,1cant11~, 11 ,1 JJIBCUIIO rm med&amp;U61 aJJWJCÍUdo ,1
" OIJ'IIU •1. - Loa dema, 1011. gro,era, 1peügro,11 fal11Joaclo111.

Sucursalu:
GUADALAJARA, PUEBLA Y ORIZABA
miento. La explicación de su car~cter es
asimismo demasiado entero y enérgico,
demasiado frío y demasiado serio para
recordarnos á la mujer.
Reservada, casi hipócrita, exageradamente ca,;ta, esclava de los re~petos humanos, ama fríamente y por convencimiento, sin estar nunca dominada por los
impulsos del corazón.
La alemana es poco graciosa en los
movimientos y en las líneas, pero sólidamente construida, resistente á todas las
injurias del tiempo y del amor.
Rubia, cerúlea y blanca, parece formada para afecks duraderos, y es en sumodo de ser mejor esposa que apasionada
amante.
No se deja dominar nunca por los en-

�797

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

796

tusiasmos del corazón y sólo ama de un
modo espiritualista, con ingenuidad idealista y fantástica.
La española soberbiamente hermosa
por los expresivos rasgos de su cara, los
pies y manos pequeñísimos, dos grandes
ojazos como ventanas abiertas en un palacio de mármol, las curvas de su cuerpo
palpitantes de vida y voluptuosidad y el
cabello sublimemente negro y lustroso.
Ama como no aman las demás mujeres,
con amor salvaje, dominada por la sangre
caliente que recorre sus venas ó se entrega en un momento de delirio, sin cálculo,
sin amor á los respetos humanos, febril
de pasión.

*

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El insigne é inolvidable poeta cómico
Narciso Serra fué, como se sabe. censor
de teatros durante algunos años. Hombre
de humor festivo, se permitió alguna que
otr~ broma al redactar los decretos de
ce11sura, ó bien hacía indicaciones al au·
tor, no en lo tocante á las ideas, sino en
sentido puramente literario.
Cuando cayó en manos del censor aquel
regocijarlo disparate del célebre poeta malagneño don José Pascual y Torres, que
lleva por título ¡¡ A la. mar!!, Serra estampó este decreto:
«B;xaminada esta comedia, 110 hallo inconve11iente en que su-representación se
autorice (si hay algún teatro que la pong-a en escena), con las supresiones hechas».
Louociendo la romedia de don Pascual
5e advierte la gracia fina del decreto del
censor.
Pero Serra, á veces, confundía las especies y se permitía observaciones intole·
rabies en obras y con autores de verdad.
Y en su manía incurría al examinar La
levita, de Enrique Gas par, estaru pando
este decreto:
«Examinada esta.comedia (muy bonita, corrigiendo el final que es malo), no
hallo inconveniente en que su representación se autorice».
Incomprensible ligereza en un funcionari-0 de su índole, y más toda,·ía en un
autor de su talento: el censor de teatros
sólo debía preocuparse delas ideas y nunca de la forma.
Enrique Gaspar no sólo no corrigió el
final de su obra, sino que, al imprimirla,
estampó al pie de tan insólito decreto la
signie11té nota:
«Doy las más expresivas gracias al señor Serra por su dictamen sobre mi obra,
que 1 eilpeto en todo lo que vale cuan~o de
su talento procede; p_ero como el egotsmo
preside nuestras acciones, no puedo sen·
tir, sino alegrarme, de que el p(!blico no
haya opinado como él, por cuanto al fit1a l
precisamente fuí llamado tres veces á la
escena con los actores, que dicho sea de
paso, estuvieron inimitables1&gt;.
Acaso sea la única vez que, literariamente hablando, se haya eqiiivocado el
señor Serra, que cuenta sus obras P?·
sus triunfos; pero esto no prueba más sir
no que

A liquando bo1ms
donnitat Homerus.
La contestación no puede ser n:iás sua·
ve, cortés y respetuosa. Por lo mismo re·
sulta más contundente.
¡Lástima que d autor insigne, tan res·
peta ble y simpático, tuviera, como cen·
sor, esas genialidades!

' LOS MUtRTOS MANDAN"
NOVllLA DE V. BL.\SCO 18.\ÑtZ
Blasco Ibáñez, el vigoroso, el fuerte novelista hispano, acaba de lanzará la publicidad un nuevo libro.
Un libro nuevo de Blasco Ibáñez es, en
América como en Espafia, el acontecimiento
literario del dla. Escritor alguno de la penlnsula ha logrado, como él, hacerse popular en los palses de habla castellana,
yendo al alma del pueblo, subyugándola
con los raudales de su prosa, prosa extraña á todo exquisitismo, prosa, si queréis, un tanto ruda, pero en la cual hay
calor y olor de vida. A partir de ''La Barraca," Blasco Ibáñez ha venido produciendo, con paciente esfuerzo, volumen
tras volumen, desde los cuadros de vida
valenciana de la ciudad en "Arroz y Tartana," y los paisajes lacustres de "Cafias y Barro," y las marinas de "Flor de
Mayo," y el idilio aromado de azahar de
"Entre Naranjos," hasta las novelas sociales que constituyen un nuevo modo ó
manera suya, no sólo por lo que á ambiente toca, sino en lo que se refiere á
técnica y á propósitos que yo llamarla
ideológicos, si la acepción del vocablo fuese rigurosame,1te exacta.
Ya no es Blasco el fresco, el ingenuo
narrador de cosas del terrufio. Pensando
quizá que los horizontes de su región no
eran lo suficiente amplios para dar materia á copiosa obra, y que no es la misión
principal del novelista el simple costumbrismo, por más que éste traiga consigo
todo un caudal de ideas que exponer entre los lienzos coloridos y brillantes, y
tenga una finalidad social, abandonó, aflos
ha, la valenciana vega, y hétele corriendo
tierras de España y estudiando la vida
agitada y comercial del Norte, la mlstica
de Toledo, la campesina de Andalucla y
la varia y azarosa de Madrid, para ofrecérnosla como marco de grandes abstracciones sociológicas, ó de meras ficciones.
Alguien le reprochará su olvido de Valencia, como se reprochó á Pereda que
abandonara su montaña santanderina en
' 'La Motálvez;'· pero en esto el escritor
no ha hecho más que obedecer á su propio temperamento, á su espirito errante
de predicador laico que va adonde le arrastran los problemas que hoy conmueven á
su patria, y que, al propio tiempo, busca,
para su pincel, dilatados horizontes, temeroso de repetir el mismo cuadro. Si no del
todo, sí se asemeja mucho esta su primera evolución á la sufrida por Zola al rematar el último torreón del edificio de " Los
Rougon-Macquart." Blasco lbáflez pasó
del cuadro de género á las grandes pinturas
murales; del apunte de costumbres, y de
la tragedia campesina, y del idilio, á los
amontonamientos humanos, á la poderosa
máquina novelesca que arrastra con su
impulso centenares de seres, y nos presenta no ya el rincón de ciudad ó el rincón de campo, sino toda la ciudad y toda
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Sus novelas sociales, empero, si hemos
de decir verdad, no tuvieron el nervio, el
empuje de las primitivas. Más que obra
de arte, haclase en ellas obra de propa.
ganda; ·tras de la pincelada feliz, tras del
episodio lleno de color, venia la prédica
de socialismo. Y Blasco Ibáftez, siempre artista, viéndose encerrado, como
Galdós en su primera época, en el callejón
sin salida de la novela más tendenciosa
que artlstica, evolucionó nuevamente, no
renunciando por cierto á sus ideales de
reformador social, sino procurando encerrar éstos en un marco parecido al de los
libros que, en los comienzos, le diesen la
celebridad. Producto de esta evolución
fué "La Maja Desnuda," y lo es hoy
"Los Muertos Mandan." (Y nada digo de
"Sangre y Arena," porque tan abominable novela no agregará una hoja de laurel más á la corona de su autor, usando
el manoseado slmil.

***

¿Qué se propuso Blasco Ibáñez al escribir "Los Muertos Mandan?" ¿Acaso
desarrollar un asunto puramente novelesco? ¿Acaso dilucidar, como en otros libros
anteriores, alguna cuestión social?
Algo de esto se propuso. Quiso, en su
nueva novela, demostrarnos el peso de la
tradición, del pasado, sobre los seres vivientes; el mandato de los muertos, la tiranla de los muertos, que ejerce poderoso
influjo sobre los hombres, y les hace obrar,
pensar y vivir no como ellos espontáneamente desearan, sino como sus antecesores vivieron, pensaron y obraron.-"La
casa en que vivimos-dice-la construyeron los muertos; las religiones, ellos
las crearon; las leyes que obedecemos,
las dictaron los muertos, y obra suya son
también los guisos amados, nuestras pasiones y gustos, los aumentos que nos
sostienen, todo lo que produce la tierra
roturada por sus manos, que ahora son
polvo. La moral, las costumbres, los prejuicios, el honor, todo obra suya. De pensar ellos de distinto modo, otra serla la
actual organización de los hombres. Las
cosas agradables á nuestros sentidos fo
son porque asl lo quisieron los muertos;
las desagradables é inútiles se ven sumidas en su vileza por la voluntad de los
que ya no existen: lo moral y lo inmoral
son sentencias dadas hace siglos por
ellos . . .. "
La tesis es bella, y, hasta si se quiere,
nueva. Pero lo que sorprende es que el
asunto que sirve de fondo á la novela no
la demuestre, y si la anule, pues, al fin y
á la postre, el novelista, que tanto nos dijo y probó respecto del mandato de los
muertos, acaba por confesarnos que no
son los muertos los que mandan, sino la
vida, y sobre la vida el amor; lo cual
equivale á no habernos dicho nada.
La acción del libro pasa en Mallorca, y
es el protagonista Jaime Febrer, aristócrata arruinado, que siente pesar sobre su
vida el mandato de los muertos, delos antepasados que le dieron un nombre, un
puesto en la jerarqula social, y le impiden
arrancarse á su miseria ó deslucir su abolengo, descendiendo á enlaces impropios
de su condición y clase.

.li:L MUNDO ILUSTRADO

J 1ime Ftbrer es un hombre culto, que
ha viajado mucho, gue ha corrido mundo,
que ha vivido refinada é intensamente. Luego de andar errante por Europa
derrochando su ya mermado patrimonio,
acógese á su palacio de Palma, el palacio
de los Febrer, que ya no es suyo, como
no lo son los muebles y objetos de valor
que encierra; como no lo es nada de lo que
rodea á Febrer, puesto que vive del créJito, del bolsillo de sus acreedores que esperan verle salir á flote, y no echan mano
de los antiguos bienes, pensando que el
gran seftor hará un matrimonio de conveniencia, reembolsándoles entonces los dineros salidos del arcón. Yeste matrimonio se presenta, se ofrece tentador, sonriente. Sólo que ella es una cbueta-ó judla-y los chuetas están proscritos, no son
admitidos por la sociedad mallorquina, y
el mandato de los muertos exige que el
último descendiente de ricos mercaderes y
paladines nobillsimos se abstenga de dar
su mano á una hembra de la raza apestada, de la raza abyecta ~ue lleva en sus
venas sangre semita.
Yel mandato de los muertos triunfa.
Febrer no ,e casa. Huye de Mallorca y
va á refugiarse á Ibiza, la bellísima isla,
en donde hace vida de solitario. dedicándose á la pesca, recluido en una vieja torre, último resto de sus propiedades, y
subsistiendo á costa de Pep, antiguo colono que aún guarda por él la tradicional
devoción al amo.
Yhe aqul que Jaime Febrer, el aristócrata refinado, el buen mozo acogido en la
alta sociedad de Europa, el que tuvo lindas queridas y amores ruidosos, se enamora de una payasa, de una simple campesina, de la hija de Pep-que no tiene
otros méritos que el de ser rústicamente
buena y bonita-y desciende á la humilde
condición de los palurdos galanes, para
cortejarla y conquistarla, y recibe un tiro
en tales andanzas, y acaba por casarse
con ella, (él, que desdeftó el matrimonio
con una mujer rica porque era judfa; él,
el aristócrata, el gentil conquistador de
marquesas y de misses enamoradas de
Wagnerl
¡Los muertos no mandan! Manda la vida y sobre la vida el amor ...
Tal es el asunto. En cierto~ momentos
dijéramos que se aparta de la tesis, Y, sin
vacilación, puede afirmarse que es falso
de toda falsedad.
Muy lejos estamos del reinado de los
cuentos. Han muerto las hadas. Ya los
prfncipes no se casan con las campesinas,
ni, por lo común, hombres de alguna ele·
vac!ón intelectual y social, llegan á en·
amorarse idealmente, con pasión platónica, de rozagantes labriegas.
Febrer, enamorado de Margalida con el
amor del macho, pasarla; Febrer, adorando á la rústica moza como se adora una
imagen, es un tipo sólo susceptible de vi·
vlr en la imaginación: está fuera de la
realidad: no es humano.

..."*
Pero si Blasco lbáftez res uItó vencido
por la tesis y no triunfó en el asunto, en
cambio, ¡qué poderosamente plástico y
derrochador de .colorido:muéstrase en la

799

pintura de ambiente y en los dibujos de
algunos personajes!
Toda la primera parte de "Los Muertos
Mandan" es hermosa. La descripción del
palacio seftorial; la historia de la familia
Febrer; la silueta de la Cartuja de Valldemosa en la cual parecen todavfa vagar las sombras de Federico Chopin y
Jorge Sand, y la sfntesis de la vida
mallorquina, son bellos fragmento, que
forman un conjunto armonioso. Ydespués, en medio de los desaciertos psicológicos y el poco cuidado estilo de la segunda y tercera partes,-im perdonables
en un novelista de la talla de Blasco,¿cómo no admirar los paisajes de Ibiza;
el cuadro de los "festeigs;" las particularidades, las costumbres de una raza medio salvaje, que habita un jirón de tierra
perdido en la inmensidad del mar?
Entonces reconocemos al movelista de
rico pincel; al BI asco Ibáñez que nos subyugara en las páginas de "La Barraca"
y ''Canas y Barro." Y le reconocemos
también en la creación de algunos lipos:
en el del capitán Pablo Valls, en el de
Pep .. . .
¡Oh, si Blasco Ibálíez abandonara las
tesis l. ...
C. G.P.

Una Actriz Debe
SU FAMA

al Hipnotismo
Baio la influ6nGia hlonótiGa llenó
d6 admiraGión al audi·
torio. Ganó su re·
outaGión en una
noGh6
El Dr. Jobn D. Quackenbos, 1&gt;rofesor de
la t:nlvers!dad de Columbia, en Nueva
York.sorprend!óá sus colegas la otra noche, en la Medico-Legal Society con la na·
rraclón Que les hizo acerca de una joven
actriz Que, en un~sola noche, se cubrió de
1?lorla estando baJo la lnfl uencia hlt&gt;nótlca
E, el caso de una Trilby en la vlda real.
no es una utooia, sino el resultado 1&gt;ráct1'
code una ciencia moderna. La nueva Trll·
by es la f,\vorlta de los teatros de Nueva
York. Hlwsu "debut"en un teatro de Nue·
V!!- York. donde estando bajo 1... influencia
h1onótlca, llenó de admiración y entusiasmo á la audiencia. Se :e hizo a1&gt;arer.er en
escena re1&gt;etldas veces; en una oalabra
su tri unto fué comoleto. La orensa de 1 •
ciudad s~ unió al oúbllco oara avlaudi:
su trabaJO, Esto es solamente una de las
muchas maravlllas Que oueden llevarse á
cabo oor medio de este maravlllooo ood
El New York Instltuteof Sclence, de
chester, N. Y., acaba de dará luz un
v_o libro, el cual se está distribuyendon~::
t1s vor todo el, oaís con el lln de lntrufr ,
proteger al pu bllco. Es uno de los libro:
más raros Y fascinadores uue se bayan escrito hasta el presente. E,tá ma¡¡-nfflca·
mPnte ilustrado con grabados finos d
cobre, Y sus descripciones de los usos prá/
tkos Y las posibilidades de esta mara vi:
llosa facultad mental. dejan á uno lleno d
~ornbro y admiración. Entre las cos~
más Interesantes tratadas en este lib
pueden citarse: Cómo hlvnotlzar lnst¡º•
táneamente; cómo Influir secretamentená
una persona. stn Qne se aperciba de ello.
cómo desarrollar el magnetismo oersonai
:r usarlo en los negor,los, la sociedad etc .
(a~ultad de la voluntad del género hum~:
no, cómo curar las enfermedades más ditfc!l0s Y las malas costumbres vor medio
del poder mHgnétlco, sin el uso de d
8
ó medicinas ; cómo hacerse Querer· ~&lt;¡fcª
ganar en los negocios, en la sociedad y !º
t:1 amor; cualQulera puede desarrollar ~
magnetismo personal; reglas vara desarrollar esta facultad en un cortotlem 0 ,
transmisión del pensamiento· desarrJh •
de la fuerza del esofrltu: cómo hacer QU~
un bombre de negocios os atienda á vos
cuando á otro desoedlría; cómo vender
mercancías á un comerciante aun cuando
él no desee comprar; cómo obtener de una
m,inera lícita un aumento de sueldo· cómo Impedir Que otros Pjerzan ~U lnfluen,·)n. sobre vos; cómo Influir y dominar á
cientos de personas tanto material como
mentalmente sln que de ello se averclban.
cómo tnculcar en el esoírltu del sujeto ei
que eJecute un mandato ó sull'e.~tl6n en
irga semana. un mesó un ai!o después, se11un se desee: córno desarrollar en sí mis·
mos esa facultHd oculta de .::arácter ne
os dará lnstantánrnmente Pi dominioqde
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Los asesinos que, como el del difunto rey de Portugal y de su
hijo, caen muertos por los sables y las balas de la tropa y la policía, pueden considerarse como afortunados, pues aun en esta
nuestra época humanitaria no resulta nada envidiable la situación del regicida que cae en poder de la justicia. Lo menos que
le puede ocurrir es que lo ahorquen.
Mucho más temible resulta el confinamiento solitario de por
vida. Este castigo impulsó al suicidio á Brcssci, asesiao del rey
Humberto de Italia, y él ha convertido en imbécil incurable á
Lucheni, el que mató á la emperatriz de Austriá.
De los complicados en el asesinato del sha de Persia, uno sufrió
en la c.árcel tormentos que le acarrearon la muerte, y otro fué
materialmente cubierto con una mano de yeso q ne, al secarse, fué
oprimiéndolo y arrancándole lentamente la vida. Tres asesinos
de otro sha más antiguo fueron cocidos vivos en enormes calderas de cobre.
En 1831 dos individuos apellidados l\favsomichaelis, oue mataron-al conde Crespo d'Istria, jefe del gobierno de Grecia, fueron enteramente empar&lt;&gt;dados con tabique de ladrillo hasta la
altura de la barba y se les dieron alimentos salados, pero nada de
agua, h~sta que murieron.

o

Boda Gigantesca
La señorita Marliede (dice un periódico español) es una tirolesa de dos ~etros cuarenta y ocho centímetros de estatura y bastante agraciada, que se exhibía en las barracas de feria como
fenómeno. El señor Clive Carril es un inglés de dos metros cincuenta y siete centímet ros de talla ; pero oomoes rico propietario
no va á las barracas sino por diversión. Ambos colosos se encontraron recientemente en el hipódromo de Londres, como actriz y
como espectador, respectivamente, y el caballero quedó prendado
de la gigantesca muchacha. En presencia de todo el mundo se
lo hizo así oresente y el público rió grandemenle de la escena
creyéndola preparada. La misma inleresada reía de la broma, y
un representante de la emprern se acercó al altísimo galán para
rogarle que terminase la escena cómica. Al día siguiente impidieron la entrada en el circo al ~eñor Carril para evitar que se re·
pitiera el espectáculo, y él esperó pacientemente el fin de la función, y al salir la, eüorita Marliede, la hizo sn declaraci.ón en serio. Su proposici6u fué aceptada, y hechos los preparativos de la
boda, con toda rapidez ésta acaba de celebrarse.
No cabe duda de que esla pareja puede exclamar como tantos
enamorados, per,&gt;con más razón que todos e!los juntos: «Hemos
nacido el uno para el Qtro».

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806

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DE AMERICA RECOMIENDAN LA PERUNA

Efemérides de la Semana

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.~ ~~}!!,~'~º ~~!~fT.~~ra

Lydia E. Pinkham es positivamente
u na cura para todas las dolencias de
las mujert-s, tales como: males de los
ovarios, inflamación, ulceración , caida
ó ck:sviación de la matriz y sus consi~u :cntes dolores de espaldas y debilidad espinal, adaptándose con particubridad en el '' cambio de vida"
de la mujer.
Ha curado mas casos de leucorrea
ó flores blancas que cualquier otro
remedio jamas descubierto en el
mundo. Disuelve y hace desapare~er
los tumores uterinos cuando empiezan á desarrollarse.

El Compuesto Vegetal de Lydia t Pinkham
Los síntomas debilitantes. que causan dolor y peso en la cabeza se al!viarán
enseguida, curándose de ~na ,·ez con ~sta medicina.. En cualc:~_1cr ca,o siempre
obra de acuerdo con los organos gemtales de la mu¡er. Corn¡e I~ menst~t'.aciones irre&lt;&gt;ulares penosas ó suprimidas. debilidad estomacal, rnchgcst1on,
hinchazón 6hemo;,.agia uterinas, la postración nerviosa. lo_s dolores de_ cabeza
6 debilidad general. También es muy eficaz para. l~s vah1¿os, _desmayo~, l~nguidez ó flojedad excesiva, el mal humor, el ahati1;11ento ? de¡adez, la 1rnt~bilidad, excitabilidad, debi1iclad nerviosa. desvelo o rnso;111110. flato, melai_i:oha
6 tristeza y dolores ele espalcbs. Todos esos son smtomas de Deb1hdad
Femenil ó de algún desarreglo del útero.
Para la, personas de_ a111,bos _.,rxos que pade~can de los riñones el Compuesto
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s de Abril de 1683
Se funda el colegio de Belén

El colegio de San Miguel de Belén, conocido generalmente con el nombre de Be·
lén de las Mochas, fué fundado por el venerable sacerdote don Domingo Pérez de
Barcia el 5 de Abril de 1683
Su objeto fué servir de ntiro y asilo voluntario para ni!ias doncellas y tenla una
dotación de cien pesos mensuales, los que
eran cedidos por el ayuntam iento de la .
ciudad de México para el ~os'.enimiento
de diez niñas, que fueron las primeras recogiJas en él.
El edificio del colegio se empezó á construir el año citado y se terminó el de 1686;
actualment~ está destinado á cárcel general.
6 de Abril de 18!3
Empieza el asedio de Acapulco

En efeméride anterior hablamos de los
deseos de Morelos de tomará toda costa
el puerto de Acapulco y los parns y medidas que tr.mó para ello; como dijimos, tambiéri llegó al campo del Veladero el 29 de
Marzo tle 1813: después de varios dtas de
operaciones preliminares y preparativos,
el 6 de Abril del mismo año empezó á hostilizar la plaza, la que fué tomada después
de siete dlas de sitio.
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Batalla de Colotlán

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y ~u uu~n éxito, ha producido innumerables falsificaciones, que son
peligrosas. Los legítimos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de ca&lt;la cajita.
Se \/ende en todas partes. 11

-

QERHARD MENNEN CtlEMICAL CO., Newark, N. J., E. U. A.

i\\ientras que Cruz y Porlier sometlan,
por medio de las mlyores crueldades, la
mayor parte del territorio de Nueva Galicia, la revolución se m1nten!a con e;ran
entusiasmo y ardor en Colotlan, parte
del mismo territorio que colinda con Za·
catecas; comprendiendo Cruz la nece~idad
de scfocar este movimiento revoluciona·
rio, mandó llamar á Porlier y le ordenó
que marchara rumbo al terreno por donde
merodeaban los insurgentes. Antes de que
llegara Porlier á Guadalajara, habla enviado Cruz al famoso cura de Matehuala
á la cabeza de una división en contra de
los insurgentes; pero este Jefe sufrió una
derrota muy costosa; en vista de esto se
envió al ameritado oficial don P.idro Ce·
testino Negrete, quien dió batalla á los
insurgentes de Colotlán y logró derrotar·
tos el dfa 7 de Abril de 18u; la batalla fué
muy reñida, y tanto los vencidos como los
vencedores tuvieron grandes pérdidas,
tanto en vidas como en armas y municio·
nes.
8 de Abril de 1521
Batalla de Cortés en Chateo

Hallábase Cortés en Texcoco vigilando
ta construcción de los bergantine,, de los
que habla de servirse para el asalto á la
ciudad de México, cuando supo que mu·
chos pueblos tlahuica se preparaban para
ocupar de nuevo el territorio chalca, que
acababa de ser conquistado; como la notl·1

Sigue En la página 810,

RECOMIENDA LA PERUNA
.A LOS ENFERMOS.

Peruna Preparada en Pastillas.

S

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C

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.A.1~uaas personas prefieren tomar or era ausa a por el Catarro
past1 llas en vez de medicinas lfq uidas.
A
Peruna puede obtenerse en ambas
liviada por la Peruna.
ormas. Una pastilla Peruna es equi- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - va.lente á una cucharada de Pe runa.
El Genera.! A. M. Legg, Wáshington, D. o., escribe:
Para Catarro del Estómago.
«Con placer endorso las muchas recomendaciones que he oído y 1 'd
El ~eaeral putüeld, del ejército de de la Peruna, porque son auténticas.
e1 o
«Nosotros siemp~e enteramos á n~estros amigos enfermos del reme1a Umón, escribe:
&lt;He usado la. Peruna. en mi familia di~ que hemos conocido por experiencia, porque nos fué útil e~ ca
iYla. creo un remedio valioso, Yme pla· mJla.res y eremos un deber recomendarlo.
sos s
ce recomendarla á todO I
d
«No es menos que nuestro deber recomendarlo á todas las person
de. cat a.rro en el estómago
e quepa
ezca que podam.os, cuando sabemos que es un remedio bu· eno y poco costosªo8
6 que neceRW1te t?,n tónico eficaz&gt;.-The Oa1'ro que relativamente ha.ce muchas curaciones Yes beneficioso en ca . t d '
, los casos.
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&lt;~l propif experfencla .P8lsona.l, al haber sido aliviado de mi sordera
agradable alpaladar,
ca.usa a. por e ca.tarro, me impulsa á aconsejar á los que padecen que
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prueben la. Peruna&gt;.

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808

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�EL MUNDO ILUSTRADO

810

Eiemérides de la Semdna
Sigue de la página 806.

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES

cia era alarmante y la construcción de los
bergantines tardaba aún, decidió Cortés
ir en persona á batir á los tlahuica á la
cabeza de un gran ejército, comouesto de
treinta de á caballo, trescientos peones,
veinte ballesteros, quince escopeteros,
veinte mil acolhuas y mayor número de
tlaxcaltecas. Con este formidable ejército
empezó sus operaciones el 8 de Abril de
1521 y recorrió el territorio en marcha triunfal, si bien es cierto que dificultosa, y regresó á territorio mexicano después de
haber saqueado y casi arrasado la ciudad
de Cuauhnahuc, hoy Cuernavaca.
9

de Abril de

1779

Muere el virrey de Bucarell

saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

la Marca que

esta más abajo

constituye

el señal de la
más elevada

Después de un gobierno, no sólo probo
y recto, sino altamente benéfico para la
Nueva España, don Antonio de Bucareli
y Urzúa murió en la ciudad de México el 9
de Abril de 1779 á las nueve de la mañana;
la muerte de Bucareli fué muy sentida en
toda la colonia, pues diflcilmente se halla,
durante la dominación espafiola, un gobernante que haya hecho mayores bienes.
El mismo dla de su muerte se le sepultó
en el monasterio de San Francisco y por
la noche fué trasladado al santuario de
Guadalupe, donde él pidió que se le diera
sepultura; en este santuario, á la entrada,
se halla todavla la lápida de bronce que
se le dedicó por los habitantes de la ciudad de México.

perfeccion.
10 de

!!!U M.Yl IMPORTANTE. - 11 ú.uico VI/ID auté.Dtico d,

sqÚ,RAIHAEL
el solo que tiene el derecho de llamar" as1, el. solo
es legitimo · de que ,e bac, mención ui d formulario d1l

Proflsor BDUCkARD"A T e, 11 de M" CLEME/11 Y C'j de Valen e,
(DtOme, l111oi1). - Cada Botella neva la marca de I&amp; U~lón. di
10,-Fa/Jrlcant11~1 en eJ pescueio u.a medallón anu~cJAn~o el
"OllfJj8 ''.-Loa dema, son groaeraa 1 peligrosas lal11ncac1ones.

cias á esto fué pue,to en libertad y pudo
continuar su viaje, el que terminó felizmente en Veracruz, donde desembarcó el
u de Abril de 1800,

CALENDARIO DE LA SEMANA

Después de los esfuerzos hechos para
tratar de introducir vlveres á Cuautla, los
que no dieron ningún resultado satisfac·
torio para los insurgentes, el valiente
Trujano ocupó la fuerte posición de Huajuapam, de donde trataron de desalojarlo
los realistas á toda costa. Bonavia, Jefe
de la división de Oaxaca, confió la tarea á
Régules, y para que la llevara á cabo le
dió una fuerza de quinientos hombres per·
fectamente armados y equipados. Estos
empezaron sus operaciones de sitio el 10
ae Abril de 1812, operaciones que duraron
hasta el 24 de Julio del mismo añQ, fecha
en que Trujano recibió auxilios de loi. in·
surgentes y pudo romper el sitio y derro·
tar á los sitiadores.

811

LA 'CALVICIE VENCiDA
por

medio

de

LA PERTU!SINE
Fuera el Charlatanismo. - Fuera las reclamas engañadoras
Hechos y prmbas.

DOMIN&lt;:30

Parla, 26 de Julio 1006

11
(29 de m~s). Pascua de Resurrección.
San León Magno, papa, conf~sor y doctor
de la iglesia, cuyo oficio se _trasl!ida al 5
de Noviembre para la arch1d16:em y al 6
de Noviembre para la ciudad. San Eustorgio, presbltero. Oficio y misa de la fiesta
del d!a: rito doble de primera clase con octava privilegia1a y ornamento blanco.
Función en catedral. ofi;iando de pont1fi ·
cal el ilustrísimo sefior arzobispo que da
la ben:lición papal despué, de la mi~a.
ganan10 indulgencia plenaria los fieles
que la reciban en esta:lo de gracia. También hay fanción en la bas11i.:a de Guadaluoe y otras iglesias. (P. S.)
Urano en cuadratura con el Sol á las
• 9 h , 23 m. de la mai\ana.

'.!11

Porls, 19 &lt;le Al)l'll !9o7

Muy seiior 111 io :
Tengo el gusto de man&lt;i,, rle una nueva fo tografía
!i rle poderle dar la ate,•ta,-ió11 que e11co11trará al pié
de la pre,;1mte.

« Certifico que laPERTUISINE
empleaua &lt;'OlllO loción dia y
,,oe/w, no sol(lmenle ha lit·
qado á detenerme la caida
;,et pelo pero tambien ha
1'111!110 á dar una nueva impulsión á mi caballera, a,i
,·omo lo µuede atesli¡¡uar lu
(otografia que l~ aclju11to. ,

12
(F. S. Pascua). Rito doble de primera
clase). San Julio, papa, confesor. En la
basllica de Guadalupe visita de los siete
altares, trasladándose á otro dla la función de la ar~hidiócesis de Guadalajara.
MART&amp;:S

13
(F. S. Pa~c:ia). R,to doble de primera
clase). Sin Hermenegildo. rey mártir, cuyo ofi;io se suprime este afio.
4i&lt;II
Conjunción de la Luna y Urano á _las
l h., 43 m. de la mafiana; y deMercuno y
:saturno á las 2 h.. 55 m. de la tarde.
Cuarto menguante en Sa1titario á las
7 h., 53 m., 42 seg. ue la mai\ana. Fresco.
MIÉRCOL.ES

14
(lnfraoctava de Pascua). San Pedro
González Telmo, confesor, cuyo oficio se
traslada el dla 19. S1n Justlno el filó•ofo,
mártir (su tiesta el dla siguiente). Santos T1burcio, Valeriano, Máximo. mártires,
y Lamberto, obispo, confesor. H.,y, y en
los tres dtas siguientes, el oficio y mba
son de infraoctava de pascua: el rito es
semidoble y prohibe la celebración de misas privadas de difunto y cualquiera otra
votiva. L'lssantos que ocurren estos d!as
st hace de ellos conmemoración por ser
de los que no se pueden trasladar.
Conjunción de la luna y Marte á las
12 h., 15 m. de la noche.

Declaro que me encuen1rc
tal como soy en la(otoyra/ia
que le acljunw.
Firmo: L. C4liPELs,t35, R.de Rom e

L.U N ES

Abril de 1812

Empieza el bombardeo de HuaJua•
pam

• Vblo forWloaDte, dig..UTo, t61lloo, reoo111tltu:,1llte, d• ..irr
esoelente, mu eflou para lM penona, debllitadH que OI
ferruglno,oa .,. laa quinu. Con11rvado por el m,todo di
II Paeteur. PrescrlbeH en la• moleatiu del eatómago, la
ol~rosll la anemla .,. lu oonvaleoeaela1 ; e1t1 vino. ee i:!OO•
mlenda '¡ la• p1nonu de edad, á la1 mujer11, i.:. •enea 1 a loa n1J101.

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JUEVES

15
(lnf,aoctava de Pascua). S1n Justino el
filó~ofJ, mártir. (Del dla anterior). Santas
Anastasia y Basilisa, 111ártires.

n de Abril de 1800

VIERNES

Llega á México el virrey Marqulna

16

Nombrado virrey de la Nueva Espaffa el
excelentlsimo sefior don Félix Berenguer
y Marquina, se embarcó, rumbo á la colonia, en el puerto de la Corufia á bordo del
paquebot "El Cuervo;" durante la trave·
sla el buque cayó en manos de los piratas
en el mar de la Sonda y fué llevado á Ja·
maica.
El futuro virrey ocultó su rango y gra·

(1\1 del Es¡,fritu Santo). lnfraoctava de
Pascua. Santo Toribio de Liévana, obispo,
confesor; santos Benito, José Labre, confe~or; Engracia, virgen, y compafieras,
mártires.
SÁBADO

17

(In Albis). lnfraoctava de Pascua. La
beata Maria Ana de Jesús y san Aniseto,
papa, mártir.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 14. Abril</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Escuela de tenango</name>
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        <name>Hacienda de Chapingo</name>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo 1

México, 11 de Abril de 1909

Número 15

La ciudad de Chapala, junto al lago de su nombre, lugar donde veranean
actualmente varias prominentes personas de nuestra sociedad,
entre ellas el Señor Presidente de la República

�81S

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
814
Nápoles¡ y es griego Homero como lo son Sófocles y Eurí•
pides.
El Antiguo Testamento, con sus tremendas profecías¡ el
Evangelio, con sus apocalipsis espeluznantes, dan idea
·Propietario, VICTOR M. GARCES
de la nación hebrea, de su noción de lo bello, casi toda sin·
tetizada en lo desmedido y lo monstruoso.
Y esa noción, aunque ya híbrida y atenuada, subsiste en
Dffi'BO'rO'R Y GERENTE,
la humanidad á través de la civilización, El Dante y Miguel Angel recuerdan, por la grandeza y por la fuerza, lo
ALFONSO E. BRAVO
antiguo, y hay sibilas de Rafael tan poderosas y colosales
como los profetas de Miguel Angel.
En los tiempos modernos, Hugo y Wagner nos sobrecogen
OFICINAS:
por su grandiosidad, y el poder incomparable de BeethoCalle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570 ven no será, ta_l vez, sobrepasado.
Para sentir lo grande el hombre no necesita haber refi'teléfonos: Ericsson, 1 1470. Compañía 'telefónica, 471.
nado sus facultades. Le basta con ser hombre, es decir, con
seguir siendo niño y con conservar algo del atavismo de
PRECIOS DE SU11SCRIPCION:
sus progenitores salvajes,
$ 1.25
Si lo armonioso no puede hablar sino á sentidos delicaEn la Ciudad . . .
!.So
dos y á inteligencias cultas, lo grande puede hablar á sen·
En los Estados. . .
2.00
sibilidades toscas y á inteligencias mal desbastadas.
En el Extranjero..
El niño y el salvaje son toscos y bruscos. Gustan del
ruido que atruena, del retozo que destronca, de la acción
NUMEROS SUELTOS:
. $ 0.35 cs.
desmesurada, de la sensación brutal, del choque rudo. Una
En la Capital . .
parvada de niños en un museo de curiosidades sería tan
0.50 cs.
En los Estados . .
destructora como una invasión de vándalos¡ la tea de Omar
sería nada al lado de la devastación que un grupo de salDespacho de subscripciones para la Capital:
vajes produciría en el Louvre ó en el palacio de Pitti.
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Y porque el hombre gusta de ostentar su fuerza, gusta de
todo lo que significa poder, vigor y grandeza.
La grandeza y la fuerza son no sólo factores fundamen·
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.
tales de belleza, sino también objetos preferentes de culto.
Las primeras divinidades que el hombre adora no son
dioses de bondad y de misericordia: son el dios de las Ba·
tallas, el Angel Exterminador, Júpiter descargando rayos,
Jehová desencadenando las plagas y las calamidades.
El culto y el arte han vivido en el espíritu humano {un·
didos y confundidos. Todo objeto de adoración es elemento estético, y todo elemento estético es ó acaba por ser ob·
jeto de adoración.
La mitología griega es, á la vez, una religión y una epoLa belleza no es tan ~ólo armonía y proporción: es taml'eya. Lo mismo los dogmas indios del Oriente y del Occibien grandeza y fuerza.
No bien una cosa cualquiera reviste proporciones gigan- dt;nte y lo mismo la Biblia que el Evangelio.
De ahí que el culto de la fuerza y de la grandeza y la estéti•
tescas, se amplía y se dilata hasta ocupar grandes porcioca
de la grandeza y de la fuerza no sean más que dos aspee·
nes del espacio ó llenar vastos períodos del tiempo, inmediatamente se hace bella y se impone á nuestra admiración. tos de un mismo hecho fundamental, y que tan cierto sea
No reviste, ciertamente, esa forma apacible y serena de be- que la fuerza y la grandeza son bellas, porque son venelleza de lo que es armonioso¡ pero sí una sublimidad casi radas, como que son veneradas porque son bellas.
El hombre, el primitivo sobre todo, tiene una tendencia
religiosa que domina, subyuga y se impone al espíritu imtJregnándolo de un vago terror y despertando en él el es- irresistible á personificarlo y á humanizarlo todo, Ante el
huracán piensa en Eolo soplando furioso en su caracol;
tupor, el pasmo y hasta cierto vago é indefinido terror.
ante el mar en furia ve á Neptuno esgrimiendo su tridente;
Con mayor razón se embtllece lo grande si llega á suge- ante la erupción volcánica sueña en el cíclope atizando su
rir la idea ó despertar la sensación de lo indefinido y de hornaza¡ las montañas son rocas amontonadas por los tita•
nes. Todo cuanto la Naturaleza crea y ostenta ha sido pro•
lo interminable.
No es otro el género imponente de belleza propio del ducido por la acción deliberada de inteligencias y de vo•
cielo, aun sin estrellas; del mar, aun sin oleaje¡ de la cor· luntades análogas á la inteligencia y á la voluntad humanas.
dillera, aun sin tempestades ni erupciones volcánicas. Las Detrás de cada cosa grande y fuerte ve á un sér misterioso,
majestuosas corrientes del Nilo, del Amazonas y del Misi- pero antropomorfo, presidiendo á su acción y gobernándosipí, el Niágara estruendoso, el desierto interminable, son la. Todo lo existente es tan sólo un remedo de lo que el
hombre intenta y logra, realizado por seres semejantes á
bellos por grandes, por desmesurados.
La belleza de lo enorme es la primera que alma humana él. En lo desmesurado y en lo poderoso mira vagamente
siente y penetra. Las civilizaciones primitivas en la India, su propia actividad agigantada¡ siente en la grandeza de
en Egipto, en México, crearon un arte desmesurado en que todo su propia grandeza y la admira y le tributa culto y
no hay casi otra belleza que la enormidad. Las pirámides, la encuentra bella.
los templos búdicos, las ruinas de Teotihuacán y de la pe·
En esta vez, como antes al sentir bello lo armónico, de
nínsula yucateca, las cariátides esculpidas en los contra- lo que el hombre goza es de su propio poder y de su profuertes de las montañas, los colosos labrados en granito, pia acción. Si en la religión el hombre no hace más que
los palacios grandes como ciudades, todo revela la obse• deificarse, en el arte lo que hace es venerarse, tributarse
sión perenne de lo desmesurado y prueba que el hombre culto, admirarse como Adonis en las aguas del arroyo.
siente, antes que nada, lo grande y lo percibe primero que
Lo grande y lo fuerte son, pues, bellos porque nos hacen
nada como bello. Con la torre de Babel quiso sobreponerse sentirnos grandes y fuertes, en potencia al menos, y ele•
á un nuevo diluvio y, con las pirámides, crear rivalesá las vándonos muy por encima de nuestra humilde condición,
en la región del ensueño y de la imaginación nos hacen
montañas.
En la literatura y en la mitología domina la misma obse· iguales á los dioses.
sión. La epopeya y la tragedia son forma literaria favorita,
y en ellas lo grande y lo poderoso predomina sobre lo ar•
monioso y lo gracioso. Las montañas y los dioses, los héJ"oes y los ejércitos, los combates y los éxodos, todo es co•
losal, desproporcionado, tallado en bloques inmensos, extrahumanos y sobrehumanos.
Se necesita venir hasta Grecia para ver surgir lo ~ereno
y lo armonioso. Y todavía Grecia funde colosos como el
de Rodas y cnádrigas descomunales como las del museo de
DIRECTORIO:

La Fuerza y la Grandeza

¿Existe la Vida en Marte?
Crónica Científica
Pocas cuestiones as~onómicas tienen el privilegio de
haber ocupado la atención de los sabios y aun de los profanos como las que_ s~ relacionan con el planeta Marte, y
ent~e _e~las, muy pr~ncipalmente, la que se relaciona con la
posibi~idad de ~a _vida eu el planeta nuestro vecino.
Las ideas religiosas acerca del génesis y configuración
de cosmos, a_sí c~mo de la creación del hombre, impidieron,
dura~te vanos siglos, el que los católicos se mezclaran en
cu~shones de esta naturaleza¡ pero desde que el padre Sec
chi obtuvo de Pío IX la confesión de la posibilidad de
otros mundos estén habitados por seres semejantes á lue
~ue constituyen la humanidad terrestre, el campo que~J
hb~e pa~a los astrónomos católicos y se quitó á la investigación científica, en ese sentido, el carácter de irreligiosa

Casquete polar N. de Marte en su extensi6n mínima
los continentes. A este respecto dice el autor que anti ua
mente Marte _tuvo su dosis de agua igual á la de la
perot con el hempo el elemento sólido absorbió al líquid~
r;s_o es ~a prueba más de nn hecho generalmente admii .;,·t que . art~ ~ un planeta más antiguo que el nuestro.
. s? quiere ecir que Marte empezó su traba·o de en
~~:e~~:!ºé:::e::;:z~ª Iier_; separado del núcleo centraÍ

Tifrra:

Diagr!!ma comparativo de la Tierra y Marte, mostrando
el tamano de los casquetes polares de hielo durante la pri·
mavera boreal.
"La p~queñez relativa de Marte ha hecho que su vejez se
apresure. '-Lowell.
c~n que se le había visto hasta entonces, lo que le permitió avanzar mucho, pues es bien sabido que entre los sacerdotes católico~, ha_ ha~ido grandes astróno:iios, y además
d~ esto, muchas i;°-shtuciones católicas cuentan con magnificos observatorios.

• ••
Como se recordará, hace dos años que el planeta Marte
s~ halló ~ ~u mínima ~istancia de nosotros, y con este motivo se hicieron. estudios verdaderamente notables acerca
de su_configuración y de ,su aspecto exterior¡ estos estudios
han sido puest?s en boga ultimamente por la publicación de
un magnifi~o libro del astrónomo americano doctor Lowell
cuya autoridad en la materia es indiscutible, y cuyo tra~
baJ~ rr.sume todas las teorías existentes sobre el particular
y hende á probar, una vez más, que Marte se halla habitado por seres que están dotados de todas las facultades de

~u gr~do de e~friamiento :~ :~:s:d~~!~~·al~ q:ª::r~::~:~·
1
ri~ª;ar: ~::~~:~ª ~:eg:a: r:i~~i:ese::!ri::iento necesa:
aparecen sobre su superficie· luego si Ma t mad~s, éstos
estado en que nos hallamos 'a hora hace u: ~- pas po¡ el
:a~~~slrande, escas~ seg1;1ro que en esa époct:.~: e~ta~~
otro/ o por seres, si no iguales, sí muy semejantes á nos-

•*•
Ahora la cuestión es llegar á be • 1
. .
tuales de Marte permiten la exi:~en::: d~s ;ondicione~ acque nos precedió en la habitación de un p1!ª fumar idad
para_ ello vamos á ver si da algunas señale neda so ar,. y
tencia.
s e su exisUna de las pruebas que con más visos de f
h_a alegado en favor de la habitabilidad de Z:.:r~amento se
lineas que se han notado en su su erfici
e, son las
que son canales; á este respecto di~e nu:sfroq::t~: asegura
cabe duda que son canales y que están constr 'd que no
u!1 pílan que denota grandes conocimientos º:n osla si.ºnbgre
nier a.
e~tas lín~s fueron notadas por primera vez en 1877
Schiaparelh, y desde entonces empezó la d •
.ó
por
~e e_llas¡ algunos_ astrónomos han llegado á ~::~:i n acerca
ilusiones
de óphca
que
son
.
. y. que no hay tal es líneas sobre
el plan eta, pero es 1a opimón ha quedado destruid
que encerraría una coincidencia mu rar
a por el hecho,
observadores han visto las mismas Iineat' de que todos los
hac.;:r planos de ellas, los cuales coincide¿1 s~n llegado á
en la mayoría de sus detalles.
i no en todos,
Algunos de estos canales tienen nn largo de 2S0 ·u
o_tros llegan ~ 2,S00¡ según el doctor Lowell, estos mi as¡
henen por ob1eto repartir las aguas de los deshielo canales
casquetes polares, los que están cubiertos de h'1e1os de
los
como

Vista de Hyde Park, tomada desde un globo para probar
que las líneas angostas, como los canales de Marte 0 pueden
verse á gran distancia, siempre que su longitud sea, con mucho, más grande que su anchura.
la :u~nidad terrestre, y probablemente algunas otras más.
m_pieza e_l autor por considerar al planeta en su aspecto
e~erior y dice que su superficie es notablemente rasa· con·
si e~ando á los cuerpos celestes cercanos desde el punto
de_vista de las asperezas de su suelo, la Tierra ocuparía el
primer lugar, Marte el segundo y la Luna el tercero porque su superficie es la más tersa de las tres.
'
haEn cuanto á la distribución de las tierras y las aguas
Y. una diferencia muy notable entre nuestro planeta y eÍ
vecino·• míen t ras que en la T'ierra dominan
.
Mart
las aguas en
e, por el contrario, la mayor extensión es ocupada por

Casquete polar S. de Marte en su extensi6n máxima

�EL MUNDO=ILUSTRADO

816

EL MUNDO ILUSTRADO

. &gt;.
Núcleo de canales marcianos llamado &lt;Lucus 1smenrus
Una de las mejores pruebas de que estos canales son cons•
tra(dos por seres íntelítentes y no por la J!aturaleza. t. en
Los números son referencias astronómicas que no ien
relación con nuestro asunto.
los de la Tierra¡ pero en extensiones es much~ maéy~r td:·
rante el invierno en razón de su mayor duración
ID e .
sidad en Marte que en la Tierra.
Después del descubrimieuto de los canales se observ6
ue en algunas épocas del año marciano los canal~ ~pa•
!eran como duplicados; al lado de cada línea pnncipal
a arece otra que lees paralela¡ según el docto~ Lowell,_e~tis líneas son de árboles plantados en la.estació~ propicia
á las orillas de los canales, lo cual qui_ere decir que
servamos en Marte lo mismo que en ~a Tier~a respecto a
variación de las estaciones, con la diferencia de su duración ues el año marciano es casi el doble d~l ~errestre,
p~sferiormente se ha hecho otro descubnm_iento:_ unas
manchas en número de 186, y de grandes dimensiones,
una de ellas tiene setenta y cinco millas de diám~tro;_ is•
ta manchas son las uniones del sistema de canahza_c1 n,
su resencia acusa un plan perfectamente ~onc~b1do_ y
Ílevafo á cabo por seres dotados de una gran inteligencia.

tt

•••
De lo anterior, el profesor Lowell decide,. de una manera absoluta, que en Marte hay agua, vegetación y atm?s:e•
ra con lo que tenemos dos de los elemen_tos ~sen_c1a es
~ra la vida animal. Esto hace que l~ imatinación se
!'dhiera más que nunca á la idea de la existencia en Mart_e
de seres animales, y las pruebas que han. dado.de su habi•
lidad da cuerpo á la suposición de la existencia de seres
inteligentes del mismo orden de los que forman la humanidad terrestre.
• d
Ahora, si se concede la existencia de ser~s ani~a os en
el planeta rojo, aun en el estado más rudi!llentano, no se
necesita más que un procedimiento evolutivo para llegar
á los seres superiores, y todo hace suponer qu~ esa evolu•
ción está más adelantada en Marte que en la Tierra.
.
Ahora, dice el doctor Lowell, si los canales de Marte he-

817

. t o, como todo lo hace suponer,
nen por ob¡e
• dla conserva1 · ·g
.6 de la humedad en el planeta por medio e a irri ac~6n tomando agua del deshielo de los casquetes P?lares,
~~t:•demuestra inteligencia en la lucha por la propia conservación.
. ..
Además, estos canales son la prueba de la an~1g~edad del
planeta y de su humanidad¡ primero, porque ~ndican, ~omo di"imos ya, que el agua ha sido absorbida por . e ementd sólido, y segundo, porque denotan una so~1dandad
de miras en todos los habitantes del planeta, ~uienes han
abandonado toda idea de división para t~ba¡ar en favor
del bien común, basado en_ la conservación del planeta.
&lt;Las naciones marcianas, dice el profeso~ 1:owell, deben
haber abdicado todo sentimient? de patnohsm~ local en
favor de una mira más . a~pha: la conservación de su
mundo&gt;· las guerras no existirán seguramente en ~art_e, y
este la;ela, que lleva un nombre tan guerrero, s~r • s1 no
el mfs pacífico, sí de los más pacíficos de los habitados.

o

Novela por J. Berr de Turique

f,L OXIGENO PI\RI\ LOS I\TL.ETI\S
Traducida e,pecialmente para "El Mando llrutrado"
( CONTINIÍA)

El doctor Leonard Erskine Hill, inglés, está haciendo
-a demostrativa en favor del oxígeno
una campan
d
t como tó. y fort"ficante
nico
1
· Hace pocas noches, uranhie una conferencia cdebrada en el hospital de Londres,
zo q~e un
. . . te en box luchara contra un atleta profesio11al¡
fi ·
d
t ba
Pnnc1p1an
des ués de unos cuantos &lt;rounds&gt; el a c1ona o es a _en
p t do lamentable· entonces lo tomó el doctor y l? hizo
un ~s ª xi eno de u~a manera metódica; pocos minutos
~~ir:¡sºel ~oven se hallaba en muy buen_ estado de fu~rza
v~l vió á Jla arena á luchar con su ~err1ble ad versano, -~
~uien pudo resistir por mucho más bempo que en los pn
meros asaltos.
.
Además de esta experiencia, que parece co_nvince_nte, ~1
doctor ha hecho otras: con un apara~o de su invención h1•
zo inhalar oxígeno á un grupo de 1ugadore_s de &lt;hockey&gt;,
los que pudieron jugar, después del experimento, por un
tiempo mucho mayor que el que habían ¡ugado en toda su
vida,
El doctor no sólo ha experimenta_do con atletas huma·
nos en toda clase de dep~rtes: también usó el oxíg~no pa:
ra los caballos con los mismos sorprendentes y sahsfacto
ríos resultados.
El agotamiento de los atletas, dice el doctor, ~epende
principalmente de que gastan oxígeno más de prisa :e l_o
ue lo respiran, y por lo tanto, dándose una buena ?sis
de él antes de que estén en j_uego 6 durante éste, se evitan
las malos efectos del agotamiento.
U o de los más curiosos experimentos h~chos con el
oxí:eno fué durante los últimos juegos olímpicos; dosbcorredores, que inhalaron oxígeno antes d~ la carrera, so re·
pasaron todos los crécor~s&gt; que ellos mismos habían establecido en pruebas anteriores,

La señora Maudru redobló sus ataques, y en tanto que
ayudaba á Lucy á servir el té que acababan de traer, seguía
con su tema:
-¡Vamos! Confiéselo usted. Cuando su esposo la besaba
al llegar, ¿no le venía á usted la idea de que él acababa de
encontrarse con un asesino 6 un ladrón?
-No, ciertamente, porque á ellos no les habría besado-dijo Lucy bromeando- .... 6 al menos así lo creo yo.
Emmanuel, temeroso de que la conversación tomase un
,!iro imprudente y como viera ya que Ricardo se ponía serio y pensativo, quiso cortarla bruscamente y exclamó:
-¡El bridge, señores! Supongo que no querrán pasar la
noche filosofando.
Plassard, el comandante Maudru, el conde Theil y el se·
ñor Le &lt;;)uesnel, se dirigieron á la mesa. Ricardo se rehusó
á tomar parte en el juego, pretextando el deseo de platicar
con Emmanuel, á quien no había visto desde hacía tiempo.
En realidad no quería perder de vista á Lucy. Esta seguía
sirviendo el té. Cada vez que, en esta maniobra, lt:nía que
pasar frente á la ventana que había quedado abierta, miraba ansiosamente hacia afuera, á pesar suyo. Tales movimientos no podían pasar inadvertidos para Ricardo que permanecía de pie, silencioso, cerca de la chimenea, junto á
su amigo, tanto, que éste no pudo menos que decirle en
voz baja:
- Vas á hacer que adviertan algo. No despegas de tu
mujer los ojos. Se diría que eras una fiera dispuesta á saltar sobre su presa.
Ricardo contestó en el mismo tono:
-¿No has visto? Mira sin cesar hacia la entrada. Sin duda algo se prepara. El otro debe estar oculto por allí.
El prefecto se encogió de hombros,
-¡Decididamente, es para ti una idea fija!
Ricardo entonces hizo una seña con el codo á Emmanuel,
para mostrarle á Lucy que miraba de nuevo hacia afuera,
esta vez con una persistencia muy particular.
-¡Eh! ;,Dirás todavía que es una idea fija?
Aunque turbado también por esos indicios ciertos de
una preocupación en el ánimo de la joven, no quiso, sin
embargo, parecer como que daba á ese detalle mayor im•
portancia.
-Entonces- le dijo-¿vas ahora á rehusarle hasta el derecho de ver por la ventana?
Ricardo, víctima de sus sospechas y con un furor mal
conteoido, agregó, casi entre dientes:
-Quizá haya una fuga en preparación . ... Sí, todo me lo
explico ahora. Si Máximo vino hace un momento, fué para concertar los detalles. Y era preciso, á toda costa, para
el éxito del plan, que yo ignorase esta visita, Por esto es
que indujo al criado á mentir,
Esta vez Emmanuel creyó que valía más poner punto fi.
nal á la conversación.
-Di lo que quieras, que ya no te responderé.
Y, bastante inquieto en el fondo sobre la manera como
terminaría esa aventura, fué á reunirse á los jugadores. Estos acababan justamente la primera partida y se levantaban.
Aprovechando ese momento, el señor Le Quesnel, á quien

Pedro acababa de decir una palabra en voz baja, pidió ex·
cusa para retirarse por unos momentos: el obrero llamado
por él para la reparación de la bomba quería hablarle.
Viendo entonces que su esposo estaba:de pie, la condesa
de Theil le dijo:
. -Puesto que no juegas en este momento, amigo mío,
bien podías ir á la caballeriza á ver si Biquette no necesita nada.
Y luego, dirigiéndose al señor Duroc:
-¡Cómo ha envejecido la pobre Biquettel Temo que dentro de poco quede inútil para todo servicio.
-Habrá que comprar entonces un pequeño automóvil.
Para ustedes que pasan en el campo todo el año sería muchísimo más agradable.
-Ya había pensado en ello-dijo el conde,-tanto más
cuanto que el hijo de nuestro jardinero tiene certificado
de &lt;chauffeur&gt;. Pero mi mujer tiene tanto miedo á un accidente.
-Sí-exclamó la condesa:-todo lo que es automóvil me
inspira santo terror,
-iOhl Con un cochecillo que no haga más que quince
por hora no hay accidente posible-hizo notar la señora
Plassard.
De la misma opinión era la señora Maudru,
-Sólo está uno expuesto cuando se exagera la velocidad. Como por ejem_plo, Máximo :illier. Se le veía pasar
como una tromba. Siempre he tenido el presentimiento de
que algún día la pasará mal.
Lucy acababa en ese momento de retirar de manos de la
condesa la tacita de té, la cual se le escapó de las manos y
se hizo trizas. Todo el mundo se acercó.
-No es nada-dijo Lucy vivamente-.. .. .. una torpeza
mía.
-Taza rota . . . . ¡presagio de felicidadl-exclamó la condesa.
Ricardo se dirigió entonces hacia su amigo y murmuró
á su oído,
-¿ Viste? ¿Dudarás ahora de que le ama?
Emmanuel creyó que había algo mejor que hacer que
contestar. Culpable 6 no, y en vista del estado de sobreexcitación en que Ricardo se hallaba, era necesario que
Lucy no se traicionara ....
Así es que se precipitó al sitio donde ella se encontraba
y fingiendo ayudarla á recoger los fragmentos de la taza'
murmuró casi imperceptiblemente:
'
-¡Tenga usted sangre fría, se lo ruego! ¡Va de por medio
la felicidad de ustedes dos!
- ¡Ab!-exclamó Lucy, mirándole sorprendida y sin tener siquiera fuerzas para darle las gracias por su consejo,
El conde se había acercado también para ayudar á la joven. Viendo que el prefecto se le adelantaba y que su ayuda no era ya necesaria, se dirigió á la puerta. En el dintel
se volvió hacia la condesa y le dijo:
-Voy á la caballeriza.
Pero intervino el señor Duroc.
-No se moleste usted, querido conde. Siga jugando coi¡
los señores. Yo me encargo de ir á ver.
-¿Por qué? Permítame usted que yo vaya.

�EL MUNDO ILUSTRAD©

-No, señor, se los suplico, iré yo.
Por el tono que empleó Ricardo, el conde comprendió
que no debiera rehusar el servicio de su amigo.
- -Y a que usted se empeña, señor .... pero estoy verdaderamente apenado.
Y regresó al grupo de jugadores. Eromanuel tuvo la intuición de que Ricardo quería ir por sí mismo á ver si
Máxiroo rondaba por las inmediaciones de la casa. Dando
rápidamente un rodeo por el salón, fué á reunírsele en los
momentos en que bajaba al jardín.
-¿Qué vas á hacer?-preguntó imperiosamente.
Ricardo respondió con toda tranquilidad:
--Ya lo ves; á ver cómo estáBiquette.
Y sin preocuparse de su ami)!o, se internó en el jardín.
El prefecto, después de haberlo seguido con los ojos por
algunos momentos, regresó al salón.
-¿Qué estará preparando ?-murmuró lleno deinquiet_ud.
En el mismo instante Ricardo, entrando á la caballeriza,
sonreía con aire de triunfo.
-¡Vamos, puesto que le aguarda, evitémosle las largas
horas de espera!

VIII
A instancias de la dueña de la casa, los señores, en ausencias del señor Le Quesnel y de Ricardo, habían emprendido nueva partida. Pero Emmanuel no atendía al juego,
preguntándose, con ansiedad, qué podría estar haciendo
Ricardo, puesto que tardaba tanto. Al mismo tiempo observaba á Lucy. La joven persistía en su actitud. A cada
instante miraba hacia el jardín. Y desde que su esposo salió, su preocupación aumentó considerablemente. Una
persona prevenida, como Emmanuel, podía advertir que
Lui::y sufría terrible angustia.
Por fin se oyeron pasos en las enarenadas callecillas del
jardín. Lucy y el prefecto, como si fuesen cómplices, se
estremecieron.
Apareció Ricardo.

-Mi querido conde-dijo acercándose á
la mesa de juego:-la buena Biquette tiene
todo lo que pueda necesitar.
-Muchísimas gracias-dijo el conde.
Ricardo, en tono extraño, que no pudo
escapar á la penetración de Emmanuel,
agregó:
-Cuide usted á ese pobre animal. Decididamente el caballo, aunque viejo y reumático, vale para sus amos muchísimo más
que un automóvil.
-¿Verdad que sí?
Ricardo se colocó de manera de no perder de vista á su esposa.
-Efectivamente, como podría atestiguarlo el accidente que acaba de ocurrir por
aquí cerca. ¡Oh, esos automóviles!
El juego se suspendió bruscamente; todo
el mundo se volvió hacia el antiguo procurador.
-¿Qué accidente? ¿Qué ha pasado?-pre·
guntó ansiosamente la señora Le Quesnel.
-No sé exactamente .... Un joven de 23 á
26 años, según dicen, que llevaba un Panhard negro y verde,
En el salón había un angustioso silencio.
Ricardo continuó lentamente:
-Parece que un joven había andado por
aquí cerca desde hada tiempo. Dicen que
había dejado solo el automóvil mientras
visitaba á alguna persona. En seguida emprendió la marcha por el camino de Cretz
á toda velocidad, cuando de repente, en el primer crucero ..... .
Casi insensiblemente, paso á paso, Emmanuel había ido
á colocarse junto á Ricardo.
- Mientes-le dijo en voz baja.-Mientes, ¿no es verdad?
¿Es una prueba que intentas?
Para evitarse la necesidad de contestar, Ricardo cambió
de sitio; pero siempre cuidando de no perder de vista á
Lucy.
- ;,Y qué sucedió?-preguntó Plassard.
-Sí, díganos usted-dijo en tono de ruego el comandante.
La condesa de Theil se cubrió el rostro con las manos.
Ricardo continuó:
-Pues bien; en el primer crucero desembocó una carre·
ta. El &lt;chauffeur&gt; quiso evitarla, naturalmente ....
- ¿ Y entonces?
-Lo que les di)!o es lo que me han referido en el jardín. Yo no vi nada. Dicen que el &lt;chauffeur&gt;trató de evitar el choque. Era tarde para detener el carro. Dió una
rápida vuelta al volante hacia la derecha. Desgraciadamente el movimiento fué muy brusco, y el automóvil fué á
chocar contra un montón de piedras.
Todos los presentes lanzaron un grito de a.ngustia.
-¡Oh!
Lucy, la única :¡ue permaneció en silencio, oprimía convulsivamente el respaldo de un sillón.
Emmanuel, compadecido de ella, se le acercó y en voz
sumamente baja le dijo:
-Se lo ruego. Tenga usted valor. De otra manera está
usted perdida.
Ricardo, de lejos, adivinó ese rápido coloquio.

EL MUNDO ILUSTRADO

819

TARDE DE PROVINCIA

PALABRAS NUNCA OIDAS
Para "El Mundo Ilustrado.''
Me alejé de la amada. Todavfll
volví otra vez el rostro á su ventana
Y, con su voz de arrullo, me decía:
&lt;Adiós, hasta mañana&gt;.
-Frase prometedora de atractivos
de instantes á su lado seductores
'
dulce línea de puntos suspensiv~s
que enlaza los capítulos de amores.&lt;Adiós, hasta mañana .... &gt; Como encanto
el eco dulce se grabó en mi mente
Y lo escuchaba en tanto '
que me iba lentamente, lentamente ... .
Y entonces recordé mil frases bellas
que no dije á su oído,
pues las frases más dulces son aquellas
que, al estar á su lado, siempre olvido.
Que olvido cada vez que en su mirada
su alma, hecha luz, asoma
'
Y en la mía sn mano delicada
'
se oculta con temblores de paloma.
Que olvido cada vez que me rodea
la dicha de ese instante pasajero
en que huye de mi mente toda idea
con el dulce conjuro de un &lt;te quiero&gt;.
Y la frase, que libra cruel batalla
por salir de mi pecho, si la miro
con el hechizo de su amor, desmaya
y llega á flor de labio hecha suspiro.

**..
!Dulces fra~es de amor nunca escuchadas:
m1 corazón, sm ella, siempre es frío ...... !
¡moriréis ignoradas
sin saliros jamás del pecho mío!
Y sus ternuras el recuerdo engrana?

No esperéis á que diga dulcemente:
&lt;Adiós, hasta mañana&gt;.
Buscad en su alma la ocasión propicia
y con fragancias de rosal en flor
llevad á sus oídos la caricia
'
lle mis frases de amor.
GUSTAVO

Marzo de 1909.

F.

•
••

¡Oh, el mozo donoso, que en la callejuela
~s en. la alta noche galán rondador!
1Genhl barberillo, que da á su vihuela
; 0 nadas que tienen veneno de amor!
,Ya ~unca el encanto de su serenata
se oirá tras la urdimbre del fresco rosal'
La copla solloza, y en la colegiata
.
las campanas tañen su triste metal.
Y o me quería casar
con un mocito barbero
Y mis padres me querbin
monjita en un monasterio.

•••

Por las avenidas de olmos señoriales
entre el incensario de la primavera
'
van doncellas de albas manos conv:ntuales
como melancólicos exvotos de cera.
Pasan l_os can?nigos. . . . En místico anhelo
las agu1as góticas de la catedral
'
hunden sus encajes de piedra e~ el cielo
Cae la copa en lágrimas de dulce cristal..
Salieron todas las monjas
todas vestidas de negro,
'
Y me cortaron el rubio
tesoro de los cabellos.

•••

¿Por qué siempre brotáis cuando está ausente

(Continuará)

Hay rejas flo~idas, fuentes armoniosas,
en la melancólica plaza provinciana·
cantan unas niñas, y en risas y rosa~
florece la ta~de de Mayo galana.
Cantan una mgenua canción infantil
Y del blanco idilio, la tierna emoció~
se abre e~ l_as almitas de nardo y marfil,
como el hno príncipe de la Anunciación,
Yo me quería casar
con un mocito barbero
con redecilla de seda '
Y una rosa en el sombrero.

AGUILAR.

Cruzaron sus manos como un haz de lirios,
guardó el blanco féretro sus tiernos abriles·
blanco era el rizado primor de los cirios '
Y como palomas los linos monjiles.
Entre la tremenda liturgia nevada
~ahumó el canto llano su monoto~ía.
,Blanca era la dulce cordera inmolada
como el trigo. santo de la Eucaristía! '
Saheron todas las monjas
todas v_estidas de negro,
'
me cogieron de la mano
Y me metieron dentro.

*
*.

Gentil barberillo, donoso y risueño
ante tus ventanas, galán rondador
ya ~n los cl_austros grises, oirá co~o un sueño
florido Y le¡ano, tus coplas de amor
¡Dorados. zarcillos! ¡Sol de alegres días!
¡Ya es triste azucena del huerto abacial'
Y tras de la cárcel de las celosías
·
llora una nostálgica cuita mundanal
¡Zarcillos de oro y tonada~
del mocito jacarero!
iLo que más sentía yo
era mi mata de pelo!

�EL MUNDO ILUSTRADO

l!:L .M.UNDó ILUSTRADO ·

821

820

¡Tarde de provincial Coro cristalino
que va hilando el viejo cantar lamei:ttable.
¡Alma romancera, que pone _en s~ trino
la melancolía de lo irremediable.
. ·Niñas provincianas, de áurea ca~ellera
~ de ojos dolientes, que amores imploran,
ue pasan trenzadas sus manos de cera,
oyendo ~1 romance, comp;ende~- ... y lloran.
¡Pendientes de mis ore¡as,
anillitos de mis dedos!
¡Lo que más sentía yo
era mi mata de pelo!
EMILIO CARRERE,

i

'11
PROLOGO LIRICO
(Para "Ptnachos," de Josi M. CarbontlD

¿Adónde va el penacho luminoso
de este gallardo paladín, que un día
limpió de orín· su acero, de reposo
su brazo y de piedades su osadía?
~ació para vencer: su musa ~s fuerte.
Al mirarlo pasar, ladra la mofa,
pero este paladín, será, por suerte,
el Francisco I de la Estrofa.
Bienvenida la lucha, cuando es bella
y cuando el bien armado caballero
sabe de ella salir con una estrella
ensartada en la punta de su acero.
Bienvenida la lacha, cuando el choque
es al redor de una mujer hermosa,
envolviendo en laureles el estoque,
¿:~da herida fresca hace una rosa.
No importe al paladín que ent~e el tumulto
palidezca un instante su denue~o.
él sabe que á sus pies tiene el ins~lto
beza de hambre y corazón de miedo.
caYo también sentí el impetu so~oro¡
1 r d por mi dios y por mi dama,
:~b: e{ oro al sol y ac~ñé el oro
ara comprarle aplausos a la fa~a.
.
p Hoy ya no hago tronar en mi dem~ncia
los roncos parches y los duros cobres_.
pero he dejado mi odio como herencia
ara ue se reparta entre los pobres.
p y !te buen mosquetero de áurea espuela,
h mbergo alón y lírico mostacho,
:s : modo de un águila que vuela,
según vuela el plumón ~e su penacho.
Pero después del cánhc~ bravio,
rindiendo á Venus sus me¡ores galas,
sabrá también, como en el verso mío,
hacer un abanico de sus alas .. , . , ,
y cuando así se enlacen Mirto y Roble,
or que besa y odio que acomete,
~~je dormir al cinto su mandoble,
~ero sin descalzarse el guantelete!
Habana, 19 de Septiembre de 1908,
Jost SANTOS CHOCANO,

Y;

*

BOLIDOS
--Para "El Mundo Ilustrado."

Desgarrando la clámide
de la noche enlutada,
.
como rosas de luz, los aerolitos
del cielo bajan.
Del infinito cruzan
las sendas ignoradas,
.
y al caer en la tierra .... ¡se desho¡an,
s~ luz se apaga!
También algunos hombres
rápidamente pasan,
.
llevando á sus cerebros adherido
algo que irradia:
.
Cruzan de la existencia
las sendas solitarias,
al caer en la tumba . .. ¡se deshacen,
Y1
g1
su luz se apa
VICENTlt F. EscoBEDO,

ª·

LOS CIEGOS
Para "El Mundo Ilustrado."
Cuando tras de la cumbre, victorioso
la freute el sol levanta,
los ciegos de sus lechos mirserables
taciturnos se alzan.
El calor de algún rayo compas~vo
que penetra en su est~nc1a,
es el heraldo bueno que !es dice:
c¡Ya llegó la manana!&gt;
¡Hace ya tanto tiempo que la noche,
la más cruel y la más lar~a
de las noches, impera en sus pupilas
para siempre apagadas!
¡Hace ya tanto tiempo!. ... _que ~1 anuncio
de que el gran astro irradia,
no hace latir sus_ pobres corazones
ni sonreir sus almas.
Silenciosos y tristes, cuando escuchan
que los pájaros cantan:
el místico sonido de la esquila
Y
que á los devotos llama,
apoyados en rústicos bordones
salen de sus moradas
para peregrinar, durante el día,
por calles y por plazas.
y como Dios que sabe s~s angustias,
y sabe sus desgracias, . .
está en el templo, al templo_se dmgen
murmurando plegarias.
Allí sobre las losas del gran atrio,
' con lúgubres palabra~
refieren las tristezas de sus v1~as,
sus hambres y sus ansias.
Otros extienden, mudos y sombríos,
las manos descarnadas,
mientras por sus mejillas len_tamente
ruedan rebeldes lágrimas.
y cuando ha terminado el sacrificio,
'
y la gente se march~,
los ciegos se arrodillan sonriendo
con sonrisas amargas.
¡Pero en vano suplican de rodillas!. • • •
¡Ell vano con palabras
llenas de ruegos de bendiciones,
sus desalientos narran,

y

pues aquellos que al templo han acudido
indiferentes pasan,
. .
y no ven á los ciegos que, de h1no¡os,
una limosna aguardan!
VICENTE F. EscOBEDO,

*

SED DE VIDA
P ara "El Mundo Ilustrado,"

El hombre temeroso de la muerte
la sociedad de los que viven busca,
como el perdido navegante, el puerto
entre las brumas.
No quiere la qui~tud de los que ~uermen
el misterioso sueno de las tu~bas,
anhela el ruido alegre de la vida,
quiere la lucha.
,... . ? . . . . después será·, ¿quién, contemplando
¿,.~onr
al sol, se acuerda de la noche obscura_1
No le habléis de morir, porque no quiere
morirse nunca.
·
Quiere vivir, y por la tierra toda
andar y andar .. , . sin ver, en su locura!
que es más dulce morir que ir por la vida
enfermo de tristezas y de dudas,
VICENTE F. EsCOBEDO,

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA RECIBIENDO LAS FELICITACIONES POR LA BATALLA DEL 2 DE ABRIL

LA PASCUA

Tras de los días soñolientos, monótonos, de la Pasión, ha llegado la Pascua
con su cortejo de alegría,, con sus paseos, con sus teatros.
La vida vuelve á su ordinario curso, luego de haberse in•
movilizado un tanto en el remanso impuesto por las viejas tradiciones, por las ra11cias ideas. Salta alborozada á la
manera del torrente retenido por el obstácnlo, que espumeante y risueño continúa su marcha, bajo el sol, con iri•
saciones de ópalo,
Las severas matronas, que durante la cuaresma consagrá·
ronse á la oración y á la disciplina, tornan á la vida so•
cial, á la existencia ruidosa. Las jovencitas, recluidas en
el silencio de las cerradas casas, tornan á lucir sus encan•
tos y á derrochar sus gracias. Y todo ello con gran con•
tentamiento de varones, en los que la juventud está reñí•
da con la soledad y la inacción¡ pues, á pesar de que, como se ha dicho ya tantas veces, la Cuaresma no ejerce
ahora su antiguo prestigio en razón de cierta indiferencia
muy propia de lo1 'tiempos, ¿quién va á negar que nuestro
ambiente social -, artístico se resiente de esa obligada
inacción impue,ta por las costumbres y las creencias?
Como no sean los señores políticos, nadie ha armado
jácara en los días que fueron del Carnaval acá.
iPero ha llegado la Pascua! Los teatros abren sus puert¡¡s. Hay júbilo en las calles. Aunque-á ser verídicosni aquéllos son ahora tantos, ni éste pasa los límites de la
compostura burguesa ....
!Cosas de los tiempos!

LA APERTURA DE LAS
En el salón de ~actos de la escuela
CAMARAS
de Minería, debidamente acondicionado, en el breve tiempo que transcurriera cel incendio del antiguo teatro lturbide hasta el día
19 de Abril, tuvo lugar la apertura del segundo período de
sesiones del 249 Congreso de la Unión.
La actividad desplegada, á fin de tener listo el local en
donde debería efectuarse esta ceremonia, fué verdaderamente grande. Una multitud de obreros tomó á su cargo
la tarea, y así el decorado como el mobiliario, que son en
extremo lujosos, quedaron instalados con oportunidad.
Se procuró sacar todo el partido posible, dada la peque•
ñez de aquel departamento del viejo palacio que de hoy
en adelante albergará á la Representación Nacional hasta
la reconstrucción de la Cámara incendiada. La sillería
del salón de sesiones no carece de elegancia¡ hay compar•
timentos destinados al público, á la prensa y al cuerpo
diplomático; y, anexas á aquel salón, se hallan las oficinas
de la secretaría.
El señor Presidente de la República, que se presentó á
las puertas de la Cámara á las seis en punto de la tarde y
que fué recibido por la comisión nombrada al efecto, dió
lectura al mensaje, en el cual constan todos los actos-del
Ejecutivo en los seis meses pasados. El Primer Magistra•
do se refirió al incendio del edificio del Congreso, lamen•
tando la pérdida de tantos históricos documentos. Así•
mismo, dió cuenta del convenio celebrado entre México y
la Gran Bretafia últimamente, y habló del aj~st~4Q ya con

�823

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
sodicho reglamento, es que en adelante los edificios destinados á diversiones públicas sólo podrán tener capacidad
para ochocientas personas.
¿No creen los señores comisionados que esto es, sencillamente, proscribir la construcción de grandes teatros, de
que tan necesitados estamos en México?

•
••
EL PASEO DE LAS FLORFS

El México viejo desaparece ....
De las costumbres tradicionales era
la única que nos restaba: la del paseo de las flores. Esperar la aurora al borde del canal de la Viga el viernes de
Dolores era cuasi una obligación de todo buen mexicano.
El transcurso del tiempo, que todo lo borra, y la evolución de las costumbres en nuestro medio social, han traído
consigo, empero, la decadencia de esta popular festividad.
Por la polvosa calzada no transitan ya lindas señoritas
cubiertas de flores¡ no ocupan las «trajineras&gt; familias ávidas de solaz honesto. La calzada está triste; las aguas del
canal cenagosas. Como no sea la vociferación del ebrio ó
la carcajada de la meretriz, no se escucha otra cosa reveladora del iúbilo en la casi olvidada fiesta de las flores.
¡Lástima!

*
••
CIPRIANO CASTRO YLOS Nuevamente el gobierno americano in•
ESTADOS UNIDOS terviene en los asuntos de la América
latina. Los despachos cablegráficos que
se han publicado recientemente muestran que el gobierno
de la Casa Blanca se ha dirigido, de una manera amistosa,
al gobierno inglés, pidiéndole que impida el desembarco
de Cipriano Castro, el general venezolano que ejerció hasta
hace poco una dictadura feroz antiextranjera.
Temen los Estados Unidos que el general Castro se establezca en La Trinidad, y allí aguarde pacitntemente la
oportunidad de penetrar en territorio venezolano al frente
de una expedición de reconquista, que pondría en peligro
l'ls intereses americanos en Venezuela.

El cable dice que el gobierno inglés ha accedido á las
_demandas de Wáshington, y, por lo tanto, el general Castro
no tendrá en las Antillas inglesas el refugio con que conta•
ba. Así, pues, los Estados Unidos se proponen impedir que
el presidente derrocado reconquiste el poder. ¡,Es esto en
beneficio de la paz sudamericana? ¿Qnieren evitar una revolución sangrienta en esa parte de Sudamérica? Indudablemente que no. Lo que desean es defender sus propios
intereses; eliminar para siempre de la política sudamericana á un gobernante que resistió, de una manera tenaz, á la
presión de los Estados Unidos; que ocasionó muchas y á
veces serias dificultades á la cancillería de Wáshington.
Porque Cipriano Castro, uno de los ejemplares más típicos del cacicazgo hispanoamericano, pudo haber sido cruel,
pudo haber ejercido una tiranía extremada; pero defendió
siempre su país de la dominación extranjera. Resistió á la
agresión hecha por tres potencias aliadas, y resistió con
éxito, por lo cual se hizo dar el nombre de &lt;El Juárez de
Sudamérica&gt;, sin recordar qne Juárez, nada hostil á los extranjeros, defendió al país de una agresión absolutamente
injustificada, en tanto que Castro había hecho previamente
cuanto pudo por provocar esa misma intervención.
Ahora Castro pretende reconquistar el poder, y no en•
contrará el apoyo que sus enemigos tuvieron de los extranjeros, ni podrá ir á territorio americano ni inglés, ni pro•
bablemente francés, á preparar expediciones de reconquista.
La humanidad ganará con ello.

**•
LA LUCHA POR EL PAM

El industrialism·o moderno ha dado á
la lncha por el pan, en los grandes centros fabriles, caracteres especiales. La competencia allí es
verdaderamente espantosa. Nosotros no tenemos ni la más
remota idea de ella. Y esta lecha se exacerba en ciertas
condiciones de un modo extraordinario, como que sigue
muy de cera á las oscilaciones que afectan á las grandes
industrias.

!ªª•

.
•
nra de Di utados para el presente mes: en la pri":era
á la derecha, el Sr. Carlos
Funcronarros de la Cám
P 'd
·en contest6 el mPnsaje pres1denc1al.
Saavedra, pres, en 1e, qui

el obierno francés, el cual se relaciona con la ad~esión d~
M{xico á los cuatro pr~ncipios ~e Der;hí !!1~\~~º{i~l
signados en la declaración escrita en ar s

~!1~::

deJ:~~ros muchos é importantes asuntos se ocupi
ñor Presidente en el mensaje, y de ~llos no damos e
da cuenta por ser ya bastante conocidos d~lólectr. - l'.
Contestó al Primer Magistrado de la Nac~ n e senor i _
. d don Carlos Saavedra, actual presidente_ de la Cá
cenc1a o
añaron á aquél todos los secretarios de Esmara, y acorop . • del de Relaciones por encontrarse
tado, con excepc1on
'
enfermo.

•••
En ocasión del aniversario del 2 de
PROCLAMACIOM DE
Abril, la Convención Nacion~l pr~cla·
. CANDIDATOS
mó candidatos, para la pres1denc1a Y
. · 'denci·a de la República respectivamente, en el
v1cepres1
D p fi · Dí y
próximo períc:,do, á los señores General on or no az
don Ramón Corral.
1
E rgóse de pronunciar el discurso en apoyo de as candi~~ras el señor licenciado don Luis Pérez_Verdfa, y de
señor General Dlaz y al senor Corral, el
ofrecer ést aS al
don Pedro Rincón Gallardo.
1
ge~ra didaturas fueron aceptadas. Con esto puede de
. s canhan terminado las primeras faenas de la Convenc1rse que
ción Nacional.

t del ctennis&gt; en México.'Tanto ella como los caballer~s
n~: la han seguido en su viaje y Miss Florence, son hab1i"ísimos en ese &lt;sport:&gt;, y campeones del sur del E~tado de
California. El cCountry Club&gt;, de esta metrópoli, les ha
acogido como huéspedes de honor.
.
M' May Sutton es de origen inglés y está conocida co·
:ss&lt;champion-girl&gt; de &lt;tennis&gt; en los Estados Unidos.
:~ t~mado partf. en &lt;matchs&gt; internacionales, ganando el
campeonato en el de Filadelfia, en 1904, y en dos celebra•
dos en Inglaterra, en 1905 y 1907.
Recientemente entró en concurso en un torneo que se
verificó en Coronado, California, y en_ el campeonato _que,
como decimos, se disputatá en México con los m~¡ores
«tawntennistas&gt; asegúrase que obtendrá un nuevo triunfo.
Muchos &lt;sport~n&gt; de T-exas arribaron á esta ciudad, á fin
de presenciar el torneo.

•
••

TO DEL
Se encuentra en la actualidad entre
El:CAMPEOltA
nosotros la que está considerada como
EN MEXICO la más notable &lt;law~tennista&gt; del
iÍid Miss May Sutton, quien, en co~panfa ~e su her-

•1~;
m__ ,... 0 ,

rence Sutton y de los senores S1mpson M.

~~~~i!5i.!1.:Nat B Browne, viene á disputar el campeoSinUuau611•· ,
¡'

NUEVO REGLAMENTO
DE TEATROS

***

Próximamente se presentará, ante el
Consejo de Gobierno, un nuevo regla-·
mento de teatros, que, á más de subsanar las deficiencias del que está vigente, toma~áen cuenta algunos puntos de vista hasta hoy no a~verhdos y que,
atañen de modo directo á la reglamentación de nuestros
espectáculos públicos.
Comisionados para formar di~ho reglame~to 1? fueron
los señores licenciado don Ig1:1ac10 Burgoa, 11:1gem~ro don_
Luis Salazar, ingeniero don Miguel Quevedo, mge1:11ero ~on
Adamo Boari, licenciado don Manu~l Escata1:1te, ingeniero
don Manuel Torres Torija y don Luis G. Urbma.
.
En lo sucesivo la construcción de teatros estará so11:1ehda á no pocos requisitos, ta!1to por lo ~ue_ toca á salubridad
como á capacidad y comodidad del publico. Se establec~rá, además, una comisión permanente encargada de la v1•
gilancia de teatros.
..
Lo único que es de censurarse en la confección del su•

Sal6n de actos de la Escuela Nacion.:il de Ingenieros, ocupado temporalmente como Cámara de Diputados

�EL MUNDO ILUSTJ&lt;ADO

EL MUNDO lLUSTl&lt;AUü

824

825

Grupo de asistentes al banquete ofrecido al Brigadier Félix Dlaz por la As1 ciación del Cole/}io Militar
en celebración de su reciente ascenso

La Gran Convención Nacional ofrece la conlidatura para la vicepresidencia de la Repúbli:a
al Sr. D. Ramón Corral

Una carestía de materias primas, una sobreproducción
momentánea, una acumulación del &lt;stock&gt; de ~roductos
industriales pueden, en un momento dado, paralizar grandes fábricas, y dejar sin empleo á muchos 1;mles de obreros.
Entonces la competencia entre los trabajadores toma los
caracteres de pánico.
.
Inglaterra, país fabril por excelencia, es uno de los que
resentan ejemplos típico¡, de estas luchas. Afortunada~ente allí la filantropía y la beneficell~ia suelen tomar ~ormas esencialmente prácticas. Así, por e1emplo, muy recientemente, las asociaciones caritativ~shan enc~ntrado un medio de dar oportunidades de traba JO á los &lt;sin empleo&gt;por
medio de remates al martillo, en los que se otorgan obrer~s
al mejor postor. Los obreros están enmascarados. _No p~·
den para aceptar el trabajo, más que &lt;se les ~aranhce ahme~to y habitación&gt;. Pero la acción filant7ópica de las sociedades se hace sentir, y bajo su inBuencia, las ofertas de
salario suben y suben. En uno de estos remates,. celebr_a~~
recientemente en Londres, el obrero más favorecido recibio
un salario de diez dólares, más una cantidad ~e pa~. Este
obrero tenía mujer, varios hijos y padre anciano, inca_paz
de trabajar, y se encontraba sin empleo desde hacía _siete
meses, no obstante ser un hombre robusto y traba1ador
aceptable.

'
ll.O lFIIlVOll.O

TARDECE. En el poniente se
deslien las postreras tintas ere·
pusculares: irisadas franjas de rojo, de azul, de lila, que se estremecen, que se dijera parpadean, y
que lentamente se funden en la
sombra.
A lo largo de la avenida encendiéronse ya los blancos globos
eléctricos. La luz que de ellos
irradia barre la obscuridad naciente, cae á plomo sobre el asfal~o, ilumina las mue~tras de los
almacenes y se esparce poco a poco en la conquista dtl ~mbiente. Los escaparates cerytelle~~- Aquí l~~en cuanto 1de~
el humano cerebro para sat1sfacc1?n y regoc11O del.est6ma~o.
desde el burgués salchichón alem~n, hast~ el anod1~0 caviar.
Allá todos los primores del femen_mo atav1O: la ca.misa l~rga,
suave, de infinita tersura; la media transparente a traves. de
Los hombres son tan simples, que.el que qu~ere engañar la cual pecadores ojos creen colu~b~ar alburas ~e pant?mlla;
siempre encuentra alguno que se de1a,-Maqu1avelo.
el sombrero lujoso, enorme, e~pleryd1do, que sera golo~ma de
galanteadores en el paseo al aire _hbre, y que arrancar~ b[a~•
••
La esperanza es dulce, pero seagriacomo la miel.-Mon· femias en los teatros, cuando se mterp~nga ent~e los ?JOS av1dos del espectador y la belleza ~e la artista._ Mas alla vens.e
taigne,
•
iluminadas, en un deslumbra!111ento ~e ~landad, lo que magiEl primer paso pa_ra la r:li~idad es el convencimiento nes yanquis apellidaron mexican curios1ty~, ó sea_la,s frazadas
de colores chillantes, los ~uaraches y demas adn,11ntculos que,
de que hay que sufrir mucho.-Joung.
según ellos, nos son propios y representan el mas alto grado
*••
de nuestra civilización. • • •· ·
,
,
Y por la no muy holgada calle empieza a precipitarse 1a ava•
Desconfiad de los escritores que se ocupan más en el eslancha de veh!culos: la victoria, ligera y esbelta¡ el cu•
tilo que en las cosas.-Clemente XIV.

pé severo, la calesa; todos llenos de gente que mira en
derredor, que charla, que ríe discretamente, que satiriza y has·
ta diseca al prójimo. Y por la acera avanza también el ejército de los de á pie: el gomoso de sombrero Panamá y amari ·
llos choclos; la matrona exuberante de carnes, que sigue á la
prole en la cual se hallan representadas una fecha de cada uno
de los años de dos lustros; el pequeño rentista, el empleado,
la griseta ..... ,: la turba disímbola, varia, que al caer la tar•
de, desde que agoniza el crepúsculo ha~ta no bien sonadas las
siete, invade Plateros en busca del modesto solaz de ver caras
distintas, de embriagarse de ruido, y entre la cual no falta,
por cierto, el provinciano atolondrado que se engenta, que
abre ingenuamente la boca, sorprendido de tantisima cosa
nueva como ante sus pupilas se brinda, para llegar, días des ·
pués, al lugarejo de procedencia, diciendo:-"¡Ah, México,
cuánta gente, cuántos coches ...... !"
Los caballos piafan. Escúchase el tascar de los frenos; el
tintineo argentino de las cadenillas de los arneses. De cuando
en cuando, el chillido metálico de un papelero que pregona el
diario de la tarde sobresale de la baraúnda. Se cruzan fra •
ses cumplimenteras, parabienes y salutaciones. El piropo, en
ocasiones rudo, ingenioso á veces, deshójase como flor de
ofrenda sobre una cara bonitl ó un cuerpo mórbido.
Y en medio de esta confusión, aturdido por el rumor de la
gran colmena, vais caminando al azar, sin saber adonde, empujado, arrastrado, formando parte de la gran caravana que
deja en pos una estela de aromas errantes ....
A cada veinte pasos, un chicuelo uniformado de rojo, ó un
ganapán de ordinaria vestimenta, se os interpone y os ofrece
un programa-menudo trozo de papel blanco, satinado, en el
que apenas vislumbráis, en el ajetreo de la muchedumbre, los
finos caracteres lmpresos,-á tiempo que berrea:
-1Pasen ustedes! 1Va á comenzar la se~unda tandal ¡La
Bella €onsuelito y las pulgas sabias! 1Entren á ver las pulgas
sabias!
Si sois listos, sonreís y pasáis de corrido, sin deteneros; si
lerdos, franqueais la puerta del saloncillo¡ en la cual hace rui·
do de demonios un timbre invisible, alternando con la algarabia musical de la marimba.
[Son las variedades, lo frívolo, que os sale al encuentro haciendo una mueca de bienvenida, Invitando al placer de un
Instante, de un instante que vuela raudo entre la película desl~mbradora del cinematógrafo y la rosada pierna de la bailarina!
¡Las variedades!
Un caballero venido de lejanas comarcas de I" sierra, ó de
obscuro pueblo quemado por el sol en mitad de alguna llanura, preguntará asombrado qué son, por qué se las da importancia tanta y cómo han venido á absorber el afán de goce

metrop?lit_ano. Y sin que nad\e se lo ~iga_ni !Jadie k impulse,
obsequiara con gesto complaciente la mv1tac1ón del chicuelo
que anuncia á la Bella Consuelito y á las pulgas sabias.
Yo bien me sé que á lo mejor estas Consuelitos resultan
m~s fea~ que una gitana decidora de la buena ventura, y que
mas sabios que las pulgas son los empresarios que las pre·
sentan. Pero, venturosamente, ni él, ni los que en su rato
de esparcimiento le acompañen, pensarán lo mismo.
En el tablado verán aparecer á la bailadora de flamenco.
Menudita, morenucha, esbelta, prenderá en sus imagir,acio•
n_es sensuales el carbón.encendido de l~s pupilas negras. Al
ritmo arrebatador de la Jota ó al cadencioso del tango, surgi
rán, entre los vuelos de la falda, los finos tobillós, ó el talle
habrá de cimbrearse con un elocuente convite al amor. Y tras
de la bailadora de flamenco, seguirá la bailarina plástica de
ingenuos ojos azules, de dorado pelo, de formas estatuarias
blanca, divinamente blanca, con blancura que hace soñar e~
estepas vestidas de nieve, que rasará como una visión amable al compás de una música de arrullos. Y el ventrilocuo
y el transformista harán más tarde primores de marrullería.
Y habrá hombres que imiten á los monos y á los gatos, y mu
jeresarañas y arañas con traza de mujeres; que en esto de
las variedades, como su propio nombre nos enseña, todo es
diverso y múltiple.
¡Oh, los ojos pillos; los cuerpos semejantes á estatuas que
atraen miradas de fuego; las picardías de la copla; las tristezas de La tonkinoise, ó las malicias del Petit-objetl Acordándome de vosotros, entre la turba inquieta, cuando ya la tibia
noche de primavera descendió sobre la avenida embriagada, y
el vacío espera á los grandes teatros, acuérdome también de
los viejos, de nuestros buenos, de nuestros capdorosos abuelos, que lloraban con los gorgoritos de Lucla, y acongojábanse grandemente ante las angustias de Traviata, y temblaban
de susto con un drama de Echeg:,ray, y en materia de salsas
picantes no iban más allá de las chusquerías de Boccacio .. . .
¡Inocentes ancianos! 1Si ello; supieran que estamos en el
reinado de lo frívolo; que desapareció el severo coturno y á
punto está de perecer de inanición y de soledad la psicología
del divorcio, que tan sólo nos ofrecen las comedias llegadas
por el último barco! ...
CARLOS GONZÁLEZ PEÑA •

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

_Crisis Europeas

Venta en subasta pública, en Londres, de hombres sin tmbajo; los "hombres-mcrcnncía"
tienen la cara cubierta con un antifaz pam que no se les reconozca

827

�EL MUNDO ILUSTRADO

828

Obras Maestras de los Grandes Pintores

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TOMA DE POSESION
DEL GOBIER~O DE HIDALGO
El pueblo del Estado de Hidalgo
acaba de verificar un hecho de alto
civismo, reeligiendo para un nuevo
período administrati vo á su probo y
digno gobernante, señor don Pedro
Ladislao Rodríguez, No podía ser de
otra manera, tratándose de Estado
tan floreciente y laborioso como lo
es el que lleva el nombre glorioso
del más abnegado de nuestros liber
tadores, ni podría hacerse mejor estimación de la meritísima labor del señor Rodríguez, que encargarle de continuar la obra tan hábilmente inicia·
da en sus anteriores períodos de gobierno y que ha hecho de ese Estado
uno de los más respetables y progresistas de la confederación mexicana.
Para justificar el mérito de la obra
de su gobernante, el pueblo hidalguense ha tenido en cuenta la labor del
señor Rodríguez en todos y cada uno
de los ramos de su administración,
qu~ se manifiesta, entre otras cosas,
en su tino especial para rodearse de
personas de alto valer que colaboran
con él en cada uno de los actos de
su administración y que desde el habilísimo y probo secretario general
señor licenciado don Francisco Her
nández, cuya ilustración y rectitud
son suficientemente reconocidas aun
fuera de los límites del Estado; el
presidente del Tribunal Superior, licenciado Luis Hernández; el administrador de rentas, señor don Vicente
Madrid y otros pe1·sonajes importan·
tes en la administración de la capi•
tal del Estado hasta el más insignifi
cante empleado del más alejado mu
nicipio, todos aportan un co1J.tingente beneficioso al pueblo hidalguense,
completando en este pun.to la hábil
labor sostenida tan satisfactoriamente por el señor gobernador Rodríguez.
Detalle no despreciaole es el empeño que ha mostrado este~gobierno
de rodearse de elementos jóvenes y
útiles á la administración, siendo en
este Estado donde más se ve desco·
llar un grupo de funcionarios jóve-

LA CORONACION DE LA VIRGEN
POR F'RA ANGELICO

Esta pura, esta exquisita figura aparecióse entre los hombres como el ángel de la Anunciación á la Virgen; como
todos los ángeles: á la manera de un desconocido que pasa, de un viajero cuya faz resplandece con fulgor divino.
No osó la Naturaleza tocar tan deslumbradora imagen. Venida del Paraíso, carecía de nombre:-&lt;Juan, hijo de Pedro, Gíovanni di Pietro&gt;-dice la Historia sin afirmar la
autenticidad de estos dos nombres impersonales.-Da Fíesole-agrega;-es decir: nacido en Fiesole.-Asegúrase hoy,

sin embargo, que nació en Vicchio, sin que por ello deje
de ser dudoso el lugar de su nacimiento. Un vuelo alado
llevóla á los alrededores de Florencia: he aquí todo lo que
se sibe. .La. conservó li.l.tierra á los ángeles que se l;;l prestaran; llamóle Fra Angélico¡ le llamó también Beato y
Bienaventurado.
Fué, en efecto, ángélico y feliz. En la paz de un conven•
to soñó el Paraíso y pintó para los hombres los recuerdos
de su primera patria. Libre de las ineludibles disipaciones y tormentos de la vida, irradió su talento con un fervor independiente que le permitía hablar del cielo en el
momento mismo en que sus contemporáneos se preocupasen tan sólo de la tierra. Fué, en los siglos, el último pin·

Sigue en la págí11.a 831

SR. D. PWRO L. RODRIGUfZ,
GOBERNADOR REELECTO DEL ESTADO DE HIDALGO, QUE ACABA DE TOMAR
POSESIÓN DE SU PUESTO

nes jefes políticos en su mayoría, que han demostrado el tino que ha tenido el
Eje~utivo del Estado al encargarlos del bienestar de los distritos, logrando así
el mejoramiento de los más insignific~ntes y apartados municipios.
'
En lo que respecta á instrucción pública, huelga decir que el instituto cien•
tífico y literario de Pachuca es una de las instituciones mejor dotadas de su género; cuenta con costosos y complicados aparatos, tal como lo requiere la en·
señanza moderna y sus gabinetes de física, química y mineralogía son seguramente de los más completos que hay en la República, sobre todo el último.
La mejor prueba de la bondad del establecimiento y de su organización es el
resultado práctico que está dando y el contingente de alumnos aprovechados
que salen de él para ir á ocupar puestos disti~guidos en todos los ramos de la
actividad humana.
,'
Las escuelas primarias, las normales y demás, en las que se imparte enseñanza, ya
sea general 6 especial, están vigiladas con el mayor cuidado por el gobierno del
Estadn, y esto es, sin duda, uno de los más gloriosos, timbres de la administración del señor Rodríguez.
·'
"•

Sr, Lic. Francisco Hernánde•,
Secretario general de gobierno

Las obras materiales, emprendidas por el propio funcionario, son notables:
sin descuidar en lo más mínimo la conservación y mejoramiento urbanos ha
echádose á cuestas la ímproba labor de mejorar, á todo costo y con sacrificios'sin
fin el desarrollo de la agricultura en el Estado¡ y las grandes obras de irrigación emprendidas en diferentes partes, se manifiestan, entre 'otros detalles, con
la construcción de magníficas presas, de atrevida y grandiosa construcción,
que mucho y muy alto pregonan la magnífica labor ~e ,una .~dminjstración· progresista y benéfica.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ACTO OFICIAL DE LA PROTESTA
1'1anifestaciones y Discursos
Muchas y muy cariñosas ~pruebas de adhesión y simpatía recibió el señor gobernador Rodríguez con motivo d e j1
la protesta que ante la Cámara hubiera de hacer al tomar
!
de nuevo posesión de su puesto. El desfile por las avení;
d:is de la ciudad de Pachuca para dirigirse al Congreso, y
•

-

l

'-

El Señor Gobernador del Estado de Hidalgo y grupo de amígcs suyos

Sr. Dr. D. Felipe Barros, director de la negociaci6n de
San Rafael y Anexas, notable orador y representante del gremio minero en las fiestas inaugurales.

Sr, Ingeniero Francísc1, Hernández,
presidente de la legislatura del
Estado de Hidalgo

Mfsa de honor en el banquete ofrecido al Señor Rodríguez

He aquí la causa de la reelección del señor Rodríguez¡
ahí está explicado el cariño y respeto que hacia «don Pedro&gt;, como cariñosamente se le menciona, siente el pueblo
por su gobernante, quien, hombre de gran corazón y de sen•
timientos levantados y humanitarios, lo mismo tiende la
mano al acaudalado banquero, que, con sus elementos de
riqueza, aporta un contingente de vida á los negocios del
Estado, que al infeliz barretero que con el sudor de su
frente, hace brotar de las entrañas de la tierra el metal pre
ciado que circulará más tarde en forma de moneda en el
comercio todo, y el señor Rodríguez,· al corresponder
atento el saludo de sus gobernados, lo mismo se descubre
ante encumbrada dama, que tratándose de humilde campesina.
Por eso hié un acto solemne y trato para el pueblo hidalguense Ja toma de posesión del gobierno, verificada el

19 del actual, y lo mismo la banca.. que el comercio, .los
agricultores que los mineros, los políticos que los particu·
lares. de Pachuca y de los distritos todos del Estado acu ·
dieron á felicitarlo en masa, y la manifestación resultó im
ponente y cariñosa.
Los distritos del Estado hicieron construir arcos triun
fales¡ los edificios públícbs y particulares ostentaron snn·
tuoso voluntario adorno; el acto oficial fué sancionado por
el pueblo en compacta y bulliciosa muchedumbre, igual
que por selectos y distinguidos personajes, siendo el ban
quete ofrecido al señor gobernador una de las notas más
simpáticas de las fiestas en su honor organizadas, banquete
que le fué ofrecido en sentida cuanto elocuente frase por
el apreciabilísimo y correcto señor ingeniero don Carlos
F. de Landero y Cos, personalidad distinguida de la sociedad y banca de Pachuca,

á cuyo tránsito habían sido construidos los hermosos arcos
de los distritos del Estado, fué una'_continuada ovación pa·
ra el probo gobernante lo mismo por parte del pueblo que
por la de las familias que llenaban los balcones.
Ya en la Cámara, ocupada eh su totalidad por los gre•
mios todos de la capital y los distritos, las demostraciones
hechas al gobernante en la tribuna fueron cariñosísimas y
tenía que ser el gremio de mintros el más respetable, mercantilmente hablando y que casi diremos, constituye el
nervio de la riqueza hidalguen~e, el que más entusiasmo
provocara debido, entre otras causas, á la vigorosa y sentida frase del orador comisionado, señor doctor Felipe
Barros.
De gran figura oratoria, buen deolr y con ideas valientes
y bien expuestas el señor Barros füé interrumpido varias
veces en su discurso por los espontáneos aplausos que,
arraacados al auditorio en fue~za de su verba elocuente y
vibrante, entusiasta le prodigaba el numeroso público que
asistió al solemne acto y que en todo's sus detalles era pal•
maria demostración de simpatía al señor Rodríguez.

Patio de la casa habitací6n del señor Barros

El señor Barrios en su exordio mencionó la obra grandiosa y redentora del Señor Presidente que, entre otras
manifestaciones, tiene la' de saberse rodear de colaboradores de alta talla y en este sentido el Estado de Hidalgo,
educado por el gran patriota, había sabido encontrar un
gobernante modelo á quien reelegía con entusiasmo y
gratitud.
Mencionó el gran papel que la minería mexicana ha desempeñado, no sólo para nuestra patria, sino también para nuestra historia, que en la época de la dominación española, constituía una de las fuentes principales de riq.ueza de las cortes de Felipe II y Carlos 111, por más que estos monarcas sólo obtuvieran el tributo sin hacer otra cosa que condenar al pueblo mexicano á la obediencia incondicional y ciega, no siendo este obstáculo para que, en
las fechas, la tierra mexicana siga á la vanguardia del progreso.
Otras bellísimas y sentidas frases tuvo en su discurso el
representante de las negociaciones mineras, que de este
modó dió una nota brillante en los números de las fiestas
en honor del gobernador y que le valieron al señor Barros
espontáneas y prolongadas ovaciones y gratas impresiones
dejadas en los que lo escucharon.

�MUNDO ILUSTRADO

LA INDUSTRIA MINERA
En la República Mexicana
Una Gran-_Mina y una Gran Hacienda de Beneficio

EL MUNDO ILUSTRADO

dirección el señor don Edunrdo Zozaya, y éste, á su vez,
fué sucedido por el selior Barros, actual director.

•••
Vamos á dar algunos datos estadísticos acerca de la negociación, los que servirán para que nuestros lectores se
formen una idea de la importancia de la misma:
Las propiedades de la negociación son:
San Rafael, Sorpresa, Soledad, Previsora, ampliación de
San Rafael, Barros y Polo Norte.
En conjunto ciento treinta pertenencias.
El valor de la plata y del oro, producidos destle la formación de la compañía, excede de cincuenta millones de
pesos.
La negociación vendió todos sus productos hasta fines
del año próximo pasado, en que terminó su hácienda de
cianuración y percibió como producto líquido de dichas
ventas, la suma de $28.364,483.78.
En dividendos ha repartido hasta el presente mes d~
Abril, $12.000,000.00.
Ha extraído de sus minas hasta fines del año pasado más
de un millón cien mil toneladas de mineral, de las cuales
ochocientas treinta y cinco mil toneladas ha vendido y
más de trescientas mil toneladas de minerales de baja ley,
que se han acumulado en los terreros y que se aprovecharán en su hacienda de cianuración.
Las reservas de minerales de cuatrocientos á quinientos
gramos de ley almacenadas, en los rellenos de los laboríos
antiguos; reservas que están explotándose en la actualidad
con muy poco costo, exceden de quinientas mil toneladas
y bastarían para sostener por varios años los dividendos,
sin atacar los macizos de mejor ley que por su explotación
mucho más costosa pueden dejarse para más adelante,
cuando mejore el precio de la plata.

Esta hacienda comenzó á funcioner el 19 de Enero del
presente año y los resultados obtenidos en varios meses
de trabajo han correspondido ampliamente á las esperanzas de la negociación, permitiéndole reanudar inmediata·
mente el pago de sus dividendos que, tanto por la baja de
la plata como por los gastos de construcción de la hacienda, se tuvieron que disminuir durante el año de 1908.
La hacienda se construyó cerca de la mina, áfin de economizar el costo de los fletes del mineral.
En la actualidad tiene dos quebradoras, sesenta mazos y
cuatro molinos de tubo para la molienda.
Doce mesas Wilfley para la concentración de las arenas.
Cuatro clasificadores de Dorr para la separación de las
lamas y de las arenas, que se remuelen en los cu~tro molinos de tubo núm. 5, de Krupp.
Está dotada con diez tanque~ 4:Pachuca&gt;, de agitación
neumática para el beneficio del mineral reducido á lamas
muy finas. Estos tanques de 4.50 metros de diámetro y de
13.65 metros de alto, fueron introducidos hace dos años en
Pachuca por don Alberto Grothe y han dado resuitados
excelentes para el tratamiento de los minerales al'.gentíferos por cianuración. Su uso se está extendiendo rápida•
mente en México y en los Estados Unidos. Fueron inventados en la Nueva Zelandia por el señor Brown, y en atención á que el distrito de Pachuca fué de los primeros que
reconocieron sus méritos y que los adoptaron, y que éste
hecho lo ha dado á conocer en el mundo, de acuerdo con
el inventor, se les ha dado el nombre de tanques &lt;Pa•
chuca&gt;,

La negociación construyó el año pasado una hacienda

En Pach¡¡ca se inventó el beneficio de amalgamación que,
durante tres siglos y medio inundó, de plata al mundo, y
cabe ahora á Pachuca la satisfacción de ver asociado su

...

NEGOCIACIÓN MINERA SAN RAFAEL Y ANEXAS, VISTA PANORÁMIBA DE LAS MINAS

Al Norte-de la ciudad de Pachuca, capital del floreciente Estado de Hidalgo, se encuentran las minas pertenecientes á la compañía de San Rafael y Anexas, que deben su
nombre: á su principal mina, una de las más ricas de la
República.
Esta compañía se organizó formalmente el 31 de Agosto
de 1874, empezando sus trabajos con el exiguo fondo de
$60,000.00 cs. Bien pronto tan escaso capital quedó agotado,
así como los fondos que uno de los principales socios fundadores, licenciado José María Barros, por autorización de
la junta directiva, pudo arbitrarse. El resultado fatal de
la explotación desmoralizó por completo á los accionistas,
y la negociación fué salvada por la perseverancia tan rara
como digna de elogio del seiior Barros, pues es públicamente conocido que, para evitar el fracaso del negocio, perjudicó todos sus intereses. Caracteriza el señor Barros, la
figura típica del minero acometido por la fiebre de las minas, fe suprema, constancia heroica y energía.
Sus sacrificios fueron coronados por el éxito más completo, las utilidades fueron aumentando gradualmente y
sin interrupción, llegando á repartirse la cantidad de ....
$7,000.00 cs. por barra aviadora en el mes de Enero de
1895.
Estos datos están tomados del Instituto Geológico de
México, en su obra &lt;El Mineral de Pachuca&gt;.
Hasta el 31 de Diciembre del año de 1908, las D;linas de
esta negociación han producido 835,027 toneladas de mine·

,·.A....-1

.-1.

$18.364,483.00 cs., de los cuales se han gastado más de......
$26.000,000.00 cs. y se han repartido á los accionistas de
esta importante negociación, más de $11.000,000.00.
La parte técnica de este gran negocio ha estado encomen ·
dada, desde el año de 1902, al inteligente, activo é íntegro
ingeniere de minas, señor don Edmundo Girault, el que
con una prudencia, previsión y tino dignos de todo elogio,
ha sabido impulsar á estas minas, las que. gracias á su
excepcional pericia, figuran entre las negociaciones que
dan honor al difícil arle de la exploración minera.
El señor Girault fué profesor del Instituto Científico de
Toluca, asociado en las tareas escolásticas del malogrado y
nunca jamás olvidado notabilísimo doctor don José Ramos, cuya irreparable pérdida llorará siempre la sociedad
mexicana.
Si el doctor Ramos tuvo méritos innegables para llegar
al alto puesto en donde lo sorprendió la muerte, de igual
manera el señor Girault ha llegado por sus méritos indiscutibles, á ocupar el envidiable puesto adonde lo ha colo
cado su pericia y su humildad y en el que ha sabido captarse las simpatías de propios y extraños.
Digna de todo elogio ha sido la negociación de San Ra·
fael por haber colocado, al frente de sus minas, al señor
ingeniero Girault.
Fué primer director de la negociación el señor ingeniero
don José Sebastián Segura, á cuya muerte fué sucedido por
el señor don Angel Lerdo de Tejada, hermano del Presi1 señor Lerdo ocu 6 la

de cianuración que reúne todas las-máquinas y los procedimientos más modernos y perfeccionados para el tratamiento de los minerales de oro y plata y que puede · con•
siderarse, en su género, como la mejor de todo el país en la
actualidad.

�EL MUNDO ILUSTRADO

BCMBA DE DE DESAGiiE DE LAS MINAS DE SAN RAFAEL Y ANEXAS

nombre con el método de cianuración más eficaz que se
conoce y de haber construido liacienda, como la de San
Rafael, que servirá de modelo para fa transformación radical de la metalurgia de la plata y la salvación de una
industria tan seriamente amenazada por la depreciación de sus productos.
Cuenta la hacienda, en conjunto, con cuarenta tanques
de acero para diversos objetos, veinte cajas de precipita·
ción, tres asentadores de Dorr, cuatro bombas Frénier de
arena, tres bombas centrífugas número 5 de Morris, tres
número 6 de Butters, dos bombas Aldrich para lamas, tres
de la misma fábrica para soluciones, tres bombas de vacío
de Gould, un comprosor Rand Ingersoll y varias otra&amp; má·
quinas.
Toda la hacienda está movida por electricidad, existiendo en servicio 37 motores cuya potencia varía desde 5 hasta 100 caballos de vapor de fuerza y que, en conjunto, tienen 1185 C. V. Todos los motores son de la «Westinghouse
Electric, Co.&gt;
Finalmente, está dotada la hacienda con una magnífica
planta de filtración del sistema &lt;Moore&gt;, que se considera
como uno de los más amplios que existen y que está cons•
tituida por dos unidades de 80 hojas cada una, dotadas ambas con grúas de 25 toneladas y con todos ~us accesorios.
La planta de filtración, cuyos resultados se con!lideran
como eminentemente satisfactorios, ha contribuido, en gran
parte, al éxito completo que ha obtenido la negociación en
el beneficio de sus minerales.
La capacidad actual de la molienda es de 300 toneladas
diarias¡ pero como los tanques y demás accesorios se construyeron para 400, la negociación ha pedido 20 mazos más
y otro molino de tubo, que tendrá instalados en el próximo mes de Julio, á fin de aumentar, para entonces, á 400 to·
neladas diarias su beneficio.
La negociación, deseosa de dar el mayor desarrollo á sus

minas y contando con sus inmensas reservas ·de menos de
500 gramos de ley, se propone seguir destinando parte de
los productos de su hacienda al ensanchamiento de la misma y su programa consiste en aumentar, cada seis meses,
20 mazos y un molino de tubo á su planta, de modo de po•
der beneficiar, para fines del año, 500 toneladas diarias y
para mediados del entrante 600. Cuando llegue á esta cifra
podrá introducirá la hacienda todos sus minerales desde
una ley de doscientos á trescientos gramos con utilidad.
Actualmente se extrae en el beneficio más del 90% de la
plata y del oro de los minerales y el costo por tonelada es
de unos $4.00.
La negociación ha gastado hasta la fecha, en la construc•
ción de su hacienda y en el abastecimiento de su almacén,
más de $600,000.00.

•

11 •

Del informe presentado á la junta directiva de la nego•
ciación correspondiente á los trabajos ejecutados durante
el segundo semestre del año de 1908, tomamos los siguien·
tes datos:
MINA DE "SORPRESA."-En el cañón 400 metros s3
emprendieron varias obras de orden secundario.
El contratiro de Sorpresa 130 metros al E del Trompillo,
destinado á facilitar la profundización en esta zona, y que
comienza al nivel del Socavón, se coló 34.60 metros.
En el cañón 425 metros, se hicieron varios planes que
comunicaron en los laboríos del 450 metros, y en la línea
divisoria con Camelia se coló un plan hasta el nivel del
cañón 450 metros sobre veta pobre,
El cañón 450 metros se coló al E. hasta los límites de la
cuadra; avanzándose 34 metros sobre mineral de ley baja¡
pero costeable. En el mismo piso se colaron además del
ylan 130 metros E. ya mencionado los planes 63 y 105 me•
tros E. que comunicaron con los rebajes inferiores.

EL MUNDO ILUSTRADO
Con buen resultado se hicieron exploraciones sobre el cuerpo de N. por
medio de los cruceros 155 y 180 metros E., y de las frentes que por ellos
se comprendieron, y que descubrie•
ron, en este cuerpo, mineral con 1.50
metros de potencia y ley de más de
1 kilogramo.
En el cañón 475 metros, la frente
E., que se comenzó desde el tiro del
Trompillo en pertenencias de San
Rafael, entró á las de la «Sorpresa&gt;,
en los cuales se prolongó 5130 metros,
quedando al fin del semestre con
114.30 metros de longitud total. El
cuerpo del Sur, en el que se abrió la
frente, fué pobre en la longitud registrada. La exploración del cuerpo N.
que promete mejores resultados, se
hará en el semestre en curso.
MINA DE &lt;LA SOLEDAD&gt;.-En
los niveles de 220,240 y 265 metros se
hicieron varias obras encaminadas
á facilitar la explotación de los retaques y de los minerales de baja ley
destinados á la hacienda de benefi
cio; de éstas las más importantes fueron la apertura del despacho del 240
metros en el tiro de Soledad y su enlace con el cañón respectivo al W.
Estas obras nos permitirán restable·
cer el antiguo cañón del 240 metros y
reanudar su explotación.
En el cañón 375 metros, algunas
obras complementarias para investigar
los cuerpos del Sur y del N. fueron
las únicas que se llevaron á cabo¡ siendo.la exploración al N. por el crucero 235 metros la de mejores resultados.
En el 400 metros se continuó el
contracañón del N. que quedó concluído entre los cruceros 170 y 230
metros y que permite la explotación
para la hacienda de los retaques del
400 metros.
PLANTA DE CIA NURACTÓN'

El cuerpo del Sur fué registrado
por el crucero 60 metros W, y por
otras obras secundarias con poco éxito en general.
En el cañón 425 metros las obras
más importantes fueron los planes
115, 155, 195 y 210 metros W.; colados
todos en veta pobre, de los cuales los
dos primeros llegaron al nivel del
cañón 450 metros.
En el mismo cañón de 425 metros
sobre la vetilla del N. á los 185 me~
tros, se comenzó otro plan en mineral de buena ley.
El cañón 450 metros se comunicó
por medio del crucero respectivo con
el tiro de Soledad, en el cual se habilitó el despacho corre¡¡pondiente.
El cuerpo del S. se cortó con el
crucero S. 5 metros E., y sebre él se
colar~ coniuntn..aL.li:_n .. 1. uz

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

829

duetos en barras y en concentrados,
excede del 80 por ciento y el costo
del tratamiento,'incluyendo todos los
gastos, no pasa de $6.00 por tonelada.
Estas cifras, tratándose de una planta que trabajó á la mitad de su capa·
cidad y en el primer mes de su ope•
ración son altamente satisfactorias, Y
serán modificadas ventajosamente para la negociación en lo sucesivo, reduciéndose los costos á medida que
aumente la molienda y mejorando la
extracción, con las indicaciones de
la experiencia,
La hacienda nueva posee para la
molienda dos quebradoras Blake de
9"x15", 60 mazos y cuatro molinos de
tubo de Krupp de 1,290 mm. x 6,000

• NEGOCI AC IÓ N ~\!~ERA, CON LOS EMPLE~ DOS TÉCNI COS
SR, DR, BAKROS, DIRECTOR DE L "

metros de frente sobre mineral de
dos á tres metros de potencia Y de
un kilogramo de ley media.
La frente del W. del 450 metros se
coló en el semestre 162.90 metros sobre el cuerpo del S. que se presentó
en general pobre, con excepción de
dos pequeños tramos con mioeral de
ley baja. La frente tiene jesde el_cru
cero del tiro 201.30 metros. Próxima•
mente llegará á la zona más minera•
lizada del w. y se emprenderán re•
gistros más amplios, tanto so~re la
veta principal como sobre los impor•
tantes cuerpos del N. que permane•
cen inexplorados todavía.
Abajo del piso del 450 metro3 la
única obra que se ejecutó en Soledad
fué el plan 25 metros E. sobre el cuer•
po del S. que atravesó una zona po•
bre.
En las tres propiedades que constituyen la mina de San Rafael se colaron en el semestre en obra~ de des•
arrollo 994.80 metros tau sólo, por habemos visto obligados á reducir los
gastos á fin de afrontar la difícil si•
tuación creada por la baja de la pla•
ta, y por la necesidad de dar la preferencia á los trabajos de la hacienda
de beneficio.
No fué posible ejecutar el gran nÚ•
mero de obras complementarias, indispensables para una exploración
completa de las di,•ersas vetas que
tiene la negociación en sus cuadras.
Fué preciso impulsar el avance de
los cañones más profundos¡ el 450 me•
tros en Soledad y el 475 en San Rafael y en Sorpresa, sobre los cuerpos
más accesibles; dejando pendiente
para el semestre actual la ejecución

de los registros subordinados. A esta
redncción de los trabajos se debe que
el campo descubierto y preparado
n el semestre para la explotacióll, sea
más limitado que en los anteriores, y
que se reduzca al clavo alcanzado en
San Rafael al E. del tiro del Trompi·
llo en el nivel 475 metros y que mide
poco más de sesenta metros.
El semestre actual será más fructífero tanto por la proximidad de los
clavos de Sorpresa al E. que pronto
se alcanzarán en el 475 metros, cuanto
por el avance de la frente del 450 al
W. en la zona de más expectativa en
Soledad.

***

mm.
Para la concentración de las arenas
cuentan con doce mesas Wilfiey.
Para clasificar los prodnctos de la
molienda de los mazos, se tienen tres
clasificadores de Dorr instalados, Y
se espera otro que próximamente llegará. Estos clasificadores han dado
muy buen resultado.
Para asentar las lamas, ántes de la
agitación, se han instalado tres apa•
ratos de Dorr, Pulp Thickeners. en
tanques de 20' X 12', con un éxito
completo.
Para el tratamiento de agitación se
cuenta con diez tanques &lt;Pachuca&gt;
de Brow n de 15' X 15' de alto que son
los mejores conocidos para el objeto.
Finalmente, para la filtracióll se
adoptó el sistema de Moore, contándose con dos unidades completas de
ochenta hojas cada una.
El sistema de Moore ha funciona•
do de una manera admirable, dando
resultados perfectos.

La hacienda de beneficio quedó en
estado de comenzar á trabajar con el
nuevo año.
Sólo quedaron pendientes un filtro,
de los dos contratados; un molino de
tubo, que á la fecha de este informe
se está montando; un elevador y los
quebradores, que próximamente que•
darán conclu{dos.
Como los señores accionistas tienen
gran interés en conocer los resulta•
dos me es grato informar que los del
pri:Uer mes son mu y halagadores, á
pesar de que, por no estar enteramente concluida la planta, sólo anduvo á
la mitad de su capacidad moliendo
unas 150 toneladas diarias.
No hemos tenido el menor contratiempo, habiendo funcionado toda la
planta con absoluta regularidad, y
siendo muy satisfactorios todos los
aparatos y métodos adoptados.
La extracción final de plata y oro
en los metales de baja ley que hemos
beneficiado, determinada por los pro-

**•
No puede ser mejor la situación
actual del negocio, tanto por la abun•
dancia del mineral de baja ley que
posee, como por las condiciones de
los cañones inferiores que en San
Rafael y en Sorpresa han alcanzado
minerales de buena ley, y que en So•
ledad se acercan á las zonas bonan·
cibles¡ cuaoto por su gran hacienda,
perfecta en su género, que reúne 10s
métodos más modernos para el bene·
licio de los minerales de plata por
cianuración, y la mejor maquillaria,
que á todo costo se ha introducido, Y
cuyo éxito completo quedó demos·
trado en el primer mes de trabajo.
E speramos recobrar, en lo sucesivo,
más del 85 por ciento del oro y de la
plata con un costo de menos de $5.00
por tonelada de mineral.

fl

Instalaci6n de:bombas y compresoras de San Rafael y Anexas

La mejor manera de hacer resaltar el estado de una negociación, es presentar un resumen de sus operaciones; por
eso presentamos á nuestros lectores el siguiente

Caja. ..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ......... .
Compañía Haciendas de San Francisco ..... .
Banco Nacional de México .. ......... .... . .

Balance al 2 de Enero de 1909

4,407.87
22,146.91
2,935.66

$ 1.488,199.12
PASIVO
CAPITAL,

ACTIVO
Aviados de San Rafael . . . . . . . . ... ........ . $
Aviados de La Sorpresa. . . . . . . ..... .. .... .
Aviados de :La Soledad . . . . . . . . . . .... . . . .
Mina de San Rafael ............ ....... ... . .
Mina de La Sorpresa..... .... ...... . ....... .
Mina de La Soledad ................. ... .. . .
Hacienda de beneficio de San Rafael y anexas
Mina de Polo Norte. Cuenta corriente.. .... .
Mina de Barros. Cuenta corriente. . . . . .... .
Mina de La Previsora. Cuenta corriente... .
Seckbach y Compañía. Cuenta de minerales.
Compañía de Bartolomé de Medilla,. . . . . . . ,
International Bank ... . ........ .. . . ...... .
Mina de San Rafael. Cuenta corriente .... . .
Mina de La Sorpresa. Cuenta corriente . .... .
Mina de La Soledad. Cuenta corriente ..... .
Administrador en Pachuca..... ........ . .. . .
Hacienda de beneficio de S. Rafael y anexas.

o

60,000.00
38,400.00
38,400.00
245.145.28
120,922.89
243,304.83
489,770.00
8,668.69
1,003.26
6,138.12
13,332.04
12,107.30
353.44
9.628.32
47,466.76
76,281.38
790.30
46,996.07

Acciones aviadas. Valor de emisión. ........ $ 136,800.C0
Utilidades invertidas en edificios, maquinaria, etc........ .... ...... . . . . . . . . . . . . . . . . 1.099,143.00
$ 1.235,943.00
Barra 25 de San Rafael. . ... .. ......... ...... $
Barra 25 de La Sorpresa .................... .
Barra 25 de La Soledad .. . . . .. .. . ...... . ..
Repartos de San Rafael . . . . . . . . . . . . . . . ... .
Repartos de La Sorpresa... . . .. . . . . . . . . . .. .
Repartos de La Soledad ...... . ............ .
Edmundo Girault .... .. ..... ............. .
G. y O. Braniff y Compañfa . . . . . . . .. .
Seckbach y Compañía, Cuenta de anticipos . .
Compañía de La Unión ....... .. .......... .
Mexico Mine &amp; Smelter Supply Co.. .. . , ... .

000

66,298.45
3,118.81
27,731.13
3,340.00
4,690.75
8,594.00
10,000.00
10,276.52
100,000.00
15,055.26
3,151 20

$ 1.488,199.12

o

�EL MUNDO ILUSTRADO

830

La Seguridad Pública
EN EL ESTADO DE HIDALGO

EL MUNDO ILUSTRADO

831

El "Match" Johnson-Burns
El más importante match de box, ' entre los verificados
en el mundo entero, ha sido, sin duda, el que se efectuó en
el sladíum de Sidney, y del caal damos al lector una vista
panorámica.
Dicho m atch tuvo lagar entre los campeones Jack Johnson y Tommy Barns.
De lo sensacional del match pueden dar idea las cifras
que á continuación insertamos:
La bolsa alcanzó, por el vencedor, la suma de 38,450
francos, y por el vencido, 155.300 francos. El vencedor lué
Jack_Johnson, de Gálveston, cuya estatura es de un metro
ochenta y tres centímetros y cuyo peso se eleva á 92 kilos.
E l vencido fué el canadiense Tommy Burns, de un metro
setenta centímetros de alto y 75 kilos de peso.
El stadium medía cuatro acres y medio, aproximadamente, y se tardó en construirlo seis semanas, laborando
día y noche. Para el m atch había 244 empleados, 250 gendarmes de á pie y 150 de á caballo. Los corresponsales de
las grandes publicaciones del mundo, que presenciaron la
lucha, fueron nada menos que 250.
Concurrieron, pagando su entrada, 20,400 espectadores, y
en el exterior del stadíum estacionóse una multitud de más
de 40,000 personas. Abriéronse las puertas á las seis de la
mañana; á las siete 10,000 personas habían tomado asiento
y ni un solo sitio hallábase vacío una hora antes del formidable encuentro, el cual dió comienzo á las 10.30.
El alquiler y gastos de acondicionamiento del local sumaron 255,000 franros y la entrada total fué de 662,500 francos. Preciso es añadir, además, 50,000 francos obtenidos en
las exhibiciones de ensa yo, y 52,500 que produjo la venta
de armarios, tarjetas y souvenir.s.
Después del combate, más de 10,000 fotografías de lo~
diversos incidentes fueron vendidas, en el término de una
semana, en cerca de 300,000 francos.
Durante el match tomáronse vistas cinematográficas, cuya explotación produce, en Inglaterra solamente, 250 libras
por semana.

*

LA CORONACION DE LA VIRGEN
Hidalgo -En la parte superior el retrato del Sr. Coronel Adolfo Garza,
Banda de rura les d el E s fado de
•
jefe de lasftterzas del Estado

La gran obra de paz iniciada por nuestro g_ran Prcsident:,
tiene en el Estado de Hidalgo, una de sus mas claras Y beneficas 'manifestaciones: se ha distinguiJo si~mpre este . Estado
por la tranquilidad y confianza que se advierten, lo mismo en
los grandes centros mineros, que en las huastecas Y se~ra·
nías. El goNerno de Hidalgo ha procurado, en este sen!1~0,
proteger la propiedad y las personas con un celo y un ex1to
fuera de todo encomio.
Al efecto, las fuerzas de seguridad pública reciben del se·
ñor Rodríguez un cuidado especial y, como en t?dos sus ac·
tos, el tino de elección contribuye grandemente a los fines del
Ejecutivo.
.
Un jefe militar de gran energía, notables dotes, alta 1lus·
· tración y brillante hoja de servicios está al frente de e!los,
siendo el señor teniente coronel Adolfo Garza tan estimable jefe como apreciable caballero.
El señor Garza ha puesto las fuerzas de su mando en ~n
estado de disciplina y adelanto dignos del mejor encomio,
cuidando empeñosamente de la limpieza, conservación Y de
los cuarteles, caballadJ, uniformes, etc., del cuerpo de su mando, el que ha dotado de una música de pop~lar renombre_, que
ha obtenido grandes triunfos en competencia con las m:Jores
músicas del país y que está reputada como de las de primera
fila entre las de su clase.

o

La enseñanza tampoco es descuidada por el señor teniente
coronel Garza, y los premios á la t~op~ Y... el ~liciente del .ascenso son de tal manera manejados por este digno· jefe, con
tan buen resultado, que casi no hay soldado del cuerpo qu: no
sepa leer y escribir, y esto lo haya logrado en u~ cortis1mo
intervalo de tiempo debido á los sistemas establecidos por el
señor Garza.
Este prestigiado militar, demasiado joven para los serv!~ios
que tiene prestados en la milicia, comenzó su carrera m1l~tar
como subteniente en el año de 1884, contando en la fecha 2 5
años de servicios.
Ha concurrido á más de veinte acciones de armas, siendo, de
entre ellas, la guerra de Tepic contra Lozada, el Yaqui, Fro~tón de lo$Arrayanes, Cuesta de_Huitzilla y otras de lasque ma_s
triunfos le recuerdan; y sus ascensos los ha obtenido por rI
gurosa compensación á su comportamiento en los hechos de
armas y vida militar.
El Ejecutivo del Estado al pedirlo, hace nueve años, para
mandar las fuerzas de Hidalgo, tuvo, como siempre, un acto
de gran cordura.
La banda de Pachuca, durante las fiestas en honor del se·
ñor gobernador Rodríguez, obtuvo grandes y frecuentes ova·
dones y formó buena parte del programa organizado al efecto.

000

0

Sigue de la página 828.
tor místico; ha sido el primero en las artes. Como la pintura religiosa entrase en decadencia, Fra Angélico hizo
surgir, por medio de siluetas de una suavidad sublime, el
piados&lt;' cortejo de las figuraciones sagradas. Sus obras, manifestaciones de un continuo estado rle alma, reflejan una
limpidez, una serenidad, un ansia de ruegos y de acciones
de ¡!racias. No sufrió Fra Angélico las mordeduras de la
ambición. Cuenta Vasari que jamás retocaba sus cuadros,
«creyendo que así eran por voluntad de Dios&gt;, y que nunca cogió los pinceles sin antes ponerse en oración, ni pintó un Cristo sin tener los ojos bañados de lágrimas.
Corrió apacible la vida de Fra Angélico en el con vento
de :i,'iesole, donde pintara la Coronació11 de la Virgen; en el
convento de S1n Marcos, de Florencia, en el cual decoró
las celdas con frescos adorables; en Roma, donde el Papa
hubo de pedirle, para el Vaticano, diversos trabajos que
revelan, aparte de sus cualidades habituales, un talento de
observación asombroso en an solitario.
De ahí en adelante la glorificación del Creador en la naturaleza iba á transformarse. Fra Angélico es la suprema
expresión del arte primitivo que se confunde siempre con
la religión. En razón de la pobreza de sus medios de expresión y del fervor de sus sentimientos, los primeros artistas tradujeron sus inspiraciones ideales, valiéndose de
procedimientos realistas: consideraban á la divinidad co·
molo único digno de interés, y en su inocencia representábanla con figura humana. Más tarde, rompiendo con los
símbolos, el arte copia á la Naturaleza tal como la ve y no
como la imagina; alardea de supremo realismo, sin advertir que deja más amplio campo al ideal y celebra al autor
en la obra. Renán pretendía q ne, por los continuados vo.
tos que escapan de los labios, nuestra vida deslízase en
una perpetua plegaria al Creador. El incesante esfuerzo de
los artistas es un acto de adoración al eterno y divino artista, Todo pintor es un hermano de Fra Angélico y puede
alcanzar su fervor, su serenidad, su independencia· nunca
sin embargo, podría elevarse á la cima de su purez~.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

832

EL MUNDO ILUSTRADO

833
I

Ahí están abiertos ya los teatros todos. Pasaron los días
místicos y la barca lírica atraca en las playas de la curiosidad.
Los teatros, armados para la contienda, suenan la clarinerh de sus ejércitos y se aprestan á la batalla. El drama
y la zarzuela son los gladiadores de este combate.
En el Fábregas y el Hidalgo hallamos al primero. En
Arbeu y el Principal la opereta y la tanda. Cada uno de
estos coliseos tiene su público, sus obras, sus heroínas y
sus paladines.
El teatro Hidalgo, bonachón y silencioso, atrae una
concurrencia sencillota, honrada y sensible á más no poder, formada en su mayoría de los pacíficos y humildes
m.:iradores de aquella barriada.
;:;

la de su congénere, distinto el repertorio y diferente la espiritualidad.
Virginia Fábregas conserva su hermosura y su decidido
amor al Arte, y su compañía tiene el mérito de ser la vulgarizadora del teatro moderno europeo.
Su &lt;mise-en-scene&gt; es pomposamente lujosa, al grado de
que suele pecar de impropiedad algunas veces. Pero es
justamente ese pecadillo de vanidad la alabanza uniforme
de su público. Este está formado de la clase media social
y una que otra aristocrática familia que huye de su ambiente de reclusión para refugiarse en la sana burguesía.
En Arbeu, hoy, y el Principal, tienen·un público totalmente diverso: alegre, bullicioso y con ribetes de malicia.
Va al teatro .por reir y sólo por divertirse riendo. Prefiere
el chiste musicado, la frase equívoca, los tipos ridículos y
la música alegre. No pide grandes obras: pide solamente
grandes risas. No llora nunca; cuando suelen darle undra•
mita lírico, bosteza, se fastidia y se duerme. Suele, rara
vez, fatigarse de reir y entonces escucha y festeja el esprit&gt;
francés: Offembach, Lecoq, Audrán, Souppé .. ..
Público joven, calaverón y trasnochador, impresionable
y novelero, va de un teatro á otro en busca de algo que le
sorprenda y le distrai~a. Hoy se deleita conArrieta y Cha•
pí; mañana celebra á Val verde, Chueca y Jiménez.
Por fortuna para él, tiene en esta temporada vestales es•
forzadas que mantengan las lámparas de su templo.
En Arbeu: Carlota Millares, Carmen López, Emilia Vergeri y María Caballé.
En el Principal: Amparo Romo, y como recién venida
Enriqueta Sancho. ¡,Artista? iQuién sabe! de ella sólo po·
demos decir como La Bruyere: que &lt;una cara bonita es el
mejor espectáculo&gt;.
Y siguen á los espectáculos enumerados, la larga fila de
batalladores de menor graduación: Folies Bergere, Actua·
lidades, Metropolitana y los imitadores del Principal,
María Guerrero, Briseño, etc.
Todos se aprestan á la lucha.
Los pórticos se abren y la avalancha curiosa penetra y
llena las salas. Yo, desde este rincón del periódico, urdo
mis alabanzas desleídas y unas cuantas censuras subrayadas.
iAndriani! ¡In comenciatel
LORELEY.

SRA. VIRGINIA FÁBREGAS. INAUGURARÁ EN LA PASCUA SU PROPIO TEATRO
CON SU COMPARÍA DRAMÁTICA

*

El señor Alfonso E, Bravo
Desde el presente número el señor don Alfonso E. Bra•
vo asume el carácter de director de la publicación, sin
perjuicio del cargo de gerente que ha desempeñado hasta
ahora.

•

PENSAMIENTOS

Carlos ObrPg6n, del Teatro 'Principal

Ese público homo¡!éneo, sano y de buena fe, deja el taller, la tienda y el hogar para ir á disputar, ante un grupo
de comediantes de no sé qué orden, de los convencionales
triunfos de la virtud contra el vicio, de la inocencia contra el crimen y de la debilidad ante la fuerza.
Se identifica con la fábula escénica sinceramente, tanto,
que experimenta odio y repulsión por el barba, á quien
toca interpretar de común los abominables tipos de los
traidores en los dramas sangrientos y espeluznantes de
Bouchardy y Cano y Mazas. Suele desdeñar, en cambio, á
Echegaray, Tamayo y Benavente; no le conmueve Shakespeare y aborrece á los Quintero y á Linares Rivas, porque
no le hacen llorar ni sufrir.
Es el público ingenuo por excelencia, cuya candidez
conmueve por su sinceridad.
En el Virginia Fábregas la concurrencia es diversa á

-¿Qué es un escéptico?
-Uno que no cree tadavía.-Gast6n Bergeret.

***

-/.Adónde va la esp~ranza cuando nos deja?
- A cavar nuestra tu~ba.-Carmen Sy lva.

*

I! •

-¿Por qué los animales s()n inferiores á los hombres'/
-Porque no pueden decir que son superiores.- E. Men•

ton.

ENFIQUETA SANCHO, NUEVA ARTISTA DEL PRINCIPAL

�EL MUNDO ILUSTRADO

834

EL MUNDO ILUSTRADO

Usos de Sociedad
Algunos Casos Difíciles

IEr

CRONICA
Como el rítmico y armonioso
movimiento de las ramas que el
viento balancea, ó el incesante
oleaje de la corriente cristalina
del río, así el tiempo va y viene
en sus constantes y uniformes cambios. Han vuelto ya las hermosas mañanas resplandecientes por la luz del sol, que baña con sus áureos rayos la
tranquila extensión del cielo azul¡ el intenso perfume de
las nuevas flores vuelve á embriagarnos con suave delicia,
y los cantos gozosos de los pájaros alegran la silenciosa y
severa calma de los viejos bosques y de los extensos jardines. Todo renace y despierta del triste y profundo letargo
invernal¡ con maravillosa precisión y exactitud brotan los
tiernos retoños verdes y se abren los pétalos sedosos de las
flores al sentir el tibio beso de las brisas primaverales¡ el
polvo gris de las veredas comienza á tapizarse de césped
fresco y brillante por el rocío¡ entre las piedras del camino sonríen las florecillas agrestes, y una transformaeión
mágica y risueña hace cambiar el aspecto de toda la naturaleza. Y, con el paso veloz del tiempo, desaparecen tam•
bién los goces y diversiones propios de cada estación¡ se
han cerrado ya los grandes salones decorados r:on el lujo
confortable del invierno¡ las obscuras cortinas de felpa ó
terciopelo dejan caer sus rígidos pliegues, como si detrás
de ellos se ocultase algún grave v misterioso secreto¡ apenas si entra un tímido rayo de sol por los velados crista•
les y va á posarse sobre los claros espejos luminosos, para
informarse de por qué hay allí tanto silencio y tan triste
recogimiento¡ no se oyen ya los dulces ecos de las orquestas que animaran los últimos bailes de la temporada de in•
vierno¡ no reflejan las biseladas lunas aquellas siluetas delicadas y elegantes de las bellas damas que lucían espléndidos trajes de ceremonia¡ todo está sumido en una solem•
ne calma melancólica, como si un duelo repentino hubiese
cerrado las puertas y extinguido las brillantes luces de los
salones. ¿Acaso una hada maléfica ha pasado por allí agitando sus negras alillas de murciélago y la mágica varilla
transformadora? No, lectoras mías, es solamente que el
viejo tiempo ha seguido su implacable carrera, y oblig~ndonos á seguirle, hemos pasado ya las brumas frías del 10vierno, para entrar en las regiones encantadas de la bella
primavera; no permaneceremos siempre en ellas, habrá que
avanzar muy pronto en el eterno viaje¡ mas, por ahora, des cansemos un poco bajo la fresca sombra de los árboles vestidos de tierdas hojillas, aspiremos el perfume de las rosas,
las violetas y los claveles, que en pródiga riqueza cubren
los prados de los jardines; ¿quién puede saber las penas del
mañana? tomar la dicha presente y no pensar en el sombrío
futuro, es, mis queridas lectoras, la más sabia y prudente
de todas las filosofías. Los antiguos decían: &lt;Coronemos de
rosas, antes de que se marchiten&gt;; y de este modo, sin imitar en ningún caso la muelle indolencia del paganismo,
puede tomarse de él la poética tranquilidad con que veían
correr la vida, como la corriente apacible del agua¡ las olas
se alejan, ciertamente; pero su paso suave y benéfico fecunda las orillas, y deja en ellas la vida y la frescura, qne harán brotar nueva vegetación. Al marchitarse la flor, cae 1la
semilla y el viento la lleva en sus alas impefoosas¡ mas·al
fin las deposita en el surco del callado camino, y al comen•
zar las lluvias estivales, brota de la olvidada semilla una
nueva y linda flor. Nada se pierde; de la muerte surge la
vida¡ los cambios se suceden unos á los otros, y h"Y, de.~pués del invierno, nos encontramos, casi de improviso, en
una floreciente y tibia primavera.

**
*
Con el constante giro del tiempo se transforman también
las diversas creaciones de la Moda, que en cada estación

presenta nuevas sorpresas, de las
cuales trataré hoy con mis lectoras. Como nota dominante de los
primeros trajes de primavera, se
observa que los de estilo Directorio estarán más en boga que ningunos otros¡ la falda será larga ó corta, según el gusto de
cada persona, pues de los dos modos es igualmente elegante. También queda admitido por las leyes de la Moda que
se hagan visitas de cierto cumplimiento, aunque no de
gran etiqueta, con faldas cortas, sin cola, y las damas acep tarán con todo gusto esta costumbre, ahora qne los bellos
y esperados días de primavera invitan á los paseos á pie
en las mañanas frescas y tranquilas. Mas, al referimos á
las damas, se entiende de un modo particular las delgadas
y de fina silueta, pues las gruesas y robustas tienen que
buscar en las faldas largas la prolongación de las líneas,
que disminuyen en apariencia la pesadez del conjunto. En
verdad que una dama voluminosa se verá muy mal y poco
elegante con esas faldas sastre cortas y estrechas¡ tienen en
los recursos de la Moda muchas maneras de adelgazarse¡
por ejemplo: el traje princesa, cuyo corte hace aparecer
más esbeltas y delicadas las líneas del talle, dibuja sin
precisar todos los contornos de la figura, y por estar ceñí•
dos moderadamente, prestan la ilusión de un elegante
adelgazamiento. Gracias á estos pequeños y hábiles artificios del corte y confección de los trajes pueden transformarse casi por completo las damas demasiado gruesas, en
finas é ideales figuras, por supuesto de una manera relati•
va. Como telas de lana, propias para la nueva estacióu,
vienen sargas ligeras en bonitos matices, como uzul obscuro, kaki, castaña madura, verde seco y otros muchos. Entre las telas más elegantes, la cachemira de Escocia va á te•
ner gran privanza¡ en ella se confeccionarán exquisitos
trajes princesa, cuyo corte exige géneros flexibles, para que
caigan ¡(raciosamente en severos pliegues. Esas cachemi•
ras de Escocia son mucho más ligeras que el paño satinado, por lo cual tendrán mayor aceptación que éste en la
estación primaveral y ocuparán el lng•r de esas encantadoras cacb.emiras de seda que tanta privanza han tenido
últimamente para los trajes de calle ó de paseo. Una de
las formas de trajes confeccionados en estas cachemiras, es
la túnica &lt;meronvigia&gt;; dicha túnica se cruza por el frente
en forma de pico, y los pliegues de la espalda van en forma de drapería artística, fijándose al corselete ó camisola
con grandes botones, que á veces dibujan una especie de
bolero corto¡ dichos botones bajan, adornando la túnica
por la espalda en toda su extensión. En cuanto á las telas
ligeras, tenemos y1 una variedad muy grande en donde
elegir: velos, muselinas., gasas, batistas y telas de lino Todos estos géneros son casi siempre en colores claros, y
pronto nuestros parques y jardines se verán florecidos por
las &lt;loilettes&gt; de primavera, que tanto favorecen á la belleza femenina. Mis lectoras tienen en las modas presen
tes, amplios recursos para sus atavíos ligeros y gracio~os
de esta hermosa estación.

r

~

LOS HOGARES MODESTOS suelen
presentarse algunos incidentes complicados, que apenan y mortifican á
las personas bien educadas, cuyos recursos no son muy amplios.
Estas líneas van dirigidas especialmente á esas personas, pues la cortesía tiene siempre á su alcance manera
de suplir la falta de riqueza éon drtalles de atención que
dejan conocer la fina educación y el conocimiento de los
usos sociales. Así sucede en alguna5 casas de modesto aspecto, que no hay sino un salón para recibir los días indicados, y si por al¡!ún motivo esa sala no está lista para
poder ocuparse, ó se presenta alguna visita fuera del día
señalado para recibir y se ha procedido al aseo de dicha
pieza, no saben cómo salir de este conflicto las personas
dueñas de la casa. Nada más sencillo, sin embargo, pues
en tal caso puede recibirse á las visitas en la antesala, comedor ó aun en la misma habitación de dormir, teniendo
cuidado, por supuesto, de que haya en estas piezas una
completa limpieza, y dando desde luego á las visitas uua
excu~a muy cumplida por haberlas recibido de ese modo
explicándoles el caso .con sencille,: y sin lamentarse de'.
masiado de lo sucedido. A causa del mobiliario pueden
surgir también algunas dificultades, como por ejemplo: en
la sala no hay sino dos sillones, y si llegan dos damas á
la vez, la dueña de la casa deberá ofrecérselos y ella tomará una silla; pero si la dama más joven de las que han llegado de visita insiste con la dueña de la casa para que
ocupe uno de los sillones, ésta se negará un poco, aunque
no debe prolongarse el debate mucho tiempo. En ciertos
casos, como cuando llegan madre é hija, se ofrecerá un sillón á la primera y una silla á la señorita. Si llega un caballero y la dueña de la casa ocupa uno de los sillones, no
deberá cederlo á aquél si no es que sea persona de mucho
respeto y de avanzada edad. Aun en estas circunstancias
el caballero debe negarse ate~tamente antes de aceptar. Si
hay pocos asientos en la sala, de preferencia deberán las
damas ocuparlos, quedando de pie los señores en el caso
extremo de que dichos asientos no basten. Sin embargo,
alguna de las damas que estén de visita, á ejemplo de la
dueña de la casa,· podrá demostrar ciert'ls atenciones y de•
ferencias cuando se trate de un anciano¡ de modo que una
joven bien tducada se levantará á la entrada de un caballero de avanzada edad, cediéndole el sillón ó algún otro
lugar cómodo.
·
Es preciso recordar á las señoras una recomendación
muy importante: no deben colocarse en los salones flores
de perfume muy intenso, pues esto puede hacer daño á las
personas débiles ó enfermas. Es cierto que las flores son
el ~dorno más bello y elegante para una habitación; pero
teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, se deben elegir
flores de perfume suave, pues de lo contrario la atmósfera
se hará p~rjudicial.

835
A muchas damas preocupa la duda de si deberán ofrecer
algún refresco, pasteles ó vino á las personas que reciben
de visita. En algunos casos esto es oportuno, aunque no
obligatorio¡ pero actualmente se usa más ofrecer una taza
de té, acompañada de pastelillos secos. Esta costumbre,
que se llama entre las personas de buena sociedad &lt;five ó
clok tea&gt; ó té de las cinco de la tarde, merece capítulo aparte, del.cual trataremos en otra oportunidad. En los días
fijados para recibir, es también de buen tono ofrecer una
taza de té, y esta costumbre tiene además, para las familias
de posici~n modest'l, de las cuales vinimos ocupándonos,
la gran ventaja de :;~;:- económica al mismo tiempo que decorosa.
Cuando se habita en el campo y llegan visitas imprevistas, es debido ofrecerles algo, pues se supone con toda ra•
zón que el viaje les ha fatigado, producido sed ó aumento
de apetito. En estos casos, es oportuno servir algunos postres: té, chocolate, cerveza, vino ó licores. También se usa
ofrecer un &lt;lunch&gt; á la inglesa, con algunos manjares nutritivos: jamón, carne fría, pásteles con carne, acompañando estos platos de las bebidas que sean más apropósito. Se
cubre la mesa con un mantel de fantasía, decolores vivos y
risueños¡ pequeñas servilletas adecuadas á la vajilla, la
cual, en estos casos, deberá ser de postres, con dibujos de
flores ó frutos. Si los convidados no son demasiado numerosos, ~e pueden colocar todos en la mesa¡ de lo contrario,
la duena de la casa debe servir ella misma á los invitados
en la sala donde estén reunidos.
La señora se hará ayudar, en este gracioso oficio, por las
pt:.rsonas jóvenes de su familia, ó á falta de ellas, por las
que se encuentren entre la concurrencia: señoritas y jóvevenes solteros, los cuales deben ofrecerle espontáneamente
sus servicios. También se puede limitar la obligación de
una ama de casa á ~frecer refrescos en el mismo salón, y
en este caso, los criados deben presentar las copas y vasos
en una elegante charola. Si -es vino el que se sirve, el criado destapará las botellas y los señores de la ca~a llenarán
las copas, ofreciéndolas á sus invitados si éstos no son
muy numerosos¡ en el caso contrario. los criados irán presentando la charola á toda la concurrencia. Si se trata de
otra clase de refrescos, la dueña de la casa puede prepararlos por sí misma, y así, el obsequio tendrá mayor mérito para los invitados, En cuanto á la cerveza, es más propio que la sirvan los criados; llevando en una charola botellas, vasos y tirabuzones, destaparán las botellas y vertida la cerveza en los vasos, harán circular la charola entre
los convidados. Si por algún motivo la señora está obligada
á desempeñar este servicio, los caballeros presentes la ayudarán cortésmente, destapando botellas, ofreciendo los
vasos y tomando la charola, cuyo peso sería demasiado
molesto para las manos delicadas de una dama.
En general, puede decirse que en cualquiera posición,
por modesta que sea, es posible obsequiar discretamente á
las visitas, no haciendo alarde de un lujo aparatoso, que
en muchas ocasiones resulta ridículo y fuera de lugar. Los
aniversarios y fiestas de familia también pueden celebrarse con gracia oportuna y sencilla cordialidad entre las fa.
milias poco acomodadas, á las cuales les está permitido,
naturalmente, como antes dijimos, observar los usos socia
les con toda propiedad y corrección.

�EL MUNDO ILUSTRADO

836

EL MUNDO !LUSTRADO

837

LA MUJER EN EL HOGAR

UNTOA
Para esterilizar la leche, es decir, para quitarle los gérmenes que pudiera contener, se recurre á uno de los procedimientos siguientes: á la ebullición, á la pasteurización
y á la esterilización propiamente dicha¡sucesivamente nos
ocuparemos de cada una de ellas.
No podría pasar por alto la ebullición, de todos conocida,
sin agregar que hay gérmenes que resisten esta temperatura y aun mayores sin destruirse; por esta razón, es conveniente hervirla bien y no retirarla del fuego al primer hervor, sino dejarla por espacio de cinco minutos cuando menos; debe uno tener la se¡luridad de que el recipiente en
que va á hervirse esté perfectamente limpio y provisto de
una tapadera para preservarla del polvo y del aire; es un
procedimiento un poco infiel y hay que aiiadir que tiene
el peligro de contaminar la leche al pasarla á las botellas.
La pasteurización consiste en llevar la leche á 75 O y
enfriarla bruscamente, lo que le da un sabor acaramelado,
da muy buenos resultados; pero se necesita una instalación
completa. Para la esterilización de la leche se han inventado muchos aparatos: el de Genlile, el aparato de Ollen•
dorf, el de Schulz y el Soxhlet, que es el más recomendado,
y diferentes tapones para cerrar los frascos; el ideal sería
que en un buen establo se hiciera la esterilización de la
leche, pues de ese modo prestaría mayores garantías.
No dejaré de hacer mención del autoclave, que si bien
es cierto que es caro, básteme decir, para demostrar su
importancia, que sirve hasta para esterilizar los materiales
de curación de las más delicadas operaciones quirúrgicas,
único medio para conseguir una esterilización absoluta.
La práctica y la observación han venido á demostrar
que los niños que toman la leche cruda están raquíticos
y muy delicados, mientras que aquellos nutridos con la
leche hervida y mejor aún esterilizada, se desarrollan ad•
mirablemente.
La alimentación del niño por el biberón se sujetará á las
mismas reglas que para la madre y la nodriza; que la leche
esté á 36° de temperatura, que se apreciará tomando la botella con la mano y nunca probando la leche con la boca,
como lo hacen muchas personas, porque el niño puede ab
sorber inmediatamente gérmenes que se hospedan constan•
temente en la boca, neumococus y varios bacilus de diver·
sas enfermedades. Por ningún motivo se le dejará que juegue con el biberón para que le sirva de entretenimiento,
pues es costumbre muy generalizada que se le deje la ma·
madera para que se haga la ilusión qne está mamando y no
llore, lo que da por resultado que el niño se fatiga inútilmente, que ésta se llena de polvo y se ensucia al contacto
de las ropas del niño, que se enseña á glotón, y por último, aun cuando no es este mi propósito, creo que es un
punto muy importante para la formación del carácter.
· Se procurará que la leche sea consumida pronto, en me•

día hora cuando más; el residuo se tirará inmediatamente
y la botella se lavará perfectamente, poniéndola en la llave del agua para que con la presión desaloje todo lo que
pudiera contener¡ se hará un último lavado con agua hervida y bicarbonato de sosa¡ las mamaderas también se lavarán y cepillarán bien, tanto por fuera como por dentro
invirtiéndolas; después se colocan en una solución con·
centrada de ácido bórico.
La alimentación por el biberón deberá pensarse bien antes de resolverse á aceptarla en vista de los inconvenientes que presenta¡ requiere mayor vigilancia por parte de
la madre, y por bueno que sea este medio, en ningún caso
reemplazará á la alimentación por la madre ó por la nodri•
za¡ sería preferible la alimentación mixta.
DRA. COLUMBA RIVl!RA.

~:a

las amas de casa amantes de la limpieza y del
d? de su traje, es siempre desagradable entrar á
cars:ocm~ Yno poder evitar alguna mancha en éste al acerte t á vigilar ollas y marmitas. Poresto esmuyconvenienensr á la mano algún traje ó delantal sencillo que prevenga esta necesidad. El modelo que hoy damos á nuest ras lectora
·
es una
s es_ precisamente
para estos casos. En efecto,
con u bata kimono de tela obscura lavable, adornada
d n sencillo bordado de trencilla blanca Esta bata
~=e e ponerse encima del traje antes de entr~r á la cocí•
m~n~:~qu~ ~o se vaya precisamente á guisar, sino simplelas v· dvigi ar el aseo de aquélla ó la condimentación de
ian as.
Encima
lantaI de de una si-11a vemos, en nuestro grabado, un deEste d
género ~ c~adros con franjas de tela obscura.
blamose1antal es 1;1tilís1mo también para el caso de que ha' pues cubierta con él, puede la dama más elegante

f:1

?

a~ercarse el fogón, segura de que su traje no sufrirá n 1· ngun desperfecto.
Llamaremos, tambié_n, la atención de nuestras lectoras
s~bre el model? de traJe para cocinero, tan útil por su bonito aspecto, limpieza y economía.
Otro tanto diremos de los modelos de cubiertas para los
tableros, almacenes, cornisa de la ventana y mantelillo de
la mesa. Todas ~stas prendas pueden hacerse en alguna tela
gruesa co!11o dril, en color blanco ó crudo, adornándolas
con ~ran1,as . de tela en colores vivos, y un bordado con
trencilla o hilaza de colores iguales á los de la franja.

l!U:Cll.AS lP'Ali JEOCOCim CON ACHU'll'O
IL.AS lP'HU AS lD&gt;I CilA
Se evitará siempre emplear l!ebres viejas, de las cuales
nunca podrá sacarse buen partido en la cocina. No deben

�838

EL MUNDO ILUSTRADO

comprarse, por tanto, más que lebratos ó liebres tiernas.
Estas se reconocen cuando las patas delanteras se rompen
con facilidad, cuando las articµlaciones de dichas patas
son gruesas y el cuello es corto y recogido.
· El buen conejo de campo se conoce por los mismos
signos.
En el faisán debe ser el espolón bastante pronunciado,
se pellizca la punta del al6n p~ra conocer si la carne es
flexible.
Los mismos signos hay que apreciar en el pato silvestre,
ánade, polla de agua, cerceta, etc.
Las perdices se conocen por los mismos signos; para asegurarse de su edad, hay que examinar el aspecto de las
plumas grandes: las perdices viejas tienen la pluma redonda y en las jóvenes es puntiaguda.

Consultas para las Damas
TRAJE DE NOVIA

.Magnolia:-Con mucho ·gusto doy á usted el modelo para tra¡e de desposada que
se sirvió pedirme. Siendo en este atavlo
una pute muy importante la elección del
peinado y la manera de prender el velo,
doy á usted dos modelos distintos, á fin
de que pueda elegir el más apropiado para el rostro y estatura de la desposada.
El traje está hecho en satén duquesa
muy flexible y de forma princesa. La parte superior del cuerpo es de encaje de Venecia; el canesú es de tul alforzado, lo
mismo que las mangas. Las hombreras es·
tán formadas por dos bieses de sefa con
un entredós de encaje de Venecia. En las
mangas lleva vuelos del mismo encaje.
Del lado izquierdo del corpiño va colocado un grupo de flores de azahar.
Este traje es mu v elegante por su exquisito conjunto y graciosa sencillez.

Tómese un cuarterón de café crudo para un cuartillo de
nata; hágase dorar y no tostar en una sartén muy limpia;
échese en la crema hirviendo, se tapa bien y se cuela; se la
añade yemas de huevo calculando cuatro para cada cuarti·
llo de nata, azúcar, un poco de sal y se pone al baño de
María, cuidando de que no hierva. Cuando esté de buen
punto, se saca del baño y se pone á enfriar.

•
LA MODISTA EN CASA

He aquí una &lt;matinée&gt; para la casa que puede confeccionarse en el espacio de una hora. Vamos á dar amplias explicaciones.
En la estación actual, debe escogerse muselina para cualquier prenda de ropa que se haga para el interior de la
casa, pues los calores, que ya comienzan á anunciarse, así
lo indican.
Pues bien, lectoras mías, hay que escoger para esta &lt;matinée&gt; una muselina sumamente ancha, pues no debe lle•
var añadido por ninguna parte.
La muselina se extiende sobre una mesa, y, una vez bien
extendida, se traza sobre ella un cuadrado perfecto del
tamaño que corresponda al busto de la persona. Una vez
trazado este cuadro, y cuando se tstá seguro de que mide
igual distancia por los cuatro lados, entonces se corta,
abriéndole una abertura por el lado que se designe para
formar el delantero. Al derredor de todo el cuadro irá,
como adorno, una vistosa cenefa, bastante ancha, cuyo co-

839

EL MUNDO ILUSTRADO

COSTUMBRES SOCIALES

T!mida:-No hay ningún inconveniente
en que una señora ó señorita salga á la
calle acompañada de un militar, siempre
que éste pertenezca á su familia. En todo
caso, el uniforme honra á quien lo lleva,
mucho más si la persona, por sus buenas
costumbres ó cualidades individuales,
honra también al uniforme.

lor no desdiga el de la muselina. Esta será de un tono
suave, con motivos calados ó bordados de un color fuerte
que haga contraste con el fondo. Y la cenefa debe lle•
var tonos medios.
El centro del cuadrado se perfora para dar lugar al cuello de la &lt;matinée&gt; que va también ribeteado por un listón
de seda, el cual baja por ambos lados de los delanteros.
Moños del mismo listón atan esos delanteros; y otros moños, de igual tamaño, adornan los lados de lo que finge
mangas.
Esta &lt;matinée&gt;, por no tener ni una sola costura, se hace
en el espacio de una hora; y cuando hay gusto para esco•
ger la tela y gusto para adornarla y combinarla en colores,
resulta una prenda artística que parece acabada de llegar
de las grandes casas de París.

DOS LIBROS

Mary:-EI mejor tratado de tenedurfa de
libros es el Del Raso. La casa Araluce publicó un tratado de gimnasia sJeca, que
se vende, as! como la tenedurfa de libros,
en cualquiera librerfa. El precio de los libros nunca es fijo, pues los hay empastados á la rústica, etc., y como es natural,
cada edición es distinta y tiene diferente
precio cada ejemplar.
ALGUNAS NOTICIAS

PA~UELO ULTIMA NOVEDAD

He aquí los modelos de pañuelos que nuestro fotógrafo
ha sacado tomándoles de una remesa de dichos accesorios
que ha sido enviada del extranjero á uno de los más ele•
gantes cajones de ropa de esta capital.
Todos son de batista finísima y de muselina. Los hay
completamente cuadrados y en forma de picos ú ondas.
Estos últimos van bordados al punto de ojal, adornados
con ojillos más ó menos grandes, según lo pide el dibujo
de las guirnaldas del ornato.
Algunos de estos pañuelos son sumamente sencillos; no
llevan más adorno que un dobladillo ancho en la orilla,
trabajado al punto de ojo.
La moda del monograma en el pañuelo sigue siendo
completamente del gusto de cada persona. llay quien se
desvive por ver bordadas sus iniciales en la clásica punta
de estas elegantes prendas; en cambio, otras personas creen
de muy mal gusto desfigurar ó interrumpir el ornato del
pañuelo bordando en él sus letras.
Para gustos no hay nada escrito. Nosotros nada aconse·
jumos: sólo presentamos modelos exquisitos y novedosos
para que nuestras lectoras tomen nota de lo que la moda
trae en ese respeto.
Las sedas lavables de colores tienen también su privan·
za en los pañuelos, cuando éstos son de seda también. Pe•
ro la suprema elegancia manda que el pañuelo de una da·
ma distinguida sea absolutamente blanco.

~

Charmeuse:-Agradezco á usted mucho
que estime mi opinión en lo que realmente
no merece, y con gusto doy á usted el
consejo que me pide.
No siendo sus relaciones amorosas muy
formales, ni del gusto de su familia, no
creo conveniente que ofrezca .usted á su
novio un regalo hecho por usted, pues di·
cho obsequio reviste un carácter de intimidad que, en el caso de usted, no serla muy
propio; más bien puede regalarle alguna
joya modesta, un libro, ó cualquier otro
objeto propio para caballero.
En cuanto á la pregunta que me hace
de si podrá usted ó no aceptar un recuerdo de él en el aniversario de sus relaciones, creo que no hay ningún inconveniente ni en recibirlo ni tampoco en que usted lo corresponda discretamente.
-Las pestañas y las cejas crecen frotándoselas diariamente con aceite de ricino y cortándoles las puntas.
-Para tefiir las cejas de negro, use usted el cosmético "Noir," de Wm. Rieger
Franklurt, ó el Rlmmel.

beza una varilla de hierro calentada al rojo y dar en seguida un golpe fuerte con el
desatornillador. El calor hace que el tornillo se dilate y que la capa:de moho se
rompa.
--Las vasijas, en las cuales se hierve la
leche, toman generalmente un sabor ran·
cio muy desagradable, y para que éste
desaparezca, dichas vasijas deben ser lavadas con agua fria antes del agua caliente, pues ésta hace penetrar la grasa
de la leche en los poros del trasto.
-La franela y todos los lienzos de lana
no deben exprimirse cuando se lavan para
ponerlos al sol, pues se encogen rápidamente y no volverán á servir.
-Siga usted enviándome sus consultas,
á las cuales contestaré con mucho gusto.
AMISTAD INCOGNITA

Diana:-Puede usted creer, amiga mla,
que me alegro infinito de que su novio haya dado á usted una disculpa completa
de su incorrección y que haya procurado
un avenimiento con usted. No creo Que
esto se deba al consejo que me atrevl á
darle, sino solamente al gran carifio que
usted le ha sabl 1o inspirar. Es cierto, querida Diana; usted es un poco altiva é imperiosa; pero se adivina en usted un corazón amplio, generoso y noble, que con
toda justicia se hace querer y estimar. No
me sorprende la descripción que me hace
usted de si misma; as! me la imaginaba:
rubia, alta, esbelta y con bellos ojos de
esmeralda; ¿será cierto que los ojos verdes son traidores? No vaya á enojarse la
irreflexiva Diana con su amiga.
VARIAS RESPUESTAS

Maria Luisa:-Desearla vivamente contestar con toda exactitud_á sus preguntas;
pero algunas de ellas no pueden tener
respuesta muy precisa. Los extranjeros
verán á .México de muy diverso modo cada uno de ellos, pues algunos conced~rán
que es una hermosa ciudad, y otros, haciendo comparaciones con las pr!ncij,ales
.ciud11des del mundo, la verán muy inferior
RECETAS DOMESTICAS
á aquéllas, auÓqÚe de ningún modo les
Eugenia:-Para quitar lo enmohecido á puede hacer la impresión de un pueblo inlos tornillos, basta ponerles sobre la éa- significante.

-Siguen los trabajos de las obras por
que usted me pregunta, y uno de esos
edificios se hará, probablemente, en San
Fernando.
-No se sabe aún de cierto si se quemó
el acta de la independencia en el incendio
del Congreso.
-La ciudad de México cuenta con quinientos mil habitantes aproximadamente.
ALGO SOBRE LABOR.ES

Estrella:-Los caminos de mesa se ven
más elegantes deshilados ó de encaje inglés; pero también:se usan mucho, bordados en seda, á la acuarela y á la duquesa;·
Las servilletas para té son de muy buen
gusto hechas en seda ligera, con calados
y fambién es de muy buen efecto hacerla~
pintadas ó bordadas con sedas de colores.
Los centros de mesa se hacen lo mismo
que caminos; el "granité" es una tela propia para el uso diario, pues se puede lavar con mucha frecuencia, sin que se descomponga de ningún modo.
MARGARITA,

�j

FoT.

Ff.LlX,

m:

PARfs.-EsPEOTAL PARA "EL

MUNDO ILUSTRADO"

TRAJE DE BAILE.-En velo de s_eda rosa p~li-~o, ª~?rnad?_co~ una guarnicióu de tul bordado con perlas, La orilla de

- ----- L.:--- -- ___,_,_

For. FÉLIX,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

SAT-URND

843

MAGNHTISM~

Un Hombre Dubitativo
To be or not to be . . . .. .

La Salvadora
Fortalece, vigoriza y embellece

I
á la mujer. Proporciona descanHabía nacido para dudar, así como
6Desea usted poseer ese raro, miste- otros nacen para triunfar. Naturaleza in- so y bienestar en la edad "crírioso poder que encanta y fascina á colora y fluctuante, la vacilación era su tica" y cura flujos de cintura
hombres y mujeres, da forma á sus característica, el rasgo saliente en el cuagrisáceo de sus modalidades.
sm operac10nes m reconociideas, domina sus deseos y lo hace á droParecía
una de esas pesadas péndolas
usted supremo dueño de todas las si- de reloj antiguo, cuya función mecánica mientos vergonzosos." $1. 00 potuaciones i
es la de oscilar perpetuamente, día por mo.
hora por hora, de un lado para otro
La vida está sembrada de halagüeñas día,
y viceversa.
posibilidades para aquellos que llegan
De haber nacido animal hubiera sido
á hacerse dueños de los secretos de la camaleón, ejemplar zoológico que, como
influencia magnética, para aquellos que se sabe, no tiene color definido en fuerza
de reflejarlos todos; ó uno de esos seres
desarrollan su poder magnético.
anfibios cuyo elemento es indistintamenUsted puede aprender, en su casa, á te el agua ó la tierra y que no son del tocurar enfermedades y malos hábitos, do ni pez, ni pájaro, ni bestia.
Nulo no lo era totalmente, pues sumensin medicinas, captarse el amor y la talidad
llegaba al raciocinio y su espíriamistad de otros, aumentar sus recur- tu alcanzaba la concepción; pero estas
sos, gratificar sus ambiciones, disipar cualidades resultaban prácticamente negativas, pues que, irresoluto indeciso,
las preocupaciones de su mente, mejo- perplejo,
como él era, nunca tuvo la enerrar su memoria, desterrar las desdirhas gía de un arranque, ni la virilidad de una
del hogar doméstico, y desarrollar una resolución. Era un hombre que vacilaba
maravillosa fuerza de voluntad que le hasta para entusiasmarse, y no tuvo jamás
Asistencia científica de
toda su existencia, en sus sesenta
facilitará á usted el modo de vencer en
años cumplidos, la satisfacción de haber
todos los obstáculos que estorben su sido el primero en nada. Absolutamente enajenados, mor:finomanos,
buen éxito.
en nada, pues hasta era hijo segundo.
alcohólicos y quirúrgicos,
Tal fué don Claudio Pérez Caminos,
Usted puede influenciar á las perso- hombre
honrado, usurero, pacífico y pernas, instantáneamente, con la rapidez plejo.
empleando los medios teraII
del relámpago, dormirse usted, ó hacer
Nuevo Hamlet, el ser ó no ser del enig- péuticos más modernos. Efidormir otros á cualquier hora del día ó
mático personaje fué una pesadilla, la
de la noche; desterrar el dolor y los obsesión del señor Pérez Caminos. Tenía caz atención para los ensufrimientos. Nuestro libro, que repar- de perseguido á la vez que de suspicaz.
tirnos gratis, explica exactamente cómo En su perplejidad hermanábanse la timi- fermos. Departamento esy la irresolución, el acoquinamiento
puede usted obtener este poder y usar- ydez
el recelo. De ahí que su duda tuviese pecial para señoras. Instalo para mejorar su condición en la tanto de morboso como de risueño.
El dilema y la usura fueron su campo lación eléctrica completa.
vida. Está autorizado por ministros del
de acción, si es que tal puede llamarse la
Evangelio, abogados, médicos, hombres acción
chata, incolora, irregular, de aque- Rayos X, corriente de alta
de negocios y mujeres de sociedad. lla existencia atormentada. Porque hacía
Hnce bien á todo el mundo y no cuesta enigma de todo y todo lo reducía á una tensión, mecanoterapia.
un cliente lo mismo que una
nada. Lo regalamos para anunciar este disyuntiva,
cuestión, un préstamo como un probleInstituto. Escriba hoy pidiéndolo.
ma, cual si todo lo con él relacionado hubiera de entrañar necesariamente una
New York Institute of Science, sorpresa,
una incógnita, una X misterioDept. 462 P
sa y aleatoria. Tuvo oportunidades espléndidas y las malogró; disouso de capiMédico encargado del deRochester, N. Y. E. U. de A.
tales enormes y no supo trabajarlos. Esperaba siempre el día siguiente para partamento de enfermedaembarcarse, y en este tren de sempiterna
espera llegó estérilmente á la caducidad,
des nerviosas,
de los
á esa edad en que los mejores negocios
ya no seducen y las perspectivas más
risueñas ya no atraen.
Hombre péndola, hombre enigma, fué
su vida un zig-zag perpetuo; y, de igual
Administrador,
modo que aquel loco del cuento que, con
una pieza de paño bajo el brazo, se paBOYEFI
seaba desnudo en pleno invierno, esperando la última moda ~ara hacerse un
traje, el invierno de la vida se lo llevó en
el momento que esperaba el negocio madel
ravilloso que duplicara sin riesgo alguno
sus capitales.
Las cualidades antisépticas,
III
detersivas y cicatrizantes que
-¿Cómo se explica-le pregunté en una
han merecido al
EA UDES CAR MES
de las poquísimas ocasiones que hablé
BOYER
con el señor Pérez Caminos,-cómo se
explica que una persona de la represene, Rue de l'Abbaye, Paris.
tación y del fuste financiero de usted no
se haya casado y viva en el aislamiento?
contra las: JAQUECAS,
-Ahí verá usted, señor . . me contessu adm1s16n en los Hospitales
tó con una de esas sonrisas á flor de rosde Paria, explican la boga de
DIGESTIONES PENOSAS,
tro que no se sabe nunca si son del todo
ese producto para todos los usos
mecánicas
ó
si
son
falsas
del
todo.
CALAMBRES de ESTÓMAGO,
del tocador : Cuidados de la
-¿Alguna historia pasional quizás?tómtae des1111éa de le comida una cucl,e, •d•
insistí yo, sospechando uno de esos draBoca
á que purifica , de los
en una toza de tá calle11te azucarado
mas de almas que abren un abismo sin
Cabellos cuya caida detie11e.
En tiempo de epidemia :
fondo entre un individuo y la humaniLociones de las Crias, Cui•
dad.
dados lntimos, etc
) DISENTERIA, CÓLERA.
-No señor-me respondió,-no señor.
No les debo á las mujeres ningún mal
Deacon{lar,e tü la, falat{lcactonea
C, IIULLEll,Aqtntt.AJttrtado 1404, llextco
recuerdo, ni tengo para la mujer en ge- ,
EN LA8 P'AAMACIAS,
neral ningún sentimiento de repulsión ó
Uruco Agente apoderado. Cario■ l'ltOLLER
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de horror. Por el contrario. Y hasta pueApartado 1~, Mezico
do decirle que dos veces he estado á pun-

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- ¿Sólo qué?
-Sólo que nunca me decidí del todo
por ten10r . .
-¿Temor á qué?
- No sé precisamente á qué ni de qué;
pero temor, miedo, en fin, miedo dd por
venir, de lo desconocido, de lo contrario
á nosotros los hombres que hay en cada
mujer . . ¡Ocurre tanta desgracia entre
los matrimonios! Y sin embargo, agregó
aquel desgraciado, con un acento que me
pareció venirle de lo hondo-y sin embargo, puedo decirle que yo_n? hubie~a
sido un mal esposo y que m1 vida ha_bna
sido muy diferente de lo que es s1 me
httbiese casado en mis buenos tiempos .. ,
Y mientras pronunciaba las últimas
palabras, la mirada dejó. por un moment o de ser ratonilmente desconfiada p'I a
v~larse con un fugitivo matiz de tristeza.
Bien se veía, por sus propias palabra~.
que el aislamiento y el misogenismo de
aquel hombre no eran los del misántropo
y del escéptico 9u~ huye de sus ~emejantes por sentimiento y por de_hberación, sino la soledad del desean fiado y
del pusilánime, que teme y recela de todo y de todos, por enfermedad! por tendencia morbosa, por degeneración, y lleva su miseria hasta el grado inaudito de
no vincularse, de no ayuntarse, d~ 110
desdoblarse por desconfianza de suspicaz
á la vez que por vacilación de irresoluto.
Sol amente u~ ¡¡siquiatra po~ría, de~pués de un anál1s1s de laboratorio, exph ·
car semejante caso de timidez y de desconfianza de irresolución y de miseria.
Y segurai'nente su diagnóstico sería -este:
pantofobia.

IV

Don Claudia Pérez Caminos murió sin
sucesión y abintestato hace pocos aüos,
y todo aq ue1 dinero 9 l!e tantas ~ udas Y
medrosidades le prop1c1ara en vida, fué
á desaparecer en los bolsillos insaciables
del ave-negrismo profesional. ~on la úlúltima palabra expresó su últim~ duda:
¿qué habría detrás de esa montana que
separa la vida de la mue:te? Segura!llente tomó á la intrusa trágica por el cl1e~te
ideal por el grande y esperado negoc1&lt;?·
Ho'mbre irresoluto, dubitativo, suspicaz sobre su t umba podría grabarse, como' único epitafio, este sign_o lapidario Y
sugerente:?- XAVIER XIMENEZ.

Cuando Maria Teresa penetró al salón,
la or.¡uesta preludiaba ''The Merry Widow,'1 el delicioso vals de Lehar.
Maria Tc:resa llevaba un traje negro de
corte irreprochable. Gracia le hacia la piel
de nutria que rodeaba su cuello alabastrino. Felices eran las violetas que sent ian la tibieza de su pecho. Encantadora
la sonrisa que invadla su rostro.
¡Linda.Maria Teresal
MI amigo y yo la contemplábamos desde un rincón del salón.
,\\arla Teresa, en compal!la de sus Intimas, tomó asiento alrededor de una mesilla y comenzó á charlar alegremente.
Sus dedos rosados tomaban con delicadeza los terroncillos de azúcar que iban al
fondo de una taza de té. Llenó de agua
una copa para humedecer sus rojos labios·.
De pronto, volvió el rostro hacia nosotros; bajó sus hermosos ojos garzos y
una ligera palidez descoloró sus mejillas.
Al mismo tiempo noté que mi amigo enjugaba, con disimulo, una lágrima.
- ¿Qué te pasa?-le pregunté.
El, antes de contestarme, tomó un trago
de cerveza.
-¡Qué quieresl--me dijo después de un
corto rato de silencio. Me enamoré perdidamente de Maria Teresa, le declaré el
cariño que por ella sentia, y una noche... .
(Mi amigo estaba visiblemente emocionado; casi no podla hablar) .. . ... una noche-coutinuó-me dió á entender, casi
me lo dijo, que era un atrevimiento el mio
al decirle que la amaba, porque era un infeliz, porque era pobre .... ¡pobre! ¡Como
si para querer á una mujer con toda el
alma fuera preciso ser dueño de una fortuna.
Llegué á casa y me arrojé en mi lecho.¡Soy pobrc:, soy pobrel-me decla,-por
eso me desprecia Maria Teresa! .... y hundla mi cara llena de lágrimas en la almohada. Acaso para ella el ser pobre, el no
tener dinero, es algo as! como ser malo,
como ser un perdido, un bruto! ...
Parte de la noche la pasé sollozando. El
sueno hula de mis párpados. c uando al
dla siguiente desperté, un rayo de sol penetraba por el balcón entreabierto.
¡Tr!ste despertar! Mi madre estaba á los
pies de la cama y me dijo:
-Hijo, me apena mucho el declrtelo,
pero necesito dinero para el gasto del
dia.
Me levanté y del cajón de mi mesa saqué lo poco que tenla.-- He aqul lo único
que gané ayer, madrecita. Ella, conmovida, tomó mi cabeza entre sus manos y la
selló con un largo beso.
Aquel dinero, que habla guardado la vispera ¡qué locura! lo tenia destinado á pagar un ramo de flores que enviarla á Maria Teresa.

***

Porque era mi anhelo que Maria Teresa
recibiera flores enviadas por mi.

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muy grindes, estaban aún asperjadas de
rocío y Exhalaban un delicioso aroma.
-Las llevas á tal parte-le dije á un
mozo de número. No digas quién las envla. Solamente di: para la señorita Maria
Teresa.
¡Claro! Yo consideré que Maria Teresa
comprenderla luego cuál era la procedencia de dichas flores; y, como era lo más
seguro sospechase iban de mi parte, entrarlan por el zaguán y, ó volverlan á salir por ah! mismo, ó por el balcón.
Pero no sucedió tal cosa. El mozo salió
de casa de Maria Teresa sin las flor~s.
-Que están muy bJnitas, que muchas
gracias .. . . ella misma las recibió.
¡Oh, amigo mlol Aquellq me hizo estremecer de alegria. ¡Maria Teresa, la adorable criatura, habla aceptado mis flores!
Olvidé la decepción del dla anterior. Seguramente-pensé,-arrepentida del modo
despreciable con que habla recibido mi
declaración querrla mostrarse amable
conmigo a~ogiendo gustosa el humilde
presente que le enviaba.
Era domingo, me acuerdo. Su~e que iba
al teatro aquella tarde con personas de su
amistad.
'u egué gozoso á mi casa y entré canta~do un trozo de "Rigoletto;" abracé _á mi
madre y la besé muchas, muchas veces.
Mis hermanas me trataron de loco. Me
sentia alegre, feliz. Luego ful á mi cuarto,
y mientras me arreglaba lo mrjor que.po·
dla, esto es, peinar mi enmarallada cabellera, formar un nudo artistico con mi cor·
bata de seda negra, cepillar mi americana
á cuadros grises, repetía su nombre de
corrido:
-¡María Teresa!.. ¡Maria Teresa! ... .
¡Teresa! ... ¡Teresinal
Ycorrl al teatro.

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*•*
Pero esta Micidad duró una hora.
Te aseguro que el golpe que sufrl después fué terrible para mi. Figúrate: al
entrar en la sala, lo primero que mis ojos
vieron fué su gentil figura. Vestla elegante traje obscuro, y en el pecho tenla
un par de mis rosas, prendidas con deli·
ciosa coqueteria,
Para colocarme en un lugar apropósito,
p:.ies quería contemplarla á mi gusto, te·
nla que pasar tras ella.
Al hacer ~sto, vi que un joven de porte
aristocrático se acercaba al grupo, forma·
do por Maria Teresa y las personas que
la acompañaban. Me quedé á corta distancia, para;escuchar, disimuladamente,
la conv ersación que iba á tener lugar.
La función aún no habla comenzado.
El elegante saludó con voz tlpluda, con
cierta afectación impropia en un hombre.
-Pues sl-decla,- Tengo un "Fiat" primoroso, divino! Hay muy pocos en Méxi·
co como el mio. Ligerlsimo, no hace rul·
do .... no despide humo .. . .
Luego, cambiando de tono:- ¿Ya vieron
ustedes á la Rostow? ¡Hermoslsimal,·¿ver·
dad? ¡Arte puro! Yo, á todas horas ando
tarareando '· Le Dance au Fleurs" .. ..
- Apropósito "du fleurs"-interrumpió
Maria Teresa. Tengo que darle las gra·

EL MUNDO ILUSTRADO

cias. Es usted muy amable, muy fi no. ¡Mira, Luisa, qué primor de rosasl Ymostraba las que alboraban en su seno. ¡Están
belllsimasl Mucho le he agradecido este
obsequio. ¡Vaya, que adivina usted mis
gustosl ¿Pero en qué jardín hay estas
flores tan lindas, Osear? ... ¡Ah! . ... tengo ·
también que reñirle, porque ordenó usted
al cria1o no dijera quién las enviaba.
¡Claro que en el acto comprendl que eran
de usted!
El aludido Osear, por lo tanto, se quedó
algo perplejo; pero el muy cínico creo
aceptó el cargo 1que se le ha:la/ porque
empezó á sonreirse, sin aclarar que las
rosas no las habla enviado él.
En aquel momento la cortina del escenario se descorrla y .. .. no supe más. Sall
del teatro hecho un loco; corrl á mi casa y
el resto de la tarde lo pasé encerrado, de
codos en mi mesa, llora.ido como un niño.

***
Pasó más de un año.
un dla supe, por buen conducto, que mis
flores hablan permanecido por espacio de
unos ocho ó diez dlas en unos floreros
que Maria Teresa tiene en su gabinete de
pintura.
Que tanto le hablan gustado las rosas,
que las copió á la acuarela para conservar
de ellas un recuerdo. Que dicha acuarela
la tiene colocada á un lado de su "secretaire," encerrada en marco negro y oro.
-¿ Y llegó á saber que aquellas rosas
hablan sii1o tuyas?-le interrumpl.
-SI, mucho después lo supo, me contestó mi amigo tristemente. Y, además, sé
que dijo: ¡Pobre muchacho!. se lo agradezco .. .. Si Osear, como crela al principio,
hubiera sido el que me las hubiese regala•
do .. ..
-Quizá hoy podrlas .. .. .. ¡quién quita¡.....
--¡No, callal ¡Cuando una mujer llama
"pobre" á un hombre y por ser " pobre"
lo rechaza, no se satisface ni encuentra la
felicidad con rosas, por más lindas que
sean éstas.
-¡Para qué las quiere!
- Si deja marchitar las flores desu alma,
las otras de los jarJines ¿qué suerte co·
rrerán? . ...

***
-Tienes razón.
Yapuramos el último sorbo de dorada
cerveza.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

LA MENTIRA
Cuando el espejo le reflejaba su imagen, creía ver, en el fondo de sus ojos, la
ardiente llama encerrada en las pupilas .
de los conquistadores y en sus facciones
el orgullo de sus antepasados, y cuando
fijábase en su tez de cera, en su enorme
frente, en sus espaldas torcidas, olvidaba
las glorias de sus mayores, vivas en sus
ojos, para no encontrar en ~í sino la agonía de su raza, la fealdad de su cuerpo y
la destreza de sus veinte años.
Entonces, cerradas las puertas y las
cortinas bajadas, lloraba, lloraba siguien-

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851

EL MUNDO ILUSTRADO

850

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MEXICO

..

1

...

/

Sucursales:
GUADALAJARA, PUEBLA Y ORIZABA

do sus emueños: una epopeya, de la cual
él hubiera sido el héroe; una correría
guiada por él, yendo en pos de la fugaz
falda liviana de mujer, que se escutría
ante sus pasos; imaginando la caricia de
una voz que le dijera: «Te amo...
La calle dábale miedo. Semanas enteras quedábase encerrado en su escritorio,
ora resignado á sufrir, ora poseído porla
idea ele amores imposibles.
Un día, bruscamente, como si una llamada le hubiese arrancado de su sueño,
arrojó el libro abierto ante él, llamó al
ayuda de cámara y le dijo:
-Haced enganchar, pues debo salir.
Era bajo,"tan pequeño que, sentado en
el fondo del carruaje, desaparecía casi.
Entorpecido debajo de las pieles, podía,
invisible para todos, observar con sus ardientes ojos á la muchedumbre que cir•
culaba. De repente, al subir los Campos
Elíseos, irgui6se, la frente levantada has·
ta el borde del cristal. Allí, delante de él,
estaba una mujer. Apoyada en un árbol,
en la negligente inmovilidad de su postura, le parecía ser armoniosa y suave,
algo altanera acaso, con extrañas reverberaciones en la mirada.
En un segundo sus ojos se llenaron de
ella, que entró en una casa. El esperó.
Llegó la noche; la desconocida no volvió
á aparecer. Hacia las nueve dijo para
sus adentros:
-Aquí vive. Es suerte poderla ver
otras veces.
Y partió.
Al día siguiente y en los que se fueron
sucediendo, volvió á pasar por delante de
su puerta para verla. Seguíala con la mirada; y cuando su perfil desaparecía,
cuando no podía divisarla más, daba orden de regresar. Todas las mañanas se
despertaba con leve angustia:
-¿La veré hoy?
Poco á poco iba acercándos&lt;' á ella.
Conocía las horas de su salida, sus paseos
favoritos. Ella llenaba su vida. Y decía:
-El tiempo es hermoso; vestirá su tra·
je claro . . -y otras veces:-el tiempo
está nublado, hoy llevará su manto grande.
¡Al fin supo su nombre! Un día la esperó inútilmente. Enervado, irritado,
torturado, llegó á saber que estaba enfer·
ma.
Apoderóse de él un vehemente dclor:
"¿Si fuera grave?"-pensaba.-¿Si murie·
ra? . . Resuelto á intentar lo imposible
para saber la verdad, osó escribirla.
Con palabras respetuosas le decía su
tormento al verse privado de ella; sus sufrimientos al saberla enferma; la exquisita hora en que solía verla y su devota
adoración. Encontró frases tímidas y encantadoras, no hablando de sí mismo, á
no ser hasta qué punto se sentía dichoso
de poder escribirla: tocia la carta semejábase á una oración de hombre, escrita por un niño. Cuando hubo echado la
carta en el buzón, pensó:
- Estoy loco; he procedido mal; ella
me hará echar ... . ¡ya no volveré á
verla!
Ella le contestó al día siguiente. Ese
homenaje casi vergonzante habíala emocionado. Novicio, había sabido, guiado

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algún anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que esto
remedio no le ha surtido bueno::i
efectos, le reembolsaremos á U d.
su dinero." Pues, nunca hemos
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de WAMPOLE
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, esplica flU popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
sueño ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los princi píos nutritivos y
cura ti vos del Aceite de Hígado
de Bac:1lao Puro, que extraemos
directamente de los hígados fre3cos del bacalao, con Jar:1be de
Hipofosfitos, Extractos de .Malta
y Cerezo Silvestre. Este rJ:nedio
ha merecido los elogios de todos
lo3 que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades pn,ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los c::iso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, di•ce:
He encontrado h Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza e'l
los casos de su indic:teión." Cafa
dósis es efectiva. En las Botic::ts.
por el instinto de su amor, decirle palabras convenientes y únicamente esas palabras. Establecióse entre ellos una correspondencia regular. El la enviaba
dulces, flores, libros y aprendieron á
conocerse á través del pensamiento de
otros. Le nombraba sus autores favoritos
y le señalaba las páginas que gustaba re•
leer. Pronto se hablaron como háblanse
los amantes que se aman de verdad y se
buscan entre los objetos que miran.
Al fin, entró ella en franca convalecencia. El le escribía dos ó tres veces al día.
Al principio, á la idea de volver á verla,

1

se llenó de júbilo; pero después, de súbito, reflexionó y sufrió una recaída dolorosa.
Desde hacía algunas semanas le había
dicho cuanto á él se refería: su nombre,
su edad, sus esperanzas, los ensueños del
porvenir y sus afeccioues muertas....
todo... salvo e1 horror de sus facciones
y la deformidad de su cuerpo. Ahora debía encontrarse delante de ella, horroro·
so, enano, jorobado. . ..
-¡No! jesto no! Feo, monstruoso, me
atreveré á soportar su mirada. Pero ridículo, grotesco, enano... ¡No! ¡Nunca!
Los sufrimientos, durante algunos días
olvidados, aviváronse en él. Como en
otros tiempos volvió á rasar las horas
tristes y las siniestras noches, obcecado
por la misma idea:
-No conviene que me vea; no conviene que se ruborice de haber pensado en
un enano. Prefiero morir.
Y la muerte parecíale dulce. La miraba sin temblar y, no obstante, sin osar
marchar hacia ella, temiendo más que el
dolor y el castigo celestial, aquel infinito
olvido y aquel dormir sin sueños que, tal
vez, lo separaría de ella para siempre.
Entonces, para retardar ese plazo fatal,
mintió. Escribió que estaba enfermo,
pretextó un viaje. Torturado por buscar
una mentira cotidiana, decíase:
-Debe comprender que yo miento.
Pero á medida que él se obstinaba en
huir, obstinábase ella en acercarse. Adivinando en sus cartas una creciente irri·
tación, repetía todos los días: «mañana».
Un día ella le escribió:
«Quiero veros y os veré. Si sufrís puedo sentarme á la cabecera de vuestra cama. Seré la más atenta. la más delicada
enfermera y tan pequeño será el espacio
que ocuparé cerca de vos, que apenas
adivinaréis mi presencia".
Comprendió él que había llegado el límite de la mentira y contestó:
- «Acordadme un plazo de cuarenta y
ocho horas. Pasado mañana os fijaré una
cita".
Era de noche, una hermosa noche tran·
quila y perfumada... Sentóse á su mesa, arregló papeles, releyó sus cartas
y soñó con los bellos días de ilusión, con
las esperas ante la puerta de ella, con la
dicha del primer billete. Pensaba: «Quiero morir... morir". Y pronunciaba esa
palabra sin temblar. ¿No había, por
ventura, poseído lo mejor de esta vida,
pues que pudo entrever el amor y que
un.t mujer lloraría ar.te su ataúd? Después. de repente, sintió fuerte escalofrío.
iSu ataúdl En la misma muerte, duro en·
tre las tablas de roble, cómo sería ridículo en aquel ataúd hecho á su medida, ese
lamentable ataúd de niño!... ¡No! Pues
que para borrarle el horror de su vista,
abandonaba voluntariamente la vida,
que le creyese, por lo menos, hermoso y ·
fuerte como los de su raza, parecido á
esos gigaotes, cuyos retratos contempla·
ba... Y, resuelto á la suprema mentira,
escribió:
-•Deseo que al ladCl mío se coloquen
las cartas que se hallarán sobre esta mesa; que debajo de mi cabecera se ponga
una pesada bolsa de arena, á fin de que

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la casa F. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

AURELIO MACIAS NAVARRO, OlruJano .
Dentista.' A venida Uoroua 85, (Antes Pala·
r.lol Guail&gt;t.l,\jar,\.
ROMAN S. ALVAREZ

pueda dormir duro, como en los campos
dormían mis abuelos; y que se me encierre en un triple ataúd de madera blanca,
ele roble y de plomo, del largo de dos metros. Esta es mi última y única Yoluntad...
Déspués hizo la lista para el reparto de
las esquelas funerarias, enC'abezándola
con el nombre &lt;le aquella áquien , duran·
te dos meses, había llamado, en sn corazón, •·su mujer11. Después, pensando en
los movimientos cansados de los portarlores ele su féretro, sin emoción alguna,
sin temor, con el único contento ele sn
me11tira, cogió el revólver y le apoyó so·
bre su pecho.
El día rompía eu el horizonte, la cin,lacl
despertábase en murmullos. Tuvo tiempo de ver, de sentir, la tímida llamada
de la Yida... Pero cerró los ojos y disparó. Un ligero castañeo, u11 hipo, una
gota de sangre... El alma mny grande
de ese tan ruin enano había volado.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

852

r•

Las M"'"""~
Gotas para
Curar la Tos
son.tas Gotas
del Pectoral · •
de Cereza del º
Dr. Ayer.

El Silbido en el Teatro

·r,_____,.
·~

,
:

i

Entre los muchos medios que tiene el
p6blico para manifestar su desagrado, el
silbar es de los más antiguos y más vene·
rabies. Aseg(írase que nació en el siglo
XVII. Racine decía en un epigrama:

Setenta años atrás los médicos
ns.aron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipc
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

:Mals Qua.~d slfflets prlrent commence(ment
C'est [j'y jouals, j' en suls temoln fldele],
C'est á !'Aspar, duºsleur de Fontenelle,

Auteur l' Aspar, oeuvre lnmortelle,
Par le slfflet QUI sortlt d'elle.

1

domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.

En 16go se prohibió silbar con motivo
de la ópera «Qrfeo111 de Lulli hijo; pero el
p6blico se vengó con un rondó bastante
malo.
Parece ser que antes del silbido se emplearon las patatas para bombardear á
los actores, cuando ellos ó la obra daban
lugar á protestas.
.
El silbido experimentó diversas pei:ipecias; se permitió, se prohibió: se ~olv1ó
á permitir y se volvió á prohibir, st~ que
nadie se viera libre de él. A Volta1re le
molestó.
Por aquella época, á mediados del siglo
XVII, vivía un caballero llamado de La
Morliére que lo convirtió en un verdadero

Hay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
udel DR. AYER." (No contiene

alcohol ni veneno)
e!i la

,•otulata, Preo1111te 11sted a su medico
lo que opina ,¡..¡ l'ectoral &lt;U Oere;1:a del
Dr.A.yer,

Preparado por el DR. J . C. AYER y CIA.,
Lowell, :Mua., E, U. do A,

Ajuues, Roperos, Juegos de comedor
y todo to que se necestta para
Amueblar una Casa.
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"El Nuevo Siglo"
Colegio de Niñas, 1

El Financiero Wm. J. F. Rey,
oolds No Podía Caminar,
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
Mr. Wm. J. F. Reynolds, .~an_qucro i:e·
tirad,) y financiero, escribe: Philadc\p~•~•
Oct. 29, 1907. -Estaba perfectamente rnulll
con el reumatismo, no podía an~~r, estar d~
ié y tenía tan inflamados l&lt;?s pies, los. tobt·
los y las rodillas que por mas de un ano no
sabía lo que era descansar dur?nte I? noch~.
Tomé todos los remedios conocidos sm sentir
alivio. Un amigo me aconsejó .que to)n~ra
d Remedio de Munyon para el Rcumat1~mo,
lo que hice de muy '!'ªl~ gan_a ¡ el pnmc~
frasquito me proporc10no ahv10, compre
otro y antes de terminar con el segundo
estaba perfectamente curado. Nunca me be
sentido mejor en mi vida como ahora."
"Tendré siempre mucho placer en dar
¡,,formes de lo maravilloso que es el Reme•
dio de llfunyon para el Reumatisn:o ,Y lo que
hizo por mí é invito cordialmente a los que
sufren que' me escriban preguntando sobre
el particular."
. 1
"WM, J. F. RE\NOLDS,
"224 S. Broad St."

r

EL REl\lEDJO DE MU~YON PARA

EL REUl'IIATISllO
rara es la vez que falla en aliviar en dos ó
t res horas, y cura en pocos días.
.
.
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se garantiza que cura toda forma de md1ges•
tión y dolencias del estómago.
,•
El Remedio de Uunyon para los Rmones
cura con prontitud los dolores en las caderas,
en los muslos ó en las ingles, y toda forma
de mal de los riñones.
F.I Remedio de Munyon para el Dolor de
Cabeza detiene el dolor de cabeza en tres
minutos.
El Remedio de :Munyon para la Sangre
elimina todas sus impurezas.
.
El Remedio de l\iunyon para los Rcsfnados precave contra la pulmonía y cura un
resfriado en pocas horas.
El Ungüento de Munyon para las Almo•
rranas las cura positivamente en todas sus
formas. •
El Vivificador de Munyon devuelve á los
hombres débiles el vigor perdido.
•

arte.
Este señor tenía más de cincuenta satélites á sueldo, y su cuartel general estabrt en el café Procopio, donde muchas
veces se jugaba á los dados el éxito de
una obra.
Como era muy temido, obligaba:á los
cómicos y á los autores á contar con él.
La Clairon se atrevió á desdeñarle, Y el
caballero hizo que la silbaran con tal entusiasmo, que tuvo que pedir auxilio á
la policía.
.
Un día, en la Comedia Francesa, vt6
La Morliére que se sentaba á su lado u~o
de los cómicos de la casa, el cual le dtJ o
MUNYON RF.:'!IEDY CO.,
que iba á •morigerarle• si interrumpía el 63d &amp; Jeffcrson Sts., Phtl11delphta,
Pa,, E. U, de A,
espectáculo. El caballero no silbó, per~
.Agentes Generales: J. Labadle 'Sue~.
se puso á bostezar •de un modo tan. r~- ., Cta. Profesa 6. México. D. F.
doso y persuasivo•, que toda la sala s1gu1ó
su ejemplo.
El cómico se enfadó y La Morliére tuvo
que someterse por orden del rey, prohiuna cabeza pesada, un dolor de
biéndose silbar desde entonces. Pero al
espalda, mal ~usto en ta boca,
cabo de poco tiempo la prohibición cayó
falta de ambición, indiferencia
por su propio peso y los silbidos volviehacia los placeres. Estas son señales eviaentes de que la salud
ron á sonar de firme. Tal vez fuera más
del cuerpo se ha descuidado.
efica-i y más cortés demostrar el desagr~Algunas dosis de
do sonriéndose discretamente; pero el sil·
bido sacude, estimula y, si hace más ruide Vida
dosas las caídas, en cambio engrandece
los éxitos.
sentarán bien y pon~~n fin inmediato á estas condic10nes.
La cuestión del silbido se ha vuelto á
Limpian el sistema, dan tono
poner sobre el tapete en París, con moá todos los órganos del cuerpo .Y
tivo del estreno de •Le Foyer•, durante
dan aquel vigor tan necesano
el cual tuvieron que interrumpir los acpara hacer agradable la vida. .
tores la representación, por haberse puesTómelas hoy y vea el cambio
to á silbar algunos espectadores audaces
q_ue experimentará mañana.
é irritados; pero nose encuentra el medio
Excelentes para toda la familia.
Se venden en frasquitos sellade desterrar el silbido, y se comprende.';
dos en todas las farmacias á
Silbar es lo contrario de aplaudir, y el
precios at alcance de todas las
que se considera con derecho para aplaufortunas.
dir lo que le gusta, se cree en el mismo
derecho para silbar lo que le desagrada.

NAFÉ

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EL REMEDIO DE MUNYON

Roy lo confirma diciendo de este escritor:

Pectoral de·Cereza
del Dr. Ayer

Cnda fr«aco ostenta la fórmula

T[STIMO~IO Df U~
HA~OU[RO RfTIR~O~

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Fábrica de aparatos niquela=
dos para aparadores.=Pasama=
nos. = = = = - = = = = = = = •
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�EL MUNDO ILUSTRADO

854

La Corrida
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PARFUM
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LOTION
SAVON

\

18 Place Vendome. París

El Amor en Cerdeña
CUADRO R0)1ÁNTICO CABALLERESCO

Pintoresca y curiosa es la costumbre que, consagrad~ ~or la
tradición, se conserva en Cerdeña respecto de la petición de
mano y nupcias.
Luego que la boda está acordada, el novio se presenta en casa de su prometida y llama á la puerta.
-¿Qué queréis?-le pregunta desde adentro.
-Un corderito que perdí-responde el futuro.
El padre, entonces, abriendo la puerta al noyio, le manifiesta
que no tiene en casa corderillo que da~le, y hace ~esfilar ante él
á todas las mujeres que viven en el mismo techo, mcluso las de
edad provecta.
Cuando la novia pasa, el prometido se dirige á ella besándola y abrazándola, porque encontró el •corderillo• que buscaba.
Otórgasele por tal ceremonia, la mano de la muchacha.
Llegado ~l día de las bodas, preceden el cortejo nupcial ~ultitud de parientes é invitados que llevan al esposo obsequios,
por lo regular monedas de oro, y que van dejando, como es costumbre en la frente de la novia, cada cual un ósculo.
Celebrada la unión, el novio monta el caballo que se le tiene
enjaezado, pone en el arzón á la esposa, sujetándola con los ?razos, y á carrera tendida se dirige á su nueva casa, ent:e,l~s gntos
de j(ibilo de los convidados y. una verdadera 11utnd1s1ma des1 carga al aire de escopetas y fusiles.
.
j Quien lo ha visto, cuenta que el cuadro romántico caballeresco
que ofrece esta fuga •post nuptias•, entre nubes dP pólvora Y
las voces alegres de la comitiva, es de lo más típico Y hermoso
que á través de las costumbres populares se puede observar.

EL MUNDO ILUSTRADO

855

1

JUEZ DE LA CORTE DE DISTRITO DE LOS ESTADOS UNIDOS
RECOMIENDA LA PE-RU-NA COMO RECONSTITUYENTE
Hon John W Bixler Juez
I

di! la Corte de Distrito de ,
Kansas. Estados Unidos de f
América.

1
1

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:,:;
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:i.&gt;.~
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Ed. Pinaud
1a. Placa Vendome. PARIS

1750 P.STREET.

WASHINGTON,

La Venganza de un Médico
: Curaoión maravilloaa disontida por la Booiedad Real de Londres

Molestado el doctor Hill contra la sociedad real de_Londres, que
no lo habla recibido entre sus individuos, imaginó una venganza
original. Se dlrlgió al secretario de esta academia, bajo el nombre
1 supuesto de un médico de provincia, haciendo el relato de una curación hecha por él.
"Un marinero-escribla-se habla roto una pierna. Encontrábame yo cerca por casualidad y reunl las dos partes de la pierna rota, y después de haberlas sujetado fuertemente con u_na cuerda, empapé con brea estas extrallas ligaduras. El marmero, al
cabo de muy poco tiempo, comenzó á sentir la eficacia del remedio y no tardó mucho en poder servirse de _la pierna como antes
de la fractura."
Estaba entonces á la orden del dla el agua de brea Ysus virtudes medicinales; asl es que la relación del doctor fué escuc~ada muy seriamente en una sesión de la sociedad real Yse discutió con la mejor buena fe del mundo la curación prodigiosa. Para
los unos era aquella un elocuentlsimo testimonio en favor de 1~
brea; para los otros, ó la pierna no estaba realmente fracturada, o
la curación no habla podido ser tan rápida como se decla Tratábase de imprimir las opuestas opiniones para sobre ell~s sostener mil aserciones contradictorias, cuando la sociedad recibió una
segunda carta del médico de provincia, dirigida al secretario:
"En mi última carta-decla-se me olvidó deciros que la pierna
del marinero. . . era de madera."

,JABON
CRfM \ (Jalea de Clycerlna
y Mtel) y POLVOi DE

ARROZ, Insuperable~ para
(OOsemr u Hermosura
~

de la Piel

f-WOLR&amp;S()BH
KARLSRUHE

~\\,t AGNCL
ZA ~:Q; MAN

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B
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os

bluova uoarada ~ '1 GIi!'&amp; recllcalm111\e
1u du '11&amp;1 da brWo 7 &amp;rlDlp&amp;Nllcla.
AQNIU. Pnmmu, 1e, AVIIIUI 01 L'Ol'illlA, l'ARII,

Te,timonio, de la Pe-ru-na.

Cuando por mera gratitud un hombre ó mujer escribe á •Ja. Peruna
manifestando los beneficios que ha recibido, y espontáneamente nos honra con su fotografía para mayor Identidad, entonces consideramos el testimonio de gran Importancia en nuestra propaganda..
En la actualidad publicamos miles de testimonies cuyos nombres y
direcciones damos á continuación de cada uno.
No necesitamos publicar ni publicaríamos por nlngó.n dinero un testimonio fraudulento. Bajo un punto de vista moral seria deshonroso, y
bajo un punto de vista comercial sería suicidar el negocio.

o.e.
efecto deseado. Tengo el higado en
buen estado, desapareció la constipa.
clón y no siento más los sfntomas del
ca.tarro.
&lt;Hoy me siento en mejor esta.do de
salud y más fuerte que lo que mo he
sentido por muchos anos, y lo debo á
los maravillosos efectos de su remedio
Peruna&gt;,
CATARRO EN EL SISTEMA

Sr. Moses F. Merril, Columbus Kan.
W. H. Parsons, exsena.dor y exjuez
INAPETENCIA E INDIGESTION
sas, escribe lo siguiente:
'
de la. Corte Suprema. de Texas y tam- Mr. Charles Schwelhs, Lexington 1 &lt;MI mejoria ha sido ma.ravlllosa. El
bién exbrlgadler general de ejército Texas, E. U. de A., escribe como&lt;1lg11e: estómago trabaja con la regularidad
confedPrado, en carta reciente que &lt;Padecí de catarro del higado Todos de un reloj. Puedo comer y digerir
desde Wáshington, D. C., nos escribe, los alimentos me hacian mal. E;taba como cualquier otro que esté en perdlce:
muy Indispuesto y no tenl!!. gusto para fecto estado de salud, y me creo cura&lt;Recomendaciones verbales de ami nada., Tenla mal apetito y mala diges- do del catarro&gt;,
R'Os, y los tan importantes testimonios tión.
Hace muchos anos que el Dr. s. B.
acerca de Ja eficacia. de la Peruna para &lt;Su medicina., por la cual les doy las Hartman inventó el remedio la Perusiotomas de gripe, de los cuales he es- más expresivas gracias, me recuper ó na, Ydesde entonces ha estado en uso
tadopadeclendo, meindl1jeron á tomar la salud. Creo firmemente que hará. el constantemente.
tan célebre remedio. Después de ha- mismo efecto á todo el que p~dezca del Una multitud de enfermos ha sido
berlo tomado solamente una semana 1 mismo mal&gt;.
curada.
me sentía. mucho mejor.
AFECCION DEL HIGADO y CONSTIPACION
La. Peruna es universalmente reco&lt;Es especialmente buena. para entonocida como el remedio para el catarro.
nar el estómago, y hace inmejorable Sr. W. O. Clement, Rome, Ga., E. U. Es el único remedio Interno para t!l
efecto en mi apetito. Me anima por lo de&lt;!o~ epsf;~~~ cyomv~f~~~!~lameote de- catar!o quée ha sidf inventado por la
tanto, ver que estoy en camino de una
c1encia m dlca. ~sel primero entre
restauración completa.
claro los verdaderos mérit')S de suma los remedios para el catarro.
&lt;Mis numerosos amigos de Texas, ra vi lioso preparado c:Peruna&gt;.
Los médicos más prominentes de los
adonde tuve el honor de estar á cargo c:Pnr varlcs afios padecl del higa.do Y Estados Unidos de Améril:a Canadá
de una brigada. de veteranos de ca.ha- del est ómago para 10 que usé diversos México, Cuba YPuerto Rico' la reco:
llerla en uua guerra de cuatro afios, remedios sln que me hicieran bien al- mlendan Yprescriben en todos los ca.pueden aceptar este testimonio que guno. Tenia tan afectado todo el sis• sos catarrales agudos y crónicos.
voluntariamente doy á la Peruna por tema, que fácilmente me resfriaba Y Quienes no puedan tomar medicinas
sus méritos, y como prueba de gratitud consecuentemente se me eSt aba des líq uIdas, que prueben las &lt;Pastillas
por su maravillosa. eficacia&gt;.
arrollando un catarro crónico.
Peruna&gt;. Estas pastillas contienen los
&lt;He tomado_la Peruna seis semanasi mismos Ingredientes que la Peruna en
W. H. PAUSONS. y con placer digo que me ha hecho e liquido. Pida las &lt;Pastillas Peruna&gt;.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos ,amaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO
856

•

CAL{NDARIO D{ LA S{MANA

La Salud Trae Consigo
la Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. Toda
. mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E.
•
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas :

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víctima de la menstruación dolorosa sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
' ; y habiéndome recomendado una amiga el Comcaderas
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. InmediatamePte principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A l a venta e n to d as l a s farm acias .
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA TI. PINKH,U l ~t t:DICINE CO,, Lynn, l\fass., E. U, &lt;le A,

DOMINGO

18
de mes. In Albis. 19 después de Pascua. Minerva). Santos Pufecto, presbltero, mártir, y Galdino, obispo, confesor.
Oficio y misa de la dominica; rito doble y
ornamento blanco; no se conmemora ningún santo. P.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
9 h., 35 m. de la noche.
(39

19
San Pedro González Telmo, confesor
(trasladado del dla 14). Santos Crescenclo, confesor; Elfego, obispo, y Expedito,
mártir.
Conjunción de la Luna y Mercurio á las
4 h., 8 m. de la tarde; de la Luna y Venus
á las 4 h., 22 m. de la misma, y de venus y
Mercurio á las 8 h. de la noche.
Conjunción en Aries á las 10 h., 14 m.,
48 seg. de la noche. Sereno. Se abren las
velaciones.
MARTES

20
Santa Inés del Monte Pulciano, virgen,
y san Crisóforo, mártir.

del Bitado
Prand•.

Satural de -..-...- ..... -...~

BIEII ESPECIFICAR EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS ..i=~:'i,ª,~:"
ICHY GRANDE-GRILLE bferaa: ul
ICHY HOPITAL bf,rm14• .. •tmct•
PASTILLES-SELS-COIPRlltS VICHY-ETIT

\)00 Enfe¡..,,_

~

sanados de

'"qa

~

SARPULLIDOS
OLCERAS SARNOSAS

IICIDEITE&amp; YEltREDI
,01, 11,

DEPURATIVO
CHA■L•

lntodcu lasBoticcl,

'

sanados de

0N0RREAS, FLUJOS BLANC

PÉRDIDAS SEMllALES
AT0NIA DE LOS OR8AN0S
POII. IL

CITRATO II HIERRO

CHABI.E

En :odll3 l&lt;u Botica,,

JD)JE.

San Anselmo, obispo, confesor y doctor
de la iglesia. Comienza la novena de santa Catalina de Sena en su iglesia.
Conjunción superior de Mercurio y el
Sol á las s h., 28 m. de la tarde.

Santos Sotero y Cayo, papas, mártires.
Hoy y maflana el rito es semidoble y permite la celebración de misas privadas de
difunto: en todas las iglesias del orden secular,:en el arzobispado de México.

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23
de Esplritu Santo). Santos Jorge y
Adalberto, mártires.

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V IERNES

(29

~&lt;IDW~«il®«il~§

SAN !SlE.lNAl!D)Ol Y CAlllE.JJUlE.U.

21

Bf\Tf\8

SÁBADO

24
santos Fidel de Slgmaringa, Alejandro,
Leonclo, 1J1ártlres, y Melito, obispo, confesor.

"~,

lE.SQUilNA

:ffill IIDU~~~IID~§ (dl~

MIÉRCOL.ES

22

e

~Ir&lt;ñlIID«il~§

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858

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Pre•crlpto por lo• Medicos,
0

N

- - - - - - - llN TO0A8 LA8 ■OTICA8 ...;,_ _ _ _ __

El gobierno virreina!, deseando acabar
con ta actividad de los Insurgentes en los
llanos de Apam, confió la comandancia
mllltar de la reglón al mayor don José Ba·
rradas, hombre cruel y sanguinario como
el que más. El nuevo Jefe, después. de
reunir y organizar sus tropas, se dirigió
el 12 de Abril de 1815 rumbo á Apam; pero
los Jefes insurgentes, que se hallaban á
las órdenes de Osorno y que eran 11\amla,
Serrano, lnclán y Espinosa, luego que supieron que Barradas se hallaba en marcha. salieron á encontrarlo en la garganta
de 11\alpals.
Luego que lo tuvieron á la vista, fingieron retirarse para hacerlo que saliera á la
llanura de Tortolitas, donde esperaban
sacar mejores ventajas de su caball~rla.
Los realistas salieron, y aunque el pnmer
empuje de los insurgentes fué terrible, los
de Barradas lo pudieron resistir; la batalla
estuvo indecisa por algún tiempo; pero al
fin se decidió en favor de los insurgentes,
quienes persiguieron á los vencidos hasta
San Juan Teotihuacáo.
13 de Abril de 1486
Empieza el reinado de Ahulzotl

11\ientras llegaba el dfa clpactll, único
en que podla verificarse el ungimiento de
nuevo rey decidió Ahuizotl, que habla si·
do elevido'el 13 de Abril de 1486, según el
cómputo de S1güenza, hacer la campana
del 11\azahuacan, para tomar cautivos Que
sacrificar en su exaltación al trono. Victoriosas las tropas de Ahuizotl,_ t_rajeron á
11\éxlco enorme cantidad de pr1s10neros Y
rlqulslmo botln.
Asusta calcular el número de prisioneros
sacrificados pues pasaron de veinte mil¡
durando la matanza cuatro dlas, Y fué t.a
la cantidad de sangre vertlda,_que, segun
crónicas de aquella época, la ciudad apestaba con tanta sangre, tantos cuerpos
muertos y tantos corazones podridos.
una de tas principales obras de Ahuizot.
fué traer el agua á la ciudad de 11\éxico
por medio de un acueducto que partla de
Huizilopochco; pero el agua v~nla en tal
cantidad que al fin Inundó la ciudad, que
no tenla 'medios para almacenar tao gran
cantidad de agua. Esta Inundación fué ta·
tal para Ahulzotl, porque durante ella, al
salir precipitadamente de sus aposentos,
se dló un terrible golpe en ta cabeza, á
consecuencia del cual murió después de
una largulsima enfermedad.
14 de Abril de 18n
e ata 11 a de El Gr 111 o
En efeméride anterior hablamos del viae de Rayón del Saltlllo A Zacattcas y de
jas diflciles circunstancias en las que lo
hizo. Al acercarse á la ciudad, y después
de haber sufrido la deserción de algunos
de sus oficiales, envió tropas á las órdenes de Juan PJblo Anaya y Vlctor Rosa·
les, para que estudiaran el estado de la
plaza que se trataba de atacar.
Las tropas de Rosales encontraron una
f 1erza del enemigo después de dos dlas de
marcha y la rechazaron hasta un punto
llamado Vetagrande, donde habla otras
fuerzas realistas, con tas cuales se unie·
ron para emprender el ataoue contra Rosales, á quien pusieron en dificil situación.
En vista de esto, envió Rayón auxilio á
tos insurgentes, quienes, con Torres á la
cabeza, hicieron retroceder A los realistas
hasta el cerro de El Grillo, donde se hallaba su centro de operaciones; tomaron
esta posición después de un reftldo com·
bate y obtuvieron una gran victoria el 14
de Abril de 18n.

EL MUNDO ILUSTRADO
15 de

Abril de 1521

Cortés á punto de ser sacrificado

Hablamos anteriormente de la expedición de Cortés en contra de los tlahulca,
que trataban de invadir de nuevo el territorio de &lt;:halco, y dijimos que el con.
qulstador, en su ansia de aventuras, se
alejó demasiado de su base de operaciones
para entrar á territorio mexica por Cuernavaca.
Llegaron las tropas espaiiolas á Xochlmilco sin que los habitantes de la región
se hubieran dado cuenta de su proxlmi•
dad; pero á pesar de ello se defendieron
con tal valor, que pusieron en serlos aprietos al mismo Cortés; el combate? fué muy
reiildo y durante él el jefe de los conquistadores cayó del caballo y fué hecho prisionero por los mexica, quienes le llevaban para ser sacrificado; un soldado tlax•
calteca logró detener á los que llevaban
prisionero á Cortés y, gracias Aesto, pudo
ser libertado.
16

859

Los Resfriados se Curan
en Un Día.
El Remedio
Munyon
para los Resfriados alivia casi
instantáneamente el resfría·
do de la cabeza, de la garganta y de los
pulmones. Ataja la fiebre,
contiene la destilación de la
nariz y quita los
do I o res que
p r o d u cen los
re s friados.
Cura la grippe,
toces rebeldes y

oe

de Abril de 1532

Fundación de Puebla

Los religiosos franciscanos se empeñaron en que se construyera una ciudad en
el sitio que se llamaba, según unos, Cuitlaxtoapam y, según otros, Huitzilapam, y
al fin consiguieron que el presidente de la
audiencia, que se llamaba Fuenleal, les
diera permiso para que eligieran el sitio
apropiado. Encontró el sitio el padre Motolima y se encargó él mismo del trazo de
la nueva ciudad, tarea en la que fué ayudado por el oidor Salmerón.
Se tiraron la~ calles á cordel y se re
partieron los solares entre cuarenta vecl•
nos. La erección del nuevo poblado causó
gran regocijo entre los indios, quienes
iban á trabajar en las obras de construcción al sóu de músicas; se emplearon en
los trabajos como ocho mil tlaxcaltecas y
otros tanto:; Huejotzlngo y Tepeaca.
Después que hubo algunas chozas para
los trabajadores, el 16 ae Abril de 1532 el
padre Motolinia celebró la primera misa en
el sitio señalado para la Iglesia y se empezaron los trabajos con gran actividad;
esta ciudad es la que hoy se llama Puebla.
17 de

Abril de 1695

precave contra la pulmonía.

Testimonio Verídico de Personas Bien Conocidas.
Mrs. E. L. Wait, No. 81 Simpson Avenue,
West Somerville, Mass., E. U. de A., se
curó d~ un resfriado fuerte, . la grippe y
"He tomado el Remedio de Munyon para
neuralgia. No puede estar sin tener los
los Resfriados, el que considero un mediRemedios de Munyon, y siempre los tiene á
la mano.
camento eficaz, y lo recomiendo á los que
Mr. Frederick Smith, No. 6 Gordon
sufran con un resfriado ó la grippc. Nunca
Street, Jamaica Plain, es un admirador de
estamos sin él en casa, y lo consideramos
los
Remedios de Munyon {)ara los Resfriados
una necesidad en el hogar. Nunca falla en
y la Grippe. Los recomienda á todas sus
curar."
amistades.
MUNYON, 53d and Jefferson Sts., Philadelphia, Pa., E. U. de A.
Se vende en tod~ las boticas.
Mr. F. Winkoop, No. 151 Twe)fth Street,
Dctroit, Mich., E. U. de A.

Agentes Generales: J. Labadie Suc~. y Cía Profesa 5. México, D. F.

Muere Sor Juana lné• de la Cruz

La poetisa mexicana que mereció el
nombre de la décima musa sufrió, como
todos los genios, los efectos de la terrible
envidia de los demás; con infinidad de pretextos se trató de hacerla desistir de sus
gustos literarios, hasta que por fin se consiguió que dos anos antes de su muerte
se retirara de la vida literaria y se dedicara exclusivamente á las cosas de la Iglesia; murió el 17 de Abril de 1695, durante
una epidemia de fiebre que hubo en el convento de San Jerónimo, donde estaba, du·
raote la cual dló grandes pruebas de su
excepcional caridad cristiana.
18

de Arll de 1521.

Marcha Corté■ á Coyoacán

El fin de la expedición de Cortés contra
los tlahuica, de la que ya hablamos antes,
fué desastroso para el conquistador; des•
pués de haber estado á punto de perder la
vida á manos de los sacerdotes de Hultztlupoxtll, tuvo que sufrir recios ataques
de los mexlca; comprendiendo Cuauhte·
moc Que Cortés aislado con la mitad de
su ejército tenla que estar débil, procuró
hostilizarlo cuanto pudo; los ataques de
los mexica, si no fueron otras tantas victorias, si causaron a los espaftoles serlas
pérdidas y rebajaron mucho su ánimo.
Comprendió al fin Cortés que estas expediciones le eran mis funestas que benéfi·
cas, y en vista de esto decidió retirarse á
Coyoacán para armar y abastecer bien á
su ejército y darle, al mismo tiempo, algdn descanso. Salló para Coyoacin el 18
de Abril de 1521.

Proveedores
patentados

de S.M. el Rey
de Inglaterra.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Rtlglstrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre do 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 18 de Abril de 1909

11

Número 16

11

11

.Al.

11
QJauf f!efev1 e,

NUEVO MINISTRO DE FRANCIA

1

EN MEJCICO

�EL MUNDO ILUSTRADO

863

EL MUNDO ILUSTRADO

862

forzoso acortar la medida, acelerar el movimiento, acentuar el ritmo, para llegar hasta el trono de la diosa.
La plástica, si quiere ser graciosa, tiene igualmente que
imitar el movimiento, que sorprenderlo en sus actitudes
típicas y en sus momentos decisivos, que con lo estático
Propietario, VICTOR M. GARCES
finl(ir lo dinámico, que con un instante hacer una duración.
DIRECTOR Y OER~NTE,
Mas no basta el movimiento para producir la impresión
de la gracia, El hipopótamo hendiendo el cañaveral, el caALFONSO E. BRAVO
mello galopando en el desierto, el elefante trotando bajo
la espesura, jamás serán graciosos. Lo son, en cambio, la
gacela y la cabra trepando por el peñascal, el ave revoloOFICINAS:
teando entre el ramaje, el potro galopando por la pampa.
Ca\le de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postRl 2570
Ningún movimiento reviste gracia si se hace perceptible
el esfuerzo necesario para realizarlo. Los seres grandes y
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
toscos aun siendo ágiles, sugieren la idea del enorme em•
puje ~ecesario á sus movimientos, y con esa sugestión se
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
$ 1.25
disipa la idea de lo gracioso.
En la Ciudad . . .
Si viéramos á la sílfide jadear como al cíclope, la encon1.50
En los Estados. . .
traríamos horrible como á él. En los espectáculos nada e:.
2.00
En el Extranjero..
más angustio~o que darse cuenta del esfuerzo del artista
para desempeñar su parte. Si el cantante toma con esfuer•
NUMEROS SUELTOS:
zo el aliento¡ si al actor drlmático se le tienden los múscu•
. . . . . . . . $ 0.35 cs.
En la Capital . .
los del cuello¡ si el bailarín se enrojece y fatiga, toda im........ 0.50 cs.
En los Estados .
presión de gracia se desvanece. ~nstintivai:nente el espe~tador se entrega á esfuerzos semeJantes, resiente cansancio
Despacho de subscripciones para la Capital:
comparable y sufre y pena mirando sufrir y penar.
2a, de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
El secreto de la gracia estriba todo en la acción fácil,
cómoda, sin fatiga ni agotamiento. Y ~i la acción en sí
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. misma exige empuje, esfuerzo, gasto considerable de energía, la gracia consistirá en disimular, en encubrir ese esfuerzo, en hacerlo pasar inadvertido para quien presencia
el acto.
¿Y por qué gustamos de no sentir el esfuerzo ajeno?
Sencillamente porque nos agrada economizar el nuestro¡
porque el instinto y la necesidad nos sugieren no malgastar
nuestras energías, porque obtener el máximum del resultado con el mínimum del trabajo, es economizar vida y es
capacidades de durar más y de más producir.
I la grandeza subyuga, la gracia encanta y atrae. darse
En este sentido el hombre y la máquina son cosa idénSi por lo que suele tener de desmesurada y tica. En el uno y en la otra la perfección estriba en el
brutal la Naturaleza se hace temer, por lo rendimiento total en relación con la energía consumida.
que tiene de alada, de aérea, de ágil se hace
Forzar el vapor en la caldera para que gire lenta y trabaamar.
josamente la hélice¡ consumir toneladas de combustible
Cosa análoga pasa en el dominio del arte. para que la locomotora remede á la tortuga, es, en mecániAl contemplar lo grande y lo fuerte, temblamos¡ al presenciar lo gracioso, sonreímos. ca, un fracaso escandaloso, y en fisiología un doloroso deLo sublime y lo patético hacen llorar y su- sastre.
Y el instinto dicta al hombre la forma y modo de ecofrir¡ lo gracioso, gozar y reír.. Ante el león senti~os calos- nomizar sus fuerzas, y la sensibilidad le compt nsa, en senf dos; ante el colibrí y la mariposa una dulce y tierna emo- saciones de bienestar, todos los buenos éxitos que en este
ción nos invade. La gracia es el paraíso en el a.r te, como
sentido alcanza.
la fuerza es el infierno.
Asf, pues, nos encontramos otra vez más frente á la misPor la gracia, Naturaleza y Arte se hacen benévolos y ma causa de lo bello, á saber: el culto de sí mismo que el
dulces; la gracia es una redención que purifica de la culpa,
hombre profesa frente á la naturaleza ó frente al arte.
de lo brutal y de lo tosco.
En lo armonioso, en lo grande, en lo gracioso, lo que adGracia y fuerza se excluyen y se contradicen. No hay mira es su propio poder, su propia grandeza, su facilidad
sér ni fenómeno potentes, vastos, descomunales que pue- para ejecutar sus actos y su desparpajo para sobreponerse
dan ser graciosos. Jamás lo serán el mar, el cielo, la cor
á las dificultades y á los obstáculos, La armonía le ofrece
dillera, el roble. El coloso de Rodas, el David de Miguel gradación y proporción del esfuerzo¡ la grandeza, ostentaAnl(el están excluidos del beneficio de la gracia.
ción del poder, y la gracia, cubriendo la dificultad y disi·
Para que la gracia descienda, bañe de luz é impregne de mutándola, provoca la ilusión de que el esfuerzo no existibio calor los seres y los hechos, fuerza es que éstos st.an te ó no es necesario¡ y las tres cosas son una, puesto que
pequeños, frágiles, tenues. El cortejo de la reina Mab, el
soplo de la brisa, el pájaro y su vuelo, están impregnados se traducen por un acrecimiento del poder humano.
de gracia porque llenan dos condiciones fundamentales:
DR. M. FLORES.
ser pequeños y ser armoniosos.
Por más que la gr,cia parezca ser atributo peculiar de
lo movedizo y de lo rápido, puede serlo también, y lo es
de hecho, de lo inmóvil si es exiguo y armonioso.
El botón de rosa, la gota de rocío que cintila en el pétalo de la violeta, el insecto multicolor que se calienta al
sol, son tipos exquisitos de gracia.
,
Pero la gracia no encuentra dominio más apropiado que
ahí donde impera el movimiento. La hoja del árbol que
tiembla en la rama, la nubecilla que surca el espacio, la
espuma que juguetea sobre el oleaje la realizan plenamente.
El arte la realiza también, no sólo remedando la armonía,
no sólo reduciendo las proporciones de las cosas, sino po·
niéndolas en acción, haciéndolas girar, oscilar, agitarse.
La ninfa, la sílfide, la náyade son graciosas, como lo es
el arroyo ó el cabrilleo de la luz sobre el oleaje. Nada inmutable, fijo, inmóvil es gracioso. Si las estrellas no cintilaran, serían supremamente bellas; pero no con la belleza
de la gracia, sino con la majestad de los planetas.
La literatura y la música necesitan chispear, ondular,
vibrar para despertar el sentimiento de la gracia. Les es
DIRECTORIO:

LA GRACIA

INDUSTRIAS del MAR
La Perla y su Pesca

IE

Para "El Mundo Ilustrado."

NTRE los malacozoos ó moluscos, sin

duda alguna que el más precioso es
el meleagrina margaritífera de Linneo (conocido con el nombre de ma·
drepelas), que, con las ostras comunes,
comparte la supremacía en la rica y vattC;'&lt;l~~ riada clase de los acéfalos. La margari~~~ ta es bivalva, de conchas casi iguales,
ásperas y negruzcas por fuera y primorosamente nacaradas
en sus caras interiores. Vive sobre las rocas submarinas,
fijándose á éstas por medio de una excrecencia aglutinante denominada bisus.
Sabido es que las preciadas perlas, con las que tantas
femeniles hermosuras realzan sus hechizos, no son más
que el producto de una dolencia del molusco margaritífero, el cual, al sentir en su seno algún cuerpo extraño, secre·
ta sobre él la materia nacarada que posee¡ resultando, en
consecuencia, que las perlas y el nácar son de la misma
naturaleza, esto es: carbonato cálcico y mucus animal.
No siempre se encuentran las perlas libres ó sueltas en
el interior de la concha; sino que, á veces, hállanse adhe·
ridas á la cara interna de las valvas, constituyendo así lo
que denominamos topos, algunos de los cuales son de primoroso oriente. Las perlas, propillmente dichas, retíranse
del cuerpo del molusco ensacadas en una especie de bolsita cartilaginosa, siendo estimadas según sus condiciones
de tamaño, oriente, color y forma. Lo del color es cuestión
de moda (aun cuando sea el negro, el matiz más raro y precioso), privando actualmente en los mercados europeos el
color llamado ala de mosca. Respecto del tamaño, también
hay sus distingos, pues de nada servirán perlas de altos
quilates si es que carecen de perfecta forma y de un orien·
te esplendoroso, requisitos realmente decisivos en cuanto
á mercado y precio se refiera.
Las pesquerías de perlas, existentes en el Viejo Mundo,
radican, sobre todo, en la costa occidental de Ceilán, en las
ardientes riberas del Golfo Pérsico, y, principalmente, en
el archipiélago de Bhareim, conocido desde la más remota
antigüedad por su riqueza perlífera.
En cifra ap1oximativa, la producción de perlas en Oriente monta cada año á la cantidad de f. 400.000¡ ~iendo Bagdad y Bombay los principales centros consumidores de tan
preciada mercancía.

Entre nosotros, las turbulentas aguas del Mar de Cortés
ocultan numerosos bancos de mad,e-perlas, que extién·
Jense en el litoral del grande océano, desde el río Colorado hasta las bocas del Suchíate.
Según las condiciones del fondo del mar, que en ciertas
épocas del año se cubre de una alga verde-obscura llamada
sargazo, el buceo de concha-perla se efectúa-en el golfo
de California,-entre los meses de Julio á Enero. Respecto
del Pacífico, la pesca tiene lugar de Noviembre á Mayo¡ antes y después de estos meses, las corrientes son tan rápidas
que_~rrastran á los botes pescadores, -y, además, las aguas
se bnen de un color rojizo que hace imposible la visión
en los antros submarinos, debiéndose este fenómeno (que
la gente de las costas denomina la purga del océano) á la
presencia de una alga microscópica que en cantidades de
imposible concepción (por lo enormes) flota, ocupando
una inmensa superficie.
La operación del buceo es ardua y en extremo peligro·
sa . . .. ¡Cuántas víctimas y cuántas lágrimas importarán
quizá las primorosas perlas que en regios collares muestran los escaparates de las ricas joyería!.. . . ¡Tal vez los
reflejos azulados de aquella hermosa gama de los mares,
que hace despertar codicias, enardecer concupiscencias y
que obliga á soñar en Simbad y en Samarcanda, son los
póstumos reflejos de los oios de un buzo miserable, que al
ser destrozado por los dientes de famélico cetáceo, concentra en sus pupilas la imagen de sus hijos, los ojos de su
amada, las canas de su madre ...... ¡Tal vez!
Ver partir una armada de buceo es cosa pintoresca: El
buque armador, generalmente un pailebot, sigue en pos de
seis ú ocho lanchas que deslízanse á merced de los terrales, rasgando con el filo de sus quillas la azúrea superficie
de las aguas.
Los hombres que tripulan la flotilla, los buzos, capataces,
cabos de vida, maquinistas, etc., todos'á una entonan cantares, lanzan adioses, ríen y vociferan .... ¡Uno solo de aquellos denodados hijos de la mar bravía no siente un ápice
de tristeza y menos, muchísimo menos de terror, al ver
que allá, en la playa, blancos pañuelos se agitan en señal
de despedida ..... ¡Una despedida que bien buede ser
eterna!
JULIO MITCHEt,

La Paz. Baja Cal.

�S64

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

865

LA PESCA DE LA PERLA

Un bloque de madre-perlas, tal como se encuen·
tra en el fondo del océano.-Buzos ,,rímitivos: á
estos buzos se les designa con el nombre de &lt;buzos
de cabeza&gt; y duran sumergidos á profundidades
muy respetables hasta dos minutos.
Un buzo vistiendo la esca/andra en los momentos de ser lanzado al fondo del mar.-Matando la concha: vperaci6n muy vigilada por los capataces para impedir que
los matadores substraigan alguna perla.-Una huerta paceña, sita á las orillas de la bahía, B. C. .

Una armada de lanchas pescadoras, pr6xíma á zarpar - Buzns comiendo á bordo del b
algunos minutos para de.sransar de la enorn;e presi6n de l,,s aguas. el ho buque atr~adlor.-Buzo surgiendo
.
m re que 1ene as cuerdas
en la mano es el llamado «cabo de vida&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO

866

EL MUNDO ILUSTRADO
-Me habría reprochado, querido amigo, pasar por aquí
sin venir á ofrecer á usted mis respetos, lo mismo que á la
señora Le Quesnel.
¡Máximo! Era Máximo, vivo, á quien tenía delante.
Como movida por uu resorte, Lucy se levantó, extendió
la mano hacia Máximo y quiso avanzar.
Pero quedó clavada en su sitio, y el grito-grito de
amor ó de muerte--que escapó de su pecho, expiró en sus
labios:
-Maxi. .... . . .

Ricardo, triunfante, se volvió hacia Emmanuel.
-¡Ah! Bien sabía yo que no tendría fuerza para ....
No .... Lucy no había tenido fuerza, en efecto, porque
sus brazos se agitaron en el aire por un momento, y después de haberse llevado la mano al corazón, cayó hacia
atrás como una masa inerte.
Emmanuel, que se había acercado á la joven, no tuvo
en esta vez tiempo de sostenerla y evitar que cayera en la
alfombra.
Ricardo, enloquecido, corrió á auxílíarla.
- ¡Lucy! ¡Lucy!

Novela por J. Berr de Turique

867

Pero no obtuvo respuesta alguna. La joven no daba se·
ñales de vida.
Unos instantes después ya no era posible dudar,
Todos se miraban con espanto, y mientras que el señor
y la señora Le Quesnel se arrodillaban ante el cuerpo de
su hija, Ricardo, como loco, fué á caer en los brazos de su
amigo.
-iYo he sido! Yo, que la adorab.t; yo la he matado!
Y luego, mirando á Máximo que había quedado como
un idiota ante lo ocurrido, quiso arrojarse sobre él.
-Ese hombre . .... .
Pero Emmanuel le detuvo con un esfuerzo supremo.
- ¡No, Ricardo, por Dios! ¿No ves que puedes comprometer el honor de tu esposa, que ya no podría defenderse?
Ricardo obedeció y volvió allado de Lucy, y largamente, con los ojos llenos de lágrimas, contempló ese rostro,
pálido ya como la cera, que iba á la tumba , llevándose su
secreto ... .¡la solución del enigma!
FIN

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"

(CONCLUYE)
-lQné dices á Lucy'?
- Le digo que encuentro muy estúpido venirnos COJl esas
historias ahora que estamos tan divertidos.
Ricardo se fingió sorprendido.
-Perdón. Esto no es más estúpido que la lectura de las
gacetillas de los periódicos. Y todos los días, á la hora del
desayuno, se lee el relato de accidentes parecidos.
Y tomó por testigos á todos los presentes.
-Vamos. Puesto que el automóvil es un progreso, ó por
lo menos se le considera como tal, hay que aceptar sus
consecuencias.
Plassard no pudo menos que asentir.
-Certísimo.
Ricardo añadió, dirigiéndose ahora más particularmente
á su esposa:
-Es claro que sí se hubiera tratado de alguien que fuese
nuestro conocido, nada habría yo dicho, ó por lo menos,
lo habría dicho de otra manera.
Lucy, tras un gran esfuerzo, pudo preguntar:
-Y . ... ¿murió ese infeliz? ....
Ricardo, de pie, ante su esposa q.ue habí~ permanecido
sentada, dejó caer la frase como una senten;:1a:
-Murió instantáneamente.
En la sala se produjo un silencio absoluto.
-Pobre muchacho-dijo al fin la señora Le Quesnel.
-Sobre todo, pobres padres-al(regó la condesa.
Y la señora Plassard, suspirando:
-¡Pobre mujer y pobres hijos!
- Pero, ¿quién sería el?-preguntó la señora Maudru.
-Lo sabremos mañana por los periódicos. Lo importante es que no se trata de ninguno de los nuestros.
La condesa pareció reflexionar:
- Si esta desgracia hubiese: acontecido hace un año ....
inmediatamente habríamos pensado en Máximo Tillíer.
Pero ahora .... sabemos que está aquí. . ... .
Ricardo añadió con viveza:
-Seguramente no puede ser él. ¿,Qué razón tendría para
venir por aquí?
Emmanuel, que no se había apartado de Lucy, la víó que,
con los ojos entrecerrados, dejaba caer la cabeza hacia
atrás. Apenas tuvo tiempo de sostenerla y ayudarla á lle
gar al sofá.
La señora Le Quesnel, asustadísima, corrió á su lado.
-¿Qué tienes? ¿Estás enferma?
Todos los presentes se acercaron. En la sala se produjo
una gran confusión .... todas las ventanas se abrieron . . ..
sonó el timbre; los criados acudieron con sales, agua fría;
quién frotaba las sienes¡ quién acercaba el frasco á la nariz de Lucy, hasta que, finalmente, la joven. dió señales de
vida.
Emmanuel, entonces, condujo á Ricardo al otro extremo
de la sala.
-Muy bien-le díjo:-adelantas en tu obra. Admitiendo
que hayas destrozado el corazón de esta pobre criatura, no
conocerás la clave del enigma, puesto que ya él ha muerto.
¡Crueldad inútil!
-¿Inútil? ¿Lo crees? ¿Cuando ahora ya sé que le ama?
-Que le ame.... ó más bien, que le haya amado . .... .
Dios mío .... es posible . .. aunque no se puede e¡tar segu,

ro de ello . ... pero de lo que sí se puede estar cierto, es de
que no debe estar lejos de no amarte ya á tí.
Ricardo, confuso, no hallaba qué contestar.
:-: -No-añadió Emmanuel.-No te defiendas. Has hecho
muy mal. Hay curiosidades que, por legítimas que parezcan, no hay derecho á satisfacerlas por estos medios. Y,
además, el enigma está siempre en píe, ante tí, sin haberte
dado su solución. Esa mujer á quien torturas en este mo·
mento, aun en el supuesto de que haya amado á ese Máximo, no ha sido infiel; eso se ve; sería más víctima que culpable; no ha faltado jamás á la fe jurada, y tú no sabrás
nunca la verdad ahora que él ha muerto.
En ese momento entró el señor Le Quesnel.
í Viendo á Lucy en el sofá, rodeada de las señoras, preguntó qué pasaba.
- Nada grave-contestó Ricardo-. ..... una ligera indisposición, de la que me considero culpable.
-¿Cómo?
--Sí. ... una historia necia que no debía yo haber referí·
do ....

.......... ...... .. .... .. ... .. .......... . ... .. ,...... .
'

'

'

'

De pronto el criado entró en la sala y anunció:
-El señor Máximo Tíllier.

Al oír este nombre, todo el mundo se volvió hacia la
puerta. El círculo formado ante Lucy se abrió como por
encanto. Le Quesnel, lleno de asombro, fué al encuentro del
recién llegado, mientras que Emmanuel decía á Ricardo con
desprecio:
-Entonces .. . . .. es peor de lo que yo suponía .... ¡Men•
tiste!
.
Lucy apenas se había repuesto. Como su madre, la señora Maudru y la condesa la rodeaban, no había podido darse
cuenta de lo que pasaba.
Pero cuando las señoras se apartaron, pudo ver á Máximo
que, un poco pálido, se adelantaba hacia el dueño de la
casa y le decía:

Sríta. Angela Bríngas y de la Torre, reína de la símpalia en Orízaba

�EL J\IUNDO ILUSTRADO

868

EL MUNDO ILUSTRADO
T

EN EL TROPICO

En tanto que mi musa se concreta
á lo que sólo saben comprender
mi alma de poeta
y tu alma de mujer.

I
Ha pasado la siesta,
la hora del poniente se avecina
y hay ya frescor en esta
costa que el sol del trópico calci~a.
Hay un suave soplar de aura manna
y el occidente finge una floresta
que una llama de púrpura ilum_ina.
Sobre la arena dejan los cangre¡os
la ilegible escritura de sus huellas.
Conchas color de rosa y de refle1os
de oro, caracolillos y fragmentos de estrellas
de mar forman alfombra
sonante al paso en la armoniosa orill l.
Y cuando Venus brilla,
dulce, imperial amor de la divina tarde
creo que eu la, onda s uen~
ó són de lira o canto de sirena!
y en mi alma otro lucero, corno el de Venus, arde.
II
Hisopos y espadas
1ueron precisos,

unos regan&lt;lo el agua
y otros vertiendo el vino
de la sangre. Nutrieron .
de tal modo á la raza los siglos.
Juntos alientan, vástagos
de beatos é hijos
de encomenderos, con
los que tienen el signo
de descender de esclavos africanos
ó de soberbios indios,
como el gran Nicarao que un puente de canoas
brindó al cacique amigo
para pasar el lago , .
, .
de Managua. Eso es ep1co y es hnco.
RUBÉN DARÍO,

*

HOJA DE ALBUM
A una Discreta Amiga
Para "EL MUNDO ILUSTRADO"
· Bendito sea tu álbum que me incita,
con la virginidad de su blancura,
una sed infinita
de infinita ternura.
Bendito sea tu álbum que ha guardado
al salir de tus manos femeninas,
un perfume sagrado
de purezas divinas.
Al sentirlas mi espíritu desecha
el elogio vulgar, y huye anhelante
de la cárcel estrecha
de una frase galante.
Otros bardos vendrán que entonen cantos
Jlenps ¡le sed, de amor y de ternezas
á todos tus encantos
y á todas tus bellezas.

Ya sé que sientes ansias infinitas
de vivir y gozar de bellos días .... . .
-son tus ansias benditas
iguales á las mías.Yo sé que allá en el fond~ ~e !u alm~
tiene un templo el amor, qmza s111 dueno.
-espera, espera en calma
y no rompas tu ens.ueño.Quizá tarde el amante que te quiera
como lo sueñas tú¡ pero no importa .. .
¡no es tan triste la espera
ni es la vid.l tan corta!

l

valen por su belleza como por su fragancia.
El lujo es el perfume de la mujer. El oro
es bello. Los encajes en un frufrú sonoro
revelan los secretos de los dulces rumores
en el que floridamente se abren los corazones.
¡Ah! Si no es una estrella, nada hay más semejante
á un ojo femenino que un zafiro ó un diamante.
Las mismas'flores-todo lo que es gracia y bellezaes solamente uu lujo de la Naturaleza .. . .
En tanto que así corre la plática, á manera
que en un raudal el copo de una espuma ligera,
el leño torturado de la estufa agoniza
entre el refinamiento de su blanca ceniza¡
y el reló, en el oprobio de su marcha fatal,
da esta vez á los aires seis golpes de cristal.
Humea aún, á ratos, la vajilla luciente.
Sigue la voluptuosa tristeza en el ambiente ....
De pronto, en la antesala dice el lacayo un nombre¡
y, entre los cortinajes, ceremoniosamente,
pone su mancha negra la figura de un hombre.

Y sabiendo que mi alma delirante
halla un eco en la tuya, me he alejado
de la frase galante
y el elogio buscado.

Cuando la esquila del campanario
habla de fiestas al vecindario,
en el bullicio del baile ó juego,

*

En el tibio aposento platican cuatro damas.
Ea la estufa de bronce se azulean las flamas
y atormentadamente chisporrotea un leño. _
Da un péndulo en el muro cabezadas de sueno¡
y su lírico timbre cinco veces resuena ....
Hay cierto olor de nido. La atmósfera está llena
de una melancolía risueña y elegante,
Es serena la plática y es profundo el instante.
Tres de las cuatro damas lucen amplio sombrero
sobre cuyos alardes se cimbrea un plumero:
la otra, en dos cortinas su cabello repliega
hacia atrás, en el nudo de la costumbre griega¡
y se le ad vierte cómo discretea, afanosa ·
en darse á sus amigas como se da una rosa.
Sobre la mesa frágil bulle el alegre coro
de la vajilla. Henchido de aroma, el té humeante
en las redondas tazas amoneda su oro.
Tal cual brazo insinú:tse entre el volteado guante ..
Blandamente las manos avecinan las tasas¡
los terrones de azúcar ríen en las tenazas¡
y en el venoso mármol se acoplan los cristales,
y, con la carcajada de su boca va~fa,
diríase que esperan las notas musicales
de un copólogo lleno de nueva melodía ....
Y las amigas dicen su afición á las cosas
.
de exquisitez, de gusto, de fausto y de elegancia,
Las mujeres lujosas, á modo de las rosas,

Al salir, ligero instante
En un pie detiene el vuelo,
Y oscilante
Se doblega, toca el suelo,
Y semeja entre sus galas
Blanca y tenue mariposa,
Que reposa
Y alza unidas las dos alas.

I

Los rojos tintes de sus corolas
son encendidos fuegos triunfales,
y entre los oros, juntas ó solas,
parecen ricos mantos reales.

Five O'c.lock Tea

Ya comienza: está pendiente
El público!de)a escena . ...
De repente,
Como una blanca azucena
Que el viento al pasar inclina,
Casi oculta en el encaje
De albo traje,
Surge esbelta bailarina.

*

Y por eso mi espíritu, sediento
de amor y vida y luz que nunca alcanza,
mitiga el sufrimiento
buscando la esperanza.

México, Marzo de 1909.

El fondo es un castillo feudal, cuya escalera
Se refleja en el lago de una pradera en flor,
En que desnudas ninfas de rubia cabellera
De un sátiro se burlan danzando en derredor,

LAS AMAPOLAS

Por entre el oro de los trigales,
que el aura besa rizando en olas,
en tibias siestas primaverales
se abren al viento las amapolas.

GUSTAVO F. AGUILA!'.

Ya sonó el regio acorde retumbante y sonoro
Que anuncia de la ópera el soberbio final,
Y en fila los actores, con sus trajes de oro,
La escena dejan libre: el baile va á empezar.

JosÉ SANrOS CHOCANO.

El ensueño de amor es siempre hermoso
y dulce la esperanza concebida . ...... .
el que espera es dichoso¡
la esperanza es la vida.

No faltará después un buen amigo
que te diga: 11:sé buena, sé virtuosa~ ..
yo, en voz baja, te digo:
espera, vi ve, goza.

La Bailarina

Mas .... después .... cual se persiguen
Jugando los pajarillos,
Tal se siguen
Sus dos blancos piececillos:
Ya se besan, se separan
Y su giro aumenta, crece
Y parece
Que en el polvo no rozaran.

aquellas flores de rojas galas
sobre del pecho de las zagalas
son llameantes lenguas de fuego.

Salta luego y levantada
En su mano tiembla inquieta
La encintada
Bulliciosa pandereta;
O si el vals se torna grave
En el aire sostenida,
Suspendida,
Queda inmóvil como un ave,

11

¡Oh, pastorcita de labios rojos
y de abundosa crencha corvina_!
¿Por qué fulguran tus negros o¡os
con esa extraña lumbre divina?
¿Por qué colora tu alabastrina
frente la llama de los sonrojos?
No quiero verte presa de inquina,
depón el ceño de tus enojos.

Y si el ritmo se acelera,
Se transforma en blanca nube,
Que ligera
Huye, vuelve, baja y sube,
Hasta que, blanca gaviota
Que sorprende el dardo aleve,
Cae cual copo de nieve
Al sonar la última nota.

¿Es que te acuerdas del campanario,
de aquellas fiestas del vecindario]
y de las citas primaverales,
cuando bebimos néctar á solas,
mientras enmedio de los trigales
se sonreían las imapolas? ....
III
¡Bah, no te inquietes! Así es la vida¡
sombra intangible de una quimera¡
quemado el ámbar, la fe perdida,
sólo el olvido surge y prospera!
¿Ves esas flores? ¿Ves su encendida
corola que arde? Pues cuando muera,
entre los trigos verás erguida
una enseñanza: la adormidera ....
Que ya no radien tus negros ojos,
depón el ceño de tus enojos¡
vamos al baile, vamos al juego,
ardan enfrente de los zagales
tus amapolas primaverales
como encendidas lenguas de fuego
ALBERTO HERRERA,

1908.

E, LOINAZ SUCRE,

�EL MUNDO ILUSTRADO

870

EL MUNDO ILUSTRADO

871

:Reoi~ta de la ~emana
LA TEMPORADA EN

Una rápida transformación ha sufrido Chapala de pocos años acá. Del
rústico pueblecillo que conocieron
contadísimas familias tapatías-las mexicanas no emprendían entonces largos viajes-apenas si queda tal cual casuca ruinosa, ó tal cual mesón que recuerda, por lo primitivo, aquellos que bajo el nombre de ventas tanto atraían al
ilustre y nunca olvidado escudero de don Quijote: espléndidos &lt;chalets&gt; ocupan el lugar antaño invadido por la
maleza¡ palacetes suntuosos han substituído á la choza, y
sobre el cristal del lago, en el cual, á veces, asoman los
lirios, á la par que la embarcación regional, la pintoresca
canoa, se deslizan el bote automóvil y la lancha de vapor.
¿Y á qué achacar transformación semejante si no á la
que también han sufrido nuestros usos y costumbres sociales, que de monásticos y cuasi coloniales evolucionaron
hasta convertirse en primos hermanos de los europeos?
Se ha puesto de moda que las familias, tanto de la metrópoli como de Guadalajara, vayan á orillas del bellísimo
lago durante los ardorosos días de la estación primaveral
á refrescar cuerpos y espíritus, aquéllos al soplo de las
brisas, éstos en el comercio social con gente de la propia
condición y clase, en saraos y tamaladas, regatas y cacerías.
IINo cabe duda que á la implantación de tal hábito han
contribuido en gran manera los viajes de recreo que año
por año está emprendiendo, con rumbo á Chapala, el señor
Presidente de la República. La estancia del jefe de Estado
en cEl Manglar&gt;, la hermosa quinta del licenciado Elízaga, atrae á la aristocracia de México y á las familias distinguidas de Guadalajara hacia el pintoresco pueblo lacustre, proporcionando con ello ventajas á sus moradores,
quienes hacen su agosto en hoteles y tiendas, y dando al•
gún brillo á nuestra vida social, en la que abunda el color
oscuro.

CHAPALA

Sólo falta-y la necesidad de él á todos consta-una línea férrea que ponga á Chapala en comunicación directa
con las grandes capitales de la República, pues harto molesto y poco práctico resulta que, para arribar al lindo
pueblo lacustre, sea menester usar de automóviles que no
siempre pueden transportarse á tan lejanos sitios, y hasta
echar mano de bestias de tiro y de carga, y de vehículos
que no son, en verdad, la última palabra del arte de la
ecarrocería&gt;.
Venturosamente parece que tal obra habrá de llevarse á
cabo muy pronto, pues, según se cuenta, el señor ministro
de Hacienda, que estuvo en la última temporada balnearia, manifestó que no sería remoto que el gobierno gestionara la construcción de una línea férrea que conectase á
Chapda con la del Centralr siempre que se contara con el
apoyo del gobierno del Estado y de las haciendas, quienes
podrían ceder terreno y madera, ya que tal obra redunda•
ría en su propio beneficio.
El Sr. Gral. Díaz permaneció por breve tiempo en Chapala, y personalidades de lo más saliente en las sociedades
metropolitana y tapatía le acompañaron.
Ya los diarios lian dado cuenta de los festejos efectuados y la lista completa de las personas que á ellos asistie•
ron. Por lo tanto, nada de esto repetiremos aquí.
Bástenos hacer constar la esplendidez de la temporada
balnearia, que ojalá no decaiga en venideros años,

BANQUETE EN HONOR
DEL SEROR CORRAL

***

Una de las notas sociales más bri•
llantes de los últimos días fué el banquete organizado en honor del señor
vicepresidente de la República, don Ramón Corral, por los
señores delegados á la Convención Nacional por los Estados de Sinaloa y Sonora.

BANQUETE OFRECIDO AL SI&lt;, D. RAMÓN CO!IRAL POR LOS DELEGADOS DE SINALOA y SONORA

Á U CONVENCIÓN NAC!O!IAL,-GRUPO DE INVITADOS,

Tuvo lugar en el restaurant cChapultepec&gt;, y concurrieron á él, aparte del festejado, los señores don Fernando
Pime~tel y Fa.l(oaga, ingeniero don José Caso, licenciado
Aurehano R. Torres, don Felipe Seimbor, don José María
Paredes, don Francisco P. Molina, don Abelardo Noriega
don Alfons~ Salcido, don Jorge Almada, don Ignacio Bar~
goa, don Diego Redo, don Miguel Tarriba, don Ricardo
Otero, don Alfonso Almada, doctor don Conrado Izábal
Iriarte, doctor don Francisco de P. Millán, licenciado Juan
R. Orcí, don Eduardo Bátiz, licenciado don Miguel Macedo y otros.
Encar~óse de ofr_ecer la comida el señor Orcí, y el señor
Corral d1ó las gracias por el honor de que era objeto.

•••
GRANDES MEJORAS EN WS

La junta directiva de las Líneas
Nacionales, en su última asamblea
acordó se destinen duce millones d~
pesos, de_ los fondos de la empresa, para mejoramiento del
ferrocarril Central Mexicano. Las obras que con este motivo se emprendan, consistentes en reforma de terraplenes
construcción de nuevas vías y aumento en el número d~
carros de carga, serán, pues, el primer buen resultado efectivo de la nueva dirección, á la cual está encomendada la
red ferroca~rilera más exte~sa de la República.
A _1&gt;ropós1to ~e és~, se dice también que el ministro de
México en Rusia, senor don Carlos Américo Lera convocó
á contratis~a~ ferrocarrileros de aquel país, á fin de que hagan proposiciones para construir nuevas líneas y empren•
der grandes reformas en las Líneas Nacionales. Sabido es
que los rusos son excelentes constructores de ferrocarriles
como lo demuestra el Transiberiano, que atraviesa de u~
extremo ~ otro los ~ominios del Zar¡ mas-preguntamos
nosotros-~será practicable que contratistas cuyo centro
de operaciones se halla á distancia enorme de nuestro
país, puedan ventajosamente encargarse de una obra de
magnitud tan grande como la aludida?
A_simismo, el ferrocarril Interocéanico, que une á esta
capital con Veracruz, sufr~rá, no simples reformas, sino
una verdadera transformación en su sistema, pues se trata
nada menos que de establecer la vía ancha en vez de la

FERROCARRILES

angos!a gme ahora existe. Con ello se ganará en seguridad
Y rapidez, porque las distancias habrán de abreviarse en
450 kilómetros, y se importarán grandes locomotoras de
ochenta toneladas de peso.
Los ah~rros anuales que se calculan, como consecuencia
de la fusión del Central con las Líneas Nacionales, los que
han _de montar á $10.000.000, serán empleados en el mejoramiento constante de ese ferrocarril.

•*•
ANTE LA TUMBA DE LOS Como en años anteriores una mu•
MARTIRES
c~edumbre rindió su homen~je de gra.
htud ante la tumba de los mártires de
Ta~ubaya, el dfa_11 del actual. Homenaje bello y digno de
quienes tan glonosamente murieron en el cumplimiento de
un deber santo, fué éste que congregó, en torno al sencillo
monumento, así á la niña de la escuela como al obrero del
taller, a~ ~rabajador humilde como al letrado, al joven como al vieJo.
Presidieron el acto los señores don Benito Juárez don
Rafael Hernández y don Juan A. Mateos.
'
Ocupa~on la tribuna don Néstor Baróo, don Ignacio A.
rl~ 1~ Pena, ~n poeta anónimo, una adolescente que recitó
se..hda poesia, y el señor Matees.
Una hora du~ó la simpática ceremonia, cuya celebración
no debe de olvidarse en el porvenir, ya que tiende á perpetuar en el alma del pueblo el recuerdo de aquellos hé
roes que sucumbieron víctimas del más nefando de los
atropellos del partido conservador.

�872

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

873

�EL MUNDO ILUSTRADO

S74 -

NUESTRO PAIS

875

EL MUNDO ILUSTRADO

Obras Maestras de los Grandes Pintores

FIESTA CAMPESTRE EN LAS CERCANÍAS DE ARIO DE ROSALES1 MICHOACÁN

La Virgen

y

Bartelli, por Pintoricchio

�EL MUNDO ILUSTRADO

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Obras Maestras de los Grandes Pintores
LA 'VIRGEN Y BARTELLI
Por Plntorlcchlo

Por largo tiempo se le ha llamado Pintoricchio (el pin•
torcillo)¡ su último biógrafo, el señor Conrado Reicci, sabio
director del museo cBrera&gt;, de Milán, libra su memoria de
ese mote injustamente aplicado á su talento, para satirizar
su físico. &lt;Llamábase á Bemardino Betti Pintoricchioafirma¡-es decir, el pequeño pintor, diminutivo de fi.onomía casi amistosa&gt;, y Reicci funda su opinión en una fra·
se de Matarazzo: &lt;Y había otro pintor por muchos llamado
El Pintoricchio, y por otros Sordicchio, en razón de que
era sordo y enclenque, desmedrado de aspecto y de apa·
riencia&gt;,
Recuerda la manera del Perugino, de quien fué alumno
y con el cual colaboró en los trabajos en la capilla Sixtina,
emprendiendo, á su vez, en el Vaticano, el decorado de las
habitaciones de Alejandro VI. Estas propias salas, comúumente conocidas por el nombre Salas Borgía, olvidadas
durante siglos, transformadas y al cabo vueltas en 1897 á
la admiración pública, por orden de León XIII, encierran
un curiosísimo retrato de Alejandro VI en oraci6n.
Pinforicchio, á semejanza de la mayor parte de sus con•
temporáneos, recurría frecuentemente á la colaboración
más desenfrd.ada. Harto difícil sería examinar las ideas
de estos artistas y sus Mecenas ~obre la dignidad del arte
y la propiedad artística. No era raro ver que maestros de
alta reputación aceptasen, para trabajos importantes, la dirección de algún colega, al cual ayudaban en la ejecución
de sus obras. A los ojos de todos, las labores parciales,
atribuidas, siguiendo las especialidades de cada uno, nada
restaban al conjunto de la obra del jefe de los trabajos,
que había recibido el encargo y concebido el orden general. Los críticos modernos, intrigados por tales hábitos,
pretenjen reconocer en los frescos antiguos la mano de diversos colaboradores. Semejante análisis es bastante arduo
y capaz de asustar al más perspicaz. Acostumbrando los
artistas tomar sin escrúpulos ideas y formas en las pinturas de sus compañeros, tales movimientos, tales gestos, tales composiciones encuéntranse en frescos de origen distinto. De ahí que el procedimiente de identificación, consistente en el estudio de semejanzas, no tenga valor efectivo alguno.
Puede considerarse á Miguel Angel como el prim1:.ro que
despertó en los pintores el sentimiento de la dignidad del
arte. A menudo reprochó á Perugino y á Rafael mismo sus
trabajos en colaboración, más bien parecidos á empresas
industriales que á creaciones artísticas. Y cuando se deci•
dió á dar comienzo al decorado de la Sixtina, contrató al•
gunos pintores de frescos, les hizo trabajar en su presencia, y en seguida, juzgándose suficientemente informado,
despidióles, destruyó su obra, y encerrándose en la capilla,
acometió él solo la formidable tarea.
Pintoricchio, contratista de pinturas decorativas, no poseía en menor grado excelentes cualidades personalisimas.
Los fondos de sus frescos, como se observa en La Virgen y
Bartellí, muestran paisajes de uua delicadeza encantadora,
y personajes revestidos á la moda de la época se destacan,
como espectadores, llenos de carácter. Estas particularidades, notables en las Salas Borgía, en el Viaje de Moís~s y
en el Bautismo de Cristo (Vaticano), no dejan de admirarse en trabajos de menor importancia como el lindo retrato
de un joven desconocido que, en el museo de Dresde, yace
en misterioso ensueño.

El Campeonato de Tenis
Con los juegos del lunes último quedó terminado el
campeonato mexicano de tenis empezado á jugar el lunes
de la semana anterior en los terrenos del ,Country Club&gt;
en Churubusco.
Este torneo, que es el segundo de su especie, ha llamado
la atención en todos los centros deportivos del mundo,
porque en él se disputaba el campeonato universal de damas jugadorar de tenis. La visita de Miss MaJ Sutton á
nuestra capital y su participación en los juegos de campeonato, fué lo que dió á éstos gran importancia¡ la citada
jugadora cuenta con los campeonatos de Inglaterra y de
los Estados Unidos, y por lo tanto, quien la derrotara conquistaría el título de campeón del mundo. Antes de que
se efectuara el campeonato, hubo escritor especialista que
llegara á figurarse que algunas de las estrellas del tenis en
México venciera á la campeón de los países clásicos del
juego; pero estas esperanzas se vieron fallidas muy pronto
ante el terrible empuje de la raqueta de Miss Sutlon.
El juego de esta gran estrella es verdaderamente mara vi•
lloso por su precisión, por la seguridad de sus golpes y
por la rapidez de sus arrestos; la que venció en los campos
de Inglaterra y de nuestra vecina nación, se llevó también
los laureles del campeonato de los terrenos de Churubusco, y por lo tanto es la dama campeón del mundo en el
elegante y divertido juego de tenis.
No por esto se crea que nuestras jugadoras hicieron mal
papel; nada de eso; á pesar de hallarse frente á la colosal
figura de Miss Sutton, conservaron su sangre fría hasta
donde era posible en jugadoras que no están acostumbradas á los juegos de campeonato, y sus golpes no carecieron
de vigor y certeza. ni sus arrestos dejaron de estar á la altura de las circunstancias; pero Miss Sulton es invencible;
juega lo mismo en las líneas del frente que á la zaga, y en
todos los puntos del terreno parece estar en su casa; la altura de nuestra capital no afectó para nada á la visitante,
y por lo tanto no perdió ninguna de sus facultades, mientras que sus competidoras se sentían nerviosas teniendo
que competir con la más alta figura que hay en el tenis.
Por lo demás, los jugadores locales no quedaron mal librados en el campeonato, y los primeros puestos se distribuyeron entre ellos y los visitantes.
El resultado final fué como sigue: campeonato de damas
sin compañía, Miss May Sutton; de hombres sin compañía,
Claude Butlin, de México¡ campeonato de hombres, por
parejas, Paul D. y H. W. McQuiston, de México; parejas de
caballero y dama, Miss May Sutton y S. N. Sinsabaugh, los
dos visitantes.
Como se ve, si bien es cierto que las jugadoras de México tuvieron que doblegarse ante el terrible empuje de la
señorita Sutton, defendieron su fueros é hicieron que quedaran en casa varios títulos honoríficos en el mundo de los
deportes.
México empieza á ocupar un lugar prominente en la vida deportiva universal y ya se deciden en nuestros terrenos campeonatos de importancia para todo el mundo¡ la
clase de jugadores que asistió á este segundo campeonato
fué muy superior á la que asistió al del año próximo pasa•
do, y seguramente que, de seguir así, dentro de poco ocupará nuestro país un buen lugar en el mundo deportivo¡
lástima que toda ó la mayor parte de esta fama se deba á
los colonos extranjeros, pues nuestros paisanos no se ha•
cen notar por la abundacia de su número en las exhibí·
ciones de cultura física.

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La~Vara de Themfs y el Carro de Tespfs
Plaza y despejen, que una carreta disfrazada de carroza se
nos aboca en el camino y trae todo el aparato que le hacepa•
reja de aquella otra de las Cortes de la Muerte. La carátula
farandulera esconde la mueca de la vida, algo entre grotesco y
sentimental, cruel y jocoso al mismo tiempo, que tiene toda la
magia confusa y la inquietante maravílla de un aguafuerte de
Francisco el de los Toros, ó de una pintura de Lucas Velásquez, donje entre humo y polvareda se adivinan los besos y
zurriagazos, y centellear de navajas y lumbraradas de cohetes.
He aouí que por tierra de Castilla y ya cerca de las lin ·
des de Portugal andaba una pandilla de farándula. Es que la
raza es inmortal, y nuestra España es imperecedera, y siguen
los donosos tiemoos de Lope de Rueda, y de Torres Navarro
y del bueno de Gil Vicente. Andábanse que se andaban estos
cómicos de ahora en unas andanzas dignas del &lt;Viaje entretenido~, de Agustín de Roxas Villandrando, y habían dado
con sus huesos, que deben ser más que sus carnes, dentro
del noble recinto de ciudad Rodrigo.

me que esta histrionisa no tomó chocolate y naranjada en un
patio de la calle de Cantarranas de esta corte, con el más flo·
rido de los ingenios de ella, y no se llamó Tisbe ó Lisisó Lucinda, en alguno de sus sonetos? Por mi santiguada qu~ os
daré un cumplido mentís, y á la postre un vaya por vuestro
poco seso.
Pues estas gentes, en pleno solar de charros y de hidalgos,
viéronse en un grave aprieto de bolsa, que no debía cogerles
muy de nuevas; pero que no era por ello de menor enojo. El
mal caudillo que hubo de llevarles á aquella plaza negábase á
pagar, y ellos, en justo cambio, negaban su trabajo. Pero la
función estaba anunciada, el teatro vendido, y aquí entró ya
en ministerio la vara de Themis. Llegáronse corchetes y dieron con los cuerpos de los cómicos en la escena para que representasen. Terminóse la fiesta, ¡fiestecica era para ellos!, y
tornaron los golillas y arrastráronles hasta la cárcel. Menos
mal que el amor halló sus fueros respetados. Los cómicos dicen en su queja que les llevaron á cada uno con su mujer.
Luego se lamentan de que no se les dió lecho alguno en la

•

Mal tiempo el suyo si pretendieran invertirlo en pretender- prisión. Fuerza es c~nvenir que ya andaban un tantico exime convencer de que son gente de estos menguados días. Yo gentes. Más importante es que le den á uno la carne, que no
he leído, con mis mortales y pecadores ojos, sus nombres el tenedor.
puestos al pie de la querella en que narran su cuita. Oid: RoEstábanse ya acomodados á su mala suerte, cuando á la
sario Noel, Andrés Noel. ;,Quién duda que ellos fueron ami· madrugada recibieron recado de los encarceladores. Es una
gos y compañeros de Gringoire, y representaron Misterios siniestra y lamentable escena que ya nos habían referido el 1
sobre un tablado en el París de Notre Dame, y divirtieron ccn buscón Pablos y el escudero Marcos de Obregón. Algazara
sus muecas y sus piruetas á la propia juventud del magnífico de pretinazos y linternazos, dados á oscuras y á toque á
señot r'ey de Francia, Luis el onceno? Tenían _su guardia al quien dé. Cárcel, palos y martirio, tras de no ser pagados, y
pi~\:íe la ·Montfauzon, y ensayaban sus versos al compás de trabajar por fuerza. Y luego, como un despertar de pesadilla,
las zarabandas de los esqueletos de los ajusticiados, sus ve- la libertad y las excusas al tiempo que el sol del otro día.
cinos. Pero tenían tal gesto de alegría, que la duquesa de Bor·
Es la querella que esos pobres cómicos nos dirigen corno á
goña lo tomaba coll'lo·alivio de'sus pesares; y mientras los voceros y procuradores suyos, una página cruel y pintoresca
pobres histriones tiritaban de frío y de hambre, ella, riendo, de la vieja y perdurable España. Luz de candilejas y sorpbras
repetía sus nombres como una alegoría: ¡ Noel! ¡Noell
de cárcel. Afeites de comedia, y trajes de jácara en fondo de
Hay otro que se llama Amando Risueño. ¡.A.mando Risue• calabozo, y gritos, y risas y golpes, corno en final de entreño! Yo estoy por apostar que éste que así se llama es un hom- més antiguo. Y sobre una historia de incongruencias y dolo·
bre triste, feo y corcovado. El destino es así. Y quiere que res, el triunfo de unos crótalos que se agitan jocosos con la
este hombre, que es un epigrama, se llame como un madri• serenidad del cielo azul de Castilla, dosel de la tierra parda,
gal. Y luego hay una mujer que heredó un guardainfante de á un mismo tiempo miserable y alegre.
la Josefa Vacas. Llámase la tal Felipa Conde. ¿ Vais á jurar•
PEDRO DE RÉPIDE.
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La Temporado Veraniega en Chapala

En la playa.-Sritas. Ga_?riela _S.ildaña y Luz González Rivas, vencedoras en las regatas con que se cerró la tempo•
rada.-EI Gral. Díaz y el senor Ehzaga rumbo al Manglar.-Sras. Romero Rubio de Díaz y Osio de Landa, y Sr. D. Gui•
1 ermo de Landa Escandón, paseando en el muelle.-Excursión en burros.

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1!:L MONDO ILUSTRADO

EL SALON DE TE

DE LA DULCERIA "EL GLOBO"
PARIS EN MEXICO

G.KAN SALÓN DE TÉ &lt;EL GLOBO&gt;

FACHADA DE LA DULCERÍA &lt;Et GLOBO&gt;

MOSTRADOR PARA El. DESPACHO AL MENUDEO

El acontecimiento mundano de los
últimos días ha sido la inauguración
del &lt;Salón de té&gt;, de Madame Tenco•
ni, un lugar que, por su exquisita
elegancia, confort y refinado servicio,
está destinado á ser el lugar de cita
de la aristocracia de México. Quienes
hayan viajado y visto las salas de té
de París, el &lt;Pré Catelan&gt;, el Pabe•
11611 d'Armenonville, los que hayan
estado &lt;chen Ritz 6 &lt;chez Rumpel·
mayer&gt;,podrán atestiguar que el pre·
cioso salón de &lt;El Globo&gt; no es me•
nos en distinción, en elegancia y en
perfecto &lt;sa voir faire&gt; que cualquie·
ra de aquellos emporios de arte y de
elegancia. El nuevo té salón de &lt;El
Globo&gt; pa1ece un sueño realizado.
Bajo un enorme plafond de vidrios
de colores, aparece una blanca y flo•
rida decoración c:art nou veau&gt;, en
todo semejante á las terrazas de los
grandes cafés parisienses, Preciosos
&lt;panneaux&gt; de estuco blanco, encua·

drando enormes espejos donde se
reflejan las jardineras llenas de kentías y orquídeas. Vidrieras de cristal
despulido y grabado con arlistica de•
coración floral: colgaduras de peluche de seda y aplicaciones; guías
florales que corren á lo largo de la
escocia escondiendo en sus corolas
luminosas una profusa iluminación¡
muebles &lt;en osier&gt; deliciosos de color y de línea; candelabros de plata

sobre las mesas, junto al cristal bacarat y á los servicios de Sajonia;
delicada y bordada mantelería ..... .
esos son los elementos que forman
aquel encantador conjunto, aquel oali·
sis de florida elegancia que surge como por encanto sobre el asfalto de
nuestro boulevard. Ermostrador de
las sodas, al fondo, presenta desde el
dintel un hermoso golpe de vista y
todo, hasta los tapetes de moquetle

sobre el pavimeutode mosaico, revela
el insuperable buen gusto de esta ad•
mirable creación de arte de la inteligente señora Tenconi, que al inaugurar su precioso salón, ha celebrado
las bodas de plata, el 25 aniversario
de sus empresas siempre florecientes.
MéxicoJcuenta ya con un lugar
digno de:~París, donde nuestra socie•
dad elegante podrá reunirse y tomar
el té. Como en casa de Ritz, en los
días de gala de Mme. Tenconi habrá
una orque~ta de primer orden, y pa·
ra obsequio á sus amistades, las da·
mas de México podrán separar sus
mesas de antemano.
El acto de inauguración tuvo gran
lucimiento, fué patrocinado por las
distinguidas señoras doña Dolores
Barrón de Rincón Gallardo, doña So·
fía Osio de Landa, doña María Cañas
de Limantour, doño Dolores Cervantes de Riba y doña Catalina Cuevas
de Escandón. Lo más distinguido de
México, reunido en el nuevo y her·
moso salón de té, felicitaron al señor
y á la señora Tenconi por su triunfo
e u la creación de un sitio digno verdaderamente de una gran capital.

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Ecos de las Fiestas Inaugurales en Pachuca
7
.

:t

El señor Gobernador del Estado, dun Pedro L. Rodríguez, y los principales
funcionarios del mismo.

ELEGANTE NOTA SOCIAL

1

La Compañía Minera

DE SANTA GERTRUDIS YGUADALUPE, S. A.
Uno de los principales ramos de
riqueza, si no el principal del Estado
de Hidalgo, es la minería, y en él
existen minerales de riqueza fabulosa
que son explotados en gran escala
por compañías poderosísimas que
han aportado á esa industria fuertes
capitales y enormes energías.
Una de las más poderosas de esas
compañías mineras es la de Sauta
Gertrudis y Guadalupe que, consti•
tuida bajo la forma de sociedad anó•
nima, explota varios riquísimos mi•
nerales del Estado y ha reunido en
ella las compañías de Santa Gertrudis
y Anexas, Santa Gertrudis y Potosí,
Amistad y Concordia y la explotadora de la hacienda de beneficio de
Guadalupe.
Lleva la compañía más de treinta
años de establecida y, durante ese
tiempo, ha trabajado con actividad, y
siempre con éxito, en las explotaciones mineras de sus propiedades; conducida siempre con acierto por sus
directores, el éxito de la explotación
ha sido siempre, no sólo satisfactorio,
sino que ha sobrepasado con mucho
las esperanzas aun de los más optimistas.
Desde su fundación, el año de :1878,
la compañía ha tenido utilidades por
valor de más de diez y nueve millones de pesos, repartidos como sigue:
á los accionistas aviadores de la extinta compañía de Santa Gertrudis y
Anexas, se les repartió, hasta el mes
de Noviembre de 1902, la cantidad de
6.493,968 pesos¡ á los accionistas avía·
dos de Santa Gertrudis y Potosí se les
hicieron 91 repartos de dividendos
hasta Diciembre de 1908, en los cuales
se les repartió la suma de 969,141 pesos
85 centavos; á los accionistas aviados
de Amistad y Concordia se les hicieron 77 repartos hasta la misma fecha,
distribuyendo entre ellos 3.227,662

....,_

La mina de Santa Gertrudis.-Ttros de San Guillermo y San Francisco
pesos 76 centavos; á los accionistas
de la extinguida compañía explotadora de metales de la hacienda de
Guadalupe se les repartió, hasta No·
viembre de 1902, 4.702,000 pesos, y á
los accionistas de la compañía unida
se les repartió, desde Diciembre de
1902 al mismo mes de 1908, la suma
de 3.900,000 pesos, lo que da un total
de 19.292,772 pesos 71 centavos; si se
tiene en cuenta que el capital actual
de la compañía es de 6.000,000 de pesos y que no siempre ha sido el mismo, se ve que la compañía ha tenido,
en treinta años, utilidades muy superiores al 300%.

La ciudad de Pachuca será, en los
primeros días del mes entrante, teatro de uná- elegantísima ceremonia
nupcial, en la que unirán sus desti•
nos el senor ingeniero don Alvaro
Rodríguez, hijo del señor gobernador
del Estado de Hidalgo, y la señorita
Concepción Macedo, miembro de una
de las más distinguidas familias de
la ciudad.
La posición social de los dos contrayentes y los entusiastas prepa.rati vos que se hacen para la fiesta, auguran para ésta un éxito brillante, y
es seguro que será una nota social e11
la que se derroche el buen gusto y la
elegancia.
Acompañan estas líneas los retratos de los futuros esposos: ella, bella
y elej!ante. y él, apuesto y varonil, pa•
ra cuyo hogar en ciernes deseamos
toda clase de feliciJades.
.

Slt lNGl'NIERO

;{Lv,mo

RCDRÍGOE"Z

La mina de Santa Gertrudís.-Instalación de bombas centr(fugas
de eran potencio..

En las propiedades de la compañía
se extrae mineral de plata con ley de
oro; en algunos minerales se ha llegado á obtener 5 gramos de oro en
cada kilogramo de plata. En la hacienda de Guadalupe, donde se benefician los metales de la compañía, se
usa el sistema de patio que es el más
económico, y que basta á las exigencias de la explotación en vista de la
alta ley de los metales que_se extrae
de las minas.
La compañía unida que tiene el
.11ombre de Santa Gertrudis y Guadalupe, y que es la que existe actual•
mente, se fundó el año de 1902 por
la fusión de las que ya mencionamos
anteriormente. Forman su junta di
recliva las siguientes personas, cuya
honorabilidad está fuera de toda duda, y cuya laboriosidad y dedicación
han sido factores principales para el
bienestar económico de la floreciente
negociación: vocal presidente, señor
don José de Landero y Cos; se~undo
vocal, señor ingeniero don V. de Landero; tercer vocal, señor don Manuel
Algara; cuarto, señor don Luis Rovalo; quinto, señor don José de Landero ( hijo), secretario, señor don Jaime
Abraham. Como lo d ecíamos antes, á
la laboriosidad de estos caballeros y
á su inte¡/ridad intachable se debe
mucho del bienestar de la negociación, y mientras se hallen al frente
de ella, serán una garantía de su marcha próspera y satisfactoria.

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Artistas de la oompañ{a &lt;Fábregas&gt;: Antonio Cervantes, Cuauhtemoc Aguilar, Julio Taboada ,
J . Romero, Ricardo Mutío, Alfredo Solares y Juan López
,

,

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La temporada t,atral:-Guadalupe· L6pez del Castillo, del c.Fdbregas&gt;; Carlota Millanes, del &lt;Arbeu&gt;,·
Julia Paselto, del «Arbeu&gt;; Elena Queró, del &lt;Principal&gt; Y Mar(a Leovallí, del &lt;Arbett

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La apertura de los teatros, después de los días de reclusión, ha llevado mucho público á las_salas de nuestros coliseos, y ese público curioso, que sólo iba guiado por el insaciado deseo de la novedad, ha vuelto las espaldas al encontrar que, en algunos de esos centros de diversión, reina
un &lt;statu quo&gt; desesperante.
El &lt;Principal&gt; nos presentó consecutivamente todas sus
reservas artísticas. La nueva contratada, Pura Martínez, fué
recibida con gran agasajo y ruidosa vocinglería; pero tal
aparato de triunfo sólo podemos tomarlo como un &lt;welcome&gt;, saludo atento de exagerada galantería á la notable
&lt;cantaora&gt; de flamenco. Es esta la única dote de verdad que
reconocimos desde luego á la flamante tiple; aunque no
será remoto que la empresa repita el milagro de María Conesa, y veamos como entonces hacer, de una ágil bailarina
de tablado, la tiple ídolo, hoy convertir una afinada &lt;cantaora&gt; en digna rival de Amparo Romo.
A este debut siguió la reaparición de Carlos Obregón,
aquel actorazo que hoy vuelve como el hijo pródigo, arrepentido de habernos dejado y trayendo sobre las espaldas
la fatiga y el desencanto. Lo recibieron con cariño, con
mucho cariño; y aplausos y ovaciones lo habrán hecho olvidar en esa noche de su reaparición cuanto de amargo y
triste recogió en el camino de su ausencia. Su labor nos es
bien conocida y ha sido vastamente celebrada. ¿A qué hablar hoy de ella? Recordemos nada más ...... mejor es recordar.
Estos dos reforzadores de la drouppe&gt; del «Principal&gt;
son, hasta ahora, la no vedad que atrae al público descarriado á su viejo rincón de alegrías.
En el &lt;Virginia Fábregas&gt;, la hermosa obra de Paul
Bourget, &lt;El Emigrado&gt;, fué la elegida para inaugurar la
nueva temporada.
La fama de esta obra espoleaba nuestro deseo de conocerla. Y no estamos seguros de haberlo logrado, Alberto
Michel hizo una traducción descuidada, de prisa, á destajo; se ensayó con premura y se repartió á ciegas.
No obstante estos pecados, la fuerza de la obra y las simpatías que tiene el público por ese grupo de batalladores,
produjeron un triunfo florecido de aplausos.
Intencionalmente he dejado para final de estas líneas la
mención del cuadro de ópera española que ocupa el teatro
&lt;Arbeu&gt;.
Juzgando los elementos de esa compañía, en la zarzuela ~spañola, en&lt;;:ontramos ocasión para hacerles elogios merecidos. Abandonan este campo que tienen bien cultivado
Y. ya hemo~ de verlos con otro aspecto y distinta aceptación. La opera no es su medio.
Se advierte en ellos estudio, mucho estudio y buena vo-

EL MUNDO ILUSTRADO

luntad; pero á pesar de estas virtudes, puede opinarse que
no encajan bien todavía los temperamentos de estos artistas en las delicadezas de la ópera, por carecer, los más de
ellos, de la dosis de cultura vocal necesaria para ejecutar
esta música.
Los juzgo en la dulce partitura &lt;le Puccini.
La Mimí, señorita Vergeri, estuvo tierna, apasionada,
bien penetrada de su papel y hondamente inspirada en
su &lt;raconto&gt;.
Su voz es grata, pero adolece de un registro grave y medio demasiado claro y en ocasiones abierto, causa esencial
de las leves desafinaciones que notó el público.
En cambio, la Museta (C. Millanes) es probablemente de
los arti•tas de Arbeu quien más malicia tiene del canto, si
bien su mecanismo vocal es defectuoso; abusa con frecuencia de los calderones demasiado largos, cosa que, de mal
gusto en la zarzuela, en la ópera resulta una falta grave.
Su parte fué detallada con firmeza y gusto, mereciendo
bisar el vals del acto segundo.
El tenor De la Sierra tiene una bellísima voz que mane•
ja con crueldad.
En su Rodolfo dijo las frases pasionales duramente por
el afán de mostrar su voz en todos los momentos: esta parte que necesita, que exige frecuentemente el uso de la me·
dia voz, la hizo mottótona el artista de la Sierra por desconocer el mecanismo de esa tesitura. En general, dramatizó
la obra, revelando ignorar que- la belleza de ese personaje
poeta está en la ingenuidad, en la fluidez de sus acentos
más que en la fuerza de la voz. Así, por ejemplo, en el acto tercero, donde él interpretó desesperación, hay mucho
más de ternura é infinita tristeza.
El Marcelo, señor Gil Rey, es el más hábil actor de ese
cuadro artístico.
En cuanto á lo demás .... así, así!
Especialmente incluyo en esta vaga apreciación á la orquesta, que en el primer acto llevó tiempos monótonos,
incoloros, sin matiz ninguno, haciendo con ello pesada,
insoportable la escena de Benito, don Benito, como dicen los señores .traductores, de quienes ya en otra oca·
sión me he ocupado, calificándolos de audaces y crueles
desmenuzadores del original.
En esta ocasión la traducción fué más amplia, pues se
vertió al español el barrio latino de París, En el acto 29
teníamos sobre una casa de esa barriada una muestra en
pleno castellano.
¡Ah! La indumentaria descuidadísima: temblé! Vimo~ al
Rodolfo de 1830 vestir con flami.nte frac del año rn curso!
Vol vamos á la zarzuela.
LORELEY.

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Banquete en honor del señor Gobernador del Estado de Hidalgo, en el Ca.sino de Pachuca, con motivo
de su reelección, en el que se sirvieron las acreditadas aguas minerales
CRUZ ROJA, de Tehuacán

AJEDREZ
Problema:núm. 26, por M. N. Wesln

NEGRAS.

La detención repentina de un tren que lleva la velocidad de cuarenta y cinco millas por hora, hace que los
pasajeros sientan los efectos de un choqut, de una caída
de 54 ples de altura.,

•
••

La. última obra cantada por la célebre cantante mexicana Angela Peralta, fué «María de Roban&gt;, de Donlzzetti, en 1883, en un teatro de La Paz, capital del
territorio de la Baja California.

•••
Se comenta regocijadamente enloscfrculos aristocráticos de Alemania. la noticia de que el rey Manuel de
Portugal aspira á la. mano de la princesa Beatriz de
Sajonia Coburgo, la. cual, desde hace meses, está comprometida en relaciones formales con el príncipe. Alfonso de Orleans, hijo de la infanta Eulalia., y con quien
se había anunciado q11e contraería matrimonio tan
pronto como él terminara su carrera, en la que está á
punto de graduarse. Lo que interesa es saber si el joven monarca lusitano desbancará al príncipe, quitándo
le su prometida ó si recibirá regias calabazas.

•••

BL!NOAS.

Salen las blancas y dan mate en dos Jugadas.

Está calculado, dice Víctor Rugo en la segunda parte
de su famosa obra &lt;Los Miserables&gt;, que en salvas, demostraciones de U1banidad, reglas militares, estruendos
de reciproca cortesía, sei!ales de etiqueta, formalidades
de ciudadelas y bahias, salidas y puestas del sol saludadas diariamente por todas las fortalezas y todos los buques de guerra, etc., etc., el mundo dispara en toda la
tierra cotidianamente, con pólvora sola, ciento cincuenta mil caiiOnazos inútiles; por manera que, regulando
en seis francos cada tiro, son novecientos mil francos
diarios, trescientos millones anuales los que se disipan
enhumo!ll

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lA CLlNA ~
~J,íO~DiU.i~3...~8t)g.~º~~~D~0.."l.9

1

En varias ocasiones he recibido algunas cartas de mis amables lectoras, en las que me su•
plican les indique, de un modo fijo, cuál es el
estilo principal de las modas actuales y la
inspiración de donde provienen, pues hay tantos y tan diversos estilos de trajes y peinados, que mucho se piensa en cuál es la influencia más directa de las modas antiguas sobre las presentes. Razón tienen mis lectoras en desear satisfacer esta
duda, y queriendo complacerlas, como siempre, inserto aquí
algnna página de un correcto é inspirado escritor, en la
cual se ve reconstruida la Grecia antigua en las figulinas de
Tanagra, y en la descripción de éstas se adivina claramente que la influencia más directa sobre los trajes y peinados
de nuestra época es la griega. Dicho escritor se expresa así:
«Arte, en efecto, y arte lleno de complicaciones es el
tocado de una dama griega. Con sólo contemplar las figulinas de Tanagra, que se pasean por mi mesa de trabajo y
danzan entre mis papeles, me doy cuenta de ello. Esta que
amenaza mi tintero con el pie está peinada á la manera de
las diosas de los bajorrelieves, con un «stefané:1&gt; que luce
cual una aureola entre la obscura ondulación de la cabellera; su vecina usa una redecilla de finas cintas, que le sirve
para sostener sus rizos abundosos; la de másalláseconten·
ta con repartir su pelo rubio en dos alas lisas, unidas por
detrás en un haz elegante; la otra, más atrevida y más caprichosa, lleva la frente descubierta y P.cha sobre su deliciosa nuca la madeja sedeña de sus crenchas¡ la última, la
más coqueta, la más picaresca, se ha rizado toda la cabecita
con unas tenacillas diabólicas y luego ha dejado sus me•
chas locas en desorden, sin duda para que, con el movimiento del baile, se agiten y lleguen á cubrirle las orejas
de nácar y los ojos de fuego. Pero lo que yo más admiro
en mis lindas amigas, no es el arte del peinado, sino la ciencia de la envoltura, de la «draperie&gt; mejor dicho. Que en
la antigua Beocia las muchachas tanagreanas tuvieran fama
de bonitas y de coquetas, no me extraña. «Lo que debo cantar-dice la poetisa Korinna-es la alabanza de las bellas
tanagreanas, cuyos peplos son blancos:!&gt;. Blancos y sabios
hubiera podido escribir, pues hay en las envolturas, ingenuas en apariencia, de las estatuas de barro, una ciencia tal
de la gracia, del ritmo, de la esbeltez, de la elegancia, que
verdaderamente el universo femenino podría limitarse á
estudiar en ellas todo el arte del bien vestir. En el mismísimo París de nuestros días, estas cinco damitas que me
rodean serían, si un soplo divino las convirtiera en mujeres vi vas, los más deliciosos modelos de voluptuoso &lt;chic:1&gt;.
Con el siinple himatión en que se envuelven logran ser,
no sólo gentiles como sus majestuosas hermanas las ninfas
de mármol, sino también variadas, di venas, multiformes,
Una de ellas ha logrado, arreglando ingeniosamente sus vuelos, formarse una falda de tres volantes, ni más ni menos
que las parisienses de años pasados. Otra podría servir co•
mo verdadero figurín para lo que llamamos estilo imperio.
cA Cenofila-dice una estrofa de Meleagro-el Amor le
ha dado la \Jelleza y Cipris el encanto; pero su elegancia le
viene de las Gracias&gt;. La elegancia es cosa tan importante
cual la gentileza.
cEn Grecia, país que ha tenido siempre la frivolidad
aparente de la Francia actual, las modas de los trajes, como
las modas políticas, cambian á menudo. Los libros no nos
hablan de esto. Pero no importa. Las figulinas de barro están ahí, elocuentes é indiscretas, para decirnos el perpetuo
triunfo del capricho. Cada año llevaba gustos nuevos, cada
gran acontecimiento hacía variar el modo de adornarse.
Entre las pinturas de las ánforas copiadas por Trawinski

para ilustrar su «Manual de Arqueología&gt;, hay
una Medea que hace pensar,' con su túnica bordada de oro y sus rizos sueltos, en la &lt;Prima·
vera&gt; de Boticelli. Sin recurrir á la pintura decorativa, podemos ver, en las estatnitas realistas, las metamorfosis infinitas del gentil vestí•
do antiguo. Cuando hace calor, la ateniense
deja flotar su himatión y lo arrastra como una cola de pavo
real· cuando quiere esconder su rostro en medio de los cu•
rios~s, se vela como una árabe,. no enseñando sino sus ojos
enigmáticos; cuando va de pnsa, recoge con los brazos la
parte baja de su caliptra y exhibe con orgullo sus finos tobillos· cuando baila, en fin, se arregla de modo que todas
las lí~eas de su cuerpo aparecen cual si nada las cubriera.
«Entre mis cinco figulinas, las que más me interesan son
las tres danzarinas que, alzando sus brazos rítmicos, incli·
nan sus cabezas frágiles. Después de tantos siglos de sepa•
ración, las tres parecen hoy reconocerse al hallarse en mi
mesa, y celebran con alegres inclinaciones el dichoso encuentro. Estas tres, como las otras, están envueltas en amplios himationes que les tapan el cuerpo entero. Sólo que
tapar, en Grecia, no quiere decir ocultar. En el movimien•
to de la danza, las piernas, los torsos y los brazos se modelan cual si ningún cendal los cubriera.
«La misteriosa y absoluta desnudez del cnerpecillo menudo entre los velos flotantes, parece haber sido una de las
mayores preocupaciones de los coroplastas griegos. En el
museo de Atenas, lo mismo que en las galerías de París, de
Londres y de Berlín, hay infinidad de figulinas envueltas
de tal modo en sus cali ptras ó en sus himationes, que apenas dejan descubierta una parte del rostro. Las manos mismas están ocultas. De los pies, sólo la punta se ve. Y, sin
embargo, no hay Venus ninguna más desnuda y que más
sencillamente se extasíe en su pura desnudez. Las telas del
traje se adhieren de un modo tan estricto al cuerpo, que,
en verdad, más que en los lienzos húmedos con que los escultores envuelven sus obras aún no acabadas, hacen pensar en tejidos sutiles y transparentes inventados para acen•
tnar las divinas ondulaciones de las formas&gt;,
Como verán nuestras lectoras, estas figulinas de Tanagra
tan hábil y poéticamente descritas son el ideal de nuestras
actuales modas, y en sus flotantes vestiduras y opulentos
peinados de tan di versos estilos, parece que se contemplan
algunos de los más bellos modelos contemporáneos. Estas
líneas os darán, lectoras mías, la respuesta oportuna y artística que ciertamente no hubiera sabido daros vuestra
amiga
MARGARITA.

Entre la alimentación láctea y el destete hay un período que la precede, á partir del 6&lt;? mes en adelante; es una
de las etapas más delicadas de la vida del niño, en que, al
menor descuido en su alimentación, pueden presentarse
perturbaciones digestivas á causa de la ausencia de los jugos, que sirven para disolver y asimilar los alimentos só•
lidos que van substituyendo á la leche, porque es, generalmente, la época en que empieza á variar su alimenta•
ción¡ hay que irla substituyendo por feculentos bajo la
forma de harinas lacteadas, entre las que se recomiendan:
la de Nestlé, Staufier, Renaux, la fosfatina Falieres, el alimento Delacre, la harina de sagú, la maicena, el arrow
rout, etc.; pero siempre es conveniente consultar con un
médico para saber si el niño puede digerir otro alimento
que no sea la leche.
Rarísimas veces veo que se consulte sobre este particu•
lar, que generalmente se resuelve conforme al criterio de
la madre, y con frecuencia se comete el error de variar al
niño su alimentación demasiado pronto,
Galeno preconizaba la alimentación láctea hasta los eos
años y medio ó tres; los hebreos y los árabes practicaban
el destete tardío, y se ha visto que siempre que se ha im•
plantado ha dado buenos resultados, pues por fortuna se
conoce hoy, mejor que antes, la importancia que tiene la
alimentación del niño y la influencia de unanutrición defectuosa sobre toda su vida; habrá que acostumbrarlo poco
á poco á digerir otros alimentos y no dejarlo comer indistintamente todo lo que esté á la mano. Se empezará por
darle sopas de pan en pequeñas cantidades, caldos que no
contengan mucha grasa y escasos de verduras; se establece•
rá, como regla general, que el nifio no podrá tomar nada
sólido hasta que tenga los primeros dientes, pues de otro
modo se expondría á desarreglos en sus órgan0s digestivos, indigestiones, dispepsia infantil (empacho), enteritis ( inflamación de los intestinos) y dilatación del estó·
mago.
A partir del primer año en adelante, el huevo es un excelente alimento que debe irse dando gradualmente al ni-

ño; es más digerible crudo y se comenzará por darle media
yema todos los días hasta elaño y medio, en· q ne se le dará
una yema; el caldo y el jugo de carne podrán darse también; mientras el niño no tenga su dentadura completa y
que haya aprendido á masticar bien, no se le dará carne.
Las sopas de harina finas y pequeñas muy bien cocidas
y sin mucho recaudo en un caldo ligero y bien desengrasado, dan buenos resultados; á la corteza de pan tostado
debe dársele la preferencia porque el migajón es indigesto.
],os americanos acostumbran tomar en el desayuno avena
perfectamente cocida, á la que se añade al gusto leche y
polvo de azúcar. Me parece que esto es un alimento sano
y magnífico para los niños, en quienes debe emplearse. El
uso del café, el vino y la cerveza deben prohibirse, pues
está bien ~emostrado que no hacen falta para la nutrición. El abuso de dulces y pasteles también deberá evi •
tarse,
Se da el nombre de destete á la supresión completa de la
leche materna, quedando como principal alimento del ni•
ño la leche de vaca. No debe recomendarse nunca el des•
tete de un modo brusco, sino gradualmente. Los autores
no están de acuerdo acerca de la edad en que debe destetarse al niño; los franceses aconsejan qne al 9&lt;? 6 10&lt;? mes,
los médicos alemanes son partidarios del destete precoz
que tiene serios inconvenientes, y entre otros el de privar
al niño, demasiado tierno y delicado, del alimento incomparable; otros son partidarios del destete tardío, y entre
éstos se encuentran los médicos mexicanos, El destete es
peligroso durante los grandes calores; la razón es que en
esta época la leche sufre fermentaciones y alteraciones que
producen perturbaciones en la salud del niño, y algunas
veces una enteritis que puede ocasionar hasta la muerte.
Si para los niños de otras razas fuertes y vigorosas es una
época terrible, para los niños mexicanos se redoblarán los
cuidados y se procederá con método para hacer desaparecer, hasta donde sea posible, todos los peligros que pudie•
ran presentarse.
DRA. CoLUMBA RIVERA,

�892

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Manera Propia y Manera Impropia de Hacer las Cosas

Usos de Sociedad

Consejos á una Niña
Escucha, pequeña lectora, lo que mucho ha de servirte en el porvenir para conservar tu vista Y tus pulmones en
perfecta salud.

A menudo te he visto inclinada sobre el libro; los pies en ~l travesaño de la si_lla; el cuello torcido_ y el ;ostro á
distancia de unos centímetros del libro. Observa !l grabado.que ¡unto del que te copia fielmente está, y mira bien_ cuá~
es la postura que debes guardar mientras lees tu hbro fa~onto: la cabeza en alto; l~s brazos a_poyados en los del sillón,
los pies en el suelo, y el libro, no sobre el regazo, como tu acostumbras colocarlo, sino sostenido entre las manos.

Observa después cómo bordas: la pien,a cruzada; el cuerpo hundido en el sillón¡ los brazos en alto y la labor á cincentímetros de los ojos. Riesgo corres de vaciártelos con la aguja¡ riesgo también con que esa pierna cruzada te acre~~te de poco discreta y mal _educ_ada .... Aband~na, graciosa lectora mía, ese viejo hábito, y observa ~1 grabado que está
· nto al que te retrata: esa niña hene sus dos pies rectos y colocados en el suelo¡ su postura en el sillón es natural¡ el
~~stro no corre riesgo de ser herido con la aguja, y las manos que trabajan en la labor están á conveniente distancia
respecto del rostro.

Mira cómo escribes, locuela perezosa, que quisieras escribir ac~stada. Y ,m_ira cómo debes escribir: el cuerpo recto,
las dos manos sobre el papel, la cabeza en alto, bien sentada en la ulla. Escribiendo como tú lo haces, puedes caerte de
la silla· del otro modo no corres este riesgo.
Qu~ te sirvan estos consejos y que no olvides á la incógnita que te los da.

LA MURMURACION

1P

ARECE INCREIBLE la importancia que tiene la bue ·
na educación para evitar la crítica y las murmuracione~ entre las personas verdaderamente correctas. En
particular las damas no deben nunca promover censuras
ni burlas de ninguna amiga ó conocida¡ jamás han de po•
nerlas en ridículo, y si se permiten alguna chanza, ésta debe ser siempre inocente y no cruel ni picante. Mu y al
contrario de esas críticas de mal tono, se debe decir todo
lo mejor posible de las personas amigas y defender con
energía á los ausentes ó presentes. Esta defensa ha de ha·
cerse con mucha dulzura y cortesía, dejando conocer claramente la pena que siente al oir murmurar de aquellos
amigos á los cuales se estima¡ y si por desgracia las críticas son completamente justas y ciertas para no poder rechazirlas, entonces se dirá simplemente que, á pesar de
esos defectos, aquellas personas son estimables, con lo cual
el interlocutor comprenderá lo muy desagradable que es
tal conversación y se verá obli~ado á callar.
En general, hay una regla que seguir eu la conversación:
es preciso no herirá nadie en sus simp1tías é inclinaciones. Nada más fácil que retener una palabra dura ó iróni•
ca cuya expresión puede lastimar ó afligirá los demás. Los
asuntos de religión ó de política son muy escabrosos, porque con frecuencia se exaltan los que discuten, y por lo
tanto, será más conveniente eludir esa clase de conversaciones. Sin embargo, se exceptúa el caso en que con toda
sinceridad y sin tener intenciones de herir á su interlocutor se trata de algún punto amigablemente, cortando la
discusión cuando los ánimos comiencen á acalorarse.
Guardémonos mucho de tocar personalidades en la conversación¡ se encuentran algunas gentes tan necias, que se
creen con derecho á detallar la fisonomía de los presentes,
como si éstos no estuviesen allí. Y con toda franqueza dicen: &lt;Los ojos de usted son bellos¡ pero tiene usted las ce•
jas muy espesas¡ sus dientes son hermosos, lo cual disimula lo grande que tiene usted la boca&gt;, y otras torpezas por
ese estilo. Nada hay tan desagradable y poco oportuno
como esos elogios seguidos de una crítica. O bien suelen
hacerse comparaciones indiscretas, como por ejemplo: cSu
hermana es más blanca que usted¡ 6 su prima sí tiene ei
talle esbelto y fino&gt;. Aquí la palabra si tiene el significadl3 de aclarar á la persona que escucha estas necedades,
que ella no lo tiene.
Un gran talento femenino dijo ya con mucha razón: &lt;todas las comparaciones son odiosas&gt;.
La buena educación cuida de no hacer elogios demasiado directos, pues éstos pueden mortificar á las personas
modestas, y porque en verdad es .muy embarazoso contestar una alabanza intempestiva y poco oportuna, V en tal
caso, es preciso mostrar agradecimiento por un elogio que
á menudo deja, al que lo recibe, perfectamente indiferente,
y esta comedia es molesta é insoportable. Mas si el cumplimiento ó lisonja inoportunos están prohibidos por la
verdadera cortesía, ¿qué diremos de la crítica y de las
comparaciones necias, hechas con toda ligereza é indiscre
ción'l Cualquiera que sea la malevolencia ó burda fran•
queza que las dicte, harán sentir indignación al ofendido,
y ¿podrá pretenderse que la antipatía nacida de uno de estos desagradables incidentes no sea justa y naturalí Evidentemente que no. Cuando se tienen modales tan bruscos
y vulgares, es preciso vivir solo ó en compañía de los bu•

893
hos ó de los cuervos, á los cuales se les puede decir que
son muy feos y antipáticos sin temor de ofenderlos.
Es preciso también no hablar de ningún defecto físico
en general, sin haberse asegurado antes, por una breve ob·
servación, de que ninguna persona de la concurrencia está
señalada lastimosamente por ese defecto. Tampoco se debe hacer alarde de una falsa modestia, hablando de las
propias imperfecciones. Bien las habrán notado los demás
sin necesidad de que uno las indique, y si no se dan
muestras de vanidad y de presuncióu, nadie se atreverá á
decir que esos defectos los ignora quien los tiene. Hay un
sentimiento de discreción bien entendida, que prohibe
ocuparse demasiado de sí mismo, aun para criticarse; es
preciso hacer intervenir el yo lo menos posible, pues este
es un asunto molesto y fastidioso para los demás, que tienen, durante esa conversación, únicamente el papel de oyentes obligados.
Una de las grandes cualidades de las personas educadas
es la de permanecer impasibles al oir los más grandes disparates. La cortesía y la benevolencia les permite permanecer imperturbables, á pesar de ser instruidos y cultos,
cuando en su presencia se emiten verdaderas inexactitudes
y tonterías históricas y científicas. Lo mejor en estos casos es no hacer que se note el error del ignorante, á me•
nos que existan, plra ello, graves razones; ni mucho menos
reírse irónicamente en silencio¡ si es preciso refutar aquellos disparates, se deben tomar toda clase de precauciones
á fin de no herir su amor propio, diciendo alguna frase
preventiva, como por ejemplo: cPermítame usted decirle que
tal vez no recuerde bien ese punto&gt;¡ ó bien: cyo creía que
las cosas habían pasado de otro modo&gt;, etc., con lo cual se
puede contradecir sin brusquedad ni burlas poco piadosas.
En la mayor parte de estos casos, el interlocutor se verá
obligado, por cortesía, á contestar: «Es posible¡ tiene usted
razón¡ debe estar mejor informado que yo&gt;. Pero si al contrario, se refuta con dureza y poca educación, teniendo el
aire de un sabio que no admite réplica ni contradicción,
se obliga al ignorante á sostenerse en su opinión equi vocada, aunque no fuese más que por soberbia y antipatía con
el interlocutor. Si se trata de una persona sensible, en este
caso no se indignará, pero sí sentirá pena y humillación,
lo cual es imperdonable tratándose de personas amigas y
más si la discusión se verifica en público. Esto es ya algo
peor que poca educación¡ implica dureza de sentimientos,
pues la ciencia y la ilustración son fuerzas que nunca d eben emplearse en contra del más débil¡ esto resulta una
forma de cobardía muy reprochable, pues ni siquiera puede dársele el castigo que merece, como se hace con la fuer•
za material con que se ofende ó hiere á otro. Todo lo dicho últimamente se refiere, en particular, á los caballeros,
pues las discusiones entre las damas son de tan mal tono
y tan ridículas generalmente, que pocas veces se ofrece
ese espectáculo desagradable¡ la mujer, educada correctamente. debe distinguirse por la complacencia, la dulzura y
el espíritu de conciliación, todo lo cual sirve para quitar
cualquiera atmósfera de disgusto y de coutrariedad.

�894

EL MUNDO ILUSTRADO

895

La Modista en Casa

~1lJ}E.-R._ l::J{ EL l=Jüg
'

EL MUNDO ILUSTRADO

Hé aquí la manera práctica de hacer un bonito delantal
para niña. Se compone de cuatro piezas: espalda, dos par
tes¡ delantero, dos partes; manga, dos partes; cuello-al
doblez de la tela -una parte. El cinturón puede ser posti-

¡,

~

Los grabados que hoy damos á nuestras lectoras representan: el primero, un pudín rodeado por artística cubierta de papel plegado. En esta clase de cubiertas hay una
inmensa variedad, pues se pueden hacer en todos los colores que se desee, y el rizado de diferentes modos. Son muy
vistosas y lucidas, dándole al pudín, torta ó pastel que rodean, un aspecto agradable. Cuando el servicio de mesa es

Puede ser un huevo perfectamente claro á la vista y tener, no obstante, gusto á paja, lo cual es suficiente para
descomponer un plato. Deben romperse los huevos uno á
uno y no verterlos en la cazuela ó cacerola hasta después de haberse asegurado de su buen gusto.
La cuestión del tocino es también muy importante y no
debe descuidarse; hay que elegir siempre el tocino bien
blanco, con el menos nervio posible, y que no tenga jamás
gusto á rancio.
El tocino fresco debe tener la carne con una ligera colo·
ración encarnada y nunca jaspeada.

Salsa blanca

modesto y no hay cubiertas apropiadas para cada platillo,
la utilidad que éstas pueden prestar es muy grande,· pues
llenan su objeto con sencillez y tienen hermosa apariencia.
El segundo grabado representa una ensalada de ejotes
adornada con queso de crema, figurando coliflores. Esta en·
salada es de un sabor y de un aspecto exquisito¡ la reco-

Esta salsa es sumamente útil para varios platillos y es
muy fácil de prepararse.
Se ponen en una cacerola de cabida de dos cuartillos:
una onza de manteca; una onza de harina. Se mezclan la harina y la manteca para hacer una especie de pasta; se le
añade la sal y la pimienta. Se vierte medio cuartillo de
agua caliente. Se le da vueltas en la lumbre con una cuchara hasta que empiece á hervir. La mezcla de manteca
harina y agua, no debe dar menos de tres cuartos de cuar'.
tillo: es preciso que esta mezcla adquiera consistencia b~s·
tante para cubrir el revés de la cuchara con una capa de
dos milímetros.
Se añaden entonces dos onzas de mantequilla. Se retira
del fuego y se remueve circularmente, hasta que la mantequilla esté enteramente derretida. Hecha ya la salsa, debe
dar, con el aumento de la manteca, un cuartillo.

Lenguado con vino blanco

mendamos á nuestras lectoras para acompañar cualquier
platillo de carne.

ALGUNAS INDICACIONES
Condimentos, especias y frutas
En lo referente á las especias, frutas, manteca, mantequilla, aceite, viuagre, azúcar, pastas, etc., se recomienda como principio invariable, comprar siempre las primera~ calidades; el hacerlo así reportará, á la vez, economía y buenos resultados.
Si se mezcla aceite de mala calidad en una salsa, necesariamente se echará á perder¡ lo mismo acontece con la
manteca, que es preciso tener siempre muy fresca y de ca·
lidad superior.
. Una pequ~ña cantidad de manteca ó mantequilla superior producirá una cosa buena y aumentará la calidad de
lo que se haya de servir, mientras que, con mala manteca,
se.obtendrá. un resultado diametralmente opuesto: cuanto
mas se prodigue, más se echará á perder el manjar que se
prepare,
Como regla invariable para comprar la manteca ó la
mantequilla debe atenderse á asegurarse de su buen olorsi no se está absolutam~nte seguro de su frescura, no hay
que emplearla. Es preciso penetrarse bien de esta verdad:
&lt;No hay cocina posible con manteca ó mantequilla sospechosa&gt;.
También es preciso no emplear jamás huevos sin haberlos examinado bien, no solamente al comprarlos, sino después de rotos.

Se prepara un lenguado como para cuatro personas. Se
cuece con onza y cuarto de manteca, un cuartillo de vino
blanco, una poca de sal y una poca de pimienta. Se le mantiene cociendo con agua encima y debajo, por espacio de
veinte minutos. Se hace una salsa, en una cacerola donde
quepan dos cuart~llos, con trece adarmes de mantequilla y
otro tanto de hann~. S_e mezcla y después se añade un polvo de sal, otro de pimienta y tres cuartos de cuartillo de
agua, dándole vueltas circularmente, en la lumbre hasta
el primer hervor. Al cabo de veinte minutos de coc~ión1 se
vierte el caldo del lenguado en la salsa. Se hace hervir- un
solo hervor es suficiente.
'
Añádase una onza de mantequilla y una cucharada de
perejil picado.
Se remueve la salsa con la cuchara de madera, fuera de
la hornilla, y cuando la mantequilla está enteramente derretida, se _riega todo el guisado y se sirve.

Confecciones ~ Domicilio

zo, ya de cuero roj0 ó verde obscuro, ya de listón, ya de
raso. Este delantal es para niñas menores de 8 años y puede estar confeccionado de percal liberty ó tela cruda de
lino. Lleva cuello unido al escote y manga corta, con abertura exterior. Se coloca sobre una camiseta de cuello y
mangas largas á pliegues finos, hecha en batista blanca muy
fina. El delantero y la espalda forman tablas á ambos lados, dejando tableros centrales.

Compota de cerezas
Se elige una libra de cerezas bien sanas, cortándoles los
rabos, que se dejarán únicamente de dos centímetros de
largo,
Se pone en un cazo medio cuartillo de agua y se la aña·
de media libra de azúcar en pedazos. Se hace hervir el
ª:úcar en la hornilla y cuando está derretida y hierve, se
anadea las cerezas. Se tapa el caso y se deja cocer suavemente durante cinco minutos. Se escurre en un cedazo se
cuela el jugo, se arreglan las cerezas en la compotera ~on
los ra~os ha~ia a~iba. ~edúcese el jugo á treinta grados.
Se deJa enfriar bien, se riegan con él las cerezas y se sirve,

Ensalada de naranja con licor
Se cortan cuatro naranjas en rodajas de medio centíme·
tro de grueso, dejando las cortezas, Se colocan en forma de
corona en la compotera, y se espolvorean con tres onzas
de azúcar en poivo. Se añade un cuarto de cuartillo de ron,
de aguardiente sin azúcar ó de kirsch.
· Guando se usen licores azucarados, tales como anisete,
marrasquino, curazao1 etc., nQ se espol~orean las naranjas
más que con dos onzas de azé:::\r.

Es una prenda sencilla y práctica de corte y confección,
y puede adornarse con galón bordado de hilo lavable.
El canesú lleva tres hileras de ese galón, y las hombreras, que imitan un pequeño volante, van igualmente adornadas. El bajo del delantal no lleva adorno ninguno, sino
solamente un dobladillo ancho, que si la tela es de lino
crudo, puede hacerse al punto &lt;de ojo&gt;, adorno que Je da
una vista preciosa.

•

No es preciso encargar á París-como se estila hoy por
hoy entre las elegantes - nuestras prendas de ropa. Los modelos de todo lo elegante nos vienen en las revistas y periódicos; ¿para qué, pues, tomarnos el trabajo de escribir
dando medidas y explicaciones, cuando nosotras mismas
con el_modelo á la vista, podemos confeccionar esas pren~
das?
Para ahorrar trabajo y tiempo á nuestras lectoras, les
damos hoy dos lindísimos modelos, -uno de bata para el
interior de la casa y otro de &lt;matinée&gt;.
Esta última pieza se hace de nansú muy fino, color azul
pálido. El corte de los delanteros y espalda es recto. El
bajo se adorna con una punta bordada en batista, color
azul también. El escote es puntiagudo y lo forman dos
bandas terminadas en pico por~la parte de adelante, rema
tad?.s en dos borlas azules de seda. Lazos en el remate del
escote y las:hombreras y mangas de volantes de encaje
blanco.
La bata es también de nansú, · estilo semi- imperio. Las
mangas son de corte sesgado, doble en los codos, adornada
cada punta con encaje de Bruselas. Abullonados en el escote; puntilla de Bruselas orlando el cuello, pequeños lazos de listón azul-el nansú también es azul- y un gran
moño de puntas colgantes abrazando el busto.

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FoT, FÉLIX, DE PARfs.-ESPECIAL PARA "EL .MUNDO ILUSTRADO"
FoT. FÉLIX, DE PARfs.-EsPEOIAL PARA "EL MuNDo ILUSTRADO"

TRAJE DE BAILE.-Elegante traje en &lt;Charmeuse&gt; blanco, hecho en forma de túnica. Un rico fleco de perlas fin·
ge sobrefalda que se prolonga hasta la orilla de la cola. El delantero del cuerpo está adornado con ese mismo
fleco. Mangas abiertas de fantasía, unidas por gruesos botones de seda realzada.

TRAJE DE PASEo.-Hecho en velo color de ceniza. Un ancho bies de gasa gris ~orma sobrefalda y rodea la cola,
limitando una elegante guarnición de bordado al realce en acero y plata. Es~os mismos bordados adornan el cuerpo. Camisola de muselina de seda blanca, alforzada. En el cuello lleva un r1Zado de tul.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ELIXIR ESTOMACAL
(STOMALIX)
oc

SAIZ DE CARLOS
Hace quince años dimos á conocer esta especialidad far·
macéutica á los médicos y hoy la recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento J!láS racional"y seguro para la curación de las enfermedades del ESTOM~GO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de tr_e1nta
afíos y no se hayan curado con otros medicamentos_, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR A LAS DI·
GESTIONES, TONIFICAR EL:APARATO DIGESTIVO Y la
economla en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIE·
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS. AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTO,'I\AGO, LOS VOMITOS,' VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA. NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI
CIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños pajecen con frecuencia DIARREAS más ó me·
nos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituirá la vida enfermos
irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sinto~
masó-partede él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, inapetencia, abatí·
miento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases--:-pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruido de oidos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, :Vientre y espaldas, vómitos, extreíiimiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se irrita por la menor causa, evita el trato social, teniendo por la noche :ensueños, sueño
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cido y de uso general en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.
SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RA·
QUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo·
fosfitos, tomándolo los niños"con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

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DIVERSOS ASUNTOS

Lidia:-Tal vez sea un remedio eficaz
para conseguir lo que usted desea dar á
la malla varios bafios de caucho cuando
éste se liquide por medio del cal;r,
-Los huevos se conservan mucho tiempo s~mergiéndolos en una solución de
trescientos gramos de sal, en cinco litros
d~ agua de cal. Se dejan los huevos diez
mmutos en esta solución Y luego se ponen á ~ecar al aire libre. En seguida se
guardan en algún sitio seco Y fresco
-Las espinillas de la cara desap¡recen
lavándos~ con agua de végeto mezclada
al a~ua simple, Y poniéndose luego Jugo
de hmón. Si esto no leda á usted resultado
use "Kalodermógeno," preparación mu;
eficaz para las enfermedades de la piel s
v~nde en todas las droguerlas de esta ·ca:
p1tal.
-En cuanto á la extirpación de la nigua
lo mejor es hacer uso de un remedio bas~
ta~te doloroso, pero infalible, Y es el sj~u1ente: se abre la epidermis con una agu¡a muy bien desinfectada; en seguida se
saca la bolsita en que está la nigua, cuidando mucho de no romperla, pues enton-

899
ces se ·;introducw nuevamente estos insectos; Y luego se lava el sitio enfermo
con alcohol puro. Este procedimiento es el
más eficaz para conseguir buen resul•
tado.
UN MODELO

Ana Marla:-Doy á usted el modelo que
des~a para hacer un'.juego de , 'store" Y
"br1s bris."
E~ cuanto á la pregunta que me hace
de s1 será propio irá un paseo campestre
a~ompañada de amigas y amigos jóvenes,
sm que as_ista alguna persona de respeto
me atrevo á decirle que esto no es mu;
conveniente Y podrla usted ser criticada
aun p~r r_os mismos amigos á quienes
piensa mv1tar. La sociedad es severa pa;a Juzgar á las mujeres; pero también sa~e ha~~r Ju1.ticia, tributando respeto y est1mac1on á las .:iue saben conducirse siempre correctamente.
PARA BAILE

Hilda:-En esta sección verá usted el
modelo _que desea para traje de baile. Está
C?llfecc1onado en meteoro rosa pálido cub1ert? por una túnica corta, de tul, 1a'cual
termma en una ancha guarnición bordada
de pl~ta Y aplkaciones de seda. La parte
s~penor del cuerpo va cubierta de estos
mismos bordados. Una ancha banda de

',

¡ 1,

,1)·

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea Y
fiebre, disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos. ·

PULMOFOSTOL
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SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudp y eró·
oleo, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

DE CARLOS. Cura el ex·
PURGATINA SAIZtreñimiento,
pudiendo conse·
guir con su uso, una deposición diaria, los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonla Intestinal, por
ser un tónico-laxante suave y eficaz.

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meteoros rosa rodea el talle Y sube al
hombro izquierdo, en donde se recoge en
eleg~ntes pliegues. Guantes blancos y un
s~nc11lo collar de perlas completan el atav10.
DOS RECETAS

Li,1deta: Para conocer si el pescado está desco~puesto, se observa en una pieza
obscura, a fin de ver si produce una fosforescencia muy particular, la cual demuestra su descomposición. Esta fosforescen.
c1a está determinada por el desarrollo de
una bacteria que ocasiona la alteración del
p~scad_o .. A medida que la acción de ese
m1crob10 mvade el cuerpo del animal é-te adquiere un olor desagradable que ba:.
ta para rechazarlo.
-Para teñir la seda de nzul pálido, puede
u_~ted h_acer uso de la siguiente preparac10n: disolución de afiií, dos onzas; crist~I d~ tártaro, media on:,a; agua simple,
diez Ittros. Se pone á calentar la mezcla
de estas substancias y luego se sumerge
en ella la tela que se desea tefiir, deján•
dola alll hasta que tome color.

�.901

EL /tlUNDO ILUSTRADO

SATURND

Un·a Reina'
en 8 Horas
La Maravillosa Transformación de una Mujer Fea en
una mujer de Belleza
Regia en una Noche
Una Historia Verdadera de Como
se Quitó las Arrugas y Recobró la Apariencia de

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1

(erve(eri~ (u~u~temo(, s. A.
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una mujer, bella
es siempre interesante,
cu:uido rsa experiencia
concierne Yitahnente á todas las mujeres
que saben apreciar el encanto de la ;inrentud, y iqué es más indispensable hoy
á la feHcidad de una mujer que la belleza i La historia de Helen Sanborn de
como detuvo el curso del tiempo y se
burló de los llamados especialistas de la
belleza, debiera ser leída por todas las
lrrtoras de este periódico. M:asage facial,
baños de vapor, máscaras, cremas, etc.,
todos estos procedimientos fueron caros
y poco satisfactorios.
Su descubrimiento simple y secreto de
quitar las arrugas en una noche, y lograr
una tez bella y natural, está al alcance
ele aquellas que quieran entrar en correspondencia confidencial con esta encantadora y benévola señora. Este procedimiento fué dEscubierto por casualidad,
tan sencillo y seguro, tan lógico en sus
principios que se sorprende uno de no
haberlo pensado antes. No exige la menor
inconveniencia ni puulicidad, no es posible que haga daño ni que no satisfaga.
El goce de la vida encuentra satisfacción en este t riunvirato del éxito : Belleza, Felicidad, J uventud.
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solamente por corto tiempo. Se suplica á
las lectoras que escriban inmediatamente
á Miss Helen Sanborn, Salón • 2204 A;
Beclman Building, Clevelt ud, Ohio, K U.
de A.

MJE1f~(Q)JP(Q)lll1AMAS
LAS PRIMERAS LLUVIAS

Llueve. El cielo está gris; solitaria la
calle. •. Me asomo al balcón. Gotitas de
agua cristalina, de agua fresca del cielo,
tamborilean sobre los cristales empañados. A mi se me antoja que revelan secretos; que cuentan vagas historias: tan suave es su murmullo, murmullo que voz parece, voz de hadas, de doncellas invisibles
y castas. Sobre el empedrado negruzco de
la calle, todavla ayer polvoso y lleno del
oro del sol, se ha extendido una sábana
blanca. Aqul y alll diminutas charcas se
estremecen con blando estremecimiento al
caer la llovizna. Mujeres del pueblo, con
sus harapos remojados, chorreantes, pasan por la acera recogiéndose las faldas y
mostrando los tlacos tobillos que, en contraste con el tinte sombrlo que reina en
derredor, tienen blancura de ampos. Un
mendicante pasa. E, viejo, trigueña la color, hirsuta y encanecida la barba. Tiende
l Imano• . . ¿A quién? ¿Al vacio? .. Será
que sus labios, sus gruesos, sus misercs
labios, se mueven; implorando?... Y pasan también un gendarme, un ebrio vacilante, un niño. .. Y entre uno y otro pasa
el tiempo, monótono, triste. . . Y yo me
aparto al fin del balcón donde las gotas
de agua cristalina del cielo murmuran vagas historias, sin pensar, mudo, el ánima
torturada por el hastlo.
Sin quererlo, acuérdome del sol. El sol
es alegria; la luz de oro es vida. Cuanto
penetra, cuanto envuelve, cuanto acaricia,
con la tenue caricia de su claror diáfano
sonrle. La lluvia, en cambio, es tristeza, y
tristes aparecen los hombres y las cosas
á su contacto.
Desde aqul, desde mi sillón, columbro
un pedazo de cielo nuboso. No hay risas
de azul. Una claridad llvida, pizarrosa,
desciende. Sin la huida del astro, ahora
serla el crepúsculo. La ciudad convidarla
al regocijo con su alharaca de fiesta. Rebosarlan de gente las calles. Teatros, fondas y jardines habrlan de ser incentivo poderoso para que el solitario abandonase su
rincón. Pero la ciudad está m·1erta, y me
imagino qué vaclas irán á estar las salas
de espectáculos, y que el glotón no habrá
de sentarse á las tentadoras mesas, y que
los árboles de los paseos, yertos, inclinados, goteando, más harán pensar en el
abrigo del lar, que en el regalo de un atardecer bajo las hojas . . . .
La lluvia calla á ratos. E, un pequeñfsimo intervalo de silencio. una b1ndada
de pájaros surca el jirón de cielo gris: son
como manchas negras que salpicaran el
sudario plomizo. Mas presto torno á escuchar el secreteo de las gotas, y allá
dentro, sobre las hojas de las plantas, el
agua desciende con un susurro apacible,
tranquilo.
y recorro entonces la casa. Y voy de
balcón en balcón, de puerta en puerta, sin
buscar nada, sin aspirará cosa alguna,
sin ansia de deleite ni desasosiego que me
angustie. Es el hastlo, el dulce, el no ad·
vert1ao fastidio de los tilas de lluvia, cuan-

SIEMPRE LA VERDAiltQ
"Cuando está U d. en duda di,
ga la verdad." Fué un experi,
mentado y viejo diplomático ei
que así dijo á un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. EL fraude y engaño á menudo son ventajosos
mient ras se ocultan; pero tarde
ó temprano se descúbrirán, y entonces viene el fracaso, y el castigo. Lo mejor y mús seguro es
el decir la verdad en todo tiem•
po, pues de esta manera SG.
hace uno de amigos ccnstantes
y de una reputación qt e siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca e' :~•·ns en venta. Estamos en sit uac...... - .-1.~ afirma1· mocl·astamen~
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los resultados que siempre hemos
pretendido. Con t oda franqueza
"'-"' li ll. dado á conocer su natr- •
raleza. ,?'~ t an sabrosa como t,-,
miel y contie11J t0dos los principios nutritivos y ct1r.:1tivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
PL1ro, combinados con Jarabe de
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Estos elementos forman una corrbinación de suprema excelen0..
:, ~4ritos medicinales. Ningun
remedio h!1 -wnido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdi&lt;la
de Carnes, Debilidad y Mal fütado de los Nervios, asi como t odas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. " El Sr. i; __
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, dice : La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutriti'íOS del Aceite de Bacalao, Malta,
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�MUNDO ILUSTRADO

902

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en cada uno de estos aromas.

e

do á la mente viene el recuerdo del sol, de
los d!as luminosos y plácidos.
Apoltronado de nuevo en este sillón de
mis culpas, echo de menos la agitación
que me falta. Intento leer. Sueflo. Duermo
un tanto. La claridad empalidecida de la
tarde es más y más vaga, Se aproxima la
noche. La calle destella de súbito, iluminada por el fulgor blancuzco de los focos.
Un carruaje la conmueve con estrépito de
ruedas.
¡Oh, el silencio de los dlas lluviosos; la
morriñ l de las tardes nubladas!
Percibo, como adormilado, el chirriar de
mi puerta. Una voceslta suave, aterciopelada, infantil, dice:
- Seflor ... .Sef!or . .. .
Es Ana, una chicuela tan breve de nombre como larga de pobreza; una nif!a que
anda errante, de casa en casa, y que charla, y que r!e, y que da un poquito de su
gracia al que de ella ha menester, como
yo en este instante.
-¿Está solo? ... .. . ¿Quiere mi compañia? .. ..

-Entra, Ana, entra ....
Digo, y ella viene á sentarse ámis pies,
sobre el pavimento. Al claror agonizante
del cielo vislumbro sus escuálidas piernas cruzadas, sus medias rotas, sus toscos zapatos empapados y cubiertos debarro, que encierran un pie breve y lindo como el de Cenicienta. Su faz de niña enfermiza se sonroja. Sus manos traviesas se
hunden en la cabellera despeinada, la
cual es de un rubio desv anecldo, casi
blanco.
Viéndome mustio, interroga con timidez:
-¿Me voy?
-No, no te vayas. Quédate. Cuéntame
alguna historia, algún cuento que tú sepas. ¿Sabes algu.ia historia? ¿en esa cabecita no se esconde algún cuento?
Ana rle. Es la suya una sonrisa breve,
;ortada, come, el gorjeo de un gorrión.
¡Saber ella cuentos! ¡Y contármelos á mi!
Mas de pronto se vuelve seria. Posa una
de sus manos en mis rodillas, y me dice:
-¿De veras lo desea?
-SI, Ana.
-Entonces ... .
Hace una pausa. La lluvia canta.
-¿Le gustan de reyes ó de princesas,
de ladrones ó de santos?
-De lo que tú mandes. En las noches
de tormenta es grato que los reyes y las
princesas de la leyenda nos visiten.
Ella tose, carraspea, se acomoda las faldas, cruza los brazos y levanta hacia ml
su carita anémica. Su voz modula en el si·
lencio, con la lejana cadencia del agua,
las improvisadas frases.
-Este era un sef!or rico, muy rico, muy
rico, que vlvla en un bosque .. ..
i.Y de sus labios brota la historia. Es una
historia de bruma, de amor y de melancolla, la historia de las tres hijas de Valdemar Dae, que la nif!a leyó allá en la escuela, y ahora relata con adornos y comentarios de su cosecha.
Valdemar Dae era un mago, y á más de
mago, ambicioso: anhelaba descubrir la fabricación del oro. Las tres hijas de Valde·
mar Dae ocultaban su belleza en un cas·
tillo, en mitad del bosque: la una era ru-

903

EL MUNDO 'ILUSTRADO

bla, aquella morena, y ni morena ni r1Jbia
la otra. En las noches de invierno, llenas
de nieve y de frlo, encerrábase el viejo y
tenla conciliábulos con el esplritu del
Malo-lo aseguraba ella, Ana, que lo habla sol'íado;-y las tres mozas se morlan
de tristeza, de soledad y de ansia de ser
amadas .... Pasaron los aflos. Los experimentos de alquimia consumieron la ha·
cienda. Fué menester talar el bosque para
comprar el pan. Los grandes árboles desapareclan al golpe del hacha. Y la más
triste de las tristes hermanas vió con lacrimas, en una tarde nubosa, volará una
corneja, á tiempo que su nido cala con el
árbol que la diese albergue ....
La voz melodiosa de la nifla se apaga.
En el silencio, tras de la visión legendaria
de las hermanas, oigo de nuevo el manso
susurro de la lluvia. La nif!a no habla.
La niñi está triste. Y yo, sintiendo la
afioranza de reyes, de princesas, de ladrones y de magos, la ruego:
- Canta, Ana, canta .

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901

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Para "El Mundo Ilustrado."
11

LA PASTA

Semivelada por sombras de fresca noche, primaveral surgió á mi vista, como
fantástica aparición de evocaciones maravillosas.
Disponiase á dormir cuando toqué á sus
puertas con la emoción del enamorado
que, después de muchos años, torna á ver
á su primera novia.
Cuando pisé la escalinata de su mansión señorial, en mi esplritu bullfan, bajo
el dominio de sensaciones extrañas, pensamientos doloridos á los cuales se enredaban, como volut11s de cintas multicolores, recuerdos de viejas ilusione~; adorables madejas de apagadas alegr!as y de
esperanzas que tuvieron murmuraciones
de idilios y fragancias tropicales de juventud.
Al sentirme bailado por las brisas nocturnas de la risueña Acrópolis veracruzana, me pareció que ella sorprendia las intimidades de mi espiritu emborrascado; y,
al través de mis incurables ensoñaciones,
ol su acento de madre buena que me dec!a:
"no te inquietes; sacúdete el polvo del camino; arrincona en tu espiritu las telarailas sombrias que te conturban, y muéstrame las heridas con que han sellado tus
plantas los abrojos del , endero ."
y como el hijo ausente que, tras de largos años, torna, con sus armas limpias, á
recobrar aliento bajo el abrazo maternal,
volvi mi esplritu cansado y mi cuerpo dolorido á la gallarda progenitora de mis
más vivas recordaciones, para encender
esperanzas bajo su cielo; para insuflar
nueva savia en mis arterias; para bailarme y sacudirme, al conjuro de inefables
remembranzas, en las ondas ideales de
una juventud cuyos fulgores ya no alumbran mis horizontes.
¡Cuánto vivL en su seno en lo poco que
con ella estuve! ¡Qué suaves, que radiosas y esb~ltas arquitecturas de idealismos surgieron, como por ensalmo, de mi
espiritu, en presencia de sus parques cuajados de elegancias femeniles y de verdorts paradisiacos; ¡que de santas reminiscencias enredaron sus iris en mis triste·
zas á la vista de aquel risueño laberinto
de calles tortuosas, en que los edificios,
como muchachos malcriados rebeldes á la
buena disciplina, parece que pugnan y se
codean por ganar en holgura lo que pi ~rden de rectitud en su asimétrica formación!
La mórbida zagala de hace veinte ailos
ha refinado sus gustos; ha pulido sus maneras y abrillantado el tesoro de sus afeites. Parece que hoy la muy presumida
gusta más de los perfumes del tocador
que de las esencias de sus campiilas; pare~~ como que alienta mayores alegrlas
ante el barullo de sus locomotoras y el
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Cabellos cuya caida detiene.
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El Hombre Isnorante ..
sufre las consecuencias de su propia ignorancia.

El Hombre Sabio
se aprovecha de la experiencia de
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puede Ud. experimentar los goces
de la buena salud con prontitud y
certeza, sin6 es haciendo uso de
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del Dr. Ross.
Aprovéchese, pues, de lo que
otros han hecho en beneficio de
su vida, y de lo cual dan testimonio evidente.

ficios, que ante la música de sus pájaros tistas r,ara el florecimiento de la emoción
y las ojivas y los dombas de sus huertos estética. En el dilatado panorama de SU!
florecidos,
quiebras, esmaltadas de huertos y boscaEn sus sonrisas de incansable soiladora; jes, bullen supremos hálitos de vida que
en el contoneo remilgado de porte, haf ofrecen intensas coloraciones para todos
mucho de gentil cortesan!a; mucho de pul- los pinceles y gloriosas armonlas para tocritud aristocrática, donosamente adqui- dos los laúdes.
ridas en el continuo ajetreo de los mil
Jalapa es un albo florón de poes!a; un
enamorados que entran y salen por la lu- blando nido para el ensueilo; un carmen
ciente escalinata de la reina de las flore•. de floraciones placenteras en que los esDesde que el Progreso, caballero e-ti· plritus sensibles, como aves en abrebarado y ceremonioso, tuvo el antojo de cu- dero deleitoso, hallan campo para el enchichear al oido de la sultana quién sabe sanche de las más exquisitas orquestaqué dulces juramentos, la muy capricho- ciones del idealismo ....
silla ha esponjado sus alegrias, ha reco¡Oh poetas del color y de la frase! Si
gido su falda y puesto sobre su frente so- queréis enredar en vuestras frentes soilailadora, como ojazos de cocuyos enormes, doras filigranas . de inspiración~ id á la
enjambre brillador de focos eléctricos, que gentil Acrópolis veracruzana con la fe de
la del!nean bajo el dosel de la noche, co- los bardos atenienses, cuando marchaban
mo visión misteriosa arrancada de algún en busca de las sabrosas mieles del Himeto y de las linfas bullidoras de Hipocrelienzo bizantiuo.
Hoy más que nunca, con sus afeites de ne y de Castalia.
BENITO : FENTANES.
cortesana, con sus graciosos resab!os de
nobiliaria, se trae en continuo desasosielCSPECIFICOb
go á dos eternos enamorados de roqueñas
DEL CELEBRE
armaduras que, desde lejos, atisbrn la
mansión de la sultana.
El Citlaltepetl, hecho un don Juan de
.:n uso 00 años, simples, seg1m,s. cJlcaces, baadamantino yelmo, es el más apue~to y ratos En venta en las principales y mas garanlA·
linajudo galanteador de la garrida p1la· zadas Droguerlas y Farmacias del .Mundo.
CURA LA
ciega. El Naucampatepetl, con aire de No.
i. Fiebre, Congestlon, Inflamaclon.
ventrudo solterón, es el que más se acer2. Fiebre de Lombrices.
S. Colico, Lloro é Insomnio.
ca á los balcones de la Eros encantada, y
4. Diarrea en Nlfios y Adult-0s.
el que con más tesón guiña el ojo y vierte
5. Disenteria, Cólico bilioso.
6. Colera, Cóler" Morbus, Vomltos.
el lagrimeo de sus nubes y proyecta el
7. Tos , Res!rladGs, Bronquitis.
suspiro de sus brisas á la faz de la den8. Dolor de l\fuellis, Neuralgia.
9. Dolor de (;nbeza, Jaqueca, Vértlg&lt;...
gosa cortesana. Pero los ve tan mofletu- 10.
Dispepsia, B111s, Estreñimiento.
dos y vejancones, que apenas si los hala- 11. Supreslon del periodo, ó escnzos.
12.
Leucorren,
ó Periódos profusos.
ga con tal cual sonrisilla desdefiosa, cada 13. Crup, Tos ronca,
Respiraclon dlftci'
vez que.alelados, la requiebran de amor!os. 14. Reuma Erupciones, Erisipela~
15.
Reumntismo,
6
Dolores
reumáticos.
Ella gusta de coquetear con los pimpo- 16. ('ole uturas, de frío, Tercianas.
llos reverdecidos, que afanados sonrien 17. A lmorranns, Simples 6 Sangrantes.
JS. Oftalmia, Ojos deblles ó Inftamados.
prendiendo festones de esmeráldicos ma- 19.
( 'atarro, Fluxlon, Influenza.
tices á la hopalanda de la alegre monta- ro. Tos Ferina, Tós espasmódica.
21. A smn, Resplraclon oprimida. dlftcultos&amp;.
ñesa.
22. 611puracion de Oldos, Sorder~.
Desde el empinado trono en que tiene 23.
Escrofuln, Hlncbazon y Ulceras.
su asiento la sultana se descubre el on- 24. Debilidad general, debilldad flstca.
16. Mnreo en el mar, Nausea, V6mltos.
dulante, maravilloso lienzo de la vertien- ;:¡,
Enfermcclndes Urinarias, depositas, piedra
en la vejiga.
te oriental de la sirranla que exorna á la
~- Debilidntl de los nrrvios, debllldn.ñ vital.
reina de las flores, con gargantas y coli- so.
lncontiner.cia de la Orina, Derrame de
orines en l.1 cama.
nas, con valles y ondulaciones en que la
Sl. Menstruncion riolornsn., Prurltus.
nota verde de los montes sonríe en todas S2. Mal de Corazou, PalpilaclCD.
sus tonalidades, interrumpida, á trechos, 33. Epilepsia, 6 Baile de San Vito.
8-1. Dlfterln, ó Ulceraclon de !a Garganta.
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Las Mujeres y las Noches
Las mujeres y las noches se favorecen
recíprocamente como si hubieran hecho
un convenio mutuo. De noche todas las
mujeres son hermosas. Entre mujeres,
todas las noches son bellas.
La noche le dice al hombre: duerme;
la mujer le dice: sueña.
La noche está llena de misterios y la
mujer de secretos.
La noche desaparece ante la luz del sol;
la mujer ante la realidad. Las unas lisonjean nu,stra fantasía; las otras adulan
nuestros sentidos.
A través de ese vidrio m?gico que la
noche pone delante de nuestros ojos, todo lo vemos distinto de como es. Al que
mire los ojos de una mujer le sucederá
lo mismo.
Las noches nos quitan la luz y las mujeres nos ciegan.
Nada más terrible que una noche de
insomnio. Nada más cruel que una mujer que no nos deja soñar.
Las estrellas centellean en el cielo como las miradas de los ojos de una mujer
hermosa.
Así como se dice: «de noche todos los
gatos SOII pardos», se puede decir: delante de las mujeres todos los hombres son
lo mismo.
La belleza de la noche consiste en el
velo que la cubre; lo más hermoso de la
mujer es el pudor. Todavía tiene la mujer una semejanza más bell,1 con la noche.
La noche derrama sobre 11osotros el
bálsamo que reanima nuestras fuerzas y
la otra alienta el sentimiento que vivifica
nuestro corazón. La una nos dice: vive;
la otra nos dice: ama.
La noche empuja al hombre hacia la
casa; la mujer lo atrae hacia el seno de
la familia.
La noche se ve en todas partes, lo mismo que la mujer á quien ~e quiere.
Es verdad que la mitad de las noches
tiene luna, pero más de la mitad de las
mujeres tienen lunares.
Nos envuelve la noche poco á poco,
como una mujer.
La noche es la sombra de nuestra alma.
¿Queréis un retrato fiel de la noche?
Pues cerrad los balcones y las ventanas y la noche se levantará en medio de
vuestros aposentos. ¿Queréis un retrato
de la mujer que amáis? Cerrad los ojos y
la veréis dibujarse perfectamente en el
fondo de vuestro corazón.
La noche nos rodea de sombra para
que sólo podamos verla á ella. La mujer
nos rodea de ilusiones para que no podamos ver á otra.
Los ojos se abisman en las tinieblas de
la noche, como el corazón en las ternuras
de una mujer.
La noche cubre de rocío la tierra por
donde pasa. La mujer llena de lágrimas
el camino de la vida.
La noche es la mitad del día, como la
mujer es la mitad del hombre.
Las noches se dividen en claras y obs,
curas, lo mismo que las mujeres se dividen en blancas y morenas.
Para conocer la mitad del género humano, no hay más que hacer un viaje alrededor do una mujer.
Si no hubiera noches, el hombre viviría sin estrellas ; y si no hubiera mujeres,
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

910

GONTRAST5
LasMqjeresEnfermas Deben Pro•
bar con el Compuesto Vegetal
de la Sra. Lydia E. Pinkham.

¡No! se decla Luis aquella mañana, mientras segula con mirada atenta la azul espiral de humo que, desde su cigarro, subla
á perderse en el calado plafond del techo.
¡Fijarse bien, en este paquete d~l
No será que hoy, como otras vec~s, vaya
Compuesto Vegetal de la Sra. Lyd1a
á1 verla! ¡Basta de debilidades sm nomE. Pinkham, que ha curado á m~
bre; basta de ridlculas abdicaciones! ....
y, al decir ésto, acompañaba sus palabras
mujeres que ningún otro remed10
con fuertes golpes dados con su elegante
en el mundo!
bastón, como ávido de convencerse de que,
La Sra. Francisca Puigde Solana
no obstante las confesadas debilidades de
otros
dlas, aún podrla disponer de la nede la ciudad de Cienfuegos, R~p~cesaria energia para el nuevo propósito.
blicade Cuba, en carta que escnb1_?
~ Y mientras esto sucedia, allá, casi al
á la Sra. Pinkham se expresa ~s1:
final del sendero blanco y recto que de la
ventana se ve, en la preciosa quinta que
"Cumpliendo un deber _á_Y,d. d~ ~at~tud
se alza en la suave pendiente del camino
por la curación que me fa~1hto, de~1d? a su
como una promesa de futuras dichas para
gran medicamento, le escnbo las s1gmentes
el apasionado amador, ella, la belllsima
lineas:
Ketti la feliz rival del lirio, la que sabe
impri~ir á su flexible talle de adolescente
esbelta, rltmicas ondulaciones que el junco desconoce, la pálida Ketti, de nevada
tez y ojos profundos y negros como una
"Llevo de casada 3 años, durante cuyo tiempo he sufri~o terr,inoche de tempestad, vive tranquila, con la
absoluta tranquilidad de los predestinados
blemente de dolores al aparecer del periodo mensual. Tam~1én te?1a
1 á triunfar. Y es que conoce el dominio que
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, falta de apetito.
ejerce en el alma rendida de su débil proAlentada por algunas amigas, resolví tomar el Compuesto Ve~eta,l
metido su limpida mirada, prometedora Y
de Lydia E. Pinkham y someterme á su tratamiento. H,oy, gracias a
mentirosa; y sabe el poderlo de su "no"
Vd me encuentro libre de los achaques que antes sufna Ytengo ~n
más sugestivo que otro alguno, y no ignoher~oso niño que es la alegría de la casa. Recomiendo á toda muJer
ra en ninguno de sus detalles la profunda
que sufra de esas dolencias, como yo las sufrí, que no demor~ su c~,ra
turbación que causa en el amado su mosino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestro tratamiento.
hin de hermosa contrariada. De ah! su
A la venta en todas las_ farmacias.
confianza, exenta de dudas.
Preparado en los Laborator10s de
Por eso, mientras Luis piensa "¡noirél"
LYDIA E. PINKHAM MEDICINE CO,, Lynn, l\lass., E, U, de A.
acompañándose de inútiles golpes de bastón, ella, la hermosa infiel, la de ojos profandos y negros como una noche en tempestad, la que olvida las citas y recuerda
LA PO:\\ADA BALSAMICA MARAVILLOSA
los agravios, de pie frente á la luna mo1lempr1 cura, 1l1mpn allvlaviyll1lempr1 es etfia·
es l "~ reina de las vomadas, por&lt;1ue
risca de su espejo-en el que la mano had con ella testifican sus mara osos resu1 •
caz. Mlllarestde personseasbca.uhreca basola¡referida del público Basta usarla una vez
billsima de artista anónimo dejó la eledos, y vor es o es Que
f
f i os en
para tenerla siempre á t&gt;Arlevención. Hroeduidcasee iii~r::utl:g~ Uñetos,
gancia exquisita de un corte limpio de biGranos Tumores, morranas,
r
,
•
&amp; '&amp;
' Ulcerl\S, Quemaduras, Fístulas, Erupciones, •• •
sel-alll, entre los jarrones chinos, en que
ue venta en todas tas Dro¡ruerlas Y Boticas,
las tuberosas en flor esparcen el alma
cándida de sus broches, ella piensa con la
de un convencido ''¡vendrá!"
Productos mara- seguridad
mientras sonrle á su bella imagen pálida,
villosos para suavi• segura del próximo nuevo triunfo.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

zar,blanquearyater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.

OUDRE

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POR EL MÉTODO

,
sanados de

" ~00
~'

'?,

E

~

n.1e¡,h,.

sanados de --qQ~

IICIDENnl YUiREOI

GONORREAS, FLUJOS BLANCOS, ,
PÉRDIDAS SEMINALEI
ATONIA DE LOS ~RBANOS

EPURATIV

CITRATC&gt;.d, HIERRO

SARPULLIDOS
LCERAS SARNOSA
POJ. a,

HA■L

POJ. 1~

CHABLE

Efl todcu las Bottcas.

··Q~~ Lu·i~ lrá·,· ~~-~~~~- ~;~;t·a: ~~es desde
Eva siempre le toca al pobre Adán ser
vencido en las lides en que combaten la
astucia y el amor. Por eso Luis irá, porque, bien considerado, ¿quién, por poco
Luis que sea, podrá resistir al poderlo de
la amada, más ó menos Ketti; pero con
profundos ojos negros como una noche en
tempestad, con frescos labios rojos, Y flexible talle de adolescente esbelta, al que la
pérfida sabe imprimir ondulaciones rltmi·
cas que el junco desconoce?

911

El Catarro es la Plaga del Mundo.
La Pe-ru-na es el Remedio Universal.
MEJtCO

CUBA

~USTRALIA ORIENTE EUROPA

·.......,&lt;:/

.!

··-.....

·,
,..\~:-·.;:-•

_:..•····~..__¡:

·/;k}V.:.~,r~

.. -t'

\..&gt;;;-::;__

:. ~~J:t~',.,
El Catarro en
Países Cálidos.

·····:······

-~~f:::.fi,,::::.\~

,;i/f(. El Cata:,o en
Países Fríos.

0

F. RAMOS SILVA.

Afecta el
Estómago,
los Riñones,
los Intestinos
y Organos
Pélvicos.

Afecta la
Cabeza,
la Garganta,
los Pulmones
y Tubos
Bronquiales.

El catarro es universalmente conocido como la enfermedad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el promedio de víctimas es tanto ó más.
Quienes no puedan tomar medicinas líquidas, que prueben las "Pastillas Peruna." Estas pastillas contienen los·mismos ingredientes que la
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�EL MUNDO ILUSTRADO

912

CALtNDARIO Dt LA StMANA
OOMI NGIO

25
de mes y 29 después de Pascua. Letantas mayores). Sao Marcos Evangelista y sao Hermioio, obispo, confesor. Qfi.
cío y misa del primer santo; rito doble de
segunda clase y ornamento blanco; se hace conmemoración de la dominica. lodul·
geocia plenaria, visita de los siete altares
y principio del septenario de señor sao José. Procesión de las tetanias, de catedral
al Sagrario; á las nueve de la mañana, misa de rogación en esta iglesia, volviendo
después la procesión álcatedral, donde termina el rezo de preces y las oraciones
acostumbradas. En la basilica de Guadalupe y otras iglesias también hay la pro·
cesión de las letaolas.
Conjunción de la Luna y Neptuno á las
1 h. 16 m. de la mañana.
(49

SE PUEDE CURAR.
Léase lo que
dice el pueblo
respecto al
Remedio de
Munyon para
la Dispepsia.

El Testi=
de
PARA EL
ESTÓMAGO.
No me es posible recomendar bastante á que prueben este remedio
todos los que sufran con los síntomas siguientes: Malestar despues de
las comidas, El Estómago repleto, Eructos del alimento, Eructos de
agua agria, Estómago agrio, Acedías, Pérdida del apetito, Estreñimiento, Desvanecimientos, Decaimiento, Palpitaciones del corazón,
Falta de resuello y ·todas las afecciones del corazón que produce la indigestión. Su acción sobre el jugo gástrico es casi instantánea; tonifica
al estómago y le da fuerza para digerir tocia clase de alimentos. Calma
el dolor y la irritación en los estómagos que se han debilitado con purgantes y drogas perjudiciales.
Mrs. W. A. Perkins, No. 1416 North Sccond
St., St. J oseph, Mo., E. U. de J\,
"Puedo r ecomendar el Remedio de ''Munyon para la la Dispepsia. Es un medicamento
mar avilloso, y no tengo bastante palabras con
que alabar á est~ gran remedio. He usado
tambien el Remedio de M unyon para las
Fiebres y nunca ha fallado en curar. T ene•
mos una gran fé en los remedios de Munyon,
nunca nos faltan y los consideramos una
necesidad en el bog~r. Son grandes reme•
dios."

11
1

¿ Duele el estómago al tocarlo? Probadlo.
¿ Tenéis nausea ó vómitos? Probadlo.
¿ Os viene el alimento a la gar~anta? Pro•
badlo.
¿ Tenéis mal ¡¡usto en la boca? Probadlo.
¿ Tenéis el vientre irregular 6 estreñido?
Probadlo.
¿ Eructáis viento 6 gas del estómago? Pro·
badlo.

\fr. P. Flemmin!!', No. 158 Tillman Ave.,
Detroit, Mich., E. U. de A.
"Me alegro que se presente la oportuni•
dad de recomendar el l(emedio de \[unyon
para la Dispepsia ," dijo el Sr. Fleming.
"Seguramente que es un remedio maravilloso; no ten¡!O frases suficientes para decir
como me curó, y me complazco siempre en
recomendar un remedio que es tan beneficioso."

¿ Os viene á la boca un liquido agrio ó
amargo? Propadlo.
¿ Sentís debilidad 6 decaimiento en ef
estómago? P robad lo.
¿ Os sentís repleto ó con el estómago dilatado despues de comer ? Probadlo.
¿ Sentís pesadez en el estómago? P robad lo.
¿ Tenéis un apetito irrew1far. algunas veces
perdido y otras voráz? Probadlo.
¿ Os duele el estómago cuando e~tá vacío
y se alivia cuando coméis? Probadlo.

..

Deseo que los que están desalentados y tristes sufriendo con males del estómago echen
i un lado todos los otros r emedios y prueben este. N u nea falla en dar satistafacción.
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Agentes Generales: J. Labadie Sucs. y Cía Profesa 5. México, D. F.

CON'rBA la, TOS •
1as

BRONQUITIS,

10s

CATARROS CRÓNICOS

loa Médicos má1 eminentes r11cetan las

CÁPSULAS COGNET
Remedio iaeuporable conira Ju

ENFERMEDADES DEL PECHO
PARIS, 43, Ruo de SalJltonge, P.llUS Y URll.t.CI.U,

LUNES

26
Nuestra señora del Buen Consejo (se
reza en la basllica de Guadaluoe), santos
Cleto y Marcelino, pootlfices, mártires.
Rito·semidoble¡igual á los dlas 22 y 23. Función en la basllica de Guadalupe de la diócesis de Huajuapam.
MARTES

27
Santo Toribio de Mogrovejo, obi~po, confesor. (Se celebra con rito doble de se~unda clase). San Anastasio, papa, mártir.
Cuarto creciente en Cáncer á la 1 h.,
59 m., 42 seg. de la mañana. Nebuloso.
MIÉRCOLES

28
San Pablo de la Cruz, confesor y fundador de la congregación de los clérigos pasionistas. San Prudencio, obispo, confesor (su fiesta el 2 de Mayo). San Vidal y
su esposa santa Valeria, mártires. Fun·
ción solemne al primer santo en la nueva
iglesia de nuestra sefiora de Guadalupe,
de la ciudad de Tacubaya.
Conjunción superior de venus y el Sol á
las 10 h., 23 m. de la mafiana.
JUEV E S

29
San Pedro de Verona, mártir. Vísperas
en santa Catalina de Sena.
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
7 h., 9 m. de la mañana.

(G; lf®nn cdl ~§

1'lIl mm®~~nn~§ cdl ~ N@w~cdl®cdl ~§

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grandes .. .. . . . ... $18, $25

VI E RNES

30
(39 de Esplritu Santo). Santas Catalina
de Sena, virgen; Sofla, virgen, mártir, y
san Amador, presbltero, martir. Función
titular é indulgencia plenaria en h, iglesia
de la primera santa.

CABALLEROS

ZAPATOS

MAYO
SÁBAOO

1º
(F. S.) Los Gozos de Maria Santlslma.
Santos Felipe y Santiago, apóstoles. (Se
celebran con rito doble de segunda clase).
San Jeremlas, profeta. Desde hoy hasta
el dla 31 se practica el belllsimo ejercicio
del mes de Maria en san Bernardo, san
Francisco, santa Clara, la Encarnación,
Jesús Maria y otras iglesias. (P.)

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�914

EL MUNDO ILUSTRADO

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genuino como substancia para limpiar, preservar y hermosear la dentadura.
Inestimable para los que
tienen buena la dentadura y la
qmeren conservar as1.
mente puro.

EL CONDE DE w.....
El 19 de Enero de r8o. . .celebrábase
una gran fiesta di! madame de G .... , hermosa viuda de 4o y tantos años Y poseedora de una inmensa fortuna.
Después:de almorzar, todos losco~vidados bajaron al jardín y yo me quede en el
salón con el objeto de acompañar un rato á
la dueña de la casa, que aún tenla que dar
algunas disposiciones rara obsequiar á
sus huéspedes.
En aquel momento se paseaba por delante de las ventanas del salón el conde
de W. • . , valeroso militar que habla perdido un brazo en una acción de guerra Y
figuraba, desde hacia algún tiempo, en la
escala de reserva.
--Ese hombre-me dijo madame de G....
-hizo por una mujer lo que ninguno de
los jóvenes del dla es c11.paz de concebir
siquiera.
Le rogué que me contase la historia á
que sus palabras se referlan, Y después
de un momento de silencio, añadió:
-Hace veinte añJS, la casa de M. Leurtal era citada por el brillo de sus reuniones. que por regla general se celebraban
en una hermosa finca situada en las inmediaciones de Auteuil.
Entre los invitados figuraba siempre el
conde W ... , que en aquella época se habla conquistado ya una excelente reputación militar.
No le explicaré á usted todos los detalles de la pasión que el conde experimentaba por madame de Leurtal, ni le diré nada acerca de las vicisitudes de su amor.
La cuestión es llegar al suceso de que le
he hablado á usted.
Una madrugada abrióse silenciosamente una ventana del castillo de M. Leurtal,
y más silenciosamente aún bajó por ella
un hombre. Una mujer le segula desde lo
· alto con la mirada.
El conde W...... , porque de_él es de
quien se trata, se internó entre los árboles del jardln. Amella no abandonó la vent,ana .•..

Absoluta..

Madame de G .... se detuvo un momento, y á los pocos instantes repuso:
-Madame de Leurtal se llamaba Amelia.
No hice observación alguna á madame
de G ....... que también tenla el mismo
nombre.
-Amelia no abandonó la ventana hasta
que hubo transcurrido el tiempo necesario
para que el conde hubiese podido ll!gar á
las verjas del parque.

i

Un ruido extraño llamó de pronto su
atención. Escuchó largo tiempo; pero no
volvió á oir nada, y el completo silencio
de la noche calmó en seguida su inquietud.
Al dla siguiente por la-mañana bajómadame Leurtal al comedor para hacer con
su marido los honores de la casa á sus
invitados.
La conversación giró principalmente sobre la fiesta que aquella noche iba á dar
la castellana.
A los pocos momentos se presentó Antonio, el jardinero de la casa, el cual exclamó con agitada voz:
-¡Miren ustedes lo que he encontrado
en el jardlnl ¡Esta noche hemos tenido ladrones!
Amalia palideció al oir estas palabras.
El jardinero arrojó sobre la mesa dos dedos horriblemente mutilados. Todo el mundo retrocedió de espanto.
-Sí, señores, prosiguió Antonio. Uno de
los malhechores se mordió los dedos con
la verja del parque al cerrarla y tuvo el
valor de cortárselos con un cuchillo.
-La piel de esos dedos, dijo M. de LeLTtal, es muy blanca y esas uñas están demasiado bien cuidadas para ser de un bandido.
El corazón de Amella palpitaba co:i extraordinaria violencia; pero la indignación
de los demás sirvió de velo á su vergü ~nza.
M. de Leurtal preguntó á Antonio si las

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915

EL MUNDO ILUSTRADO

huellas de sangre podlan arrojar alguna
luz sobre el asunto.
-¡rmposiblel-contestó el jardinero.Desaparecen al pie mismo de la verja.
-¿Y no has descubierto nada más?
-SI, señor, un pedazo de papel con que
e! ladrón limpió el cuchillo con que se ha·
bla mutilado.
M. de Leurtal se apoderó del papel ensangrentado que le presentó Antonio Y lo
examinó con escrupulosa atención.
-No se trata de un cuchillo cualquiera,
sino de un puñal, según los pliegues del
papell
-¡Un puñall-exclamó el jardinero.
M. de Leurtal impuso silencio á su interruptor y lo hizo salir de la estancia.
Uno de los invitados cogió el papel y á
los pocos momentos dijo:
-Aqul hay algo escrito bajo la sangre.
-¡A ver, á verl-rugió M. Leurtal con
agitado acento.
Entregáro,1le el papel, en el que leyó con
gran lentitud estas pali.bras:
"Los señores de Leurtal tienen el honor
de invitar...... " El papel estaba roto
y no era posible proseguir la lectura.
M. de Leurtal ent'regó el papel y dijo
con voz de trueno á su esposa:
-¡Veremos cuál de nuestros i~vitados
deja de venir á la fiesta de esta noche!
No hay palabras con qué describir las
angustias de madame de Leurtal durante
todo el dfa.
Por la noche se presentó en el salón,
tranquila al parecer, y sintiéndose más
fuerte á medida que se acercaba el momento del peligro.
Iban llegando los invitados; pero el conde de W... no parecla. Por fortuna faltaban to:iavla cuatro ó cinco crnvidados
más. ,,,
Por tanto, M. de Leurtal no habla podi•
do concretar sus sospechas.
Al fin se presentaron todos los rezagados y entre ellos el conde W.
-¡No ha sido él!-pensaron á un mismo
tiempo M. y madame de Leurtall
Desde aquel instante todo cambió para
Amelia, al menos por el momento.
El conde dió la mano derecha á sus conocidos y, al presentarse ante madame de
Leurtal, dió á ésta la izquierda que llevaba
enguantada. Se oyó entonces un grito penosamente sofocado.
-¡Ayl-exclamé yo interrumpiendo:[á
madame de G. Fué el conde.
-No- repuso madame de G ... con una
energia que no le hab,la .notado jamás. El
conde no se inmutó 'siquiera. Fué)a ¡desdichada Amelía, que estuvo á punto de
perder el sentido al notar que bajo la pre·
sión de su mano cejla el extremo de la
mano mutilada de M. de W ... .. .. La parte
del guante, correspondiente á los dedos,
estaba rellena de algodón.
Al dla siguiente cayó enferma madame
de Leurtal. Restablecida, al cabo de una
semana, el conde partió 'para la guerra,
llevándose consigo su secreto.
-·¿Vio ha guardado siempre?-pregunté
á madame de G ....
-SI, señor. Al poco tiempo supimos que
en un encuentro se habla expuesto tan
emerarlamente, que tuvo que sufrir una

terrible operación. Cuando regresó tenla
un brazo de menos.
-¡Ahl-exclamó madame de Leurtal al
verle, ¿qué ha hecho usted?
-Era lo más prudende-dijo con extraordinaria sencillez el conde.
Madame de G .. . guardó silencio, y yo
no me atrevl á decirla cuánto la compadecla por haber sufrido tanto.
FEDERICO SOULLE.

ANTES DE l'ODER
utilizarlos, es menester extraer el
fierro ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no :;e encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios, la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en
la mayoría de las gentes, sus
buenos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido motivo para creer, que envueHo en
los elementos que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor, Pero fué necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la
PREPARACION de WAMPOLE
en cuyo eficaz remedio, tan sabroso como la miel, tenemos toda
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
EstoE ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, un
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. Ante e$te remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, r;_ue asombra á lo_s facultath ,)~ tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
Escrófula, Diarrea Crónica, Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Dr. N. Ramirez Arellano,
Profesor en la Escuela N aciona.l
de Medicina de México, dice: La
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Parecerá extraño que recomendemos un remedio purgante para
aquellas condiciones en que el síntoma principal es el de un excesivo
efecto purgativo, pero un estudio
detenido de las causas que motivan
estas dolencias, demostrará claramente las razones por las que todos
los médicos del mundo recomiendan
nuestras píldoras. La Disentería y
Diarrea son originadas por el aumento de gérmenes en materias no
digeridas, que son encontradas en
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 25 de Abril de 1909

Número 17

Monumento al Dr. D. Manuel Carmona y Valle, en el jardín de Santo Domingo
Se inau¡urará próximament~

�EL MUNDO ILUSTRADO

918
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR Y GERENTE,
ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Eri-:;3son, 11 470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ 1.25

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.

En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . .

0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

La Memoria y la Belleza
Cuando á los oidos de un veterano llegan los ecos de
clarín de guerra, el redoble del tambor, el estampido del
cañón ó el chisporroten de la fusilería, despiertan en su
mente, como los seres muertos á las llamadas del Juicio
Final, una infinidad de recuerdos dormidos. Acuden en
tropel las reminiscencias de victorias alcanzadas y de derrotas sufridas¡ la memoria gloriosa de compañeros de armas caídos bajo las balas enemigas¡ las imágenes redivivas
de los héroes triunfadores que escalaron los parapetos y
clavaron en los baluartes banderas victoriosas¡ los desfiles
brillantes bajo lluvias de flores y clamoreos de campanas
en las ciudades conquistadas¡ las retiradas penosas entre
la nieve y el cierzo¡ las acampadas monótonas en las llanuras interminables¡ los amores de paso, tan pronto llegados
como idos¡ las agapas pantagruelescas y las hambres devoradoras. Y en breves instantes, ante aquel mágico y movedizo panorama de recuerdos y aquella renovación de impresiones ya olvidadas, el viejo soldado vuelve momentá·
neamente á recorrer su existencia pasada, á resentir las
emociones viejas y cree haber vuelto á vivir su propia
vida.
Y como la vida es supremamente amable; como el dolor
sólo atenacea cuando es actual, y como con los sufrimientos del pasado se forjan las glorias y las dulces melancolías del presente, el veterano encuentra sublimemente qe·
llos los ecos bélicos que, haciéndolo vivir de nuevo, le han
ofrecido una nueva y, al parecer, ya imposible existencia.
De la misma manera el marino ante la vela desplegada,
el cultivador enmedio del sembrado floreciente, el pastor
en la colina verdegueante, la desposada ante los azahares
de su corona nupcial, guardados como reliquia en el escaparate¡ todos, en presencia de ciertas cosas y de ciertos
fenómtnos, sentimos desenvolverse de nuevo la existencia
pasada y desplegarse, como páginas atestadas de caracteres,
los episodios en que hemos sido protagonistas ó actores,
los dramas en que hemos sido verdugos ó víctimas, las
epopeyas en que hemos desempeñado el papel de héroes y
los idilios en, que, pastores, hemos amado á Filis.
Es sorprenfiente cuánto el recuerdo poetiza y embellece
las peripecias de la vida. Hechos y seres, goces y dolores,
nos aparecen' efl. el recuerdo bañados en luz crepuscular,

o

que los tiñe de rosa y envueltos en nubes transparentes,
como las divinidades en las apoteosis.
El recuerdo embota las puntas aceradas de la realidad,
pulimenta las aristas, tersifica las asperezas. De las hogueras hace luceros¡ de los cardos, flores; del acíbar, mieles.
Sumergidas en la bruma del tiempo, las cosas pasadas, si
lastimaban la vista, iluminaban la pupila; si atronaban el
oido, lo deleitan; si laceraban las carnes, las acarician.
A través de las reminiscencias del dolor pasado, de la
angustia sufrida, de la decepción aceptada, el recuerdo nos
atrae, más viva é intensa que todas, la impresión de que
hemos sentido, actuado y luchado, de que hemos vivido¡ y
amamos el recuerdo porque es la conciencia actual de la
vida pasada y porque es una nueva existencia hecha con
la existencia desvanecida.
Como el hombre quisiera ser eterno, nada lo extasía ni
lo emociona más que sentirse vivir¡ y si la vida es doble,
al tener conciencia de ella, es doblemente feliz.
Una cosa ó un suceso son, pues, tanto más bellos cuanto
más considerable es la masa de los recuerdos que evocan y
más intensa su evocación. Y cuando el recuerdo abarca,
reproduciéndola, la vida ajena á la vez que la propia, la
vida de la especie y no sólo la del individuo, se acrecienta la belleza de cuanto es capaz de provocarlo.
De ahí que haya espectáculos cuya belleza sobrepuja á
todo lo concebible. El campo es supremamente bello, porque en el campo han vivido los primeros hombres y pulula
la vida de los animales; porque es un hervidero de vegetales y un granero, siempre repleto, para los animales; por·
que nos nutre y nos viste¡ porque nos ofrece flores, frutos,
insectos y aves; porque la vida palpita en todo él desde
las profundidades en que se extienden y multiplican las
raíces hasta las cimas en las que oscilan las ramas, tiemblan las hojas y penden los frutos.
Por eso mismo todo lo viejo, lo antiguo, lo arcaico acaba
por ser bello. Sobre las almenas desportilladas y á través
de los muros agrietado~ del castillo feudal creemos ver los
centinelas vigilantes, íos caballeros armados de todas armas
y prontos al combate; pasear en los patios encharcados los
briosos palafrenes y circular en los salones las 1rincesas
augustas y los pajes gentiles.
Toda una época de la historia, toda una faz de la existencia humana surgen á la contemplación de aquella ruina,
y la vida que evoca en nuestro espíritu, creemos, momen·
táneamente, que ha sido también nuestra.
Ante las ruinas de las ciudades muertas sentimos bullir
· la agitación de las muchedumbres, renacer las ideas, las
costumbres y h civilización de pueblos extintos y acrecentamos la nuestra con su vida, con sus agitaciones, con
sus luchas, con sus conquistas.
Asistimos en el coliseo á los combates de fieras y gladiadores, á las carreras de las cuádrigas, á las suntuosas fies·
tas imperiales. Conversamos con los sabios y con los guerreros frente á sus tumbas derruidas¡ los Faraones abando•
nan sus criptas, sepultadas bajo la pesadumbre de las pirámides y nos narran sus proezas.
Y en cada recuerdo volvemos á vivir la vida vieja ó nos
forjamos una nueva existencia. Luchamos como güelfos ó
como gibelinos en las plazas florentinas¡ amamos á Julieta
ó morimos como Romeo en Verana; paseamos seguidos de
suntuosa corte por los jardines de Versalles¡ gritamos fre·
néticos iá la guillotina! en la Plaza de la Revolución. En
los campos de Jena ó de Austerlitz somos Napoleón¡ en el
de Watterloo, Wéllington y derramamos las mismas amar•
gas lágrimas que Cortés bajo el añoso ahuehuet"e de la Noche Triste.
Lo nuevo puede ser bello; lo viejo lo es siempre porque
tiene historia y esa historia es, para nosotros, manantial
perenne de vidas nuevas, perpetuo nirvana, eterna metemp·
sicosis que nos hace eternos dentro de nuestra fugitiva
existencia y nos permite, además de la vida del presente,
disfrutar de toda la vida del pasado.

000

EL MUNDO ILUSTRADO

919

La Enfermedad del Sueño
CRONICA CIENTIFICA
La reciente aparición de casos que son, ó se parecen mucho, á los de la enfermedad africana del sueño acaecidos
en París recientemente, han hecho que se fije la atención
de los sabios a~erca de dicha enfermedad, la que ya de antemano había sido estudiada por las comisiones coloniales
francesas en Africa.
La ~nfermeda~ del sueño se empezó á observar hace poc?s anos en Afnca: ataca no sólo á los nativos, sino también á los europeos, y á éstos con una prontitud verdaderamente alarmante¡ su tratamiento no se conoce todavía
más que de una manera imperfecta. El nombre de enfer~edad del sueño es el que se le da en todos los idiomas y
dialectos del continente negro.
Pero esta enfermedad, tal como se le conoce entre los
pueblos africanos, no es más que la forma final de otra en
f~rmedad de desarrollo muy lento, causada por la presencia en el organismo de un microbio llamado «trypanosoma&gt;, el cual es llevado y depositado por una mosca picadora llamada &lt;tsé-tsé».
Cuando empieza la enfermedad, se nota alrededor del
punto de la inoculación una irritación que desaparece á
los pocos días, pero que es seguida por :\ccesos de una calentura rebelde á la quinina. Esta calentura va acompañada de adelg~zamiento, pérdida de las energías, dolores de
c~beza pe~s1stentes, cala°:"bres en la~ pantorrillas y en los
b1ceps, as1 co~o ~n los pies! turba~1ones visuales y algunas veces exc1tac1ones nt.rv1osas é insomnios. Aparecen en
el cuerpo manchas rojizas que desaparecen á la presión. Y
generalmente, en el europeo cuando menos, se manifiestan
en algunas partes del cuerpo zonas en las que la sensibilidad es extr :mada. El acto de cerrar una mano, abrir una
llave, golpe.trse el codo suavemente, producen dolores intolerables.
. Este estado de fiebre irregular, de debilidad de turbaciones en_ la sensibilidad, se prolonga en algunds casos durante_ vanos meses¡ después, los síntomas suelen desaparecer sm q;1e por esto haya terminado la enfermedad. La faz
del &lt;sueno~, la que primero llamó la atención de los ob,
servadores y aun de los mismos indígenas, no es más que
el estado final de la enfermedad. Sobreviene con más ó menos tardanza después de la desaparición de los primeros

prestar algunos servicios, y hay muchos ejemplos de cocineros que se duermen junto á sus hornillos, soldados tiradores que se duermen durante las maniobras, indígenas
que se due~~en en su templo orando, y aun se cita el caso
de una fam1ha entera que se quedó dormida sobre el techo
de su choza que estaban construyendo.
Pero pronto pasa este estado, y el enfermo no vuelve á
dar muestras de actividad alguna¡ se acuesta en un rincón
de su casa y no tiene en~rgías más que para hablar una que
ot,ra vez. Y tomar sus alimentos¡ el entorpecimiento continua y bien J?ro1;1to el enfermo pierde la capacidad para todo lo que . s1g01fica un esfuerzo, por pequeño que sea. El
adelgazamiento se acentúa y se produce un temblor en los
miembros y movimientos convulsivos en todo el cuerpo
Una_ vez que no queda más que el esqueleto cubierto co~
la piel, ésta se cubre de llagas· con frecuencia sobreviene
la parálisis, y al fin el enferm~ sucumbe en medio de su
profundo, pero molesto sueño.

•••

La mosca tsé-tsé (glosina palpalis) vehfculo del
microbio de la enfermedad del sueño

;!ntom~s¡ ~ero una vez que el sueño se acusa claramente,
d termznacz6n fatal no tiene remedio, y sobreviene después
e un período que varía entre cuatro y ocho meses.
• **

0

La comisión de médicos franceses haciendo punciones
en el brazo de un individuo picado
por la glosina

·
estHad ~1ºd0 enviada
al Congo una comisión francesa para que
Ma;tíie la_ enferm~da~, y el jefe de esta comisión, el doctor
n, dice lo s1gu1ente en un estudio presentado hace
poco.
· · · la enfermedad se manifiesta como una ext Al principio
{e;n:- pereza en el trabajo¡ el andar es lento y arrastrado·
·\ a iga se presenta pronto¡ pero lo accesos de sueño so~
in ermitentes. En este estado el enfermo puede todavía

_Como dijimos antes, se ha formado una comisión de médicos franceses par~ que estudien la enfermedad y traten
de hallar su,trata~1ento. Esta comisión tiene, como jefe, al
doctor M~rhn, quien ya había hecho estudios semejantes
en la Gumea francesa¡ es su segundo el doctor Leboeuf
quie~ ha residid~, durante algún tiempo, en el Congo y qu¡
tam~1~n ha estudiado la terrible enfermedad; adjunto á la
com1s_1ó1;1 está M. Roub~ud, profesor de ciencias naturales,
espec1~hsta en e~ estudio de los insecto picadores, y con él
M. We1s, naturalista ayudante, á quien debe magníficas coleccio°:~ el museo d_e historia natural de París¡ completa
la commón M. Mun1s, soldado del cuerpo de ingenieros
hombre servicial y activo.
'
L?s comisionados s~ han establecido en Brazzaville, don•
d~ henen u1;1 la?oratorio completo para sus experiencias, cedido por el mshtuto &lt;Pasteur&gt; de París. Recurrimos de nuev_o á _los estudios del doctor Martín, de donde tomamos los
s1gu1entes datos.

**•
La_ trypan~soma de la enfermedad del sueño es un microbio que tiene la forma de un pequeño haz, que se coloca

�EL MUNDO ILUSTRADO
920

EL MUNDO ILUSTRADO
Pero las glosinas no son el único medio de prop~g~ción
de la enfermedad. Los estudios hechos por la comisión Y
por sus miembros, aisl~damente! prueban que 1~ _enfermedad del sueño se trasmite también por contagio, y se~an
observado alóunos casos eu individuos que nunca han sido
~
, é
picados por la mosca &lt;tse-h ».
.
.
Se han dado también casos de ep1dem1as desarrolladas
eu pueblos, en los que las mujeres no se separan nun~a de
sus chozas, ó en los que no se ha notado la presencia de
la mosca durante mucho tiempo.
.
. ,
La existencia del contagio es conocida de los md1genas,
quienes aislan á los enfermos atacados del &lt;sueño» y los
abandonan entre los bosques, donde ~ue~e!l de la manera
más lastimosa: prefieren sacrificar al individuo atacado en
favor de la comunidad.
¿Qué hacer, pues, para atacar la terrible e;11fermedad?
Mientras que la comisión no halle su tratamiento, babra
que evitar los lugares de vegetación, cerrada; pero esto ~s
muy difícil en Africa; además, ha~ra que :odear_las habitaciones de un espacio claro, lo mas ampho posible; esto,
aun cuando no es muy fácil, es más factible que lo ante·
· or la caza de los grandes animales que habitan los bos~ue~ africanos también servirá para la_ destr~cción de la
glosina; y, para terminar, habr~ que evitar cuidadosamente la cercanía de los atacado~; s1 todo esto no basta, no hay
más remedio que sucumbir á la terrible defensa del continente negro.

..

Poder del Pensamiento
Mujer atacada de la enfermedad del sueño, a~sloda en medio
de la selva, lejos de todo lugar habitado .

entre lo~ glóbulos rojos de la sangre, y _que está provisto
de un largo fuete en una de sns extre~id~des, el que le
ermite una gran actividad cuando esta vivo. Se agita enfre los glóbulos, en f~rma ~e torbellino, y gira alrededor de
su eje como un tornillo sm fin.
.
. .
El trypanosoma mide de veinticinco á tremta m1lés1_mos
de milímetro. Como la cur~ción d_e la enfermedad hene
robabilidades de éxito sahsfactono, cu~ndo se leata~a en
~1 rincipio, es de la mayor importancia aprender ~ ~e•
ter~inar la -presencia del trypanosoma desde su aparición
en el organismo, y la comisión se ha e!ltregad?, de preferencia, á estudios microscópicos q~e henden a ese fin. ó _
El examen microscópico ha se~vido ~ª:ª encontrar albu
casos en los que la observación chnica no acusaba na~~~Los doctores Martín y Leboeuf insisten mucho acerca
de la rapidez con que son atacados los europeos por la enfermedad, y para ilustrar este dato. citan ~l caso de un oficial que llegó, por primera vez, á Brazzaville el 20 de Mayo
d 1907 á quien se le encontraron trypanoso~as en_ la sang;e el primero de Agosto del mismo año; la mfecc1ón da·
taba del 8 de Julio.

***
El agente de transporte y de inoculación del !rypanosoma es la mosca «tsé-tsé&gt; ó glosina, cuyo nombre c_ientífico es
· a palpalis&gt;. Esta mosca se halla exclusivamente
&lt;g1osin
t .,
b d á
la orilla de los ríos donde crece una vege ac1on ~ un ante y espesa: cerca de los lagos, arroyos y corn~ntes d_e
g a siempre que éstas estén cubiertas de vegetación. V1·
~eusiempre bajo los árboles y las hierbas, Y_ raras veces se
aleja de sus guaridas; esto lo hace sólo urgida por el hambr~o es igualmente abundante en todos los lugares qu~ se
prestan para darle abrigo; prefiere los lugares donde hene
asegurada su subsistencia; por lo tanto, se 1~ halla en abundancia en los lugares que, por su configuración, se prestan
para abrevadero de los búfalos, los antílopes y los elefant . en las cercanías de veredas ó vados transitados; 1.:erca
de:,los pueblos ó congregaciones de indígenas, Y. en lu¡!ares donde éstos van á bañarse, preparar sus alimentos ó
abrigar sus piraguas.
.
Una vez que se conoció la manera de repr?du~c1ón de
la mosca, los lugares que prefi_ere para su _hab1tac1ón y pa. dar la comisión se dedicó á estudiar la manera de
rda ªtni. 1' El mei·or medio que se ha hallado para ello es
es reir a.
.
1 d monte y la limpia de hierbas y arbustos en 1a cerca•
:fa ~~ las habitaciones. Para la destrucción de las larvas,
el me'or agente es el calor; un~ temperatura de cuar~nta
grado!, sostenida durante vanos días, las mata radical•
me.c1te.

Una nación sólo vive porque piensa. Cogitat ergo est
La fuerza y la riqueza no bastan para pr?bar que una. na•
ción vive una vida que merezca ser glorificada en la historia como los recios músculos del cuerpo Y el oro que llena 'una bolsa no bastan para que un hombre ho1;1re~sí á la
humanidad. Un reino de Africa con guerreros mnumer~s
en sns campamentos é innúmeros diamantes en sus cobnas será siempre una tierra bravía y muerta que, p~r~ lu•
cro' de la civilización, los civilizados huellan y dividen
tan tranquilamente como se sangra y se despedaza la _res
para alimentar al animal pensante. ~. por otra parte, s_1 el
Egipto ó Túnez formasen resplanc!ec1entes cetros de ciencias de literaturas y de artes y, á través de una serena
leói(m de hombres geniales, educasen incesanteme_nte al
m~ndo, ninguna nación, ni aun en esta e_dad de h1erro_y
de fuerza, osaría ocupar, como un campo mfecundo y sm
dueño, esos suelos angostos dond_e se elevase1;1, para ser me
jores, las almas, el enjambre subbme de las ideas Y de las
formas.
'ó
Sólo, en verdad, el pensamiento y su creaci n, suprema:
la ciencia, la literatura, las artes, dan grandez~ a los ~~eblos atrayendo hacia ellos universal reverencia y canno¡
y f~rmando en su seno el tesoro de verdades Y de bellez~s que el mundo necesita, los hacen sacrosantos, ante ~1
mundo. ¿Qué diferencia hay realme~te ent~e Pans y Cht·
cago? Son dos palpitantes y productivas ciudades, e~ las
que los palacios, las ins~ituciones, los parques, las r1que~
zas se equiparan soberbiain:e~t~. /.~or qué, _pues! f?rma Pa
rís un foco crepitante de c1 vihzac1ón, q~e irres_1sbblemen·
te fascina á la humanidad, y por qué Cb1cago hene apenas
sobre la tierra el valor de un rudo y formidable granero,
adonde sólo se va á buscar grano y harina? Porque ~arís,
además de los palacios, de las instituciones y de las nque•
zas de que Chicago también justamente se glor~a, posee un
grupo especial de hombres: Renán, Pasteur, Tame, Bertbe·
lot, Coppée, Bonnat, Falguiéres, Gounod, Masse'!-et, que
por la incesante producción de su cerebro convierten la
trivial ciudad que habitan en un centro soberano de ense•
ñauza. Si los Orígenes del Cristianismo, el Fausto, l~s. cua ·
dros de Bonnat, los mármoles de Falguiéres nos vm1ese;11
de más allá de los mares, de la nueva y monumental Ch1cago, hacia Chicago y no hacia París se vol verían, co~o
las plantas hacia el sol, los espíritus y corazones de la he·
rra.
Si una nación, por tanto, sólo tiene superioridad, porque
tiene pensamiento, todo aquel que venga á revelar en nuestra patria un nuevo hombre de original pensar, concurre
patrióticamente á aumentar la única grandeza que la hará
respetable, la única belleza que la hará amada; es como el
que á sus templos añadiese un sagrario más ó sobre sus
murallas levantase un nuevo castillo.
EcA DE QuEiltOZ,

921

NOV.ELA

Versión Española de L. Lara y Pardo

Por F. Marión Cranwford

llustraclones de Llllo

*

CAPITULO I
-Yo soy realista-dijo Edmundo Lushington, como si así lo explicara todo.Difícilmente podríamos estar de acuérdo.
Por el tono en que dijo esas palabras,
pareció como si hubiera dicho:
-Usted, pobre señorita, no es realista,
y, por lo tanto, difícilmente podría yo concederle que supiera algo.
Margarita Donne le miró tranquilamente
y sonrió. No era muy sensible á la opinión
de los demás. Pocos idealistas lo son, porque, generalmente, piensan más acerca de sus
propias ideas que de sus personas. El señor Lushington
había dicho que difícilmente estaría de acuerdo con ella;
eso era todo, y la tenía completamente indiferente. Desde
que comenzó la discusión sabía ella que él no participaría
de su parecer porque nunca participaba, de lo cual ella se
alegraba. Sabía también que su sonrisa le irritaría á él, por
que Lushington no se le parecía en lo más mínimo. El era
un tanto agresivo, como lo son muchas veces las personas
hurañas; y, además, como muchísimos hombres que profe•
san el «realismo&gt;, la franqueza brutal y la incredulidad
más completa hacia lo que no es cientif,camente cierto, el
señor Lushington poseía una sensibilidad casi enfermiza
respecto de la opinión de los demás. La crítica le lastimaba; la indiferencia le hería vivamente; el ridículo le enloquecía.
Era un hombre bien presentado, cuya salud se veía hasta en la piel, y de ojos azules¡ pero éstos tenían una manera particularmente desagradable de ver de repente por un
momento, con una ligera contracción de los párpados, con
un ligero fulgor en la mirada, y luego volverse á otro lado,
como disgustados, como si quien así miraba esperase ser
insultado y estuviese seguro de que el interlocutor le estaba desdeñando, finalmente. Con frecuencia, al decir alguna frase un poco ruda, se ruborizaba.
Habría deseado ser moreno, pc,rque las personas morenas
pueden decir cosas mordaces sin ruborizarse, y pálido,
porque sentía que es poco interesante tener las mejillas
sonrosadas. Su cabello, además, era más lacio y suave de lo
que él deseara. Había hecho di versos experimentos con su
barba y su bigote, y aun se había resuelto á dejarlos crecer;
pero encontró que, aun con ellos, su aspecto era desesperadamente pulcro y severo. Cuando se echaba el cabello so•
bre la frente, para ponerlo en desorden, se vefa sencilla•
mente desaliñado, como si se hubiese olvidado de peinarse. Por fin había aceptado su suerte y resignádose á lo que
consideraba como sus desventajas físicas; pero nadie sabría
que se había puesto á estudiar las fotogralías de los grandes hombres, con el fin de encontrar en ellos algún rasgo
por el cual se le parecieran. Y hasta entonces no lo había
conseguido.
Y, sin embargo, era &lt;alguien&gt;, y quizás esto signifique
más ahora, en la lucha reñida por la notoriedad y la
cultura, que en la última parte del siglo XIX. ¡Cuán fácil era, comparada con esta, la vida, allá por el año de
80; cuáu inocentes lo~ manejos de las naciones; cuán pri •
mitivos, puros y rectos, los de los hombres de negocios en
aquellos días de prístina virtud y de sencillez pastoril!
Era, en aquel tiempo, magnífico ser idealista (según decía
con frecuencia Lushington á Margarita); el mundo era más
joven¡ había tiempo para todo, sitio para todo el mundo¡
hasta las estaciones eran distintas! Al menos así lo dicen
todos los viejos, y apenas podría concebirse que todas las

personas de más de cincuenta años pertenecen á una poderosa sociedad secreta de
mentirosos, reunida y organizada para en•
gañar á los jóvenes.
El señor Lusbington era alguien, aun al
principio de esta verídica historieta, lo cual
fué hace ya algún tiempo; y si algo pudie•
ra haber irritado realmente á Margarita Donne, era que ella no podía entender la ra•
zón de la innegable importancia de él. Las
personas que tienen éxito en la vida, en
las artes ó en las profesiones, no siempre
son las personas más agradables y simpáticas. La señorita Donne había advertido
esto desde antes de que cumpliera los veinte años, y
ahora tenía dos más. Había aprendido también muchas
otras cosas más ó menos relacionadas con la naturaleza
humana y de mayor ó menor utilidad para una joven de
su posición.
Recordaba dos ó tres de estos sus relativamente recientes descubrimientos, cuando sonrió á las palabras del señor
Lushington, y notó que su sonrisa le irritaba, No porque
Margarita fuese cruel y amiga de causar pena por el sólo
gusto de ver sufrir; pero sí era ambas cosas cuando se tra.
taba de defender sus creencias, sus ideales y hasta sus gustos.
Es terrible la fría ferocidad de algunas jóvenes. Judit,
Jael, Dalila y Atalia no son mitos. ~Hay algún hombre que
no haya despertado alguna vez, encontrando que la mujer
en quien confiaba le ha robado la fuerza ó está á punto de
hundirle un clavo en las sienes?
No es que Margarita Donne fuese crnel hacia sus prójimos. No era una de esas personas de estos tiempos que se
desmayan al ver un caballo que lleva penosamente una
carga excesiva¡ pero que, sin palidecer siquiera, serían capaces de cambiar en un infierno la vida de un hombre.
Tales mujeres son mal nombradas por los hombres. Margarita no bacfa más que defenderse, porque el señor Lus•
hington á veces la llevaba al colmo¡ era tan agresiva su
esquivez, que Margarita no podía compadecerle, aun cuan•
do Je viese penosamente ruborizado, y advirtiese el ligero
rocío que la timidez social bacía brotar en la tersura de
su frente.
. Margarita ten,ía nervios excelentes y no era nada tímida¡
s1 acaso, se creta un tanto desenvuelta, de lo cual se aver·
gonzaba un poco, pues le parecía que no era femenil. Tenía mucho temor de serlo, y en presencia del señor Lus•
hington, que parecía dar por hecho que ella había de pensar como los hombres, y había que censurarla si no pensaba de tal modo, se empeñaba ella particularmente en reclamar sus privilegios de mujer, á cada paso y á propósito
de todo.
-No puedo comprender-dijo el señor Lusbingtoncómo una persona intelige11te puede creer semejantes patrañas.
-Pero si no pretendo ser inteligente,-murmuró Margarita.
-Es absurdo-contestó él, dirigiéndola una miradasemifurti va, semiairada¡-usted sabe que es inteligente.
Margarita lo sabía, por supuesto, y volvió á sonreír. El
joven no necesitaba en ese momento mirarla para saber
la expresión que en ese momento tendría su rostro por•
que la conocía perfectamente. La tenía grabado en
me•
moria desde hacía tiempo y no había podido fijar allí otra
imagen que le cubriese. Quizá no lo había intentado con
la tenacidad que suponía.

la

�922

~L MUNDO ILUSTRADO

Y, á primera vista, no era de esos .rostros que sorpren· derarse como un atractivo en un sér humano, lo cual es
den y se fijan. Las facciones no eran perfectas, ni con mu· dudoso. No se le considera como tal en un cachorrito.
El señor Lushington rechazaba la familiaridad de aquecho, y no eran, en verdad, griegas. Anacreonte no habría
comparado el cutis de Margarita con la leche mezclada con llos que le llamaban sencillamente ci:Luchington&gt;. Cuando
pétalos de rosas; pero habría pensado tal vez en el suave quienes así le hablaban eran mayores que él en edad, le
color de la crema y la sonrosada flor del durazno, y, de parecía que le trataban con protección; cuando eran más
cualquier mo&amp;o, le habría llamado hermoso. Margarita te- jóvenes, le parecía que le trataban con desdén. Alguna vez
nía los ojos de color moreno, más bien claro; pero cuando tuvo algún amigo ó antiguo compañero de escuela que le
miraba con atención, sus pupilas se ensanchaban de tal llamó «Ned&gt; y hasta &lt;Eddie&gt;. Esto le causó muchos malos
modo, que se veían muy obscuras. Sus párpados, entonces, ratos, especialmente cuando le llamaba asi delante de otras
permanecían inmóviles por mucho tiempo, y todo su ros- personas. Margarita llegó, á veces, á pensar si no podría en
tro palidecía; pero en esos momentos precisos se mordía alguna ocasión valerse de esa misma arma.
Había posibilidad de ello y estaba en manos de la joven
los labios y echaba á perder lo que algunos habrían llamado la intensidad de su expresión. Cierto es que sus dientes · conseguirlo. Había, en efecto, dos pr9bal::ilidades, porque
no tenían tacha y que sus labios era11 frescos y carmíneos¡ podía muy bien casarse con él tan luego como ella quisiepero, de todos modos, Lushiugton habría preferido no ver- ra, ó bien podía hacer de él un amigo de confianza, y en
la morderse el labio. Nunca las musas han sido represen- ambos casos, bien podría llamarle por su nombre. Margarita
tadas mordiéndose los labios; y, en sus momentos de mayor le conocía tan bien, que evitó llamarle por su nombre, y él
entusiasmo, Lushington pensaba, con agrado, que Margari- la llamaba &lt;señorita Margarita&gt; cuando estaba contento, y
ta fuese su musa. El pelo era castaño, abundante, natural- &lt;señorita Donne&gt; cuando no lo estaba.
-Es lástima que me crea usted inte_Hgente-dijo con inmente ondulado; pero no formaba los ricillos que algunas
jóvenes tienen ó gustan de imitar. La línea del cabello á lo diferencia después de una pausa,
-¿Por qué?-preguntó él con seriedad.
largo de la frente y de las sienes, aunque curva, tenía cier-Porque esa idea le causa tanta molestia-respondió la
ta severidad. Cuando niña, era mu y pálida; pero su cutis se
joven -Si yo fuera una muchacha dócil y buena, usted no
había oscurecido después de los quince años.
Si en ello pensaba, se sentía más bien satisfecha de su tendría más que imponer la ley y yo que aceptarla. O hien
rostro, pues no estaba tratando constantemente de ser otra. no se sentiría usted obligado á hablar conmigo, lo cual seEn general era, pensaba, un rostro bastante aceptable, per- ría mucho más sencillo.
-Mucho-dijo Lushington con cierta acritud.
fectamente natural v franco y sano. Sin duda que habría
- Y tanto, que me admira cómo no sigue usted la línea
sido bonito ser tan hermosa como madame de Villeneuve
ó como la condesa de Castiglioni; mas ya que esto era im- de menor resistencia.
Después de esta indicación hubo un corto silencio, y
posible, fácil era contentarse con lo que tenía, y no envidiar el brillo insolente de las bellezas pálidas, ó el trágico Margarita se puso á hojear el libro que tenía en las manos,
esplendor de las morenas. Además, la m11cha belleza tiene como si tratara de buscar por donde comenzaría su lectura.
No se crea que hacía esto po.r mostrarse desdeñosa, pues
$US desventajas¡ llama la atención en el momento menos
deseable, hace molesto el viajar, obstruye é impide que la precisamente Lushington era quien le había llevado ese
mujer haga lo que le place. Es una forma de celebridad y, libro, diciéndole que su lectura le sería muy útil, pues fa.
por lo tanto, con viértese en el blanco de todo touristafotó· vorecería el desarrollo de su facultad de razonar. Por vía de
estímulo, había añadido que probablemente no le agradagrafo y de todo periodista.
Y luego, al perderla, como tiene que suceder, es un su- ría, En este punto Margarita había estado de acuerdo. Para
frimiento que ningún hombre puede comprender. Todas las personas que leen mucho, cada libro nuevo tiene permujeres que poseen gran belleza, se sienten injustamente sonalidad, rasgos propios y expresión, ya simpática, indicondenadas á muerte entre los cuarenta y los cincuenta ferente ó repulsiva, como la mayoría de las personas con
años, y que cada día que transcurre de su vida, las acerca quienes se encuentra uno por primera vez. Aquel libro temás á esa ignominiosa ejecución pública, y aunque hay nía una expresión particularmente presuntuosa, como los
mujeres que logran conservar por más tiempo su belleza, zapatos bayos de Lushington, que eran demasiado finos y
sn vida es triste, sujetas, como están, á la pericia del pe· demasiado nuevos, y los cuales parecía él estar examinanluquero, del dentista y de otras incógnitas x, y, como do con interés en aquel mismo instante. A decir verdad,
ni siquiera les veía, porque estaba pensando si el sonrojo
dicen los matemáticos.
Atribúyese al emperador Tiberio el haber dicho que si que sentía invadirle el rostro era ya demasiado aparente.
un hombre no sabe, á los tremta años, lo que le conviene, Y el resultado fué que, mientras más lo pensaba, más subía
es un loco 6: un médico. Del mismo modo, puede afirmarse el color de sus mejillas hasta llegar al escarlata vi vísimo.
que si una mujer á los veinte años no sabe cuáles SOJ;l sus
-Se ha pu-:sto usted muy encarnado-hizo notar Margapropios encantos, debe ser una loca, una belleza soberana 6 rita con una sonrisa irritante hasta la exasperación.
una santa. Quizá las mujeres pueden ser todo á un tiempo;
-No-respondió Lnshington, sintiendo como si le hu,nada es posible afirmar de ellas con certeza. Margarita biesen frotado los carrillos con pimienta roja. Será tal vez
Donne era inteligente, buena muchacha, aunque no santa, que me ha quemado el sol.
y era mucho más que aceptablemente hermosa. Así es que
Diminutas perlas de sudor cubrían la piel de su frente,
conocía perfectamente sus atractivos. Si no estaba constan- y Lushington conoció, por la sonrisa de Margarita, que hatemente exhibiéndolos y sacando de ellos ventaja, al me- bía advertido su situación. ¡Cómo hubiera querido estar á
nos sabía cuáles eran y el partido que de ellos pudiera, en diez metros bajo tierra, con todo y zapatitos bayos!
caso dado, obtener. Eran: su cutis, su boca y su rostro¡ era,
además, inteligente, si es :¡ue la inteligencia puede consi(Continuará)

EL MUNDO ILUSTRADO

~N~
,~-'--;::....,~----...) ~ ~ "

REVELACION
Con palabras que encumbran acentos
De piedad, de reproche y de queja,
Me preguntas por qué, como un risco
Que aparece anublar mis ideas,
Se levanta en mi frente el e·stigma
De un repliegue que finge una mueca.

•••
Te sorprende que surco sombrío
Mi frente obscurezca,
Porque ves que en mis campos hay flores
Y canciones de nido en mis huertas;
Porque sabes que el himno que canta
Nuestra vida en su plácida senda,
Tiene notas de besos que arrullan,
De trinos que embriagan y sueños que vuelan.

Mas el surco que ves en mi frente
No presagia el dolor de la inercia·
N~ es tami:oco la cripta que torne'
Mis ensuenos de gloria en tristezas.

•••
Si el labriego que empuña el arado
Ennoblece con surcos la tierra
La existencia, labriego incans;ble,
Con s~ arado-el dolor-ya despliega
En m1 frente los surcos primeros
Los primeros esbozos de brechas '
Que transformen en haces de espiga
Lo que hoy es semillero de ideas
Abril de 1909.
BENITO F ENTANES.

•
••
Pero yo que, aunque labro á tus ojos
Sonrisas ingenuas,
Necesito buscar en la vida
La impresión de dolor más intensa¡
Yo, que en todo conflicto sorprendo
Un fíat lux portentoso de ideas,
No me embriago en la miel de mis dichas,
Ni las palmas del triunfo me ciegan,
Porque vivo sintiendo el oprobio
Del andrajo que implora á mi puerta,
Y mis ansias se esponjan al grito
De los seres vencidos que tiemblan
Esperando de Dios la justicia
Que falta en la tierra.

*••
Entre tanto que existan verdugos
Que se ufanen sembrando miserias¡
Mientras se oiga la voz del perverso
Aclamando á la chispa que incendia,
Y la burla del hombre insensato
Rabia audaz ante el hombre que piensa,
El estigma que ves en mi frente,
Como viva expresión de una mueca,
Se alzará cada vez más sombrío
Y ha de ser mi entrañable protesta
Contra el odio del buitre que grazna
Acechando al plumón qne gorjea.

Para "El Mundo Ilustrado."

Vengo á llorar entre las bellas flores
que me miraron sonreír un día;
vengo á llorar la desventura mía
al sitio en que anidaron mis amores.
Ya no cantan los tiernos ruiseñores
que entonaban de amor su melodía.
¡Así es la adversidad!. ... La suerte impía
desgarra mi existir con sus rigores!
Vengo á llorar, en el vergel florido
de mi vida, los crueles sinsabores
hoy que bate sus palmas el olvid~ .
Pues al herir á mi alma lof dolores,
se transporta mi espíritu abatido
al sitio en que anidaron mis amores.
VIRGJLIO AZAMAR,

Cosamaloápam, Ver., Marzo 30 de 1909.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
924

EL MUNDO ILUSTRADO

EPOPEYA SALVAJE
(DE "HL DORADO")
Conozco una caverna donde hay un personaje,
Una mitad artista y otra mitad salvaje,
Que ve la vida humana como el gue ve un paisaje.
Esta caverna es una caverna luminosa
Que tengo yo en el alma: cuenca de azul y rosa,
En gue cada arco-iris es una mariposa.

Y el personaje de esta caverna es un demente
Calderoniano, un nuevo Segismundo gue siente
Cómo la vida es hecha de sueño solamente.
Pero él no: á la manera del superhombre huraño,
Se resigna: él se yergue contra el brutal engaño;
Y es bravo y dice truenos ... y es fuerte y hace daño.
Una vez (era noche) penetré en el profundo
Laberinto de mi alma. Y encontré al Segismundo,
Que tenla las manos crispadas contra el mundo.
Le interrogué. Poeta-me dijo:-los pegueñüs
No saben de las garras gue tienes en tus sueños,
Ni del torrente oculto que corre en tus empeños.
No te importe el zumbido con gue la turba inquieta
De insectos bulliciosos te ensordece y te reta:
Para ahuyentar leones emboca tu trompeta.
Ya sabes tú gue tienes coraza de guerrero;
Y que te dan, á modo de manopla~ de acero,
Dante su endecasllabo y su exámetro Homero.
Don Miguel de Cervantes es fuerte: con un brazo
Se abre camimo. Goethe lo es también en el trazo
De su gran vuelo. Y Hugo lo es en cada aletazo ....
Shakespeare es fuerte. Milton es fuerte. Ariosto es fuerte.
Y si buscas ej~mplos para fortalecerte,
Cuenta todos los nombres que triunfan de la muerte.
-Es verdad. Y él:-Poeta: lucha con vientos y olas:
Y alslate en la cumbre, si quieres aureolas.
Los gorriones se agrupan, las águilas van solas ....
Y yo afirmé:-No debe gustar la musa mla
Dd acicalamiento ni la sabidurla.
América es mi sola fuente de poesla:

Y América es pujante, montañosa y radiante:
Tal en el verso mio se incrusta el consonante
Como en sortija pétrea firmlsimo diamante.

Crespos mares, picachos de nevadas coronas,
Bosques gue enjugan rlos, rlos ... . ¡El Amazonas!)
El Amazonas (una salvaje ilusión) era
El rio que mis versos formaban. Se dijera
Que á veces por sus aguas pasaba una isla entera.
Mis versos se dilatan á modo de océanos
De verdura, sujetos entre velludas manos
Y rechinantes yugos; porque asl son mis llanos.
Mis versos otras veces dominan horizontes

Y erigen hasta el cielo las cúspides bifrontes

De entrambos hemistiquios; porgue asi son mis montes.
¡Oh, musal Cuando en flamas de inspiración te envuelvas

Y ensordecer los tiempos con tu canción resuelvas,

Haz versos formidables, porque as( son mis selvas.
.Mis versos cubren siglos como si fuesen moles,
Recortan nuevas cumbres y apagan viejos soles;
Porque as! son los incas y asl los españoles.
El Ande, el Amazonas, la Pampa, abismos, sierras,
Pamperos y temblores, catástrofes y guerras;
Asl han de ser mis versos, porque asl son mis tierras.
Pienso en España siempre que el canto rompe el vuelo
como espiral sonora que envuelve todo el cielo:
El cóndor es mi padre; pero el león, mi abuelo.
Tal es como, por entre mis bárbaras canciones,
Pasan veinte naciones con veinte pabellones,
Se imponen ci~n tiranos y hay cien revoluciones.

Y tal es como, cuando mi corazón elevo
Al sol, padre del Inca, sobre mi canto llevo
Todo el vigor antiguo dentro del arte nuevo.
Voy con mi lira, como con su hacha iba el augur,
Porque sé que mis campos esperan la segur.
Walt Whitman tiene el Norte; pero yo tengo el sur.
Y ahora. al fin, saliendo de mi bosque interior,
Canto El Dorado. Y pongo mi lira y una flor
Encima del recuerdo de su conquistador.
No olvido los acentos del joven Segismundo
Que habita la caverna de mi alma: en ella me hundo;
Y saco esta epüpeya breve del Nuevo .Mundo.

Y el gran r!o á mis ojos se tiende entre las frondas
Como un reptil pesado que el arenal escarba;
Y luego que se tiende, despliega ondas tras ondas,
A manera dt un viejo que acaricia su barba ....
JüSE SANTOS CHOCANO.

El signo de mis versos á veces es un lazo,

Y á veces una honda: dibuja siempre un trazo;
Y acaba en un e~trép1to ó acaba en un chispazo.
O bien voy con mi lazo por pampa y por boscaje,
Persiguiendo la rima que en el molde se encaje,
Cual si fuese en la caza de un caballo salvaje.
O bien busca la rima gue el eco le responda,
A modo de una piedra que parte de una honda
Y silba por los aires hasta caer redonda.
Y él: -Si alguien á tu lira le niega sentimiento,
•á porque su oldo no merece tu acento.
lo mismo ser ave, que ser rio ó ser viento?
Podrá sentir el ave sus trinos. Las canciones
D~ viento ó rlo fingen también palpitaciones·
Pero como si fuesen de muchos corazones. '
Sientes, gozas y sufres de gigantescos modos.
Como selva que brota de los humanos lodos.
¡Ellos sienten por ellos; y tú sientes por todos!
Eres tú como un rio que recoge el lamento
De las montañas. Eres tú como un vasto aliento
Que se hincha de suspiros. Eres tú como un viento.

MI HAMACA
Tengo una hamaca grácil de brocado,
aérea y más suave que espumosa blonda,
menos inquieta que azulada onda
y blanca como lirio inmaculado.
Al soplo del sutil céfiro alado,
que entre los juncos temblorosos ronda,
me aduermo en ella, bajo la alta fronda
del plácido boscaje alborozado.
Dulces ensueños de color de cielo
se posan voluptuosos en mi frente,
y con fruición int.:nsa y hondo anhelo
late mi corazón, que es llama ardiente,
cuando apresura el céfiro su vuelo
y se mece mi hamaca blandamente.
RANULFO PENAGOS.

Y yo temblé. En mi lira se entreabrieron los nidos

De las estrofas. Una confusión de ruidos
Me aturdia. En mi pecho saltaban los latidos ....... .

Y comprendl que aquello, sin duda, era la aurora:
Entraba en la caverna la luz conquistadora.
Y el personaje, entonces, me dijo:-¡Cantal Es tu hora.

Y canté. Y de mis versos se fué formando un rlo
Que desenrollaba por un bosque bravlo.
Y aquello era en el mundo de Colón, gue hoy es mio.
(Mio porque lo canto como es: lúbricas zonas.

El señor de Morvaudes era un homhre original; siempre
había vivido alejado de la sociedad, codeándose con las
personas, pero sin tratar con ellas, y mirando pasar los
acontecimientos con una filosofía algo orgullosa, hecha de
escepticismo y de indiferencia. Rico, sin familia, de P.spíritu cnlti vado y de gnstos exquisitos, no conocía ot ra ley
que su voluntad, habiendo hecho desu independencia una
verdadera regla de la manera que tenía de vivir.
-¿Por qué no se casa usted?-le preguntaba en cierta oca•
sión un amigo íntimo.
-En verdad-le había contestado el caballero-esta es
una eventnalidad en la que nunca he pensado.
-Cnidado-le dijo su amigo,-pues un día puede ser y a
·demasiado tarde para pensar en esto.
-,Es cierto- repitió el señor Morvandes,-tieneustedrazón¡ ya pensaré en ese asunto.
Mas los años transcurrían y los cabellos de Morvandes
comenzaban á volverse grises. Permanecía soltero, y con la
edad su misantropía aumentaba cada vez más.
Abandonó á París y compró una pequeña propiedad en
Bretaña, no lejos de Dinard, sobre las fértiles riberas de la
Rance. Allí, donde los otoños tienen el dulce calor de las
primaveras, el señor de Morvandes veía transcurrir los
días tranquilamente, entre sus libros, sus caballos y sus
perros de caza, en una soledad egoista que ningún bullicio
del mu!ldo exterior venía é turbar. Desde el pabellón elegante de su terraza, cuyo techo de cristales
reflejaba diariamente la pálida plata de las
auroras y el oro rojizo de los crepésculos,
contemplaba el caballero extensas y verdes pradera~ sembradas de flores de di ver·
sos matices¡ y en el camino que bajaba á la
playa, á modo de embalsamada tapia, ha·
bía plantado una doble hilera de rosales,
que varios jardineros se ocupaban de con•
servar constantemente florecidos. Tau bello
era este sitio, que los concurrentes á los ba•
ños de la playa vecina tomaban ese lindo
rinconcillo por delicioso descanso de sus
excursiones.
U na delicada atención del señor de Mor•
vandes le había conquistado un renombre
digno de suscitar la curiosid~d general, pues
en medio de los rosales había un cartelillo
con la siguiente inscripción: &lt;A toda mujer
bonita le está permitido tomar una rosa». Y
nada más. Todas las damas que pasaban
por allí se detenían un momento, y des•
pués de leer la inscripción, cortaban pron•
lamente el frágil tallo de alguna rosa, no
sin haber elegido antes, entre esa infinidad
de matices, el que más favoreciera á su tez.
Puesto de codos sobre la ventana de su pabellón, Y ocul ·
to por una cortina que le permitía ver sin ser visto, el se•
ñor deMorvandes se divertía constantemente contemplando este espectáculo, siempre nuevo, de la coquetería fe~e•
nina. Lo que él encontraba de más curioso, era que mn·
guna de aquellas mujeres, al pasar frente á los rosales, vacilase en obedecer la invitación. Había entre ellas, como
es natural, feas y viejas; mas en todas era el mismo movi•
miento instintivo, como si mirasen en algún espejo secreto de su pensamiento, el cual les asegurase que eran bellas
á pesar de la edad y de la naturaleza¡ bellas como lo habían
sido en su juventud ó como hubieran deseado serlo; en
una palabra: bellas, como si fuera preciso ese solo moví•
miento para afirmarlo.
Un día, sin embargo, la filosofía irónica del señor de
Morvandes quedó burlada. Era el principio del mes de Ju.
lio y la estación de baños comenzaba á estar en toda su
plenitud. Numerosos concurrentes á dichos baños venían
ya á ocupar sus propiedades.
Por primera vez, desde que Morvandes se había establ~cido en su observatorio en la ventana del pabellón, v1ó
una mujer de andar elegante y de silueta esbelta, que pasó
delante de las rosas sin detenerse y fué á sentarse, con
gracioso y flexible movimiento, un poco más lejos, s~bre
la ribera sombría de la Rance, para reposar allí un ms•
tante. •
·
El señor de Morvandes no pudo dejar de admirarse profundamente¡ pensó que las facciones de la desconocida,
ocultas por el grande sombrero de paseo, debían ser desagra•

dables hasta el punto de conocerlo ella misma. El caballero sintió entonces toda la descortés incorrección de su
cartelillo, y como era )!alante, quiso reparar la involunta·
ria injuria que había hecho á esa desconocida, la cual, ab•
sarta en mirar las chispas de oro que el sol poniente prendía sobre la superficie de las aguas cristalinas, rizadas por
la tib ia brisa del crepúsculo, no oyó los pasos de Morvan•
des que, á su vez, pudo examinarla fá::ilmente.
Era un joven de exquisita belleza¡ hermosos y rubios
bucles encuadraban el rostro más fino y correcto que pudie·
ra soñarse; la suave sombra de su "charlotte" de batista
blanca, guarnecida de un sencillo lazo de listón azul, dába
á su tez un brillo de frescura deslumbradora¡ y de todo su
sér, inclinado sobre la rápida corriente del agua, emanaba
un delicioso perfume de juventud y de encanto.
Agradablemente sorprendo el señor de Morvandes, se
aproximó lentamente para no sobresaltarla, é inclinándose delante de ella, dijo:

- ¡,No ha leído usted por casualidad esa inscripción, se•
ñorita?
Ella se estremeció arrancada bruscamente de su ensueño,
y toda ruborizada se levantó apresuradamente haciendo
ademán de alejarse, sin responder á aquel importuno,
cuando el caballero repitió con deferencia:
-Perdone usted que le hable así, señorita; pero yo soy
el propietario de estos rosales, M. de Morvandes, muy conocido en el país.
El tono respetuoso y la fisonomía simpática de su ínter·
locutor calmaron, sin duda, la desconfianza de la joven, pues
volviéndose hacia él, replicó con acento tranquilo:
--En ese caso, señor, excusadme á mi vez de haber des•
deñado, en apariencia, vuestras flores; cuando esal contrario: me parecen maravillosamente bellas.
-Entonces--dijo el caballero--¿ por qué no ha cortado usted alguna? le estab~ permitido ciertamente, añadió son·
riendo. Ella bajó los ojos y contestó ingenuamente:

�926
-No me he atrevido ....
El hielo estaba roto y comenzaron á conversar amigablemente. Poco á poco, ella le hizo saber que había venido
á pasar tres semanas con una tía, en Dinard. Su padre había muerto cuando era pequeña, no dejando á su madre
más que unas rentas muy modestas que no les permitían
tener tranquilidad sobre el porvenir, el cual, para ella, se
presentaba muy obscuro. La suerte de una joven pobre no
es mny envidiable; y ella se daba cuenta de ésto. No tenía
pretendientes, pue3 sabían que no poseía dote, y la conocían como digna y altiva para solicitar homenajes que sólo
se tributan á la fortuna¡ y por tanto, vivía sola y aislada
por completo.
Decía todo esto con un acento triste y resignado, feliz
de encontrarse en aquel momento con un confidente imprevisto, que parecía escucharla con interés, y al cual podía
abrirle francamente su alma, tanto más, cuanto que nunca
le volvería á ver. Y sin embargo, á través del desdén un
poco altivo que ella afectaba, se podía adivinar la nostalgia del esposo, al cual hubiera hecho feliz¡ de los pequeños
hijos, á los cuales habría adorado, y del hogar, que se llenaría de dicha con su gracia sonriente ....
En tanto que la joven hablaba, el señor de Morvandes
sentía, sin notarlo, el encanto modesto de su interlocutora,
y comprendía, en ese momento, la dolorosa causa por la
cual la desconocida había pasado frente á los rosales sin
detenerse, como las otras, á cortar una flor. ¿De qué le servía su belleza, de la cual no tenía al presente más que desilusión y sufrimiento'/ Mas ella, interrumpiéndose de improviso:
-¡Cómo pasa el tiempo en charlar!-exclamó-tengo que
volver, pues mi tía estará inquieta¡ es preciso, señor, que
os deje.
Con una voz que temblaba por la emoción mal contenida,
el señor de Morvandes respondió:
-Ahora comprendo, señorita, por qué no ha querido us·
ted cortar una de mis rosas: es porque todos los rosales deberían deshojarse á sus pies. Y como ella protestase
graciosamente, amenazando enojarse, él se hizo aún más
gabnte y adulador, diciendo:
-Mas si me lo permite usted, mi jardinero irá mañana á
llevar un ramo á la señora su tía. La joven le tendió la mano con un ademán amable y dándole las gracias
por su delicada atención, partió ligera, risueña y emo ·
donada. El la vió alejarse, hasta que la perdió de vista
en un recodo del camino de la playa¡ y entonces per·
maneció largo tiempo delante de sus rosas. Hallaba en
ellu algo del encanto de la bella desconocida¡ las rosadas·tenían la diáfana tersura de su tez¡ las rojas el bri•
!lo bermejo de sus labios¡ hasta en las rosas té encontraba algo del oro pálido de su cabellera. La noche iba llegando lentamente¡ los rosales se envolvían en una sombra
gris, que mezclaba todos los matices y daba á las rosas si·
luetas vagas. La campana, que anunciaba la hora de la comida, sacó al señor de Morvandes de su muda contemplación. Volvió á su casa pensativo y preocupado, sintiendo
indi¡!nación contra la locura de los jóvenes que, en su insensata carrera tras de la fortuna, pasaban junto de aquella
criatura superior, sin ver la exquisita esposa que encontra·
rían en ella. Y por la primera vez en su vida se preguntó,
ansioso é inquieto, si también él no había hecho muy mal
en buscar la dicha en el egoismo de la soledad, y si no era
mucho mis necio no haber imaginado que podíaaúnserfeliz. Maquinalmente contempló en el espejo sus cabellos grises y las ligeras arruga'! que marcaban en sus sienes los implacables cuarenta años, y á su vez se repitió con angustia: ¡Con tal que no sea demasiado tarde! . ...
Mas á la mañana siguiente hizo un gran ramo de sus
más bellas rosas y él mismo fué á llevarlo i la joven desconocida.
GUY DE TERAMOND.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Obras Maestras de los Grandes Pintores
Obras Maestras de los Grandes Pintores
Retrato del Duque de Olivares por Velásquez
En tanto que las provincias del vasto imperio español
desaparecían una á una, y se desmoronaba el colosal edificio levantado por Carlos V, su perezoso descendiente, Fe·
lipe IV, consolábase viendo pintará Velisquez; filosofía
inconsciente, mas no por ello menos razonable. La era de
gloria activa había pasado. Y dejando á Olivares, su ambicioso favorito, su terrible ministro, el Richelieu de España, luchar contra la inevitable decadencia, el rey asistía,
en el taller del pintor, á la erección de la gloria pacífica y
duradera, de aquella que debería fijar, para el porvenir, la
brava apariencia de sus héroes, vencedores de los moros,
dominadores de Europa, intrépidos aventureros del Nuevo
Mundo.
Velásquez llegó en el momento en que, tras de la fachada aún magnífica, comenzaba el hundimiento. Advirtiendo
la prontitud de su ejecución, creeríasele obsesionado por la
inminencia de la ruina. Desde su juventud logró crearse
un procedimiento vivo, capaz de traducir con exactitud y
celeridad el espectáculo único del cual debería ser el historiador.-Modestamente, aplicóse á la sinceridad estud'iando &lt;naturalezas muertas&gt;; su pincel adquirió en tal gim•
nástica una seguridad que elevaría él mis tarde al estudio
arduo de las actitudes del cuerpo humano, dela expresión
de los rostros, de la delicada flor de las carnes, pin !ando
con el mismo escrúpulo un joven modelo en todas las posturas posibles. Era necesaria, en artista dotado tan ricamente, una singular energía para moderar su ardimiento,
subordinando su facilidad i una tarea mediocre. ¡Pero con
qué maestría enriqueció Velásquez sus cualidades naturales! Desde que consiguió amoldar su genio á tan ruda escuela, triunfó de las dificultades todas i modo de &lt;ilusionista&gt; sorprendente. El rey Felipe IV, rendido, dirigía la
palabra al Retrato del Almirante Pareja, y el pueblo dP.
Roma saludaba al Retrato de Inocencio X, creyendo reconocer en él á la persona misma del Soberano Pontífice. Teófilo Gauthier exclamaba: Ante las Meninas {Museo del Pra•
do) ganas le dan á uno de preguntar: &lt;¿dónde está el cuadro?&gt;

*

**
Familia real, infantas, infantes, grandes señores, bufones
de la corte, todo el mundo contemporineo desfilaba por el
caballete con un poderoso acento de realidad. De los retratos pasaba el artista á las escenas históricas, tomando
sin esfuerzo el tono épico en la Rendición de Breda (Museo
del Prada ), y hasta descendiendo al pintoresco cuadro de
los interiores de talleres en las Hilanderas (Museo del Prado), y al mundo de los ebrios en· la Cofradía de los Bebe·
dores (Museo del Prado). Digno hijo de la fiera España,
donde el simple aldeano puede convertirse en héroe, poseía el arte de ser gentilhombre, á la par que fiel cronista¡
era noble sin ser cortesano. Su pincel implacable, su colorido grave y sobrio, ignoran la adulación porque ignoraban
la mentira. Las faces pálidas de Felipe IV y de los infantes, revelan, sin vacilación alguna, la sangre empobrecida
de una raza agonizante. La majestad de Olivares triunfa
pesadamente, con fanfarronería castellana que aún aspira
á la supremacía de España. Pero no había de morir el duque sin asistir á la gloria naciente de Coudé, sin escuchar
el cañón de Rocroy, y sin ver la hecatombe de la vieja infantería española hasta entonces invencible .... . .
¿Sospechaban acaso ellos, el orgulloso duque y el débil
rey, que las horas breves y vacías transcurridas en pre•
sencia de Velisquez, serían más fecundas que sus años de
esfuerzos consagrados á los negocios públicos? ¿Sospecha•
ban acaso que el fantasma de colores, erguido en la fragil
tela, perpetuaría su recuerdo más hondo, mis poderosa•
mente que su valor, su poJerío y su gloria persoaales'f

Retrato del Duque de Olivares, por Velásquez

927

�928

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

I\EVISTJ\
LOS HEROES SIN
HISTORIA

Muchos hombres hay que dieron su
vida por la patria, otros que la sacrificaron á un concepto falso ó verdadero del
honor, otros que sucumbieron en persecución de un noble
ideal, de ciencia ó de belleza. ¿Pero quien, por ventura,
decid, murió por salvará un niñoY
¡Un niño es una cosa tan pequeña, y en su pequeñez tan
grande, junto á la patria, junto á la ciencia, junto al arte!...
De la vulgaridad ambiente, al correr de la vida, en el
mar que si á veces ofrece tempestades, otras muestra abru-

unIVERSAL
Ese hombre joven, lleno de vida, de ilusión y de esperanza, que desapareció entre las olas en su ansia de librar
la pobre, la pequeña vida de un chicuelo, símbolo es el
más bello de la piedad humana.
Ni siquiera encontró la tumba que los dolientes cubren
de rosas, y las mañanas de sol y la noche de claridad de
luna; un grande, un inmenso sepulcro hallaron sus despojos: el mar . ... . .
Que su infortunio heroico sirva de veneración y de
ejemplo.

da que estos actos, cuando son espontáneos, resultan más
bellos. La personalidad de Carlos Darwin es de tal modo
trascendente en la ciencia moderna, que debería haber despertado en los ánimos juveniles la admir~ción y el amor,
y, con ellos, el deseo de exteriorizarles. Pero, ya que los
jóvenes no han tomado iniciativa alguna á este respecto,
conformémonos con la oficial, esperando que no tardará
en llevarse á la práctica de un modo severo, á la par que
grandioso, como corresponde á la memoria del autor del
Oriten de las especies,

*••
BLASCO IBAREZ YANALa prensa diaria ha dado la noticia
TOLE FRANCE
de que no sería remoto que el ilustre
escritor, gloria de las letras francesas,
M. Auatole France, y el vigoroso novelista español don Vi-

cente Blasco Ibáñez, vinieran á México en días próximos.
Ana tole France saldrá á fines del presente mes de su país,
con dirección á Buenos Aires, á fin de dar algunas conferencias de arte, y cuéntase que ha expresado á periodistas
parisienses su deseo de recorrer la América, desde el Plata
hasta el Misisipi. Sin embargo, no se da por seguro su
viaje á México.
En cambio, por lo que toca á Blasco lbáñez, sí se tiene
por cierto q ne le veremos entre nosotros mu y pronto. Blasco Ibáñez tiene una gran simpatía por los pueblos latinos
de América. E~critor fuerte, lleno de nobles ideales,
propagandista asiduo de altos pensamientos humanitarios, su alma de artista y de pensador le lleva á contemplar el espectáculo ambiente, no sólo de su patria, sino de
países extranjeros y distantes. Ha viajado por Oriente;
sintetizó, en hermosas páginas, sus impresiones de Italia;
ha conocido y estudiado con amable perspicacia de novelador, Alemania, Francia y Austria. Y ahora vendrá á este
Sr. Lic. Joaquín D. Casasús
que, á pesar de ser viejo, llámase nuevo mundo, y en espeNombrado
Director de la Escuela N. de Comercio
cial á México.
y Adminislraci6n
;,Recibirá nuestro país como merecen al admirable artista
de Thais y Le lys route, y al autor de La barraca y de La
minentes salieron en tren especial, y á sn llegada á Maza·
ma1a desnuda?
tlán tomarou parte en los festejos organizados para celebrar
tan importante mejora. Hubo audiciones musicales, ban•
q uetes, desfile de charros, fuegos artificiales; todos los actos,
***
en suma, con que acostumbramos celebrar los sucesos
INAUGURACION DE UN
La inauguración del ferrocarril de faustos,
FERROCARRIL
Mazatlán á Culiacán, ramal del sur Pa,
La apertura del tráfico del ramal de Mazatlán á la capi•
cífico, ha sido celebrada con grande tal de Sinaloa, abre-usando de la manoseada frase-una
entusiasmo en aquella ciudad.
nueva era para el comercio, la agricultura y la industria de
Hubo señalada afluencia de excursionistas. El J!oberna- aquellas apartadas regiones que, si hasta ahora no se han
dor del Estado, señor general Cañedo, el secretario de go- elevado á la altura que debiera suponerse, es por causa del
bierno, magistrados del Supremo Tribunal y vecinos pro- aislamiento en que la falta de comunicaciones con el resto
de la República las tenía,

•••
NUEVA CONDECORACION
En los salones de la presidencia tu•
IMPU~TA AL
vo lugar el martes último, á las doce
SR. GRAL. DIAZ
del día, la ceremonia de la imposición
de la (ran cruz de la Orden de Alejandro Newsky, con que honró al primer magistrado de la
Nación su majestad el emperador de Rusia.
El acto fué imponente. Concurrieron á él los generales
jefes y oficiales de la guarnición, los secretarios de Estad~
y una muchedumbre de curiosos.
Su excelencia t:I señor Gregorio de Wollant, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Rusia, se pre•
sentó en el salón momentos después de que apareciera en
él el Sr. Gr~l. Día:i:, y ~on el _ceremonial de estilo y luego
de pronunciar correctísimo discurso, entregó al señor Presidente, encerrada en rico estuche, la gran cr11z de Alejandro Newsky con su correspondiente placa.
Es aquélla una cruz griega, de oro esmaltado, pendiente
de un listón. Coronas moscovitas lucen entre las aspas y
en el centro vese un pequeño óvalo, símbolo de la ord~o.
Para darse una idea de la importan.cia de la condecoración otorgada al primer magistrado, basta saber que fué
fundada ésta en 1725 por Catalina I, emperatriz de Rusia
en honor del príncipe Alejandro Newsky, una de las má;
altas figuras de la historia eslava, vencedor de las hordas
mongólicas, de los teutones y de los suecos, y que tan sólo
se concede á los soberanos y jefes de Estado así como á
los altoii miembros de la corte rnsa cuando se' distinguen
por elevados merecimientos.

LA CONDECORACIÓN AL GR~L, DÍAZ,-l!L EXCMO. SR, WOLLANT LL!GANDO AL PALACIO NACIONAL

madoras calmas¡ de la existencia que se desliza en torno,
raras veces surgen y se imponen á la admiración pasajera
de un día, los héroes, los que, elevándose por encima de
las propias conveniencias, sacrifican su bienestar, su felicidad, su vida misma, en favor de los otros. ¡Hay tanto egoísmo y miseria tanta!
Son los !:..;roes sin historia¡ los que, ocupando la atención popular por un breve, por un fugaz instante, se hun·
den mañana en el olvido y en la sombra, á pesar de ser
quizá más grandes dentro de su humilde y desinteresada
grandeza, que otros m,uchos cuyo recuerdo consagró el
mármol, ó la página histórica, ó la fama que va de generación en generación, de padres á hijos, llenándolo todo y
rodeando al paladín de una aureola gloriosa de respeto.
La acción nobilísima del joven español don José Pérez,
quien, por salvar la vida de dos infelices niños, arrostró
las iras del mar en Veracruz y en su arrojo perdió la vida,
es de las que por si solas consagran á un hombre como sér
superior en la escala divina del sentimiento.

***

EL CENTENARIO DE
Aunque un poco tarde, México se disDARWIN
pone á celebrar el centenario del gran
naturalista inglés.
A este propósito, la secretaria de Instrucción Pública y
Bellas Artes se ha dirigido á los directores de la escuela
de Medicina, del Museo Nacional y demás establecimientos
de instrucción superior, á fin de que propongan la manera
más conveniente de celebrar esta fausta fecha para la cien·
cia mundial.
Tras de los días transcurridos desde que la susodicha
secretaria expidió el mencionado acuerdo1 nada se resuel·
ve aún sobre el particular; lo cual es de lamentarse cierta•
mente, porque tiempo era ya de que la ceremonia aludida
se verificara, en razón de que bastante nos vamos alejando
ya de la fecha del centenario.
De buena gana quisiéramos que á la iniciatin oficial se
hubiese unido la de la juventud que estudia. No cabe du•

Sr. Teniente Coronel Manuel Galván
t recientemente

�EL MUNDO ILUSTRADO

930
La crisis política por que ha atrave•
sado Servia, la cual dió tanto que te•
mer á Europa, ha sido ya resuelta de
manera feliz, aunque, si se quiere, dolorosa para el pueblo
del pequeño reino.
Servia ha tenido que ceder ante la actitud amenazante
de Austria. No habrá guerra. La guerra ha sido conjurada,
constituyendo esto una decepción para el elemento mili·
tarde aquel país que veía en Belgrado una presa envidia•
ble y un triunfo diplomático para el barón d'Aehrenthal,
ministro austriaco de negocios extranjeros, y para el gabi•
nete servio, que preside el señor Milovanavitch.
,., ~
Al aceptar las dos notas enviadas por Austria, y hacer
las declaraciones de paz que se le pedían, Servia, aunque
herida en su amor propio, ha asegurado su independencia
futura, ya que los embajadores de las potencias en Belgrado la dieron las más amplias seguridades de que si proce•
día al desarme, Austria-Hungría &lt;no atentaría contra su
indep.:nc!encia, su libre desenvolvimiento yla seguridad é
integridad de su territorio&gt;, poniéndola, de esa suerte, tá·
citamente bajo la protección de todas las naciones europeas.
La renuncia de los derechos al trono, que hizo el prínci•
pe Jorge, heredero de la corona, afirma también l~indepen·
dencia de Servia, ya que al considerarse como sucesor del
rey Pedro á su segundo hijo el príncipe Alejandro, se tiene
por cierto que, dadas las prendas de carácter de éste, bien
distintas del impulsivismo de su hermano, la política ser•
vía del porvenir será de mesura y de tacto.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA RESIGNACION
DE SERVIA

tt
tt

*

Desde los días lejanos de la Comu•
·· ·ña, París no había vuelto á ver maní•
-• PARISIENSE
festaciones de revuelta tan ruidosas
como las que se promovieron con motivo de la reciente
huelga de empleados de correos y telégrafos. Dicha huelga
estalló debido á ciertas medidas de orden administrativo,
que, en perjuicio de los empleados, hubo de tomar M.
Symian, subsecretario del ramo en el gabinete francés.

LA ULTIMA HUELGA

Escena durante la huelga de empleados de correos
en Francia, frente á la oficina de Par(s

Hombres y mujeres de toda condición, desde el alto em•
pleado hasta la simple telefonista, abandonaron sus puestos, dejando á París prácticamente incomunicada con el resto del mundo. Para darse cuenta de la magnitud de la
huelga, basta saber que la capital francesa, q ae cotidianamente recibe 100,000 partes telegráficos, el primer día de
la huelga sólo recibió 12,000 y muchos menos después.
► El gobierno, al cabo, cedió á las exigencias de los huel•
guistas.
Tal movimiento demuestra la fuerza que ha llegado á al·
canzar el elemento trabajador en Francia.

***
LA REVOLUCION EN
TURQUIA

El ansia de libertad y de consecución de derechos está dando lugar, en
Turquía, á escenas terribles, ocasiona•
das en parte, por el justo deseo de progreso y, en parte
tam'bién, por el fanatismo religios~.
Hace algo más de un año que el pueblo turco solicitó, y
obtuvo del sultán, la promulgación de una constitución que

M. Symian, sub-secretario de correos
y telégrafos de Francia

garantizara los derechos del pueblo y limitara el absolutismo omnipotente del monarca; contra todo lo que se temía, el sultán accedió á la demanda del pueblo y concedió
la constitución solicitada
Pero con la misma facilidad con que la concedió, la abo•
lió al poco tiempo, y el pueblo tuvo la idea de que había
perdido su tiempo, y lo único que había conseguido, era
crear un sentimiento de desconfianza en el ánimo del sul•
tán.
En vista de la actitud resueltamente retrógrada del
monarca se formó un partido que se llamó de los &lt;Jóvenes
Turcos&gt;, que representa las legítimas aspiraciones del pae•
blo, y que se ha propuesto abolir el sistema antiguo y
substituirlo por otro que esté de acuerdo con los derechos
naturales de los seres humanos.
Durante cerca de un año, la guerra entre el antiguo ré·
gimen y los sostenedores del moderno se había hecho de
una manera sorda y sin manifestaciones hostiles; pero al
fin los J6venes se cansaron de la actitud solapada del sultán y abiertamente le declararon la guerra.
Lo primero que se pidió fué la renuncia del gabinete, al
que se acusa de haber abusado de sus atribuciones y de
haber ejercido presión en el ánimo del sultán para prolon•
gar el sistema de cosas existentes. Una vez que se obtuvo
la primera victoria, se creyó llegado el momento de exigir
todo y se pidió la inmediata promulgación de la constitu•
ción, garantizada con el retiro del sultán y la ascensión, al
trono, de una persona de ideas más avanzadas que el viejo
monarca.
El sultán no quiso accederá tales demandas y empezó
la guerra sin cuartel por una y otra parte. Las exigencias
de los jóvenes no se limitan ya á la abdicación del sultán;
piden su cabeza antes de entrar en arreglos posteriores, y,
dada la fuerza moral y física de que disponen, no será difícil que logren su objeto.
Desgraciadamente el movimiento revolucionario tiene
otra faz; si bien es cierto que los &lt;Jóvenes Turcos&gt; no son
enemigos de los extranjeros y sólo pelean por los derechos
de humanidad, el fanatismo religioso se ha aprovechado
de las circunstancias y ha emprendido la guerra contra los
cristianos y los extranjeros. En Adana se han registrado
terribles escenas de carnicería; por las calles y plazas de
la ciudad han corrido ríos de sangre humana, y ante tales
excesos las potencias se han visto en la necesidad de interve•
nir, sólo para proteger los intereses de sus súbditos; ojalá
que esta intervención necesaria no vaya á ser el pretexto
para la desmembración de Turquía, cosa que no sería difí•
cil, siempre que conviniera á los intereses de las potencias
pacificadoras.

~

~:~~-~◄

931

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EL MUNDO ll.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

932

RECEPCION DIPLOMATICA EN PALACIO

EL JARDIN, PARAISO DE LA INFANCIA

Sr. Rodoljo Nervo, segundo introductor de embajadores.
Excmo. Sr.~George Allart, emviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Bélgica en México.
Sr. Alfredo Barr6n, primer introductor de embajadores,
Sr. Gabt6n de Rameix, secretario de la legaci6n belga.
EL EXCMO. SR, ALLART PRESENTÓ SUS CREDENCIALES AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EL JUEVES ÚLTIMO

METROPOLITANAS
DE BASTIDORES ADENTRO
A orquesta calla. Escúchase el silbato del director de
escena; se alza el telón, y un chico, atado á mugrien·
ta cuerda, desciende de lo alto de las bambalinas
hasta el suelo. Es un demonio de cara negruzca, fa.
tigado, astroso, que rezuma sudor. De la escena brotan las
primeras frases entre actor y tiple. Ha comenzado la representación.
De intc:nto me quedé en el foro, Sentía un antojo: el de
ver de cerca la vida íntima de este pequeño teatro, que
tanto deslumbra á la concurrencia asaz humilde que llena
la sala-si de sala merece el nombre esa que más parece
corralón sin los encantos clásicos,-despertando insano cu·
rioaeo en el efebo que mira atento desde la primera fila;
cosquilleando con refinada sensación la dura epidermis del
viejo verde, y sonriendo, con sonrisa prometedora, á la
modista y á la buscona que atisban el tablado por entre el
maremágnum de masculinas testas.
Es un recinto estrecho, obscuro, húmedo, oloroso á polilla y á herrumbre. A través de las destarraduras de los

l

FOTOGRAFÍAS TOMADAS EN LA ALAMEDA DE SANTA MARÍA DURANTE EL RECREO
DE LOS Niilos DE ESA COLONIA

bastidores pintarrajeados, cuélase una luz amarillenta, lívida, que va á morir en los rincones de sombra donde se
amontonan decoraciones y cachivaches: mesas cojas, sillas
desfondadas, palos y tablas, todo sin concierto alguno, como
si la mano del maquinista hubiese abandonado ahí tales
cosas, para hacer de ellas uso mañana ó nunca. En lo alto,
el maderamen retorcido, sombrío, oculta el techo, dejando
pender cuerdas y arambeles que permanecen inmóviles en
la eterna sombra del antro. En torno, alíneanse las puertas
de los &lt;camerinos&gt;-algún nombre he de darles,-ó bien
abre sus fauces un pasillo lóbrego, estrecho, que muestra á
un lado y otro pequeños cuartos :.emejantes á celdas, de
donde brota un acre aroma de perfumería barata, envolviendo las risas finas y canallescas, infantiles ó alcohólicas
de las sacerdotisas de la farándula. A trechos, obra de dos
metros del suelo, acodadas á un barandal de madera, hállanse las coristas que abandonaron ya sus tugurios altos,
y luciendo las pantorrillas encerradas en tosca·media y el
pecho flácido encuadrado por 'el escote, aguardan turno
para entrar á escena.
Y reina un indescriptible vaivén. Figurones de mejillas
de púrpura y hondas ojeras, hembras que por la blancura
mate de sus rostros recuerdan á Pierrot, pillastres de-faces
Sigue en la. página 936

�EL MUNDO ILUSTRADO

934

FIESTA DEPORTIVA

Sres. Luden Mérignac y Rafael Arrillaga, Director y Subdirector de la Escuela Magistral de Esgrima, con los
profesores y alumnos que tomaron parte en la reunión deportiva
celebrada recientemente en la citada escuela

Asalto entre los Sres. Juan M. Navarro y Wenceslao de (a Maza, dirigido por el profesor Mérignac

EL MUNDO' ILUSTRADO

935

Temporada Veraniega en Tehuacán

La temporada de vacaciones de la «Semana Mayor&gt; fué muy animada en la pintoresca ciudad de Tehuacán, del Es•
tado de Puebla. Muchas familias distinguidas, tanto de la capital de la República como de la ciudad angelopolitana, fi·
jaron su residencia, por esos días, en la ciudad balnearia, y con frecuencia organizaron entusiastas y divertidas fiestas.
Los grabados adjuntos representan la partida para el campo, montando sendos burros. La temporada debió mucho
de sn animación á los señores licenciado Alejandro Garrido, Jorge Garibay y Felipe Urquiaga, á quienes se debió la
iniciativa de la mayoría de las fiestas organizadas.

�•
936

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

937

Juegos Florales en Sa~ta María de la Ribera

¡
I

Srítas. Carlota Fígaeroa, Rita Roddguez
y Elisa Medina.
Ayer se efectuó en el casino de Santa María la fiesta literaria en la que se dieron á conocer los trabajos premiados
en el certamen abierto por dicho casino, y se entregaron á sus autores los premios acordados los que están representados por los grabados adjuntos.
'
Al autor de la composición designada para primer premio, señor don Enrique Cervantes Olivera secretario del instituto de ciencias y artes de Oaxaca, se le dió, además de la flor natural, un bronce artístico para ládipara eléctrica.
A los autoresde los trabajos designados con segundo y tercero, señores Samuel Ruiz Cabañas y Manuel Torres Torija
respectivamente, se les obsequió con un hermoso reloj y un alfiler de corbata.
'

METROPOLITANAS
Sigue de la página 933.

ca~darias, corren atropelladamente, llamándose los unos
á los otros, riendo, comentando la acogida ruidosa del
público á la obra, y deslizándose á su vez en el tablado
cuando les corresponde.
Las bullangueras armonías de la orquesta, que por lo des·
acompasadas hacen surgir en la mente las caras mofletudas,
rojizas como la de Tomé Cecial, de filarmónicos trasnochados que soplan en el trombón ó en la flauta echando chispas por los ojos, resuenan á ratos. Y entonces las voces de
tiples y coros óyense ríspidas, casi chillantes, en su ansia
de sobresalir de la baraúnda musical. Y aquellos ruidos,
y aquellas voces, van á agonizar también, como la claridad
de las baterías, en los míseros rincones en que ahora se
agrupan sospechosas parejas, ó desde los cuales algún desocupado contempla negligente el espectáculo que se des•
arrolla e11 torno.
-¡Señora Fulana, á escena!-grita el traspunte.
-¡A escena, señora Mengana!-repite, yendo á llamará
la puerta inmediata,

Unas silenciosas, regocijadas las otras, las más con una
mueca de indiferencia, como habituadas á tal función me•
cánica, pasan por entre los corrillos, con fru-fru de gasas,
al aire las piernas bonitas ó deformes, dejando tras sí un
olor de polvos de arroz y de esencias ínfimas. Mas no bien
pisan el escenario, su gesto de hastío, de mal humor acaso,
transfórmase en estereotipada sonrisa que pide aplausos.
Aquí junto á un piano viejísimo; allá bien arrellanados
en sillas ó cajas, acullá de pie, se forman grupos interesan•
tes por lo pintorescos. Es b bailarina, una chicuela de cuyo rostro vicioso aún no se borra el encanto de la adolescencia, á la cual rodean los galanes de bastidores: tipos
b:irbilindos ó seniles, de vestimenta no por- cierto regia,
sueltos de ademanes y de lengua, aunque quizá, quizá, cor•
tos de blanca; la vieja característica desdeñada de machos
que bromea con la servidumbre; la tiple en boga que re•
parte guiños expresivos, llevándose á los labios el cigarro
que mantuviera en alto, entre los dedos ensortijados ..... .
Y entre ellos, con un aire de tristeza, de miseria quizá, en
la faz marchita, mozas enclenques, niños harapientos, vie·
jos decrépitos: el enjambre que vive á costa de los favores
de sus hermanas, de sus madres ó de sus hijas, mujeres de
teatro, estrellas ...... ó satélites del género frívolo, que

Srita. Carlota Fígueroa, hija del señor
presidente de la república del Salvador.

La señorita Figueroa estuvo durante algunos días en nuestra ciudad, de paso para un colegio de los Estados Unidos.
Se mostró muy complacida de su visita á México, adonde ofreció regresar próximamente.

noche á noche, entre un beso y un revoloteo de faldas, lle•
van á casa la pitanza ansiada.
Cae el telón una y otra vez, y vuelve á levantarse tras
de brevísimo intermedio musical. Mas si entonces, para la
multitud que patalea, allá afuera, se interrumpe la repre•
sentación, la punzante comedia sigue de bastidores aden·
tro: ved, si no, al director de escena, que vocifera y multa;
á la tiple, amante de uno, que oprime á hurtadillas la mano
del otro; á la «bailaora~ de algo que flamenco parece, sudorosa, muerta de cansancio, olvidada ya de bravos y aclamaciones, enjugándose el rostro con el pañuelo que bien
pronto aparece de rojo teñido; y á los tenorios que prosi•
guen en su obra galante, de torpeza y grosería .... Un mis•
mo interés les impulsa á todos: el del placer ó el del pan.
Y veis entrechocar envidias y ambiciones que luchan; y
aquellos semblantes desfigurados por los afeites, y aquellos
cuerpos enfundados en trajes de la más caprichosa hechura, son de los pobres polichinelas que, á má~ de represen•
tar el drama de la vida, truecan quizá en fingida alegría la
pena, y en movimiento la deseada inercia, eternos bufones
encargados de arrancar la risa, ó el deseo, ó el júbilo, del
monstruo insaciado.
Veo, asomándome por entre bastidores, á una vieja inno•
ble que despierta hilaridad con las contorsiones funambulescas de su vientre al són de un ritmo oriental. Pero bien
pronto la sigue la adolescente de carita pilla que, en el re·
voloteo de la danza, deja columbrar, flotando en polvareda

de luz, los encajes vaporosos de la corta falda, y no es en
aquel instante la carcajada burlona, sino el silencio reve•
lador de apetito el que la saluda. Mirándolas á las dos
pienso en los destinos reservados al hórrido antro: allí s~
juntan auroras y ocasos; la mozuela que empieza su carre•
ra de galantería y de teatro, y el despojo humano desdeñado, escarnecido, inútil. lQuién no ha pensado, por ventura,
en las pequeñas miserias de los cómicos?
De tales reflexiones me saca, empe;o, el ruido del telón
que cae, en medio de la algarabía de la murga y del aplauso
estruendoso. Una y otra vez preséntanse en el tablado ti•
ples y actores. La muchedumbre ruge. Y de los rostros de
ellos y de ellas irradia una satisfacción, un bienestar, un
contento de sí mismos que asombra, en aquel apoteosis de
la carne y de las piruetas.
Y cuando, ya en la calle fangosa, obsesionado por la visión del agujero donde moran, las veo desfilar, bajo la llu•
via, con sus sacos raídos, con sus pobres. faldas, sin paraguas, un amigo, mofándose de mi compa~ión, me dice:
-iBah! ¿Usted cree en el infortunio de los cómicos? ....
Si les sacara de aquel tugurio¡ si dejasen de oír el aplauso·
si nunca más volvieran á desnudarse para recreo de
ojos atisbadores, se morirían... , .

lo;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

♦

�EL MUNDO ILUSTRADO

938

'r E: A'r RAI.iffi 3

ftG~

LA DESPEDIDA OE LORELEV.-"POR LAS NUBES."-SENAVENTE EN SUS ESTUDIOS
OE LA CLASE MEOIA.-EL PROBLl::MA DEL MATRIMONIO.-¿ES POSIBLE
LA RESURRECCIÓN DE LA VIEJA ZARZUELA?

Loreley, el amable cronista que por tanto tiempo deleitó al lector dlsde estas columnas, ha desaparecido. Ha
desaparecido con el mismo misterio de las hadas del Rhin:

vaga, discretamente. Quiso ser raro, salirse de los vulgares
moldes, y es por ello que no dirigió, á los que le leían, el
acostumbrado adiós melancólico. Los cómicos á quienes
festejó le echarán de menos¡ los resentidoss(alguno hubo-celebrarán su marcha¡ y los
que saboreaban sus juicios, sus impresiones
teatrales, sus siluetas artísticas, le recordarán
siempre con simpatía cordial, como nosotros
todos, aquí, en la redacción, le recordamos.
Maese Pedro, al coger la pluma y trazar el
primer renglón~de!esta crónica, se abstiene de
enderezar, al que leyere, el acostumbrado proemio, y de hacer profesión de fe artística. Maese
Pedro, de tanto ver marionetas, ha llegado á
amarlas y pretende conocerlas. Y como parientes próximos de las marionetas son los co•
mediantes, de ellos y de las cosas que interpretan hablará semana tras semana, sin dejarse
dominar, en la medida de su fuerzas, por prejuicio alguno, y guiándose siempre por un
ideal de belleza, por un alto concepto de arte
que no torcerán las conveniencias ni las personales simpatías.
Maese P1cdro se propone decir la verdad,
envuelta, acaso, como soñaba Queiroz, «en un
velo de fantasía&gt;.
Si lo consigue, aplaude, lector, porque empeño es bien difícil, en estos tiempos, ser franco y sincero¡ si no, q ne es lo más probable,
apiádate de él - ¡oh, benévolo!-y tenle por uno
más de los mentirosos de la comedia.

•••

____ __

...._

939'

EL MONDO ILUSTRADO

Ruggero Ruggeri, primer actor de la compañía «Ruggeri-Boreli&gt;, que ocu.
_.;;__
pará el leatro «Arbeu&gt; en Entro del año entrante

El &lt;suceso&gt; teatral de mayor resonancia en
los últimos días ha sido el estreno de la co·
media en dos actos de Jacinto Benavente: Por
las Nubes. El público que concurrió el domin·
go al teatro «Virginia Fábregas&gt; gozó del más
inefable de los deleites escuchándola. Y es
que no se trataba de un vaudevílle divertido,
de un dnma de lineamientos gruesos, de una
obra sostenedora de tesis, sin hermosura ni re·
lieve; sino de una pequeña comedia que, dentro de su pequeñez misma, penetraba muy hon·
do, conmovía profundamente y hacía pen•

sar.

¡Pensar!
¿No es este de pensar un fenómeno muy poco advertido
en nuestro público? El pide casi siempre que le distraigan, que le solacen, que le hagan pasar los autores un rato
de dichoso olvido¡ pero en cuanto sospecha que éstos intentan hacerle meditar una idea, examinar un problema de
realidad punzante, tuerce el gesto. No á otra causa se debe
que, en México, aún no sean de repertorio en las compañías nacionales lbsen, Maeterlinck, Bjornson, Giacosa.....
Y cuando un comediógrafo llega, y, simulando entretener,
estudia y plantea problemas y hace de ellos el tema de su
obra, menester es reconocerle un ingenio á toda prueba y
una maestría indudable en el ejercicio de su arte.
De estos es Jacinto Benavente.
De Benavente se ha dicho que era tan sólo el psicólogo
de salón¡ el observador mordaz de la vida aristocrática¡ el
irónico cronista de sucesos mundanos. Pero si verdad
es que en la gran mayoría de sus obras, así en Gente Conocida como en Lo Cursi, y en El Hombrecito como en La
Princesa Bebé, veíase patente tal tendencia, de hoy en adelante hay que reconocerle que no únicamente ha paseado
sus ojos por tapicerías, y bellos tocados, y complicadas al
mas. Los Buhos, una de sus obras de buen éxito reciente,
y en especial Por las Nubes, son la demostración palpable
de que también ha descendido al hogar de los humildes.
En esa breve é intensísima comedia, Benavente presentó
de bulto las miserias, los dolores, las hondas luchas internas del burócrata, del empleado, del molusco aferrado al
presupuesto que, desde su rincón, en la penumbra, junto
al eterno pupitre, ve pasar la vida, la vida que se desliza
con la primavera y con el sol, y con ella la juventud, la
edad madura y la vejez, sin más esperanza que la de vegetará costa del mísero sueldo, en plena inacción, en nna
inacción nociva y terrible. Estudió, asimismo, los vicios
y las virtudes de la clase media, de la que, según él dice
por boca de uno de sus personajes, no pudieudo constituirse en ejemplo para los de abajo, se han limitado á ser
una caricatura de los de arriba¡ y, finalmente, como asunto
directo de la comedia, llevó á la escena el cuadro, tierno y
doloroso á la par, de una familia amenazada por el matrimonio del hijo único, que era su sostén, bordando sobre
el tema de las dificultades del santo estado en la especie
burocrática una serie de primorosas escenas, resignadas
las unas, tristes, con resignada tristeza las otras.
Benavente muestra los escollos de la vida conyugal
cuando no tiene más base ni apoyo que el de un sueldo
exiguo, ganado, si se quiere, con holgura. ¡Cuántos habrá
que se hayan aterrorizado ante la ficción! Ma( no se limita

á demoler ilusiones y á angustiar ánimos pasivos¡ no condena el amor en el burócrata¡ no le dice: c¡Detente, hazte
egoísta, vive tu vida de pequeñez para ti solo¡ no busques
compañera de miserias!&gt; grítale, por el contrario: &lt;!Lucha,
sobreponte al envenenado ambiente¡ ve á redimirte por el
trabajo y por el esfuerzo, y, cuando hayas prescindido de
tus ambiciones de boato ::¡ue no puedes sostener¡ cuando te
hayas transformado en el hombre fuerte, en el dominador
de las propias miserias, escoge una mujer digna de ti, que
te ame, que te impulse y qne contigo arrostre la azarada
travesía de la existencia del pobre!&gt;
La interpretación, por parte de la compañía «Fábregas&gt;,
fué muy discreta.
A la simpática actriz tocó encarnar el tipo de doña Carmen, el más interesante quizá, y á fe que lo hizo bien. La
señora Navarro, artista llena de juventud y no escasa de
guapeza, debut6 en la Luisa. Tiene aptitudes para la lid
escénica, y si no subrayara tanto las frases, estaría mejor.
La comedia de Benavente se representará aún por muchas noches en el "Virginia Fábregas." Es de las que no
envejecen.

•••
En el "Arbeu" continúa su campaña lírica la compañía
de ópera y opereta española.
Han desfilado por el viejo escenario, en los días de la semana. algunas de las viejas zarzuelas españolas: Marina, La
Tempestad, El Reloj de Lucerna ... .
Cierto que los artistas se han esmerado grandemente en
su labor; sobre todo el barítono Gil Reyes y la señorita
Millanes. Pero no lo es menos que el público deplora
la monotonía del repertorio elegido.
La zarzuelas del género grande, sobre no tener música,
porque música no es aquel acompañamiento de enorme
guitarra de que habl6 Wagner, se resienten de la fealdad
del libreto, melodramático las más de las veces y abundante en efectos teatrales que, en los días presentes, son
intolerables. Si brindasen siquiera la gracia y travesura
de la música frívola, que tampoco dice nada, pero que,
cuando menos, regocija . . ... .
;,Por qué, en vez de melodramas musicados, no se canta
La Gran Duquesa, La Mascota, ó algo más nuevo: La
Geisha, por ejemplo?
Hay que convencerse de que el género grande está bien
muerto é imposible sería resucitarlo.
MAESE PEDRO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

940

MARGARITA

941

EL MUNDO ILUSTRADO

,J,

No hace muchos días que murió en Italia Francis Marión Carwford, reconocido como uno de los novelistas más
notal:les de América-si no el más notable.-Celebradísimo
en los Estados Unidos, su patria, es de los pocos escritores
de este lado del Atlántico que se hicieron leer y que cautivaron al público de Europa.
Es que Matión Crawford, dotado de un talento excepción, de originalidad innegable, de un extraordinario
vigor descriptivo, no fué, sin embargo, como Bret Harte,
un escritor genuinamente nacional: sus tipos son cosmopo•
litas; su acción se desarrolla en un medio menos típico y,
por lo tanto, más comprensible: sus mujeres no son las «girls&gt;
que desfilaná paso gimnástico por el Broadway, ni los &lt;business men&gt; de Wall Street, ni los intrigantes del Tamman y
Hall. Tampoco son los precursores de la civilización en el
Oeste amerícano, los rancheros que casi todos los novelistas mediocres del otro lado del Bravo escogen como
héroes de estupendas historias de aventuras.
Marión Crawford es un escritor delicado, un novelista
de personalidad bien definida. Sus novelas no tienen por
trama la eterna y única historia de amor de los folletinistas: no es nada vulgar, y al mismo tiempo no peca por Jo
fantástico.
«El Mundo Ilustrado&gt;, en su deseo constante de elegir
}oq mejores materiales literariM. tendrá el honor de ser el
primero qne dé á conocer en México á ese novelista, legí
tima gloria de las letras americanas. Hoy comenzamos á
publicar una traducción de la hermosa novela CfUe en inglés lleva por título «Dais Margaret&gt;, y á la cual el tradnctor ha · preferido llamar simplemente en castellano
«Margarita&gt;.

LA CASA DE CAMPO

00
AJEDREZ
Problema núm. 27, por W. f\tklnson ,
de Montreal
LA CASA DE CAMPO DE MR, WILDER, MODELO DE RESIDEliCIA HERMOSA Y ECONÓMICA

NEGRAS.

BLANOAS.
Salen las blancas y dan mate en dos Jugadas.

ELEGANTE TRAJE DE VERANO

Acaba de resol verse, de una manera satisfactoria, un problema que durante mucho tiempo preocupó á los propietarios, y más que á ellos, á los ingenieros y constructores
de casas en el campo: la residencia campestre que fuera al
mismo tiempo cómoda, elegante y poco costosa.
Los arquitectos han llegado á convencerse de que hay
que vivir con la época, y no querer que la época se adapte á nuestro modo de ser, y han ideado, en compañía de
los propietarios, casitas de precios bajos que tienen todas
las comodidades de las grandes, hasta donde es posible, y
que á todas esas ventajas reúnen el encanto que s,empre
han inspirado las residencias de campo coquetas, que parecen nidos de pájaros entre los árboles.
Estas casas pequeñai tienen una gran ventaja: siendo como en su mayoría son, trazadas sin obedecer á un estilo
especial, se les puede imprimir un sello de personalidad,
gracias á algunos detalles al capricho del propietario,
siempre que no estén en abierta pugna con los cánones de
la inl(eniería¡ el resultado de esto es: casas artísticas adaptadas á las necesidades de la familia que las va á ocupar,

y sin salir de los límites de las posibilidades de uu propietario que no está inscrito en la lista de los millonarios.
Entre las casas construidas por este sistema descuella, de
una manera muy particular, la que representa la adjunta
ilustración, la cual casita fué construida en las cercanías
de Nueva York por su propietario, Mr. Wilder.
Escogió el propietario un terreno en la falda de una colina, lo que le dió oportunidad para muchas combinaciones artísticas y de gran efecto. El exterior de la casa está
cubierto con estuco de yeso blanco y los adornos son de
un color verde gris, que armoniza muy bien con el fondo
de vegetación que rodea á toda la casa. El jardín es uno
de los más importantes detalles de ella, y la hace resaltar
de una manera encantadora.
El pequeño terreno de que se dispuso fué arreglado de
tal manera, que en su interior cuenta la casa con todas las
comodidades apetecibles, y de esta manera, con un gasto
insignificante, si se atiende al resultado, se tuvo una casita
que es la envidia de propietarios mucho más adinerados
que Mr. Wílder.

�942

MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS HEMORRAGIAS
Despoés del largo y severo reco)!imieoto de
la Cuaresma, la alegría bulliciesa de la Pascua
viene á traernos una nueva sonrisa en el perfume de las flores y en el gozoso repique de
las campanas. Guardaban éstas sus lenguas de
bronce en un triste ~ilencio, meditando tal
vez, graves y pensativas, en los sagrados misterios que nos recoerdan los días santos¡ pero, de improviso, se escuchan los regocijados cánticos de Resurrección,
y, como un eco glorioso, responden á esos cánticos las solemnes voces de las campanas qoe, en un repique á vuelo,
voltean locamente agitadas dentro de sus viejos arcos de
piedra. ¡La voz de las campanas, lectoras mías!. ... ;,No os
parece que tienen un variado y especial lenguaje, siempre
diverso en su expresióni' Coando en las auroras sonrosa•
das tocan el alba, parece que hablan de noevas venturas y
de risueñas esperanzas que vendrán ese día á llamar á
nuestras puertas¡ en el ardiente mediodía, su '\"OZ grave y
cansada convida al descanso de la calurosa siesta meridiana, cuando en los campos, abrasaaos por el sol, las flores
se inclinan de~mayadas y sedientas sobre la yerba lacia de
los sembrados y cuando el rebaño dormita tranquilamente
bajo la obscura sombra de los árboles; más tarde, al morir
la luz en un incendio de oro y fuego tras de los azules
montes, se oye el toque del Angelus¡ entonces la mística
voz de las campanas que anuncian el fin del día, hace brotar del alma el suave perfume de la oración; el recuerdo
de los seTfs ausentes y bien amados sube del corazón, como una ola de lágrimas, á los ojos, y pensando en las ventoras idas y en los muertos ideales, se pierde la mirada y
el pensamiento en las pálidas lejanías del horizonte, mieu
tras qoe el toque del Aogelus va extinguiéndose también,
lentamente, en el dormido eco del campo, como la dulce y
lenta agonía de un ensueño de amor.
No sólo tienen las campanas acordes místicos y religio
sos; díganlo, si no, los terribles y arrebatados toques de
revolución y de goerra, coando la Patria oprimida llama á
~us hijos en desesperado )!rito con la voz alarmante de las
campanas¡ entonces parece que hablan de historias heroi•
cas y de hazañas gloriosas; semejan la voz de la Patria que
recuerda al pueblo la sangre de los caudillos derramada
por darle honra y libertad¡ amenaza, manda, rue¡¡a y llora
con las desdichas nacionales, y alma de los pueblos tiembla y se agita i.l oir esa voz irresistible que los llama al
combate. Poco después, las escuchamos anunciando el
triunfo, y, desde la majestuosa altura de las torres, sus notas caen alegres y sonoras, como una lluvia de frescas flores, sobre los valientes ejércitos victoriosos.
Hablan las campanas, lectoras mías, cuando con triste y
l(rave acento tocan á funerales; no hemos visto con los propios ojos el cuadro desolador del duelo¡ mas así, á larga
distancia, al oir el toque de agonía, se evoca todo el conjunto fúnebre de muerte y de dolor. Flotan crespones negros ante nuestra mirada¡ parece que se escuchan sollozos
y suspiros lejanos, y el toque de agonía nos avisa la partida de una alma, que en esa voz misteriosa de las campanas nos da su eterna despedida. Cuando en las tardes nubladas, llenas de paz y de sosie~o, escuchéis, lectoras mías,
el eco distante de una campana que á través de los brumosos horizontes envía su dulce é insinuante llamamiento, decidme si no semeja una voz amiga que convida al
descanso del alma en la tranquilidad de la meditación.
Y después de haber escuchado los alegres repiques de
la Pascua, que anuncian la plenitud de la estación primaveral, mis lectoras pensarán, sin duda, en los bellos pa-

seos campestres¡ en las risueñas excursiones
por jardines y parques florecidos, y en los
frescos y vaporosos trajes que para este hermoso tiempo se requieren.

..

**

Las telas ligeras comienzan á reinar, y no
solamente se extiende esta privanza á las gasas, muselinas
y batistas¡ sino también á los géneros de seda para trajes
de etiqueta. En efecto, el meteoro, el fino otomano, el paño satinado, cachemira de seda, ccharmeuse&gt; y otros, despliegan toda su gracia ondulante y flexible en esos trajes
de estilo Directorio, princesa y de corte griego. Estas telas
lujosas siguen adornándose con elegantes bordados de seda realzada sobre tul¡ perlas, tubillos de cristal del mismo
tono del traje y espléndidos bordados de oro y plata que
destacan sus brillantes dibujos sobre el suave matiz de la
seda. En fin, los trajes de tul cobiertos de lentejuela, con
sos esbeltas líneas del corte, terminando en la orilla de la
falda en una amplitud artística que permite á los movimientos marcar una graciosa y elegante ondulación, siguen
en pleno favor de las damas. No dejaré de hacer la descripción de un traje de ceremonia que sin duda agradará
á mis lectoras. De corte princesa, confeccionado en tul color de oro, todo cubierto de lentejuela y de bordados en
soulache de seda y oro antiguo¡ el fondo del traje es de seda ligera, marfil, y el corselete, todo de sootache, se destaca sobre una camisola de encaje de Inglaterra, el cual
forma también las mangas. Otro modelo es de tul violeta,
cubierto de lentejuela del mismo color, sobre un fondo de
satín blanco. El cuerpo semeja un gracioso bolero Impe•
rio, cobierto de lentejuela y mangas corlas de tul abullonado. La camisola que completa el escote es de encaje de
aplicaciones, y el conjunto del traje no poede ser más ele•
gante,
Si los trajes permanecen actualmente en el tipo de la
pasada estación, los sombreros no tienen mucha semejanza
con los que tanto se discutieron hace tiempo, pero que en
realidad, y á pesar de sus grandes dimensiones, tenían una
elegancia indudable. Abora son, en su mayoría, enormes
cilindros de paja que cubren la cabeza casi por completo,
como si tratasen de ocultar todo el peinado, y no solo és
to, sino que cubren en parte el perfil, adornando uno de
los bordes con un grupo de grandes rosas, ó de abullona&lt;los de seda que se extienden después hasta rodear la alta
copa. Hay también las amplias formas inspiradas en el es
tilo Directorio¡ otros en forma de cúpula, de la época de
Luis YVI, con su copa de drapería y una flor colocada á
un lado, ó un penacho de plumas á la cVigeé le Bron&gt;.
Vemos también el gran sombrero de alas tendidas, el más
elegante de todos, coronado de plumas y de &lt;aigrettes&gt;, á
pesar de la estación calurosa que se inicia ya.
Como verán mis lectoras, la variedad de los estilos en
los sombreros es muy vasta¡ no pueden quejarse de la Moda, que ofrece ahora, con toda prodigalidad, los recursos
de su fantasía para el adorno de las damas.

Pocas cosas h'ly que causen mayor impresión á quien
no está á ello habituado, que el ver correr sangre humana,
propia ó ajena. Pocos hombres tienen la serenidad suficiente para vér brotar su propia sangre, y pocas señoras pueden presenciar, con toda tranquilidad, ese accidente en
otras personas, sobre todo si son sus hijos. A la vista del
rojo flúido pierden la calma, y en muchísimas ocasiones
su atolondramiento, unido al desconocimiento de lo que
pueden hacer en esos momentos para aliviar la situación
de la persona que es víctima de ese accidente, las induce
á practicar actos que pueden ser muy perjodiciales.
Ea este caso, como en todos aquellos en que urge obrar
con seguridad, decisión y acierto, la precipitación es muchas veces causa de mayores males, y si bien es cierto que
nunca hay que perder el tiempo en vacilaciones ó reflexiones inútiles, no hay que intentar nada nunca sino hasta
qoe se conoce perfectamente el sitio de la hemorragia. Hablamos, naturalmente, de las hemorragias externas¡ qne las
internas sólo pueden ser descubiertas y valorizadas por el
médico.
Cuando se ve brotar la sangre, basta un momento muy
rápido para juzgar de la gravedad del mal. Si la sangre
brota en grandes cantidades, hay que pedir inmediatamente auxilio á un médico competente, pues sólo él podrá
aplicar un remedio radical. Mientras tanto, las personas no
versadas en el arte de curar no podrán sino aplicar medios que disminuyan la salida de la sangre, ó que la con•
tengan provisionalmente. Cuando el líquido no brota en
gran abundancia, no es necesario alarmarse innecesariamente. Es bueno saber que un hombre sano puede perder
varios cuartillos de san¡!re, y que, mientras no aumente la
intensidad de la hemorragia ni se presenten si¡!nos de anemia aguda grave, no hay temor por la vida del accidentado.
En todo caso, sea ó no abundante la hemorragia, es cosa
muy conveniente dejar en absoluto reposo á la persona
que sufre de ella. Hay que acostarla de la mejor manera
posible, evitar que se incorpore, que haga esfuerzos, y co•
locarle la cabeza en posición de declive, C'ln el fin de que el
cerebro no sufra por la escasez de sangre, pues la falta de
este lfquido en aquel órgano es lo que determina la muer•
te por hemorragia. Muchas veces la sangre se detiene espontáneamente por el reposo, debido á que se forman
coágulos en el sitio por donde el líquido sale¡es claro que
un movimiento brusco, un esfuerzo, un golpe, pueden
hacer que ese coágulo se desprenda y la sangre vuelva á
salir.
El medio más eficaz para contener una hemorragia consiste, como es muy fácil comprender, en ir directamente á
obstruir el ó los vasos que le dan salida. Esto es infalible
Y no ofrece dificultad ninguna en las hemorragias externas,

943

es decir, en aquellas en que el foco se encuentra en al•
gún ponto exterior del cuerpo. Para ello se usan diversos
medios, los unos provisionales y los otros permanentes ó
definitivos. El más rudimentario consiste en comprimir el
lugar mismo por donde la sangre brota. Supongamos, por
ejemplo, una herida que está dando mucha sangre. Muy
fácil es, entonces, ejercer una compresión sobre el sitio mismo, y la sangre se detendrá necesariamente, si ésto se efectúa en las debidas condiciones. Los enfermeros
saben muy bien que, cuando la sangre es venosa, es mucho
más eficaz, para contener su salida, oprimir en un punto
situado inmediatamente abajo del lugar herido, es decir,
en un punto situado más á la periferia, más lejos del corazón. Al contrario, cuando la hemorragia es arterial, entonces hay que oprimir en un punto situado entre el corazón y el sitio herido. Los enfermeros saben también que
hay ciertos lugares en que las arterias, que son las que lle·
van la sangre al sitio herido, se encuentran inmediatamen•
te detrás de la piel y encima de una soperficie huesosa¡
situación muy apropósito para comprimirlas eficazmente,
y allí es donde comprimen. Mas esto requiere conocimientos de anatomía que no están al alcance de todas las personas, lo cual los hace menos útiles, porque cuando esa
compresión no está bien hecha, puede ser perjudicial. Por
esto creemos que es mucho más útil recomendar que se
comprima en todos los casos el sitio mismo de donde la
sangre brota. Para ello basta seguir las recomendaciones
siguientes:
Ante todo, el material que se use para la compresión,
debe ser aséptico, ó coando menos perfectamente limpio.
Por esto es bueno tener siempre en el botiquín de familia,
al alcance de la mano, un paquete de gasa aséptica, que
sirve perfectamente para este fin.
Procúrese comprimir hasta el fondo mismo de la herida.
Para ello bastará cor~ar la gasa en tiras de anchura pro
porcionada á la extensión de la herida y rellenarla con
ella poco á poco, por medio de una varillita de metal previamente quemada en la flama del alcohol, Si no se hiciere
esto, aun cuando se cubriera y comprimiera superficialmen•
te la abertura de la herida, la sangre seguiría derramándose interiormente.
Hecho el taponamiento, se sujeta el tapón de gasa con
una venda que comprima el todo convenientemente. Para
ello hay que seguir la indicación que hemos hecho respec·
to á los vendajes. (Véase nuestro artículo correspondiente).
Todas estas indicaciones se aplican á las hemorragias externas, en que el foco está al alcance del cirujano. Es claro
que estas indicaciones son puramente provisionales y no
pueden tomarse como defin_itivas. Son D:1ie~tras qoe_ la
persona accidentada es atendida por un c1ro¡ano, á quien
debe ocurrirse en todo caso.
DR. " ' EIL.

�EL MUNDO ILUSTRADO

945

EL MONDO ILUSTRADO

944

USOS DE SOCIEDAD
CORRESPONDENCIA EPISTOLAR
ARA escribir á los amigos, conocidos ó
simples clientes, no es preciso tener
un gran talento; sin embargo, es necesario conocer bastante el propio idioma y la ortografía con que éste debe
escribirse.
Cuando se ha recibido una buena instrucción p•imaria,
basta un poco de práctica y de atención para dar al estilo
la claridad y la corrección necesarias. U na letra irre pt o•
chable no puede exigirse siempre; pero sí ha de ponerse
todo el cuidado posible, para ser leido sin fatiga y sin disgusto. &lt;Una mala letra - dice Grotius-es una forma de des•
precio para los demás, pues así se prueba que se estima
más el propio tiempo que el aieno&gt;. De esta máxima del
célebre holandés viene, sin duda, la excusa que vemos con
frecuencia en algunas cartas: &lt;Pido á usted perdón por lo
mal escrita de ésta&gt;. Por consiguiente, una buena letra es
casi necesaria, y sí con algún trabajo puede adquirirse, es·
to redundará en favor del propio individuo que se toma
tal fatiga, pues causa muy buena impresión la lectura de
una carta correctamente escrita y redactada.
El papel debe ser siempre de una limpieza absoluta; el
sobre en que se guarda la carta no ha de estar maltratado
y nunca debe suprimirse, pues es una grande incorrección
enviar cartas ó recados en una hoja de papel sin el correspondiente sobre.
No pueden darse fórmulas exactas para escribir á los pa•
rientes ó amigos; el afecto es un buen maestro que sabrá,
sin duda alguna, desempeñar el papel de consejero para
indicar cómo se debe expresar el cariño, el respeto ó la
gratitud. Es preciso escribir como se piensa, sin frases es
tudiadas ó ajenas; en una carta debe advertirse la personalidad del que la escribe, pues nada más las palabras sentidas sinceramente tienen el secreto de conmover y de pin
tar con energía los diversos sentimientos que allí se manifiestan. Esto no quiere decir que se descuide la corrección del estilo y ciertas formas de cortesía; la discreción
y la amabilidad pueden formar parte muy importante de
una carta, sobre todo si se dirige á parientes cercanos ó á
amigos íntimos. Si alguno de estos amigos se eleva en posición social sobre la que uno guarda, después de haberle
felicitado, ya sea de palabra ó por escrito, es conveniente
observar con él, en las relaciones ulteriores, una digna reserva. Sería iruy discreto esperar de este amigo alguna
manifestación en la cual indique que no ha cambiado su
amistad hacia nosotros, á pesar de la elevada posición que
ocupa. Cuando se escribe á alguna persona con la que se
tiene una amistad so perficial, la carta debe encabezarse de
este modo: &lt;Estimado señor, señora, señorita, etc.&gt;, y al
terminar se usará de estas ó parecidas fórmulas: &lt;Sírvase
usted recibir la expresión de mis respetuosos saludos&gt;; ó
bien: &lt;mi sincero afecto y simpatía&gt;, según la confianza y
estimación que se tenga con la persona á quien uno se dirige. Un caballero deberá añadir en su carta, si ésta es para alguna dama: &lt;Reciba usted mí respetuosa estimación&gt;,
ó cualquiera otra frase galante y discreta. A una persona
de mucho cumplimiento ó de nacionalidad extranjera se
le dirá solamente: «Presento á usted mis respetos&gt; ó &lt;quedo de usted affmo. S. S.&gt; Cuando se le escribe á algún personaje de alta posición, se le debe dar el título ó nombre
de su profesión ó autoriJad, lo mismo que á los militares,

en cuyo caso es preciso dirigirse á ellos, tanto en el sobre
como en la carta, designándolos por el título ó grado que
los distingue; por ejemplo: á un médico ó ingeniero se les
escribirá llamándolos: &lt;señor doctor; señor ingeniero, etc.&gt;;
y á los militares se les designará por su grado: general, co•
ronel, capitán, etc. A los sacerdotes se les debe también
tratar con respeto y atención, aun cuando no se comulgue
con las ideas que representan y enseñan; pues este respeto
es una consideración social debida á la categoría y autorí•
dad que tienen sobre otras personas, á las cuales se les de•
be también respetar en lo más sagrado que existe para el
ibdividuo: la creencia y el culto de un ideal. Nada hay
tan desagradable y de ·mal tono como lo que hacen algunas personas mal educadas, las cuales alardean de un necio
desdén por los sacerdotes y creyentes de otra religión di•
ferente de las que ellas practican; este es el último grado
de la intransigencia y de la poca cortesía; las convicciones
ajenas en materia de fe son muy respetables y no deben
tocarse sino en el seno de la más completa intimidad, y
esto con la debida prudencia y discreción, á fin de no herir la opinión de los demás. Para terminar una carla, escrita á algún personaje de a1ta posición y autoridad, se
deben emplear frases respetuosas y corteses, como por
ejemplo: &lt;Dígnese usted, señor, recibir la expresión de mi
más atenta consideración y respeto&gt;. Hay aún varias fórmulas para terminar algunas cartas. Una dama no debe nun•
ca emplear palabras demasiado afectuosas para escribir sus
cartas, si éstas van dirigidas á algún caballero que no sea
de su familia ó la unan con él lazos muy íntimos,· como
son las relaciones amorosas ó una amistad fraternal, libre
de toda exigencia y restricción impuestas por la sociedad.
Si solamente sostiene con dicho caballero una amistad sen•
cilla y desinteresada, no debe nunca emplear frases afec•
tuosas que puedan dará aquél la idea de que la dama sien·
te por él otro cariño diferente de la amistad.
Un hombre para escribir á otro, con el cual no tenga
amistad, puede terminar su carta de este modo: &lt;Sírvase
usted recibir mi estimarión&gt;; ó bien, &lt;mi atenta conside•
1'ación, etc.&gt; Si es un inferior el que escribe á un superior,
debe cambiar la palabra &lt;recibir&gt; por &lt;aceptar&gt;, que es
más cortés y correcta en ese caso. El superior debe contes•
tar en esta forma sencilla, pero adecuada: &lt;Ruego á usted
reciba la seguridad de mi estimación ó afecto, etc.&gt; En
esas pequeñas frases, el matiz de los sentimientos, atencio•
nes y demás lazos sociales, cambia mucho y pueden tener
toda la expresión necesaria. Los discípulos que escriben
á_sus maestros deben emplear el tratamiento respetuoso
que se usa con los superiores, cualquiera que sea la posición social que tengan dichos discípulos. Los padres de
éstos, cuando se dirijan por escrito á los profesores de sus
hijos, lo harán con toda atención, ..un cuando se trate de
un maestro de baile. A los obreros, trabajadores y sirvien•
tes también se les debe dispensar cortesía y consideración,
pues el orgullo es desagradable en cualquiera de sus formas. No se debe escribir á un operario diciéndole: «Haga
usted esto; lleve ó traiga lo otro&gt;; sino: &lt;Hágame el favor
de venir ó de hacer esto, etc.&gt;
La amabilidad y la buena educación son, acaso, los lazos
más firmes y estrechos para unir entre sí á las personas, y
hacer grata la vida de sociedad.

Los vestidos del niño son de capital importancia y sirven para protegerlo contra los rigores del tiempo; el niño
deberá abrigarse más mientras más pequeñito sea.
El uso y las costumbres de los pueblos han hecho variar
los vestidos; unos optan por sujetar demasiado al niño como los romanos; otros, como los chinos, los japoneses y los
griegos, acostumbran traer á sus hijos casi desnudos con
vestidos mu y amplios y flotantes; debemos ponernos en un
término medio y aconsejar á las madres que las ropas del
niño tengan bastante amplitud, ya que la hechura y los
adornos son del dominio de la moda más que de la higiene.

CÓMO VISTEN LOS JNGLES'ES Á LOS NIÑOS

El vestido del niño, ó sea la canastilla, se compone: de la
envoltura ó pañales, una camiseta y camisa, las medias, el
calzado, una chambra, una falla, un gorrito y otrcs accesorios, Los pañales son piezas de ropa más ó menos cuadrados y bastante largos para cubrir bien las piernas del niño
en los primeros meses de su vida; una mantilla de género
delgado y suave para el interior; son tan delicados los ni·
ños y su aterciopelada piel es tan fina. que un nudo eu so
ropa puede determinar una excoriación, y un ligero frote
con algodón ha producido una equimosis (moretón); una
mantilla de franela y una blanca encima, bastau' generalmente para completar la en..,.,.,1 ~ura que se sujeta pqr medio
de un fajero. La ropa interior del niño debe ser sencilla y
amplia, que no esté muy ceñida alrededor del cuerpecito
para que no perturbe su circulación y respiración, así como
el desarrollo de sus órganos internos, procurando también

que los movimientos de los brazos y piernas queden libres.
. Una camisa de tela delgada, escotada y con mangas:largas que puedan recogerse en las extremidades por medio
de una cintita ó cordón, sin apretarlas mocho y una cham•
brita de género blanco.
Las piezas de ropa varían según el gusto de las madres y
su posición social; se da la preferencia á loi géneros blan•
cos porque revelan ma vor limpieza. ¡Es tan justa la coquetería de una madre, que quisiera siempre el más bonito
vestido y mejor adorno para su hijo, y á pesar de las opi•
niones de los higienistas, tienen que conformarse con reco•
mendar solamente amplitud y comodidad! Las medias y
los za patitos serán de lana; los pañales se pasan por debajo
de las axilas del niño sin apretar demasiado, pues se ha
dado el caso de hinchazón en sus manos por compresión
de los vasos y dificultad en su circulación; hay niños que
á cada paso se producen araño~; tuve oportunidad de ver
á una niñita recién nacida que había hecho presa sobre
uno de sus ojos, clavando las uñitas en sus párpados con
verdadera ferocidad; prescindiendo de los prejuicios vul~ares de que les da alferecía á los niños cuando se les cor•
tan las uñas, debe hacerse cuando sea necesario, y en estos
casos, se les pondrán guantes de lana y también cuando
hace mucho frío.
La envoltura inglesa se compone de un pañal doblado
en triángulo, cuya base rodea el tronco del niño y el vér·
tice se pasa entre las piernas y un calzón de franela que
cubre al pañal y lo sostiene; no soy partidaria de este sistema porque separa demasiado las piernas de los nifíos,
me parece antiestético, y el niño, vestido de ese modo, más
que un bebé recién nacido, parece un muñeco.
Cuando se vista á un niño no se deberá ni aproximarle
demasiado sus piernas que dificulte sus movimientos ni dejarlas muy separadas; si se usan alfileres para sujetar las
mantillas, se tendrá cuidado de poner dos dedos entre el
cuerpecito del niño y la pieza que se sujeta. Louise Bab1:t
refiere un hecho que le pasó al doctor Bouchot, quien ha
visto á un bebé que tenía la piel del dorso atravezada de
parte á parte, lo mismo que su camisa y su chambra; este
pequeño sér lanzaba gritos horribles y quedó dos horas en
esta situación¡ tuvo una convulsión bastante fuerte y no
fué sino desvütiéndolo como se descubrió la causa del
mal; por esto y otros muchos casos por el estilo, se recomienda muy especialmente á las madres que cuando igno•
ren el motivo del llanto del niño, traten de averiguar la
causa, pues más de una vez un alfiler mal colocado. ó que
se haya desabrochado, como sucede algunas veces, pique ó
moleste al niño, ó llore porque está muy apretado, en este
caso basta aflojarlo para que cesen sus manifestaciones de
dolor.
DRA. COLUMBA RIVERA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

947

Labores Femeniles

en el {J-60 ar

Nuestros grabados de hoy representan: el
primero, una lengua de res fresca en un
platón ó fuente, servida con puré de castañas. La lengua se pone enmedio del platón
y á los lados se coloca el puré, procurando darle alguna
forma ó figura que finja haber estado en un molde.
El segundo .f!rabado nos muestra una torta de arroz con
relleno de carne ó jamón. Encima puede adornarse con

Sabiendo lo mucho que agradan á las damas los modelos
de labores al crochet, les ofrecemos en este número dos
muestras de dichas labores,

asierran los huesos por la mitad de su lon·
gitud, y se mecha con tiras delgadas de toci~ ~ ,
no. Se arrolla la parte delgada de la carne,
t
fijándola con tres &lt;hatelets&gt; de madera y se
•
ensarta en el asador el trozo así preparado, Se envuelve en
un papel untado de manteca y se asa, Diez minutos antes
de servirse se le quita el papel y se baña, colocándolo en la
fuente. Se prepara un puré de achicorias, que se hace pasando por el cedazo de cerda las achicorias cocidas y condimentadas.

frita da de pollos

flores ó con alguna verdura, El grabado representa también
el modo de partir dicha torta, pues algunas personas no se
fijan en esto, á pesar de ser tan importante para no descom·
poner un platillo, y aun para no quitar á los comensales
el deseo de tomarlo.

Especias y aromáticos
Las especias y aromáticos para condimentos se cuentan
entre los objetos de primera necesidad en una cocina.
Es necesario tener siempre á mano para el trabajo: sal
blanca y sal morena. Pimienta blanca molida y pimienta
en grano¡ nuez moscada, clavo, tomillo laurel. ajos, mostaza ordinaria (sin aromáticos), harina de mostaza in.f!lesa,
pimienta de Cayena, pimentón bueno, aceite clarificado,
vinagre de yema, vinagre de estragón, canela, vainilla, harina de flor (la mejor que se encuentre), a¡¡ua de azahar,
azúcar blanca, caramelo, especias compuestas.
La próxima vez hablaremos á nuesuas lectoras de lamanera de preparar estas especias,

Sopa de hortalizas á la Royale
Se hace nn cuarto de cuartillo de puré con la parte encarnada de las zanahorias¡ se cuela por nn cedazo¡se baten
dos huevos como para hacer tortilla, y se les añade: el puré
de zanahorias un cuarto de cuartillo de consommé, una poca de nuez moscada, un poquito de carmín para que la
crema sea de un hermoso matiz encarnado. Se cuela por el
cedazo de estameña, apretando bien con la cuchara. Se unta
de mantequilla un molde liso para poner en él la crema
que acaba de prepararse, y luego se cuaja ésta al baño de
María, Se deja enfriar y se saca del molde. Se corta en trozos de un centímetro cuadrado y se guarda para guarnecer
la sopa,
Se prepara, como acaba de decirse. otra crema con un
cnartillo de puré de espárragos y se le agrega unas pocas
de espinacas molidas y coladas en un cedazo para que la
crema tenga un matiz verde obscuro¡ se concluye como la
crema de zanahorias, Se preparan tres onzas y media de
pasta blanca de apio, que se corta en cuadrados de ocho
milímetros, y éstos se cuecen en consommé blanco, se escurren y se ponen en la sopera con los de crema de zanahoria y de espárragos, Se vierten encima seis cuartillos de
consommé de ave, blanco, ligeramente espesado con tapioca,

Ternera mechada con puré de achicorias
Se le quita enteramente todo el hueso del:espinazo á un
costillar de ternera¡ se deshuesa la parte alta de éste y se

Se limpian dos pollos y se escabechan con aceite, zumo
de limón, sal y pimienta, perejil en rama y cebolla cortada
en rodajaq, Media hora antes de servirlos se saca la cebolla
y el perejil.
Se enju.f!an con un paño limpio los pedazos de pollo, se
empapan con leche y despuésserebozaneuharina. Sefríen
á fuego moderado y se activa el calor á medida que se efectúa la cocción. Cuando los pollos están fritos y dorados, se
escurren de la manteca. Se colocan en la fuente en forma
de pirámide, sobre una servilleta, y se guarnecen con perejil frito. Se sirve aparte salsa de pebre ó salsa de tomate.

La aplicación de ellas puede hacerse en servilletas para
tomar el té.
El centro de estas servilletas es de tela de lino, ó bien
de ~granité&gt;. Estos centros llevan un gabeado al derredor,
hecho con hilaza blanca. Y los tejidos van montados directamente en la tela de los centros.

Los dos modelos de corbatas que tenemos el gusto de
ofrecer en este número á nue~tras lectoras, están confeccionados así, á domicilio, por la aguja del hogar, que es
más cuidadosa, más escrupulosa, más &lt;bien educada&gt;-pudiéramos decir-que la aguja del taller, un poco casquivana, y á veces, hasta un poco chapucera ... .
Una de estas ·dos corbatas lleva puntas figurando olanes, guarnecidos éstos por finísimo encaje de Manila. La
otra se compone de un plastrón de encaje valenciano, y, al

Salmón con mayonesa
Se prepara un salmón grande que se cuece con mirepiox
y vino blanco, Cuando está cocido se deja enfriar en su
caldo. Se escurre y se coloca sobre un zócalo decorado,
Entre el zócalo y el salmón se pone una servilleta, y se
guarnece con un cordón de perejil y de cangrejos. Se adorna con &lt;hatelets&gt; armados con langostinos y patatas cocidas, Se sirve aparte salsa mayonesa,

Carlota de manzanas
Se mondan treinta manzanas buenas y bien escogidas¡ se
desmenuzan y se ponen en una sartén con manteca y azúcar molida. Se cuecen salteándolas á la lumbre. Se prepara
un molde liso que se espolvorea con pan rallado. Para ti
fondo se cortan pedazos de pan, de miga, en forma de corazones, que se empapan en manteca derretida y se colocan
enmedio. Se empapan en manteca igualmente los pedazos
en forma de corazón, que se ponen con la punta apoyada
en el redondel de enmedio y el plano en la~ paredes del
molde, cabalgando unos sobre otros, Se cortan rebanadas
muy finas de pan de miga, de la altura del molde y de cuatro centímetros de ancho; se empapan también en manteca
derrtlida y se colocan cubriendo las paredes del molde,
cabalgando unas sobre otras. Se llena el molde con las man•
zanas y se cuece en el horno. Una vez cocida la carlota, se
saca del molde y se baña con mermelada de albaricoque.

El hilo para tejer estos encajes debe ser sumamente fino
para que no desdiga de la delicadeza de la tela,
En el centro de cada servilleta puede ponerse el monograma de la dueña de la casa.

*

La Confección de Adornos á Domicilio
No solamente en los almacenes de las grandes casas de
comercio se puede conseguir una elegante corbata ó un
cuello lujoso. También, entre la discreta media luz del gabinete de costura de una dama, suele verse la mágica transformación de un trozo de tul en una vaporosa y frágil corbata que, semejante á una rosada mariposa, se dispone á
agitar las alas:en revuelos lánguidos . . . .

derredor de él, un caprichoso volante de muselina de seda
blanca, adornado con un entredós de enca1e, valenciano
también, y una puntilla de lo mismo en la orilla. Esta corbata se coloca en el cuello, prendida con un pasador más
ó menos artístico.
Después viene un modelo de cuello, confeccionado en
encaje inglés y orlado por una puntilla sumamente fina de
encaje de punto, Este bordado se pone sobre un fondo de
raso liberty verde seco ó rosa viejo, y puede usarse con
cualquier traje,
La corbata que lleva los volantes en las puntas se hace
de tul rosa pálido.
•

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.:;?:,

1
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For.

FÉLIX, DE PARfs.-EsPEOIAL PARA "EL MuNDo ILUSTRADO"

TRAJE DE PASEo,-Confeccionado en fulard gris con lunares rojos. Corselete de muselina de seda blanca con
tirantes de fulard. Mangas adornadas con pequeños volantes de muselina de seda blanca, plisada.

FOT.

FÉLIX, DE PARfs.-EsPEOIAL! PARA

"EL MUNDO !LUSTRADO"

SOMBRERO LUIS XVI,-La copa es de tafcta tornasolada en violeta y rosa. El ala de tul blanco abullonado;
dos grupos de rosas á los lados. Lazo y bridas de terciopelo negro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

950

Agra~ezco sin:eramente su amabilidad
lo felicito por su buen gusto, pues los
pensamientos son, acaso, las flores más
lindas y ¡xpresivas por su forma, sus diversos y aterciopelados matices y por el
poético simbolismo que se les atribuye.
-Para dirigirse á la Sección de Encargos, puede usted hacerlo escribiendo directamente á dicha Sección, en la cual le
informarán sobre la manera más conveniente de enviar los valores de que me
habla.

con~ultas para las Ddmas

y

CONSEJO INTIMO

Aurelia:-Comprendo muy bien la pena
que usted, como madre, padece al ver á
su esposo castigar con tanta severidad al
único niño que usted tiene; pero yo me
atrevo á indicarle que no manifieste usted ese desagrado delante del niño, sino
m!s bien procure hablar á su esposo con
suavidad y discreción, haciéndole ver los
malos resultados que con frecuencia se
observan en la educación exageradamente
rigorosa, y sobre todo los perjuicio_s
Que puede sufrir la delicada salud del mi'lo si se continúa sujetándolo á prolongados encierros y falta de alimento. SI
sus observaciones y súplicas no tienen
resultado, entonces acuda usted á una
conducta diplomática, • adhiriéndose, en
apariencia, á la opinión de. su esposo, Y
convenciéndolo de que es preciso llevar al
nii'lo Aun internado para lograr, por'.medio de los maestros y de las personas extrañas, lo que en la familia no:Se puede
conseguir. De esta manera, el nii'lo estar_á
bien atendido en algún colegio de prestigio, el régimen ordenado mejorará su po~a
salud, y usted podrá verle con frecuencia
y lo librará de la severidad excesiva de su
papá, que, por otra parte, puede tener muy
b:iena intención al corregirlo.
En esta, como en otras difii:ultades, tendré mucho gusto en ayudarla.

SATURND

LABORES

Luci!a: Uno de los estilos de bordados
más elegante y exquisito, es el "Rococo,"
que recuerda la galante época del siglo
XVUI, en la cual tuvo grande aceptación.
Me parece que puede usted obsequiará su
amiga con algún obsequio hecho en ese
bordado, como por ejemplo: una bolsa ó
"ridlculo" para los anteojos de teatro,
ebanico, pañuelo, etc.; una caja para bombones, un sachet, cojin ó cualquiera otra
prenda propia para señorita.
UN MODELO

Flora: Doy á usted el modelo que se sirvió pedirme para traje de nifia. Quedará
muy bien si se confecciona en cachemira
de seda azul marino. El cuerpo figura un
bolero que termina en un fleco de bellotas
de seda. Una banda de seda liberty dtl

PRIMER AMOR

Ana Maria Acevedo: No hay ningún inconveniente en que dé usted Asu novio
.un rizo de sus :cabellos; pero en cuanto á
concederle uh beso, debe usted negarse por
completo, pues además de ser ésto muy
mal recibido socialmente, él mismo la criticarla con más severidad de lo que usted
se imagina. Una mujer discreta no debe
nunca prodigar las manifestaciones de su
cariño; este es el medio más seguro para
ser poco estimada y recibir, en vez de una
sincera correspondencia·•• su amor, frialdad y olvido.
Agradezco á usted mucho haya solicitado mi opinión sobre este asunto, y deseo
que mis indicaciones le sean de alguna
utilidad.
VARIAS RESPlJESTAS

Magda: Recibl con oportunidad su carta y sinceramente lamento la causa por
que no me habla usted escrito. Aunque
no tengo el honor de conocerla personalmente, me afirmo una vez más en la posibilidad de las amistades lejanas é incóg.
nitas; acepto con todo gusto la suya, correspondiéndola afectuosamente, y me ser! muy grato recibir sus cartas.
Respecto á la pregunta que se sirve
ha:frme de cu!I es el método m!s adecuado para aprender taquigrafia, le recomiendo el de Lozada, que según dicen es
sencillo y eficaz, 6 el "Nuevo método pr!ctico de taquigrafia," sistema español, por
Luis Gosberts. Estos libros los puede
usted encontrar en la casa de Herrero, en
esta capital.

MODELO DE TRAJE

Pishé: En esta sección verá usted el modelo que desea de traje y peinado para
baile. Puede usted hacerlo en la seda que
me indica, adorn!ndolo·con encaje de "gu1pure" ó de Irlanda y bieses de seda liberty.
La parte superior del cuerpo está formada por dobles hombreras de encaje, y
éste cubre el delantero del corpiño. Una
banda de seda rodea el talle, recogiéndose
por el frente con dos rosas abullonadas y
cae en dos puntas que terminan en borlas. La parte inferior de la falda va guarnecida con un ancho entredós de encaje,
igual al que adorna el cuerpo.
El peinado, como verá usted, es muy
sencillo y elegante, teniendo, además, la
ventaja de favorecer á los rostros finos y
degados.
FLORES

Vlctor Manuel: Se consigue el objeto que
usted desea dejando las flores en marmaja durante varios dlas y ;,rocurando que
ésta las cubra por completo. Al colocarlas,
hay que tener cuidado de extender bien
los pétalos.

Da Fuerza

Es Superior

y=

al

Vigor

MeJor Tónico

¡¡ES LA MARAVILLA de las CERVEZAS
CONOCIDAS!!
mismo color del traje rodea el talle. El
sombrero es de paja de arroz, adornado
con un gran lazo de fü tón taffeta, azul
marino y un ramo de violetas.

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MARGARITA,

(erve(eri~ (u~u~temo(, s. A.
MONTERREY

�952

EL MUNDO ILUSTRADO
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Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

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VARIEDADES
Para saber si un negro puede volverse
blanco, lo primero que hay que saber es
por qué es negro. El color de la raza etiópica es debido á una! substancia colorante idenominada "melanum," compuesta
principalmente de hierro. Este hecho ha
dado la clave para resolver el problema.
Hoy un negro puede volverse blanco por
medio de la electricidad: los rayos X cons•
tituyen la forma de aplicación de la corriente. La casualidad llevó al descubrimiento, cuando un médieo quiso destruir
los "anteojos" del rostro de un niño blanco, y en vista de que de esta manera se
destrufa la materia colorante, un médico
austriaco sometió á un negro á este tratamiento, habiéndole blanqueado todas
aQuellas partes del cuerpo que se expusieron á la acción de los rayos X.

***
Un entendido y sabio facultativo americano) acaba de enunciar la siguiente teorfa, que va de acuerdo con algunos poetas
de ahora: "Ninguna costumbre es mejor,
dice, para el propio mejoramiento y cultivo de la mente, que la de una constante
alegria. La tendencia de la medicina moderna es la de prevenir las enfermedades
en vez de curarlas, y parece que no hay
mejor preventivo que la ecuanimidad y la
risa. La buena salud marcha siempre mano á mano con el humorismo. Por el contrario, la melancolla y la dispepsia van
siempre asociadas."

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Pranc:í1.

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VICHY· CÉLESTINS Gt~·=::a::·1a..,~:~
VICHY GRANDE-GRILLE bina::
VICHY HOPI TAL
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hf,rmedai• ... 1at6..,..

PASTILLES- SELS- COIIPRlltS VICHY-ETIT

..•*
En Suiza las mujeres y los hombres en·
cargados de ordeñar á las vacas re:iben
más jornal cuando tienen buena voz, porque se ha descubierto que las vacas dan
un poquito más de leche cuando, mientras
se las ordeña, escuchan alguna melodla
agradable.
*

**

El nombre "aeroplano," que tanto va
sonando en estos tiempos, comienza á
disgustar á muchas personas á quienes
les parece bárbaro y poco armonioso. En
vista de ello, un periódico parisiense ha
abierto un plebiscito para encontrar un
nombre ideal que satisfaga igualmente á
gramáticos y deportistas. Entre los nombres propuestos figura el de ·•autoplano,"
que gusta á algunos por su semejanza con
el de "automóvil," aunque tampoco les
parece mal el de "autobuse," (que podrfamos traducir nosotros "autocernicalo/')
en memoria del ave que puede :cernirse
más tiempo en los aires. Otro propone
"oisel," por tratarse realmente de un pájaro artificial; otro duda entre "aeroplano" y "aeronave," pero lo arregla todo
aplicando el primero de estos nombres á
los aparatos grandes y el segundo á los
pequeños.

•

Las Joyas de los Soberanos de Siam

Cuando Ud~ oiga el Fonograma
Amberol, entonces habrá oído
el Fonógrafo Edison en lo mejor
COISON
60(0 MOL/lOíO '

RECOROS

!

CD/SON

1

'~t01'1GUID(0

RECOROS

Los Fonogramas Amberol, de Edison, han hecho el Fonógrafo Edison más
fascinador y agradable que antes, haciéndolo más dulce y rico en su tono, aumentando su repertorio y facilitando á las personas el goce de más y mejor
música.
Consideramos el aumento del goce, debido á que estos Fonogramas tocan
el doble de los Fonogramas comunes de Edison y un tiempo más largo que

cualesquiera otros.
Vaya Ud. al comerciante más cercano de Fonógrafos Edison y pídale que
(O/SON
1
RECOROS
le haga oír el Fonograma Amberol. El explicará á Ud. cómo se puede tocar
CD/SON
en su fonógrafo actual y también utilizar los fonogramas que Ud. tenga.
RfCOROS
Los Fonógrafos Edison se venden en todas partes al mismo precio, de
CD/SON
®'O NOUIOfO 1 $32.00 á $275.00. Fonogramas Amberol,
$1.30. Fonogramas Edison comuRECOROS
nes, $1.00. Fonogramas de Opera, $2.00.
CD/SON
60l0110tll0(0 1
~,lDtlOti!OCO

6,)lONOUtDro

Si es verdad que una joya valiosa
es el placer mayor para una mujer,
la reina de Siam debe ser la más feliz
del mundo, puesto que posee la colección más notable que SE; conoce.
Según refiere un periódico, las paredes de su alcoba están materialmen·
te tapizadas de piedras preciosas, y
en un lugar seguro de las habitado·
nes reales hay diamantes, rubíes, per·
las y esmeraldas engarzadas en de·
licadísimos collares de fabuloso va•
lor.
Hasta el dedal de la reina, figurando
una flor de loto, está valuado en...
420,000 pesetas.
También el rey posee una maravillosa colección de joyas, y no sola•
mente su trono es de oro puro cua·
jado de diamantes, perlas y rubíes
in,;rustados en él, sino hasta el man·
to de corte está cubierto de alhajas.
A pesar de tener tan enorme can•
tidad de riquezas, el rey de Siam sólo
piensa en aumentarlas, y se gasta al
año 120,000 libras esterlinas en nue•
vas alhajas.

RECOROS

EOISON
GOi.O MOJlOl O

RECOROS

1

Pídalo á su comerciante ó escríbanos por un Ca~álogo de
Fanagramas y Fanógrafas Edisan al
DEPARTAMENTO A.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

955

LaCorrida
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PARFUM
POUDRE
LOTION
SAVON
18 Place Veodome. París

Ed. Pinaud
18. P lace Vendome. PARIS

Anécdotas y Caracteres
1

-Declao al escritor satlrico inglés Donne: ''.Tronad contra el
vicio, pero respetad á lo~ viciosos." ¡Cómol-d1jo-¿condenar las
barajas y perdonar á los jugadores?
-Mme. de Prie, favorita del regente, aconsej~da por su pa~re'
un mercader llamado Pleneuf, según creo, realizo un acap~ram1eot de tri o lo que desesperó al pueblo, que al fin se amotinó. una
om aftl! de mosqueteros recibió orden de ir A calmar la r~vuelta.
~~ j:e de los mosqueteros, M, d'Avejao, llevaba lostrucc1ooes de
1 dis arar sobre la canalla-as! es como designaban al pueblo de
Fr!cia -Aquel hombre honrado sentla pena al tener que mand~r
hscer f~e o sobre sus conciudadanos, Y he a~ul cót110 resolvió
llr ' ug cometido: mandó hacer todos los preparativos para
cumpd
..
de mosqueterla ' Y antes &lt;!e gritar ¡FUEGOI,
uoa escarga
b se adelantó hacia la multitud, llevando en una mano el so~ rero Y en
otra la orden del "negente· ''Caballer"s-dljo:- tra1go orden de
1 arar sobre la canalla. Ruego á las personas honradas que se
~e:i~en antes de que yo mande hacer fuego." Todo el mundo desapareció.
b
t
Discutlao en casa de Mme. de Luxembourg so re es e verso
de~abate Delille: y estas dos grandes ru1i1as se amparan mutua·
1 En aquel momento anuncian al alcalde de Breteu1J y Mme.
111m e.
b o"
de la Reioiére, dos valetudinarios. "El verso es bueno, es ueo '
dijo la mariscala.
CHAMFORT.

•

!La Ilrcma y Ila IP'ñedla&lt;tll
.
la vida humana más me persuado de que
Cuando más pienso en
ju ces á la ironla y la Piedad, como
conviene.darle por teSt1gos ~ rede sus muertos a la diosa lsis y á
losd~gipc~~:~v°LC:~~~1 :~aºPiedad son dos buenas consejeras:
la iosa
1 ·do nos hace la vida amable; la otra, llorando, nos
la una, sol'lr en · . 1 ue invoco nada tiene de cruel. No se
la hace sagrada. L~
O J~º~a\~lleza. Es dulce y bondadosa. Su risa
mofa ni de! amor
1 e nos ensena a mofamos de los mafi~~adl:1~~1f~té~i~!~ ¡squÍei~s sin ella pudiéramos tener la debiliJad de abarrecer.
ANATOLE FRANCE.

f~

('lJe /a Academia Francesa).

l

EL VINO DE STEARNS

( AGUA do los
CARMELITAS
BOYER
1

-

DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO

\9 :lna prepataci6n maravillosa.
f .econocida

por la profesión médi&lt;.:a como el mejor de los tónicos
y el reconstituyentP. mas energico.
Estimula el apetito, purifica y
enriquece la sangre y cura todai
tas enfermedades del pecho y lo}
,:Jlmones.
Pidase siempre el de Stearmi.

fREDERICK STEIRNS &amp;CIL
bETROIT. Mlr.H.. E. U. t

•

BOYER

-

e, Rue de l'Abbaye, Parla.
contra las:

JAQUECAS,

DIGESTIONES PENOSAS,
CALAMBRES de ESTÓMAGO,
•el•

tómtse desp1161 de la comicio un• cucha,
en u~• taza de lé calltu le azuc,,, e,lo

En tiempo de epidemia :

, DISENTERIA, COL ERA.
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pronto dominio y curn de lns enfermcdndes
Jel E,;tó;mgo, los Intestinos y el Higndo.
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nallar.,e este órgnno debilitndo y perezo~?•
es especial mente invigorante. Es ~:mb1en
un perfellto preventivo contra la b1hs Y el
paludismo.
.
.
El específico No. 10 cura la D1speps1a,
Incliaestión Debilidad del Estómago, Falta
de A;etito. 'Acedía, Extreñimiento, Acidez
,le! Estóma¡p, Dispepsia Crónica, Dolor ele
0:ib.•z \ causado por Indigestión, ~In! de
Iíg,1tlo Crónico, Dilatación clel Hír;ndo,
\.l mormnns, Flntnlencia y Mnl Aliento.
Jurn, en 11nr1 pnlnbra, casi t~los lo~
lesónlenes de los tres órgnnos 11hados, e,
"ltó:n'.\go, el bígnclo y los intestinos.
'l'reint/\ y seis es.oecíficos más paro otras
111 fer,¡, ''lacteR.
LoJ Especlftcos de1 Dr. Humpbreys se venden en
odas las droguer!11e y farmacias de primera clase
ior el mundo entero.
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'"llllaDI

Co., Cor. "

Efemérides de la Semana

tos muy prominentes, hasta llegar al de
Presidente de la R?pública, aunque fuera salló de esa prensa fué un largo manifiesto á espanoles y americanos, en el que
por pocos dlas.
19 de Abril de 1613
dada
cuenta de su conducta y de las razoNació en la ciudad de México en 1807, y
Batalla de Tonalá
nes que tuvo pua abrazar la causa de la
desde
muy
jovan
se
ilstinguió
como
miliMientras que .Morelos obtenla grandes
independencia mexicana.
triunfos con la toma de Acapulco y el fuer- tar y prioci pal mente en el arma de artiTerminaba el manifiesto con estas palallerla.
te del mismo puerto, Matamoros obtenla
bras,
dirigidas á los mexicanos:
Empezó á figurar en la polltica el año
otros no menos valiosos peleando contra
"Entonces,
en recompensa, decid á vueslos realistas de la provincia de Guatema- de 1841, formando parte de la junta de no- tros hijos: "Esta tierra fué dos veces inunla, que en aquellos tiempos llegaba hasta tables que redactó las Bases Orgánicas dada en sangre por espanoles serviles
Tehuaotepec. Trataban los realistas de re- de la República. Fué senador en los aflos vasallos abyectos de un rey; pero hubo
conquistar la ciudad de Oaxaca, que habla de 1843 á 45, y a:mque varias veces se le también espanoles liberales y patriotas
caldo poco tiempo antes e11 manos de los Instó para que aceptara la cartera de Gue- que sacrificaron su vida y su reposo por
insurgentes, y para ello designaron al te- rra, se negó siempre á ello; fué designado nuestro blen."-Soto la Marina, 25 de
niente coronel Dambrioi á las órdenes de para la presidencia de la República con Abril de 1817."
una fuerza considerable; este jefe tomó la el carácter de interino por la junta de reciudad de Niltepec y mandó fusilar en se- presentantes de todos los Estados; su goguida á los veinticinco prisioneros que to- bierno sólo duró del 14 de Agosto al n de
mó durante la batalla. Sabedor de esto, Septiembre de 1855. Retirado de la polítiTHE
Matamoros se puso en camino para en- ca, murió en la capital de la República el
AMERICAN FASHIONABLE
contrar á la~ fuerzas realistas, las que hu- 22 de Abril de 1871.
yeron al saber su proximidad. Matamoros
CLOTHINO CO.
23 de Abril de 154r
las persiguió y les dió alcance el 19 de
Fundación de Valladolid,
-LAAbril de 1813, cerca de Tooalá.
hoy Morella
Acosados los realistas, tuvieron que
0Jrante su viaje de pacificación á Nuepresentar batalla, en la que quedaron completamente derrotados y tuvieron que en- va Galicia, sin que esté bien determinado
Trajes de Diario $19.75
tregar armas, municiones y un cargamen- si fué á la ida ó al regreso, ordenó el virrey
don
Antonio
de
h\eodoza
la
fundación
to de anil y cacao que vigilaban.
Trajes Casimir Francrs
de una ciudad en el valle de G:iayangareo
el 23 de Abril de 1541, á la que se habla de
20 de Abril d:i 1521
ó Inglés $39.75
dar el nombre de Valladolid en recuerdo
Cortés sale de Coyoacán
de la ciudad natal del fundador. Para disA
La desastrosa expec!ición de Cortes con- tinguirla de esa Valladolid y de la que
tra los tlahuica no terminó á su llegada á ex1stla en Yucatán, se le dió siempre el
MEXICO
Coyoacáo, puesto que tenla necesaria- nombre de Valladolid de Michoacán. Ormente que regresará Texcoco, donde se denada la fundación, el 18 de Mayo del
construlao los bergantines. Llegado á Co- mismo ano tomar.:&gt;n posesión del terreno
yoacáo el 18 de Abril de 1521, tuvo que los comisionados y empezaron á trazar las
salir de alll el dla 20 del mismo mes para calles y solares para los primeros habicontinuar su camino enmedio de grandes tantes. Esa ciudad es la capital del Estapeligros por los constantes ataques, ya do de A\lchoacán, que se llama Morella
trancos, ya emboscados de los mexica; por haber sido cuna del glorioso cura A\oen uno de los ataques se vió nuevamente relos, héroe muy principal de la guerra de
Cortés en grao peligro y tuvo que aban- ln:lependencia.
donará sus mozos de espuela Pedro Gallego y Martln Vendaval, quienes fueron
24 de Abril de 1812
hecho5 prisioneros y sacrificados ante el
Carta de Calleja al virrey
altar de Huitzilopochtli.
En la segunda quincena del mes de Abril
21 de Abril de 1812
de 1812, si la situación era desesperante
Sale Matamoros para Ocultuco
para los sitiados en Cuautla, no lo era
(.
Al empezar el mes de Abril d? 1812, la menos para los siti adore~; el 24 del citado
situación de los sitiados en Cuautla em- mes, Catleja se lo hacia saber al virrey
pezó á hacerse poco soportable; el hambre Venegas en una carta, en la que confesaba
·-..
y la peste hicieron sentir sus terribles su sorpresa ante la resistencia de los inefectos, y las fuerzas de los soldados em- surgentes y ante el valor de Morelos, á
pezaron á flaquear por falta de alimenta- quien, por otra parte, denigraba y aplicaba
ción. Ea este estado de cosas empezó los más lnsultantts epttetos, sin pisca
Morelos á preocuparse seriamente por la de justificación. El virrey, que vela en Ca·
manera de proporcionar vlveres á los si- llejar á un rival, se complacía en zaherirlo
tiados, y en vista del fracaso de Bravo, siempre que hallaba ocasión para ello, y
á quien habla encomendado el que los bus- así lo hizo en contestación de la citada
cara, decidió salir el mismo Morelos por carta. Por desgracia Morelos nunca llegó
entre las filas sitiadoras; todos sus subal- á saber esto, que de otra manera su triunternos se opusieron á esto, y entonces se fo hubiera sido más glorioso si cabe.
determinó que saliera h\atamoros, quien
lo hizo arrollando á los sitiadores el 21 de
25 de Abril de 1817
Abril de 1812; desgraciadamente este nuevo e~fuerzo no tuvo resultado satisfacProclama de Mina
torio.
Lutgo que h\loa desembarcó en Soto la
h\arlna y dictó las primeras medidas en22 de Abril de 1871
caminadas á poner en orden la ciudad que
Sucursales:
Muere en México don Martín Carrera
habla sido abandonada por los realistas,
Don Martin Carrera figuró mucho en la se preocupó por establecer una imprenta
GUADALAJARA, PUULA YORIZABA
Polltica mexicana, en la que ocupó pues- que trata consigo, y el primer impreso que

Sasfrería Perfeccionada

1 Revillagigedo, 24

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�EL MUNDO ILUSTRADO

IR. IPOOCOIRNY

951

Fuerza de Voluntad, Pensamiento y Memoria

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Q.

CUANDO GANO PRIMER PREMIO AMEXICO

El conocido fabricante de postizos franceses,
Sr. RODOLFO POKORNY, Av. JuárezN9 40,
México, D. F., obtuvo el primer premio en el torneo internacional de ajedrecistas de México.
Este es el primer torneo del «Club Internacional de Ajedrecistas», de México, el cual .fué
fundado por el Sr. Lic. E. Requcna, Sr. Tower,
ministro de Inglaterra, y otros.
Hubo 28 participantes en el torneo, de los cuales salieron:
Primer premio, Sr. RODOLFO POKORNY.
Segundo premio, Sr. A. Sancloval, muy conocido en los círculos de ajedrecistas.
Tercer premio, Sr. L. Smith.
Se demostró gran entusiasmo en el científico
juego y salieron partidas muy interesantes.
El Sr. R. Pokorny propone ahora de jugar
una serie de quince partidas por un premio de
MIL PESOS.
El vencedor también tendrá el título de campeón de México.
Diríjase al «Club Internacional de Ajedrecistas]&gt;, Av. Hombres Ilustres número 5. México.
El Sr. Pokorny tiene 29 años de edad y es soltero. Fué miembro de los clubs de Londres, Nueva York, Viena, Chicago y París, y tiene varios
premios de ajedrez.
Hace alg·1ín tiempo que terminó su viaje nll'Cdedor del mundo .v habla seis idiomas.
Llegando aquí, estableció la Fábrica de Postizos
Franceses .Y la Academia para la [nseñanza de Peinados, por los cuales también obturo premios en
Londres, Viena y París.

No obstante los crecidos gastos, nuestro Instituto se ha propuesto populariZar
estas ciencias

t,

~ Postizos franceses; Pintura francesa

-

Personal, desarroUan
al individuo, mental y físicamente

1:11

rJJ

~
u

El Hipnotismo, Mesmerismo y Magnetismo

Polvos para quitar vello sobre cara,
de París
R. POKORNY, fabricante
Av. Juárez número 40. México, D. f.

i

&gt;

e

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La fuerza de voluntad es un factor muy
importante para el feliz resultado de una
empresa. El proverbio que dice: "Querer
es poder," dice una verdad incontrovertible. Quien tiene una voluntad firme, de
seguro alcanZdrá lo que se propone. A la
dicha cualidad es un auxiliar muy poderoso el usar cientlficamente nuestra inteligencia y demás facultades, asl como el
saber servirse de esa fuerza que atrae á
otros hacia si: el magnetismo personal.
Nadie debiera pasar por alto el estudio
de la Psicologla, en sus ramas del Hipnotismo. Mesmerismo, Magnetismo Personal, Sugestoterapia, etc. Esta profunda
ciencia es de fácil estudio y á todo puede
aplicarse. Enumerar los prodigios que por
su medio se han realizado, serla interminable. El poder de esta ciencia, no obstante que parece sobrehumano, es solamente una fuerza natural.
¡Cuántos sin gran inteligencia y sin aptitudes especiales están llenando cargos
y altas posiciones, mientras que otros de
esclarecida inteligencia y aptitudes supe•
rlores no pueden mejorar su condición y
viven siempre en la obscuridad! Hay un
poder, por el que algunos hombres dominan á otros. Hay quien con facilidad obtiene lo que desea, conquista fácilmente

la amistad de' aquellos que le rodean, y en
corto tiempo y con5facilidad de pobre se
convierte en rico. Esto es porque sabe
usar sus talentos de.'la manera debida y
porque posee naturalmente ó ha adquirido
y cultivado lo que se llama magnetismo
6 Influencia personal.
El estudio del Hipnotismo y demás ramas pondrá en conocimiento del secreto
del éxito. Erfuncionario público, el militar, el hombre de negocios, el abogado, el
corredor, el empleado, en una palabra, todos pueden mejorarse con su estudio y
obtener un brillante progreso y sorprendentes resultados en su profesión. ¿Por
qué no conseguir salud, fortuna, felicidad, simpatla y amor? Apréndanse las leyes que ensenan esto y como dominar,
influenciar y guiará otros.
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de dinero, un libro titulado: "Misterios
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se interesan en el estudio de las mencionadas ciencias. Dirljase la solicitud con
cuidado, y puede, además, recortarse y pegar en el sobre esta dirección: CENTRAL
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1
~~~~~;:·
lxi,1, 1• FiJ• l'QJ• •n 1/tt• Idioma,.

ICN TODA8 LA8 ■OTICA8

-

Comedia de Ensueño
Una cueva en el monte, sobre la encru ·
cijada de dos caminos de herradura. Algunos hombr.es á caballo llegan en tropel,
y una vieja asoma en la boca de la cueva.
Su figura se destaca por obscuro sobre el
fondo rojizo, donde llamea el fµego del hogar. Es la hora de anochecer.
La vieja.-¡Con cuá1ito afán os esperaba, hijos mios! Desde ayer tengo encendido un buen fuego para que podáis calentaros . Vendréis de~fallecidos.
La vieja éntrase en la cueva y los hombres descabalgan. Tienen los rostros ce•
trinos y sus pupila~ destellan en el blanco de los ojos con extralia ferocidad. Uno
de ellos queda al cuidado &lt;le los caballos
y los otros, con las alforjas al hombro'.
penetran en la cueva y se sientan al
amor del fuego. Son doce ladrones y el
capitán.
La vieja.-¿Habéis tenido suerte mis
hijos?
'
El capitán.-¡Ahora lo veréis madre
Silvia! ,\\uchachos: Juntad el botín para
que puedan hacerse las particiones.
La vieja.--Nunca habéis hecho tan larga ausencia.
El ca~itán.--No requerlamenos ellance,
madre Silvia.
. La madre Silvia tiende su paño y sus
010s acechan avarientos cómo las manos
de aquellos doce hombres desaparecen en
lo hondo de las alforjas y sacan enreda•
das las joyas de oro, que destellan al
temblor de las llamas.
La vieja.-1Jamás he visto tan rica pe•
drerlal
El capitán.-¿No queda nada en tus alforjas, Ferragut?
Ferragut.-¡Nada, capitán!
El capitán.-¿Y en las tuyas, Galaor?
Galaor.-¡Nada, capitán!
El capitán.-¿Y en las tuyas, Fierabrás?
Fierabrás.-¡Nada! ....
El capltán.-Está ~len. Tened por cierto, hijos mios, que pagaréis con la vida
cualquier engaffo .... Alumbrad aquí, madre Silvia.
La madre Silvia descuelga el candil. El
capitán requiere las alforzas, que al entrar dejó sobre un escalio que hay delante
del fuego, y los ladrones se acercan. Sobre aquel grupo de cabezas cetrinas y curiosas flamea el reflejo sangriento de la
hoguera. El capitán saca de las alforjas
un lenzuelo bordado de oro, y al desplegarlo se ve que sirve de mortaja á una
mano cercenada: una mano de mujer con
los dedos llenos de anillos y blancura de
flor.
La vieja.-Cada uno de esos anillos vale una fortuna: no los hay ni más ricos ni
más bellos. . Aprended, hijos ....
El capitán.-¡Bella también es la mano
· y mucho &lt;lebla serlo su dueña!
· La vleja.-¿No la has visto?
El capitán.-No...... La mano asomaba
fuera de una reja -y la hice rodar con un
golpe de mi yatagán, Era- una reja celada
de jazmines, y sin.el fulgor de los anillos
la mano hubiera parecido otra flor. Yo pa~

�EL MUNDO ILUSTRADO

95'3

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
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EN [L MUNDO

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1_

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terrugtno101 'T lae qutnu. Co1111"ado por 11 m•toct• de
■. Paateur. PreecribeH en lu moluUu del e■tómago, la
oloro1l1, la anemia y lu Q('nvaleoenotu; e1t1 Tblo H noo11\lenda i la• penonu de edau, á laa mujer11, jóYIDH Ji 101 niAOI.

!!!U ll.llI INPQITANTE. - 11 rmico r110 aut,1tico d•
I RA.'HAEt el 1010 qu, tieae el derecho de UamarH aai, •l 1010
qÚ, 11 legli1mo i de qa, ,e bac, m11ci61 11 el formulario d•l
PrOfllOf BDUCHARD'"AT 11 ,1 d• r CLEMEIT IC'ª de ValeDCI
(Dtam,, lnJOia). - Cada Botella nera Ja marca d• la UnltJn, di
,,,.,,,,1aant11t1 •• ,1 JJIICUIIO UD medall6D IDUDCiudo .,
"0/JfJJB '',-Lo, demu 101groaer111 peU,ro111 t&amp;11~cacto111.

saba al galope de mi caballo, y sin refre·
narlo, la hice caer entre las flores, salpi·
cándolas de sangre: apenas tuve tiempo
para cogerla y huir .... ¡Ay, si hubiera po•
dido Imaginarla tan bella!
El capitán queda pensativo: una nube
de tristeza empaña su rostro, y en los oj.:&gt;s
negros y violentos se contempla el fuego,
tiembla el áureo reflejo de las llamas y de
los sueños. Uno de los ladrones alcanza
la mano, que yace s~bre el paño de tisú,
intenta despojarla de los anillos, queparecen engastados á los dedos yertos. El
capitán levanta la cabeza y fulmina una
mirada terrible.
El capitán.-Deja lo que no puedes tocar, hijo de una perra. Deja esa mano que
en mala hora cortó mi yatagán. ¡Asl hubieran cegado mis ojos ~uando la vil
El capitán suspira, y los ladrones callan asombrados de ver cómo dos lágrimas
le corren por las fieras mejillas.
La vieja.-¡Asl hubieran cegado tus
ojos!
El capitán.-Pobre mano blanca que
pronto habrá de marchitarse como las flores! Diera todos mis tesoros por unirla
otra vez al brazo de donde la corté ....
La vieja.-¡Y acaso hallaras un tesoro
mayor!
·
El capitán.-Y por ver el rostro de aquella mujer diera la vida .... Madre Silvia, tú
que entiendes los misterios de la quiromancia, dime quién era.
La madre Silvia toma entre sus manos
de bruja aquella mano blanca, y sin es·
fuerzo la despoja de los anillos. Luego
frota la yerta palma para limpiarla .de la
sangre y poder leer en sus rayas. Los la·
drones callan y atienden.
La vieja.-¡Desde el nacer, esta mano
hallábase destinada á deshojar en el viento la flor que dicen "de la buena ventura!" Es la mano de una dama encantada
que, cuando dormfa el enano su carcelero,
asomaba fuera de la reja, llamando á los
caminantes para indicarles la senda.
El capitán.-¡Con qué tierno misterio
esa mano me llama ahora á mil
La vieja.- Ojos humanos no la hablan
visto hasta que la vieron los tuyc,s, porque el poder del enano á unos se las fingfa
como paloma blanca y á otros como flor
de la reja florida.
El capitán.-1Por qué mi~ ojos la vieron
sin aquel fingimientol
La vieja.-Porque se habla puesto los
anillos •para que más no la creyesen ni
paloma ni flor. Y pasaste tú, y de no haberla hecho rodar tu yatagán, te habrlas
desposado con la dama, que es una princesa.
El capitán calla pensativo. La madre
Silvia, á la luz del candil, cuenta y precia
los anillos. Ferragut, Galaor, Fierabrás Y
los otros ladrones hacen la división del
botln.
Ferragut.-Dadme acá esos anillos,
madre Silvia.
Galaor.-Dejad que los veamos.
Fierabrás.-1Buen golpe ha dado el capitán!
Argilao.-¿No serán esos anillos cosa
de encanto, ~ue desaparezca? .
Solimán.-Si eso temes, yo te compro el
que te caiga.en suerte.

959

EL .MUNDO 1LUSTKADO

Barbarroja.-Yo te lo compro, te lo cambio ó te lo juego.
La vieja.-¡Esplen:len tanta luz, que
hasta mis manos arrugadas parecen hermosas como ellos!
Después de estas palabras, hay un silencio; se ha oldo el canto de la lechuza
y todos atienden. Aún dura el silencio,
c·1ando en la boca de la cueva aparece una
sombra con sayal de penitente y luenga
barba. Entra encapuchado y doblándose
sobre el bordón: en medio de la cueva se
endereza y se arranca las barbas venerables que arroja en el hogar, donde levanta
una llama leve y volandera. Los ladrones
rfen con algazara. El capitán pasea sobre
ellos su mirada.
El ermitaño.-Una nueva os traigo que
,10 es para fruncir el ceño, capitán.
El capitán.--Dila pronto y vete.
El ermitaño.-Antes de amanecer, pasará por el monte una caravana de ricos
mercaderes.
Los ladrones se alborozan con risa de
lobo que muestra los dientes. Ferragut
afila su puñal en la piedra del hogar, y la
vieja echa otro haz en el fuego.
El capitán.-¿Son muchos los mercaderes?
El ermitaño.-Son los hijos y los nietos
de Elibán el Rojo.
El capitán.-¿Y adónde caminan?
El ermitaño.-A tierras lejanas, con sedas y brocados para las tres hijas de un
rey.
El capitán calla contemplando el fuego
y vuelve á sumirse en la niebla de su ensueño. En la cueva penetra cauteloso un
perro, uno de esos perros vagabundos
~ue de noche, al claro de la luna, corren
por la orilla de las veredas solitarias. Se
arrima al muro y con las orejas gachas
rastrea en la sombra. Alguna vez levanta
la cabeza y olfatea el aire: los ojos le relucen: es un perro blanco y espectral. Se
oye un grit?. El perro huye, y en los dientes lleva la mano cercenada, flor de albura, flor de misterio que yacfa sobre el pañJ de oro. Los ladrones salen en tropel á
la boca de la cueva. El perro ha desaparecido en la noche.
El capitán.-¡Seguidlel
Ferragut.-Parece que las sombras se lo
hayan tragado.
Solimán.-Entró en la cueva sin ser
visto de nadie.
Galaor.-Es un perro embrujado.
Barbarroja.-Por suerte, se lleva solamente la mano, que de los anillos ya habla cuidado de despojarla la madre Silvia.
El capitán.-¡Seguidlel La mitad de mis
tesoros daré al que me devuelva esa mano. ¡Seguidle! Ferragut, Galaor, Solimán,
batid el monte sin dejar una mata. Barbarroja, Gaiteros, Cifer, vosotros corred
los caminos. ¡Pronto, á caballo! La mitad
de mis tesoros tiene el que me devuelva
esa mano y todos los anillos que habéis
visto lucir en sus dedos yertos. ¡Pronto,
pronto, á caballo! ¿No habéis oido? ¿Quién
desoye mis órdenes? A batir el monte, á
correr caminos, ó rodarán vuestras cabezas.
El grupo de los ladrones permanece inmóvil, en la encrucijada y más al fondo

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la casa F. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

los caballos ccn las sillas puestas, muerden la yerba áspera del monte. La luna
ilumina el paraje rocoso, batido por todos
los vientos. Se oye que pasr. á lo lejos la
caravana lenta y soñolienta. La madre
Silvia, desde la entrada de la cueva, deja
oir su voz.
La vieja.-Hijos mios, no corráis el mundo inútilmente, que morirlais de viejos á
lo largo le los caminos sin hallar la mano
de la princesa ... La caravana pasa: aprovechad el bien que os depara la suerte.
El capitán.-Calla, vieja maldita, si no
quieres que te clave la lengua con mi puñal.
Ferragut.-¡No lo permitiera yo!
Solimán.-¡Ni yo!
Barbarroja.-La madre Silvia habla en
razón.
Galaor.-EI capitán ha sido hechizado
por aquella mano que cortó.
Cifer.-Yo por nada del mundo me pondrfa uno solo de sus anillos.
Gaiferos.-Yo, si alguno me toca en
suerte, desde ahora lo renuncio.
El capitán.-¡Callad, hijos de una perra!
Yo iré solo, pues de ninguno necesito.
Vosotros quedad aqui esperando la soga
del verdugo.
A:lelanta un paso hacia el grupo de gente y queda mirándolos con altivo desdeño.
Los ladrones esperan torvos y airados
prevenidas las manos sobre los puñales.
Se oye más cerca el rumor de la caravana
que cruza por el monte. El capitán, con
una gran voz, llama á su caballo, monta
y se aleja.
La vieja.-¡Aguarda un consejo.
Argilao.-¡Ya nunca volverá!
Ferragut.-Desde ahora, yo seré vuestro capitán.
Barbarroja.-Yo lo seré.
Solimán.-Ved que todos pudiéramos
decir lo mismo.
Galaor.-Lo echaremos en suertes.
Clfer.-Que los dados decidan quién ha
de ser.
La madre Silvia. tiende en el suelo el
pallo de oro que fué mortaja de la mano
blanca, y los la:lrones flan su suerte á los
dados, mientras por el camino que ilumi•
na la luna corre un jinete en busca de la
mano y de la princesa quimera.
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" La gratitud me impulsa á escribirles
que tengo ahora la cabeza bien poblada
de pelo espeso y sedoso, por haber
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
aplico una vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia."

Tome us1ed este consejo á tiempo,
Use el Vigor del Cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
No nw.ncha el cabello. Preuunte ,Í su
m édico lo que 01ñna d el Viyor del Cabello
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consulten a.l telepatlsta. Prof. Lewls, Quien
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ra. todos los ca.sos Que tengáis oue consultarle. El número Ilimitado de felicitaciones Que á diario recibe, es el testimonio
más elocuente de los éxitos alcanzados
vor sus trabajos. Consultorio: ca.lle de
Alfa.ro núm. 8, altos. Consultas: de 10 a..
m. ~ 9 n. m. Y \'lO~ r.n,rpn

mGIENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
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su admisión en los Hospitales
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ese pMducto para todo~ los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui•
dados tntimos, etc
Deaconf'a.ru de la.a fal3t{tcaciones.
EN LAI F'ARMACIAS.

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y le dan Vida

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�962

LA CALVICIE

EL MUNDO ILUSTRADO

EXIGENCIAS

de los requisitos más importantes: representa la hermosura del claro obscuro.
produciendo el mismo bellísimo efecto
que Rubens tan magistralmente copió
en el célebre retrato titulado «Sombreros
de paja... La sombrilla de tonos claros,
de tela color maíz, por ejemplo, es la que
proporciona más hermosos reflejos, y con
doble motivo si es de igual tono el traje.
Si éste fuere de «taffetas11 violeta ó malva,
convendrá entonces que el forro no vaya
de distinto color; y eso que estos matices
son de cuidado, puesto que suelen portarse mal con el cutis, dejándolo algc, incoloro. En cambi(), una sombrilla forrada de seda «rosa de China111 ó encarnada,
da al rostro animación y juvertud ¡que
ya es dar! Los volantes en las sombrillas
-como en las faldas-hacen mucho favor; si el color, en general, difiere del que
domine en el traje, el volante, por lo menos, debe parecerse. En fin, que la sombrilla, para la unión de matices, dando al
cuadro tono, brillo y ?rmonía superiores,
viene á ser un «glacis11, y para los efectos
de luz, uu «store11.
Hablo más, mucho más, y de elegancias siempre, nuestra amiga; pero sus
compañeras no la escuchaban como otras
veces la oyeron.
No me equivoqué al sospechar que todo había variado. La hostilidad era un
hecho.
Y lo hecho por nuestra preferida era lo
siguiente:
En una visita archielegante, rodeada
de damas supermodernas, se había atre-

Las Causas, su Remedio: La PERTUISINE

-·-

Se sabe hoy día que la calvicie resulta de la naturaleza mismo del pelo
como la del terreno en el cual se desarrolla.
Es necesario pues de una parte poder luchar contra la calvicie, que la
circulación general lleve al pelo los materiales necesarios A su desarrollo,
por otra parte combatir la flor microbiana destructora y parAsita que se
ejerce con mayor rApidez sobre un terreno cuya fuerza {es decir la
resistencia) es disminuida.
El poder absorbente del pelo habiendo sido muchas veces averiguado y
los recien estudios del profes,,r Metchnikoff habiendo puesto en evidencia la
posibilidad de hacer reaccionar el pelo por sí mismo y su coloración; el
remedio siendo de este modo limitado, la co11secuenc1a ha sido el descubrimiento de la PERTUISINE. túnico regenerodor y antiséptico.
La PERTUISINE obra, gracias A su acción sobre el bulbo peludo, en el
mismo sitio de la enfermedad.
Los antiguos procedimienlos aplicAndose al método irritativo ó revulsivo
son actualmente reconocidos como no solamente ineficaces pero tarnbien
como peligrosos porque descansan sobre el empleo de sustancias nocivas
y hasta tóxicas.
Con la PERTUISINE, nada hay que temer, al contrario, se notará una
accion benéfica sobre el cerebro a mejorando su actividad y facultades.
Es por medio de sencillas pero enérgicas fricciones que se aplica
18 PERTUIS I •E,
A los primeros meses de aplicación, los pelos aparecen por millares en
las partes denudadas, al principio al 11stado de Jijero vello el cual adquiere
con las lociones, una vitalidad progresiva que se desarrolla en seguida y
se estiende sin omisiones: se puede decir que el pelo nace de dicho embrión
el cual adquiere su vigor normal y se multiplica al infinito.
Se notaré que al principio, las partes las més rebeldes A la reconstitución
aon precisamente las que han sido contagiad11s por 111 alopecia.
Los pelos perdidos en ultimo son los que vuelven é crecer lo mAs pronto,
demo8trando así la extraordinaria eficacidad de la PERTUISINE,
Las atestaciones que publicarnos al pié de la presente no dejan ninguna
dude sobre los prodig10sos efectos de este producto destinado é cumplir
una verdadera revolución,
Parlo, 25 de Mayo 1906,

Muy sellor 111io: B,toy tan ,atis(echa d, V. 9ue no ,uedo resiltir al gwto de escribirle.
De1d1 algun tiempo acd, mi pelo cata de un modo lamentable, sin que 110 pudie,e llegar d
conocer las c11ua1. Daba pena de ver lo poco 9ue 9uedab&lt;1, estaba muy afligida y mi marido
tambien. El Sr. Cura D. C..... d quien q11tdarl siempre ag,·ad,cid11, me d16 d enle!tder que
conocía 1111 r,med,oserio : LA PERTUISINE. Me parecla i1tcreiblt. Mi i11credulidaddurd poco
tiempo. l!:n menos de oclo dia1, la caída del pelo era completamwte detenida y desde tnlouces,
debido al uso regular de la PERTUISINE, la crescencia del pelo ,e ha acentuado d tal pu1110
,, volver á t,ner esa hermosa cabellera de dntes que mi esposo y yo CO!lsiderdbamos e,,mo
perdida d jaintú. Go11 mis (elicitaciotus por su illve11ci6n verdaderame11te maravillosa, 1, ruego
,, aceptar ta real ,zpre, 6n d1 mi mds sincera gratitud.
Fii·ma : Madame J •. L. MrcnL, 13, Rue Fermal, Parla.

ti D clembre 1906.

Muy 1ellor mio: D,sde hace un mu 9ue hago uso de la PERTUISl:l!E, el pelo que perdia u
untidad muy notable, ha dejado de abandonarme y vuelve d i,,co•·¡,orarse.
La p,rsona que he e11carga&lt;lo hoy de ezaminar mi piel cabelluda pri11cipalme11te en la punta
de la cabeza en donde se encontra el pelo algo clareado. me afirma que un vello muy ~no se
,1111 formando ra, siendo precursor d, una nueva crecida de pelos. Me es guslo10 poderle in{ormar
l.1 dicha cosa y le autorizo t1¡u/Jlicar dicha carta para poder cottvencer toda persona 9ue
pudiera ur inerlduta rtspecto 111 loci6n.
Firma: Osear HAs,1un, 10, Cité dee Fleur,, Parle.

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oe

ORO

EXPOSICION . NIVERSAL PARIS 1900

963

EL MUNDO ILUSTRADO

No sé, no sé qué pensar . . Me hundo
en un mar de confusiones. El caso no es
para menos . .
Tengo á nuestra amiga-ya os diré algún día quién es-por persona grata á la
concurrencia «chic11, piadosa y bien oliente. Parecióme que ésta aprobaba las ideas
de aquélla; ideas convertidas en muy lindas y primorosas galas. Creí que hasta
la gente más quintaesenciada hallaba
atinado lo que ella opin~ba respecto de
los abrigos de primavera; por ejemplo,
que representan «un róle effacé• en la
«toilette11 femenina. Se me figuraba también que ninguna exigente ponía reparos
á que ella declarase que no comprendía
el traje sastre con su chaqueta ó levita,
sino acompañado, aun en invierno, de
blusa de marino. Yo juraría, asimismo,
que cuando ella, nuestra amiga, se declaró muy partidaria de la «écharpe• de crespón de China y el boa de plumas de avestruz, no hubo una, ni la más leve descontentadiza, que disintiera. Igual entusiasta
aprobación creí observar ante los elogios
dedicados al gabancito, un verdadero
«amor11 de encaje Irlanda; al abrigo hechura Imperio; los inmensos «carricks11
de paño greda y sus cordones de oro, los
cuales 110 terminan hasta que termina tan
largo abrigo. No menos unánime pare·
cióme la admiración por el traje de otomana, de seda, con adorno de estrecha
trencilla, formando caprichoso dibujo.
Confieso igualmente que cuando esperé que las ideas de nuestra amiga serían
más escuchadas, es cuando, al referirse á
los accesorios, esos que completan la elegancia de toda vestimenta primaveral, se
ocupó de las sombrillas, y dijo:
-La sombrilla entra ahora en su gran
época; el sol la llama y ella va á él como
la abeja va á la flor. Al lado de la sombrilla está su hermano el «en cas11, y-si
éste es de seda verde, un verde prudente,
más bien obscuro, que hace buenas migas con toda «toilette", mejor que mejor;
el puño de concha clara ú obscura, pero
verdadera concha, es una elegancia más.
enemiga, ¡ya lo creol de los adornos do
radas, de los «motivos11 arte 1;uevo. Pero
volviendo á la sombrilla: si el «en cas11 es
grave, ella es y debe ser risueña, alegre
como el mismo sol, á quien desafía y
quiere al mismo tiempo, puesto que á él
debe lucimiento y vida. Las de rica «1ingerie11 perfectamente trabajada, con encajes y primores, cual si se tratase de la
saya más bonita, son más bonitas que él,
que el mismo sol.
Hubo una pausa de pocos segundos,
durante la cual me pareció observar cier •
to tejemaneje entre los elegantes.
-La sombrilla-siguió diciendo nuestra
predilecta amiga-es·un coqueteo más. Si
nació ó no nació para preservar el cutis
de las crueldades del sol, eso que lo digan
otros. Yo os aseguro qne vino también al
mundo de las exigencias para dar al ros•
tro encantadora penumbra.... En esa obra
de arte tan simpática que se llama la
«toilette" de la mujer, la sombrilla es uno

vido . . . ¿á qué creerán ustedes? Nada
menos que á hacer presentaciones, y como entre las muchas personas que allí
había se encontraban, por pura casualidad, dos ó tres que 110 eran «conocidas",
en lo que tiene de más exquisito este dictado, y como ya no se estila presentar, la
muy inocente cometió, al hacerlo, grave
error; y ni sus sinceras opiniones fueron
ya atendidas, ni sus «toilettes11, iY eso que
eran y son bonitas! celebradas ni copiadas.
Tentaciones me dieron, cuando se ausentó, después de hablar tanto de sombrillas, de darla un gran paraguas . .
Para que se resguardara del chaparrón
de burlas que cay6 sobre su modesta
charla y su inofensiva y encantadora persona.
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�964

EL MUNDO ILUSTRADO

Magnetismo Personal
De cómo los hombres prominentes desarrollan este po• der y lo usan para inf luendar á otros. Las
..
mujeres, también, adeptas en este
arte misterioso

Mis arrugas des•
aparecieron
en
una noche

c:Jl,Iéxico, e.Avenida San Francisco 33~~

CLAUDIO PELLANDINI

Un fibro maravilloso y nuevo, escrito por un
hombre prominente de Nueva York
acumuló sus millones á fuerza del mismo
poder. Morgan organizó el trust del acero
por valor de un billón de pesos, y se enriqueció él con millones, simplemente por
medio de su habilidad maravillosa de influenciar á otros. Hay miles de hombres
Que poseen el cerebro y la educación de
Margan y que son indigentes. Tienen la
habilidad para organizar un trust, pero
carecen del poder de influencia personal.
Influencia personal, fuerza de voluntad,
solidez, llámese lo que se quiera, ha sido,
desde la creación del hombre, la fuerza
sutil que le ha valido, al c¡ue la posee, fortuna, fama y celebridad. Esta extraña y
misteriosa influencia e~ inherente en todo
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este especialista en la cultura humana,
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dias de estudio, en su propia casa; usted
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conocimiento de sus más intimes amigos
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mental y de poder magnético para curar
se halla alll perfectamente explicado, No
se ha publicadl jamás un libro igual. No
se han puesto jamás en manos del público
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dijo, hablando á una clase en la Escuela
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sola noche," dice Helen Sanborn, de
Cleveland, Ohio, y me siento tan
feliz que deseo informar, á cualquiera que me escriba, libre de
costo, cómo lo hice. Este procedimiento es tan simple que uno se
admira de no haberlo pensado antes.
No usé ni masage ni rodillos, y
mi procedimiento da á la tez esa
suavidad y frescura que es el encanto de la juventud.
Con gusto daré más informes á
todo el que me escriba, sin tardanza, con respecto á este maravilloso descubrimiento.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

966

LA MONEDA FALSA

Mujeres Saludables
YFelices.
L a mujer saludable-fuerte
mental y corporalmente, cuya
am bici6n é influencia atractiva
obliga á los hombres á hechos
prodigiosos y heroicos -es
únicamente la que se encuentra llena de vigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambici6n-sus propios pesares les ocupan todo el pensamiento-viven
aburridas y preocupadas, sin nervios, con constantes dolores de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía, evitando todo roce social.

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
Ppr 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calder6n de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
" Desde la niñez he sufrido dolores en todo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males aumentaron hasta que dí con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de_ 30 ~ños. de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal de Lyd1a E. Pmkham
recobré mi salud. pero siguiendo al pié ele la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que hacer constar aho~a, en prm ba de gratitu~, mi
testimonio por medio de las presentes ]meas, las cuales desearía dieran
Vds. á la publicidad para que otras mujeres s ufrientes puedan gozar
de la salud que yo he recobrado, gracias á Vds."

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LYDIA E. PINKHA1'l l\IEDICINE CO., Lyun, l\Iass., E. U. de A,

Conforme nos alejábamos del estanco,
mi amigo hizo una cuidadosa selección de
su dinero; en el bolsillo izquierdo de su
chaleco deslizó las pequenas moneditas
de oro; en el derecho las monedas de plata;
en el bolsillo izquierdo del pantalón, un
puHado de cobre y, por último, en el derecho una moneda de plata de dos francos,
que habla cuidadosamente examinado.
"¡Singular y minuciosa distribución!"
me dije.
Nos encontramos con un mendi~o. quien
nos al&amp;rgó su gorra temblando. No conozco nada tan inquietador como la elocuencia muda de esos ojos suplicantes, que
contienen á la vez, para el hombre sensible que sabe leer en ellos, tanta humildad,
tantos reproches. Hay algo muy semejante á esta profundidad de sentimiento complicado en los ojos lacrimosos del perro á
quien se pega.
La ofrenda de mi amigo fué mucho más
considerable que la mla, y le dije:
"Tiene usted razón; después del placer
de ser sorprendido, no hay ninguno mayor que el de causar una sorpresa."
"Era la moneda falsa," me respondió él
tranquilamente, como para justificar su
prodigalidad.
Pero en mi cerebro miserable, siempre
ocupado en cosas extranas (Jqué fatigosa
facultad me propinó la naturaleza!) entró
súbitamente la idea de que semejante conducta, de parte de mi amigo, no era excusable sino por el deseo de crear un acontecimiento en la vida de aquel pobre diablo, tal vez harta de conocer las consecuencias varias, funestas ó de otra lndole,
que puede engendrar una moneda falsa
en manos de un mendigo. ¿No podiaionvertirse en moneda buena? ¿No podia
también llevarle á la cárcel? Un ta bernero,
un panadero, por ejemplo, iba quizás á
hacerle detener por monedero falso ó por
corredor de moneda falsa.
También la moneda falsa rodia ser para
un pobre pequeno especulador, el germen

ASOMBRO DE LA EPOCA
«¡El asombro del
público! ¡La desesperación de la J&gt;f·
licía! No hay esposas, grillos, cadenas, ni candados,
que puedan resistir
al poder del mago.
Se le carga de grillos y cadenas y
pocos minutos después se le ve salir
airoso, libre, sin
embarazo alguno.
La sensación de los
tiempos moder•

blu.ova uaarada perf'°'!1 J Clll'&amp; radlcalme11&amp;t
lrrltaG!oüe 1 Hl&gt;d.o11e1. Fon!Aoa lu alu J lu da brwo
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luvlza la piel , 1a da

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EL APIOL DE LOS

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Cura /u Dotorss,Reta

Supresiones de

'º' Me

P. SEGUIN, 1611,l.S¡¡¡;,;,¡,Parla,1

967

EL MUNDO ILUSTRADO

de una riqueza de varios dlas. Y as! mi
fantasla viajaba, prestando alas al espirito de mi ami~o y sacando todas las posibles hipótesis.
Pero él rompió bruscamente mi ensueño,
repitiendo mis propias palabras.
"SI, dijo, tiene usted razón: no hay placer tan dulce como el de sorprender á un
hombre dándole más de lo que espera."
Le miré á lo blanco de los ojos, y quedé
espantado al ver que éstos brillaban con
incontestable candor.
Vi entonces, claramente, que habla querido á la vez hacer caridad y un buen negocio; ganar cuarenta sueldos y_el ~orazón
de Dios; obtener el paralso econom1camente; atrapar, por último, gratis, un privilegio de hombre caritativo.
Le babrla casi perdonado el deseo del
goce criminal de que le vela capaz peco
antes; hubiera encontrado curioso. singular, que se divirtiese comprometiendo á
los pobres; mas nunca le perdonaré la
ineocia de su cálculo.
No hay nada que excuse de ser malo;
pero hay algún mérito en saber que se es
as!; y el más irreparable de los vicios es
hacer el mal por estupidez.

EL ILUSTRISIMO SEÑOR GOBERNADOR DE
ZACATECAS RECOMIENDA LA PE-RU-NA
r+++++++++++++++++++++++++++++++++++t+++++++++l

J

l

La

f

f
f

Pe--ru-na
J es de
Valor
Genuino,
dice el
Efemérides de la Semana
limo. Sr.
CARLOS BAUDELAIRE.

•

26 de Abril de 1618
Fundación de la Ciudad de Córdoba

Las depredaciones de los negros que se
sublevaron el ano de 1617 y que hicieron
sentir su influencia en todos los puntos
poblados de las cercanlas de Veracruz,
originaron una petición de los vecinos de
esos lugares para la fundación de una villa en la loma de Huilango.
Obtenido el permiso del virrey, se hizo
la lista de los vecinos de la nueva villa,
se nombró cuatro regidores, á quienes se
encargó la elección de alcalde y se trazó
la nueva villa, la cual se declaró fundada
el 26 de Abril de 1618.
Se le dió el nombre de Córdoba en honor
del marqués de Guadalcázar, don Diego
Fernández de Córdoba.
27 de Abril de 1813
Sale Castillo y Bustamante para
atacar á Rayón

Las tropas de Ramón Rayón, derrotadas
en Salvatierra, se dirigieron á Tlalpujahua
con el objeto de hacerse de refuerzos y
proseguir la campafía; pero el jefe insurgente halló los campamentos de El Gallo
y Tlalpujahua preparándose para resistir
el ataque del jefe realista Castillo y Bustamante.
Seguro Calleja de que Morelos no estaba en aptitud de atacar las ciudades de
México ó de Puebla, decidió atacar al mismo tiempo los campamentos de Huichapan y de Tlalpujahua; para el ataque de
este último designó á la división de Toluca, A las órdenes de Castillo y Bustamante. Obedeciendo á las órdenes en este
sentido, salió el Jefe r.ealista citado de la
ciudad de Toluca el 27 de Abril de 1813.

i
i
i

I
i

i

1

1

J Pankhurst

J

i Goberna¡ dor de
¡ Zacatecas.
il

limo. Sr. Eduardo Pankhurst.
Sr. Eduardo Pa.nkhurst, Gobernador del Esta.do de Za.ca.tecas, Méxl-

t co, escribe como sigue respecr,o á la. Peruna:

i
!
!
li
!t

Muy señor mio:-Por laopini6nquede su especifico laPerunaheoido
il ádevarias
personas respetables de esta ciudad, creo que efectivamente es
utilidad para todo lo que como curativo se anuncia..
l
De Vd. afmo. a.migo y S. S.
i

t

EDUARDO PANKHURST.

t

+++++++++++++++++++++++++++++++++++ff++++++++++++++++
no hay remedio
PROBABLEMENTE
en el mundo que, como la Peruna.,

haya sido recomendado por tantos
hombres prominentes.
Gobernadores, cónsules, miembros
de congreso, embajadores y representantes de diferentes repúblicas ame1icanas, todos recomiendan la Peruna.
El Ilmo. Gobernador Pankhurst, de
Zaca.tecas, México, es uno de los hombres prominentes que recomiendan la
Peruna.
La Peruna es un remedio casero
americano.
Es el remedio para. la. tos, resfrios,
ca.tarros, iufluenza, la gripe, bronquitis y los primeros grados de tisis.
Es también un tónico admira.ble para reponer las fuerzas y salud general
del cuerpo.

En otras palabras, remueve de los
órganos digestivos y asimilativos los
principios catarrales que tienden á
Impedir las funcion.s de estos órga•
nos, dejándolos en perfecto estado para. ejercitar correctamente sus funciones.
Haciendo la digestión y asimilación
normalmente, no dejará de haber.suficiente cantidad de sangre pura., que
fortalezca el cuerpo.
Ha producido alivio en casos nota.bles, y se ha estado usando por más de
cuarenta affos.
Dirección completa para el uso de la.
Pe runa se encontrará en el rótulo de
cada frasco, ó en el libro del Doctor
S. B. Hartman, titulado "Las .Enfermedades de la Vida," el cual regalan
todos los droguistas.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

968

Decida Usted Mismo su Porvenir
Todo hombre puede influir en su suerte futura
Estúdiense las leyes por medio de las cuales el Individuo puede cambiar
y gobernar las circunstancias é influencias que le rodean

No hay efecto sin causa. Búsquese el secreto del éxito
¿Qué porvenir es el que se le ef pera á
cada quién? Este será tal cual cada quien
se lo labre. Todos gozamos del poder de
llevar á cabo todo aquello que nuestra ambición nos dicta, siempre que para ello se
pongan los medios. Este es un hecho per·
fectamente demostrado cientificamente.
Nosotros mismos determinamos nuestra
condición, decidimos y creamos nuestro
destino. Si ignoramos las leyes por las
cuales llevamos ésto á cabo, el resultado
no puede ser feliz. Pero por el contra·
rio, si las entendemos, los resultados serán los que deseemos.
Cualquiera puede aprender cómo alcanzar brillantes éxitos, no importa qué obstáculos se le presenten. Lamayorla se deja
llevar de la corriente porque no sabe cómo
dirigir su curso de una manera indepen·
diente á ésta. El secreto está en usar nues·
tro poder de una manera inteligente. Tal
secreto dirá cómo alcanzarlo el libro que
damos gratis, titulado: "Misterios de las
Ciencias ocultas." La ignorancia es la
causa de los fracasos y desgracias de la
vida. Entendiendo la ley y principios de
que depende el éxito, nos será posible regir nuestro destino, por la misma razón
que es fácil hacer una operación aritmética cuando se conocen las reglas. Esta ley
y principio no tienen nada de complica•
do: es una de las leyes más simples en la
vida práctica. Pero aplicando ésta de una
manera inteligente, sus posibilidades son
extraordinarias é ilimitadas,
Los hombres y mujeres que poseen la
cualidad de atraer hacia si á todos cuantos les rodean, no pueden menos de brillar
en sociedad ó de ser afortunados en sus
negocios y empresas. Cada problema en la

vida tiene su solución; pero hay que saber
cómo buscar ésta, pues á tientas es ptobable no dar con ella. Es fácil obtener la instrucción de cómo cultivar una personalidad
magnética para atraerá otros, en aquellos
que por naturaleza lo poseen, ó para crear·
la y desarrollarla en los que no gozan de
ella. De la misma fuente puede aprenderse
cómo encontrar la solución á los problemas y dificultades con que se tropieza en
la vida. La Psicologla y Metafisica moder·
nas dan, en sus ramas del Hipnotismo,
Mesmerismo, Magnetismo Personal, Sugesto-Terapia, etc., el talismán para el
progreso individual, salud, felicidad y
prosperidad. La mente, imaginación, me•
moría, poder de personalidad, los talentos
y habilidades, se cultivan y se desarrollan con estas ciencias. Las mismas
nos dan los medios de curar en uno mismo ó en otros tanto las enfermedades
morales como las del cuerpo. Todos los
que con fe y empeño han estudiado y
practicado estas ciencias, bendicen la inspiración que tuvieron de aprenderlas.
Nuestro Instituto ensefia, de una manera completa, dichas ciencias. A costa de
esfuerzos y gastos y en su afán de popu·
larizar conocimientos tan necesarios ha
desarrollado un plan que facilita su estudio. Toda persona de ambición que desee
su mejoramiento, puede pedir y se le mandará gratis un libro que estamos regalando, Pldase teniendo cuidado de dirigir bien
su carta y de ponerle los sellos suficten·
tes. Además, se puede recortar y pegar en
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28 de

Abril de 176o

Entra en México el virrey Cajiga!

El excelent!simo Sffi0r don Francisco
Cajiga! de la Vega fué nombrado para que
ocupara interinamente el virreinato de
México, mientras que desempefiaba el cargo de gobernador de la Habana. Llegó á
la ciudad de México y tomó posesión de
su cargo el 28 de Abril de 176o,
Su gobierno no duró más que hasta el
5 de Octubre del mismo año, y durante él
Inició la obra de limpia y arreglo de la plaza mayor de la ciudad de México. Como
todos los virreyes que gobernaron bajo la
dinas tia de los Borbón, tenla el cargo de
teniente general.
29 de

Abril de 1838

Termina la injusta guerra llamada de
11
los pasteles''

30 de Abril de 1800
Empieza el gobierno del virrey
Marquina

Terminado el virreinato de don José de
Azanza, hombre probo y justo, se hizo
cargo je él don Félix Berenguer de Marquina, quien tomó posesión del puesto el
30 de Abril de 1800. Su gobierno foé estéril
en grado sumo para la colonia, hasta el
punto de haberse hecho proverbial esa es·
terilidad.
D:uante él se iniciaron los primeros movimientos en favor de la independencia de
la Nueva Espafla, y aunque la paz con
Inglaterra dió gran tranquilidad á la colo·
nia, en su interior se empezaron á notar
conspiraciones y conferencias, que eran el
principio de la gran revolución en favor de
la libertad.
19

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Nace San Felipe de Jesús

de Mayo de 1812

Morelos abandona Cuautla

H,ace descuentos y vréstamos con y sin vrenda. Negocios en cuenta corriente, giros y
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~Ir~rmcdl~§ Rilm:m~~~rm~§ cdl~ W@v~cdl@cdl~§

de Mayo de 1575

Felipe de las Casas, que con el tiempo
habla de ser el primer mexicano que su·
biera á los altares, nació el 19 de Mayo de
1575 en la ciudad de México y fué hijo de
don Alonso de Casas y doña Antonia Mar·
tlnez, espafloles los dos.
San Felipe, aunque personalmente no
significó nada, fué convertido por la suer·
te_.en el slmbolo de la raza criolla, dignifi·
cada hasta el punto de mere~er un lugar
en los altares, circunstancia que si ahora
no significa nada, en aquellos tiempos era
de gran importancia.
2

OAPITAL., ............ .... . .. ......... . ........... $ 30.000.000.00.
FONDO DE RESERVA, ............... , .......... $ 6.()()().000.00.

ELPUERTO DE LIVERPOOL

Setenta y dos dlas llevaba de establecido el cerco de Cuautla por los realistas, Y
cada uno de ellos se habla sefialado por
alguna hazaña heroica de parte de los si·
tlados; los vlveres se hablan agotado hacia muchos dlas; el hambre y la peste se
hablan ctbado en los insurgentes y era
humanamente imposible sostener la plaz•
por más tiempo.
Sigue en la página 970,

-

·PARA CABALLERO

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�970

EL MUNDO ILUSTRADO

TH:ACOUSTICON

Los Sordos Pueden Oir y Pueden Probarlo

-

LA SAMARITANA

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Efemérides de la Semana
Sigue de la página 968.

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EN UNA NOCHE

Mi Ensueño da Belleza se ha Convertido
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COMO ME QUITE LAS ARRUGAS

Comprendiendo Morelos que prolong.i.r
la resistencia hubiera sido criminal, é ignorando que los realistas estaban á punto
de levantar el sitio por las malas circunstancias en que se hallaban, convocó á sus
principales oficiales á una junta de gue•
rra, que se efectuó el 19 de Mayo de 1812
por la tarde, y en ta que se decidió salir
de la ciudad rompiendo el sitio en las pri·
meras horas de la maíiana del dla siguiente.
Alas dos de la maíiana del dla 2 se emprendió la salida, enm2dio del mayor silenciv; pero un centinela de los realistas
dió la voz de alarma., y todo el ejército si•
tiador se reunió en persecución de los insurgentes. Las tropas regulares de los
insurgentes no sufrieron mucho; pero los
habitantes de Cuautla, que trataron de sa-:·.;.
lir detrás de ellas, fueron pasados á cu-~
chillo sin piedad; los insurgentes perdieron toda su artillerla y sus municiones;
pero la heroica resistencia de Morelos escribió una de las páginas más gloriosas
Las arrugas de Helen Sanborn desapareElla desea dar completos informes, grade la guerra de emancipación.
cieron en una sola noche, pero no desapa- tis, á. cualquiera que quiera quitarse las

AGUA de los
CARMELITAS

IE.mJP)e«lilf&amp;«linililc J
ell&lt;éfollllc li «JJiJ I1rñic.

recieron por si mismas. Usó un método ~rrugas y recuperar los encantos de la
de su propio descubrimiento, que efectuó Juv~ntud.
. .
.
.
.
¡.
esta maravillosa transformación mientras . ~m dolor, sm mconvemenc1a, sm pos
,
_
'
b1lidad de hacerse daño, solamente un
ella dorm1a. Durante anos había hecho procedimiento, cientüico, simple, eficaz,
uso de cre'.°as, masage, máscaras, etc. que puede aplicarse en el retiro de su
Estaba casi desesperada, cuando final- cuarto sin el conocimiento de sus más In·
mente hizo el descubrimiento, que le quitó timos amigos. Si V. desea saber todos
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esoelente, mu eflou para i., penouu dtbllltadu que l09
ferruglno101 -, la■ qulnu. Cou•"•do por el m6tocle cll
M. Pa1te111. Pre1crtbe1e en la■ moleatlu del e1tómago, la
cloroala, la anemia '1 lu Ot'\nvaleoenolaa ¡ eate •mo .. noomlenda Uaa peraonucleedad 1 ál111nujer-■,l6••nea 1 i lo1nt6ot.
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunua clase en 3 de No\·lemtire

Año XVI-Torno I

ll•

México, 2 de Mayo de 1909

1894.

Número 18

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./16dul J/amid

01 sultán

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vencido Pº" los conslilucio11alistas l111•cos

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1~

�EL MUNDO ILUSTRADO

974
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DllUCOTOII Y OKRll:NT&amp;
ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Eric.sson, 11470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25

1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . .
En los Estados .

. . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
. . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a, de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,

1mpreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Presentimiento y la Belleza
Si hay en la Natoraleza cosas y fenómenos que son be•
llos por el mundo de recuerdos que evocan, los hay igoalmente que se embellecen con el enjambre de presentimien·
tos que suscitan.
La flor es bella, no tan sólo por su armonía y su gracia
intrínsecas, por los vivos matices de sus pétalos, por el
perfume de su cáliz, por la miel de sus nectarios, sino por•
que es presagio de fecundidad y de abundancia. Cada flor
es la promesa de un fruto¡ al contemplarla surge vagamen•
te en nuestro espíritu la idea de que en su seno se fecun·
darán gérmenes q ne habrán de desenvol verse, de sazonarse,
y la imaginación nos los hace saborear por anticipado.
Lo mismo la espiga¡ el oro de sus granos es un caudal
acumulado, que más tarde será alimento. La primavera florida augura otoños ricos en frutos, y la encontramos bella
porque nos ofrece riqueza y abundancia para mañana. Los
hielos de la montaña sabemos, de antemano, que han de
transformarse en el valle en ríos majestuosos ó lagos transparentes, y esa esperanza los embellece á nuestros ojos.
111. ¿Por qué es tan bella la infancia? Porque es una conden•
sación de augurios. Aquel balbutir incierto promete el ver•
bo y la elocuencia¡ aquella agitación febril é infatigable
será, más tarde, disciplinada y orientada, energía útil y
trabajo fecundo¡ aquellas formas gráciles y sonrosadas lle•
garán á ser miembros robustos, manos que esgriman espa·
das de combate ó que agiten estandartes de victoria¡ brazos
que pongan en acción in~truruentos de trabajo, martillos
que contundan y pulvericen, hachas que hiendan, esco•
plos que tallen, cinceles que esculpan. De aquella gritería
tumultuosa, el tiempo y la evolución harán cantos y voces
de mando¡ de aquel juguetear incoherente "i loco, activi•
dad metódica, combate impetuoso, lucha triunfal por la
vida. De aquellos ojos miopes la madurez hará pupilas de
águila¡ con aquel razonar torpe y extravagante el estudio
y la~experiencia forjará la razón huDUna:y ogaño aquella

ignorancia se transfigurará en sabiduría y aquella sandez
en genio.
La belleza de la mujt.r madura está hecha de realidades¡
la de la adolescente, de esperanzas. El seno que se bosque•
ja, la cadera que se amplía y redondea, la mirada que co•
mienza á lanzar fogosos destellos ó que se impregna de
misteriosas languideces, esos primeros rubores que sonro·
jan la frente ¿qué otra cosa son si no la promesa de lama
ternidad dentro de la pureza y del amor en el seno de la
inocencia'i'
Jugando, los niños ensayan su vida y, al ensayarla, la
presagian. Ellos fingen guerras y cacerías, emprenden traba·
jos rudos y se lanzan á aventuras peligrosas, gustan de
manejar armas y explusi vos, herramientas y maquinaria¡
su intelectualidad comienza á despertar á la narración de
historias maravillosas y terroríficas, de guerras sangrientas
y de viajes atrevidos. Sus emociones se esbozan ante las
proezas de Simbad el marino, el Ulises de la infancia¡ su
voluntad se tiempla y su ingenio se aguza ante los infor•
tunios de Robis6n Crusoe y de Pulgarcillo, y todo: juegos,
narraciones y lecturas maduran en el niño al hombre y en
el ocioso y en el débil al trabajador y al combatiente.
Ellas juegan á la casita, barren, lavan, cocinan. Arrullan,
visten y alimentan rorros, curan sus supuestos males, ve•
lan á su ca\:ecera y nada las deleita más que las narracio•
nes en que un príncipe arrogante, rico, poderoso viene á des•
pertarlas, Bellas Durmientes, de su sueño mágico ó como á
Cenicienta, las espera con el za patito de cristal en la mano
para hacerlas sus esposas. Admirable simbolismo que toma
realidad en la vida cuando hace del hombre el defensor y
el redentor de la mujer.
Podría pasarse la vida, decía Selgas, viendo correr el
agua y mirando jugar á un niño. Es verdad¡ y ese encanto
del jugar infantil consiste todo en que vemos en él una
anticipación, una promesa, un augurio de la vida del adul·
to, y ese presentimiento hermosea la banalidad intrínse•
ca de la vida de la infancia. En otro orden de ideas: el pre•
sentimiento viP.ne también á impregnar de belleza cuanto
de inanimado nos rodea. En el fondo de los mares en las
entrañas del planeta, á través de la bóveda del firm~mento,
presentimos misterios, confiamos en que tras de todo eso
se ocultan nuevas é incontables formas de la vida¡ lo mis•
mo en las sombras de las cavernas como en las esferas In·
minosas de los astros, presentimos la existencia de otros y
nuevos seres¡ de humanidades en acción¡ de ángeles 6 de
monstruos¡ 6, cuando menos, adivinamos el hervidero im•
ponente de las fuerzas naturales y los prodigios que reali·
zan. Y ante tan ~obrehumano espectáculo nos sentimos so•
brecogidos de admiración, de terror religioso y brota en
nuestro espíritu el sentimiento de lo sublime, que es una
de las formas superiores de lo bello.
El presentimiento, la esperanza, el presagio son belleza
porque son expansión, aunque fantástica, de la vida. Vivi•
mos en el arte la vida de los seres que crea¡ en la mito•
lógica, la existencia de los dioses¡ en la epopeya, las aven·
turas de los héroes¡ cuando bajamos los ojos creemos acom·
pañar á Dante al infierno¡ cuando los levantamos nos pa•
rece que, como Mahoma, hemos también de visitar el cielo.
El recuerdo embellece la vida porque la multiplica
repitiéndola¡ el presentimiento también porque la agiganta
forjándola de otro y diferente modo.
De ahí la belleza del ensneño. Soñar es desligarse de las
mezquin~ades y miserias de la vida actual y tallarse otra
á la medida de la aspiración y mejor amoldada á nuestros
sentimientos y á nuestro carácter.
En todo ensueño hay algo de esperanza¡ vagamente cree·
mos, al soñar, que la quimera ha de tornarse en realidad.
Si soñar es esperar, esperar es presentir¡ y el presentimien·
to nos promete todo cuanto la esperanza nos sugiere.
Por eso el presentimiento todo lo embellece: la Naturale•
za tanto como el Arte, y sólo él y la gloria son bastantes
á embellecer la muerte.
DR. M. FLORES.

EL MUNDO ILUSTRADO

975

La Conquista del Polo Sur
. La_ ciencia_geográfica acaba de recibir una noticia gratí•
sim~. el te_niente Shackleton, de la marina inglesa, que
parh6 el ano de 1907 para hacer exploraciones en lo~ ma•

&lt;Pero, decí~, pue_do atreverme á asegurar que naJu: se
aventurará mas le1os que yo, y qne las tierras que estáu
má~ a~ Sur no serán nunca exploradas&gt;. Los recientes acontec1m1entos prueban cuán malo es tomarse el trabajo de
hacer profecías.
Lo,dicho por Cook no era lo más á propósito para animar a los exploradores, y á esto, sin duda, debe atribuirse
el abandono e_n que se tuvo la idea de explorar el polo
Sur por espacio de cerca de cincuenta años.

•••
Pero algunos navegantes, que por casualidad iban más al
Sor de lo que hubi~ran querido, empezaron á hallar tierras
Y ballenas, Y esto hizo que se iniciara una nueva corriente
de expl~ra_Jores rumbo al Sur¡ á los balleneros se debe el
~escubnmiento de las tierras de Enderby, de Kemp y las
islas Balleney.
Otr~ circunstancia que animó á los exploradores fué la
necesidad de buscar datos para el estudio del magnetismo
terrestre emprendido por Gauss¡ con este objeto en mira
se formaron tres expediciones: la de Francisco Dumont
D_'Urville, q~e descubrió las tierras de Luis Felipe, Joinv_ille Y Adehe¡ la del americano Wilmers, que descubrió las
tierras de P~lmer y de Wilkers, y la del inglés J. C. Ross,
qu~, descubrió la bahía de Victoria y el volcán Erebo, si•
gu10 á lo largo_ la barrera de hielo y recogió gran cantidad
de datos muy 1Dteresantes.
Mas recientemente el &lt;Challenger&gt; dirigió su proa al
~ur¡ no se puede _seguir á todos los exploradores que han
ido al Sur¡ pero.citaremos á Borcbgrevinck y á la Bélgica,
cuyas obse~vac1ones fueron de mucha importancia¡ poco
después sah6 Charco!, y en seguida de él, Inglaterra se
hace representar por el ~Discovery&gt; á las órdenes del capi•
tá~ Scott. Est~ reconoció entre las tierras de E1uardo y
Victoria una hiciera de más de ochocientos kilómetros de
largo, que se avanzaba rumbo d Sur sin una resquebraja~ur~, ters,o com~ si fuera un camino hecho exprofeso y que
mv1taba a seguirlo; el capitán Scott se lanzó sobre él en
compañ~a del teniente Shackleton y el doctor Wílson. Los
tres valientes exploradores llegaron á 856 kilómetros del
polo V ahí tuvieron que regresar por falta de medios de
transporte¡ ~os perros q~~ llevaban no soportaron los rigores del chma, y los via1eros si vieron en la necesidad
de arrastrar ellos mismos sus trineos por espacio de más de
500 kilómetros.

Tenivnl11 Shackleton, de la marino inglesa, el des•
cubridor del polo Sur

res polares d~l Sur, ha dado noticias de su expedición, y
en ellas ha dicho que llegó á 178 kilómetros del polo menos de la distancia que hay entre nuestra capital y ciudad de Puebla, por ejemplo. Qnien más se había acercado
al P?lo S11;r, el capitán Scott, sólo llegó á 856 kilómetros
de distancia, y por el hemisferio Norte, Peary, que fué quien
lle~ó más cerca, se detuvo á 322 kilómetros¡ así es que el
teniente Shackleton es quien más se ha acercado á uno de
los polos de la tierra.

¡¡

•*•
El tenie~te Shackleton regresó casi muerto, pero habiendo aprendido mucho, y sobre todo la manera de llegar al
polo¡ todo dependía del medio de transporte que se em•
P!~ra. Luego qn•. se sintió repuesto de las fatigas del
via1e, no t:iivo más idea que regresar, pero provisto de todo
lo necesario. Una vez que obtuvo d apoyo que necesitaba,
armó su buque, el Nemrod, y el 30 de Jnlio de 1907 partió
rumbo á las tierras antárticas.

***
H~ce mucho tiempo hay uoa leyenda acerca de la existencia dt un gran continente mb vasto que Asia, en los
alr~dedores del polo, del que son ramificaciones Australia,
Ceilán, la Nueva Zelanda y demás tierras que se hallan al
:xt~emo Sur. Todavía en e! siglo XVII había grandes en~1astas que se propouían ir, en són de conquista á colo ·
ese continente, al que se consideraba como u~a tierra
e promisión, cuando menos porque no se sabia nada acer•
~ de él.. Qu~iroz fu~ el más ardiente sostenedor de la idea
e colomzac1ón; un lllglés, Dalyrmple, se unió con él, y al
6n logró que se le nombrara jefe de una expedición destinada á colonizar el famoso continente¡ por circnnstancias
que n~ son del caso para referidas, el jefe nombrado no
pudo ir Y en su lugar tomó la dirección del asunto, Cook.
Dalyrmple halló pronto razones para odiará Cook¡ des·
pu_és de haber!~ quitado su jefatura en la expedición, lo
p~mero que hizo fué probar que Nueva Zelandia es una
15 a Y no forma parte de ningún continente.
1772 la teoría de Queiroz sufrió otro golpe terrible:
d' k exploró todo el mar del Sor, sin hallar nada 1ue
iera senales de la existencia del decantado continente y
concluyó &lt;!_UC si existía debía estar mucho más al Sur, ~er
:'9h~equeno de lo que se le había soñado y estar cubierto
e iclos perpetuos.

:izar

e;,º

"li;{

«Ner,,rod&gt;, buque del teniente Shacklefon

�EL MONDO ILUSTRADO

97'1

EL=MUNDO ILUSTRADO

976

Automóvil-trineo, á bordo del cual se terminó el viaje
de descubrimiento del polo Sur

Su plan era bien sencillo: establecerse en la tierra de
Francisco José; de allí seguir la gran hielera que les había
servido de guía en su viaje anterior. Las circunstancias no
lo permitieron, y la expedición tuvo que desembarcar en
la tierra de Víctori'l, en el mismo lugar en que había desembarcado la expedición Scott algunos años antes; en vista
de esto, el teniente Sb.ackleton optó por el cammo que ya
conocía.
Por vía de pasatiempo se escaló el volllán Erebo, en cuya
cima se halló un cráter extinguido á una altura de tres mil
metros.
El 3 de Noviembre de 1908, Shackleton, Adams, Marshall y Wíld, partieron con provisiones para noventa días,
sobre trineos arrastrados por poneys. Habían llevado con
ellos caballos y un automóvil; pero al hípomóvíl es á quien
se debe el descubrimiento del polo; el auto no díó el resultado que se esperaba de él¡ en los lugares accidentados,
tales como los bancos y nieves quebradas marcha muy bien¡
pero en las híeleras no sirve para nada.
El viaje fué penoso¡ apenas habían partido los exploradores, se vieron detenidos, durante cuatro días, por una terrible tempestad de nieve. El 26 de Noviembre la caravana
llegó al lugar donde había tenido que detenerse Scott, y
cien kilómetros más lejos la gran barrera de nieve pareció
tocar tierra, pero una tierra glacial también. Ante los viajeros se presentó otra híelera¡ pero estaba tan resquebrajada,
que se hacía peligrosa la marcha sobre ella¡ en un día sólo
se pudieron adelantar quinientos metros. Con seguridad se
hallaban sobre una región montañosa¡ el suelo se elevaba
sensiblemente y á los lados se veían montañas.
Después de doce días de camino la caravana había lle·
gado á 1940 metros, siempre en medio de las tempestades
de hielo y los vientos del Sur. Ocho días más tarde se hallaban sobre una meseta de 3,150 metros. Ya no se veían
montañas.
Como se había agotado casi la mitad de las provisiones,
se decidió aligerar lo más que se pudiera para avanzar algo
más¡ pero esto les hizo perder tres días en medio de un
viento de 100 kilómetros por hora y con el termómetro á
cuarenta grados bajo cero¡ el cuarto y último día se había
llegado á 88° 23' de latitud Sur, ó sea á ciento setenta y
ocho kilómetros del polo.
No se veía una sola montaña en el horizQute¡ la planicie
se extendía sin fin. Se ímpoBía la necesidad de regresar.
Y ya era tiempo, porque dos de los viajeros perdieron las
fuerzas y se desplomaron en el suelo¡ afortunadamente
quedaban dos: Shackleton y Wilder, que regresaron al trineo y llevaron auxilios á los desfallecidos.
El 4 de Marzo de este año todos estaban á bordo del tri•
neo y seguramente que no tardaron mucho en dirigirse al
lugar donde se hallaba anclado el Nemrod. De paso diremos que este buque es un viejo ballenero, que tiene más
de cuarenta años de servicio, cuyas máquinas fueron reno·
vadas hace veinte años, y que cuando corre siquiera á una
velocidad de siete nudos por hora, parece que va á perecer.
Su fuerte es su casco, que tiene un espesor de treinta centímetros de encino en las partes más débiles.

•••
Mientras que el teniente Shackleton y sus tres compañeros iban en busca del polo geográfico, los demás se dedica-

ron á la busca del polo ma¡¡nético, que debía hallarse en la
tierra de Victoria. El 16 de Enero del presente año llegaron
á él y lo descubrieron á los 72° 25' de latitud Sur, y á los
154° longitud Este de Greenwich. En este lugar se hicieron
los estudios y observaciones conducentes, y se víó que la
gran meseta de hielo sigue al Sur de la tierra de Victoria
sobre la tierra de Wílkes.
Total: una preciosa é interesante expedición llevada á
cabo con gran valor y constancia por el teniente Shackleton, quien gracias á estas cualidades, se ha hecho un lugar
prominente entre los exploradores polares, lo mismo que
sus bravos acompañantes.
Ahora, ;,qué interés tiene para la ciencia esta expedición y cuáles son los problemas que vendrá á esclarecer?
Desde luego, y hablando en general, hay infinidad de
cuestiones que no se pueden ni siquiera abordar con probabilidades de éxito sin saber detalles exactos acerca de la
configuración del casquete polar antártico, su configuración, la repartición de las tierras y las aguas en él, y su
climatología.
;.Qué es lo que constituye la región polar Sur?
Sabemos que en el paralelo 60 Sur, poco más ó menos,
se halla un océano continuo muy profundo. Esto se desprende de las observaciones oceanográficas. El Valdivia
halló, al Sur del Cabo, fondos de más de seis mil metros,
y en los mismos parajes Ross halló profundidades aún
mayores.
Al Sur de Kerguelen, el &lt;Challenger&gt; b.alló más de dos
mil metros, cerca del círculo polar, y al Sur de Australia
cuatro mil ochocientos metros. En cambio, alrededor de
las tierras antárticas se hallan profundidades pequeñas,
como si se viajara sobre una planicie continental. Un poco al Norte desaparece esa planicie, ó más bien se sumerge,
y empiezan las grandes profundidades.
Esto indica que la región circumpolar debe ser un continente¡ las alturas calculadas por Sbackleton en la tierra,
concuerdan con las medidas por los oceanógrafos¡ pues es
bien sabido que junto á las grandes montañas se hallan las
grandes depresiones.
Este continente debe ser muy antiguo y debe estar formado por rocas primití vas¡ el &lt;Challenger&gt; y el Valdivia recogieron en el fondo del mar antártico granitos, mícasquistes, dioritas, cuarcitas, gredas y otras rocas características
de las primeras edades de la tierra, y que formaron parte
del continente que se halla ahora debajo de las aguas polares¡ otros viajeros han hallado, debajo de los hielos, madera
de conífera fósil y conchas marinas, lo que indica un clima más caliente que el que existe en esa regi6n en nuestros días.

•
••

Hay, evidentemente, un continente alrededor del polo
Sur de la tierra, y este continente es de importancia. No
se sabe nada preciso acerca de su extensión superficial¡ pero sí se sabe que existen en él montañas de más de cuatro
mil metros de elevación, pues muchos de los viajeros pola•
res las han medido, y todas estas grandes cadenas de montañas parecen tener su origen común en una meseta central.
Este continente se halla aislado de todas las demás tie·
rras, pues ya hemos visto que se han hallado grandes profundidades á su alrededor. ¿Pero ha sucedido siempre lo
mismo? Es lo que habría que estudiar.
Se sabe bien que las cadenas montañosas de los Andes
en América se prolongan hasta lo que pudiéramos llamar la
Antártida, y según el malo¡!rado Gaudry, en la época terciaría existió en el polo un continente amplio, hermoso,
lleno de vegetación y con un clima cálido, que se unía por
varías partes á los continentes americano y africano¡ pero
esto sólo se podría confirmar por medio de estudios ocea•
nográficos cuidadosos.
Lo que más llama la atención, desde luego, es la mar·
cada diferencia entre los dos polos de la tierra¡ mientras
que en el polo Norte hallamos un basín oceánico lleno de
agua y rodeado de una serie casi ininterrumpida de tie·
rras, en el Sur hallamos precisamente lo contrario, pues la
idea que se tuvo hasta hace muy poco tiempo de que de·
bía existir en el Sur un mar semejante al del Norte, parece
que debe desecharse, según los recientes descubrimientos
de Sb.ackleton, y es seguro que todas las tierras, cuyas cos•
tas se han reconocido últimamente, deben reunirse en un
macizo central que formará la verdadera Antártida.
Habrá que esperar á que el célebre explorador haga re•
lación sucinta y detallada de su viaje para enriquecer
nuestros conocimientos geográficos con infinidad de datos
que seguramente serán de la mayor importancia.

NOV.ELA

Por F. Marión Cranwford

Versión Española de L. Lara y Pardo
Ilustraciones de Lillo

*

(CONTINÚA)

Lushington se dijo interiormente que él
era Edmundo Lushington, el famoso revistero y crítico, ante quien los autores temblaban de miedo. Era absurdo que se si11tiera
tan sonrojado, solamente porque una muchacha le hubiese dicho algo rudo y des•
agradable. Porque, efectivamente, lo que
ella había dicho era, en opinión de él, nada
menos que una impertinencia.
El necio que no sabe que tiene de ello
apariencia, es muy feliz. El que tiene la
conciencia de parecerlo, sufre positivamente. Pero de todas las víctimas miserables de la falta de tac·
to, la más digna de compasión es el hombre inteligente,
que tiene la apariencia de un necio, lo sabe, y tiene la
perfecta conciencia de no serlo. Margarita Donne miró á
Lushíngton y supo al instante que estaba vengada, y con
creces. El joven podría llamarla &lt;señorita Donne&gt; y decir
algo acerca del estado del tiempo, ó cualquiera otra sim·
pleza parecida, como si fuera la primera vez que se encontrasen juntos. Margarita hizo por algún tíem po como si no se
ocupara de él y se puso á leer su libro nuevo aquí y allá,
indistintamente, dondequiera que la página le parecía
menos fastidiosa.
. Mientras tanto, Lushington fumaba pensativo, y el rubor
importuno filé poco á poco retirándose. Miró de reojo á
Margarita dos ó tres veces, como si fuese á hablar¡ pero
no dijo nada, y arrojaba impaciente nubes de humo, como
si quisiera expresar con ello su estado de ánimo. Margarita
sabía muy bien lo que eso significabo. Lusb.íngton fumaba
de un modo agresivo, como si quisiera en cada bocanada
decirle: «Toma. Allá va esto&gt;.
Margarita no apartaba los ojos de su libro, porque sabía
muy bien que el joven no tardaría en dirigirle la palabra,
lo cual sucedió.
-Señorita Donne-dijo al fin con innecesaria frialdad¡
y sin atreverse á más.
-¿Eb.?
-iOb!-exclamó Lusbington, como sorprendido de qne
la joven le hubiese contestado. Creí que estaba usted leyendo.
-Estaba leyendo.
La joven dejó que el lihro se cerrara.
- N~ he trata~o de interrumpirla--dijo el joven con ceremomoso acento.
No encontró Margarita qué contestar al momento y permaneció en silencio, como esperando, tamborileando suavemente con los dedos enguantados, en la pasta del li•
bro.
-Creerá usted, supongo, que soy un idiota terrible-hizo notar Lushíngton con inesperada energía.
-¡_Dios mío! iQué pregunta! !Quién la hubiera esperado!
Terrible ...... ¿idiota? A ver, veremos ...• ,.
Su gra~edad absurda era más irritante aún que su sonrisa. Lushmgton arrojó con ira el cigarrillo.
--Usted sabe lo que quiero decir-gritó casi, volviendo
á ponerse encarnado. -No sea usted cruel.
-No sea usted tonto.
-¡Eso es! Ya sabía que usted me cree tonto.
-Quizás, algunas veces -contestó la joven con seríedad.-Pero no importa. Y si quiere usted que le diga la
verdad, pienso que es usted mucho más humano cuando

está usted ...... bueno ...... cuando está usted &lt;tonto&gt;, que ~cuando se pone inteligente.
-¿ Y supongo qu~ usted preferiría que
siempre estuviese tonto?
Margarita movió la cabeza y rió discretamente¡ pero no dijo nada. Pensaba en esos
momentos que la existencia es buena que
la primavera había llegado y que la 'vida
se agitaba dentro de su sér, como se agitaba en el interior del follaje que la cobijaba
en aquellos momentos, en el prado y en las
flores en botón, y en el corazón de los pajarillos que hacían su nido en lo alto de las encinas y de lo~ álamos.
En aquellos instantes importaba muy poco á Margarita
que el individuo con quien hablaba rn esforzase en aparecer tonto ó inteligente. Se sentía mucho más próxima
al sencill,o respirar. y cr_ecer ~e toda la n~turaleza, que á
la tontena ó á la inteligencia de cualquier criatura humana.
Sus labios se entreabrieron, y aspiró una y otra vez el
aire fresco, como sí quisiera beberlo, saborearlo, y no desear otra cosa, por más que no fuese una joven etérea, sino
una muchacha perfectamente saludable y natural. No estaba cansada, y, sin embargo, sentía que estaba reposando un
poco, de cuerpo, de alma y corazón, después de haber llegado á su completo desarrollo y antes de comenzar lo que
había de ser definitivamente su existencia.
Lushíngton era también perfectamente saludable· pero
no sencillo y á menudo no completamente natural. Sufría
de penas verdaderas y usaba medios artificiales para combatirlas. Había luchado con tesón durante varios años· había probado el néctar del éxito y el acíbar del fracas~ la
miel pegajosa de la adulación y las píldorillas amargas que
con arte maligna le preparaban sus compañeros de profesión. Con todas sus faltas y debilidades, tenía en sí mismo
al material que sirve para ganar gloriosas batallas ó perderlas con_ honra, dispuesto siempre á luchar de nuevo.
Era complicado. Raras veces sabía con certeza lo que sentía, aun cuando pudiese explicar con precisión, en cualquier momento, lo que creía sentir.
-¡Qué complicada es usted! --exclamó al ver reír á Mar•
garita.
-Precisamente estaba yo pensando cuán sencilla soy
comparada con usted-contestó la joven tranquilamente·quíero decir, cuando t:sted habla.
'
- -¡Gracias por la distinción! Como dice el refrán: «el po
bre joyero, que escribe como un ángel¡ pero habla como un
palurdo, ¿no es así'?
-No he dicho queescciba usted como un ángel-contestó
Margarita, como reflexionando
-~ usted no habla como un ángel-dijo amargamente
Lushmgtou. Y después de una pausa:- ¿No va u~ted hoy
á París? - preguntó mirando su reloj.
-No. Ayer tomé mi lección. Pero mañana iré.
L~shington sabía que la joven no re~ibía más que dos
lecciones por semana, y se preguntó mteriormente qué
podía llevarla á París al día siguiente. Pero estaba resentido y no rreguntar.ía. Y, además, no era de su aprobación
el que Margarita estudiara el canto como una profesión
como sabía que lo estaba haciendo.
'
L• desaprobación del joven no la inquietaba, aun cuando ella hubiera deseado que él admirase su voz y la elo·

�978

giara pues le concedía autoridad de juez en esas materias,
y un; alabanza suya habría sido de desear. A veces, s_in
intención el joven crítico decía rudezas¡ pero, en cambio,
cuando d~claraba que algo era bueno, ya podía ser tenido
por cierto que aquello era realmente de primera clase. Y
así pensando, Margarita se preguntaba dónde habría
aprendido Lushington tanto de música.
Después de todo, Margarita pensaba que era muy poco
lo que sabía de la vida del jove':1 _cronista! q1:1e nunca había dicho nada acerca de su familia, y se 10clmaba á creer
que no tenía parientes, pero que pertenecía á una familia
nada aristocrática. Suponía que, á fuerza de talento y energía era como Lnshington hacía llegado á la posición que
oc~paba, y por esto le tenía en excelente opinión, y en n&lt;?
menos buena por la discreción con que ocultaba cuanto a
su persona se refería.
La señora Rushmore no sabía más que Mar¡!arita respecto á la familia de Lushington. Margarita había ido á pasar
la primavera en la casa de la viuda (Mrs. Rushmore era
americana y viuda); y el joven escritor, entonces en la plenitud de su éxito, había sido invitado á pasar una semana
allí. La señora Rushmore no se curaba en lo absoluto de
las relaciones de parentesco que tu vieran las celebridades,
y sabía por experiencia que era mejor no hacer indagaciones acerca de ellas, pues los resultados podían ser comprometores, Profesaba el principio de que al verdadero león
no hay que pedirle, como á los perrillos, filiación alguna,
porque lleva en sí mismo los caracteres de su estirpe. Lushington era un verdadero león. Su rugido era un pasapor•
te y peligrosa su mordida. ¿A qué hacer indagación acerca de su parentela'! Probablemente había muerto, y so•
cialmente ni siquiera había existido, puesto que la
sociedad no les había oído nombrar. Era muy posible, según
decía la señora Rushmore, que el nombre de Lushington
no fuere patronímico, pues había conocido que habían
adoptado nombres que no les venían de nacimiento; pero
que sonaban mejor que los suyos propios.
Lushington había estado en Versalles en la primavera
pasada y Margarita y él se habían encontrado varias ocasiones en el intervalo y aun habían cruzádose algunas cartas. La joven se había dado exacta cuenta de que Lusl:iington estaba enamorado de ella, y como no le desagradaba,
ningún intento había hecho para descorazonarle, Otra cosa
habría sido aquello de casarse con él, por más que eso no
era absolutamente imposible. Ante todo. intentaba esperar
á que su propia posición quedara finalmente establecida.

1!:L MUNDO ILUSTRADO

979

EL MUNDO ILUSTRADO

En aquel tiempo Margarita no podría decir si había htredado una gran fortuna ó si era una pobre huérfana que
'Viviera de la protección caritativa de la señora Rushmore.
Y podrían pasar muy bien varios meses antes que tan vital problema fuese resuelto. La señora Rnshmore era de
parecer de que Margarita recibiría el dinero, ó cuando menos una gran parte de él; pero como la joven no fuese de
la misma opinión, se había dedicado á cultivar su voz con
el fin de bastarse á sí misma como cantante.
Su padre era inglés, hombre de estudio, que babia desempeñado una cátedra cuyo sueldo, junto con. el producto
de algunos artículos científicos, publicados en revistas serias, le habían bastado para mantenerse y mantener esposa
é hijo. A su muerte no había dejado más que sus libros,
su honradísima reputación y un corto seguro de vida.
El buen señor se había casado con una americana cuyo
padre fué rico en otro tiempo; pero perdió su_ dinero en
una desdichada empresa que dependía de un invento, el
cual, en época posterior, había resultado valiosísimo. Encontrándose en situación difícil en extremo, en vísperas
de quebrar, consintió en ceder todos sus derechos á un
pariente lejano, que consintió en hacerse cargo también
del pasivo. Completamente arruinado; pero salvada su repntacifm, aceptó un empleo subalterno en donde trabajó
hasta dar en unos cuantos meses fin á su existencia, 7 murió universalmente respetado; pero tan pobre como Job.
Su hija, la esposa del profesor Donne, comprendió su
situación. Era una mujer sensible. Sie había casado con un
pobre, sólo por amor, esperando que sus propio~ bienes
enriquecieran á ambos, y se encontraba entonces mas pobre
que su esposo. El, por su parte, jamás había hecho la menor alusión á ese asunto; era sencillo, generoso y amaba
á su esposa sencilla y generosamente, sin un asomo de
e¡!oismo. La esposa murió de fiebre á los cuarenta y dos
años, y tamaña pérdida le costó la vida á él. Dos años más
tarde, Margarita estaba sola en el mundo.
La señora Rushmore había conocido á la abuela materna
de Margarita y había sido su mejor amiga. Tenía sus dudas
respecto de las condiciones en que el invento fué cedido
al viejo Alva Moon, el millonario californiano, y, tras de
haber consultado á sus abogados en Nueva York, había insistido en demandar al rico á nombre de Margarita; pero
á riesgo suyo, para recobrar una parte equitativa de la fortuna amasada con ese invento. La décima parte de esa for
tuna habría enriquecido; pero era sumamente difícil obte
ner las pruebas de aquel convenio verbal, y Alva Moon se
mostraba más duro que el granito.
La reñora Rushmore insistió en que, mientras el juicio
seguía sus pasos, Margarita viviera con ella, y la joven
aceptó, comprendiendo que así proporcionaba á la señora
una verdadera satisfacción. La generosa dama no tenía hijos, era viuda, y una buena compañía era lo único que pudiera alegrar su existencia. Su cultura y disposición inte
lectnal no era mucha, y amenguaba á medida que los años
transcurrían, pues no leía gran cosa, ni tenía gusto refinado. Así es qne la compañía de Margarita era como un dón
del cielo para ella, que pensaba con terror en que pudiera
volverá quedarse sola, ámenos que lograse que una de
sus sobrinas fuese á vivir coa ella. Esto no era fácil, porque las tales sobrinas no necesitaban de su dinero ni de
nada de lo que pudiera ofrecerles la señora, y la tenían en
opinión de petsona poco tratable. Su vida entonces sería
muy triste. No era la vanidad uno de sus defectos; así es
que se daba cuenta de que, personas como Edmnndc Ln·
shington, no podrían ser fácilmente inducidas á pasar una
semana allí, si Margarita no estuviera en 1a casa.

¡Surge et Ambula!......

1'~Il0 !DllE ~AillLA!DlORAS
DE

Composición premiada en los juegos florales de Santa Mari 1
I

¡Alza, poeta! Surge del pantano_
En que tu genio encadenado expira
Y de nuevo, al impulso de tu mano
R~stalle en himnos tu impetuosa lira!

(

ESPAÑA

Surge altiva del grupo donde bromean,
se en vnel ve con los flecos de su mantilla,
y sus negros ojazos relampaguean
como los vi vos oros del manzanilla.
Sus manos juguetonas castañetean,
y al quebrar sus compases la seguidilla,
ella se tuerce en curvas que culebrean,
regando de su cuerpo sal de Sevilla.

Rasga la sombra que te veda el paso
Con la espada de luz del Pensamiento,
O, como un sol, resurge de tu ocaso
En un esplendoroso advenimiento.

Y en la taberna triunfa su ~eñorío,
y los hombres tiritan de calosfrío
ante aquella hermosura brusca y extraña,

A5Í huellen tus plantas lodos viles,
Ennoblece y exalta tus anhelos.
Cual gigante montaña, que reptiles .
Tiene en la base, y, en la cumbre, cielos.

y es que-clavel purpúreo-la bailadora
es la J!ota postrera de sangre mora
que aún brilla en la triunfante copa de España.

Avigora tu fe y en tu desmayo
Sé como el cóndor,-del zenit caído,Que, con las plumas que le arran~a el rayo
En las cúspides hace un nuevo nido.
Llora, si en tu heredad el Desencanto
Hizo brotar abrojos punzadores;
Pero tu llanto sea, como el llanto
De las nubes, un génesis de flores.

DE

OF!ll::NTE

Tras áureo velo de transparencias,
de transparencias inmaculadas,
la hurí descubre magnificencias,
magnificencias albirrosadas.
1

Arden con dulces erubescencias
a9uellas carnes, que perfl:!madas
al sna ve roce de las esencias,
parecen frutas ya sazonadas.

Y á través de tus lágrimas, esplenda

La ilusión auroral que al bardo inspira
Para que forme un iris, y se prenda
Sobre los áureos topes de tu lira.

Lánguidamente murmuradora
gime la danza, la bailadora
se tuerce en curvas como serpiente,

Si en tu etapa luctuosa, peregrinas
En medio de zarzales y vergeles,
Coge las flores, rompe las espinas
Y embriágate de aromas y de mieles.

mientras el tedio su amo disipa
entre cojines, plácidamente
fumando el opio que arde en su pipa.

Ten un grato placer en tu ostracismo

1

Y un supremo desdén para tus penas,

Y duérmete, á la vera del abismo,
Al arrullo sensual de las sirenas.

DE

MI

TIEF!F!A

Y que te halle el Dolór, cuando, con furia,

De nuevo arribe á tu morada umbría,
En un lírico espasmo de lujuria
En brazos de tu amada: Poesía.
Así, en las noches del brumoso Octubre,
Llega el rayo con hórrido estallido
Y, con su luz flamígera, descubre
Dos aves que se besan en el nido.

(Continuará)

II

..

¡Alza, poeta! ya la Primavera,
Néctar vivificante te convida
Llegándose hasta ti, cual mensajera
De nueva juventud, de nueva vida!

cuatro ó cinco gandules, sin dios, ni leyes,
que jurando consumen sendas medidas
del licor extraído de los magueyes.
ALBERTO HERRERA.

Y poeta y apóstol y guerrero
Del Amor, la Belleza y la Victoria,
Con tu lira, tu lábaro y tu acero,
Levántate y camina hacia la Gloria.

Lema: Por el Arte Patrio.

Rmz

la china picaresca-nuestra manola,lanzando de sus ojos fuego que escalda,
baila de un galoneado sobre la falda,
tapiz que se ha tendido para ella sola.
Sus breves piesecitos castañetean
al compás del jarabe, mientras bromean
con aire de impudentes perdonavidas

En la Natura, como nunca bella,
Todo exulta y renace y se levanta!
Pulsa la lira tú, y al són de ella
Todos tus nuevos ideales canta.

SAMUEL

Con el castor más rojo que una amapola
y terciado el rebozo verde esmeralda,
las dos trenzas caídas sobre la espalda
y con negros bordados la camisola:

CABAFIAS,

�980

EL MUNDO ILUSTRADO

BALADAS
VERSOS DE

LA COSTA

Para ''El Mundo Ilustrado."
MARINERA.
¡Brisas marinas,
Que perfumadas
Henchís las velas
De mi barquilla:
Llevad los ecos
De mis baladas
A la verdosa,
Lejana orilla!
Cruzad las ondas,
Hended la espuma,
Las nubes ledas
Atravesad.
Y entre los mangles
Que el Orto esfuma,
Mis tristes a yes
Depositad.
Allí dejadlos,
Que, entre manglares,
De pescadores
Hay una choza,
Donde á la reina
De mis cantares
Arrulla y guarda
La mar undosa.
Partid, job, brisas!
¡Volad sin calma,
Ved á mi niña,
Ved á mi amor!
¡Id y contadle
Que sufre mi alma
De ausencia y celos
Mortal dolor!
CAMPESINA.
Florecita humilde
De la verde alfalfa,
Qne luces tu bello
Morado color,
En las sementeras
Qne el labriego escarda
Entonando dulce,
Pastoril canción.
Florecilla humilde
De las eras glaucas,
Reina de los pastos
Sin ostentación:
¡Qué airosa te muestra
Mi bella zagala,
Sobre su corpiño
De vivo color!
Eres de los campos
Primorosa gala;
De las sementeras
Mimada Ninón.
Y las avecillas
E11 sus trinos cantan,
Tu corola pura
De süave olor;
Tu purpúreo cáliz,
Tus gualdos estambres,
Tu verdoso tallo,
Al que dora el sol;
Y tus hojas leves,
Aterciopeladas,
Que besan las auras
Con fugaz amor.
Eres, florecilla,
Por mí preferida,
Pues dulces recuerdos
Me' trae tu candor.
Candor que rebosa
La ingenua sonrisa
De la niña amada
De mi corazón.

Florecita mustia
De la verde alfalfa,
Florecita llena
Del más suave olor:
Tú eres el bosquejo
De la niña amada,
De la preferida
De mi corazón.
JULIO MITCHEL,

La Paz.

POR CASTILLA
Ven, esposa y amada, ven conmigo,
y tu mirada plácida pasea
por el espacio azul y el campo amigo;
la calma nos envuelve y nos rodea.
Aquí un fresco regalo,
cabe el cercado ajeno se desliza,
y descendiendo allí del cerro ingrato
un pastor lentamente el dócil hato
reduce á la apartada cabreriza.
Acá un robustc mozo de labranza
sentado á mujeriegas en su yunta,
q ne perezosa avanza.
F,l astro de la noche allá despunta .
Aquí una lugareña,
de seco rostro y de color cetrino,
que el pie desnudo y empolvado enseña,
acaba de formar un haz mezquino
con la menuda leña
que recogió en las lindes del camino.
Más allá, en nn repliegue del otero,
de casuca escondida,
esboza en el espacio el negro humero
un apacible cuadro de la vida.
Todo al deleite del amor convida . .
Ven á mi lado, ven. ¿Por qué reparas
en dar este contento á mis antojos? .
Vea yo en esas claras,
hondas profundidades de tus ojos,
de tu alma angelical el fondo humano,
como en sus luces diáfanas y bellas,
al través de ese cielo castellano,
veo el suave temblar de las estrellas.
Mientras mi pecho enamorado siente
el amable poder de tus hechizos,
acaricien mis labios en tu frente
la mies sedosa de tus bbndos rizos,
como el aire certño en la llanada
menea mansamente
la rica mies dorada,
por sus templados besos sazonada.
Lea yo en esos labios,
dulces como los bíblicos panales,
rojos cual la amapola,
que en los verdes trigales
flamea su encendida banderola;
lea yo en esos labios deliciosos,
flagantes y jugosos,
donde el amor sus trovas improvisa,
el fresco madrigal de tu sonrisa . .
Ven y soñemos, ven. Cuando escondidos
en sus calientes y esponjados nidos,
los pájaros no trinan,
y las nocturnas horas se avecinan,
y la ~ombra y la luz se mueven guerra
mientras vase la luna remontando,
¡oh! qné hermoso es soñar, soñar amando
con el ni&lt;lo feliz de nuestra tierra!
El solar de los héroes legendarios,
el plantel de los bravos luchadores,
la madre de los grantles visionarios,
la cuna de los grandes soñadores,
la tierra de las rancias hidalguías,
la patria de los nobles ideales,
el pueblo de las santas rebeldías
y de viejos castillos señoriales.
La que grabó, cual perdurable ofrenda,
con la que brilJa, se enaltece y goza,
en cada alcázar regio una leyenda,
un canto pastoril en cada choza,
una muda salmodia en cada oscuro,
en cada solitario monasterio,
la historia de una hazaña en cada muro,
en cada ruina tétrica un conjuro,
en cada mole estática un misterio . .
Es Castilla, matrona afortunada,
que vió cruzar al caballero andante,
ardiente la mirada,
el gesto sobrio, impávido el talante,

sobre su Rocinante,
de una en otra magnífica jornada.
La que, como él, con generosos fines,
en ciudades, aldeas y desiertos
castiga malandrines,
desface agravios y endereza entuertos;
y á los más esforzados paladines
gallarda reta á singular combate,
y, soñando con épicas locuras,
pone feliz remate,
probando sus alientos y sus bríos,
á las más desusadas aventuras
y á los más arriesgados desafíos.
Y en tanto que el grosero,
el glotonazo Panza, su escudero,
tranquilo engulle, á reventar de empacho,
la espuma del caldero
que le brindan las bodas de Camacho,
ella sufre puñadas y reveses
de follones cabreros y yangiieses,
y, ajena á la avaricia,
más placer no desea,
ni otros bienes codicia.
que servirá su amada Dulcinea,
á su ExcPlsa Señora, la Justicia . .
Ven y soñemos, ven. Grata sorpresa,
que suspende y encanta y enamora,
con aire señoril de alta princesa
ó rústico ademán de labradora,
la musa ca.&lt;tellana, seductora
de Galán y Zorri!la,
con amoroso empeño
nos convida á soñar su mismo sueño
Es un sueño fantástico, en que giran,
y pasan presurosos y se alejan,
y tornan y se ríen y suspiran
y cantan y sollozan y se quejan,
traviesos pajecillos y señores,
y damas recatadas y gentiles,
y amantes, desdeñados t1ovadores,
y dueñas con escrúpulos monjiles.
Un sueño de carteles retadores,
lides caballerescas y torneos,
y tiernos y románticos amores
y dulces y rendidos galanteos.
Es un sueño en que, al lado
del histórico alcázar blasonado,
su humilélad santifica la cabaña;
un sueño en que acompaña,
á la cansina yunta y al arado,
el corcel ricamente enjaezado.
Es un sueño de agrícolas afanes
y largas y animosas caravanas
de honrados campesinos y gañanes
que pueblan las estepas castellanas·
que todas las virtudes atesoran, '
que á su propia miseria desafían,
y que un pasado de grandeza añoran
y en un glorioso resurgir confían ..
Ven y soñemos, ven. El alma llena
de tu ine~a~le espiri~ual encanto,
con tus dtvmas gracias se enajena.
Ven, y en lecho santo
de tu seno turgente,
repose un punto mi ardorosa frente.
Para mí lo eres todo, ¡oh tit:rna esposa!
rosa de amor con pétalos de armiño
casta y fragante rosa,
·
que guardas en tu cáliz, deliciosa,
el aroma inmortal de mi cariño.
'rodo mi afát, en tu querer alcanza,
no hallo en tu posesión dicha ilusoria·
tú eres mi solo bien, tú mi esperanza, '
tú eres mi fe, mi inspiración, mi gloria.
Eres arca bendita,
donde de su esplendor mi tierra, avara,
los venerandos restos deposita;
eres, mujer, el ara
donde arde sin cesar el patrio fuego;
eres el áureo vaso, el vaso griego,
donde la esencia pura
de su bondad ingénita perdura . .
Acércate un momento,
y al par que entre el fantástico derroche
de la pálida luz que el campo alfombra,
en el inmenso altar del firmamento
la gran sacerdotisa de la noche
celebra los misterios de la sombra,
con fervoroso acento
alcemos á la cumbre, donde brilla,
tiuestra humilde plegaria. Por Castilla...
LINO GONZÁLEZ ANSÓTEGUI.

E

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJERO
RIA, gracia} era la noche. El viento silbaba medroso y animado, la lluvia cafa tenaz, ya en ráfagas, ya en fuertes chaparrones; y las dos ó
tres veces que Marta se había atrevido á acercarse á su ventana por ver si aplacaba la tempestad, la deslumbró la cárdena luz de un relámpago y la horrorizó el
rimbombar del trueno, tan encima de su cabeza, que parecía echar abajo la casa.
Al punto en que con más furia se desencadenaban los
elementos, oyó Marta, distintamente, que llamaban á su
puerta, y percibió un acento plañidero y apremiante que
le instab1 á abrir. Sin duda que la prudencia le aconsejaba á Marta desoírlo, pues en noche tan espantosa, cuando
ningún vecino honrado se atreve á echarse á la calle, sólo
los malhechores y los perdidos libertinos son capaces de
arrostrar viento y lluvia en busca .de aventuras y presa.
Marta debió haber reflexionado que el que posee un hogar,
fuego en él, y á su lado una madre, una hermana, una esposa que le consuele, 110 sale en el mes de Enero con una
tormenta desatada, ni llama á puertas ajenas, ni turba la
tranquilidad de las doncellas honestas y recogidas. Mas la
reflexión, persona dignísima y muy señora mía, tiene el
maldito vicio de llegar retrasada, por lo cual sólo sirve
para amargar gustos y adobar remordimientos. La reflexión
de Marta se había quedado zaguera, según costumbre, y el
impulso de la piedad, el primero que salta en el corazón
de la mujer, hizo que la doncella, al través del postigo,
preguntase compadecida: &lt;!,Quién llama?&gt; Voz de tenor,
dulce y vibrante, respondió en tono persuasivo: &lt;Un viajero&gt;. Y la bienaventurada Marta, sin meterse en más averiguaciones, quitó la tranca, descorrió el cerrojo y dió
vuelta á la llave, movida por el encanto de aquella voz
tan vibrante y tan dulce.
Entró el viajero, saludando cortésmente, y quitándose
con gentil desembarazo el chambergo, cuyas plumas gotea·
ban, y desembozándose la capa, empapada en lluvia, agradeció la hospitalidad y tomó asiento cerca de la lumbre,
bien encendida por Marta. Esta apenas se atrevía á mirar•
le, porque en aquel punto, la consabida tardía reflexión
empezaba á hacer de las suyas, y Marta comprendía que
dar asilo al primero que llama, es ligereza notoria. Con
todo, aun sin decidirse á levantar los ojos, vió de soslayo
que su huésped era mozo y de buen talle, descolorido, ru·
bio, cara linda y triste, aire de señor acostumbrado al mando y á ocupar alto puesto. Sintióse Marta encogida y llena de confusión, aunque el viajero se mostraba reconocido
y la decía cosas halagüeñas, que por el hechizo de la voz
lo parecían más; y á fin de disi1t1ular su turbación, se dió
prisa á servir la cena y ofrecer al viajero el mejor cuarto
de la casa, donde se recogiese á dormir.
Asustada de su propia indiscreta conducta, Marta no pudo ~onc~liar el sueño en toda la noche, esperando con impac1enc1a que rayase el alba para que se ausentase el huésp.ed. Y sucedió que éste, cuando bajó, ya descansado y sonriente, á tomar desayuno, nada habló de marcharse, ni tampoco á la hora de comer, ni menos por la tarde; y Marta,
entretenida y embelesada con su labia y sus paliques, no
tuvo valor para decirle que ella no era mesonera de oficio.
Corrieron semanas, pasaron meses, y en casa de Marta
no había más dueño ni más amo que aquel viajero á quien
en una noche tempestuosa tuvo la imprevisión de acoger.
El mandaba, y Marta obedecía sumisa, muda, veloz como el
pensamiento.
No creáis por eso que Marta era propiamente feliz. Al
contrario, vivía en continua zozobra y pena. He calificado. de amo al viajero, y tirano debí llamarle, pues sus caprichos despóticos y su inconstante humor traían á Marta
media loca. Al principio, el viajero parecía obediente, afectuoso, zalamero, humilde; pero fué creciéndose y lomando
fueros, hasta no haber quien parase con él. Lo peor de todo era que nunca podía Marta adivinarle el deseo ni preca·
verle la desazón: sin motivo ni causa cuando menos debía
temerse ó esperarse, estaba frenético' ó contentísimo, pa·
~ndo, en menos que se dice, del enojo al halago y de la
~1Sa á la _rabia. Padecía arrebatos de furor y berrinches iil¡ustos é lllsensatos, que á los dos minutos se convertían en
transportes de cariño y en placideces angelicales; ya se
e111perraba como un chico, ya se desesperaba como un hombre, ya hartaba á Marta de improperios, ya le prodigaba los
nombres más dulces y las ternezas más rendidas.

Sus extravagancias eran á veces tan insufribles, que Marta, con los nervios de punta, el alma de través y el corazón á los dedos de la boca, maldecía el fatal momento en
que dió acogida á su terrible huésped. Lo malo es que
cuando justamente Marta, apurada la paciencia, iba á saltar y á sacudir el yugo, no parece sino que él lo adivinaba,
y pedía perdón con una sinceridad y una gracia de chiquillo, por lo cual Marta no sólo olvidaba instantáneamente sus agravios, sino que, por el exquisito goce de per'1onar, sufría tres veces las pasadas desazones.
¡Q~é en olvido las tenía pue~tas cuando el huésped, á
medias palabras y con precauciones y -rotleos, anunció que
ya habfa llegado la Ocasión de stl partida! Marta se quedó
de mármol, y las lágrimas lentas qne le arrancó la desesperación cayeron sobre la mano del viajero, que sonreía
tristemente y murmuraba en voz baja frasecitas consoladoras, promesas de escribir, de volver, de recordar. Y como
Marta, en su amargura, balbucía reproches, el huésped, con
aquella voz de tenor dulce 'f vibrante, alegó por vía de
disculpa: &lt;Bien te dije, niña, que soy un viajero. Me detengo pero no me estaciono; me poso, no me fijo&gt;. Y habéis
de saber que sólo al oir esta declaración franca, sólo al
sentir que se desgarraban las fibras más íntimas de su sér,
conoció la inocentona de Marta que aquel fatal viajero era
el Amor, y qne había abierto la puerta, sin pensarlo, al dictador cruelísimo del orbe.
Sin hacer caso del llanto de Marta (ipara atender á lagrimitas está él!), sin cuidarse del rastro de pena inextinguible que dejaba en pos de sí,' el Amor se fué, embozado
en su capa, ladeado el chambergo-cuyas plumas, secas ya,
se rizaban y flotaban al viento bizarramente-en busca de nuevos horizontes, á llamar á otras puertas mejor
trancadas y defendidas. Y Marta quedó tranquila, dueña
de su hogar, libre qe sustos, de temores, de alarmas, y entregada á la compañI.t de la grave y excelente reflexión,
que también aconseja, aunque--r urpoquillo tarde. No sabemos lo que habrán platicado: sólo tenemos noticias ciertas

�Et MONDÓ ILUSTRADO

982
de que las noches de tempestad furiosa, cuando el viento
silba y la luz se estrella contra los vidrios, Marta, apoya·
da la mano sobre su corazón, que le duele á fuerza de la·
tir apresurado, no cesa de prestar oído, por si llama á la
puerta el huésped.
EMILIA p ARDO BAZAN,

*
Obras Maestras de los Grandes Pintores
SANTA MARIA EGIPCIACA, POR RIBERA

Habiendo llegado á Nápoles, miserable y desconocido,
Ribera, comúnmente llamado el Españoleto, convirtióse
bien pronto, por su talento y su energía de luchador, en
personaje importante cuyo palacio era el lugar de cita de
la nobleza castellana.
Cuenta Charles Blanc que, entre su servidumbre, descollaba un criado cuya única misión consistía en tenerle los
pinceles, acompañarle en coche y advertirle de las horas co·
rridas. Cuando el español, atento, apasionado, absorbido en
la te.la había trabajado tres horas por la mañana ó dos por
la tarde, aquél entraba en el taller y le decía: "Signar ca•
valíeri Ribera, es tiempo de descansar¡ el carruaje está listo."
Debió uno de sus primeros triunfos al cuadro titulado
El martirio de San Bartolomé (Palacio Pitti). Como pusie·
ra dicha tela en la calle, ante la puerta de su domicilio, á
fin de que se secara, los transeúntes se detenían aterrorizados ente el horror de la escena, en la cual contrastaba,
de modo conmovedor, la serenidad del santo con la feroz
saña de sus verdugos. La muchedumbre acreció á tal punto, que el virrey de Nápoles, don Pedro Girón, duque de
Osuna, advertido de ello, quiso ver el cuadro, y, habién·
dolo comprado, nombró á Ribera pintor de la corte.
La propia mezcla de misticismo y de realidad aparece en
Santa María Egipciaca. La escuela espaífola presenta ese
carácter particularísimo de arte, que aspira á las sublimi•
dades del éxtasis y se propone, asimismo, traducir las co·
sas terrestres con un vigor desprovisto de idealismo. El
contraste que parece singular fuera de España, no sorpren·
de más cuando la obra se muestra en su ambiente natural,
en las iglesias donde las estatuas de la virgen llevan pe•
lucas, trajes, encajes y pedrerías, y donde los Cristos, llenos de llagas sangrientas, agonizan como ajusticiados. El

pttebio español, que durante siglos luchó contra los moros
infieles, convencfase en el siglo XVII de que Jesús y Ma·
rfa, por los cuales combatieran tanto, hallábanse cerca de
él, le vigilaban y le mandaban. Su ima#nación ardiente le
hacía verles con color de realidad, más reales y vivientes
que el rey mismo, que languidecía en el Escorial, en tanto que Jesús y María triunfaban en las iglesias.
Es por esto, que la religión se preocupaba tanto de la
realidad y juzgaba religiosos, mientras más materiales
eran, los detalles que nos repugnan como demasiado ma•
teriales para ser religiosos. Y es por esto también que en
Sevilla, cuando los pasos desarrollaban sus cortejos suntuosos de estatuas, de maniquíes y de cuadros, los devotos
caían de rodillas, llorando y golpeándose el pecho, ere.yen·
do verdaderamente ver renovarse ante sus pupilas iluminadas, el drama punzante de la Pasión.
De ahí esta pintura llena de contrastes, donde la luz viva
lucha contra las tinieblas; donde los rostros puros, como
el de Santa Marfa Egipciaca, se yerguen sobre cuerpos miserables; donde los pequeños querubines levantan paños
desprovi,stos de estilo, y donde. en un recinto de prisión
resplandecen fulgores de limbo.
La vida misma de Ribera no fué extraña á los desdenes
de la fortuna. Gran señor en Nápoles, que le viera pobre,
estableció en torno á su persona un régimen tal de terror,
que puso en fuga á sus colegas Guido y el Dominiquino,
de los cuales temía la competencia. Sostuvo durante años
este fausto y esta tiranía, hasta que m·últiples reveses y
desgracias domésticas le hirieron en su orgullo y en sus
afecciones, y desapareció, víctima de misteriosa muerte
que, según algunos, él en persona preparóse.

983

EL MUNDO ILUSTRADO

Obras Maestras de los Grandes Pintores

*

EL AMOR
El amor equilibra todas las facultades, dulcifica las pasiones, es opio del grato olvido contra la adversidad y
un éxtasis que reduce la vida á un punto, al objeto amado,
en el cual se resume el Universo. Ya no importa la duda,
porque al menos tenemos fe. Ya no importan las ingratitudes humanas, porque tenemos, al menos, una amistad. Ya
no hay realidad de la vida que nos asuste, porque se convertirá en paraíso con la presencia de la mujer amada. Ni
la muerte nos da gran cosa, con tal que nos encierren á los
dos e.a un mismo sepulcro. Se han confundido dos almas y
en su conjunción se han creado un cielo.
EMILIO CASTELAR.

Santa María Egipciaca, por Ribera

�EL MUNDO ILUSTRADO

984

\EVIST!-\
La comisión de propaganda del
Club Reeleccionista de México organizó, el domingo último, una ma•
nifestación en honor de los señores
Presidente y Vicepresidente de la República.
Los manifestantes se dieron cita en el paseo de la Refor·
ma, y á las diez y cuarto de la mañana empezó el desfile por
las avenidas Juárez y de San Francisco, pasando frente al
Palacio Nacional, desde uno de cuyos balcones hubieron
de presenciarlo los señores Díaz y Corral.

LA MANIFF.STACION EN
IHONOR DE LOS SERORES DIAZ YCORRAL

UNIVERSAL
Xiutetelco, distrito de Teziutlán, del Estado de Puebla.
A decir verdad, y por más que el encabezado de esta
nota incline á creer lo contrario, aún no se sabe si tales
monumentos serán de tan grande importancia' que vengan
«á hacer revolución en el mundo arqueológico&gt;, según la
consagrada frase.
Sin afirmar lo uno ni lo otro, y sólo para que el lector
se dé cuenta del descubrimiento, transcribimos el informe
rendido por el jefe político de Teziutlán, que dice:
«Existen, efectivamente, en los alrededores de la plaza
de Xiutetelco, dice el expresado funcionario, once mon•
tículos ó cerritos de forma cónica exterior y de evidente
origen artificial.
«Dichos cerros tienen alturas variables, desde cinco hasta veinticinco ó treinta metros, y se encuentran disemina•
dos en un perímetro de unos doscientos metros. Hasta hoy
sólo en tres de ellos se han hecho excavaciones de muy
poca importancia, las cuales han puesto al descubierto las
caras inclinadas de pirámides, construidas de toba volcánica, unida con tosca argamasa y cubierta de delgada capa
de mezcla bien pulimentada.
&lt;Las pirámides están truncadas, sin que se note en su
remate superior, guarda, greca ú ornamento alguno; pero,
como las exploraciones en ningún caso pasan de .ios metros en dirección al eje de las pirámides, y en la parte su•
perior de ésta no es mayor de ocho metros, no se ha llegado hasta aquí al cuadro ó interior de estos monumentos,
que probablemente encierran tesoros arqueológicos¡ pues,
por una parte, se supone que esta zona sea una necrópolis
antigua, y por otra, se han encontrado fuera de estos lugares y á distancias variables, algunos idolitos de piedra y
de barro cocido.
«La etimología del nombre primitivo de este pueblo, Xo•
chitetelco, parece ser un indicio más acerca de la importancia real de estos monumentos. Terminada la inspección
ocular de referencia, dicté las órdenes que estimé procedentes para evitar se continúe la destrucción de los mo·
numentos arqueológicos de que se trata&gt;.

***
Se han verificado ya las dos prime•
REFORMAS EN EL PREras conferencias de la serie, anunciada
SENTE PERIODO f.S.
por el señor ingeniero don Miguel F.
COLAR

EL SEÍiOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN EL BALCÓN
CENTRAL DE PALACIO VIENDO DESFILAR LA
MANIFESTACIÓN REELECCIONISTA

Tomaron parte en el defile algunos automóviles, una ban·
da de música, los obreros de varias fábricas de calzado y
cigarros, la referida comisión de propaganda del Club Re•
eleccionista y la junta directiva de esta corporación.
La comitiva se disolvió en el ángulo Nort~ del Palacio
Nacional, habiendo terminado la manifestación á las once
y media del día.

*
••
La secretaría de Instrucción Pública
y Bellas Artes ha comisionado al señor donLeopoldo Batres para que visite y rinda un informe acerca de los
monumentos arqueológicos, recientemente descubiertos en

IMPORTANTES DESCUBRIMIENTOS
ARQUEOLOGICOS

98S

EL MUNDO ILUSTRADO

Martínez, en la Dirección de Inslruc•
ción Primaria. No es otro el objete de tales conferencias
q ne el de unificar el criterio de los inspectores escolares é
ilustrarle en la aplicación de los nuevos programas de es•
tudios, publicados por la secretaría del ramo.
Por ellas nos hemos enterado de que en el presente año
escolar, que empezó el día primero del actual y terminará
el 28 de Febrero del año entrante, sólo el primer aiio
elemental se sujetará á la nueva ley, y en los restantes se
suprimirán aquellas materias establecidas por disposiciones anteriores, que no estén prescritas por las vigentes. En
tal supresión se hallan considerados los ejercicios milita·
res y la moral, ambos de absoluta inutilidad, ya que los
primeros pueden impartirse en academias especiales, y la
segunda lógicamente no debe tener más academia que el
hogar.
Otras reformas no menos importantes, pero que sería pro·
lijo mencionar, se han introducido en los programas esco·
lares, y de ellas habló, haciendo largos comentarios, el se•
ñor MarHnez.
*
**
PRESTAMOS Y JORNALES
La Cámara Agrícola y Ganadera de
Tampico ha lanzado una iniciati va encaminada á definir un problema, de suyo viejo, y que viene
produciendo, desde tiempo inmemorial, graves dificulta•
des entre hacendados y campesinos: el de los préstamos á
los jornaleros.
En concepto de esa Cámara, los tales préstamos son no·
civos, tanto para los hacendados como para los labriegos,
en razón de que constituyen, para aquéllos, un gravamen,

LA MANIFE5TACIÓN REELECCIONISTA.-LA PROCESIÓN DE AUTOMÓVILES ENTRANDl AL ZÓCALO

puesto que el capital que representan no es recuperable¡
y, para éstos, una carga pesada que tiende á anular en el
trabajador del campo los hábitos de ahorro, esclavizándole para toda su vida á la voluntad y mandato del amo.
La iniciativa á que aludimos consiste en la formación
de una gran liga de hacendados tamaulipecos, á la cual la
Cámara Agrícola de aquel Estado ha sometido, para su estudio, las proposiciones siguientes:
Armonización de los bienes del hacendado con los del
sirviente ó aparcero, atendiendo á las condiciones y necesidadeG de cada localidad.
Disminución y amortización de las deudas de los sirvientes.

Protección?del poder público dentro de los límites lega les, estabilidad de la liga y eficacia de su objeto.
Harto loable es el empeño de los agricultores tamaulipecos por suprimir los tan llevados y traídos préstamos·
mas, si no nos equivocamos, todo se pretende, menos en~
dulzar un tanto la triste situación del campesino mexicano, causa única de que tales préstamos subsistan, pues si
no fuese por la miseria en que yacen, se abstendrían,' de
buen grado los labradores, de pedir adelantado al bolsillo
del amo.
Que se pague equitativamente el trabajo, y desaparecerán todas estas rémoras que suelen romper la buena armo·
nía que necesariamente debiera existir, para el común progreso, entre los de arriba y los de abajo.

*••
BANQUETE AL SEROR
MINISTRO DE RUSIA

La noche del martes tuvo lugar, en
el magnífico come·
dor del Palacio Nacional, el banquete
ofrec.ido por el Señor Presidente de la
República al excelentísimo señor Gregorio de Wollant, enviado extraordina•
río y ministro plenipotenciario de Rusia.
Fue:on invitados al banquete, aparte
del senor de Wollant, los señores secre·
tarios de Instrucción Pública y Bellas
Artes, de Hacienda, de Comunicaciones
de Gobernación, de Relacioues de Gue'.
rra , _presidente de la Cámara de dipu·
tados, procurador de Justicia, coman·
dante militar de México, presidente del
Consejo Superior de Salubridad, inspec·
tor general de policía, ministro de Bélgica, general don Pedro Rincón Gallar·
do, director de Obras Púhlicas, íntro,
ductor de embajadores, vicepresidente
del Senado, jefe de las residencias presidenciales, jefe del Estado Mayor pre·
sidencial, licenciado Emilio Pardo, go.
bernador del Estado de Morelos, viceDESFILE DE CHARROS

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA MANIFESTACIÓN REELECCIONISTA,-OBREROS QUE FORM\RON PARTE DE ELLA

presidente de la Suprema Corte de
Justicia y mayor Armando Santa Cruz.
El adorno floral que lucían tanto
el comedor como las escaleras que
conducen á los lujosos departamentos presidenciales, era de exqui~ito
gusto.
• •*

JUEGOS FLORALF.S

Otra vez el casi·
no de Santa María
celebró la llegada de la primavera
con un torneo literario. Los juegos
florales de este año han sido tanto ó
más lucidos que los del anterior. Obtuvo el premio de la flor natural el señor Enrique C. Olivera, de Oaxaca.
Los juegos florales se efectuaron el
sábado de la semana anterior. Publicamos en este número algunas fotografías relacionadas con esa intere·
santísima fiesta.

lización suficiente para un cambio de
régimen.
Mas el mundo avanza, y no vanamente Turquía estuvo en contacto
con los pueblos civilizados de Europa. La influencia de esa civilización
tenía que hacerse advertir tarde ó
temprano. Sólo el sultán, encerrado
dentro de los muros de su palacio,
alejado en lo absoluto de su pueblo¡
confiado en que el interés de las potencias europeas mantendría intacta
la integridad de su imperio, y la fuer•
za de la tradicion y el fanatismo religioso le sostendrían indefinidamen·
te en el trono, no se dió cuenta del
cambio que se operaba en las ideas,
en torno suyo, más allá de las paredes del harem.
Y mientras tanto, la efervescencia

política aumentaba, hasta que se organizó un partido político que tenía
como arma formidable la de la razón
y la civilización, y exigió que el soberano ya no gobernase á su simple
arbitrio, sino que se diese una ley
escrita que regulase de algún modo
las relaciones entre el soberano y el
pueblo. El sultán pareció ceder; ma~,
pérfido como siempre, tramó un tenebroso proyecto, por el cual debería
estallar una contrarrevolución que
desarmase al partido avanzado, sos•
tenedor de la constitución. No era
aquello un golpe de Estado, porque
en éstos,~quien asume el mando su·
premo, asume igualmente la responsabilidad y afronta los riesgos; era
una conspiración, era un golpe de hipocresía y de perfidia que no pudo
tener éxito.
A la contrarrevolución siguió un
motín militar favorable á los consti ·
tucionalistas, y que puso al soberano del imperio turco á merced del
partido triunfante.
Y como el mundo avanza, la revo·
lución liberal turca ha estado muy
lejos de asumir los caracteres de bar·
barie de otras revoluciones semejantes. Abdul Hamid no correrá ya la
suerte de Carlos I ni la de Luis
XVI, ni la de todos los soberanos
que, en pasadas centurias, cayeron en
las garras de la multitud enfurecida.
Abdul Hamid no será ejecutado. Se le
guardará preso de por vida, como lo
había estado, de hecho, durante lamayor parte de su reinado.

981

EL MUNDO ILUSTRADO

GRUPO DE ASISTENTES AL BANQUETE DE PRIMAVERA DE LA A;~OCIACIÓN DE INGENIEROS Y ARQUITECTOS
CELEBRADO EL DOMZNGO ULTIMO

LAS FIESTAS

CATALANAS

•**

Y he aquí en la vieja Turquía, un
monarca constitucional ocupando el

DE SAN JORGE

trono de los viejos sultanes. La civilización ha ganado una gran batalla.

•••
LA TRANSFORMACION No hay en estos
DE TURQUIA
momentos suceso
más interesante
que la caída del viejo sultán Abdul
Hamid, debido á la revolución c'onstitucionalista que acaba de arrancarle
del trono, para poner en él á un nuevo soberano,
El fenómeno que ocurre en Turquía es muy significativo. Era el sultán uno de los muy pocos soberanos
que ejercía poder absoluto sobre un
pueblo, en tos albores del siglo XX,
y su dominio pa1eda incontrastable,
como que se le suponía fundado en
la vieja tradición, en la obediencia
absoluta del pueblo que, al decir de
la gran mayoría de escritores que habían estudiado las condiciones sociales del imperio otomano, no se
encontraba aún en un grado de civi-

LAS FIESTAS CATALANAS DE SAN JORGE.-UN BAILE TÍPICO

DONDE SE LLEVÓ Á

IGLESIA DE SAN HIPÓLITO
cuolu PARTE RELIGIOSA DE LA FIESTA

GRUPO DE ASISTENTES Á LA VERBENA Dl!L TÍVOLI

�988

EL MUNDO ILUSTRADO

989

EL MUNDO ILUSTRADO

EXPOSICION ''MARY BARTON"

lg!esia en Cut'Tnavac,,

Grupo de miembros. del "Junior Clvb" durante su excursión al Ajusco el domingo último

de

Avenida
árboles en el «Couniry Club&gt;
Iglesia de Tlaltenango

$rita, Maria Urzaiz Zequier~, poetisa y periodista
cubana que nos visitard dentro
de poco tiempo

Miss Mary Barton, pintora americanu que exhibe sus
cuadros en el sal6nde"The Mexican Herald"

�EL MUNDO ILUSTRADO

990

JUEGOS FLORALES EN EL CA~INO DE SANTA MARIA

Reinas de los

Sr. Samuel Ruiz Cabañas.-Premiado
Ingeniero Manuel Torres Torija '.- Premiado

Lic. Mateos Carde~o, secretario~del Casino

�EL PRE,'\10 DE $11,000 EN ~A ORAN CARRERA DE AOUASCALIENTES
entre los arreos y costumbres mexicanos y las aristocráticas reglas de montar inglesas y, por ende,
americanas.
El público fué el día de la ~rrera, martes 27 del
actual, excepcionalmente numeroso y de la mismn
manera heterogéneo, advirtiédose igualmente á In
miss sajona que á la seño1ita mexicana; al cha i·, o
.Y al yankee y, sobre todo, una masa alborotada que
invadió las tribunas.
«Corredores nacionales proponíanse, en alharac;a
.Y desorden interesantes, paradas de «100 á 6 al rnb:illo&gt;, como si tuviesen la confianza del hermoso
cuadrúpedo, mientras los buscadores americanos
tomaban ansiosos las paradas, seguros de burlar á
aquellos «inocentes&gt;, que bien pronto iban á ver
cuán atrevidos se mostraban con creer en el triunfo
del caballo. Los hermanos Ma~·er, sobre todo, no
tenían manos con que tomar clinerodetocla apuesta
q~{e.~íán ·~~~ea~
d~-;n~~~y[""d;ci~~
~

éei-ca

Et. SR. GUTIE:RREZ SOBRE EL. "PL.EAS WAL.TER" MOMENTOS
OESPUES DEL., TRIUNFO

Et. "Pt.EAS WAL.TER," VENCEDOR

la yegua parecía que llevaba lo mejor de las probabilidades y del caballo sólo se pensaba que el &lt;arranque&gt; lo haría adelantar algo por de pronto.
Una hora de congojas se pasó hasta que el juez
de salida, don Francisco Chávez, dió la orden de
salida, que hizo salir á &lt;Pleas Walter&gt; como bala
de cañón, mientras «Dorothy&gt;, ya en carrera, apenas si quedaba varios cuerpos menos, por la falta
de empuje, tan sobrado en su competidor.
Llegó á la meta el caballo, sacándole á la ye~ua
la misma ventaja, y al declararse por ella el triunfo, se oyeron atronadores aplausos de la concurrencia y di8.nas de la música para el jinete y su caballo, que de esta manera pusieron muy alto el valor
de las costumbres nacionales.
Don Francisco Gutiérrez fué ovacionado largamente mientras &lt;Pleas Walters&gt;, aún nervioso, pasei1,ba con orgullo su hermosa estampa, erguida la
cabeza y espumeante aún el freno que lo sujetaba.
Más de $30,000 se cruzaron de i1,puestas, er.. su
mayoría para el triunfador; y los Mayer, (]Ue casi
siempre hacen negocio en estas carreras, sufrieron,
con la pérdida de su animal, un chasco que les
cuesta cerca de $20,000.
Nuestros grabados ilustrnn perfectamente estas
notas.

Muy interesantes han resultado las carreras de
caballos, verificadas en el hipódromo de los señores de la Arena, tanto por los magníficos animales
que tomaron parte en ellas, como por los cuantiosos premios otorgados á los vencedores. Pero sin
duda alguna la que había despertado mayor interés en el público era la que se arregló entre el señor Francisco Gutiérrez, vecino de Aguascalientcs,
.v los hermanos Mayer, jugadores de caballos en
gran escala en tod&lt;;&gt;s los hipódromos de la Rept1blica.
El caballo del señor Gutiérrez, &lt;Pleas Walter&gt;,
de hermosísima estampa, magnífica musculación y
gran viveza de movimientos, y la yegua de los Mayer, &lt;Dorothy&gt;, larga de cuerpo, con un avance
portentoso y con toda la apariencia de un animal
de facultades sorprendentes, eran los que debían
decidir el éxito de la sensacional carrera en que
desde $11,000.00 era el premio más apreciable,
amén de otros detalles capitales, como lo es, sin
duda, la reputación del que triunfa y la satisfacción del éxito logrado. Además, como el caballo iba
á ser :nantado con silla mexicana, freno y jinete
también nacionales, á la inversa de la yegua, que
ostentaría el clásico filete, albardón y «jokey&gt; ingleses, resultaba, en realidad, una positiva disputa

L.OS PERITOS Et.OGtANOO AL. TRIUNFANTE

l

'

'

�EL MUNDO ILUSTRADO

994

EL HIPODROMO Y LAS CARRERAS DE CABALLOS EN AGUASCALIENTES

EL MUNDO II,.USTRADO

995

Banquete y Baile en el Casino Español

EL GRAN "STAND"

GRUPO DE ORGANIZADORES DE LAS CARRERAS

La afición á las carreras de caballos, ya bien antigua ene nosotros, en donde se organizaban en llano y á cortas
istancias en las haciendas y fiestas de los pueblos, ha suido un poderoso impulso con la decidida afición de
sportmen&gt; de grandes vuelos que han puesto enormes caitales en bien del desarrollo de las carreras al estilo euopeo,
Entre esos señores están don Guillermo de Landa y Esndón, gobernador del Distrito, que posee un gran número
e caballos ingleses magníficos, de pura sangre; don Alendro y don Pablo de la Arena, don José RomeroDusmet,
on José Iturbide, Mr. John Kent, Blum, etc,
T~nía que ser la afición de tan distinguidas personas la
ue diera la nota saliente de la actualidad y han sido los
eñores don Alejandro y don Pablo de la Arena los que ora uizaron una sociedad, llamada «Sociedad Sportiva de
guascalientes•, para construir un hipódromo inmejorable

que superara á cualquiera otro del país, ó que, al menos,
fuese tan bueno como aquéllos.
Y á fe que lo han logrado los señores de la Arena: el hipódromo de Aguascalientes es, sin duda alguna, el mejor que
existe en la actualidad en la República, Construido con
sobra de elementos, no escatimados en manera alguna, co11
hábil dirección que realizó el mejor provecto obtenido y
con un buen deseo de hacerlo todo á perfección.
Mil quinientos metros tiene la pista, cuyo aplanado v
subsuelo fueron cuidadosamente apisonados y resultando
de ello una consistencia magnífica, Cada cien metros existe
una señal para fijar distanciá3¡ la gradería y palcos son
magníficos y bellos, de perspediva y comodidad¡ el telégrafo del hipódromo, el «Poddok&gt;, las cuadras de caballos
( para 36), la cantina, el garitón de las apuestas, etc., amén
de un magnífico cercado de madera alrededor y una pers·
pectiva al descender de los tranvías, cerca de la fundición.

La Sombrerería "Tardan" en Aguascalientes
Las fiestas de Saa Marcos y las grandes y sensacionales
arreras q ne, con ese motivo, se efectuaron en la ciudad de
guascalientes, llevaron allá á una gran concurrencia deeosa de disfrutar de los grandes atractivos que ofrecían
as fes ti vidades.
La aflueucia de pasajeros hizo que la mayoría de las caas de comercio se hayan visto llenas de compradores. En ·
re las que más frecuentadas se han visto está la sucursal
ue la sombrerería de Tardan hermanos tiene establecida
n la repetida ciudad Este favor, que el público ha disensado á la citada sucUisal, es perfectamente justificado,
no sorprenderá á los que conozcan los productos de la
asa, prod netos q ne le han dado fama en toda la República,
ama que ya empieza á traspasar los límites nacionales y
onverli rse en internacional.

A la clase de los productos expendidos en la citada sucursal debemos agregar el trato de que son objeto los clientes,
circunstancia muy digna de tomarse en consideración
cuando se trata de atraer clientela. Está al frente de la
sucursal el señor Mollón del Moozo, comerciante muy ap•
to y conocedor del ramo que explota, y al mismo tiempo
persona de muy agradables maneras y de caballerosidad
reconocida¡ al cuidado de tan hábil principal trabaja una
dotación suficiente de empleados y obreros, quienes siguen
el ejemplo de su jefe, lo que hace que cada díaaumentede
una mauera considerable la clientela de la casa y explica
el por qué la sombrerería Tardan de Aguascalientes se
ha visto tan concurrida durante las recientes fiestas.
Nuestros grabados representan parte del almacén que
ocupa la sucursal y el retrato de su laborioso gerente.

SR.

,J.

MOLLON OEL MONZO, GERENTE OE LA SOMBRERERIA

Salón principal del Casino Espuñol, donde se verific6 el banquete

La colonia española ofreció al Señor Presidente de la
República un banquete, que se efectuó el sábado 24 de los
corrientes, en el gran salón del casino de la citada colonia.
Los organizadores de la fiesta, que fueron los funcionarios del casino, se esmeraron en dar al Primer Magistrado
de la Nación una alta prueba de la estima en que le tiene
el elemento ibero de la población de la República, y, al
electo, procuraron que contribuyeran á la fiesta todos los
miembros de la colonia.
El 1.:dificio del casino, que tiene muchos detalles bellos en
su construcción, lucía un adorno sencillo y severo: una
marquesina de terciopelo guinda daba abrigo á los concurrentes al descender de sus carruajes hasta el zaguán; éste
y el patio se hallabau convertidos en jardines de plantas
tropicales, lo mismo q ne la escalera y corredores altos.
El gran salón, de estilo romano puro, no necesita de adornos por tener ya quizá demasiados¡ sólo se aumentó el
número de lámparas eléctricas hasta producir una iluminación meridiana,
A las ocho y media de la noche, hora de cita, se pre
sentó en el casino el invitado de honor, y tras breve descanso, dió principio la:comida.
En el patio se hallaba instalada la banda de policía, que
fué quien suministró la música durante el banquete.
Al terminar éste, el presidente del casino tomó la palabra para ofrecerlo al de la República y expre!'ar los sentimientos que con él ~se quería demostrar¡ á este brindis
contestó el Gral. Díaz agradeciendo el ofrecimiento del
banquete y los sentimientos expresados. La fiesta terminó
poco antes de media noche.

1'

�997

.EL MUNDO ILUSTRADO

996

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRO PAIS

Para anoche estaba dispuesto un baile en el mismo edificio, el cual baile fué&lt;dedicado á la señora C~rmen Romero Rubio dt. Díaz, esposa del PresidenJ~ de la República.
Entre los atra~ti vos de la fiesta estaba la ejecución, por
primera vez, de un vals escrito por el maestro Rafael Gasc.Jn y dedicado á la dama en cuyo honor se dió el sarao.

*
* *

I

No debemos terminar la crónica de este interesante banquete sin referirnos al delicado obsequio
que recibieron todos los comensales. Después de los
brindis y cuando los concurrentes departían amistosamente comentando el brillante éxito de la fiest:t, se presentaron los mozos lleYando artísticas charolas de plata, sobre lasque había puros y cigarros
de la mejor calidad.
Los puros, especialmente, eran de lo más rico y
estimado que puede venir á México. Procedían de
la célebre casa cubana de Partagús, y fueron expresamente fabricados para esta fiesta, de imperecederos recuerdos.
En cada puro estaba un artístico anillo de fondo
azul con letras blancas, en el que se leía: &lt;Casino
Español.-México&gt;.- Fueron tan elogiados estos
puros, que no pudimos menos que hablar con los
señores Toriello Hnos., representantes y apoderados generales de la gran fábrica de Partagá~, y pedirles algunas explicaciones acerca de la procedencia de esos puros.

Modelo de cej1 de puros, c.fre;iJa al Stñor P, e~idente de la He¡ f.
blica en el ban.¡uete del casino esrañol.-Abierta.

Los señores Toriello Hnos. no se limitaron á ordenar la fabricación de esos puros, sü:o que ordenaron la confección de dos artísticas cajas, una de
las cuales debería ser obsequiada al señor Presidente de la República y la otra al presidente del Casi·
no Español. Las cajas vinieron á México, y como
en verdad son tan hermosas y originales, no hemos
resistido la tentación de obtener de ellas las fotografías que en estas columnas publicamos y por las
cuales verán nuestros lectores que no hay exageración al asegurar que son verdaderamente artísticas.
***

J\\Jdelo de! ~aja de puros, dreciJa al SeiLr Presidente dd la Rtpú·
blica en el casino espaffol.-Cerrada.

Los señores Toriello nos manifestaron que, de:seosos de contribuir de alguna manera al brillo de
Jla fiesta, se habían dirigido á la casa de Partagás,
pidiéndole que fabricase puros con el mejor de sus
:tabacos y los enviase inmediatamente para que lle,gasen con oportunidad á México. La fábrica de
Partagás así lo hizo, y de allí la aparición de esos
puros de aroma exquisito.

Merecen sinceras felicitaciones los señores Toriello hermanos, así como la casa P. Pérez y com·
pañía, sucesores [calle de don Juan Manuel 2], que
tiene la agencia general para la República Mexica·
na de los magníficos cigarros y puros habanos de
Partagás.
Los señores don Antonio y don Prudencio Toriello, así como el señor don Fernando Prieto Peláez, jefe de la casa &lt;Pérez y Compañía&gt;, sucesores,
han recibido muchas y merecidas felicitaciones por
haber tenido la magnífica idea de proporcionar puros tan ricos y celebrados en el gran banquete del
Casino Español.

~

EXCURSIÓN Á LA SIERRA DE HUIRACH,-CHIHUAHUA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

998

999

EL MUNDO ILUSTRADO

Baile de Fantasía en el Casino de Mixcoac

EL RETORNO DE BORRAS.-UN DRAMA ESPAÑOL Y UNA COMEDIA FRANCESA.-VIRGINIA FABREGAS EN " LA
DOLORES."-NOCHES ARISTOCRATICAS.- EL FRAC.-LOS CONCIERTOS DEL CUARTETO
DE BRUSELAS.- POR RAFAEL MEDINA

Supongo, lector adusto ó bella lectora, que tendrás el
hábito, harto desarrollado en los días que corren, de leer
periódicos. Por la mañana, junto á la aromosa taza de cho•
colate, ó por la tarde, sumido en la dulce modorra de la
s\esta, te enterarás de cuanto sucede en esta pecadora ciu•
dad donde tienes feliz asiento, y, por ende, de lo que su•
cede ,n los teatros. Sabrás que se e,trenó en el &lt;Principal&gt;
&lt;La Eterna Revista&gt;, que no vale nada; que en el &lt;Arbeu&gt;
siguen en el candelero las zarzuelas ultrarrománticas de
nuestros abuelos, amén de la &lt;Tosca&gt; y de &lt;El Lego de San
Pablo&gt;; que la vara de Thimis se enredó con el carro de
Tespis-que diría Pedro de Répide,-en el «Folies-Berge·
re&gt;, y otras muchas y pequeñas cosas que si para dichas,
no son para contadas en esta crónica que, lejos de ostentarse larga, necesita alardear de breve.
Yo alabo, como cumple á un titiritero
cortés, tan noble costumbre. Y no sólo
la alabo, sino que de ello me glorío, ya
que me releva de hacer de este trabajo
una reseña re porteril y me autoriza para
hablarte, cuando tal honor me quepa,
nada más que de aquellos acontecimien·
tos teatrales que por su importancia, por
su propio relieve, se salen de lo vulgar
y corriente.
J

GRUPO DE SE!tORITAS CONCURRENTES

La junta directiva del casino de
Mixcoac decidió obsequiar á las da•
mas de la ciudad con alguna fiesta
digna de recordación, y al efecto or·
ganizó un baile de fantasía, que se
efectuó en los salones del citado cen•
tro de reunión la noche del domingo
25 de los corrientes.
El deseo de que la fiesta dejara un
grato y perdurable recuerdo eu las
personas que asistieron á ella, se vió
plenamente cumplido, pues segura•
mente que el baile será grata y largamente conservado en la memoria
de los entusiastas bailarines, tanto da•
mas como caballeros que contribuyeron á darle brillo, y sus o• ganiza·
dores pueden estar plenamente satis•
fechos de haber hecho una fiesta dig•
na de las personas á quienes se dedicó.
Los trajes que lucían las dalllas
eran originales y de buen gusto y de
algunos de ellos da idea una de las
ilustraciones que acompañan estas
líneas.
A la hora oportuna se sirvió, en los
corredores del casino, un lunch que
está representado en la otra de nues·
tras ilustraciones.

..______

LUNCH SEKVIDO EN EL CORREDOR

..

la hermosa comedia de Ca pus y Aréne. Y aunque yo aseguraría que ese no es precisamente el género en que mayor
genialidad despliega Borrás, no vacilo, sin embargo, en
confesar que su Mauricio, lleno de pasión, vibrante, impetuoso, es bello.
Este teatro de delicadeza, este teatro sutil, rebosante de
amable filosofía de salón, oloroso á perfumes de Pi ver y á
humedades de &lt;serre&gt;, que se yergue en torno al elerno, al
ya fastidioso problema del adulterio, no se hizo para el
artista español. Le admiramos en él, Je vemos moverse con
naturalidad, le sorprendemos en momentos altamente dra•
máticos; mas no logramos contemplarle de cuerpo entero,
tal como él es, con todo su brío, con su pujanza toda.
Y ahora quiero hablar de algo de que los espectadores
se dieron perfecta cuenta con no poco asombro: del arte de

**

La presentación de Enrique Borrás en
el teatro &lt;Virginia Fábregas&gt; fué un
triunfo tan natural como esperado.
No ~e había desvanecido quizá, en los
oído, de muchos, la impresión sonora,
broncínea, que les produjeran los ver
sos de &lt;La Huell!a de los Herreros&gt;, recitados por Borrás el día de su despedi
da en &lt;Arbeu&gt;, cuatro meses ha, cuando
el comediante aplaudido aparece. Rodéale una compañía, si no perfecta, por lo
menos superior infinitamente á la que
traía. consigo cuando lo conocimos, y
t~aba¡aal lado de una actriz que, simpahas aparte, es estudiosa y procura no
desmerecer desu compañero. Considerados, pues, tales elementos, no debe ex·
tra~arse que un público bullicioso, en•
tus1asta, haya llenado el pequeño teatro
CUARTETO DE
en todas las veladas de la semana.
Po~ primera vtz, desde hace largo tiempo, resonó allí la
ovación estruendosa, enseñoreándose el delirio, la verda•
dera locura de emoción de todos los ánimos desde el de
la se~orita que luce espléndida &lt;toilette&gt; e~ un interco•
lumn10, hasta el del bohemio estudiante que devoto, escu•
cha en un rincón de la galería.
'
Y es que en Borrás admiramos al mejor de los actores
de castellana lengua. Ha sido el primero en introducir en
1~ escena española los procedimientos de la escuela ita•
liana; el que, sin despojarse por completo-desgraciada•
mente-del enfatismo de la declamación ibera, muéstrase
más n~tural, más nuevo, más pleno de verdad en sus inter·
P_retac1ones. A encaminarse por esa senda le impulsaron,
sin duda, su gran sinceridad y lo singularísimo de su tem•
peramento artístico, que repugna siempre aquellas ficcio•
;:s.que no ten~an nervios ni sangre, y es francamente ret ci~ á los munecos que creara cierta especie de drama•
urg1a: la de Echegaray, por no citar otras.
Se presentó en el Mauricio Darlay, de cEl Adversario&gt;,

,
BRUSELAS, QUE NOS V ISITARA DE

NUEVO PRÓXIMAMENT E

Virginia Fábregas, que se duplicó, que se triplicó respecto
de lo que antes era, al lado de Borrás. Esto lo advertimos
en su &lt;Mariana D'Arlay&gt;, en no escasas eqcenas culminau•
tes; pero no logramos convencernos ni dar crédito á lo que
miraban nuestros ojos. sino hasta en &lt;La Dolores&gt;.
En el drama de Feliú y Codina sí que Borrás se hallaba,
como quien dice, en su elemento. En el alma del Lázaro
quP. vimos sí que estaba metido por completo el Borrás de
veras. Hay que observarle en esta obra, regional por excelencia, llena de color, espléndida de luz, que sin duda
deslumbró al dramaturgo al concebirla, para comprender
de todo lo que es capaz. El tipo del seminarista que oculta su pasión por la Dolores, y esconde un alma salvaje
tras de las apariencias de obligada man~edumbre, es de
los que Borrás reclama para lucirse. Sólo lamento que
el gran actor haya echado mano de ciertos recursos de declamación que amenguan un tanto la naturalidad del en•
amerado estudiante.
¿ Y qué decir de Virginia Fábregas?

�EL MUNDO ILUSTRADO

1000
Su Dolores es quizá el personaje que más intensamente
ha sentido y que con mayor verdad encarna. Hasta físicamente se ase¡!uraría que la Dolores, aquella moza noblota,
exuberante, es nuestra actriz en persona.
En ambas representaciones la compañía é:Fábregas&gt; se ha
portado discretamente. La señora Castillo hace una interesante &lt;Julia Breautin&gt;, en la comedia de Capus¡ el señor
Cervantes carga de tintas el &lt;sargento Rojas&gt; de &lt;la Dolores&gt;¡ la señora Navarro continúa siendo tan afectada como
guapa en el &lt;Amor á oscuras&gt;, de los Quintero, y ....
. . . . Y los &lt;martes blancos&gt; empezaron.
Dícenme que en patio y plateas esplende un lujo nrdaderamente aristocrático; que han salido á relucir los más
lindos tocados¡ que Borrás interpretó admirablemente el
poema de Copée¡ que ha tornado á encantar Benavente con
su última comedia .... . .
De nada de esto puedo darte razón, sin embargo, ioh lector! por algo que me impidió verlo, y que me sonroja el
confesarte: ¡porque no tengo frac . ... !

•••
La Academia Metropolitana, que cerró sus puertas á las
&lt;variedades&gt;, volverá á abrirlas al arte, como en los días
lejanos en que albergó á Hoftman y al Cuarteto de Bruselas. Y será éste justamente el que, de regreso á México
después de una larga, dilatadísima ausencia, venga á convertir el atr..ctivo salón en un paraíso, haciendo oír á Beethoven, á Schumann, á Shúbert, á los príncipes todos de la
severa música de cámara.

•
••
;,No lo sabíais?
Rafael Medina, el qne tanto hizo reir, el que día á día
regocijó con sus crónicas, ha entrado en la región terrible
en que se vive sin pensar y se piensa sin vivir. Está
demente.
Y en cuanto cesó la risa en los labios del público, se
acabó el pan en el hogar de donde aquélla brotara á raudales ..... .
¡Ay, la miseria de los que escriben! Pensando en ella,
siéntese infinita gratitud hacia los artistas que tomaron
parte en la función organizada por jóvenes autores en el
teatro Principal, el viernes último, á beneficio de la esposa
y de los hijos del infortunado escritor festivo.
MAESE PEDRO.

00

El Teatro en París
"Conócete"
Comedla en cuatro actos de Paul Hervleu

Ha sido en extremo ruidoso el estreno de la última obra
de Paul Hervieu en la Comedia Francesa.
El autor de La course du flambeau y de L 'Enígme, goza,
entre los dramaturgos franceses, de una reputación bien
adquirida en el ejercicio de su arte. Hervieu, que comenzara por el cuento y continuase por la novela, en el cual
género produjo verdaderas obras maestras, como La Armadura y Pintados por ellos mismos, ha fijado definitivamente s11 fison omía estética en el teatro, al que le llevaron, al
cabo, a parte de sus aficiones, las cualidades distintivas de

su temperamento. Paul Hervieu, más que un escritor de
inspiración, de estro, lo es de voluntad y de lógica, y más
que un artista, en la pura acepción del vocablo, es un moralista. Pretende, con su obra, no tan sólo deleitar y hacer
sentir bellezas, sino también, y muy principalmente, enseñar y reformar. Y como terreno más propicio que el libro,
para la realización de este ideal, lo es el teatro, por lo mis•
mo que está en más señalado contacto con la multitud, no
es extraño que, desatendiéndose de los futuros triunfos de
novelador, que sin duda habría alcanzado, se consagrara
por entero al cultivo de sus facultades dramáticas.
Es, entre los dramaturgos franceses, el más austero, el
más simple en sus procedimientos. Ha querido hacer tragedia moderna, apartando los elementos cómicos de los
esencialmente dramáticos.
En su última obra obsérvase á Hervieu firme y erguido
en sus propósitos de moralista psicólogo, sin contar con
que, por lo que se refiere á técnica, á virtuosismo teatral,
se mantiene en el mismo estado de madurez en que se hallase al dar á luz sus más bellos dramas. Conócete, como
por su propio nombre se adivina, encierra una tendencia
filosófica, y, en cierto modo, docente. Es una obra sólida y
elegantemente construída, según afirma Henri de Régnier,
y tiene de raro en nuestros días que guarda las unidades
de lugar, de acción y de tiempo, ¡las tres unidades tan pregonadas por los clásicos!

•••
No sería ocioso, para complemento de esta nota, examinar brevemente el asunto de Conócete .
Una lección de vida es la que da el destino al general
Sibéran y á su esposa Clarisa de Sibéran¡ una lección que
les enseñará amarga y cruelmente á conocer lo que realmente son el fondo de sí mismos.
El general Sibéran es un hombre de principios, más bien
adquiridos por herencia ó influenciado por el ambiente,
que mediante la reflexión personal. Es probo, orgulloso,
duro, y tiene la habitud del mando, á la cual ninguno de
los que le rodean escapa: ni su mujer, ni su sobrino Juan,
ni su ayudante Pavail. Sobre todo, en punto á honor con•
yugal, es irreductible.
La señora de Sibéran aparece, por el contrario, i:omo una
mujer más que de principios, de deber. Pobre, si no el amor
ni la dicha, encontró en el matrimonio el reposo y la d ignidad de su vida. Con su marido piensa que el matrimonio es un compromiso de honor que debe á toda costa mantenerse, no obstante que ella es joven y viejo su señor y
dueño.
Siendo el general partidario de las soluciones radicales,
el dfa en que sabe que Ana, la esposa de su sobrino Don·
cieres, engaña á éste con el teniente Pavail, exige el divorcio y el castigo del adúltero, quien será enviado nada me•
nos que al Tonkin.
Pero es lo cierto que Pavail es un simple encubridor,
pues el que en realidad sedujo á la señoraDoucieres lo fué
el propio hijo del general, Juan de Sibéran. Asilo confiesa,
en una escena que descubre infinito amor, el teniente á la
esposa del señor de Sibéran, la cual, que se sintiera de
tiempo atrás vagamente atraída hacia éste, se entrega y des•
pués pone al general al corriente de la inocencia de Pavail
respecto de Ana. El hombre de principios, que q uisiera
aplicarles rudamente á los extraños, no creequedeban em•
plearse entonces para castigar la falta de su propio hijo, Y
se inclina á un arreglo acomodaticio y fácil.
Es esta la primera lección de la vida, lección más terri·
ble cuando el veterano sepa que su mujer le engaña, y des•
cubra entonces en sí mismo, no al hombre rudo y domina·
dor, sino al débil esclavizado por la carne, así como e11
ella, en la resignada, en la honrada, á la rebelde que ama Y
que brinda su juventud á uu hombre joven.

1001
EL MUNDO ILUSTRADO

La Casa de Campo
se mostró, de una manera sorpren·
dente, el buen gusto del ' propietario
y del constructor¡ para el trazo se
siguió, en gran parte, el sistema escénico montañoso, para lo que se
prestó admirablemente la situación
de la casa.
En la parte posterior del jardín, y
como último detalle de buen gusto,
se construyó una pergola con pilares
de estuco y cubierta con una gran
cantidad de parras en su parte superior¡ á los lados se plantó camellones
de plantas florales de colores brillantes, anuales y bisanuales, y parras
que trepan graciosamente por los pi•
lares. La pergola se levanta entre la
parte posterior del jardín y los bos ·
q ues del cerro, y desde ella se disfruta de una vista hermosísima.
En la parte en que lo permitió el
terreno, también en el jardín bajo, se
hicieron algunas filigranas del arte
floral, pero para que no quitara vista
á la casa y al jardín alto, que fué en
el que se puso especial cuidado, el
trazo y la construcción se hicieron
con gran sencillez, si bien es cierto
que ~e procuró que el conjunto fuera bello y atractivo. Se desechó para
el jardín bajo el sistema escénico Y
se prefirió el francés ó simétrico¡ e}
contraste que forman entre ellos los
dos jardines es uno de los más hermosos detalles del conjunto.
El jardín francés se completó por
medio de plantas en tiestos y piezas
montadas, que se colocaron de una
manera muy discreta en las ventanas
y en los lugares en que lo permitió
la arquitectura del edificio.
Para terminar, repetiremos que toJardín de la casa de Mr. Wilder, cerca de Nuei·a York
das estas preciosidades son hijas solamente del buen gusto y del talento
En nuestro número anterior cita· to¡ el bajo no es má~ que una calleci- del propietario y del constructor,
mos, como modelo de casa de campo, lla bordeada por arbustos y pasto pues todo ello está muy lejos de con·
que reúne á la economía la elegancia que rodea la construcción por la par- siderarse como costoso.
y la comodidad, la construida por el te lateral y que conduce á la esca·
señor Wilder en las cercanías de la lera del jardín alto; en éste es donde
ciudad de Nueva York.
Uno de los detalles que hacen más
hermosa la simpática residencia es el
jardín que la rodea¡ situada la casa,
como lo dijimos ya, en la falda de
una colina, se pudo construir dos jardines á diferentes niveles sobre el
cerro.
E l dibujo que acompaña estas líneas representa una parte del jardín
bajo y la escalera que da acceso al
alto. Para formar el jardín alto se
niveló el piso, sosteniendo el relleno
por medio de troncos de ciprés, y sobre el muro se construyó una balaustrada de concreto de piedra y cernen•

...·..~
,

~,

~

�1003
EL MUNDO lLUSTRAOO

1002

EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
Los Educadores de los Niños

Las lluvias vuelven á visitarnos, trayendo
en la frescura de sus gotas, nueva vida y lozanía á las plantas, y suavizando un tanto los
ardientes calores de la estación. Y sin embargo, lectoras mías, ese calor sofocante es la vida
de la naturaleza entera; los climas tropicales
nos lo dicen claramente con su belleza exube•
rante y magnífica.
No hace mucho, una carta amiga, llegada de lejan;¡s tie•
rras, vino á traerme la visión imaginativa de esas hermo•
sas regiones; deseando que mis lectoras participen de ella,
inserto aquí algunos de sus párrafos: &lt;Los paisajes de tie•
rra caliente son maravillosos; sol intenso, palmeras en
abundancia, platanares gigantescos, cafetales sombríos, naranjos bordando de oro las arboledas, aromas embriagadores de gardenias y de azahares que adormecen y deleitan. Las noches de luna, en estos sitios, platean y palide·
cen bosques y montes¡ tibias y fragantes, tienen una serenidad que extasía. Los olores son tan gratos y tan inten•
sos, que parece percibirse una &lt;melodía de perfumes&gt;¡ así
las fragancias tienen de ritmo y expresión¡ evocadoras de
amores misteriosos y de sensaciones profundas. Un día húmedo y brumoso, pasé descendiendo por angosto callejón,
entre montañas cubiertas por una vegetación extraordina•
ria; el suelo tapizado por una alfombra de hojarascas; los
lados de aquellos callejones verdosos por la lama, el follaje formando espesa techumbre con una obscuridad en pleno día, como al llegar la noche; todo rumor con una reso·
nancia incalculable¡ en aquellos lugares la soledad está
poblada de murmullos, de ecos, de voces extrañas y tris•
tes; la agitación de las hojas y de las ramas que mueve el
viento; el grito de los pájaros salvajes; todo tiene una ex•
presión intensa de queja, de suspiro á veces, de lenguaje
siempre, aunque vago y en extremo misterioso. La bruma
se enreda como un velo gris, desgarrándose en las copas altísimas de los árboles; la claridad del sol penetra en oca•
siones tamizada y tímida, como si viniese de un astro nuevo desconocido para nosotros; luz triste y suave como la
de la luna, pero amarillenta é indecisa como la del crepúsculo. Todos los tr.;ncos parecen forrados de felpa verde,
lo mismo que las rocas; la lama se extiende por las piedras, por la tierra, colgando de las ramas sus hilillos de
esmeralda como aterciopeladas hebras; enlazándose de un
árbol á otro, formando estalactitas verdes en las cuevas,
vaporizándose cerca de las caídas de agua ó con los rayos
del sol, para esfumarse después, como una gasa sutil opa•
ca y vaga .... Nunca había yo admirado paisajes tan fantásticos¡ como en la &lt;Isla de Kiloe&gt;, de Judhit Gautier,
caían lágrimas de los árboles, de las piedras y del cielo.
Y todo parece llorar sin sollozos ni protestas, sino en si•
lencio, calladamente, cual si mostrase resignación; dulzura
triste y honda. Antes de estos sitios, crucé alturas vertiginosas, viendo la escarcha temblorosa entre los pinos in•
mensos; con blancas nubes abajo de los montes, como ma•
res plateados, grises y azulosos&gt;.
Así describe en su carta, el afortunado viajero, los espléndidos panoramas de los países cálidos; las tempestuo•
sas lluvias y las calurosas brisas dan á la tierra esa belle•
za siempre distinta y siempre deslumbradora, á la cual
ningún otro espectáculo puede, ni aun remotamente, igua-

lar.

*

**
uniformidad

No hay ninguna
en las modas presentes¡
algunas damas, habituadas ya al estilo Imperio, que desde

hace tiempo se impone en muchos trajes, no
aceptan la idea de separarse de las flotantes
vestiduras adaptadas al cuerpo, que tan elegantes y distinguidas hacen á las siluetas femeninas; y sin duda les desagrada las falda1
amplias y voluminosas, que la mirada artísti•
ca rechaza sin vacilar. Así, pues, hay una po·
lítica de conciliación&gt; con las telas ligeras que exigen al•
guna amplitud y no pueden confeccionarse como los géneros pesados propios del invierno. La táctica de la Moda
es bien sencilla; se hace el traje en alguna seda ligera, como liberty, satén, duquesa, etc., ó bien muselina de seda
muy suave ó tul fino y delicado como una tela de araña
se concede al traje la amplitud reclamada por esos géne•
ros, pero encima se coloca una túnica transparente que di·
simula con toda habilidad esa amplitud del corte, no de•
jándola ver más que en la parte inferior de la falda, lo
cual presta al traje un aspecto de gran flor invertida.
Estas túnicas tienen por un lado una abertura que les da
cierto aire de estilo &lt;Renacimiento&gt;, y se hacen general·
mente en tul bordado con grandes flores en relieve, ó con
dibujos de seda realzada, hechos á mano. Es muy elegante
bordar la orilla de dichas túnicas con un ornato de seda
de unos treinta centímetros de ancho. Las flores artificia•
les son el más bonito adorno para estos trajes; se usan en
la presente estación muy originales¡ ya son grandes rosas
de Francia, ó amapolas formadas por pequeños lazos de
seda que, unidos artísticamente, semejan los pétalos de la
flor, y con cuyos matices sombreados se obtiene una ex•
traordinaria suavidad de colorido.
Los guantes de piel y de cabritilla acompañan como
siempre á las ctoilettes&gt; de \iaile y de t'eunión; ahora se
usan finas pieles de cabra con matices rosados y azulosos
que dan un efecto encantador. Los mitones aún no alean•
zan la privanza que tuvieron hace poco; sin embargo,
gunas damas que tienen lindas manos y ricas joyas, se b·
bertan hábilmente del dominio imperioso de los guantes,
adoptando los calados mitones que dejan ver la deliciosa
piel de sus manos aristocráticas, adornadas de lucientes
piedras preciosas. Esta transigencia con )a Moda es muy
disculpable, lectoras mías¡ nada hay tan bello como una
mano blanca y distinguida.
Hay una novedad que concierne directamente á los tra·
jes sastres: las faldas de dichos trajes cambiarán &lt;"omple
lamente de corte¡ se harán en pleno bies, por el frente T
por detrás, y las costuras se colocarán en los lados. Tanto
en el delantero como por la parte de atrás, tendrán estas
fald:is algunas pinzas, que darán una línea elegante T su·
ve á la silueta. En cuanto á los jaquettes, estarán cara~te·
rizados por esas vueltas audaces de sus solapas que ba¡aD
casi hasta la orilla del jaquette, y las cuales se hacen en
terciopelo, otomano ó tussor, lo mismo que el cuello, no•
vedad últimamente establecida.
Algunos otros cambios nos ofrece la presente estación
de los que trataré en breve con mis lectoras.

a!·

ILA DEPLORABLE EDUCACION que se da
á algunos niños hace muy difícil el pa•
_
pel de educador de la infancia en la
actualidad.
Los educadores actuales tienen fre•
cuentemente algunas dificultades con
los padres, que, habiendo adoptado la
nueva manera de educación que hace de los niños perso·
najes de gran importancia, estiman que la vieja pedagogía
ha muerto y que debe ser reemplazada por la nueva

Bajo una dulzura aparente dejará adi'~inar la aut~ridad
que debe dominar el espíritu de su discípulo, evitando
que se le escapen, delante de él, expresiones que le pue•
dan hacer formar mala idea de su persona; conservando
siempre, bajo un aspecto de benevolencia, la di~t~cia que
debe existir entre maestro y discípuli&gt;, noperm1hendo que
se establezca nunca esa familiaridad extemporánea, que
disminuiría su autoridad y aminoraría su prestigio,
Nunca hará preguntas indiscretas al educando, ni sobre
el género de vida de sus padres, ni sobre su fortuna ni so•
bre sus relaciones; nunca cometerá tampoco la falta ~e de•
licadeza de tomar esa clase de informes con los criados,
aun cuando trate de saber algo que atañe á sus intereses.
Directores de establecimientos de educación.-Poco di•
rectas son las relaciones con los jefes de instituciones lai•
cas ó religiosas¡ se limitan únicamente á la visita del día
de año nuevo, que, en rigor, no es obligatoria sino para el

educando.
modern style.
Si el director pertenece á alguna orden religiosa, se le
Naturalmente esto da por resultado el completo fracaso
de los profesores, y lo que ellos enseñen tiene qu~ estar darán las muestras de respeto que exige su carácter, más
minado desde sus cimientos; ó bien optan por seguir la co· acentuadas siempre que á un director laico¡ como directo•
rriente y, lejos de servir de rtspeto, lejos de reprimir las rel! los dos tienen ta misma autoridad, sólo que el hábito ó
la ~otana obligan á mayores deferencias aun á personas
tendencias excesivas, acrecientan el movimiento de rebeldía y su ministerio resulta deplorable en vez de benéfico, que no participen de las mismas ideas.
Los padres deben, pues, dejar á los niños bajo la tutela
El papel de los padres.-A éstos toca especialmente re·
de los profesores, de la misma manera que ellos lo estu• comendar á su niño el respeto y la obediencia más estricta
para con los profesores, pues no deben ~lvidar ni pa~ar
vieron durante su juventud.
Preceptor é institutriz.-La institutriz pertenece, por lo por alto las innumerables molestias y fatigas que éstos he•
general, á alguna familia decente venida á ~enos¡ pero aun nen que soportar para conseguir el objeto, siempre_ noble y
cuando así sea, deberá figurar lo menos posible, ocuparse grande, de formar su espíritu. Además, desempe~n, con
del niíio confiado á sus cuidados y no pretender nunca respecto al niño, el papel de los p~dres¡ están des~inados á
oponerse á la familia; deberá vestirse modesta~en!e Y no formarle el corazón y la inteligencia; por tanto, henen de•
llevar, aun cuando pueda, traje alguno que nvahce con recho á ciertas prerrogativas en compensación de la ardua
los de tas señoritas de la casa¡ esperará que los padres del tarea que desempeñan.
niño la inviten á las tertulias ó recepciones, á menos que
Si están solos en la mesa con el niño, deberán ocupar el
antes
asista acompañando á su educando, en cuyo caso deberá 1u gar de honor-, en la mesa de familia se les servirá
•1
que al niño¡ en el carruaje se colocarán con e1 nino en e
retirarse cuando el niño se retire del salón.
No se debe tratar á los criados con familiaridad, conser· asiento delantero si los padres están presentes, aun cuando
vando siempre la dignidad que le da su situación especial hubiere un asiento vacío en el fondo.
En presencia del niño no se les deberá di_rigir ninguna
en la familia.
Manteniéndose en el verdadero lugar que le da su car• observación; los honorarios se les darán discretamente Y
go, no obligará nunca á las personas que á ella han_ re~u- tampoco en presencia del alumno. Este les ~frecerá un ~errido para educar al niño, á imponerle ciertas humillacio- galo el día de año nuevo ó cuando lo requieran las cir•
nes y ciertas mortificaciones bastante penosas, que se atraen cunstancias.
cuando se tiene una vanidad mal colocada.
En las grandes comidas, en las que el niño no toma pa~· ,
El preceptor y la institutriz no deben nunca permitir te, se vigilará para que el profesor y su alumno seaase~vique los criados !es falten al respeto; cuando esto suceda, dos oportunamente en sus depirtamentos¡ en cualquiera
les harán una observación fría y seca, y si ésto no bastare, otra circunstancia el niño y su profesor deberán tomar
darán parte á los dueños de la casa,
asiento en la mesa de familia.
Nunca deberán ocuparse en buscar mejor acomodo á los
El día de año nuevo es muy correcto enviar al_ profesor
criados d~ la casa donde están empleados, pues esto sería una tarjeta ó hacerle una visita. Según las relaciones que
una falta absoluta de tacto.
se tengan con él, se le ofrecerá, cuando el niño_ haya ter•
Los profesores.- Quien acepta en la vida la pesada carga minado sus estudios, un objeto de arte, una alha¡~, etc.¡ es•
de formar inteligencias jóvenes, debe dar el ejemplo de tos obsequios no son obligatorios¡ no pueden den v~r _más
una vida exenta de todo reproche. Su gran dignidad de
ue de un sentimiento de aft.ctuos~ gratitud, y casi s1em•
existencia es la mejor enseñanza y le da derecho á la con•
se limitan á darles las gracias muy cortésmente.
fianza y al respeto_al niño.

1

!re

1

�1005

Ji:L .M.UNDO lLUSTKADIJ

Labores Femeniles

en el cf/-60

CONFECCION DE UN SOMBRERO A DOMICILIO

La dulce y sonriente primavera nos convida á buscar la frescura del campo y la
sombra de las frondosas arboledas, pródigas
en flores y cantos de pájaros. Nunca como
en la presente estación, lectoras mías, se desean las comidas en las fincas campestres, pues la enervante atmósfera
de este tiempo hace muy molesta cualquiera reunión en
donde las luces y el conjunto de personas vuelven pesado
el ambiente que se respira.
El uso social, atendiendo á estas consideraciones, hace
que en la presente estación los bailes de etiqueta y las
temporadas teatrales se clausuren por algún. tiempo. En
cambio, los &lt;chalets&gt; y las posesiones campestres se llenan
de elegantes damas, de risas y de alegría, siendo las fie~tas
preferidas en este tiempo las comidas, los paseos y las partidas de caza.
A fin de atender debidamente al adorno de una mesa,
para dar una comida en el campo, ofrecemos hoy á nuestras lectoras algunos modelos de canastillas y cestas pata
flor~s y frutas, muy apropiadas para el adorno de un comedor veraniego. Nuestro primer grabado representa un

i
j'

Podemos creer que una mesa adornada
con flores, puestas en los presentes modelos,
~ W
en un comedor campestre, seráde un efecto
•~,, ',tT
mucho más hermoso que con las costosas pie·• zas de cristal y plata, las cuales no simpatizan con el a~pecto florido y sencillo de una posesión campestre.

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::

-~f

o
Bizcochos almendrados
Se prepara la pasta de bizcocho y se van echando ésto~
con el cucurucho, sobre hojas de papel, dándoles una forma
ovalada de cuatro centímetros de largo por dos de ancho.

t

00

Cuellos Ultima Novedad
Salimos ya, lectoras mías, de la monotonía del cuello
postizo, completamente liso y severo, para entrar en una
era de capricho y fantasía que permite colocar, en los tor·
neados cuellos de las damas, todo género de plisados, moños, hebillas, abullonados, lazos, galones, encajes, bordados,
etc., etc,
Los modelos que tenemos el gusto de presentar en esta
página á nuestras favorecedoras, son copia exacta Y fiel de
Jo que dice la moda en cuestión de adornos para cuellos.
Todos estos modelos son de sencilla confección. Los plisados se compran por centímetros en las sederías, lo mismo que las hebillas, pasadores, broches de presión y demás.

*
**

Se espolvorean con almendras picadas muy menudamente
mezcladas con azúcar y kirsch. Se cuecen en el horno
cuando ya están cocidos, se quitan del papel. Se cubre' la
~itad de ellos, por la parte plana, con mermelada de albaricoques y se cubren con la otra mitad.

y

Cajitas de flor de azahar
Se ponen ea una cazuela siete onzas de azúcar pasada
por el cedazo de cerda. Se hace una . pasta con clara de
uuevos bien bat_i_?a, á la cual se añade onza y media de flor
de azahar garapmada. Se echan en cajitas pequeñas partes
de pa~ta del tamaño de una avellana, y se cuecen horno
muy suave.

á'

Queso helado de vainilla y fresa

artístico centro de mesa, adornado con exquisito gusto.
Aquí el sencillo y elegante mimbre le quita su reinado al
cristal, plata, bronce y mayólica, por ser más propio y original. Pueden contribuir al adorno de este centro las frutas combinadas con flores y follaje. El grabado número 2
representa una canastilla para flores, también de mimbre.
E~ta bonita cesta puede ponerse en el alféizar de una ven•
tana, ó en cualquier otro sitio que requiera algún adorno.
La figura número 3 nos muestra una canastilla para flores
de tallo corto, que puede ponerse en algún lugar de la mesa
ó en cualquiera otra parte. El grabado número 4 nos da
tres modelos de pequeñas cestas para frutas, en diferentes
tamaños.

Hoy que vuelven á abrirse las escuelas y que los soles
se preparan para dejar caer sus más ardorosos rayos, creemos de oportunidad ofrecer á nuestras lecto~as un, ~odelo
de sombrero para niña, fácil en su confección y uhl para
defenderse de los rayos solares.

muselina moteada y plisada. Pueden substituirse estas
vueltas por clanes de tira bordada. En redondo de la
copa lleva un listón color fresa, que se anuda por un lado,
casi al frente. Este sombrero puede servir para una niña
de nueve años.

_se hierve cuar~íllo .Y cuarto de leche con la nata, pomendo en ella en 1nfus1ón media vaina de vainilla· se pone~ en una_ cacerola seis yemas de huevos y tres o~zas de
azucar mohda. Se mezcla la leche con las yemas y el azúcar,. y se_ cue~a P?r el cedazo de cerda y se guarda en una
vas11a bien hmp1a. Se mezcla perfectamente un cuartillo
de puré de fresas con un cuartillo de almíbar de punto
alto. Se ponen en hielo dos sorbeteras y un molde de queso.

Se congelan los dos helados separadamente y se llena el
molde por mitad verticalmente, con los helados de fresa y
de vainilla. Se cubre el molde y se tiene metido en hielo
durante dos horas.
En el momento de servir, se saca el queso del molde,
metiendo éste un momento en agua caliente.

La forma se hace de alambre, propio para estas confeccio·
nes. La copa es bastante ancha y baja; el ala sumamente
extendida, inclinada en redondo.
Todo el sombrero va forrado de muselina blanca, bastante fina, puesta con apuntes ligeros para que sea fácil de
quitar y poner, con objeto de lavarla cada vez que sea necesario, Sobre las alas del sombrero, lleva dos vueltas de

Algunos de estos cuellos llevan una especie de alma
formada por invisibles alambres forrados en muselina blan•
ca de seda; otros no la llevan. También esto es al gusto de
cada persona, pues hay á quien le agrade llevar el cuello
duro y hasta molesto, y hay quien no puede resistir ni un
hilván con.hilo demasiado grueso. Todos estos modelos
son de muy buen gusto y esperamos que agraden á nuestras lectoras.

�FOT. FÉLIX, DE Pm.-EsPEOIAL PARA
SOMBRERO DE PAJA GRIS ACERO,

"EL MUNDO

FOT. FÉLIX,
ILusTRADO"

adorna~o con un gran lazo de listón taffeta gris plata. Una corona
de lilas blancas rodea la copa.

DE PARfs.-EsPEOIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

. TRAJE DE BAILE,-Confeccionado en meteoro blanco, cubierto de tul bordado de perlas y tubillos de cristal.
Ricas.aplicaciones de bordados en seda blanca realzada, que forman rosas, rodean la cola y suben hasta la parte
superior del talle, Dos bandas de tul bordado se cruzan por el frente, limitando el escote, y forman las mangas.

�ELIXIR ESTOMACAL

SATURND

(STOMALIX)

De Saiz de Carlos
Cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, recetándole los principales médicos de las cinco partes del mundo. Ayuda á las digestiones, abre el apetito, quita el dolor y todas las mo=
lestias de la digei-:ión y tonifica.-CURA las acedías, aguas de boca, el dolor y ardor
de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación y úlcera
del estómago, hiperclorhidria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con dispepsia, ma=
reo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y disentería, la fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico.-CURA las diarreas
de los niños, incluso en la época del destete Ydentición, hasta el punto de restituir
á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é intestinos, la
digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nutre.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo e! mejor TONICO para curar el RA·
QUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo·
fo~fitos, tomándolo lo~ niños'con verdadero placer, á tos que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

DINAMOGENO

DE CARLOS. Cura
PUL MOFOSFO L SAIZ
el CATARRO bronquial
agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
Pl:CHO, produciendo los siguientes efectos: ta nutrición ~ e
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y

fiebre; disminuyen la tos, cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

REUMATQL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, ta GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

SAIZ DE CARLOS. Cura el extrellimiento, pudiendo conseguir con su uso, una deposición diaria, los enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y atonla Intestinal, por
ser un tónico-laxante suave y eficaz.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguería~. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468, MEXICO. D. F.

Da Fuerza

Es Superior

y

al

Vigor-

MeJor Tónico

íiES LA MARAVILLA de las CERVEZAS
CONOCIDAS!!

(erve(eri~ (u~u~temo(, s. A.
MONTERREY

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1010

SI alguna duda oa aflige, alguna

-CC(Q)JN§UIL1AS
CONSULTA INTIMA
Incógnita: He leido con toda atención su
carta y tal vez no dé á usted un consejo
acertado; pero queriendo complacerla, y
con el deseo de ayudarla, me resuelvo á
darle mi opinión. Me parece que su novio
debla haberla devuelto las cartas inme·
diatamente de que usted lo solicitó, y no
habiéndolo hecho con oportunidad como el
caso lo requerla, está usted completamente autorizada á pedlrselas de una manera
más enérgica, la cual podrla ser, por ejemplo: comisionando á alguna persona de
respeto, amiga de usted, para que dicha
persona le exija la devolución de esas cartar. No es probable que el carilío lo haya
obligado á retenerlas, pues en ese caso,
se hubiera dirigido á usted nuevamente
para solicitar una reconciliación,y de todos
modos, si el afecto toma esa forma tan poco
correcta, no debe aceptarse, pues no promete ninguna felicidad, Procure usted desinteresar su corazón para poder conducirse con la debida entereza. Le deseo sinceramente que consiga ese resultado.
RESPUESTAS
Una sombreretense: Su carta llegó con
retraso y por tanto, no meha sido posible
tener informes oportunos respecto de la
pregunta que me hace, relativa á esas
plantas; pero muy pronto contestaré á usted detalladamente lo que desea saber.
-En cuanto á la manera más eficaz para quitar las manchas de cera en la ropa,
le aconsejo que las frote con un lienzo mojado en éter sulfúrico, y cuando la mancha esté casi desaparecida, la acabe de
quitar con el calor de una plancha pasada
sobre un papel de china, que se coloca sobre la tela.

PARA EL CABELLO
Concha del Rlo:-Hay una receta muy
recomendada para quitar lo rizado al cabello, y consiste en lavarse éste varias
veces con un cocimiento de tomates verdes.

En esta sección verá usted el monograma que se sirvió pedirme , y deseo que le
agrade.-E. S. L.
LA TEZ
Beatriz: Puede usted usar sin ningún
temor la tintura de benjul en el agua en
que se lava la cara, pues realmente sirve
esa substancia para embellecer el cutis, y
no se opone, en manera alguna, al uso de
la "Leche antefélica."
CrM usted que los informes de su amiguita no son muy exactos y me favorecen
demasiado; pero de todos modos, tengo
verdadero gusto de servirá usted en todo
lo que me sea posible.
PARA

RECETAS PARA EL HOGAR
M. L.: La leyadura para la fabricación
del pan se hace de este modo: Se cuecen
las patatas hasta que estén muy blandas;
después se mondan y se amasan, procurando que se deshagan todos los grumos;
se pone esta masa en agua hirviendo para
darle una consistencia semejante á la le·

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•

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En el número correspondiente al 25 de
Abril próximo pasado, página 956.-R.
Pokorny-dice: "Tercer premio. señor L.
Smith," debiendo decir: "selíor L. M.
Green." Conste.

Dr. Humphreys de Nueva Yor"

1

1011

CALfNDARIO Df LA SfMANA

2

ESP.AROLA.
(19 de mes y 39 después de pascua). El
patrocinio de sef'ior san José. La santlsiY hasta el cementerio era tris te en aquel
ma madre del Divino Pastor. San Atanasio
o~lsp~, confeso~, pad~e y doctor de la igl~ pueblo.
Era triste, porque tampoco era triste ni
s1a griega. Oficio y misa del patrocinio de
selíor san José; rito doble de segunda cla- alegre.
se y ornamento blanco; se conmemora la
Ni ali!, ni con los muertos, se encontradominica. Se traslada la santlsima madre
del Divino Pastor. al 9 de Junio y san ba uno de esos huertecitos de poesla que
Atanasio al 5 de Noviembre para ia archi- tan de buen grado se respiran.
diócesis y al r7 de Diciembre para la ciu¡Ni un árbol, ni una sombra, ni alfombra
dad. Indulgencia plenaria en catedral y
procesión á las cuatro y media de la tarde de hierba, ni un toldo de verdor para el
en la que se reza el rosario y termina con último suelíol
la letanla y salve. Función en santa T~reY ¡qué mal se debla vivir ali!, y qué posa la antigua, santa Inés, parroquias de cas ganas de morirse daba aquel desierto!
selíor san José, santa Cruz y Soleda:I y
otros templos.
Cerrado por una cerca de mortero, del
La colonia espaf'iola celebra por primera mismo mortero de la estación, tan liso covez el aniversario de la batalla del 2 de
Mayo de 1808, con una kermesse en el TI· mo la estación, se entraba por un portavoli, fiestas religiosas y un banquete y lón de fábrica. Separaba el depósito la úlbaile.
tima sala de espera, desamueblada y fria,
como el cuarto de la fonda; el cuartito de
autopsias, pequelío y pintado, como una
LUNES
despensa de personas, y ya estábamos
3
dentro del cementerio.
(F. S.} La invención ó el hallazgo de la
El cementerio era un cementerio cultisanta Cruz (se celebra con rito doble de
segun~a clas~). Santos Alejandro, papa. vado, labrado, llano: un campo preparado
Even_c10, Teodulo, presbftero; Diódoro, para la siega. Todas las cruces, plantadas
mártir, Y Juvenal, obispo, confesor. En cat~dral Y Guadalupe se expone el santo
L1gno Xen la.~rocesión se canta el "teAL RECIBIR $1.CO EN TIMBRES POS~éum. Func1on en la Concepción al se- TALES
6 GIRO, remitiré, porte pagado,
nor de Burgos y en la Encarnación la ti- cualuu!era
de los siguientes lotes: 12 pat~lar del a_postolado de la Cruz. Indulgen- quetes semillas de llores 6 de hortallza:
cia plenaria en la parroquia de la santa 5 jabones de amole para desmanchar; 12
postales de lustre; 3 pares calcetines: 1
Veracruz y en la de santa Cruz Acatlán.
linterna ojo de buey con luz de 3 colores:
una navaja para la barba marca "GemeMARTES
los:" 920gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces tinos; 6 las siguientes
tres r&gt;lezas: una alcancía para décimos,
4
un atrascopo y unos anteojo~ de risa. PiSanta Mónica, viuda. madre de san da nuestra lista de 3.000 efectos y direcciones
para la slembra de toda clase de
Agustín; san Silvano, obispo, v el beato
de flores, zacates y de hortalizas
Ricardo Reynolds, mártires. Función en sem!llas
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Crescenciana, mártir.
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del Cerebro y la Cabeza. Inflamación de
!os Ojos, Inflamación de la Garganta,
6
Anginas, Pulmonia, Pleuresia, inflamación
San Juar. ante portam latinam ó sea el
d~l Hígado y de los Intestinos, 8arampión, martirio d_el sa~to apósto! y evang~lista.
San Evod10, obispo, mártir. Exposición de
F'.ebre Amarilla, Reumatismo Inflamatorio, su
Divina Majestad, por cuatro dlas, en
Fiebre Biliosa, Inflamatoria ó Gástrica., Regma.
l'nbnrdillo, etc.
VIERNES
Este Específico no es una pan11cea, pero
cnra Fiebres, Congestiones é Inflamacionei
7
en cualquier forma.
(49 de Esp!ritu Santo). Santos EstanisTreinta y seis especificos más para otra1
lao, obispo, y Flavio, mártires.
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EL CEMENTERIO

DOMINGO

SÁBADO

8
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arcángel. San Acacio, mártir.

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moment.o el mu taerte dolor di

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dropa pell¡rosaa. Insista 1iempre en que le den la de "Stearna"
une • la dnfica le¡ftima.

FREDERICK STEARNS I CIA.

DI'{~.'"- u. A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1012

con simetrla como las cepas de una viña; todos los nichos, iguales como estantes; todos los letreros, despidiéndose de la misma
manera y con las mismas palabras. Igualdad por todas partes,
igualdad de sitio, igualdad de lágrimas, Igualdad de sentimiento,
de luto, de añoranza, de tristeza, de indiferencia, de "Alabado
sea Dios," de "le llegó la hora," de "más vale que haya sido
él que nosotros." La fosa común, numerada; la muerte, como
alojamiento; la tierra, convertida en tablero de ajedrez; la tumba,
en cuartel; el rincón Intimo de la sepultura, en camarote de emigrante embarcado para la otra vida.
No tenla nada de camposanto aquel camposanto; era un pedazo de tierra, un pedazo más de tierra en el que, en lugar de
sembrar cebada, sembraban hombres y muJeres; un rincón de pueblo, tan indiferente como el pueblo, tan yermo como el pueblo,
tan callado como él, con tanto vaclo como él. Alll, por sentimiento
que tuviesen, el entierro no era un duelo: era cambiar de casa;
alll el adiós era corto, como si se hubiesen de encontrar al poco
rato; ali! no llevaban coronas; no sablan hacer coronas; la gloria
no sablan lo que era, avezados no más á arrancar espinas de todos los campos por donde pasaban.
¡No busquéis ali! epitafios, poetas de la muute, ni inscripciones, ni versos, ni poesla! No hablan dado en vid2. flores del espirltu y no podfan darlas al morirse! Los campos les daban para
vivir y no para morir; las tierras no enseñaban de inscripciones;
nadie las dictaba, ni tenla tiempo para aprenderlas.
¿Cipreses? Ni uno; ni uno de esos tristes que se desploman con
cuatro ramitas de musgo. ¿Flores? ¡Ni un modesto upullo, ni una
de esas qu~ viven del ambiente de la soledad, daban los huesos de
aquellos pobres hombres. ¡Trigo es lo que crecfa siempre; siempre
trigo, como si ellos fuesen semilla, espigas; como si les doliese
que aquel terreno se desperdiciase; cuatro espigas que el sepulturero espigaba, cuidando bien de arrancar las amapolas.
¡Y eran buena simiente aquellos muertos! Hablan sido hechos
de granos de trigos; se hablan pasado la vida granando como sus

La Corrida
PERFUME ULTRAPERMANENTE
.. .....-........,--...-,:: -~ --.·~-· '·

terrones! ¡Hablan muerto .:orno la hierba, sin sobresaltos, sin
despedirse, sin mirar el ,:&gt;edazo re:orrido, segados con la segur
igualadora, y sembrados otra vez en aquel campo del cementeri~!
Si la tierra es fria, debla ser muy fria en aquel desierto cerrado;
si los muertos ven con visión desconocida, ¡con qué ansia deblan
tornarse polvo, para dejarse llevar por el viento! ¡Si añoran, qué
tristes deblan vivir allll
¡Pobres muertos! ¡Suerte tenlan en que el alma no anidase en el
camposanto, porque, si no, hasta el alma se les habrla muerto de
penal Ali! ni muerto se era; ni el cuerpo podla tener tiempo de
quedarse un rato en la vida; ni el recuerdo de haber vivido se podla alargar un poco más á la vista de los que vivfan; todo se hundla de uña vez; pero acaso valla más no durar, no se padecfa tanto; y babia que dar duración á lo que naciese de e!los. Este era su
testamento. Déjar el alma que volase, que fuese alil donáe tuviese que ir; pero el cuerpo, aquel cuerpo de penas, al menos que fructificase, que mantuviese aquella tierra, que no se perdiese para
los que quedaban, que los hijos viviesen de los padres, pasando
por las mies de los campos, y que todos trabajasen, con el sudor
vivo y la sangre muerta, para hacerla granar cada día. SI; todos
la harlan granar, asf que viniese el dormir. ¡Todos los .iel pueblo
darlan grano, todos los mortales de aquel pueblo irían á dormir
ali! y á despertarse muriéndose!
Por ahora, en aquel pueblo todos los vivos dormlan; dormfan
trabajando, dormían rezando, dormfan viviendo, dormlan llorando, dormlan en el templo, dormlan delante :le Dios, dormlan delante de los hombres, y uno mismo, medio adormitado, se decla:
"¿Vale la pena de quererlos despertar? ¿Debe llamár~eles para
que despierten? ¿Debe removérseles el alma? ¡Quién sabe! ¡Quién
sabe si vale más que duerman! ¡Quién sabe si existe una fuerza
invisible ~ue les da fuerza para no moverse! ¡QJién sabe si no
vale la pena de levantarse en la mallana de la vida, para llegar
tan pronto al anochecer. ¡Y quién sabe si todos dormimos más
fuerte que ellos y nos costará más despertarnos!'•
¡Vaya usted á saber este misterio! Lo que si es cierto es que de
las casas de los vivos se alzaba como una nube de piedad que no
tenla el cementerio; que los que corrlan por sus campos, h:uta
cuando en primavera estaban floridos, inspiraban más lástima al
recordar sus miserias que los que yacfan numerados; que el pueblo de los vivos, gris y dormido en la llanura, hacia pensar más
en la muerte, en la muerte acompasada, en la muerte que va llegando, que los que ya estaban muertos para siempre.
SANTIAGO RUSIÑOL,

( El Pubr~ Gris).

*

JE(C(Q)N(Q)MilA [))(Q)MJESJil(CA

Jallll
--

1

'

1013

EL MUNDO ILUSTRADO

PERFUMt
POLVO
LOCION
JABON
A.

18 Place Vendome. París

ED.Pinaud
A.

18. Place Vendome. PARIS

Nada hay que contribuya tan eficazmente á promover el
bienestar de los matrimonios y evitar la penuria y dificul•
tades en qne suelea verse sumergidos los jóvenes casa•
dos, como la economía en el manejo de su gobierno domés•
tico.
De poco sirve que el hombre proporcione poco ó mucho
para mantener á su familia, si hay en ella desperdicio y
desórdenes.
La obligación del hombre es traer á la casa lo necesario,
y la de la mujer cuidar para que nada salga de ella impro•
píamente, ni aun la cosa más pequeña, no tanto por lo que
ésta pueda valer en sí, como por el hábito que produce, el
cual, ~mpezando por cosas insignificantes, trae consigo inevitable ruina.
No se enriquece el hombre con lo que gana, sino con lo
que ahorra.
Un marido bueno y prudente deposita el fruto de su trabajo é industria en manos de su mejor amigo¡ pero si este
amigo no corresponde á su confianza, ¿qué esperanza le
queda? Si no le es dado confiar en la compañera desucorazón, ¿de quién podrá fiarse?
La esposa no obra sola para sí; es el agente de varias
personas queridas, y debe procurar el bien de ésta más
que su propia satisfacción. Vanidad en el vestir, delicade•
za excesiva en el comer ó más sociedad de la que sus me•
dios permiten, son igualmente perniciosos y deben cuida·
dosamente evitarse, no sólo por el dispendio que acarrean,
sino por la corrupción de principios que producen.

METROPOLITANAS
La Hermana
En la última comedia de Ben avente hay
un tipo suave, tierno, doloroso, que pasa
por el cuadro calladamente, derramando
sobre la miseria que 1eina en derredor
las flores de su tristeza, flores marchitas
como sus ojos, ojos negros, de ojeras pálidas, que besan al mirar y sonríen al entristecerse. Ha nacido para amar, y como
las estrellitas blancas del campo se cimbrará sobre su tallo, y luego, cuando el
e•tío pase, morirá. Sus manos están hechas de amor y á derramar el amor de la
caricia se consagran. Sus cabellos esperan la mano del prometido que venga á
clesanudarles, á envolve1· con ellos el
rostro dolorido, á dejarles caer sobre los
hombros delicados y sobre el pecho grácil como sombras de la noche. Pero el prometido no vendrá: está hecho de ensueño, anda errante por los lejanos países de
la ilusi6n. Y el cuerpo de ella, su cuerpo
tan débil, tan flaco, isu pobre cuerpecito
enfermo! se agostará, se agostará en la
espera y en la Iucha, reclinado sobre ti
libro 6 sobre la labor, en tanto que las pupilas miran errabundas más allá de la
ventana, y regalan con su mirada quieta
la sucia, la s6rdida calle, por donde no
transitan luj&lt;Jsos trenes ni paseantes aristocráticos, por donde no aparece siquiera
el sol . . .
Viéndola pasar, conmovidos, preguntaréis: ¿Quién es? ·
Y el autor os dirá: es Luisa, mi heroína.
Lo cual equivaldrá á no revelaros nada.
No, porque aquella no es Luisa, simple, mente Luisa; porque, más que Luisa,
yo la llamalÍa «I,a hermana», la fil{ura
blanca, pura, casta como un lirio; el tipo
frágil y dulce de la hermanita, que separece á tantas otras vírgenes que, en la
paz de los hogares, como ella esperan y
como ella se marchitan, y como ella derraman amor (su paso.
iAb, lo que yo he pensado y lo que yo
he sentido mirándola! Simbolizadas por
ella se aparecían á mis ojos, en un cielo
de ensueño, todas las hermanas, personaje el más bello de cuantos el poeta
puede encontrar al paso. Iban las unas
pálidas, enfermizas, cloróticas, como evocaciones de un lienzo antiguo; las otras
nentes, alegres, con alegría de pájaro
que salta de rama en rama, y en la pureza azul del aire lanza sus trinos; las más
mustias, con un gesto de apacible melancolía, atenuado como un crepiísculo de
otoño . .
Y porque pensé y sentí escribo esto.
Lo escribo para ti, chiquilla fea, mal
vestida, mísera, que en la buhardilla desmantelada vives y luchas. Por la mañana, al levantarte y saludar al primer rayo
de. sol, tu ánima de frescura plena sonreirá al día que comienza. Y el t"soro de
tu sonrisa lo interpondrás como un velo
e~tre lús ojos de los tuyos y el dolor.
Vives sin goce; pasas por el mundo como
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por bendición del paraíso. Si condenada
á la futura soledad del celibato estás, 6 á
ser la madre de una familia sin holgura,
lo ignoras. ¡Qué te importa! Cumples tu
misión de honor, único tesoro tuyo que
derrochas, ¡oh linda hermanita fea!
Lo escribo para ti, la ojerosa, la enfermiza, la anémica. Solitaria vives quizá
entre una madre anciana y un hermano
innoble. El alba te habrá sorprendido
entregada á la faena, cuando tu rostro y
tus manos más blancas están que la tela
que coses. El adiós de los crepúsculos
llenaría quizá tu corazón, tu corazón do·
lorido y cansado de aguardar, de fantasmas arcanos de tristeza. Pero eres buena,
eres valerosa, trabajas, ganas tu pan y
benditas son tus manos blancas, y tus labios empalidecidos, y tu carita exangüe.
Desde tu ventana contemplas el vaivén
del mundo. Las critas de la miseria, l?s
furias del mal, las hidras no saciadas de
placer, asoman por todas partes sus fauces abiertas. Mas tú te deslizas, huyes,
te apartas, sigues el curso de tu existencia obscura y sin relieve. Una vez, leyendo la novela sentimental que te prestó
alguna amiga, de tus ojos se desprendió
cálida lágrima; en el teatro, sufriste las
torturas de la ficción hecha carne, y un
día lloraste sin saber por qué . . Eres
angélica.
Y también para ti escribo, la madre
de todos los niños, la que para toda cabellera rubia tiene una caricia y para toda faz sin encanto guarda compasiva simpatía. Enseñas, formas el alma de los niños, les envuelves en el manto imperial
del saber, de las enseñanzas fáciles que
más tarde servirán de asiento á las grandes ens~ñanzas. De la vida «de maestra,,
apenas si has conocido el lado cordial; no
te sonrió ningún amor; no esperas ningu•
na dicha; y, tras de la faena, tornas á casa, en donde vuelves á ser la hermana, la
hermana que nada sabe, la que todo lo
endulza, la que todo lo agracia, la adora•
ble he;mana que da regocijo al espíritu
cansado de los viejos, y no contenta con
amará los niños, ama cuanto la circunda,
seres y cosas, desde la cabeza nívea de la
madre, hasta el pétalo azul, ó rosa, 6
amaranto, de las flores que ávidas esperan la caricia del agua . .
Sois divinas dentro de la simplicidad
que os rodea. ¡Con razón el eterno iro•
nista se inclinó, en «Por las nubes•, ante
vuestra.' gentileza y vuestra gracia! Me•
recéis las rosas de todos los jardines, Y
las músicas de todas las fuentes.
Las azucenas nítidas que en la sombra
de los vergeles esplenden; las florecillas
del campo que mueren al estío; las pri•
maveras que pasan, rientes, dando vida
á la naturaleza muerta; todo lo que es
suave, todo lo que es tierno, todo lo que
es dulce, todo lo que es triste, si huma•
namente se personificara y voz humana
tuviese, os diría:
-¡Venid, hermanas!
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editorial Maucci,•Barcelona, 1909.

La casa editorial Maucci, que desde ha
tiempo viene publicando una colección de
obras poéticas de autores americanos,
acaba de enriquecer ésta con un volumen
de las poeslas de Antonio Plaza, el cual,
si no la de ser inédita, porque harto conocidas son las producciones del poeta mexicano, tiene la ventaja de ofrecer á la curiosidad del lector algunos versos ignorados del cantor de La ramera.
Plaza, si no un exquisito, si es un poeta
popular. Sus versos, en ocasiones desprovistos de galanura y hasta incorrectos,

sienten y lloran con los humildes, están
al al~ce de los Iletrados, entusiasman á
la multitud que no sabe de bellezas recónditas ni de novedades estéticas. Son,
para decirlo de una vez, el arte del pueblo; expresan pasiones, alegrlas y tristezas de los de abajo; y como rebosan sin•
sinceridad, éstos se identifican con ellas y
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VICTORIA
PILSIIER
LAGER m BIER
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Inundan al Mundo
y le dan Vida

�1018

EL MUNDO ILUSTRADO

Ricos y
poLres, príncipes y aldeanos, millonarios y jornaleros, todos
~testiguan la.
mmensa repu tación y
valor de las

LABIOS CRUELES.....

Eran dos de esos seres que se pasan la
vida padeciendo hambre, desdenes y miseria, sin ninguna esperanza de felicidad.
Acaza de la fortuna, pero sin lograr al·
canzarla, quizás porque iban tras ella y
-,
la fortuna es mujer y huye si se la persi~ I
gue, según pensaba Zaratustra.
Dos pobres seres de rostro curtido, cabello desgr ellado y ropas descosidas y
sucias de arrastrarse por calles y plazas,
mendigando una limosna. Juntos vagaban
en torno á la caridad ú ostentación de las
gentes, henchidos de codicia. Jóvenes
aún, hablan envejecido por la miseria;
fuertes aúa, les habla debilitado el ocio, y
se hablan puesto á vivir á la aventura y
al borde de los vicios.
1·De mallana se incorporaban en los banLas autoridades médicas reco
cos de las plazas, con las caras abotaga•
miendan estas Píldoras para el es• das y comenzaban á andar .... á andar ....
treñimiento, indigestión, cardialgía, Bebian aguardiente en las tabernas y co·
desgana, jaqueca, dolor de cabeza rolan el bocido en la revuelta escudilla
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa, que les alargaban las gentes dadivosas á
puertas de sus viviendas. Se calentanáuseas, ictericia, hemorriodes, al- las
ban al sol de las calzadas. Y como estaban
morranas, granos, y varias afec- mal alimentados, tenlan la cabeza débil y
ciones del sistema nerviosa origina- ligera y presta á ilusiones.
Conversaban con complacencia sobre
das del estreñimiento del vientre ó
hallazgos
de tesoros fabulosos, sobre roinactividad del hígado.
bos ficticios, llenándolos de detalles de
Las Píldoras del Dr. Ayer están que ellos mismos se espeluznaban, estre·
azucaradas, obran con prontitud pero meciéndose, y que, no obstante, les daban
suavemente, y son por consecuencia una fresca delicia.
,
Instintivamente buscaban, entre las
el mejor remedio laxante para homhierbas que mulllan las alamedas, monebres, mujeres y niños.
das extraviadas; recorrlan con ojos vagos,
Cada pomito ostenta la fÓ,-mula en la -como de locos, en que brillaba el hambre,
rotulata. Pt·er¡unte usted á su médico lo
las avenidas por donde transitaba la mulque opina de las Pild0t·as del Dr. Ayer,
titud loca ó negociante; se asomaban,
avarientos, al frontis de los bancos y las
Prepa.radas por el DR. J. C. AYER y CIA.,
casas de negocios, en cuyo Interior resoLowell, Masa., E. U. de A.
naba el oro con un timbre claro y persistente; miraban, ávidos, las joyas de las
vitrinas, ó de reojo, las que cargaban pedel
sadamente las damas en el vestibulo de
Las cualidades antisépticas,
los teatros, bajo las luces que las haclan
detersivas y cicatrizantea que
más fulgurantes; codiciaban los áureos
han merecido al
relojes de los hombres en las botillerlas
ruidosas, los anillos enjoyados de los gordos banqueros .... Yse embriagaban, trocando una hora de voraz apetito por una
su admisión en los Hospitales
hora de concupiscencia avara y de deseos
de Paria, explican la boga de
insanos.
ese producto para todos los usos
Ellos mismos se espeluznaban ....
del tocador : Cuidados de la
Para refrescar su ansiedad, se iban al
Boca á que purifica, de los
paseo, á mirar el crepúsculo, á recibir el
Cabellos cuya caída detiene.
fresco aliento de la tarde sobre sus frenLociones de las Crias, Cui•
tes estuosas.
dados intimes, etc
El olor de las yerbas húmedas dulcificaDs1oontiar11 de laa falatficactones
ba su esplritu; los paisajes tranquilos
IEN LAS FARMACIAS,
apacentaban su fiebre, las tardes tenlan
Unlco !Rente apoderado. cario■ lllrO'LLER
para ellos secretas virtudes que gustaban
Apartado 1~, Me.zico.
aunque no interpretasen.
Los trenes de lujo, sin embargo, y la
opulencia de los ocasos variados, persegulan hasta alll y tentaban sus ánimos.
cvu:
Lucientes carrozas, autos y peatones deANIMIA
rramaban
sobre el paseo ebriedad JubiloFJEBI\ES, DEltLIDAD
El má4 economico
sa. El crepúsculo también dilapidaba sus
.,. 11 et linico tnalterabll,
oros, sus sedas y pedrerlas.-Ellos se
• .., J\v.e de■ Bt111x-Arit. f&amp;llll.

~

Píldoras
del Dr. Ayer

filGIENE TOCADOR

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Le Beuf

EL MUNDO ILUSTRADO

LO QUB HARA. f
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombrfl lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso d!;l enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes, es que la
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asomaban al ocaso como á una vitrina.Rumor de contento y risas de mujeres saludaban sus oldos al paso de las carrozas,
y los automóviles que se alejaban bu·
fando y balando en la sombra de la tarde ....
Se volvlan á la puesta, que deslumbraba sus ojos; al paisaje, grandes árboles
desnudos en que el sol ponla un follaje
de ilusión. Y sus ojos se lnfundlan en la
luz y en el suello. Entonces charlaban:
imaginaban eventos, incendios ó convulsiones, en que la multitud hula despa·
vorlda, abandonando riquezas y caudales.
11

Con la cara picara, ante los reflejos san·
guineos, el uno dijo:
-En el crepúsculo maduran pimento·
nes.
El otro rió, con soma sarcástica ... .Des·
pués narró una ficción canallesca: un bao·
quero resbalaba bajo el tronco de un ca·
rruaje, ellos se abalanzaban al tronco y lo
detenlan con gran riesgo. El oportuno
banquero, milagrosamente salvo, les dejaba su cartera.
-Eso sólo es posible en novelas.
Asus espaldas pasaba una lujosa jar·
dinera, guiada por tres damas, con sus
''raquettes." Tres gracias suntuosas, que
relan sobre las rosas del seno, y cuyos
ojos picarescos aguzaban malignas sonri·
sas para los dos miserables. ¿Relan de
los semblantes tristones y el desalillo
gandulesco de los dos harapientos? Sobre
el alií'lo de sus crenchas ellas llevaban
rosas en los sombreros, y sus trajes eran
vaporosos como cendales. El corcel tiraba,
pausado.
El uno se volvió. Sintió la mirada fria,

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se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene Ud. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
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Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula1 Debilidad Nerviosa y
General, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de :O,Jéxico
dice: .~onozco y empleo su pre~
parac1on en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo· teniendo la
ventaja ~e que lo~ enfermos y
aun los milos la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desen.
gano con esta. En las Boticas.
RO MAN S. ALVAREZ

Ve!l~e abarrotes de todas clases. Cotiza

1019
burlesca de las damas y grulló al oldo del
otro:
-¡Se volcaran!
Eran las damas de las tardes, 11quellas
cuyas miradas burlonas les punzaban como ponzollas; cuyas risas malignas estremeclan sus cuerpos famélicos, y hasta
haclan encoger de rubor los rotos y zurcidos de sus ropas viejlsimas. De cuyas pupilas agudas, Insoportablemente agudas,
se esquivaban ellos, ocultándose detrás
de los troncos de los árboles, como sátiros
cautelosos. . .Al volver á la senda, la jardinera iba siempre lejos, llevando un reflejo de sol en su caja barnizada, y ondulando sobre sus finos ejes como una arana
sobre sus patas flexosas.
111

Una tarde, á una vuelta del paseo, experimentaron una emoción singular. A lo
lejos, hacia ellos, se desarrollaba una escena angustiosa: á escape avanzaba un
caballo por la avenida; un coche, á la grupa, daba tumbos entre el polvo.
Ellos reconocieron la jardinera. Las damas, aferradas, gritaban poseldas de espanto. El grupo avanzaba por momentos.
La crin al viento, el cuello extendido, el
caballo galopaba encabritado. Las mujeres
daban voces frenéticas ...
¡Secreta delicia se escurría en el alma
vil de los dos haraganes!
.... De pronto se miraron, como buitres,
riendo á un pensamiento. Se miraron reclprocamente, comprendiéndose. Sintiendo
renacer en sus cuerpos flacos de mocetones brlos nuevos.
El uno zafó su paltó; cerraron los puños y se lanzaron á la calzada, fieros, á la
faz del caballo intrépido ... Se esforzaron,
jadeantes, cegando el animal con el harapo mugriento, y lo detuvieron, valientes,
ante el asombro de las mujeres, pálidas.
Pasado el estupor, éstas no echar-onde
menos ninguna de sus flores, y volvieron
á recobrar sus risas, otorgando gracias
corteses.
Al reanudar el andar, los hombres se miraron con desaliento:
-¡Tan sólo las gracias!-observó el
uno.
-Nada más-s11spiró el otro.
Lejos, las tres damas relan, frivolas,
con sus labios crueles de indiferencia, de
pensar que los dos harapientos hubiesen
creldo asir la fortuna por los cabellos.
En el pal~aje, el rlo escapaba tranquila·
mente del ocaso, dejando á la espalda
un álveo de oro. La noche cala. Yla tarde
desvanecla su tesoro, igual que un ebrio
sueí'lo de hambriento.
JULIO ROSALES.

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Píld'.lras salvadosas de la vida. Al
sentir el primar síntoma de la enfermedad tome una dos:e adecuada de
ellas y en el 99'70 de loe casos evitará
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aunr¡ue luego llame á un doctor, ra
habrá Ud. adelantado su receta piira
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
1022

METROPOLITANAS
__. ., . Las Mujeres Deben Ser Fuertes
Toda mujer debería poder gozar del ejercicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
delicadas y son víctimas ~e la angustia
y del abatimiento peculiares al sexo
femenino. Por 30 años el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovarios, caída
de la matriz, irregularidades de la ~enstruaci6n y todo mal que sufren las muJeres, no
importa cual, se curan de verdad.
.
Lease lo que hizo en el caso de la Sra. Francisca
Jaimerena de la Palma, Término Municipal de
Consolación del l'fo:te, República de Cuba:

.

·_z:..:.

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
,, Deseo articiparle de los sufrimientos que pasé antes de tomar el Comuesto Yeg~tal de Lydia E. Pinkham. Sen\Ja frecuen~es .dolores ~e espaldas :
~¡ costado izquierdo me atormentaba, Prolapso ó de~viacion ~el utero, lamen
struación irregular y señnlcs de reumatismo. En mis dos pnmeros partos, se
me acabó la leche y perdí la cría. En mi último embarazo se me pre;~n~tron
síntomas alarmantes. Me enteré del Compuesto Vegetal de la
i~ 0 0
comenzé su tratamiento. Un frasco me ,alivió tanto. que ~=gu ~orna~
hasta curarme radicalmente y llegará dar a luz un robusto mno, disporuendo
de abundante leche para criarlo."

St

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LYDIA E. PINKHAlll l\lEDICINE CO,, Lynn, Mass., E, U, de A,

LOS PEQUEi-JOS

. . . Son las ocho menos cuarto. Don
Abundio sale despacio de su vivienda.
Al atravesar el umbral acomódase bien el
saco sobre los ar.ches hombros, estírase
mangas y puños, da un vistazo á las botas
que tras de la grasa reluciente, ocultan
no pocos deterioros, y dice, sin volverse:
-Adiós, niñas. Adiós, mujer . .
-Adiós, papá; que te vaya bien. Adiós,
hombre, responden desde el interior voces femeninas, de las cuales, entre las
notas de cristal, percíbense algunas roncas y entecas.
Y don Abundio sale al patio. Saluda á
un vecino; mira de reojo á una fámula
que pasa; éntrase de rondón en la calle,
y se va, pian pianito, á lo largo de la acera iluminada por un sol ardiente, prima·
Ycral. En la esquina da los buenos días
á sus amigas del estanquillo; más allá,
compra el periódico á un pilluelo astroso; se cala los lentes; lee . . Pero no alza
la mirada de los apretados renglones de
tinta fresca; marcha instintivamente sin
darse cuenta &lt;le lo que sucede en torno,
sin oir el estruendo de los pesados camiones que hacen trepidar el empedrado;
sin dejar siquiera que dulce gesto se expanda sobre su faz rugosa al ~entir cerca
-porque la belleza se adivina,-una cara
monísima de chiquilla que se dirige á la
escuela; sordo, ciego, mudo . . ¡Bastante
le importa á él el mundo!
Las campanadas de las ocho se escuchan cuando don Abundio entra en la oficina, pian pianito, con paso mesurado,
sin que una sola contracción altere su
rostro, serio, importante, sereno.
-Buenos días, Gómez. . ¿Cómo está.
Peritos? ¿Salió su mujer del cuidado?
¡Hola, Medinita! . . ¿Qué tal parranda?
Y luego de dar apretones de manos y
repartir saludos, cuelga de la percha sombrero y bastón, se frota aquéllas, acércase al pupitre, saca del bolsillo del pantalón el llavero, abre los cajones, extrae
de ellos tintero, portaplumas. secante,
papel, goma; se cala los manguillos para
no maltratar el traje, y se sienta. . Em•
piezan á circular papeles y expedientes
por las mesas; los jefes van y vienen; al•
gunos empleados entran, otros salen ..
Don Abundio, inclinado, escribe. A ratos
ña tregua á la labor, enciende un cigarro
y fuma.
-Oiga, Manrique, ¡qué calor hace hoy!
-Mucho, don Abundio, mucho. Si Dios
no lo n:media, nos •tatemamos!•
-¡Ya lo creo!
Vuelve á sumirse don Abundio en su
grave, en su honda tarea._ La pluma, al
rozar el papel, hace: •ch1rrr• . . El carraspea. se limpia los labios con un en~rme pañuelo á cuadros, de color roJO
Después dice:

POLV'OS DE TOCADOR

DE MENNEN

Hermosean el Cutis.

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diferente y muy superior á. todos los demás. El gran mérito de los
POLVOS DE TOCADOR DE MENNEN de T~lco Boratado
y su buen éxito, ha producido innumerables falsificac1ones, que son
peligrosas. Los leg!timos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de cada cajita.
Se '!ende en todas partes. o

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ydel INTESTINO

ISPEPSIA, GAS1RALG
FLATULENCIAS
GESTIOffES OOLOROS
ARREAS REBELDE

-¿Se acuerda, Manrique, de un día"del
año pasado en que hizo mucho calor?
-No, no me acuerdo.
-¡Pero hombre, fué aquel día en que
comimos sardinas con queso, á las once!
Manrique reflexiona. Se cubre el rostro
con las manos; mira al techo. Es la suya
una meditación obstinada.
-iPues, no, decididamente, don Abundio, no me acuerdo! ¡Qué memoria la
mía!
Ambos se miran sin verse. Suspiran.
(¡Ay, los años!) Tornan á la faena. Las
plumas susurran •chirrrr• . . y se deslizan las horas.
A la una reina un dulce, un acariciador silencio. Gómez anda de aquí para
allá, aturdido, pidiendo prestada una peseta. Peritos cuenta desde su mesa que
pasó una noche:de mil demonios, con la
señora . . -ya suponen ustedes cómoY los chicos berreando porque queríPn
verá su mamá. Dice también que el nuevo vástago es rechoncho como una sandía.
-¡Mi enhorabuena, Peritos!-exclama
una voz amiga.
Peritos se vuelve, asombrado.
-Pero hombre, ¿me felicita usted?
-¡Pues no faltaba más, Pérez, como si
no fuera una inmensa dicha el verse reproducido!
Peritos se calma, recapacita un poco y
arguye:
-Si yo no digo que no .. Es claro ..
Pero, para reproducciones, con seis que
tenía ya era bastante. . .
Nada de tan bellas cosas escucha, sin
emba~o. don Abundio. Duerme con la
tranquilidad de un patriarca. Apoyada la
silla en la pared, y sobre ésta la desmedrada cabeza, apenas si un suave estremecimiento turba de vez en vez el sem·
hiante impasible. En la penumbra, su
calva reluce, dijérase que fosforea; sus
bigotes, caídos sobre los labios, reflejan
á la tenue luz la blancura de algunos hilos de plata; sus manos, delgaduchas,
amarillentas, yacen abandonadas sobre
las flacas piernas.
•Tan, tan . . •
¡La,; dos!
-¡Don Abundio! ¡Don Abundio!-grita
Manrique, dando un manazo sobre la carpeta.
-¿Qué pasa, Manrique . . ? ¿Qué . . ?
-pregunta don Abundio restregándose
los párpados, luego de lanzar un bostezo.
Se quita los manguillos, saca el llavero, guarda el tintero, los portaplumas, el
~ecante, el papel, la goma; cierra los ca¡ones; descuelga de la percha sombrero
y bastón.
. -Hasta mañana, Gómez .. Adiós, Pento_s; que su mujer siga bien ... Hasta
manana, Medinita. Adiós, Manrique. ..
Y se va, pian pianito, al sol de la tarde,
por la misma acera por donde viniese.
Llega á su casa. Siéntase á la mesa.
Engulle su sopa, su carne, su guisado.
Fuma, dando pequeños sorbos de café.
En torno á él ríen tres muchachas, de
las cu~les la mayor es madura y no
muy tierna la pequeña. Su mujer á su
la~?, laméntase: la criada es de l¿ más
•l(tJotero» que se ve en este mundo. ¡Ay,
Dios, qué criados!
Por la tarde, don Abundio traspone de
nuevo el umbral. Vuelve á la noche. A
veces-muy pocas-va al teatro. Las más
de acuesta temprano. ¡Oh la placidez de
on Abundio cuando duerme arropado
acurrucadito, en un rincón del' lecho! '
-Levántate, Abundio-dice la esposa
cuando ha amanecido.
Don Abundio se levanta se arregla
1
~~
'
'
Ali~ va por la acera . ..
Son las ocho menos cuarto.

jv" ~~¡ h~· ~¡~¡d~· d~-~ A.b~~-cÜ~ ~u~;~t~t~
0

anos!

CARLOS ÜONZÁLEZ PEÑA.

E

1023

La Reina de las Actrices Mexicanas Recomienda la Pe=m..na
A continuación se verá la carta que la popular actriz escribe
á la Peruna Drug Mfg, Oo.

La Sra. Virginia Fábrega, de Cardona aprueba la Peruna como:tónico,

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

i
i
i

ii

Teatro del Renacimiento.
Ciudad de México, México.
Compaí'iia. Virginia. Fábregas.
Sres. Peruna. Drug Mfg. Co., Columbus, Ohlo, E. U. de A.
Muy Sres. mios: Habiéndome sido recomendada su medicina. laPeru•
na. por una. de mis amistades en esta. ciudad, deseo manifestarles los mag
nificos resultados que produjo en mi persona. Como Vdes. comprenderán,
una vida artlstica como la mía. es una tarea bastante difícil, aun en la
constitución más fuerte, y ml\s cuando mi salud ha sido atacada por sintom,~ c:i.tarrales.
'r mé dos botellas de su gran remedio, la Peruna, y me sorprendieron
sus maravillosos resultados. No solamente desapareclé el catarro, sino
que sentí tal aumento de salud y vitalidad en mi constitución, que me
hizo sentir más fuerte de lo que siempre he estado.
+ Me faltan palabras para. a.la.bar su remedio tan alta.mente como debla,
+ y con mucho gusto lo recomendaré á. todas mis amistades en los países
hispanoamericanos.
Les quedo muy agradecida.,
;

1

i

i
i
i

f
i
i

i
i
i

VIRGINIA. F.ÁBREGAS DE CARDONA.

i

.++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
cura el catarro, no solo
LAporPERUNA
el efecto tónico que hace en el

sistema, sino porque desirralga el ve•
neno del catarro. Nunca se invent6 mejor t6níco que la Peruna.

tales son suficientes para destruir el
catarro.
La Peruna no sólo efectl1a esto, si•
no también neutraliza el veneno catarral y libra el sistema de toda infecclón. Los efectos que primeramente
se notan cuando se toma la. Peruna,
son: buen apetito, mejor dígesti6n y me·

En algunos casos decata.rro crónico,
todo lo que se necesita. es entonar el
sistema, aumentar el apetito y mejorar la digestión, cuando las fuerzas vi- ior dormir.
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�EL MUNDO ILUSTRADO
1024

CALENDARIO DE LA SEMANA

"LA JOYA"

EL PUERTO DE LIVERPOOL

9
de mes y 49 después de pascua).
Nuestra sellora del Pueblito. Nuestra sellora de los Desamparados. San Gregorio
Mazianseno, obispo, rconfesor, padre y
doctor de la iglesia griega. Oficio y misa
de san Gregorio; rito doble y: ornamento
blanco; se conmemora la dominica. Fun·
ción solemne en Regina al santo Ecce Ho·
mo, é indulgencia plenaria.
(29

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10
santos Antonio, obispo, confesor, Gordiano, Epimaco y Cirino, mártires, Y Job,
profeta.
Conjunción de la_Luna y Urano, á las
9 h., 9 m. de la manana.

11

rJ'J

en

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N

ot"'"

~

::i:,

San Prudencio, obispo, confesor (del 28
de Abril). Santos Máximo, mártir, ,\\ayolo, abad, y Francisco de Jerónimo, con·
fesor.

12

co

0::

MARTES

preparándose instantáneamente en casa propia

2

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MIÉRCOLES

CEODEUINE

DEPARTAMENTO de BLUSAS

LUNES

como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Fr~noia)
POR MEDIO DE LA

IE.SQ\UilWA ID&gt;!&amp; SAN !Bl&amp;lWAl!D&gt;(Q) Y CA!I..ll..l&amp;JJ\Ul&amp;ll..A.

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DE VENfA KN M: XICO : Drogueria de la Profesa, JULIO LABADIE Suc'• Y C'",

~~!J IeJ: ~ ·~:~~~:~:·
Watural lle

Santos Nereo y Aquileo, hermanos, Do·
mitila, virgen, y Pancracio,mártir, y santo
Domingo de Calzada, confesor. (Su fiest_a
el dla 21). Hoy y mallana el rito e; semidoble y permite la celebración de misas
privadas de difunto. En la basllica de
Guadalupe visita de los siete altares Y
función de la archidiócesis de Oaxaca.
Cuarto menguante en Capricornio, á las
3 h., s m., 4s seg. de la tarde. Caluroso.
JUEVES

13
Nuestra sellora del Socorro. Santos Pedro Regalado, confesor, Mucio,·_Presbite·
ro, mártir, y Juan Silenciario, obispo, confesor.
Marte en cuadratura con el Sol, á tas
8 h., 23 m. de la mallana.

14

BIEJIIJ ESPECIFIC.A.R EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS "~·~r:~:·1a",~:~
VICHY GRANDE-GRILLE hin:: .
VICHY HOPITAL ...,rm.a... ~ ......,..
l

PASTILLES-SELS-COIPRlltS VICHY-ETlf

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VIERNES

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las AFECCIONES NERVIOSAS, los REUMATISMOS, las AFECCIONES CARDlACAS
y la CURACIÓN de las ENFERIIIED!DES mujeriles (Amenorrea, Dismenorrea).

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e:z

p;·

(59 de Esp!ritu santo). San Plo Y,
pa, confesor (del d!a 5), Santos Bonlfa
y Enedlna, mártires.

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SÁBADO

15
San Isidro labrador, confesor,
(F· s)
·
san Juan
Bautista de la Salle, confes~r Y
fundador de los hermanos de la doc :
cristiana (su fiesta el 7 de Junio), sao
Dlmpna, virgen, mártir.

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en

�EL MUNDO ILUSTRADO

1026
u Por más de 50
afios he tenido
constantemente en
mi casa el Pectoral
de Cereza del Dr.
Ayer. Mi padre
me dijo
repetidas
vecesque
me salvó
la vid a
cuando
y o era
muy jo•

ven."

En miles de bogares el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
consigna tradicional de la familia.
Primeramente lo tomaron los abuelos, después los padres y ahora lo
toman los niños. Para resfriados,
toses, bronquitis, crup, tos ferina,
gripe, inflamación de la garganta ó
de los tubos bronquiales, el

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
se halla preeminente sobre todos
sus rivales. No contiene alcohol ni
veneno. No ha de aceptarse nin•
gún substituto.
Cada frasco ostenta la fÓrrmda en la
rotulata. Preg1,nfe usted á s1, médico lo
q1&lt;e opina del Pectoral de Cereza del
Dr. Ayer.

Efemérides de la Semana
3

de Mayo de 1813

Batalla de Hulchapam

Al mismo tiempo que Rayón tenla que
huir ante las tropas realist,s en Tlalpujahua, hecho del que ya hicimos referencia, las tropas del virrey obtenlan otro
triunfo en Huichapam, donde habla una
guarnición á las órdenes de los terribles
Villagranes. Por orden de Calleja se formó en Tula una división al mando de don
Pedro Monsalve, que era jefe del batallón
de Lovera, y que estaba formada con este
batallón, uno de los mejores con que contaban las armas realistas, los batallones
de "patriotas" de San Juan del Río, Tula
y Tlahualilpan, la sección de lxmiquilpan,
á las órdenes del cruel Casasola; y la tropa de caballerla, que á las órdenes del capitán don Anastasio Bustamante vigilaba
los convoyes entre México y Querétaro.
Con todas estas tropas se presentó Monsalve ante Huichapam é intimó rendición
ofreciendo indulto. Chito Villagrán, que
era el Jffe de la plaza, contestó al jefe
realista con desagrimiento y, por lo tanto,
se procedió al ataque de la ciudad.
El combate fué terrible durante todo el
dla 3, sin que la victoria se decidiera en
favor de ninguno de los combatientes; pero al dia siguiente por la mañana los granaderos de la Lovera entraron hasta la
plaza y los insurgentes tuvieron que refugiarse en las torres de las iglesias y al
fin se rindieron después de una tenaz resistencia.

4 de

Mayo de 1517

Desembarca GrlJalva en Cozumel

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA,
Lowell, Mass., E. U. de A.

AGUA de los
CARMELITAS

Entusiasmado Velásquez, que á la sazón
gobernaba en Cuba, por los relatos de los
que se habían acercado ó hablan explorado la costa de Yucatán y más que todo por
la presencia de unos !dolos de oro que llevó á Cuba uno de los exploradores, decidió armar, por su cuenta, una expedición á
Yucatán, la cual puso á las órdenes del
capitán don Juan de Grljalva y Coéllar,
pariente suyo, de quien tenla absoluta
confianza. Dicha expedición avistó la isla
de Cozumel el 3 de Mayo de 1517 y al dla
siguiente desembarcó en la isla, á la que
dió el i;ombre de Santa Cruz por haber
sido descubierta el dla que los católicos
dedican para conmemorar esa insignia.

LAS CRIATURAS
deberían estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen; pues la grasa es un
c:&gt;mbustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 afl.os, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sobre el número de criaturas de
ambos sexos quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en 11,bundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criaturas que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzas
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de W AMPO LE

Su éxito, es cosa decidida y resuelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para la reposición de
nifl.os pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y Enfermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. 1'El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice :-La Preparación de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
ni:ilos á quienes la apliqué, ápesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectame~te
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y s~ estado_ge,;
neral es de lo más satisfactorio.
Eficaz desde la primera dósis,
Nadie sufre un desengaflo con
esta. De venta en las Botica;

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EN TODAS LAS OROGUERIAS

s d(Mayo de 16o2
Expedición á la conquista
de Callfornla

El descubrimiento y conquista de California, que con tan mal éxito hablan intentado los espanoles desde los tiempos de
Hernán Cortés, volvió á tomarse con empeno en el ano de 16o2 por el conde de
Monterrey, quien obraba obedeciendo órdenes especiales de Felipe lll. Se escogió el puerto de Acapulco para que de él
partiera la expedición, compuesta de una

LA SALVADORA fortalece, vlr19rba Y
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5 la.bones de amole pa.ra. desmanchar: 12
posta.les de lustre: 3 pares calcetines: 1
linterna oJo de buey con luz de a colores:
una. navaja para. la. barba. marca. "Gemelos:" 920gra.mos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos: 6 las siguientes
tres I&gt;leza.s: una. a.lca.ncía para. décimos,
un a.tra.scopo y unos anteojoe de risa.. Pida. nuestra. lista de 3,000 efectos y dlreccloneR para. la. siembra de toda. cJa.,;e de
semillas de flores, za.ca.tes y de hortalizas
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Especla.llsta. en enfermedades secretas,
otrugía. 1" de Santo Dnmlngo nóm. ~-

Se habrán realizado
al fin los Ensueños
de la Belleza ?
Una Señora de Cleveland recu¡1era
su belleza en tres noches, por
medio de un procedimiento
simple y maravilloso que
descubre por afortu•
nada casualidad.
" Me hizo parecer veinte años
másjoven," dice una señora
de la Habana, que hizo
la prueba.
'' Mis arrugas desaparecieron en una
sola noche," dice la Srita, Fernández, famosa actriz.
La rapidez con que se efectúa la cura
de las arrugas, por medio del procedimiento de Helen Sanborn, se iguala
S?)amente á la simplicidad de la aplicaC!?n, En alg~nos casos, una sola aplicac1on es suficiente para apreciar la diferencia, y tres aplicaciones completan el
tratamiento.
Miles de mujeres, americanas, inglesas, francesas, alemanas y otras, han
usado este notable descubrimiento. Entre ellas se encuentran muchas señoras de la alta aristocracia. Una señora
que _no nos permite publicar su nombre,
escribe que ella nunca tuvo á los quince
años el cutis tan claro y tan suave como
a~ora, que tiene más de cuarenta, mediante el uso de este procedimiento, y
qu~ todo el mundo le dice que parece
qumce años más joven.
. No es masage facial, ni máscara, ni
tirantes, ni cremas, ni rodillos ni receptác~1lo de vapor, sino un sÍmple y
marav1lloso método de tratamiento en
c~sa, que produce sorprendentes mara~1llas en ocho horas, la maravilla de la
epoca.
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~u perdida belleza ó en conservar la
.elle za Y el cutis de la juventud.
Dept,

2204

HELEN SANBORN,
D, Cleveland, Ohio.

fragata y dos navlos, que fueron provistos
de armas y de bastimentes para un ano,
tiempo que se juzgó necesario para la
conquista ideada.
Dicha expedición se hizo á la vela el dla
5 de Mayo de 16o2,
Esta expedición, aunque no dió todo el
fruto que de ella se esperaba, proporcionó
muchos datos acerca de la configuración
y la estructura geológica de California,
datos que fueron recogidos por fray Antonio de la Ascensión, cosmógrafo de la expedición,
6de Mayo de 1517
Celébrase la primera misa en
territorio mexicano

Hablamos en efeméride anterior de la
expedición enviada por el gobernador de
Cuba á explorar las costas de Yucatán, y
dijimos que dicha expedición desembarcó
en cozumel el 4 de Mayo de 1517. El dla 6
del mismo mes colocó Grljalva el estan•
darte real de Espana sobre el Kú ó templo
maya é hizo que en el mismo templo celebrara el presbltero Juan Dlaz la primera
misa que se dijo en territorio mexicano.

7

de Mayo de 18n

Se toma la primera 'declaraclón
á Hidalgo

Poseedores los realistas de la persona
del padre de la independencia mexicana,
cebaron en él y sus companeros el odio é
inquina de que tantas muestras hablan
dado ya, El brigadier don Nemesio Salcedo, comandante general de Chihuahua,
ordenó con dos dlas de anticipación la
forma con que hablan de ser recibidos los
prisioneros, conminando con penas muy
severas á quien mostrara compasión hacia ellos. Luego que los prisioneros llegaron á Chihuahua se nombró juez instructor á un español, á quien recomendó la
mayor actividad; el dia 6de Mayo de 18n
se nombró consejo de guerra y se nombró
un comisionado especial para que formara
las causas de Hidalgo, Allende, Aldama y
Jiménez;este comisionado tomó la primera
declaración á Hidalgo el dla 7 de Mayo del
citado ano.
8 de

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)

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Mayo de 1787

Toma posesión del virreinato
N6fiez de Haro

Al recibirse en Madrid la noticia de la
muerte del conde de Gálvez, Carlos 111
nombró como sucesor, con el carácter de
interino, al arzobispo de México, don Alonso Núflez de Haro y Peralta, quien tomó
posesión de su elevado cargo el 8 de Mayo
de 1787,
Su gobierno duró solamente tres meses,
durante los cuales se dedicó especialmente á procurar que se consolidara la divi•
sión en provincias de Nueva Espana, que
acababa de decretar el rey de España.
9 de Mayo de 186o
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 18. Mayo</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como arL!culo d.i :ié.,uUJii cll!Be en 3 de .Novlt:,u1lirtl dd H~4.

Año XVI-Tomo I

S,.a,

México, 9 de Mayo de 1909

ílJoli.a C3armen fJ?,n11zePo fflu6io d e

Número 19

IlJtaz

�1030

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR Y GERENTE,
ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postill 2570
Teléfonos: Ericsson, r ,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o..~ cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

Lo Bello y lo Real
I lo real fuera por sí solo y plenamente bello,
el arte no existiría. El hombre, en ese supuesto, encontraría alrededor de sí y sin
necesidad de retocar lo existente, ancho campo donde extasiar su vista; fotos de armonía
para deleitar su oido; panoramas, espectáculos y sucesos ba~tantes á saciar su inextinguible sed de belleza. Su habla sería poesía;
su vida epopeyas, idilios y dramas. Escuch_aría, can_tadas por las _av~s, bal~das; murmuradas por la
brisa, canciones; los paisa¡es serian cuadros; las mujeres,
esta~uas; las trut~s ;: las cavern_as, palacios y basílicas, y no
hubiera sentido ¡amas la necesidad decantar de pintar de
esculpir.
'
'
Si el hombre, y desde su infancia prehistórica,ha creado
el arte y lo ha cultivado y perfeccionado, ha sido con la
mira de ampliar y de perfeccionar la realidad.
La belleza de lo espontáneo y de lo natural es por lo gen~;al, frustrá°:ea y trunca, como lo es su supue~ta perfecc1on. La arquitectura del abismo, como dice Víctor Hugo,
es portentosa. Levanta monumentos pero derruidos· alza
cúpulas, pero desplomadas; yergue 'columnas, pero ;otas.
Sus palacios son magníficos, pero asimétricos y ruinosos·
en las naves tortuosas de sus basílicas se levantan altares'
pero desport_illa~os; en los muros ciclópeos se abren grie:
tas, los cornisamientos son deformes, los ventanales irregulares y dentados.
Así es la hermosura de las cosas reales: irregular, incompleta; desmesurada á veces; pero deforme.
En presencia de tanta belleza abortada y sediento de per·
fecció~, el hombre ~ule, ret_oca, completa cuanto ve; y de
la r~~hdad que percibe, me¡orada y perfeccionada por su
espintu y por su mano, resulta el arte en todas sus manifestaciones.
Según el arte sea: plástico, literario ó lírico se combin_an en pro~or~ión diversa el contingentenatur~l y el conho~ente arhfic1al para producir lo bello.
11 Resulta de aquí ~ue en el ~rte, lo verdadero y lo falso,
1~ real y lo fantástico, lo copiado y lo inventado, se combinan siempre, se encuentran simultáneamente presentes
actúan y funcionan á la vez.
'
, ~l hombre, propiamente ~ablando, no puede crear; lo
unico á que llega es á combinar. En todo invento ó crea•
ción human_a, la realidad da los elementos, los componen•
tes y el genio humano el compuesto, la combinación1 la
resultante. En este sentido no hay belleza que no tenga un
origen real; nada, por fantástico ó inaudito que se suponga, deja de incluir elementos vistos, observados, tomados

al medio que nos rodea. Pero á la vez nada en el arle carece del sello personal del artista, del toque peculiar de
su pincel, de la huella de su temperamento y de su fantasía, y en ese sentido el arte es también ideal.
La exuberante imaginación griega pobló el arte de sirenas y de centauros, de monstruos como Cervero y de dio
ses como Júpiter ó Venus; cavó bajo la titrra el Averno,
levantó sobre el planeta el Olimpo; hizo vivirá los dioses,
les atribuyó luchas y victorias, sembró su existencia de
peripecias. Pero en todo ese hormiguero de seres sobrehu·
manos se ve igualmente hormiguear lo humano, lo animal,
lo real, en fin.
Los dioses aman y odian, se vengan, intrigan; tienen for.
mas humanas, aunque idealizadas. Los monstrnos son combinaciones de elementos tomados á la realidad, la sirena es
semimujer y semipez, el centauro lleva dorso humano sobre cuerpo de caballo, la hidra es un inmenso reptil con
siete cuellos y siete cabezas, los cabellos de Gorgona son
víboras.
En cambio, las combinaciones realizadas no son reales;
la Naturaleza no las ofrece ni las ostenta; la fantasía humana las crea y el arte las unge.
La estatuaria copia de cerca la forma; pero la perfeccio•
na. La Venus de Milo es una mujer que ninguna de las
existentes iguala en perfección, y no hay circo en el que
pueda admirarse un torso como el de Belvedere.
En arte plástico predomina la imitación de lo real; en
arte lírico y arquitectónico se sobrepone á lo real lo inventivo y lo fantástico. Una sinfonía, como una catedral,
están lo más lejos posible de la Naturaleza sin estar totalmente fuera de ella.
En poesía, el metro y la rima son casi enteramente artificiales. El habla humana es antirrítmica y también antiarmónica, y la fantasía poética la ha decorado con ritmos y
armonías, como decora un altar con floresó atavía con bro
cados y joyas á una mujer.
Pedir que el a1te sea completa y puramente real, es una
quimera. Pretender que la realidad y la verdad son la suprema belleza, es un desatino.
. Dentro de la_ realidad pura y simple, el lenguaje es una
¡erga y la plástica se transforma en fotografía. Dentro de ese
principio, la música sería simple ruido y la arquitectura
~uro haci1;1amiento; no iríamos al teatro, sino al jurado ó
a la colonia de la Bolsa; no plantaríamos rosas, ni trazaríamos senderos ni haríamos correr arroyuelos por nuestros jardines; dejaríamos que los invadiera la ortiga, que
los tost~ra el sol y que los disfrutaran las sabandijas.
Los diamantes naturales son guijarros; los metales, pe•
d_ruzcos; las flores sil vestres no tienen casi perfume y son
siempre escasas y raquíticas de pétalos. La vestidura na•
tura! de la mujer es su cabellera.
Todo eso el hombre lo modifica, lo atavía y lo embellece; trenza el cabello, medioencubre la desnudez con la túnica, pule la p~drería y bruñe el metal y atavía, con ellos,
la belleza; cultiva I_a plai;ta y la enriquece en perfumes,
,en colores, en follajes; cna y educa hombres y animales y
'le~ da fuerza, armonía, agilidad; esculpe el granito y cin,c~la estatuas; talla el mármol y levanta monumentos; recoge aquí y allá susurros, murmullos, gritos y gorjeos y con
ellos, depurados, aquilatados y subyugados, crea 1~ músi·c~'. de ~odas }~s bellezas la más suya, la más personal, la
h1¡a ~as legitima de su poder creador y la emanación más
geouma y personal de su fantasía.
. F:s~ poder creador del hombre, aunque limitado; esa po•
s1bihdad de retocar y perfeccionar cuanto existe1 le da la
plen~ conciencia de su fuerza y lo lleva á la plenitud de
su vida.
Y _porque en el arle, perfeccionador de lo real, se mira á
sí mismo más grande, más vivaz y más poderoso es por lo
que_ el arte lo fascina, lo subyuga y lo encanta. '
S1 no fueran más que realidad, el arte y la belleza se extinguirían.
DR. M. FLORES.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Canal de Panamá
F.STADO MATERIAL YMORAL DE LA OBRA
La gran obra del canal interoceánico en el istmo de Panamá, para unir
el Atlántico con el Pacífico, se acerca
á su término. Están terminadas las
obras preliminares para la construcción de las grandes esclusas; las presas están trazadas y sólo falta que se
empiece el revestimento y la elevación de los muros; el trabajo que se
ha hecho hasta aquí bien puede ser
aprovechado, lo mismo en un canal de
esclusas como en uno á nivel; pero
lo que se haga de hoy en adelante
servirá sólo para el canal de compuertas, si se continúa el trazo y proyecto emprendido, y en caso de que
se llegue á decisión en contra, habrá
que destruir todo lo que de hoy en
adelante se haga, con gran costo de
dinero, de tiempo y de brazos. Afortunadamente parece que se ha deci-

1031
tagonismo de las-dos fuerzas. El mismo proyecto pide una presa en Gamboa, que se hallaría sujeta á la presión
de una cantidad de agua dos veces
mayor que la que sufrirá la presa de
Gatum; su profundidad máxima, de
doscientos pies, no permitiría el pa
so de dos buques de grandes dimen•
siones á la vez, y la travesía tendría
que hacerse á una velocidad que no
pasara de cinco millas por hora.
El trazo del citado canal á nivel
tiene una infinidad de curvas que,
además de ser peligrosas, son de la
clase de las que han costado tantas
molestias y dinero para su conservación en el canal de Suez. Además de
todos los inconvenientef mencionados, el canal á nivel, tal como está
especificado en el proyecto más rea•
lizable, exigiría más de quince años
para su construcción y costaría dos
veces más que el canal de esclasas,
tal como se está construyendo.
La compañía francesa se proponía
hacer un canal á nivel y fracasó en
su empresa; una vez decidida la quiebra de la compañía, se reunió un co•

EXCAVACION PARA CIMENTAR l.A PRE•
SA DE MIRAFl.ORES

adoptado por el comité con las ligeras variaciones que indicó la práctica y el progreso de la ciencia de la
construcción.
Hasta ahora sólo un cuerpo científico ha expresado dudas acerca del
sistema de esclusas: fué la mayoría
del comité de ingenieros consultores;
pero estas dudas se relacionaban con
la resistencia de las grandes presas
que habrá que construir, y este detalle ha sido resuelto favorablemente
por todas las autoridades en la materia.

• ••

TRABA.JO$ DE EXCAVACION Y TRANSPORTE EN El. CORTE DE CUl.EBRA

dido, de una manera definitiva, que
la construcción se haga por el sistema de esclusas y, conforme á esta decisión, se continuará el trabajo.

*••

Mucho y muy rudamente ha sido
atacado el sistema de construcción
por medio de compuertas, pero seguramente que es el que más conviene;
para hacer esta aseveración nos valemos de los datos de una autoridad
competente en la materia, que dice
lo que sigue:
Una de las objeciones más poderosas, en apariencia, que se han hecho
al sistema de esclusas, es que la na •
vegación deberá necesariamente ser
~ardía y lenta: pero nada está más le¡os de la verdad, y fácilmente puede
probarse que sería mucho más lenta
si se adoptara el sistema de canal á
nivel.
El proyecto de canal á nivel, que
se c?nsider~ como más económico y
factible, e.uge la construcción de una
compuerta para contrarrestar el efecto de lu mareas en los dos océanos,

mité técnico, nombrado por el síndico de la quiebra, con el objeto de que
estudiara el problema; este comité ha
sido el cuerpo más competente que ha
estudiado la cuestión, y decidió que
debía adoptarse el sistema de esclusas. El proyecto que se está llevando á la práctica actualmente es el

Todos los trazos del canal corren á
través del valle del río Chagres, y
cortan esta corriente de agua unas
veintitrés veces en otras tantas mi•
llas de recorrido. Durante la estación
seca, el Chagres es una corriente sin
importancia; pero durante la estación
de lluvias se convierte en un torrente que es muy difícil gobernar. Por
lo tanto, uno de los problemas más
importantes que hay que resolver,
antes de proseguir la construcción
del canal, es la que se refiere á la manera de gobernar al Chagres; en los
proyectos de canal á nivel se consira al río como un enemigo y una ame•
naza constante, y pide que se le gobierne por medio de una enorme presa, en la que se recoja la mayor parte
de su cnrsti durante el tiempo de lluvias, para disponer de él en pequeñas cantidades por medio de com-

�1033

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

CASAS PARA EMPLEADOS EN LA CIUDAD DE GATUM

puertas que la lleven poco á poco al
cauce del canal. En el proyecto de
canal de esclusas, por el contrario, se
trata al Chagres como á un buen amigo y auxiliar poderoso que presta sus
aguas para facilitar:el tráfico. Con estas aguas se formará un gran lago, por
el que podrán cruzar buques de gran
calado con velocidad y comodidad, y
se gobernará el nivel de este lago por
medio de la gran presa de Gatum, que
cierra el paso del Chagres por la parte que éste se comunica conelAtlántico,
Esta gran presa de Gatum, el detalle más importante del proyecto, ha
sido objeto de los más cuidadosos estudios y de las más severas criticas.
Según el proyecto, se aprovechará,
para ella, un cajón natural formado
por las montañas, el cual . se cerrará
en su parte libre P?r m~dio de una
cortina de ciento diez pies de el~vación treinta y seis metros aproximadam~nte, que sobresa~d~á del. nivel
del agua unos veinticinco pies. El
fondo del gran lago se formará ?ºr
un procedimiento de decantación;
por medio de poderosas bombas se
echará al interior del lago, una vez
que esté cerrado, agua mezclada c~n
arena y arcilla¡ cuando. el agua se infiltre ó se evapore, de¡ará una capa
impermeable al agua, que evitará to·
da pérdida del líquido.
En el centro de la cortina de la
presa habrá un caño de escurrimiento con sus compuertas para regular
el nivel de las aguas, y en el extremo
oriental de la presa estarán las esclusas.

cer, lo más importante es completar
el corte en la parte alta y la elevación de las esclusas¡ estos trabajos se
ejecutarán al mismo tiempo y requerirán unos seis años, á contar de la
fecha. El sitio del canal, á través del
lago de Gatum, se halla á una elevación media de cuarenta pies ó algo
menos, y, t'Or lo tanto, no se nece_sitarán grandes trabajos de excavación
en esta parte. El corte de culebra
deberá ahondarse basta la elevación
de cuarenta pies; para llegar á esto
habrá que extraer ocho millones d~
yardas cúbicas de material, Jo que s1
se pudiera continuar con la velo·
cidad que ha llevado hasta ahora,
estaría hecho en ocho meses; pero
como mientras más se profundiza
las paredes se acercan una á la
otra, no se podrá hacer uso de tantas cucharas como ahora, y esto
retardará un poco el trabajo; pero
de cualquier manera estará terminado para antes de la mitad del año de
1914. Uno de los detalles que más estorban á la rapidez del trabajo es el
trasporte del desperdicio, que ocasiona grandes gastos de energías y dinero.

que tiene cincuenta y tres pies. de
elevación; después de i::n recorrido
de doc; millas en este lago, se halla
un doble juego de esclusas que lleva
á los buques á un canal terminal, á
nivel de cuatro millas de largo, que
llega hasta La Boca en el Pacífico.
Todo el canal tiene una profundidad no menor de cuarenta y cinco
pies, excepto en las esclusas y en
Bahía Limón. El ancho del canal es
como sigue: catorce millas de mil
•**
pies de ancho, cuatro millas de ochocientos pies, veinte millas de quinienLa organización de los trabajos es
tos pies y menos de diez millas de admirable; el personal, que pudiératrescientos pies de ancho en el fondo. mos llamar de plana mayor, trabaja
En ningún lugar se hallan curvas como si fuera una sola familia cuya
inconvenientes, como las consignadas· cabeza fuera el coronel Goethals. El
en el proyecto de canal á nivel¡ los estado sanitario de la zona del canal
cambios de dirección se hacen en la no deja que desear nada y apenas si
intersección de tangentes, y en estos en lo que toca á los trabajadores téclugares se amplía el canal.
nicos se teme que lleguen á constiLa infinidad de corrientes ce agua, tuir una amenaza para la consecución
que hubieran sido otros tantos incon
de los trabajos; pero el estado finanvenientes para el canal á nivel, han ciero y sanitario de que disfrutan los
sido eliminadas en el canal de esclu·
en la zona del canal es
sas. El paso de este último lo harán trabajadores
tan satisfactorio, que sólo'.miras polílos buques, economizando tres ó cua- ticas ó intereses de comunidad po·
tro horas sobre el tiempo que emplearían para atravesar por el canal drían causar serias dificultades.
de corrientes alterna ti vas.

**•
Del trabajo que queda aún por ha-

..

••

El plan bajo el cual se están prosiguiendo los trabajos responde á las
dificultades probables de la manera
más práctica posible. Los fondos ar•
tificiales llegan, en los dos océanos,
hasta las aguas profundas y tienen
cerca de cincuenta millas por cada
lado. La porción del canal que se ha•
llará en tierra tendrá poco menos de
cuarenta y dos millas. Se compondrá
de un corte á nivel, de tres millas de
largo y quinientos pies de ancho, que
lleva la Mkndi, en la costa del Atlántico hasta el lago de Gatum, al cual
son 'elevados los buques por medio
de un triple juego de esclusas. Estas,
lo mismo que todas las demás que se
hallan en construcción, tienen un espacio usable de mil pies, un_ ancho
de ciento diez y una profundidad de
cuarenta.
En Pedro Miguel, punto terminal
del corte por el lado del Pacífico, l?s
bu ues serán descendido&lt;; po~ medio

PATIO DE LA ESTACION DE PARA/SO, UNO DE LOS CEPOS/TOS DE LAS
GRANDES LOCOMOTORAS DE TRANSPORTE
DE MATERIAL

NOVELA

Versión Española de L. Lara y Pardo

Por F. Maríón Cranwford

Ilustraciones de Lillo

*

( &lt;.:ONTINÚA)

La señora Rushmore sentía, además, gran
cariño por Margarita. Era, para la buena señora, muy agradable imaginarse que Margarita fuese realmente su hija, y habría deseado adoptarla formalmente¡ pero la joven
era demasiado independiente para aceptar
semejante arreglo, y la señora Rushmore
tenía bastante buen sentido para comprender que si Margariti estuviese sujeta por
una liga como aquélla, resultaría una tirantez de relaciones que sería, para ambas, sumamente desagradable. Sí pudiera haber en·
tre ellas algún lazo, debería ser uno que no pesase sobre
Margarita, y esto parecía imposible. No era la joven de
aquellas que aceptan algo de personas extrañas, y si el litigio que estaba pendiente se resolviera de un modo desfavorable, no había ni qué pensar en hacerla creer que hubiese heredado de algún pariente lejano y desconocido.
Llevada por su generosidad, la señora Rushmore habría
llegado hasta intentar un engaño semeiante, ó cualquier
otro esfuerzo heroico, antes de permitir que Margarita se
hiciese cantante de teatro.
La excelente señora no llevaba sus escrúpulos hasta el
puritanismo¡ había vivido demasiado en Europa, y había
conocido de cerca á muchas celebridades, para ser puritana. Mas había sido educada en la &lt;vieja Nueva Yorb,
cuando ésta vivía, si no en realidad, cuando menos en la
mente de unas cuantas familias, y una de las preocupaciones que de herencia le venían, era que hay cierta inmoralidad misteriosa en el eJercicio de las bellas artes, del mismo
modo que hay cierta misteriosa moralidad en los &lt;negocios&gt;. Infinidad de pintores y escultores, cantantes y actores, todos célebres, se habían sentado á su mesa, y les había
escuchado con mucho interés y hasta había sentido cierta
simpatía por ellos¡ pero en el fondo de su ánimo, les aparejaba con ciertos pecados indefinidos, del mismo que aso•
ciaba siempre las ideas de rectitud, de honradez y de virtud, con las personas de todos los hombres de negocios,
ingleses y americanos. Creía que, después del sacerdote,
el tipo más estrictamente moral del hombre era el banquero; y, aunque había encanecido ya y conocía mucho de este mundo pecador, todavía experimentaba cierta pena cuan•
do su periódico favorito la informaba de que un sacerdote
ó un banquero habían tenido algún pequeño desliz, como
puede tenerlo cualquier débil mortal. Sentía una especie
de calosfrío moral ante el pensamiento de que Margarita
llegase á cantar en público para ganarse la subsistencia.
Seméjanse las preocupaciones á ciertos padecimientos:
cuando se toca el lugar enfermo, se siente un dolor más ó
menos intenso; pero siempre el mismo. Y nunca producen
una sensación agradabls.
Margarita, sin embargo, seguía estudiando música con regularidad perseverante, enteramente cierta de que tarde ó
temprano se encontraría abandonada á sus propias fuerzas,
Y que su voz había de ser el único medio con que contara
para vivir. Su única habilidad era cantar, y creía firmemente que ese dón natural, cultivado y desarrollado, debería servirle de mucho, llegado el caso.
El conocimiento que tenía de su propia habilidad la
hacía ser modesta, y la certeza que tenía de que sólo con
el estudio lograría perfección, y debería perfeccionarse
antes de cantar en público, la impulsaba á trabajar con
perseverancia. Sabía que muchos cantantes célebres habían
comenzado su carrera entre el público antes de cumplir

los veintidós años que tenía ella en esa
época, y creía, por lo tanto, que esperar uno
ó dos años no sería demasiado. En realidad
estaba, no obstante, más ansiosa de lo que
pudiera creer ella misma, y por esto era que
suplicó á su profesora que la permitiera
cantar delante de madame Bonanni, famosa
soprano lírico, cuya opinión era muy digna de tener en cuenta, y hasta pudiera ser
decisiva. La gran artista tenía fama de tener corazón excelente y era amiga de la
profesora, que en otro tiempo había sido
también cantante de ópera. Por todas esas razones, Margarita esperaba que se la juzgaría con equidad, y precisamente esa audición de prueba originaba su viaje del día siguiente á París.
Ni ella ni Lushington pronunciaron palabra después de
que se hubo hablado de la ida á París. Margarita tomó
nuevamente el libro, mas leyó distraídamente, sin prestar
atención á la lectura, porque el pensamiento de la entrevista que iba á efectuarse al siguiente día le trajo nueva
ansiedad y zozobra. La aterraba el pensar que madama
Bonanni pudiera decirle francamente que no tenía aptitudes para el canto y que debiera abandonarlo mejor. La gran
artista diría claramente lo que pensara, sin compasión, sin
vacilar; por eso iba á verla Margarita. Las mujeres no lisonjean á las demás, á menos que ganen algo con ello;
mientras que los hombres frecuentemente lo hacen con los
de su mismo sexo por solo el placer de hacerlos sonreír,
lo cual es un pasatiempo muy inocente en sí mismo; pero
enyas consecuencias son á veces desastrosas.
Edmundo Lushington se torturaba el pensamiento, tratando de adivinar por qué iría Margarita á París á la mañana si¡!uiente, y había imaginado varias preguntas ingeniosas para obtener la ansiada solución; y luego, de tanto
pensar en.la joven, acabó por olvidarse de sí mismo, y se
libró momentáneamente d~ la obligación enfermiza y terrible de traducir sus ideas en palabras, que es uno de los
tormentos que persiguen á los hombres de letras cuando
están cansados, desesperados y disgustados. Olvidó sus penas también y pudo escuchar la armonía de la primavera
en los árboles, sin sentirse obligado á describirla.
Acertó entonces Margarita á mirarle sin que él lo advirtiese. Por la primera vez desde que le conocía, compren·
dió la joven algo de su verdadero carácter, y adivinó por
qué era que Lushingnton pudiese escribir tan bien. Era
un hombre de corazón. Ahora lo sabía ella: era un hombre
de corazón, á pesar de sus defectos; de su actitud de hom•
bre huraño· su ridícula sensiblería; sus mordaces discursos· su mai:era fría y desdeñosa de criticar todo aquello
qu~ le desagradaba. Fué una revelación. La joven pensó
con curiosidad lo que diría Lushington, después de tan largo silencio.
Pero en ese instante apareció la señora Rushmore. Su
imponente y severa figura, vestida de negro y violeta, se
recortó sobre la cortina de enredadera que caía sobre la
terraza.
CAPITULO 11
Margarita fué sola á casa de la.famosa cantante.. La frofesora le había dicho que era me1or, como su expenencia le
aconsejaba, no estar presente en aquella ocasión. Ni si-

�1034

quiera llevó sirviente alguna que la acompañara, porque
París, exceptuando algunos barrios, no es una ciudad peligrosa, y la joven nunca tuvo la idea de que, á su edad,
pudiera necesitar protección. Y si acaso la hubiere necesitado, llamaría á un gendarme; pero tenía la certeza de
que cuando una joven marcha serenamente, mirando siempre adelante, con la frente erguida como todo aquel que
puede cuidarse á sí mismo, nadie se atreve á molestarla,
lo mismo en Londres que en Pekín.
La preciosa casita que madama Bonanni se había hecho
construir en la avenida Hoche no estaba muy lejos de la
habitación de la profesora, en el bulervar Malesherbes; así
es que Margarita prefirió irá pie, que es la manera más
agradable de andar en París, en las mañanas de Mayo,
cuando no hay que recorrer grandes distancias. París ha
cambiado de una manera terrible en los últimos años; pero
hay momentos en que recobra su antiguo esplendor, en
que el aire se llena de la embriagadora efervescencia de la
vida, en que surge de nuevo la convicción de que en Pa·
rís el principal objeto de la vida de todos, hombres y mujeres, es amar, divertirse y divertirá los demás. Han ocurrido cosas tremendas, es cierto; la sangre ha corrido á torrentes por las calles, se han realizado grandes obras, escrito grandes libros, el Arte tiene allí sus templos, sus
obreros y sus sacerdotes. Los parisienses tienen derecho á
tomarse á lo serio; nosotros, los hombres de razas más serias y graves, no podemos. Por más que hagan, no podremos quitamos la idea de que París tiene algo de fantástico, de irreal, que está hecho de tramoyas y de cosas fingidas, combinadas con extraordinaria habilidad.
Todas las grandes ciudades tienen rostro caracterísco. Si
todos los habitantes de una ciudad se fotografiasen en la
misma placa, unos tras otros, se tendría al fin una imagen
que revelaría el rost;:o de esa ciudad. El de Nueva York
sería descontentadizo y ansioso; el de Londres saludable y
flemático; tranquilo y receloso el de Berlín; grave y reflexivo el de Roma, y así sucesivamente; pero el de París sería
siempre frívolo, incrédulo, alegre, lindo é impúdico. Que
su aspecto haya cambiado, que el viejo París se haya ido,
no importa: siempre será el mismo á la luz deslumbradora
de las mañanas de Mayo. Y si pudiésemos trasladar al
lienzo las descripciones que de París han dejado Thackeray, Sala, Du Maurier, ¿no encontraríamos allí el mismo
París que vemos hoy en las mañanas de primavera? Una
plaza vacía en Berlín hace pensar siempre en una revista
militar; en Londres da idea de un mitin popular; en París
~s siempre un lugar de recreo donde los parisienses van á
divertirse y juguetear como las mariposas en un campo
florido.
Mas tiene también otro aspecto. París, más que cualquiera otra ciudad en el mundo, es doble en su naturaleza.
Tiene dos caras como Jano; como Endimión pasa la mitad
de su vida con los dioses y la otra mitad con los poderes
de las tinieblas. Tiene suaves mañanas de Mayo y horribles noches, en que el viento ruge y las calles están desiertas y heladas. Tiene vida de arte y belleza, de exquisiteces
y delicias, y fiebres de furor sangriento, espantosas reacciones brutales. Es la más refinada, la más altamente progresista, la más delicada en sus sensaciones; pero también de
todas las ciudades, cuando la atacan espasmos de furor, es
la más medioeval en su violencia, en su sed de sangre, en
su &lt;inhumanidad hacia el hombre&gt;.
En nada de esto pensaba Margarita cuando, en vez de
seguir el camino directo, atravesó el parque Monceau, por

EL MUNDO ILUSTRADO
el que tenía predilección. Gustábanle en extremo los vie•
jos árboles, y, sobre todo, el contraste entre la tranquilidad
del interior del jardín y la vida intensa que le rodeaba. La
ansiedad que había sentido aumentaba á medida que disminuía la distancia que la separaba de la habitación de la
gran artista. Casi tenía miedo, y, sin embargo, por nada en
el mundo habría retrocedido ó siquiera acortado el paso.
Cinco minutos más tarde llamaba á la puerta de madama
Bonanni.
Varias veces había oido cantará la prima donna; pero
nunca la había visto de cerca, Sabía que no era joven ya,
aunque su voz fuese aún maravillosamente fresca y pastosa.
Había individuos, de aquellos necios que creen saberlo todo, que afirmaban haber asistido á su debut, y la daban
una edad de nada menos que cincuenta años. La verdad
es que tenía cuarenta y ocho y no los ocultaba. Así, al
menos, lo decía la profesora, y esto era todo lo que Margarita sabía acerca de madama Bonanni cuando se detuvo
ante la graa puerta cochera y tocó el timbre. No sabía si
iba á encontrarse con una Julieta, una Eisa, una Margarita
ó una Tosca. No recordaba más que á la mujer alta y gruesa, de brazos voluminosos, siempre con trajes lujosísimos,
con una variedad de magníficas pelucas, con el cutis blanqueado siempre, que había visto en el teatro. Todo lo demás era música. Eso, y una serie escogida de anécdotas
absurdas é imposibles, es todo lo que la generalidad de las
personas conocen de las grandes cantantes ó de las actrices
célebres. Margarita ignoraba las anécdotas, porque eran en
su mayoría de tal especie, que no hubiese podido oírlas
una señorita; pero había oído muchas veces á señoronas
muy estiradas que hablaban de la Bonanni, llamándola
&lt;esa terrible mujer&gt;. Nadie, sin embargo, negaba que fuese
una gran artista, y era cuanto á Margarita importaba saber
por el momento.
Margarita llamó y miró á la ventana, de grandes dimensiones, que se abría encima de la puerta y en la que se
veía un complicado conjunto de visillos. Quizás era la habitación de la artista.
Exteriormente, la casa era muy distinta de las inmediatas, por más que, á primera vista, no fuera fácil encontrar
detalladamente las diferencias entre una y otras. Margarita
pensó que, si no hubiese sabido el número exacto de la
casa, se habría dirigido allí, sin embargo, como á la única
que pudiera ser la habitación de la cantante. Permaneció
de pie, esperando que la puerta se abriera, pensando que
dentro de aquella casa se agitaba un mundo que le era totalmente desconocido, que quizá encontraría allí algo que
chocara á su sencillez de señorita virtuosa y bien educada;
pero, á pesar de todo, tendría forzosamente que franquear
la entrada, Encontrábase en un estado de ánimo en que
una monja hubiese instintivamente murmurado una oración y una niña hubiese instintivamente buscado junto á
sí el regazo de su madre.
No era Margarita de aquellas personas cuyo corazón, por
lo más insignificante, late con desusada violencia, y permaneció tranquila en aquel momento, que ella compren•
día perfectamente que era decisivo para su porvenir. Solamente se recogió la falda nerviosamente, contrajo los labios, como para cerrarlos con más fuerza, y se tranquilizó
al pensar que ninguno de los transeúntes podría, en vista
de su porte, creer que fuese otra cosa que una dama honorable.
(Continuará)

103S

EL MUNDO ILUSTRADO

Canto á la Belleza

A la Reina de los Juegos Florales
ENVIO

Premiados con la flor natural en los juegos florales
de Santa María

¡Oh, floración sublime, que brotas dondequiera
Con ímpetus de fuego, con hálitos de amor,
Y surges como efluvio de alegre primavera,!
En explosión de rosas que esmaltan la pradera
Y ungida con los bálsamos que calman el dolor!
¡Tú infundes el aprecio de mísera existencia:
La cruz que á los mortales produce el padecer
Es leve y soportable, si alumbran su dolencia
Una polar estrella de erótica fulgencia,
Una visión de artista y un alma de mujer!
¡Se embriagan los sentidos, se aduermen los dolores
En brazos de la Musa-belleza siempre fiel;
Y emergen de las liras los cantos triunfadores
Más gratos que el concierto de alegres ruiseñores,
Más blancos que la espuma, más dulces que la miel!
iEnmedio del bullicio de la comedía humana,
Cuando los hombres ríen, mintiendo su interior,
Tú llevas el consuelo, cariñosa y ufana;
Si notas una lágrima, tu beso se desgrana;
Donde hallas una espina, tú prendes una flor!
¡Te aclaman los guerreros enmedio del combate,
Llamándote conquista, defensa ó redención;
Y el bardo, con el fuego que entre su pecho late,
Busca en la noche inmensa tus labios de granate,
Y ve que eres su gloria, su luz, su inspiración!

Y tú que eres la reina de los Juegos Florales,
Que tienes labios rojos cual rosas tropicales
Y tersas tus mejillas con tintes de arrebol;
Tñ que viertes murmullos de fuentes cristalinas
En tus palabras mágicas de nofas argentinas,
Y que tienes tus ojos radiantes como el sol;
Tú que eres primavera del jardín de las almas,
Que en reJ!ueros de flores y entre batir de palmas
Llegaste y nos trajiste la dicha y el placer;
Acoge, cariñosa, los cantos de mi lira:
¡Ella tan sólo canta; mas tú eres la que inspira,
Porque eres la Belleza que encarna la mujer!
ENRIQUE

c. OLIVERA.

o
Tríptico Griego
Platón
Platón con sus discípulos pasea
bajo los verdes plátanos. Su acento
vierte el consuelo de una nueva idea,
y para oirle se detiene el viento.
Se oyen tranquilas resbalar las fuentes.
Lanza un ave en un mirto alegres quejas,
y en torno de rosales florecientes
zumban, ebrias de mieles, las abejas.
Y después de un silencio sobrehumano,
en un gesto de siembra abre la mano ... .
Junto á una vieja estatua se detiene . . .

¡La virgen hechicera que lleva en sus pupilas
De imanes poderosos la mágica atracción,
Te mira entre sus sueños en las noches tranquilas,
Como &lt;bouquet&gt; de rosas, de nardos y de lilas
Prendido junto á su alma te llama su ilusión!

Su voz resuena ...... Y con callado vuelo
una paloma hasta sus labios viene
para llevarse su palabra al cielo.

¡Murmuran en el bosque las límpidas corrientes,
Trasciende por las brisas perfume embriagador
De blancas azucenas; se azotan los torrentes;
Y brotan de los nidos endechas inocentes
O lanza al infinito sus vuelos el condor! ....

Diana
Bajo la clara luz de la mañana
en el bloque más puro del Pentélico,
á pleno sol, cincelaré tu bélico
perfil de cinegética Diana,

¡Todo eso es, de tu vida, señales misteriosas;
Renace la esperanza, se inspira el corazón,
Y habitan otros mundos los seres y las cosas:
Los genios son alados, las vírgenes son diosas,
Y entonces 'es la tierra la artística mansión!
Escucha: yo te amo; ¡la cruz de mí existencia,
En tanto que tú vivas, será una leve cruz!
iQué importa que en mi pecho se incruste la dolencia,
Si siento tus caricias, si me unges con tu esencia,
Y llega hasta mi alma un rayo de tu luzl. ...
iSon dulces las tristezas de aquel que te reclama;
Tu beso es ambrosía, tu alma es siempre fiel;
Y es tuyo lo sublime: lo que es fuego y se inflama;
Lo grande, lo que siente, lo que piensa y que ama,
Porque tú eres el Arte, la Gloria y el Laurel!
iH_osanna, oh, flor de Olimpia, que brotas dondequiera,
Ungida con los bálsamos que calman el dolor!
Y surges como efluvio de alegre primavera,
Explosión de rosas que esmaltan la pradera .. ..
iTu sér es poesía, tu nombre es el Amor!

•

entre coros de ninfas y jaurías
de feroces mastines ... .La blancura
del mármol ha de dar á tu hermosura
la eternidad augusta de los días.
Y en el desnudo plinto, como ofrenda,
grabará mi cincel esta leyenda:
-&lt;iSalve, divinidad serena y fuerte,
que al arco del Amor no se ha rendido!&gt;
Besó los labios de Endimión dormido,
y fué su beso el beso de la Muerte.
Sócrates
Tranquilo y transparente, como un lago,
Sócrates va á morir por justo y bueno.
Dió á los hombres su amor, y ellos, en pago,
le dieron su rencor y su veneno.
La turba de discípulos implora
en torno del maestro condenado,
mientras Critón, el predilecto, llora
á sus yertas rodillas abrazado.

Pisando de la Yida los extremos

�EL MUNDO ILUSTRADO

1036
aun á Critón su labio sonreía ..... .
-«¡No olvides que á Esculapio le debemos
un gallo!&gt;-suspiró la voz ahogada¡
y crispóse su mano de agonía

acariciando la cl\beza amada.
FRANCISCO V!LLAESPESA.

*

EN TU DEVOCIONARIO
Qnise escribir un verso, un verso todo unciones,
en una blanca hoja de tu devocionario¡
ese libro en que rezas tus dulces oraciones,
libro que bien conoce la cruz de tu rosario.
Y soñé con los salmos llenos de bendiciones,
soñé con los perfumes del bíblico incensario,
empapé mi cerebro de tantas sensaciones
y fuí, por un instante, místico relicario.

Mojé la pluma, y luego, con alegría franca
le dejé que corriera sobre la hoja blanca¡
·mas al concluir el canto, miré con extrañeza
no un triunfal epinicio, no una frase piados~,
sino que mi cerebro, pensando en tu belleza,
volcó sobre tu libro todo un poema rosa.
ALBERTO HERRERA.

•

LA SONRISA
Para "EL Mmmo ILUSTRADO"
Caricia ó gesto, por doquier alienta
Cual blanca espuma que, del mar del alma,
Surge siempre lo mismo en la tormenta
Qne en la embriaguez del corazón en calma.
A trechos en sus tálamos palpi~a
Falso oropel en que se emboza el odio,
Y bulle ante el clavel de Margarita,
Como ante el brillo del puñal de Harmodio.
A veces, torpe, en los semblantes rueda
Como ruin expresión de un agasajo
Que la convierte en antifaz de seda
Para encubrir ignominioso andrajo.

A veces ¡ay! cual mascarilla de oro
La ciñe el hombre de arrogancia enfermo
Para ocultar, ante la vida, un lloro
Qne es, á su mal, como la lluvia al yermo.
La sonrisa piadosa es un miraje
De albo matiz cuando al dolor se asoma:
Es, como en la penumbra del boscaje,
El vuelo ;,rrullad!lT de una paloma.
Entrañables 1 dnlces embelesos
Provocan, en mis sueños, las sonrisas
Qne amantes vuelan fecundando besos,
Cual vuela el polen fecundando brisas.
iQué de mieles embriagan mis sentidos
Cuando sonrisas de fulgores ciertos
Llegan á mí como canción de niC:os,
Como fragancias de radiosos huertos!
¡Cómo palpitan en mi frente goces
Cuando á mis ojos, y entre arrullos francos,
Vuelca sonrisas la niñez con voces
Que fingen mieles de panales blancos!
Mas qué angustiosa sensación deprime
Al idealismo en que mi fe se baña,
Siempre que el odio miserable esgrime
Sonrisa cruel para ocultar su saña.
Inicuo fraude el de prender al ceño
La luz de la sonrisa, luz fobea
Que mancha el ruin en su nefando sueño
De hacer, del iris, incendiaria tea.
Qne el mal no usurpe á la virtud el puesto,
Como tampoco á la montaña el cisco¡
Si el odio bulle, que levante el gesto
Como la antena enfurecida el risco.
Gloria al blanco florón de las sonrisas
Que se desgranan en flexibles ondas,
Con el amor de las olientes brisas
Qne el alma teje en sus calladas frondas.
Maldición á las trágicas, impuras
Sonrisas hechas de punzantes lascas
Qne, no pudiendo reflejar ternuras,
Sirven al Mal para esconder borrascas.
BENITO FENTANES.
Abril de 1909.

1037

EL MUNDO ILUSTRADO

. REV! STR üN!VERSAL
UN CONCURSO ms.
TORICO

A fin de celebrar el centenario de la
Independencia, y.de dar motivo para
que el elemento intelectual contribu·
ya con su contingente en el aniversario glorioso, la direc•
ción del Museo Nacional, de acuerdo con la recretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, ha abierto un concurso
histórico. Bien conocidas son ya las bases á que se sujetará,
en razón de que la prensa diaria habló largamente de ellas,
y, por lo tanto, nos limitaremos á recordar los temas pro•
puestos, que son los siguientes:
!.-Estudio sintético sobre la guerra de Independencia.
Premio, $1,000.
11.-Canto á la Independencia. Premio, $1,000.
III.-Biografía de Hidalgo. Premio, $750.
IV.-Cantoá Morelos. Premio, $750.
V.-Asunto libre, en prosa, relativo á la Independencia.
Premio, $500.
VI.-Asunto libre, en verso, relativo á la Independencia.
Premio, $500.
Los tres últimos temas podrán referirse á uno ó más he·
chos concretos.
Desde luego, no puede menos de prodigarse elogios á la
dirección del Museo por su brillante idea. ¿Qué cosa me•
jor y más digna para la glorificación de nuestros héroes
titánicos, que acudirá los que piensan y á los que sien•
ten, para que les hagan revivir en la imaginación po•
pular?
Pero si el propósito, en sí, sólo merece ala~nzas, la·
mentamos no poder decir de su forma lo que pensamos de
su fondo.
Los temas á que se sujetará son los eternos temas de
nuestros concursos, la eterna biografía, el eterno canto á
Morelos, ó á Hidalgo, ó á Guerrero. Dijérase que no hay
nada nuevo, nada interesante, nada más de que hablar, ni
asunto sobre qué escribir al margen los diversos é intere•
santes períodos de nuestra historia patria.
Y es lo cierto que el asunto, en abstracto, está comple·
lamente agotado, como no podía menos de ser si se reflexiona en que, desde tiempo inmemorial, vienen los
poetas y oradores mexicanos, buenos y malos, diciendo
en prosa y verso cada 16 de Septiembre, los mismos lugares comunes, las propias vulgaridades patrióticas, con hon•
rosas y muy bellas excepciones. Pero si en abstracto está
agotado, no puede estarlo en relatividad, si vale la palabra, ¿No seria, por ej11mplo, más propio, más original, en
vez de los eternos cantos y de las eternas biografías, ha•
blar de la educación de la mujer en los tiempos de la In•
dependencia¡ de las costumbres, de la literatura, de la filo•
sofia ea México en los albores del siglo XIX¡ de algo no
trillado, de algo no conocido comúnmente, de algo ni.evo?
Pero está escrito que la rutina ha de ser patrimonio
nuestro, aun en los concursos.

Escucháronle las más señaladas personalidades que en
Méxjco se consagran á la instrucción lpública.
Ojaláñ-o-sea esta la última vez que nos visite Mr. Baldwin.

•••
LA SOCIEDAD DE GEOGRAEsta importante agrnpación celebró
FIA YESTADISTICA
el LVIII aniversario de su nacimien-

t? á la _vi~a de actividad y de labor,
que desde hace tantohempo viene realizando.
Dadas las condiciones del ambiente iutelectual de Méxic", que se muestra harto enrarecido, ya que todos los
hombtes de saber, por carencia de apoyo y de atención por
parte del público, tienden á encerrarse en su torre de marfil, es por extremo curioso que una sociedad creada con
fines exclusivalll;ent~ científicos, haya permane~ido en pie
por más de medio siglo, desafianC:o en solidez y empeño
aun á aquellas bastante socorridas por el vulgo, y que no
tienen otro fin que el de organizar bailes ó excursiones
campestres.

*
*.
Un distinguidísimo educador norLAS CONFERENCIAS DE
teamericano fué nuestro huésped en
MR. BALDWIN
recientes dfas: Mr, J. Marck Baldwin.
Mr. Baldwin es hombre de profunda ciencia, conocedor
conspicur&gt; en materia pedagógica, psicólogo ponderado y
analizador atento de graves problemas sociológicos. Dirige
con acierto reconocido el Departamento de Filosofía y
Educación de la Universidad de Baltimore, la más célebre
quizás de las existentes en los Estados Unidos, y justa•
mente para descanso de sus fatigosas labores proyectó y
llevó á cabo su viaje á México, al cual debemos haber es•
cuchado su palabra y admirado sus brillantes ideas de pen•
sador, pues Mr. Baldwin, espíritu inquieto, incapaz de in•
telectual inercia, dió tres conferencias, á cual más interesante, en el Consejo de Educación de esta capital y en la
escuela Preparatoria. Trató en las dos primeras de organi•
zación de las universidades, y en la última de psicología,
demostrando en todas ellas su gran competencia y saber,

ENRIQUE O, 01.IVERA
AUTOR DE t.A OOMP0SIOION PREMIADA coN;t.A Ft.OR NATU•
RA'- EN t.OS JUEGOS Ft.ORAt.ES EN SANTA MARIA, COM•
POSICION QUE PUBI.ICAMOS EN OTRO t.UGAR

La sociedad de Geografía y Estadística ha dado bien sa•
zonados frutos, realizando una obra que merece aprobación
y aplauso por lo desinteresado y noble.
Su último aniversario lo celebró con una velada á la
que concurrió el Primer .Magist:ado de la República.' y en
cuyo programa fueron desempenados algunos números musicales y científicos con singular acierto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1038

Distrito¡ don Fernando Pimentel y Fagoaga, presidente del
Ayuntamiento¡ general don Eugenio Rascón, comandante
militar de esta Plaza¡ licenciado don Rafael Rebollar, procurador general de la República¡ licenciado don Luis Ló
pez Masse, procurador ¡(eneral de Justicia¡ don Francisco
Espinosa, director de Contribuciones Directas; ingeniero
don Miguel F. Martínez, director general de educación
primaria; ingeniero don Norberto Domínguez, director general de Correos; don Camilo González, director general
de Telégrafos: general don Félix Díaz, inspector general
de Policía; don Anacleto Castillón, director del &lt;Diario
Oficial&gt;¡ ingeniero don Jesús Galindo y Villa, director del
&lt;Boletín Oficial&gt;¡ don J. Almada, director general de Beneficencia Pública; don Vicente Almada, jefe de la sección
de Estadística de la secretaría de Gobernación; don Alfredo Híjar y Haro, director de «El Diario&gt;¡ don Victoriano Agüeros, director de «El Tiempo&gt;; don José Porrúa,
director de &lt;El Correo Español&gt;¡ don J. L. Régagnon, director de &lt;Le Courrier du Mexique&gt;¡ don José Sánchez
Ramos, presidente del Casino español¡ don H. Brum, presidente del Círculo francés; don J. W. Vall, presidente
del Casino americano¡ don William Young, presidente del
Club inglés; presidentes de los casinos alemán é italiano;
licenciado don Rosendo Pineda¡ senador don Antonio Arguinzóniz, don Antonio Pliego Pérez, don Carlos Roumagnac, jefe de la sección de Estadística en el Gobierno
del Distrito.
No es aventurado, por lo tanto, presumir que el próximo censo será hecho con mayor minuciosidad y cuidado
que el anterior.
't

**
SR. DR. D. ADRIAN DE GARAY,
A CUYA INICIATIVA SE DES/O LA ERECCION DE UN MONU•

MENTO AL DR. CARMONA Y VALLE, QUE FUE INAUGURADO
EL ,JUEVES ULTIMO

*

**

EN MEMORIA
Amigos y condiscípulos del sabio docDEL DOCTOR RAMOS tor don José Ramos, cuyo reciente fallecimiento constituyó enorme pérdida para nuestra ciencia, se han constituido en junta con objeto
de erigir un monumento que haga perdurable la memoria
del que, como hombre, fué poseedor de grandes virtudes,
y como facultativo dió muestras de profundo saber,
Dicha junta se ha formado así: presidente honorario, señor doctor don Eduardo Licéaga¡ presidente efectivo, señor
doctor don Máximo Sil va¡ vicepresidente, señor doctor don
Jesus Villagrán¡ secretario, señor doctor don José María
Soriano¡ tesorero, señor Manuel Araoz¡ vocales: señores licenciado don Victoriano Agüeros, doctor don Jesús E.
Monjarraz y doctor don Emilio Montaño.
Ahora sólo falta enterarse de si el tal monumento se quedará, como tantos otros que se ha ideado elevar en honor
de mexicanos efectivamente merecedores de ellos, en proyecto.

***
EL CENSO EN EL DIS- Una de las obras que deberán quedar
TRITO FEDERAL
terminadas para 1910, será la importantísima del censo nacional.
Ha sido tal el aumento de la población en los postreros
años, y tan grande el contingente de la inmigración, que
todo hace esperar que el número de los habitantes de la
República será mayor, con mucho, al registrado en el último censo. Pero, se ocurre preguntar, ¿será exacto?
Nuestro pueblo está alimentado de grandes prejuicios en
lo tocante á esta obra magna. La incultura, su escaso civismo, son elementos negativos que la dificultan, Mas si en
los Estados de la República se tropezará con graves obstáculos para realizarla, no sucederá lo mismo en el Distrito Federal, ya que se ha constituido una junta en la que
tienen asiento algunas personalidades de lo más saliente
en las diversas órdenes de nuestra sociedad, la cual junta
bajo la presidencia del señor don Guillermo de Landa ;
Escandón, gobernador del Distrito, ha comenzado á funcionar.
Intégranla las personas siguientes: ingeniero Guillermo
Beltrán y Puga, director de obras públicas; doctor Eduar•
do l.icéaga, presidente del Consejo Superior de Salubridad;
ilustrísimo señor José Mora y del Río, arzobispo de Mél'.i•
co; licenciado Ignacio Burgoa, secretario del gobierno del

ESPUMA DE CHAMPARA
Espuma de champaña y espuma de
YESPUMA DEENCAJES encajes, oro de luz y lánguidas aTmonías de vals, ¡por cuánto tiempo seréis
la visión imperturbable, obstinada, desesperante y seductora á la vez, por lo bella y por lo lejana, de los que pisaron el sábado los salones del Casino español!
Era la fiesta en que hombres de una misma y divina len•
gua, de idéntica raza, de iguales costumbres, se unían; en
que brazos mexicanos enlazaban talles iberos, y el habla
severa de Castilla, y el habla graciosa de dulce ceceo de
la región andaluza, mezclábase con la armónica de estas
tierras de aquende el mar. Fiesta de fraternidad, en que
.viejos cariños se identifican, y lazos en ocasiones aflojados,
nunca rotos, por amargos prejuicios, se tornan sólidos y
duraderos; fiesta, en suma, reveladora del amor con que los
españoles ven esta amada patria nuestra, y ~e la afección
que hacia ellos revive siempre en mexicanos pecho~.
Y una respetable dama, la señora doña Carmen Romero
Rubio de Díaz, fué ahora el motivo, la causa de esta simpática manifestación fraternal.
Movía á los españoles á dedicarla el suntuoso baile del
casino, no sólo la predilección de que siempre ha dado
muestras la esposa del Presidente de la República por la
colonia¡ no sólo el ser la señora Romero Rubio de Díaz la
única dama de México que ostenta con orgullo la conJeco
ración de María Luisa, creada para premio de femeninos
merecimientos, sino, además, el alto concepto que de sus
virtudes, de su distinción-que hacen de ella el tipo de la
mujer mexicana-tienen arraigadísimo los españoles que,
habiendo asentado su hogar en México, han podido darse
exacta cuenta del laudable papel social que la compañera
del Jefe del Estado viene de tiempo atrás desempeñando.
Pero si hermoso era el fin que !:nlrañase, de no menos
bello puede calificarse el festival en sí. La casa de los españoles se atavió con sus más ricas galas; hizo derroche de
lujo y buen gusto; prodigó cordialidad¡revivió en las imaginaciones todas un paraíso; no un paraíso con las galas
bucólicas, en que los amores y las risas y los júbilos pastoriles se desenvuelven al arrullo de las frondas, al blando
secreteo de la linfa clara,acompañadas por el gorjeo de las
aves errantes, sino uno más artificial y más moderno, en
que languideces de vals adormían ternuras, y bellos rostros
despertaban asombro, y deslumbraban ricas joyas, y los
cerebros, excitados, iluminados, resucitaban á una existencia superior y refinada, enmedio de la embriaguez ambien·
te, surcada por el aroma de di vinos cuerpos cimbreantes....
Desde las diez de la noche hasta que el alba expandió
por el cielo sus fulgores color_de rosa, en el recinto del
casino reinó el regocijo loco, tumultuoso, desbordante, de
las grandes fiestas,
Fué el primero el cortejo de lindas y elegantes damas,
cabezas rubias, cabezas negras, centelleantes, breves pies
con primor calzados que descendían de los suntuosos tre•
nes para pisar luego la sala de baile, al ritmo acariciador

EL MUNDO ILUSTRADO

1039

y lento del vals. Fué despu!s el vaivén
de las parejas, confundidas en vuelo vertiginoso, bajo la cascada de oro que se
desparramaba, robando á los rincones la
sombra, y cayendo como lluvia luminosa sobre los hombros de nácar y las engomadas testas .. .. ,.
En saloncitos discretos, quizás se oyera un dulce cuchicheo de amor sobre el
fondo armonioso de una melodía distan·
te. El &lt;flirt&gt; se estableció en suave corriente, brotando de los labios pálidos y
de los labios rosa. La fragallcia de la
palabra galante embalsamaría quién sabe
qué movibles sitios de aquel rítmico
océano de cabezas rubias y de cabezas
negras. Y el champaña, el vino rubio,
azulado, de tonalidades de ópalo, refrescó sin duda muchas enardecidas bocas,
llevando una ficticia, una adorable, una
pasajera alegría á las almas de los dichosos ó de los tristes.
Sólo el lápiz del dibujante es capaz de
ilustrar las páginas de aquella inolvidable escena,
La pluma dtl cronista se conforma con
recordar, evocando de modo vago la visión ya lejana, ya apartada, en el andar
vertiginoso de los días ..... .
Eutre los gratos recuerdos del sarao,
se destacau los acordes del hermoso vals
&lt;Espiritual&gt; del maestro Gascón, dedi
cado á la señora de Díaz, que fué muy
gustado y aplaudido.

***
EL HEREDERO DE
HOLANDA

En.r opa entera esperaba con ansiedad el
nacimiento del heredero de Holanda, realizado, al fin, en la
semana última. Este acontecimi~nto tiene gran significación política, no solamente para el pequeño reino neerlandés,
sino para toda Europa, puesto que resuelve la sucesión directa del trono de
Holanda, que de otra manera quedaría
abierta á diversos pretendientes y daría
lugar á dificultades, en las que las grandes potencias tendrían que intervenir.
El pueblo holandés habría deseado el
nacimiento de un príncipe¡ mas, como
S. M, GUILLERMINA DE HOLANDA
la constitución del país previene que, á
falta de sucesión masculina, la corona
QUE ACABA DE DAR UNA HEREDERA AL TRONO
pase á la sucesión femenina, el nacimiento de una princesa resuelve por el
momento la principal dificultad, puesto que asegura la
*
* *
sucesión de la casa de Nassau.
LOS
SUCESOS
DE
TURLa
revolución,
apoyada por una gran
Esta casa reinante ofrece la particularidad de haberse
QUIA
parte del ejército turco, ha triunfado ficonservado hasta estos últimos tiempos por la sucesión fenalmente. El viejo sultán, el hombre
menina, Es un caso frecuente, en cierto modo, en las fami ·
lias de la vieja nobleza, en que parece que la vitalidad va enfermo, ha sido derrocado y substituido por otro soberaextinguiéndose paulatinamente, y en los últimos vástagos no, en que el partido progresista cifra sus esperanzas. El
nuevo gobierno ha comenzado á organizarse; hay un gabipredomina el sexo femenino.
Efectivamente, la casa de Nassau arranca desde media- nete y comienza á delinearse la política que ha de desdos del siglo XIII, fué fundada por el conde Otón, de Nas- arrollar el nuevo sultán.
A la sombra de la revolución, progresista en sus fines,
sau-Siegen, Dillenburgo y Beilstein, que murió por el año de
puesto
que trata de restablecer el gobierno constitucional,
1290. La sucesión femenina fué introducida en ella en 1814
desterrado de Turquía por Abdul-Hamid, los fanáticos
y confirmada en 1884.
Debido á esa confirmación, la princesa Guillermina-Ele- han emprendido desvastadoras incursiones á las provincias
na-Paulina-María, de Orange Nassau, duquesa de Meck· donde los cristianos habitan, y han cometido las matanzas
lemburgo, subió al trono de Holanda en 1890, á los diez más terribles de los últimos tiempos, que se han caracteaños de edad, á la muertl} de su padre Guillermo III, y es- rizado por un resurgimiento de las viejas luchas religiosas
tuvo bajo la tutela de su madre, la reina viuda Emma, has- en Rusia contra los judíos, y en el imperio otomano conta 1898. Era hace diez años, cuando ocupó efectivamente tra los cristianos.
Esta situación fué tolerada por las potencias europeas,
el trono, la figura más interesante de Europa. Durante tres
años, los periódicos y revistas de Europa estuvieron seña- no obstante el clamor de toda la Europa civilizada y c~islando á todos los príncipes de sangre regia como presun- tiana, que pedía protección para los correligiona~ios espartos esposos de la soberana, adorada de su pueblo, hermosa cidos en el territorio turco y sujetos á las carnicerías de
Y bnena; hasta que, en 1901, se celebraron las bodas con el las chusmas musulmanas, á las que el viejo sultán permipríncipe Enrique. A partir de esa fecha, se ha esperado tía que viviesen sobre el país en que dominaban. Fué tovanamente que la sucesión del trono quede fijada por el lerada, gracias, sobre todo, ála política del sultán enferm?·_
nacimiento de un heredero, La reina no ha sido, á lo que Mas ahora, ¿verán otra vez, impasiblemente, pasará cuchiparece, feliz en su unión, y por fin, al cabo de ocho años llo millares de cristianos, en territorio europeo?
de matrimonio lleno de desazones, la sucesión del trono
~eerlandé, ha quedado resuelta favorablemente, aunque
s11mpre en la línea femenina.

�1040

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Regatas del Centro Castellano en Chapultepec

El. EXCMO. SEIJOR DE COI.OGAN Y COI.OGAN,
MINISTRO DE ESPAIJA , EN I.A PI.ATAFORMA DE HONOR
CON !.OS ORGANIZADORES DE 1.A FIESTA

ENTREGA DE BANDERAS A 1.0S CORREDORES

JUEGO OE CUCAflA SOBRE El. AGUA

CORREDORES EN MEDIO DEI. 1.AGO

1.1.EGADA A I.A META

REGATAS EN CUBOS

EL MUNDO ILUSTRADO

REINAS DE LA SIMPATIA EN TORREON

1041

�1042

EL MUNDO ILUSTRADO

l
,
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Obras Maestras de los Grandes Pintores \!j
'

Exposición de Labores Femeninas
en la

1043

EL MUNDO 1LUS'1' RADÓ

.

--

.

l1

-----

La Magdalena
POR

Escuela Nacional de Artes y Oficios.

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GUIDO

RENI

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. 1

�EL MUNDO ILUSTRADO

1044

Obras Maestras de los Grandes Pintores
"LA MAGDALENA''
POR GUIDO RENI

Fué el siglo XVII la época de las lindas pecadoras que,
en el ocaso de su fortuna, rompían con la brillante exis•
tencia de corte, encerrábanse en un convento y se prepa·
raban un bello fin. Luego de haberse sometido á la volun·
tad de su soberano en la tierra, estimaban prudentemente
que era llegada la hora de reconciliarse con el del cielo.
Mme. Marneffe, en una novela de Balzac, anuncia, en su
lecho de muerte, que va á hacer la conquista del buen
Dios. Las gentiles arrepentidas del siglo XVII no creían
encontrarse más allá con el dulce viejo imaginado por
nuestras almas de proletarios y de burgueses. Habituadas
al fausto religioso de Versailles, á los cuadros de los Lebrun y de los Mignard, y á las nobles palabras de Bossuet,
representábanse un soberano justiciero de grandiosa apa·
rienda, un amo sensible al decoro y á las bellas maneras,
un Luis XIV eterno. De ahí que sus mortificaciones y pe•
nitencias, encaminadas á obtener el olvido de las propias
debilidades y la mist'ricordia del Altísimo, se perfumaran
de graciosa elegancia. Las Lavalliere y las Fontanges, en
sus retiros de las Carmelitas y de Port-Royal, deberían
parecerse á la Magdalena de Guido, cuando en horas de
devoción miraban al cielo.
Esta pintura flúida, suave, anímase en cuanto se piensa
en sus contemporáneos adorables, en las Magdalenas de
Versailles y de Marey. Cuando la duquesa de La Valliere
se tornó Sor Luisa de la Misericordia en el convento .de las
Carmelitas, Mme. de Sévigné escribía: cHizo esta acción,
como todas las otras, de modo encantador&gt;.
Guido, que se envanecía &lt;de poseer doscientas maneras

distintas de hacer mirar al cielo por hermosos ojos&gt;, ex pre·
só tan exactamente el ideal mundano y frívolo de su tiem•
po, que no tardó en conquistar una popularidad iguar á la
de los más conspicuos maestros. Con la prodigalidad de la
Fontanges que, en dos ailos, costó á Francia once millo•
nes, aprovechóse del favor público sin miramiento alguno,
é hizo, al lado del Papa mismo, un papel que recordaba,
semejante á pueril parodia, las querellas de Miguel Angel
con Julio II.
En tanto que algunos talentos se imponen por su gravedad, por su eonsciencia, otros muestran la fútil ligereza de
una coqueta que hace su fortuna apelando á todas las debilidades.
No cabe duda que, por encima del vacío general de las
pinturas de Guido, se destacan algunos decorados magnífi•
cos: La Aurora, célebre plafond del palacio Rospigliosi,
en Roma, considerado como su obra maestra, y la Madone
della Píetá, en la Pinacoteca de Bolonia. Pero el rebuscamiento, el sentimentalismo, la desoladora facilidad á veces, opacan la mayor parte de sus telas. Guido personifica,
tras de los grandes maestros, al artista frívolo, de sonrisas
y gracias que conquistaron la notoriedad, moneda de la
gloria. La mediocridad de su espíritu y io frágil de su ca•
rácter, haciéndose patentes en el triunfo, precipitaron su
caída tras de algunos reveses. El pintor que conociera las
victorias reservadas á lol&gt; más altos genios; el pintor saludado por los elogios hiperbólicos del caballero Marín, y
acogido por los cardenales romanos á la entrada de la
Ciudad Eterna, con el ceremonial de un embajador, y autorizado por el Papa á permanecer cubierto en su presencia; el falso maestro, ante el cual la Italia se inclinase, en
plena decadencia; el favorito de la inconstante boga, abismóse en la pasión del juego, perdiendo en ella honor y
talento, y acabó por aceptar trabajo, mediante algunos escudos diarios, poniéndose al servicio de un explotador
deslumbrado por los restos de oropel que lucían aún en
aquella lamentable pavesa.
1

ltL MtrNt&gt;O tLtJS'tRADO

DAMAS DISTINGUIDAS
QUE ASISTIERON AL BAILE DEL

Casino Español

Hemos_ q~eri~o publicar los retratos de las damas que
más se distinguieron por su elegancia y •·savoir faire," du•
rant~ el sa~ao del Casino español, y al efecto nos dirigimos
á quie~es Juzgamos dignas de figurar en este grupo.
Gracias á su amabilidad y deferencia para nosotros, figuran en ~sta plana los retratos de las siguientes damas:
A la izquierda, la señora Oliva González de Valle Mestas, que lucía elegante &lt;robe tannagrene en crepé de Chine&gt; azul pálido, adornado con encajes de oro y &lt;entredeux&gt;
bordados, blanco y oro.
, A la derecha, en la parte superior, señora González Co·
sio de V:illareal; vestía rico traje Imperio y se distinguió
por la nqueza_y buen gusto de sus joyas.
zá~n la P,arte i~ferior, la señorita Guadalupe López y Gonm ez ~osio, quien llevaba con suma gracia un vP.stido de
usehna de seda blanco, forrado de liberty bordado con
galón de oro.
Damos las más cumplidas gracias á estas respetables da~as por su graciosa condescendencia, y esperamos poder
0 recer á nuestros lectores retratos de otras damas no me•
nos distinguidas.

104S

�Rt MtlNbO ILUStRAtlO

-. EL BAILE É N

El CASINO ESPANOL --

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!E.!L. ~All!L.IE: !E.N I!L. CASUiO ISIPAAO!L.

(Apunte de Rafael Lillo)

�-- -

--.....---1051

EL M.UNDO ILUSTRADO

l&amp;:L MUNDO ILUSTRADO

1

FIESTAS DE PRIMAVERA EN AGUASCALIENTES
L.A

FERIA

DE SAN

L.AS

MARCOS.-1...A

CARRERAS

INAUGURACIÓN

DEL.

HIPÓDROMO.-

DE AUTOMÓVIL.ES.-OTRAB FIESTAS

REL.IGIOSAS V

PROFANAS

~ ~~ ~-:~ '~.~ ~

•' ~ ~ ~ ,;.~ ~~ ~ ·"&lt;!~-~.:::.
-,

1

·~
. 1

principal de la celebración
y . en _la fecha ,del apóstol
venerado el 25 de Abril de
cada año.
La capital de Aguasca•
lientes, que bajo la hábil
administración de su gran
gobernante/ señor don Ale·
jandro Vásquez del Mercado, ha realizado incontables
progresos, fué en este año
excepcionalmente visitada,
pues además de las fiestas
anuales,-se verificó lainau·
guracióu del bellísimo hi ·
pódromo que los señores de

~í

-

telas de la estación, y que
ostentaban en sus rostro&amp;
bellísimos la sonriente satisfacción de sus corazones
ingenuos y juveniles; jóve•
nes que discurrían por las
callecillas de negro enare•
nado, cuyo quieto y apaci ·
ble rumor de pisadas dejaba
oír un grato y tierno mur•
mullo de armonía embriagadora, embelesada con un aro•
biente de flores y un pano•
rama de infantil y encantadora alegría¡ semblantes mil

...

.

.

A CALLE DE LA CAPITAL DE
AGUASCALIENTES

entrada de la hermosa esta•
e las flores y las brisas es
ada en la mayor parte de los
civilízados con fiestas en·
tas que no han dejado de
utir en nuestra patria y que,
e en forma rudimentaria,
o haciéndose costumbre y
á por ser excepcionalmente
te su celebración.
Puebla primero, en Jalapa,
calientes, Chihuahua y Mée celebran entusiastas fes•
des con este motivo. Espe• '
nte en los Estados del in•
que disfrazadas con el títu•
"ferias," han hecho de gran
bre las de San Juan de los
San Marcos, Santa Rita,

PALACIO DE GOBIERNO DE
AGUASCALIENTES

En este número dedicamos unas
páginas á la que acaba de tener verificativo en el Estado de Aguascalien·
tes, llamada de "San Marcos," y que
tanto renombre ha adquirido y es
una de las más importantes de cuan•
tas se verifican en la República.
Los antecedentes de esta feria, que
lleva el nombre del santo venerado
en el pueblo de igual nombre, estri•
ban, desde luego, en la idea religiosa
arraigada en los pueblos primitivos
y ha pasado á nuestras fechas con
igual designación por ser en el mismo
sitio y donde se congrega el centro

SR. GOBERNADOR D. ALEJANDRO VASQUEZ DEL MERCADO.
IGLESIA DE SAN ANTONIO, CUYA HERMOSURA AR·
QUITECTONICA ES MUY ELOGIADA.
PLAZA PRINCIPAL Y CATEDRAL

i

AL TERMINAR LAS
CARRERAS

SALIDA DEL HIPODROMO

en los que la satisfacción
la Arena hicieron construir,
más intensa se dejaba
con derroche de gusto y
adivinar, y en general,
elegancia, y las grandes ca•
un conjunto bellísimo
rreras de automóviles de
que daba á la famosa fe·
San Luis Potosí á Aguascaria un aspecto hermoso y
lientes fueron también gran'
grato á los sentidos,
incentivo para los viajeros
Ya en el tívoli, reuniy gente de acomodo de la
das las familias más hoRepública toda, que asistió
norables, era de verse el
á la "feria de San Marcos."
hermoso con junto de
Era de verse la gran can•
aristocráticas y bellísi·
tidad de familias que acudió
mas señoritas de rostros
en pos de solaz y alegría á
encantadores y de modala bella capital que tanto
EL HIPODROMO CTRIBUNAS l.- EL SR. GOBERNADOR, LOS
les ingenuos, al par que
SkES. D. PABLO Y D. ALEJANDRO DE LA ARENA
debe al señor Vásquez del
distinguidos, que daban
Y AMIGOS SALIENDO DEL TELEGRAFO
Mercado¡ también podía adun aire de felicidad á
DESPUES DE UNA CARRERA
vertirse, desde luego, el gran
aquel recinto, que sin
empeño tomado por 1 a s
ellas no hubiera sido tan encan·
autoridades de hacer de la fiesta una seos y centros de reunión ( la del tador. Ahí estaban las familias de
positiva temporada de divertimiento maestro Payén, tan querido del pÚ· Vásquez del Mercado, de García, Ary expansión, y así fué que, al par que blico aguascalentense como lo es del mería, Camarena, Porto, Thompson,
se llevaron á cabo obras de repara· capitolino, entre otras) lo mismo en Arellano, Ortiz, Azco, Ortega, Lyon,
los paseos matinales que en los vesción y acondicionamiento de los pa•
Anievas; pudiendo anotar el cronispertinos, en el jardín de San Marcos
seos y jardines, se procuró un orden
ta, entre otras bellísimas señoritas, á
igual que en el hipódromo y dando
Y una garantía absolutas que propor•
Loretito y Carmen García, Catalina,
siempre al aire notas bellísimas de
donaron á los visitantes largas y tranJosefa, Paz y Carmen Vásquez del
escogido repertorio que deleitaba á
quila~ horas de distracción y á los
Mercado, Margarita Anievas, Enrivecinos de la localidad oportunidad los paseantes.
queta Camarena, Emilia, Constanza y
Estos se repartían en caprichosos
de lucir lo más escogido de sus beAnita Thompson, Soledad Ortiz, Jogrupos de encantadoras señoritas que
llezas.
sefina y Margarita Armería, Isaura
ludan sencillos y elegantes trajes de
Magníficas bandas de música en pa•

�Angulo, María Douglas, Luisa Lyon,
Carmen Dfaz de Le6u, Concepción,
Adriana y Berta García, dando con
su presencia en el tívoli, igual que
en las carreras, un aspecto encanta•
dor á los espectáculos sociales de la
distinguida sociedad de Aguascalien•
tes.
Los señores gobernador, de la Arena, Porto García, Arella·
no y otros muy distinguidos caballeros también daban con su presencia en loa sitios de
reuni6n peculiar, interés á estos acontecimientos. Especialmente el se·
ñor Vásquez del Mercado, tan querido en la sociedad toda, tan correcto, atento y distinguido,
hecho al medio social
que gobierna de una manera tan exquisita, que
su presencia es indispen-

sable en todo sucedido de esta índo•
le, y que le hace merecer tanto el
aprecio de sus gobernados y tan
bien apreciado por las familias.
La inauguraci6n del hipódromo,
alentada con tanta eficacia por el se·
ñor Vásquez del Mercado, fué tam•
bién un hecho interesantísimo, y la
temporada de carreras, llevada á tan

10S3

EL MUNDO ILUSTRADO

Ét MtJNl)O ILUSTRADO

1052

feliz término por los señores de la
Arena, ha sido una de las más intere•
santes que ha habido en la República, siendo de notarse el gran contingente de hermosos caballos que co•
rrieron en)os distintos días de sport
en el bellísimo hipódromo, uno de
los más notables de la República, y
que honra á sus propietarios, señores
de la Aren a, c:s portmen&gt; distiuguidísimos de nuestra
aristocracia de México.
Mandaron caba•
llos para tan inte ·
resante temporada
en Aguascalientes,
el señor goberna•
dor d e 1 Distrito
Federal, don Gui•
llermo de Landa }
Escandón, cu y as
cuadras de caballos
ingleses son de gran
valor y de gran re·
putación; los señores de 1 a Arena

t/ARDIN, /GLESIA~Y TIVOL/ DE "SAN MARCOS"

también con un contingente excepcional; Mr. John Kent, caballero inglés, bien conocido en la capital; los
hermanos Mayer, Blum, etc., y á fe
que deben estar todos ellos satisfechos del gran éxito de las carreras,
así como don Francisco Gutiérrez,

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CARRERA GANADA POR UN CABALLO DEL SR. GOBERNADOR LANDA Y ESCANDON.-CABALLO DEL SR. GOBERNADOR LANDA
Y ESCANDON.- JOCKEYS DEL SR. GOBERNADOR LANDA Y ESCANDON.-CABALLO DEL SR. GOBERNADOR LANDA Y ES·
CANDON.- EL ARISTOCRATICOiWTEL "LIC. ES.'.:OBEDO'' DE AGUASCALIENTES, EN ELOUE SE HOSPEDARON LOS
MIEMBROS DEL "JOCKEY CLUB" DE MEXICO, INVITADOS POR LOS SRES. DE LAARENA.-LOS FAMOSOS BA·
ÑOS TERMALES DE "OJO CALIENTE.," EN LA HACIENDA DE SU NOMBRE EN AGUASCALIENTES
PROPIEDAD DE LA SRA. ANA MARIA DIAZ DE LEON VDA. DE ESCOBEDO

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1

*

que ganó la de $11,000 con su hermosísimo c:Pleas Walter&gt;,
Fueron también sensacionales las
carreras de automóviles, por más que
las máquinas triunfadoras no sean de
primera calidad y el acaso les haya
dado el éxito; pero de toda la fiesta

de San Marcos última, merecen elo•
gios el señor gobernador Mercado por
su empeño en hacerla interesante y
los señores de la Arena, por su hermo~ísimo hipódromo.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

1051:

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EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRO PAIS
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FIESTAS EN HONOR DEL. GENERAL. BANDAL.A EN TABASCO.-GRUPO
DE COMENSAL.ES A BORDO DEL. "SANCHEZ MARMOL."

EL. SEflOR GOBERNADOR EN L.A TRIBUNA DE L.AS REINAS DE L.OS úUEGCS
EFECTUADOS EN L.A AVENIDA DEL. PL.AYON

lE$ll'\UDil&lt;Ol
J. M. BRAVO

JIQUILPAN, MIOH.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1056

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1

''María Rosa" y "Tierra Baja."-El teatro de Guimerá.-Artistas de variedades.
Los programas del Cuarteto de Bruselas
Si en las obras que los cómicos llaman &lt;de levita&gt;, en la
alta comedia moderna, de sutil y hasta en ocasiones artificioso análisis psicológicos Borrás encuentra trabas y cor•
tapisas para su inspiración desbordante y arrebatadora, casi
tumultuosa, en el drama del pueblo se mueve á sus anchas, embriágase de aire y de luz, y se lanza de lleno á

tiene la sencillez ingenua de las flores silvestres: arrebata•
do, es tempestuoso como el torrente que se despeña, que
ruge, y en espuma hirviente va á estrellarse contra los pe•
ñascos de la falda. Maravilla de interpretación llamaría
yo á ésta, si no fuese porque tantos y tantos críticos así la
han apellidado repetidas veces. En el Manelich, pastor soñado, que más tiene de simbólico que de real, el gran ac•
tor español hállase en la plena posesión de sus dotes. Todo en él es admirable: la voz, la actitud, el gesto, el ner•
vioso arranque. Hay escenas, como la final del drama, en
que el artista se transfigura¡ otras, como las del &lt;p&lt;1dreuuestro&gt;, en que hace gala de matices vocales raramente
ad vertidos en otros actores.
Mas, ¿á qué continuar? ¡Se ha dicho ya tanto de este per•
sonaje, se le ha alabado tanto como uno de los más bellos
del repertorio de Borrás!
Prefiero ocuparme someramente de María Rosa, el dra·
ma trágico de Guimerá representado con éxito no tan rui•
doso como el de Tierra Boja, el domingo último, en el tea·
tro &lt;Virginia Fábregas&gt;.

.

••

SRA. MARGARITA MICHEL
NOTABLE :CANTANTE QUE TOMO PARTE EN EL CONCIERTO
CELEBRADO EN LA SALA WAGNER EL VIERNES 30
DE ABRIL PROXIMO PASADO

crear tipos, como si sus ojos, ante la contemplación de amplios, de dilatados horizontes, no viesen obstáculo alguno
con que tropezar. Aseméjase en esto á los campesinos que
en la ciudad experimentan una sensación de asfixia y tienden á la inmovilidad, y se muestran incapaces de grandes
arrestos, y en la campiña, fresca de rocío é iluminada de
sol, por el contrario, son ágiles, vivos de inteligencia y de
acción,
¡Ah, el Mar,elích de Borrás!
Es grande con la grandeza de sus montañas, sereno con
la serenidad azul del cielo visto desde las cimas. Tranquilo,

1057

.EL MONDO ILUSTRADO

María:Rosa es quizá-y sin quizás-en el teatro del au·
tor catalán, el drama que ostenta más visib-lemente los de•
fectos de la concepción artística de Guimerá, sin compensarnos de ello mediante sus buenas cualidades. Es un dra•
ma grueso, burdo, que gira en tomo á un asunto vulgarísimo, en el que está falseado totalmente el carácter de la
protagonista, y que no ostenta siquiera el encanto pinto•
resco de otras producciones del creador de Tierra Baja.
Harto socorrido es, en el criterio común, el concepto
del realismo de Guimerá. Ha llegado á considerársele á este,
aun por i:,arte de críticos merecedores de al§ÚD crédito,
como realista en el teatro. Mas, á decir verdad, tal realimo
que á muchos deslumbra, es más ficticio que sincero¡ no
sale de los límites de la apariencia, no penetra, no ahonda.
Guimerá con~ibe asuntos falsos y caracteres estrambóticos,
aunque rudimentarios, que envuelve eu un velo de reali·
dad que los ateuúa, que los esfuma y los hace aparecerá
nuestros ojos, por un error de óptica, como h1tmanos. Hay
en el dramaturgo catalán la exterioridad realista; pero no
la concepción inspirada cu la verdad de las cosas. Es-co•
1110 muy bien lo definió doña Emilia Pardo Bazán-un ro·
mántico; sólo que un romántico de nuestros días, másequi·
librado, más dueño de sí, y, por lo mismo, renuente á los
relumbrones á que tan ix.,clinado fué, por ejemplo, don Jo·
sé Echegaray.
Dista tanto de la vida Manelich, ese pastor, filósofo in·
consciente, como Agueda, la heroína de La hija del mar,
como Maria Rosa, la mujer del pueblo que, estando enamo•
rada de un hombre, le mata al arrancarle la coufesión de

haber sido el asesino de su primer amante, cuyo amor hacia él-según ella misma asegura en una escena del dra•
ma-ha desaparecido, ocupado como está su sitio por otro,
por el amor que el mismísimo homicida la inspirase. Esos
hombres de pasiones turbulentas, indomables, salvajes, que
van en línea recta derecho al fin que se han propuesto, no
son de este mundo, ni menos de la actual época. No los
produjo la observación: fueron hijos d.: un cerebro calenturiento.
Pero si en Tierra Baja el alma de la ficción-aunque ésta
sea falsa-está representada por un alto ideal humano: el del
amor y el del bien, el de la pureza inmaculada del solitario de las montañas en contraste con la miseria de la tierra
bojo, no acontece otro tanto con María Rosa. Aquí fué un
caso de criminalidad brutal el que movió la pluma del escritor, y, en razón de ello, el encanto, el vibrante romanticismo de Guimerá desaparecen, cediendo el paso á la vulgaridad que chorrea de todos y cada uno de los personajes
del drama.
Quizá por esto Borrás, aunque á la altura de su talento,
no logra en María Rosa el empuje de su Manelích, y Virginia Fábregas, á quien está encomendada la parte más escabrosa é irreal del drama, tropieza con graves obstáculos
para dar franco paso á su inspiración de artista.
El señor Cervantes recarga de comicidad el Quirico, y
otro tanto sucede con la señora Otazo.

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La afición á las variedades, divertimiento breve, frívolo
que regocija un instante y que presto se olvida, ha venido
á substituir venturosamente en México la ya desmedida é
incomprensible que existía hacia el jénero chico.
Abrense salones y teatros, y la bailarina de pantorrilla
mórbida y pie breve, y la cupletista de intención picaresca, y el prestidigitador, y el acróbata novísimo, triunfan
las unas por el espíritu de sensualismo siempre latente, y
los otros merced á la frivolidad que impera.
Han venido á aumentar la caravana de artistas de variedades que de tiempo atrás arriba á esta tierra mexicana, seis
bailarinas que hicieron su presentación en el Folies Beroére: las cuatro Madcaps, ahora aplaudidísimas; la Natcha,
hermosa mujer á la cual lo que de belleza le sobra le falta
de gracia, y Athmore Grey, la bailarina norteamericana
que, en su baile &lt;de los siete velos&gt;, lamentará con el
poeta l.l juventud perdida ..... .
.)Continúa victoriosa María Vinent!

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SR/TA. MINNY HEIOECKE
NOTABLE CANTANTE QUE TOMO PARTE EN EL CONCIERTO
CELEBRADO EN LA SALA WAGNER EL VIERNES 30
DE ABRIL ULTIMO

Y una nota para terminar:
Circulan ya, entre el público diletianti, los programas de
los conciertos que en breve dará, en la Academia Metropolitana, el cuarteto de Bruselas. Son magníficos sobre toda
ponderación. Pero si en ellos puede afirmarse que figuran
en lugar prominente los grandes maestros de música de cámara, desde Schúbert hasta Debussy, por más que ne se
les haga oir en la totalidad de su obra, lo cual sería imposible, en cambio, hay un gigante que tornará á maravillar,
con el brillo de su alteza portentosa, nada menos que en
diecisiete cuartetos: Beethoven,
MAESE PEDRO,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

1058

EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
LA ETIQUETA EN LAS COMIDAS

&lt;ansia perpetua de algo mejor&gt;, de que nos habla el más
sensitivo é idea-lista de todos los poetas.
Contemplemos el vuelo de las mariposas, lectoras mías
y en la suave calma de los jardines de Vfrano pensemo~
en el encanto inaccesible del ideal.
A temporada de verano se ha establecido ya definitivamente, y la mayor parte de las familias que pue•
den permitirse ese placer, emigran á sus posesiones
~
campestres y á las quintas de recreo. Los jardines están
de fiesta y ofrecen la sonrisa de su frescura y el per·
fume de sns flores á los huéspedes que '\"ienen á pasar, entre ellos, los mejores meses del año. El calor, ener•
vante y abrumador, no se atreve á llegar de pleno á las re·
jas de esas quintas veraniegas, en 1as cuales la rosa trepadora, las madreselvas y los jazminez forman colgaduras y
festones de incomparable belleza, y donde las enarenadas
veredas, hundidas en la suave penumbra de las espesas
arboledas, celebran la misteriosa y poética unión de la paz
y del silencio. Las fuentes murmuran en voz baja alguna
historia sentimental, que cuentan los indiscretos y traviesos juegos de agua; las mariposas blancas pasan como un
suspiro de amor sobre los pétalos de las flores, inquietas
siempre y siempre buscando el ideal. Razón tienen las
mariposas, lectoras mías: no deben ser llamadas volubles é
inconstantes; llamémoslas solamente ambiciosas y soñadoras; ¿qué culpa tienen de no encontrar una flor bastante
bella, cuya suavidad de color y de perfume les detenga, co·
mo aquella enamorada que decía á su galán cuando llegaba
la luz del alba á señalar la hora de la despedida: &lt;no te
vayas, no es tiempo todavía?&gt; ..... Busca la mariposa esa
flor de sus sueños, como buscan las almas á aquella otra,
siempre esperada y deseada con infinito anhelo; á veces
creen haberla encontrado; mas una desilusión inesperada
un desengaño imprevisto, hace que esas pobres almas
vanten el vuelo tristemente como una mariposa errante, y
vayan en pos de otra corola más tersa, y de otro aroma que
les embriague más. Así, en busca del ideal, vemos pasar y
pasar los corazones como bandadas de fugitivas mariposas;
descansando en algunas ocasiones por breves instantes so•
bre los pétalos blancos de una rosa, que esconde hábilmen·
te el a~uijón de sus espinas; sobre el cáliz embriagador de
una roJa amapola que guarda en él un sueño venenoso, á
veces mortal;_sobr~ la seda brillante de una gardenia, cuyo
aroma, demasiado intenso, trae á menudo el inevitable has·
tío de toda la plenitud .... es inútil buscar ese ideal lecto•
~s mías; si sup~ése~os comprender bien esta palabra, ve
riamos que es sinónima del imposible y de la ilusión.
La realidad implacable persigue al ideal como la muerte
á _la v~da; aquélla tri~nfa siempre de é~ta, y al fin de toda
h1stona humana, que'aa en el último capítulo del libro la
sombra de una losa fúnebre como el trof1:o de victoria definitiva que la muerte ha alcanzado· así también1 la cruel
realidad de la existencia hace de la~ almas un verdadero
cementerio de ilusiones, en donde sólo se levantan las
trist~s fechas en ::¡ue se di6 honda sepultura á algún sueño
de dicha y de amor. Mas el incurable engaño de la esperanza ~ace á los humanos corazonns seguir buscando en su
vuelo i1;1c~sante la flor de su ideal, semejantes á esas mari•
posas v1a1era~ que vemo~ revolotear sobre los pétalos, sin
detenerse casi en ellos, impulsadas siempre por aquella

1/

*••
. Los sombreros de primavera son ahora el capítulo más
rnteresante de la &lt;toilette&gt; femenina; ¿cómo son actualmente?_ ¿cómo se:án mañana? Cuestiones son éstas de pri•
mera 1mportanc1a entre las damas, porque nadie ignora que en cada estación vienen dos 6 tres modas difere_ntes de som,br~ros. No hay sin? recordarlo que sucedió en este ultimo año; la primavera trajo gracio
sas cch~rl~ttes&gt; de batista, muselina y encaje; pero después vin~er~n los grandes sombreros, absolutamente planos Y _c~s1 sm copa. Es de creerse 1 ue en este siglo de
electnc1dad, de vapor y de automóviles, se prueba el deseo de precipitarse en la rápida diversidad de las modas
del mismo modo que se procura acortar las distancias. Po;
ahora pasamos una época de transición y de capricho· se
ven &lt;cabriolets&gt; de copa muy alta; grandes sombrero~ de
copa ancha y plana; cilindros ó cúpulas que cubren del
todo la cabeza; otros, de estilo Luis XVI, ligeramente reformados con una ala un poco levantada; todo se acepta y
se usa, con la única condición de que sea bello y elegante.
Se llevan también sombreros en forma de cúpula, con la
copa bastante alta y un tanto redonda; se les rodea de un
solo lazo de listón, poniéndoles, como único adorno una
gran rosa, á menos que se les cubra completamente d~ flores. Hay algunas capelinas flexibles de paja ancha y gruesa, en forma de cascos de granaderos, forradas de paja fina.
Mas es principalmente por la feliz elección del colorido
por lo que los sombreros se distinguen en esta estación.
Era imposible tomar al Directorio el estilo ori~inal y gra•
cioso de sus sombreros, sin adoptar también las bonitas
br~das y lazos de tul que los adornaban. Vemos, por tanto,
remar actualmente los lindos sombreros cubiertos de flo•
res, hechos en taffeta, en otomano, en crespón de China
plegado y luciendo sus coquetas bridas de listón 6 de tnl.
Al lado de estas reminiscencias históricas, se nota la pri•
vanza de la más completa diversidad y de la fantasía más
amplia que puede imaginarse. En algunos de esos sombre·
ros en forma de cúpula, vemos creaciones modernas, dig•
nas de elogio. Un modelo está confeccionado en paja azul
antiguo, es decir, de un tinte más claro y menos marcado
que el azul marino; está todo cubierto de flores deliciosas,
de esas pequeñas rosas miniatura que vemos en algunas
enredaderas. Otro modelo es de copa menos alta, aunque
siempre en forma de cúpula, confeccionado en taffeta de
color lila obscuro ó &lt;violeta de los bosques&gt;; el ala es de
paja del mismo color, y adornado con violetas de dos to•
nos. Se usan mucho ahora los tulipanes, las rosas y las
anémonas, todas pintadas á mano, lo cual constituye ac•
tualmente la última palabra del &lt;chic&gt; y del buen gusto.
La cues~ión de los sombreros es de tal modo interesanteal
bello sexo, que no es de temerse tratar de ella con alguna
extensión, y en vista de esto, espero que mis lectoras dis•
culparán los detalles prolijos y minuciosos que á este
asunto dedica en las presentes líneas
MARGARITA.

SABIDO es de puro olvidado y olvidado
de puro sabido, que en la mesa es donde se pone en evidencia, mejor que en
otro sitio alguno, la educación, cortesanía y finos modales de las personas.
El arte de comer es un arte de exquisitez suprema, y quien mejor la practique, será quien
logre en el trato social mejor fama de persona correcta y
distinguida.
No basta comer, siuo saber comer, A muchos, ¡infelices!
les basta tener comidas y manjares con que regalarse; los
menos prefieren saber comerlos. De éstos es el reino de las
consideraciones sociales.
Cuando se da una comida, ha de procurarse que los con·
vidados se reúnan con placer, evitando juntar aquellos
de quienes el dueño de la casa sepa que se profesan algún
antagonismo.
Cuando una comida es de hombres solos, puede asistir á
ella también la señora de la casa.
La invit2ci6n para un banquete puede ser verbal ó por
carta. El billete de convite, que es sólo una circular de algunas palabras, suele ser impresa 6 litografiada, cuando se
trata de grandes comidas repetidas con frecuencia. Lleva
al pie iniciales exigiendo contestación, y el no darla, supo·
ne aceptación. Si se rehusa, es menester responder en seg11ida, y procurando no imitar el tono de la invitación, dar
una razón plausible á la negativa y hacerlo con mucha
urbanidad. Cuando el convite se hace de viva voz, se debe aceptar de una manera franca y graciosa, presentando
un motivo razonable de la excusa, de la cual no se debe
vol ver á hablar. No está permitido hacerse rogar, sino en el
caso de ser convidado á comer por alguno que sólo se ha
visto en casa de una tercera persona, ó siendo convidado
en una visita 6 en cualquiera otra ocasión semejante. En
la primera suposición, si se acepta, se va á dejar una tarjeta para preparar el conocimiento.
Después de aceptar el compromiso de la asistencia, no
se puede faltar, ámenos que haya sucesos importantes que
lo impidan.
Los dueños de la casa deben calcular, con cuidado, el nú mero de los convidados, porque por una parle es desagradable y mal recibido hacer que los convidados estén muy
estrechos en la mesa, y por otra es desconsolador ver acá
Y allá sitios desocupados. Así, para evitar estos dos extremos, es bueno hacer el convite con bastante anticipación, á
fin de poder reemplazar á las personas que pueden rehusarlo.
Cuando cualquiera circunstancia os fuerza 6 no á asistir
al convite aceptado, debéis advertirlo por escrito lo más
pron~o posible, manifestando vivamente todo lo que sentís
5eme1ante contratiempo.
_Cuando se asiste á una comida, no debe irse ni con antic1paci'6u exagerada á la hora de la cita, por temor de estorbar, n1. á 1a h ora Justa,
.
pues parecería que sólo se pretende comer esquivando hablar con los indi vidos de la
casa•, ni· mucho menos después, porque esto obligaría á esperará los demás comensales, constituyendo una grave incorrección.
El arte de servir
· una comida
• es, para el placer de los

convidados, e1 comp1emento del saber del cocinero; un pla-

1059

,to bien condimentado no tiene nunca su valor si no se
presenta de un modo agradable.
El uso ha ~ntroducido para la o;iesa reglas que es preciso conocer, s1 no se ha de desagradará los convidados.
La presencia del ama de casa es necesaria para que el
cubierto esté bien puesto.
Hace algunos años, todavía se servía á la francesa. Las
fuentes eran colocadas desde un principio en la mesa sobre
escalfadores y campanas de plata: el centro de la mesa
estaba ocupado por la bandeja de cristal y plata, en que se
colocaban los postres, frutas, flores ú otros objetos del servicio de una gran comida. El amo de casa trinchaba y se
pasaban las fuentes alrededor, ó bien, el criado se llevaba la fuente, hacía trinchar y servía.
Este género de servicio, complicado y lento, ha sido
abandonado por el servicio á la rusa. Para éste desde un
principio, la mesa debe estar puesta tal y como ~a de quedar hasta el fin de la comida.
Debe tener de un metro sesenta centímetros á dos metros
de ancho, y el espacio reservado para cada convidado de
be de se_r, por lo menos, de cincuenta centímetros.
El mantel se extiende sobre un muletón grueso que sobresalga de treinta á cuarenta centímetros de la mesa. Para las grandes comidas de etiqueta, sólo es admitida la
mantelería b}anca adamascada, según la antigua moda francesa, ó de tejido de Holanda, bordado 6 con guipur.
En el campo está admitida la mantelería azul ó encarnada, por ser muy caprichosa. El centro de la mesa puede
estar ocupado por un camino de mesa, adornado con guipur ó bord'¾dos blancos ó de color.
En el centro de la mesa se colocará una cesta ó canastilla con flores, plantas 6 frutas; 6 mejor todavía, frutas y flores mezcladas, y en los extremos, candelabros con sus pantallitas, y los compoteros y los platos delante de los cubiertos.
En el sitio de cada convidado se pone un plato. A la izquierda, el tenedor; á la derecha, la cuchara, y el cuchillo
sobre un portacuchillo.
Las copas se disponen de derecha á izquierda, por orden
de tamaños, c_opa par~ agua, par~ Burdeos, para Madera y
para Champana. El vmo del Rhin se sirve en vaso de color, y los licores, en copitas á propósito.
La servilleta se pone plegada sobre el plato y el panecillo debajo.
La lista 6 menú se escribe en el respaldo de la tarjeta
que lleva el nombre de cada convidado, y se coloca sobre
la servillet.l 6 en tarjeta separada; en cuyo caso debe haber una, por lo menos, para cada dos invitados.
Respecto á los cubiertos, además de su forma, el mérito
principal de la plata está en ser lo más brillante pcsible.
Visto aislado, un cubierto de plata mate '1 oxidada en sus
cin~eladuras puede ser de mayor efecto artístico: pero el
conJunto de una mesa, provista de plata mate, no da la impresión de claridad y de alegría que representa Ja plata
brillante.

�EL MUNDO ILt]STRADO

1060

EL MUNDO ILUSTRADO

1061

Labores Femeniles
Tenemos el ~usto de presentar á nuestras lectoras un
pr!cioso modelo de tira-canesú, bordado, para camisa de
senora.
1

repartidos, unos pequeños ojillos, que k dan gran vista al
bordado.
La forma de este canesú es elegante, y á la vez resulta
sumamente cómodo para las señoras, pues las sisas, como
verán nuestras lectoras, son sumamente amplias. Ya se
comprende que la batista que se emplee para este bordado
tiene que ser muy fina¡ y debe ser completamente igual la
tela del resto de la camisa. En la actualidad estas prendas
se usan muy cortas, pues los trajes excesiva mente entallados, que ahora se estilan, así lo requieren.

t
Nuestras lectoras verán en los grabados
que hoy damos, un plato ó fuente conte•
niendo alcachofas ó coliflores rellenas, puesto sobre una planclleta de madera negra,
con cubierta de laca ó porcelana blanca decorada con flores. Estas planchetas, además de ser muy lucidas y boni·
tas, prestan grandes servicios á las cubiertas de hule que
generalmente tienen las mesas de comedor, y aun al barniz
de éstas, pues el calor las descompone de una manera de•
finitiva.

El segundo grabado representa ·un escalfador contenien•
do jamón tierno con aceitunas. Dlcho escalfador está colocado sobre una plancheta igual á la que soporta el platón
con las verduras que indicamos arriba.

POSTRES
Bizcochos
Se cascan seis huevos, separando las claras de las yemas;
éstas se ponen en un perol y las yemas en una cazuela. Se
añade á las yemas media libra de azúcar y se remueve con
la cuchara de madera durante cuatro minutos.
Se baten las claras fuertemente, se mezclan con las yemas y se añaden cuatro onzas de harina; se hace un cucu•
rucho con papel fuerte, pegándolo perfectamente con en•
grudo, y se pone en él la, pasta de bizcocho. Se cierra bien
la boca y se corta por el pico unos dos centímetros. Se
aprieta con los dedos el cucurucho para ir poniendo sobre
una hoja de papel partes de pasta como del tamaño de dos
centímetros de ancho por ocho de largo, destinados á formar los bizcochos,
Hay que tener cuidado de dejar en el papel espacio de
dos centímetros, para que los bizcochos no se toquen en el
momento de cocerse.
Se espolvorean con azúcar tn polvo cernida con el cedazo de cerda y se cuecen durante diez minutos con el horno
suave. Se dejan enfriar los bizcochos en el papel; se despe·
gan después de éste y se colocan en el plato en forma de
corona, apoyándose los unos en los otros.
Los bizcochos se perfuman con vainilla, con limón ó con
flor de ¡¡zahar.

Compota de peras de invierno
Se eligen siete hermosas peras, procurando que sean de
igual tamaño. Se pelan hasta que queden bien lisas y evitando que el cuchillo deje señales. Se ponen en una cace•
rola donde quepan cuatro cuartillos de agua y se cubren
de almíbar á diez y seis grados, al cual se añade una cucharadita de café, de carmín vegetal y la cuarta parte de
una vaina de vainilla,
Se hacen hervir muy suavemente hasta que estén enteramente cocidas, lo cual ae prueba viendo si las peras ce•
den á la presión del dedo.

Se dejan enfriar las peras en el almíbar;
se escurren y se reduce éste con fuego vivo
hasta que lleiiue·á treinta y dos grados.
Se pone una pera enmedio de la compo•
tera y las otras seis alrededor; se riegan con el almíbar
que debe estar frío: en general no debe echarse el almíbar
sobre las compotas hasta el último momento.

Macarrones
Se mondan siete onzas de almendras, tres adarmes de és•
tas amargas, machacándolas después de añadirles una clara
de huevo.
Cuando las almendras están bien machacadas, se añaden
cinco onz:1s de azúcar, mezclándolo todo. Se añade media
clara de huevo y se sigue mezclando. Se añaden cinco on•
zas de azúcar y se mezcla de nuevo, poniendo después la
otra media clara de huevo.
Es preciso que esta pasta sea blanda, pero sin que se ex•
tienda por sí misma. Se añade, para terminar, otra media
clara de huevo. Se coge con uua cucharilla de café una
parte de esta pasta y se hace con el dedo que caiga sobre
un papel, de manera que forme círculos de tres centíme•
tros de diámetro por uno de grueso.
Se cubren con una lij!era capa de azúcar y se ponen en
el horno á fuego vivo. Cuando los macarrones aparecen en
el horno de un hermoso color dorado, es señal de que ya
están cocidos.

Compota de ciruelas pasas
Se pesa una libra de ciruelas pasas; se lavan y se ponen
en una cacerola en donde quepan dos cuartillos de agua.
Se llena de ésta la cacerola. Se cuecen á fuego lento y se
añaden tres adarmes de canela en rama.
Cuando las cirnelas están cocidas, es decir, cuando están
blandas y esponjadas, pero sin abrirse, se escurren en un
cedazo. Se cuela el caldo por el colador chino y se saca la
canela; se añaden dos onzas de azúcar y se reduce el caldo
á treinta y dos grados.
Se ponen las ciruelas pasas en la compotera y se vierte
encima el caldo reducido cuando está bien frío.

Compota de grosellas
Se desgrana una libra de grosellas bien encarnadas; se
lavan y se sacan inmediatamente sin dejarlas en remojo¡
se ponen en un bol y después se añaden siete onzas de
azúcar en polvo y un octavo de cuartillo de agua, Se sal•
tean las grosellas para que se derrita el azúcar.
Se ponen en la compotera cuando el azúcar esté derre·
tído.
Al cabo de dos horas, si las grosellas han sido bien sal·
teadas, debe estar cuajado el jugo formando una jalea en·
carnada, lo que constituye una compota de verano de las
más agradables.

Est~ bordado se ejecuta á punto de festón y al plumetis.
La orilla lleva unarnndas bordadas al punto de ojal. Los
lazos y puntas flotantes, que finge la cc;oefa, se hacen bastante realzados. Y entre esos lazos, van, convenientemente

í
..

)

18

Damos á continuación el modelo de un eleóante y vi,to. '
so monograma coust 1tu1do
por las letras L y b z, mo 11 oorama que sirve para marcar sábanas ó toalla~. Se borda ~on
hilaza á dos colores: verde seco y rosa fresa, Va combina•
do con ojillos y con pequeños pespuntes. Los bordes de la
L son realzados, y el interior á líneas cruzadas hechas de
pespuntes. El horde de la Z va también realzado y en el
interior lleva los pespuntes.
'
Estos dos modelos de crochet pueden utilizarse en diversas labores. La esquina es propia para incrustarse, con
otras tres i~uales en los cuatro lados de una servilleta de
té. Es un tejido muy elegante, que hecho con hilo fino se
adapta perfectamente á la tela de que se hacen las s¡rvi·
ll_etas r,ara el clásico té. El trabajo es muy sencillo, pues
solo se compone de macizos y cadenetas en vuelta sim•
ple.
~l entredós, &lt;!u~ es un tejido del género de la esquina,
es igualmente fac1l y resulta igualmente vistoso. Con este
entredó_s se puede adornar una falda interior. Puede tejer·
se en hilo de color crudo, y entonces se ve muy bien in•
crustándolo en las orillas de un cnbremesa, hecho de tela
de hilo crudo. Estos cubremesas, que suplen á los tapetes
y que los mejoran, pues son lavables, están, por hoy, en
gran moda y privanza.
La ventaja del crochet es inimitable, porque sin ~ran
ga,to y con un poco de paciencia, pueden hacerse primo·
res de utilidad y de gracia.

�1062

EL MUNDO ILUSTRADO

1063

EL MUNDO ILUSTRADO

LA NEURASTENIA

desinfectados y por lo tanto, libres de contagio, pues mu·
Uno de los mayores enemigos del niño es el frío, y chas veces se h~ propagado, por este medio, la tiña Y otras
para preservarlo de él son los vestidos y de preferencia el
blanco, el que más se usa; los vestidos de color m1;1chas afecciones del enero cabelludo. DRA. COLUMBA RIVERA,
veces están teñidos con substancias venenosas, que tienen
por base el arsénico; por lo tanto, es i~portante ~onocerlo
para prevenir los accidentes que pudieran ?casio~ar;. el
CllJl&amp;N!O liMfAN!lill...
blanco indica pureza, es más agradable á la vista é impide
llevar sucio el vestido, porque inmediatamente apare~e
Luisito estaba muy triste, muy triste ....
cualquier mancha, y por eso se considera como el más _hiEra el día de Reyes y los reyes no se habían acordado
giénico; no sólo se procurará que sea de es!e c~lor, sino
deberá confeccionarse de tal modo, que el aire circule con de él. Se lo dijo á su padre y éste le contestó:
-No te apures, Luis . ... ; de seguro que los reyes no han
facilidad, que se facilite la transpiración y respiración de
la piel y que no moleste ni comprima ninguna parte del llegado· pero no deben tardar ... .
Luisito echó á correr, camino de la serranía, por donde
cuerpecito del niño.
.
.
Como las prendas de vestir van cambiando á med!da que se figuraba que pudiesen llegar los reyes.
Subió á lo más alto del monte y bajó á lo más profundo
el niño crece, me parece oportuno llamar la_ atenc_ión _de
las madres de familia acerca de una de las piezas mteno• del valle· pero ni por esas: los reyes no asomaban. • . •
Tuvo s~d y se metió en un bosquecillo cercano, por don•
res que sirve de armador y que, en las niñas, es substituí·
do clespnés por el corsé, muchas veces en edad muy t~m · de corría un arroyuelo.
Luisito apagó su sed, y como estaba cansado, se sentó
prana y el cual no debería usarse sino hasta los doce anos,
cuando menos. No trato de co1n:batir su uso ni creo qu~ sea sobre una piedra.
,
. .
Era muy temprano aun y los pa¡anllos revoloteaban en•
nocivo cuando el corsé está bien hecho y con varillas
B.exibles· no es antihigiénico sostener el tórax y la coluro· tre las verdes ramas.
na vertebral; pero s{ debe restringirse que haga oficio de
Luisito los miró y dijo:
_
-Estos pajarillos están muy contentos .... ; senal de que
aparato constrictor, pues el corsé, muy ap~etado, acarrea
grandes trastornos: comprime el estómago, dificulta el fn_n· los reyes les ban traído alguna cosa .... Pajaritos , ••¿qué
cionamiento del corazón y los pulmones, perturba la ci~• os han traído los reyes .... ?
.
-Pi. ... pi. ... pi. ... -respondieron los pajaritos:--fru·
culación abdominal, abate y desaloja las vísceras abdomi•
nales y principalmente el híga~o y e~ riñón, favo~eci~n_do tas y semillas....
. .
. .
El pobre Luis tuvo envidia de los pa¡antos,
.
también la enteroptosis y la dispepsia; en los e¡ercicios
Entonces notó que la corriente del arroyo cantumaba
gimnásticos respiratorios disminuye la capacidad pulmo·
nar porque impide la libre expansión del pulmón. Ade• satisfecha.
t í
-Arroyuelo .... -preguntó el niñito:-¿qué te han ra ·
m~, como el cuerpo debe serproporcionado, debe evit~s.e
que se estrechen demasiado la talla, tanto por los per¡ui• do los reyes. . . . . ?
fla
-Glu .... glu .... glu .... -respondió el arroyuelo:•• u·
cios que origina, como por el mal aspecto que presentan
algunas personas, que tal parece que van á dividirse por tas de cristal y piedrecitas de oro ....
El pobre Luis tuvo envidia del arroyuelo.
.
la mitad.
Un rayo de sol fué á quebrarse sobre la superficie del
Los zapatos del niño deben estar proporcionados al ta·
maño de su pie, que no lo sujeten demasiado, porque le agua.
.
éb ·
-Rayo de sol ... rayo de sol-exclamó Luis: -qu n·
producen ampollas y deformaciones; siendo cómodos, la
marcha se hace firme, sostiene mejor el cuerpo y no oca• llante estás hoy. Sin duda te han traído algo los reyes.¡··
El rayo de sol por toda respuesta, proyectóse sobre. ~
siona torceduras. Los gorros protegen la cabeza del niño
contra el frío, contra el calor y lo defienden contra los gotitas de agua que pendían de las hojas y las convirh
traumatismos, que son tan frecuentes en los niños y que los en brillantes.
Luisito tuvo envidia de aquel rayo de sol.
.
predisponen á la meningitis; más de una vez he visto á
Entonces volvió sus ojos hacia la campiña y la vió ma•
un niño atacado de esta terrible enfermedad, cuya causa
ha sido un golpe recibido accidentalmente en la cabeza.
tizada de flores.
._
. .
. . .
. t han
-Campiña .... campina-repihó Luisito.-á h e
El niño recién nacido tiene los cabellos más ó menos
largos que en poco tiempo son 1eemplazados por otros; la visitado los reyes... .
.
b' tes
La campiña rizó sus menudas yerbec1llas con cam ian
alopecia (caída del pelo) se presenta en los niñ_os en la
región occipital por el frote constante de su cabecita contra de esmeralda, para contestar:
-Sí, anoche me visitaron.....
la almohada y no hay que pensar que se trate de una en•
Y le mostró su traje de amapolas.•••
áf
fermedad; se procurará el buen funcionamiento de las
•-Cielito .... cielito .... --preguntó al cielo azul:-y 11
glándulas y se evitará, hasta donde sea posible, la forma•
ción de esas costras espesas que suelen formarse y que es- ¿qué te han traído los reyes?.•••
511
Vistióse el cielo azul de oro y nácar, y le enseñ6
tiran el pelo y lo adhieren; dichas costras pueden, á la larga, irritar la piel, atacar el bulbo piloso y compro~eter la manto.. ....
ndo,
Luisito no quiso oír más y vohióse á s~ cas~ so11oz~odos
vitalidad de los cabellos; basta muchas veces aplicar un
-Mamita .... mamita .... --exclamó el 1nfehz.-A
poco de aceite de almendras dulces, vaselina ó glicerolado
de almidón y lavar con agua tibia y jabón para hacerla les han traído los reyes y á mí no me han traído nad3:JDIS
Abrazólo la madre suspirando y, entre besos Y }jgn '
desaparecer.
Siempre que se corte el pelo de un niño, se tendrá cui- le contestó:
-No hagas caso, ángel mío .. .. ; los reyes son así.···
dado que las tijeras y demá., útiles estén perfectamente

*

Parecería absurdo, y es, sin embargo, un hecho de observación, que la moda lo avasalla todo, se mezcla en todos
los asuntos de la vida social. é impone sus caprichos hasta
en lo que debiera ser más serio é importante. Somos, so·
cialmente hablando, una raza frívola que buscamos lo pintoresco antes que lo útil, lo agradable antes que lo impor
tante, y que estamos dispuestos á acatar las sugestiones
más extravagantes.
Así es como la moda impera aún-¡quién lo creyera!tratándose de las enfermedades, y suele, no solamente do•
minar á la masa social tomada en globo, sino hasta á los
grnpos que, por su cultura y por la especialización de sus
funciones, debieran estará salvo de esas sugestiones. No
hace mucho tiempo era la apendicitis la enfermedad de
moda. De los Estados Unidos salió el descubrimiento de
todos los trastornos que podía producir ese apéndice estorboso que se encuentra en el aparato digestivo: era susceptible de producir trastornos á veces mortales, y duran•
te más de un lustro los cirujanos de todos los países atribuyeron todos los males al apéndice y se dieron á extirparlo en cuantos enfermos caían en sus manos.
Fué peligrosísima la moda, porque no era cosa por demás sencilla la de abrir el vientre á una persona para ir en
busca de ese fragmento pequeñín de intestino, que muchas
veces se encontraba, á la postre, enteramente sano. Hasta
que, finalmente, estudios serios redujeron á sus verdaderos
limites la importancia de ese órgano, ó mejor dicho, esa
porción de órgano, y se señalaron precisamente las condiciones que justificaban una operación tan delicada.
De los Estados Unidos salió también el otro descubrimiento. Médicos de Boston, Nueva York y Chicago empezaron á advertir que muchos de los hombres de negocios
más notables, de esos tenaces trabajadores mentales quepa
san las ocho décimas partes de su vida en la lucha encarnizada, tremenda, por el millón, sufrían, al cabo de cierto tiempo, un desequilibrio nervioso especial. Dieron á ese desequilibrio el nombre vago por demás, de neurastenia, y,
como no llegaron á encontrar lesiones algunas que expli·
caran los síntomas observados, clasificaron esa enfermedad
entre las neurosis, como la histeria, la epilepsia, etc.
El origen plutocrático de la enfermedad era el más apro·
pósito para hacerla de moda, y desde entonces no hubo
hombre de negocios que no se considerara con derecho á
la e~fermedad de los Rockefeller y los Morgan, ni hubo
médico, celoso de su clientela, que no se considerara obligado á considerar á todos sus enfermos distinguidos, ya
fuesen banqueros, hombres de empresa ó intelectuales,
atacados de alguna de las formas de la neurastenia.
La mayor parte, sin embargo, no la han tenido.
La neurastenia es una enfermedad que tiene síntomas
propios, signos especiales; por más que su nombre sea apli•
cado á todos los estados de desequilibrio nervioso que
pueden presentarse.
Los signos característicos de esta enfermedad son: el in•
~mnio, el dolor y las perturbaciones del aparato diges·
tivo.

El insomnio tiene sus caracteres especiales. Generalmente los enfermos duermen muy bien durante las dos ó tres
ó cuatro primeras horas de la noche; después se despiertan
súbitamente, como si alguien les hubiese despertado, y no
vuelven~á conciliar el sueño sino pasado mucho tiempo,
si acaso logran recobrarlo. Debido á este insomnio, es general que los neurasténicos se levanten con una sensación
de cansancio que va disminuyendo á medida que pasa el
día.
El dolor es casi siempre e11 la cabeza ó en la espalda ó
en ambas á la vez. Ocupa la parte superior y pasterior de
la cabeza, formando una especie de casco, ó bien se extien•
de á lo largo de la columna vedebral. Es, á veces, muy intenso.
Las perturbaciones gastrointestinales consisten en dificultades para la digestión, constipación y. á veces, crisis
dolorosas que se parecen á los cólicos hepáticos ó intestinales.
Además de esos síntomas, hay otros secundarios cuya
significación es menor, porque son comunes á otras' enfermedades: tal es el cansancio de que adolecen los enfermos
que les produce fatiga, palpitaciones, vértigos, etc.· el enflaquecimiento, el entorpecimiento de la sensibilidad la
pérdida de la memoria y otros. Estos últimos no bastan
para caracterizar la enfermedad.
No se puede, en rigor, declarar que una persona se encuentra atacada de neurastenia, á menos que no ofrezca
signos de alguna otra enfermedad, por lo cual es indispensable que se haga, antes de resolver nada sobre la naturaleza de la enfermedad, un examen muy minucioso y completo.
No es la neurastenia una enfermedad gravísima por sus
consecuencias, pues si algunas veces se ha visto que cier·
tas formas de locura se manifiestan primero con los signos
de la neurastenia, no son comunes esos casos y en ellos no
se ha tratado sino de trastornos mentales diversos de aquella enfermedad, y que no tardan en manifestarse francamente.
Ofrece, sin embargo, la grave circunstancia de ser en extremo rebelde; necesita un tratamiento continuado, vigilado siempre por el médico y al cual muy pocos enfermos
se someten, sobre todo en cuanto sienten un poco de alivio.
Lo que primeramente hay que recomendar, es el reposo
que en ciertas ocasiones debe ser absoluto. Los médico~
americanos atribuyen el excelente efecto que dan los viajes por mar al reposo durante la travesía.
El régimen alimenticio es también de gran importancia,
sobre todo en atención á las perturbaciones que se producen por parte del aparato digestivo. Por último, los estimulantes de la nutrición dan buenos resultados cuando se
les maneja bien. Los estimulantes del sistema nervioso
ofrecen recursos valiosísimos. La electricidad y el masaje
son sumamente útiles. Pero, en todos los casos, el tratamiento debe ser dirigido por un médico competente.
DR. WEIL.

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-~rEOI.AL PARA

"EL MuNDo

!LUSTRADO"

\TRAN SOMBRERO DE PAJA EN COLOR MUSGO SECO, Un grupo de &lt;rosas reina&gt; adorna el frente, y un abullonado
de listón rodea la copa. Un velo de tul color de musgo cae sin recogerse por detrás.

FoT. FÉLIX, DE PARÍS,-~PEOI.AL PARA

"EL MUNDO

!LUSTRADO"

TRAJE DE CALLE.-Eleg,mte traje, hecho en otomano amarillo pálido. La sobrefalda forma pico por el frente y cae

hasta la ~rilla de la falda. E~ cuerpo está cubierto por un bolero de encaje ~e aplicación. El canesú es de encaje

�EL MUNDO ILUSTRADO

1066
con verde resedá ó con fresa. Slrvase decirme cuál es la reforma que desea hacer
al traje, para poder darle alguna idea
basada en los datos que usted me lndi·
que.
VARIAS RECETAS

Consultas para las Damas
DOS NOTICIAS
Unadesconocida:-Recomiendo á usted,
como un hábil artista en pintura y excelente profesor, al señor lzaguirre, cuya
dirección puede usted fácilmente obtener
en la Academia de San Carlos.
-Doy á usted una receta para hacer
gelatina de naranja, con el jugo de ésta,
pudiendo aplicar dicho procedimiento á
otras clases de frutas.
Se toman ocho naranjas, doscientos cincuenta gramos de azúcar y cincuenta gramos de cola de pescado. Se exprime el
zumo de las naranjas, colándolo en un
lienzo fino. Se pone el azúcar en un cuartillo de agua para hacer el almíbar, y se
deja hervir hasta que se reduce á medio
cuartillo, colándose después sobre el zumo de •as naranjas. La cola de pescado,
disuelta en agua fria, se Incorpora á esa
mezcla y luego se pone á cuajar en un
molde de cristal en un sitio fresco. Para
sacarla del molde, basta meter éste dos
minutos en agua caliente; se pone un plato en la parte superior y se invierte el
molde, con el objeto de que la gelatina se
despegue con facilidad.
Mucho gusto tendré si estas noticias le
son útiles, y le agradezco sinceramente
sus bondadosas frases.
RESPUESTA
Rosario:-Diana, la amiga incógnita á
quien he dado varias respuestas y cuyo
extraño carácter interesa á usted, es verdaderamente una persona sugestiva y dotada de grandes y excepcionales facultades.
Procuraré describirá usted su fisonomla
moral, que es la única conocida para mi,
pues de su figura flsica sólo tengo algunos datos que ella misma me ha dado.
Me parece una mujer de gran talento y
de noble corazón; tiene una rara energla y
un carácter resuelto hasta la audacia;
independiente, apasionada y generosa.
Todos sus rasgos son vigorosos Ybellos,
como las lineas de una estatua de bronce;
exigente y dadivosa, creo que sabe morir
y matar porun sér amado; parece altiva y
desdeñosa con los hombres en general;
pero adoradora de alguno en particular;
en una palabra: Diana es un tipo que no
está de acuerdo con la mediocre época actual. Sin conocerla, le tengo verdadero cariño, y desearla que el elegido de su corazón supiese comprenderla y estimarla.

PEINADO
Hllda:-Con mucho gusto doy á usted
el modelo de peinado, propio para jovencita de catorce alios. Me tomo la libertad

''

1

SATURND

Una imprudente:-Puede usted hacer
uso del vino Burdeos para la composición
de la tintura de que me habla.
-Las espinillas blancas suelen desaparecer poniéndose en la tez una preparación
compuesta de glicerulado de almidón, bórax y lanolina, por partes iguales. También es muy útil mezclar el agua de végeto al agua en que se lava el rostro diariamente.
-No le aconsejo que use las plldoras
de queme habla, pues, según dicen, tienen
influencias nocivas al organismo; serla
más conveniente que acostumbrase la
gimnasia sueca, que suele dar muy bue·
nos resultados.
-Me parece propio, para el regalo que
desea usted hacer á su prometido, un tintero artlstico, un sello, un pisapapeles
ó cualquiera otro objeto útil para el escritorio de un caballero.
TINTURA UTJL

tumbra asistir á bailes de gran etiqueta.
Generalmente se usa presentar en sociedad á las jóvenes cuando han cumplido
ya los quince alios.
Las pestañas crecen cortándoles las
puntas y poniéndose en ellas aceite de ricino. Le agradezco mucho la amabilidad
con que me.Juzga.
MODELO DE TRAJE
Una californiana:-No he tenido el gusto de recibir ninguna carta suya; esta última tiene muy bien puesta la dirección.
Doy á usted el modelo que desea para
un traje sencillo; se verá muy gracioso y
elegante adornándolo con entredoses, tela de encaje y botones de nácar. Siendo
usted morena, le quedará muy bien el color de rosa; pero sin combinarlo más que
con blanco ó crema, pues ese color es de·
licado para armonizar con cualquier otro.
El "Izado cómodo de que me habla puede hacerlo de pafio bordado con aplicaciones de seda ó terciopelo y acolchado poi
dentro.
En cuanto á la muestra de tela que me
ue se verá bien combinada

Azucena:-Para tellir las canas es útil
la siguiente preparación: agua destilada,
500 gramos; acetato de plomo, 50 gramos;
amoniaco liquido, 1 gramo; azufre precipitado, 20 gramos; glicerina, 1 gramo; tin·
tura de almizcle, 1 gramo; tintura de vainilla, 3 grr.mos. Se aplica esta tintura con
un cepillo fino, removiendo previamente el
frasco con objeto de que se difunda por el
liquido el azufre depositado en el fondo.
En cuanto á evitar la salida de nuevas
canas, suele dar resultado lavarse el pelo
con un cocimiento concentrado de quina
roja.
Es cierto que tiene lnfl:.iencla sobre el
encanecimiento prematuro la debilidad
cerebral; serla conveniente que tomara
usted algún tónico ó reconstituyente propio para el caso; tal vez aliviarla las penas de carácter que usted me describe, las
cuales sinceramente lamento y desearla
se remediasen de alguna manera.

1

t
DA FUERZA

ES SUPERIOR

)'

VIGOR

r·

al
MEJOR TONICP
111

iiES LA MARAVILLA DE LAS
- CERVEZAS CONOCIDAS!! PARA DESPOSADA

Iris :-En esta sección verá usted el
mod~lo de peinado que se sirvió pedirme
para desposada, sin tener aún puesto el
velo.

(erveferf~ (u~u~temo(, s. A.
MONTERREY

�1069

EL MUNDO ILUSTRADO

LIBROS NUEVOS

EL MUNDO ILUSTRADO

1068

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Los Tres Gajones
Con ademán resuelto-como una persona que no cambiará jamás de voluntad,la condesa Magdalena designó el mueble
japonés, de tres cajones, en el que la luz
de las lámparas hacia temblar la laca rosa
y oro, y dijo gravemente:
-Abrid uno de esos tres cajones y guar·
daos bien de elegir, Vdentln, porque en
cada uno de ellos he colocado una respuesta á la pregunta que no :cesáis de di·
rigirme hace seis meses. Si ponéis la mano
sobre la contestación más dulce-sobre la
que dice: ¡Sil-será necesario que yo consienta en desposarme con vos; pero cuidad
de no encontrar una mala respuesta .... no
volverlais más.
¡Ahl-dijo,-llevo una probabilidad contra dos. ¿Por qué os ha venido tan cruel
ptnsamiento?
-¡Vamosl-contestó-yo tendrla el consuelo, si debo complaceros, de poder acusar al acaso de mi falta ...
Entre los tres cajones vaciló largo tiempo; su mano, trémula, iba del uno al otro,
no osando tirar de las asas doradas. Sentia que su corazón se estrechaba ante el
miembro de una mala elección. Al fin deci·
dió cerrar los ojos y contar con la divina
misericordia de las providencias .... 10h,
gozo! 10h, infinitadelicia!-la respuestauna hoja de papel rosa-contenla la adorable palabra: ¡SI!
Valentln no estaba del todo satisfecho;
después de los éxtasis, le vino yo no sé
qué tristeza en la frente y en los ojos.
-1Cómol-exclamó ella asombrada¿qué te hace falta y de qué te quejas, querido ingrato?
-Tengo una pena-repuso Valentlo.
-¡Tan cerca de mil ¿cuál es?
--Os debo al acaso y no á mi mismo.
Y continuó pensativo; pero ella entonces, estallando en sonoras risas, le gritó:
-¡Tonto! .... si era la misma respuesta
la que habla colocado en los tres cajones! ....

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Edison, contrariando las viejas prescripciones de la escuela de Seler1J1e, ha dicho
que, para.una vida sana y vigorosa, sólo
bastan tres horas de suefio diariamente.
Su doctrina la ha puesto en práctica, haciéndose imitar por un grupo de allegados
suyos; y se dice que todos estáo tan fuertes y campantes con sus tres horas de
repeso cotidiano.
Por primera vez, desde hace veinticinco
años-si exceptuamos el periodo de la
guerra del Transvaal-la producción mundial de oro, alcanzada en HJ07, es muy inferior á la de afios anteriores, pues en escala descendente de los afios sucesivos se
produjo oro en 1890 por valor de 615 millones de francos y en 1907 apenas 90.
yores hazafias ha hecho en

En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
ó editores remiten dos ejemplares á "El Mundo
Ilustrado."
El

sitio de Puebla en 1863.-llléxlco.Libreríade la Vda. de Ch. Boure~. 1909.

Es este el tomo XXIII de los "Documentos inéditos ó muy raros para la Historia
de México," publicados por el conocido
historiador don Jenaro Garcla.
Dada la importancia del tema que h1
presidido la copilación de él, se comprende que el interés que despierte en todo
aquel que guste ele explorar los rincvnes
todavía obscuros de nuestra Historia, tiene que ser necesariamente grande. El sitio de Puebla en 1863 es una de las páginas más brillantes de la dtfensa nacional
durante la intervención francesa. Ejemplos admirables de abnegación y de patriotismo, de resistencia en la lucha, de
nobíe sacrificio, abundan en ese que podrla llamarse el más vibrante canto de
nuestra epopeya militar en aquellos azarados tiempos, y no pocos de tales ejemplos salen á relucir, con luz de verdad, en
las cartas confidenciales que de jefes del
ejército y altos funcionarios del gobierno
de entonces aparecen en el volumen de
que hablamos.
Ha sido formado con documentos pertenecientes á los archivos de don ígnacio
Comonfort, general en jefe que foé del
ejército del centro, y del licenciado don
Juan Antonio de la Fuente, ministro de
Relaciones Exteriores y de Gobernación.
Está hecho con gran minuciosidad y cuidado, y prestará grandes servicios á los
que, en el porvenir, hagan la verdadera
historia de nuestra patria.

-••-

No es ciertamente A .Mefislóletes que, conforme A las ideas del día et
doctor Fausto hubiese pedido el rejuvenecer, pero es A la PERTUISINE que
se hubiese dirijido.
Los an_tiguos alquimistas han sido en. busca de !a piedra filosotal y no
han podido dar con ella, pero tos químicos hoy d1a mAs prácticos no se
mantienen de ilusiones, lo que resulta que la PERTUISINE forma parte de
los últimos descubrimientos.
Al cumplir el J?rOdigio científico d_e_la reconstitución de la piel cabelluda,
de poder suprimir y enrayar ta ,·atv1c1e. hay que considerar que la especie
humana ha cumplido con unu trnslormación completa.
.., · ,
\
_No tenemos aquí que analizar los princi,)
.,p1os de la P RTUISINE, extracto de varios
vegetales y de elementos sabiamente com.
'binados. La PERTUISINE produce unos
,efectos '.esult~ndo verdaderamente prodigiosos in mediatamente averiguados sin
l t~ner parentezco alguno con los productos
similares que proceden del empirismo y
ha11 sido, desgracia&lt;lumente, causas de
ta11tas irónicas decepcione,;, cuando no
·11an motivado calamidades ó enfermedades
'grnvísimas.
No hay nada que temer de la PERTUISINE
que por su propia composición viene á
re~u ltar un producto de los mAs higiénicos.
Se puede averiguar cuanto benéfica es su
1acció11 sobre et cerebro, a mejorando su actividad ';/ facultades.
Al primer mes de aplicación. un lijerito
vello aparece sobre las partes denudadas, el
cual adquiere una vitalidad progresiva por
M. PERTUISET
medio de las lociones, trnslormAndose en
lnrenlor d• la PERTUISINE.
pelo verdadero.
Los pelos perdidos en úllimo lugar son los
que vuelven 8. crecer de nuevo to mAs pronto, siendo demostrudo de
esa ma!Jera I\J eficacia completa de ta PERTUISINE.
No existe n111gun cuso qu e haya resistido al empleo de la PERTUtSIN,
aplicada bajo turma de loci_ón, de día y noche.
Las atestaciones que publicamos al pie de la presente no dejan ninguna
duda sobre los prodigiosos efectos de dicho producto. llamado a cumplir
una verdadera revolución.

l

Pari;;, 20 de Murzo 190,.

Cert.µco que mi pelo crece de nuevo, hasla sobre las parte, de11udadas, tiempo hace; así ,s que
declaro que la Pertuislne no solame11te dttie11e la ca,da del pelo, pero lo hace cre,er de nuevo,
Firma: L'A~bé J. V1TUU, 56, Boulevonl Exelmons, Pul'is.

Levallols, 6 Ma,·zo 1907.

Tengo e_l gus_to de darle d con_ocer qu. la r,11racidn por medio de la Fertulsine aco,.sej11do por
uuo de_ mu ª"!'gos para c_ombahr la ca1df del pelo acaba de darme rernltados muy satisfaclorios.
Habiei1do sido uu e,c,phco 1nvrteraao respecto d la eficacidad de todo produclo del mismo
{,,do't, le COl!f,tso hoy dia, mi e"t11s1a,ta salisfaccidu de haber podido meter mu110 sobre un
pro,focto que me h~ procurado al_qo 0/10 que ,lusio,,es e11ga11adoras.
Desde h~ce algu!ios d{as esloy t10/a,,,10 u11 dete11imie11to casi completo en la caida del pelo,
hasta percibo un t11ero vello sobre /ns partes denudadas rec1e11 por la calvicie.
1'engo fé en que es/as pr,meros resultados satisfactorios irdu progresaudo y d ese efecto
co111i11"a el tratamiento. Quedo d~ V, A. S. S.
Firma: Eo. M1cn11., ti, nuo ~!!!l!tt11i. l ,-vRJl.~ti ( France).
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jefe supremo, y el autor parece que está
bien empapado del asunto que trata. Di·
cho opúsculo fué escrito con motivo de las
bodas de oro de Pío X, recientemente celebradas.

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1070

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CARTAS Dt MUJfRtS
SI, lo sé que estoy loca, que tu amor es
mi enfermedad de muerte; no me abrumes
con tus razones, que me dan certidumbre
de ello. Con tu sensatez y cordura me do·
minas, pones orden y sosiego un instante
en el tumulto de indignaciones que me en•
loquecen; pero con el dominio deJa razón,
frlo mortal penetra y discurre dentro de
mi. Examino ya con calmll mi conciencia,
y considero con espanto cómo mi amor
inmenso no sabe manifestarse sino con
apariencias de odio. Tu ¡nayor ~oewigo,
ensaflándose en ti cruelmente, no te atormentarla como yo te atormento. Dices tú
que me gozo en atormentarte .... Pues sabe la verdad: ni en mi conciencia hay para
ti secretos; gozo, si. DI que porml sufres,
me da idea y medida de tu caril'io. Si no
me quisieras mucho, no me sufrirlas tanto. Todo tien, su limite, me dices. Mi caril'io no. Cómo quisiera que no lo tuviera
el tuyo; con atormentarte infinitamente
pruebo su infinidad. ¿Que algún dla me
dirás: hasta aqul llegó? Ya lo sé. Ese dla,
como seré yo sola á padecer y á quererte,
tendré el goce supremo de saber que es mi
cariño mayor que el tuyo y persiste siempre. ¿Que son locuras mis celos? Locura
es mi amor todo; ¿pues crees tú que sin
locura pudiera quererte como te quiero?
Son mis celos imaginarios, como es ima·
ginario mi carifio. No es á ti á quien:yo
quiero; tú por ti mismo no mereces mi carifio. Es á una quimera que nació en mi,
y que yo animé con mi alma. Exuberancia
del esplritu, esencia suya, algo inefable
que el alma exhala en anhelo de amor y es
religión, es arte, ó es amor simplemente,
según el alma lo; eleva á Dios, lo fija en
forma artlstica, ó lo encarna en humano
sér. Tú eres la efigie, representación de la
idea divina que se adora.
Eres el papel, el lienzo, la piedra; material del poema, del cuadro ó de la estatua;
eres el hombre donde anima mi amor. Lo
que yo quiero en ti, es algo mio ... ¿Pues
qué pensaste? Sin lo que yo puse en ti de
mi alma ¿qué valdrlas?
JACINTO BENAVENTE.

•

La Garcajada
En el cementerio que rodea la iglesia,
siempre fresco, lleno de flores y dorado
por el sol, vi una muchacha de diez y siete
aflos aún no cumplidos, apoyada sobre
una tumba y riendo á carcajada tendida.
No es posible imaginar nada más her•
moso que aquella criatura angelical, es·
belta, agraciada, con sus cabellos rubios
no muy largos, sus ojos centelleantes Y
sus labios de coral.
Pero me disgustaba que no dejaba de
reir, porque no está bien eso de mostrar
alegria junto á las tumbas donde yacen
los muertos.
Me acerqué y no pude resistir Ala ten·
itacón de hablarle en estos términos:

1071

EL MUNDO ILUSTRAD0

-Hace usted mal en reirse,seflorita. Estoy seguro de que no ha conocido usted
siquiera al que descansa bajo esa fosa.
-¿Que no le he conocido?-dijo la joven.-¿Que no le he conocido? Era mi
novio, que me adoraba con delirio y á
quien yo correspondla con mi pasión. Mi
felicidad era la suya, corrlan parejas nuestras esperanzas y cuando mi amado murió, ere! morir yo también.
-Pero el caso es que usted se rle-repuse yo.
-¡Ahl-contestó la doncella.-Me rlo
para rendir un triunfo á mis r~cuerdos de
ventura.
- 1No comprendo!
-Cuando él vivla, estribaba su mayor
goce en verme alegre y contenta, y si me
pusiese á llorar sobre su tumba, estoy
segura de que habrla de producirle un profundlsimo pesar.

•

CATULLE MENDES,

Soberbia Justificada
Era Coquelin director de escena de la
Comedia Francesa, y por recomendación
del ministro de Instrucción Pública ingresó
en la compaftla de dicho teatro uria actriz
muy mediana con categorla superior á su
mérito.
El director fué á ver al ministro y le dijo
sencillamente:
-Esa actriz que usted ha recomendado
no puede ocupar el puesto que usted de·
sea; si quiere quedarse, habrá de ser para
desempeflar una parte muy secundaria y
con escaso sueldo.
Alo cual contestó el ministro:
-Esa actriz se queda en la Comedia, en
lugar preferente y con un buen sueldo; yo
lo mando.
-En ese caso, me marcharé yo.
-Puede usted hacer lo que guste-replkóle el ministro desdeñosamente.
Coquelin se dirigió hacia la puerta; pero antes de llegar á ella volvióse tranquilamente y exclamó:
-Bien pensado, usted es quien debe
marcharse. Ministros como usted se encuentran á _patadas; Coquelin, alné, no
hay más que uno.
Fué un rasgo de soberbia; mas de una
soberbia justificadlsima.

•

El primero que dió idea de la invención
de la bicicleta fué el alemán Drais de Sa•
vesbrun, que inventó un aparat¿, compuesto .te dos ruedas de igual diámetro,
reunidas por una traversa, en medio de la
cual se colocaba el asiento. Poco duró este aparato por lo antiestético de su forma.
Cuarenta afios más tarde de haberse
desechado el uso de la "draisina II el mecánico francés Michan inventó ;l veloclpedo, que era una máquina reformada
gracias á la introducción de los pedales:
adminiculo de que carecla la primera.
Las ruedas que en un principio formaban los veloclpedos, y las "draisinas,11
eran de caucho, Y el cuadro de madera.
Los cuadros de metal son de construcción
casi moderna.

las Enferme~a~es ~e los Riñones se [uran
non BI UBmBnio ne mun~on vara tos Biñon~s.
Leed la Prueba.
Toda persona que
sufra con cualquiera
fo r m a de enferme•
dad de los riñones, no
importa cuantos remed i o s ha probado,
cuantos falcultativos
ha consultado ó lo
grave que sea el caso,
haga una prueba con
el Remedio de Mun•
yon para los Riñones.
Os sorprendereis al
ver la rapidez con
que alivia los dolores
en las caderas, 101
muslos y las ingles
que produce el mal
de los riñones. Es
sorprendente la ra•
pidez con que reduce
la inflamac16n de las
piernas y de los
piés, y tambien el
abultamiento bajo 101
ojos,
despues
do
haberse tomado unas
cuantas dosis de est~
--'-·
remedio. Os deleita·
reis al ver como el color vuelve á las mejillas y sentir de nuevo el vigor y la alegria ~ª
e5J&gt;Íritu. Si l:l or,ina es espesa y l_echo,sa,. clara J espumo~ si c~ntiene .as¡entos, si el color
es encendido 6 trene mal olo~, s1 orma1s con fre~uencr~ debe1s persrstrr en to"!ar este
remedio hasta que todos esos smtomas han desaparecido. \.-reemos que ha curado mas casos
graves de enfermedad de los riñones que cualquiera otro medicamento que se ha preparado
para eso. El Profesor Munyon cree que la mortandad que causa el mal de Bright y diabetes no tiene ninguna razón de ser I y se reducirá mucho con este remedio.
Escribid á estas personas que han dado testimonios:
Miss Alice Edgmer, 1330 N. 22d St.,
Mr. J.3mes Brown, 414 S. 7th St., PhilaPhiladelphia. Os dirá los sufrimientos que
delphia. Su testimonio convencerá á cualpasó, las medicinas diferentes que probó, y
quiera que el Remedio de Munyon para los
como se curó con el Remedio de Munyon
Riñones proporciona alivio inmediato Y es
para los Riñones.
casi una una medicina infalible.
Mrs. T. F. Hazeltine, 1839 N. 27th St.,
Philadclphia.
Su testimonio interesará a
todas las personas que sufren con mal de
los riñones. Las estimulará á probar el
Remedio de Munyon para los Riñones.

Mr. Harry Tully, 601 Sandusky Street
Pittsburg, Pa., os dirá como se cur6 con el
Remedio de Munyon 3X para los Riñones
despues de haber probado con varios médicos
y muchas medicinas.

Claire H. Stevens, 2121 S. 7tb St., Philadelphia, tieuc bastante razón en dar las gra·
cias al Profesor Munyon por su gran RemeW. W. Wilson, 720 Wheeling Avenue
dio para los Riñones, y tendrá mucho gusto
Wilkinsburg, Pa., os dirá lo que piensa del
en relatar á cualquiera persona la verdad de
Remedio de MuJlyon para los Riñones y de
sus sufrimientos y de su curación.
sus otros remedios.
, Esta página se podía llenar con los. _testimonios de personas formales que se hMn curado
con el Remedio de Munyon pa~:1 lqs Rin,ones.
,
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grandes pintores han sido pagadas sumas
fabulosas, como, por ejemplo, por los siete cuadros de Van Dyck, vendidos clandestinamente en Génova, en Enero de
1907, en la bonita suma de 502,900 pesos
oro. Por los retratos del mismo Van
Dyck, en la época en que los había acabado de pintar, no le daban al gran artista sino doscientos á cuatrocientos pesos
oro. Aquel de Carlos I no le fué pagado
sino con 500 pesos, á pesar de haber sido
el que mejor vendió. Ninguno de sus
contemporáneos hubiera creído que en el
siglo XX se pagaría por cada una de las
siete obras maestras suyas, ¡setenta y dos
mil pesos oro! Pero cosa parecida ha
acontecido con muchos otros artistas de

nota. Los trabajos de Rommey no sepa-

gaban á su autor sino con 50 pesos, mienrns, pocos meses bá, se ha pairado por
tsu •Retrato de Miss Tighe• vemte mil
pesos oro.

Otros hermosos cuadros fueron vendidos á precios dignos de mencionarse: por
la "Anunciata", de Benjamín West, pagóse en 1700 la friolera de 16,000 pesos oro;
el "Jardín de los Olivos11, del Correggio,
no dió á su autor más de 22 pesos oro; el
«Martirio de San Bartolomé11, de Alberto
Durero, fué dado en 730 pesos oro; el
«Acteón11, de Rubens, 2,000; la «Ronda
Nocturna,,, de Rembrandt, 15.000; •Enrique IV y el embajador de España11, de
Bonningion, 10,000; la «Peste", de Le
Poussin, 1,940; los •Bebedores", de Velásquez, no produjeron sino 140 pesos
oro, y el «Arco Iris", de Hennique, obra
que aún es admirada en el Louvre, costó
solamente 240 pesos oro.

•

El eran "round" de ciclismo mundial ha
sido ganado en la pista de Madison Square, en New York, el 12 de Diciembre último, por los americanos Mac Farland-Moran, quienes batieron el "récod" recorriendo en 14'..I horas, 4,414 kllómetros y 861
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censo de la capital de Inglaterra. Según
ellos la población de Londres consiste
hoy 'en seis millones y medio de alma_s
con un crecimiento anual de ochenta mil
personas.

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Londres encierra más judlos que Palestina, más escoceses que Edimburgo? ~ás
irlandeses que Belfast y más catohcos
que Roma. un 30 por roo de sus habitantes son pobres de solemnidad, y se calcula que 220,900 viven del crimen.

Puestas una á continuación de otr~,
las calles de Lonares sumarian una longitud de 13,000 kilómetros.
La ciudad gigante consume 400,000 vacas, r.500,000 carneros, 8.000,000 de ª".es,
500.000,000 de ostras, 200.000.,000 de kilos
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EL MUNDO)LUSTRADO

1078

, LAS JOVENES
á menudo sufren algún desar-

ROMANTICAS
Para "El Mundo Ilustrado."

Amiga inefable:
¡Cae la tarde dulcfsimamentel ...... La
poesla adormecedora, Intima y pura, de
un crepúsculo de primavera, se diluye serenamente para envolver á los seres y á
las cosas en un velo de ensuei'io y de ternura.
La hora del tramonto, en las poblaciones
pequei'ias, es dulce y triste en extremo;
participa de la dulzura: de los campos y
de la tristeza imponente que invade las
"Los médicos me dijeron que padecía
ciudades
al llegar la sombra .. .. La campade desviación del útero complicada con un
na de la parroquia toca la oración, en tanpadecimiento de los riñones é intestinos y
to que los faroles se encienden. En un sahasta me llegaron á decir que mi mal era
bino, cercano y frondoso, se escucha una
.,,, .,
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdomúsica de trinos, mientras , los luceros
,;-::.,, , ,,,
men y los intestinos, me dolía la pierna derecha;
parpadean á través del follaje y las últisentía constante dolor de riñones, mucho flujo y el periodo era terrimas claridades del sol, cobrizas y melanblemente penoso sintiéndome toda enferma - un malestar general.
cólicas, se esfuman en el cielo , ... ¡Y pien•
so en vos, amiga mlal. , ..
¡Evoco vuestras bondades adorables: la
ingenuidad de vuestro carácter-; la terneza
de vuestro corazón; [la gracia y la vitalidad de vu~stra juventud; la armonla rl"Una amiga me aconsejó el Compuesto Y_~getal de Ly,dia ~- Pinksuei'ia de vuestro cuerpo; la belleza exham y leí su librito cuidadosamente, hab1endole escr!to a ella y
presiva de vuestro rostro; la suavidad de
comenzando inmeáiatamente h medicina. Todos mis achaques
la cabellera de_ color castai'io, con reflejos
desaparecieron despúes de su uso, y no pued~ escoger ~a!abras para
de bronce pulido; los ojos negros, vivlsiexpresarle mi agradecimiento por esta maravillosa med1cma para las
mos y sonrientes; la boca pequei'iita y encantadora, que tantas veces contemplé con
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctim::is en Cuba de enferdelicia y con ternura, y que hoy, tan lejamedades intestin::iles. Ahora me siento en perfecto estado de salud."
no de vos, tan entristecido por vuestra
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de
ausencia y en medio de una impla soledad,
LYDIA E. PI:NKHA:11 MEDICINE CO., Lynn, l\lass., E. U. de A,
miro conmovido, con los ojos del alma que
ven tan lejos y que nunca se cierran! ...
Yo experimentaba, desde hace ya algún
tiempo, el ansia de deciros que os amo infinitamente y que pienso y suei'io por vos
y con vos. No tengo el derecho de hablaFundada 1752.
ros, ni de escribiros directamente! La razón me ha condenado al silencio; pero la
poesla, redentora y piadosa, me permite
confesaros mi pasión, tramformando mi
amor y mi dolor en arte y en imágenes.
Por eso, en esta hora bella, llena de
intimidad, propicia á las confidencias Y
Puramente Vegetales.
á los suei'ios, os descubro el secreto
Siempre Eficaces.
amoroso que me ahoga.,,, ¡El misterio di•
vino del tramonto me impulsa á vos, me
Para el Estrenimiento Crónico.
acerca á vuestra alma, me envuelve en
Las Píldoras de BRANDRETH, purifican la sangre,
vuestro recuerdo, me colma de ternura,
activan la digestion, y limpian el estómago y los
evocando en mi mente la aparición de
intestinos. Estimulan el hígado y arrojan del ,-r:::,a~.L-Ul::::.l(,C.,j"'-f4 Werther y de Carlota, como visiones vasistema la bilis y demás secreciones viciadas,
gas y bellas, como seres escapados de la
Es una medicina que regula, purifica y fortalece
realidad, pobladores del ensuei'io; cuando
penetran lentamente en la escena, unidos
el sistema.
y extáticos, envueltos en una fragancia
Para el Estreñimiento, Vahldos, Somnolencia, Lengua Sucia, Aliento Fétido
vaga que se adivina, aureolados por la ti•
Dolor de Estómago, lndlgestlon, Dispepsia, Mal del Hlgado, Ictericia, y los des
bia luz crepuscular, circuidos de amor, de
arreglos que dimanan de la impureza de la sangre, no tienen igual.
trinos,
de murmullos que extasian, arru·
E VENTA EN LAS BOTICAS DEL MUNDO ENTERO,
llan y transfiguran brotando de la música
inefable de Massenet.
¡Amar en silencio y amar un imposible!. .. ¡Adorar y sufrir!. , . Esto es gran-.
de y noble; no para seres vulgares, bam·
brientos de carne voluptuosa; no para los
cobardes que temen al dolor, ni para los
egolstas ni para los que se hunden en el
fango de la materialidad, brutal ó vanidosa!. .. 1Amar lo que no se puede poseer, es
u onqulstar el triunfo de la Ilusión eterna

reglo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodríguez, residente en la calle Martí
96, Regla,ciudad de la Habana,nos
escribe de la siguiente manera:

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham

Cuando Quiera Vd. Píldoras,
tome1asdeBrandreth

1079

rflDEGIO DE GflTflRRO roR DIEZ y SE,IS flÑOS
"La Peruna no es ya el mejor remedio para el catarro, sino
que es el único.-Ramón María Martí."

Médicos Prominentes Recomiendan la Peruna.
El Doctor Pedro Perea Fajardo,
Cirujano y Oculista, con resi•
dencia en Mayáguez, Puer•
to Rico, certifica: Que ha
empleado la Peruna
para cuando está
recomendada, y ha obtenido
siempre los mejores
resultados.
Sres. Peruna Drug Co..
Columbus, Ohio, E. U de A.
Muy Sres. míos: -Recomiendo la Peruna á mis enfermos porque es buena,
porque cura y porque para cuanto está
recomendada he obtenido siempre los
mejores resultados.
de Vdes. atentamente.
Dr. Pedro Perea Fajardo.
Dr. Ellseo Font y Gulllot, Mayág-uez,
Puerto Rico:
&lt;El lntrascrtto, Doctor en Medicina
y Cirugía por la Universidad de Madrid, miembro de número de la Academia Médico-Quirúrgica Espa!'iola,
con ejercicio en Mayáguez, certifica:
Que en su clínica. particular ha. usado
y usa con tsxlto superior á todo enco
mio el medicamento &lt;La Peruna&gt;. Ei
un agente farmacológico de gran va.
lor en todas las afecciones catarrales;
SR. RAMON M~ MARTI
que nunca ha dejado de darle el resulta.do apetecido. En tal virtud, espon, ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
táneamente, y poco amigo de expedir
Carta del Sr. D. Ramón MI.\ Martí, Jefe de Telégrafos de Mayá•
certificaciones á medicinas de pa.ten
guer.,
Puerto Rlco:
t
te, no vacilo en recomendarla., por ha•
&lt;Hace el largo espacio de diez y seis affos venia padeciendo de un
ber visto confirmada su eficacia. en los
fuerte catarro, principalmente en el pecho, sin que pasase nunca, dunumerosos casos en que la he emrante ese largo periodo de tiempo, quince días sin que tuviese que respleado,.
guardarme
por efecto de una efusión fuerte de catarro, prtvándoD"e, á
_:__--:, Dr. Ellseo Font y Guillot.
veces. has~a. de comer, pue3 perdia el apetito por completo.
Mayáguez, Septiembre 1Q de 1907.
&lt;Del hace sets años, al levantarme, invertía más de media hora,
después de hacer innumerables esfuerzos, para poder limpiar mi peDr. F. García de la Torre, Mayáguez,
cho de la flema que contenla.
Puerto Rico.
«Consultando el caso con varios facultativos, ya me hacían tomar
&lt;El infrascrito, Doctor en Medicina
expectorantes, ya cualquiera. otra cosa., pero el resultado era queja•
más podia. conseguir que el mal desapareciese, llegando, por lo tanto, á.
Y Cirugía, de la facultad de Maryland,
perder toda esperanza de conseguir un remedio con que poder curarme.
E. U. de A., exalumno interno por
c¡Dlos lo quiso! Un dia, hablando con mi cuñada, quien habia veoposición, delHospitalF1anklln Squanido con el objeto de pasar algunos meses en nuestra compafiía, y al
re, de Balttmore, Maryland, auxiliar
tratarse algo sobre mi ca.tarro, me dijo: ¿Por que no prueba. usted la.
oficial de Sanidad de Mayáguez, y
Peruna? En fü.yamón ha dado muy buen resultado: citóme casos.
+
miembro de la asociación médica de
eEn efecto, sin tener mayormente fe, me determiné á comprar un +
Puerto Rico, certifica: Que hace tlemfrasco de Peruna., Hace quince dias vengo tomándola; aún' me quedan
pod usa en su clfnica. particular el medos cucha.radas en el primer frasco, y á esta fecha ya han desaparelcamento cPeruna&gt;, el cual constde•
cido todas las afecciones catarrales; la flama que tanto me mo1tilicaba.
ra de gran eficacia. en todas las afecpor las ma.!'ianas y durante el dia., desapareció por completo; mi pecho
ciones catarrales (bronquial y nasal)
en testimonio de lo cual, expide 1á + está tan limpio como cuando tenla ocho a.ffos, JY eso que se me llegó á.
presente oertlflcaclón, recomendándo- + decir que el mal no tenia remedio!
cA indicaciones mías, más de treinta son ya. los que en esta villa
o como un agente.terapéutico de gran
toman su magnífico preparado, y todos, sin excepción de uno solo,
valor Y utilidad en las afecciones antea menctonadas,.
muy agradecidos, no han podido menos que rPconocer lo que reconoz.
co
yo, y es que PERDNA NO ES YA EL MEJOR REMEDIO PARA
Dr. F. García de la. Torre,
EL CATARRO, SINO QUE ES EL UNICO&gt;,
Auxiliar oficial de Sanidad.
M:ayáguez, Septiembre 2 de 1907.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++t

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¡Ningún desencanto puede llfgar!. .. ¡El
!dolo no caerá del altar, ni lo vulgar apagará el nimbo de idealismo que lo circunda! ... Amar asl es amar con abnegación
y desinterés, elevándose sobre el nivel
del mercantilismo de afectos, en el que se
da, pero á condición de recibir, procurándose ganancia en el cambio...
Amar asl, es prodigarse sin recompensa,
dar todo sin esperar nada. Asl amó el
Dante á Beatriz, asl también amó Werther, asl se aman los astros, de lejos, ca. liada y misteriosamente.
Bécquer lo dijo: ·•se ama lo imposible" ..
Se sueñ1 con lo que no se alcanza ... Asl
aman los poetas; el imposible nimba de misterio y de fascinación lo mismo á los seres
que á las estrellas.
Yasl os amo, dulce hermana de mi alma; asl, dolorosamente, sin esperanza, con
un amor profundo y misterioso como abismo, ardientt y excelso como el sol.
Por eso, en la ''hora divina," en la dulce
hora del soñar y del querer, pienso en vos,
evoco vuestros encantos y sueño y adoro,
abandonándome á este ideal, tan dulce y
triste como el crepúscul/1, tan delicado y
tenue como las alas de las mariposas, que
no deben tocarse porque cae el oro brillante que las matiza.
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA.

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1082

El Vivificador

CAUNDARIO Df LA SfMANA
OOMINGIO

16
(39 de mes y 59 después de pascua).
San Juan Nepomuceno, protomártir del
sigilo de la confesión. San Ubaldo, obispo,
confesor (su fie~ta el z de Junio) y san Simón Stock, confesor. Oficio y misa del primer santo: rito doble de segunda clase
con octava y ornamento encarnado; se
conmemora la dominica. Función, lndul·
gencla plenaria y visita á los siete altares
en catedral. También hay función en la
Profesa, el Sagrario y otras iglesias. P. S.
Conjunción de la Luna y_Saturno, á las
12 h., 3 m. del dla.

DEVUELVE EL VIGOR PERDIDO.
Un hombre débil es como un reloj que
necesita dársele cuerda. y el VIVIFICA·
DOR DE MUNYON producirá el mismo
efecto en ese hombre que la cuerda en el
reloj. Si os sentís nervioso, si estais de mal
humor, si habeis perdido la confianza en sí
mismo, si careceis de vigor varonil, tomad
inmediatamente este remedio.
Cada una
de las 75 pastillas del VIVIFICADOR que
contiene un frasquito está llena de vitalidad.
No gasteis más dinero en curanderos charlatanes, en medicinas falsas 6 cargando el
organismo con drogas perjudiciales. Tomad
el VIVIFICADOR DE MUNYON inmedia•
lamente y comenzareis á sentir el efecto
vivificador de esta medicina despues de
tomar la primera dosis.
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1, Fiebre, Congestlon, !.níl.amacloo.
2. Fiebre de Lombrices.
S, Collco, Lloro é Insomnio.
4. Diarrea en Nl.flos y Adult-os.
5. Disenteria, Cóllco bilioso.
6. Colera, Cóler1' Morbos, Vomitos.
7. Tos, Resfrladts, Bronquitis.
8. Dolor de l\luelna, Neuralgia.
9. Dolor de Cabeza, Jaqueca, Vérti¡¡c;.
10, Dlspepala, Bilis, Estrefllmlento.
11. Supreaion del periodo, 6 escnzes.
12, Leucorrea, ó Perlódos profusos.
13. Crup, Tos ronca, Resplraclon di.f!cl'
14. Reuma Erupciones, Erisipelas.
15, Reumatl8mo, ó Dolores reumáticos.
16. Calenturas, de frlo, Tercianas.
17. Almorrana•, Simples 6 Sangrantes.
18. Oftalmia, Ojos deblles ó In11amados.
19. Catarro, Fluxlon, Influenza.
OO. Toe Ferina, Tós espasmódica.
21. Aoma, Resplraclon oprimida, dl1lcultoaa
22, Supuraclon de Oldo1, Sordera.
28, Eocrofula, Hlnchazon 1' Ulceras.
:U. Debilidad 111neral, debllldad 11.sics.
~. l\fareo en el mar, Nausea, Vómitos.
n. Enfcrmedade• Urlnarlaa, deposltos, piedra
en la vejiga.
2S. Debilidad de loe nenloa, debllldad vital.
&amp;l. lncontlnenda de la Orina, Derrame de
orines en la cama.
81. l\fenatruaclon doloroaa, Pruritos.
82. l\fal de Corazon, Palpltaclon,
SS. Epllepala, 6 Batle de San Vito,
SI. Difteria, ó Ulcoraclon de !a Garganta.
85. Coni:eation ( :ronf~a. Do or de Cabeza.
'17. ,La Grlppe, Trancazo, Dengue.
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venenos del sistema y comunicando vigor á los
nervios. Tomándola

LUNES

17

(Letanlas menoren San Pascual Bailón, confesor. Hoy y mariana, á las nueve, va la procesión de la letanla, de cate·
dral al Sagrario, donde se celebra la misa
de rogación, volviendo después á la pri·
mera iglesia, donde termina después con
el rezo de las preces y las oraciones de
costumbre. En la basllica de Guadalupe
y otras iglesias hay también la procesión
de las letanlas en esos tres dlas. Función
en santa Clara. Comienza en la Profesa
el solemne novenario de san Felipe Neri.
MARTES

18
(Letanlas menores). Santos Venancio,
mártir, y Félix de Cantalicio, confesor.
Toca el Sol por primera vez el paralelo
del cenit de México, en su movimiento
del Ecuador al trópico de Cáncer, á las
r~ h., 53 m., z5 seg. del dla.
MIÉRCOLl:iS

19

(Letanlas menores). La Renovación del
serior de santa Teresa. La vigilia de la
Ascensión del Sel'ior, santo¡; Pedro Celestmo, papa; Dunstano, obispo, confesores,
y Pudenciana, virgen. Alas nueve de la
mal'iana procesión de la letanla en cate.
dral y después se canta la misa de Rogación. Función é Indulgencia plenaria en la
capilla del sel'ior de santa Teresa.
Con)unclón en Tauro, á las 7 h., s m.,
30 seg. de la mariana. Húmedo.

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
Yla Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno de una
docena de ingredientes de que está compuesto este maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción es•
pecial en la obra restauradora de esta
medicina. Esto no puede decirse de
otras Zarzaparrillas, pues sólo es verdad de la Zarzaparrilla del Dr,

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que con urgencia le reco•
miende otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legiti•
ma Zarzaparrilla 11 del DR. AYER.''
( N" contiene alcohol)
Cada frasco ostenta la fÓrmula en 111
rotulata, Preuunte usted á 81' médico lo
que opina de la Zarzaparrilla del Dr,
Ayer,

PreparadaporelDB.J. O.AYER y CIA,,
LoweU, Me.a ■., E. u. de A,

JUEVES

20

La Ascensión del sel'ior, san Bernardl-

no de Sena, confesor, cuyo oficio se suprime este afio. Oficio y misa propios de
fa fiesta del dla: rito doble de primera
clase con octava y orname1Jto blanco. Función en catedral, Guadalupe, Sagrario, san
José y alguna otra Iglesia. La hora de las
doce á la una en catedral, Guadalupe y
otros templos. P. S.
Mercurio en su mayor elongación orlental á las 9 h., z3 m. de la noche.
VIERNES

21
(69 de Esplrltu Santo). Santo Domingo
de la Calzada, confesor, (del 12), santos
Hospicio, confesor; Valente, obispo, y
Virginia, mártir. Rito semidoble que permite la celebración de misas privadas de
difunto,
SÁBADO

22

Santos Torcuato, Creslfonte, Segundo,
lndaleclo, Ceclllo, Hesequlo y Eufraslo,
obispos, mártires, disclpulos del apóstol
Santiago. Santos Casto y Emfflo, m6rtlres, y santa Rita &lt;le casia, viuda, de la
orden de san Agustln, abogada de Imposibles. Función en la capilla de las Animas
y otras Iglesias.
Conjunción de la Luna y Neptuno, l. Ju
s. h., 33 m. de la tarde.

Alos que se Embarcan

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Escuche Ud., Señora:
No se necesita derrochar
dinero para vestir con ele•
gancia,
¿Cuál es el adorno más
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 19. Mayo</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 16 de Mayo de 1909

Número 20

'

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0/ Señor

:Prestdente de la fRep1í.6/ica presenciando la fiesta flora/ rlesr/e fos
balcones de la casa riel Selior Sec1•etario rle Jfncien&lt;&gt;a

�DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. G.~RCES
DIBEOlOR Y GERENTE,

ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SU1lSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . • 0.50 cs.
DHpacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,

lmpreso en papel de las Fá.bricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Dolor y la Belleza
NO de los grandes arcanos de la filosofía de lo
bello, y uno de los problemas más intrincados
de la psicología, consiste en explicar cómo lo
doloroso, lo cruel, lo despiadado, la emoción
desgarradora que provoca sollozos y lágrimas,
la pasión que atormenta y atenacea, la miseria,
la sangre, la muerte, pueden ser elementos estéticos, y có•
mo de la angustia, del torcedor, del potro del 'tormento Y
de la cruz del calvario pueden hacerse obras maestras del
arte y monumentos imperecederos de belleza.
Que sea bello y todos aceptamos como tal, lo que halaga
lo que sonríe, lo que acaricia¡ el amor correspondido, la
amistad fiel, el patriotismo puro; que cuanto embellece la
vida y la acrecienta, y la endulza, nos parezca hermoso,
nada más natural ni más lógico.
Pero que con afán incomparable y con verdadero anhelo
busquemos, para en él extasiarnos, el dolor punzante Y la
tortura inaudita, es cosa que parece desafiará la razón humana y erguir, frente á la meditación y el estudio, la más
fría y la más muda de las esfinges.
Acudir presurosos al baile ó al banquete¡ recorrer la
pradera cortando flores y trenzando guirnaldas; sacudir el
árbol y recoger los frutos¡ admirar, en el cuadro, el paisaje
luminoso, el grupo juguetón de sátiros y ninfas; leer, en el
poema, los amores tiernos, las grandiosas conquistas de gloria y de poder; reir, en la comedia, de las peripecias escabroaas y de los chistes espirituales; disfrutar, eu la música,
del ritmo alborozado y de la melodía expansiva y regocijada, bien está.
Todo eso es belleza, porque es placer y es felicidad.
Pero resentir_las: altas emociones estéticas anteLaoconte,
estrangulado por las serpientes; encontrar bella la espan•
tosa cabeza de Medusa, coronada de víboras; pasarse las
horas ante el &lt;Juicio Final&gt;, de Miguel Angel ó devorando
los pasajes del &lt;Infierno&gt;, de la &lt;Divina Comedia&gt;¡ gozar con
las torturas de Prometeo, con el martirio de Cristo, con las
carnicerías épicas; aplaudir, desbordantes de entusiasmo,
los dolores de Edipo, las dolientes abnegaciones de Cor•
nelia y las matanzas finales de Hamlet y de Otelo, es co ·
sa horrible que nadie puede comprender y emoción divina
que nadie deja de experimentar.
Cuando Víctor Hugo decía:&lt;Lo feo es lo bello&gt;, no pare•

1

1

1

1
1

cía decir blasfemia mayor que cuando exclamamos, Y si
somos lógicos debemos exclamarlo: &lt;Lo cruel es lo delicioso&gt;.
Y no hay en esta paradoja degradación ninguna de nuestra sensibilidad ni detenerescencía asignable de nuestro espíritu. Todos los hombres, en todas las épocas y en todas
las formas imaginables han buscado el dolor para encontrar los más exquisitos goces y, del tormento, han hecho el
placer supremo.
En el orden poético son la epopeya, la tragedia y el dra·
malas más altas expresiones del arte y, por su esencia mis•
ma, epopeya, tragedia y drama son atormentadores. El arte
es una montaña inmensa, en cuya cúspide gime el dolor.
La plástica griega es serena y dulce¡ pero también, en
ocasiones, es dolorosa y despiadada¡ en cambio, Sófocles Y
Esquilo son formidables y hasta brutales. Todo el arte
cristiano es una mezcla de éxtasis místicos y de torturas
infernales. Bizancio y los puritanos son terroríficos, Y ape•
nas el Renacimiento puso una nota dulce y alegre en el
tétrico concierto del arte medioeval.
Después, romanticismo, simbolismo, decadentismo, todo
es amargo y todo negro en ese arte de caverna. Ningún la•
bio sonríe, ninguna voz canta. Todo gime y ruge¡ y hasta
la faz de Momo tiene un gesto tétrico Y sombrío.
Beethoven desgarra; Chopin disuelve en llanto su poderosa lírica¡ en Wagner se desencadenan todas las tempestades y palpitan todos los dolores humanos, y las figuras
simbólicas de Rodin son cadáveres gigantescos drapeados
en mantos fúnebres y trágicos.
¿Por qué amamos el dolor? Más aún: ¿por qué al lado
del sufrimiento '.encontramos soso é insípido el placer
mismo?
Profundo arcano al que ningún pensador ni ningún críti•
co se asoma sin miedo.
Pero en suma, y por necesario efecto de contraste, amamos
el dolor en el arte como am:imos la sombra en el cuadro:
porque hace resaltar la luz. En el Dante lo único preferí·
do y leído es el &lt;Infierno&gt;; cuando nos habla del cielo, es
decir, de lo único puro y de lo único dulce sin mezcla de
acíbar, tal parecer que el Homero medioeval dormita.
Pero hay algo más que un puro efecto de contraste, ó
mejor dicho, hay otra forma del contraste que nos hace
buscar el dolor en el arte y reputarlo supremamente bello.
Ante Prometeo encadenado nos sentimos felices de ser
libres; ante Medea desdeñada é infanticida, la mujer menos•
preciada se siente menos desgraciada; ante Cuasimodo y an·
te Poli femo nos creemos Apolo ó Antinoo. El arte nos exhibe
lo peor y, ante eso peor, lo malo que sufrimos nos parece
soportable. Leemos las peregrinaciones de A~havrus arre·
llenado en una poltrona; mientras los argonautas afron·
tan las tempestades, nos calentamos junto á la chimenea; Y
debajo de un copudo fresno, todo verdor y todo frescura,
leemos las peregrinaciones judías á través del desierto.
Mientras somos espectadores, el dolor que sufren los ac•
tores del drama y el que nosotros mismos, por contagio, resentimos, es un placer, porque nosotros somos extraños á
él. El dolor sólo es doloroso cuando somos los protatonis·
tas del drama; y aun el drama personal se hace dulce Y se
embellece cuando el tiempo ha extendido sobre él su velo
esfumador y vertido en nuestras llagas su perfumado bálsamo.
En suma: el dolor sólo es dolor cuando es actual Y per•
sonal. Cuando es ajeno, cuando, sobre todo, es fin&amp;ido Y
no real y cuando es lejano, se transforma en verdadero pla•
cer por'que lo experimentamos á la vez que la impresión
de que, ó no lo hemos sufrido, ó no hemos de volverá re·
sentirlo.

DR. M. FLORES.

1087

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1086

LA BARCA FANTASMA

los

J

CONOCES? ¿Conoces esos días sucios y tristes,
en los que el fastidio inmortal toma el color gris,
el olor nauseabundo y la pesadez opresora de la bruma in•
vernal, en los que el cielo está ~túpidamente anémico,
en los que el sol parece una lámpara llena de hnmo y
medio apagada, en los que las flores palidecen y los
frutos se pudren, en los que las mejillas de las mujeres
parecen polveadas con ceniza, en los que las manos de los
hombres parecen de corcho, en los que la ciudad hiede
con el olor del aguardiente y el campo con el de la leche
agria? En esos días es cuando la imaginación, exaltada por
su propia fiebre, no halla alimento, no tiene pienso, y se
nutre horriblemente consigo misma, disecándose, exami•
nándose. En esos dfas, la Poesía, esa virgen delicada y tenue, irremisiblemente enferma, languidece, inclina la cabeza y muere sin un gemido, sin un suspiro; y el Arte, la
virgen fuerte y robusta, herida mor•
talmente, agoniza retorciéndose los
brazos, exhalando su propia desespe•
ración en quejas lúgubres. En vano
trata el poeta de sumergirse en su sue•
ño preferido: el ensueño desaparece.
En vano trata de hacer vibrar las cuerdas de la blonda lira; bajo su mano
temblorosa se rompen las cuerdas, con
un sonido que se prolonga en el aire
como presagio siniestro. ¡Oh días
sombríos, crueles y malditos!
Pero ¿por qué no buscamos la
muerte eu tales días'! ¿Por qué no
cerramos los ojos y nos dejamos caer
en un abismo sin fondo, en el que
sería tan dulcemente doloroso ter·
minar la vida? ¿Por qué no hablamos
de amor hasta que la voz se extinga
en nuestra garganta árida y la pala•
bra se convierta en un murmullo in•
distinto? .... Ven á escucharme: te
hablaré de amor, á ti, fantasma fugitivo é intangible, sér divinamente
malhechor, humanamente bueno, infinitamente querido, bello como una
realidad, horrible como una ilusión,
siempre lejano, siempre presente, que
vives en las regiones desconocidas Y.
que estás en mí, quimera, sér humano, 1
nebulosa, espejismo, prisma, aparición, imagen fngitiva,
idea odiosa y adorable que llenas mi vida ....
(&amp;o

***
/.Has visto alguna vella barca fantasma? ¿La has visto,
amor mío'/ .. . . Escúchame. No sé cuándo sucedió la historia de amor que voy á contarte. Pero no importa. Hoy,
ayer, mañana, el drama de la pasión es multiforme y único. El corazón late hasta romperse, lo mismo debajo de una
toca de lana, que bajo una coraza de acero 6 un corpiño de
terciopelo, y la loca palpitación causa siempre la ruina de
una existencia; ya sea que los brazos de la bien amada estén cubiertos de velos sagrados ó desnudos, bajo los círcu·
los metálicos de los brazaletes; que estén cubiertos por telas unidas ó apenas veladas por encajes tran3parentes; en
ningún caso dejarán de abrasar con un ardor más ó menos
grande. ¿Qué importa una fecha? Tecla era bella¡ su cara
~enfa esa blancura caliente y viva que se vuelve rosaba
JO los besos; en sus grandes ojos voluptuosos se veía relucir
extrañas chispas de oro; sus labios arqueados estaban hechos para esa sonrisa larga, profunda y consciente que tan
pocas mujeres conocen; sus trenzas gruesas, morenas, tenían
sombras de un negro azuloso. Se le llamaba Tecla, nombre
á la vez duro y dulce, que en el vocabulario de la fantasía
de los nombres significa &lt;corazón culpable&gt;. Los nom•
bres tienen su fatalidad. De niña, Tecla había ignorado lo
que era amor, orgullosa é indiferente; una vez que se casó
~~~ Bruno, siguió ignorando lo que era pasión, espo~a al•
""'era y fría.

Sin embargo, había visto el corazón de Bruno arder y
consumirse por ella, ese corazón duro que no había amado
nunca¡ pero este soplo ardiente de deseo no la había re•
calentado, esa voz ansiosa y trémula no la había conmovido, y la pasión de Bruno había sino inútil. Este lo sabía
porque Tecla se lo había dicho. Ella no mentía nunca. Se
había casado sin odio¡ pero sin entusiasmo. Bruno, por su
parte, no podía resignarse, y su fría esposa era el tormento
insoportable de su existencia. La arruga de su frente, la
crueldad de su mirada, el fruncimiento de sus labios, la
amargura de su boca, la hiel de su alma, todo esto era causado por Tecla. Hubiera podido morir; pero cuando se
ama es raro que se tenga el valor necesario para abandonar la vida, Hubiera podido matar á Tecla; pero nunca
pensó en ello: no se mata á una mujer virtuosa, y ella te•
nía una grande y valerosa virtud.

***
Pero como todo sentimiento elevado halla otro que le
sobrepasa y le domina, la virtud de Tecla fué sobrepasada
y dominada por un amor inmenso. Fué una gran derrota y
un gran triunfo. Bruscamente su altanería se ahogó en una
gran humildad: su orgullo fué resquebrajado, anonadado....
Aldo era singularmente bello: en su voz armoniosa vibraba un encanto irresistible; sus palabras ardían como fuego
líquido, y su mirada llevaba al alma un espanto exquisito.
Pero aunque nada de esto hubiera existido, Tecla lo ha·
bría amado. Se encontraron una noche, en una sala resplandeciente de luz. No supieron decirse nada. Sin embargo, entre estos dos seres que se separaron sin una sonrisa, sin un salude, se había creado un lazo. Marchaban
uno hacia el otro y tenían que encontrarse indefectiblemente.
-¿Qué haces en la ventana, Tecla? Hace una hora que
ves á la obscuridad como si miraras algo.
-Miro la mar, Bruno, respoudía ella con la infinita melancolía de los que empiezan á amar.
-La brisa de la noche te hace mal, Tecla; estás pálida
como una muerta.
-Déjame aquí, te lo ruego.
-Estás triste, Tecla; ¿en qué sueñas?
-No sueño, Bruno.
-Dime qué es lo que te entristece.
-No hay nada que pueda entristecerme.
- Tecla, tu mano está helada y tus labios están ardientes;
tú sufres, tú tiemblas, tú vacilas ..... .
-Me muero... . .. .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1088

Pero una noche, después de veinte que el insomnio angustioso se había sentado á la cabecera_ de su cama empa·
pada en lágrimas, Tecla sintió estremecido todo su sér, como si la hubiera despertado un llamado poderoso.
-Heme aquí, murmuró.
Y muda, rígida, con paso unif?rme como un autómata,
arrastrando detrás de ella su tra¡e blanco, como un sudario, con paso rítmico que apenas tocaba el suelo, con sus
largos cabellos sueltos sobre los hombros y sus grandes
ojos abiertos enmedio de la obscuridad, atravesó la casa Y
salió á la terraza que daba sobre el ruar. Aldo se hallaba
allí.
· d ·
Ella se dirigió á él. Se miraron en la s_ombra, sm ecir
una sola palabra, sin exhalar un solo suspiro.
.
El amor triunfante, desdeño5o, de una vana expansión,
los ahogaba.

***

·Oh noches inolvidables creadas para el amor! ¡Oh eterna
be~leza del J!olfo de Nápoles, creada por el amor! En_ las
noches de Primavera¡ cuando la tierra turba los senhdos
y tienta el alma¡ cuando el aire está sobreca~gado con el
perfume de las flores, se puede descender h_acia el mar, e~trar en una barca, huir de la costa, y, tendido sobre _coJi•
nes, contemplar el azul sombrío_ del cielo, ~as ?ndnlaciones
voluptuosas de las ola5 y la ardiente palp1tac1ón de las estrellas que parecen querer despren?erse del negro firma·
mento para precipitarse en el espacio.
En las mórbidas noches del Estío que suceden á los días
ardientes y angustiosos, cuando la tierra re_posa, agotada
por la larga y apasionada caricia del Sol, fehz el que J?Ue·
de hacerse mecer en una barca, como en una hamaca, m1_entras que el perfume del mar le hace soñar en el tróp~~o,
en su espléndida y monstruosa veget~ción, en s~s h1¡as
morenas y sonrientes que se pasean ba¡o los tamarindos. .
Ea las dulces noches del Otoño, cuando la luna enfermiza se une á la blanca melancolía de~ ciel~, á la palidez
lánguida de las estrellas, á la nebulosidad ideal de las co·
linas· cuando la naturaleza entera está cubierta de copos
de es'puma hay personas que escogen al mar como co_nfidente y va~ á contarle los desfallecimientos de su v~da,
mientras que la suave curva de Pausilipe parece abahrse
y querer desaparecer entre las ondas. Durante las noc~es
tempestuosas de Invierno, cuando la borrasca d~ en la ciu•
dad el espectáculo miserable de las calles sucias Y estre·
chas empapadas bajo el agua de las goteras¡ cuando el alma s'¡ente la necesidad de un espectáculo más grande Y
majestuoso, no hay impresión más bella que la de hall~rse
en alta mar enmedio de la sombra negra, donde el peligro
es tanto má; grande cuanto más escondido se halla. Per_o
el más feliz de todos es el que goza de estas noches acariciando los cabellos de la mujer amada, el qu~, al abr_azarla
contra su corazón, sueñe con llevarla al pais _querido de
los amantes, y que, al estrecharla, ~spera morir co~ ella,
bajo el cielo profundo, en el mar tnun~a~te. Más fehz que
todos ellos, más envidiables por su fehcidad, eran Aldo Y

Tecla.

••*
- Aldo, la mar está demasiado negra.
-Te amo, Tecla.
-Te amo, Aldo. Sostenme con tu brazo poderoso, amor
mío. ¿Por qué se calla ese batelero?
-Quizás su trabajo sea demasiado duro. Le pagaremos....
¿Me amarás siempre, Tecla?
-Siempre, Aldo¡ esa antorcha lanza una luz sangrienta
sobre nuestras caras y sobre el mar. Se diría que alumbra
cadáveres y una tumba, amor mio ....
-¿Qué temes de la muerte?
- Que me separe de ti.
-¡Jamás! Dios debe castigarnos juntos.
Se hizo un largo silencio. Se miraban, mientras que á su
pasión se unía la nota dulce de una grave ternura, como un
presentimiento. La barca volaba sobre el agua¡ el batelero
remaba con gran fuerza, sin volver la cabeza para mirará
los amantes.
-Aldo, ¿no te parece que estamos demasiado lejos de la
playa?
-Tanto mejor, mi dulce bien.
-lPor qué no habla ese hombre?
-Quizás nos envidfe, Tecla. Es joven, sin duda tiene en
el corazón un amor sin esperanza.
-Interrógate Aldo. Pregúntale por qué esconde su cara.
De repente eÍ batelero se volvió. Era Bruno, era la figura del odio. Aldo y Tecla se estrecharon uno contra el otro

'

y se abrazaron, y la barca se volcó bajo el beso de los aman·
tes, bajo el grito de furor de Bruno. Tres veces los ª°:1an•
tes volvieron á la superficie, enlazados, con una beahtud
celeste en el rostro; tres veces volvió á la superficie una
máscara contraída por el gesto de la cólera ....

EL MUNDO ILUSTRADO

1089

•••
Escúchame, amor mío. A cierta hora de 1a noche, sobre
la hermosa orilla de Pausilipe, sobre la alegre playa de
Mergellina, sobre la sombría falda de Chiatai:n,one, sobre la
arena ardiente de Santa Lucía, sobre el sucio muelle del
Mole, la barca fántasma aparece y pasa rápidamente sobre
el agua¡ los amantes se besa~ lar_gamente, la . cabeza de~
marido se vuelve llena de rabia y 1a embarcación se.vuel
ca. Aún por tres veces, y el beso eterno, y el eterno &lt;netos&gt;
de la rabia salen á la superficie. Todas las noches ~parece
la barca fantasma. Pero no todo el mundo la ve. Dios permite que la contemplen sólo los que aman, los que ai:n,an
perdidamente. Se muestra sólo á los amantes, que palidecen al verla: es la prueba de amor, una prueba infalible Y
extraña.
¿La has visto? ¿Has visto la barca fantasma? ¡Oh! ¡Desgraciada si sólo yo la hubiera visto!

NOVELA

Por F. Marión Cranwford

Ilustraciones de LUio

*

(1:0NTINÚA)

CAPITULO III

MATILDE SERAO.

*
Rostand y el Perro
El célebre literato francés, Edmond Rostand, pasó el
verano en la preciosa villa que, cerca de Bayona, se había
hecho edificar, principalmente para curarse allí del tenaz
insomnio que padece.
La primera noche de su estancia concilió, en efecto, el
sueño casi inmediatamente después de haberse acostado¡
pero la madrugada le despertó el furioso ladrido de u n
perro, al que contestaron todos los canes de la vecindad.
Inútil es decir que el sueño huyó de los párpados del poe•
ta y como el hecho se repetía cada noche, éste se puso en
u~ estado rayano en la desesperación, mayormente viendo
que, á pesar de todas las pesquisas, era impo~ible encon
trar al animal importuno. Entonces le aconse¡aron á Rostand que acudiera á un vecino suyo, pobre labr~dor que
vivía en una modesta cabaña, y el cual tenía una influencia
mágica sobre los animales. Rosfand se mostró desconfiado¡
habló, sin embargo, con el hombre, á quien prometió una
buena recompensa si lograba hacer calla~ a~ perro en cuestión. En electo la noche aquella y las s1gu1entes transcu•
rrieron tranquilamente, y el aldeano recibió el premio prometido.
Sin embargo, unas semanas más !arde volvió á oirse al
perro. Rostand, agobiado, se _puso a hacer. personalmenfe
las indagaciones que le parecieron conveme_ntes, Y_, como
resultado de éstas, volvió á llamar á su vecino. Sin roen
cionar para nada el execrado can, empezó á hablar aquél
de la vida en el campo, y le preguntó de qué modo había
adquirido ese conocimiento de los animales, tan ponder~do
por todo el pueblo. El hombre, halagado, contó en segu_ida
sus trabajos y observaciones, y al verle Rostand entusiasmado, le preguntó: &lt;¿Usted, sin duda, sabrá imitará ma~a
villa las voces de los animales?&gt; &lt;iYa lo creo!&gt;, respondió,
y empezó en seguida á cantar como un mirlo, cacarear como
una gallina, á aullar como zorra, á mu~ir como un buey.
Rostand le colmó de alabanzas, y entusiasmado al parecer,
exclamó: &lt;Ahora imitará usted el ladrido de un perro&gt;. El
hombre se puso á ladrar rabiosamente, y Rostand, en efec·
to, reconoció la voz de su enemigo nocturno. Sacó una
moneda del bolsillo y se apresuró á ponerla_ en la man~
del sorprendido labrador, diciéndole: &lt;Nece~ito descanso,
no vuelva usted á empezar la comedia¡ pues, de lo contra·
río, avisaré á los gendarmPs&gt;. Desde entonces no ladran ya
los perros en las inmediaciones de la villa de Rostaod.

Versión Española de L. Lara y Pardo

i

(

,,

U a criado risueño abrió la,..puerta. Era
un hombre como de treinta y cinco años,
poco más ó menos, de ojos azules de mirar
alegre; bigote castaño y mejillas sonrosadas.
Llevaba un delantal azul y empuñaba un
plumero. Sonrió de modo muy placentero.
-Madama Bonanni dijo que la podría yo
ver aquí hoy en la mañana-explicó Margarita.
-¿Su nombre, si me hace usted favor?-preguntó el
criado, mirándola detenidamente.
-Señorita Donne.
-Muy bien. Pero la señora está bañándose-hizo notar
el criado, sin manifestarse dispuesto á dejar entrará Margarita.-Sería mejor que la señorita viniese otro día.
-Pero madama Bonanni me ha dado cita.
-Es posible-dijo el hombre, sin dejar de sonreír.
-He venido á cantar en su presencia -dijo Margarita
con cierta impaciencia.
- ¡Ah, eso es distinto! - el criado hizo una profunda reverencia. - ¿Entonces la señorita es cantante? ¿Quién lo
habría pensado?
Margarita no imaginaba quién lo habría pensado¡ pero
pensó que decididamente el criado usaba demasiada fami·
liaridad. En ese instante, el criado le dejó el pa~o franco,
cerró la puerta y condujo á la joven á la escalinata que
daba paso á las habitaciones.
-Por aquí, señorita. Si la señorita tiene la bondad de
esperar, voy á informar á la señora.
- Favor de no molestarla. Dijo usted que estaba en el
baño.
-¡No importa, señorita!-dijo el criado, y desapareció
en el mismo instante.
Margarita miró en derredor. Aun cuando hubiese sido
ciega, habría comprendido que se encontraba en un lugar
muy distinto de todos los que había frecuentado antes. El
ambiente tenía un olor especial, muy intenso é imposible
de describir¡ unt mezcla de perfumes, tabaco griego, tapi
ces persas, vestiaos de mujer, y licores¡ era casi sofocante,
excepto, quizás, para quienes estuviesen habituados al amb_iente del teatro. Margarita no vió al principio ningún sitio en que sentarse, y permaneció de pie.
Era una habitación amplia, con dos grandes ventanas de
un lado, una pesada chimenea frente á la puerta y, frente
á las ventanas, un diván enorme, como Margarita no recordaba haber visto otro. Sobre el diván había una especie de
dosel de seda, sostenido por lanzas más ó menos medioeva•
les. Era muy alto el diván, tanto, que una persona de l!S·
tatura mediana, para sentarse en él, habría tenido que trepar, Y estaba literalmente cubierto de cojines de todos colores y en el mayor desorden, como si un ejército de muchachas de escuela hubiese trabado en él reñida batalla á coj inazos.
Llena estaba la habitación de objetos artísticos: buenos
los unos, otros malos, atroces los de más allá¡ pero que recordaban todos los triunfos de la cantante, y amontonados
en mesas, caballetes, columnas, canastillas, todo dispuesto
c~n ~n gusto peor que el de un escaparate de tendero. Ni
siquiera había luz suficiente para verlos, porque la cortina
de terciopelo genovés, terriblemente pesada, producía un

crepú~culo tenue. La alfombra persa era tan
gruesa, que Margarita estuvo á punto de
dislocarse un pie cuando di6 el primer paso dentro de la pieza.
Margarita permaneció algunos momentos
de pie¡ mas como comprendiera que debería esperar por largo tiempo, buscó sitio
donde sentarse. Vió aquí y allí algunas sillas, pero todas ocupadas: un cuadro al óleo,
con su correspondiente marco, aguardaba
en una que se encontrase un sitio apropó·
sito para colgarlo¡ otra estaba ocupada por
una gran caja¡ en la tercera había una pieza
de ropa femenina que lo mismo podía ser una salida de
teatro que un traje de visita ó de concierto¡ sobre la cuarta se veía una bandeja con una taza que contenía restos de
café y una copa de licor, vacía. La mirada escudriñador:\
de Margarita pudo descubrir, al fin, una silla desocupada,
y la joven la tomó para ir á sentarse en un ángulo de la
pieza.
Tomóla del respaldo con ese propósito, y parte de él se
le quedó en la mano. Volvió ácolocarlo en su sitio lo mejor que pudo y, no queriendo desalojar lo que había en
las otras sillas, permaneció de pie, enmedio del salón, pensando si acaso los visitantes de madama Bonanni acostumbrarían sentarse, y, en caso afirmativo, dónde se acomodarían.
De pronto sus miradas tropezaron con el piano, semioculto por unos caballetes. Generalmente los pianos tienen
banquillo, y en busca de él se dirigió Margarita por entre
el maremágnum de objetos disímbolos regados en la sala.
No se equivocó: allí estaba el banquillo y en él se acomodó lo mejor que pudo.
El ambiente era casi irrespirable y Margarita habría deseado encontrarse afuera, en el parque Monceau, en esa
mañana primaveral. La espera le parecía eterna. El hábito
la hizo, casi insensiblemente, volverse en el banquillo hacia el piano y oprimir las teclas. Dió suavemente algunos
acordes y el sonido perfecto del piano le causó placer.
Púsose á tocar, tratando al principio de hacer el menor
ruido posible, en tanto que se dió cuenta de dónde estaba¡
mas luego se olvidó de todo, entreabrió los labios y dejó
oir su voz, natural, sin esfuerzo alguno.
Púsose á cantar el vals del primer acto de &lt;Romeo y Ju·
lieta&gt;, de Gounod, y después de los primeros compases, se
olvidó completamente de que no estaba en casa, con su
propio piano, 6 bien detrás de !(profesora, en el bulevar
Malesherbes.
Hay en la actualidad muchos cantantes que pu·eden cantar ese vals y acompañarse en el piano sin equivocarse.
Margarita no solamente podía hacerlo, sino que lo realizaba á la perfección, porque no era sólo cantante, sino que
tenía grandes y profundos conocimientos de música. No
hubo una vacilación ni una nota fuera de tono en su canto,
ni una nota equivocada en el acompañamiento.
Cuando hubo concluido el canto, siguió tocando la parte
de acompañamiento de la escena inmediata. No había llegado al sexto compás, cuando una cabeza femenina apareció
repentinamente detrás de un caballete.
-¡Ah, bah!-exclamó aquella persona con acento de sorpresa.
Tenía el cabello desatado, los ojos enormemente abiertos,
mostrando el mayor asombro, y la boca sonriente dejaba
ver los dientes, fuertes, aunque ligeramente descoloridos,

�10~0

Margarita se puso en pie de un salto y trat? de disculparse por tamaña distracción¡ pero la cabeza rió y se adelantó, dejando aparecer un cuerpo voluminoso, envuelto
en un enorme vestido de tela turca, sostenido con las manos por la parte interior. Ante esa figura, Margarita recordó la estatua de Balzac.
-Creí que fuera Caravita-dijo madama Bonanni.-Somos grandes amigas, ¿sabe usted? Algunas veces la encuentro que está esperándome. Pero ¿quién es usted?
-Margarita Donne.
.
-¡Ah! ¡Bahl-exclamó la célebre cantante, como si esas
dos sílabas fueran sus únicas exclamaciones de asombro.
-Le había yo dicho al criado .....
-¿Por qué no ha hecho usted su debut?-gritó madama
Bonanni, interrumpiendo á la joven y sacudiendo, mientras hablaba, los rizosdesordenadosdesu cabellera.-tTiene
usted millones en la garganta! ¿A qué ha venido usted
aquí? ¿A pedir consejo? ¿A que yo la oiga? IQue la oiga
el públic&lt;&gt;! ¿Qué espera usted? Mañana será usted vieja.
Y todas las cantantes son jóvenes, ¿Qué edad cree usted
que tenga yo? ¡Cuarenta y cinco, tal vez, porque así corre
impreso! No hay tal. Una primadona nunca tien!. má!de
treinta años, nunca, nunca, nunca! ¡Imagínese una Juheta
ó una Lucía de más de treinta años! ¡Bah! !Eso es horrible! Afortunadamente todos los tenores son gordos. Una
Julieta de treinta años puede amar á un Romeo gordo; pero á los cuarenta sería repugnante, verdaderamente repugnante! Me irrita sólo pensarlo.
Margarita permaneció de pie, apoyada en el piano) son•
riendo ante ese torrente de frases. Y al mismo tiempo,
mientras madama Bonanni decía todo aquello que parecía

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

absurdo, la joven se daba cuenta de
que aquellos hermosos ojos pardos la
estudiaban tranquila y concienzudamente.
-Tengo veintidós años-dijo, por
contestar algo.
.. Yo hice mi debut cuando tenía
veinte - respondió la primadona.Pero-agregó como por vía de explicación - me casé á los diez y siete.
- ¿Sí ?
- Sí. Mi esposo murió. ¡Cantemos!
Me gusta cantar cuando acabo de tomar mi baño. ¿Sabe usted el dúo del
principio del cuarto acto? ¿Sí? Bue•
no. Canlaré la parte de Romeo. ¡Oh,
sí! puedo cantar la parte del tenor,
que es demasiado alta para un hombre. Siéntese usted. Imagínese usted
que me ama y que la alondra está
tratando de imitar al ruiseñor, de
modo que tenemos que separarnos
ya, usted y yo. No la hemos oído.
Empieza á amanecer á través de la
ventana, detrás de nosotros; pero no
lo advertimos. Somos perfectamente
felices. Ahora, comience usted.
El piano sonó con suavidad. Las
dos voces surgieron, ondulantes, subiendo hasta las notas más altas del
registro, bajando hasta los tonos más
graves y se extinguieron después. Las
notas bajas de la famosa cantante
imitaban bastante bien la voz del
tenor para dará Margarita lo poco
de ilusión que había menester, y su
desbordante dicha hizo lo demás. La
joven cantó como no había cantado
jamás.
-Déjeme besarla,-exc1amó J?lªd~·
ma Bonanni cuando hubieron terminado.
Y Margarita se sintió envuelta en
la enorme bata turca y en el rizado
cabello, y sujeta por dos brazos blancos, tremendamente fuertes, y, antes
de que pudiera evitarlo, sintió un
par de besos cariñosos, pero bruscos,
en las mejillas; después de lo cual
quedó libre.
-Es usted una verdadera artistadijo madama Bonanni con acento de
admiración sincera.-Puede usted tocar cualquier cosa, lo mismo que
cantarla. Espero que jamás me oirá usted tocar. Es una
cosa terrible, ¡Podría yo vaciar rápidamente un teatro, en
caso de incendio, con sólo tocar un poco!
Rió de buena gana de su propia broma, porque, como
muchos griindes cantantes, era mitad infantil y mitad ~enio, y estaba dotada de esa poderosa vitalidad, la úmca
que puede hacer posible la vida de una artista de ópe~.
-Cambiaría mi manera de tocar por la voz de usted - di·
jo Margarita.
- Perdería usted con el cambio-hizo notar madama
Bonanni.-Déjeme usted mirarla. ¿Tiene grande el pecho
y grueso el cuello? ¿Cómo son sus brazos'/ Si tiene usted
voz y talento, la fuerza hará lo demás. ¡Tantas jovenzuelas
vienen á verme, que cantan tan bonito, tan dulcemente!
!Quieren ser cantantes de óperal ¡Cantantes, amiga mía, con
el pecho como el de una muñeca de papel y el cuello como el de un pollito tierno! ¡Bah! No sirven para nada, se
acatarran con cualquier cosa, lanzan un quejido y mueren.
La fuerza es el todo. ¡Déjeme ver su cuello! ¡No! ¡Usted ni
se acatarrará nunca! Usted no morirá jamás. ¿Y sus brazo~Vea usted los míos. Sí; los suyos serán como los míos a •
gún día.
.
Margarita esperaba que no, porque madama Bonanni pa•
recía demasiado gruesa, aun cuando procurase parecer hu•
mana en el papel de Julieta. Quizás porque todos los teno•
res son gordos.

1091

A UN POETA

ODA SALVAJE

Para Luis G. Urbina.

Poeta de la blonda melena alborotada,
¿,por qué callas y sufres, á qué suspiras tanto?
La vida es un veneno que amarga como el llanto;
mas es también almíbar en copa cincelada.
Y o quiero de tus labios oir la carcajada
que incita á las bacantes, y luego que tu canto,
perlado de armonías, derrame en mi alma cuanto
sobre la flor derrama la límpida cascada.
Si Dante fué un proscrito, no lo fué Anacreonte:
aquél vivió entre penas, aqueste siempre riendo
enmedio á los oleajes del mundanal estruendo.
Así cuando tú adviertas nublado el horizonte
que e~tiéndese á tus ojos, piensa que en la_ partida
vive mejor quien tiene por un placer la vida.
11

Mas oye, buen maestro: si Dante fué un proscrito,
por su Beatriz amada también fué un gran poeta,
y el corazón del mun_d o traspa!ó su s~eta, _
y estremeció los ámbitos del piélago mfinito.
iQué importa que te ultrajen llamándote &lt;maldito&gt;
porque el tesoro escondes de tu ~asión secreta!
El genio á veces cruza-melancóhco ascetacallando y reprimiendo su gigantesco grito.
La copa de falerno subyuga y envilece,
trastorna y aniquila, Si alientas por tu amada,
si sufres por su ausencia, piensa que la jornada
no acaba con la muerte; que el astro resplandece
cuando la noche empieza; que existe el bien eterno
tras de vivir la vida que le han llamado infierno.
RANULFO PENAGOS,

*
A UNA ESCULTURA
Blanca, leve, vaporosa,
tan esbelta como Diana,
muy satisfecha y ufana
de su cabellera undosa.

q

Siempre igual, siempre orgullo~a
de su cuerpo de sultana.
Como una palma, lozana¡
como una ilusión, hermosa.
La risa, en sus labios rojos
y brotando de sus ojos
la aurora, la luz, el día . . ..
Y, aunque mi dicho os asombre,
Dolores tiene por nombre
y por blasón: iAlegría!

(Continuará.)

JosÉ RUBÉN ROMERO,

\JI

Sel va de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas,
yo te saludo, desde el mar, que estremece
todas sus espumas para besarte, como besa
un viejo esclavo
los pies de su reina:
yo te saludo, desde el mar, sobre cuyas crines
tus brisas perfumadas se restriegan,
y tus troncos mutilados
señalan á la aventura el camino de las Américas;
yo te saludo, desde el mar, que te es amable
como un cacique de barbas luengas
y que sabe que de los apretados renglones
de tu indescifrable leyenda
sale el árbol hueco y alígero
que lo muerde con la quilla y lo devora con la vela;
yo te saludo, desde el mar, selva de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas.
Vuelvo á ti sano del alma,
á pesar de las civilizaciones enfermas:
tu vista me conforta,
porque al verte me siento á la manera
de los caciques primitivos,
que dormían sobre la yerba
y bebían leche de cabras salv_ajes
.
y comían pan de maíz con miel de abeJas;
tu vista me conforta,
porque tu espesura de ejército me recuerda
de cuando, hace novecientos años,
discurrí á b cabeza
de veinte mil flecheros,
que, arrancándose del éxodo tolteca,
fueron hasta el país de los lagos y de los volcanes,
en donde el Chontal sólo se rindió ante la Reina,
y de cuando trasmigré al Imperio
del gran Inca Yupanqui, y le seguí por las sierras
á las vertientes de Arauco,
en donde con alas de cóndor nos improvisábamos tiendas¡
tu vista me conforta,
porque sé que los siglos me señalan como tu Poeta,
y recojo, del misterio alucinante
de tus edades quiméricas,
la voz con que se dolían y exaltaban,
en sus liras de piedra,
los Naraviccus del Cuzco
y los Emperadores Azte~s,
los jempines del Arauco indomable
y los rapsodas que repetían, de selva en selva,
las historias de los Palenkes y Tahuantisuyos,
babilónicamente desaparecidos de la tierra . .. .
Ahora que á ti me acerco
y me siento con tu savia en las venas,
creo desenterrar los siglos
y hacerlos desfilar por tu juventud perpetua:
evoco yo los tiempos informes
en que tu primer árbol cuajó sobre una pi1:;dra
y apareciéronte todos de repente,
aquí y allá, con el ordenado desorden de las estrellas¡
y evoco yo los tiempos
que han pasado en una procesión monótona y lenta,
hasta que tus raíces subxionaron el ímpetu,
y tus troncos se acorazaron en sus cortezas,
y los nudos de.tus ramas se des~t~on .
en este himno inacabable de tu unica Primavera.
Jaula florida de p4jaroa sinfónico,,
eres como el fantasma de una orquesta;
sinsontes y turpiales

�1092

EL MUNDO ILUSTRADO

ponen en tus oidos estupefactos milsicas nuevas¡
y solamente mudo
el quetzal heráldico te ornamenta,
arcoirisando el símbolo de sus largas plumas
sobre las sienes de una gran raza muerta .. ..
Tus mariposas azules y rosadas
se abanican como damas coquetas¡
tus cantáridas brillan
como las talismánicas piedras
incrustadas en las empuñaduras
de las espadas viejas¡
tus chicharras se hinchan clamorosas
en una fiebre de pitonisas coléricas¡
y en la pesadilla
de tus noctámbulas tinieblas,
se confunde
el pestañeo de las luciérnagas
con el temblor:azufrado
de las pupilas satánicas de las fieras ....
Tuya es la danta,
que sorprende en los charcos la deformidad de su silueta
y se va abriendo paso entre los matorrales
al golpe enérgico de su cabeza¡
tuyo el jaguar, que brinca,
en el alarde acrobático de sus fuerzas,
á los árboles corpulentos,
para dejarse caer súbito sobre su presa¡
tuyo el tigrillo, que urde
taimadas estrategias,
para los carnívoros alborozos
de sus dientes de alabastro y sus encías de felpa¡
tuyo el lagarto, dios anfibio y vetusto,
que preside las lluvias y las siembras
y condecora con las esmeraldas de sus ojos
las taciturnas oquedades de las cuevas¡
tuyo el boa,
que se dijera
un brazo
recortado á las sombras por un hacha dantesca ....

Y con ser tan vasta
la vida animal que te puebla,
tu vida vegetal parice una esponja
que, hidrópicamente, sorbiera
el hierro de todos los músculos
y la sangre de todas las venas,
para explotar en el laberinto
de una frondosidad desconcertante y gigautesca:
allí el bélico penacho
de tus imperativas palmeras,
en cuyos lechosos frutos refrescaron su fatiga
las tribus de las malandanzas pretéritas¡
allí el dosel legislativo
de tus patriarcales ceibas,
á cuya sombra deliberaron los caciques
sobre la paz y sobre la guerra;
allí el pindárico roble y el bíblico cedro¡
allí la caoba madre, en cuya aromática madera
el di vino artífice talla,
para las cortes europeas,
los estrados faraónicos de los reyes
y los tálamos salomónicos de las reinas ... .
Sel va de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas,
yo te saludo, desde el mar¡ y te pido
que en la noche-en la noche que está cercame sepultes
en tus tinieblas,
como si me creyeses un fantasma
de tus religiones muertas,
y me brindes, para salvajizar mis ojos
con reverberaciones de fiesta,
en la punta de cada uno de tus árboles
ensarta,dá una estrella.
JOSÉ SANT0S CHOCANO.

LtYCNDf\ ROJA

✓

Llegó á tanta palidez
la hermanita Encarnación,
qne era de marfil su tez,
de nieve su corazón.
(En la historia conventual
añaden con toda suerte
de encomios, que fué su mal
un divino mal de muerte ... . )
No obstante la buena sor,
entre la comunidad,
fué la belleza mayor,
una flor de idealidad.
Jamás en ningún espejo
la hermanita se había visto
que no fuera en el de Cristo,
-un Cristo pálido y viejo.Mas la leyenda asegura
que una vez, como un reflejo
celeste, vió en el espejo
del estanque su figura¡
Y que fué tal la sorpresa
de la pálida profesa,
que en la imagen adoró
algo que adorar debía.
Añádese que a1uel día,
dando al cisne preferido
de comer en el estanque,
cayó al agua sin sentido¡
Y el cisne, que era, tal vez,
el alma de un gran señor
desdeñado en el amor
de una novia de alba tez,
Voló sobre los despojos
de la monja marfilina,
y, al arrancarle los ojos,
tiñó el agua cristalina
un raudal de llantos rojos.
E. CARRA~QUILLA MALLARINO.

*

PASIONARIA
(IMITACION)
Hiélase en vos Amor; en mí se inflama:
la pena que me dais tengo por gloria;
vuestro desdén me aparta, Amor me llama;
HERRERA.
Con valor resistí los rudos golpes
del fiero Amor con quien, tenaz, luchaba¡
mil veces evité sus embestidas,
destruyendo otras mil sus asechanzas¡
pero llegó un momento en que, cansado,
ya mis débiles fuerzas agotadas,
capitulé enconlrándome vencido,
mirando ya perdida la batalla.
Prisionero de Amor fuí desde entonces,
y desde entonces voy donde él me manda;
me mandó que te amara, y yo, sumiso,
te di por siempre el corazón y el alma.
Tú desprecias mi afecto, rechazando
la dicha que te ofrecen mis palabras,
y te apartas de mí de igual manera
con que el prudente del reptil se aparta.
Mas no me importa¡ tu desdén me sirve
para probar cuán j!rande es mi constancia,
dando un título más á este cariño
tan puro y firme, que mi pecho guarda.
No esperes, pues, que de tu amor desista,
no esperes, pues, que de mi boca salga
ni una queja, ni frase que no exprese
la pasión que en mí siento desbordada.
Es inútil, mujer, que me desprecies,
inútil también es toda venganza,
que más he de quererte, flor de flores,
cuanto más yo padezca por tn causa.
JosE PAREJA.

lL MUNDO ILUSTRADO

1093

Revista ·de la Semana
EL MONUMENTO AL DOCLos mexicanos
somos, en lo ge
TOR CARMONA
neral, poco afee·
Y VALLE
tos á hacer perdurable la memoria de nuestros gran•
des hombres por medio del bronce ó
del mármol. Como no sea de guerreros, no entendemos de elevar monu•
mentes á nuestros artistas y á nuestros
hombres de ciencia, por más que és•
tos, exan¡inando la cosa bajo un criterio al ta mente culto, sean acreedores,
en mayor grado que aquéllos, á la
devocióp. y al amor de sus conciudadaiios, p~esto que consagraron su
vida á una obra inmensa, á la más
inmensa. de todas las obras: á la Belleza y á la Verdad.
No sería aventurado afirmar que
México, entre las grandes ciudades,
es la qi,ie tiene menor número de es•
tatuas.
Y estas consideraciones, justamen·
te, son las que nos hacen saludar con
entusiasmo la erección del monuMÓNUMENTO AL. DR. CARMONA Y VAL.t.E EN EL .JARDIN DE SANTO DOMINGO
mento al doctor don Manuel Carmo·
INAUGURADO EL .JUEVES 6 DEL CORRIENTE
na y Val le, recientemente descubierto,
el cual, si en punto á estética no es
Precedió al descubrimiento de su estatua un breve acto
siquiera mediano, porque tiene un pedestal defectnoso,
por lo que se refiere á significación moral elevada sí que en la Escuela de Medicina, en el que tomaron la palabra
los señores José Manuel Puig, Juan de Dios Peza y doctor
la tiene,
Al doctor Carmena y Valle se le considera como una de don .Manuel Domínguez y el cual fué presidido por el
Primer Magistrado de la Nación.
nuestras más insignes personalidades médicas.
En la solemne ceremonia del descubrimiento, acompañaFué profesor, durante más de treinta años, de fisiología,
clínica interna y clínica externa, y director de la Escuela ron al Sr. Gral. Díaz, aparte de los alumnos de la Escuela
de Medicina por cerca de dieciséis¡ presidente de la Aca- de Medicina en masa, los señores Vicepresidente y secre•
demia Nacion~l de Medicina, de la sociedad médica c:Pe• tarios de Estado, licenciado don Justo Sierra, ministro &lt;!e
dro Escobedo&gt;, del primer congreso médico nacional y Instrucción Pública y Bellas Artes¡ ingeniero Leandro
del segundo congreso médico panamericano, y senador y Fernández, ministro de Comunicaciones y Obras Públicas,
señor don Guillermo de Landa y Escandón. gobernador del
presidente del ayuntamiento de esta ciudad.
Hizo largos estudios en Europa, y representó á México Distrito Federal; doctor don Eduardo Licéaga, director de
en los congresos médicos internacionales de Berlín y la Escuela Nacional de Medicina¡ doctor Monjarrás, secretario del Consejo Superior de Salubridad¡ doctores general
Roma.

11111

�1094

ltt. MUNDO ILUSTRADO

Rafael Carranza, Felipe Gutiérrez, Manuel González ·y
González, Gregorio Mendizábal, Eduardo Armendáriz, Daniel Vergara Lope, Alfonso Ruiz Erdozáin, Efrén María
Ruiz, Samuel Navarro, Tomás Noriega, coronel Juan B.
Hernández, Octaviano González Favela, Antonio Casillas,
Emilio del Raso, mayor Ernesto Careaga, Ismael Vela, Je·
sús Sola, Nicolás Ramírez de Arellano, y otros.
't

**

LA LEGACION ALEMANA
El excelentísimo señor Karl Buenz,
EN MEXICO
ministro de Alemania cerca de nuestro
gobierno, solicitará audiencia del señor
Presidente de la República, á fin de hacerle entrega de una
carta autógrafa del Káiser.
Por medio de ella, su majestad Guillermo II participa al
Primer Magistrado que la legación alemana en México ha
sido elevada al rango de primera categoría, que es el más
próximo al de embajada.
Tal decreto imperial contribuirá-según la socorrida frase -á acrecentar los lazos de unión de nuestro ;país con
Alemania,

*••
EL COMBATE DE FLORES

Bella costumbre es ésta de saludar á
la Primavera con combates de flores,
fiestas de luz y alegría que, bajo el sol, en la mañana azul,
regocijan los ánimos y transforman la ciudad de colonial
silencio en metrópoli ruidosa
Desde hace pocos años que se la viene ob~ervando, y
cualquiera juraría, al contemplar el júbilo con que se la
acoge, que nos hemos connaturalizado con ella. ¡Y nada
más loable, nada más digno de encomio que la celebración
Jel lindo festejo primaveral, en que las damas lucen su
hermosura y su gracia, y los artistas-artistas inconscientes los más,-su dónde belleza¡ y en que las amplias avenidas ostentan vestidura suntuosa de guirnaldas, de cortinajes, de pétalos y de hojas!
Del combate de flores, que tanto intrigó á los metropolitanos el domingo último, si no puede afirmarse que sea el
primero de los hasta ahora vistos, sí puede decirse-sin
temor á exageración-que superó al del año pasado.
Tórrido era el calor; el sol espléndido. Las aceras henchidas estaban de gente curiosa¡ en los balcones, pintorescos grupos, en los que se destacaba el rostro picante de la
morena y el níveo de la rubia, daban una fresca nota de

Gral. John B. Frisbie,
del ejército americano, t el 1 O de los corrientes

juventud en las arcaicas fachadas, cuyos arabescos arquitectónicos cubrían gasas y flores. En la avenida Juárez, á
lo largo de la Alameda, en donde se levantaron feísimas
tribunas, ideadas, sin duda, por algún aficionado sin pizca
de gracia, la animación de la multitud acrecía por momentos; y el ir y venir de organizadores y paseantes, de carruajes y autos, tornaba el ambiente, de ordinario pesado
en horas de sol, en ruidoso y vibrante.

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.EL MUNDO ÍLUSTRADO

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El desfile, que se iniciara á las once, fué largo y belio.
El cronista no quisiera aquí parecer reportero al dar
cuenta de él¡ mas, en la obligación de informar al lector de
cuanto vió y de hacer en estas páginas historia frívola que
años más tarde buscará con ahinco el gulusmeador de vida
antigua, pesia su renuencia, dará sucinta cuenta de cuantos
vehículos se distinguieron en el concurso con que se inició el festival.
Pasaron airosos los ciclistas, muy pagados de sí, ostentando, amén de su habilidad en el manejo de las máquinas,
fantásticos adornos que se juzgaran impracticables. De éstas citaremos tres: la del señor Mauro Gaviño, que representaba una enorme concha revestida de gardenias y margaritas, de la cual tiraba un cisne hecho de claveles¡ la del
señor Luis Montiel, de novísimo adorno, convertido en
aereomotor, que lucía en la cúspide una interesante frase:
&lt;La irrigación es el porvenir de la agricultura&gt;; la del señor Manuel lllán: un barco de plata, rebosante de rosas¡ y
las del club &lt;Estrella&gt;, que renunciamos á describir en
gracia de la brevedad. Todas ellas obtuvieron lujosos premios.
El desfile de carruajes fué superior, con mucho, al antes
reseñado.
Nuestro semanario, en su carácter de revista exclusivamente mundana, y ligada, por lo tanto, con todos aquellos
festivales de alta significación social, creyóse en el deber
de iniciar la costumbre de que las publicaciones de su género estén ahí representadas, enviando un espléndido auto
que figuraba una góndola blanca el cual fué del agrado
público y mereció del jurado calificador un primer prem_io.
En la imposibilidad de reseñar, uno á uno, los carrua¡es
y automóviles adornados que arrancaron aplausos de la
muchedumbre nos contentamos, para dar fin á esta nota,
con citar brev~mente, así como los nombres de sus propietarios, los principales.
Fueron los siguientes: señores Nicolás García Colín, carroza estilo antiguo; señor Guadalupe Trueba, victor!a _co!1
heno¡ señora Elena Espronceda de Olvera, automóvil 1m1-

SR/TA. MARIA CRISTINA SANCHEZ t.lUAREZ

tando una concha tapizada de musgo y flores; niñas de la
Barra, elegante victoria de adorno sobrio¡ señora Sunshine
S. de Samuels, poderoso automóvil en el cual derrocharon
flores¡ señoritas Laura Garamendi y Consuelo Tornalé, faetón cubierto de orquídeas y gasas; señorJuan Ral, jardinera imitando una barraca valenciana; niños Torroella, Escudero, Lalanne, Ibáñez y Castillo, &lt;toneau&gt; tirado por una
jaca andaluza; señor Arturo Braniff, automóvil delicadamente engalanado; &lt;Automóvil Club&gt;, magnífica máquina
que obtuvo primer premio; señor conde de Kergolay, automóvil lujosamente adornado¡ señor Román Rodrí¡!uez
Peña, automóvil con ramos y guías florales; señora de Symonds, automóvil revestido de gasas azules; señoritas Morales coche lleno de listones y flores, y señor Francisco
Medina, espléndido tren con adcrno de gasas azul pálido.
El señor Presidente de la República asistió á la fiesta,
presenciando el desfile desde los balcones de la residencia
del señor Limantour, en la avenida Juárez.
El combate de flores fué nutridísimo, por la tarde, en
Chapultepec, y continuó, durante la noche, en la principal
vía metropolitana.
Dejó muy gratos recuerdos.

•

Demas Dbtinguidas que Asistieron al Baile del Cd~ino Español
Según ofrecimos en nuestra edición anterior, c?n!inu~mos la publicación de los retratos de las damas d1shngu1das que asistieron al baile. ofreci~o á la señora Romero
Rubio de Díaz por la coloma espanola.
- Adornan esta plana los retratos de la señora Corona de
Sánchez y de la señorita_Sánchez J uárez, qui~nes recibieron y atendieron á la senora esposa del Presidente de la
República.
Manifestación reeleccíonisfa en honor del Gral. Dlaz el 5 del actual

�EL MUNDO ILUSTRADO
1096

1097

EL MUNDO ILUSTRADO

BELLEZAS DE AGUASCALIENTES

Casa Louis Godefroy

Fué la casa del acreditado &lt;tailleur&gt; M. Louis Godefroy,
establecida en la avenida de San Francisco, una de las que
lucieron más espléndido adorno en sus aparadores y fa.
chada.
Con el gusto exquisito que caracteriza al señor Godefroy con su aristocrática clientela (la más selecta y delicada de México), organizó el adorno de su establecimiento,
logrando atraerse las miradas y alabanzas de cuantos, ávi·
dos de belleza y novedad, ocurrieron á presenciar el combate de flores, para el que hubo tan gran entusiasmo.
Los aparadores de la casa Godefroy lucían magníficas
telas francesas de alta calidad, seleccionadas entre lo me•

jor que recibe la casa de Europa en los distintos vapores,
y distribuidas con tan exquisito buen gusto, que atraían
al público inconscientemente y lo haéían contemplar em•
bebido los artísticos aparadores de M. Godefroy,
Nuestro fotógrafo estuvo feliz al tomar en su cámara el
hermoso adorno que ostentaba este aristocrático establecimiento, la sastrería de moda y más exquisita de México,
y el premio que se otorgó al señor Godefroy por su ele•
gantísimo adorno, es una prueba más de lo natural que resulta la preferencia de la aristocracia mexicana por esta
gran casa.

o

LOlJIS GODEFROY
~TAILLEUR~

Av. San Francisco

�1098

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1091

f\UTOMOVIL,18MO

MÁQUINAS -ADMIRABL.ES: EL PACKARD

AUTOMOVIL. OE "EL. MUNOO 11.USTRAOO"-PRIMER PREMIO

ILA IrilIESlA IrILCO&gt;iAIL

IPIRilMAVIEIRA
ie~h lüfltil
l,tl.~
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AUTOMOVIL. "PAOKARD•L.ANDEAUL.ET•EIGHTEEN. "-UNIOO AGENTE PARA L.A REPUBL.IOA,
MO, KIE WAL.KER, PASEO DEL.A REFORMA 52 Y 54, ESQUINA DONATO GUERRA; TEL.EFONO, 1505; APARTADO, 1356
AUTOMOV/L. PAOKARD "TOURING•OARTHIRTY"

Las últimas carreras de automóviles verificadas en nuestro país nos han hecho fijar nuestra atención en varios
autos, qne generalmente alejados de estos sistemas de prue1::a (6 anuncio, que es realmente lo que buscan algunas fá·
bricas) poseen, sin embargo, cualidades de superioridad notoria é incontrastable.
Desde luego el PACKARD es de lo mejor que se conoce¡
y su elegancia, solidez, comodidad y moda son de la época; y la mayoría de la aristocracia mexicana ha optado por
esta máquina en gran número de casos, siendo el número
de automóviles de esta marca que cruzan nuestras avenidas muy superior al que de otras marcas logran alcanzar

alguna preferencia.
Dos modelos del PACKARD hay de verdadero mérito y
gran belleza: son el Packard Landolet-eíghteen y el Touríng

car-thírty, cuyas fotografías reproducimos en primero y segundo lugar en esta plana, y cuyos modelos tomamos en el
Paseo de la Reforma, por deferencia especial de los seño•
res Me. Kiel Walker, agentes del P ACKARD y establecidos
en el propio Paseo de la Reforma números 52 y 54 (teléfo•
no 1505, apartado 1356), esquina á Donato Guerra,
Tan elegantes y cómodos son los automóviles citados,
que el PACKARD es, en la actualidad, el más conocido en
México.
Casas como éstas muy raras veces toman participio a~guno en carreras de azar, como son todas las que se ven·
fican con máquinas muy inferiores á esta que menciona·
mos, y el PACKARD es y seguirá siendo el automóvil más
perfecto y elegante de cuantos se conocen.

.,. \i

...

. L,,°. ~o~J909

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'

AUTOMOVIL. DEL. SR, ARTURO BRANIFF
PRIMER PREMIO

ESTANOARTI!
OONCEDI

�1100

EL MUNDO ILUSTRA DO

EL MUNDO ILUSTRADO

CALESA DE LOS N1Nos DIAZ RA/GOSA
PRIMER PREMIO
BICICLETA DEL SR. M.~ILLAN

FACHADA DEL ''.IOCKEY CLUB"
''MAIL•COACH" DEL AYUNTAMIENTO

11ÓL

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

1106

EL MUNDO ILUSTRADO

UN TRIUNFO
DE

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r'EL PALACIO DE HIERRO"

AIJTOMOV/L. DE "EL PALACIO DE HIERRO"

GRANJCARRUAJE DE "El. PAL.ACIO DE HIERRO. "-PRIMER PRE.MIO

~esde luego se comprende, que decidido á concurrir al
~amen floral «El Palacio de Hierro&gt;, tenía, por fuerza,
:i,, f corresponder con su ~ontin~ente de coches, tanto á la
e: }la de grandeza y magnificencia de que muy merecidalnte gozan sus almacenes, como á la curiosidad y expec~ lión que había despertado en todos los habitantes de la
:S hrópoli la noticia de que &lt;El Palacio de Hierro&gt;se prer- ~aba para contender en las florales lides, que con entu0
~ ,ista regocijo presenciamos el domingo pasado,
u, rada menos que dos carruajes y dos automóviles aportó
:1 ~ importante casa comercial al sugestivo concurso, Uno
' los carruajes, el que aspiraba á llevarse la palma de la
~ ~toria, y que, naturalmente, lo consiguió, alcanzando el
mer premio, era una perfecta y genial alegoría de la in~ tria, el comercio y las artes, descollando en su ornantación el estilo japonés, según puede verse en la fotoHa :¡ue publicamos, y que habla con más elocuencia del
lendor y belleza del carruaje triunfante que todas las
cripciones escritas. El otro coche y los dos automóvitambién lucían lindos adornos de las más ricas y vaas flores, siendo uno de dichos automóviles muy cono•
o de infinidad de p1monas de nuestra buena sociedad,
ser el que destina &lt;El Palacio de Hierro&gt; para conduJ á sus inmensos talleres de la Prolongación de Necati•
n á quienes desean visitarlos, que suelen ser muchos,

ó

5
t

r

pues hay en dichos talleres muchísimo que admirar y que
cautiva la atención del visitante.
Quizás una pequeña parte del numeroso público que
presenció la batalla de flores sintiérase sorprendido al ver
desfilar los hermosos coches de &lt;El Palacio de Hierro&gt;¡
pero nosotros, si hemos de decir la verdad, experimentamos el inefable placer de todo el que contempla algo gran·
dioso, mas no sorpresa, porque, conociendo como conocemos, muy á fondo, las tesoros de lujo, riqueza y arte que
existen en los almacenes de &lt;El Palacio de Hierro&gt;, com·
prendíamos que lo que exhibieran en el combate de flores
sería superior á toda ponderación y todo encomio. Basta,
para comprenderlo así, haber recorrido por una sola vez
sus talleres de confecciones y de alta costura, su departamento de sombreros,-sus otras secciones de los más diversos artículos,'yºsobre todo y muy especialmente su nuevo
edificio, el anexo recién construido, donde se agrupan, en
el más bello orden, mobiliarios y tapicerías de los más variados estilos, y que pueden rivalizar con los que nos
ofrecen las mejores casas similares de Europa y Norteamé·
rica.
Ojalá que para la -·batalla delaño próximo vuelva «El
Palacio de Hierro&gt; á dar brillo al floral concurso con sus
carruajes, dechados de esplendidez y arte.

OTRO CARRUAJ E

�1108

EL MUNDO ILUSTRADO

CARRUAJE
DE

DON JUAN RAL
1Pirfürm1®lf lPr®rnmn@

¡

Los periódicos diarios se han ocupado, con extensión y
entusiasmo, del preciosísimo carruaje que presentó en el
concurso floral el rico industrial español don Juan Ral,
un caballeroso valenciano que si como hombre de negocios ha demostrado ampliamente su iniciativa y talento,
como hombre de temperamento artístico no desmiente la
fama de que gozan quienes nacieron en la encantadora
tierra valenciana.
Ahí, en la fotografía que adorna esta página, se puede
admirar la belleza del coche con que recreó nuestra vista
el señor Ral, y que, como no podía menos de suceder, se
conquistó el primer premio.
Representa una barraca valenciana y la histórica fortaleza del Micalet, que son seguramente, para don Juan Ral,
cosas que despertaran en su alma dulces afioranzas y melancólicas nostalgias.
En el pescante, vestido de claro, iba el señor Ral, y en el
interior, como cuatro reinas de la primavera, exhalando
frescura, belleza y donaire, las señoritas Ester y María
Aubert, Ana María Fournier y Celia Montaño.
El púl:lico que llenaba las espaciosas avenidas donde se
verificó el concurso, prorrumpía en exclamaciones de gratísima sorpresa cuantas veces pasaba el coche-barraca, ma-

nifestaciones de admiración que se repitieron por la tarde
en Chapultepec y, por la noche, en San Francisco y Pla·
teros.
Todavía el lunes por la mañana vimos estacionadas muchas personas á la puerta de la elegante residencia que en
la 4~ calle de la Santa Veracruz número 7, habitan el señor
Ral y su distinguida familia, ansiosas de contemplar el
precioso carruaje.
El señor don Juan Ral, asociado para algunos negocios
con otras personas, y en otros él solo, es de un carácter
emprendedor, pues además de cosechero y exportador de
café en gran escala, es propietario de la fábrica de jabón
de la 1l!- calle de Granados número 1, de una fábrica de
productos químicos situada en el barrio de la Bolsa y par·
tícipe de otras muchas empresas.
De sn actividad é iniciativa todavía nos dará nuevas
pruebas el señor Ral, ya que, según nuestras noticias, tiene
vastos proyectos para impulsar algunos ramos de nuestra
industria.
Mientras se nos presenta nueva ocasión de tributar otros
aplausos al señor don Juan Ral, le enviamos los que haSta
ahora se tiene bien ganados.

BasJaba pronunciar el nombre de esta popularísima za•
patena para que todo el mundo se pusiera de puntillas y
todas las miradas i;onvergieran hacia el lugar por donde
aparecería el que, antes de ser visto, proclamábamos como
el carro más original que asistiría al concurso.
Nos tienen tan acostumbrados á sorpresas, por sus sin·
inlares genialidades, los propietarios de la &lt;Zapatería del
Elefante&gt;, que cuando los vecinos de México oímos ó
leemos que se prepara algo sensacional, algo maravilloso,
algo que ha de romper con todo lo trillado, manoseado y
vulgar, maquinalmente decimos que ese algo será de la
&lt;Zapatería del Elefante&gt;, casa que parece, por la variedad
de sus concepciones, una fábrica de ideas.
Claramente se ve en la fotografía que del exótico carro
r~~roducimos, la grandeza de la idea; y México entero parhc1pa de nuestra opinión, y á pesar de haber llegado casi
al terminar el concurso, desde el momento en que el colosal elefante se presentó en las calles, hasta que llegó la
h?ra de la retirada, lo acompañó un aplauso unánime, jubiloso y entusiástico, por la magnífica idea.
Allá va, allá va el imponente elefante, cruzando el abra
sador desierto, llevando en sus anchos lomos á dos muchachas bellas, y guiado por un asiático de luenga barba,
muy ufano y muy serio.
. Es, sin duda, imposible que el público mexicano olvide
ª la &lt;Zapatería del Elefante&gt;, San José el Real 7, que nos
da calzado americano de las mejores marcas á seis pesos
sesenta centavos el par, para caballeros, y á cuatro cin~uenta para señoras; pero si por cualquier circunstancia
_nyera ese popular nombre de nuestra memoria, los duenos de la &lt;Zapatería del Elefante&gt; discurrirían algo : de~pampanante que llamara vivamente nuestra atención.

�1110

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Maravillá dé Ingeniería
Un almacén de cuatro pisos construído en lrts meses y veinte diu
Los habitantes de nuestra buena ciudad han asistido, en
los últimos tres meses, á un espectáculo poco común entre
nosotros: la construcción de un gran almacén de cuatro pisos en el perentorio tiempo d~ 110 días.
Lo que se ha dado en llamar &lt;fiebre de construcción&gt; se
manifiesta por el número de construcciones, pero no por
su rapidez¡ una vez que se emprende un trabajo de construcción en algún edificio, los transeúntes tienen que resignarse á sufrir las molestias consiguientes por varios me
ses, si se trata de un trabajo ligero, y de algunos años, si
se trata de trabajos de importancia.
Por esta razón cuando, hace algunos años, un almacén
de los que existen en el centro de la ciudad construyó su
casa en poco menos de un año, se consideró esto como algo maravilloso; pues hien, esta maravilla ha sido sobrepasada y con mucho, por el caso que nos ocupa.
Los señores J. Ollivier y compañía, propietarios de los
grandes almacenes de ropa y variedades &lt;Sorpresa y Primavera Unidas&gt; y &lt;La Ciudad de Londres&gt;, que se hallan,
respectivamente, en la esquina de la avenida de San Fran•
cisco y calle de la Palma, y en la primera calle de la Monterilla, decidieron unir estos almacenes para formar uno
que difícilmente tendrá igual en la ciudad, por su colocación y por sus dimensiones.
Hubo necesidad de pasar revista á todas las firmas que
se ocupan de trabajos de ingeniería . para buscar á la que
respondiera á las exigencias del momento y, al fin, se escogió la firma Dorner y Bacmeister como la más apropiada.
Una vez que los señores Dorner y Bacmeister se dieron
cuenta de lo que se trataba, comprendiendo que ns elementos les permitían contraer el compromiso, se comprometieron á terminar el almacén en un período de tiempo
cuatro meses más corto que cualquier otro contratista.
Concedido el contrato para la construcción, empezaron
los trabajos, y el edificio quedó terminado en el tiempo
verdaderamente asombroso de tres meses y diez días.

No se crea que el edificio construído es una tiendita de
pequeñas dimensiones; tiene cerca de treinta metros de
frente y cuarenta de fondo; en cuanto á su altura, ya diji•
mosque es de cuatro pisos, cuyas alturas respectivas van
siendo mayores mientras más se elevan, pues había que
igualar á los ni veles del edificio de la «Sorpresa&gt;, que se
encuentran en esa forma.
La fachada está trazada de acuerdo con los mejores modelos de establecimientos comerciales, y de acuerdo con
esto está la distribución interior. Como materiales entran
en la fachada chiluca y cantera pulida. Todo el edificio
está sostenido por una gran estructura de hierro, que fué
construída en los talleres &lt;El Fénin, de Carlos Minne,
S. en C., que se halla en el rancho del Chopo, de la colonia
de Santa María de la Rivera, talleres en los que se halla
ampliamente interesada la firma Dorner y Bacmeister.
En el primer piso de la casa hay dos grandes claros de
piso, cubiertos con cristal francés, ligeramente terso en su
cara superior y con prismas eu la cara inferior; este cristal
tiene la propiedad de dar una iluminación intensa y, á la
vez, uniforme.
Un detalle muy interesa11te del edificio es la parte destinada á habitaciones de los empleados del almacén¡ se halla
este departamento en el cuarto piso de la casa, y se compone de veintidós cuartos dormitorios, construídos de
acuerdo con todas las reglas de la higie~e, un gran baño,
cocina y un espacioso comedor. Las paredes divisorias de
todo el cuarto piso son de yeso, sistema &lt;Yischer&gt;, indudablemente el mejor material que se conoce para paredes
medianeras; la capa de yeso, de tres pulgadas de espesor,
se halla cubierta en sus dos caras con kasomine, material
que á la vez que es de acuerdo con las prescripciones sanitarias, da un aspecto muy hermoso á los muros.
Seguramente que los constructores de la capital tomarán
nota de todas las ventajas que ofrece esta construcción, la
que servirá de ejemplo en los casos futuros.
Después de lo anteriormente expuesto, no nos queda más
que felicitará los señores J. Ollivier y compañía, por haber ampliado, con tan buen tino, su establecimiento comercial que es, sin duda, en su género, uno de los primeros de
la República.

1l11

EL BAUL RODANTE
AUTOMOVIL DE LA CASA GRANAT

CARR!.JA.JE DE LA $0MBRERERIA SAN,JEN/$

Apropósito de las carreras
de automóviles San Luis Potosí-Aguascalientes.

''

Lo que hace la Com=
pañía Vulganizadora
Mexicana.
Avenidas Juárez y Balderas, Apartado 1632.

Especialidad en llantas
para automóviles - - - -

DE /NSERV/81.E A UT/L

�1112

EL MUNDO ILOSTRAOO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Moda y la Batalla de Flores
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LOS AUTOMOVILES
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Fué el domingo, 9 de Mayo, un día en que presen•
ciamos los más encantadores torneos que el mundo nos
ofrece: torneo de flores, torneo de femeninas bellezas y
torneo de elegancias.
En cuanto á la descripción de la fiesta floral y enumera·
ción de las bellas damas y señoritas que tomaron parte en
el poético festival, ya damos amplios pormenores en distintas páginas de este número, restándonos, únicamente,
consagrar algunas líneas á reseñar, en conjunto, las lujosas elegancias que tuvimos ocasión de admirar y aplaudir.
Según iban desfilando las señoras más encopetadas y más
distinguidas, así por su hermosura como por su exquisito
gusto en el vestir, venía á nuestra memoria el recuerdo de
la casa comercial en que habíamos visto aquellas preciosas y artísticas sombrillas, aquellas &lt;loilettes&gt; de un corte
y una confección irreprochables, aquellos caprichosos y
riquísimos sombreros, aquellas gasas y aquellos listones, y
el nombre de &lt;La Gran Sedería&gt;, primera calle de la Monterilla números 3 y 4, parecía estar grabado en los elegantísimos atavíos que nos deslumbraban ... porque hay que
convenir en que la antigua y acreditada casa de los señores Julio Albert y Compañía, que por algo es antigua y
acreditada, parece ser poseedora del envidiable dón de la

!I'

originalidad, y tan original es, que no hay más que ver una
señora vestida con la más absoluta distinción y el más cul•
to refinamiento, para saber que es cliente de «La Gran Se·
dería&gt;.
Sí recordábamos, presenciando el majestuoso desfile del
domingo último, que hace algunos días, no muchos, visi•
tamos detenidamente los almacenes y talleres de &lt;La Gran
Sedería&gt;, y quedamos sorprendidos al ver allí lo que creía·
mos que sólo existía en las más renombradas casas de mo•
das de París, Berlín, Londres, New York, etc.
Reflexionando, reflexionando, caímos en la cuenta de
que nuestro asombro sólo estaba justificado por nuestro
desconocimiento íntimo de la casa de los señores Julio Al·
bert y Compañía, sucesores; pues fácil es comprender que
cuando un establecimiento comercial lleva muchísimos
años de existencia y tiene cada día mayor fama y mayor
clientela, es, indudablemente, porque merece la preferen·
cia que el público le concede.
Y en lo que respecta á &lt;La Gran Sedería&gt;, primera de la
Monterilla números 3 y 4, nuestro público es justo.
¡Vayan nuestras sinceras felicitaciones para los jefes de

tan respetable casa comercial!

*

El señor Carlos Muller, único
Y exclusivo representante de los
automóviles de esta renombrada
marca en nuestra República,
puso á contribución toda la espiritualidad y todo el chic francés para adornar sus autos de
una manera tan acabadamente
artística, que no había más que
pedir, pues eran, sencillamente,
un primor.
Nosotros, más interesados en
el funcionamiento de los automóviles "Peugeot," que en la
deliciosa coquetería con que estaban enflorados no obstante ser
,
'
eSta muy atrayente, no quitamos
1
.
os OJOS de las incomparables
máquinas, las cuales giraban con
una precisión, una exactitud y
una ligereza imponderables, lamentando entonces, más que mrnca, el que fa suerte no nos hubiese favorecido con el premio

de $200,000 de la última lotería,
para ya ricos haber saboreado
las delicias de manejar un invencible "Peugeot."
Ya que nuestro anhelo no podía ser satisfecho, llegó la noche
y, á solas en nuestro hogar, nos

consolamos con leer la historia
de los automóviles "Peugeot,"
siempre victoriosos, jamás derrotados, cubiertos de laureles de
gloria en cuantas carreras tomaron parte, desde 1891 á la fecha.
Y extasiados ante la valiosa
" copa de la prensa," ganada por
un "Peugeot" de 28 caballos
manejado por Eugenio Raunex,'
en las carreras del 6 de Agosto
de 1907 en Francia, lo que con~tituyó un hecho sin precedente
en los anales de las carreras de
automóviles, caímos en el más
dulce de los sueños: en el sueño
de posesión de uno de aquellos
autos "Peugeot," á los que el
jurado del concurso otorgó primer premio por su adorno floral
y el público un aplauso prolongado por su superioridad y brillantísima historia.

,.,~

~~

�1114

EL MUNDO ILUSTRADO

· 1115

EL MUNDO ILUSTRADO

''El Nido Ajeno."-La suave melancolía del viajero que pasa.-Del monólogo en la comedia moderna.
La danza de Salomé.-Novedades musicales
. . . . &lt;¡Para siempre, no!. ... Hasta que seamos muy viejos
y no quepan desconfianzas ni recelos entre nosotros ... .
Cuando no podamos dudar .... ni de nosotros mismos ... .
Entonces vol veré á buscar un rincón donde morir en el
nido ajeno&gt;.
Decidme: ¿no sentís que tiembla en estas palabras una
suave melancolía, tan suave como una mano blanca de mujer blonda, como una carta de amor olvidada que viene á
interrumpir por un instante la apacible calma, y luego parece murmurar: &lt;hasta luego?&gt;
Es la melancolía del viajero que pasa; del ave errante
que, abatiendo el vuelo en el nido tibio que invita al amor
y al silencio, torna á emprenderlo, eterno peregrino del
espacio, hacia lejanos y desconocidos horizontes. E~ la tristeza de Manuel, el hombre mundano, saturado del hastío
de la vida sin asiento, ansioso de callada ternura, que, mirando imposible su estancia en el hogar del h,:rmano hi ·
pocondriaco, junto á María, la esposa de sencillo encanto,
en razón de la sospecha, de la inevitable sospecha que inspira el célibe en el nido ajeno, se va, prometiendo volver,
pero á la vejez, cuando la llama amorosa incapaz sea de
· despertarse, cuando la fría ceniza no pueda revivir ya al
contacto del beso fraternal, delicado y casto.
Hay en esta comedia de Jacinto Benavente un poquito
de ironía, un poco de pasión y un poco de amargura. &lt;Clarín&gt; preguntaba, hace ya muchos años, por qué las concepciones de arte moderno serían todas tristes. Mas si &lt;Clarín&gt;
lo preguntaba, entiendo que era por coquetería de crítico;
no porque lo ignorase. Son tristes por exceso de vida artificiosa, por refinada complicación psíquica. Porque el
ambiente, por risueño que aparezca, esconde un no sé qué
de angustia que yo simbolizaría en el &lt;Tanghin&gt; monstruoso que la heroína de Zola muerde con dientes convulsos
en una de las más bellas páginas de &lt;La curee&gt;.
Amargo es &lt;El nido ajeno&gt;, sí, En la linda casita que rebosa holgura y gracia, revelando el espíritu diligente de
una mujer, hay todos los atractivos que el hombre errante
busca. Allí el solterón hermano ve el rinconcito que con•
vida á la charla durante las horas de la velada; la sobremesa-más apetecible al ánimo que lo es al cuerpo la pitanza,-en el término de la cual, apurando á pequeños
tragos el ne,iro café y fumando lentamente el cigarro que
se consume lanzando ondulantes espirales de humo, se
platica de menudas cosas que acaecieran en el día; el lecho
muelle; el baño que en horas calurosas refresca y tiempla
los músculos¡ las comodidades todas, todos los regalos á
que aspira el ave de paso. Pero no sabe que en aquella
tranquila atmósfera soplarán huracanes de celos; no sabe
que ahí donde vió reposo y calma renacerá la lucha, como
consecuencia de su estado en el mundo social.
Por eso, cuando se hace la luz en :torno y se desgarran
los velos de ilusión que cubrieran sus ojos, la visión primera, visión radiante, no se borra á merced de la segunda;
y al emprender el inexorable, el melancólico viaje, dice:
&lt;Volveré, volveré ..... pero cuando sea viejo&gt;.

***
&lt;El nido ajeno&gt; tiene una importancia histórica en el
teatro español y en la obra del gran comediógrafo. No sólo
en él se reveló Benavente como un artista moderno, sino
que, siéndolo, introdujo nuevos procedimientos en la li•
teratura dramática de su patria. Fué el autor de esta hermosa página de vida mundana, el primero en aparecer simple á los ojos del espectador, harto ya de las espeluznantes
complicaciones de los dramaturgos seudorrománticos, y
de los sentimentalismos cursis de los fabricantes de come·
dias burguesas.
En &lt;El nido ajeno&gt; no hay enredo, no hay efectos, no
hay lagrimitas excesivas-que nunca se derraman en la vi·

carruaje, para llevaros la dulce confidencia de algún indis·
creto y rendido corazón•
da,-ni frases de relumbrón. Todo es sencillo, natural, lógico. Todo es realidad .... menos los monólogos.
Todavía entonces, al escribir su primera obra, Benaven ·
te no se afirmaba en su &lt;manera&gt; artística. De ahí que no
suprimiese de golpe esos soliloquios que si naturales nos
parecen en &lt;Hamlet&gt; ó en los caballeros de capa y espada,
no puedtn menos de hacernos sonreír tratándose de seres
contemporáneos nuestros. Monologamos todos en la vida,
pero brevemente¡ el monólogo de palabras entrecortadas y
rápidas exterioriza, á menudo, secretos de nuestras almas.
Nadie, sin embargo, se pronuncia discursos á sí mismo.
Si se escribiera la crítica de la obra total del ironisla
español, este capítulo .ie la desaparición del nonólogo á
través de la producción benaventina, sería una de las más
interesantes,
Mas reparo que si algo he dicho de la comedia que ocu ·
pó durante la semana el principal lugar del cartel dd
teatro &lt;VirginiaFábregas&gt;, hasta ahora me olvidé de su interpretación.
Cúmpleme aquí dar mi más caluroso elogio á la señora
Fábregas. Su papel es el mejor logrado en &lt;El nido ajeno&gt;.
La vi sobria y llena de simplicidad. Borrás, como gran ac·
tor que es, realizó una excelente labor. Pero en la come·
dia mundana se halla fuera de su admirable campo de ac·
ción. El señor Galé caracteriza bien su personaje¡ pero su
declamación peca de monótona: hay en ella una lamenta·
ble ausencia de matices.
,.**
Mirando bailar á Atmore Grey en el &lt;Folies- Bergér&lt; &gt;,
han venido ámi mente las palabras de la princesa de Ju.
dea.
CiAh, Yo'Kanaán! .... ¡Yo'Kanaán! .... -exclamaba Salo·
mé besando la cabeza del Bautista.-Has sido el únícohom
bre á quien yo he amado .... Excepto tú todos los hombres
me habían inspirado asco. Tú eras el único, el hermoso Tu
cuerpo era semejante á una estatua de marfil, asentada so•
bre pedestal de plata. Nada existía en el mundo comparable á tu cuerpo¡ nada tan negro como tus cabellos; nada tan
rojo como tu boca. Era tu boca como turíbulo que e.x hala
y esparce perfumes penetrantes y deliciosos, y cuando lle·
gué á mirarla parecióme oír en lo profundo de mi alma
una como música sobrenatural. ... jAh! ¿Por qué me negaste
tu mirada, Yo'Kanaán? ¿Por qué blasfemaste de mí y escondiste el rostro con tus manos? .... Cubriste tus ojos cou
la venda que se pone el que anhela verá su Dios. Ya lo
has visto, pero á mí no. No¡ si me hubieras visto, me habrías amado. Yo sí te vi, Yo'Kanaán: por eso le amé. ¡Oh.
cuán ardientemente te he amado!... y a6n te amo, Yo'
Kanaán. Tengo hambre de tu cuerpo. Tengo sed de tu bocJ,
Ni el vino ni la fruta son bastantes á saciar mi deseo, ¡,Qué
hacer ahora, Yo'Kanaán?&gt;......
.
Y meditando en ellas, he podido darme cuenta de la di·
ficultad extrema de exteriorizar, por medio de la danza,
tan refinado, tan sensual, tan misterioso amor.
1Qué lejos está, física y estéticamente, Miss A thmore
Grey, de la verdadera danza de Salomé!

•••
Dos novedades musicales: la inauguración de los concier·
tos del Cuarteto de Bruselas, y la próxima apertura del tea•
tro &lt;Colón&gt; con una temporada lírica.
De la primera, lector, te hablaré la semana que viene.
De la segunda .... ¿cuándo?
Ni yo mismo lo sé.
MAESE PEDRO.

♦

***
El combate de flores, la galana fiesta de Mayo, con su in·
tenso perfume y su deslumbrador conjunto de belleza
ha pasado ya. Vimos allí, como en los hermosos cuentos d~
hadas, carrozas espléndidas cubiertas de violetas rosas
níveas gardenias y otras mil flores maravillosas,
coro'
nando esos magníficos carruajes, iban las más bellas flores:
lindas jóvenes vestidas de claros y vaporosos trajes ataviadas con gracia deliciosa, semejantes á esas prince;as en•
cantadas, que en dichos cuentos vemos aparecer de improviso en sombríos y hermosos bosques, sonriendo entre las
fabulosas flores de aquellas selvas á los valientes príncipes que, caballeros en temibles dragones, vienen á des ·
encantarlas para cubrir de gloria su nombre y de soñada
ventura sus aguerridos corazones. Pasó, en fin, la hermosa
fiesta de las flores, como pasa todo, sin que poder ninguno
pueda retener un instante más aquellos breves goces que
la humana existencia suele ofrecer de vez en cuando, ¿No
os parece un tanto triste, lectoras mías, esa visión fugitiva de la dicha, que pasa delante de nuestra Tista con la luminosa rapidez de una estrella errante? Apenas se ha podido apreciar la dulzura de una felicidad siempre ambicionada; aún permaneee la suave embriaguez de aquel perfume que envuelve, como una atmósfera distinta de la que
siempre se respira; queda aún en la mirada el deslumbramiento de aquella visión fugitiva, cuando de improviso
viene el triste convencimiento de que todo ha desaparecido y no queda sino la dicha del recuerdo, que poco á po
co irá también borrándose, extinguiéndose, como los tintes
rojizos del horizonte, después de que el sol se ha ocultado,
Y la luz violada del atardecer se va confundiendo con las
sombras de la noche. En vano se tienden los brazos con
infinito anhelo para detener el amado recuerdo de aquella
ventura, y se le ruega, con intensa súplica, que no se aleje
aún¡ en vano se resiste el corazón á ese último despojo, ya
que es el úuico tesoro restante, después de haber perdido
tan brevemente la bella realidad; todo es inútil, y el tiempo, como implacable ladrón, nos va robando poco á poco
nuestra última riqueza: el recuerdo, que es el brillante espejismo en donde se contemplan las pasadas venturas,
!Cuántas veces tratamos de recordar alguna querida voz
q_ue el tiempo y la distancia ha borrado casi de la memoria! iCon cuánto afán se intenta reconstruir, rasgo por rasgo,
la fisonomía de un amado sér ausente, y se procura ver,
con los ojos del alma, su sonrisa, sus habituales movimien·
t?s, algo de su conjunto personal! Mas á medida que el
hempo pasa, y la muerte ó el alejamiento nos separa de
esos seres, su recuerdo se va extinguiendo, como el último
e~o de un acorde musical que, en las ondas sonoras del
viento, se va alejando hasta perderse en el silencio y en la
nada.
El recuerdo de la fiesta floral pasará también, lectoras
mía~; mas puede ser que entre los finos estuches de seda y
terciopelo, en vuestros cajoncillos secretos, guardéis, quizá, el perfumado pétalo de aquella flor enviada á vuestro

y

A través de las diferentes transformaciones de la Moda
se conserva el se_ntido J?ráctico, y los trajes sastres, indis~
pensables~ la vida achva de nuestra época, saben permanecer sencillos y elegantes, lo cual es una ventaja muy
grande para el buen gusto y tambiéu para la economía de
los presupuestos, Hay mucbas ocasiones en que la verdadera eleganc~a consiste en una extremada sencillez¡ para el
paseo de m_a1;1ana en el bosque; para las idas y veuidas de
co~pras, visitas de confianza y otros asuntos en los cuales
. sena de muy mal tono, ó mejor dicho, una v~rdadera ridicu_lez llevar trajes espléndidos, de cola, bordados y com·
phcados en su confección. Es preciso salir á esas ocupac~ones 6, ~aseos matinales con trajes completament~ sencill~s, facdes ~e vestir, y que no hagan perder inútilmente
el hempo dedicado á asuntos de cierta importancia dejando, además, la silueta ligera y nada estorbosa
fin de
poder moverse con libertad. Para los trajes sastr~s que se
u_san por las ma~anas, nada de jaqueles largos y estrechos,
sino paletós c_asi cuadrados en las orillas, con él elegantes Y amplias bolsas, cuellos escotados y mangas ajust~das y sell:c1llas. Con ~eme¡antes atavíos, no es de temerse
n~ ~l sol, ni el polvo ni la lluvia; son casi un equipo de
viaJe. Na~uralmente que la tela debe corresponder al objeto del tra1e; para ést?s se usan: cheviottes, paños gruesos
y demás generos resistentes. Como adornos, se prefieren
los pespuntes y los grandes botones; sin embargo, suele usarse el &lt;_souta~he:i&gt; del mismo tono del traje; ese adorno es
p_refenble siempre á los botones, bieses de paño y de presilla de este género que unen las faldas, abiertas á veces,
de los faldones de muchos paletós y jaquets. No cabe
d_uda de qu~ los trajes sastres son los legítimos atavíos del
siglo XX; henen la originalidad real ~e nuestra época,
pues no toman D:ada de lo~ pasados tiempos, ni tienen,
como los otros tra1es, un eshlo incompleto y mezclado de
diferentes inspiraciones.
Los colores preferidos para confeccionarlos son: el azul
pavo, el castor y el verde seco, que parecen estar más en
boga que otros. Las falJas corlas son muy graciosas elegantes Y variadas. El jaquel que se usa con estas faldas
es sencillo, largo y recto, adornado de &lt;soutache&gt;, principalmente en las esquinas del delantero, cuello y puños de
las mangas. En cuanto á éstas, se nota una tendencia marca~a á confeccionarlas del mismo modo, largas, ajustadas
y hsas, verdaderas mangas de corte sastre. Para los trajes
de este estilo, un tanto complicados, las telas actuales llenan debidamente su objeto, pues como algnnos tienen draperías, pliegues y prendidos caprichosos en las faldas, dichas telas se ada ~tan ~ esta exigencia; son flexibles y
hermosas, su consistencia es suave y sus matices exquisitos·
generalmente éstos son: rosa antiguo, madera de rosa, fres~
y toda esa gama tierna de los tonos secos que van del rosa
al marrón. Creo. que mis ~ectoras tienen, por ahora, amplio
campo para elegir sus tra1es sastres, que deben llevar á los
frescos y tranquilos paseos matinales de este bello tiempo
primaveral.

á

MARGARITA.

�iii6

EL MUNDO ILUSTRADO

i!:t MUNDO !LUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
LAS VISITAS

La recámara del niño debe ser bien orientada, amplia, de
25 metros cúbicos de capacidad roco más ó menos; las pa-

redes pintadas de aceite ó estucadas, porque se facilita mejor
su aseo; puede hacerse la desinfección encaso de enfermedad infecciosa, tan comunes en los niños, lo que no sucedería si estuvieran tapizadas, porque se echaría á perder
el papel¡ sin embargo, no sucederá así si se emplea uno especial que es lavable f porque está barnizado¡ cuando sea
necesario, se quitará el polvo por medio de un trapo húmedo, y si las paredes están pintadas al óleo, de vez en cuando podrán ser lavadas con jabón y agua ó simplemente
limpiadas con una esponja mojada.
La luz del sol deberá penetrar por las ventanas ó puertas, que sean b1stante grandes, con el fin de proporcionar
mayor cantidad de luz y de aire por el lado oriente. El
sol es el factor principal para una buena salud¡ es indispensable á todos los seres vivientes y muy especialmente
á los niños, cuya acción bienhechora influye sobre su des·
arrollo físico y fortalece su organismo, mientras aquellos
que están confinados en sus recámaras y no sienten sus
benéficos rayos que los vivifiquen y les den calor, presen·
tan los rostros pálidos y melancólicos¡ lo mismo sucede
con los prisioneros, los mineros; la~ plantas, cuando se
privan intencionalmente de la luz del sol en determinadas
épocas del año, se ponen enteramente amarillas. Debemos
aprovechar las lecciones que la misma naturaleza nos señala y evitar los males qi:e nosotros mismos nos proporcio·
namos.
El niño necesita de aire puro y de sol, porque de otro
modo sucederá lú del proverbio napolitano: &lt;donde nunca
entra el sol, el .médico entra á menudo&gt;.
Aun cuando en la recámara de la madre esté la cuna del
niño, es indispensable que éste tenga destinada una pieza
que sea la mejor de la casa, que no esté en la planta baja,
porque es la más fría y húmeda y lo predispone á contraer
enfermedades¡ en dicha pieza se guardará toda su ropa, se
le administrarán sus baños y, una vez lavado y vestido, se
ventilará la pieza ampliamente, abriendo las puertas de
par en par, sin temor de ninguna clase.
La l Ltz artificial tiene por objeto sustituir tanto cuanto
sea posible la luz del sol¡ en los primeros días de nacido

el niño, debe ser moderada para proteger sus ojos contra
una claridad demasiado viv.i, tanto de día como de noche¡
una luz, para que sea buena, tiene que ser lo más blanca y
más fija que sea posible, que no presente oscilaciones, que
alumbre suficientemente sin desarrollar dema5iado calor¡
se puede evitar la luz fuerte por medio de una pantalla
azul-claro ó verde. Entre nosotros se usa comúnmente la
luz eléctrica ó las bujías¡ la luz de petróleo, que desprende
mal olor y se hace muchas veces verdaderamente insopor·
table, es peligrosa, porque casi siempre es manejada por
personas ignorantes y puede dar lugar, como ha sucedido
muchas veces, á quemazones¡ hay lámparas también de alcohol, gasolina y gas acetileno, que no se usa más de en
algunos ferrocarriles, y que en otras naciones se usa para
alumbrar las casas.
El alumbrado por la estearina es el mejor, se considera
como el más higiénico, consume poco oxígeno, desprende
menor cantidad de ácido carbónico y, por lo tanto, vicia
menos el aire.
Se recomienda una veladora con una lamparita de aceite
para que el niño duerma con luz y sirva, al mismo tiempo,
para calentar la leche llegado el caso; si se establece esta
costumbre, mala por cierto, el niño se vuelve nervioso y
asustadizo, y cuando carece de luz en su recámara, le asustan las sombras de la noche¡ debe evitarse todo lo que resulte una costumbre inútil que, á veces, se convierte en
manía.
Las alfombras tienen el inconveniente de que no se pue•
den aseptizar ni humedecer¡ por lo tanto, levantan mayor
cantidad de polvo al barrerse, y á má~ de lo molesto, resul•
ta muy peligroso porque lleva todos los gérmenes de las
enfermedades; el piso de iradera es preferible: se barre con
facilidad, se trapea con un lienzo húmedo ó mojado en una
solución antiséptica, y cuantas veces sea necesario, se hace
mejor el aseo por medio del lavado.
Es necesario que la madre prevea todo¡ la vigilancia con·
tinua en todo lo que se relacione con el niño es uno de
sus mayores deberes, y si entramos en detalles que parecen
minuciosos, es con el fin de mejorar, basta donde sea posi·
ble. las condiciones de su vida y de su salud.
DRA. COLUMBA RIVERA,

- ---~---,

j

LAS PERSONAS que llegan de visita á
alguna casa, dejarán, en la antesala 6
en el vestíbulo, los paraguas, los impermeables y los zapatos de hule,
de los cuales se han provisto contra
la intemperie. Las damas pueden pasar á la sala con su sombrilla, su boa y su manguito.
Los señores están en libertad para despojarse ó no de
su abrigo¡ mas no deben conservar en la mano su sombre•
ro. Las señoras cuidarán de no maltratar los tapetes y al•
fombra con la punta de sus sombrillas, como hacen algunas personas mal tducadas, que parecen estar resueltas á
acabar con los tapices del salón en donde se les recibe.
Cuando se va á una visita, debe procurarse vestir un traje
correcto y elegante¡ si se sale en carruaje, la &lt;toilette&gt; femenina puede desplegar un lujo y originalidad que no es
propio para cuando se sale á pie¡ mas en este último caso,
las damas procurarán adoptar un traje sencillo, pero de
buen gusto, y adornase con gracia modesta, para causar
buena impresión á las personas á quienes se va á visitar.
No por esto se prohibe la entrada á los salones á las da·
mas modestamente vestidas¡ mas esta modestia es siempre
relativa y con pocos recursos pueden muy bien confeccio•
narse atavíos sencillos y, al mismo tiempo, agradables á la
vista. En cuanto al aseo personal con que se debe ir á una
visita, es superfluo recomendarlo, pues no hay palabras suficientes para ponderar la falta de educación que implica
algún descuido en tan importante asunto. Los caballeros
usarán la levita para hacer visitas de cumplimiento; sólo
en el campo se permite presentarse de jaquet. Si se trata
de concierto, recepción 6 comida de ceremonia, es indispensable el traje de etiqueta, lo mismo que para las damas,
las cuales, en este caso, deben llevar«toilettes&gt; claras, de co•
la y casi siempre con ligero escote. Al entrar al salón,
las personas que llegan de visita saludarán, primero, á la
dueña de la casa, informándose cortésmente de su salud¡
y á las demás personas que se encuentren allí se les salu·
dará con una cortés inclinación, á no ser que sean también
amigos y conocidos de los recién llegados, en cuyo caso
se les debe estrechar la mano cordialmente. La dueña de
la casa debe levantarse á la entrada de cada visitante y lo
mismo los caballeros que se encuentren en el salón; pero
las damas permanecerán sentadas si el que llega nuevamente es un señor, y sólo deberán ponerse de pie si se
trata de alguna persona de mucho respeto y representación,
ó de avanzada edad. La llegada de una dama exige siempre que las demás se levanten para recibirla, aunque no
sea amiga, ni esté presentada con el resto de b concurren·
cia, Si la dueña de la casa se encuentra sola para hacer
los honores de ella, los caballeros que estén de visita no
deben desdeñar prestarle toda clase de strvicios para aten-

1117

der á la concurrencia; como por ejemplo: acompañar á las
damas hasta el vestíbulo, ofrecerles sus abrigos y demás
pequeños detalles que indica la cortesía¡ nunca un hombre
bien educado debe creerse libre de manifestar su respetuosa deferencia á las señoras.
Así como las personas, al ir á una visita, tienen cuidado
de elegir un traje agradable y, si es posible, elegante y be•
llo, así también deben presentar, en su fisonomía moral, el
lado más agradable¡ de manera que si se sienten en una
disposición triste, agresiva ó desagradable para tratar con
los demás, es mejor que se abstengan de salir de casa, pues
si no hay suficiente fuerza para dominarse, se dará un mal
rato á las personas á quienes se va á visitar. Nada puede
dispensar en el trato social de la amabilidad, buen humor
y aun ingenio, si se tiene algo de éste, para agradará aquellos con quienes se tiene relaciones de amistad. El papel
de los que reciben la visita será en extremo penoso y difícil en presencia de esas personas mal humoradas, frías ó
desagradables. Es también muy impolítico afectar un aire
glacial hacia los otros visitantes que se encuentren en el
salón¡ muchas personas pretenden así evitar relaciones que
no desean contraer. Esta es una descortesía y también una
muestra de poco talento¡ nadie pretende usar esa violen•
cía, ni meterse por puertas que no se les franquean ampliamente. Bien se puede usar de esa reserva con personas de
conducta sospechosa é indiscretas¡ pero en otro caso, sale
sobrando por complento ese aspecto frío¡ es posible y de•
bido sonreír á los demás, sin atraer sobre sí ese peligro
imaginado. Si algunas personas de poco tino pretenden
tomar por asalto el santLtario de la intimidad, insinuando
que ellos desean ser recibidos en casa de aquellos á quienes se dirige personalmente esta indicación, bien pueden
ponerse pretextos políticos para defender la Ji bertad personal, fingiendo no haber comprendido dichas indicaciones, desviando dulce y hábilmente ese espíritu demasiado intempestivo de simpatía. Con tacto y benevolencia se
detiene á los importunos en los límites en que deben permanecer, y, para esto, no hay necesidad de afectar un tono
brusco y ofensivo. Es una forma de verdadero suplicio para los dueños de la casa que alguna de las personas que
se encuentran de visita use un lenguaje áspero ó despreciativo para otro de los amigos allí presentes. Los amos
de la casa no saben entonces qué hacer para cubrir la descortesía del ofensor, para asegurar su afecto á aquel á quien
se ataca, sin irritar más aún al imprudenie que se permite
tal atrevimiento social. Algunas veces el desdén y la mala
prevención entre dos concurrentes es recíproca, y no es
posible ponderar la dificultad que resulta á los dLteños de
la casa viendo á aquellos combatientes disimulados uno
al frente del otro, y dispuestos á atacarse de palabras, ya
que no pueden de otra manera. No se debe pedir á todos
la perfección; mas si no se tiene suficiente urbanidad para
ser dLteño de sí mismo y sobreponerse á su rencor y antipatía, el sentido común indica la conducta que debe tenerse para evitar esos peligrosos encuentros. A la llegada de
un enemigo debe uno retirarse inmediatamente, con gran
consuelo de lo, dueños de la casa y seguidos, sin duda, de
su agradecimiento. No se tiene el derecho de hacer sufrir
á los demás las consecuencias de sus propias antipatías.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1118

en el 860

En otra ocasión hemos tenido el gusto de
dar á nuestras lectoras algunos modelos
ir• i#
útiles para el servicio del té. Siendo éste
de tanta importancia, pues la moda exige, no
sólo indica ofrecer una taza de té los días de recibo y en
atras oportunidades, creemos serán del agrado de nuestras
lectoras los modelos que hoy damos á este respecto.
El grabado número uno representa una mesita de metal,
con sus diferentes compartimentos movibles, de laca. Esta
mesita es indispensable en un salón donde se tome el té.
En la cubierta de la parte superior vemos colocada una
charola, conteniendo la tetera puesta sobre una pequeña
estufa¡ la jarra para la leche 6 crema y la azucarera. En las
diferentes cubiertas se van colocando las tazas que se
necesiten, según el número de concurrentes.
El segundo grabado nos muestra una charola de laca y
metal, en donde vemos cuatro diferentes modelos de ternos
para té¡ cualquiera de ellos es sumamente elegante y original.
Nos atrevemos á recomendar á nuestras lectoras procuren mostrar toda su gracia y refinamiento en la manera de
servir y preparar esta bebida, tan apropiada para acompa•
ñar la plática íntima, la emoción.de un rato de arte y las
gratas confidencias de la amistad.
~ ~

•

Ternera con Salsa "Blanquette"
La ternera á la cblanquette&gt; se hace ordinariamente con
carne· de falda ó de pecho.
Se cortan tres libras en trozos de seis centímetros cua·
drados, que se ponen en una cacerola donde quepan diez
cuartillos de agua.
Se cubre de ésta para que los pedazos de ternera queden
completamente cubiertos, y después se añaden unos pol·
vos de sal y una poca de pimienta.
Se hace hervir y se espuma al primer hervor. Se ponen
siete onzas de cebolla, dos clavos de especia y un ramillete doble.
Se hace hervir una hora con hervor muy suave. Cuando

con la cuchara¡ se hace reducir durante
veinte minutos, removiendo siempre en
circulo.
Se espesa con tres yemas de huevo. Se
cuela rpor el colador llamado chino á la cacerola en que se
hallan los trozos de ternera¡ se hace hervir un minuto y
se añade una cucharada de perejil picado Se mezcla y se
sirve.
Se hace tambiéu la ternera con salsa &lt;blanquette&gt; con
los restos de asado de ternera. Se cortan los pedazos en
tajadas de cuatro centímetros de largo por medio centímetro de grueso, separando las partes tostadas. Se cali~ntan
en una salsa &lt;poulette&gt; [cuya receta damos á continua•
ción], teniendo cuidado de no dejar hervir la ternera para
que no se endurezca. Se añade media cucharada de perejil
picado en el momento de servirse.

Salsa 11Poulette"
Poco menos de un cuartillo de caldo, una onza de manteca, una onza de harina y dos yemas de huevo.
Se hace un rehogo en 11na cacerola donde quepan dos
cuartillos de a¡!ua, con diez adarmes de manteca y la onza
de harina. Se dej:t cocer durante tres minutos, sin olvidar•
se de agitar bien, y después se añade el escaso cuartillo de
caldo. Se remueve circularmente durante un cuarto de ho•
ra sobre la lumbre, y después se espesa con las dos yemas
de huevo y los cinco adarmes de manteca que se habían
reservado. Se cuela por el colador chino y se sirve. No se
le pondrá sal más que en el caso de que el caldo no estu•
viera suficientemente salado.

Puré de Caza

en la lumbre durante cuatro minutos, Se retira este rehoga.
do del fuego y se mezcla con todo el caldo, removiendo

1119

Labores Femeniles
Damos hoy á nuestras lectoras un lindo modelo de biom ·
bo, que puede confeccionarse perfectamente á domicilio.
Está hecho en seda suave y opaca, de algún medio color,
como gris perla, amarillo pálido ó lila.
Las flores y las hojas están bordadas con seda americana·
las margaritas de color blanco, y las hojas de verde en va~
ríos tonos: obscuro, pálido y seco, como musgo, por ejemplo.
Los tallos deben ser de color obscuro, pues generalmente
éstos son los más frescos, y las hojas pequeñas de verde
pálido, para imitar así á la naturaleza, que en los tiernos
retoños pone la suavidad de esos tonos claros, tan suaves y
transparentes.
La guirnalda de la parte superior está hecha en el mismo estilo, cuidando solamente de matizar las hojas con
toda delicadeza y arte.
Las semillas de las flores se hacen con seda amarilla pálida.
Es incalculable, lectoras mías, la comodidad que prestan
los biombos¡ son uno de los adornos más graciosos y discretos y, al mismo tiempo, más necesarios en una habita•
ción, pues hay veces en que es preciso ocultar alguna
puerta, formar un ángulo en la pieza para colocar un mueble pequeñ" ó bien disminuir un tanto la luz de la3 ventanas y balcones.
Si á esto se agrega lo elegante y lindo que es un biombo
artísticamente confeccionado, podremos decir que es uno
de los accesorios más bonitos para adornar una habitación,
y en la cual la gracia y la coquetería femeninas se muestran claramente del mismo modo que vemos el tierno y poé·
tico cuidado con que fabrican los pájaros su nido. Triste
es, en verdad, el hogar en donde las amas de casa no ponen
ninguna atención para que ésta se encuentre _hermo~a y sin~adornar ni cubrir oportunamente con estos lindos stoconfortable.
res, envían al rostro una luz insolente que ofende la vista
Y da á la habitación un aspecto de poco confort y descuido,
propios, tal vez, de una casa de hombres solos¡ pero nunca
•*•
de
un hogar graciosamente atendido por una dama hacen•
Los stores y transparentes, lectoras mfas, son de todo
dosa
y entendida en los asuntos propios del bello sexo. El
punto indispensables para dar á las habitaciones una luz
modelo de store que hoy damos á nuestras lectoras será
suave, discreta y agradable¡ es verdaderamente imposible
probablemente, de su agrado; está hecho en punto grueso
encontrarse cómodo en una pieza, cuyas puertas ó ventanas,
etamina¡ también pueden substituir3e estas telas por algu.
na seda ligera, ó el vaporoso y fresco &lt;ni pis&gt;, aunque este
modelo se verá mejor en punto, como hemos dicho, y se bor•
dará con aplicaciones de encaje de guipure ó valencianos¡
éstos pueden ser suplantados con ventaja si se les ponen
al store encaje inglés, pues sin duda será más elegante¡
pero, sin embargo, quedará muy bien si se hace como antes
indicamos á nuestras lectoras. El color de dicho store de•
be ser blanco marfil¡ pero no hay ningún inconveniente en
hacerlo de algún otro color, como por ejemplo: crema ó
blanco perla, pues los otros matices aumentan la luz en
vez de disminuirla, ó le suele dar un tono más vivo y molesto, como pasa con el rojo, azul fuerte y el rosa, No dudamos que dicho modelo será del agrado de nuestras lectoras, que gustan del adorno de su hogar.

6

Las setas se emplean, generalmente, para las salsas «pou·
lettes&gt;¡ no se dejará de añadir el jugo de las setas á la sal·
sa en el momento que se vierta el caldo, lo cual mejorará
mucho el sabor.
Se mezcla algunas veces perejil picado con la salsa cpou•
lette&gt;.

la ternera está suficientemente cocida, se cuela por un colador grande¡ se limpian con cuidado los pedazos y se po•
nen en seguida en una cacerola de seis cuartillos. Se reho
gan en otra cacerola de cuatro cuartillos, una onza de man.
tec:a y onza y media de harina¡ se remueve circularmente

EL MUNDO ILUSTRADO

Se preparan, como para ensartarlos en elasador, tres per•
dices y dos conejos de campo, Se ponen en una cacerola
con seis cuartillos de caldo, una cebolla con dos clavos de
especia metidos en ella, un ramillete surtido, dos zanaho•
rías, y se hace hervir todo, se espuma y se deja cocer suave•
mente al lado de la hornilla, hasta que las piezas de caza
estén completamente cocidas. Entonces se deja enfriará
medias, y se separa la carne de los conejos y perdices, que
se pi ca y se machaca en el mortero.
Se añaden siete onzas de miga de pan empapada en un
cuartillo de caldo bien desengrasado¡ se pasa por el cedUO
y se pone el puré en una cacerola con el caldo que ha ser•
vido para cocer la caza, se le da vueltas en la lumbre, pero

sin dejar que rompa á hervir, se espuma y se sirve COII
cquenelles&gt; hecho11 del tamaño de un guisante.

�FOT, FÉLIX, DE PARJ.s.-F.8PEOIAL PAltA "EL MUNDO ILUSTHADO"

FOT, FÉLIX, DE PARfs.-F.aPEOIAL PARA "EL MUNDO !LUSTRADO"

color de azabache y rosa coral. Una guirnalda de flores y follaje lo rodea
por completo, El ala va forrada de taffeta coral

SOMBRERO DE PAJA METÁLI CA,

TRAJE DE PASEo.-Hecho en fulard color de malva con lunares blancos, El cuerpo tiene un bordado de aplicación
c0 0 r de malva; la falda lleva una ancha franja de velo ninón del mismo color. Desde la espalda del talle hasta la
orilla del traje, cae una elegante drapería de velo ninón,

!

�1122

EL MUNDO ILUSTRADO

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(C(O)N§lUJIL1rAS

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PARA EL HOGAR

Antigua subscriptora: Los blzcochitos
ingleses por que usted me pregunta, se
hacen del modo siguiente: mézclase á una
libra de harina una cucharada grande de
"Royal" y cuatro yemas de huevo. En
seguida se pone á esta mezcla leche cruda
hasta formar una pasta de consistencia
ligera; luego se toman cucharadas de ésta
y se frien en la manteca, dorándolas bien
y después se roclan con miel ó con polvo
de azúcar.

JP&gt;AlA

,,.

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NOTICIAS

Urania: Cuando se llevan trajes de tela
de lino, ya sean blancos ó muy claros,
puede usarse el calzado de color, siempre
que se trate de sel!orita ó sel!ora joven.
-Creo que le convendría á usted pedir
catálogos á las casas de Elcoro ó de sommer, de esta capital, para elegir el modelo
de portamacetas que usted desea.
-El vino de que me habla se usa después de la comida, en los postres. Antes
de comer se acostumbra generalmente tomar una copa de col!ac ó algún aperitivo.
-Para componer el vino cuando comienza á torcerse, se hace hervir un cAntaro
de vino en buen estado, y cuando está en
ebullición, se mezcla al tonel del vino dafiado y se tapa en seguida. Al cabo de
quince dlas el vino torcido habrá recobrado su primitiva calidad.

Cosetta: El género apropiado para el
juego de manteles y servilletas que usted
desea hacer es el "granlté" ó cualquiera
otra tela de lino usada á ese respecto. Es
más elegante adornarlos con deshilados.
Los bordados se hacen con seda lavabley
de colores vivos.
Doy á usted varios modelos de servilletas, que pueden servirle para el caso,
y el mantel se hace bajo el mismo sistema.
El calado puede suprimirse, pooiendo en
su lugar un gaveado.

SATURND

e--:

Lily Burton: Puede usted hacer uso de
la siguiente preparación para conseguir el
objeto que desea. Sulfato de plomo, dos
onzas; cal viva molida, una onza; se mezclarán estos polvos con clara de huevo
batida é incorporada con agua rosada, á
fin de hacer una composición ligera y cta.
ra; en seguida se toma el pelo por cadejos, y con un pincel se unta bien por to·
dos lados; después de que el cabello esté
bastante mojado de esa substancia, se
cubre la cabeza con un casquete de tafetán provisto de cintas, á fin de sujetarlo
bien, y se deja as! cubierta la cabeza por
espacio de dos ó tres horas, si solamente
se desea obtener un color castaño claro.

MANTELES Y SERVILLETAS

Marletta: La caspa desaparece casi
siempre, usando jabón de bicloruro de
mercurio para lavarse el pelo.
-Puede usted ensayar, para curarse los
barros, la vaselina bórica y el polvo de
almidón, tamizado por un lienzo muy fino.
-En cuanto á los callos, lo mAs eficaz
es cortárselos, acudiendo para esto Apersona entendida en el asunto y usando
calzado de piel de cabra ó de glacé, sumamente amplio y cómodo.
-Respecto del escorbuto no me atrevo
á indicarle ninguna receta, por falta de
conocimientos clentlficos, y le aconsejo á
usted se dirija á la sección médica establecida en este semanario.

- -~:

PARA TEÑIR EL PELO

Una subscriptora: Para tel!ir el cabello
de castal!o obscuro es muy eficaz la siguiente receta: jugo de cortezas verdes
de nuez, diez partes; alcohol, noventa.
Déjese esta substancia en maceración
durante diez dlas y flltrese después.
Antes de aplicarlo se lavan los cabellos
con una solución de carbo,1ato de potasa.

SECRETOS DE TOCADOR

--

- - ¡.:

-- ----

[))AMA§

RECETA PARA EL CABELLO

-Doy á usted el modelo que se sirvió
pedirme de trajecito para nif!o de dos al!os.
Puede adornarse con un dibujo de trencilla, ó haciendo el cuello de tela bordada.
El peto va adornado del mismo modo. El
cinturón tiene pespuntes y botones de nácar. Este trajecito se verá muy bien si
se confecciona en piqué, como usted me
indica.

-

DIFICULTADES DOMESTICAS

Laura: No veo tan comrlicada su situación como á usted le parece, pues yo creo
que su esposo no le ha perdido el ~fecto
verdaderamente como usted teme, sino
que tal vez pretende sólo imponer su legitima autoridad desatendida por usted,
según sinceramente me confiesa, y por
esto aparenta un'\ frialdad y un desvlo
que obligue á usted á ceder. Procure hacer esto cuanto antes, y la dicha anterior
volverá á establecerse en su hogar.
DA~FUERZA
y
Vl&lt;iOR

ES SUPERIOR\
al
MEJ0~ TONICO
0

UES LA MARAVILLA DE LAS
-CERVEZAS CONOCIDAS!! -

(erveíería (uau~temoí, s. A.MONTERREY

�EL MUNDO ILUSTRADO

1124

La Corrida
PERFUME ULTRAPERMANENTE

!
;;.....---·-

,j

lRFUME

POLVO
LOCION
JABON

\.

A

18 Place Vendome. París

ED.Pinaud
A

18. Place Vendome. PARIS

"EL MUNDO ILUSTRADO"
EL MEJOR SEMANARIO
DE LA REPUBLICA

LIBROS NUEVOS
En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
6 editores remiten dos ejemplares á "El Mundo
Ilustrado."
"El Protomártir dela Independencia" por Manuel Miranda
Marr6n,--Méxlco, 1909
"Sllénter," por Enrique Gonzátez
Martinez.--Mocorlto, 1909

s~ ha publicado ya el estudio histórico
critico que el sellor Miranda Marrón leyera en la sesión celebrada por la socle•
dad de Geografia y Estadistica el b de
Octubre del ali~ próximo pasado.
El estudio del sellor Miranda Marrón
pone de relieve la figura del licenciado
Verdad. y muestra} apreciables ejemplos
de erudición, por más Que no revele un alto esplritu de analizador de sucesos históricos.
·~ · ,... _
·: :;;
Enrique González Martlnez es, entre
los poetas jóvenes, uno de los que poseen
una más vigorosa personalidad y -verdadtra conciencia de su arte. Es, sobre todo,
como muy bien dice el prologuista de su
último libro, un trabajador serio, infatigable.
Quizás por su juventud no se ha creado
aún una fisonomla definida, clara, en el

El Espíritu de Justicia
un rey justo, que estaba en trance de morir sin herederos, decidió legar su reino al más justo de sus súbditos. Con es~e fin hizo
llamar á todos los hombres del reino para examinarlos, sabiendo
que las mujeres son incompatibles con la justicia.
Pero es éste un bien tandificil de encontrar sobre la tierra, que
los dias y los súbditos p,tsaban sin que el rey hallase el heredero
de su reino. Persistia, no obstante, en ello; pues, ¿cuál bien semejante al de un justo mandatario, podla aquel monarca legará los
hombres?
Al fin de la ardua selección, quedaron tres candidatos apenas.
Dos que hablan hablado bien y uno que no había hablado. Porque
el rey respetaba el silencio, que como una mina preciosa suele
encerrar el oro de la cordura. Yla cordura, decla el rey, es una form11 de justicia.
¡Cuántos hablan hablado del asunto con el rey!
Todos decian ~er justos, pero no eran sino vanidosos que se admiraban. Pretendlan que la justicia consistiera en un acomodo del
mundo á sus conceptos.
Por último, vino el primero de los tres que restaban, y solicitado
para que hiciera un resumen de sus ideas, dijo;
-Señor. he ~ido juez. Apliqué la ley con inflexibilidad y sin pasiones. Creyendo que encerraba la sabidurla de vuestra majestad
y de su pueblo, constituime en instrumento ~uyo. No he faltado
una sola vez á la ley. Mi concepto de la justicia es la aplicación
estricta de la ley, sin una debilidad, sin una pasión.
-Es claro tu concepto de la ju~ticia.
Y habló el segundo de los hombres restantes:
-Señor, he sido pobre y rico. En todo tiempo hice el bien á los
amigos como á los adversarios. A los que labraron mi fortuna como
á los que consumarrn mi ruina. Pude causar daño á mis enemigos
y les hice favores. Domé mis impulsos de venganza en bien de
todos. Para mi la justicia consiste en hacer el bien á aquellos
cuyo mal nos complacerla. Justo es aquel que domina su egoísmo.
Y el rey sentenció:
-Has procedido cor,f )rme á tu concepto de justicia.
El tercer hombre, el silencioso, dijo:
-Sellor, yo no tengo conceptos. Pero he aqul lo que me sucedió
una vez. Yendo camino del hospital, llegué á una población donde
tenia un conocido. Estaba fatigado, hambriento. Pedile albergue
y me lo negó. Cuando arribé al hospital. encontré otro conocido
que salia ya, dado de alta. Llevaba como bagaje dos mudas de ropa y le dije:
-Tú que estás sano ya, hallarás trahajo. Yo estoy enfermo y no
tengo sino estos harapos. Haz el favor de darme uno de tus trajes. Y él convino en ello. Años después, aquellos dos hombres
fueron condenados por un consejo de guerra al ostracismo. Yo
mandaba en jtfo y podla acordarles el indulto que ambos roe pidie·
ron por conducto de sus familias y de mis amigo~. Dejé cumpiir,;e
la sentencia del que me negó albergue y agracié al otro. fato es
todo.
Entonces el rey tendió su mano al narrador. Un rayo de alegria
hermoseó sus barbas ancianas. Yvolviéndose hacia los ministros
congregados, dictaminó:
-He aqul el hombre justo.

verso. Algunos le han llamajo parnasiano; otros romántico. Y no es ni lo t1no ni
lo otro, pues si á veces consagra un desmedido culto á la forma, muy á menudo se
deja arra~trar por su sensibilidad. Lo que
si nadie atreverlase á negarle, es el reconocimiento de su habi!i:iad en la técnica
p~ética. Prueba de ello es S1lénter.
En este libro ha reunido algunos de sus
más bellos poemas. En otros, merecen citarse, con entusia~mo, "Cruzas por estas

LEOPOLDO LUGONES.

páginas ... , ," "La vejez d~I poeta" Y
·•Tristeza" de Septiembre.
"Silénter" es, sin duda, uno de los mas
bellos libros que se hayan publicado en
estos tiempos, en que la musa parece dormir con eterno y doloroso sueño.
Por lo que toca á la parte material del
volumen, parece mentira que en tan apar·
tada región del Estado de Sinaloa se hagan ediciones de tan buen gusto como la
cte "Silénter."

EL MUNDO ILUSTRADO

1125

PAX MULTA. . . .
Ayer, en una postal de Brujas, escribla
yo á un amigo querido:
'' Este es uno de los últimos refugios que
quedan en el mundo para el "ensueño."
En efecto, ni los _inevitables ingleses
que con el B1edeker en la mano discurren
por las calles medioevales, ni el meJiano
tráfico de la ciudad, logran arrebatarle su
silencio, su deleitable y misterioso silencio, que parece venir del fondo de los siglos y por los siglos mismos reforzado ...
Ea los canales verdosos nadan sin ruido cisnes, que parecen dioses tutelares de
a~uellas aguas .dormidas. H1y por dondequiera remansos admirables de quietud,
entre los árboles obscuros y las .:as,tas
rojas, y fl1'ta sobre el conjunto de canales,
de puentes vetustos, de calzadas húmeda,, tal d~scansadame!ancollaconventual,
que no h1y de fijo en el mundo paz de
claustro más prop1.:ia y hospitalaria para
ti pensamiento, fatigado de rastrear por
los lodos de la tierra.
¿Y el "beguinage?" 1,ómo desc,ibir el
recogimiento, la unc1ó11 111decible, el reposo y la sereniJaJ otoñ.1.les de aquellos patiec11los tapizados de césped, de aquellas
moradas minúsculas y mudas, tras cuyos
cristales velados por visillos se adiviua11
las vidas hum1IJe;, pensativas, extáticas,
de las religiosas 1
Un canal anchuroso, entre dos puentes,
lo limita.
Sobre el agua cae la sombra de los árboles. Nadan cisnes y cisnes, en la dorada
luz de la tarde. Uu "carillón" lejano canta las horas ....
Una i11fi11ita y celeste sensación de paz
os satura.
¡Oh! vivir aqui, en una de estas casitas
cuya imagen tiembla en el agua., .. ¡No
más escribir, no más hablar! Pensar, pensar solamente. Dejar, por fin, que la pobre alma inquieta se cierna libre sobr~ la
vida, sobre las cosas perecederas .... que
nunca el "facteur" tire del coqueto cordón
de estas campanillas, que sostiene un hi,rro forjado, y que tan rara vez deben
anunciar vi;1tas .... Nada saber del perenne ''circo de las civilizaciones" ... Pensar, sólo pensar .. y acaso estar en éxtasis ....
Cierro los ojos y veo los de Rodembach
suavemente azules, en el célebre retrat~
del Luxemburgo, en el fondo del cual se
yergue la silueta mística de Brujas, . Ya se
cerraron para siempre esos ojos admirables que tan discreta y hondamente sab!an remirar y acariciar estos rincones.. .
Pero en la resignada melancolia de la
h_ora, su ensuello blanco, tal uno de e~tos
cisnes pasajeros, debe complacerse en bogar por los canales, en revolar por el ambiente de inefable paz del "beguinage,"
en ~scuchar la música indescriptible del
canflón. que desciende alada de la torre...
Yo siento la proximidad de esta gran
alma hermana, de esta gran alma huraña
que, como la mla, tuvo siempre sed de las
cosas eternas ...
AMADO NERVO.

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apenas despertada á la vida matinal. Hay

La Maravillosa Transforma-

banderas en las calles; enguirnaldados
ción de una Mujer Fea en
van los trenes; el liso asfalto cubierto esuna Mujer de Belleza
tá de arena negruzca que reverbera al sol
y despide, tras de las pisadas del tranRegia en una Noche
seúnte, ingrata polvareda... La caravana no interrumpida de paseantes, que desfilan trotando por las aceras, présaga es Una Historia Verdadera de Como
del futuro tumulto, del apif!amlento Innose Quitó las Arrugas y Reble de gentes que, más tarde, llenará pla•
cobró 1a Apariencia de
zas y jardines, y regalará su necia curiosidad, y girará, y se embriagará en cons20 Años Más Joven
tante vaivén, en su insaciado deseo de
Jácara y grlterlo.
¡Oh, el eterno fastidio de los dlas de Miles le Escriben Solicitando Infiesta patriótlcal
formes que Suministra Gratis
México entonces pierde su carácter; es
á modo de una máscara que disimulara sus
encantos tras del antifaz y los col.:irines.
Desaparece su fisonomla amable; transfórmase en una inmensa barraca de feria,
para recreo y solaz del forastero que, no
conociendo el alma metropolitana, no sabe
amarla.
·
¡Cuánto mejor y más apetecible es huir de
la baraúnda y de la zambra, pensar en la
dulce calma de la soledai y del silencio,
respirar aire de frescura, aire impregnado
de hierba, en un rlnconcillo apartado y
agreste! Ah! el ánimo reposará de la mundanal fatiga; cerraránse los ojos á la vagarosa caricia del viento libre; el cuerpo
distenderá los músculos sobre la afelpada
alfombra del césped; las manos realizarán
caprichosas ansias deshojando flores silvestres, y hasta deleitará la boca el fragante sabor de las briznas de hierba corLa experiencia de una mujer, bella
tada á flor de labio.
y encantadora, es siempre intere~ant_e,
Pensando estt&gt;, vienen á mi memoria los particularmente cuando esa experi~nc1a
diáfanos versos de Fray Luis; y no bien el concierne vitalmente á todas las muJeres
poeta Impera, cojo el primer tren que sa- que saben apreciar el encanto de la ju•
ventud, y i qué es más indispensable hoy
le....
¡Adiós, banderas! ¡Adiós, multitud au- á la felicidad de una mujer que la bellantel Voy hacia el campo, ávido desole- lleza f La historia de Helen Sanbom de
como detuvo el curso del tiempo Y se
dad y de silencio.
burló de los llamados especialistas de la
belleza, debiera ser leída por todas _las
•
lectoras
de este periódico. Masage facial,
••
baños de vapor, máscaras, cremas, etc.,
En el tren, no bien perdl de vista la ca- todos estos procedimientos fueron caros
pital, empezaron mis ojos á extasiarse y poco satisfactorios.
.Su descubrimiento simple y secreto de
con el verdor y el rltmlco susurro de los
arbolados. En la pura, en la azul manana quitar las arrugas en una noche, y lograr
de Mayo todo esplende y se lisonjea al una tez bella y natural, está al alcance
amor de la luz. El sol desciende á chorros de aquellas que quieran entrar en corres·
pondencia confidencial con esta encan·
sobre los campos, hace espejear las char- tadora y benévola señora. Este P;0cecas, halaga mansamente los tejados roji· dimiento fué descubierto por casuahdad,
zos, refulge en la blancura de las paredes tan sencillo y seguro, tan lógico en _sus
aisladas, en mitad del llano. Trina la pa· principios que se sorprende uno de no
Jarerfacon alegres trinos, como rl saluda- haberlo pensado antes. No exige la menor
ra al mes de las flores. Y el aire, colándo· inconveniencia ni publicidad, no _es Po·
se por las ventanillas del vagón como sible que haga daño ni que no satisfaga.
1 ll
El goce de la vida encuentra sat'sfac·
buen rey y senor, estremece las guedejas ción
en este triunvirato del éxito: "Re ede oro que rebosan del amplio sombrero za, Felicidad, Juventud.
tis
de una senorlta blonda, y refresca la frenSus informes pueden obtenerse IVª á
te sudorosa de un caballero obeso. ¡Qué solamente por corto tiempo. Se suplic!te
hermosa la sensación de la brisa campes• las lectoras que escriban inmedia~ A.
tre, tan distinta ¡ayl del viento colado, á MiH Helen Sanborn, Salón 4 JC ti
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1127

vigor, y dljérase que corre por las venas
fecundadora savia.
¡Ycómo no suponerlo as!, mirando como
miro, los rostros que me rodean!
Allá, en un rincón del carro, una moza
sonrosada, de traicioneras pupilas que
tienen el verde del prado y el ocre de las
tardes tempestuosas, charla discretamente con un galán fornido. De ella veo las
formas escultóreas, exuberiintes, que no
encubre la holgura del negro traje estilo
Imperio. Acá, dos chicuelas rubias, que
muestran el rosa y el nácar de los tobillos
contrastando con el celeste del calcetln
coqueto, enrédanse en un parloteo risueño, risueño por lo lafantil y por lo sano,
que las hace semejarse á las aves libres
del campo. Acullá dos viejos, grandes seflores ambos, á juzgar por la apariencia,
sonrlen con una sonrisa que cualquiera
asegurarla que, como el coloquio de la
moza y el júbilo de los niños, obedece al
mandato de la primavera triunfal.
Ypasamos por Chapultepec, y dejamos
atrás Tacubaya y San Pedro, y nos Internamos en la llanura ondulada, suave, de
una suavidad de poema pastoral, que precede á Mixcoac, el pueblecillo riente. ...
El humo de las chimeneas se deslfe en
el azul de la mallana. Exhalan una infinita, una delicada fragancia los jardines enverjados. En la dorada transparencia del
aire, los diminutos torreones de los "chalets" se yerguen gallardos, y las veletas,
inmóviles, parecen aflorar las tardes nfvosas. Es la paz que comienza, la apacible
calma.

•
*.

He llegado.
He llegado, y doime á vagar por las empinadas y en ocasiones tortuosas calles
del pueblo mfstfco de San Angel, de este
pueblo sobre el cual figúrome que gravita
la misteriosa poesla de un pasado que
evocan á cada Instante las casas cuyos
portales ostentan escudos borrosos, las
verjas amarfllentas de moho, las ruinas
donde florecen margaritas silvestres, y la
centenaria fuente que al extremo de una
calle conventual aún guarda sus desgastados sfllares la linfa cristalina. AIII, en
esa calle silenciosa, contemplo una vez
más el abandonado jardln donde moró un
alma creada por mi fantasla; y me detengo extático, embriagado por el olor_principesco de las rosas. , . .
Pronto reanudo mi marcha. Enderezo el
paso por callejuelas que limiten los cercados que tapiza la hierba, la hierba que
mostrara quld.s, pocas horas antes, en
las tiernas hojas, gotitas del llanto de la
noche. Asciende el sol por el cielo. Plan
los pájaros. Gorriones saltarines me miran curiosos desde las cercas. Las lagartijas de azulada piel huyen medrosas. En
el puro ambiente, el canto del viejo campanario se'deja olr... Yyo entonces me penetro, me saturo, gozo de la bucólica quietud campestre, pobre esclavo de la lejana
ciudad, ahora enamorado del sol, de la
hierba, de la brisa que pasa.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

1130
11

Efemérides de la Semana
10 de Mayo de 18n
Fusilamiento de Camargo, Carrasco
y Marroquin

Aprehendidos los Iniciadores del movimiento revolucionarlo que habla de dar ll·
bertad á la Nueva España, se les hizo una
simulación de proceso, que ha sido objeto
de Irrisión aun de los más ardientes partidarios del realismo, y después de él se
les condenó á muerte, sin recursos de
apelación y sin piedad.•
Antes de que se dieran por cerrados los
procesos, se empezaron las ejecuciones;
los primeros fusilados fueron el coronel
don Ignacio Camargo, el brigadier don
Juan Bautista Carrasco y el capitán don
Agustln Marroquln, á quienes se fusiló en
la plaza de los Ejercicios, de Chihuahua,
por la espalda como á traidores, lo mismo
que á sus compañeros; esta primera ejecución se llevó á cabo el 10 de Mayo de
18n.

de Mayo de 18n

Fusllamlento de Lanzagorta
y Mlreles

Siguiendo la serle de ejecuciones por la
espalda, el II de Mayo del mismo año
mencionado en la efeméride anterior se
fusiló, en la misma plaza de los Ejercicios,
de Chihuahua, al mariscal don Francisco
Lanzagorta y al coronel don Luis Gonzaga
Mireles.
12 de

don Pelaglo Antonio Labastlda, habla predicado algo que se podla considerar como
subversivo, y el gobierno, para cortar por
lo sano, decidió su expulsión del pals.
Tomada esta declslón;_se le comunléQ al ,
Interesado á las doce del dla 12 d~ Mayo
de 1856, dándole dos horas de plazo, al ,
cabo de las cuales se le puso á bordo de
un carruaje y se le llevó, custodiado por
fuerza armada, hasta Veracruz, donde se
le embarcó rumbo á Europa.

13 de Mayo de 1524
Desembarcan los primeros colonos
franciscanos

Autorizado el rey Carlos V por el Papa
y por el general de los franciscanos para
enviar misioneros á México, decidió el envió de tres frailes que voluntariamente se
prestaron para llevar á cabo la tarea de
evangelización de los indios, y que fueron
fray Juan de Toic, fray Juan de Ayora y
un lego llamado fray Pedro de Mura, que
se hizo famoso en México con el nombre
de fray Pedro de Gante.
Continuó el rey con su empefto de enviar
franciscanos, y como en ese tiempo fué
electo general de la orden el padre Francisco de los Angeles, que se habla distinguido por su celo en favor de los indios,
se pensó en enviar á una docena de religiosos para que fundaran la primera colonia
de misioneros; se encargó de la dirección
de estos religiosos á fray Martln de Valencia, á quien se dieron amplias instrucciones de lo que debla de hacer. Los doce
misioneros primeros, que fundaron convento ó colonia misionera, desembarcaron
en Veracruz el 13 de .~ayo de 1524.

Mayo de 1856

Destierro del obispo Labastlda

El decreto de nacionalización de los bienes del clero dió origen á grandes trastornos y á que se recrudecieran los antiguos rencores entre liberales y conservadores.
En este estado de cosas, todo lo que
procediera de cualquiera de los dos partl·
dos tenla que ser considerado como ofensivo para el otro. "El Heraldo," periódico
que se publicaba en México, dijo en uno
de sus números que el obispo de Puebla,

1131

EL MUNDO ILUSTRADO

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CARMELITAS
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6, Rue de l'Abbaye, París.

14 de Mayo de 1813
Es fusilado Vlllagrán

ATAQUES NERVIOSOS
VERTIGOS, DESVANECIMIENTOS
NAUSEAS, INDISPOSICIONES

Con anterioridad hablamos del favorable resultado que tuvo para los realistas
su expedición contra Huichapam y de las
circunstancias en que obtuvieron la victoria. ~omo dijimos entonce!&gt;, mandaban en
la plaza los Villagranes y Vlllanueva; Chi-

contra:

En un poco de agua rresca
Tomense algunas gotas en un térroD
de azucar después de

to Vlllagrán, que por el momento tenla el
mando por ausencia de su padre, y VIilanueva, lograron escapar en el momento
de la derrota; pero fueron aprehendidos á
corta distancia del pueblo. Villanueva fué
fusilado en ~I acto .y á :Villagrán se le
guardó en rehenes para conseguir de él
que esctlblera á su padre aconsejándole
que depusiera las armas y se rindiera á
los realistas; ante la negativa de don Julián Villagrán, se mandó fusÚar á su hijo
el 14 de .Mayo de 1813.
15 de Mayo de 1847
Ocupan los americanos Puebla.
16 de Mayo

de 18n

Sale Calleja de Zacatecas
\

Calleja, que habla entrado en zacatecas
el 3 de Mayo de 18u, trató de llamar la
atención hacia él haciendo un ensayo de
administración.
Empezó por expedir un decreto, en el que
decla que la única misión de las armas
realistas era afirmar el orden y afianzar
los derechos del soberano; declaró de nuevo el indultó concedido a los Insurgentes;
pero sujeto al reglamento expedido en san
Luis Potosi, el cual hacia tantas excepciones que nulificaba la gracia concedida.
Nombró intendente de la provincia á don
Martln Medina, y finalmente ordenó que
el cura de Matehuala, ardiente realista,
marchara con su división á castigar á los
Indios de Colotlán, que se hablan afiliado

á la revolución. Después de dictar estas
disposiciones, salló de la ciudad el 16 de
Mayo de 18u.

~
Cn el Lago

Flota en la atmósfer~ vaga neblina, sutil cortinaje de gasa blanca, que envuelve
entre sus vaporosos pliegues las esbeltas
y bellas torrecltas de la 1g!esia, los taciturnos sauces de la ribera, y deja adivinar las siluetas elegantes y graciosas de
los "chalets," sembrados á lo largo de la
playa, tendiendo nlveo dosel sobre las
aguac; cristalinas del lago.
El sol anuncia su aparición, proyectando sobre el horizonte ráfagas encarnadas,
que se pliegan como un cortinaje de fuego
sobre la bóveda azulada, donde brillan
aún, languldecentes, mortecinas, como
palpitantes gotas de roclo, las estrellas de
la maftana. La brisa matinal, fresca y ligera, acaricia mi rostro, susurra en las
copas de los melancólicos sauces y riza
en mil pliegues murmurantes las aguas
cristalinas del lago¡ antes tranquilas, que,
cadenciosas y arru ladoras, se funden en
la arena de la playa.
El sol avanza sobre la cordillera borrosa, sus primeros resplandores brillan so•
bre la bóveda azul y ponen toques liisados al paisaje, al filtrarse curiosamente
¡&gt;or entre los pliegues sutiles de la neblina que comienza a fundirse en nubecillas
volantes, que parecen jirones de un gran
Ch'!.I de seda .. ..
Y entonces, pensativo, tomo un bote, y
remando perezosamente, me dirijo al centro del lago, en donde, abandona.lo al manso oleaje, contemplo la aparición de la faz
ensangrentada y rtsplandecieote del sol,
que surge, radiante y majestuosa, detrás
de las borrosas montañas,
MAURICE DE LA VILLE.

goooooooooooooooooooooooooooooooooooo
g
LA CREMA ROSADA
8

un GOLPE, una CAIDA, una EMOC/Off,
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&amp;

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de arroz, brillantinas, preparados
en cada uno de estos aromas.

o

'9 :.ma preparación maravillosa.

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las enfermedades del pecho Y h
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§

Loooooo~~~~

�EL MUNDO ILUSTRADO

1132

ROflNANTE AFORTUNADO
UNA IDEA ANEJA Y TONTA.
Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en propor ·
Hace algunos anos, el famoso actor Y
ción {t lo rcpugnai1te de su sabor empresario, Mr. lrving, quiso estrenar en
y olor; pero y_a sabcm~s que tal su teatro de Londres la obra de gran esidea era un disparate. J\o hay pectáculo 'Don Quijote, que poco antes
ninguna razón por la cual la m~- habla obtenido en Parls muy buen éxito.
á hacer los preparativos; homdicina deba ofender á los senti- brecomenzó
que sabia gastar á tiempo su dinero,
dos más que los alimento8,,Y por no reparó en gastos para presentar eslo mismo, uno de los tnunfos pléndiJamente aquella obra, que requerla
más grandes que ha alcanzado la mucho personal artlstico, mucha maquiquímica en los últimos afiC's, con- naria, decorado magnifico, vestuario de
siste en lo que se puede llamar primera, etc.
Pero, ante todo, era intransigente en
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe cuanto se referla á la propiedad escénica;
cuan asqueroso es el sabor y olor y lo que no pudo hallar, por el pronto, fué
de esta droga en su estado natu- un caballejo del tipo que describe Cervanral, y no es de extrañarse que la tes, comparAndolo con el de Gonela (que
pellis et ossa fuit) , ó como aquel
mayoría de la gente declare que tantl4m
otro cuadrúpedo de que habla Samanlego:
prefiere sufrir la enfermedad á
Triste armazón
tomar el areite de hígado do 1
(de huesos y pellejo).
bacalao puro. Ahora bien, es
En suma: le faltaba un verdadero Rociuna de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es re- nante.
Deparóle la fortuna uno que tiraba de
pugnante al olfato y al paladar, y
un carro de trapero por las calles de Lonque tambien revuelve el estóma- dres. ¡Pintiparado para el casol Apllca~le
go, no puede producir bn:nos re- Aaquel escuAlido caballo era toda la pmsultados, pues el orgamsmo se toresca variedad de nombres que, citando
rebela en su contra y á gritos al noble bruto, usan nuestros revisteros
pide deshacerse de él. El mila- taurinos: arpa, fantasma, oblea, aleluya,
gro apetecido se encuentra en la flauta, violln, arenque.•• •
Adquirió, pues, el arenque Mr. lrvlng,
PREPARACION de WAMPOLE
lo entregó á sus palafreneros Yno volvió
en la cual tenemos 1n. parte va- Aacordarse de él, atareado con los prepaliosa del aceite, sin los demás ele- rativos y ensayos de la complicada º?ra.
mentos. Este moderno y eficaz
El estreno sufrió un largo aplazamienremeaio es tan sabroso como la to, por razones que no es del caso especimiel y contiene todos lo~ prin- ficar ahora.
y he aqul que cuando llegó el momento
cipios curativos del Aceite de
llígado de BacaJao puro, que ex- de sacar de la cuadra á Rocinante, ve con
traemos de los hígados frescos asombro el empresario que le presentan
del bacalao, combinados con Ja- un caballote hermoso, lucio, oron:lo, con
rabe de IIipofosfi.tos, Malta y un abdomen que recordaba el de los carafilipinos ....
Cerezo Silvestre. Tomado ántes baos
-¿Qué significa esto?-gritó furioso A
de los alimentos, evita y cura la sus mozos de cuadra.-¡Qultadme de deDispepsia N ervio:::a, Afecciones lante ese monstruoso anlmall Lo que yo
de los Pulmones y todas las en- quiero es mi Rocinante, el caballejo flaco
fermedanes que se originan por que os entregué ... .
-Es este, seflor-le contestaron.-Pero
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la crelmos que nos confiaba aquel esqueleto
Escuela Nacional de Medicina de para que le diésemos doble pienso, YsoMéxico, dice : He usado la Prepa- pitas en vino y le engordAramos 1. •' • 1
-¡Pues me habéis partido por e e¡e.
ración de Wampo]'), como tónico
Hubo que aplazar de nuevo el estreno,
reconstituyente, con muy buen porque no era posible que saliese á esceresultado." Nadie sufre un de- na la figura del hidalgo manchego Alomos
se:1gaño con esta. En Boticas. de t11n rollizo corcel.

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23
( 49 de mes.-lnfraoctava de la Ascens ión). La octava d~ ~an J uan ~ epomu~eno mártir. La apar1c1ónde Santiago, aposto!' (su fiesta el dla 29). Sant~s Epitaci~,
obispo mártir, y J uan Bautista Ros st ,
conf~sór. Oficio y misa de la octav a de
San Juan Nepomuceno: rito doble y o~amento encarnado; s e hace conmemoración
de la dominica y de la octava de la A~censión. Función solemne en la parroquia de
Tlalnepantla, Corp•1s C hristi al senor de
las Mis ericordias, lo mismo que en la vicarla fija de Actopan.
LUNES

24
Nuestra Senora del Auxilio d.el Cristiano. santos Donaciano, Rogaciano y ~usana, mártires. Función por la adorac1ón
de la Virgen en Santa Inés y en la capilla
del colegio Salesiano. Función en la basllica de Guadalupe, de la diócesis de Colima.
MARTES

25
Santos Gregorio VII. papa, confesor, y
Urbano J, papa, mártir. Calenda en la Profes a por la manana y vlsperas solemnes
por la tarde.

DNDJREAS, FLUJOS ILANC
PtRDIDAS SEM!NALES
ATONIA DE LOS OR8AN0
toa

IL

CITRATO di HIERIIO

CHARLE
En roda&amp; Uu Bot ica,,

17 de Mayo de 17()8
Llega á Veracruz el virrey Az anza

Los últimos tiempos del virreinato del
marqués de Branciforte fueron perturbados por serias inquietudes, que tuvieron su origen en las amenazas de los ingleses para establecer, por la fuerza, una
colonia en el territorio de Walix, que
con el tiempo se ha llamado Belice, y por
la iniciación de los primeros movimientos revolucior•arios en favor de la independencia de la colonia. Se preparaba el
virrey para repeler las agresiones de los
ingleses, con ayuda del gobernador de
Yucatán, cuando recibió la noticia de
que había s ido depuesto del mando y
que se había nombrado, en su lugar,á don
Miguel José de Azanza, que desempeñaba
antes de su nombramiento el puesto de
ministro de la Guerra del reino.
Ante esta noticia, el marqués de Branciforte se retiró de la capital de la Nueva España y se dir igió á Veracruz, en
donde el n uevo virrey desembarcó el 17
de Mayo de 17()8. El virrey depuesto y
el nombrado se saludaron en Orizaba,
donde el primero entregó el poder al segundo.

r8 de Mayo de 1683

MIÉRCOLES

26

Asalto de Veracruz por los piratas

La Madre Santlsima de la Luz, patrona
principal de la diócesis de Le~n , cuyo oficio se traslada al 13 de Septiembre. rara
la archidiócesis de México y al 16 de Octubre para la ciudad. San Felipe N~~.
confesor y fundador de la C?ngregac1on
del Oratorio (se celebra con rito doble de
segunda clase). Santos E\euterio, papa, Y
Simitrio, pre~bltero, mártires.
Función titular solemnlsima en la Profesa. indulgencia plenaria y exposi~lón
del Divinlsimo por tres dias de las cmco
de la mañana á las seis de la tarde; función en el Sagrario, Santo Domingo y_otras
iglesias por la advocación de la. Virgen.
En la basllica de Guadalupe función de la
diócesis de Cuernav•ca.
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
4 h ., 28 m. de la tarde.
Cuarto creciente en León á las 6 h., 51
m., 18 seg. de la tarde.- Calor.

Durante el gobierno del conde de Paredes, las costas de la Nueva España es t~ban cons tantemente amagadas por los
p1ratas, y aunque se firmó la paz entre
E spaña é Inglaterra, los piratas ingleses
no se daban nada de las relaciones diplomáticas y seguían cometiendo toda clase
de depredaciones.
En este estado de cosas se supo que
venía una escuad:a de España para proteger _l_as costas de la colonia, y todo era
regoc1¡0 e n espera de ella. El 17 de Mayo
de 1683 se a vistó una flota en Veracruz y
~odos creyeron que se trataba de la espanola, por lo que nadie se tomó la molestia ni siquiera de ver qué clase de barcos
eran. Al día sig uiente, por la mañana, los
piratas, que habían desembarcado durante la n;;che, entraron á saco en la ciudad, en n &lt;imero de cerca de mil, y empezó una de las más terribles rapiñas de
que se guarda recuerdo en la h istoria de
la ~ominación española. Las casas eran
abiertas á la fuerza · los hombres eran
h~chos pr\sion_er&lt;;&gt;s las mujeres eran
violadas sm d1st10c1ón de clase ni de
edad.
D~rante una semana los piratas fueron
duenos abs?l~tos de la ciudad, y cuando
llegó el auxilio de México, era demasiado
tarde ; se calcula que los piratas se lleva~on en valores cerca de cuatro millones
e pesos, t res mil prisioneros blancos
mulatos y negros.
'

JUEV ES

27
La octava de la Ascensión del S1i!or,
San Veda, venerable pres bttero, confesor
y doctor de la iitles ia, cuyo oficio se tras•
lada al 17 de Diciembre para la archidiócesis y al 22 del mismo para la ciudad.
Santos Juan 1, papa , y Ranulfo, mártires.
VIERNES

28
(79 y último de Espfritu Santo). Santos
Agus tln c anturiense y Germán, obispos,
confesores. Comienza la nov~na de la
Santlsima Trinidad en s u iglesia Y en el
Sa~rario.
Júpiter en cuadratura con el Sol á las
4 h., 23 m. de la ma nana.
SÁBADO

sanados de

Efemérides de la Semana

29
(Vigilia de Pentecostés). Ayuno Yabs:
tinencia de carne. La a parlclon del apÓS
tol Santiago ( del dla 23l. Santa Mari~
Magdalena de Pas sfs , virgen (su fiesta e
3 de Junio). Santa Teodosia, mArtfr
Maximfno, obispo, confesor. Oficio Y mnto
de la feria: rito s emidoble Y orname del

Y~::

encarnado; se conmemora la aparirióficlO'
apóstol Santiago, solamente .en e O 1:
se prohibe celebrar misa de dlfuntoycua.
quiera otra votiva.

y

19 de Mayo de 1812
Batalla de L e rm a

Ji T omada _la ciudad ~e Cuaut la, los reaestas J!ll~1eron dedicar su atención á
ombatir a los demás jefes insurgentes
Y sobre todo á Rayón que se mantení~
á m~y corta ? istanci~ de la ciudad de
rtxico. El virrey reorganizó el ejército
e \ entro Y lo puso á las órden es del corone CaSt illo Y Bustamante para que
á tara al l\'eneral Rayón. Este se retiró
der rma, ciudad que era fácil de defen:óY se dedicó á los trabajos de fortificac,
·
Le n que ereYó convenientes.
Como
de r;11f se hallaba entonces en el centro
con ª!\'una de su nombre y comunicada
fá .1ª. tierra sólo por una calzada0 fué
ci aislarla por medio de fosos y hon-

f

1135
donadas, lo que la hacía casi inaccesible.
Los realistas se prese¡¡taron delante de
la ciudad el 19 de Mayo de 1812 y avanzaron valientemente hasta hallar el primer reducto; sobre él tendieron un puente y llegaron al segundo · pero las balas
de los insurgentes, que n~ cesaba11 un so·
lo momento, los hicieron al fin desbandarse enmedio del mayor desorden.

MAN-A-LIN

20 de Mayo de 1520
M atanza de nobl es en el t emplo
por Pe dro de Alvarado

21 de Mayo de 1822
Jura mento de don Agustín de lturblde

22 de Mayo de 1813
Es libertada doña Leona Vicario

Apnque la joven Leona Vicario pertenec1a á _una de las principales familias
de Mé:li;ICO, que desde el principio de la
1!1ch~ hbertadora~e hab_ía declarado partidar!a de la. c9nt1nuac1ón del dominio
espanol, y v1v1a bajo la t utela de una
m?narqmsta empedernida, se declaró
~b1ertamente amante de la causa de la
m?ependencia, sentimiento que se subhmó con los amores de la joven con el
gran repúblico Quintana Roo. Este se
hallaba refugiado en el campamento de
Ray~n, y desde allí sostenía correspond7,,c1a con su amada, quien le enviaba
~mero y hombref en ayuda de la causa
msurgente.
El _gobierno sorprendió la corresponde~c1a de los a~antes, y en vista de esto,
dona Leona sahó de la ciudad de México Y fué á refugiarse á un pueblo inmediatJ, Su familia ]a convenció de que
deb1a volv~r á la cIUdad, garantizándole
q~e no sena mole~tada; pero apenas babia llegado á México fué encerrada en
el colegio de Belén de las Mochas por
orden del gobierno.
El 22 de Mayo, por h noche, se presentaron tres hombres armados en la portería_del colegio y, por la fuerza, sacaron á
dona Leona para llevarla á una casa donde estuviera segura, mieñtras se le podía
sacar de la ciudad.

2.1 de Mayo de 1855
Ocupación de Nuevo Le ón
por Vidaurri

Al triunfo del plan de Ayutla y abandono ~e la presidencia por Santa Anna,
sucedió un estado de anarquía en todo el
país y estallaron revoluciones y contrarevol uciones por todHs partes. En Nuevo
León. el general Ampudia consiguió captarse,con su prudencia, la buena voluntad
de los neoleonenses; pero su sucesor, el
general Cardona, se mostró arbitrario y
tiránico y provocó un levantamiento del
general don Santiago Vidaurri, que se
hallaba en Lampazos. El jefe revolucionario S'e dirigió á la capital del Estado,
la que tomó el 23 de Mayo de 1855. En
el la estableció el centro de sus operaciones y bien pronto se relacionó ampliamente hasta hacerse temer del gobierno
federal como un elemento de disensiones mny considerables.

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y dolores de cabeza dependen
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Esta noble señora, que no recibió sino
muy somera instrucción, ya que no permitían otra cosa los escasos recursos de
aquella civilización naciente, supo instruirse, dedicándose á meditar y á leer
mucho. La moral fué su norma. Su libro predilecto, conservado después, era
la obra de sir Marthew Hale, titulada:
•Consideraciones morales y religiosas•.
En esa colección de máximas y lecciones enseñó á leer á sus hijos, quienes de
este modo se identificaron con los principios de austeridad, de dignidad y de caridad, que tan vigorosamente templaron
su ánimo para los deberes y las luchas de
la vida.
A tanta elevación de miras, á tanta
escrupulosidad de conciencia, debieron
Wáshington y su madre haber sabido
aceptar la prosperidad sin orgullo y la
rlesgracia sin temor.
Vió, con la inquietud consiguiente, pero sin desfallecer, cómo su hijo Jorge se
ponía al frente de los sublevados. Cuaudo él experimentó los primeros reveses
conservó ella la misma serenidad que demostró el día del triunfo.
Los ingleses, dueños de Nueva Jersey,
se habían repartido en esta provincia.
Wáshington, que acampaba del otro lado
del Ddaware, dijo á s us oficiales:
-Nuestros enemigos han extendido de•
masiado las alas; ya es hora de cortárselas.
Cuando la digna señora supo la rendi•
ciór. de Cornwallis, sin parar mientes en
la gloria de su Jorge, exclamó:
-¡Dios sea loado! Nuestra patria es
libre; la paz es un hecho.
Había estado siete años sin ver á su
hijo, consagrado á la guerra durante este
tiempo.
Al fin, cuando el ejército vencedor re•
gresó á Nueva York, Wáshington pudo
tomar el camino de Frederisksburg. Pre•
guntó antes á su madre cómo quería re•
cibirlo.
-Solo-contestó ella.
Y el general en jefe de las tropas americanas, el libertador de la patria, diri·
gióse á pie hacia donde vivía quien era
para él, según propia frase, no solamente la autora de sus días, sino de su fama.
Mistress Wáshington acogió á su hijo
con efusiva ternura, pero sin hacer mea•
ción del triunfo que él acababa de obte•
ner, y que ella consideraba como el hecho más natural.
-Le inculqué la virtud; la gloriaes
consecuencia de ésta-dijo sin alardes de
ningún género.

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Ro esta sección mencionamos los libros cuyos autores

ó editores remiten dos ejemplares á "El Mundo
Ilustrado."
• 'Ejercicios de lengu•Je," ¡1or Benito FentaneR,
Xalapa•Enríquez, 1909,-Fray Me1ehor
de Talamantes Blogufía y escritos
póstumos.-llltíxtco, 1009

Don Benito Fentanes, ventajosamente
conocido por su labor literaria, ha querido hacer ahora obra pedagógica.
Sus Ejercicios de leng uaje forman un
pequeño folleto, que revela un estudio
harto laborioso, y servirán, sin duda, en
gran manera, á facilitar la tarea del
maestro en la enseñanza de la lengua.
Ha guiado al señor Fentanes el propósito de combatir prácticamente en sus
ejercicios el gramaticalismo imperante.
Nosotros le aplaudimos por lo que toca
al gramaticalismo; pero no creemos, como él, inútil la enseñanza de la gramática en las escuelas primarias.

•
••

Sucursales:
GUADAi.AJARA, PUEBLA YORIZABA

La figura de fray Melchor de Talamantes, el insigne limeño protomártir de
nuestra Independencia, ha adquirido, en
los últimos tiempos, un gran relieve, merced á los descubrimientos históricos que
recientemente se han hecho, los cuales
la hacen aparecer en un nimbo luminoso,
como paladín esforzadísimo de la libertad y defensor de las más altas ideas humanitarias en épocas y ambientes que ni
siquiera las presentían.
El padre Talamantes, cGn el licenciado Verdad, fué una de las primeras víctimas de la gran lucha que al cabo hubo
de resolverse en la emancipación de la
Nueva España. Defendió ' con calor de
héroe sus pensamientos, y en tan heroica defensa murió en la soledad y miseria
de un calabozo de Ulúa.
y si inmenso fué el fraile limeño, digna de él es toda obra que tienda á popularizarle y á fijar su verdadera personalidad en la historia de nuestra patria.
Pequeña, aunque hermosa contribución á tal obra, es el folleto últimamen·
te publicado bajo los auspicios de la secretaría de Relaciones con el título que
encabeza estas líneas. Lo forman un discreto estudio biográfico del conocido historiador don Luis González Obregón, y
dos escritos póstumos de fray Melchor

de Talamantes-11Congreso Nacional del
Reyno de Nueva España, y Representación de las Colonias»,-sobre cuyo mérito intrínseco y alto valor histórico nos
creemos relevados de hablar largamente,
ya que son tan grandes.

*

EL AGUILA DE MEAUX
Refiriendo sus recuerdos de viaj~ J?Or
América el director del famoso penodtco
francés '11 Revue des Deux ~andes," e_l
difunto M. Fernando Brunettére, canto
una anécdota muy divertida.
Antes de transcribirla, hemos de a~vertir que este seftor, en suc; trabajos ltterarios se ocupó mucho de Bossuet, al que,
como es sabido, se le suele llamar "El
águila de M~aux" por sus rasgos de eleva•
da elocuencia.
.
Júzguese de la sorpresa que el escritor
recibirla cuando le entreitaron en la tierra
de los Barnums una carta de cierto empresario de espectáculos, que decla:
"Muy sellar mio: Me han hablado ~ace
poco de cierta águila de Meaux c¡ue dicen
es muy célebre en su pats y que pertenece
á usted.
Yo soy director de un museo de una d_e
tas principales ciudades de Estados Untdos, y creo que esa águila de Meaux,. c¡ue
tanta reputación ha alcanzado, gracias á
la elocuencia de usted, despertarla gran
curiosidad entre el público.
Así, pues, le suplico me la prest.e para
exhibirla, (liciéndome de qué se alimenta
ave tan rara y lo que me quiere cobrar por
la cesión."
Mr. Brunétiere contestó muy cortésmente que aquella •·ave tan rara" habla muerto hacia cerca de doscientos aftas Yno la
hablan disecado.

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Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizant~• que
han merecido al

coa/tar Saponiné f
Le Beu
su admisión en los Hospitales
de Paria, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de. los
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Lociones de las Crias, Cui•
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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