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1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNÓO iLUSTAAOO
MARTES

Muy Enferma Para Trabajar

Sauta Margarita Heina de Escocia Viuda
y Sao Primitivo Mártir -Hito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de di[uotos.

•

i. Se ha sentido Ud. alguna Yez demasiado enferma para poder trabajar Y :,e
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día perencontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
m11reos que causan debilidad gcueral ?
Si tiene Ud. estos sin tomas y 1lcsea saber
lo que debe hacerse ; lo que olras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á In botica y pida un
frasco del Compuesto Vegél.a l de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una scñom
que vive en Bethlehcm, N.H.,E. U.deA.

S:io Bernabé Apóstol. Patrón principal
de la ciudad de Mérida (Yucatáo) Sautos
Félix y Fortuoato hermanos Mártires.
JUEVBS

VrnRNBS 13

En la pasada prima,:cra mi_ madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lyd1a E. Pmkham y ahora me s iento una nueva persona.
Me ~nfermo reg~larme_n!c y no ~ufro _los dolores que me obligaban á
~atdar cama. Contare a todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " -Srta. GRACE B. Dooos Bethlehem k artado 133, N.H.
'
' .•,

Si eshí .U•l. s11frie111lo ali:-1111~ de estas eufcrmetlades y desea u~ oon•
sejo espt1ernl, escn bn coufldcncrnlmc11tc á Lydia E. Plnkl1am Medicine
Co., Lynn, _Mass., E. U: de A. Su ~arta sení a hierf a, leidn y contestada
por una seuora y considerada estricto mente conlltlcueial.
OBSCONFIARSB
•
O.E LAS l'ALSIPICACIONES B IMITACIONES

Ezigir la

-··-··-

__,,
7

Firma:

,~~-&lt;..,,_-_.

San Antonio de Padua Confesor.-Función titular en las parroquias de San Ao·
tonio Tomatlán y Sao Antonio de lasHuer tas.-Función solemne en San J uan de Dios
y otras iglesias.
SÁBADO 14.
Santos Basilio Magno Obispo Confesc r,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega y Eliseo Profeta.

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

DOMINGO 15.

CONVALECENCIAS DIFÍCILES
ENFERYEDADES de los HUESOS
y d e l SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCULOBIS

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Santos Vito, Modesto y Cresencia Mártire~.
-Oficio y misa de la Domíoica: rito semidoble y ornamento verde: se conmt&gt;moran
Saatos Vito y compa ñeros.-Fuacióu solemne por la advocación de la Virgea eu
la Santísima, S an DiPgo, Saata Veracruz
y alguna otra iglesia.

TRIXYL
FRAUD.I N

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio FOnebre por Ferrocarril.

Reconstituyente ideal

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

Uno solo cu.in &lt;l'! 60 oom1wlmidos ca suílclenLe

1,t,ra meJC'l'B~Jo general.

Laboratorio E.FRAUDIN. Boulogne (pres Parla)
ll

&amp;f(

T0f\A8

u.a

MEXICANA, 1006.

Pi\RVlCUI-

EL JUBILEO DE UN NOTA·
Burlad los Años
BLE PUBLICISTA

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900
Medalla de oro

Ex osición universal Par,s 1900.

12.

Santos Juan de Facundo Confesor, Basilidis, Ciriuo, Nabor. Nazario Mártires y
Ooofre Anacoreta.- En la Basílica de Guadalupe Visita de los Siete Altares y función
de la ..\rcbidiócesis de Yucatáo.

Bethlehem, N. H. -"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo nlfombrns, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llen_a de ropa, llegué á sentirme
muy mal. :ipstaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sent1a muy enferma durante muchos días.

de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

pido esfuerzo por alcanzar la claridad
constituyen la razón del éxito que sus
obras han logrado fuera de Dioamarca.
Así se explica, por ejemplo, que Hoeffdiog
escr ibiera hace quince años uo volumen
reducido sobre Rousseau considerado en
Francia como un modelo de examen objetivo.
Creemos que en México, donde hay hombres tan eruditos, se podía haber hecho algo, si •no para vulgarizar, por lo menos para que fuera más conocido el nombre de
este publicista y filósofo tan diguo de- conocerse.

..

MIÉRCOLES 1 l.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYDIA E. PINKHAM

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTB

10

Sed siempre jóvenes
.Eu la parte uorte de .Europa se ha celey bellas.
brado el jub;ieo de un poeta dinamarqués
que gozó de grao fama. Nos referimos a
Un qulmt.:o de
Harald Hoeffdiog cuyas obr«s más impor·
OrleatP,cuyosesl
f'
tudlo1
bao ásido
tan tes sob re fi oso 1a contemporánea puecuas.grados
emdeo leerse en todos los idiomas conocidos.
bellecer el rostro
Siguiendo la costumbre escandinava los
Y voluptoaear Ja,i
estudiantes daneses festejaron al nombre y
carnes de l•s mu·
la fama del escritor con una manifestación
l~~ePsn:tfa r~:~~
pública que recorrió las callt&gt;s de Copeola lle 1• Crema
bague terminando en los umbrales de la
' ' SIR~NE ' ' pa•
vivienda del escritor.
, : ..':i'!'aba':.'~eo~r'
El maestro tuvo ocasión de experimeoL&gt;&lt; bt•nos tran•·
J
lar un día de verdad• ra dicha con el seo·
mlte á la epldértido homenaje de la juventud, a la cual
gj~9tane:ie t~~~,~
CURACION
consagró buena parte de su existencia;
PorOS&amp;li bijas de las leyendas del Rhln .
. .
.
o..da una de las Imperceptibles y ad be·
RADICAL
porque H oeffd 10g no se 11m1ta a explicar
rentes partículas de Is CREMl!l SJRENE se
en las aulas de la Universidad, congrega
lncru•ta y se asimila en et cutlR, nutr én·
RÁPIDA también en su casa a sus discípulos, y en dole
de frescura juTen ti y dándole trans(Bla Copaiba - 1i la71ccioa1s)
los coloquios que mantiene con ellos les
-o•rencla alabastrlna •aturada de m11,rnéttr&lt;&gt; perta me oriental - La Creme " S1deja libertad completa en la emisión de
RENE" rosa. r ecomendada para la muler
ó
sus ideas.
trhrueña 6 morena. dá 11. la tez suavidad
Los discípulos llaman al maestro su &lt;vie·
de azalla Y el tinte seductor lle las volup·
tuo•as flores del 1rr1tnado.-üon e: uso de
jo Sócrate~,&gt; expresión afectiva que resestas cremsq la muJPr burhná 111a ailo• y
• Cada
lleva el •
poode al carácter del profesor. a la viveza
c•utlTará á lo• hombres má• soñ•dorP&amp;y
ex•ir11ntes. - TARRO CON INTERESANTES
cápsuia de este Modelo nombre: I IDY de su espíritu, a la ecuanimidad de su alCONSEJOS $2.25. - ÜERTJFJCADO POR CO·
ma y a la actitud interrogativa de su rostro
BREO U oo
P!RIS, 8, RO! ,1,1em J en IOdl" 111 rarmac111.
ante la vida y sus enigmas; envidiables
DEPOSITOS: • .J. J,abadle Sucs. Oo. A ve.
.d
d
·
t
d
11
J
d
·
San
r1tnrlsc089.-UlblA1n
Ave. Bocua l1 a es, aJenas o as e as e pe anl!s.Jfvarl&lt;'25.
-Jobann~en, FélixSocs.,
Oo., Ave. San
roo afirmativo.
Francl•co 39.
La revista 1aoesa &lt;Til~kueren&gt; ha con- - - - - - - - - - - - - - sagrado DO numero especial al maestro.con
ocasión de su jubileo,
.
.
cuart&gt;nla años, es decir, que durante el
LUNES g.
E n ella e~cn~ Hoeffd1og compen,hosas transcurso de una juventud ¡uiciosa con·
N t S _
d
G
.
. cotas autob1ograficas, eo la~ c uales habla centró sus fuerzas para una vejez que 00
1
ues r~ . enora e.Ia rac1a Santos Pn- solamente de sus l_ibros y expone su pare- enfría ni su cuerpo oi su espíritu.
mo Y Feltc1aoo Márl!res.
c~r sobr e las ~orneotes filosóficas que sur- Los amigos de Hoeffding i,ocueotrao
g1eron en su l!empo.
la observación justísima.
. Jorgl: Brandés, en _un extenso trabajo,
E l maestro distrae sus graves tareas le·
nnde s10_cero bomeo~Je al maestro, y ha- yendo diariamente a Sbakespeare, y afirma
bla también de sí mismo, comparando la que sólo le ha sido dable satisfacer sus an ·
soledad en que actualmente vive con las sias poéticas con las obras de los poetas
simpatias qu_e a ~u colega envuelven.
suecos contemporáneos
~~o el 10!1010 moral de uno y otro
E l filósofo ha sido muy dado a frecuenpubltc1sta, o _por lo me~os ~¡ empleo qu_e tar el trato de artistas y escritores, de quieuno y otro dieron a su 10tehgeoc1a. ha d1- ues afirma haber aprendido muchas co·
ferido mucho, el gran crítico escribe que sas.
Hoeffding es un hombre que siempre tuvo
Esta variedad de cultura y de ioterrum·

PINTURA PREPARADA
PARA

ÚSO INMEDIATO
"LA ESTRELLA."

"U ECONOMICA"

Inofensivo de una Puresa allsolnta

EN

v

25

de los Flojos Recientes Persistentes

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mismo

El "Pío IX" enfila gallardo l¡t bahía. Por
babor la niebla del amanecer lentamente
se disipa rasgándose como una cortina que
deja ver esfumado apenas Sao Juan de
Puerto Rico, la penúltima colooia de Es·
paña.
La Dispepsia se cura
Repujad.o a martiJlo, s-,bre ue brazo de
tierra, ''El Morro," el famoso fuerte que se
• defeodió con sólo dos cañones costeros ....
El remedio de Munyon para la Dispep·
En sus muros se gu-irda todavia, incrust..·
da, la metralla americana y en el torreón sia cura toda clase de iocligestiones y ma·
más alto, donde antes tremolara el pabe- les del Estómago, tales como Estreñimienllón rojo y gualda, flamea ahora la baode•
.
.
ra de doce listas.
to, Acedias coo devoluc1óo del ahmento,
_ T ras el fue rte, la capital portorrique- a la boca, Pesadez después de comer, Fla·
na
Empinado racimo de casas multicolores tulencia, Palpitaciones del corazón y tocias
forman la ciudad, coqueta, riente y pinto· las afecciones de éste e2.usadas por la inresca en la policromía de sus edificios.
.
.
.
•
Abierta al mar verde uva, como un aba- digesttón; Ventosidad en el estómago, Erupoico. de industria_ chinesca.
.
tos de alimento, Desgano, Debilidad del
Vibran en el aire tres largas pitadas.
Pensamos en cualquiera formalidad de estómago, Defecación dura, nudosa, y
reglamento.
difícil, Lengua cargada de sarro, Cardial•
-Es el saludo a las monjas, dice el capitán.
gia o Pirósis, Punzadas y Uluceraciones en
Miramos alrededor sin entender gran
cosa la explicación, y la vista tropieza con el estómago, Vahídos, Flojedad, Falta ele
una casa verde de tres pisos, que se eleva energía, etc., etc.
sobre una prominencia, en cuyo balcón
divisamos un enjambre de negras siluetas .
LO QUE DICEN:
Desde el balcón se agita uoa bandera
española, que salada al buque que llega
d~ la península luciendo en el tope los Dice el señor Juan Ocboa L., de Veramismos colores.
Y la ronca bocina del buque contesta cruz: "!'ne alegro mucho que se presente
al salude, con tres largos gritos que son ~o- la oportunidad de recomendar el Remedio
mo !hurras! coreados por toda la gleba 10•
migrante.
Muoyon para la Dispepsia. Seguramente
Las dulces monjitas que habitan la casa que es un remedio maravilloso; no tengo
que es templo y escuela y asilo de ellas;
las tiernas hermanas ••Siervas de Jesús," 'rases suficientes para decir cómo me curó;
desde hace quince años, a raíz de la gue·
rra, entre otros deberes que cumplen cris- Y me complazco siempre eo recomendar un
lianas, se imponen el triste, piadoso y pa- emedio que es tan beneficioso."
triota de sal ud«r a todas las naves que arriban de España, trayendo en su seno carne
española y españolas ansias.
¡ Pobres monjitas! Hu mildes, sencillas
"Siervas de Jesús."
LAS PILDORAS DE PAW PAW ( PaiQué bien aprendieron el arte divino de
con mover corazones y arrancar lágr imas paya), son las mejores que se conocen pa·
de pura emoción!
ra el Estóma o e Hí ado
un
··
Porque ese saludo, tao lleno de pena y
.
g
g
Y
positivo Y
dulce añoranza es una caricia, cálida y rápido remedio para Biliosidad, Dolor de
santa, que habla a las almas de la patria Cabe a toe!
d · ·
d
ausente trayendo a los ojos la visión lejana
z Y
os 1os pa ecimientos causa os
de uo "rancho" modesto perdido ent,¡:e ris- por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
cos, del cortijo alt&gt;gre de 110 campo anda· centavos.
·
luz, del hogar sereno dejado hace poco,
allá en una peña dei golfo vizcaíno. ..... .
Y a esa visión que engendra nostalgias pro- EL J ABON "HAMAMELIS" DE MUNcede el amargo recuerdo cruel, de fuerzas
tronchadas, de saogre vertida en cien epi- YON. Recomendado por el Mundo Civilisodios de cruenta contienda.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
La enseña guerrera que antaño en mano
de los conquistadores llenara al mundo de necesidad para el Tocador. 50 centa,·os.
asombro y espanto, ogaño agitada por blancas manos de claustro inspira todo el resMunyon tiene Remedios para todas las
peto, todo el amor de las cosas que se sobreviven.
Enfermedades casi todos al módico precio
"Estos Fabio lay dolor! que veis abo- de 30 ceotavos, Se veoden en todas las farra" ...... )lada más le queda a España en
las Aotillas.
.
macias o pueden pedirse directameñte.
Nada más que estas monjitas españolas y
por torriqueñas, que, desde hace quince
Pida Ud. la "Guía de la Salud"' de Muoaños, al ¡;aso de los barcos que van o vienen de la península, agitan la bicolor bao- yon, en cualquier d rcgnería.
dera, trazando ~n el espacio un "Adiós" o
un " Bienvenido" contestado por la ronca
Consultas por corre~pondeocia, conliclt&gt;nbocina del buque y por cieo pañuelos que
se estremecen en el aire y por 110 grito for- cias y libre de todo gasto.
midable que exhaltan al unísono mil pechos
españoles exclamando: " ¡Viva España!"
Muoyoo's .'i3 y Jefferso n, Philadelphia
Nada más, y oo es p'Jco.
E.
U. de A.
TITO L. FOPPA.

�BIBL!PTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES"
FONDO RICARDO COVARRIJ§JAAJ

EL MUNDO ILUSTRADO

SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña de
azúcar, hacE\ unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Así es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas ! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PREPARACION de W AMPOLE
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es · tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
la primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles ili cen: " Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, DPbilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tisis
y se qnedará seguramente satisfecho. El Sr. Profeso r Roque
Macouzct, de México, dice: ''Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de Wampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Boticae.

Animales luminosos
Tratando de la luminosidad en la vida
animal del fondo del mar, el abate Moreux
comenta el aserto de Lamarch y Daruio,
según los cuales no existen seres con ojos
en las vastas profundidades del Océano,
porque serían inútiles ea aquellas regiones
donde penetran los rayos del sol, y habla
de los descubrimientos modernos, que demuestran que semejante teoría es errónea
a pesar de su lógica aparente.
Cierto es que existen especies como el
Gastrotomus de Baird, que no poseen órganos visuales; pero en sus cuerpos hay
filas de placas fosforescentes, y si no tienen ojos, ¿ para qué necesitan iluminar su
camino? ¡Misterio!
En cambio el Photostomia, capturado a
r,138 metros de profundidad, tieae un par
de ojos con los cuales ve, y cerno habita
en una región de sombras tenebrosas, ilu·
mina su camino con ayuda de unos órganos luminosos situados debajo de los ojos
y diseminados por todo el cuerpo.
Grao número de peces son fosforescentes, y algunos llevan en la cabeza una especie de faro o reflector, igual que los
automóviles, que encienden y a¡J3gao a
voluntad. Otros llevan un cebo viviente
colgado de una larga fibra, y eociP,odeo
sus luces cuando van a pescar.
Pero aún hay representantes más per-

fectos de esta forma singular. Sus ojos ex·
teosivos a voluntad, están provistos de ver·
daderas lentes, cuya convexidad varía según el foco y los hace de rayos luminosos
que proyectan a distancia, tomando diversos colores.
Antes se creía que todo ese mundo submarino vivía sumido en la obscuridad,
cuando realmente, a falta de rayos solares,
se alumbra con la fantástica luz que él
mismo produce y muchas veces los habitantes de los abismos marinos resplandecen
con 'brillantes colores.
Hay peces vestidos como de terciopelo
azul, crustáceos de escamas de ópalo y esmeralda, erizos marinos de oro y de vermellón transparentes y esponjas que rtflejao los matices del zafiro.
Montones de piedras preciosas fulgurando a los rayos del sol, no podrían darnos
idea del mágico espectáculo que disfruta•
ríamos en estos abismos, rebosantes de vida
y de colores.
\,U!Jj}a)

ffi'(C©l©~ &lt;ill®

Ser Bella
La belleza es la gloriosa corona de la
mujer. El don más apreciado y más
deseado. Y toda mujer pnedeaumentar su belleza de una manera maravillosa dándole el debido cuidado y
atención. No se debe poner nunca
en el cutis nada que no se sepa que
es pnro y suave. Nunca debe rle
usarse nada que obstruya 6 esmal te
los poros.

Cuentan que cuando fué Mme. Falliéres a pasar una temporada en Rambouillet le sorprE:odió ver casi acabado el ga·
!linero. Se hizo traer 34 de las que poseía
ella en Loupilloo y el gallinero prosperó
rápidamente. Al dejar de ser Presidente
Falliéres su esposa reclamó el gallinero.
El intendente apresuróse a remitir 34
gallinas.
La ex-presidenta observó entonces que
en siete años sus gallinas se habían multi·
plicado, y que por lo tanto, eran mucho
más de las que ella tenía derecho a recia·
mar.
A esto, el intendente objetó .:¡ue los gallos pertenecían al Estado, y que sin ellos
no hubiese habido polluelos.
-Perdone usted- replicó la señora de
Falliéres-Losgallos del Estado murieron
de viejos hace mucho tiempo, y los dos ga·
llos que hoy constituyen el orgullo del corral de Rambouillet, fueron procreados
por mis gallinas.
-Es cierto-cootestóla el intendentepero ellos son hijos también de nuestros
gallos.
Como ninguno de los dos contendientes
quiere ceder un ápice de su derecho, el
Consejo de Estado-sPgúo afirma el &lt;Cri
de París&gt;-deberá emitir su ilustrado dictamen para declarar en definitiva si el ¡!"a•
llioero de Rambouillet, pertenece a la señora de Falliéres, que trajo las gallinas, o
al intendente del Patrimonio que procuró
los gallos.

Año XX.-Tomo l.

1mpreso en papel de las Fábricas de San Ftafael

México, Junio 8 de 1913.

Número 23.

Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben mantenerse siempre
limpios y abiertos con el legitimo y puro .J&amp;bón Boratado de

México· artístico y monumental

MENNEN
Esto clevolverá al cutis su limpieza natural y al cabello sus
s11aves ond11laciones. D espués de vestirse y después del bal'lo
siempre deben usarse los Polvoscle'I'alco Borataclode:Menneo,

~:i~~~~:~~Í~~!~:::1osh~~~°¿id!~J~! :~:;~•1Yc~~f;~~::!:!~'l; ~:tt~:J0C.U•
50 0

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W@!lm~

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

---~!!!~-------------•-~-----------,
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Contra· el

y sua

consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec::...stituyente mrui
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito y lu fuersaa, agota las secreciones y previene la

&lt;....

TUBERCULOSIS

l/)-4
,,••,.Q

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en

,e,••·

tod11 111

f•'111

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

La CREMA FLOR,BINA impide al cutis clesecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ''violctJtie" que congestiona la nariz y Jas mejillas, reh:i tan do la sangre en las venas de la cara y ocasionallldo á esa última lll' baño de vn.por permanente é intempestivo
principales c11nsas del des11rrollo 11\.n frecuente ele la caparrosa'.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
De A, GIBABD, Bue d' Ate,,a, 48, Paria
UNICOS AGENTES para lo Rep-66/iea Muieana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. !venida 16 de Septiembre, 15.-ú'\1EXICO

BAJO-RELIEVE QUE SE HALLA SOBRE LA PUERTA PRINCIPAL DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE
ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTIN.

MEXICO,
Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DlRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICI1'AS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfouos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO::-S MENSUAL:
Ea la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
Ea los Estados ........ - .............. • • •,, S 1. 2 5
(pagadero por trimestre addaotado.)
Ea el Extranjero .................... . ..... S 2.00
(pagadero por semestre adelautado.)
NUMEHOS SUELTOS:
Ea la Capital. . . . . . . .
. . ... . . . . . .
Ea los Estados. . . . . .
. ... , • . • • • • • • •
Ea el Extranjero.. . .
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Atrasados ................. ••.•••••·······

S 0.30
" o.35
"0.50
"o.5o

Para la publicación de avisJ; ea esté periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goets:hel, Aveaida r6 de Septiembre,
r6. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

JUAN DE DIOS PEZA
Ea el lugar ea que duerme el último ,ueño Juan _de
Dios Peza acaba de erigir una figura votiva el Cas100
E 5p 1 ñol, c~o el piadosod~seo de quelagloriase_ñale_coo
Sll índice de mármol, la tumba del poeta cuya hra vibró
cordialmente ea honor de la Madre Patria. Uoicameote
es de lamentarse que hayau sido los españoles, y no lo5
mexicanos. quienes realizaran este simpático acto, ll&lt;!no
de fraternidad si se qu~re por parte de la laboriosa colonia, y que por lo mismo, no nos recomienda como afectuosos ni corno agradecidos. Especialmente a las madres
mexicanas, se les ofrecía una ocasión de manifestar su
gratitud al dulce cantor del hogar. El sencillo autor de
«F'usiles y Muñecas&gt; acudió, para la música de sus mejore5 ca.otos, a las puras risas infantiles, a la alegría de
la flor humana que despierta ea la vi ia iluminándola
coa ¡,. luz inefable de su iooceoria, al iotroducible encanto de los niños en cuyos ojos límpidos se purifican
los corazones como eu fue ates ,le gracia y de bendición,
a Ja paz de los hogares tranquilos ea donde preside un
ángel bueno y silencioso, coa un dedo sobre los labios.
Fué uno de los pen &lt;tes de la familia y como tal debe
honrársele. Bien pudieran pues, las gentiles damas, tejer siquiera una corona de siemprevivas para perfumar
el recuerdo de su dios doméstico. Una ofrenda floral es
Jo meaos qne puede ofrecér~eles a los inmortales, aun
de mediocre estatura. Y Peza era un poco más alto que
Micrós. De ojos obscuros y bigotes de pláta, esto es. el
verw alterado de Darío Porque lo conocí 6 o 7 a_ños
antes de que enmudeciera finalmente. Una mañana alegre en que le fuí presentado por ocasión, por mi inolvidable Jesús Valeozuel•, el grao príncipe lírico de mis
cariños y de la faotasÍ"-.
Peza se ea aootrab, en e l quicio de una puerta, llenando su pali•cate de duraznos. Pedía a la vendedora
lo~ de amaraot&lt;&gt; más encendido, porque eran para uo
obsequio, según dijo. La frutera lo atendía penosamente. Era uoa mujer veotrudci que se movía con dificultad ea medio de los frutos, como una Ceres familiar deformada por infinitas maternidades; e~pectáculo que sirvió a Valenznela para despeguoos coa alguna sátira
sutil, de la io~vitable fealdad humana. Después oosdespedimos al final de un cogoac y de una calle en que se
habló de la s..lud, del f,ío y del calor, de cualquier cosa mecos de lo que yo hubiera qutrido e,fr Habrh sido
iotere!&gt;llote una conversación literaria, entre el director
de la &lt;Revista Moderna&gt; y el autor de &lt;Horas de Pasión&gt;. Un instante hubiera vibrado en el aire,,.¡ moribundo perfume de una flo r deshojada, y el temblor de
un lirio recién abierto, pleno ya de uo aroma triunfal.
Ot•a vez lo ví sentado en una banca 1el &lt;Zócalo&gt;,

una tarde maesa de otoño, que convidaba a gozarla con
largueza, y a hundir la frente ea sus cabellos dorados,
como un consuelo para la melancolía. Ningún lugar ~s
más favorable que los jardines públicos, para combatir
el tedio de las academias y demás sitios de reuoióo. ~e
siente más cerca de sí el alma colectiva del pueblo, 10génua y alegre; insensiblemente interesa, se desea confundirse con ella y su vecindad deja vigorosas levaduras
para la lucha.
Finalmente, como sitio de breve descanso, también tiene un jardín frecuentado por la masa, la ventaja
del anonimato tan recomendable para procurar el reposo. Que nadie lo conozca a uno ¡qué delicia! Verse
extranjero en su país momentáneamente! ¡qué sensación más exquisita! Por desgracia, para fa soled:i.d que
quizás ib \ a bascar allí, era demasiado conocido D. Juan
de Dios Peza, y su popularidad, llana y corriente como
su estilo, lo denunciaba en aquella banca, bajo un gran
árbol que se extendía sobre su cabeza de penate doméstico, meditativameote. Gentes de todas las clases se lo
señalaban entre sí. Algunas lo saludaban con familiaridad no exenta de reverencia; otras le estrechaban la
mano, de paso. Llegaron dos viejos solemnes metidos
ea sendos levitones y se sentaron a su lado. Parecían,
por lo ceremoniosos, antiguos servidores del imperio, y
el arcaísmo de su indumentaria demostraba su definitiva cesantía. Cuando se fueron, ya no resistí; me acordé
de la presantación de Valenzuela y me acerqué a saludulo con un movimiento cordial. Me recibió glacial,
pero cortés, y sobre este pie, era difícil atraerlo a una
charla en la q ue dejara abandonar su espíritu con alguna sinceridad. Fué la última ocasión que le hablé, separándome de su lado con una vaga pena, al pensar en
los desengaños que oo50ttos rumiaremos en la vejez,
cuando las nuevas generaciones vengan con su hervor
de marea, a sepultarnos sin piedad bajo lo~ infinitos cantos que les ponga la eterna belleza en los labios juveniles y frescos.
El viejo poeta estaba por completo desarraigado de
la juventud, que era ya su posteridad, No quiso, no pudo c reer eo la fuerza latente que ésta llevaba en las
a las para ascender a cumbres y su desconcierto ha de
haber sido visible cuando se dió cuenta de la labor llena de tenacidad, de conciencia y de esfuerzo creciente
que ha sabido realizar. Es el último espécimen del vate
propiamente dicho, del poseído por el divino fuego, que
sin ninguna disciplina mental, hace convergir asu mesa,
como sobre una trípode, el rumor de los vaticinios y el
poder de lasadivioaciooes. No es posible negar la fa.
cultad extraordinaria que distingue a los poetas de los
demás hombres. Lo que hay que poner en duda, es que
esa facultad baste por sí sola, para sintetizar en una
armonía el latido enorme del universo, o para dar en
un poema, la revelación de un misterio. Moisés tuvo el
dóo de las profecías, porque le era familiar el pasado
de Israel. Así pudo predecir los destinos de su pueblo.
Y la actual juventnd se parece en eso a Moisés,:del pasado saca la luz par.. alumbrar el porvenir; cree, con
Carlyle, que el talento es sólo una larga paciencia. Por
eso también, ella a su vez, se alejó del cantor popular,
pero de tal manera, que la lira cincelada por el escultor al pie de la figura simbólica, alli se quedará sin remedio. Ningún fervoroso discípulo se inclinará a recogerla.
Lo que no ob,ta para que hoy que el Casino Español,
en un noble sentimiento de confraternidad, le ha erigido su monumento, nosotros nos acordemos melancólicamente del viejo poeta que cantó las glorias del hogar,
con amor y dolor. Sus sufrimientos morales nos lo hicieron simpático y como desrle p•queños aprencimos
sus versos, hemos querido, como un homeoaj .. a su memoria, revivirlo un momento, tal como lo vimos en aquella tarde otoñal, mansa y dorada, sentado bajo aquel árbol de fronda profusa entre los viejos ceremoniosos del
Segundo Imperio, recibiendo en forll"a de halagadores
cuchicheos, dé saludos reverentes y de apretones de mal
nos c9rdia1es, la admiración ingenua de la gente, cuadebido tributo a su franca popularidad, fácil y llana como la melodía verbal de sus cantos.

Era una apacible tarde de mediados de Dic_iembre,
el mes de la sandía y de la cigarra e n el t_róp1co. E l
seminarista iba por una inmensa llanura, hm1tada por
una selva dilatadísima que se extendía paralela al Alto
Paraoá. Pacían ea dispersión por la pradera, manadas
de vacas, toros y c;i.ballo,. Veíase de trecho en trecbo
un avestruz que corría velozmente, a través del seco
espartillar. Ea las marismas y los pasos del val_le, permanecían inmóviles las cigüeñas ea forma de 1oterrogaciooes. De la ribera de algún estero próximo alzábase en precipit,.do vuelo una bandada de garzas blancas
o de flamencos. Al paso del caballo, de· las matas d e
espartillo se levantaban perdices &lt;_!Ue volaban silbando
en dirección da! monte y a las caoadas. Cortos y ralos
espioillares interrumpían de rato en rato la continuidad
del valle.
De divagación en divagación, Emilio volvió a formularse la eterna pregunta que constituía el objeto de sus
reflexiones: ¿ tenía verdadera vocación para el sacerdocio? Muchos son los llamados y pocos los elegidos Examinando implacablemente su conciencia, con aquella
sutileza que da el hábito de la meditación, parecíale
que él no era de los últ!~o_s. H3:ll:1ba amarga como_ la
hiel y áspera como un c1hc10 la v1s1óo que le ofrec1an
c'e la v ida &lt;Los ejercicios de perfección cristiana&gt; del
Padre Rodríguez, el «Combate espiritual&gt; del teatino
Lorenzo Escupoli, &lt;Las moradas&gt; y &lt;Camino de perfección&gt; de Santa Teresa y demás tratados religioso~.
Su adolescencia opulenta y pura no estaba hecha para
e l altar. Era, sin &lt;luda, superior a sus fuerzas la gloria
de pertenecer a la orden del sumo sacerdote Melquisedec. Lo veía claramente en el mariposeo placentero de
su pensamiento en torno a la delicada figura de Enriqueta, su compañera de infancia. El deleite que sentía
al verla, no era ciertamente impuro, pero tampoco parecía totalmente inmaculado, puesto que lo perturbaba.
Y había vuelto a verla, más seductora que nunca, acaso
por la distancia que iba c reándose entre ambos.
Marchaba agobiado bajo la pesadumbre de sus inquietudes. Un demonio interior tentaba su espíritu coa
la duda, con la horrenda duda que apaga las luces in
ternas y entenebrece el entendimiento. Imaginábase su
alma como metida en el primer aposento de Las Moradas; en la vía purgativa aún, lejos de la cumbre de la
perfección moral,
El sol, de un acentuado color de naranja, asaetaba
con sus radios de oro la región occidental, evocando en
el seminar ista la imagen del ojo inscr ipto en el triángulo radiado, coa que se representa la divinidad. Impregnado de lecturas clásicas, el menor accidente de 1
paisaje que iba contemplando, despertaba en su mente
reiñioisce.ncias de la antigüedad mística e idílica y al
mismó tiémpó· los recuerdos de su infancia. Las Pspesuras que convidan al descanso, los rincones de sombra,
las glorietas agrestes, los claros boscosos, le h, biaba a
de la edad de oro, en la' que las diosas se confundían
con los pastores, en la más amable de las libertades. a
la amena sombra de los árboles. El desierto de los anacoretas no estaba tan poblado de seducciones del mundo y de pompas del siglo, como la umbría en que posa·
ba s.u vista con complacencia pagana. El mugido del
toro, que resonaba e,1 todo el valle y repercutía en ia
selva, causábale una vag" impresión geórgica.
Descubría formas peregrinas en las nubes que ~e
amontonaban en el Poniente, y a través de las cuales
brillaban los rayos solares con esplendor velado. ¿ Rerncitaba eo la arcaoidad de su alma, el hombre salvaje,
nostálgico de la paz de las praderas y de la soledad de
los bosques, o el ser primitivo, idólatra de las cosas? No
se hallaba en estado de definir la compleja emoción que
lo embargaba . Pero sí sabía coa certidumbre total una
cosa: que se espiritualizab'&lt;, como si el libérrimo viento
del campo hubiera borrado sus contornos materiales y
desvanecido los sobresaltos de sus sentidos. Sentíase sutil, sensibilísimo, leve; parecíale flotar en un elemento
fluído, en un ámbito etéreo. Un amor místico, uoa veneración religiosa por la naturaleza, lo poseía por com•
pleto. La concebía a esa hora coa apariencias humanas,
como una m:&lt;dre amorosa que abra7a a todos los seres,
sin distinción de formas. vidas, ni colores, Con su sensibilidad aguzada, percibía todos los aspectos armoniosos del paisaje, que era el mundo que le rodeaba, y en
el cual él ocupaba el centro, perdida su p&lt;;&gt;quedad humana ea la infinidad cósmica.

r ]ación de

la imagen amada pasó de 7. uevo a la del panorama. Las torrts de la igle~ia del pueblo se anunciaban a lo lejos, por encima de les oa,aojales y los cocoteros. La ruta que r&lt; corría ahora, le era familiar. Por
las zanjas por que iba, correteó más d e una vez, siendo
niño. Teatro de las primeras turbaciooE s, penas y alegrías de su infancia era el esctoario fD que espaciaba
su mirada, con deleite sttwal. T odo lo transporta ha y
repercutía en él como en una caja de r esoo a ocia: el siléocio de la pradera, la majestad del ocaso, la vaguedad
del horizonte. S oorr ía iovolu ntariameote nmigo mismo, con la flor humi lde que hollaba n las pata s de rn caballo, coa los escuetos H pinillos que d ibuja bao su silu•ta retorcida y dfrnlada fD la lejan ía. El sol, de color
de miel, languidecía . .l:i&gt; fu má baose las penpectivas,
confundiéndose la llanada eco la selva y e l cielo. Creyérase que •e reintf g raba la unidad primera. univer sal,
iocread~. Y est:i unidad eta uoa totalidad a, moniosa y
divina. Emilio rreteodía ~er las vé, ttbras del mag~o
Pan en todas las cmas, cerno fD el canto órfico. N otaba
en sí mismo los eft-ctos de una grau fuerza bieoli'f chora
y clemente, que lo impelía a diluirse como un eco en el
infinito.
Un indefinible deseo de correr le accmetió; picó e~puelas al caballo y se lanzó a teda carrera por el camino re•I. mientras salía, desde lo m ás hondo de su alma. un grito salvaje que retumbó en la selva y fué a
perderse en la inmensidad como una saeta de luz en la
bóveda constelada de estrellas.
ELOY FARIÑ A NUÑE Z.

Declinaba el crepúsculo con la maravillosa policro·
mía de los ocasos tropicales. El sol, antes de hundirse
ea el horizonte, irradiaba con la intensidad luminosa de
un sol naciente, convirtiendo en un vasto arcoiris el firmdmento, en que ridabao mares de nubes trizadas. Uoa
quietud infinita se extendía sobre el valle y la selva.

Las Ve'rtebras de Pan

Emilio experimentó el sobrecogimiento universal de
la hora. Agobiado por la hermosura del crepúsculo, Je
acometió un dulce deseo de llorar, de cantar, de lanzar
un grito estentóreo que desahogase su corazón y expandiese sus emociones. Cambió de parecer respecto de la
Al cabo de tres años de ausencia de la tierra nativa,
naturaleza; no era humana, sino divina. La armonía,
a la_ que_ &amp;.baodonara para ir ah 1;iudad. 3: seguir ea el que descu~ría, ea ~~s aspectos, accidentes y relaciones,
1
seminano a carrera del sacerd?c,o, Emll,o lo hallaba
era ua atnb11to a lt1S1mo de su condición superior a la
todo nuevo a su alr_ededor. Mientras su _cabalgad~ra
humana Recor~ó en ese momento, con cierto espanto
marchaba con 1~ bnda _suelt.. por el polvoneoto cam100 - que su pensamiento era heresiarca. Pero la duda había
real, su peosam,eoto divagaba _como ~~r~llado por ti pe_o~trado ~n su inteligencia•, y ahora ponía en tela de
m onótono_aodar del bruto Venia de v1s1tar a su padre, 1u•c10 la evidencia del dcgma. ¿No era. por ventura
que t raba¡~ba en uo obraj;situadoen u_n punto deoomi· b_ello y divi~otodo cuanto_ alcanzaba su mirada ? La vi'.
o~do Palm1ra. donde hab1a abundancta de palmares, s1ón de Ennqueta apareció ante su vista obligándole a
distante tres !.-guas del pueblo
cerrar los ojos en un deliquio de dicha De Ja contem _

La reina de Noruega

Primera regata del Club-Un paseo por el lago.-Los "clubmen."-El señor ministro de íoglatnrn y el I residente del club izando la bandera inglesa durante la fiesta inaugural el domingo pasado en Xochimilco

Inglesa, según se sabe, la Reina Maud, es, como la
Soberana rumana, escritora muy estimable.
Autora dramática, siente por el teatro especial devoción, y son varias las obras que ha escrito destinadas a
la escena.
Por lo demás, sus hábitos: son de los más democráticos.
Cuando no sale de paseo con el Rey o con su hijo el
príncipe heredero, disfruta saliendo sola, sin esccIta ni
compañía.

�La Sed de Cristo
Acab.1b.1 de levantarse. Tomó un libro y subió al
santuario. Hacía cinco años que era capellán de la familia de Arredondo y poco más tiempo que había dicho
su primera misa. Cuand~ cruzaba el salón de las Madonas cálido y triste en su aspecto señorial, una vaga
impresión de arte llenó su espíritu, sumido e n las me·
ditaciones de Semana Santa. Al llegar a la puerta un
criado le cerró el paso, entregándole una carta del cura
de la parr oquia, quien le pedía que al día siguiente
fuer a a predicar a sus fieles. Era el se1món de Viernes
S.into. No sólo por amistad, sino también por devoción,
debía acceder a aquella solicitud honrosa, agradeciéndola.
Entró en la sacristía. A través de los cristales se veía
el cielo sombrío con nuburones de tempestad asoladora. La voz de un órgano r elataba el Encantamiento de
&lt;Parsifal&gt;. De una de las paredes pendía ua Cristo con
su corona de espinas. Le contempló en éxtasis divino
de mística ternura y se dió a preparar el sermón. El
p1dre Ernesto no g ustaba de la oraroria sagrada. Sabía
que para llegar al corazón de sus oyentes hacía falta
exuberancia de imágeces, tonalidad de voz, apostura eo
el ademán, todo eso que constituye el éxito individual,
ante In espectación pública. Y él por temper'lmento
odiaba lo te,üral. Hablaría sobriamente, como con parábolas, tratando de buscar así el convencimiento y la
persuasión. Sus propósitos no eran otros que practicar
el bien por el bien mismo. ¡Cómo había cambiado! No
psnsaba igual cuando estuvo a punto de ser abogado y
soñaba con triunfos jurídicos. Recordó los años idos,
los sacrificios del padre para hacerle bachiller, la

•
•

Celebración del Natalicio del Rey de Inglaterra.El excmo. seíior Ministro delaglaterraesperando a sus compatriotas a las puertas de la
legación.

Miembros de la colonia británica llegando a la
legación el 3 del actual.

cegaba a dar su nombre. Agregó que parecía demente.
La primera idea del padre Ernesto fué negarse a recibirla, pero luego accedió, llevado por su benevolencia
y piedad para con todos. B.,jó al recibidor. En un s illón estaba la visitante, quien al verle venir, se puso de
pie, respetuosamenté. Para el padre Ernesto, que la reconoció en el acto, aquello fué como una aparición. Iba
a retroceder suplicándola que se fuera, pero ella le detuvo con un gesto de infinita súplica. Estaba arrepentida. Dijo que de miseria en miseria había rodado hasta
allí, límite de su vida. Enferma, con el rostro desencajado y cubierto de llanto, se sentía morir . Era una pecadora miserable y pedía perdón. La confesión fué breve. Enseguida, ella, envuelta en su nimbo inconsolable
partió. El cura quedó anonadado. / Qué diría el criad~
del extraño suceso?¿ Y los señores si por acaso se enteraban? El q~e nunca recibía a nadie se veía torturado por
la calumnia más monstruosa. Sereaóse. Su espíritu puro
le salvaguardó de toda murmuración; su conciencia estaba tranquila.
Durante todo el día permaneció recluido en su cuart1&gt; trabajando coa fruición. Cuando le avisaron que la
mesa estaba puesta, y que los seíiores le esperaban para cenar, concluía de trazar el plan de su sermón. En
el comedor el señor de Arredondo le felicitó cordialísi~o. Ya le b~bíaa dic~o en la iglesia que al día siguiente iba a predicar. Mamfestó deseos de oírle. El padre
Ernesto bajaba los ojos humildemente.
Otra vez en su cuarto volvió otra vez sobre sí mismo
Había sido la suya sed de amor, y ahora era sed d~
ideal, sed de justicia. Como Cristo. C r isto repetía )as
mismas palabras.
J. E. BARANDA ICAZA.

amargura de los suyos el día que entró en el Semina·
rio, renunciando al mundo por un amor no correspondido. Sin saber cómo toda su alma casta se fué hacia
unos ojos dulces. Y se preguntó qué sería de ella. Temió una profanación, un desmán que hería sus sentimientos y retornó a l sermóu de las siete palabras.
El padre Ernesto comprendía como filósofo y como
creyente que ellas eran el compendio de la civilización
humana. El libro que aún conservaba en la mano, libro
muavilloso de un sociólogo, advertía que Cristo, si
existiese, repetiría hoy las palabras de hace veinte siglos. Siguió:
&lt;El Nazareno dió su sangre para que los hombres
pudiesen vivir en un mundo mejor. Cerró los ojos diciendo: Tengo sed. Sed de ideal, sed de justicia era la
suya; era una sed que no podía satisfacerse con todo el
agua de los arroyos más frescos sino con lágrimas de
arrepentimíento mojando enteramente la faz humana.
Al través de las edades, la obra de Cristo sufrió lentamente esas reformas coa que la ambición y la vileza no
podían meaos de ayudarla. Y en los días consagrados
por la cristiandad al recuerdo de la gran efemérides,
los pneblos adoptan, unánimemente, la indiferencia ab~oluta o el lamento que sale, apenas, de los labios.&gt;
1
&lt;Continuemos usando insaciablemente del don mejor
que Dios nos concedió entre todos los demás, el más
pnro, el lÍnico genuinamente grande, el don de amarle
puesto que no nos otorgó el don de comprenderle. Amemos toda su obra, amemos hasta esos vastos seres que
parecen no necesitar de nuestro amor, que inicialmente encerrados también en la mano de Dios y hechos de
nuestra substancia, no nos aman, ni tal vez~_nos conocen.&gt;

Sonaron varios golpes en la puerta de la sacristía.
-lQuién es-preguntó el sacerdote ?
El criado repuso que era uaa mujer ~•joven y que se

Edificio de la legación británica en la 3a. calle de Lerma.

Tras larga ausencia vuelve a aparecer en las columnas de "El Mundr, Ilustrado" e.I nombre siempre grato
de nuestro querido poeta
No hay necesidad de que ponderemos a nuestros lectores los méritos de N ervo, sería tanto como desconfiar
del profundo conocimiento que nuestro público tiene '
del célebre literato mexicano. Frescas están en la me·
moria de todos los amantes de las bellas letras sus hermosas composiciones poéticas repetidas en todos los periódicos literarios de habla española; todos han admirado sus galanas crónicas y nadie ignora los grandes
triunfos que ha obtenido en el mundo de las letras a su
llegada a Madrid.
Desde la capital de la madre patria, desde ese Madrid que ha sido siempre el emporio del buen decir de
la bella lengua hispana, nos envía Nervo sus artículos,
los cuales escribe expresamente para nuestra publicación, distiocióa que mucho agradecemos.
Con la seguridad de que nuestros lectores estimarán
en tod ~ lo que vale e~ta telicísima adquisición. terminamos este exordio y dejamos el campo al primer artículo del poeta e l cual deleitará a nuestros lectores mucho
más ..¡ue cualquier cosa que nosotros podamos~ decirles.

y aún por las vidas humildes; y millares de seres bascaa en el _éter, en la morfina, ea el opio, un lenitivo pa ra el terrible mal de vivir .
. Sabemos &lt;:~ertameate i:nuchas cosas; pero ya el Eclesiastés nos dtJO que &lt;quien a ñade cieoc ia añade do·
lor&gt;. ..... .
Al opio se acude especialmente, porque, según los que
lo hao tomado, produce uoa serenidad de dios.
El a)m.,. parece desligarse del cuerpo, flotar en una
a tmósfera de misterio apacible .... La pequeñez de la
vida la hace son reir. Se cree manumisa .... Ha vencido
al dolor .... Una suprema indiferencia amable reina en
ella y la satura de paz ...... Se c ierne en un plano mihgroso ~esde el cual el universo aparece como ea una
perspectiva confusa y ultra lejana. Ha entrado en el
mundo ~e la verdad ...... Se ha ~ustraído al número y
a( e~pac10 ...... iQ ué mísera es la humanidad! Cuántas
01m1edades la preocupan ...... Ella sí que descubre
ahora el verdadero sentido de la existencia!
. - .... Pero, hay que aumentar diariamente las dósis :
Una pipa, dos, diez, veiote, hasta cincuenta diarias llegda a s7r precisas para mantener el éxtasis, Ea T'olón
hay muJeres que fuman hasta ciento y que en un año
en _dos, no han pisado los umbrales del fumadero par~
saltr a la calle. El muodo exterior no las interesa. ¡Para qué contemplar el fastid io eterno del s&lt;,)!
Ea la aperlada penumbra de la ' estancia escondida
pasean diáfanas, casi ingrávidas, mostrando una palide;
qu_~ ya no parece de este mundo. O bien yacen entre
COJtnes de_seda, co_a _la mirada fija ea un edén lejano...
Solo sus OJOS, unos OJOS desmesurados, tienen vida en
aquel _cuerpo de cera ...... Son ojos que parecen año·
rar olimpos remotos ...... No les habléi~: Su reino ya
no es de este planeta ...... Pertenecen a otra dimensión.
Están más que muertas!
El despertar es espantoso. Hay que volver cuanto
antes a la droga despótica .... El cerebro ha naufragado .... El hombre que fuma tres veces opio, se vuelve
fa_atasma .... La voluntad en él es impotente basta para
1!11rar ... .
He aquí lo que la &lt;civilización&gt; hace de los pueblos
iCuá?do, oh gran Bergson, la humanidad cansada de )~
mentira, volverá al sabio instinto ancestral tan lleno de
mesura, de sabid uría y de dignidad !

El Miedo al Dolor
Ea las grandes naciones europeas, ha surgido de años
atrás y medra de un modo alarmante, una nueva pldga,
peor que la falta de natalidad y que el propio alcoholismo: Trátase de una trinidad lívida, que se llama la Morfina, la Cocaína y el Opio. Medio París busca en estas
drogas los viejos paraísos artificiales de Baudelaire, (en
el poeta más iogéauos y &lt;esnóbicos&gt; que otra cosa )
Entre las fobias ultramodernas, hay una inmensa: e l
miedo al Dolor,
Gómez Carrillo, en sus admirables &lt;Flores de Penitencia.&gt; nos recuerda las expiaciones espantosas a que
se sometían los Aatoaios, los 'Falemoaes y los Pakomios
en las Tebaidas, y cuando leemos esas páginas, parécenos que los hombres que realizaban tales mor tificaciones no eran de este planeta: los hombres de ahora no
solo huyen aterrorizados ante la menor de las penitencias, sino que, en cuanto desaparece la harmonía de sus
funciones orgánicas, la euforia de su vida, cor ren ansiosamente a buscar la pastilla de cocaína o la pipa de
opio que adormezca su mal.
¿Es que hemos o lvidado e l divino secreto de sufrir
coa resignación?¿ Somos por ventura inferiores en quilates de voluntad a los antiguos bárbaros?
No, yo no creo esto; creo por el contrario que somos
superiores a ellos y q ue nuestro miedo al Dolor no viene
sino de la afinación cada vez más extraordinaria de nuestro sistema nervioso.
La civilización nos ha traído a este puntó: No se lo
.agradezcamos.
No cabe duda que, un chino, un negro o un a ustraliano, sufren muchísimo meaos q ue un hombre de raza
.europea. De allí su estoicismo ante el dolor físico.
Un amigo mío que fué secretario de nuestra Legación
-ea China, vió cortar en pedazos a algunos celestes, con,deaados por fechorías con~iderables a esta odiosa pena.
Y referíame que antes del suplicio charlaban y reían
y cuando éste empezaba, el cuchillo del verdugo oo
.acertaba a a r rancarles un grito y a poner uu gesto de
angustia en la amarillenta impasibilidad de sus rostros.
.¿ Se trata por ventura de una milagrosa fuerza de voluntad ? No: Se trata solo de organi•mos extraordinariamente menos sensibles que los nuestros.
Comparemos a un hombre de esos, capaces de reírse
-del &lt;jardín de los Suplicios&gt; de Mirbeau con un europeo sibarita y refinado, a quien el menor cambio de temperatura le produce una bronquitis!
Se refiere que, cuando el barón de Moatcalm visitó
las cataratas del Niágara, era ea lo más crudo del Invierno. La milagrosa cabellera de la catarata estaba helada. El barón iba envuelto en pieles y le acompañaba
un indio, guía, casi desando, que no daba la menor se·
ñal de frío.
-1 Cómo es que puedes resistir una temperatura se-

o o o

Amado Nervo, nuestro distinguido literato con cuya
colaboración se honra desde hoy
"El Mundo Ilustrado"
mejante, sin cubrirte ?-le. preguntó el barón asombrado.
Y el indio a su vez le dijo:
- i Por ventura tú tienes frío ea la cara ?
Respondió el baróa:- )lo por cierto!
-Pues yo todo soy cara-replicó lacónicamente el
indio.
Y_ nosotr?s éramos_ cara también; pero vino el regalo.
La 10dustna nos traJo el roafort, los caloríferos respi~aroa su tibio aI!ento en ~u estros hogares ...... y ahora
-10ermes ante_ la 10t,impene, apenas si con los deportes
logr~os p~har un poco nuestra inadaptabilidad a los
cambios y nuestra excesiva y vidriosa sensibilidad ante
las menores molestias físicas.
En tanto, el berebere corre aún coa los pies desnudos
sob:e las zarzas y los.espinos_ y el indio del norte expone impunemente su piel cobriza a todos los cierzos
Las cincuenta mil tazas de café de que morfa ·Balzac. la pe~pétua vibración '!loderna, el &lt;aprisismo,&gt; el
~ercuna_hsmo de_ nuestra vida; el vértigo de los negocios, resttran, casi hasta reventarlas, las finas cuerdas
doloridas de nuestro sistema nervioso.
Ya los aristócra tas europeos no pueden más: El menor soplo exterior destruye el inestable ritmo de sus
funciones. La menor contrariedad acaba con su quebradiza pacieacid. Tres minutos de retardo en el sacramental: &lt;Madame est servie,&gt; sumen en la desespera•
cióa más profunda al ama de casa. Nuestra Señora la
N eu rasteaia pasea su espectro ,·erde por la vida prócer

iEI Dolor! T~nemos un miedo indecible al Dolor y
esta~os muy leJOS de exclamar como María Alacoque:
&lt;Il n y a que la dauleur qui me rende la vie supportable&gt;, o como Santa Teresa: &lt;Padecer o morir&gt;
. Y sin em?argo, e l Dolor es la razón esencial de la
vida. El obJeto de la vida es el conocimiento (cuando
de_scubrí esta ve_rd~d, dice Nietscbe, me llené de alegria) y el conoc1m1ento solo se adquiere por medio del
Dolor.
No podemos ni imaginar siqu:era un mundo sin dolor. Tendríamos que suprimir en ese mundo la Belleza
la elevación del :i,lma, e l Amor .... todo Jo que aquilat¡
y ennoblece los instantes ....
Só!o el Dolor qea, y es mil veces preferible su fecundidad todopoderosa que sostiene los mundos a los
aburridos deliquios de los paraísos. . . .
'
Al Dolor y a la Muerte hay que verles cara a cara·
Sl:&gt;n dos océanos imponentes y terribles desde la orilla:
pero cuando en ellos nos sumergimos resueltamente:
cada una de sus olas nos trae una delicia nueva
. E_I a lma humana está hecha de manera que ~e famihar!za con las _inmensidades, porque no hay abismo superior a los abismos de que está hecha .... El Dolor y
la M~erte son infer iores a ella: sólo el Amor es de su
tamano y por eso vence todas las muertes y todos los
tormentos
La ~~raleja de estas filosofías, debiera ser, por tanto,
no huir Jamás d~l Dolor ni temer a la Muerte: este es
el ve_rdadero opio que produce la serenidad.
As1 como frotándose con hielo se deshielan los miembros congelados, así sumergiéndose virilmente en e l
Dolor se mata el Dolor .... .
A::\IADO NERVO.
l\Iadrid_. Mayo de 19r3.
~

�Homenaje a la musa
del señor Doctor don Enrique González Martioez.
Tiene la montaña
donde está mi choza,
no sé qué de triste, no sé qué de extraña;
como que medita, como que solloza
bajo las torturas de una pena huraña.
Si ambiciona el cielo ¿quién su afán do?stroza?
¿o en qué abstruso arcano se hunde la montaña ?
Cuando Cloris viene
con su desbordante cuerno de Amaltea
provocando frescas risas a Hipocreoe,
y en el musgo rieg!l trébol y tomillo
y t,1 morrión del árbol en el aire ondea
como el estandarte de imperial castillo;
y hay dulces exordios
en el caramillo
de las aves ledas
y Favooio ensaya sus orquestaciones en los clavi(cordios
rle las alamedas,
la melancolía ·
siempre lo acompaña ..... .
iQué psicología
tao ioes~rutable la de la montaña!
Hay en su figura,
la expresión de un gesto como de pavura
y en la sombra incierta
de sus mudas abras,
las d.e solaciooes de una boca yerta
donde se cuajaron todas las palabras.
Cl,JCis o Cibeles,
Pan que pace ovejas y cultiva mieles:
¿qué panal produce mágica ambrosía
que curar pudiera la melancolía
contumaz y extraña
que hace, tal vez siglos, ,.iente la montaña?
Cuando los inviernos prenden albornoces
de glaciales brumas en las crestas bravas
donde el Sol sacude sus melenas flavas
y desgcaoa el Euro las gigantes voces
de su siofooia,
¡es muy más intensa su melancolía!
La montaña vive siempre taciturna:
ya en el misticismo de la paz oocl'Jroa
o en las opulencias de la luz que estalla
cual si de colores fuese una batalla.
Y en el abandono de las soledades,
Jo que lleva oculto, burla las edades.
A veces sospecho
que su mal se infiltra dentro de mi pecho
y al morderme el alma, deja la cicuta
que ha de acibararme la gloriosa ruta
de los Ideales y de la Belleza .. .- .
¡Ya me siento enfermo del mal de tristeza!
Y ella Jo comprende porque me interroga
con la voz con que habla la Naturalez•:
Rabadán: ¿qué sufres? ¿qué pesar te ahoga?
¿por qué hay densa bruma sobre tu cabeza?
Yo que mis quebrantos en el pecho escondo
como el mu las perlas de su joyeri•,
es que ya en el alma-- quedo le respoodo--me infiltró el veneno tu melancolía.
Yo alentaba ensueños, abrigué esperanzas
que ya no fulgurau como las auroras en el frio
(polo ....
Ya se marchitaron las lozanas flores de mis veotu(raozas
y me siento aislado, solo, solo, solo ....
Y la inmensa mole no sé qué murmura, no ~é
(qué me dice

tal vez condolida de mis desencantos y mis hondos
(males;
y yo me imagino que musita rezos y que me b~o(d1ce
porque mis estrofas tengan la graocl_eza de sus pe·
(ñascales.
Y así voy cruzando la candente arena de lahu·
(mana vía,
sin temer que el mundo ceo indiferencias oiga mi
(lamento;
ya sé yo que el ave, la montaña, el rio, la flores·
ta, el viento,
son buenos hermanos que hacen suya toda mi me•
(Jancolia.
J. SOBREYRA ORTJZ.

Amorosa
( De rimas del alma)

Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
Pienso contigo en mi delirio ardiente, con ter·
oura infinita, con ardor, como piensa sencilla pas·
torcita en el desconocido cazador. Pienso contigo
en mi éxtasis profundo como el creyente piensa
en el Creador; como los niños con los cuentos de
hadas, como piensan los ángeles con Dios.
Sueño contigo en mi delirio ardiente, como la
primavera con el sol, como sueñan las florts al
rocío, como la mariposa con la flor. Como sueñau
las flores con el canto del pajarito alegre, arru·
llador .... como sueñan las aves con su nido, como sueñan los ángeles con Dios.
Busco en mi soledad eterna y triste, tu mirada
purísima de amor, como buscan las aves a la fror. ·
da, como las golondrinas el calor. Busco en mis
noches d~ nostalgia eterna, la luz de tu mirada
en mi dolor porque tao !Ólo tu mirada basta para
que yo te adore como a Dios.
¿Y dices que no te amo, dueño mío, cuando
pienso contigo y con tu amor, como los niños con
los cuentos de hadas, como piensan los ángeles
con Dios? Y dices que te olvido, dueño mío, cuando sueño contigo, dulce amor, como sueñan las
aves con su nido, como sueñan los ángeles con
Dios!
¿y crees que no te busco, cielo mío, si ea mis
horas de tedio y de dolor una mirada tuya sólo
basta para que yo te adore como a Dios! ..... .
Y .. . ... no puedo escribir más, mira, vuelve en
cambio de lo intenso de mi amor: un beso que me
mande en un suspiro tu dulce y amoroso corazón.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

ltW!ffifilltlf1A
\

A la mem o ria de R isela

Para "El Mundo Ilustrado."

Cuando con voz temblorosa
me anunciaste tu partida,
murieron mis ilusiones
y también mis alegrías.
Q ueriendo calmar mi angustia
y mis penas infinitas,
me dijiste con voz b•ja ... .
me dijiste que vendrías ... .
El rumor vago .... muy vago
de tus palabras queridas,

se apagó cuando la tarde
en el Ocaso moría ..... .

................................. ·· ·· · ...... .
Te fuiste.
Mis ilusiones,
como rosas ya marchitas,
se agostaron lPotameote
viendo alejarse la vida ....
II

Ha p.1Sado mucho tiempo,
y en las tardes pensativas
ya no llegan a mi estancia
tus palabras y tus risas ....
En las sombras de la noche
busco tu imagen querida,
pero en vano ... . Sólo encuentro
en las sombras infinitas,
muchos recuerdos que flotan,
muchas visiones sombrías .....
Busco el consuelo que hallaba
en tu boca purpurina,
y ~ólo encuentro amarguras
que, como lentas neblinas,
cubren con su manto austero
los ensueños de la vida ..... .
Hao pasado velozmente
muchas ansias .... muchos días,
mas nunca vendrás, Risela,
a alegrarme con tus risas ..... .
CESAR CAMACHO.

Con el fulgor de tus pupilas negras,
el horizonte de mi vida alegras!
Y errante peregrino,
~ al cruzar el otoño de la vida,
las busco en el crepúsculo opalino
que a soñar en la muerte nos convida.
En _el fulgor de tus pupilas, hallo
una tristeza hermana de la mía,
y el seductor desmayo
de las tardes de amor, en agonía.
Mientras pasa el silencio pasajero,
quiero en tus ojos reflejada verte;
y esa visión de amor, llevarme quiero,
a las playas azules de la muerte ...
Yo soy un peregrino
a quien tus ojos marcan el camino
del país del amor, o la brumosa
y temida comarca del olvido...
;Yo soy ante su llama voluptuosa
una azul y coqueta mariposa
que al mirarla de cerca. se ha extinguido!
Con el fulgor de tus pupilas negras!
el horizonte de mi vida alegras!
Apoyado en tu mano
como en las tardes del ayer lej~oo,
quiero s-,guir la senda de la vida
bajo el hechizo de tns negros ejes
y de tu d:ilce voz enternecida.
que es aura fre~ca entre claveles rojos.
Y si no puede ser, el peregrino
que atraviesa el otoño de la vida
buscará en el crepúsculo opalino
la mirada adormida ;
la mira~a de fupgo que consume
les cuerpos de coquetas mariposas
que llevan en las alas el perfume
fragante. de los cálices de rosas,
porque en un tiempo hao sido
llamaradas de amor que hao consumido
la vida que me alegras
con el fulgor de tus pupil.. s negras... !

Siempre llego tarde
al lugar de cita
con mi carga inmensa
de melancolía.
Siempre llego tarde
.para la vendimia.
siempre llego tarde
por la Eucaristia.
Mirando paisajes
que nada me indican,
respirando un aire
que a ratos me asfixia,
soy un desterrado
que apenas camina
con el alma triste
y el cuerpo sin vida .,
A veces la encuentro
cruzar por mi vía,
y oigo que me dice
con voz de agua viva;
soy tuya, viajero
soy la que te anima,
soy la que contemplas
de noche y de día
clavada constante·
mente en tus pupilas.
soy la que te mueve
a estar en vigilia,
soy tuya, viajero
de las elegías.
Sígueme, que al cabo
de tantas ~spioas.
con mi cuerpo y mi a lma
labraré tu dicha....
Yo, ciego de ensueño,
falto de fatiga,
sin caer al peso
de tantas h eridas,
sintiendo en mi pecho
no sé que alegría
besando mi carne
su carne bendita,
la sigo, la sigo,
corno seguiría
un ciego el arco· iris
o un verso la rima....
Y bien ¿qué me queda
después? En las ruinas
casi ioumerables
de mi fantasía
otra cruz, y en ella.
como ave fatídica
la fé vacilante
diciendo: es mentira
la voz que has seguido
hasta hoy, es perfidia
de Aldooza la zafia.
No ves las cenizas
de tu Dulcinea
muerta por tí ?1Mira
aún las espirales
del humo allá arrib3....
Has llegado tarde
al lugar de la cita
con tu carga inmensa
de melancolía.
ULYSES CESAR SILVA.

JULIO A MUÑIZ.

Las •·almas gloriosas."-Dos áogeles.-Salida del Temelo.-Bellas escena,: sorprendida~ por nuestro fotógrafo el 31 de Mayo en el último ofrecimiento de flores
a Mana en templo de la Sagrada Fam1ha, Colonia Roma.

-

�QUISICOS.AS DEL ROMANCE
!L,&amp; ~Il~'lf&amp;
En el capítulo XII de la primera parte del «Quijote&gt;
se lee: "Y cuál hay que, sin dar vado ni tregua a sus
suspiros, en mitad del ardor de la más enfadosa siesta
del verano, tendido sobre la ardiente arena, envía sus
quejas al piadoso cielo." El cándido lector habrá leído
este párrafo, y se habrá quedado tan fresco con &lt;el ardor de la más enfadosa siesta,&gt; creyendo haberlo entendido tan 1 las claras, como lo escribió Cerva.otes. Si no
lo llevara a mal, y me atrevería a apuntarle que se me
ocurre no haberlo bien entendiño; ruégale lo vuelva a
leer.
-Pues, sí señor; a usted se le podrán ocurrir todas
las ocurrencias del munJo; pero yo he entendido bien
el párrafo, porque es limpio, corriente y castizo castellano.
- Y tan limpio, castizo y corriente en nuestros clásicos, que por serlo tanto se les fué de entre las manos a
la Academia y a los comentadores del &lt;Quijote.&gt; ¿ El
lector sabrá lo que es la siesta 1
-El sueño que se toma después de comer y el tiempo destinado para dormir o descansar después de comer
y ....
-Eso es según la Academia de hoy; según la primitiva Academia, no significa nada de eso. Y cierto, convendría se echasen a buscar autoridades los nuevos académicos para confirmar estas acepciones, como las buscaron los académicos de antaco para confirmar el valor
que le dieron de «Tiempo después de mediodía. en que
aprieta más el calor&gt; Verdad es que ni los de antaño
ni los de hogaño mentaron para nada otra significación,
limpia, corriente y castiza, que de esta primitiva rnlió.
y es la de Cervantes.
El cándido lector, si llega a paciente, volverá a leer
aquí el párrafo, y dando a la voz siesta el valor acadé·
mico, se dirá para su solapa:-Pues, en verdad, que no
lo entiendo: &lt;en mitad del ardor del más enfadoso sueño de despoés de comer del verano, tendido sobre la
ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo.&gt; Este
endino se nos va a echar la siesta «tendido sobre la ardiente arena,&gt; y allí en medio del enfadoso sueño, o
siesta académica, &lt;envía sus quejas al piadoso cielo&gt;
Las enviaría entre sueños, sin duda; además, el dormir
a esas horas, no puede ser «enfadosa,&gt; a oo ser que se
vaya a echar como este papanatas, &lt;tendido sobre la ardiente arena.&gt; La Academia hace decir a Cervantes
que un fulano se va a dormir en la fuerza del calor
tumbado sobre la ardiente arena, y que allí, dormido y
todo, envía sus quejas al cielo.

-Ese será alguno de tantos deslices como, al decir
de Jo, comeotadons, se le escaparon a Cervantes.
-O se les escaparon a elloS-digo yo-por. o~ con?·
cer otro castellano que el que encierra el D1cc1o~ano
de la Academia. A ver si con él se entiende la siesta
del capítulo XV de la primera parte: «Vinieron a parar
a un prado lleno de fresca yerba, junto del ~ual corría
un arroyo apacible y fresco; tanto que convidó y forzó
a pasar allí las horas de la siesta, que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
El sueño no comienza a entrar rigurosamente; antes,
con tal suavidad, que no la echa de ver y harto a gusto
del que se duerme.
.
.
,
Y no se pase algún otro de hsto, repo01endo que aqu1
se suple &lt;el calor,&gt; propio de tales horas, porque tamaña elipsis no la comete ningún buen escritor, y a ser
así, Cervantes hubiera escrito: &lt;La siesta, cuyo calor
rigurosamente comenzaba ya a entrar:&gt; pero . no, Cervantes escribió: «La siesta , que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
-El que rigurosamente comenzaba ya a entrar, dirán todos, es el calor. Y tienen razón que les sobra.
-1 Luego, siesta significa calor ?
-Justo y cabal.
-Pues, ¿por qué no lo dice la Academia?
-Porque ese es su significado castizo.
- IY Jo de sueño que se toma después d~ comer?
-Allá la Academia con esa acepción. A ella le toc_a
buscar autoridades que la confirmen, ya que los anti·
guos académicos no la pusieron. A mí me b~stará confirmar con otras, fuera de las dos del &lt;Quqote,&gt; que
siesta significa calor, y no ~ólo el de la hora ,:ext~,. de
después de comer, sino aun en general. En la Cro01ca
de Pedro Niño" (1 , 2): ·'Cuando face en aquella tierra
la mayor siesta, ca era en el verano." No hacía sueño,
señores académicos, créanme. hacía siesta, porque era
en el verano, hacía calor. En el romance que trae Gallardo (título 1, col. 1,216.)
&lt;La infanta se aparta dellas
que sola se quería andar;
con la gran siesta que hace
dormido s'a so un rosal:,,.
En el «Diálogo de las transformaciones de Pitágoras&gt;,
escrito por Villalón, al folio 15: &lt;Con tempestades, pluvias y siestas&gt;. No dice &lt;Con tempestades, pluvias y sueños&gt;, como no die&lt;' Cervantes en el capítulo 73 de la segunda parte del «Quijote:,,: «Podrá v. m. pasa~ e~ el
campo &lt;los sueños del verano y los serenos del 10v1er·
no&gt;, sino &lt;las siestas del verano, los serenos del invierno&gt;. Y Fr. Bartolomé de Villalba escribe: &lt;Después que
todos hubimos reposado y que fué caída la siesta&gt;. Quiere decir, después que decayó el calor, al atardecer.
Y no sólo &lt;siesta&gt;, sino «siesto&gt; se dijo también el calor, y ahí está el Poema de Alexandre, verso 2,396, que

me dejará mentir: &lt;Eran a mayor si esto los días allegados&gt;. En la Academia, donde hay muchos que confunden
el dativo con el acusativo, término de la acción verbal,
pudiera haber quien tomase por :icusativo de té~mino
de la acción de reposar y de dormir el vocablo &lt;siesta&gt;
de .~stas frases del &lt;Quijote&gt;: «Había dormido más de
dos siestas con&gt; (r,26); «Durmieron la siesta&gt; (2, 3);
«Fué a reposar la siesta&gt;. El sueño después de comer
no se reposa ni se du 7rme ; «siesia&gt; º? es aquí ac_usativo, término verbal, sino acusativo hbre adverbial de
tiempo. Es como si se dijera: !Du;mieron durante el
calor y tiempo después del medio dia&gt;. &lt;Fué a reposar
durante ese tiempo&gt;.
Cuentan las crónicas de los pasados días que habiendo preguntado dicho señor visitante a uno de los muchachos del corro, que formaban junto al mapa de Europa, si sabía dónde estaba Florencia, respondió al punto: &lt;Florencia es una ciudad de Italia .... &gt;
-Muy bien, basta. Y el verbo heder, ¿sabes lo que
significa?
Como se parase cortado, le sopló su vecino: «Hiede
que apesta&gt;.
-Eso es oler mal-dijo el docto varóo.-Bien, pues
ahora me vas a decir si en una frase que escribió cierlo autor sabes distinguir el acusativo del dativo. La frase fué esta: &lt;Me hiede Florencia&gt;. IQué es aquí el
«me?&gt; ,
-Dativo-dijeron esta vez todos los muchachos.
Torció el gesto algún tanto am:ihinado el empingorotado visitante, porque cabalmente días atrás se había
decidido en la Academia que el &lt;me&gt; de esta frase era
acusativo, y que en la nueva edición del Diccionario se
había de añadir que el verbo heder es también verbc:F
activo.
-e Cómo dativo ? ¿En qué conoces tú que no es acusativo?
El arriscado muchacho, como quien recita de coro
una regla, ufano de sabérsela muy bien sabida, alzó la
voz con el tonillo acostumbrado: «Para conocer el acusativo, se vierte la oración por pasiva, poniendo el acusativo en nominativo y el nominativo con &lt;por&gt;. Luego.
bajando la voz: «Yo soy hedido por Florencia&gt;.
Todos soltaron la carcajada.
-Muy bien-añadió el maestro.-No puede decir·se
&lt;yo soy hedido por Florencia&gt;, de manera que el &lt;me&gt;
de &lt;me hiede Florencia&gt; es dativo, ¿verdad?
-Sí, señor-dijeron a coro todos los muchachos.
-Me hiede a mí, me apesta, me huele mal,-acabó
el maestro.
La decisión académica de dar por activo el verbo
heder, no saldrá en la nueva edición del Diccionario.
Los niños de la escuela han enseñado a los que no lo
sabían que el verbo heder no puede ser activo.
JULIO CEJADOR.
00

GALERIA ARTISTICA.- Cristo y San J uan, por Rubeos.

El Secreto de la Felicidad
Los do; rapaces cabían muy bien debajo de una escudilla, cuando el padre cerró los ojos a este valle de
lágrimas.
Y en la lucha diaria, sostenida con la cruel indigencia, se for jaron los caracteres de los herm¡u1os; los lanc es diversos por que pasara la viuda para ir sacando a
ilÓte la frágil navecilla de la orfandad, fueron templando de distinto modo el alma de los muchachos, y así, vinieron a reunirse en el mayor los afanes d e la madre
por allegar recursos con que p revenir el mañana iose·
guro, y en el pequeño cayó, como una siembra, toda la
resignación de los momentos de adversidad.
Esto vino a determinarse con mayor relieve a punto
de ser mozos los dos y haber ele mirar cara a cara al
destino, para elegir la senda de la vida. Entonces sí que
se notaron claramente los gustos y las inclinaciones de
cada uno; entonces sí que pudo verse la condición del
niayor,-egoísta. ladina y socarrona; y la del pequeño,
paciente y retraída.
Habían entendido opuestamente la ciencia de la vida.
P edro Lt.is cuidábase mucho de lo aparente, y el buen
parecer y las vanas galas eran su constante preocupación. Se acicalaba como el más remi lgado petimetre y
tenía a orgullo pasar por el homb~e más mnodano de
la sociedad y el que mayor número de ami,:os con•
taba.
En cambio, Leaodro lucía sin inquietud su abandono
exterior, y no frecuentaba oiro trato que el de sus
libros, a los que dedicaba todas las horas libres y algunas más que se sustraía del sueño. En esta pasión era
donde Pedro Lui• disparaba todos los dardos de su socarronería. ¡Los libros!. ... ¿Para qué le servían a Leaod ro todos aquellos libracos que con tanta fruición
leía? .... Ya veríamos lo que sacaba en su provecho al
final de aquellas andanzas; que siguiese apartáodo~e de
todo el mundo y quedándose sólo con sus libracos, ya
sabríamos qué le daban esos «buenos amigos,&gt; como él
los denominaba .... Consejos y refranes, cosa de mucha
lindeza par.,_ la teoría.
y se reía cada vez que se tocaba a este p2lillo. Ahora bien, que contra la opinión de Leandro. se estrellaban bravamente, lo mismo las advertencias que las punzantes ironías del mayor. No dejaba de reconocer los
triunfos de su hermano; poseía·a-la perfeccióo~Ja! ciencia
de la simpatía, y de ella había sacado gran provecho,
pues todo cuanto se propuso, por amista&lt;;!, y no por justicia, lo consiguió; preci~ameote al revés que él, que
por no tener un mal empeño, no había logrado algunas
cosas para las que le sobraban méritos. ·
El final nadie lo había visto; per o el presente, forzorn
es confesar que se h~ bía decidido abiertamente por Pe dro Luis. Su desmedido egoísmo no hallaba obstáculos
para lograr su fin; como su corazón no era un nido pro·
picio a los afectos nobles, podía caminar en línea recta
hacia la meta de sus aspiraciones, que no era otra que
el brillo vano del fausto y la riqueza.
Así .pudo separarse tao fácilmente de aquella heróica
madre, a quien tantos sacrificios debía el muy ingrato. ..
¡Válgame el S eñor, qué hijos! Cuando podía aliviar e l
peso de la vejez, se apartaba del amoroso corazón maternal por unas viles monedas que sonaba n en la dote
de uoa damisela desabrida y fatua, a quien llevó la únic amente a aceptar el enlace la liviana satisfacción de
atrapar un buen mozo.
¡Buen golpe fué para la pobre vieja! Emooces se vió
que no era Leaodro t«n uraño como las.apariencias le
mostraban; a la par de todos los momentos de a dver~idad, también las lágrimas del desengaño materno caye·
roo como triste sembradura en los surcos del corazón
filial, y las raíces se ahondaron más y florecieron de
continuo con palabras de esperanza y de consolación.
-iNo se apure, madre, que él volverá!
y el ingrato, bien orondo en la corte, adonde se trasladó coa rn esposa, no mostraba trazas d e confirmar las
profecías del hermano.
De mucho le servían a la madre· las protestas de cariño que de Leaodro escuchaba,; pero su inquietud era
continua; -porque aquel enlace sin amor le hacía presagiar grandes desventuras, y aun tengo para mí que la
causa que la arrebató de este mundo fué el deseo de
verse cuanto antes en presencia del Señor, para rogarle
por la felicidad del hijo ingrato, cuyo nombre vino a
ser la última palabra que se escapó de sus labios.
Entonces, con motivo de este luctuoso trance, supo
Leand ro de su hermano: el cielo le había concedido
una hija, y su propósito se veía cumplido, porque, caso
d e fallecer la esposa, la fortuna q uedaba entre sus manos. Fué la única vez que se desprendió de unas monedas para ayudar al sepelio; pero aún aprovechó estas
circunstancias para zaherir a Leaodro .... ¿Todavía andaba tao escaso? Pues, ¿y !os libros, los buenos amigos,
para qué le habían servido ' ....
y no volvieron a escribirse.

iQué de casualidades y de sorpresas reserva el tiempo
en las encrucijadas de su ruta ! Se veían a hora casi
anci.. oos, viudos los dos y padres cada uno de una hija,
casadas ya, pua mayor coincidencia. Pero el capírulo
de las sorpresas, desventuradas por d esgracia, estuvo a
cargo de Pedro Luis; su hija le había abandonado ; así
le pagaba el desvelo continuo invertido en su bienestar
y los consejos puestos- a la proa de su felicidad .... i Ah,
pero cabalmente por estos consejos, la muchach'a se
prendó de un truhán con aspecto de rico hacendado,
pero que no tenía sobre qué caerse muerto! Tarde lo
supo, porque ya no había otro remedio que dársela en
matrimonio y con ella también la herencia de la mad re; y así que el ladino seductor vió su obra coronad'&lt;
por el éxito, ya supo darse buena tr.,.,a para desentenderse de la compañía paternal.

momento se le podía hablar a la enamorada pareja de
separarse del padre! ¡Si os juro que en trance de pr~7ba no sé yo quién se hubiese sacrificado antes: la h11a
o el yerno!
Entonces, cayendo rnbre Pedro Luis todo el peso de
una claudicació n amdrga y tardí~, preguntó al hermano:
-Pero, dime, ¿cuál fué el secreto d e tu ful icidad ?
Y Leaodro, con su típica eutooacióo de juglar legendario. descubrió su conseja:
-Verás: había en un r, ioo fastuoso una princesa ~an
discreta y prudente. que llegada la hora de compartir
su trono, se vió rruelm~nte acometida por el deseo de
no ser sólo poderosa, sino también feliz. Para tener
ocasión de elegir mejor, fueron pasadas invitacio nes a
todos los que se hallaban en circunstancias de poder

NUPCIAL

Sra. Belem Méodez Armeodáriz de Sala.-29 de Mayo rle 1913.

.... Y allí estaba el experto Pedro Luis, al término
de su vida, triste, pobre y abandonado.
iQ &lt;1iéo lo creyera! ¿ Y a q uellos amigos en quienes
tanto había tia do siempre ? ... . Se habían perdido en
las revueltas de la vida, y los que restaban, como la vejez es una cifra negativa, ya no hicieron caso d e Pedro
o o o
Luis. Pero me diréis aún, iy el amor filial ? ¡Cómo había de saber el hijo iograto iofuodir la gra titud! El no
Cuando de nuevo sÚpieron el uno del otro había pasado mucho tiempo, mucho; juzgad si serían años los se ocupó más que de cultivar el afán de la riqueza y
qu;e. ba.biaa transcurrido, que. ya Leaodra tenía .u.n lindo.. no bu.bie.ra cooseotido para su hiia otro . con~jo..que.
aquel que viniese a aumentar la fortuna; de las prenpimpollo, recién casado con el hombre más bueno de
toda la cristiandad y había perdido la amorosa compa- d as morales no se ocupó jamás.
ñ era con quien oyó ante el altar la epísto la de San PaAsí se sor prendía ahora al ver la paz y e l amor en
blo y compartió el agr idulce sabor de la vida.
q ue se hallaba envuelto su rermaoo. ¡En cualquier

elevarse hasta ella.
Los más apuestos y poderosos monarcas desfilaban
por su palacio ; pero conforme los fué aceptando, así
los desechó después, d escorazonad a y triste. E n tan difícil trance. Ta dijo una de sus azafatas: ••si queréis, mi
señora princesa. salir aircsa de ese cuidado, recibid a
los p~etendieotes con u na venda en los ójos; de esta
guisa, ellos tendrán que h ablar para comunicaros sus
pretensiones, y ~l rico porte y ge'ntil continente-que
son yaoos.-01:opeleS-00 se.l.'á-ent-es- -Jo. q,ue -habrá ·de
b'lstarles para cautivaros, sino la palabra, que es el mejor n uncio de la inteligencia y del corazón" ... .. .
Pues así h ice yo en la vida para juzgar a las perso•

�Altar Mayor de la Colegiata de Ocotlán, Tlaxcala.
Detalle de la fachada de la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

Fo.t. Kahlo-

�Señor Magistrado don Francisco Carvajal, presiden·
te saliente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación.
Fot. «El País.&gt;
oas: escucharlas, nada más que escucharlas, pero ce•
ri-aodo los ojos.
Quedó perplejo Pedro-Luis, con esa perplejidad cla·
r~videote por la que pasa de improviso todos los errores de la vida, y agregó finalm~ote:
-iQuiéo te enseñó hermano, Leandro, el secreto de
la felicidad ? .. ..
Y el hermano Leandro, el acusado de novelero v de
iluso, tendiendo la diestra hacia su biblioteca, respon·
dió:
-¿No lo adivinas? .... Mis libros, mis buenos amig,o;!
J ULIO HOYOS.

De Marie Bloede.
Traducción del inglés por Rafael Nieto.

El Poeta, en un¡,_ tarde triste y lluviosa entró ioespe·
radameote en la boardilla, y se encontró llorando al
Niño Inválido. El Duende de la Soledad, instalado cer·
ca del pequeño lecho, lo torturaba con sus diabólicos
gestos.
«Basta ya po~ hoy _de este odioso personaje,&gt; exclamó
él poeta, cogiPndo por una pierna al rebelde Dueodecillo y arrojándolo por la ventana. &lt;Y ahora,&gt; dijo, &lt;voy a
contarte el cuento que te prometí.&gt;

&lt;Había en cierta ocasión una madre que no tenía hijo ninguno. Tú creerás esto imposible, ¿verdad? que
pueda haber madre sin hijos? Pues yo te aseguro que
lleno está el mundo de ellas; pt-ro si no quiere~ creer·
me, entonces, no tienes más que decirte a lí mismo: &lt;esto
no es más que un cuento de hadas.&gt;
&lt;Esta madre vivía sola; trabajaba todo el día, y aun·
que encontraba al Duende de la Soledad acechando
siempre en algún rincón de la t-norme casa, jamás le
permitía reposo, sino que al extremo de su grao plome·
ro, lo iba arrojando de una en otra habitación. En las
noches, en que ella reposaba con sus párpados cerrados,
era cuando el implacable Dueoder.illo, sin ser molesta•
do, venía a instalarse al lado de su lecho. Ella no podía
verlo, pero lo sentía allí, y oía su voz murmurando,
murmurando siempre, acerca del hijo que nunca había
sido suyo; del hijo que pudo haber siito... . .
«Y entonces sollozaba en la obscuridad, y las lágrimas fluían bajo sus párpados cerrados, y caían, caían. ..
pero, ya pronto sabrás lo que sucedió con sus lágrimas.
&lt;Había un Hada,-naturalmeote, ¿no ha de haber
siempre-un Hada ·en ·un· cuento de hadas?-que todas
las noches, cuando sonaban las doce en el reloj, abría la
puerta sigilosamente, deslizándose en la alcoba de la
Madre sin Hijos. Suavemente arrodillábase junto a l lecho, y una tras otra, iba recogiendo las lágrimas en una
ánfora de cristal, luminosa y tra~parente como ellas.
Cuando las lágrimas cesaban, cuando todos los niños
fantásticos al servicio de 1 Hada del Sueño, misteriosamente aparecían, retozando en torno del lecho de la
Madre sin Hijos, la gracios1 y gentil Hada, retirábase
como había venido, quieta y suavemente, oculta la preciosa ánfora entre los pliegues de su blanca túnica.
«Te advierto que si el Hada hubiese ocasionado el
mayor ruido, nada hubiera importado, porgue ¡eran tao
exultantes el alborozo y la algazara de los niños en el
sueño de la Madre!
&lt;A menudo, en las grises horas de la madrugada, algún niño de cabeza rubia, cansado de jugar, precipitáb,.se en los brazos de la Madre. En su sueño, ella lo
a~etaba ansiosamente contra su pecho. Era el niño que
nunca había nacido; el hijo que pudo baber sido suyo,
pero que había permanecido en el Reino de los Sueños
«Cuando se hacía de día y penetraban los rayos del
sol por !a ventana, el Duende de la Soledad estaba allí
otra vez, y la Madre sin Hijos, que estrechaba amor~amente .,m sus sueños al pequeño, Jo sentía siempre desp renderse de sus brazos antes de despertar. Y cuando
sus ojos se abrían, el niño se había marchado; pero allí,
instalado al pie del lecho, cou las piernas cruzadas, el
Duendecíllo fatídico reía sarcásticamente. Así empezaba el día.
«Una noche, en que la luna llena inundaba la alcoba
con su luz de ('Osueño, la "1adre sin Hijos repentinamente abrió los ojos, maravillándose al contemplar al
HaJa al pie del triste lecho. Pensó sin :luda que sus
ojos, ofuscados por las lágrimas, la engañaban, pues que,
con una mano, los restregó precipitadamente, y miró, y
volvió a mirar
-&lt;!Qué hacéis aquí? dijo al fin.
-&lt;Vengo a recoger vuestras lágrimas-contestó el Hada.-Y viendo la mi rada de asombro que respondía a
sus palabras, prosiguió suavemente:-¿No sabéis que
nioguna lágrima se pierde; que cada lágrima es un te·

Miembros del foro de la Capital que se re micron en fraternal banquete el sábtdo ¡:.asado,

Sr. Magistrado dou Manuel Olivera Toro, nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia. Fot. &lt;El País.&gt;
soro; que cada mortal que sobre l:t tierra mora, tiene
un Hada bondadosa que las recoge y las conduce al
Gran Laboratorio ?
-&lt;Pero si las lágrimas-protestó la Madre-son cosas tan inútiles, tao feas!
-&lt;i [nútiles, f~as?- repitió el Hada con uoa su2x e ironía en la melodiosa voz.-¿Desearíais visitar el Gran
Laboratorio y convenceros por vos misma de q ue las
cosas más bellas se fabrican de lágrimas?
-&lt;Si no iuera un sitio demasiado triste!-mur muró
la Madre.-Estoy tan abrumada de tristeza!
-&lt;iOh, no!- contestó el Hada.-Es el Gran Laboratorio un sitio alegre y venturoso.
-&lt;Entonces vamos.
&lt;No voy a decirte cuál es el camino que, a tra,·és de
las estrellas, conduce al Gran Laboratorio. El Hada lo
ha prohitido. Algúo día tal vez, ¿quién sabe? ella quiera llevarte allá y permitirte C&lt;&gt;ntemplar las.bellas cosas
que con lágrimas se fabrican.
«Cogió el Hada a la Madre entre sus brazos, como si
fuese un niño; sigilosamente atravesó la puerta ; desplegó sus alas de gasa y oro, y, a través de la noche, levantó el vuelo hacia una rara y brillante estrella, de radiaciones azules, que cintila en la obscuridad como un zafiro.
&lt;No, no puedo quebrantar la prome~a que hice a l Hada: no puedo decirte el nombre de la estrella; pero debes saber que en ella se congregan las Hadas de todos
los mortales, para laborar con las lágrimas que vierten.
&lt;Afanosamente atareadas se en.:ontraban todas ellas
cuando NUESTRA Hada apareció con su asomb rada'."
visitante. Una mirada apenas lanzaron a las recién lle•
gadas. tan absortas por su trabajo se encontraban. De
las ánforas de cri•tal, dejaban caer las lágrimas. gota a
gota, en los grandes calderos dorados que colgaban sobre el fuego. Contemplando las llamas que se retorcíao,
en lenguas de intenso brillo, la Madr e sin Hijos comprendió inmediatamente por qué aquella estrella era.
más resplandeciente que las otras; y comprendió también que si sólo esa estrella fulguraba con azules radiaciones, entre sus doradas hermanas, era a causa de la.
acritud de las lágrimas que hervían sobre el crepitante
fuego.
&lt;La mano del Hada, posándose sobre su homb ro, la
arrancó de su abstracción.-¡ Mirad-dijo-al ca ldero·
que ten.;is más cerca!
&lt;Levantába_se de las. hirvientes lág:imas, ~na ténue yb!anca nubecilla, seme¡ante a cualquier ord10aria nubecilla de vapor, como las que h~s visto, por ejemplo. levantarse de las marmitas que hierven en el hogar. y al
alzarse la b!aoca nubecilla, llenóse el aire con un tierno y -~isteri_oso can!º· iOh, dulce canto! iOh plegaria
exgu1S1ta e 10matenal! La Madre contuvo su aliento y
olvid:5 todas las lágrimas que en el mundo había ,.e;ti,to. Escuchaba con tal arrobamiento, que no se apercibió de que MA S lágrimas,- lágrimas de éxtasis, lágri!!1ªs de gozo,-:- fl uían de sus ojos en aquel insta nte, banando sus me¡1llas.
&lt;La pequeña nube se alejaba, se alejaba; e l dulce·
canto se percibía más débil, cada vez más débil. La
blanca y ténue nubecilla se esfomaba en la dista ncia; el
canto se escuchaba como un eco, vagaroso, tremulante.
Por fin la nube se perdió en la distancia, y la melodía
suspirante se extinguió.
- &lt;Estaba hecha de lágrimas, ele lágrimas vertidas por
un ciego- dijo el Hada.
-&lt;i Y a dónde ha ido?-suspiró la Madre levantando
sus ojos asombrados.
··
-&lt;Al torbellino riel mundo,,-respondió el Hada_
_P_ero, mirad! mirad! El segundo calde ro comienza a hervir.
·
·
&lt;~e este segundo dorado recipiente, levaotábase marav1llosa nubecilla, indescriptible, irradiando en innúmeros colores, como un ópalo, como un arco-iris porte_otoso. Tambié n esta nubecilla se fu é esfumando en la
distancia ; también fu é a perderse en el torbelli no del
mundo.

El Presidente de la República, el ministro de la
Guerra y su acompañamiento en el lunch ofrecido por los jefes y oficiales del primer
regimiento de artillería el miércoles
último con motivo de la imposición
de condecoraciones á la tropa.
- &lt;Hecha de lágrimas,-repitió el Hada,- de las lágrimas de un hombre que vivió en una boa~dilla, hambriento y solitario; hambriento de pan, hambriento de
amistades.
-&lt;iOh, qué bella! qué soberanamente bella! Y decidme, ¿qué es Jo que significa?-Suplicó la Madre.
- &lt;Es un poema-contestó el Hada,-uo poema para
enriquecer de belleza al mundo ingrato que lo olvidó.
&lt;Un nuevo caldero comenzaba a hervir, y luego otro
y otro. Sucesivamente desprendíanse pequeñas y tenues
nubecillas, cau" una diferente, cada una maravillosa y
exquisita,
-&lt;Mirad! un pensamient0-dijo el Hada señalando a
una.-T ao solo un pensamiento, pero un pensamiento
que va a agregarse a la belleza universal.
Juegos deportivos ejecutados por la tropa
del regimiento.
&lt;Señaló otra después. -¡Uo sueño!-explicó,-para
llevar un consuelo a un corazón herido.
&lt;Y volvió a señalar.- Una inspiración para un cuadro
en cuya contemplación se extasiará n los ojos, otra para .
una estatua, ante cuya pureza se elevarán las almas; y
todavía otra para un libro en el que las multitudes elevarán su espíritu. Inspiraciones todas nacidas de la s lágrimas.
&lt;La Madre sin Hijos posó su mano sobre el hombro
del Hada suplicando:-iquisiera ver la transformación
de mis propias lágrimas!....
&lt;Si!enciosame_nte_ asintió el Hada y levantó su ánfora
de cristal. Las lagrimas resonaron cristalinas dentro del
dorado recipiente. En breve la nubecilla se alzó. Ba
madre, anhelante, la vió esfomarse en la distancia en
camino hacia la tierra.
•

cm Poeta hizo una pausa. El Niño Inválido, insatisfecho y clamoroso, rogó al Poeta terminase el cuento.
&lt;Lo ll!ás_herrnoso es el final-dijo el .~ Poeta,- porque
de las lagrimas de Ja Madre ha brotado una bellísima.
idea.
&lt;Ella es una Madre sin Hijos. Necesita, por tanto un
Niño sin Madre para llevarlo a su hogar, para e;trecharlo en sus brazos, pa ra llenar su vida. Ella me ha
encargado,-continuó el Poeta suavernente,-buscarle
ese niño .... y ya lo encontré: eres tú! Mañana te llevaré a sus brazos. Y con ternura infinita besó en la frente
al Niño Inválido.

'

El P r esidente de la República llegando al cuartel de •·La Libertad"

�nos deslumbran. Hay artificio violento en la mayoría de
las e;scenas; hay vulgaridad en el conjunto; pero en
cambio debemos celebrar por lo sentido y bellamente
ideado aquel final del primer acto, por ejemplo, cuando se ve huír a dos enamorados, que buscan para su nido otros horizontes, lo cual hace que llore aquella jo·
ven aristocrática y casquivana, envidiosa de un cariño,
que nunca sintió ni tuvo la suerte de inspirar.
En toda la obra hay naturalidad, no se buscan efectos de relumbrón, y en su misma sencillez el público saborea el desarrollo de la fábula, sintit ndo el corazón
placidez encantadora. Además lo cómico y lo sentimental, alternan en debida proporción, y &lt;Veletas&gt;en resumen sería una obra modelo para los &lt;sábados blancos:)
que en cierto tiempo tuvimos en México, en el mismo
teatro precisamente donde hemos visto la obra de que
mé ocupo.
Yo creo que el señor Garbea tiene delante de sí un
ancho campo de la escena, y hasta puedo asegurar que
en las obras sucesivas, que pronto han de presentarse y
que se titulan &lt;Lo que estorba&gt; y &lt;La noria sombría&gt;
se habrán corregido deficiencias de técnica ~eatral. .
La interpretación de "Veletas" en el Mexicano ha s1·
do de las más iguales que he visto en lo que va de temporada.

"vis" cómica que hizo las delicias de! público que a_d·
mira los visibles adelantos de este artista; Y nada mas,
pues no quiero hablar de la manera media~a como recita y como representa el señor Pérez Rod1lle, que pa·
rece que interpreta el "Tenorio."
Espero que esto se corregirá. L~ obra fué perfec!a·
mente montada y dirigida a maravilla, y conste que lle·
ne mucho que dirigir.
TEATRO COLON.-&lt;EL JUGLAR DE NUESTRA
SE1'ÍORA&gt;
Una de ]as obras de Massenet en que se manifiesta
más el carácter especial de su genio, es en !ª ópera &lt;El
Juglar de Nuestra Señora&gt;, que por vez primera hemos
visto en México en la pasada semana. Estrenada en
Monte Cario el año de 1902, no llegó a París a la Opera Cómica hasta dos años después, en 1904, confirmándose el éxito obtenido en su estreno.
El libretista Mauricio Léna tomó el asunto de .una
vieja leyenda de la Edad Medí~ que refiere, que en
cierta ocasión en la célebre Abad1a de Cluny. entre un
juglar, un histrión traído allí, por haber~o encontrado
un lego del citado convento, compadeciéndose de la

.
1 .
erece en cuanto al
defectos de técmca, :ólo _e ?g,o~ 10 de religiosidad en
modo como se supo 1mpnm1r e se .
ular
las piezas culminantes. Desde el ammadodctot po~e la
del acto primero en la plaza de Cluny, : ~n e d I caconocida Abadía, incluyen.do la fías~ m~l~d~~:vi!ones
cinero del convento que viene! caVr~a o d'abord voici
de flores cantando &lt;Pour ª
ierge
. ' • ·
les fleurs qu'elle aime&gt; basta la ú_ltima ple~:r::/e~~~:
sa que el prior canta ante el cadav~r del l g &lt; • e el
reux les simples car, ils verrout D1eu&gt;, todo . um
espíritu en hondas contemplaciones y conmueve profundamente.
El se undo acto es muy bello, y rec?rdan;os la tras~
de Gaufier cuando dijo que era &lt;una smfon!~ en¡ bl~nco mayor&gt;. pues todo es blanco, la decorac1?º• os r:bitos de los frailes, el altar, etc., etc_. El dehcado P el
Judío y la pastoral, son piezas de primera. fuerza .Y
genio del compositor se eleva a las superiores regiones
de la inspiración.
Desgraciadamente el desempeño de esta_ ópera no
pasó de mediano; pues si se exceptúa al ~antono Mon·
tano ya se sabe la inferioridad de los artistas que com·
pooí~n la Compañía de ópera Francesa, que hEmos
tenido en el Colón y que por fortuna ya se fué.

1f

Teatro Arbeu.-Coro de tambores del acto seguudc.
TEATRO ARBEU.- &lt;MUJERES VIENESAS&gt;
Un éxito completo y en toda línea, ha sido el
estreno de la opereta :le Franz Lebar titulada
&lt;Mujeres Vienesas&gt;. Pertenece esta obra al género, que podríamos decir. de aquellas en que la
música es fácil, sencilla, de la "que se pega" fácilmente, y donde las piezas más culminantes derraman melodías alegres y animadas. No hay como en &lt;La Hija del Príncipe&gt; dificultades vencidas, orquestación ampulosa, carencia de motivos,
· amplitud en el desarrollo.
No, en manera alguna, esta música parece ostentar la seductora coquetería de las jóvenes que
vemos desfilar entre los tres actos en que se desarrolla un argumento, disparatado, (por eso es
opereta) pero que sin interesar distrae, que al fin
y al cabo es su objeto, y su fin.
Aquellos casados que en la noche de bodas y
al quedarse sólos ven aparecer al hombre que
tuvo amores con la novia.y al que la madre de esta, dió dinero para que se marchara a América y
se hiciera pasar por muerto en un naufragio, y
ahora surge de afinador de pianos en la misma
casa, en que la boda se ha celebrado; aquellas
tres niñas casaderas, &lt;Fioi&gt;, &lt;Tini&gt; y &lt;Lioi&gt; cuyo padre no logra casarlas, apesar de llevarlas a
los &lt;Cines,&gt; aquella persecución al afinador para
que se case con algunas de ellas, que termina en
una carrera desesperada, cayéndose todos por
una rampa de madera; dá motivo a escenas grotescas, a no dudarlo, pP.ro que hacen reír al público.
Este aplaudió con entusiasmo, las piezas culminantes de la obra, como el coro de los tambores, presentado con mucho lujo y sumo gusto;
las dos romanzas del badtono, en motivos de vals,
y la preciosa canción española de tiple, que cantó a maravilla Josefina Peral.
La interpretación fué muy buena, distinguiéodostl como acabo de manifestar la Peral, que tuvu una de sus mejores noches; Enriqueta Sala
que caracterizó bien el personaje de la pizpireta
"Juanita;" el tenor Alarcóo que canta con sumo
gusto; y Villarreal siempre gracioso.
Las segundas tiples y los coros cumplieron satisfaciendo a la concurrencia; y la opereta se
montó con un lujo inusitado, saliendo al palco escénico a recibir muchos aplausos el Director señor Gutiérrez que una vez más ha probado lo
que sabe. En resumen "Mujeres Vienesas" es
una obra muy linda, muy movida, con bastante
gracia el arreglo que se ha hecho del libro original; y merecedora de que el público llene toddS
las noches la sala del Arbeu.

Una excepción tengo que hacer en lo que se
refiere a la manera de interpretar el barítono
Parera su papel, y como yo prodigué alabanzas
a dicho artista en "La Hija del Prí.1cipe" ahora
para ser imparcial, debo decirle que no entendió
el personaje del bohemio, dándole el carácter de
broma muy acentuado, lo cual no es así, ni mucho m€nos.
Además la noche del estreno, no estuvo bien
de voz, cantando con acento fatigado, y sin la
frescura que otras veces.
TEATRO MEXICANO.-"VELETAS"
En un concurso abierto por "E! Liberal" de
Madrid hace unos tres años obtuvo el premio un
bello poema teatral titulado "La muñeca de los
viejos" cuyo autor resultó ser Don Eusebio Garbea Lemmi, militar distioguido que ostenta en
el pecho cruces ganadas en la guerra de Ma·rruecos.
Poco tiemp:&gt; después el referido escritor se
presentaba en la escena del Teatro de la Princesa. a recibir los aplausos, por su comedia "Veletas" que la Guerrero y Mendoza, habían representado con cariño, y cuya obra se ha estrenado con éxito, por la compañía Villegas·Coss,
en la última semana.
La tésis de "Veletas" constituye una constante
galantería y creo que el bello sexo no queda descontento, de las ideas del autor, para el cual como las veletas, se mueven a impulsos del ;;ire
que sopla.
Son ¿casquivanas, ligeras? los padres las educaron negligentemente; son ¿algo más que coquetas? el novio, o el marido deben cargar en su
conciencia con tales culpas; y de esta manera resulta que el ~exo fuerte es el causante de las virtudes o los vicios, del débil, y por tanto Garbea
cual otro Dumas (hijo) se nos presenta como paladín arrogante de la mujer.
Biea está la intención y nG be de ser yo quien
entre en la discusión de la tésis, ni en citar excepcio~es por desgracia numerosas, de la teoría del
distinguido comediágrafo, excepciones que al fin
y al cabo, quizá~ confirmen la regla.
Por lo dicho se comprenderá que "Veletas" es
una comedia honrada, sana, de altos fines, y hasta docente, por lo que toca a la educación que
los padres han de dar a sus hijas. Pero; ¿ es además de todo esto, una obra interesante, bella, teatral en una palabra?
.
Por tal la teng'&gt;, sin que llegue ni mucho menos a ser una de esas producciones geniales que

Eo1ique1a S.1la.

El barítono Parera.

Josefina Peral.

En una escena de la opereta "Mujeres Vienesas."

El bajo cómico Señor Villarreal, tambor mayor.

La "Anita" de la Villega, es un tipo de ~ll:jer ~omántica perfectamente comprendido por la d1s!)ngu~d.~ actriz. En el final del acto segundo tuvo _un mutis admirablemente hecho; y en toda la obra mantuvo el carácter de esposa desgraciada, efecto del abandono Y de
las malas cualidades del marido, y supo dar el ver~ad~ro matiz al sentimiento amoroso y puro, que la msp1ró &lt;Eduardo.&gt;
En la escena final de la obra que termina (y esto como defecto lo considero) de la misma manera que "El
Amor que Pasa" de los Quintero, la artista de que h~blo y la Castillo estuvieron a grao altD;ra. Esta s1~páhca joven sólo elogios merece por su mter~retac1?n d~
la "veletilla" "María Teresa"; verdad, reahsmo, rntu1cióo artística, sentimiento, coquetería felina, todo lo s~po expresar baci~ndo algunas ~scenas como el rompimiento c:&gt;n el úllimo de sus quince novios, con ta lento
profundo.
.
Mis plácemes más entusiastas. El resto de las actrices estuvieron m4y bien, y he de mencionar a la V1Ja
en la escena con Coss de la carta, por la intención que
supo dar al personaje.
De Jos actores descollaron Coss, magnífico en el tipo
cel padre despreocupado, esmaltándolo con _detalles de
mucha gracia ; Mutio, bien y correcto; Barreiro con una

penuria en que estaba y las burlas de que era objeto,
del populacho en las plazas y calles.
·
Una vez bajo las naves de la Abadía, según se refiere,
observó que todos los monjes ~acían algo que f~era un
homenaje a la Virgen; unos pintaban, otros decian poesías, otros esculpían figuras, en una palabra, las ai:te_s
t,ellas servían como de plegarias ante la Jmage~ D1v1na. El infeliz juglar nada podía hacer, nada sabia, todo
lo ignoraba, y sin embarg0, en el fondo del_ alma sentíase abrasado por el amor a 1:1 Madre_de Dios. En tales apuros, se le ocurrió practicar sus ¡u~gos de malabarista de danzarín, de bufón, y he ah, que se puso a
bailar ~jecutando sus habilidades delante del ar~ donde
se veneraba a la Virgen. ¡Estupor en lo~ ~on¡es, sorpresa profunda! .... a~uello era un sacnleg10; mas subió de punto la admiración al ver que una noche, coa ndo dormía &lt;Juan&gt;, la Imagen salió de su _ca!Darín y c_on
los brazos abiertos pareció recoger el ultnno suspiro
del infeliz, y cuando a la ~añaoa siguiente le encentraron los monjes muerto, vieron en su frente la aureola
de los santos, como premio a su se_ncillez, a la pura
buena fe con que ofreció Jo que rnb1a a la Imagen \'eoerada.
.
, • d
Massenet se inspiró bien en el a~b_1ente m1sllc_o e
la leyenda, y hay que confesar que s1 llene la partitura

LA COMPA5:ÍIA C AR°ALT
Una verdadera novedad se habrá inaugurad~- anoche
en el Teatro Colón. Me refiero a una coa:p;ima excelente, según se dice, y en español, lo cual ya es una garantía para que el público acuda, y que pondrá en escena obras policiacas, sin esto . ser obstáculo para que
represente algunas del "Gnigool" las cuales a no dudarlo than de gustar más oín,e en castellano. Como. es
sabido, de algún tiempo a esta par~e en el mundo litera rio se ha introducido una colecc1ón de obras en las
cuales ladrones elegantes y policías ingeniosos, luchan
por conseguir, los unos, el triunfo d~ sus maldades y los
otros el echar el guante a los que VIV_en fuera. de ~a ley.
A no d11darlo, el género parece que llene partidarios entusiastas y de ahí la idea de explo~ar lo~ dramas de esa
naturaleza, algunos de eJlos esenios c~n verdadero talento. Por Jo dicho me rarece que el éxito del ~spectácuJo de que hablo ba de ser grande, sobre todo s1 se ponen
las obr~s con esmero y los artistas saben encarnar los
personajes. Podría citar opiniones muy favorabl_es a la
compañía Caralt, pero no
bago J?0r desear 1:!1e_l~r que
el público juzgue por sí, sin necesidad de pre¡mc1os de
ninguna clase.
LUIS DE LARRODER.

!º

�Jean Paul Laurens.-Meditación.

E. Maxence,- El libro de paz.

Como siempre, llegando la estación del Estío se abre
-el Salón de París y constimye una nota mundial de suma importancia sobre todo el llamado "barnizado" en
cuyo día salen las bellezas femeninas de más nombre
-con sus "toilette5" ele supremo buen tono.
En el Salón que acaba dP. abrirse, a jutgar por las
;noticias que recibimos de París oo !lay nada sensac.iooal, nada sorprPndente, y que marque una huella en el
-camino del arte pictórico.

Las obras de artistas célebres no admiran por adetan·
to alguno, es el mismo tecnicismo, y son semejantes por
tanto, a las ya juzgadas,
Hemos por tanto de indicar algunos de los lienzos
que se destacan de la vulgaridad. "La muerte del tore·
ro" de Vázque?. Díaz, muestra los personajes bien agru·
pados y en un justo contraste. evitando la exageraqión
o el carácter teatral que suele darse a esta clase : de
obras de asunto análogo,
·
No merece elogios, en cambio, el cuadro titul~do
"Bañadoras" de M. Ozenanfact, cuyo colorido demasía·
do pálido, y alguna incorrección en el dibujo, hacen
que el artista no se haya esmerado g ran cosa en su
obra.
El grupo de artistas de M. Lammert es un buen cuadro aunque algo exagerado en el fondo, pero de exqui·
sita luz y de un colorido correctísim,,.
Pero el más bello cuadro de la Sala primera, d~que
nos venimos ocupando, es debido al pincel de M. Hu·
gues de Beaumont, y que se titula "Los Herederos,"
ostenta una realidad muy buena y una expresión admirable, cosas que suelen faltar aun en obras que por bue·
nas se tienen. "Los Herederos," en fin, es una obra dig·
na de un gran museo.
En la sala segunda descuellan tres retratos del maes•
tro Gervex y de los cuales supera a los otros, uno de
mujer en negro, por su fuerte contraste y la perfecta
factura del conjunto.
También merece elogios el cuadro "Le Reveil" de M.
Muennes, una obra delicada y sugestiva. La luz de nn
claro sol de Estío penetrando en una habitación a tra·
vés de unas blancas cortinas, está perfectamente expre·
sado. El fondo de la habitación, el lecho en el fondo, la

Salida de Juana de Arco para libertar a:orleans.- Boutet de Mouvel

G. Seignac.-Pierrot vencedor.

joven iinda que ayudada por su camarista se está vis·
tiendo, todo ello es poético, encantador y delicado,
Siguen, como dignos de mencionarse, los cuadros
"Retrato de Mlle. Gladys," "Stuart Richarson" por M,
Glehn y un p1isaje de estío por M. Houyoux.
En h sala tercera los cuadros de M. Guignard son
dignos de que el público y la crítica los alabe. Especialmente hay uno que se titula "Claro de luna en las
landas" verd1deramente hermoso, y junto a él atrae las
miradas un retrato de mujer de M. Morrisset agradable
por el color de l'!.S carnes, lo mismo que otro retrato
de joven seductor, y muy bien entendido el conjunto.
El nombre del pintor de la Gándau no podía pasar
desapercibido y por tal ruón la gente pregunta en seguida el sitio de su cuadro. E,te representa "Don Qui·
jote" y es un lienzo vigoroso y original, y tiene mérito
hallar originalidad al héroe de Cervantes, después de
Gustavo Doré.
Rusiñol, el genial catalán, ha. enviado algunos lienzos
todos ellos de un sentiniento justo y poético; tambiénse
admiran allí un retrato de M. Guirand de Scevola de
grandes dimensiones, aunque algo duro; M. Lucien Simón en un bello "desnudo" muestra la manera de pintar a lo Rubens; y un retrato de "Mlle. Edith B. G." de
M. Raymond-Wood se destaca con dibujo correcto del
fondo de la tela.
"El vals chaloupée" de ·wmette es un ancho "pan·
neaux" decorativo en el que la composición es a la vez
elegante e irónica. Aquellas figuras que se mueven'en

Gabriel Nicolet.-Enigma
lanza vertiginosa, aquellas mujeres abrazadas fuertemente a sus parejas, dan un efecto fuerte, pero se nota
la buena agrupación del conjunto. Los apaches se mez·

clan con marqu~sas empolvadas &lt;lel siglo XVUI, y los
abates almibarados, alternan bailando danzas modernas. Un fondo de elegancia da valor al lienzo.

El secreto del Artista.

Monteoard.-Primer encuentro de Cristo y la Magdalena.

Había una vez un artista que pintaba un cuadro.
Otros artistas tenían los colores más ricos y más raros y
pintaban unos cuadros de mayor valor; pero él poseía
un lindísimo color: un espléndido rojo, y la gente lo ad•
miraba diciendo: "¡Qué cuadro magnífico; cuánta luz! "
Los otros artistas contemplaban aquel cuadro diciendo: "¿Dónde habrá podido hallar uo color semejante?"
Se lo preguntaron. El sonrió contestando: "No os lo
puedo decir. "
Y trabajaba, trabajaba.
Y uno se fué hasta el lejano Oriente y compró algunos colores rarísimos y empezó a pintar, pero después
de algún tiempo el color cambió. Otro estudió en unos
libros dntiguos y compuso un color muy raro, pero cuando quiw ponerlo en el cuadro, cambió de tono.
Mientras tanto el artista pintaba, pintaba. El cuadro
se ponía cada día más lindo y rojo y él cada díd más
pálido ....
Un día le hallaron muerto delante de su cuadro.
Los pintores observaron entonces todos los tubitos de
los col?res y las paletas, pero no hallaron nada que ya
uo tuviesen.
Mas cuando el médico quiso reconocer al muerto, vió
a la izquierda de su pecho la huella de una herida.
Era una antigua herida que debía estar allí desde mu•
cho tiempo, pues ya estaba dura y seca Pasó el tiempo
y siempre la gente preguntábase: 1Dónde hallaría aquel
espléndido matiz rojo1

�::::~~~====::::::-..._==-:::===:::.(o)_---_:-_-j

CRONICA
Iadudablemente habréis notado, lectoras mías, qne la
primavera ha sido casi una prolongación del invierno,
pues tanto por las mañanas como por las noches se ha
dejado sentir uu viento frío y tenaz, que obliga a llevar abrigo, como si aún estuviésemos en los meses invernales. Esta circunstancia ha hecho que la pintoresca
aparición de las sombrillas se haya retardado un poco
en el presente año, pero a pes,r del referido retardo,
podemos aseg.irar que tao bonito accesorio tendrá este
año una importancia capital debido, tal vez, a la moda,
siempre en boga de los sombreros pequeños. De manera que, además de ser estos sumamente vistosos y decorativo~. tanto por sus formas como por los adornos y colores que se emplean en ellos, nos traPrán la ventaja de
usar la sombrilla como un accesorio indispensable, el cual
formará parte integrante del atavío en general.
Dediquemcs. pues, lectoras ..¡ueridas, estas líneas, pa·
ra hablar un poco del elegante y coqueto accesorio, que
tanto encanto prestará a nuestras "toilettes" de prima·
vera, y más aún a las que se lucirán en el próximo verano,
·
Desde luego notamos una innovación muy dichosa en
la forma de h.s sombrillas, pues se renunciará definitivamente a las que se llevaron el año anterior que imitaban campanas, pagodas, sombrero de púlpito, cúpula~.
etc.; las cuales u, prestaban ninguna comodidad oí uti•

de una ancha banda de ottomaoo a rayas multicolores
dispuestas verticalmente; en surah negro con la orilla de
satén rayado a dos colores contrastados; en falla escoce·
sa o en "tablero de damas" blanco y negro o blanco y
de color con puño de madera lacaJa en faota~ías diferentes, t;das adecuadas a la sombrilla 9ue completan.
Cualquiera de estas acoml?añará muy lindamente a los
trajes de 11stilo sastre seoc1llos.
.
Le reina Moda, siempre iocamable para idear nov_e·
dades con que embellecer a sus adeptos, no desdeoa
ninguna oportuoidan por ajena y estravagaote que Pa_:·
rezca, a fin de obtener el objeto que se propone. ~si,
pues, contamos entre ellas los ecos de los a contec_imieotos ba lkánicos, y en la serie de las noved_ades mas elegantes nos encontramos, en efecto. sombrillas en surah
blanco, negro, verde, rubí o azul Nattier, borcleadas cnn
un galón de estilo búlgaro; parasoles :n _tussor_ crono
con anchos entredoses impresos con d1bu¡o~. bul~ar?s,
seguidos de un talón liso, y algunos otros en t\~11, prn•
tado de estos mismos colores bárbaros y llamativos.
_
Sin embargo, esta violencia d~ tintas fulgor ,~~es, e~ta
combatida por los tonos que pudiéramos llamar futunstas," pues su reciente a_~venimie~to es una noveda~ qt)e
causa no poca admirac100, ~spe~1almente a las per.onas
q~e se habitúan a las comb~oa~1ones _usuales y que con
dificultad a&lt;.:eptan los cambios imprevistos de la moda.
Pero para aquellas que ~speran ansiosas las _novedades
últimas, tendrán oportunidad de volver lo_s o¡os de los
matices citados antes, para posarlos deleitosamente so·
bre las encantadoras suavidades que nos ofrecen las
sombrillas rosas, azules, malva, hacia las orillas ~rises
en la cúspide o cumbre, verificándose este cambio de
colores poco a poco, pasando e 1 uno sobre el_ otro y for·
mando las tonalidades más finas y más delicadas que
puedan soñarse Indudablemente este género de sombr!•
llas ha de ser en el próximo verano uno de los prefendos por las damas de buen gusto, pues el . ~fecto que se
consigue es por demás encantador y exquJSJto.
.
En el mismo estilo, pero d&lt;&gt; un efecto menos ?º.'11~0 a
pesar de su novedad, cita~é aún las sombrillas d1v1d1das
en dos o tres zonas del mismo color, en las cuales el ma•
tiz va cambiando desde el más claro hasta el más obscuro terminando eu una banda de satén blanco. Aún
cuan.do estas sombrillas son muy lindas y oovedcsas,
siempre me parecen de :nejor gusto y más feliz efecto
las que antes he citado.
.
Otro género muy nuevo y elegante también, lo fo~man las sombrillas de surah tornasolado en una tooah·
dad uo poco obscura, como por ejemplo: azul mar:oo
tornasolado de rojo o de verde, marrón tornasolado de

\

\\W·

lid1d práctica por el reducido espacio que
velaban de los uyos del sol. Todas estas
formas serán reemplazadas por una forma
racional, de medianas dim~osiones, bast.. u·
te a\rnecada para adaptarse a la altura de
los nudos, "aigrettes" y paleta_s de rlu~a
de avestruz, que se levantan siempre hacia
atrás eo nuestros sombreros actuales.
Haciendo una selección entre los numerosos modelos que se nos presentan para ~l
uso diario, damos. sin duda, la preferencia
a las sombrillas de seda glaceada hechas
en dos colores contrasta-los, por ejemplo:
llevando en la orilla una banda de seda
pekiné en negro y blanco y alto ta}ón de
satén negro, siendo toda la sombrtlla de
tafetta glaceada. azul, verde, roja, blanco o
gris. Otra~ son de tafetta lisa, bordeadas

azul, negro tornasolado de violeta, gu~rnecidas con un
pequeño volante de_ tres o cuatro ce~IJ°!e.tros de ancho,
tPoiendo la orilla picada o con un hgens-1!110 calado.
Aún hay otras variaciones en las s~mbnllas, pero creo
que con lo dicho bastará pa_ra qne mis lect_oras se baga_n
cargo de Ja gran importancia que este bomto accesono
de la "toilette" femenina tendrá en el fin de esta estación y durante la que próximamente vendrá acompañada de 5 , s mañanas ardientes y de sus tardes tempestuosas.
MARGARITA.

Mucha~ páginas se han escri•to y muchos discursos se
han pronunciado sobre les incon,enientes de la ense·
ñaoza fuera de la familia.
Preciso es reconocer que semejantfs aprensiones provienen de la oposición que, por lo general, existe, y ~e
acentúa por modo muy visible e_n_ ouest~os días, entre la
instrucción externa y la educac10n.
El ideal sería que el niño no abandonase el medio en
el cual se abren sus facultades, medio que es el verdadero terreno de cultivo en el que puede desarrollarse
su inteligencia y fortalecene su alma.
•
Hágase lo que se haga, e l niño confiado a manos fX·
trañas es un "desarraigado."
Muchos de los maestros más eminentes. de los que
mas han profundizado la grave e inagotable cuestión de
la enseñanza, se han pronunciado resueltan:ente comra
el internado,
Par·a las niñas sobre todo, parece más anormál y peligroso semejante alejamiento.
, La futura ama de casa, que debe ser la guardiana del
bogar, la crganizadora de la dicha íntima, la reina
contestada de la mansión en que nace y crece la s« c1ed;,d en germen; esta mujer de lo porvenir es apartada,
desde su tierna edad, del medio en que deberá dernrro•
!Jarse toda su vida.
En este caso, ¿qué aprendizaje habrá hecho de s~s
futuros deberes, qué experiencia podrá aportar a la d1·
rección de este pequeño reino, tarde o temprano confiado su cuidado ?
Tendrá una instrucción escogida, un bagaje científico
oficialmente acreditado por un diploma oficial.
Se habrá hecho de ella una mujer sabia, p~ro difícilmente una esposa que ame su hogar, una madre conocedora de sus deberes y atribuciones.
Y gracias que no se convierta en_ una señorita presuo·
tuosa, en una joven vanidosa y altiva, para qmeo . las
ocupaciones caseras son un rebajamiento, y aun quizás
en una de esas lindas literatas petulantes cuya solemne
dignidad en manera alguna puede descender a la cocina.
Se objetará sin duda que para !íuardar eo. casa a _l?s
hijos, y darles a domicilio el mínimum de rnstrucc100
que exige su categoría social, preciso es po_seer recursos
suficientes y medios materiales para organizar la ense·
ñanza en familia.
Respondemos a esto que muchas madres capaces de
emprender esta empresa hallan excelentes pretextos pa·
ra no encargarse de ella.
.,
.
,
Menos egoísmo y más abnegac1on, un ~e~hdo rr~s
exacto de las responsabilidades y un conoc1m1ento mas
razonable de los graves perjuicios que resultan del aba1;1·
dono momentáneo de los niños, sería excelente remed10
a esta dificultad.
Sin tratar de sentar un principio abs?luto, creem~s
permanecer en los límites de Jo verosímil y d~ lo pos!ble afirmando que muchas mujeres podrían, ~1 lo quisieran, instruir a sus hijas.
Quizás no logren el diploma oficial, cuyas tres cuartas
partts de los conocimientos que supone para nada les

!º·

servirán nunca, pero en cambio, se formarán en lo3 de·
beres prácticos de la vida y estudiarán de hecho la eco·
nomía domé3tica y la buen1, administración de una
casa.
L1, ciencia adquirida al lado de la madre será también apropiada a su inteligdncia, y el espíritu no amenazará matar el corazón, lo cual siempre es un desas·
tre.
Tendrán a toda hora a la vista el ejemplo que afirma
la lección y la hace provechosa; harán el aprendizaje
de las virtudes familiares, desarrollarán el sublime ins·
tintp de la m iternidad bebiendo los principios en las
verdaderas fuentes.
Será esto un trabajo completo; jamás se consideran
como extrañas, y nunca olvidarán la dulzura y la fuerza protectora que emana del bogar, única escuela en
que se forma la mujer completa, conocedora de sus deberes y armada para las luchas de la vida.

Cuando estemos en situación de hacerlo, enseñernos
babi lidades a nuestros hijos; embellecerán su vida, pue·
den serles útiles, y los harán agradables al mondo.
La música, el dibujo la pintura, deben serles enseña•
dos por maestros, si se puede.
Estas artes afinan al hombre, y desarrollan en su
corazón el amor a lo bello.
Pero si los niños no están dotados de sentido artístico,
en vano se intentará hacerles aprender estas cosas; val·
drá más no pasar de las primeras nociones, que proseguir en una educación artí~tica de la que no sacarían
ningún provecho, y les haría perder mucho tiempo.
Por el contrario, cuando un niño muestra dotes extraordioárias. se debe cuidar mucho de su educación.
Desde su infancia se observan sus gustos y sus tendencias, y st- los guía por el camino que la Naturaleza les
señala.
Los padres dignos de este nombre no reparan en sacrificios para realizar el aestino de sus hijos.
Hay además otras artes que pueden completar su educación.
Los niños necesitan lecciones de paseo y baile.
.l!.stos ejercicios son excelentes para la salud y dan a
los cuerpos jóvenes agilidad y gracia en los movimien·
tos
La equitación es también conveniente, pero no está
al alcance de todas las familias, sobre todo para las hijas.
L1. esgiima es también ejercicio recomendable para
los jóvenes,
Pero estos estudios complementarios no deben apartar de los estudios serios cte nuestra é poca, ávida de saber.
No bay que consagrarles más que una tercera parte
del tiempo,
No encuentro ventaja en que una madre deje vagar
sobre el piano durante todo el día los dedos de su hija,
a oo ser que pretenda ser profesora o artista.
E~to desarroll~ demasiado la sensibilidad nerviosa.
E~ bueno variar las ocupaciones de una joven; que borde, pero que sepa preparar un plato.
Al volver de la lección de baile o de una visita, debe
ayudar a su madre en el arreglo de la casa.
En una palabra, recibirá las lecciones necesarias para llegar a ser Pn su día noa buena dueña de casa.
· En general, una mañre debe asistir a las lecciones d e
sus hijos, y hacerlos trabajar en ausencia de los profesores.
Esto se impone cuando son hombres los profesores de
las niñas, sin hacerse reemplazar por una doncella,
cuando no esté completamente segura de su carácter y
su rectitud.

Algunas mujeres sorprenden hasta a sus amigas ínti·
mas. por el modo elegante con que van vestidas con poco ,;asto.
Es que tienen en supremo. grado el gusto y el inge·
nio.
O, aseguro que no hay necesidad de gastar mucho
dinero para ir bien vestida. B isla &lt;saber arreglarse.&gt;
Una de las primeras cosas que se deberá hacer, es
establecer su presupuesto. He hablado aquí ya muchas
veces del presupuesto de la mujer, y cómo debe arreglarse para no pasarlo.
Séame permitido hablar todavía un poco, aunque só·
lo fuera pára refrEscaros la memoria, sobre ciertos puntos.
La cosa más oeligro,a. es dejarse arrastrar a pa~arlo,
so pretexto de hacer economías el año siguiente. Nunca, entendedlo bien, se tapa el agujero hecho en el presupuesto.
Es necesario, pues, ser razonable y restringirse a no
gastar sino lo que se ha previsto. Saber equilibrar los
gastos es un arte que se aprende como todo; los demás.
Por ejernpl.J, uo afio se comprará una hermosa piel,
el siguiente r"novará la ropa blanca; otro año las joyas
se remontarán al gusto del día, etc., etc.
Por último, se deberá arreglarse para no hacer estos
grandes gastos al mismo tiempo.
Al principio de la estación se deberá hacer una revisión del guardarropa y contentarse durante las primeras semanas con trajes del año anterior, algo renova·
dos.
Siempre es prudente no encargar nada al principio
de las estaciones, porque generalmente. tal moda que
parece ser admitida, resulta al contrario rechazada y se
lamenta entonces amargamente haberse apresurado demasiado.
Si una moda es muy original, es preferible dejar a las
demás, lanzarla y esperar que sea adoptada. La mujer
elegante no obra de otro modo, y estoy con,encida de
que todas mis lectoras opican lo mismo.
Así, pues, primera fase de la estación, arreglos y composturas de las &lt;toilettes&gt; del año anterior. Despué,
lanzarse a encargar algunos nuevos trajes. En eso también es preciso obrar con precaución y no dejarse
arrastrar. Se sobreentiende que digo todo esto para las
mujeres, cuyo presupuesto restringido las ob liga a ser
muy razonables.
No escoger nunca telas demasiado visto,as y formas
demasiado excéntricas, que no son permitidas sino a las
que pueden satisfacer la fantasía de tener muchos trajes
y no ponerlos nunca mucho tiempo. ¿Os figuráis toda

una estación con el mismo traje rojo vivo o verde esme•
ralda ?
Mient ras que si habéis tenido el b uen gusto de escoger colores neutros, negro y blanco, o todo blanco, po·
dréis salir impunemente toda la estación con el mismo
traje sin llamar la atención.
Este año los trajes negros dominan. Es, pue•, muy fá·
cil encargarlos; pero esta clase de &lt;toilette&gt; exige más
que los demás una perfección de forma y de materiales. Nada es tan feo como un traje negro hecho a poco
precio. Si es de terciopelo, el terciopelo deberá ser de
primera calidad, muy flexible y de un hermoso negro.
Lo mismo para los trajes &lt;pailletées&gt; o de tul o de muselina de seda.
Por Jo demás, €S un cálculo b 1stante bueno no esca·
timar dinero para un traje negro. E~ una &lt;mueble&gt; que
se lleva mucho tiempo y en todas circunstancias. Conviene siempre tener un traje negro en el guardarropa.
El gran recurso para las mujeres que no pueden emplear mucho dinero eo su &lt;toilette&gt; está en el traje
&lt;tailleur &gt;
Con dos por estación, el uno para la mañana y el
otro para vestirse de dí l , se puede hacer muy buena fi.
gura. Pero estas &lt;toilettes&gt; deben sdlir de una buena
modista con un corte irreprochable y telas flexibles y
de pura lana. Se ven tantos, que las tiendas baratas Jan·
zan al mundo, que es preciso justamente distinguirse
de ellos por estas dos cualidades: el corte y la tela.
L1, &lt;toilette&gt; más fácil dP. suprimir, o al menos que se
debe tener en muy p.:ica cantidad, es la &lt;toilette de la
tarde de vestir.&gt; Basta una por estación. El traje &lt;tailleur&gt; con una linda camiseta es muy suficiente para las
&lt;matinées&gt; y las visitas.

~

Seré menos razonable para hs sombre•
~os: Deben ser sie_mpre mu~ recientes y al
ultimo g usto del dta. Un tra¡e a lgo ajado se
realza con un lindo sombrero. Por eso
comp_rendo muy ? ien que se anticipen las
estaciones. Por e¡emplo, que se exhiba la
paja antes de fin de invierno, y 1:J terciopelo y el raso al principio del otoño.
Respecto a la cuestión de los abrigos
es tan importante, que la divido en aos:
los tapados de día y &lt;le noche.
·
Un tapad? elegante, bien a la moda, puede economizar una o dos &lt;toilettes&gt; de
vestir de día, en invierno sobre todo.
Los grandes abrigos de terciopelo negr0
liso, forrados de raso de cc,br, se lle,·a
0
mucho.

Tocas y SfJml reros Jara la e!lacióo .
Tocas Y sombreros para la estación

�.,

EL MUNDO ILUSTRADO

Divagaciones

che los humoristas entonaban una marcha abandono más dulce, al conservar de su úlfúnebre con aire de polca.
timo paso por la vida una carici.i de buen
,
.
Y así llegó la comitiva al término del amigo.
Pans ha dado una lec-c1ón a !º?ºs lo~ viaje; así rindió su tíltimo servicio el último Hay que ser espirituales.
De noche. Por los abiertos balcones pueblos avanzados que temen el, nd1culos1 ómnibus de París.
de una Sd!a emergen a la calle los acordes tamdan laós cosashdedl pasado: Pdan~dha mols- Acaso esto parecerá ridículo a todos Y@ jp&gt;llU~®llil 'ilf®ll" Il©)~ «tlli~©:~
•
U
h' •u
.h .
ra o e mo se a e ser agra ec1 o con as
d
. t
d
e un piano. na e 1qm a, casi a rap1en·
h
t d 0 , fl
. a que IIos e entre nosotros que no se in eHace meses había ingresado en el HosI
ta dice: &lt;Oiga, la marcha de &lt;Aida!&gt; Pi- C?sas que nos ao pres ª
u es servi• resan, no ya por las cosas viejas de la calle, pita! llamado Ovven Harris en Filadelfia,
cado
le pregunto: ¿ Cómo ciops.ans
, se ha d esped'd
d
. •
ó . de nuestra
bde 1la Tcuriosidad, d'
I o e su u 111mo mm• .
. . historia,
.
d de nuestra
d naturaleza,
t h un ,.__1·ego por efecto de un accidente que
1
osa es &lt; orna-me ice-en casa tene- b s El I g p 's 1 e t d b n hu- sino 01 s1qu1era e 1as cosas e nues ro o- le abrasó
los dos ojos.
mos el d_isco&gt;.
.
m:¡, no ah:
quªe 1u:s: :rri~~onado ~a~ de nuestra familia, de nuestra intimi- Los facultativos se decidieron a curarle
Y es cierto, el fonógrafo ha populanza- el coche ni vendido sus caballos sin hacer a ·
injertando en sus órbitas bisuales tejidos
do sobremanera la mtísica. La re5puesta ostensible mue~tra de su cariño~ las cosas París es una urbe completa. Ama lonue• vivos de otros órganos sanos.
de la chiquill'l no debió de asombrarme, que dejan de ser por los servicios que han vo y lo viejo, el presente y el pasado, sin
Hdce pocos días ingresó en el Hospital
por el contrario, debió de haberme sugeri· rendido.
'
tener miedo a que se le tilde de retrógado. un individuo con un ojo saltado y que de·
do la contestación que me iba a dar. Hoy El último ómnibus orlado con coronas Por otra parte, allá saben dar a los act&lt;'s bía extirpársele.
De este ojo se tomó la cantidad de teji
1por hoy, a pesar de que se . ha hecho un de laurel, y ocupado' completamente por la debida proporción.
~strumento de tortura d~b1do a las_ can- una mul1itud de gente bullaDguera, atraveParís se ha 5entido con humor para dar dos nece5arios y se les injertó en las pupi
c!ones popularfs, que OJ son. ~anc1ooes só la plaza de Sao Sulpicio, ostentando en un adiós, que no e5 uoa lágrima, 5ino un las muertas de Ovven Harris, cubriéndo
ni populares, ( lds cuales martirizan por la plataforma, entre guirnaldas, la cabeza abrazo de amigo, de amigo ligero que deja las con un vendaje apropiado.
horas ~nteras los tímpanos más _rebelde_s), del noble brnto, -con uoa frase : ¡Mercí!
una afeccióD por otra, con lasoo risa en los Después de nueve días de permanencia
el fooog~afo ha hecho el gran bien: ~l 10- Detrás del ómnibus, atronando el espa- labios:-Me has servido bien; toma un po- en una habitacióü obscur;,, se le quitó la
mens? bien, de despertar un sent1m1ento cio con sus bocinas, ibáo centenares de co de alegría.-Luego reposará en el c!e- venda a Harris y éste vió perfectamente
artístico en el alma popular.
automóviles, mientras en el interior del co- pósito de las r,o~as iosnvibles. con un por efojo injertado.
D1sie lo, antiguos cilindros de cera cu·
yo manejo era complicadísimo y que al
menor choque saltaban en pedazos, a los
discos de doble cara, hao pasado por la
máquina que inveDtara Edison y que perfeccionara la industria yanqui, todas las
piezas habidas y por haber, de cierto mérito artístico.
Cuantos grandes cantantes hao desfilado
por los escenarios más sancionadores de
celebridades, confído a la bocina el tesoro
de su voz, para deleitar lo mismo a los gomosos de los salones de Viena o de París,
que a los salvajes de la Papuasia
Cierto es' que la inexperiencia de algu
nos dueños de discos y máquiDas parlantes
CODVierten la argentina voz de Booci, en
un chirrido desagradable Todo es cuestión del tornillo, pero sea como sea, el ero·
nista, el observador, hasta el psicólogo y
con mayor razón el sociólogo estudian de·
teoidamente el fenómeno de evolución y
le consignan en sus infolios como un ade·
lanto del saber artístico y del sentimiento
musical.
Algún escéptico me decía : «El fonógrafo acabará por matar las representaciones
de ópera, del mismo modo que el cinema·
tógrafo acabará con el teatro&gt;. Mentira
grande, en mi concepto. El peligro está lejano todavía, suponit:ndo que exista tal peligro. ·
Yo creo que no puede aplicarse en el
caso actual el dicho del viejo Hugo; no
no estamos autorizados para afirmar &lt;que
~sto matará aquello&gt;. Eo una é poca, cuan·
do aparecieron los daguerreotipos se dijo
que la fotografía daría el golpe rle muerte
a la pintura
Y esto no ha sucedido. Son muy distintas, como dijera algún eximio cronista español, las tendencias de la escena de aquellas del cinematógrafo; a éste le falta la
palabra, la voz, la divina comunicación
del sentimiento del alma por medio de la
fonación.
Y la rapidez de la cinta del cinematógra·
fo no puede, no podrá nunca sustituir la
conexión que existe entre los diferentes
actos de una comedia y un drama. En las
tablas vemos pasioDes de bulto, si cabe la
frase, vemos gente de carne y hueso, y las
situaciones de las obras vald rán siempre
más cuando son hechas de una manera
plástica que reveladas al público por una
pantalla blanca.
Igual pasa con el fonógrafo, la voz de
un cantante encerrada en la antipática bocina del aparato, aún cuan-io este sea tan
perfeccionado que percibamos hasta la
Lo que distingue de un modo especial al
respiracióD del cantante y los menores de·
talles de su escuela de canto, no podrá
Odol de todos los demás preparados para
nunca competir con la plasticidad, con el
limpiar la boca, es su notable propiedad de
movimiento del artista en un tablado, cou
recubrir toda la cavidad bucal con una li el estudio del fuego de 5U fisonomía, con
gerísima y microscópica capa, pero sin emel cuadro que le rodea.
bargo de g ran poder antiséptico, que aíin
Nunca la bocina suplantará el decorado
los trajes, y más que nada la impresión de
durante algunas horas después de haberse
ver al artista, de saber que es &lt;él&gt; quien
lavado
la boca, c~rva su efecto. Este
caDta, En otras palabras, la fonación fisioduradero efecto, que ningún otro preparado
lógica privará siempre sobre la fonación
mecáDica.
posee, es lo que asegura a quien usa diaY he aquí cerno del espectáculo Ele un
diariame nte el Odol, de que su boca está
balcón abierto y de la &lt;repartie&gt; de UDa
protegida contra el efecto de las enries y
chicuela de la calle, he tenido el gusto de
materias de fermentación que destruyen la
cenversar con mis lectores Bien se vé,
dentadura.
que las pequeñas causas ..... .

:~erfJ~

Consultas
A UNA AMIGA.
AzuCENA: Recibí su amable cartita, muchas gracias.
Espero que obtendtá buenos resultados con esa crema,
pero, si no es así, tendré el gusto de recomendarle alguna otra que pueda complacer sus deseos.
.
· Cuando no se nota ningún éxi~o c.º°: las preparac1~nes
para mejorar la tez, no se debe ins1~hr en el !ratam1ento sino que inmediatamente es preciso cambiarlo, pues
1a' piel del rostro es muy d~!icad~, y mu~h~s veces_ ,se
maltrata de un modo defimhvo, s1 se ~onhnua someh~ndola a la influencia de una substancia que le es per¡u-

RESOLUCION DEFINITIVA.
~M MA: En su misma carta encontrará la solución del
difícil problema que tanto le preocupa. Le re_~_ordaré
algunas de sus frases. Dice as(: &lt;Al ve~ a las hi¡1ta~ d_e
mi novio, sufrí mucho; allí mismo veril ~margas l_agnmas, y quizá mi profundo dolor llevó a m1 enebro ideas

Pues bien, querida señorita; ¿cómo ha de ser posi?le
unirse en matrimonio con un hombre que h:KJ•contra1do
esa clase de vínculos, los cuales serían, constanteme?te.
un motivo de disgustos y de poco afecto entre dos seres
que, sin esa causa, podrían vivir_~elices ! tranqui_los. :.. ;
El no debe abandonar a sus h1¡os; sena un delito que
lo hiciese, y usted nunca tendrí&lt;?- paz ni aleg~~a. mirándolo atado con lazos indestructibles a esos nmos, cuya
existencia constituirá siempre para usted un recuerdo
en extremo doloroso, ¿no es cierto?
Así, pues, si se atiene a mi consejo! resuélvase .a_se·
pultár ese amor, como sepultó al primero que aguo su
corazón, y así como de aquella tu~ba brota la rosa en·
ceodida de UD Duevo afecto, también de asta otra nacerá una maravillo5a floración que será en lo sucesivo
la ventura de su alma, lo cual sinceramente deseo para
la simpática &lt;Emma,&gt; a quien mucho agradezco las be névolas frases con que me juzga.

dicial.
, d o1e tod o b'1en.
Le envio recuerdos afectuosos, desean
RESPUESTA TARDIA.
INDICACION.
JuuA: En esta página verá usted, mi estimada seño•
rita, la respuesta que doy a una de mis amigas descooocid«s, indicándole a dónde puede dirigir su solicitud
para ingresar como socia a la &lt;Cruz Blanca.&gt;
Le ruego que dispense mi tardanza involuntaria para
contestar a su pregunta.

JOSEFINA: Le ruego me dispense que. conteste_ su c_a_rta en esta página, pero se me ha extraviado la_ d1recc1on
que se sirvió enviarme, y de ningún modo quiero retardar mi respuesta
.
Si desea ingresar a la benéfica Asoci3:c1ón de la Cruz
Roja, puede tomar los ioformes_ ne_cesar!os al caso, en ~l
centro principal de dicha As~c1ac1ón, situado e? la primera calle del Alamo, Colonia de Santa Mana de la
Ribera.
, .
t d J Cruz
En cuanto a la oficina mas importan e e a
Blanca, se encuentra en la primera calle de la Perpetua y debe usted hablar con el Dr. Franco, que es
qui~n se ha hech~ cargo, como director de esta loable
institución de e-andad.
¡Ojalá que pronto consiga usted realizar sus nobles
· deseos a este respecto!

UN RETRATO.

UNA DUDA CALIGRAFICA.
lBANUEL URzA: Suplico a usted, estima~º. señor, que
tenga usted la bondad de volver a escn~irme, con el
objeto de aclarar su nombre, pues desgraciadamente no
Jo entiendo, y por esto no puedo tene_r ~1 gusto de contestar su carta y de complacer la petición que en ella
me hace.
d d' d
Tal vez no creerá que estas !!neas son e 1ca as a
usted, pues, como ya le digo, no ente~dí su nombre y h~
puesto el que me pareció más aproximado a la verdad,
pero, en este caso, esa certidumbre puede !!amarse &lt;La
verdad sospechosa,&gt; como la célebre comedia de un autor clásico,

que me hicieron retractarme de mi palabra dada; me
hicieron tomar una &lt;r,isolución definitiva:&gt; separarnos,
porque comprendí que con sólo ver a sus hijitos, mi ca•
riño para él se trocaba en repulsión .... en ira, en no
sé qué ... . &gt;

ARMANDO: Mucho me ha sorprendido su extraño relato, pues aunque ya me imaginaba que era mted UD
cab~llero y no una señorita, como parecía serlo por el
nombre femenino con que firmaba sus cartas; hoy, al
contemplar la severa figura de UD señor, vestido contra·
je de equitación, revelando en su fisonomía la gravedad
ceremoDiosa del carácter británico, no puer'fo menos de
sorprenderme, y quizá de sonreír ligeramente, al iden·
tificarlo con aquella misteriosa &lt;Tabostr,&gt; cuyas cartas
tenían un sello de virilidad muy diferente de otras misivas, graciosamente femeninas, que recibo algunas ve•
ces de cierta querida amiga a quien mucho estimo.
Gracias por sus explicaciones, y le aseguro que ni &lt;Ta·
hoser&gt; ni yo nos hemos ofendido por su inocente misti·
ficacióo.
MARGARITA.
,.._.,. "-n e..,,.._. ~v

SITUACION PELIGROSA.
AmA: Mucho me ha preocupado ~u carta, y c?moúnica contestación a ella, puedo decirle lo s1gu1ente: su
amiga merece tan digno y elevado nombre, po_rque los
coDsejos que le prodiga son los más rectos, ¡u1c1osos y
conveDientes, que pueden darse en un caso _como en el
de usted. Sígalos siD vacilar; se_ráD su salvación, yo se lo
aseguro; hay momentos en la vida: de los cuales depende casi definitivamente nuestra dicha o nuestra de~gr:cia; su amiga es para usted un angel bueno; no desdene
sus indicaciones y después, cuando la_ tempestad haya
asado. le conservará una eterna gratitud.
.
p Lo mismo que ella le acoc..seja, exacta~eote !º mismo
le acoDsejo yo, y le aseguro que &lt;Margarita&gt; tiene mucha experiencia en asuntos como el suyo; así, _pues, UDO
mis súplicas a las de su estia;able y buena amiga.
MODELO.
AMALIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para visita; está hecho en crespón de seda, color de

amaraDto, adornado con bordados de seda, tono sobre
tono. La camisola y los vuelos de las mangas s~n de encaje. El sombrero eR de tagal negro, guarnecido con
&lt;rosas reinas&gt; y una fantasía de plumas negras.

Original y elegante arreglo de jardín que tiene como elementos principales de decoración
un tanque con plantas acuáticas, un surtidor y una pérgola.

JOSÉ P . MICOLÓ.

�'
EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

,.

Quinta de Salud
''R. Lavista''

Sobre el Trono ensangrentado de la Grecia

'

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
Asistencia científica de
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empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
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Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
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Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
El Rey Jorge I y su hijo el actual Monarca de Grecia, a su entrada en
Salóoica.

CREME DE LUXE

La muerte a levosa del Rey ~e Grecia
ba sido una de las notas sensac1ooales de
esa guerra de los Búlgaros contra los tnr·
cos que de un tiempo a esta parte está impresionando al mundo entero.
Cuando Salónica es representada por los
grie_gos después de cuat!o siglos de domi~~::~
nación o_tomaoa, es _asesinado_ el Rey J~rge
0
caciones de Creme de Luxe. de ~recia como s1 la fatalidad qu1s1era
Empiece usted a usar esta protestar contra la conquista efectuada.
crema hoy mismo y jamás
F
d·
d
d
le pesará haber leído este
El coronel raocon 1s,ayu ante e camanuncio.
po del Soberano. y varios oficiales JlevaDepósitos: Johansen. La- roo el ~uerpo ~osangreot~do del Monarca
badie y Droguería del Ele- al _hosp1ral m1htal, teod1énd5&gt;le sobre ti
fante, México.
pnmer lecho que se encontro.
Avisado el príncipe Nicolás, tercer hijo
del Rey, y gobernador de Salónica se pre·
sentó enseguida a la orilla de la cama
adonde estaba el moribundo, en tanto que
se examinaban las heridas.
Uno de los proyectiles, penetró por el
oualldadH ant1a,ptloa1,
homóplato atravesando el corazón, y sa·
••t•Hlva■ yoioatrtante■ que
liendo por la garganta, derramándose la
llaa mereoido al
sangre a borbotones por la boca, man·
chando la placa de diamantes que llevaba
Jorge l., el cual bien pronto exhaló el ¡:os·
trer al iento.
Entonces, en medio de sepu lcral silen·
n adml116n en 101 Bo■plta~w
4• Parta, e11pllcan la bo1a d1 c io, alzóse la voz vacilante del Príocipe
Nicolás que dijo: Tengo la profunda peua
•n produoto para todo■ 101 u■ot de
la muerte de mi venerado pa·
del tocador : Cuidado• da 1~ dre,anunciar
el Mooarca de los Griegos. ¡Jurad fiB0&lt;.a i qua purifica, da lot delidad
al nuevo Rey Constantino I ! Un
Cabello• cura ca1da detiene
grito uná nime contestó a las palabras di·
LoolODH de 1.. Crlu,
chas, y la frase ¡Viva el Rey! escuchó•e
liado■ IDUuto■• etn.
en medio de aquella escena tao lúgubre.
0.1001&amp;/f41r11 ü 111, f•III/IOM,.._
Horas después al entrar en Jaoina el
RN LAa rA .. MAOIA••
ejército vencedor e l Príncipe heredero re.A...ai..1G1u1■nh ■Jm 1 ■alar■equ,
cibe la fatal nueva; y en medio de la intensa pena que alberga su alma, se escu
Apartado 806. Mbloo.
chao los tambores y las corneta, de los re·
gimientos, imponiendo silencio para lee r

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD 0EL
CUTIS.
Evita y cura los barros
!as pecas. las erupciones. Y
las manchasen la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero, marchito, pálido y quemado del sol. ad-

1i:v:~~dro'i;:~~~;7'.'.

una n1;1eva orden. del día, en la que se
anun~1a que ha sido ~levad~ al trono de
Grecia, el general en Jefe, D1ádoque Coos·
tan_tino, Duque de ~spa ria, Jo cual en síatesis se puede decir que un soldado ha
sucedido a un diplomático.
Más por necesidad, como por gusto, el
difunto Jorge I fué un verdadero diplomático. Diez y siete años tenía cuando Ja di-

fícil situación europea de 1863 cogió a este infeliz Rey, hijo segundo del Rey Cristian IX de Dinamarca llamado a recoger
la herencia del Monarca Oton de Baviera.
Entonces todas las miradas convergían en
el pueblo heleno, mirando con inquietud
las ambiciones de los griegos. En el interior
del país había que . vencer aquella oposición al extrangero que venía a ocupar un
trono que nunca estuvo en manos de un
descendiente de una raza del norte, que
ostentaba el bigote rubio y los ojos azules,
tao contrarios al tipo de los antiguos due•
ños de los destinos de la Grecia.
A fuerza de tacto, de talento, de seoci·
Hez, de buen criterio, el Rey Jorge I durante cincuenta años de reinado, logra el
~mor de sus súbditos. Y aún mtts, él consiguió que ciertas dificultades encontradas
en su camino de Monarca, no surgieran
ea manera a lguna, en la senda que recorriera por necesidad su sucesor, consiguiendo que tanto éste como sus otros hijos nacidos de su matrimonio con la Princesa Oiga, fueron verdaderos ciudadanos
griegos, en toda la extensión de la palabra.
Para ello, la educación d" los príncipes se
dió conforme las costumbres y usos ,· e
aquel país, siendo cbjeto de singular pre·
dilección el idioma heleno y la historia
de esta Nación, hasta tal punto que en el
seno del bogar no se hablaba ni el inglés
ni ninguno de los otros idiomas que dominaba e l Monarca, mandando que toda la
etiqueta palaciega fuera conforme a las
tradiciones griegas, es decir, lo más sencillas posibles.
Esta fami liaridad del pueblo con su Rey
constituyó en Jorge I una especie de nueva
naturaleza, que nunca pudo abandonar.
Todos recuerdan en sus contínuos viajes a
París, capital que amaba en extremo aque·
lla sencillez que Je caracterizaba; t.1maba
los boletos en los teatros con la mayor na·
turalidad, asistiendo sobre tcdo a la Comedia Francesa muy amenudo, como un simple particular.
,
H_e aqu1 u_na ané_cdo_ta conta_da_ por M.
¡
d
J
Xav,er Pao 1. co~1sano e po 1c1a encargado _de la cus(od1a del Soberano. _he leno:
cierta ocasión regresa~a
A,x a Pa_
ns, llegó el treo a la estación}, Y unos mo

E:º.

Los gusanos de scda salvajcs
En el Uganda, en-el Africa oriental alemana, ha comenzado la explotación de los
gusanos de seda salvajes. L as orugas que
producP.o l,1 seda están muy extendidas así
como en el Congo.
Siete u ocho semanas después de nacer,
se reunen las orug;,s para construir sus sed.,ñosnidos, cuyo color varía desde el amari·
Jlo al rojo y cuyo tamaño oscila desde el de
uo huevo de gallina al de una cabeza de
niño. Cada nido encierra de diez a cien
capullos.
Una vez salida la mariposa, se trata se·
paradamente la seda de los nidos y la de
los capullos.
De cada seis kilos de seda bruta se saca
uno de hilo de seda.

El reloj más grande del inundo

Las princesas Reales de Grecia, prodigando sus socorros a on herido
en los combates de )aguerra búlgara.
meotos en que estuvo sólo el régio viajero, que domina la plaza de la Constitución en
en tanto que sus servidor es cogían libros y el centro de los barrios e legantes' de Ateperi6dicos del vagón en que había hecho nas. Es un enorme edificio de forma cúbiel viaje, vió que una mujer no podía abrir ca, con innumerables vent:1nas, construído
la portezuela para salir al andén.
en tiempos de la dinastía bavaresa, por un
Jorge I. acude con prontitud, abre la arquitecto alemán.
portezuela y recibe en sus brazos a la viaEs un delicioso rt-tiro donde magníficos
jera ayundándola_ a descender con caba- jardines lo hac~n enca~tador, y la vista re·
lleresca galantena.
.
corre un mag~~fico honzoote, desta~fodo·
Cuaod? regresaba. a_ Atenas, ste,!l1pre se la A_cró~ohs, e! Partenon y el Htmetto.
mandaba 9ue se supnm1esen los c~nona· D_e ord1nano el difunto ~ey empezaba su
zos anuoc1ando su vuelta; y pare:1~os a d1a paseando muy de manana en coche por
e~tos pormenores otros m~chos podnamos los alr~dedores de Atenas.
. .
citar en abono de_ la seoc!llez de costum;. Vol~ta cerc_a _de las n~e~e a pres1d1r el
bres que caracterizó al d1fusto monarca. conse¡o de m101slros, as1st1enclo a l relevo
Du~ante e l i~vierno, la Corte habita el de la guardia rl~_Palacio; des_p!lés el desaPalac10 Real, situado sobre una terraza yuno, en compa01a de su fam1ha, y parte

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coattar Saponlnl
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d~l. día lo dedi~aba a re·
c1b1r a los miembros de
las Cámaras que deseaban
vd~r,lo Y dª. qui~n haya ._Pe·
1co au 1enc1a.
_:-:
Nada de bailes ni de
.
fi eSt as, 1_as mfi ás. precidsas
ceremonias o. c:1a1es,
y
f - U·
ran t e e I E s t10 1a ami 1ta
real lo pasaba en una fin·
ca del Pireo.
La educación chda al
heredero fué netamente
militar bajo la dirección
del capitán Sapouodzakis,
que ha sido uno de los
héroes de la reciente cam•
paña. A los r7 años era
COGNAC
el príncipe uno de los
más brillantessubteoientes
de la cabalJería helénica;
y además domit"taba la mayor parte d-, los &lt;sports&gt;
consiguiendo gran robuste,:.
Estuvo en la Academia Ninguno tan delicioso como éste.
militar de Berlín, teniendo aJlí como condiscípulo
a Essad-Pacba, que fué
ahora su adversario en el
sitio de Jauioa.
La figura del actual
Rey de G recia &lt;.s imponente, viéndose al hombre
fuerte y de buena inteligencia. La campaña de
Tesalia fué una de lasque
le dieron nombre, y la de
ahora está en la mente
de todos.
El engrandecimiento na·
cional de Grecia ha de
tener &lt;1 no dudarlo en el
nuevo Rey, su gran autor.

.tu

l

Lo poseerá muy pronto Nueva York co·
Jocado en el edificio más alto de que se
tiene noticia y que una sociedad de segu·
ros sobre. la vida está construyendo ea
i\1adison-Square.
En dos importantes descubrimientos bao
El_ reloj ~~oyorquino tendrá 8 metros Y
contribuido Jas ranas, en el galvanismo y ~edto de d1ametro; cada una de sus aguen los rayos X En el primero no bay para J~S 4 metros de largo, y cada uaa de las
qué decirlo, pues por vulgar se calla. Con cifras roma,as que marcan las horas, un
respecto al segundo, diremos que el pro· metro 40 ct-~tímetros de altura, de mane_ra
fesor Roeotgen descobrió los famosos r&lt;1yos que ~e podra leer la hora a una gran d 1s·
por casualidad. Un día cogió un tubo de taoc1a.
.
Crookes que, como es sabido, consiste en
Este_ re!oJ ocupa~á el z5, 26 y 27 pisos
una ampolla de la, que se ha extraído el del ed1fic10, es d~c1r , que el centro del
aire y que al pasar por ella una corriente cuadrante estara colocado a I I l metros
eléctrica produce el peculiar resplandor del suelo.
llamado fluorescencia, se bailaba suspE&gt;n· - - - - - - - - - - - - - - - - dido sobre una mesa y debajo, en uno de
los cajones, había una caj, de cartón con
CAMARAS
una docena de placas fotográficas nuevas.
Encima del c«jón, sobre el lugar ocupa·
do por las placas, había unas llaves. Más
adelante, cuando se usaron las placas y se
revelaron, resultaron veladas, pero en to·
das aparecía la im&lt;1gen del manojo de lla·
ves.
.
Esto hizo suponer que el tubo de Croo·
d
d' ·
d'
t
kes espe 1a ciertos rayos que po tan a ra·
vesar el tablero de la mesa, pero no el
metal de las )laves. Evidentemente se ha
b'1a d escu b'1er to un nuevo ¡1e cho . fís1·co e
.
t t
tmpor an e.

Las ranas descubridoras

HIIIENE•1TOCIDO

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re,ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

El actual Rey de Grecia haciendo
cálculos en los campos de
Janioa.

li'.l actual Rey de Grecia aclamado por el pueblo.

La Reina de Grecia y J¡¡s PriQce5as.-El Rey Jorge.

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ELIXIR ESTOMACAL
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de Sáiz de Carlos
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Hace quince anos dimos A conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del múndo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
aftos y no !le hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las moltstlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la•
economfa en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
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VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastrointestinal.
Los nlllos padecen coa frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sin·
tomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl,, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión , palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreftlmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueftos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as eafermeda¡\es del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RA·
QUITISMO, recetAndolo los m~dlcos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo•
losfitos, tomAndolo loe; nlftos con verdadero placer, A los que
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edades y ambos sexos.

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trelllmlento, pudiendo conseguir, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL:

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Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

aE

Caminó tranquilamente largo ~t ~ ,

LA PERU!'.A ME
,¡

LUNES 16.

:M:a,rea, de las Crem.a,s de :Belleza,

POLVO

EL MUNDO ILUSTRADO

Todos saben o.ue l a onulencla de las formas del necho es muy anr eclada de los
orientales y o.ue sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de ado.ulrlresta
robustez, que no siempre la da la Naturaleza.
·
Fuera del Oriente, un hermoso necho es
gualmente considerado en todas partes
cual la. exnresl6n más verfecta de la belleza femenina; además. es el signo anroxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para ado.ulrlr este desarrollo o.ue
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
na.ra la salud o.ue las PILULJCS ORIENTALES.
Estas níldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los nachos, de fortalecer los tell•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los bombros y
de dar á todo el 1::usto una
graciosa 1r0rdur a
Oonvlenen á la joven
o.ue se desarrolla así como á la mujer o.ue no ha
tenido nunca ó que ha
nerdldo la hermosura del
necho. Obran estimulando l a naturaleza, y esto sin vio, lencla: de ahí su accl6n benéfica sobre
la salud y también
a estabilidad del resultado producido, el
cual se mantiene desnués nertectamente,
Las PILULES ORIEN\rALES tienen. D0r lo
demás,una nomhradfa muy anthrua y un!·
versal. (Marca deoosltada según la ley),
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expllcatl·
va, 6-35 francos.
Dirigirse al sei'lor D. .T. Ratlé, tarmacéu,
tlco de nrlmera clase, 5, Pass11,ge Verdeau
(Faubour¡r Montmartre) París.
En México: J. Labadle. Sucrs.

..

UMATI

Ofa.

DOMINGO

22.

La Natividad de San Juan Bautista, Pre·
cursor del señor, santificado en el vientre
materno, Patrón principal de la ciudad de
Tulancingo, San Paulino Obispo Confesor.
-Oficio y misa de la fiesta del día: rito
doble de primera clase con Octava y ornamento blanco; se conmemora la Domí·
nica. Se suprime este año el oficio de San
Paulino.-Función e indulgencia plenaria
en Catedral y víperas cantadas por la lar•
de.-Función eo el Sagrario, y en San
F rancisco las que celebran las dos Congre·
gJ.ciones de San Luis Gonzaga.

Un joven caminante se extr,&lt;Vió en un
bosque.
Durante mucho tiempo trató de ballar la
salida pero en vano.
La desesperación invadió su ánimo y se
apoyó contra un tronco, gritando:
"¡Tengo miedo! ¿Qué será de mí?"
Un geniecito del bosque le oyó. y como
el joven fuera de su agrado, quiso hacer de
él todo un hombre.
Se le apareció, pues, en forma atrayente y le dijo: "IDe qué tienes miedo, chiq uilín ?"
-"Tengo miedo de la inmensidad del
bosque, de la monstruosa grandeza de los
árboles, de la sombra que lanzan sus gigantescos t roceos y su espeso follaje, de los
susurros misteriosos que el viento arranca
de la cscuridad; de las fieras que se ocultan en la selva, p rontas a caer sobre su
víctima, de los ladron6s que acechan al
viajero extraviado."
El genio del bosque contestó r iendo:
- •·ya no volverás a tener miedo en adelante"
Desde entonces el joven ya no se asustó
de peligros ni de sombras, y siguió avanzando sin vacilaciones durante mucho
tiempo.
Pero llegado a cierto punto sintió uoa
dolorosa fatiga. Y exclamó:
-"Estoy rendido, los pies me escuecPD,
parece que mi cuerpo se hace pedazos."
Oyendo esto, el genio del bosque se Je
apareci6 de nuevo y le dijo:
-"Ya no volverás a sentir dolor."
Y en efecto, en lo sucesivo, el caminan·
te que iba creciendo en años y en robus·
tez, no tuvo ya que sufrir el peso de ¡a fatiga ni los tormentos del dolor físico.

4
f

DIOASE LA VERDAD.
ejercitándose en las luchas salvajes contra
Las exequias-a Madame Antony Poincaré
'« Allan Armadale, 11 refiero el las fieras y contra los elementos, y saliendo
Señor Wilkie Collins, " decia la. siempre victorioso y cada ve,: más fuerte,
porque despreciaba el miedo, el cansancio
verdad á derecha y á izquierda y el dolor.
11
bajo todas circunstancias. Eso - iAhora sí que este hombre es una nole ocasionó algunas veces dificul- bli, y hermosa criatura!-se dijo el genio
tades con cierta clase de gente, del bosque y se dispuso a realizar grandes
cosas con ayuda de tan buen discípulo.
pero le dió una reputación que Este había adquirido un as¡:ecto mageshacía su palabra tan buena como t,oso y terr ible, y hasta el león le miraba
el oro; para Allan, era lo más con respeto.
natural, decían sus amigos "por, Pero a veces el rostro del hombre fuerte
se nuhlaba de tristeza y cor rían de sus ojos
que no sabía hacer otra cosa." las Já~rimas, como cuando era ni ño y dé·
El hábito de decir la verdad eru bil.
tan bueno para él como para El genio se inquiet6
los demás. Si se desea establecer -iQué es lo que te falta?-le preguntó
un dta.
un negocio que dure aún des- -iMe falta el consuelo de volver a ver
pués de qua el fundador desa- a mi país, de abrazar de nuevo a mis pap1rezca, véndanse buenas mer- dres y a mis hermanos!
L
.
d M
p .
,
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can cías-,· y dígase la verdad so1're Debí haberlo comprendido repuso el gea muerte e me. orneare ma re e I ca e 1as u 1timas ctcgra 1as e es a a·
ellas mientrus se pued11,· mover la nio. Acuéstate hombre, hijo' de hombre; actual !"residente d~ la Re¡í~blica France- ma ~e hizo D:~ hace _n:ucho tiempo al ser
reclínate a la orilla de Ja fuente que ves sa ha sido muy sentida, venficandose sus eleg1~0 su h1¡0 pr':s1dente.
.
lengua. Desde el primer momen- brillar a la luz de la luna y bebe copios~ - funeral_~s con so(emne pompa
S.nora d~ sencillas c~stumbres: buena
to de SU introducción, nosotros mente sus cristalinas aguas, y tú me darás s.': h1¡0 ha tenido profunda pena, ?ºr el p9r educación, nunca ~ahó de la ~,ida pro.hemos dicho la verdad acerca de la Jas gracias en seguida.
c~nno grande q_ue la pr~f~saba. Hab1a na- p1a de u1;1a_ dama d~ la _clase media no d~El hombre bebió co:i afán y sobre su pa- c~do de una antigua fam1ha _de Lorena ha• seando v1v1r ':n Pans n1 ah_ora que pod1a

PREPARACION de W AMPOLE sado descendió una niebla que ninguna luz bténdose casado con Mr. Pernearé en 1858. hacerlo con cierta ostentación.
y ahora el público la compra, sin podía penetrar.
hacer ninguna pregunta. Se ha, ¡Era el a¡¡ua encantada del olvido!
descubierto que efectúa ahora y Una vez más el egoísmo de la naturale•¡ t
medio por ciento. y todo el mundo se ha.
l
za selvática, simbolizada por el genio del
UQlla
O
guerrero
lla dispuesto a soportar el sacrificio.
siempre O que nosotros prome- bosque, lo había separado dela humanidad
En Francia se solicitan créclito, dinero,
timos, Y así se confía Eln ella que se apasiona, compadece, sufre, tiem
hombres. Francia se pone en pie de guecomo un hombre tiene confianza, bla, sueña Y ama.
rra. La ley llamada de los fres años, a peen el sólido y vetusto puente de iAh_ora ya es un h_ombr~ perfecto!-pen- N .
. sar de la oposición de los sccialistas será
· d
h
'd l t áfi
s6 la implacable deidad.
adie ~n Europa pe~~anece tranquilo aprobada. Porque en Francia en los actua•
))le ra .que a SOi!t~m O 8 ,r co El es la fuerza que no vacila ni se do- en eSlos tnS!antes ~e dma que en los Bal- les momentos sólo se respira ambiente
de varias geueramones. Es tan bla; es la antítesis del sentimentalismo que canes se eSI~ hacieodo el ensayo d~ la guerrero. Ya vuelve a venir la locura de
sabrosa como la miel y contiene desbarata las más atrevidas empre5as, para magna :ragedi:1 que dentro de breve llem- la &lt;revancha&gt;. Hasta en los teatros solo
t o quo cuantoh se bpropongab.
po, manaoa mismo, puede estallar. Europa t •unf 1 1
t ºót·
Al . N
una so.1uci.6dn dH'
e undext rae
fi
d
está fumando una pipa sentada sobre un n
a e ema pa n 1co:
sacia, apou
d 8 El om re I Iega a en esto a 1 na I e Ia
.
león.-&lt;iLe drapean!&gt;
bt
se o iene e . iga os ruros
selva, y salió de allí con una lanza y una barnl de pólvora ..1:-ª menor chispa puede Antes de poco tocará el turno a España
Bacalao, combmados con Jarabe clava, v:stido de pieles de fieras, soberbio. provocar la expl?swn.
en esos preparativcs bélicos. Se aumentará
de Hipofosfitos Compuesto, y rígido y terrible, como el espíritu de con- Pu_e blos ~pacibles, tranquilos, como la el contingente de guerra; se castig¡¡rá al
1
Extractos de Malta Cerezo Sil- quista.
pr~I? ª Bélgi~a. lugar de agra?able tran- contribuyente. ·
t
T
d
Yt
d l
Bien pronto a fuerza de golpes se hizo qu1hdad, la berra de los Ceffro1 y de las Europa se prepara. L es síntomas no
ves ~e. • orna a an es . e as respetar y se vió al frente de una legión kermeses, se ven impulsados hoy día ª re- pueden ser más alarmantes. España no se
comidas aumenta el apetito y e.\ de guerreros, a los que sometió a una fé- forzar sus arm:imentos. No pueden perma- verá libre del conflicto_
com]&gt;letamente distinta del nau• r rea disciplina.
necer neutrales. La misma Ioglat~rra co- Se diría que la sangre vertida en los
seabundo aceite de hígado de Como no conocía el cansancio, el miedo, mo contempla ndo desde su alto asiento _el Balcanes ha embriagado a -Jos Pjércitos.
bacalao Y de BUS emulsiones En ni los recuerdos de dolor alguno, tampoco sl?ec~ácu:o qu': se )repara, lf aco?~e¡a, y en buena parte de América .se imita
.
. .
• .,.
supo lo que era la derrota r llegó a ser el e rnvita, e ex~ita ~ ª i:ueva ey militar, ese pugilato guerrero. Por todas partes se
C~SOS de ;~-nemia, Debilidad N er- primer conquistador de ~u tiempo, lanzán- ª refor zar su _e¡ércit_o, ª ca~gar su arma- pide la reorganización del ejército, se
YlOSa, T1s1s Y las Enfermedades dose con éxito a las empresas más ternera- ~ent? como st e?tuvi~ra en visl?eras de una compra armamento y se contratan militaAgotautes ha merecido la con- rias.
i1;1vasión, c~mo si _peligrara su 1?dep:?den- res instructores de Europa. Basta leer los
E n una b a t ª 11ª gigan
·
te seª· gana d ª a eta,
• d e p araguay, B o 1v1a
. . e p eru,
, Cofianza que' en ella ponen los doc
• comos,d Bélgica- por su s1tuac1oc tu- d"1anos
1
1
1
za de valor sobrehumano, recibió dos vieór~ que eflsempe1;1ar un gran pape1 en la lumbia, el Ecuador, Venezueia, etc.
t ores y e1 pu, bl"lCO de t odas part es,• fuer
graves heridas de flecha.
pr x1ma con agrac16n.
.
El Dr. G. Parra, Profesor en la Su guardia ¡0 traslad6 al campamento, y _El ~,lado alemán reclama al Re1chsta_g
Escuela Nacional de México, dice: el bravo conquistador quiso dirigir las ~1I millones para las nuevas reformas m1EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
"Esta magnífica preparación pro- operaciones de los. médicos: que trata~an litare~. Esos gastos serán pag.dos por ~l
de extraerle las ho¡as de hierro, hundidas contn~uyente en una . sola vez por medw de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraganduce excelentes resultados en en
las carnes
de un impuesto excepc1onal, úmco, sobre
d
d P
numerosas afecciones del aparato -Son dosprofundasypeligrosasheri.:las, la fortuna. Se reclama cada menos que el cIª suave e Ias rosas 8 ers1a.
respiratorio." E n las Boticas, murmuraban entre sí los cirujanos.

p

f

-No tal, son tres, repuso el herido.
Como ellos insistieran respetuosamente
en que eran dos, les ordenó que buscaran
con mucho cuidado, porque estaba bien
seguro :le lo que decía.
Entonces, para ao desmentirle, mientras
lo curaban, decidieron practicarle una leve herida en el costado.
Los trozos de flecha fueron extraídos
con facilidad, mientras el enfermo sonreía,
como insensible al dolor fí~ico; mas al
abrirle la tercera en el costado izquierdo,
lanzó un rugido tal que les hi?O estremecer Pero al mismo tiempo, el rostro del
hombre se dilató en una sonrisa de felicidad.
Y es que con el renacimiento del dolor
físico y del miedo, vueltos a él por las
grandes vías del corazón, que da sangre,
sufrimientos y grandes emociones, había
vuelto a su espíritu la memoria.
Parecíale volver a ver su casa, su tierra
natal, y se volvía a sentir joven, delicado,
con la imaginación abierta a los más dul•
ces ideales
Veía inclinada junto a él a su cannosa
madre, que lo cubría de besos y le decía:
&lt;IQué te sucede, hijo mío? Has tenido un
mal sueño ¿no es verdad? _
.
El viaje de Alfonso XIII a la canital
-Sí, madre mía, un sueno. muy triste, francesa se verificó sin novedad alguna,
porque ha_bía ~anado la ~uahdad de ser habiendo recibido el monarca español el
fuer!e.&gt;'. victorioso a cambio de pe~der la homenaje de cariño no solamente del Pre·
sens1b1hdad del corazón Y de olvidar el sidente de la República, sino también de
amor a mi patria.
todos los habitantes de la metrópoli, que
lo vitorearon en las diversas fiestas que
ERNESTO SERAO. tuvieron lugar.
La gran revista de la guarnición de Pa-

El viaje del rey de España a París

LINIMENTO GENEAU
Bolo 'Z'OPZCO

reemplazando el
Pae110 1io dolor ni
caid• del pelo, cur•
rapida '1 se,rur1. ci•
lu Cojera■, Espara•
· nne1,Sobrehoe.,._
'l'orctdura1,etc..et.o;

::!'!1a':.'Jo~r::,ia-

Parls, 165, Rue S1-Honor6 J todu larmaciu

ris; la visita al Palacio de Fontenebleu;
una gran fiesta de aviación; los banquetes
de rúbrica; etc., etc, todo ha dado motivo
a que don Alfonso haya pasado una temporada agradable entre un pueblo culto
que lo admira y estima, hace palpable en
todas las ocasiones, la fraternidad de ambos pueblos.

�DOS FABULAS~MOOERNAS

Contestad ÁEsta Pregunta
- ., {:'-!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito ?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y mantenido la misma por tantos años como el
Compuesto Ve¡;etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos 'f'&gt;!&gt;:l de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E PINKHAM
• "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados a umentaban cuando camim.ba ó permanecía de pie y tenía
terrible dolores t irantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentía mis
ojos pesados, y me volví flaca y pálida. Seis :.loctores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
I&gt;_ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 Ja,mes. Street,
Elkhart, Indiana.
., Si esbt Ud. snfrirndo alguna &lt;le estas enfcrme&lt;lades y desea un consejo
especial, escriba confidencialmente 1t Lydi11 E. Pinkham Medicine Co.,
Lynn, Mass., E. U. de A. Su ea.r ta sent abierta leida y contestada por
una señora y considerada estrictamente confidencial.
,

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y su,

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1 - Comediantes

Los bueyes querían elegir uo nuevo
mandatario, y para eso mugíao duraote
siete horas los uoos cootra los otro5,
Cuando el hambre llegó a domin~rlos,
uno de ellos, que era una estrella de 10~enio, logró hacerse notar. &lt;H~roes y Dio·
ses&gt;, bramó, &lt;nada es más fác1_l que hall.ar
para vosotros el jefe mejor io_d1cado, Qmero mostraros la manera seoc,lla como po·
déis hacerlo&gt;.
Los de recios pulmones alzaron con estrépito la voz,
&lt;Ensayad vuestras voces los uoos contra
los otros, y elegid al más fuerte de los mugidores. Así seréis dominados por el que
os supe ra eo la sola virtud digoa de oota
que poseéis&gt;,

BlBLIOTECA UNIVERSITARIA
"ALFONSO REYES"

DESCONFIARSE
~
DE LAS FALSIFICACIONl;:S É IMITACIONES

Erigir la

-··-··-

COYARRUBJA!l

Firma:

Registrado como articulo de segunda clase er&gt; 3 de N oviembre de 1894.-

Año XX. -Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San i=¡afae1:

México, Junio 15 de 1913.

Número 24.

2.- Fundamento de la sociabilidad

El leóo, el grao solitario, se -~~ravillaba
de la miserable manera de v1v1r de los
mooos.
&lt;Por qué vivís siempr e&gt; preguntó él &lt;eo
montones y eo hordas I&gt;
&lt;Nosotros no podemcs vivir eo la soledad&gt;, respondieron acongojados los mo·
nos.
c¿No podéis vivir eo la soledad?&gt; dijo el
leóo con expresión meditabunda. c¿Y por
qué oo podéis?&gt;
&lt;Tenemos que quitarnos unos a otros
las pulgas&gt;, respondieron coo acierto los
animales sociables.
ROBERT WALTER.

LOS FEBRICITANTES NECESITAN
MUCHISIMO DE ALIMENTOS LIQUIDOS. &lt;Kufeke&gt;, cocido en agua y coo uo
poco de sal, es mu y ventajoso en estos ca·
sos, porque, además de calmar la sed,
contiene principios alimenticios muy útile5
para el organismo debilitado por la fiebre
y para conservar las fuerzas.

Inotenslvo J de nna Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(BID Copaiba - Di lllyeccloues)

de los Flujos Recientes óPersistentes

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Ce.da
lleva el •
cápsuia de este Model o n ombre: IIDY
P!RIS, a, Rui llltem J entoaa, las rarmactu.

SEÑORAS
EL APIOL DE LDS

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"El Molino Holandés," puesto de confetti en la kermesse de caridad efectuada el
domingo último en el Automóvil Club

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EL MUNDO ILUSTRADO
S!!MANAt&lt;IO DI! ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados .................. ......... . S
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjt:ro ....... . ......... .. .. ..... $
(pagadero por sem.,stre adelantado.)

1.00

1.25

2.00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.30
En los Estados ............ .. .... ..... ....... 0.35
En el Extranjero .... . ..... ., .. .. ... .. .. . ... 0.50
Atrasados ...................... . ........... 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscael, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue d" Rougement, (g e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

XOGHIMILCO
Las primeras lluvi..s que comienzan a refrescar el
suelo de nuestro hermoso valle, llevan en la punta de
sus canutillos d e cristal, poderes misteriosos que generan u na juventud inagotable sobre la tierra, como las
mágicas influencias que remozan en el maravilloso poema, e l rostro arrugado y envejecido del doctor Fausto.
Los pueblecillos de los alrededores, secos y polvorientos hasta hace poco, se visten con un verde de todos los
matices, salpicado de flores de variadas tintas y brillante por las últimas car¡ci"s del agua. Es un placer para
los qi:e están obligados a respirar el aire de la ciudad
toda la semana, emigrar, siquiera sea los domingos, a
esos sitios que multiplican sus notas risueñas por todas
partes, y que ahora se ostentan con los dones de la estación florida. Los extranjeros, sobre todo, cultivan el
amor del campo como uno de sus deportes preferidos, y
saben estimar las naturales bellezas, diseminadas con
tan rica profusión en torno de la vieja ciudad azteca.
·
Por eso, seguramente, los alemanes organizaron en
honor de su Kaiser, unas regatas 111ne tuvieron lugar en
el lago de Xochimilco, el último domingo. Hicieron bien·
Ese rincón es _el más espléndido del Valle y digno, por
ende, de feste¡ar a un emperador , aun de tan linajudos
mostachos, como los que subrayan el perfil del Hohe nzollern. El país de las chioampas, además, reclamaba
en cierto modo, ese honor, porque fué estudiado en su
curio;a estructura por Humboldt, el genial alemán que
tan interesantes disquisiciones nos dejó sobre todo Jo
que alcanzó. a ver e n estas regiones. Tienen, pues, los
bellos lagos de Xochimilco, hdsta el prestigio de haber
fijado las miradas de un hombre de tan superior valer
como Humboldt. Pero les basta su hermosura y las sombras legendarias que en las noches propicias parecen
surcar todavía sus liguas colmadas de silencio y .de misteriosas s ugestiones. Y ese domingo, mientras los alemanes se disputaban el triunfo al golpe de los remos unánimes; y las músicas y el bulliaio de la fiesta se derra•
maba en el a ire, de vidrio por la transparencia y sonoro
como un tímpano, nosotros, desde on:i canoa conducida
por un solo remero,-un indio que parecía llevar en la
mirada obscura la melancolía de su raza-a la rr.ooóto·
na cadencia de la vara que hundía con el acompasado
movimiento ancestral, suprimíamos imagioativamente,
las multitudes contemporáne¡,.s, diseminadas en las barcas, los restaurants improvisados en las chinampas, ya
inmóviles, todos los aspectos de la vida europea que interrumpe el sueño secular del antiquísimo pueblo, y volvíamos a convivir momer.táoeamente, con la noble raza
de los xocbimancas, que aleccionados por la necesidad
y obligados por las condiciones de la tierra, form:iron
campos y huertos flotantes sobre la misma superficie de
los lagos.

Po rque el · pueblo de Xochimilco, es quizás, el primero que tunda.roo las razas peregrinas de Aztlán. Sus
c ampos, los prime ros que cultivaron, después que el
águila anunciada les indicó su establecimiento en Te·
noxtitláo. En ellos cosechaban el maíz y todas las otras
plantas necesarias par a su sustento Multiplicados es·
p &gt;ntáneamente, o por su industria, pudieron destinar
varios de esos campos movibles ajardines de flores y de
yerbas aromáticas, que se em¡ileaban-dice C lavijeroen el culto de los dioses y en el recreo de los magnates.
Cuando el amo de un hue rto- 3grega- o de una chinam·
pa, quiere pasar a otro sitio b ien para alejarse de un
vecino perj udicial, ora par~ aproximarse a su familia,
se pone en su barca, y con ella sola, si el huerto es pe·
queño, o con auxilio de otras, si es grande, lo tira a r emolque y lo conduce a donde quiere. Est" ventaja hace
preferir las chinampas a las casas edificadas en tierra firme, sobre todo en los tiempos que correo, tan
abundantes en conmociones politicas, que bien q uisiera
cualquier c iudadano pacífico, lleva rse a remolque sus
propiedades a regiones menos agitadas, en las que nose
conspirara; o se conspirara poco, en último caso.
El comercio de las flores, de las yerbas y de las hortalizas, h¡,.bía llevado, no sólo la prosperidad, sino la
opulenc ia, a los indios dedicados a é l. En la fam_osa
&lt;g11erra fl~rida&gt; que les dió Itxcoatl, rey de los mex1ca·
nos, y en la c ual perdieron s u autonomía, eran tan nu·
merosos, que cubrían las llanuras, y estaban tan rica·
mente alhajados, que en las rodelas y divisas brillaba el
oro, entre los variados colores d e las armas, verdes,
azules, amarillas. Calcúlese oor esto el esplendor de sus
fiestas ctomésticas y de sus liturgias, la extraña suntuosid:i.d de los s ,crificios, en med io de una naturaleza tan
plácid, y tan pródiga en dones. En la fiesta solemne de
Xochiquetzal, la diosa del plumaje de rosas, los indios
se despedían de la estación estival, esto es, de las rosas
que ya estaban a punto de morir, con actos de regocijo
y :ie contento, pero impregnados de una refinada melancolía. Esos días enramaban sus habitaciones, sus templos y calles, y ellos mismos no lucían otro adorno que
el de las flores, dispuesto con arte y gusto delicados.
Xochiguetzal era la diosa abogada de los pintores, de
los tejedores que bordaban en lienzos hechos de finas
raíces , las rosas y sus tintas imitadas con una perfección
que fué el asombro de los Conquistadores. Y así, enflo·
rados, ebriO'S de a romas y de sangre, los indios se entre·
gaban a la danza rituál en honor de la diosa que ore·
sidía la grandeza de su culto feroz, enigmática y
cruel, como una divinidad asiática. Entretanto, las víc·
timas esperaban, pero sólo por poco t iempo. Los dioses,
con las mismas inclinaciones de sus criaturas, no se cansaban de exigir corazones bumeantes, y pronto las piedras
de los sacrificios se empapaban en el preciado licor rojo, propicio lo mismo a Xochiquetzal que a Huitzilo·
poxtli.
Pensaba. yo, evocando estas antiguas memor ias, en el
lago surcado ahora por los súbditos alemanes, en que no
hemos heredado de Ut•a manera completa a nuestros
abuelos. Ellos amaban las flores, tanto como el espec·
táculo de lo~ sacrificios. Sólo entre los chinos se encuentran nomb res tan e xpresivos, como los que escogierGo
los aztecas para bautizar las joyas vegetales. Cuetlasúc hil, quiere decir &lt;flor que se marchita;&gt; sochicahuite,
&lt;flor generosa:&gt; yolosóchil, &lt;flor que tiene la figu ra de
corazón &gt; Nosotros únicamente conservamos la afición a
la sangre. En cuanto a las flores, casi las hemos olvidado, y apenas si e n las comidas de ceremonia. permitimos q ue un ramo insignificante y anémico,recuerdeque
hemos nacido en la tierra de la florida Xochiquetzal.
Pensábamos también, cuando la tarde comenzaba a
inundarse de tristeza crepuscular, y el poniente fingía
una hecatombe gi¡¡antesca, bajo cuyas llamas desaparecían los dioses y los hombres de una fabulosa ciudad
bárbara, en que esas cosas, ya tan lejanas de nosotros,
y sin embargo, como embalsam,das en un fuerte perfume de leyenda, están esperando aún al poeta que las
cante y las aliente con el soplo divino del arte. Con los
elementos de las aguas, de las flores y de la sangre,
podría escribirse un bello poema de voluptuosidad y
muerte.

Juanilla
(Del libro &lt;Bocetos Metropolitanos&gt;)
- [Tengo hambrel-murmuraba con desfallecida voz
la pequeñuela Jnanilla, colgándose a las harapientas fal•
das de la pobre viuda de R amírez.
La chiquilla, tiritando lastimosamente,ocultaba su ca·
becita rubia bajo el manto verdoso de la madre, y ésta,
llorando en silencio, oprimía aquella pálida frente con·
tra su enjuto pecho d el cual brotaban los sollozos los
gemidos desgarradores que le arrancaba la implac~ble,
la maldita miseria.
-Tengo hambre, mamá, dame pan!-repetía la niña,

limpiando con su maogd desgarrada las lágrimas que
temblaban en sus párpados enrojecidos por e l llanto.
Y la mujer afligida, ge'l'.lía dolorosamente, besando con
sus labios amoratados por el frío, la frente pu ra y los
resecos de Juanilla .
-i Pobre hija mía!-barbotaba. Espera ... ... espera,
tu abuelito va a venir; él traerá pan .... mucho pan!
Pero e l abuelo no llegaba.
Afuera, el viento bel.ido se colaba por los vidrios em·
polvados, sucios, húmedo, y rotos de la car comida ven·
tana a través de la cual se veían caer los copos de nieve, desprendiéndose de un cielo plomizo, triste y som·
brío. iQué invierno tan crudo el de aquel año! Cuándo
se había visto una nevada así en México ?
Los poores sufrían mucho. Pasa bao tiritando, materialmente congelados. Los coches y los automóviles se
deslizaban allá abajo en las casi desiertas calles, rodan·
do sobre la a lfombra de nieve que cubría e l adoquinado. Y los descarnados árboles de San Juan susurraban
melancólicamente, alzando sus ramas cenicientas que
recibían la menuda lluvia de copos, albos como el más
puro armiño; algunos de éstos arrebatados por el cier·
zo, peaetraban a la desmantelada bohardilla oscura don·
de la pobre viuda esperaba con febril impaciencia la
llegada de su padre. Pdro sonaron las diez en el reloj
de &lt;El Buen Tono&gt;, y el anciano Pedro no parecía. Un
pesado silencio invadía el cucbitril de estcs de~gracia·
dos.
-iQué frío, mamá! Y mi abuelito q ue no parece!. ..
-iYa vendrá, ya vendrá!
- l Pero hasta q ué horas? ¡Tengo mucha hambre!
Oye cómo me hacen las tripas . ...
Marta desesperaba. Su hija, para entretener el ham·
bre masticaba una vieja liga de hule. En aquel vasto y
húmedo desván, lóbrego, destartalado, fétido, las paredes ruinosas destilaban gotas salitrosas, lloraban, esta es
la palabra. Y por qué no? . ... También los mudos ed;ficios toman parte en los dolores y en la miseria de sus
habitan,es.
Veíanse allí los últimos restos del antiguo menaje:
desvencijados muebles salvados del naufragio, en la te·
rrible lucha por la vida. Un lecho informe, asqueroso,
indescriptible; un su~io jergón amarillento; dos mrntas
llenas de remiendos y costurones, cuyo fleco de harapos
caía en desorden sobre el pi~o accidentado, surcado de
grietas y hoyaocos y cubierto de montículos pequeños
que despedían un olor repulsivo de humedad, de ollín
y de miseria.
Más allá, en un rincón tenebroso, se disting uían dos
s illas viej'ls, rotas, desfondadas, que se sostenían gracias
a la red de nudosos cordeles que ligaban sus rígidos
miembros; uoa mesa de tos'cas patas remachadas con
gruesos clavos de hierro mohoso y sobre la cual desean·
saba una enorme marmita abollada; ahumada; un girón
de mantel mugroso, grasiento y dos o tres fragmentos
de oxidadas cucharas con el mango roto.
En frente y arriba de un gran hacinamiento de repugnantes guiñapos, de t rozos de hierro y restos de ro·
jizas herramieotos, de calzados viejos, torcidos y enlodados, de correas salpicadas de fango y de paja húme·
da y podrida, sobre una gran mancha de la pared eri·
zada de piedras blanquecinas, se hallaba suspendida
una vetusta imagen de nuestra Señora de los Remedios,
encuadrada por un marco negro de madera cubierto
de moscas y telas de araña.
Y ésto era todo. Se respiraba un ambiente i mpuro,
nocivo, helado, como el olor de la tierra removida de
las fosas. Reinaba ahí un silencio de muerte, sólo interrumpido por lo, sollozos d~ aquellos dos infelices y
por la vol tierna y lastimera de la chica que rept:tía
sin cesar:
- iAy, qué dolor de estómago, mamá; desde ayer no
hemos comido ni un pedazo de pan! .. .. Qué, tú no tie·
aes hambre I Asómate a ver s i viene mi abuelito .. . .. .
Yo tengo mucho, mucho frío. ¡ P or qué no tenemos ni
qué comer? Mira: Carlota, h hija del señor que vive
ahí enfrente, en el 10, siempre tiene q ué comer y se po·
ne muy buenos vestidos y hasta trae botas bronceadas.
Es muy rica. Cuando va a la escuela dice 'que su papá
le da todos los días un tostón nomás para que compre
dulces; pero es muy hambrienta; no nos quiere convidar
de lo que compra ... . ¿Por qué nosotros no somos ricos,
mamá? ¿ No dices que Dios es muy bueno, y que les da
lo necesario a sus hijos? .... .. Han de ser mentiras tu·
yas. 1Cómo a nosotros nos tiene 1-.asta sin comer ? ..... .
¡Ah, cómo me arde el estómago!
Marta callaba, y ardientes lágrimas seguían resbalan·
do por sus escuálidas mejillas. Mientras que su hija contemplaba tristemente los cardamomos q ue crecían en
los coloniales pretiles del corralón, el viejo Pedro, en·
vue !to el rostro con una larga y grosera bufanda deste·
ñida. tembloroso y enfermo, tiritando bajo su abrigo ro·
to a través del cual se veía la flaca musculatura azotada
por la escarcha, encorvado, triste, pensativo y desespe·
rado, recorría en vano los desiertos barrios de la fastuo·
sa Metrópoli, en su decrépito coche, buscando una re·
zagada &lt;carga&gt; que no llegaba, unos miserables centavos con q ué llevarles aunque fue ra &lt;pambazos&gt; a su
afligida hija y a s u pequeña Juanilla. ¿Qué dirían ? ¿Qué
harían en aquellos angustiosos momentos?¿ Cómo había
~e. pr~s~ntarse ante ellas sin un mendrngo ? ¿ No eran
1n¡ustlc1as de la suerte ?. . .... ¿Cómo no había de r ene·
gar ?....
Pero el ansiado pasajero, la Providencia de aquella
des&lt;;ilada familia, se ocultaba siempre, y entre tanto, el
a nciano tosiendo débilmente, gastado, sin alimento, in·
tentando apretar con sus manos rugosas y engarabitadas

la.s riendas del escuálido caballo dosalvo, miraba con infinita
amargura las calles desiertas, a lzaba la vihta h:i. cía lo alto y escu·
•chaba los sordos crujidos de su pesado vehículo que, como él, ca·
minaba trabajosamente , apolillado, ruinoso, pase~odo su vejez a
la dudosa luz de las lá mparas que con sus pupilas funerarias,
semejantes a enormes huevos cocidos y luminosos, partcían con·
templar a través de la brum3 a aquel lastimoso grupo de viejos
en su l,.rga y melancólica peregrinación nocturna.
"Rico," el hambriento "Rico," arrastraba con lentitud negra la
'calandria" que rechinaba sin cesar haciendo estremecer al co·
chero en cuyo dolorido pecho resonaban cruelmente aquellos
postreros gemidos. A cada balanceo producido por algún bache
profundo, chillaban lúgubremente las mohosas muelles, y la fa.
ligada bestia se detenfa resoplando, jadeando, negándose a proseguir el doloroso Calvario.
-iAnda, " Rico," mi valiente "Rico!"-e xclamaba el desveÓ.·
turado auriga con su voz cascada y macilentá, interrumpida por
violentos accesos de tos áspera y seca.
Y el noble animal, sacudiendo las velludas orejas con filosófica
resignación, ver ificando un supremo, un desesperado esfuerzo
-seguía a vanzando lentamente entre las sombras ..... .
-Mira-dijo un currutaco a su ebrio compañe,o:-a esa chu-parrosa, ya se le cansó el "penco.'

!3anque:e ofrecido por la b;,nca de '1éxico al señor secretario de
H~c1e':1da, Lic. Toribio E~quivel O';&gt;regón, el sá babo pasado, por el
éxtto hsoogero del empréshto de dos::1entos millones de pesos - Aspecto
del restanrant de Chapultepec durante el banquete.-La mesa de ho•
nor.-Otra mesa,-Eu el medallón, el señor Ministro.
- iUf! iQué "canciones" e~tán los tres!
-Oye, Padre ~terno, _l~ndas en busca de tu compadre Mam 5 a)em ?
"R~olt.~ron u~abnsotada 1d1ota. El no los escuchaba. Su coche c ru¡·ía má•
1co agoniza a.
v Y más.
Repentina!11ente, al dar vuelta por la callejuela de la Teja, tropezó en un hoyan~o Y cay~ brusc~mente. lJ_~a de las ruedas del tosco y pesado vehículo Je
pas por ~ncima haciendo cru¡1r sus huesos, y el anciano Pedro, lanzado 'des·
de ~u ~stent?, fué a estrellarse el cráneo centra el poste de la esquina rebotan ° espue~ rnbre la rala capa de nieve que se enrojeció con la sao re' de Ja
espan\o~a henda. Cochero Y caballo lanzaron un débil grito sofocado fe agitaron
convu st vamente al¡¡unos se~undos, y después quedaron inmóviles, y~rtos, sal i•
~a~os por la; plu~1tas d~ meve que seguían cayendo, cayendo siempre . ... El ia4, 0 parecta reir plácidamente, como dicién dole a su amo:-Estamos me ·or
1
as1......
.
T ranscurrieron algunas horas.
Allá, en la bohardilla, Juaoilla lloraba sin descanso
. - iNo llores, pobre hija mía!-repetía la viuda. Espe;a . ..... tu abuelo va a venir, y t~aerá pan ...... mucho pan ! ..... .
Al mismo tiempo se escucharon sordos rumores en la estr echa escalera, pasos
que res~naron después en el sombrío corredor. Una voz di¡·o:
-Aqui es.
. Abriórn la puerta que giró chirriando rnbre sus enrrobecidos gcznc s y apareciere-u en el umbral dos hombres, llevando a cuestas un cuerpo envuelto or
ccmpleto en una manta. Otro vecino, vestido con traje azul ce obrero, alumla-

�ba con una linterna sorda la fúnebre comitiva; y dejando el cadáver sobre el miserable lecho, se alejaron
silenciosamente como sombras. Al llegar a la puerta,
un" de ellos se volvió hacia la viuda que contemplaba
!.,, esceoa con ojos espantados y le dijo:
-Ya lo ve "asté" doña Marta,' jué" allá en la esquina de la Teja .... Allí mero nos Jo encontramos tirado,
éste y yo ... El "penco" también está muerto y la "calandria" quedó hecha astillas .... Puede que ya la haya
"vicentiao'' el "tequis" .... Nosotros, como buenos vecinos, cargamos con el "dijuntito" y "ái" lo tiene "as·
té" .... No se había de quedar tirado como un perro ....
"Ora," si quiere .... este .... iremos a dar parte a la Comisaría ..... .
Esperó, y viendo que no le contestaba, se fué, eotor·
oaodo la puerta mientras el otro murmuraba:

-"iProbe" tío Pedro!
-iBah, bah!-exclamó el remendón de la li°'teroa.
Déjenlo. "Siquera" el "dijunto'' nos heredó sus chan·
clas, sus trapos y su gorra ...... ¿Qué ~ás "quereo" eo
pago del viaje ? Al cabo el viejo oogruñtrá ..... .
Un coro de conteoidas risotadas celebró el macabro
chiste y el repugnante hurto, y los tres caritativos l~drones se alejaron, reinando otra vez un pesado St·
leocio.
La chiquilla no comprendió y batiendo palmas ale·
gremente, gritó:
-iCuánto pan, mamasita, cuáoto pan ! ''¿Verdá" qoe
todo ese pan lo manda mi abuelito? ¡Qu:! bueno es mi
abuelito! ¡A mí ya me andaba de hambre!
,
Y corrió con precipitacióo hacia el lecho; apa.~to 1:1
manta con cuidado, para que no se cayeran los boh·

llos" y se fueran a enlodar; pero retrocediendo horro·
rizada ante el desfigurado y sangriento cadáver, chilló
eco acento que desgarraba el alma: .
.
-i Mi abuelito! ¡Es mi pobre abuelito! .... 1Y encuerado! .... ¡Muerto!
La infeliz madre lanzó un rugido penetrante, horri•
ble, extra-humano; alargó los brazos y rodao~o por el
pavimeoto quedó sin sentido, mientras que Juan1lla, tam•
baleándose, llorosa, espantada, hambrienta, de~esperada,
caía sobre su cuerpo fiío, be~áodolo, estrechaodolo en·
tre sus bracitos delgados y .. uesosos . ...
El alba empezó a clarear. La portera barría el patio de
la vecindad coa su escoba de ramas. Una saltapared
gorieaba. La vida se¡?"uía su curso.
¿Qué le importa todo esto al mundo?
S EVERO AMADOR.

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)

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Desde Cullera a Saguoto, en t1da la valenciana vega
no había pueblo ni poblado donde no fuese cooocido
Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos
corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras
con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna.
-&lt;iDimóoi!&gt; .... i&lt;Ya está ahí Dimóoi!&gt;
Y é l, con los carrillos hinchados, la mirada vaga per·
dida en Jo alto y soplñodo sin cesar ea la picuda dulzaina, acogia la rústica ovación co.1 la indiferencia de
un ídolo.
Era popular y compartía la general admiración coo
aquella dulzaioa vieja, resquebrajada, la eterna campa·
ñ·era de sus correrías, la que, cuaodo no rodaba eo los
pajares o bajo las mesas de las tabernas, aparecía siempre cruzada bajo el sob...co, como si fuera uo ouevo
miembro c reado por la naturaleza en uo acceso de filarmonía.
Las mujeres que se burlaban de aquel insigne perdido, habíao hech::i uo descubrimiento. &lt;Dimóoi&gt; era
guapo. Alto, fornido, coo la cabeza esférica, la frente
elev'lda, el cabello al rape y la nariz de curva ~udaz,
tenh en su aspecto reposado y majestuoso, algo que re·
cardaba al patricio romano, pero oo de aquellos que en
el período de austeridad vivían a la_ espartaoa y se ro·
bustecían en el campo de Marte, SJOo de los otros, de
aquellos de la decadeocia, que en las orgías imperiales
afeaban la hermosura de raza colorando su nariz con
el bermellón del vioo y deformaodo su perfil con la
colgante sotabarba de la glotonería.
&lt;Dimóoi&gt; era uo borracho. Los prodigios de su dulzaina, que por lo maravillosos le habían valido el apodo, no llamaban taoto la atención como las asombrosas
borracheras que pillaba ea las g raodes fiestas.
Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera
abajo, siempre erg uido y ~ileocio, con la dulzaina en el
sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al
tamborilero. algún pillete recogido eo los caminos, con
el cogote pelado por los tremendos pellizcos que al des·
cuido le largaba el m'lestro c uando no redoblaba sobre
el parche con brío, y que, si caosado rle aquella vida
nómada abandonaba al amo, era después de haberse he•
cho tan borracho c.:&gt;mo él
No había en toda la provincia dulzainero como &lt;Dimóni&gt;; pero buenas angustias les costaba a los clavarios
el gusto de que tocase en sus fiestas Teoíanque vi~ilarlo
desde que entraba en el pueblo, amenazarle con un garrota para que no entrase ea la taber u hasta terminada
la procesión, o, muchas veces, por un exceso de coodesceodeocia, acompañarle deotro de aquélla para deteoer
su brazo cada vez que lo teodía hacia el porróo. Auo
así resultabao ioútiles tantas precauciooes, pues más de
una vez, marchaodo g rave y erguido. aunque coo paso
tardo ante el estaodarte de la cofradía, escaodalizaba a
los fieles rompieodo a tocar la «Marcha Real,&gt; freo te al
ramo de olivo de la taberna, y eotonaodo después el
melaocólico &lt;De profuodis&gt;, cuaodo la peaoa del saoto
patrono volvíaa e~trar en la igles_ia. .
.
y estas distracc1ooes de bohemio JOCorreg,ble, estas
impiedades de borracho, alegraban a la gente ~a chiquillería pululaba en torno de él, dando cabriolas al
-compás de la dulzaina y aclamando a "Dimóoi;" y los
~olteros del pueblo se reían de la gravedad con que
,muchaba delante de la cruz parroquial, y le enseñaban
-.de lejos un vaso de vino, iovita~ió_~ a la que contestaba
-con uo guiño malicioso, como s, d1¡era:-Guardadlo para después.
. Ese después en la felicidad de "Dimóoi;" pues r~presentaba el momento en qu_e: term1n.,da la fiesta Y. hbre de vigilancia de los clavanos, entraba en posesión
de su libertad en plena taberna.
.
Allí estaba en su centro, junto a los toneles ptntados
de rojo obscuro, entre las mesillas de zioc jaspeadas

por !as huellas redondas de los vasos, ~spira~do el tufi1lo del ajoaceite, del bacalao y las sardrnas frita~ que se
exhibían en el mostrador tras mugriento alambrado, y
bajo los suculentos pabellones que formaban, colgando
de las viguetas, las ristrds de morcillas rezumando acei·
te, los manojos de chorizos moteados por las moscas, ldS
obscureis longanizas y los ventrudos jamones espolvoreados con rojo pimentón.
La tabernera s~otíase halagada por la presencia de
uo buesped que llevaba tras sí ia concurrencia, e iban
entrando los admiradores a bandadas; no habían bastantes manos para llenar porrones, esparcíase por el ambiente uo denso olor de lana burda y sudor de pies, y a
la luz del humoso quinqué veíase a la respectiva asam·
blea, sentados unos en los cuadrados taburetes de alga·
rrabo coo asiento de esparto y otros en cuclillas en el
suelo, sosteniéndose coa fuertes manos las abultadas
mandíbulas, como •i estas fueran a desprenderse de tanto reir.
Todas las miradas estaban fijas en &lt;Dimóoi&gt; y su dulzaina.
-&lt;iLa agüela! ¡Fes J'agüela!&gt;
Y &lt;Dimóni&gt; sin pestañear, como si no hubiera oído la
petición geoeral, comenzaba a imitar con su dulzaina el
gaogoso diálogo de dos viejas, con tan grotescas in6exiooes, con pausas tao oportunas, con esca pes de voz tao
chil!ooes, que una carcajada brutal e interminable con•
movía la taberna, despertando a las caballerías del inmediato corral, que unían a la baraúnda sus agudos relinchos,
Después le pedían que imitase a la &lt;Borracha», una
mala piel que iba de pueblo ea pueblo vendiendo pañuelos y gastándose las ganancias en aguardiente. ·y Jo
mejor del caso ts que casi siempre estaba presente la
aludida y era la primera en reirse de la gracia con que
el dulzainero imitaba sus chillidos al pregonar la veo·
ta y las r iñas con las compradoras.
Pero cuando se agotaba el repertorio burlesco, cDimóoi». soñoliento po r la digestión del alcohol, lanzába·
se ea su mundo imaginario, y ante su público silencioso y embobado, imitaba la charla de los gorriones, PI
murmullo de los campos de trigo en los días de viento,
el lejano rnoar Ele las campaoas, todo lo que le sorpreo•
día cuando por las tar:le~ despertaba en medio del campo sin comprender cómo le había llevado allí la borrachera pillada ea la noche anterior.
Aquellas geotes rudas oo se sentían ya capaces de
burlarse de "Dimóoi," iie sus soberbias chispas, ni de los
rr.pelooes que hacía sufrir al tamborilero. El arte, algo
grosero, pero ingenuo y genial de aquel bohemio rústi·
co, causaba hooda huella en sus almas vír¡?"enes y miraban con asombro al borracho que, al compás de los arabescos impalpables que trazaba con su dulzaina, parecía crecerse, siempre con la mirada abstraída, grave,
sin abandonar su instrumento más que para coger el
porrón y acariciar ~u seca leogua con el &lt;glu glu&gt; del
hilillo del vino.
Y así es,taba siempre. Costaba grao trabajo sacarle
una palabra del cuerpo. De él sabfase únicamente por
el rumor de su popularidad que era de Beioicófar, que
allá vivía en una casa vieja que conservaba aún porque
nadie Je daba dos cuartos por ella, y que se había bebido, en unos cuaotos años, dos machos, un carro y media
docena de campos que heredó de su madre.
¿Trabajar? No y mil veces no. El había nac ido para
borracho. Mientras tuviese la dulzaina ea las manos no
le faltaría pan, y dormía como uo príncip.e cuando terminaba una fit:sta. y después de soplar y beber toda la
noche, caía como un fardo en uo rincón de la taberna
o en el pajar del campo, y el pillete tamborilero, tao
ebrio como él, se acostaba a sus pies cual un perrillo
obediente.

II
Nadie supo como fué el encuentro; pero era forzoso

que ocurriera, y ocurrio. &lt;Dimóoi y la Borracha&gt; se
juntaron y se confundieron.
.
Siguiendo su curso por el cielo de la borrachera, rozáronse, para marchar siempre unidos, el a~tro rojizo
de color de vino y aquella estrella errante, lívida como
la luz del alcohoi.
La fr«ternidad de borrachos acabó en amor, y fuéronse a sus dominios de Benicófar a ocultar su felicidad en aquella casucha vieja donde por las noches,
tendidos en el suelo del mismo cuarto donde había .nacido &lt;Dimóoi&gt;, veía o las estrellas que parpadeaban maliciosamente a través de los grandes boquetes del tejado, adornados con largas cabelleras de inquietas plantas.
Aquella casa era una muela vieja y cariada que se
caía en pedazos. Las noches de tempestad tenían que
huír como si estuvieran a campo raso, perseguidos por
la lluvia, de babi.ación en habitación, hasta que pcr fin
encontraban ea el abandonado establo uo rinconcito
donde entre pc.lvo y telarañas florecía su extravagante
primavera de amor.
¡Casarse!. ... ¿para qué ? Valiente cosa les importaba
lo que dijera la gente. Para ellos no se habían fabricado las leyes oi los convencionalismos sociales. Les bastaba el amarse mucho, tener un mendrugo de pan a
medio día y sobre todo algún crédito en J:, taberna.
&lt;Dimóoi&gt; mostrábase absorto, como si aote su vista
se hubiese abierto ignorada puerta mostrándole una felicidad tao inmensa como desconocida. Desde la niñez,
el vino y la dulzaina habían absorbido todas sus pasiones; y ahora, a los veintiocho años, perdía su pudor de
borracho insensible ; y como uno de aquellos cirios de
fina cera que llameaban ea las procesiones, derretí ase
en brazos de la &lt;Borracha&gt;, sabandija escuálida, foa,
miserable, ennegrecida por el fuego alcohólico que ardía en su interior, apasionada hasta vibrar como una
cuerda tirante y que a é l le parecía el prototipo de la
belleza.
Su felicidad era tao grande, que se desbordaba fuera
de la casucha. Acariciábanse en medio de las calles con
el impudor inocente de una pareja canina, y muchas
veces, camino de los pueblos donde se celebraba fiesta,
huían a campo traviesa, sorprendidos en Jo mejor de su
pasión por los gritos de los carreteros que celebraban
con risotadas el de~cubrimieoto. E l vino y el .. mor eogordabao a &lt;Dimóui;&gt; echaba panza, iba de ropa más
bien cui9-ado que ouoca y sentíase tranquilo y satisfecho al lado de c)a Borracha&gt;, aquella mujer cada vez
más seca y negruzca que pensando únicamente ea cu idarle, no se ocupaba en remendar las sucias faldillas
que escurrían de sus hundidas caderas.
No le abandonaba. Un buen mozo como é l estaba expuesto a peligros; y no satisfecha coa acompañarle en
sus viajes de artista, marchaba a su lado al frente de la
procesión, sin miedo a los cohetes y mirando con cierta
hostilidad a todas las mujeres.
Cuando &lt;la Borracha» quedó embarazada, la gente se
moría de risa, comprometiéndose con ello la solemnidad
de las procesiones.
En medio él, erguido, con expresión triunfante, con
la dulzaina hacia arriba como si fuese una descomunal
nariz que olía al cielo; a un lado el pillete, haciendo
sonar el tamboril, y al opuesto &lt;la Borracha&gt;, exhibien·
do con satisfacción, como uo segundo tambor, aquel
vientre que se hinchaba cual globo próximo a estallar,
que la hacía ir con paso tardo y vacilante y que ea su
insolente redondez subía escandalosamente el delante·
ro de la falda, dejando al descubierto los hinchados
pies bailoteando en viejos zapatos, y aquellas piernas
negras, secas y sucias como los palillos que movía el
tamborilero,
Aquello era un escándalo, una profanación, y los cu·
ras de los pueblos sermoneaban al dulzainero.
-Pero, ¡grao demonio! Cásate al menos, ya que esa
perdida se em¡:;eña en no dejarte ni aun en la rroce·
sióo. Yo me encargaré de arreglaros los papeles.

P ero aunque él decía a todos que sí, maldito lo que
le seducía la proposición. ¡ Casarse ellos! Bueno va ... .
cómo se burlaría la gente. Mejor estabao así las cosas.
Y en vista de su tozuda resistencia, si no Je quitaron
las fiestas, por ser el más barato y mejor de_ los dulzai·
o eros, despojáronle de todos las honores anexos a. su
cargo, y ya oo comió más en la mesa de los clavanos,
oí se le dió el pan bendito, ni se permitió que entrasen
ea h iglesia el día de la 6esta semejante.par de here·
jazos.

III
E lla no fué m:idre. Cuando llegó el momento, arraccaron en pedazos, de sus entraña.~ ardientes, aquel iL·
feliz engendro de la embriaguez.
Y tras el feto moostruoso y sin vida, murió la madre
ante la mirada asombrada de &lt;Dimóoi&gt;, que, al ver ex·
tinguirse aquella vida sin agonía ui coov~lsiooes, n~
~abía si su compañera se había ido para siempre o s1
acdbaba de dormirse como cuando rodaba a sus pies la
botella vacía.
El suceso tuvo resonancia, y las comadres de Benicófar se agrupaban a la puerta de la casucha para ver
de lejos a &lt;la Borracha&gt; tendida en el ataúd de los pobres y a &lt;Dimóoi&gt; ea cuclillas junto a la muerta, volu·
minoso, lloriqueando y con la cervíz inclinada como un
buey melancólico.
)ladie del paeblo se digoó entrar en la casa. El duelo se componía de media docena de amigos de &lt;Di~óoi&gt;, harapo;cs y tao borrachos como éste, que ¡,o~d10seabao por los caminos, y del sepulturero de Ben1cofar.
Pasaron la noche velando a la difunta, yendo por
turno cada dos horas a aporrear la puerta de la taberna
pidiendo que les llenasen una eoorme bota, y cuando el
sol entró por las brechas ?el teja~o, desp~rtaron todos,
tendidos ea toroo de la difunta, 01 más 01 menos que
los domingos por la noche cuando en fraternal confianza caían ea algún pajar a la salida de la taberoa.
¡Cómo llorabau todos! .... Y ahora la J?Obrecita ~staba
.allí, en el cajón de los pobres, tra~qmla como s1 durmiera, y sin poder levantarsE. a pedir su parte. ¡Oh, lo
-que es la vida! .... ¡y en esto hemos de parar todos!
y los borrachos lloraron tanto, que al conducir el
cadáver al cementerio todavía les duraba la emoción Y
la embriaguez.
.
.
.
Todo el vecindario presenció de le¡os el eotterro
Las buenas almas reían como locas ante espectáculo
tan grotesco.
.
.
,
Los amigotes de &lt;D1món1&gt; marchaban con el ataud
al hombro, dando traspiés que hacían mecerse rudamente la fúnebre caja como un buque viejo y desarbolado. Y detrils de aquel los mendigos iba &lt;Dimóoi&gt; con
su inseparable instrumento_ bajo el sobaco, siempre co~
aquel aspecto de buey moribundo_ que acababa de rec1·
bir uo tremendo golpe en la cerviz.
Lo~ chiquillos gritaban y daban cabriolas ante _el
ataúd, como si aquello fuese una fiesta, y la gente reta,
asegurando que lo del parto era uoa farsa y qu~ &lt;la
Borracha&gt; había muerto de un hartazgo de aguardiente.
Los lagrimones de &lt;Dimóoi&gt; también hacían reír.
¡Valieote pillo! Aún Je du_raba el &lt;c~ñamón&gt; de la noche anterior y lloraba lágrimas de vino al pensar que
y'l no tendría una compañera en sus borracheras nocturnas. .
Todos Je vieron volver del cementerio, donde ,por
compa~ióo habían permití?º el entierro de aque!la gr_ao
perdida, y le vieron tamb~o cómo con sus amigos, 10cluso el enterrador, se mella en la taberna para agarrar
el porrón con las manos sucias de la tierra de las tumbas.
·
.
.
d'ó
Desde aquel día, el cambio fué radical. iA 1 s excur·
siooes gloriosas, triunfos alcanzados ea las taberna~. se·
reoatas en las plazas y toques estruendosos ea las procesiones! "Dimóoi" no quería salir de Beoicó~ar, ª! lo·
car en las fiestas. ¿Trabajar? .... eso para los 1mbéc1Jes.
Que no contasen con él los clavarios; y para afirmarse
más ea esta resolución, despidió a l último tamborilero,
cuy« presencia Je irritaba.
.
Tal vez ea sus ensueños de borracho melaocóhco había pensado, mirando el hinchado vieo_tre de la "Borracha &gt; en la posibilidad de que coa el !tempo un muchacho' panzudo con cara de pillo, un "Dimoniet," acompa·
ñase golpeaodo el parche las escalas vibrantes de su
dulzaina A.hora sí que estaba solo. Había conocido la
dicha para que después su situación fuese más triste.
Había sabido lo que era amor para conocer el desconsuelo: dos cosas cuya existen.:ia ignoraba antes de tropezar con la "Borracha."
Eotregóse a l aguardiente con el mismo _fervor que s i
rindiera un tributo fúnebre a la muerta; iba r?to, mugriento y no podía revolverse en su casucha SJO notar
Ja falta de aquelldS manos de bruja, secas y afiladas como garras, que tenían para él cuidados maternales. .
Como un buho, permanecía en el fondo de su guarida
mientras brillaba e l sol, y a la caída de la tarde salía
,del pueblo cautelosamente, como ladrón que va al acecho, y por una brecha del muro se colaba en el cerneo·
terio, un corral de suelo ondulado que la naturalez_a
igualaba con matorrales en los que pululaban las man·
posas.
y por la noche, cuando los joroalercs retrasados vol;,íao al pueblo con la _azada al hombro, ~íao ?ºª musiquilla dulce e interminable que parec1a sahr de las
tumbas.
-iDimóoil. . . . ¿Eres tú ?
.
La musiquilla callaba ante los gntos de aq uell~ gente
,supersticiosa que preguntaba por ahuyentar su miedo.
y luego, cuando los pasos se alejaban, cuando se res•

tablecía ea la iomeosa ,·ega el susurrante silencio de la
noche, volvía a sonar la musiquilla, triste como un la·
mento, como el lloriqueo lejano de una criatura llaman·
do a la madre que jamás había de volver.
VICENTE-BLASCO IBAíiÍEZ.

Una Heroína Búlgara
. ·.. , Por mucho que la dominación turca hubiera ~asado dolorosamente sobre los búlgaros, nunca los. CIU·
dadanos de Svioleogrand sufrieron tanto como desd~
que empezó a gobernar 4:caimacan&gt; Galaledío-Effeo?1.
Este no era un hombre, sino una fiera: y para él los bulgaros no eran hombr~s.
Era el espanto del pueblo. Los pobres búlgaros, griegos y hebreos tenían mucho cuidado en defenderse de
sus acciones y de su contacto.
.
Pero sus deseos habían de ser ley, y aquel que hubiese pensado en oponerse, podía contar con el inmediato
castigo del &lt;caimacau&gt; o gobernador.
¿Cómo salvarse de un s~mejaote hombre-6era ?
La población obligada a callar, envilecida, débil, había llegado al grado más bajo y vergonzoso.
.
. .. . Un día el párroco de Svilengrad, Pepe ~1colás,
cansado de tantos ultrajes, habló al pueblo de defensa,
de honor y del amor de patria, y su voz era cálida y
profunda, sus p,labras altas t puras como llamas. .
_
El &lt;caimacao&gt; lo puso e hizo llamar a Pepe ~1colas
para decirle rabioso y serio: &lt;Que esto no se rep1t:1. ~e
lo contrario tu cabeza pagará por todo&gt;. Pepe N1colas
oada contestó, pero su mirada llena de desprecio y de
dignidad impresionó a Gelaledin-Effeodi.
.... Pasaron así algunos días. Pepe Nicolás acababa
de celebrar su misa, cuando en la penumbra de la ca•
pilla desierta, vió a una joven coa la mirada fija y los
labios tembloros0s.
-/Qué tienes hija mía?-le p reguntó el anciaoo.

-Tengo que pedirle un consejo.
-Te escucho: habla.
El alma simple de la joven se estremeció.
-Habla, /cómo te llamas, quién eres ?
.
-Me llamo Faoca Simidova, soy huérfaoa, he venido hace poco de Andrioópolis ......Ayer me encootr~
por la calle al &lt;caimacáo&gt; y me d1¡0:-&lt;Esta tarde tu
vendrás a mi Kooack&gt;.
-Le contesté que no podía ser y entonces_me declaró
que me haría busc• r a la fuerza. Es horrible; Y&lt;? no
conozco a nadie, estoy sóla en el muodo; acoosé¡eme
usted! ·
Y fijó su mirada llena de lágrimas eo el rostro pensativo del anciano.
Pepe N icolás bajó su cabeza encaoecida; y después
de una reflexión:-Veo-le dijo-dentro de una hora y'
yo te daré la contesta&gt;.
.... Fanca esperaba eo la oscuridad, cuando de una
puertecita del patio salió una sombra envuelta en uoa
manta negra.
.
..
.
-Pues biéo, este es mi conse¡o-le d1¡0 el aoc1aoo a
Fdoca: dándole un cuchillo fino como una oavaja.
Una l'lcha tremenda combatíase eo e l corazón de
Faoca; Pepe Nicolás se dió cuenta, pero no dijo n:ida.
Fanca quedóse sóla por un momento e°: el pallo o~;
curo, después como si tomara una resoluc1óo se ale¡o
resuelta a cumplir su debP.r.
,
. ... El &lt;cairnacán&gt;se hallaba acostado en un sofa; de
prooto levantó la cabeza porque vió algo q ue brillaba
en el aire y sin el tiempo de darse cuenta ca_yó s~J:&gt;re
los cojioes con la garganta cortada. Un débil que¡1do
cerró la íntima e ioapercibida tragedia.
En la mism1 noche Pepe Nicolás y Faoca desapare·
cieroo de Svileograod. Dos semanas después se presen•
taroo a una compañía de insurrecto~ y más tarde ~n~
el ejército vencedor entraron en Svileograd que fue hbertada del dominio turco.

GALERIA A.RT-ISTrcA.-Autoretrato por Jan Steeo.

�REGATAS

en honor

DEL EMPERADOR

Guillermo
(DE RIMAS DEL ALMA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constaute la primera
ilusión de amor color de rosa.

ARPEGIOS

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
- [Háblame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Háblame sólo una palabra
- iNo!
-Y después .. . . que se cierren mis oídos
y enmudezca tu labio a mi pasión.
-iMírame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Mírame amado
-Nunca, nunca más.
-Por la postrera vez hondo, muy hondo.
-No te puedo mirar.
-Por la postrera vez amado y luego
que se cierren r_nis ojos .... Sin tus ojos
;Quiero la obscuridad!
-iBésame!
-Nunca, sufre, olvida ....
-Por la postrera vez .... dulce, muy dulce.
-No te puedo besar
-Un beso . .. . sólo un beso ...... una caricia;
una caricia, un beso y nada más,
y después .... ¿para qué quiero la vida?
¡Mátame por piedad?

Conserva en el castillo de tus sueños
el recuerdo feliz de aquellos días,
y olvida en la ilusión de tus empeños
el dolor de tus lentas agonías.
Es muy dulce vivir enamorado
de una novia lejana que no viene,
porque así el corazón va ilusionado,
y sus negros dol&lt;&gt;res entretiene.
Una novia lejana deliciosa,
novia que se forjó la fantasía,
una novia muy buena, cariñosa,
llenó. de amor, de luz y de poesía.
Amala con la fe pura y sencilla
de tu primer amor de los quince años,
cuando libre de penas. sin mancilla,
no sabías de los negros desengaños.
No busques en amores del momento
el consuelo que borre tu tristeza,
ni quieras olvidar tu sufrimiento
man&lt;.:hando del recuerdo la pureza.

Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constante la primera
ilusión de un amor color de rosa.

Para "El Mundo Ilastr,do."

PABLO M. SOSA.

MIS VERSOS
Al Sr. Lic. D. Ernesto Chavero,
respetuosamente.
Aquí están, como pétalos dispersos
de perfumadas flores, esparcidos
de este álbum en las páginas, mis versos
conjnnto de sonrisas y gemidos.

Cuand0 muere la tarde pensativa
llevándose lamentos y amarguras.
muere en el alma una ilusión esquiva
y surgen las 5iniestras amarguras.
Enorme cataclismo
vuelca en el alma sus estragos fieros,
y en el cielo, fantásticos querubes
encienden en el seno de las nubes
el tibio resplandor de los luceros.
Ya nada puede
mitigar el dolor de mi amargura;
al rudo cataclismo todo cede:
el goce, y el ensueño, y la ventura,
En esta soledad aterradora,
muy lejos del amor y la fortuna,
brilla en el alma un resplandor de auror., ,
brilla en mi frente, &lt;palidez de luna&gt;....

Nacido al parpadear de esa mirada
que al fondo del espíritu penetra,
es mi canto fulgente llamarada
con centellas de amor en cada letra.
¿ Qué llevas en los ojos? 1Quién te ha dado
ese modo de ver, hondo, profundo,
que en sus radiantes luces condensado
tanto guarda, ignorado para el mundo?

~

Yo he sido la Bohemia que supo de la vida
la efímera alegría y el hondo suspirar ....
Yo fuí la Soñadora que vió desvanecida
su pálida quimera, y triste y dolorida
cerró los grandes ojos, cansada de soñar ....
En mi p~sada vida de am·r y de pecado
yo fuí la ap1sionada que se llamó Mimí,
romántica y ard;ente, tal vez habré llorado
soñando en las caricias de un príncipe encantado
que nunca conocí .. ..
CRYSANTHEME.

Me encontraba tan tri~te. me encontraba tan solo,
sin tu amor todo risas, sin tu amor todo besos,
que mis sueños de antaño
que cantaron un tiempo como flauta de Eolo,
eran ya sólo penas: sueños ho•cos y aviesos
que lloraban, lloraban, como si un desengaño
los hubiera zaherido;
como si mis amores florecientes y bellos
en lugar de los claros y amorosos destellos
de tus ojos, tan sólo poseyeran tu olvido ....
Pero tú ai:areciste y tornó la altgría
y en la noche de mi alma luego se hizo de :lía.
Y cantaron mis versos como el ave canora
que madruga y que dice su canción a la Aurora
en un himno feliz.

Y es en vano mi afán.

Aquí la lira del amor palpita
elegías cantando o madrigales,
de mi ardiente pasión la ansia infinita,
expresando en renglones desiguales.

¡

Los labio~ de Rod,lfo su aroma me habrán dado
y habré gustado en ellos las mieles del Amor.....
y en una oscura noche de invierno desolado
igual que una avecilla friolenta, habré ocultado
mi faz sobre su pecho, con vivido rubor ....

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Guarda la dulce flor de la añoranza
en un rincón azul de tu memoria,
mientras viva esa flor habrá esperanza
de amores, en tu vida transitoria.

j

En otra edad remota sin d uda mi alma ha sido
el alma bulliciosa y alegre de Mimí
romántica y ardiente, tal vez habré vivido
soñando ea la llegada de un príncipe aguerrido
que nunca conocí.

¡Quién sabe!. ... El corazón ea ellos vive;
es como el Fénix esa entraña loca;
agonizante ya, se alza Y revive
al fuego que le mata O le sofoca.

Busco una sombra que me dé consuelo,
busco un abrigo que me dé ternezas,
clavo mi vista en el azul del cielo,
y navego, con hondo de~con_suelo,
en el piélago azul de mis tristezas ....
Una voz en la calma se avecina,
y en medio de la sombra,
conozco aquella voz, dulce y divina,
que me llama y me nombra ....

y ioh supremo placer que en mis querellas
me abismas con tu voz arrulladora,
viertes en mi alma resplandor de estrellas
y en mis tri~tezas placidez de aurora!....

y de tus cjos al fulgor incierto,
escala de la dicha la a Ita cumbre
y se irgue como el león ea el desierto
del sol bañado por la roja lumbre. . . . . .

Y mientras dur:l la caricia extraña
de la brisa que llora su elegía
escucho aquella voz que no me engaña
y grito en mi dolor ¡oh madre mía!

Mayo 8 de 1913.
VICTOR DIAZ DE LEON.

.

CÉ SAR CAMACHO.

Y estas rimas, bien mío, que te digan mi gozo,
porque ya soy dichoso,
porque ya estás aquí.
CARLOS PADILLA.
México, r91 3.

Noble señora que yo adoro: unidos
en el viejo balcón que ve al poniente,
hablamos tristemente, largamente,
de dichas muertas y de tiempos idos.
De los rústicos tiestos florecidos
desprendo rosas para ornar tu frente;
y hay ea los fresnos del jardín de enfrente
un escándalo de aves en los nidos.
El .:repúsculo cae soñoliento,
y si coa tus desdenes amortig uas
la llama de mi amor, yo me contento
coa el hondo mirar de tus arcanos
?jos, mientras admiro las antiguas
Joyas de las abuelas en tus manos . ...

RAMON LOPEZ VELARDE

U na regita.-La pr imera caooa.-Señoritás·vencedoras.-Otra regata.
-La meta. - Instantáneas toma das
durante la fiesta depor tiva con q ue
celebró el domingo pasado, el Club
Alemán de Rega tas, el a niversar io
de la exaltación al trono del Emperador Guillermo.

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~(_.sw¼~,\~..sw-t,,,,~~~~A~~.Ío\~..sw-t,,,,_)4

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�íi~fULTITK

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pa que parecía transportada expresa-

Originada por el más bello de los

mente del la 5o de Xochimilco.

pretextos, la Caridad, y a iniciativa del
Gobernador del Distrito, se efectuó el

Aquella feria deslumbradora de be-

domingo pasado, ea los alrededor"s
del Automóvil Club, una deliciosa ker-

lleza se vió todo el día concurrida por

messe ea la cual tomaron parte los ele-

que a manos llenas contribuyó al fin

mentos más valioSOII y distinguidos de

caritativo de la fiesta que fué el arbitrar
recursos para la fundación de uc asilo

la crema de la sociedad capitalina, la

la alta sociedad mexicana.
El elegante edificio del club se veía

para ancianos y otro para huérfanos,
ideas que se deben a la iniciativa del señor Gobernador.

rodeado df, un paisaje cosmopolita en
el que se reunían: uc precioso molino

t

Campesinas holande :as, señoritas expendedoras de cocfetti en ,.J Molino Holacdés.-Grupo de chicas poblanas
• •
.
"Pompad our " en e J puesto d e fl ores.-Dos bellas turcas que atecdieroc a la clientela ecel"Caféor·
ea e1 ongmal puesto
JI "chmampa"
· - Damas
ien ta.,
,J

•

holandés, el r etrete turco ea el que se

Duradero recuerdo dejará esta pre-

ofrecía delicioso café, el kiosko francés

ciosa fiesta, pues mue-he ha de tardar

al estilo de los Luises, un puesto arrac·

para que se efectué otra que pueda
opacarla.

cado de la feria de Sevilla y la cbinam·

Odaliscas, manolas, japonesas, chicas... poblanas, toda la belleza femenina del
mundo, representada por las bellas damas mexicanas que
atendieron los puestos de la kermt-sse.

�Ioterior de la Cámara de Diputados tomado desde la entrada dAl salón de sesiooes.

Fachada de la Cámara de Diputados del· Congreso Federal.

Edificios de la Ciudad de México
La Cámara de Diputados
En los primeros días del mes de Febre ro del año de 1909, se incendió el antiguo teatro Iturbide, local que ocupaba la Cámara de Diputados, desde que el
fuego destruyó su local propio en el interior de l Palacio Nacional.
Como las obras del Palacio del Poder Legislativo, del que oos ocupamos en
otro sitio, se hallaban aun poco adelantadas y u querían mucho tiempo para
s u terminación, se pensó en construir un edificio pr ovisional, en el mi~mo sitio
ocupado por el que acababa de ser destruído por el incendio.
Se acomodó el salón de actos de la Escuela Nacional de Iogenieros, para
que en él se efectuar an las sesiones de la Cámara de Diputadns, mientras duraran las obras de construcción, y se encomendó e l trabajo al arquitecto mexi•
ca no don Mauricio Demaria y Campos, quien proyectó y dirigió la construcción
del edificio hasta su terminación.
Las obras de construcción, decoración y acomodación del nuevo Edificio,
duraron alrededor de dos años y quedaron terminadas en los primeros meses
del año de 19 n ; se había pensado que la inauguración de la nueva Cámara se
efectuara durante las fiestas del Centenario de nuestra Independencia, pero no
estuvo terminada la construcción para entonces, y el ecificio se inauguró el 2
de Abril de 19u, con la lectura del último mensaje que presentó a las Cáma·
ras el general don Porfir io Díaz.
E l edificio es bello y prop:ircionado en su conjunto, lo mismo que en sus detalles; el vestíbulo es muy hermoso y la sala de sesiones, decorada severamente, da idea de la majestad de la Ley.
Si tenemos en cuenta que el edificio se construyó con el carácter de provisional, mientras se termina el Palacio suntuoso que ha de ocupar definitiYamente la Representación ~acional, se comprenderá que no sólo se cumplió con
la misión de albergar a los representant~s del puEblo, sino que se les albergó
dignamente en un edificio bello y rico.

El mismo salón, tomado desde h plataforma presidencial.
Vestíbulo del edificio de la Cámara de Diputados.

F ot. Kahlo.

�Su señoría Estepbao Hedri de Hedry nuevo encargado de Negocios de
Austria-Hungría ante el gobierno mexicano.

En ·et Espacio
El joven piloto, diestro ya eo el manejo del aparato,
que le obedecía ahora con la fidelidad de un organismo
viviente, experimentó la embriaguez del domador '}Ue
hacer tascar el freno a un potro, cuando se cernió en
el espacio inmenso, en un vuelo elegante y gallardo.
El tiempo era magnífico para intentar cualquier &lt;record&gt;: una ligera brisa soplaba en las alturas y no había
indicio alguno de que pudiese arreciar el viento o alte·
rase la atmósfera, en cuvo seno luminoso. volaba, contento de sí mismo y de la sumisión del aeroplano. La luz
era perpendicular.
Desde la elevación en que se bailaba, veía confusamente, entre zonas de sombra, la mancha verde de la
arboleda de Palermo, más allá de la cual se dilataba la
inmensidad rojiza del estuario, cuyo término visible se
fundía allá a lo lejos con la línea del cielo. Más que
ver, adivinaba el hormigueo de la multit'!d diseminada
por el Jardín Zoológico y la avenida de Las Palmeras,
muchedumbre que estaría eo ese momento pendiPnte de
las evoluciones de la parda libélula errante en el espa·
cio, y que batiría palmas en honor del intrépido nefelí•
bata.
Parecíale llegar a su oído el rumor de la admiración
popular, amortiguado por la distancia.
Miró rápidamente hacia abajo y co'1sideró mísera la
condición de los millares de seres que se arrastraban
penosamente eo el polvo, esclavo cada cual de las materialidades de la vida, y sujeto, por la ley humana de
la gravitación vital, a la tierra.
Desconocían la indecible emoción única de sentirse
solo en la inmensidad, de aletear entre el cielo y la tierra, en la infinita región del vacío.
Morirían ignorando el inefable deleite de articular
una palabra eo los dominios de las nubes y de los vien·
to~. y escuchar coo supersticioso temor sus ecos, di•
ríase dilatados por la acústica de la bóveda celeste.
Jamás experimentarían en su precaria existencia el seo·
timieoto religioso del conquistador del aire en pleno espacio, fascinación de lo desconocido que le invade intermedio entre dos inmensidades, la sugestión del misterio que lo avasalla en me'lio del excelso silencio de
las alturas, el encanto de la lejanía que lo ~ubyuya en

Maqueta del Palacio del Poder Legislativo (en construcción, )

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~

En páginas anteriores hablamos del local que ocupa provisionalmente la Re~resentacióo Nacional. Bello como es éste, no es ni con mucho lo que será el grandioso
· de •res,·deoc1a
· a 1 má s alto poder de la República, ema·
palacio pMyectado para servir
nado de la voluntad popular y depositario de los más altos intereses del pueblo.
El edificio proyectado, ahora en construcción.se levantará en el centro de una pl~za elíptica, creada ex profeso, y que se llama plaza de la Repú~l'.ca. El :royec'.o del edi~
ficio, del que verán nuestros lectores un conjunto en esta pag10a, es graodio.o Y d
0

una grande belleza. Se debe al arquitecto francés Benard, quien ha hecho de él la
obra de su vida.
El proyecto fué seleccionado por medio de un concurso abierto por el gobierno
de la República, que pagó uo premio de diez mil peses a su ,autor. .
Actualmente las obras de construcción se reducen a la c1meotac1ón Y el arm~•
ál.
que están terminadas por completo; durante las fiestas del centenario
zoo met ,ca
...
ocia N aciooal se colocó \a primera piedra del ed1fic10, y de entonde 1a I od epe nde
'b' ndo las obras de escultura y decorado mandadas hacer
ces acá se han estad o rec1 ,e
• principales centros artísticos del mundo.
10
a º
• d
Cámara popular esté terminado será un ju~to orgullo paCuaodo el pa1ac10 e Ia
ra la capital de la Nacióu.
Armazón de hierro del Palacio del Poder Legislativo. (Terminada.)

Sus señorías don Jorge de Pottere y don Stephan Hedri de Hedry Encargados
de Negocios saliente y entrante (respectivamente) de Austria•Huogría.

presencia de los horizontes ensanchados, y el sagrado
temor que acomete su corazón, al bailarse fuera de su
centro natural, de su condición de sér sin alas, en la
órbita de los pájaros, y en el ámbito de las tempestades.
Llevado de tales pensamientos, asaltóle un impulso de
soberbia, la antigua pasión que llevó a !caro a precipi·
tarse en la profundidad del mar.
Juzgóse por un breve ra:to como impelido por una
fuerza centrífuga hacia lo alto,. al revés de la mayoría
anónima regida por una fuerza centrípeta hacia lo
bajo.
El no era como los demás: tenía alas. Estaba de tal
modo identificado con el aparato, que parecíale que era
éste una prolongación de su ser mismo, el cuerpo de
acero de su espíritu, el vehículo alado de su voluntad.
Palpitaba con el motor, consustancial con la fuerza fí.
sica que hacía estremecer el aeroplano. Figurába~e que
era como uoa especie de ser ambiguo o de criatura
nueva, con caparazón metálico y alas potenciales.
El sentimiento del valor heróico, que en ese momento
prodigaba, lo sublimó a sus ojos. Era un héroe del aire,
superior a todos los héroes de la tierra y del mar. ¿Qué
valía, eo efecto, uo marino luchando con la tempestad
en la inmensidad del océano, o un militar peleando con
la muerte en un combate, comparado con un oefelíbata?
No tiene ninguna rama de que asirse, oiogún rincón en
que 'esconderse, eo el espacio; navega en el vacío, con
el aliento de la muerte, otra inmensidad sobre sobre su
cabeza.
Un remolino de aire, uoa de~compostura del motor,
el menor desperfecto del aparato, lo precipita sobre la
tierra.
No; oo era posible conjugar la temeridad ciega de los
valientes de antaño, con el heroísmo razonado y tranqui·
Jo de los esforzados de su clase.
El piloto pr(lstó atento i&amp;ído para cerciorarse del re•
guiar funcionamiento del motor; todo marchaba admirablemente, y aprovechando la ocasión propicia, empezó
a remontarse más arriba, para conquistar el &lt;record&gt; de
la altura en aeroplano.
El imponente y realmente absoluto silencio, reinante
en las regiones superiores del espacio, lo impresionó a
tal punto, que, al llegar a los cinco mil metros, siotió
flaquear su ánimo, amilanado por la distancia que lose·
paraba de la tierra, cuyos relieves y contornos habían

desaparecido para éL El joven piloto no recordaba ha·
berle embargado la emoción plena'y total de soledad y
de silencio que allí le invadía. Hacía frío también. Es·
taba verdaderamente solo en la inmensidad, sin otra
compañía que el latido de su corazón, pues el roído del
motor se perdía hacia abajo. Se hallaba lejos de la tierra y de la mirada de los hombres, que apenas lo dis·
tinguirían como un indeciw punto móvil en la atmósfe·
ro luminosa.
Habituado a espaciar la vista en !l'orizootes estrechos
y a posarla en perspectivas limitadas, causábale ioquie•
tud la monotonía del espacio inconmensurable y sin tér·
mino.
A los cinco mil quin ientos metros, novicio en las altas ascensiones, recobró la noción de la altura, y, con
ella, el instinto del pelil!ro. El silencio ambiente pare·
cía!€ cada vez más emocionante y resolvió descender,
después de haber comprobado que había conseguido un
&lt;record&gt;. No pudo menos de sonreir de su valor, al
pensar que habí,. retrocedido ante el magnífico y terri·
ble misterio del silencio etéreo. Bajaba curado del ím·
petu de orgullo que lo acometió al subir, haciéndole
creer que estaba hecho de la esencia superior de los hé·
roes: era igual a los demás seres, y nada había cambiado en su naturaleza humana.
Descendía de un hermoso vuelo placeado. Tornó a
ver con una alegría nueva, con uo asombro infantil, to·
dos los pormenores del panorama que abarcaba desdearriba; como nunca, hería su retina el tono verde de la
arboleda, su imaginación, algún claro del bosque y su,
sensibilidad, la superficie tran..¡uila del lago de Palermo. Ni remotamente había wspechado antes la belleza
del árbol, la poesía del agua dormida y el encanto de
un sender o solitario
El eco del sordo clamoreo de la muchedumbre que
aclamaba su nombre friunfalmuote, en un frenesí de
entusiasmo, volvió a reconciliarlo con ella. No todo era
lucha egoísta y brutal entre los hombres, sobre los cua•
les descendía en ocasiones un rayo luminoso de lo alto.
Entonces comprendió, por primera vez, que la mora·
da del hombre oo dejaba de ser hermosa, y ~ue la vida
valía la pena de ser vivida eo su sentido más alto y duradero.
ELOY FARlf1'A NU~EZ.

�María Luisa Villegas en la obra
"Mlle. de Belle-Isle."

TEATRO MEXICA?\O
&lt;M LLE. DE BELLE- ISLE.&gt;

Teatro Colóo.-El actor Caralt eo &lt;Nick
Carter&gt; (acto segunde.)

Bien. sabido es que antes de tener Alejandro Dumas
(padre) la gran fama que tuvo como novelista, adquirió
r enombre como autor d ramático, y de eotooces, es de·
cir, por los años de 1830, data la comedia &lt;Mlle de Be·
lle·Isle&gt; que hemos visto en el Mexicano, arreglada a la
escena española por Jacinto Beoaveote.
El 2 de Abril del citado año de 1830 se estrenó eo el
Teatro F rancés a obra referida, y el insigne autor de
&lt;Los Intereses Creados&gt; la arregló no hace mucho tiempo
representándose eo Barcelona. Los cinco actos son bre·
ves, interesan por grados, y los dos últimos son bastante
teatrales.
Uoa intriga de amor y celos, asunto que tanto gustó
siemprtt a Dumas, es todo el motivo de la comedia y al
a utor de aquellas inolvidables "Memorias de uo Médico" en las cuales supo con arte mágico evocar las figu•
ras ma.s culmioaotes de los reinados de los Luises en
Francia desde Luis XIII, muéstrase ya dominando las
costumbres de aquellos tiempos con habilidad e inge·
nio.
Hay por tanto mucho ambiente en "Mlle. de BelleIsle&gt; y el diálogo cortado, irónico a veces, galante siem·
pre, perfectamente en consonancia con los personajes,
siu descripciones que distraigan, ni nada q:it desvíe la

Teatro Lírico.-Escenas de "Les Apaches
de París. "
mente de la intriga que se desarrc,lla, ha sido perfecta·
mente conservado por Benavente, por lo cual hay que
decir que es uno de los más bellos ornamentos de la co·
media.
De uoa aldea apartada de la Bretaña ha llegado a
Santilly donde a la sazón estaba la Corte una joven
cándida e inocente, "Gabriela de Belle Isle," para pe·
dir la libertad de su padre y de su l¡ermano que llevan
tres años encerrados en la Bastilla sm motivo a lguno y
por una de esas falsas denuncias tan generales en aquellos tiempos.
La joven encuentra en su camino al enamorado duque de Ricbelieu que ve en la muchacha una buena
presa para sus costumbres disipadas y la promete la libertad que solicita, pues bien sabido era el favor del
noble aristóc•ata en la corte galante de Luis XV
También tenía influencia la marquesa de Prié, que
hasta entonces había sido la favorita del duque y que
deseaba conc;icer la que había ido a sustituirla en el co·
razó n del voluble caballero. Sabe quien es por confe

s1on del mismo (cosa muy frecuente
por aquel entonces) y se propone dos
cosas, vengarse de su ex-amante y sal·
var a ·'Gabriela" de una asechanza de
mala ley, del que según cuentan, en
nada se paraba al tratarse de satisfacer un capricho, Y como además había
apostado mil luises con otros caballeros
a que pasaría la noche bajo el techo de
aquella joven, era preciso cuanto antes remediar la baja maniobra que se prepa·
raba.
Para ello ofrece habitación a la muchacha en su mismo palacio y la noche en
que se temía todo, la envía con uoa carta para el gobernador de la Bastilla, con
el objeto de que conceda a "Gabriela" el estar algunas horas con su padre prew.
Todo esto se complica con unos amores que tenía la joven con el caballero de
"Aubigny," con el cual iba a casarse en breve.
El conoce la apuesta, él ve que su novia le despide pronto, y él, en fin, embc,
zado delante de las puertas de la mansión donde vive su amada, ve entrar al duque y recoge, en fin la carta en que participa a sus amigos haber ganado la
apuesta. ¿Qué más se necesita para sospechar? ¿Qué p~cho enamorado no entra
en celos creyendo la deshonra de la mujer amada? Y como además "Gabriela" no podía revelar en donde pasó la noche, por juramento hecho a la marquesa, en tanto estuviera de primer ministro el duque de Borbón, se comprenden
las torturas del enamorado.
Dan las diez de la noche; Richelieu entra en la casa por una puerta falsa, el
salón está oscuro por col!lpleto, siente el contacto de una mano de mujer y cae el
telón. El duque cree haber conseguido su objeto y de esta manera los celos, la
venganza, el amor se unen para engendrar la ictriga, la cu~ 1 se deshace por ha·
ber visto el galante seductor que l;,. letra de la marquesa es la misma que escribió
las cartas que él creía recibir de "Gabriela" y por la calda del primer ministro,
la cual deja en libertad a la muchacha para contar a su novio todo y por tanto,
concluye la comedia, diciendo el caballero de Aubigny que •·Cabriela" es su futura esposa y que Richeliu su mejor amigo.
El público aplaudió algunas escenas, y la interpretación estuvo corecta.
TEATRO LIRICO.-"LOS APACHES D E PARIS. "
Un éxito completo, tuvo el estreno de la zarzuela en dos actos libro de Ventura

Teatro Mexicano.-Dos escenas de la obra "Mlle. de B elle·I~le.

�de la V "ga, actor y autor, y música de las renombradas
firmas Valverde y Fo~lietti titulada "Los Apaches de
París."
El primer acto es superior al sPguodo, porque en
aquel se reunen dos cuadros sainetescos de mucha fuer·
za cómica, y un tercer cuadro que la volcánica imaginación del libretista ha colocado en lo que pudiera llamarse residencia oficial de los apaches parisienses, y en
el que, si no hay mucha, ni poca, ni ninguna verosimilitud hay, en cambio. un derroche de gracia y de visto•i·
d,\d para transportar al espectador desde el plácido
campó'qe .la zarzuda, al del "vaudeville" más eotrete·
nido.
·.,..
El segundo ~cto, aunque menos movido y con recur•
sos má, seocijfos para mantener despierto el ioter~s. lo·
gró también aplauso unánime, aunque no muy calllloso.
Las ocasiooes de lucimiento para cantantes y daozaot~s
están muy bien buscadas, las frases felices tienen igual
fuerza que en la primera parte de la e bra, y una situación cómica habilísimameote preparada para el desenlace, que es gracioso y de iogeoio.
La música es alegre, animada, y a ratos brillante,
siendo siempre apropiada a las situaciones del libreto.
Sobresaleu uoos cuplés mita:! cantados y mitad silbados,
un tango muy lindo del "pelele," una danza de i&gt;paches
en tiempo de vals y una bella tarantela, por cierto muy
bien iostrumeotada.
La interpretación fué _cQrf'ecta, distinguiéndose Feli·
cidad Pastor y Eduardo Pastor, y el resto de los artistas
no descompusieron el cuadro. La obra se montó réguJarmeote. nada más. He oído decir que la Empresa trae
de España dos tiptes; ese es el camioo; reforzar la par·
te femenina de la compañía, poner más esmero en moa·
tar bien las obras y ¡a ganar dinero! que el género chi·
co, ni está muerto ni es ese el camino y si no que Jo digan los llenos casi diarios de este teatro.

TEATRO COLON.
COMPA~IA DE OBRAS POLICIACAS.
No se equirncó el cronista al augurar un buen é , ito a
la compañía española que bajo la dirección de don Ra·
móo Caralt, está obteniendo diarios triunfos por su es
merado trabajo y por la manera excelente como ponen
las obras.
Ya oigo a los Aristarcos baratos, a los que nada les
gusta, para hactrse ilustrados, a los exquisitGs de guard ..rropía, que la obra policiaca no es verdadero arte es•
cénico. que su desarrollo tiene a veces complicaciones
infantiles, que en fin, (no faltan señores de moralidad
profundísima ) dt:bierao prohibirse por ser ese uela de
malas costsmbrts
Todo esto no es más que pura exagerd.ción y de~eos
de mostrarse refinado~. con un refioamitnto que delata
desconocer lo que pasa en países tan cultos o más que
México. ¿No se da y se ha dado y se está dando en to·
das las capitales del muodo el mismo repertorio que en
Colón, por fortuna tenemos? ¿No se dieron 500 noches
seguidas en Nueva York y bastantes en Madrid el dra•
ma "Nick Cartee"? ¿ No está en manos de todos las novelas de policía? ¿Por qué si de novelas se han sacado
dramas y comedias y a diario Jo vemos, no !:a de pasar
lo mismo con las que tienen por asunto un delito o varios ? Y, con respecto a que se enseñan malas arte~. afi•
ciooes al robo en esas representaciones, he de decir que
entonces el teat•o no debe existir, pues en multitud de
producciones escénicas, las bajas pasiones, la ambición,
la sensualidad, la avaricia, el juego, la embriaguez, son
objeto de e!J:1s.
Las obras policiacas reflejan un aspecto de la vida
como otro cualquiera, y como están hechas con talento
hay materia de arte, y hasta como el malvado suele ser
cogido en sus propias redes, el fin de aquellas fS bueno
y cumple con el precepto categórico de los melodramas
que coosi~te en el triunfo del bien y en i,J castigo del
mal. ¡Si se fuera a examinar el fondo de obras que pa-

san por ser de tésis, qué doctrinas tan tristes se deducirían! ¡Cuanto más daño hace el constante adulterio,
asunto de las comedias y dramas modernos, presentado
de una manera sujestiva, poética, elegante entre encajes
y perfumes, esmaltado de b1illantes que deslumbran y
por mujeres bellísimas y delicadas que la astucia de un
"detective" en lucha con el atrevimiento de un ladrón!. ... . .
Tuvimos el "Guignol" y en italiano, y claro, cerno la
mayoría de la poca gente que iba no entendió uoa pa·
labra, parecióle de perlas el género, y eso que, señores,
se pusieron unas obritas que revolvían los más bajos fondos sociales. Y ahora, muchos de aquellos asistentes al
Colón, hacen remilgos de empanada, se suben al púlpito, le ponen el paño correspondiente, y lanzan invectivas en nombre de ideas falsas y absurdas.
Felizmente la concurrencia llena la: sala del teferido
Coliseo y los aplausos cootínuos prueban el placer con
que se admin. la compañía Caralt, que en su género es
muy buena.
"Nick Carter," "El róbo de la Diadema," "El perro de
Basckeville" son, hasta el momento de cerrar esta crónica, las obras puestas en escena y cuyo argumento no he
de relata r, por entender que e n esto estriba todo el mérito de este novísimo teatro. Baste decir que las referí·
das obras impresionan, que los cambios de personas y
los juegos escénicos están perfectamente hechos, y los
intérpretes cumplen coo talento.
El primer actor señor Caralt conoce perfectamente
el medio en que se desarrollan las obras en que traba·
ja, y se ve que ha hecho de él cierto estudio. Declama
con naturalidad, se caracteriza bien, viste con elegan·
cía y llega a el alma del público. Las actrices stñoritas
Gil, Gaspar, Villaoova, lucen bue na figura y buenas
"toilettes" y han gustado bastante por su discreto traba·
jo, y el resto de los artistas dominan igualmente sus papeles, obteniendo constantes muestras de aprobación
En resumen, la temporada se presenta brillante y sigo
creyendo que el público mexicano ha do:: gustar del espectáculo del cual acabo de hablar.

ORFEBRERIA LITERARIA
Bueno; pues déjate de mandangas y de garliborle...1.
y cuando tengas que decir a lgo y no puedas guardarlo
dentro de tí porque se te salga. dilo. Y dilo derechamente. Sobre todo, dilo, l eh? Decir no es escribir. Una cosa
es escribir y otra decir por escrito. Y debería tene&lt;se
cuidado con eso de "dice Fulano .... " cuando no dice
sino escribe. Otra vez más, y no será la última: que ha:
ble tu pluma!
Todo eso de las cacofonías y las asonancias y demás
bobadas no son más que eso: bobadas.
¿De dócde has sacado que al repetir una misma sílaba en pocas pal«bras es cacofónico?
T_oo~erías de preceptivos que, no teniendo nada que
decir, mveotan dificultades técnicas artificiosas para
atribuirse el mérito de vencer las.
La mayor parte de esas reglas que se dice fundadas
en principios intrínsecos de buen gusto, no son tales Se
han hecho un oído preceptivo, artificioso, falso, y están
sordos por dentro.
Y no quiero decir sordos a la idea, al pensamiento
desnudo del lenguaje-si es que tal cabe,-sioo sordos
a la música íntima, a la entrañada armonía, y armonía
acústica, por supuesto.
Porque hasta como música, esa prosa de ebanistería
es insoportable. Y monótona

.:--'·--

~~

-- - -

¿ :: -=-:~:_~~_,. --

--

LUIS DE LARRODER.
Soldados del servicio militar de puentes haciendo pruebas de una canoa portátil en el lago de Chapultepec.

Ofrecidv por varíes jóvenH de la buena sociedad a l as bellas senont¡;s
- ·
Maua
' Amparo. ,Mercedt s y Lilly Martine 2 y Amparo Castillóo .

Se oye en ella el chirrido de la muñequilla, que da
dentera.
iQue se te quite la manía de la perfección, hombre!
Si andas con eso de la perfección, acabarás por no hacer nada vivo. Y lo que no es vivo, ni se tiene en pie ni
dura.
La manía de la perfección es cosa de solitarios; pero
en el peor sentido de esta palabra, /sabes? euaquel sen·
tido que no es decente poner más claro.
Déjate, pues, de eso y convéocete de que todo lo vivo, de veras vivo, es obra de dos, por lo menos Ni el
parto literario es partenogeoésico. Y deja, por tanto, que
hagan tus obras tus lectores tanto corno tú.
No, no tienes razón en eso. Casi todos los más grandes escritores han sido fecundos, muy fecundos, se
han repetido mucho, muchísimo: a fuerza de repe·
ticiones h'ln llegado a las formas definitivas de expresión, y ha sido el público el que ha seleccionado sus
obras. ¿Por qué has de ser tú quien seleccione 1.o tuyo?
Déjate avasallar de ese modo.
En vez de andarles dando vueltas y más vueltas a tus
cosas, a la busca siempre de su expresion perfecta, deja
-que ellas rueden por el mundo. Es inútil todo cuanto me
digas al respecto.
No me cabe en la cabeza-vaya una cacofonía, ¿eh?
-que un hombre que se encierre en su gabinete y se
pase "llí solo, solo y solitario, ocho, diez, doce o veinte
años trabajando en una obra de arte, pueda llegar a hacer nada duradero y vivo.
Lo mejor es que haga, en medio de la calle y en
mangas de camisa si hace bochorno, hoy una cosa, mañana otra, pasado mañana otra, y así cada día la del día,

y acabará, no Jo dudes.haciéndola más perfecta, si es
que de algún modo h•bía de hacerla.
Y eso que me mandaste es un horror; irómpelo. rómpelo!
. Apesta a reb:isc'lmieoto, Cuando pasen cien, tal vez
cmcuenta. acaso menos, no más que veinte años, se dirán las gentes que lean esas colinetas que armáis con la
pluma. ¿ Pero de veras hablaban así esos hombres? Todo
eso es mentil"a, todo eso no es más que mentira, y hasta
P?r muy verdad que sea, cua~t&lt;;&gt; de esa manera escrib1s.
Porque hay una mentira de expresión, no te quepa de
ello la menor duda.
Se puede escribir las más grandes verdades de una
manera mentirosa.
Figúrate que uno expone las leyes de Kepler de un
modo grandilocuente, Jo que llamamos grandilocuente;
pues bien, aquella exposición será .una mentira.
Y si presentas la ley de Mariotte con un fingido calor,
mientes.
Y hay muchos, créemelo; pero muchos, que están mintiendo mientras exponen grandísimas verdades.
Y toda mentira sale al estilo, que es como la cara, espejo del alma,
¡Afeites. afeites. afeites, colorete en las mejillas, menjurjes y nada más!
Y en ello entra hasta cierta atectación de sencillez y
de sobriedad.
Esa; cosas no se dicen, te lo repito, se escriben. Mira,
haz de modo que qui-,n te haya oído hablar sienta dentro de ,¡ al leerte el timbre v la entonación de tu voz, y
si no te ha oído, se figu re una rnz que le hable. Que te

oigan al leerte, sobre todo esto, que te oigan, que te oi·
gao, y no sólo que te lo::ao.
Y para que te oigan y no sólo te lean es preciso que
les hables, que digas, y oo sólo que escribas.
Ya sabes aquello q ue es tao antiguo, pero que hay que
repetirlo tanto: '·No un escritor, sino un hombre que escribe. "
El escritor oo es más que para los escr itores, para los
del oficio; el hombre que escribe escribe para los hombres que Jet n.
/Quién ha visto un sastre que no vista sino a sastres,
un zapatero que sólo a zapateros calce, un barbero que
no afeite sino a barberos?
Pues de esta monstruosidad no están lejos los escritores, que no suelen escribir sino para los otros escritores
¡Hao hecho una literatura para literatos, y así anda
ello!
¿Pues cómo, me dirás, se lee tanto a ese cuyo estilo,
según tú, no es sino artificio, rebuscd.miento, mentira?
Muv sencillo: porque apenas leen sino los mismos que
escriteo.
Cuando no van a los conciertos mas que músicos de
profesión, éstos soportan el que un "virtuoso," como le
llaman, ~e les vaya con estudios y habilidades de prestidigitación,
Y cuandooigo decir de un poeta, pongo por caso, que
es un orfebre, ya estoy cerrando su libro.
Esa supuesta orfebrería sedicente, poética, es lo más
hórr ido que conozco. Ni es orfebrería ni es poesía.
U_na_vez allá, en_mi pueblo, un cierto confl.tero que
se s1ot1ó e:;cultor hizo con pasta de mazapán :10 bajo relieve, remedando, de un cromo, un cuadro que repre·
sentaba los últimos momentos de María Estuardo. E l
velo de la reina era de tul de verdad, y las lanzas de
unos soldados eran de palo. Y todo ello pintarrajeado. Y habiéndome detenido a verlo, entre una tropa de
P":paoatas que. boquiabiertos ante el escapar ate, lo admiraban, con un pintor amigo mío, hombr e ingeniosísimo y muy a¡¡udo, exclamó éste: "¿Pero qué caraocho es
esto? El que ha hecho esto ¿ es escultor o confitero? Porque si es confitero, yo le eocerraría en un calabozo y no
saldría de allí hasta que comiese todo eso con el tul y
las lanzas y hasta la caja en que está todo ello " Aplica
el cuento, y aplícalo a los orfebres esos.
-El de escribir es un oficio-me dijo un día no sé
quién.
Y yo le contesté:-Sí, y nadie tiene peor letra que los
calígrafos.
Porque ¿has visto cosa mas horrenda que esa letra
que llamao caligráfica?
En cambio, casi todos los buenos dibujantes no calígrafos tienen una hermosa letra, hermosa en el buen
sentido. Y en otro respecto no sé de nadie que escriba
peor que los profesores de Gramática. ¡Claro! Como que
la Gramática es, según dicen los pedantes, el arte de hablar y escribir con corrección y propiedad.
¡No hagas orfebrería literaria, por Dios, no hagas orfebrería literaria!
MIGUEL DE UNAMUN'O.

�Usos de Sociedad

CRONICA
Al hablaros semanalmente de las elegancias
femeninas, mis queridas lectoras, no creais
que lo hago pensando en que trato con vosotras de un asunto poco importante, no; la cuestión de la &lt;toilette&gt; femenina ha llegado a
ser de graves trascendencias para la mujer
moderna, porque en la época actual se le concede a la elegancia una supremacía absoluta
sobre la belleza, y siendo para las damas una necesi·
dad tao grande la de agradar y presentarse hermosas,
para inspirar afectos y simpatías que forman en torno
suyo, una atmósfera de bienestar, de dicha y de alegría, preciso es tambié n que se le otorgue a h Moda una
importancia extraordinaria, pues que de ella depende
un resultado casi descisivo a ese respecto.
A fin de apoyar esta opinión, citaré a mis amables
amigas unas líneas que a tal propósito ha escrito el insigne literato, Enrique Gómez Carrillo, en una de sus
más lindas obras. Al tratar de la elegancia femeniaa,
dice así: &lt;La Belleza ha pasado de moda. Lo que nosotros adoramo es algo menos grande y menos raro, algo que nos es divino, algo que tiene su parte de aTtificio y su parte de capricho, algo que puede llamarse
gracia, encanto o &lt;jobiesse&gt;, pero no belleza.
La belleza, ya ustedes lo sabeo, ha hecho bancarrota ..... .

sienten, absortes, en acordar a Mlle. Arlette
Dorgére lo que pide a cama de su traje, de su
sombrero y de su sonrisa .
No hay duda_: la importancia del traje, del
adorno, del afeite, es j!randísima. En el tea!ro como en todcs los lugares en que las mu¡eres más elegantes se ofrecen a la admira·
cióo del público, lo que más interesa es la &lt;to·
lette&gt;. Los cronistas que antaño hablan del
talento de las actrices, hoy no analizan sino
sus trapos.
el arte y toda la literatura es un himno a la divinidad
femenina, los filós,ifos proclaman la bancarrota de la
belleza.
Parece un absurdo y es una realidad
La primera causa de la ruina, del &lt;Krach&gt; de la belleza-dice Marce! Prevost-es la pasión del nivelamiento, el odio de los privilegios. La tiranía de un admirable rostro femenino ha humillado siempre a las
mujeres. Preciso es confesar que ninguna tiranía es tan
grande, por lo mismo que ninguna se ejerce con menos
esfuerzo A sí pues. era necesario suprimirla y se ha
suprimido.-Pero diréis-¿ cómo puede destruirse la belleza cual si fuese un orden político? El mismo Prevost
nos contesta: &lt;Por un maravilloso trabajo ejercido en
el espíritu de los hombres, por cien artificios de peina·
do, de afeites, de tinturas, de pinturas, por la deforma·
ción sistemática del tipo natural o clásico&gt; Y e~to es
cierto, muy cierto. Ved lo que hoy gusta; preguntad
cuál es la mujer más admirada, más halagada, contemplad en las exposiciones de bellas artes los retratos que
más éxito tienen; ved, en fin, en los teatros quienes son
las actrices más aplaudidas, y notaréis sin dificultad la
transformación del gusto. La elegancia ba matado la
Belleza.
Y así los jueces parisienses que probablemente harían
encerrar a Triné en Saint Lazare si Triné se presentara
ante ellos en el esplendor de su divinidad natural, con·

En efecto; esas "toilettes" que en las noches de estren?s encantan a los revisteros y quitan el sueño a las modistas, esas "toilettes" algo caprichosas pero de un gusto perfecto y de una armonía impecable, son los modelos ~ los cuales se somete sin murmurar el universo femen100.
. Porque el cambiar de régimen, lo único que las mu·
¡er:s han _hecho es cambiar de dolor. Huyendo de las
anhgua_s tiranías de una Teresa Cabaoús, de una Mme.
Recamier, d~ una Castigliooe, las parisienses han creado un despotismo menos feroz. Las reinas de la belleza
~an sido sustituídas por las reinas de la moda. Una mu¡er _bella, es el concepto de la alta sociedad, es una
mu¡er algo vulgar, algo ordinaria, algo plebeya.
Re~riéndose a una de _esas muchachas del pueblo que
atra~1esan las calles desiertas de los barrios bajos de
Pans, envueltas ~n sus pobres faldas sin gracia, y con
la cabeza descubierta, la gente dice: "les belles filies."
Más . o u ocJ. tal ~rase saluda el paso de una dama
de lu¡o y de prestigio. Se dice: "la deliciosa señ&lt;'ra
tal," "la exquisita señora cual," "la elegante señorita
esta." La elegancia, sobre todo, es el título de majestad. "La mayor parte de las mujereS-escribe un psicólogo-prefieren la moda a }a belleza."
El culto ~e la moda reemplaza al culto de la belleza. Una mu¡er puede no ser linda, con tal de • ser elegante. La que no es elegante, por linda que sea no tiene adoradores.
Y como en todo hay grados, como en todo h ay esfuerzos, como en todo hay dolores, el triunfo no es en nuestros días más fácil como en las épocas pasadas. Las elegantes, sin duda, son innumerables. Las bellas lo eran
tambi~o; eno_ se _dice en francés como en español, "una
bella, para 10d1car que se trata de una mujer? Sólo
que, así como en antaño había bellas entre las bellas
h~y hogaño elegantes entre las elegantes. En l'I teatr¿
mismo, a medida que el triunfo de la moda se acentúa
la selección se agrava.
•
No todas las que ll_evan t~ajes de muselina ·Liberty
color de rosa marchito y sombreros con cintas doradas
que caen hasta la cintura, son de igual casta. No todas
mere~en igual c rédito como catedráticas en la escuela
práctica de altos estudios suntuarios
Y si no decís: "De cualquier modo· la democracia femenina ha salido ganando al destr~nar a la belleza,
puesto que es mucho más fácil llegar a ser a fuerza de
trabajo, muy "chic" que muy bella-Si m~ decís esto,
os contestaré: "No os hagáis ilusiones. La gracia es tan
r~ra _como la perfección. Se nace elegante como se nac1a hada. Y más aún os diría si no temiera entristecer
ª. alg~oa de las que tienen fe en la victoria de la pac1en;1a y de la constancia."
Habéis oído, mis queridas lectoras, la opioi6n de uno
de los escritores modernos cuyo talento apreciativo, so·
b re todo en asuntos femeninos, ,es digna de tenerse eo
cuen~a; así pues nada raro es que concedamos a la ele·
ganc1~ y a las modas_ un lugar tan importante, pues que
de alh depende el triunfo o la derrota de la mujer, ya
s:a en los centros de sociedad o, lo que es lo más grave
aun: en los corazones que desean conquistar con sus
encantos.
La próxima semana os hablaré de las novedades que
el cercano estío nos prepara; hoy sólo he deseado hace·
ros ver, una vez más, la preponderancia que en nuestra
época se otorga a las mujeres Elegantes, y la necesidad '
en que estas se encuentran de estar ampliamente iofor·
madas de todos los graciosos caprichos de la Moda.
Por tanto amigas mías. me despido de vosotras hasta
muy pronto, y entonces complaceré vuestros justos deseos de conocer las más lindas creaciones de las modas.
estivales.
MARGARITA.

Traje de Sarao.
¡La bancarrota de la Belleza! Parece un absurdo
que en nuestra época, en que tanto se habla de concur·
sos de &lt;beauté&gt;, en que tantol se envidian entre sí ·los
pueblos el prestigio de sus mujeres, en que se proyecan templos consagrados ~ los ídolos vivos, en que todo

Traje de pa,eo.

Hay personas que tienen fama de saber conversar
porque nada las detiene: ni piedad, ni caridad, ni be·
nevoleocia. Manejan sin ningún escrúpulo el arma
cruel de la crítica y la sátira, sin cuidarse de las heri·
das que causan. Estas, aunque complazcan por el momento a los que las oyen y a las personas aturdidas, no
son estimadas jamás.
El axioma de un sabio antiguo dice que &lt;hay que
pensar siete veces las cosas antes de decirlas&gt;. Esto se
refiere a todo aquello que imprudentemente dicho puede dañar a alguna persona.
El aturdimiento es censurable. A veces, por él decimos cosas que no tardan en pesarnos, mientras que de
una palabra bondadosa, galante o amable no tenemos
por qué arrepentirnos nunca.
Sin dejar de ser sinceros, podemos callar en muchas
ocasiones, más bien que ofender con un alarde de exce·
siva franqueza.
La contradicción es un feo vicio peligroso, que puede
dar al traste con la amistad y el afocto en muchas ocasiones.

cer dP. un modo disimulado la selección de sus relaciones es de los talentos más ditícilcs que se le exigen a la
mujer de sociedad.
Es necesario ser cortés con todos y cultivar la amis·
tad de los que verdaderamente son amables y nos con·
vienen para formar la familia espiritual de elección.
Una dama casada no debe tener amigas íntimas, pero
sí amigas fraternales, con las que puede ser más franca
y sincera, pero no menos cortés que con las demás personas.
Con ellas puede permitirse en la intimidad bromas y
risas que jamás se permitirán en el salón.
La risa es grotesca. Una mujer elegante, con los íntimos puede reir discretamente, jamás con carcajadas
estrepitosas y contorsiones; en sociedad sólo debe sonreír.
Los sentimientos que excitan a la carcajada son el ridículo, la burla, lo cómico; y esto, desprovisto por lo ge·
'Oeral de delicadeza, debe evitarlo el espíritu distinguido de una mujer elegante y cuila.
Por fortuna hay un auxiliar poderoso para facilitar la
amenidad de la recepción en la costumbre de ofrecer
el té a los visitantes.
La aromática bebida oriental ha introducido un cam·
bio en nuestras costumbres.
La generalización del uso del café dió origen a los
establecimientos creados para expenderlo y en los que
los hombres establecieron círcul&lt;&gt;s y casinos, en los que
durante mucho tiempo trataron sus asuntos.
El té fué más aristocrático, más delicado.
Un encantador pretexto de reuniones selectas y de
&lt;flirts&gt; ingeniosos.
En la actualidad ocupa plaza importante en la vida.

Hay casas de té donde se reúnen !~s. damas todas las
tardes al volver de sus paseos y sus v1s1tas.
Deliciosos tés íntimos que estrechan lazos de· amor y
amistad; grandes tés de ceremonia que substituyen en
algunos casos a los banquetes.
.
En la vida ordinaria, el té ocupa una plaza importante para reunir a la familia en una hora de descanso.
Para tomar el té en el salón se dispone una mesita
cubierta con artístico mantel en uno de los ángulos del
salón, y sobre ella se coloGao las servilletas, los dulces
y las pastas.
La dueña de la casa o sus hijas son las que han de
hacer los honores, ayu ·adas por algún amigo, y van
ofreciendo las tazas a los invitados, empezando por las
señoras de más respeto y continuando con las que tienen más cerca.
Al mismo tiempo que se presenta la taza de té se
ofrece el azucarero y se pregunta si quieten leche o
qué pasta prefieren. Es preciso escoger una sola.
Cada persona conserva su taza en la mano, o se acomtoda en una mesita cercana, yendo luego a dejarla en
su sitio.
La etiqueta permite servirse hasta cuatro o cinco tazas de té, pero sin tomar pastas más que una sola vez.
Las pequeñas mesitas que se desdoblan son muy Ílti·
les, porque p~rmiten formar animados grupos.
Esto en los tés habituales. Los de ce remonia siguen
las leyes de los banquetes y los &lt;lunch&gt;. Se hacen para
ellos elegantes &lt;toilettes&gt;, que participan &lt;le! lujo de !.is
de baile y de las formas sencillas de los trajes de casa
y se denominan &lt;tea gowo.
Los guantes se conservan puestos en todos los tés. Se
asiste si'empre de sombrero.
La costumbre de fumar en los salones o delante de
las damas después de una comida no está autorizada por
la etiqueta y se consiente sólo cuando la dueña d~ la
casa lo autoriza de un modo especial y explícito. En nin·
gún caso un caballero puede pedir permiso parafumar;h~y
que esperar a que se Jo ordenen. Siempre antes de con·
sentirlo, la dueña de la casa ha de enterarse de que no
molesta a sus amigas concediendo esta libertad.

Preciosa &lt;toilette&gt; de noche.
Hay que huir discretamente las co,ntroversias y_ aún
prohibirlas de un modo explícito en caso de nec;es1dad.
La voz ya hemos dicho, en otras ocasiones, la iofluen·
cia que tiene en el encanto de conversar. Hay que va·
lerse de ciertas fórmulas graciosas de cortesía, dando
con oportunidad los títulos y tratamientos, a fin de que
se vea que en medio d:. la cordialidad de una coover·
sación no se olvida la jerarquía de la persona con quien
hablamos.
Esos pequeños y ceremoniosos detalles de cortesía no
deben olvidarse nunca.
Uno de los escollos de la dueña de casa es el demasiado número de relaciones que pasan por su salón si es
persona de alguna importancia. Esto ha hecho suprimir
las presentaciones y ha autorizado a los visitantes para
irse sin previa despedida, lo que hace perder a la cordialidad dc1 la reunión. S .ber atenderlos a todos y ha-

Traje de baile.

Modelo de traje de visita.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Otoño

RESPUESTA.-RosAURA: Tuve mucho gusto al recibir su carta, y no fué poca la sorpresa que me causó
sater coa! es la figura con que eu su imaginación se
representa a &lt;Margarita&gt;. Y digo sorr,resa, pues todas,
o casi todas las personas que me han hecho una pregunta semejante a la suya, han &lt;visto&gt; en su peosami~nto
otro tipo absolutamente diverso al que usted me atribuye. Han creído que soy páli~a: rubia, de ?jos claros y
de fisonomía suave y melancohca. Usted piensa que soy
alta, robusta y morena ..... .
Pues bien, amiga mía, no soy Ele este ni del. otro modo; perv esto no importa, pues lo que doy a mis lectoras
es el alma, y ern ... .. . la conocen perfectamen\e, se lo
aseguro.
Sin embargo, le agradezco inmensamente si; afectuoso deseo, y no tengo el menor inconveniente en satisfacerlo, ~i las circunstancias ayudan a ello.
Quedo enterada de su cambio de nombre, y con todo
placer seguiré recibiendo sus simpáticas cartas.
PARA LAS MANOS.-MARÍA EvANGELJNA: Sin duda alguna que le será muy útil la receta a la cual se refiere pues precisamente en casos como eo el suyo. produce' resultados excelentes. Las substancias indicadas
deben usarse dos veces al día: una después de haberse
lavado las manos con agua tibia, y otra antes de acostarse, para que durante toda la noche la piel absorv_a
dicha preparación. El modo de aplicarla es muy senc1llo, pues basta con poner una pequeña cantidad en el
hueco de la mano, y en seguida se mojan ambas en esa
pequeña cantidad, hasta que se h?medecen P?r completo, eojugándolas después con un heozo fino, sm secarlas
demasiado. Luego se aplica con la borla, polvos de&lt;An•
thea,&gt; y las manos adquieren blancura y suavida~.
Mucho agradezco sus bondadosas frases para ¡uzgar·
me son del todo inmerecidas por mi parte; pero en
cu~nto al fino y cariñoso modo con que se cespide de
mí, ese sí lo acepto con profunda gratitud y lo correspondo cordialmente. .
.
.
Su carta está muy bien escrita y me¡or redactada; no
tiene razón para estar descontenta de su estilo epistolar.
MODELO.-EM1L1A: Doy a usted el modelo que se
sirvió pedirme de cubierta para mesita.
Está hecha en moaré azul antiguo, guarnecido con

bordado cte P.Stilo rococo. El listóu con que se confeccionan lds flores, es rosa pálido, y los pequeños «nomeolvides&gt; son de listón azul claro. El follaje es de verdes
secos; la lentejuela y el galón son de oro mate.
Espero que dicho moddo será de su agrado.
VARIAS INDICACIONES.-JosÉ N.: El sudor de la
nariz, proviene del tempenmento linfático; puede corregirse tomando cv\:ampole&gt; o Emulsión de Scott.
En cuanto al catarro frecuente, también se rPtirará
con el uso de estas preparaciones: los baños fríos son
muy eficaces para preservar el organismo de tan molesta enfermedad, pero antes de seguir esta indicación,
creo que debía consultar con uo médico acr~ditado.
También le recomiendo que tome una substancia, llamada &lt;El Rey de los Pectorales,&gt; pues produce result~dos inmejorables en las Pufermedades de las vías res·
piratorias. Dicha substancia se vEnde en la Droguería
de Labadie, en esta capital.
Respecto de ese defecto de las uñ1s, creo que s~lo
podría darle un consejo acertado, algún doctor especialista para las enfermedades de la piel o cualquiera de
esas señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
En cuanto a lo que tiene en los ojos, se mejorará si se
los lava con solución bórica al dos por ciento.
No crea usted que sus pr eguntas me rnn inoportunas;
contesto a ellas con todo gusto, deseándole un alivio
completo eo todas sus molestias.
RESPUESTA PARTICULAR.-X. X. X.: Ya tuve el
gusto de contestar por correo su ca na; espero, si el correo lo tiene a bien, que habrá usted recibido mi respuesta.

mucho tiempo, que no recibía ninguna carta suya ; por
esto me he sorpren3ido al ver su nombre, el cual me
recuerda a un am;go desconocido, hoy tan lejos de nuestro país, viajando por las encantadas regiones de la India Oriental.
Gracias por su recuerdo; quizá no vea estas líneas
hasta que regrese a su patria, lo que. según me dice,
será dentro de poco tiempo. «Hasta la vista&gt;, pues, señor Alfredo.
MARGARITA.

El Tocador
Hay un rincón del cuarto, piso o cas•, donde el espíritu y el corazón de la señora se encuentran mejor que
en otra parte, y es ahí doode hoy quiero acompañar a
mis benévolas y amadas lectoras: el tocador, denominado ahora en Francia «petit salon&gt;, y que para muchas
mujeres laboriosas o intelectuales se ha convertido en
&lt;gabinete de trabajo&gt;.
Es allí donde la dueña de la casa toma el té con su
mejor amiga .... o con su marido. Allí sueña, escribe,
echa sus cuentas, lee la última novela, borda tejidos maravillosos, SP. aplica a brocados preciosos y prepara sus
caridatles. Es allí donde se conversa amablemente,
donde se discute o murmura un poco-hay que confesarlo-donde se charla mucho.
Con ropas de interior holgadas y frescas, que en otro

HISl'ORIA DE AMOR.-MOSQUETA: Tengo a la vista
su linda postal y lo que en ella me dice. Ya sabe mi opinión a ese respecto, y por tal causi no le repito aquí lo
que otras veces le he dicho; pero insisto en creer que
si usted se dedicara a la literatura, dirigida por hábiles
inspiradores, conseguiría dos nobles fines: desah~gar su
corazón por medio de la producción artística, y cultivar
sus facultades intelectuales, que sin duda producirían
más buenos resultados de lo que usted SU{)One
)so tenga desconfianza en sí misma, pues así no se
triunfa en niogún combate; ni con la lucha por la vida
ni en las batallas de amor
RECUERDO LEJANO.-ALFREDO: Hace mucho,

lugar no se permitiría, la señora es en verdad ahí más
hermosa que en los ricos tapices de su salón, y más interesante que en las reuniones m,undanas, puesto que
ahí se percibe entera su alma y se a precia su corazón.
¿Qué cuadro conviene a este precioso rincón ?
El que se quiera, con tal de que en él todo sea delicado, fresco, en perfecta armonía con &lt;la mujer&gt;.
La luz llega allí por las ventanas. o por los &lt;bowwindows&gt; tendidos bajo una ancha banda de blonda
&lt;guipure&gt; o de punto antiguo. por encima de la cual
caen ligeros visillos de tafetán, adornadvs en los bordes
con aplicaciones de blonda
La decoración de las parerles será armónica en cuanto a color; éste se escogerá que permita destacar el b1 illo de cachivaches, &lt;bibelots&gt;, mue bles y e5tofas.

.
.
Ornada de guirnaldas y gractosos ~estonti pasa opulenta con sus frutos óp1mos,
sus auroras carmesfes, sus oo_ches de luna
perfun:iadas y azules, la estación fau~ta _de
Jos esttvos meses, de los blando~ des1gmos
del cuerpo y del alma que sólo llenen fuerzas para amar!
¡Oh! q~é dulce es entonces, _atravesando
la cam~rna alfombrada de cerinto, d: fragante a¡edrea, _?Uscar e I secreto as1~0 de
los bosques, sonar a la so~bra_ d~ los arbo·
le, veslldos de_ gala, cua_l s1 as1st1esen a las
sagradas nupcias de la tterra y el rnl, r~fre~car la sa?gre ardiente en el r'.1-udal cnstala no. -sentir, oreándonos la s1én, el sahumerio de la brisa impregnada en el olor
montaraz ~e las mirtáceas,. las tuber~sas,
las_bromehas. agreste efluvto ~uyo_ origen
se 1~nora, y qu_e parece la a_g1tac1ón pro·
duc1da en el :11re por el abanico de plumas
de leves odaliscas, que derramasen sobr~
nosotros al opio blaod_o de su vol_ul?tuos1•
dad, para darnos dormidos sus caricias celestesl
El viñador ve amarill_ar los pámpanos
en las cepas mad~ras; p1~rden l~s valles
su corona; ~n háhto de viento,_ fno, pene·
t~ante, contiene la fermentación ~e la sa·
via en los tro:icos robustos, cual s1 les hubiese llevado 1:is confidenc!as de la mue~te.
Caen las ho¡as descoloridas y mustias.
Remolinean co_n estridente _roce sobre _el
musgo en caprichosa confusión , eo faotas·
ticos giros, al impulso del cierzo qúe las
r:vuelve, las arrastra, las desmenuza, las
dispersa. . .
.
.
La ~c~c1:1 s1mbóhca de arrac1ma_das ~or~s, la b1b(1ca palmer:1, el tamarrndo_ 10d1a!1º• el s1coa_ioro ?nuodo_ de la griega
Chipre, el p~hdo ohvo antiguamente consdgrado .ª Mrn~!va, el umbroso _árbol de
que Ale1des te¡1era su corona, el 1aurel de
Pafos, la magnolia espléndida de Amér!ca,
el o~bú solit:irio ~e la_ P'.1-mpa argenttna,
guarida hospitalaria al rnd10 errante, todos
esos hijo~ lozanos del d~sierto Y las selvas,
estremecidos se despo¡an de sus frescos
adornos.
Otro tanto acontece con las plantas ~odebles semejantes a la doncella tímida
que, después de un3: fiesta en que se desencontrara con su oov10, esparce desconsola·
da en derre~or de su lecho las cintas Y l~s
rosas marchitas al calor del seno palp1tante.
No todos lo_s ár':&gt;oles, empero,. pierden su
verdor, langu1dec1endo al senti r la ausen-

cia del ambiente estival tan plácido a la
gárrula hojarasca .. ..
Algunos vienen de climas rigorosos, son
fuertes y severos.
Resignados soportan el alejamiento del
astro que destella el día de su frente, y parece como los tamariscos, las sabinas, los
enebros, y especialmente los cipreses de
que se coronab" el monte Ida, vivir en perpetua plegaria, envueltos en su ramaje som·
brío.
Triste está el prado, triste está la colina.
Mirad al cielo; en vano buscaréis en la re·
gióo olímpica el esplendor mag, ífico. las
fulgurantes ráfagas q ue os deslumbran en
las alboradas del estío.
No hay en el horizonte oi esrallidos de
volcanes, ni oleadas de topacio, ni monta·
ñas flamfgeras.
Son menos vivos los matices, los torna·
soles de las nubes livianas.
La luz y los colores dilúyense armoniosamente en el éter produciendo sonrosadcs
celajes que van desmayando hasta per~erse en una tenuidad vaporosa: así expiran
los dorados ensueños de la juventud; así d
pensamiento, después de haber iluminado
las verdes cumbres dt: Ja vida , siente debilitarse sus fuerzas hasta desvanecerse en
el océano sin riberas de la inmemidad
¡Oid! ha cesado el rumor de los campos;
no canta en la espesura la cigarra, ni zumba el grillo en los trigales.
De vez en cuando se escuchan sólo los
mugidos prolongados dt las vacas bravías,
llamando a sus terneros, El balido de los
corderillos friolentos, el cencerro de las
cabras ramoneando en las cañadas, el humilde cantueso y los sauces amargos. la
voz de algún p 1 stor solitario que más que
canta se lamenta, y al caer la tarde, allá a
lo lejos, el tañido de la campana de la er· ,
mita, que según la expresión del grande y
taciturno bardo de Florencia &lt;parece llo- ·
rar al dia que se muere&gt;.
¡Qué inefable tristeza!
•Es la dulce hora de la oración y del re· ·
cu~rdo! .. ... .
¡Oh, tú cuya alma sistemática y doliente
se armoniza con esa serenidad religiosa,
con esa melancolía sublime, ven, y desde la
cima de nuestra montaña desolada, salude·
mes juntos al Otoño-el otoño que ha he- campanillas silvestres, p~ra coronar tus cacho énmudecer demasiado pronto en tus bellos más negros que mis penas.
vergeles el coro alado de los tiernos amo- l Enjuga, enjuga tus lágrimas por no caures.
/ sar envidia al ángel del dolor.
As[ reverderean aquellos para tí brin- \! Las lámparas de tus altares están llenas
dándote de nuevo sombras y frescura; así toda~ía de óle? perfumado; una m(rada de
vuelvas a deleitarte un día al canto alegre ,tus ºJ?s bastaria a e_nc~nde:las, y tu puedes
de las aves amantes en los matorrales flo- 1 ser aun la sacerdottsa rnsp1rada de un culr idos, y se te vea otra vez vestida de blan_l·to mis•erioso y di,vino.
. , .
co, recogiendo entre el césp"ed ~violetas yl J En cuanto a m 1, he dado ya m1 ultimo
1

l

adiós a la juventud Y a la esperanza.
Jamds retoñarán las ramas, entre las
cuales abracé las castas visiones de la feli·
cidad.
Ya no ~ay misterios ~n la selva callada
que transito; ya no hay imágenes flotantes,
oi voces incógnitas haciendo al oido tier·
nas promesas que hoy ni comprender sabría
el corazón.
En cambio penetra allí más luz, más directamente pueden mis pensamientos remontar hasta el cielo, en donde tengo una
cita inmortal! , ... . .
En otro tiempo hubiera escrito en verso esta alegría; pero idyl mi lira está cubierta de crespón y ha enmudecido para
siempre!
CARLOS GUIDO Y SPANO.

Los peligros de la radiografía
La facilidarl con que los aficionados a la
telegrafía sin hilos pueden montar un apa·
rato para enviar y recibir mensajes, ha hecho que las áutoridades de Nueva York se
preocupen de regulatizar el uso d,i la radiografía, pues muchos aficionados, guasones y de mal género, se entretenían en enviar señales simulando que algún buque
estaba en peligro e interrumpiendo a veces
el servicio de las Compañías que se dedican a la transmisión de mensajes radiográficos.
Ultimamente un empleado de la Central
del sistema Marconi ha descubierto un
método para que los aficionados que se
dedican a esas bromas reciban el correctivo que merecen.
La primera prueba se hizo hace pocos
días y como resultado de ella cuatro curiosos se encuentran en el hospital, pues recibieron en sus aparatos una descarga tan
fuerte que el mejor librado q•1edó privado
de s,mtido cerca de dos horas.
La Compañía de Marconi ha resuelto
instalar definitivamente ese invento en todas sus estaciones para asegurar así el secreto absoluto de los mensajes que transmita, pues la descarga eléctrica aunque es
fuerte no se siente en los ~paratos de los
buques ni en los de tierra que estén debi·
dameote instalados.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL

MUNDO ILUSTRADO
BOOA D ELIOIOSA, FRAGANCIA
en el ALIENTO con la l

BANCO CENTRAL MEXICANO

EITEIUAC

AIIENTO de las FUERZAS,

VIOLETAS RUSAS

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t lonalOlt:vBank, New York.-Flrst. N&amp;tlonal B&amp;ulller mo Chllc&amp;1ro Voc.- G'nk,Cía.

1
~

1
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.tu oualldadH antta6ptlciae,

••t•HiTH yoloalrJunteaqut
llu merecido al

Coaltar Sapontnl
LB 88UI

• adml116n en Jo1 Ho■plta!-.,¡
de Parte, e.plloan la bo1a dt
eH producto para todo■ 101 u101
del tocador : Cuidado■ de J~
Boc.a i qua purlfloa, de 101
Cabello• OUJa ca1da detiene
LoolODH de IH CrlH, Clll,
dado• IDtiuto■, etn.

El g ran periodista argentino, doctor José
G . Paz, que ha fallecido hace algunos me·
ses en París, fué el fundador, como se sa·
be, del acreditado diario &lt;La Prensa&gt; y
quizás el que ha dado mayor impulso al
per iodismo argentino. Por tal motivo su
nombre es venerado por todos conceptos,

en Buenos Aires, y ahora, con motivo de
la ceremonia que representa nuestro grabado, se ha visto bien palp able el cariño
del pueblo a rgentino y de todas las clases
sociales al venerable escr itor, que tanto
hizo en pr o de la cultura por inedio del
periódico.

La freGuenGia del pulso, modlfiGable

a parece cuando hay taquicardía; y lo mismo cuando la persona ejecuta m1,vimieotos
respiratorios a la vez que acelerados y su·
perfkiales.

!:~~8;.~!}!=:N ~~!~:8 1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

QtfANOS, TUIIIOltES. A&amp;.1110/flfANAS, Hl!lflDAS, ,.USTULAS, &amp;.&amp;.AQAS,
U&amp;.Ol!RAS, QUl!IIIADURAS, ,.l8TULA8, l!lfUf'CIONl!S, l!TO,. ETO,
DI! Vl!NTA l!N TODAS &amp;.oll8 DltOQUl!ltlAS f 80TIOA8,

A 25 CENTA VOS LA CAJA.
Para loa Jugares donde no ae eno1u1nt re, ae deepaohatranoo de porte, enviando
oon el pedido en aelloa de oorreo $0.80 ova. por oada o&amp;Ja y por docena $2.62,&amp;I Depo.
altarlo general,
lfolll"olll!&amp;. • • OlfTl!QA, .,. OAL&amp;.I! Df! lllollNltlQUE N 9 ea.
A,.AffToll00 4841,

l
La Infanta en el Ferrol

Se ha preguntado: ¿ puede el hvmbre
La infanta Isabel, lía del Rey de Espa
modificar la frecuencia del pulso volunta·
ña, ha ido ea representación del gobierno
r iamente y eo reposo?
a fa botadura del acorazado &lt;Alfonso XIII&gt;
Sí, puede, según los resultados obtenidos E n condicion:s normales, diez centime; al Ferro!, en Galicia, que como se sabe
4- la f•'-Cffoce,.,,_
por
r
ecientes
investigaciones
del
doctor
t
ros
de
meve
ca,da
r~pr
esentan
un
cenll
existe
uno de los mejor es a rsena les espaltN LAe l"A"'MAOIA•.
Putzig, r elativas a la influ encia que la res- metro de agua de lluvia.
ñoles.
J..pate■1Gu1■nh■lm 1 ■af1r■equ1
piración puede ejercer en la frecuencia de
El recibimiento que se hizo por los fe.lpartado ~ M4x!OQ.
las contracciones cardíacas. Estos r esulta·
.
.
r rolanos a tan augusta dama, ha sido muy
dos se pueden resumir en la siguiente for- E¡n ~USla la m~rt~hd1 es mayor qut! en cariñosa, pues bien sabido es que goza de
ma:
cua quier ot_ro pa s :. uropa, pues ega generales simpatías la hermana del maloE n una persona que r espire normalmen- al 4 1 por mil Y por ano.
grado monar ca Alfonso XII.
te y cuyo pulso tenga frecuencia media,
Los festejos han sido muchos y estuvieésta aumenta en las inspir aciones y dismiron muy animados, alabándose en general
nuye en las expiraciones., La mayor difeLa_ r ei!la Guillermin~ de H olanda es al nuevo bar co de la marina de guer ra
J
CA~NE • QUl~A
r._, mns Hv.C(,05lll ll\'COIC- :,Col•!'r:rnn e !l rencia notada entre el numero de pulsa- p ropietaria de una gran¡a lechera que le española, que reune todos los mayor es
t,,c.: fa.-.•"~ 11\ E,n1e rm ~dad·~C:-. IÍ•:' l f::til ó-- ciones en uno y otro caso respiratorio _ha produce muy buen r esultado.
adelantos, por haberse hecho por exper tos
Cll&amp;t.!(• y d~ I'&gt;~ l n t..est.1nos.Coc"··11t.', enc 1a~. sido de 12 (en un minuto). H a ascend ido
ingenieros náuticos.
CootUluac ,un d&lt;.• Pa r to .... Mvv1w11·ol~,. basta 26 pulsaciones cuando la persona en
fE'brtl P9 é l nOu,en,..,
observación ejecutaba movimientos respi- Se sabe que las águilas vuelan hasta alratorios for zados. La influencia de la res- turas de 2 ooo metros.
piración en la frecuencia del pulso des0

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Una linda aGtriz parisiense
En el teatro Michel de París, que como
se sabe es el más pequeño y también el de
más lujo de toda la capital, se destaca por
su elegancia y belleza una actriz, Mlle.
Lucienne Guett, que está adquiriendo una
gran notor iedad, escogiéndola los autores
para intérprete principal de sus obras.
Su talento sugestivo en extremo, su figu•
ra netamente bulevardesca y las &lt;toiltttes&gt;
de sumo gusto que ostenta, la hacen una
de las Reinas de la moda.

l

0, I",

No aparezcáis n unca más sabio que lo
que sois, ni más prudente que aquellos con
quienes os halléis; llevad vuestro saber lo
mismo que vuestro reloj, en un bolsillo
particular, de donde no lo saquéis n i lo ha·
gáis sonar únicamente para que veamos
que lo tenéis.
000

Pertuman los
labios y dan á la
boca sabor de ambrosía, &amp;P&amp;&amp;lonan
y hacen divino el
beso de los amaJJ•
tes.
La esposB que
usa l&amp;&amp; Putlllu ,,
Vlolttu de Rual1, d1
Quentln, goza del&amp;.
, ternura de su ma•
••
rldo. Indlspen11"!:
sable par&amp; los
·
Que aman las exquisiteces. C&amp;jlt&amp;
artística de &amp;lu
minio. 50 cvs. Por correo, certltlcad&amp;, 60
cvs.-En Méxlco:Johannsen, Féli:t, &amp;: 0/ll. Av.

San ~anci8co, t/6,- J. Labadíe Suu. &amp;: Co. Pro•
f,Ba 5. -J. Ui.J&gt;.Ui n , Sucrs., /Ja, BoUvar t5.

-------------CASOS Y COSAS

La verdaderd. grandeza es la que no ne·
cesita de la humillación de los demás.

o o o
El primer museo fué fundado 2 80 años
.
.
.
antes de Jesucristo.
La razoa que se deJa llevar ne la calera
llene la misma suerte del error.
El comercio consnme más de un millón
de pieles de gato cada .iño.
000
La policía no es otra cosa que la diplo· E n cier ta época, en Turquía, estaba
prohibido fumar so pena de muerte.
macia en harapos,
o oo

•

F.LOREINE

1

o oo

Hay una probabilidad contra ....... .
ooo ooo para que una persond. tenga
Hay algunos que para nad;t sirven colo- las lfneas digitales que dan la presión
E ntre los manuscritos del Museo de }iis- cados en segunda línea.
identificadora, igual a otra persona.
toria Musical de Colonia, el mismo conser·
La tuberculosis causa la muerte de más
000
vador de aquel centro artístico ha descupersonas de 25 a 30 años que cualquiera
b 1'erl0 una compos1c1on
· · , me
· 'd't
Np hay veneno más activo que la lectu- otra enfermedad.
I a d e 1 su bl'1me
maestr o.
ra de malos libros.-Chateaubriand.
o o o
Se t rata de una melodía adaptada a la
o o o
·
d ¡
,
·
El tiempo de existencia de un barco de
primera e as tres poes1as de Mattb1sson,
guerra moderno se calcula en 20 años.
que llevan por título &lt;A Laura.&gt;
Un hermaoo es un amigo dado por h,.
Todo hace suponer que fuera escrita en- naturaleza.-Proverbio chino.
tre 1
L
os anos 1790 Y 1792. os versos, un poO O 0
co mediocres, han sido ennob lecidos por
las notas de Beethoven ; pero el principal En un teatro,·
é •
. .
•
m rito de la composición esta en el acom• - Acomodador, mi butaca está ocupada
COGNAC
pañamient~ de piano.
por aquel caballero. Dígale usted que se
? esgrac1adame~te, falt~ el principio de vaya a otro sitio.
la rnteresante págrna musical.
-ilmposible! ¡Es un magistrado!
64-00 0

Un trabajo inédit o de B eethoven .

Ouoo,.,,.,..,

VINO ARDUO

1

La mu;er menos coqueta sabe que es
am...da un poco antes que Jo sepa el mismo
de que se enamor a.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
LEA USTED

'La Semana Ilustrada'

0 0 0

-lY qué tengo yo que ver con eso?

-lPero no sabe usted que los magistraEn la tumba de un r ey asirio se encon- dos son inamovibles?
tró un pan que debe tener más de 2,500
años.
o o o

Ninguno tan deflcioao como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1) Los Mal'.)damientos
Belleza

hir,~!
':

+
* •. t

Agencia de Inhumaciones

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MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
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los secretos de la &lt;toilette&gt; femeoioa, coodeosa los preceptos de su experieocia eo
diez artículos fuodameotales, que iotitula:
&lt;los diez maodamieotos de la belleza&gt;.
r. Cuaodo el espejo te dice que estás
uo poco indispuesta, descansa.
2.
Para conser var el cabello hay que
lavarlo una vez por semana.
3. La higiene de la boca exige un lige·
ro masage diario aplica ndo un dedo a los
labios y a la parte superior e ioferior de
los labios,
4. Hay que practicar todos los días el
mas.,ge de la barbilla.
5. La nariz requiere un masage diario MARAVILLOSA CURACION DE UN
con los dedos.
ANTIGUO Y HONRADO PERIO·
6. S i se enrojece la puota de la nariz,
hay que aplicarle comprensionescalientes,
coo un pedazo de tela muy fina.
DISTA
7. Para evitar las arrugas llamadas vul·
. .
garmente «p~tas de gallo&gt;, es preciso lavar ~1 decano_ de los penod1st1;5 cubaoos, el
coo frecuencia los pár¡:,ados con agua tao seocr Arsemo _F~;nandez Carc;,.va, de Ha·
caliente como se pueda sufrir.
han~, nos escn~,10 c~n fecha catorce de
8. El brillo natural de los ojos se coo· Abnl de ~gu: Escribo a usted_ coo gusto
serva bañáodolos con &lt;agua de rosas&gt; y para mamfestarle que sus pr~c,1?5'1s pfl~ousaodo para ello un recipiente especial.
ras de Paw Paw son una bend1c1on de Dios,
9 Para que no aparezca la vulgar bar- s~bre todo para los viejos como yo que dibilla o &lt;papada&gt;, hay que d0rmir con la gteren mal por. falta de denl_:ldura y de
cabeza muy baja tan baja como sea posi- trastornos gástricos. Tengo6ganos de edad:
ble.
•
he padecido mucho de las muelas, cuando
ro. La piel se refresca coo baños muy joven, y unas me las extrajeron los dentiscalientes.
tdS, y otras me las arranqué yo mismo; no
Las prevenciones generales pueden, en permitiéndome mis esca5?S _recursos el po·
principio, condensarse en las líoeas que nerme uoa dentadura arhfic1al. Estuve hassiguen
tante tiempo utilizando e_l B!carbonato de
En la práctica:
Soda para ayudar a la dtgesttón; pero este
En toda clase de lavados, y hasta en el procedimiento me obljg_aba a (r aumentan·
baño, debe usarse agua destilada. Si se do gradualmente la dosis de Bicarbonato, y
emplea el coldcream procúrese puro, pues tanto he tom3:do qui: :mpecé a sentirm~
cuando tiene plomo causa mucho daño a ~al, y d_etermtné sushtu1rlo con sus pro~•la piel.
g!osas p1ldoras de Paw Paw, tomando d1aE l masage tiene real y positiva impor- namente al acostarme, una de dichas píltancia. Debe practicarse en todo el cuer· doras; hace de esto dos · meses y observé
po, porque hace circular la sangre y evita que me encuen~ro bi:n y hasta he eng?r·
la formación de grasa.
dado. Uso al mismo tiempo su excelente¡a·
Jamás dtbe unt..rsevaselina en los cabe· bón, y mi físico ha mejorado mucho."
llos. Ninguna substancia mineral puede LAS&gt; PILDORAS DE PAW PAW ( .
hacer que crezca el pelo.
.
.
Pa
La receta empleada con éxito para evi- paya), son las me¡".res que !e conoc~n pa·
tar la caída del pelo se denomina «loción r~ ~l eSl6mag? e htgado Y un__ P?Stttvo. y
de camomille&gt; y debe aplicarse sólo en las ra~t~o re.~e~to para el estren 1m1ento, te·
raíces. Hay que usarla con cuidado, para tenc1a, b1,ho_s1dad, dolor de cabeza y todcs
que no salte ninguna gota sobre la cara, los padec1m1entos causados por, desórdenes
porque deja fuertes manchas amarillas.
~€1 e~tómago .e híga~o. Estas p1ldo~as conLa «camomille&gt; se fabr ica de este modo: heoen las r_ne¡ores virtudes del !ómco Paw
Echese en un litro de agua un puñado Paw, Y esta o preparadas del ¡ugo de la
bastante grande de yerbas de manzanilla. fruta Papaya 50 centavos.
Se_hace ~ervir la mezcla durante doce o
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNqumce mrnutos, hasta que tome un color YON. Recomendado por el Mundo Civilinegruzco.
.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
D:~pués se echa en un J~rr~,. que no sea necesidad para el Tocador. 50 centavos.
metahco colocáodolo en un sitio fresco.
Para mantener la piel de las manos EL REMEDIO PARA LOS RTÑONES
si_e~pre lisa y ~uave, se emplea el proce· cura prontamente los Dolores de Espald~
d1m1ento que sigue:
y todos los males de los Riñones. 50 ceniaLavarlas primero cnn agua de jabón vos. Marca 3 X, 32.
cambiando el agua tres o cuatro veces y
dejarlas secar sin hacer uso de la toalla. Munyon tieoe Remedios para todas las enCuando estéo relativamente secas, hay fermedades, casi todos al módico precio de
que bañarlas con una mezcla compuesta 50 centavos. Se venden en todas las farma·
de treinta gramos de glicerina, noventa cias o pueden pedirse directamente.
gramos de agua de rosas y diez gotas de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
zumo de limón.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
Suc». y Cía., Av. San Francisco .¡3: J.
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Droguería del Elefante, Av. Isabel la Católica
Los amigos de las aves venían quejándo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
se desde hace mucho tiempo del enorme confidenciales y libres de todo gasto número de volátiles destruídos por los fa- MUNYON'S 53 Rd. AND JEFFERSO N
ros de gran potencia.
S's. PHILADELPHIA, E. U. de A,.
Estas mortandades eran grandísimas, so·
bre todo en la época de la emigración.
Hasia hace poco se creía que las aves,
a~ra1das por los rayos luminosos, se precipttabao con Id.) ímpetu sobre la linterna
del faro, que caían atontadas o muertas
por efecto del golpe; pero las detenidas
observaciones llevad«s a cabo por muchos
El Agente exclusivo de
torreros han permitido determinar la ver·
dadera causa.
nuestros semanarios "El
Las aves muereo extenuadas después de
haber seguido durante horas enteras, en su Mundo Ilustrado" y "La
movimiento giratorio, los rayos de les pro · Semana Ilustrada" en esa
yectores. Generalmente, después de fatigarse en vano, concluyen por caer al m~r Ciudad, es el Sr. Manuel
a tierra o a los tejados de las casas.
' Sancho,' con domicilio en

Salvavidas para aves

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N9" 6

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Recordad Este
Paquete

LUNES 23.

Ninguna otra rrc:licina en el
mundo, exclusiva,nente para mujer ci, ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya.
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
dP. que este antiguo y gran remedio cura los males
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve ,
,.ifriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuvieron el.ando notables médicos por espacio de 12 años. Estos trütam:ent.os
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el Compnesto Vegetalele IaSra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, pero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía to:los los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento no haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos rnfrimientos.
"Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera muier puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de"to excelente que es el C,1m¡)uesto Vegetal
d e l a Sra. Lyclia E. Pink!lam."-Sra. REBEGA FLORES DE MORALES,
calle Ang!-:ma No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Santos Zenón y Agripina Mártire~.-Hoy
y mañana cficio y misa de la lnira Octava
de San Juan Bautista, con rito semidoble.
MARTES 24

Santes Fausto Mártir y Sim¡ licio Obispo Confesor.

f

MIÉRCOLES

J UEVES

1

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

"ª·

APARTADO 4641,

1

NEXIOO.

PARA

Santos Juao y Pablo hermaJJos Mártires
y_Aotelmo Obispo Confesor.

~CATARR

La Dedicación de la Santa Iglesia Cate- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1
dral de Aguasc.lientes. Santos Ladislao
~
COGNAC
Rey y Sansón Presbíterc-.
S ÁBADO 28.

II

1

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ULCERAS, QUEMAOURAS , FISTULAS, ERUl'OIONES, ETO., ETC,
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:-R

26

VIERNES 27

,~
l~~~t}!~~:M ~~~!~~:ª 1
1
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos res11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla sien1pre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

25.

Santas: Guillermo Abad, Eloy Obiipo
Confesor, ~Febrcnia y Lucia Vírgtoes
Mártires.

Si esk'í U,I. snfrienclo al¡,"lma de estas enfermrdal!PS y dPsea •m ronsejo es¡rncial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinldrnm Medicine
Co., Lynn, l\iass., F,. U. de A. Sn carta será ahierta., lritb y conte~tada
por una seüorc. y considerada estrictamente c.:&gt;nfldencial.
)

1

RECOMENDADA
POR MÉDICOS
PROMINENTES

Calendario de la Semana

1

D. "'•

(Vigiliad~ los Santos Apóstoles, con ;.yu·
oo y abstioencia de caroH. )-Santcs León
II Papa Confesor, Irento Obi~po y Plutarco Má,tires.-Rito _semidoble que permite
Ninguno tan delicioso como éste.
la celebración de misas privadas de d1funto.-A las tres y media de la tarde se can-, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.;
tan en :Catedral las ví~peras, signen la salve, m ,tines y laudes_

CAMARAS

NETTEL

DOMINGO 29-

Sao Ptdro y S;,n Pablo Ar óstd~s y la
OctHa de San Juan Bat füt2. Olilio y misa de la lieita clel ola: r ito de ble de prime·
ra clase y ornamento encaroado;se conme
mora la Domínica 0curreote y n• da se hace del día octavo ae San J uan.-F unci ól'.
solemne en Catedral, indulgencia plenaria
y Visita de los Siete Ahares oficiando de
Pontifical el limo. seiior Ar:i:obispo. Por la
tarde h ..y vis peras cantadas-También ha y

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EL MUNDO ILUSTRADO

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PELIGROS

ñe la juventud. Desgrac~:.damente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á :menudo buques quf.
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis v
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog~n su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niiiez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
ia, misteriosa transformación que
ia convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 1.

México, Junio 22 de 1913.

Número 25.

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1rr1taCJones y sabanooes. Forhflca las unu y tas da brillo "1 tnnsparcncia.

AGNEL, .. ~"t'YNISTA, te, Avenu• .de ropera. PARlS ~

Señorita Raquel Méndez Armendariz.

Fot. Mack.

�un bosque pleno de músicas y de murmullos. \Vagoer
sólo puede ser glorificado por Wagoer, y el maestro_Meoeses es acreedor a una felicitación cordial porlos 1001·
EL MUNDO ILUSTRADO
vidables momentos que nos proporcionó, interpretanclo
tan bellamente con sus compañeros, algunos trozos de la
SEMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.
estupenda obra wagneriana.
El autor de la Tetralogía fué uno de los hombres que
pudo morir en paz porque vió terminada su labor. Es
DIRECTOR PROPIETARIO
uno de los representantes más completos ~e esa fuerte
raza teutona que ha dado a Goetbe y a B1smark. ~on
LIC. ERNESTO CHAVERO.
el ritmo- afirma un critico contemporáneo,-contribuyó a la unidad de la Prusia. Su firme~a p_ara sobreponerse a los días adversos, es extr&amp;.ord1oaria. Como la
figura que ernca de Enrique el Caz3:dor, levaot~odose
OFICINAS:
al pie de la vieja encina para combatu, pretendió conquistar el amor de sirena de la Ciudad- Luz. Se sabe
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. ,p.
que allí tuvo que hacer párrafos en los periódicos para
Teléfooos:- 1'1exicaoa, 20-85 Neri
• no morirse de hambre. De vuelta a su país se le comEricssoo, 14-51
bate despiadadamente, la pr: osa está en su _contra, se
Apartado Postal 149.- México, D. F.
le cree ioceodiariQ, se le atribuye hasta un 1n!eot~ de
suicidio Pero no tardaría el instante de la victoria Y
en que las frentes opacas se iiumioaseo, y las bocas,
contraídas por la vociferación, se entreabriesen ante la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
maravilla. vVagoer pudo exclamar entonces, c~mo la
walkyria de su leyenda, &lt;gloria al sol&gt;,_ &lt;gl~ria a la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1 .oo
luz&gt;. &lt;gloria al día radiante&gt;, &lt;largo fué m: sueno; _pero
be dPspertado&gt;. Efectivamente, ¿qué sueno de triunfo
(pagadero por adelantado.)
brilló jamás con llamas má~ purpúreas? ¡qué esfuerzo
En los Estados ............................ 11 1.25
pudo igualar al suyo? ¿qué águila pudo ce! nerse en
(pagadero por trimestre adelantado.)
más alta y luminosa cumbre? Pudo. pues, morir en paz,
En el Extranjero .......................... S 2 .00
el poderoso germano, porque vió su obra gigantesca
realizada, la obra que sigue fluyendo como un manan(pagadero por semestre adelantado.)
tial inagotable, de una indefinida profundidad. .
NUMEROS SUELTOS:
Murió en Venecia, en la ciudad de los palac1os de
mármol y de los collares verdes, en el mismo lugar
Eo la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 0.30
donde, herido de amor y de melancolía, acabó su Tr!sEn los Estados .............. . ................ 0.35
táo, el drama maravilloso de sentimiento y de embriagadora tortura, en que la noche y la muerte exaltan la
En el Extranjero ........... ................. 0.50
vida efímera del amor. El divino D'Aonuozio, canta esAtrasados ....... .................. ......... 0.50
te lírico responso sobre el cadáver del formidable aniPara la publicación de avisos en este periódico, diri- mador: &lt;:SI mundo parecía haber dismiouído de valor.
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre, El muerto estaba allí encerrado en la caja de cristal.
La segunda caja, de metal bruñido, brillaba a':&gt;ierta so·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pubre el pavimento. Todrs mirab•n fijos al !'ieg1clo de l:t
blicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
vida y de la muerte. Una infinita sonrisa 1lumio?~ª la
faz del héroe tendido; infinita y distante como el ms de
la nieve por el brillo del mar, como la reverberación
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
de los astros. Los ojos no podían sostenerlo, pero los corazones, con una maravilla, con un ascmbro y un es¡:ao·
to que los hací« religiosos, creyeron recibir la revelación
de un secreto divioo.-La barca fúoebn, esperaba ante
la puert.&lt;. Sobre la caja se extendió el paño. Los seis
compañeros esperaron con l:t cabeza descubierta, qu~
la familia descendiese. Bajó reunida y apre12da. La
viuda pasó velada; pero el espleorlor de su semblante
quedó para siempre en la memoria de los testigos.-Los
La Colonia Alemana sigue de moda. A las eipléodi- seis compañeros sacaron el féretro dP- la barca y lo lledas fiestas que organizó para celebrar el jubileo impe- varon en hombros «l carro. Entonces avanzaron dos arrial. hay que agregar el homenaje preparado por la Se- tesanos con sus haces de laureles traídos del Jaoículo.
cretaría de Iost~ucción Pública y Bellas Artes en cco- Membrudos y fuertes, elegidC's entre los más bellos, pamemoracióo del primer centenario del nacimiento de recían forjados en el antiguo molde de la estirpe roma·
Wagoer, y en el cual, fueron los miembros de la expre- na. Estaban graves y tranquilos, con la libertad salvaje
sada colonia los invitados de honor. Sea esa fie~ta un del agro en sus ojos con venas de sangre. Sus líneas
noble desagravio de los espíritus cultos, a las calamida- enérgicas,--la frente baja, el pelo corto y crespo, las
des que hao sufrido en estcs tristísimos tiempos, los ex- mandíbulas iólidas, el cuello taurino, recordaban los
tranjeros que vienen a nuestro país a fecundarlo con perfiles consulares. Los seis compañeros en competecsus reconocidas cualidades de inteligencia y de la borio- cia, iguales en fervor, cogiendo los ramos de los haces,
sidad, como es, indudablemente, palmaria demostraci6o, las esparcieron scbre el féretro del héroe.-Nobilísimos
de que esta adolorida patria, procura en medio de sus eran aquellos laureles latinos, cortados en la selva de
crisis borrascosas, mantener encendida, una antorcha la colina, donde en tiempos remotos descendían las
luminosa y pía, como esperanza de días tranquilos y ri- águilas a llevar los presagios, donde en tiempos reciensueños en que los hombres cultiven las mejore• facul- tes. y sin embargo fabulosos, tantos ríos de rnogre vertades de su ser, y puedan las buenas ideas traducirse tieron por la belleza de Italia les legionarios del Libe·
en actos dignos del antiguo nombre de México, en cuyo rador. Tenían los ramos derechos, robustos, obscuros,
solar se conserva por tradició'l, un reverente y fervoro- las hojas duras, fuertemente enclavadas, con los bordes
so respeto a la ilustre memoria de los graod~s desapa- ásperos, verdes como el bronce de las fuentes, ricos de
recidos.
un aroma triunfal ... ... Y viajaron hacia la colina báLa velada tuvo la grandeza y la solemnidad Hqueri- vara, aún adormecida en el hielo; mientras los troncos
das por una gloria tao brillante como la del genial crea- insignes· d•bao ya los nuevos retoños en la luz de Rodor del drama lírico. Wagoer únicamente puede ser ma, al rumor de las fuentes ocultas&gt;
glorificado por Wagoer . El esplendor de la oda, el freEs tan soberanamente bello este fragmento de 1 gran
nesí dionisíaco del ditirambo, la quejumbre más seo1ida poeta latino, que hemos querido encerrarlo en la pobrede la elegía, cualquier poema en donde la iospir«cióo za de esta crónica, como el más puro homenaje a la gloalcao~e su mayor potencia lírica, palidece junto a la ria de vVagoer Jamás cayeron palabras más egregias de
música de las olas armoniosas perpetuamente socoras labios· humanos, sobre la radiosa frente :le un creador
del &lt;golfo místico&gt; y de la cual tuvimos una humosa muerto.
resonancia la noche del viernes. Trozos escC'gidos del
Tanohauser, de Lobeogrio, de Tristáo e !solda, de Los
Maestros Cantores, fuerro desempeñados por la orquesta del Conservatorio dirigida por el maestro Meneses
con la conciencia y el entusiasmo artístico que todos le
recooocen. También algunas partes de la gigantesca Tetralogía, transportaron al auditorio 3teoto y recogido a
quién sabe que países de leyenda y de sueño, a las grutas en donde S igfredo, después de matar al dragón, corr.preode el lenguaje de los pájaros. El trozo descriptivo
imprego:tdo de una insuperable belleza, conocido con
el nombre de cLos Murmullos de la Selva,&gt; y ·que comenta ese episodio de la leyenda, dejó en todas las almas, una infinita orquestación de csileocios sonoros,&gt;
( EJERCICIOS ESPIRITUALES)
como dice Maeterliock en cLe Trésor des Humbles.&gt;
Las almas se sentían vestidas de luz y por un momento
Viendo nacer el sol. en el alba del primer día, los
todos fuimos cerno Sigfredo: entendíamos el idioma de
las avPs disperso en los maravillosos sonidos, y parecía hombres caminaren hacia el Oriente para ser dueí':os
que se encontraban significaciones imprevistas, en el ru- de la luz.
Agiles y saltaotes, iban con ellos los sátiros, los faumor de las bojas, en el correr de los arroyos en las voces blandas de los vientos, en los mil ruidos que tradu- nos y los silvanos.
Trenzaban los sátiros las patas de chivo con el impulcía la orquesta, tran~formada por el soplo creador en
DIRECTORIO

:º

EN HONOR DE RICARDO WAGNER

El Matiz

so sagrado de correr la tierra ; reían los faunos: se coronaban de acanto los silvanos, y los hombres cantaban
con el ,itmo alegre que conduce las almas a través de
los sueños:
- iMás allá! ;Más allá!
Les anocheció lejos, durmieron bajo arcos de follaje;
al nuevo sol volvieron a cantar:
-iMás allá! ¡Más allá!
Pero durao:e la noche, baj" las estrellas, los hombres
habían sentido nacer el enigma del porvenir; Un enigma rudo como aquel primer sendero que abrían peregrinando sobre la tierra, para llegar a los reinos del
Sol.
Desde entonces el pensamiento del mañana se hermanó con cada una de sus jornadas, y fué creciendo eco
ellas.
Aquel primer sendero abierto en los bosques abría
otro sendero de lu7 en la conciencia de los btmbres Y
cantaba siempre la tribu nómada:
-!Más allá! ¡Más allá!
N iogaoo llevaba el cuento de las jornadas Debía hacer mucho tiempo que peregrinaban, porque el enigma
del mañana cubría sus almas, como la sombra de las
montañas cubre la llanura cuando el sol se pone. Algunos hombres ya tenían las barbas blancas, y el mañana
comenzaba a definirse para todos como la vejez. Sólo
en la juventud había sido la aurora.
Caminando por el bosque vieron que bajo la arcada
de una cueva esta ba sentado un viejo desnudo y sin ojos,
que clamaba, levantando sus barbas blancas:
-1 Es de día o es de noche ?
Toda la tribu se detuvo:
- El sol está en la ahora. Mañana pensamos lltgar a
sos dominios-y penetrar en sus selvas.
-iNo se lleg« nunca!
-Ayer y hoy hemos visto que se levantaba por encima de esos montes. ;Detrás tstán los Reines del Sol!
-iNo se llega ouoc~ !
La tribu miraba temerosa al viejo. Compreodl"a que
para aquel hombre desnudo, sentado bajo la arcada de
la caverna, no había mañana porque tenía vaciadas las
cuencas de los ojos.
Viendo indecisa a la tribu, los faunos, los sátiros y los
silvanos tocaban sus flautas de caña y bailaban con una
incitación para seguir adelante. El viejo, iocorporáodose bajo la arcada de la caverna, que llenaba su voz de
resonancias, clamó:
-iQuedad aquí esta noche, y sabréis del más allá!
Tengo ciegos los ojos y puedo ver las sombras que vagan al otro lado de la vida. ;Esta noche moriré!
Ninguno sabía lo que fuese la muerte; pero todos quedaron allí porque la voz cubría la risa de los faunos y
la música de las flautas paoidas.
Aquella tribu errante vió morir al viejo antes del alba. Cuando los hombres supieron que no eran inmortales, lloraron comprendiendo que jamás llei¡aríao a los
remotos Reinos del Sol.
Fué una, desde entonces, en las conciencias, la idea
de la muerte y de la vida. Pero la risa de los faunos y
la siringa de los sátiros, y la danza trocaica de los silvanos aun estremece los bosques, y los hombres no han
dejado nunca de oír a los genios inmortales.
"I - El Arte griego, creación de páoidas, se deseuvuelve en el Universo, guiando bajo nuestros sentidos
exaltados los divinos ccrceles del ritmo. El arte ¡¡ótico
se desenvuelve en la conciencia. Es una noción míftica
sutilizada por los sentidos, como la vida en el hilo de
los sueños. Lo que en el uno la gracia, en el otro el
matiz. La gracia es el ritmo de la vida, y el matiz es el
enigma."
o o o
Cuando las ideas nacen de una sensación difusa formada con nociones de todos los sentidos, es muy extremado empeño alumbrarlas en palabras y fijarlas en
signos de letras. Sol&amp;.meote lo que en palabras nos fué
dado hallamos fácil transmitirlo en palabras, y así acontece que sean siempre las menos nuestras aquellas ideas
que expresamos con más fluida verba.
·
El reónstruo de nuestra conciencia es lo más difícil de
conocer y definir. Apenas sabemos balbucear el secreto
sentimental que nos hace distintos, porque cuando creemos vivir para nosotros vivimos para la especie. Nos
gusta su instinto lo mismo en el dolor que en el delei!e.
Conocemos las cosas con un cooocimif'nto que busca
la razón de utilidad, y esclavos del impulso oscuro del
eterno semen no podemos descifrar el sentido esotérico
del ?.Iuodo. Para llegar a tan sutil y trascendente estado hay que amar todas las cosas en un supremo alejamiento de CUd0to en ellas d ice utilid«d.
)! uestras potencias hemos de consagrarlas a entrever
más allá de la vida mortal. El conocer de los ojos y de
los oídos, todo el humano y carnal conocimiento dice
dolor, porque encubre siempre el d _seo üe perpetuarnos sobre el haz de la Tierra.
Los sentidos aprenden a distinguir las cosas, no por
lo que ellas son, sino por el aspecto que conviene a
nuestro egoísmo, que es el egoísmo de la especie: y
cuando creemos conocer mejor, solamente aumentamos
el caudal de ocestras acciones utilitarias.
Para amar las cosas hay que sentirlas imbuídas de
misterio, contemplarlas haHa ver surgir en ellas el
enigma obscuro.
·
Y este enigma es el matiz. Solamente cuando nuestra

Sala del teatro Arbeu durante la distribución
de premios a los alumnos de las
escuelas primarias.
conciencia deduce un goce ajeno a toda razón de
utilidad temporal, comenzamos a entrever el significado místico de la rosa, del cristal, de la estrella.
Contemplación, meditación, edificación, son camiobs de luz por donde el alma huye de su cárcel oscura.
. &lt;11 -El mati,: es la emoción última de las cosas
en el goce estético.&gt;
o o o
Yo conocí a una santa siendo niño, muy niño, y nunca
me fué acord«da mayor ventura. Después d.: muchos
años he vuello como un peregrino a visitar el huerto de
rosales donde en la tarde azul, la tarde que es como el
símbolo de toda mi infancia, tuve la revelación de
aquella santidad.
~ /
Al final del camino de cipreses estaba sentada mi Madrina en la escalinata de piedra, y leía bajo un vuelo de
p~lomas con el libro devoto abierto en la falda. Aun rec•1erdu cómo me sentí penetrado de la gracia de su mirar ideal y cándido: Aun evoco y revivo en mí la emoción sagrada
Otras muchas veces había visto a mi Madrina en igual
actitud, al término del camino de cipreses que se juntaban 1,n una sucesión de pórticos, y solamente en aquella
tarde de leyenda piadosa gusté tao inefable alegría al
contemplarla.
Bajo la sombra de los viejos cipreses, mi alma de niño enlazaba la emucióo estética y la emoción mística,
como se enlazan en la gracia de la rosa color y fragancia.
Acaso fué aquella mi primera intuición literaria: Yo
había llegado a encarnar en la sustancia de la vida y en
sus sombras más bellas las historias piadosas y los
cuentos de princesas que mi abuela me contaba.
La tarde azul en el huerto de rosales fué el momento
de una iniciación donde todas las cosas me dijeroó su
eternidad mística y bella.
Yo guarrié aquel secreto de emocioues con el recelo
del niño, que advierte cómo no pu•de ser entendido el
misterio de su alma y teme profanarlo.
Así callandC', celando un día y otro día, el secreto in•
faotil y .:áodido se convirtió en un anhelo doloroso que
llenó de angustia mi infancia, que hizo gemir como un
arco mi adolescencia, que ahora en la vejez me salva y
me vuelve a Dios.
A los nueve años me enamoré de mi Madrina. Y no
he comprendido jamás cómo aquella sombra amable y
bella que pasó tan de prisa por el mundo, se me reveló •
en la tarde lejana con su encanto de azucena celeste, cuando tantas veces la había visto sin alcanzar nada
de su perfume ni de su gracia.
Pero desde aquel momento todos sus actos se me aparecieron llenos de un divino significado
Mi Madrina me mostraba las estampas de su libro devoto. cortaba las rosas, sonreía mirando una estrella, y

El señor Secretario de Instrucción Pública, Lic. Manuel Garza Aldape, entregando
sus premios a los alumnos de las escuelas primarias
todas sus acciones, al sucederse, m~ parecían la misma,
!?º~que todas estaban ungidas de una emlcióo igual y
UDICa.
Mi Madrina era llena de gracia, y ninguna cosa en el
11!-undo podía cambiar el sentido de su vid.1, que decía
siempre Amor.
Contemplando a mi Madrina durante horas enteras,
yo experimentaba una soh. emoción inefable y sutil que
ascendía por luminosa escala a divinas estancias: Transito Arrobo Deliquio Extasis.
Mi alma era entonces en su amanecer de cristal, y
hallábase apta para comprender el sentido esrytérico del
mundo: 1'odo nacía para dila y todo le contaba el misterio del nacer.
Y mi Madrina, en la más leve d, sus sonrisas, decía
su destino celeste, como si en cada una de ellas volviese
a ser y se contuviese toda entera.
Tal en la forma eucarística la sustancia Eterna. Y
amaba yo a la santa en su sonrisa, presintiendo acaso
nuestra estética decadente. ¡Oh, el matiz! ¡El divino ma·
tiz!
i ¡ cllI.-El matiz en las cosas y en los sentimientos, es

aquel leve indicio que alcanza a darnos viva la emoción
del todo. Una emoción estética y mística.&gt;
o o o
La musa de los poetas menores. insinuante como la
sonrisa de un andrógino, ha trocado la gracia griega en
cierta pueril emoción que algunos confunden con el
enigma del matiz.
Cuando el arte se torna decadente, busca perpetuar
la forma fugaz de las cosa~: Los sentimientos fugaces se
enredan hoy a nuestras liras. Esta relación efímera de
las conciencias con el mundo es como el polvo de los caminos cuando pasan los rebaños, y el arte qu~ engendra
tampoco vale más que una ráfaga de polvo. Pero lo efímero no es siempre aquel momento que vuela más ligero
en las horas, sino aquel otro que apenas labra surco.
Ninguna cosa es como la vemos, y todas son como las
recordamos.
La chispa luce fugaz en el pedernal, y, sin embargo
lo define mejor que la forma, porque va unida a toda;
sus mudanzas, y en todas las horas puede brotar. La
chispa reve!a la íntima sustanci«.

�El matiz verleniano, de un conocimiento casi místico,
surje del enigma. Abre el arc.i.no de las diferenciacio·
nes y el arcano de las afinidades; como aumenta la luz
aumenta la sombra. Es la revelación del sentido oculto
que duerme en todo lo creado, y que al ser advertido
nos llena de perplejidad.
El matiz inicia una visión más sutil de las cosas, que
al mismo tiempo oscurece su conocimiento porque presiente en ellas el misterio. Cuando los ojos quieren mirar fuera de la cavern l osc:::ra, quedan c iegos. Para el
místico nada se define.
El enigma se le muestra en todo incitándole a una
comprensión del mundo más allá de la acción temporal
con que el instinto conduce los rebaños humanos. Todas
las cosas, aun aquellas que se nos muestran más llenas
de claridad, esconden un enigma. Presentirlo es empezar a descifrarlo. Para nuestros sentidos es algo geométricamente definido una línea recta, y geométricamente
la recta no puede existir.
clV. -El matiz es la significación más expresiva de
las cosas, en un nuevo entrever&gt;.
o o o
¡Viejas catedrales! ¡Celestiales cristales! ¡Sol!
El motivo flamífero en el arte ojival es una interpretación teológica y mística de la Vida Eterna.
~
Bajo el pico de un cantero devoto, la llama fugaz, indecisa y mudable, se perpetúa en una evocación estéti·
ca sobre la piedra dura. obstinada y terca, rebelde a
modificar el perfil de su artista.
.
.
Lo ingrávido se enlaza con 1~ substancia gráv1d:i, t D
una divina armonía de contrarios. ¿Dónde aprendió el
viejo cantero a labrar en la piedra el temblor de la llama?
¿Qué brujo maestro de masonerías, imbuíd_o por los te·
rrores del milenario, definió y labró el primero, con su
pico en la piedra, la expresión de la llama en el viento ?
Cantero mediceval, con tu oración de terror ante el
misterio de la Muerte, el viento y su instante en la lla·
ma, tornaste en llama y en viento de piedra.
¡En la llama viste, eo la piedra revestiste temblando
al decir Amor de Dios!
Devoto cantero, místico cantero, brujo cantero, abren
las alas en tu oración Viento Instante Tiempo. Vi.,jo
cantero que alumbraste como un cirial, tres ángeles re·
beldes~"º esclavos en la piedra de las catedrales que
tu pico beato labró ¡Viento! ¡Instante! ¡Tiempo! Tres
enemigos de Dios.
&lt;V.-EI arte oj ival interpreta, teológico y místico, la
quietud y el vuelo del tiempo en la piedra. L a llama
fug,.z, indecisa y mudable, se perpetúa en una evoca·
ción Estática y Estética : FIDES AMOR DEI&gt;.

dente algún impulso a las expresiones corporales re·
presentativas de la turbación medrosa, termina más
tarde por encaroahe en los órganos y producir un es·
tado fijo de conciencia. La obsesión y la fobia son los
últimos términos de este proceso biopsíquico que exteriorizado a veces bajo la fo rma ingenua del &lt;vergon·
zoso en palacio&gt;, suele también irrumpir bajo el triste
aspecto de un temor generalizado, intenso, incoercible.
La timidez no es, empero, una emoción, ni un sentimiento, ni una pasión constante, es un esta do afectivo
particular distinto del &lt;feeling&gt; caracte rizado por la
forma permanente de reacción de una persona en pre·
sencia de otra o de su imagen conmemorativa; en una
palabra, más bien que un estado sentimental, es un mo·
do de ser y obrar. Difiere de las afecciooes orgánicas
más comunes e n que mientras éstas son debidas a la
fusión de varias sensaciones inconexas, aquella es e l
efecto de una biperexcitabilidad sensitiva provocada
por una sola excitación: la presen.:ia de la persona hu•
mana o de su respectiva imagen, representativa.

N

u ·p

LOS DOS POLOS

Esta c ircunstancia, sugiere sie mp re en el tímido la
idea de una opinion adversa de que podría ser objeto,
y como consecuencia el deseo de substraerse a ella por
la simulación, la humildad, la modestia y la contención
voluntaria.
La cortedad de genio no excluye la voluntad para el
combate ni la heroicidad. El tímido de la opinión pri•
vada o pública, es sólo un sobreexitado de la vergüenza, y como tal, un monomaníaco, normal en todos los
casos de la vida, menos en los puntos baladíes de la
vanidad, de que es un pobre y delicado enfermo.
CARLOSRODilGUEZETCHAR~

- El mejor predicador es el corazón, el mejor maestro el tiempo, el mejor libro el mundo; y el mejor amigo Dios.

•

C I AL

RAMON DEL VALLE-INCLAN.

EL TIMIDO
Mirémoslo con afecto porque el tímido está siempre
e nfermo de desconfiaoza de sí mismo. Tiene miedo de
ver, oír y hablar; se ruboriza y tiembla como joven pú·
dica al contacto del mundo y sufre al azar de la vida
sombras en la mirada, confusión en la mente, y, por
doquier cancelación de ritmos. Aunque malic ioso en
el peosamiento, es en el hecho un casto. La experien·
cia, que para otros es coraza, para é l sólo es leve y
trasparente lámina.
E l tímido es un pusilánime a fectado de poquedad,
rubor y angustia. Sus signos externos semejan los del
lánguido, belancéase taroíamente al marchar, y actúa,
por todos medios, como quien ansía no ser sospechado
de ambición, ni existencia.
E l apocado, como el que siente intensamente el frío
del invierno, contrae los finos capilares q ue al exterior
del cuerpo se diseñan, y, como éste, muestra también
marcada tenden cia por los cálidos goces de la vida ín·
tima.
La riqueza de su seosibilidad Jo inclina a la trepidación sensitiva, a la cavilación, a la incoordinación mus·
cular y psíquica, a l autoacálisis, al temor del ridículo,
al retraimie nto, a la contensión de los movimientos, a
la simulación de energías, a la vanidad y al orgullo
S i al pr incipio se presenta tierno y medroso como on
cervatillo, después concluye mostrándose desapacible y
tétrico como un misántropo. Los accesos de vergüenza
y miedo, de rubor y desconfianza , acrecen y se complican en relación con los años, sexo, raza y medio social.
S i el apocamieuto sigue un curso normal, grábase
bajo forma de recuerdo intelectual y afectivo en la conciencia del tímido y le acompaña siempre; en 1'11 ca.•o
la emoción aumenta los latidos, enrojece la faz, ahoga
la voz, apaga la inteligencia, suscita la envidia, la aver~i6n y el odio de sí mismo y he ahí su menor mal. Pero
si la afección se intensifica aún más, la cortedad se .
convierte en temor, emotividad paroxística, obsesión y
fobia. El elemento ideal o sensitivo Que en la primera
etapa de la evolución de l tímido daba sólo por acciSra. Concepción Palacios de Thacker y señor Isaac N. Tbacker . 7 de JuoiJ de 1913.

El periód ico japonés &lt;Jiji S bimpo&gt; nos da una nueva
receta para vivir cien años.
Esta receta se compone de doce mandamientos:
! . -Levantarse temprano y acostarse temp rano.
!!.- Dormir de seis a siete be-ras en una habitación
perfectamente o bscura con la ventana abierta.
III.-Pasar la mayor parte del tiempo que sea posible a l aire libre.
IV.-Comer carne una sola vez al día.
V.-Beber moderadamente té o café. Huir del taba•
co y del alcohol.
Vl.- Toma r un bañ,&gt; muy caliente ted as las mañanas.
VIL-No vestirse de seda sino de telas gruesa.
VIII. -Consagrar un día de la semana a l descanso y
no leer ni escribir en ese día.
IX - Evitar los sitios demasiado calentados, sobre todo si lo son por un si~tema de calefacción central.
X.-Restaurar l'&gt;s órganos que se gastan con la edad ,
comiendo órganos semejantes de animales.
XL- Evitar las emociones fuertes y e l cansancio in·
telectual.
XIl.-(E,te mandamiento se refiere especialmente a
los hombres): Si eres célibe, cásate. Si eres viudo,
vuélvete a casar.
o o o
Yo imagino que un lector obediente y tozudo, pone
en práctica todos e,tos sanos consejos, que, en suma, no
son difíciles de practicar, y que, eu virtud de ellos, vive cien años.
¿Qué ha ganado con ese siglo de existencia el lector
obediente y tozudo?
Pues cien años d e hambre... o cien años de tedio.
Es muy curioso nuestro deseo de vivir. Queremos a
toda costa prolong:u nuestra permanencia en el planeta
y en c uanto esta permanencia se prolonga un poco, ya
no sabemos qué hacer de la vida.
'
Nos ¡&gt;uecemos a los niños perezosos que cuando p:&gt;r
casualidad han merecido una recompensa, piden al
Rector d el Colegio que los deje estarse todo e l día en
la cama. Y se desesperan después porq ue no pueden
dormir ..... .
La vida humana fluctúa fa.talmente entre estos dos
polos: el Hambre ó el Tedio, según he dicho.
¿Qué .nos trae el hambre ?
Leed el siguiente diálogo que voy a traduc iros.
Es de Marce! Roland, en su libro &lt;La Conquete
d' Antbar&gt;, que se está publicando ahora mismo en un
g ran diario francés:
-&lt;Mirad en un microscopio una gota de agua y ve·
réis a los infioitamente pequeños devorarse entre ~í, no
de otra suerte que el leó n mata al antílope y el zorro
estrangula los vo 1átiles. De arriba abajo de la escala,
desde cualquier á nl(ulo que os coloquéis, la Naturaleza
está. llena de esta realidad incontestable: la matanza,
resultado de otra realidad no menos brutal: el ha:nbrel&gt;
&lt;La Naturaleza es el hambre. El hambre es la matanza.
-&lt;Los animales matan para comer, para obedecer a

un ne~esid ld fí,iu, p~ro no pua servir intereses pu·
rame nte convencional.,s, como les que el hombre se ha
fabricado.
-&lt;En efecto, hay una d iferencia. La guerra no te·
nía-que yo sepa-la disculpa de la antropofagia.
&lt;Tal cual se practicaba en los siglos XIX y XX, ( 1)
no respondía sino a móviles financieros o económicos y ser vía para resolver conflictos aparentemente in•
solubles por la vfa del arbitraje. Digo aparentemente,
puesto que más tarde e l .nundo se dió cuenta de la po·
sibilidad de arreglar todo eso sin derramamiento de
sanl(re. Pues bien, hay que reconocer que tales problemas financiero~ y económicos eran los tristes productos
de la c ivilización.
&lt;Así pues, la civilización trae consigo un ele mento
peligroso, cuyos efectos no alcanzan a Jo menos a los
animales&gt;.
-&lt;Para mí, las razones de la bestia y las del hombre
son idénticas y no establPZCO matiz alguno entre el ase·
sinato individual y el colectivo. Bajo las difereocias
internacionales de, que acaba usted de hablar hay la
misma Hambre que se esconde, más o menos disfrazada, más o menos direct~, la misma hambre que impulsa
a la bestia carnicera a buscar una presa. Siempre el
hambre, siempre los apetitos (y notad que no empleo
estos términos en el sentido figurado sino en el estricto).
e¿ Por qué se quería en Europa poseer colonias y se
batían las gentes para obtenerlas?&gt;
&lt;Para vivir, para cultivarlas y explotarlas; para sembrar en ellas el trigo y extraer el oro. Para comprar
granos, traficar, pagar territorios. Todo se liga y enea•
dena, ¿y a dónde van a dar esos encadenamientos? Al
estómago&gt; .. .. . .
Ya Campoamor nos había dicho esto mismo en versos
de un desencantado humorismo:
&lt;El hombre por su infamia o su inocencia-se puso
en el &lt;estómago&gt;, y no es broma,-la augusta cualidad
de la conciencia.
&lt;El hambre o interés deshacen o hacen-cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia,- pues como dicen los
que pobres nacen:
&lt;El &lt;hambre&gt; es quien regula la &lt;conciencia&gt;
o o o
Pero ¿y el otro polo de la vida materia l de que hab laba al principio?
El otro polo ..... . es el tedio.
En cuanto el hombre está harto se fastidia.
Del hombre rico se forma el hombre ávido de po·
seerlo todo, y del hombre ávido, el hombre &lt;blasé&gt;.
Y esto es cierto desde hace muchos siglos y quien
dude de su inmortal certid umbre que lea los amargos y
maravillosos versfculos del Eclesiastés:
&lt;Di je yo en mi corazón. Ven ahora, te probaré con
alegría y gozarás de bienes. _Mas be a q uí esto también
era vanidad.
&lt;A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿ De qué
sirve esto ?
&lt;Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino
y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención
de la necesidid, basta ver cuál fuese el bien de los hi( r ) Se trata de un libro "de los tiempos futuros ."

jos de los hombres, en el cual se ocuparán debajo del
c ielo todos los días de su vida
&lt;Engrandecí mis obras, ed ifiquéme casas, p lantéme
viñas;
&lt;Híceme huertos y jardines y planté en ellos árboles
en todos frutos.
&lt;Híceme estanques de aguas para r egar de ellos el
boo¡que donde los árboles crecían.
&lt;Poseí siervos y sier vas y tuve hijos de familia ; tam·
bién tuve posesión grande de vacas y ovt:jas, sobre to·
dos los que fueron antes de mf en Jer usalén.
&lt;Alleguéme también plata y oro, y tesoro p reciado
de reyes y de p rovincias; bíceme de cantores y canto·
toras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de tedas suertes.
&lt;Y fuf engrandecido y aumentado más que todos los
que fueron antes de mí e n Jermalén.
&lt;A más de esto perseveró conmigo m i sabiduría,
&lt;No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni
apar té mi corazón de placer alguno, porque mi cora·
zón gozó de todo mi trabajo.
&lt;Y esta fué mi parte e n toda mi faena.
&lt;Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis
manos y el trabajo que tomé para hacerlas: Y be a-1uí
todo vanidad y aflicción de espíritu y no hay provecho
deba jo del sol. ..... &gt;
¿Qué haremos, por tanto, amigos, de ese siglo de vida
q ue nos promete el higienista japonés?
¿Qué haremos de ese siglo y medio (por lo menos)
que nos promete p ua un cercano futuro el sabio
MetchniKoff ?
¡Cien años de hambre o cien ai:os de tedio!
Cien años de guerras, de sangre, de expoliaciones,
de injusticia ó cien años de bostezo &lt;bajo e l fastidio
eterno del sol ....
P ero ¿y no cabe por ventura la suavidad de un término medio entre estos dos angulosos y punzantes ex·
Iremos?
¿ No hay acaso una agua clara con que llena r esta
á nfora que ya se colma de amargura . . .. . . o de miel
aburrida y empalagosa ?
Sf la hay, y es el espíritu. El cultivo tenaz del espfritu, del &lt;Dios escondido&gt; que existe en cada uno de
nosotros ....
Más allá de nuestro yo concreto y limitado hay un
amplísimo, ¡;rofundo, en igmático, que usa nuestros pobres días de la tie rra como si fuesen otros tantos esclavos, para extraer del p laneta el oro de las enseñanzas
y aumentar asf su secular bagaje mental.
Procuremos acrecer las rique zas espirituales de ese
yo que no muere.
Leamos. meditemos, amemos. No dejemos ioactiva
ninguna función de nuestra alma. Fabriquemos nosotros
mismos nuestra eternidad como piensa el idealista alemán Euler, y asf, vengan en buena hora los a ños a
escarcharse sobre nuestras cabezas!
Ante la perspecHva de un siglo o siglo y medio de
vida, en vez de sentir el tormento de la &lt;cronofobia&gt;. y
sabiendo que todos nuestros años estarán llenos d : bien,
exclamaremos c¡Encorel ¡Encere!&gt; como el melónamano jamás saciado de la magia sublime de las sinfonías!
AMADO NERVO.

�Elegía
• V alparaiso-1f11T Caracas-18gc¡.

Bajo uo Cristo de mármol, que sombrea una palma,
descaosa para siempre la amada de mi alma.
Bajo uo Cr isto que se alza con los brazos abiertos,
la amada de mi alma ·desca?:sa entre los muertos.
E ra uo lirio eo figura de mujer. Era uo lirio
que la vida apagaba como llama de uo cirio.
Abstraída eo sus sueños, a todo indiferente,
vivía vida interna, vivía mentalmente,
porque fué la incansable, la errabunda viajera
del azul y lejano país rle la Quimera,
doode abrirse veía, bajo un cielo risueño,
los lirios oo tocados, las rosas del Ensueño.
Del tropel de los hombres esquivó.la alegría,
flor pálida, flor triste, flor de Melancolía,
Desligada de cuanto seduce y enamora,
oo pidió a las tinieblas de la noche, la aurora,
porqu ~ en su mente ardía siempre una clara estrella,
y su mundo de sueños iba siempre con "ella."
Ya, bajo extraños cielos, en edades remotas.
desde alcázar sombrío, junto al mar, las gaviotas
volar miraba, mientras entre las grises brumas
llegaban a la playa deshechas las espumas:
y a la senda lejana, que alumbraban los rojos
rayos del sol poniente, dirigía los ojos
en vano. Y no llegaba su señor, el guerrero,
el del cabello árabe, el del cortante acero,
el del penacho blanco.
Ya era Beatriz o Laura;
ya en los Juegos Florales era Clemencia lsaura;
y, Reina de la fiesta, bajo luces y flores,
los cánticos oía de errantes trovadores,
que eo el feudal castillo loaban su pureza,
y al són de bandolines cantaban su belleza.
De negro terciopelo vestida, y larga cola,
de perlas adornada, y al cuello blanca gola,
por verdes alamedas con el amado iba
eo noches estrelladas y diáfanas.
Furtiva,
la luna, los miraba tras el ramaje espeso.
eo tanto que vibraba la música de un beso.
Y alzábaose eu su mente fantásticas las calles,
llenas de luz y cantes, de un ideal Versalles,
y de acordadas músicas al dulce y vago són,
de damas y galanes poblábase el Triaoón,
y sobre altos tacones descansando su pie
era allí por su garbo la reina del minué...
Porque fué la incansable, la errabunda viajera,
del azul y lejano país de la Quimera.
Amó el silencio. Vida de quietud fué su vida ;
de uo ideal Ensueño la casta prometida,
buscó el silencio siempre, buscó el recogimiento,
y asl nutrió en la calma de h,z su pensamiento.
Amó los versos tristes, los que cantan dolores
r ecónditos y mudos, y b3blan de secas flores
que marcan una página; de soles extinguidos
que alumbraron la dicha de dos almas; de nidos
donde cayó la nieve ; de los blancos pañuelos
que eo la playa se agitan diciendo Adiós; de anhelos
impositles; de plantas que punzan los abrojos...
de nombres que son lágrimas eternas en los ojos!
E n su alma cantaba la Armonía.
El piano,
amado confidente, fué dócil a su mano,
y evocaban sus notas las leyendas del Rhin ;
la barca con el cisue del rubio Lohengrln;
la luna sobre campos cubiertos--por la nieve;
la luna sobre lagos y sobre el mar ; el leve
rumor del aura; el beso de un labio en la agonía ;
las flores del sepnlcro; la cama dura y frfa
de tierra donde duerme lo que en la vida amamos;
la trenza de cabellos que en lágrimas bañamos;
por el sér que agoniza la postrimer pleg"ria,
y el grito en las tinieblas del alma solitaria.

A mi memoria vuelve, como eu felices día~.

a evocar del pasado recuerdos y alegrías;
la muerte de sus sombras calladas, la devnelve
intacta ante mis ojos, y torno a verla ...
Y vuelve
de traje gris vestida, su color preferido,
un ramo de violetas sobre el pecho prendido ;
(las flores que "ella" amaba); la cabellera oscura
y crespa, en dos partida; d elgada la cintura;
esbelta; el busto breve como de estatua griega ;
pálida como lago tranquilo donde riega
su luz la luna como noche de invierno; las pupilas
negras como puntos de oro, y eo torno azules lilas;
la voz nerviosa y rápida, larg:,. y fina la mano;
la boca, dos botones de rosa en el verano,
y como perla de agua que el claro sol se irisa,
como radiante estrella su púelica sonrisa.
Así fué, y así vive. Vive así, casta y pura,
en mi memoria, espejo do esplende su hermosura
de nostálgica virgen, con nostalgia del cielo,
con nostalgia de mundos que conoció su anhelo
con nostalgia de edades remotas. Es la estrella
que surge de las sombras, más diáfana y más bella.

······ ·· ······. ··· ······ ·············· .... .. ······
Como tronchado lirio la ví sobre su lecho,
como una flor de nieve; las manos sobre el pecho
y uo cru cifijc eo ellas; el cuerpo frío, inerte:
eo sus mejillas pálidas las huellas de la muerte;
entornados los párpados; la nariz afilada ,
y mustia ya la boca como una rosa ajada.
Entonces, junto a ella, mudo cal de hinojos,
postrada el alma, y llenos de lágrimas los ojos,
y como ofrenda última de no casto y triste amor,
cubrí de blancas flores aquella muerta flor.

······ ·····. ········· ······· ······ ·· ·· ·· ..... .
Amó? Cruzó sus éxtasis una imágeo querida?
De un ideal E nsueño fué prometida ?...
Cuando en las tardes grises, sentada eo su ventana,
hundia las pupilas eo la extensión lejana,
el que la amó en silencio, y ambicionó la gloria
por "ella" solamente, pasó por su memoria ?
Eo todas las noches sin sueño, cuando callaba todo
en su alcoba de virgen, y, en la almohada el codo,
a la luz de una lámpara, dejaba el pensamiento
libre vagar cual ave que va a merced del viento,
no evocó su memoria los tristes corazones
que vieron en silencio morir sus ilusiones,
que ouor.a so ternura quisieron compartida,
y sin amor pasaron callados por la vida?...
De níveos azahares la cabellera ornada,
de blanco, y con el velo de casta desposada,
vió su noche de bodas, y vió ti hogar tranquilo,
la alcoba eo la penumbra, de un puroamur asilo,
y con el alma inquieta, y el corazón opreso,
sintió sobre sus labios el anhelado beso ?
Amó? Cruzó sus sueños una imag"o querida?

. ····· ·· ...... ········ ·· ···· ········ .... ······

Dormid, dormid con ella, secretos de su vida,
eo tanto que eo silencio, y en noche sin aurora,
un alma, sola y triste, sobre su tumba llora!

ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

A LOS QUINCE
A la señorita Amparo Francés, eo su
cumple afies, con todo mi cariño.

1Nií!a tierna como hermosa
que ves risueña la vida!
Sin saber que es un fosa
esa edad que está cumplida;
que violenta la deshoja
cual el cáliz de una ro~a
¡el Huracán de la Vida!. .....
E DUARDO FRANCE S.

Ricardo Wagner
Composición leida por su autor en la velada coome
morativa efectuada el viernes pasado.
Una voz iofioita que en su rodu profundo,
corre como los mares, a lo largo del mundo,
ondulante, armoniosa, tumultuosa, orquestal;
voz que envuelve a la Tierra como uo viento clemente,
y decora el silencio maravillosamente
como una rara selva de trémulo cristal.
Un insólito ritmo que tiene difundida
su fuerza en el enorme corazón de la vida.
Un grao ritmo que alienta con uo beodo temb lor
la embriaguez exultante del a mor, y que alcanza
a renovar el canto de la vieja esperanza,
de la antigua alegría y el antiguo dolor.

•

Uoa lira de Jiras, hecha eo troncos de abetos
cuyas almas supieron los lejanos secretos
que en su alcázar de nieve guarda el gris Septentrión;
una lira que en torno de sus mágicos flancos,
ve agruparse las piedras como los osos blancos,
cual si hubiera caldo de las manos de Anfión.
Son los signos que indican t-o la suma eminencia
de una cumbre bañada de alma luz, la presencia
solitaria del bardo, del fuerte paladín;
el poeta y el héroe del esplendor sonoro,
el brazo formidable que eo uo yunque de oro
forja, como una espada, la voz de su clarín.
La tempestad preside su ruda caminata.
Al brillo de uo relámpago, las velas escarlata
de su buque fao_tástico, sa~grao eo el capuz;
y entre las multitudes hostiles atraviesa,
iluminado el fiero perfil de ave de presa
por una estrella sacra y ubérrima de luz.
La luz celeste d_e su numen, el que hizo
que_del pla~eta Inste y opaco, uo nuevo hl'chizo
radiara al cielo, absorto sobre el divino afán ·
que rompe las tinieblas con é pico derroche '
de llamas y de músicas, p&lt;1.ra anular la noche
donde resuena el beso de Isolda y de Tristáo
La tierra m!lagrosa de la leyenda escarba
en donde el mbelungo de enmarañada barba
tiende sobre los míticos tesoros, su segur ;
y errante en las brumosas montañas de los Eddas
oye a las dulces diosas, las de gargantas ledas,
'
las de cabellos de ámbar y pupilar de azur.
Esos rumores claros de una varia armonía
sacuden las flore~tas de la Tetralogía,
'
como c~ntos ~rfe_1cos de uoa espiral sin fin ;
co?1o ~1 aves !º~umer~ de encontradas regiones
y ele cielos d1s1totos, ¡untaran sus canciones
para alejar los tedios incurables de Odfo.

Mesa de honor en el banquete al señor de
la Barra -Grupo de los principales
empleados de la Secretaría.

~ por esto el bu~o rey Loi5 Segundo, que eo vaoo,
quiso ver aquí aba¡o los sueños del germano
en lai. trágicas ondas fué á buscar su visión '
Allí ve c!-1al se pie~de, eo la hora oportuna:
Loh~ogn_o eo su cisne, mientras sube la luna
en s1leoc10, como una favorable oración ...

Más la Tierra está eo gracia. Su divina tarea
sella el héroe del ritmo. Cual gozosa marea
el r!-1mor desbordante de una fueote lustral '
purifica el sendero. La voz de una victoria
se esculpe en el silencio. y uo cántico de gloria
y uo resplandor, anuncia que llega Parsifal.
Aunque yo tengo sorda y oscura el alma, lejos
de esa voz y ese ritmo cargado de reflejos,
honro al ast~o del Norte con mi verso español,
porque outnó en el seno de la oocbe sombría
el germen ;iO~r~humano de una iomecsa aleg;ía
como el D1001s10 de los países del Sol.
Hasta el Walhalla, donde centellea y fulgura
clavada en el gr~o pórtico de mármol, su armadura ;
allá donde Bruo1lda le escancia el hidromiel
vuela el águ!la azteca de la cumbre remota '
en que la cr10 dorada de la Osa Mayor, flota :
Vacoo uo ala prócer, eosangretada y rota.
más las garras hundidas eo haces de laurel.
RAFAEL LOPEZ.

•

El lunes de la semana que hoy termina
celebró el señor licenciado don F rancisco
León de la Barra, Secretario de Relaciones Exteriores, el aniversario d e su natalicio y con este motivo los empleados sus
subalternos le ofrecieron uo banquete que
se efectuó el sábado anterior en el pat io
del edificio del Couotry Club eo Churu·
busco.
Tomaron asiento a la mesa todos los em·
pleados de categoría del mioisterio, quie·
nes quisieron de esta maoera mostrar su
geoeral simpatía por el señor de la Ba·
rra.
A la hora del champagoe, e l señor :,ub·
secretario del ramo hizo uso de la palabra
para ofrecer al obsequiado el banquete a
nombre de todos los presentes. A las corree·
tas frases del señor Pereyra contestó conmovido el señor de la Barra dando las gra·
cias por la muestra de afecto.
Durante la comida se observó grao cor·
dialidad. Uoa organización musical amenizó el banquete.

Parte de la mesa geoeral.-El seror de la E arra, haciendo uso de la palabra.

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.

do, al menos de las «interviús&gt; literarias, des
pués de aquel famoso libro de Julio Huret.
¿ Cuándo vendrá el jefe de escuela porque
suspuan muchos?
Juan Muller y Gastón Picard, autores del libro
a que me refiero, han interrogado a no ~ocos literatos del día, a fin de saber lo que opinan de
la orientación de la moderna literatura francesa.
Les han interrogado sin esa ironía que cule·
brea al través del libro de Huret. Yo los veo ir
de casa en casa, llenos de audac;a ingenua, pero
no muy seguros de la necesidad de su misión.
Con qué respeto penetran en el estudio dal
pensador, mostráodonosle entre libros y papeles!
Para ellos el arte de escribir es cosa seria. En•
tiéndase cuando el que le ejerce es hombre cul•
to, escrupuloso e inteligente. En su galería figuran Paul Adam, con su «careta de centurión me:litabundo&gt;; Henry de Regoier, sonriendo entre
«b:belot,&gt; extravagantes; Henry Berostein, el co·
nocido dramaturgo, y otros.
La juventud es ilusa. Cree en muchas cosas,
que la vejez se encarga de probar que son frá·
gi les.
Los autores de este libro revelan ser demasiado jóvenes. ¿Es esto un defecto? Según.
Cervantes escribió el «Qui jote&gt; siendo v1e¡o, y
Goethe compuso el segundo «Fausto&gt; cuando pei·
naba canas, La juventud es una edad de derro·
che inconsciente. No es la crítica precisamente
lo que la conviene, sino el entusiasmo, dígase el
enemigo de la crítica, La crítica es análisis, disolución, y el entusiasmo es síntesis.
La critica no es santo, ni con mucho, de la de·
voción de los escritores a quien~s interrogan Mu·
ller y Picard. Hirsch no mira con buenos ojo5 al
crítico.

Carta autógrafo de S M. Nicolás de Montenegro, re·
conociendo al gobierno del Gral. Huerta.

i~fc1!.Ufftl"fil!Il@
:,e acaba de publicar un libro sobre las teoden•cias
de la literatura francesa contemporánea
Yo creía que el período de las «ioterviús&gt; había pasa·

.

-i;;Y,; J

G'\
Su señoría Rudolf de Cardoff, encar¡?ado de Ne·
gocios de Alemania, que presentó el martes pa·
sado la carta aurógrafo del Emp, Guillermo.

non

@@tutsdJtr&amp;

tn ®)

e.,~~~0)

Nótese que e~te,s escritores no se jactan de ser naturalistas ni románticos Paul Adam abc&gt;ga por el predo·
minio de la imaginación y Luis Bertrand declara que
hay que volver a la novela tal como la concibieron los
realistas.
¿ No exageremos, no hay que abusar del lirismo ni del
pormenor superfluo como los naturalistas Huyamos de
la novela del sigo XVIII y de la novela ultranaturalist"-.
Defendámonos de los simbolistas, pnr cuyo conducto se
han ingerido en la literatura francesa los delirios de los
rusos, de los alemanes, de los escandinavos ...... Huya·
mos ..... .
FRAY CANDIL.

Primera página de la carta autógrafo .del Emperarador de Alemania recooocieLdo el gobierLo
del general Huerta.

Sr. Lic. don Francisco León de Ja Barra, quien
presentó la carta autógrafo del rey de Montegro.

Si la crítica no tiene hoy muchos admiradores, lamo·
ral les tiene menos. La mor;,I. iQué «blague!&gt;
Según Paul Brulat. Rubelais no hubiera ~ocootrado hoy
editor para sus libros, porque al público ya no le guMa
la pornografía, ¿Qué me cuenta ust~d?
Cualquiera cn,ería que los libros que se publican hoy
en Francia respiran castidad y pur eza. ¿Dónde están
esos libros? Q ue me los traigan.
Yo veo que en los quioscos abundan las caricaturas
obscenas y que las tarjetas postales de mujeres desnudas llenan las paredes de las tiendas en que se vend;en
estas cosas.
P~ul Rebuex se muestra a;queado de este desbordamiento de moral. En su sentir, los discípulos de Jorge
Ohnet abund'ln que da grima.
Lo que yo noto es una superabundancia de novefas
novelescas para uso de porteras candorosas y modistas
sentimenteles, y novelas de aventuras más o menos bis·
tórica~, al estilo de las de Duma~. padre.
-No comprendo en qué se funda este escritor para
afirmar que los cuentos de Maupassant y las novelas de
Zola no hallarían un hueco en el folletío de los perió·
dices.
·Estas protestas mueven a risa porque carecen de base.
No constituyen, sin embargo, la principal de la «enque·
te&gt; de los señores Muller y Picard.

Para festejar dignamt:nte el vigesimo quinto aniversario de· la exaltación al trono del emperador Guillermo de Alemania, la colouia residente en nuestra capital
organizó una serie de festejes entre los cu_a les sobresalió la kermesse

efectuada e 1

domingo pasado en el parque del Colegio Alemán.
Los puestos de la kermesse estuvieron a cargo de bellas damas de la colonia y
algunas de la buena sociedad mexicana. La fiesta fué muy entusiasta y dejará re·

Segunda págin'l de la carta del Emperador Guillermo.

Puesto típico suizo.-Damas alemanas y mexicaoas.-El correo de la kermesse -Trajes típicos mexicanos. onagraciosa bailarina.

cuerdos gratos entre los a~istentes.

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A la distinguida Señorita
Concepción Carrere y Gómez Farías.
Acere'!. de l'l obra iom 1rtal del perenne preclarísimo
DJo Miguel de Cervantes Saavedra, se ha escrito tanto
y tao bien, que sólo me atreveré aquí a consignar en
breves líneas la hood I y duradera impresión que ha dejado eo mi á 1imo la agrad1ble serie de mujeres que
ap:1.receo ea esa imperecedera obra, que cada vez se
lee y estudia con creciente deleite, sien io la postrera
lectura la más sabrosa.
Coetáo~os del ilustre alcalaioo fueron el portentoso y
fecuodisim'.&gt; L"&gt;pe de Veg\ y el festivo Tirso de Molioa.
¿Cóm"&gt; el m1oco de L~paoto, de vida militar y azarosa,
si las bub'.&gt;, cu 11 la suya, trató a la mujer ea su obra
m 1estra coa especial miramiento, en tanto que los otros
dos alto, ingenios, hombres de profesión religiosa, eo
sus admirables producciones dramáticas, casi se complacen, por decirlo así. y coa pocas excepciones, eo
preseot.r a las mujeres con deseovo'tura, ora doooraisas, ya sin má, donaire que el de su gallardía? Contraste es este q•1e no he eocootrado explicado en ningún
cervantista, eiltre tantos que se bao ocupado eo comentar la joya más preciada de las letras espsñolas, explicación que no h~ hall&gt;1do desde el respetable señor

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f@l©)ffi. JtIL, IL.Il&lt;Cltlíl&lt;C!!AID&gt;© JIUIL,Il© ?l&amp;ffi.Aíiltº

&lt;jeres. Pero admitido esto, ¡cuánto ingenio en la inven·
&lt;cióo, cuánta habilidad ea la intriga, cuánta digoidad
«ea la mujer, cuánta viveza y cuántas escenas dramáti&lt;cas eo la acción! ¡Cuán digno, noble y bello se pcesen&lt;•a todo, y al mismo tiempo cuánto vigor, cuánta pro&lt;fundidad y dignidad encierran! Calderón es el depósi«to y arsenal de tesoros que los poetas de otros países,
&lt;cootemporáoeos y posteriores de tao esclarecido poe&lt;ta, hao saqueado para engalanar sus obras coa las de
&lt;tlste ingenio eminente» ..... .
El muy docto Meoéndez Pelayo al resumir un estudi'.l
crítico suyo del insigne Calderón dice así: &lt;Sus defec&lt;tos son del ingenio español; su grandeza se confunde
ccoo la de España, y no morirá sino con ella. ¡Privilegio
csiogular y poco envidiado! Pero aún hay otro más aleto: el ser a un mismo tiempo poeta admirable, "de su
&lt;raza y de su siglo," y poeta y m:i.estro y delicias de la
&lt;humanidad en todas las e:iades, como lo son Shakes&lt;peare y Cervant~s »
Compláceoos en sumo grado que la autorizada opinión del más eminente de los polígrafos españoles d, 1
siglo XIX, aproxime Calderón a Cervantes. Sí, ambos
fueron poetas admirables &lt;de su raza y de su siglo;&gt;
y ambos rindieron culto " las virtudes de las mujeres
españolas de su tiempo. Por eso en los dramas y comedias de Calderón aparecen sus damas coa tanta digoi-

.

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Dulcinea del Toboso eocaotada por el socarrón Sancho Panza.
Hartzeobusch y el cuidadoso Clemeodo basta el iomeoso Menéodez Pelayo:
Y téngase presente, que cuando desapareció el grao
Lope de Vega, empezó a elevarse y a deleitar a todos
el peregrino don Pedro Calderón de la Barca, talento
el más coosp!cuo ea el teatro español en todo el siglo
XVII, y que por GUS dramas debe de ser colocado entre
los más eminentes poetas de todos los tiempos. Lejos de
seguir a Lope y a Tirso, diríase que Calderón hereda
de Cervantes-cuya obra aparedó ea el primer tercio
de aquella centuria, e imit~ el miramiento que este último dedicó a la mujer. No sin razón dijo el crítico alemán Pbilippsoo: &lt;Los motivos y pasiones, al rededor de
&lt;los cuale; giran los dramas de Calderón, son el amor
&lt;y el honor; aquel amor ardiente meridional que oo re&lt;trocede ante el crimen y arrulla los obstáculos a viva
&lt;fuerza, y una honra que nada tieoe que ver con lamo&lt;ral, que a veces más bien la lastima, y que geoeral&lt;mente se C'.&gt;nteota coa m1otener incólumes el valor y
&lt;la verdad de los hombres y el buen oorr.bre de las mu-

(

Tllft t' Rl~ t~ t~,

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l

f)

dad, y aunque enamoradas, guardadoras cuidadosas de
su honra. como aparecen en la novela inmortal de su inmediato predecesor. Uno y otro se inspiran en la sociedad que les rodea; eo el dramaturgo, romántico e independiente, ceden sus defectos de aberraciones de gusto,
sus ligerezas de ejecución y su poética caprichosa y
exuberante, y su arreglo arbitrario de las tres unidades, al poteotísimo aliento nacional que informa, palpi•
ta y vivifica todas sus producciones; en el egregio novel(sta, su ob_ra que es alta y trascendental por su coot~u1do, su ob¡eto, su fin, su belleza e importancia, la acción es coutemporáoea con h vida del autor, pues el libro empieza así: &lt;En un lugar de la Mancha, etc. &lt;no
ha ~u cho tiempo .... &gt; y de creerse que los tipos feme?1oos que apar~ceo en el Quijote s.:,u copiados de la
soc1edae1 en que vive, en plena época del tesoro de los
Felipes de España, en todas las esferas que aquella
of;ecía en su tiempo, desde la Duquesa hasta la rústica
e ignorante lugareña Teresa Cascajo, mujer del escudero Sancho Pauz:i..

E

•

Pero la personalidad femenina en la novela es, sin dad 1, la de Dulcinea, la de más relieve; y la más radiosa;
ella es la que siempre inspira, ella es la invocada eo todo
trance duro y apretado por ei:c:..bdlero de la &lt;Triste Figura.&gt; Ella es la finalidad de los actos y hazañas de este', y
el norte, cunea móvil e iodeclioable de sus pensamientos. Dulcinea, su numen invisible, determina eo el ilustre
caballero andante un estado particular fisiológico, psicológico, y dentro de su rara insania, uno también patológico. En la ruda tempestad que ha devastado la razón del pobre Alonso Quijal'.o el &lt;Bueno,&gt; sálvase la
celdilla cerebral en que quizás se hallaba depositado
cariñosamente, en toda su integridad el recuerdo de
«Aldonza Loreoza, moza labradora de muy buen pare&lt;cer, que vivía en un lugar cercano del de don Alonso,
&lt;de quien él un tiempo aoduvoeoamorado, aunque según
&lt;entiendo, dice el autor, ella jamás lo supo, ni se dió
&lt;cata dello .... A esta Aldooza, le pareció ser bien a
&lt;Don Quijote, darle el t!mlo de señora de sus peusa&lt;mieotos; y buscáudole nombre que oo desdijera mucho
&lt;del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa
&lt;y grao señora, vioo a .llamarla &lt;Dulcioea del Toboso,&gt;
&lt;porque era natural del &lt;Toboso:&gt; nombre, a su pare&lt;cer, músico, peregrino y significativo, como todos les
&lt;demás que a él y a sus cosas había puesto.»
En uno de sus raptos de inimitable lirismo, Lamartioe dijo: ...... &lt;la poesía es el sueño de la mañana de
las grandes vidas; contiene en sombras todas las reali&lt;dades futuras de la existencia; es el preludio de los
&lt;peosamieotos y eI;preseotimiento de la acción. Las ricas
&lt;naturalezas comienzan por la imaginación y la poesía;
&lt;es el lujo de las savias superabundantes en los hombres
&lt;de grao fantasía. ¡Desgraciado ctel que no ha sido poe&lt;ta una vez en su vida!&gt; Pero la poesía es eseocialmeute amor. y si al amor hubiérase referido el grao poeta
líric&lt;&gt; fraucé;, seguramente, habría dicho también: ¡Desdichado del hombre que no ha amado una vez en su vi·
da! ..... .
La memoria de la mujer amada en su edad juvenil
por Alonso Quijaoo sobrevivió en el naufragio que anegó la razón del hidalgo manchego; pero esa memoria se
irgue y surge con todo su presugioso encanto, y perfuma con su aroma seductor-como las rosas castellanas
que exhalan quizás su más preciosa fragancia, cuando
parece que van a morir-la acalorada fantasía del caballero andante, agravando en él ese estado patológico
dentro de su rematada insania, que antes dijimos. Ese
recuerdo del amor u afición juvenil se apodera de todo
s!-1 ser, ascendiendo impet!-1oso del corazón a su desiquihbrado cerebro, y determtna en él un amor platónico
que en sus delirios Je lleva hasta el deliuquio. Casi la
deifica en su platonismo, tanto más ardiente, cuanto es
invisible e intangible su a mada; es para él, Dulcinea Ja
suma de todas las perfecciones físicas y morales. Don
Quijote no imita en esto a los caballeros de sus libros
que aspiraban a grandes alturas, en cuanto que no quiere ser emperador ni rey; lo contrario de su rústico escudero Sancho, quien en su corpezuelo, harto de ajos y
saco inextinguible de refranes-como le llama su amc&gt;comilóo y voraz como Milóo de Crotona, y aunque medroso de suyo y doliente de sus costillas por los estacazos que _llueven sobre ellas: alienta una grao codicia que
se acre~1~~ta en él a compas de los golpes que recibe, y
l'.'- amb1c1on desaforada de alcanzar el gobierno prometido de una ínsula; Don Quijote, aparte de su alta mi·
sióu a que se cree destinado, la defensa y cumplimiento
del derech? )'. la protec_ci?o al desvalido, se deja guiar
por el senum1eoto platon1co que le subyuga, tierno de
amante rendido, hacia un &lt;desiderátum&gt;-que a cada
momento Jo proclama: "todo ladrón, malsín o gigante
vencidos por él, hao de ir al Toboso, y postrados a lo;
piés ~e Dulcinea hao de decirla: "domeñados por el inveuc1ble brazo del caballero Don Quijote de la Mancha, tu amador. nos tenéis aquí, señora de la iucomparab'e hermosurd, para que hagáis de estos siervos lo que
os plazca ..... . " Poco importa que Dulcinea no descienda de la excelsitud a que la eleva Don Quijote para
que figu!e eo la accjóo animada de la_ novela. basta que
sea un s1mbolo .... s1mbolo que refle¡a la subjetividad
de Cervantes en que respira el espíritu de su nación y
de su tiempo.
Atendiendo a la cronología de la novela, pasamos desde luego a la simpática figura de "Marcela," "la desdeñosa. " Esta hija'de rico labrador de un lugar del sur de
h Mancha, más opulenta en belleza que en bienes de
fortuna, era pers-guida y asediada por muchos hidalgos y zaiales de toda aquella tierra, entre los que se
d1sttogu1:'- por sus requiebros y pretensiones amorosas. un
ex estud1aute de Salama,-,ca, llamado Grisóstomo, hijo
de _un labrad_or, rico también, de aquellos contornos y
la ¡oven mehudrosa Marcela no daba oídos favorables a

Una escena de la novela &lt;El Curioso Impertinente.&gt;

La duquesa oyendo los discursos de Sancho.

l

sus amadores, decidiéndose un día irse al campo, con
las demás zag".las del lugar, pira guardar su mism) gmado de cabras Sabido de lo cual, Grisóstomo, vestido de pastor también, coa pellico y cayado, se
fué p'.&gt;r despoblados en p)s de M ,rcela, quieo no movid:i. p:&gt;r ruegos, ni poesías de su amrnte apisionado, le
opuso, lo mismo que a su, demh pretendientes, los desd~ues que so!ía. C1yó enfermo y murió el ap1siou:1.do
Grisóstom'J; cougréganse varios amigos suyos y llevan a
sepultar el c1dáver del desdichado ex-estudiante salm 1utino, al pié de uoa h 1ya, sitio en que vió el pretendiente pnfiado por primera vez a la amada desdeñosa.
A ese entierro se halla presente el caballero de la "Triste Figura " Ambrosio, uno de los amigos, dice una tierna tierna despedida al extinto, a la orilla de las fosas, cuando he aquí que se presenta la misma honesta Marce la, lo
qu~ m1tiva a Am~ro,io para dirijira la hermosa pastora
un ardieote"ex-abru¡:,to" achacándole la muerte de Grisó;tonio, y que viene a ufanarse en su obra ... . "No veu"go -contesta la bella labradora-a ninguna cosa de las
•'que h1s dicho ¡oh Ambrosio! sino a volver por mí mis- .
"ma, y a dar entender cuán fuera de razón van todos
•·aquellos que di: sus penas y de la muerte de Grisósto"mo me culpan, y así, ruego a todos los que aquí estáis"me estéis atentos .... Hízome el cielo, según vosotros
"decís, hermosa, y de tal macera, que sin ser podero"sos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosu"ra; y por el amor que me mostráis, decís, y aun que,
"réis, que esté yo obligada a amaros . . . . Siendo esto asi
"¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza,
"obligada no más de que decís que me queréis bien? Sí
"o.o, decidme: si como el cielo me hizo hermosa, me hi"ciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros por"que no me amábades? ...... Cuanto más, que habéis de
"considerar qu" yo no escogí la hermosura que tengo;
"que tal cual "es, el cielo me dió de gracia, sin yo pedi'·lla ni escogella .... que la hermosura en la mujer ho·
"nesta es como el fuego apartado, o como la espada
"aguda; q ue ni él quema ni ella corta a quien ellos no
"se aqerca. La honra y las virtudes son adornos del al"ma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de
"parecer hermoso Pues si la honestidad es una de las
"virtudes...gue al cuerpo y al alma más adornan, ¿por
"qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por
"corresponder a la intención de aquél que por sólo su
"gusto, procura con todas sus fuerzas e industrias que
•'la pierda? Nací libre, y para poder vivir libre escogí
''la soledad de los campos: los árboles de estas mouta"ñas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos
"mis espejos; con los árboles y con las aguas. comunico
"mis pensamientos y hermosura ...... ¡Fuego soy aparta''do y espada puesta lejos! A los que he enamorado con
''con la vista, he desengañado con palabras; y si los de•'seos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado

11

"ning 1a1. a G ·i;ó;tom'J, ni a oteo alguoo el sí," a nio•·guoo dello,, bien se pu!de decir que antes le m ltÓ su
"porfía que mi cruel:ia:l; y se m~ hice cugo de que
"eran b &gt;oestos sus pensa mientos, y que por esto estaba
"obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en
"este lugar, me de,cubrió la b:Jnd,d de su intención, le
"dije que yo fa mía era vivir en perpétua soledad, y que
"sola la tierra gezase el fruto de mi recogimiento y los
"de,p:Jjos de mi herm'&gt;sura; y si él, con todo este deseu" desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y nave·
"gar contra el viento, ¡qué mucho que se anegase en la
"mitad del golfo de su desatino! .....• Si yo le eotretu"viera, fuera falsa; si le contestara, hiciera contra mi
"mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado,
"de,esperó sin ser aborrecido; mirad ahora si será ra·
"zóo que de su culpa se me dé a mí la peoa. Quéjese el
"engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las
" prometidas espereuzas, confiese el que yo llamase,
" ufáuese el que yo admitiese; pero no me llame cruel
" ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, lla" mo ni admito .... El cielo, aun hasta ahora , no ha que"rido que yo ame por destino; y el pensar que tengo de
"amar p1r elecció.u es excusado, y entiéndase de aquí
"adelante q ne los desengaños oo se bao de tomar en
"cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
• déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama
"ingrata, que no me sirva; el que desconocida que no
"me conozca; quien cruel, no me siga ; que este bas;lis·
"co, esta cruel, asta ingrata y esta desconocida, no los
" buscará, servirá, conocerá oi seguirá en oioguoa ma"oera; que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arro"jado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto
' ·proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la
"compañía de ios árboles; 1 por qué ha de querer que la
"pierda el que quiere que la tenga con la de los bom"bres? Yo, como sabéis, tengo r iquezas propias, y no co"dicio las ajenas: tengo libre condición, y oo gusto de
"sujetarme; oi quiero ni aborrezco a nadie; no engaño
"a este, ni solicito aquél, ni burlo con uno, ni me entre" teugo con el otro. La conversación honesta de las za·
"galas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me en" tretieneo : tienen mis deseos por término estas monta"ñas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura
"del cielo, pasos con que can¡ina el alma a su morada
uprimera."
Y terminando así su briosa y altiva defensa y de su
libre albedrío, la limpia, digna y honrad~ Marcela, sin
querer oír respuesta alguna, voivió las espaldas y se entró por lo más cerrado de un monte que allí cerca estaba, dejando admirados, a todos los que a!H se bailaban, tanto de su discreci6o como de su hermosura; y algunos, que heridos estaban de la poderosa flecha de los
rayos de los bellos ojos de Marcela, dieron muestras de
querer seguirla; a lo que se:opuso Don Quijote, quien po-

nieudo la mano en el puño de su espada, dijo con esforza:la voz : "Ninguna persona, de cualquier estado y con• dición que sea, se atreva a seguir a la hermosa pasto"ra, só pena de caer en la furiosa iudiguacióo mía . Ella
''b .. mostrado con cluas y suficientes razones la poca o
"ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisós"tomo, y cuán ajena vive de condescender coa los de··seos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo
"que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea hocrada
" y estimada de todos los buenos del !llundo; pues es me"oester que en él halle estima la que con tao honesta
"intención vive." Ya fuese por las amenazas del caballero andante, o porque Ambrosio les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo debían, ninguno de
los pastores se movió ni apartó, hasta que acabada la sepultura de Grisóstomo, se separaron.
Dorotea, una bella y discreta andaluza, bija de un labrador rico de un lugar de la fértil Bética, y que era
vasallo de un grande de España, se presenta por primera
vez, disfrazada de mozo labrador, lavándose sus blancos y
hermosos piés en las aguas de un cristalino arroyo, de
los muchos que serpean por las quebradas aspérrimas
de la Sierra Morena y quejándose del mal de amores.
Así la ven el cura y el barbero del pueblo de Don Qu ijote, quien por aquellos vericuetos se entregaba a la
penitencia que sueña le ha condenado la señora de sus
pensamientos; los dos amigos del pobre caballero man·
chego van con el caritativo propósito de reducirle a que
vuelva a su lugar y a su casa. a fin de que se cure desu
rara manía y peligrosa locura. Dorotea refiere, can galanura y discreción admirables, su vida y desgracias a
los dos favorecedores del caballero andante. La disfrazada moza cuenta que : &lt;Hija de padres, vasallos de
&lt;aquel señor grande de España, que humildes por su li&lt;oaje, pero tau ricos, que si los bienes de su naturaleza
&lt;igualara n a los de su fortuna, ni ellos tuvieron más que
&lt;desear, ni ella (Dorotea) no temiera verse en la desdi&lt;cb? en que se vé, y que tal vez nace su poca ventura
&lt;de la que ne tuvieron sus padres en no haber nacido
&lt;ilustres, aunque era verdad que oo eran tao bajos que
&lt;pudieran apartarse de su estado, ni tan altos que a ella
&lt;le quitaran el pensamiento de que su humildad viene
&lt;su desgracia. Ellos, labradores, gente llana . . . ... pero
&lt;tan ricos, que su riqueza les va adquiriendo poco apo·
&lt;co nombre de hidalgos, y que la mayor riqueza y no&lt;bleza que ellos se preciaban, era de tener a ella por
&lt;hija. Que ella era el espejo en que se miraban, el
&lt;bác;;ulo de su vejez, el ~ujeto a que encaminaban todos
&lt;sus deseos.&gt;
( C OXTIN UARÁ)

�seno vibran y se yerguen las incitaciones y en tus mejillas tienen su edreclón los ardimientos . . . .. . ; porque te
a mo así, an gel y mujer, caricia y llama!
TI

E L DESENGA~O.
¡Pobre amigo mío! ¿No sabes que tcdo muere?
Mi aliento será miasma; mis redondec es será n áogulos; mis abr azos caerán en prisiones del entumecimiento, el carmín de los ósculos encanecerá e n el hueso árido, y la fuente de los senos se agotará en el despeñade·
ro de las costillas secas .... . .
Si adoras mi carne, habrás gusanos de la tumba, si
ambicionas m i espíritu lo incógnito te disputará la posesión.
¿No sabes q ue los besos de h amistad se contagian de
amor, y q ue los del amor se contagian de hastío ?
El arrullo se torna sensualidad, y la sensualidad se
vuelve crimen.
¿Olvidas que un aogel cayó del cielo, y que una mujer fué arrojada del paraíso?
¿No sabes que u n apetito mancilla el labio, y que el
fuego d¡, un ansia cuece el corazón ?
Huye, amigo: la belleza se marchita, la brasa se apaga, la saogre se coagula, los deseos se postran, los nudos
&amp;e desatan ...... y la insaciabilidad se sacia!
Huye: que Lucifer se rebela, y .Eva se condena, y la
cari,ia se borra y la promesa se pie rde.

m

EL AMOR.
E~cuchad: soy inmortal, en m i refugio seréis felices.
Por mí cuando el aliento ~e corrcmpe, y las curvas se
aplaoao, y los brazos se rinden, y la boca se descarna
y los senos se agostan . . .... aun está hermoso corazón.
Por mí hay pájaros que no tr inan en la alborada porque
sonríen ante la ofrenda del gineC€o , o sus oidcs; por
mí la brisa caldeada de la siesta se baña en e I remanso
de la sombra d e los árboles; por mí se renuevan los colores cada primavera; por mí las estrellas vencen la no•
che.
Yo cobijo en m i palio sueños que hacen despertar en
lo infinito. Yo poogo rosas e n los sepulcros.
Por mí si un aogel se rebeló, mil rebeldes se hao sometido, y si una mujer insinuó la culpa otra venció el
pecado.
Por mí los besos con ansia calman la sed del alma,
por mí las ansias con fuego tiemplan el corazón.
iOh, amigos míos, cuando no tengáis juveotud ya no
la pediréis; cuando no responda vuestra a lma ya no habrá quie n la solicite!
No temas, amiga mía, que si la belleza pasa el espíritu queda ; si el hogar se apaga cenizas se avientan; si la
sangre se coagula, el vaso no reclama; si la atadura se
afloja, es a fuerza de oprimir, si el apetito se sacia, ya
el hambre no da torturas.
No huyas, amigo, que -el angel caído se perdona, y la
mujer pecadora se redime, y la caricia disipada se renueva y la llama sofocada se revive.

Señor general don F elipe Mier, nombrado subsecretario de G uerra ,
radas, aparecía la inscripción tierna y
acercamos a leerla ..... .
Decía así, libremen te traducida:

delicada y nos

"¡Reposa en paz!
i basta que nos veamos
en el cielo,
si hay sitio todavía!'.'
iEI comerciaote había padecido un error al interpretar la or:ien que le daba la buena amiga de Francisco
Latouche!
O ¡quién sabe .. .. ! Acostumbrado a hacer coronas
pua todos los que van al cielo, e l pobre hombre sospecha que en efecto debe quedar ya poco sitio disponible y teme que de un momento a otro pongan el «¡Completo!&gt;, como e n los tranvías.
La ceremonia fúnebre ba dado fin mientras los invi·
tados sonreían discretamente ..... .

o o o

- Y tú tamhién, pobre poeta, tú también habrás sonreído allá a rriba, e n el cielo . .. . sí, como dice tu buena
amiga, has encontrado un rinconcito todavía ... . !

Así dijeron, y el Desengaño, arrojándose en brazos de
la Pasión, desde e ntonces fundidos en el Beso, se des·
!izan por e l mundo, en seguimiento del Amor.
ISMAEL CLARK.

Señor general don Aureliano Blanguet, nombra do secretario de G uerra y Marina.
JOSE JUAN CADENAS.

LA MUERTE DEL POETA
No lo conocéis .... La glo ria no le había abierto sus
puertas aún .... Coqueteaba con él por el ventanillo,
dábale esperanzas, le sonreía amante; puo prometiéndole la dicha de un beso para □ás tarde ...... El poeta
era joven, muy joven ...... Llamábase Francisco Latouche .... Ha muerto de una manera horrible .. . . i Le ha
aplastado un autobús!
Francisco Latoucbe tenía talento y bubiera triunfado al fin . ... Si su nombre no había llegado aún al gran
público, conocíale ya la gente del oficio, y sus obr¡;s
íbanle conquistando poco a poco una reputación envidiable .... C rean estedes que para que un literato joven
y pobre triunfe en París, necesita valer mucho. La competencia es mayor : el público, más oumercso .... Todos
los poetas no tienen la sue rte de llama rse Mauricio
Rostaod y encontrarse con una celebridad fabricada
, qor su señor padre ..... .
Ya era mucho lo que Francisco Latouche había conseguido; las gentes de letras augurábaole una t.rillaote
carrera, y el joven poeta podía considerarse feliz ....
Y jabí tienen ustedes! Prcmesas, esperanzas, juventud,
sueños de gloria, todo ha perecido aplastado por el peso
de un autobús .....
La muerte fué horrible ..... Francisco Latouche di•
rigíase al domicilio de su jefe, caminaoco a buen parn
para no llegar tarde, cuando de repente un autobús se
desvió é invadió la acera, chocando contra la pared ....
El infeliz Francisco Latouche encontróse de prcoto
cogido, aplastado, entre la pared y el enorme vehículo .... Cuando, después de grandes esfuerzcs, retiraron
e l autobús, apareció el cuerpo de Franci!co Latouche
en pie, crucificado en la fachada, exánime .... Sólo p udo articular ' traba josameote su orILbre y las stñas de
su domicilie .... E l portero de la ca,a inmediata le recogió, y en un coche le llevó al bo~pital a escape, vif odo que aquel bcmbre se o:oría a d:orrc:· . . .. .. El pebre

Latoucbe suspiraba: &lt;iMe ahogo! ¡Me ahogo!&gt; Media
hora después había muerto . . . .
La policía francesa está de duelo, porque acaba de
perder un futuro poeta .... .. Nosotrcs ignoraremos una
colección de lindas estrofas .. .. Las musas llorarán inconsolables la muerte trágica d e uno de sus amantes
predilectos, ungido por el beso de la d i".ioa Poesía.
Ayer hicieron pedazos el cuerpo del poeta, a petición
de la Compañía de Autobús, que solicitó la autopsia para averiguar si , en efecto, Fraocisc? Latouche babia
muerto a consecuencia del atropelle .... o de las viruelas .. .. ¡La Compañía genera l de Autobús gasta unas
bromas verdadarameote macabn s!
E n tanto, la buena amiga de F;aocisco Latoucbe, enterada de la de~g raocia, dispúrnse a rendir al difunto
el último tributo, y fncargó una corona de llores naturales. grande y linda, con anchas cintas de seda y la inscripción siguiente:

Señor dcctor don Aur eliano Urrutia, oombraco min istro de Gobernación .

Tres Voces
BALA D A.
I

&lt;Repose en paix! au revoir!&gt;
Pero horas antes del entierro, la buena amiga de Francisco Latouche pensó q11e la inscripción no estaba corn•
pleta, y guiso agregar algo más expresivo, más tierno.
más poéticc- ....
Torturó breves momentos su imagioacióo, y, por fin,
encontró lo que a su juicio faltaba ..... .
Sin perder tiempo 1:scribió una tarjeta al comerciante
e ncargado de hacer la corona, diciéndole: &lt;Haga usted
el favor de ~gregar en las cintas de la corona, a continuació n de la inscripción, lo siguiente: &lt;au ciel&gt;, si hay
sitio todavía .. ... .
Hoy hemos a sistido al entierro del malogrado poeta .. . ... Los despojos ne Francisco Latouche, encerrados en una caja, iban cubiertos de flores y coronas .... .
La ceremonia r esultó hondamente conmovedora .... .
Al arrojar sobre la tumba los cbouguets&gt; y ramos de
flores enviados por los amigos de F rancisco Latouche,
pudimos admirar la famosa corona encargada por la
buena amiga de l poet2 . . . . En las cintas, en letras de-

Sr, Lic. deo Jgoacio PérfZ Vargas, ocmbrado ag€nte,
del Ministerio Público.

LA PASION.
¡Amada mía, amada mía ! Te adoro. Q uiero vivir para
tí en tí; quiero sorber tu hálito; asirme a tus curvas y
palidecer contigo de seo~acióo, de fatiga, de ansia; que
me ateo tus cabellos y me encadenen tus brazos; que
me cieguen tus ojos y me amordacen tus lab ios; que me
agobie tu carne sensual, y besarte .... besarte ...... besarte ... . !
Quiero vivir unido a tí, fuodido contigo; que a los
claros de la aurora trine tu boca en la mía; que en los
abrasadores rayos del sol a medio día tu aliento r efresque el mío; que al lang uidecer la tarde mi frente a nide
en tu seno; que en la noche tu mirada conduzca mis
pasos; que el sueño me sorprenda en tus hombros para
dormir en tí y soñar contigo.
Quiero adorar tu alma y tu carne; que te entregues
a mi en espíritu y en mate ria ; que me unjas de amistad y
me embalsames de pasión; quiero el arrullo que adormece y la sensualidad que mata ; que me guardes como
abgel y me pierdas com0 mujer, que me quemes con
a nsias y me ansíes con fuego; que me des y que me pidas; que me llames y que me respondas.
¡Porgue eres bella, amada mía, bella como la encarnación· del deseo! Porque tas órbitas con lá mparas del
infierno y tus manos hostias en estrella ; porque en tu

E l S r. Dr. Urrutia y distinguidas damas que le felicitaron el lunes pasado en Ccyoacán tanto con motirn
de su nombramiento, como por su onomástico.

�patrios; poner el nombre de la patria en labios de actores .Y actrices Y apo·
derarse del ánimo de los espectadores, en terreno tan fértil para las emo·
ciones intensas, se ha hecho y se hace comuomeote en el teatro, todos los
días, y nada tiene de particular.
.
.
Pero mezclar ese amor a la tierra donde se ha nacido, con el resurg1·
miento de otro amor santo, el conyugal, haciendo que un corazón q_~e ar·
dió en fugaz llamarada, vuelva a sustentar el fuego sagrado del canno al
esposo, es de lo más nuevo en la escena, y de lo más dramát!co .~uP. pu:de
idearse. Y, si a esto se añade, la presencia de Prelado católico, Moosenor
de Jussey" que enterado del divorcio de "Mónica i;:ett" al verla nu~vameote cariñosa con su marido, lo atribuye a obra de Dios, cuando h3 sido_ con·
secuencia de las circunstancias humanas, tan huJilaoas como un cnm~n,
tener un argumento impresionante, realista, humano, y de esos que sostte·
neo al espectador en contíoua tensión nerviosa.
.
Algo hay en el fondo del corazón de aquella mujer, no muy claro, qui·
zás por lo difícil que es si.-,mpre presentar la psicología fe!11eoina; digo con·
veociooal, es el pronto cariño di esposo que t anto la hab1a malt~atad?, al
que minutos antes odiaba, y del que se encontraba dispuesta a d1vorc1arse;
y sin emb:i.rgo al conocer que había matado al espía ·'Glo~ao" de pronto,
siente adoración por su marido, le salva, le jura que seguirá su suert~, Y
se muestra amantí~ima mujer. Yo, hubiera deseado que el autor hubiese

&lt;Mónica Felt&gt; (María Luisa
Villegas).-&lt;El coronel
Felt&gt;.-Ooaquín Coss.)

TEATRO MEXICANO. LLAMARADA"

"LA

En mi crónica de "La Embos·
cada" y al ocuparme de su autor,
Heori Kistemaecker, cité varias
de sus obras que habían obtenido
éxito en París y entre ellas hube de consignar "La Llamarada" que hemos tenido la profunda satisfacción de ver pronto en
bs carteles del Mexicano, traducida al español por el señor Al·
berto Michel, que ha hecho una
versión correcta, fluida, y con·
servando bastante, la fuerza de
los caracteres.
Es "La Llamarada" uno de los
dramas mejores del teatro francés contemporáneo, pues reune
la teatralidad, en grado sumo, es
muy original, y conserva el inte·
rés basta las últimas escenas. Pocas, muy pocas veces, he visto
entre las producciones escénicas
contemporáneas, una obra que
se destaque con relieve más grande, con pujanza mayor, con caracteres mejor sostenidos, para
llegar al desenlace bellísimo, sentí mental, admirable por losobrio
y poético. Excitar los sentimientos

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris en la noche de su b•oeficio. -Teatro Me,icano.-Esceoa final dtl drama &lt;La Llamarada&gt;

saogriento zarpazo, y ella no Jo niega; la pureza d e aquellas relacio·
nes la hacen que sea franca, pero
hay que despedirlo, y no vacila e':
áecir detrás de la puerta, que esta
indispuesta, que la deje.
Nada se oye; cBeacourt&gt; se ha re·
tirado cou la desencadenada tor·
menta en su corazón y como las ho·
ras pasan, y hay que ocultar el ca·
dáver, la mujer decidida, valiente,
más serena que el esposo, coge con
una mano un candelabro de plata
encendido que hay sobre su escrito·
rio, en tanto que con la otra arras·
tra a su espo~o debilitado, dolorido,
medroso, ¡él que tanto alardeó de
valor y fortaleza en su vida!. ... y
penetran en el cuarto teatro del cri·
meo. El telón baja lentamente.
El interés del espectador aumenta por momentos y por tal motivo el
acto tercero es sensacional en extremo. El despedido adorador de
&lt;Mónica&gt; arde en cólera, y como
sospecha quien es el autor del ho-

insistido sobre el carmo maternal, que cita es cierto, que
sirve de apoyo, en algo a la
transformación de aquella al·
ma femenina, pero no tanto
corno fuera de desear.
Una esposa ultr,ijada, que
odia al esposo, puede en mo·
mentos dados compadecerle,
¿quién lo duda ? Pero de abí,
el autor ciego, al cariño intenso, a la pasión arrolladora,
a todo ese mundo de ilusiones
muerto ya, me parece una
transición muy rápida, algo
falsa, y que no es posible jus•
tificarse. En cambio, si se to·
ca el cariño maternal en toda
su profundidad, si se insiste
en el porvenir del hijo, en su
abandono, en su deshonra,
por ser hijo de un asesino veríamos explicado a maravilla
la metamórfosis de &lt;Mónica&gt;
en hacer todo lo posible y
aún lo imposible, por el pa·
dre de su hijo. Y, repito que
esta parte del cuadro escéni·
co, no tiene todo el color, to·
do el relieve que debiera.
Más, todo esto se subsana
con un derroche de bellezas, Teatro Colón.-EI Jurado en "El Secreto del Cuarto
y sobre todo de profundas
Amarillo."-Teatro Arbeu -Beneficio de Esperan·
ideas. ¡Qué escena tan bermoza Iris.-Una escena 1e "El Flechazo."
sa la del esposo &lt;Coronel
Felt&gt; y la de &lt;Marcelo Beaucourt&gt; el político insigne, ministro socialista, cuando deslindan los campos de sus relaciones con &lt;Mónica.&gt;. . . . ¡Qué fina observación la que se
desta~a de ese diálogo, modelo de su clase, y esmaltado con intensas ideas! .... iQué ele·
vación de conceptos hay en la escena ,!el Prelado con la mujer próxima a divorciarse,
que se irrita contra las esclavitudes de ciertas creencias, que protesta contra ideas que
de nada sirven en los conflictos humanos, y que ante palabras tan duras «Monseñor Jussv&gt; no puede hacer más que mirar al cielo, y disertar sobre atavismos femeninos de una
vaguedad desconsoladora!. ... Y, si alguien (que no creo que haya nadie de buen sen·
tido por lo menos) dudara del valor del drama que examino, ahí tiene como magnífico
todo el acto segundo, sin más que dos personajes, como en &lt;El Ladrón&gt; de Bernstein,
cuyo acto vale por toda la obra.
«:Mónica&gt; se ha retirado a su habitación en el Castillo, de los nobles Stettio, en el
Jura, que es donde pasa la acción de la obra, con el objeto de descansar. Es de noche,
y ha dejado la puerta sin pasador para que venga a hablar con ella, «Marcelo de Bea·
court&gt; que no es en maoer... alguna su amante, sino su futuro, en tanto ter mine el expe·
diente de divorcio que ha incoado. Es por tanto profunda la sorpresa de la dama al ver
entrar al esposo, descompuesto, pálido, en una situación nerviosa extrema.
Le recibe mal; piensa que viene a recobrar sus derechos de marido, y le manifies•
ta que jamás ha de conseguirlo, añadiendo, que la deje, que desea dormir. El, iosi~te,
en que desea hablarla, pues el porvenir del hijo de ambos está en peligro. Entonces la
madre, depone la actitud hostil y anhela escuchar al coronel "Felt." Este la explica que
acaba de matar a un hombre, a "Julio Goglan" que estaba igualmente en el castillo vi·
viendo con todcs.
¿La causa? dicho personaje bajo la máscara de banquero, es un espía de los enemigos de Francia, y poseyendo fuertes créditos contra su matador le propuso o hacerlos
efectivos y por tanto arruinarlo inmediatamente, o romper los documentos que los am·
pari,ban a cambio de la copia de los planos de unas fortificaciones, que dirigía el pundonoroso militar. Este no le dejó ni aún concluir la proposición, y saltando a su cuello
lo abogó. Allí, en la habitación inmediata, está el cadáver.
El alma de "Móoica" resurge en aquel momento, y sacudiendo las miserias de odios
al marido, lo ve grande, sublime, en aquel arraoque patrióti,:o que le ha cooducido has•
ta el crimen. "1:,o _que sea de tí será de mí," exclama; "¡yo te be de salvar!"; y cuando
sufre este sacud1m1ento en su alma de mujer fuerte, suenan pasos en el pasillo, alguien
se acerca a la puerta.
Es el hombre amado, que viene a la cita, ya olvidada por la esposa que es toda de
sn marido. Este, lo comprende todo; sus celos poderosos saltan, rugeo, van a herir en

Uoa escena de &lt;El Secreto del Cuarto Amarillo&gt;.

�micidio, eo veogaoza lo del•tará, eo veogaoza de amor,
pues oo igoora que eo aquel soñado cuarto de "Mónica" estaba el coronel "Falt" cuando oo pudo él, trasponer los umbrales.
Pero el noble milita r se lo confiesa todo; y eo una
patética escena, escrita con verdadero genio le dice
el motivo que le impulsó a matar, y entonces ambos entonan un sublime canto a la patria, y se estrechan la
mano, en aras de sentimiento tan hermoso. "Marcelo
Beaucourt" le promete salvarle; marcha a París, y con
su gran influencia probará qne uoa veogaoza personal
fué la causa del crimen cuyo autor ha huido. Ambos
hombres antes rivales se comprenden y se despiden con
cariñoso abrazo, y al salir del salón encuentra a "M6·
nica" llorando, y que le dice eotre sollozos ¡"Perdón
Marcelol .... el hombre tan amado se inclioa con respeto, y termina la obra
La interpretación fué muy buena por parte de María
Luisa Villegas, que estuvo muy inspirada. Los diversos
sentimientos que sucesivamente impresionan a ''Mónica" fueron perfectamente eotP.odidos por la aplaudida
actriz. Esos personajes de coostaote tensióo nerviosa
sabe encarnarlos con talento, esta inspirada artista; el
públi.;o premió con justicia trabajo tan excelente. Coss
y Mutio cumplieron, sin hacer nada de extraordinario.
Eoriqu~ Catalá muy acertado en el antipático personaje de "Glogan," y aprovecho con gusto esta ocasión
de alabar a este actor que en otras ocasiones le he ma·
nifestado sus deficiencias. Vargas en "Monseñor de
Jussey" muy mediano, l::ay que decir esta parte con más
calm3, con m~nos nerviosidad, se trata de un Prelado y
además de un viejo.
Y, con respecto al actor Alfredo Macías, me permito
recomendarle menos gritos, pues en el teatro debe ha-

blarse en igual diapasóo, y menos payasadas. Esos tipos cómicos de obras delicadas y finas, no son los de
brocha gorga de bulgares sainetes. El resto de los intérpr~tes cumplieron y la esceoa estuvo bien puesta,
TEATRO LIRICO.-"LAS MOCITAS DEL BARRIO"
¡Qué satisfacción qne el nombre de Chueca lo veamos en los carteles! .... Cuentan que Casero y Larrubiare dieron al popular maestro el libro de un sainete, y
cuando ya tenía pute de la música hecha, la muerte le
sorprendió, y entooces los antes citados escritores modificaron el argumento para aprovechar los números de
música escritos por la fresca inspiración d!l autor de
"La Grao Vía."
E l éxito de la obra ha sido completo. El asunto es
bien pequeño; los padres de una joven, mortifican a
otros que sufren el disgusto de la huída de su t.ija para
correr aventuras por esos mundos de Dios: y luego resulta que la fugitiva vuelve, y la mocita modelo filial,
se escapa. Esto es todo; pero hay tal derroche de gra·
cia, el ingeuio de los libretistas se derrama en raudales tan brillantes que las carcajadas no cesan, y sólo
descansan en un pequeño sentimentalismo colocado con
buen talento en el desarrollo del argumento.
Aquel gracioso zapatero remendón, que se siente
moscovita y que quisiera ver a Marconi ante una compostura difícil : aquella &lt;señá&gt; Potamia, que compara a
un gendarme con Robespierre: todos los otros con sus
incoherentes ocurrencias, muestran perfectameote al
celebrado poeta de los barrios bajos madrileños, autor
de conocidos romances de rompe y rasga. En "Las Mo·
citas del Burio" me parece que Casero tiene persona·
lidad propia, algo oscurecida en sus obras anteriores co-

mo "El Miserable Puchero", ' 'La Familia de la Sole·
dad" y "Música Popular" en las cuales se nota la imi·
tación a López Silva.
Confieso que no sin emoción escu_ché la músi~a. escrita por Chueca, que es un preludio y unas segu1d1llas,
que preceden al duo lleno de pasión, y preciosa cadec.cia. Surge en este número el genio que supo hacer can·
tar a la pobre chica, a los tres ratas, al viejo verde, y a
multitud de chulos: el que ilominó la musa castizameo·
te madrileña, picaresca y alegre, descarada y zumbooa,
rebosante de majeza y de rumbo, y llena de frescura,
desenfado y donaire. Las maoos de la concurrencia
aplaudieron con entusiasmo; y el recuerdo para el simpático, para el bneno. para el inolvidable maestro, lo
sentimos todos en el fondo del alma.
La interpretación fué bueoa por parte de la Caballé,
de Etelvina Rodríguez, esta última admirable; de Ote·
ro, Arozamena, Ruanova, y demás artistas.
En este mismo teatro ha tenido lugar el beneficio de
los señores Elizondo y Gascon autores de "El Pais de
la Metralla" cuyo éxito no se aminora con las cincuenta y tantas represeotaciones que ya lleva.
El aumento de algunas coplas relacionadas con la última crisis ministerial, y el estreno de un nuevo número "El amor a obscuras" cantado por la señorita Caba·
llé, fueron atractivos bastantes para que el público
aplaudiera con entusiasmo haciendo salir a escena el
autor, señor Elizondo.
El estreno de "Los Efectos de la Metralla" no gustó
mucho al público. Yo creo que si le hobieran puesto al
"apropósito" distinto título hubiera satisfecho; pero se
esperaba algo distinto de lo que la obrita es.
LUIS DE LARRODER.

A la memoria de Catulle Mendes
Ante un público numervso y distinguido, compuesto
de los individuos más conocidos en la literatura francesa, de periodistas, de artistas, actores y actrices, etc.,
etc., tuvo lugar en el cemeoterio de Montparnese, de
París, h. inauguración de un monumento elevado a la
memoria del insigne escritor Catulle Mendes.
La obra sencilla pero de artística severidad, se debe
al escultor Maillard, que ha sabido imprimir en el rostro del célebre poeta, todo su aspecto genial y altamente simpático Alrededor de la tumba se congregaron
personas tan conocidas como Rostand, Richepe1n, Cour·
telain, Leroux, Kistemeak ~rs, Croisset, Brissoo, de
Flerz, Lessuer, Mme. Severioe, Leconte, Nozieres,
Hahn y otros que no recordamos.
Mr. Bérard, subsecretario de Bellas A1tes, se excusó
por razones de negocios urgentes y entre todos los dis·
cursos pronunciados en homeoaje a la memoria del
muerto, el d~ Edmundo de Rostaod, fué el más elocuen·
te y el que puso más alta la gloria del finado.
Entre los párrafos de oración tan hermosa, se encuentran algunos altos conceptos digoos de traoscribirse: &lt;Fué - dijo-uo hombre extraordioario. uno de esos
h'.lmbresque dejan tras de sí, una estela de gloria, y que, a
¡&gt;esar de su alegría ingénita, la nostalgia había devorado, pues eo su mente superior podemos decir que lo
quería todo. Parecí• poseedor de uo secreto de algún
mito antiguo, mágico, que le hacía esclavo del misterio,
y al mismo tiempo era un orfebre maravilloso, una es·
pecie de &lt;Don Juan&gt;, de las id,as que anhela poseerlas
todas de una vez y para siempre, para él solo, para que
no fueran &lt;le los demás."
Cuando terminó e! discurso del autor del "Cyrano"
Hermoso castillo en Schleswig-Holsteio donde viven los Príncipes Enrique de Prusia,
el Presidente de la Sociedad de Autores M. Roberto de
Fleurs: habló de una manera admirable también, enal· todos los que le oían •·yo le debía todo-dijo-desde el
de la Crítica dramática, recordó los servicios y la glotecieodo las prendas que adornaban a Meodes, y acto primer luis que gané con mi pluma."
ria que Mendes di6 al teatro; después se escucharon
continuo. Mr de, Courtelaioe. gran amigo del poeta, lleMme. Daniel Lessuer tomó la palabra en nombre de
con emoción las palabras que dijo Sebastián-Carlos Levó el tribµto ardiente &lt;!e un viejo cariño, al ánimo de la Sociedad de Literatos; Adolphe Brissoo, presidente
coote, eo nombre de los poetas franceses, Camilo La
Senoe, habla en nombre del "Souvenir Fraocais·" y
Fernando Hausser, enviado por "Le Jouroal," enco~ia
. en elevadas frases los méritcs del escritor, cuyo recuerdo estaba eo la mente de todos en aquellos momentos.
El nombre de Catulle Mendes evoca un género literario que ha estado de moda, más por el talento del au~tor, que por la elevada idea que Jo informara
Las novelas, los cuentos, las narraciones del cc.nocid? poet~ ostentan uo carácter e~pecial, que inspiran
ciertas ideas no muy morales, pero que presentadas de
1~ manera 9ue las presentaba el _insigne lite;ato, seduc~ao y cau1111abao, con redes de oro y con éadenas de
piedras finas.
Nadie como Meodes pa_r~ presentar a la mujer mod~~na sobre todo a J'!' par1S1ense, en sus lujos, en sus deb1_hdades. eo sus ansias de alegría, eo sus desfallecim1t&gt;otos de placer.
_Por eso los libros del autor de que hablamos hao sufndo acres y duras censuras, y sie embargo el hombre
célebre ~e que nos 4:1cupamos tenía un hogar respetable
compar_hendo sus triunfos, su gloria, con la compañera
de su_ vida, tal vez colaboradora , pues ella también es
una literata de nombradía en París.
El último triunfo de Catulle Meodes en el teatro fué
con &lt;Scarron&gt;, pues la &lt;Santa Teresa&gt; del mismo autor
· sólo por la firma salvóse de un completo fracaso. Y. sin
Edmond Rostand leyendo su di~cuno.
Mr. Courteline ekgiando los méritcs del pceta.
embargo, el asunto de la obra primeramente citada no

es propio de la escena y la crítica eo general as! loco~sider6. Pero los versos fueron tan s~noros, . tao mago ficos, tan brillantes, que el drama triunfó s1 ~o por los
detalles ni por el fondo, por el hermoso ropa¡e de que
se revistió.
¿Quién no recuerda la muerte de_ Mendes en un carro
del tren subterráneo de Paris? ¿Quién no tu~~ palabi:_as
de compasión, para el conocido escritor pans!ense, victima de aquel choque tremendo del Metropohtaoo? · 'ci'
Desde entonces no se le ha olvidado y por ew no es e
extrañar que toda la intelectualidad fraoce~ le t,aya
rendido el debido tributo de cariño con m?ttvo de lace·
remooia, a la que hemos a.ludido en estas hoeas.
o o o
Los Príncipes Enrique de Prusi.. gozan de gran po·
pularidad Jo mismo en Alemania que en Inglaterra, Y
ha dado Ja casualidad de que bao_ celebrado su~_bodas
de plata el mismo día del casam1~nto de la h1¡a de~
Kaiser. Con este motivo puede decirse qu; las cere:0
nias han revestido más interés, y en ese dta, se tom e1
grupo fotográfico que presentamos en nuestro grabado.
Jur a de la bandera po r e l Batallón de Cadetes.

La ceremonia se efectuó eo el campo mil~tar; en su
discurso el Rey de Inglaterra, dijo a los ?fic_1ales_ ~. ca·
balleros cadetes, entre otras cosas lo s1gu1eote. Me
causa grao pl~cer presentar nueva ~andera al ba:tallón y perpetuar la costumbre establec1dd por la Reina
CarÍota en 1813. En un regimiento la bandera es el
recuerdo de las glorias ganadas, el acto _de su consagración Je comunica un significado especial. Ya no son
simples banderas, sino emblemas sagrados_ que recuer·
dan a quienes se confían sus deberes, hacia el_ Rey: su
patria y bacia sí misme. Vuest_ra ~andera no tiene 1ns:
c ritos nombres de campañas victoriosas, pero es el peo
dón de esta graodic:,sa institución, deo!r~ de cuyos mumuchos soldados distinguidos, rec1b1eron su educaros.
.
d ..
cióo durante el siglo pasa o.
L UIS DE LARRODER.

EL ABANICO
Es muy natural que e l ~ c o haya sido creado Pº:
al una dama de la antigüedad : y antes que Pila, por a 1
gu~a iod!gena qu~ usó las anchas hojas de palma para
aminorar el excesivo calor - .
..
bl
Así, pues, resulta casi imposible fi¡ar por ~ué pu~ o
'do creada la costumbre de este gracioso ob¡eto.
h aya s1
· ·11zac1
•
'6 en los
Los chioos -que tuvieron tanta c!v1
°
tiempos antiguos-pretenden haber sido los. creadores,
ara afirmar su aserto cuentan una graciosa ley_eo~ ~ "En una ciudad de Ja China se celebraba una fie~t:~~ntuosa en honor de .... la luna. El_templo. rebosaba
de gente y el calor era_ intenso. Lam- s1. bellis1ma da~~
h" d un mandarín neo y poderoso, que llevabd uo
11ª e tifaz se lo quitó agitándolo apresuradamente p;;~=riar~~r J; penosa opresión ; y desde_ aqnel día .~odas
las señoras imitaron el ejemplo de la ¡o~en dama.
De alli parece surgió el uso del abanico.
Los primeros qoe se usaron en Europa &lt;lran de piel
ada a dos solas varillas.
.
pelo el siglo XV y XVI el ab~nico llevaba también uo
e'ito unido con una cadeo1ta de oro o de pla!ª·
es~l período triunfal del abanico fué cle~de el siglo ~JI
hasta el siglo XVIII, y tuvo casi siempri; una clara ID·
fluencia en la vida pública y privada. D1cese que Car·

El príncipe y la priocesa Enrique de Prusia que han
celebrado sus bodas de plata.

t'--s

La jura de la bandera por el ba1allón de cadetes del Rtal Col&lt; gio Militar de Sai:dhu1st.
lota Corday cuando se presentó a !"larat para asesinar·
lo tenía entre sus manos uo abamco.
.
'y si quisiéramos hablar de todos los abanicos en l_as
edades de Jas grandes revoluciones, tendrh mo~ material
para un volumen.
.
d ·
En los viejos y grand_es museos artísticos se a mira·
rl?n espléndidas colec..:1ones q1 ~ son unas verdaderas
páginas de historia de este gracioso cbjeto dP. la indumentaria femenina.
b
Durante los reinadcs de Luis XIV, XV y XVI, 1os a. anicos revelan en las pinturas un carácte~ románhco
ro io de la época. DEspués con los cambios de la_ poÍ'tic~ cambiaron también los motivos de los abamccs.
~espués de la muerte de Robespierr~ se empEZaron a
usar )os abanicos con los colores nac10nales. .
E l 1700 fué un período de oro para los abamcos: .~e
crearon unas verdaderas joyas de arte y de elegancia.
Ta oani, Bouchrt, Coodez y el célebre \Vatteau nos
ha! dejado preciosas muestras de sus finas y elegantes
miniaturas.
• • 1
d 1 b
En la corte de Versailles se proh1b1ó e uso e a a·
nico delante del Rey y de la Reina, a menos que se !:atara de ofrecerles algo Jo cual se hacía con el abamco
abierto.
·
r la
En muchos casos ha resultado d'f'
1 1c1·¡ e¡ asigna
é oca y el autor de un abanico antiguo puesto que no
ptáo firmados· es preciso Estudiarles a través ~e l_as
~~lumbres de' uua época histórica y según el vanlla¡e.
Los abanicos españoles tenían por lo ~Eg~lar las va~
rillas riqu!simas de marfil_ y nácar con d1hu¡o~ de oro:
los italianos son más senc11lcs; les alemanes tienen va
rillas de marfil pintado y_ los hol~ndests de marfil deco·
rado con el célebre ba~n1z Martlo. .
Ahora el buen gusto ousca uo motivo de arte y una
revelación de genialidad_ en todo lo que nos preocupa,
en todo Jo que nos entusiasma.
.
y resultaria ioteresaot!simo el trabajo de colecc1onar
estos pequeños objetos graciosos que ~o a_ la p~r q~e
fina s obras de arte, mudas páginas de historia, h1stona
de otras épocas y de otras costumbre.
_
Muchas veces se hallan desterradas, estas peque~as
obras de buen gusto y de P:1-ciencia, ~n el tºº~º dde v1e_· v·sta del monumento elevado :t la memoria de Catulle Meo·
jos muebles cerrad~; abanicos, enca¡ts y or a os, to
J
des en el cementerio de Montparnasse de París.
do duerme en el olvido.

�CRONICA
Según ofrecí a mis lectoras en la pasada
crónica, quiero hablarles hoy de las noveda·
des que el estío t,a traído en las "toilettes" femeninas. Parc,ce que el tiempo un tanto frésco no había permitido que las telas ligerá:s y
vaporosas tuviesen mucha aceptación, pues
durante la p ·imavera notamos días tan fríos y tan desa·
pacibles, que más bien parecían de un otoñ'l avanz ..do
o de un invierno que toca a su fin. Pero ahora que e l
verano se presenta clara y distintamente, creo oportueo
dar a conocer las novedades a que antes me refit,ro, por
ser en el momento presente de grande e indi~cutible
importancia.
Entre las nuevas creaciones vemos algunas que ao
merecen ser mencionadas a causa de su aspecto poco
agradable; ea cambio. hay otr ..s que iadudablc,mente
complacerán el buen gusto y la coqu~tería de nuestras
jóvenes lectoras Entre ellas señalaré los bonitos "trot·
teurs," en lo; cuales, la sencillez encantadora ao impide que tengan un aspecto lindo y seductor. Uaossoo to·
dos blancos, hechos en piqué, ea "cóte de-ch,-val" ea
tela de lino ea "aeigeuse" de algodón, con cuello y ador·
nos en faya o satén de colores vivos, como: rnjo, azul
bandera, mimosa, verde Imperio, etc. Otros se hacen en
estas mismas telas ea matices menos vivos como violeta
de Parma, rosa antiguo violín, ladrillo, cobre, etc, coa
cuello y adornos blancos.
Nosotros recomendamos de una maneraespecial a las
señoritas y a las m·Jjeres muy jóvenes, los trajes hechos
en crespón blanco rayado muy finamente de color, com·
puestos de una falda fruncida en el talle, toda lisa o ro·
dea~a de uno ancha alforza en el bajo y ua cuerp0-blusa ktmoao con cuello de lencería, vuelto sobre el borde
de ua escote bajo, cintura de cuero barnizado adecuado
al matiz de las rayas.
Para las mañanas y las reuniones de confianz:t están
!11uy ea boga los trajes .hechos ea crespón de algodón
¡apoaés, sembrado de minúsculos bouqut:ts
pompadour sobre fondo blanco, rosa o azul
cielo. sea con una cintura "bayadera," sea
coa cintura redonda, drapeada, hecha ea
satén Liberty, estrechando un cuerpo· blusa escotado ea lo alto sobre una camisola
de tul punto de espíritu o de muselina de
seda. Las "toilettes" blancas realzadas por
una nota de color, se llevarán también coa
mucho éxito. La falda unida al cuerpo se
hará plissada verticalmente, de alto a b.i.·
jo, ea pliegues cosidos, terminando en el
bajo por dos o tres alforzas de tamaños es·
. c:i-loaados. El traje se completará con una
crntura drapeada a la cual se añadirán
si se desea, unos pequeños faldones almenados, ua poco más largo por detrás que
por el frente, en muselina de seda de co·
lor. Estas •·toilettes" tienen grandes venta·
l~s: no solamen,e son resistentes y sólidas
s1ao que pueden lavarse perfectamente sin
que se descompongan, y se empacan fácil·
, mente ea una petaca pequeña sía que se
arruguen, por lo cual son particularmente

recomendables para las excursiones estivales a las que
tan afectas se muestran nuestras damas elegantes.
Las telas de algodón de las cuales es ahora el reinado, tienen ua aspecto especialmente bonito, pues ape·
nas se diferencian de las telas de seda que tratan de
imitar. Los crespones y los velos de algodón son real·
mente deliciosos por su flexibilidad, ligereza, frescura y
delicadeza PO el colorido. Nunca como hoy habíamos
visto estas telas tao extraordinariamente seductoras. El
encanto del color se encuentra fácilmente ea las eta·
minas mercerizadas, las telas "épooge" lisas o brocha·
das, tono sobre tono, la tela tussor, la "piel de guante"
y los terciopelo• rizados.
También se llevará 1 mucho, los foulards con pt queños dibujos negros so'lre fondo blanco, hecbos coa falda for rada sin guarniciones, ligeramente drapeada y le·
vaatada por el frente. El cuerpo-blusa se abre en punta sobre una camisola de linón bordado, completando el
ata\'Ío una cintura drapeada, de color. Ea un género
más elegante, estos trajes se compondrán de una túnica
abierta por el frente sobre un delantero de tafetta blaaco velado con muselina de seda negra, cayendo por detrás en punta, y ua cuerpo-kimono escotado en forma
de corazón sobre una camisola de tul punto de espíritu,
blanco, velado de negro, con ancha cintura drapeada,
hecha, una parte de satén negro, y la otra de terciopelo
de color vivo como: cereza, rosa, verde esmeralda y
aznl turquesa.
Se verán, frecuentemente, liados atavíos de paseo o
visita hechos ea etamina blan ca, en los cualEs la falda

No debemos reir delante de los que lloran. La~ per·
sonas de edad o enfermas no pueden tampoco asociarse
a la alegría ajena.
Conviene escatimar las carcajadas delante de ellas.
No bromeéis demasiado. Hay personas que ao ent1en•
den las bromas, aunque sean inocentes; que se ofenden
con la más ligera ironía desprovista de toda maldad.
Pero no quiero por esto condenar la alegría.
Cuando es dulce, discreta, Ddtural y nada burlona, es
casi una virtud.
La alegría es, por lo demás, el patrimonio de las almas sanas. de los caracteres bien equilibrados. Consue•
la, reanima; es un rayo de sol bien acogido por todo el
mundo, porque es comunicativa.
No estéis tristes, o, por Jo menos, desechad vuestra
tristeza cuando no estéis solos.
Si no son muy generosos, vuestros amigos y basta
vuestrcs parientes más cercanos, huirán de vosotros. Son
muy raros los que permanecen al lado del afligido.
Por Jo demás, no cooseguirias nada con
obligarlos a llorar coa vosotrcs: esto dis·
minuiría vuestras fuerzas morales.
Hasta que podáis soportar el pPso de las
penas que abruman vuestro corazón, retugiaos en la soledad, tan saludable para
tcdos los dolores.
Junto a las gentes alegres o d ichosas,
¡cuánto disonaría la ocia de un rcstro triste, de unos ojos llorosos. de una pena inmensa! Parecería una reconvención a su
felicidad.
Es muy natural que cuando el alma re·
cibe ciertas heridas, permanezca abatida
mucho tiempo; a veces, hasta la muerte.
Pero tenemos-el deber de disimular nuestras penas, para no entristeeer a los demás; a aquellos mismos que han sido afli•
g1dos por la misma pena, aunque no tan
profundamente, o que la soportan mejor.
La sociedad admite una melancolía se·
rena; no ignora que, unos tras otros, todos
tenemos nuestros pesares.
Pero nos agradece que no la asociemrs
a nuestros dolores, que ocultemos nuestras
lágrimas, nuestros infortunio~ para no obligarla a compadecernos.

será plissada en pliegues planos y el cuerpo abierto sobre un chaleco bordado en estilo búlgaro de
colores muy vivos. Otros, tendrán una falda lisa
terminada por ua ancho doblés cosido a punto
calado, y sobre ella caerá una túnica corta formando como largos faldones cortados ea punta
de chal por detrás, plegada al r ededor del talle.
Esta túnica irá bordada con grandes flores ea las
ti atas. búlgaras, las cuales son sumamente llamativas y violentas. Para completar estos trajes ~e
les pondrá cuello, vueltas y cintura con largos
paños, en seda, de los colores antes citados, es decir:
verde, amarillo o azul eléctrico, etc.
Aunque la Moda impone estos trajes, nosotros damos
la preferencia a otros de matices más suaves, los cuales
también tienen grao éxito en e•te momento, por ejemplo: las "toilettes" hechas en batista rosa pálido, azul
cielo, malva o marfi1, adornadas del modo indicado.
MARGARITA.

La Risa y la Tristeza
No os riáis de todo. A pesar del célebre axioma, o;
crearíais muchos enemigos, disgustaríais a mucll'as per~ooas.

Ea general, excepto en el niño, la risa no nace de los
mejores sentimiectos del alma: la provoca la vista de
ua defecto físico ea una person a, el recuerdo de una
co•a rar~ , el sentimiento del ridículo
Cuando tiene este origen, la bondad la reprueba por·
que molesta a alguien.
No critiquéis, no o• burléis de nadie; guardaos del
e•píritu burlón
Acordaos de que. en estas condiciones, la risa es una
mueca que afe,. mucho.
Este argum_en:o de estética os convencerá, tal vez-~~1or que otros. de la neces i:lad de reprimir
la risa.
·
·
Las ~~rson'ls burlonas y thorda"cesse ha·
cen odiosas: no lo o'vidéis. ,, _
. Hista_uaa alegría ino:eate p?ro demasiado ruidosa, puede desagradar a más de
una persona.
Fatiga a los que ao pueden compartirla,
Y_J. porque tengan penas, ya porque necesiten un pJco de r.alma.
L~s pusonis graves t'lcban de ligeras a
las que son d ➔ masiado alegres; las perso·
n'ls h1ea educad 1s dicen que carecen de
di ,tinc,óa.
_ L'l alegría ruidosa sólo agrada en los ainos.
· Ea 11. adolescencia, ya gustaría meaos
~xuberaacia, más moderación en la expresión de la alegría.
~~(ante de las pe•sonaq de~graciadas,
afltg,das, una alegría demisiado viva constituye una falta de tacto.
Esto las molesta. la~ hace entregarse a
amuga, retlexioaes sobre su suerte.

Sobre todo, no hagáis o aparentéis hacer a los demás
responsables de vuestras desgracias. como hacen algunas mujeres, que porque sufren , se creen autorizadas a
ser desagradables, injustas con cuantos las rodean
La tristeza, cuando no sabemos dominarla, aleja de
nosotros hasta ·a los mismos que venían a consolarnos.
Por el contrario, una meli.ncolía, dulce y resignada, que
sabe sonreír, atrae muchas veces.
En cuanto a la tristeza sin objeto, no interesa a na·
die. Es basta censurable.
Podemos librarnos de ella haciendo un esfuerzo sobre
nosotros mismos, y para desterrarla, no hay nada mejor que buscar una ocasión para sacrificarnos.

Hay quien supone que basta con ir a París y encar·

llos defectos físi::os que con tanto empeño ocultamos o
disimulamos ante los dtmás.
Adquirida la costumbrt: de estudiarocs, con el wlo
objeto de gustar, nos convencemos de que los elogios
son banales, no satisfacen el alma, y p rofundiza mos un
poquito más para encontrar el medio de que nuestra
moral de~pierte tanta admiración como el físico, y tras
un detenido estudio vemos que el egoísmo nos priva de
afabilidad para escuchar sin aburrimiento lo qu e a
otros intere~a; la iuóolencia nos quita actividad para
correr al encuentro del que nos nectsita, y la indife·
reacia refleja en nueMra mirada una frialdad capaz de
apagar el más vehEmeote entusiasmo.
Hecho este descubrimiento, quenmos poner el remedio, y en vez de decir a la modista que modifique y
adapte la moda a nuestro físico, somos nosotras mismas
las que modificamos nuestras costumbres y dominamos
nuestros caprichos, teniendo una inmensa ventaja rnbre
la modista, porque ella sólo consigue disimular las im·
perfecciones físicas, y nosotras podemos
llegar a C"Dvertir las imperfecciones mora·
les ea virtudes.
o o o

!P'~ffil~IIi!Nffili@.
Suelen );1; mujeres moqtrarse celosas del
trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será
porque en él vea una prueba de la supe·
rioridad del hombre, o porque las horas
consagradas por éste al estudio y la inves·
ligación las consideran perdidas para
ellas?
Aunque ha y quien sostenga ambas opiuioues, creemos que la ra zón es otra. La
mujer se siente contrariada al ver que el
hombre ''hace alguna cosa que ella no pue·
de hacer."
Observad, si no, cómo a este respecto se
parecen la criada más humilde y la dama
máq eacopeta,fa. Ambas procurarán dis·
traerse valiéndose de los menores pretex·
tos, de las pequeñeces más iasigaifican·
tes ......

..,,11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111,,

,,,1111111111111111111111111111111111111111111111111111,.

Traje de baile.

Peinado para teatro.-La gran moda de sombreros ce verano - Peinado de C'.1.lle.

,

gar a madame Paquin ua "trou!i!eau" para ser ele gante.
Esta es una idea ccmpletamfote errónea. Todo el
que aprende a pintar no es artista, y todas las que se
~onea bonitas "toilettes" no poseen el arte de ves·
llrse.
Este arte consiste, primero en conocer los defectos
propios_(~oa pocas las que no los tie,,ea), y segundo ea
saber d1s1mularlos o aprovecharlos.
Ea eso coasiHe el secreto de ser elegante, la verdadera ciencia que no &lt;e improvisa ni se adquiere más
que haciendo uo profua:fo estudio de estas frivolidades,
estudio que precisamente por la íodcle del asunto debe
~er muy minucioso y detenido, tratando de buscar algún
interés en el fondo ya que en la superficie fólo se encuentran gasas que se chafa o a la primera postura y flores que se deshojan al contacto del aire.
Pe~o- com~ en el fond o de todo podemos tropezar coa
algo uh) sab1éodolo aprovechar. el estudio de nuestro
físico puede sernos muy provechoso, puts al cabo de algunos minutos de contemplación ante el espejo, y des·
pués de_ habernos pr~bado va rios sombreros y otros ta o·
tos vestidos, descubrimos que el cuello es una pizquita
cort? para soportar el cuello Médicis, los 1-ombros demasiado caído;: para la hechura "kimono" el tobillo poco fino, las orejas m~ grandes _de lo que nos figurábamos, y por lo tanto, srn reouac1•r a la moda, decimo; a
la modista: "Suprima el cuello Médicis, sustitnyeadole
por ~tro vuelt?; póogame las mangas un
poquito fruncidas en el hombro y simule la forma "kimono" con una "draperie" sobrepuesta, y alárgu~me la falda
sin que llegue al , ueio. lo suficiente pa:
ra que cubra el tobillo. "
Luego, al peinarnos, ea vez de levan·
tar el pelo imitando aquella cabeza que
nos gustó, le bajamos de modo que tape
la mitad de la oreja, y nos presentamos L.
en público tao bien arregladas que nosotras mismas llegamos a olvidar aque-

Traje para banquetes.

�EL BESO

CONSULTAS
FELICITACION. -TAHOSER : ¡Cuáoto le agradezco
su amable felicitación y el envío de esa lindísima postal! He leído sus versos con verdadera delicia, y puede
crer que sus deseos son agradecidcs por cMargarita&gt;
con el m.is cordial y sincero afecto,
UNA CARTA,-MANUEL MEZA: Ya tnve el gusto de

contestar su carta por correo; sin duda que habrá recibido mi respuesta
~ ,.MODELO.-ANITA: Doy a usted el modelo que desea
de traje para desposada.
Está hecho en seda brochada y en charmeuse, blan·
cas. El velo, preo 1ido en esttlo de cofia , lleva a la ori·
lla un pequeño volante de finísimo encaje valeociauo :
tanto en el tocado como en el cc.rpiño, tiene flor~,s de
azahar.

UN CONSEJO -AMIGA MISTERIOSA: Verdadero placer tuve al recibir su carta y su linda postal; ¿acaso es
el retrato de mi buena amiga, esa encantadora figura fe·
meoina que he contemplado en dicha tarjeta?
Respecto de su pregunta, me permito aconsejarle que
corresponda al amor de ese caballero, que tan fielmente
la ha querido, !1-in esperanza de ver aceptado su afecto.
Yo le aseguro que mi cverdadero&gt; amor tiene el mágico
poder de comunicarse a quien lo ha inspirado; usted
llegará a tener por su pretendiente una pasión tao pro·
funda y tan sinr.era. como la que él le profesa desde ha·
ce tanto tiempo. Todas las facultades prominentes, como
el ta lento, PI genio y la voluntad, se imponen tarde o
temoraoo, cualesquiera que sea la forma en que se manifitsteo. Pues bien, querida amiga; un amor sincero,
grande y constante. llega a imponerse y el triunfo de
quien así s::i.be querer, es tan seguro, que no debe po·
oerse en duda.
Olvide usted a ese pretendiente indeciso, tímido o po·
co leal, que sólo ha sabido inquietar el corazón de mi
camiga misteriosa,&gt; sin satisfacpr lasansiasque en él ha
despertado: corresponda a su fiel y devoto adorador, para que uronlo disfrute de la dicha que yo le deseo.
INDfCACION .-RouERT0: Creo indispensable que
consulte usted con uro médico especialista para enfer•
medades de la piel, pues ese defecto de la:; uñas, sin
duda depende de una afección de tal género.
También podrian indicarle un tratamiento adecuado
las señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
Mucha pena me causa no responder asu pregunta como
yo quisiera, pero por falta de conocimientos en el asunto, me veo privada de tener esa sdisfacción.
AMI STAD INCOGNITA.-D1ANA: Siempre que re·
cibo alguna carta suya, me sorprende con las noticias
que me comunica. Hoy, la sorpresa fué triste: su esposo
ha estado sumamente gra~·e de la herida que recibió en
un brazo, y desde bace tres meses se encuentra sufriendo las consecuencias de este grave accidente. Nunca
creí que la causa del silencio de mi querida amiga, fue·
se tan desagradable . Pero, no obstante esto, hay algo en
su carta que me ha sido grato conocer .... veo en todas
sus frases un espíritu de sumisión, una dulzura de carácter, que antes no tenía la rebelde y poco reflexiva
cDiana &gt; Hoy me dice : cHe pasado largos y tristes días,
lúgubres noches angustiosas al lado de Fernando ; lo be
visto entre la vida y la muerte: he luchado como una
leona contra esa horrible agooia de tanto tiempo, y al
verlo así, casi moribundo, débil entregado por completo
a mis cuidados, me he arrepentido hondamente de mis
antiguos arrebatos, y me he puesto a sus pies, cuando lo
creía perdido para siempre, llorando con inmensa ama,gura . El, aunque gravemente enfermo, no ha manifesta·

Puede decirse que boy el cboudoir&gt; se ha trasladado
al tocador, ya que esta habitación es la de mayor y más
refinada intimidad femenina.
Ya las Romanas concedían una extraordinaria impar·
tancia al tocador.
Las damas de aquella época poseían verdaderos ejércitos de fraitcos y de pomos, que guardaban pr~ciosa·
mente esencias y bálsamos.
Durante la operación harto larga y miou.::iosa del tocado, y en tanto que a ella se aplir.aban las esclavas, la'mujeres patricias distraían sus ocios contemplando las
grotescas piruetas de sus mon&lt;&gt;'i domésticos, y escuchan·
do la parlera algarabía de sus loros, encerrados en jau·
las de plata.

0

A UNA. AMIGA .-BER_THA Mt\ RIA : No ti•ne nada qtae
agradecerme; soy Y" quien se apresura a maniff'starla
mi &lt;:3'riñosa simpatia por las pa¡labra s benévolas con q,ue
me ¡uzga.
En cuanto a su pregunta, le digo lo siguiente: el estilo '!pistolar debe ser claro, sencillo y correcto; las frases rebuscadas y la afectación pomposa. han de excluirse por completo de las cartas de amist:i.d y aun de las
que s irven para sostener relaciones solamente sociales.
Nada le digo de la correc-pondeocia amorosa, pues
ésta, mientras más espontánea y sencilla. más conmueve
y convence mejor Las galas de la literatura se quedan
para la oratoria y la declamación, pero no para el e!lilo
epistolar. Si desea leer buenos modelos a este respecto,
le recomiendo las obras de Mme . rle Sevigoé, que la fama ha consagrado para siempre, Las encontrará en la
libridria de Bouret, en esta capital.
Me parece más propio que so;; dirija a su amiga, del
primer modo que me indica en su carta.

!ºu!~t:ti:i~:t~s~:t:s!l~~u d ~1i~:t~:í:m~:q~:~áe~=~;m~~
ralmeote: por esto ahora lo a.me y lo respeto más que
antes. Quiero ser dócil, Margarita , pero \cuán difícil es
esto para mí! Ya convaleciente, pero reducido a la quie•
tud por el dictamen de los médicos, desde su sillón o en
su mismo lecho, sigue siendo cel amo ;&gt; me habla con
severo acento si pretendo algo que indique mi amor a
la independencia ; reprende al niño si comete alg una
falta, y los cr_iados se someten al oir su voz, grave y
firme, como s1 en é l solo se encontrara toda la autoridad
de esta casa. Yo siento en mi espíritu una agitación vio·
lenta, pero ... . le obedezco, lo cuido con inmensa ternura y no le muestro mi rebeldía, sino que .. .. lo reser·
vo para mejor oca,ión.&gt;
Mi querida &lt;Diana ;&gt; su carta es muy bella y revela
que en usted se ha efectuado un cambio sorprendente ;
pero ya que este milagro es un hecho real, ¿por qué intenta volver a sus antiguas dificultades? ¿Por qué ere·
servar para mejor ocasión&gt; sus pasadas rebeldías? Esto
no debe ser, y si sucede semejante cosa, yo no tendré
ya para usted ~I mi'&gt;mo cariño, pues me indicaria que el
corazón de &lt;Diana&gt; no es tao noble como yo lo he creído siempre.
MARGARlTA .
o o o

El Arte de la dueña de la Casa
E L T O CADOR

El ~budoir&gt; de que .hablábamos en nuestra plática
anterior SP. ha convertido en el sa)Un íntimo, perdiendo
de tal modo su veróadero carácter.

Con no menos lujo que sus tocadores, las damas Ro~anas di"poniar;,. sus cuartos de baño, verdaderos palacios de mármoles y alabastros, sobre cuyas piscinas se
deslizaba, mansa y perfumada, el agua transparente y
tentadora.
Pero las Romanas eran exageradamente limpias, y la
escrupulosidad y el detalle de ii;u cuidado corporal excluían del tocador toda sociedad que no fuera la de sus
esclavas.
No_ ocurría lo mismo con las marquesas versallescas
del siglo XVII[, que si pródigas en ingenio y elegancia,
º? lo eran de igual modo en aseo personal ni en lim·
pieza.
Por esta razón ér ales posible recibir a sus ami gos en
el propio tocador, y a la hora crítica de sus someras
abluciones, seguidas. en cambio, de interminables em·
polvamieotos, de complicadísimos peinados, y de sutiles
y poéticas charlas.

Bruscamente, vibrante, atronador, estalla
el cohete en el espacio, esparciendo oor to•
da la ciudad su estampido guerrero Y hacia
el cielo limpio de nubes se el eva en segui·
da una columna de estrellas rojas, verdes,
azules, que hace palidecer el fulgor de los
astros, mientras que un inmenso clamor se
extiende a través de la población El pue·
blo testimonia su alegria al ver aquel pro·
digioso fuego de artificio, ofrecido por los
ediles al rey que se acaba de coronar .
Cuando los cohetes, como canastilla de
espigas luminosas, caen suavemeDte rayan·
do el cielo con una lluvia de oro, el príncipe de Whismaon aparece en el alto mirador del palacio, del cual parteo las dos
e~caleras, que , formando espirales, condu·
cen al parque.
Después de haberse asegurado con rápida mirada de que nadie le sigue, el príncipe lanza un profundo suspiro d~ satisfacción y de sus labios se escapa la frase ex ·
presiva como ninguna, del cansancio:
- iAl fin, solo\
Hacía tres días que duraban los festejos
oficiales µor la coronación del rey, a la
c ual habían a-.istido represen! mtes de todas
bs naciones del mundo . El pobre pdncipe
no se había quitado durante ellos su vistoso uniforme de coronel del regimiento de
la Guardia Real.
Desciende las escaleras ~ozoso de disfrutar un momento de libertad y de poder
fumar un cigarro a sus anchas, y experi·
mentando uo vivo placer al sentir que el
aire fresco de la noche acaricia su rostro.
¡Ah! ¡Qué imbéciles son los que envidian
a aquellos que, favorecidos por la suerte y
la. alcurnia, se veo obligados a asistir a las
recepciones
pa.lacieg~s
¡Si sup iese•
cuáotas tfatigas lisicas,cuáo• guota tao seoéii\a. Ir6oicameote coote,ta:
-Mico .... co....
de podres y abuelos amaotísimos son ioúti·
l'5 preocupaciooes morales teodr!ao que
-Si, soy yo.
-Aquí 00 hay co.,., co.,., que valga. les, todos los recu'50S que prodigan médi·
experimeolar, qué soorisas lor,adas, qué
lomediatameote una mujer se precipita ¡Qué hacías eo el jardio ?
ces emioentes seo estériles. La ciencia de·
fiogimieotos se veriao precisados a hacer, eo sus braws, imprime eo su boca des ar·
-Esperaba a mi novia.
clara que seguirá lucbaodo, pero sic espe·
se alegrarla• coo su absoluta iodepeodeo· dientes besos, y apenas sin tiempo p.r.
_ 1Quiéo es tu oovia ¡
raoza de remedio eo lo humaoo. A esto
cial
respirar, le dice:
-Mi coronel, es una criada de palacio. exclama el abuelo:
¡Dios sabe a qué hora se verla libre
-Amor mio, ceo la recepcióo de esta Me babia prometido veoir aquí a \as die,.
-Aúo hay recurso, Queda la Provideo·
aquella noche de la opresión que el unifor· noche me es imposible permanecer un rato
El príncipe se echa a reír: aquellas pa· cia.
me le producía, de los cuinplictos y de cootigo, como te había prometido. Para labras acababa• de darle la clave del mis·
Desde eotooces todos soo a pedir Y a
acompañar damas tao cargadas de títulos compensarle y para que to sirva de coo· terio. La aparicióo 00 e ra la de uoa dama rogar y a suplicar al cielo; se acude a la
de nobleza como de años !
suelo, toma este pedazo de crosbif&gt; y estos enamorada. de él, no: una mísera criada le intercesión :ie los santos, se apela a una
¡Ah! ¡Con qué placer trocaría todas a.que· céntimos para que bebas a la salud del babia contundido con un simple $Oldado. novena al Santo Niño de~ Remedi~- Trans·
llas ceremoni3.s por un momento de liber· rey .... A más de mi corazón y de este
-Tu novia no vendrá-le dice al pobre curren los días .con creciente ~nstedad, Y
tad, por gozar de aquella noche de verano otro beso de despedida .. . . Buenas noches, muchacho;-el servicio de palacio 00 se ¡0 al _fin la enfermita, que ya comienza a son·
en medio de los jazmines y a orillas del basta mañaoa, y que no bagas ninguna lo· permite; pero me ha suplicado que te en· reir _como los ángeles sus hermaoos,qu~. ya
lago del jardio florido y umbroso! \Poder cura......
tregue este peduo de «rosbif&gt; y estas mo· com,eoza a poder v~r ceo aquellos 01&gt;1os
pasear libremente fumando un habano, coY la joven desapar eci5 como un fa.atas· nedas de cobre para que bebas a ta salud por donde antes venta la muerte, va r~cogldo del brazo de su hermosa mujer! ¡De ma. dejando al príncipe, coronel de la del rey.
br~odo la vi~a, la salud , la vista.
una mujer moreoa, de abuodaote cabellera Guardia Real embobado, como si fuese uo
El soldado quisiera que se abriese en
,Qué alegna ya en todos los cor~zooesl
nejiit:ra y de ojos de fuego .... !
colegial, con el crosbif&gt; en una mano y Jas aquel momento la tierra bajo sus pies.
¡Qué hac1oam1entos de gracias a Dios por
El príncipe cierra los ojos para recen· piezas de cobre en la otra.
El príncipe continuó diciendo·
el favor recibido!
centrarse mejor en su halagador ensueCo.
Permanece absorto sin decidirse a lla
- También me ha dado un be~ para ti;
Pe ro el abuelo, que invocó a la Pr :.viy en el ensueño cree oír unos pasos ti- mar a la desconocida para sacarla de su pero supongo que 00 querr ás que yo re lo dencia en días de angustia y desesperanza,
geros, de pisar suave, que avanzan por el error, cuando de pronto, iluminado por la dé
Me lo quedo en pago del recado. es en el mundo un hombre político, y ce·
jardín. V?• vo, fresca y joven, vibra soco· claridad de la luoa, ve a u~ soldado de su Pe~~- para recompensarte, dotaré a tu 00 • dieodo a exigencias de radicales descreí· ·
ra a su 01do:
regu~uento qu~ no ~uy le1os p~rmanecía via el día de vuestra boda.
dos,. contrae los llamados compromisos del
- ¿Eres tú~
en pie como s1 estuviera d" centloela.
gobierno y se dispone a decretar que el ca·
Imposible dejar de respoo1era una pre·
-¿Qué h:1.ces tú aquí?- le preguntó con
tecismo no sea obligatorio para todos eo
mal humor.
fl '"" ""l!ll,ml'R\Ó~
las escuelas de su patria, es deci r. que DO
El sold::i.do, al reconocer a ~':'- jefe, se
Vuu ~ ~ uuu.~ 000 00 u,¡;¡¡ '-&amp;l,'ll"IJl.l,,',\,ll
se acerquen para conocerle y amarle a ese
e~~ó a temblar, !'laludando m1htarmente
Santo Niño del Remedio, a Jesús divino,
ri¡d'l como una. estatua:
que a los que le invocan, ahora, como
Con el título de cLa nietecita Y el abue· cuando vivía en Galilea, da vista a los c1e·
lo&gt;, escribe cEl Universo&gt;, de Madrid :
gos y salud a los enfermos y vida a los
e En la alcoba de suntuosa morada, en muertos, que cura los cuerpo!'! y salva las
cuna preciosa, descansa la recién nacida, almas .
victima de una oftalmía purulenta que po·
ne en peli,ro su vida . Todos los cuidados ¿Te gusta el cuento, discreto lector?

Ihl~!l!!:a.l!......::-

El Odol es el primero y e! ú nico den tí :L ico ¡ t.:t s c; ue ~u ;.cc:l n
antisé ptica y re frescante obra no sól o durante lo:-- ¡-ce- os mc. 1r .e nt c 5
En ~uestr_os dias, la higi.ene y la elegancia imponen a
la mu¡er cmdados, que exigen, para la habitación destinada a tocad_or, uo aspE.-cto y unos elementos eminentemente prácticos; por ello, esta nota ha de ir íntima·
mente ligada a la del lujo, si el toc;i.dor ha de reunir
las c~ndiciones de estJtica y de utilidad que nos son ne·
cesanas.
Las paredes se hacen decorar con colores claros o se
visten con sedas pálidas,
•
1:,-as ventanas s~ adornan coc grandes cortinas de muselina, cuyo mahz ha de responder al del mobiliario.
Los aparatos de alumbrado eléctrico han de disimular
el b~illo excesivo de las lámparas, tras de los pétalos
opahoos de grandes flores de cristal deslustrado.

q ue se empl ea sinó dura esa acc'.ón hortis erte1 ne·.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~ Pues es uo sucedido. La eoformita es la
(( h1¡a de Jo-; duques de l:'astra~a, el ábuel_o
el conde rle Romaoooes. Quien esto escn·
be, que ha unido sus oracioo e~ a las de
esa famil ia , sigue pidiendo a D ios que les
conserve b uena y sana la e nfermita y que
cu re también de la ofta lmía del alma a l
abuelo que puso ~u e~pera o za en la Divina
p rovidencia&gt;

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ñía de ópera, cuando h.&lt; termioaco ya l~
estación y van a aparecer las modas de,
ver a no, ha p rod ucido e n &lt;Tina&gt; un trastorno incalculable.
-lA quién se le ocurre-exclama llena
de cólera-hacer una temporada de ópera
en el mes de Mayo! Esta es una estación
de cinematógra fo con acertijos ....
-Todas las épocas son b uenas para oír
música excelente-dice &lt;el Señor&gt;.
-iPero no cuando una ha agotado sus
vestidos! ¡Cómo me voy a presentar eco
todos esos &lt;horrores&gt; del invierno que ya
todo el mundo me couoce!
-iPara el frío que hemos tenido!. ... mur mu ra e l &lt;Señor&gt;.
-De todos modos-dice Albertina re·
sueltameote-yo no voy a i r a l teatro con
los mismos trajes.
-Nos quedaremos en casa-responde
filosóficamente &lt;e I Señor&gt;.
_¿ Con qué pretexto? ¿Qué razón vamos
a dar ? ¿ Qué será lo que diga la gen ce
cuando vea que no nos abonamos?
&lt;El Señor.&gt; se encoge de hombr es.
-iYa veo que a tí todo te es indiferente! Sin embargo, debía preocuparte, aunque no fuera más que por el papel que
haces
-¿Yo?
-jNo sé! Mañana dirán q ue estás arruinado, que tenemos q ue hacer ecooom!as,
¡qué sé yo! Y todo por culpa de ese Misa,
que se le ocurren las cosas al r evés.
-Ha hecho un gran esfuerzo, hija mía.
¿Tú sabes lo que es conseguir cantantes en
ioviero&lt;9 ?
-Se m e ocu rre una idea que todo pue·
de salvarlo-exclama Tina, después de reflexiom,r un momeoto.-No podemos abo·
oaroos porque has caído gravemente eof~rmo . .... .
-iPero si van a verme bueno y sano en
la calle!
- No te verán, porque guardarás cama
todo el tiem·po que esté a q uí la Compañía . .... .
HECTOR DE SAAVEDRA .

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Evita y cura los b-irros
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dolorosas, Calentu.rn,:,.
CaJtt- f'l&lt;'nc11r11.
IOr"•l!o

2!&lt;,

Parts.

, o1kMA•,1 1oa . -

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•■- producto para todo, loa u101

del tocador : Cuidadoa d• le
Boc.• , qua purifica , de lo,
Cabello■ cuya ca1da detiene
Loolone■ de laa Crla■, Cuidado■ IDUUl.o■, etn
o.,oontt,.r•• tia ,.. rai.,,ioao•ot:N

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERSlrAntA
"ALFONSO REYES
FON DO RICARDO COVARRUBIAS

~~

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�_____________

EL M UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

,

Calendario de la Semana

UnaMujer Saludabls
LUNES

Una mujer saludable es una b~ndición para su espo~o, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda f cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

7.

Santos Cirilo y Metodio Obispos Confe•
sores, Fermía Obispo y Claudio Mártires,
Lorenzo de Brindis y Willebaldo Obispo
Confesores y S.1nta Pulchéria Emperatriz
Virgen.-Comieoza la Novena de Nuestra
señora del Carmen en su iglesia.
MARTES 8.
:;anta Isabel Reina Viuda y San Proco·
pio Mártir.-Rito semidoble como el día
tres.

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Mll'ÍRCOLES 9 .

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Leoncio Mártir.- Rito semidoble.
VIERNES

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I 2.

Santos Juan Gualberto Abad. Nabor y
Félix Mártires.-Ea la Basílica de Guada·
!upe Visita de les Siete Altares y función
de h Archidiócesis de Durango.
DOMINGO 13.
Nuestra Señora de Ocotlán, Santos Ana·
cleto Papa Mártir y Joel Prcfeta.-Oficio
y mi~a de la Domíoica: rito semidoble y
ornamento verde; se conmtmcra San Aoa·
cleto.

-~-

-~-

EXÍJASE J..A MARCA

ES PELIOROSO
DESCUIDAR
LOS R.IÍVONES

Trlstán Bcrnard, fcnómcno.

DESCONFIARSE
•
DE LAS FALSIFICACIONES É UIITACIONBS

Ezigir la

Es el famosísimo autor francés un homxe recio, boxeador duro y con unas bar:&gt;as que parecen un bosque inmenso; tan
{raodes, en ñn, como grande es el ingenio
de su dueño, y desarrolladas al pat de la
picardía y de la gracia.
A pesar de ser hombrón fuerte y poco
blando, es comodón, y cuando viaja no le
gustan las apreturas ni las molestias.
Peco hace. en una expedición de ferro•
carril, al subir en el tren vió que todos los
vagones estaban ate~tados de gente excepto un departamento de señoras solas, y en
él se metió Tristán Beroard.
Sentado a sus anchas, preparó concien·
zudamente la pipa y se dejó llevar tranquilamente por el rápido expreso.
En una estación ictermedia ascma a la
ventanilla el jefe.
-/Qué significa esto ?-le dice con- se·
veridad.-Ha visto usted donde se ha ins·
talado?
Tristán Bernard, bajando tímidamente
los ojos y con voz aflautada. replica:
-Sí. señor, perfectamente; en un departamento de señoras solas,
-1 Entonces? insiste el jefe.
-Entonces- replicó Beroard con una
revereocia "xquisita- be subido aquí por·
que soy la mujer barbuda que habrá usted
visto anunciada en muchas ferias.
El jefe pidió mil perdones y Tristán
continuó el viaje cómod;imeote, fumando
un número incalculable de pipas.

ILUs'rAADO

Lun a de Miel. ...
Cuando Elena y Pedro,que se acababan
de casar, se vieron solos en el wagón del
ferrocarril, se abrazaron atrevidamente y
unieron sus labios en un prolongado beso.
iAI fin casados! Unidos para siempre.
Unas voces en el departamento contiguo,
los obligó a separarse.
-Vamos. Seamos formales-dijo Elena.
-Sí; nos pueden ver-murmuró Pedro,
sentándose y encendiendo un cigarro.Dentro de cinco horas estaremos en ca·
sita.
Iban a una quieta del padre de ella, a
pasar los primeros días de la luna de miel.
Era una hermosa casa de campo, perdida
entre umbrosas arboledas y solitaria por
completo.
Pedro y Elena, co obstante ser hijos de
padres riquísimos, se habían casado por
amor.
El interés no había mediado para nada
ea aquella unión. Se conocieron en un
baile, se enamoraron el uno del otro y se
amaron locamente.
No hubo oposición. V1 boda pronto se
concertó. Y los cronistas sociale~ tuvieron
oportunidad una vez más, de llenar una o
dos columnas de pár rafos hinchados, dm·
bombantes, hablando del himeneo y de la
pureza de las almas blancas que se identi·
fican a la primera chispa amorosa ....
El tr en corría vertiginosamente.
Elena, con los ojos brillantes, había re·
costado su cabeza sobre un hombro de Pe·
dro. E~te, fumando, acariciaba con suavidad el rostro de su esposa.
-IY me querrás siempre mucho?-pr e·
guntó de repente Elena como si siguiera el
hilo de sus pensamientos.
- Siempre, siempre te querré lo mismo,
María Conesa en el Teatro de las Artes en París
vida míal-contestó él, apretándola contra
su cuer¡xi.
- iOh, seremos felicPs, /verdad?
La distinguida tiple del género c .. ico das, según noticias de la capital francesa .
-Completamente felices.
María Conesa ha debutado en París en el Lt que fué el ídolo de México está gus
Y locos de amor, siguieron augurándose Teatro de las Artes, en unión de LoEta !ando en extremo, y con decir q ue alterna
venturas sin término, f.elicidades inacaba- Requena, Louis Requena y M. M. Mirales con Ivette Gilbert que está en el mismo
bles.
y Cariles.
teatro, se comprenderá la importan-,ia del
De vez en cuando, poniendo primero Toda esta &lt;troupe&gt; de baile ejecuta dan· espectáculo.
atención por si algún iñoportuno se acer- zas españolas las cuales son muy celebra·
ca ba, se besaban silenciosamente, ahogan• _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
do el chasquido de sus labios como mejor
podían.
-/Tardaremos mucho en llegar?-pre•
De pronto el tren silbó. Fué un silbido
largo, angustioso, que vibró en el aire.
Como el calor se hiciera cada vez más guntó Elena.
-/Qué sucede ?-preguotó medrosa E le·
intenso, Pedro subió la cortinilla de Ja Unas tres horas y media. Son las seis y
na.
ventana. Anochecía. Ea el cielo empeza• media. Allá a las diez.
- Alguna estación próxiILa-replicó Pebao a brillar débilmente algunas estrellas. -iCuánto tiempo falta aún!
dro.
El campo desierto y silencioso, parecía su- -iDuerme un rato!
-iOh ! tengo miedo.
mirse en un letargo absoluto. A lo lejos se -IY tú?
-lMiedo a qué, tonta?
veía u n bohío ruin y miserable. Una co· -Yo velaré tu sueño.
-A nada .... Pero·teogo miedo.
lumna de humo, surgiendo del techo, fe -/No te dá sueño el tren ?
desvanecía en el espacio.
-No. Al contrario: me desvela siempre.
Po::o a poco el tren fué acortando su ve·

- ··-··-

FLOREINE

Firma:

CREMA DE BELLEZA
LA CREM.A FLOH,EINE restituye al cutis la frescura
que los C3Jnsancius, las vigilias, las pE:fladumbres, la enfermedad
le han quitadó. Las caras las más deslucidas, las más tiernas
las más marchitas, aún mismo ·q ue la decrepitud y la caducidad
de la ,edad, se encuentra1U bien del uso de la CREJ\IA FLOREINE. Su presencia invisihle cautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
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Inofensivo yde nna Pureza absoluta
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Emilio c,KANUEL e&amp; Co. b eni4a 1G de Septiembre, 65.-üKEXICO

MUCHO RUIDO
no convence. U na afirmaci6n no
es más digna de fe porgue esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico..
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo_
que dice, son el alma de un argument o. Si las palabras do un
hombre son discretas y racionaleJ
y su reputación está libre de cri~
ticos, nos sentimos inclinados á
creerle y á colocar nue3tros intereses en sus manos. Pero
n:iestra salud eJ un:1, cosa demr.sbdo preciosa para que se con:6.o
á los charlatanes. Las persona:i
afligidas con l~•1a enferraedud
ambicionan su ponto alivio y
curación; y asegmarles que so les
puede ayudar sabiendo que es
imposible, no es justo. Hay que
hacerse cargo del hecho do que la
P REPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al J&gt;Úblico en general hasta que se probó dcbidamente en un gran número de
casos de aquellas mismas enfermed:ides para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto ú.
ous componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto, E□
ta,n sabrosa como la miel y cont iene una solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
d3 B:1calao, combinadosconHipofo3fitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do fo
mayor eficacia para las Im1:urezas de la Sangre, y Afoccicne□
d3 b G::rganta y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, .Profescr do
Higiene en la Escuela N acionr.l
de Medicina de México, dice :
" La Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos los médico:;
Ilustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para combatir
muchos estados patológicos así como para prevenirlos." Es el fruto
de la ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaño posible, En las Boticas.

locidad hasta que se detuvo. Pedro sacó la
cabeza fuera de la ventanilla.
-Una estación. No te lo decía.
Ella, desasosegada, intranquila, volvió a
recostar la cabeza sobr e el hombro de su
marido.
El tren lanzó un corto pitazo y arrancó
de nuevo
Había ya anochecido. Un airecillo fresco y agradable entraba por la ventana, deshaciendo el peinado de Elena. Pedro le
pasó la mano por el rostro acariciándole.
Al sentirla inmóvil, comprendió que se
había dormido. Con unción depositó un
beso en sus cabellos. !Cuánto la quería!
1Qué agradable existencia lesesperaba!.. ..
De repente un crugido espantoso le hizo
dar un salto. Elena cayó r,odando por el
pavimento.
Pedro se abalanzó hacia la ventana, Pe·
ro al mismo tiempo que un estruendo ho•
rrible llenaba el aire, sintió que el tren rn
deshacía, que se hundía todo a su alrec'e•
dor.
Y cayó de espaldas perdit.ndo el corocimiento., . .
A las dos o tres horas volvió en sf. Ex·
tendió los brazos y tropezó con pedazos
de maderas desechos. Una densa obscuridad reinaba en su torno. Se palpó todo
el cuerpo, viendo con alegría que ne esta·
ba herido. 1Pero qué había ocurrido? ... ,
Lo recordó todo de pronto. be seguro que

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Director Médico,

·. EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

MUNDO ILUSTRADO

el treo al cruzar algún ¡,ueote, se había - - - - - - -- - - - - -- - - -- -- - - - - - -- - - -- - - .
despeñado destrozándose eo el fondo de
un barranco. IY su esposa ?..... /Habraf
muerto la infeliz ?
Con infinitos trabajos se pu~o de pie y a
tientas, comenzó a buscar el cuerpo de
Elena.
Le parecía ahora que soñaba. No se entristecía porque imaginaba que despertaría
de uo momento a otro, viéndose tranquila•
mente acostado eo su cama Avanzó un pie
y las maderas rotas crugieroo. Su cabeza
t ropezó con U 'l hierro. El dolor que le
produjo el golpe, le dió la noción ~xacta
de la realidad. No; oo dormía. Estaba bien
despierto: Su esposa había muerto y él
también moriría, eot-rrado vivo. Se horrorizó. Eo su memoria se reprodujo la catás·
trofe que oo había visto. El treo sepultáo·
dose en el abismo, destrozairdo c;oosigo la ·
vida de todos cuantos en él iban ....
Y eo su horror , sólo una idea apareció
fija eo su cerebro: salvarse. Un sudor frío
empapó su frente.
Registróse los bolsillos y encontró lo que
buscaba: los fósforos. Encendió uno. A su
débil lucecilla contempló a su alr ededor
uo hacinamiento horrible de astillas de
maderas, de hier ros retorcidos. Levantó la
oabeza y vió la veotaoilla del vagón tapia·
da por completo. Por ahí podría salvarse!
Alzó sus brazos, pero no alcanzaba. Tornó
a encender otro fósforo. Encontró a sus
pies una maleta, La aseguró bien y subió
sobre ella. Alca nzaba ?. . ,,,. Con toda su

Reg istrado como artícu lo de seg u nda clase e r 3 de Noviembre d e 1894. - lmp re so e n papel de las Fáb r icas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

México, Julio 6 de 1913.

fuer
za sobrehumano,
empujó hacia que
arriba.
uéuoesfuer·
zo tao
saltóF la
pared que - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - obturaba la ventanilla. Pedro lanzó un r uUn desembarGO de ruedas de ~añón
gido de alegría.
-Esh&gt;y s~~vo!
Presentamos como cosa cur iosa la mane· rueda y se dejan deslizar hasta t ierra, con
Pero sufr10 un desencanto al notar que ra que se ha usado en Ioglaterra, para el suma velocidad. El procr.dimieoto es rapi·
la lu~ no entraba. Con la luz de u_o fós_fo· desembarco de ruedas de cañón desde un dísimo y en poco espacio de tiempo se ve•
ro, ~16 que era otro ,~agóo que babi~ caido barco de guerra a la costa. Dos marineros rifica el desembar co.
COGNAC
encima del suyo. No importaba. Quizás de se agarran a l cable que sostiene la citada
allí saldría fuera.
Y sin pensar más, se agarró con ambas
manos a los bordes de la "'.eotaoa, y se en- y de todo el mundo. Uoicameote pensó en manos para tu buena mujer , y r,ara tf uo
cara'?ó. La madera crug16, ameoa~ao~o salvarse. Se puso en pie y saltó al otro wa· largo, largo bes~ de tu Ga~riel.
.
hundir~:· Pedro de proa!º· le pareció o1r góo. Al esfuerzo que hizo por tomar im- E~ 1~81, de T1tta _ao.uoc1a a su ª ~ )go y
un que¡1do. Prestó ateoc160, aguzando el pulso la pared del otro wagóo se hundió ex d1sc1pulo el oac1m1eoto de un h1¡0 y
oído. . ,
sepultando a su esposa....
d'Aoouozio responde de Prato, el 19 de
Volv1'? a escuchar.~º laoe?to. E ra una
Pr onto se orientó en el otro wagóo. Oyó febrero: "Tomo la p luma para tí, cuyo co•
N i nguno tan delic ioso como éste .
voz débil como de 0100: Saha del wagóo lejanas voces. Creyó volverse Joco de ale- razó~ ~s má~ grande que el mar, mi buen
. - - - - - - - - - - - - - - - - que acababa de abandonar.
.
gría. y con todas las energías de su alma exqu1S1to amigo ....
-Pedro, ¿d~odeestás?- oyó débilmente empezó a gritar:
"Tu carta cuyo culor rosado concuerda
Se estremeció. Era Elena, su esposa. La - iSocorro! ¡Socorro!
probablemente con el de la carne delicada
había olvidado, abandonándola.
. • .
P ronto oyeron sus voces le s que estaban de tu Titioo, m~ ba llenado de gozo el ce-Espérate, voy a salvarte-le gnto, d1s· removiendo los escombros buscando cadá- razón por la feliz nuévá¡•••te abrazo cor·
pooiéodos~ a bajar .
reres. Y media hora más tarde, Pedro respi· dialme~!~; bes~ por mí · lós 'dulces. labios
Pero al 1r a desce!lder, el al~ro de la raba con alegría iomeosa el aire puro del de.tu h1¡1to y dile q ue hay allá le¡os alventana se desprendió con estrépito. Trató campo. Cerca de él, el tren desbaratado, ~u~eo que!º a~a ya y le desea• teda fa I L·
C4RN~ • QUINA • HIERRO
. .
semejábase a las ruinas de una ciudad des· hc1dad posible.
.
,, •º
El :nas Hecon,1nuv•ntt1 eoher11no &lt;·n de afianzarse de otro lado.
. La madera d~secha ~o re~tStló la pre- truída por un terremoto. No obstaote saber
:1
lo r.e~&lt;&gt;• ••• Cloroeui, A ncaua pro•
s160. Comprendió que si ~~¡aba, ~odo el que el cuerpo de Elena, de su ama;fa es·
tuada. M ala.na. MeU 'IU-W&gt;Ol OOtS
!71ade~amen aquel se. huod1na, haciéodo)e posa, yacía deshecho entre aquellos escom•
dol orosaa, Calenlur1rn.
Entre dos hermanas
1mpos1ble la salvación, enterr ándolo vi- bros, Pedro sentía un placer muy hondo,
Calle 111eno11e11. 2~. Pan s.
voy.··
1·
••
•
•
d
.
.
.,
muy
grande
por
haberse
salvado.
ror-.1!, P "IJ;\M AIAAa • ..__ .
- Ahora si que estoy segura de que E re 10st10to e v1v1r sur~10 eo su a 1ma,
nesto me ama.
te rrible, impooeute. Se olvidó de su ~sposa
RAMON RUILOPEZ.
- i En qué Jo has conocido?
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UD\l&amp; ©)lli&gt;ll"&amp; lll:lll!l~V&amp; @1~ @1 Alll:l- a mamá.

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Dresden 1911.

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Pecas panos en el
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rostro o el cuello
tal es el título de una pieza nueva de Ga·

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briel d'Aoouozio, .:uyo manuscrito ha entregado a Mme. Ida Rubiostein.
Ya no queda n1
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la menor excusa
logo que debe ser representada en el teaparacont inu arsintro del Chatelet eo el mes de junio. L a
tiéndose avergonparte musical que comprende los prelu•
zada y hum illada
dios, la música de escena y de bailes, ha
de tener pecas ó
sido confiada al compositor florentino Hipaños en la ·ca ra,
debraodo da Par ma: las decoraciones y los
\:-·:_, :,.·· .
pues existe-muy
trajes serán de M. León Baksat, y M. Wse·
--¡,, .:,::
bien experimentawolok, d irector general de los teatros im·
··
da por cierto la
periales de Sao Petersburgo, dispondrá la Creme ''SIRENE" contra
&lt;mise eo scene&gt;.
J
A propósito de d'Annuozio una revista
as pecas,
italiana publica las carlas dirigidas por ·el qu e desva~ece positivamente toda
poeta a su viejo profesor Filippo de Tit· clas.e de panos y pecas e n el rostro.
ta, que vive en una aldea lejana de los Aphquese durante unas cuantas noAbruzzos.
ches al acostarse y obsérvese que
De Titta conserva todos los libros, cua- aun las más obstinadas desaparecen,
deroos y dibujos de su célebre discípulo: quedando el cutis limpio y alabastriha in5talado en su casa todo uo museo de no. Frecuentemente un 110)0 tarro
d 'Anouozio. Una de las primeras cartas basta. $2.50. Certificado por correo,
está fechada el 19 de marzo de r88o y $2. 25.
contiene noticias sobre la vida de la escue• En venta: J . Labadie Sucs. y Cía.
la superior en que estudiaba d'Anouozio. Av. San Francisco 43. J. lJhilein
La car ta empieza así: "Mi querido, que• Su_c~., 36 Av. Bolívar 25, Johannsen
rido Filippo" y t ermina: "Un apretón de 1''eh::e Y Cía. , Av. San Francisco 89.
México.

Señora doñ a Dolores Fer nández Jáuregui de Licéaga , dama distinguida de
la sociedad metropol itana , muerta el martes pasado • .

Número 1.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SBIIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3\l Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIQN MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 8 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital.. ...... ..................... 8 0.30
En los Estados .............. . .......... ...... 0.35
En el Extranjero. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Gran Guignol
La crónica desearía sonreír, aunque fut:ra discretamente, acordándose de tal cual fiesta de las efectuadas
en estos últimos días por diversas agrupaciones iociales. Kermeses y bailes brindan a maravilla elementos
propicios para engarzar en hilos alegres y cascabeleros,
palabras líricas que reflejen con más o menos fortuna
el entusiasmo de los que se divierten, y bailes y kerme·
ses hao acompañado con el ruido de sus &lt;two-steps&gt; la
melodía monótona de la lluvia y extendido en las murrias de las tardes la pintoresca ondulación de las serpentinas. Pero tqdas esas fiestas desaparecen sin dejar
otra huella que la que dejan las aves al huir espantadas por la tormenta, y la crónica siente que su sonrisa
se biela frente a los espectáculos horripilantes que la
semana, como una bruja sabia en los más variados se•
cretos de la magia negra, no se cansa de improvisar
con las hierbas envenenadas que se mezclan en sus retortas a favor de perversas alquimias.
Un soplo de tragedia, de ruina, de desolación y de
muerte parece levantarse todavía de la caída de Durango. A creer lo que dicen los periódicos sobre la toma de la infortunada ciudad, aquello no fué una derrota en que la victoria tiene un gesto de piedad para los
vencidos. Parece que el asalto no se libró en estos
tiempos en que un sentimiento de humanidad ha logrado deslizar en el propio rigorismo de las leyes de la
guerra, el respeto a la vida humana, ni en esta ti,.rra
que registra en su historia la magnanimidad de D . Nicolás Bravo. Lo3 vencedores, en una borrachera de
odio, sedientos de matanza y de sangre, no economiza·
ron padecimientos ni torturas a sus enemigos. Robo~.
incendios. asesinatos. todas las formas de la destrucción
y el exterminio, afligieron a la desgraciarla población,
por cuyas calles pasó en esa noche de horrores, la velluda figura de la muerte, cabalgando la bestia apoca•
líptica de Fra,oz Hals. Se habla de una persecución
tenaz de ochenta kilómetros, a lo largo de los cuales
fueron cayendo k)s fugitivos, cazados por las balas fratricidu, sucesivamente. Se menciona la muerte de varios jóvenes conocidos que se habían organizado para
defender la ciudad. Se citan espantables escenas que
recuerdan los suplicios persas ref.,ridos por Herodoto.
Y todo ese estruendo abominable se refleja en la Me·
trópoli, poniendo pavor en el ánimo de los ciudadanos
pacíficos. Porque la política de tipo africano acordada
por Gar ch Calderón a los p-iíses del Trópico. se está
refinando entre nosotros de una manera inefable. La
máscara de la tragedi:t que este inteligente_escritor le
atribuye en su interesante libro sobre las democracias
americanas. no cuadra ya a noestra política. Es poco.
Ahora comienza a tener perfiles de medusa y silban
serpientes en sus cabellos.

Mas aún fuera de la política, la semana sigue siendo
pródiga en tintas sangrientas que re;altan vigorosamen·
te en la bltocura eucarística de los días nublados y
pensativos, d~sde temprano encapotados en sus capuchas de armiño, como si quisieran que no se observaran
sus remordimientos. Ese asesinato de que dan cuenta
los periódicos y del cual fué autor un joven tejano, no
podía ser más repugnante. Revela extraordinarias aptitudes para el crimen ese asesino que apuñalea fríamente y sin misericordia, como si fuera una máquina de
destrucción. La víctima fué un confiado alemán que
estaba a punto de abandonar el país y que tripuló el
mi5mo automóvil que su matador, para efectuar un viaje más largo. Por rareza, en esta vez caminó con fortuna la policía y pudo aprehender al culpable. Lo que
no impide que un nuevo delito, cometido con la crueldad flotante en el aire, hiera los sentimientos piadosos
de los que no tienen embotada la sensibilidad, a pesar
de estarla poniendo a contribución en todos los momentos de la vida actual. Y mientras continúa así la serna·
na, signando con una cruz roja la frente de estos días
amortajados de sombríos nubarrones, encontramos hasta en el teatro, la prolongación de la macabra pesadilla.
Una sombra del Gran Guigool, representado por media
docena de tragediantes italianos, magnetiza a las multitudes ingenuas con la truculenta visión de los asuntos
más pavorosos, en los cuales se derrocha la emoción
desatentadamente. La tarde en que una lluvia imperti·
n~nte nos empujó a una función de cinematógrafo, cuya &lt;variedad&gt; estaba a cargo del Gran Guignol. tuvimos ocasión de ver cómo basta las mujeres se deleitaban frente a un episodio espeluznante que parecía un
ocio literario del purpúreo Zapata, con colaboración
del lívido Genovevo. Los tipos patibularios, los ademanes descompuestos, y sobre todo, los gritos en tessitura
dramática lanzados por los actores, pu•ieron en fuga a
cuatro o cinco niñeras, cuyos pequeños comenzaron a
llorar ruidosament~ y hubo que sacarlos. La tragedia,
en tanto, bien adobada de malas pasiones y de todo lo
más repugnante que existe en el corazón humano, siguió desarrollándose escandalosamente, en medio d_e
los aplausos que premiaban n'l el castigo del culpable
ni el triunfo de la virtud, según las reglas de la dramática vieja, tampoco la perfecta labor de los simuladores, ni la propiedad de la escena. . . . . no sabemos todavía qué cosa premiaban esos aplausos, pero algo nos
dijo que los niños -iue habían salido bacía poco, eran
más sabios que los hombres.
No nos saciamos de emoci:,nes fuertes, por lo visto,
sin embargo de que el círculo dantesco que nos roded se
extiende por todas partes. Es imposible disimularlo con
el confetti y las serpentinas de bailes y kermeses. Los
&lt;two-steps&gt;, acaban destempladamente, con discordancias de misereres o responsos, y la rnorisa de la crónica. que quisiera hablar de cosas amables y regocijadas, se hiela sin remedio. Y con voz moy baja, casi
ininteligible para no parecer indiscreta, se permite
aconsejar a sus buenos lectores, más recogimiento en
estos días cruentos y penosos, en que hasta el sol parece velarse para no glorificar con su antorcha este mísero pedazo de tierra sobre el cual se amontonan tan
grandes desastres y tan lamentables calamidades.
Si es enteramente necesario procurar alguna distracción al ánimo ocioso, busquemos la que nos ponga má5
cerca de la piedad y de la humanidad. Un poco de silencio en último caso, no cuadra mal, frente a las desgracias sufridas en la triste ciudad de Durango, tan
cruelmante castigada por el duro destino.
El verdadero Gran Guignol está teniendo por escenario a la República entera.

LA FALTA
-lHdy gente en la consulta?
- No, señor.
Terminó el médico su café y luego, con deleite, se
retrepó en el sillón y encendió un cigarro. La familia,
como de costumbre, había desertado a los postres y el
criado trajinaba en torno de la mesa. Se fué y el comeder quedó silencioso.
T ras del primer momento de sosiego, medio cerrados
los ojos, sintiendo la tibia voluptuosidad del sol abrileño, que matizaba el estor, el médico se removió un poco aburrido, y su vista se tornó hacia la puerta como en
vago requerimiento. Hubiese apetecido que alguien entrase y le refiriese cosas ligeras.
Aquella conversación de sus hijos que solía oir con
el espíritu ausente, desdeñoso de su trivialidad.
Dentro sonaban. obstinados. los timbres y los criados
corrían por la casa. El médico, que los sentía rezongar,
pensaba: &lt;Si yo diera la guerra que esos chicos .... &gt;
El primero que apareció en la puerta fué el varón
Augusto. Viendo a su padre, se detuvo:
-1 Cómo, estás aquí? ¿Y la consulta?
-Me la he fumado-contestó el padre.

Augusto hizo un gesto equívoco. Calló, mientras se
ponía los guantes.
-Bueno, hasta la noche. Que le diviertas.
Y, ya marchándose, volvió un poco la cabeza para decir:
-Oye, papá; si vas por. el e.sino, haz el favor de
abonar mi cuenta. Está agotada.
Salió sin esperar la contestación. El padre seguía fumando.
Apareció luego la mujer. Al verle, preguntó asustada:
-¿Cómo no estás en la consulta( ¿Te has puesto
:nalo?
-Es que no ha venido nadie.
-1 Estás cierto?
Llamó al criado y se aseguró.
-Es la primera vez que sucede.
-Y no será la última.
-1 Lo dices con esa indiferencia ? ..... .
-/Qué quieres que le haga?
- Te mueves poco, Ayer se Jo decía a Eocarnita. An·
tes tenías más activid;.d.
-Antes era más joven.
Iba la señora a protestar vivamente cuando llegó Encarnita, Diecisiete años gen ti les, gentiles e inquietantes.
Lo más encubierto el rostro. Be~ó al papá a través del
velo.
-Adiós, papá. Si no tienes muchas visitas que hacer,
podías dejarnos el coche.
Tú no sabes .... Estarnos agobiadas esta tarde. Te lo
enviaríamos a las seis, cuando nos dejara en el &lt;cine.&gt;
¿Eh, papá, con que sí? ¿Dónde quieres que vaya a buscarte?
-Os le cedo por completo. Iré a pie. Y si ocurre alg una urgencia avisaré al Casino.
-Gracias, papá. Nos vamos corriendo. ¡Las cosas que
tenemos que hacer! .. ... .
Rafaguearon los tobillos bajo la falda, y la nena desapareció rauda, arrastrando a su madre. El doctor quedó definitivamente solo. Había acabado de fumar. Se
fué a su despacho.
Apenas le inquietó el vacío io~ólito. Casualidad. Al
día siguiente habría doble entrada. Aun no se sentía en
decadencia.
Y. sin embargo, ésta habrí:t de llegar. Y un día, prc.baolemente lejano, se le iría la clientela, con tanto
afán congregada. Bastaría una enfermedad, un fracaso;
un capricho de la suerte solitaria. Se le iría la clientela ...... ¿Y qué? 1 No se le había idc ya la familia?
Lo pensó muy bajo, tan bajo. que apenas lo oyó y hubo de repetírselo No tenía familia. Y, en realidad, ¿la
había tenido alguna vez?
Desde que se c«só, sin dinero, para luchar enconadamente con la vida, estaba solo. El trabajo le había absorbido.
Quizás su mujer, en los primeros tiempos de privaciones, cuando los niños pequeños, la agobiaban, le buscó alguna vez y no le encontró. Como en el cuento
oriental, distraerse, pararse a oir los insultos o los halagos, era convertirse en piedra. Siguió y dominó la cumbre. Fama, bienestar ....
Pero su mujer y sus hijos habían formado aparte de
él, y ahora les era sentimentalmente extraño. Le nombraban con orgullo, satisfacíalos su progenie. Si una
enfermedad le postrara, ofrecerían les treinta y tres
credos porque sanara pronto .... y volviera a visitar.
Aquello era profundamente triste. Porque acababa su
vida y él no había vivido. No hizo más que trabajar y
ganar dinero.
Sólo veinte a ños atrás, cuando novio, la ternura esponjó su corazón. Después, nada. nada. El camino derecho, sin una desviación, sin un descanso, ¡qué estupidez!
Había que rectificarse y aprovechar toda ocasión. sin
miedo, sin escrúpulo, antes de que la vejez inexorable
se lo impidiese. Pensó en su mujer, en Encarnita y en
Augusto, que se divertían tan frívolos, incocscieotes de
que iban a ser engañados, defraudados. Y el doctor
quimerizaba, como el cordero que sintiera le nacían
dientes y garras de lobo.
Luego miró la hora. Había pasado la de consulta.
Podía marchárse.
o o o
La tarde era vernal, riente, con aroma de violetas y
un aire tibio y suscitante El doctor entretuvo la primera hora en algunas visitas que no le alejaban del
centro. Deambulando de una en otra, se retrasaba, se
retrasaba mirando a las mujeres buscando en sus ojos
un llestello de simpatía.
Llegó el anochecer. Madrid tomó ese aspecto decisivo que le dan las luces voltaicas, las demoras lánguidas
ante los escaparates, la aventura que se presiente. Hora
peligrosa de desfallecimientos en que la mujer, por
huir del pecado, se refugia en San Luis.
El médico andaba, perdido entre la gente. Su alma
se sumía en un vago ensueño y sentía timideces de colegial.
Se encontró en la Carrera. Los coches, forzados por
la aglomeración, marchaban al paso,
Algunas bellezas profesionales, pintadas, inmóviles,
parecían ofrecerse sobre aquel pedestal de lujo a la
admiración y a los descaros de la muchedumbre.
Más allá de las Cuatro Calles, una mujer pasó a su
lado, lenta y suave,
·
Tenía tipo grácil y el a ndar como desvaído. Al médico le chocó, y la curiosidad le hizo avivar el paso. La
adelantó fác il, y su descaro al mirarla hizo que ella levantase los ojos. Eran grandes, zarcos y la mujer rubia

muy joven . Al doctor le gustó, y recatado
• -Sí, señor.
en una esquina, volvió a esperarla.
Entró y la dió el termómetro, indicánPrecisamente ella torció por allí. Casi
dola cómo había de ponérselo.
se tropezaron, y a la excusa del doctor la
- Ya sé, ya sé. Hace dos años tuve ñejoven sonrió débilmente. Testado estuvo
bres de Malta.
de abordarla. Miró, indeciso, hacia la
El termómetro marcaba 39 grados.
C arrera, alumbrada y ruinosa. y en tanto
- l Cómo has podido s11lir?
ella se alejó. Entonces siguió detrás.
Titubeó la muchacha Luego musitó:
En la obscuridad, su silueta borrosa per-No tenía más remedio.
dí" el encanto. El médico pensó que aque-=--Bueno. ¿y la criada? 10 es que ootiella era una aventura plebeya, indigna de
nes?
él. Iba a volverse, cuando ella torció el
-Sí; 5Í. señor .. .... Pero ahora no está
rostro.
. ..... Se ha_:marcbado unos días al pueblo
La luz de un escaparate le iluminaba.
-1Y
quién te arregla la casal
E n sus ojos había una súplica ingénua . Dos
-Mi~otras ella está fuera •... yo misma.
pasos más allá, emparejaban.
Su rostro estallaba y se la oía apenas.
-1 Cómo se llama usted ?-la preguntó
- l Pero uo tienes a quien mandar un reél, balbuciente.
cado?
- Me llamo Ofelia.
- '-í, señor .... a la portera.
El doctor no pudomeoos de sonreír; pe-Bien
ro guardó, piadoso, el comentario.
Extendió una receta y bajó a la porte-IY adónde va asted ahora?
ría. Allí habló con autoridad del estado de
-A mi casa.
Ofelia, y exigió que alguien se quedase a
-1 Puedo acompañarla a usted?
coirlarla. Sacó un billete para la medici-Sí, señor.
na y los primeros gastos.
No hablaron más. La miraba é l a hurta- Yo mi,ma me quedaré.señorito. Cuan•
dillas, aquilatando su primera impresión .
do se trata de una caridad .... En .eguida
Era dulce, aniñada, feble. Al andar se ensubo Y mi marido, que está en la taberna.
cogía, como si tuviera frío, dentro del larirá á la botica.
go abrigo de piel.
El doctor volvió arriba a despedirse. La
Por aquel barrio, antiguo y desierto, el
enferma Je mlró angustiada.
doctor marchaba tranquilo. Sólo trope-/Se va ya?
zaban con alguna pareja, como ellos, ah•-No hay más remedio. Tengo otras vitraída. De los portales, hondos, no salía
un rumor.
sitas que hacer.
-Pero, ¿volverá usted ?
Tal cual taberna marcaba discretamen·
te sobre la calle un rectángulo de luz.
-Claro, hijo mía ; mañaoa por la mañana.
-Aquí es-murmuró Ofelia.
-Sí, por Dios, no falte usted Yo lepaSuspiró con alivio y entró en una casa,
mirando Si su acompañante la seguía.
garé cuando pueda. Pero no me abandoUna portera, que hacía mPdia en su cune. Tengo miedo de que me lleven al hosDa~as Y caballeros que figuraron como testigos en la presentación matrimopital.
chitril, lesdió, afable, las buenas noches.
mal de la señorita hija del Presidente de la RPpública efectuada el sáLa tranquilizó y se fué.
Siempre guiando, Ofelia subió al sP.gundo
bado de la semana p'lsada.- S~ñorita Luz Huerta y señor capitán
piso y abrió una puerta. Cuando é l llegaSus pasos por las calles defiertas y cis1
:lon Luis Fuentes, los futuros esposos.
ba al umbral, un globo, incrustado en el
tizas, resonaban con cadencia de romantecho, iluminó la antesala.
e&lt;::. La noche era tibia. Se oía uoa música
lejana.
Ya en un gabinete, decorado con lujo trivial, el doc-Dame la mano.
tor, silencioso, dejó el sombrero sotlre un velador y se
Al desembocar eu la Carrera vió que eran cerca de
-Ella se le acercó, sumisa, con ademán acariciante
sentó.
El insistió, más seco.
las nueve. Ya estarían aguardándole para cenar. Se disOfelia, también callada, se dest"caba ante la luna del
colparía c.:on las visitas y tranquilizaría a su mujer, que
-La mano.
armario y se ahuecaba el pelo, laso y ambarino. DesLe tomó el pnlso, y mientras la seguía mirando, se- temía Je faltase la clientela.
pués s" volvió hacia su comp.. ñero, disculpándose:
rio. Al soltarla, la orderó:
Y el doctor sonr eía. travieso, cerno si realmente hu•
-2Quién dirá que me he peinado hoy?
-Acuéstate.
biese cometido una falta.
La mir• ba el médico tan fijo, que la muchacha se
Sin chistar , Ofelia re metió en la alcoba. El médico,
azoró y, enrojecida, tornó hacia la luna con el pretexto
en el gabinete, miraba un álbum de postales.
RAFAEL LEYDA.
de a rreglarse. Pero la detuvo la voz de él, imperativa:
-¿Estás ya?

�EL CASINO ESPAÑOL DE LA
CIUDAD DE MEXICO
L'l numero,a colonia española resid~nte en nuestra
capital, aunque dividida por razones de provincialismo,
forma uno de lo, mis fuertes elementos de la ciudad
metrópoli, hoto desde el punto de vista industrial como
desde el comerci'll y el social.
D1do lo anterior, se comprende que dicha colonia
tenga necesidad de sitios de reunió.1 que respondan a
1lS cuantiosos elementos dt!I grupo, a su número y a su
cultura. No hay grup:&gt; provincial de los que forman
la colonia que no teog1 su casino o c~ntro, y todos ellos
ocup1n edificio, am;ilios, eleg1ntes y aun suntuesos algunos.
P .&gt;r su antigü idad, por su r epresentación y por admitir en su seno a representantes de todas las provinc ias, el C1sino Español es indudablemente el centro de
mh imoorhncia, y su suntuosidad está di acuerd.&gt; con
su calidad.
El edificio del casino se halla en la calle de Isabel
la Católica y fué construido expresamente para su ob·
jeto desde los cimientos. El estilo dominante en él es el
renacimiento español, mezclado en partes. como en el
gran salón de fiestas, con el estilo romano.
Es lástima que en la fach1da figuren algunas casas de
comercio que algo le afean, pero en el interior no h'ly
un solo detalle que esté en dencuerdo ni que desarmonice del conjunto.
El patio es un,i bella muestra de arquitectura y de
escultura, trabajado con gran delicadeza, nuestros lectores se podrán dar cuenta de !!llo por las fotografías
que acompañan estas líneas.
Otro detalle regio del edificio es la gran escalera qu.:
también verán nuestros lec,ores en la plana frontera.
El gran salón de fiestas ha sido muy discutido y las
opiniones están divid idas acer ca de su mérito; hemos
de confesar que no corresponde al estilo general y que
aun en sus detalles falta algo de unidad; el pesado ar·
tesón parece estar demoliendo la delicada ornamentación de los muros, pero aún as{, la impresión general es
grata, y sólo los muy exigentes se podrán quejar . En resumen, c r eemos que el Casino Español de la ciudad de
México es un edificio digno de verse.

Fachada del Casino Español de la Ciudad de Méxiro .

Fct. Kahlo.

Corredores de la planta baja dEI patio del Casino Español de México.-Escalera n:onumel'.tal del propio Casino.-Fot. Kahlo.

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íl

!

u~~~·. -~u ·~

:](

1

El fuego sagrado
Leyendas y ritos
de pasados tiempos,
liturgi3s sagradas,
que hoy son u o recuerdo
de olvidados dioses
y arruinados templos,
aunque eo nuestros días
parece que huyeron,
y el terrible impulso
de vientos modernos
se llevó vestales,
aras y amul..tos.
grandes s~cerdotes,
ídolos y gen ios,
nada se ha movido,
que a través del tiempo.
y aunque fatalmente
los siglos hundieron
altares y tronos,
p•lac ios y templos,
con formas distintas,
con nombres diversos.
subsisten los mismos
ídolos y genios,
sagradas litugias,
aras y amuletos,
que l-a c reado el hombre
de todos los tiempos,
que teme y espera
ca~tigos y premios,
q ue siente terrores,
que busca consuelos,
y en vano pretende
romper el misterio.

La estrella c repuscular
Ojos verdes como el mar
Como el mar por la ribera
Ojos de lumbre hechicera
Que ignoráis lo que es llorar
¡Glorificar mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mi !
¡Ojos verdes como el mar!
o o o
Ojos cuyo amor anhelo
Porque alegran cuanto alcanza
Ojos color de esperanza
Con lejanías del cielo
Ojo;: que a l través del velo
Radian bienaventuranza
Mi alma a vosotros se lanza
Eo alas de la embriaguez
Mirádme una sola vez
Ojos color de esperan za.
o o o
Cese ya vuestro desvío
Ojos cc;n aspecto de hojas
E mpapadas de rocío
Húmedo esplendor d'31 río
Q ue por esquivo me enojas
L nz que la del sol sonrojas
Y cuyos toques son besos
iDerrámote en mi por esos
Ojos con aspecto de bojas.
BALDOMERO HOYUELA.
o o o

Boulevardiére

o o o
¡Oh, tú, fiel amante,
valiente guerrero,
artista sublime
y honrado labriego!
Si eo honor de Cer es,
o de Apolo e l bello,
de Marte o de Venus,
quemáis vuPstro incienso,
no olvidéis los ritos
de pasados tiempos
y el fuego sagrado
cuidad con desvelos,
que dioses a ntig uos
v dioses modernos
dan. justos o ingrato~,
castigos y premios.
Y ¡ay, del que se olvida
d,,J ara uo momento!
¡Triste del que rleja
que se apague el fuego!

(De un libro en prensa.)
En tu automóvil ligero,
por la avenida anchurosa,
luces con garbo altanero
al par que un rostro hechice ro
tu "chic de moderna diosa.
Uo clamor alborozado
tu paso arranca a la gente...
R íe el sol embelesado,
te da un gran beso dorado
¡y se ilumina e l ambiente !
La turba que te difama
alza uo himuo en tu loor;
y en todo aquel que te aclama
vas encendieodc la llama
diabó lica del amor.

CELSO LUCIO.
o o()

OJOS VERDES

~
·

Ojos que nunca me véis
Por recelo o por decoro
Ojos de esmeraldas y oro
Fuerza es que me contempléis
Quiero que me consoléis
Hermosos o jos que adoro
Estoy triste y os imploro
Puesta e o tie rra la rodilla
¡Piedad para e l que se humilla
Ojos de esmeraldas y oro,

o o o

Yo que persigo tu huella,
obstinado y taciturno,
como en el dombo nocturno
persigue el nauta una estrella,
en esta tarde de esplín,
evocando tu donaire,
y tu a lba tez de ~atin,
me pongo a hacer un sin fin
de castillOs en el aire ....

Eo el teatro, mi amante
pupila, doquier escruta
por descubrir tu distante
perfil, tu basto elegante
y tu mano diminuta.
Y si zumbando en t u oído,
sonroja tu cutis fresco
el moscardón atrevido
de algún couplet picaresco,
pieos.) en la miel que dora
la luz del sol en la cumbre
al ioceod:ar con s o lumbre
el manto azul de la aurora.

o o o
Expira el sol. Uo arcano
goce mi espíritu mece ...
Hasta mí llega uo lejano
y dulce ritmo de piano
melancólico.-Atardece.
En la alcoba, decorada
eoo primor, donde te espero,
tiemblo al oir la pisada
fugaz de tu pié ligero,
que me anuncia tu llegada.

~ 11 ~

]~

Comprendo q ue estas notas han de llf gar tarde; tarde como me vino la noticia de la muerte de Luis G.
León.
Del &lt;malogrado&gt; Luis G. León, decía no sé qué per iódico.
Yo no creo que se malogre naélie en este mundo. La
muerte siempre viene en su sazón.
Como no creo que haga falta nadie. Los muertos oo
hacen falta jamás aquí. Hacen falta allá, a donde van,
d onde se les espera.
En la playa m ister iosa hay muchas almas que esperan .... Llega un barco blanco, llegan dos y el ausente
no torna .... E l ausente es el vivo, el que va con uo
cuer po prestado, dando tra~piés por la tierra , hasta que
se le de!poja de él y la muerte devuelve a la naturaleza Jo suyo, lo que era de pega, dejando libre al ave de
invisibles alas azule~ ....
Cuando supe la muerte de Luis G. Ltón sentí co ~é
qué suave placer.
&lt;Ya está en su ambiente&gt;, me dije.
Su ambiente eran los sislt mas de oro y de plata en
que giran rítmicamente les !oles y los planetas La harmonía de las fuerzas có!micas; lo que , rr,pit za rr ás
allá de la atmósfera .' ... Y recordé con grati1ud que él
me ayudó a deletrear el divino alfabeto.
Cuántas ncches de esas de nutstra México, tibias y

l'or fin penetras al niáo,
ll ena de miedos puP.riles ..
(Mientras tu ausente marido
a solas urde, abstraírlo.
magnas empres•s fabriles. )
...Y me hab las de tus temores
fantástiros .... y suspiras
si te requier o de amores....
¡y a pesa r de tus pu,lor"s
entre mis brazos deliras!
O bien-pro~ig!le el mira.je
rle castillos en el viertoSorprende rte en un boscaje
Jo mismo que el personaje
mitológico de un cuento.

Sólo ha sido uo espejismo
rle mi mente... narla existe !
Todo es un vano lir ismn....
Y en la realidad me abismo
de mi vida obscura y t riste.
Y eo tanto que por tí muero
en esta tarde tediosa,
en tu automóvil ligero
nor la avenida anchurosa,
lnces uo rostrr, hechicero
y uo1. majestad de diosa,
RAUL A. ESTEVA,

Cuando la ciudad te hastía.
con sus goces libertino,
vas al bosque, y eo la umbr!a,
una alada síofonía
te saluda con sus trinos.

Ojos en que reverbera

L~===-=======:::::::::;::;

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;!,

Especial de nuestro corresponsal literario en Madrid.

Toda de rubor cubierta,
tus azoradas pupilas
miran la estancia entreabierta;
y, atrincherada en la puerta,
resistiéndote ... vacilas.

Más... mi éxtasis voluptuoso
de súbito se disipa
en el é ter vagaroso.
como el humo caprichoso
que se escapa de mi pipa.

~:

Un Divulgador de Ideas

~
□

~ 11

Sr. don Enrique Q uijada, viejo actor, muerto
recientemente.
cristalio~, pasé con L uis León en la simpática azotea
de su casa de Cocheras, aprendiendo a conocer las
constelaciones.
Cuántos consejos prácticos le debí para la instalación
de uo pequeño obser vatorio: ventana de ser enidad por
donde me he asomado al universo y desde la cual he
visto tan de lejos la Tierra, que en ocasiones u oa alegría tranquila y honda parecía mecerme en éxtasis que
ya casi oo eran de este mundo.
La Astronomía es el mejor antídoto contra la vanidad. La mejor luz r,ara ver a través de esos tapujos de
nuestro mísero amor propio:
Todavía poseo el anteojo de 70 milimetros que por
consejos y estímuloe de L uis compré; un anteojo de
lente tan luminosa y pura que he debido preferirlo más
tarde a otros de gran potencia, pero de muy defectuosa
defioicióo.
Llevaba yo a diario mi estadística de las manchas
solares; los siete n ocho primeros días de cada luoacióo, viajaba con las alas de mi mirada ávida por la
luna y no había mar ni monhña ni claro ni ra nura que
no conociese. Entreteníame en ver con oo sé qué emoción misteriosa las sombras dentadas que p royectan
las más altas cimas sobre el fondo dorado efe los circos, las rugosidades impooeotes de los Apeninos, el
amanecer prodigioso en que sobre la nt grura de más
allá de los &lt;terminadores&gt;, van io cendiáodose las cús·
pides, mientras las bases de aquellos picos de !eis y

-oGX:}1[

11

. 11

'.i

~o

ílo
o

~:]

basta siete mil metros, permanec,n en absoluta negru· dos&gt; A veces a estos hombres se les llama «histéricos:&gt;
ra; y puedo decir que si mi P siquis un día, en quién pero son bistériccs &lt;que conducen el mundo&gt;
sabe qué peregrinación de esas que quizá nos están
&lt;Este es-dice el citado Myers en su &lt;Hnman perso·
destinadas, viajase por n uestro satélite, sabría orientar- nality,&gt;-el terreno en que la histeria se encuentra con
se en el hemisferio único que vemos, con más segur idad el genio, oo con el genio en su forma &lt;intelectual ,&gt; si·
que una golondrina que torna a rn n gióo asoleada, no más bien con el &lt;genio moral,&gt; con el g.:nio de la
después de un año de ausencia.
santidad, o sea e!a po~e~ión por alguna idea altruista.
o o o
que forma la base de las vidas heróicas: (heroicidad a
Luis León hizo en México mucho bien, ayudado por veces vistosa y resonante-añado yo-ctras humilde y
hombres de nobifísima voluntad (r) y por algunas de obscura.)
esas señoritas normalistas que, a pesar de todo, hao
&lt;Todas las religiones nos ofrecen ejemples ionu mera·
decidido instruirse y pensar, en nuestras tierras, salien- bles de este tipo. El hnmbre, cuya conducta aparece
do de la sumisa indolencia criolla, un poco brata de como razonable a la masa Je la humáoidad, pasará di·
nuestras mujeres. (2)
fícilmente por un gran saoto. Con razón o sin ella, se
En la Plaza de Sao Sebastiáo se había instalado uo asigna al santo un sitio aparte y se Je trata, ya coa ve·
observatorio popular donde tuve ocasión de ver a in- neración, ya como a un ser r idículo.
numerables hombres del pueblo verdaderamente inte·
&lt;Se le considera a las veces uo io~pir ado, a las veces
resados en la observación de algún fenómeno astrooó· uo enfermo, cuando en realidad su vida no presenta
mico y donde funcionan ~n la actualidad tres lunetas. más que cierto número de ideas fijas, oo sin valor en ~í
Me placería sobremanera cre'!r que ninguno de esos mismas, las cuales t ienen una potencia tal, que según el
hombres se ha lanzado al bandidaje que diezma a la caso, su acción impulsiva empuja, ya a lo sublime, ya a
pobre Patria.
lo ridículo&gt;
Como nuestro problema es ante todo un problema de
Ahora bie", estas cuantas ideas fijas, son las que coneducación, con algunos maestres que como Luis León ducen a la humanidad.
y sus amigos espaciasen el espfrilu del pueblo, en todas
Si algnoos homhres oo se saliesen de lo normal, la
las direcciones del pensamiento, se lograrían grandes hum,rnidad andaría aún coa t~pa·rabo .. ... .
frutos.
L , divulgación de los conocimientos hecha con amor
es omnipotente.
'
Muchos de nut:stros sanguinarios bandidos mostrarían
la más inge nu'l. sorpresa si los apostrofásemos, como en
los versos de Hugo al incendiario de la biblioteca:
«¡No sé leer !&gt; respondió sencillameote el incendiario.
La noción de nacionalidad, de patria, los &lt;altruismos&gt; más elementales, suponen elevaciones de espíritu
que no pueden ser ioshntivas.
L os mexicano~ no acertamos quizá a iov~otar aún
grandes cosas; pero sí podemos divulga r muchas.
Nuestra enseñanza deberá ser límpida y cristalina y
las luces que difundamos habrán de temblar en ella
como los remotos luceros en la fuente.
o o o
Los luceros! Entre ellos vivió, modestamente, Luis
León. Algunas gentes se reían de él. L es astrónomos
suelen dar risa. ¡Cómo hay hombres que se puedan dedicar a esa santa inutilidad de contemplar las estrellas
y de descubrir su diamantino secreto! .... ¡Pobres dia·
blosl Como si no hubiese carne y alcohol y vanidad y
ganancia, sobre todo ganancia, buena o mala ..... .
Make mooey, honestly if you can ; but. . .. make moneyl
Y esos buenos señor~s (los astrónomos, los físico~) !e
empeñan en avanzar hacia lo desconccido, en saber algo, eo no ser &lt;prácticos&gt; .. .. en imitar a un Newton, a
un Herscel o a u n F ulton.
Y Jo peor es que no se quej•o ... . .. y peor y desconcertante aún más, es que son felices!
-Que guarde sus secretos la naturaleza-dice Pérez:
Yo oo sazono mi estofado con ellos ....
La naturaleza.-iob Pérez!-no tiene secretos: El velo de Isis no existe. Isis es diáfana; pero su estatura
Sr. don Eduardo P rieto Basave, nombrado Cónsul
desmesurada, suele rebasar nuestro ángulo visual. El
en Nueva Orleans.
Misterio está en nuestros ojos miopes. Cada velo que
arrancamos, no desviste al Enigma, porque el Enigma
o o o
está desnudo: Nos desviste los o jos eotelarañados de em·
Uoamuno
dijo
alguna
vez
que el papel de los escritopirismos y de necedad ancestral!
En cuanto al estofad•&gt;-oh Pérez-también se sazona res españoles, debiera quizá ser por ahora el de adapcon uo poquito de ideal, qué diablo! (No sabe usted que tar las ideas (las ideas &lt;fijas&gt; agregaría yo) de los penlas coronas de laurel de los poetas suelen servir para sadores extranjeros.
En México la adaptación resulta aún más necesaria.
darle sabor?
No hay que convertir e l yantar en la comida de las Y mi amigo el astrónomo y físico modeHo y tenaz a
fieras, que se engulle entre rugidos. El hombre moder- quien dedico estas líneas, fu é un afectuoso adaptador.
Flammarión, el admirable divulgador francés tuvo en
no ha sabido poner (en Europa por lo menos) cierto arte y cierta elegancia ... hasta en la sopa! Una cernida de él un eco resuelto, fit:l y lleno de cordialidad, y así Jo
ahora es casi una orquestación .... Todo el esfuerzo de reconoció, o por lo menos así me lo dijo, en una inolvi•
las amas de casa del gran muodo, intenta lograr que el dable visita que le hice en r905 eo su castillo de Juacto más brutal de nuestra vida diaria, sea uo acto ex- visy.
o o o
quisito ..... .
o o o
Oh, bueno y apacible Lnis León, cuyo nombre re&lt;La vida humana-dice Myer~-tiende cada día más cuerda al apartado y manso sabio que a la sombra de
á cimentarse sobre ideas y emociones que ya oo tienen su huerto salmantino, escribió:
sino una relación indirecta y obscura con la conserva«¿Cuándo será que pueda
ción de la raza y del individuo.&gt;
libre desta prisión, volar al cielo!&gt;,
El &lt;point de_ vue de Sirius,&gt; va volviéndose, oh Renáo, menester era que, aunque tardío, te enviase este homeun punto de vista aceptable ..... .
naje cordial, a tí que_ eras humilde, bueno, y que ayuPor lo demás, el planeta marcha, gracias a una mino· daste a tantas almas mgénuas a alzar los ojos hacia la
ría anormal de hombres no prácti cos, de &lt;progenera- remota y serena majestad de las estrellas!
( r) Como el ap-:&gt;stólico don José María Medfoa.
(2) Ejemplo admirable es el de la señorita Guadalu•
pe Aguilar.

AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

�COMENTARIO DE UN lIBRO
Remoto como ellos el comeotario de los libros, es tao
ardoa labor literaria, que oo la desdeñaroo para suma•
yor gloria graodes y clarísimos iogeoios.
Lleva el comeoto ea sí uoa grave respoosabilidad, que
exige las dot•s de iotuicióo, lógica y cooocimieoto má,
d~puradas; supooe especiales aptitudes y preparacióo
muy seria; sio cootar la sereo'l objetividad, el fervor y
hooradez artí;ticos, quo:: a mi eoteoder soo coodiciooes
ese aciales d, uoa perfecta exégesis.
Mas s1 se trata de comentar uoa obra propia, la r.ues·
tióo varía de aspecto. Se exige uo raro equilibrio de la
voluotad y del eoteodimieoto y uoa noble sioceridad ...
si D? absoluta ..... perfecta.
Y entooces asoma el peli¡¡ro de la &lt;autocrítica&gt;- que
tratáodose de mí sería preteociosa,-que quisiera evitar, auoque oo puedo dejar de ser &lt;sujeto&gt; y &lt;objeto,&gt;
o se'\ a uo titl-np:i el poeta, el actor y .,1 espectador de
la obra comentada.
Por fortuoa, eo toda manifestación artística hay uoa
pule admirable de iocooscieocia creadora, oo siempre
eo razóo directa de la miyor o menor facultad, y coocieocia estética &lt;acumuladas&gt;. y no debe tomarse por
iomodestia este aserto, ya que ésa se maoi6esta eo
obras comoletameote mediocres, como ea &lt;obras maes·
tras&gt; que coosagra la devocióo uoiversal.
¿ Y pJdrá testimoniar esa 'incooscieocia el autor que,
uoa vez termioada la obra, la aoaliza y sabe objetivarla por el momento, como si to:io en ella fuese precon·
cebido y de una completa responsabilidad/ ;Yo creo
que ~í!
En literatura nada se produce por sorpresa, porque
to:io se elabora; hasta las ionovaciooes que parecen
fulmioaotes y hacen revolución de peosamieotos y formas auteriores, oo soo más que la fhracióo, al fio visi·
ble, de muchos gérmeoes ocdtos; la coodeosacióo brusca de uoa sensibilidad secreta, cuya autoridad súbita
tiene tanto valor porque ap irece cargad;i. de expresiones lateotes que pugnaban por formularse, y, por tanto,
ajenas a uoa voluotad determioada.
Cuaoto hoy se produce, malo o bueno, es efecto oatu•
ral de la grao idc:a cootemporáoea: [usióo de las art~,
todas y reduccióo de su; elemeotos; el ambieote sonido,
color, ritmo y verso están sujetos a la geoeral emocióo
uoi6cada.
Seotado este priocipio, me atrevo a afirmar que el
libro de que hablo puteoece al &lt;m:imeoto wagoeria·
no.&gt;

S! que c 1eré bajo el anatem1 que persigue a los mú·
sicos coloristas, a los pjotores .... poetas; pero confieso
que me parecen esos l~s má; hijos de nuestra hora; co•
mo la vieja Roma, debiera el Arte teoer ley y leoguaje
uoiversales, améo de multiformes usaozas e idiomas,
porque sól:&gt; así es ve!lículo capaz de todo peosamieoto
humaoo.
Eotieodo, :&lt;demás, que la libertad nunca debe coar·
tus~ eo el que crea, imponiéodole la forma pretérita y
encauzando su impulso b3.cia uoa lógica de molde o
&lt;m'loera&gt; preestable:id:1.. Su originaliiad, auo cuando
fuese digoa de ce&lt;isura, sería re,pecable, y eo cuaoto a
h personalidad de6nid1, mi opinióo es que debe esti·
marse y procurarse siem,1re, aun a riesg&gt; de ca.er bajo

Señor d&gt;a Alfrejo Gómez, notable orador, '}Ue dió
uo recital literario el vieroes pasado.
la excomi,oióo académica, el lápiz rojo de los &lt;kapel
mei~ter&gt; y la risa burda de los filisteos.
Yo oo haré m(a la espiritu'llísima frase de Rollaod
&lt;hay que teoer el valor de teoer taleoto&gt;; pero .. .. se la
recuerdo .... a los que no lo tieoeo.
Me diréis '}Ue todo libro puede clasificarse ea uo or·
deo iotelectual; que debl! saberse su procedencia y fi.
liacióo basta el detalle, y que ha de ocupar un lugar
eotre los de su íodole; cuando se trata de la obra de uo
m'lestro, eso es indispensable; pero tratándose de uo
p)eta del mo:itóo, &lt;auoque tieoe ideas propias,&gt; eso oo
ha de p reocuparos.
¿ Clásico 1 ¿ R ,máatico? ¿ Paroasiáno ? ¿Simbolista /

¿Decadente? Qué oos importa proouociar la palabra si
~61o oos preocupa el espíritu ; lo que perseguimos eo
uoa obra es que teoga fuerza, verdad y belleza. ¿Pero
tiene alguoa vez esas cu~lidades e_l poema del Cisoe?
La coocieocia wagoenaoa, nacida poco a poco eo su
propio sentir, había de dar f~rma a uo pe9ueño poema.
Esta coocieocia la compreodt &lt;a postenon&gt;, cuaodo ya
erao uo hecho los sooetos que llamaré &lt;eseociales&gt;, y
se me presentaban como )'ágioas dispersas de uo libro
futoro o como suooados frutos que requeríao el com·
plemeoto de bojas lozaoas del mismo arbol eo forma de
otros sooetos, que llamaré &lt;episódicos&gt;, y que oacíao
espootáaeos como los primeros para mi seleccióo.
Sup) oer que \Vagoer ea el seguodo acto de &lt;Tristáo&gt;
hizo deliberadameote de &lt;la noche&gt; yde la &lt;aotorcba&gt;,
algo más traosceodeotal que los mismos amaotes, es
absurdo, y, sio embargo, &lt;así es&gt; en el mito wagoe•
riaoo
Eo mi peqoeña esfera, yo tambiéo he acudido a las
fuentes del mito para sororeoder por medio del simbo·
lo la forma ideal; eo los amores del cisne y la priocesa
triste, quise ballar algo de la divioa sorpresa de las ma•
ñaoas del mundo, y lleguon a mis manos los elemeotos
eteroos de la Naturaleza, del amor y de la muerte.
No veréis en su lírico subjetivismo más que la imagen
represeotativa de uoa emocióo y de uoa idea; si se mi•
ra eo el foodo, es seocillo el feoómeoo estético; la ver·
dad real y la verdad artistica, fuodeo bellamente sus
dos verdades para hacer uoa &lt;metafísica de artista &gt;
Oid a Haos Sacbs: "El verdadero destioo del hom·
bre se maoifiesta ea sueños; toda la poesía oo es más
que ioterpretacióo verdadera del sueño." Decidme si
i,sas palabras oo coofortao al más desaleotado Y cuan·
do cabe a esos sueños estar en relacióo coo la alteza
iotelectual y la iostruccióo a rtística-cosa que oo ocu·
rre ea los limbos del sueño físico,-se produce la obra
poética.
No be de bablar de mis versos; a la postre, ¿qué se
yo de ellos sioo que, sabiéodome rebelde, quise sorne·
terme al precepto del sooeto, como el frágil que ediftca sobre üoa base segura 1
Catorce versos y uo ritmo, iotacto como el de la be·
lleza eteroa; lo demás sería según la necesidad de mi
emocióo, ajustado a mi visióo ioteroa, capaz del símbo·
lo, y lo que es más grave, tal coir.o lo quisiera mi mu·
sicalidad interior.
No era uoa tonalidad sonora, oi ur. palabreo armo·
oioso, sioo esa extraña disposicióo musical de que ha·
bla Schiller, algo que evocaría uoa serie de imágenes
coa causalidad ordenada de los peosamieotos, cosa que
bien explica la lírica antigua; no místico abaodooo de
sí mismo y estado de uoidad que tuvo uoa coloración y
no ritmo distiotos al del muodo plástico y épico de los
Apclíoeos.
No me desmeotiráo los poetas que me leao; ellos sabeo ese mundo de los sueños, donde "todas las for·
mas oos hablan," doode oada existe iooecesario y está
la transpareote seosacióo de nuestra "apariencia."
Elles CJooceo la disposicióo musical que precede a
ouestras rimas.
De lo que llamamos la circuostaocia imprevista, y
que puede ser coocausa de exceleocias o deficiencias
ea toda obra, me veda hablar uo pudor de alma, y más
cuaodo no me propus~ ahoodar eo el análisis subjetivo,
sioo esbozar no sencillo comento.
Si el Arte es uoa actividad propiamente metafísica
del hombre, oo es meaos cierto que el ansia de la be·
lleza es hija de la melaocolía y del dolor. que pueden
crear por sí sólos algo que llama Nietzsche "uo alma
mística y casi freoética." (i!)
Así, el mito y el símbolo debían revelar coo ademán
sublime cómo necesitamos el dolor para obligarnos a la
visióo redeotora; ese fué el elemeoto eterno eo que hubo de apoyarse mi eosueño.
El poema del cisoe y la priocesa eoamoradá, como
la esposa de los cantares, tiene eo sus cabellos rocío y
perfume de los campos; eo los ojos, el misterio de las
noches y la hermosura de aquella hija del rey, "toda
ioterior."
Soo el día y la ooche, las horas y estaciones; fondo
de los paisajes del alma que se sucedeo, coa seotido
simbólico bieo pateote, coo uo "leit motiv" a lo Wag·
oer, el amor al cisoe.
Aquí, el estío será "pleoitud"; "caducidad," el iovieroo; "obras," los pasos y el "gesto," episodio.
El Cisne pasa como la eocaroacióo más alta, la verdad más t raosceodeote ; como fastuoso meridióo ea la
vida de la priocesa, que lo buscará después hasta ea la
muerte.
La Dueña, el Paje Sylvio, uo Héroe, Iselo el remero,
la Zahorí, ascmao sus almas primitivas, necesarias pa·
ra la realidad del ambiente.
Uo Cisne oegro veodrá de lo lejos aofreodarsc, y como la Aloodra, el Ruiseñor, el cortejo de Cisoes, y, sobre todo, -el Lebrel, dirán la emoción de su belleza•
símbolo. Eo uoa pagina fantástica, la vieja mitclogía
se fundirá coo el mito wagoeriaoo.
Este es el Poema del Dolor, que eocaroa uoa prio•
cesa que llamé "Triste."
La poesía es resplandor imitativo de la música eo
imágeoes e ideas, y sus amaotes debeo ser, como dice
Schiller, "el muro viviente que la tragedia levaota a su
alrededor para separarse del mundo real, conservando
el terreoo ideal de la libertad poética."

El Maestro Pooce. eocargado de la parte musical del recital literario.

LA CONDESA DEL CASTELLÁ.

Balada de Estío
Especial para &lt;El Mundo Ilostrado&gt;.
Primavera.-Tuyo es el campo. Aquí está: lo he pre·
parado sólo para esper~ rte .... ¡Veo l. ... l Veo 1
Cuaodo llegué, las ramas de los árboles esta b3o des•
ondas, secas y aúo crujían si el viento l'lS tocaba. Los
jardioes oq_ teoíao flores, oi caotabao los pájaros y ha·
cía frío, m•cho frío; el invieroo, o uestro eoemigo cruel,
había helado las cosas. y las almas, pero llegué y coa
mi cortejo de aves, mi calor y mi vestido esmeralda he
adoroado lo que desde hoy te perteoece .... ¡Veo! ....
Las ramas ya oo crugen. murmurao caociooes dulci·
simas y sus hojas se meceo de seotir el beso de la bri·
sa para festejar tu llegada. Los jardioes desoudos, se
hao eogalaoado magníficamente para esperarte, los pá·
j:,,ros mudos ayer, caotac y todo es alegría, belleza, per·
fume y esperanza. Veo, rey de los magos, el más fuerte
y poderoso, el que coo solo su presencia ahuye~ta al
enemigo cruel que se oculta bajo el albo maoto 10ver·
na! . . ... .
Veo, rey de los magos, que coo tu llegada muchas
flores se traosformaráo eo frutos y las espigas de los
campos verdes aúo, se dorarán ..... .
Veo, rey de los magos, y que les sueños, ilusiones Y
esperanzas de las almas que aman se convierten eo rea·
lidades ..... .
Veo, rey de los magos, porque yo también te espe·
Homenaje al maoestro MPoeses durante la audición
popular del domingo pasado ea honor
de Wagoer.
aman se coovertir áo ea r ealidades; pero oo durarán
más que yo: el Otoño las marchitará y después, el In·
vieroo impío y cruel las matará coo su olvido .. . .
Reina de las hadas, be llegado hasta aquí porque sabía qoe era esperado coo impaciencia como al amado
ausente y desconocido .....
Reioa de las hadas, Primavera, feliz. yo también te
amo como las aves, como las flores, como las nubes, co·
mo las almas ..... .
Reina de las hadas, Primavera feliz, ocvia del amor,
unamos solamente por uo instante ouEShos coraz0D€S,
nuestros poderes y nuestras esperanzas ..... .
Aquí está el beso de mis ojos_ y la caricia d_e ~i~ la•
bios .... Tu cercanía ba cooverhdo en c .. lor m1 hb1t2a
y mis besos, eo realidades tus sueños y esperanus,
pero allí está el Otoño que se encuentra cerca de no,o·
tros y se burla de nuestro amor ....
Es necesario separarnos .... ¡Adiós! ... . !Adiós! •••...
Toma un beso muy dulce ...... dame otro, y después,
Primavera her mosa, novia del amor olvídame y vete;
vete lejos y oo digas nunca a las almas que esperan al
amado auseote y desconocido para ~uieo se ha prepa·
rado el jardío del corazóo coo ilusiones y esperanzas,
que nosotros somos culpables de la inccostaocia, y Otoño e Invierno del h ielo del olvido y de la muerte de las
cosas y de las almas.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Estrado de honor eo la fiesta de reparticióo de
diplomas a los alumoos de la Escuela Ma·
gistral de Esgrima el sábado último.
raba coo impacieocia como e l amado auseote y deseo·
nocido ..... .
Veo, rey de las estaciones, Estío beoéfic-o , .... . sien·
to que tú eres el amado que me ha~e falta ..... .
Veo, rey de los magos, yo soy tu novia feliz, tu eoa·
morada, la Primavera de los campos y de las almas; la
novia del amor, que te esperaba coo impaciencia .....
¡Veo! ..... .
Veo, Estío piadoso, quiero decirte que también amo
como las aves, como las flores, como las nubes, como las
almas ..... .
Veo, Estío, y cariñosos uoamcs nues!ros corazones eo
uoo solo, unamos nuestros poderes y nuestras esperan·
zas para que fuertes logremos vencer al enemigo cruel,
al Invierno que con su scplo y ayudado del Otoño oos
destruye y mata ..... .
Ya sieoto que te acer ca~ y con tu aliento me besas ...
Ya sieoto tu maoo que con ternura iofioita acaricia
uoa de las mías . .... .
Ya siento un be~o de tus labios dulces .. . .. .
Ya sientll tu mirada ..... .
Tu cercanía ha refrescado mis enardecidas s ienes ...
Qoé feliz me siento, amado Estío; así quiero vivir
eteroameote, así ...... así .... . .
o o o
Estío.-Reina de las hadas, transformaré ea frutos
las flores y las espigas ver des aún, se coovertiráo eo
oro y seráo mañaoa el alimento del hombre y el pao de
vida eterna ..... .
Los sneños, ilusiooes y esperaozas de las almas que

Uo alumno de la Escuela Magistral recibiendo su diploma,

�gría de los C)DCurrentes por el carácter franco y jovial del Presidente Huerta.

o oo

W(!l)i1ii&lt;V&amp;Il @!! &amp;llllll'V(!IJ!l''.~filll"il© (!l)lJ!:i Ilm It~u¡¡~il&amp;
@J(!IJ A~ccllllll&amp;u¡¡ll"@

El barco de vela;-Una belleza campesina.-La "máquina''-Grupo de damas en el estrado de honor.-Original
puesto rústico.

Para celebrar el aniversario de su fundación, los elementos 'docentes de la Escuela Nacional de Agricultura organizaron un gran
festival que se llevó a cabo el domingo último en el edificio que ocupa el plantel en la calzada de Tacuba.
.
La escuela había sido convertida en un hermoso campo de diversiones y los puestos de la kermesse adornaban el local dándole un
aspecto brillante de feria.
Entre los más bellos y originales recordamos uno que representabe un barco de vela y en el que se vendía confetti; en este se regis•
tró un curioso comb1te entre el señor Presidente de la República y
varias simpáticas señoritas; el aguerrido veterano fué vencido por
las bellas damas y desalojado de su embarcación. Atendían este puesto las señoritas: Angela, Luz, Carmen y Amelia Avilés, Josefina y
Clementina Tamborrel, Nely y Juana Formento, María Teresa Cardoso y Luz Cardoso.
11 R El puesto de Jalisco que representaba un viejo castillo feudal,
fué también posesión del señor Presidente y de sus acompañantes.
Allí les atendieron las señoritas Margarita Cárdenas, Luisa y
Elena Sánchez Aldana, María Luisa Briseño y María Ortega. También en este lugar sufrió nueva derrota el huésped de honor, retirándose -en medio de los acordes del Himno Nacional y de la ale-

Fué uno de los mís vistosos el de la Banca y lo atendieron las
señorins Herrerías, M~rcedes B~tancourt, Dolores Hernáodez, María Alcántara, Dolores Escoto Esperanza y Elena P. de Lara.
Otros puestos estuvieron atendidos por las señoritas Magdalena
N1va, Lupe Fregoso, Luz Cardona Chapital, Concepción Alvarez y
To,tado, Sara y Carmen Islas. Adelina Sáochez, Carmen Viener y
G ,reía Granados, Mercedes Gutiérre¿, L-1ura Palomino, Lupe Mal&lt;bnado, Luisa Maldonado, Lupe Cardona, Margarita Rey Campillo,
J ulieta Maldonado y otras más,
"La Máquina" de Tamaulioas, en que estaban las señoritas Ortiz, Soberón y G1rza, fué uno de los puestos más originales. El Café
Chino, de las señoritas Molina, Piral y Reyes, semejaba un cenador
adornado con todo gusto.
Sin duda el más seocillo y más vistoso, fué &lt;El Alhajero&gt;, por
Yucatán y Tab1sc1, atendido ROr las bellas señoritas Adela Acosta,
A:l~lina Lnao'l. M1ría e Ign;icia P&lt;!squeira, Margarita Dual y Sa.ra
y Mugarita Murguía. Era este alhajero, de .;respón rojo y en la tapa lucía una fina luna.
El programa de la festividad se dividió en dos partes; por la
m 1ñaoa se hicieron juegos deportivo3 que tuvieron gran lucimiento
y por la tarde se ioició la kermesse.
El festival íué uo é~ito de muy gratos recuerdo, para los asistentes.

U .1a buena plancha.-Actitudes de los basebolistas.-Un
ven::edor.-Lucha greco-romana.-Un molinete
en la barra.

�(CONCLUYE)
"Que la joven y hermosa y educada por una es·
"clava cristiana que le infundió el cristianismo; que del
seaba ir a tierra de cristianos, que muchos de e~ta fe
'religiosa había visto desde su ventana, y ninguno le"babía parecido caballero como él; que procurara la fu"ga de ambos, y que ella sería . su esposa si él, así lo
' quiciere &gt; De ese modo sostuvieron una Clnllnua ccrrespoodeocia amorosa el capitán y la enamorada y bella Zoraida; con los dineros que ella hccía baja'. frecuentemente por medio de la caña, logró el pnmero
pagar su rescate y el de dos compañeros fieles de desgracia que le ayudaron en su evacióo de Argel, ceo
un barco que les esperaba en e l puerto, comprado ceo
eJ dinero de Zoraida: puesta esta de acuerdo con _Jc_s
cautivos, salieron todos a determiuada hora, y se dn1gieroo a la embarcación, llevando la enamorada mo,a
consigo un cofre que contenía sus joyas
más valiosas, se hicieron a la vela, y vieron que el moro Agimorato, sin ser seotido
1~
había seguido a su hija y se hallaba a bordo. Al saber que su hija llevaba parte de
su tesoro, se entregó a la desesperación,
la maldijo y lanzaba espantosos gritos, qui·
zás para que de aquellos mares, siempre
concurridos por numerosas embarcacio•
nes pudieran acudir en su socorro. Tales
fueron los gritos del moro, que resolvieron los fugitivos, con consentimiento de
Zoraida, que le desembarcaran en la cos·
ta africana de Oráo. E llos prosiguieron
buscando las patrias de España; pero antes, fueron asaltados y robados por unos
corsarios franceses. Al fin, pisaron las costas :le Andalucía, el capitán Pérez de
Viedma se dirigió al reino de León para
alcanzar abrigo en su casa paterna, llegando de paso a la venta con ese motivo,
acompañado y más enamorado que nunca
de la amante, bella y abnegada Zoraida,
que babia dado por él todo; apatte de su
corazón, fortuna, padre, religión y patria.
En la tercera salida de Don Quijote de
su aldea, seguido de su escudero fiel, se
dirigió al oriente de la Mancha, con el
propósito de ir hasta Barcelona; después
de muchas aventuras que afrontó, y queoo
hacen al caso referirlas, encontró en una
verde y agradable selva que pertenecía a
las tierras de Aragóo un grupo numeroso
de gente principal que e ran c~ zadores,
entregados a ese ejercicio. Descollaba en el
grupo una gallarda dama que iba sobre
una blanca hacanea, mostrando la señora
un vestido verde, muy vistoso y galano, llevando en la mano izquierda un azor, por lo
que comprendió Don Quijote que aquella
era una grao señora , q•,e debía serlo de
todos aquellos cazadores, y así era lo
cierto, pues era una duquesa, acompañada
de su e~poso el duque, c uyo nombre no
cita el autor del libro, y de numerosos servidores, se solazaba en los placer es de la
caza. Don Quijote ordenó a Sancho que
se adelántase a saludar en su nombre a la
hermosa dama, lo que hizo el hueco de
Sancho ·con menos rusticidad de la que
era ingénita en él; avanzó a su vez Don
Quijote, y saludó cortesmeote a los duques. diciéndoles su
nombre y condición de caballer o ándante ; a lo que contestaron los nobles que se holgaban mucho de haberlo
conocido, que ya los dos esposos habían leído la primera
parte de la &lt;Historia del Io11eniorn Hidalgo Don Quijote de la Mancha,&gt; que ya corría impresa, y suplicándole al caballero que fuera eoo ellos a un castillo suyo,
que se hallaba cerca de aquel sitio, doode seria tr atado,
como ellos sabían, a todos los caballeros que llegaban a
esa residencia.
Suma fué la alegría de Sancho-comelón empederní·
do-prometié ndose que allí pasaJÍa la buena vida, con
mesa regalona, que esperaba de la r iqueza de aquellos
señores y de la afabilidad con que la Duquesa accgia
sus sandeces que no cesaba de decir, mezclácdolas, como siempre, con sus inagotables refranes.
L&lt;L permanencia del caballero y escudero en el verdadero castillo, y no las ventas que Don Quijote había
tenido siempre por tales, en que fueron recibidos con
pompa y burle,ca magnificencia, fué algo prolcogtda. la
Duquesa aparece una señora discreta, aurque jactanciosa, que da idea de algunas damas de su tit mpo. Pt ro

debemos decir, que la impresión que deja rn el ánimo
del lector del carácter de su iotervencióo de la oovtla no
cede en favor completo de esa dama. Noble y lioajuda
aquella señora, se la ve des¡::.lt gar cortt ~ías y finezas e, n
su huésped; pero nunca manifestar oiogúo seotimieoto
hu manita, io en favor del ilustre maochego; lejos de ello
y de mostrarse más carit;i'.;vay compasiva con el_ pob1e
caballero aodante, es wlíc1ta y fecuoda para fabncar en
su mi• ma carn toda máquina y suertes de aveoturas encaminadas a maoteoer la manía de la caballería andante en su huésped, para mayor solaz de la alta señora en
sus ratos de ocio, que parece erao para ella ledos lo~
del año. Forma contraste de su aoti cristiano empeño ceo
el de los plebeycs, amigos del Mao.chego, el cura y el
barbero del putblo, y el bachi:ler Samóo Carrasco,
quienes con escasos medios, rn empeñan en prccurar el
remedio y descan,o del eofermo y ato,meotado _cereb1_0
del hidalgo, a quien la duquHa muestra esa 1m¡::e111·

ron Quijote se despide de la duquesa.
neo te deferencia, que parece habitual de los de su clase,
y que dispensan los que colccados en lo alto, por la
suerte o la fortuoa, a los que no pueden comprender, o
que ocupan un lugar social inferior, acoque padezcan.
Lo único que atenúa el defecto de lá duquern, que aun·
que discreta, nuoca manifiesta haber ccmprndido el
carácter grave e interesante del buen manchego, es haber enviado a Sancho a gobernar la ínsula de Barataria, cuyo gobierno da motivo a muchas págioas de las
más preciosas que se hallan en la rovela. Altisidor J,
guapa y lista doncella de la duquesa, es uoa joven desenvuelta y coqueta ; pero esas desenvoltura y ccquete,ía
son fingidas, de orden e instrucción de su mi! ma ama,
en su afán de burlarse sin tregua del malavt nturado
Don Quijote.
la zafia y humilde Teresa Cascajo, es¡::osa ele Sancho
Panza, merece que los cittmos eo úhimo Jugar. Tao ru·
da e ioculta como fué su marido, así es ella, y como el
escudero hablador mueHra ella alguoa vez, n ,sgos de
buen se.o ti do, ce mo en él se suelen ballar al lado de las
lucubraciooe~ idealistas del arr.o. Muestra ella ese buen
seotido cuardo se resiste a conveoir con Sancho, que
María Sane ha hij:. de ambcs, ha de casarse ce n un ce D·

de, cuaodo él lleg-ue a l codiciado gobierno, pues lo que
le conviene t s que se enlace ceo un su igual, el hijo de
su vecino Lope Techo. En la carta que contesta a Sancho, cuaodo éste le aouocia que ya ts goberuadcr, carta que escribe el mooaguillo de la a ldea, bajo el dictado de la goberoadura, le dice al marido que ¿ "quién po"día pensar que un pastor de cabras había de venir a
"ser gobernador de íosulas? Mi señora la duque.' a te di"rá el deseo que teogo de ir a la corte; mírate en ello,
"y avísame de tu gusto, que yo procuraré hoorartti en
ella andando en coche." Y en la carta que dirige a la
duquesa, le dice: ...... "Yo, señora, de mi alma, estoy
"determinada roo licencia de vuesa merced, de mettr
"este buen día en mi r asa ) éndome a la corte a teo"derme en un coche ("ch, eterno femeoioo") para que"brar los ojos a mil eosidiosas que ya tergo; y ad supli"co a vuestra excelencia mande a mi marido que me
,'envíe algún dinerillo, porque en la "corte son
los gastos grandes. . . . . . . . siendo for" zoso que pregunten muchos: /quién sen
"estas señoras de este coche? Y un criado
"mío responderá: la mujer y la hija de Sao"cho Panza, gobernador de la ínsula Bara"taria, y desta manera será conocido San·
::cho,_y yo seré estimada, y a Roma por
!)do ..... .
Hay una simpática figura femenil que
aparece desde las primeras páginas de la
novela, y en la última se la vé cómo uoió
sus a yes y llanto a los del Ama y de Sao·
cho Panza, que fueron los tres fieles dolientes que rodearon el lecho mortuorio
de Alonso Q uijaoo el "Bueno." Esa dulce
y apacible figura qne pasa innominada
a través de la novela, p ues hasta en las
postrimerías del libro-y con motivo del
testamento-se sabe que la modesta v anónima doncella se · llamaba "Antonia Quijano," es la sobrina del ingenioso hidalgo .. . ... Cuándo el lector cierra el libro,
emocionado, 1 por qué? .... Será por asistir
a la muerte de un varón justo y booísimo;
será porque ha terrnioado la lectura de un
libro muytriste y de profunda melancólica 6:osofia en el fondo, aunque a los necios aparezca-y tal es- juzgada ~uperficialmente uoa g rande y regocijada comedia-libro el mejor escrito en el más bello,
opuleotísimo, más noble, más rotuodo y
harmonioso del muodo, y que ha sido traducido en todos los demás, será porque ha
ces1do el provechoso y plácido vagar que
hemos dedicado a s, guir al insigne caballero en su mar cha heróica y arrebatada
en pos de lo imposible? .... .. Será por todos esos motivos; pero ello es que, luego
por natural asociación de ideas, piensa el
lector en la desamparada rnbrioa, rama
desprendida bruscamente del tronco de los
Quijaoos, única sobreviviente de la famiha que mereció el reoombre de los "Bue·
nos. " Pobre Antonia Quijaoo, que muertos
su protector y )avieja Ama, languidece,á
pálida-como las blancas y bien olientes
rpsas de los peosiles castellaoos-y sola en
el caserón de sus mayores, dónde creerá,
a veces, oír las atr,madoras y b ravas voces
del c;,.ballero de la '"Triste Figura," cuando soñaba q ue combatía, revuelto en
recia y descomunal batalla, con follooe~, sierpes
Á gigantef •. .... Cuáodo el morir el día, apoyada rnbre
rurnosa baraoda, mirando al sol hundirse como globo
de fuego en e l horizonte, por el rumbo de Ciudad
Real, proyectar entre sus áureos rayes, sombras larguísimas sobre los rubios trigales de las secas llanuras de
la Mancha, sueñe a su vez, que e l tío amado y protector volverá prooto de su c uarta salida, pero recordará,
luego, llorosa y doliente. que esa salida fué para lle~arJo exánime al cementerio, del que oadie retorna nunca
jamás. (Pobre rama desgarrada y arraocada del trcoco
de los Quijancs!, heredera de la sargre y de la fanta~ia
de los rnycs, quién sabe si g uardó to su corazón algún
amor intenso y platónico, co comprendido, hasta morir,
quizás en el mismo aposento en que "dió su espíritu el
Ingenioso Hidalgo,' · años atrás, en el mismo caserón
del lugar de la Mancha, de "cuyo nombre no quiso
acordar se," ni dijo nunca el siempre laureado MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA.
JULIO ZÁRATE.
Coyoacáo, (D. F .,) Junio de 1913.

Señor doctor do·n Luis E. Ruiz, nombrad'll director
de la Escuela Nacional de Medicina.

El Precursor
Ea el fondo tenebroso de la cisterna yacía una forma
indecisa y bárbara. Yacía entre faogo fétido e in_muo·
do. A su lado había una ánfora de barro samant~no,
de dos asas, y un 1. escudilla de cobre con un pan ácuno
y roído. Vaga claridad que de lo alto descendía. alum·
braba lúgubremente aquella horrorosa prisión. La forma no se movía: diríase que estaba muerta. Los alacranes tijereteaban en torno de ella, sin tocarla; pululaban
en las viscosas paredes llenas de un sarro húmedo y
fofo como caócro de lepra; brotaban de las juntura~ ~fo
los enormes cantos; hervían en el suelo excremeotic10,
acre y pegajoso.
Oyó un crujido y se incorporó bostezaodo.
- iAbre bien la baoasta, Zochooías! iArrójalas todas!-ordenó una voz imperativa de mujer.
-Están muy irritadas,-dijo el esclavo.
-Esta vez estoy segura de que morirá.
La vaga forma miró hacia la cl;;.raboya. De proot0
se puso en pie de un salto. Algo helado, escamoso, culebreaote y horrible como un sospechoso haz de látigos animados, había caído desde _el disco_ de bronce
que cubría la trampa y el eore¡ado horizontal de la
puerta. Eran serpientes del desierto. Las había de to
das clases. formas y colores. Unas fingían troncos de
sicomoro como las cobras; otras, las corales, simulaban
cintas rojas, brillantes como los carbunclos de Bactrana. Unas llagaban ·y podrían las carnes: eran las Maoddala Naja y las Kollaja de la India. Otras eran trígonocéfalas de un amarillo fúnebre, najas de cabelleras y
anteojos, crótalos cascabeleaotes, cerastes de protube·
rancias monstr&lt;1osas, hidras verdes como esmeralda,
aofisbeo:.s que se arrastraban hacia adelante y hacia
atrás, basilíscos de Ec-dor, veoeoosísimos áspides ... .
Todas se erguían, azotaban, retorcíaose, silbaban ame·
oazadoramente ante aquel hombre siogitlar cuyos ojos
reverberaban como b razas Miraban con las preciosas
gemas de sus pupilas aquella melena encrespada, violenta, sucia y salvaje como eriza estopa de coco. Sin
atreverse a hincarle sus temibles colmillos, retrocedían
a nte aquel espléndido _,uerpo cubierto con enmarañada
piel de camello; huían cobardemente ante aquella voz
estaotérea y sobrehumana que parecía superar al dia·
pasón del trueno.
É l las maldijo.
-Más peligroso que el de vosotras es el veneno de
vuestra hermana, de la Incestuosa que os envía, de la
que hizo un lecho de púrpura y marfil para acostarse
con el hermano de su esposo! Más peligrosos que los de
vosotras son sus ojos de dragón, que sólo se abren para
adorar la flor de la concupiscencia! Más peligrosas que
vosetras es la que relincha como una yegua, la que lle·
va zarcillos de sardónices, y velos de lino, y anillos de
orfebrería en los brazos, y ajorcas de oro puro en los
calcañares, v espejos de plata en la frente, y altas sandalias de oácar eo los pies. Empero e l Señor le arrancará sus abanicos d., plumas de avestruz, la insolencia
de sus perlas, el bálsamo perfumado, de sus negras trenzas, los afeites de sus uñas, la escarlata de su túnica, la
babera de su mitra asiri:i y su corazón de adúltera. Y
los guijarros de los gentiles la herirán en mitad del se·
no, y morirá c omo vosotras, malditas alimañas, morirá
desgarrada con su propia poozoña!
L&lt;1s contemplaba tranquilamente, las fascinaba con
su mirada hipnótica y terrible ; y cuando en la entrada
del foso se oía la cruel respiración espectaote de Hero·
días, el prisionero alzó la diestra al invisible cielo y
las serpiente~, convulsas, mnrieroo todas.
Después, sintiendo ,:.ostalgia por los desiertos donde
se alimentaba con langostas y miel montés, se paseó
con la impotecte fiebre de un león encadenado. De su
boca bella y viril brotaban espantosos anatemas y profecías extrañas. Sus manos de uñas negras y larguísimas,
que a través de la mugre se adivinaban blancas, crist1ábaose con nerviosidad irrefrenable. En veces bramaba como el musculoso toro alado de los babylonios. E n

\"eces lloraba con gemidos dulces como la paloma de Azim'l. Al fin se tornó dócil. Hiciéronse más profundas las
tinieblas. Ya era de noche. Extenuado, se acurrucó en el
rincón más sombrío y así semejaba una informe y grao
tarántula vefluda. El hambre, el cansancio, el sopor y
"1 sufrimiento lo vencieron. Pasaron muchas horas y él
parecía soñar plácidamente: soñaba en &lt;El,&gt; en el que
vendría del Austro y del monte de Pharao, cubriendo
los r.ielos con su majestad, llenando la tierra con su
loor. Veialo más claro que la luz, caminando detrás de
la Muerte con rayos de gloria en las manos, recibiendo
el homenaje de los collados encorvados ante su fortaleza y reduciendo a polvo los montes de. los siglos.
-1 Iaokaoaoo ! i Iaokaoaoo ! 1Por qué no me amas 11 t'or
qué no quieres quti bese tu divina bocal /Por qué no
quieres que bese tus divinos ojos? ¡ Déjame be~ar tus
ojos y tu boca, Iaokaoaoo !
·
Despertó sobresaltado e iracundo. Le había parecido
oír sobre su cabeza estas frases impregnadas de uoa
ternura infinita; pero su oído equivocado, sólo escuchó
c JQfusos rum:ire, de veces y lejanos arrullos de flautas,
arpas y samisenes. Librado de aquel acento pertinaz
que lo tentaba diariamente, volvió a d9rmirse con la
paz de un santo.
· A poco, una sombra fatídica levantó sigilosamente la
tapa del pozo, dobló la reja y descendió con felinos pa·
sos por la resbaladiza escalera circular. Su mano larga,
seca y peluda, temblaba. Era la misma odiosa mano que
había degollado a Pappo, estraogulado al rey Aristóbulo, carbonizado a Matathías y decapitado a Antipater.
Jadeaba su desnudo pecho. S lis piernas doblábanse al

á vanzar h ..cia el dormido. Hub o un silencio de muerte
que interrumpían de vez en cuando los leves y agudos
chirridos de los alacranes. Pisaba con los talones, cautelosamente. Un rayo de luna bajaba como una próxima
esperanza. A ·s u luz, el verdugo de ~atipas ~aciló,_ se
detuvo, retrocedió al ver que el mártir se babia mov1~0
y que sus ojos, sus tremendos ojos flameaban en la ti·
niebla como dos apocalípticas antorchas.
-e Eres tú, Maooaei?
Súbitamente fulguró la cuchill&lt;1 siniestra y el Precursor &lt;sintió&gt; un golpe ardoroso en la maoclibula y en el
cuello; &lt;sintió&gt; que su cabeza rebotaba sordamente so·
bre el cieno; «siotió&gt;que la diestra asesina cogíala por
los cabellos y la elevaba; «sintió&gt; una inefable dulzura
que se iba desvaneciendo, que se iba debilitando, debí·
litando deliciosamente .....
Púsola el repugnante samaritano en una bandeja de
plata, y entrando a la sala de los festines. exclamó:
-iHela aquí, princesa! Esta es la cabeza de Iaokanaoo, llamado también Juan el Bautista.
La cabeza palidísima sangr aba hilos de rubíes y pa·
recía que iba a hablar. Herodías, desde la tribuoa de
oro, gritó espantada:
-iCiérrale los labios, Salomé, ciérrale los labios!
Y Salomé los selló para siempre con un apasionado
beso que era una rabiosa mordedura.
SEVERO A \1ADOR.
México, 1913.

Galería artística

El niño y so nodriza, por Frans Hals.

�TEATRO MEXICANO.-cCALAMIDAD&gt;.
Una verdadera calamidad es a oo dudarlo, la comedia eo tres actos del autor francés Romaio Coolus, cu·
ya versión al castellano hecha por el señor Julio Necc,ecbea, hemos visto en el Teatro Mexicano la última
semana.
El asunto no muy nuevo, y llevado con lentitud sin
efecto teatral alguno, es todavfa pasadero eo los dos
primeros actos, pero en el tercero la inverosimi litud,
la violencia, la falsedad se apoderan de todo él y no Jo
dejan hasta que el telón cae coo placer de los espectadores.
Una ingenua, uoa joven de rg años "Marcelina Lambret" se propone que no tenga un momento de debili
dad la señora "Paula Chamtroo" eo cuya casa vivía co·
mo re~ogida desde muy niña. Para conseguir el citado
objeto se insinúa todo lo posible con d que ama la referida señora, coo el abogado "Rogelio Chancelot" y lo
enamora de tal suerte, que hace que no asista a una cita que tenía con la casada. En tales circunstancias se
convierte en la futura del joven, que la adora de todo
corazón, más corno todo fué uo jueii-o, pues "Marcelioa"
no le quiere por guardar cariño profundo a "Alberto
Chantelouve," aunque durante toda la obra lo trata
mal, con despego, y basta con grosería resulta que hay
que solucionar el conflicto de alguna manera.
De ello se encarga.el marido, que toa estado a pique
de caer en ridículo, el cu.ti sabedor de todo, abraza
con efusión a su esoosa, felicitándose de que la entre·
vista amorosa con el otro, no hubiera tenido efecto y
n_o_ por culpa de ella ciertamente, que puntual fu/ al
sitio, en que habían de verse, y se decide ir a· ver al
abogado para decirle, que no _v uelva por la casa, pues

allí nada tienen que hacer; y la obra termina, porque
si, como hubiera terminado una hora antes.
La crítica na.da tiene que decir sobre comedia tao
deslabazada, y tao ridícula. El público con su instinto
siempre certero, oo gustó de toda aquella burda fábula,
sin interés de ninguna clase. y con caracteres que oo
resisten al más somero examen; y sólo añadiré, que Ma·
ria Luisa Villegas estuvo muy afortunada ensu trabajo,
siendo aplaudida eo varias escenas; que Matilde Cires
Sáncbez gustó bastante, expresando con talento algunos
momentos d-a-~also papel; quA Va.rgas no pasó de
discreto, que Mutio, fué como siempre el mismo. sio
que se logre que personifique un tipo, distinto de los
otros; que Barre,ro bien eo toda la obra, eo el acto ter·
cero, dijo la escena con "Paula" en cómico, debiendo
ser en serio, muy en serio, puesto que tiene que expli·
carla el por qué faltó a la cita amorosa que con ella te·
oía; y que en fin, Macías siguió según costumbre gritan·
do mucho, coo menoscabo del conjunto escénico.
Para quitar la mala impresión que &lt;Calamidad&gt; dejó
en el público, se estrenó en la misma noche, uo paso
de comedia lindísimo del conocido escritor español Pa·
blo Pareilada (Melitón González) titulado cRepaso de
l!.xarnen.&gt;
La escena pasa en Toledo; un alumno de la Acade·
mia ~ilitar que existe en la imperial ciudad, tiene que
exammarse y se levanta a las tres de la madrugada avisado por el sereno, par;. repasar las lecciones e ir bien
preoa.rad~ a la prueba. En esto, llega a la casa de al
lado uoa 1oveo, que acaba de venir de Madrid y va a
pasar una temporada co':' _sus tíos. Toca a la puerta y
n~~"• no cootest~n; el m1htar finge la voz de la criada
d1c1endo que baJa a abrir, pero la muchacha cAurea&gt;
comprende el eo¡¡año y comprende también que el alumno es &lt;Suárez,&gt; uno qu~ la enamoró el año pasado, cuan·
do estuvo a pasar unos meses con los referidos parien·
tes que se han ido fuera por unos días.
El peligro se avecina; el militar bajará y la encoc·
trará..&lt;~u~ea&gt; es~á sola, ¿qué hacer? .... pues fingirse
una_ v1e1ectta: As1 lo hace, se echa el velo a la cara, y
s~sttene un diálogo precioso y lleno de bellezas litera·
r_1as, y se entera de que el muchacho la quiere, de que
siempre la amó, y de que ciertas bromas fueron obra de
sus compañeros los alumnos.
-Ahora, eo este instante eo que sueoan las campa·

"" d,I

Coo,oo&lt;oi"-di" la •l•J•-io p,o

se: el eosay.J·parodia de danza de apa·
ches, la polka del segundo cuadre , el
trío del reloj, y la t&gt;sp1ñolísima canción
d.i las matonas, que pronto se hará pe·
pular.
La interpretación fué discreta por
parte de todos lo• artistas, y como es casi toda la compañía la que toma parte,
no tengo para que citar sus nombres.
Como datos curiosos para juzgar de
h manera como se forman conceptos
inexactos sobre las obras antes del es·
treno, citaré Jo sucedido con ' 'El Nuevo Testamento" en Madrid, que se creía
iba a ser un fracaso.
Prest-ntada J:i. obra, los allegados a la
Empresa del Teatro de Apolo, que fué
donde se estrenó, decían "que habría
hasta tiros" la noche de la primera representación.
-Este Don Enrique (el empresario)
está loco-exclamaban muchos.
Una primera tiple devolvía su parte:
-Yo no podré cantar esto. Al llegar
a este número, ya nos habrá matado el
público.
Los autores Lepina y Plañiol, vaci·
!aban:
- l Será tan malo esto, como dicen?
A nosotros nos parece que tiene gracia
y puede que la gente opine lo mismo.
Pero el ambiente desfavorable se enrarecía cada vez más. Anuocióse la
furición, y por pretextos fútiles sufrió
uo aplazamiento.
Otras obras ensayadas mucho des·
pqés se pusieron delante de "El Nuevo
Testamento" y se estrenaron.
Pero don Enrique es hombre enérgico y formal. Había prometido a los se·
ñores Lepina, Plañiol y Calleja, estrenar "El nuevo testamento," y contra
viento y marea, poniéndose frente a la
opinión de actores, autores, músicos y
consejeros áulicos, exclamó con voz tonante :
-Eso se estrena el Sábado de Gloria, y lo que sea sonará A fusilarnos
por la espalda no creo que lleguen.
Y se estrenó y fué un triunfo completo; y la concurrencia reía y reía a
carcajadas, lo mismo que ha pasado en
México.
L UIS DE LARRODER.

para su aotrgua novia para profesar, a cuya ceremonia
he venido yo desde Madrid.
El alumno se desespera, se vuelve loco, y &lt;Aurea&gt;
que ve cercano el amanecer dice que se marcha a oir
la misa del alba en tanto regresan sus parientes. El jo·
veo se retira transido de pena, y en esto aparece el se·
reno que se brinda a probar r,lguna de las llaves que
tiene, por si puede abrir la casa. Conseguido el objeto,
la muchacha entra ella, y como cSuárez&gt; ha sabido ya
por el referido sereno que es su adorada &lt;Aurea,&gt; hace
que se suicida al pie del balcón, sin por e5to conseguir
engañar a la que tanto quiere, y después de sentida re•
conciliación entre ambos novios, cae la cortina dejando
en todos los concurrentes un placer tranquilo y poético,
producto de las buenas obras escénicas.
La señorita Castillo estuvo admirable de naturalidad,
consiguiendo uo completo éxito; Barreiro acertó en el
desempeño de su papel, lo mismó que Catalá En resu•
men &lt;Repaso de Examen&gt; debe repetine muchas noches, por lo delicado del diálogo y lo fino del asunto.
TEATRO COLON
Sigue el público llenando la sala de este Coliseo para
recrearse con las obras policiacas que allí representa
la compañía. Caralt.
En todas las épocas y en todos los países, el crimen
ha sido siempre interesante. Esa afición del público a
lo que tiene rc:,lacióo con el crimen, hizo que Shakes·
peare escribiera cMacbeth&gt;. Por ella Shelley (!ió vida a
su drama cThe Ceoci&gt;. Balzac y otros esciitores de ge·
nio hallaron inspiración en las profundidades del crimen. Algunos autores, como el ruso Dotoievsky, lo han
tratado en forma de tragedia, mientras que muchos han
escrito a su respecto en tono más ligero. Antes de que
Edgar Allan Pee escribiera sus interesantes cuentos, el
crimen ya tenía su sitio en l:i. literatura. Bismarck, el
canciller de hierro, y Gladstone, el idealista, descansaban su mente-así lo decíao,- con la lectura de &lt;Monsieur Lecocq y otras novelas de Emilio Gaboriau. Y si
los más grandes y los más célebres se sintieren poderosamente atraídos por las novelas relacionadas con robos y asaltos, ¿qué tiene de raro el enorme interés con
que d~ceoas de miles, tal vez millones de lectores, pertenecientes al vulg~ hayan devorado las obras que tie·
nen como protagon1stas a héroes de la investigación.
como Sherlock Holmes, o a canallas como Raffles y como el atrayente Arseoio Lupia?
El estreno de &lt;Jimmy el Misterioso&gt; ha sido seo~acio-

' ,,;~,~•;*·"'1

na! y el público ha gustado mucho de
la obra de M. O. Henry y de P. Arms·
trong y la cual ya conocíamos con el
nombre de &lt;Jimmy Samsoo&gt; por haber·
la dad.J la compañía Villegas-Coss cuando estuvo en el Teatro Díaz de León.
Ahora hemos podido ver alguna variación en el desarrollo del asunto, pe·
ro más de detalle que de esencia, de
manera que la fábula con su nota seo·
timeotal bien dada, interesa sobre manera, conmueve a veces y siempre distrae eo grado sumo.
No se trata eo ella, como eo otras
análogas, de la lucha del &lt;detective&gt;
con el criminal o de las astucias de éste para despistar al otro; sino que el ar·
gumento tiene mucho de real, de verosímil, y hay escenas emocionantes sin
ser traídas por los cabellos, lo cual pa·
sa tao a menudo en estas producciones
escénicas.
La interpretación fué acertada, di~tioguiéodose las señoritas Gaspar, Gar·
cía y Cano, y los señores Caralt, e~te
abusa demasiado de la frialdad, desea·
riamos verle con más colorido en sus
papeles, Aguirre, Bonell y demás intérpretes.
TEATl&lt;O LlRICO.-' EL NUEVO
TESTAMENTO."
No sólo en este teatro, sino eo otros
de 11 capital, se estrenó la m isma no·
che la zarzuela en cinco cuadros, libro
de los señores Lepioa y Plañiol, músi·
ca del maestro Calleja, titul~da "El
Nuevo Testamento."
Es una obra sucesora de ''El Pollo
Tejada," puesto que se trata del repa r·
to de la herencia de Emeterio fej~da
y Carantoña, y oo hay para que decir
que la risa domina durante el largo
lapso de tiempo que dura la represen•
t ,cióo. Los chistes se suceden unos a
otros en alegre catarata; las escenas regocijadas pasan ante la vista del espec·
tador de una manera incesante; y aque·
!lo es el "summum" de los restruéca·
nos, de las agudezas, y de los golpes de
ingenio.
El maestro Calleja ha acerrado en la
partitura de esta zarzuela. y entre los
. números más bonitos, deben mencionar·

Teatro Mt::xicano,-Dos escenas de &lt;Calamidad,&gt; obra francesa últimamente e~trenada.

Tres escenas de cJimmy el misterioso,&gt; obra policiaca recientemente estrenada

�..
QUISICOSAS DEL ROMANCE

Nupcial

EL YUGO

Bellezas albanesas - Tres elegantes de Scutari.

A diez mil metros de altura.
El "record" de altura e o globo acaba de batirse eo Francia con el "!caro." El
18 de Abril de 1878 el "Zeoith" subió a 8,6oo metros aterrizando a las tres horas. y
ahora se ha pasado de los diez mil, aterrizando dos horas más tarde, es decir a las
cinco.
Los héroes de tamaña empresa hao sido los señores Seoouque, Scboeider, y
Bieoaime. El globo llevó 3,500 metros cúbicos, e r a de ti5ú, con cautchout, y estaba
La salida del "Icaro" al partir del aereo parque de Le·
motte-Breuil.-La barquilla del •·1caro" coo los
tres aeronautas. Eo ella se veo a M. M. Schoeider
y Bieoaime. M. Seoouque, eo tierra aúo. tiene en
la maoo un barómetro registrador.
inflado con hidrógeno p uro. LI ?vaba además un para·
caídas ecuatorial, compuesto de uoa banda de tela de
un metro 25 de largo la cual iba fija al rededor del globo, cou mallas de cor deles finos.
También iban provistos de cuatro aparatos respiratorios, compuestos de un obus de oxígeno comprimido, de
una capacidad de 1,6oo litros y con uoa máscara que se
pone en parte de la cara y en la nariz para respirar,
coo un tubo metálico de dos metros de largo. Un manómetro indica la cantidad de gas contenido eo el tubo, y
otro manómetro regu la lo que debe respirarse, que puede variar de dos litros a diez por minuto.
Como el frío en alturas enormes es grandísimo, los
apar atos de que hemos hablado se llevaban en cajas llenas de aserraduras de corcho, y para que e l metal de
las máscaras no les quemase la cara, se guarneció de
cautchout.
La altura era iodispens1ble marcarla y para ello llevaban dos barómetros Richard, también llevaron un dinamómetro para graduar la fuerza muscular y aparatos
de fotografía.
Escogieron para tan audaz tentativa, un día sin nubes y coo viento muy ligero. Después de hacer sellar
todos los aparatos registradores, por M. Magoe, ingeniero de la casa Richard, e l globo se elevó a las doce del
día en el aereo parque de Clement-Bayard. A la salida
uo viento suave los llevó algo al sur, y cerno llevaban
de lastr~ 112 sacos de 20 kilos cada uno, para. obtener
una subida regular y contínua de 50 metros por minu·
to, era necesario arrojar cada diez minutos uo saco pa·
ra subir lentamente, huyendo a todo trance de las brusquedades y de los sacudimientos.
BELLEZAS

El pri:ner cliché fotográfico impresionado a más de 10.000 metros de altura.

ALBANESAS.-TRES
DE SCUTARI.

ELEGANTES

. Todo lo que se refiere a la Albania y a la Bulgaria,.
interesa sobremanera en estos momentos, y tanto más Joreferente a Scutari, por eso presentamos tipos de muje··
res con sus trajes típicos,

Nosotros, los que leemos y escribimos, somos los que
sabemos castellano.
Ello es claro como el agua; porque si no /quién es el
que sabe castellano 1 1 Los tiorros que se pasan el día en
el tajo, y si a maoo viene, y no tieneo qué hacer, se pa·
sao el día en la tabe1Da1 De sus dichos nos burlamos
diciendo que no sabeo más que estropear el Jeogu~je,
que diceo &lt;ajuera&gt;, &lt;trujo&gt;, y otras pachochadas C1er·
to que a las veces, u:iestro saber está ea que acudimos
al Diccionario, donde se encierra, y corr.o oro en paño
se guarda, el sab~r de muchos sabios.
Lo bueno es que, aunque el Diccionario sepa algo
más que nosotros, pues a él acudimos, sabe bien poca
cosa de castellano, como creo haber demostrado más de
uoa vez. Entonces, 1 qué slber es el o u estro, cuando el
mismo que nos enseña sabe tao poca cosa?
.
El d iccionario y nosotros sabemos que el yugo se dice yug~ y creemos saber tanto como los tiorros ea esta
parte. Pero en esta, como eo tantas otr as cosas, nos eng ,ñamos. Porque los tiorros, que son los que andan a la
labranza, y han de conocer el nombre del yugo. aJsueJea llamarlo yugo, cuando entre sí hablan.
¿ Hay alguno entre mis lectores que conozca otro nombre, el comúnmente empleado por los labradores de
toda Castilla la Vieja, la Nueva Andalucía, Extremadura y A ragóo, esto es, de casi toda hspaña? /No? Pues
ao oos ufanemos coo que sabemos castellano. Porque
¿qué chisme hay más común y castellano que al yugo
por estas tierras de pao llevar?
.
Y cuando los r omanistas hablan del castellaoc d1ceo:
los españoles llaman yugo alc:iugum&gt; latino, siendo así
que debieran decir que tal lo llaman los que de y_ugos
oo eatieadea, la gente letrada; pero que los espanoles
que entieodeo en. la labranza le dan otro nombre, _que
no es latino. Nadie conoce, pues, e l nombre comuo y
vulgar del yugo, fuera de los tíos del campo, que lo
manejan.
Tao hechos estamos a creer que el pueblo corrompe
los vocablos, q ue yo había oído el verdadero nombre
del yugo por Aragóo, y lo dejé pasar como uoa corrup·
tela. Oílo después por Casilla y por corruptela lo dejé.
Torné .. oírlo eo Andalucía y eo Extremadura, y al -cabo me dije: Pues eso oo puede ser corruptd3: del pueblo, sioo igaorao_cia de los letrados: Y esta m1sm3: consecuencia he teotdo que sacarla c1eo veces, abatiendo
mi soberanía aote el pueblo, que creía ignorante y zafio
Ea achaque de hablar e l pueblo no es zafio oí igoo·
rante; lo somos nosotros, q ue pretendemos aprender el
castellano en los libros, y oo es en los libros uoode el
habla vive. En los libros no hay más que uoos garaba·
tos, sombras de nuestras palabras eruditas. y nuestra
habla erudita es sombra del habla verdadera. La prue·
ba está ea que si alguno, los labradores españoles soo
los que hao de saber el nombre del yugo, pues soo los
que los t ratan y manejan, como oo~otros somos los que
sabemos el nombre de la pluma. B1eo; pues los labrad ires españoles llaman al yugo &lt;jubo&gt; y &lt;júbio&gt;, nom·
bre que no conocemos la gente &lt;b letras_ oi e l Diccio·
nario, que se arroga el derecho :le ensenar castellano.
y no me venga algún r omanista con que esta vnz es
corrupción del &lt;yugo&gt; o &lt;iugum&gt;, porque le diré que
harto despreciables·soo sus estudios romáo1icos, pues le
ci~ga hasta el punto de negar todas las leyes fonéticas
que su ciencia le ha enseñado, y esto, sólo por la comezón de ver latín eo todo el castellano, que es un ver
de ciego, que ve lo que quiere y cuanto se le aotoja.
Otro artefacto vulgar es la correa ancha que pooea
sobr e el sillón de la caballería y pasa por las varas dt 1
c ,rro sosteoiéoriolo: es lo que sujeta el carro a la mula
y hace que ésta arrastre a aquél.
El diccionario académico oo sabe nombrar cosa t~a
común y tao vieja, y acaso tampoco muchos de mis lectores. Coaveozámooos de que en achaque de castellano calzamos muy pocos puntos. Pues eso se llama eo
Castilla la Vieja y en Andalucía &lt;sufra&gt;.
Ea Extremadura lo pronuncian &lt;zufra&gt;, en el alto
Aragóo &lt;zofra&gt; y en Aragóa &lt;a-zofra&gt;.
Los susodichos romanistas pueden romperse los cascos buscándole etimología latina. Casi lo mismo es el
&lt;sobeo&gt;, que por Castilla es correa para atar el yugo a
la Jaaza, viga o timón, eo el B ierzo la coyunda, y eo
Andalucía el látigo de cuero coo que se afianza el ara·
do al yugo. Como se ve todo se va allá.
En la Argeotioa es torzal o lazo de una o tres tiras
de cuero retor cidas. Ya se ve si es vieja la cosa. Su
etimolo~ía ce sobar es tan cierta como que &lt;sobada&gt; es
ea Burgos la correo. que sujeta el yugo al cabezón. Pero del verbo sobar saben los romanistas y el latín tanto
como del &lt;jubo&gt; y de la &lt;sul-ra&gt;. &lt;Ir de zofra&gt; o &lt;hacer
de zofra&gt; es en Aragóa lo mismo que &lt;azofrar&gt; y que
&lt;azofra&gt;, o sea trabajar para el común o a vecina 1, la
prP-stacióo personal, que dicen a la latioa los que sabeo
la.tío o tienen erudición, pero 1ue calan poco de castellano.
Porque todo ello es uoa car ga, que suena &lt;zofra&gt; y
&lt;azofra&gt;, como la correa que tira del carro, que esto
es llevar a vecinal las obras públicas de común. Y que
venga todo ello de "sobar" se ve por el verbo "sobrunar" y "asobruoar", que suena o cargar y apesgar, o
"asobruñar", c., mo lo dicen estos ejemplos, además de
Rosal. "Para ahuyentar los diablos, que no están me-

Sr. dio Alfonso !caza y señora Aoa María Teresa de !caza, que contrajeron matrimonio recie11h ni• rte.
Fot. Mant,
nos asobrunados sobre el cuerpo del agonista que. en•
jam~re sobre colmena. " (Alonso Vaoegas, "Agonía," 3,
u ). "Tao recio puede ser el calor, que baga huír el
frío mis que de paso, el cual frío por huír apriesa va~e
asobruoaodo uno sobre otro, de donde resulta el intenso frío" (ídem, ' ·Diferencia de libros," 2.30) . "Como la
respuesta es angosta abajo y ancha de arriba y están
asobruñadas uoas sobre otras, luego empiezan a subir
(hs abej'ts por los lados de la espuerta" L. Méndez,
"Colmenas").
Ahora se entenderá cómo la sobrecarga pudo llamarse soberoal y sobornal. que nada tiene que ver con ~obre ni con sobornar. "A la bestia cargada el sobernal
la m'tta" ( Correas, 3/; "Auctarium por el colmo de la
medida o sobornal" (Nebrija).
Claro está que del mismo sobar salieron los dos bonitos verbos de~conocidos de la Academia, "asobinar"
y "eosobioar." "Asobinar" es sobar mucho, como el
g-üo se asobina en una cosa restregándose ; eo Jaéo vale caerse desfallecido de fuerzas. Y tal en el libro de
Albeitería de Conde (2,1 5): "Por echarse mal en la caballeriza y asobinarse por meterse debajo del pesebre".
"Eosobioar" es eograsu las tortas para q ue, sobrepuestas eo e l horno, por no ocupar uo espacio mayor,
no lleguen a pegar~e unas coo otras. Es verbo que se
usa eo Salam \Oca. Eo Aragóo "ensobinad&lt;:&gt;" dícese de
la res enfermiza, y en Salamanca, ·•eosobioada", de la
torta de pan aceitada antes de cocer. "Sobioa" es cla·
vija de madera. que se dice tarugo, y la citan Rosal y
N ~brija; •'sobijón" es acción de sobajar, ea Honduras.

Hasta aquí nuestra supina igooraocia del ca~tellano
y aún harto más allá; pero baste por hoy.
JULIO CEJADOR.

Ail ~i@w Allfi~rn:.©lir@
lt~fur@ifi&lt;e©
JUAN B. DELGADO.
El bosque y la campaña me dieron la quejumbre
ele queAlicaodro, ha muchooopulsael caramillo:
que }ª oo siega trébol, oí acanto. ni tomillo,
oí liba eo los panales sabrosa dulcedumbre.
Que ya oo hace poemas coo ánima de lumbre
y morbidez de pieles dt nutria y de tigri llo:
que olvida en sus querellas el zurear sencillo
de la torcaz que vive desolada en la cumbre.
'Las Aguilas,' 'Los Gatos,' 'El Buey,' 'Los Alacra(oes
amigos son que sieoteo coo él los sus afanes
y siguen presurosos las huellas de su parn.
Alond•a: canta, canta. Centauro: hinca la espuela
a tu corcel p e!!ígero y hacia la gloria vuela
, tañendo el clarín de oro de Lope y Garcilarn.

J, SOBREYRA ORTIZ.

�l&gt;?nito siste~a de atavíos, y en París, cuya preponderancia e~ cuestión de modas es completamente indiscutible,
el estilo búlgar~ ha obtenido éxitos en extremo felices,
Pero en esto de los estilos, mis queridas lectoras, hay
que poner un gran cuidado en la elección, pues si esta
no es hábil y prudente, el resultado será desastroso.
Las morenas deben aceptar unos, las rubias otros las
pálidas y las sonrosadas deben buscar, con esp~cial
emp1;ño, cual es ~I estilo, el cqlor y la forma que más
convienen a su tipo. Lo que a •una la embellece a otra

..,

11

11

~·-==========~(o)~==========·
~

·-----'(o)

F

~

cienes de encaje, y en este capítulo, la faota·
sía creadora puede mostrarse en toda su ili·
mitada extem-ióo.
Hemos visto uaa deliciosa blusa de encaje
inglés sobre fondo de seda ligera, violeta pá•
!ido, y como el traje es de heJiotropoobscuro,
la combinación resulta en extremo artística y
delicada. Otra de esas blusas es de seda Jiberty azul hortensia y el canesú, los eotredo·
ses de las mangas y el adorno del cuerpo es
de encaje de guipure color de marfil.
La más !::ella de estas combinaciones, la he·
mos admirado en un elegantísimo modelo de
&lt;tailleur,&gt; hecho en seda flexible, rayada de
verde bronce y negro. La falda tiene por el
frente una artística drapería que se cruza en
pliegues muy sobrios y se rec0gen por el lado
izquierdo coa u:, broche de &lt;cabochoos&gt; de
azabache. El jaquet es bastante abierto y los
ddanteros se cruzan, pdsandoel lado derecho
sobre el izquier~o y allí se cierra con otro
grao broche de azabache. La blusa que acom·
paña a este lujoso atavío, es verdaderameat"
encantadora, pues está hecha en fino encaje
de punto de Veoecia, y el fondo es de tafetta

se llevaron zapatos que tenían la forma de za¡,atillas y
se hacían de terciopelo. Brantóme describe los gracia·
sos patines que calzaban las bellas damas que empleaban aquel extraño instrumento con una gracia incomparable &lt;cuando lo dejaban aparecer bajo la saya y le
movían y removían en todos sentidos&gt;.
También habla del &lt;escarpín puntiagudo&gt; y &lt;no cua·
drado por· delante&gt; y dice que &lt;el blanco es el má;
lindo&gt;.
Como las egipcias, las mujeres francesas eran aficio·
nadas al cuero estampado y cuando sus chancJosno eran de terciopelo, lo hacían de cuero
estampado en oro.
El Museo de Cluny, en el número 6,646 de
su catálogo, tiene inscrito uno de esos altos
patines, que se supone fué propiedad de Catalina de Médicis. La punta es cuadrada y
plana; el taC'ón, muy elevado, es de piel blanca y el tejido bordado de plata. Al lado de
este calzado histórico se encuentran varios
patines de ordeo diferente y sin ningú o nombre de origen ; uao de ellos está inscrito con
el nl1mero 6,645 y e; de cordol;án dorado, calado y adornado con cuero verde.
Escarpines y chanclos, encierran, bajo
Francisco I los pequeños pies de las damas y
esta mofa sobrevivió al Rey CabJ.llero, corno
tambiéo la de ),is altos patines.
En tie:npo, de Enrique II, los Valois y después de Eorique IV y Luis XUI la moda para
los zapatos de mujer quedó estacionaria; y ~ólo se usaron los zapatos de tacón excesivamen·
te altos.
Luis X IV y Luis XV

Lc,s tacones en tiempo de Luis XIV eran de

Las hebillas jugaron un gran papel
ea la historia del calzado en tiempo de
Luis XV; las princesas y las damas de
la corte se arruinaban por esas costosas
joyas; además ellas solas eran las que
podían llevar el verdadero diamante;
pues todas las damas no podían como
María Josefa de S«jonia, permitirse
el lujo de tener una hebilla estimada en
20 375 libras, sPgún nos diee M. G.
Bapst.
En ellas habla más piedras que diamantes y hasta se acudía al cincelador
en boga para que diera a esas joyas de
plata unas facetas milagrosamente bri·
llantes que lanzaban luces engañadoras.
Bajo Luis XV, el zapato se hizo arqueado, acabando en una punta tan es·
trecha, que parecía imposible que los
pies pudieran alojarse en ellos. Madame de Pompadour, según la vemos retratada en el Louvre, luce unos zapati·
tos blancos. cuyos tacones eran de piel;
la punta está ligeramente redondeada
y levantada, como el calzado de las
mujeres turcas. Las pieles en esta época se bordaban de flores graciosamente
sembradas en ramitos de colores vivos
y las hebillas quedaban inalterab)Pmen·
te ~nidas a esta parte de la indumentaria.
El Museo de Cluay nos sigue mostr:i,ndo la evolución del zapato; con el
numero 6,6g3 figura un par de zapatos
bordados de follaje verde con una mezcla de_ adornos de plata y uoa hebilla
del mismo metal con pie-iras del Rin
engarzadas.

ia perjudica; así pues, no debe dejarse este
asunto a favor del capricho de la costurera,
porque no siempre tendrá el tino suficiente
para decidir en una cuestión por demás impar·
tante, sino que es preciso recurrir al buen
,gusto de personas competentes sobre el particular, para definir este punto que oo es tan poco interesante corno a primera vista podríajuz.garse.
MARGARITA,

El calzado fcmcnlno en diversas époGas
Edad Media

CRONICA
El verano se muestra demasiado benigno,
mis queridos lectoras; casi podría decirse que
no estamos en tiempo de calor, pues las contíouas lluvias, los constantes nublados y el
viento frío que azota a todas horas, más bien
evocan los melancólicos días del otoño, y no
nos sorprendería ver hojas am&lt;1riltas en los
árboles, ni flores marchitas en los parques y
jardines de nuestra hermosa capital.
La Mo~a actual, peo_saodo como siempre en
las oeces1dildes más exigentes de la estación
sin descuidar por eso el buen gusto que recia'.
ma la elegancia, ha puesto un cuidado particular en los trajes &lt;tailleur,&gt; que sin discusión
alguna son los atavíos prácticos y distinguidos
por_excelen?ia; sir~en para toiio: sen traje y
&lt;1,bngo al mismo llempo; pueden confeccionarse en telas ~odestas y en géneros costosos;
la seda, e I terc1opelo, el paño y el lino, se
disputan la preferencia de las damas, según
Jo requieran los diferentes actos de la vida
social. Si queréis asi•tir a un espectáculo de
tarde o a una visita de cumplimiento, el &lt;tailleur&gt; de seda rayada, en finísimas líneas verticales, o coofeccioaado en terciopelo de color obscuro, como azul marino, café hoja se·
ca, heliotropo o verde sombrío, y sobre todo,
en negro, será un atavío severo, exquisito y
elegante el cual no deja nada que desear a
ese respecto. Inútil parecP. añadir que tao distinguidos atavíos, reclaman el acompañamien•
to casi obligatorio de lindas blusas blancas o
de colores claros. Estas blusas, por regla ge•
neral, S"D de encajes exquisitos cerno el de
punto de Veoe?ia, ¡¡uip,~re, encaje inglés y
otros p:&gt;r el estilo. También se hacen dichas
b1usas en seda ligera, combinada con aplica-

Traje de Teatro

madera de fresno, sobre esos zancos cuyas pisadas reso·
naban, el paso de las mujeres no poaía ser muy aírom
por ser menester que se sostuvinan en equilibriú sobre
unas estacas de las que la suela era el único apoyo,
pues la tela era de seda o de piel muy fina, y los ador.
nos, galones de oro, de plata, hebillas de joyería, verdaderos diamantes o piedras del Rin y de Alencon res•
plandecían entre cintas y encajes.
Todo ello era muy frágil para soportar la a 1tiva Mcntespao y la austera Maintenon .

azul marchito, resultando con esta combinación de elementos y de matices, un conjunto
t!n extremo distinguido. Una señora Joven de·
bería adoptar este modelo con la seguridad
de obtener un éxito completo. por su discreta
y positiva elegancia.
En cambio, los trajes sastre que se hacen
en paño ligero, lana . flexible y otros génerosadecuados a la estación actual, son insustituibles para las salidas en la mañana, ya sea
a compras, paseos en el campo o visitas de
confianza. En este caso la blusa no debe ser
tan costosa; y la muselina, el linón de la India, el velo de lana y otras telas por el estilo,
p.!edeo suplir a las exquisitas blusas que he·
mos descrito, siempre que se adornen con
&lt;chic,&gt; para lo cual se emplean liados valen·
ciaaos V entredoses de maya o de guipure.
Respecto de los &lt;tailleur&gt; coafecciooados eo
!ieuzo, y que son absolut~mente propios para
Juegos de &lt;sport,~ excurs1oaes en auto, y fies·
tas campestres,_ mis lectoras ya saben cual es
el color favorito: el blanco, y siempre el
blao?º· La forma es muy sencilla, pues así Jo
reqmere el objeto a que se destinan tales atavíos,_ y los ~éneros que se prtfieren son, como
es bien sabido. los más resistentes, entre ellos.
figura_ en primera línea, el piqué, la batista y
el pano delgado. No quedan excluídos, sin
e_mbargo, los colores claros, cerno el azul, e&gt;
hla, el rosa y el cereza, para confeccionar
estas pocas y _ri~ueñas &lt;toilettes&gt; primaveralf~.
y que se coahnuan asando durante el es!ío.
J:Iay modelos muy bonitos hechos en telas de
hao y en colores suaves; hemos visto deliciosos traies de batista azul hortensia, rosa pá,ido, color ~e maíz, cereza, verde luz, y otros
por el eslllo. Las telas impresas están en pleno favor de las darn,s, y allí es principalmente en donde los estilos se marcan de un modo·
?r~ferente: el b~lgaro, el japonés y el que
1rmta la cachemira de la India oriental, , 00
por ahora los más buscados para arreglar ese

A principios del siglo XIV aparecieron los
.zapatos &lt;poulaines&gt; nombre de su inventor
Poulain. Estos eran enormemente largos y la
fantasía adornó la punta de ese calzado con
un cascabel. Además había varias formas de
calzado: zapatos con hebillas, calzado esca·
tado en forma de corazón, con tiritas y abro·
chado interiormente sobre el tobillo. Las mu•
jeres de aquella época, con sus &lt;escofiones&gt;,
sus &lt;hennins&gt; y sus vestidos recamados, con
sus largos &lt;poulaines&gt;, parecidos a los &lt;skis&gt;
noruegos, completaban su indumentaria y sobre los cuales se deslizaban silenciosamente
sus gracias hieráticas.
Hacia 1420 las nobles damas renunciaron
sl1bitamente a ese calzado tan puntiagudo corno el resto de su tocado, y el zapato fué re·
&lt;londeáadose y recobrando las dimensiones
normales, y para andar por casa empleaban
un calzado. completamente descubierto y bajo
&lt;¡ ue se llamó escarpín.
Bajo el reinado de Carlos VIII, las mujeres
se ponían encima de sus ligeros escarpioP.s
un calzado más resisteatP., y bajo Luis XII
empezaron a elevarse sobre
chapin,s de altas suelas precursores de los tacones. Según
puede notarse, el calzado has·
ta aquel momento, adhería
completamente al suelo; has·
ta el sii:lo XIV el tacón hizo
su aparición.

El

Luis XVI.

Renacimiento

En la -:orte de Francisco I

Dos Toilettes de noche.

1Qué ha sido de aquel zapato de raso
n~gro muy usado que poseía el Museo
de los Soberanos en el Louvre?
Pobre zapato, tan fino, tan
elegante y pequeño que hu
biérase dicho que era el zapatito de la Cenici,.ota; 7ap~to llevado por la infortunada
reina Marí. Antonieta, y que
se eocoatraba al lado dPI &lt;pequeño sombrero&gt; d~J vencido
de Waterloo; colección triste
compuesta de reliquias tan
lamentables que producían
estremecimientos a la evocación de las _¡¡ngustias que pa·
saron¡sus posesores.

�CONSULTAS
UNA CARTA. TAHOSER: A su debido tiempo recibi
la hermosa postal que tuvo la bondad de enviarme, y en
seguida la contesté dándole las gracias más sinceras y
afectuosas por su amabilidad. Tal vez como usted se
encont raba enferma no pudo ver mi respuesta, lo cual
siento muy de veras, lamen·
tando, sobre todo, la do·
)encía de que ha sido victima.
¡Ojalá que a la fecha
haya r ecobrado la salud de
un modo completo!
Si hubie ra yo podido
conser var el retr ato del
caballero inglés que por
· a lgún tiempo me escribió
usando el nombre de u,·
t ed, teudría ahora mucho
gusto e n hacerlo llegar a
sus manos, pues acaso él
pensó en esto a l enviarme
dicho retrato; pero, como
usted 1,omprende, yo no
debo formar un álbum de
r ecuerdos de amigos des·
conocidos; tratándose de
señoritas ya es otra cosa, y
con verdadero placer co·
loco esos obsequios entre
l os de mis amistades oer·
sonales. Allí estarán siempre las lindas tarjetas que
me ha enviado mi querida
cTaboser ,&gt; cuyos bueuos
deseos para mi agradezco
de todo corazón, mocho
más ahora que están próximos a realizarse.

ASUNTO GRAVE. UNA INTERESADA: Mucho me ha.
preocupado su carta, y como el asueto que trata en ella
es de una iudole absolutameute privada, le r uego que
me envie su dirección particular , a fin de corresponder
a su bondadosa confianza del mejor modo que me sea
posible, agradeciéudole sinceramente la honra que me
concede con su delicada coufideocia. No es necesario
que me señale su domicilio; basta con que yo le mande
mi respuesta a la Lista de Cor reos bajo el nombre su·

quedai án complacidos, leyendo el libro que sobre usos
de sociedad y b uenas maneras ha escrito la Condern de
Tramar. Dicho libro tiene por título: &lt;Trato social,&gt; y
lo encontrará en la casa de Bouret, en esta capital.
UNA DUDA. HANGER: Es muy doloroso tener que
afir mar en un corazón enamorado las dudas angustiosas
por las cuales padece, pero la sinceridad me obliga a
dec;r a usted que tiene razón para vacilar st br e si su
novia lo qu iere realmeute.
Los csacrificics volunta·
rios&gt; no mere;:eo tal oom•
bre, y el que usted pide a
su prometida les tao pe·
queño y tao justo! . ... Pe·
queño, porque si todo su
amor es para usted, ¿qué
le importa prescindir de
ese amigo? Y j usto, porque
habien'do tenido en otro
tiempo relaciones amorosas con el citado señor,
¿cómo exige que usted
acepte con gusto esa amis·
tad? Además, la mucha d iferencia de edades que hay
entre usted y su novia, podría ser causa de graodPs
penas en lo sucesiv.&gt;. Cuaudo hayan trauscurrido diez
años ella estará en toda la
pleuitud de su juveuil her·
mosura; verá eu torco suyo hombres jóvenes y atrae·
tivos, el corazón de uua
mujer casada, si no está
lleco del amor de su esposo, p uede inclinarse ha·
cia un cariño culpable y
eutouces la de~gracia eu·
traría al hogar de usted.
Por tanto, lo uecesario eu
este caso es convencerse
de que la jovencita a quien
u~ted quiere, correspoude
ese amor cou la misma inteusidad, pues de ese modo hay esperanzas muy firmes de que sabrá ser fiel.
¿ Desea seguir mi coose·
jo? Ponga a prueba el corazóu de su prometid:t,
exíjale que reouociea esa
importuna amistad ; dígale
que segúu opina un célebre escr itor, &lt;el verdadero
amor encierra eu un solo
ser el universo entero;&gt; y
si complace los destos de
usted, podrá asegurarse
que lo ama; de lo contrario ...... es indudable que
pr efiere a su antiguo novio,
pue, no teme ofender y
atormentar a usted.
Muy deveras le desee un
tleseolace feliz en su p roblema sentimental.

USOS DE SOCIEDAD.
ROBERTO: Me parece, es·
t imado señor, q ue una declaración amorosa no de·
be hacerse delante de ningún testigo, por más que
éste goce de la absoluta
confianza de usted y de la
señorita a quieu quiere.
La mayor dulzura del ca·
riño es el secreto quP. lo
e nvuelve; el amor es como
u n perfume, mientras está
reprimido y oculto su en·
cauto crece, pero s; se en•
trega a la publicidad pa·
r ece como que se disipa y
que se disminuye. Solamente podría disculparse
esa ocasión en el caso de
no tener usted una oportun idad favorable para ha·
blar con h. señorita, per o
si no encuentra manera de
con versar con ella a solas,
me atrevo a indicarle que
le manifieste su amor por
TINTURA EFICA Z.
escrito, pues as! tendrá más
UNA SIMPATIZADORA: Le
facilidad paraexpansionar
recomiendo la tintura &lt;Pasus sentimientos.
raíso.&gt; con la cual conse·
En cuanto a la opinión
guirá lo que desea. Se venqud tiene usted de los méde en las perfumerías y
d icos de nuestro país, aunpeluquerías de esta capital,
que por desgn,cia hay en
El vino rojo lo encontraEL ADORNO FE:vtENINO.-Hermosa colección de modelos fantásticos y c•prichorns para sacos de
ella mucho de cierto, pero
rá eo las principales tieo·
mano y sombrillas. E ntre ellos J;,.s hay en las que domioa e l capr icho sobre la utili.:iad; otr os
quizá exagera un poco; tedas de abarrotes, como en
son por el contrario, sumamente útiles y prácticos.
n emos varios doctores de
cLa Puerta del Sol,&gt; &lt;La
verdadero talento, coocien•
Universal&gt; y otras casas
cía irreprochable, y abneacreditadas a ese respecto.
gación heroica, cuyos nombres podrían honrar a cualpuesto que usted elija, y allí recogerá mi car ta, en la
RESPUESTA . DAtRY: En el próximo número tendré
q uier a Escuela d.: Medicina. Si usted lo desea le indi- cual le manifestaré mi opinión con toda franqueza. y,
el gusto de ofrecerle el modelo de traje que se sirvió
caré alguno de esos facultativos, que acaso podrían ali- al mismo tiempo, le indicaré el único remedio que en- pedirme; hoy me es imposible hacerlo por falta de esviarlo de la molesta enfermedad" que lo preocupa, la
cuentro para mejorn, auuque sea en parte, la situación
pacio, pues be teuido que contestar varias cartas ;intecual, a mi entender, proviene de anemia, pues be visto
tao triste d e ese pobre niño.
riores a la suya. Le ruego que dispense esta falta iovootros casos semej'&lt;ntes al suyo
luutaria, y sir vas'e aceptar mi agradec imiento por sus
Le deseo un pronto y completo alivio.
LIBRO UTIL. AL1c1A ZOZAYA: Creo que sus des•os boodado~as frases para juzgarme.
MARGARITA.

Lo que distingue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la
cavidad bucal con una ligerísima y microscópica capa, pero sin embargo de
gran peder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse
l:i.vado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca está protegida contra el electo de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

Fiesta de los cojos

reservadas a los cojos que hayan tomado
parte eo el almuerzo; a las 6, apertura por
los cojos de un baile ofrecido a las persoEl 24 de Noviembre se efectuó eo Va- nas provistas de mejores piernas&gt;.
reones, una curiosa fiesta de los cojos, &lt;Nota: Un &lt;garage&gt;, custodiado durante
acerca de la cual permite formarse una toda la noche, estara instalado para las
idea del siguiente programa:
muletas y las piernas artificiales&gt;.
&lt;El comité de cojos de la comuoa de
Vareooes Saint Sauveur, tiene el honor de
informar a la población, que se celebrará El reloj más grande del mundo
una fiesta en su honor el domingo 24 de
Noviembre&gt;.
&lt;A medi_o día, baoquete en el restaura_nt Sin duda alguna tienen razón los grieSorgues-L1vet; a las tres, carreras a pie, gas en asegurar que poseen el reloj más

grande del mundo, reloj que ofrece ade·
más la particularidad de haberlo hecho la
misma naturaleza

Del cercado ajeno

Hay en el mar Ereo un promoutorio de
grandes dimensiones, cuya cúspide se alza
a 915 metros sobre el nivel del mar, y que
los helenos bao bauti,:ado con el nombre
de Hayoo Horou, el cual, al darle el sol,
proyecta una grande sombra que va tocando sucesivamente, y a intervalos regulares,
a unas islas que lo rodean formando un
cfrculo. Dichas islas hacen las veces del
horario.

A pr~pósito de estar cerca al centenario
de E?nco Petrella y habiéndose dicho y
repettdo que el famoso autor de Joo e vivió
pr_obablemeote .Y murió en un hospital, desmiente el Mutttoo esta falsa versión.
Casado a los 23 años c.&gt;o una mujer de
~ás de cuarenta, aunque bien provista de
dinero, Petrella no vióse nunca en grandes
estr echeces.
Uoicamente eo el período en que sus
obras comenzaban a ser couocidas, fué
cua?do pudo tener momentos de penuria.
AleJado de su esposa, que •ya llegaría a los
sesenta, P~tre~la se unió por toda su vida
a ot~a m~¡~r, ¡oven y bella, con la cual hizo vida d1s1pada y fastuosa.
Cuando le hablaban a la editor¡¡ musical
Juana Lucca de la pobreza de Petrella
decía: &lt;V~nid a Nápoles y os demostraré
con los as1eot?5 de mis libros que Petre·
lla, sólo de m1 casa ha sacado 200,000 ¡¡.
bras&gt;.
, ~ostieoe_ el_ ~attioo que Petrella, en sus
u!hm~s ve1nttc1oco a ños debió gastar me
d io millón aproximadamente.
La casa Ricordi le adelantó 10,000 liras
po_r ~u Sala~bó, de la que sólo llegó a escnb1r el primer acto.
Entonces habitaba el maestro cerca de
Génova, en una hermosa Villa, y allí Je
sorprendió la enfermedad que pronto iba
a poner fin a sus días.
Sus amigos y admiradores, entre los que
s~ contaban el Rey y el grao Verdi, facihtároole cuanto necesitó, y murió Petrella
eo una rica residencia de la calle de Gaetano Alessi, de Génova.
o o o
La c ostu mb re

Habituado Victorio a que antes de dormir se le ~ueote siempre un cuento, no se
duerme 010guoa noche sin oírle.
Mamá-dice ayer, reudido ya de sueño.cuéntame lo que le pasó al pajarito que
estaba enfermo.
:-~ºY la que estoy mala soy yo, y no el
paJanto. Duerme, .duerme.
-Bueno, pues entonces... cuéntame el
de la mamila que estaba eJJ ferma.
~

'

�EL MUNDO I LUST RADO
EL MUNDO ILUST RADO

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD OEL
CUTIS.
Evita y cura los barros
las pecas, las erupdones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas . El cu-

tis áspero, marchito, pálido y quemado del sol , ad-

quiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.

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le pesará haber leido este
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Purifica, htrmosea. perfuma,

dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restablec iéndoles
su frescura cuando se han mar-

chitado.
Evita y cura la
caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas, vigoriza las raíces
del cab~llo, dellc loso para lavar la cabeza y bañar a
lo~ niñ?s. La pastilla es grande, sólida y dura mucho

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campestre en el " Rocio " en Sevilla .

Mr. Paul Hervieu estuvo eo Madrii y
·
eo otras capitales de España hace poco
sieodbo odbjel10 di e to~a clase de agalsaj?s,
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
prue a e a a ta esltma eo q ue se e 11eA · '6
· ¿
b
de la cua F. Wollt y Son. recuerda la fraganoLe. stsl1 a uoda rlepreseotahc160_ e su o ra
cia suave de las rosas de Persla.
&lt; as car reras e as aoterc 3s&gt; interpretaf é
·b·d
d a por Ia CO b eoa,
Y u reci I o por e I
~ey de una manera afable y c ariñosa.
Méxibo.

LINIMENTO GENEAU
11.a.ac.a.

Acompañado de varias distinguidas persooas fué a conocer Sevilla, dándose en su
honor •rna fiesta netamente española con
. ·
'
tra¡es popo lares andaluces y una decoraci&lt;"o flo ral pr eciosa en la ' finca del &lt;Ro•
ciu,&gt; uoa de las más bellas de Ja capital
.1
sevil aoa.

po.~que el "motivo" oo puede ser más "Joco ).
El Debe y el Haber de ese balance oo
es uo grano de anís, sino uo anís de muchos granos, tamaño de una sandía. Porque, vamos a ver: /de qué oi para qué
van a servir las millonadas ha~ta aquí consumidas eo el perfecciooamieoto de uo
aparato, curiosísimo sin duda, pero cuya uti·
Jidad positiva se reduce a la militar, y aun
esa es1á por ver, no baMaodo los tosayos
practicarlos hasta ahora ¡;&gt;ara fo rmar juicio ?
Esto último oo Jo decimos ocsotrcs, que
somos unos pobres diablos como estrat~gas
(creemcs q ue ahora se dice así, aunque la
a cademia de la lengua española oo Jo diga), sino cuantos hao pre~eociado tales
pru1:bas aéreas.
Ya sabemos que a lgunos hao tenido la
chiripa, oo sólo de oo caerse de Jo alto,
que es peor que caerse de no nido, sino de
embolsar primeros premios cootaotes y
sonantes en sus "ncords'' de velccicadts,
alturas, etc., ~te.
Pero se me figura que la aviaci6o se parece eo esto a la tauromáquia moderna de
España. casi reducida (dicho sea c on ¡:erd6o de la afici6o y los diestros) a jugarse
la vida a cara o c r uz al cebo del momio.
Con tener el iosaoo aliciente del r iesgo,
el aeródromo oo resulta, 01 tao piotoresr.o
como la plaza de toros eo días de cartel,
o i siquiera tao c6modo por parte del espec,ador , obligado a levantar los ojos a l
cielo, y no eo son de piedad oi de imploraci6o de la protecci6o divina.
Por lo demás, este nuevo motivo Joco, e~
decir Jocomotivo, abr e ancho campo a la
imagioaci6o para el porvenir . Hoy y de
tiempo ha, ya vuelan muchas cosas, el di·
oero, por ejemplo.
p
'd
t d
1·
ero ayu eooos us e es a seo 1r maoaoa q ue se escapi:o por eot~e nubes, los
deudores, los oov1os, los mandos, las espot d I b
t
h
sas Y o as a~ ueoas geo es q ue no se a
llao bien sentaditas, oi de pie, o aquellas
·
¡
á ·d ¡ h 'd
a qmeoes e~ par ece po_co r p1 a a . u1 a
eo fe r rocar ril autom6v1I o trasatlántico
•
·

Febrero 26.- Señor : Solicita usted, bondadosamente, mi opioi6o sobre el romanticismo y me interroga sobre mis pr incicaida del pelo. cura
rapida y tei?UrA • •
He aquí una curiosa carla de Héctor pios, mi "credo," etc. Podría contestarle,
. lao Cojerao, Eapara....,..,8obreh - - .
B~r lioz. La fecha está incompleta y se ig· que las pocas obras que he conseguido
Torcf"duraa.etc..e~
nora a q uién fué d irigida. M. Jules Com- hacer oír a l p úblico, dicen bien claros mis
l\eYllloiYO•NaOIQ,o
U• o ,amejÓrablo.
barieu, director de la &lt;Revue Musicale&gt;, gustos Y. que, sin los viol_ioes, soy, . tal vez,
Cien kilos de carne pierden 33 de su pe·
al publicarla, garantiza su autenticidad:
Parls, 165, Rue SI.Honoré J todu lumaciu
uo mal intérprete de mis peo~m1eotos. so al ser asados y 28 al ser hervidos.
Pero vuestra carta es demasiado halagadora, para q ue su único r esultado sea hao o o
cenr e pasar por descortés; voy, pues, a satisfaceros. Soy un clásico. 1Romántico? IgPara la calefacción, 12 kilos de cub6o
nor o lo que esto significa.
de leña calientan lo que 10 kilos de carb6o
Por a rte c lásico, entiendo, uu arte jo- de piedra o de ccke.
Sola y Unlca Calidad
ven, vigoroso y sincero, reflexivo, apasionado, amante de las bellas formas, como o o
pletamente libr e. Y con la palabra clásico
indico todo lo original, lo grande, lo atre - En Inglater ra hay 78 pozos artesiauos.
vido que se ha hecho Gluck y Beethoven
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE" son clásicos, jamás tuvieron reparo en deo o o
cir lo que querían, y c6mo q uerían, a desEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
pecho de ciertas reglas. Virgilio y ShakesLa primera escuela par a ciegos se estapeare son clásicos. Lo único que despre- bleci6 eo Liverpool en 179r.
Al EXICO · IIAUSER .., ZJVT ,r C ...
cio, es la iniciativa chata, sin vida, sin carácter .
o o o
Mi casa no es una c a pilla, pero de b uena gana adoroalfa e l marco de la puerta, El chocolate empez6 a popularizarse eo
como Cocas, r.oo las cabezas de ciertos Europa en ,65o.
«clásicos&gt;, a q uienes se ha adjudicado una
falsa etiqueta, cotsideráodolos como conl~S
o o o
tinuadores de los grandes.
Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, J cura udicalmintt
irritaciones y ubanonea Forhllca lu unH y tas da bnllo l tn n1parencia.
Siendo &lt;clásico&gt;, vivo a menudo con los Una tortuga grande da 40 kilos de car ey
A.GNEL. .-urt:NISh, 16, A venuo de J'Op6ra. P A R I B J
dioses, otras veces con b andidos y demo· para peines y otros objetos.
oios, pero nunca con monos.
Deseo, señor , que estas pocas líneas le
o o o
informen lo suficiente y le ruego me crea,
ceo la más alta e~tima, su seguro servidor.
El football profesional se iosla)6 en In-Héctor Berlioz.
glaterra eo 1885.
Hl'A8&amp;1t..l

Las rosas del pintor

Lo que hace la costumbr e

C REME DE LUXE

Bolo 'l'OPZCO
ree mplazando 11

f'laec,o , in dolor Dl

'·Plateria "CHRISTOFLE",
La Mejor

Una viuda se casa por ter cera vez.
-/Cuándo es la boda ?-le preguntan.
-Yo quería que foese mañana; pero
habré de esperar u nos días porque está
enfermo el padre Beoítez, que es quien
debe casarnos.
-Puede casarla a usted otro sacerdote.
-)Si, es verdad; ¡pero estoy tan acostumbrada a que me case ese!

Llegué una tarde al taller de mi amigo
Luis eo ocasión de estar despidiéndose de
él.un tal don José, a q uien cooocJa yo por
haberle encontrado allf otras veces, el
cual nos dijo:
-Mañana les espero a ustedes eo mi
q uinta, quiero que vean mi~ rosales; tengo
más de cincuenta variedades . .. . Es mi
manía. A usted, Luis, como a rtista, bien
deben gustarle las flores; en cambio a usted, hombre de ciencia-dijo dirigiéndose
a mí-no diría yo otro tanto. En general,
son ustedes demasiado positivistas para
t.u cualldadH uu.,puo~ ha cer mucho caso de las flor€s.
Se lo p rometimos, march6se don José y,
••tenlTUJolGatr.luDteequc
una vez fuera, exclamó L uis:
laaa merecido al
-A nadie se le ocurre sioo a este hombre coost.ruir una casita de ca!'°po eo aque!los para¡es, tao cer ca de la cmdad y entre
fábricas y habitaciones ~e ob_reros. Su
• adml116a en loe Boeplta~..., mujer, q_ue esté eo la glona, odiaba, aquee•plloan la bo1a •• llos barrios; me figoro yo cuanto sena, ~or
• .. produoto para todo• 101 u101 haber oído algunas veces los comentarios
del tocador : Cutdadoa de ~ de la vecindad sobre la forma de sus somBoc.a , quo purilloa. de loe b re ros O la intensidad de sus ~erfumes que
Cabello• cura ca1da detiene, u~:iba (ambas cosas, del '!1e¡or gusto, sea
entr e paréntesis). Sm d_uda no Sf:
LooloDH de laa Crtu. Calo dicho
haría cargo de que su elegancia era casi
4a4oe IDUULoe. etn.
una p rovocación para aquella.pobre. gente
0.eoo,i/fMH a ,U , ...,,....,.,...
q ue soñando eo una futura 01velac16n soltN LAI P'A'°'MAOIA.,
· ' es v1chma
, ·
·
d e .. , ,
c1al,
siempre
Á . . . . .1C1111•nllelffl 1 lalal'Mll!III
-!Ya pai;eci6 el socialista! Anda, .?éia·
Áparlade 806. Kbl-.
!e de filos'?fias y vámoocs a l café -d1¡e yo
10terrumJ&gt;1éodole-que se hace tarde Y 00
- - - - -- -- - - - - -- - - - - podrás ya trabajar con esa luz.
Así lo hicimos, quedando luego al des·
í
1lí
p er'hro~s e?- que nos encontrar amos a
~I ?ía sigmeote, desp?~s de cc~er , para
CAMARAS
1r ¡u~tos a hacer_ la v1S1la prometida.
Fuimos}:'·,•• ¡rosas, muchas rosa~!
-Aquí tienen ustedes las Francia, las
&lt;Marie Heoriette&gt;, éstas son musgos .. . .
-nos decía don José mostrándonos satis•
fecho sus rosales, mientras iba de aquí para a llá cor tando flores, hasta hacer los dos
e normes mazos con que nos obsequió al
mar ch~roos.-Lléveselas usted a su Sf ñora, me dijo a mi; Luis hará quizás u n cuadro con ellas .. . .
Caía la tarde c uando, a través de aquellos c.smpos y solar es, nos dirigíamos a la
ciudad con nuestra olorosa carga. Cansado p ronto de llevarla, le dije a Lu is:
- -Mira, chico, si quieres, podrás piolar
tus rosas y las mías, que como cargues tú
con e llas te las regalo. Con una para mi
A. MADELINE'. Av. Veracruz 7.
Pídao catálogo mujer tengo bastante.
Apartado 1038.

HIIIEIE11e1TOCIDO
coaltar Saponlnl

LI Bluf

•• Pan-.

NETTEL

"ªDfrl II

ESTREN-1MIEN To

BHLEZA

l.~-~;~i~:.:~~J~~;:!;' 1
1

aua maravilloaoa re.'lultadoa, y por eso ea que se ha hecho la pre-

ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfeimoe en

1
1

Las guías de trenes para los viajeros son
de ioveoci6o icglesa.

1

o o o
Pues, señor, (y no va de cueolo) cada
vez que leemos Ja noticia de una nueva
En el Br~sil hay más de novecientos mivíctima de la aviación, que es a diario, llooes de cafetos.
•
cuando no varias veces al día, aumenta
o o o
nuestra confusi6o eo e l cálculo de las
ventajas e iocooveoieotes de semejante
.
medio locomotivo (No sabemos eo este Un camello llene doble fuerza que uo
momento histórico si tal adjetivo está en buey.
el léxico, pero si oo está debiera estar,

Tu•o1t• • · ,.,.01t1t'4NAS, Ha1t1011s. l'U8TUL'48, LLAQA9,
UL0•1t••· QUa•ADUlfA8, l'ISTU&amp;.'48, alfUl'OION•• · aTo•• uo.

QlfANO8.

o• vaNTA • N TOOA9 ,,.. DlfOQUalflA9 'i •OTIOAS,

1

A '.25 CENTAVOS L A CAJA.
Para 101 lopree donde no 1&amp; enouentre, ae deep&amp;Ob&amp;tranoo de porte, enYlando
oon el pedido en aelloa de oorreo 10,80 Ol'I , por O&amp;d&amp; oaJs y por docena P ,52,&amp;l Depo-

1lt&amp;rlo cenera!, .,,. """"·' • • OlfTl!QA,
Al'AlfTADO 41541,

1

••x,oo.

ª" 011&amp;.L• ºª IIANlflQUa N 9 • ••

o. "•

o o o

fiel a la consigna

1:º

d

Los tribunales de París acaban de ver y
fallar una causa seguida por lesiones su-

LOS MEDICOS INGLESES
fridas
en e l del
ejercicio
sus funciones
por T enemos el gu.!=to de prt)sentar a los lectores de "El
una artista
teatro de
Folies
Dramatiques.
Mundo Ilus trado .. una fotografía de
La señor ita Perouoe debía salir a escena
con1ecuencia1: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, etc. tripulando uo .eroplaoo que volase a la LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
1
vis6~a~~ t:~~c~i aparato volador era de
PURGATIVO•• DEPURATIVO• Y ANTISEPTICO• cart6o, y que el vuelo aparente se realiz..
T .· L•RoY.
96, Rue d'Am■terdam.
P.lRlS
11 torio,
la, Formacl41.
ba deslizándose
avi5odecon
la señorita
.._,.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.._____
,_,..¡¡._,¡¡¡.¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.,¡.¡¡_,¡
• ..,_
.._.
_______
_. dentro
sobre un elcable
acero
tendido
1111
y su,

ExUm1oaYERDADEROS GRAN0SdeSALU0delD'fRANCK

fil
~~,t. AGNEL

s
MANO

-Deja, me cootest6 tomando las flores, Grao Bretaña que viven en ;{reas de gran
que por mucho pan .. ,,
poblaci6o, el riesgo es coosider~blemeote
-IY, r ealmente pit:osas pintar uo cua- ma}:'or. En Maochester, por. e¡emplo, se
dro de rosas ?.añadi.
registraron eo 19II, 1, 200 accidentes entr e
-!Quita allá, hombre!. ... Esto no lo ·mortales y oo mortales, eo las calles. de la
pinta~ más que las señoritas!, me replicó ciudad; lo cual r.epreseota u~ accidenta
sonriendo. Las quiero porque vendrá ma- por cada 700 hab1t~ntes. Eo I:,1verpool fué
ñaoa a mi taller cierta persona. . . .
un poco menor la proporc16~; pero eo
Así hablábamo•, cuando se cruz6 con Londres es verdaderamente seno Y ri:al el
nosotros un grupo de obr eras que eo aque- peligro callejero El número da acc1deo·
!la época salían de las fábricas,camioaodo tes pasa de 17,000.
silenciosas, apestando a aceite de máqui- En los años. que dur6 la guerra del_
nas, el pelo en desord~o y vivo el paso, Traosvaal murieron aoualm~ote bastantes
en direcci6o a sus casas !?ara prepara~ la menos sol?ados que eo las call':..s Y eo los
cena Después de este primer grupo v100 ferrccarnles de ta Grao Bretaoa.
otro compuesto de muchachas ¡6veoes,
obreras cerno las otras, cogidas del brazo,
o o o
r iendo y bromeando, con la alegría y la
deseovottura de la juveotua. Al pasar juoto a nosotros exclamó una de ellas:
-iMirad cuáo_ta rosa! iqué hermosura! Un eoeral, tao bravo cerno bueno, que
-No te entusiasmes, chica , rootest6le auo vite y viva muchos años recorría los
una de sus compañeras, que no hao de ser cuartele~ de madrugada v, stido de paifa•
para nosotras.
.
,
..
oo.
que ~ído por m1 amigo les d1¡0, de- Era aquella época de algarada~. de coosteotéodose.
taote alarma y las precauciones militares
- I Y por qué oo ?-a la vez que ponía
sostenían ~00 rigor.
los dos mazos:º ~ano~ de la que acababa se Al efitrar eo uo cuartel, el centinela,
de hablar, aoad1eodo.-Tomadlas, vues- que er a soldado bisoño, le di6 el alto y,
Iras soo.
.
.
p~eparaodo el fusil, Je detuvo eo firme.
Con torpe ademán y como. 10coosc1eote
-iAtrás, paisano! No se pasa.
de lo que hacía, las tom6 la ioveo. En su -So e l eoeral O.,, .-dijo, avanzansemblante y en el de sus am1~as leíase la d
Y
g
· b ao y soo· o uoAtrás
paso.paisano te he dicho y no me
sorpresa. U nas a o t ras se mira
r , iao aot~ aquella ioes~erada galaoter (a, im-orta ~e seas general No ;e pasa.
Tal e~tra.neza y azoramiento les . produ¡o! ~Vam~s. hombre, mira-replicó el ge·
q u': 0 1 at!oa~oo en dar las gr~cias a mi neral con un a sonrisa, y alzándose el chaamigo. Stgu1eroo el!as su . cam100 y nos- )eco le hizo ver la fa1·a ue acusaba su alotros el nuestro hacia la ciudad, de la que
.
í
..
q
1a ¡erarqu a m1 111ar.
áb
est amos cerca.
-Tampoco me importa que seas torero.
- ID6_ode :,-as con esta rosa?-me pre- Atrás paisano 00 se pasa.
gtml6 m1 mu¡er al llegar a casa.
.
y hasta ue salió el oficial de guardia 00
-/De dóo d e ve.o~o querrás decir ?-Y de uso el 6ueo centinela su resuella actile conté nuestra v1s1ta a don José, el en- t
1., uo · · · · · · ma goi'fico c·iga·
cueotro con las obreras, la acción de Luis. u ,dq~e 1e va:°
-Que te p arece de su rasgo, es propio de r ro e genera ·
uo artista, verdad?
-Propio de un tonto, cootest6me. !Dar
o o o
flores a &lt;esa gente!&gt;.. . .
Al oi rla .. .. la rosa se me cay6 de las
Ingenuidad
mao.,s.
Eo u na tablilla fijada eo la puerta de
D. COROMINAS PRATS.
una casa se lee Jo siguiente:
"Se alquila uo cuarto tercero eo 10 du ros mensuales; su último precio siete."

A Sal;a LEA &amp; PERRINS es de un gusto tan ,·ariado
y tan agradable, que facilita una mayor ,·ariedad de
empleos que cualquiera otra salsa, con la carne, pe~cado,
caza, caza mayor, aves, jamon, queso, marisco•, ensalada~,
etc., etc.. de tal manera es así. que en la India y en otros
países cálidos, se acostumbra tomarla con Soda, en guisa de
"pick-me-up " (es:imulante ·.

L

L~ comoonc-n in · redic ntc~ de calida-J s 1 ·pf"ti" r , · P~tt\ confPrcinnad.1. srgun la
verdade ra receta or ginal. Se pre par.t r t·mbotclla en condu iones pt&gt;rfoctamcn tc ideales.

La escritura bl.inca soore
la etiqueta roja :

A _..

~

indica
la yerdadera
SALSA WORCESTERSHIRE

lllr=JAC.

'

de origen.

de un lado a otro del escenario.
Pero el cable se solt6, y el aeroplano y
~u tripulante cayeron sobre el tablado,
dando la seosaci6o de uo accidente de ver&lt;iad. La señorita Peroone resultó lesiona·
da eo su Jiodo ro~tro, con fractura de la
nariz y e l consiguiente detrimento de la
belleza física de la linda aeronauta.
El t ribunal ha condenado al tramoyista
q;.;: sujet6 mal el cable a cien francos de
multa, p ero a la empresa de Folies Dramatiques a señalar una peosi6o vitalicia
que asegure el presente y el porvenir de
la infeliz y desnarigada actriz.
La ley de accideutes del trabajo, se ha
cumplido esta vez. Menos mal.

.

&gt;,

o..:

...

...

e - -.. ..,....

-t,,l.o~

-SZ'•

c.·

,O:,• ~ · o

~c..&lt;tE-9.:..•:;.,•-

.:. "° _:-qz&gt;

Los peligros de la ca lle
En las calles de las ciudades de la Grao
Bretaña mueren O son heridas diariamente
por los vehículos, cien personas, por térm ino m~dio.
· d
JI
Pero temen o eo cuenta que aque as
islas tienen más de cuarenta y cinco millooes J med(o de habitao_tes, es ba.stante
pequeoo el rie~go de sufnr uo accidente
de esta clase La proporci6o es en reali·
dad de 450,000 contra 1, es decir, una pequeñez.
Pero dentro de esta proporci6o general,
hay que hacer ci11rtas distinciones. Si se
vive en uo área muy poblada, y téngase eo
cuenta que el 78 por 1co de h..bitaotes de

~ •.'.¿r•~

.. ofc;-~e~
o ..&amp;" ' ~

-~~Ó

Esta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos los casos cura bles de Reuma-

tismo. Parálisis, Neurasteni•. Agotamiento Cerebral,
Debilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Espe rmatorrea. Impotencia y Esterilidad en cualquier
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EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR

El ronco golpe del gong me hizo temblar
de placer.
Terminaba el décimo round recibiendo
en la mandíbula un titánico directo de mi
rival y oí como si las campanas de innumerables igl"esias elevasen a los cielos la
furia de un canto demente.
Caí en la silla, y solo la energía de mis
ayudantes me hicieron revivir sin que el
público hubiese notado la tremenda impresión del golpe.
Todo se fu_é acla_rando lentame~te, el Quierb que to.do el mundo sepa que mi
corazón volvió a lat,r . con regularidad Y Remedifl para el Reumatismo alivia los dosentí que la sangre c1rcu_laba de nuevo ; lores de las Piernas, en los Brazos, en la
solo quedóme una especie de calambre Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
sobre la cara.
Coyunturas.y Cura en Muy p:co Tiempg
. Los sesenta segun.dos d~ r~poso los de· Neutraliza los ácidos y expele del orgaoiJi
d1qué a la observación; m1sm1radasfueron mo todo el Veneno Reumático 5o centavos
prim~ro hacia Ji°:my G_aylor, mi temible un peso. Marca 3 X, $2,
'
contrinc":nte; lo v1 sonriente, afirmando a Y
AQUI ESTA LA PRUEBA:
los _cons~Jos de su m_anager, con las dos
El señor presb. P. Flores Valde·
recias p1er~as extendidas sobre _los brazos rrama, Ave. del I nstituto, Puebla,
d~ su pa~rin?, que le daba_ rápidas frota· nos escribió el lo. de Enero de 1912,
c10nes; v1 el ¡urado, t~es senore_s con som- •, El remedio 3X para el Reumatisbrer?s de copa a quince refleios- el del mo, que vende la casa de ustedes, e,
medio, con una barba color_ de azafrán, inmejorable y por tanto ÍnS'llbstituime ~uso de bnen humo.:-v1 al referee ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
sonnen?o a un~ bella senora de un palco, venía sufriendo desde hace más da
expand1 la mirada sobre los correctos
_
'
.
sportsmen de frac y guantes blancos, sobre 20 a_nos, de Reumatismo goto~o. Un~
toda aquella muchedumbre frenética que, pe1"1s1s tente ~nf_ermedad ne1;v~osa, h!gesticulando, comentaba los postreros gol- zo que la elimmac1ón del ac1do unpes d~l round ; alcé por último los ojos ha- co_ fuera punto !11enos. de nula en
cia los pisos superiores y,-en el momento m1 ~ersona; y a1lu me benen 11stedes
que la voz de bajo de un jurado coreaba: sufriendo, co?stantemente d3 · desa
iScoods out! y mi mcnager susurrábame al rreglos gastncos _Y, lo que e~ peor,
oído: Will, en este round, apercarts ccn la dll_ t~do ese corteJo de ~olestias, su•
izquierda y crosse con la derecha sobre el fnnuentos Y düllores,-·mclusos ks
corazón-ví a Maggie Linch, mi amada, de Cálculos renales--que trae apa•
mi collie de grandes ojos azules y magoí- rejada una Diátesis U rica. Llegué
fica cabellera blonda.
casi a estar paralHico. En vano fué
La ví claramente, como si ' fuese solo a que tomara una serie incontable di'
dos pasos, sentada junto a Tommy, el her- medicamentos nacionales y extran
mano de mi rival Jimmy Gailor; los ví que jeros; la condición ácida de mi or•
. se hablaban en boz baja Y no ví más por• ganismo se modificó muy poco y el reu
que el gong roncó de nuevo, y de un salto matismo seguía su mareha uevast.a
me hallé en medio del riog, rugiendo cual dora, hasta que se me ocurrió tomar
león herido, sangrient.:&gt;s otra vez los ojos, el remedio 3X preparado por el prosidtiendo que mis músculos se henchían fesor 1\fonyon para esta enfermecomo un mar y que todo el odio del aman- dad. Con este medicamento me hr
te burlado inundaba mi soberbio c•Jerpo curado por completo en menos de
de ~~xeador.
dos meses y con sólo tres frasquitos
J1mmy alzábase frente de mí, y en él Los dolores reumá,ticos se han reti
concentré tod~s ~is vengaozas, ~l terrible rado como por encanto; los riñone,
deseo de ao1qmlarle, _de hum1_llarle, de fun cionan muy bien, y la elimina·
venc~r en su cuerpo mis dos rivales: el eión del áeido úrico es completa y
del nng y el dd balcón.
ed'ecta •
Mi brazo derecho se extendió f)oderoso, p
·
olímpico, y ca¡ó como férrea maza sobre
P. Flores Valderrama."
el corazóu de mi contrario.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
En lo alto, Maggie y Tommy hablaban; alivia inmediatamente y cura toda clase
é l con su ancha gorra a cuadros verdes, de Dispepsi:i.. 50 centavos. Ma•ca 3 X, $2.
cubriendo casi la cara de la pérfida y su EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
robusto brazo de gimna!;ta desapareciendo Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
tras h espalda de ella,
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Aproveché un momento y mi puño iz-· · UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
qui&lt;lrdo desplomóse pesadamente sobre el NAS, Un nuevo método completamente Iimrostro de Jimmy. Este rodó por tierra.
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
Al séptimo segundo, Jimmy se alzó; t~m· 50 centavos.
baleando recuperó la guardia y saltó freo· Munyon tiene Remedios para todas las en·
te a mí, lívido, descompuesto, con un es- fermedades, casi todos al módico precio de
pumar sanguinolento en los labios: vino 50 centavos. Se venden en todas las farmados veces a buscar en el cuerpo a cuerpo cias o pueden pedirse directamente.
un segundo de n,poso; pero el ansia de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
asesinar, de concluir co,i todo, mis celos Munyon, en las Drogúerías de J. Labadié
espantosos me embriagaron, y de nuevo Suc~. y Cía., Av. San Francisco -43: J.
mis dos brazos cayeroo sobre el iofortuna- Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
do rival. Esta vez fué al suelo inerte, co• Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dromo mnerto El referee alzaba la voz hasta guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
el grito para dejarse oir entre el huracán 6; y otras. Consultas por correspondencia,
:le dos mil voces.
confidenciales y libres de todo gasto.Yo, entonces, alcé los ojos y Maggie vióMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
me: apercibió el fuego de mis pupilas y, PHILADELPHIA, E. U. de A.
medrosa, ocultó su busto tras Tommy que,
de pié, crispado, esperaba el fin del Knock _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
·out, y al verlo en esa actitud de reto, 110
pude reprimir un rugido de ira que el público creyó un avohé de victoria.
Toda aquella multitud, de pie, delirante
me aclamaba; mis amigos me alzaron sobre
fla1aro/lado1, Recanstituldait1
los hombros como a un autocrator antíguo,
Hermoseados, Fartlf1cadiJ•
y mientras Jimmy, desplomado sobre una
silla, recibía la confortante ayuda de rns
'f.~
el unlc:o producto 3ue en dO@
ayudantes, de mi corazón manaba sangre,
producida por la maldad de aquella muñe•
h!Tr~~~'i~~O ~l~~~
dai!oalgunoólasalud.Aprobado
ca que yo tanto amaba ..... .

SENOS~
r
Pi! oles Orientales

DORIO DE GADEX.

por l_a s notabilidades medicas.
.1, RATIÉ, Pb•&gt;,
5, Pa■aage Verdeau, Parta.

rraseo coainslrauiones en Paris6'35
.

M:ezicQ. :

J. LABA.DIE, Suoeaorea yQII,

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>egistrado como articulo de segun~a clase er 3 de Novle~!i•e de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael,

México, Julio 13 de 1913.

Número 2.

México Artfstico y Monumental

. . FONDO
'RICARDO GOVA R

UNO DE LOS SIETE RETABLOS QUE CUBREN LAS PAREDES DE LA CAPILLA OCTAGONAL
DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE PUEB!.A.

Fot. Kahlo

��DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
5BldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

·te agrade el entretenimiento que te prop~ngo. Observo
no sé que sello de aristocracia en tu cara de pilluelo y
podría ser que vieras con repugnancia el grabado que
representa a Santerre a la cabeza del buen pueblo que
va a demoler a la Bastilla o que lloraras viendo clava·
da en la puota de una pica la adorable cabeza de la
Lamballe. Eres exquisita y delicada. Cuando menoslle·
vas en las venas gotas de sangre azul. L 'ancient regi·
men se traiciona en tu manera de mirar, tus ojos de al·
mendra lucen ccn un fulgor discreto teñido de una sua•
ve ironía. Son ojos que todo lo adivinan y todo lo per·
donan. Y ese fulgor es hermano de la sonrisa un tanto
maliciosa y no ayuoa de misericordia que no se caosa
de eocender la flor de tu boca. Si hubieras vivido en
aquellos tiempos de persecución y de muerte, de seguro
que no te perdona cualquier representante del pueblo
de corazón puro. La Revolución se erizaba contra todos los privilegios y tú posees el privilegio de la hermosura. Corrías cuando menos el peligro de haber representado a la diosa Razón en alguna fiesta republicana o
de que se extenuara en tus brazos la ursina crueldad
de algún insigne "sa~s-cullotte." Y en los dos extremos
hubieras sido una víctima del ciego destino. Bien es
verdad que en ambos ev~ntos hubieras contribuído al
triunfo de las nuevas ideas y a que ¡,. libertad, la igualdad y 13. fraternidad se exte ndieran sobre la tierra, re·
hti vamente.
Por fortuoa, feliz Jeanette, eres contemporánea de
Mr. Poincaré y sólo te ha tocado en suerte cosechar los
b ~aeficios de aquella siembra fecundada con tanta san·
gre. Pero convendrás conmigo que la Revolución fué
;mpotente para acabar con el privilegio de la bermosu·
ra Dígalo la bella Teresa Cabarrus que llevaba, como
un león. encadenado a sus plantas, al procóosul Tallien.
Nuestra Señora del Thermidor triunfaba por su berma·
sura como uoa reina en los jardines de Burdeos y en
las fiestas romaoas del Directorio. Dígalo también la
viuda del General Beauchernais, que ya en el declive de
su juventud, logró envolver en sus brazos blandos, como
las lianas de su país, al joven Bonaparte, cuya estrella
comenzaba a levantarse como un sol, en un infinito cielo de victoria Si la hermosura fuera vencida, quiere
decir que desaparecerían de la tierra el amor y el dolor y las ansias impotentes de los hombres que ni crean•
do ni destruyendo encuentran la felicidad.
o o o

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

El 14 de J ulio
Jeanette, Claudine, Suzon, cualquiera que sea tu
nombre. que todos esto, son bellos y fueron cantados
por Roosard y el viejo Villon; tú que llevas el oro pá·
!ido del cbampagne en los cabellos anudados sobre l.:
cuca y en los OJOS color de almendra la embriaguez de
las uvas que melifica la tierra de la dulce. Francia; tú
que tienes en los labios finos la seda con que tejieron
los maravillosos gusanos de Sbakespeare el pañuelo
embrujado de Desdémona, y en la que se pinta la son•
risa con los más exquisitos piuceles de la tentación y de
la voluptuosidad; tú, mi buena Jeanette, que tienes na·
ricillas de griseta y elegancias de gran señora, con frivolidades y fragilidades tan delicadas que hacen pen·
sar en las orfebrerías y el bric·a·brac, en las deliciosas
figulinas del miniaturista Bauvitle y en los bombones
azucarados del bonachón de Catulle Mrndés; no estes
triste, alegre Jeanette, que mañana es catorce de Julio
y aunQue estás lejos de París y n-o puedes divertirte a
la sombra de tu bosque de Bolonia, ni en el campo de
Marte, consagrado por el heroísmo de tus mayores, en
donde quiera que te halles, eocontrarás corazones amigos y buena compañía para conmemorar esa gloriosa
fecha que brilla con esplendores siempre nuevos en el
calendario de tu país.
Mira, aquí tengo un libro de estampas que reprodu•
cen algunas figuras históricas de la época. ¿Ya tienes
listo el traje de seda mordorada con el cual me pare·
ces una orquídea gigantesca llena de atrayentes malefi·
cios? ¿te trajeron ya aquellas botinas que vimos en la
.avenida de San Francisco y que se ajustan como un
guante a las Hneas nerviosas de tu parvo piesecito de
Cendrillon? 1 está allí d sombrero en cuya falda se esponja la pompa de un aigrette, como el orgulloso penacho de un pájarc de nuestra selva? 1no te falta, en fin ,
ningún encaje. ningún listón, ningún adorno, que serán
mañan'&lt; otros tantos sortilegios para los imbéciles que.
quisieran apresarte con los lazos de sus serpentinas,
cuan'lo pases triunfadora por la fiesta de la kermesse?
Bien. Vamos entonces a hojear estas páginas interesan·
tes llenas de figuras, Vosotras, las mujeres, sois como
los niños y como los poetas. Os encantan las imágenes.
Sólo que estos últimos aman las figuras ...... de retórica. Pero no te acerques mucho, mi dulce Jeanette. Tu
cabellera huele a ,;ampo empapado en lluvia juliana;
suelta perfumes de rosal y de madreselva y toda tú tienes aspecto de égloga. ¿ No sabes que en la bella esta•
dón los poetas más citadinos sienten inclinaciones a la
bucólica? no te acerques mucho, inge oua Jeanette.
Porque dan ganas de hundir las manos en tu ca bellera
perfumada, como en maoojos de heno recien cortado.
Mas ahora que caigo en la cueota, me temo que no

Lo que no impide que glorifiquemos a Francia por
su Catorce de Julio que es un esplendoroso jalón en la
historia de la humanidad, más acá del cual como que
se amplificao las sendas seguidas por las modernas na·
cionalidades; sabido es que una chispa de ese colosal
incendio, tocando la frente predestinada de un oscuro
fraile de aldea, nos hizo libres de un yugo secular.
La conmemoración del 14 de J ulio es para los mexi·
c;.nos el pórtico gigantesco en una de cuyas planchas de
bronce está esculpida la fecha brillante del 16 de Sep·
tiembre.
Y por esto, dulce J eanette, te decía poco ha que te
encontrabas entre corazones amigos y buena compañía.
El árbol de la libertad cuyos raigones se clavan tan pro•
fundamente en tu tierra de Francia, extiende sus ramajes bajo los cielos de estos lejanos países y a su sombra compartimos el júbilo del glor ioso aniversario. De·
ja que duerman en el libro las figuras hi~tóricas de los
que lucharoo y murieron por dar a los hombres una
vida más amplia y más boodadosa. Y mientras te atavías para las próxim'ls fiestas y sueñas con los triunfos
que te esperan en el ruido de la kermesse y del baile,
alcemos esta copa donde chispea el vino de tu país, por
las glorias de la bella Francia, la Francia de Rabelais
y de Racine, de Hugo y de Zolá, del divino Verlaine y
del maravilloso Anatole F rance, ese impecable benedictino, padre y señor de la ironía sutil.

AMOR NO COMPRENDIDO
Especial para &lt;E l.. MUNDO ILUSTRADO&gt;
I.

Adela y Lu;s, así se llamaban. ¿Cómo eran?
Ella: un ramillete de encantos; las rosas y los lirios
congregároose a formar su cuerpo de suaves contoroos,
en sus ojos aprisionáronse dos estrellas y los labios fue·
ron hechos por las fresas y claveles, unos cabellos sedosos encuadraban su rostro encantador; isu alma! hubiera sido más bella, pero desgradadamente mal cultivada, dejaba mucho que desear; un poco frívola, alegre,
coquetuela.
¿ Y El ?- ni rubio, ni moreoo; físicamente hablando
una persona "comment il y a beaucoup," pero sí con un
temperameoto de artista, y una alma soñadora, carácter
propenso a melancolías; tales eran Luis y Adela.
Cuando se conocieroo ella contaba 18 ¡;rimaveras y
él no le aveotajaba más que en cuatro. ¡Edad pródiga
en ideales! Una casualidad, una presentación de salón
los coodujo el uoo hacia el otro, la primera impresión
no produjo nada; ¡ah sí! la simpatía mútua, pero des-

pués vino el trato íotimo, las visitas se menurlearon y
ya fué cosa distinta; en las conversaciones los asuntos
triviales pasaron a ocupar la segunda fila, dándoles el
primer puesto a los amorosos. Por aquel entonces tenía
ella un novio, podría asegurarse que no le quería y es·
to no es raro. Una vez en que se habló de él, Luis sintió que aquella convensación Je hacía mal:-Tratare·
mos de otra cosa-dijo-y Adela calló.
Es que empezaba, aunque imperceptible, la llama
del amor; así como allá en el firmamento al de~puntar
la aurora se dibuja una vaga línea, tinte rosa, para
después convertirse en un disco de fuego cuando se
remonta el astro Rey, así Luis sintió en su alma una
vaga claridad precursora de los grandes incendios, una
leve inquietud que siempre precede de los internos
combates.
Todo avanza, esta ley gravitaba sobre Luis; desde un
principio encontró que Adela era bella, pero día a día
más le fascinaba esa belleza. iQué miradas tan adormecedoras! ¡Qué suavidad de manos! aquellas manecitas que tanto gustaba oprimir. iQué impulso secreto Je
retenía a su lado!
·
Delicadamente, como quien hace un bosquejo. iosinuando apeoas su cariño, más que coofesión de amante, galana flor de cab..llero, sintiendo a la vez el no poder expresarse le trazaba estas líneas:
&lt;Quisiera escribirte un rítm!co, alado poema, un verso muy bello de dulces cadencias, saberte cantar, decir• ·
te un ant.elo, decirte un pensar; si, bien que quisiera
hacerlo "mi vida" más no puedo, no soy ni poeta ni
bardo, no tengo ni lira, no tengo laud; no se de las ~ves
sus trinos, nose de las flores cantar sus aromas; las musas tan bueoas pródigas, dadoras de gracias con otros
d_ichosos mortales, a mí º? ~e quier~n, sus dones preciados no me conceden; m•s hneas, mis frases son toscas
carecen de ritmos, sin gracia, s.in nada que de ellos re~
clame atencióo, no merecen tus bellas miradas ui tampoco que suene en tu oído mi mustia canción&gt;
&lt;Tú acostumbrada a oír de galanes-ensoñados donceles- la frase dorada, el canto de ~mor de un modo
elegante expr esado, mi prosa resulta un ronco cencerro que ni) se compara, al r uido muy leve y sonoro de
alguna campana de rico metal&gt;.
~
&lt;Por eso un poema, un verso, un anhelo no te lo escribo: tan_sólo te digo,, muy quedo, que nadie lo sepa,
tan solo tu y yo, que tu eres poema, que tú eres anhelo
que tú eres en fin ...... un cielo de dicha y amor.&gt;
'
LUIS.
I I.
Adela se sintió lisonjeada, agradeció la pequeña composición con uoa encantadora sonrisa y una mirada cari?osa y en recompensa permitió qu~ el autor imprimiera un beso en su blanca mano. Luis fué dichoso su
nat~ral soñador !1º necesitaba nada para vagar por' es·
pac1os azules, as1 es que con aquella demostración de
cari~o. t~mada_por él en otro sentido, engañado por las
apariencias, sonó mucho; adelantaodo el porvenir en•
trevió la casita blanca descrita por el poeta. ¡Qué suave se deslizaría allí la existencia! Seré todo para ella
- decía- juntos compartiremos la carga de la vida. ¿Y
si fuere grande? i con cuánto gusto depositaría a sus
pies, mis laureles y mis triunfos !
Pero el amor,ya se ha dicho, es mal y bien,,;,s amigo
que consuela y tirano que martiriza, lleva a la cumbre
de la felicidad y luego abate basta los más profundos
abismos del deseogaño; y así era en Luis, tras las hor as dichosas se sucedían las horas negras, las dudas
amargas, los celos implacables; amaba tanto, q ue no po·
día consentir que mirasen a su Adela, que Ja tocasen. y
luego ella, ¡tenía tantos amigos! jera tan cariñosa
con ellos!
Una ocasión salieron de paseo, fué el lugar designado un jardín; la naturaleza propicia a los amantes estaba bella, entre el caprichoso encaje formado por la
verde enramada distinguíase un cielo rojo; y el crepúsculo en sus destellos murientes envolvía a la pareja
en un lampo de luz haciéndolos aparecer cual seres
eterizados, las flores difundían sus perfumes, la brisa
acariciaba.
U na guinda flor mecíase muellemeote en su tallo
Adela la vió, formular el deseo de db•enerla y sentir ¡~
car icia de sus pétalos fué cosa del momento.
-Mira qué hermosa es-d1jo, -cuando la tuvo en sus
manos-aspira su perfume-y llevóla hasta el rostro de
Luis-éste, confundiendo la suavidad de la rosa con la
de la maoo que_ se_ le pre_sentaba, besó ambas y des·
pués .......... smttó el aheoto de Adela, siotió como se
r!lc~inaba ~quella cabecita _blonda sobre el hombro, y
smttó también como le atra1a aquel cuello tibio y perfumado, posó sobre é l sus sedientos labios y .. . ...... .
oyóse algo muy imperceptible; así como el aleteo de
una mariposa, que se va a perder entre el zuzurro de
las hojas; la luna sintiendo envidia, lanza un rayo de
argentada luz que va a besar la frente de Adela.
Esa noche, Luis, más enamorado que nunca, escri·
bia:
¿Por qaé será ...... ?
&lt;Dime. 1 Por qué siento tristeza tan infinita cuaodo
te dejo, por qué te busco, por qué te anhelo? /Por
qué eo tus ojos me ansío mirar? /Por qué tus labiosclaveles rojos-por qué tus macos-lirios divioos-quiero,besar? ¿Porqué los celos negros y fieros a mí
se vienen, teniendo envidia de todo aquello que te rodea, sintiendo letal tristeza, fatal peosar, cuando imagino que el c ruel destino de mí te aleje y ya nunca tus

va el buea deseo del autor del frac as:&gt; g ~a eral en que
yacen sobre sus páginas los sofism1s, los errores y las
falsas concepciones del hombre y el mundo.
La crítica, q11e debiera du hecb~ esta selección, es
uaa c:&gt;quetuela que apenas mira má; allá del bello ges·
to y su espíritu banal gusta más de consolar con sonri· ·
sas q11e de crear espíritus fuertes con observaciones y
consejos.
La lectura puede ser un3. medicina eficacísima con·
tra las dolencias del espíritu si en su elección se medita y se acierta, pero en cambio puede ser uno de esos
venenos agradables, como la morfina y el opio, cuando
se procede con ligereza o no están en relación las fa.
cultades comprensiva y asimilativa con las materias que
se tratan en el libro al que se pide coa;uelo, rec reo,
g uía o educación.
Recué~dense a este propósito los efe:to, desdichados
de las lecturas caballerescas sobre el cerebro enfermo
de don Q 11ijote, y si desde la altura de este hermosa
símbolo, desceodemos a la realidai y nos tomamos lo
molestia de observar en !;. esfera de nuestras relacio·
nes los efectos de las lecturas desatinadas, encontrare·
mos:
Señor~s enamoradas de alg unos vocablos más o menos
raros, de las que en la c ooversación familiar llamamos

lt.

1

\

Traje de calle.

Traje de mañana.

pequeñas "moscas" de un matiz más obscuro, colocadas
en los plieg ues de las draperías, en el cuello, vueltas, y
puño; del jaquel. es uaa muestra indiscutible de cuán
bonito es el citado adorno, que acaba de aparecer como
una de las novedades más originales de las modas de la
presente estación.
MARGARITA

LA~ Llt&lt;Cífl.U!R?.A~
Si resulta importante ante todo el organizar la inver·
-sión de la actividad con arreglo al medio ambiente en
que se desarrolla la vida y con arreglo a las coodicio·
nes person:i.les del individuo, no menos importaote es
el estudio de la forma en que debemos invertir nuesiros ocios, para que, sin robar al espíritu el reposo que
busca en ellos, sean útiles desde algún punto de vista.
Una mujer que ::io esté dedicada por completo a tareas cerebrales, encontrará en la lectura, no sólo los
-dos efectos anotados, sino todo cuanto le haga falta pa·
-ra orientar su ioteligencia, para mitigar, avivar o sofocar sus pasiones, o para completar uoa educación que
las falsas leyes sociales o la carencia de medios econó·
micos dejaroo iocompleta.
Pero es preciso pooer mucho tino en la elección de
1as lecturas que convieneo a una mujer; hoy se publican muchos libros, todos apreciables por el hecho de
ser tales libros, pero en muchos de ellos apenas se sal·

Traje de baile.

" redichas", que ensartan desatino sobre desatino, y ex·
citan una risa que la disc reción oblig:i. a sofocar con
grave tortura del paciente.
No se va de mi memoria una de estas señoras r edichas a quien le enseñaban un magnífico jardín, contiguo a un botelito, cuya dueña le hacía los honores .
-e Le gusta?-preg uotó ésta amablemente.
- Sí-contestó la sabia,- pero aquí en el centro estaría muy bien una "claraboya."
Ante un dis¡&gt;arate de esta medida, ni la piedad ni las
conveniencias sociales pueden imponer quietud a uoa
carcajada francamente burlona, sanción peoal justa pa·
ra un delito que no merece tolerancia; pero si aquí es
bastaote sanción la carcajada, en cambio ya merece un
castigo mayor la pedantería de un caballero de los incluídos en el primer grupo deseres perjudicados por
las lecturas.
Contábale una señora que se le había roto un "bibe·
lot" en el mismo día en que lo había comprado. El ca•
ballero ahuecó e l pecho de la camisa, estiróse los puños, e nderezó las g uías desu bigote, pasóse la mano por
la frente, tosió y dijo con la misma entooación que se
puede suponer a l que da cuenta de haber descubierto
el "radium."
-Para ser objeto decorativo, o sea de mero ornato,
su existencia fué efímera y su muerte asaz' prematura.

�!

. j
•

1

1f®llilffiloo ®llil ~n

..
~IIUIIIAS
ve el gusto de contestarle por correo su carta; espero
que habrá recibido mi respuesta.
OBSEQUIO.-Triste felicidad: He recibido oportunamente todas sus cartas, a las cuales ya contesté por
correo; ¿aún no llegan a su poder mis respuestas ?
En cuanto a la pregunta que atentamente me hizo,
sobre si podía ofrecerle a su novio algún obsequio en
el día de su santo, a pesar de .l a oposición que hay en
la familia de ust~d para aceptar erns relaciones, crrn
que no hay el menor inconveniente en hacerlo,
pues cuando dicha oposición no se funda en ra zones de importancia, sino
solamente en peca simpatía para un pr~tendiente,
no debe atenderse ni to·
marse en cuenta, porque
la felicidad de una persona no puede sujetarse al
capricho de los demás.
.No se llame desventu•
rada; el amor grande, fiel
y sin.:ero, es un tesoro de
tal cuantía, que no deja
lugar a ninguna miseria,
por eso no debe llamar
" triste" a su felicidad pre·
seote, pues esto sería una
contradicción de sentimientos que no cabe den·
tro de un cora:zón que ama
y es amadc.
Luche con energía, cal·
ma y constancia; el más
fuerte de voluntad es
siempre el vencedor; si
existe en el mundo algu·
na facultad casi omnipotente. ~s sin duda la fir·
meza de ci.rácter. Si us·
ted y su novio luchan de
tal manera, el éxito más
completo coronará sus es·
fuerzas, y verán cumplidos sus hermosos sueños
de amor.
VARIAS RECETAS.Inocencia: Si desea mejo·
rar su cutis de un modo
eficaz, le recomiendo que
consulte con un médico
para afecdones de la tez.
Yo tendré el gusto de indicule cuál es ese doctor,
si se atiene a mis indicaciones. Pero en el caso de
que no quiera sujetarse a
un tratamiento especial,
haga uso de las siguientes
fórmulas, y acaso cense·
guirá lo que pretende. Para curar los barros es muy
eficaz el agua de végeto
mezclada al agua con que
lava el rostro diariamente. En seguida debe
ponerse «Suavisina,&gt; que
es muy útil a ese respecto.
Se venden en la drogue•
ría de Grisi en esta capi·

s.,

tal.

AMISTAD MISTERIOSA.-OFEL1A: Muy bien re·
cuerdo su asunto, querida amiga; es usted aq uella jo·
ven que sufría crueles tormentos por el amor ta,:; pro·
fundo que su maestro de idiomas supo inspirarle. Aquel
maestro de nacionalidad italiana y de antecedeutes ra·
ros, obscuros y novelescos, llegó a dcmioar de tal mane-

advertencias. En efecto; recuerdo que le aconsejé unie·
ra su destino al de ese caballero misteriorn, pues usted
no podía resolverse a. despedirlo de su casa, y siendo
cerno era, sumamente joven, rnla, rica y débil de voluntad, su fama estaba 1nuy comprometida con aquellas vi·
sitas de un hombre extranjero, de arrogante fig ura, y
cuya sospecho~a conducta ¡:odía dar a la murmuración un amplio campo donde desarrollarse: perositm·
pre creí 'que s{mejante enlace no había de ofrecer a
usted la dicha que soñaba
mucho más teniendo la
desgracia de ser tan celo·
sa.
Sin embargo; su situa·
ción actual no me parece
tal cual pudo haber sido;
su esposo la quiere mucho, le guarda toda clase
de atenciones; no tiene
mala conducta, ni se han
desmentido las noticias re·
ferentes a la primera es·
posa; las deudas de honor
se han liquidado; sóloator·
menta a usted el carácter
impresionable de su ma·
rido, en cuestión de sim•
palías femenrnas; gusta delI!asiado del trato con mujeres hermosas; asiste con
frecuencia a los teatros
en donde figuran actrices
bellas; hasta las sirvientas
de la casa, exige que sean
de aspecto agradable ....
¿ Esto la hace sufrir atrozmente, mi buena amiga?
Pues ye, le aseguro que,
dados los antecedentes de
su matrimonio. es poco lo
que lamenta; acaso "Pao·
Jo" es un enamorado de
!a belleza, y por eso nece·
sita saciar su vista con es·
pectáculos hermosos. Usted es linda; procure ata·
viarse artísticameote; resígnese con esa afición de
su m~fido, y no se indigne porque la mayoría de
las mujeres lo ven ·con
agrado por su notable belleza varonil; ¿ac~w usted
misma no sintió c.;on vehemencia ese atractivo?
La mejor filosofía que
existe en el muodo, es la
de "adaptarse al medio o
perecer." Vea los acontecimientos a través de esta
máxima, y será dichosa.

.
j,,
~

~

fp$

'.\'

~

bellas gracias pueda admirar ? ¿Por qué en su~pirrs se torna el alma y a ti
se va ? Dime. ¿Por qué es todo esto? ¿Por qué será?&gt;
I I I

Entretanto ¿qué hacía Adela ?
¿Correspondía al cariño de Luis? cierto que no, a rn oido resonaren muc .. as veces palabras de amor. ¡Cuánto te quiero! le habían dicho uno por
uno de sus innúmeros adoradores. ¡Cuantas p1cmesas de~graoadas a su paso! ¡y ella! adormecida por el suave murmurar de esas frases cristalinas,
se dejaba arrastrar por su impulrn, se dejaba querer por todos, asi ccmo
la flor que perfu ma y que r:o muestra resistencia a que acaricien sus péta·
los, no había delinquido, pero jugaba al borde de un abi!mo; r:o era suya
toda la culpa puesto que no Je habían enseñado a reprimir sus inclinaciones, y así er::&lt; con Luis y con sus demás amigos. El empezaba a vislumbrar algo, él que tenía: hacia Adela un cariño intenso y puro, que la había
soñado más blanca que los lirios, sentía ic quietudes amargas, no podia
ver con buenos ojos aquel carácter; aquella ligereza le alarmaba, le bada
pensar en negros porvenires. ¿Qué iba a ser de aquella niña tan delicada
si así seguía? No-decía estremeciéodose-jmejor muerta! Reprochábase
él mismo de haber un día, ( n un acto de pasión, permitídose besar a que)
cuello de cisne, y luego continuaba:-Yo la amaré mucho, le mostraré la
pureza de mi car iño, le haré ver lo que no es bueno, y si ella me quiere todo quedará arreglado. ¡Es una flor tan bella que no puedo ni debo permitir
que se agoste!-Así ilusionado con estos dulces pensamientos, soñando en
una redención, se encaminó hacia su mesa de trabajo y escribió hasta muy
entrada la noche, después dió lectura a lo escrito en voz baja ....
CONSEJOS
«Bella niña de ojos negros soñadores, que revelan al mirarlo~. alma ingenua, pura y blanca, rosa reina, lirio níveo y azucena, palomita que comienzas a volar, sube alto a regiones luminosas, ¡no desciendas a pantanos!
¡oo tus alas sedatinas, primorosas, se te vayan a manchar!&gt;
«Tú no sabes de la vida los amargos sinsabores; tu pensar feb ril y ardiente se divaga, corre y vuela por jardines no soñados y en su~piros prolongados, tu alma anhela sed de amores, mas escucha, bella niña, tras la flor hay
una espina y el dolor sigue al placer: imaripos:,. cr istalina! ino te acerques
a la llama, puede arder .... ¡y si quemas tus alitas, jcnántas penas! ¡cuántas cuitas te podrán acontecer!&gt;
«Yo quisiera describirte las torturas y desvelos de las almas que han perdido su pureza, las nostálgicas tristezas de las rosas agostadas en capullo, y la muerte de los lirios que, manchados por insectos asquerosos, no
han podido ver desvanecerse la blancura de sus pé_talos hermosos&gt;.
«Mas a qué contarte esas negras desventuraS-ho1as secas arrancadas por
horrísono huracán-yo no quiero torturarte con visiones espectrantes de
locura, con historias Jugubrantes de tristeza sin igual ; yo tan ~ólo anhelo
y ambiciono para tí, que tu frente blanca y pura la c".nserves siempre asf;
que ta vida se deslice entre flores y perfum!ls, entre dichas y placeres; de
placeres inocentes que no quiten paz al alma, que no roben dulce calma,
que así vivas .... siempre así. ... &gt;
.
.
.
.
Terminada su lectura hizo un gesto de disgusto, hubiera quendo decir
algo más, pero le faltaron fras'ls: ?º obstante, _confo~móse con lo hecho y
así Jo envió, ¡que fuera comprendida, no el eshlo, la idea!

LIBROS EMOCIONANTES - AuGusTo: Lea usted "Salambbó," de Gustavo Flaubert, "La Hija
del Rey de Egip,o" y
"Amor triunfante" de Jorge Ebers,el notable recoos•
tructor histórico del anti·
guo Egipto. Estas obras
reunen a su admirable be·
lleza artística una potente
facultad de emocionar,
aun a lo~ caracteres más
tranquilos y poco propensos a impresionarse con la
lectura. - MAR GARlT A.

Los puntos negros de la
nariz, sólo se extirpan por
medio de la presión, aunHermoso grupo de peinados y adornos de cabeza propios para teatro o soirée.
que este procedimiento es
bastante doloroso, pero
o o o
ra el corazón de su discípula, que ésta, no pudiendo
también suelen quitarse con aplicaciones de éter su!•
vivir sin "su dueño," resolvió sacrificar parte de su for"
fúrico.
Las autoridades médicas dicen que, de todos los aliLas manchitas que dejan los barros al desaparecer, tuna para pagar las deudas dt&gt; juego que él tenía en su
mentoc el más nutritivo es la manteca y el que Je sitambién se van desvaneciendo con el uso de la «Sua- patria; rectificar las noticias de la muerte de la prime·
gue en valor alimenticio, el tocino.
visina,&gt; y si esta no produce buenos resultados, se pue- ra espma del citado señor, y casarse con él, aunque su
de usar alguna crema exquisita como «Floreine,&gt; &lt;Si· pasado fuese tan tenebroso y amenazador •. .. Ya ,·é uso o o
ted cuán buena es mi memoria; no he omitido un solo
rene&gt; o «Favorita.&gt;
detalle de su relato, ni tampcco he dado al olvido las
opiniones que me tomé la libertad de manifestarle, ya
Los ferrocarriles ingleses ga nan doscientos millon(s
RESPUESTA ,-REBECA DE LA GARZA LANno1s: Ya t ude pesos por año.
que usted tuvo la ,bondad de atenene a mis modestas

~~-cd!!IV'

-....

IV

•

•

Escenas y actitudes del juego de campeonato de Tennis efectuado el domingo últin.o
en terrenos del "Junior Club."

Al día siguiente Adela se encontraba leyendo " Los Consejos" de L uis,

�y un tanto parecían preocuparle, pues se mostraba
pen~ativa, ~uando 11'.'gó un amigo, el que muy en breve
le hizo olvidar a Lms y a sus consejos; juntos fueron a
pasear, y cuando el delicado amante fuéen busca de su
du?ña, se en;o1;1tró con que estaba ausente. ¿Y con
quién se babia ido? ya lo sabía. ¿No era con quien muchas veces la había visto ?
A_lgo muy lúg_ubre debió pasar por su frente, muy
tétrico y sombno, pues la expresión de su rostro no
significaba lo contrario.
('j: q~é, la imp_resión recibida ese día no sería capaz
de 10sp1rarle? Si: por eso en sus notas diarias escribía·
&lt;i M!s t_ristezasl aves negras, silenciosas que transita~
por m1 c1_elo, y en su vuelo, lentamente van· dejando
huella~ vivas de hon~o tedio, y en sus picos torvos lle·
van los pedazos de mi alma de mi alma de bohemio·
las triste~as que se adhiere~ y torturan, las tristeza~
que me siguen y persiguen por doquiera, son tristezas
de añoranzas de otros días, son nacidas al calor de los
en!ueños disfrazados, difumados por los crueles desea·
ganos; son recuerdos de ale,iría; son anhelos no alcanzados; son.secretos sofo_cados que se mueren por salir;
las nostalgias de unos o¡os, las no,talgias de unos labios
de unos labios de carmín.&gt;
'
&lt;Ya lo sabes, lo has oído de mi labio desmayado en3•
morado de otro labio de coral, donde en sed d'e fiel
amante, anhelante quise un beso desflorar&gt;.
&lt;i Ella_ m3ra 1 i E_lla vive en mi ardiente pensamiento,
no hay_ instante nt _momento de mi vida en que mi alma
adolorida no la de¡e de querer! ¡Y n o obstante, yo lo sé,
que otro amante vive en ella! y el p~nsarlo e imaginarlo son las causas de mi ardiente padecer.&gt;
_&lt;Ya gu': sabes, ~ue conoces mis amargos estrabismos,
mis letarg1cos mutismos y las causas de mi mal ¡díme
acaso! idíme lue¡¡-ol si hay co?suelo en esta vida que me
cure de esta henda ...... ¡Dime cual&gt;.
o o o
Pensó en mandárselas y después se dijo: /Para qué?
lsi no me comprende!

V
Hasta entonces no había declarado abiertamente su
amor, 1 p~r qué? le detenía la ligereza de Adela, temía
ser enganado; porque para él sería muy grato oir de
aquellos labios tan ambicionados un "Te amo" dicho
má~ 9ue con ellos con el corazón, pero si después se le
tra1c10,naba,_s! otro venía a ocupar el lugar que tan sólo
para s1 amb1c10naba. ¡Cuánta no sería su penal ¡Quién
llegara a profundizar la herida! ¡Quién a curarla! y si
esto le hacía callar, había algo superior que Je impulsaba a declarar su amor, a no permanecer con un secreto
que le torturaba, que le hacía pedazos el alma, por eso
resuelt? a ponerse a los pies de su Diosa, a decirle tod_o, a pi_ntarle con vivos coloridos lo sublime de su pa·
s1ón, a implorar el amor de Adela; sus mirada~. sus besc:is, sus c;,.ricias; pero todas para él y por siempre en la
vida, se fué en busca de su amada ¡Pobre Luis! ¡No sabía lo que se le esperaba, crEaía encontrar la dicha y tan
sólo encontr_aría_, por decirlo así, el golpe de gracia que
matara sus ilusione~.
. Luego qu~ h~bo llegado a la casa, presuroso se diri·
g1ó a la hab1tac1Jn de Adela y ...... tuvo que asirse al
respaldo de una silla para no caer, extraña confusión
d_e pens~mientos vinieron en tropel a ocupar su e,pí·
ntu: al_h, por la entornada puerta 11ió cómo aquel mismo amigo que en días anteriores fuera a pasear con
Ad~la, aquél a quien tenía íntimos rencores, ahora sosten1éadola entre sus brazos, sus labios sobre los de ella,
la besaba .... hubiera querido matarle pero, /para qué ?
No era una alevosía, era un consentimiento; ahora si ya
no eran sospechas, realidades son las que se presentan
a su vista Alejóse de aquella casa para no volver.
Dos día~ ?espués recibía Adela una carta, le particiPª?ª su v1a¡e efectuado la víspera y le dedicaba la si·
gu1ente:
DESPEDIDA.
&lt;Coa mis negros pensamientos, con mis penas, mis

tristezas, abrumado y fatigado ya de tanto caminar, a
las puertas de tu alma con el ansia del viajero que sus•
pira por la calma, por la dicha y por la paz que le brinde dulce hogar, yo llegué y en fa,::,tástica ilusión de poe•
ta y quimerista, de trovero y soñadcr, dulce anhelo me
formé&gt;.
&lt;Hacía mucho tiempo que mi templo se encontraba
sin su Diosa, sus altares desolados y rns luces sin arder·
en sus naves espaciosas se escuchaban los graznidos d~
las aves nocturnales; y las yedras y zarzales empezaban
a nacer. Y pensé colocarte en mi santuario, incensarte
con mi amor, dedicarte mi esperanza, consagrar a tí
mi fe&gt;.
&lt;Una tarde que recuerdo con tristeza; una atmósfera
callada; tu belleza deslumbrante; yo anhelante mi mirada en tu mirada refundir. Una mano que alevosa se
posaba; una mano cual reptil, tus encantos soberanos
profanaba; Y" mis celos, mis enojos sin decir.&gt;
&lt;Las pasiones en mi pecho se debaten; oigo gritos ca•
vernosos, y combaten con denuedo negras furias· son
venganHs impulsadas p.:&gt;r mi amor. Un instante ~ada
más; pasa rauda la fatídica visión y al espíritu la calma se retorna : sin embargo queda algo: es dolor&gt;.
&lt;Y lo siento muy profundo, muy amargo, pues no puedo confor~arme que una mano te profane, te deshoje.
iQue te qmeran y te amen! iEn buena hora!Mas no así.
Con el alma hecha pedazos yo_ prescindo de quererte;
pues comprendo no poderte, nt poderme hacer feliz&gt;.
&lt;Y esa tarde que recuerdo con tristeza y esa tarde en
que pensaba mis amores, mis anhelos revelarte: esa tarde se murieron mis ideales, se esfumaron mis ensueños
de zafir, hice empeño en olvidarte, tuve anhelos de mo·
rir&gt;.

q~~- ¡;;bí~· ~¡d¿

. ·É~~~~~~~-f~é ~-~;~d~ -~~~Í;r~·n·d16°
amada, pero ya dema~iado tarde, cuando el amante estaba muy lejos, con sus ilusiones muertas.

-~¡¡;

ANGELINA DOMO DI GORCE.

México Desconocido

o

b

"
Templo de San Francisco Acatepec, Cholula.

Altar mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cholula,

•

�Galería Artística

..

o

,.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
No recuerdo quien dijo que hay historias que parecen
cuento,, y cuentos que parecen historias; ec ño, no me
meteré en tao semej•ote hondura para avtriguar quién
fué el autor del retruécano en cuestión, pues por hoy
bástame sin duda agarrarme de la mencionada figura
de retórica, para traer a colación cierta historietilla
que se relata con mucha gracia por la gente. de mi
pueblo.
Debo :tdvertir al lector que cuasi cuasi yo no soy el
autor del cuento que ya conocerán, pues lo úoico que
voy a hacer es a trascribir lo que mis ascendientes en
tercer grado me contaron antes de marcharse a la
"Ciudad de los muertos."
Casimiro, protagonista de este cuento, dicen las ma·
las lenguas que tuvo por madre a una comerciante en
legumbres; la pobre madre sufría la pena negra con su
hijo qued e diario le hacía a la humanidad dos o tres
maldades. Cansada señora Rutina de las fechorías de
su hijo, alcanzó la pénsula, como vulgarmente se dice,
de pasárselo al señor cura en calidad de hijo adoptivo.
La idea fué superior, y sin dejar para mañana !oque
hoy se puede hacer, cargó con el muchacho y muy de·
recho marchó a casa del ministro de Dios.
o o o
-Señor cura, señor cura.
-lQué nuevas me traes, Rufina?
-Pues .... ponga mucho ojo al parche, que ya sabrá
su mercé la bromita que vengo a encajarle.
-De seguro que no será el diluvio.
-iQué va a ser eso! lo mío no llega a anega.
-Bueno .... habla pronto y sepamos la broma que
me traes.
-Antes de entrar en· discurso quiero, a zan:adas de
gigante, manifestarle a su señorla el motivo que me trajo a esta su santa casa.
-Bueno, bueno; adelante.
- Este muchacho que usted ve, me lo dió Dios hace
la miseria de doce años para pagar no sé qué pecado,
porque desde que pudo andar y beber agua por su
cuenta, ha sido una de hacerles maldades a las gentes,
que la pura verdad .... yo ya no veo las horas de Dios.
-Y ahora, ¿qué quieres hacer con él?
-iiCómo qué!!, suplicarle a su mercé lo tome p0r
su cuenta, para que le meta en la cabeza todo lo que
usted sabe.
- Eso no es muy fácil.
-!Cómo no! Usted tiene escuela y algunos trabajitos
donde tenerle amarrado como buey dañero.
-Le voy a tomar como tú dices, no más porque veo
el deseo que tienes de que tu hijo se inicie en el camino del bieó; pero te advierto que yo haré de él lo que
mejor me parezca.
-Pe eso no hablemos, pues desde hoy se lo entrego
con todo y nalgas y usted sabrá cómo se las aviene con
este impertinente que para mí no es más que un casti·
go de Dios.
-Convenido, Rufina.
o o o
-Con que tú te carg'&lt;s tus mañas, muchic.ho tonto.
-Maaaa .... meutiras de mi madre.
-iQué mentiras ni qué mentiras! Vamos, qué oficio
quieres aprender.
-Yo quisiera ser torero
-!Qué torero, ni qué ojo de hacha! otro oficio bon•
roso y sin peligros.
-Entoncts paya,.o.
-Tú sí que estás curioso, sales de Guatemala para
entrar en guate'....pear.
-Pues .... entonces titiritero.
-Calla, imbécil, ya veré el oficio que te acomodo ;
por de pronto sabrás que conmigo no se juega, y que
de aquí en adelanta harás cuanto se te m~nde, tomando
empeño en hacer el mandado de lá cocma, llamar a
misa y doblar a muertos, cuando los dolientes paguen
el "Santo Oficio."
.
Casimiro oyó la consigna sin inmutarse y se dijo:-El
señor cur,1. cantará alegre, pero lo que es a mí no me
divierte; además, quién puede ser su señoría que co~
Casimiro no tope en duro, pues lo que es yo .... segui·
ré háéiendo lo que me venga al pelo
El señor cura marchó con Casimiro a ponerlo en po·
sesión de sus trabajos, presentándólo primeramente con
señora Inés, anciana de malos hígados y dignísima co·
cinera del señor cnra.
Señora Inés miró de arriba a abajo a Casimiro, y en
tono agresivo le preguntó:
·
-lQuién es tu madre, mucb.&lt;cho?
-Señora Rufina.
- l La verdulera del parián ?

-La misma,
-lY cómo vienes aquí?
-Dicen que en calidad de hijo adoptivo.
- !Vaya! Buena carga se ha echado el señor cura.
Casimiro hizo otro tanto, mirando detenidamente a
señora Inés, le preguntó:-¿Y usted qué es aquí 1
- lYo?
-Sí .... usted.
-Pues ...... yo soy la ama.
-De manera que usted va a ser mi patroncita.
-Yo mismo.
-Pues ..... .
--&lt; Pues qué ?
-No, nada. Nomás que querí'l saber qué clase de
pájara era su mercé.
-¿Qué es eso de pájara?·
.
-iMire, mire! No se h,¡ga la inocente.
-No gastes mucha confianza conmigo; entiende que
yo no soy la consentidora de tu madre y sábete que
que conmigo se hih muy delgado
-iiA poco!!
-Como lo oyes.
-Pues sepa, señora Inés, que yo también sé poner
el aire.
-Bueno, bueno; ya veremos de qué cuero salen más
correas
-Veremos ..... .
-Por de pronto, largo a traerse el recaudo.
Casimiro cargó con el canasto y se marchó al parián;
por el camino se fué pensando en el porvenir y se de·
cía- de aquí en adelante será otra mi vida; ya no car·
garé los botes de agua, ni limpiaré las ceboll~s y ~enos
cuidaré los animales mostrencos. En este soliloquio en·
!retenía su magín y caminando llegó a donde iba; des·
pués de comprar los garbanzos se dirigió al pu.,sto de
señora Susana, acérrima enemiga de su madre, tan solo
porque vendía cebollas.
Casimiro, en vt,z de comprarle la verdura a su ma·
dre, se la compró a señora Susana, pero Rufioa, que
comprendió la ·mala intención de su hijo, refunfuñó y
montada en cólera le dijo-por qué no me mercas a
mí las cebollas 1
- Porque oo quiero.
-Ya te las avendrás con el señor cura en cuanto sepa tus gracias.
-Mire ...... no me asuste con el petate del muerto,
pues entienda usted que ya estoy curado de espan·
tos.
-Calla, majadero.
-Cálleme si puede.
Rufina cogió uo manojo de cebollas y con más punte·
ría que un carabioero, le plantó tal golpe a su hijo.que
lo hizo rodar por el empedrado. Casimiro se levantó
aturdido y poquito a poco se fué retirando del puesto
de su madre, y cuando ya estuvo lejo5, se puso a silbar·
le la "muerte seca" a todo su sabor.
o o o
Aquí tiene el mandado, señora Inés.
-Bueno, ahora vaya y pó:1gase a las órdenes del re·
verendo.
Casimiro se marchó al departamento donde se eocc&gt;o•
traba el párroco y cumpliendo con lo que había orde·
nado señora Inés, le :lijo-aquí me tiene para lo que se
le ofrezca.-El señor cura abandonó sus meditaciones
e inmediatamente se diriR:ió con él a la escuela; al llegar al establecimiento, el maestro salió a su encuentro
poniéndose toda ht juventud de pié. El párroco le dijo
al maestro: que allí le llevaba a aquel muchacho y que
le suplicaba pusiese empeño en su educación. El maes·
tro, fiel servidor del reverendo, cumplió con lo manda·
do, poniendo a Casimiro en la banca de los distinguí·
dos.
Debo advertir que ta,nto el señor cura como Rufina,
abrigaban la esperanza de que Casimiro cambiase con
el tiempo de conducta; desgraciadamente la creencia
fué ilusoria, pues siguió el mismo; en fin. dicen que na·
tura! y figura hasta la sepultura: sin embargo, pronto se
distinguió entre sus compañeros por su afición al canto.
Si no hubiera sido por esta afinidad con el arte, quizá el reverendo le hubiera despedido, pero todos sabemos que en este mundo por algo nos hacemos necesa·
ríos; además, Casimiro, sabía por instinto aparentar y
sacar partido de las flaquezas de sus semejantes.
En uno de tantos días que van y vienen, se le ocurrió
a Casimiro proporcionarles a sus compañeros de &lt;jolgorio,&gt; un rato de diversión , y sin pararse en pintas,
buscó el medio de llevar a efecto su idea.
¡Ni mandado a hacer! pues hay tienen ustedes que el
maestro se presentó en el establecimiento demasiado
briago; por sunuesto hay que advertir que esto no era
raro, pues con frecuencia atrapaba uoas papalinas fenomenales. Casimiro, al verle de aquella manera, salió

violentamente de la escuela y se dirigió a un tendaj6n.
El lector dirá que qué tiene de particular esto; pero
mucho ojo, ¡que ya verán en qué va a parar todo esto!
Casimiro compró eo·e1 tendajón mencionado varias
docenas de cohetes y ~e dijo-tan luego como el maes·
tro empiece a dormir &lt;la mona,&gt; rodearé su mesa de
cohetes y después ...... ¡voy que prendo la mecha y to·
do mundo a gozar.
En marcha a verificar su fechoría, llegó con 3us com•
pañeros y después de manifestarles sus propósitos, les
preguntó: ¡Qué tal, compañeros! Todo el mundo aplau·
dió la idea; pero ahora, ¿quién le pondría el cascabel
al gato ? es decir, ¿quién prendería la mecha?
Después de mucho deliberar sobre el particular, sal·
tó un condiscípulo diciendo: &lt;Compañeros, lo mejor se·
rá echar una porra y el designado por la suerte, irá sin
disputa a encender la mecha.&gt; La pénsula fué ~a proba·
da por el consejo infantil y manos a la obra.
Ahora ¿saben ustedes quién . salió favorecido por el
azar? pues el mismísimo Casimiro, quien después de
prender un cigarrillo, se dirigió al escritorio a coosu•
mar la obra.
No había retrocedido ni dos pasos cuando estallaron
los cohetes. tronando tan fuerte, que el maestro, de un
salto fué a d.ir a un rincón, lanzando al aire tales aspa•
vientos, que sus discípulos temieron de su estado mental; sin embargo, pronto pasó el temor y engolfados por
el placer gritaron a todo lo que supieron: ¡Viva la botella, viva el maestro .... muera tía Inés .... vivan los
monos!!
Los gritos causaron alarma en todo el pueblo, pero
en ninguna parte como en el templo, pues a esas horas
se encontraba el reverendo explicando a los fieles las
hazañas de Sao Expedito.
.
Los fieles pretendieron abandonar el templo, pero e 1
señor cura les suplicó que permanecieran en la sina·
goga del Señor hasta saber lo que pasaba. Los creyentEs
obedecieron, pero eran tales los aspavientos que aquello parecía el fin del mundo.
Entre tanto los muchachos de la escuela, abandona•
ron el establecimiento y en manada entraron a la pa·
rroquia, haciendo tal algazara, que aquello parecía la
invasión de los bárbaros.
Como se ve, esto fué casi casi el disloque, pues P.ra
tan grande la confusión que no hallaban que hacer ni
los feligreses ni el señor cura. A las dos horas más o
menos de estar en aquel encierro, el reverendo y los
vecinos supieron lo que había pasado y enterada la au•
toridad de lo acaecido, supliioó al señor cura se sirviera
despedir al borrachales del maestro.
El párroco, cansado de las peripecias de Casimiro,
sacó de sus tesoros algunas monedas y le dijo-aquí tie·
nes estos dineros para que los inviertas en algo que te
sirva y favor de salir de mi casa. Casimiro se puso tris·
te; pero aquellas monedas no eran cualquier cosa ; pe·
ro ...... ¿cómo dejar aquella casa donde vivía la mujer
del sacristán que le daba carita y le mimaba con un
cariño para él desconocido! esto era lo más doloroso;
pero ante la resolución del reverendo no le quedaba
otro recurso que marcharse a otra parte,
Casimiro echó a correr por el mundo, aventurando
aquí y allá sin e ocontrar oficio ni beneficio, y despuls
de avenírselas con los rigores del destino, cayó a un
puerto de importancia, donde por verdadero azar. fué
a dar a una casa de tahures. Desde este momento cam•
bió su vida; en aquel antro del vicio hall6 la suerte,
jugando diariamente con cuanto &lt;vago&gt; se presentaba
en la pocilga.
En uno dP. esos tantos días que van y vienen, sin que
el hombre abone a su efímera existencia sus venturas
o sus desgracia~, Casimiro topó con un árabe, quien poseedor de una gran fortuna decidi6 aumentarla con los
dineros que le ofreció Casimiro bajo el encanto de la
baraja. Ambos tahures se entregaron al juego y en me•
nos que canta un gallo, Casimiro le ganó a su c0ntrin•
cante algunos cientos de monedas y un gran cargamen•
to de anteojos verdes. Con tan monumental ganancia
Casimiro resolvió transportarse a su pueblo, que hacía
años y fahces días no visitaba. La idea fué puesta en
práctica y cuando lleg6 a su pueblo, todo mundo salió
a recibirlo, inclusive el párroco, que creía de buena fé
que su protegido ya había cambiado de conducta.
Casimiro, que sabía aprovecharsp de la bondad de
sos semejantes, le contó al señor cura algunos de los
rasgos más culminantes de su vida, por supuesto muy
diferentes de los que en realidad había experimentado
contándo!P. que había vuelto a su pueblo, primero por
ver a los suyos, y ~egundo por realizar una poca de mP.r•
cancía· El párroco ofreció ayudarlo en todo lo que pu•
diera.
·
Enterado Casimiro de la buena voluntad de su pro·
lector, le dijo que necesitaba que le ayudase a realizar
un:1 gran cantidad de anteojos verdes que traía.
El señor cura vió la venta muy difícil, primero, por·

o

que era preciso que todos los vecin&lt;;&gt;s estuv_ieran meo·
pes o présbitas para vender tan crecida c;lDhdad de _anteojos; y segundo, porque que él no pod1a con~erhrse
de párroco en comerciante; sin embargo, resolvió. ayu·
dar a Casimiro y echándose en brazos de la Providen·
cía, pensó sobre el medio de resolver el problema de
una manera honrada.
Después de mucho idear hall6 que la única manera
de salir avante, era sin duda inventar algo supra-huma·
no y al efecto le dijo a Casimiro-he pensado, para po·
der vender tu mercancía, manifestarles a los fieles en la
misa del domingo próximo, que un aogel le reveló al
Santo Papa, que para el primer viernes de cuaresma
descenderá el Padre Eterno a la tierra.-Casimiro, que
no tenía ae tonto ni un pelo, exclamó: ¡¡Superior, supe·
rior!l pero ustedes comprenderán que ambos presentían
un lío estupendo, ¿pero qué hacer con tanto anteojo? sin
duda que venderlos como se pudiera.
.
Combinada la venta de los mentados anteo¡os y lle·
gado el día señalado, el reverendo con más valor que
el que le habla a un muerto.le ordenó al campanero
llamara a misa cantada. De balde será manifestar que
todos los fieles de la comarca ocurrieron a. la mencio·
nada misa.
El señor cura, después de verificar el "Sao te Oficio,"
abordó la cátedra sagrada, lanzando al espacio tres o
cuatro frases sacramentales y se perfiló de lo lindo,
manifestándoles a los fieles con las mejores frases que
se supo de co~rido cuando fué seminarist_a, el descendimiento aludido. Como era natural, los fieles tragaron
la píldora, co~siderando el arribo del Padre Eterno
como la maravilla más sorprendente del siglo; yde ver·
dad que lo hubiera sido si el Padre Eterno se . hubiese
tomado la molestia de visitar este valle de lágrimas.
Entre tanto, el señor cura,.antes de terminar su plática
les dijo a los creyentes-que aunque el. Padre. Eterno
se haría visible al género humano, y quizá al inhuma·
00 también, no le verían a aquellos que no se compra·
sen unos anteojos que para el efecto él tenía.
Como ustedes comprenderán, aquello de comprar
unos .&lt;nteojos y confesarse Y. hacer otras . rnen_udenc~as
de la fé no es mucha historia para los villorrios, quie·
nes tratándose de la salvación venden hasta la camisa.
La venta de los anteojos fué superior, según díceres
de los que fueron testigos oculares, faltaado para muchos fieles.
En dos por tres llegó el viernes indicado, reinando
tal entusiasmo en los creyentes, que la pura verdad el
señor cura y Casimiro comereod.ieroo que todo a9u~llo
iba a terminar en algo trágico; s10 embargo, Cas1miro,
dijo a su protector-no tema usted, de los audai:es es la
victoria y ambos, armándose de valor, estudiaron el
modo d¿ darles más solemnidad al acto, para cuyo efec•
to el reverendo ordenó a los monaguillos que todos los
santos de busto fuesen trasladados al ca□po donde todo
mundo se reuniría para ver el descendimiento del Padre Eterno.
A las tres de la tarde, hora citada para ver el deseen·
dimiento del Padre Eterno, el señor cura y los fieles se
encontraban en el llano, esperando el gran aconteci·
miento, pero después de mucho pelar los ojos, se con·
venció, tanto el párroco como los cong regados, de que
el HACEDOR SUPREMO no descendería, pues por
ningún rumbo había señales de tal cosa.
Los creyentes, no obstante su esperanza de estrechar
la mano del Padre Eterno, o cuando menos de besárse·
la, se preguntaban el motivo que había tenid~ para no
hacerse visible; pero el señor cura, que muy bien sabía
que ni por chanza descendería, ideó salir de tao apura·
do trance y con las lágrimas en los ojos, les dijo a los
fieles:-Sin duda, alguco de vosotros no se confesó como lo manda la Santa Madre Iglesia, y por eso no te•
nemos la dicha de ver al Hacedor Supremo.-Los fie·
les al oír las palabras de su reverendo, empezaron a
echarse en cara los unos a los otros tan terrible sacrile·
La Virgen y el niño por Boticelli.
gio, llegando a tal grado la indigm..ción, que el señor
cura tuvo que intervenir en el asunto, resolviéndolo de
Por varios instantes anduvo la pluma flot~ndo en el
- iCalla, calla !; mejor has otra cosa.la manera siguiente:
espacio, sin que la dejasen tomar asiento los fuertes so·
-Pero .... ¿cuál?
De pie en el púlpito improvisado, estudió la manera plidos de los fieles, que ya se habían puesto muy listos;
- Pues abre una cantina, un billar; en fo, algo que
de taparle el ojo al macho, es decir, de salir avante del entre tanto, el reverendo ignoraba el fin que tuviese no nos comprometa.
aprieto.
._
aquella farsa; sin embargo, esperaba que alguien se
Casimiro tomó el consejo de su protector, y después
Los proyectos fueron tantos, que lleg6 a la confes10n ; aplomase al soplido para echarle la culpa.
de deliber;,r c.etenidamente sobre el particular, abrió al
pero en los momentos más supremos, siempre pa~a por
La pluma seguía flotando en el aire, hasta que un público una cantina, con el din1::ro d e los mencionados
la mente algo prodigioso. Después de mucho pensar, vientecillo la llevó a la cabeza de San Pedro, quien no anteojos.
¡gran sorpresa!, el reverendo se mete la mano al bolsi- le sopló, tan solo porque era de palo y carecía de pul·
Esta nueva lucha, al parecer buena y honrosa, le pro·
llo del chaleco y da con una pluma de ave ; y por pura mones.
porcionó tales dolores de cabeza al señor cura, que ya
inspiración la encontró útil para resolver el problema,
El señor cura al ver esto, exclam6: ¡¡Hijos míos, hi· verán ustedes, si tienpn la calma de segu:r leyendo.
y be aquí el desarrollo.
jos míos!!, San Pedro no dejó salir al Padre Eterno.
E n el pueblo de Casimiro se encontraban dos tinteriToma la pluma, y mostrándosela a los presentes, les L os fieles, al oír los aspavientos del reverendo, quisie· llos medio versados en el ateísmo.
dijo:
ron protestar contra la conducta del Santo portero, pe·
Estos amigos, que creían ser pozos de ciencia,"'"arma•
&lt;Esta pluma señalará al hereje.&gt;-Casimiro, que esta- ro ...... en fin, se postraron ante la estatua de San Pe- b:10 1:atalla con cuanto católico presumía de entendido
ba a su lado, le dijo en secreto-que aquello era muy dro, y a voz en cuello le interrogaron: que por qué no en la materia.
aventurado, que mejor inventara otropretexto,-pero el le había permitido la salida al Padre Eterno. San Pe·
El lugar de las discusiones era, por Jo general, la
señor cura, que ya tenía el proceso de su pénsula, no se dro, que era de palo, no les contestó ni en broma.
cantina de Casimiro; prolijo será traer a colación las
paró en mientes y les dijo a los fieles-el culpable será
d isputas de l&lt;;&gt;s polemistas; sin embargo, diré a ustedes
a aquel a quien le caiga esta pluma, y echándola a vo·
o o o
que allí se hablaba de los milagros de los Santos, de los
lar, flotó por el aire, volviendo desgraciadamente en la
/
errores del cristianismo, de la inviola bilidad del Santo
misma dirección del señor cura, quien al verla se puso
-/Qné te parece el apuro en que me has metido ?
lívido; pero en cuanto llegó la pluma a su cabeza, la
-Pues ...... señor cura ¡Tremendo! pero yo ya me Papa, de muchas cosillas que la pura verd.&lt;d aquellos
miserables no entendían ni jota:
arrojó de un fuerte soplido, por supuesto, con un sopli· imaginaba que usted iba a salir vencedor.
Casimiro, que picaba de ilustrado, llegó día en que
do disimulado.
- Dale gracias a Dios que me salvó de tan espeloz•
se declarase p.&lt;rtidario de los ateos y acérrimo eoemi•
La pluma, con s:: nueva dirección, fué a dar al pó· nante aprieto.
pulo, puo éste, que en tratándose tl.e no dejarse tomar
- Ya lo creo que se las he de dar. Ahora dígame ¿a go de los beatos.
el pelo, sé dijo para su coleto: &lt;hacer como hacen no es cuánto ascendió la venta de los anteojos?
Al saber el reverendo el cambio de su protegido, se
pecado&gt;, y en cuanto les llegaba la pluma, se la espanta·
-iFrioleral A seis mil pesillos.
apresuró a sacarlo del error, explicándole diariamente
bao con un fuerte soplido, escapándose así de la culpa
-Bueno, venga la mitad y quédese con la otra, y su los pasajes más elocuentes del Evangelio; pero Casimi•
que quería echarles el párroco sobre su conciencia.&gt;
mercé dirá si repetimos el color.
ro, que se pasaba largas horas conversando con los

�&lt;Pe rdó name, Padre Eterno, que yo dudaba de tu existencia.&gt;
&lt;Perdó name, Padre Eterno, que yo soy nn miserable.&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, qne yo soy un mal hijo&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, que yo soy un ingrato
con mi protector.&gt;
Perdóname, Padre Eterno, que yo tengo amores con
la mujer del sacristán.&gt;
- Eso no te lo perdono, miserable.
Casimiro, al oír esto, duplicó s us ruegos: pe ro e l Padre Eterno, que era como ustedes saben, el sac ristán y
el marido de la amante de Casimiro, se mostró inflexi·
ble, negándole todo perdón.
Por muchc,s instantes estuvieron b atallando, hasta que
cansado el sacristá n y deseoso d e sabe r los líos que se
traía Casimiro con s u maje r, le dijo-sigue diciendo
tus pecados.-Casimiro, que pretendía reconciliarse
con el Hacedor Supremo, de tendido d ijo cuauto hacía
coa la adúltera.
Fué tanto lo que desembuchó Casimiro y lo que le
pudo al sac ristá n, que como Dios le dió licencia a este
último, se desató y más bravo que un Miara, arre metió
contra el impío, dá ndole tal golpiza, que Casimiro caíÓ
en la cuenta de que el Padre Eterno no era tal cosa,
sino un humano como cualquier otro y reaccionando,
vió que el Padre Eterno era el mismísimo marido de
su am-inte e irritado p0r el engaño y por el descubrimiento, sacó de sus bolsillos uoa daga afilada y cargó
fuertemente sobre el sacristán, dá ndole tales puñaladas.
que el Padre eterno cerró los ojos y abandonó la vida.
Cuando el reveren"o bajó a ver qué resultado había
tenido el simulacro celestial, vió lo que nunca se espe·
raba, un asesinato en el templo del SEÑOR; y abisma·
do de tao horripilante sacrilegio, corrió en busca del
jue:. para que éste tomara coaocimieato· del hecho, pe·
ro u ,te des comprenderán que el representante de la
justicia, al ver ua :,anto asesinado, retrocedió espanta·
do, y sa bedor de sus oblig~ciooes, le dijo al señor cura
q ue él no tomaba conocimiento del hec ho, por la sencilla razón de que su jurisd icción era limitada; además,
que él no podía juzgar de los delitos supra-humanos.

dad enloquecedor a de los hombres. Yo conozco mu~ho
ese viejo jardín que las manos d e mis abuelos cultiva·
r on cua ndo en sus corazones florecía el a mor , y quién
sabe s'i eo las mismas horas de crep úsculo en que he
venido a él para dar a mi espíritu el alimento del perfume, de la suavidad y del silencio, esos abuelitos se
d ie ron muchos besos bajo esos mismos castaños donde
yo he soñado muchas cosas Y quién sabe si ellos, en su
afán d e Henar la copa de cristal de la vida y del amor,
no se apercibieron de esa agonía tao suave de las rosas. Segura mente q ue ellos mismos en sus idilios apresura ron la muerte de muchas flores recién abiertas, y
segura mente que, por descuido o por fal ta de refina·
miento espiritual, no llegaron a gustar la dulzura de
esa muer te.
¡Ah! Entonces hubier a n compre ndido, como yo com·
p rendo ahora, qué fa stidiosa y q ué vulgar ~s la mue rte
de los hombres, en uo rincón penumbroso y solemn e
sio ver e l cielo, sin sentir una caricia de aire tibio y
de perfume que refresque la ú ltima congoja de la
vida ... .

Sr. Coronel don Ra món Castro, nombrado prefec to
político de Tlalpam.

La agonía de las rosas
Bajo el atardecer, frente al viejo jardín donde apren·
dí, siendo niño, el sentimiento de las cosas frágiles, mi
alma mira la agonía lenta de las rosas y p iensa mi alma
que las rosas muere n muy d ulcement e, sin esa vulgar¡.

o o o

Señor Lic. don Adolfo de La Lama, nombrado
Sub,ecretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes.

ateos, por nada de esta vida que quiso cambiar de opinión, pues creía firmemente haber salido del error.
Una verdadera lucha se armó entre protector y pro·
tegido, llegando algunas de las discusiones al vivo rojo.
Por mucho tiempo duró esta batalla, hasta que ua día,
cansado el señor cura ·de la obcecación de Casimiro, se
le ocurrió bajar del cielo al Padre Eterno, por supuesto esta vez no para verder anteojos, sino para sacar del
pecado a Casimiro.
La idea fué superior y sin robarle al tiempo tiempo,
le dijo a Casimiro que le iba a demostrar que lo~ Santos
hacían milagros, y que el poderío de Dios estaba manifiesto en todas partes.
Casimiro se dejó llevar por el pá rroco y le dijo-vengan las pruebas.
Aquí fué Troya, pues cómo obligar a los Santos a ha·
cer milagros, ¡imposible! ; pero un rayo de luz providencial cruzó por su cerebro, e iluminado por el cielo
se palmeó la frente y le dijo a su facristán: &lt;Hijo mío,
hay que hacer un simulacro celestial&gt; El sacristán se
quedó ea ayunas, es decir, no entendió ni jota.
Cuando el reverendo ya tuvo madurada la idea, Je
dijo al sacristán: hoy a las siete de la noche, te vestirás
de Padre Eterno; tu hijo .Y yo subiremo, al cimborrio
del templo, y por los agujeros que caen al interior, te
~charemos una cuerda, de la cual y una vez vestido
como te digo, te atarás a ella, entonces nosotros te alza·
remos a pura canilla hasta que quedes en el espacio y
c erca al dombo del cimbqrrio; después yo bajaré y lle·
varé de la mano al incrédulo de Casimiro hacia donde
tú te enc!leotras suspendido, para que éste, al verte, se
arrepienta de sus errores. Muy fácil es que Ca~imiro
aun así dude de la existencia del TODOPODEROSO,
que en esta vez tú vas a hacer sus veces; pero para
consumar mi obra, le dejaré solo en el templo y yo volveré al cimborrio, coa el objeto de irte bajando hasta
una altura que te distinga y pueda hablarte, y tú exortarlo al arrepentim,eoto.
Así pasó todo, pero . . . . .. vamos a la mejor del colo-quio:
Casimiro, con toda su incredulidad, sintió miedo ante
la preseoeia del Padre Eterno y maravillado de la ma•
jest:l.d del Hacedor Supremo, se echó e n brazos de la
f e y a voz en cuello pidió el perdón de sus pecados. En•
tre tanto, el Padre Eterno, o sea el sacristán, esperó el
momento opartuno para dialogar con Casimiro que tragaba la píldora, no obstante su talento.
Frente a frente se encontraron Casimiro y el sacristán, es decir, Casimiro y el Padre Eterno. El pecador,
arrepentido y armá ndose de va lor, le habló de esta manera:

Todo os parecerá cuento, pe ro dejemos a un lado Jaq
menudencias y penetrad en el fondo del cuentecillo y
os encontraréis algo con visos de realidad ; por supuesto,
yome lavo las manos y todo lo paso al costo, es decir,
lo cuento tal como lo oí de los labios de mis antece·
sores.
LAURO G. C ALOCA.

Por un error de formación de nuestro periódico, que
somos los primeros en lamentar, ·apareció en el número
de nuestro semanario, correspondiente al último do·
miago, la preciosa composición titulada &lt;Ojos Verdes,&gt;
del inspirado vate don Salvador Díaz Miróo, calzada
con la firma del señor don Baldomero Hoyuela, autor
de una composición poética que debió haber aparecido
en el mismo número, y que fué retirada a última hora
por falta de espacio.
Esperamos que taoto el señor Díaz Mirón como nuestros lectores, oos perdonarán esta falta, enteramente
ajena a nuestra voluntad .

Una r osa muy bla nca que me recuerda las manos de
una novia d e la infancia , se está poniendo pálida, tao
pálida que da tr isteza verla . Ya casi va a morir, porque
ha inclinado s u blancura hacia tierra, como para nos·
otros los hombres, a pesar de ser hombres, oo hemos
podido descifrar; ya casi va a mor ir , porque uoa flor
vecina la está lloraodo. Allá, hacia la mitad del jardín ,
están agonizando unas rosa~ azules .. . . así eran de azules los ojos de otra novia de mi adolescencia. !Pobre·
citas .... Se están ponien do ta mb ién muy pálidas, y eo
su agonía de du lzura y de paz parece que se interroga n
entre sí. Y a llá, en el rincón obscuro don de se ha muer to el sol, hao agonizado y cootioúao agonizando muc has
rosas azules, blancas y rojas. P e ro todo to silencio,
muy en silencio; sintiendo el dardo invisible de la
mue rte sin da r u n grito, sin desesperációo , sin sobre·
salto y arrojando por la herida abierta toda la sa ngre
de sus venas: el perfu me .. . . Así, eo sile ocio, e n uo sil e ocio q!.!e sólo interrumpe de c uando en cuando el balido de uoa oveja del prado cercano, el murmurio del
l:ilillo de agua y el quejido de uoa y otra hoja seca que
cae. Así. .. . ¡Oh , qué grato es morir así, en ti mayor

Señor Ingeniero don Salvador Echegaray, quien repre·
sentará a México en la próxima asamblea de la
&lt;Asociación Internacional para la Prevención
de las Huelgas&gt; que se reunirá en Septiembre en Gante.

A EFRÉN GóMEZ

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
. .•• Aquella voz incierta,
aquella voz pausada
que en la noche sombría
me dijo, pertinaz, que me engañabas,
fugitiva y auster..
llegó vibrando hasta mi oscura estancia,
y al bailarme agobiado y sin consuelo
penetró en los arcanos de mi alma .. . .
¡Era cierto! .... Las brisas rumorosas,
al besar el cristal de mi vAntana,
con voz débil } triste me decían:
-olvídala, mortal. . .. " ella" te engaña,¡ Era cierto! .... El sollozo de la fuente
la voz de l:is campanas,
'
en mis horas tediosas,
llegaban a mi estancia
dejándome tristezas infinitas
y voces delatoras de tu infamia ....
Cuando la tempestad, rauda y siniestra,
sus torvas iras desató, mi barca,
ya sin timón sobre la mar bravía,
hundiósP., al fin, eo las oscuras a ~uas,
y cuando el ruego se asomó a mi boca
ya estabas lejos de la inmensa playa . . ..

···· ···· . . . ······· .. .. ........ ·······

iEra cierto!. ...
Las brisas Tumorosas,
al besar el cristal de mi ventana,
con voz débil y triste me d,-cían:
-olvídala, mortal. ... "ella" te engaña.
Señor Lic. don J usto Castillo, nombrado asesor de
la Comandancia Militar del Distrito Federal.

CESAR CAMACHO.

•
Palacio Municipal de la Ciudad de México.

Sr. log. doo Jesús T . Acevedo nombrado Director
General de Correos.
silencio, vie ndo el cielo, sintiendo la caricia del a ire,
s in que nadie nos difi culte la muerte! ¡Ah! Si los homb res p ud ié ra mos entr egar a la tie r ra el último aliento
de la vida así como las rosas, iqué dulce ser ía la agonía
de los hombres!
'1:AURICE MAE T E RLINCK.

�.,

IL,m§ i!ii~~llm$ cdl~ llal &lt;C©&gt;Il@m
All!lll~1llll'il&amp;.

•

o~s~il

..

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EN

TLALPAM.

o

El día cuatro de los corrientes celebró
la colonia americana residente en nuestra
capital, con el entusiasmo acostumbrado'
la fiesta conmemorativa del aniversario de
la independencia de los Estados Unidos,
iniciada por el gran Jorge Wa~hington. Co·
mo de costumbre, la fiesta se llevó a cabo
en el tívoli del Eliseo y se compuso de una
pule oficial, discursos, banquete presiden·
cial, etc., una deportiva y una popular
consistente en la grande kermesse y com-

bate de serpentinas en las callecitas del
parque del tfvoli.
El señor Presidente de la República fué
c,specialmente invitado para presidir la
fiesta y, cumpliendo con dicha invihci6n,
se presentó en el tívoli a las diez qe la
mañana, acompañado por varios miembros
de su gabinete y asistió a la parte oficial
de la fiesta, habiendo brindado porla pt'bs·
peridad de la colonia americana y por el
gran pueblo de los Estados Unidos.
;Las personas que hicieron uso de la pa·
labra, amantes de México en su totalidad,
hicieron votos por el restablecimiento de
la paz en nuestro país, y predijeron una
era de gran prosperidad.

~
~

~-~--=----=---_ -_-_-_-_-_-11
Sumamente lucida fué la fiesta efectuada el
domingo último en el edificio de la Escuela Co•
rreccional, en Tlálpam, para repartir sus premios y recompensas a los alumnos de las escue·
las nl.cionales de la locdidad que se distinguieron durante el ú1timo año escolar.
El acto fué sencillo y emocionante; como ya
dijimos, el sitio elegido para la fiesta fué el salón de acto, de la Escuela Correccional para
menores, el que fué decorado con panneaux y
artísticas piens florales distribuidas convenien•
temente en los muros.
Hacia el fondo del salón se improvisó un pe·
queño teatro, donde se verificaron todos los ac·
tos de que se compuso el programa.
A un lado, y h~ci;,. el ala izquierda del esce·
n:i.rio, Ae levantó una tribuna en la que tomaron
asiento los señores L~opoldo Kiel, director de
Instrucción Primaria, profesor Lucio Tapia, ins·
pectar de las escuelas de la cuarta zona, seño• Grupos de niños de las escuelas de Tlálpam, que recibieron sus pre·
ritas María Guerrero y Luciana García, directo- mios en la fiesta del domingo pasado.-Niñas que cantaron el Himno
Nacional en la fiesta de premios.-Niñas premiadas. -Alegoría.
ras de las escuelas superiores de Tlálpam y Co•

yoacán; señoritas profesoras Soledad Basurto,
Manuela Montes de Oca, Juana Reyes y profeso•
res Germán Andrade, Jesús Estrada y Francis·
co Nieto.
Cerca de quinientos niños de ambos sexos concurrieron al festival, que fué amenizado con al•
gunas piezas tocadas por la banda del mencio·
nado establecimiento.
Ciento cincuenta alumnos de las escuelas de
Tlálpam y otros tantos de las de Coyoacán, re·
cibieron premios.
El Presidente de la República en las fiestas de la colonia americana el 4 del actual.-Tres damas americanas portando el tradicional
gorro del ejército libertador. -La kermesse en el Tívoli.

..

t

�troversiu. Hocacio, el .:!picureo fué
uno de los moralistas, que rico, feliz, despreció a todos: o, por el contrario, filósofo, hacia vida bohemia,
modesta, sencilla, despreciando el
oro? Tal es la cuestión que se ha
presentarlo a los críticos que se ocuparon de tan inspirado poeta.
Sabemos que después de haber
lanzado su famoso apóstrofe: &lt;O
rus, q uando ego te aspiciam&gt; nos da
alguuas indicaciones, sobre la cuestión citada, diciendo &lt;yo prefiero
una mes:i frugal con legumbres de

CASTelLANA
:,~
-~
de visiones efímeras se puebla mi cabeza
cuando de luz de plata se puebla la llanura. .

Horas muertas
Yo deseo una casa con ventanas abiert~s
sobre un jardín dormido y silencioso Y Inste,
y vivir una vida llena de cosas muert~s,
con el aroma vago de lo que ya no existe,
También quiero unas horas de gris melancolía
en una vieja eEtancia, cuando_muera la ta~de,
y que al decir mis versos redimas la elegta
de la sorda epopeya de mi vida cobarde.
Quiero que nos digamos un himno f~nerario
en el que vibren todos los remotos festu~es, .
que al surgir del olvido como de un rehcar_10
caigan sobre nosotros como hambrientos mastines.
Después nos amaremos en un lejano huerto
rodeado de altísimos cipreses sepulcrales,
donde sólo entre pobres blancas flores de JJ?-Uerto
broten nuestras divinos rojos besos nupciales.
Llevarás un vestido de un suave color crema,
para que sea pálido todo cuanto soñemos.
y yo, sobre tus sienes escribiré el P?ema
de una blanca corona de blancos cnsantemos.
y luego de las horas de juegos inf~~tiles
en que a tus pies me tienda_ como un _mno cansado,
deshojarán tus dedos frág1l~s y sutiles
las simbólicas flores marchitas del pasado.
Me contarás tus penas, tus amargas tristezas...
Yo callaré mi negro rosario de dolores ....
¡y cuando sobre el pecho caigan nuestras cabezas
, haré como que río para que tú no llores .... !
y así iremcs la vida pasando poco a poco ... .
¡Tristezas de mbántropo y alegrías de loco
desgranarán mis labios en el atardecer .... !
¡Y en )a penumbra vaga de la ~oc~e cercana,
tú no serás mi amante, por..¡ue ~eras mi he~man~
al cerrar las heridas que me hizo otra mu¡er.....

Horas sedientas
Presentí el grato ensueño de tu vida dicbo~a.
Unas "Rimas" de Bécquer_ estaban sobre el piano,
En el búcaro había marcb1t~d:' una rosa
que de un rosal cortara la tlzianesca mano.
r

r

di
ló
m
ar
te

nu
asi
Inst
pee
rit
ras

Luego, estaba tu lecho bajo la advocación
de una imagen sagraJ_a~ reverente. austera,
a la que cte rodillas dinas la oracton
de tus bellos anhelos de chiquilla soltera.

r

Eras rubia .... tan rubia c~mo un rayo de oro,
Eres bl anca ... •ta n blanca .como un almendro en flor.
Un canario rimaba su cántico sonoro,
y en tus ojos babia puei,to fuego el amor.

No me jures amor, jura tan sólo .
Que cuanc10 muera irá~ al ceme?ter!o
y en mi tumba, al abngo del m1steno
Una flor dejarás.
Entonces mi alma desde el otro mundo
A la tierra vendrá sólo por verte,
y triste, resignada con su suerte
Podrá ya descansar.
Después una oración_~urmura_ q~eda,
Que la .ignoren tus labios y tus ?JOS,
Entonces seutirán tus labios roJos
Un beso, una ilusión.
Mas no temas, es tierna despedida,
Tu rezo puedes terminar con calma:
El beso, es la caricia de las almas,
Es el eterno: Adiós.
Jalapa, Junio 29 de 1913.
JORGE E. GOMEZ.

~ItID&gt;llíiAAID&gt;©
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Oh, qué dulc~ es vivir!
Vivir únicamente
Pensando en ilusiones y quimeras:
Y del cósmico ruido separado;
Y tan sólo, del Ser Omnipotente
Sentir la eternidad de lo ignorado,
Como árbol corpulento
Que altivo y orgulloso se levante,
Mostrando al firmamento
La augusta cabellera;
.
Do fabriquen las aves sus mans10nes
y el filomelo entone sus ende.:has,
Que entre la frond:1 verde y pa_lpitante
Los pájaros preludien sus canciones.
Enhiesto centinela
Del aquilón las furfas desafíe;
Agítese el ramaje, mas el tronco;
Como nervuda pierna
De luchador romano,
No doblegue; y cual roca
Que a la orilla del ponto
De las olas los golpes recibiera,
Y en argentina espuma .
Al piélago agitado devolviera,
Irgase aquel coloso,
Poniendo una barrera,
Al burac án furioso,
Como la roca al mar.
Fiel y mudo testigo
De rudo batallar.
Jalapa, 1913.
FRANCISCO R. VARGAS.

N-octurno XIX
A la Srita. Ro;a Liprandi.

Eras una exquisita, mística figuli~a,
tanagra modelada por la mano ~ebnl . .
de algún lejano artista de la estirpe d1vi?a
que floreció en la Grecia refinada y suttl.

En la tediosa calma de aqueste apartamjento
disipo mis tristezas cantando mi pasado,
y dejo libremente viajar al pensamient? ,
basta el país remoto por la muerte habitado.

Yo anhelaba vinieras al jardín solitario
ara deshojar juntos sus ~o~es una a _una.
~a en la jaula dormía tu hnco canana
y en tu boca besaba blandamente la luna.

Distraigo mis tristezas con el recuerdo hermoso
de todo lo que ha ido hacia región ignota
y, en medio del tranquilo, ~el sepulcral reposo,
dibujo-como Werther- la imagen de Carlota.

................... : ....... ..... .
Eras como nimbada r,or un halo ~ivi?o;

tan cerca de mí estabas, que te tendi mis ~raza, ....
·Mas fueron tus sonrisas para otro peregrmo.

~esbaciendo mi pobre corazón en peqazos! · · · · · ·
G. MORENAS DE TEJADA.

mi ·jardín a lo, banquetes suntuosos y brillantes.&gt; A
men11do Horacio se echaba sobre los campos de su jardín, y bebiendo agua de sus ricos manantiales, vivía
una existencia sencilla y casi bucólica.
Los detractores del poeta, pretenden objetar todo es•
to, afirmando que Horacio fué víctima de sus riquezas,
de su vida fastuosa, fijándose para ello en su amistad
con Mecenas, que influyó tanto en su existencia.
Los descubri!llientos a que venimos refiriéndonos algo aclaran lo que respecto a Horac1ose ha dicho, y a no
dudarlo por su manera de vivir, el gran poeta era afecto a todo lo que fuese lujo y comodidades. Los jardines
de su Villa eran de lo más maravilloso que se conocía
en Roma, y eso que por aquel entonces los palacios de
los patricios presentaban magnificencias asombrosas.

Busco en las noches tristes bañadas por la luna,
el misterioso encanto de sus ojos dormidos
que disip~n la pena que a vtces me importuna
con el dolor acervo de todos los olvidos . ...
y encuentro solamente, tristeza y más tristeza~
y aunque creer deseo disipar mi amargura,

:1

Y, a mi espíritu vuelve, cans~do,
pensamiento
del viaje azul y triste por el pais sonado .
y encuentra el alma mía en este apartamiento
canta::ido eternamente la muerte del pasado.

:1

y en mis noches de tedio,':ºº
recuerdo hermoso
de todo lo que ido hacia región ignota,
en m-dio del tranquilo, del sepulcral reposo,
dibuj~-como Werther-le imágen de Carlota ....
• JULIO A. MUÑIZ.

EN COLONIA
En la vieja Colonia, en el oscuro
rincón de una taberna,
tres estudiantes de Alemania un día
bebíamos cerveza.
Cerca el Rbin murmuraba entre la bruma
evocando leyendas,
y sobre el muerto campo y en las almas
flotaba la tristeza.
Hablábamos de amor, y Franz, el triste,
el soñador poeta,
de versos enfermizos, cual las hadas
de sus vagos poemas,
&lt;Y@ brindo&gt;, dijo, &lt;por la amada mía,
la que vive en las nieblas,
en los viejos castillos y en las sombras
de las mudas iglesias;
por mi pálida musa de ojos castos
y rubia cabellera,
que cuando entro de noche a mi bohardilla
en la frente me besa&gt;.

El soberbio panorama al q ue daban las ventanas
de la Villa de Horacio.

LA VILLA DE HORACIO
Hace poco se han descubierto unos restos muy interesantes de la villa de Horacio, de aquel poeta sublime
que fué en tiempo de los romanos, como es bien sabido, una de las lumbreras de la poesía. ¿ Cómo se ha producido todo esto? Véamos lo que se cuenta: El profesor Pasqui, el sabio Director de antigüedades en Ro·
ma, estaba muy intrigado por cierto muro de construcción fuerte y de caracteres, a no dudarlo, muy viejos,
que existía en un campo situado al pie del monte Lucretilis.
El docto arqueólogo, no ignoraba que en les alrededores estuvo en épocas remotas, nada menos que Ja Villa de Horacio. En efecto, el poeta de las &lt;Sátiras&gt; y
de las &lt;Odas,&gt; habló mucho en sus obras de su casa de
campo, describiendo el lugar y sus accesorias, el jardín
y el río que descendía de la montaña.
Con tales datos se decidió empezar las excavaciones
en 19rr, y fueron interrumpidas basta el año siguiente,
lográndose descubrir la piscina que debía alimentar de
agua a los jat'dines. A la derecha se encontró la villa
de Baños y d~spués el :1cueducto que separa la propiedad de Horac10 de la Villa del Emperador Antonino. La
gran piscina y el Frigidiarium, aparecieron en ruinas
perfectamente conservados.
Pero, a pesar de ello, hubieron de encontrar osamen·
Los canales subterráneos por los cuales el agua
caliente venía a los baños.-Las piscinas en
las cuales se hanencontradoesqueletos.

Y Karl, el de las rimas aceradas,
el de la lira enérgica,
cantor del sol, de los radiantes cielos
y de las hondas selvas,

Las termas lo mismo: bien sabido es que los romanos y las romanas rendían un culto fervit:nte a las
abluciones, al baño, a los ejercicios en las piscinas,
y en las excavaciones a que nos venimos refiriendo,
se ha encontrado mucho del lujo, y la riqueza de los
baños, en el que tenían lugar si vamos a creer a T ácito, escenas no muy e~ificantes. Los grabados que presentamos dan alguna idea de lo que venimos diciendo, y a los arque:5logos les ha admirado lo bien conservados que se encuentran las ruinas y lOl&lt; detalles,
que aun puede ~erse. en las mismas, detalles que
confirman la ex1stenc1a que llevaban aquellos ciudadanos.

el poeta del pueblo, el que ha narrado
las campestres faenas,
el de los versos que en las almas vibran
cual músicas guerreras,
&lt;Yo brindo&gt; dijo &lt;por la amada mía,
la hermosa lorenesa,
de ojos ardientes, de encendidos labios,
y riza cabellera;
por la mujer de besos ardorosos
que aguarda ya mi vuelta
en los verdes viñados donde arrastra
sus aguas el Mosela&gt;.
&lt;Brinda tú!&gt; me dijeron. Yo callaba
de codos en la mesa,
y ocultando una lágrima, alcé el vaso
y dije con voz trémula:
&lt;Brindo por el amor que nunca acaba! .... &gt;
Y apuré la cerveza,
y entre cantos y gritos exclamamos:
c¡Por la pasión eterna!&gt;
y seguimos risueños, charladores,
en nuestra alegre fiesta ....
Y allí mi corazón se me moría,
se moría de frío y de tristeza!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

l~

Un "frigidarium" reservado a los miembros de
una misma familia.-Estado de las excavaciones hechas en el sitio en donde sonrió en
otro tiempo la Villa de Horacio.
tas y esqueletos, de los tiempos de la República Romana y del Imperio.

La hidroterapia decididamente triunfaba en los tiem•
P?S ?el inmortal poeta! A poca distancia de una a otra
p1scrna se veía el Teatro de los ejercicios acuáticos todo el~o maravillosamente preparado para el confort' necesario.
Un_ atrio de mármol da acceso a la Villa, y soberbios
mosaicos lo "'dornan, y por una y otra parte en rincones huecos, y esmaltando las paredes, se han encontrado vasos, urnas funerarias, medallas y un sinnúmero de
cosas análogas, esculturas de mármol, decoraciones en
los plafonds y fragmentos de estatuas, como una cabeza
de Faustina de gran belleza.
El descubrimiento de la Villa de Horacio ha de enriquecer la Historia y las Ciencias, de un modo inesperado: ellas nos permiten también dilucidar una cuestión
qeu durante siglos ha dado motivo a interminables con-

El río donde Horacio se inspiraba escuchando los cantes de la naturaleza . -El acueducto que bajo tierra
iba al palacio del Emperador Antonino.

/

�111

1111111111111

TEATRO MEXICANO.-&lt;LOS AMIGOS DE LA
NOCHE&gt;.
No he de ser cómplice de la ~mpresa de ~ste coocu•
rrido teatro si se propone seguir por el cam1eo de dar·
nos obras c~mo la que se estrenó últimamente, "novela
escénica" de Dickeos (dice el cartel) cuando el famoso
humorista inglés nunca hizo sino novelas, pero no es·
céoicas.
En contra de los que aplaudieron la obra, en contra
de los que en letras de molde la hao celebrado, m~
permito decir que este género de dramones, pue.s. 01
melodrama es, desprestigia el buen nombre adqu1ndo
por la Compañía Villegas-Coss, su buena fama de aman·
tes del legítimo arte escénico, y echa por los. suelos la "El almacén de antigüedades" del primero, conocerán
constante y meritoria labor, que venían hac1e~do con las obras maestras del humorismo moderno.
De suerte que llevar a la_ escena a un liter~to de es:
alabanzas de los asiduos concurrentes, al Mexicano, y
ta clase es disponerse a tnturar_ una obra, s10. too 01
con elogios de la crítica sana y de alto criterio. _
&lt;Los Amigos de la Noche&gt; arreglada Pº: los seoore~ son y sobre todo sin que sea posible obtener éxito fa·
J. A. y Fernáodez Portero, muy señores mios y de m1 vor~ble digno de anotarse. La mayoría de las escenas
mayor respeto, tanto más respetable~ cuanto má~ des- de "Los amigos de la noche" surgen. sin razón alguna
lógica, aparecen porque sí; y lo más 10t,uesante, los ao•
conocidos son, es una obra sin plan 10teresante, s10 b~llezas escénicas, y que pretende llevarnos co? el se?h·
miento del terror en algunos momentos, a. la 1mores1ón
estética, sin conseguirlo. No es obra P?lic~aca por. fal_tarle los efectos necesarios, y el detective 1mpresc1oéh·
ble; no es drama, por lo burdo de los re&lt;;ursos y la fal·
sedad de los caracteres; y no ~s melodrama, por care·
cer del matiz pa~ional, del juego escénico, y sobre todo
de la intensidad artística de esta clase de obras; pues
por falso tengo, el que se crea hacer estas últimas
obras poniendo venenos, ladrones, . canallas y muchas
detonaciones de pistola; esto horroriza, pero oa~a. más,
y el teatro requiere otra cosa que llegue al esp1ntu y
Jo conmueva.
No quiere todo esto decir, y no es mi intento soste·
ner que ciertas ooveias oo.pued,an ser lle:-7adii;i al tea- . ~
tro. Semejante aserto s1g01ficana un olvido 1mp~rdo- ~"f!
nable de dramas y t.omedias celebradas _que tuv1er?o1~
su origen en libros novelescos. Pero, precisamente Die ,
keos fué un mae~tro del humorismo inglés, y ji;oto con
Thackeray cultivaron ese género con predilección, ~as
ta el punto de quien conozca "La feria de las vao1da
des" del ú1timo autor citado, y "Nicolás Nicklebly" )

tecedeotes del hijo del primer matrimonio del esposo,
de ' Germana" Jo vemos expresado en cuatro palabras,
siendo la premisa principal para los hechos criminales
subsiguientes. Además, la factura de la obra es tan d_~bil que desde el acto segundo sabemos que el graou¡1lla "Mario Rister" es el niño "Roberto" robado a la
referida ''Germana" en la misma noche en que mudóesta víctima de un veneno.
Apesar de lo cual, en el quinto acto lo declara
"Gipsy" como una grao cosa, ''Gipsy" el bandido, que
había logrado h¡,,cerse novio oficial de la hermana de
la muerta, sin explicarnos cómo. En el acto cuarto está,
en la cueva donde los criminales se reúnen y en el final de la obra, ya aparece hecho un caballero, alter·
nando con la familia en la que pretende entrar como,
esposo de la joven. En resumen, una sarta de dispara•
tes, sin una sombra tao siquiera de verosimilitud y de·
lógica.
Muy bien María Luisa Ville~as; la esc-ena de la muerte fué primorosamente hecha. Todos los demás intér·
pretes bien; tomaron sus papeles con cariño ¡qué lás·
tima! Exceptuóse de este armónico conjunto, el señor-

¡

1

(

..

Macías que sigue gritando, que siempre mira al público, y que exagera sus papeles.
Anoche sábado se habrá estrenado "Madrigal" de·
Martínez Sierra. Veremos arte fino y bello, y los habituales concurrentes al Mexicano, gozarán con esta.
obra, tao apropiada a los gustos de nuestro público.
TEATRO COLON.-"SHERLOCK HOLMES"

Teatro Colóo.-Dos escenas de la obra "Sherlock Holmes.'

Su lucha con un criminal viejo en el oficio,
y que tenía el negocio del delito montado, co·

No me equivoco si digo que 1a mejor obra que se ha·
puesto en escena, pGr la compañía Car~lt, ha sido el,
drama en cinco actos de Conao Doyle y Edwards Willy,
cuyo título acabo de indicar, y en el que aparece de
cuerpo entero, el famoso "detective," creación admira·
ble del e itado novelista inglés.
Los que conozcan las muchas hazañas de ese policía,
modelo, deben verlo en la escena del Colón, pues el in·
cideote que se explota en la obra, da motivo a que veamos a Holmes con todos los detalles de su vida.
f&gt;

mo una oficina ministerial, y el triunfo del
"detective" después de varias artimañas y
golpes de audacia. y hasta el ligero barniz de
cariñ? que sienten mútuameote el vencedor y
"Miss Alicia Beot," a la cual libra de un in·
fame secuestro, todo ello hace que la obra
triunfe en toda línea y que el público pase
unas horas divertido con tanto incic!ente, que
de divertirse tr..t.t, ¡severos Aristarcos! ... y no
hay para qué arrugar el ceño, viendo que con·
curreocia numerosa llena el teatro noche a
noche, cuando a otros espectáculos no fué, Jo
cual demuestra que en elbs se aburría, y bas·
ta; pues estas mismas obras en Londres, París, Nueva York, Buenos Aires, hao tenido
éxito mayor aun que aquí. De modo que todos
esos argumentos de cultura, pueden guardar·
-se para mejor ocasión, que nadie tachará de
facultos a los públicos de las capitales cita
&lt;las.
La interpretación fué buena y la escena se
puso .con verdadero cuidado, siendo algunas
&lt;le las decoraciones muy propias.
E l mutes último se estrenó "El Diamante
Azul" que es uno de los epi~odios novelescos
en que aparecen de frente Sherlock Holmes
y Arseoio Lupia, el ladrón del grao mundo,
,tipo creado por el literato francés Mauricio
Leblaoc.
E, curioso cóm? explica este distioguido
escritor, sus novelas en que el protagonista es
Lupia. Le preguntaron cómo había llegado a
conocer tantas cosas de los criminales.
-Pero si a este respecto- dijo-soy un per·
fecto ignorante. ¡Si en mi vida he hablado
eon ladrones ni con pícaros de esa calaña! ..
Una sola vez en mi vida conversé con un de·
-tective. En cuanto a los criminales sobre
-q uienes escribo,. no tne interesan. Nunca he
· tenido el menor deseo de conocerlos. Mis

obras son, como es lógico, pura ficción- fao•
tasia y nada más,-novelas. No existe un tipo
como Arseoio Lupio. Yo le inventé por ca·
sualidad. Llevaba ya varios años escribiendo
novelas en las que estudiaba la vida real cuando un día el señor Lafitte, actual director del
diari.:&gt; parisiéo ''Excelsior" y muy amigo mío,
me pidió que le enviara una novela corta y
de aventuras para su magazine "Je Sais Tout,"
que había comenzado a publicarse hacfa po·
co. Reflexionando se me ocurrió una idea y
la desarrollé en una oovelita a la que titulé:
"La detención de Arsenio Lupio." Como tal
vez lo recuerde usted, trataba incidentalmen•
te de telegrafía sin hilos. E ste detalle científi•
co me agradaba. El cuento, era más bien un
cuento 1ue una novelita, fué un éxito. "Siga
por ahí, me dijo el director, envíeme más
cuentos sobre ese Arseoio Lupio y le aseguro
un éxito mayor que el obtenido por los cuen·
tos de Sherlock Holmes. " Pero si no es posible, le contesté, si Lupin está preso. " " !Bah!
iQue se e5cape! Vale la pena." Le hice escapar. Llegué a tomarle cariño al personaje. Se
publicaron más cuentos. Los coleccioné y apa·
recieroo en forma de libro. Yo no he imitado
ni remotamente el procedimiento del autor
inglés. Por el contrario, cada vez que Sherlock Holmes se encuentra con Lupio, es Lupia el que vence. Sé que en Inglaterra se ha
considerado esto como insultante. Lamento
que haya sido así. Yo no tuve nunca intención
de ofender a nadie.

Teatro Mexicaoo.-Escenas de la obra '"Los Amigos
de la Noche."

He transcrito las anteriores palabras, para
que se vea cómo fué el origen del célebre Ar·
senio Lupia, que vimos en "El Diamante
Azu(" luchar con Holmes. de potencia a potencia, y q ue sei?urameote veremos en obras
sucesivas. La interpretación fué correcta y
el público salió satisfecho del espectáculo.
LUIS DE LA RRODER.

�EL POMBERO

y el merecimiento de un renombre ganado en bu~na lid. Y ~uando decre_ce _Y vacila, se_mej .lnte a un suspiro que se extingue, es la perspectiva del arribo, del aterrisa ¡e en una pistar
o de una lucha contra la materia mecánica y rebelde que con un n~da p1;1ede detenernosy aun inmovilizarnos, durante quién sabe cuántos ~ías. Pero ...... s1 el &lt;hipo&gt; del motor
resuena, si el exterior se produce, y tras él la a¡l'OD1a y 1~ muerte de toda fuerza propulsora se realizan, en contraste infinito con el ruido a nterior, entonces, ..... eot??ces e~ e_lf
buscar afanoso un punto favorable para t-1 descenso; entonces, es la preocu~acwn de du~gir con matemática exactitud un vuelo planead? ~n desceo~o,_ el cálculo del angulo de ca•
da, y del camino que hay que recorrer; el aoáhs1s, por ant1c1pado, de la_s causas d~ lapa·
rada del motor ..... . todo ello, a la vez, en montón y desorden, pero srn perder 01 un segundo Ja sangre fría, y muy dichofo, si no hay que hacer coosideracicoe~ acerca de una,
muerte posible .•.. quizá probable. He aquí todo lo que un motor canta al c1do de 1:0 o¡:e1 to ..

7

Las princesas reales de Siam, a las cuales a la edad de once años se les corta
los cabellos, no dejándoles más que una cresta que adorna su frente.

A través de todos los cielos
La aviación se extiende a todas partes, y lo confirma
esto las experiencias que se acaban de hacer nada menos que en el extremo oriente por el Secretario del
Presidente de Consejo de Mmistros ruso, Mr Kokovtzeff, cuyo aviador Mr. Alexandre Kouzminski, ha he·
cho vuelos notables.
En un viaje a Francia este aviador se entusiasmó con
los triunfos presenciados alH, por los Reyes del Aire, y
desde entonces su afición creció lanzándose por fin a
las aventuras del aereoplano. En uno de losensayos cayó del aparato sufriendo algunas heridas de las que cu•
ró pronto. Poco después se determinó a volar en diferentes países, y para ello, y como puoto de partida empezó dando conferencias en Siberia a fin de vulgarizar
el arte de la aviación. El resto se ha conseguido ha·
ciendo diferentes vuelos empezando por Kharbine, y
entonces un amigo Je dijo que debería ir a China a
efectuar algunos vuelos.
El primero fué en Moukden, en el campo de batalla.
&lt;Yo guardo-ha dicho el aviador de e5te vuela-una
especie de impresión cinematográfica por el efecto que
me causaron los trajes de los habitantes de toda aquella parte de China.&gt; En Pekin lo recibieron todas las
autoridades con verdadera solemnidad, agasájándole
mucho en banquetes y fiestas.
Le propusieron volar en el &lt;Templo del Cielo&gt; que
es un jardín inmenso y de asombrosa vegetación, pero su situación ce n ref pe clo a los vien
tos no es buena, y por tal motivo el aviador prefirió volar en los alrededores de la Gran
Muralla de Pekín que rodea el palacio Imperial.
Es curioso lo que este aviador describe, de la impresión que le produjo su primer vuelo. &lt;No es ciertamente cómodo- dice-como se está en el banquito; no se sabe dónde poner
los pies, ni dónde crispar las manos. En cambio, nos invade ali! cierta seornción de supe·
rioridad; el valor que, por lo general. no es patrimonio del pasajero, será su galardón de
audacia al bajar. ¿Qué son cinco minutos de acgustia comparados con el recuerdo del pe·
ligro corrido? ¿Listos? El motor funciona ya; la bélice en su girar vertiginoso produce can
su ronquido sordo un acompañamiento diabólico. Y, mientras los mecánicos agarrados a la
popa del aparato, envueltos en un torbellino de viento, esperan mi señal para rnltar, yo es·
cucho el funcionamiento del motor, para asegurarme de su fuerza y marcha regular. Para
el pasajero, todo ese ruido es como el que producida un trompo colosal, girando rápidamente; pero, para quienes Jo conocen íntimamente. es un canto de poesía. Altivo y bien ri•
mado, con su cadencia siempre igual, es la expresión del viaje y la evocacién de rns espe·
ranzas: es la alegría de la esperada llegada ; es la prcmesa de un pnmio bien ccnguistado,

l

(J

Mr. Kouzmiosky ciando al aire libre una conferencia..
sobre su vuelo.-El embajador de Rusia en China,
hablando con el aviador.-Mr. Kouzmiosky ensu apa·
rato. La llegada del equipaje del atrevido piloto a ,
Pekin.

Una pagoda antigua de Pekio.-El Rey de Cambodge con su séquito junto al aereoplaoo.

Un &lt;raté,&gt; es decir, un cilindro que se niega a llenar·
su misión, es tan perceptible, como lo es la suspensión .
del tie-tac de un reloj de pared.
Puede no renovarse; entonces es un accidente sin importancia; pero, si se reproduce, merece atención cuidadosa; y, cuando esta reproducción es con intervalos.
cortos, entonces hay que temer y se impone un alto. De
ah! que sea necesario conocer antes de partir su ca·
dencia, y no partir si. ... ésta no lo aconseja!
iPartamos! A una señal, los ayudantes sneltan y el •
pájaro r ueda. ·
Es preciso que ·1a máquina adquiera la velocidad ne·
cesaria para levantarse, deslizándose por el aire. Es
éste el momento más difícil. Los vaivenes sacuden duro .
y parejo al avión y a los que van en él: es una despedida brutal de la tierra! Bien pronto nos sentimos menos sacudid.os; el aparato danza y salta sobre sus patas ,
como los mirlos que corren para tomar bien la arran·
ca_da. Luego, de pronto, una calma absoluta sigue al terrible traqueteo; y muy suavemente, como hundiéndose
en un media de blandura infinita, el pájaro se remonta.
.l!.n este momento algunos experimentan esa sensación
de lo indefinido que procede al sueño, próximo a ser:
conciliado.

t

mente para llevar a feliz término la f,mpresa que peo·
saba realizar esa noche. En más de una ocasión había
cuidado solícitamente de su caballo domo un fiel amigo. Verdad que él no le escatimaba su predilecta ración de tabaco brasileño y cuidaba siempre de dejar
abierta la puerta del horno para que el pobre pombero
se guareciese allí del frío de la noche.
Montó a caballo y tomó el camino rumbo a la casa
de Margarita, distante dos leguas de la suya. La luz de
la luna caía cenital sobre la campiña, llena de marisma~ y de moot!culos de yataíes, cuyos penachos se dibujaban en la arena.
No iba muy tranquilo, pues no tenía la seguridad de
q ue saliese airoso de la empresa. Los padres de Mar·
garita, naturalme"te recelosos, pudieron haber sospechado algo. Sin embargo, el rapto estaba bien combi·
nado, y difícilmente fracasaría.
Al cruzar un estero, el caballo se asustó de pronto,
de algo que se movió entre el juncal, y desapareció en
seguida. El joven tiró fuertemente de las riendas. vadeó
el paso y siguió tranquilamente su camino, embebido
en la imagen de Margarita, que estaría esperándolo,
palpitante de emoción y de ternura. Por fin iba a unir
su destino al de aquella mujer vehementemente queri•
r1da, cuyos ojos florecían, según le decía él en i;na pintoresca imagen del poético guaraní .
Un ligero ruido como de pisadas sobre hojas secas,
Jo sacó de su abstracción amorosa. Miró atentamente,
y vió que los juncos se movían a intervalos sin que los
impulsase el viento Sobrecogióse un poco, pues vió en
ello uva manifestación de presencia del pombero, qne
iría acompañándolo a modo de un escudero invisible;

garita en la grupa de su t;aballo, vió agitarse otra vez
con ruido seco el lóbrego juncal, sacó una rosca de tabaco negro y la arrojó al pombero con el ademán de
un creyente que presentase, en acción de gracias, una
delicada ofrenda a un dios de gusto más refinado que
el travieso duende de los indios guaraníes.

- !Cuidada, hijo mio, con el pombero!
-No me ha de llevar, mamá. ¡No le teogo miedo al
pombero!
.-. 1-N o hables así, que algú 1 día has de acordarte de
ELOY FARINA NUNEZ.
él-dijo medrosamente la madre del joven, asustada de
su apnente o real temeridad.-Y a reglón seguido le
refirió los numerosos casos de aparición del espantab'e
ser, raptor de los adolescentes y de las doncellas, describiéndole punto por punto, por milésima vez, su extraña
figura.
Se representa al pombero en los pueblos guaraníes,
c.Jmo un duendecillo nocturno, de estatura mediana, velludo de pies a cabeza, con un gran sombrero de paja.
Es amigo o enemigo de los hombres, según se atraiga su
Entre el combate contra la pobreza y nosotros, hay un
favor, dejándole en el yuyal tabaco negro para mascar
terreno abandonado que debemos ganar: la Energía; y
o un plato de comida sin sal al pie de un tártago, o se
entre nosotros y lo! vicios, hay armas con que poder
conquiste su ojeriza, faltáodole al respeto debido. L lá·
triunfar y que debemos esgrimir: la F uerza de volunmesele igualmente &lt;guaicurú,&gt; nombre gentilicio de una
tad.
raza indígena y palabra despectiva en guaran!. FavoreLa energía hace desaparecer la pobreza y la fuerza
ce a sus amigos, ya asustando a sus enemigos o dándode voluntad hace al hombre ver su uecesidad recor dánles suerte en las empresas de amor y en las car reras de
dole sus deberes.
caballos, cuando no les trae miel silvestre. Es, más
Podemos dividir la pobreza en dos partes: voluntaria,
bien travieso y picaresco, que maligno; gusta de robar
y es la más general y forzosa y es la más casual. La volos quesos de los zarzos, el cuajo y otras menudencias.
luntaria ~a_ce de alg~oos motivos como: la degradación
Se hace visible o invisible, según su soberano albedrío.
co~ los v1c1os, la vanidad, la pretensión, la falta de
Pronunciar su nombre es evocar su presencia. Ofrece
umón y la pereza; la degradación con los vicios es
no pocos peligros coger el cocuyo, porque puede apagrande c"~~a de_pobreza y se ha dicho : "quien obederecer su dueño, el pombero.
ce a sus v1c1os pierde su razón ;" la vanidad es motivo
De vez en cuando, se oye en el silencio
de pobreza porgue el vanidoso se priva de
de la media noche, un débil pío-pío en el
los buenos sentimientos de los demás; la
patín; es el pombero transformado en popretensión hace existir la pobreza porgue
llito.
el pretensioso pierde la liberal enseñanza
Antes de la guerra de la Triple Alianza,
d~ los demás; en cuanto a la pereza no dehubo una invasión de pomberos, vale decimos más, que es una enfermedad que
cir espías de Corrientes, que informaron
de~emos combatir lo mismo q ue a losanal mariscal López de todo cuanto interesa·
teriores defectos señalados y lo peor en un
ba a 1~ realización de sus planes. Está hehombre es ser perezoso.
cho de la fabulosa. esencia del &lt;yaci-ya•
tere,&gt; del &lt;pora,&gt; del &lt;cuarahy-chara&gt; y
La pobreza obligatoria es el resultado
del &lt;palana,&gt; pero se diferencia de todos
de sucesos inesperados y no se critica a
ellos en varios rasgos fundamentales. El
a9uel a quien le empobrecen las desgra&lt;yacy- yateré&gt; pasa por ser, según la tradi·
cias.
ción más común, un enano blanco, de luenRespecto al entregarse a los vicios no
gas barbas rubias y ojos azules, que anda
se puede permitir en ello ning una disculsiempre de siesta por las espesuras del
pa, y acaso es otra cosa la ctiscul pa ee
monte, con un bastón o vara en la mano.
aquel entregado que la débil voluntad y
Le caracteriza la particularidad de poseer
que es un esclavo de sus vicios se inclina
dos talones. Trátase del genio encantador
hacia ellos donde quiera que e~os exisde la selva; atrae a los seres humanos,
tan ?..... .
que tienen la desdicha de toparse con él
en lo más intrincado del bosque. ConciNos referimos a los vicio¡¡ más que a
bese la &lt;para&gt; como un fantasma también
otras causas de pobreza porque el defecto
nocturno, cousiderándosele generalmente
del vicio es como arbol y los demás como
como un ánima en pena, airada o maligna ,
ramas que contiene.
o e l genio de ciertos árboles, como la higuera, y de los arroyos y los ríos, cuyo
En el espíritu de algunos hombres exis&lt;para,&gt; un negro reluciente, se presenta
ten vicios elevados que ofrecen a una granpor lo común de siest~, bañándose en las
de o pequeña parte de la gente grandes
costas. Los parajes desiertos, en que hay
provech_os, pero no hemos escalado tal paenterrado un tesoro, una botijuela de lira derribar las altas inclinaciones sino
bras·este r linas o rle monedas de plata, Jlapara elevar aquellas que se encuentran esmad;s Carlos Cuarto, o donde murió alclavizadas en el fondo del precipicio.
guien, tiene, por lo común, &lt;pora.&gt; He
Los vicios en el hombre son su mismo
aquí que yendo tranquilamente por el caª?im~I y su inte_Ii~encia es el mismo p1imino de un valle o por la picada de un
v1Iegw que lo d1st10gue del animal; si la
monte, el caballo da un resoplido, se eni?telige~cia domina se elevan los vicios y
cabrita, se para y no puede seguir adelans1 no existe tal fuerza de voluntad, Jo anite; hay que retroceder y toma(otro sendemal juega su turno.
Señora BlaDca Willms de Feroández Vicuña, distinguida y bella da ma c hi·
ro, porque en el lugar mora un &lt;pora,&gt; o
lena que próximamente partirá de esta República. La Sra. de Fernández
bien maneando las patas del caballo con un
Vicuña se distinguió durante la decena trágica por su altruismo, atenJORGE R. SAID,
rosario, se deshace el maleficio. El fuego
diendo eficazmente a los heridos, en los puestos de la Cruz Roja.
fátuo señala los sitios en que es de te·
mer un e ncauto. Cuando el cielo relampa·
guea en la profunda oscuridad de una noche de tor· mas acto con tinuo pensó que o.:i podía esperar daño almenta, una fosforescencia azulada indica de pronto el guno de tan leal amigo. Momentos después creyó senlugar en que un alma en pena se metamorfosea en un,. tir sobre la grupa de su cabalgadura el levísimo roce
sulfúrea llama ondulante. E l &lt;cuarahy-yara,&gt; esto es, de los pies velludos del pombero.
¿En dónde está Dios?
dueño del sol. aparece, corno el &lt;yacy-yateré,&gt; Ge síes·
Dios no es:á en el cielo; p ero sí ~n el corazón de cata en los días de fuerte sol, como una espe..:ie de pomo o o
da
hombre.
bero rojo. El &lt;palana&gt; se complace en tocar con sus
Dios
la potencia que da la vida a todos los hommanos lanudas la cara del desventurado a quien se le
Llegó a las inmediaciones de la casa de Margarita. bres y aestodo
ser viviente.
aparece, eoloqueciéndolo en el acto.
Descendió, dejó su caballo al cuida-:!o de su invisible
Al través del amor podemos reconocer a Dios. El
El pombero posee, además. el dón de g raznar como y fiel es1&gt;olique, y se encaminó hacia la tranquera, punla lechuza, de imitar todos los silbidos y rumores que to de la cita. Al poco rato, vió avauzar una sombra,que amor une al Dios que en nosotros existe con el que vive en las otras criaturas,
se alzan en el misterio de la noche, El &lt;para&gt; está do- hizo palpitar su corazón con dulce violencia.
Por eso toda la religión consiste en esto: &lt;Amar a
tado, en cambio, de un prote!smo macabro singula1ísiLa
madre
;le
Margarita,
que
había
o!do
un
rumor
de
uuestro prójimo&gt; ya que por cada criatura que amamos
mo; ya. es un blanco e indefinible fantasma, un cerdo
pasos
en
el
patio,
dPspertó
a
su
marido,
y
se
levantó
de
conseguimos gozar de una nueva parte de Dios; esto es,
acéfalo, una gallina clueca, un horrible es1ueleto o
la can:.a, para cerciorarse de lo que fuese ; pero en ese de una nueva parte de fel icidad.
cualquier otro ser vago, incompleto, trunco, informe "
cabal
instaate
uñ
extraño
silbido
hirió
la
calma
de
la
Procuremos ahuyentar todo sentimiento que sea condeforme, e~pectral, pavoroso.
trario al amor, y más bien tratemos de amar igualmenTodos estos genios de la siesta, del sol, de los 1Ugares noche
te a nuestro prójimo.
- / Oiste ?- d ijo con voz medrosa a su marido.
malditos y encantados, de las aguas y de la noche,
-iCállate! Quién sabe qué ~erá. ¡No salgas al patio!
oriundos de la maraña de la selva tropical, no son proLEON T OLSTOI.
- iEs el pombero!-añadió en voz baja, persignáapiamente espíritus malignos, como el horrendo y nefando &lt;añá,&gt; el genio del mal por excelencia, el diablo dose.
MANCHAS DE CAFE.
mismo, inspirador de todas las maldades en el corazón
Pusieron oído atento y escucha.rob, al cabo de una
&lt;!el hombre.
breve pausa, el rumor de un galope que se perdió en la
No hay peor insulto en guaraní que enrostrar a algu- distancia. Uespués, volvió a renacer el silencio en la
Estas manchas son las más difíciles de quitar, pero
no su conilici6n de hijo del diablo. Entoncesescuando
campiña, por la cuar marchaban a escape los fugitivos, con un poco de cuidado puede limpiarse d e ellas cualapuradas las sinrazones del denuesto, se cruzan los pu- bajo la protección del pombero, el fiel amigo de los quier tejido por dE:licado que sea. Se frota el sitio manñales en un duelo a muerte.
amantes, que favoreció la obra del amor, amedrentando chado con glicerina pura, se enjuaga en agua tibia y se
No mintió el joven cuando dijo que no le inspiraba con su silbido misterioso a los padres de la raptada.
plancha por el revés hasta que esté completamente semiedo el pombero, con cuya alianza contaba precisaY cuando el joven, desfalleciente de dicha con Mar·
co. La glicerina absorbe la mancha y Iagrasa.

La pobreza y los
vicios

�porque se usan neg ras, de matices vivos, y ..lgunas son
tornasoladas.
Es increíble el efecto tan lindo, y, sobre todo, tan
" chic", que produce en ciertos atavíos este género de
adornos; sólo contempla1,do algunos modeles, ¡;uede
apreciarse el mérito de semejante fantasía. Un traje de
estilo sastre, hecho en seda heliotropo, guarnecido con

CRONICA
Sin duda que mis lectoras tendrán vivos desees de
conocer las últimas novedades que el Estío nos ha traído, en cuestión de elegan cias femeninas, por esto ahora
deseo ofrecerles esas noticias.
Dice un antiguo proverbio que &lt;lo que se ha hecho,
se hará,&gt; y nada más exacto que este refrán, ~¡ ~e refiere al capitulo de la Moda.
Las pasamanerías y los bordados de aplicación. que
en otras épocas han gozado del favor de las damas,
vuelven hoy a tener esa misma privanza. Se usan mucho las de estilo búlgaro, oriental y griego, las combinaciones de colores, que se emplean a ese respecto, son
muy variadas, pues entran en ellas diversos y numerorosos matices, que nunca son desagradables ni vulgares.
Las &lt;broderies&gt; de lana gruesa, cuyo aspecto es casi
bárbaro, están en completo olvido del mundo elegante,
y basta sorprende ahora recordar el éxito injustificado
que tuvieron alguna vez. Hoy se han substituido por
galones y trencillas, que aun cuando wn fabricadas en
máquina, imitan de un modo maravilloso los bellos y
artísticos bordados de Herzegovin; se les emplea, generalmente, para guarnecer las orillas de las faldas, para
bordar las túnicas, y adornar las camisolas y los jaquets
que acompañan a los trajes sastr e.
También se usan dichos galones para confeccionar
graciosos &lt;breteles&gt;, que puestos en forma de V por la
espalda, pasan sobre los hombros y caen por el frente,
hllSta recogerse en una hebilla que semeja una hilera
de botones, la cual se fija al talle o se deja libre, para
que su propio peso la obligue a sostener en su sitio los
breteles de galón.
En el mismo estilo y en idénticos coloridos, se hacen
sardinetas y cinturas angostas, adornadas con botones,
cuyas colores armonizen con el de los bordados. Estos
botones también pueden servir para cerrar las cinturas y fijar las sardinetas en donde sea preciso, pero en
otros casos sólo se usan como adorno. Los angostos cor·
dones de seda y lana se tejen en trencillas que se utilizan para hacer lindas cinturas, cuyas puntas terminan
en bellotas de seda, y tan bonito accesorio de &lt;toilette&gt;
se ha dedicado a confeccionar corbatas muy finas y coquetas que caen sobre las blusas, y para colocarlas en
los jaquets de los severos &lt;tailleurs&gt;, se les hace pasar
bajo el cuello y las vueltas de taffeta o de tercipelo.
Entre las últimas novedades estivales, debemos ~eñalar esas largas trencillas de &lt;seda vfgetal&gt;, ya sean negtas o de diferentes colores, las cuales se aprov.ecban
para usarse como cinturas flexibles, pues su notable suavidad es verdaderamente encantadora, y por esta causa
se adaptan de una manera exacta y perfecta a la Jfnea
del busto y del talle, sobre todo cuando dichas cinturas
requieren algún pequeño movimiento de pliegues y draperías.
Novedad de las modas veranitgas, es también la que
se clasifica con el nombre de &lt;moscas&gt; o &lt;nidos de abejas,&gt; que están haciendo positivo furor en la actualidad. Entended por esto, mis amables lectoras, que se
trata de unos graciosos "motivos" bordados a punto de
lanza; muy lindos y coquetos; hechos en cordoncillo de
Berlfn, los cuales recuerdan eses que se usan en los
corsés para detener las varillas de ballena, pero en
tanto que éstos tienen un papel netamente necesario y
útil, esos otros sirven sólo como adorno fantástico para
guarnecer las sardinetas, las terminaciones de las hileras de botones, las costuras visibles y los angostos ribetes de seda que adornan los trajes.
También tienen la utilidad de retener los pliegues de
las draperfas, "decorar" los cuellos, vueltas y puños de
los jaquets, lo mismo que los escotes de las blusas, con
las cuales se acompañan esos atavfos. En cuanto a la
ejecución de esos pequeños motivos bordados, no deja
de ser monótono y fastidioso, cuando se hace sobre la
misma tela, pero afortunadamente existen ya "moscas
volantes," por aecirlo con toda propiedad, que l'Stáo ya
dispuestas para colocarse sobre el traje, cosiéndolas
con hábil disimulo.
Estas "moscas" y "nidos de abeja" se bordan en uu
triángulo de tela, que el cordoncillo de Berlín cubre
por completo, y en seguida se adaptan al género del
traje, en la forma que hemos indicado.

Dos toilettes ae fantasía para salón.
El tamaño de dichas moscas, varía bastantl', pues las
hay de tres tallas diferentes, como si se tratara de lo~
miembros de un batallón bien organizado; grandes, regulares y pequeñas, sin que por esto las grandes puedan
merecer su nombre con toda justicia.
En cuanto a los colores, también son muy diverscs,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la Semana
Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras

LUNES 21.

Es increible cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.

Sa ntos Juan Monge, Daniel Profeta y
Praxedis Virgen.

Que tristeza causa el ver á una mujer, lue.hando para ganar el J?an ó trabajando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siente tan
cansada que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen('•? estos achaques
puede encontrarse en algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

Santa María Magdalena, ilustre Peniten·
te y San Platón Mártir.-Función en algu•
nas iglesias.

~

Santos Apolinar Obispo Mártir y Liborio Obispo Confesor.

MARTES 22.

~~:PL;~~o :.,: ~a~ i~~/7

MrtRCt!&gt;LES 23.

Sao Francisco Solano Confesor. Santa
Cristio a Virgen Mártir y el B.Aotonio del
Aguila Confesor.-Comienza el solemne
novenario de Nuestra señora de los Angeles en su Santnario.

"Probé el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y este
remedio tuvo éxito mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fuí una
víctima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las mujeres que sufren." - Sra. MARY CUMMINGS,
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.

1~,!:~~~:!:!~:.. ~8!!~1~ ·1
1

QRANOS,

1

1

ALMORRANAS, HERIDAS, PUSTUI.AS, L(.AQAS,
ULCERAS, QUEIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO,
OE VENTA EN TOOAS L.IIS DROQUERIAS '/ BOTICAS.

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

ª'

AFARTAOO 4541.

1

1

TUMORES.

Para loe lugares donde no se encuentre, ae despaohatranoo de porte, enviando
con el peatdo en sellos de oorreo $0.30 ova. por oada oaja y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL s. ORTEQA,
OAI.I.E DE IIANRIQUE N9 ea.
. .l!XIOO,

D. ,-,

GRAN
ONI
Voló al cielo

Al entrar ea el consultorio, don Braulio
tropezó en la alfombra y no cayó de bruces porque el eminente médico le recibió
en sus brazos, exclamando con toda corSantiago el Mayor Apóstol, Patrón prin- dial!dad y riendo 3 borbotones:
cipal de Querétaro. Santos Cristóbal y -Querido amigo, ¡cuánto tiempo sin
.
Má t·
L D a·
ºó d verle!
T eod om1ro
. r 1res.::- a
e 1cac1 u e -Vengo a buscarle-replicó don Branlio
la Santa Iglesia Ca.teoral de Campeche.- aceleradamente.
Función en Catedral y vísperas cantadas Está la chica enferma. Llora, no come,
por la tarde.
no duerme La madre, al verla, sufre. Otra
vez como el año pasado ...... ¡Ahora que
creíamos que estaba ya bien!
-Cálmese, don Braulio. Iremos ahora
SÁBADO 26.
mismo. Voy a vestirme.
Tocó el timbre. Vino una criada a quien
Señora Santa Aoa, Madre de María San- ordenó que le llevara a su cuarto la levit' ·
s E r~sto ob·ispo Már t"ir.:-_1n· ta,
el sombrero y el bastón. Después la
1s1ma Y_ an
dijo:
.
dulgenc1a plenaria en Catedral.-Función -Avise a la señora que volveré a las
titular eo la parrcquia de Santa Ana.- cinco.
Comienza la noveoa de Santo Dcmiogo de
Don Braulio, meti?o . eo su abrigo_ oto•
.
.
ñal, sudaba. Al propio llempo expenmenGuz:r á n en su iglesia.
taba escalofríos al pensar en la enfermita.
Maquina lmente se fijó en un cuadro cari·
caturesco que pendía de una de las pareDOMINGO 27.
des del despacho.
.
.
Representaba a un mono, vestido de ci~anto~ ~antaleóo ~édic~, Aureho y N~- rujano , preparándose para uoa operación
taha Ma rt1res.-Oficio y misa de la Domi· quirúrgica.
oica: rito semidoble y ornamento verde ; Doo Braulio se •intió herido por aquel
se conmemora Nuestra Señora del Perpe· humorismo de la ciencia, que _quizás no los
S
p t
¡;:ra ra con todos sns graves milagros curar
tuo a corro y an an a 1e 6 n.
a Faony.
VIERNES 25.

-'Si está Ud. sufriendo alguna de esta8 enfermedades y
desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia
E. Pinkbam Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abierta, leida y contestada por una señora y considerada
estrictamente confidencial.
·

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

·R

EL

~Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de siew. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. Después venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
sufría terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponía helado.

1

BL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

1

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

E preguntara Vd. porque ofrecen tantas salsas
bajo el nombre de W orceste rshire?

S

CREMA KAl.ODERMA
JABON KAI.ODERMA
POLVOS KALODERMA

Sencillamente porque esperan que la salsa así presentada,
será confundida con la original o sea la LEA &amp; PERRINS,
pues todos los detalles de la etiqueta y d el frasco están imitados,
tocio lo exactamente que la ley lo permi te.

Xo pidan, pues, de la ""\V orcestersh1re" o de la " Salsa Inglesa" peró
decid distint amente de L ea &amp; Perrins y aseguraros que la etiqueta y la
envoltura llevan bieo esta firma.

Insuperables para conservar la
hermosura dela piel.

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

b6

De ve nta en todas las casas importantes del ramo.

�BIBLIOTECA UNIVERSIT,ARIA
'' ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

FONDO RIC ARDO COVARRUBIAS

BO0A DEL10(OSA, FRAGANCIA.
en "I A.LIENTO con la■

Cúrese usted en su

VIOLETAS RUSAS

domiGilio

Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
br08ía, aoaslonan
y hacen di vino el
beso de los amantes,
•
La esoosA. Q.ue
usa las Putlllu do

S•

Yloltha de Ruslt, dt

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

goza de¡,.
t ernura de suma•
rldo. Indls1&gt;en_,n,,-::...- sable vara los
Q.ue aman las exQ.ulslteces. Cailta
artístlcit de alu
minio, 50 cvs. Por correo, ""'rtlflcl\da, 60
c vs.-En ~1éxlco:Johonnsen, Ftlix &amp; Oía. Av.
1 Qutntln,

Año XX.-Tomo 11.

San li'rancisco, S5.-J. L,,ba,t;e Sucs. &amp; Co. P.ro•
fua, 6.- J. Uihlein, Sucrs, Sa. Boltvar t5.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragan.
cla suave de las rosas de Persia.

México, Julio 20 de 1913.

MEXICO

Número 3.

PINTORESCO

El decano de los periodistas cubanos el
señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de
bana, nos escribió con fecha catorce rie
Abril de ~9II: "Escribo a usted con gusto
para ma01festarle que sus preciosas píldoras de Paw P aw son una bendición de Dios
s~bre todo para los viejos como yo que di~
g1eren mal por. falta de dentadura y de
t rastornos gástricos. Tengo 69 años de edad ·
?e padecido mucho de las muelas, cuand~
¡oven, y unas me las extrajeron los dentistas, y otras me las arranqué yo mismo· no
permitiéndome mis escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda P:tr~ ayudar a la_ digestión; pero este
proced1m1ento me obligaba a ir a umentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando diariamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observ~
q ue me encuen~ro bi~n y hasta he engor·
dado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, y mi físico ha mejorado mucho."

Ha-

LOS MEDICOS INGLESES
Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El

Mundo Ilustrado" una fotografía de

-------------------------------------1

LA UNICA SI LLA ELECTRICA EN MEXICO

Archille Delanney, patrón de una canoa salvavidas que acaba de ser
condecorado con la cruz de la Legión de Honor.

Es curioso el retrato que presentamos
de un bravo "lobo de mar," que por sus
trabajos en el salvamento en el puerto de
Calais, ha recibido últimamente la cruz de
la Legión de Honor, que se unirá a las
muchas que ostenta en su robusto pecho
de valiente marinero.
Desde muy niño, y llevado por su padre,

que era mariaero también, se familiarizó
con las tempestades y con los huracanes
del Océano, y tales han sido los trabajos
llevados a cabo, que el gobierno francés
no ha tenido inconveniente en condecorar·
le con una cruz, que quizás sea la vez primera que se concede al patrón de un bar·
co.

0

En aquel momento penetraban en el vestíbulo de la casa una anciana vestida de
-Y buena. El otro día pasé por allí. Me
negro y un joven. Este venía envuelto en ~uS!Ó su arquitectura sobria. ¿ Cuándo se
LAS. PILDORAS DE PA W PAW (Pauna bufanda, con las manos en los bolsi· inaugura?
paya), son las mejores que ~e conocen pa·
llos y como tiritando. Estaba pálido. Tosía --;-D~ntro de dos m~ses. Es usted uno de ra el estómago e hígado y un positivo y
mucho. Ambos se sentaran. Lo qué era la los tnv!tado•. _
rápido remedio para el estreñimiento ic,.: ~
' ~ 15' .. lll)r
humanidad. ¡Un mo n,ón de miserias! ¡ Para - Mi 1 g racias.
.
tericia, biliosidad, dolor de cabeza y t~dos
-6:I
-a,
qué vivir? se r epetía don Braulio. Y de -Antes de que terminemos d e pagar las los padecimientos causados por desórdenes
~&lt;::;,e-.;&gt; e -9, '=
$ &lt; - ~ . : . . e ~ • ..=;•
_ _. .,. oec:.
nuevo su enfermita Je estremeció, desga- obras-repuso don B rauho- mándenos us- del eEtómago e hígado. Estas píldoras con::. ~ :- -eS,.:.. ..e, 434' •
Ó a . . . , "!
rráadole el alma con el espanto de la ted la cuenta de lo que le debemos para tienen las mejores virtudes del Tónico Paw
muerte.
saldar con usted y con la Virgen de una Paw, y están preparadas del ju go de la
tsta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
- No se preocupe, no se preocupe-ex- vez.
·..
fruta Papaya. 50 centavos.
son el Instituto Médico Británico, constituye una curación positiva de todos los casos curables de Reuma- clamó el doctor Klauk-apareciendo tras
La ntna d 1_¡0 desde la cama:
EL JABON "HAMA
"
tísmo, Parálisis. Neurastenia, Agotamiento Cerebral, la cortina y poniéndose los guantes. SeguNo
sea~
irrespetuoso,
papá.
YON R
MELIS DE MUNDebilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Esd" " ¡ éd'
•
ecomendado por el Mundo c 1· 1·1·1
M
1
anana- 1¡0 e m 1co- a evantarte, zad0
.
. .
v ·
permatorrea, Impotencia y Esterilidad en cualquier ramente no será nada.
Miró al vestíbulo y agregó:
a correr, a divertirte, a comer dulces.
~~~o el me¡or Jabón med1c10al y una
sexo.
Garantizamos una curación en cada caso, y daremos
-..:un momento.
-Y a propósito-advirtió la señora, di· necesi a para el Tocador. 50 centavos.
$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
La señora y e l joven se levantaron de su rigiéndoseª- Klauk.-¿Quiere usted tomar _E_L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
aceptado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas asiento.
té? AcomJ?áne~?s.
.
ahv13: tnmt:diatamente y cura toda clase
Sólo dos palabras de prescripció n entre
E l m~dico d i¡o que de n10guna manera, de D1speps1a. 50 centavos. Marca 3 x, $z.
sagradaiÑs11fü~~Mt~ko BRITAN Ico
,a. de López 8.
México, D. F. indiferentes y bruscas y regresó al lado de que ten~a. 9ue estar en c_as_a a las cinco y
don B raulio, murmurando:
se desp1d10 con toda schc1tud.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISHoras de Consulta:
MO, corrige en unos días el r eumatismo
a.m. a 6 p.m. los domingos: de' ,oa. m. a, p. m -Yo creía que ese ya se había muerto.
9NOTA
en todas sus formas. 50 centavos. Marca
ESPECIAL:-Ultimamente hemos publicado •
En un automóvil partieron.
o o o
3 X,$ 2.
nuevos libros: "Perfecta Virilidad del Hombre" 16o E l médico auscultó a la chica detenida •
páginas ilustradas. prec io un peso, y "Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas ilustradas, precio mente.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
un peso. Enviaremos un libro a la dirección que se
Tranquilizó a los padres, repren diéndo·
nos dé, enteramente gratis.
les por su falta de serenidad. E r a Jo de Un m~e~tro h&amp;;bí'.'-, calificado a, la chica SANGRE (~n pastillas) so tiene igual pa·
siempre. Anemia. Trastornos intestinales. de prodigio. Insisuo e n ello e~ d1a que la ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
- A los catorce años-dijo-el desarro- p~omehó que en la 10augurac10~ de la ca· úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utá·
llo se presenta en organismos, así con es- P_1lla la orqu~sta tocaría un pasa.ie de Par- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tos cara cteres. No es m ás que mucha vida. si_fal. 1:-ª cap1l!a ya estaba ten;111nada. Se sangre. $4.
DE LOS
Recetó. Don Braulio y su esposa le con- d ispoman los u ltm:~os prepara~1v~s para la
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
templaban agradecidos de haberles llevada fiest~. Toda la ~oc1edad porten_a1ba a con·
r.ura prontamente los Dolores de Espalda
seguridad y paz. E llos, que vivían entre curnr a tan brillante, ceremon!ª·
todos los males de los Riñones. 50 centa·
tantas dudas, necesitaban aquel día más A Fanny perteneci:tn t'.'-mb1én los hovos. Marca 3 X, $2.
Cura las Do/ores,Retardos
que nunca de consuelo La fe que inspira- nares destinados a la _iglesia con tan magSupresiones de los Menstruos
ba K lauk a don B r aulio era una fe ciega. na obra. _En ella ha~1au cola';&gt;orado escul·
Munyon tiene Remedios para todas las e n·
fi•SEGUIN, 166,l.St-Ít~,Paris,y lod11 farau .
La madre aun se atr evió a interpelarle;
tares Y_pintores gloriosos. Solo se espera- fermedades, casi todos al módico precio de
_¿ No se equivocará usted, doctor?
ba el dia. •,, .
.
50 centavos. Se venden en todas las farmaEste se amoscó. Repuso cortesmente:
Es!e amaneció resplandeciente. Cuando cias o pueden pedirse directamente.
-Lamento mucho, señora, su incerti- la c riada/ué a llamar a Fanny a su cuarCREME DE
dumbre. Empecé a la lamentarla el año to, ésta dtJo q ue le dolía e l ~~entre. Seña- Pida usted la "Guía de la Salud," de
pasado cuando supe q ue por resolución su- Jaba e l lado derecho. Acud1? apresurada- Munyon, en las Droguerías de J . Labadié
CONSERVA LA BE~~Efi1.Y JUVENTUD DEL ya se levantaba en Paiermo una capilla mente la m~dre y don Braulto. Llamaron S~c~. . y Cía. , Av. San Francisca 43: J.
.
ofrecid:i a la Virgen en acción de gracias con urgencia a l doctor Klauk. No estaba U1h!em S~cs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
lasE;~~:{ 1;~r:r~g~i;;;;~~ porque Fanny se había salvado.
' e1;1 casa. Tuv_ieron que a~udi~ a otro mé- Félix y Cia., Av. San Francisco 39; Drolas manchas en la piel. Des- :::-Eso no quier e decir prec isamente que d!co. D~spues de un m10uc1oso ex&amp;;~e.n guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
van~ce las arruga~. El ~'!- yo dudé de usted s ino que soy devota.
diagnosticó que se t rataba de apend1cihs 6; y otras. Consultas por correspondencia,
lis aspero, marchito, pahaguda Había que operar Aun llegó el confidenciales y libres de todo gasto.do y quemado del sol, ~d•
·
..
quiere suavidad, lozania y
••■ ■--11!!1~~1!!!!!11!~11111!!!~ doctor Klauk. Este fué más cru el, d1JO que
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
buen color con pocas apllel caso era mortal.
PHILADELPHIA, E. U. de A .
caci~nesde Creme de Luxe.
Y e n un instante Fanny que p r c'
Empiece usted a usar esta
a e 1a
crema hoy mismo y jamás
un angeltto, volo al cielo.
~~~~~f~~ haber leído este
J. E. BARANDA ICAZA .
,,;&gt;

e, .

..a:

SEÑOEAS-

EL APIOL

oreaJORETvHOMOLLE

LUXE

1111111
~~IIlllll.::3Lr,~r.~::1r,,;~~~~

Depósitos: Johansen, Labadle v Droguería del Elefante. México.

.

, '. ,

....

¿:.::~.-

acaaMOIIOMICO

PALMA REAL, DE 35 METROS DE ALTURA, QUE SE HALLA EN LA PLAZA DE TLACOTEPEC, CANTON DE HUATUSCO, VERACRUZ .

�Y en :.itra parte dice: &lt;sin la tierra, el hombre no
ria de la Reforma con intuiciones innatas de sociólogo,
y soberanos arranques de poeta. Un libro en el que se puede cumplir sus funciones, no puede desarrollar sus
EL MUNDO ILUSTRADO
entabla espléndidamente la figura de Juárez como en fuerzas, ni física ni moral ni intelectualmente, porque
nn bronce florentino, armonioso de fnerza y de belleza. todas las cosas que sirven para esos fines, provienen
SEMANARIO Dlt ACTUALIDAOE~. ARTE y LITERATURA,
Un libro ea el que se perfila la magnitud gigantesca de directa o indirectamente de la tierra.&gt;
Estoy seguro de que la mayoría de nuestros lectores,
esa vida, coa la misma pureza que en el cielo azul el
contorno de una vasta montaña. Su autor fué el maes- aunque no sean capaces de razonar filosóficamente soDIRECTOR PROPIETARIO
tro don Justo Sierra, que no supo, cuando redactada en bre esta doctrina, comprenden, adivinan, sienten que
la soledad de su estudio esas páginas admirables para esta es la verdad; que la tierra es un elemento de Dios,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
conmemorar el primer centenario del uacimiento del una fuente "de vida" que "El" nos ha dado para que,
Reformador, que fundía en las vivas corrientes de su mediante nuestro trabajo, obtengamos de ella todos les
estilo. el molde supremo de la estatua definitiva. Allí bienes terrenales.
Qué haremos, ·e ntonces, para que la tierra vuelva a
OFICINAS:
está identificado con amor y conciencia, el Juárez cuyo
3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
nombre venera el pueblo como el de un peoate tutelar. ser "de todos?" ¿Qué haremos para que todo aquel que
Desde sus obscuros orígenes, dignos de interesar la le- necesite o &lt;lesee vivir de la tierra, puede hacer efectiTeléfoaos:- Mexicaaa, 20-85 Neri
yenda, cuando al derredor de la laguna encantada de vo este indiscutible derecho suyo?
Ericssoa, 14-51
Y más concretamente, ¿qué haremos nosotros, los salGuelatao, pasaba, pastorcito, desvalido, detrás de sus
Apartado Postal 149.- México, D. F.
oveias, hasta los días épicos en que la Reforma y la vadoreños, para que aquí en nuestra pequeña patria se
Intervención lo vieron convertido ea pastor de tempes- realice esa trascendental reforma? Qué haremos para
tades, la egregia figura va formándose poco a poco, de- que, buenamente, ea familia, sin violentar a nadie, sin
purada ea nobles crisoles de verdad y de Justicia. De daño para nadie, se opere o se inicie siquiera esa herPRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ese lugar eclógico, ea que la exuberancia de la tierra, mosa y cristiana transformación, que haría de cada haverdeaote de naranjos y limoneros, suaviza las líneas bitante de este país un hombre libre, dueño de su proEa la Ciudad ...... -~ .................... $ r.oo
bravías de las grandes cordilleras que allí se juotao,sa- pio destino, capaz de ser feliz y de hacer felices a los
(pagadero por adelantado.)
lió Juárez hacia la antigua Aotequera, llevando a cues- suyos?
Pretendo yo que esta pregunta tiene una respuesta;
tas el fardo del glorioso destino que Je cupo ea suerte.
Ea los Estados . ...... ........... .......... $ r.25
La lucha sangrienta de la Reforma está prendida ea pretendo que ese problema es de sencilla resolución, si
(pagadero por trimestre adelantado.)
el nervio palpitante de la prosa rica y fluente, coa to- hay voluntad de resolverlo. Pretendo que si los salvaEa el Extranjero .......................... $ 2.00
das sus vicisitudes diversas, coa sus desfallecimientos y doreños no estamcs demasiado pervertidos; si todavía
(pagadero por semestre adelantado.)
su~ esperanzas, coa sus lea'tades y sus indecisiones, nos tenemos algún amor; si todavía nos consideramos
coa sus derrotas y sus éxitos, hasta que vino el triunfo hijos de una misma patria; si no somos una horda de
NUMEROS SUELTOS:
y se impuso finalmente el señorío de las nuevas ideas, explotadores, ansiosos de chupar cada uno la sangre de
sobre una sociedad, en la cual seguían privando disfra- los otros, convenida en oro; en fin, si todavía subsisten
Ea la Capital. ............................ $ 0.30
zadameote, lo. privilegios de la época colonial. Las aquí alguna caridad y alguna justicia, podemcs, repito,
Ea los Esllldos .. .......................... ,. 0.35
inolvidables figuras de O;;ampo, de Degollado, de Ler- hallar la soh1cióo deseada: libertar la tierra y con ella
do, de los principales corifeos que esgrimieron una pi- libertarnos nosotros.
Ea el Extranjero ............... ............. 0.50
queta o un pensamiento ea ese trab~jo titánico de des·
Atrasados ................................ ,. 0.50
o o o
tracción y reconstrucción, desfilan por estas páginas ea
Para la publicación de avisos ea este periódico, diri- retratos trazados a líneas firmes y precisas, que por el
Somos en este país un millón de habitantes, y dispolirismo recuerdan los modelos lamartioiaoos y por la
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, penetración psicológic;a podrían equipararse a los estu- nemos de mucho dioero entre todos. Por ejemplo, solo
16. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Pu- dios de Gustavo Le Bon. Son los relieves que el maes- ea la Lotería del Hospicio gastamos meosualmeote
tro se complació en cincelar minuciosamente al pie de • cuarenta mil pesos," es decir, casi medio millón de peblicité, 14 rue de Rougemeat, (9 e).
la gran figura central, para que ésta se destacara coa sos al año. Según cálculos moderados, don Juan Cagliemás excelsitud, coa la majestad de una cumbre. El his- ro (1) llevó de este país doscientos mil pesos, sin contar
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
toriador era un adolescente cuando estos hombres ha- lo que gastamos en festejarle. Tiramos a la calle cada
bían cumplido ya su tarea. Conoció y trató a algunos. año, en vinos, joyas, perfumes y otras cosas de mero luRecogió anécdotas y parliculari::lades, ante cuya apa- j0, sumas enormes, y eso no solamente los ricos, sino
rente iosigoificaacia se encogen de hombros los sabios también los de medianos recursos Hasta entre la gente
demasiado solemnes, y que, sin embargo, aportan luces que vive de su trabajo diario, como artesanos, sirvieo·
imprevistas para ahondar ea las conciencias y estable· tes, planchadoras, etc., no falta alguna vez con qué hacer con más claridad la filiación de los sucesos históri- cer un pequeño derroche.
Pues bien, si queremos gastar nuestro dinero con juicos.
Pasaron las dos grandfs coom, moraciones de la sePor eso el estilo que campea en estas páginas, tie- cio; si queremos destinar una pequeña, muy pequeña
maoa ilumioaodo los horizontes obscuros de la Repú- ne a veces abandonos de confidencias y llanezas de un parte de nuestras riquezas a libertar la tierra, converblica con un dulce rayo de esperanza. México indepen- libro de Memorias, cosas ambas que constituyen su ma- tiremos esta patriecita en un edén y al mismo tiempo
diente, retoño cercano del glorioso tronco plantado por yor encanto. Y con esos inapreciables elementos, e5cri· habremos dado a los demás pueblos el espectáculo ad_los franceses de 1789, y cuyos ramajes medraron pro- bió don Justo en su mayor parte &lt;Juá•ez, su obra y su mirable, el ejemplo maravilloso de uua modesta y casi
digiosamente bajo el cielo de América, celebró este tiempo,&gt; el más noble· homenaje y el monumento más ignorada nación, resolviendo pacíficamente uno de los
año la fiesta u niversal con inusitado esplendor y con puro que se haya levantado· a nuestro república. Un problemas más difíciles y temibles que la edad presente
amplia fraternidad. El Gobierno suspendió las cuoti- gran corazón, un patriotismo de buena ley y un talento ha planteado a todos los pueblos civilizados.
diaoas tareas de las oficinas públicas, y así pudieron los fuerte y luminoso, se completan cuando se ponen al
Porque, y conviene tenerlo presente, este problema
mexicanos honrar dignamente la bandera de Francia, servicio de uoa gloria tao caudalosa como la del Re· de emancipar la tierra habrá de resolverse, inevitable-en cuyos tafetanes están inscritos los principios políti- formador. Y el señor Sierra tuvo ese acierto: con el mente, de una manera o de otra, conforme a la justicia
cos de las modernas nacionalidades. Así pudimos, a la más blanco mármol de sus canteras, modeló la estatua y a la raz:5o. Es una cosa justa necesaria y urgente, y
sombra de esa ilustre bandera heróicameote agitada definitiva y triunfal.
nadie ni nada podrá impedir que se convierta ea un
por el soplo de las triunfales marsellesas, rejuvenecer
Mas la vida del patricio está unida de tal manera a hecho.
A este problema le ha llegado su hora, y oosotro,:,
nuestro viejo amor pvr la libertad y remozar nuestros los acontecimientos nacionales de hace cincuenta años,
antiguos recuerdos patrios, aquellos principalmente que que el libro citado es la historia del país entero duran- todos los hombres, habremos de estudiarlo y de resolcristalizan de manera esplendt:ote ea la figura venera- te el período de la Reforma. Y no ha sido el objeto de verlo, de grado o p0r fuerza, coa sonrisas o con lágrible del Cura de Dolores. Esos inmortales recuerdos, estas líneas s•guir paso a paso al escritor ea su religio- mas; pues tal como lo afirma el profeta Isaías, el que no
profundamente avivados al calor de la fiesta francesa, sa tarea de esculpir la formidable figura. Uoicameote quiera oír la voz de Dios, sentirá el peso de su mano.
Por qué hemos de preferir la vía dolorosa y las ca·
dejaron sin duda uo sedimento de esperanza ea los co- hemos querido señalar este libro para despertar el incazooes, dáodooos más confianza ea el porvenir y más terés de los que lo igoorea. Así creemos honrar digna- tástrofes, pudiendo seguir una senda florecida y de refe en los destioo~ de la República; que ea los mamen· mente la fecha del 18 de Julio. Y nada mas oportuno gocijos?
Si cada uno de nosotros quiere contribuir cada año
tos supremos de su vida, siempre ha olvidado su debili- que bojear las páginas incomparables en donde se pro&lt;lad para acordarse sólo de su gloriosa tradición. Los yect~ la gigantesca sombra como sobre la llanura de "coa un real," tendremos aoualmeote un millón de reales, o sean "ciento vinticioco mil pesos."
hombres del 89 nos enseñan cómo en medio de las lu- nuestro valle la cumbre eterna del Popocatepetl.
Un real sería el "mínimum" de la contribución, Todo
chas intestinas y con la Europa armada sobre sus fronel que quisiera, y serían muchos por supuesto, darían
teras, se defiende la tierra de los mayare!&gt; y se cosecha
dos reales, tres reales, cuatro reales y aún más cada
la buena semilla de la libertad.
año.
También del 18 de Julio nos viene otra alentadora
Destinaríamos el excedente de la cootribución míoi•
espen,aza, inmóvil en el gesto broncíneo de Juárez. El
ma, es decir, lo que sobra de ciento veinticinco mil pepueblo que comul~ó coa _el recuerdo del refor~ador el
sos, a gastos de administración y a otros de que hablaúltimo viernes, ao1versano de su muerte, acudió coa el
ré más adelante, y los ciento veinticinco mil pesos a
mismo fervor que otros años a amontonar sus ofrendas
comprar terrenos iocultos o cultivados ligeramente, y
ibrales ea el hemiciclo marmóreo y a encender las
hasta pequeñas fincas de cultivos estables, si alguna vez
lámparas votivas ea los ángulos del altar. Sólo que ahose ofrecían a preci? moderado. Preferimos, naturalra estos actos parecieron más expresivos, y la patria
meote, los terrenos 1ncultos,
quiso ver en ellos una significación ~ueva. A la invicta
Haremos de esos terrenos lotes para familia, a razón
memoria fuimos a pedirle algo del vigor, de la enterede dos o tres manzanas por cad:,. persona, según sean la
za de la confianza, de las grandes virtudes que admifertilidart y demás condiciones del terreno. Así es que
ra~os en el carácter del inmutable zapoteca, y que sipara una familia de tres personas, haríamos un lote de
g uen fluyendo de su tumba incesantemente, como _de los
diez, once, doce, trece, catorce o quince manzanas.
manantiales las fuentes brotantes que luego ea nos se
En buena tierra y con los procedimientos de la agridisper~an sobre la tierra para fecundarla con pródigos
cultura intensiva, una manzana de terreoo puede alilimos. Por eso el pueblo regresó de la romería de Sao
Hoy,
lo
mismo
que
ayer,
peor
que
ayer,
los
hombres
mentar a cinco personas, pero como nosotros estamos
Fernando como de las fiestas fcaoce,as, con más confianza ea el porvenir y un aumento de _fe ea ~os de_sti- se hallan divididos ea dos grandes y opuestas agrupa- en el a. b c. de la agricultura, y además debemos prever el aumento de las familias, calcularemos a dos o
nos de la República, cuya bandera srgue s10 aTnar, ciones: amos } esclavos.
Amos, señores de la vida, los que poseen la tierra; es- tres man2aoas por cabeza. De esa manera, una familia
se, sostenida por la mano firme y poderosa del Beneclavos, forjadores de la vida, los que trabajan la tierra compuesta de tres personas, que reciba un lote de seis
mérito.
que aquellos poseen.
a nueve manzanas, no sufrirá estrecheces ni le faltará
Dice Eorique George, uno de los hombres más sabios tierra para cultivar, aun cuando llegue a tener ocho
o o o
y santos de nuestra época: &lt;El hombre que posee la
Hay un libro en el que un espíritu superior, lleno tierra &lt;de que yo me alimento&gt; es mi amo, mi dueño,
(1) Ministro del Vaticano en estos países de Centro
tambiéa de preclaras virtudes, calentadts por el fuego señor absoluto de mi vida, y yo soy su esclavo, irremeAmérica.
de un patriotismo luminoso y serrno, escribió la histo- diablemente.&gt;
DIRECTORIO

18 DE JULIO

LA TIERRA PARA TODOS

~l señor Secretarin áe Instrucción Pública y Bellas Artes, presidiendo la velada en memo·
ria del Prof. Ventura García, el lunes pasado en el anfiteatro de la Preparatoria.
queda un rnbraote considerable, el
cual Je encontraremos en seguida
necesaria y provechosa aplicación.
Cuando nos falte aquí terreno barato, nos exteodenmos sobre Honduras, comprando siempre las tierras más cercanas a oowtros.
Quiere decir, pues, que ea cada
año podemos redimir "cien fami·
lias." Cien familias, o sean, más o
meaos, seiscientas personas sustr aídas a la miseria, seiscientcs escla·
vos convertidos ea hcmbre5 libr~s•
no en ricos, pero si en hombres capaces de vivir con traoquºilidad,
que oo se desve larán e,ta o&lt;'the pensando en que mañana no tieneo para desayunarse. Estas familias no es
taráo obligadas, ce moahoramuchas,
a di5persarse, yéodcse cada uno por
su lado en busca del pan, sino qut
podrán form.tr verdaderos bogares,
más o menos felices, H!(ÚD su acti·
vidad, su honradez, su econcmía y
su previsión.
A la familia que reciba un lote,
no le impondrtmos sino tres candi·
ciooes:
1a. Que cultive la tierra que se le
ha adjudicado. Si la abandona o si
deja de cultivarla mucho tiempo,
esa tierra vuelve al poder de la Asociación.
2a. Que pague a la Asociación como arrendamiento del terreno, uo
"cinco por ciento anual" sobre el
valor del lote. Si este ha costado,
por ejemplo, "quinientos pesos," el
arrendamiento anual será de veinticinco pesos; suma iosigoificaote si
la comparamos coa las que ahora se
pagan por arrendamientos.
3a. Que no podrá "nunca" vender
su lote, ni trasmitirlo por herencia.
Esto, para evitar que la tierra libe·
rada vuelva jamás a constituir un
monopolio.
El señor Profesor Erasmo Castellanos Quieto, recitando su compcsiEn caso de muerte del colono. su
cióo poética.-Señoritas que tuvieron a su cargo la parte musical.
hijo mayor, su viuda, o el que venga a quedar como cabeza de la fapersonas, que es entre nosotros el límite ordinario de milia , adquiere el derecho de seguir cultivando el mis·
mo lote, y éste solo podrá ser adjudicado a otros, si la
las familias numerosas.
familia que actualmente lo cultiva reonncia voluntariamente a su posesión, o si lo abandona.
o o o
Al recibir un colono el lote de tierra que se le ba
A pesar de que el terreno ha sido ya muy acaparado, adjudicado, entra, pues, ea posesión petmanente del
todavía se puede conseguir bastante a cien pesos man- mismo, y por oingúu motivo se le podrá retirar, fuera
zana, poco más o meaos. Asi es que con "cien mil pe- de la indicada razón de abandonar la tierra o de .oo
sos" anuales podemos comprar cien Jotes de terreno de cultivarla en mucho tiempo.
Como el trabajo agrícola es tan penorn cuando se coa "diez manzanas cada lote," por término medio. Como
hemos calculado el producto de la contribución míni- mienza, especialmecte para aquellos que nunca han
ma ea cieoto veinticinco mil pesos anuales, todavía nos trabajado la tierra: y corno ésta no prcduce inmediata•

mente, dispensa remos a todos los arrendatarios de pa·
gar arrendamiento ninguno durante lo5 dos ¡;,rimeros
años; salvo que hubieran recibido cerno lote una fiaca
ya hecha y ea plena prcduccióo.
Además cuando un colono carezca absolutamente de
recursos par a empezar los trabajos o no tenga coa qué
hacerse do, las herramientas necesarias, o Je falte con
qué trasladarse a su lote, situado en un lugar lejano, la
Asociación le dará en préstamo una pequeña suma,
"cien a doscieraos peses," por ejemplo, ~in interés ninguno. Esta suma será devuelta a los dos años. y garaotiz; da coa les productos de la fiaca
Tenemos la certeza más firme de que, ea condiciones
semejantes, iólo rehusarán aceptar la vida agricolaaque
llos que no tengan ninguna vocación por la agricultura;
aquellos que hao escogido como rrofe~ióo la de vivir a
costa de los demás, y aquellos que enfermos de cuerpo
o espíritu, se hallen incapacitad, s de libertarse, y tengan, a su pesar, que seguir atados al yugo de un empleo,
o de un •oficio malsanc,.
Qué favorables serían, ea efecto, esas condiciones.
comparadas con las que &lt;'rdioariameote rcdea bao a los
colcoos ingleses que iniciaron el ealtivo en las tierras
desoladas del Oeste americacc! Prcvi,tcs de E!casas
herramientas y de un fusil, se iban, ~olos muchas veces.
a desmontar en pleno bo!que, ccmbatiendo a hachazos
les árboles gigaotES, labranc'o los robu~ros hcocos pHa
improvi!ar una cabaña, rt sueltes y te naces contra las
fieras, la intemperie, la rnledad y d hambre! Pero llevaban consigo el poderoso tali~mán que hace a los hcmbres invencibles: el deHo, la nectsidad de ser libres.
o o o
Esta reforma en que ha de interesarse la Nac'ión
entera 06 puede hacerse ni entre cuatro personas ni eo
cuatro días. Necesita tiempo, adeptos coove'ocidos y
entusiastas, estudio minucioso, propaganda suficiente; a
fin de que nadie quede ea el pais sin idea clara de la
reforma intentada y de los medios e5cogidos para efectuarla.
Pero, como la mayor parte de los salvadoreños no saben o no acostumbran leer, se rá necesario, ante todo,
organizar una vasta propaganda verbal que se extienda
por todas las ciudades. pueblos y caseríos. Eo conferencias, ea pláticas, y mejor que todo en conversaciones familiares, en las escuelas, ea las cafas, en los caminos, ea toda ocasión y a toda hora, habrá que decirles a los arternoos, a los labriego~, a los jornaleros, a
todos, la buena nueva de la Tierr.. Libre, e interesarles para que nos ayuden ea la obra común.
Todo hombre, toda mujer que sienta la justicia Y
comprenda la necesidad de esta reforma: todo aquel que
~spire a redimirse y a redimir a sus berm;ioos, debe po·
oerse inmediatamente a la tarea de difundir esta doctrina.
Y para ello nadie ha de retraen e porque sea igno•
rante, porque no tenga posición elevada, o porque carezca de un título; pues &lt;las verdades fundamentales
de carácter moral: aquellas verdades cuyo conocimiento y ejert:icio determinan la felicidad de los hombres,&gt;·

�dui;rm?a ea la coocieacia de todos, y cada uao puede
d"spertarlas, si las llama coa fe y coa amor.
o o o
SJn estas verd,1.des com:&gt; el sol, cuya luz y calor acariciaa a todo el que se exponga a sus rayos, y basta
contemplarlas ioteosameate, es decir, pensar siempre
eo ell!Ls, pua qu~ elh.s se aos vayaa revelando poco a

poco, hasta que la:; véamos en toda su claridad y su
fuerza.
No os preocupe lo que habéis de hablar, decía Jesús
a sus discípulos, cuando les enviaba a la coO\·ersióo
de las gentes, pues el Espíritu hablará por vosotros.
Con igual promesa debemos contar los que propaguemo, este evangelio de &lt;la tierra para tod&lt;&gt;s :&amp; La

misma verdad, si pensamos en ella con amor y fe, se
nos irá mostrando en todos sus detalles, con todos sus
matices, con todas sus ramificaciones, hasta que la poseamos totalmente y adquiramos la facultad de hacerla
visible, clua y evidente a los demás. Entonces el Espíritu hablará por nosotros.
ALBERTO MASFERRER.

rla-@I f}:;;~::.r~;r:;t~:~~::;;;1;7
~OBidiAtttrMJj. . . . . .
""Wlf:ií\"111!1~~1f!t~,ti-"~3. . . . .~1a-.': 6'J[ ~~ - A-· .

licidad que habría bmcado en vaco en los Espectácu lo
IÍirteur, el fuodador de "La Estrella," el director cuento para los ricos, les diré : "Vuestros pobres son y las fiestas, si se hubiera casado con algún diplcrnático
vuestros
perros,
a
quieot,S
alimentáis
para
qut
muerpolítico y literario de la "Revista nacion•l" y del "Nuedan. Los socorridos forman a los poseedores una jauría o algún militar ...... Mi querido director, ¿quedr.mos
vo Siglo ilustrado," Horteur, me recibió ea su despade acuerdo?: acepta usted a ''Edrnée o La caridad bito
cbo, para decirme d.,sd" el foado de su asiento direc- que ladra a los proletarios. Los ricos dan sólo a quien entendida" para el ''Nuevo Siglo ilustrado?"
pide. Los trabajadores nada pidea. Y no reciben aada."
toria!:
--.: Parece que me lo pregunta en serio?
-Pero los huérfanos, los impedidos, los ancianos? ....
-En serio se lo pregunto. Si no quiere mi cuento, lo
-Mi buen Marteau, bágame un cueato para el nú·
-Tienen
derecho
a
vivir.
Para
ellos
no
excitaría
la
publiaré er. otra parte.
mero extraordinario del '•Nuevo Siglo." Trescientas
-IEo dónde?
Jía~s. coa motivo del ''día de Año Nuevo." Algo muy compasióa, invocaría el dE:recho.
-jTodo eso es teoría! Volvamos a la rPalidad: me
-En una hoja burguesa.
vivaz, coa un perfume aristocrático.
-Apostemos a que no.
Repuse a Horteur que yo no era bueno, al menos ea hará un cuentecito referente a los aguiaaldos y en él
-Lo verá.
el sentido en que él lo decía, pero que le daría c&lt; n mu- puede poner sus ribetes de socialismo. El soci;.lismo
está muy en moda. Resulta elegante. No hablo. se en·
cbo gusto ua cuento.
tiende, del socialismo de Guesde, ni del socialismo de
ANATOLIO FRANCE.
-Mucbo me gustaría, me dijo, que se titulara: Cuen- '}aurés; me refiero a un socialismo prudente que las
to para los ricos.
personas educa :las opoueo con oportunidad e ingenio
al colectivism". Coloque en su cuento figuras juveniles.
~Querr!a mejor: Cuento para los pobres.
-Eso es Jo que yo pretendo. Un cuento que inspire Será ilustrado y en las ilu~traciones no agradan más
Mi sentimiento
que las figuras graciosas. Ponga en escena a una señoa los ricos la piedad por los pobres.
rita, a una encantadora señorita. Eso no es difícil.
-Es que precisamente a mí no me gusta que los ri-No, no es difícil.
Al Sr. D. Francisco Llamtsa,
cos tengan compasión de !od pobres.
-No podría intercalar en el cuento a un deshollina«fectuosameote.
-iQué ocurrencia!
dor? Tengo una ilustración apropó~ito, un grabado en
-No es ocurrencia, es algo científico. La compasión colores, que reprenta a una señorita que da limosna a
¡Oh mu,erte! veces mil más venturosa
del rico hacia el pobre me parece injuriosa y contraria un deshollinador, en las escaleras de la Magdalena. Seque esta vida azarosa
a .la fraternidad humana. Si desea usted que hable a los ría esta una ocasión de aprovacharlo .... Hace frío, nieensombrecida pot acerbo llanto.
ricos les diré: "Ahorrad a los pobres vuestra piedad: va; la linda doncella se compadece de un deshollina¡Oh maerte! ¿ Dónde estás? ¿Por qué no vienes?
nada tieoea que hacer con ella. Por qué la piedad y no dor .... ¿Comprende esto ?
te espero .... y te detienes,
la ju,ticia? Tenéis uaa cuenta coa ellos? Liquidadla.
-Si lo compr~ndo.
y me niegas asilo entre tu manto,
No es ona cuestióa de s1,ntimiento. Es una cuestión
-Borde sobre ese tema.
-Bordaré. El deshollioador, loco de agradecimiento,
económica. Si eso que caritativamente les dais es para
¡No, déjame la vida! Es mi martirio,
prC&gt;longar su pobreza y vuestra fortuna, ese dóo es iní- ~e echa al cuello de la linda señorita que resulta ser la
es eterno delirio
cuo y las lágrimas con que lo humedezcáis no lo harán propia hija del señor conde de Linotte. Le da él un
que el cerebro consume y enardece;
más equitativo. "Es preciso restituir," como decía el teso e imorime en la mejilla de la graciosa niña una
mas no dispongo de ella.-iOh tiranía
procurador al juez después del sermón del buen Her- pequeña O de hollín, una boaita O pequeña, muy redel destino!-oo es mía,
mano Maillard. Hacéis la limosna para no restituir. donda y muy negra El se ha eaamorado. Edmée (así
a ella, sólo a ella pertenece.
Dais un poco para guardar bastante. y os felicitáis. De se llama) no es insensible a ua. sentimiento tan sincero
Y quisiera del pecho destrozado
igual modo el tirano de Samos arrojó su anillo al mar. y tan iogéauo ...... Me parece que la ;dea es muy conel corazón helado
Pero la N émesis de los dioses no aceptó aquella ofren- movedora.
arrancar para siempre- iqué ironía!
-Sí ...... usted podrá sacar de ella algún partido.
da. Un pescador devolvió al tirano su anillo en el vienno ¡:.uedo arrebatarle, ¡si allí mora
-Me anima a proseguir ...... Ya ea su habitación
tre de un pez. Y Policrates fué despojado de todas sus
como dueña y señora,
suntuosa del bulevar Malesberbes, Edmée siente por
riquezas."
tu venerada imagen, vida mía ...... !
vez primera deseos de no lavarse la cara; quisera con-i Pero esto es broma!
servar eo la mejilla la huella de los labios que allí se
1Cuál será el desenlace de este drama? ....
-No hablo ea broma. Quiero hacer comprender a posuoo. Entre tanto, el deshollinador la ha seguido
el ánima se inflama
los ricos que son beaefactores por la ganacia y genero- hasta la puerta, se queda extasiado al pie de hs ventaen el vorace fuego que la acedia,
sos con interés, que engañan al acreedor y no es así co- nas de la adorable criatura .... ¿ Está biln?
y quién podría decir si algún día,
mo se h:..cen los negocios. Es una advertencia que pue-Por supuesto.
esta lucha sombría
de serles útil.
-Prosigo. Al otro día por la mañana, Edmée, acosconcluirá en apoteosis o en tragedia?
-lY usted quiere estampar semejantes ideas en el tada en su camita blanca, ve al desholliaador que a,o''Nuevo Siglo," para que la hoja se hunda! )Eso no, ma por la chimenea de su aposeato Arrójase ingenua.... ..... .......... ..........................
amigo mío, eso no!
mente sobre la deliciosa niña y la cubre de pequeñas
¿Olvidarte? ¡quimera! en cada gota
-Por qué quieren ustedes que el rico se c?nduzca O de hollín, muy redondas. He olvidado decirle que el
que de mis veoas brota
muchacho
es
de
una
maravillosa
hermosura.
La
concon los pobres de distinto modo que coo los admerados
vas tú con mi pasión allí encerrada,
desa
de
Liootte
lo
sorprende
en
esta
agradable
ocupay los poderosos? Les paga lo que les debe, y si nada les
y dejar de adorarte no podría,
debe, no les paga nada. Esta es la probidad Si _es pro- ción. Grita, llama. El sigue tao afanoso que ni la ve ni
sólo que el alma mía
la
oye.
bo, que haga otro tanto con los pobres. Y no d1¡-¡a que
-cosa imposible-se tornase en nada.
-Mi
queriao
Marteau
...
.
los ricos nada deben a los pobres. No creo que neo al-Tao afanoso está que ni la ve ni la oye. El conde
¡Pobre de mí! como el cóndor herida
gano Jo piense. Las incertidumbres comieuzao sobre la
en el cráter caído
magnitud de la deuda. Y no se apresu~ao ª. salir de acude Tiene el alma de uo geotilt,ombre. Coge al des•
del volcán que vomita llamaradas,
ellas. Prefieren mejor quedarse en la 1ocert1dumbre. hollíoador por la culera del pantalón, que es preci~aeo vano quiere escaparse de su suerte,
Saben que deben No sabeo lo que deben, y de cuando mente lo que a sus ojos se ofrece, y lo arroja por la venquiere huir de la muerte
tana.
en cuando hacen ua pequeño abono. Eso se llama la
-Mi querido Marteau....
.
y están sus alas rotas y cansadas
hene6cencia v les resulta ventajosa.
-Abrevio .... Nueve meses después, el desbolhnador
¡Pobre de mí! soñ· odo con la dicha
-Pero lo que mted dice, mi querido colab_or1;1-dor, no se casa con la noble señorita. Ya era tiempo. Tales son
sólo encuentro desdkha;
tiene sentido común. Tal vez yo soy más soc1ahsta que las coosecueacias de una caridad bien entendida.
en el mar del amor con ~fán ciego
usted, pero soy práctico. Sup~imir un sufrimie!'t?, pro-Mi querido Marteau, se ha burlado usted de mí a
navego sin cesar con ansia loca,
loagar una existencia, remediar una parte m101ma,de su gusto.
quizá para en la roca
las injusticias sociales, es un resultado. El poco de bie~
-No lo crea Termino. Habiéndose casado con la
de tus desdenes estrellarme luego ... .
que se haga, hecho queda. No es todo, pero algo es. S1 señorita Linotte, el deshollinador llegó a ser conde del
el cuentecito que le pido enternece a una centena de Papa y se arruinó en las carreras. Ahora es fumista, en
¿Pero por qué me quejo, por qué lloro .... ?
mis opulentos suscritores y l_os predispone a ser gen~- la calle de la Gaité, eo Montparnasse. Su mujer e$tá ea
te irlolatro, te adoro;
rosos. ya será eso una venta1a sobre el mal y el sufn· la tienda y vende salamandras a dieciocho francos, pa·
tít eres mi sér, la luz de mi conciencia
miento. Así es como poco a poco se hace soportable la
y gustoso a tus pies inmolo mi alma,
gaderos ea ocho meses.
coadición de los pobres.
mi veatura, mi calma,
-Mi querido Marteau, eso no tiene gracia.
y, minuto a minuto, mi existencia.
_¿Es bueno que la coadición de los pobr~s sea so-Fíjese, mi querido Horteur. Lo que acabo de re·
portable? La pobr1:za es indispensable a la riqueza, la ferirle es, en el fondo, "La caída de un ángel," de La·
¡Déjame que te adore! es mi destino,
riqueza e, necesaria a la pobreza. Estos dos males se martiu'e, y "Eloa" de Alfredo de Vigny. Y, después de
iavarlable camino
engendran uno a otro y se apoyan entre sí. No deb_e todo, vale más que sus historietas lastimosas, que hacen
que cruzo en esta senda trausitoria
mejorarse la co11dición de los pobre~; hay. que supri- creer a las gentes que seo muy buenas cuando no lo
llevando para tí mi seatimieoto,
mirla. No induciré a los ricos a que den hm?soa, por- son en absoluto, que practican d bien cuando en realiea mi alma el sufrimiento
qoe su limosna está envenenada, porqu~ la hmo~na es dad es todo lo contrario, que ser caritativo es cosa fáy tu imagen sagrada en la memoria.
bnena para quien la da y mala. para qute~ la. recibe, Y cil. cuando es lo más difícil del mundo. Mi cuento es
VICTOR DIAZ DE LEON.
fioalme11tee, corque siendo la riqueza :n s1 mism_a d~ra moral. Es optimista, además, y concluye bien. Porque
y cruel, ao debe disfrazarse con engauosas apar1enc1as Edmée halló en la tienda de la ci\le de la G3ité.Ja feJulio s de 1913.
de dulzura. Puesto que usted desea que le haga ua

I

"PIECE ROMANTIQUE"
A TI

supo conmover y dar vida a un corazón desgarrado por
la más honda pena que pudiese existir. Porque eres tú
el artista de dquella noche imborrable, / lo recuerdas?
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Siempre mi corazón ha besado con ternura infinita
las notas armoniosas de la música y mi espíritu se ha
deleitado escuchándolas, así es que asistí a aquella velada atraída únicamente por el nombre de uno de su~
números musicales. cPiéce romaotique&gt;. Al escucharle
hubo un instante en que me creí traosladada a regiones desconocidas, a mundos ideales, y fué tao honda la
impresión producida en mi alma por aquellas notas,
que hoy todavía vibran en mi oído dulcísimas y cariñosas. El ejecutante que tan admirable y maravillosamente sabía conmover los corazoaes era un niño. Su
imagen aún aletea en torno de mi frente y parece que
le veo con aquel semblante de artista arrancando tier·
oas melodías al marfilioo teclado del piaao en aquella
noche hermosísima de Octubre.
Y pasaron los añes sin que su recuerdo pudiera morir en mi memoria.

A ..
Déjame en la penumbra de mis tristezas
Y abísmate en el cielo ele tus amores,
Que si encuentras en ellos dulces grandezas,
Yo tengo las grandezas de mis dolores!
Todo lo grande es bello! Las decepciones
Con que mi pecho su pesar reviste,
Es como el entusiasmo de tus pasiones:
Por eso es que tú gozas y yo estoy triste.
Nada importarme puede que no me quieras
Como nada te importa mi amargo llanto,
Que para hacer ccoua,te ceo tes quimeras,
Yo por tu olvido vivo llorando tanto!

Monumento a Enrique Labrada erigido sobre su tumba
por sus compañeros de arte e inaugurado
el quince del actual.
Tú busca!&gt;' los ensueños v las pasiones,
Yo envic.io a los dementes y odio a los cuerdos
Porque al cuerdo aniquilan las impresiones
Y el loco se agiganta con sus recuerdos!
Que cual Garrik, enfermo. lleno de tedio,
Abismado al recuerdo de horas pasadas,
Encontré solamente como remedio,
Mitigar mi desdicha con carcajadas!!
MARTIN DAVILA.
Miembros de la sociedad Fraternal de Artistas Mexicanos que asistieron a la inauguración del
monumento a Labrada.
El destino hizo que Je volviera a encontrar, no en
una velada o fiesta, no; por esta vez le veía muy cerca,
allí en las bancas de la escuela, allí donde el tiempq se
desliza rápido dejando sólo gratos recuerdos de esa
época de nuestra vida estudiantil que nunca se borrarán de la mente, y fugaces como las notas de aquella
noche linda huyeron las tardes que sólo me dejaban
un recuerdo imperecedero.
Llegó el invierao, frí" como todos; la temporada de
vacaciones y, no le ví más; sin embargo, el recuerdo de
aquella noche de Octubre en que supo conmoverme tan
hondamente se aviva y hace que como entonces mi corazón, hoy cansado y triste, vuelva a la vida.
o o o
Llueve: la músic¡a producida por el caer de las gotas
sobre los cristales, gusta a las almas tristes, porque en
ella encuentran suspiros angus1iosos, quejas muy hondas y sollozos pro!oogados recogidos de las almas que
sufren y que no pueden decirlo.
¿ Que soy un enigma? .... . . ¿ Que nunca has podido
comprenderme? .... No lo intentes jamás. Confórmate
con saber que sufro tanto, tanto como esas almas que
oo pueden decirlo; que la nieve ha caido sobre mi
corazón enfermo de dolor y de tristeT.a; y que la vejez
abre sus puertas a la muerte que paso a paso se aproxima ......
¡Sigue lloviendo!
¿ Te vas?. . . • . . Antes siéntate al piano que se queda
solo; une a la música que la naturaleza nos ofrece, una
música que me haga perder los años que pesan sobre
mí desde aquella noche; haz que retroceda y que sienta transportarme como en aquel entonces a unas regiones ideales y desconocidas que no encontraré ouaca en
la realidad y ejecuta taa admirablemente como entonces &lt;Piéce romaotique&gt;, porque eres tú el artista que

Ofrendas florales sobre la tamba del artista,

�México Desconocido

•

Cúpula de la capilla del santuario en la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcal,.
Coro y altares posteriores del templo de Santa Clara en Querétuo,

Fot. Kablo.

�Noche üalilea
Asceodió un escaño y se detuvo palpitante. Desfalle·
c! ... Su nuca se doblab:1. perpendicularmente a sos espaldas. Su cabellera leooioa colgaba hacia atrás como
un quemado chorro de líbica miel.
Llegaba de la sala de los festines donde la habla eo·
sordecido, hablando del profeta Elías y del Mes!as es·
perado, las discusiones de los sacerdotes fariseos y sa·
duc'los, de los estoicos esenios y de los gollileos amigos
del Tetrarca.
Llegab1 marcada por el perfume del incienso y del
gálbano y ;.turdida por los aromáticos vioos de tam'lris·
co y palma que veoíao de Byblos y Safet.
Aohelaba la frescura del aire libre, la calma noctur•
na, la paz de la"soledad. Le repogoaban aquellas caras
demasido conocidas: la del jefe de los pastos, la del ba·
bilooio Iasim, la del maestro de las escrituras, la del
administrador de las salinas. Además, había escuchado
de nuevo "'su voz," aquella melódica voz espantosa que
a través del disco de bronce salía de las profundidades
de la tierra para lanzar horrendos anatemas.
La brisa que soplaba del lago de Geoezaret, de los
cármeoes de Eogaddí, del valle del Hebróo, de los viñedos de Sorek y de los huertos de granados, higueras
y sésamos que manchaban las lejanas ciudades de Ca·
faroaum, Tiberiades y Nazareth, la refrescó uo poco;
pero, no obstante, tintineaban las cadenillas de oro de
sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los
negros C'l[zooes bordados regiamente coa mandrágoras
de cimofanas traídas de la Persia. Tuvo que ap?yar su
crispada mano blanca sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la lupa su luz amiga, misterio·
sa y fría.
L
A lo lejos, en redor, la sacrosanta .SIQN dormía vigi·
lada por la ciudadela de "'Macboerus" {J' por la formi·
dable torre Antonia; dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivas, sus murallas almenadas y sinuosas,
su azufroso mu Muerto y las innumerables cúpulas doradas de sus templos y sinagogas, toda Vdgarosa como
un;i. fantástica ciudad de opacos alab:1.stros. Ella la coa•
templó un iostaote coa sus rasgados ojos negros de ca•
pelardentes joyas eo cuyo interior parecían brillar dos
llamas, lanzó uo suspiro de cansancio y permaneció indecisa, reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus nervios ..... .
De pronto la rozó una sombra alta y seca, medio des·
nuda, to:ada con una peineta y armada coa brood•
neo cacbillo que desped!a lúgubres fulgores. Se estre·
meció como si hubiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Maonaci el verdugo:
- iDispeusad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera de macabro mo·
no, se perdió por una calada galería, eo dirección a las
caballerizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella uu fatídico e infantil prcseotimien•
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. cap pe\rezosos vaivenes de palmera, por la
amplia escalinata de mármol de Naxns que conducía a
la amplia terraza del palacio. A medida que subía, su
respiración hacíase fatigosa; sus breves pies, calzados

coa chinelas de plumas de colibrí, se posaban fuerte·
mente en las losas, para no caer; sus duros senos de
virgen cananea traospareotábase a través de su verde y
finísimo brial de tornasolada seda imbricado con láminas de plata; las calcedonias de sus orejas nacaradas
entrechocaban levemente, y de vez ea cuando se des•
prendía algún pétalo de las rosas de Arabia que eosao•
greotabao sus delicadas sienes. Estaba imponderable•
mente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blancos de Herodes Aotipas despert,uon alargando sus cuellos y sus coronas
de armiño. Había noches calurosas ea que dormían plá•
cidamente sobre los inmaculados florones de piedra
marmórea, atropados coa amor, semejantes a cráteras
de nieve, aspiraodo los acres y deliciosos aromas de los
myrthos, de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa que susurraban .i.llá abajo en el jard!o mara•

villoso.

L,i opulenta danzadora acarició a su favorito, untando por el suave y tibio dorso sus afilados dedos ungidos coa el i&gt;álsamo de Galaad, sus frágiles dedos cuajados de sortijas, cuyas piedras preciosas cintilaban con
visos estupendos; luego, sonriendo coa imperceptible
amargura, como si besara la hermosa boca de &lt;Él&gt;, coa
sus pequeños labios chupó apasionadamente, largamente, su pico sonrosado, y quedóse pensativa ante el azulado humo del cinamooo que ardía eo cuatro pebeteros
de pórfido.
En vano, a la hora de tercia, sus esclavas la divert!an tocándole la flauta, los címbalos, el arpa y los eró•
talos.
Ella huía, burlando a Herodes, para rondar sigilosamente el antro que servía de prisión al Amado. Los
centinelas, desde las almenas, la habían visto de noche,
empinada, atenta, pegado el oído a la tapa de la cisterna par:i escuchar siquiera sus ~ardas y febriles pasos de
león enjaulado. ¡y siempre &lt;El&gt;! ¡Siempre su rostro
eocresp1do, sobrenatural y salvaje! ¿Porqué no la amaba? ¿Por qué la babia despreciado? IPor qué la insultaba con aquella idolatrada voz de fuego? IQué clase
de ioveocible castidad era la suya? ...... Estaba despechada, herida ea lo más hondo, celosa de aquel Jehová
que se iuterpoo!a eo su pasión bramadora. Su flexible
cuerpo de pytbóu voluptuoso, temblaba como una hoja
constelada de rocío. :,u divina cabeza, de pelo sujeto
coa tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatfase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban
eo el pecho, y sus raros ojos de inverosímiles fijezas
fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
Así permaneció por largo tiempo, inmóvil, trágica,
reconcentrada eo las fluctuaciones de su pensamiento
borrascoso. Los bocioas de las t:&gt;rres interrumpían is6•
crooameote el silencio de la noche con sus épicos caoglores. Entonces alzó el nardo azulado de su frente,
arrancó y tiró al gran patio su corona de anémonas
mircbitas, y ea actitud hierátic:1. tendió los brazos para
iovocar a la luna; pero ea aquel momento, del lado de
las cisternas, resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de soooridades extrañas ytooautesque infuudiao

deado, así tú caerás blasfemando eo las brasas de tus
abominaciones; y t,) Señor oo se apiadará de tí por
cuanto has permanecido sorda al llamado de los arrepentimientos. Y se derrumbarán como borrachos los
muros de tu casa; y las teas de tus enemigos ioceodiaráo tus ciudades; y las serpientes que arrojaron eo mi
foso, resucitarán y se eovolveráu contra tí. mordiéndote
el calcañar; y de tus carnes libertinas que dilatan coa
lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán por
mandato del Eterno montones de gusanos asquerosos
que hervirán en la ruina de tus pecados!
-ilaokanauo! ilaokaoano!-gritó espantada la princesa.
•
Y su precioso cuerpo de culebra incrustada de plata,
rebotó retorciéndose, dislocándose, coruscando, enroscándose, azotando coa espasmos de odio y de pasión la
blancura del augusto mármol. A lo lejos, se oían los
sones funerarios de una guiogra ....
Cuando el &amp;0! de Nizam doró coa sus ardientes rayos
el orgulloso templo de Jerusalem }' volaron hacia el
Yemen los primeros alcotanes, Herodías la encontró
teodida, lívida, desmayada, bellamente como no grao
lirio de seda.
Era Salomé, princesa de Judea.
SEVERO AMADOR.
México, 1912.
(Del libro &lt;Cuentos exóticos&gt;)

La Calle del Puente o Salto
de Alvarado

Oscura está la noche. l\egras nubes
El ancho valle envuelven coa su manto,
Y rasgando su seno
~1 rayo vibra difundiendo espanto.
Del pavoroso trueno
\'.i el eco a desp~rtarsobre la cumbre
Del enhiesto volcán, cuya alba freote
El relámpago ardiente
B:iiia fugaz coa su rojiza lumbre.

El timo fotográfico
Ha lleg,d:, a nuestro l.onocimieoto que varios fotó·
grafos poco honrados se hao tomado el atrevimiento de
presentarse ea fiestas y renoiones llamándose representantes de nuestros semanarios, y a su sombra bao cometido delitos penados por la ley.
Como tales manejos redundan ea demérito, tanto de
nuestros fotógrafos, personas de toda honorabilidad, co•
mo de nuestras publicaciones, advertimos al público
que no tenemos más fotógrafos que los señores don Ezequiel Alvarez Tostado y don Abrabam Lupercio, quie·
nes llevan coa ellos las credenciales que los acreditan
debidamente; suplicamos a nuestros lectores presten a
ellos todas las consideraciones que nuestros semanarios
les merezcen, al mismo tiempo que les prevenimos coa•
tra los que hacen uso del timo fotográfico, última iuveocióu de los hombres coa poca delicadeza.

o o o
Ea las tinieblas coa rum:&gt;r palpitan
Espumaotes los lagos cristalinos,
Y a impulso de encontrados torbellinos
Los seculares árboles se agitan.
Se desata la lluvia, el viento crece
La tempestad redobla sus furores,
Un mar de llamas la extensióo parece
Do la centella sórdida revienta,
Y al soplo destructor de la tormenta
La gigautesca Sierra se estremece.

~

o o o
Ea medio de tal cuadro y eo las calles
Dd la imperial ciudad de Moctezuma,
iQué tremendo combate! ¡cuál se chocan
Férrea coraza y túnica de pluma!
Se oprimen, se coofuoden, se sofocan,
Y alieetao el furor y la matanza,
Libios cubiertos de rojiza espuma
Y alaridos de muerte y de "eoganza.

pavor:
.
t uou, h 11a
..
-!Ay de tí, h""
qa d e v1'bora, h"·
11a d e 1ncH
de B 1bylo:1ial A5í com:&gt; el basilisc:&gt; se retuerce eo la
llarn1; y el po irid:&gt; sirmi mt:, en la D0Juera que lo pu•
rific1rá; y el esc&gt;rpió11 del de,ierto eo uo horno c:il-

o o o
Crujen los puentes, abren los canales
Profuoda,, ignoradas sepulturas,
y entre angustias y gritos infernales
Españoles y aztecas coofuodidos,
l\1ueren, ui vencedores oi vencidos,
En raza opuestos y ea valor iguales.

7

o o o
¿Quién puede ver la vengadora mano
Que pujante le hiere ?
¿ Qaiéo distinguir el grito del hermano
Que, audaz luchando, entre las sombras muere?
¿ Qaiéu esquiva al guerrero ~ue le a~echa?
e (&gt;uién eo tan honda confusión ad~terte
Adonde lleva silbadora flecha,
Con alas de relámpago, la muerte?
o o o

E,pautoso rumor atrueoa y sube,
Y en el oscuro esp~cio se dilata,
Y la pesad~ nube
ED lluvia, ea lu.t y eo truenos se desata.
o o o

Gritos y maldiciones Y gemidos
Cual de rabiosas fieras

l\\l
Señores director y profesores d~ la Es~oela ~ormal para Maestros, que asistieron a la fiesta conmemo•
rativa en el primer a111versar10 de la muerte del profesor Rébsamen.

Srita. María Rodríguez Aoaya, que tuvo a su cargo
la parte musical ea la fiesta.

gI;~;~¡g~~:;:~;~;;;.:~•
Cm'ºº ••m ali•••• del •«n&lt;o.

o o o
Suena en el templo, triste, pavoroso
Tenaz to;iue de guerra, y eo sus torres
Sagradas piras de copa[ humean;
Al fulgor del ioceodio
L'.ls españolas armas centellean,
Y se oprime la ciega muchedumbre
Y de templos y casas y palacios
Desplómase crujiendo la techumbre
Y en tanta coofusióo y estruendo tanto
Sólo imperan la muerte y el espanto.
o o o

¿q ué osado capitán, gu~a arrogan.te
.\ las iberas huestes? ¿Quién, rompiendo
Como quilla acerada
Las enemigas olas, va delante
Ancho camino abriendo coa su espada?
Gonzalo Saudoval; con él combaten
.
Lugo, Acebeáo, Ordaz y Andrés de Tapia,
Pechos que oo se abaten,
Brazos a que no rinden las fatigas,
Almas que oo amedrenta
La voz de la tormenta
Ni el silbar de las flechas enemigas.

Más los golpes redobla; su macana
Chocando eo la rodela castellana,
Como eo yunque, crispea
Coa varonil acento
El rumor dominando del combate,
Audaz grito de guerra entrega al ,·ieoto
Que eo sus alas ufanas
Veloz lo esparce difundiendo aliento
Eo las altivas tropas mexicanas.
o o o
Y Cuitlahuatl también, el indomable;
Eo la ruda batalla infatigable;
El águila altanera;
Coa su ejemplo a los suyos enardece
E iov-ocible aparece
Muerte y terror sembrando por d:&gt;quiera.
o o o

Y así, sobre cadáveres pisando,
Y sin dar al combate tregua alguna,
En las sangrientas charcas resbalando,
Debiendo a la Fortuna
Más que a heróico valor, la triste vida,
Con reducido grupo de guerreros
Cortés baila salida, ( 1)

o o o
Eo meilio van de la marcial columna
El fiero Heroán Cortés, Olid y Vazquez,
\ todos Alonso Avila acompaña,_
Que movieodo incesante la cuchilla
Da valor a las but&gt;stes de Castilla
Al grito de "iSaotiago y cierra España!
o o o
Lleva el m~yor peligro encomendado
Velázquez de León, a quien secunda
El ii;trépido Pedro de Alvarado;
Capitán ya famoso
Y por el pueblo azteca proclamado
Hijo del sol por rubio y por hermoso,
o o o
Allí queda perdido
El oro entre la tropa repartido,
Porque es pesada carga
.\ quien en tal momt&gt;oto,
Tao sólo busca aliento
Para hallar, con la espada o COI! la adarga,
En medio de la muerte salvamento.

o oo
Tal como suele et toro embravecido
Cruzar eo la montaña,
Por la terrible saña
De rabiosos lebrdes perseguido;
Y ya avanza ligero, ya se vuelve,
Ya coa rauco bramido
Las selvas atronando,
Su armada freote por doquier revuelve
Las p'llvorosas r&lt;;&gt;cas escarbando;_
y ardiendo ea viva lumbre la mirada
Baña en la espuma que a sus fauces brota
La lengua, ya sangrienta y destrozada,
Y sus ijares coa furor azota
Con la guedeja lacia y empolvada;
No coo meaos furor, oo de otra i&lt;uerte,
Al través de la muerte,
Mas de una vez sus tercios ve deshechos
La española legióo, por la bravura
De los que ostentan eo desoudos pechos
Por (10ica armadura
Pobre collar de piedras, mal tallado,
•
·
alp"cado

D:•::,:•:::~::,:::.•:l:

so,bmo

Eo doodo m,sso =p•da 1, p,Sa

o o o

Como al romper coa la pujante prora
\'elera nave los tendidos mares,
\'uelveo tras ella recias y agitadas
De nuevo a unirse las revueltas olas,
Así tras las confusas y diezmadas
Legiones españolas,
Ca~ga otra vez más fiera
La muchedumbre indómita y guerrera.

...................... . ······· ······· ....... .
o o o
Ya perdidc, el corcel, rota la espada,
Hendido el casco, suelta la loriga,
La gola destrozada;
Herido y espiraote de fatiga,
Cubriendo la tremenda retirada,
El último de todos y el primero
En bravura y tesón; pausadamc,nte
Por la guerrera multitud cercado,
Va Pedro de Aharado
Ya próximo a ganar la última puente.
o o o
Llega por fin, perdida la esperacza,
Al borde de la negra cortadura;
La poderosa Iaoza,
Sio reparar profundidad ni anchura,
Clava ea el fondo, y luego, vigoroso,
Al asta fuerte asido,
El otro borde del revuelto foso
Veloz alcaoza en salto prodigiosó.

YICENTE RIVA PALACIO.

(1) La noche ea que acontecieron estos sucesos se conoce eo la hbtoria por "La Noche
Triste,"

1

-5\rJV,lJI)
1/

~====
·,= = = = = ~

�14

I

OLIO EN

EXICO

-M. Raymond Poincaré, Preside~te de la República Francesa.-2. Un vuelo de Ltbrija en la fiesta deportiva del domingo 13 _ 3 _ El vencedor en el concurso hípico del mismo día.-4 Vendedoras Y paseaous en la graL de kermesse del domingo -5. Un buen salto en la fiesta deportiva.-6. Puesto de confetti en el Tívoli.-

7. La grande kermesse.- 8. Otra bella expendedora de confetti-9. El general don Félix Díaz en la fiesta de sport. -10. El aviador Aldaso10 en el aire.

�manual se va formando el falso- concepto del clasicismo.
El falso concepto del clasicismo, que consiste en lo
siguiente: en imitar la construcción, el régimen, el léxiHablemos -sucintamente-de un asunto que comien- co, de los escritores antiguos más retóricos, y en olvidar
za a preocupar con viveza a la juventud intelectual es- la base estética-biología literaria-de los grandes y
pañola. A la revisión de los clásicos nos referimos. vivos escritores. &lt;Leed a Fray Luis de Granada; leed
¿ Có mo hao sido vistos hasta ahora los clásicos españo- a Q uevedo&gt;- dic=n los profesores y los académicos a
les ? ¿Cómo deben ser vistos? ¿Qué influencia han teni- la juveotud: -&lt;admirad la pompa, el número y la ele·
do y cuá l pueden tener en la mentalidad joven de Es· gaocia del uno; saboread la flexibilidad, la riqueza
paña ? He aquí unas preguntas en que se halla conden- léxica, la copia de dichos y de modismos del otro. Trasado todo el .problema: magno problema,puesto que, en tad de imitarles: construid vuestros períodos tan rotunel fondo, no es otro que el problema general, vital, del da. y sonoramente como ellos&gt;. Incautamente, los jóvenes-siquiera en el período de noviciado en que no se
pueblo español.
La c uestión de los clásicos está íntimamente relacio- piensa por cuent&amp; propia-incautamente, repetimos,
nada con la total c uestión de la cultura. Contestemos a los jóvenes leen y releen a los escritores retóricos: juzla primera de las interrogaciones que hemos formu• gan que la retórica es la vida; nos ofrecen en sus nov ~las o en sus poemas un trasunto brillante-y lamenlado.
¿ Cómo han sido vistos los clásicos hasta ahora 1 Abrid table de la sintaxis y del léxico del siglo XVII&gt;. Una
las antologías, repasad los manuales escolares, univer- burguesía iletrada y frívola, regodea con esos libros y
sitarios. Los clásicos son modelo del estilo; eo los clá- los repulan como el ideal en el arte.
Segunda pregunta de las que hemos formulado : ¿Có·
sicos aprendemos-no a pensar-a escribir. Como los
clásicos nos enseñan a escribir. se impondrá una clasi- mo deben ser vistos los clásicos? Un escritor fuerte no
fi:tcióo de los escritores de la antigüedad desde el imita a nadie. Una cosa es la imitáción y oirá el exci·
punto de vista, no de la ideología-ideas y sentimientos tante intelectual. No ha existido en ninguna literatura
-sino de la retórica. A mayor profusión de recursos un gran movimiento de renovación que no haya sido
retóricos, mayor sup,orioridad. Serán más grandes es- producido por el íntimo contacto con el pensamiento
critores, no los que deo más intensa sensación de la extranjero. Ejemplos entre nosotros: en el ~iglo XVI,
vida ( coa incorrecciones de lengnaje, con neologismos, la líricas~ renueva por BJscán, iofluído por los italiacon desatinos), sino los más acicalados, los más pulidos, nos: BJscán que, a su vez, sugestioo3. a Gucilaso; Gar·
los más brillantes. No se repua en el fondo; se atiende cilaso, a su vez, crea una poderosa tendencia poética.
a la forml.. E'l su consecuencia: clásicos que pasan a En el siglo XVII, los pollticos, preceptistas, psicólogos
primer plano: lo; e,critores del siglo XVII; clásicos se· italianos influyen sobre sus congéneres los españoles;
c u 1duios: los primitivos, los poehs y pros:i.dores de Maquiavelo, detestado aparentemente, es seguido por
las centurias décimoquinta y décimosexta. Grandes, Gracián, por Quevedo Aparte de esto, los literatos in·
hechiza.dores escritores: Fray Luis de Granada, Que· fluyen sobre los literatos: ue Ariosto hay rastros visibles
vedo, Solís, M ~lo. Escritores desdiñados, sin brillan· en el «Quijote&gt;. En el siglo XVIII, los filósofos fraoce·
tez: Cervantes, Lope, el autor de «La Celestina&gt;, el ses influyen en la formación de una gran corriente crí·
autor del «Lazarillo&gt;. L?. divisoria comienza a trazarse tica en el pensamiento español. En los albores del XIX,
a principios del siglo XIX; desde las antologías de Cap- el movimiento romántico nuestro es determinado por
maoy, de Sivela y de Piferrer, arranca el prejuicio de los románticos ingleses y franceses: sin Merimés, la
la forma sobre el fondo. Poco a poco, de uno en otro obra más pujante de nuestro teatro romántico-el &lt;Don

La Revisión de los Clásicos

Riquezas naturales de

Alvaro&gt;-no sería como es; en &lt;L,s Almas del Purga
torio&gt;, del escritor francés, sd io;piró, para trazar una
capital escena de su obra, Angel Saavedra.
Un escritor fuerte-decimos- no imita a nadie; se
inspira en obras ajenas; toma como excitantes las obras
ajenas; pero su escuela, su norma, es la vida. Ahora,
ved lo que han hecho todos los grandes escritores de
la antigüedad española: el autor de «La Celestina&gt;,
Antonio de Guevara, Cerventes, Lope. Aplicando a
ellos el actual concepto universitario y académico del
clasicismo, nos encontraríamos con que esos grandes
escritores . •• . no son clásicos; porque esos grandes es·
critores no hao imitado a los escritores de una, o dos,
o tres centurias anteriores; porque esos noveladores y
poetas han vivido su vida, se han inspirado en su tiempo, y no se han empeñado-absolutamente-en sentir y
en ver la realidad como otros poetas y noveladores
pretéritos. La enseñanza que los clásicos pueden, pues,
darnos, salta a la vista: los clásicos nos enseñarán a ser
lo que ellos fueron, a hacer lo que ellos hicieron, a ser
libres, a ser independientes, a vivir en nuestro medio, a
recoger nuestro léxico de la corriente viva del pueblo
-Y no de los libros muertos,-a estimar más la sensación ~alpitaote actual que la brillante retórica pasada.
Todo escritor que se inspire en esta norma, será un es·
critor vivo ; todo artista que mire al pasado y no al presente y al futuro , será un artista muerto.
Y aqui está consignada la influencia que los valores
intelectuales clásicos pueden tener en la joven litera·
tura española-tercera de nuestras pn-guolas.-Tal es
tambié n el concepto que hoy comenzamos a tener en
España de los clásicos. Queremos una revisión de los
escritores pretéritos: se ba hecho hasta ahora-con algunas excepciones- la critica de los clásicos desde el
punto de vista erudito y formal: fué Menéndez Pelayo
un gran erudito y un formidable a copiador de materiales; le faltó penetrar en las obras y darnos el significado ideológico de los valores literarios del pasado. Len•
tameote se va iniciando en España la labor de la crítica interna e interpretativa; pueden servir de ejemplo
los trabajos que realizan los discípulos de Meoéndez
Pida!; en torno de la nueva colección de &lt;Clásicos cas-

México

tellanos&gt;, que edita &lt;La Lectura&gt;, se han agrupado•
notables son algunos de los prólogos-como el referen •
de Asís," y termina el libro, con una narración hermo·
te a Quevedo (~)-que esos ,h!storiógrafos y critico~
samente trágica, "Nuestra Seño.ra de los ojos verdes·"
poderosa y turbadora visión.
'
han puesto a primor?~ reediciones Parcialmente, poco a poco, se ha de ir viendo qué escritores represenI:as pu~ilas de esmeralda, de la Theotocos de Galí·
tan Y condensan el ambiente de España y cuales otros
poh han sido robadas por un capitán valenciano, de la
.no pasan de la fal_acia y la bambolla retórica. De la
hueste ~e Roger _de Flor, ,para satisfacer el ,capricho
penumb~a del olvido hab_rán de ~er sacados, a plena
de la rema Mana, pues, eran realmente admirables
l!lz, a ~r!me~ plano, escntores de intenso vigor y plás•
las dos gemas verdes incrustadas en las órbitas del ice•
,hca or1gmahdad. Ese lento trabajo permitirá definir
n~. Gr31ndes como dos almendras, brillaban con luces
misteriosas en el rostro tsmaltado.
1a verdadera y honda tradición intelectual española•
e~touces se podrá ver patentemente lo que hoy se co'.
El pueblo les atribuía vi_rtudes infinitas, y hasta las
m1eoza a so~pechar: que la tradición literaria española
P!estaba ~na verdadera vi~a. asegurando que ciertos
n~ es la ~ficialm~nte representada, sino la de los esan~s, el dia de~ Santo Entierro, manaban de ellas lá·
-enloces hbres e 10depeodientes, los escritores que hagrimas que tenian el color glauco de las aguas del golfo."
-ceo -en mayor o menor escala-lo que hicieron un Cervantes, uo Lope, el autor de &lt;La Celestina&gt; Guevara
U~ sac~rdote h~,bía dicho en presencia de la prince-el autor del &lt;Lazarillo&gt;.
'
'
sa b1_zaohoa, que aq~el que tuviera las esmeraldas de
la Virge~ de Gal~poh, no s61o sería invencible en la
En ~844: en su &lt;Manual de Literatura&gt;, escribía don
g_ue_rra, sino también en la paz. Y su ventura no tendría
Antonio ~11 de Zái:ate-tcmo 111-que nuestros escrihmites, porque todos sus deseos serían satifechos en el
tores antiguos outrian su saber de las obras de griegos
acto."
y rom'loos, d~ los Santos Padres y de los doctores de
_El sacrilegio aterra al pueblo y "al basileus." El Pala E:!a i Media &lt;No aod'lb,o, por .::onsiguieote, en bustriarca lanza su anatema, y los monjes del Convento de
ca d~ novedades&gt;, añade el a~tor. Y. agrega: &lt;No preSao-ta M:1ría ?e los _ojos, verdes, congregados, buscan
tendt~o reformar e_l Estado, 01 cambiar las instituciouna penitencia 9~e imponerse para castigar el descuines; s100 que, partiendo de lo que existía, consideránd~ que ha permitido el robo y en el furor de su exaltadolo como permanente y s~grado, daban sólo reglas
ció~ dolorosa, lo propone uno, y todos se arrancan las
~a.r_a obrar ~entro de ese círculo inflexible, de cuyos
pupilas, y luego, llevando en andas la santa imagen sal~m1tes C?ns1derdban como atentado y sacrilegio el salen en procesión. "Y ~ntonce~, el pueblo sobrecogido'. vió
lirse&gt;. S1en_do _el arte la levadura del progreso, habrá
a¡iarecer aquel corte10 trágico de frailes ciego, qu
que ver, principalmente, en la obra revisionista hasta
custodiaba a la Virgen ciega. Todo el mundo se a;rod"~
qué punto ese_ juicio de Gil Zárate es cierto; hasÍa qué
116. Los españoles mismos, silencioso,., se arrodillaro~
punto los clásicos, apartándose del presente, h3.n laboY en la !asta plau, s61o_ se oyeron los pasos incierto~
rado por el porvenir: hasta qué punto son inactuaks y
Sr. Dr. Manuel Cañas oombradosecrtario del Con•
y a.ogusllosos de los sublimes fantasmas ensangrentase h.illan, por consiguiente, en todo momento dentro
dos. "
sejo Superior de Salubridad.
d_el problem, de_ E,pa.iia. Y véase cómo-segün aoun"1:"lores ~e penitencia," es un bello libro. Su prosa
c1áb1mo, al com1enzq-el problema de los clásicos es
en definitiva, el problema total de España.
' haciendo de sus almas columnas del templo de la divi- ~usi~al, brillante, oculta la angustia de una confesión
10arhculada.
na sabiduría.
AZORIN.
No en vano se recorre el país en que vivió con su
En forf!la ~asi novelesca Gómez Carrillo, evoca a los doble naturale~a, J~sús! En esta hora, ahíta, del fruto
saot~s sohtanos que luchan en el desierto con los de· a_margo de la ciencia, tantos van hacia el brocal samamon_1os Y alcanzan la perfección espiritual; nos cuenta ritano, con la e_speranza de oir la divina palabra: "no
la vida legendaria de Sao Pakomio, la de Gerónimo
son las ~~nos, sino _los enfermos los que han menester
cuya e\ocuenc_ia_ in_flama su siglo, que es por cierto eÍ del :1-uxiho_ del mé~ico. Y yo no he venido para llamar
de oro del Cristianismo; y en los mismos arenales líbi- a.m1 a los 1ustos, ~100 a los pecadoresi" En los mismos
cos reconstruye el blanco monasterio de San Schenudi
"Y en vano me esfuerzo por campe?n formidable que arrastra los templos paganos'. dias en que he leido estas páginas de Gómez Carrillo
_hacer comprender a los unos Y ~,q_u1en el C~sar rinde homenaje; hace un poema de en las cuale_s hay algo más que curiosidad literaria'.
Y a los otros que la idea de la vida maravillosa de San Josaf," y trepa por los ba· fervor, he visto, los grupo_s de peregrinos, que acuden
ofende~ a Jesús no ha germi- rranco~ del Cedrón hasta el monasterio de San Sabás, de todos los paises católicos a besar el pie de Pedr
nado, 01 puede nunca germi- cu_al s1 . suspenso en el espacio, donde: "desde hace con sus estandartes al sol, guiados por curas aldeano~'.
lo~ pastores que el gráfico verso pinta, y "su piedad hunar en mi espíritu de buen qu1nc_e siglos, el sol de fuego vé, a las mismas horas, en
milde lame como un~ vaca." ¿No es verdad, poeta, que
cristiano."
lo~ m1sm~s lugares, las sombras arrodilladas ante las
he~os amado de~asiado el Jesús humano de Renáo?
m1smas_Jnedras._. .... Desde hace quince siglos el eco Y, sin embargo, aun no surje de nuestras ánimas atorE. GóMEZ CARRILLO.
del desierto ~epite las mismas frases," y allí, en un ve(Introducción de "Flores t~sto pergamino, mientras los monjes celebran los ofi- mentadas el agua viva que sacia toda sed!
Roma, Mayo de 19r3.
de Peniteucia.")
cios de 1~ tarde, le_e la vida de San Sabás,fundador del
monasteno, que hizo "brotar con sus oraciones para
TULIO M. CESTERO.
A la som'.&gt;ra del templo griego de la Magdalena en· qoe sus compañeros no muriesen de sed," la única
e) tercer piso del ~úmero 10 de la rue Castellaoe, En- f~eote que refresca aquellos campos calcinados. Luego
1'1q11e G5mez Carnllo, cuyo nombre puede ya escribir- discurre :Lcerca _de los "Evangelios Apócrifos;" dedica
~
se sin que le precedan adjetivos, ordena y reune los una crónica deliciosa a las " Fioretti de Sao Francisco
recuerdos de sus peregrinaciones apasionadas por las
tierras que la historia y la fe hao consagrado. En las
paredes: grabados, imágenes japonesas, acuarelas óleos
fotografías. En el dintel de la puerta que codiunic¡
con la alcoba, un retrato de su amigo Verlaine. En estantes, sobre los muebles, en el suelo, en el marmol de
la chimenea, entre b_ron?es y _estatuil!as _de Tonagra,
en la mesa de traba10, hbros, hbros, más libros en rio•
glas, en pilas. Las sillas hacen pensar, por sus' formas
en un coro gótico. Allí, en una tarde de Marzo, el ar:
tista, que es un laborioso extraordinario, me mostró un
montón de cuadernos y libros: "las notas de mi viaje a
Eg_ipto;" y en seguida, ac~riciando las vedijas, jamás
peinadas, habló con eolus1asmo de una novela próxima, "Entre las llamas, de la fe, " que desarrolla su ac-ción en el ambiente fascinador de Jerusalén, y concluyó ofreciéndome un ejemplar de "Flores de Peniten-cia," a su juicio "la mejor de sus obras," páginas, dice
en el prólogo, que son quizás las que co!l más amor he
escrito y las que con más orgullo publico, me contento
con decir que no creo haya entre ellas una sola que
pueda ofender a un alma verdaderamente cristiana."
De cuantos escriben en la lengua castellana en una
y otra orilla del Atlántico, es sin ducia Gómez Carrillo
el más amable y exquisit?·. Los_ sucesos vulgares narra:
dos por su pluma, se espmtuahzan; almas y paisajes se
transforman, y el lector conocedor de un país O una
ciudad, o que ha leído cien descripciones, les descubre
si G ómez Carrillo lo guía, bellezas nuevas. El secret~
·dt: su originalidad, de su frescura, está en la sensibilidad de su alma de poeta, que trasmite sus emociones
·encantan~~ con la gr~cia de su estilo. Asf viajamos en
su compama por las ciudades rusas, bajo los cerezos
-floridos del Japón, por la Grecia eterna.
. De su última romería_, G6mez Carrillo, nos trajo un
·libro, &lt;Jerusalén y la Tierra Santa,&gt; que la crllicafrao·
cesa ha elogiado con entusiasmo y en medida superior
.a lo que acostumbra, para los escritores de nuestro
idioma, y que también ha provocado ardientes polémicas y el anatema de autoridades eclesiásticas. "Flores
-de Penitencia," es un nuevo reflejo de los sacros luga·
res que ilustraron con sus vidas aquelloi&lt; fuertes varo·
-nes que castigando sus cuerpos vencieron al tentador,

"Flores de Penitencia"

0

r

El salto de J uaoacatlán cerca de Guadalajara, Jalisco.

( t) Véanse "Clásicos Castellanos," tomo 5, Quevedo:
•vi:ia del Buscón," prólogo y notas de Américo Castro.

t.

'

Los E~cmos. seño~es minist~os d: Italia Y de Noruega acompañados por los señores subsecretario de Rela•
ciones Exteriores Y primerintrod?ctor de Embajadores, el miércoles último que presentaron las
cartas autografas de sus respectivos soberanos.

�anterioridad una cita al marqués en su cuarto del hotel. Llega el galanteador, y al verFe b:1rlado por el marido, dispara contra él un revólver que "casualmente" estaba sobre
u~a mesa. La bala no hiere al príncipe, quien en plena felicidad, se limita a reconve·
n1r a su agresor. Los esposos se abrazan, mientras de una laguna llegan canciones po·
pulares. En la 10terpretación se han distinguido Mad. Ventura y Mm. Brule y Feraudy.
o o o

111111111111

TEATRO MEXICANO.-'·MADRIGAL."

Anécdota teatral
U a famoso empresario que decía &lt;prespicacia&gt; y cprespectiva&gt;, al comienzo de una
temporada, como los autores que se habían comprometido a darle obras¡le manifestaran
que el tenor que había comenzado a actuar era &lt;flojo&gt; y que hacía falta un tenor de
&lt;fuerza&gt;. a. los pocos días les manifestó que había contratado uno de primer orden que
en breve haría su presentación.
- eQuién es? ¿ Cómo se llama ?-le preguntaron.
.
:-Es un &lt;gallo tapado&gt;-contestó el empresario, encerrándose en una prudente dts·
c rec1ón.
Presentóse el nuevo tenor a los pocos días con la inevitable &lt;Marina&gt;, y lo primero
que hizo al saludar las costas de Levante, fué soltar un gallo.
C~mo ~e ve, &lt;se destapó&gt; en &lt;¡u;,nto se presentó al público, haciendo honor a la
&lt;presp1c~c1a&gt; del empresario.

en las obras de ese género que estamos viendo, basta en
el mismo Colón por la compañía Caralt. Plácfmes mere!:e la compañía del M exicaoo por haber confeguido
estrenar en su teatro el drama a que me vengo refiriendo, donde María Luisa Villegas tiene uo papel admira•
ble al qu,e de seguro le sabrá dar todo el realce nece•
sario.

¿Qué mujer no desea escuchar el suave madrigal como aleteo de canario, que la cante ensueños de oro o
ilusiones angélicas? Por tal motivo "Ana María" ( el tipo de mujer, a mi juicio, más completo, más delicado
que Martínez Sierra creó con su pluma de gran escriTEATRO COLON.
tor) ha de oirlo al fin y al cabo, apesar de losfalsos encantos de la diabólica "Carmelina," hemt&gt;ra que todo
Continúa el público mexicano acudiendo con entulo vende y que tiene especial empeño en que "A~ussiasmo a las obras que pone con estín" no seduzca los oídos de la pomero la compañía Caralt en este
bre niñr,, con las románticas frases
teatro, mezclando los dramas polisiempre nuevas y siempre viejas del
ciacos con los melodramas y con al•
amor, que espera como don primaguoas piezas guigñolescas. Hemos
veral en el solitario jardín de la cavisto la exhumación de "Los Dos
sona campestre.
Pilletes," por cierto muy bien mon·
Y, en estas pocas palabras está
tada la obra, y la verdad nada tene·
compendiado todo el asunto de la
mos que decir sino que mereció las
comedia "Madrigal" que con éxito
muestras de aprobación que obtuvo
se ha estrenado en el Mexicano y
del numeroso público que llenaba
que el público acogió con aplausos.
la sala. También se ha estrenado
El autor de "Canción de Cuna" ha
una obra titulada "Las Tres Másllevado a la escena una novela suya
caras," del repertorio de Sainatti
que se llama "Tu eres la paz" y ha
sin que por esto quiera decir qu¡
escrito un primer acto tan admiraactor tan notable pusiera en escena.
ble de poesía, de interés, de factura,
Ha sido por tanto un verdadero esde ambiente, de belleza, que dudo
treno y de una gran tensión dramá·
que haya nada igual en la comedia
tica. Tres hermanos oponiéndose a
contemporánea española. Después,
los amores de su hermana con un,
ea el segundo, la cosa cambia y lo
muchacho, efecto de viejas rivalida·
vu1gar sustituye a lo elevado, lo prodes entre las familias respectivas,
saico a lo romántico, y hasta el saiacuerdan matar al novio en un bainete deja aparecer su mascaréo de
le de máscaras, y como lo pensaron
risa por entre el palco escénico. Y,
lo ejecutan. En tales condicioneg,
conste que esto no quiere decir que·
llevan el cuerpo inanimado a la ca·
el desenlace no me satisfaga; que
sa del padre, haciéndole creer que
bien merece la jovencita encerravenía ebrio. El viej.:i Jo cree y leg,
da con la vieja tanto tiempo, penda a los amigos más vino, estos brin•
sando en el artista célebr€, en el
dan alegremente y se marchan. El
que anda por Europa, bien lo mereviejo queda a solas con el hijo y le
ce, repito, que curado de sus he·
dice que se retire hasta que pase e~
ridas eo el alma, producidas por el
mareo, pero visto su silencio y su
"frou- frou" de tanta falda dE&gt; muinmovilidad, se acerca, le quita la
jer como escuchó. en las grandes
careta y ve que está muerto. La io·
ciudades, vuelva los ojos al alma
terpretacíón fué buena, distinguiénpurísima de la niña soñadora.
dose Caralt, que encarnó el persa·
Muy bien estuvo María Luisa Vinaje del padre.
llegas en el magnífico personaje de
La ·.obra inglesa "El Vicario de
"Ana María," que al fin y al cabo,
Weyburg" que se estrenó el pasado·
él constituye toda la obra. Supo la
martes habrá tenido todo el éxito
distinguida actriz llegar al alma
que se iijo en Londrfs, pero el
del espectador, obteniendo grandes
asunto es deslabado, interesa poco·
muestras de aprobación Personaje
por adivinarse el desenlace y está
muy bien pensado es el de la abuela
de tal modo arreglado que no se ex·
"Doña. Margarita" con sus viejas
plican varias cosas que allí suceden.
máximas y su manera de mirar la
Además, hay que confesar que ese
vida, tan sosegada y pacífica. La
diablo de cinematógrafo que en to•
Otazo supo, eo varias situaciones,
rlo se mete, ya nos había dado en
dar carácter al personaje. Los de·
preciosa película el mismo asunto,
más, hay que decirlo, oo [son grany hay que confesar que allí oos re·
des aciertos del autor, pero los insultó mejor que en el escenario del
térpretes del Mexicano supieron saColón. Por esta vez creo que oo ha
carles adelante, mereciendo citarse
sido acierto poner semPjante comea Matilde Cires Sánchez, \,fotio y
dia dramática, advirtien~o que la
Barreiro.
interpretación estuvo ba~tante me·
Se prepara el estreno ea este teadiana y lo mismo la "mi~se in esce··
tro de una obra policiaca que segune. ' 1
ramente ha de llamar la atención.
Titúlase "La Huella Roja" y por lo
LUIS DE LARRODER.
sensacional del asunto, un episodio
de Sherlok Holmes y por lo bien
tratado el carácter de los persona·
jes, la auguro completo éxito, tanto
más cuanto que no hablo de memoria, pues he tenido ocasión de leer
el drama, siendo original del distincLA SEMANA LOCA.&gt;
guido periodista Gonzalo Rivera.
ventajosamente conocido en México.
Teatro Mexicano.- Matilde Cins Sánchez
M ·
El diálogo, en hermoso castellano es
En el teatro Athenée de París, se ·
y u110 en la comedia "Madrigal."
correctísimo eo extremo, cosa rara
ha verificado el estreno C:e "La Semana Loca ," comedia en cuatro ac-

EL TEATRO EN PARIS

tos de Abil Hermano. El autor pone la ac·
ción en Venecia. Los protagonistas del enredo son rusos. La acción ae la obra es
muy desigual.
Cuando parece que va a ·acabar en dra·
mase convierte en idilio.
El príncipe Kamensi, casado con una
-compatriota suya llamada Fedosia, la aban&lt;l.ona por creer que sólo ha aceptado 5 !1
mano para conseguir su nombre Y su h·
tulo.
t
Los esposos se encuentran casualmen e
-en Venecia durante la semana loca de
Carnaval.
Fedosia, para atraerse a su m_arido por
medio de los celos, se hace corte1ar por el
francés marqués de Mauviese._
.
Después de varias peripecias forJad~s
-por el autor para mostrar una V:nec1a
convencional de cantos y de en sue?º• r~·sulta que en el tercer acto el matrimonio
parece más distanciado que nunca.
Y, por el contrario, de una 01ao3ra también inexplicable, en el cuarto acto ~e en·
-cuentran el uno en brazos del otro, s10que
ellos mismos, según dicen, se expliquen se·
mejaote situación.
.
Pero .... Fedosia había concedido con

•cano
Dos escenas de cMadrig, ),&gt; obra de M.rtínez Sierra - Teatro Colón.-Escenas de &lt;Los dos Pilletes.&gt;
Teatro Mex1
•-

�hacer en los Estados Unidos igual
película. También obtuvo algunos cañones completamente de
aquella época, y tuvo que dar un
depósito de 600 libras para que
lo dejaran sacar objetos auténticos, y trasladarlos al campo de
operaciones cinematográficas.
Ya estaba conseguido casi lo
principal; faltaba no obstante las
personas, que deberían tomar
parte, y con este motivo contrató
basta 40 actores profesionales y
el gobierno no tuvo inconveniente en que los soldados del Doce
Regimiento de Lanceros tomaran parte en la película para que
las cargas de caballería resultaNapoleón aclamado por sus tropas al dirigirse al campo de Waterloo.
ran todo lo mejor posible.
Refiere igualmente Mr. W esLos fabricantes de películas cinematográficas no ceton que su sorpresa rué grande cuando al ir al campo
san en proporcionar toda clase de novedades al público
de trabajo se encontró con más gente de la que había
que ávido de emociones, acude constantemente a sola- contratado para la comparsería, lo que prueba que en
zarse en esa forma de diversión que tanto gusta a las todas pa~tes hay quien desea ganarse algo. Varios días
muchedumbres.
tardó en hacerse la película habiendo algunos incidenLa Historia con su campo inmenso, les proporciona tes desagradables, cerno cierto soldado que cayó grave•
Napoleón Bonaparte.
grandes elementos para la impresión de las películas,
mente herido por haberlo atropellado once caballos que
pues la gente gusta mucho de ver reproducido en e 1 tenían que pasar un río. Fué conduci:io al hospital don·
lienzo los grandes sucesos, los personajes notables, los de se le ha curado con sumo cuidado.
poco afortunado. N apol(ón , que se batía apercibico
Reyes célebres, los conquistadores famosos, etc., etc.,
Lo demás que podriamos añadir se refiere al éxito de
que ha visto en los relatos, y que ahora admira como si la película de la cual han hablado con elogio todos los entre tanto, con su anteojo, de la llfgada de un cuerpo
de ejército en el horizonte, al rededor de Chapellese dijera de carne y hueso.
periódicos de Londres, y sabemos que tiene pedidos Saint· Lambert, ueyó que era Grcuchy , siecdo Bulkw.
Esto hace que lo mismo en Francia que en Italia, que grandes de las primeras empresas cinematográficas de
en Ioglaterra y en otros países donde la industria cinematográfica raya a gran altura, se eche mano de los sucesos históricos más cnlmin..ntes, con el fin de presentarlos con la mayor propiedad posible en trajes. en
muebles, en armas, en sitios y dicho se está y sobre todo en los personajes, para que la ilusión sea más completa y el éxito, por tanto, no deje que desear.
Ahora acaba de hacerse en Londres una película que
a no dudarlo ha de recorrer el mundo entero. Nos referii;nos a la &lt;Batalla de Waterloo&gt; aprop:5sito de la que
presentamos algunas de las partes, por creerlas notables y dignas de conocerse en tanto llega a México, la
referida película.
Curiosos son los pormenores de la manera como se
ha hecho dicha película, la cual ha sido dirigida por
Mr. Charles Weston. Cuenta dicho señor que lo primero que hizo foé irse al Museo Británico de Londres,
para recoger los libros que allí le aconsejaran, con el
fin de documentarse lo mejor posible sobre el tan cono·
cido suceso histórico. Sabiendo ya los libros que nece·
~itaba los compró, y con la mayor atención, dedicóse a
enterarse del contenido de los mismos, sobre todo en lo
referente a detalles y a la verdadera situación de los
La última carga de la caballería francesa.
combatientes en la memorable batalla.
Después se fué al campo de Irthlingborou para escoger
Europa y de América para reproducir cuanto antes la que con treinta mil soldados formaba la vanguardia deel sitio más apropósito, para fingir i!l suceso. Recogió toBlucher.
dos los uniformes auténticos que pudo, tanto más cuanto
célebre batalla.
Bajo las órdenes de Ney en persona, las divisioneso o o
que sabía que habían llegado a Londres algunos:americaEl suceso histórico con toda la pujanza de su interés de Erlon recomenzaron el ataque y lograron dominar
nos que iban a proveerse de los mismos, con el objeto de
excepcional viene a nuestra alguna de las alas de los ingleses, que pienlen al gene- ·
mente en estos instantes. Bien ral Picton, primer lugarteniente de Welington, en una
sabido es que la batalla de de las acometidas, que fué terrible, con una carnicería.
Waterloo fué la última etapa horrorosa, Los dragones de Ponsonby cargan entoncesde la grandeza napoleónica sobre la infantería francesa victoriosa, sunbrando en ,
y que se libró el 18 de Junio
de 1815.
Después de la batalla de
Ligny (16 de Junio del mismo
año) es decir, dos días antes;
Napoleón que había vencido
a los ptusianos en Blucber,
se encuentra a los ingleses
fuertemente instalados sobre
el camino de Bruselas. Era
el día antes indicado por la
mañana y el Cesar tenía que
retrasar la ofensiva efecto de
las lluvias que habían puesto
los caminos intransitables. A
las once y media, el cuerpo
de Reille a la izquierda, ataca el castillo de Hougoumoot
cerca del camino de Nivelles,
la guardia inglesa resiste valerosamente el ataque y hasta quedan victoriosos. El ataque contra Haie-Sainte fué
Lo más reñido de la batalla.
El Duque de W elington.

coraceros de la guardia repetidas veces sin conseguir las ventajas que se
proponía
Welington deja entonces el camino
de Bruselas, para e vitarse los asaltos.
Bulow invade Plancheoois, ocupado
por Lobau. Napoleón manda a la división Duhesme de la joven guardia, de·
trás de la división :v:Iorand de la vieja
guardia, granaderos y coraceros comba·
ten con el furor de siempre, y recba·
zan a los prusianos. El Emperador hace avanzar el resto de la guardia, que
desciende velozmente por el grp.n cami·
no defendido por la artillería, \ Veling·
ton, hace un último esfuerzo ; reune sus
divisiones con la holandesa, del general Chas;é y las lanza contra los veteranos del Imperio, que arma al brazo
y en un orden completo, impasibles an·
te el peligro, avanzan sin cejar un solo
instante. Pero todo en balde, parece
que el de~tino tenía señalado ese día
para terminar con el poder de Napoleón y después de varios incidentes que
sería prolijo enumerar, las tropas in·
glesas, como avalanchas, derrotaron a
los franceses. Estos. al entrar en batalla, ernn 7 2.0 00, los enemigos 156 . 0 0 0

El combate de Hougournoot; toma de la finca por los ingleses.
ellas el desorden. Ramones, con los -:oraceros y los
lanceros franceses, atacan a los dragones triunfantes en
sus mismas líneas, pero era algo tarde, lo3 prusianos
avanzan; la lucha qu~da limitada delante de Hougomont.
Eran las tre~ de la tade. El cuerpo de Lobau había
tocado las tropas prusianas; para secundarlo, y también
por haber visto ciertl. debilidad en una de las líneas
inglesas, Ney lanza contra el centro de Weliogton los
coraceros del general Miliaud que luchan con denuedo:
pero sin obtener grandes ventajas, lo cual, irritando al
referido Ney, lanzó de nuevo a los lanceros y a los

El naranjo, uno de los arboles que da los frutos más
bonitos, nos viene, como sabemos, de la China.
Algunos creen que los primeros que lo trajeron a Europa hayan sido los Portugueses, otros los Italianos.
De todos modos, el naranjo no fué conocido en Europa h'l.sta fines del siglo XIV y a principios del XV.

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Caídos sobre sus cañones; ingleses muertos en el campo.

Son tres las que deben cultivarse: la virtud, la bondad, la sabiduría.
Tres deben enseñarse: la verdad, la industria, la
conformidad.
Tres s~ deben amar: el valor. la caballerosidad y el
desinterés.
Tres se deben gobernar: el carácter, la lengua y la
conducta.
Tre,-se deben apreciar: la cordialidad, la bondad y
y el buen humor.
Tres se deben defender: el honor, la patria y los
amigos.
Tres se deben admirar: el intelecto, la dignidad y la
gracia
Tres se deben aborrecer: la crueldad, la arrogancia
y la ingratitud.
Tres se deben imitar: el trabajo, la constancia y la
lealtad.

la proyección radiante de dos soles
que al fundirse en tan má5i.;os crisoles,
humedecen tus ojos ne pasión.
Lloras, y ea tus pupilas que se anegan
entre cálidas lágrimas, palpita
El abismo de tus ojos
el sentimiento que en tu pecho grita
huyendo dolorido del sufrir.
Las sutilPs membranas de tus párpados
Para &lt;El Mundo llustrado&gt;.
se mojan y enrojecen en el borde,
y respira tu pecho desacorde
Ojos negroP, que n,iran y perforan,
en violento y penoso palpitar,
de un mirar tao intenso y tan sereno,
Tu boca, que es un nido de placeres.
se enarca convulsiva, y balbucea
que anegaron mi alma en el veneno
de tu dolor la tristP me Jopea,
de una jamás gustada sensación.
armónico gemido de mujer ..... .
Miras serenamente, y el abismo
Miras serenamente, lloras, ríes ... .
de tus pupilas, permanece quieto,
y son tus ojos de andaluza o mora,
11:uardaodo en sus negruras el secreto
abismos de atracción fascinadora
de una vida absorbente, pasional.
donde hay tinieblas, melodía, luz ....
Feliz el que naufrague en sus honduras
No hay cambiantes de luz, no hay inquietudes y presa de su hipnótico misterio,
que el nácar de tus párpados dilate;
muera viviendo en dulce cautiverio
es noche tu pupila y bl,.nco mate
abrazado a tu amor como a una cruz.
el húmedo contorno esferoidal.
JOSE ALBUERNE.
Ríes, y el fruncimiento de tus ojos
simula como un juel[o de diamantes
México, Junio de 191 3.
do la luz se refracta en mil cambiantes,
en gracia a su movib'e oosición.
Y hay eotonc~s. a flor de t!! mirada,

A ERNESTINA

-.

L'l madera del naranjo se usa para muchos objetos;
las hojas son un excelente medicinal y los frutos cons·
tituyen un alimento sanlsimo.
En cuanto a las flores .... ya sabemos toda la poe~ía
que eo~ierran las blancas flores de azahar.

El caballo muerto.

El comba,e de Hougou'tlont -Napoleón expulsado de la ficca.

~

El combate de Hougoumont; el ataque a la finca.

�CRONICA
Resueltamente la moda de los sombreros
pequeños gana terreno a cada momento ectre
las damas.
Ya no podrán los señores criticar nuestros
tocados con el pretexto de que les impedimos
la vista en teatros y cinematógrafos. La pe·
queñez de los sombreritos de última moda, raya a ve•
ces en la exa¡¡eración. He visto alguno que era una diminuta gorrita de paja, muy semejante a un canastillo
de costura. Su adorno estaba constituído por una angosta cinta de rase- brillante, recogida a trechos con
pequeñísimos ramos de nomeolvides. La forma era de
color verde botella; la cinta ostentaba un matiz muy
obscuro, ,~asi tirando al negro; y el contraste entre esos
tonos obscuros y el azul suavísimo de los nomeolvides,
forman un conjunto verdaderamente encantador.
Pero el adorno que más se lleva en los sombreros,
está constituído por "aigrettes" ya sean negros, ya blancos, ya de color.
Hay "aigrettes" que valen mucho; pero hay también
imitaciones muy bien hechas que suplen perfectamente
y que valen cortí'simas sumas.
Ultimamente tuve oportunidad de ver en un palco
del teatro un sombrero de la más rara novedad y ele-

gancia que pueda imaginarse. La forma era de paja
italiana color de espiga de trigo. Una gran pluma rígida, como un pompón, se alzaba por la parte de atras,
rematando en unas delgadas puntas rizadas. El color
de la pluma era del violeta más exquisito.
Una ancha franja de raso color de lila muy suave,
corría al derredor de la copa, y, esto era lo que coos·
tituía la novedad del sombrero: una gran serpiente do·
rada hecha rosca, parecía dormir sobre la paja de la
copa, poniendo en ella la nota relampagueante de aquellos anillos dorados, que terminaban ~n una cabeza
chata muy artística, adornada de dos topacios que eran
los ojos de la hermosa serpiente.
El efecto de este sombrero, por el brillo metálico de
la sierpe, era maravilloso; y el sombrero llamó la ateo·
cióo de la concurrencia, que vió en la dueña de él a
una mujer de exquisito gusto que pone empeño en lu-

La gracia consiste en
permanecer dentro del dominio de la fantasía; pero
hay este año una cantidad
tal de telas bonitas, que
para las que no pueden
satisfacer todos los caprichos, representan un verdadero suplicio; en cambio, las que se permiten
adquirir cuanto dPsean,
tendrán profusión de ca•
saquitas, todas distintas y
a c ual más bonita.
Con los vestidos de telas
que no son transparentes
se hacen estos gabancitos
sin mangas, no sé si porque en realidad son más
cómodos, o por invantar
al~o nuevo ; y si no nuevo,
algo que no se haya usado desde hace cincuenta
años. Digo esto, porque es
muy frecuente oír a esos
grandes creadores de modas, que hacen su fo rtuna
a casta de halagar la vanidad femenina: "Señora,
este modelo es complet~mente inédito ; si usterl lo
adquiere, será la primera
que lleve en París este género de ·•toilette," y la
única, si a~í lo desea. "

haciéndose mayor su influjo en el terreno de
la verdadera y legítima elegancia.
El raso abullonado para cubrir las formas
de los sombreros, está muy de moda actual•
mente. Para este caso, recomiendo a mis lectoras que cubran los torzales del abullonado
con angostos galoncilos de plata dorados, lo
cual da un efecto muy gracioso a las copas.
Las flores :.rtificiales, confeccionadas con
tela,-raso, vuela de seda, pongée, etc,.-son
de una vista muy exquisita para adornar los
sombreros, y se usan mucho. Hay que tener muy buen
gusto para escoger el color de la tela a la hora de confeccionar estas flores. Los colores más elegantes son:
el rosa antiguo, el oro viejo, el salmón, el gris plata, el
verde de Venecia, el violeta apagado, el plomo de humo, el a zul agua .... Hasta los nombres son sugestivos;
ya veréis, lectoras mías, si serán elegantes esos colores
cuando estén hechos flor •. . . ..
Intentad adornar de este modo vuestros sombreros, y
vosotras mismas apreciaréis el efecto, recibiendo en
vuestro honor las miradas complacidas de los que tengan la fortuna de veros pasar por su camino.
Entonces no podréis menos de dar las gracias a vuestra amiga afectísima.
MARGARITA.

o oo
LA ROPA BLANCA

Rica&lt;toilette&gt; de noche.

cir atavíos llenos de novedad.
Con la moda d~ los sombrercs pequeños los dolores de cabeza comienzan
a desterrarse. Aquellos
pesos de las formas am•
plias y estorbosas, producían verdadera incomodidad a las señoras. De ma·
nera que hoy por hoy, no
solamente lo, caballeros
están de plácemes, sino
que también las damas se
regocijan de la innova·
ción. ganando en ella cien·
to por ciento.
La estética es una de las
beneficiadas también, pues
con los grandes sombre·
roi&lt;, la armonía de la pro·
porción resulta casi siem·
pre fracasada. Y ahora no:
las dimensiones reglamen·
tarias de estos nuevos
sombreros, dejan la pro·
porción en lugar conve·
niente, y con esto, la b elleza de las mujeres gana

Oigo decir que la ropa blanca va a adquirir otra vez:.
todos sus derechos.
Es mejor que así sea. Nada más lindo que la ropa
blanca.
Sin embargo, ¿ cómo poner de acuerdo la amplitud de
la ropa interior con la exterior?
Es muy sencillo. Se suprime todo lo que se puede sac«r , para no dejar sino el encaje.
Las camisas son tan finas y ligeras que pasan por un
anillo, y respecto a las enaguas son meras envolturas de
raso para la noche y de entredoses de encaje para las.
toilettes de vestir, a no ser que se supriman por completo.
Las combinaciones e~tán más en boga, es decir, esa .
clase de prendas de vestir que consiste en reunir en
una sola pieza el calzóo y el cubre corset, siendo todo
muy ajustado y lo más estrecho posible, sin volantes ni
cintas
En esto también los entredoses de encaje representan un gran papel, alternando o bien con el bordado o
bien con tiritas estrechas de hilo.
Los entredoses tienen la ventaja de poder adapta rse
a todas las formas, y las costureras proceden del modo •
siguiente:
];'repa ran, ante todo, un patrón, sea de papel grueso ,
o de muselina para patrones, que siente perfectamente
a la señora para quien se destine la combinación.
Después extienden sobre una mesa dicho patrón y ·
preparan su labor deslizando los entredoses unos tras
otros, haciendo un fruncido en un lado o agregando un
extremo en otro, según la forma d el patrón.
Cuando está todo dispuesto se cose finalmente, y este•
aonjunto de entredcses, de bordado y de linón, se adapta tan bien a la forma del cuerpo, como si fuera una te·
la fuerte.
Estas combinaciones, tienen, pues, la doble ventaja de •
ser elegantes y de ocupar poco espacio.
Es fa prenda interior soñada por las toilettes actuales.
E l viso, de no ser de raso flexible, no se hace ya sino
de lencería: todos los visos de color, de "nansout," de
b atista, no son siempre muy elegantes.
El encaje, como orla de viso, ·ha tenido que ser reem· ·
plazado por el bordado.
Un festón los termina a todos y 'esto se debe a la re·
gresión de los tacones altos que se enredan fácilmente ·
en el encaje y exponen a caídas.
Y, además, el falso encaje con 'qu'e se adornan los visos, no produce buen efecto sino cuando es nuevo.
Tan pronto como ha sido lavado se vuelve muy ·
feo.
Así, pues, triunfa hoy el bordado para los bajos de los .
visos.

Los "kimonos" o túnicas japonesas se hac€n ldmbién
de "nansout" fino, bordados a mano, con delicadas gu irnaldas de florecillas, o bie n muy adornado con encaje y ·
cinta.
Las mangas son de forma japonesa. Un lazo de cinta.

Traje de niño para verano.
,cierra este encantador "deshabillé" en el cuello. que
queda más o menos libre y termina siempre en punta
por delante.
Para esta prenda de vestir también el trabajo de los
-entredoses de que os hablaba hace poco, dá buenos resultados.
Estas "matinées" son muy cómodas para ponérselas
encima de la camisa de noche en la ca ma.
Los pañuelos también han renunciado al color.
Solo se ven cuadraditos del todo blancos. Pocos enca·
jes al rededor; sólo un dobladillo sencillo calado o un dentellado festonado.
La inicial minúscula bordada en un ángulo contiene
esas iniciales.
El lujo del pañuelo es_tá en la calidad d:I tejido, que
debe ser de batista de hilo, lo más fino posible.
E l pequeño pañuelito de muñeca que se introduce en
el guante o el h ueco del corpiño escotado basta a mu. chas señoras.
El pañuelo de seda, no se vé sino con el traje "tailleur" y su color debe estar en armonía con el sombrero O uno de los artículos de la "toilette."
Metido en el bolsillito del pecho de la "jaquette," de¡, fuera una puntita y alegra con uoa nota clara la tonalidad generalmente oscura del vestido " tailleur."
Respecto a las camisetas el triunfo es de la lence1 ía
blanca.
Se llevan todo el año, de invierno y verano. Las se·
ñoras friolentas no varían sino su ropa interior; los cubre corsets carecen o no de mangas largas.
En eso estriba la diferencia.
Hasta se puerle agregar para los grandes fríos una
tricota fina de seda imperceptible y esta nota blanca y
fresca en todas las .estaciones, imprime grao elegancia
en la sencillez preconcebida del traje "tailleur."
Pero su conservación es dificultosa, porque la camiseta blanca no soporta ninguna manch! ni arruga.
.
Haciéndola planchat" todas las maoana~ hay la post·
,bilidad de usarla durante tres o cuatro d1as.

000

Sombrero de !arele.

DE PARIS
La manera de vestirse obedece la mayor parte de las
veces más al capricho y al hábito que a la necesidad.
Sólo así se explica que durante el invierno se lleve el
cuello al aire y las mangas cortas, y e11 Agosto una
echarpe guarnecida de piel sobre los hombros.
Durante este año hemos convenido en que no resul•
ta elegante salir a cuerpo. Mientras ha hech o frío, nada tan agradable como envolverse en amplio gabán de
pi~les; algunas veces, sin necesidad de cambiar de tra·
je; pero ahora, aunque estén muy en boga Jo5 a brigos
largos o "troits·quarts," siempre quitan a la "silhouet·
te" su aspecto primaveral, y ese aire cómodo que caracteriza la moda.
El vestido de tres piezas es una de las adquisiciones
más útiles para la prt:sente estación; además, es abordable para las que disponen de un modesto presupuesto, porque a un sólo vestido pueden darle diferentes
aspectos, según lo exijan las circunstancias. El vestido
de tres piezas Pstá sujeto a infinitas variaciones: pueden hacerse la falda y el cuerpo iguales y la casaquita
'1istinta, o la falda y la casaca de la misma tela y la
brusa de otro género, y si se quiere, diferente color.
La unión de telas lisas permite variar un vestido de
mil maneras, siguiendo cada cual su gusto personal.
Conviene evitar todo lo posible la aproximación al estilo de s 1stre; el vestido de tarde es el que servirá de
b¡,.se a este género de "toilette." Vestido flexible y adornado, precioso para una fiesta íntima o un teatro de segundo orden, que, gracias a la casaquita discreta , se
podrá llevar de día. He visto en este gé nero un modelo mooísimo de "taffetas" color de ciruela, con capullos bordados en sedas, menos la parte baja de la falda,
que es de "taffetas" liso, y se vuelve, como si fuese
muy larga, formando un nudo a la altura de las rodi·
llas.
La casaca es preciosa, también lisa y anudada sobre
el pecho, de igual manera que la falda.
Sobre un vestido de crespón de "foulard" de brocha·
do resulta preciosa la casaca Directorio de "sbantuog,"
en el mismo tono del fondo del crespón. Es un modelo fácil de copiar, y la caSdca podrá utilizarse con los
trajes de batista blanca.

Abrigo salida de teatro.
Lo cual significa que pague cuatro veces su valor para que nadie Jo copie, sin perjuicio de enviar otros
iguales a la Argentina e Inglaterra y adonde ~e los pidan. Si la señora insiste en su duda de que aquel mo ·
delo sea completamente original, el modisto trata de
convencerla, diciendo: "La falda es Directorio, estas
mangas no se han vuelto a usar desde 1850, el cuello
es Luis XVI y la faja oriental es exclusivamente mía."

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CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-EMMA: La &lt;leche antefélica&gt;
es muy eficaz para quitar las pecas, pero mejor le recomiendo que vea a un médico espec:ial!sta para l~s
enfermedades de la piel, pues esas manch1tas tienen diversas causas, y por esto el tratamiento de be ser adecuado a cada ca50,
Si no tiene inconveniente en darme su di
recci6n particular, yo
le indicaría con todo
gusto el nombre del
doctor que puede atenderla, eficaz y oportunamente.
En cuanto a su grande y justa pena amorosa, no vacilo al asegurarle que pronto recobrará la libertad de
s u alma, pues la creo
a u•t€.d enérgica y resuelta; sus frases llenas de inteligencia y
de entereza r evelan un
corazón amante, pero
también un carácter
firme que no se doblega por las tempestades
del dolor.
Usted amará y será
amada, como lo merece por sus notables facultades intelectuales
y sensitivas.
¡Ojalá, querida amiga, que este pronóstico
se realice cuanto antes!

no obstante que también sea bueno. Así usted, aunque
tiene la fortuna de verse amada por un hombre de t~·
lento, de excelentes facultades par a _la lucha de la ".1·
da; trabajador, honrado, rico y pródigo, r ecu,.rda, s1~
embar go, la suavidad de carácter, los eleva~os sentI•
mientas de su primer esposo, l' siente una 10cura~Je
tristeza, un profundo desagr ado al compara:. su vida
pasad.. con la presente. Aquel fué su &lt;campanero&gt;, tal

las flores ni entiende el arte; se di~gusta con las exageraciones que usted tiene pa,a sentir; y, en una palabra, están atados u no al otro por una cadena, nunca
por un lazo de ~mor.
Me pregunta usted si será una falta de fidelidad el
cariño que consagra al recuerdo de ese adorado desaparecido, y yo le digo que sí, pues al jurar amor eterno al hombre a quien se acepta por esporn, la mujer
se compromete a entregar le su corazóo,sin
compartirlo con otro,
ya sea vivo o muerto.
Procu re ponderar delante de sí misma las
cualidades de su segundo marido; piense
en que él la quiere como puede y cuanto más
puede; olvide un poco
el pasado y viva en e l
presente, pues de otro
modo poco a poco irá
perdiendo e 1 afecto
que hoy tiene a su esposo, y llegará a sentir
por él uoa repugnaoci'\
que la hará profundameo te desventurada.

BUEN TRATO SOCIAL.-AMANDA: Las
personas de carácter
tímido no están excluí
das, corno usted cree,
de tener un excelente
t rato social, pues los
modales distinguidos
no dependen de la facilidad paro hablar mucho, ni de las sonrisas
amables, ni ·mucho menos de las miradas expresivas. No, señoritl;
UN BONITO OBSElas buenasmanerasson,
QUIO - Luc1A: Cr•o
casi siempre, aelicadas
q ue ningún otro r egalo
y opor tunas, lo cual es
será tan del agrado de
más propio de los casu amiguita, como un
racteres tímidos que de
cojín bordado para colos impetuosos y arre·
locarlo en el sofá de
ba.tados. Las personas
su sala.
de buena socieáad tieDicho cojín puede
nen todo su encanto en
hacerse en moaré cola sencillez, dulzura y
lor de marfil antiguo,
corrección que usan
bordado al est ilo roca·
en sus palabras, accioco, lo cual es muy aprones y ademanes; porp iado tratándose de un
que la educación exsaloncito cuyos muequisita manda reprimir
bles recuerdan la épolos ímpetus de las paca de Luis XV.
siones, para no hacer
Los colores más exun papel r idículo o
quitos deben formar el
desagradable delante
conjunto de ese borda•
de los demás. Así pues,
do: el azul pálido, . el
la cólera, el despecho,
rosa suave, los verdes
la burla y la envidia,
secos, el oro mate y la
jamás se manifiestan
lentejuela, prestan su
en las gentes que ~aben
valioso contingente palas l eyes del trato sora embellecer el concial; y, como usted com·
junto de esas lindas laprende, esta costumb r e
bores ferr.eniles, que
de reprimirse es mu·
parecen haber sido tracho más fácil para un
bajadas por las finísi-.
temperamento tranqui·
mas manos de alguna
lo que para un apasionoble dama de aquenado, de manera que
llos galantes tiempos.
no desista de s u em·
Espero que el citapresa; asista a las reudo obsequio complacef
niones, visitas y fiestas
rá el gusto de su e le· p hl'
os esta curiosa colee cién de fotografías que represen:an a las damas elegantes de París con sus J?erros avode sus :1migas distingante amiga.
urit~~~~ue fueron premiados en la reciente exposición caninapd~ la ciudad Luz. Sus no~bres son como s,g_ue:; guidas· vaya vencien·
Mme. Vorska con su perro Caruso. 2 -Mlle. Mowan con ,gget. 3.-Mlle. Cottanga1t, con Negro y L1sbet .
d I i'
su carác1
COM p AR A C JO N
t:r
y conse·
4.-Mlle. Renée Block, con Carlos y Dadet. 5 -Mme. Baltt~a, co~ Peggy. 6.-Mme. Watham, con Ropor:o VENTAIOSA.
quet. 7.-Mme. Block con Korota1.
guirá lo que desea.
-UNA PREO c UPAD A:
.
como lo dice la palabra: su amigo del alma; desde jóLIBRO SUGESTIVO.-JORGE: Lea usted las prosas
1
Cu~"ncto uoa rnu¡er es feliz en el matrimonio Y tiene_
Gutiérrez Ná¡·era;
d 1f 1.ª venes se amaron y, sobr e todo, se compren d'1eron d e un de nuestro célebre escr1·tor l\'anuel
,
inmensa desgracia de perder.ª su ~sposo, es muy
·
modo absoluto, que es la base más sólida del verdade- si sus versos son exquisitos, sus prosas no lo son meno_s,
nd
cil que encuentre la misma dicha en sus t:segu as ~?P"
ro cariño. Su nuevo marido 00 p iensa sino en los ne- y acaso tienen mayor personalidad que aquellos. Sm
cías, pues aún cuando dice un anugu? r frá?, que ~o- gocios, en la política, en la vida prác~i~a; detesta )os duda quedará usted complacido con la lectura que hoy
da comparación es odiosa," no es posible de¡ar ?e a·
libr os sentimtntales, no gmta de la mu~1ca, 00 admira me tomo la libertad de iodicarle.- MARGARITA.
cerla, si el nuevo marido es tan diferente dt l primero,

::s:~=~oe

•1•
1
1•
••

----•

~....... ...________

•

,

Aun los organismos más resistentes y mejor constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
inconstante temperatura.
Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

.••
••
•I
1
•1
•

oportunamente á prevenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas an &amp;u acción daíiina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en ~l cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el esta,do lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest11a salud, nos cuidamos relati va,mente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano

l1lll

preventivo que entone y equüibre el organismo al pri-

mer síntoma de malestar, y en toda muestra República el popular y benéfico re constituyente conocido con el nombre de
1

1

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia ex'Periencia, saben los maravillosos efect os que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantem ente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas s e halla de venta el

••
•••
•••
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antiguo y acreditado tónico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican. en loi; frascos y experirnentarán la inefable alegría de Yer alejado -el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermes de la sangre, á los tuberculosos,

r emnfticos, anémico,s, neurasténicos Y, em general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.
Para las señoras, durante el período de lactancia, es un fortaleci ente incomparable.
1

•

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.:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••.:
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

feliz, el otro había venido a suavizar-au· abajo, en el refugio de los soportales, ex· Una vez hablando con él, quise hacerle
mentándolas, triste paradoja-las aspere· pectaban:
varias preguntas, Y con amabilidad exquizas del infortunio, y por él sentía el desdi· -jB ajal ¡A prisal- le vocearon; pero el ta satisfizo mis deseos.
Una tremenda mayoría de los chado obrero el remordimiento feroz de loco, en el colmo del empeño, haciendo Una de mis preguntas fué: qué concepmales en este mundo proviene de haberle traído al mundo, a ser víctima de cuestión de honor la empresa, pugnaba to le merecían los hombres, y la respuesta
mera negligencia. Las peores en- Ja miseria, de los afanes, de las maquina· por vencer. la torced~ra del ~c:ro, mur· se limitó a una sonrisa irónica y a un gesde los explotadores.
murando rncoheren~1as mald1c1ente~, .Y to de ~esdén,
.
.
fermedades que sufrimos, aque- rias;
Su aproximación al lecho produjo un c~ando con un empu¡e supremo se sm_hó Le mterrog~é sobre s1 era feliz, y me
llas que acarrean la muerte, pene- movimiento de la madre, que no se desper· triunfante, rasgó el espacio el estampido repuso tranquilamente, que desde que hatran en nosotros sin que lo advir- tó, y una exclamación del niño, que no po· incendiado del rayo que precipitó el cuer· bía tenido la ~evelación de . su modo de
tamos. U na herida que sangra ó día dormir, hambriento, sediento, llorando po del obrero, destrozáod.:,lo, contra el ser Y d: la soc1_eda_d en que v1v~a, hubo de
hablar porque se lastimaba la reseca suelo. . . . . .
renunciar a la 1lus1ón de la felicidad, sin
un repentino dolor agudo nos al
garganta:
cometer después el error de volver a ape0
0
0
hacen correr en busca de un alivio
-"!Pao, papá!"
.
. .
.
.
. tecerla.
.
_
inmediato. Pero la pesadez de
Enloquecido por aquel grito, smhendo A la puerta de! m1se~able !u?uno el ni· Y tu".o un ademá~ de srncendad, que
en
sí
mismo
la
tortura
del
hambre,
y
mas·
ño
lloraba
a
lágrima
viva
p1d1endo
a
su
me
obligó
a
la
emoción:
Sólo
una
vez, me
cabeza, pérdida del apetito, tristecullando con ira doliente un ·'¡hijo mío!" madre de comer, y la desdichada, escru· dijo, he sentido sin embargo el peso de la
za y depresión sin causa especial, se
abalanzó a la calle desesperado y sollo· tando la extensión de la calleja fangosa, le desdicha; puse los ojos ea una mujer que
¿por qué nos hemos de preocupar zante.
repetía, poniendo en su voz toda la dul· era un encanto por lo que se destacaba de
por nada de eso? Seguramente
zura del cielo:
la vulgaridad a que yo vivía ya habituado;
o O O
-Espérate, santo mío, ahora viene pa'pá la amé, la pretendí, llegué a forjarme la
que se disiparán esas cosas, y uno
Ea los muelles no hubo una carretilla con pan !.. : .
quimera de que había encontrado una
se encontrará bien otra vez. No para
él; ayudó a descargar el equipaje de
mujer capaz de comprenderme y digna de
encontrando oposición y com- un viajero y le pagaron con una copa de
participar en mis rebeldías.
prendido sólo á medias, el des- aguardiente; en el mercado no le hicieron
ISMAEL CLARK.
Al principio ella se mostraba así. Más
tarde, se recobró al medio, y pensó: &lt;como
arreglo se propaga hasta que la limosna de unas viandas pasadas; pidió
su hijo" a una "piadosa" que, rosa·
piensa todo el mundo&gt;: no me quiso porllega á convertirse en una afec- "para
rio en mano, rumiaba exorcismos contra
que se me llegó a tachar de iconoclasta y
cin local orgánica, difícil de los peligros de tranvías, coches y malhe·
se me señalaba despectivamente como a
curar; en enfermedades mante- chores, dirigiéndose a la iglesia, y le con·
un hombre que siempre decía la verdad,
cosa desde luego muy reprobable y que
nidas por alguna condición ex- testó con sobresalto rencoroso:
-iTrabajel......
obst..culizaba la subsistencia
tenuante del sistema nervioso, ó
Un camarada de jornales le llamó "va· ¿Véis aquel hombre de encorvadas es·
Aquella mujer, amigo, que pudo haber
en alguna forma de debilidad que go;"
un mercader le increpó que no "ro- paldas y rostro altivo, que transita apac:· sido mi estímulo para realizar alguna
poco á poco consume la vida.
baba el dinero para dárselo a cualquiera." blemente por el arroyo, bajo una lluvia obra de provecho, pensó como los homEso puede evitarse usando la Ya casi presa de la locura se_echó a andar pertinaz y fina, sin que le inmute la torva bres y me convirtió en el escéptico y en
acaso, apresuradamente, srn buscar na· faz del cielo, y que parece no percatarse el desencantado que soy ahora. Ah ! si ella
PREPARACION de WAMPOLE al
da. Ahora la envidia empezaba a aguijar· del mal tiempo?
· hubiera sido de otra manera; si hubiera
la cual, al fortalecer, limpia se- le, vió pasar en un landó de forro -verde ¿No Je conocéis?-Lo supongo. lilo hay que afrontar la vida al lddo mío .... Pero
gura y rápidamente la sangre de tres niños inocentes, que parecían tres flo- un sólo motivo para que sea un tipo de los a qué hablar de cosas desprovistas de tores en un gran cáliz, pensó en el suyo allá llamados populares; no es ni borracho, ni da poesía y de toda belleza ?... . -Y al
su peso mortal, estimula el ape- abajo,
escuálido, y siguió el carruaje con tim'ldor, ni político, ni millonario; no es decir esto, su rostro se erguía y su corazón
tito, pone el aparato digestivo en la vista, ansioso en lo más recóndito de su ningún miserable.
palpitaba visiblemente, mientras que sus
plena acción, y pronto renueva' alma de verlo volcar, y estrellarse aquellas Y sin embargo, ese hombre es un héroe. ojos fatigados clavábanse obstinados, en
No hay que sooreir maliciosamente.
un pretérito infeliz y doloroso ... ,
todas las cosas. Pero no hay que lindas cabecitas contra el empedrado.
El sol ascendía, lo iluminaba todo. Los Estad seguros de que no miento; conoz- Ahora me preguntáis por el heroísmo
descuidarse á uno mismo por mús tenderos
sus puertas, limpiaban sus co al personaje y relataría detalladamente de mi héroe .. . . Pero me parece pequeño
tiempo, no hay que confiar en la muestras abrían
de latón, o sacudían con _sendos lo que puede llamars~. casi con propiedad, el de no haberse suicidado, para lanzar
suerte. Este eficaz r emedio es bastonazos las alfombras de sus dmteles, &lt;su vida y milagros&gt;.
con ese gesto de liberación su apóstrofe
No haré semejante cosa, por supuesto. soberbio a una humanidad tan déspota y
tan sabroso como la miel y con- levantando torbellinos de polvo.
Los caoiones y los carrn:natos, con sus Me bastará con citar a grandes rasgos las mezquina 1..... .
tiene una solución de un exruedas, las vacadas con su do~le principales características de ese hombre, l Qué hubiera rectificado en su prove·
tracto que se obtiene de Hígados gruesas
uña. los oficinistas con sus pasos en prisa, extraordinario entre los hombres, y espe· cho ? Ah! cómo se ve que no le compren·
Puros de Bacalao, combinados herían el pavimento, ejecutando como el cialmente en la sociedad donde vivimos. déisl Cómo ignoráis el goce verdadero de
con Jarabe de Hipofosfitos Com- preludio de la brega ruidosa del día trafi· Figúrense ustedes que ha sido siempre la vida, el placer de sentirse a sí mismo,
&lt;un ser de convicciones&gt;, un amigo de la grande y libre de la "moral" comú n ?
puesto, y Extractos de Malta y cante.
Todo se agitaba, y aquel hombre, ajeno Verdad, un amante de la Libertad, un de·
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valer.- a la
balumba en torno, porque algo más fensor de la Honradez, un rebelde ante
RECTOR LE TESSIER.
zuela, Miembro de las Facultaden augustamente ensordecedor llevaba en su la Tiranía del dinero, un detractor coos· - - - - - - ~ ~ - - - - - - - - de México y París, dice : " L P, ánima: jel hogar sin pan! vagaba a la ven• tante de los necios, de los egoístas, de los
UD
Preparación de Wampole tiene In tura, sin creer en nada, sin esperar en na- que abusan del menesteroso, de 1-.is que
ventaja de ser tan inocente corno die, rebosando envidia,cólera, orgullo.,,• usurpan el poder, de los usureros, de los
quería pedir.
.
libelistas, de los hipócritas, y en una pala·
los nii'ios, para quienes está dest i- noAnduvo
calles y calles, a veces riendo, bra: de cuantos en una forma o en otra
nad.a, los que la aceptan con bue- con extrañeza de los transeuntes, a veces escarnecen la Ley de Equidad, que debie·
na voluntad." No puede fallar húmedos los ojos ...... y siempre bla9fe- ra regir los destinos humanos.
Ya sé lo que me váis a decir: que ese
Todos saben Que la opulencia de las fory obra desde la primera dosis. El mando.
Al revolver un pasaje, que conducía.a señor es un loco; un loco, víctima desu lo·
mas del pecho es muy apreciada de los
desengaño es imposible. De ven- una plaza, vió un grupo que miraba hacia cura, un lunático derrotado por causa de orientales
y que sus mujeres entienden
mara vlllosamente el arte de adau1r1r esta
ta en las Droguerías y Boticas. la torre de una iglesia. Acercóse, inquirió su propio desequilibrio.
robustez, oue no siempre la da la Natuy supo que se trataba de enderezar la va· Veo que además no encontráis gloria alraleza.
- - - - - - - - - - - - - - - - - ra del pararrayo, doblada por la tormenta guna en su carácter.
Fuera del Oriente, un hermoso tierho es
gualmente considerado en todas partes
del día anterior, y que nadie se atrevía: Pero es que vosotros lo habéis visto pacual
la expresión más perfecta de la bejestaba tan alta! Pensó en ofrecerse, pero sar inadvertido, humilde, casi tosco; no Jo
lleza femenina; además, es el signo atiroel instinto de conservación le dió una sa- habéis visto como yo, perseguido, calumxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para adaulrlr este desarrollo que
- - cudida y sonrió como un imbécil. M'.1-s en niado, echar atrás la cabeza inteligente y
hace tan elegante y tan seductora á la
d
d
d aquel momento velóse el sol, y, Inste Y noble llena de sagrados orgullos, y con
mujer. no hay nada más eficaz ni mejor
Al despertarsedBlas, m~y , e
rugaá a, sombrío recordó la tos incesante de su sereno continente, insultar a toda una hor·
para la salud que las PILULES ÜRIEN·
TA.LES,
frotóse
pár(a os co:1 is in icesce~
mujer,¡~ hornilla fría .... "¡pan, papá!" ... da de caballeros de industria hábilmente
g ulo, ahs se e enmaraoa O crespo ª ~ 0 iAy no pudo más, vencido por el sufri- disfrazados, al uso corriente, de caballeEstas píldoras tienen, en
coo los dedos d~ ambas_ i:ianos se~~rahas mie~to estalló en lágrimas y en injurias, y ros intachables; no lo habéis visto luchar
erecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los tiea. maneta de peine Y m1 ~om~uogibf ha· apostrofando a la muchedumbre, sin saber como yo, sin fé en el triunfo cuando se ha
chos, de fortalecer los tell·
c1« el extremo opuest0 e ª miser~ \ a· ¡0 que decía, se abrió paso gritando:
tratado de la honorabilidad o el valor de
dos, de borrar los re11eves
hitación, donde, ftma nd ?. ~n c~a r~ ~~- - iCobardes, tenéis miedo! Yo voy a su- los demás, pero seguro de que hacíd reshuesosos de los :taom bros y
de dar á todo el t:usto una
!imero, so_bre un esve~c?~· 0 ca ref ed 1· bir. ¿Dónde está el señor Cura ? ¿Cuánto plaadecer inconcusas verdades.
10
graciosa gordura
Jeras, yac1a la esposa
e ice, _pro un a· dan?
Ah! señores. Yo he sentido vergü enza
Convienen á la joven
mente aletargada más que dormida, con el
. .
.
•
d'
,
roo nido a ónico de la tisis, mal escondida A poco ~repaba:, con la ag1h_dad de un por mis seme3aotes, un. 1a en que v1 a e~e
aue SA desarrolla a.~f como
á la mujer aueno ha.
la fl;.cura ;a ·o la mugrienta sábana y mar- felino, el 10coascieote, como s1 fuese un ~ombre en su casa, hac1en_do lo que dec1a
tenido nunca 6 oue ha
1 t
d
tr chos amortajado mensajero de la cólera humana que aseen· el que era 3:lmorzar, y disertando sobre
perdido la. hermosura del
ca asl en s_u ros ro, ªt dae 'a neg ra y vºigo· día para protestar de la injusticia divina, algunas &lt;ridiculeces&gt;, tales como el Amúr
pecho. Obran esti1
vi
1 c an"da.,
d Ia v·1rt ud , Ja H
P or a recia me
mulando la natural ena
d oa mano
odiosamente murmurando para sí:
a1 pr6º'
JIIDO, a
. onleza, y esto sin viorosa, las h ne l as e es
.
,
él
radez, el Respeto social, y otras &lt;vac1eda' lencla: de ahí su RC·
abofeteadora ·· ¡el hambre! y,· encima
d es&gt; en e 1 concept o d e Ia Mora1 corneo
• te.
d f de la -Cuatro duros .. . . para ti, nen •
clón benéfica sobre
pobre mujer, como _1;1na cami~a e ~erza
Las nubes habías hecho un ~ondo oscu·
He sentido que mi rostro palidecía, al
la salud y también
para el tór~x, el b110, angelito. rubio de ro compacto, y~¡ escalar la cupula_ aquel escuchar de sus labios las injusticias de
a estab1l1dad del resultado tiroducldo, el
tres ~ños, t~rando del pecho ahi_Jado, seco, arisco desconocido se destacó a la vista de que había sido víctima cada vez que con
cual se mantiene después ¡¡errectamente,
elástico,. ruin, en es~ prolongam,e~to de la los curiosos como un rar~. cometa d_e la sinceridad hiciera alguna manifestación
Las p lLIJLES ÜRIEN!FALES tienen, por lo
lactancia de las muieres pobres e ignoran· desventura en la noche trag1ca del cielo. de su temperamento altruísta y desiotedemás, una. nombradia muy antigua y un!·
versal. (Marca depositada según la ley).
tes, esforzándose en vano para extraer unó.
Comenzó a llover a grandes gotas, red
Tratamiento de dos meses aproximada.gota del precioso jugo, porque la glá~dula cias, que pegaban en la faz Y en las ma res; a~í Jo habéis visto inmutable y sonmente, fácil de seguir.
·¡
d
·n
tener
de
donde
destilarlo
,
esqui _ma a, si
' nos.
riente, pasar ignorado ante nosotros, que
Precio: El !rasco con noticia ex¡¡llcatl·
va, 6-35 trancos.
se resistía al reclamo.···
. .
Blas hacía esfuerzos titánicos por ende- seguramente Jo despreciáis coa ese prin1
1
1
6
Dlr1a-1rse al señor D. J. Ra.tlé, rarmacéu,
Levantóse el hombre, ca z se a a
rezar la barra, y las gotas de su sudor se cipio antropofágico que hay en el fondo
tlco de tirlmera clase, 5, Passa.ge Verdeau
gata, se abotonó la blusaélr e¡casquet d ª mezclaban con las de agua.
de todo egoísmo ante la humillación de
(Faubourg Montmartre) París.
gorra Y f~é ª¡ besar aqu doos froesscsaeryesher: Un relámpago deslumbrador, y luego que le hace víctima la altivez legítima de
su corazon: a una,
¡
¡
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En México: J. La.badle, Sucrs.
, entcuan
mosa. se 1e h ab1a
rega do , enamorada y otro más intenso• amedrentaron a os que os que no 1eoen por qu a1ar os o¡os.

NEOLIOENCIA FATAL,

El He' ro e

Para obtener

hermoso Pecho

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EL PARARRAYO
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Riquezas naturales de México</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Los Nervios de las
Mujeres Sobrexitados
"¡ Estoy tan nerviosa ! " "Me sient&amp;
tan infeliz ! " " ¡ Tal parece que fuera á
\'olar ! " Que famili~res ~º!1 estas e~p:esiones. Las cosas mas triviales fast1d1an
y causan mal humor. No pued_e U d. dormir,
le es imposible levantar obJetos de peso
moderado y sufre desvanecimientos.
Aquella sensación de peso hacia abajo
contribuye á que se sienta Ud. más
desdichada.
Tiene Ud. dolores en lP. espalda y
más abajo en el costado, dolores en la
parte alta de la cabeza y luego en el
cerebro.
Todo esto significa que existe un
serio mal uterino.
La f elicidaddesaparecerá para sie~pre de su vida si Ud. no toma las medidas necesarias. Procure al acto

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Sancti Spiritus, Cuba. - "Sufría de una debilidad nerviosa tan extr.ema
que pensé era una víctima de neurastenia. Nada me causaba placer.
Varios médicos intentaron curarme, pero sus medicinas no me aliviaban y
decidí tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham. Después
de tomar sola una botella me sentí tan mejorada que ahora me es muy
grato dar á Ud. mis sinceras gracias. Mi agradecimiento será eterno.
Puede Ud. publicar mi testimonio para bien de otras mujeres que sufren.''
ELOISA CAMPANIONI DE SALCEDO, Calle Bayamo No. 36, Sancti Spiritus,
Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea
un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E.
Pinkham Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abieria, leida y contestada por una seiíora y considerada

estrictamente confidencial.

Calendario de la Semana LA PER.U1'A

ME
SALVÓ LA VIDA.

LUNKS 28

Santos Nazario y Ceho omos, Víctor
Papa Mártires e Iocceocio I Pa.pa Coofe· ·
sor -Hoy y mañana 1ito semidoble.
MARTES 29.

Santa Marta Virgen, Santos Félix 11 Pa
¡:a, Simplicio, FauHioo y Beatriz Mártires
y Próspero Obispo Confesor.
MIÉRCE&gt;LES 30
Santos Abdón, St nén, Ju lita Mártires y
Urso Olispo Coofernr.
JUEVES 31

Con placer y satisfacción declaro, que
S an lgnóCio de Loyola Confesor y fuo- la PERUNAmesalvólavida. Despué&amp;
dador de la Compañia óe Jesús -Función de ha.her padecido de los bronqnios y de
e indulgencia plenaria eo Sao Francisco. resfríos que ningún remedio podía
aliviar, me dispuse á probar la PERUNA
AGOSTO
y sien to no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna recuperé la
s:ilud de que hoy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, Mexico.
San Pedro Advíncula o sea la prisión de
San Pedro. Los Santos Mártires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad Vírgenes
Már!ires. Comienza el quincenario de las
Gradas en varias iglesias Vísperas en el
Santuario de los Angeles.
SÁBADO

LOS'MEDICOS INGLESES

Tenemos el g-u~to de presentar a los lectores de ºEl
Mundo Ilustrado" una fotoR"rnfía de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXJCO

2

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Nuestra Señora dé los Angeles Sao A
de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragan•
fonso María de Ligorio, Obispo Coofesr r.
cla suave de las rosas de Persla.
Doctor de la Iglesia y fuodador de la Con
gregación del Santísimo Redentor, Saotu
Esteban Papa, Rutilio Mártires y la Beat.
Juana de Aza, madre de Santo DomiogcFuoción titular e indulgencia de Porciún
cula en el Santuario de los Angeles, qut
también se gana desde las primeras víspe·
ras en la Basílica de Guadalupe, Sao Diego, San Fernanéo, San Co~me, Santa Cla•
ra, Corpns Christi y la Encarnación.
DOll!INGO 3.

--

- -

. . o ~ o-S

La Invencióo o el hallazgo del cuerpo ~ 'Vo - ~ • • c:.&gt;C!!J.:. . . ::.,, .... -;;•
de San füteban Proto·mártir Santas Ciria ~~'-e- c..-e,~ . . ~~é&gt;.::..C-'~
Virgen Y Lidia Tintorera.-Oficio Y misa Esta silla, cuyos únicos y exclusivos propietarios
de la Domínica: rito semidoble y ornameo- son el Instituto Médico Británico, constituye una cu•
ración positiva de todos los casos curables de Reumato verde: se conmt: mora la Inveorión de tlsmo. Parállsis, Neurastenia, Agotamiento Cerebral.
San Esteban.-Vísperas eo Santo Domin- Debilidad Nerviosa. Enfermedades_ ~e la Próstata. Es-

-•º·C',

permatorrea, 1mpotenc1a y Estenhdad en cualquier

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Garantizamos una curación en cada ca.so, y daremos

$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos

ººº
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El Almanaque Ilustrado Hispano Arre·
ricano, que edita la casa Maucci de Bar·
celona, en la tdición para 1913, consta de
316 páginas, y publica interesaetes produc:ion':s de palpitante actualidad, como
la historia del Canal de Panamá; el descubrimiento del Polo Sur· el mal de los
aviadores etc. etc
'
'

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nos dé, enteramente grahs.

~1~-~~ª:!m.~::. ~~~~:a 11

1

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sus maravillosos re.~ultados, y por eso es que se ha hecho- la pre•
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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

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Toda correspondencia y consultas son consideradas
sagradamente confidenciales.

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U&amp;.0l!RAB. QUl!.IIIIDUltAS. ,.ISTULAS, l!lfUPOI0Nl!.8, ETQ., ETO,
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1

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

Pt.ra loe lugares donde no ,e eno1tfllltre, ■e deep&amp;Ohatranoo de pone, 1111Yta111I0
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IIA,.Al!I. •• 0lfTIEQII, 15" OIILL.I!. Off! IIIIN#IIQUI!. N9 •••

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

ª"·

MEXICANA, 1006.

A~AlfTA0O 4fJ41,

1

....

•u,oo. o. "•

1.;

1

�BlBLIOTFCA. UNlVERSIT, ARl.6.
•·p., FOI\JC:.O REYt.S

EL MUNDO ILUSTRADO

COVARRUBIAS

El :i.via.dor Roland G itros, ha batido el
record mnndial de altura en Houlgate, en
donde se elevó a 5,000 metros en un monoplano del tipo Bleri.ot.

UNA DIFERENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. l'ero cuando Eít'
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es complets.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fecnlosoo
son en extremo indigestos, y ew
mismo oc1~re al aceite natural dr.híga;,,&lt; J.e bacalao ; y una buen.·
i:,,,,es lo que más necesita/
.vd invá1idos.
Por otra parte é·
aceite de hígado dE, bacalao con,
tiene principies medicinales
alta categ·oría, pero p::;::s. q uo sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamento
con otras sustancias de igud
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito lo

000

Harano Miga Yoahi-Hito, el naevo em·
perador del Jdpóo, nació el 3 r de Agosto
de 1879 Fué edacado por profesores ingleses. S6lo uoa vez h1. salido de su país,
en viaje a Corea. Casó en 1 900 y tiene tres
hijos con la princesa Setuko.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

ººº

México, Julio 27 de 1913.

Número 4.

I

L1 &lt;VideL de Rubéo Da.río&gt;, escrita por

él mismo, se llama el libro que el célebre
Rubén está escribiendo por encargo de la
empresa de c:Caras y Caretas&gt;, de Buenos
Aires.

.wn

000

ª"

El aviador Briodejone des Moulioais en
su m'looplaoo al prepararse para empreoder h segunda etapa de Berlín-Varsovia.
Un eatupendo "raid" aereo de París
a Varsovia.

Cada vez es mayor la o•adía de losaviadores, a pesar de las continuas desgracias
que estamos viendo casi todos los días. El
viaje de París a Varsovia que acaba de
ejecutar en su moooplaoo el aviador Briodejooe des Moulioais confirma nuestro
aserto habiendo recorrido r,36o metros,
con solamente dos escalas Partió de Villacouelay a las cuatro de la madrugada
y 11egó a las 6 45 a Wanoe (Westfalia); est.uvo_ allí el tiempo de revisar el motor, y
partió a las S 55 Dos horas más tarde lleg'" a Berlío causando su aparición una
profunda sorpresa. Un pequeño descanso
se tomó el aviador, y emprendió su vuelo
a las dos di, la tarde. aterrizando en Varsovia al anochecer siendo recibido por las
autoridades y por multitud de personas que
lo felicitaron con entusiasmo.

PREPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sa°!)rosa como l:

miel y contiene una solucióa ,:_r
extracto que se ohtiene ~')
Híga&lt;l.os Puros de Bacab:&gt;, con\
biD.:1dos con J :w:.be de Hipofonfr
tos Compuesto, Exttactos de :Ma~
ta. y Cerezo Silvestre. En est :i
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para.
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedade3
de la ·Sangre. El Dr. J. R. do
Arellano, Director en la E scueb
N acioual de Ciegos de México,
dico: "La Preparación de Wampole proporciona un gran servicio
terapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, ·obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia~
á escrvfulismo." Eficaz desde t
primera dosis. En las Boticas;in

,
El general José de San Marttn, en _su
testamento, dejó el ~' ble ~oo el cual hizo
la guerra de Iorlep•ocl~ocia de Snr Ame
rica. al célebre tirano Juan Manuel Rosas.

La última obra teatral de
Maeterlinck

Eo~el teatro Chatelet d, París se ha estrenado con grao éxito el d rama del conocido literato Mr. M rnricio M~eterliock,
haciendo el priocipal papel O sea el de la
protaguoista. la esposa del autor, lo que

h ,blan de ese mundo algo- fantástico y
triste, y si conocemos las vivas descripciones de Piérre Loti, no igooramos el deseo
ardiente que desde algunos años embarga
aquellas mujeres quienes en su nueva y
más amplia educación han podido entreveer una existencia muy distinta de la
que ellas 1levan detrás de las altas murallas y en el &lt;harem&gt;.
Ahou con el nuevo cambio político las
mujdres han visto acercarse la hora de su
próximo despertar a una nueva existencia
sucede sit!mpre en las obras de este insig- más digna.
ne poeta.
En esta labor se señala una mujer exLa prensa de París está llena de elogios cepcional, que desde hace ya tiempo vieacerca de este drama. sacro y de la mane- ne dedicándose a ~na contíoua prop~ganra como se ha pue~to en es_c eo~, por lo da para la educ~c1óo de sus compa_neras
que toca a la propiedad y la riqueza de turcas, _conv~nc1da de que la educación es
los traj_es y decor~c1ones.
.
el me~10 _me¡or de asegurar sus derechos
L1. oora se hab13; ouesto ya en N1za y Y so d1go1dad.
.
_
trata de la convers16n de la célebre peca- Esa mujer se llama ,Eltdeh Sahh, gradara de Galilea. Todos los artistas han ri- duada en el colegio americano para señovalizado en la perfección de su trabajo, rit;is de Constantinopla. Bor su labor y
dando motivo por todo esto a que el éxito su inteligencia ha logrado grande prospeh ,ya sido unánime y caluroso.
ridad. Ella es la directora y el alma del
movimiento que se está realizando en Tur000
quía para la dignificación de la mujer,
hasta hace poco sujeta a la más abyecta
condición, esclava. dentro y fuera del hogar.
El movimiento femenista en Turquía es
una verdadera necesidad.
También las mujeres turcas, al amparo
Pero ~llí no se trata del feminismo qoe
del nuevo régimen político, procuran trans- exige el voto para la mujer, ese feminismo
formar el _medio social, ~us~ando para su que se explica con gritos de protesta y
sexo más liberta&lt;\ más d1go1dad, más res• que muchas veces yerra el camino, no.
peto.
El nuevo feminismo turco es justo, y piDesd&lt;.i el fondo del harem, d?nde ha_p3;• de ta dignificación de esposa y de madre,
sado tantos días en una horrible oc1os1- el reconocimiento de ser sensible y radad, sic más altas miras, sin el consuelo ciooal igual al hombre, digna por eso de
de aquellos puros ideales que guían en la ser de éste la dulce compañera, la amiga
vida a tantas mujeres y hacen dP. ellas las leal, y no \a esclava.
verdaderas c~~pañeras ~el hombre elegi~~~ Uaiill~
do por el c..rrno y la estima, y unas madres felices y orgullosas, en sus monótonos
. .
_
días de esclavitud la mujer turca ha pen· -Para ltmp1ar los espeJOS~e e~plea una
sado de sacudir ese yugo humillante para pelota de papel de periódico bien seco,
calentar su espíritu oprimido a la luz de un poco apretada.
unos ideales más nobles.
-Para sacarle más lustre a los zapatos
L"&gt;s que hemos leído laspá~nas que nos se mezclan al betún algunas gotas de leche.

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El Primer Mágistraéo de la República prasidiendo la ceremonia del día 18 al pie del monumento a Juárez en la Alameda.

�casa, le confundió probablemente con el único super·
viviente d-, las Termópilas En cuanto a nuestro~ hués·
EL MUNDO ILUSTRADO
pedes, recientemente desembarcados de Mérida, tal
vez se creyeron todavía en su camaro,e, sugestionados
5BMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
Los retratos son tristes
por el balanceo armonioso del oscilante secretaric. El
¡ Esos antep.l.Sados que nos miran fijamente desde los
caso es que éste ao impidió la cordialidad de la reu• muros d'! las casas solariegas!
nió 1 y el silencio siguió decorándo~e con las guirnal·
Vivimos en un imperceptible anacronismo. La marDIRECTOR PROPIETARIO
d•s de las frases que se deshacían como brillantes y cha hacia el futuro se afirma e n la adoración de las
breves pirotecnias. Sonaban allí los versos de Argüelles horas pretéritas. ¿ Cómo explicar de otra manera la puLIC. ERNESTO CHAVERO.
Briagas, semejantes a armaduras de templados aceros, rificación de todos los muertos? Esa indulgencia para
despertando la idea de haber sido escritos con ferrados los que han d ~saparecido que hace decir a los cronistas
gu •nteletes, de donde chorreara todavía la sangre de mundanos cada vez que muere un pillo &lt; .... las pren ·
un en,migo Manuel de la Parra, que parecía caído de das morales que adornaban al finado .... &gt; ¿es hija so·
OFICINAS:
un menguante lunar, nos decía sus poemas en los que lamente de s u innegable empalagosidad habitual o de
3f Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41 .
parecían florecer rosales de primaveras agonizant(s y un instinto común a todos los humanos, que nos hace
Teléfooos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
prestigiosas: &lt;Fuí paje de la corte de un glorioso rey pedonar a los que ya para siempre bao dejado de ser
Ericssoo, 14-51
franco ...... &gt; Las pal,bras salían de sus labios dulce· peligrosos ?
Apartado Postal 149.- México, D. F.
mente, como el perfume de las azucenas en una mañaLos retratos son triste3. Al ver las viejas fotografías
na de Abril Y Antonio Caso, con su gran fuerza espi• se nos Agura que los ancianos tuvieron una vejez má;
ritual y l 1 ponderada gravedad de su talento, nos esti· noble y los mozos una juventud más intensa. Hay algo
mulaba a todcs y nos recordaba al joven Antístenes, no prestigioso en el ambiente de los retratos antiguos que
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ciertamente purque se le asomara el orgullo a través no, hace padecer una añoranza. Hay en ellos un mur·
de los agujeros del manto, como al discípulo de Sócra- mullo de voces, un sacudimiento de vida que contrasta
Eo la Ciudad ........................... . $ 1.00
tes, sino porque consi1eraba el pensar como la más su· con el presente miserable; y es que, como decía Jorge
prema de las vol~ptuosidades. Hermosos tiempos aque· Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasaco
(pagadero por adelantado.)
!los en que. corno uo premio y como un castigo, dormía fué mejor. c¿Qué se fizo el rey doo Juan?&gt; Y nuestros
Eo los Estados ........................... . $ I.25
nuestro destino en las manos cerradas de la vida.
abaelos ¿qué se ficieron ? Todos se han perfilado, hace
(pagadero por trimestre adelantado.)
Hemos querido evocar este cuadro risueño y juvenil, mucho tiempo ya, en la negrura de la tierra insalubre ;
Eo el Extranjero ................ ......... . $ 2 . 00
y atrayente por sus aturdimientos y locuras, en cuyo pero quedan de ellos brillantes tarjetas y opacos lien·
seno se cuajaban lentamente ricas promesas, para hacer zos que han salvado. de la tumba sus pálidos rostros; y
(pagadero por semestre adelantado.)
resaltar en él por contraste, la fignra de Alfonso Reyes como cada fisonomía ejerce sobre nosotros uoa suges(ah~ra que ya luce las borlas de un doctorado brillan- tión especial, acontece el raro fenómeno de que seres
NUMEROS SUELTOS:
temente adquirido, no es conveniente ll~marle Alfonsí· ya extinguidos influyan diariamente eo nuestros esta·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o.l"
to) el más joven de todos por los años, pero el más vie· dos de áoimo, aconsejándonos o desanimándonos con
j.:i por la madurez y la cordura precoz. Era el Benja- sus invariables muecas desde los muros.
En los Estados ...... ........ ..... ........... 0.35
mín del grupo, y por su juventud y lozanía bien hubie·
¡Oh, las siluetas abolidas! Los hombres de principios
En el Extranjero ........................... 0.50
ran podido confundirlo las musas con un zagal que en del s iglo pasado, erguidos, fieros, que usaban los cabe·
Atrasados .... .. .................. . ..... . ... 0 .50
sus bosQuecillos claros, se ocupara en unir una siringa llos revueltos y largos, distribuidos en mechones brahecha de nueve c;,.ñas Efectivamente, Reyes comenzó
Para la publicación de avisos eo este periódico, diri- cantando la naturale•a y la vida, con un clasicismo tan víos atusados sobre las sienes-a pesar de estar inventadas ya las barberías-indudablemente que eran tipos
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, bien definido, que si demostraba sus puras orieotacio· más viriles Los lechuguinos de hoy no comprenden
nes y su firme cultura, lo hubiera llevado iodefectible- esa gallarda estética byroniana ; y es que hemos perdi·
16. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
meote a la Arcadia de Roma, a tener menos talento, do el concepto de la verdadera belleza a fuerza de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
que es lo que en él abunda. Por fortuna, el z1gal no embriagarnos con el mal vino de la Democracia. Aquese extravió después de haber visto a las ninfas. Y muy llas corbatas flojas y aquellos cuellos amplios, que dede su tiempo y de su siglo, salió del paisaje antiguo jaban admirar toda la esplendidez de las marmóreas
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
riéndose de títiros y caramillos, apretándose con las gargantas! Sombreros de copa del año 30, levitas por·
manos su propio corazón y sintieudo en sus sienes el tentosas del 65, elegancias difuntas, ya ~ólo vivfs en la
golpe de la propia sangre. Conocemos por su ccnfiaoza pátina de los retratos!
ciertos poemas íntimos, no publicados, y en los cuales
Maupasant escribió un cuento donde un viejo e hilate profundamente el grito humano, traicionando sus poce,ndriaco soltPrón, una noche, al volver como de
viejas lc:vaduras de dolor y esperanza.
costumbre a la wledad de su casa, tiene la fatal idea
Mas el dio..mi~mo intelectual de Alfonso no e~tá he- de ponerse a revolver sus cartas y papeles de otros
Siempre nos acordaremos con simpatía de aquella re- cho para el trabajo paciente y meticuloso del verso. Es tiempos; y cada vez que da con una reliquia de su levista literaria que tuvo la breve duración de uoa rosa, demasiado desbordante y fuerte para sujetar a esa cua- jana juventud se le oprime el corazón; y sigue buscany que fué fundada por un espíritu generoso. C?n ef~c- drícula incómoda y estrecha, los números de su prosa, do, buscando, hasta que encuentra un manuscrito de
to &lt;S;,.via Moderna.&gt; a pesar de so corta ex1steoc1a, amplia y ondulante como un manto. Además, la forma es su infancia donde saludaba a su mamá el día de su
un ra-lioso oriflama, a cuya sombra flotaron los airo- lo de meaos para quien posee el ritmo interior de las ideas cumpleaños.... Y como el pobri, burgués se suicidó
nes de algunas cabelleras juveniles, perfumadas, como y la fuerza del pensamiento, Y Alfonso.ha probado .de por no poder resistir 1.. amargura penetrante de sus
la de Fedóo, de primaverales aromas y ceñidas de pen· sobra ser dueño de estas cosas en los admirables traba1os recuerdos. Maupasantacaba recomendándonos pruden·
samicntos luminosos y puros. Fué el santo y seña que que han llevado su nombre más allá de nuestro suelo. temente que no leamos nuestros papeles viejos .... ¡Oh,
sirvió a uo:» cuantos muchlcho, de buena voluntad pa· D~ aqu~lla labor primigenia que llevó las columnas de almas sensibles! No miréis vuestros antiguos retratos;
ra i:ieotificarse y para sentirse coa los codos juntos en
&lt;Savia Moderna,&gt; arrancan los artículos cr(ticos, los porque vuestros retratos de niños si mis jóvenes, y
ese camino lleno de asperezas, pero también de bellos estu-?.ios literarios, las conferencias arquitecturales que vuestros retratos de adolescentes si sois viejos, contie·
espejismos, en cuyas lontananzas parece ondular el li· hemos leído y oído posteriormente en nuestro Ateoeo. nen un veneno efectivo para el atribulado corazón; es
rio de plata, conquista suprema de los fel~ces y de los P0rque el acervo es ya considerable. Y todo él armo- tan impetuoso el torrente sombrío que puede asaltar a
elegidos A cuántos cegó el polvo del cam100 antes de nioso y lleno. L1 amplitu~ mental y la cul.tura se reve· un alma analítica al confrontarse a través del tiempo y
vislumbrarlo siquiera en las doradas lejanías; y cuá?tos lao lo mismo en &lt;Parnasianos y Románticos,&gt; que es comparar las ilusiones que iluminan cada fisonomía
tambiéo se qued lron enredadJs en las zarzas hostiles, un cuadro muy completo de la literatura francesa de con la melancolia que ha ensombrecido la siguiente, y
antes de qu~ pudi~ran refrescarse los labios secos, en esa época, como en la conferencia sobre Manuel J. la vacuidad brumosa que existe entre las dos, que es
los mao1ntiales lejanos, cuyo rumor se alzal,a allá, eo Ochóo, en donde nuestro gran poeta se destaca con tan preferible no mirarlas; por algo en h Naturaleu no
el término de los horizontes claros, como una música precisos perfiles; que en el estudio de Góogora, leído hay contemplaciones retrospectivas; aun las que oo lo
por Alfonso en uoa noche memorable en que el Ateneo sea, y citaré a Narciso, la contrarian desagradablemendivina
Eo la ruidosa redacción de ese periódico, ruidosa se honraba con la presencia apostólica de don Rafael te. Uaa muoo ha dicho que vivimos de ex-futuridades y
con el entusiasmo y la alegría de los años en mocedad, Altamira, y en que el Orfeo español fué glorificado tiene razón; lo venidero se funda siempre eo alguna
no~ seotiam:&gt;s como en la propia c1sa La redacción era dignamente en uoa prosa que parece llevar en su co- de nuestras esperanzas actuales, y el resto ele ellas son
peq•Jeña, c imo una jaula, y, pJr lo mismo, algunas aves rri~ate de oro rumores y centelleos del Manzanares. desechactas; deseamos muchas cosas y ~ólo una de ellas
com,nzaroo allí a cantar. Estabi colgada de la man· Pero no es po,ible eo este artículo, hacer el inventario será, quizá la. menos querida. Un retrato es una rPme•
sarda de uo alt'l edificio de seis pisos, a muchos metros de h noble labor coo que el autor de &lt;Cuestiones Es· moración viviente de lo que pudo haber sido y no fué
de la tierra y sus asperidades, al igual de nuestras ca· téticas&gt; va a adornar su casaca de diplomático, próxi · ¿ Para qué entonces querer hacer funcionar eo sentid o
bezas, q:i~ sólo re,piraban entre aires de ilusión y de
mament~- Vida y lugar nos dará la fortuna P'.'-r~ inte.n· contrario h má-:¡uioa del Destino, cuando éste se ha
esperanza. Y tenía una amplia ventana por donde se tar un estudio digno de Reyes y de nuestra v1e1a amis· cumplido ya? El con~ejo es igual ¡oh almas sensibles!
escapaba la mirada libremente. Y el alma oscuras~ tad Ahora que está a punto de abandonar la patria pa· no leáis vuestros papeles viejus; pero tampoco miréis
bañtba con un poco de ensueño v de infinito, sobre el ra enaltecerla con las eminentes cualidades de su inte· vuestros antiguos retratos ....
bullicio de la gran ciudad.que htcía rodar abafo todas ligencia y de su corazón, sólo hemos querido d~spe_dirGalería de retratos, galería de espectros. ¿Qu ién no
sus tentacioues, como en el sermón de la montana.
lo cordialmente, evocandole aquel cuadro nsueno y tiene en su casa una colección de fantasmas ? i Esos
p .!ro lo más extraordinario q•1e había eo e~a _redac· juvenil en que lo conocimos, en donde todos éramos jó· viejo3 daguerrotipos donde aparecen nuestras abuelas
cióa, era el secretario, un m-ic!l'lcho de prov1Dc1a, dovenes, menos él. a p~sar de sus años adolescentes.
vestidas coo amplísimas faldas de muchos pliegue~!
tado de cierta ilustración, y eo el que despuot~ba uo
Buen viajA, pues. Y únicamente deseamos que la Né· Sus expresiones soo más puras, más convencidas, más
,claro talento, subrayado ya por la sombra ases10~ de
mesis de los dioses, que nada perdona, se olvida de po· familiares; sus gestos son majestuosos, y se apoyan en
oerle en los labios el verso del poeta, cuando lo vea &lt;muebles de formas prosterm.das&gt;, y tienen entre sus
mortales excitantes que después se lo obscurecieron
impíamente. No olvidamos aún la tarde aquell~ en que autor de una serie de libros bien pensados y bien es- man:&gt;s m~oumentales abanicos de plumas regalados por
-se no; citó temprano, con el fio de saludar a dos poetas critvs: &lt;mi juventud ...... ! fué juventud la mía?&gt;
sus graves maridos .... y todo ello unido a esas histo•
-de mérito que también eran nuestros colab~radores:
rias íntimas que nos ha contado nuestra madre, cosas
Luis Rosado Vega y Delio Moreno Cantón. B1Pn .cono·
de familia dP-sdibujadas por los años, que han rodeado
-cidos eo e1 campo de las letras, sobre todo el p~1mero
a nuestra primera infancia de un mundo de fantasma
,que ya había publicado un libro de versos, su v1s1ta era
gorías afectuosas, donde los dolores de esas damas se·
•un honor p 1ra nosotros y nos empeñamos en agradecerla
reoas se nos aparecen siempre como altivos y heroicos,
,cortesmente con delicada ..teoción, contento~ de que
v sus alegrías como tiernas y exquisitas alegrías ..... .
1 s m 1y-ires nos comenzaran a tomar en se110. Pero
Damas endomingadas y tiesas del buen tiempo viejo,
c~ntáb 1 mos sin la huéspeda, ~s decir, sin•nuestro reg?·
cuando no había carros eléctricns oi t, léfonos, y la vidjado Secretario, que en los 10stantes en que consegu1a
da se deslizaba más lenta, más plácidamente. y la pa
un triunfo Ricardo G6mez Robelo, con su verba de uo
labra &lt;hogar&gt; evocaba un cúmulo de dict,as humildes...
&lt;tour&gt; encanta:lor y paradoja!, se presentó en el corro,
esos viejos d?guerrotipos!
misterioso y hebetado, con la_ c_opiosa cabellera _so~r~
Y sin embarg,.. 1por qué soo tan tristes los retratos?
tos ojos, y éstos fijos en la vrnóc de un drama 1DV1~1SERGIO CARBO.
ble, tal vez clavarlas eo la tragedia futura de S? propio

ALFONSO

Por la mañana, el Primer Magistrado
de la Nación, en nombre de la Patria,
presidió el homenaje nacional.
El toque de atención lanzado por el
clarín de órdenes avisó que el señor
Presidente de la República se acerca·
ba a presidir el acto, e inmediatamente las bandas allf reunidas toc..ron el
Himno Nacional.
Acompañaban al señor Presidente el
Secretario de Gobernación, doctor A u·
reliano Urrutia ; de Justicia, licenciado
Rodolfo Heyes; de Comunicaciones,
ingeniero David de la Fuente; de Gue·
rra y Marina, general Aureliano
B laoquet; de Instrucción Pública, in·
geniero Manuel Garza Aldape; de Ha·
cienda, licenciado Toribio Esquive!
Ot&gt;regón, y el licenciado Carlos Perey·
ra También estuvieron haciendo com·
pañía al señor general Huerta, el Go·
bernador del Distrito, general Samuel
Gucí" Cuéllar. Presidente del Consejo Superior c!e Salubridad,
Inspector General de Policía, Coronel don Joaquín Pita, y alguncs
otros altos funcionarics.
A las once de la ma ñana dió principio la cerem~nia cuyo pro~ra·
mase componia de númercs felectos, siendo el primero ~oa pieza
de música, ejecutada magistralmente por la Banda de Po 1cía.
El segundo oúmero estuvo a cargo del liceociado don Leopoldo
Rebollar, quien hizo una ligera biografía de Juárez, c~ocretánd?5e
después a selicitar de les buecos mexicanos la reunión tfechva
para i.gruparse en torco del Gobierno y ayudarlo al corrpleto res·
tablecimiento de la paz
En seguida el señor Juan Castro recitó una composición, cuyas
estrofas fueron muy aplaudidas.

Los Retratos

DIRECTORIO

REYES

fué

de,tino. Prldro Enríquez Ureíia, el más erudito de la

lt!lll fi\)@!fü@!I" ©l~Il IB\tllll\'aco
llll!lfflit@&lt;dl~ ~
A.llll!l®J"llCcID$.
La nación llevó el día dit:z
y ocho de los corrientes una
vez más su homenaje ante la
tumb.. del gran patricio que,
por su altopatriotismo, por su
rectitud y entere7a al eofren·
tarse a todo el viejo mundo,
en defensa de los intereses
del nuevo, merecióser llama·
do Benemérito de las Améri·
cas.
México, justamente orgulloso de tener tal hijo, rinc!e año
por año un sentido homenaje
en el aniversario de luctuc-io
día en que la patria perdió a
su hijo predilecto, quien ra·
ro desde entonces al n ino de
los inmortales, donde perdu·
rará para siempre.
La ceremonia llevada a ca·
bo el di'&lt; diez y ocho del actual revistió solemnidad espe·
cial; la memoria del ilustre
hijo de la raza indígena fué
honrada con especial empe•
ño, y todas las clases sociales
concurrieron. como en otros
tiempos a -'epositar sus cfren·
tilas ante el mooum• oto del
patricio o sobre el mausoleo
que cubre sus veneradoh rest Os.

Otra pieza de música, ejecutada por
la Banda de Policía, dió óo a la cere·
monb., e inme diatamente se reorganizó
la manifestación, a cuya cabeza marchó
el señor Presidente de la República,
para dirigirse al Panteón de San Fer·
naado, donde descansan los restos de
Juárez. y depositar allí las flores que la
admiración y el respeto lo consagran.
Los jefes y oficiales francos de la ·
guarnición, fueron los encargados de
hacer la guardia de hoaor en la tum·
ba donde fueron depositadas las coronas.
Una vez terminado el acto de la
ofrenda floral, el señor PrefidPote se
dirigió al Palacio Nacional, desde cuyo balcón central presenció el desfile
de la brigada militar, que acudió a hacerle los honores correspondientes, y
que estaba formada por un regimiento
de artillería, el Colegio Militar y el 299
batallón.
Por la tarde los niños rindieron cul•
to a la sagrada memoria, y por la noche
las logias ma•ónicas recordaron a su.
g rao oriente y luminar.
o o o

La "plana mayor" del ejército en la manifestación a Juárez.-El Lic. Rt:bollar haciende uso de la palabra.-La "tenida blanca" de los masoaes.-El Primer Magistrado de la N ...cióa toe! Panteón do San Fernando.

-Cuanto más perfectas sean las mujeres, más lo seremcs también nosotros
los hombres. De la cultura mental de
las mujeres depeLde nuestra misma sabiduría y es por medio de las mujeres
que la Naturaleza escribe sobre oue,&lt;t r os corazones.
S SHERIDA.N.

'

�1

(LA PE:.TE E"' ;\lEXICO)

Es la tarde apacible y sosegada;
En el azul purísimo del cielo
N o cruza por el viento arrebatada
Ninguna nube con pausado vuelo;
Del moribundo sol la luz dor~d;t
Finge en los montes purpurino velo,
Y a las volubles auras dan süaves
La flor su aroma y su cantar las aves.
~ntre espadañas, juncias y amapolas..
El agua de los lagos cristalina
Rompe en espuma las menudas olas
Que riza y teje el aura vespertina:
Las "maravillas" cierran sus corolas;
Vuelve al nido la parda golondrina,
Y el volcán con su manto de escarlata
El lago azul en su extensión retrata.
Sen:ada en una alfombra de verdura,
Y de un collado en la perdida falda,
S?bre un valle que esconde su hermosnra
Entre movibles muros de esmeralda,
Teniendo por diadema rica y pura
De seculares bosques la guirnalda,
Dobla, cubierta de pavor. la frente,
La ciudad de Tenoc, trist-i y doliente,
De sus altos y esbeltos campanarios
Que con cristianas cruces se coronan,
Se desprenden los toques funerarios
Que espanto y duelo sin cesar _p re¡¡onan.
En vano abren los templos sohtanos
Sus naves que las gentes abandonan,
Porque la peste fiera y despiadada
Lleva doquier su sombra envenenada.
¡Cuánta escena de horror ! ¡cuántos dolores
En aquella ciudad alumbra el día!
¡ Cuántas agudas quejas y clamores
Se alzan de noche entre la sombra fría!
Los antes sosegados moradores,
Convulsos de terror o de agonía,
Huyen de sus hogares espantados
Pálidos, vacilantes y extraviados.
Nadie acorre al amigo oi al hermano ;
La maternal caricia el hijo esquiva;
Muere en la soledad el padre anciano;
La madre, de su amor al hijo priva;
La moribunda esposa llama eu vano
Al que la tuvo en s u pasión cautiva;
Nadie conoce a nadie, ni le busca,
Que tanto miedo iil sentimiento ofusca.
Lívidos, insepultos, hacinados,
En desnudez que hasta el pudor ofende,
Yacen por donde quiera abacd~nados
Rígidos cuerpos que oinguno atiende,
Ya por los hambrientos perros _dev?rados,
Ya por banda de buitres, que oesc1ende
Y no perdona en su apetito inmundo
Al que ha expirado ya, ni al moribundo.
Y s • percibe en infernal concierto
El ruido de las fauces de rabiosos
Ca!les, que hacen festín del cuerpo muerto;
Y el rumor de los grajos pavorosos
A cada instante con su vutlo incierto
En los hondos espacios tenebrosos
Alzan, si los-espanta el prolongado
Lament0 del que muere abandonado.
Y al cubrir esas lúgubres escenas
La negra noche con su denso manto,
Que hace en la soledad crecer las penas
Y más amargo entre la sombra el llanto,
Mirábaose cruzar, lentas, serenas,
En medio a tanto horror y duelo tanto
Las antorchas de nobles religicsos.
De santa r.ari&lt;lad héroes gloricsos.
Dominicos, jesuita,. agustinos
Y franciscos con ínclita porfía,
Van por plazas y calles y caminos
Sin reparar fatiga noche y día;
Presurosos y errantes peregrinos
El limpio sol de caridad los guía,
Y a rn paso derraman el consuelo
Sin otro afán que conquistar el cielo.
Lo mismo que en el llano en la montaña.

En la ciudad lo mismo que en la aldea.
Velando en largas noches la cabaña
Cuando el rayo en los aires culebrea,
Sin pensar que acometen una hazaña
Que digna y justa de alabanza sea,
Al indio dan con celestial ternura
Sustento y medicino. y sepultura.
Es de admirar el sacrosanto empeño
Con que a todos confortan a su paso;
Ni el cansancio les rinde ñi del sueño
Ceden ante el poder; pobre y escaso
Es su alimento, y siempre con risueño
Semblante buscan en perdido ocaso
La muerte prematura e ignorada
Por la rnda fatiga ocasionada.
También de caridad tierno dechado,
Poderosas matronas y doucellas,
Dejan el propio hogar abandonado;
Y en los lejanos barrios, como huellas,
De su afáu bienhechor, queda sembrado
En cada choza por sus manos bellas,
El consuelo que infunde la esperanza
Adonde ya la caridad no alcanza.
Brilla entre todas juvenil y pura
La hermosísima y dulce Magdalena;
Negros sus ojos cual la noche oscura;
Espejo de bondad su faz serena;
Lleno tiene su pecho de ternura;
De caridad y amor el alma llena,
Y es la gala más noble y más valiosa
De familia opulenta y poderosa.
Jamás tejido entre galante historia
Sonó su no'Dbre al enarrarse amores:
Ni al pie de su balcóo. l ,ubo memoria
De haberse visto amantes trovador,s.
Ningún doncel audaz buscó victoria
Sobre aquel corazón, que sin rigores
Llevaba por ejida en su existencia
El respeto que infunde la inocencia,
Y allí donde la peste má~ estragos
Sobre la gente miserable bacía,
El oro prodigando y los halagos
Con e!Iipeño constante noche y día,
Sin temer del contagio los amagos
Magdalena su vida consumía,
Sin advertir que su salud quebranta
Rudo ejercicio de misión tao santa.
Pero llega a notar qué a donde quiera
Que buscando el dolor lleva el consuelo,
Halla un joven de rubia cabellera,
De ojos rasgados de color de cielo;
Apuesto y elegante cual si fuera
Un noble mayorazgo, cuyo anhelo
Se cifrara en partir con Magdalena
Cada mal, c:ida llanto y cada pena.
Al lado del enfermo que expiraba;
Recogiendo afanoso al triste niño:
Consolando a la anciana que lloraba:
Siempre con tierno y fraternal cariño
La dama con el joven se encontraba,
Y así nació más puro que el armiño
De Magdalena en el tranquilo seno
La llama de un amor casto y sereno.
Jamás ni una mirada, ni un acento,
Ni una sonrisa que pasión revela
Pintan a Magdale~a el sentimiento
De aquel mancebo que a su lado vela:
Siempre Je mira cariñoso, atento;
Siempre escucha su voz que la consuela
y siente al estrechar su franca mano
El santo amor del padre o del hermane•.
Cual perfumado lirio que doblega
Su tal'o, cuando el ábrego lo hiere,
y ya marchita su corola pliega
Y abandonado y sin consuelo muere,
Así la joven a abatirse llega,
Y aunque luchar contra la peca quiere,
Huellas terribles en su faz imprimen
Los hondos males que su sér oprimen.
Mina11do su salud hora por hora,
Pero lenta, constante, irresistible,
Fruto de la fatiga abrumadora
Y del sufrir del corazon sensible,
Aguda fiebre su existir devora;
El humano remedio e~ imposible,
Y moribund'I. sobre el casto lecho
La mano del doncel lleva a su ¡:&gt;echo.
-&lt;Escúchame. le dice; ya tranquila,
La obscura eternidad tengo delante ;
Ya se extingue la luz en mi pupila

Y 11oy muriendo instante por instante;
Mas del alma la f e que no vacila
Me muestra un porvenir puro y radiante
Y decirte mi amor tan ~ólo anhelo
Antes de alzar al infinito el , uelo.
&lt;Nunca mundano afecto halló cabida
En este corazón que me rnfoca,
Sólo el filial amor hizo en la vida
Altar del pecho que tu mano toca;
Pero llegué a mirarte y atraída
Me sentí sin querer, y si hoy mi boca
Este secreto en tu conciencia vierte,
Lo hace envuelta en las sombras de la muerte.
&lt;i Cuán feliz a tu lado mi existencia,
Exenta de inquietud y sinsabores,
Se hubiera deslizado! ¡que vehemencia
Al pintarnos los dos nue~tros amores!
Mucho te hubiera amado; tú la esencia
Siendo de mis ensueños seductores;
Mas ¡ay! que tanta dic h~ no merezco,
Dios no lo quiso así.. yo lf' obedezco.
&lt;Adiós, y cuando cruces en la tierra,
Lleno de la ventura que mereces,
Junto al sepulcro que mi cuerpo encierra,
Recuerda enternecido ¡cuantas veces,
Sin temor a la muerte, que me aterra,
Alzando al cielo nuestras santas prec€S,
Unidos fuimos por doquier buscando
Lágrimas de dolor qne ir enjugando!»
No pudo proseguir; débil su acento
Trémulo se extinguió, y en su mirada
Brilla tan sólo dulce sentimiento,
Como si el alma allí reconcentrada
Diera su luz en el postrer momento;
Solloza la familia con&gt;ternada,
Y en aquel cuadro de tristezaslleno
Sólo el noble doncel está sereno.
Oprime entonces más la helada mano
Q ue la suya retiene todavía.
Y con acento dulce y soberano
En que vibra celeste melodía,
Logrando con esfuerzo sobrehumano
Detener de la virgen la agonía,
Con la luz que en sus ojos reverber?,
Le responde a su vez de esta manera .
-&lt;Alma escogida, cándida doncella,
Que siempre consolando el sufrimiento
Buscó tu pié la luminosa huella
Q ue a la virtud conduce el firmamento:
No temas a la muerte, pues por ella
Alcanzarás el celestial asiento
Q ue conquist:i en la tierra envile::ida
El que ejerciendo el bien perdió su vida.
&lt;Ya de la eternidad la blanda brisa
Refresca de la fiebre los ardores,
Y dibuja tu labio uná sonri~a
Porque oyes de 0tro mundo los rumores;
Tu acrisolad0 espíritu divisa
Del sol de la verdad a los fulgores,
Esa mansión a la que en dulce anhelo
En alas de la fe levanta el vuelo.
&lt;No soy lo que imaginas; a tu lado
Siempre como guardián de tu inocencia
Los años de la vida que han pasado
Velé sin que sintieras mi presencia;
Con esta humana forma me has hallado
Al tocar el final de la existencia,
Y hoy ambos hemos de partir cruzando
Juntos la inmensidad, y a Dios buscando.&gt;
Y al decir esto, las terrestres galas
Se disipan cual ouhe pasajera,
Y un ángel aparece que las alas
Tiende y se lanza a la dZulada esfera;
Veloz se pierde en las etéreas salas,
Y el alma de su dulce compañera
Libre rompiendo los mortales lazos
Hasta el trono de Dios le sube PO brazos.
Las crónicas agregan, que la gt!ote
Miró sobre el hogar de Ma¡¡dalena
Ancha estela de lu z re~plaodecieote
Que iba a perderse en la extensión serena;
En tres siglos el pueblo indiferente
Ha llegado a olvidar tan g rata escena,
Más &lt;del Angel&gt; llamó dt:sde aquél &lt;lía
A una calle que existe todavía.

El Excmo. s~ñor M. Hadatchi, Ministro del Japón,
acompañado pcr su séquito oficial y personas
que fueron a recibirlo a la estación el
martes pasado.

!L.@ lt!ID\l@.lrril(C~(Cil~rril

Blanca como un copo de nieve o espuma, con la in·
movilidad de las cosas sin viOa, la cacatúa meditaba fi.
losóficameote en su evasión y nadie lo sabía. Todos la
mirábamos con encanto. A unos parecía símbolo de la
aristocracia del alma, cuando se encierra en su mutismo y no la comprenden, y siempre pensé que en su huraña tristeza meditaba algo, algo, sin atinilr en qué.
Era un regalo, era toda una tiesta para losojos el ave
blanca elevada en el nítido aro que la sostenía entre
helechos y palmeras.
Algunas tardes mi amiga y yo, contábamos cosas de
amores y el grave pájaro oos oía pensativo como si recordase, o como si renovase una sutil ansiedad de un
antiguo y alado idilio de su bosque nativo: un idilio en
una tarde apagada, con el otro pájaro amado sobre una
rama que se dobla , sobre un río silencioso que c:.,pia el
instante inolvidable y lejano.
Manifestación popular en la estación a la llegada
del señor Ministro Japonés.
po mientras con tierna desesper~ción la llamábamos
inútilmente ¿quién aunque sea de rosas vuelve a las ca·
den as si prueba la embriagante liberta e&gt;
Luego con majestad de Diosa en sus dominic s la vi·
mos perderse de vista.
Mientras nosotros pensábamos en domesticarla, la
cacatúa soñaba con sus Andes. Ahora contemplamos
su :puesto vacío y la nostalgia de su bella presencia,
nos llena el alma desde la tarde en que buscando la vi·
da laozóse al cielo.
SARA MOLJNA lJE BETANCOURT.

ENSUENO
Una noche tranquila, obscuro cielo;
Una estrella brillando en lontananza.
Con su luz indecisa, parpadea
Y a las veces se apaga.
Añoraozas acuden a mi mente:
Hermosos tiempos, alegrías pasadas
Y parece que miro en negros ojos
Blanca perla de lla oto.
Siento que de mi cuerpo se apodera:
Extraña somnolencia y en la calma
De la noche tranquila, me recuerda
La nívea estrella, lágrima.

VICENTE RIVA PALACIO.
La calle del Angel forma parte actualmente
de la Avenida Isabel la Católica.

Otras tardes, Conchita, nuestra amiga, meciéndola
como en su cuna, cantaba. La cacatúa escuchaba dulce,
mansamente, abandonando un momento su abstracción,
aunque tal vez la nostalgia de su lejaof.. volvía Jnego
más amarga a enseñorearse de su alma cautiva, recor·
dando añoracte la mtísica de sus selvas abandonadas,
la orquesta matutina en que se confundía el rugiente
rumor de las cascadas con el escándalo armonioso de
los pájaros libres.
Tristemente apacible esperaba serena la ocasión de
su libertad como el ser que dentro de sí la siente aúo
cuando lleve cadenas invisibles sujetándola .
Hacía dos meses que la reina cautiva era la de la
casa, cuando llegó para ella el momento deseado. Co·
roo quien juega con el dest"ino abre el pico de ébano y
rompe el hilo que sujeta la cadena esclavizadora De·
sata la nieve de sus plumas resonantes, con ruido de se•
da; sacúdese dos veces, y en la tarde cuando el sol ra•
diante baña un cielo sin nubes, lánzase al aire, abier·
tas las alas, omnipotente y soberbia. Un grito trágico,
angustioso ...... &lt;La cacatúa se va&gt;, ... escápase de
nuestras gargantas, y la vimos atónitas, asombradas, como se viera la realización de una cosa imposible ir a
posarse sobre una planta del desierto, una palmera
gentil que en la soledad del cielo se elevat&gt;a como mas·
til enorme ofreciendo a la brisa de la tarde un casque•
te de plumas de esmeralda. Allí permaneció algún tiem•

El señor Ministro Adatcbi al salir de la estación del ferrocarril Central.

JORGE E. GOMEZ.

�impulso y venció con facilidad a
sus contrarios.
Una de las competencias que
más llamó la atención, fué la
que tuvo lugar en la octava serie
y que consistió en saltar con la
garrocha a Jo alto.
Fueron varios los competidores, contándose entre ellos, José
Mendizába!, Lamberto Barros,
, Juan Batiz, Ignacio Cejudo y
otros más.
Desde un principio se fueron
e_liminando varios de los competidores, ba5ta llegar a un número reducido, entre los que sobre·
salla A. Cuéllar, quien en otras
ocasiones ha demostrado espe·
cialidad en los saltos con garro·
cha.
En efecto, después de algunos
momentos, todos estaban fuera
de competencia y sólo Cuéllar
quedó, alcanzando nueve pies
de altura.
Un nuevo triunfo se contó a
M ills que logró derrotar a todos
sus contrincantes en la carrera
a 440 yardas.
Sin duda estuvo esperando
cansar a sus contrincantes para
poder sobre¡:,ujarlos más tarde.
En la carrera de 880 yardas,
quedó vencedor el señor Cartnes, de nacionalidad alemana.
El número que puso fin a las
competencias. fué el asalto a la
bandera por los alumnos del Internado Nacional, habiendo sido
muy reñido el combate.
La primera compañía fué la
que obtuvo el triunfo en medio
de delirantes ovaciones de ICls
concu r rentes.
Con el número auteriorterminaron las interesantes pruebas

deportivas. Se considera que pe·
cuoiariamente fué un éxito para
el noble fin que persiguen los
organizadores.
A continuación, publicamos la
lista completa de los sportmen
que tomaron parte en los juegos
sportivos:
José J. Mendizábal, Lamberlo
Barros, F. Luna, Enrique Mor·
fío, J. S. Mariscal, Jesús Nagore,
Gonzalo Ruiz , Vicente Nájera,
Manut&gt;l de la Sierra, Jesús Pérez Gallardo, Rafael Bonilla,
Juan D. Batiz, Mario A. Ojeda,
Ignacio Cejudo, Gilberto Ramírez, José Llerenas, Guillermo
López Portilla, J. Espeje!, Ignacio S. Loria, A. Gallardo, Leo·
poldo Paliza, Baudelio S. Ramos, M. F. Guerra, K. Koffroth,
J. Carnstens, R. B. Miller, H.
Carnstens, Rosendo Arnaiz, Fer·
nando Villavicencio, P. Boll,
Gonzalo Garita, (ir.), Enrique
Mont, Autonio Ortega, Luis Pichardo, Alfonso C. Cordero, Guillermo Quintero, Arthur de Lima, Lázaro Mercado, Roberto
Reyes, J. Robalo y Fernández,
Luis Felioe Moojar dez, E. Veraza, A. B. Cuéllar, Carlos Váz•
quez, César E. Rendón, Luis
Mosser, (ir.), Max Waroholtz, R.
Cortés, Héctor Duhalt, Marius
Folcher, P. Guillaume, T. Saladini, Luis Illescas, Gustavo Mur•
guía, Salvador M. de Balestrier,
Francisco Olli11ier, R. O. Milis,
F. Tejeda Vastar, Alfonso Ortiz,
Celestino Vázquez, (jr .), Eligio
Muñoz, Andrés Quijano, Fred
Roberts, J. Vázquez K. J. B. Li·
zarrague, Carlos G6mez Robert,
Ramón Villavicencio.

\.v'l.MY'

Fiesta deportiva de Caridad
A beneficio del nuevo asilo de mendigos,
ioiciado p,r el señor gob!ruador del Distrito y p1trocinado por una junta de d[stioguidas dam is, y del hospital ele la Cruz Roja; se
efectuaroo el d,miogo pasado unos juegos
olímpicós a usaoLa de las olimpiadas griegas,
y no suecas com, dijo algún respetable colega diario.
S ! convocó a to:lo, los club, y establecí•
miento, donde se cultivan los deportes y se
pu:lo forma.r un program:i int !resante y .sujestivo.
Se inició la fbsta con uoa curera a cien
yardas en la que triuof6 Roberto Reyes.

Eu la seguofa prueba, lanzamieuto de la
pes1, triunfó uo mieobro de l'Amicale francesa, el señor Fol::her.
Desde el tercer número del programa aumentó el interés porque se trataba de competencias que son más fácilmente comprensi•
bles por los profanos en el deporte; se trataba de saltos de altura con impulso. Muy reñida fué esta prueba, en la que triunfó al fin el
señor Nájera.
L1. carrera de relevos que siguió fué uno
de los números más sensacionales en el que
tomaron parte miembros de todos los clubs y
de todos los establecimientos deportivos. El
triuofo correspondió al Sporting Club, cuyo
team recibió muy calurosas felicitaciones por
un triuofo obtenido en lid tan reñida.
La carrera de cinco millas tuvo suspenso
al público durante un gran rato; las P"ripe•
cias emocionantes se sucedían a cada momento y el triuofo estuvo iodeciso hasta que
el señor Mercado, del club Bonaparte, que
se había conservado en un paso medio, tomó

___,__'\.
-

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·

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\' ::::L_~'
~

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- ,,...
Los premios a los vencedores.- Principio de la carrera de cioc•&gt; millas.-El vencedor ~n los saltos de altura.- Asalto a la bandera
por el lateroado Nacional.

Un buen salto con gar'rocha.-Otro de la misma competencia.-Dos saltos de altura con impulso.

�N M I N - , - - W t r ! rn._¡i.,~afi1•1t MMMit1t tWHM\\\iillUilWIIIIUMtt S-at

1

4

1 C11,an· Wh~t)}·l~§ BB Jmr&lt;ñ

i&lt;~

1

~~)IÁ•'\t~, if&amp;-..Wt~t~~~..sit:1~"'1BWW.Wl~-~''M 3~'1111
hijos, casi siempre con el Tsarevitch y con sus perros
favoritos, sobre todo un &lt;collies&gt; escocés, al que prefiere en extrem·o.
Ordinariamente regresa al Palacin a cosa de lasonce
y suele pasar revis•a a la infantería de su Guardia, que
es su escolta personal, y después recibe a los ministros
para firmar los decretos indispensables, examinando
siempre los asuntos con mucho detenimiento. A la una
el almuerzo en familia, siendo invitados a la mesa al~una vez los otl.ciales de guardia. El «menú&gt; es abundante pero de manjares sencillos.
Al levantarse de la mesa pasa a uno de los salones
de recibir donde tienen efecto algunas recepciones v
terminadas éstas hasta las cinco, pasea de nuevo a pie,
a caballo, o en bicicleta, o se dirig~ a Peterhof, situado en las orillas del Golfo de Finlandia subiendo allí
en una chalupa llamada &lt;baidarka&gt; acompañado de sus
hijos y remando él, en persona, pu,;s gusta mucho de
este &lt;sport&gt;.
Al regreso toma el té en familia, habla con la Emperatriz de algunos asuntos y lee en alta voz, lo cual le
gusta mucho. Una hora lo más dura esto, y desde ese
tiempo hasta las ocho de la noche que es la comida, el
Czar se encierra en su despacho, trabajando nuevamente. La comida dura una hora todo lo más, a las nueve
vuel&gt;'e a su g1binete y poco después se retira a su alcoba, pan entregarse al descanso.
Generalmente, antes de retirarse habla con la Emperatriz, contándola las impresiones del día o leyéndola
algo de interés que encontró en los periódicos y nunca
se acuesta sin apuntu algunas notas, de las que le ha
llamado la atención en los sucesos de todo el mundo.
:semejante vida, como se ve, le deja poco tiempo para esta"&lt;' con su familia, a h que ama en extremo. Cuando se levantan por la mañana sus hijos, en seguida van
a darle los buenos días, y luego en el desayuno se reune de nuevo con ellos. También están juntos en el té
de las cinco; pero no en la comida, pues comen a diversa hora los jóvenes príncipes. Para estos es una alegría encontrarse con su padre: cuando están enfermos,
apenas el Czar se separa de ellos llevándoles regalos
constantemente para distraerlos.
En la última enfermedad del heredero, de la cual
tanto se habló en todas partes, tenía el joven un raro
capricho, que consistía en que se le enviaran todos los
cart11chos que ya no servían, después de usarlos en las
cacerías e!l que tomaba parte el Emperador.
Como es namral, el &lt;Tsarevitch&gt; es ,ll que prefiere
El C,ar con abrigo de cosaco, al lado ae un ciervo
el Emperador y le lleva en su compañía siempre en sus
cazado por él.
paseos, en las Revistas Militares y tres o cuatro horas
El Czar en traje de soldado en campaña llevando
Ptnetrar en lo fotirno, en lo familiar de uno de los del día cuando los negocios lo permiten, los pasan junal Príncipe Heredero coa afecto paternal.
Soberanos más poderosos del mundo entero, es a no du- tos. Le prohibe todo trabajo o ejercicio que le pueda
darlo muy curio,o, pues el que es víctima de ceremo- per judicar, y asiste a las recepciones oficiales, a las cuales también concurre el hijo que sigue en edad, el Gran
11ias, de protocolos y de respetos enormes, se nos ha de
&lt;Tsarévitch&gt; inspecciona el barco enterándose de todo
Duque Alexis.
aparecer sencillo, com, un m:&gt;rtal cualquiera.
coo suma atención, incluso de la vida de los marinos y
Desde muy de miñana comienza el movimiento en la
El emperador prefierP. a todos los ejercicios de &lt;sport&gt; acompaña a su padre cuando inspecciona las maniobras,
vida familiar del Emperador de todas las Rusias; a las el de la natación, jug~ndo al tennis perfectamente, y es sometiéndose todos al Reglamento de la existencia del
ocho de la mañana y a veces antes, ya se le ve en el un tirador de fusil de primer orden. En su vida ordina- marino incluso a las prácticas religiosas que allí tienen
seno de su hogar, y a las nueve toma su desayuno fru- ria tiene preferencia por todo lo que es ruso, incluso
lugar. El comandante y los oficiales del yatch viven en
gal, retirándose a su gabinete de trabajo para leer los en las comidas, donde los platos nacionales son los que
comú_~ con el Emperador, y tanto éste como su esl?osa y
periódicos y los despachos telegráficos más urgentes. más le agradan, como la sopa de betavel, el cochinillo, sus h1¡as, todos llevan cámaras fotográficas sacando vis·
Acto continuo, mira un &lt;carnet&gt; en el cual tiene apun- los &lt;blinis&gt; que soa crépes con mantequilla, y como betas muy interesantes del viaje.
tado con anticipación lo que ha de hacer en el día, y a bidas prefiere el &lt;kvass,&gt; que es un líquido agridulce
las diez y media recibe a los principales dignatar•ios del como la sidra, y que se hace con una receta traída por
Imperio que le enteran de los asuntos de mayor interés. los Soberanos cuando visitaron el Convento de Sarow.
En seguida S'lle a paseo por el parque del Palacio, ca- El champagne que se usa en la mesa imperial es excluminando de prisa, a pie, en compañía de alguno de sus sivamente ruso.
Las temporadas en el campo son numerosas y de ellas
gusta mucho la Imperial Familia. ::,us estancias en Crimea o en Livadia, dan ocasión a baños de mar y grandes paseos a pie y a cacerías animadas. Los alrededores
de Vaha se ven a meoudo sorprendidos por la presencia del c~ar, que vestido de simple soldado, camioa con
el fusil de ordenanza sobre la espalda, deseando a$Í
probar por sí mismo, lo que puede soportar un soldado
en marcha; como hizo el famoso Emperador Pedro que
duraole todo un mes se alimentó de pan y de agua solamente para cerciorarse prácticamente de la ración que
necesitaba un soldado.
Estas expedi&lt;;iones no impiden que Nicolás II abandone los negocios de Estado; constantemente se comunica San Petesburgo con Livadia, y los ministros un día
o dos a la semana al despacho oficial con el Emperador.
La Familia Imperial da largos paseos eo automóvil
visitando los pueblos cercanos, y proveyéndose a menudo de los llamados &lt;koustaris,&gt; que son diversos objetos
trabajados con arte sumo por los aldeanos rusos de aquellos sitios.
También van a Darmstadt, pasando algunos días en
el Castillo del Grao Duque de Hesse, hermano de la
Emperatriz, la cual gusta mucho de estos viajes e igual•
mente de lus que verifican a bordo del yacht &lt;Eteodard&gt;
acompañados únicamente de las personas más íotimas
El Czar remaodo.
El Czar a bordo del Etendard probando el rancho de
de su servidumbre. En esta ,ida de navegación el
la marinería.

MUCHO RUIDO ....
(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
&lt;La Pisanella de d'Annunzio,&gt; que acaba de estre·
narse en el Chatelet, viene a confirmar, (después del
San Sebastián del mismo y del Chantecler de Rostand,)
la eficacia del sistema moderno para obtener éxitos teatrales, y, en general, éxitos literarios, científicos y artísticos. L.;. receta es ultra-sencilla: reclamo, reclamo y
reclamo. El mérito de la obra no tiene lameoor importancia. Basta con que ella sea de un autor célebre, a
fin d" oo perder el tiempo en volverlo célebre pri·
mero.
Todos estamos de acuerdo en que el Chantecler, salvo tres o cuatro fragmentos aceptables, es de una inferioridad enorme con respecto a la Samaritaiae, a los
Romanesques y al Cyrano, obras todas, bonitas, a veces
delicadas; pero que no revelan ni mucho menos un es·
píritu genial, del tamaño del reclamo que se les ha hecho. Mas, ¿qué importa esta minucia? Los empresarios
de la Porte Saint Martín tenían «buena prensa,&gt; como
la tienen ahora los del Chatelet, y la obra alcanzó un
éxito &lt;kolosal&gt; (así con k, como escriben y exclamaa la
palabra los alemanes.) La Pisanella, seguirá una suerte
análoga. Los críticos de París son omnipotentes.
Suele suceder con estas piezas, que no gustan al público; pero ¿sabeo ustedes por qué no le gustan? Pues
porque el público (si se trata de extranjeros) &lt;no comprende los matices y las delicadezas del francés:&gt; sobre
todo un idioma como el de la Pisanella, escrita &lt;en
versos libres franceses, al estilo de Honorato de U rfé,
que floreció allá a fines del siglo XVI&gt; . ..... y si se trata de un público francés, porque quienes critican son
un~s burgueses sin remedio, unos &lt;pot-au-feu&gt; vitandos
y despreciables.
Repito que no juzgo la obra de D' Annunzio, porque
la conozco. Es probable que sea bella y quintaesenciada, ya que D 'Annuazio es un admirable poeta.
A quien ha escrito &lt;La "lave&gt; hay que tratarle con respeto. Pero para el caso, lo mismo sería que la Pisa·
nella estuviese a la altura de cualquier obreja de gé·
nero chico. Triunfará porque &lt;tieoe buena prensa,&gt; y
la humanidad, salvo rarísimas excepciones, gusta de
que le den ya hechos &lt;de toutes pieces&gt; los juicios y
las opiniones. No hay tiempo, cuando se tiene criterio
propio, para enterarse personalmente de todo en este
mercurial jaleo de la vida moderna, y cuando no se
tiene criterio propio, ¿ de qué sirve el •tiempo? .... Los
tontos desde antes de morir se sustraen a sus leyes;
puesto que sie~do_ é), fact~r P?r _excelencia del aprendizaje, nacen 1nsttnt1vos e 1nst1nhvos vuelven a la ett r·
nidad.
Yo, en la piel de D'Annunzio, realmente sentiría
vergüenza de tanto bluff, de tanto bombo, de tanto estruendo. Esta ensordecedora balumba dtbería solo ser
buena para los &lt;arrivistas&gt;, pero no para el óptimo artífice de «Il Fuoco&gt; y de las &lt;Odas Navales.&gt; Y si como es posible, la Pisaoella vale y vale mucho, más vergüenza sentiría aún de que eo el mismo bumbugb, en
el mismo grito, en el mismo tamborazo, la confundiesen
con el éxilo de Carpaotier, que supo pegarle al formi•
dable Wells, ganando el campeonato de Europa a puñetazos
Se me dirá que sólo con el reclamo se vive; qne sin él
la existencia es pobreza y penumbra; pero el artista de
verdad, el poeta de pura sangre, de verdadera raza,
debe preferir siempre la santidad deleitosa de esta penumbra y de esta escasez: debe estar resuelto, si oo
tiene medios propios de vida, a desposarse con la pobreza como San Francisco de Asís y a amarla con toda
su alma. El verdadero poeta es un dios y los di.:&gt;ses ya
se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas, son receptores de fluidos invisibles y en sus desasimientos de todo lo que no es Majestad serena y Augusta de la Poesía, ouestran la alteza de su origen ....
¡Cómo es posible ir a vociferar ouestros versos, ardorosamente forjados en la soledad, por las calles y las
plazas, como si fueran la más vil de las mercancías?
Cuando los jóvenes líricos franceses escogieron a
León Dierx para príncipe de los poetas, recuerdo que
el razonamiento supremo que motivó el voto, fué ésto:
&lt;A cause de la dignité de sa vie .... &gt; En razón de la
dignidad de su vida ... . Y yo aplaudí con toda mi alma
la noble frase, que me reconcilió con los líricos de la
últ:ma hornada (ahora debe decir de la penúltima,
puesto qne la última fué la que eligió a Paul Fort),
Oh, amigo D'Annuozio, hay que procurar que no se
acorte la distancia que existe entre tu nombre y el de
Marioetti el futurista. Quédate con tu docena de Perros en Arcachón y mata al simio ese que se llama es·
nobismo. Adéntrate de nuevo en el claro caudal de tu
poesía. En ella sola están tu dignidad y tu grandeza...
París te hace mucho daño, oh Aeda. Mejer hubiese
sido aceptar la casita con jardín que te regalaban tus
amigos de Pisa ... ,
y luego para lo que te queda a ti de todo ese dioero
que ganas!. ... Y para lo que te divierte la vida que
llev:&gt;s.,. , El esnobismo, tú mismo se lo has coofesado
a un amigo, &lt;es muy fatigoso&gt;....
.
y 0 sé de esnobs que ~e mueren de neurastenia. Otros
se suicidan de tedio. Tú comprendes, el esnobismo casi nos translada a las selvas vírgenes del Estado libre

del Congo, por aquello del antropoidismo que significa
el vivir rodeado de muñecos.
iAhl pero preveo que me pasará lo que a cierto amigo mío que en sus crónicas políticas daba consejos al
Sultán de Turquía y después de una semana solía escribir: &lt;Si el Sultán hubiese oído nuestro consejo, no
le h'lbría pasado esto o aquello .... pero no lo oyó&gt;.
_Tú tampoco oirás el mío, poeta. De seguro no sabes
01 que existo; pero créemelo, cuando nos encontremos
en &lt;la cuarta dimensión&gt;, verás quizá que mi penumbra y mi silencio valían má, que tus pífanos y tus címbalos ensordecedores., ..
AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

hTUSOJOS"
Son tus ojos profundos, radiando
En tu faz de hechicera beldad,
Apacibles luceros que brillan
Difundiendo triunfal claridad.
Son dos rayos celestes que abrazan,
Y a la par iluminan mi ser,
Dos abismos de luz doade tiembla
Tu exquisita bondad de mujer.
Son fanales que rompen tinieblas
Con excelso, divino fulgor:
Son estrcfas di; sol eo que vibran
Mil promesas de dicha y amor.
FRANCISCO R. VARGAS

º"'

S r. Gral. don Eduardo Paz nombrado prcfesor de
Arte Militar en la Escuela Nacional de
Ingenieros.

-lQuées?
-Una bandera
Desteñida y rota,
Trapo sin colores
Que es toda una historia.
Los vientos la rasgan,
Las aguas la mojan,
Y el sol, lentamente
La ha puesto incolora.
Ya nadie la mira,
Ya a nadie le importa,
Y sólo mis ojos
De mirada igoota
Se fijan en ella
Y al verla la adoran.
Fué de uo barco hermoso
Que en busca de gloria
Lo fleté al Ensueño
Una bella aurora.
En él puse anhelos
De dichas muy hondas,
Esperanzas, sueños,
Ansias muy recónditas.
Lo cubrí de versos,
Y con tantas rosas,
Que el rosal florido
En doode la alondra
Vertiera en las noches

Sra. Josefina M. C. de Pimentel y Fagoaga, quien
salió rumboa Europa en compañía del
señor su esposo.
Su canción melódica
Murió de tristeza,
Y unas tras de otras
Cayeron al suelo
Sus marchitas hojas . ...
-,_ Y el barco?
-Orgulloso
De tan bellas cosas
Magestuosamente
Panió de la costa.
Yo ví cuando altivo
Salió viento en popa;
Y lloré al dejarle
Mis únicas joyas.
Joyas más preciadas
Que las de Golconda,
Puesto que yo mismo
Saqué de la sombra,
Joyas que yo obtuve
Minando en persona
En el propio campo
De mi alma neurópata ....
- lY después?
-El viento
Con tezóo azota
El barco, las jarcias
Rechina.ndo aflojan,
Huyen a las peñas
Las blancas gaviotas,
El mar ruge airado,
El sol se encapota
Y el barco a mi vista
Se estrella en la roca
De los Desengaños
Que espiaba traidora
Su paso, y lo hunde
Sin misericordia
Llevando en su seno
Mi riqueza toda ....
Por eso en la playa
Paso muchas horas
Mirando ese trapo
Que lamen las olas ....
UL YSES CESAR SILVA.

Sr. don Fernando Pimentel y Fagoaga, quien emprendió recientemente un viaje a Europa.

�Fuentes - Huerta
Nota de trasc endental importancia, por su sigoificacióo social, por
el expléodido brillo que la rodeó y por las altas r,ersooalidades que en
ella figuraron, fué el matrimonio de la señorita Luz Huerta y Aguila, bi•
ja ~el señor Presideote Ioterino de la República con el señor capitá o pr i•
mero de Estado Mayor don Luis Fuentes, efectuado el miércoles último,
parte en el templo de S ao Co;me y parte eo la casa habitacióu del señor
Presidente.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las ooce de la mañaoa ; el
templo. ad emás de su ornato propio, que es muy bello y elegante, lucía un
precioso adorno floral que lo coovertia en uo bello jardín alumbrado por
la téoue luz velada de rosa de iooumerables foquillos. Muy difícil seria
dar una idea siquiera aproximada de la elegancia y belleza del adorno;
tanto se ha exagerado en estas notas que cuando se quiere hablar de algúo acontecimiento que realmeote merece altos elogios se cae en la vul•
garidad de las hipérboles y ditirambos que se usan a diario y con cualquier motivo. Sin embargo, aún a riesgo de caer en la vulgaridad diremos
que el adorno superó a todé!. descripción. )!o había ningún amootonamien·
to; todo estaba distribuido con sobriedad y buen gusto y el conjunto que
presentaba el templo era agradable aú n a los ojos de los más exigentes árbitros del buen gusto.
A la hora cons..grada se presentó a la puerta del templo el señor Presidente llevando del brazo a la señorita su hija y penetró al templo a los
acordes de la marcha nupcial de Tanhauser ejecutados por un coojunto
musical numeroso y perfectamente disciplinado bajo la hábil batuta del
maestro Carrillo.
El traje de la desposada era riquísimo y de gusto irreprochable; de
confección parisiense, hecho de &lt;peau dE. soie&gt;, coa aplicaciones de legítimos encajes &lt;valencianos&gt; en el cuello y ea la parte inferior de la fa).
da. Uiseminados graciosamente en el pecho, en los hombros y en la abun·
dante cauda veíanse los clásicos azahares.

Los desposados durante la misa de velación .
Apadrinaron de manos, el señor General don Victo·
riano Huerta, Presidente de la Hepública, y su esposa
la señora Emilia Aguila de Huerta.
De velación fueron padrinos el señor Coronel don
Liborio Fuentes y su esposa la señor:. Natalia Goozá·
lez de Fuentes, y el señor doctor don Aureliaoo Urru·
tia, Mioistro de Gobernación, y su esposa la señora
Luz Feroández de Urrutia.
El ilustrísimo señor doctor don Josá Mora y del Río,
arzobispo de México, de pontifical, dió la bendición
nupcial.
Duraote la misa de velación se ejecutaron el Angelus
de Massenet por el orfeón y la orquesta y el Ave María
de Gounod caotado por la señora AntooiaOchoa de Mi·
raoda con acompañamiento de arpa y violín, el cual estuvo a cargo de la señora Esmeralda Cervantes de
Gros,,man y el profesor Rocabruna, respectivamente.
De entre la numerosa concurreneia recordamos los
siguientes nombres; estamos seguros de que omitiremos
muchos, pero desde ahora pedimos perdón por esas omisiones que no se deben a mala voluntad sino a mala me·
moría.
Excmo. señor Bernardo de Cólogan y Cólogan y señora María Sevilla de Cólogan, é bija la señorita María
Cólogan de Sevilla; Excmo. señor Paul Lefaivre y señora de L-,faivre; Excmo. señor Mioistro Adatcbi, señora dt- Adatchi e hija: Excmo. señor doctor Juan Ortega, señora Aparicio de Ortega y señorita Coocepción
Ortega; Ex(:mo señor von Karldoff; Excmo. señor Fran•
cis Strooge y señora; Excmo. señor José M. Cardoso de
Oliveira, sc,ñora e hija; Excmo. señor Michael Lie y
señora; Excmo. señor Otto Reimbeck, Excmo. señor
Nelson Schaugoessy; Excmo. señor doctor Enrique Córdoba; Excmo. señor Paul May y señora; Excmo. señor
doctor Luis Santamaria; Secretarios y &lt;attachés&gt; de las
Legaciones y la mayor parte :le los Cóosules acreditados. Doctor Aureliano Urrutia y señora Luz FernáoC:ez

de Urrutia; lscenciado Toribio Esquivel Obregón y se·
ñor a Laura Torco d" Esquive) Obregón; stñor licen•
ciado Manuel Garza Aldape y señora María Larumbe
de Garza Aldape; señor ingeniero David de la Fuente
y señora Amelía Salas de de la Fu~nte; señor licenciado Rodolfo Reyes y señora Carmen Morales de Reyes.
Señor general dou Samuel García Cuéllar y señora
Adelaida G. de Carcía Cuellar, señor licenciado Car·
los Pereyra y señora Ma1ía Enriqueta Camarilla de
Pereyra, señor general Aureliano Blanquet y señora de
Blanquet, señor licenciado Aurelio D . Canale y señora
Urueta de Canale, señora Leonor Mier de Corcuera,
señor Alfonso Rincón Gallardo y señora Guadalupe
Mier de Rincón Gallardo. Señoras Catalina Altamira•
no de Casasús, Aogela Terrazas de Cr ee!, Sofía Romero Rubio de Elízaga, Dolores Camacho de Rojas Loa,
Dolores Barrón de Rincón Gallardo, Maas de Goozález, María Gómez de Obregón, de Carmona, de Mon•
taño, de Cussi, Carlota Rodríguez de Vigil, ldargarita
Carraoza de Pulido, García Elguero de Riba, Santacilia de Pri:la, Concepción García de Hotb, Enriqueta
Azpe de Pardo, señor:. de Rascón, González de Villaurrutia, S ara Feroández de Cdstelló, Mercedes G. de
de Hernández , señora Concepción G. de Cerisola, señora Lascuráin de Silva, señora Leonor Cerisola
Cond.,, señora de Urda neta, señora Luisa Stanklewiczk
de Buck, Enriqueta G. Vda. de Vega, señora Santacruz,
señora Rosa Fuentes de Escamilla. Señoritas María
Luisa y Soled:.d Pardo, señoritas R,basa, Concepción
y Esther Heroández. Luz Amézcua, Luz Cándano,
María de la B.irra, Muía Luzárraga y Rincóo Ga·
llardo.
Señoritas Echeverría, Concepoi6n Biester y Pardo,
Evaogelina Casasús, Carlota Vigil, señoritas Villar, señoritas G:&gt;nzález Maass, L,1.ura Esquive! Obregón, Dolores Noriega, Concepción de Cosio, Leonor Peída, señoritas Hotb, Ana Luisa Villaurrutia, señoritas María
y Coocepción Cerisola, Margarita L'lscuráin. Señoras
Luz Franyutti de Braniff, Margarita Altamiraoo de
Reimbeck, señora J uana M . de Cerisola, señoras Eva
G:inzález de Paz, Guadalupe Villada de de la Peña y
Reyes, María Mosso de Pardo, Carolioa Vela~co de
Gutiérrez, Laura Paz de Cruce~, Rosa Paz de Haro,
Antonia A. de Paz, María Meillóo de Garr ido, señora
de Pacheco.
Señores licenciado Francisco L. de la Barra, Enrique C. Creel, ingeniero Ignacio de la Barra, coronel
Carlos Rincón Gallardo, licenciado Manuel Olivera
Toro, licenciado Francisco S Carbaja), liceociado Lorenzo Elízaga, Ramón Prida, Javier !caza Landa, Daote Cussi, ingeniero Camilo González, profesor Leopol•
do Kiel, licenciñdo Santiago Méodez Armendáriz, licenciado Guillermo Obregón (sr ), coronel Joaquín Pi•
t~, Emilio Pardo, doctor Alejandro Cerisola, lic nc-iado
Guillermo Obregón (ir.), ingeniero Rafael C. Goyene•
che
Licenciado José María Nacha, Joaquín Raro, liceo·
ciado Arturo Paz, León Rasst, arquitecto Francisco
Colóo, licenciado Manuel Vidaurrázaga, Ricardo Cajiga, Luis del Vill.ir y Chávarri, licenciado Octavio Paz,
doctor Fidel Rodríguez Parra, Manuel Martíoez del
Campo, Alberto Braniff, Luis Felipe Pulido, Homero
Bandala, Ramón Obregón, José Juan Tablada, licenciado Waldo Rascóo, señor comodoro Alejandro Cerisola,
Horacio Casasus, Mario Casasus, licenciado José Cas·

tellot, (ir.) , general Juao A. Hernández, iogeniero Joaquín Capilla, licenciado Francisco de P . Cardona, licenciado Manuel L . Luján.
El banquete de bodas, dispuesto para trescientos cubiertos, fué servido a las dos de la tarde en la residen·
cia particular del señor P residente Huerta, 5~ calle de
de Liverpool número 76.
Se brindó cariñosamente por la merecida ventura del
ouevo hogar.
Más tarde, a las seis, tuvo Jugar la solemne ceremo·
nia del cootrato civil, en que figuraron como testigos:
por par te del novio, el señor coronel don Liborio
Fuentes, el señor doctor don Aureliano Urrutia y el
señor don Joaquín Haro. P:&gt;r parte de la novia, el se·
ñor genera l don Victoriano Huerta, el señor capitán
don Jorge Huerta y el señor coronel don Benjamín Ca·
marena.

0

E l señor Presideote de la República recibiendo las
ft!licitaciones del ministro inglés

(DE

Desde la frente hacia el lado postnior
caía un ténue velo, transparente como un
crista l. La fig ura de la oovia era armoniosa y delicada.
Las damas de la "Corte de Amor," eran
diez, muy bellas señoritas, cinco de las
cuales vestían pri morosameote de rosa pálido y cinco de azul ( petit-bleu).:He aquí
los nombres: Elena Huerta, hermana de
la desposada. Carmen Montaña, Carolina
Fuentes, hermana del novio, Mercedes
Maass, knriqueta Vega, Cristina Maass
)far¡¡:arita Vega, Clementioa Maass, Elena Rasst y Carmen Alemán.

Seüor capitán don Luis fuentes y señora Luz Huerta de F ueotes.-loteric.r dt:l templo de San Coser.e durar:te
la ceremonia ou,icial.- El banquete de bodas.

Eran sus caballeros los señores: Coro¡
nel Víctor Manuel Corral, mi~mbro de
Estado Mayor Pre~idencial; Teniente co·
ronel Juan RoJríguez de Molioa; Mayor
Alberto Quiroz, jefe del Cuerpo de Guar·
días Presidenciales; Capitán y 9 José Rincón GaJlardo, Ayudante del señor Presi·
deote ; Capitán 19 Carlos Martioez, Ayudante del señor Ministro de la Guerra ;
Capitán 1 9 Luis Montes, Ayudante del señor Ministro de la Guerra; Capitán 29 Ce•
sar Ruiz de Cbávez, Subteniente Ignacio
JorgP. de Caso, miembros del Escuadrón
tle Guardias Presideociales. Todos ves•
tian uniforme de gran gala.

Rni A,

DE L

A L)IA.)

(Especial po.ra &lt;El Mundo IlustrddO&gt;.
Después de que tus ojos se vao y no acarician las
páginas escritas .... después .... después .... las hojas
quedan tristes los versos se marcbit..n y duermen de
tristeza y .... sueñan, ya Jo ves. Y rluermen como
duermen las almas de los poetas; y sueñan con la di•
cha que acaban de teoer; y sueñan con los ojos que
besan y acarician y sueñan mientras vienen tus ojos
a leer ....
o o o
iQué triste ser á el sueño terr ible de la muerte! iQué
triste es el otoño .... o lvido que triste es! ¡Qué triste
la existencia del verso que dor mido, anhela que unos
ojos despiértenle tambiéo!. . . . ¡Qué triste si estos
versos q ue están entumecidos, los miras con despre·
cio; los mir as con desdén .... qué triste si tus ojos miráudoles dor midos no los despiertan pronto. ¡Qué t r is·
te, qué triste es, soñar un imposible.... soñar con
un edén .. ..
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
La desposada eotr ando a la i¡¡lesia dtl brazo del
señor su padre.

�~~1L1:~-~,.;••1w~-]IMtflfflt&amp;é:W~e1~1'8il. . . . .l~l··•··1.&amp;•· :19t ~~"~

11!:!i!!!&amp;l~ so ru~i1» r©.l ~&lt;Bft C@.ndn

v:rn©.tl

~~-1

Mientras el viento silba, velan los buhos en el campanario, y una que otra vez ladran lúgubremente los
perros al menguante de la luna. Hay retaz~s de cielo
semejantes a girones de plata, y enormes y densas nubes que parecen montañas que se despreac!ea. Ciérae,1se las tinieblas sobre el lugar. Los villanos duermen ea
sus casas y las bestias ea sus establos. Cuando cesa el
silbido del viento, óyese, en la plaza desierta, el lloriqueo de una fuente. Todas las ventanas, cerradas, están ciegas. Sólo al través de los cristales de la venta,
deslizase hash el pavimento una mancha de luz.
Bajo el candil pitarroso, tres desconocidos juegan a
los dados. El ventero cabecea en un rincón. Un gato
pardo se ovillá en una estera. Cuelgan, bajo unas viejas
pinturas bíblicas, los chambergos y las capas de los jugadores. A cortos intervalos, la jarra de Valdepeñas se
vacía ea los vasos, mientras sobre el tapete rojo saltan
escudos, reales y maravedís. Y dan las diez .
-Perdí, y héteme sin blanca-dice une de los tres
hombres.
-Ya no juego más, objeta otro.
El que gana, calla y sonríe. Pero después de beber
un nuevo trago, pregunta al primero:
-lDe dónde sois? ¿De dónde venís?
-Soy catalán, natural de Vich, antes Aussona, y voy
por tierras de Castilla tan perdido como vos.
Los otros dos jugadores se miran en silencio. Y como
para corresponder a la confianza que el catalán les da,
declaran su procedencia. Dice el uno:
-Pues yo nací en Sevilla, tierra de fuego y de amor.
No voy perdido como vos, compadre, pues sin ser mercader, gústame rondar caminos y jugar en las ventas.
Y el otro:
- Yo vengo de Wittemberg, de las riberas del Elba,
más allá de los Alpes, hacia el septentrión. Dijéronme
que los moros de España poseían secretos maravillosos
para fabricar metales y venenos. Por ernvine. Pláceme
mucho ver mundo, pues aunque sea hábil en todos los
oficios, mi secreta pasión es la de vagabundear.
Irguiéndose, responde el ausetano:
-Ya no avaro mercader cual ves, señor sevillano, suponéis, sir::o que ni tengo el oficio de jugador, ni soy
mago ni vagab~ndo aunque me enco~tréis _en una venta. Capitán fu¡ y no de truhanes; y s1 be dicho que voy
perdido por tiertas de Castilla, es porque la venganza
me llama a Segovia, y la honra de un catalán no puede
quedar mancillada. Si, como lo supongo, vuestras mercedes son hombres de honor, créanme que estimo en
mucho los hidalgos, vengan de Sevilla o de Wittemberg.
Y pues el azar nos reune, no será para pelearnos ~ino
para hacernos amigos. Y como amigo, permitid que os
diga, caballero sajón, que ya ao hay sabios moros en
España, que partieron con sus secretos y allá Alhá los
guarde para sí, pues muy poca falta nos hacen.
-Tiene razón el capitán. Sevilla es tan cristiana cerno
Roma. A los moros granadinos, que son torpes e ignorantes, no se les cuenta ya para nada. Aunque si la
guerra me tentara, con ellos me midiera yo, para probarles Jo que el brazo de un sevillano vale.
Y el tercero responde:
-En balde será mi peregrinaje. Pero decidme, ¿no
hay nigrománticos aquí?
El sevillano afirma:
-Hay judíos, como en todas partes.
El catalán añade:
-Hay herejes, enemigos de toda fe.
.
-1Herejes?-raplica el sajón-en Alemania tenemos
uno en cada casa. Gente pacífica, por lo demás.
-En Sevilla-agrega el otro-toda herejía se paga
con un auto de fe.
Y el catalán:
-Que es el preludio del infierno. Ved cómo las gen•
tes viven, no en el temor de Dios, sino eo el del diablo.
Pero decís, señor germano, que en vuestro país los be·
rejes son pacíficos. Válame Dios que no son tales en
Cataluña. Pues allí, cuando el demonio se encarna en
un hombre, escoge el más noble, valiente y audaz.
Probároslo puedo con el testimonio del.Conde Aroaldo.
Despierta el ventero y se aproxima a la mesa de los
jugadores. El gato ha escapado. Chirría el viento sacudiendo las puertas, la luz del candil oscila dando una
llama amarillenta, y el catalán continúa:
-Yo be visto rondar por las montañas de mi tierra
su alma condenada; alma de brujo, de caballero y de
seductor. ¡Hombre temible y admirable! Era bello co·
mo un dios. ¡Han visto vuestras mercedes esas cabezas
de mármol que desentierran por ahí, y que dicen ser
la verdadera imagen de'Júpiter? l Hanse parado a contemplar los Cristos radiantes y magníficos que n1&gt;s traen
los pintores de Italia?
Así era él; el famoso conde tenía de Júpiter y de Jesús; espantaba como aquél, seducía como éste. Hay todavía mujeres centenarias que dicen haberse extasiado
ante su crespo cabello, ante su frente arrogante v su
barba tentadora; y oo sin temblar aún, hablan de la
fascinación de sus extrañas pupilas, donde brillaba el
fuego del mismo infierno. Si no le vieron con sus propios ojos, viéronle sí coo la imaginación, porque filé la

-gloria de su tiempo y la obsesión de todas las almas. Cabalgaba de nor,he por cerros,
Uanuras y hondonadas, veloz
como el viento, furios0 como
-el huracán. Los malos espíri·
tus le acompañaban: levan•
tanda borrascas y tempestades.
El rayo fué heraldo suyo:
-el trueno fué el eco de sus
blasfemias y de sus triunfos.
Envuelto en su capa fosca,
pasab'l como una devastación. Sorprendia a las doncellas, ,fo noche en sus blancos lechos, de día en los campos perdidos; y las raptaba.
Sorprendía a las viudas en
sus oratorios y a las casadas en sus -cámuas, mientras
esperaban el retorno di, ~u
señor. Y ellas no le res1s·
tían.
Sorprendía a las monjas
en sus conventos, y novicias
y abadesas olvidaban a Dios
para postrarse a sus plantas. El fuego de sus ojos
penetraba en los corazones,
devoraba la sangr~ y encendía el pecado. Era t.irror
de padres, de maridos y de hermanof. Se cebaba en la
inocencia, en el candor, en la debilidad, y era un
mónstruo de dulzura y de perfidia. Burlaba juramentos
y votos, y desafiaba a los hombres y a Dios. Penetraba
en los santuarios para violar sepulturas y destrozar reliquias, y oficiaba en misas malditas, presididas por Satanás.
Y las mujeres le amaban. Le ¡,,maban por su belleza
y por su bravura, por sus ojos torturadores y arrobado·
res, por su voz de misterio y de soberbia, por su carne
indomeñable. Le amaban porque les humillaba y les
traicionaba, y les descubría secretos de muerte y de
tentación.
Nadie ha sido amado como él, porque nadie como él
h~ vivido en la ignominia. Y todas Jedaban amor, seguras de no ser pagadas. Todas rogaban a Dios de ser
captadas por é 1, pues él era para ellas la vida y la
muerte, la gloria y la condenación a un mismo tiempo.
-1 Dónde os dieron posada, conde Aroaldo, dónde
os dieron posada?-le preguntaban.
-Ea el infierno-respondía.
- i Por qué en e 1 idierno?
-Porque estoy en deuda con el mundo, y todos los
hombres son mis enemigos. Porque son tan impías mis
manos, que mancillo cuanto toco; porque mis labios
son blasfemos y perjuros; porque mis pies traen el cieno de la corrupción en que ando; porque mi caballo es
un móostruo que no pace ec. prados ni come en pesebres, sino que se alimenta de las almas que yo condeno.
y las mujeres rendidas de amor, besaban sus pies cenago3os, sus manos impuras y sus labios blasfemos. Y
selladas por el estigma de sus besos, ellas tornaban a
sus lares llenas de vergü~nza y de desolación. Y los
maridos juraban por Dios, los deudos clamaban venganza, y los muertos se levantaban de sus sepulturas para
lavar su deshonra,
El Conde Arnaldo pasaba. Su capa fosca obscurecía
el cielo como una nube preñada de relámpagos. Iba de
fo; cerros a las llanuras, de los valles a las mesetas, de
las soledades a los poblados. Por todos los caminos encontrábanse las huellas fatídicas de su caballo. Y era el
bué,ped inesperado de los castillos, d~ las iglesias, de
los palac.ios, de los conventos, de las tabernas, de Jas
ermitas, de todo sitio donde era posible un sacriltigio y
una violaci611.

si encuentro allí la sombra del conde Arnaldo. Si no
yo la resucitaré; os Jo prometo.
-Yo me voy a la ventura. ¿No hay conventos opalacios por aquí?
-Idos enhorabuena. Ya sabréis algún día del Doctor
Fausto.
-1Doctor? Yo os juro por el diablo que, a pesar de
vuestra ciencia, no me aventajaréis en resucitar muer·
tos. Acordáos, os lo dice Don Juan.
Y los dos hombres se separan sin decir más.
ALFONSO MASERAS.

Acudían todos a presbíteros y nigromantes para Ji·
brarse de su poder; las brujas rezaban sin cesar y las
devotas se entregaban a prácticas endemoniadas. Y los
hombres que no le temían, le envidiaban y se condena·
bao de antemano, con tal de empañar por un instante
su gloria.
El Conde Arnaldo pasaba por entre el clamor de
odio, de venganza y de muerte que se levantaba a su
alrededor. Pero no en balde llevaba el diablo en el
cuerpo, pues burlaba los conjuros de las brujas y los
exorcismos de los presbíteros y las cábalas de los nigromantes, con nuevas cábalas, nuevos exorcismos y nue•
vos conjuros ignorados. Se burlaba de la ciencia de los
sabios, de las oraciones de los piadosos, de las súplicas
de los dJsesperados y de las lágrimas de los tristes, no
escuchando otra voz que la de sus apetitos devoradores
y de su voluntad infernal. Y eran sus criados quienes
renegaban de él; eran sus deudos quienes le repudia·
han; eran sus hijos quienes pedían la sangre de su
cuerpo y la perdición de su alma.
Sus criados, sus amigos, sus deudos eran legión. Eran
legión sus hijos, nacidos de la lujuria, de la traición y
del deshonor; y sus voces aturdían el mundo, sus lágrimas anegaban la tierra. Y Arnaldo pasaba como un rey
del terror, como uo dios del pecado.
Dos extrañas miradas se cruzan entre el sajón y el
sevillano. Brilla en sus ojos diabólica ambición; nace
en su sangre mortal deseo. Pero callan. Calla el ventero, boquiabierto, desvelado por un terror sobrehumano. La luz del candil sigue lamiendo las viejas pare·
des con su caricia amarillenta. Fuera, en la plaza, el
viento no silba ya: aulla. Y el ausetano añade:
-Nadie era más caballeroso que él, pues ni los reyes
le aventajaban en nobleza, ni los príncipes ~n donosu·
ra, ni los capitanes en liberalidad. ¿Vuestras mercedes
no conciben en él estas virtudes? Toda virtud era para
él como la pluma de uo chambergo, que se cambia por
otra o se prescinde de ella. Pero se sabía adornar de
todas las que se esfuerzan en tener los hombres, para
saberlas despreciar. Preguntarán'.me vuestras mercedes
que cómo murió. No murió, señores, pues vive entre
nosotros. Dicen unos que Satán se lo llevó sin dejar
huella de su paso; otros que la tierra se quebró a sus
pies, no pudiendo soportar tal monstruo; otros que
un ángel malo lo arrebató, y que desapareció en las
nubes, como Elías, como el Redentor. Sea c.&gt;mo fuere,
todos se postraron ante su gloria. No se oyó más su voz
imperante, no se percibió más el galope lejano de
su caballo; no se supo de nuevos raptos, de nuevas
traiciones ni de nuevos sacrilegios. Pero el pueblo todo continuaba atemorizado, y sus victimas y sus enemi·
gos clamaban en la soledad y ea la noche. Sus hijos
seguían pidiendo la sangre del padre. Su sombra vive;
su sombra errabunda, indomable, hierática e infernal,
que se cierne sobre las almas como una nube fatídica.
Y fosca como su capa, está también preñada de relámpagos. Yo la he visto, yo he visto este espíritu soberbio
y magnífico, y aún me siento conmovido por su presencia. ¿ Cómo no admirar a este hombre a quien nadie
podía emular? ¿Hay algún irredento en Sevilla que le
iguale, o algún hereje en Wittemberg que pueda empoiñar su gloria?
Calla aqaí el catalán. Míranse de nuevo el sajón y
el andaluz, y toman a un tiempo la capa y el sombrero.
Entra furioso y maullando un gato. Lívido y tembloroso, el ventero vierte nuevo vino en las copas, y los tres
extranjeros, de pie, beben en silencio. El ausetano
tiene los ojos divagadores y la frente cansada, y des•
pués de beber se sienta en su sitio.
Pero los otros dos abren a la vez la puerta, que se
cierra con ímpetu tras sus pisadas. Ante la mancha de
luz que ilumina la plaza, ambos se estrechan la mano.
Y el viento no cesa de aullar. El menguante de luna
ha desaparecido. Rasga la obscuridad un rayo allá a lo
lejos. Todo parece estremecerse.
- l Adónde váis?
-Vuelvo a mi país, bajo las brumas sajonas, para ver

Leía el libro de las dnlces rimas,
condensación de sueños y esperanzas,
de visiones celestes, de quimeras,
de crueles desengaños y de lágrimas.
Ea sus estrofas, el amor divino
palpita, se difunde, esplende, canta,
se eleva hasta los astros, y desciende
ea cascadas de luz sobre las almas.
El suspiro se mezcla a la sonrisa;
el dolor, al placer; en cada página,
la vida intelectual, múltiple y bond~,
surge, henchida de fuerzas y de savia.
No es un tono tan sólo el que se escucha
ni un color el que atrae: de la gama,
el himno brota, melodioso y puro,
y del iris, la imagen delicada.
iAh! cuán inmenso espíritu el de Bécquer
qué poder en su numen; su palabra
brillante y sugestiva nos seduce,
y en pos de la Belleza nos arrastra!
Leía el libro y .... sucedió que Bécquer,
en sus estrofas, trasfondióme su alma:
como él sentí. ... mi corazón, de nuevo,
volvió a los sueños y amorosas ansias;
pensé en quimeras, me fingí placeres,
torné los ojos a la edad pasada,
a su recuerdo se alumbró mi mente,
y en mi interior corrieron muchas lágrimas.
&lt;Si es la vida tan breve-me decía¿ por qué a veces la hacemos tan amarga?
¡Necios son los que sufren porque quieren,
y locos los que al bien dan las espaldas!&gt;
Y mientras que a tan graves reflexiones
mi espíritu intranquilo se entregaba,
del áureo libro de las dulces rimas
una voz se elevó, triste y pausada:
&lt;El dolor es el sino del poeta,
sufre, sufre mortal lqué te acobarda?
¡Te llevará a la Tierra Prometida
el infinito amor en que te abrasas!&gt;
JOSE ANTONIO RIVERA G.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Sobre un lecho de nubes de escarlata
el sol va agonizando lentamente,
y pinta con sus rayos el Poniente
con reflejos de azul. de oro y de plata.
Su láoguida y nocturna serenata
un ruiseñor modula quedamente,
en tanto que a la luna en el Oriente
una plateada claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
que entonan una copla de quereres;
hay un ambiente de melancolía;
En la calma apacible del sendero
un mendigo salmodia plañidero:
&lt;Una limosna, por Santa María&gt; ....

En el azul profundo de su lecho,
como gota de plata desleída,
fulge la luna blanca, suspendida
en el confín del anchuroso techo.
Entre las plantas que el sendero estrecho
tamizan con sus hojas, escondida,
una cigarra lánguida, a la vida
.entona su canción, de trecho en trecho.
Se oye el leja.no tintinear de esquilas;
las estrellas esconden sus pupilas;
en el aire hay perfume de azahar.
Y a la blanca caricia de la luoa,
la tierra se estremece, como una
virgen febril, nostálgica de amar.
F. DE F UENTES

]R.

�do menos de reconocer su buena técnica. Y entonces él
confesaba que cuando tenía un asunto escribía en todas p irles, durante muchos días, durante algunos meses.
A cada momento cogía un papel y apuntaba una cuarteta, en el saloncillo, en el paseo, en la calle, donde le
sorprendía la inspiración. Un concepto sugerido por
cualquier incidente; una frase chistosa; una réplica
oportuna, todo era anotado y la obra se ensanchaba poco a poco. subiendo y reflejando el pensamiento del
autor, co:n::, la sup ~rficie cristalina de un estanque sube
y rebosa con el hilito de agua que sin cesar deja caer
la fuente.
Une Miguel E~hegaray a la gracia culta y fresca un
sentimiento dulce y penetrante; y no carece de intención filosófica entre risas y lágrimas. Nunca escribió en
prosa, y se puede añadir que sólo escribió los diálogos
y monólogos de sus comedias, muy "ripiosos" a veces,
otras veces impregnados en pura y encantadora poesía.
Pudieran sacarse de sus producciones muchos fragmentos que Je acreditaran de verdadero poeta.
Sin embargo no cultivó nunca la poesía lírica, po·
niendo en el teatro todas sus ambiciones. Aun le: recuerdo con su pelo cortado al rape, la barba corrida,
¡os labios gruesos, la mirada penetrante. En los salen-

No estuvo mala la interpretación de "Sin Familia,"
destacándose algunas escenas como la de los amigos del
acto primero, que se llevó perfectamente con el diálogo cortado y movido. Matilde Cires Sáncbez rayó a
buena altura, más en la intención del personaje, en la
manera de hacerlo, que en el mo~o de decirlo, lo que
no es de extrañar, dadas las dificultades del verso, pa·
ra artistas que están habituados a la prosa. De todas
maneras plácemes merece por el modo como entendió
el tipo de la "Rufina."
La señorita Castillo nos encantó una vez más por la
manera admirable como hizo la cándida colegiala "Gabriela." Es una "ingéoua" de gran talento esta joven
actriz, hay en su alma tesoros de arte, y dice con una
dulzura seductora. La escena la depara triunfos muy
completos si el estudio y el cuidado de los detalles co
abandonan la notable labor de esta joven. El público
la llamó al palco escénico repetidas veces.
Muy bien Coss en el tipo de'Carlos" y lo mismo Mutio, Barreico y Vargas, la borrachera del segundo esto•
vo bien entendida, hizo un ebrio elegante, lo cual no
suele hacerse siempre. La escena bien puesta, y en resumen, uo éxito completo.

selo a su hermanito más chico, que estaba enfermo por
ese capricho infantil y conmovido el citado funcionario, la entrega el monigote y basta la da dinero, poniéndola en libertad.
La obra es sentimental, netamente madrileña y refl_,.
ja una clase popular, con sus vicios y degeneraciones y
al mismo tiempo con sus virtudes y buenos sentimientos.
El tal~nto escénico de López María se ha revelado una
vez más en este entremés que gustó "'1 público, a pesar
de que en él se reflejan unas costumbres algo distintas
de las conocidas aquí.
María Luisa Villegas hizo un buen trabajo encarnando la simpática y desgraciada "Petrilla." Catalá exagerado en el tipo del gendarme; Vargas bien de Comisario.
Se prepara para el próximo día 2 de Agosto el beoe·
ficio de la primera actriz María Luisa Villegas con un
programa selecto; ha de ser una velada brillante a juzgar por los preparativos que se están haciendo.

TEATRO COLON'.-"LA DETECTIVE."

"EL POLICHINELA."
Fué un éxito el entremés de Enrique López Marín, titulado "El Po•
lichinela" que se estrenó en el teatro d! que me vengo ocupando. "Petrilla," una pobre joven que vive con
su padre, borracho por costumbre,
y con tres hermanitos a los cuales
hace de madre, pues la verdadera
se escapó a las "Américas" con uno,
roba un polichinela de juguete que
una familia rica llevaba en la capo•
ta de un coche. Es detenida, se la
conduce a la Comisaría y allí cuenta al Comisario toda su vida, llena
pe trabajos y de honradez; relata
dor qué quitó el ju~uete, para dár-

Este drama policiaco en cuatro actos de A. T. Mac
Ranler es más bien un melodrama. que uoa obra de las
que ahora se llaman policiales. Es cie~to que hay una
mujer que sigue las huellas de unos delitos, de la__muerte de su eposo y del secuestro del que cree su h1¡0, pero también es verdad que no se echa mano para el de·
sarrollo y desenlace de la fá~ula, de esos recursos q~e
hemos visto en otras producc1011es del vasto repertorio
de Caralt.
.
El público cree que la verdadera detec~i~e va a :er
"Miss Margaret," joven que toma a su serv)cio la senara Laura Leversoo, pero no es así; ésta, viuda de un
Jefe de Policía, que fué asesinado mi~teriosameotfl estando una noche en su despacho, persigue al autor de
este delito, lo mismo que al que ha se,;uest~3:do a s1;1 hi·
jo, joven de r 7 años, delito que _se co~eho el mismo
día en que iba a entrar de guardia manoa en la escuadra británica. Resulta que después de muchos sucesos

TEATRO MEXICANO.-&lt;SIN FAMILIA.&gt;

Teatro Col6n.-Tres escenas de "La Detective."

-Solamente Fuentes y yo-me decía el primer actor señor Coss
en su cuarto la otra noche-hacemos esta precio~a ob1a de Miguel Echegaray y ya ve usted que di público la aplaude mucho.
Y era cierto, el público asíduo concurrente al Mexicano, ha
gustado mucho de la comedia en tre~ actos y en verso de Miguel
Echegaray titulada &lt;Sin Familia&gt; Y, Jcuidado que ha llcvido
desde la fecha en que &lt;Miguelito,&gt; así se le llamaba al autor por
aquel entonces, hacía obras teatrales! ....
La verdad, mucho he celebrado que la exhumación de la vieja
comedia haya sido un completo, un redondo éxito. La personalidad de Miguel Echegaray evoca en la memoria una época de
florecimiento del teatro en E~paña, quizás menos profundo, me·
nos intenso, pero muy bello. El estro de Benavente, de Martínez
Sierra, de Dicenta aún DO brillaba y la gente iba a los Colisecs
a pa~ar el rato y en el llamado de la Plaza del Rey donde ahc·
ra está el Circo de Parihis, i.llí empezó el hermano del geni; l
Don José Echegaray a estrenar sus comedias.
No fué ni es Miguel Ecbegaray un clásico; su frase no es castiza, su versificación es incorrecta; pero apesar de todo ha sido
y es (ahora escribe muy poco) un buen autor cómico de pura raza española, con todos los defectos y no pocas bellezas, que caracterizan a l0s más fecundos productores de la brillante dramática de España. Hasta cuando toma situaciones o pensamieo·
tos de obras francesas, les imprime como sello característico
algún rasgo oacional, que no dieron a sus plagios Ramos Cai::rión, Vital Aza, y menos aún Pina Domíoguez, el más afrancesado y mercantil de todos ellos.
Recuerdo que en los años del predominio del talento de Don
Miguel, la misma crítica que lo vapuleaba muy amenuc'o, no pu-

cilios de Lua, la Comedia, Apolo, se pasaba las noc~es. El ª,!Dº
biente de la escena le encantaba, y hast~ en los bashdor':ls fue a
buscar sus cariños, casándose con una .nieta del gran Julián Ro·
mea, que habiendo sido actriz se retiró para dedicarse a su ma·
rido y a sus hijos.
,. .
Por todo lo nicho 110 ~s de extrañar que en obras como Sin
Familia" la que acabamos de admirar en el Mexicano, pinte de
mano m~estra un me~io que le es muy co_nocido, _echando mano
de una psicología sencilla y basta vulgar s1 se quiere, pero muy
humana, muy bella, muy real. Para. e~te autor no hay problemas
de trascendencia sino los que se originan en el corazón, los que
aparecen en los bogare~ ni santos oi ~ulpables, sino en los que
mos 011 mayoría y casi se puede decir que en ellos moramos.
~e ro como el sentimiento se mezcla con talento a la vida, como
eh· y dañosas exageraciones ni cuadros de subid.o color, resulta
.
te }
ue los personajes hablan y dicen_, como s_e v_e d.1ariamen
ie aquí el éxito de las obras que s111 comphcac1ones nos presen·
tan la vida tal como es.

ºº ..

.

Teatro Mexicano.-María LuiEa Villegas eu "El Policb:nela." Una escena de la misn:a obra.

�a cual más sensacionales, el autor de todo es un hermano del muerto, que obtuvo el puesto de Jefe de Polic!a
y ahora pretende casarse con la viuda y también nos
enteramos que aquel joven no es hijo de Madame Leverson, sino que su marido lo puso en el lecho junto a
su esposa al dar a luz esta un niño muerto. Otro personaje interesante, hecho por Caralt con bastante acierto, es el de "James Kensdall" hermano por parte de
padre, del asesino y del asesinado. Al principio de la
obra creem.&gt;~ que él es el autor de toda aquella serie de
crímenes, pero luego resulta lo contrario, si bien su afición al juego hizo que arruinara a su mujer y que hasta vendiera el niño a sn hermano, niño que es el que
antes mencionamos. Todo se descubre, el verdadero
criminal muere quemado, y "Lanra Leverson" se entera
con pena de que el muchacho que con tanto interés
buscaba nunca fué su hijo.
Los dos primeros actos son los mejores de la obra.
El segundo impresiona vivamente, y la escena estuvo
bien puesta. Los otros dos últimos ya dejan mucho que
desear, a pesar de que se suceden situaciones emocionantes, pero de brocha gorda y muy vulgares. La interpretación como siempre, no pasando de mediana ; a mi juicio la manera de declamar:de casi todos los artistas de esta Compañía es defectuosa en extremo. La señorita Gil
no domina sus nervios, y cuando habla resulta amanerada en extremo, y lo mismo la señorita Gaspar. El público aplaudió bastante la noche del estreno, sobre todo la decoración final donde se simula un incendio.

1

LUIS DE LARRODER .

El Presidente de la República
Francesa en Inglaterra
Todas las noticias del viaje de Mr. Poincaré a Londres confirman el que el recibimiento fué de lo más
entusiasta y cariñoso que cabe, siendo ovacionado el
ilnstre viajero. En todos los detalles de la expedición
se ha visto la simpatía que une a los dos pueblos, lo
mismo al ser recibid&lt;.&gt; por el Príncipe de Gales en el
embarcadero de Portsmouth, que en la recepción con
Jorge V., que en los saludos de las muchedumbres que
est'lban en las calles de la gran metrópoli viendo pasar
el suntuoso cortejo.

Sr. Lic D

Fidencio Hernández, segundo secretario
de la Embajada al Japón.

Las manifestaciones populares, al paso de Mr. Poincaré; éste r ecibe una felicitación del "maire"
del cuartel de Holbora,
El viaje se hizo por Cherburgo en el b.uco cCourbet&gt;, al llegar a las aguas inglesas apareció el cyacht_&gt;
real &lt;Príncipe Adalberto&gt; llevando a bordo al Prínc1cipe de Gales, que fué en nombre del Soberano inglés
a dar la bienvenida a Mr. Poincaré, el cual pasó a bordo del barco inglés verificándose las presentaciones
de rúbrica en estos casos.
El Palacio de Saint James ha sido la mansión habitada por el P residente de la República Francesa, con
su gran salón estilo Imperio de brocado rojo, y en él
se verificó la recepción del Cuerpo Diplomático con
gran solemnidad. Otro salón menos grande ostentó
adornos Pompadour y la alcoba tenía los colores de seda crema y el comedor lucía telas ricas de matiz verde en sus paredes.
La misma noche de la llegada Mr. Poincaré asistió
a un b~uete dado en su honor por los Reyes de Inglaterra en Buckingbam Palacio, presentando los salones un aspecto mágico de lujo y de riqut&gt;za La mesa
de honor lucía la hermosa vajilla de oro de Winsor de
precio inestimable y que tiene fama en el mundo entero;
ocho candelabros de oro también lanzaban sus brillantes luces colocados sobre la mantelería de encajes de
Holanda.
La recepción dada por el Ayuntamiento sobrepujó
a todo lo que se esperaba. El Presidente de Francia
fué recibido por el &lt;Lord Maire&gt; con la fastuosidad
que en estos casos se requiere, con sus trajes propios

en 1os cuales se lucen ricas dalmáticas y blancas pelucas.
El distinguido funcionario inglés tomó la palabra para felicitar a :\Ir. Poincaré en nombre del pueblo inglés, para desearle feliz estancia en Londres, haciendo votos por la unión de ambas naciones y por la prosperidad de las mismas. El Presidente de F rancia contestó en términos muy corteses haciendo ver las fati·
mas relaciones y los vínculos estrechos que existían en•
tre Inglaterra y Francia mostrándose muy agradecido
por las deferencias y el cariño de que se habían dado
pruebas en los días que llevaba en la capital inglesa.
Mr. Poincaré visitó los principales edificios lie Lon•
dres, y entre ellos el Hospital Francés, teniendo palabras de elogio para los que dirigen este benéfico est1ablecimiento, que se encuentra a gran altura sin que fa).
te la debida asistencia y los elementos necesarios para
su funcionamiento. El Presidente fué cama por cama
enterándose de las dolencias de cada enfermo, preguntando quiénes eran, y con solícito cuidado indagó
si algo les faltaba, para remediarlo en seguida.
El adorno de las princ ipales calles de Londres durante la estancia de Mr. Poincaré fué muy bello, viéndose grandes rótulos en francés con inscripciones ale·
góricas,yen loscuales se leían frases como estas cSomos
camaradas&gt;, cViva la Nación más brillante del mun•
do&gt;, &lt;Tutoyons&gt; y otras inscripciones por el estilo.

S:?ñor General don Félix Díaz, Embajador Extra_ordioario en misión especial, que presentará al gobierno
japonés las notas de gratitud de México por la
embajada enviada durante las fiesta~ del
centenario de nuestra Independencia.

S,. Lic D . José Romero, primer secretario
de la Embajada.

Embajada Mexicana al Japón
Tre, acio, guardó nuestro país una de~da de gratl·
tud h1.cia el Jap6n; las condiciones políticas de nuestra patria habían impedido el pago de tal ~enda, pero
ahora se saldará en debida form1.; la embaiada que el
emperador del Japón envió a nue_,tra~ fiestas c 7nteoa~
rias merecía una misión de especial 1mportanc1a Y. as1
es la que se ha no:obrado para que presente al gobierno ¡aponé, los votos de gratitud del_ gobierno y del
pueblo de México por su representación. En esta plan:i hallarán nuestros lectores los retratos del P:_rsonal
completo de la embajada a cuya cabeza v~ ~l se~or general don Félix Díaz, que taato se ha d_ishngu1do recientemente en la vida política de la nación.

·
s~aor don Víctor David Velázquez, tercer secretano.

Cuando todo parece que duerme
en la paz de la noche callada,
)as notas sombrías,
las notas lejanas,
con la esencia sutil de las flores
en mi alcoba penetran pau~adas
Ellas son los sollozos mu y val!"os
yque
el cunea
inmenso
dolor de unas ansias
pudieron
traducir las austeras palabr~s. •. • • •
F.:n mis noches de torva tristeza
me recuerda esa música v~~a
mis ensueños fugaces de nmo
y el secreto dolor de mi infancia
Me parece que escucho en la sombra
)as dulces palabras
.
de uoos labios de rosa_ que dieron
fugitivas venturas a m1 alma. .
y un ensueño rle amor q~1e pe~s1sle
casi inmune a las rudas 10fam1as,
cuando llegan las ootas sombrías,
cuando llegan las notas pausadas,
me brinda sosiego~
rlespierta mis :i-nsi_a s
.
y en la inmóvil tristeza en que vivo
me da. alientos, y amor, ) amor, y esperanzas ....
¡Notas .... cotas dulces,
vuestra tenue armooia que vaga
es la voz de un amor a~agado
.
que aun recuerdo en mis_ no~hes mgratas.1
P~netrad en )as sombras 1nc1ertas
que pueblan mi estancia..
_
en el piélago a zul de mis suenos
~esolegad vuestras rápidas alas. • • • • ·
¡Notas.... notas dulces
que me h'lbláis de venturas pasadas,
ahuyeotad la amarg_ura iomu_table
de mis horas más tristes y aciagas,
que vuestra honda tristeza errabunda
de mi pena infinita es hermana.•• • !

Mr. Poinc-aré recibido en el desembarcadero de Portsmouth por el Príocipe de Gales, pasando revista
a la guardia de honor.

CES \R CA MACHO.

Puebla.

El Presidente de la República Fraucesa pasando por las calles de Londres a su arribo a la capital.
Sr. capitán don Nardo Mendoza, agregado militar.

1 9 1J •

Señor Coronel don Agustín del Río, agregado militar.

�Cronica
Se comentan ya, mis queridas lectoras, todos los encantos de las novedades estivales,
aun cuando la temperatura no permite que
estas tengan un carácter perfectamente definido.
Sólo al medio día se siente un poco de cacalor, pero ea las tardes y noches el viento
frío parec1:, que nos anuncia un otoño próximo o un invierno que termina.
Pero, de todos modos, las damas elegantes comienzan
a lucir nuevas "toilettes" y, por tanto, es preciso ocuparnos de ellas, aun cuando sea con cierta discreción.
No podemos negar, lectoras mías, que algunas de las
noveda&lt;les implantadas por la Moda carecen dehelleza;
pero esto no quiere decir que haciendo una inteligente
selección, no encontremos algo, o más bien dicho, mucho con que encantar los ojos de la~ mnjeres de buen
gusto.
Entre estas bonitas novedades a que me refiero, deben citarse indudablemente los pequeños y lindos "trotteurs," en los cuales la coquetería del aspecto, unida a
la encantadora sencillez que en todos ellos se advierte,
no dejará de complacer a nuestras jóvenes lectoras. Estos trajes se hacen de preferencia, blancos, en piqué,
"cote-de-cheval," en tela de lino, en ·'oeigeuse" de algodón, con cuello "tailleur" y adornos de faya o
satén de color cerno rojo,
verde Imperio, azul, etc.
Otros se hacen de estas
mismas telas, pero en to·
nos vivos como de violeta
de Parma, rosa antiguo,
café dorado, rojo ladrillo,
verde bronce y otros matices por el estilo, coa cuello y adornos blancos.
Recomiendo de un modo especial a las jovencitas y señoras jóvenes, les
trajes en crespón blanco
rayadode color,compuestos
de una falda, fruncida en
el talle, ya sea toda lisa o
cercada en el bajo por dos
grandes alforzas o bieses
de la misma tela; y un
cuerpo-blusa con cuello de
lencería, vuelto sobre el
escote bajo, y cintura de
cuero barnizado del mismo colcr de las rayas de
la tela con que se haya confeccionado el traje. Estos
atavíos tienen un aspecto
tao fresco y juvenil, que a
pesar desu extremada sen·
cillez, prestan un atractivo iodiscutible a la dama
que los lleva, y son muy
propios para los paseos y
excursiones campestres.
En cuanto a los trajes
que la Moda indica, a fin
de asistir a las reuniones
de confianza, ya sea de
tarde o de noche, señalaremos unas lindas "toilettes" hechas en crespón de
algodón japonés con dibujos floridos muy menudos
o en estilo pompadour.
Estas telas son generalmente sobre fondo blanco,
rosa, azul cielo, y pueden
hacerse con una cintura
"bayadera" o con cintura
drapeada en taffeta, en
muselina de seda o en Jiberty, estrechando un cuerpoblusa, escotado en lo alto sobre una camisola en tul
punto de espíritu o en muselina de seda.
Las "toilettes" blancas, en crespón de algodón, realzadas por una pequeña nota de color, se llevarán ~u1;ho y con extraordinario éxito. La falda estará umda
al cuerpo por un entredós de encaje, y se plissará en
torno del talle con pliegues cosidos, terminando en e 1
bajo con dos o tres alforzas en tamaños escalonados. El
traje se completará con una cintura drapea~•• a la qu~
se unirá un corto faldón almenado, de enca¡e o museh-

na de seda, de color, un poco más largo por la espalda
que por el freute.
Estas bonitas "toilettes" tienen muchas ventajas, pues
no solamente son de bastante duración, sino que pueª"º lavarse sin que se maltraten o se arruguen, perdiendo por esto su encanto, porque se guardan en pe·
queñas valijas muy propias para las excursiones vera·
niegas, paseos en auto y otros placeres estivales de que
tanto gustan las damas elegantes.
'
No terminaré estos apuntes sin dar a mis lectoras la
descripción de algunos modelos de los más característicos y bonitos a este respecto, a fin de que puedan imitarlos, si así Jo tienen a bien
Uno de estos modelos es un gracioso traje de estilo
"tailleur," coofeccion;,do en "cóte-de·chaval," blanco,
y está compuesto de una falda redonda. la cual luce en
los lados "paneaux," y se completa coa una coqueta
veste de faldones cortes,

Las oriJJas de los "paooeux" y ias de los
fa) '.iones están ribeteados con angostas franjas a~ taffeta fresa.
La veste, fruncida en el talle, tiene grandes
vueltas en lo alto del cuerpo, abiert¡,,s sobre
un plastrón y corhata de tul blanco, pli~ado.
El adorno se completa con un cuello de linón
bordado y con cuatro grandes botones de cristal que cierran los faldones por el frente.
Otro modelo, en extremo liado y elegantl',
está hecho en crespón de algodón, con dibujos de estilo japonés, sobre fondo rosa pálido. La falda
está completada por una drapería de la mi~ma tela, que
forma una sobre-falda, y que descubre la primera por
el frente.
El cuerpo está velado coa muselina de feda, y ea el
de 1antero se abre scbre una camisola de muselina de
seda, escotada en cuadro.
Los faldones que adornan el cuerpo son de muselina.
fruncidos en derredor del talle, y ea el bajo se estrechan con un galón de seda.
La cintura es de taffeta rosa ; se hace drapeada yt,rmina en el freote con uoa larga punta y nea bellota de
seda.
Podría citar a mis amables lectoras otros modelos de
eHe géoero, pero temo haber abusado de su benévola·
atención.
Ea otra vez fe!(uiré hablando de los trajes estivales;
pues hoy creo haber dicho siguiera lo más notable de
las novedades de la presente estación y mis lectoras podrán elegir entre
ellas las que sean de sn,
agrado, para realzar sus
naturales encaoto~ coa los
recursos que la Moda.ofrece a las damas distinguidas y de buen gusto.

...

~

.,•
,r

-V

\

MARGARITA.

Cuantas veces las amas.
de casa se desesperan al
al ver la torpeza de sus.
criados, que, apenas puesto el mantel dejan caer·
en él una gota de vino,.
cuando sirven alrededor
de la mesa el Burdeos o el'
Jerez!
Pues ya se ha encootra·
do e l modo de remediar
este inconveniente. ¿Cuál•
es ese nuevo invento? Bien
sencillo. Un cerco de plata o de acero, forrado interiormente con una franela encarna'.l.a, se coloca
en el cuello de la botella.
Al echar el vino en las.
copas, la última gota, ea
lugar de caer sobre el'
mantel, queda en la franela, y el ama de casa queda tranquila no viendo las.
manchas, que tanto la preocup1.bao antes de conocerse esta nueva invención,
que viene a substituir la
servilleta, coa la que el '
criado procuraba evitar
que esa última gota le valiera el nombre de torpe.
Este cerco, de plata o•
acero. sirve, no sólo para
las botellas comunes, sino•
para las de cristales bonitos de Venecia o Bohemia.

1 raje de noche para salóp

.

El perfume de moda es la preocupación constante de·
muchas cabecitas juveniles. La mujer elegante debe
usar un perfume discreto y que no se evapore.
Recomendamos a las muchachitas que inútilmente re· ·
correo todas las perfumerías en busca de una esencia,
sobada, que la fabriquen ellas, mezclando dos onzas de ·
agua de Colonia con una onza de extracto de violeta,
puro y veinte gotas de esencia de nardos. Es exce- ·
lente

DE PARIS
El traje &lt;tailleur&gt; es el _primero qu~ ~o~ preo-cupó., porgue ahora la pnmav~ra se 101c1a. con
un aesceoso de temperatura, vientos y lluvia, y
por Jo tanto, no es posible vestirse de &lt;organdí&gt;
-el día de Pascua, como hacían nuestras abuelas.
Este año, al toque de Gloria, h1 sido pre~iso
-S.lcar las pieles, que ya no creíamos necesaria~,
porque un sol espléndido nos hizo soñar una pnmavera ideal.
El traje &lt;tailleu~&gt; es el un_if?rme de !ª par!siense, sea cualquiera su pos1c1ón, y es msu~sh•
tuíble como vestido de calle. Su forma clásica,
de corte m'.\sculino, no le permite seguir la mo·da de cerca, o, mejor dicho, se dirige por una
•moda especial g ue no transige coa los caprichos
y exageraciones de nuestros &lt;chiffoos&gt;_.
Como su destino es usarlo yendo a pie, la fald'l será corta y amplia, sin perder su aspecto se-vero, pua Jo cual tendrá varios pliegues al hilo,
bien profundos, que al anda~ preste~ toda la c~modidad necesaria a un tra¡e varonil y &lt;sport1vo&gt;. Deben montarse sobre cinturilla,suprimieo,do el cinturón exterior de modo que no dibuje
la curva del talle: pero tampoco tan floja que
tenga el aspecto Directorio. La chaqueta, gracias a un pequeño artificio de corte, deja la "silhouette" lo más vaga e incierta posible.
El "trotteur" matinal tendrá el gabán corto y
,cuadrado como una americana, mientras que e l
de la tarde, ea seda o lana, exige levita larga
.abierta por d'!lante, imitando el "cbaquet" 'de
hombre.
La novedad del "tail'eur" consiste en el bole·ro, cuyo aire juvenil gusta tanto.
__ .
E l bolero actual tiene una pequems1ma rela•ción con el "fígaro', que se usaba hace diez o
doce años: es un abrigo o ch:.queta corta que
·11ega solamente a la cintura, pero sin ajustarse
lo más mínimo. En la maco recuerda a esos gabancitos de niño que tienen el mismo ancho que
·1argo.
.
Los ~éneros que han tenido mayor éxito son:
el "wbipcord" rayado en dos tonos diferentes; el
"granité," especie de t_ela ?e esponj~ muy fioa,
-cuidriculada con un hilo 1mperceptible de otro
color, y la "buré" casi tan flexible com? la seda.
Cuando venga francamente el buen tiempo se
harán ideales "trotteurs.. de fantasía en "shao,tung" y "éponge" de seda estampada y brocha•da, que se adaptarán muavillosamcnte a la for-

ma de las casacas rumanas y húngaras. Ahora pasemos al estilo modista, que es donde podemos juzgar
las fantasías y exageraciones de la moc'a; unas ve·
ces llenas de gracia y otras altamente ridículas.
Si estas "toilettes" están destinadas a visitas, Exposiciones o cualquier fiesta que tenga lugar de día,
se procurará que su tonalidad sea distinta a las que
deban afrontar la claridad de la luz eléctrica en el
teatro o ea los salones.
El prin cipal atractivo de 1.. "moda francesa" consiste en que cada cual puede vestirse a su capricho,
porque es completamente eléctrica.
La "silbouette' no ha cambiado, y, sin embargo,
estos vestidos tienen un no se qué tan vaporoso y
envolvente, que resulta mil veces más artísticos.
En general, están un poquito recargados de adorno, con preferencia los bordados en perlas y cuentas de cristal combinadas con sedas y cordoncillos
de o ro y plata; pero esto no impide que algunas casas, cuya reput:i.ción de elegantes es reconocida por
todos, presenten modelos sin encajes ni guarniciones de ninguna clase, estribando todo sr. arte en la
"draperie" que envuelve a las que la llevan como
a una estatua.
La "petite robe" tendrá siempre muchas adictas;
se hace casi exclusivamente con mangas largas en
uoo o dos pedazos, muy caídas de hombro, y algunas veces de tela diferente a la del vestido, un po·
co anchas por el centro y ajustadas en la muñeca.
Entre los cinturones tenemos múltiples varieda·
des; algunas bonitas.
Los hay de cuero primorosamente trabajado, con
incrustaciones de oro: de cintas con caídas; de gasa
o tul con el lazo "mousmée;" la "echarpe bayadé·
re," que se anuda delante o en costado, acentuando
exageradamente la nota que caracteriza la moda
uueva, que coosiste en alargar el talle. Esto era de
esperar, porque ya se sabe que en cuanto algo se
generaliza las modistas lo :,iacen desaparecer, y el
talle corto vieoe siendo obligalorio desde hace bastante tiempo.
- En cuanto a los cuellos, se veo pocos, o casi nio·
guao, alto; el cuello Médicis, bastante fantaseado,
montado ea alambre, sirve de marco al propio cuello, cuya blancura alabastrioa natural o ficticia hace pr~cioso sobre un fondo de tul negro. Esto me
dijo M. Z .... ; pero yo pensé que si el cuello es feo,
aunque le estuquen, su fealdad se acentuará sobre
un fondo negro, y, por tanto, aconsejo mucha pru·
dencia para adoptar esta moda.
Tres elegantessombreros.-Traje de paseo.

CONDESAD' ARMONVILLE.

�✓

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-BETIXA: Si está usted decidida a no ser pálida, sino a poner en sus mejillas un po·
co _de color, le aconsejo que use el carmín, pues cual·
qmera otra substancia es perjudicial para la tez del
rostro. Casi todas las preparaciones que se venden a
ese respecto, marchitan el cutis por completo y hacen
que las mujeres envejezcan de un modo prematuro.
¡Cuánto mejor sería que no cambiase usted la suave
palidez de su cara por un sonrosado artificioso! Las
mujeres de piel tersa, blanca y sin color, como usted
dice que es, gozá :le una preferencia marcada en el
gusto de los señores; ¿a qué fin va usted a perder sus
encantos naturales, para intentar adquirir un atractivo
vulgar, bajo todos conceptos 1
Los lirios, las azucenas y los jazmines, son más l:elJos
que las rosas, y de éstas, ninguna tiene la hermosura
que admiramos en las pálidas rosas-te.
¿No piensa usted lo mismo, simpática &lt;Betina&gt;.
UN AMOR TRISTE.-ADELAIDA: Ciertamente, amable señorita; su cariño está lleno de melancolía porque
no tiene correspondencia, ni tampoco espera tenerla
nunca. Ese caballero, misántropo, serio y misterioso,
no parece necesitar de la ternura femenina; ha llega·
do a los cuarenta años y no se ha casado; no visita a
las familias en donde hay señoritas, no asiste a ninguna diversión ...... en fin, es un hombre incomprensible, no puedo adivinar la causa de que usted lo ame.
Si él no necesita del corazón de la mujer, tampoco
debe inspirar afecto, porque la principal base del amor
es la mutua atracción que hay a ese respecto.
Yo creo que usted se irá convenciendo de esta gran
verdad, y dentro de poco tiempo olvidará a ese raro
señor, que tan contento vive sin la tierna e inteligente
&lt;Adelaida&gt; que es digna de m~jor suerte.

Hall y escalera estilo francés D?edioeval, de grao
distinción y elegancia en medio de su encantadora sencillez.

Exterior de villa de campo, e, b ~Ita y elegante
en su conjunto.

Otro aspecto de la villa de campo; fachada principal.

LA VIDA EN EL CAMPO

Ninguna temporada del año ~e presta, tanto como el
fin del Veráoo y del Otoño para vivir en el campo. Las
lluvias han terminado su labor fecundadora; les terre·
nos húmedos y caliPotes producen plantas y flores eoprofusióo, y la pureza del aire campestre parece invitar a la vida libre sencilla en medio del verdor y la fres·
cura. :Nuestra capital, por la belleza de sus alrededores
por la facilidad en sus vías de trasporte y por su situaUSOS DE SOCIEDAD.-NILL: Me parece muy co- ción especial, permite temporadas eu el campo que son
rrecta la forma en que piensa dirigirse su prometido al . deliciosas cuando se sabe aprovechar de ellas.
señor hermano de usted, ya que éste es, como parece,~ • En esta plana damos algunos modelos de casas carne! jefe de ll, familia. Lo más natural es hablar o es- pestres, propias de nutstro clima y fácilmente adaptacribir a la mamá de la novia, pues cuando falta el pa· bles a las necesidades de nutStra vida, tan semejante
dre es a la madre a quien deben dirigirse las peticio- en ledo con la europea.
nes matrimoniales, relativas a rns bijas; pero si el her·
mano de usted fS el que representa el primer papel en
la casa, a él deben presentarse las solicitudes de tal
género, y por esto creo que la conducta del prometido
de usted es la que se requiere en ese caso.
Mucho agradezco las bondadcsas frases con que me
juzga.
UNA ELECCION HABIL.-N1NETTA: Ciertamente,
mi querida amiguita, el peinado es una de las mayores
preocupaciones de las mujeres, y esta inquietud está
del todo justificada, pues la expresión del rostro varía
por completo, según el marco que Jo rodea, y ese mar•
co es la cabellera, peinada con más o menos arte. Aún
las cara; en donde se admira una belleza perfecta ,
pueden adquirir cierto aspecto desagradable si el peinado no las favorece; así, pues, se necesita ser muy hábil para hacer una elección discreta sobre el particular;
de lo contrario, el fracaso es indudable.
Si usted es morena, de rostro ligeramente ovalado, si
sus mejillas son redondas y encendidas, creo Que Je
conviene usar el cabello corto y rizado; será usted una
graciosa &lt;peloncita,&gt; sobre todo por la edad que tiene,
pues a los quince años ui:a joven de pequeña estatu_ra
aun parece una niña; pero si su hermana es alta, rubia,
delgada y pálida, no debe imitar el peinado de usted,
porque tomaría el aspecto de una convaleciente que se
levanta de alguna gnve enfermedad. A ella le quedaría bien peinarse con los cabellos ondulados. y abriéndolos en un lado de la frente, para ahuecarse en las
sienes y sobre las mejillas, por medio de postizos interiores, recogiéndose luego en un bonito nudo, ya sea
trenzado o simplemente torcidos.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas; oo
crea -.JUe me molesta con ellas, y ya sabe que siempre
encontrará en mí una amiga sincera.
MARGARITA.

Vista de conjunto del Hall francés estilo rnedioeval.

Al lapiz
Yo siempre he sido un empedernido propagador del matrimonio. Para mí éste resulta de grande efecto a la vida social, no
ob,t~nte que el cortej0 de calamidades que
casi todas las veces lleva consigo es de
verdad más duro que un naufragio en alta
mar.
Pero según el decir de los poetas, el dolor hace parte de la vida sentida y los reveses de ésta son miel, aunque amarguen
más que el brebaje de la pobreza cotidiana, aunque exploten toda la savia de lapaciencia, aunque den una forma distinta al
s,ntimiento, aunque extenueo el alma.
Ellos Jo dicen porque como viajeros del
país del arte y del ensueño, han penetrado
al seno de las cosas y sentido or;,. la fruición de un amorío interminable, ora la
fiebre y convulsiones de la tristeza P-n todas sus edades, ora el fin de una maldita
desilnsión.
Volviendo al matrimonio: en mi concept~. todo hombre debe casarse, no tan só!o
por cumplir con e~a ley evangélica que en
buena filosofia y mejor lógica dice que debemos multiplicarnos, es decir, que debe·
mos hacer mayor el número de los tristes
emigrantes que nos azotamos mutuamente
aquí en la tierra, sino porque el celibato
perjudica notoriamente al hombre y lo conduce, si no muy cerca, sí al mismo último
peldaño del vicio.
Yo tengo lástima por ese pobre obrero,
cuando a la puesta del sol, esa hora en que
h. ilusióa parece derr~mar esencia de vida sobre las cosas inmóviles, llega a su cabaña, flaco, con el rostro tostado y los cabellos húmedos y recibe por toda caricia
una mirada tímida de su concubina ..... .
¡Qué idiotas son aquellos que entregan
todo su amc,r al extravío de las pasiones;
los que se echan a la calle de la perversión
con antifaz de oro; los que consideran que
la Sociedad, cual una mancebía no mere·
ce el honor de mirarl;,. muy de cerca!
¿Qué hace un hombre soltero/
¿ En qué piensa cuando a la hora de la
siesta ve esparcirse en espirales el humo
de su habano/ Qué hace cuando después
de la visita a la taberna o al asqueroso lupanar es recibido en el cuarto lleno de
desarreglos por su mobiliario únicamente ?
Cóm'l sentirá su alma al experimentar que
toma la cucharada de medicina de manos
de una mujer que nunca supo darle un beso que fuera tao suave y dulce cerno el de
una esposa/
i Infelices que no sabéis lo que son los
hijos!
Un hijo debe ser así corno un intenso
amor que se agita iracundo en el corazón.
Un hijo debe ser la luz, la armonía, la
risa, la vida y la alegría de un padre.
¡Ah! dichosos los que reciben una caricia de manecitas tiernas, los que oyen ese
coro de voces mezcladas que al nacer el
día repercuten en derredor de la cama del
padre para avisarle inocentemente que ya
el alba va muy lejos y que es hora de
e:barse al hombro el fardo del trabajo.
Yoquenoseloqueesunhijo,enveces
me siento padre: al juntar mi mano con
unas rubias q uedejas infantiles, al sentir
que el ciño rie, al sentir que el niño llor;..
Y es que yo comprendo la poesía q,ie rei: Unas manos fraternales te pusieron piana en esos ser_es, pe~azos de ot~os seres. do.;amente entre mis manos cuando bajo
P?r eso el cehb~to llene para mi una son- la lluvi" tenaz y persiscente me iba a Jaonsa de desprecio.
zar a la loca aventura de cruzar las charCuántos no serán los que al leer este cosas calles de· la aldea ..... .
b'.)ceto, que hao pasado ~a la grata moce- Bajo tu seda negra, abierta en arco sedad,_ preten_dao ahora e¡ecutar lo que no bre mi cabeza como si fuera mi propio
pud,eroo e1ecutar antes,_ ahora cuando la destino-no por lo que tiene de seda, sino
vetustez los ~ 1. _sorpren~ido_ Y hanse dobla: por ¡0 que de luto tiene-h.: llegado hasta
do com~ el v1e10 rob_le, Y sin embargo, es mi bohardilla, que yo quisiera más CP.rca
tra.hlanos, pretendéis casaros, qué absur- de las estrdlas para que estuvi~ra más ledo! ¡ Pero no veis que ya estáis b?rribles jos de la humana caravana, rezándole
y que las moz .1.s largan. una carca¡ada al mentalmente una r,ración de gratitud, ¡oh,
veros? ¿No compr~odé1s_ que el amor es piadoso pu,gua&lt;!
joven y que necesita ahm~ntarse ~e ~sa Caía I, lluvia con la dureza de una imilusióu que nace con los primeros anos JU- precación. La calle e~taba desierta como
veniles?
.
una alma .,in amores Tal cual gañido de
Yo be soñado y ere'&gt; haber!:\ visto, no sé ave precelaria vihraba ea la lejanía agudóode, una niña que tiene l~s ojos glaucos jereaodo la ,oledad silrnciaria de la coy que es más bella que uu hilo de luna; y che
si ella hi de ser la que me ras~~e el &lt;;:ora- Tal cual romanza de piano evadiase de
zón con su flecha de amor, ad1os celibato ciertas casas c~rradas donde el amor del
dd mis ent•etelas, porque m~ voy l::ac-ia &lt;;l canto p~•ioMI que sobre los tejados taropaís de !J. Poesía . ... del Arte_. ... de la V1- borileab• la lluvia, soñ~ban tal vez algu·
da......
nas muchacl:~s ro ,iánt1r;,s. Una grao melancolía cemecterial diluías:! ea el amG. BUSTOS VILLAREAL.
bieote.

Elogio de un Paraguas

Y 1ú, bondddoso paraguas, y yo, seguíamos cu •sira ruta como la sombra de algo
muerto .... Yo rumiando uc ensueño y tú
evitando que ese ensueño se mojara como
tantos otros que en mi vida se han mojado.
No se por qué te odiaban los hombres,
no se ::,or qué se te olvida con tanta faci·
lidad en el rincón del café donde entramos a beber un "laguer" o en el rincón
de la barbería donde entrarnos a que nos
arreglen la cabeza lpor fuera nada más!
Tal vez tú corras la suerte de tantos
otros hermanos tuyos, pero no has de pasar pnr mis manos sin llevarte algo de mi
corazón, sin llevarte al menos un rnodes·
to elogio de mi pluma sincera, escrito en
las altas horas de la noche mientras el
viento y lluvia hacían gemir los cristales
de la ventana y tú, en un ángulo de mi
habitación, parecías un inmenso pájaro
negro descansando de uu vuelo fatigoso ......
Debajo de tí cuántas locas cabezas y
cuántas cabezas sesudas habrán hilvanado
un bonito disparate o resuelto algún com·
piejo problema. Debajo de tí, cuando en
tierra de brumas y (ríos de nieve te ro•
oía su nítida corona, con qué cariño añora rían el sol del tró?ico los que te sostuvieron entre sus manos.
A la salida de un teatro donde se des-

granó t;,J vez la música frívola y elegante
de la &lt;Viuda Alegre&gt;, a la salida de un
restaurant donde sonó quizás el mágico y
glorioso taponen de las botellas de champagoe icuáotas risas optimhtas vibrarán
bajo tu palio de seda, oh paraguas aventurero y trota-global
Por esos prestigios de ayer y por tu bondad de esta oocbe es porque te ganas mi
elogio y por que mañana-ya restituido a
las manos fraternales que te pusieron hoy
entre mis manos-cuando en el curso de
tus correrías por el mundo te encuentras
lejos de mí, quién sabe si bajo tu cúpula
protectora, en alguna noche de IJuvia,
vuele algún pensamiento de los amigos
que t~ llevan para el que se que~a refugiándose bajo ese otro paraguas gns y torvo del olvido!
Sigue lloviendo. "JI pleure daos rnon
co•ur, comme il pleura daos le ville ..•. "
¿ Algún día encontraremo, la taumatúrgica sombrilla para que sobre nuestro co
razón no lluevan lágrimas de duelo 1
ARMANDO LEYVA.
000

Una sirvienta &lt;le color, de 16 años, mató
a su patrona, en Richn-ood (Virginia), por
lo cual fué electrocutada.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Medalla de Oro Exposiciión
Universat.-Paris 1900
Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

El ritmo interior

Cúrese usted en su

Soy demasiado orgullorn y estoy ex_cesivameote hastiado para que os ame. Pienso
demasiado en mí, y me pesa ya demasiado
esa sola carga de mí mismo, para que vaya
a pensar en vos. Pero en este momento de
perfumes y de absintio, cierta complicada
exaltación de mis nervios os enooblec" aote mis ojos y os hace digna de que, ya que
oo uo ceremonioso soneto, desgrane en
vuestro honor algunas severas palabras.
Ya veis: estamos ligados por obscuras sensaciooes; os sentís unida a mí por secretos

CREME DE

LUXE

CON~ERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
Evita Y cu_ra los. barros
las pecas, las erupciones, y
lasmanchasenlapiel.Desvan~ce las arrugas. El ~utdlso yaspero,d
quema moardch,,to,
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,
~...

vínculos. Alejados, auEeotes, la llama no
se apaga en vos, y está presta sitmpre a
renacer en mí. Paréceme esto bastante
para que eo este m?meoto de fragancias y
de absintio, yo os dispense el decoroso hom~oaje de algunos pensamientos, aun cu~odo todavía ninguno de ocsotros se txphca
ciertas cosas y no ha podido llegar basta
su razón de ser y su objeto.
o oo
Imagino que no hay entre nosotros_ ninguoa pasión inmunda, oiogu1;1a ~1m_ple
fuerza carnal He debido ser bien 10d1ferente a vuestra sensualidad. por mi excesiva vida interior, por mi frialdad desdeñosa y por mis huraños hábitos de aislamiento. Nos separan, además,-me separan a mí al menos-las circunstancias que
os colocan por encima de todo deseo culpable, a la distancia del incierto y de la
CURA POSITIVA PARA LAS
fidelidad jurada. Pero e~ cierto que oues·
tros espíritus hao sentido la necesidad de
ALMORRANAS.
acercarse, tal vez a causa de est~r tao le•
•
•
• 'd d
bl
Jano~. con cierta curios¡ ~ te!!' orosa, Y El Ungüento de Muoyóo para las Almohao ido franqueando la d1staoc1a con uo rraoas alivia iostaotáoeamente. Es uo ouetemor recíproco,
hasta
.
.
· f que
·1 en hmedio de vo método
• completamente limpio· El Un·
ese gr~cioso J~ego 10. anti º?s emos sor- güeoto viene envasado eo un tubo de esta•
prendido,
m1ráodooos te· ño. Es el único
instrumento
'bl
tcasi con
¡ miedo,
p pi!
·
· que hace lle·
rn emeo e en as u as.
gar el medicamento al origen de la enferO O0
medad. Con dicho tubo medica usted las
Sin embugo, oioguoo de los dos ha son• partes inflamadas que no pueden alcaozarreído. Lejos de eso, hemos ido poniéndo- se con los dedos Precio; 50 centavos.
nos cada vez más serios, voluptno•ameote
más serios. ¿ Cómo justificarlo, si nuestras UN MEDICO PROMINENTE DE HA·
dos almas no se parecen, si en ti espíritu
os desprecio tao profundamente y en la
BANA TESTIFICA:
carne vos me desdeñais tanto ? l Cómo jus·
tificarlo, si entre nuestros cuerpos hay un
"El_que suscribe. Médico Cirujan';', etc,.
triple obstáculo de leyes triples? Sin Pm- certifico: Q_ue he usado con bue~ éxito en
bargo, amiga mía. es incuestionable que todos I_os clientes ~ue han padec1d~ de Henos hemos ido poniendo cada vez más se· morro1des, el Uoguento de Muoyoo para
rios voluptuosamente más serios.
las Almorranas, habiendo obtenido resulta·
0 0 0
•
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
Y :ihora que estamos rodeados de fra- d? el pre_seote eo _la Habana, a ocho de ju·
gaocias procelosas; ahora que el fastuoso n10 de mil oovec1eotos doce.-DR. JOSE
licor se llena del crepúsculo otcñal, y re• F. DAVALOS."
coge la tarde entera eo el vaso propicio,
EL REMEDIO PARA EL ESTREÍ'fInosotros oo hemos tenido iocoovPoieote
PO unir nuestras manos en uoa in•imidad MIENTO. El más podercso, el más cieotíde confidencia. y revelar, el uno al otro, fico Y eficaz para esa enfermedad. En tucoa escrupulosidad, sin mover los labios, bos, por so centavos.
sin bajar la vista, el secreto profuoclo que
EL REMEDIO PARA EL HIGADO
ambos habíamos ignorado rigurosamente cura positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
hasta ese momento.
c ia, el entorpecimiento del Hígado, la senO O
o
.
sacióo del Cansancio y Agotamiento, la
Podemos acariciarnos ya con libertad. Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenPodemos besarnos en la boca, s10 pudor, tavos. Marca x, $ 2 _
3
como dos viejos amantes. Hemos caído.
Pero ¡cómo! ¿No es esto Jo obsceno? /No ~L REMEDI~ PARA LA SANGRE,
es esto al fin lo prohibido y vergonzoso? extirpa todas las impurezas de la sangre,
¿ No nivelamos al cabo nuestros espíritus? 5° centavos. Marca 3 X, $ 2.
¿No violamos las triples ley~s? ¿No van a
Pida usted la "Guía de la Salud," de
q~edar_ franqueadas las 1nfraoqueables Munyoo, en las Droguerías de J. Labadié
d1staoc1as?
Suc». y Cía., Av. San Francisco ,13= J.
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pr~sa es,rnoportu?ª· P_ero ,nuestras ma1;1os guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
u01das nen ~oo cierta ~roma co_mpreoSiva 6; y otras. Consultas por correspondencia,
de todas las_ rnterrc&gt;gaciooes, mient~~s ob• confidenciales y libres de todo gasto se~van, encima de ellas, la alterac,on fe·
MUNYON'S
AND JEFFERSON,.
53 E. U. de A.
bnl de los rostros. Las manos, que no ,g- PHILADELPHIA,
norao cada, sabeo que, cuando la tarde
acabe de morir. devorada por el vaso de
absintio, y en la sombra vuestro cuerpo
sensual busque mi cuerpo, y mi alma visionari" se fuo~a con vuestra ª'D?ª• no Gris pálido en la altura, los árboles muy
habrá de ocurrir entre nosotros n10guna verdes brillan en la niebla de un día eo
cosa que no baya ocurrido plenamente ya. que el'sol no ilumina la tierra, la verde
JOSE MANUEL POVEDA.
alfombra del césped termina de un lado
en uo montón de árboles que deja en el
centro un pedazo de cielo sonrosado como
una esperanza, en el fondo del cual una
palma se dibuja como un alma solitaria!
~is~spioos, cual centinelas, defienden el

,

domiGilio

Marfil

I

KUfie ke

'

.
.
. .
Alimento y fortificante nutnhv_o Y de fá·
cil digestión para enfermos, delicados, Y
sanos de todas las edades. Sumamente re·
enmendado por autoridades y por miles de
médicos práctic&lt;;&gt;s- No (rrit~, es de buen
sabor, y regulariza la d1geshó_n ,en t_od~s
las perturbaciones de las funciones gastn·
cas e intestinales. Mezclándolo con otros
manjares, se presta muy bien "KUFEKE"
para satisfacer el s'Usto particular de cada
iodividuo, siendo por esto INDISPENSA·
BLE COMO ALIMENTACION DE ENFERMO EN TODOS LOS PADECIMIENTOS Y EN LAS CONVALECENCIAS.
103 recetas de cocioa muy acreditadas
se encuentran coleccionadas en un folleto
que se puede adquirir gratis en farmacias
ydroguerías.

En el descenso del terreno algunas va·
cas echadas, reposan. El aire dulce hace
oscilar los árboles qoe dejan oir un mur·
mullo como el rumor de besos de ángeles
en las frentes de los tristes. Más lejos del
paisaje, digno del pincel de un grao artista, las rocas grises forman una ligera ele·
vacióo.
La paz es completa. Sigo a mi pensamiento que en tropel elabora idea~ contrarias al comparar Jo que pudiera ser Ja vida eo la grandeza de la naturaleza seoci·
Ila y dulce, y lo que es, con los errados
convencionalismos sociales que a tantos
desastres nos arrastran! El bien-piensoes la verdad; este campo verde y esta roca
gris, inmutables en medio de las oscilacio·
ces constantes del frágil y débil corazón
del hombre!
ELISA. B. DE CORONADO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>��~·Plateria "CHRISTOFLE"'

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños

Sola y Un·tca Calidad

La Mejor

Los dias más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un hogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta ge fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

l.

11

y el Nombre ucHRISTOFLE"

sobre cada pieza.

MEXICO • BAUSER :sr ZIVY :sr C••-

~,l ~~~~~pomad~=re ~~!~~

El Compuesto Vegetal de la Sra. lydia E. Pinkham

1

Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.-" Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le conviniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudar á las víctimas que
sufren como yo sufrí.
"Con mucha gratitud y recuerdos."-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

1

QRANOS. TUIIIOIIES. ALIIORRANAS, HERIDAS• l'USTUI.AS• LI.AQAS,
UI.OERAS, QUE.ADURAS, FtSTUI.AS, ERUf'OIONES. ETC•• ETO,
oe VENTA EN TODAS I.AS DROQUERt'IS 'I BOTtOAS.

1
1

A 25 CEN'fA vos LA CAJA.

I'

Para loa lugarea donde 110 ae euoaentre, ae despaohatranoo de porte, ~nvtando
oon el pedido en sellos de oorreo so.so ova. por oada oaja y por docena '3.&amp;2,al Depositarlo general, SR. RAFAl!L •• OltTEQA.
CALLE DE IIANRtQUI! N9 02.

e•

APARTADO 41541.

111/!XIOO. O, t',

1

sejo esp(lcial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkbam Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Sn carta será abierta, leida y contestada
po, ••• "ño,a y oon,idorada "trldamoot. oonftdonrlaL
...~ ~ - •

itll ©J~~~~!ft§

1
II

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

M!l"

I

Caja Valorada en $0.50 (m.a.rGraUs

J

En los Docks de Londres ha sido insta·
lada una máquina colosal para verificar el ,'
descargue de los grallOS.
Cuatro elevadores neumáticos desear·
gan simultáneamente el contenido de cua·
tro buques, a razón de 75 toodadas por
hora.
La carga es elevada, a través de tubos !
flexibles, basta la altura de 24 metros, que· ;
dando depositada en los almacenes.
¡
La tubería de conducción mide cerca i
de dns millas de longitud.
!
Acaba de formarse en Cristiaoía una li·
ga de templanza para combatir del modo
mas enérgico toda especie de bebidas al·
cohólic;;.s. La liga se titula &lt;Unión oacio·
cal de los amigos de la moderación&gt; y de
ella forman parte muchas personalidades
políticas, científicas y artisticas, entre
otras el ex-ministro Michelseo, uno de los
principales autores de la revolución de
1905, y el explorador Haoseo.

l

fp;;;Jf~-Q.;;1~-¡.;g;;;í;.;~~

l

1

f

t•

Le probaremos á nuestro propio costo que no
•
es necesar1O e l permanecer I Jaco, en1uto
é imperfectamente desarrollado.

1
t

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1

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!"Mira"!

:Este es un generoso ofreclmlento 6. todo hombre
6 mujer del mundo entero. Garantizamos pos\•
tivamente aumentar á. sat1sÍ1loo16n su peso Y si
así no fuera, no nos pague. Piense en esto Y
reflexione detenidamente en lo Que nuestra propo•
slción significa para Vd. A nuestro propio coste.

\

¿Por qné no probarl\D e1!

FiJate en ese par de enjutos espantajos!
remedio Sargo!?.

'
l•
l~

Sargol. restaurad.n á los fltcos. enfermizos y d&amp;biles sin originarles na.úseas de nlDguna especia.
En muchas circunstancias es mejor que el AceJte 1
de Bi&amp;&amp;do de Ba.calao, y si.u duda alguna. eo a
siempre más aa:radable para el gusto,
1
Pídanos hoy mtamo la caJa de $0.50; soll)l'én,,, t

15
30
ll~~~~et:XX:fen\eª~:6ii'°d~ ~~iie notr!1a:~ =1o.poks~~ ::e~dfca~it°~~!u~3tlº s~~~~':n°:n~ !
huesos; A. llenar los huecos de sus mejillas. cuello :Interesado en ganar en peso y que obra de buena ,i
~J:1:.toi ~ej~::ne:ri:ª, ~r{:UZ~i:~=::::~t: té. i La Caja Que le remitiremos Ubre de gast09. ;i
5

I no la ha proba.do Vd. nunca, dehc Yd. saber que
l:i LEA &amp; PERRINS es la mejor S ,1ba Worce~tershire del mundo. Porque tiene mas imitadores
que todas las otras.

¡

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

¡

S

Las imitaciones las dan ,í las personas que piden de la \Vorcester;;bire
o de la Salsa Inglesa. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp;. Perrins.

La escritura bhnca sobre

hasta. QU8 se sienta con energfa l'lbraute-e~to bare~
ºr}51canlcos'•d'et6enclrlgnldod••P'1·0•••
uu
61
negocios ó cualQuier otro procedtm.lento penoso.
Si nuestras gara.nUas fallan. el tratamiento no les

J nc1edoslmlslcnntodsrásdllecaculdlteutra&amp;,
¡

.

d"

1n 1ca

1a verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE.
de origen.

i

1

perfectamente la humillación que deben sufrir P.n
l~~l!r~~:·
quienes el vulgo suele llamar ..Esqueletos" : á
las mujeres huesosas l Quienes los l'esttdos nunca
les sientan bien i pesar de cuanto dlnero en ellos
puedan 2astnr, á los hombrea enJutos oue troplezan con grandes dlflcultades en adQ.uirtl' reJaciones comercla1es 6 sociales A. causa de su desagradable avarlencla. No 1.mporta al Vd. estf. flaco
1
1
a~~r:1eer:i1?érm~a~.
~m~
dios basta el presente ba usado pa.ra conseguir el
mismo objeto.
Garanttúmosle el resultado J
a.sumimos gustosos la resl)Onsabllldad del éxlto.
Sl no podemos p0ner Ilbraa 7 libra.a de saludable
carne sobre sus huesos, no Queremos su dinero.
Este nuevo tratamiento enriquece los glóbulos
l"Olos de la san¡re, rort:1.lece los ne"tos y el
aparato digesUvo. haciendo que éste aslmlle perrectamente el alimento, convlrtléndolo en excelente, sóltda y saludable carne cu vez de pasar l)Ot
el
aparatoeminentemente
d1gesu,o s1n dlgedr
y aslmllar.
Es un
prtnciplo
clentfflco
Que laa putlllu

~l:~~:a~

l
,11

IIJ~JC..#JV

!1!~rierga~ttlp~~Vi~~~~~~~a

1
en las per- 10~:ec~Jn~~iseJa::~rene:: t~fieclm1ento s1 no !
t co~~ct!~i~i:m!~~1:n~ªª1~teresados
aonas excesivamente delgadas. la&amp; cuales conocen estuviéramos segurOSt de los resultados. Son sólo l

l g~: J~

la etiqueta nj~ :

~~~ r:easu~~j~r
y"!~
tural d&amp; nuestro nuevo descubrimiento. cuan Udl T
es de tomar, como puede Vd. engordar sin el T
conocimiento de eus amigos 6 familia hasta que f
les admire el cambio Que en Vd. notarán, pues !

e~es¡o~: in'\~ ":~~!: dz

!f~:~a~6~

los maravillosos éxitos ottenldos por nuestro nuevo ¡
descubrimiento ]os que
permiten
estas ¡
1
1
~~~!~ª 5 Jo
~~~~ ~;:r~d~n coc~~a1º e~ª'::
guiente cupón y remitanoslo hoy m1smo, Escriba. f
su nombre y dirección con .claridad y (U.rija su f
carta á "The Sugol Co., 910 Berald Bldg., Blng- 1
hamton, N. Y., E. U. A. y adJunte en est.aJD- •
pillas de correo unos 10 centavos Americanos para

gt:,~;!

l.'OS

hacer

ayudar los a:astos de tranqueo. Haga lo Que le
indicamos y
se arrepenthi.

nunca.

Cupon Gratis

f

f

i

Este certiftcado, J unos 10 centavos Ame•,
rleanos para ayudar el coste del tranqueo, ooncede derecho al poseedor del mismo á una
,
caja de Sargol {el remedio por exceleneia pan.
la delll"dez). valorada. en $0.50. "The Sargo)
Co., 910 Herald Bldg.• Blngbamton. N. Y.
1_. ¡•,
U. _
A. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
._E.
__

J

1

.._ -·••.e-,,o.. _ .........e_.,,.., .............~.................................."•··•..•.....,.,..•••..•..•·••"•......_.........,...._.¡

�BIBLIOTECA UNIVERSl!ARIA
:J.HAV QUE SER FUERTE.
Para obtener en la vida dicha
ó provrcho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
pe~sonas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estatlo de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. E l desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la
PREPARAClON de W AMPOLE
la cual nunca falla en su empresa
de hacer fo ~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofoafitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
composición. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par3, trabajar y
paru estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfer medades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor en lo. Escuela
Nacional de Medicina do :México,
dice: "La Preparación de Wampole se toma tanto por los adul,
toa como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y aiE'mpre he
obtenido los mejores r esultados.,,
Una bot~lla basta para convencer,
Pij venta en todas las Boticas.

Uoa taza de té regularmeote cargado, Las aoaoás se hacen madurar en Lon•
que cootenga dos o eres rajas de limón, dres por medio de la electricidad. Se cuel·
suele ser muy eficaz contra los dolores de gan en habitaciones herméticameote ce·
cabeza nerviosos.
rradas, e iluminadas con luz eléctrica.
E l poder lumioico de las lámparas, pro·
duce el efecto de la luz del sol, y la ma·
durez de la fruta puede ser fácilmente
regulada.

'.'.Al FONSO RrYES

Cúrese usted
mismo

.,..,....,.¡;.¡¡..:

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Todas la s e nferm e d a d es de la
S a ng re D ebe n Cu rarse
'

..

LA COQUETER IA
R egidra do como articu lo de seg ur d a c lase er 3 d e Nov iembre de 1894. - lmprea o e n papel d e las Fábricas de San Rafael

1 •r LOS'MEDICOS INGLESES
~ Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El ES UN A ARMA LEAL EN LA MUJER
Mundo Ilustrado" una fotograffa de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
SI os valéis de

Año XX. - Tomo 11.

vuestracoqueteria pa•

México, Agosto 3 de 1913.

Número 5.

ra combatir los años,

n•Jle os dirigirá el
más ligero reproche;

pues de qué sirve una
aureola de cabellos
,londos si vuestro cu-

tis descolorido.
nrru•
, d gado
o marchito
no . N"10gun
ano pued ea causar los microarmoniza con ellos? La b1os; y los gérmenes de las eofer medades
.
se extermioao, cuaodo la saogre está lim•
Cre m e &lt;Sire n&gt; pia y circula con actividad ea las veoas y
p a ra
las arterias. Ea estas condiciooes cualquie•
e mbe llece r
ra persooa puede desafiar los microbios.
bien poJria decirse que lleva en si el calur y I• vida Las funciooes de la saogre protegen y
•r,slonada y •morosa del Sol de Oriente, pues pron• cooservao la vida. Cuaodo la saogre cir~~
':e~~~ ~~::;~~c~:~ Ycél~i~~!u~; cula a pe~feccióo, el cuerpo está saludalas Hurles.-Blanca rara la rubia. rosa rora la tri• ble Y acuvo, pues toda enfermedad es sim•
1tueña. Tarro acomp,ñado Je v,llosas Instrucciones, plemeote el resultado de alguoa obstruc•
$•EtJ\ic;:;ii,J~h.c:;~;i~iéi1!s?c1a., Av. San Fran- cióo en la circulacióo de la saogre.
cisco, 39.-J. Labadle Sucs. &amp; Cia.. Profesa, 5. -A. EL REMEDIO DE MUNYON PARA
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CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
'' Habana, Julio 3 de 1912.
Evita Y cura los barros
'' Pe.ridone la dilaeión de este te.sti-

;;:~~rt.'; ~;J~~!fa

...-- -- .,

---•·~.,:. •c--. -•~-e,.-------=---~4!
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son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos loscasoscurnblesde Reuma·
tlsmo, Parállsls, Neurastenia. Agotamiento Cerebrnl.
Debilidad Nerviosa. EnfermedoJes de la Próstata, Espermatorrea, Impotencia y EsterillJaJ en cualquier
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cualquier enfermo cuyo caso hayamos
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sag-~l.:;:'e~:':~n~~!'1~.nsultas son conslJeradas
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. peso. y11•·ustrndas.
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duno ypeso.
d de Ia Mujet'
SaIuEnviaremos
un libro a la dirección que se
nos dé, enteramente cratis.

las pecas, las: erupclones, Y

$500.00 oro a

,

t

'

monio, el que le ruego acepte un.ido

las manchas en la piel. Des- al mayor reconocimiento y más provanece
las arrugas.
cu- f und a grat·t
tls áspero,
marchito,ElpállJ u d . eoano usted salbe, desdo y quemado del sol. ad- de hace mlás de dos años el estado de
quiere suavidad, lozanía Y mi sanare ha sido bastante d--"avobuen color con pocas apll~
.,,,,_
caclones de Creme de Luxe. ra.b-le, manifestándose ipartieularmen•
Emp lece ust ed a usar esta t e en e 1 rostro esca
'&lt;
descomposición
I;-~ crema hoy mismo y jamás
tan peligr
l t L
'
~~,
~A le pesará haber lerdo este
. osa COOlO. mo es a. as po-----..:::::...
~
, ~- anuncio.
cas dosis del remedio "Liquido para
~
~
8a.n=e"
",.:,,;
Depósltos.·Johansen. La- la
.,' por Ud. a mi recomend a d
badle y Droguería del Ele? con t anto acierto, han sido sufifan1e, México.
cientes para el completo restablecimiento, inelusive la curación de la
piel del rostro, cu¡yas buenas con.diciones, obtenidas con su efica z remedio, me obligan a recomendarlo por
C?nsideraTlo un deber, tamto ,por grati~ud a ~d. eomo por humanidad a
mis se:meJantes; tenriendo particular
plaeer en_ con testar lo que cualquiera
persona rnteresa.da, se sirva interro•
ga1111le." AtentMnentil. Eduardo
Ca.rdona.-SJc. Habana 151.
EL REMEDIO PARA LOS RlNONES,
r.ura prootameote los Dolores de Espalda
todos los males de los Riñones. 50 ceota•
vos. Marca 3 X. $2.
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MIENTO. El más podercso, el más cieoti·
fico y eficaz para esa enfermedad. Ea tu· •
bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
cura positivameote la Biliosidad, la Ictericia'. el eotorpecimieoto del Hígado, la seo·
sac1óo del Cansancio y Agotamiento, la
Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c ceo·
tavos. Marca 3 X, $ 2 .
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coofideociales y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 ANO JEFFERSON,.
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PHILADELPHIA, E. U. de A.

(""'
=============================¿~
\)

Los manguitos de gas viejos se pulverizao y sirveo para limpiar la filigraoa de
plata y los objetos plateados, por que oo
deja señales ea los huecos de las joyas y
da un brillaote pulimeoto sin perjudicar
en nada al metal.

Agencia de

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Los obreros japoneses, cuaodo saleo al
trabajo por la mañana llevao coosigo una
pe1ueña tetera llen a de té, lo mismo jor·
naleros europeos llevan su bolsita con el
almuerzc.
000

Ea Coostaotinopla, se estableció el año
pasado uoa iglesia donde se oficia ea Es·
peraoto.
So objeto es procurar facilidades para
el culto a los visitaotes de todas las nacio·
aes.

SR. DON FEDERICO GAMBOA,
Distinguido literato y diplomático que ha sido nombrado Secretario de Relaciones Exterior es
en el Gabinete del General Huerta.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson. 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ S r.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S º• l"
En los Estados ............................... 0.35
En el Extraoj6ro ............................ 0.50
Atrasados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CHAPULTEPEC
Domingo. La m-iñana está diáfaca como un fino cristal y llueve azul. Este sol de estío, pleno de juventud y
de vida, sacude sus flámulas ligeras que un aire, suave
como una caricia de terciopelo, parece extender dulcemente. La ciudad está triste y desierta; tiene algo de
los crueles días de la decena ya casi olvidada, pero
siempre roja. Mas para no evocar recuerdos desagradables, diremos más bien que tiene un aspecto de ciudad protestante. Efectivamente, los comercios de todo
género están cerrados y perdidos por lo mismo, el cat"ácter y la animación que aportaba la gente trabajadora, para satisfacción, sobre todo, de los que ese día tenían asegurado el descanso. Porque no se uegará que
es consolador el pensar, en la infinita cadena de mortificaciones que nos trajo la maldición del Paraíso, que
no somos tao desgraciados ni es nuestra suerte tao insoportable. Hay no día de la semana, en el cual podemos jugar al burgués, libres de la amenaza de reparticiones agrarias o de expropiación alguna.
Hay un día en que podemos levantarnos a cualquier
hora, comer en buena o mala compañía como los comensales de Petrooio, (ahora vivimos días de Roma
con los filius históricos del «Quo Vadis&gt; ), sin que las
lúgubres campanadas de las tres de la tarde, la hora
trágica en que expiró el Cristo, nos llameo a la oficina,
a la tienda, al taller, a cualquier parte, en fin, en que
algunos, más infelices que nosotros, y aquí está el cristiano consuelo, permanecen sufriendo con toda fidelidad, el bíblico castigo del viejo Adán. Convengamos en
&lt;¡ue los que trabajan toda la semana, con excepción del
domiogo, hao perdido esa breve voluptuosidad; en que
fa ciudad tiene un cariz prot~stante, antipático, que no
fo conocíamos, y en que, por último, nada hay qué ha·
cer en sus calles desoladas. En cuanto a los que resultaron favorecidos con el acuerdo de la Secretaria del
!Ramo, felicitémosles; pero discretamente; no sea que a
la postre triunfen los patrones; sobre todo, los dutños
-de cantinas, que casi se sienten conmovidos hasta las
lágrimas, cuando a partir de las n a. _!ll. v~n a una
multitud de &lt;flaoeurs&gt; desconcertados e 1nqu1etos, cuyas pupilas º?~tálgicas mi~ao perderse en lejan_ías de
-ensueño, apenl!vos fantásticos y &lt;luocbs&gt; de qmmera.
y puesto que la mañana parece una ánfora de cristal,
-en donde llueve azul y no se coosigu .. , ni aún a costa
-de una infracción, un mediocre aperitivo, eh! cochero,
pára. Llévanos a Cbapultepec; ve al paso, que que~emos beber poco a poco. a sorbos lentos como si fuera
tUQ cockta_i!, la frescura disuelta en esta clara mañana
de Agosto.
y a partir del &lt;Caballito,&gt; que está a punto de arran•car en uoa galopada triunfal hacia la Avenida de Bu•
-careli, ignorante· del bonachón jinete que lo rige, el
vehículo empieza a rodar sobre la soberbia calzada de
la Reforma, y a poco bordea el zócalo, desde ~onde

Cristóbal Colón parece mostrar al viejo mundo PI des·
cubrimiento de estos países. Lu.,go nuestro fuerte
C11auhtemoc, con su gesto eterno de amenaza y de
desafío, se levanta de cara al sol, significativo como un
símbolo y magnífico como una esperanza. Mientras pa·
samos por enfrente de su estatua, evocamos, natural·
mente, a la antigua ciudad azteca sitiada por el Conquistador, y le pedimos al ancestro el secreto de su resistencia y de su heroísmo. La sola contemplación del
bronce venerable, infunde, c0mo la mañana estival,
fuerza y confianza. Después saludamos a la columna
gloriosa, alzada al cielo como un peosomiento inmortal
Y perfumada el alma de estos recuerdos imperecederos,
llegamos. por fin, al viejo ;.,0sque, en cuyas calzadas y seo·
d•aros, ondula una muchedumbre escogida y brillante.
Para disimular el aire demasiado democrático, mas con
pretensiones, de nuestra '"bandera azul," la dejamos en
compañía de un auto reluciente y bruñido, más fino que
un &lt;Omega,&gt; y nos aventuramos por la primera senda
que nos ofrece la ventura. Es la Calzada de los Filósofos, esa, en donde, seguramente para demostrarnos que
la cieocia no está reñida con la hermosura ni con la
gracia, nos cruzamos con mujeres jóvenes y jarifas trajea das a la moda de J.,_ época, con los vestidos de estrecheces tan clásicas, que recuerdan los peplos pegados a los flancos de las ciudadanas de Atenas. En cuanto a los filósofos, brillan por su ausencia y sólo con
mucha voluntad puede confundirse con Sócrates aquel
viejo solitario, que en un rústico banco parece descansar de la jornada, o aquel otro de la escuela d ~ los pe·
ripatéticos, que ambula con la cabeza inclinada, tal vez
por el peso de toda la verdad de la vida. Decididamente, es mejor contemplar la hermosura y la gracia, cosas
amables que aligeran los pensamientos y los dulcifican.
Y en esta calzada desfilan ambas virtudes, con beneplácito hasta de los desengañados ahuehuetes, que se
rejuvenecen al extender sobre las bellas paseantes, la
sombra de sus cabelleras filosofales.
En la calzada de los Poetas, tuvimos un grato en·
cueotro. Muchos niños, mofletudos y risueños como pintan a lo, amores, corrían y jugaban con la alegría tao
pura y tao nueva de sus años. Los había rubios y blancos,
con ojos de myossotis, en cuyas, corolas se asomaba la
mirada como una mariposa perpetuamente sorprendida;
los hab'a morenos y de cabellos negros, con los bellos
ojos obscuros de la raza, en los que parecía demorar
aún la extrafü,za de haber nacido. Y todo~ iluminaban
con el esplendor de su inocencia, la tristeza del vivir,
com:i las rosas pálidas que blanqueaban en las umbrías
del bosque. Si es cierto que esa calzada es la preferida
de los poetas, hacen bien los niños en frecuentarla, ya
que son, por derecho de alegría y de pureza, las mejorés estrofas de la vida. No sabemos en donde podrá ha·
liarse un espectáculo más encantador, que pueda com·
pararse con ver.taja al de un grupo de niños, que juegan
en un jardín, brillante de sol.
Id, señores míos, en estas mañanas de Agosto al viejo
bosque El aguacero de la oo;;he anterior, quitó el polvo de las bojas ·Y enjoyó de rocío las gargantas de las
rosas. Todavía los diamantes tiemblan en las corolas y
yerran en el aire perfumes sin nombre. Veréis mujeres
hermosas, que aunque se pasean en la calzada de los
filósofos. es probable que no os sugi;rirán pensamientos
graves. Ellas y los niños, son las galas espléndidas que
decoran corno las reoovadas primaveras, la monotonía
del paisaje.

eran un tesoro. Pocas veces su boca de guinda las dibujaba; pero al hacerlo era la contracción digna del
pincel.
Aquel día la estada en el manantial iba a ser corta.
La rica agua esperábaola labios principales. Malucho
el primogénito de Alcaraz, había ido al villorrio a tooi•
ficarse. Harto sabía él la excelente medicina que se ha•
liaba en aquellos contornos. De tarde en tarde, en plácidas excursiones, visitaba el lugar y se paraba en Ja
fuente. !Milagrosa agua! Por mucho menos otros manantiales son famosos.
Nela había cogido su jarra y su botijo sin verter gota
y se disponía a volver. De la margen de enfrente partió
una voz:
-iNela! ....
-!Señorito! ....
-Vi que te tardabas ..... .
- l Está u~ted sediento?
-Sediento, sí. Pero ya qo te apures.
Descendió por la veredilla, se llegó a la gruta en un
santiamén, bebió un sorbo y se sentó sobre el musgo.
II

EN LA FONTANA

-Siéntate, Nela; nadie apresura.
-Es que madre ..... .
-Sabe que vine. Conque no habrá ansiedad.
-Bueno, unos minutos, ya que le place a usted ....
-iCuáo buena eres, Ne!a! .... Tanto como linda.
La muchacha ni pestañeó. El joven ocultó el asombro. Y repuso.
- lTe lo dice también tu novio ?
-.!Para qué? No había yo de creerle ..... .
-Bien sabes que sí .... Más que linda, hermesa.
Nela se limitó a mirarle. Pero un mirar sereno apacible, naturalísimo.
•
El de Alcaraz, un poco adonisado, no era mal mozo.
La alcurnia dábale cierta altivez; pero tao sutil, que
resultaba, más que empala11osa, atrayente.
-!Hombre feliz, que obtiene tu cariño!
-/Es usted envidioso?
-19uien no lo será de esos encantos? Porque eres
un pnmor, Nelai Yo creo que me pongo aquí bien con
sólo verte ..... .
-iNo me confunda usted, señorito que me da vergoña!
'
Y apuntó una de su~ sonrisas. una tentación.
Alcaraz la cogió una mano, y la piel sedeña, finísima
provocó en ~l. un estremEcimieoto. La retuvo, pues 0 ~
notaba opos1c1óo, y renovó la letanía:
-:-!Vales más oro que pesas! ¿Le quieres mucho a tu
nov10?
- l Por qué no? Yo quiero a todo el mundo, a todo el
que es bueno, señorito ..... .
_-iQuerer, querer! Entonces. ¿cómo me quieres a
m1? ..... .
Espe~aba, sin du~a, verla turbarse y enrojecer, y 00
h~bo 01 una cosa 01 otra. Aquel espíriiu no se coomov1a. Y el caso es que no tenía trazas la moza de frialdad en el corazón.
Insistió el señorito:
- l No has notado que yo te adoro? .... Di, Nela, ¡ no
lo sosp~chaste? . . .. Barrunto que no tuviste grao suerte.
Tu oo_v10 es un ~afio, indigno de ti, riñoso e incapaz de
ap!ec1ar esás m1e!es ...... ¿No aspiras a más alto? ¿No
sonaste en un cariño, en un amor sin límite?
Con expresión iodeficible objetó la joven:
-!Cállese, cállese, que voy a enmalecer con esas cosas, señorito!
-iSi precisamente habría de ser tu felicidad! ..... .
/No te parece, Nela?
-No.
-/No? ... . Y /por qué?
-Porque .... cidascuoo en su lugar. Y mi Jugar no
es ese que u&amp;ted dice.
-/De modo, que crees que te engaño/ ....
-Que se engaña usted.
Se quedó contemplándola. En su faz traospareotába•
se uua serena dulzura, que la hacía inmaculada.

Costanero y distante, era una fatiga ir por agua al
manantial Pero el agua era fresca, límpida, riquísima,
y compensaba el esfuerzo.
No le dolía a Nela cargar con la jarra y el botijo todas las mañanas, emprender por el atajo y subir, su·
bir hasta el abra. casi a la cima de uno de los cerros,
donde asomaba el caño que era una tentación para las
golas.
Más que el agua misma gustábale a la muchacha
aquella soledad, que era un encanto. Olía el sitio a
tomillo y retama, amén del bálsamo del pinar a cada
falda del montículo, con efluvios rtsioosos purificando
el aire.
¡Qué bien se estaba allíl En invierno para solearse
unas horas, en verano para hallar frescor. A no esperar la vieja en casa y a no apurarla un retorno tardo,
Nela prolongara la ausencia sentándose junto 91 chorro
en aquella espelunca breve, cuya humedad templaba
los ardores del solazo.
Gustábale la soledad, porque Nela, un primor serra·
no, era toda reflexión y entendimiento, lo cual eocua•
draba su figura. No carecía de donaire, con todo y su
aspecto ajuiciado, tirando a serio, ni de polideza, a pe•
sar de la, sencillez. Sus sonrisas escasas, por lo mismo

Manaba rumorosa la fuente, soplaba mansa la brisa
En el sombrajo se estaba bien; pero el wl iba a picar
a la vuelta.
. 1:1':la Y el de Alcaraz callaban. Hay silencios expres1v1s1mos. Más, ~oo toda su penetración, erraba esta vez
el cortesano, mientras calaba hondo la lugareña. Creía
aquél que iba ~ embaída y tomar la plaza. Juzgaba
ell~ que lo del ¡oven er&lt;l parlería pura y no cabía tal
privanza.
Tranquilamente dijo:
-O usteJ r¡igr':sa el primero, o yo.
-IPc&gt;r qué no ¡untos, y a qué tal prisa ?
-Lo primero, porque siempre hay juzgamundos. Lo
otro, porque ya es hora de volver. Además, piense usted en lo alto que está el sol; de lleno cae, y no le va
a hacer bien el acaloramiento.
Soltó las palabras con una naturalidad asombrosa.
~ealmente, los sesos iban a bullir a tal hora y con se·
~e¡ante lumbre. Los preludios de estío eran proounc1ados . .... .
-Me desencantas, Nela.
-/Por qué, señorito?
-Porque te tengo a tí por muy distinta de otras mu•
chachas,. y me resisto a achacarte la ingratitud.
-il.&gt;é¡ese de cantiñas! Mis oídos no están hechos a
ciertas músicas.

Mons. ~&lt;;&gt;ra. y del Ri~, Arzobispo de México, pnsidiendo la sEgunda conferencia Constaot11:naoa. el ?Dmtngo pasado.-EI organizador y el sostenedor de la serie de conferenc1~s organ1~adas para celebrar el XVI centenario de la libertad de la Iglesia.Sr. Lic. Francisco Elguero, sostenedor de la segunda conferencia sobre Constantino ~
y la Libertad de la Iglesia.
-/Desconfías de mi?
-Palabra que no.
-Pruébamelo.
-Y /cómo?
Ahora fué el linajudo quien notó embarazo. La expre~i~~ no fluía, andaba torpe la lengua; y. entre la impos1b1hdad y el ímpetu, se produjo un impulso. Abrazó
súbitamente a ~ela.
En el acto se sintió receloso; comprendió que tal vez
acababa de extremar las cosas, y esperó el rechazo.
Pero Nela permaneció impasible, sin hacer caso alguno. ~o hizo más que inclinarse y coger el botijo
puesto a refrescar, luego la jarra, y decir pausadam~n-

III

te:

1\

-iVolvamos, que ya es hora!
Despejada la atmósfera, nítido el azur, saturado el
ambiente, verdeaotes las lomas, acá y allá brillanleces
sin cuento, andaban Nela y Alcaraz pisaodo ~uijos y
salvando baches. La cigarra apestosa iotPrrumpia el
&lt;reg-gear&gt; al paso de la pareja; volaban unas mariposas trabajosamente; corrían por entre plantas vírgenes
unas lagartijas; brincaban las minúsculas langostas ....
Desde el otero descubríase el lugar, piña de casucas
de un blanco lechoso, sobresaliendo la torre parroquial,
chatooa y pesada, elevándose por encima del amasijo.
Los brezos, abundantes, enrojecían el cuadro aquí y
allá con manchas salientes .... Sí, el sol era pesado,
fundente, para huído y no para aguantado ....
Nela, airosa, caminaba con brillo. Alcaraz, medio
absorto, la seguía esforzándose. Sus labios estaban resecos, su frente sudorosa, sus ojos encendidos. Desabro·
chóse el cuello y tremoló a merced del aire la chalina.
-No corras, Nela. que echo los bofes.

-/Quiere agua?
-No apagará mi sed, la sed que
tú ilO entiendes.
-iApáguela!
Y se detuvo al doblar una cañada.
-No serías capaz-espetó el joven, hecho ascuas.
-lDe qué?
-De apagar este incendio ....
- l Cuál, señorito?
-El que me abrasa.
-iJesúsl
Y se plantificó tan fresca, mirándole entre compasiva y absorta.
El joven se le acercó con ebriedad indecible, entre
arriesgado y suspenso. Se acercó más, y más, hasta rozarla ..... .
-lSerías capaz, Nela?
-Pero ¿de qué?
-iDe darm.i .... un beso!
:Ni e&amp;quivó el ademán, ni soltó la carga, ni se inmutó
lo más mínimo, ... Clavó la mirada en el mozo, y preguntóle:
-lEso le hará bien?
-Pura gloria.
-Pues .... itómelol
Hubo otro silencio, anduvieron callados un trechito
más, hasta prorrumpir el joven en esta exclamación:
-iEres admirable, Nelal
-No me confunda usted.
- i Cómo me besaste 1
•' ''

-Puse el alma en los labios, señorito. Yo sé, Jugare-.
ña y todo, que la privación aviva el anhelo .... Ya Jo.
ve usted: las cosas son según el modo de donarlas.
-Sí, en verdad. Tu resistencia me habría enardecido; tu complacencia me anonada.
-Y ¿no vale más así?
-Ciertamente, vale más.
La madre, tembláodole la barbilla, preguntó al verle.
-/Probó la caminata?
-Mucho. Probó ....• que me cure de dos dolencias:
la de mi sangre viciada y la de mi alma corrupta.
En un ángulo del lar, Nela, vuelta de espaldas, ahogó un suspiro. iQuiéo sabe si se esforzó en que no la
traicionaran sus ojos! ..... .
SEBASTIAN GOMILA.

�con su dulzura me fueras propicia; ansié tener en mis
manos un astro, ponerlo a rns pies y bañarte de sus
fulgores; cortar una flor sin mancilla en los peosiles
alegres de mi casa, para prendértela sobre tu pecho
sanrosado, pero aquellas frases dur~~ han. sid~ una hacha para mi$ frescos en,sueñ~s de v1s1ooano tnuofao_te.
¡Oh, Emira, amad1 m1a, quien poseyera tus nostalgias
íotimasl

¡Oh, E11ira, amad~ mía, quien poseyera tus nostalgi;,~
intimas!
Vivo enamorado de tus cabellos rubio5, de tu frente
luminosa y de tus manos frescas, como pétalos rosados
y dd un b~so encendido que te diera en un bosque so
litario, bajo una dulcfl luz vespertina Se estremece mi
alma, m 1cerada de dolor y te !,1e contemplado, y me
h'lS parecido una estrella, eu un cielo nocturno. He
sufrido melancolías, que bao lacerado mis cuerdas más
sensibles, y mi pecho semejante a una lira, ha ejecutado un verso de amor.
El desvelo ha llenado de tristeza el camino de mis
días felices, y cuando sentí el perfume de 1.:is jardin"s
donde pa5eas, me he llenado de ambiciones infinitas. El
re;plandor de tus miradas ha sonado en el fondo de mi
espíritu un aria de ilusiones, pero la Esperanza me ha
negado sus dones adorables.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
intimas!

de un

DIPLOMATICO

o o o
Tu frente es envidiada por los lirios del bosque, donde, descansara la corona de una reina melancólica y joven. que ciñera en su mano perfumada el cetro de mis
profundos ideales.
.
Tus ojos me han despertado las ansias de los m_ás s~blirnes éxtasis, que con el resplandor de ellos he 1lum1nado muchos cuadros y be encendido muchas imágenes
mu rientes.
Tus manos bao despedido los aromas más exquisitos,
y como en un sueño, ma han patecido dos flores herma,
º""· que penden de tallos distintos
Tu boca roja, semejante a dos segmentos de rubí, la
ví por vez primera saboreando las uvas de una vid verde como la esperaoz::1, y cuando fijaste en mí tus ojossonre!ste, entonces fu! más feliz que si me acariciara la
Aurora; pero más tarde llegaron aquellas risas burlezcas que me hicieron sentir la muerte.
.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
íntimas!

o o o
Todavía me acuerdo de a1uellas caricias recíprocas
a la orilla de los lagos notables, que juntos, vimos descender el Sol, en m~dio de una orquesta de color •s,
símbolo de nuestra vida, y lue~o apar,.cieron las s mbras negras como la muerte, alegoría de nueHra eterna
ruptura.
Todavía siento la brisa, suave y dulce, que salpicó
nuestros rostro;, y que con una mirada repentina son·
reíamos bajo el cielo inmenso. Aun en mis venas pal·
pita aquel calor de tus mano•, tibias por el ardor de !ns
trópicos, y que trae la reminiscencia de unos días sublimes.
Me hablaste de los goc~s. del vino hirviente que rea·
nim1 los corazones fríos, y como si fuera una exhalación
pasaron esos momentos que hoy para mí destilan honda
pena amarga.
Soñé vivir arrodillado ante la majestad de tu hermn~ura, elaborando entre mis labios de poeta la súplica
en el ~erso; oero tus desdenes han coronado de abrojrs
mi frente adolorida. He oído tu voz en altls horas de
la noche, y temblando de amor he ido bajo los cielos
estrellados, y loco, te busqué entre tanto esplendor de
luz, y desmayé del desencanto.

PARTIDA

o o o

El sPcretario de la Guerra presidiendo la mesa en
el banquete efectuado el miércoles último en
el Parque de Ingenieros.
¡Oh, Emira mía, a!Jlada mía, quien poseyera tus nostalgias íntimas!

Mi corazón ha l'l.nzado hacia tí un suspiro inmenso,
mezcla de sueños y amarguras, y con él te he ofrendado lo más caro de mi ser, cruento sacrificio en el ara
de mi pecho, realidad suprema de un amor sin límites.
Cuando el Paraíso de mi ciudad natal, entra en el
apa,;ible velo de uoa noche silencia, traigo a mi mente
tu imagen sonrosada, tu cuerpo ágil que me recuerda
un verso alado y musical, entonces es el momento sublime, en que vienen a mi memoria aquellas primeras
promesas, de que fundirías tu alma en la mía, como en
un solo rayo de Luna, como en una sola llama, como en
una sola ilusión; pero el olvido.
iOh, Emira, amada mía, quien poseyerá tus nostalgias
íntimas!

o o o

Ardí en deseos de escribir una oda que coneentrara
todo el fuego de mi pasión divina; quise tener en vez
de mi palabra el ritornelo de una paloma, para que

El señor Lic. don Carlos Pereyra, nombrado Ministro de México en Bruselas,
y personas que fueron a despedirlo a la estación el día que partió a tomar
posesión de su nuevo puesto.

En el salón imperial. Bajo el m:stedo nocturno. En medio de un derroche de
perfum&lt;!S, como si todas las rosas hubieran contribuido. Una música suprema
reinaba. Una flor humana mostraba sus delicias intactas. El aire sedoso y ameno
soplaba el ambiente de una selva cercana.
La luz irisaba en los rostros pálidos de tantas soñadoras y de tantos pensativos.
El beso del festín sería un vino de color de zafiro, en unos vasos purpúreos,
sobre bandejas de ónice, llevadas por cortesanas hermosas, como si se pensara en
un día de Damasco.
Aquel verso que recitaría el poeta. Aquella canción que arpegiaría el ruiseñor
humano. Aquella fantasía en que se palidece de tanta sublimidad. Aquella dulce Artemis cincelada en uu mármol tan blanco como el pétalo del nardo. Aquella pintura
en un fondo exquisito. Bajo la eterna arquitectura gótica de las columnas.
Y el vino llegó. Y los ojos profundamente escrutadores se fijaron en el arte inmenso que aromaba el salón. Tanto Arte. Tanto ensueño diluido en las alas del ai•
re. Y los vasos llegaron a cada mano de lirios, a ~ada mano de rey pletórico de
fama.
La pri.1cesa Matilde dijo: brindo por el-amor. La reina Amelia por la victoria.
La marquesa Dora por los cisnes. La condesa Emma por los besos. Y el Monarca de barba rubia y de ojo azul, brindó por" la aristocracia deltaleoto."
Y todos dejaron con una pulsera de espuma los vasos. Y aplaudieron al Monarca.
Y cayó sobre la cabeza de todos una lluvia de pétalos.

He allí uo jardín de sólo rosas rojas. Estaba en él. Bajo uo palio de luna.
Ví surgir una águila que dijo: soy el pensamiento; con mi vuelo escalo el imperio
de la Filosofía, y me poso en las cimas donde Dios ilustra con su planta; recorro
el éter y tengo mi o ido en el Sol, cuyos rayos hacen brotar a la tierra luz. Me divier•
to con el iris y es mi música la rotación de los astros. Y desapareció.
Ví una mariposa, que dijo: soy la mujer. soy la fantasia. Yo voy a la Luna por un
hilo argentado y penetro con mi sutileza de flor al Santuario de la ilusión. Yo
odio la realidad. Mi palacio está en el sueñ o. Soy débil como la casa de las arañas
y tengo alas de querub y alma de cristal que se rompe con las tempestades. Y
voló.
Llegó un ruiseñor, que dijo: Soy la Poesía. Mi garganta es el laúd do se arpegia
el trino de oro. Solo los ungidos saben mi canto; aunque los profanos se burlan
de él, porque no son predestinados. Y se ocultó entre las hojas.
Llegó una paloma, que dijo: Soy la virginidad. Soy h, gloria de la tierra. Me
persiguen los cazadores, pero me amparo tras los l_irios y me envu~lvo en la g~a
de los cielos azules y me detengo en los montes 1ntactos. Yo me alimento del trigo
que da la hostia. Soy hecha de las espumas de un lago a quien cubre un velo rubio
Me dei.truye el miasma del fango. Y se remontó al sertoo azul.
Jefes y oficialt s del Parqu e de [ ig-enieros.-Gru( e tomado con moti~o de la fie~1a co~mtrr.oratiH t:ffct:ia da el mié, cdt s pas, co tn recuu co del Pad n de la Patria.

El señor Lic . Pereyra y su señora esposa, la distioguida escritora &lt;M,uía Enri-,.
queta&gt; a bordo del carro que les llevó rumbo a Veracruz.

Habló una rosa del jardín: Las ilusiones duran mi vida. Y marchitó. Y yo qoe•
dé extático, esperando una nueva aurora boreal.
A~GEL SALGADO.
o o o o
El consumo de porotos se hace cada vez mayor; está haciendo disminuir el de
papas.
o ooo
El golfo de Persia es llamado 'Mar Verde," porque en alguncs sitios sus aguas
presectao un hermoso color verde.

�Bellezas Tapatías

~--

. .{CASTelLANA

;~~
U

©S~llU~~(dl

©J® Il~

ftlll!ll"Th&gt;.Ul~ preces la noble Esparta dirigía

eo honor &lt;le sus huestes vencedoras
cuando llegaron tristes mensajeros,
y, al escucharlos, lúgubres y fieros
Poema inspirado ea un cuento toroároose los Eforos. .
Mentidas
en prosa de Villiers de L''sl
1 .
e las oue•as de los rústicos pastores!
Adam.
Mentidos los rumores
del viento volador! Rotas, hundidas
I
todas las esperanzas coo:ebidas!
Era la tarde. Abierta
Mil brazos eo el aire se elevaron,
y como arnés ceñido a la robusta
Y de furor y d~ venganza ardiente
muralla, aparecía
~~~oa~ores gritos_ resonaron.
la ancha puerta de bronce, la grao puerta
~rnble me~saJe
de Esparta, la ciudad fiera y augusta.
corrió ¡&gt;or la c1~dad; como uo torrente
Del cristalino Eurotas la onda fría
de _férvido oleaJe.
rodaba con sonido lastimero.
Ef1altes. el _pastor de alma p~rversa;
y el sol, en viva púrpura bañado,
por re~ó~_dltas s~od~s oo sabidas
semejaba el escudo ei:saogreotado
coodu¡o 1u~fame. al_1ohumaoo persa,
de uo adalid de Homero.
que, cu_al sierpe traidora, por l_a e~palda
En la torre sombría
acometió ~ los br_a~os de Leoo1das,
que superaba al muro resistente
Ya de Jeqes el n1t1do caballo,
.
.
de paramentos de oro y esmeralda,
d e 1a puerta d e bronce, 10qu1eta
gente,
h d' d
¡ fé
11
ruidosa multitud se revolvía.
un 1en ~ en sangre e
rr~o ca o,
Relumbraban las picas el guerrero
hollaba tr~uofador la sacra berra
casco la malla dura '
cuna de dioses y hé~oes de la guerra,
. '
d
'
La torpe raza espuria
la f irme espa a de co~tante acero,
del maldecido Irán derrocaría
el venablo, la espléndida arma?ura...
con implacable furia
Todo lanzaba resplandores roios,
el templo levantando a las deidades,
menos los negros y nublados OJOS
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b · •
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d
h
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y e uer es ca enas cu nna
d_e 1ª gne~a unta " mue e um re,
a los nobles soldados de Milciades;
siempre fi¡os, ~la~ados en la cumbre
y a las griegd.s castísimas beldades
de una montana 10gente
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I a a uncir, para a renta y vil es oro,
que_ os en ª a, cua I ~rJes. en 1ª ren e
a sus carrozas de marfil y oro.
regia corona de sangrienta lumbre.

II
A combatir, ufanos,
la víspera salieron de aquel día
los tresci.,ntos heroicos espartanos,
Jos trescientos leones
que por sus alt:is ínclitas acciones
dignos son de la homérica poesía.
Coronadas de rosas,
como para asistir a alegre orgía,
partieron las falanges valerosas,
Q lliéo de aq llellos soldad0s oo sabía
que iba a morir? El beso de h mllerte,
en lid gloriosa, pan el alma fuerte
es más dulce que el beso de las bellas.
Por la patria morir .. dichosa suerte!
A los orimeros rdyos de la aurora,
con himnos quP entonaban las doncellas
y los vivas de o iños y de ancianos.
la in:lomable ciudad batalladora
despidió a los trescientos espartanos
que, con bandas de mirtos y claveles
en su marcial arreo,
marcharon, siempre ansiosos de laureles,
batiendo con sus laozas los broqueles
al compás de las 0das de Tirtea.

IIl
Voces de triunfo, bélicos rumores
que en alas de los vientos voladores
por la mañana a la ciudad llegaron,
las venturosas nuevas confirmaron
de los rudos pastores;
las falaages de Jerjes rechazadas
fueron por las helénicas espadas
que, formidables rayos de la guerra,
cubrieron de cadáveres l:t tierra,
El excelso Temístocles, al frente
de sus nunca vencidos escuadrones,
a reforzar volaba, diligente,
el bando de los épicos leones.
Cánticos entonaba de alegría
y a sus altas deidades protectoras

En la elevada torre y las almenas
esperaban los griegos, la faz mustia
y las miradas llenas
de furor de angustia,
ver lucir, a los rayos de la tarde,
eo la cima eminente
de la montaña el C;\SCO refulgente
del enemigo vencedor cobarde.
Pronto iban a surgir en la alta cumbre
del ejército persa las espadas;
las flechas de lJs caspios; las doradas
cimeras de la asiria muchedumbre;
los árabes coa blancos alquiceles;
los etiopes, de facciones duras.
ceñido el cuerpo con hirsutas pieles;
las índicas nevadas vestiduns;
los escitas con ojos de chacales;
los infantes soldados
de Susa y de Persépolis, arruados
de broqueles de mimbres y puñales.
La ciudad se aprestaba diligente
a registrar con hechos inmortales
el asalto inminente,
Sobre Esparta cruzó. como e.nlutada
nube, de cuervos fúnebres bandada
que fué a posarse en el ramaje escueto
de la sel va sagrada
que se extiende a la falda del Teijeto.
Presagio horrible! En ronca gritería
prorrumpió la ciudad, que maldecía
de los pájaros oegros de la mllerte;
con maoo ejercitada y brazo fuerte
lanzó a los cuervos lluvia de saetas
y piedras voladoras;
pero en las ramas prosiguieron quietas
las fatídicas avez graznadoras.
Palidez espectral cubrió el severo
rostro de las ancianas:
ya era infatigable el temeroso agüero.
También palidecieron y temblaron,
el corazón henchido de congojas,
las vírgenes hermosas espartanas,
cuando les entregaron
tristes sus padres las agudas bojas

que ornamento brillante
de Pólux iracundo!&gt;
fueran del templo de Hércules triunfante.
Habló el soldado;
&lt;Para qué se nos dan estas espadas?&gt;
mas de la multitud el vocerío
preguntaron las bellas, desoladas.
cada vez más enérgico y bravío
&lt;Para qué esto~ aceros?&gt; repetían
apagó sus palabras.
coo la voz lastimera.
&lt;No has besado
Nadie les contestó. Ya lo sabr~ao
la tierra! La has mordido! &lt;Atrás, infame!
cuaod~, al llegar el pavores~ rnstante,
En tu pecho una víb0ra derrame
el terrible mandato se les d1~ra
su veneno fatal!&gt; &lt;Vuelve a la guerta!
de hnod1rlos eo su seno palpitante.
A morir combatiendo! No te aterra
nuestro furor?&gt; &lt;Sobre tu frente zumba
el anatema de tu padre bravo
V
que se agita cólerico en su tumba!&gt;
&lt;Aoda a servir al eoemigo,esclavo!&gt;
Esta odiosa palabra, como un trueno,
De pronto la espartana muchedumbre
retumbó en los oídos. Las doncellas
lanzó un g rito estridente,
bajaron. ruborosas, las miradas,
Acababa de ver sobre la cumbre
estrechando a la vez contra su seoo
de la montaña ingente
las cortantes espadas.
a un hombre que corría
De los dolientes ojos de las bellas
como recio huracán; por la pendiente
abrasadoras lágrimas rodaron,
velocísimo luego deceodía,
que el metal de las armas recamaron,
cual si g~nar la puerta pretendiera
de perlas y diamantes.
de la ciudad! Un fugitivo era!
Esclavas!. .. Las doncellas ccmprendiercn
Roja la faz com0 encendida llama ,
para qué se les dieron
y eo la maoo una rama
los aceradas hojas penetrantes.
para sostén, sin duda, en la carrera,
Veladas las pupilas por el lloro,
volaba por la aspérrima vertiente,
la arrogante figura sio más galas
llevando oculta la inclinada frente
que el rico manto de sus bucles de oro
con su revuelta oscura cabellera.
y una veste más nívea que lasalas
Más siniestra, más pálida y sombría
de los cándidos cisnes, una hermosa
ante la rauda aparición, la brava
hacia el muro avanzó majestuosa
multitud se revolvía.
cual la imagen de Palas.
Era gran cobardía
El pueblo con semblante compasivo,
correr de modo tal. Abandonaba
la contempló La prometida esposa
aquel hombre el combate ? Buscaría
era del fugitivo.
en Esparta refugio ?
Pálida y altanera
A la vislumbre
miró a su amante, y con airada mano
del sol, dando de lleno en su figura,
uoa piedra arrojole tan certera
resolandeció su helena vestidura.
que dió eo el corazón al espartano.
Espantosa ruguió la muchedumbre
Desde el pie a la cimera estremecido
y con voces de lúgubres acentos
el triste se detuvo, alzó la fcente,
rasgó el aire liviano.
quiso hablar, mas su acento fué extinguido
gritando con furor &lt;Un espartano!
por las exclamaciones que a la gente
El miserable del combate huía.
la valerosa ~irgeo arrancara
Habrá imitado la falange rota
con su muestra preclara
de los griegos la negra felonía ?
de ánirno entero y patriotismo ardiente.
No era una imagen fiel de la derrota
Mustio el semblante, la mirada incierta
la visión de aquel h'lmbre envilecido ?
y eo la rama apoyado.
A qué ocultar más tiempo la tremenda
eocaminóse hacia la entrada abierta
infamante verdad ? De la contienda
de la ciudad el mísero soldado.
todos habían huído!&gt;
Pero a un signo del pueblo enfurecido
Interrumpió la ronca gritería
giró sobre sus goznes la ancha puerta,
un ay vibrante, aterrador, lanzado
cerrándose con lúgubre estampido.
por triste corazón que se rompía,
Y ante aquella sombría
por una anciana de semblante airado
hoja de bronce helada
que, clavando la vista en el soldado.
que para siempre-oh dioses!-de la amada
&lt;Mi hijo!&lt; clamaba con horror.
tierra le proscribía,
Saogrieotos
el fugitivo griego escaroecido:iosul tos. anatemas vengadores,
desplomáodose inerte
gritos de rabia, crueles juramentos,
sobre el suelo natal, lanzó uo gemido
cual tormenta preñada de furores,
y durmióse eo los brazos de la muerte.
tronaron en los vientos.
Del sol a los p:istreros resplandores,
&lt;Tu vista oos deshonra, alma de lodo!&gt;
sobre el cadáver rá pidos cayeron
&lt;Atrás! No es este el campo de batalla!&gt; los cuervos graznadores,
&lt;Cómo la tierra eo cól~ra oo estalla
y en aplausos las turbas prorrumpieron.
bajo tu planta vil ?» &lt;El pueblo todo
Así murió-volando su alma egregia
fulmina contra tí sus maldiciones!&gt;
al Elíseo, vestida con la reg ia
&lt;Si el valor consistiera
púrpura del crepúsculo esplendeoteen consumar negrísimas traiciones,
el luchañor valiirnte
héroes, cual tú, oo hubiera&gt;.
que en la batalla conquistó la gloria;
&lt;Ha de~garrado el corazón altivo
el ínclito g uerrero
de la patria tu infame cobardía!&gt;
que lvs griegos nombraron mensajero
Callado y anhelante el fugitivo
de la inmortal victoria.
hacía la puerta sin cesar corría,
A~í murió abrazado
&lt;Atrás! Atrá,, baldón de los guerreros!&gt; a la rama triunfal y desgarrado
los esp1rtanos exchmaban fieros.
el corazón por trágicas heridas,
&lt;No entres en la ciudad de la bravura .
el invicto soldado,
que no qu'3remos con tu sangre impura
el augusto emisario de Leonidas.
manchar nuestros acéros&gt;.
&lt;A cuánto compra Jerjes 1, sespadas1&gt;
&lt;Vas a ganar coo tu veloz carrera
MAN UEL REINA.
el premio en las alegres Olimpiadas/&gt;
&lt;Alcese contra tí la sombra austera

El Sueño de la Desgracia
Acababa de perder a mis padres . ... Bruscamente
fueron arrancados a la vi:ia por un accidente ferro•
"iario.

Sentía desvanecerse mis fuerzas, oo podía llorar y
parecía haber llegado al límite de mis penas. __Con oj_os
secos y ardientes vagué por el bogar de m1 10fanc1a,
que veía desierto, oscuro, y sin embargo, lleno de los
felices recuerdos :ie otros tiempos. Encontré todos los
muebles eo lo,- mismos sitios; ea la sala el antiguo sillón del tiempo gustaviano ante el escritorio, donde
mamá acostumbraba escribir todas sus cartas cariñosas .... En la biblioteca reposaban los anteojos de mi
padre encima de_! periódico, fechado en el día que sucedió la desgracia.
En ta grao mesa del comedor ví uoa maceta coo flores secas. A nadie se le había ocurrido sacarlas ....
Todo estaba eo ordeb; cortinas y tapices adornaban
aún la casa, y sin embargo m~ s~otía extraña e_ntre los
objetos conocidos, eo las hab1tac1ones donde_ mis pasos
despertaban ecos raros, y me sentía perseguida por un
soplo frío. Quedéme meditabunda frente a estas flores
secas, pensando en todos los años tras~urrid~s, que ya
no volverían, y c:.,mprendí que oo babia sabido apre•
ciarlos.

Srita Paz Villaseñor:

Estudio fotográfico de Abitia--Guañalajara.

¿No había sido feliz entonces?
iOh, sí! pero me parecía tao natural eso de poseer la
felicidad; si no hubiera sido así, lo habría llamado una
injusticia. N o .... uo había sabido aprovechar los años;
había murmurado muchas veces en secreto, fastidiada
por el cariño y la circunspección de mis padres.
iMamita adorada! cuántas veces no le había contestado bruscamente al parecerme innecesaria su inquietud por mí. Ahora . . .. ahora a nadie le importaba de
mí, nadie me animaba, nadie me traía con~uelo. Feliz
había dejado el bogar paterno cuando Guonar mi marido, me lle.-ó consigo bacía cuatro años.
¡Qué hubiera dicho él, .¡ue se encontraba al lado en
la biblioteca eligiendo libros entre las muchas obras
predilectas de papá, al verme así!
Miré alrededor mío. Casi todo estaba condenado a
ser vendido bajo el martillo. Nosotros no teníamos sitio
para tantos muebles, las sillas costosas erao viejas y
fuera de moda .... la mesa demasiado pesada, decía
Gunoar .... pero si !O quería quedarme eco ellos, en·
tooces ... , ¡Qué me importaba de todo eso ahora, puesto que desaparecía el viejo hogar! Guonar dispum entonces todo según su voluntad.
Me dejé caer en el sillón, apoyando la cabeza contra
el borde del blanco y frío mármol de la mesa. Recordé la voz alegre de mi padre cuando contaba, a la hora de la comida, las novedades, explicándonos los tele-

gramas del diario y discutiendo de política! Recordé
mi desprecio al ver la expresión feliz de su semblante
cuando nos refería cuentos de &lt;sus tiempos&gt; y comprendí, cómo se llega a querer ciegamente a la juventud.
1Ah, papá! poco sabes cómo desearía yo que volvieran
esos tiempos!
El sollozo estremeció todo mi cuerpo; lloré, lloré sin
importarme de Gunoar, a quien le fastidiaba ver llo•
rar. Sentí los pasos de mi marido; sentíle abrir la puer·
ta de la sala y entrar. Levanté la cabeza, mirándole.
El semblante de Gunnar tomó una expresión fastidiad:. al verme y dijo:
- iPero mi amiguita!
:;é que intentaba ser bueno y compasivo; pero el tono expresaba tal egoísmo, que iovolnntariameote me
acometió el deseo de decirle lo que hacía mucho tiempo me pesaba eo el corazón.
-Todo, todo ha pasado-exclamé-oo existe ya nada
de lo que me era tao querido ..... .
Soorióse mi mari1o con su risita tan encantadora, diciendo:
-Pero, Aoita, me tienes a mí. •.. ¿ te olvidas tan completamente de eso 1
¡Ah! esa sonrisa que tanto me había gnstado en uo
tiempo, cuaodo creía que revelaba su buen corazón. La
inflexión tierna de su voz no era sioo costumbre, c0stumbre y nada más ....

�Grité deses¡:,uada:
-Y tú ...... ¿Quién eres tú en comp:i.ración con los
que he perdido . . .. ?
-Estás nerviosa, Anita .... trata de dormir un poco
¡Cierto que me sentía nerviosa y deshecha de cansancio, pero me parecía tan duro que me dijera eso
ahora! No tomaba mis palabras a lo serio: pero quise
que supiera toda la verdad.
-Ha pis&lt;Ldo el tiempo ya, cuando me imaginaba que
tú podrías reemplazar a papá y a mamá y a la dicha de
mi niñez-dije lentamente, sofocando los sollozos y mirándolo fijo en los ojos.
Gaaaar se puso serio.
-lDe qué te quejas, Aaita?-preguntó cortamente
con frialdad.
-Trato siempre de complacerte-continuó, mirando
fuera de la ventana.
Escondí la cara entre las manos y murmuré:
-iNo me amas como antes!
-iPero no seas hn criatura! Bien sabes, Anita, que
mi amor p or tí siempre será igual; pero tú debes comprender, como mujercita inteligente que eres, que la
primera p3.sión no puede sobrevivir en un matrimonio
cuando ya h&lt;Ln pasado cuatro años.
-No-contesté desalentada-nos hemos alejado demasiado el uno del otro para poder tratar de conservarla.
-Querida, no creí que tuvieras semejantes ilusio·
nes de niña ..... .
Nuevamente permanecí sin contestarle. Yo tambié'I
había creído eso: pero veía que estaba equivocada.
Comprendí que había esperado que el amor nuestro no
fue~e c,&gt;múa. ¿ Quizá todas las niñas jóvenes abriguen
la nl.isma ilu,ióa?

nubes incoloras se mecían en la bóveda azul que invadía la noche, a lo lejos la Ciudad como foco inmenso
laozab:L destelles, hacia al frente las luces del castillo
se aestacaban en la diafanidad de la noche, y el lago
acariciado con más fuerza por la brisa nocturna nos
trasmitía ecos voluptuosos de besos y suspiros •... l
Mis manos ajaban entonces su blando pelo de azabache, su frente irradeaotea bJ... acura, y sus ojos negrcs
y umbrosos lanzaban destellos de dicha.
Y en la suave quietud de la noche, bajo los tiernos
arbustos inclinados en las sinuosidades de la imitada
roca, nuestros labios se unieron lenta y dulcemente, y
al monótono cantar de los amores sonó el chasquido de
un beso, que presurosa reccgió la brisa, envidiosa de
tanta dicha . ..... 1
Cuando la sombra invadió la tierra y en el firmamento relampa¡ruearon las titilantes estrellas, el Dios
Cupido había clavado con certera mano la millonésima
flecha que atraviesa los cora zoo es!

J. B.

Cyran!).

Sr. don Lucas del Palacio, oomb1ado segundo
secretario de la Legación de México
en París.

IDILIO
La señora doña Guadalupe Hidalgo en la tiesta con·
memorativa de la muert~ del Padre de la Iodependen·
cia Nacional, el 30 de Julio pasado.
-He teuido un sueño, mamita, un sueño terrible.
-Pero, ¿qué bas soñado, criatura?
¿Qué contestaría? Mamá ignor.,ba aúa que yo me había comprometido con Gunoar.
- De un accidente ferroviario, mamá!
-Creí que todo preocuparía tus peasamientos menos
eso-rió mi madre, mirándome con disimulo.
-Pero, querida .... apúrate .... Gunnar ha llamado
por teléfono preguntando si puede venir a las doce ....
Apúrate, pues, Anita.
-No, no, no, no me caso con Gunnar-dije en ,·oz
alta y firme.
La noche anterior antes de dormir, mi último pensamiento girab;i en derredor de él, pero ahora me parecía
que toda pasión se había desvanecido.
Fué verdaderamente tan triste lo que soñé respecto
a Gunnar. ¿Podía quejarme de su proceder? ¿No había
sido un caballero a pesar de todo ? 1Por qué no le quería ahora?
Esther, la mucama, me entregó un ramo de maravillosas rosas rojas y una cuta ..... . de Gunnar
Sentí un deseo repentino de no leerla; de esa cartita
parecía emanar una tentación ...... pero naturalmente
la leí:
&lt;Anita: quiero antes de verte, que recibas un -;aludo
y mi inmensa gratitud por tu amor. Queri.'a, dijiste que
yo soy el primer hombre a quien amas y prometí que
jamás te haría arrepentirte. Seré digno de tí ...... tú
me harás dign:¡ ...... - Gunnar&gt;.
Rompí en mil pedacitos la carta empezada. ¿Qué significa un sueño?
LENIE HALL.

La señora Hidalgo presidiendo la fiesta efectuada el
propio día 30 en la escuela &lt;Bartolomé de las Casas.&gt;

__,¿ Pero, Anita, creías tú, formalmente, que yo no fuese igual a todos los demás?
Gunnar me contempló en silencio.
-No es demasiado tarde, Anita. Yo no te retendré
un solo minuto contra tu voluntad . Si el amor que yo
hoy si.,oto por tí no te basta, podremos si:parar~os ....
Sus pal~bras no revelaban falta de cons1derac1ón; pe·
ro bmpoco ninguna pena por la posibilidad de una separación.
No creo tampoco que él me creyese capaz de dejarlo
ir ..... .
El peón que emb3.laba los libro, en la biblioteca 11:i-m 6 en la puerta y pidió hablar con el señor secretario
de la legación.
G11nnu salió de la sala con su acostumbrado porte
elegante y le sentí luego elegir entre los libros de
papá.
.
Extrañé cómo podía haberle amado de todo m1 cora·
zón ...... y lloré nuevamente desesperada. apoyada en
la mes,1.
-iPero, qué modo de dormir! ...... Son las nueve pasadas.
Esas palabras de mi madre arrancáronme del sueño y de los violentos sollozos. Me senté en la cama y
grité:
-iMam á! ..... .
As11stada de mi semblante desfigurado, mamá se acer·
c6 a la cama.
-Pero, querida, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Qué
hay?
.
La abracé, besándola con tal vehemencia, que se volvió aun más inquieta. No era mi costumbre ser tan expresiva en mis cariños. Por fin exclamé:

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
En el poniente los rayes claudicantes del rey astro
dor~ban las nubes tiñendo sus contornos de púrpura:
acariciaban con polvo de oro las copas frondosas de
los arbustos que bañaban sus raíces milenarias en el
cristalino lago, rizado por la brisa, ornado por las ro• •
sas. En el montículo que parodiando la naturaleza,
construyó el hombre a la vera del estanque, a donde
se trepa por rústicos senderos de bien imitadas rocas,
en la planicie que su cuesta forma, adornada por arbolitos tiernos aún y labradas bancas semejando escollos, nos sentamos los dos El crepúsculo vespertino se
mostraba en toda su encantadora pol icromía, toda su
voluptuosa tran~ición provocando el éxtasis de gozo, al
so.lemoe ensueño donde la realidad tema tonos faotás·
ticos de ilusión. bordados en quimeras, con dulces y
regocijadores contornos.
Habíamos llegado hasta ahí, después de saturarnos
del perfume enervante del bosque, de la fragancia
trastornadora de los prados sembrados de violetas,
hambrientos de luz, faméliccs de aire puro que azota·
ra nuestra frente.
Y ea lo alto de la colina, dominando la tersa super·
ficie de las aguas y la umbrosa perspectiva de los bos·
ques deliaeada en el horizonte por los polvos de oro
del póstumo rayo de Febo. sintieron nuestras almas la
eocintadora voluptuosidad de ensueño, la embriaguez
de un placer adorablemeote cierto.
Rodeaban mis manos trémulas por la sensación su
esbelto talle, y mis ojos buscaban en los rnyos como
encantado espejo la imagen del paisaje, susurrando al
oído dulces pala bras de amor, tenues como un suspiro,
acariciadores como un beso. La soledad del sitio pro·
vocaba la confesión de un amor por tanto tiempo oculto, el cansancio del largo paseo obligaba al descanso
en las labras piedras, semi ocultas por los contornos
que solícitos nos abrigaban sirviéndonos de nido, a Jo
lejos el cantar vibrante de los trovadores alados, y a
nuestros pies el murmullo de las ondas semejando
besos.
Lentamente .... con la lentitud de un canto suave y
prolongado, subrayando las palabras con miradas y ca·
ricias, le hablé de mi amor.
Sus ojos negros, de negrura atrayente como el abismo, escrutaban mi alma, sondeaban mi corazón.
Coovendda a medias de lo sincero de mi cariño cu·
yo crisol había sido su indiferencia, cuyo calvario se·
ría acaso su desprecio, una sonrisa jugueteó en sus la·
bios de púrpura teñidos como pé talos de flor, y envuel·
to en la fragancia de su aliento escuché esta frase:

Del llanto al beso, en dulce desvarío,
hay apenas un leve calofrío.
Rosana.

Cállate!
Cyrano.

¿Y qué es un beso? Un juramento

hecho muy cerca, en mudo arrobamiento,
es promesa sin voz, punto rosado
de la &lt;i&gt; de pasión; secreto amad.:&gt;
que hace del labio, s?ductor oído.
Es un fugaz instante
de infinito y de cielo, con rtiido
de abeja susurrante.
Es comunión de amor que sabe a rosa,
manera de aspirar en dulce calma
del corazón la esrncia mi~terio~a,
y de gustar, rnbre la beca, el alma.
Is~rAEL ENRIQUE ARcrnrncAs.

Sr. Iog. Pedro G. Santos, n01r.brado jefe de la Comisión
Geodésica Mexicana.

&lt;Me quieres tal como lo dices.&gt;

Procesión infantil que depositó ofrendas florales ante la tumba de Hidalgo el 30 de Julio.

Embriagado por la esperanza, valeroso por la proxi·
midad del éxito, mis labios en precipitación desespe·
rante tejieron la red del cariño p¡,.ra capturar su alma
blanca como caliz de rosa.
¿Que si te quiero ? y te atreves amor mío, a hacerme
tal pregunta cuando mis ojos están ceo sus destelles di·
ciéndotelo, cuando la naturaleza conmovida corea mis
frases con sus suaves caricias y sus ténues suspiros?
Pregúntale aquella flor que se balancea voluptuosa si
adora al sol que la baña y a la brisa que la besa. Pregúntale al errante pajarillo si adora sus hijuelos; pre·
gúntale a mis ojos si mi corazón no les trasmite frases
de amor para tí ...... Oh, amor mío!, amarte como te
amo es mi delirio, morir junto a tí, escuchando tus pa·
labras, bebiendo tu aliento con la avidez que un caminante devora el agua cristalina del lejano arroyo, con
la dulzura que el niño besa los labios de una madre.
morir bendicié ndote a tf y amalgamar con el último
suspiro tu nombre como prueba póstuma de mi dicha.
Callé un instante, conteniendo basta mis pulsaciones
para oírla. El sol había tramontado el horizonte y vagas

El Excmo. señor M. Adatcbi, ministro del Japón, con su acompañamiento oficial, y el primer introductor
de Embajadores en el Palacio Nacional, el sabádo pasado que presentó sus credenciales.

�U i(Í\a\
rt&lt;fl§

y

/E~'44

©1 ll©l E~t!l(t}llral
Oici(;ic~ ,~U'(l}

------t~~~~---~~

Verdadera satisfacción nos produjo el
pasar uuas cuantas horas contemplando la
manera como el gobierno imparte enseñanzas prácticas a los jóvenes que luego
hao de ser hábile~ obreros y honrados industriales. Quiz:is si muchos que se dedi·
can pomposamente al ejercicio de carre·
ras facultativas en las cuales suelen fraca·
sar. se dedicárao a un oficio, seguramente
que habían de vencer mejor en las luchas
de la vida; pero ciertas ideas de tontas va·
nidades, pierden inteligencias que :en otro
orden de trabajos habían de lucir, a no 1
dudarlo.
Este imp:&gt;rtaotísimo plantel educativo
que hoy por hoy se encuentra en un desa·
rrollo admirable y digno de alabarse, tuvo
sus visicitudes que reflejaron, en cierta
manera, las que atravesó México desde que
se hizo independiente, por la inestabilidad
de sus gobiernos y por el ambiente poco
propicio en aquel entonces a la instrucción
de los obreros.
En 1843, el gobierno tomando en cuenta
ciertas necesidades del pueblo, instituye
una Dirección General de Industria, y por
Decreto de 2 de Octubre del mismo año,
dimanado de aquella, se fundan dos escuelas, una de Agricultura y otra de Artes. A
los ro años, en Octubre también de r853
otro decreto &lt;lió más firmeza a lo !lstable·
cido con anterioridad, pues lo cierto es
que semejante reforma, no había tomado
mucha consistencia. En r856, en el gobier ·
no de Comonfort decretóse en 18 de Abril
establecer una Escuela Industrial de Artes
y Ofidos, para lo cual se la señalaron fon·
dos propios y se construyó un edificio di·
rigido por el señor Miguel López, y cuya
casa estaba contigua a la Escuela de Agri· .
cultura de entonces; y más adelante trasla·
dóse a San Jacinto, y la verdad es que to·
mó cierto incremento la iostrucción de las.
artes y de los oficios, pues se llegó a tener
en Julio de 1857 hasta 107 alumnos, dando
las clases 20 oficiales de talleres. Un in·
cendio casi dejó en ruinas el edificio, y los
trastornos políticos que surgieron en aquellos años, fne·
ron motivo de que se olvidara lo que había alcanzadc
cierto grado de adelanto. En Diciembre de 1867 el Gobierno del señor Juárel volvió a dar cuerpo a la idea
antes realizada y que se habí'l interrumpido.y como faltaba edificio apropósito peusóse en habilitar el ex-con-

111

1

Dosel presidencial del SJlón de Actos.

Taller de fundición,

Taller de tornería.
Todas estas clases se dividen en sus correspondientes
años, y durante el tercero y el cuarto, los alumnos
acompañados por los profesores que dei;igna la Direc
ción de la Escuela visitan las fábricas y talleres industriales, y terminados los cuatro años de sus estudios

Los alumnos hacen todos los días ejercicios adecuados a su ectucación física, en los años que están en la
Escuela. Para que cumplan bien esta obligación, el médico adscrito al Establecimiento los examina al principio del año y cuantas veces lo cree necesario, para pro·

los alumnos con el mismo esmero, con que se procura
que se aprenda el oficio, para abrirse paso en la vida,
lo cual significa tanto en la juventud, que careciendo de
patrimonio propio, necesita adquirir ~u manera de vi·
vir por medios decorosos y honrados.

Clase de electricidad práctica.
vento de San Lorenzo, 10 cual se hizo después de cier- señanzas que allí se imparten, y que sirven .ll educantas reformas, y en dicho loe ~1 hoy lo vemos por fin. con do para cualquier duda que tenga, al hacer sus est\1·
vida propia y con grandes elementos de existencia.
dios prácticos. El personal de está. biblioteca. es com·
En la actualidad hay clases de todos los oficios, y se
pletamente idóneo, y tuvimos oportunidad de ver la
nota una completa disciplina y un orden absoluto. Los
mandra como se facilitan los datos que se piden con
progresos son tenidos en cuenta por la Dirección del
diligenci.t y talento.
plantel, y hay, en efecto, una clase de electriEn el plan de estudios, actualmente está comprendicidad práctica, además de 1.t teórica, estando la
do la carpintería, herrería, tornería, cantería, fundiprimera dirigida por el profesor don Miguel J.
ción, pintura decorativa industrial y escultura decora·
Sierra, que ha logrado el que los más principa- tiva industrial, electricidad aplicada a la industria, y
les aparatos modernos, sean enseñados en su mecánica aplicada a la industria también.
funcionamiento a los alumnos.
Otra de las clases curiosas es la de decorarlo,
en la cual se ven dibujos sacados del natural,
cte animales vivos, que allí se tienen, y los cuales
sirven después para formar motivos de decoración, de sumo gusto. El taller de tornería pre·
senta un golpe de vista muy sujestivo, conforme
se ve en nuestro grabado, y por lo que se refiere
a la amplia clase de gimnasio, y al tanque hermoso para la natación, todo ello bajo la dirección del inteligente profesor don Enrique Vera,
debemos confesar que nos produjo un gran efecto, probándonos el c~lo que se desplega en esta
parte de la higiene y del "sport."
El salón de actos es grandioso, habiéndose
inaugurado cuando vi~itó México el doctor don
Rafael Altamira, sabio maestro de la Universidad de Oviedo en España, y el dosel de rojo terciopelo, con la águila mexicana en el centro bordada ricamente, lo mismo que el sillón lnjoso,
se usaron por vez primera en Septiembre de
19ro, al celebr"rse una de las fiestas del Gente•
nario de la Independencia, que fué la reunión
del Congreso Médico. Según personas inteligentes, el referido dosel y sillón están tasados en
25,000 pesos.
Muchos más pormenores de importancia, que
escapan algunos a nuestra memoria, nos fueron
dados por el Prefecto, señor de la Torre, que
amablemente nos condujo por entre amplias g'l•
!erías, salones y talleres, s10 que falte la correspondiente Biblioteca, muy bien surtida de todas
hs obras que tienen relación con las enTTnaspecto de la Biblioteca.

En la fragua.

Salón de decorado.
tienen una práctica de seis meses en los talleres o fá
bricas industriales en los términos que el referido director p,escriba, y que son sometidos a la aprobación
de la Secretaría de Instrucción Púb!ica y Bellas Ar·
tes.

1

En el tanque de natación

curar corregir por medio de los movimientos y actitudes que convengan, las faltas e imperfecciones de de·
sarrollo, naturales o adquiridas en los talleres
Como se ve, está perfectamente organizado el traba•
jo en todas sus manifestaciones y se cuida del físico de

La Escuela de Artes y Oficios para hombres, es una
verdadera necesidad, y todos los medios que el gobier·
no se arbitre para sostenerla en su debido esplendor,
deben dársele con mano pródiga, pues se trata del por·
venir de la clase obrera.

En la sala del gimnasio.

�La señora de B1.laruetuvo que guardar calma durante algunos días, a consecuencia del disgusto; pero_ oo le
sirvió de escarmiento. Apenas pudo poaer~e ea pté, co•
rrió a casa de la madre de la rica castellana, y le dijo
apeoadísima:
-!Oh, amiga mía! ¡Cuánto sentí no estar en casa el
día en que fué a verme su hija! .... Fué una casualidad
lamentable; precisamente aquella noche cenábamos en
casa de unos amigos, que se marchaban a Niza al día
siguiente .... La criada lo sabía de sobra .... Pero, qué
quiere usted, la pobre es tonta de remate; no sirve para nada, absolutamente para nada .... En fin, la hemos
tenido que despedir ....
PABLO BO~HOMME.

Sr. don Carlos Pita, nuevo agregado civil a la legación Mexicana en Bruselas.

El licenciado Emeterio de la Garza Jr. que acaba de regresar después de una gira
por las principales ciudades de los Estados Unidos. Sus trabajes patrióticos en favor del
Gobiemo y de México son muy notables y de ellos ha dado cuenta la Prensa de la Capital, habiendo sido muy felicitado por su actitud ante el Gobierno y pueblo americanos.

La visita inesperada

Sr. don Eusebio Salazar y Madrid, nuevo jefe del
departamento de bosques del ministerio de
Fomento.

A pesar de sus sesenta y cinco años bien cumplidos,
de su abultado abdómeo y de su ciática intermitente
que la obligaba a ,rndar cc,n un balanceo parecido aÍ
de los pato~, _la señora de Balarue se desvivía por el
placer de v1stt•r a las gentes. Tenía la memcria de las
buenas amistades.
Cuan~o en un_a reunión oía hablar de las modas de
la estación próxima, del vals corrido, de la música de
Wagner y de los cubistas-lo que, después de todo era
tao agradable como el escuchar las quejas de su ~arido por no tener medias zurcidas,-la buena señora se
estremecía de placer. Y no dejaba nunca de meter baz:i en_ la conve~sación , dando. con un tonillo ae sufic1~n_c1a y autond51d_ grandísimas, opinión personal y defi~m':'a sobre la ultima comedia estrenada, y que 00 babia visto, o sobre las Exposiciones, a las que había ido.
Después, cuando entraba en su casa, situada en un rinc_ón _de las afueras, sentía que aquella atmósfera de dishoc1ón de que volvía saturada, le daba una superioridad grande sobre los suyos.
A d~ci_r ~erdad, nadie pod ría sospechar que uoa vez
en la 10hm1dad d_el hogar, aquella señora de sociedad
-esposa de _un vista de Adua~as jubilado,-que se las
daba de árbitra de la elegancia, _se_ encontrase cara a
cara con las más prosaicas materialidades de la vida,
q~e. aq_uellas manos enguantadas que accionaban co~
d1stmc1óa amanerada, se cansasen de fregar pi t
cazuelas.
a os y
Adela, la asistenta, que no iba más que tres v~ces or
semana-dos horas por l~s mañanas y otras dos or)as
tardes los días de recepción, para abrir la pu ~
había dejado plantada, privándola de su cola~~ª•-;1a
de quehaceres domésticos.
raci o
Las amigas la creían esposa de algún func·
·
.ó
d
10oar10
cesante, que d e b I
esempeñar uo alto cargo
, Y como por

este motivo la creían asimismo muy bien relacionada,
se mostraban poco propicias a acudir a los «jueves&gt; de
la señora Balarue, temerosas de ballar en sus salones
gentes de más elevada posición que ella~. que las aou•
lasen con su presencia Asf, pues, eran inútiles las súplicas con que la buena señora instaba a sus amigas
para que fuesen a visitarla los jueves.
:-.o obstante, una vez vió satisfecho su deseo. Fue en
c:,.sa de una señora, cuya bija, la stñora de Bois-Hurnault daba elegantísimas reuniones to su castillo de la
Turene.
-En fin, señora-decía implorando casi la señora de
Balarue -fstá visto que no podré tener el gusto de co·
cocer a su hija de usted. Le aseguro, amiga mía, que
tendría un verda,lero placer en verla por mi casa ....
Ya sabe usted: me quedo los primeros y últimos jueves
del mes. Vivo algo lejos, es cierto: pero ¿qué quiere usted? ¡Encierra aquella casa tantos recuerdos para nosotros, que no nos decidimos nunca a dejarla!
-Pues le prometo a usted-contestó la madre de la
castellana distinguida-que la primera vez que mi bija
venga a París, irá a hacerle a usted una visita.
La señora de Balarue salió de allí radiante de felicidao.
Pero la visita prometida se hizo esperar. Fué inútil
que durante dos meses, cada jueves de recepción, se
multiplicase la pobre mujer para arrtglar la casa lo
mejor posible; que sacase, en fin sus mejores galas ....
Pero una tarde de Noviembre, en que la buena de la
señora de Balarue se entregaba en cuerpo y alma a
limpiar la cocina del hollín que en ella habían dejado
los fumistas, sonó el timbre de la puerta.
Como esperaba un saco de cisco qne había pedido al
panadero, fué a abrir inmediatamente, y se quedó con

Sr. Lic. Manuel Nagorc, nuevo abogado consultor
de la Secretaría de Gobernación.

En este «cuarto en sombra,&gt; viendo caer la t,ude,
con esta unción de arrobo que ha dejado el «reloj,&gt;
dando sus campanadas, musicales y lentas,
que vibran en los aires como alas de ave soo;
con este mismo extático recogimiento mudo,
versos decir quisiera, tremaotes de emoción,
una oración, un cántico que yo desenvolviera
y hablase de recuerdos de intimidad de amor,
incienso y eco suave de voz honda y lej3na
que a tono con las sombras rezase evacación,
verso de alma en crepú;culo para arrullar de amores
ca esta mujer que duerme sobre mi corazón.&gt;
Cosas queridas y hondas, remotas y olvidadas,
sombra y son que se apagan; perfume soñador
El director y profesores del Internado Nacional en la fiesta con que celebró el aniversario de su fundación
del silencioso ensueño que viene con la noche,
el martes último.
con esta paz de ocaso que hay en la habitación.
Mi voz, trémula y mate, se haría terciopelo,
h bJci abierta y anonadada ante un gran abrigo de
-1Qué es estol-exclamó.-¿Se habrá puesto mala sonaran como magia los versos de mi voz:
pieles y un m 1gaífico sombrero, que le preguntó si la
mi mujer?
señora de Balarue estaba ea casa.
- Amada mí 1, duerme, sueña sobre mi pecho,
Y echó a correr hacia el interior, llamando a su ca·
S? puso colorada como la g r.:.na. !No había para me- ra mitad, sumamente intranquilo, y mucho más t:uando allá en el horizonte queda un rayo de sol,
ooi! ¡ Sorprenderla en aquellas trazas, con delantal de vió que nadie contestaba a sus voces. Por fin, entró en aquí siento tu peso sobre el corazón mío,
cocina, sin peinar y sin postizos, con la cabeza aquella la sala y quedó como petrificado al ver que aquella y yo no sé si sueño, si vivo, si soy yo ..... .
p \recida a uno de esos bustos que usan los peluqueros señora desconocida, que en seguida le puso al corrien·
para poner las pelucas! ¡Cómo darse a conocer en tal te de lo ocurrido. El señor B~larue se qaedó turulato. ¡si es que hay una apariencia tan sólo de este mundo,
-lQué está usted diciendo? -exclamó -lQue la y al fin se hizo la vida milagro de ilusión .... !
facha!
- ! Hace usted el favor de decirle que está aquí la se- criada? .... ¿Qué mi mujer? .. . . ¡Pero si!. ...
)Ni un beso!. .... jNo movernos!.. ... Me ba~ta coa el peso
Pero no llegó a perder la cabeza. haciéndose cargo
ñora de Bois-Hurnault?
de tu cabeza amada, durmiendo a mi calor ..... .
de
la
realidad
de
la
situación
y
comprendiendo
que
de·
Al oír aqnel nombre, la desdichada estuvo a punto
-de caer sin sentido. Pudo sobreponerse, y ya que to• bía dar una satisfacción a aquella señora, se disculpó ¡ Escucha!.. ...¿ Son palabras?.....¿ Son notas?.....¿son suspimándola por la criada, aquella elegante señora le daba con la torpeza de la criada, diciendo que su mujer ce·
(ros? ....
naba en París y que él debía ir a buscarla
una salida, se escapó por ella diciendo:
!.... S oy todo de las cosas! .... ¡Callemos! ...¡Pasa Dios!
Cuando
la
señora
recibió
el
cambio,
arregló
el
con·
-No es su día ... , La señora ha salido.
-iCuánto lo siento!. ... Si supiese que no tardaría fiicto marchándose en el mismo cauto&gt;, que aún estaba
mucho .... ¿Tiene usted inconveniente en que la es- a la puerta.
MANUEL ABRIL.
Cuando quedaron sólos marido y mujer, aquel armó
~re?
un
gran
bochinche
La criada no supo qué contestar. Entonces la senora, creyendo que quien calla .:itorga, entró en la casa y
seguida de la amig-. de su madre, que embobada la
abrió maquinalmente la puerta de la sala, se sentó a
esperar.
.
.
• .
.
La señora de Balarue corrió, emoc1onad1s1ma, hacia
el comedor y se dejó caer sobre una silla.
L-i sangre dejó de circular por ~u~ venas. . .
¿Qué partido tomar?.... ¿Subir a su hab1t~c1ón
emperifollarse? .... ¿ Darse a conocer ?.... Eqmvaldna
a poner de manifiesto la humillante farsa. Y permane·
ció en su silla, aguzando el oído, sin oír ni_a~ún rumor,
pues la visita no se movía tampoco de su s1ho.
¡El tiempo se le bacía interminable!.
.
De pronto, volvieron a llamar. Corrió a abnr. Era
un hambre, un ccbauffeur&gt;, que le pregunt?: .
-Diga usted, buena mujer, ¿sabe usted s1 m1 parro·
quiaca tiene aún para mucho tiempo?
-e Su pa .... parr oquiana?
.
.
-Sí; es el caso que estoy comprometido para ir a
buscar a unos señores, y no puedo esperar más .. ;. Así
es que si me quiere pagar .... Vaya usted a decirselo,
abuela.
!Hasta el &lt;chauffeur&gt; le trataba como a una cual·
quiera!
,
Pero, como después de todo,aquel recado ~o~na po·
ner fin a su suplicio, consistió en ir a traosm1tlr el en·
cargo.
_
Pero no solamente parecía estar aquella seoora de·
cidida a esperar a la dueña de la casa, sino que no te·
niendo más que monedas de oro, yno pudiendoel_cch&amp;f·
feur&gt; dar la vuelta de un luis, dijo a la qae cre1a do·
rnéstica:
-Entonces haga usted el favor de ir a 1;1na de l~s
tiendas en que acostumbre a comprar, cambie este lms
y pague al &lt;cbauffeur&gt;.
iLa bubie&amp;e abofeteado!
Pero como no estaba segura de tener en su portamo·
cedas los veinte francos, se vió precisa~a a echar.se un
velo a la cabeza e ir a cambiar el luis a una tienda
donde no la conociesen.
Apenas hubo saliG.o c!e casa, cuando regresó a ésta
su marido. El buen hombre, al ver el &lt;auto&gt; a la
Asistentes a la fiesta de aniversario del Internado Nacional.
paerta, creyó que era el del médico:

,ª

�todo esto, y por tacto se matizara más la frase, de seguro que el efecto sería mejor, bajo todos conceptos.

TEATRO COLON.-"LA AGUJA HUECA."
Un éxito ha sido el arreglo a la escena de la novela
de Mauricio Leblanc, tan conocida, y que con el titulo
de "La Aguja Hueca," seguramente la conocen lama·
yoria de nuestros lectores. Se trata de una obra de con·
tínuas sorpresas, de interés creciente, de situaciones
entretenidas, y en la cual el fantástico personaje Arsenio Lupia, se transforma constantemente y el público
siente vivas impresiones.
"La Aguja Hueca" era el castillo que en las cestas
normandas teofa el famoso ladrón, por "sport" y que
según la leyenda perteneció a los Reyes de Francia y
donde estaban escondidas las principales joyas de la co-

rona. El protagonista de la novela vivía a!H, como si·
tio seguro, contra las asechanzas de la policía por lo
difícil que era dar con la entrada de mansión tan fantástica, pero un joven estudiante "Isidoro Beautrelet,"
para librar a su padre que se encontraba secuestrado 1:0
dicha residencia, da con la manera de entraren la mis•
ma y al fin es descubierto lo que por tanto tiempo se
desconoció.
Arsenio Lupin, al cual por la fuerza ha hecho traición uno de los suyos, conduce a un policía al través
de las encrucijadas que rede;;ban "La Aguja Hueca" y
el criminal tiene que huir, pero con tal desgracia, que
cuando iba a regenerarse por el amor a "Raimunda de
Saint Verao," con la cual se había casado, un tiro de
revólver de los que venían en busca del bandido, le alcanza y muere. Como se vé, hay cierto tinte romántico
en la obra, para que se destaque en el fondo de la misma, la figura del protagonista con más simpatía, que
fraguando robos y realizando estafas.
El drama policiaco fué bien montado, sin ser uoa cosa del otro jueves, y la concurrencia numerosa se entretuvo durante los cinco actos, en los cuales está dividido el argumento. La interpretación con los defectos
de siempre, oo rnlamente en lo que concierne a lo defectuoso de la declamación, sioo que basta el mismo
señor Caralt, babia con demasiada velocidad, lo mismo
le pasa al joven actor señor Villarreal. Si se corrigiese

TEATRO LIRICO.--&lt;EL GOLFO DE GUINEA.&gt;
No consiste en poner obras que vienen de España,es
necesario, en primer término, saberlas elegir, y en ~egundo, montarlas bien para el éxito ¿e las mismas, gas
tándose los pesos mexicanos, en lo cual, al parecer, .no
entra la empresa de este T~atro.
&lt;El Golfo de Guinea&gt; es una zarzuela, sin apenas
argumento alguno, aunque la duración de la obra es
grande, y que sólo tiene su defensa en algunos cbistts
de gracia, y en alguno que otrc, recurso de sainete,
pues los autores del libro, señores Paradas, Jiménez y
Carrere, solo han pretendido que se pase el rato, eco
quebrantamie?:to de todo lo que sea literatura y buen
gusto.
En la partitura se vé la falta de ocasiones para que
el músico se luzca, lo cual es atenuante pua el trabajo
de los maestros Vela y Bru, y también se nota piezas
de relleoo, siendo la minoría los trozos inspirados y selectos. Pero, en fin, todo esto se hubiera podido remediar, como se remedió en Madrid montando bien la
obra, con lujo y con propiedad, lo cual no ha sucedido
en el Lírico, de manera que como fracaso, bay que
considerar el estreno a que me estoy refiriendo.
La interpretación no pasó de mediana, lo que suele

su :eder casi siempre con la defectuosa
Compañía que actúa en este Teatro. Y, ahora con el viaje de Aroza mena, se resta u o
buen elemento que seguramente ha de ser
dificil sustituirlo. Cuando el público acude de uoa manera unánime, bien merece
que se baga.algún sacrificio y se traigan tiples y buenos elementos, para corresponder al favor que 5e recibe, no todo ha de
ser ganar dinero.

por fin en el t~rcero, después de habernos
hecho pasar por varias escenas innecesarias, en las cuales la vulgaridad se mezcla
con la hita absoluta de interés. Lamento
que los intérpretes de la obra, se la hayan
tenido que aprender, pues procuraron sa·
cu a flote, lo que era difícil, sino imposi·
ble que saliera. "Hojas Caídas" cayeron
para siempre, y como dice el poeta, pasa·
ron para no volver. As! sea.

TEATRO MEXICANO.-cHOJAS
CAIDAS.&gt;

Teatro Colón.- Una escrna de "la Aguja Hueca," drama ¡:olici;;co últimamente estrenado.

N:&gt; estuvo acertada la dirección artística de este coliseo, al representar le comedia o lo que sea, titnlada &lt;Hojas Caídas,,.
original del señor Maurens, actor en su
tiempo, por cierto, muy mediano, y que
ahora al escribir para la escena, ha resultado autor menos aun que mediano.
No es tan fá~il como parece, eso c'e ha•
cer obras teatrales, y oo consiste únicarn ~nte ea idear una fábula y desarrollarla
ea varias escenas, escritas en castellano
más o menos c,rrecto, sin cuidarse de ca•
racteres, de interé;, de situaciones, de conflictos reales, y de ambiente de vida. Todo
e 1to falta en la obra, que ha durado solamente tres representaciones en los cuteles, y que a mi juicio, ni uoa sola debiera
haber aparec ido.
Defectuosa en la exposición, se eleva un
poco en el final del acto segundo, y cae

Hoy sál;ado vestirá de gala el "Mexica·
no," para festejar a la primera actriz se•
ñorita María Luisa Ville~as en su noche
de beneficio. Seguramente que el Teatro
se ha de ver concurridísimo, por las muchas simpat!as con que cuenta la distinguida artista, que en muchas de las ol:&gt;ras
que ha representado, la bemos visto lucir
su indiscutible talento.

Teatro Mexicaoo.-'lfaría Luisa Villegas, cuyo beneficio se
aaJ:h ,, ea varias e1c:on1s de distintas obras.

celebró

L:i. obra que se pondrá en escena,
"La Hija del Mar" no es de lo mejor de
Guimerá, y carece de aquella elevación de
ide"s de "Maria Rosa," y como ''Tierra
Baja" se resiente de falsedad en los fundamentos teatrales y de la consiguiente falta
de lógica en los recursos que el autor emplea para llegar fatigosamente a una catástrofe final, que no puede convencer más
que a los que tomen por real lo que o,S puro artificio.
LUIS DE LARRODER.

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La fiesta mundana de la elegancia y del buen tono; la que es siempre esperada con entusiasmo por
las elegantes, para lanzar sus modelos, se ha verificado este año con el
entusiasmo de $iempre, con la asistencia de todo el París de importan•
cia, de todo el elemento oficial, del
Presidente de la República, y de
una multitud inmensa, donde se
mezcla desde el jugador, hasta el
rastacuero, que por vez primera
asiste a reunión tao aristocrática.
El ritual es siempre el mismo:
Mr. Poincaré llegó en su magnífico
carruaje a la gran &lt;doumont&gt;, con
los cocheros luciendo sus vistosas
libreas, produciendo su aparición
cierto efecto teatral en las tribunas,
donde se congrega la flor de la elegancia. El Presidente de la Socie·
dad de Carreras de Caballos lo saluda en nombre de todos los miembros de la misma y lo acompaña a
la tribuna oficial, y no faltan, dicho
se está las aclamaciones consiguientes, y el qi.itarse los sombreros y
agitarlos en el aire.
El Príncipe de Aranberg dió el
brazo a Mme. de Poincaré, y lo más
selecto del Jockey-Club en fila, en
la escalera de la Tribuna Presidencial, saludaron a la distinguida dama, que al sentarse en su sitial se
encontró con un precioso ramo de
flores, obsequio galante de dicha Sociedad.
Después de varias pruebas eo di·
ferentes carreras, llega el momento
de disputarse el &lt;Gran Premio&gt;, y
pasan de veinte los caballos que sa·
len a la pista, venciendo al fin el
llamado &lt;Bruler,&gt; que era el que
gozaba de popularidad y pertene·
cía a M. de Saint-Alary, que es muy
felicitado, lo mismo que el jinete,
el cual hizo consuma habilidad que
triunfaran las rayas marrón de su
chaquetilla roja, habiéndose hecho el recorrido de 3,000
metros en 3 minutos y 13 segundos.
Las carreras de caballos públicas en Francia se introdujeron en tiempo de Napoleón en 1807. Durante
mucho tiempo el público acudió al nuevo espectáculo,
pero sin interesarse por él, más que la corte y los cor•
tesanos. En la actualidad ha variado la cosa; la exis,
tencia de numerosos hipódromos y la celebración dia·
ria de carreras en toda Francia, prueean que la gente

'i. ©)

~

te, que si bien los franceses con·
sideran su &lt;Premio del Jockey
Club&gt; como el Derby francés,
no obstante, en realidad no es
así, porque las inscripciones de
caballos para esta prueba se ad·
mitén ocho meses antes del día
de la carrera, como pasa en es·
te &lt;Gran Premio&gt; óel cual nos
e:;:hmos ocupando.
Por algunos años fué grande
la lucha entre Francia e Ingla·
terra por obtener el Gran Premio, aquello íué motivo hasta de
honor nacional. En París y en
Londres h;.bía una especie de
duelo, de luto, de tristeza según
fuera el caballo vencedor de un
país o de otro, y los balcones de
los Clubs Hípicos se cubrían con
colgaduras negras o de color, se·
l(Ún fuese francés o inglés el que
hubiese obtenido la victoria en
el Hipódromo de París.

J)(l[ll\ccii@ Wiillll~Il

Elegantes damas vistas en el Hipódromo, en el día de El Gran Premio.
jas ha cobrado afición, hasta el extremo de que el Gran
Premio de París ha eclipsado la resonancia del Derby
inglés y constituye hoy tal vez el acontecimiento hípico
internacional del año, si no desde el punto de vista
deportivo, sí desde el concepto de elegancia y de ri·
queza.
El primer hipódromo de Francia fué el del Campo
de Marte, que se abandonó en 1857 emplazándose otro
en el Bosque de Bolonia, que es el que ahora existe y

se llama de &lt;Longchamp&gt;, que por su extensión y por·
lo bien dispuesto es a no dudarro uno de los mejores.
de Europa.
Los franceses copiaron en un todo a Inglaterra, lo•
referente a la organización de las Carreras de Caba·
!los; si en Londres hay el &lt;Derby&gt; de Epson que se
corre sobre 2,400 metros, en París hay el llamado &lt;Pre·
mio del Jockey Club&gt; y se corre como el inglés sobre
el mismo número de metros. Observaremos, no obstan-

Con que, estaba en el cementerio melancólico, bajo los
árboles enormes, cerca, un muro antiguo, negro, formidable.
De do salían, por un arco apacible siete esqueletos
coronados de hojas marchitas.
El primero dijo: fuí la Soberbia. Mi orgullo abarca
el uuiverso y no reconoªe a Dios. El águila, el pensamieot-&gt;, la gloria de los hombres ilustres fueron un co·
mino ante mí:
Luego el segundo: fuí la Avaricia. Viví corroído por
un gusano que se llama ambición. El oro del mundo fué
poco a mi sed bruta. Desprecié la virtud, el talento, la
h~lleza ideal de las cosas. Y como en un caos de som·
bra me seoulté en mí mismo. No reconocí a nadie. Ni
amé a nadie.
Llegó el tercero: fuí la Lujuria. Me de;bordé como
U'l río impl'lcable por las pasiones carn:i.les. Ardí en un
horno de bestialidad por l• voluptuosidad de las muje·
res. Y consideré más feliz al gallo que al lirio.
Habló el cuarto; fuí la Ira Tuve por mir:&lt;da un rayo.
La tierra se abría a mi paso de obstinado. Mordí de odio
\ ~s macos de mis enemigos, y obtuve venganza hasta de
la piedra en que un día tropecé.
Disertó el quinbo: fui la Gula. Desvelé por el sabor
de los postres de mañana. Soñé en las mesas repletas
y en los festines abundantes No viví cuarenta años, y
quise almacen1r para cien. Me reí clel que moría de
hambre.
Continuó el sexto: fuí la Envidia Me retorcí ee pesar
ante la felicidad de mis semejantes. Arrojé como ser·
piente la insidia, y como una manzana podrida, discor·
dia. Comí egoísmo y quise ser so1o yo.
Terminó .. J séptimo: fuí la Pereza Dormí un año y
trabajé un día. Quise que el mundo fu&lt;'ra mío para ser·
virme de él. Ahogué los dones de la naturaleza en la
indiferencia.
y todos los esqueletos caveron al instante en mociones
de huesos; anduve entre ellos y sentí la miseria huma.
na, y quise llorar.
o o o
Luego, de siete matas que tenía cada una una azuce·
na, ví surgir siete mujeres blancas.

7
i

• f.

1

La llegada del vencedor.
La primera dijo: Soy la Humildad. Me juzgué cedro.
pero me incliné hacia las hiervas. Me senií ;.ve, más ví
con agrado al gusano
L1. segunda habló: Soy la Lugueza. Poseí las rique·
ns para cubrir la desnudez y la lipidia. El metal no
me sedujo.
L1. t~rcera exclamó: Soy la Castidad. Soy la Aurora
ante la sombra. Amo la blancura de los corderos pas·
cuales. Me place sumergir mi rostro entre las alas de
un cisne, como entre copos de espuma. Los festines de
lascivia me dan vértigo.
La cuarta continuó: Soy la Paciencia. En el mar de
la vida yo soy la roca.
L-i quinta dijo: Soy la Templanza. Como el trigo para recuperar la fuerza perdida. Bebo el vioo para estimular mi alma,
La sexta habló: Soy la Caridad. Yo lamenté de cerca
la~ inclemencias de mi pueblo hermano, y sentí su desgracia como mía.
L~ séptima terminó: Soy la Diligencia De continuo
le rlí vuelta a la rueca para hilar la trama de la vida.
Y las siete mujeres blancas se tornaron &amp;iete palmas
d" fuego, y ascendieron hacia el cielo inmenso.

La noche fría. El cuarto obscuro Flotan en mi
mente cosas amargas; oigo músicas fúnebres; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.
Aparece mi amada. ;Oh, la Esperanza! ;Oh, el sueño
que encarna tantas veces mi plnma en las estrofas ágil~s y en los áureos ritmos de mis versos! iOb la luz del
iris cuajada en su alma sensitiva, que ilumina mis canto, al través del prisma de su cuerpo flexible!
¿Me amas? Si te amo.
La veía dulcemente bella, con su traje hlanco y su
collar de perlas, y su boca divina donde florecen sus
besos, y sus ojos melancólicos, bajo las pestañas sedosas.
Por segunda vez ¿Me amas? Sonrió sarcásticamente,
como de burla; desdeñosa, radiante ; la ví más bella;
más bella que nunca; quise estrecharla entre mis bra•
zos, y qué desilusión, era un rayo de Luna que se colaba por el techo.
Por tercera vez apareció ¿Me amas? Se r,uso seria;
arrugó el entrecejo y dió la vuelta.
.
Por última vez la ví surgir como un alba en un feliz

Grupo de los niños Diaz RaygoS'\.
Abril; como un lirio de tres pétalos adamantinos; como
uaa estrella que brindara su perfume de luz. Le pre·
gunté:lMe amas? Y me dijo: No, oo te amo. Nunca. Un
no terrible; aquel no tuvo repercusiones de nostalgias
íntimas y de desilusiones infinitas.
L"i. ví aun más bella; traía en la maco una rosa y eo
la falda de su traje b lanco una mariposa negra y en el
collar de perlas un estoque reluciente, que hundió en
mi corazón adolorido. Y quedé muerto a la esperanza.
Entonces vino un mensajero de las regiones horribles
y envolvió mi cadáver enjuto y frío en un velo opaco,
semejaotes a las nubes de plomo que flotan en los días
mel,.ncólicos.
La noche fría. ~1 cuarto obscuro. Vagan en mi mente cosas "margas, oigo músicas fúnebres ; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.

VIEJO ROMANTICISMO
l-';..ra «El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo soy el vision.. rio que eo la noche callada
cuando la luna el cielo traspasa con !:U quilla,
dirijo mi andar lento hacia obscura buhardilla
ea calle solitaria, estrecha, sosegada.
Y allí un viejo poeta de lánguida mirada
me hace sentar en una desvencijada silla,
y mientras su pupila iridiscente brilla,
me canta en voz muy baja, hierática bal,.da.
Y en tanto que yo b~bo ua vaso de buen vino,
él canta las rebeldes tristezas de su sino;
y escucho silencioso en el rlesvá!! obscuro;
Y la luna plateada, romántica, discreta,
entrando misteriosa, dibuja. su silueta
en las sinuosidades fantásticas del muro.
F. DE FUENTES, ]R,

La tribuna presidencial.
Manifestación de simpatía de los socios del "Jockey Club" al llegar

)1.

Poincaré.

Niño Manuelito Díaz y Raygosa, nacido en P,.rís, último nieto del Sr. Gral. P0rfirio Din.

Monterrey, Julio· 20 de

1 91~ .

�CRONICA
. La Moda demuestra una marcada predilec•
c1ón poi' las formas vagas e indecisas de los
trajes. Gusta de los pliegues negligentes, de
las ondulaciones indefinidas que hacen de las
draperías unas verdaderas obras de arte; na•
da es más "chic," en los atavíos de nuestros
tiempos, que ese gracioso descuido, esa cequeta negligencia que se nota en la manera de arreglar las
telas.

de uno o dos botones, ya sean estos de laca, de esmal·
te, de cristal, o bien forrados de seda. Otras no tienen
ningún adorno, y se cierran solamente sobre un plastrón
de encaje o sobre una vaporosa pechera de gasa, tul, o
muselina de seda plissada. Cuando la veste es de seda
negra o de color obscuro, el contraste que forma con
la nota blanca de la pechera o del plastrón de encaje,
es verdaderamente encantador.
Algunas de las citadas vestes son muy cortas por el

ga con los pliegues ni con los recogi:ios de las drape·
rías. El corpiño también es liso, adornado solamente
con un lindo cuello de satén verde marchito, rodeado
por un volante de tul blanco, plissado y termina con dos
graciosas puntas flotantes, que forman una corbata muy
•·chic."
Citaremos, por último, un hermcso modelo de traje
para pasees, hecho en tela de seda, que es una de las
novedades más notables de la presente estación. Se ha·
ce en tela de seda, rosa pálido, la falda tiene un ancho
canesú abullonado, del cual bajan ligeros pliegues que
dan a dicha falda una ligera amplitud. El cuerpo tiene
un detalle sumamente original, y es el de que las man•
gas ~on independientes del corpiño, pues están adherí·
das a un corselete interior, y las hombreras se ribetean
con angostas franjas de seda ros'i, colocadas diagonal•
mente. El escote, bastante bajo y cortado en punta,
tiene ea derredor un bonito cuello o, más bien dicho,
un &lt;collerette&gt; de tul blanco, plissado, y el frente del
corpiño Sd r.ierra por medio de dos grandes boto·
aes de cristal blanco. El talle está rodeado por una
ancha banda de listón rosa que se ata por detrás en un
gran nudo de estilo japonés.
Sin duda que estos modelos serán del agrado de
nuestras lectoras, y acaso les serán útiles para confec·
cionar sus trajes de visita, espectáculos de tarde, y de
paseo.

europeas. Uno de ellos Está hecho en shantung
azul porcelana, La falda es drapeada por el
frente, recogiéndose los pliegues en un gran lazo.
sin puntas. Este lazo es de seda pompadour, con
dibujos de flores y follaje. La veste es de seda
azul acero, con grandes vueltas que se unen al,
cuello, las cuales son de seda más clara. El de·
lantero de dicha veste es muy abierto por el•
frente, y por la espalda tiene unos faldones cortos y redondos. El chaleco es de seda pompadour
bastante escotado en punta. Tan bonito atavk,.
propio para visitas o espectáculos, se completa con un
gracioso y pequeño sombrero de paja clara, adornadosolamente con un ·'aigrette" blanco.
Otro modelo es de una originalidad digna de citane·
a nuestras lectoras. Está confeccionado en velo de lana
impreso con dil:ujos cerez.t y verde seco. Los adornes.
son de satén verde seco y plissadcs de tul blanco. Las.
mangas son de velo blanco y no están montadas en su sitio natural, según lo indirao los últimos mode!os, sino
que comienzan más abajo del hembra.
Esta innovación es derivada del estilo japonéF, pues.
tieno un carácter muy marcado de kimonoF, cerno ya lo
habrán notado nuestras lectoras. La falda del modelo
que estamos describiendo, es ccmplet, mente füa y ce·
ñ ida, acaso para hacer que el dibujo no se descompon•

El aire de abandono cou el cual intentan los confeccionadores
modernos ponen un sello de elegancia indiscutible ~a todas ~us
creaciones llega basta el extremo de que se aseme1en los tra1es
de calle, e~pectáculo p etiqueta, a _los s~ntuosos "deshabillés" que
usan lás damas distinguidas en el interior de _sus bogares.
Estas tendencias que, como decimos, se manifiestan visiblemen·
te en todos los atavíos actuales, imperan igualmente en los boni·
tos "trotteurs" y en los "tailleurs," qae por su práctica sencillez
son completameute apropiados para l?s paseos en las pl~yas, cam·
pos y estdciones veraniegas. Estos tra¡~s1 que antes tenian un se·
Jlo de severa elegancia, hoy han adquirido, por las reformas ya
indicadas, un aspecto ori¡:inal, en el 9ue se me_zcla ese carácter
de negligencia o de muelle coqaetena, tan digno de llamar la
atención.
Ultimas modelos de "toilettes" parisiemes.
También deben señalarse, como un complemento indispensable
de los trajes de visita de paseo, es~s pequeñas vestes de seda
que tanto éxito han tenido _entre las ult~mas novedac:es de la e;tación, las cu:;iles se acompanan con un hado chaleco de tela hge- frente, y por la e~palda se prolongan en un faldón
u con dibujos de flores. Los puños y }as vueltas de est_as vestes redondo o cu•drado y a veces tiene una original far •
se adornan con dicha tela, y la fantas1a de los confecc1onador«;s ma en punta que es, acaso, le más chic que puede
se lia demostrado brillantemente sobre el particular, pues mis haber a ese respecto,
Citaremos a nuestras lectoras algunos modelos
lectoras no pueden imaginar.e las muchas variantes que se hacen
a este respecto. Algunas vestES se cierran en el talle por medio exquisitcs que hemos visto en las principales revistas

MARGARITA.

Suele decirse que el tiempo fa Ita, que l~s horas vue•
Jan como relámpag,,s, y generalmente son mujeres las
que de eso se lamentan. Permaneciendo más en su ca·
sa encontrarían el tiempo que necesitan, porque las vi·
sitas inútiles absorben el necesario para las atenciones
de la familia.

Ultimas modelos de "toilettes" parisienses.
Se objetará que en los salones se aprende; pero des·
-de luego serán muy coutados aquellos en que se adquiE.·
ra algún conocimiento útil. Además, hay muchos debe·
res má~ inmediatos y sagrados Pero admitiendo que
esto~ deberes paseo a segundo término, ¿qué clase de
conocimientos puede adquirir una mujer en los llama·
dos &lt;salones&gt;, donde se habla de asuntos baladíes? Y
menos mal si no se explota la maledicencia.
Se dirá también que las &lt;visitas&gt; constituyen una ne·
cesidad social; que las mutuas relaciones unen a unos

º.

f

con otros, y que las personas llegan a entenderse y a
estimarse Bueno fuera; pero la práctica enseña que en
esas reuniones na!:en más odios que simpatías.
No es esto decir que yo predique el aislamiento, sino
el afán inmoderado, en todas las posiciones, aun en las
más modestas, de consagrar el tiempo a cosas inútilts;
el tiempo que debe dedicarse al propio bienestar y al
de los seres queridos.
Cultivar las verdaderas amistades es muy conveniente, porque la naturaleza humana necesita cambio de
simpatías profundas y ~inceras; pero esto no es, ni mucho menos, lo mismo que dedicar el tiempo a sostener
relaciones frívolas y casi siempre pasajeras si no perjudiciales.
No deben olvidarse las siguientes palabras de Terencio: &lt;Soy hombre y no puede serme indiferente lo
que interesa á la humanidad&gt;
A todos debemos benevolencia; pero por muchas razones estamos obligados ó. consagrarnos muy particuló.r·
mente a aquellos cuyos derechos o nuestra consideración se han de considnar como sagrados.
Hay muchos medios para evitar el derroche del
tiempo.
La mujer no debe vivir en su casa como en una prisión.
Puede y debe salir diariamente, pero con algún propósito útil; para hacer sus compra&amp;, para visitar a un
enfermo. para ver a la buena amiga que ha sufrido una
desgracia, para respirar aire puro; más todo esto con
regularidad, según el tiempo disponible.
La clase media puede dedicar poco tiempo a las dis•
tracciones, pero con arreglo a los recursos, no debe
prescindir de las expansiones necesarias para romper
en algunos momentos la monotonía de la vida.
Claro es que cuando una joven tiene sobre sí la pe·
sada carga el.e una casa, no puede presidir sociedades benéficas, ni dedicarse a las ventas de caridad,
etc. Hacerlo, sería :lesentenderse de la misión a ella
confiada por la Providencia. Sólo las señoras de edad

madura, cuyos hijos están ya educados, pueden dedicar algún tiempo a ese género de obras piadosas.
Concluiré diciendo que hay un medio seguro pua
ganar horas. Consiste en levantarse temprano y acos·
tarse tarde. Así debe hacerlo la mujer que tenga a su
cargo el cuidado de una casa.
El método y la organización del trabajo ahorran
mucho tiempo: todo el que se desperdicia con una ac·
tividad febril y desordenada.

A causa de la moda actual, que obliga a las damas
a lucir el cnello, es preciso que todas se preocupen al·
go por su belleza.
Tener uo bonito cuello es tan importante como tener
una bonita cara, un bouito pelo.
Para ser bella no hay que tener el cuello, ni muy
grueso, ni muy delgado, ni largo, ni corto: debe !er
bien proporcionado y la piel suave y blanca.
Si no tiene el largo deseado, puede hacerse ver
más.
Men0s corto, según la manera de llevar la cabeza
La mujer que lleva la barbilla hacia arriba , alarga su
cuello por lo menos dos centímetros.
Si el cuello es largo, el problema es más fácil: debe
llevarse siempre un listón o un collar, para disimu·
lar,
Todos los defectos, como excesiva gordura, muy del·
gado y demás, se corrigen con masajes.
Es prec-iso mucha constancia; pero al fin el éxito es.
seguro.

Itll ~llllml®ll" (SI!íl®llllíllll© &lt;tll® Il&amp; llllíltl!Ip®ll"º
EL

LUJO.

Desgraciadamente vemos con demasiada frecuencia
que hay madres de familia que, cegadas por un amor
mal entendido, acostumbran a sus hijas a vestir con un
lujo que las más de las veces no está al alcance de sus
modestas fortunas y que con esto les causan un gravísi·
moma!,
No repruebo el lujo en lo absoluto. Que las personas
acaudaladas vistan con elegancia y aún satisfagan has·
ta donde les sea posible sus caprichos, nada absolu•
tamente tiene de vituperable, pues con eso dan trabajo
a la costurera, a la modista, al zapatero, y otras muchas
personas que no cuentan con suficientes recursos para
vestir del mismo modo.

�Las Apariencias

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de 1~ caries

CONSULTAS
FILLOAS DE CREMA

tanda así. demasiado pronto su sensibilidad y equivocando gravemente su criterio.
¡Ojalá que todas las madres pensasen como usted!·
pero por de~gracia_ no sucede así en la época actuali
por _esto las ¡ovenc1tas se convierten en mujeres antes
de tiempo, y por esto también sus penas de corazón se
adelantan.
Sin embargo; hay obras de arte que no son nocivas a
ese respecto; si la niña de usted es muy afecta al dra·
ma y a la comedia, llévela. a ver alguna obra de los her·
manos Quintero, o de Martínez Sierra. De estE, último,
le recomiendo &lt;Madrigal;&gt; es una pieza bella y delica·
da que no hará. ningún daño a la señorita Lilí, que
tanto desea admuar las producciones del teatro mo·
:leroo.

ASUNTO GRAVE.-UNA INTERESADA: Ya contesté
por correo a todo cuanto me consultó hace algún tiem•
po, respecto d" aquel asunto tan delicado.
Espero que habrá recibido mi respuesta, y vuelvo a
m~nifestarle en estas líneas mi profundo agradecimiento por la bondad que ha tenido para mí, al juzgarme digna de hacerme una confidencia de tanta im•
portancia.
PREGUNTAS.-ELENA N: Con todo gusto espero
las preguntas que de!ea hacerme, y desde ahora Je aseguro que no me molestará con ellas, sino por el contrario; ser~ muy grat~ contestarlas. Siempre tengo pa·
ra mis amigas 1ncóg01tas, uo grande y sincero aohtlo
de ayudarles en sus dificultades y de acompañarlas en
sus alegrías.
MARGARITA.

DIRECCION.-DAIRY: Circunstancias ajenas a rr.i
voluntad me impiden tener el gusto de complacer sus
dc:seos en la forma que me indica; pero si me hace el
favor de darme su dirección particular, con todo placer le enviaré el modelo que se sirvió pedirme.
UNA HISTORIA INTERESANTE.-ARMANDO: Su
carta me ha causado una profunda pena; bien se cono•
ce que es usted uno de los pocos hombres sentimentales
que existen en la época actual. El amor, tal como uv
ted lo siente y como es en verdad, va parnndo de moda
y llegará un día en que esas manifestaciones de cariño
inspiren risa o desprecio a la mayor!a de las personas.
Porque el verdadero afecto es firme, constante y aboe·
gado; resiste todo: hasta la ingratitud y el desvío. Esa
Joven a quien usted ama, no debía dejar sin respuesta
las explicaciones que usted le ofrece; cualquiera que
sea su enojo, y aun cuando sean muy graves las calum·
nias con las cuales ha perjudicado a usted esa amiga
envidiosa y mal intencionada, las disculpas que pide
un caballero, o por mejor decir, las aclaraciones que
hace de su conducta, injustamente reprobada, deben
ser oídas y contestadas; pues basta a los más grao dos
delincuentes se les concede el derecho de la propia
defensa. El silencio es la prueba más grande del desprecio; así, pues, si usted se digna escuchar mis consejos, no vacilo en in;licarle que escriba por última vez a
su novia, diciéndole todos los argumentos que le parez·
can adecuados para vindicarse y para convencerla de
la mala influencia de esa amiga, que no merece tal
nombre, y avisándole, así mismo, que no volverá usttd
a molestarla con nuevas cartas, pues si no contesta a
esa última quedará usted persuadido de que ella no lo
ama, y de que su amor no fué sincero, porque no re·
sistió ninguna prueba ni ahora se rinde ante las súplicas y las explicaciones del hombre a quien tanto decía
querer. Hecha esta prueba, a guarde usted el de~enlace
del asunto con la confianza del que puede esperar del
porvenir todas las sorpresas y todas las victorias, con
las cuales se recompensan los elevados sentimientos de
un corazón como el suyo.

préndase la importancia capital de esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que todos los demás medios usados
para limpiar la boca y la den-

· ·i;a~· ~¡~~~ "ci¡'e.r'a"~ -~~ ~-1 ·;~l~j -ci~ ·1~· ¿t~~
dral. El automóvil del Marqués recorría
como exhalación eléctrica las calles de la
ciudad .... Acababa de ser defraudada la
últi_ma esperanza que el buen padre aca·
r)C1'.'ba .... El doctor X .... el hábil espe·
c1ahsta de las enfermedades de la infancia no podía prestarle su concurso, por
bailarse el mismo en cama de gravedad....
¿A quién acudir entonces/ .... Ya todas
las eminencias médicas de la capital ha·
bian desfilado ante el enfermito deshauciándolo .... Al Marqués se le d~sgarraba
el alma •..• Le era imposible resignarse a
ver perecer a su único hijo, la sola ilusión
de su vida, apenas entrado en la adoles·
cencia, y cuando todo parecía sonreír a su
alrededor! .... Y luego, ¡cómo volver al
l ado de su esposa, que impaciente, dcso·
Jada madre, dejó junto a la cabecera del
~oribundo, presenciando tal vez en aquel
instante
el eterno
despido
del fruto queri·
do, el postrer
adiós
de su agonía!
iQué
cuadro más horrible presentía al· Ú~gar a
su palacio!......
Gruesas lágrimas surcaban sus mejillas
· t ras que 1Dtenormente
•
•
m1en
le pedía al'
D~os de las miseri!=ordias tuviera compa·
s1on de sus a·ngushó.s.....
De repente el. automóvil experimentó
una br~s.ca sacudida y quedó parado. En
su verhg1nosa carrera, y ofuscado por las
sombras del crepúsculo, el cbauffeur no

cierto punto. Com-

tadura sólo obran durante los pocos momentos que se emplean en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en las
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica contínua que
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infeccioso hasta en las más pequeñas hen1eduras. Claro está pues,
que las personas que se lavan diariamente la b oca ·c on el
Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la
caries.
• ·, a hempo
•
percibw
dos personas que cru·
za~an el paseo.;·.·,Casualmeo!e los dos
amigos que se dmg1an al traba¡o.
Presuroso el Marqués y d d _ d
• enterars
es enan d su.
propio dolor se apeó para
habían sufrido lesión alguna; pero p~r
tuna el accidente se había limitado a pa·
sajero susto ...... Excusó como pudo la
torpeza del cbauffeur, y mientra subía
nuevamente al carruaje oyó cómo los d
obreros, observ:.lDdo sus' facciones deseo~~

°

;o:'.

El antecesor del camello
puestas, y sin duda juzgando por las apa·
rifmcias, se alejaban murmurando:
-iiMalditos ricos!! Esos vuelve!l. de sus
orgías cuando nosotros comenzamos nues·
Según el último número del "Tecbnical
tro traba¡·o
· " acaban de montarse en
..
. ... ·Tuv·
1
tera o q ue peosa r en World M agaz1ne,
sus h1¡0s como nosotros!
el Museo Cll:rnegi~ de Pit_tsburgh algunos
vVENCESLAO L LUVIÁ IsART. de los más singulares yvahosos fósiles que
se han des?nterrado en los Estados Uni·
do~ los pm~eros. camellos fósiles que se
---ha descubierto 10tactos. Para el vulgo es
~
una sorpresa
enterarse
que estos
anteces~res
de los grandes
camellos
y dromedanos d1; b'?y día no eran mayores que un
~algo 1taha!1º• y en muchos respectos de
igual const1tuc1ón. Créese que les esque1:,tos datan de hace cuatro millones de
anos y se encontraron en los estratos mio•
cenes de la parte occidental del Estado
de Nebr aska, por el profesor O. A Peter·
son, d? dicho museo, y el doctor F. B.
Loom1s. de la Universidad de Yale, ambos
famosos paleontólogos.
El ~alla_zgo ha despertado interés extraordtnar!o entre los sabios del mundo.
Los espec1m_enes, 29 en total, pertenecen
a una especie hasta ahora desconocida
Su no_mbre científico es "Stenomylus.';
Son l_?ªS completos que cualesquier otros
~am1fero~ miocenos ha5ta ahora descubiertos. Por el hecho de que fueron des·
enterrados del mismo punto, se deduce
que fo~mabao una manada, y que fueron
r 7penllnament? sorprendidos por alguna
v10lenta erupción o sumergidos en uno de
los pantanos de los tiempos prehistóricos.
Los bombr1;s _de ciencia aseguran que el
camel(o se originó en América, en la par•
te OCCl(lental de los Estados Unidos. El
proge01tor m ás primitivo fué el "Tylopo·
da," cuyo tamaño venía a ser el de la lie·
bre europea, y tenía cinco pezuñas. Es
uno de los antecesores del cerdo. Desde
la época remot".l en que vivían los anima·
les fueron creciendo en tamaño hasta que
liega~on a las grandes dimensiones d~ los
bactrianos de la Arabia y del Africa de
hoy día.

HIGIENE DE LA BELLEZA.-AuROJUNA: Son muy
eficaces las píldoras de que usted me habla; rns resul·
tados son cas i siempre excelentes; pero si a unas per~oº"s no les hacen el menor daño, a otras las han perju·
dicado, por lo cual creo conveniente que antes de to·
marias consulte usted su caso con un médico acredita·
do en todos sentidos.
De un modo general puedo decirle que si su digestión
es normal y no padece ninguna afección de los riñones,
es probable que dicho tratamiento no sea nocivo para
usted; sin embargo, no es superfluo que se ?irija a un
doctor competente, a fin de no poner en peligro su sa·
lud, pues sin duda es ésta la más grande de todas las
b ellezas.
A UNA MAMÁ INDECISA-M. S.: Comprendo sus
delicados escrúpulos para llevar a su niña al teatro,
porque una jovencita de tan corta edad que acaba de
salir del internado, no debe asistir a cualquier e~pec·
táculo, ni debe conocer a lgunas piezas escénicas que
despiertan pasiones premat11ras en las niñas, marcbi·

Según costumbre, los dos amigos se en·
contraron al doblar la esquina Cambia· dental. Esta acc ión positiva que está probada científicamente
ron unos lacónicos "buenos días" y acele
rando el paso se encaminaron juntos hacia consiste en la propiedad peculiar
la cotidiana labor.
¡Perro de oficio aquel. ... !! Desde lasa· del Odol de penetrar en los dien!ida basta la puesta del sol, con la voluminosa y repleta cesta al hombro, impasibles tes picados y en las mucosas de
a la inclemencia de los elementos, descargando carbón en los muelles .... Y eilo las encías, que embebe é impregpo~ un mezquino J?ísero jornal, apenas suficiente para cubrir las más apremiantes
necesidades de la familia ....
¡Pero qué remedio les quedaba! Habían
nacido pobres, y forzosos debían de aca·
tar las leyes del destino.
Durante el camino, nada hablaban; sin
embargo, sus cerebros agitados por lectu·
ras y discursos tabernarios, mantenían
idéntius reflexiones .... "Siempre el su•
frimiento y el agobio, patrimonio exclusivo del pobre; sólo el rico tenía derecho al
goce, a los deleites, a la vida .... ¿Cuándo
terminaría tamaña desigualdad? ... .

ººº
Durante este siglo se hao descubierto
por término medio 2,000 especies nuevas
de insectos &lt;,;ada año.

Medias y s'.&gt;mbrillas d" última moda.

�...

111

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1
1

Hace quince alios dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
alios y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general , pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y •
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA0
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nllios padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos .
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst-, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl!l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas , vómitos, extrelilmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, sueflo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por zoe de lós
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomAndolo lo~ nUlos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:ros.

DINAMOGENO

l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a&amp;udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl&amp;ulentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuye,,; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAndose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el e:rtrefilmlento, pudiendo conser;utr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-ia:rante suave y efic:u.

PURGATINA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO I LU::S;T=:::=R:=A=D=O~=====================:=::

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
) En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder Juego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el rlelic'.?.do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand&lt;.o están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. I. - "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujeres sepaa que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comencé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. T engo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices." Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

inútiles habían terminado la dura y difícil
jornada de la tierra.
Aquí ni la envidia. ni la hipocresía, oí
la perfidia arr.istraban con su podercsa
fuerza a los débiles mortalef •..... allá
afuera, al traspasar el muro gris,e inmenso
de la entrada, eotrábase en el grao esce·
oario del mundo: y un cbouquet&gt; de bella
apariencia y espantoso fondo se bailan
reunidas: todas las infamias, todos los crí·
menes, todas las falsedades, las infamias
todas que para saciar sus pasiones, los bu·
manos emplean!
Al salir pensaba en esto, y mirando el
inmenso campo verde sembrado de mármol
blanco y puro, como el ropaje de la muerte,
que se alzaba en el lejano horizonte, pensé: «allí la paz,&gt; y continué hacia el ocea·
no del mundo donde tan difícil es no nau•
fragar en la difícil lucha con el egoümo y
las pasiones humanas!
ELISA MARIA BORDAS.

IID©)lffi(EIB)lJílil(Sl:rll=

Se trata ~e la célebre Margare! Toller,
la gran amiga de Emerson y de Mazzioi,
y de quien la «Semana Literaire&gt; trazó,
no hace mucho, una interesante biogra·
fía.
Margare! Toller fué educada por su pa·
dre, que le enseñó el latín y las virtu,·es
Si está Ud. sufriendo alguna de e~tas enfermedades y desea un
romanas.
conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia F,. Piukl1am MediA los ocho años.de edad lefa los libros
cine Co., Lynn, lllass., E. U. de A. Su carta será abierta, }Pida y con•
de Sbakespeare y de esa lectura descansatestada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
ba leyendo los de Cervantes y de Molié·
re.
De allí su desprecio para las cosas vul·
yo misterio la venera la Santa Iglesia Ca· gares, llegando a ser uo verdadero espíritu
tedral de México como a su titular. San selecto.
Tarcisio Acólito Mártir y San Arnulfo De ella dij_o Emers&lt;?n:. &lt;Todo_ lo que en
arte, pensamiento y d1g01dad distingue a
übispo Coofernr
la Nueva Ioglaterra, se refleja en ella."
Sin embargo no olvidó sus deberes y
LUNES II.
SÁBADO r6.
ocupaciones familiares atendiendo siempre
con amor a su hogar y sus amados.
San Alfonso María de Ligorio Obispo Sant'Js Roque y Jacinto Confesores.
Una vez enfermóse de cansancio y el
Confesor y Doctor, Santos Tiburcio y Supadre creyéndola a punto de morirse le
DOMINGO 17.
sana Mártires, Taurino Obispo Confesor y
escribió con ternura y cariño estas frases:
el Beato J uan María Vianney Confesor.
Señor San Joaquín, Padre de María «\1i querida bija: he pensado en tí toda
MARTES 12.
Santísima. El B. Bartolomé Laurel Mártir la noche y no he podido encontrarte un
Mexicano.
solo defecto; podrás tener pequeñas im·
Santa Clara de Asís Virgen Y San Forperfecciones, pero defectos ninguno, te lo
ti no Mártir.-Función titular en la iglesia
aseguro,&gt;
O O O
de Ja primera santa.-En la Basílica de
F-ero Margare! vivió y poco tiempo des.
•
d
s·
t
Alt
pués era ella quien lloraba la muerte del
Guadalupe v is1ta . e_ 1os. ie e . ares Y
padre adorado.
función de la Arch1d1óces1s de Linares.IB\@j)© Il©i~ ~ll!I~
Entonces la activa feminista empezó a
Vísperas cantadas en Catedral.
escribir para ganarse la vida y compuso:
&lt;La mujer del siglo XIX,&gt; &lt;El arte, la liMrlÍRCOLES r 3teratura y el trabajo,&gt; y otras obras más.
· 61"1to y c asiaoo
·
Má rt1r€s,
·
p a· Era en invierno• durante una fuerte ne• · El
mayor
de esta mujer con·
Santos H1p
,
su pa:ractivo
I b
ás
·•
. .
.
.
vada, cuando visité aquel Jugar del repo- sis1ia en
a a ra m
que en sus escn·
1
tronos principales de • ciudad de México so donde- el olvido con su blanco manto tos.
Sao Juan Bercbmans Confernr, Santa Au- co,bija a todos, graodeE y pequeños, iguaC~amoin_g es~ribió ~e ell~:
.
lándolos en un abrazo fraternal....
«;-;o habia _una reunión sm esta mu1er;
rora Virgen.
Era un díd. blanco cuando llegué, en ella ~'.'s deleitaba con su palabra vivificaJUEVES I 4.
que el infinito del firmamento, de un gris dora.
.
,
.
pálido parece esfumarse en las lejauías El~a misma lo coofe~o:«La conversación
San Eusebio Confesor y Santa Anastasia del horizonte!
es mi elem:oto. Necesito ser llam_a.ta fue.
Me sorprendió allí la nieve: lenta y si• ra de J_DÍ misma Y no sé.pensar sin hacerViuda.
lenciosa caía en blancos copos envolvien- me la idea de que al_gmen me escucha Y
VIERNES 15
do el verde de los árboles el mármol blan• me conteSt a. La escntura es c&lt;1:sa muerta.
ca de los monumentos, la piedra de las lá- ¡Oh mis queridos griegos que hablaban
La Asunción de María Santísima , en cu- pidas.
tanto!···· · · &gt;
En una capilla me refugié: y allí, en Y ella f~é la que fundó en Bostco _«Las
aquel silencio, pensaba en la mezquind¡,d C~oversac,ones,&gt; que más tar~e. dieron
de toda vanidad, la inutilidad de todo es- origen ª los mod:rnos clo~s fem 1_1;11stas.
fuerzo, la melancolía de todo anhelo al- «ES!a es 1~ muJer "n 901~n-d 11° Emercaozado y la amargura de toda realidad.
son-se podian descubrir siempre faculta·
CREME DE
Abstraída no había notado que la nieve des elevadas&gt;
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL había dejado de caer y de repente un aire
CUTIS.
fuerte agitó las ramas de los árboles que
ANGELINA FANTOLY.
Evita y cura los barros ahora parecía n de cristal: un rumor de
las pecas. las'erupciones, y delicadísimas campanas vibró en el sileolas
manchas
en la piel.ElDes• d. e Ia t ar_d e y a ¡ 1ns
· t t
O O o
vanece
las arrugas.
cu- cio
ao e observé que
tis áspero. marchito. páll- la meve cua¡ada sobre las ramas al chodo_y quemado de! sol, fld· car, unas contra otras lo producía.
-iQué le ha parecido a usted el estre·
quiere
suavidad.
lozania
· 01'd
'd
·
· ?
buen color
con p0cas
apli-y . Jam á s b a h. eri"do mis
_ os un so01 o oo, a_m1go m10
cacionesdeCremedeLuxe. igual: eran miles de pequenas campanas -,Horrendo! Me figuro que el que ha
~r:~~t•0 us~fs~/sª:a:;;'J! de cristal las q?e vibraban....
. escri'.o. e_sa obra. de!&gt;e _ser un excelente
le pesará Y haber lelctd este
Aquella mus1ca de los muertos, era sin prest1d1g1tador o ilus1001sta.
anuncio.
duda ninguna un homenaje de Dios!
-/Por qué?
.
Los moradores de aquel recinto en -Pues porque al terminar el acto seba~i":ºt~:~i~~~~~:7-lí'!: que los goces y los males terminan y gundo habían desaparecido del teatro tres·
fante, México.
en que la fuerza y el talento nos resultan cieotas personas.

Calendar.,o de la semana

LUXE

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando

d bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza. Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadom. Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígadc pesado, la sangr-3 mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir contra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N cccaita un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasa•
do. El tratamiento seguro es la
PREPARACION de W AMPOLB

que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta.
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedentes de debilidad, se coloca á la.
cabeza en el progreso de la.
medicina. Purifica la sangre,
promueve la digestión, aviva. el
cpetito natural y reorganiza t()do
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendeutal. El Dr.
Germán Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: '' La Preparación de W ampole puede ser un buen recurso
oara hacer la medicación tómcareconstituyente, sobre todo en
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceite
de bacalao puro." A cambio de
la desgracia de la enfermedad,
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

!L~ llllll@V@ y Il@ llílil@©'&lt;!ll'&amp;
Por raro que parezca, la ausex;cia de
nieve dobla tl precio de la m adera. La
mayor parte de la madera que se gasta en
Europa procede del Canadá, Escandinavia y Rusia, y estos países sufren mncbo
con los inviernos crudos.
Durante cinco meses del año, sn superficie permanece enterrada bajo una capa
de nieve, y en el corazón de los grandes
pinares P.l termómetro desciende a veces
hasta 35º centígrados bajo cero.
La nieve es una de las mejores substancías no conductoras del calor y del frío.
Un termómetro que marque treinta centí•
grados bajo cero, por ejemplo, en )a su•
perficie de una capa de nieve de un pie
de espesor, sube al cero si se entierra de·
bajo.
L a nieve
·
es, por 1o t ant5'• una enorme
sábana que protege las raices contra los
grandes hielos, y, además, conserva el caJor oatur_a1 de1 sue 1o.
.
Los pinos grandes resisten cualquier
gra?o ~e frío: pe~o no así los jó'::'eoes,. y
un 10vierno sin nieve los mata urernisiblemente.
Por esta causa, si dejase de nevar desaparecerían los enormes buques de Eoropa del Norte, Asia y América.

�~BIBLIOTECA UNlVERS IT,AíllA
''ALFON"(9 REY ES
~fONDO RICARDO -COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

BRAZOS VELLUDOS
com o los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
c omo los de un hombre .

Una sola a~Jlr.,rlón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLOS "SIREN." basta para extirpar en pocos

Registrado como articulo de segunda clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de tas Fábricas de San s:tafael.

minutos toda clase de pelos en cualquier rarte del

Año XX.- Tomo 11.

cuerpo: no imp0rta cuantos años hayan ex:istlJo

México, Agosto 10 de 1913.

allí. Esta modernísima
prepa.racion cuenta mu-

chos años de ser fa vorechJa en México, pues no
sólo es sumamente eficaz.
sino que no causa moles-

Galería artística

tia ni Irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y suave como si jamas hubiese

tenido vellos. Frasco$,. 50.
Perfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certifi-

ca.Jo, envíense 25 cts. más.) Mue,tra suficiente para
una aplicación, 30 cts.
Depásltos:-J. Labadie Sucs. Co .. Av. San Francisco, 39.-Ulhlein Sucs.. Coliseo 3.-J oh,nosen
Félix Co., Av. San Francisco 39.-A. Varga, Sucs.,
Isabel la Católica. 6.-México.

Sócrates le detuvo, sonr iendo con estoicismo.
- l Por quó te has de ir?-le dijo. -No
hay razón p ara ello. E l otro día, cuando
¡ Cosa e xtraña!
comíamos en tu casa, una gallina saltó
-Sabes-dice Carlitos a Pepe-que yo
Mlle. Léoa Bruze.
sobre la mesa y lo derribó todo; sin embe bebido var ias botellas de agua de Co- _______________ ______________________ bargo, no hicimos más qoe reirnos de la
1
Jonia/
ocurrencia ....
-!Es posible?
Las Actrices de Pa rís
nera per fecta de declamar, y la simpatía Ignoramos la cara de Xaotipa al verse
-Sí, y no me hao hecho daño.
que ostenta en todos sus trabajos, han sido coi_nparada con el bí~edo de corr3:J. . . ...
-¿Y cuáudo ha sido?
Una de las actrices de moda en Joscírcu• motivos más que suficientes, par a que la Mas amarga que la cicuta que _beb1? en su
-Este ver ano pasado me llevó m1 papá los teatrales de París es Mlle. Léoa Bru· crítica parisiense la elogie con calor, s ien- muerte fué par ~ Sócrates la vida ¡unto a
por Alemania. Estuvimos en Colonia, y ze la cual acaba de tener un grao éxito, do, puede afir marse, una de las artistas fa. aquella mu¡er 1otolerab1e.
cuando tenía sed b~bía, naturalmente, en una obra de P aul Mouchot, siendo mo· voritas, no solamente de los públicos, sino Era, sin duda, signo de filósofos. Ter esa
agua del país.
tivo de ~u ingreso como socia en la Come- también de los autores, pues muchos de Levasseur , costurera vulgar y desleoguadia Francesa.
ellos han anunciado obras escritas expre- da, dió a Rousseau, su marido, consta ntes
Su bella figura, su mucha gracia, la ma- sameote par a tao notable actriz.
disgustos. Tachábale de haragán y de imPor si acaso
bécil por que escribía en vez de dedicarse
a más lucrativas tareas. Tomás Carlyle no
-Pt!ro, Carlitos, ¿por qué com•s con tal
glotonería, si hay muchos dulces en el
Pero sn esposa apr ovechando el sopor fué más afortunado en e~te punto que el
'
.
autor de &lt;El contrato social.&gt;
plato?
en
que caye~a ª po~o, ,orbió el veneno Y Washigotoo, el libertador de Norte
-Sí, papá ; pero tengo miedo de que se
le salvó la vida, sacrificándole la suya.
A é •
• •, ·
b
· d b · ¡
m! vaya el ap~tito antes de terminarlos.
Otra mujer enamorada, a pesar de todo m ,nea, v1v10 ~1empr e a erro¡a o a¡o a
fué Ana B'.&gt;leoa Su esposo, Enrique VIII, féru ª de su m u¡er._
.
Cuentan los biógrafos del poeta inglés harto de ella hasta el remate de la corona Otro tanto le babia sucedido al ~uque
Un tema
Shelley-y B~naveote al ude a ello en una r eal, no se limitó a suplantarla más o me- de Malbor~ug-e_l célebre &lt;Mambru&gt; de
El tema que Manolía debía resolver de· de sus más bellas comedias-cierto curio· nos daodestioameote, sino que se propuso la caoc1óo iofao~1I.-Sar a , la duquesa, era
sísimo episodio que los hombres cooside· librarse
ch, así: "Un acto de valor."
r com leto de su resencia. Y un~ hermosa mu¡n, de la que, pese a su
r aremos símbolo de abnegación, y las mu· para que~! infa!e p lan se re~lizara con 0~1oso carácter. estaba enamorado su maMaoolio escribe, muy ,atisfecho:
"Ayer noche, mientras estaba en el tea· jeres de estupidez y de locura.
el mayor boato y ostentación posible, en· n do. Sobre todo, _las bellas trenzas de oro
tro con el ab'lelo, al terminar el acto se- Es el caso que Shelley se enamoró cie· volvió a la infeliz en un proceso ioícuo, de la dam:1 entusiasmaban al pr_6cer. Hasgundo, el público aplaudió caluro~ameote. gameote de una hermosísima dama, Emi· haciéndola condenar alevosamente. Hor;,s t3: que, ella, dese3:odo pro_porc10oar le _un
Entonces, un señor que estaba sentado lía Viviaoi. Esto era muy natural. Sólo antes de la ejecución, la desdichada es- disgusto, no tuvo 10cooveo1ente en_ sacnficerca de 0010tros e xclamó: "Este sí que que .... Shelley era casado. Tampoco hay cribía a su verdugo: &lt;Siempre habéis pro· t~r sus magoificos cabellos y cogió unas
hasta aquí nada de anómalo, d~spués de curado encumbrarme. De simple dama me IJ~ras. · · ·: ·
es un acto de valor."
.
todo.
hicisteis marquesa; de marquesa, reina; de iOh, mu¡eres, ~u¡eres! No todas hao _de
Lo grave empieza al considerar que la reina, hoy me eleváis a la categoría de ser como Artemisa, e_s cierto. Pero ¿qméo
Un deseo a m bicioso
esposa del poeta, enterada del asunto, no santa.&gt; Poco menos que agradeciéndole nos asegura q~e 1": vrnd_;,, de Mausoleo o_o
Pedrito h~ itlo a buscar a su abuelo. lo desaprobó. Lejos de ello, puso en preo· el hachazo que había de cercenar su ca· fué un~ ~ruel 1ron1sta? , Por qué ~o hab1_a
sa el caletre , ideando medios para que su beza....
d~ ao11c1parse .ª don Juan Teo?no al er!·
D~spués de un rato le d ice:
- /Sabes, abuelito, que hoy es mi cum· marido consiguiera el amor de la esquiva; ¿y doña Juana, enloqueciendo por amor g1r el ce!ebérnmo panteón ? cS1 buena v1y vista la utilidad de sus esfuerzos, le ay u· a su esposo? ¿Y Artemisa, elevando en re· da ?s quité, buena sepultura os.dí&gt;-penpleaños?
- /De verdad? Pues muchas felicidades, dó a ra piarla.
cuerdo de Mausoleo una de las siete ma· sana tal vez, acor dándose de_l di~ooto . • •.
¿ Verdad que es un caso estupendo ? Pues ravillas del mundo clásico?.... Indudable- Y_ que me perdone Ar t~ro1sa s1 esta su
hijo mío. ¿y cuántos añ?s cumples ?
no
es
el
único.
Luis
XIV,
&lt;el
Rey
Sol&gt;
mente, l as mujer es son muy buenas para pos1c1óo resultase calumniosa.
-Diez.
-Pues toma diez pesetas, uoa por cada después de amar doraote una temporada sus maridos.
A UGUSTO M ARTÍNEZ ÜLMEDJLLA.
a
la
duquesa
de
La
Valliére,
se
cansó
de
año.
Pedrito mira los dos duros y después, ella. Bueno; convengamos en que si fué
o o o
como nos la pintan, debía resultar empaalzando la vista. lt dice al abu elo:
lagosa,
en
su
adoraciónsin
lím
ites
al
egre·
- iC uánto me gu staría tener una edad
gio amante.
COCIO la tuya!
E llo es que el gran Lu is se hastió de Pero ... . hay un &lt;pero&gt;. O lo que es
QUE MADRE NO CONOCE las tao te• mer engue, sustituyendo a La Valliére por igual, a bundan los ejemplos en demostra·
midas enfermedades del niño de oecho, el la Montespau Al saberlo la postergada, ción de lo contrario. Antes de que el pa· En el pueblo de Viterees (Roma} falle·
catarro intestinal, la diarrea, etc ? Felices ma rchó pr esur osa en busca de la nueva ciente Job se dedicara de lleno a la vida ció u na religiosa de aquel monasterio, a la
las m1.dres que hao aprendido a conocer favorita. ¿ Par a arrancarla el moño en un contemplativa, cuentan las Sagradas Es· que se consideraba como santa.
las notables p ropiedades de la &lt;Kufeke&gt; ataque de celos furibundo ? Xada de eso. crituras que su esposa bacía todo lo posi- Por espacio de más de medio siglo perpa r a niños y que saben que alimentando a
Para perfumarla y vestirla del modo que ble por poner a prueba su mansedumbre. maoeció en el lecho una posición invasu s hijos con d icha harina los conservan por propia exp eriencia, sabía era más del Es muy probable que se dejara invadir r iable, sujeta por un rígido aparato que fué
sanos y favorecen en alto grado su desa- agrado del inconstante ...... Claro está por la lepra, no sólo por amor de Dios, necesario aplicarle par a evitar la rotur a
que se trataba de una esposa &lt;de la ma- sino para evitar la proximidad de su cóo- de la espina dors::l.
rrollo.
no izquier da&gt;; per o esto no desvirtúa el yuge.
Su resignación y su martirio er a n tan
techo, toda vez q ue la lesión de amor Xantipa, la muje r de Sócrates, fué otro conmovedores, q ue generalmente, era lla·
propio era la m isma.
cmo:ielo&gt; de esposas. De baja extracción, mada &lt;la Santa,&gt; y el día en que se cum•
Junto a los dos &lt;casos&gt; t raoscriptos, se había unido al célebre filósofo supo- plió el cincuentenar io del comienzo de ta·
COGNAC
cuantos pudi eran citarse, carecerían de oieodo que con sus enseñan zas ganaría les sufrimie ntos, el Papa Pío X le envió
relieve, Roberto, hijo de Guillermo el mucho dinero. P r onto advirtió su error, su bendición y una carta cordialísima.
Conquistador, fué her ido por una flecha toda vez que Sócrates daba gratis sus lec- Al monasterio iban muchas peregrina·
envenenad a .
ciooes, y además invitaba a comer a los dones, porque .a religiosa daba p ruebas
Dié roole lo3 médicos por desahuciado, discípulos más aventajados. Xantipa pro- de una clarividenci;,, asombrosa, al punto
a menos que alguien succionase la llaga, cur aba vengarse acibarando su existencia, en que el día que fué asesinado e l r ey
salvando al moribundo. a trueque de p er e- poniéndole en ridículo constan temente con Humberto se Jo anunció a la Comunidad
cer inmediatameo1e el salvador. Con loa- su s intemperancias y sus groserías. Una horas antes de que la noticia llegase a Vi·
altruismo, Rober to se opu~o a que vez tiró la mesa donde el filósofo y un su terbes.
Ninguno tan delicioso como éste. ble
p r acticasen el r emedio, resignándose a amigo se disponía a comer. El invitado La muerte de "la Santa" imp resionó do.___________________ sucumbir.
se levantó, dispuesto a m archarse. Per o Jor osameot e a cuantos la conocían.

La Media Naranja

l

LA SANTA

=-------------------:

1

Retrato de Miss. Robinson, por Gainsborough .

Número 6.

�DlRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DI!. ACTUALIDADII.S, ARTE y L ITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3' Calle de Ía Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos: -Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad .. . . ..... .... .. . . ........... $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . . . .. . . . $
(pagadero por t rimestre adelantado.)
En el Extranjero .. . . . . .............. . ..... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

I. 2 5

2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.~"
En los Estados . . . ... .... ..... .... ....... . .... 0 .35
En el Extranjero ..... ... .. .......... ... ..... 0.50
Atrasados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CRONICA EN VERDE
Como la esperanza en los corazones de veinte años,
Agosto derrocha todas las gamas del verde sobre nuestro valle. en estos hermosos días estivales,-limpias de
nubes las frentes radiosas-Que pasan arrastrando las
púrpuras vespertinas con un vago aire de sensualidad.
Es el color que prefiere. Antes de que el mal de otoño
ponga una sombra en su lozanía, el mes de los aguaceros y de los soles esplendorosos, hace variaciones ioagotables con el almo color teologal, que nata en las hojas de los árboles con más riqueza que la escuela veoeciana y con una inspiración más diversa que el s~ ñor
de Phocas, amigo sólo de las pupilas felinas y de las
esmeraldas enfermas. Agosto oo. Es más amplio también que Arturo Rimbaud , el que únicamente veía de
color verde, determinada vocal, en el curioso paisaje
de su iridiscente soneto. Pero no olvidemos que estas
líneas están escritas para una mayoría de lectores que
probablemente ignoran a Rimbaud, y por ende, su célebre soneto. No todos tienen tiempo para inscribirse
en el Ateneo, oi mucho menos para traducir a Rimbaud, el poeta de adolescencia buracaoada, y de versos
~xtraños y originalísimos que hicieron la delicia de
Veclaioe en los años ya distantes df'l simbolismo. Así,
creemos que esos lectores nos ag radecerán, a propósito
del agua ma rina, en cuya corriente comienza a bogar
la barca de esta cróoica ligera, que les demos a cooocer el soneto citado, en donde se expone la pcética teoría de la audición colorida:
A neg ra, E blanca, I roja, {l verde, O azul, vocales,
be de decir algún día vuestras :1.lcuroias latentes.
A, negro corce l ,·elludo de moscas resplandecientes
que zumban en derredor de fetideces brutaleF,
golfo de sombra; E, candor de vapores y de tiendas,
temblor de umbela, rey blanco, lan za de hielos altivos;
I, púrpura, esputo, saog re, reir de unos labios vivos
de cóle ras o embriagados de penitentes enmiendas;
U, ciclos, vibrar divino de mares verduzcos, pa z
de las dehesas sembradas de reses, ruga tenaz
que la alquimia en la amplia frente pone a los !Jledita(bundos;
O, clarín sumo, estridente suscitador de despojos,
silencios atravesados por Serafines y Muodos,
-0, la Omega, el puro rayo violeta de Sus Ojos!
Tal es este bello soneto, tao fár ilmente vertido ;,.l
castellano por el poeta español Enrique Diez Canedo,
(que a pesar de su belleza no a consejamos que imiten
los futuros justadores aspirantes a la Flor Natural en
tos próximos juegos flo·rales, organizados por la culta
Escuela de Jurisprudencia, si quieren llevarse PI premio) y donde la U, que en todo caso. para nosotros sería
negra y orlada de rojo, puesto que nos suscita e~pactáculos espantables y s iniestro~, por ejemplo, el rugir

de la tempestad, el tumbo del trueno, el grito ululante lizábase pesada y tarda, bajo el desmayado impulso de
remeros fatigados, hasta atracar pesadamente a la oride las fieras, para el lírico francés evoca el vibrar de
los mares verduzcos y la paz de las dehesas sembradas lla del mercado. La vida, tan intensa allí por las mañanas, a esa hora de la tade parecía aplastada bajo el
de reses; Se ve, pues, que Agosto difiere de Rimbaud
y de nosotros. Porque todas sus vocales son verdes y es manto candente de los cielos.
Por el opuesto lado, las brisas marinas iniciaban tíseguro que contempla la tierra a través de una gran esmerald1, como cuenta Suetooio que hacía Nerón, el midamente sus refrescantes soplo~, rizando levemente
la superficie acerada del caudaloso Pánuco.
césar de la barba de bronce.
Por allí la actividad se adivinaba sino se percibía.
Coronado de hojas y de frutos, como un rústico dios
de los campos y de los bosques, con la arbórea cabelle· Sordo rumor de lejana colmena simulaba el constante
ra mojada por el rocío de las últimas lluvias, no lo bus- ajetreo en la carga v descarga de los vapores atracaquéis en los prados de las alamedas urbanas ni en los dos a los muelles. El chirriar destemplado de los ca·
setos de los jardines ciudadanos, lugares para él empe• bles, los gritos de los cargadores, el ríspido tableteo de
queñecidos por la geometría y las tijeras del jardinero. láminas caídas, el sordo rodar de los toneles, formaban
Id a Tlálpam, a San Angel, a Coyoacán. A favor del uoa extraña y discordante sinfonía, sonancio a la sorpaisaje que se desarrolla al paso del tren como una pe- dina a través de la distancia.
Casi simultáneos, rasgarou el aire dos silbatos: uno,
lícula, lo veréis en sus naturales dominios, perdido en
espesuras umbrosas, ensayando todas las gradaciones de prolongado y tétrico, de un podero~o trasatlántico, y el
su color favorito en el follaje que se riza suavemente otro, estridente y rápido, de nuestra locomotora, que
bajo la bonanza de la tarde. Desde el verde tierno y lentamente se puso ea movimiento.
De la multitud apiñada eo el anden,salíao voces cla•
delicado Que recuerda los brotes abrileños en el primer
despertar de la savia, hasta el verde maduro y profun- m indo recomenda dones postreras y expresivos adioses,
do, que ya anuncia la serena vecindad de Septiembre; mientras las manos se tendían en ademán de despedi·
desde el verde vivo y brillante que se espejea en las da
Una mujer, que había ocupado un asiento junto al
lontananzas marinas, hasta el fúnebre que demora en
las copas silenciosas de los cipreses; desde los óxidos y mío, a través de la ventanilla despedíase, con silencioel orín que cubren la armadura plebeya 'd e algún rep- so ademán, de algunas personas que desde el andén le
til, hasta los sinoples egregios que blasonan las plumas dirigían expresiones cariñosas y efusivas. Mi joven
del quetzal ; desde el color de !;is algas deshojadas en compañera de viaje quiso decir al)¡o, pero comprendí
un sumergido jardín, hasta el de los cabellos glaucos que la emoción ahogó la voz en su garganta, mientras
que flotan ea los hombros de hs ondinas, hasta el de sus ojos, profundos y expresivos, se licuaban en llanto.
Me interesó su actitud . Vestía humilde traje negro,
las verdes crines revueltas en el cu~llo de los hipocam•
pos, todos los tonos y matices del color propicio a la coa la pulcritud y el aliño característicos de la clase
esperanza, detalla Agosto con sus paletas ec. estos días media: Su rostro, ~ofl~quecido y pálido, revelador quiestivales, que con perezas criollas se duermen ea los zá de 1gooracias miserias, no estaba exento de cierta
horizontes de nuestro valle, borrachos ce luz y de gracia sugestiva y atrayente. Su actitud de pena reconcentrada. las profundas ojeras que rodeaban sus ojos,
calor.
Hasta la serranía del Ajusco, más bronca ahora que las lá~rimas que a su pesar acudían a sus párpados, me
es guarida de discíp•1los descarriados de Tolstoi, pare- hicieron pensar ea algún hondo e inmediato sufrimience haber perdido su vago color de amatista, vestida, to.
A poco pareció serenarse su semblante, adquiriendo
como está, con los toisones espléndidos de la Estación.
Todo abarca la gran esmeralda de Agosto, con exc ~p- una actitud de fría resigoación, mieotras sus ojos obsción de la frente pelada de los volcanes, q ,;e como tinadamente se clavaban en la ciudad que se perdía a
abuelas desengañ ados y escépticos, ya perGieron la es• lo lejos, y de la que ya sólo se destacabao, como avao·
peranza de ser felices. Mai:, a pesar de ellos, algunas zados centinelas, algunas casuchas de madera sobre las
ondas de vida los alcanzan y los ciñen de verdes cintu- colinas del poniente.
Refrenó el convoy la velocidad adquirida, para crurones, cual las algas qne se enredan liberalmente eo
los arrecifes del Golfo. La única fiesta de los colosos z:tr el grao puente que se tiende sobre la confluencia
se halla en los crepúsculos, que siguen glorificando sus de los ríos; y aceleró luego su marcha a través de la vecanas venerables coa las rosas blancas de las auroras, getación lujuriosa, que se abría a trechos mostrando la
y con hs guirnaldas votivas que les tejen las tardes. reverberante superficie de las aguas.
Cuando el día está a puoto de morir y la tierra se pone . Los ~jos de la e_nlutad.., secos e impasibles, seguhn
triste al verse lentameote iov~dida por la sombra ooc• 1mprec1sameote fi¡os en la borrosa lejanía.
La lascitud eogendrada eo mi organismo por el ca·
turna, un supremo beso de luz santifica la frente del
Popocatépetl y riela como una sonri~a, en los labios ce- lor excesivo; la pesadez de mis párpados que obstinarrados de la &lt;Mujer Blanca,&gt; la bella-durmiente de la damente se cerraban, eran obstáculos para saborear las
bellezas del paisaje, y sólo de vez en cuando reclamaeternida1.
Entretanto, bendigamos al mes de los aguaceros y de ban mi atención algunas notas pintorescas y atrayentes:
(os soles brillantes que ceo su nota de color canta el el revuelo pesado y majestuosa de algunos pájaros acuápoema del verde, viejo símbolo de la esperanza, sobre ticos. o la actitud impa, ible de las vacas, que ó.luodo
hs campos fecundos Con hojas y frutos en la cabellera sus hocicos de la yerba, fijaban en el tren sus grandes
arbórea, lo veréis en cualquier pueblecillo de los alre- ojos melancólicos.
Dejamos atrás alg unas estaciones; el sol comenzó a
dedores pre;idiendo como ur. dios nístico, las giras y
los paseos campestres, bajo los palios de las frondas, a ocultarse tras _el vago perfil de la lejana cordillera; sala orilla de los mugidores torrentes, ora sentado sin turóse el ambiente de luz y de colores, y decreció el
pretensiones sobre la grama. Es el b11en padre de los calor hasta hacerse soportable. Ahora el paisaje era
idilios; y los enamorados, que lo sabeo, se acogen a su monótono y tedioso: deslizábase el convoy a través 1e
sombra para ser venturosos También es fama que pro· uaa llanura inmensa, cubierta de una vegetación raquíteg!, de pref uencia, a las muchachas que tienen los tica, pero compacta, uniforme, interminable.
Poco a poco habían ido au~eotaodo los viajeros en
oj ,s verdes y aterciopelados. como las hojas de los plátanos. Tú dirás, bella lectora, si reclamas su protec- el carro, dando lugar a sucesivas reconcentraciones de
bultos y maletas. FtJé preciso compartir mi asiento con
ción.
Verás cómo se abril!aotan los antiguos chalchihuitls un yanqui de traje amarillo, sombrero tejano, polainas,
que s ..eñan eo las sedas de tus ojos, esmaltados de es- y un puro formidable y humeante entre sus labios. Con
la aglo~eración de ge.1te. el humo del tabaco y el olor
p eranza y de amor.
de las viandas q~e alg~nos c_omeozaban a iogerir, la
atmósfera se ve01a haciendo irrespirable.
Uaa fam_ili3; oumer_osa se había_!nstalado a mis espaldas ; los ch1qu11los chillaban y reman, disputáodose frutas y dulces, mientras dos señoritas, las hijas mayores
probablemente, lanzaban miradas recelosas y tímidas,
a algunos varone; que las observaban con insistencia
impertinente. En el asiento frontero al mío, la enlutada
con~in~a~a insensible y abstraída, y uo poco más lejos,
un 10d1v1duo, gordo y sang uíneo, sudoroso y con la boca abierta, roncaba ruidosamente.
_Al hac~r alto el t~eo en la estación de Valles, atrajo
m1 atención, por lo rnusitado, el grao número de hombres y mujeres, de la mejor sociedad de la población,
c?ngregados en el andé n. Entre . algazara alegre y voPara &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
c_1ngle~a, realzad~ por exclam_ac1ooes picantes y cristaAcercáb1se la hora ral{lamentaria de partida. Canta• hoas risas de mu¡eres, desJ?ed1ao a una joven pareja.
dos pasajeros nos colocábamos holgadamente en el ca• que a las claras se denunciaba como un par de novios
rro de primera, ocupando cada cual varios asientos, en su viaje de bodas.
•
como si el mucho espaci'l pudiera salvarnos del calor
En
un
instante
precipitóse
en
el
carro
una
invasión
terrible y asfixiante.
Tendido el convoy a la intemperie, recibía oblícua- de faldas y perfumes, sacudiendo fuertemente la conmeote los abrasaotes dardos de un sol de fuego, que cupiscencia de los hombres y la curiosidad de las murecalentaba cristales y maderas, haciéndonos respirar jere!. Muchachas ~e tez morena y ardientes ojos, desp~draose d1; la novia entre abrazos y besos y envidiosas
en el interior del carro un pesado aliento de horno.
Por las venttaillas de la derech'l. per-.:ibíase la bru- miradas, mientras los hombres, amostazados y circuos·
ñ ida y tersa plata del Tamesí, en cuya inmovilidad te• pectas, Bxternaban sus buenos deseos eo frases manodiosa quebraba el sol sus dardos, ea mil haces temblo- seadas y vulgares,
Al anun~io del conductor,_precipitóse hacia las puerrosos que deslumbraban la retina. Sobre la cinta inmovil y brillante, parecía reposar Pl panorama opere- tas el aluv1?~, de faldas .Y risas y perfumes, dejando
tesco de Tampico, envanecido con los presuntuososedi· una grata v1s1on en los o¡os de los viajeros, hasta entonces a dormilados por el fastidio.
ficios circundant"s de la plaza.
Una que otra buca, sobrecargadaenormemeote, des·
El ú°nico sitio vacío era una parte del asiento ocupa-

EN VIAJE

Van- Eyck, el piotor flamenco, el prín•
cipe y señor del Iris, ya habita en París.
¿Q ué hace allí ? quiere vivirlo.
Pero se acuerda de los encantos de los
cielos natales. Aquellas dos torres de la
catedral, vistas desde su quinta, semejan·
tes a dos palomas morenas echada~ en.
una lejanía. Del celaje vespertino que ostenta oco, rubí, topacios, y parece que
tras él flotara uo cisne albo en un lago
celeste. De la colina de ópalo, como
con un vt:lo azul, donde tras ella, enroje•
cido y luminoso se ocult~ el Sol, hermoso
pontífice que inspira con sus rayos el co·
razón de las cosas, con lo cua! se veo
alegres como si quisieran cantar. De
la majada de vacas y bueyes, que
levantan polvo en el camino, en una tarde

do por la enigmática eoluhda. Allí se
instaló Id. novia, colocando dificultosamente y ea cualquier parte, maletas,
bolsas y ,:anastas, ayudada torpemente
por su marido. Para éste ya oo hubo sitio, y se quedó de pie, al lado del asien•
to, todo amosti.zado y cohibido bajo las
miradas impertinentes de los viajeros,
oo sabieodo qué hacer ni . en donde
colocar sus manos.
Era la novia una muchacha m,&lt;;&gt;reoa
y agraciada, inquieta y vivaracha, de
ojos picarescos y expresivos, y desenvueltos ademanes. Al instante trató
de conversar con la enlutada, que tra·
bajosameote parecía despreoderse de
su abstracción, para atender con fioa
cortesía a la locuacidad de su campa·
ñ era.
Afuera, las sombras de la noche de
varaban los últimos girooes del ere·
púsculo, mientras en lo alto del cielo y por entre el desgarramiento de
las nubes, asomaban los astro~ sus pupilas radiantes.
-Esta mañan11. nos casamos-decía
l a novia rebosante de:, alegría. - Pedro no quería que nos viniésemos
hoy. ¡Figúrese Ud.! quedarnos eo
Dos aspectos de la mesa del banquete con que celebró la Colonia Suiza el sábado de la semana pasada el 622 aniversario
V alles con ese calor espantoso y esas
de la Confederación Helvética.
moscos infernales! Vamos a San Luis.
la
felicidad
y
la
fortuna!
El
había
obtenido uo puesto fresca, coa uoa luz ténue, eomedío de la regía armonía
Allá vive mi familia, y ya nos tiene arreglada uoa ca·
sita primorosa, donde pasaremos la luna de miel. Yo eo una compañía petrolera de Tampico, y allá marcha- de la naturaleza, que ofrenda su himno al grao Cristo,
poeta de los versos soberanos y áureos, como el mar.
vine a Valles, de visita, a casa de mis tíos, hace apenas ron coa su amor y sus esperanzas. Fueron muy dicho
dos meses, y ea ese tiempo se ha arreglado todo, to- sos los primeros meses, Se querían mucho; él era muy ~e.l canto de no pájaro que sólo arpegia una nota, nota
do . . .... ¡Qué raro me va a parecer llegar ahora a San bueno, muy cariñoso, muy apegado a s:is deberes. Eo u01ca que se repercute en las copas de los árboles cobreve, con la estimación de sus jefes, conquistó rápidos mo en el seno de instrumentos metálicos; émulo de un
Luis, ya con marido!
Su verba pintoresca prosiguió fluyendo inagotable, sin ascenscs ea rn empleo. Pero ¡ay! era muy grande su ruiseñor benedictino que posara rn oido fD los cabelograr arrancar de su compañera más que forzadas res- dicha para ser duradera. Su marido enfermó del pe· llos de Mo~art. De una rubia ador¡,ble, de ojos azules
cho; abandonó su trabajo; el clima iohmpitalario lo como los cielos nocturnos que tienen la música de las
puestas y tristes sonrisas.
Casi todos los pasajeros dormían. El tren ascendía agravó rápidamente, hasta que poco a poco vió extin- melancolías; de cuerpo ágil, émulo de las palmas tropicales; que inspira sus cuadros y pone eosueños a sus
ah.:ira por las estribaciones de la cordillera que limita guirse a aquella vida de su vida entre sus brazos!
-iPobrecita amiga mía!-dijo la novia .-iHaber sa- crepúsculos y es la dulce amada eo los sacros festines
la Mesa Central. La máquina resoplaba ruidosamente,
de la lu:,,.
iluminando a intermitencias, con resplandores cárde- lido de su pueblo eo viaje de boda y regresar sola!
Un relámpago brilló en los ojos de la eo lutada
Ya lo veis.
nos, el paisaje nocturno misterioso y fantástico.
- iSola! .... ¡sola! .... joo, oo he tenido valor para
Las torres serenas, los crepúsculos vibrantes, los
La enlutada, vencida acaso por la ingeouidad parle·
ra y sugestiva de su compañera, abría su corazón a las volver sola! iNo he tenido valor para abandonarle allá! celajes apacibles, los encantados cielos natales tienen
su alma. Cada uno de ellos una r á faga. El la llama.
c onfidencias, resonaoao su voz coa suaves sonoridades )Allí viene ... . allí .... en el carro del express!
Se cubrió el rostro con el pañuelo y se agitó su cuer- Así irán llegando, una a una, tal vez en-la dorada urna
e inflexiones de lágrimas.
de una. o_ube viajen~, para con ella vivir París y pi otar
-1 Oh, no, oo puede u5ted imaginarse! .... La pena po en convulsivos sollozos.
Su compañera, que pareció anonadada por la impre- sus dehrios en los henzos blaocos de los lioos mooa,
que me destroza el alma es muy l.onda .... muy hond a! Hace apenas seis meses, yo también, como usted, sión, a poco se levantó calladamente, yendo a cuchi- cales.
hice mi viaje de bodas por este mismo camino, sólo que chear en voz baja con su marido, instalado ya eo cero o o
eo dirección opuesta. Yo también. como usted, venía cano sitio.
En tanto, los silbatos de la máquina, al rebotar de
radiante de felicidad; queriendo hacer a todos partíciEn F raocia hay quien cree que encender tres ciga-'
pe de ella; pareciéndome que todo en torno mío son- cerro en cerro, resonaban con desoladora persistencia, rrillos con el mismo fósforo trae mala suerte.
reía ...• Y ya ve usted, han basta:io apenas seis meses hasta extinguirse imprecisos y lejanos. El nocturno
para que el iofortuoio de~garre mi corazón . ..... Mi paisaje se tornaba lívido bajo los rayos de la luoa, que
o o o
asomaba su disco enrojecido tras el perfil de uo moote.
marido, mi pobre Antonio, ha muerto!
La
temperatura
del
océano
antártico es inferior a lá
San Luis Potosí, 12 de Julio de 1 9 12.
La novia, como espantada de ver tao honda pena al
del océaoo ártico.
lado de su propia dicha, escuchaba absorta. La voz de
LEIROF EA~AT.
oo o
la enlutada proseguía, rumorosa y atrayente. Era de
En ~ á poles hay eo las iglesia, gatos maotEnidcs por
Rioverde, doode vivía su madre anciana. Allí se había
~
cuenta de las auttridades para que no haya ratoces en
casado hacía seis meses. Su marido era pobre, ella
los templos.
también: pero era inmensa su fe para conquistar uoidos

�hecho el destino! mucho daño vas a hacer a los hombres.
Magda.-lLe parezco a usted hermosa?......
.
Sibila.-Sí, hija, pero nada temas Yo soy u~a bru¡a
que bien pudiera ser un.. santa. Me ac1:rco '.' ti, con la
boca llena de verdades; pero has de 01r mis palabras
como si fueran sentencias.
Magda.-Sí. ..• pierda usted cuidado.
Sibila-jLa fe te salve. hermosa joya de carne! Dame tu mano, la izquierda. Tan blancas ~ tan suaves como )as tuyas fueron en un tiempo las m1as; pero ahora
míralas ...... Manos propiamente de bruja, de uñas largas y encorvadas como las de º?~stro p~dre Sata~ás.
¡ Malhaya la joven que llega a v1e¡a! ¿Tu sabes quién
soy yo?
.
Magda.-No sé ...... ";le han dicho _que e~ usted una
mujer extraña y para quien el porvenir no tleoe secretos. Pero ... . . tengo miedo de lo que me vaya usted a
decir.
.
::,ibila.-Sí, no te han engañad".; yo_ soy una m~¡er
extraordinaria, conocedora de la c1enc1a de las ciencias, yo soy el orácu(o de la_verd~~.
Mira, yo be conocido la vida v1v1endo; m1 g!ªº saber
es la experiencia; mi única compañera la tr!steza; he
sufrido mucho porque he amado mucho. El !1empo me
ha hecho vieja: la tristeza enamorada d 71 ?11steno. Ya
be aprendido el arte fabuloso de la alqu1m1a en los romances del Marqués de Villena y he estudi~do con_ los
augures el canto de los pájaros y con 1~ qu1romáot1cos
la adivioaci6n del pasado y del porvenir de los h0m•
bres, por el exámen de las planicies, montes, valles,
surcos y líneas de las manos; yo s~ leer en los s~te~ta
y ocho cartones jeroglíficos del hbro de los eg1pc1os,
!amado &lt;Tarot&gt;; yo poseo el elíxir de larga vida, des•
Recreo de los niños asilados en el nuP.vo hospicio
de niños pobres en San Juan de Dios.

La Sibila
(Lugar de la acción: Un jardín con vegetación exubera!lte y extraña. Una fuente que canta el rumor dd
agua. Noche de luna).
Personajes: MAGDALENA y LA SIBILA
Magda.-¡Gracias a Dios que be l~egado! V1:ogo m~erta de cansancio. iQué largo el camino, qué mtermma·

ble! La casa de la :Sibila debe ser esta casa de miste·
rio. Tengo miedo .... quisiera huir ..... .
Sibila.-Alguieo ha entrado en el jardín.
Magda.-iOb, en la fuente hay una sombra . ... una
mujer .... ¡ La Sibila!
·_
Sibila (levantándose).-Nma, ¿qué buscas aqu1?
Magda.-jPerd6neme usted! venía a ...... consultarla ...... pero no ...... mejor mañana.
.
Sibila.-Vamos, tranquilízate, no tengas miedo, yo no
bago mal a nadie.
Magda.-No .... si no es eso ....
Sibila.-Bueoo, dime qué quieres ....¡quieres saber
tu porvenir?
Magda.-Si ...... señora.
Sibila.-Todo lo sabrás, vamos a la fue::ite. Estás
temblando, pobrecita.
Magda.-1Oh, Dios mio!
Sibila.-Llora, sí. . .. eso te hace bien; tú todavía no
puedes comprender el triste bien de las lágrimas. .
Magda (cooteoiéodose).-Es que estoy muy nerviosa ......
Sibih,.-Dios te bendiga, hija de Eva; ihermcsa te ha

El descanso rlominical en el asilo de mendigos.

cubierto por Ashaverus, el llamado Judio
Errante; yo sé el medio para atraer a los
hombres; yo conozco el bálsamo que cura
el dolor-placer de amar y apaga el fuego
sagrado de la concupiscencia . . .. Yo soy
lo que el vulgo llama una bruja, una maga,
una hechicera . . .• Yo lo sé todo .... y no
sé nada.
Magda.-Dígame usted lo que dicen las
raya, de mi mano.
Sibila.-lMaoo de reina! !Brazo de diosa! Tú serás lo que quieras ser; tú llegarás a donde quieras llegar.
Magd:i.-¿Y qué más?
Sibila -Más que tus manos, me dicen
tus ojos. La mujer vence por su belleza,
que es el soplo de los Dioses; es el grao
talismán, y tú vencerás hasta que quieras
o hasta que el tiempo mate tu juventud,
como ha matado la m;a.
Magda.-/De veras venceré?
Sibila.-Sí, pero iay de tí! si te enamoras. Para triunfar e11 la vida estorba un
poco el corazón; hazte querer de uno o de
muchos; pero tú quiérete a tí misma.
Magda -Pero es que yo quiero amar y
ser amada.
Sibila.-Me das lástima, pobre joven.
Triste destino sería el tuyo, yendo en la vida con el corazón en la mano, ofreciéndoselo a los hombres; todos tomarí.10 un poco y al cabe te eo&lt;;ootrarías, con que habías repartido tu corazón a pedazos, sin
haber encontrado al hombre de tus deseos.
Magda.-¡No! Yo entregaré entero mi
corazón s6lo al hombre que ame.
Sibila.-Dios te depare pronto a ese
hombre. Porque en amor no hay mujer
que no seequivoque, yde equivocación en
equivocación, puedes ir dejando, como te
dije antes, en manos de unos y de otros,
ese corazón que quieres conservar evtero
para uno s61o.
Magda -lPero seré feliz, seré desgraciada?
Sibila.-La vida es un camino muy largo; ándale de prisa; al final encontrarás
la felicidad: algunos la miran en forma de
esqueleto, llevando una guadaña en la
mano.
Magda.-iQué horror!
S1bila.-Pero no te asustes. Ya te dije
que el camino es largo, pero hay muchcs
que lo recorren riendo. La cue~tión está
en no preocuparse de nada; diviértete tú
y deja sufrir :t !os demás ... . . .
Magda.-Me asusta usted.
Sibila.-/Por qué? Ten fe en mis palabras y ya verás. La vid:i es un farsa; diviértete, goza lo más que puedas
¿El Bien? ¿El Mal? No te preocupes de
eso: sé buena o mala, según te convenga.
Ríete de todo y de todos hasta de tí misma.
Magda.-No la entiendo a usted.
Sibila -Ya me entenderás con el tiempo. Mira, ya ves que soy una bruja a la
moderna, que toda mi ciencia consiste en
haber vivido. Tu mano me dice que sólo
eres hermosa; no quiero engañarte c.on falsas predicciones, pero te aseguro, que si sigues mis consejos, la vida será para tí un
camino de flores.
Magda.-Le prometo obede.:erla.
Sibila.-Temo que te pierda el cora:r.6n, como me penli6 a mí, cuando tenía
tus años ...... Entonces m~seotí morir; pero no se muere tan fácilmente y en un
momento determinado. La tristeza hace
vivir y sostiene con más eficacia que la
dicha. Desde entonces vivo como la mayoría de los mortales: con la melancolía de
no haber sabido ser feliz: el único sentimiento que nos está permitido a los fracasados, a los viejos, a los débiles, a los pe·
queños y a los desdichados.
No tengo más qué decirte. !Adiós, hija
de Eva!
MANUEL M. JIMENEZ.

Nil\Jll@mJÍ m Il1l!lIID1a:ir
En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de roja alfombra,
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suelto el rubio cabello, blanca y leve,
apueci6 la virgen stñadora,
y semejaba como airón de nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano,
confidente de sueños, se veia,
como aguardando conocida mano,
mensajera del ritmo y la armonía.
.... Y las notas vibraron. De la luna,
que desceñía sus flotantes velos,
U o grupo de asilados

Juegos infantiles en el jardín.

NUPCIAL

Sr. don Manuel Rodríguez Lozano y señora Carmen Moodragóo de Lozano.-6 de Agosto de 1913.
un ra}0 entró a la estancia, como una
indiscreta mirada de los cielos.
Al oro de los cuadros di6 fulgores,
brill6 en las colgaduras de brocado,
hizo en la sombra resaltar las fi.cres,
y ca y6 .... como un beso en el teclado.
Y el rayo de la luna y las ignotas
cadencias se fundieron en fragancia ....
Surgían, como luz. las claras notas
y la luz ...• era música en la estancia.
Y en la calma, a los sueños oportuna,
el corazón absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna,
o era rayo de luna la armo..:iía,
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Háblame, me dijiste con locura
e.a ese hermoso instante de la vida
en que se siente el alma entristecida
en medio de la dicha y la ventura •...
Y me viste amorosa y con terour..
mostrando en tu mirada indefinida
ese "adios" que formó la despedida
de tu alma virginal en la amargura •...
Y yo miré tus ojos fijamente
porque no pude hacer que de mi frente
llegara hasta la boca; el pensamiento
Mas fué aquella mirada tao hermos.i,
que me sentí dichcso, y tú dicbosa
pudiste interpretar mi sentimiento .... !
ENRIQUE R. MARTINEZ,

�Dice a la guitarra
su pena el gitano,
canta soleares como las saetas
del Miércoles Santo.
Desoladas las cuerdas sollozan
su dolor amargo.
dolor sin consuelo del que ya ha perdido
lo que fué su encanto.
Desoladas las cuerdas gotean
suspiros y notas temblando,
como pecho que el lloro estremece
con intermitencias Penosas de llanto.
Son las soleares •
el lamento aciago
de un alma que gritasuspenas más hondas
partida en pedazos:
son sus lloros el ritmo bohemio
del hombre sin patria que va caminando
por todas las razas, y ve que la suya
no raya los cielos con su campanario.
Andar, andar siempre,
los hijos en hombros llevando,
prendido el ajuar a la espalda
como choza de seres extraños,
con los rizos caídos al cuello,
llenas de tendones negruzcos las manos,
desgoznadas las libres caderas,
los ojos profundos y bravos,
y el perfil nazareno y sombrío
de una ura hermosura bañado.
Andan,anddn,andan,
y cruzó su paso
bajo de los cocos velludos de Oriente,
bajo de los cedros de bíblicos ramos,
bajo las arcadas del pino del Norte,
bajo de las bóvedas triunfales del plátano.
Oid cómo canta
la voz, sollozando
sus hondos lamentos como un miserere
de negros y huraños:
&lt;Solo por el mundo
camina el gitano;
las gentes le escupen; todos le apedrean;
va crucificado.&gt;
Y arranca a los tristes bordones
un acorde infausto,
igual que una gasa de luto
que queda del mástil colgando.
Luego da a los vientos
otro triste canto:
como un velatorio, acompaña
la guitarra sus sones llorando:
«Yo no tengo casa,
yo no tengo a naide;
no tengo tan sólo ni un palmo de tierra
que muerto me guarde&gt;.
Y lt1ego flamea
su voz melodiosa de chorro afelpado,
estos cuatro versos cual cuatro blandones
que incendian el aire chisporroteando:
«Antes que agonice,
taparme la cara:
si me ve la muerte, temo que no quiera
llevarse mi alma&gt;.
Es en la subida
del verso más largo
en donde ,oe queda la voz quejumbrosa
como gallardete de luto ondeando;
es una fermata
personal, la que tiene lo mágico
de las soleares llenas de amargura,
de" sudores de muerte y de llanto;
y al bajar de la altura del cielo,
la voz se recoge llorando,
y en el pecho otra vez se acurruca
como el ala sed;isa de un pájaro.
Oyendo cantar desde niño

soleares a Juan el gitano
al compás de los duros. martillos
dando en las bigornias y tarareando,
aprendí de su música libre
los rítmos diversos y descoyuntados,
y ampliando en cadencias
de las seguidillas gitanas el canto,
compuse la silva ilexible
de versos elásticos,
sueltos cual serpientes,
libres ,;:orno lazos,
en que a veces suelo vaciar la armonía
que el cielo me vierte de un cáliz sagrado.
Cuando terminaba de alzar los martillos
el herrero bravo
y cogía la dulce guitarra
para acompañarse la voz suspirando,
hasta el pueblo cercano subía
el feliz maoantial de su canto,
Entonces la gente,
viejos y muchachos.
hombr.-s y mujere~,
acudían a oírle a un picacho,
y sobre las peiias
a donde lleg-.ba la voz desde abajo.
igual que en un templo
religioso y santo,
la gente sentía
subir el milagro
de la voz de ternura inefable
del triste gitano,
mientras de muy lejos
también con la brisa llegaba volando,
de un ruiseñor en la noche despierto
la canción de su nido de Mayo,
snjeto a la greña de plata y de verde
de un álamo blanco.
El herrero en la paz de la noche
este treno gorgea al espacio:
&lt;Yo morí hace tiempo
y estoy enterrao;
el alma la tengo de cuerpo presente;
yo la estoy velando&gt;.

~ífW©&gt;
De pié, sobre la márgen del Camino,
contemplando el erial lleno de abrojos,
increpo al Cielo. con tranquilos ojos,
oprimiendo el bordón del pert·grino.
Nada me importá que el adverso sino
haya roto mis piés, en saogre rojos:
han de quedar erguidos mis despojos
como reto inmortal contra el destino!
Y cuando caiga en la tenaz porfía,
sin rendirme jamás en la contienda,
a Dios he de llevarle, como ofrenda,
un alma bien templada, por ser mía...
¡Adelante, que al fin de la jornada
llegaré, con la frente levantada!

•
Vivo para luchar. Nada me arredra
ni podrá contener mi ardiente brío;
su mejor garantía es el ser mío:
firme baluarte, coracín de piedra.

Allí se estrellan los que en ruda guerra
me lanzan dardos con furor impío ....
pues del Honor y del Deber me guío,
jamás el miedo en mis sentidos medra.
Fuego patricio en mis entrañas arde!
y la puerta del pecho está cerrada
para todo cuanto es bajo y cobarde

Muertas mis ilusiones, voy a solas
embarcado en la nave del deseo,
abrigando mi Ideal, tan gigantéo
como del mar las encrespadas olas.

&lt;Calle e la amargura,
yo te vov pasando;
mi sangre de hombre se quea en tu&amp; piedras
tendía en un rastro&gt;.

Son eco del dolor mis barcarolas;
y bogo convertido en Prometeo.
cuando en mis ansias solamente veo
de mis tardes sin luz, mustias aureolas

&lt;Soy como la víbora
que vive en el campo:
todos se desvían al ver que se acerca
y tu~rcen el paso&gt;.
Y se arremolinan los nerviosdeangustia
de la copli. a los l:.ondos zarpazos,
cual si, estremecidos, quisieran los huesos
salir de la carne gritando.
SALVADOR RUEDA.

El templ~ del Sagrado &lt;;orazón de Jesús (San Fr..ncisco),durante la m,sa de la colonia vasca en honor de San Ignacio d.,
Loyola.-Mons. Mora y c'!el Río en el templo de San
Francisco después de la misa a San Ignacio.

solo quiere saciar mi alma angustiada,
la sed de Libertad que me maltrata
y el hambre de Derecho qlle me mata!

Y luego se arraoca
las entrañas latentes de cuajo,
al cantar esta copla de adelfas
de tuera y de acíbar mezclados:

Gime la guitarra
un feroz alarido temblando
baio la epilepsia de los largos dedos
del mozo bizarro,
y váse extinguiendo por ondas de música
el lamento trágico,
como se desata por ondulaciones
un nudo de llanto,
Está el pneblo todo
&lt;cloroformizado&gt;
por el son de la voz religio•a
de este Jeremías profundo del canto,
hasta que desriza
igual que un prodigio encantado,
la postrer seguidilla gitana
que impregna los aires de sones amargo,;

,

mi grandiosa majestad y poder, no todos alcanzais a
comprenderme ..... .
Soy-oidlo bien-¡soy el PATRIOTISMO!
E vGE?-;I O MAR Tf:-; E z L.~zzERJ.

Orizaba, Junio de r91 3.

Ail1@ ~llll~ Il@~ lhl~~!l"~~ in®llh&lt;Sll'il ~ !Jifü(to
ll\lllll&lt;&amp;i@ ~lfü Il&amp;

¡y qué larga es la noche de la ausencia!

~ll'il

¡qué triste es el mirage de los cielos,
si amenazan mi barca, en su inclemencia,
las tempestades del terrible; hastío ;
y al contemplar fallidos mis anhelos,

me abandono en las ondas del vacío..,!
M. A. DIAz.
De &lt;Pétalos&gt;.
o o o

Sereno y humilde, de cara al Destino,
llevando los brazos abiertos en cruz,
un monje recorre su austero camino
que alumbra el reflejo de mística luz.
No tiene rencores, ni sabe de insidia,
su espíritu ha sido sencillo y veraz,
y en todas las luchas que ahíja la envidia
alzó las dos manos pidiendo la paz.
Le alcanza la gleba. Hirsuta y clamante,
le befa, le insulta; y, al irse delante,
no se qué le dice nombrando a Jesús.
El pide para ella la fé de la enmienda ;
y humilde y sereno prrsigue su senda
llevando los .brazos abiertos en cruz.
JAVIER SORONDO.

a

~ 9 ;/

¡pi©:&lt;C©:~ V~~~

dente pupila debhecha en llanto ...... los ojos de una
madre, de una esposa ...... de una uovial
o o o

(ell OO!l"lru:tll\l

-lQuién soy? -La fé que conduce a las grandes
proezas, un átomo de Dios; un amor que sacrifica en
el altar de ~u adoración los más sagrados vínculos, la
amistad, la fraternidad, la vida .... !
AMOR que se posesiona en absoluto de los corazo·
nes, que hace h&lt;!rvir tumultuosamente la sangre en las
venas .... que provoca extremecimieoto supnmo de un
pueblo entero al recuerdo de su raza: ese soy yol!!
Hago vacilar y destruyo coronas testas; vindico a las
generaciones vilipendiadas; y el sagrado DERECHO
de un pueblo inflamado en ígneas flamas dentro de los
pechos a mi contacto es mortal para los opresores, para los que tratan de usurpar un poder inviolable!
En el alma de los hombres soy algo como un proemio
a los grandes cataclismcs de sangre, precursor de la
muerte o de la victoria!
Mi espíritu está caldeado por un hálito divino, por
eso reanimo y vivifico a los decaídos, a los humildes, a
los eternamente oprimidos por extraños! -Muchos ha·
blan de mí .... pero .... ¡cuán pocos me practicaD .... !
Sin mi no tienen valor alguno los acontecimientos·
políticos de las naciones. Soy algo necesario para el ho·
nor de la bandera.
A veces me oculta el centelleo flamígero de una es·
pada de combate, la boca de un cañón despidiendo me·
tralla, y con esta la irrupción de la muerte y el txter•
minio; a veces reflejo mi poder insuperable en el gesto
heróico de un soldado muerto de frente al enemigo...
Pero, a las veces, tambi(n suele ser"mi refugio la can·

Mi poder que obra milagros, abate a los poderosos,
desbarata las mayores ambiciones y desprecia a los &lt;co·
!osos&gt; ....
Mantiene incólumes y re~plandec;entes. las tradiciones, el nombre legendario de una raza, el símbolo sagrado del pabellón!
Pocos hombres sabeo que dtsposeyéndome, jamás serán buenos hijos, jamás serán buenos padres de fami·
lia ..•.
Todo lo dicho, quizás os dé luces para imaginar quien
soy ....
Sin embargo, os diré:-que soy el que torna heróicos
a los pusilánime,s, gigantes a los pigmeos, y •..... -lo
que es más-posible Jo imposible!
También debéis saber que ante mí la fantasmagórica
MUERTE a nadie arredra; que el egoísmo desaparece
y .... el milagro surge!
Ya véis, pues, que soy excelso, que soy terrible y omnipotente!

o o o
JNo tembléis .... ! que soy el más bello de los amores,
la más sublime de las satisfaccionesl-Acercaos a mí,
prosternaos y bendecidme!
Mi contacto os fortalecerá el espíritu, os hará felices ..... .
Vedme: ¡cuán blanco, cuán impalpable, cuán radioso
e inmaterial soy! .... _.-,Os turbais? ..... .
¡Es que sois culpables) ¡Bajais la vista porque no me
posee is ...... y al aparecer delante de vosotros en toda

/

Para la señorita D. :\1.
Tus bucles negros, tu tez moreoa
con tus mejillas color de fresa;
ese bosito fascinador,
cabe tus labios rojos do impera,
como reflejo de una alma fresca,
una sonrisa de tentación;
tus grandes ojos, la gentileza
de tu mirada, pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor,
cantan muy alto que eres princesa
del arrogante linaje azteca
de la gran raza de Cuauhtemcc.
o o o
Deja que lleve, virgen azteca
hasta tu trono-como una ofrendade yoloxochitl la blanca flor;
mi flor amada, mi flor de selva,
la que te brinda mi alma bohemia
porque es emblema del corazón.
Y si piadosa curas mis penas
con tu mirada pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor.
seré tu esclavo, linda princesa
del arrogante linaje azteca
de la grao raza de Cuauhtemoc.
PORFIRIO TORO RAMIREZ.

�c;©1~©

~l ~., Jl~ ~1~íit)):rit&amp;
i\.ot1e~lña

Viendo a Minna poner una cara un tanto desolada
me atreví a interrumpir al doctor:
'
-Me parece que íbais a demostrarnos que el tiempo ..... .
-Y bien, dijo, puesto que no os placen las disertaciones por prólogo, vamos al cuento que debo contaros
y es el siguiente:
'
-Hace veintitrés años, conocí en Buenos Aires a la
familia Revall, cúyo fundador, un excelente caballero
francés, ejerció un cargo consular en tiempos de Rosas.
Nuestras casas eran vecinas, era yo joven y entusiasta
y las tres señoritas Revall hubieran podido hacer com'.
petencia .ª las tres Gracias. ~e más está decir, que muy
pocas chispas fueron necesarias para encender una hoguera de amor ....
-&lt;Am-0- 0--r&gt;, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra, metido en la bolsa del chaleco y
tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos
ágiles y regordetes, y continuó:
Que el doctor Z. es ilustr_e, elocuente, conquistador,
-_Puedo co?fesar francamente que no tenía predique su voz es profunda y vibrante al miEmo tiempo y
lección por n10guoa, y que Luz, Josefina y Amelía ocusu gesto avasallador y misterioso, sobre todo desp~és
paban en mi corazón el mismo lugar. El mismo, tal vez
de ~a publ~cación d~ ~u obra sobre &lt;La plásti~a de Enno; pues los dulces al par que ardientes ojos de Amelia,
~uen&lt;:&gt;,&gt; _quizás podna1s negármelo, o aceptármelo con
su alegre y roja risa, su picardía infantil ........ diré
restricciones, pe_r~ que_ su calva es única, insigne, herque era ella mi preferi~a. Era la menor; tenía doce
mosa, solemne, hnca s1 gustáis Joh, eso nunca estoy
años apenas, y yo ya había pasado de los treinta. Por
seguro! ¿ Cómo negaríais la luz del sol, el aroma' de las
!ªl _motivo, y por ser la chi~uela de carácter travieso y
rosas y las propiedades narcóticas de ciertos versos)
¡ov1al, tratábala yo como niña que era, y entre las otras
- l Sabéis cuáles son los priacipios del hombre? Gru- dos repartía mis miradas incendiarias, mis suspiros, mis
Pues bien, esta noche pasada, poco después que saluda:
pa,
jiva,
!inga,
sharira,
b.ma,
rupa,
manas,
budhi,
alma:
mos el toque de las doce con una salva de doce taponaa~reto~es de manos y hasta mis serias promesas de mazos del más legítimo Roederer, en el precioso comedor es decir, el cuerpo, la fuerza vital, el cuerpo astral, el tr!mon10, en una, os lo confieso, atroz y culpable bigarecocó de ese sibarita de judío que se llama Lowens- alma animal, el alma humana, la fuerza espiritual y la mia de pasión. ¡Pero la chiquilla, Amelía! ...... Suceteinger, la calva del doctor alzaba aureolada de orgu- esencia espiritual ..... .
día que, cuando yo llegaba a la casa, era ella quien prillo su bruñido orbe de marfil, sobre el
mero corría a recibirme, llena de sonrisas
cual, por un capricho de la luz, se veían
y zalamerías:
sobre el cristal de un espejo las llamas de
c¿Y mis bombones ?&gt; He aquí la pregundos bujías, que formaban, no sé cómo, alta sacramental. Yo me sentaba regocijado,
go así como los cuernos luminosos de Moidespués de mis correctos saludos, y colsés. El doctor enderezaba hacia mí sus
maba las manos de la niña de ricos
grandes gestos y sus sabias palabras. Yo
caramelos de rosas y de deliciosas grahabía soltado de mis labios, casi siempre
geas de chocolate, los cuales, ella, a plena
silenciosos, una frase banal cualquiera.
boca, saboreaba con una sonora mtísica paPor ejemplo, ésta: &lt;¡Oh, si el tiempo pulatina!, lingual y dental. El por qué de
diera detenerse!&gt; L~ mirada que el doctor
mi apego a aquella muchachita de vesme dirigió y la clase de sonrisa que decotido a media pierna y de ojos lindos,
ró su boca, después de oír mi exclamación,
no os lo podré explicar, pero es el caso
confieso que hubiera turbado a cualquie·
que, cuando por causa de mis estudios tuve
ra.
que dejar Buenos Aires, fingí alguna emo-Caballero - me dijo saboreando el
ción al despedirme de Luz, que me mirachampaña-si yo no estuviese completaba con anchos ojos doloridos y sentimentamente desilusionado de la juventud, si no
les; dí un falso apretón de manos a J osefisupiese que todos los que hoy empezáis a
oa, que tenia entre los dientes, por no llovivir estáis ya muertos, es decir, muertos
rar, un pañuelo de batista, y en la frente
del alma, sin fé, sin entusiasmo, sin idea·
de Amelia incrusté un beso, el más puro y
les, canosos por dentro; que no sois sino
el más encendido, el más casto y el más
máscaras de vida, nada más .... sí, si no suardiente ¡qué sé yo! de todos los que be
piese eso, si viese en vos algo más que un
dado en mi vida.
hombre joven de fin de siglo, os diría que
Y salí en un barco para Calcula, ni más
esa frase que acabáis de pronunciar: &lt;iOh,
ni menos que como vuestro querido y adsi e 1 tiempo pudiera deteuerse !&gt; tiene en
mirado general Mansilla, cuando se fué a
mí la respuesta más satisfactoria.
Oriente, lleno de juventud y de sonoras y
-iDoctor!
flamantes esterlinas de oro. Iba yo, sedien- Sí, os repito que vuestro escepticismo
to ya de las ciencias ocultas, a estu:liar
me impide hablar, como lo hubi~ra hecho
entre los mahatmas de la India lo que la
en otra ocasión.
pobre ciencia occidental no puede ense-Creo, -contesté con voz firme y sereñarnos todavía.
na--en Dios y su iglesia. Creo en los milaLa amistad epistolar que mantenía con
gros. Creo en lo sobrenatural.
madama Blavatsky, habíame abierto ancho
-En ese caso, voy a contaros algo que
campo en el país de los fakires, y más de
a otro que vos haría sonreír, Mi narración
un gurú que conocía mi sed de saber, se
espero que os hará pensar.
_
encontraba dispuesto a conducirme por
En el comedor habíamos quedado cuabuen camino a la fuente sagrada de la
tro convidados, a más de Minna, la hija
verdad. Fuí iay! en busca de la verdad, y
del dueño de casa: el periodista Riquet, el
si es cierto que mis labios creyeron saciarabate Purean recién enviado por Hircb,
se en sus frescas aguas diamantinas, mi
el doctor y yo. A lo lejos oíamos en la alesed no se pudo aplacar.
gría de los salones, la palabrería usual de
Busqué, busqué con tesón lo que mis
la hora primera de año nuevo: &lt;happy new
ojos ansiaban contemplar, el Keherpas de
year! happy new year! iFeliz año nuevo!
Zoroastro, el Kaleb persa, el Kovei-Khan
El doctor continuó:
de la filosofía india; el archoeno de Pa-¿Quien es el sabio qne se atreve a deraceiso; el limbuz de Swedenborg; oí la
cir &lt;esto es así&gt;? Nada se sabe. &lt;Igoorapalabra de los monjes budhistas en medio
mus el ignorabimus&gt;. ¿Quién conoce a
de las florestas del Thibet; estudié los diez
punto fijo la noción del tiempo? ¿Quién sasephiroth de la Kabata, desde el que simbe con seguridad lo que es el espacio? Va
boliza el espacio sin límites hasta el que,
la ciencia a tanteos. caminando como ana
llamado Malkuth, encierra el principio de
ciegi, y juzga a veces que ha vencido
la vida.
cuando logra advertir un vago reflejo de
Estudié el espíritu, el aire, el agua, e 1
la luz verdadera. Nadie ha podido des·
fuego, la altura, la profundidad, el orienprender de su círculo uniforme la culebra
simbólica. Desde el tres veces más grande En el comedor h1b íamos quedado cuatro convidados, a rnás de Miona, la hi ja te, el occidente, el norte y el mediodía; y
del dueño de la casa.
llegué casi a comprender y aún a conocer
el Hermes h~st~ nuestros días la mano humana ha oodidoapenas alzar una línea del manto
que cubre a la eterna Isis.
Nada ha logrado saberse
con absoluta seguridad en
las tres graudes ex presio·
nes de la naturaleza: hechos, leyes, principios. Yo
que be intentado profundizar ea el inmenso campo del misterio, he perdido casi todas mis ilusionfs.
Yo que he sido llamado sabio en academias ilustres
Y libros voluminosos; yo que he consagrado toda mi vida al estudio de la humanidad, sus orígenes y sus fines;
yo que he penetrado en la Cábala, en el ocultismo y en
la teosofía, que he pasado del plan material del &lt;sabio&gt; al plano astral del &lt;mágico&gt; y al plan espiritual
del &lt;mago,&gt; que sé cómo obraba Apolooio el Thianense Y Paraceiso, y que he ayudado en su laboratorio, en
nuestros días, al inglés Crookes; yo que ahondé en el
Karma Dtídhico y en el misticismo cristiano, y sé al
mismo tiempo la ciencia desconocida de los fakires y la
teología de los sacerdotes romanos,' yo os digo que e-no
hemos visto los sabios ni un solo rayo de la luz suprema,&gt; y que la iomensidad y la eternidad del «misterio&gt;
forman la única y pavorosa verdad.
Y dirigiéndose a mí:

\

íntimamente a Satán, Lucifer, Ashtarot, Bee lzebutt,
Asmodeo, Belphegor, Nahema, Lilith, Adrammeleh y
Baal. Y en mis ansias de comprensión en
mi insaciable deseo de sabiduría, cuando
juzgaba haber llegado al logro de mis
ambiciones, encontraba los signos de mi
debilidad y las manifestaciones de mi pobreza; y estas ideas, Dios, el espacio, el
tiempo, formaban la más impenetrable
bruma del.lote de mis pupilas .. , ... Viajé
por Asia, Africa, Europa y América. Ayudé al coronel Olcot a fundar la rama teo·
-sófica de Nueva York. Y a todo esto-re·
calcó de ~úl&gt;ito el doctor, mirando fijamente a la rubia Minna-¿sabéi~ lo que
es la ciencia y la inmortalidad y todo ?
¡Un par de ojos azules., .... o negros!
-¿Y el fin del cuento ?-gimió dulcemente la señorita.
El doctor, más serio que nunca, dijo:
-Juro, señores, que lo que estoy refiriendo es de una absoluta verdad. ¿ El fin
del cuento ? Hace apenas una semana
he vuelto a la Argentina, después de veintitrés años de ausencia, He vuelto gordo,
ba~tante gordo, y calvo como una rodilla;
pero en mi corazón, ha mantenido ardiente el fuego del amor la vestal de los
-solterones. Y, por tanto, lo primero que hi·
ce, fué indagar el paradero de la tamilia
Revall c¡Los Revall-me dijeron-las del
caso de Amelía Revall!&gt;, y estas palabras,
acompañadas con una especial sonrisa.
Llegué a sospechar que la pobre Ame·
lia, la pobre chiquilla .. . . ,. Y buscando,
buscando, dí con la casa. Al entrar, fuí
recibido por un criado negro y viejo, que
llevó mi tarjeta, y me hizo pasar a una
sala donde todo tenía un vago tinte de
tri ,teza. En las paredes, los Pspejos es·
taban cubiertos con velos de lnto, y dos
grandes retratos, en los cuales reconocí a

las dos hermanas mayores, se miraban, mPlancólicos
y oscuros, sobre el piano. A poco, Luz y Josefina: i&lt;Oh,

amigo mío, oh, amigo mío!&gt;Nada más. Luego, una conversación llena de reticencias y de timideces, de palabras entrecortadas y de sonrisas de inteligencia, tristes, muy tristes. Portado lo que
logré entender, vine a quedar en que ambas no se habían casado. En cuanto a
Amelía, no me atrevía a preguntar nada .... Quizás mi pregunta llegaría a aquellos pobres seres, como una amarga ironía, a recordar tal vez una irremediable
desgracia y una deshonra ... , En esto vi
lleg,u saltando a una niñita, cuyo cuerpo
y rostro eran iguales en todo a los de mr
pobre Amelia. Se dirigió a mí, y con su
misma voz exclamó: c¿Y mis bombones?&gt;
Yo no hallé qué decir.
Las dos hermanas se miraban pálidas.
pálidas, y movían la cabeza desoladamente ......
-Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle.
como perseguido por algún soplo extraño.
Luego, lo he sabido todo. La niña que yo
creía fruto de un amor culpable, es Amelia, la misma que yo dejé hace veintitrés.
años, la cual se t,a quedado en la infancia,
ha contenido su carrera vital. Se ha detenido para ella el reloj del Tiempo, en
una ho1a señalada ¡quién sabe con qué
designio del desconocido Dios!
El Dr. Z. era en este momento todo calvo ....
RUBEN DARIO.
o o o

En Alemania hay trenes eléctricos que
pueden correr doscientcs kilómetros por
hora.

~

1

1

El siguiente suceso, que es histórico, ocurrió durante
la revolución de los "púgiles," en China, y demuestra
que también entre la raza amarilla se encuentra amistad
-sincera y fiel.
Hwan-Tsa-Chen, joven y m.:y distinguido chino, vivía
en Kew•Kwiang, pueblo donde también se encuentra
una gran colonia de europeos.
El y su linda mujercita, "1:ei-Hwa-equivale a rosa
florecida-habían tomado la religión cristiana, y eran
muy apreciados en l.i. colonia, y principalmente en la
-familia del médico de la misión, con quien se trataban
diariamente.
Mei-Hwa saltaba radiante de alegría, en sus pequeño3 za.patos de fieltro con suela gruesa, porque uno de
los más poderosos príncipes del país había nombrado a
su esposo miemDro del famoso grao consejo: Tsung-LiYamen.
Para Hwan·T~a-Chen, el nuevo empleo era muy im-portante; él ocuparía ahora un puesto elevado y poderoso.
La gran noticia se extendió rápidamente en todo el
-pueblito.
-1 Y no siente usted la menor tristeza al dejarnos?
-preguntó sonriendo el m~dico. .
.
- Sí, señor. estoy muy Inste. Me1-Hwa quiere mucho
.a todos vosotros, pero pronto les escribirá.
-Es un gran honor para su esposo-continuó el mé-dico, con gravedad,-como miembro del consejo, puede
hacer mucho por los cristianos.
-Sí. señor,-coatestóle Mei-Hwa, y su rostro delicado se puso muy serio-y lo hará.
-Promet0-continuó con gravedad,-que si Mei-Hwa
en algo puede ayudar a los cristianos, entonces lo hará,
Hwan, también hará lo que esté en su poder, para apoyarlos.
Mei· Hwa hizo de todo corazón esta su gran promesa.
Dos dí..s después 5e fueron en su coche chinesco, atado con dos bueyes, a la gran ciudad Pekín, donde
Hwan debía tomar su asiento en el consejo.
Pertenecían ahora a la Corte y debían vivir a nivel
de su elevada posición,
::Mei-Hwa no se olvidaba de sus amigos; les envió larga; y c.iriñosas cartas, deplorando no haber tenido ocasión de hacer algo en favor de ellos, y Hwan agreg'? en
una pequeña nota que les aseguraba su buena y amistosa voluntad.
Como rayo cayó la novedad horrorosa de asaltos contra los «diablos extranjerof&gt;, y en las legaciones euro-

peas se murmuraba de los &lt;pugiles&gt;. Los buques extranjeros enviaban tropas a tierra y a la capital llegaron rumores de matanzas y robos.
Pero la emperatriz-viuda y el grao consejo aseguraban a cada momento su buena voluntad y ofrecían su
protección en caso de necesidad.
Una noche, llegó Hwan muy tarde a su casa, pálido
y fati¡¡ado y su mujercita tembló al ver la expresión de
su mirada.
-/Qué ha suce_d ído, mi príncipe amado?
-iOh, mi estrella celestial!-gimió Hwi.n, en voz baja en el oido de su mujer, pues las paredes eran como
de papel y se veían rodeados de espías,-nuestros amigos están p~rdidos; mañana saldrá el edicto.
-iEI e.iicto!-repitió Mei-Hwa horrorizada,- /a pe·
sar de todas las promesas 1
-¿Qué les importa al Hijo del Cielo y a su madre
elevada sus promesasl-exclamó Hwao con amargura.-lPodemos avisar a nuestros amigos en Kew-Kwi·
ang?-preguntó
-No, alma mía, a todos nos vigilan, y lo peor es, que
cada miembro del consejo tiene que firmar el edicto, y
al ver la firma mía, nuestros amigos creerán que yo les
he vendido ....
- l Cómo avisan a los virreyes?
-El Hijo del Cielo ha firmado ya, mañana firmare·
mos nosotros y luego los escribientes los despachan.
-Si fuese uno solo- cuchicheó Mei·Hwa,-sepodría
hacerle desaparecer .... aunque fuese un pecado mortal .. . .. .
-Adorno de mi jardín- le contestó gravemente el
marido,-no hay salvación posible ....
-Pero si se presentase un medio-rogó ella,- /tú
cumplirías con tu promesa? .... ¿ la tuya y la mía?
-/No es la promesa tuya la mía?-contestó él con
dulzura.-Teo confianza, cumpliría.
Quedáronse silenciosos, absorbidos por tristes pensamientos.
Habló él y la voz temblaba:
- Si se tratara de nuestras vidas .. ,. ¿quisieras en·
tonces también que cumpliera? Te ruego reflexionarlo
bien, amada mía Pues oye: una sola cosa puedo hacer,
con la ayuda de Dios, para salvarlos ..•. pero el pre·
cio es caro . .... .
Mei- Hwa no contestó durante un minuto; lu~go puso
con sollozo ahogado los brazos al rededor del cuello
de su marido;
-Venga lo que venga-dijo,-seamcs fieles a nuestra fe, y hagamos nuestro deber.

o o o
Hwan llegó a su casa la tarde siguiente sereno y reposado. Mandó llamar al secretario y luego se dirigió
al jardín con su esposa, buscando allí on sitio libre de
espías.
Mei-Hwa lo miraba con ansiedad; pero su semblante
serio no r .?velaba nada.
-1 Por qué escribistes tantas cartas primero, esposo
mío?-preguntó respetuosamente, temblando de miedo..
-No be escrito cartas-contestó con cariño, sentándose en un antiguo banco de mármol,-he hecho mr
testamento.
-Es .... es .... entonces ...... -balbuceó Mei-Hwa
apretando las m.i.nas contra el corazón.
-iLo he hecho!-exclamó él lentamente.-Nos dieron el edicto para firmar. El hijo del Cielo había pues•
to su sello. Arreglé de modo qoe fuese yo el último para firmar.
El edicto ordenaba "extirpar" a to,los los extranjeros, pero al firmar cambié con rápida plumada la palabra extirpar por la de proteger, así- con el dedo dibujó en la tierra las dos letras chinescas, mostrándole con
qué facilidad se había realizado el cambio importante.
Mei-Hwa lo contemplaba con profunda admiración.
-Entonces no hay ningún peligro más-exclamó alegremente. ¿Y nadie te vió hacerlo?
-Nadie,-confirmó Hwan,-pero no puede quedar
oculto por mucho tiempo.
La venganza vendrá al notar la equivocación, y de·
hemos avisar hoy a nuestros amigos.
Cuatro días más tarde llegó Hwan a su casa con un
semblante tan pálido y desfigurado, que su mujer nue•
vameote se extremeció de horror mortal.
-Ya se ha descubierto-dijo Hwan con calma.
-Hoy han llegado protestas de varios virreyes que
preguntan si el edicto es correcto.
-Ruega á Dios que el aviso no haya llegado tarde.
No había llegado tarde .... La matanza secreta y horrorosa, que la temerosa tmperatriz había preparado
fracasó, pues cuando el edicto rectificado llegó a Jo;
virreyes, el golpe no acertó eon la vehemencia con que
se hubiera hecho si Hwao no hubiera sido fiel a su promesa.
Salváronse la mayoría de los cristianos.
El día siguiente estremecióse el alto consejo al· oir la
proclamación de que Hwan-Tsa-Cheo y su familia h,i.bían sido ejecutados.
' S. THALBITGER.

�Autores Modernos

ESTAMOS DORMIDOS....
De nuestro corresponsal literario en Madrid.

Adrián Gual y su "M isterio de Dolor."

Cuando tropecéis en la vida-que será frecuente·
mente-con algún necio, y tengais que sufrir, ya sus
tosquedades, ya sus impertinencias, ya los efectos de su
inercia invencible, procurad no impacientaros; sino
más bien deciros para vuestro coleto, a guisa de disculpa amplia, generosa y a la vez exacta, de la actitud de
quien os fastidia: &lt;Este hombre está dormido&gt;. O si no
queréis ser tao categóricos: &lt;Este hombre no está del
todo despierto&gt; ... .
Si recorremos un poco la escala de la vida; si nos
rem:&gt;otamJs hacia los orígenes, veremos que todas las
formas primordiales han dormido y duermen durante
siglos. El mineral amorfo duerme más que el vegetal;
el vegetal más que el animal inferior; el animal infe•rior más que el superior. Seres tan aventajados en la
escala zoológica como lo, ofi1ios, duermen las tres
cuartas partes de su vida ... , Mamíferos tan complicados y perfecto3 como los osos blancos, dormitan iovier·
nos enteros en sus helados refugios boreales.
El &lt;r&lt;!y de la creación&gt; por su parte, duerme los
caeve meses que está en el claustro materno; duerme
los primeros años que siguen a su nacimiento, duerme
ea realidad el septenario que la naturaleza emplea para traerlo a la conciencia del mundo, y continúa des·
1)Ués durmiendo la tercera parte, cuando menos, de sus
-días sobre la tierra.
Pero, aun en las horas de vigilia., el ser humano no
-está del todo despierto .. ,, La inmensa mayoría de la
;gente: el pueblo en especial, una enorme cantidad de
mujeres y muchísimos hombres de mediana cerebra•
-cióo, pasan la vida consciente en un semi-sueño, igno·
raodo el porqué de las cosas más simples, asomándose
.ap3oas a la existencia p:&gt;r las ventanas aún estrechas y
-turbias de sus sentidos, moviéndose solamente al influjo
-de un instinto obscuro ...•
En las clases elevadas también se duerme mucho.
El aristócrata, casi incapaz de pensar, viviendo conforme a unos cuantos moldes antiguos, a unos caantos
lugares comunes transmitidos de generación en generació~. a tal o cu1l iufiuencia atávica de irrisorio procerato, e; un ser profu3damente dlrmido . ..•

En ese pueblo catalán todo fibra, todo músculo y todo
eoergia, que para. nosotr.is, los hispano-americanos, se
nos representa quizás un poco rudo, en fuerza de ser
robusto, y un poco rnerc:i.ntilizado en fuerza de ser trabajador, y cuya alma se dijera forjada por martillos de
acero sobre el yunque de la vida; en ese pueblo, médula de España, florecen con rara intensidad los artistas y los pensadores.
Tiene la literatura dramática catalana no sé que
fresca serenidad, no sé qué delicado realismo que emociona sin recurrir a los efectos escénicos, y que penetra
en las coocienci1s profundamente, sin sacudidas de melodrama, con una enorme fuerza de verdad y de arte.
U o1 alto representante de las novísimas letras catalanas, es, sin duda, Adrián Gua), el antor de "Misterio
de Dolor."
"Misterio de Dolor" es una obra moderna, no porque
haya sido escrita en nuestros días, sino por sus tendencias, su forma, y hasta podernos decir su psicología.
Un símbolo la encierra. Este símbolo lo formaa tres
corazones sangrantes, bajo una corona de espinas. Un
aire de misterio rodea todo ese vulgar drama arranca·
do a la vida. Una fuerza fatal envuelve en su torbellino a los tres protigooistas y los arrastra hacia el Do-

lor.

A cada nuevo acto, el espectador aguarda el desenlace trágico. Espera ver rasgarse el velo misterioso Y,
sin embargo, la acción es clara, sencilla. ¿ Dónde está
entonces ese misterio de dolor ? En todo y en nada.
Una angustia inexplicable llena el ambiente. Dijérase
que una fuerza invisible trabaja en la sombra. Se siente la proximidad de algo terrible, que llega entre la
calma de las horas familiares. Y cuando, al fin, el drama estalla, es como estallan todos los dramas del corazón: brutal y sencillamente. Es un golpe, un derrumba•
miento, un vértigo de abismo en que una. mujer cae en•
vuelta, por ley fatal, y dos amantes sobreviven, fatal·
mente también.
¿El argumento? Paisaje de campo. Una casa pobre, a
la orilla de la montaña, dentro del pueblecillo sin nombre. Un amor legítimo, de marido y mujer.surgido años

antes ....
Ella, Mariana, la esposa, es el caso especial de la
mujer dotada de una fuerza de ternura extraordinaria,
que casi nunca. encuentra un corazón capaz en que vaciarla. Esa misma imperiosa necesidad de amar, digamos esa superabundancia de ternura, da a su cariño
mucho de maternal. Es en su seno donde encuentra el
arn'ldo la dul:e protección de la madre junto con la tímida fogosidad de la esposa.
Los cuarenta años de Mariaua, al lado de la vigorosa
juventud del esposo, tienen sed de idealidades frater·
nales y, al mismo tiempo, de caricias turbadoras. Es
una oculta fiet&gt;re de la carne y el espíritu; un celo
idealizado; el ansia des~sperada de un último amor que
tiene un sabroso dejo de fruta en tardía madurez ....
Pero el .:ariño de Mariana es un cariño cobarde que
siente miedo a t-0do. Miedo a un peligro sin nombre ....
Como todos los temperamentos excesivamente tiernos, Mariana es aparentemente una mujer débil. Es tímida.ante la felicidad. Por un fenómeno muy explica-

Miembros prominentes de la colonia japonesa que obsequiaron a su nuevo ministro con un banquete el
miércoles pasado.
ble, le parece que aquelh dicha de que goza es algo
insólito, extraño, y se admira iogéouamente de su realidad tangible. Este sentimiento pueril tiene por causa,
sin duda, la costumbre de sufrir, el hábito del dolor,
profundamente arraigado en ella, debido, a su ve,z a
una infancia triste v a una juventud llena de privaciones y desdichas.
De su primer matrimonio-hace ya años-Mariana
conserva una hija de veinte años, Marianeta.
Y el hecho vulgar se sucede. Entre la muchacha y el
padrastro brota el all)or prohibido, como una planta
mal;l.ita. Frente al cariño de Mariana, tímido y humilde, se levanta el amor de la joven; amor que tiene que
triunfar porque la primavera del corazón es toda fuego, toda crueldad y toda inconsciencia; porque en Ma•
riaoeta renace la juventud de Mariana, ya declinante,
y para el hombre el cariño de la hija es como una nueva florescencia del antiguo amor de la madre que él
encontró ya enfriado por la vida.
Inútiles son los esfuerzos de los enamorados para ma•
tar el sentimiento culpable: son profundas sus raíces y

o o o
tienen la extraordinaria resistencia con que arraiga el
mal en el corazón humano .. . .. .
Mari3:oa no lo sabe. Cree que son bastantes los dolores sufridos antes, en toda su existencia lamentable· que
esos ~olores ~a no _vol~erán jamás ...... Su propi~ co•
bard1a la obltga a 10sp1rarse a sí misma cierta confianza. Pero la F~talidad trabaja. Todo, hasta lo ioanimad?, parece u~11rse en contra de la desdichada. El ambiente, la primavera, la casa tranquila, la soledad de
los tres seres, preparan el golpe fatal y lógico. El interés de 1~ esp~cie está _sobre el interés del iodivid uo. y
la especie exige la unión de las dos juventudes
Un hecho sencillo las une. Mariana va a la m~otaña a
casa de un herbolario que le ha de dar una yerba q~e
sanará la mano del esposo, herido en una reyerta. Antes de. marchar, ruelía a la muchacha que cambie el
vendaJe. Y sale. La Joven, trémula de miedo y de amor
obedece a la madre. Pero sus manos torpes no acier:
t~n a colocar l~s vendas y sos ojos, fascinados, se dett_eaen en los OJOS de él. ... Y entonces los labios, martinzad'?s ~e deseo, se unen. Y cuando, temblando de remord1m1entos, SE; apartan, ella, llorosa, pregunta al·
amado como pud~era pregunta~ al Destino: &lt;¿Por qué
Madre me ord_eno que te cambiara las vendas?&gt;
Por fin, la vida ha triunfado. El drama se resuelve
ento~ces. La escena tremenda se ofrece a los ojos de
Mariana que, al tornar a la casa, sorprende a los amantes., - ... Anonadada, sin hablar, como aquel a quien Je
falta. momentáneamente el pensamiento, con la estupefacción de las grandes_ ?esgracias, se aparta del dintel
de la puerta que le deJo ver la horrible verdad. Cuando retorna hacia donde los otros se encuentran es
- convertt'do el corazón en algo, doloya
Co mo en un sueno,
ras~ Y sangrante _que no es ya capaz de sentir los bajos
ego1smos _de la vida. Viene cantando, con voz tranquila
u~a canc1ó~ de amores, aprendida allá en Ja infan'.
Cta ... ,, .V1en: caot:3-ndo, despacio, como otras veces,
cuando era feltz; y viene cantando sólo para que ello
los culpables, la oigan y desenlacen los brazos ...... s,
Después.,, ... Se va a la sierra a traer otra yerba·¡
q~e ha de sanar definitivamente al esposo. En el suíci~
d10 va a buscar la paz que en el mundo no encontrar
nuo~a. Y se marcha tran!:luila, cariñosa, ocultando e~
terrible secreto con esa fuerza de voluntad de los desesP?rados. Y allá, en la montaña, entre los peñascos desptad~dos como su destino, Mariana se precipita y cae
al abismo; pero no tan bajo como antes cayera su alma ......
CARL9S WYLD OSPINA.
La fotogr3:fía ha comprobado que el relámpago se
compone de 10oumerables chispas eléctricas que Sil siguen una a otra en imperceptible espacio de tiempo.

o o o
Mesa del banquete ofrecido al Excmo. señor Adatchi por la colonia Japonesa

El presidente de la República de Andorra tiene
15
pesos oro de sueldo diario.

Sólo h\y en el hJnbre d:&gt;s cons que veh.n: la inteli_gaacia y la intuición; pero pua estar verdaderamente
-despierto, se oe:e,itao un ioteligeacia o uoi iutui:ióu
,muy grandes ...•
La naturaleia p:&gt;r su pirte rara vez echa man:&gt; de
~nas; para los fiaes misteriosos que persigue, le basta
,con el instinto que ha puesto en las especies y sólo ea
•ciertos hombres tip::&gt;s, en ciertos &lt;progeoerados&gt;, que
,son como los más culmioiutes jalones del esfuerzo de
, ta especie, acude a estímulos especiales y produce el
,brote del genio o de la santidad ...•
Todos los seres yacen, por tanto, con ra.rísim"s ex•ce?::iooes, en los limb::&gt;s de ua sueño profundo, iomen:so. Las especies caminan con los ojos cerrados; lléva'las de la mano el instinto. La humanidad entera. no es
.mis que la cb~lla del boque durmiente&gt; ...•
o o o

1-

-¡ Por q aé eaojaroe, pue,, por las llamadas flaquezas
•del prójimo? ..•• El hombre ávido de ganancia, que
roba y esquilma a todo el mundo, estimulado por la
ilusión de poseer, sin darse cuenta de que en realidad
00 pofom~s pJseer nada: ni los muebles que u~amos,
ni el dinero que atesoramos en los ha.neos; que somos
simples depositarios de las cosas, las cuales van pasandJ de m 100 ea mino sin que, eo suma, pertenezcan a
oidie; ese hombre, que sacrifica. su dignidad y su conciencia de una manera tao estúpida., creedlo, está dormido.
Los que combaten por arrebatarse cosas de que ?º
iban de disfrutar los que toman venganza de agravios
. que no existen sino en su ~magioaci_ón; los qu~ aman
-sin saber porqué a una mu¡er que nt conocen n1 conoEl Hombre de la Espada.
·,cerán jamás .. .• están dormidos!
Los sabios han venido a comprender estas cosas con
la lentitud que caracteriza a toda sabiduría; Íos grande dos mil años: Ea tentación caen los dormidos sola·
des poetas las habían ~ompr~odido antes y el monólogo meote: Los desoiertos, oo&gt;.
de Segismundo, síntesis adml(able y suprema de la huJesús estuvo siempre despierto ....
manidad, lo prueba. de sobra . ...
&lt;Sueña el rico en su riqueza,
o o o
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
Cuando el hombre ha llegaJo a una etapa avanzada
su miseria y su pobreza;
de su evolución, siento que va despertando .•.... ¿En
sueña el que a medrar empieza,
qué se conoce esto?
sueña el que afana y pretende,
Se conoce en que, si hasta entonces se había a.soma·
sueña el que agravia y ofende
do hacia fuera, hacia el espectáculo de la materia en
y en el mundo, en conclusión,
movimiento: hacia las ciudades, hacia el amor, hacia la
todos sueñao lo que son,
ambición, hacia el contentamiento de los apetitos inaunque ninguno lo entiende ...•
feriores, lentamento empieza a entornar estas ventanas
de sus sentidos y a abrir las otras, las que dan al mun•
o o o
do interior ... , Empieza a asomarse para adentro ....
Le veréis horas enteras en reposo, divagado al pare•
cVela1 y orad para que no entréis en tentación&gt;, decía Jesús a sus discípulos en la solemne noche de Get- cer, lleno sin embargo de serenidad y de indulgencia
para vuestros ruidos y superficiales ~a!umbas....
.
semaní.
No penséis que descansa: NO, traua¡a con un traba¡o
_¿Cómo, Mautro, pues qné se puede caer en tensuperior a todos; cosecha ... . Empieza a despertar, y
tación estando dormido?
· -&lt;Si, parece respondernos el Cristo desde el abismo a &lt;ver&gt; .... lo que se ve cuando uno despierta!

cuadro por Franz Hals.
Ya no anhela viajar; ya no pretende poseer; bástaole
pocas cos.,.s; sus cariños son fríos, pero inteligentes y
abnegados; nada exigen en cambio ..•. Su alma que
vela mieotras las vuestras duermen, es como un aura
maternal que os rodea, os proteje; es como una coraza
impalpable frente de vuestra vida .. ...
-&lt;Ya no le interesa nada&gt;-decís con desprecio.
No es cierto. Ahora es cuando empieza a interesarle
todo. Lo que pasa es que ya no sueña y en su rededor
se han desvanecido esos fantasmas que la noche trae y
que se lleva la m..ñaoa ....
Felices vosotros si llegais en este planeta a. tan sublime estado de vigilia ... . A medida que el Sueño vaya.
alejándose con sus muselinas azules y rosadas, verdes
y rojas, irá apareciendo ante vuestros ojos embelesados, la maravillosa desnudez de la Verdad ....
AMADO NERVO.
Madrid, Jonio de 1913.

�La Viudez de Melibeo
A José Sobreyra Ortiz.
Desde que Filis bella, tan bella cuanto huraña,
hicia remotos mundos partióse de mi lado,
sin vivir vivo, a torvos recuerdos entregado
en el umbroso y frío rincón de mi cabaña.
Pace, di;p2rso en am;ios, pJr la vernal camapañ ,.
el de mi aprisco dócil y balador ganado,
huérfano de la guarda del pas1oril cayado
que sigilosamente mis pasos acompaña.
PrnebJ a tañer la ffauta de Pan, y repentiua
nube resuelta en lloro cuelga en mi faz un manto
y el labio tremulante con la nota no atina;

DAMA DISTIGUIDA

Severo Amador, el ci,,oocido poeta y literato, víctima de un accidente que quizás le
cueste la vi da.

paban de las mismas ideas de sus padres, es decir: no
se amaban.
Cierto día llegóse al pié del almenado muro un doncel; no vino rodeado de pajes, ni con faustos de nobleza, no portaba cinceladas armaduras, ni apareció caballero en brioso corcel de enjeazes de oro. ¡No! humildemente vestido, casi con el traje roto, viósele por el
sendero que conducía al puente levadizo; llevando bajo el brazo un mandolin; lentamente avanzó hasta caer
rendido de cansancio a la puerta misma del castillo.
i Ah! si el vigía, que paseaba en lo alto de la torre
hubiese apercibido el centelleo de las armas, o los tricornios en las pelucas empolvadas, de seguro habría sonado la trompeta, como anuncio de que regios huéspe•
des había a la puerta, entrando con esto el personal
del castil_lo en inusitada animación; pero no fué así, mi
bella amiga, y el pobre doncel hubo de estar mucho
tiempo en el sitio donde cayera,cnbierto de polvo, con
su mandolín abandonado y en el semblante marcada
honda pena.
Sucedió que en esto, llegara la hora en que el castellano solía pasear acompañado &lt;!e su hija, la que viendo al desfallecido joven, no pudo menos de acercárse•
¡-, e inquirirle la causa de su pena, el buen Marqués
conmovióle también el triste a~pecto del caminante y
uniéndose a su hija en el sentir, preguntó también, del
mal la ca¡¡sa. El interrogado al volver de su desmayo.

MEDIOEVAL
Llegado que hube a vuestra poética mansión. apare·
ce ante mi vista el ceremooioso portero, inq uiéreme y
contéstele el por qué de mi visita; deseaba veros y gozar por un momento de vuestra conversacióo; así es
que cuando de!pués de haber enviado mi tarjeta, re·
toreó el servidor con la noticia de vuestra anuencia a
recibirme; placióme en mucho el saberlo y encaminé
mis pasos hacia vos, aquí estoy y antes que todo debo
presentaros mis respetos y agradecimientos por la honra que inmerecidam?nte me hacéis y como caballero
corresponderé a tal coofianza, seré breve en mi visita
y para no causaros con mi conversación escogeré un
bello tema, tan bello que por sí sólo ba!te a encubrir
la imperfección de mi lenguaje. ¡Amor! •..... si / verdad? es muy d,;lce ocuparse de él y apropósito de ello
os contaré una historia en q•1e de amor se habla. •
Corrían los años de la edad de oro, caballeros tle ca·
pa _Y espada realizaban proezas incoocebibles por con·
quistarse el corazón de una bella y amor, el pequeño
amor, érase el emperador del mundo.
Viejo castillo feudal erguido levaotábafe en enhiesta
roca desafiando con la altivez de sus perfiles a las hu·
mildes chozas que en derredor se agrupaban, como eo
son de vasallaje.
Como últimos desceodientes de la noble raza que
cesde tiempo iomemorial ocupara el castillo tao sólo
restaban dos personajes, el Marqués de Chaoti y su be·
lla hija Elvira, morena era y negros, muy negros sus
hermosos ojos, cuidábala el Marqués como preciado te·
soro y hubiera deseado verla unida en matrimonio al
joven Rodolfo de Balme, hijo único y por lo tanto be·
redero sólo dé las riquezas y tírulos del Barón de Balme, cuya señorial morada divisábase oo muy lejos.
Por las coches juntábaose ambos señores a discutir
sobre la probable unión de sus vástagos, unión que ven·
dría a estrechar la amistad que desc'.e tiempo atrás lle·
vabao las familias de Balme y de Chaotí. Antes de con·
tinuar debo advertiros que Elvira y Rodolfo no partici-

Sta. María Luisa Briegas.

Señor GenP.ral don Javier de Maure, nombrado
Comandante Militar del Distrito Federal.

que anégase la caña con el copioso llanto,
y al espirar en ella doliente desafina
y vierte muchas lágrimas .... sin preludiar el canto.

al abrir_ sus ojos y e~contrarse con otros muy negros,.
muy brillantes, torno a su desfallecimiento.
_ya repuesto eo par_te qni~o articul~r unaexcusa yno d110 m~s que ~rases sm sentido; agobiado bajo el peso ,
d?_ las 10sta_nc1as que a una !e hacían el Marqués y su
h1Ja, accedió a pasar al castillo a recuperar ,;us perdidas fuerzas; bondadosos en extremo mostráronse con su
huésped y éste hubiera querido prolongar indiúoidament~ tan _grata visita, pero la despedida tuvo que ser
y el s1lenc10 de los labios, suplieron las miradas elocuentes y furtivas que ambos se cruzaron.
Noche color de plata, la diafanía del cielo cortada
bruscamente por la inmensa mole de la fortaleza· el
misterio del silencio; de improviso déjase oír, salid~ de
e?tre las sombras un desfloramiento de notas que empiezan medrosas y asustadizas de haberse iniciad&lt;',
otras segundas menos tímidas que las primeras suenan
más fu_erte; luego dejándose de escrúpulos estalla la
confesión de amor traducida por el instrumento, ora
son dulces como murmullo de fuente; ora fuertes, ve·
be mentes, como la mar picada; lloran, suplican, cuentan penas y _deseoga~os, se tornan melancólicas, ya parecen sonreir. cual s1 entrevieran una felicidad lejana;
suben, so? más vibrantes, más sonoras; semejan el supremo grito de ang ustia que arrojara el náufrago al _

JUAN B. DELGADO.

En Africa hay una tribu que se saluda restregáadose
espalda con espalda.

oo o
La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuer·
das vocales, 11sí que son mu'.1os. Las ballenas tampoco
emiten sonidos.
o o o
El record de los esquiladores del muodo es de dos
mil trescientos noventa y cuatro ovejas en nueve horas.

Señor doctor Uribe y T,op coso, que reprfseotará a
Méxi co en el IV Coogrern de Higiene Escolar.

ver hundirse la tabla eo que es;iera su salvacióa, ya
terminan, dulces como empezaron formulando una excn ;a, más débiles, m.ls ténu~s. van a perderse al silencio de donde salieron. Lo habéis comprendido /ver·
dad? qu,, el improvisador de aquella sentimental serenata no era otro que el bohemio del mandolín. El castillo abrió una de sus ojivales ventanas, apare-.::iendo la
encantadora silueta de Elvira bañada por la luz de la
luna; una flor desprendida de sus manos, llevó al amante un rayo de esperanza.
Para hacer más breve mi relato bá,teme deciros que
aquí se inició un amor del cual el fuego, sólo extingui·
ría la muerte. Apercibióse el buen Marqués del caso
no respondiendo este a sus ideales de nobleza, aglomeró obstáculos, primero p~rsuasivos, y no valieron lá·
grimas, ni súplic is para ablandar su voluntad, ponien·
do por final un &lt;imposible&gt; inexpugnable, indestructi·
ble.
Ya comprenderéis la pena con que nuestro desventurado amante se alejara de aquellos sitios queridos, al
v,~r perdida su última esperanza; se preguntaba por
qué no nacería bajo ricos artesonados y por qué no
uniría a su humilde nombre pomposos títulos delatores
de saogce noble, presentóse al Marqués, apelando al
último recurso.
-Me marcho-dijo-pero antes suplícoos una gra·
cia, soy pobre, bien lo sabéis, la suerte me hizo nacer
sin abolengos, mecióse mi infanci« en tosca cuna y las
hadas y los pajes no fueron a visitar mi entrada al
mundo; después he vagado inconciente pisando abrojos
y bebiendo desazones. esa misma suerte fatal que me
persigue después de haberme prodiga.do innumerables
amuguras, mostró;o piadosa conmigo; conod a vuestra
hija siendo ella el oásis de mi desierto, pero abora que
veo lo imposible de mi felicidad, creo que ha sido un
sarcasmo del destino; voy pues a partir, pero no quiero i.-me completamente desvalija.do de ilusiones, marcharé con una esperanu. si es que vos queréis conce·
derme lo que demando; se que vuestra hija merece
unir a la corona que vos le heredáis otra no menos bri·
liante, pero ¡si ella no lo ambiciona! ¡si ella tan bondadosamente ha correspondido a mi ca.riño! ¿Porqué
la contraríais? Mirar que en ello va vut:stra felicidad
y la de vuestra hija! Ahora que ya tengo dicho no po•
derla ofrecer ningún título, bareme digno de ella de
alguna otra manera ; iré a buscar los lauros del valor,
luch,ué en cien combates. conquistaré fama y renom·
bre y aquí vendré a vue,tros pies a _ depositar mis con·
decoraciones y cruces, a mostrar mis heridas como tro·
feos de gloria; lo pido en cambio que prometáis conce·
derme a mi vuelta lo que ahora me oegais: la mano de
vuestra hija ...... /Qué decís?
Quedóse pensativo el Marqués y al fin contestó lacó·
nicarnente:
-Juro cumplir lo que vos deseáis.

Grupo de dam,sde la sociedad &lt;Caridad y Progreso&gt; que organizó una kermesse obrera el domingo pasado
en la quinta &lt;Resalía.&gt;
-Gracias, no sabéis lo feliz que me hace vuestra
promesa; permitidme antes de marchar el poderme
despedir de ella.
Salió Elvira al llama.do de su padre y él la dijo:
-Sabéis que voy a partir y a dejaros, voy a d~safiar
la muerte p,ra obtener la felicidad de la vida; es de•
cir, para pJder poseeros, y como vos sois todo p: ra mí,
causa es para que no importe nada cuando al fin de
todas las fatigas se me promete el venir a descansar a
vuestros brazos; esa lisonjera esperanza me alentará y
cuando desfdlezca, cuando caiga herido, será vuestro
solo pensamiento el que me sane y me conforte; pero
vos s~béis también que la suerte me puede ser adversa,
que puedo caer herido de muerte y entonces no podré
volver a contemplaros; tal vez quede tendido en medio
del campo de batalla y allí serán mis últimos instantes
desapercibidos para todos, moriré sin que una mano

suave cierre mis ojos, sin que una voz amiga murmure
a mis oídos frases piadosas y de consuelo, os enviaré
mi último suspiro: pero (quiera el cielo que esto no su•
ceda! pedidle que al menos me conceda la dicha de
morir a vuestro lado.
A esto siguió la d~spedida siempre triste entre los
que se a~an. ¡Adiós! fueron las últimas palabras que
pronunciaron los tres ..... .
Mal ha.ría en terminar aquí mi relato dejándolo incompleto, así es que os suplico os sirvaís dispensar por
un momento más, la bondadosa atención que hasta aquí
me habéis impartido y os contaré el final de esta aventura
·
U oa tarde en que más de lo ordinario sentía la c;is•
tellana la nostalgía del ausente, divisó á lo lejos las si·
luetas de varios caballeros; pero a la vez notó que uno
de ellos venía casi exánime en brazos de los otros; ya
más_ cerca reconoció a su prometido en la persona del
hendo o muerto, ¿quién sabe ? ansiosa deseaba la lle·
gada, ansiosa el retardo, temía por la realidad, pero ya
están en el castillo, ya oye de boca de lc,s acompañan·
tes las proezas de aquel guerrero, ya sabe que única·
mente leve herida es la que lo tiene sumido en aquel
letargo.
·
Dias después, el bohemio aquel del mandolín, ahora
dueño y señor del castillo, y más que todo poseedor de
su ideal, de su Elvira, cuyas manos maravillosas le ha·
bían curado de sus heridas, celebraba sus bodas, y
cuentan que fueroa muy suntuosas y que ellos vivieron
muchos años y fueron muy felices.
Es mucha fantasía, / verdad ? Me diréis que eso no es
cierto, y que si acaso existió sería en épocas muy re·
motas, viéndose ahora únicamente en novelas o cuentos
románticos como el que os acabo de contar; sí, mi buena amiga, tenéis razón, pasaron las épocas de los trovado·
res andantes y de las castellanas detrás de ojivales ven•
taoas; pero el amor aún no pasa, vive y vivirá basta el
fin de los siglos, y creedlo que bav aún muchos trova·
d ores, no precisamente que vayan dt.- poblado en po·
blado modulando serenata;; sus sueños los llevan en el
alma y sus correrías son imaginarias y también buscan
princesitas nobles de alma, no de origen, con tít ulos de virtud, no de pergaminos. Yo os d iría el nombre
de alguno de esos trovadores y el de la princesita con
quien sueña, pero.... mejor será que lo adivinéis;
además, hora es de que termine mi visita; la tarde ha
muerto, las estrellas son las antorchas que asisten a sus
funerale s y la noche empieza a tender su manto sobre
sus despojos; hay melancolia en las cosas y yo también
la siento de dejaros; pero f uerza es partir: respetuosa·
mente me pongo a vuestros pies y os d igo adiós.
ANGELINA DOMO DI GORCE.

Miembros de la colonia vasca de México , organizadores de los festejos en honor de S ao Igna cio de Loyola.

G uanajuato, J ulio

22

de

1 913.

�bi.,n, es sert:no, y cuando no abuse de la exa·
g"ración en los movimientos habrá conseguido mucho. El señor Tovar estuvo a buena altura, sobre todo en el acto tercero. En resumen, entiendo que tanto el maestro como los
discipulos deben sentirse satisfechos de esta
prueba, que el público numeroso celebró con
aplausoe.

Teatro Arbeu.-Escenas de '·El Nido Ajeno," interpretadas por
alumnos del Conservatorio.
TEATRO MEXICANO.-&lt;LA VENDA&gt;.
Es ta vez primera que vemos en México (y para eso
una no.;be sola) una obra del sabio Rector de la Universidad de Salam.tnca Don Miguel de Unamuno, titulada &lt;La Venda&gt; y si el nombre prestigioso del autor,
..trae a no dudarlo, debemos confesar- que la clase a
que pertenece la producción escénica, dista mucho de
ser para el gran público, sin que por eso merezca censura alguna, la predilección del género que el gusto
refinado del antor, ha tenido a bien elegir.
Un auto sacramental moderno, confesó el señor Uoamuno que era su drama &lt;La Venda&gt; y por tanto hay
que buscar la ilustre genealogía de forma tao añeja
rn cruel desarrollo. Tal rs el «'auto rncramrntal&gt; de
teatral, fn el siglo de oro de la literatura española soUoamuno, fruto de su gran iPgeoio, y que el público
bre todo en aquel O.Pedro Calderoo, que fué el maestro de los maestros, en lo que se refiere a esas obras oyó con respeto, pero con frialdad. La interpretación
fué ccrrecta, sin que Da.die de les artistas se distioguie
en las cuales lo humano y lo divino se mezclan de tal
suerte, que PXcitando la devoción de las gentes, las in- ra mucho.
teresaban con el conflicto de pasiones terrenas.
El docto autor ha conseguido dar el debid&lt;&gt; ambienEL BENEFICIO DE MARIA LUISA VILLEGA:;.
te a su obra, de tal manera que hasta los nombres de
las protagonistas &lt;Marta&gt; y &lt;María&gt; traen a la memoNoche de gala relaba el programa, y, en efecto, des·
ria el recuerdo de aquellas dos angélicas mujeres de
la Biblia. Bien sabido es que en los dias de la deca- de el vestíbulo del Mexicano todo cubierto de flores,
dencia de los Felipes de Austria, no había fiesta, ni so- hasta la sala llena de luz, reflejando en sus blancos ma·
lemnidad, ni día de gala, en que no se representase el tices la hermosura de tanta dama como habfa, esmaltan·
do los palcos y las butacas, bien se dfmostraba que ha
correspondiente &lt;auto sacramental&gt; y hasta se refiere
que tomaban parte en la representación damas y caba· bía de ser un acontecimiento notable la C'serata d'ho·
lleros de la más linajuda nobleza, para demostrar el nore&gt; de la primera actriz ieñorita Villfgas.
Flores, palomas, dianas, aplausos constantes, entusias
afecto que se tenía a las ideas católicas, y lo que interesaban las apariciones en la escena de Cristo, de la mo en el público que llenaba por completo el teatro,
Virgen de los ángeles, de toda la Corte Celestial.
tales fueron las notas salientes de la velada, de telón
De manera que resucitar en algo aquello, en los al- para afuera. De telón para adentro, púsose en escena,
bores del siglo XX, no deja de ser un alarde de talen- como saben los lectores &lt;La Hija del Mar&gt;, de Guime·
to, del autor, que ha de contar con el desvío del públi- rá, y para nada tengo que hablar de este drama ya san·
co, por el género completamente fuera de la época. ~ion~do por la crítica, a pesar de sus defectos, que son
No obstante confesemos que el señor Uoamuno ha sa- rnfenores a sus bellezas. Con respecto a la interpreta·
bidú en elevado síIDbolo encerrar el fondo de un auto ción, diré que la beneficiada estuvo a buena altura en
sacramental, y sin embargo en la forma, en los prota· el personaje de &lt;Agueda&gt;, sobre todo en el acto último
muy teatral de suyo. Supo dar al tipo de la joven aban'.
gonistas, darle carácter moderno.
Las dos mujeres antes citadas, que son hermana~, donada t~do el matiz misterioso, y toda la energía dP.
s~fren la pena de tener a su padre muy cerca de la un alma ~~rgen, que por vez primera despierta al
muerte. María, esposa de &lt;José&gt;, tiene un niño que es- amor, y d110 frases con admirable talento. Matilde Citá largos ratos en el lecho del viejo enfermo, el cual
res S~&lt;;ChfZ bien ~n &lt;Catalina&gt;, papel poco simpático;
ruega a su hija que se quite la venda que lleva en los
y Em1ha del Castillo, encantadora en &lt;Mariona&gt; falojos aun doloridos, curados hace poco de grave cegue• tándola_. es o~tural, por. ser una &lt;iogénua&gt; solam~ote,
ra. La joven accede, y en aquel momento muer~ el pa• el nervio trágico necesano en las situaciones culminandre, es decir, que la primera visión que tuvo fué de tes de la obra.
horror, de pena, de sufrimiento. Para eso es mejor vol
Perfectamente Mutio en &lt;Tomás Pedrc&gt;, sobre toélo
verlos a tapar, y así lo hace, vislumbrando en la negru- en los a ctos _segundo ~ tercero; y por lo que toca a
ra de su ceguera, visionas dulces de una hermosura in•
Coss, 1?arre1ro Y C:od,oa, octé cierta teodeocia a dar
descriptible. &lt;Marta,&gt; en cambio, no ha tenido hi jos, ni a sus _hpos respechvos un carácter demasiado cómico,
está ciega, y por eso mismo hacendosa y trabajadora, y entiendo que no es _e~e el ~arácter de les personajes
llevaba las faenas de la casa, vivía en la realidad, los que encarnaron. El v1e10 &lt;-C1oqueoas&gt; es avaro p
ensueños de su alma no habían desplegado sus alas, y
nada más; &lt;Mollera&gt; y &lt;Rufo&gt; son toscos, rudos ~o:~~
tuvo más sereuidad y menos consuelos al fallecer el vie- de aquel pueblo d~ pescadores, mas no por eso deben
jecito. Su hermana pudo mantener un ideal en aquella dPgeoerar en !írac1osos a la fuerza. Con respecto a
dulce existencia, que parecía separarla del mundo ma· Vargas,,se equ,vo~ó al!íuoas v~ces y estuvo vacilante, y
terial y perecedero. La otra, en cambio, co_n los OJOS de Macias nada digo, sigue gr,tatdo ccmo sieIDp
L
re. ª
llenos de luz, vislumbraba las luchas de la vida en todo escena estuvo bien puesta.

-

LA DESPEDIDA DE CARLOS LOZANO.

Para fin de fiesta se puso en escena la c?·
media aristocrática en un acto, de Eusebio
Blasco, titulada &lt;Mensajero de Paz&gt;, qu_e la
escribió el delicado poeta a raíz del matru~onio de María Guerrero con Fernando D1az
de Mendoza.
Como se ve, es una obra netamente del &lt;gran
mundo&gt;, y cuando se estrenó e11; el Te_atro Es·
pañol de Madrid hubo la paruculand~~ ~e
que se lucieron libreas de la casa nob1har1a
a que pertenece el referido actor, que la es·
cena fué un trasunto del suntuoso comedor de
los. citados esposos, y que, por tanto, más
triunfó la comedia por todos esto~ detalles,
que por el mérito literario 1ue uene Des·
pués, rara vez se pone en escena; recuerd_o
que para presentación de un aficionado, Mi·
guel Monroy, (fallecido hace poco), se puso
por la Compañía Fábregas hace bastante
tiempo, en este mismo teatro, y ahora b~ vuelto a exhumarse con bastante buen éx1_to por
parte de María Luisa Villegas y de Mutio, que
estuvieron correctos, estando la escena me·
dianamente puesta.

El conocido pianista mexicano marcha a Enropa para saturarse de arte verdadero en los
grandes centros musicales, y antes quiso despedirse del público que siempre lo ha considerado en todo lo que vale, y que lo tiene, a
no dudarlo, por uno de los pianistas de técni•
ca más brillante que tenemos. La sala del Ar·
beu estaba repleta de entusiastas del joven
artista, sentíase ese ambiente especi,l de las
grandes s::&gt;lemnidades, y contemplando aquello, se venía en conocimiento de que oo es el
público mexicano tan refractario a las manítestaciones del sublime arte, como sin fundamento alguno por ahí se dice.
LUIS DE L ARRODER.

TEATRO ARBEU.-&lt;EL NIDO AJENO.&gt;
·La preciosa comedia dramática de Beoaven·
te cEl Nido Ajeno,&gt; sirvió para prueb_a de los
alumnos de la clase del profesor Pené en el
Conservatorio Nacional, y la verdad es
que para ser obra de seri~ dificultades:
debemos consignar que los intérpretes es
tuvieron a buena ,altura. Conozco al~o )os
estudios que ha venido haciendo 1~ senont:1
Esther Groizar, y por eso me pareció que
cha joven puede hacer algo más de lo que 1•
zo, y que teniendo talento pa~a la escen~ n~
h,bía motivo para mostrars,';' 1ns7,gura Y t,m1 _
da. Es cierto que el papel pesa, pues ague
Jla mujer de psicología un tanto . rara no es
muy sencillo de interpretarse, Y sirva e•lo de
atenuante al trabajo de la que tuve- escenas
muy buenas en la obra. Pelejero declama

f!·

Señor Luis G, Peredo, quP interpretó esa ooct.e
el monólogo titularln •Un número de Con·
cierto.&gt;

Teatro Mexicano--Tres escenas de &lt;La Hija del Mar.&gt;

�l

,

La oraci6o de la tarde. El caminante se impresiona por el espectáculo de la na!uraleza, al
ocultarse el sol y levanta a Dios su corazón ante la imponente soledad del desierto.

Olvidemos por uo momento los países del nuevo Continente; dejemos a Europa
-con sus delicados refinamientos, y vamos cara al mi, a la luz que abrasa, a la arena
que arde, al desierto, en pos de las fatigadas caravanas árabes que sobre los gigantescos camellos atraviesan un mar de tierra, que no se le ve el fin.
Más sólo que se ve el hombre sobre la cubierta de un barco en el mar botrascoso, se encuentra en el desierto, siempre igual, siempre uniforme, aniquilado por
un sol que derrama toda su fuerza con insólita crueldad. La muerte parece que espía al viajero-dice el capitán Merchand, y añade-yo que he estado en el Sudán y
he pasado por Algeria, y he visto las regiones del antiguo valle del Jgargabar, nunca
recibí impresión más fuerte, más intensa, más duradera, que contemplando las arenas del imponente desierto de Sabara.
El gran explorador antes citado, nos refiere sus sensaciones, y dice que descubrió el oásis de Ouargla, rodeado de casas cúbicas, pintadas de fuertes colores, y coronadas con arrogantes palmeras. llenas de sabtows dátiles, que brindan frescura al
viajero. Dichas casas forman tres círculos, en el primero las sombrean fresca verdura; e~ el segundo, el sol arranca de sus techos como reflejos metálicos, y en fin, en
el último, al traspasarlo, puede decirse que comienza el desierto deshabitado y triste. Todo esto se refleja en la atmósfera de una manera tan especial, que se hace uon
la ilusión de estar en el centro de una gran esfera, donde los colores se coofundeo
y vienen a reunirse cerno si bajaran del cielo unes y como si subieran de la tierra
otros.

Las palmeras de Nefta, en donde reposar. las caravanas, como última etapa del viaje.

El Sabara es siempre la eterna incógnita para el
ho:nbre, lo invencible que se presenta como desafiaodo
su poderío
El. que ha domado la oaturalen, se estrellan sus
energías ante ese mar de arena, y no precisamente por
este motivo, que ya es de importaocia, sioo por el problema del agua, hasta ahora imposible de resolverse. Y, no
es que no haya agua en el desierto, ¡ya Jo creo que la
hay! pero así como en las otras partes del mundo los
ríos, las C'iSCadas, )os torrentes, se ven en la superficie
de la tierra, eo el desierto corren bajo una profundidad que v;;ría entre 10 a 12,000 metros y aún más.
Y es bajo la corriente de estos ríossubterráneos, donde se construyen los pozos artesianos o naturales, con
los cuales se verifica la invasión lenta del Sabara. Cuande la Europa ha querido explorar, conquistar y acopar
el Africa el Sabara se ha opuesto con su infranqueable
barrera, como centinela avaozado, impidiendo el triunfo de la fuerza bruta Después, cuando el explorador se
decidt a forzar la hurera que se le pone por delante,
busca !os medios de encontrar el agua.
Este es el inmenso servicio-escribe el citado capi·
táo Marchand-que se debe a las tropas francesas en
Africa, y que la civihzación entera tendrá que ;;grade·
cer siemp•e. Los ímprobos trabajos de sondaje, descu·
bren poco a poco las aguas subterráoeas y los ríos refrescan el paisaje triste y erial, conforme se va coosiguiendo que asciendan a la superficie. ¡Quién sabe si
con el tiempo el inmenso desierto será habitable, y si
llegue un día en que se diga "aquí existió antes eJ
Sabara! ..... .
Entonces !a bumaoidad ha de verse admirada de las
inmensas riquezas que la vegetación produce bajo los
ardores del sol y eotonces se aquilatará el valor de los
gloriosos sacrificios de los Flatter. de los Crampel, de
los Lamy, de los Moll, y de todos les bravos que hao de·

~

- ,_.~..,, _,,,,~-:,

.

En la frontera del Sabara, sale al encuentro del camioaote, alguo·a mujer nó·
mada, a vender objetos de plata bruñida.

Las palmeras de Tozeur en el límite mismo del Sahara.

En el Reino del Sol

..

Estaba amaneciendo, y sobre las llores de los tiestos
de la ventana había gotas trémulas de rocío que dibujaban en parpadeos fugitivos la luz del nuevo día.

mento tieroísimo cuyas cadencias de~pertaron en el .
corazón materno mil recuerdos! ....
J uaoito era uo verdadero artista, un virtuoso de altfsimos vuelos .... Ea sus venas se agitaba la sangre de
su padre, el seotimiento infinito de su madre!
Y enardecido en aquel juego de armooías y de notas
trémulas que lo inundaban de divina felicidad, el pequeño continuó hiriendo el blanco teclAdo con sus manecitas leves como mariposas, pálidas como las de un
grao melancólico! ....
La madre le contemplaba jubilosa, dejando correr
sobre sus mejillas una a una lágrimas que hablaban de
fúnebres recuerdos, de cosas olientes a muerte ....
Vino un cambio de tono, brillante como uoa caricia
de sol desbordaote de entusiasmo, y que ahuyentó el
dolor .... que se adhería al pobre corazón de la madre!
Un cambio bellísimo, enardecedor, y ea el que puso el
niño toda su inteligeocia de &lt;maestro&gt; .•.. todo su amor
por el recuerdo del ausente ..... .
Y las actas brotaba~ bulliciosas, llecas de fuego, en
un tumulto de armómcas endechas, de voces vivientes .... Eran lágrimas de oiño cayendo sobre PI cordaje
del alma atribulada de una madre; eran trinos de aves
que hacían eco sobre el terso cristal de una laguna! ...•
La mente de un inmaculado en piadosa evocacióo de
cosas idas ..... .

o o o

o o o

-TJea, hijo mío, toca &lt;La Muerte del Lirio&gt;, musitó
la madre;-quiero oír ese fragmento de vida que nos
dejó escrito tu padre ... . ese girón de ternura que rebosa su composición ... .
Y Juanito obedeció silencioso.,. Se puso al piano ....
El preludio arrancado al instrumento por aquel corazón de once años, fué toda una plegaria, todo un la•

.... Debían la renta de la casa. carecían de lo más
necesario para vivir, y .... habían vendido aquel viejo
amigo del padre de Juaoito! ....
Ya era tarde cuando llegaron por él. En esos momentos, el teclado al contacto de los dedos pálidos del artista remedaba formidables bramidos de una deshecha
tempestad; gritos de uoa cólera iocootenible, de un
furor reconcentrado .... !
El artista protestaba ante la necesidad de ser un simple mortal •.. . .. !
Y unía su sentimiento al cordaje musical del instrumento al recuerdo del ausente para producir un cordial saludo, una exquisita y dulce despedida ....
La despedida suprema del artista; el adiós cariñoso
para el viejo amigo de su padre!. ...

jade su sangre en ese mundo silenciorn del desierto, ea
el que cayendo, oadie lo sabe, nadie busca a la víctima
para llorar sobre sus restos.
Ea tanto-termina diciendo Marchand-nuestros oficiales, vencedores o vencidos, siempre resultará que la
Francia, con el tiempo, ha de tener el orgullo de haber
dado ua mundo a la humanidad.

"La Muerte del Lirio"
( Cuento original por Eugenio
Martínez Lázzeri.)
.... Juaoito se apartó del lecho en que reposaba su
madre, y descubriendo el piano, que como principal y
único mueble osteotaba la habitación, recorrió las teclas ea tierna y maravillosa fuga! ....
000

Orizaba, Junio 17 de

Aote la inmeosidad. El árabe al contemplar el horizonte de arena que: tiene que atravesar implora la protección de Alá,

Las olas de arena producidas por le! vioeoto "simouns."

La osamenta del iofeliz camello, víctima de
la furia del huracán.

El agua bienhechora. Después de largas horas de viaje, el precioso líquido conforta al caminante,
al llegar al oasis Si tot.

•

1912.

�general. Así pues, nada tan natural como dedicar a
ese capítulo nuestro mayor interés. En la próxima
semana tendré el gusto de dar a mis amables lecto·
ras, importantes noticias a i,ste respecto, pnes la Mo·
da nos ofrece en la presente estación algunas nove·
dades que sin duda desean conocer todas las damas
distinguidas de nuestra buena sociedad.
MARGARITA.

CRONICA
Aun cuando los trajes, abrigos, yd!más accesorios
de la "toilette" femenina son muy interesantes para
las damas, no hay nada sin embargo, más atractivo
a este respecto que lo referente al capítulo de los
sombreros, pues la Moda pone a !al propósito un
cuidado particular. En vista de esto vemos que las
parisieBses, cuyo criterio sobre elegancias está re•
conocido como el más digno de atenderse por el
mundo entero, conceden el nombre de "modistas" a
las confeccionadoras de sombreros, y a las que ha-

&amp;Il~~(ti)~ (C(ti)IIWS_D©)~ jp)il!l"&lt;!l

ceo trajes y demás artículos solo las llaman "costure•
ras," estableciendo asf u,ia enorme diferencia entre
el genio artístico de unas y otras.

99

llll@

Para convencer a mis lectoras de esta verdad in·
discutible, me permito citarles unas líneas del nota·
ble escritor Enrique Gómez Carrillo, el cual se ex·
presa de este modo sobre el particular: "En francés
se llaman •·modas" a los sombreros y "modistas" a
las que los hacen. La que confecciona trajes no es
modista, es costurera. La modista no viste el cuerpo;
viste la cabeza, Es la que, por excelencia, dispone
del gusto. Por eso su orgullo es grande. Por eso,
cuando alguien se dirige a un3. obrerilla de la rue
de la Paix o de la rue Royale y le pregunta: "¿Es
usted costurera?" contesta, algo indignada: "No se·

Rica toilette de teatro.

..

ll&amp;

66{l(ti)fill@o

íf'&lt;ellll!l&lt;ellilDllil&lt;m

Para el arte de vestirse hay que tener en cuenta
la estética, el tinte de la piel, las circunstancias y el
momento.
Hé aquí multitud de cosas para no olvidadas, ya
que el tocado presta un socorro poderosísimo a la
belleza y a los encantos femeninos.

Traje de ce.lle.

ñor, soy modista." ¡y por mi fe que til'ne r azón! En la costura hay·
un esfuerro humilde, una paciencia encorvada, una atención rígida.
Es necesario no perder de vista las sutiles agujas que van, a pasos
menudísimos por la extEosión infinita de las faldas.
Es preciso seguir con meticulosa eicrupulosidad las líneas trazadas por la tijera, y las indicaciones hechas por el hilván. Ea cambio, en la "mode," todo es fantasía, todo es movimiento, todo es ori·
ginalidad.
Desde muy temprano, la aprendiza comienza a tener "idea~."
Su arte la seduce. Es un arte sin monotonía. Una rosa aquí o uca
pluma allá, y el aspecto de la obra ha cambiado como una decoración teatral. Las "formas" mismas, es decir, lo que constituye el
sombrero, no existe sino conforme al gusto de la obrera. De un fieltro o de una paja informes, redondas y blandas como pedazos de
trapo mojado, ésta hace un nimbo; aquélla, una aureola; la otra, una
guirnalda; la de más allá, un casco; la última, uoa cofia. Es un arte
de metamorfosis y transformación. Las hadas que lo ejercen saben
soñar como poetas, saben meditar como filósofos, saben combinar como químicos.
¿N-:&gt; habéis,acaso, visto, al pasar ante las vidrieras, a esas rubias
esbeltas que con una "toca" a medio hacer entre las manos, se inmovilizan durante largos instantes contemplando el espacio vacfo? ·
Son las hadas que ideau y fantasean y buscan en el éter la forma
defiuitiva, los colores justos, el giro supremo. Ea una pluma que on•
dula hay un esfuerzo sapientísimo, y las coronas de flores que guar-

neceo las cop~s obedecen a doctos cálculos de armonía. ¿No hemos,
por ventura, convenido en que un sombrero es un poema? Es, eo la
"toilette" lo que ríe, lo que alegra, 1? qne goza, lo que_ ~trae. Es el
adorno lírico. Todas las extravagancias le estáo permitidas, con tal
-que sean bellas. Su estética.no tiene, cual _la. del traje, leyes estre·
chas. Las discusiones no le importan. Sus unicos cánoues son l~r del
ritmo Mucho más que en el traje, en el sombrero la elegancia es
cuestlón de hechura y no de materia).,~. Con las m_ás bellas aves _del
paraíso coa las más caras pajas de Itaha, con las cintas más admirables de' Saint Etiéme, uoa "miss" no logrará jamás hacer lo que co~
su metro de tela y sus cinco centímetros de flores hace uoa "demoiselle." Porque no hay que discutir sobre es!e punt&lt;&gt;: el sombrero femenino, el fantástico, el caprichoso, el sonneote ;ombrero que engalaoa, que completa, que seduce, que s?rprende, que es algo loco y
que es tan coqueto; el sombrero ª!tísttco es un pro?ucto de Pans
por excelencia. En Londres, en Viena, en Buenos. Aires, e_n Nueva
York, en Madrid, en todas partes, costureras admirables visten con
uoa ciencia consumada los bellos cuerpos. Pero ¿en ~6nde las modistas rivalizan coa las parisienses? ¿ en dónde con casi n!lda se conde plumas? ¿en dóade igual fantaf ecciooao esos deliciosos, poemas
sía se une a igual armonia?" . . . •
,
. .
.
Ya Jo véis, mis queridas lectoras; segun _la_ op1món de homb~es 10teligeotes, cultos, y de refi~ad? gu~to art1sttco,_ la supremac1a del
sombrero sobre el traje es 1nd1scut1ble. Las mu¡eres elegantes(? son
..más aún por la sabia elección del sombrero que por la del atavio en

A ésta le convienen las líneas severas, precisas,
rígidas; a la otra los vestidos amplios, holgados: el
abandono, el aparente desorden.
Hay quien, en cambio, no puede soportar ese des·
cuido y necesita el traje correcto, entallado, que
ponga de relieve sus formas elegantes; el rostro le
impide hacer que el conjunto pierda la línea donde
railica su principal seducción.
A una convienen los colores oscuros y a otra los
claros; a ésta las sombras y a esta otra la luz.
A todas, el modisto da oportuno consejo, y ellas
obedecen confiándose a ese árbitro del buen gusto;
aceptando cuanto les dicen; dejándose muchas veces
engañar con oropeles de los que el comerciante po·
seía un saldo invendible y -tue Juego se convierten
en moda de la temporada.

EL ARTE DE VESTIRSE

Traje y ~lanteleta de gran lujo.

Una mujer puede estar exqui&lt;ita en su "negligé" ,
si sabe exhibirla con gu!to, elegir la forma adecua•
da y el tinte que armonice con los colores de su ros·
tro.

Y todas rinden sus preferencias a la inconstante
diosa, muchas veces ridícula, ridículo que alcanza a
cuantas no tienen el valor de oponerse a esa tiránica ley de la moda, obrando por cuenta propia, a
despecho de las imposiciones y del criterio ajeno .

Traje de paseo

�MISTICISMO

CONSULTAS

I

AMISTAD INCOGNITA.-D1ANA: Ya veo que se
acuerda usted de mí con más frecuencia de lo que antes solía hacerlo, pues no hace mucho tiempo tuve el
placer de recibir una carta suya, en la cual mé hablaba de la prolongada enfermedad de su esposo, que boy
por fortuna ya goza de completa salud.
La felicito cordialmente por tan grata noticia, pero
no es usted un carácter apropiado para disfrutar de la
dicha i~comparable de la calma del corazón; parece
que &lt;D1aoa&gt; busca las tempestades sentimentales, con
el mismo ahinco con que los ~iajeros audaces exploran
los países llenos de sorpresas y de aventuras peligrosas. Al r_ecobrar Fernando la salud, usted ha recobrado también &lt;sus energías y su abstinación rebelde y
caprichosa&gt;
Estas son palabras suyas y con ellas condena, sin pretenderlo, su manera de conducirse; ¿por qué volver a
las antiguas dificultades, siendo así que los disgustos
c~n. su esposo se basan en verdaderas insignificancias?
~1 el desea que usted no use el pelo corto y rizado, si
llene placer en contemplar esos hermosos cabellos de
oro, tendidos sobre los blancos hombros de su bella
!)iaoa; .ª¿qué 60 contrariarlo en un gusto tan natural,
¡usto e 10oceote ?

Es verdad que para usted es una molestia dejar crecer su opulenta cabellera, cuando casi siempre ha lle•
vado el pelo corto, pero esa molestia no puede igualar
a la de no complacer al ser amado en un detalle tan
poc_o importante. Sea usted algo más generosa, querida
amiga ; aunque estas palabras le parezcan duras creo
qne por hoy merece escucharlas, y yo,en vista de nues·
tra antigua y sincera amistad, me atrevo a decírselas.
1 No se disgustará por esta causa, ni cerrará para mí
su corazón.

RESPUESTA.-MARIA L u1sA: Con toda oportunidad
recibí la tarjeta, eo la cual me indicaba usted su dirección, y conte~té luego por correo, indicándole el
modo que, a mi entender, podía ser mas eficaz para
conseguir el resultado que se desea, respecto de la felicidad futura de ese pobre niño.
Espero que habrá usted recibido mi respuesta.
I:-IRECCION.-E)DJA: Recibí su tarjeta en la cual
tiene la bondad de ofrecerme su dirección p~rticular;
pero tal vez hay en todo esto algún equívoco que no

Delicioso rincón de jardín muy fácil de improvisar con una banca y estátuas de
piedra artificial o terracota.
p~edo e_xplic?-;me,. pues no recuerdo haberle pedido
dicha d1recc100, smo que contesté aunque con retardo
a las preguntas que se sirvió hacerme sobre las man~
c has del rostro.
¿Tendrá usted la amabilidad de aclarar esta duda~
. RESPUESTA.-~YRLAN: En las corseterías más acreditadas de esta capital encontrará usted lo que desea
pues allí venden ciertas prendas de ropa, llamadas&lt;sos:
tenedores ~el busto&gt;, los cuales son muy útiles a ese
respe~to. Sm embargo, cerno tal recurrn es solamente
arhfic:1al, debe_ usted decidirse a tomar algún medica·
m:nto que. me¡ore su defecto de una manera definitiva,
a 71 pues, s1 desea saber cual substancia puede conventrle, hágame favor rle darme su dirección particular
y con todo gusto complaceré sus indicacfones.
•

MODA~ Y COSTUMBRES.-A~A MARIA: No es co•
rrecto qui_tarse los guantes en el teatro, durante Ja representación y ponérselos nueva1;1ente a la salida; cuan·
do se llevan guantes a un espectacul0, es porque se su·
pone que debe completarse el atavío con dichas pren&lt;l:as, y, en tal caso, lo natural es no despojarse de ellos.
s,no con~ervarlos cc.mo se hace con todo el conjunt~
de \a &lt;toilette&gt;. ¿ Acaso se admitiría descomponer de
algun modo el a~orno_ del traje o del peinado ? Sin duda que no, Y de idéntica manera hemos de pensar sobre los guantes.
. El calzado ba~o,ya s~a de ante, piel de cabra o terc10p_elo, es muy 1mprop10 para salir a pie y en tardes
lluviosa; solamente que vaya u~ted en carruaje pod ,
llevarlo; de lo contrario le aconsejo que use c'hocl ra_
zapatillas de glacé o botas un poco altas.
os.
Grupo de rosales enanos y de sarmiento; en Europa oe~esitan del cultivo eo invernadero, nero en nuestro
clima se dan perfectamente al aire libre.
•

MARGARITA.

El sol, como uo guerrero moribundo,
lannba en uo último esfuerzo la brillante
andanada de sus flechas de oro y envuelto
en su manto de púrpura se hundía lentamente, con la augusteza de un rey oriental.
El río se deslizaba, serpenteando en la
llanura, como una sierpe de fuego de cuyas centelleantes escamas se desprendieran ignescentes reflejos. Las aves cantoras,
ocultas en la enramada, dejaban caer como una cascada de brillantes las argentinas notas de sus trinos.
Las sombras invadían el eter como una
región de titanes que devoraran con frenética alegría las últimas claridad~s del
crepúsculo; y surgía la noche, cual nuncio
del si le ocio
La. brisa se deslizaba queda y susurrante como vagidos de niños enfermos, y las
flores, eotreabrieodosus polícromascorolas
exh,labao sus perfumes cual vivientes incensarios.
El alma de las sombras poseyó nuestros
espíritus y embriagó nuestras almas, ávidas de misterio.
Nuestra fantasía se lanzó , en potente
vuel0, al lejano país de la quimera y en
alas del ensueño.
Mi amada, la casta niña de belleza paradisíaca y c uerpo escultural de virgen
púbera, reclinaba indolente su hermosa
cabecita sobre mi corazón donde se desClaro está como el sol!
peñ~ba la negra cascada de sus rizos.
pna dientes deslumbrantes
Sus pechos se levantaban a intervalos
con rítmicos movimientos como el aleteo
las mujeres elegantes
de dos pa.lomas, prisioneras nostálgicas de
solo usamos el Odol!
libertad, y sus pupilas brillaban en las
sombras, con extrañas fosforescencias de
felino.
Eo el atavismo de mi alma en degene- -Para las manchas de sudor. Una yema
5us purpureos labios se abrían febriles, ración, surgió potente la visión fantasma- de huevo disuelta en agua tibia con un pocomo una herida de alfange en las ancas górica del misticismo, y temiendo manchar
. ,
.
,
cte una tierna gacela..
con mi contacto profano la belleza invio- co de ¡abon quitara las manchas más per·
Sus manos, como una floración de lirios lada de aquel cuerpo querido, corrí bacía sisteotes.
blancos, rodearon mi cuello como una ca- el río, en cuyas azules aguas me lancé,
deoa. de pétalos sedosos y fragantes que huyendo de los gritos de mi lujuria y del
ESt a composición con algunas gota!! de
m, atrajeron suavemente al abismo inson- desengaño de soñada inmaterialidad en el alcohol limpia las manchas de café, sin
dable de sus labios, y me envolvió su alien- amor.
alterar el color del tejido, por muy delito como una nube cálida de perfumes que
El río besó amorosamente mi cuerpo y
se escapara del humeante pebetero de al· lo arrastró sobre sus ondas como una. flor cado que sea.
gún ídolo.
de loto hacia el infinito. mientras la luna
L1 paloma de la inocencia tendiendo al se hundía en el horizonte como uoa góno o o
espacio la nitidez de sus alas, se perdió dola naufragante sobre mares de espuma.
entre 1,s sombras, como uoa pluma blanca.
J. A. OCHOA.
Las botellas de vino que se sirven a la
Mi cuerpo temblaba como ]as hojas del
d
almendro impulsadas por el huracán, y en
mesa_ el rey de Ioglaterra no llevan aunel caroxismo de mi deseo estampé en el
Ailpm:&amp;~ !l"ie(C~Um
ca ellqueta, de modo que los comensales
abierto cáliz de su boca un beso intenso
jamás saben qué marca beben.
y amoroso.
-Para lavar bien la ropa, conviene po·
Y aquel beso culpable fué una revela- nerla el día antes en remojo en agua de
ción.
jabón caliente.

El ideal de,. una artista
Una cantante célebre, Frieda Hempel,
que alternaba sus éxitos entre el teatro regio de Berlín y el Met ropolitano de Nue•
va York, se ha convertido eo una entusiasta propagador?- de la r:fcrma radical de
la 10dumentana mascuhaa.
Los trajes negros de etiqueta le han parecido una miserable vestimenta.
-Me gustaría ver-ha escrito en "Berliner Tageblatt''- vestidos a los hombres
e~ armonía co~ su individ~alidad. Por
e¡emplo, a los ¡ueces y magistrados, con
togas rojas, dibujos de plata y coleto de
seda blanca, peluca del mismo color, máscara de terciopelo rojo y un bastón en forma de espada.
La gendarmería ao debiera esconder la
gentileza de su cuerpo, siempre en un
uniforme antipático, sino vesti r guerrera
~zul, calzones blancos y calzado rojo, de•
bieado llevar los caballos piotorescamente
enjaezados.
Los hombres de sociedad deberían ir
indumentados con casacas de seda de varios colores, calzón corto hasta la rodilla,
de tonos claros, medias blancas de seda,
zapatos de charol con alegres rosetas y llevar un bastón con nuño de oro, orlado de
piedras preciosas. Además, ¿ por qué no
dejarse crecer el pelo en largos cabellos
rizados? ..... .
Frieda Hempel, que confiesa ingénua•
mente sus románticas ideas, piensa en que
lo, hombres debieran tocarse con monter as de airosas plumas.
En el colegio

El profesor, esta m...ñana, me ha preguntado qué entendía por raíz cuadrada.
-Y tú, ¿qué le has dicho?
-Yo he contestado que como"aúono habíamos llegado a la Botánica oo lo sabía.
En la clase de Geografía

-Por qué al mar Muerto se le llama
así?
-Porque está verdaderamente muerto.
_¿y d., qué enfermedad ha fallecidol
-Pues ...... supongo yo que de mal de
mar .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1

•

y ellos no le habían pedido a las fronteras
que hablasen ... . Pero la voz crecía, crec'a
y, como un torrente desatado, aumentaba
en intensidad, revelando nuevas fases encantadoras que traducía con la pluma el
poeta de la rebeldía, de la pasión y del
genio.
No era el prisionero del pensamiento
sino el domeñador de la idea. E ra un sublime que subía la cumbre grave y lejana
para clavar sobre ella, entre relámpagos
y nubes, la bandera.
Así triunfó Kipliog.
Con su arte llevaba su escudo: peto so·
bre el franco pecho para salvar la idea.
Llevaba en su arte el misterio, que
era religión de su triunfo. Ha vuelto a la
cooq~ista y ha salido cooqu(staeor. Ha
vencido a su pueblo. Para quien como el
poeta fué el ídolo caído, este renacimiento
genial que inicia con la "Bombay Editioo,"
es el público reconocimiento de su talento
y de su verso.
Y es, además, la hora lírica que marca
la floración de su nueva poesía; la coosagracióo de una fe que h.t vivido comofuego sagrado, y que hoy, el alto sacerdote de
la armonía, el trovero de la India y el raro pulsador de la más vibrante lira britá·
nica, comparte con todas las almas c¡ue
sienten y alientan inmortal ensoñación.
HIGINIO

J. MEDRANO.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO

La victoria de la tísis

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

En el anfiteatro del Hospital Broca de
París ha tenido efecto una brillante y trascendental conferencia, dada por d Doctor Alexis Garre!, sobre los resultados ma·
ravillosos conseguidos por u o tratamiento
especial, para conservar la vida de los atacados de la tisis.
El numeroso público, compuesto en su
mayoría de sabios médicos conocía ya al·
go, de estos resultados, por un informe
que rindió la Academia de Ciencias sobre los estudios del citado Doctor, el cual
ha estado algunos años en Nueva York,
poniendo en prácti.:a su descubrimiento
en el Instituto Médico fundado por Roekefeller.
En su conferencia explicó la manera de
comervar las células de los tísicos, evitando el contagio de las enfermas con las sanas; muchos fueron los aplausos que r ecibió el célebre médico por sus notables trabajos.

Cúrese usted
mismo

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
Quiero que todo el mundo sepa que mi
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AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av·e. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. d e Enero de 1912:
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes, e-,
inmejorable y por tanto insubstitui ble. Yo fuí un pobre enfermo qu,
venía sufriendo, desde hace más da
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen aste des
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,---!inclusos lvs
de Cálculos renales---que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En yano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marcJ1a devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado pOT el profesor Munyon para esta enferme·
dad. Con este medicamento me h0
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
per fecta. '
P. Flores Valderrama."
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Tos, los Sudores nocturnos, y ahv1a los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X , $ 2.

y reconozco. Su lira es lira rebelde y de
combate.
El _poeta gusta más del combate que de
la endecha plañidera. Busca el raro delei·
te del ruído fragoroso a la dulce armonía
del canto selvático.
Quizá viva en la modero'.1 literatura bri·
Su lira es fuerte y elocuente. Pero pretá oica, figu~a ?e mayor reheve que la de cisameote en ello se concentra un estado
Rudyard ~,phog, mas os aseguro que en de alma, un motivo de rebeldía, fase del
detalles pintorescos ocupa éste el supi:emo espíritu y del espíritu hálito vital. El can•
lugar.
ta a la Naturaleza agreste; al torrente que
Hay poetas que tienen, en el elocuente se precipita desde la montaña: a todo lo
•
libro de las emotividades y de los senti- que sorprende, y a todo lo que causa admeotalismos, plenas páginas que dicen de miración.
todo~ los deleites del espíritu; que embria·
Ningún otro, en la literatura inglesa, po·
gao con el viejo vino de sus vibrantes ver· see su virilidad y su estilo, Kipliog ha lle13 A LA MESA
sos que entusiasman con la suave sinfonía gado a la cima perfilada, después de haber
de sus rimas... . . .
perdido la estimación de sus cootemporáRudyard Kipling es de éstos. ¿Recordáis ~eos;_ el auto~. de "Dep_artmeotal Ditti~~" y
cuando el malogrado Jesús Castellanos, en Pla10 Tales . ha vencido en la más d1hc1l
admirable conferencia, reveló su persona· de,,las ~uch'.1s 1~e'.1les.
.
Debía celebrarse una comida a la que
lidad a un brillante grupo de intelectuales
, ~eria e¡erc,cio e_ncantador,-d1ce un estaban invitados liieratos-entre ellos,
de Cuba desde la tribuna fraterna del Ate· critico-el de coleccionar todas las excla- Víctor Hugo -artistas y políticos Mas paneo? El joven maestro que hoy mora en el maciolles proferidas por estudiantes e in- saban los mi~utos y las horas y ~o h~bía
UNGUENTO PARA LAS ALMOR~Apaís ignoto de lo Ignorado, tuvo para el telectuales de hace veinte y cinco años, trazas siquiera de que fuese a comenzar ~ AS, U°: n~evo método completamente_ l!m•
poeta genial de la Bretaña el más dulce cuando hizo su aparición &lt;Plain Tales:&gt; la comida en la aristocrática morada.
p10. Ahv1a mstantáneamente. Cura positiva.
de los reconocimientos: la vislumbre de tao poco preparados e staba~ !?ara la lle·
Cansado, un senador se acercó al ama de 50 centavos._
.
verlo llegar, en un foturo amable, a la ~ada del planeta, q1;1e e~~ K1phng, con sus la casa, que parecía muy preocupada, y
Munyon hene_Remed,os P!r'.1 todas la:s en•
gloria que ya reclamaba la fuerza de sus aletazo_s de vulgar!dad s_~bre los elemeo· muy cortesmente le dijo:
fermedades, casi todos al mod1co precio de
obras.
tos de _vida, que 1~ 1mpres1on fué tao ruda
-Si no me equivoco, querida señora se S? centavos. Se ven_den e~ todas las farmaKipling, antiguo ídolo del público inglés, como inesperada.
,
nos ha convidado a comer. Pido a usted cias o pueden pedirse directamente.
ha comenzado a publicar sus obras com·
No era la voz que les ha?ia habla~o an- mil perdones por la impertinencia, si no
Pida usted la "Guía de la Salud," de
00
pletas; y mientras Alfredo Noyes y el doc· t~s;
era la v?lgar ñl~sofia de su tiempo estoy en Jo cierto.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
tor Eriges luchan por el viejo títu o de sino otra ftlosofí.i tan ltaJos de la suya como - iCierto; pero, ¡Dios miel ocurre una Suc~. y Cía., Av. San Francisco ,ff J.
"Poeta laureado de Albióo," este alto tra- las cosas_ que exp~esaba estaban remota· cosa muy desagradable, algo que es como Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johaonseo,
ductor de los sentimientos de una poesía ment_e le1os de ~u vida. Nu:vos golpes de uno desgracia.
Félix y Cía., Av. Sao Francisco 39; Dro·
única, que siente un como renacimiento e stéttca_ les h~b,an conmo~ido; llegaba un
A última hora, nno de los invitados nos guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
st
consolador y el acicate de un vivo eotusias· nueyo simboli a que del s~mbolo humano hace saber que le es completamente impo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
mo, retorna a la arena de la idolatría, y hacia un espada ruda Y ta1a:ote. 1:1° tenían s ible venir, y para que no seamos trece a confidenciales y libres de todo gasto.con renuevos y aliento~ después de ser im· almas para compreud erle ni sentidos para la mesa, he mandado en busca de un ami·
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
piameote destrezada su fama, recupera su amarle.
go de la casa.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
pedestal de ídolo para lacooquistadeotros
No poseían el pleno corazón, flor hierá· -Trece o catorce, / qué más dá, señolaureles.
tica o inmenso altar ante el cual se rinde ra l
Kinliog es un escritor de fuerza y de la devoción de la creencia, para recibir el
-iAh! Es que si fuésemos trece, uno de
geo1~; de originalidad admirable; el wbe· bautismo de su palabra. Era la moLtaña los convidados no se sentaría a la me~a.
rano de un nuevo estilo; viajero sempiter- que hablaba, y ellos no sabían que la
Poco después el senador charlaba con nosotros un imbécil que por nada del rnun·
do se sentaría a uoá mesa donde hubiese
00 de los romances; peregrino de los idi· montaña era un portavoz. Sólo sabían del Victor Rugo.
lios y, de la emoción y el color hermano.
elocuente reto de la esfinge. y ante su pa· -,Sabe usted por qué no comemos?
trece personas y somos trece.
,Que Rudyard K ipling es a veces teme· sividad y misterio permanecían vencidos y
-No, señor.
-iEse imbécil soyyo!- replicó el poeta.
rariameote brutal y confuso? Lo acepto modos. Aquel era el eco de las fronteras,
-Pues porque parece que hay entre

RUDYARD KIPLING

===========~=====::::

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adrián Gual</name>
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        <name>Armonía lunar</name>
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        <name>Caso de la señorita Amelia</name>
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        <name>Crónica en verde</name>
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        <name>En viaje</name>
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        <name>Fiel amistad</name>
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        <name>La fe</name>
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        <name>La Sibila</name>
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        <name>La viudez de Melibeo</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

===============

Calendario de la Semana

Muy Enferma ParaTrabajar
i. Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha dificultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos que causan debilidad general ?
Si tiene Ud. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y ralees y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N.H.,E. U.deA.

El COMPUESTOYEGETAL DELA
SRA, LYDIA E. PINKHAM
Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Dooos, Bethlehem, ,t&gt;,~tado 133, N. H.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

L UNES 18.
Sao Jacinto Coofesor.-Santos Agapito
y Lauro Mártires, Santas Clara del Monte
Falco Virgen y Elena Emperatriz.
MARTES 19.
Los Beatos Pedro de Zúñiga y Luis Flores Mártires, Santos Luis Obispo Coofe·
sor y Magio Mártir.-Comienza la novena
de Sao Agustín eo San Bernardo,
MIERCOLES 20.
La Octava :ie Santos Hip61it'l y Casiano :Mártires, Sao Bernardo Abad y Doc·
tor de la Iglesia, Patr6n menos principal
de la ciudad de México, Santos Leovigildo
Mártir y Samuel Profeta.-Funci6o titu·
lar e indulgencia plenaria en Sao Bernardo.
JUEVES

21.

Saota Juana Francisca Fremiot de Chan- Ocult.Jn la Limpieza y Lozanía de la
ta!, Viuda y fundadora de las religiosasde Tez. Desperfeccionan la Belleza.
la Visitaci6o. Santos Maximiano y Carne·
-.,
rioo j\,Jártires.
VIERNES 22.
La Octava de la Asuoci6n de María
Santísima. Santos Timoteo, Hip6lito, Sinforiaoo y Filiberto Mártires.
SABADO 23.

Lease La Semana Ilustrada
r::::=:==========1?

COMO NUBES EN Et CIELO SON LAS fEGAS EN EL ROSTRO ,

Santos Felipe Beoicio Confesor, Sido·
oio y Zaqueo Obispos y el B. Jacobo de
Bevaña, Confesores.
DOMINGO 24.
· ·
C
d M , S , .
EI P uris1mo
oraz6n e
ana antJSI•
ma, Patrón principal de la Di6cesis de
Chilapa. Sao Banolcmé Apóstol y Santa
Aurea Virgen.

Por qué no desvanecer las pecas y todas
las manchas en la cara, con la CREME
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LAS PECAS I Preparada por especialistas
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3a. Av . Bolívar, 25.-A Vargas Sucs., Isa·
bel la. Católica 6.-México.

o o o
- /Te parece a ti que está habitada la
luna ?
-Sí, porque ahora mismo veo la cara
de uo hombre.
-No seas tonto, ¿Dónde se meterían las
gentes de la luna cuando está en cuarto
menguante?

Mientras está escribiendo los ejercicios
de ortogr..fía, se le ocurre a Juanito una
duda y le pregunta a su padre:
-Papá, "escopeta" se escribe con una
"p" o con dos?
-Según, hijo; si se trata de la escopeta
de dos cañones se ponen dos "pes;" pero
si es de uo cañón basta con una.

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S
Agencia de Inhumaciones

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de origen .

EUSEBIO GAYOSSO

El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de L ea &amp; Perrins f'qui,·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la" ,vorcestersbire'" o de la "Salsa Inglesa," cuando Jo q ue quieren decir es la
'' Lea &amp; P e rrins."
Sois una di! ellas?

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

A _.. -;~~'"'

~

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

MEXICANA, 1006.

======~

indica
la verdadera

bl

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y ahora al llegar la primavera, esas jau-

S i el nuevo rey se decide a llamarse

las son llevadas al campo con gran solem- Constantino I, inauguraría la serie de los
Como Se Puede
nidad. Asisten todos los alumnos de las Constaotinos en la dinastia del nuevo rei·
no de Grecia; si, por el contrario, prefie&lt;Le Petit Joaroal&gt; se ocupaba, días escuelas públicas con sus correspondienEngrosar De Balde atrás de una tiesta que se celebra en Bél- tes
maestros, representantes del Ayunta- re el número XII, tendría que considerarmiento altas personalidades, acompañan· se como sucesor de los antiguos soberanos
gica, muy pintoresca y muy interesante.
Se trata de la fiesta de los pájaros, porque
son unos pequeños auxiliares de la agricultura, considerándose celosos guardianes contra los insectos destructores.
Pero la fiesta primaveral que se celebra en Wallonia, a la puerta de Llavelot,
no deja de ser por ello una fiesta poética,
aparte de su carácter educativo y su finalidad práctica.
Dice &lt;Le Petit Journal&gt;que los agricul·
tores ricos compran, al llegar al otoño, a
los vendedores de pájaros, centenares de
pequeños volátiles que, durante el invierno, se guardan en grandes jaulas y se tratan a cuerpo de rey, es decir, se les cuida
y se les alimenta con gran cariño.

Tratamiento casero que obra maravlllaa
haciendo roJllzos y atractivos á loa
hombres y n1uJeres enjutos, huesoso,
y faltos de desarrollo,

Una Caja por Yalor de $0.50 m. a., regalada
á cuantos la soliciten.
A las personas delgadas, y especialmente á.

las que carecen de unas 10

á.

30 llbras del

peso natural, interesa el que se enteren de
un d escubrimiento maravilloso con el cual
puédese aumentar hasta una libra diaria,

embelleciendo admirablemente

á.

los que lo

usan, y engordando sorprendentemente al
las personas flacas aunque lo hubieran estad"
por varios afíos.

No cierre los ojos

á

tan manifiesta verdad,

diciendo "Imposible."
Pruebe este nuevo
'tratamiento y se convencerá. por si mismo.
La prueba. no Je costar{i. ni un solo centavo,

( Véase el cupón de abajo) y la experiencia

Je demostrará. la verdad de lo manifestado.
'No hay razón que le defienda ahora para
continuar enjuto y falto de peso el resto de
eu vida aunque hubiera ya probado cuantos
remedios conoció para engordar.

CAPITAL SOCIAL:

$10.000,000

y

do la comitiva algunas bandas de música.
Llega el momento solemne: las jaulas
son abiertas, dándose libertad a. los alados
prisioneros, y mientras las músicas tocan
y los niños cantar un himno, el pueblo vitorea entusiasmado.
o o o

¿El nuevo rey de Grecia se llamatá
Con5taotino I o Constantino XIII Un pe·
riódico italiano· recoge , a este propósito,
algunos interesantes informes que da la
&lt;Kolnische Zeitung&gt;:

EL _BUEN TONO,

de Bizancio, entre los cuales se contó un
Constantino XI.
El pueblo griego, en su entusiasmo por
el conquistador de Salónica, propondrá la
segunda solución, que recordaría una época gloriosa. En los círculos oficiales atenientes no se manifiesta todavía una opi·
nión precisa sobre este punto.
De esta manen, se han tomado precau·
ciones considerables ¡,ara evitar que el
nuevo rey sea designado, por ahora, como
Constantino I o Constantino XII.
El mismo monarca está vacilante: se ha
evitado, hasta el presente momento, poner
el número en las monedas y en los docum ~ntos.

s. A.

MEXICO.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894. - Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael.

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 17 de 1913.

Número 7.

Cuarta: Colección No. 42·
DrnECTOR GmrnRAL:

E. PUGIBET

f

Este grabado le dam á conocer mejor qo~
cuanto pudiera decirse el cambio asom•
l)roso que puede obtenerse ganando
en el peso solamente unas
10-6-12 libras.
Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de' las recomendaciones de dieta.

generalmente prescrlptas y de todo lo que
aparte de la vida regular de los negocios.

Siga como de costumbre, y coma cuanto
guste y apetezca. Además es un inofensivo
remedio para. el sistema más delicado. pues
no contiene aceites. emulsiones, nl alcohol.
Es solo una pastilla concentrada que pueda
tomarse sin Que nadie se entere. Sus má.s
pr6ximos amigos no r1ecesltan saber lo que
Vd. toma hasta que quec1en asombrados de
aus adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez. es tan mortificante
como el exceso de carne. Los hombres delgados tropiezan con grandes dificultades en
el camino del éxito, y si tuvieran dinero
--nunca aparentará.n ricos."
Las mujeres
huesosas, rara ye.z son populares y aunque
vistan elegantemente. los ricos adornos no
pueden disimular e l contorno del rostro y lo
prominente d e Jos huesos. Torne sin pérdida dú tiempo Sargo! y abandone ya el campo
de los flacos. En vfenoa e l cupón hoy mismo
y escribanos con claridad su nombre y dirección completa. dirigiendo su carta. A. "The

Sargo! Cé&gt;., !llO A Herald Bldg., Binghamton, N .
Y., E. U. A .• y le remitiremos inmedta tamenteuna caja de Sargo! por valor de $0.50,

d(tndole además completa información del
porque de su del~adez, y d e como nuestro
remedio naturalmente le af\adlrA. la carne de
que al prese nte escas ea. No hay pues necesidad de aquf en adelante en seguir h ueso::so, enjuto, é inc.ompletamente de sarrollado.

1stas, conc u1
os escrupulosamente los p
e sus togas, chotean al famo
Quilónides, cuya ruin fig
sa indumentaria contrastan e
y arrogancia de Neran y
e augustianos.

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or la pantalla I
' llcgandose al fin
io del coliseo, apa
su cigarrillo entr
sto a disputar al
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NACIONAL DONDE LA PRESENCIO EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, EN CUYO HONOR SE HIZO.

�lHRECTORIO
EL MUNDO !LUSTRADO
SBMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTB y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 14,1. - México, D. F.

41.

PREClOS DE SUB'&gt;CIHPCC0'.'1 MENSUAL:
En -la Ciudad ............................ 1, 1.00
(pagadero por adelantado. )
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ..... .... . . ......... ...... &amp; 2 .00
(pagadero por semt:stre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; o. ~n
En los Estados ........ .. . . . . ........ ... .... ., 0.35
En el Extranjero .... .. . .... ................ 0.50
Atrasan.os ............. . .. . ..... ... ....... ., 0 .50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Aveni&lt;).a 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

El Honorable Cuerpc Diplomático en la Secretaría de Relaciones durante la cert_monia del reccnocimiento
del nuevo Secretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa, el miércoles último.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

José María Lozano
Por fin, despué, de una larga espera, subrayada por
la impacien-eia de los periódicos con interminables con•
jetaras y avivada por la inquietud de estas horas turbuJenhs en que, como en los tiempos de Shakespeare, el
tiempo está preñado de sucesos y da a luz a cada miau•
to, la llegada del actual Ministro de Relaciones, deter·
minó un movimiento "º el Gabinete presidencial y la es·
fin~e de J:i. política dijo su secreto. Un secreto ya conocidi a medias, como los sibilinos, pero que al salir a
pleno sol tuvo la fortuna de despertar un amplio sentimiento de simpatía entre las gentes bien intencionadas
y cultas, que saben que la aptitud, el talento, la idoneidad,
todas esas cosas q.ie se necesitan para el desempeño de
un cargo de importancia en la administración pública,
no son productos de generación espontánea. Nos referimos al Lic. Jore María Lozano, nombrado Miuistro de
Instrucción Pública y Bellas Artes, por un suoerior
acuerdo y por virtnd de los innegables merecimientos
que aquilatan la briosa personalidad del nuevo funcio·
cario.
Efectivamente, entre las vidas jóvenes que como una
esperanza para la patria van cuajando sus frutos entre
las rachas de nuestras luchas civiles, está la del licenciado Lozano, jugosa de inteligencia y de cultura, des·
tacándose en los llanos de la mediocridad ambiente con
perfiles vigorosos e inconfundibles Ayer todavía, sin
otro delito que el de tener talento, se ponla en duda la
pureza de su credencial tan legltimamen_te adquirida por
la constancia de su esfuerzo y la eficacia de su palabra.
Ni amigo, ni enemigo5, olvidan, seguramente, el triunfo
esoléndido del orador que pudo enjugarse la frente con
e l estandarte de los vencidos y levantar un trofeo sobre
el campo contrario, El humo del combate sólo sirvió
pua poner de resalto la brillantez de las armas, y el há·
lito del huracán sólo acarició como un viento de victoria el airón del penacho. En la historia entera de nues·
tra5 Legislaturas difícilmente se encontrará un caso se·
mejante, en el que se archive tamaña resistencia al lado
de tamaña perfidia. Y el Dipu~ac!o ja_lisci_ense pudo se~tarse en los escaños del Palacio Leg1slattvo, con el mismo gesto altanero con que los a1'tiguos romanos desean·
saban en sus curules de pino a la sombra del foro, des·
oué~ de haber vencido en las Galias o pacificado la
Iliria.
.
José María L'lzano no descansó.. Se lo prohibía su
patriotismo En m1mentos de angustia y de general desconcierto, cuando las division~s se hacían máf hondas y
la política parecía mostrar ab1s~os y desfilad~ros, supo
cristalizar en un memorable discurso, no digamos la
opinión nacional, pero sí el sentir. dominan;e de la Metrópoli, marcando más claros ca~mos, y senala.ido n~evos rumbos con voz firme y cordial, clara de persuaciones y convencimientos, a!qnitarada en las observ~ciones
p~netrantes de Gustavo Le Bon, cuyo seco estil_o re·
-cuerda en cierta aspereza de forma y en lo conciso de
la expresión. Lozano es, ante todo, un gran orador.
Parco en el ademán y de acento ligeramente sibilante,
su palabra se afila ~ontra el obstá~ulo y le saca punt:'la resistencia. Fustt¡¡a como un J..t1go y es breve y rápida, como su gesto. Es el beluario de las m~l!itudes,_y
-todos hemos visto cómo hace espuma la ho_stihdad ba¡o
ese látigo, que tiene puño de hierro y de cristal. Porque
-c,nndo es preciso, también dice las cosas con bellna y

con magnificencia. Tiene el corazón sensible a las altas
manifestaciones del espíritu y una musa favorable le da
el número y la armonía para sellar los períodos rotundos de su prosa. Por lo demás, conoce a fondo las vicisitudes de nuestra hi;toria política •Y su ciencia social,
reforzada con vasta lectura y observaciones personales,
posee puntos de vista muy propios, que a veces lo han
puesto en pugna contra los sabios de profesión. Pero
no con Renán, que consagra la incesante rectificación,
cuando afirma con su elegante desenc~nto que la Historia es una ciencia conjetural. Sí, L~zano es un gran
orador y esta es ya una egregia cualidad para honrar
la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes. Mas
por fortuna para los destinos ne la educación nacional,
el hombre de pensamiento está &lt;doublée&gt; por el hombre
de acción, pronto en concebir y ejecutar, en las ideas y
en los actos. Se le ve joven, con deseos y voluntad de
atender y cuidar grandes y sagrados intereses morales,
con la aptitud nectlsaria pau ser su custodio. con la
energía suficiente para defenderlos, y los votos de los
q11e no son políticos lo acompañan sinceramente. El día
de la protesta, nna aura de populuidad, sonora de
aplausos, saludaba solo al orador parlamentario, cuyo
triunfo se sintetizaba en la conqui5ta de una cartera
ministerial. El grupo intelectual que Jo rode6, que tiene
fe y coafianza en su talento, y conoce sus disciplinas
científicas, saludaba, además, al consciente depositario
de un tesoro inalienable, el tesoro que acreció con tan
puras manos el sembrador espléndido que se llamó el
maestro Sierra. Lozano así lo comprendió, cuando al
h ~cerse cargo de la Secretaría, evocó la figura venerable, cuya sombra pareció un momento magnificar las
salas ministeriales.
Y esa buena evocación le será propicia. José María
Lozano trazará los s.uevos surcos con voluntad y amor.
Tiene el brazo juvenil y la mano firme para enterrar
las ricas simientes.
Por supuesto, siempre que el tiempo lo permita. Y
Míster Lind.
Mas consolémonos, que ahora, como en los días de
Ulises, el formidable y sutil, el porvenir está sobre las
rodillas de Zeus.

Por la empinada cuesta, lentamente ascendía el ve•
hículo; dijérase que los mal nutridos cuártagos hablan
perdido sus bríos bajo la enervante acción del sol canicular.
En los re :ojos del camino aparecía, para esconderse
luego, el pintoresco valle en que se asienta la ciudad.
Cu \I si estuvieran cubiertas por una inmensa sábana
blanca, se veían las cúpulas de los edificios, destacándose soberbio, sobre vigoroso fondo azul, el Palacio de
Minerva, allá en el Norte lejano.
En aquella altiplanicie de la cordillera andina, bajo
la bienhechora infl11encia del aire ozonizado por los
pinares que rodean la vía, los viajeros se recrearon en

la contemplación del panorama: de un lado, la radiosa
vista de la ciudad encantado1a; por el otro, la brillan·
te prader;,. de esmeraldas, salpicada a trechos de blanco por las casas de las haciendas.
-Vamos, doctor, cuéntenos alguna cosa.
-Con mucho gusto; contaré a u;tedes una aventura
ocurrida a mi amigo Raúl, la que, a pesar del tiempo
transcurrido, aún no se ha borrado de mi memoria.
Amigo :le la infancia, pude conocer a fondo a Raúl:
reservado, extremadamente tímido, tenía alma de niño
en cuerpo de hombre; visitaba poco a las personas que
le distinguían con su afecto por temor de molestarlas.
Profesaba el culto de la gratitud y de la consecuencia,
monedas cuya escasez aumenta cada día, entre nosotros,
más y más hasta llegar a su desaparecimiento definitivo.
Como el hérve rostandino, mientras él se quedó siem•
pre abajo, oculto en la densa impenetrable sombra,
otros, con los frutos de su cerebro, subieron a la luminosa cima a recibir el ttlntador beso de la fortuna.
Pero estoy divagando; y encendiendo un cigarro
prosiguió:
- La aventura de Raúl que deseaba referir a ustedes fué con una dama que lo cautivó. No atreviéndose
a decírselo personalmente, la requirió por escrito va·
liéndose de un cartero b;en instruido y mejor expensado. La dama aparentó querer cerrar bajo una Josa
impenetrable las aspiraciones donjuanescas de su
amante improvisado, y sin poderlo remediar se estre·
meció intensamente al sentir los reflejos del candente
amor de Raúl, que derrochaba en sus misivas, en las
cuales estallaba en un grito supremo de deseo un alma
enloquecida,
'
Fuese antojo o curiosidad, el hecho es que en una
casuca de los suburbios, modestísimamente amueblada
ad- ho_c, la gran dama se eotregó a Raúl, quien tornó
por oidos-idulce error!-los labios de ella para decirla muy expresivamente, coa la exquisita charl~ de una
música. sin palabras, lo que dice a otra un alma qne
ama, que adora.
Así que después de una larga y amena sesión ella se
hubo marchado, Raúl dudaba de si estuvo soñando o
despi~rto: tan di_vinamente maravilloso le parecía lo
sucedido. Para dicha suya era cierto: aun encerraba el
enarto el voluptuoso perfume de la dama; sobre una de
las sillas, dejó su carterita de mano con un pañuel1&gt; cifrado que Raúl recogió como si se tratase de una reliquia. venerada. Allí esta ba, además, una semillena copa
de mosc:i.tel, en la Que ella ligeramente imprimió !os
pétalos de sus labios.
Como Raúl se limitara a tocar la superficie dEol bien
mo_delado bmto, sin inquirir si en la parte izquierda,
ba¡o la caja cutánea existía una viscera sensible, creyó
Que aquella hada misericordiosa volvería.
Y volvió . .. ,como las famosas golondrinas. El am:ir
de Raúl en progresión ascendente tomó un vuelo irresistible que lo lanzó a alturas jamás soñad,.s. Suplicó
encarecidamente a la dama que tornara; mas aquella
ave de paso, no volvió a calentar el nido Reiteró sus
implorac~ones pintando con el necesarid colorido, ya
la expresión trémula de una ternura infinita; ya el
acento enloquecedor de un inccntenible deseo. Empeño inútil que nunca hubo de lograr!
Call6 e) narrador y los oyentes quedáronse haciendo
co~e~ta~1os y acompañando al prot•gonista en los mi·
ra¡es 1nhmos de su aventura.
FEDERICO S. DE TEJADA.

ManifestaGión popular de gran trasGendencia
El Presidente de la República, señor general don Victoriano Huerta, tuvo el domingo
pasado la inmensa sQti.facción de sentir descansar en su personalidad toda la confianza
que el pueblo mexicano otorga al ciudadano
a qnien ha designado para regir los destinos
de la Nación.
Ese pueblo, dando una gran prueba de cordura, organizó una manifestaci6n, tranquila,
ordenada y numerosísima para manifestar al
gobierno del general Huerta que aprueba en
todo su conducta, sobre todo en los acontecimientos recientes, y que estará siempre al lado del mandatario que encarne las aspiraciones y los sentimientos nobles del pueblo.
La manifestación, a pesar de ser muy numerosa, no dió motivo al mínimo de~órden, y
esta muestra de cordura y cultura de nuestro
pueblo habla muy alto de él
Dedicamos a esta bella manife~tación popular la primera plaDa de nuestro semanario
y la presente en que aparecen algunas fotografías que la recuerdan.

La gran procesión organizándose en d costado :;ur de la alameda.-La manifestación frente al Palacio Na·
cional.-Por la Avenida de Sao Francisc0.-El Presidrnte de la República y su gabinete esperando el piso de la matifestación por el Palacio Nacional.

•

�Por los eternos hielos
La frente coronada,
Donde la tarde prende
El último arrebol,
Y enciende ~us centellas
La tempestad airada,
Y su carmín esparce
La aurora enamorada
Huyendo entre las nieves
Al despuntar el sol.
Levanta el Yxtlacíh uatl
Su mole poderosa
Que se destaca inmensa
Sobre el espacio azul,
Blaoquísimo sudario
De gigantesca diosa
Que en tálamo de armiño
Exánime reposa
Bajo un dese! de nubes
De nácar y de tul.
Refieren las leyendas
Que ~n tan grande altura
Las águilas que llegan
De lo infinito en pos,
Se aduermen escuchando
Con mística ternura,
Las notas celestiales
De amor y de ventura
Del himno que levantan
Los ángeles a Dios.
Terribles precipicios
Cortando los senderos
Las misteriosas cumbres
Impiden profanar,
Y en vano con audacia
Lo intentan los viajeros,
Y en vano el ciervo busca
Los altos ventisqueros,
Y el lobo en vano ensaya
Sus flancos escalar.
Desáianse en la nieve
Arroyos diamantinos
Con el ardiente beso
Del aura tropical,
Que bajan como errantes
Y alegres peregrinos,
Cantando con sus ondas,
Cruzando los caminos
Quebrando entre las guijas
Sus rizos de cristal.
Cual mágico contraste
Entre el soberbio manto,
Que deslumbr11nte cubre
Los hombros del titán,
Algún peñasco negro
Asoma con espanto,
Estatua de gran1h.&gt;
Alzada por encanto,
En cuya frente rompe
Su furia el huracán .
Se mecen altaneros
En la tendida falda
Los cedros olorosos
Y el áspero oyamel,
Formando al enlazarse
Fantástica guirnalda
A cuya sombra buscan
En prados de esmeralda
La grama, los rebaños,
Y h,s abejas miel.
Y desde allí descubre
Absorta la mirada
Los lagos que retratan
Montañas, nubes, luz,
Las ve"rdes hortalizas,
La hacienda cultivada,
El valle pintoresco,
La lóbrega cañada
Y de lejana torre
La solitaria cruz.
Y lejos entre brumas,
Cerrando el horizonte,
De pórfido y basalto
Cadena secular,
Contémplase la Joma
Muralla levantada
Para qne el •valle afronte
•L as luchas qu~ provocan
Los siglos al pasar.
Y sobre aquellos campos

De eterna primavera
Un sol de fuego cruza
La sangre haciendo hen·ir,
Y en las calladas noches
Sobre la limpia esfera
La luna con su corte
De estrellas reverbera,
Bogando mansamente
En mares de zafir.
Y el rayo de la luna
Sobre el volcán se mira,
La nube que circunda
Bañada por la luz,
Con fúnebre misterio
La gigantesca pira,
Cortejo de far.tasmas
Que silencioso gira
Sus rostros encubriendo
Con fúnebre capúz.

En la vertiente agreste,
Humilde y escondido,
Entre peñascos grises,
Y mirtos y arrayán,
Un pueblo se levanta
Como el oculto nido
Que en las enhiestas rocas
D~jaran suspendido,
Las águilas salvajes,

Del fuego tropical,
Encanto de la madre,
Tesoro de la esposa,
Un hijo tiene Carmen
Y mira en él dichosa,
La bendición del cielo
Al techo conyugal.
Cuando en la tibia noche
La luna se levanta
Con su fulgor bañando
La frenta de los dos,
La madre arrulla al niño
Brotando en su garganta
Las trovas cariñosas
Que toda madre canta,
Que sólo saben ellas
Y las inspira Dios.
Bendice en su retiro
Dichosa su fortuna ,
Encierra el universo
En su tranquilo hogar,
El cielo mira abierto,
Y sin zozobra alguna,
Cuando inclinada reza
Sobre la blanda cuna,
No siente de la noche
Las horas resbalar.
II

Como la negra envidia
Su diente venenoso

Y esquivan los pastores
Su impúdica mirada
Cuando de aquella falda
Por los senderos van.
Durante largas noches,
Como la hambrienta hiena
Que al corderillo acecha,
Miróse a esta mujer,
Rondando cautelosa,
Descalza entre la arena,
Oculta entre las matas
De mirto y de verbena,
Aquella casa, nido
De calma y de placer,
Alguna vez la madre
Con susto y extrañeza,
La sombra de la anciana
Desde su estancia vió,
Y al recordar, temblando,
Su proverbial fiereza,
Contra su pecho oprime
Del niño la cabeza
Porque un peligro oculto
Adivinar creyó.
Y desde aquella noche
La cuna ni un instante
Abandonada deja,
Temiendo descubrir
Hasta el esposo mismo
El aguijón punzante
Que ya clavado tiene

Que sabes mi amargura!
iOb Reina, que derramas
Con tu mirada luz!
Que miras en mi pecho
La inmenas desventura
Que tú sentiste ioh Virgen
Inmaculada y pura,
Al descubrir tu hijo
En afrentosa cruz ;
Tú que el dolor supremo
En esta amarga vida
Probaste en negras horas
De luto y soledad;
¡Ampárame, Señora!
Y escucha conmovida
La más profunda queja
Del alma dolorida,
El más doliente grito
Q ue demandó piedad.
Devuélveme el tesoro
Q ue en tu bondad me diste,
¿ Por qué me desamparas,
Venero de rnlud?
A tan tremendo golpe
Mi pecho no resiste;
Contémplame a tus plantas
Atribulada y triste,
Pidiéndote el consuelo,
¡Muriendo de inquietud!. ..
Cayendo sobre el duro
Y helado pavimento,
Q uedó como en un sueño
Perdida la razón,
Y en vértigo de pena
Abogando el sentimiento,
Sintiendo como extraños
Su llanto y su tormento,
Y hasta el dolor ageno
Su propio corazón.
Despué~ escucha cerca
Los pasos recatados
De al~uno que se llega
Adonde inerme está,
Y siente sus cabellos
Mecerse acariciadcs
Por vientos apacibles
Q ue vagan perfumados,
Errantes mensajeros
Del que en la estancia va
Levanta el rostro entooces,
Y con sorpre:sa admira
Una mujer, reflejo
De la virtud y el bien;
Su pecho se dilata,
Con expansión suspira,
Levántase repuesta ;
Y la mujer la mira
Y-Tén valor, la dice,
Que yo te amparo; vén.
III

Siguiendo en pos de aquella
Que tierna la conduce,
Por escabrosas sendas
Comienza a caminar;

Misterio inexplicable
La arrastra y la seduce,
Y marcha sin recelos
Cuando entre nieblas luce
De la naciente aurora
L« luz crepuscular.
Se arrastra silencioso
El viento leve y frío
Que anuncia la llegada
Del fulgurante sol,
Y la menuda niebla
Se tiende sobre el río,
Sobre las hojas brillan
Las gotas del rocío
Y esmáltanse las nubes
Con oro y arrebol.
La madre fatigada
E xhausta desfallece,
fan sólo la sostiene
Inquebrantable fe,
Y las regiones cruza
Do rápida decrece
Vegetaci6n que luego
Mezquina desparece
Y sólo arena muerta
Monótona se ve.
Con lentitud terrible
Hundiéndose a su planta
El suelo movedizo
Del árido arenal,
A la elevada cima
Resuelta se adelanta
Y llega donde el monte
Magnífico levan•a.
Hacia el azul del cido
Su maoto de cristal.
Sobre el tajado muro
La lumbre reverbera
De los primeros rayos
Del astro abrasador.
iQué lejos se descubren
L a choza y la pradera!
iQué soledad tan muda
Tan honda y tan severa!
i Hasta la luz difun.1e
Fatídico pavor!
De pronto se extremece
Y piensa que se engaña
En su impaciencia loca
Por ilusión falaz,
Pues mira en una quiet&gt;rn
Que hiende la montaña
Oculta a la que busca
Que con horrible saña
Al niño entre sus brazos
Esconde pertioaz.
Apenas lo descubre
Se lanza enfurecida,
Redobla la entereza
Que la llevó basta allí,
Y al ver por las arenas
Su marcha entorpecida,
Desesperada llora
Y más enardecida
Avanza tropezando

Con ciego frene• í,
Ya llega, ya su pecho,
Sin fuerza y sin aliento,
En tan terrible altura
Se niega a respirar;
La anciana sorprendida
Contémplala.un momento
Y sale de la quiebra
Y en raudo movimiento
Subiendo entre la nieve
Comienza a caminar.
La madre la persigue
Y en lucha fatigosa
De fuerza y ligereza
E mpéñanse las dos:
Ya cruzan vacilantes
Sobre una inmensa fosa,
Por el estrecho borde
D e rampa peligrosa,
Y Carmen no vacila
Y espera s-iempre en Dios.
Y 'á cada nuevo instante
El áspero sendero
Peligro tras peligro
Ofre ce sin cesar;
El sol forma en las nieves
B rillante reverbero,
Aumentan los abismos
Y el aire es tan ligero
Que el corazón opreso
~o puede palpitar.
De pronto se detiene
La anciana vacilando,
Al borde de un barranco
Que cruza de través,
Y el vértigo la arrastra,
Y, pálida y temblando,
El rostro vuelve al punto
Los ojos apartando
De aquella sima oscura
Abierta ante sus piés.
Y Carmen Jo comprende,
Y acongojada busca
Al misterioso guia
Que la llevó basta allí,
Y rápida registra
En la pendiente brusca
Sin acertar a verle,
Y su razón se ofusca
Nuevo huracán sintiendo
Rugir dentro de sí.
Y se arrodilla humilde
Y tiende suplicante
Sus manos a la anciana
Transida de dolor ;
- jPor comp,isión, le dice.
No sigas adelante,
Ni un paso más, detente,
La muerte en este instante
Espera, si prosigues,
Al hijo de mi amor!
Si todo lo que tengo
A tu ambición no llena,
Te viviré sumisa
En dura esclavitud,
¿ Qué más? Aunque sucumba

En espantos~ pena,
Conserva al hijo mío
Consérvale y sé buena
Salvánctcle siquiera
La vida y la salud.
El rostro de la anciana
Diábólica sonri.:a
Como de horrible goce
Violentó dibujó,
El borde del abismo
Sin detenerse pisa,
Bajo su planta tiembla
Endeble la cornisa
Y se hunde en el abismo
Que atravesar pensó.
Entre sus manos Carmen
Oprime su cabeza,
Y con violento esfuerzo
Los ojos a 1 cerrar
Escucha el alarido
De rabia y de fiereza
Que aquella anciana odiorn,
Engendro de vileza,
Lanzó cuando sus plantas
Sintiera vacilar.
Privada de sentido
La madre se desploma,
Y largo tiempo pa~a
Perdida su razón,
Y luego, poco a poco,
Aliento y fuerza toma
Y va como de uo sueño
Volviendo, cuando asoma
A su caosado pecho
Más grande sn aflicción.
Entonces reconoce
Q ue está en lugar distante
De aquel en que a la anciana
Miró desaparecer,
Se encuentra en un barranco
Y cerca, horripilante,
En medio de las rocas,
Sangrieoto y palpitante,
Ve el destrozado cuerpo
De la infernal mujer.
¡Con indecible angustia
Buscar queriendo al niño
Descubre en una gruta
Tranquila claridad,
Y allí sobre una cuna
De nieve como armiño
Duerme el objeto tierno
Del maternal cariño
Con la risueña calma
De su temprana edao !
Es perfumado y tibio
El va~aroso ambiente,
Hay flores delicadas
Del niño en derredcr,
Y al fondo de la gruta
Se mira refulgente
La imagen de la dama
Que la amparó clemente,
La Madre de las madres,
La Madre del Señor.
JUAN DE bIOS PEZA.

~~;;~~~~~==·
- --•-•~::-••- _,=:=::-• rt,=.::•~~•• -=:::,::_:;::: -•::-:::::~-:::..:~,o

-----·-

Guardianes del volcán.
Entre dispersas chozas,
De pobres labradores,
Modesto se distingue
El templo del Señor;
Esbelto el campanario,
Ojivas de colores,
Dentro la nave iocienso,
En los altares flores
Y atmósfera impregnada
De sencillez y amor
En una casa blanca
Junto a la cual murmura
El apacible arroyo
Que le acaricia el pie,
Vive la hermosa Carmen,
Modelo de ternura,
Alegre como el campo,
Como sus brisas pura,
Tranquila como el lago
Que en lontananza ve.
Como el capullo tiern"
Que purpurini. rosa
Abriga con sus bojas

Ensaya fiera y deja
Doquier honda raíz
Al ver latir de Carmen
El corazón dichoso,
Sembrando su semilla
En seno rencoroso
Cubrió de llanto y duelos
Aquel hogar feliz.
Muy cerca de la casa
De Carmen, y en sombría
Caverna que semeja
El antro de un dragón,
Cavada en la montaña
Y que sirviera un día
Al lobo carnicero
Y a la serpiente fría
Y al buho temeroso
De triste habitación;
Terror de las mujeres,
Del mundo rechazada,
Espanto de los niños,
Remedo de Satáo,
En la caverna vive
Anciana depravada

-·----Su pecho palpitante
Desde que vi6 la sombra
Fatídica surgir.
Ya cerca, uoa mañana;
De aparecer la aurora,
Carmen despierta y siente
Desfallecer su fe ;
No está en su lecho el niño,
Con voz conmovedora
La llama, no Je encuentra,
Se desespera, llora,
Y abierta la ventana
De su aposento ve.
Por ella huyó sin duda
La que en sus brazos lleva
La vida de su vida,
El alma de su amor,
Y en tan terrible trance
Que su pasión subleva
No más al cielo acude,
Su espíritu se eleva
Y así postrada y triste
Exclama en su dolor:
-lOh Madre de las madres,

Fe, Esperanza y Caridad. Recuerdos de la fiesta escolar efect11ada recientemente en el colegio de la señora Lu z H . de Pope.- Escena oriental.

�os amo tanto. Porque vuestro perfume existirá siempre,
y de mi paso por el mundo ¿qué quedará ?.... un re•
cuerdo que irá borráodose poco a poc,o dejando, si
acaso, un destello tao vago que será menos que el recuerdo de un perfume. Mi pobre espiritu inquieto no
producirá ouoca nada más que deseos de algo que yo
misma oo puedo defioir; una ambición hay eo mi, pero
no está determinada, la siento latente, pero la vida va
pasando ante mí como uo panorama variado e iotere•
sante y yo oo llego a cristalizar mi ilusión y mis sueños
aún viven eo mí como aquellos sueños de niña, sin
forma ..... .
Calló la música, la~ flores deben ser puestas fuera de
mi alcoba para que vivan otro día más. Se apagan las
luces .... Terminó el encanto ....
LUPE

damente el lienzo interior que reproduce las varias
percepciones del mundo.
Así nos sentimos vivir en la caprichosa labor de ldS
horas y de los días. A veces nos persigue una aflicción
o una tristeza y el alma se consuela con la visión re·
trospectiva de lejanas aventuras que reproducen sus jue•
gos y colores en este caleidoscopio interior. Y a vec~s
también, se despierta una sensación dormida y dolora·
sa, se abre el libro en una página olvidada, y de sus
hojas se escapa el acre perfume de una pretérita an·
gustia.
De este j.rdín espiritual trasplactamos a veces múltiples renuevos al camico del mundo; le devolvemos,
alterarlo por cuestro temperamento. lo que él mismo
no• dió, y en lói revuelta arena de las luchas humanas
brilla el cáliz de oro de una idea, o se retuerre un do•

Señor Lic, don Eduardo Tamariz,
nuevo sub-secretario de Instrucción Pública
y Bellas Artes.

Flores con alma ....
Flores con alma, flores divinas, ¿qué exquisito en·
c1.nto dimana de vosotras? Saturais el aire de perfu.
mes, arreb1tais el alm1, la hipnotizais y hacéis palpa.
bles lo, pensamiento, que tantas vece, han sido evoca.
do, al aspirar vuestro aroma. Dulces amigas que re.
cordais sueiios ido,, am:&gt;res no gozad.os, íntimos pensamientos nuoc1. expres'l.dos. Entre perfumes y armonías,
iqué dulcemente se desliza el alma! qué sutilmente se
infiltra en ella algo turbador y suave que si no fuera
noble y tan inm 1terial, sería peligroso. Ansias, anhelos,
sueiios y vagas aspiraciones cuyo~ contornos indecisos
se esfuman dejando uo vago temor a la vez que una
incomparable dulzura.
Las flores agonizan en un vaso, exhalando con más
fuerza su perfume turbador que tantos recuerdos evoca
en mí. Son nardos. Con su esencia ungió aquella ama•
dora inmortal los blancos pies del adorado rabí. Nardos y verbena. usabln las romanas de refinamientos
incomparables. Na rdos son flores que me traen reminiscencia~ de infancia, dolorosas y tierna~ por vividas
y por lejanas, recuerdos llenos de inocencia y de pre·
sentimientos, en donde mi alma de niña, con todas las
coloraciones de alma de mujer, deiaba traslucir los
m,tices que más tarde habían de darme esta ansia infinita de algo no determinado, pero no por eso menos
intenso y avasallador, este deseo de algo que no llegará
jamás .... Los goces presentidos y nunca gozados serán
los más intensos.
Los nardos despiertan en mí muchos sueños y mu•
chas divinas vaguedades. Ansias de decir algo muy
dulce, de darme como ellos en perfume divino de amor
y sacrificio. Flons adoradas, viviréis más que yo que

El señor don Federico Gamboa, nuevo secretario de Relaciones, momentcs después de llegar a su casa habitación, después de larga ausencia como representante de nuestro país en Bruselas.

El libro de lá vida
Cada día y cada hora escriben en el libro de la vida
una frase, una palabra o una interrogáción.
Hay páginas risueñas en que clarea el alba y la di·
cha sonríe; líneas rectas trazadas con la firmeza de una
determinación; frases de escritura atormentada en que
tiemblan las lágrimas; palabras incompletas, signos,
puntos. Se r etuercen a veces los renglones y las palabras fluyen, vuelan o se arrastran y se estancan final•
mente en no colmadas lag11nas.
Abierto está el libro de la vida a las diarias impresiones; de fuera vienen a él todas las veces exteriores
para fijarse en ¡us páginas, y si es verdad que unas veces perfuman y regocijan el espíritu que se recoge en•
tre las bojas, también hieren de pronto y desgarran ru-

lor, o canta locamente el ave de una ilusión.
Un día se secan las fu en tas de nuestro venero inte·
rior, del libro de nuestra vida se escapan las bojas al
soplo de un cierzo de otnño, y los ojos mismos se esfuerzan vanamente por leer lo que escribieron las horas de la adolescencia y los días de la virilidad; el es·
píritu se aduerme en la inacción y el aniquilamiento, y
parece que una mano invisible borra de todas las páginas las palabras y los signos, desvanecidos en una
morhl desolación. E l libro se ha perdido en el vórtice
donde su mismo dueño se precipita. y si no ba trascendido al mundo externo el perfume de su vergel, el olvido amontona sus nieves eternas sobre el nombre igoor&lt;1do, mieot ras prosiguen las horas y los días su inca o·
~a ble trabajo sobre la inviolada blancura de otras vid,s.
ADRTAN RECTNOS.

En memoria del maestro Sierra ·

Lll tumba del maestro cubierta por la• ofrendas fbrales. -

Deporte cíclico -Partida de la Excursión de Motocicletas, efectuada el dcmingo último a San Nicolás el Chico.

Apoteosis en h escuela
"Lerdo de Tejada"-Los amigos del maestro presidiendo la fiesta conmemorativa.

El día nueve de los corrientes, en que la iglesia católica celebra a San
Just?, Y en que fué el día onomástico del hombre grande que llevara en vida
glonosamente el nombre de Justo Sierr;., los amigos y admiradores del maes·
tro, que son todos los que le conocieron, organizaron ma!::ifestaciones conmemorativas en recuerdo del insigne educador.
Todo el elemento estudiantil, que tanto debe a don Justo, tomó parte En
las ma.,ifestaciones, las cuales revistieron un caracter solt moe y sincero a la
vez.
La tumba que guarda los restos del ilustre dHaparecido en el panteón
fran~és, se vió cubierta por las ofrendas florales depositadas por el amor iofanttl; en todos los establecimientos educativos se ñicieron fiestas, algunas -de
~nas presididas por el elemento oficial, y los hijos del maestro tuvieron la
honra de sentirse herederos de un nombre grande por todos conceptos.

�EL RETRATO DE DON HERNANDO
~====================-...::=:---_
Gracias a la amabilidad de un amigo de esta publicación podemos ofrecer a nuestros lectores el verdadero retrato de don Heroando Cortés, pintado en E~paña
por Sánchez de Coello, y muy distinto de todos los que
antes habíamos visto, y que se tenían por auténticos.
S.i nos presenta aquí el conquistador, seguramente en
una época poco oosterior a la conquista; su traje denota que ya no anda en los carnpos de batalla, a los que
no llevó ropilla corta ni golilla de encaje. El don Hernando de barba hirsuta, metido siempre en su armadura, el que mandó quemar las naves en Veracruz y no
tuvo en toda su empresa más que un momento de desalieato al pié del ahuehuete de Popotla, ha desaparecido para dejar su lugar a un caballero palaciego, vestido
con el traje de corte de la época y hecho todo un gentil
hombre.
Pero a p ~sar de eso, se nos ha antojado q ue en este
retrato es donde más se nota el caracter y el temple de
este hombre e xtraordinario que fué capaz de llevar a
cab) la conquista de un imoerio grande, civilizado y
e xótico para él, al frente de un puñado de hombres
que hubiera J)odido SM aniquilarlo en un instante por
sus enemigas, a na haber mediada las excepcionales
circunstancias que concurrieran.
Toda efcontinente de don Herntndo muestra en este
retrato un domiuio especial sobre las hombres; los que
hayan sufrido las miradas airadas de esos ojos tienen
que haber obedecido iocondi..:ionalmente a quieo a~i
miraba; toda la figura parece respirar un aire de imperio muy propio de quien tan grao empresa teoía que
llevar a cabo.
El otro Cortés. el que habíamos visto hasta ahora, a
pesar de estar metido en su armadura y listo para el
combate, tenía un aire de boahomia muy marcado; no
parecía que tal hombre hubiera sido capaz de una te·
nacidad tan grande, pero la contemplación del verdad&lt;1ro retrato nos hace ver que no era tao bonachón el
conquistador, y que no fué iafuad1do el temor de Ve-·
lázquez cuando quizo despojarlo del mando que le había dado para que no fuera a hacer uso excesivo de tal
mando. Pero ya era tarde; el león había ~alido de su
jaula y no volvería a ella jamás.
Ante el retrato hemos recorrido a grandes rasgos la
guerra de conquista _de nuestra patria. E! ra~go temerario de cortar toda idea de retirada, haciendo quemar
las naves; el inmenso valor que debe haberse necesita·
do para atreverse a penetrar a una tierra que se presentaba desierta, arenosa e iugrata como es la costa del
G olfo en las cercanías de Veracruz; la enorme caminata desde la costa hasta la meseta central, en medio
de un país que se desconocía; rodeados de hombrt,s que
po·r mucho que se dijeran amigos y aliados, no han de
haber inspirado gran confianza, y teniendo que luchar
a cada momento ya con dificultades que oponía la na•
turaleza, ya con los que oponían los hombres, los cuales, por ser de los hombres, eran más temibles.
y por en medio de obstáculos, de dificultades sin
cuento, la pequeña caravana marchaba con un tesón
que apenas se concibe, hasta llegar a laconsecusión de
lo tan deseado.
La proximidad d~ las fechas recuerda especialmente
los últimos días de la guerra de conquista.
Hibía pasado el momento del gran desmayo; el ahuehuete de Popotla había sentido sus raíces regadas por
las lágrimas de don Hernando; todo parecía perdido, y
ea medio de tal cataclismo, en que hasta la entereza
del gran jefe parecía flaquear, se retempló aquella alm;i. hecha para la lucha; mucho era lo que se había
conseguido, y no entraba en el ánimo de don Hernando
abandonar lo qu~ tantos afanes y desvelos le había
causido; no podía. él permitir que e! ensueño se desvan,ciera. en los momentos que ya iba a tocarlo; las
ambiciones, nobles o no, renacieron ea el alma eetguenero, y decidió continuar la lucha hasta el fin.
Tom1da esa decisión, rns ojos deben haber visto a
sus soldados como está viendo en el retrato, y ante
aquella mirada todos habrán olvidado el llanto al pie
del ahuehuete para no recordar m ..s que su oblig ación
de obedecer al hombre de la mirada dura, del ceño
torvo del aire dominador cuyas órdenes eran truenos y
cuy~·decisiones eran órdenes inapelables.
y se emprendió la lucha de nuevo con gran ardor;
el formidable cerco de Tenochtitlán se fué cerrando
cada dia, y, por fin, en los primeros del mes de Agosto
el heroico indio del nombre profético cayó como á guila
después de haber hecho todo lo que pudo en.defensa de
50 patria, luchando contra armas muy superiores a las
suyas y luchando tambi_én contra lo q~e era peo!: las
tradiciones de los propios y las perfidias de los a ieaos.

Inauguración del Congreso Mariano, el domir.go pasado en el salón de actos del Colegio de Mascarones;
orfeón que tomó parte en la velada inaugural.

lo embellecía todo: su gusto era sello de elegancia y
de buen gusto: su criterio fijaba gloriosamente las fluctuantes opiniones.
Era su canto armonioso el encanto supremo de las
re•1niones, cuando no arrancaba al piano dulzuras o
amarguras. En la mesa trinchaba cun maestría sic igual,
(Prólogo de un libro de la Sra. Blanche
y discretamente escanciaba en las copas y en las almas
Z . de Baralt).
el vino y la alegría. Volví a verla luego acá, en París,
su ciudad predilecta, como que en ella se ha educado;
de modo que es norteameTicaoa por el nacimiento,
Dos veces mi planta inquieta Ee ha posado en Cuba, francesa por la cultura y cubana por el corazón. Tan
tierra encantadora, óptima y dulcísima, y las dos veces diversas y preciosas canteras, proporcionando el mátme han robad•&gt; el corazón sn luz espléndida, su embal- mol y el oro de su ser material y la gracia y bondad de
samado ambi~ote, su cielo incomparable, sus felices su ser espiritual, explican su personalidad compleja y
costumbres, la milagrosa opulencia de sus campos, aquel extraordinaria, eu quien la idealidad de la Ofelia shaaire y dejo castellanos tan caros a mis gustos filiales, kespeareana se une a un criterio sereno y elevado, y los
~u mar soberbia, sus montes altivos, sus libres palmeras, gustos más artisti ces y sociales a las más recónditas virsu palpitante heroísmo, el talento de sus hijos, )¡¡ her- tudes maternales y domésticas. Bien reflejan estos &lt;Es·
mosura de sus mujeres y el recuerdo de su bella y do- tudios de Arte y de Vida&gt; la triple procedencia ele su
cuna, de su educación y de su alma.
lorosa historia.
Enajenada el alma que una vez te vió, suspira sin
Por sus páginas doctas y sobrias, pero vivificadas por
reposo por volver a verte, oh, Cuba! tu solo nombre, romántico aliento, pasan Edgard Poe, George Sand,
armonioso y divino, es un poema, tierra la más fermosa Martí. Juntos está n en ellas el recuerdo de la patria
que ojos humanos vieron, perla de las Antillas que son nativa, las visiones de Paris, el amor a Coba. La cal·
la corona del mundo, isla siempre fiel que fuiste orgullo ma, el método, la seguridad con que trata los temas, el
y blasón de España, secular sueño dorado y concentra- dominio que de éstos demuestra, el sentimiento, la sinda codi-:ia del yanki formidable, sa grada patria de hé- ceridad, la delicadeza con que les anima y ennoblece,
roes, cuna de Agramonte, de Maceo y de la mejor mi- sus ideas y preferencias en piotura, en música, en litetad de Máximo Gómez, madre augusta de Heredia y de ratura, todo revela a la señora Baralt la riqueza, diverAMERICO LUGO.
Martí!
sidad y selección de sus cualidades penonales. ProfunEducado por Eugenio María de Hostes, príncipe de dos y variados son sus CC'nocimieotos. E!cribe con la
Sevilla.
la sociología y acaso el pensai:lor más profundo qi:e
haya producido la América Española, una de mis ideas
queridas es la Confederación Aotillana, cuya realización veo tanto más próxima cuanto más parecen alejarla los efímeros triunfos de la fuerza y el superficial
egoísmo de pueblos en pleno período de formación
constitnciooal. Cuba, la gran Antilla, el país más productor de todo el Nuevo Mundo; Puerto Rico, la más
pequeña, p;.cífica y poblada, y Santo Domingo, la indómita, por dominicanos y haitianos compartida, son
tres partes de no sólo todo cuya unión política oo po·
drá impedir en su hora la potencia más poderosa del
globo.
Y su hora está cercana. El imperialismo es mero vicio de los Estados cuya gran virtud e~ la federación,
enlace natural en lo político de los paises previamente
unidos en lo étnico y geográfico. En esta ceoturia, so·
bre cuyos primeros años ha impreso aquel vicio su terrible huella, se organizará el E~tado Internacional
Amecicano: los Estados Unidos de América, influídos
por su profundo concepto del derecho, como medio orgánico y severamente aleccionados por la experieQ.cia,
obtemperarán a la organización, y la Confederación
Antillana será.
Pero dejemos estos por el momento dulces sueños, y
vengamos a la obra de la doctora Blanche Z de Baralt, cuya cuna rodó en Yankilandia y cuya vida domésc a se d esliza bajo el dulce cielo cuba no; con lo cual
viene a ser esta mujer ilu,tre símbolo de la paz futura,
del venidero amor, de la final justicia y de la inaltera·
ble armenia que al cabo reinarán entre la grande Amé
rica de Washington y Lincoln y la noble América de
Bolívar y Martí.
Hace algunos años fuí a veranear a Saratoga, lugar
patrocinado por los cubanos, y allí tuve la honra de
conocer a la autora de esta obra. E ra ella, por el divino d erecho de la gracia y el talento, la reina incontestable de n;;,estro &lt;cottage&gt;: su presencia lo animaba y
El salón del Colegio de Mascarones durante la sesión inaugural del Congreso Mariano.

"Estudios de Arte y de Vida"

Retrato de Hernan Cortés, pintado por Sanckez Coello.
Después la fig ura del conquistador se mancha con el
cruento sacrificio del último emperador azteca; aquella
águila que había caído de una manera tan heroica fué
atormentada para que hablara de uu puñado de oro; y
si Cortés sintió dolor en Popotla, frente al "lecho de
rosas" de que habló el estoico emperador debe haber
sentido la más grande de las vergüenzas; en su rostro
volvemos a ver la mirada torva y el aire de autoridad
siniestra que tiene el verdadero retrato de Hernando
Cortés, Capitán General _de los ejércitos que conquistaron la Nueva España, y que fué a morir a la Antigua
olvidado de su soberano, aislado del mundo por las envidias de sus contemporáneos y quizás sintiendo que
todo ese carácter y ese temple de alma no le hayan
servido más que para atraerse los odios y los temores
de los que quizás hubieran debido, si no amarle, al menos agradecerle los inmensos servicios que gracias a
su terrible carácter habla lleva do a cabo en bien de m
patria.
Tal pensábamos al ver el retrato de Cortés pintado
por Sáochez Coello en la antigua España .

J. M.C.
~

o o o
Se ha calculado qu e ocho conejos consumen tanto
pasto como una oveja.
o o o
En el Congo hay una raza de ovejas que no tienen
lana.
o o o
La fecundidad de las conejas es tan estupenda, que
una sola hembra puede tener 1 .200,000 ( ?) descendien·
tes en el espacio de cuatro años.
oo o
Una de las maderas de mayor duración que se cono•
cea, es la de l sicomoro; en el Museo de Gizch, en el
Cairo, puede verse actualmente una estatua que data
de 6.0 0 0 años, hecha con dicha madera.

1

1

misma corrección y donosura el inglés, el francé~ y el
castellano.
Fami liares le son los encantos de las artes, los secretos de las ciencias, la grave filosofía, y en todo caso
conserva su femeoilidad graciosa y pura. Pocas escritoras cuenta Hispano-América, como esta hija de la gran
República, admirable ejemplo de lo que serían, hermanadas, las virtudes y calidades de ambos pueb)t,s
norte y sudamericanos.
Comienzan estos "Estudios" con uno sobre "El Decadentismo," que vale por si solo un libro. Rcmánticos,
realistas, naturalistas, parnasianos, simbolistas, decadentes, y especialmente Baudelaire, quien compmo con
lodo pestilente y oro puro un monumento al vicio, su
sola pequeña obra maestra; y Verlaine, cuya musa es
cándida paloma prisionera de un sátiro, todos quedan
bien juzgados, y la autora declara que la literatura decadente no es un producto normal, s100 una afección
morbosa.
Siguen luego el estudio sobre "Los Dos Jorges," Mme.
Dudevant y Mariana Evans, portentos femeninos que
f ueron, sin embargo, exponentes perfectos de sus razas
respectivas; el juicio sobre el gran Edgardo, la personalidad literaria más espléndida de los Estados Unidos
de América, sobre cuya suerte no es posible considerar
sin lágrimas; el paralelo, casi impmible, entre Hertdia
el Grande, de naturaleza eminente y seraidivina ingenuidad, a quien una nueva mitología tendrá por el Apolo del Nuevo Mundo, y Heredia el Pequeño, d igo, el
Acadé mico, cuya poesía es algebrino cálculo y dosis
farmacéutica
Entre los "Bocetos" están "Los Amores de Ruskio,"
critico atormentado por la filantropía, contrastando con
los de Chateaubriand, genio atormentado por la vanagloria· este Francisco I de las letras, el último de los
caballeros, extraviado en la prosaica Edad Moderna,
mitad Don Quijote, mitad Don Juan, fué terrible provocador de amores y rendido galanteador de fieras
(me parece que trastrueco los términos, pero me im•
porta poco) a quien hechizaba con su inapeable actitud
romántica; 1Lagoi6ca, olímpica y sublime. En la sec•
ción de crítica teatral, la autora se siente irresistiblemente atraída hacia la abadía de Saint Wandrille,
donde ahuyentando la soledad de Hardouin, la bella
musa del poeta, Georgette Leblanc, pone en escena
"Macbeth" y "Pelleas y Melisande ;" sugestión que han
debido sentir, asimi!mo, cuantos suspiran por la rt alidad de una vida que equivalga al noble rneño de la
mente, fenómeno tan peregrino como extraordinario
que se realiza cumplidament~ en la Existencia de Mauricio Maeterlinck, único mortal que vive en sus cuentos, representa sus dramas y practica su filosofia impul•
sado por su genio, que tiene algo de Sha kespeare y Vir·
gilio con no poco de Aoderrnn y Emerson. Merece
notarse en la señora 1::laralt, tan amante de la gloria de
Francia, esta predilección por el artista belga que ha
dejado detrás de sí, sin esfuerzo aparente, a todos les
escritores contemporáneo~ de su propia lengua, y en
quien el talento aparece más claramente como ura dádiva celeste. Mas no es mi ánimo en~merar todas las
bellezas del libro, sino presentar el respetuorn hcmenaje de mi admiración a la autora cuya alta mentalidad
vierte sn luz desde las Antillas ~obre ambas Américas,
como esas estrellas que, colocadas sobre el horizonte,
parecen iluminar dos mundos,

�mo eo uo cuento azul, unos g randes ojos, ni muy tristes,
ni muy reidores; y unos labios, ni muy rojos oí muy pá•
!idos; y unas m~oos ni muy frescas ni muy marchitas,
esperao a los ojos amados, a la boca amada, a las ma•
nos amadas ..... .
Y así siempre .... A través de los tiempos, a través de
los otoños y a través de las primaveras; por sobre el
dolor y la muerte, ella sigue mirando el camino, por
doode suben, escalooados, los árbol"s viejos.
Y a pesar de que por el camino jamás viene nadie,
ella sigue esperando,
CARLOS WYLD OSPINA.
México, 1913.

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J uventud que te vas apagando
como fla ma que al viento vacila
y que se rebela por sPguir brillando ..... .
Juventud de mirada intra nquila, .
¿cuándo será un hecho tu partida ? ¿cuándo?

El señor Lic. doo José Miría Lnaoo, coo el Presidente de la República, momentos despué; de haber
protestado como Secretario de lostruccióo Pública y Bdlas Artes.

NJ hay du1a que el hombre-ese &lt;ter.rible animal&gt;
que dijera Maupassant-gusta de la sangre. La prefiere
al vino, con todo y que éste es el generador de lds más
ardientes locuras.
Las mujeres, cuyo sistema nervioso es más sensible
que el del hc.mbre, gustan por lo general, con inconfe·
sada y morbosa afición, de ver los espectáculos de la
muerte y de la sangre. Y es que la boca contraída por
h. última mueca; el miembro que se desarticula entre
crujidos; la cune convulsa que se empapa en su pro·
pia saogre, nos esclavizan al horror. Despierta la bes·
tia eo lo más hoodo de nuestra sustancia, eo lo más
oscuro y primitivo del ser, y· es en vano que la pobre
razón trate de dominar este impulso brutal de la carne
todopoderosa.
Hay que coofesarlc: nos gusta matar. ¿Qué ? No importa qué. Para el c;iso da lo mismo que sea el toro
en la plaza; el jabalí en el moote; el gallo en el ruedo;
la codorniz entre los trigos o el hombre en el campo
de batalla .... El hecho es el mismo; locura de la sao·
gre.
Nos gusta el rojo. Y el rojo es el símbolo de tod•s
las violencias y de todas las violaciones. Recuérdese
la escena de Mirbe'Lu, en que el adolescente tísico ao·
bela amor, que en él es muerte, bajo la roja sugestión
del crepúsculo que se hunde en el mar inquietante ...
Y es inútil que los soñadores y los justos fulminen su
palabra sobre la universal h~catombe y quieran doble·
gar el robusto cuello de la B~stia Sobre la tierra, t~ñida en sangre, pasaráo siempre los Cristos fraternales
como seres superiores e· ilógicos ..... .
Es en vano. El macho fuerte y viril ama la saogre.
Por eso es que en mis ratc,s de sinceridad, comprendo
a los niños sanos que persiguen, por el jardín, a las
mariposas, sólo por el gusto de matarlas ....•.

Coo placer te miro
explorar quién sabe qué sendas desiertas;
¿ por qué si te puede matar un suspiro
dejas al Ensueño las puertas abiertas ?
Bien está; más cuida que si sopla el viento
d e los Deseog•ños, y extingue tu encanto,
q ue te halle la sombrd sio uo desaliento
envuelta. eo los pliegues de un lírico canto.
No tiembles. Arroja
tu última esperanz"- como la primera,
y sé como el arbol, que si se deshoja
tiene fé eo las galas de otra primavera.
No tiembles. Disfruta de tu fortaleza
y al 6.o, CU'l.ndo mueras, abandooa en cal 11a.
la idea má~ noble que ha.ya en tu cabez ,.
el sentir más hondo que aprisione tu alma,
Da a cualquier anhelo
miras optimistas y amplias latitudes ....
Juventud que cierra los ojos al cielo
es justo que ignore las excelsitudes.
Y cuando a la tarde
caigas a los golpes del tiempo que pasa,
que no te acobarde
morir calcinada ...... Mira cómo a rite
la brasa ¿qué anhelas? ¿Ser gusano o brasa?

Sr. Lic. don Leopoldo Rebollar, nuevo Subse•
cretario de Relaciones.

ULYSES CESAR SILVA.

DE U ~

Sentir el lazo espiritual, el fuerte
nudo que te mantenga constreñida
al divino pavor eo que la muerte
es un ritmo de tantos de la vi~a.

L IHRO PROXDI O

Hay un suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme al afán ni acorta el vuelo.
¡ Ah, mi llorar, mieotras la noche avanza,
vaelta la faz al cielo
en un sereno asombro sin mudanza:
y aquel suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme el afán ni acorta el vuelo!

Ser la pupila insomne, ser el ala
trémula siempre en la lucha coo el viento,
la mano imperturbable que señala
la excelsitud, y luego, en un momento,
ceguera, y paz, y desfallecimiento.
iOh, codicia interior que no se calma,
oh, clamor que no cesa en su porfía!
¿Cuándo será aquel día
que llene el ansia de tus ojos, alma,
conturbada alma mfa!

Alma.soñaste ser como la fueote
recatada eo la fronda:
límpida en su cristal, pero muy honda.
¡Ah, tu pudor de aparecer desnuda
y clara y transpareote
á los profanos ojos, alma muda
que has soñado con ser como la fuente
recatada en la fronda:
!impida en su cristal ¡ pero tan honda!
Alma, soñaste ser como ~edieota
corola inmensurable que perfuma
lá inquietud de los ámbitos: atenta
a todos los m isrerios, prevenida
a todos los temblores de la vida,
diligente al placer y presta al llanto;
y ser como un desmayo, como un triste
desmayo de potencias en el santo
regazo maternal de lo que existe •.....

Llegó una vez, al preludiar mi queja
bajo el amparo de la tarde amiga,
y posó su piedad en mi fatiga,
y desde aquel eotonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
el decidor afán, y lo mitiga,
v a la promesa del callar obliga
la fácil voz de la canción añeja.

Luego, ser voz que asorde, y ser el verso
que caote en iuflexiones poderosas
todo el vasto gemir del universo,
y todo lo posible de las cosas
en ritmo ~abio, enfático y di verso.
Ser lámpara. de amor en la lejana
combustión de uoa estrella cuya lumbre
nunca habrá de llegar, y que es hermana
de la flama del sol que da en la cumbre.
Ser como el insaciable receptáculo
de toda agitación, de todo empeño,
grande en lo grande, leve en lo pequeño.

Vamos por el huír de los senderos,
y nuestro mudo paso de viajeros
no despierta a los pájaros . ... Pasamos

Enrique González Martíoez .

el murmullo sutil de la primera
noche de amor, el canto desvahido
en luz luna,·, el ideal seguido
con ansia inútil por la vida entera.

Ya sé de ese llamar; antes de ahora,
despertaba la fiebre abrasadora
que hoy en noble pudor la vida esconde.

El s"ñor don Manuel Garza Alca pe tomando po~esi6n de la Secretaria de Fomento el martes pasado.

El alma, silenciosa y tacitnroa,
ha encrn :iido su lámpara nocturna,
ha cerrado su puerta .... y no respoode.

solos por la región desconocida;
y en la vasta quietud, nomás la vida
sale a escuchar el verso que callamos.

Y tú porque eras blanca ......

HORTUS CONCLUSUS

Sobre mi propio corazón que espera,
llegadas del futuro o del olvido,
voces que fueron, almas que no hao sido,
como eo viejo portóo llaman afuera:
Tras de su ventana, la eterna hilandera de sueños
imoosibles, espera siempre, fija la mira:ia en la curva
del camino.....
Cu,odo, en el verano, surjen los brotes en los árboles
viejo3 y las golondrinas llegan de lejanas tierras, bus·
cando el sol, ella contempla el sendero por donde vie·
ne la Aurora como una aldeana de mejillas de rosa, eo
su carro campesino; por donde asoma la tarde con la
apacible melancolía de sus celajes; por donde llega la
noche con su plor a campos dormidos en que canta el
amor bajo las hojas ....•.
Cuando, en el invierno, los árboles se arrebujan en
sus sábanas de: niebla. como fantasmas; cuando huyen
los pájaros y ladran los perros a la muerte; cuando la
luna cadavérica derram.i su triste fulgor sobre la deso·
lación de las cosas, ella mira sin fatigarse la curva del
camino ..... .
Así, en invierno y en verano, tr¡,,s de la ventana, co·

y ser, al par, video te y espectáculo,
y ser el soñador y ser el sueño.

¡Oh, tu quietud vibrante, tu magoáoima calmasonora,
la que eoraiza en el hoLdo corazón de la tierra ben·
(dita,
y tus hojas que fingen eo uo rapto de sed infinita
la visióo insaciada, la pupila que todo lo explora!
Somos sigoosfratern0s; esla misma la queja que llora
en tu arrullo y mi canto, es el mismo el afán que se
(agita
en tu savia y mi sangre, y el idéntico aohelo gravita
tan tenaz, que no extingue oí perturba el correr de la
(hora.
¡Ah, ser firme y sereno con el ansia tendida a lo ig(ooto.
y afianzado a la vida, ir buscando eo uo vuelo remoto
el anímico rastro de las aves, las notas y el viento!
Allegarse a lo humilde, ascender con el ala que sube,
y ser sombra a la fuente, paz a l niño, sonrisa a la nube,
y a la vez ser iomoble, majestuoso como uo pensamiento.

Y tú, porque eras blanca; y tú, porque tenías
D os labios incitantes como fresas maduras;
Tú, Lydia, por tus ojos de pestañas obscuras,
Y tú. por tus ingénuas y francas alegrías.

Porque eras triste, Laura: Oiga, porque sabías
Endulzar con un canto todas las amarguras;
Y tú, por el delito de tus manos impuras,
Nioóo, por docta eo besos y por sabia en orgías ... .
Apenas os recuerdo mezcladas, como aromas
Que guarda uo mismo vaso ..•. iY un tiempo fuisteis
(pomas
E n donde hincaba el diente de mi goloso empeño!..
Hoy miro que a despecho de mi fervor pagano,
Erais la forma frágil de uo ímpetu lejano,
Y lo que amé en vosotras .... ¡era mi propio sueño!..
ENRIQUE GONZALEZ MA.RTINEZ.

�PENSANDO EN TI

La Revista del último 14
de Julio en París

Era una tarde de mayo.
La primavera no había tenido, desde su entrada triunfal, esa
carita de niña alegre y juguetoaa, esa sonrisa de tintineo festivo
que encuentra eco en los corazones, como si los despojase del
abrigo de tristeza, que el invierno crudo los obliga a ponerse.
La naturaleza parecía enferma.
Aquellos grandes árboles del parque, tan verdes y frondoso!"&gt;
otros años, alargaban sus secas ramas en todas direcciones como
implorando clemencia al cielo. Abajo, en el sitio destinado al
fresco césped, miles de hormigas amenazaban llevarse allá al
fondo de la tierra, al abismo, cuanto quedaba en pie del bello
&lt;paseo.&gt; Las fuentes estaban secas; parecian tuberculosas; de
cuando ea cuando, echaban penosamente un poco de sucia agua
que se antojaban escupitajos. El dulce gorjeo de los gorriones,
no se había oído hasta entonces, rasgar [ el monótono ruído de la
provincia: saludar por las mañanas a las parejas de enamorados,
que, cogiditas de la mano, iban al parque buscando la complicidad del perfume de las flores a sus juramentos de amor. -Las
esculturas de leones q ue &lt;cuidan&gt; las entradas del paseo, con
Panorama de Torreón, la ciudad que acaba de rechazar
a los revolucionarios después de quince días
de combate.
Creí soñar, me restregué los ojos, los abrí desmesuradamente, y
me pregunté, triste aún: ¿estaré soñando ?, y una vocecilla, dulce
como el canto de los pájaros, candorc:lsa como la desnudez de una
virgen, me contestó: &lt;No, no sueñas; es que te quiero todavía.&gt;
Era la niña aquella, alegre y juguetona, con su séquito de flores
de ruído, de luz.
'
ALFREDO GONZALEZ ANGULO.

Fiesta brillante militar es todos los años
el desfile del ejército francés con motivo
del aniversario de la toma de la Bastilla,
pero en este ha habido la novedad de que
se presentó no sólameate la tropa del país
siao también la de las colonias y la presentació.1 de cuarenta abanderados fué
un apoteósis admirable de las energías
francesas cívicas y militares.
El entusiasmo con este motivo fué mayor si cabe que otras veces. La presencia
ele aquellas tropas de otros climas, de otros
tipos, de distinto armamento, constituyó un
espectáculo especial, de carácter típico y
qu~ dió motivo a m:1cbos y animados comentarios en todo París.
Más de cuatrocientos mil hombres desfilaron por delante del Presidente de la
Repúblic;,. y de un abigarrado conjunto de
pueblo que ovacionaba sin cesar al ejército. Desde las primeras horas de la mañana, la gente iba llegando a las tribunas
con el almuerzo preparado como para pasar un día de campo Trabajo costaba a la
policía ir poniendo orden en tanto público, y la espectación crecía por la~ charlas
de la gente, que hablaba y describía a su
m 3nera lo que serían los tiradores alge-

Los abanderados en linea esper~ndo el paso del Presidente de la República para hacerle el saludo como Jefe del Estado .

PROVERBIOS

Los malos camaradas son siempre castigados.
f)

o o

del Estado ocup3 la tribuna de honor en la cual está
ya esperándole el Presidente del Consejo de Ministros
Mr. Louis Barthou, y avanzan los destacamentos de los
cuerpos militares que deben recibir la bandera. Los
forman la gendarmería, una docena de regimientos me·
tropolitanos, cuatro regimientos de artillería coloniales,
seis regimientos de infantería colonial mixta del Marce,
cinco regimientos de tiradores algerianos, el segundo,
tercero y cuarto regimientos de tiradores del Senegal,
el primer regimiento de tiradores annamitas, el cuarto
regimiento de tiradores tonquineses, el regimiento indígena del Gabon, y el regimiento indígena del Tcbaud.
Mr. Poincaré, solemne, grave, sereno, les dirige corta alocución en la cual hace ver el poderío de Francia, sus conquistas, sus fuerzas coloniales y el ambiente de cultura que por todas partes desea que implante
la civilización francesa, v la confianza de la Patria en
todos aquellos elementos de defen~a nacional que son
la honra del país. Después en medio de la Pmoción general por las palabr..s del discurso presidencial, entrega a cada regimiento su bandera y las crnces ganadas
en el campo de batalla.

Nuestra suerte es la misma, cualquiera que sea nuestro origen.
Procuremos solamente ser los unos tan buenos como los otros.
Una calle de Torreón.
sus hocicos abiertos, se antojaban encargados de llamar a bramidos, a la reina ausente, a aquella niña alegre y juguetona, con
su séquito de flores, de ruído, de luz ....
La calzada un lado, parecía camino del camposanto; el color
rojo de la tierra era lo único que se veía.
o o o
Mi alma dolorida de aquella triste visión, buscó abrigo en otra
parte, tenía necesidad de rezar en el templo de la primavera,
de curarse de la tristeza del invierno ...... Anduve, anduve mu•
c~o; todo en vano. El ~spectáculo era el mismo por doquier. La
misma enfermedad azotaba todo. La paralización de la vida era
en todas partes ..... .
Y pensando que la alegría había muerto, pensaado que coa
ella tenía que m0rir mi corazón, me puse a llorar en medio dE-1
campo, en medio de aquel inmenso haz de varas secas, y coamigo lloró todo, lloró la tierra, lloró el mua do ... . . .
De regreso ya, fuí un día al parque para enterrar poco a poco,
c~&gt;n él, mi alegría, para convidar a las hormigas el fruto de mi
vida. Pero ;oh agradable sorpresa!, me encuentro todo distinto.
aquellos grandes árboles .,, tabaa verdes y frondosos, las hormigas había buído para ceder su sitio al fresco césped, las fuentes
se desbordaban, los pajarillos volando de rama en rama, mono·
polizaban el ruido con sus cautos, los camellones de la calzada
estaban cubiertos de flores que saturaban de mil perfumes el ambiente ....

La muchedumbre aclama aquel ejército negro, que
en el Africa ardiente ha defendido la bandera francesa con bizarría y con gloria.
Las tropas del Senegal en la revista de
Loogcbamp, viendo el aeroplano que surca los aires.

Una fiuca industrial en Torreón.

. J
rmffl

Hospital de Torreón.

Una residencia privada en Torreón.

-r ianos, los soldados annamitas, las tropas
del Senegal, los cspahis&gt; y el ejército del
S udán. Todo ello era nuevo, exótico, raro,
todo por tanto excitaba la fantasía del parisiense tan propicio a estas cosas.
Además había otra nota sensacional; la
distribución que haría el Presidente de las
banderas a la Gendarmería, V a los Regimientos metropolitanos de reciente creación e igualmente el haberse concedido la
cruz de la Legión de Honor al estandarte
del Regimiento primero del Senegal, lo que
evocaba los recuerdos de las últimas lu·
chas africanas.
A las ocho de la mañana todas las tropas que debían tomar parte en esta brillante fiesta militar, empezaron a llegar en
tres líneas mandadas por el General Michel, Gobernador militar de París. En este momento el cañón truena, y el cortejo
presidencial desemboca por una de las amplias avenidas en medio de las más locas
aclamaciones de entusiasmo. La gente corre por el camino de la Cascada para ver
todo con los más pequeños detalles. En el
mismo coche llegan Mr. Poincaré y el
Minis!ro de la Guerra, M. Etienne. A un
lado del carruaje va a caballo el general
Micbel, y siguen todos l_os agregados_mili·tares de todas l&lt;Ls Legaciones extran¡eras,
,pasando por delante de las tropas, El Jefe

Las tropas del Senegal contemplando un brillante ca~co del ejército francés.

�1

11111111111

TEATRO COLON-"LA CORTE DEL REY
OCTAVIO"
Hace algún tiempo en cierta corte europea parece
ser que se comentó de una manera muy viva, la infidelidad de la Reina llegándose a escribir con este motivo
una obra escénica que claro está fué prohibida su re·
presentación, no precisamente por la escabrosidad de
las situaciones, que no tiene ninguna, sino por evitar
que :ilgunos nombres salieran a la superficie. Aquí, estamos bastante lejos del sitio adonde ocurrió al decir de
la murmuración. el incidente amoroso a que se alude
en esta obra, cuyo autor incógnito, para hacerla más
intere~ante dióla un aspecto policiaco, apareciendo
Nick Carter, que a la sazón viajaba por el país a donde
pasaron los sucesos y el Rey puso en sus manos la averiguación de aquel crimen, que nadie había dado eco
el autor. El famoso "detective" hubo de dar con la pista verdadera, y el Monarca ante la r'lalidad poco ha·
lagüeña para su honra, de todo aquello prefiere que
aada se sepa. El público entró en la obra desde las
primeras escenas, y justo es decirlo que el interés no
decrece en todo su desarrollo.
La interpretación fué correcta nada más. Caralt en•
caroó bien el personaje de Nick Carter y Aguirre, si
no declamara con un énfasis solemne y monótono nos
gust:iría más. La escena bien puesta, y el público sa·
tisfecho en extremo aunque no muy numeroso. Creo
que con la rebaja de precios y siguiendo el esmero en
poner las obras, de costumbre, las funciones en este
teatro se han de ver muy animadas.

Es verdadera lástima que el vasto repertorio "guiño·
!esca" que tiene la Compañía Caralt no lo ponga en
escena.
-Veo que al público oo le gusta,-me decía este distinguido actor-pues he observado q1.,e algunas familias se han ido de la Sila, cuando he hecho obras de esa
clase.
En efecto, si record..mos la campaña que Saioatti hizo con el teatro casi desierto, se confirma la verdad de
lo dicho. Pero repito que es lástima.
"La novela de un joven pobre," preciosa obra del
insigne novelista francés, Octavio Feuillet, 'arreglada
a la escena española, ha sido un acierto de la Compañía Caralt y si bien se advierten algunas variaciones
del libro escrito por el autor de "Sibila," no obstante
ni el cambio del sitio a donde la acción pasa, ni el del
nombre de alguno de los personajes, son óbice para que
se pierda su intensidad dramática, y el público guste de
aquel ambiente romántico que se respira en casi todas

las escenas, pasando por falsos convencionalismos,
anexos a la clase de literatura que culti,·ó el escrit~r
antes citado.
La obra ha sido puesta con e!mero por la Compañía
que actúa en el Colón, siendo digna de citarse la decorá.ción de las ruinas, una verdadera preciosidad; en
cambio la del jardín con sus abigarrados colores ver
des y rojos es mala. Los intérpretes se hao portado cerno buenos debiendo mencionarse la ímproba labor del
señor Villarreal, de la cual salió airorn. Bien la Gil,
Gas par, y demás actrices La señorita Vil a mereció k s
honores del proceoio en la corta escena en que viene
a regalar un cesto de fruta a •·non Luis de Velasco"
por un acto de valor que ejecutó en favor de la joven.
El señor Booell hizo un notario protector dtl joven po
bre, a las mil maravillas, y en fin, Caralt, to sus coita~
escenas no desmereció de su talento, pero les papeles
de viejo no son precisamente los que mejor le van. La
sala estaba brillante y el distinguido público que asistió
al estreno mostróse complacido del espectáculo.

ba había asistido a un baile y no tuvo ni aún tiempo de quitarse el disfraz para venir a decir el cariño que siempre sintió por la enferma; y como hay
una escena rPbuscada, y sin justificación alguna,
en que "Luisilla" una de las niñas de la doliente
entra con un muñeco en la maoo regalo de la familia del vecino citado, y se encuentra con que su marlre acaba de expirar, por todo esto se llama &lt;El
C arnaval de los Niños&gt;. El público se mostró disgustado por el drama , esperando que no se han de
poner en escena eo el Mexicano obras de tal jaez;
que ni instruyen, ni deleitan, ni entretienen, ni nada.
La interpretación fué muv buena, y en esta vez,
no hago excepción alguna. Todos trabajaron bien,
muy bien, demasiado bien para engendro tao absur·
do y tao antiestético.
Se prepara el beneficio del primer actor señor
Coss, y a no dudarlo ha dA ser una noche de gran
regocijo. El talento de este artista; sus muchas si111r
patias; y la meritoria labor que viene h,tciendo en

TEATRO MEXICANO.-EL CARNAVAL
DE LOS NINOS.
Cuando este drama francés, original de Saint-Georges de Bouhelier, se estrenó por la misma Compañía.
Villegas-Cossen el teatro Díaz de Leóo,oome fué posible verlo, y si hubiera persistido en esa idea, me hubiera
ahorrado el escribir las siguientes líneas, reflejo de mi
manera de sentir, sobre obra que traspasando los lí
mites de lo mediano, llega a las fronteras de lo malo.

Si yo (y perrnítaseme que hable
unos ;ostaotes de mí mismo) siguiera el sistema de otros, que todo lo
alaban, que todo les parece bien,
para uo ver de esta manera ceños
adustos de artistas, empresarios, trad uctores o autores.fácil sería mi iog rata misión de redactar estas cró·
nicas. Pero como no sigo ese sis·
tema, resulta que a veces, como en
esta ocasión sucede, hay que criti·
car duramente el que se ponga en
escena una producción lleca de inverosimilitudes, y en la cual se vé
el prurito del autor de hacerse el
original a fuerza de faltas literarias
de importancia. Ni eso es realismo,
sino sacar las cosas de su quicio; ni
es originalidad el que un hombre
disfrazado de Pierrot se declare a
una moribunda; ni cabe en lo hu·
mano. sino en un cerebro deseq ui-

Teatro Lírico.-Uoa rscena de "La Misa de Gallo."

Teat•o Arbeu.-Cuatro escenas de «El Trovador&gt; que se cantó el pasado domingo en ópera popular.

librado el que una hija se escape con su novio, estando la madi:_e de cuerpo pre~ente; ni nos damos cuenta de corno vuelve al poco tiempo, se conoce después de dar
un paseito con el novio para quitarse algo la pena de su orfandad; ni nada de lo
horrible que allí sucede, produce impresión profunda con ser terrorífico, efecto de
lo falso del desarrollo de la fábula, de lo vulgar de los recursos que se echa mano;
y de la falta absoluta de matiz literario eo ninguna escena, situación, ni carácter.
«El Carnaval de los Niños&gt; es una mascarada literaria. El asunto de por sí &lt;guiñolesco&gt; está tratado de un modo tan tosco, y tan falto de sentido, que el público
lleno de aburrimiento, no llega ni a conmoverse. A veces parece que el interés au·
menta, pero de pronto, aparecen unas viejas que imprecan a la moribunda que es
su hermana y que acaban por matarla. En un momento, el novio de una de las hijas
de la pecadora, al saber el origen bastardo de su adorada, huye de ella, pero luego
vuelve, porque sí, para llevársela, y todo esto en la alcoba de la doliente, que se
incor¡:;ora en el lecho y grita, y aconseja, y filosofa. ¿ Y por qué lleva este título la
obra? preguntarán los lectores. Pues ahí del talento enorme del autor; porque eran
los días de Carnestolendas en París, y el vecino de la casa donde "Cecilia" agoniza·

�Tenía los cabellos crespos y los ojos pequeños. Le
gustaban los ejercicios físicos y toda clase de juego.
Desde su más tierna infancia, pronosticaba que tarde
o temprano llegaría hasta el nidó del águila. En verdad, los ancianos pensaban que habría sido mejor que
no se hubiera vanagloriado tanto. Pero su resolución lo
excitaba cada día más, y sin esperar la erlad del desarrollo completo de sus fuerzas físicas, hizo la prueba
un día de trepar a la roca del águila.
:,e había juntado grao cantidad de gente al pie de la
roca, al oír la noticia del atrevimiento de Leif. Losancianos decían no, los jóvenes sí Sin embargo, Leif, que
tenía la costumbre de uo escuchar a nadie, no espera•
ba sino el momento en que la hembra hubiese abandonado el nido. Luego, dando algunos saltos alcanzó un
árbol que crecía a algunos pies más arriba del plan, en
una quebrarla de la roca, y se puso a trepar ayudándose de las ramas. Pequeñas piedras se desprendían debajo de sus pies .... la roca y la tierra comenzaban a
caer. A su alrededor reinaba un silencio solemne, nose
oía más que el sonido sordo y perpétuo del torrente,
que venía del lugar donde se precipitaba en el lago.
La pared de la roca era cada vez más y más escarpada. Algunas veces Leif permanecía sujeto de una mano
mientras buscaba con el pie un ponto de apoyo que no
podía ver. Muchos espectadores, sobre todo mujeres, se
volvían aterradas, diciendo que ese muchacho audaz no
habría intentado jamás semejante locura, si sus padres
hubieran vivida. Pero Leif encontraba siempre un nuevo punto de apoyo y a medida que encontraba uno con
las manos, tanteaba otro con los pies. En un momento
le faltaron los pies y se deslizó. Conservó sin embargo
d equilibrio y volvió a principiar su subida. Los que se
"ncootraban .debajo de él oían su respiración pesada.

esta temporada, son razones más que suficientes para
que la sala del Mexicano se vea esa noche pletórica de
gente. Además la obra que se pondrá en escena es verdaderamente sensacional, y como esperamos se monte
a todo lujo y con histórica propiedad, no hay para que
decir que el éxito ha de ser redondo.
TEATRO LIRICO
Dos estrenos han tenido efecto en · este Coliseo. No
hablo de uno de ellos &lt;El Triunfo del Amor&gt; por haber sido rechazado por el público, que no está para
ciertas seriedades, y sobre todo cuando estas las interpretan los artistas que tienen el hábito de cultivar el
género chico. En cambio &lt;La Misa ,iel Gallo&gt; merece
elogios por lo chispeante del libro de Aseosio Mas y de
Larra, y por la buena música del maestro Torregrosa.
Algo de melodramático hay también en la zarzuela
que acabo de mencionar. Se trata de un cabo del ejército español que hizo la guerra de Africa, no la actual,
sino la primera, la de Prim, Ros de Olaoo, Zavala y
otros ilustres caudillos. Por diferentes circunstancias
llenas de fatalidad para el muchacho, está a punto de
ser fusilado, pues "Pérez" otro cabo también, se da
buenas mañas para deshacerse de su compañero. Por
fortuna hay un Dios para ciertos infelices-no para todos-y una cantinera bella y graciosa, y un soldado
muy cerrado de moller.., pero buenazo, son los instrumentos de que se vale la Providencia para que el malo
sea vencido y el bueno triunfe.
Toda la fábula no cansa, y aunque la originalidad de
algunos de los personajes no es gran cosa, están bien
colocados en la trama La música es sencilla y sin pretensiones; los motivos son agradables, y hay un ·'potpourri" de aires españoles muy bello y muy bien instrumentado. La interpretación fué discreta nada más, y la
obra se montó r~gularmeote.
TEATRO PRIN CIPAL
Al escribir esta crónica se está preparando la inauguración del Principal, emporio de la tanda, y que a
juzgar por lo que se dice, me parece quede ouevottndremos animadas funciones, y divertido esptctáculo.
Lo bien situado del teatro, es garantía de éxito y !i
por ahora no hay estrella ninguna de esas que lleva público, entiendo que si se suple todo ello, con la bu!'oa
elección de obras, y con el esmero en ponerlas en escena, se conseguirá tener mucha concurrencia.
Se dice que no vienen obras de España. Nada más
falso; no vendrán en estos momentos, pero en el tiempo en que no ha habido género chico en México se estrenaron algunas de éxito seguro. Esas son las que debe buscar el señor Capella, autor aplaudido y Jobo viejo en achaques teatrales, lo que tiene es que algunas de
esas zarzuelas requieren ponerse bien, y preciia gastar
el dinero, lo cual no agrada a muchos empresarios.
Si la empresa del Principal está dispuesta a echar Ja
casa por la ventana como hizo la Compañía Arcaraz
en sus buenos tiempos, no hay que ser profeta para augurar el triunfo. Si por el contrario se siguen las huellas de otros teatros, entonces lo mejer es que no se
inaugure y que sigamos con el Lírico, por desgracia
nu&lt;:stra.
Espero por tanto el estreno de &lt;El Triunfo de Ja
Tanda&gt; que a decir de las gentes es una obra de mé-rito y en la cual el autor de esa joya que se llama &lt;La
Gatita Blanca&gt; parece ser que ha echado el resto, y desearé poder alabar la referida zarzuela, Jo mismo que
a sus iotérpret!'s.

Miembros de la Asociación Nacional de Tiro que
tomaron parte en los ejercicios del domingo
pasado en Chapultepec.

EL NIDO DEL AGUILA
Edregaard era el nombre de una pequeña aldea de
Noruega, encerrada, solitaria, entre enormes murallas
de rocas. El valle igual y fértil, sobre el cual habia si•
do construida, estaba dividido por un ancho torrente
que descendía de la montaña para repartirse en un lago, no lejos de la villa. Un día apareció en una barca,
sobre el lago, el primer hombre que se e:;tableció en
ese valle. Se llamaba Edre, y los actuales habitantes de
la aldea eran sus descendientes. Algunos pretendían
que se había visto obligado a huir, después de haber
hecho una muerte, a esa soledad y que era por eso, que
toda la gente del lugar tenían el ceño triste. Pero otros
atribuían esto a causa de las altas montañas, que aún
en el día de Sao Juan, el día más largo del año, no podían p enetrar los rayos del sol en el valle hasta después
de las cinco de la tarde.
La leyenda decía que dos hermanos-de esto hacía
mucho,-habían alcanzado y destruído el nido. Pero
ahora, nadie estaba dispuesto a hacerlo otra vez.
Cuando dos personas se encontraban, hablaban del
nido del águila y miraban hacia arriba. Sabían en qué
época del año los pájaros de presa volverían, en qué
parte se hab'an establecido, el mal que habían hecho y
cuál era el hombre atrevido que había perecido tratando de llegar hasta ellos.
En la época presente de esta leyenda el joven más
robusto de la villa, se llamaba Leif. No era descendien·
te de Edre.
Tiro de fusil mauser.

LUIS DE LARRODER.

Entonces una joven alta, que se J::abía mantenido re·
tirada, sentada en una piedra, se levantó. Se llamaba
Dagmar, y se sabía por ella misma que, muy niña aún,
se había comprometido con Leif, aunque no pertenecía
a las familias de la aldea. Y extendiendo sus manos hacia él, le gritó:
-iLeif. ... Leif!. ... ¿Por qué haces eso?
Todos se volvieron a ese lado; su padre se aproximó
a ella, pero no la reconoció, porque tenía sus miradas
enteramente fijadas arriba.
-¡Descended, Leif! -continuaba ella, suplicando.
-Hacedlo por mí que os amo. Na:fa vais a gaaar
allá arriba.
L3 mano derecha de Leif tanteaba la roca para seguir subiendo.
Entonces .. .. -Dagmar lo vió muy claro,-su mano
resbaló; se contuvo con la otra, pero cansada también,
se soltó.
- lLeif!-g ritó la joven, tao fuerte, que su voz fué a
reproducirse contra la muralla rocallosa, y todos se
pusieron también a gritar:
-iSe cael-exclamaroo a una voz hombres y mujeres, extendiendo los brazos hacia él.
En efecto; se iba resbalando, arrastrando tras sí la
arena, las piedras y los peñascos; caía, caía cada instante más ligero. Todos se volvie~on para no mirar;
pero ~intieroo un golpe pesado, un violento choque,
como si hubiera caído en tierra una masa húmeda.
Cuando al fin se resolvieron a mirar, ya Leif yacía
allí en -tierra, quebrado, mutilado, inconocible. Al
mismo tiempo, la joven había caído desmayada, y su
padre se la llevaba.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Miré un ave cruzar el firmamento
gorjeando tristemente
y perder~e en la lumbre del poniente
como en la nada piérdese un lamento.

........................................
Obscureció mi vista de momt:oto
y mi cuerpo muriendc fué inconsciente
Y después .... jyo no sé!. ... pero doliente
miré llegar a tí mi pensamiento ..... .
ANTO~!O LOPEZ FERNANDEZ.

Calcúlase que los jugadores profesionales de foot·
hall, ganan en junto 25 millones de francos anuales.
o o o
En Suecia y Noruega, !®s que no están vacunados no
pueden contraer matrimonio.
o o o
Mesa directiva que presidió la velada que organiz~ el Club Libera~ en memoria de Hidalgo, el .sáb~do pasado La nieta del libertador y damas que la acampanaron en la pres1denc1a de la velada.-Mesa d1rect•va de la
&lt;Sociedad de la Prensa&gt;, de reciente creación.

BJORNSTJERNE BJORNSON.
En Groenlandia las rapas no crecen más que basta el
tamaño de avellanas.

Tiro de pistola.

�.

' 5
OJOQ5

La Belleza Depende de la Salud
Dicen _q~e la belleza se marchita si no está unida a la salud; pero la salud no necesita de la belleza para existir, puesto que suele albergarse en algunos seres que en absoluto carecen de ella.
Como entre las lectoras seguramente están en mayoria las bonitas. nos parece interesante darles a
conocer el medio de conservar su belleza sin afeites, única y exclusivamente organizando su vida de
acuerdo con la higiene.
Aire puro, agua fría y alimentación sobria son los tres protectores de la salud. Esto decía un notable
higienista italiano.
Ahora, cuando se dan consejos que contrarían las aficiones propias, se acogen con un escepticismo
sin límites y, sin embargo, la gente sencilla del campo, que no ha lddo nada, pero que goza de salud envidiable, sujeta su vida a la higiene más perfecta y dice:
&lt;Cuando sale el sol, al campo; cuando se esconde, a la cama.&gt; La vida de las ciudades no nos permite seguir el adagio al pie de la letra, porque la civilización moderna exige que se duerma de día yse
divierta todo el mundo de noche.
Convengamos en que el sol madruga demasiado, y se recoge excesivamente temprano para rngla·
mentar nuestra vida por la suya; pero no nos separemos en absoluto de sus costumbres, que son &lt;mejo•
res&gt; que las nuestras.
Para que el cutis no se estropee y los ojos conserven su brillo, es necesario dormir ocho horas diarias, y dormirlas durante la noche.
Conviene levantarse temprano, porque el aire de la maña.na es el más puro y el más sano. Si se empieza la vida a media. mañana es indiscutible que no se sentirá la necesidad de reposo hasta media noche.
Acostándose tarde, lo que debiera haberse hecho de día se hará con luz artificial, que es otro de los
enemigos de la belleza. Levantándose tarde no se tiene gana de desayunarse, o se toma el desayuno muy
cerca del almuerzo.
El desayuno no debe considerarse indiferente; es el primer alimento y, por lo tanto, el que prepara
el estómago para recibir la comida fuerte del mediodía. A esa hora se pueden tomar
alimentos fuertes, siempre que no estén condimentados con substancias pi!:antes; pe·
ro de noche el alimento debe ser ligerísimo si se desea dormir bien y librar al cutis
de esas manchas rojas que son sint0máticas de las malas digestiones.
Como durante la noche no se consume fuerza vital, no es preciso adquirirla.
Al levantarse de la mesa conviene quedarse con una pizquita de hambre, y no
tomar nada entre horas.

~ ~~
~~

las alas tendid&amp;.s y cortas no se levantan por ninguno de los lados, aun.¡ue en la colocación del
sombrero debe marcarse una ligera inclinación
sobre la sien derecha. El adorno es muy sencillo:
consiste solamente en una angosta franja de taf·
feta negra que rodea la copa, y por el lado izquierdo se levantan, audaces y graciosos, dos altos &lt;cuchillos&gt; de plumas negra~. combinados con
otras vaporosas fantasías de plumas del mismo
color. Este sombrero es adecuado para una mujer joven.
Por último, vemcs un elegante modelo hecho

en paja flexible azul marino. que tiene el aspecto de
uua gorrita de viaje, tao reducido y coqueto es. Por el
frente lleva un grao lazo de satín azul mariJO que se,
meja las alas extendidas de una mariposa enorme, y
del nudo de ese mismo lazo surgen otras alas, aún más
grandes, de gasa negra, las cuales coronan gallardamente este original y lindo sombrero.

MARGARITA.

CRONICA
O, prometí en la semana pasada, queridas lectoras, hablaros de los sombreros
que más se usan en la presente estación,
y hoy cumplo con todo gusto mi promesa.
Es cierto que las formas pequeñas están
en pleno fa.vor de la Moda, pero también
es indudable que esa preferencia se debe
de un modo especial al ñeseo de sorprender, con el cual los confeccionadores modernos están siempre preocupados, porque
las modas actuales, según opinan las revistas europeas, tienen la misión de sor·
prender más bien que de agradar Lo muy
original es lo que gusta con predilección,
y a las novedades audaces se les concede
el calificativo de &lt;chic,&gt; aunque en realidad carezcan de gracia.
Pero el gusto exquisito, el legítimo sentimiento artístico, no puede acostumbrarse
a la ridícula fealdad de los sombrercs
exageradamente pequeños; las transigencias hábiles y &lt;diplomáticas,&gt; por decirlo
así, han encontrado la manera de arreglar
las dificultades que surgen sin cesar a ese
respecto, y no faltan bonitos modelos de
sombreros chicos que hacen las delicias
de las mujeres elegantes. Porque dificultades grand.is y muy grandes son las que se
presentan en tal sentido, mis amables Ji C·
toras, pues las damas altas, gruesas y volu•
mioosas, presentan un aspecto poco agta·
dable con esa terminación pequeña de la
cabeza, y las señoras y señoritas de esta:
tura mediana o baja, reducen aún más su
silueta con la disminución extraordinaria
de su tocado. Así, pues, ninguna figura femenina resulta favorecida con los sombre·
ros a la Moda; pero, en fin, el caso es que
ellos reinan a-:tualmente y a ellos es preciso dedicar nuestra mayor atención. En
vista de esto, y obsequiando los deseos de
muchas de mis lectoras, cito a continuación algunos modi:los de los m~s elegan!es y discretos, a fin de guiar,
en cuanto sea posible, la elección de mis buenas amigas, respecto de
de un asunto tao importante como es este.
Las capelinas vuelven a hacer su presentación en el mund,1 del
buen gusto; las hay grandes y chicas; estas últimas tienen un marcado aspecto de cofias. y no puede negarse que son muy lindas, graciosas y coquetas. Dos modelos de estas cofias o capelinas, son dignas de citarse por su belleza artística. La primera está hecha en
taffeta azul pastel. Toda la cofia es tableada o abullonada, y en la
orilla tiene un volante: de gasa negra, que po'r estar plissado, presta
una amplitud conveniente a la capelina. Ese volante hace una somb ra deliciosa sobre el rostro, y sube a coronar la copa abullonada
del sombrero, pues se divide en dos partes por medio de una banda
de taffeta tableada. Las bridas son de gasa negra y se anudan por el
lado izquierdo.
La otra capelina es muy hermosa y conviene p&amp;.ra acompañar a
un atavío de paseo, espectáculo o ceremonia. Está confeccionada en
muselina :ie seda heliotropo obscuro. La copa es lisa y el ala se forma con un ancho volante de la misma seda, dividido por una banda
de muselina de seda tableada. En el lado izquierdo lleva un voluminoso &lt;aigrette&gt; de plumas blancas, y las bridas son de muselina
heliotropo, En cuanto a los sombreros pequeños citaré algunos modelos cuya elegancia ts indiscutible. Uno de ellos es de pa·
ja de Italia blanca La forma es de estilo jardinero, coronada por
una guirnalda de rosas que adornan el ala, pues la copa desaparece bajo un gran abullonado de muselina de seda blanca. Este gracioso sombrero es muy propio para una jovencita. Otro modelo esde
copa negra, y la forma tiene un~ ligera inspiración de la época de
Felipe TI. La copa es alta, relattvamente a las que hoy se UfaD, y

Traje d~ mañana..

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~&lt;rlJ(t¡)o

Sombreros de verano últimcs modele~.

Si amáis sinceramenfe
a vuestros hijos pur ell_osmismos, y no por las satts·
facciones personales que
os procure vuest10 afecto
y el suyo, es que deseáis
por encima de todo qoe
sean felices.
&lt;Precisamente por eso
los mimamos-diréis, -por
eso no podemos ver ~na
1 á g r i m a en sus o¡os,,
les evitamos todas las con·
trariedades, para que es·
tén siempre contentos Y
alegres. Lo que nos hace
felices es el espectáculode su dicha.&gt;
Pero este modo de ~er
sería ya difícilmente •us-

tifi ~able, si aquello, que amájs hubiesen de ser siem_Pre niño~, como lo ~edía la antigua
&lt;canción r\e la cuna&gt;, que ca.ataba uoa madre, termmando as1 cada estrofa.
&lt;iOh hijo mío, sé pequeño siempre!~
,_
Pero bien sabáis que esto no es posible. Los nrn~s crecen, y no tardan en hallarse en
el trance de abordar de frente la preparación a la vida.
. , .
A medida que crecen. cteben arrostrar pruebas cada ve~ má~ d1fic1Jes, p~uebay que
no podéis evitar; y, hombres ya, empiezan la lucha por la ex1stenc1a. No 1goorá1s, senoras,
que esta existencia es cada vez más dura.
_
•
-iExactamente!-diceo ciertas madres.-Mas, por cuanto el pequeno tendra q~e 1uchar y sufrir más tarde, justo es que se aproveche al m:nos, y durante el mayor tiempo
posible, de la dicha que le procura el amor materno mientras lo cubra con su égida. Esto
llevará por adelantado.
d
·¡ ·6
Semejante razonamiento, que parece triunfal a tantas madres, escansa en una I us1 n
,deplorable.
· 1· á"
·
or
Para evitar a los niños algunos pequeños tnba¡os, mu 1llp 1c 1s en proporciones en ·
mes los que tendrán que sufrir más tarde.
.
1 d L ·
L
Acerca de esto nos ofrece un ejemplo típico el excelent,e hbro_ de Joe
e
yns &lt; e
Ch · d'
B'h!"othéque.&gt; El autor habla de un silabano_ es.cnto por _un elevado fun. o1x . uoe l l
.
h b h ho un de,cubnm1ento gental,
c10oano de la U01v_ 0 rs1dad, q1;1e. cree 3 e~- ec d" J 1 de L ris-haciéodoles leer cons&lt;Eo vez de fattga.r el espintu de los 01005 - ice º:r raaualmente en la lectura co1antemeote nombres nuevos Y frases nuevas, pa_ra avanz 1 ~ ·ercirios del silabeo desde
rriente, hace que las mismas palabras entren s1~mpre en ?ón e~ e ueñas dósis co~ cuenel principio al fin del volumen. Sólo cou gran circunspecci '
q
'
d"tí il
ta gotas, introduce de vez en cuando en los ejerc_icios ona pala ra nueva, no muy t e •
· var_1u
· .ª1go la frase. y alargar el periodo
que permita
d ¡ &gt; silabario en cuestión, los cuales no
Joel de Lyns cita algunos e¡emp~os, tomados e
pueden ser más cómicos. Luego c~nhnua.
apariencia&gt; muy rápidos porque
&lt;., .. Si los niños ha.ceo, por sistema, _progresos, &lt;en a a rendidas se encuentran, por
ericuentran hasta el fin del volumen las mismas palabras y otun libro.de lectura corrienlo contrario, detenidos tan pronto como se ponei6n sus 1'.1:ero de nombres ouevo3 que en él
-te, y exp~rimeotan dificultades para deletrear e gran nu
et,tcuentrao.&gt;
•
.
f'
uesto que 00 es otro que el de apremler
&lt;El método debe, pu~s. co~~uctr alf 10 pr0 Pd t ' cióo de inteligencia y de memoria
a 1eer, sin tratar de evitar al muo los es uerzos. _e a en
•
necesarios para llegar a resultados serios Y dlefctsivos.d ndo las dificultades, sin procurar
&lt;El mejor silabario es el que va recto a 10, gra ua
escamotearlas.&gt;
d omo la madre debe amar a sus hiEste razonamiento se aplica exactamente al mO
C
jos.

i

°

Traje de paseo.

�La mujer del presente

Niegue usted a su novio esa muestra de cariño, respondiéndole invariablemente que deben esperarse a
ser casados para poder manifestarse mutuamente rn
ternura; si él se resigna con tales restricciones es señal
evidente de que ama a usted con sinceridad, y de que
tiene la recta intención de hacerla su esposa; pero si
se aleja ...... entonces debe usted alegrarse, porque
también tendrá la prueba indudable de que él no la
amaba, sino que sólo quería encontrar en usted una di·
versión pasajera.
¡Ojalá que no sea así! estos son mis deseos, y si se
atiene a mi consejo no se olvide de que es preferible
ofender a iuspirar hastío o poca estimación,

Precioso modelo de casa en el campo -La casa vista
entre su cuadro de manzanos.

CONSULTAS
PENAS DE AMOR.- -ESMERALDA: En el caso de
usted, querida señorita, se_ enc?entran muchas más mujeres de las que _usted ~e !mag1na.
_
·siempre la misma suplica por parte c!e los senores1. .
),Un beso, un sólo beso, como prueba de amor" .....Y
después de ese beso! o_tro y otros r:i:nchos; lue~o•. la disminución lenta o rapida del carrno, y, por ultimo el
hastío si no es que el desprecio.
.
.
Esta es la historia de muchas enamoradas, s1mpáhca
"Esmeralda;" nada más cambian los nombres d~ los
protagonistas, pero el argumento de esas sensaciona•
les novelas es siempre igual.
Los primeros capítulos son muy bellos; el fin, en extremo doloroso para las pobres mujeres, que por una
debilidad. de corazón, muy fácil de compre_nderse y
aún de disculparse, sacrifican lo más querido para
ellas: su amor. Usted es demasiado joven! y acaso por
esto cree que el afecto sobrev ive al hastto o que éste
no se pre~enta en todos !os c~~os. Pu~s no lo du~e; "_el
proceso es siempre el mismo, y al frn de la h1stona,
usted lamentaría idéntica pena a la que otras lamentan.

NOTICIAS SOBRE UN AUTOR.-MARIETTA: El.
ilustre novelista español, Benito Pérez Galdós, ·es un
escritor notable por muchos conceptos, pero las perso·
Vista del lado del hall.
nas de criterio extrictamente religioso no pueden te·
ner simpatías por sus obras, porque en todas ellas se
notan las tendencias de su autor, que son casi siempre,
atacar por medio del ridículo las ideas más grandes y se usa sin mezclarla con agua, pasándose por el rostro
una esponja impregnada de esa leche, y enjugándose
sublimes de nuestra santa religión.
Da un m,do particular manifiesta dicho escritor su despnés ligeramente con un lienzo fino
Creo que es más oportuno regalarle a( sacerdote_ d_e
iutento a este respecto, en su novela llamada &lt;Nazarín&gt;, pues allí presenta el tipo de un sacerdote, cuyo quien me habla, algún libro de buena hterat!-ua m1sh•
cerebro no se encontraba en estado normal, y trata de ca que un ramo de flores, pues este obsequio es mas
compararlo con San Francisco de Asís, ya sea para propio para una dama.
Reciba mis afectoosos saludos, y le ruego que los hainiciar la idea de que este gran santo no estaba en su
juicio, y a tal desequilibrio mental se debió su heroica ga extensivos a «Violante&gt;, a quien le deseo un complevirtud, o ya para convencer a sus lectores de que esos to alivio de sus males.
sublimes actos de caridad y de humilde abatimiento de
TAR JETA AMABLE.-UNA 1:-TERESADA: Mucho
la propia persona, resultan muy ridículos en la época
actual. Semejante opinión, estimable señorita, no es agradezco sus bondadosas frases, asegurándole que ~ e
mía en cuanto a su origen; me creo demasiado igno- preocupo sinceramente pur el asunto que se ~a servido
rante para atreverme a hacer una crítica de esta es· consultarme, y si en algo puedo prestarle mi modesta
pecie; pero algunas personas inteligentes y cultas se ayuda, ya sabe que estoy en todo a sus órdenes.
han formado este juicio sobre el cita:lo autor, y por
UN P.2LIGRO.-RosAURA: Segur amente es usted
tal causa le manifiesto lo que he sabido a este propósito,
a fin de que usted desista de su empeño en conocer muy joven, pues no ha I!ledido tod?_ la_ extensión del
esas obras, siendo, según me dice, de conciencia deli- peligro en que se encuentra su propia dicha, pues las
amigas de quienes me habla, parec~n ioteresars: demacada.
siado ea separar a usted de su nov1?, y es pr eci_so que
esa amistad termine cuanto antes, s1 no, consegmrán lo
que se proponen.
UNA CARTA.-TAHOSER: Mil gracias, querida amiNada es más eficaz para indisponer a una persona
ga, por el placer que su carta me ha producido. Con con otra, que los malos informes, o lo qoe vulgar~ente
todo gusto quisiera yo complacer sus deseos respecto de se llaman &lt;chismes&gt;, así pues. corte usted las relac10nes
aquel retrato, pero u~ted misma ha co~l(rendido que que tiene con dichas amigas, las cuales no merecen, en
me habría sido imposible conservarlo Si tiene voluntad verdad, ese nombre.
para s.:.ber más detalles a este respecto, y ~¡ al mismo
Respecto del libro que de;ea, pida catálogos a las
tiempo. no le parece supérfluo tratar verbalmente de casas de Bouret y de Ballescá, y en ellos encontrará
ese asunto con su amiga &lt;Margarita,&gt; llame al número varios tratados que pueden convenirle para saber cul·
870 Hidalgo, del te}éfono Mexicana, y d~sfrut~remos un tivar las plantas.
rato de la satisfacción de conversar a distancia, ya que
Mucho agradez&lt;.;o sus afectuosos recuerdos y los co·
sólo hemos podido hacerlo por escrito.
rrespondo cordialmente.
En cuaato a la triste historia de su amiga, me ba causado una penamu y sincera, pero no me sorprende pues
actualmente los hombres «juegan al amor&gt; con la misMARGARITA.
ma indiferencia y tranquilidad con que ejecutan cual·
quier otro deporte; no importa que la diversión sea a
costa de los pobres corazones femeninos; lo esencia 1
para ello es «pasar el rato&gt; y .... nada más. Sin embargo; debe preferirse saber la verdad, como la sa~e ya su
amiguita por medio de la prueba q~e le aconseJé, pues
habiéndose convencido de la perfidia y crueldad de ese
joven, dejará de quererlo y pronto aceptará una nueva
impresión.
Para usted, y también para ella, deseo todo género de
felicidades.
DIRE(;C ION.- - L uz MARÍA: Con mucho gusto contestaré a sus preguntas, si tiene usttd la bcndad de darme su dirección particular.

f&gt;abellóa de servicios.

VARIAS PREGUNTAS.-lRENE: Le recomiendo la
crema &lt;Ideal;&gt; está de venta en la «Perfumería Higiénica,&gt; que se encuentra en el callejón de Santa Clara.
Dicha crema complacerá sus deseos. No duerma usted
con guantes, pues la tranFpiración se difi~ulta, y, por
consecuencia, la piel se pone seca y marchita.
La leche de burra es muy eficaz para suavizar la tez;

Fotografía desde el jardín.

. -lQué le desea usted a la mujer del
presente?
Esta pregunta que un periódi~o parisié~
dirigió no hace mucho a los me1ores escritores de Francia bajo la forma de un &lt;referendum&gt; ha obtenido varias interesantes
y profundas contestaciones.
Ellas revelan el deseo del hombre culto
y noble que es él de ver a, la ~uj~r i_nstruida y fuerte sin coquetenas m_arhfic1os,
pero también sin esas exageraciones que
para algunos significan hoy progreso.
El poeta De Regnier con nobles palabras le desea que &lt;ella sepa quedar mujer&gt;.
El escritor Marice, desea en la mujer
&lt;completa conciencia de su alta misió~ y
de los medios providenciales que ella tiene a su alcance para cumplirla&gt;.
Brieux, el notable escritor dice: &lt;que
ella tenga la fiereza de ser buena&gt;.
Otras bellas frases de deseo son ésta,:
cYo deseo ver en ella una femioilidad
aún más grande y más dulce, junto con
una fe más luminosa y honda, ya que no
debemos de olvidar que es siempre sobre
los labios de la madre y en e_l corazón_de
la amada que el hombre d~l rnturo, q_men
ha salido de una educación escép11ca Y
cansada, buscará el ideal y la esperanza,
estas dos fuerzas sublimes sin las que no
es posible progresar&gt;.
Mas las palabras del fil~sofo Scheuré,
nos parecen quizás las me1ores. sobr_e to·
do en estos tiemoos ea que tantas muieres
luchan para conquistar unos derechos que
las hao de poner en esferas nuevas, s10
pensar que a veces malgastan unas energías que, empleadas en ot_ro campo más
idóneo pueden llevarlas hacia una~ bellas
victorias más útiles para sus aptitudes y
para la misma sociedad.
El bello voto de Schuré es éste:
.
&lt;Quisiera hallar, sie';llpre en la mu1er
hoto espíritu que le hiciera comprender
que nunca igualara en todo al _hombre, y
tanto corazón capaz de sobrepu1arle&gt;.
¿No es éste un bello voto?
¡Ojalá se cumpla!

El decálogo de la esposa

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos que se emplea sinó dura esa acción horas
enteras.

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, debe acostumbrarse al uso del

ODOL.

1 9 Ama a tu esposo más que cualquier
otra cosa en el mundo, y a tu prójimo lo

mejor que puedas; pero acuérdate que la
casa es de tu esposo y no del p r ójimo,
29 Trata a tu esposo como si él fuera
un huésped de consideración y como un
precioso amigo ; no como una amiga a
quien se cuenta la pequeña contrariedad.
39 P r epara para tu esposo una casa ordenada y un semblante risueño; pero note
inquietes si algunas veces él no soi a p ercibe.
4&lt;? No le pidas lo superfluo para tu casa;
pidele, si es que puede, una casa alegre y
un poco de espacio tranquilo para los niños.
5&lt;? Que tus h ijos estén siempre ordenados y li mpios; que tú estés siempre limpia
y aseada como ellos; que él sonría viendo
a sus amados, y piense en vosotros cuando
esté lejos.
69 Acuérdate que te casaste con él por
la buena y la mala suerte. Aunque todos
le abandonaran tú pon todavía la tuya en
las manos de él.
79 Si tu esposo tiene todavía a su mamá , acuérdate que nunca llegarás a ser
rl~masiado buena para con ella quien le
ha protegido desde niño en sus brazos.
89 No pidas a la vida lo que nunca le ha
&lt;lado a nadie; si er es útil puedes ya ser
feliz.
9 9 Si las penas llegan, no te acobardes,
oo te desesperes; lo bueno vuelve. Ten fe
en tu esposo: é l tendrá valor para los dos.
rn9 Si él se aleja de tl, espéralo . Si tarda en volver, espéralo. Aun cuando te
abaadooar a, espéralo; porque tú no eres
~ólo su esposa, sino también la honra de su
nombr e. Y él volverá uo día y te bendecirá.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Novedades artístlGas berlinesas

El esc1odalo de que he hablado, es el

Cúrese usted
mismo

CONSERVESE EL PESO.
_ _ _
haber volado la Secesi ón. R . l. P. Hace
Cuando el hombre cesa do
Berlín tiene un nuevo museo. y un nue- veinte años representaba el modernismo
cer, empieza. {i disminuir de ta-. vo escándalo artístico. Ambos. interesan- artístico berlinés. Y los artistas que iban
Vamos a echar una parrafada sobre a la cai.ieza, hombres como Max Lieber·
maño. A lo menos, así lo asegura tes.
ellos.
mano, Leistikow, Ludwig von Hofmano, y
un doctor alemán, y lo prueba El museo nuevo es la "Galeria nacional otros _dieron_ relieve e importancia a la
con cifras. P ero mientras nada- de retratos," semejante a la londinense S eces160. Anos y años luchó valientemenmos renO"Var nuestro cuerpo...en la. "National Portrait Gallery ." Una serie de te, Y no sin éxito~ por. el arte mod_eroo.
misma proporción en que se va. salas en la_Ac_ademia construida por Schin· Lo que ~o pudo 1mped1r fué que la 1ov~n
kel. ~n ed1fic10 de ladrillo, de finas pro- ~enerac16 n, tratando de snpe,ar a los v1e•
gastando, no se variará mucho p::,rc 1ones. Por ahora viene a ser el nú- ]Os, llegara a ser cada vez más desenfre·
de peso ni de medidas. Cuando cleo ~e una {utura galeria . Las salas es· nada, má~ ~adical, dándosele una higa de
se está demasiado grueso, será tán ~1spuestas de suerte que el visitante t~da trad1c~6n, y _p~raodo al cabo en un
bueno sin duda perder unas empieza con las personalidades actuales y piotamonenas arhshco. Ahí estaba la ma·
va retrocediendo hasta la é poca de la dre del c?rdero, . la . raíz de la discordia .
cuantas libras ; cuando se está de• yreforma.
Entre los ret r atos los hay her - Llegó el 1mpresc1nd1ble mom ent~ ~n q ue
rnasiado delgado, es conveniente, mosos de Anton Graff, así como también se puso de frente el elemento v1e10 conLa .Dº1SpepS1a
, Se CUra
por el contrario, combinar el ré- el mdgoífico de Lessing por Tiscbbein . tra la atrevida juventud impotente, y hubo
carácter de una galería de tal géne- l&lt;1; eterna lucha de viejos y jóvenes, espegimen alimenticio y las costum• r o El
es, Oaturalmente, un zurriburri pues c1almente cuando anda ban en dimes y di- . El rt:med10 de Munyon para la Dispep·
bres para conseguir ganar algunas n.o se trata de un fin p uramente arÍístico, retes sobre si babia de ad?Jitirse tal o cual sia cura toda clase de indigestione!.Y ~alibras. Muchas personas pierden s100 que el inte r és se concent r a en los obra . No b~ce mucbo , L1ebe r mann, alma les del Estómago, tales c~mo E stre1;11m1encarnes- carnes que necesitan- sin objetos de la representación, en las per sa- de la Seces1ó.n, .c~nsóse de taota brega, y to, Acedias con devolución del alimento,
nalidades,
pre:-entó_ la d1m1s1ón, .después d~ Juchar a la b~ca, Pe5?-de~ despuéi. de comer, F lacomprender el -por qué. Comen En ninguna galería de retratos se puede v~nos anos. F ué presidente el pintor Co- tulenc ta, ~alp1tac100es del corazón y todas
mucho, pero siguen flacas y dé· exig ir o esperar encontrarse con ver dade- ~10tb, y como estaba enfermo, hubo un l:tS a~ecc1ones d~ éste, causadas por la inbilea del mismo modo. La causa ras obras artísticas. Con todo, la galería 1nter~eg':10 de paz. ~ 1 fin se unieron los dtgestión: Ventos1dadenelestóm~~o, Erupde ello es una digestión imper• cootiene buen número de excelentes pin- sece~10D1stas, y pusieron a la cabeza a tos de alimento, De~ano, Deb1hdad del
turas ; v. gr . el retrato de Gustav Freitag, Cas~1rer, p~opietario de un salón artístico e~t~~ago, Defecación dura, nudosa~ y
fecta. Unas cuantas tomas de la de
mano del malogrado Karl, Stauffer, de berlinés. Sin duda es hombr e de mé rito. d~f1ctl, .Le~gua cargada de sarro, CardialPREPARACION de WAMPOLE Beroa, y el busto de \foltke, de Begas. Con_ gran t.en~cidad d ió a conocer obras gia o P1rós1s, Pun~adas y :c;1ceraciones en
principal de esta galería era dejar d~l 1mpres1001smo francés en Berlin, ve r - el est~mago, Vabtdos, Flo1edad, Falta de
l o arreglarán todo. Está hecha Objeto
espacio en la Galería Nacional, atestada b1grac1a_ Cézama, CVan Gogh y otros co• energ1a, etc., etc.
para combatir esos casos de en- de ejemplares. y se consiguió tal fio. Asi lej!:~S. Sin embar go, chocó mucho que los
.
!:,O QUE DICEN:
flaquecimiento. Es tan sabrosa como fueron a parar los cuadros de bata- a_rustas no hallaran otra manera para sa- D 1~?, el seoor Juan Ocboa L., de Verallas
de
Id.
Galería
Nacional
a
la
Arme
r
ía
lt
r
del
atolladero,
que
el
de
pone
r
de
precruz.
?w.1.e.alegro
mucho que se presente
como la miel y contiene una solulos r etratos han ido a la nueva ga le ría'. sidente a un comerciante de cuadros. la oportumdad de re.come~dar el Remedio
ción de un extracto que se ob- ;i.sí
Y de este modo tiene el Museo Nacional Desde ent~lDces fu~ la cosa_cad~ vez co n Munyon para la. D1speps~a. Seguramente
t iene de Hígados Puros de Baca· t!Spacio para expooer futu r as creaciones ~ás celenda~ ba_c!a su term1nac1ón . Cas· que es un r_emed10 marav~lloso ; no tengo
s1r er fué rad1cahs1 mo en esta exposición , frases suficientes para dec1rc6 mo me curo;
lao, combinados con Jarabe de artísticas.
Admitiér onse obras de ~iejos y trabajos Y me c_ompl2.zco siempre en recomendar un
Hipofostitos Compuesto, Malta y
de pipiolos y atrev idillos, en que basta remedio que es tan beneficioso."
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
cierto pu nto se confrontao el pasado y el
for tificante. Ko crea ún icamente - - - - - - - - - - - - preseote del arte moder no. En cambio los
LAS PILDORAS DE PAW PAW (Pagordura, sino músculos también. BoGa voluptuosa, Labios deliGlosos, sua- gue andaban entre Pinto y Valdemoro, si paya), son las mejores que se conocen pa·
es permitido exp r!sarme ASÍ para indica r ra ~1 Estómago e Hígado y un positivo y
Para las Impureza, do la Sangre,
ve lragan,la en el ¡¡liento
los que andaban entre dos aguci.s, recba- rápido remedio para Bili?5i_dad, Dolor de
Anemia, Debilidad General y
zados. Estos se pusieron furiosos . e insta· Cabeza Y todos los padec1m1entos causados
,A.feccioncs de la Garganta y Pul•
VIOLETAS RUSAS DE QUENTIN
!aron u na exposición propia, la cual probó por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
que lo mismo hubie r an hecho papel en la centavos. .
.
mones, es un remedio cuyo uso
A esas Secesión, exactamente comolos admitidos.
Munyon heoe_Remed,osparatodas lasen engendra la gratitud de las p er•
bocas de Pero no per manecieron con los brazos fermedades, cast todos al módico precio de
eonas que lo en sayan. El Sr.
mujer en· cruzados. Lleva ron la cosa adelante , y en 5? centavos. Se ven~en e? todas las farmaJosé D. Morales, Catedrático do
tre cuyas una junta general armóse la de Dios es c ias o pueden pedi rse d u ectamente.
Farmacia en la Escu ela Nacional
pe rlas se Cristo. El resul~ad? fué sor p rendente. Los
Pida Ud . la " Guía de la Salud" de Muo·
a r r u ~la r ~busados c~ns1gu1eron ~ expulsar a Cas· yoo, en cualquier droguería.
de Medicina de México, dice :
la son risa, s1er y sus am•gos de la secesión que coas.
"He analizado la Pr-_;,aración de
estas pas tituyen y representan. Pero ésta ha perdi- . Coos~ltas por corr espondenc1a, confidenWarupole de hígad, de bacalao y
tillas les do la mayoría de miembros conspícuos, a cias Y hbre de todo gasto.
la he encontrado libre de sustan•
~,trasmiten la cabeza Liebermann mismo, y Slevoi gt,
Munyon's 53 y )efferson, Philadelphia
su tragan· el escoltar Klimscb y otros muchos. Lo E . de U. A.
cias nocivas y correspondiendo
cia ce!es· que queda es un residoo sio importancia
en todos sus caracteres con las intia l. Dejao sabor de ambrosía y en la con· oi auto ridad. Lo que harán los e xpulsa·
dicaciones que dan sus autores." versacióo y ea su c anto constituyen el al· dos, si se organizar á n o no , no se sabe.
Es científica, no un especifico m:i. fascinado ra de la mujer elegante. En Tal es la situación. Muchas consideraciocualquiera. Su olor y sabor eatis• el hombre son su espíritu conquistador . nes per sonales y tambiéo comercia les de Entra un individuo a su casa, a las 11
facen y agradan al paladar. No Cajita artística 50 cs. C ert ificada por co• entrebastidores han conducido al resulta- de la noche. y al \·er a un ladrón que es6o cs. -En México, ) . Labadie Sucs., do. Sea como se pien se de la Secesión taba forzando la caja de hierro , saca el
puede fallar. En las :Roticas. yrreo,
Co, Profesa 5.-Johaooseo, Féli x y Co., (que desde hace años, con su r arlical ismo, r evólve r y le di c e:

ora--

-. VINO ARO UD

Av . San Francisco 39. -A. Vargas, Sucs, ejercía en e l ar te un desagradable domi· -·! Quieto ahí , o le mato!
Isabel h Católi ca 6.-J. Uiblein Sucs, Co· nio ), constituía uo factor progr esista en la
A lo que el ladrón, muy sorprendido exJiseo 3.
vida artíst ica berlioesa, y s:: desaparición clama:
acar reará de~veotaja=&gt; eo el concepto de
- .\Cómo! ¿No había usted ido al teat ro
, - - - - - - - - - - - - - - - - - : que ha de faltar a la juventud campo para tosta noche ?
su actividad .

COGNAC

C.t.RIIE • QUINA • HIERRO
El :mu l\~coti,tll11\Hlt~ eoni:J'11no (' n
le. , &lt;: a"'o • ,1.- Cl9rúA1s. Anc.mia pro•
tu o.da.

Ma.ll\.rl,1,

Para que las puertas no rech i nen

No hay que hacer sino dar jabón a los
goznes . El r emedio es instantáoe.l y mucho más limpio que el uso del aceite.

M &gt;! U"IU-W, OlOOt:S

doloro s as, Calcnt u.rl\fl.
C&amp;Jll'I Fl l( nc11 r 11 . .-! ►, Pu1s.
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Blffl.chr'Oeder. Ber Un, Oom1&gt;tol'r Natlon a.l y Escoml&gt;t.e, P ads. S. y Ofa ., New York.-Na •
Ott:vtlonalBank, New Yor k.-Flrst . Natlon a.l BautllermoOtilcaa-o Vo.-.- Gilk,Ofa.

oo o
- l No te da verg üenza venir a c asa bo·
rracho ?
- iPero , mujer , no hago más que lo que
tú haces!
-Es decir, que yo me emborrac ho .
-No, mujer, oo; es que he ido de tien·
das. Só lo q ue tú vas a las de telas y yo a
las de \ ioos.

oo o
Luisilo no quiere tomar la píldora que
le ha r ecetado el médico, y su mamá se la
pone deotro de una pera en dulce sin que
él lo sepa .
Al poco r ato, p r t&gt;gunta la mamá :
-Luisito, l te has comido la pe r a ?
-Todita, mamá, meooi; el hueso .

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Calendario de la Semana·

Peligro Entre Los40 y 50 Años

LUNES 18.

En ningún otro tiempo está la mujer más

propensa á sufrír física y mentalmente como
cuando le llega la "Edad Crítica" ó " Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de adjustar el sistema á Ju
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
n ervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones t erribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazón hasta que este órgano
parece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríos, en
cuyos momentos se llega á creer que el corazón dejará de latir para siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra,Lydia E. Pinkham
fué P.reparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
Munford,Alabama. - "Estaba tan nerviosa y débil cuando llegó la "Edad
Critica" que temía morir á cada momento. Mi marido tuvo que poner
pedazos de goma en los quicios de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolor es de espalda y sensación de llenura en el eitómago. Leí que el Compuesto Vegetal de la Sr a. Lydia E. Pinkham era
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provecho que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Vegetal á todas las señoras que
sufren como yo sufrí. " - Sra. F . P. Mullendore, Munford, Alabama.

Sao Luis Rey Confesor, Pat rón prioci•
pal de la ciudad y D iócesis de San Luis
Potosí,
MARTES 19.
Santos Z eferino Papa Mártir y Rufioo
Obispo Confesor.
MIERCOLES

20 ,

San José de Calazans Confesor y funda•
dor de los Escolapios, Santos Cesáreo y
Narno Obispos Confesores y el Dardo de
Santa Teresa,
JUEVES

21,

San Agustín Obispo Confesor, Padre y
Doctor de la Iglesia Latina y fundador de

:.__

su Orden. San Hermas o Hermetes Már- princi pal de las Américas. Santos Félix,
tir,
Adaucto Mártires y Fiacro Confesor ,
VIERNES 22.
La Degollac-ión ae San J uan Bautista.
Santa Sabina Má rtir ,

DOMINGO 24,

Nuestra Señora de la Consolación , San
Ramón Nonato Confesor, Oficio y misa de
la fiesta de la Dedicación; rito doble de
::&gt;anta Rosa de Lima Virgen, Patrona primera clase con Octava y ornamento
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Mediblanco,
cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A, Su carta será a bierta, leida y conPar a n iños y
Las primeras
testada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
autorida:les recomiendan
COGNAC
Hay en Naokio , Estado de Obio (Norte
KUFEKE paAmérica), tres hermanas solteras que tiera niñ os como
nen, e ntre las tres, doscientos ochenta y un
Nac•
Bolo 'l'OPI.CO
el alimento me0
• l'AH.I(;.\
reemplazando el
años.
jor en casos de
l'llego oio d olor Dl
caida d eJ pelo, cura
cólera infantil,
rapida J aeiur&amp; de
o o o
diarrea , catalaa Cojera■• Elparaadultos,
. ft.nea,Sobrehaeaoe.
rro intestinal,
.. Torcedurae,etc..e~
Los números arábigos n o fueron invenetc,
~iatados por los árabes, sino que proceden de &lt;El Niño de pecho&gt;, folleto instruc tivo
Ninguno tan delicioso como éste.
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16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

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FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Registrado como articulo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894. - l mpreao en papel de . las F•bricas d• San Flafael.

•

Aun los organismos más resistentes y me1or constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante temperatura.
- - - -

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 24 de 1913.

Número 8.

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportunamente á prevenirlas ó curarl:as, es decir, á atajarlas i'n stt a,cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parE&gt;ce que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que atguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuestria salud, nos cuidamos relativamente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavi,das tienen siempre á mano un preventivo que entone y equfübre el organismo al primer síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico rec-0nstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia experiencia, saben los maravillosos efectos que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.
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6Il

general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.

Para las señoras, durante el perfodo d,e la,ctan.cia, es un fortaleciente incomparable.

Un superviviente de la guerra de 47, recibiendo su galardón de manos de una agraciada señorita en la fiesta conmemorativa de la batalla de Churubusco.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMAN~RIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No.

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Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

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(pagadero por adelantado.)
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En los Estados .. ............................. 0.35
En el Extranjero ............ .... .......... ., 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

las fuerzas que estaban en la Hacienca de San Anto·
oio, retroceden hasta la Candelaria y San Antonio
Abad.
Churubusco queda solo, aislado. El Presidente Sao·
ta Ana ordena que allí se haga-' la mayor resistencia
posible: el enemigo avanzaba ·parte por Tlalpi.m y
parte por Coyoacán. La primera tomó el puente des·
pués de t~rrible lucha a bayoneta calada; la segunda se
dirige al Convento defendido por el general don Ma·
nuel Rincón, teniendo a sus órdenes les batallones de
Guardia Nacional &lt;Independencia&gt; y &lt;Bravo&gt;, las
compañías de San Patricio y los piquetes de Chilpan·
cingo y Galeana, fuerza muy infe1ior en número a la
que asaltaba, y con escasas municiones y mal armamento.
Más de seis mil americanos rompen el fuego; el ge·
nP.ral Anaya--dice el mismo general Rincón-desde la
espl,lllada observó que el enemigo cargaba con una
fuerte columna sobre aquel punto y con sus disposi·
ciones logró rechazarlo ; aunque tuvimos la de~gracia
de que se incendiaran algunos cartuchos de cañón,
qu~máodose el mismo señor Anaya, un capitán inglés
adicto y tres artillero~. El enemigo redobla sus esfuer·
zos para ocupar el punto, pero encuentra siempre un
valor y una resistencia admirable •. siendo rechazado
cuantas veces cargó, por Jo cual dirige su ataque por
el frente y derecha. En tres horas el fuego PS vivísimo,
por cuyo motivo el armamento padeció mucho, inutilizándose la mayor parte, especialmente el del batallón
&lt;Independencia&gt;.
Con ciento treinta y sei~ muertos. y noventa y nueve
heridos y con la falta absoluta de municiones, hubo que
cesar en la heroica defensa del Convento, y aunque se
rechazó una carga del enemigo, la situación era inrns·
tenible, y hubo que replegarse al interior del edificio,
con ordeu y serenidad, cada jefe en su puesto, resuel·
tos todos, hasta el último soldado, a esperar la suerte
que la fortuna adversa les deparase.
Los americanos ~1 apoderarse de C!wrubusco trata·
ron con el mayor respeto a los mexicanos El general
Twiggs saludó &lt;cortés y marcialmente&gt; a todos, y lleno
de admiración escuchó la respuesta espartana del general Aoaya al preguntarle adonde tenía el parque:
-Si hubiera parque no estuviera usted aquí ..... ,
Y muchos veteranos de los Estados TTnidos al recor·

La vida que pasa

dar los episodios de Cburubusco han tenido calurosas
alabanzas para los gigantes defensores del Convento,
que escribieron con sus arrestos de héroes una página
grande en los anales del México contemporáneo.

PAGINAS DE LA HISTORIA

El jueves 21 la patria mexicana recordó en solemne
ceremonia uno de los hechos más heroicos de la Histo·
ria Contempo ránea, y l"s voces del poeta y del orador
se alzaron para cantar tanta grandeza, para ensalzar
el denuedo de los valientes que supieron morir en aras
del sublime ideal de la Nación.
Año tras año, todos los pueblos recuerdan suq hazañas inmortales. L:i.s generaciones presentes, las de aho•
ra, tienen que nutrir su espíritu del pasado glorioso; y
de la misma manera los que vengan, han de alimentarse con las enseñanzas que nosotros les demos. ¡In ten to
vano el de vivir sólo con la vulgar existencia de cada
día!...... ¡Insensata quimera la de figurarse que el
pretérito, por 'serlo, desaparece para siempre en los
confines de lo desconocido, de lo mortal! Y, por eso la
lucha de aquellos hé roes de la guerra del 46 y del 47
contra los americanos, la manera como se elevaron a
la cumbre de la inmortalidad defendiendo el C.:&gt;nvento
de Churu'busco, con denuedo digno de un poema. nunca de olvidárse: y las corrientes de los siglos, de los
tiempos, el raudo vuelo de las generaciones que pasan
en huracán devastador, no son capaces de que llegado
en México el 21 de_Agosto, no vaya el patriotismo en
eotusi:&gt;sta caravana, al pie del monumento a depositar
flores en homenaje de tanta grandeza allí fenecida.
Bien sé que mis lectores han de recordar en este día
las añoranzas que evocan las ruinas del derruido Convento; pero es bueno que se repita una vez más el su•
ceso, que la Historia guarda, y de ella la tomamos, en
el templo de la inmortalidad.
Exiguos eran lo, elementos que la Metrópoli mexicana tenía; cuando los doce mil invasores americanos,
mindados por el general Scott, avanzaban por el camino de Puebla. El e nemigo no tuvo a bien atacar el
Peñón, que por ..:ierto era el punto menos fortificado, y
se dirigió a Tlalpam ejecutando obras de zapa para
abrir sendas que permitieran el paso de la artillería a
través del pedregal de Sau Angel hasta el rancho de
Padierna; y cuenta.o las cróoícas de aquel entonces
que una mal entendida interpretación de órdenes, o
quizás una desobediencia de parte del general Valen•
cia, que en vez de situarse con su división en San An•
gt. i,fué a esperar a los americ_aoos en Padierna, p~oto
peligrosó•para una batalla, tra¡o como cons~cuenc1a la
derrota de Churubusco, aparte del descalabro que tuvo
que sufrir el mismo genera Valencia, por haberse cambiado el enemigo de posiciones sin que se le viera.
Una tormenta que estalló con fuerte lluvia, como si
el Cielo llorara descalabro tan heroico, puso fin a varias escaramuzas, en las cuales el invasor pudo tomar
la retaguardia de las tropas mexicanas, desbaodarlas
y apoierarse de pertrechos, armas y muchos pri~iooe·
ros. Los que pudieron escapar se reconcentran en la
segunda fila fortificada d&lt;:&gt; la capital, y cuando Scott
penetra en el puente y el Convento de Churubusco.

AMADIS.

Cuerdos y Locos
-¿Sostiene usted la posibilidad de que un hombre
que posee conocimientos médicos pueda pasar algunas
horas charlando con un demente, sin llegar a· descubrir la existencia de desequilibrio mental 1.•••
-Lo sostengo, queridísimo colega.
-Pero entonces, ¿para qué sirven la experiencia y
la ciencia?
-Para mucho y para nada. ¿ Cómo distingue usted
las exiltaciones del genio y las impetuosidades de la
fantasía, de los arrebatos, de la locura?..... .
-Por la observación, por las enseñanzas de la clíni·
ca y por lo que en los libros he aprendido.
- Pues con todo eso, y a pesar de todo eso. insisto
que puede usted equivocarse.
-Lo dudo Siempre hay signos e xteriores que revelan la perturbación o la tendencia a la perturbación
cerebral.
-¿Apostamos quinientos francos para socorro de algún enfermo pobre? ..... .
-Están apostados.
.
,
-Perfect...mente: pues para hacer la prueba le invi·
to a cenar a mi casa de salud de Passy. A la cena asisteremos usted, yo, mi primer ayudante, dos hombres de
gran talento y de universal reputación y uno de los en·
fermos del manicomio.
Por de contado, ni habrá presentaciones ni se desig•
nará a nadie por su nombre Pasaremos bien el rato.
Podrá hablarse acerca de música, teatro, novela, poe•
sía, historia, ciencia, filosofía, etc., etc.._Jiólo está pro•
hibido tratar .de Medicina, de política y de enfermedades meatah,s.
A las diez en punto de la noche se marcharán los in·
vitados, y entonces usted me dirá cual de los tres es el
loco. Si le convienen los términos de la apuesta, le es·
pero el domingo a. las seis de la tarde.
-Pues hasta el domingo, ilustre compañero.
Y sonriendo satisfecho, des¡:,idióse el Dr. M' iraoda,
médico hispaño-americano recién llegado de París, de
su eminente colega el D r. Blaoc, director propietario
de un importante sanatorio situado en las afueras de
la capil;ll de Francia.
oo o
La mesa estaba servida con verdadera magneticen·
cia, alternando la plata cincelada con las finísimas por·
celanas de Sévres.
Ocupando el centro del adamascado mantel surgía
una cesta colmada de hermcsas frutas.

A ca fa lado de la mesa veíanse tres cubiertos. Uno
de los lados se reservó para los doctores Miranda y
Blanc y para el primer ayudante; el otro para los invitados desconocidos.
Al sonar las seis se presentaron puntualmente los comen~alei;-.
Primeramente llegó un caballero-vestido con tanta
elegancia como pulcritud-de inteligente mirar, semblante apacible y melancólico y cabello gris.
Luego entró un señor corpulento, ancho de hombros
y de ojos vivos y penetrantes; abundosos rizos de cabello castaño caíanle sobre la espaciosa frente; con frecuencia movía rápidamente la cabeza, echando el cabello hacia atrás, como corcel que sacude las clines.
Algunos hilos de plata brillabáole en la barba; hablaba
con voz fuerte y algo ruda, y los pliegues de la boca
acusaban cansancio de luchador.
Finalmente, hizo su presentación un cumplido caballero de aspecto distinguido, eojunto, pálido, afeitado
con grao esmero y de mirada escrutadora . En el ojal
de la levita ostentaba el rojo botóa de la Legión de
Honor.
Los invitados saludáronse sin pronunciar palabra, y
cambiaron apretones de manos con el anfitrión.
Comenzó la comida. A los pocos minutos la conversación se animó y se hizo general.
El señor corpulento charlaba con soltura, desarrollao?a.¡iaradojas originalhimas y luciendo finísimo inge010
El Dr. Miranda c•llaba, oía, observaba y aguardaba
que una frase, un gesto o un ademán le pusieran sobre
la pista del demente.
Alguien cito a Napoleón.
-iQué genio!-exclamó admirativamente el caballero de la Legión de Honor.
-iUn coloso!-añadió el invitado elegante y pulcro
que llegó primero.
_¿ Genio 1 ¿ Gigante 1 - interrumpió coléricameote,
con voz ronca, el señor corpulento-Napoleón fué un
c~arl_i.tán, un embustero que monopolizó durante medio siglo la estúpida atención de Europa. Para mí, ese
hombre fué como esds manchas solares que guardan
para sí toda la luz solar del astro rey, robándosela a
sus contemporáneos. ¡Ese iofame asesino lo absorbió
todo en su monstruosa personalidad!. .... .
-iBueno!-pensó el D r. Miranda.-Poco trabajo me
ha costado ganar la apuesta.
A todo esto, el señor corpulento, babeando, ame!:a·
zando con el puño y hecho un energúmeno, vociferaba:
-Además, Napoleón no creía en Dios, sólo creía en
sí propio; quiso dominar al mundo y sólo consiguió
e~pobrecer, debilitar y desmembrar a nuestra F1anc1a.
-Esto !Ile suena a política, y la política es terreno vedado para nosotros-insinuó cortésmente el invitado
elegante y pulcro que llegó el primero.
-Tiene usted razón; hablemos de otra cosa-contestó el señor que de tal modo se había encolerizado; y
aprovechando la pausa que hubo, mondó rápidamente
y de\•oró noa manzana y tres peras.
-1 Sigue ust_ed siendo aficionado a la fruta ?-preguntó el Dr. Blanc.
-Muchísimo; hay días que no como otra cosa. La
carne casi me repugna.
-La carne es repugnante; horriblemente repugnante- afirmó el caballero pulcro y de inteligente mirar- Y es repugnante porque tiene sangre.... ¡sangre!
.._¿Será éste el loco ?-peo~ó el Dr Miranda.
El invitado ~iguió diciendo reposadamente:
-Las aves son alimento mejor, más delicado, más
fácil de digerir y más rico en principios nutritivos,
-iVaya!-se rlijo el Dr. Miranda-Se están burlando
de mí; aquí no hay ningún loco.
Terminó la comida y sirvieron café, cigarros y licores. La conversación se animó más y más. Hablóse de
teatros.
- E l teatro es un arte inferior al lado de la novelaexclamó d señor corpulento -Con sólo papel, tinta,
pluma e imaginación, el novelista coostruye,un escenario y crea, y da la vida d un mundo. ¿ Qué haría el dra1I_1aturgo sin escenario, sin autores, sin es~enógrafo y
sin sastre? . .. . ¡Nada !
-Jamás voy al teatro- observó el caballero de la
Legióe de Honor-y teogo para ello buenas razones.
Una noche recogí cierta cantidad de aire de la sala del
coliseo más aristocrático; practiqué su análisis y bailé
poco oxígeno, escaso hidrógeno, mucho ácido carbónico y enorme cantidad de bacterias, de microrganismos
patógenos, de gérmenes de tuberculosis y;de otras mil
enfermedades .... ¡Cuántas impurezas y cuánta suciedad...... .
-Esto rne va sonando a Medicina y la Medicina es
terreno vedado para nosotros- advirtió atentamente el
invitado elegante y pulcro, que durante la velada cuidó
de evitar extralimitacioofs.
-Esto es verdad-replicó, dando por acabadas sus
observaciones, el cal:&gt;allero de la Legión de Honor.
-Hasta el domingo próximo; queridos señores y amigos.-Dijo el Dr. Blanc despidiendo a los comensales.
Eran las diez meuos cinco mioutrs de la noche.
o o o
- /Cuál es el locoÍ-preguntó el Dr. Blaoc a suco·
lega, tao pronto como estuvieron solos,

-Ninguno- afirmó resuelta•
mente el Dr. Miranda.
-Doy a usted mi palabra de
que uno de esos eres señores está loco-insistió el célebre alie·
nista francés.
Entonces-dijo el médico ame•
ricaoo-el loco debe ser ese se·
ñor tan corpulento como ingenioso que aborrece a Napoleón y
lo compara con una mancha m iar.
-Ese señor-observó el Dr.
Blanc-es la gloria más grande
de las letras contemporáneas, es
el autor de esa admirable serie
de novelas tituladas &lt;La Come·
dia Humana.&gt; es. en fin, Honora•
to de Balzac.
-)Me be lucido!-murmuró el
doctor Miranda.
-Entonces el loco es, induda•
blemente, ese caballero que va al
teatro a recoger aire comoquieo
va por flores a un jardín.
.
-Ese caballero, en unión de
Naquet y de Berthelot, forma la

(
-De haber presenciado, hace dos años,,sin poder iwpedirlo, la comisión de un crimen. La sangre de la víctima le salpicó el rostro y las manos, y le hizo perder el juicio. El cri·
men se perpetró a las diez de la noche, e indefectiblemente a
esa hora sufre un acceso que, gracias a mis cuidl}dos, va siendo cada día más breve y menos intenso. Espero devolverle
totalmtnte la razón, aún cuando me temo que el ,:e.r.e hro ha
de quedar quebrantado.
-. ~
-Abí va el importe de la apuesta. U~ted lo empleará en
socorre( a un necesitado.
.
- l Confiesa usted su derrota 1- preguntó sonriendo afablemente el méñico francés.
-La confieso-contestó el doctor americano,-percccnven·
gamos, querido compañero. que en el mundo no hay nada tan
parecido a los cuerdos .... como los locos, ni tan parecido a
los l0cos . ..• como los cuerdos.
-' .,RlCARDO \\ºHITE.

trinidad ilustre de la moderna
ciencia; por sus análi~is, por sus
investigaciones y trabajos micográficos, el Gobierno acaba de
concederle la Legión de Honor ;
es&lt;:: caballero es el eminente químico Mr. Dumas.
_¿Trata usted de hacerme
creer que el loco es el señor
pulcro y eleg•nte que ha demos·
trado más cultura y mayor discreción ?-preguntó el Dr. Mi·
randa.
En aquel momento sonaron las
campanadas de las die z, y casi a
Ja vez se oyeron gritos sordos,
pasos precipitados, rumor de lucha y, finalmente, el golpe de un
cuerpo contra el suelo.
-En este instante-advirtió el
Dr. Blaoc-ese caballero tan
cuerdo y tan discreto en apa·
riencia, sufre un accesó de lo·
cura furiosa, que requiere le
administren una dosis de morfina
y le pongan camisa de fuerza.
Dentro de una hora estará tran•
quilo y ya no volverá a alterarse
hasta, las diez de la noche de
mañana.
- / De qué previene esa de·
mencia?

Esquina del grao salón del Alcazar de Chapultepec durante la recepción ofrecida el sábado de la semana pasada por el señor Pre·
sidente de la República para despedir al excmo. señor Ministro de Ioglaterra.-Sala donde se hicieron recitacioms
y números musicales.-El señor Presidente y sus invitados.

�CASTelLANA
u

Ilsy@lfü©I~ ©!@
!l!I &lt;eml!Ils ©Is ©&gt;llDIBI~©)
Sí el recuerdo es oportuno
Y va en su cuenta acertado,
Era en el siglo pasado,
El año de treinta y uno.
Ya de fijo no hay ninguno
Que conserve en la memoria
Esta fantástica historia
Que a referir paso yo,
Y que un fraile me contó,
A quien Dios tenga en su gloria.

ººº
Envuelta en la oscuridad,
México triste dormía;
Ni un rumor interrumpía
La calma de la cindad.
La fúnebre soledad
De sus calles causa·espanto;
Sólo brilla de algún santo
La lámpara amarillenta,
Y en las torres amedrenta
La lechuza con su canto.
o o o
Ni por la plaza desierta
Cruza la ronda embozada,
Ni una trova enamorada
A los vecinos despierta;
No cruje en ninguna puerta
El gonce ni el ald;,bón;
Tan o;ólo la vibración
Triste se escucha y lejana,
De h fúnebre campana
De la Sai:ita Inquisición.

Si no me seguís, un hombre
Puede morir en pecado.

o o o
-Buscad otro.-Ya no es hora,
Y es grave el mal que le aqueja:
Ved, padre, que Dios no deja
Sin auxilio al que le implora;
Alma que sus culpas llora
¿Dejaréis sola partir?...
Y el hombre se acercó a abrir
U na puerta .. el fraile entró
Y lo que entonces pasó
Miedo causa referir.

o oo
En esa duda cruel
Busca ceo trémula mano
Su rosario, pero en vano,
Que no lo lleva con él.
Quedó cual testigo fiel
De aquella escena sangrienta;
Esto su terror aumenta
Y medita acongojado,
Que si calla, habrá dejado
Un cómplice en cada cuenta.

o o o
o o o
Vuelve, empuja, llama, implora,
Se desespera, se agita,
Mira al ciPlo, reza, grita,
Cae de rodillas y llora.
Queda así más de una hora,
En tan terrible agonía;
Hasta que con faz sombria
Se levanta y se santigua,
Porque su pena amortigua
La primera luz del día.

o o o

Ya oo vacila, decide

Poner a luz la verdad;
De santa comunidad
Limpio el honor se Jo pide.
La virtud manda que olvide,
Mas la prenda porgue llora
Puede ser en mala hora
Y de un juez en la presencia,
De su nombre y su inocencia
Terrible calumniadora.

o o o
El fraile quiso inquirir
Y el otro con rudo acento
Dijo:-Cumplid al momeuto,
Nada os tengo que decir;
Debe por fuerza morir
Esa mujer; tal sentencia
Os explica mi presencia;

-IAquil dice, y con la mano
Trémula iodíca la puerta ·
Aquí dentro estáu la mue'r ta
Y el matador inhumai.o.
El alcalde llama en vano·
Del pueblo confusa grey '
Mira gente de la ley.
Y oye que grita aquel hombre·
- Abrid esa puerta en nombr~
De la justicia del Rey.

o o o
Y hacia la puerta, sañudo,
Arrastra al fraile de un hombro,
Y sin cuidar de su asombro
Le arroja. de un golpe rudo
En la calle; absorto y mudo
Solo el fraile se encontró,
Y tras la puerta escuchó,
Como de un antro salido,
Un estridente gemido
Qae sus entrañas heló.

o o\)

Trémulo acercóse al lecho
Y vió una mujer hermosa,
Triste, pálida, llorosa,
Desnudo el turgente pecho;
Atados con nudo estrecho,
Tejido de toscos lazos,
Los blancos desnudos brazos;
Mal envuelta su hermosura
En la rica vestidura,
Aunque nueva, hecha pedazos.

Como algo grave barrunta
De t:tl encuentro el alcalde.
Juzga experto g ue es en balde
Hacer_ alguna pregunta ;
El fraile las manos junta
Con aflicción infinita,
La negra historia recita,
Y confuso y trastornado,
De la ronda acompañado
Vuelve a la casa maldita.
o o o

¿ Adónde va ? no Jo sabe;
Quizá ni el convento busc,,
Que su voluntad ofusca
Peua fiera y duda grave.
Ya el corazón no le cabe
En el pecho de dolor...
Si denuncia, es delator,
Pero sí sella su boca,
Sacrílego ~e coloca
Entre Dios y el matador.

o o o
En un cuarto en que no había
Más entrada que una puerta,
Y alumbrado por la incierta
Luz de una triste bujia,
A una mujer que yacía
Sobre un lecho sollozando
El fraile miró temblando ..
Y oyó a aquel hombre exclamar:
-Esa habéis de confesar.
Padre, que está ;¡gonizando.

o o o

o o ó
Triste el fraile se inclinó
Sobre aquel techo y es fama
Que lo que dijo la dama
Ningún mortal descubrió;
Largo tiempo asi pasó
Hasta que el otro, impaciente,
Exclama al fin, bruscamente:
-Dad la misión por cumplida,
Que está sobrando la vida
A esa mujer delincuente.

Acude la gente en masa
Se abreu puertas y balcon;s
Y mujeres y varo:ies
Salen a ver lo que pasa.
-Nadie vive en esa casa·
Dice humilde uua mujer;'
Aquf me tocó nacer,
Yo nunca de aguf me aoarto
Y lo juro, en ese cuarto
A nadie he llegado a ver.
oo o
Redoblando la atención
El alcalde, su mirada
Fija en la puerta cerrada
Con crecieote admiración,
Del carcomido armazón,
Sobre la tosca estructura,
Con polvorosa y oscura
Tela, de formas extrañas,
Han cubierto las arañas
La oxidada ce rradura.

000

Como un hombre que despierto
Tras largo sueño espantoso,
Dudando queda medroso
Si está vivo o está muerto;
Con profundo desconcierto
Camina tan velozmente,

o o o
Próximo a doblar la esquina
Un hombre Je estorba el paso,
Y el fraile sin hacer caso,
Toma la acera vecina.,.
Pero mientras más camina
Más cerca el otro le sigue,
Y dejarle no consigue
Ni en ligereza Je vence,
Hasta que al fío se convence
De que el !~ombre le persigue.

Sigue con pena tan honda
Más sereoo y más despacio,
Y en el puente de Palacio
Halla de vuelta una ronda:
Sin que el alcalde responda

oo o
La geote contempla muda
Al alcalde vacilaute,
En cuyo adusto semblante
Se está pintando la duda.
-i No hay que dudar, con voz ruda
El fraile grita, aquí fu él
Aquí anoche confesé,
En nombre de Dios lo digo;
Abrid y será testigo
El rosario que olvidé.
o o o
Crece con esto el rumor
Que se extiende poco a poco,
Todos dicen:-Está loco,
No hacerle caso es mejor.
El alcalde previsor,
Con el puño de la espada
Rompe la vieja y gastada
Cerradura que cediendo,
Abre la puerta gimiendo
Y da a la justicia entrada.

o o o
Ya con natural temor
Vuelve el rostro a cada instante
Y encuentra el torvo semblante
Del tenaz perseguidor.
Siente al fin ese valor
Ultima expresión del miedo,
Se detiene, y con denuedo,
Sin más testigo que Dios,
Frente a frente están los dos
Allá en la calle de Olmedo.

o o o
Hallan un antro vacío
Que miedo y pavor inspira,
Donde sólo se respira
Un ambiente húmedo y irio.
Hacia el ríocó n más sombrío
El fraile extiende la maco.
Su juramento no es vano,
Con a,;ombro extraordinario
Miran todos un rosario
Sobre un esqueleto humaoo.

o o o
-1Qué me quieres? ¿qué misterio
Te arrastra detrás de mí1
- Q ue está haciendo falta aquí,
Señor, vuestro ministerio.
-Es muy tarde, el monasterio
Dista mucho, estoy cansado.
Padre, Dios me ha deparado
Este encuentro, no os asombre,

Que al encontrarle la gente,
Y al ver su extraña mirada,
Huye, diciendo espantada:
-!Pobre padre! ;está demente!

o o o

o o o

o o o
Envuelto en un manto oscuro,
Como la sombra que pisa,
Camina un fraile deprisa,
Aunque con paso inseguro,
Va recitando un conjuro,
Que debe ser buen cristiano;
Lleva el rosario eo la mano
Sobre su pecho la cruz ...
Y bien calado el capuz,
Que es muy noche y es ancfaoo.

De mi depende su suerte.
Y habré de darle la muerte,
Lavéis o no su conciencia.

Su saludo, se adelanta 0
Le quiere hablar, mas es tanta
S~ turbación que cou mengua
Siente rebelde la lengua
Anudarse en su garganta.

eo o

-Dad la misión por cumplida ....

Y advierteo los alguaciles
Que en aquellos huesos queda,
Algo de un traje de seda
Y de arreos femeniles.
En los dorados perfiles
~e aquel traje_ r ecamado,
al huella el tiempo ha dejado
Que nadie duda un momento

Que de aquel crimen sangriento
Muchos años han pasado.
o o o

!Muchos años! lo revela
El cráoec- seco, amarillo,
Del cual opacan el brillo
Las arañas con su tela ·
El fraile su rostro vel¡,
Siente la razón perdida,
Y con voz estremecida
Grita, al fin, con hondo espanto:
-iHe confesado, Dios santo,
Una alma de la otra vida!
o o o

El alcalde consternado
Acércase al religioso
Que en fuoerario reposo
Yace en la tierra postrado;
Toca su rostro, está helado:
Toca su mano, está yerta ;
Y la gent.i por la puerta
Huye espantada diciendo:
-Se murió el padre fray Mendo
Porque confesó a una muerta.
VICENTE RIVA PALAC[O,

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M\IIIWII\IIWWl---~'911~
-Qué canciones?
-Ah! mi querida marquesa, he aquí justamente lo
que no ha podido averiguarse nunca. Ya Edgard Poe
se lo pregunta en un epígrafe: "¿qué canción cantaban
las sirenas?" Misterio .... Pero divago, amiga mía y me
olvido de su programa. Después del baño almorzará
usted, naturalmente.
-Almorzaré, sí, a la una y media.
-En l:!. Villa? ....
-Alguna vez, claro, en la villa; pero en la mayor
parta de la semana, fuera. ¡Qué quiere usted! hay tan•
tos amigos que la invitan a una ....
De dos y media a cuatro, ya sabe usted: el café en
el hall; los "polios" del balneario. Hay que murmurar

De nuestro corresponsal literario en Madrid.

-Y, á donde va usted este verano, mi querida marquesa?
-A descansar al campo, amigo mío. Estoy muerta
de fatiga! Piense usted en lo que he hecho este invierno ...• En primer lugar, el trabajo que me han dado
los dos asilos de que soy Presidenta. Faltaba todo: camas, ropa blanca, map.tas .... He escrito más de mil cartas; he organizado tres funciones teatrales, dos gardenpartys y dos cotillones de caridad .•.. Y luego mi vida
social! Llevo la estadistica: doscientos bridges; ochenta
tés; ciento veinte comidas; setenta y cinco almuerzos
(fuera de los de casa); y las semanas de guardia en Palacio ..•• Estoy muerta, amigo mío y me voy a Bearritz
a una villa solitaria, a reposar siquiera tres meses. Ya
tengo mi programa.
-Quiere usted decírmelo, marquesa?
-Es muy sencillo: Me levantaré a las diez •••• ni un
miouto' ántes! A las once, habré acabado mi toilette y,
a caballo! al bosque, con "auto" (auto es el perro de la
marquesa).
--Y después?
•
-Volveré a la villa a la una e inmediatamente, en
la playa cercana, por prescripción médica, tomaré nn
baño de mar ..... .
Necesito tónicos, amigo mío. De otra suerte me voy
a poner neurasténica. Piense usted: "200 bridges, 80
tés, 120 comidas, 75 almuerzos".... Un baño de mar
me hará mucho bien .•..
-Sabe usted nadar, marquesa?
-Como un delfíu ..•.
-Diga usted más bien, como una sirena.
-Usted creé que las sirenas nadaban bien?
-Cuando menos, nadaban elegantemente ..•. Ademas
debían estar muy "entrenadas," para podersacar el pecho fuera ( el maravilloso pecho que latía con el mismo
ritmo de la veleic'osa ola eterna ..•. ) y tener las manos
libres •.....
-Las manos libres ¿para qué?
-Para tocar la lira, marquesa! ¿No ve usted que se
acompañaban con la lira sus canciones?

un poquitío, ¿ verda1? E,o no es pecado. E;o es la sal·
sa de la vida .... Hablo de murmuraciones "blancas:"
críti-:a de trajes, po{" ejemplo .... ¿Verdad que ~so es
inocente?
..;;
-Es la inocencia misma, marquesa, y ayuda a refinar el gusto.
-A las cuatro me vov al golf, un día sí y otro no.
-Se que es usted habilísima ....
-No lo hago md. Y tengo mucha resistencia. A veces corro dos horas sin descansar. . . . Pero, por Jo re·
guiar, juego basta las cinco, el "día sí."
-Y el ''día no"?
-El "día no," a las cuatro, hago una excursión en
automóvil. Voy a San Sebastián; a veces a Pau; otras

-Sí: murmuración blanca, ya sabe usted!
-Y un poco de flirt. .... .
-Claro, un poco de flirt. .. .
-Y después, marquesa?
-Diispués, hay que vestirse para la comida ....
-Comerá usted en la villa ....
-Quial Si no me dejan •... Es decir, como alguna
vez; cuando invito yo, por cumplir.
-Y el "aprés dioer" en qué lo emplea usted, marquesa?
-Pues mire usted, muchas veces me quedo con amigos en el hall del Palais hasta la media noche. Se juega el bridge, se charla .... o se bailan el tango ... .la
danza del oso ... . qué se yo!
-Y pasada la media noche?
-Al casino. A los caballitos! ..... .
-Gana usted?
-Pierdo, porque busco el desquite. A veces, me quedo basta las dos de la mañana esperando la "chance"...
-Conque, ya sabe usted, mi querido amigo, cual será
mi programa. Le aseguro a usted que oecesi to una vida así, "de reposo," siquiera dos meses. Estoy muerta
de fatiga con este Madrid ...... Compadézcame usted,
amigo mío, compadézcame U3ted!
-Felizmente con el programa "tan descansado" qoe
me detalla usted, para el otoño se encontrará como
nueva ..... .
-Lo necesito, amigo mío, porque en Octubre estoy
invitada a un C1stillo de la Loire, a varias cacerías ..•.
y eso fatiga un poco!
-Beso a usted los pies, marquf'sa.
-Au revoir, amigo mío. y venga alguna vez a verme
en Biarritz. Necesita usted también reposar un poco.
-Iré, marquesa y recitaremos en el jardín, a coro,
1 "qué descansada vida" de Fray Luis .....•
-Eso es! eso es!

(Ilustraciones de

a merendar a Rentería; otras a Cambo etc., etc. Tengo
ahora un Peugeot expléodido.
-Cuantos a la hora1 ....
-Hlsta cien, amigo mío, cuando se puede. No hay
n1da que me entone tanto como cien a la horJ.I
-Y la merienda?
-El "día sí" (esto es, cuando juego golf) la tomo en
Biarritz, al volver, en casa de Miremont. ... Se charla
un poco; se ríe.
-Se critican trajes .••.

J.

R. S. del Matío)

UNA VIDA
Fraoz Nagel salió un buen día de su pueblo natal,
una pequeña y tranquila ciudad del sur de Alemania,
para hacer fortuna en América.
Trabajo le costó renuo;;iar al querido víuculo de la
patria, a la placidez de queridas costumbres, pero una
razón poderosa imponía el sacrificio.
Amaba a Magda, la hija del viejo librero Walter, con
ese amor candoroso de que hablan las viejas canciones
alemanas, que arriba indefectiblemente al casto matri·
monio, pero era pobre.
Pobre y huérfano. Mal partido para los ojos del viejo Walter, que soñaba para so hija, con sabio ego(smo
de padre, un matrimonio conveniente en el cual siempre estuviesen seguras las irremplazables patatas y la
sopa de legumbres.
Formada la resolución no se hizo esperar la partida.
Magda se deshacía en lágrimas. Franz tenía el corazón
en un puño, pero era valiente y se mostraba animoso.
El viejo librero abocó el asunto con tranquilo criterio de comerciante, pero no sin cierta emoción, porque
en el fondo quería al muchacho.
-Franz; sé juicioso y no pierdas tus buenas cuali·
dades en esa América donde tantos se pierden. Haz dinero y vuelve, pero no tardes mucho; tres años, cuatro
a lo sumo, porque Magda no puede quedar toda la vida tejiendo lana al lado de la chimenea.
y después de la práctica advertencia el viejo marchó
a la trastienda, dejando sólos a los jóvenes para dar lugar, sin la debilidad del consentimiento a la tierna
inevitable despedida, comprendiendo que la austera
vigilancia paterna debe aparentar.a veces una d!st~ac·
ción haciendo como que no ve los tnocentes atrev1m1entos de los enamorados.
As!, bañado por las lágrimas de Magda, con un confortable abrazo del viejo. unos besuqueos de los amigos
y el corazón gimoteando, tomó Franz un día el treo en
su tranquila ciudad natal con rumbo a Hamburgo para
marchar a America.
En los primeros tiempos, tiern!simas cartas llevaban
frecuentemente a la rubia Magda noticias de su enamorado. Estaba en Nueva York y no le iba muy bien,
pero era sabido. El comienzo siempre es difícil.
Luego las cartas llegaron de Chicago, más tarde de
Peterson. Las noticias no eran muy buenas. Franz no
tenía estrella.
Un día, después de dos años de la partida, llegó una
carta del Brasil. Franz estaba a11í, siempre detrás de
la suerte caprichosa.
La correspondencia fué haciéndose cada vez más rara. Cada mes, cada dos meses. Lnego no llegaron más
cartas,
Pasó el tiempo. En la vieja trastienda de la &lt;Librería Schiller&gt; dejó de hablarse de Franz. Lo creyeron
muerto quizá. ¡Era un país tan malsan,;i el Brasil! ....

El señor Lic. Don Geoaro García y el personal del Museo Nacional de Arqueología. Historia y Etnología,
el día que el citado caballero tomó posesión nuevamente de la dirección del establecimiento,

El acariciado pensamiento del retorno volvió a él.
poco afortunado Franz para otorgarle la mano de la
Pensó en su ciudad, en la rubia Magda qne esperaba...
rubia y liada Magda.
Quiso la fortuna snnreirle aquí, no en Buenos Aires, ¿Que esperaba?
Tenía esa confianza. Sabía cuán grande es la fideli·
' sino al Sur del país, en Santa Cruz, donde el buen
Franz consiguió un prometedor destino, interesado en dad de las baenas mujeres alemanas y cuán cuidadofas
para mantener a través de los años, viva, la le de las
una fuerte casa de comercio.
Pero como no siempre marchan los acontecimientos promesas juradas.
El viejo cariño rejuveneció, porque siempre babfa
como lo anhela nuestro deseo, la fortuna vino poco a
vivido en su corazón casto y constante, ce mo una lla·
poco y los años transcurrieron inexorablemente.
Además, es la fortuna cerno un ovillo, cuya punta. mita del hogar escondida entre las calientes cenizas,
pronta para ·alumbrarse al menor ~cplo pre picio.
cuidadosamente escondida-, sólo hallan los triunfadores,
Arregló sus asuntos; dejó rn casa de f anta Cruz al
Una vez hallada cabe tirar, pero es una fatalidad o un
impulso voluptuoso y dominante lo que oblil.'a a d~mi- cuidado de un compatriota, realizó algún dinero y un
nar todo el ovillo. Tomada la punta se devana hasta el buen día se embarcó para Europa, con sus cuarenta
fin, es irremediable, y a veces, absorta en la tat"ea, años a cuestas pero con el corazón tan joven y tan ligero como el día que salió de su país a buscar la fortuna
transcurre toda la existencia, olvidada de vivirla.
o o o
Cuando Franz devanó el ovillo, cuando se vió rico y en América.
un poco libre del farrago de sus negocios para poder
Pero Fraoz no había muerto. ni se quedó tampoco
pensar y vivir, tenía cuarenta años. Hacía veinte que sa·
o o o
en el Brasil. Corrido de allí por su poca fortuna vino a
liera de su pequeña y tranquila ciudad del sur de Ale·
la Argentina, a reanudar en Buenos Aires la lucha por
Muy
cambiada
halló
Franz
su ciudad natal a so remaoia,
)a fortuna, trofeo que el viejo ogro de Walter exigía al
greso. La pequeña ciudad habíase ensanchado, siguien•
do el progreso maravilloso que toda Alemania ha experimentado en estos últimos veninte años y que ha cambiado la faz del país.
Las tortuosas calles se habían ensanchado y eran
rectas. No bailó Franz nada de las perspectivas fami•
liares. Se sentía extranjero en su ciudad natal.
La calle donde estaba la librerfa del viejo Walterbabía desaparecido para dar lugar a una avenida. Se tur•
bó, desorientado.
Volvió al hotel. Reflexionó.
Un&lt;l razonable deducción vino a ayudarle.
-Los edificios son todos nuevos, pero uo es fuerza
que lo séan también todos los habitantes. En algún rincón deben estar metidos los viejos vecinos de Karls•
burg.
Buscó en una guía. No halló nada. Los W alter, nu•
merosos, aparecía.o; pero ninguno de ellos era el viejo
ogro de Walter, el librero.
Buscó; buscó.
Al fin halló algo.-Aotigua librería Scbiller. Calle
Friedrich II.-Era esa, sin duda, aunque aparecía con
ao nuevo dueño y en una nueva calle, lo que no dejó
de sobresaltar su corazón.
Se eocaminó allá.
Diez pasos antes de llegar se compuso; estaba emo·
ciooado: como un adolescente que por primera vez va
a hablar de amor a una joven.
Atisbó en la vidriera. Al punto no vió a nadie. Exa·
minó las chuchedas del escaparate.
De pronto le dió uo vuelco el corazón. Allí, a un lado, había una vieja caja de ccmpases. Recordó que
desde que él era adolescente, el ogro Walter tenía en
venta aquella reliquia. Se acordó también, Fraaz, de
todo lo que había suspirado, siendo chicuelo, por la posesión de aquella modesta caja inaccesible para su po•
bre bolsillo.
Lo emocioeó el deEcubrimiento y por encanto, cerno
si se hubiera descorrido un velo todo el pasado, todos
los pequeños sucescs de su niñez, de su adolescencia
acudieron a su mente.
Miró adentro de la titada. Había ahora en ella una
Sesión solemne:: inaugural de la Sociedad &lt;Doctor en Leyes Eguía Liz&gt;, efectu:da el sábado de la semana
mujer. Rubia, gruesa, pesada.
pasada.

'

�U na reflexión '-!U" uasca entonces no se le había ocu•
rrido ou~ca, le_vino corno u_n rayo de luz. Seguramente, los veinte anos transcurridos habían pasado también
para Magda, y la de hoy no seria ya corno la graciosa
y esbtlta jovencita de entonces.
Con esta reflexión la examinó de nuevo, haciendo
como que le atraía el escaparate.
Si, era Magda, con veinte años más. Eran su rostro
sus cabellos, ella misma, convertida en robusta señora'
~ufrió una ?esazonante desilusión, pero se rfpuso ba:
10 la sensación de un enternecimiento.
Miró otra vez y lo que vió lo desconcertó.
La mujer alzaba ahora un chico, gordete, rubio.
-iQuél ¿Se babia casado MaJda? · ¿Era hijo suyo
aquel?
L'.'- sensación de trist~za y abatimiento que le asaltó
le hizo perder la serenidad. /Qué haría? ¿Se iría? 1 Pa·
r'.'- qué entr:r allí, h~cerse reconocer; si era un intruso,
s1 nada tema que hacer ya?
Después oensó. Había hecho un largo viaje, venía
del f_oodo de la América del Sur para ver a Magda.
Su vida toda había estado esperando aquel momento.
Entraría, vería, entró.
Notó que n~ era reconocido. ~l sí, la reconoció, por·
que estaba alh, pero no la hubiera reconocido nunca
en otro lugar.
Acudió a un pretexto.
-Desearía comprar un plano de la ciudad, señora.
-~Un plano? Voy a ver si quedan aún.
Mientras ella buscaba, él acarició al chico rubio
que había quedado sentado en el mostrador.
•
Franz no pudo resistir un impulso de aguda curiosidad y aparentando una solicitud de transeunte cari·
ñoso demandó;

1

Aspecto desolado del sitio de la explo5ión.
amada de ayer, un inmigrante en todas las partes del
muodo.
A ,í continuó, con la muerte en el alma, discurriendo
por las desconocidas calles de su ciudad natal ¡;,resa
de uo amargo excepticismo.
'
No se sabe hasta cuando porque desde entonces nad ie jamás supo nada de Franz Nagel.
'
JULIO ROEL.

Ullll@«:&lt;mMi~iw@fi&lt;e ~~lfüU@~
. El martes de lll: semana que ho:y termina, la m~trópo·
lt despertó sacudida por una terrible cnomocióo· al sa·
cudirniento físico sucedió el moral cuando se supo que
en las afueras de Tacubaya acababa de hacer explosión
un carro con pólvora, sembrando a su rededor la desolación y 1~ l?uerte. Se tenía esperanza de que las pri·
meras oohc1as fueran exageradas, pero desgraciada·
mente no fué así; los trabajos de salvamento vinieron a
mostrar que habían perecido más de sesenta personas
y se hallaban heridas otras tantas o más: de las que hao
muerto muchas en el resto de la semana.
Las fotografías que aparecen en estas páginas dan una
idea de la horrible magnitud del desastre.
. A(ortuoadamente el corazón de los mexicanos, y prin·
c1palmente el de las damas, no es insensible a la des·
g~acia de los demás, y ya la &lt;::aridad proverbial de Mé·
x1co se ha mostrado en fiestas de caridad y ofrecimien·
tos altruistas c¡~e han sido debidamente cumplidos. Sirva esto de lemhvo al espantoso horror de la terrible ca·
tástrofe.
Sitio preciso donde se efectuó la explosión.
~ Es

suyo este lindo niño, señora?
-Sí, señor, es el menor. Tengo dos niñas más, pero
se bailan en el colegio.
Franz sintió dentro de sí un doloroso derrumba·
miento.
En eso la mujer halló los pl~nos. ~l los tomó.
-iOh, cuán cambiada está la ciudad!
Y luego, combatido por un temor de descubrirse y
un angustioso deseo de que lo reconocieran:
- Hace muchos años que no paso por aquí y la hallo
muy cambiada. Voy a visitarla antes de irme nueva•
mente. En un tiempo tuve muchos amigos queridos
aquí.
Y luego, ante la impasibilidad de la mujer:
-iHe estado tantos años en América!. .....
-/Viene G.e Amérir.a el señor?
Advirtió él que no había en la pregunta más que un;i
solicitud indiferente, Quiso arrie~garse más.
-Sí, señora, de allá vengo. /Qué? /Tiene rsted al•
gún pariente, algún ser qu~rido en el nuevo mundo?
-No, no señor, ninguno.
- Creía que tuviera. ¡Tantas familias tienen allá los
hijos más queridos, tantas esposas sus maridos, tantas
jóvenes sus novios!
No vi6 en ella señal de ninguna emoción. Ningún
recuerdo turbaba su plácida fisonomía de señora feliz.
Cambiaron aún algunas palabras banales. Fraoz pagó
y salió con el alma destrozada.
En la calle, mil reflexiones le acudieron.
F ¡ Veinte años de trabajo, de esperanzas, de ilusiones,
de vida dedicada a alcanzar uo ideal! 1Para qué?
No lo reconocían. En el corazón de la mujer que
amaba no había de él ni un recuerdo. ¿ Para qué le
valía toda una vida de sacrificios, ante el derrumbe
total de la ilusión más querida? Estaba muerto. Era
un extranjero en su patria, un desconocido para su

Bomberos y soldados removiendo los escombros en busca de damnificados.

discreta correspondencia. Hizo una ligera inclinación
de cabeza, despidiéndose, y su rostro pálido guardó l¡1.
misma grave placidez. Lleno de turbación, la seguí con
la mirada por todo lo largo de la calle, · basta que la
perdí.
¡Qué distinta emoción agitaba mi alma cuando en el
fondo de la alcoba ella adornaba de azucenas un florero! Ella fué la primera en hablar:
- 1Crees tú que será feliz, desposándose con el hom·
bre que ha elegido?
-No, ella no; él sí.
- / Por qué?
-Porque ella tiene inteligencia suficiente para cono·
cerle, y sobre todo, ternura para amarle como muchos
hombres lo son sin cnmpreoderlo y como muchas muje•
rE.s querrían ser amadas.
_¿ Y cómo sabes tú que muchas mujeres querrían ser
amadas así ?
-Porque mi corazón, que es indiscreto, se lo ha con•
tado a mi razón,
_ ¿ Es que el corazón habla?
-Ciertamente: con esta particularidad, que el cora•
zón no aprende a hablar, sino basta que ha aprendido
a sufrir.
Y agolpándose de pronto en su espíritu todos los do·
lorosos recuerdos de su vida, adelantándose hacia mí, y
comprendiéndole yo eo su alma, avancé hacia ella y la
torr.é en mis brazos: y oo nos hablamos, y no nos mira·
mos a los ojos; pero ella sollozaba sobre mi pecho, e
impotente yo para evitar que mis dolores se asociasen
al suyo, humedeciéronse mis ojos, y sentía sobre mi co•
razón una dulzura indefinible.
Pero la sensación de dureza que experimentaban mis
manos, descansando sobre mi mesa de trabajo, hizo que
paseara la mirada sobre los mueblas oscuros y sobre

EL NINO
Era en el descanso que sigue a las primeras horas de
labor del día. Asuetos cuya resolución apremiaba, ocu•
oaban mi espíritu, y fueron empujándole poco a poco
hacia la consideración de que por grande que seal el
poder del hombre, .queda limitado por algo que, al ha·
cer imposible la inmediata realización de sus deseos,
la diferencia del peder de Dios: somos todos los hom•
bres los esclavos del tiempo. Ocupada por estas coosi·
deraciooes, mi mente se ti:ió de una vaga tristeza y de
un temor indeciso.
Formas a penas bosquejadas, tomaron el relieve de la
vida, y en una calle transversal, silenciosa y alegre, la
encontré: su vestido elegante, sencillo, era de uca tela
fina color de amatista; su sombrero de anchas alas ex·
tendidas, se inclinaba graciosamente scbre un lado de
su cabeza: era de menuda paja mate como viejo marfil:
revestía la parte inferior del ala, una gasa de tono de
amatista que proyectaba sobre su rostro pálido, dándole un místico relieve, una ligera sombra lila. Con ese
sosiego propio de las almas que están tristes, me acer·
qué a ella: le dije con palabras sencillas, llenas de ter•
nura. en un tono lento, pero preciso, las emociones que
había despertado en mí.
Durante los momentos en que hícele declaración de
mi cariño, sus dulces ojos me contemplaron en silencio:
nada pude leer en ellos: oi reproche, ni alegría. ni desdén. Cuando terminé de hablar, dióme una respuesta
que bien podía ser una delicada negativa, o bien, una

Casas destruídas por la explosión.
las paredes blancas de mi habitación, y encarándome
con el niño que estas historias le contara a mi razón,
le dije:
-¿Cómo es posible que esa misma hermosa mujer
pueda ser en el intervalo de un instante, la pretendida
enigmática y la esposa confidentt: 1
-Yo lo que sé es que estos son momentos ~xquisitos;
estabas triste, y he querido ahuyentar tu tristeza.
Sorprendido de la profundidad de sus palabras, y te·
meroso de perder la fé eo la tan decantada razón del
hombre, tomé mi sombrero, bajé rá,iidamente las esca•
leras y me eché a la calle. Al quedar envuelto en la
luz dorada de la tarde, y al dar con las miradas en un
grupo de árboles cuyas verdes frondas recortábanse
en el azul del cielo, comprendí q~e llevaba en mi co•
razón la alegría de vivir.
MIGUEL A. VELAZQUEZ.

Las pieles más Gastosas que se conocen son las de la
zorra negra de Kamchatka. No sólo escasean mucho
dichos animales,sino que son muy difíciles de matar.
Una de estas pieles cuesta 1 ,ooo pesos.

oo o
Los primeros trabajos de remoción de escombros.
Restos del carro que hizo explosión.

En el Japón, era costumbre cuando uoa mujer llegaba a cierta edad siu casarse, que las autoridades escogiesen un hombre, con el cual le obligaban a casar•
se . El emperador acaba de abolir dicha ley.

�Visitando la Academia Nacional de Bellas
Artes, antigua de San Carros

cediera una dotación suficiente. También la Junta
Provisional dió cuenta al Rey suplicándole la dotase
con !IIZ,500 oo anuales como lo estaba la Academia
de San Fernando, cantidad con la cual podía ase·
gurarse el sostenimiento del nuevo plantel auxiliado
como ya estaba con las asignaciones perpetuas de
varias ciudades y villas como México, Querétaro,
Veracruz, Orizaba, Córdoba, etc., etc.
Siendo muchos los alumnos que concurrían a la
Academia, la Junta acordó construir un edificio
apropiado llegando a la i.dquisición de un terreno
adonde levantarlo; y en tanto se arrendó a la Mitra
el edificio que había sido &lt;Hospital del Amor de
Dios&gt;, en la cantidad de h,3oo anuales y a él se pasó la
Academia.
Antes de la llega·
da de los profesores
que vinieron de España figuraban ya
en el plantel José
Alr,ibar, Francisco
Clapera y el escul·
tor Santiago Sando·
val, primer maestro
de este arte bello
que hubo en la Aca·
&lt;1emia.

Es necesario de cuando en cuando, remontarse a las
esferf~ del i.rte apesar de que los tiempos no son muy
prop1c1os Pª:ª estas disquisiciones y contemplarlos templos de ensenanza a donde la juventud mexicana se nutre _de las verda~es científicas y artísticas, que el día de
man~na les servirá para satisfacer sus ansias de belleza
estética.
La Academia que presentamos en estas páginas y que
es plantel del arte mexicano, tuvo lc,s sigu ientes antecedentes histó·
ricos. Establecida en
1778 en la Casa de la
Moneda de México y
por real disposición una
Escuela de Grabado
Que , dirigía el distio·
guido artista don Jerónimo Antonio Gil, académico de Mérito de
la Real de Nobles Ar·
tes de San Feroaodo y
Grabador Mayor de
dicha casa, ob~érvóse
que e 1 c,,ncurso de

Un frente de una de las galerías
de cuadros.-Parte de la galería de
cuadros.-La sala de juntas.-Uo
aspecto del salón de actos.
alunnos era numeroso y efectivo su
aprovechamiento, en dos años de
trabajos. Para aumentar el campo
de acción de éstos, el Superintendente de la citada Casa de Moneda, don Fernando José Mangino, tuvo el
laudable propósito de que se fundase en México una
Academia de las tres Nobles Artes, Pintura, Escultura
y Arquitectura, a semejanza de los institutos que para
tal objeto existían en Madrid, Valencia y Barcelona; y
animado de celo para el público beneficio, presentó en
29 de Agosto de I 79r, ante el Virrey don Martín de Mayorga, un proyecto para establecer en la misma Casa
de Moneda aquella Academia; pensamiento que el Vi•
rrey estimó muy oportuno y conveniente, aprobándolo
en r2 de Septiembre.
Con el fin de normalizar la idea, el propio gl)beroan·
te estableció una &lt;Junta provisional&gt; presidida por él,
y compuesta de don l:&lt;'ernando Maogino; del Corregi·
dor de México, don Francisco Antonio Crespe,; del Re-

t.

'

El profesor de pintura, seño( Ge·
dovius, y algunos de sus alumnos.El profesor de claro oscuro, señor
del Valle, y algunos de sus alum•
nos.-El profesor de escultura, se·
ñor Dominguez Bello, y algunos de
-sus alumnos.-El patio central.
gidor decano del Ayuntamiento de la Capital, don José
Angel de Cuevas Aguirre; del Prior del Consulado, don
Antonio Barroso y Torrubia; del Consul más antiguo,
d"ln Aotonio Bassoco; del Aiministrador General del
Real Tribunal de Minería, don Juan Lucas de Lasaga;
del Director del mismo Tribunal, don Joaquín Velázquez de León; del Mariscal de Castilla, Marqués de
Ciria; del Marqués de San Miguel de Aguayo; del doctor don José Ignacio Bartolacbe, como Secretario y, finalmente, del Grabador Mayor de la Casa de Moneda,
don Jerónimo Antonio Gil como Director General de la
Academia.
La Junta celebró sesiones de importancia tomando
los acuerdos necesarios de todo!. lo cual dió cuenta el
Virrey al Soberano en 1\&gt; d~ Agosto del añ.o siguiente,
pidiendo al Monarca protegiese la Academia y le con•

�d~ su propia existencia, y su ar·
quiteclura debía sus colosales
proporciones la parte más segu•
ra de una originalidad incierta.
Se lle 5a a considerar que el
harmonioso pintor Urbino y e
viejo Bounarroti, a través de todas las catástrofes, a través de
todas las muertes aparentes y los
largos silencios de Roma, han
recogido una tradición latente
e interrumpida que no había ceBdo de evolucionar subterrá·
neameote, para coronar su obra
y decir por fin al mundo lo que
no había podido decirle el Imperio.
Tales artistas son más propia•
mente romanos y puece que son
admirables exponentes del deseo
ioconcier.te y secreto de esta tierra latina que no lo fué la Roma de los Césares.
Esta Roma había impreso su
imag,m. Permaneció artificialmente helénica y la Grecia no
podía ofrecer a un puP.blo más
vasto y muy di~tinto las formas
necesarias para su coocienciaor•
namental.
Ella no podía ser más que
un seguro y magnífico punto de
partida. pero sus estatuas y sus
pinturas, delicadas, precisas, me-

Una página de Maeterlinck
·sobre Roma
De todos los lugares del mundo es Roma donde pro·
bablemente se ha acumulado durante veinte siglos ma·
yor número de cosas bellas que subsisten todavía.
Nada es creación suya si se exceptúa un espíritu de
grandeza y el ordenamiento de lo bello, pero los más
grandiosos monumentos de la tierra se han fijado ahí y
se han dejado huellas innumerables e imperecederas.
Al no más pisar su suelo, se pisa la huella mutilada de
la diosa que ya no se muestra a los hombres.
La naturaleza la había situado admirablemente en el
lugar más propicio para recoger,-como en la más no-

suradas. casi téoues. no teoí::\o

una plaza a propiada en este Forum recargado de aplastantes
monumentos, entre estas termas
monstruosas, esos circos violentos y bajo las enormes y suntuosas arcadas ;le esas basílicas superpuestas.
Nos preguntamos entonces s
los trescos de Miguel Angel no habrán respondido después de mil años ?e espera,
al llamamiento de esas arcadas vacías y si no será el caso de creer que dichos fres·
cos son la consecuencia casi orgánica de esas columnas y de esos mármoles imperiales.
.
Así mismo se considera que el plaofond, las pechinas y "el incenaio del Borgo,"
ilustrarían-mucho cás que las esculturas de Fidias y de Praxiteles y mucho más
también que las excelentes pinturas de Pompeya o de Herculano,-las Metamorfosis
de Ovidio, los poemas de Horacio y la Eneida de Virgilio.

Asistentes al lunch campestre con que celebraron los congregacionistas marianos la clausura de su primer
congreso.

Señor don Eugenio Paredes, nombrado Tesorero
General de la Federación.

ble copa que se haya abierto bajo el cielo, -las joyas recinto casi desierto, en el centro de los sitios inanide los pueblos que pasaban a su alrededor sobre las ci· mados donde las losas, les pórticos cultiplicaodo el es·
pacio y la. ausencia, en todas las encrucijadas donde
mas de la historia.
El sitio en que cayeron tantas maravillas Ahí el azul vela en el vacío alguna estatua herida, entre los estan•
ques, )ns capiteles, los tritones y las ninfas, una agua
es límpido y suntuoso.
Las obscuras y profundas verduras del Norte seuneo dócil y luminosa, obedeciendo todavía órdenes recibidas hace dos mil años, forma a la inmaculada soledad
a los ligeros y claros follajes del Mediodía.
Los árboles más puros, el ciprés que se levanta como un adorno movible y siempre fresco de penachos de
una oración sombría y ardiente, el pino que parece el azar, d.: guirnaldas de rocío, de trofeos de cristal, de
más grave y armonioso pensamiento de la selva, el ver· coronas de perlas. Se diría que el Tiempo, entre estos
de y macizo roble que da a los pórticos tanta gracia, monumentos que creyeron desafiarlo, no ha querido
han adquirido ahí por tradición secular, un orgullo, una respetar sino las horas frágiles de lo que se evapora y
conciencia y una solemnidad que ellos no encuentran se derrama.
Tan largo tiempo ha residido la belleza entre estos
en ninguna otra parte.
muros que van del Janículo al Esquilino, con tal per•
Quien los ha visto y comprendido no les olvidará ja·
más y fácilmente los desconocería entre los árboles aná· sistencia ahí se ha acumulado que el lugar mismo, el
logos de una tierra menos sagrada. Fueron ornamentos cielo que lo cubre, las curvas que lo perfilan, han adquirido un prodigioso poder de apropiación y de eny testigos de cosas incomparables.
Ellos no se separan de los dispersos acueductos, de noblecimiento. Roma, como una especie de hoguera
los mausoleos descoronados, de los arcos rajados. de las espiritual , purifica todo lo que desde hace siglos han
columnas heroicamente rotas que decoran una campiña amontonado ahí los errores, los caprichos, la extravamajestuosa y desolada, han tomado el estilo de los már· gancia y la ignorancia de los hombres. . Hasta hoy no
moles eternos a quienes ruedan de respetuoso silencio. ha sido posible ejecutar o mantener allí una cbra que
Como estos, sabeo ellos decirnos con dos o tres líneas rehusase despojarla de su fealdad o de su vulgaridad
netas y sin embargo misteriosas, todo lo que puede re· original. Todo lo que oo está conforme con el estilo
velarnos la tristeza de una llanura qüe lleva sin doble· de las siete colinas desaparece y se elimina poco a poco bajo la acción del genio atento que ha colocado en
garse lai. ruinas de su gloria.
los horizontes, en la roca y en el mármol de las altuEllos son y se sienten romanos.
ras los principios estéticos de la ciudad. La edad meUn círculo de montañas de 11ombres sonoros augusta· dia, por ejemplo, y el arte de los primitivos habitantes
mente familiares de cimas cargadas de nieves que bri·
debieron ser ahí más activos que en ninguna otra par·
llan tanto como los recuerdos que evocan, hace a la te, pues se encontraban en el corazón mismo del uní•
inmortal ciudad un horizonte preciso y grandioso que verso cristiano; sin embargo no hao dejado ~ioo trazos
ta separa del mundo sin aislarla de los cielos. Y en este poco sensibles y subterráneos, lo que fué en verdad
preciso para que la historia del mundo, de la cual ese
era el hogar, no quedase incompleta.
Lo contrario pasó con los artistas, cuyo espíritu esta•
ba naturalmente en armonía con el que preside a los
destinos de la Ciudad Eterna; Jules Romain, los Carra•
che y algunos otros, pero sobre todo Rafael y Miguel
Angel, manifiestan una amplitud, una certeza, una especie de instintiva satisfacción y de filial alegría que
ellos no encuentran en ningún otro lugar. Se \•é que
esos artistas no tenían que crear sino solamente en es·
coger y fijar las formas que al afluir de todas partes,
irrevaladas pero imperiosas, no pedían m ás que nacer.
Y ellos n:i se engañaron; no pintaban, en el propio sen•
tido de la palabra, sino que descubrían simplemente
las imágenes vela das que poblaban las salas y las arca·
das de los palacios.
La relación entre el arte de ellos y el medio que le
da vida, es tan necesaria, que desterradas a los museos
o a las iglesias de otras ciudades, sus obras no parecen
traducir sino una concepción arbitraria, exagerada·
mente fuerte y decorativa de la vida. Es por esto que
las fotografías o las copias del plafond de la Capilla
Sixtina desconciertan un poco y tienen algo de inexpli·
cable. Pero si el viajero entra al Vaticano después de
haberse impregnado de la voluntad que emana de los
mil vestigios de Roma, entonces considera como uo esfuerzo magnífico pero natural, el enorme esfuerzo de
Mignt:l Angel.

Un momento pintoresco del lunch de las congregaciones marianas.

La p(odigiosa bóveda donde en grave y harmoniosa
orgía de fudrza y de entusiasmo se enlaza y acumula
un pueblo de gigante~. viene a ser como uo fiejado del
mismo cielo donde se han reflejado todas las poderosas
virtudes cuyos recuerdos se agitan todavía bajo las rui·
nas de este suelo apasionado.
No, si el viajero dócilmente se ha dejado sugestionar
por todo lo que le rodea, se imagina que en estas habi·

La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuerdas vocales, así que son
mudos. Las ballenas tampoco emiten sonidos.
o o o o
En Escocia se hacen excelentes ladriUos de una m ezcla de granito molido y
cal.

taciones del Vaticano, así como bajo la
b5~e'.ia de la. Sixtina, por diferentes
que sean ambas impresiones, asiste a
la dilatación tardía pero lógica y natu·
ral de uo arte que habría podido ser
el de Roma. Le parecerá que se en·
cuentra aquí l:i. fórmula que el genio
demasiado positivo de los Quirites oo
había tenido la ocasión o la suerte de
deducir. Pues Roma, a pesar de todos
sus esfuerzos, no había logr ado dar de
ella misma la i magen esencial que ha·
b ía prometido al Universo.
En el fondo se embellecía de los des·
pojos .de la Grecia, y Pl mejor de sus
méritos fué el de haber recogido y
comprendido ávidamente la belleza del
arte griego Cuando intentó agregar al·
go lo deformó sin apropiarse la expre·
sióo de arte a su vida persona 1 Sus
pinturas y esculturas oo respondían sino a una especie, como si dijéramos,
de decires o rumores a las realidades

Grupo de niños que asistieron al baile de fantasía con que celebró su onomástico la niñita Madrid Paredes el lunes pasado.-Caperucita y el oso.-Otro gracioso grupo tomado en la fiesta,
Fots. Muciño y García.

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TEATRO PRINCIPAL.
No anduve descaminado en mi anterior crónica al
reservar la opinión sobre lo que se decía acerca de la
brillantez de la nueva compañía de zarzuela y género
chico que iba a funcionar en este coliseo, pues ha re·
sultado todo ello mediano en regla general, y lo que es
peor hasta rayando en lo obsceno.
La obra de Capella con m6sica de Bilbao es de lo
más malo que hemos visto en su género; y si ~ólo fuera
malo, basta pasaría, pero como raya en algo c;ue no debe representarse, resulta que el Principal va a ser un
teatro para «hombres solos&gt; lo cual mirado bajo el pun·
to de vista de los pesos, puede dar pingües ganancias
De manera que creo un deber el advertir a las mu-

ha escrito, pero como en el mismo sentido se ha expre·
sado la mayor parte de la prensa, resulta que no es difícil el augurar un nuevo fracaso, continuación de los
que empezaron con aquella Compañía de Operetas
francesas de tan triste memoria. Está visto que el Principal sólo admite ya las payasadas de Enhart.
TEATRO COLON.-SCHERLOK HOLMES
CONTRA RAFFLES.
Ha sido, a no dudarlo, esta obra una de las mejore::
que hemos visto a la Compañía caralt y por eso no es
de extrañar que el público muy numeroso que asistió
al estreno, se mostrara satisfecho del éxito del mismo.

•
•

..

,.·.
•
' ..

P~ro aquella garrida moza de Calatayud fué la que hizo que el nombre de
Fehu y Codina llegara a las cumbres de la celebridad, pues ni entonces ni
ahora, ni luego, es fácil encontrarse con una obra de la intensidad dramática,
del nervio vigoroso, del interés en la acción y de la verdad en los personajes, como el tan conocido drama.
. Difícil era que después de tan raro acierto encontrase pronto algo que le
igualara, por ese motivo «Miel de la Alcarria&gt; y «Maria del Carmen&gt; no pasaron de fábulas interesant,,s, con escenas de mucho efecto, que demostraron
el talento innegable de su autor.
, '.!'odo el ambiente de la Huerta murciana está perfectamente tratado en la
ulh~a de las obras que acabo de citar, cuyo lenguaje pintoresco prueba el estudio que el autor hizo de las costumbres de aquella provincia española. Pero
el asunto teatral a no dudarlo, adolece de poca animación, y vemos escenas
que sobran, situaciones que languidecen, y caracteres que la verdad distan
mucho de interesar.
De ahí el que el público no se entusiasmara mucho en la representación, y
eso que h~y personajes como el del enfermo y enamorado &amp;:Javier&gt; perfectamente dehneados, y que Mutio caracterizó muy bien; pero repito que la factura es débil, y que «María del Carmen&gt; es por tanto un drama endeble, de
psicologia muy superficial y que por tanto no llega a el alma.
María Luisa Villegas estuvo bien en el papel de la protagonista sin ser una
de sus mejores creaciones. Emilia del Castillo hizo una «Fuensanta&gt; alegre y
enredadora con bastante acierto. Coss cumplió únicamente, y él puede hacer
mucho más. Y, en cambio, Catalá rayó a gran altura y Vargas tuvo la mejor
noche de todas cuantas le lle visto desde que pertenece a esta Compañía.
L_a obra se puso muy bien, siendo muy linda la decoración del acto segundo,
el rincón de una huerta de aquellas que hacen soñar con los mayores en.:antos a todas las personas que las conocen.
En la noche de ayer sábado se habrá celebrado, según se anunció, la func_ión de beneficio del primer actor señor Coss que, dadas las simpatías que
tiene, debe haber estado brillante. Veremos cómo se ha puesto y representado
la obra de Sardou &lt;El Asunto de los Venenos&gt; que ha sido la escogida para
esta solemnidad.

'

chas familias que leen EL MUNDO ILUSTRADO se abstengan de semejante espectáculo qne además resulta caro, porque
eso de los treinta centavos luneta, es un
sueño, pues los revendedores tienen las
mejores localidades y piden lo que les viene en gana.
Por tanto ha resultado que las obras ya
conocidas como &lt;Los Bohemios&gt;, los hemos
visto mal representados por Mimí Derba,
cuya frialdad raya en la temperatura del
Polo; y las nuevas, es mejor no hablar de
ello. El cronista lamenta escribir lo que

Teatro Lírico.- Dos escenas de la zarzuela «Los Dragones del Rey.

•

La personalidad del céle·
bre bandido, creada por el
autor inglés y la sujestión que
siempre produce el detective
que la fantasía de Conan Doy·
le, engendró con sumo acier·
to, son motivos más que suficientes para que al verlos juntos y en constante
pugna el espectador se distraiga mucho, que
es, al fin y al cabo, lo que se proponen estas
obras policiacas, que hoy por hoy gustan bas·
tante.
No tengo para qué decir que en los cinco
actos en que la obra se divide, gana siempre el
ladróo, y solamente al final consigue el policía
echarle mano, o mejor dicho manos, pues unas
po,tizas que usaba Raffies para sus hazañas, son
las mismas que por medio de habilidosa combi·
nación eléctrica aparecen saliendo de una caja
de valores que el bandido iba a forzar y lo sujetan, sin que le sea posible escaparse.
A.demás, en la obra aparece el famoso doctor
vVatsscn, haciendo un importante papel y ca-

m ~ m;,zclado o,n todo ello, ha.y la devolución de una fortuna a cierta joven abudaoada por un viejo tuuante que la robó dejándola en la
mi~eria, tenemos que todo ello interesa. sobre manera, y los golpes de
habilidad de los..dos que luchan de potencia en potencia, producen
efecto divertido que los aplausos de los espectadores celebran.
L1. obra se pus'.&gt; bastante bien, estando pintada con arte por los her·
manos Ta.razona. la decoración del acto tercero. Y, con respecto a los
intérpretes diré que todos cumplieron y como a veces he criticado la
manera detrabajar del s~ñor Aguirre, ahora digo que este actor estuvo
muy acertado en el Raf!les que interpretó siendo a mi juicio, lo mejor
que le be visto en lo que va de temporada.
TEATRO MEXICANO.-&lt;MARIA DEL CARMEN&gt;
Hay que evocar recuerdos al tratarse de una obra del malogrado
Feliu y Codina, que no siempre se dan en México producciones escé·
nicas tan nobles, tan sanas, tan bellas como las que produjo el talento
sereno y la inteligencia madura del autor de &lt;La Dolores&gt;, es~ joya
literaria del teatro contemporáneo e~pañol.
Era en M4yO de 1897 cuando la muerte de una m,nera imprevista,
criminal. coa alevosía y ventaja, sorprendió en toda la fuerza de su
vida al escritor de que h,iblo. Ya p,r aquel tiempo Feliu y Codioa se
babia conquistado ua lugar propio, definido, característico, demasiado
pintoresco quizás, defecto que, a no dudarlo, el tiempo lo hubiera corregido, mas esto no era obstáculo para que se precisara su ingenio
y su talento pau el teatro. Antes de 1892 fecha de su gran triunfo con
&lt;La Dolores&gt;, el escritor catalán era ya conocido en los cenáculos Ji.
terarios y recner:io, no estoy fijo si por el 18go o gr se repre•entó uo
drama suyo e:i un acto, titulado &lt;Un libro viejo&gt;, del cual la Pardo
B:izán se ocupó con elogio en el «Teatro critico&gt;.

Teatro Mexicano.-Maria Luisa Villegas en &lt;María del Carmen&gt;.-Una escena del acto III
de la misma obra.-Joaquín Coss en el personaje de &lt;Pencho&gt;.

�TEATRO ARl::!EU
Recordaréis, l~ctores, ,1quella grandeza de las operetas de otros tiempos ¡todo muere! .... que diría un aficionado a la filosofía barata. Ahora han puesto los precios a peso y medio, y aun así resulta carísimo hasta el
punto de que la noche de la inauguración con la sorprendente novedad de &lt;El Soldado de Chocolate&gt;, oo
había uo solo palco ocupado, y apenas cincuenta lunetas. En resumen, una ruina completa. Ya la buena sociedad mexicana, la que antes iba con entusiasmo, dejó
de frecuentar el Arbeu; pero ahora ha decidido no pisarlo más, a lo menos, mientras siga la actual Compañía

y aunque se creyó que acudirían al llamamiento de las
funciones de las seis de la tarde, ¡intento vano! siguió
el público bri. !ando por su ausenc;a.
Según noticias, no tendremos operetas dignas de verse, bien pues\as y con lujoso vestuario, hasta el próximo Octubre en el Colón con la Iris y la Pera I y un cuadro de Compañía que ha de llamar la attoción por lo
completo y brillaote. Eotouces veremos las operetas
nuevas, que más éxito han tenido en Europa, eotonces
se montarán las obras con esmero y, en una palabra, la
simpática Esperanza ha de tener teatro lleno, volviendo aquellas veladas que eran magníficas } artí~ticas en
grado sumo.

En tanto esto pasa, la gente no se deja engatusar por
rabajas de precio y huye como alma que lleva el diablo
cuando le anuncian &lt;El Vals de Amor&gt; y otras antiguallas por el estilo. La verdad es que el público posee un
gran instinto, y conoce las mañas de los Empresarios
que desean atraerlo para que se aburra. !Pobre Arbeu,
ha muerto a manos de la Empresa Hispano-Americana
( o algo así) no recuerdo bien el título.
LUIS DE LARRODER.

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El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejp
rey de su selva. Los dioses le habían dicho: &lt;Goza: el
bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y
suena tu flauta&gt;. El sátiro se di vertía.
000

Un día que el padre Apolo estaba tañendo la divina
lira, el sátiro salió de sus dominios y fué osado a subir
el sacro monte y sorprender al dios crinado. Este le
castigó tornándole sordo como una roca. En balde
de las espesuras de la selva llenas de pájaros, se derramaban los trinos y emergían los arrullos El sátiro no
oía nada. F1lomela llegaba a cantarle sobre su cabeza,
enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que
hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas. Él permanecía impasible o lanzaba sus carcajadas salvajes y saltaba lascivo y alegre cuando percibía
por el ramaje lleno de brechas alguna cadera blanca y
rotunda que acariciaba el sol con su luz rubia. Todos
los animales le rodeaban como a un amo a quien se
obedece.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su
sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz ni el ruido de los crótalos, gozaba de distintas rr.aneras. Así pasaba la vida este rey barbudo, que tenía patas de ca-

.

Oll

1Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidios; selva toda
alegría, y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes;
donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el
rey caprípede bailaba delante de sus faunos, beodo y
haciendo gestos como Sileno?
o o o

Fué con su corona de laurel, su lira, su frente de
poeta ,&gt;rgulloso, erguida y radiante.
Llegó hasta donde estaba el sátiro velludo y montaraz , y para pedirle hmpitalidad, cantó. Cantó del gran
Jove, de Eros y de Afrodita, d«:- los centauros gallardos
y de las bacantes ardientes; cantó la copa c!e Dionisia,

1

bían callado y le oían como en un sueño. Una náyade
virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: &lt;Yo
te amo&gt;. Filomena había-volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica. No había más eco que la
voz de Orfeo. Naturaleza sentía el himno. Venus, que
pasaba por las cercanías, preguntó de lejos con su di~ina voz: &lt;/Está aquí acaso Apolo&gt;
Y en toda aquella inmensidad de maravillosa armonía, el único que no oía nada era el sátiro sordo.
Cuando el poeta concluyó, dijo a éste; &lt;/Os place mi
canto? Si es así, me quedaré con vos en la selva.&gt;
El sátiro dirigió una mirada a sus dos conse;eros.
Era preciso que ellos rt'sol viese u lo que no podía comprender él. Aquella mirada pedía uoa opinión.

De &lt;Ritmos del Agua.&gt;
No sé qné visiones
en la noche quieta
vienen a buscarme
en mi alcoba austera.
Buscan siempre ... . .. siempre
las noches serenas,
los tedios muy hondos,
Las mudas tristezas ... .. .

........ ··· ··· ······· ··· ............... ..... .. .

Yo he visto esas sombras que vagan tediosas
entrar por el hueco de paredes viejas,
de paredes antiguas que alzan
s11 mole siniestra
en la paz inmutable y sombría
de las noches negras .... ..... .
Yo he visto esas sombras que buscan asilo
en donde hallan angustias y penas;
y yo he visto prenderse en el muro
no sé qué figuras . ... .. no sé qué siluetas •... ..
Todas estas noches

La familia del s?ñor general don Bernardo Reyes, y sus antiguos amigos y partidarios en la conmemoración
del día onomástico del finado, el 20 del actual en el panteón del Tepeyac.
de torvas tristezas,
esas sombras errantes y mudas
por mi oscura ventana penetran.

o o o
-Señor-dijo la alondra, esforzándorn en producir
la voz más fuerte de su buche-, quédese quien así ha
cantado c,on nosotros. He aquí que su lira es bella y
potente. Te ha ofrecido la grandeza y la luz rara que
hoy has visto en tu selva. Te ha dado su armonía, Señor, yo sé de estas cosas. Cuando viene el alba desnudá
y se despierta el mundo, yo me remonto a losprofuodos
cielos y vierto desde la altura las perlas invisibles de
más trinos, y entre las clar idades matutinas mi melodía
inunda el aire, y es el regocijo del espacio. Pues yo te
digo que Orfeo ha cantado bien, y es un elegido de los
dioses. Su música embriagó el bosque entero. Las águilas se han acercado a revolar sobre nuestras cabezas,
los arbustos floridos han agitado suavemente sus incensarios misteriosos, las abejas han dejado sus celdillas
para venir a escuchar. En cuanto a mí, toh, señor!, si
yo estuviese ea lugar tuyo, le daría mi guirnalda de
pámpanos y mi tirso. Existen dos potencias: la real y la
ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo
lo hace con su inspiración. El clios robusto despedazaría de un puñetazo al mi ;mo Athos. Orfeo les amansaría, con la eficacia de su voz triunfante, a Nemea su
león y a Erimanto su jabali. De los hombres, unos ban
nacido para forjar los metales; otros, para arrancar del
suelo fértil las espigas de trigal; otros, para combatir
en las sangrientas guerras, y otros, para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu
paladar: si te ofrezco un himno, g,,za tu alma.

bra.
o o o
Era sátiro caprichoso.
Tenía dos consejeros áulicos: una alondra y un asno.
La primera perdió ~u prestigio cuando el sátiro se volvió sordo. Antes, si cansado de su lascivia soplaba su
flauta dulcemente, la alondra le acompañaba.
Después en su gran bosque, donde no oía ni la voz
del olímpico trueno, el paciente animal de las largas
orejas le servía para cabal~ar, en tanto que la alondra,
en los apogeos del alba, se le iba de las manos, cantando camino ele los cielos.
La selva era enorme. De ella tocaba a la alondra la
cumbre; al asno, el pasto. La alondra era ~aludada por
lo~ primeros rayos de la aurora; bebía rocío en los retoños; despertaba al roble diciéndole: &lt;Viejo roble,
despiértate.&gt; Se deleitaba con un beso del sol: era
amada por el lucero de la mañana.
Y el hondo azul, tan grande, sabía que ella, tan chica, existía bajo su inmensidad. El asno (aunque ento~ces oo había conversado con Kant) era experto en Filosofía, s?gún el decir común. El sátiro, que le veía
ramonear en la pastura moviendo las orejas con aire,
grave, ten fa alta idea de tal pensador. En aquellos_ días,
el asno no tenía, como hoy, tan larga fama. Moviendo
sus mandíbulas, no se había imaginado que escribiesen
en su loa Daniel Heinsius, en latín; Passerat, Buffon y
el gran Hugo, en francés; Posada y Valderrama, en es•
pañol.
El, pacienzudo, si le picaban las moscas, las espantaba con el rabo, daba coces de cuando en cuando y
lanzaba bajo la bóveda del bosque el acorde extraño
de su garganta. Y era mimado allí. Al dormir su siesta sobre la tierra negra y ama ble, le ciaban su olor las
hierbas y las flores. Y los grandes árboles inclinaban
sus follajes para hacerle sombra.
.
Por aquellos días, Orfeo, poeta, espantado de la miseria de los hombres, pensó huír a les bosq ues, donde
los troncos y las piedras le comprenrilerían y escucharían ·con éxtasis, y donde él podría temblar de armonía
y fuego de amor y de vida al sonar de su_ instrumento.
Cuando Orfeo tañía su lira, había sonrisa en el rostro apolíneo. Demeter sentía gozo. Las palmeras de•
rrama bao su polen, las semillas reventaban, los leones
movían blandamente su crin. Una vez--voló un clavel
de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se tornó flor de lis.

O

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;

Madre de mi alma,
tal vez tu presientas
que tengo amarguras
que tengo tristezas ..•.....
Cuando llegan las sombras errantes
a mi alcoba austera,
en mi espíritu triste y sombrío
un inmenso dolor se condensa.
Yo sé que si mueren
los seres que amamos en vida con ansia suprema,
sus sombras errantes que nunca se cansan
en el mundo quedan .... . .
Y yo sé que el amor que embellece
esta vida de horribles tristezas,
es fa sombra del alma que gime
o es de lágrimas nube que vuela . ...

sr. Lic. Don Agustín Borja S oriano, nombrado
Agent, del Ministerio Público del tribunal del
segundo circ11ito.

Tal vez estas sombras
que miro vagando en mis noches inciertas,
son las sombras tristes
de algún ser que endulzó mi existencia,

o o o

Señor don Carlos Ducleau, nombrado subdirector de
. Estadística en la Secretaría de Fomento.
y el tirso que hiere el aire alegre, y a Pan, emperador
de las montañas, soberano de los bosques, dios-sátiro
que también sabía cai:tar. Cantó de las intimidades del
aire y de la tierra, gran madre. Así explicó la melodía
de una arpa eolia, el susurro de una arboleda, el ruido
ronco de un caraco l y las notas armóoic;s que brotan
de uoa siringa. Cantó del verso, que baja del cielo y
place a los dioses, del que acompaña el bárbitos en la
oda y el tímpa!,l..O en el pean. Cantó los senos de nieve
tibia y las copa§ del oro lab rado, y el buche del pájaro
y la gloria del sol.
Y desde el principio del cántico brilló la luz con más
fulgores. Los enormes troncos se conmovieron, y hubo
rosas que se de5hojaron y lirios que se inclinaron lánguidamente como en un dulce desmayo. Porque Orfeo
hacía gemir loi leones y llorar los guijarros con la mú·
sica de su lira rítmica. Las bacantes más furiosas ha-

Señor don Moisés Guerrero, nombrado subtesorer&lt;&gt;
de la Federación.

Mientras cantaba la alondra, Orfeo le acompañaba
con su instrumento; y uu vasto y dominante soplo lírico se escapaba del bosque verde y fragante. El sátiro
sordo comenzaba a impacientarse. /Quién era aquel
extraño visitante? 1 Por qué ante él había cesado la
danza loca y voluptuosa? 1Qué decían sus des consejeros?
¡Ah! iLa alondra había cantado, pero el sátiro no
oía! Por fin, dirigió su vista al asno.
1 Faltaba su opinión? Pues bien: ant~ la selva enorme y sonora, bajo el azul sagrado, el asno volvió la cabeza de uo lado a otro, grave, terco, silencioso, como
el sabio que medita.
Entonces, con su pie hendido, hirió el sátiro el suelo, arrugó su frente con enojo, y sin darse cuenta de
nada , exclamó, señalando a Orfeo la salida de la selva:
-iNo! •.. . ..
Al vecino Olimpo llegó el eco, y resonó allá, donde
los dioses estaban de brc ma, un coro de carcajadas
fcrmidables que después se llamaron homéricas.
Orfeo salió triste 1e la selva del sátiro sordo y casi
dispuesto a ahorcarse del primer laurel que bailase en
su camino.
No se ahorcó, pero se casó con Eurídice.

o tal vez la amargura infinita
de un amor que murió en prim3.vera ... .. .
Madre de mi alma,
si las almas bu e nas
se alejan del mundo tranquilas y alegres,
/ por qué en noches oscuras y quietas
saleo de sus tumbas esas almas idas
y con pena infinita se quejan 1•.. ••.
Yo pienso que es cierto ... . . .
que esas tor vas y vagas siluetas
son las sombras queridas y errantes
de mi amada muerta ..... .
CESAR CA'.\UCHO.

La pri._mera locomotora que fué a la América del
Norte, se construyó en Tourbridge, Inglaterra.
o o o

RUBEN DARIO.
~

El papel secante se hace con trapos de algodón her•
vidos en una fuerte solución de potasa.
Ofrendas florales en la tumba del general Reyes el

20

d~l actual.

�chaleco "tailleur" todo blanco en tela o en piqué. E~te
chaleco se escota eo lo alto sobre el borde de la veste
para formar un cuello cortado en punta hacia la espal·
da, simulando un pequeño capuchón con una bellota de
seda en la punta que cae sobre la veste . Esta se estrecha en el talle por una media cintura de la misma tela
la cdal termina en los lados abrochada con un grues¿
botón forrado de s?da.
Pero no solamente esta clase de t rajes lucirán la
prenda de moda, pues se llevan mucho sobre los fres·
-ces y delicados atavíos de lit:nzo, batista o muselina. El
conjunto de estos trajes así complementados es por demás gracioso y original.
l\1ARGARIT A.

CRONICA
El verano se ha mostrado excesivamente benigno entre nosotros, lectoras mías, por lo cual no hemos dejado
de ver a las damas luciendo trajes de estilo sastre hechos en telas de lana, acompañados de boas y estolas de
piel. Probablemente a esto se debe la boga indiscutible
de las vestes o jaquets confeccionados en tafetta, seda
Jiberty o seda brochada de colores vivos o negras, pues

dichas vEs,es son un abrigo de entretiempo en
extremo confortable a la vez que ligero y elegante. Esta bonita prenda tiene también el objeto de qmplementar y prestar distinción a cualquier traje, aun cuando éste sea sumamente sencillo y mo,;lesto.
Se llevan con muy buen éxito, acompañando
a las faldas blancas hechas en sarga, en tela de
lino, eo etamina o en crespón. Los colores propios para las vestes que acompañan a estas falldas son los tonos vivos como: kaki, azul rey,
coral, ¡;eranio, etc., hechas en las telas citadas antes. Otras se confeccionan en géneros de algodón o de lino, especialmente en terciopelo de algodón brochado. Estas se llevan, generalmente, sobre les
trajts negros, azul marino, crema o champagne.
En los trajes "trotteurs" de tela de lino, lana esponjosa o franela "ten nis", el jaquet se alarga actualmente
de una manera sensible y afecta una forma recta por
delante y por detrás, estrechándose un poco la amplitud
del talle por medio de una sardineta abrochada con
dos botones colocados en la costura de debajo de los
brazos. El cuello es de estilo "chal" o "tailleur" y las
mangas se hacen largas según el método antiguo, es decir: en dos piezas; una para ia parte superior y otra para la inferior.
Para los trajes de estilo sastre que llevan
draperías se usan mucho las telas llamadas:
",vbipcord ''corkscrew,'' ''tweed, cover•
coat," etc.,haciéndose frecuentemente, a guisa de jaquet, el verdadero palettot varonil,
descendiendo casi basta la altura de las rodillas con mangas lisas sin vueltas, bolsas en
los lados y por el frente en lo alto del busto.
Estos "tailleurs" no admiten más que la falda
recta, cruzada por delant, en un lado o con
delantal formando canesú en lo alto de las
caderas.
La Moda parece inclinarse favorablemente
hacia las telas a cuadros o a tablero de ajedréz blanco y negro, blanco y de color o de
dos colores contrastados. Creemos prudente
aconsej¡r a las damas de una edad mediana,
en las cuales el talle es ya un p oco grueso,
1
1 '

&lt;Toilette&gt; de mañana .

gu:s pro~uce en los trajes un lindo efecto de "paoiers'"
estilo Luis XV, y les presta un gran aire de distfoción.
A fin de que aquellas de mis lectoras que se confeccionen sus trajes tengan una idea más perfecta de lo que
vamos diciendo, voy a describirles un exquisito modelo
hecho en el estilo citado. Es de crespón de lana azul
past~l, adornado co? 5eda del mismo color y encaje de
Malinas. _L a falda tiene una drapería por el fre nte, uo
poco abaJo de la altura de las caderas, recogida con una
grao rosa de seda azul. Los pliegues rodean el cuerpo
por los lados, formando "paoiers", y van a reunirse por
detrás bajo un nudo. casi a la misma altura que los del
frente. El cuerpo está cruzado sobre un plastrón de encaje de Malinas y va cerrado a un lado del talle bajoun cinturón de seda azul que cierra un rosa de seda.
Mangas largas con amplios vuelos de encaje, plissados
en las mangas.
. Estos trajes se completan casi siempre con un jaquEt
kimono, en el cual el cuerpo sumamente flojo, semeja
una blusa estrechada en el talle por medio de uo cinturón de seda drapeado y casi cubierta por encaje de
Irlanda, Venecia, o guipure eo el mismo tono de la blu
sao cuerpo. Ya SPa para las señoras jóvEnes, ya para
las señoritas, e~tas ve~tes o jaquet's se abrEn se ore uo.

La célebre feria de Saiot•Cloud, tan concurrida aún
en nuestros días, puso en moda los "mirlitones" , instru·
mento de música al alcance de todas las bocas y de todas las bolsas. Esa creación de utilidad pública coinci·
dió con otra aún más deplorable; "la ruleta", que de
acuerdo con el "sistema" hizo naufragar más de una
fortuor; el '•mirliton" ejecutó sobre aquel tema una
partitura más que aguda, sin ser tan perjudicial. Para
aquellos acontecimientos, fué preciso ioaugrar una cinta que llevaron jugadores, y que se acomodó a la ruleta y al mi rliton in 1istintamente; esta estaba adornada
con una pequeña ruleta que formaba paraguas perono t'paracaídas."
L_as cintas histo_riadas pasaron como todo pasa aquí
abaJo; se obscurecieron, se adornaron de pestañas de
saltamoote, de mariposas, estas reservadas para los peinad&lt;;&gt;s y a veces para los peinados y a veces para los
vestidos, pero con menos profusión que antes, A conti-

11

que no Empleen estas telas más que para la falda hacieoco
el jaquet en tela lisa adecuada sitmpre al matiz de los
cuadros, prffiriendo el más obicuro.
Con los velos de lana, los cref pon es y el shaotung se
harán delicicrns trajes de estío, en los cuales no faltará
alguna nota original Y. de verdadera fantasía. Dicha no·
t .. consistirá especialmente en los dectcs de las drape·
rías, pues parece que éstos son inagotablts en la imagi·
nación de las modistas, sobre todo en las faldas hechas
con telas flexibles y ligeras tan apropiadas para los tra·
jes de la presente estación,
De uo modo particular reccmiendo a mis lectoras las
faldas drap,.adas eo los lados, recogiéndose dichas draperías eo el frente y en la espalda por medio de on
nudo o rosa de la misma tela o también coo un motivo
de pasamanería, pues esta manera de recoger los plie-

nuación vino una calma momentánea, después de un
derroche de esos ornamentos costosos.
También se celebró el célebre paso del Rhin, efectuado el 4 de Mayo de 1734, por el mariscal de Berwick y las t~opas reales, haciendo tejer cintas •·paso del
R?_in," ondula~as . como el agua del río, y sobre cuyo
te11do se ven d1bu1ados mosqueteros con uniformes a
veces blancos y otras azul pálido, en pie con el arma al
brazo cerca de una tienda de color, blanca, rubí o esmeralda. La célebre batalla de Fontenqy, en la cual el
marm:al de Sajonia triunfó de los ingleses y de los
austriacos, dió nacimiento a la cinta a "la Fontenoy."
También se añadieron piedras a las cintas para la
cabeza; en 1700, "¡a bella Molinera," que era la dueña
de un establecimiE.nto muy en boga en la Chaussée
d' Antin, tenía una de esas cintas cubierta de pedrerías,
pero es muy probable que las que fuervo inventariadas
por M. Germán Bapst, y que llevaba la Gran Delfina
María Josefa de Sajonia no fueran tan hntásticas.
En 1750 los caballos que montaban las damas llevaban las crines txenzadas con cintas y la cola adornad¡,,
con una escarapela, cuyas caídas flotaban al viento.
A Mme. de Pompadour le gustaba mucho adornarse
con cintas.
El pintor Revel en 1770 inventó la "puesta en carta"
que completó Jacquart con la invención del cilindro,
permitiendo así hacer las cintas lab radas y bro~adas.
Haultzer en 1780 hizo el primer ensayo de la fabricación del raso sobre telares de Zuricb, en vista de que
la moda oo se saciaba de cintas.
Estas se llevaban a p rofusión en la corte de María
Aotonieta; y si el adorno tra sencillo, costaba en cambio muy caro, pues no era raro pagar 60 libras por la
más modesta pieza de 12 anas.
L&lt;1 industria cintera prosperaba, extendiendo sus relaciones al extranjero y abasteciendo los dos mundos.
Los sombreros y las cofias con orejeras, duraron mu·
cho: en 1855 eran muy voluminosos; los lazos de cintas
se mezclaban con las blondas a los encajes; y cuando
se suprimieron las bridas se armó una verdadera revo
lución; las mujeres protestaron, invocando la neuralgia
permanente; pero las elegantes a todo trance se quedaron encantadas con esa novedad que se apresuraron en
adoptar.
El maestro en el arte de la cint1 de brocado era incontestablemeote M. Carlos Rebour, desde 1880 hasta
2885 hizo su fortuna.
M. Carlos Rebour sabía, en efecto, mejor que nadie
dar a su flor toda la exquisita y encantadora expresión.
Poseía la ciencia de los colores y sus cintas eran verdaderamente obras de arte.

La amistad

mos que nuestro amigo tiene derecho a leer en nuestro
corazón y en nuestra vida,
La amistad vive de reciprocidad. No exijamos un cariño que no estemos dispuestos a devolver con usura, si
nuestro carácter es generoso.
Aprendamos a sacrificar nuestros gustos a nuestros
amigos, y el tiempo de que nos sea dado disponer.
No digo que sucrifiquemos nuestros deberes más importantes, porque el amigo que nos exigiera tal cosa,
no sería digno de nuestra amistad.
De este modo, es muy probable que no conozcamos
el profundo dolor de las amistades rotas.
En primer lugar, habremos seguido esa línea de
conducta, acJosejada por todas las religiones y las filosofías:
&lt;No te entregues por completo r los seres de este
mundo.&gt;
La distinción está inspirada en este consejo; bajo la
forma de un prec~pto de elegancia, ordena no entre·
garse demasiado pronto y por complete-so pena de
incurrir en una falta de mal gusto,-eo las relaciones
que se trataban en los salones.
Esto explica la aparente frialdad, la circunspección
de ciertas naturalezas, que, sin embargo, bao sido muy
expresivas, m:iy cariñosas en los primeros años de su
vida: bao sufrido decepciones, han conocido sufrimientos que las han puesto en guardia, y se hao jurado no
dejar que ~u razón vuelva a ser dominado p or su cora·
zón.
Este dolor es mucho más cruel cuando el amigo coo
quit:n contábamos como con nosotros mismos, se retira
y nos muestra su frialdad cuando nos hiere la desgracia.
t1_ :..,.
A veces es muy dolorosa la aplicación del proverbio; &lt;Los amigos se conocen en la adversidad&gt; En estas circuostaocias, la mujer bien educada sigue siendo
la amiga ferviente.

de una mujer bien educada.

La amishd sincera es uno de los má~ bellos sentimientos de la naturaleza humana. También es el más
raro.
&lt;Un autor inglés nos aconseja que elijamos cuidado·
samente nuestros amigos.&gt; &lt;Esto, dice, e!&gt; una cosa que
se debe hacer con m11cha se~iedad, pesando bien el pro
y el contra&gt;
No debemos entablar relaciones, sin reflexionar, sin
conocer un poco a aquellos a quienes deseamos conceder nuestra amistad, a aquellos cuyo amor deseamos.

&lt;Toilette&gt; de mañana.
Traje de paseo,

Y es porque un1 amistad solicitada o libremeoteaceptada impone deberes que las personas de corazón no
pueden abandonar oi menospn,ciar:
La verdadera amistad exige abnegación y fidelidad.
Es necesario, pues, saber a lo que nos comprometemos, si podremos cumplir las promesas tácitas gr.e hacemos al dar o al dejarnos dar el nombre de amigos, si
la persona a quien vamos a querer o que quiere querernos es digna de entrar para siempre en nuestro corazón, o si merece la benevolencia que concedemos a
los demás.
La amistad reclama entera confianza y cuidados para que oc se extinga.
Debemos pensar en el proverbio indio: &lt;No dejéis
crecer la yerba en el camino de ll&gt; amistad,&gt; y repeti-

Traje de paseo.

�ELNUNDO ILUSTRADO

Stendhal

ioteligeocias, es c~mpletameote abs~rda para los que
tenemos la luz d1vma de la fe católica, asi es que no le
puedo ofrecer una definición tal como usted la desea,
porque no hay una perfecta unidad ea los criterios, ni
mucho meaos en las ideas religiosas de todas las perso•
nas.
Respecto del libro a que alude, seria prudente que
antes de !eerlo consultase coo algún sacerdote inteli·
gente y virtuoso, pues esos tratados de controversia no
se bao escrito para ser leídos por la mayoría de las

LITERATURA: '1ARIA.
-A continuación cito a
usted algunas obras de Ji.
teratos españoles, en las
cuales verá complacidos
sus deseos, pues encontrará ea ellas verdadero mé·
rito artístico y extricta mo·
ralidad.
E.s tas obras son las siguientes: &lt;El Idilio de Robleda&gt; ycLa Golondrina,&gt;
de Enrique Menéodez Pe·
layo; &lt;El Escándalo,, de
dJn Pedro Antonio de
Alarcón; &lt;Peñas Arriba,&gt;
de José María de Pereda,
y las novelas del Padre
Coloma. Entre estas le re•
comiendo &lt;Boy&gt; y &lt;Polvos
y lodos;&gt; ambas son muy
interesantes y hermosa s.
Eo cuanto a la pregua•
ta que me hace sobre la
manera de evitar que la
piel esté grasosa, le digo
que eso no tiene un reme·
dio efectivo, sioo flstoman·
do algún medicamento in•
terno para reformar el or
ganismo. Esas secreciones
provienen casi siempre de
vicios en la nutrición, asi
pues, consulte usted su ca•
so con un médico acredi·
tado. Como tratamiento
externo que tal vez le pro•
duzca buen éxito, le recomiendo que se lave el rostro con agua bastante caliente, a la cual se le mez•
clen diez gotas de tintura
de beojui, y uo poco de
jugo de limón. Ea seguida,
apliquese crema&lt;Aurora ,&gt;
que es muy eficaz para

ALGO SOBRE MODAS.-MARv: Es cierto·
comienzan a usarse lo~
somb_reros grandes, pero
esta maovacióa se va in·
traduciendo con relativa
prudencia, pues las formas actuales no son tan
extensas como las que se
usaron en el último io·
vierno. Lo más discreto es
elegir un sombrero mediano; porque, en efecto los
demasiado pequeños• se
vea ya algo ridículos y
poco elegantes, junto de
esos otros.
AMOR OCULTO.-EN·
RIQURTA: Su carta me ha
preocupado mucho, esti•
mada señorita, pero no
creo que debe usted per·
der toda esperanza de ver
correspondido el oculto
amor que tiene por su
compañero de oficina. El
se !lluestra muy amable
hacia usted; le presta su ..
libros favoritos y suele
ofrecerle flores ..•....todo esto es el prólogo del
amor; yo se lo aseguro. So·
lamente que, algunas ve·
ces, ese prólogo no tiene
continuación cuando nada
más se trata de una impresión amorosa y oo de
una verdadera pasión.
Sio embargo, para leer
un libro, hay que comenzar por el prólogo; des·
pués .. .. ya se verán los
capítulos siguientes.
iOjalá que para usted encierren una historia dulce
y feli z!

moderar esa abundancia de grasa, y, al mismo tiempo,
quita las manchas de la piel, la suaviza y embellece no•
tablemeate.
Mucho le agradezco sus amables frases y correspon·
do cordialmente a su bondadoso afecto.
NOTICIAS: L u z MARIA,-Con ·• todo gusto contesto
ahora a sus preguntas, a las cuales· no pude dar res·
puesta la semana pasada.
La palabra &lt;naturaleza&gt; es casi un símbolo en el sentido a que usted se refiere; significa la creación de todo
cuanto existe, tanto de los seres como de )ascosas, y los
libres pensadores usan dicha palabra de uo modo muy
diferente del que la entendemos los que tenemos creen·
cias religiosas. Ellos piensan que el universo o sea &lt;la
materia cósmica,&gt; como le llaman, ha evolucionado sin
cesar durante los siglos, pero que el germen de todo lo
existente es increado, o, por mejor decir, que oo defl0en su origen. Esta lógica, tan aceptable para algunas

gentes, sioo que se reservan para los espíritus cultiva·
dos en esa clase de conocimientos, y la teología mística
es una ciencia muy eocumt&gt;rada: acaso ni sería del
agrado de usted un libro de ese género.
Sin embargo; si su ilustración está a la altura que se
requiere a ese respecto, pregunte a quien ya le indico,
y podrá conocer la obra por la cual se interesa.
En cuanto a su tercera consulta, le digo lo siguiente:
una mujer puede tomar legítimamente la defensa de su
honra, matando a su ofensor, pero no suicidándose
porque este acto delincuente nunca está permitido po¡
nuestra santa religión.
Dispense mi tardanza en
contestar a sus preguntaF,
Y sabe que estoy a sus órdenes para cuanto de mí
solicite.

Se baila actualmente Stendbal de moda
en Francia. Durante su vida, fué casi des·
conocido e.te escritor, dentro y fuera de
su patria ilustre. Cuentan que el propio
Beyle predijo que habría de empezar a
ser "entendido" "por los alrededores de
1880." Y hablase o no irónicamente, como
solía y gustaba, es lo cierto que ha tenido
trazas de cumplirse su desdeñosa profe•
sía.
La boga de Stendhal crece por años, y
parece estar próximo el dia en qee la alta
figura del ex-Cónsul de Francia en Civita
Veecbia se alce en uoo de los risueños
jardines de París. Publícanse de continuo
artículos y estudios acerca de la persona•
lid.id y las obras-escasas pero fuertesdel historiador de "J uliáa Sorel."
Y cuantos trabajos acerca de Stendhal
y sus obras be leído, dijérase que coinciden en afirmar que la influencia, creciente, del autor de "El Amor" estriba en que
fué aquél un grao despertador y estimula.dar de "la acción," o,
"como dicen los locos de hoy,"
según la frase rubendariaca, un gran "profesor de energía."
Yo he tratado de descubrir, en las obras
de Beyle, esta fuerza estimuladora de actividad y fortaleza, que tantos críticos
preconizan. He tratado de descubrirla,
predispuesto a hallarla por la lectura de
los auto.res que la ensalzan y señalan. Y
oo he podido, con todo, dar con ella.

, Q ué es "Juliáa Sorel," el héroe de la se esfuma y desaparece como una niebla descosidas, apasionadas y deliciosas. Do
obra maestra de Beyle (pues "La Cartuja de madrugada,en un renacer magnífico de tado del profundo y viril pudor de todo
de Parma" no es sino una obra secunda• la pasión triunfante.
sensitivo, trató siempre de encu~rir, co~
ria, desigual, con un golpe de genio: la "Sorel" se ríe de todo; de la sociedad y la sonrisa de su desencan_t~ y baio 12: m1•
descripción imperecedera de Waterloo) ? de sus sueños, de los convencionalismos y rada de acero de su anáhs1s, su ser mte·
l Qué es "Julián Sorel" sioo un sentimen· de la libertad, de la vida y la muerte. ante rior. Pero inconscientemente puso éste de
t~l y un arrebatado creyente en la poten· la perspectiva de pasar las últimas horas relieve en su obra , a pesar suyo. En ella
eta suprema del amor? Ciert.:i es que lu• que por vivir le restan, en brazos de su vive el verdadero Bey le, vibrante Y ner·
cha "Sorel," por honores," y semeja a pri- amada. Y ya "en capilla," es su sola io· vioso, a poco -iue sin pasión, ni idea pr_e·
mera vista un vulgar ambicioso. Pero quietud la de no poder volverla a ver •.. . concebida, se le busque. Y la influencia
cuando arriba, el momento culminante de Difícil parece imaginar final más "román· que aquel ejerce en nosotros obedece en
su vida, todo: ambición, honores, ansia de tico," ni más completa exaltación del íg· mi sentir, mucho más que a estímulos de
riquezas o de gloria o placeres, todo des- noto poder de la pasión suprema.
energía, que no aparecen en sus obras, al
aparece en una exaltación suprema y ab· Yo me pregunto en vano: ¿Dónde está reconocimieuto, patente en Stendbal, de
soluta del amor primitivo en el alma de ea todo esto, el "profesor de energía ?" las leyes eternas que rigen, por cima de la
los dos primitivos amantes. "Juliáa Sorel" " Sorel," el héroe primordial de Beyle es voluntad y del saber humanos, nuestro
es condenado a muerte por haber tra- un iluso, si se quiere, un sentimental en destino y nuestro corazón.
tado de asesinar a su primera amante, a todo caso, y no otra cosa. Y Beyle mismo,
LUIS l&lt;ODRIGUEZ EMBIL.
causa, es cierto, de haberla creido agente su creador, es uo sentimental también.
de la ruina de sus sueños.
La "Hauptsache," el asunto primero de
Mas una vez consumado el hecho y per- esta vida, fué para el amor, al cual hubo
didas, coo la libertad, la ilusión y la espe· de dedicar un volumen entero de páginas
~
ranza, todo, absolutamente todo, lo repito,

MARGARITA.

$ lO. OOO,OOO

MEXICO.

s. A.

·cuarta Colección No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

___

......

__

e»

"'-' oS--,.._

Para obtener un

' "'~°f7l

=0
..,

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las formas del pecho es muy apreciada de los
orientales y Que sus mujeres ent,ienden
maravlllosamente el arte de adQuirlr esta
robustez, oue no siempre la da la Naturaleza,
Fuera del Oriente, un hermoso pe¡,ho es
gualm ente considerado en todas vartes
cual laexvresióo más verfecta de la belleza femevlna; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud flore•
ciente. Para adaulrlr este desarrollo Que
hace tao elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
para la salud Que las PILULlCS ÜRIEN•
TALES.
Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los pechos, de fortalecer los tejl•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros Y
de dar á todo el busto una
g~aclosagordura.
Convienen á la joven
Que se desarrolla. a.sí como á la mujer que no ha
tenido nunca ó Que ha
perdido la hermosv.ra del
.
pecbo. Obran esti•
mula.ndo la naturaleza, y esto sin vio•
lencla.: de abí su acción benéfica sobre
la salud y también
a establUda.d del resultado producido. el
cual se mantiene después perfecta.mente.
Las PILULES ORIENTALES tienen, por lo
demás,ua~ nombradía. muy antigua y unl·
versal. (Marca de))Ositada. según la ley).
Tratamiento de dos meses aproxime.da.·
mente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explica.ti·
va, 6.35 francos.
Dirigirse al señor D. J. Ra.tl6, ta.rmacéu·
tico de primera clase, 45 Rue de l'Echiquier.
Eo M6xlco: J. La.ba.die, Sucrs. ora.

~

son de despreciarse
faltaron envidiosos
os tribunales aleganderechos que el rey

0

-=-

ñas p ara ent r ar en

ntavos del difunto.

°f7l

t'fj
~

-·=-·
0

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0

~

Ya que se enteró a fondo del asunto, °f7l
el soberano. sabedor del importante
papel que en todo ésto habían venido
·representando lo,s deliciosos cigarros
ALFO:&lt;SO X III ,
ordenó a s u Ma- ~
yordomo Mayor se pusiera al habla con
la gerencia del Buen T ono, S. A

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Cl.l

C'O

CREME DE LUXE
Evita y cura los barros
las pe cas. tas•erupciones . y
las mancha s en la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero , marchito, pálido y quemado de! s ol, adquiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli.

't

l

caciones de Creme de Luxe.
Empiece usted a usar esta
crema hoy mismo y j amás

~) le pes ará haber leído este
~· a nuncio.

=
a
e»
P+~

C'O

TINTURA DE UN TRAJE.-ANin : Mande usted
teñir su traje de bodas en la tintorería que se encuen·
tra en la I~ calle de Dolores, número 15.
Creo que debe preferir el negro a todos los colores
porque es más probable que así la seda no se descom:
ponga, tomando un feo matiz.

El antiguo bordado inglés.-Banda de bordado anti·
guo sobre fond'J de tela lustrada.- A la izquierda:
bordado de seda, sobre satín; flores bordadas eo se•
da sobresatín.- En el centro: Eotredos de bordado
de seda.-A la derecha: Motivo de bordado con se·
da pasada.-Detalle de una flor.

EL BUEN TONO,

,.

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.

B~U rIZO.-MADRINA IGNORANTE: Al padrino le toca.
cubrir los gastos de la parroquia y el de los &lt;bolos.&gt;
Estos serán tan elegantes según lo permitan los recursos de cada persona. Se usan mucho las bolsas de seda
llenas de dulces finos, o medallas de oro o plata con el
nombre del niño, grabado en ellas. Lamadrina también
regala &lt;bolos,&gt; además del ropón y de la falla.

CAP ITAL S üCJAL.

ii:::, Los directoresde lafamosafábricaa.
a;&gt; cudieron solícitos al llamado del mo- con la ac'!stumbrada_ eficacia y
111!!"1 11arca, que les comunicó su . proyecto
~ de invertir la herencia en c t ga r r os
ALFO:-.:so XIII. para repartirlosgraciosamente entre los súbditos de su
reino.

. . percutió en el mundo entero~ en tonull¡s.: das las lenguas se ele, 6 un h1111no en
res d~em1saryospart1erondela cor'?~· l&lt;&gt;?r de la Real munificencia, mientras
da villa _h_ac,a los con~nes del_re~ .millones de botellas de Cer\'eza M occon la rn1s10n de_repart1r lasca¡ettl
TEZU)IA, Orizaba se vaciaban festedesde los pal~c1os de los magnates, jando el nuevo éxito de los cigarros
hasta las cabauas de los campesinos. del Buen Tono, s. A.

I

-

e•»

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme á. la ley, la propiedad de estos anuncios.
Y ·sT. L0UIS MISSOURI 1904.
&lt;iRANDCS PRCMI0S: PARIS

PROVEEDO[ES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA
.. -~~. .

~

LA MEJOR CERVEZA DE LA

;

POR REAL DECRETO . DE
17 DE FEBRERO 1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

PARA PROLONOAR LA VIDA.

Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nin.o es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las personas que tienen más de sesenta
al'ios sufren más 6 menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir no·
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno de
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE

y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro n10do.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfüos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades .Agotantes
y Tísis está por encima de todas
ias demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole &lt;ln casos de afecciones oculares infan,
tiles sostenidas por anemia ó escrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

Vista del Hidroplano Tissandier de Lambert

Dos de los más célebres aviadores, Paul to mecanismo mediante el cual las aseen•
Tissand~er y el Conde_ de Lamberte ª':ª- siones son más rápidas, los peligros meno•
bao de ,nventar un Hidroplano, es decir, res y la conducción de todo ello lo puede
un aparato que sirve para el aire y para conseguir la persona más indocta en estas
el agua, el cual da excelentes resultados. materias.
Después de varias tentativas a cual más Los ensayos que se han hecho han dado
favorables, han conseguido inventar un magníficos resultados y ya puede decirse
aparato qu~ bace 83 kilóme_tros_~or hora, y que como las golondrinas, con este aparato
cuya máquina es una comb1nac1on de otras se puede uno remontar a los air-es y tocar
ya conocidas pero que además posee cier- cuando quiera la superficie del mar.

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárc..va, de Habana, nos escribió con fecha catorce cie
Abril de 19n: "Escribo a usted con gusto
para manifestarle que sus preciosas píldoras de Paw Paw son~º-ª bendición de Dio~,
s&lt;?bre todo para los v1e¡os como yo que d1gieren mal por. falta de dentadura y de
trastorn~ gastncos. Tengo 69 años de edad;
?e padecido mucho de las.muelas, cuando
Joven, Y unas me las extra¡eron lo~ dentistas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
permitiéndome mis escas?s _recursos el ponerme_una den!a_duraarhfic1al. Estuve bastante tiempo ut1hzando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este
procedimiento me obligaba a ir aumentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando di;i.riamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observé
que me encuentro bien y hasta be engordado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, Y mi físico ha mejorado mucho."

----------------------------------con~esa de B?rque consigna ea sus me·
monas: &lt;He 01do a los vendedores pregonar en la calle la muerte de Napoleón Bonaparte por dos sueldos; su discurso al
general Bertraud, por dos sueldos y la
Como se recibió la noticia
desesperación de la señora Bertraud, por
---dos sueldos, sin que esto produjera en
Resulta verdaderamente extraordinaria la calle mayor efecto que la noticia de un
la indiferencia con que fué recibida en perro perdido&gt;.
Europa en Julio de 1821 la nueva de la La condesa agrega: '"Recuerdo cuánto
muerte 'de Napoleón.
•
nos impresionó a algunas personas más re· LAii PILDOR~S DE PAW PAW (PaEl fallecimiento del emperador- re- flexivas e~ta singular indiferencia" Por lo paya), son las me¡~res que ~e conoc~':1 pa•
cuerda &lt;Le Temps&gt;-fué comprobado ofi• men?s el 'Journal de Commerce" bona- r~ ~l e stómag? e h1gado Y un__ P?Slllvo. y
cialmente en Longwood el 5 de Mayo de parhsta, después de haber comentado la ra~i~o re.~ed_10 para el estremmiento, ic182 1 a las 5 30 de la tarde
noticia con la mayor reserva, daba el 14 tenc1a, bi_h~sidad, dolor de cabeza y todos
El ministerio inglés debió esperar exac- de Julio esta noticia: "No es . iempre la los P!decimiento~ causados por_ desórdenes
tamente dos meses para conocer, con la muerte la que concluye la vida de los ~el e ..tómago _e higa~o. Estas p1ldo~as conllegada del primer buque, de Santa Ele· grandes hombres y mucho tiempo antes tienen las i_ne1ores virtudes del ~ómco Paw
na a Portsmouth, el 6 de Julio esta eva- del 5 de Mayo de 1521 los :iestinos de Na- Paw, Y estan preparadas del ¡ugo de la
sión definitiva y realmente libe;tadora del peleón se habían realizado hasta su fin de fruta Papaya. 5° centavos.
prisionero de Hudson Lowe
la llanura de Waterloo.
EL JABON "HAMAMELIS"DE MUNEn el mismo día la noticia fué comuniSin embargo, la posteridad todavía no YON. Recomendado por el Mundo Civilicada al ministro francés y al día siguien· había llegado para él, y ahora mismo nos- zado como el mejor Jabón medicinal y una
te el acontecimiento histórico era conocí· otros dudamos de que haya sonado la bo· necesidad para el Tocador. 50 centavos.
do en todo el mundo. Rabian pasado seis ra de la justicia." Ni aún en las cortes de
años desde Waterloo.
Lui~ XVIII, en las Tullerías, el acontecí- EL REMEDIO PARA EL REUMATISEl emper:o.dor había muertoobscuramen- miento tuvo mucha resonancia; pero en In- MO corrige en unos días el reumatismo
te en un islote lejano. La mayor parte de glaterra hizo impresión.
en t~das sus formas. 50 centavos Marca
los frances lo habían olvidado. "Su muer
Desde el 7 da Julio, en Londres, algu• 3 X, 3 2 .
•
te natural-se lee en &lt;La Foud.re&gt;, órga- nos manifiestos fijados en las calles invitano de literatura, de espectáculos y de ar- bao "a todos los que admiran el talento y
EL REMEDIO LIQUIDO p ARA LA
tes. del 20 de Julio de 1821-ha sido una el valor en la adversidad. '' a llevar luto SANGRE (en pastillas) no tiene igual panoticia como cualquier otra.
en la ocasión de la muerte prematura de ralas afecciones sifilíticas de los huesos, las
Se ha hablarlo de ella, durante dos o Napoleón Bonaparte.
úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
tres días, como la lluvia o del buen tiem•
En Inglaterra el dolor por la muerte de neas. Desarraiga todas las impurezas de la
po. Ahora ya nadie piensa en ello. Y la Napoleón fuésentido,verdaderamente. No sangre. $4.
ocurrió lo_ mis~o en Perma, donde la cor- UNGUENTO PARA LAS ALMORRAte de Mana Lui~ 11 evó_ luto por tres me- NAS, Un nuevo método completamente limExamine usted
se~. la n~creolo¡?i~ oficial del emperador pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
fué ~scnt_a por ~ 1eperg y la consorte d el 50 centavos.
Cuidadosamente su
A_gu1la asisti_ó distraída a las ceremonias Pida usted la "Guía de la Salud," de
funebres, mientras los, crespones
ocultaban Munyon, e O 1as D roguenas
• d e J . L a b ad",
.
1e
COMPLEXION
oportunamente su prox1may nueva mater- Suc
e· Av. s ª?- F ranc1sco
·
J
nidad. . . . . .
·
. ~- . Y 1a.,
•ff .
Recordemos
la
fra~e
de
lord
MackinU1h_le1n
S1;cs.,
3a.
Av.
Bohvar~5;
Johannsen,
Vea usted si los poros se
t h · "ºQ
é
ºó h b , d
Féhx y Cia., Av. San Francisco 9; Drohan abierto, o si están obsos · 1 ~u_ e_moci n a n~ espertado es• guería del Elefante Av. Isab 1 la 3Catól"1
truidos: ~¡ su c utis ha perte acontec1m1ento hace vemte añcs, y que .
'
e
~ª
dido su suavidad y su &lt;.:o -=--emoción despert á d nt O d .
- .. 6. Y otras._ Consult3:5 por correspondencia,
lor. No olvide u s ted que lo
ar
e r
e cien anos.1 confidenciales y hbres de todo gastopiel y el cuero cabelludo necesitan nutrirse y refrescarse. PaMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
ra esto nada hay un bueno coPHILADELPHIA, E. U. de A.
mo el
Los accideutes acaecidos con pérdida
de existencia en los mares, lagos, playas y - - - - - - - - - - - - - - - Jabón de verbena caríos, alcan2an por término medio, un 50
lendulado "Siren."
por 100 menes que los accidentes en tierra
En un concurso de ·máquinas voladoras.
firme.
Uselo usted durante dos semacelebrado en Salisbury Plain (Ioglaterra ),
nas y luego observe usted los
llamó mucho la atención el aeroplano de
sorprendentes resultados en el
o o o
embellecimiento de su piel. J aAvro. por ser un aparato a prueba de bamás usará usted otro jabón. La
Por el comité agrícola de Turín (Italia) las. La ~abina, con _sitio para un piloto y
pastilla es grande y sólida. dura
se ha otargado un premio de cinco mil Ji- un pasa1_ero, está bhndada. En _el concury perfuma más que ningún otro.
$i:.oo. Por correo certificada.
ras a uu beli;¡a que ha logrado obtener un so maneJó el aeropla~o el teniente Par$1.15.
cuero artificial, permanente, elástico. fuer- ker. El ae!oplano ca:yo des_de gran altura;
DEPOSITOS: J ohansen. Félix
,.
te y de resistencia considerable.
p_ero gracias a l'.1 res1sten~1a de lo~ mateCo.. Avenida San Francisco ,q:
··
o O O
nales de_ la cabma, y gr3:c1as a su c1n.tarón
J. Labadie Sucs, Co., Avenida '
San Francisco 39: A. Vargas.
Hay quien cree que ponerse las medias de_segunda~: _del que iba_ suspendido el
Sucs .. Avenida Isabel la Ca1ólidel revés trae mala snerte.
aviador, saho ileso del accidente.
ca 6: J, Uihlein Suc., Coliseo 3. '

La Muerte de Napoleón

México.

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 8, Agosto 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Academia Nacional de Bellas Artes</name>
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        <name>Catástrofe espantosa</name>
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        <name>Cuerdos y locos</name>
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        <name>El sátiro sordo</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRAD.~O======================
o o o

o o o

Recordad Este
Paquete
Ninguna otra medicina en el
mundo, exclusivamente para ~ujeres, ha hecho tan tas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como e l Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
· la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
Lll mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en segmr sufriendo pues no hay duda alguna
de.qiie_este antiguo y gran remedio cura los males
fem emnos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
,friendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuv ieron sando notables médicos por espacio d e 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación , pero yo no accedí á eJlo.
"Después de leer un folleto gue publicó Ud. determiné probar el Compuesto Vegetal de la Sra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, p ero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esj;o sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado l a menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía tows los años fuertes dolores en el v ientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de t res meses. Sólo siento n o haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimient os.
"Puede Ud. hacer público este t estimonio para b eneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal

Alejandría posee el puerto artificial En Suecia a un cura que estaba preso
más grande del mundo.
se Je ha permitido decir misa en su cel·
da.
oo o
o o o
Los avestruces viven de doce a quince
De diez y ocho expediciones que se han
años.
hecho al Polo Sur, nueve han sido inglesas.
o o o
o o o
El si~tema de canales de China es el
más extenso del mundo.

La golondrina vuela a r azón de más de
kilómetros por hora.

I 50

f

&lt;le la Sra. Lydia E. Pinkham."-Sra.

I Vd. cree que la palabra Worcest ershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

S

Esté V d. prev:nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; P.:rrins no acepte la marca que le ofrescan, antes de
haber visto l:i etiqueta detenidamente y de comprobar la firma
de Lea &amp; P errins, en letras blancas.

REBEQA FLORES DE MORALES,

calle Ang!ona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un •Jon•
sejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkliam Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A. Su c&amp;rta será ahiert.a, l&lt;&gt;ida y cont~~tada
por una señora y considerada estrictamente c,:mfidencial.
.,__)

Calendario de la Semana
SEPTIEMBR E .

MIERCOLES 3.
Santos Nemorio Diácono Mártir, Regina
S antos Aristeo Obispo Mártir, Serapia Vir gen y los Beatos Tomás Tzugiy Miguel
Vi rgen y el Beato Aotonio Ixida Mártir.
Nacaxima Mártires.

Extracto con1puesto vejetal Arvelina 1 15 gramosí
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

,'.

.,.

-,

JUEVES 4·
Santas Ros1Jía y Rosa de Vite rbo Vír·
genes Y San Moisés Legislador y Profeta.

VIERNES 5.
LUN ES 19
Nuestra Señora de los Remedios. Santos Sao Lorenzo Justiniano, Obispo ConfeAugusto Confesor, Gil Abad, Constancio sor .
Obispo Confesor y los Santos doce herma·
SABADO 6.
nos Mártires.
Santos Dona ciano Obispo, Fausto P resMARTES 2.
bítero Mártir y Zacarías Profeta.
Santos E steban Rey de Hungría ConfeDOMINGO 7.
sor y Antonino o ALlolín Mártir.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La escritura blanca sobre
la etiquet:i roja :

ROSA CAMBIANTE
Tomas u na rosa ordinaria que esté en·
ter amente abierta ; enciende uo p oco de
fuego en una estufilla y echa allí un poco
de azufre reducido a polvo; házle recibir
el vapor a esta rosa y se volverá blanca;
si se mete en seguida del agua con un po·
co de vinagre, volverá a tomar su color
natural.
Toda guerra ofe nsiva es en puridad un
asalto a la despensa ajena. Los soldados
combaten sin saberlo por los intereses de
unos cuantos fondistas ansiosos de renovar
sus provisiones.
o o o
La popularidad es casi siempre sioóoimo
de mediocridad. El genio rara vez es po•
pu lar. Esto explica porqué está llena la
sala de un coliseo cuando se representa
&lt;Los sobrinos del capitán Grant&gt; y vacía
cuaodo pe nen en e! ceoa &lt;El Promet eo&gt;.
o o o

Un hombre muy celoso es un ser ridículo, pero un hombre muy c onfiado es un
oecio. Partid, si podéis, la diferencia y
¡Dios y las mujeres sobre todo!
o o o

Eo la isla del Príncipe Eduardo se pesvan anualmentrl langostas por valor de
cien millones de peses.

b5

,

LOTERIA
NACIONAL
- PARA EL DIA

-

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

GRAN SORTEO DE

$500,000.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios
OFICINAS:

5a. Donceles 121.
México, D. F.
Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

�BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
'' ALFONSO RE YES"

EL MUNDO ILUSTRADO

.SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña da
azúcar, haca unos 300 años lo
único "dulce" que el ho~bre
poseía era realmente la miel -liba.da por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Asi es en efecto. ¡ Qu_é
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas co~o los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PRBPARACION de W AMPOLB
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu-0i6n de un extracto que se obtiené de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Maltá y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles dicen: "Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tísis
y s~ quedará seguramente satisfecho. El Sr. Profes or Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las l3oticae.

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

o o o

me llevas a la estación Constitución en
cinco minutos.
A bordo:
.
-Imposible, señor; yo me dejo sabor·
-1Qué le pasa, capitán, que está tan ca· nar, pero los caballos no
bizbajo?
·
-Una gran desgracia: se ha roto el ti0 0 0
món y vamos sin gobierno.
-Hombre, no se apure por eso. Como Entre amigos:
está ba1·0 el agua, nadie lo notará.
.
-1 Conque por fin conseguiste
un empleo en el Banco? Supongo que en parte
000
lo debes a que conoces al Gerente.
_ -En parte eso, y en parte también pnr•
-Míra, cochero, te doy cinco pesos s1 que él no me conoce a mí.

o o o
En casa del médico:
-1Por qué no me abona lá cuenta?
El cliente:-Pero, vamos a ver, ¿cuando se despidió de mí en la última visita
me
b 1dijo: "Está bien• ya es ust'e d otr0 hem-·
re · S í
-P~es si so t
•
la ;uenta de a~:e~f• é cómo le voy a pagar

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX.-Tomo 11.

CAPITAL SoctAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO, S. A.

Cuarta Colección No. 44

MEXICO.

E. PUGIBET

México, Agosto 31 de 1913.

Número 9.

DIRECTOR GENERAL:

•

lQ

~

00
.,....

o o o

El Camuero:
-1Q uiere ustecl uua costilla y de postre una manzana?
El cliente.- ¡Horror! ¿Las dos cosas
que perdieron a Adán? ¡Nunca!
o oo
Ea el restaurant:
El camarero tiene los ojos enrojecidos
y le pregunta un cliente:
-ITiene usted acaso una oftalmía?
- .... Creo que no hay más. Lo preguntaré al cocinero.

CREME DE LUXE
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
E vita y cura los barros
las pecas, las•erupciones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas. El cutis áspero. marchito, pálido y quemado del sol, adquiere suavidad. lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.
.

Empiece usted a usar esta

\" crema hoy mismo y jamá~
le pesará haber leído este
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Arte fotográfico.-Monumento a Cuauhtemoc en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México.

Depósitos: Johansen. IAbadfe y_ Droguería del Ele •
fante, México.

Fot. Ramos. (Propiedad.)

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
S&amp;MA!'IARIO DE AcTUALIDADEs, ARTE y LrTERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

LIC.

3• Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonm:-Mexicana, 20·85 Neri
Eriessoo, 14-51

Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(p~gadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........... ... .... ........ 8 2.ol

( pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital .........._. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 o.~"
En los Estados . . ........... .. ........ . .. : .... 0.35
En el Extranjero .. ...... ....... ............. ., 0.50
Atrasados ..... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,. o. 50

La enfermedad que mina la vida, que nos encadena
al dolor como Prometen a la roca: el desengaño y la
desilusión que vierten gotas de acíbar en las almas; la
pérdida de seres queridos por la ley natural del orga•
cismo; los crímenes que buscan víctimas inoceutes; la
lucha para vivir, para sustentarse, para evitar la miseria; todo es poco I nada basta! ..... , la civilización moderna ha de suministrar con sus adelantos y rns pro·
gresos, más contingente a la desesperación y a la muer·
te. El Dios ·Molloch, que se alimentaba de seres humanos, resucitó en los tiempos que corremos, y nada le
basta para sus banquetes de sangre, para sus orgias de
víctimas; sólo se recrea cuando escucha los ayes de dolor del mundo. los gritos de pena de los nacidos, las
estridentes voces del dolor sin remedio, sin esperanza,
que es el más hondo de los dolores.
iPobre humanidad siempre castigada, siempre en el
ara del sacrificio! . ... En semejantes momentos, cuando
la vista dirigida a la tierra se cansa, se fatiga, se ano·
nada viendo las negruras de la desgracia y las penumbras ele! pesar, espontáneamente, se levanta a otros horizontes serenes, llenos de calma, de traaquilidad, que
ni una nube oscureció el horizonte diáfano del sen•
riente valle mexicano en la ma ñana de la inolvidable
caiástrofe; que ya dijo el poeta:
Que insoportable es tu calma,
¡Oh!, madre naturaleza,
Nunca a la humana tristeza
Das el ansiado consuelo,
Y en los momentos de duelo
Nuestra pena es más aguda,
Bajo la impasible y muda.
Indiferencia del cielo.
o o o

A la voz de la caridad han acudido en estos días las
almas buenas a remediar en lo posible las comecuen•
cias de la tragedia referida. El dinero levantara la casa, y ha de dar de comer a los supervivientes de la catá,trofe que todo lo perdieron. Las ruinas del corazón,
lo, cariños fenecidos, los lutos del alma, los pedazos de
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
entrañas que en forma de hijos o de padres la pólvora
n6gra aventó a los abismos; esos no vuelven, esos para
siempre se perdieron; para ellos victimas inocentes, in·
felices seres, están de más las billetes de los Bancos, y
los pe,os duros, brillantes, sujestivos, hermosos, reco·
lectados entre armoníis de conciertos, chistes de saine·
te y madrigales galantes en las amplias salas del Salón
Rojo.
Ahora a seguir viviendo; esa es la marcha de la huLA POLVORA NEGRA
manidad. Quizás dentro de unos minutos,_volveremos a
ver algo terrorífico, o puede que séamos víctimas de
ello Pero las doradas alas de la ilusión, los lazos de
seda finísima y seductora de la esperanza, nos atan de
El drama fué pavoroso, terrible, de esos que produ- tal s..terte, que nos impiden el suicidio; y de este modo
c ~n el efecto de no amar la vida. Contra las fuerzas entre sueoo~ que casi nunca se realizan, y sugestiones
brutales de la naturaleza no hay recurso: la guerra, la del mañana, del eteroo mañana.de la continua esper a,
lucha. de los hombres uno; con otros, tiene su razón, de la diaria busca de la felicidad, que nos burla a cada
sus causas, sus motivos; viene precedida de sucesos y instante, y nos humilla ;L cada hora, los años pasan y el
-de antecedentes que la tngendran poco a po.co, en di- tiempo nos enseña verrlades, que los prejuicios y las
versos períodos, y por todo esto, aunque nos causa pa- r utinas, y las mentiras cocvencionales nos ocultan, covor, este p:arece corno preparado, para resistir sus con- mo hojarascas que cubren abismos.
•
secuencias. En cambio, lo que no se prevee, lo que esEl progreso grita .... ¡inventa! .... (crea! .. ,. idescu•
talla en un momento, nos sobrecoge, nos aplana, y ¡que brel. ... la filosofía moderna exclama ¡niega! .. , . (dupequeños nos vemos entonces ante la fatalidad horroro- da! . ... las religiones dicen . ... icree ! el mundo con sus
sa ante la cual sucumbimos! Yo creo que la muerte, con atractivos entona la canción del amor, y allá vamos en
ser la muerte, se siente espantada y atónita, al ser lla• galerna humana, en huracán devastador, agitador por
m'lda po,r las voces estentóreas de las víctimas de un lo que a veces no comprendemos, y por las diversas cosuceso trágico como el ocurrido no hace muchos días rrientes que nos traen y llevan, siendo juguetes de
en esta c ..pital.
efectos, de apetitos, ele instintos, de enseñanzas, de suUna irnprude.ocia y un invento humano, se unieron persticiones, queriendo esquivar el terremoto, la enpara producir la es'?eoa. El teatro no pudo _ser. más fermedad, la guerra, el crimen, el explosivo, en fin, que
amplio; la decoración la formab•n las estnbacrnoes nos asesina; barreras que nos impiden andar; grillos
del valle de México, saturado de la luz de una mañana qur soo obstáculos para correr, fuertes cadenas que
de Agosto; en el fondo mucho azul, mucha trasparen- convierten en sarcasmo la libertad en los actos: barrocia, el sol en sus ardores de Estío; por una y otra par· tes de hierro que nos hacen prisioneros; jqué bien es·
te casas esparcidas ea la verde fsplaoada, nirguna cribió Miguel de los Santos Alvarez ;
!!Untuosidad ni lujo; viviendas pobres delatando modes·
cantad en vuestras jaulas, criaturas!. .....
tos recursos; en el foudo de los hogares la tranquilidad
del tra.b~jo. HJras antes ha. pas..do cerca el peligro; el
AMADIS.
eipíritu infernal de la destrucción nada ha hecho para
mostrarse terrible, y como los Dioses malos de las le·
yendas orientales, perdoneí'la vida, v e!_esterminio no
ha tendido sus negras alas por fa camprna, envuelta en
resplandores de oro., •• Parecía que nada iba ya a pa·
sar; ¡quien Je todas aquellas gentes podría suponerse
que el peligro esti1vo a la puerta de sus moradas!
Más la fatalidad así lo decide, y como Júpiter entre
truenos se oye pavorosa detonación, sncumbe todo, y
ea minutos las ruinas, el aniquilamiento, las casas por
-Buenas tardes, teniente Moreno. Usted es puntual.
el suelo, los gritos de angustia, forman un cuadro dan- Pero yo también lo soy. Aquí están las cartas. ¿Usted
tesco impósible de describirse. La noticia como el ra· está siempre resuelto a llevar a cabo mi comisión i
.Jl!O cdrre por to:ia la ciudad y un temblor de angustia
-i Y cómo oo, padre! Ya le he dicho que disponga de
ria sacude de un extremo a otro, y allá, camino de la mí, siempre que sea para servir a la patria.
" bec3 tombe en caravana de desesperados, corren el.
-Usted sabe que ese es mi único objeto, teniente.
-consuelo y la curiosidad, en tanto que eo el sitio de la Debido a los desmanes que los mismos patriotas come-catá;trofe la vista se pierde ante tanto destrozo, y los tieron después de Sipe-Sipe, cuando más que defenso•rostros de los espectadores están más pálidos, que los res parecieron enemigos de estos pueblos, a las últimas
derrotas y a la muerte de nuestro pobre Padilla en el
,de las víctimas.
.
Hao p asado días, y el recuerdo no se borra de nues· Villar, nuestros asuntos andan bastante mal. Los jefes
.tras mentes. Ha tr~scur_rido el tiempo, y el espíritu hu• van cayendo ea rivalidades y rencilla,; cada cual aco•
'l!laoo i4-!&gt;il,. pequeno, pigmeo ante lo _qµe la vida le re- mete por su lado, y si toma cuatro prisioneros y cinco
·serva, inÓ sabe que · pensar de la existencia que de . calíallos, ya ·no quiere oír consejos de nadie y va dere,cuando ,e n cu;lndo, unas veces,. aquí,. otras en otros paí• cho a su perdición, como el amigo Padilla, últimamen!les, cóa ~tantem:ents. se manifiesta.cruel y pavorosa, con te. Los realistas ya están aprovechando nuestra divi,desgracias y catá~trofes.
sión y h ita de disciplima. Por eso yo, que soy testigo
Para la publicación de avisos en este periódico, _dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, r4 rue de Rougernent, {9 e).

LA VIDA QUE PASA

LA CORRESPONDENCIA

imp:i.rcial y no aspiro a niogún mando, por mi propia
cuenta y riesgo escribo a mi amigo el general Güemes
dándole cuenta de fo sucedido y pidiéndole mande u~
hombre de valor y ascendiente, oara hacer entrar en
razón a nuestros caudillos y evitar que S!l malcgren
todos los esfuerzos hechos hasta ahora. Quiero encomendar la i:n~sión a usted, pues aunque muy joven, tiene las condiciones necesarias para esta empresa difícil.
Va a tener que cruzar hasta que llegue a Salta, como si
dijéramos entre los pies mismos rlel enemigo. Elija algunos hombres de su confianza como escolta, y recuerde que del resultado de este viaje puede depender la
suerte del Alto Perú. Lo recomiendo a usted en estas
cartas, y no dudo de que será tratado con las consideraciones mertcidas. Preseute al general Güemes .mis
respetos y saludos y hágale una narración circunstanciada de todos los acontecimientos y urgencias de¡ t, airo de la guerra. Vaya con Dios, amigo.
-Adiós, padre

•

II

El teoieot7 Moreno, después de despedirse ,d el padre
José Indalec10 de Salazar, capellán voluntaric, y d~sinteresado de la división del malogrado cor6nel Fadilla, fue a elegir su escolta. Escogió cinco hombres dos
s¡¡.lteños y tres oriundos del Alto Perú, con duya '1ea ¡.
tad sabía poder contar en vida y eo muerte. ' Les e .
plicó su misió~,, tomó_ las meiores mulas que pudo e:.
contrar, y pMllo hacia el Sur.
Evitó en lo, posible los poblados y, conocedor eximio
de las serramas, cruzó vastas comarcas infestadas de
enemigos y no demasiado lejos de su destino, llegó a
creerse en salvo.
P~ro un t~ánsfugo que le ~u.ardaba rencor por algunos
castigos aph~ados, tuvo not1c1a_s de este viaje e impuso a los real~stas de _que el teniente Moreno, con muy
poca_ g_ente, iba cam1no_al Sur. con.cartas y comisión de
pa!ric10s. No p~do d 7c1r.,, quien 1ban dirigidas, ni de.
quienes proced1~n, 01 de que comisión se trataba. Afirmab_'.1 haberlo visto en marcha rápida con escolta por
cammos no frecuentados. Los jefes espa6oles no d .
d:iron_un momento de que el. distinatario de las com~D1cac1ones ~ue llevab~ _el teniente Moreno, fuese Güemes, el terrible guard1an de las provincias del Sur.
. La captu~a ~e la correspondencia del adversario significaba casi siempre un factor de victoria para quien
la log~aba, y era, por ~anto, una de las principales preocupaciones de los bf:~1gerantes~ En el caso del teniente
Mor7no J:i perse_cuc1on se llevo a cabo con mayor encarn1za~1ento aun q~e el acostumbrado, porque las ci rcunstaoc1as eran delicadas para patricios y realistas.

I II
Cierto día, despu~s_de una marcha larga, y penosa,
Moreno creyó permitir a su gente y a sí mismo también ,
un poco de descanso y refresco en un especie de paradero, tambo ~ fond.a _de arrieros, situado en el punto
final de uoa alt1plan1c1e de muy difícil acceso El du .
ño Y s~ fam_ilia decla_rar~n q_ue desde hacia ti~mpo neo
se babia de1ado sentir n10gun realista en la regió 0
que los huéspedes podían descacsar tranquilos.
' y
Poco.después de éstos lleg_ó un indio en su mula flaca, bebió un vaso de aguardiente y siguió su e.amino
~ uoa media legua de allí esperaba, oculta entre los
penasc?s sembrados en la fal~a de los cerros. u na fuerza realista cuatro veces superior a la pequeña partida
de Moreno. El indio habló con el comandante·
-Sí, señor, allá están .. . . el teniente y cin.co hombres, nada más, al teniente arreglando unos papeles
que llevaba al cinto.
-/Una cartera? ¿Has visto bien?
-Sí, señor. Todo lo be visto bien.
- Perfectamente. Entonces es lo que buscamos. iEn
marcha!
Los mensajeros patriotas dormían exhaustos por la
larga y ruda jornada De prouto despertaron a los gritos
despavoridos de la gente de casa:
-iEI enemigo! ¡Deben ser como treinta hombres!
¡Santisima Virgen) ¡Señor San Josét ¡Señora Sant~
Ana!
Los t~n bruscamente recordados, se precipitaron a
la galena, ~e_lante de l_a casa y se convencieron de que
la mala oot1c1a era cierta,. _Los. enemigos ya e~taban
bastante cerca, y cuando d1sllogu1eroo prevenidos a los
patriotas, se detuvieron. Uno, sin embargo, se adelantó
un poco y exclamó·
-Que se presente el jefe con lo que lleva y les perdonamos a todos la vi:ia.
-iLos coodenados!-murmuró Moreoo.-Muchachos
-dijo volvi~ndo~e a l'ls suyos,-ustedes sabeo que yo
llevo ~om~D1cac1?nes que, para nuestra patria, significan victoria o ru10a.
De~c entregarlas a quien van dirigidas. / Comprenden?
Hubo uua pausa de segundos. L u ego, ubo de los soldados respondió por todos:
-Comprendemos, teniente. •Vaya tranquilo; nosotros
le daremos tiempo
Una ruda palabra de aprecio les recompensó en nombre de la patria.
El teniente designó para reemplazarle a un veterano
que había estado con Belgraoo en Tucumán y en Salta,
y dió r ápidamente algunas instrucciones.
-/Han resuelto yal-gritó el emisario del enemigo.
-Sí, ¡adelante!-r espood ió el teniente, apuntó y l&amp;
derribó del caballo.

En seguida, mientras su gente celebraba
con unacarcajada de guerra la respues!a y
los realistas enviaban a so vez una lluvia de
balas, entró en la única habitación de la ca·
sa, que halló vacía, pues los moradores habían huído a la montaña, ocultándose en los
breñales. Desprendióse la cartera que lleva·
ba al cinto, ocultó las cartas en su pecho,
volvió a cerrar la cartera y la arrojó bajo
un mueble . En seguida buscó la puerta del
fondo, que daba sobre una cuesta escarpada y pedregosa, y como una culebra, se desli zó entre las zar ~as y monstruosos cactus,
que en un momento le ocu~taron a la mirada más penetrante. Un mstante· se detu·
vo para escuchar el tiroteo, formuló un voto Mesa del banquete servido el Eábado de la semana pasada en la ca~a habitación ?el se~or PresHeote de la República,
mudo por los valientes y abnegados compañe·
para despe1ir al Excmo. sEñor von Kardoff, encargado de nPgocios d~ Alema01:,, quien abandonará pronto nuestro
ros, y se alejó con toda la rapidez que per·
país.-Invitados de honor al banquete de despedida del senor von Kardoff.
mi tía la extrema prudencia je que debía usar.
-Señor, no está aquí-dijo el judío avieso, que había
En la profunda amargura de sus palabr as había tal
o o oconvencimiento de sentirse aislado, que ese triste y sen•
vuelto con la partida.-No es ninguno de éstos. .
El jefe no respondió. Con manos temblorosas hizo un cillo exclamar llevó lágrimas a sus ojos y una frase de•
rebelaía a sus labios .• ,. Porque en esa hora de a¡:ar•
tajo en el cuero de la cartera militar,
Los patriotas se habían atrincherado en la pieza y
-i ...... ! ¡Está vacía!-exclamó.-JEse perro se ha (amiento casual, horro de convencionalismos, at&gt;strafdo
mantenían un fuego vivo sobre los asaltantes. Más de escapado con las cartas! ¡A alcanzarlo!
y reflexivo. dábase cata de su vivir desorientado, incier•
uno de éstos cayó muerto o inutilizado, y sólo uno de
Pero, ¿ cómo alcanzar en la oscuridad que ya en vol· to, sin orden ni fin.
los defensores aparecía herido; pero estos últimos no vía siniestra la serranía salvaje, a un hombre aislado,
Y es que acontece que, en el correr del tiempo, vitardaron en ver agotar se sus escasas municiones. Espa- conocedor de cada paso, de cada portilln, y que llevaba
ciaron sus tiros, no haciendo fuego sino cuando estaban una hora de ventaja? Mustios, desanimados por elsacri· viendo la monótona y vulgar vida diaria~ confundido
seguros de su blanco. Los realistas lo notaron pronto y ficio inútil de tantos compañeros, seF?uros de otro fra- entre la batahola de la muchedumbre, no advierte uno
atacaron con redoblado vigor. Se echaron sobre la caso ea su nueva misión, los hombres abandonaron mismo la intensidad de su drama. Pero llega un día en
puerta, pues las fuertes paredes de piedra resistían a
aquel recinto de la muerte, desesperando de vencer una que hacemos algo, aunque sea brevemente, en el ajetreo desenfrenado y sin ob jeto de la vida de siempre,
sus esfuerzos por derribarlas, y consiguieron destro- · causa así defendida . .
y nos paramos a analizar, a razonar nutstro existir.
zar la.
Asi fué que el poeta dióse a discurrir de su mala- iEntréguense!-gritó el comandante realista.
ventura {retrogradando al pasado su imagioación, exaADA M . ELFLEJN.
-Le entregaremos .... -una gruesa palabra terminó
minando el presente y queriendo adivinar el po1ve-la frase, seguida de la última bala que el veterano
nir) y sintió pena a la vez que odio.
guardaba para su fusil de chispa; erró el blanco, y anIohábil en las artes del logrero, nunca gozó de pretes de que pudiero. h;.cer u so de su sable, cayó mortalbendas que otros, con menos merecimientos, había o,
mente herido.
porque no supo o oo quiso doblegar"e ante los podeLa lucha volvió a iniciarse con superioridad manirosos para ganar su favor, ni menes e xplotar la vani•
fiesta de los realist?,s, que no se veían como sus adver•
dad del necio, adulándole servilmente .
sarios, reducidas al arma blanca. Uno tras otro calan
los patriotas, muertos o moribundos en el estrecho re•
cinto. Sobre el cuerpo del último todos los asaltantes se
o o o
precipitaron dentro de la pieza.
-(La cartera, la cartera!
Iba a la ventura, barzcneando ¡:orlas calles, ya a lgo
Perdieron tiempo en registrar la habitación, ya casi
Y como en esta tragicomedia de la sociedad, donde
oscura. Uno hizo saltar la chispa del ped , roal, y por entrada la ocche, y se llegó ha,ta un lugar muy a¡::ar· cada ente tiene marcado su papel y es prueba de intado
de
la
gran
ciudad,
cerno
si
huyera
del
torbellino
fin encontraron el objeto buscando en un rincón, deba•
genio o de talento represeotarlo a maravilla por lo
bochinche de las geot(s.
jo de un mueble. El jefe la asió, triunfante.
.
que de afortunados histriones se hacen altas persona-(Aquí la tenemos! Pero .... ¡Caramba!-La agitó. Y en un memento íntirro, de dolorosa coo~cirnc ia, lidades que medran en arte y en política, nada hay de
Yo creo que .... / dónde está la llave? Registren a los zahondando en su alm~. ,e dijo: ¡Qu é ,ólo estcy! iQué noble y grande, el ¡ioefa libre, que no vende sus ditisólo!
muertos. ¿Cuál es el teniente More no?
rambos ni recata sus diatribas cuando sen justas, se

SOLEDADES

�destac.l, se aleja de la farsa, ya que en ella, para ser
comprendido, no puede hablar su lenguaje, sino el de
¡,.,s demá~, ni exteriorizar su propio pensamiento, sino
el de todos.
Da esta suerte reflexionaba el poeta en su soledad,
ya la noche cerrad1 en una negrura de misterio. Por
unos instantes le distrajo un muchachuelo que pasó
cerca de él y le miró extrañado. Pero se alejó, sin detenerse, balando una tonadilla que el populacho sabía
de coro. Tornó el silencio augusto y solemne.
El poet~. en aquellos momentos de sentimentalismo,
quiso revelar todos sus pensamientos en este: ¿habría
en el mundo, entre las gentes, un alma hermana de la
suya? No.
Ni un vínculo de amistad verdadera, oi una pura relación de afecto, ni unos ojos bondadosos de mujer am•
paradores de su mela,:,colía ....
La costumbre ha hecho, o las leyes de la sociedad
han establecido. que la m;i.yor glorj¡, de un h0mbre sea
vencer, por lo que uaos y otros nos destruímos con el
anhelo del triunfo, Y háse de ver que suelen llevarse
pJr arm1s las m \hs pasiones, y los bajos instintos, y el
egoísmo por bandera y la hipocresía por escudo. De
doode los hombres, nacidos para ser hermanos, somos
siempre enemigos. Y de nuestros brazos, que debieran
s?rvir, humanos, para sostener al compañero menos
fuerte o levantar al caído, hemos hecho garras san•
grientas de fieras intratable~.
El vencido, por más débi! e menos pícaro, eleva su
mirada, suplicando ternura. a la mujer que le· ofrece
amor. Y en los ojos de ella cree ver una alma de santa, y en los labios, que acaso le fingea un cariño, espera hallar la sublimidad del beso, y soñando que ha encontrado uo corazón unísono con el suyo, se da a los
brazos de la am1.da que saben rodearle acariciadores.
Pero, las m!is de las veces, esa mujer que le subyugó
con todas sus perversidades de dominadora, no es el
amir doo:le le lleva, sino a la traición y al deshonor.
Por eso el poeta, que no tiene el regazo amante de
una mujer, ni la mano leal de un amigo, se siente sólo
y busca de•nocbe, entre las sombras, la compañía du\•
cemente con,oladora de la novia Quimera.
JOSE LUIS MAíl ES.

Ullílm ~ll'®llm'i'Q&gt;llílMl ©1$ ll!Illíl@ @Il"~®!l'u @l&lt;e
~Il&lt;eirlím &lt;ew lllfügllma~m
Una solem:iidad muy curiosa ac1ba de tener efecto
en Ingbterra, que recuerda en pleno siglo XX, antiguos tiempos de la nobleza británica: El Rey Jorge V
fué solemnemente a la Ab3día de Westmioster a tomar
posesión de la capilla de la Orden del Baño, que como
se sabe es 001 de las más antiguas del Reino Unido,
por haberse fundado en r399 por el Rey Enrique IV,
con ocasión de su coronamiento.
El nom':&gt;re del &lt;B1ño&gt; de esta orden llama, a no dudulo, la atención, y es porque se ignora por muchos
que en la Edad Media, al ser un noble armado caba·
llero, se le becía tomar un b1ño para que a la purificación espiritual se uniese la material.
La Orden del B1ño era y es de las que se conceden
a Jos Soberanos, "º cuanto ascienden al trono o con

Galería artística

El cortejo de Caballeros de la Orden del Baño caminando eo dirección al viejo Palacio de Westminster.
mJtivo de al~ún m1trim,aio, coa personas de sangre
real. Por primera vez fué reorganizada por el Rey Jor•
ge I eo r725, y más tarde recibió nuevos estatutos dados por la Reina Victoria en 1847, y eo fin, al actual
~onarca ha _querido que la Orden tenga su capilla propia, y la ha. 10augurado en estos días, como Gran Maes·
tre que es de dicha. Institución.
La Orden de que hablamos tiene tres grados; uno de
grandes cruces, otro de Comendadores, y el tercero de
Compañeros:
El distintivo es una medalla. de oro esmaltado,
que lleva en su centro un cetro, una rosa y un cordón,
t~do_ ello d~b~jo de la corona imperial. Debajo se lee la
s1gu1ente divisa: &lt;Tres juntos en uno&gt;, que hace alusión
a las t_res Naciones reunidas en una sola, Ioglaterra,
Es_coc1a e Irlanda. El cordón que sostiene la insignia es
r?Jº• Todos lo! personajes que s~ distinguen en la milicia, en- la marina, en la alta gobernación de un Estado,
o hacen méritos en la diplomacia o en cualquier eleva•
da gerarquía, son Caballeros de la Orden del Baño.
Por algún tiempo fué la Orden más preciada y de
más honor en Inglaterra, hasta que apareció la de la
Jera ti era, la cual ha logrado que se la considere hoy
por hoy como la más ilustre1 hasta el punto que sólo se

Algunos al!os dignatarios de la Orden que ocupan
los pnrn~ros puestos dentro de la misma.
conceden a los Monarcas o Herederos al trono, siendo
s&lt;;&gt;lo 25 caballeros. Las insignias de esta Orden son originales en alto ~rado; consisten en una liga de seda
azul, que se sostiene en un broche de oro, debajo del
c~ia_l hay un medallón repre~entando a San Jorge con la
d1v1sa francesa &lt;Honi soit qui mal y pense.&gt; (Maldito
sea quien mal piense.) Esta orden data del año 1348,
de manera que su antigüedad es grnnde, pero no tanto
"Orno la de ::&gt;an Andrés de Inglaterra, también que se
fundó en 787.
Cosa siagular, los ingleses que al parecer desprecian,
o por lo menos miran con indiferencia la vanidad de las
cruces y coodecoracioc.es, tienen un gran número de
estas, la m_ayo_ría creadas por la Reina Victoria, que
más que n10gun Jefe de Estado de su tiempo, aumentó
lu Ordenes que ya existían. Entre esas nuevas se encuentran las siguientes: la cruz de Victoria, resen·ada
": los soldados o marinos que se distinguen por algo, y
tiene el que la posee, derecho a una pensión; la ordPn
de l_a E~trella de las Indias, que ostenta en medio la
e~g1e de la Seberana; la orden del Imperio de las Indias; la_ orden de las Indias Británicas, reservada para
lo_s oficiales en activo servicio en ti ejército de las In·
d!as_; la orden Real de Victoria y de Alberto, que se
d 1stiogue por una placa rodeada de brillantes con los
bustos de ambos Sobera nos, condecoración reservada a
las damas; la Orden Imperial de la Corona de las Indias, también para las mujeres, por todo lo cual resul1a,
&lt;1ue raro es el perwnaje inglés que no ostente alguna
cond&lt; coración.
El Rey Jorge V con el uniforme de caballero de la Orden del Baiio, camino de la Abadía de W estminster.

«¿Vale la vida la pena de vivirla?&gt;
He aquí una pregunta que hace un
escritor inglés, Sir·John Lubbock, en su
famosa obra &lt;La dicha de vivir,&gt; y es
para mí un tema curioso e interesante,
Esa pregunta se traduce por esta
otra: ¿Están ustedes, benévolos lectores, contentos de haber nacido ? o más
claro: ¿Qué opinan ustedes de eso, de
que la vida es buena ?
Antes de contestar a este interrcgatorio hemos de dividir la vida ea dos
porciones; las horas de vigilia, las !:oras de labor; y. las horas de du Ice su e•
ño, ese período delicioso, apacible, en
que se dividen las veinticuatro horas
que teje el giro diurno. De estas dos
porciones del día, ¿cuál de ellas preferimos nosotros? ·
Para el pobre trabajador, no hay duda que las horas de descanso, en brazos del dios Morfeo, son las más feli•
ces: pero no pensará así el hombre de
negocios, la noble cortesana, ni la cán·
dida doncella que vive de gratas ilusio·
nes. Para estos la vida es sueño, y para
aquéllos el sueño es vida.
Se dice que en el cementerio todos
somos iguales y que la muerte es la
gran niveladora social que nos enseña
la más radical democracia; y a estas
crudas verdades podemos añadir; que
el sueño es también privilegio de ricos
y pobres; pues tomºado el sueño, logra·
do el aniquilamiento, ¿qué importa que
sea con una dura cama sin sábanas; como que sea en otra de dorado bronce
con &lt;sommier,&gt; v con edredón rellena
de plumas de ave?
En ambos casos, cuando se extingue
la última ilusión de bienestar o de vida
atribulada, viene el momento de ir cons·
ciencia, de aniquilamiento y el sueño,
ese dulce sopor embarga nuestros senti•
dos y sin ser poderosos a resistir, rendidos, exánimes, cedemos a un letargo
repentino, dormimos.
Y lo mismo duerme el rico que el po•
bre, el joven que el viejo, el de alta pn•
sición social, como el humilde proleta•
tío.
De modo que, lo que no es vida, o
segun otros lo que es plenitud de vida
vale la pena de vivirla..
Pero la gran cuestión a resol ver es la
vida real, las horas de vigilia, esas diez
y seis horas de labor cotidiana que se
deslizan tan suavemente para unos, y
tan largas y amargas para otr9s.
Esa suerte o desgracia de la vida es
ona ficción de nuestras menteS' que de•
be ser corregida por nuestro robusto
pensar.
La vida vale la pena de vivirla, siempre que haya un ideal ennoblecedor en
nuestro espíritu, siempre que tengamos
una concepción clara de la vida.
La vida es continuo movimiento, es
ansia eterna de bienestar, es la intui•
ción de la felicidad que brota de nue~tro espíritu; y ésta no se realiza, porque de realizarse dejaría de tener movimiento, deseos, ansias; esto es, dejaría
de ser vida, como nos acontece cuando
estamos durmiendo.
Dice el autor inglés citado: "Somos
capaces de dirigir nuestra navegación
a través del océano del tiempo, o esta•
mos condenados a dejarnos llevar por
las corrientes." En esta frase están cara.eterizadas las dos razas que se han
enseñoreado de la vida, y han visto
realizados sus deseos; la raza latina y
la. raza anglo- sajona. Esta dice que el
hombre crea las circunstancias, aquella afirma que el
hombre es hijo de las circunstancias.
Esta última afirmación es propia de una raza vieja
y caduca que, decepcionada de la. vida, se deja arras•
trar por la. corriente, siendo tronchados sus ideales y
viviendo del escepticismo y la incredulidad. Para éstos
la vida no vale la pena de vivirla.
Mientras el grupo étnico anglo-sajón, raza joven y
vigorosa, siente brotar el ideal de la vida y trata de
darle forma y vivirla, y por eso afirma que: si los hom•
bres no son felices, suya Ps la culpa, pues él crea su
propia felicidad o desgracia. Más hombres han debido
su ruina a sus propias culpas que a la malevolencia
ajena. Amase el hombre a sí mismo con mayor ardimiento que cordura, y por eso tiene que lamentar muchos de sus yerros. Esto lo confirma el sabio pensador
Lily, al decir: &lt;El ardor de la sangre nos indujo a hacer en la juventud cosas de las cuales se arrepienten
en la vejez nuestros huesos doloridos.&gt;
Una vida de placer y de indolencia no es una exis-

Retrato de homore, por Rembraadt.
tencia de bienestar real. El excern de I iquezas es un
Un padre satisfecho.
obstáculo al desarrollo de nuestras aptitudes y al culti·
vo de nuestros mejores talentos.
La verdadera riqueza se halla en una inteligencia
- I Y las chicas?
clara y en una voluntad fuerte. Esto da éxito en la vi·
- Se casaron las tres. Una con un poeta, otra con un
da.
pintc,r, y otra con un banquero.
Si tales prendas poseemos, la vida vale la pena de vi·
-IY qué matrimonio es el más feliz ?
virla. En estas condiciones estaremos contentos de ha•
-Los dos primeros, que viven a expensas del ter-b er nacido.
cero.
La vida es buena, y hay que vivirla; no durmiendo,
sino perfeccionándonos más y más, para poder gozar
o oo
de todos sus encantos.
JOSE RIPOLL .
1mpresiones de viaje.

Fulánez vuelve de su viaje a Roma y le cuenta a su
mujer sus impresiones.
- i Muy hermosa! .... iY si vieras cuánto me be acordado de tí, contemplando aquellas ruinis! ....

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las sienes de los sáciros flautistas! ..... .

Era Unél. noche azul .... ya los violines
en la "t~rrase" del parque habían callado:
iy se abrían las rosas del pecado
en el fasto otoñal de los jardines! ....

y retornar después de los _iardi_nes,
a la "terrasse" del parque, s1lenc1osas,
¡a deshojar de amor todas s_us _rosii¡s
ante el mágico son de los violines.• • · ·
]OSÉ

M.

DE

ANGUITA·ZEBALLOS.

Cabe la fu,¡ote ideal, donde su tienda
entre rosas en flor Cu.pido hacía,
iun sátiro biGoroe scoreía
a la Venus de Milo de la senda!
Era una noche azul ..... . iba la luna
por el cielo litúrgico y sonoro.
jcomo un cisne sonámbulo de oro
por la planicie azul áe una laguna!
Las damas en un mágico derroche
de esplendor juvenil y gentileza,
paseaban su magnífica belleza
en los verdes jardines de la noche ..... .
Donde bajo el fulgor de las estr4:llas
y entre un místico son de arpas eohas_.
ise abrían en las somb.-as, las magnohas,
como senos de púberes doncellas!. . ....

1

.: f
.

Era una noche azul. ... donde los bardos
componían sus éitlogas agrestes,
entre un coro de Náyades celestes
y un perfume romántico de nardos!
Donde las bellas damas ante el vago
miraje de los búcaros sutiles,
se extasiaban coquetas y gentiles
en las góndolas de oro de los lagos.
Inquietando con tirscs de asfodelos
los cisnes adormirlos en las ondas,
¡bajo el húmedo olvido de las frondas
y las gemas radiantes de los cielos! ....
Era una noche azul. .•. los surtidores
cantaban en las fuentes augurales,
y :iecían sus áureos madrigales
los bardos del amor entre las flores! ...•
Los pájaros inquietos en los nido~,
soñaban con la luz del nuevo día;
y el vieuto, entre las cosas, esparcía,
un enjambre de pé talc.s caídos ..... .
Todo era ideal en el celeste espacio:
las estatuas, las flores, y las fuentes ....
¡ y en el cielo los astros refulgentes
como mágicas dalias de topacio! ....

Y en esa noche a z ul como ninguna,
las damas opulentas y jovialts,
por las sendas en flor de los rosales
bajo el sueño de plata de la luna.
Perfumando el jardín con su respiro,
volvían de los lagos, voluptuosas:
¡para hacer su "bouquet" de varias rosas
junto a las viejas fuentes de zafiro!. .....
¡Quizás pensando en el doncel galante;
que una rosa, al pedirli!s, en un ruego:
¡les ofreciera algún clavel de fuego
en la pálida tez de su semblante!

¡Para ir con sus sueños simbolistas
a la gruta senil de blancas piedras,
a coronar de pámpanos y hiedras

Siento la nostalgia d_e t!'ls maoe~itas; .
extraño la dicha de m1 bien perd1d?· .. ;
•Dónde está la virgen que oye_ra mis cuitas!,
~o las avenidas del jardín fiando.
Me hace falta el fuego de aquellas miradas,
que olvidar hacían mis negros d?lores .. ... .
¿ No veré ya nunca tras de tus rizadas
pestañas, al aogel de nuestros amores?..... .

A la Srita. G. V.
Aquí, en el interior, en lo más hondo,
en el oculto fondo
del pobre corazón, tiembla y se agita
una inmensa pasión que me anonada,
dolorosa punzada
. .
que en lágrimas de hiel se prec1p1ta.
¡Cómo me duele el alma! !Cómo siento
brotar el s ufrimiento
en suspiros y quejas y gemidos ... ... _!
1Y cómo siento que por la ancha henda
se me escapa la vida
en torrentes de roncos alaridos!

iOhl, recuerdos dukes de la vida mía;
fantásticas sombras que pafan llorando;
corazón que mira su lenta agonía
y siente la herida que sigue sangrando.
Queja interminable que del peci10 brota,
y que se convierte en doli1;ntes versos ..... •
Es llorido triste de cadee.c1a rota,
por las negras manos de genios perversos.
¿Qué harás en tus horas, m_i virgen amada;
¿ soñarás acaso, tras de los cristales,
mirando la lluvia descender cansada,
como si lloraran ojos espectrales 1• ....•. ...•.

Sufro ••.. lo que se· sufre cúando se ama,
cuando erótica llama
lentamente devora la existencia ..... .
Y siento soledad y siento frío
y algo fiero y sombrío
diviso con pavor en mi conciencia.

Desde mi ventana contemplo a lo lejos,
la feliz pareja_queva si~ congojas.: ....
¡Crepúsculo tnst1t, sangrientos refle¡os! .. : .. .
¡Oh brisas de otoij?, que arrastran las ho¡as!

¡Lucha terrible y cruel .... ! mortal veneno
guarda el alma en ~u seno
y ni siquiera puedo destrozarla
y hundirla en el reposo de la tumba ....
No quiero que sucumba,
¡es de ella y me sirve para amarla!

Yo siento la tristeza ..... .
Yo siento la tritteza profunda de la vida,
cuando miro la tarde que agoniza en reflejos ..... •
El paisaje se pierde, misterioso, a lo lej?s,
como ilusión postrera de una cosa perdida,

¡Oh, mujer! si supieras cómo te amo,
cómo sueño y te llamo,
cómo me desespero y me maldigo:
quizá compadecida de mi pena,
tú que eres pura y buena.
¿dejarías solo a mi dolor conmigo?
¿ No sabes que te adoro hasta el exceso,
y tiemblo bajo el peso
de la fatalidad que me persigue?
Olvidarte q,1isiera, mas no puedo,
te adoro .... y me da miedo
mirar tu faz que por doquier me sigue.

Parece que solloza la brisa en la espesura;
las aves temblorosas, eomedio del boscaje,
tal vez sientan la _ignota tristeza del paisaje,
que oculta, silencioso, su arcáoica amargura.
Por la angosta vereda, cual fantasmas humanos,
van dos niños mendigos, sus rostros se demudan
p:ir el hambre, sus manos, entrelazadas, sudan,
y se escuchan sus voces, como rezos lejanos
1Dónde van 1... . iQuiéo lo duda! a morir tristemente,
en la noche implacable de su negro destino ..... .
Mañana sus dos cuerpos, enmedio del camino,
los verá, con ternura compasiva, la gente.

¿Qué me importa sufrir? iAh, no! bendita
esta sed infinita
de amarte con pasión, hasta el delirio!
soy feliz consagrándote mi llanto,
mis ayes y mi canto,
y acepto resignado mi martirio.

Pienso en los rostros pálidos; en ojos espectrales.••·
En sonrisas diabólicas del mónstruo de la h isteria,
que se arrastra llevando la espantosa miseria,
por los salc-nes sucios, de horribles hospitales.

¡Déjame que te adore ...... iSólo quiero
que el dolor de que muero
no te pase, mi bien, inadvertido ....
Soy feliz con mi amor aunque me mate,
jsi sólo por tí late
este mi corazón adolo_rido!

Es la oración .... muy lejos, e~cúchase el tañido
triste de una campana e n la iglesia derruída .. • •
Parece que el sonido se aleja de la dda,
o que la muerte pasa a través del sonido.

VICTOR DIAZ DE LEON.

Y por eso en un casto desaliño,
las damas del jardín como no tesoro:
¡ llevaban su "bouque!" de rosas de oro
s"bre el florero ideal de su corpiño! ..... .
Y en grupos de color y de alegría
al soñar con idilios no lejano~.
se partian unidas de las manos
como ninfas de amor en pagaoía ..... .

Es otoño y llueve .... Cayendo_ las hojas,
como aves c:iosadas, llenas de tristeza,.
lentamente arrastran sus negras coogoJas ....
Parece que llora la naturaleza.

Horas agonizantes del crepúsculo triste ..... .
Angustias infinitas de la tarde sombría,
que siente, misteriosa, la gran melancolía
por la noche cercana que de sombras se viste.
Yo siento la tristeza profunda de mi suerte,
al mirar, en las tardes, las soiT'lbras intranquilas.••·
y entre estas sombras buscan mis inquietas pupilas,
otra rnmbra más negra: la sombra de la muerte .

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Pasa la pareja bajo mi ventana,
preludiando amores en frases sinceras ... .
Y pienso en mi virgen, la novia lejana ... .
,Qué haces en tus horas? .... ¿Qué piensas .. ¿Qué espe(ras1

L uis G. VALDESP1N0 JR.

~~

El beso experlmental
El viejo médico sonrió con bondad y agregó;
-A ninguno de ustedes, seguramente, le ha acontecido una aventura ni más rara ni más cómica que la
mía.
Andaba yo, y esto ya hace algón tiempo, por los al•
rededores de mis cuarenta y cinco; me defendía de las
injurias de la edad con la tenacidad de un vividor a
quien le gusta la vida y conoce su sabor; pero con todo
mi arte no llegaba sino a ilusionarme a mí mismo, y no
es poco beneficio.
F íjense ustedes que un hombre que no se rinde a la
edad es un ·hombre que está pronto, naturalmente, a
correr el vendaval de la vida como se le presente y sin
pedir cuartel ni invocar sus canas para eludir ni el
trabajo ni los lances.
Es, pues, más respetable que el que busca el reparo
de su vejez para llamarse a sosiego como esos perros
viejos que trotan al par de la carreta mientras ésta camina, pero que, no bien se detiene, ya están buscando
la sombra para tenderse a dormir.
Era yo médico de una família respetable, y una de
las chicas, Ana María, a quien había visto crecer des•
de niña, tenía ya sus diez y seis años cuando me lla•
maron para· que la asistiera de una
bronquitis que la molestaba.
¡ Diablo, diablo, qué encontré linda a
la chicuela!
Alta, delgada, rubia cenicienta,y con
todo lo necesario como acompañamiento, es decir, ojos dulces y rasgados, na·
riz fina, un pie que daba deseos de es•
trecharlo por lo pequeño y bien hecho,
y después un gesto riente y picaresco
que iluminaba toda su personita.
En fin, lo 'que se llama, en buea crio·
llo, "una ricura," y basta porque no
e~t0} ahora para turbarme con recaer•
dos gratos.
.
- ,Cómo te va, Ana María? ¡y que
linda te has puesto! Nadie diría, al ver
tu carita de C)elo, que me llaman para
que te asista.
-Es una oerviosa,-dijo la importu•
na mamá y como todas las madres, metiendose de rondón al diagnóstico y
como para que usted les d:ga:
- IY si usted sabe lo que tiene, para
qué diablos me llama?
-No haga caso, doctor, soy nerviosa
un poquito, es cierto; pero tengo tos y
tener tos a mi edad no es programa
que me guste.
Ana María se desabrochó su bat;ta,
dejó al descubierto sus hombros, sus
brazos de leche y no sé qué m ás; porque me quedé grave como debe estar
on médico, aunque le retoce la risa en
todo el cuerpo, la cnbrf con una toalla
estros fotógrafos en la Kermesse efectuada el sábado de la semana pasada
Tres'ioteresaotes
iostantaoeas
logra?as
ºf~1c10
• de las victimas de la terrible explosión de Tacul::aya.
fina y empecé a auscultarla.
~
en el Salón
RoJo a pbor
ene

�11

-Bronquitis ligera-dije al rato, pues no aseguro
no haberme retardado uo poco más de lo necesario so•
bre tao agradable almohada,-brooquitis ligera y tra·
tamieoto benigno y antes de quince días la linda chica
no .t~ndrá más su p~ograma de tos-dije riendo y trao·
qu1hzando a la ansiosa madre, que había seguido todo
mi proceso coa njos como puñales.
-lSeguro que no es nada, c!octor?-dijo Ana María
-Ustedes siempre engañan a los enfermos.
·
-Pero nada serio, chiquita,-agregué, exagerando
uo P_JCO la not~ para inspirar más confianza, sin pen•
sam1eoto ulterior, pero &lt;per si acaso,&gt; como decia mi
viejo portero italiano.
Las visitas siguieron y a los cuatro o cinco días em•
pecé a pavonearme como uo verdadero pavo real, por•
que noté que Ana Maria me hacía ojitos y abiertamen•
te buscaba un flirt coa su médico. No tengo para qué
recordarles a ustedes todo lo asno que somos los hom•
bres a e~e _respecto y tampoco decirles que no hay ente, por nd1culo que sea, que no se crea capaz de inte·
resar uoa mujer, y ello disculpa el que a pesar de todo

yo cayera como uo chorlito en las redes que me tendía
aquel diablillo y como verdadero pavo real empezara
por traerme sobre la frente, a manera de jopo, las cua·
tro mechas que me quedaban cerca de las orejas, y a
disimular otra cantidad de fechorías que el tiempo ha·
bía hecho ea mi cara, por supuesto, convencido, en mi
fuero interno que era, más que la discutible gallardía
de mi cuerpo, mi espíritu, mi gracia y mi talento lo
que me proporcionaba tal triunfo.
JComo si a las mujeres les importara ni uo comino lo
que se llama talento!
Y las cosas siguieron.
Una mañana , en el salón, ya casi en pleno flirt, me
encuentro con Ana María, que me dice:
-Doctor, tengo un loco capricho-y se me acercaba
-tengo el loco capricho de que me dé un beso, pero
uo beso largo en los labios-y me presentaba la boqui·
ta tentadora como una frutilla.
Para qué decirles que no me hice repetir la deman·
da y maldiciendo uo cigarrillo que acababa de arrojar
ea la puerta, porque me sospechaba que mis bigotes

debían apestar a tabaco ea ese momento, estampé ea
los labios que ~e me ofrecían 110 beso amplio, prolongado ..... .
La mamá, coa ojos de puñales, entró ea ese iostao!e
y uo poquito más, coa toda mi respetabilidad, me echan
a la calle, sorprendido ea pleno delito.
-Ana María está ya del todo bieo,-dije,-medio
ahoJado por la emoción.
-Y ahora sí que tengo la seguridad, mamá, de que
el buen doctor dice la pura verdad; oo debo estar ea•
fetma, porque la prueba acaba de dármela, me ha he•
cho uo examen que me ha cooveocido de la seguridad
que tiene de que oo estoy tuberculosa.
Miré a Ana Maria y me dieron ganas de ponerme a
llorar. Me había tomado como conejo de experimento,
~í, amigos míos, como conejo de experimento y nada
más. El beso era el final de la experiencia.
Todos soltamos a coro una carcajada.

contabilidades el capital pasa a la cuenta de caja tam·
bién el corazón se entrega al amor? En esto me b; fun,
dado para hacer dichas substituciones.
El negocio para que resulte bien ~e ha de.llevar úni·
cameat~ entre dos y estos tienen que reportar íntegros
los cap1t...les; pues de otra manera. hay qniebr~; ~sí es
que no se admiten más socios.
·
Uno de los puntqs esenciales para el buen resultado
de las operaciones es: antes de emprender cualquiera'
de ellas, adquirir conocimiento sobre el monto del ca·
pital del futuro consocio y compararlo con el propio;
si ambos resultan igoales o cuacdo menes ap;roxima·
dos, puede asegurarse el éxito; en caso contrario, es
decir, cuando .se diferencíen notablemente, e&amp; · mejor
abstenerse de hacer algo.
Tenemos el cas.:&gt; de capitales idénticos; hay q1:2e abrir
libros y el primer asiento será: «Caja a Capitales&gt;: ya
contando con numerario fácil es hacer operaciones;
pero !mucho cuidado con ellas! Es peligroso erogar
fuertes gastos, porque puede agotarse la existencia. Los
besos reportan grandes desembolsos y no deben efec·
toarse sino permanecer en calidad de Documentos a
Cobrar basta después de haber htcho el Balance (del
que ya hablaremos) y obtener utilidades para hacerles
efectivos.
Las palabras sio los hechos son úcicamecte gastos

ARTEMIO DOMINGUEZ.

LA CORRECCION
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba ea el
patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y ~hill~oes, que repetiao como poderoso eco
las cuadras s1lenc1osas, cuyo suelo parecía enladrilla•
do coa carne humana.
Levaotábanse de la almohada trescientas caras soño·
lientas, sonaba un verdadero concierto de bostezos,
caían arrolladas las mugrientas mantas, dilatábanse coa
brutal desperezamieoto los robustos e inactivos brazos
liábanse los tísicos colchones conocidos por "petates':
en el mísero antro y comenzaba la agitación, la diaria
vida ea el edificio antes muerto.
En las extensas piezas, junto a las ventanas abarro•
ladas, por donde entraba el fresco matinal reoov.ando
el ambiente cargado por el vaho del amontonamiento
de la carne, formábanse los grupos, las tertulias de la
desgracia, buscaodose los hombres por la identidad de
sus hechos; los delincuentes por sangre eran los más
inspirando confianza y simpatía con ~us. rostros _enérgi'.
cos, s!ls adema·oes resueltos y su expresión dt. pundpnor
salvaie; los ladrones, recelosos, solapados, con sonrisa
hipócrita; entre unos y otros, cabezas con todos los sig·
nos de la locura o la imbecilidad; criminales instinti·
vos de mirada, verdosa y vaga, frente reprimida y la•
bios delgados, fruncidos por cierta expresión de des·
déo; testas de labriego &lt;extremadamente rapadas, con
las enormes orejas despegadas del cráneo; peinados
aceitosos con los bucles hasta las cejas; enormes man•
díbulas, _de e~as qoe sólo s·e encuentran en las especills
feroces mfenores al hombre; blusas rotas y zurcidas:
pantalones deshilachados· y muchos pies gastando la du·
ra piel sobre los rojos ladrillos.
A aqoella hora asomaban en las piezas las galonea·
das gorras de los empleados, saludados con el respeto
que inspira la autoridad donde impera la fuerza, pa·
saban los cabos, vergajo al puño, con sus birretes blan•
cos, escasos de tela, como de cocinero de barco pobre,
y comenzaban los "quioceneros" la limpieza de la ca•
sa, la· descomunal batalla contra la mugre y la miseria
que aqu.,J amontolllmiento de robustez inútil dejaba
como rastro de vida al agitarse dentro del sombrío edi·
6.cio.
Los "quinceneros" era la última capa de aquella sociedad de mi.,erables, los parias de ·la esclavitud, los
desheredados de la cárcel. El último de los presos re•
sultaba para ellos un personaje feliz, y le coat..mpla·
bao con envidia al verle inmóvil en "la pieza" hacien•
do calcetas con estrambóticos arabescos o tejiendo ces•
tillos de abigarrados colores.
Con la escoba al hombro y arrastrando los cubos de
:agua, pasaban macilentos y humildes ante los penados,
pensando en cuando llegarían a ser "de causa" y ten•
drían el honor de sentarse en el banquillo de la Au•
dieocia por "l\lgo gordo" librándose con esto de doblar
todo el día el espinazo sobre los rojos baldoi-ines e ir
pieza tras pieza lavando el hediondo piso sin quitar la
vista del C'l.bo y del cimbreante vergajo, pronto a arra•
llarse al cuerpo como angulosa serpiente
Iban descalzos, andrajosos, mostrando por los bogue•
tes de la blus,a la carne costrosa, libre de camisa; con
la cara pálida, la piel temblona por el hambre de mu•
chos años y el horrible aspecto de náufragos arrojados
a uoa isla desierta. Eran los cbic0s de la cárcel, los
,que se preparaban r. ser hombres en aquel horrible
-antro, siempre condenados a quince días de arresto
,que no terminaban nunca, pues apenas los ponían en
na puerta y aspiraban el aire de las calles, la policía,
•como madre amorosa, devolvíalos a la cárcel para atrilbuirse un servicio más, e impedir que la adolescencia
&lt;ilesamparada aprendiese malas cosas rodando por el
mundo.
Eran en su mayoría seres repulsivos, frentes angostas con nn cerquillo de cabellos rebeldes que sombreaban como manojo de púas las rectas cejas; rostros en
les que parecía leerse la fat&lt;1,l hereac-ia de varias gene•
raciones de borrachos y homicidas; carne iíacida del

libertinaje brutal que estaba aderezándose para ser
pasto del presidio; pero entre ellos babia muchachos
enclenques e insignificantes, de mirada sin expresión,
que parecian esforzarse por seguir a los compañeros
en su obscuro descenso; y extremando la ley de castas
hasta lo ioverosimil, resultaban los víctimas de aquellos
mismos que pasaban como esclavos de los presos.
El más infeliz era el &lt;Groguet,&gt; un muchacho pali·
ducho y débil por el excesivo crecimiento y sin tiner·
glas para protestar. Cargaba con los enormes cubos, y
agobiado bajo su peso subia la interminable escalera,
pensando en el tiempo feliz en.que tenía por casa toda
la ciudad, durmiendo en verano sobre los cuévanos del
Mercado y apelotonándose en invierno en el quicio
del respiradero de alguna cuadra.
Castigábanle por torpe. Muchas veces, al cruzar el
patio, quedábase mirando aquel sol que se detenía en
el borde de los sombríos paredones, sin atreverse nuo•
ca a bajar hasta el húmedo suelo; y cuando el vergajo
le avisaba el paso, lanzaba entre dientes un &lt;Jmare
mehual&gt; y le parecía ver la &lt;paraeta&gt; del · Mercado,
aquella mesilla coja con la calabaza recién salida del
horno, tras la cual estaba su madre cambiando ochavos
por melosas rabaoadas y peleándose por la más leve
palabra con todas las de los puestos vecinos que la ha·
cían competencia.
Ya h:tbían 1_&gt;asad~ muchos años, pero él se acordaba,
como s1 estuviera viéndolo, de aquellos ojos sin pestañas, ribeteados de rojo, horribles para los demás, pero
amorosos para él: de aquella mano seca que al acari·
ciarle la cerdosa cabeza, manchábala de pringne melo•
so; de aquella cama en que soñaba abrazado a su ma•
dre, y ahora . .. . : .ahora dormía en ur:ia manta que le
prestaba por caridad alguno de &lt;su pieza;&gt; y si en verano se tendía sobre ella, en invierno servíale para ta·
parse, recostando el cuerpo sobre los húmedos baldosi·
nes. resignado a helarse por debajo con tal de sentir
arriba un poco de calor.
Niño, a pesar de sus amarguras, vendía el pan de la
cárcel por diez céntimos para una partida de pelota en
el patio o un racimo de uvas, y a la hor&amp; del rancho
ech~b:'5e a la espalda la mano izquierda, y mirando con
env1d1a a los q~e.ei:npuñabao un mendrugo, hundía su
cuchua en el 10s1p1do rancho para engañar el estóma•
go con ilusorio alimento.
Y así vivía; sin estar aún enterado de por qué razo•
nes se preocupaban de él y lo enviaban a la cárcel
qnince días, para volver a meterlo apenas pisaba la calle. Le cogió la policía en uoa de sus redad..s; pillároo•
le en i:I Mercado, su casa solariega: tal vez conocían
so afic160 a la fruta, que él consideraba de posesión
común, y desde entonces vióse condenado a no gozar
de libertad más que unas pocas horas cada quiuce
dias.
Sabía que _le pillaban por &lt;blasfemo.&gt; ¿Qué sería
aquello? Y, ~10 saber por qué, recordaba que los ageo·
tes, cuando 10teotaba escaparse, le daban de bofetadas
con aco~pañamiento de interjecciones, en que baraja·
ban a Dios y los santos.
El muchacho, siempre en la duda de qué significaría
su titulo de &lt;blasfemo~. resigaábase con su suerte, sin
so~pechar que s~ publ_1caban periódicos con sueltos es•
cntos por_l&lt;;&gt;s mismos mteresados, en que se hablaba del
gran serv1c10 prestado el día anterior por el cabo Fn·
lar:io ~'I fuerza .ª sus órdenes,&gt; prendiendo al terrible
cnmmal conocido por el &lt;Groguet &gt;
Y aquel ba~dido de quince a :ios iba creciendo en la
cárcel, t~aba1ando como una bestia, aprendiendo a ra•
tos P:rd1dos_el &lt;caló&gt; del crimen, oyendo la novelesca
relación ~e interesantes at~acos y mirando como bom·
~res sublimes '.'- los &lt;c~rtenstas&gt; y &lt;enterradores,&gt; senorooes
muy.. ltstos y1 bien
.
. d portados que iban por el pa•
t~o con sorti1as ~ re OJ e oro, y que tiraban el dinero,
s1en~o reverenciados P?r todos los presos. IAy! !Si él
pud1Pse llegar por el tiempo a la altura de aquello
&lt;tíos&gt;!
s

Pero sus aspiraciones eran más modestas. Había nacido para be~tia de carga y sólo deseaba que le deja•
sen trabajar con tranquilidad; que no fuesen a buscar•
le cuando no se metía con nadie.
En una de sus salidas quiso vender periódicos pero
apenas lanzó los primeros gritos, ya tenía en el ~uello
la z~rpa de u':1 tío bigotudo, de aquel mismo de quien
dec1a en la caree! la gente &lt;de la marcha&gt; que pooién•
dole dos o tres duros en la mano era capaz de no ver
el sal en. mitad de! día y de dejar que robasen un reloj
en sus mismas nances.
Otra vez, al cumplir la quincena levantó el vuelo y
no paró hasta el puerto, donde con un saco en la cabeza a gui•a de caperuza, dedicábase a la descarga de
carbón, anda_odo con la agilidad de una mona por el
madero tend_1do entre el m~elle y e_l vapor icglés. Lo
pasaba tan ricamente; com1a de cahente ¡y con pac! en
una taberna; pero a los pocos días quiso su desgracia
que asomase p~r allí los bigotes uno de sus sayones, y
otra vez a la carcel para que pudiera publicarse con
fundamento la consabida gacetilla sobre el terrible
&lt;Groguet&gt; y el inmenso servicio del cabo Fulano &lt;y
fuerza a sus órdenes&gt;.
Así iba corrigiéndose el bandido de sus terribles crí·
menes, que él ~o sabía cuáles fuesen: y oyendo a los la·
drones la relación de sus hazañas, estremeciéndose al
i:scuchar el relato de l_o~ asesinos y teniendo que resis·
hrse a monstruosas sohc1tudes que le aterraban, prepa·
rába~e para ser hombre honrado cuando la policía le
quisiera dejar tranquilo.
?:lº le c~gerían más; estaba decidido; aquella era la
úlbma quincena que pasaría. Cuando terminase no se
detendría ni uo instante en la ciudad: iría al puerto para_esconderse en cualquier barco; se metería bajo los
as1~nto~ de un vagón de ferrocarril; el propósito era
huir leios, muy lejos, donde no sacasen al cGroguet&gt;en
letras de molde ni le conociera nicgún cabo Fulano.
• Y el ~uc~acho q_ue antes vivía en la cárcel con re·
s1gaa&lt;:1a 1nd1forenc1a, esperó impaciente el término de
la qumcena.
Por fin llegó el momento. El &lt;Groguet&gt; a la calle con
todo lo que tenga.
. JLo que él tenía! Valiente sarcasmo. Ganas de traba·
Jar, de ri:generarse, de verse libre de aquella estúpida
persecución .•.. y nada más.
.
S~ sacudió co!Do un perro mojado antes ·de salir de
la pieza; no i.e hmpió de los zapatos el polvo de lacár·
eel por9ue carecía de ell_os, y lanzós;e por el entreabier•
to rastnllo como un gorrión fuera de la jaula.
Vamo~; que ahora se fastidiaba para siempre el tío
de los bigotes.
• ~ero se detuvo ea el umbral, aterrado como ante una
v1s1_6n: allí estaba él, en la pared de ecfrente con otro
faris,eo de so clase, sonriecdo los dos como si les com·
placiera el terror del muchacho.
Intentó e~capar; pero inmediatamente sintió la vellu•
d~ zarpa ea el cuello y fué zarandeado con acompaña·
Dl!ento de ..._.esto y aqu~I!~ en Dios y la Virgen. ,
C~mo medid~ de prev1s10n aira quincena. y sin dar
gra,c1as a la_sociedad, gue se preocupaba de él para
meiorar su mdole perversa, atravesó otra vez el portón
en busca del vergajo que enseña y de las conversacio•
nes de la cárcel que moralizan.
Iba preso de nuevo por &lt;blasfemo&gt;. Y lo mejor del
~~~: era.q~e al salir dé la cárcel no había abierto la
: Y un1camente al sumirse de nuevo tras el férreo
r:-stnllo, yensando, sin duda, en los ojos ecrojecidos y
510 pestanas Y en la mano huesosa y acariciadora mur•
muraba, abatido, su lamento de los grandes dolor~s:
-&lt;JAy, mare mebua!&gt;

de ornato; pero unidas a acciones tales como: constan•
cia y mutua abnegación, valen mucho y tienea entrada
directa por caja.
Letras de Cambio son cartas, flores, retratos, etc., y
no deben ser falsas, ingresarán al fondo de reserva.
Los celos deben conceptuarse como asientos virtuales y meramente hay que suprimirlos, sobre todo, los
infundados.
Cuando alguno de los interesados invierta algo de los
f&lt;.ndos en especular negocios agenos, inmediatamente
se procederá a liquidar la negociación, cerracdo las
cuentas respectivamente por medio de los asientos &lt;ol·
vido&gt; y &lt;falta de honor&gt;.
Habra otras muchas cuentas de las que no hablaremos por ser especiales a cada sociedad.
Después de cierto tiempo se impoce hacer un balan·
ce, si llegada esta época se ve que ambos socios son bas·
tante aptos para llevar sus negocies, si se hao obtenido
utilidades y si en fin hay absoluta ccncordancia en las
conclusiones, entonces se podrá consolidar la sociedad
ante testigos, extendiendo el acta ccrr.petecte. De allí
en adelante no vayan a pensar los nue"vos socios ante
contrato legal, que todo va a ser gastar las utilidades.
!No! precisa seguir trabajando para siempre aumentar
el haber de la felicidad.
Cuacdo al practicar el balance antes mencionado

I

Sr. Lic. don Ignacio L. Cortés, nombrado Magistrado
del tribunal segundo de circuito.
(Repetimos este retrato, por haber salido en nuestro
número anterior con nombre falso, error que la·
mentamos)

La contabilidad del amor
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Se trata de una gran contabilidad; un poco laborío•
sa y otro poco óelicada y voy a daros unas pequeña.;;
reglas que a mi mal parecer he juzgado buenas para el
mejor resultado de las operaciones.
Como para todo negocio se necesita capital, nuestra
contabilidad no podría existir sin él, aquí en mi caso
creo que el capital estará bien representado por el corazón y que el amor debe ser la cuenta de caja y ¿no
estáis conformes con que cada uno, tiene ensu corazón
un capital? ¿Formado por virtudes, sentimientos y aún
por defectos? ¿ No sabéis también que así como en las
El señor Presidente de la República en el cball.&gt;
de la legación francesa el lunes pasado, durante
la recepción ofrecida en.su honor
por el señor Ministro.•
son pérdidas y no util idades las obtenidas, lo mejor,
antes de comprometerse a firmar el contrato esdisolver
la sociedad y liquidar por «Pérdidas y Ganancias&gt;.
i Vaya que hay pérdidas! El Capital (no olvidar que el
corazón representa esta cuenta) suele salir muy dete·
riorado y ¡cuántas veces, sin aliento y con desconfianza
infinj ta para emprender nuevos negocios!
La cuenta del hcnor no es de las que resultac muy
bien libradas, y es de advertir que no admite r affCnes
ni enmendaturas. siecdo que se debe pccer e!pe cial
cuidado en llevarla.
G'ana~cias casi nucca se obtienen, si acarn; 2cierlo
para emprender con más cuidado futuros nE'gccics.
Por último, se aconseja que i:o refulta biec; fo1mar.
y liquidar sociedades a cada memento, pues generalmente es más lo que se pierde que lo que se gana.
Pero. ¡qué crimen! !Comparar el amor! ilo m ás sublime!, lo más ideal que hay, con una simple cuenta de ,
caja; y el corazón .... albergue de tantos impulsos eleva- dos, coa cederle el lugar de un capital 1•••• ••repito: lqne·
delito!...... Reciban elles mis disculpas y ccnste que,
no he tratado de .ofenderlos. Es un &lt;disparate&gt; t omadode la vida real; un &lt;diFparate&gt; del que si se siguie-ran
sus reglas, pienso que co habría que lamentar tantas
quiebras de amor.
ANGELINA DOMO DI GORGE,

V . BLASCO IBANEZ.

o o o

Un ccoic&gt; de la legación de Fraccia.-EI Excmo. señor Ministro, el personal de la legación y las damas invita•
das al banquete que el diplomático francés ofreció al Presidente de la República el lunes pasado.

No te cases con una mujer a quien no le sorprendas
el secreto de que le gustan les homhes que !e te parezcan.

�. 1unto a toda esta pléyade de resurrecciones históricas, vemos a personajes que no
existieron como la señorita D'Ormoize, a quien persiguen como envenenadora de la
Fontanges, para librar a la Montespan; y un abate llamado Griffard que salva a la que
encerrada en la Bastilla, sin él hubiera sido sacrificada, y hacer saber al Rey la culpabi·
lidad de su célebre favorita.
La obra de Sardou no ha gustado en México, hay que decirlo con entera franqueza, y
a mi juicio debe figurar entre las más flojas del renombrado autor francés. Aun basán•
dose en hechos históricos, más que drama histórico, es un melodrama, es decir, que reune la vulgaridad del géoero, coo menos cualidades de las que predominan en el teatro
del citado dramaturgo, maestro, que como es sabido era, en recursos de técnica.
Se trata de una producción compuesta para deslumbrar al público de la galería, aunque la expectación laoguidece en los tres primeros actos seocillamente porque en ellos
oo pasa oada y no son más que uoa larga y pesadá exposición. Pero como no en balde
Sardou fué maestro en arte escéoico, supo concentrar en el resto del drama el interés y
el conflicto, con tal maña y de tal modo, que el espectador sacude algo el cansancio pro•
ducido anteriormente. La actitud de &lt;Griffard&gt; defendieodo a la joven vilmente acusada: las cosas que dice a la misma Montespan, y los ministros, y en fin su esceoa con Luis
XIV, constituyen episodios, en los cuales el actor poco tieoe que hacer, pues el autor puso
brío, energía, y levantadas ideas en boca del personaje. La obra termioa, ordenando el
Rey que se eche tierra al asunto, que la joven encerrada sea puesta en libertad, casán·
-dala con su novio &lt;Desgrez,&gt; y que el abate calle para siempre Jo que sabe, siendo coloca•
do en un buen destino eo la Biblioteca del Palacio, según su deseo ; to:io esto, después de
una escena larga y pesada entre el Monarca y la Montespan que se muestra soberbia,
dominadora, cíoica, y amparándose bajo sus d,erechos de m1dre, por lo, hijos .que ha.bía

· 1 111111111111

I .

TEATRO MEXICANO .

"EL ASUNTO DE LOS VENENOS."

Má~ de 70 años tenía Sardou cuaodo escribió la obra
"L' Affaire des Poisoos" que hemos visto eo la última
semana, traducida por el señor Alberto M1chel y hasta
algo adaptada, ¡)'les no existe en el original la primera
escena de los aldeanos que veoíao persiguieodo a los
fugados del presidio de Tolóo y varios pasajes han
teoido que amoldarse a los artistas que habían de h~cer sus papeles eo esta ocasión. Por lo demás, el tra·
ductor no ha quitado el ambieote al drama eo lo posible, conserváodolo, sobre todo, en las más culmioaotes
escenas.
Dos traducciones, que yo sepa, se hao hecho de esta
mediana obra de Sardou; una la que hizo al castellaoo
el señor don Ricardo Blaoco para María Guerrero.que
la estreoó con el título "El Drama de los Veneoos" y
otra al catalán, de autor cuyo nombre no recuerdo y
que se llamó "La Cort de Luis XlV.'' De manera que,
como se vé,~la fama del celebrado dramaturgo ha ten·

..

tado la voluntad de los afectos a las trasplaotaciones
escénicas que no siempre resultan, dicho sea en honor
de la verdad.
En "El asunto de los venenos," como en casi todas
las obras de Sardou, hay una parte histórica y otra que
el soberano ingenio del autor ponía, y por cierto con
sumo talento. El episodio histórico que ha servido de
base para el drama de que me ocupo es el siguiente:
Bajo el reinado de Luis XIV hubo en Francia el ce·
lebérrimo "affaire étes poisons por el que fué decapita·
da en Paris, en 1678, la famosa marquesa de Brinviliers,
por envenenamieoto de su padre y de sus ~os hermanos y por haber iotentado asesinar · de
igual manera a su hermana y a su cuñada.
A consecueocia de las revelaciones de
la marquesa y otras denuncias recibidas
por la policía, fué presa la Voisio, que re·
sultó ser una especie de bruja, de e nvene•
nadara y de intermediaria de todas las de•
más deliocueotes de la corte de Fraocia.

Era una mujer que había sabido explotar los deseos
de todas las que querían librarse de un marido, de un
novio o de las consecuencias demasiado aparentes de
alguna falta.
Sus revelaciones fueron alcanzandp a la magistratura,
a la nobleza, a la corte y aún casi a las personas rea1es.
Taota importancia tomó el proceso, que se constituyó
una comisión especial llamada Cámara Ardiente, para
continuar rápidamente y en secreto la causa.
A consecuencia de las declaraciones fueron presas
218 personas, de las cuales 36 parece que habían cometi.do delitos que merecían pena de muerte; entre ellas
parece que figuraba la presidenta Leferon, María Mao·
cioi, duquesa de Bouillon, la marquesa de Alluye, la
vizcondesa de Polignac, el conde de Clermont-Lode~e.
el marqués de Cessac, la condesa de Soissons y otros
personajes. Luis XIV suspendió las sesiones de la Cá·
mara Ardiente cuando supo que una mujer, que era su
favorita, madama de Montespao, había querido envenenar a su rival Mlle. de Footanges, y que la misma mujer, en un acceso de celos había tratado de envenenar·
le a él también, y aunque arrepentida de aquel pensamiento oo había vacilado en prestarse a los crímenes
horribles de la "Misa negra" para aplicarle un maleficio.
Ante 'los ojos·del espectador d'esfifan. la Mo·ntespao y
la Fontanges, la perversa Voisin, las lujosas figuras de
la Corte espléndida del &lt;Rey Sol,&gt; duqnesas de Humiéres y de Bouilloo, madames de Nevers, Brisac, Vitry, el gran ministro Colbert, el de Estado Louvois, el
lugarteniente general de la Policía, La Reyoie y otros
muchO's que sería prolijo enumerar, pues los personajes
de la obra, sin contar el acompañamiento de damas,
cortesanos, soldados y lacayos, son ¡treinta y seis!

tenido con Luis XIV, el cual ya estaba enamorado de la Fontange, que era la causa de todo, por el abandono natural que
habría de sobrevenir para la favorita efecto de los nuevos amores
del veleidoso Soberano.
'
No ten~o para qué apuntar los anac_rooismos que ví en la
parte escénica, y no se me ,oculta la dificultad de los intérpretes de la obra, que se encontraban fuera de su centro bajo las
monumentales pelucas··.y· los' bordados levitones de aquellos cor•
tesanos de la época más lujosa de Francia. No entro por tanto
en detal)es, bago constar la buena voluntad de todas y de todos,
para sahr avantes en sus papeles, y sólo me permito lameotar
que el señor Coss, tan estimado como actor y como excelente director de escena, no hubiera encontrado otra obra para su beneficio, que estuvo brillante, como era de esperarse, pues nadie Je
regatea 5U talento, del que ha dado buenas muestras en el tiem•
po que lleva al fren!e de la compañía cVillegas Coss&gt;.
.
.
Y ya que me he permitido entrar en el terreno de las lameotac1ones, dtré que yo creo que el señor Coss t'xageró un poco al hacer su papel del abate
&lt;Griffard&gt;. Yo entiendo que es no personaje astuto, sagaz, conocedor de la época en que
vivía, y hasta si se quiere irónico, mordaz, satírico; pero de eso a representarlo cómico en
extre?1º• hay una distancia grande, que no merece salvarse a trueque de hacer reír a la
galena.
. En la e5&lt;:ena con la &lt;Montespán&gt; en el cuarto acto, en &lt;La Gruta de Thetis&gt;, estuvo
bien el referido actor, pero en el resto de la obra, repito, quizás me equivoque que Jo v'
exagerar la nota graciosa, con detrimento de la verdad escénica. Por lo dem~. el seña;
Coss fué aplaudido en v'lrios pasajes de la obra, momentos culminantes del drama y en
los cu~les s~ figura se hace simpática e1;1 alto grado, p or defender a la inocenc¡'a contra la 1nfaa11a de los esclavos de la favor1t1, que no osaban a~declararla culpable.
Teatro Mexicaoo.-Escenas y personajes de la obra &lt;El Asunto
de los Vent'nos.&gt;
LUIS DE LARRODER.
Señorita Castillo en el &lt;Asunto de los Venenos.&gt;-'María Luisa Villegas (Madame Montespan)_y Mutio (Luis XIV.) en cEl asunto de los Venenos.&gt;

•

�El padre llora, llora como una mujer. El corazón se
destroza con solo verle.
Desde el primer día que se encontraron, los niños se
hicieron grandes amigos.
_¿y tú qué dices, Moche Simion? No, no; yo sé lo
que piensas; pero sería locnra imaginar que entre esos
do3 seres, quebrantados por el dolor, por un mismo
dolor, pudiera ..... . No muevas as{ la cabeza. "\tírales: ni siquiera se ven. ¿ Cómo quieres que lleguen a
conocerse? Para ellos no hay ya ni mundo, ni vida, ni
esperanza; la muerte les ha arrebatado todo. Y tu dices que se conocerán y que .... pero si dos tumbas separan sus corazones!

lnGonsolables
Un día límpido y sereno. El guardián del cementerio
barre las hojas que el viento de la noche ha derrama•
do sobre las tumbas.
El viejo tiene sus muertos, a quienes ama y cuyo re•
poso vela cuidadosamente.
Cuando los parientes o amigos descuidados no ponen
flores en las tumbas o dejan la lamparilla sin aceite
Moche Simion se acerca a la tumba abandonad,/
contempla larga y com'¡lasivamente las coronasmarchi'.
tas, la lámpara extinguida, sacude la cabeza y habla al
muerto, lastimándose de su abandono:
-/Ves? Yo sabía que también te olvidarían. Nadie
v(ene a verte, tehl I Qué les importa? Beben, comen, se
divierten.... Pero, déjalos, déjalos; ya les llegará su turno, como a los demás... Ya les veo venir.., Uno mañana, ot:_o pasado; entrarán por ahí, los piés adelante....
Sus h1¡os les llorarán uno o dos días, y después se quedarán solos, sin flores, sin aceite, sin lámpara. Así es
el mundo... No tiene remedio.

III

El sol de las mañanas de verano derrama los torrentes de su luz sobre la tierra, una luz cálida, benéfica,
bajada del cielo. La tierra exhala vapores. Los árboles
han sacudido sus flores. En el aire flota el amor.
-Perdón, señora, esa es su sombrilla, si no me nu·
gaño.
-Gracias, caballero.
Los dos tienen la vista en el suelo, pero la dama ha
enrojecido ligeramente.
Los niños, con las manos en lc,s labios, se envían, alegrem.inte, besos, y se d icen adiós.
·
Moche Simióo los mira y sonríe, con el aire de un
hombre astuto que comprende y se calla.
En un dia de otoño los tres niños llegaron al cernen·
terio, cogidos de la mano. Algunos pasos más atrás, len•

0

Automóviles con ametralladoras listos para salir
a la toma de &lt;Hermanas&gt;.
Pero hoy, Moche Simion está silencioso. No monologa. /Por qué? La tumba
cerca rle la cual barre, nueva y cuyas letras de oro grabadas en el mármol
brillan al sol, le retiene especialmente. El epitafio dice aií: &lt;Alejandro Cornea, nacido el 6 de marzo de 1849, muerto el 2 de septiembre de 1884. Des•
cansa.&gt; No se oye sino el arrastrar de la escoba y el crujir de las hojas secas.
Espesas bandadas de enerves cargan y ennegrecen las ramas de los árboles
vecinos. El cielo está sereno, la tierra duerme.
Moche Simion sabe quien va a bajar del coche que acaba de detenerse a
la puerta del cementnio. Es Mme. Cornea. Grande, pálida, pasa lentamente,
los ojos opacos y húmedos por el dolor. A su espalda, ondea ligeramente el
crespén de duelo que la envuelve de la cabeza a los pies. No ve nada, el viejo se retira. Ccmprende y respeta el dolor y las lágrimas que todos los días
vienen al ausente cerno un tributo de eterna fidelidad.
¡Pobre mujer! Es joven, bella, rica. ¡Y vtrla llorar, arrodillada ante una
tiimba! ¡Cuánto dolor! iEh! iSi! ... Así, cada uno lleva en sí mismo el gusano
que le roe. Pero... ya se le pasará... vendrá otro... y todo durará hasta el momento en que a su vez duerma debajo de la tierra.
En cuarenta años de vecindad con los muertos, Moche Simion había llega•
do a creerse inmortal.
Pero, ¿por qué las visitas de Mme. Corn~a parecen p~eocuparle tan especialmente? Es que recuerda las tumbas olvidadas, descuidadas... y todas las
mañanas, desde hace algún tiempo, Moche Simion piensa: &lt;No creo que ven•
ga hoy.&gt;
· y espera... Escucha... El trote de los caballos, el rodar del coche, le son
ya familiares.... Ella llega... Y tanta constancia le contraría. ¿ Será acaso, dis·
tinta de las demás?...
El invierno ha llegado. El cementl!rio P.stá cubierto de espeso manto blanco.
- 1Quién deja esa huella en la nieve 1
-Mira, Moche Simioo, soy yo, soy yo. Mi corazón no es de los que olvidan.
· El viejo mira. Ella ha enflaquecido y parece una
s~mbra tan diáfana, t~n ligera como su negro velo.
P1:1dosa~ente, como siempre, se atrodilla, y sus lágrimas, 10undando la piedra funeral corren como
de una fuente inagotable. No más a~or no más felicidad para ella. Una tumba se ha cer;ado sobre e}
que la ligaba a la tierra ..
-Per o, M~cbe Sim_ion, /por qué s:icudes la cabe_za con tanta mcreduhdad? /Acaso la vecindad de
los muertos te ha endurecido el corazón y no tienes.
ya lástima de los pobres vivos?

&lt;iDe profundisl&gt; c¡Requiescat in pace!. ••• La música fúnebre aboga las lágrimas y el ruido de los sollozos;
la multitud se dispersa, y el aomiq.io de los muertos
queda de nuevo en silencio.
El sol se alza en el cielo con imperial majestad.
Y es un nuevo desgraciado que todas las mañanas va
a arrodillarse ante una tumba.
Mocb_e Simion mira al viudo y a la viuda con el ,rabillo del ojo, y murmura:
·
-iToma! ¡No se miran! ¿Es posible? Pero luego ve·
remos •. • •
Y es verdad: entre ambos, inconsolables, la distancia
es tan pequeña que les sería fácil verse y oirse. ¿Pero
están sus almas en sitnación de recH,ir alguna impresión del mundo exterior? Están abismados en su pena
que el hundimiento del universo entero no los distraería del dolor que los absorbe.
1 Y llegaron los risueños días del verano con su verde
vestidura y sus árboles cargados de flores. ¡Ah! iQué
d ulee es la vida1••••
¿De quién son .:sos bonitos niños cuyas claras risas
suenan tan alegremente en el silencioso imperio de los
muertos?
Moche Simion se aproxima:. Se diria que quiere tener parle en esa alegría infantil, que, ignorante de to·
do, se derrocha cándidamente en el triste recinto.
Son tres los niños. ¡Qué bulla hacen!
La rubiecita, ya crecida, es la hija de Mme. Cornea.
La chiquila morena y su hermano son los hijos de la
pobre muerta.
La Estación de Monclova a la llegada de los trenes
militares de la columna Maass, después de seis
meses de interrupción en la vía.
tameote, uno al lado del otro, siguen ..•• los padres de
los tres niños.
o o o

Y ahora las hojas se amontonan sobre las dos tumbas.
Moche Simion n o las barre. Pero, cuando pasa por
ahí, entorva el ceño y masculla:
-jYa lo veis! Pero yo, yo s! que sabía que también
habrían de olvidaros!

II

I

Tres momentos de la solemne entrega del gui(n de la Cruz Roja a las señorihs ~of~rmeras alumnas de la
' ·
Escuela Nacional Preparatori ...

•

. Es la primavera, Los árboles reverdecen. De la
tierra de los muertos brota una vegetación lujuriosa.
En el aire flotan perfumes de juventud 4ue llaman al ~mor. Las puertas del cementerio se abren.
La multitud se precipita dentro de la fúnebre man•
sión. Se oyen g ritos y gemidos. Es un nuevo huésped que viene a gozar el reposo supremo... Se acercan a la fosa.... Los lamentos son cada vez más.
conmovedores y desesperadcs... Los sacerdotes salmodian las últimas oraciones... Los cirio~ arden
dulcemeot., ; en finas volutas azuladas s e eleva en el•
a;re el humo del incienso.
-No, no, no me la guitéis... iOh.! ¡Dejad qu
_ ~ la.
vea una vez más!
·
iQué desgarr~do:res acentos! Un joven vestido de
negro, eoloquec1do por el dolor, se agita como uo,
loco Y rechaza a los amigos que le rodean. Quiere
escapar.se de sus manos para arrojarse a la tumba en,
que se acaba de bajar el ataúd. Le contienen; gime~
llora ...

ALEJANDRO VLAHUTZA.

ORGULLO
Para &lt;El Mundo Ilastrado.&gt;

Campamento de la artillería de la colunma Ma1ss _en el cerro de &lt;La Bartola&gt;.

Mientras adentro toca la orquesta macarena
y se escuchan rumores de fiesta y de alegr ía,
en la terraza vemos como declina el día,
y como el sol esconde su pálida melena.
Estamos silenciosos; hay en la luz serena
de la tarde que muere, vaga melancolía,
hay en sus tintes rojos como una fantasía
llena de sombras vagas, y de misterios llena.
A veces nuestros ojos se encuent ran; nos miramos,
y parece que en esa mirada nos enviamos
algo como un reproche, como un afán de amar,
Acaso aún es tiempo; mas ambos orgnllosos
volvemos el semblante; ahogamas los sollozos,
y mudos contemplamos la tarde declinar.
_
F. DE F U E:-CT ES } R.

�la estufa el olvido en la revista ilustrada, la conversación amistosa entre humo de cigarros, teniendo las ventanas bien cerradas. Así logran aisl:irse de la naturaleza que los abruma, como quien se hunde en un submarino o en una cueva. Lejos de la realidad actual,
,Sobr~ l¡i nieve de las cumbres el último claror del muy lejos del sitio donde están pensando en la vida de
los países llanos y sociables.
crepúsculp se desvanece, se diluye en blancura, y desde enton.ces la noche se apodera definitivamente de la
La luna, mientras tanto, una luna incompleta y oblicordi.l,lera. Sucede al día una vaguedad de ensueño, cua, ha salido imprevistamente de la montaña. La nieuna media luz extraña que no tiene relación con nin- ve ha adquirido una nitidez de fantasía. Todo el cielo
guna otra luminosidad; una media luz que no es siquie- se ha purificado, y la atmósfera está como cernida.
ra penumbra y que no se acierta a discernir por comLas rocas desnudas que se encaraman en aquella cipleto. No se sabe ~i es reflejo de nieve, resto postrero ma remota han recuperado su matiz rojizo: el tono
del crepúsculo o alba de luna. El silencio, que tan enérgico de su color extemporáneo destaca furiosamencompleto era de día, ahora se convierte en algo infini- te de entre la universal blancura y de esta unánime
to y alucinador. Ea el sepulcro los cadáveres deben transparencia sutil. Parece una daga, un manchón de
seotir un silencio como éste.
carne herida, un algo cualquiera que recuerde a la
La primera hora de la noche va asociada en nuestra vida. Pero no. Aquellas mismas rocas han muerto. Ni
imaginación con ideas y emociones familiares. Nada aun con el sudario de la muerte desean vestirse o entan íntimo y amoroso como la preparación del sueño. galanarse. Su antigua muerte está exenta ya de las priLas· bestias más brutales y feroces se amansan y en- meras vanidades suntuarias que acompañar al joven
dulzan cuando se disponen a dormir, y en la copa de cadáver.
los árboles los pájaros errabundos declinan su indepen¡Naturaleza! ¿Qué se hicieron tus galas, tus furores,
dencia al morir el día, y allí gimen y cr.chichean, se tus hecatombes, tus rugidos y tus primaveras? En este
juntan y aprietan cariñosameute. Y nosotros, los hom- momento concibe el alma la fugacidad de todo, el se1;,res, tenemos impresa en el alma, para toda la vida, la creto destino que nos aguarda a todos. Los Andes han
huella de aquel momento en que reclinábamos nuestra terminado su misión, como la luna quizá, como seguracabei:3 indómita en el seno maternal y caía el sueño mente muchos astros que ruedan inútiles por el vacío.
sobre nuest ro ser, empapado en el efluvio materno.
Es un miembro inerte de ese gran cuerpo terráqueo
Pero la· noche de los Andes carece de familiaridad y que tanto nos apasiona. Un aviso de lo que ha de sucedtl ternura. En )03 Andes no hay lugar para el idilio, der más tarde. Como este paisaje yerto de las alturas
sino para la tragedia. Como un rr.undo que cuenta ya andinas, alguna vez será toda la Tierra.
por milenarios de muerte, hasta el recuerdo de la vida
Del mismo modo que al llegar a una cumbre se comha desaparecido No existen árboles, ni hierbas, nr in- place la mirarla en revisar las cosas que quedaron abasectos, ni apenas musgo. La vida está ya olvidada. ¿Qué jo, también aquí se apresura la mente a revisar la hisimporta, pues, que brille el sol o que llegue la noche? toria del mundo. Surge esa historia como una síntesis,
La naturaleza cadavérica de los Andes no cuenta los a grandes rasgos, eo procesos milenarios. Vista desde
días, ni los milenarios, ni men0s el transcurso efímero lejos, la historia se reduce a unos cuantos gestos o adede las hora!: de luz y sombra. Es un esqueleto que se manes, a unos cuantos nombres representativos. Toda
ha entregado definitivamente a la eternidad. Ya no Je Babilonia se sintetiza eo unos jardines aéreos, en una
importan los días. ¿Cómo han de interesarle los días al quimérica torre de ladrillo y en la figura tambaleante
infinito?
• ae Nabucodonosor. Bajo el cielo azul vemos unas coEn el precario hotel qutl se levanta sobre el barran· lumnas de 111ármol, y los filósofos, como sombras de
co, los pasajeros buscan la manera de olvidar el sitio sueño, que frasean vagamente: eso nada más es Grecia.
donde se hallan. Pesa demasiado sobre sus frágiles es• Otros pueblos se nos representan en un ademán único.
píritus la enormidad de las montañas, y sobre todo la Los normandos los vemos remar, todos a un tiempo,
sugestión de esa naturaleza trágica. Buscan el calor de con rumbo hacia las tierras de botín. La España del

Los Andes a la Luz de la Lu'na

siglo XVI vérnosla caminar con el arcabuz y la pica al
hombro, toda unánime, hacia un sacrificio de estéril
gloria. ¿Pero no vemos de la misma manera a las personas en nuestros recuerdos? Fulano es el hombre que
ríe; otro es el hombre que declama, y le vemos hablan·
do, accionando, ea nuestra imaginación. El recuerdo
es gráfico sobre todo y euestra mente está hecha para
las imágenes visibles. La inteligencia, en su fondo, es
gráfica, como la vida, en fin de cuentas.
Y todo eso se irá si!Qplificando, sintetizándose cada
vez más. La historia, proceso de elimim,ción. Cuanto
más avanzamos, lo de lejos se simplifica más. Ahora
todavía percibimos un gesto, una figura, un nombre:
mañana, nada. Hasta que finalmente el muodo todo
será una síntesis absoluta. Una gran bola sin vida que
da vueltas sistemáticas. !Suprema estupidez!
Sin embargo, nuestra imaginación se rebela siempre,
y ve formas de vida en donde no las hay. Aquí, cuando
todo está inmóvil y muerto, todavía la imaginación insiste en representar formas aparentes de vida.
De este modo, aquella cumbre recuerda la cabeza de
un hombre pensativo, aquella roca parece el dono óe
un monstruo, aquella nubecilla copia el vuelo de una
grande y prodigiosa ave. Así logra el espíritu llenarse
de consolador engaño e imaginarse que basta en esta
siniestra concavidad de los Andes la vida no cesa de
existir. Démosle, pues, gracias a la imaginación. Ella
nos envuelve con cendales de ensueño, y ella se encarga de r evestir a la razón con toda suerte de a lenta·
doras mentiras. Por virtud de la imaginación se olvida
el ser vivo de que existe la muerte. Merced a esa maga
protectora, heme" inventado los hombres la ficción de
la inmortalidad. Donde la razón termina con una linde
desoladora, allá acude vigorosa, rauda, juvenil, la imaginación nuestra, a sugerirnos lontananzas inacabables,
mentiras del más allá. !Qué fuera de nos&lt;Jtros sin tanta
mentira!
Y ahora, que rompa el alba coa su claror este delirio de la noche de luna. Que venga el treo a llevarnos,
rumbo a las tierras normales, sociales, llenas de gratas
mentiras, Volver a contemplar los árboles, las flores,
los pájaros, los pueblos. Sumirnos en la enorme ilusión
del mundo rodante y agitado. Olvidar e~tas montañas
inertes, anticipo y promesa de la última muerte universal. Y entrar en la vorágine de las ilusiones, oir la vez
materna de la imaginación que nos habla de inmorta·
lidad,
}OSÉ MA. SALAVERRÍA.

n

NUPCIAL

EL LAGO

Retrato de boda y corte de Amor del s eño r capitán de marica Everardo Landa y de la señorita Zoila Manzano, quienes contrajeron matrimonio recientemente.

Encendió un cigarro y prosiguió:
-No pudo ser de otro modo. Primero, re·
montarse del origen obscuro y pobre, a la entrada. del buen camino. Esforzarse por so·
bresa.lir, por llegar a ser algo, por oo quedar
reducido a ser un simple e ignorado artesano.
Estudiar, pasar días y coches aplicado a sorber rápidamente, ansiosamente el alimento
intelectual.
Hacer la caner a , cuando los derechos de
m1tricula costaban muchos duros en aquellos
tiempos de la colonia que, por suerte tuya,
ao alcanzaste; pobre, casi miserable, t rabajando rudamecte, entre persecuciones p olíticas,
prejuicios y afanes. Llegar al té_rmioo, abrir
e l estudio, lu-::bar para hacer cheotes, luchar
coc los clientes, Juchar por los clientes ...•
¿ Qué tiempo puede quedar para dedicarlo a
las devocioces ?....
Hizo una pausa. F ijó la vista en el horizonte cargado de nubes plomizas de verao_c,, ~n
los labios un rictus de amargura, como si asistiera a escenas de un pasado triste. Al volver
los ojos de la ventana a mí, los posó distraídamente sobre los libros de su biblioteca.
- Mis libros! Ahí tienes uoa prueba. Gasté
y luché por aglomerar volúmenes. Al ~in l:l
sueño de mi niñez lo vi logrado. Una rica biblioteca! Dinero a la calle! Esos libros que
eran mi afán ni siquiera en su décima parte
he podido leerlos. La afanosa brega me rob~
el tiempo para hacer Jo que anhelaba. Ah! Si
yo hubiera nacido rico!
Aquel hombre, que oad~ba aho;a ~nla opulencia, me presentó sus OJOS _enroieci~os. Una
lágrima que pugnaba por_sahr, 1~ ~eso el rostro. La riqueza que babia ambic10n ado, que
ahora tenia, Je había venido demasiado tarde.

- Tuve que contentarme con una sabiduría superficial, con una cultura superfi~ial, con una
erudición superficial. Ceo tantos hbros, con tanto talento como tú quieres ver en mí, con tanta
voluntad como he dado pruebas de tener en mi
vida, con todas mis perseverancias y con todo el
deseo que hoy me tortura, mi obra, mi obra maestra-a la vuelta de todos mis años, después de
haber trabajado y producido tanto, oo está hecha
aún. . . . . . Le miré con perplejidad admirativa.
Veinte obras aplaudidas, agotadas, buscadas con
ahinco, reproducidas muchas veces, que aquel
trabaJador incansable había logrado hacer en los
rºa tos de ocio de una vida sin ellos, no le bastaban! Faltaba la obr .1 maestra . . ..
Aventuré e l título de u na de sus obras: la que
yo juzgué mejor. Le hab!é de ella con ~I calor
de entusiasmo que en mi había producido ...•
- Sí-dijo-mi mejor libro, mi mayor esfuerzo. Pero aquí-y llevó su mano a la frente ¡;ensadora-aquí había, aquí hay algo más grande
que no he logrado encajar en el marco de mi vida; que no_ he podido ~ºtD;P!ender _de1:tro _del espacio de tiempo que s1g01ftcan rms anos ..•. Se
puso de pie como para ~Jejar ~ecu_erdos o deseo~
icoportuoos. Se encaminó a l 1ard1_n. Comp~end1
que iba en busca de otras emociones, a pique,
como estaba, de estallar en lágrimas la toripeot_a
de dolor aquel corazón de poeta que había: tenido que callar muchas veces frente á la brega del
mundo. Allá el "garage" con los automóviles relucientes por la pintura nueva: los gallineros llenos de polluelos, las conejer~s. los pal&lt;;&gt;mares..; ·
Columpios, huertas, terrazas, el palacio de vivien da, las avenidas ....
-No falta más que una cosa-expresé.
-iQué?
-El lago .... un lago de quimera en donde bogar dentro de uo blanco esquife: un esquife de
en,ueño ... . Pero no hay lugar. Todo está ocupado ....
-Como en mi vida-dijo. -- S . S.
Spo r t.-Club "Cosmos" de tenois, que inauguró su s "courts" el domingo
último.-Tres momentos del juego inaugural.

�Una escena de "Namouna."

El teatro en el gran mundo parisién
E l conde Roberto de Clermont-Tonnerre es muy
afecto a dar representaciones teatrales de aficionados,
y a veces de artistas en su delicioso castillo de Maisons·Laffite, y ultimamente las crónicas elegantes del

gran mundo parisién, registran la brillante fiesta ce·
lebrada con motivo de haberse estrenado en la«eñorial
mansión una fantasía en un acto de M. Noziere titula•
da. "Namouna.''
Dicha obra es como una continuación de la "Namou·
na" de Alfredo de Musset, de manera que Noziere una
vez más ha probado en la hermosura de sus versos que

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El Coronel Tereso F. Luua operando un herido en el Hospital que se formó en Monclova después de Ja toma.

"ER · , w llu~tr}i o" foto9fili~"ArtÍstiGa
OO!lU vdñ@~$ ~ll"®Il!IDll@~.

ltll\l Illlll!l~§ÍCIJ'© ~©%DlJlll'l@

ll\1lIDIJIBl.&lt;Sir©l @!IID[I"(Slfilt«i)~ lallliffi!plllii~$

•~n~9

Escena final de "Namouna."

comprende el espíritu romántico que animó la obra del
autor de las "Koches.'
La protagonista fué interpretada por Mlle. Alice Ne·
ry que se mostró melancólic:a, frívola, espiritual apa·
sionada según los diversos momentos de la obra.

�Crónica
La estación estival toca a su fin, lectoras mías, y durante ella hemos visto aparecer multitud de novedades
respecto de atavíos. telas, sombreros y otros accesorios
de la «toilette&gt; femenina.
La incansable reina del bello sexo, oo contenta nunca de dar sorpresas a las damas, nos trae algunas innovaciones acerca de los detalles que complementan la
elegancia femenina. Uno de estos importantes detalles
lo constituye la propiedad y buen gusto en los gu_an_tes,
por tanto, diré una palabra sobre los guantes de ultima
moda.
Para las salidas de mañana, los paseos por la playa o
por el campo, los sencillos trajes &lt;trotteur&gt; de tela de
lino O de lana se acompañarán con guantes de gamuza
lavables, cerrados por grandes _botone~ de n_ácar o por
un puño elástico adecuaqo al tmte del tra1e: blaoc?,
gris perla o beige. Por regla general podemos _decir
que el guante debe ser tao claro o más que el tra1e, pero nunca más obscuro. .
El guante de &lt;Saxe&gt; perfumado,
coa bordados blancos, es siempre de
una distinción encantadora para los
cnégligé~&gt; elegantes; no obstaot«: ~sta
apreciación se nota que en este ano ha
e ;tado un poco abandonado por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre que se lle·
van en la tarde para visitas ó paseos,
se completarán C&lt;;&gt;~ guante~ de piel de
Suecia o de cabnttlla en tmtas claras,
adornados con tres franjas bordadas
con seda negra en la parte superior del
guante.
.
.
Para las recepciones o reuo1ooes ya
sean de día o de noche, se usan los
guantes b\an.cos, ~ha~pagoe. tórt~J~,
gris perla, gris &lt;Tnaoon&gt;, en. cabnt1·
lla O más aún en piel de Suecia. Nada
iguala en efecto, a la elegancia y dis·
tinción de un guante de piel de Sue·
cia tanto por la suavidad de sus mati·
ces' como la flexibilidad y frescura de
su aspecto. Tienen, sin embargo, e~tcs
guantes, el defecto de su extraord1oa·
ria fragilidad, lo cual hace de ellos un
1'erdadero objeto de lujo,
pues su extremada finura
y suavidad hace que no
soporten fácilmente ser
lin;tpiados a fin de volv_er
a servir en otras ocasiones.
Los guantes en punto de .,
hilo o de seda, tao prác•
ticos, ligeros y cómodos
por su frescura en el estío no son absolutamente
co~patibl~s desgraciadamente con los atavíos de
cierta elegancia sin cometer una grave falta de
buen gusto, por lo cual se
r esei:van para completar
los &lt;tailleurs&gt; en tela de
Ji no, )os tra jes de sport,
como el tennis, o los vestidos -sencillos hechos con
telas ligeras como nansú
rayado blanco o de color,

cr espón o velo :le algodón blancos o impresos,
~iempre en tintas claras, limitándose al blanco,
crema, champagne o gris perla en su tono más
suave.
Otro de los accesorios de &lt;toilette&gt; muy importante en la indumentaria femenina es el velillo del rostro.
Actualmente sólo se llevan los blancos en encaje lavable, los de aplicación de Brurnlas o de
Chantilly para las playas, el campo, los estable·
cimientos balnearios y las excursiones campestres; o también ae encaje extremadamente fino,
en los cuales el ramaje muy ligero está colocado sobre
un fondo de tul de red muy abierta.
La gran &lt;echarpe&gt; o chalina en muselina de seda
blanca o de color, envolviendo todo el sombrero, muy
práctica y cómoda pues preserva admirablemente el
rostro del sol y del viento, se reservará únicamente pa•
ra los viajes, los paseos por el campo y las excursiones
en auto, completándose con sombreros de fieltro flexible o &lt;caootier&gt; de paja.
Los sacos de maco hechos en cuero o piel que hace
poco tiempo estaban en pleno favor de la Moda, boy
parece que decaen de dicho favor substituyéndolos unos

hechos en guipure de Irlanda o en macra mé blaacoscrema e, crudos forrados de seda blanca y guarnecidos
con una ancha franja de bellotas de seda o lentejuela.
Se hacen, igualmente, bonitos sacos &lt;besaces&gt; y sacos&lt;mascota&gt; blancos en satén, faya o moaré, incrustados.
con punto de Venecia o de hilo bordado.
Los atavíos de noche se completan por maravillososretículos reproducción de los modelos antiguos que usaron nuestras antepasadas, enteramente bordadcs de tubos y finas perlas de cristal con franjas de perlas y fle·
cos de acero.
Con las &lt;toilettes&gt; de estío se llevarán collares· de
ambar formados por gruesas perlas alargadas, separada~ alguaas veces por peque5as perlas de cristal; otros
están hechos de ónix o de ágata teniendo éstos las cuentas redondas en vez de alargadas como los otros
Algunos abanicos de alta novedad merecen, cierta·
mente, señalarse por su belleza y o r iginalidad. Entre
otros, los &lt;ciso_es&gt; modelo de tamaño pequeño y de forma muy práctica y encantadora, accesible a todas las
fortunas. Se compoot, de una montura en madera obs·
cura Y rle una bonita boja de pergamino cortada de un
mo_do_original, enteramente pintada' a la acuarela. El
pa1sa¡e representa dos cisnes blaccos, oaveg~n do sobre
u_n lago de sueños de un azul intenso y profuado. Otro
hndo modelo es la &lt;Schébérazade&gt;; este lo forma un
pequeño abanico y una bolsa adecuada, hechos aro.besen tela rameada con dibujos persas de colores variadcs.
&lt;Las grandes alas&gt;, bello abanico todo en plumas-cuchillo, las cuales se largan progresivamente de derecha a
izquie_rda así la forma de una ala. Como modelo de alta
fantas1a Y suprema elegancia, recomendamos les abanicos de plumas de pavo: muy estrechos y muy altos, es·
tán formados por bellas plumas colocadas en línea recta. Las de eomedio en su tamaño natural mientras que
las de los la~o.s descienden gradualmente. La montura
es de _nácar 1nzado en la cual, la riqueza del colorido
compite ~on la hermosura de las plumas.
Y termmo aquí, mis queridas lectoras, puEs me he
extendido demasiado y tf mo haber caorndo vufs·
tra atención.

sación de bienestar que se experimenta al hallarse senhdo a la mesa, es del todo diferente si el mantel descansa directamente sobre la madera, o si entre la mesa y el
mantel se han interpuesto varios mullidos de muletón ,
o una cubierta de lana o algodón plegada en dos o en
cuatro dobleces. Esta circunstancia parece cosa de nada, o de escaso valor. Pero acostumbraos a este bienestar poco costoso, y veréis cómo echáis algo de menos
-cuando no 5entís el :r.ullido debajo del mantel.
Lo cual se aplica con toda verdad a todas las peque·
:ñas ~atisfacciooes que se pueden disfrutar en famili.,;
y he ahí por qué el ama de casa dispone así
:¿e un poderoso medio de hacer felices a todos los suyos y de hacerles amar el interior
-doméstico.
Procure. pues, convertir las comidas en un
.atractivo más, añadido a todos los otros. Que
la mesa esté bien puesta, y despida rayos de
.aleg ría, iluminada por la cristalería de vasos
y copas, por las porcelanas, y por el bruñido
.argentado de los cubiertos, todo en buen es&gt;tado y resplandeciente de limpieza.
Nada hay que produzca efecto más deplorable en una mesa, que la vista de un vaso
rajado, de un plato con melladuras, de un cu-chillo cubierto de mao~has de orín.
- iEso no es nadal-diréis.
Sí, es algo, puesto que ejerce una influen•Cia desagradable sobre los ojos y sobre el espíritu.
No hay minucias despreciables, cuando se
trata de agradar.
No toleréis en vuestra mesa una botella sin
·tapón o una cuchara doblada y magullada.
¿Sabéis Jo que hacéis, al procurar esta per•
-.fec-cióa en todo?
Habituar el ánimo de todos los vuestros a
Aa perfección.
Les producís una impresión tan viva de la

necesidad y de la belleza del orden en todas las cosas,
que el sentimiento del orden llega por ese camino a ser
en ellos una segunda uaturaleza.
Ellos pondrán en sus acciones, en sus palabras, en
sus vestidos, el orden que gracias a nuestros cuidados
resplandece en la mesa, y cosa más esencial todavía,
pondrán orden hasta en su alma.
No se presenten tampoco los manjares de cualquier
modo; sino que satisfagan la vista, Jo mismo que al olfato y al gusto.
En la cocina a la alta escuela se "ponen en su pun-

Pues bien, la felicidad se compone de la suce5ióo de
todas esas pequeñas satisfacciones, las cuales se pueden
multiplicar hasta el infinito y con poco gasto.
Los niños son aficionados a los postres. "Las personas mayores también."
Es un gusto natural, un gusto que no engaña: respon
de a una necesidad real de nuestro estómago y de todo
nuestro sistema fisiológico.
Los padres muestran una tendencia a reprimir e~te
gusto; defecto que tiene su raíz en una preocupación
que ya hemos combatido.
Los pasteles, los bizcochos, alimentarán mejor a
vuestros hijos y con menos gastos que una lonja de
"biftec."

El reloj es una de las cosas que más modifica?i~oes han sufrido; pero hasta ahora el que mayor ext·
to ha obtenido es el reloj de pulsera, sin duda por
lo cómodo que resulta ver la_ hora con só~o leva1:1tar
un poquito l;,. man~a _del abrigo; _Y su__éxito hubiera
seguido sin la aparición del relej sorllJa,_ c¡.ue es un
rival poderoso, porq1;1e r~une tres c?od1c10oes que
Je avaloran extraord10anameote: primero, ser tan
cómodo, o quizá más que el reloj de pulsera: segundo, ser más bonito, _Y tercer?, que no puede _vul·
garizarse por su exces,vo precio.
Está montado en un arito plano bastante ancho:
de oro O de platino, y al r~dedor de I_a esfera, casi
microscópica, tiene una hi!era_ de bn~lantes y ~Ira
de zafiros, o rubíes Su úmco ~ocoovem«;n_te_consiste
en que no teniendo vista de hnce es d1fu;1I ver la
hora, y eso ya está solucionado por ~edio de un
cristal de aumento que cubre la pequeoa esfera.

MARGARITA.

Elrefinamiento en el comedor

Gran tnilette de salón.

Las comida!', no solamente están ordenadas a.
satisf'."cer la necesidad de alimentar, sino que·
cooshtuyen aderr ás un plac~r.
En el comedor y alrededor de la mesa se núnen regularmente varias veces al día todos losmiembros de la familia.
El ama de ca~a, que cuida, con solicitud de
convertir el recinto doméstico en un ceotr~ de
a~racción ir_Hsistible Pª1:ª los s, res querido~, topierde de vista esta particularidad.
El comedor, merced a los cuidados de la mujer de gobierno, ha de ser
una de las piezas más
agradables del domiciliode la familia .
La dependencia mencionada debe ser espaciosa, bien iluminada, de temperatura uniforme, y hade estar decorada con gusto, de modo q ue recree la,
vista de los convidados.
La mesa ha de ofrecer·
iguales atractivos.
Aun cuando haya niños,.
es uoa economía mal eu·
tendida la de reemplaza r ·
el mantel blanco por el·
vulgar hule.
Los cual nos lleva a de-·
cir de paso que hay economías qut, nunca deben
h acerse a expensas del•
bienPstar y de la estética.
Así, por ejemplo, la sen--

Traje para paseo.

Traje estilo sastre de verano.

to" los platos, es decir, que se procura presentarlos coo aspecto
agradable, artísticamente preparados.
¿ y por qué esta "coquetería" ha de quedar reservada a la cocina de
alto estilo?
¿Por qué el ama de casa no ha de desplegar en beneficio de todos los
suyos la "coquetería" que le hemos recomen dado en todas las formas con
respecto a su esposo?
Poco significa el aderezo de unas hojas de perejil finamente picado Y
esparcido sobre un plato de puré de patatas; poco cuesta el prepararlo, Y.•
sin embargo, el efecto producido es considerable.
Un plato así recrea la vista y excita el apetito; a un tiempo pro_por·
ciooa muchas satisfacciones agradabJfS.

Traje de mañana.

�no recibiendo a tiempo oportuno su dirección particular, quise responder cuanto antes a sus con~ultas,ya que
entre éstaq había alguna de bastante importaocia.
Ya le rernito por correo su estampilla, acompañada
de unas breves palabras con que me permito saludarla
afectuosamente.

conjunto, mucho más cuando la dama distinguida toma.
en sus brazos el perro favorito, acercándolo asu exquisito traje, o lo qu,e es peor todavía, a su lindo rostro,
pues en ciertas fotogratías de célebres artistas francesas, hemos visto semejante extravagancia que bien puede calificarse de fea y absurda.
La distincióa d~ una mujer discreta nunca debe doblegarse delante de esos caprichos de la Moda, que, por

DA1sv: Ya tuve el gusto de escribir a usted por co·
rreo, remitiéndole el modelo que deS'ea para confeccionar un traje de fantasía; espero que habrá recibido mi
respuesta y le suplico se sirva de&lt;.:irme &lt;si ese modelo
faé de su agrado.&gt;

UN AMOR IMPOSIBLE. BLAXCA: Aun cuando 1:e
leído muchas cartas que tratan de un asunto semejante
al que usted me consulta, pocas me habíao. impresionado tanto c:omo la suya, pues hay en ella una iogenuidad
que enternece y una pena tan iotensa que conmueve.
Es verdad, su amor es imposible pues nunca llegará a
ser correspondido, pero debo decirle, estimad« amiga,
que el verdadero amor no necesita de esto para ser un
sentimiento elevado y noble; usted puede querer a su
amigo con un cariño inmenso, aunque él, por no encontrarse en condiciones de aceptar su ternura ni aún siquiera de cemprenderla, deje sin correspondencia una
pasión tao profunda. Así nos lo indica la experiencia,
y más todavía la historia de algunos amantes célebres.
· La infeliz Eloisa amaba a Abelardo casi gratuitamente,
pues éste le otorgaba su afecto, no con el ímpetu de
una ternura espontánea, sino como una concesión.
Entre Dante y Beatriz no consta que hubiese un claro conocimiento de su mutua y delicada simpatía; más,
a pesar de esto, él se hizo inmortal por s u manera de
sentir y por el arte sublime con que exteriorizó su altísima pasión, produciendo su &lt;Comedia&gt; que mereció el
nombre de &lt;divina.&gt;
Por último, un célebre escultor se enamoró de su estatua, y el mundo entero conoce tal historia, como uno
de los poemas sentimentales más emocionantes que pue·
den existir a ese respecto.
Usted ama a un joven que es ciego de nacimiento; él
tiene una inteligencia extraordinaria y un corazón generoso; ha resuelto no hacer desdichada a ninguna mujer, uniendo su destino al suyo que es tan aciago; sólo
se permite endulzar su triste vida con algunas amistades tiernas, poéticas, y en extremo delicadas; &lt;Blanca&gt;
es su amiguita predilecta; ella lo ama en secreto y lo
rodea de una atmósfera de cariño que lo consuela y Jo
confot'ta .•..•. pues bien; siga usted de este modo y Ji.
mite sus ambiciones sentimentales; el mejor sistema de
filosofía es el de aceptar con resignación la felicidad
que se tiene, y no codiciar con desorden ninguna otra.
Hágalo as! y 11erá como su amargura se cambia en una
melancolía dulce y tranquila.
PARA EL CABELLO. M. L: Es muy eficaz para
evitar la caída del pelo, impregnar bien la raíz de este
en jugo de limón. Varios días debe aplicarse el citado
procedimiento, después se suspende para que no se endurezca el nacimiento del cabello, y luego vuelve a repetirse la misma operación, hasta que se nota alguna
mejoría en ese senti,do.
Si no obtiene un resultado satisfactorio le aconsejo
que use el cocimiento concentrado de una yerba llamada &lt;sangre de drago &gt;

RESPUESTA. Luz MARIA: En el número anterior a
éste se publicó la cont~stación que tuve el gusto de dar
a todas sus preguntas, Me res.Jlví a hacerlo así, porque

No es aventurado afirmar que existe entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefinido y misterioso lazo que tan estrechamente
les une, que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los colmillos, llamados 'dientes del ojo, " tenga por correlativo una disminución de la vista;-creencia que no tiene fundamento
científico alguno, pero que demuestra hasta cierto punto que el fuego
de los ojos parece apagado por una dentadura que afean algunas mellas.-¿ Puede darse el epít'eto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras miradas establecen instintivamente estrecha correlación entre estos dos órganos esencialísimos, y se sienten heridas por
los defectos del uno o del otro. i Cuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las personas a las cuales aquejan, y aun sintamos por ellas una
repulsión injustificada!
Es verdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los dientes ! ¿ Viene esto de
que los dientes pueden cubrirse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que limpian solamente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que !&gt;ale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda sucio. Una cosa e~ casi cierta: los que no cuidan
sus dientes, tampoco cuidan del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que tienen por dejados, sin energía y de oocos alcances
a las personas que dejan que se les pudran los dientes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. La naturaleza no
nos da una dentadura completa,sino una vez en la vi da. Del estado de
los dientes depende todo la digestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego, en parte también, la duración de la vida.
Si la limpieza de los dientes exigiese un trabajo difícil, imponiendo al cerebro o a los músculos un gran esfuerzo, se podría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil y cómodo! Todo
consiste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la boca diariamente con el Odol. AuI\que no fuese más que por la sensación de refrige-

SIEMPREVIVA

playas, por las hirvientes aguasde un tempestuoso amor; no quiso ya mi alero porque lo asaeteaba el frío, amó la p rimavera,
adiós y siempre adiós!
Adiós y siempre adiós. ¡Partamos pres· ~uyamos presto, golondrina, donde la
to, de otro alero, que el mío lo dejó triste: pnmavera ne, es _fuer~a 9ue apuremos la
en la golondrina, que el invierno llegó con copla del amor, ~1 el 1_ovierno torna a cusus hilos de cristal; surquemos por los ma· b nr n~estro bohio no importa, busquemos
res ~n busca orfandad y sin amor!
un~ pr1mav;ra m_ás....
_
.
M1 compañera ha huido por las remotas I Mas a donde iremos? l Donde la prima-

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépticos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minutos, para que el antiséptico del Odol penetre bien por todas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándose luego ccn vigor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus dientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. P or
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos quieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbren a
lavársela con el Odol. Las personas que tienen muelas p icadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de es•
tos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Odol. Los que sigan nuestro consejo nos lo a gradecerán más tarde.
v_e~a ríe ?·¿No es locura en vano buscar el
hb10 a_mor? Y_o sé que la flor. nace para
cumphr S? sino. Como la v!da de este
mundo: baJo el color de un pnsma, un sople Y nada mss. · · ·

esencia de rosas, y una famosa belleza
norteamericana gasta más de veinticinco
mil pesos anuales en baños de esencia de
violetas de Parma. En cada baño echa cin•
co litros de perfume. La moda de los ba[L.©)~ Thi@mí©~ ~(!!) frll~Ir&lt;OO
ños de flores se está extendiendo tanto eo
Nueva York, que ya se ha abierto un esta. .
, . blecimiento de rosas, lirios del valle, pino,
Una popul:r actriz 10glesa toma diana- violetas O cualquiera otra flor .
mente un bano de agua de mar, leche y

Tull©ll\l\!U!filt~ll\l~©:&gt; .mil Il!lilVtll'llfr©lll"
(d]¡ell 001IDm:~~1r
Pablo Mauser, el célebre inventor del
famoso fusil que se ha extendido por todo
el mundo, comenzó su carrera como modesto aprendiz de herrería en 0berudorff.
Al ingresar eo el ejército, prestó servicies
en un arsenal, y unido con su hermano
Guillermo, empezó porinventar un gatillo
automático, que fué el principio de su célebre fusil que se halla adoptado en Francia. Alemania, España, Servia, Turquía,
Bélgica, Japón, México, Chile, Argentina,
Guatemala, Suecia, y . e? muchos otros
países.
Su ciudad natal acaba de erigir un monumento al célebre inventor que de origen
humildísimo llegó a poseer uoa enorme
fortuna

UNA MODA EXTRAVAGANTE
-MIMOSA: Si prefiere ustedatenerse a mi consejo, no dudo indicarle
que no siga la costumbre extravagante y ridícula de llevar en los
brazos o a su lado, en el carruaje,
un pequeño perro faldero. Es cierto que dicha costumbre es actualmente el gran &lt;chic&gt; de las damas
parisienses, pero también es cierto
que no deben aceptarse todas las
excentricidades de la Moda,pueshay
algunas en las cuales no se encuentra ningún rasgo de genio artístico, El antiguo tardado ioglés.-Banda
ni aun siquiera de buen gusto. Esos
de bordado de seda pasada sobre
diminutos y feos animalillos, colocatela de lino.-Motivos florales bordos sobre el lujoso coj&lt;n de seda o de
dados en laca sobre tela de lana.
paño que tienen los asientos del
-Tapiz antiguo bordado con lana
&lt;auto&gt; o del carruaje, preseutan una
Eobre satín.-Motivos para bordanota discordante en la elrgaociadel
do de tapiz de hilo blanco.

n-gla groera ), sólo sen aceptadcs
por caracteres superficiales, a man tes
de la imitación y de las sorpresas
llamativas.
MARGARITA.
o oo
Al hombre, para cooocerlo, es preciso o darle autoridad o eoriqueculo.
o oo
El iostinto de la lógica fe rE bela.
contra todo lo que nos emeñan.

Una niña, a quien su madre le explica
que los peces grandes se comen a los chicos, pregunta:
- l Y también comen sardinas?
- -Sí. h ija mía.
- l Y cómo Laceo para abrir las latas?
o o o

Un frenólogo estudia la cabeza de un
niño y exclama ru;ombrado:
- Señores, estamos en presencia de un
caso extraordioario de amor filial! ¿Verdad, hermoso, que tú quieres mucho a tu
papá?
-No señor, porque me pega y me levanta chichones como e 1 que está usted
toca.ndo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

de sus calles poco aireadas. con su ajetreo
continuo y su hacinamiento humano . ... . .
Amada, ven!
Amada, en los huertos ofrecen ya su'4lro
sazonado las mazorcas. Y por sobre el oro
viejo de las espigas, la tórtola deja oir su
voz -quejumbrosa, su sentida voz, como
arrullo tierno, invitando a la dicha, al
amor ....
Los sentidos se embriagan y se avivan
con el ritmo doliente de esa voz, de esa
dulce voz de ansia, de celo, que cosquillea
nuestras vísceras sentimentales, a las que
sentir hace la llegada de la canción, feliz
espacio de tiempo en que los corazones
florecen y vela el amor .... Amada, a cantar, veo!
Amada, por el día el cielo tiene transparencias profundas; y por la noche, toda
CURA POSITIVA PARA LAS
en reverberación, claridad tenue de lánALMORRANAS.
guido atardecer.
Los horizontes flamean y rutilan, cual
El Ungüento de Muoyóo para las Almo- espejos lunares. Amada , a soñar, v_enl
rraoas alivia instantáneamente. Es un oue- Amada, en los prados _por doquier brovo método completamente limpio. El Un- tan, ~ mont•mes, margaritas y ama~olas, y
güento viene envasado en un tubo de esta- las silvestres flo~e~, que surgen a m~llares,
ño. Es el único instrumento que hace lle- truecan este dehcio~o campo en un ,omeogar el medicamento al origen de la eofer- so vergel que no cuida mano alguna. Amamedad. Con dicho tubo medica usted las da, a coronarte, veo!
partes inflamadas que no pueden alcanzarAmada, el _silencio gra".'e J maje~tuoso
se con los dedos. Precio; 50 centavos.
de la selva virgen. al med1od1a convida al
descanso. Y esta agrada ble laxitud de las
U.N MEDICO PROMINENTE DE HA- horas muertas, de las horas de siesta estivales, me recuerdan tu mirada, llena de
luz y de color, que se apoderaba de mi alBANA TESTIFICA:
ma sumiéndola en exquisitas ensoñacio"El que suscribe. Médico Cirujano, etc,. nes ...... Amada, a descasar, ven!
certifico: Que he usado con buen éxito en ¡Ven, Amada!. ... ¡ Dónde estás, Amatodos los clientes que han padecido de He- da ? / Por qué no vienes, Amada? En estas
morroides, el Ungüento de Munyón para horas febrile~, de sopor y de bochorno
las Almorranas, habiendo 'Obtenido resulta- urbano en que un como fuego lento
dos satisfactorios. Y para que conste expi- parece que recorre todo nuestro sér; en
do el presente en la Habana, a ocho de ju- este campo color de esmeralda, es e.onde
nio de mil novecientos doce.- DR. JOSE está la salud epidérmica, el sosiego, la
F. DAVALOS."
frescura del alma ...... Todo un edén de
EL REMEDIO PARA LA SANGRE, optimismo y esperanzas . . •. Amada, deveextirpa todas las impurezas de la sangre, raneo, veo!
50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
o o o
EL REMEDIO PARA EL ESTREfüMIENTO. El más podercso, el más cientí. fico y eficaz para esa enfermedad. En tuAsí con voz melancólica, cual sale de los
bos, por 50 centavos.
maizales la quejumbrosa canción de la
EL REMEDIO PARA EL HIGADO, tórtola, así ll!ma el Príncip~ rubio a su
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri- du!ce companera, ª la genh_l Y hermosa
cia, el entorpecimiento del Hígado, la sen- ~r~mavera, que, cual . otra Mir_eya, ~n la
sación del Cansancio y Agotamiento, la ulti_ma decena de J umo sucumbió de insoVentocidad del Estómago, etc., etc. se ceo- lacyió\ i,': · ·.
b'
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oo o
cosecha, hasta la menuda tórtola que e"
· d d
d
sus tiernas endechas, parece decirle al
L a cm ~ , sosega. a por 1as man~nas, se hombre urbano:
la v~ respirar con d1_ficultad a medida que --No te quejes, hermano, sin este sueño
El poema del año. Hehos avanza. Su aliento abrasa y por los que semeja la muerte; no te quejes,poblapulmones-qne son los parqueS--echa fue- no, que sin este bochorno que ha ce sudar
Ven, Amada .... !
go, fuego lento. Y en llegand0 las tres de fuego humano. no obtendrías un solo graVen, Amada .... 1 ¿Dónde estás, Amada? la ta_rd~, se hunde todo en un como ador- no ..... .
¿ Qué esperas, Amada? l Por qué no vienes, mec1m!ento.
Amada?
La tierra, dura y seca, ronca. Hombres
PEDRO ALEJANDXO LOPEZ
En estas horas febriles, de sopor y de Y arboleda se sumergen en pesada sies•
bochorno, en que un como fuego ·lento pa· ta.• ....
rece que recorre nuestro sér, todo ; en el
Sólo los mozos se burlan de este bochorcampo, en el bosque o en la montaña, es no.. El amor por sus corazones pasa; amor
donde está la salud epidérmica, el sosiego, estival que abrasa, pero que procrea; amor
la frescura del alma......
multiplicativo que ningún sér humanodes·
La ciudad Amada asfixia con el humo conoce, desde el ingenuo y laborioso cam·
de sus fábric~s, con 1~ monótona estrechez pesino que alegre habla de su abundante
La dicha es un beso que nos da la vi da

LOS CELEBRES

tan de ligero, que apenas sueca su cb .. squido, cuando perdemos su sensación.

Gemelos prismáticos

o o o

KRAUSS

Nuestro mejor capital es la vida y .. 1
Adoptados oficialmente por la mayoría que menos aprovechamos: somos avaros
de los grandes estados europeos.
~ara el dinero y pródigos para gastar e

Son periectos para
tiempo.
Turismo, Caza, Teatro.
CATALOGO GRATIS Y FRANCO

E. KRAUSS, t 6, 18, 20, rue de Naples,
PARIS

o o o

No hay medio más eficaz para evadirnos
de los que nos halagan que no hacerles ningún favor.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>���EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTRADO
Según la tradición, es desde la platafprma de uno de estos molinos que el 23 de
Julio de 1358, Etienne Marce!, preboste
de los mercaderes de París, espiaba los
movimientos de las bordas mercenarias
que saqueaban los "faubourgs, ' y como
este mu~bos y muchos otros hecbcs que
han temdo gran trascendencia en la bis·
toria. Como última citación diremos que,
el 30 de Mayo de 1814, durante la invasión
extranjera, los últimos en arr&lt;&gt;jar sobre rusos y alemanes torrentes de metralla, fueron las nueve piezas de artillería colocadas sobre la "Butte."
Antes de la desaparición del sacrifica•
do, tres molinos se levantaban sobre el al·
to de la colina, pero preciso es confesar
que ·uo eran sino molinos decorativos silenciosos, -paralfticos, los cuales no te¡iao
más don, que el de evocar sobre esta "mamel~e _du rnond~" como dijo cómicamente
el difunto Senhs, todo un pasado "bucólico y primaveral."
Tanto los P?etas del siglo de Luis XIV,
que los del siglo de Luis Felipe le bao
cantado a los molinos de Montmartre.
Regnard contemplando desde las ventanas de su habitación del Bonlevard Mootmartre esquina Richelieu, el horizonte de
los suburbios parisienses, señala las huert~s de la Gracge Ba.teliere, a las cuales'
sirve de marco la "Butte·Moolmartre:"

Evitad Operaciones
• • Las mujeres no debían someterse
á Qperaciones quirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vege_tal de ia ~ra. Lydia E. Pinkhar.i.
Considerad qm casi toda operación que
s~ practica á_ las mujeres en los hosp1tale~ ha s1d? hecha necesaria por
descmdos de ciertos síntomas como
i~regularidades y desvíos. Es muy
cierto que los males proi;iios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea el _único recurso posible,
pero muchas senoras han sido curadas por

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como · ia de LEA &amp; PERRINS, puede V d. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire" se esfuerzan en
imit~r el modo de p~e~entacion del producto de origen.

El Compuesto Vegetal de la
•Sra. Lydia E. Pinkham

El. solo ~ech? ~e mnta r l&lt;1 et1quel:L y el frasco de L€'a &amp; Pcrrins equi,·alc á una.
confes1on de tnforiondad. Esto no 11np1dc que millares de personas sigan diciendo de
la ll Salsa Inglesa," cuacdo lo que quieren decir es Ja.

!~{'e~V&amp;cP!~~f~l~~ff'' o de
Sois una de ellas ?

después de creerse q11e sólo con una operación sanarían.
Cienfu~gos, Cuba. -''. Por muclios años he estado enferma; tenfa un
tu_mor, ca1da de la matriz, hem~rragias y el corazón casi no latía. Era
n:11 creencia no en_contrar salvac1on para mí. Entonces ví uno de los ¡¡ 0
~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Seguí su·
d1recc1ones y 4. frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham m:
sen~aron maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
Y m1.enfermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~
reumr palabr_a~ para concertar á Ud_. mi agradecimiento por el socorro que
me ha proporcionado con sus maravillosos remedios y consejos valiosos."
- C0NCEP~ION PRIETO, V da. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
. Por tremta _años ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
!'m½1hamd el m?J0 r remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud
a m1 es e muJeres.
.

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :
~

~

l.
indica
la verdadera

ESTERSHlRE

de origen.

"Ou de trente moulins les ailes eteodus
m'apprenent, chaque jou r, que! vent chas(se les nues."

bl

ci?n, un v~lumen ·de ver5?s tilnlado &lt;La el calor de tu vida en la que diríase quP.
Vida en m1&gt;, versos que dicen !11llJ bella· se levanta un palacio en donde hay una
d Si está _ud7 ~ufrienc!o algu!la de estas enfermedades y
mente cómo es verd~d que elru1senorcan- mujer que inspira todos los amores, y UD'l
espe:.-, un conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia
t'.'- a pesar de la _serpiente y su veneno, del tumba en donde hay un ángel muerto que
E
/' . ml~h:~m ~~dicine Co.,_ Lynu, lUass., E. U. üc A. Su carta
t~gre y sus colm11los, del hombre y sus pa· inspira todas las tristezas.
. er.í. abie1 ta, lcula y contestada 110r una seii.ora y cl)nsiderada
siones malév,olas .. ,,..
De la ex_quisitez de su poesía ¿a qué ha·
estrictamente confideucial.
Na~a hab1~ vuelto a s~ber ?esde a que- blar ? Santiago Argüello es un maestr.:&gt; del
llos d1:i,s ya le¡aoos en que la ti.:rradel pa- buen decir. Su mente es un joyero magoídre Hidalgo, hecha t~d~ uo h1mno_y una fico, y sus versos, joyas de su mente.
JUEVES II .
~~dera nos daba i::ratis1mo ho~peda¡e, del Ahora sí, oo obstante ser tan rico y fasms1gne ~ardo a quien apreod1 a querer tuoso el traje :le su poesia, Jo que más SP·
Santos Prc;to y Jac into y el B. Ca rlos e~ la prisa de un hotel y en el deslumbra- duce en ella, es esa tierna ingenuidad, en·
11!-iento de unas horas de constante apoteo· cantadora pesadumbre, que emerge de sus
Espíndola Mártires.
sis.
comoosiciones.
LUNES 8
VIERNES 12_
De ahí acas_o que sea mayor el j~hilo en De sus composiciones todas, si, porque
La Natividad de María Santisima, Paq_ue rebosa mi alma ante el mensa¡ero va- en Santiago Argüello no hay una en que
trona principal de la ciudad de Zacatecas.
El Dulce Nombre de María.-Saotos lioso, pues con él me ~aa- llegaJo melodías no estalle un grito, o musicalice un sollo.
. .
y afectos arrulladores. notas de oro para zo, o vibre un beso ... .
San AdriánMártir.- Función en Catedral, Macedonio, Leoncio Márllres Y Silv1no el fino t1;clado de mi_ caj'l de e~sueños y El, se ve que no hace poesía, como el
indulgencia plenari« y Visita de los Siete ·Obispo Confesor.
un poquito de ensueno para m1 vaso de zapatero hace zapatos, a cuatro O cinco
Altares -Función en Loreto, Regina, Mon.
ternuras.
pesos el par. sino de lo~ que vive, goza o
SABADO 13.
Mucho consuelan _l_?s versos del poeta : sufre, y Juego, al caer la tarde, cuando soserrate, San Cosme, Santo Domingo Y Baellos son como los oin?s de la casa. Pero bre el mundo parece que desciende la insilica de Guadalupe, que celebra la DióSantos Amado y Maurilio Obi~pts.
mu~h~ consuela _t~mb1én el recuerdo del decisión de Dios, ~e recoge en si, y pone
cesis de Sonora.
ª,migo. él es med1c1na de mucbasmelaoco- en estrofas armoniosas las ternuras del albas, rayo de s~J de muchas ~ombras ... •:. ma, y las dudas de la mente ....
DOMINGO 14.
Po!'ta, gracias por tu hbro Y gracias Poeta, ¿quién eres? ¿Qué sientes? Si alMARTES 9 .
La Exaltación de la Santa Cruz. Santos tambiéu por t~ re&lt;:uer~ 0: Uno Y. otro han guíen le preguntara así, acaso .;i él respon0 grado sacudir mi espmtu Y ale¡arl_o - un deria, de la misma manera que el divino
Santos Pedro Claver Confesor, Gcrgo• Crrscenciaoo y Salustia Mártires .
!instante
que sea-del horno encendido en Reine·
nio y T iburcio Mártires.
donde veo desaparecer.diariamente, caros
·
idea)es de mi vida, an~e :a indiferencia re- 1Quiéusoyl-Bardo germaoo,en Alemania
goc11ada de los que sienten como que la
de todos conocido;
MIERCOLES JO.
luz entra en ellos, cuando en losotros, que cuando se citan los más altos nombres
fueron, o son bogue.ras en calma , no 9uetambién se cita el mío!
Sao Nicolás de Tolentino Confesor, PaEN LAS D!~RREAS AGUD~S Y CRO- da, o o~ se les ve 01 rastro de una chispa ¡ Qué sientol- Lo que sienten en tni patria
trón menos principal de la ciudad de MéNICAS del nrno y de\ adulto v1e_n~ pres- eoc~ndid_a.
.
.
muchos por crut:1 destio·o:
xico.
tando &lt;KUFEKE&gt; b nllaotesserv1c1os des- S1, el hbro del tierno poeta amigo, en cuando se citan los dolores grandes
d e hace algunos decenios como alimento donde proclama que piensa en azul, que
también se cita el mío!
'
fácilmente digestible que regulariza la vive en rosa, que siente en nácar; que
nutrición puesto que proporciona al orga- cuando &lt;una sierpe le lacera el nido&gt;, se
.
. . .
.
cismo los principios nutritivos necesarios echa a volar; que del &lt;tronco de un enes~ es un J_uicio, 01 ?'º me te~go por
51
t
~in irritar de nuevo al estóm• go ni al in- sueño roto, nace el ·rosado r etoño de otro ~r tico .., penas
eS asd,110eas ~eoal:i,n la
testino.
ensueño&gt;; que su alma &lt;sólo an~ía, ca len- imr: 5!ºº que en est?s tas de mqu1etud
Pídase en farmacias y droguerías el Li· tarse las a las en su nido, r·e zando la ora- ~a.nott: m~ ha dde¡ado la g r~ta lectura
brito de cocina cKUFEKE&gt; que contiene cióu de la armonía&gt;, me ha hecho 'gozar e U? 1 r o e ver adera .poes1a, de esa
más de roo recetas de cocina muy acredi· como de la ígnea majestad y limpieza que poesia q ue ya va escas~ant.o en el mundo,
tadas.
inunda el campo a la hora del amanecer, porq~e 1os poetas, ansiosos de no parecer
después de una noche de tormenta.
&lt;cursis&gt;, están llevando so!Jre el corazón
y es que los versos de Santiago Argüe- - cuando les llora-un racimo de cascallo no son como los de tantos acróbatas y beles.··· .
.
albañiles de la rima que se dicen poetas. Poeta am1go, g~ac1as de nuevo por tu fiSus versos, sonoros y delicados, llevan en no ·r ef:(alo, meosa1ero de no recuerdo que
sí el se, reto de la victoria; van almados. de veras conforta .. • •
Yo me los imagino retozando en s u mente, Poeta, lte acuerdas ~e las veladas de
como los bravos bayameses que prendie- aquel_Jas ~oches de amistad franca ,en
ron fuego a sus casas para que tuvieran aquel Méx1c:&gt; fastuoso? /Volverán/ ¡Quién
Un libro, un amigo . que salir todos su s habit,.otes a pelear por lo sab~l
.
el decoro y libertad de )a patria.
México se desploma, pero la vida es larFué en México, mas no en el México de
Sus versos, antes de vaciarse en el pa- ga Ylas noches eternas.•••
estos _últimos tiempos-;mancha de saogre pel, deben quemarle por ~entro, cosa de
NESTOR CARBONELL.
y fena de horrore~,-s1no en aquel otro, que con ellos tenga que sah r el alma. /No
rico y generoso que hace tres años cele• es así, poeta amigo? l No son tus versos cobrara el centenario de su independencia, mo tus hijos?
donde conocí a Santiago Argüello, el gran Yo así lo creo porque encuentro en ellos,
poeta Nicaragüense de · quien recibo abo· entre la música que los anima y la be lleza
ra, como mensaje de afectuosa recorda- que los adorna, un calor de intema vida:

Calendario de la Semana

Una representación del Guignol de
historia natural en el 'Jardín de
plantas. de París .

.
El abomrnable y vetusto Guignol, espec•
táculo bárbaro, en el que nada bueno puede apr~~d~r la ni_ñ!z.' ha sufrido en París,
por 1nic1ativa fehc1S1ma de un grupo de
hombres d~ ciencia, una transformación
digna de los mayores elogios. Lostradicionales muñecos de cabeza y manos de palo
y sus grotescas farsas 'pueriles, hao s ico
sustituidos en el teatrito levantado "ad

"

.
.
hoc en el &lt;Jar?fn Botánico&gt; por figuriJlas repres:nt~hvas de animales que, puestas en moy1m1ento por un grupo de exce·
l~ntes artistas, represent~n las m~ cono·
c1das fábn)as ~e Lafontame y Florian. .
La ~unción '.?ªui:ura,1, tuvo un é:cito bn·
llantís1mo, los. artistas y sus mampulador~s lograron mteresar enorm:meot~, no
solo a los espectadores pequeuos, sino a
las numerosas personas mayores que habían ªC:udido_ al original Y cultfsimo e,spec·
táculo 10fa~hl, cuya propaganda deb1a ex·
tenders~. ciertamente, a t?dos los países
progresivos, en cuanto deleita y educa al

f.1

Notas marginales

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Beranger, Desaugiers, Emile Delvaux
Colmaoce, Gustave Nadaud,Charles Mon'.
selet y Aristide Bruand, han glorificado
sus alas, ;.las sobre las c-uales )as más her•
mosas y deliciosas griséttes de París, han
colgado sus cintas y sus sombreros.
Generaciones de pintores entre Jos que
se d:stacan Tbeodcre Rousseau, Daubigny,
Adnen Gignet, G Micbel, Cabat Steiolen
y Willett~, han aguzado el iog~oio para
reproducir estas pintorescas siluetas.
De todo esto se puede sacar en conse·
\1
cuencia que por '"derecha" estos molinos
forman parte del horizoote"parisiense" y
a sí como han servido de decoración p'ara
'-' \1 los días alegres, sus g randes alas sombrías
se han despedazado más de u na vez ante
. .
las desgracias que desolaran a París ....
Una nohc1a que sorprendió al mundo
Montmartre campestre es el último·r efuentero hace ~nos me~e~, fué aquell_a de gio de~ paganism? artístico. Esta pequeña
que el, Cons1;10 M~n!c1pal de la_ crndad montana de apariencias juguetonas, cuan de Pans babia decidido por motivos de do uoa vez entró en erupción, no fué para
embellecimiento, la·demolición de los tres arrojar un ratón, sino que fué para dar a
antiguos molinos existentes en el barrio de luz un "Chat-Noir" como el diablo, el cual
"Montmartre," de ese barrio único en el ha señalado con sus garras la historia de
mundo que aquellos que no Jo conocen no Paris.
pueden ni r emotamente hacerse una idea Ahor'.'- bien, para terminar diremos, que
de lo que es, y que a los que como yo han e l más importante de estostres molinos es
vivido en él largo tiempo, esta noticia no el que al priucipio de esta reseña deci~os
habrá dejado de indigoarlos y al mismo que fué visitado por Etieonee Marce) se
tiempo traer a la memoria una serie de re· denominaba "Blute fin" más conocido hoy
cuerdos agradables.
con el nombre de "Monlin de la Ga)ette."
De todas partes del mundo recibió el El segundo, el "Radet" más modesto sirve
Consejo Municipal de la Ville " Lumiere" de decoración a un pequeño jardin que se
peticiones para que este desistiera de su encuentra al lado de la grao sala de baile
propósito .. .. .. P arís, y en particular los a la cual parece ser vir de ''telón de fon'.
habitantes de la "Butte" pusieron el grito do" las n oches Calurosas de eslío, en les
en él cielo al conocer tal decisión, llegan· momentos precisos, que los que pudieran
do la protesta a grado tal, que se temió llamarse las futuras esperanzas de Mont·
seriamente estallaran motii¡es. "Grebau- martre bailan y se zarandean a les acorva)" subió a la tribuna del Consejo Muni- des de una orquesta endiablada El terce·
cipal para denunciar a los Vándalos "que ro un anónimo .... fué traído de "Moodesfigurao la plaza du '·Tertre" levantan· trouge" en el año 1830 por los hermanes
do al r ededor de ella construcciones de "Debray," los cuales. ID instal:&gt;ron en el
seis pisos". . . .
•
jardín que pertenecía a su señora madre.
Después de é l, otras personas tales Jean
E,te es el que ha desaparecido, sacri!'i•
Var enne, concejal por "Montmartre"; cado por el Consejo Municipal, para pro•
Frederic Brunet y Adrien Mithouard, el seguir la prolongación de la Avenida de
eminente Vice Presidente de la Comisión "Juoot."
del "vieux Par(s': levanta~on enérgicas L~ avaricia, de la gente de negocios h a
protestas que originaron serios debates, los petrificado la 'Butte;" la vejez ha paralicua)es dieron por resultado una modifica- zado con no gesto de súplica las alas de
ció n completa del primer proyecto, que· los viejos molinos. Ellos son, los últimos
dando acordado que los "tres molinos" só- mártires, las últimas víctimas.
lo uno fuera el sacrificado, y así ha suceGASTON POITOU.
dido.
Menos mal que todo ha terminado bastante bien, pero convengamos que la pro·
o o o
testa gener a l ha podido en parte t,vitar el
desastre total.
Nota final.

.
.
m_1smo tiempo, según el precepto hora·
C 1ano.
.
..
E_l Teatr~ Gu1gndl, como aux1har pedagó~1co, es s10 duda una bella y noble conquista.

Un r·1nGo'n dA Par1's
que DesaparAGA

o o o
Los molinos de Montmartre ocu pan un
importante lugar e n la historia de h g ran
C'lpital. Los plaoos más antiguos los mencionan, y no es posible hojear un atlas
posterior al siglo XV, sin encontrar en
ellos las a las de éstos, colocadas como ma•
riposas eo ·la cima del "Moas Martyrum."

U na señora muy hermosa dice a un ca•
ballero muy elegante:
-Ayer paseaba yo por la G ranja Mo·
delo, cuando de pronto me ví rodeada de
uu enjambre entero de abejas.
Y el caballero contestó:
-Es indudable que andaban buscanca
una reina.

�-BIBLIOTECA UNIVERSITAíllA
11
&amp;\,Al FONr-o REYES
FONDO RICARDO COVARRUBIAS
!:::::::::::=::::==~~=======~===========E~L=M=U=N=D=O=IL=U=S=T=R=A=D=O======================

CAPITAL SOCIAL: ,

Alma angélica:
Tu doloroso grito "Sin nombre" ha repercutido en mi corazóQ. Estremecien do
mi espíritu basta en la más íntima hor.dura,
ha sido para mí una revelación desconsoladoramente triste.
CGJmo tú, vagué inútilmente tras el alma
tierna y sentimental, amorosa y noble, que
fraternizara con la mía, blanca y pura; la
adelfa de mi pecho no dió fruto ; fui errante golondrina llegando siempre a álgidas
e¡tepas; incansable g aviota abatiéndose
sobre mares sombríos; paloma flébil volan·
do silenciosa ent re i.,rumas hacia el nunca
alcanzado olivo de la paz . .... .
Y aún voy por el sendero.
Ahora, mi cuerpo no me pertenece,
apresado por las leyes mundanas, estultas
y torpes; pero mi alma, que es libre.quiere volar hasta ti, para implorarle: ¡No su·
fras!
He sondeado en tu arcano, y más que la
desesperanza de no alcanzarte, con ser és·
ta desconsoladora y doliente, me aterra tu
pena, por avasallante y profunda.
Anhelaría que cesaran tus aflicciones
tao pronto como posaras tus divinales ojos
en estas líneas, tao desinteresadas que no
encierran más ambición que la de aminorar tu enfermiza melancolía ; que concluyeran así que conocieras la solicitud con
que he escuchado tus vehementes anhela·
ciooes, similares de las mías, aunque menos estériles que ella.
Por más de que físicamente tangible no
te conozco, ni sé tampoco si eres tropical
o siberiana, morena o blonda, ya te amo,
en una dulce orientación de fraternidad,
que de ser conjunta sería sel de luz, y,
palpitando con tus vibraciones y desmayos; me siento impulsado a la confidencia.
Pero-ventura póstuma la de haberte conocido-sólo puedo ser para ti una sombra, una estela imprecisa, un haz de in·
tangible luz; porque quizás si basta temas
acercárteme; que si entre nuestras almas
está Dios, borrador de las distancias, también entre nosotros se halla el mundo, mor·
daz y disolvente.
Empero, sabe sí que mi alma, que es tao
fuerte en la adversidad como bondadosa
en todo momento, si¿nte y se unifica con
tu tristeza, trema y suspira con tus fallecimientos, y que llega a ti sumando en un
esfuerzo magno los empeños parciales de
una existencia consagrada, como la t uya,
a la consecución del ideal soñado : y sabe
también que no conozco más lenguaje que
el de la Verdad, porque soy poeta .
Apóyate, alma rosa, en mi alma blanca;
sostengámonos recíprocamente, decidida·
mente, en el camino de la eternidad, iluminados por aspiraciones afines, cordiales
y buenas.
Pudieran llegar hasta tí mis súplicas,
mover tu ánimo, y la ventura sería con·
conmigo.
Y si piensas que divergen nuestras s en•
das, antes de alejarte devuelve mi saludo,
estrecha un momento la mano cariñosa que
te tiendo; y entre tanto, y después, oye y
no desoigas mi voto: ¡No s ufras!
FRANCI:,CO ROBAINAS.

LA COQU ETERIA
ES UN A ARMA LE AL E N LA MUJER
Si os valéis de
vuestra coquetería pa~
ra combatir los años;
nadie os dirigirá e,

más ligero reproche!
pues de qué sirve una

aureola de

cabellof

blondos si vuestro cutis descolorido. arrugado o marchito no

armoniza con ellos? La

s. A.

EL BUEN TONO,

$10. 000,000

Cuarta Colección No 39
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como articulo de segvnda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 7 de 1913.

NUESTRO PA IS

PROVEEDORES DE _LA

POR REAL DECRETO DE

REAL CASA DE ESPAÑA

17_DE FEBRERO 1909.

LA _MEJOR _CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE .MOCTEZUMA, ORIZABA.
o o e
o oo
Una vida bien rec!a, bien regular, tiene
Todos creemos que la necesidad de sobre poco rnás o menos el mismo encanLa propina la damos siempre que nos parecer virtuosos más que en el deber de to que unlargo trayecto de ferrocarril entre dos desmontes.
Id pidan; y la limosna, en cambio, la ne ejercitar las virtudes.
gamos.
A colón comparada

Creme «Siren&gt;
para
embellecer
bien podría decirse que lleva en sí el calt,r y la vida
apasionada y amorosa del Sol de O rie nte , pues pronto y siempre i mparte a la piel la frescura y voluptuosa suavidad perfumada de las carnes tan célebres de
las H urie s..-:...Blanca para la rubia. rosa para la tri gueña. T arro acompañado de valiosas i nstrucciones,

Por correo.

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3a. Bolívar, 25.

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disolvente del Acido úrico
~ara abNvlar 7 evií&amp;r la.a Cri11is de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

a• medida•

:r dla,

'" la, 11,11ú 1,r111cleic1111 Dr,111.,nu.

O'TOSO
~
UMATIC

PANORAMA DE CUERNAVACA.

Número 10.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA!'IARIO DE A CTUALIDADES, ARTE Y LIT.ERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

3&lt;1 Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-5 I
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la. Ciudad ........... ...... .......... . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $

1.00

1.25

2.00

(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. ............................ $ o.::io
En los Estados ...... ....... ..... .. ......... ,. 0.35
En el Extranjero .................. .. . .. ... .. 0 .50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Vida que Pasa
LAS MONEDAS TENTADORAS

Acabamos de ver en el teatro a la famosa envenena•
d•&gt;ra, L'i Voisin, que constituyó uno de los escándalos
más fuertes de la corte de Francia en los tiempos de
Luis X IV, y al mismo tiempo que la farándula nos representaba la obra sensacional d" Sardou, una pobre
joven, con la inexperiencia propia delos diez y seis añ!Js,
envenena a sus amos, de una manera torpe, felizmente
para ellos.
El reporta:r.go de los periódicos _h a descrito los pormenores del suceso, y por ellos sabemos que la vista
del oro y de la plata, las tentadoras monedas relucientes, brillantes, hermosas, ti filando ante los ojos atónitos
de la jovenzuela que nunca había visto tanto dinero
junto, fueron las que revolvieron los bajos fondos del
alma que todos tenemos, produciendo la concepción
del crimen con s~s ~orrespondientes cómplices y todo,
pues la autora principal, María Magdalena, según reza
el relato de los diarios, fué en seguida a referir lo visto a otras personas para que la ayudasen en su nefanda empresa.
Lo demás no importa al cronista. El suceso tal y co•
mo fué, tiene su honda psicología en la ignorancia
hasta del peligro, y hace pensaren el efecto del dinero,
que parece que a veces nos llama y nos seduce con
cantos de sirena. ¿ Quién negará que la honradez existe? Pero ¿qué persona observadora no ve que las más
de las veces, el bueno, el digno, el correcto, el caba:
llera, oo ha sentido jamás el cosquilleo de la riqueza,
al contemplarla cerca de su mano, casi rozando su voluntad, para que se incline y caiga?
L?. autora del crimen era pobre, y seguramente que
siempre la pobreza la había rodeado. Apesar de todo,
no ignoraba lo que el mundo guarda para los ricos, y
seguramente que las comodidades a su modo, el lujo a
su manera, los sueños de no trabajar, y hasta el amor
que busca con mayores facilidades a las ricas, cuadros
foeron todos ellos que allá, en las vigilias asaltarían su
inteligencia por poco experta y falta de ideas saoas y
de austeros principios. De ahí al delito, sólo existe un
paso, y como aquel corazón no estaba aún pervertido,
como solamente fué el roce de las alas negras de la
culpa en el espíritu de una joven, vino acto continuo
la confesión entre sollozos entrecortados, entre pala·
bras comprometedoras, como si la inocencia reaccionara y volviese a su limbo de blancura.
No sé lo que la Justicia dictaminará, ni es mi objeto
defender a oadie, pero seguramente que la mujer que
,en ciertas condiciones penetra en las negruras de una
cárcel, y experimenta el choque de su vid¡. con las in•
famias de los que habitan semejantes antros del cri·

Dejáronme en libertad andar por la casa.
Volví en mi después de tan horroroso suplicio; pero la con·
moción persistía en mí; soñaba yo con mi dueña., tan ingra·
tamente abandonada, viva, palpitante en mi memoria surgía
delante de m! aquella vida que llenaba de caricias, los re·
cuerdos en mi mente se extienden cada vez más como la pie·
dra que al caer en el agua forma alrededor de ella círculos
más y más anchos, y pienso en los incidentes de mi vida pa·
sada con profusión de detalles, ansiando por ellos.
Ya nada podía alegrarme; no estaba tranquila y deseaba
volver al hogar abandonado.
El presente me es odioso, el porvenir me da miedo y me
refugio en mi pasado.
Las horas aumentaban mi dolor y Jo hacían más violeuto y
profundo.
Yo que ansiaba mi libertad, sufro ahora las torturas del
hambre. iQué lejos de mi siento a mi dueña adorada desde
que me ha herido este nuevo dolor.
No sé que pasó. En mi escas:t inteligencia, no tuve idea
de los días que pasaron. Sacudida demasiado joven por una
conmoción terrible no tenía fuerza más que para suspirar
la dicha perdida.
Halléme poco después en una fea jaula, fui conducida a un
lugar de ventas. iQué triste me parece ahora la vida, me
espanta ese dudoso día de mañana.
.
E~perando, día por día el fin de mi suerte, miro pasar in-

meo, si alguna vez sale otra vez a la superficie social,
Llegamos a la casa, en donde, en abigarrada confutrae en su alm1 la, raíces perversas, plantadas ya en sión se hallaban muebles, cuadros y otros objetos. Es·
terreno fé rtil pira du sus frutos correspondientes. Pe· cudriñan,fo, vimos en un rincón y encerrada en fea y·
ro ieso qué importa! ba de gritar el severo tribunal y · sucia jaula de latón, uaa Caca.lúa, de aspecto de resig
el Juez, al que la sociedad le paga, para que separe nada ferocidad y de miseria incurable, sus ojos mira·
loE buenos de los m1los, según la letra del Código. Y bao recelosos y humildes, algo que tuviera derecho por
en efecto, viviendo al d'a, no mirando el futuro, des·
haber luchado mucho.
Mi amiga y yo la contemplamos mudas de asombro,
oyendo el porvenir, la razón ayuda a los que así pien·
san. ¿No delinquió esa criada? ¿No echó el veneno en y mirándonos tristemente, exclamamos al unísono: No,
el vino que sus amos iban a beber? ¿No mostró cinten· no, es la misma, pues ésta presenta un aspecto bien dis•
ción&gt; en el delito? preguntará seguramente el Fiscal; tinto a nuestra ,lllerida ave.
pujs entonce, huelga tojo comentario, y sobre todo, en
Retirámonos, con la realidad, el desengaño y las ilutanto se dilucidan los pormenores, los detalles, la in· siones desvanecidas.
tensidad del crimen, allá va al abismo, como andrajo
Transcurridos algunos días, el principal de la casa
viviente, una criatura; allá va a la cárcel. a la miseria de ventas le envió de ob,equiol a mi amiga, la Cacatúa
viciosa, a la infamia que mancilla para siempre, a pa· mutilada, deseando que llenara el vacío de la ingrata
sa.r hambre y enfermedades, a rodar por las gradas de mimada.
la perversión un día y otro día, un mes y otro mes,
Con mezcla de alegría y tristeza, escuché, cuando mi
hasta que el J urado, serio, circunspecto, probo, con las amiga me comunicó la nueva noticia, invitándome para
mayores solemnidades, examine lo que hubo en el de- ir pronto a contemplarla.
lito, juzgue de las circunstancias agravantes o atenuan·
Encaminéme a la casa de mi amiga, y allí en el mistes y quizás brille la verdad, teniendo que absolverse mo ángulo del espacio,o y alegre corredor, se hallaba
a la que por envenenadora fué al infamante banquillo. la blanca trípode, sosteniendo en su férreo cuadrilongo
Y entonces la jov~nzuela paliducha por las privacio· a la desc..inocida Cacatúa.
nes y por las perversidades, sin puerta alguna abierta
Acerquéme a ella, proponiéndome observarla, para
más que la de la cárcel, q.;e se entreabrió para dejar· encontrar algo, algo que me indicara que me enconla salir, ha de encontrarse muy sola, muy triste, y cuan· traba frente a nuestra antigua conocida; pues tenía un
do relate el fallo de sus jueces, nadie ha de creerlo, interior presentimiento que era la misma, aun cuando
que siempre la primera impresión es la que se graba al aproximarme, no protestó, no se defendió, haciendo
en la frente de todos, y pocas veces rectificamos los uso de su corvo pico, que aun podría causar daño.
juicios que un suceso, o un testigo o la maledicencia
¡Cuando recuerdo cuantas veces me acercaba a la
impulsada por el escándalo, consignó.
antece;ora para lograr dominar su ferocidad, las perY si nada de esto pasa; si la justicia no penetrando sonas que me veían, me creían demasiado exagerada y
en lo íntimo, sólo exteriormente ve el sur.eso, entonces violenta ; pero ella 110, lo (.;Omprendí, pues cuando en
la condena vendrá, y todo ¡por la visión de unas mone· señal de desagrado erguía las plumas r izadas de I copedas desparramadas en el suelo!. ... ¡qué suceso tan pe· te gualda, yo entonces con mi voz aunque demasiado
queño para engendrar consecuencias tan grandes! ....
chillona cuando cantaba, o con alegres filbidos, cense·
guía dominarla y lograr acercarme mucho a ella hasta
o o o
tener muy cerca d~ mi vista aquellos ojos redondos,
donde intentaba descubrir los pensamientos de la taciA veces el crimen camina a la par que el heroísmo. turna ave.
Un veneno precisamente fué la causa de aquel suceso
Y así me aproximé a la infeliz y desconocida Caca·
que el cronista recuerda en estos instantes y que pro· túa que se hallaba mutilada, pues las blancas alas y la
dujo la muerte de Blanca Capello. Enemiga de su cu• espléndida cola, habían sido cercenadas por afiladas tiñarlo, el cardenal Fernando de Médicis, aprovechó una jeras.
visita de éste para prepararle unas torth, que sabía
Más, ¡oh fortuna!-exclamó llena de alborozo ¿qué
eran de su agrado. El cardenal poseía uoa sortija, un descubrí? Pues sencillamente, qué observando de do
ópalo, regalo de Sixto V que tenía la propiedad de pa· dimanaba la sangre que manchaba su nítido plumaje,
lidecer cuando se le aproximaba una substancia vene· observo detenidamente sus miembros, y miro que la
nosa. Desconfiando de su cuñada, hizo las pruebas y herida se baila en una patih; la tomo entre mis manos
uegóse a comer aquellas viandas. Su hermano el Gran y veo incrustada en ella, un anillo de hierro, y miranduque insistió eu que las probara, y viendo que era im· do y mirando, veo la realidad, pues la iograta, en la
posible vencer su resistencia, dijo volviéndose a Blac· precipitación de su ruga, hízola llevando adherida un
ca Capello:
fragmento de la cadena con que estaba sujeta, y que se-Ya que mi hermano es tan poco galante yo haré guramente en sus excursiones había quedado en algún
honor a tus tortas.
arbol, no pudiendo desprenderse del último eslabón por
Y se sirvió un trozo Blanca hizo un movimiento pa· h aliarse fuertemente cerrado.
ra impedir que su esposo comiera, pero se detuvo. La
¿ Puede existir, acaso, más grande bienestar que el
situación era horrible. Teoía que confesar su crimen que experimentamos cuando nos damos cuenta exacta
o dejar que su marido se envenenase.
de un problema que nos tortura?
¿Será posible?-pensaba yo, que sea ésta la indoma•
Su determinación fué rápida, como lo habían sido
todas las de su aventurera vida. Se sirvió otro pedazo de ble ave de actitud siempre amenazadora,cau~ábame ex·
torta igual al que se había servido él, cogió a éste la trañeza el convencerme de ser la misma, veía que se
mano y se comió el trozo enveneoa do, con la sonrisa dejaba acariciar mansameote,aun cuando le pasaba la
en los labios. Al día siguiente, el Gran Duque Fran· mano por el indomable copete.
Cojíla, y aproximándome a ella al fin, conseguí leer en
cisco y Blanca Capello, estaban de cuerpo presente.
Aquí el crimen tomó los caracteres trágicos y la bis· sus ojos tristes muy tristes, la historia de su fuga. Y ya
toria con visos de leyenda nos lo señala .. .• ¿Quién se que tú, amiga mía, descubriste que ansiaba libertad,
atreverá a decir que la inconsciente María Magdalena, oye lo que a mí me contó.
¡Oh, ~añada libertad, cuántas añoranzas encuentro en
en las tristezas d e la cárcel, esperando la sentencia,
horas y horas, con profunda amargura, y al mismo tiem· tí!
Cuando el sol empezaba a declinar, me lancé a los
po careciendo de la maldad bastante para el delito, no
es heroica, y sin llegar a la tragedia, no es ante los ojos espacios, subí sin dudar siquiera que allí había de en·
del que conceptúa el mundo de cierta manera, uo per· contrar más febriles emociones que sujeta a terrible
esclavitud.
sonaje dramático y conmovedor , ....
Volé con inusitada alegría y alborozo; todo aquello
resultaba tranquilo, grande, bello, hendía el aire con
AMADIS.
majestuosa lentitud, y, sin embargo, aun repercutía en
mis oídos el grito de dolor que lanzó mi cariñosa dueña
al mirarme por los aires; pero pronto Jo olvidé por la
inmensidad y magnificencia de la naturaleza, sí me
sentía orgullosa en mi vuelo. Me posé en un copudo
álamo, el sol se hundía en el horizonte; me pareció que
el campo florecia de noche, que las yerbas crecían con
mi alegría, y que las estrellas fijas en el espacio, envi·
diaban mi libertad. ¡Oh, libertad, cuántas ilusiones y
qué terriales desengaños encontramos en tí!
ARREPENTIDA.

AMI AMIGA S. M. DE B.

o o o

Recuerdas, tierna. amiga, la fuga de la aristocrática
cacatúa? ¿Recuerdas la tarde que nos visitaste, como
llenas de angustia, nuestra amiga y yo te narramos el
incidente, y que nuestras pesquisas habían sido inútiles
para saber algo de la iograta que había huído? iQué
desesperación por seguir su rastro! Nos dijiste enton•
ces: yo no dado ni un instante, mis buenas amigas, que
el pájaro ha volado, en busca de la libertad que todos
los seres ansiamos; no estéis tristes, la desertora se halla
gozando de la libertad conseguida, sin recordar las tier·
nas caricias que le prodigábais.
Pasó algún tiempo, y cuando ya resignadas, pero sin
olvidar la fuga de la nívea Cacatúa, en uoa lista d~
anuncios hemos encontrado de venta una Cacatúa. Ya
puedes imaginarte, amiga, que sin perder tiempo nos
encaminamos a l:t casa de ventas con la ardiente esperanza de hallar lo que buscábamos.

Cuando la naciente aurora extendió su policroma
clámide, anunciando al astro rey erguí la cabeza, aun
creia soñar al bailarme en aquel espléndido follaje,
envanecida contemplabil mi albo plumaje brillar a los
reflejos del sol.
•
Extendí las alas, y al remontarme, recordé el cariño
de mi dueña, pues siempre conservólas con orgullo y
cuidado.
Me hallé seguida por un gárrulo enjambre de pája•
ros que contemplaban mi espléndida hermosura, ha•
ciéndome feliz con sus aduladores gorjeos y suaves trinos. Todo esto sabía a dulzor de besos y miel de ca·
ricias.
·
Un aciago día, después del reposo de la noche, sentí
mis miembros entumecidos, quise emprender mi matu•
tino vuelo, y sentí, no poder sacudir mis alas, los com·
pañeros que se posaban en el mismoarbot emprendie·

•
•

ran el vueb, dejando en la soledad, a
la que en un tiempo rodeaban afanosas; l,aciendo un supremo esfuerzo consegui volar: pero ¡oh desesperación! me traicionan las alas, y
caigo en tierra con verHginosa rapidez.
Al volver del aturdimiento de mi
caída, encontréme en un sucio co·
rral, rodeada de aves de destintado
plumaje; quedéme inmóvil; de pronto me hallé rodeada y aprisionada
por un cprro de muchachos que exclamaban al mirarme: iQué pajarraco tan feo! explicar lo que sentí, al oirme llamar así, es imposible
para mi vanidad, pues cuantas veces mi adorada dueña me nombraba linda Cacatúa! Yo, envidia de
mis compañeras, ¿oir apostrofarme
de tan dura manera?
Me sujetaron férreas manos y ví
acercarse a mí un chicuelo, que
armado de afiladas tijeras, hizo caer
al suelo las exrremidas de mis poderosas alas y mi espléndida cola.
¡Oh cruel desengaño! cuánto suspiré por mi esclavitud, y cuánto ansíe hallarme de nnt:vo sujeta
a la percha, rodeada de exóticas pal•
meras y exuberantes helechos. De·
seaba oir la voz cariñosa de mi due•
ña y los silbidos con que pretendía
dominarme su amiga.

num_erab!~s person_as, y rntre la muliitud dislir ¡;o
a m1 carmc!a duma en ce rrp; il!a de rn 1 mig,;
abro las alas enstñal de HgLcijo, pero tila eco·
tinúa indiferente. Mas ya se acerca, rne obse1•
va, habla con ~u, miga ¿qui le dice? Que ~upli·
cio de lortura a cada imta i.:te. Llegan basta
a mí unas ¡:alabras que dHoibe oo ié qué, que
no ccmprtndo; mas ¿her a, d veo ccmo mue"Oe,
dt: un lado para otra la nbeza y dice: No, no,
es la miima.
Esta palabra ioi:ó más dHfarréclora y si~nificativa a mi corazón e inclico la cab&lt;:za para co
saber más.
Mi corazón se aprisicoó horriblemente, cuan•
do hubo desaparecido la única persona a quien
pedia cariño y recuerdo.
Como me encontré otra vez en poder de mi
dulce dueña, inexplicable e~. ce!arcn mis ¡ufri•
mientas, pero mi dueña ccntinúa descoPociéndo·
me. Yo quiero que mi cariño Ha tan vh·o y aráiente que Je haga olvidar mi iograti'ud; quiero borrar de su mente los recuerdos que amar·
gar on los días pasados, y pienso constituir una
vida nueva en mi. ¿No tendrá mi dulce dueña un
afecto para la pobre arrepentida?
Esta historia leí en los tristes ojos de la iofortunada ave, y este postrer pensamiento:
Mientras exista el cariño habrá amor. y cuan•
do hay amor, existe la esclavitud voluntaria.
Team de baseball del colegio de «Mas-:arcn~s.-fücecas del juego ganado
por el &lt;Mascarones&gt; al «San Luis&gt; el domiogo pasado.

Y escond iendo el pico entre rn blanco plumaje, continúa ea su impésible y trii te actitud la
Cacatúa.

�Mas aun no concluye esta triste historia, amiga mía,
pues tú ignorab..s que a mi amiga le enviaron otra muy
linda Cacatúa, que hizo desterrar a la mutilada, enviándola a un lejano lugar de la casa, y aprisionada en
la jaula de latón, no pudo resistir la infeliz ave al hallarse relegada al olvido, y encerrándose ea una dura
abstinencia, la hallaron un día sin vida en su triste
cárcel,
Este fué el fin de la triste ave, que ansió la libertad
y halló la muerte.
COQUILLE BONROU.

Gran ConGurso de Fotografía Artístita
DE "EL MUNDO ILUSTRADO"
&lt;El Mundo Ilustrado&gt; abre un concurso de fotografía
artística sobre las siguientes
BASES

Primera.-Se admiten a este concurso fotografías artísticas de composicién de figura, incluso retratos. El
fondo sobre el que se hallen las figuras solo se conside·
rará como incidente del conjunto y no como parte esen·
cial de ll. Para la otorgación de oremios se considerará en primer lugar el mérito artístico de la composición
y en segundo su mérito como trabajo fotográfico.
Segunda.-La admisión de fotografías empieza desde
la publicación de estas bases y terminará el 30 del actual. Las fotografías deberán venir amparadas por un
lema, y en sobre aparte, cerrado, los datos para la identificación del remitente.
Tercera.-Se admitirán a concurso impresiones foto·
gráficas en cualquiera clase de papel y cualquiera que
sea el procedimiento de revelado, virage y fijación de
ellas.
Cuarta.-La redacción de &lt;El Mondo Ilustrado&gt; se
reserva el derecho de publicar las fotografías que a su

juicio lo merezcan, sin publicar el nombr-e de su autor
(sino después del concurso) y sin que esto signifique
nrngún compromiso para el jurado calificador.
Quinta.-El jurado estará formado por personalida•
des de respetabilidad y competencia cuyos nombres se
darán a conocer oportunamente.
Sexta.-&lt;El Mundo Ilustrado&gt; ofrece tres premios en
numerario: un primero de CIEN PESOS; un segundo
de CINCUEN fA PESOS y un tercero de VEINTI·
CINCO PESOS; además de estos premios, habrá meo•
cienes de honor y obsequios a los concurrentes, los que
se irán anunciando posteriormente.
Séptima.-Las fotografías que se remitan para el
concurso no se devolverán a los r'lmitentes por cuenta
de EL MUNDO ILUSTRADO; y si alguno de los NO
premiados deseare la devolución, tendrá que hacer por
su propia cuenta todos los gastos que esta demande.
Las fotografías premiadas se considerarán como pro•
piedad de EL MUNDO ILUSTRADO.
o o o
Tilles son en general las bases de este gran concurso,
al cual no dudamos concurrirán todos los fotógrafos de
nuestro país, a quienes nos dirigimos con la única mira
de estimular el gusto por el arte fotográfico en una de
sus manifestaciones más bellas. Ninguna manifestación
del arte debe considerarse como inútil, ni niogún esfuerzo se pierde.
Cuando el espirito se siente inspirado, lo mismo puede crear una ::,bra bella el profesional que el aficiona•
do, y nuestro esfuerzo actual tiende precisamente a
desarrollar y estimular el gusto artístico en los fotógrafos.
No dudamos que nuestro concurso hallará eco y de
antemano nos congratulamos y congratulamos a nues•
tras lectores, pues pronto podremos dar a conocer las
primicias de nuestro concurso.
Confiamos en él entusiasmo de nuestros artistas, y
por anticipado les damos las más rendidas gracias por
el coutiugeate que se sirvan aportar a la labor de edu•
cación artística que ahora emprendemos, pues éste será
el primero de una serie de torneos artísticos que nos
proponemos llevar a cabo, contando ¡::ara ello con el
favor del público, que tanto nos ha alentado hasta aho·
ra en nuestra larga carrera periodística.

Canción, a un artista muerto
(Justo Sierra)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Canción, vieja canción, ¿por qué las alas plegas
quedando pensativa junto al freEco rosal,
cuando volar debías en busca del ausente
por la turquesa límpida bañada en claridad? ,
¿Por qué como una Ofelia, amargamente ríes
cabe la orilla rústica de lago de cristal?
¡Vuela, canción; emprende tu viaje azul y raudo
en busca del ausente cantor de Calazans!
Llévale de mi novia las rosas que le envía
y la oración que reza, de noche, al descansar;
yo la enseñé a quererlo, yo la enseñé a admirarlo
y la enseñé en la noche sus cantos de bondad ... . . .

Cuando vivía yo en mis montañas
-lle acuerdas, mi querido Rubén1tu voz -:on músicas extrañas
me dijo cordialmente: Ven.

¿ Por qué las alas plegas y en el jardín sombrío
te quedas sollozando junto al fresco rosal?
¡Mira, de azul la noche se viste, y se engalana
con las estrellas fúlgidas que empiezan a brillar!

Aquí estoy. Recorrí el camioo
como plugo a mi Dios Criador:
bebí H'asta las heces el vino
y hasta la~ heces el amor.

Grato es ver al paso de la hora sombría
el jardín de ensueño del claro país
en donde la luoa luminosa y pía
riega entre la fronda sus flores de lis.

Pero las rosas encendidas
de aquellas primaveras idas
nunca perdieron su virtud,

Ve en busca del ausente, ve en busca del poeta
y díle que en mi espíritu por siempre vi•irá;
que en la nocturna calma de nuestro hogar sileote
es su mell!oria un símbolo de amor y de piedad ..... .

Alguoa vez, cuando tengas tiempo, rHa
a Nuestra Señora fiel de la Belleza,
que en este breviario tiene su oración.

que hallarás en estas redomas
donde están presas las aromas
de la fragante juventud.

Que vive en nuestras almas y caota en nuestra ,•ida
su palabra sonora de fé, de amor, de paz ....
Y, la canción que dice:
-&lt;Permíteme un momento.
por el divino ausente, mi llanto derramar!&gt;

Irás a la lucha más fuerte y risueño
si en el alma guardas un poco de ensueño,
y algo de quimera bajo el corazón.

Maestro, tú no puedes morir A tus axiomas
todas las primaveras del pensamiento seo.
Ellos sobre nosotros estáo, cual las aromas
de esas flo res abiertas sobre tu corazón.

Quisiera tener tus supremas
y rojas fraguas ~e Vulcano

JULIO A . MU~IZ.

para dar les a mis poemas
temples de acero toledano.

i

Tu sombra es la de un árbol pleno de ricas gomas
y frutos generosos en el patrio terróo ;
de frondas frecuentadas por alas rle palomas
adonde esparcen vientos celestes su canción.

Quisiera los hondos emblemas
que hay en tu sueño soberano
para grabar mis turbias gemas
como las puras de tu mano
Así y todo, se lanza el ave
al pino enhiesto, fuerte y grave...
Para oir mis cantos ligeros
refrena un poco tus ciclones,
para que juegen mis corderos
c ierra el cubil de tus leones.

Los filósofos y los poetas
seguramente son hermanos,
y aunque llevan .distintas metas
a. un tiempo se henden sus manos
En el silencio, tras siluetas
de seres y de cosas vanos,
y en las meditaciones quietas
los dos interrogan arcanos
de arte, de luz, de bienes píos,
para iluminar los s?mbríos
senderos de los u01versos...
Por lo que alegro con el dúo
sin importanci~ de 'llis versos
tielmeote, tu vida de buho.

A José M;.ría Lozano,
Que por su voz alada y fiero
corazón, me parece hermano
de Aquiles el de pie ligero.
Al del gesto ciceroniano
de cosas bellas mensajero,
al del espíritu pagano
sonoro como el mar de Homero.
Van estas pági oas, trasuntos
de jardines que vimos juntos
en un magnífico arrebol.
EL TORO. -Cuadro de Pablo Potter, existente en el museo de la Haya.

Consagro est~ carmeo de sol y alegría
a los ocios tristes de mi hermano Luis,
cuando va ea el alma la melancolía
tejiendo su turbia telaraña g ris
'

Cuando nos daba la fortuna,
para las almas, luz de luna,
para los ojos mucho sol.

Sr. Rafael López,

Padre, hermanos, amigos de los risueños días,
decid, ¿ es este el viejo portó o de la heredad
donde enterradas yacen todas mis alegrías? ..... .
-Sí ... es la vieja casona que os vió nacer ... Entrad ....
El patio .... la escalera .... Ah, el corredor, degrata
vista con los floridos tiestos del barandal ..... .
¿Y aquella enredadera de flores escarlata? ..... .
Vino el trémulo iovierno de las barbas de plata
y la tronchó con sus tijeras de cristal.
Pero ¿por qué-pregunto con voz baja y cobardemi madre no me viene como antes a besM 1... •
-Dormida en uoa caja negra, ~e fué una tarde
de octubre .... a un viaje del que no ha de tornar ....
Por aquella veotaoa mirábamos el río
cuyas crecientes broncas daban tumbos de mar;
por ésta se escapaba la vista al caserío
de la ciudad, disperso como un gran palomar.
Por esa otra veíamos )os giganteEcos lomos
de los cerros, echados bajo el brillo solar.
y por cuyas cavernas van hundiendo los gnomos
eo los cuarzos preciosos plata y oro al azar.
-El comedor .... -Ah, sí..,quéluz .... Meditabundo
vuelvo a vivir el ágape sencillo y familiar ....
¿En dónde está el hermano de abierto humor jocundo?
-Una loca aventura lo lleva por el mundo
dejando en esta mesa desierto su lugar ....
Y cada sitio llora recuerdos ... . Allí el loro,
con su hopalanda verde se ponía a charlar
haciendo al mentidero de los canarios, coro .. ..
¿Y aquel gato de alternas listas de armiño y oro? ....
-Ya es viejo. Filosofa tumbado en el hogar.
Cerrado el salón. Ciegos los espejos viudos
de las claras figuras que olvidaron guardar •.....
Los retratos parecen gemir •... los piar.os mudos
se veo, ellos que nunca cesaron de sooar . ...
¿ Y la hermana armoniosa que uo zeozootleescondido
llevaba eo las alegres notas de su caotar
hondo cual la nostalgia de uo dulce bien perdido?....
-Una mañana fría, con un desconocido
se fué .•.. toda de blanco .. . . vestida de azahar ....
Ya está lleca la alforja de mis melancolías;
me duele el alma, triste de tanto recordar
y están mis pies dolidos de tantas correrías ....
Quisiera, en la casona de los risueños días,
eo mi lecho de ciño ponerme a descansar ..... .
México, Diciembre de r912.

Los niños de almas puras y corazones claros
cuidan que no se apaguen tus encendidos faros
de paz y amor. Por eso tú oo puedes morir.
Tus surcos están vivos en nuestras-sementeras
y al soplo fiel de las humanas primaveras
tu siembra ondula en un perpetuo devenir.

En esta jau!a abierta dejé una ave, que hoy hacia
tus lares cordialmente vuela, cuya cancióo
suelta en el árbol nuevo de nuestra democracia
crecido bajo el soplo de la revolución;
por tus nobles .empeños frateroos, por la gracia
de tu bonJad, amiga del sueño y la ilusión:
tú sabes que la lira conjura la desgracia
porque serena el alma y exalt.._ el corazón.
El arte siempre vive-dijo Gautier. Al olvido
los reinos. Solo el arte posado en el mido
de lo que pasa, yergue su glorioso peodóo.
Más fuerte que la Grecia-bronces, mármoles orotriunfa el divino aeda del esplendor sonoro
•
en pié sobre los muros deshechos de Ilióo.

Q ue las más dulces gracias remolquen dulcementesobre risueños mares en calma, tu bajel ;
que jóvenes nereidas, a flor de la corri~ote
sartales de corales sacudan en tropel.
Que el Sur te dé sus perlas, sus gomas el Oriente
mientras quieta el ábrego su piafante corcel·
~
y que uoa paz elis~a sin sombra oi ponient~
te colme el labio, el alma y el corazón, de miel.
Que juoto al corazón fiel de tu compañero
cante la vida, como por un blando sendero
canta una fuente clara con su voz de cristal;
y que siempre fl.'.&gt;rida tu cabellera bruoa,
sienta que lleva atados con listones de luoa
los blancos azahares de la fiesta nupcial.

RAFAEL L0PEZ.

�El llano del diablo
I
Por una exteas, llanura
Cubierta de pedregales,
Ec.tre secos m 1torrales
Sía arbustos ni verdura,
Cuando ya declina el día
Y triste el saoate canta,
Y la luna se levanta
Tras la agr~ste serranía,
Paso a paso y fatigados,
Ua grupo de guerrilleros,
Por los tendidos senderos
Ea el llano dibujados,
Llegando van sin ttsmores
Y como a paraje amigo.
B 1scaodo el humilde abrigo
De un rancho de labradores:
Muestra el que mandando viene
Señales de hombre resuelto,
Porqu? g,llardo y_esbelto
ED su caballo se tiene.
Bordado con oro y plata
Tendido sornbrero ostenta,
Que c uadra a su polvorienta
Y ancha blus3 de escarlata,
La pistola en la cintura
Con la canana ceñida,
La calzooera prendida
Con rica botonadura.
D~ colores matizado
Lleva el zarape vistoso
y el duro fuste lujoso
Con hierro y plata incrustado.
Flota el ancho vaquerillo
Y entre su l 1.cia guedeja
Lanza la argentada teja
De la montura, su brillo.
y cuando el aire de lleno
Envuelve al corctl pujante,
Deja en su crin oouulaote
La espuma que roba al freno,
y se escucb~ acompasado
De los caballos el trote.
y alguna ~ez un azote
o el canto de algún soldado;
y flotan como las ola,
Por los vientos agitadas
En las lanzas elevadas
L'3s rojizas banderolas.
De polvo tendida nube
Va quedando como estela
Que al soplo del viento vuela
y se arremolina y sube.
Alegre el corcel_ relincha ,
Que el rancho vecino otea,
y utaoo caracolea
Haciendo crujir la cincha.
y contest«n, repetidos
Por la llanura desierta,
Desde la rú;tica puerta,
De los perros los ladridos.
y con rostros placenteros
Los moradores curiosos,
s~ adelantan afanases
Por ver a los guerrilleros.
Suen,, el clarín, y al momento
Aquella gente que vi~oe,
Ante el rancho se deoene
Para recobrar aliento;
Como huéspedes amables
Agrúpa ose los soldados,
Arrastrando descuidados
Sobre las piedras, los sables.
Suena la tosca montura
Cuando tras ruta tan larga
El caballo ya sin carga
Se sacude coa holgura.
Comienza de las hogueras
A reflejarse la lumbre
En la pajiza techumbre
Cubierta de enredaderas;

Y con trovas de q uebraoto
Y de cariño y de lucha,
De los soldar1os se escucha
El melancólico canto.
Y así entre gozo y tristeza
Por fío el rumor se apaga
Y ya sólo el viento vaga
Gimiendo entre la maleza.
11

Está durmiendo la gente
Sin zozobra ni recelo,
Y por la mitad del cielo
Cruza la luna espl~ndeote.
El jefe, que siempre alerta
Las noches en claro pasa,
Con el dueño de la casa
Está charlando en la puerta.
Y en un silencio profundo
En esa noche tan pura,
Hundida está la llanura
Como si durmiera el munrlo.
Mas de repente del llano
El silencio majestuoso
Lo perturba un espantoso
E inmenso rumor lejano. ·
Cruje en la extensa pradera
Todo el suelo conmovido,
Por el duro casco herido
De un corcel a la carrera.
Y se acerca a cada instante
Tao raudo y precipitado,
Cual va desencadenado
El huracán resonante.
-! El enemigo que viene!
Dice inquieto el guerrillero;
Q uiere alz:trse, y el ranchero

Por un brazo le detiene.
No se atemorice tanto
Yo bien sé lo que le digo ;
Ese no es el enemigo,
Teog:i calma, es &lt;el espanto &gt;
Y el soldado en tal momeLto
Puede ver frente a la casa
Rápido corcel que pasa
Más veloz que el pensamiento,
Destrozando los Zdrzales,
Arrollando troncos y hojas,
Y envolviendo en chispas rojas
Los quebrados pedernales,
Al fin se pierde ligero
Entre peñas encrespadas
Do no arrie~gan sus pisadas
El ciervo ni el lobo fiero.
-¡ Dios nos valga! con devota
Expresión, dijo el soldado,
Me he visto m..Ss espantado
Que al salir de una derrota.
-No juzgue que le reproche
Su miedo, el otro contesta,
Lo que ha visto es una fiesta
Que tengo noche con noche.
Mas como nunca perjuicio
Nos causa tal accidente,
Aquí ya lo ve la gente
Con gran calma y mucho juicio;
Y para que hai¡a memoria
De esta mi pobre posada,
Mientras llega la alborada,
Voy a contarle una historia.
Y al repetir este cuento
A la 1oz de las·hogueras
Hará tal vez más ligeras
Las noches dd campamento.

III
&lt;Este llano eriazo y triste,
Sin ranchos y sin caminos,
Y q ne tan sólo de espinos
Y pedernales se viste,
En donde no cruza un río
Ni crecen pintadas flores,
Ni pájaros cantadores
Alegran en el .estío,
Donde sólo entre las quiebras
s,. le triste y repetido
El repugnante silbido
De ponzoñosas cr.lebras,
Este llano de que os hablo
Y que tenéis a la vista,
Allá desde la Conquista
Se llama &lt;el Llano del Diablo.&gt;
Que hay razón para tal nombre,
Siempre al &lt;diablo&gt; se le aplica
Lo que no entiende ni explica
El pensamiento del hombre.
Narran que en mejores días
Bajo un cielo azul. sereno,
Ese campo estaba lleno
De colore~ y armonías.
En bosque de limoneros
S aludaban entre aromas,
A la aurora las palomas
Y a la luna los jilgueros.
Mientras cruzaba vielenta
La garza entre la espadaña,
Bajaba de la montaña
De ciervos tropa sedienta.
Sobre las flores bermejas
De pitayas olorosas
Temblaban las mariposas
Y zumbaban las abejas,
Los arroyos murmurando
Llegaban de las colinas,
Con sus olas cristalinas
Tranquilos lagos formando.
Y entre las verdes papayas
Y las palmas cimbradoras
Volaban las gritadoras
Bandadas de guac,mayas,
Y los loros repetían
Ocultos en los ramajes
Ecos y cantos salvajes
Que en los bosques aprendían;
Pero una vez, aquí vino
A establecer su morada
Una pareja, g uiada
Por la mano del destino.
El hombre· casi un auciac o:
La mujer, niña hechicera,
De su dulce primavera
Mostraba el vigor lozano.
El padre, adusto y severo;
Ella, jovial y obedi~nte;
Negros ojos, blanca frente,
Talle erguido y pie ligero.
Llegaron sin compañí-\,
Y por cierto el vulgo pasa
Que el anciano alzó su casa
Por obra de hechicería.
Sin pastores oi sirvientes,
Sin temer del tigre daños,
Se vieron aquí rebaños
Ricos, mansos y obedientes.
Aquí la casa se alzaba,
Acotando sus linderes
Ua bosque :le cocoteros
Que fresca sombra le daba.
En los oaraojos tupidos
Y en las sensibles mimosas,
Calandria~ y cbuparosas
Colgaban sus blandos nidos.
Aquí pasaba un arroyo .
Y sus ondas recogían
Las h~jas que •'esprendíao
Las flores del chirimoyo.
Y los que miráis horrores
Del llano árido y desierto,
Fueron entonces concierto__,.
De ondas, luz, aves y flores,

Mas era tan dado el vitjo
A diabólicas quimeras
Q ue con brujas y hechiceras
E,taba siempre en consejo.
Y da el pueblo testimonio
De que en noches de tormenta,
Aquí juntaba sangrienta
Toda su corte el demonio.
Y iamás en noches tales
Nadie audaz osó acercarse
Temeroso de encontrarse
Con brujas y con nabuales.
Porque contaban que luego
Por el llano rebotando
Iban las brujas volando
Como unos globos de fuego.
Y las fieras espantadas
Hacia las cuevas huían
Cuando a lo lejos oían
Infernales carcajadas,
Con extraño clamoreo
Entre las tinieblas densas
Pasaban turbas inmensas
Con perezoso aleteo,
Se escuchaban tras las hojas
De los altos cocoteros,
Hondos gritos lastimeros
Al zándose llamas rojas,
Pues, según cuentan, hacían
Sacrificios repetidos
Con niños recién nacidos
Que aquí las brujas traían.
Así el viejo muchos años
Pasó en estas soledades,
Daod• vuelo a sus maldades
Con manejos tao extraños.
Mas di~en que la doncella
Fué tdn pura y tao cristiana.
Que la legión inhumana
No pudo jamás con ella.
Y huyendo de noche y día
ne caterva tao inmunda,
Doblegóse a una profunda
Y tenaz melancolía.
Y era tanta su belleza
Q ue cuanto más la ocultaba,
Más sus gracias pregonaba
Su arrogante gentileza.
Y encadenado y sumiso
Por rostro tan soberano
Presa de un amor liviano
Hac~rla el demonio quiso
El viejo, que del demonio
Iba el capricho acatando,
Convino ea aquel nefando
Diabólico matrimooio.
Y pues al diablo acomoda.
El lugar y t iempo fija,
Pdra entregar a su hija
En tan sacrílega boda,
Y va sintiendo en sí mismo
Que su orgullo se concentra,
Pues ya tao cerca se encuentra,
Del monarca del abismo,
Que no hay nada que le asombre
Si por tal camino avanza
Y mayor poder alcanza
Que ha tenido ningún hombre.
Mas de su hija a la inocencia
Todo el misterio ocultaba,
Sabiendo que no contaba
En esto, con su obediencia.
Contento ya con el yerno,
Si la dama resistía
Para vencerla tendría,
Todo el poder del infierno.
Con pompa infernal se apnsta
Eo noche tri•te y obscura
De Satán la corte impura
Para celebrar la fiesta.
Desde la elevada sierra
Negros fantasmas bajaban,
Terribles otros brotaban
De los antros de la tierra.
Alzan grita los nahuales
Al ver que duendes y brujas
Retozan en las agujas
Que limitan los corrales.
Y con asquerosas alas
De murciélagos gigantes
Los dragones repugnantes
Lucen sus feroces galas.
Gruñen, silban, rojeo, gritan
Espantosas alimañas
. Que en nube, de las montañas
Al llano se precipitan.
Tan grande el rumc,r se extieatle
y a regiones tao distantes
Que a sus quietos habitantes
Despierta, aturde y sorprende.
Rumor del viento que zumba,
Que los peñascos de5gaja,
Y los árboles descuaja
Del monte que se derrumba.
La joven en su retiro,
Débil tiembla y no se atreve
A entregar al aire leve

GALERIA ARTISTICA .-Retrato de Mrs. R. Smith, por Romnq.

I,i una queja; ni un suspiro.
La asusta el rumor de afuera,
Y oprime contra su pecho
La cruz humilde que ha hecho
Con hojas de una palmera.
De pronto escucha el crujido
De la puerta, y efpantada
Se siente I u ego arrastrada
Por brazo desconocido.
Y al mirarse en esa hora
Entre la turba precita,
Besando la cruz bendita
El nombre de Dios implora.
Al oir el nombre santo
Que de aquellos labios brota,
La legión que se alborota,
Retrocede con espanto
Y nadie acercarse intenta
Mientras empuña en su mano
El símbolo soberano
Que la escuda y que la alienta.
Ella cobra la esperanza;
Mas a poco desfallece
Cuando su padre aparece
A impulsos de una venganza.
Ella vuela a la llanura ;
La sigue el viejo impaciente;
Y la niña dulcemente
Reza a Dios con alma pura.
Y cuando ya sin cccsuelo

Medita que le da alcance,
Y no tiene eo aq111·l trance
Más Psperanza c;ue el cielo,
Un corcel rápido IIPga
Que ante sus plantas se humilla ,
Salta la dama a la silla
Y en manos de Dios se entrega.
Como estrella luminosa
Que atraviesa d horizc nte,
Cruza el llano y salva el monte
En marcha vertiginosa.
Y con feroces aullidos
Que espantan a la doncella,
Veloces vuelan tras ella
Los monstruos ecfurecidcs.
Terrible, espantoso, lllmemo,
En los espacios retruena
Un rayo que el campo llena
De rojo fulgor intenso,
Y se al::ren las claras fuentes
Del cielo que se desata
En tremenda catarata
De piedras incandescentes.
Las infernales legiones
Vencidas y amedrentadas
Huyen laozando irritadas
Blasfemias y maldiciones.
Como de santo exorcismo
Por la virtud humillado,
Huye Satán aterrado

A ocultarse en el abismo.
Y al lucir el nuevo día
Llano, arroyos, casa y huerto,
Eran el triste desiexto
Que miramos todavía.
Y refieren que brillando
En México la a lborada,
En un templo arrodillada
Vieron a la niña orando.
Sólo por milagro pudo
Ir a tan lejano templo
Tan proto, pero es &lt;ejemplo&gt;
Que yo oo afirmo ni dudo.&gt;
Calla el ranchero y la diana
Del clarín a la guerrilla
Leva.n ta, porque ya brilla
La estrella de la mañana.
Listas las cabalgaduras
Montan y van desfilando
Refiriendo y esperando
Goces, penas y aventuras.
Por delante, el jefe ufano,
Va, inclinada la cabeza,
Mirando con extróñeza
Las negras piedras del llano.

JUAN DE DIOS PEZA.

�D~spués de la Victoria.-El rey de Grecia Constantino coo su primer
Ministro, extendiendo las condiciones de pa1.

La reivindiGaGión de los griegos
en la guerra de los Balkanes
Hemos visto pJr las noticias llegadas del extrangero,
que por largo tiempo los griegos han hecho alarde de
pretensiones excesivas, qae no han podido porotra parte, apoyar jamás con la fuerza de Lis armas. Soñaron
con la reconstitución del antiguo imperio de Bizancio y han reclamido Tracia y Macedonia,como propie·
dade, intangibles griegas. Pretendía izar nuevamente
la cruz sobre la cúpula de Santa Sofía.
To'.iis e,tas reivindicacioaes les restaron muchas
simpatías. Peasó;e en Europa que Grecia era insaciable, que debía darse por satisfecha con la anexión de
Creta, una vez realiz1da, y dejar de soñar con el ensanche de su dominación sobre otros territorios, por
má; que éstos llevaran bien marcados el sello helénico:
PerJ am':&gt;as partes estaban equivocadas. Si bien era
cierto que Qrecia no po día abrigar grandes esperanzas ni pretemiooes a la realización de su "gran idea,"
también era cierto que esta oacióo tenía el derecho de
formular exigencias más modestas; tenía razón Grecia
cuando se nep.ba a ser siempre oada más que un objeto de curiosidad p.ira turistas aburridos y artístas entusiastas.

-Pues nada. Miika quiere venir a verte a todo
trance para que la quieras como a su bija. T e ....
-¿ No decía yo que ibas a darme algún disgusto,
-Escucha, marrá.
-Imposible. Esa mujer, ya te lo he dicho. no debe acercarse aquí. Su condición, su vida. iQoé vergüenza!
-Manías tuJas. Adtmás es mi esposa, y la amo.
Tú hablas así porque oo cooc ces su virtud y ~u carácter. Eo dos años que está conmigo ba probado
ser digna de nosotros
-Infeliz. Es que e~tás ciego. Cometiste uoa barbaridad y el corazón, que entonces te perdió, quiere ahor:.. salva,te Jamás lo olvidaré. Pr imero fué
ella la ruina de mi casa, dfspués el escáodalo d e la
familia y ¿aun quieres que me trate con ella y que
sea FU madre? Estás Joco. Vete. vete ... . . .
-Precisamente porque me voy be venid o a hablarte. Tenemos pensado un viaje en cuanto Mir ka
dé a luz.
- / Qué bas dicho, que te vas? ¿A dónde ? ¿Cómo ?
-A Europa, a Egipto, a donde va lo que brilla,
lo que arrastra. 1Cómo. dices I En un magnífico vapor, eo un camarote de lujo que me cuesta s ooo
francos. Te advierto que no tengo un centavo, pero
los robaré.
-Eres un truhán. Y ahora que dices va~ a tener
un hijo. Me das pena. Vas a concluir por matarme.
-No te pongas melancólica De todo tiene la culpa tu inflexibilidad para con Mir ka.
-Pues, ya lo sabes, mis propósitos son inquebrantables.
-Bueno, adiós.
-Y /a eso has venido? ¿nada más que a eso ?
-A que me des el cuadro de Anglada que está en
la sala. Lufante me ha ofrecido por él 20.000 pesos.
Hay que aprovechar la ocasión de venderlo, ahora
que necesitas dinero. No dirás que por esto se profana la memoria de r:ni padre.
La Barooe~a no contestó, lloró. Y el hijo se fué
petulante y siovergüeoza.
A les pocos instantes llegó una carta para la Baronesa. Era de Mirka: &lt;Stñora-dtacía.-He resuel·
to ~irigirme a usted para que sepa que Albertoquiern Jugar en el &lt;Grao Premio Iateroaciooal&gt; una soma exorbitante de dinero y convendría que usted
crat~ra. de evitarlo. Va a ir a verla, explotando sus
se nt1m1entos de madre, con mentiras que merecen
u~a buena reprimenda, como la de un viaje a no sé
donde y como la de un nacimiento que por cierto
me haría feliz. Lo peor es que todo es falso y que
Alberto, con quien rae ca~é por un gran amor, es
actualmente la causa de todas mis desdichas. Ayer •

El paso del Danubio por la armada rumana.

Ya un antiguo Presidente del consejo de ministros,
hombre p :ilítico de primera iila eo Grecia, el señor
Tricoupis se había dado cuenta de que Grecia si quería engrandecerse, debía consentir grandes sacrificios.
Después del Congreso de Berlín, en el que por poco
no quedó ratificado el Tratado de Sao Esteban, Tricoupis había pensado que el helenismo tendría mucho
que ganar poniéndose de acuerdo con el bulgarismo;
pues de quedar en su soberbio aislamiento obstinándose en las estériles reivindaciooes de la "grao idea," la
Grecia corría el peligro de perecer abogada en sus es·
trechos límites. Y el señor Tricoupis inició las oego·
ciaciones, que mantuvo estrictamente secretas para tratar de obtener un acuerdo con Bulgaria.
El gobierno de este país exigía una al mar, declarándose satisfecho con la sesión de Porto-Lagos, Kavala,
y Salóaica, c aerían naturalmente bajo la dominación
Griega, la que se hubiera extenc!ido en este reparto,
sobre casi toda la Macedonia central y occidental.
El acuerdo estaba casi concluido cuando Tricoupis
tuvo miedo de chocar no solamente contra la opinión
pública gdega, sino también contra su mismo partido
que permanecía intransigente y afiliado a la &lt;gran idea&gt;
reclamaba para la Grecia toda la extensión, desde Volo
hasta Constantinopla, cerrao.do así a los búlgaros la salida del mar Egeo.
El entonces Presidente del Consejo de Ministros no
tuvo el valor de imponer, a su partido y al país, suma·
nera de ver, y cuando más tarde quiso reanudar estas
negociaciones, sobre la misma base no encontró ya la

misma cordialidad, ni las mismas facilidades, en las esferas gubernativas búlgaras.
La cuestión estaba resuelta, griegos y búlgaros serían
enemigos irreconciliables en las poblaciones de Tracia
y de Macedonia, enviarían partidas de agitadores y de
bandoleros cuyas fechorías harían necesarias o la conservación de la dominación turca o la iotervención
austriaca con la llegada de esta última potencia hasta
el mismo puerto de Salónica.
Vino más tarde el señor Venizelos el actual Presidente del Consejo de Ministros quien con suma habili dad, supo ofrecer la amistad de Grecia a los Estados
vecinos, y dando prueba de grao sagacidad política,
llegó a la conclusión del célebre acuerdo balkáoico,
cuyo anuncio fué una verdadera sorpresa para todas
las cancillerías europeas.
Los enemigos mortales de ayer, eran hoy amigos y
estaban resueltos a marchar el uno al la:lo del otro,
uno para todos y todos para uno, contra su enemigo
común.: el Imperio Otomano.
Grecia se encontró entonces frente a un nuevo problema, cuya solución ha emprendido con innegable
habilidad. Se trata de ensanchar el helenismo, juntamente con las esferas de acción de sus aliados, pero
manteniendo siempre el equilibrio necesario; había de
evitar. sobre todo, el caer del peligro torco en el peligro búlgaro, pues es evidente que si el zar de los búl_
garos hubiera arreglado el conflicto balkánico con el
apoyo de una cualquiera de las dos grandes ag¡upaciooes de potencias europeas. tanto los griegos como los
servios hubieran sido completamente sacrificados a los
apetitos, a las ambiciones búlgaras. Con la Liga balkáoica, en cambio, el equilibrio ha quedado asegurado
entre los tres Estados que se disputaban, hasta entoo·
ces, la supremacía en la península.
o o o
La Servia engrandecida, llegando hasta ·xibra, Perlepí y Kumanovo, servirá de contrapeso contra una
Bulgaria que tuviera veleidades de representar el papel de Prusia en la peninsula balkánica, y el helenismo
podrá siempre encontrar un punto de apoyo, sea en Sofía, sea en Belgrado, contra las tentativas de expansión
de una u otra de las dos nadooes eslavas. Quién sabe
si , más tarde, Greci1 no logrará también la adhesión
de Rumanía, formando así con esta última nación todo
un sistema de deft:nsa contra un paoslavismo que podría llegar a ser amenazador para la paz.

Mesa directiva de la sociedad de Mecáo1cos Mexicanos qoe celebró su fiesta. de aniversario el domingo pasado.

'-

Puesto de flores.-Confetti.-Refrescci..-Kermes~e de caridad a beneficio
de las víctimas de la explosión de Tacubaya, efectuada el domiogo
pasado en la escuela "Florencio M. del Castillo."

En las Garreros
La Barone~a d~ Do.e había dejado aq~ell&lt;1. mañana muy temprano el lecho y pa•
seaba por el iardrn, viendo cómo el jardinero regaba las plantas.
Los hilos del ~ol se enredaban en las ramas de los árboles, que parecían de oro.
A tra.vesó la.glorieta, don de la atmósfera fresca olía a nardos, y donde revoloteaban
gorrionas piadores, y se sentó a descansar.
La hist~ria .~e su vida. pasó por su mente. Esta.ha hecha de venturas y de dolores,
como la h_1stor!a de los s1mp!es mortales. Había sido bella en su juventud y rica, y
ya n-:&gt; tema mas que aquel rincón, entre cuyas paredes tristes transcurría su vejez.
No eran ya los achaques del cuerpo lo que más la preocupaba, eran las heridas del
espíritu. Sufría. Ya no esperaba nada. Extraía del pasado el recuerdo de su marido, q ue había muerto en un duelo, y el de su hijo que &amp;.penas transcurridos dos años
se casaba con detrimento de su nombre y de su rango. Pensando en todo esto oyó
c óm_o se . abría la ,P1;1erta del jardín, cómo Alberto hablaba al perro que ladrando
hab1a sahdo a rec1b1rle. Hasta que le tuvo delante de su• ojos y se levantó para
abrazarle.
-Mamá, mamá, ¡has madrugado mocho!..... .
-Oh, Alberto, no esperaba verte hoy; ¿no me besas' ingrato.
Y absorta en su S.lmbrero de copa y en su monóculo, en su habano y en su sonris a agregó dulcemente:
-Con seguridad que vienes a pedirme algo o a proporcionarme alguna contrariedad. Cuándo será el día que satisfaciendo tus antojos me des alguna alegría.
-Hoy.
- eHoy ? C reo que me engañas. Pero en fin, explícate.

�-Bah, fingí yo, ese valor ha disminuído mucho, y no
l)Uedo ofreceros más de quinientos por todas ellas.
Al fin, hicimos trato por setecientos, y la pobre an&lt;:iaoa partió lloriqueando, contentísima con los sitte billetes de a cien que metió en su bolsa.
ti--~Yo había hecho el grao negocio, pues a los tres meses
había vendido los ciento CUdreota dibujos, a ocho mil
pesos cada uno.
Co~pré esta casa, estas tierras que la circundan, y
y ya iba a vender mi pobre almacén, cansado de aquella vida de esclavitud y sacrificio, cuando estando yo de
pie en el dintel de la puerta, veo venir calle arriba a
1:1 _mi~ma anciana, con otro paquete, esta vez ma)Or,
aeoaio del brazo.
-Esta vez. caballero, traigo a mted lo que me
-que~a de los dibujos de mi esposo. Escogí los mejores,
a m1 gusto, naturalmente, porque yo no entiendo de
arte, y ahora queda eso, por lo que pido a usted el pre•
&lt;:io que juzgue justo.
-/Sabes, amigo, que estabas estafando a la pobre
·señora?
-Déjame concluir. Además el negocio es siempre
el negocio. ,Qué iba a hacer aquella vieja setentona de
un fortunón que podía hacerme feliz a mi y a mis hijos?
-Egoísmo puro, lo que dices.
Espera. Le ofrecí mil pesos por sus cartulinas, y
marchó con ellos riendo y temblando de gozo. Pero me
asaltó el sentimiento de la compasión hacia· aquella mujer que después de gastar sm: mil pesos, en dos años a
lo sumo, caería en la miseria más espantosa. Y le pedí
·su .dirección, para el caso de que quisiera yo socorrer·
la.
Supe, casualmente, que la pobre viuda de Dayer,ha•
oía acudido de nuevo a mi almacén, que, eocontráodo·
lo cerrado, había vendido en casa de un anticuario un
-sólo dibujo, uno sólo, olvidado seguramete en algún
cajón o carpeta.
Fuí a visitar a la pobre señora, y con lágrimas en los
-ojos me contó que aquel dibujo era el retrato hecho
por su marido de una hijita suya, muerta a los quince
.años.
_¿y qué hiciste tú?
-/Qué hice? Verás como no soy tao egoísta. La to·
mé del brazo, la llevé a cas'l del anticuario y tuve que
-ofr ,cerle cien veces más de lo que pagó a l:;i. anciana
,por el retrato para recuperarlo. Me costó dieciseis mil

..t,fii{f~ ~,,.,,.
.

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·;s;;....,,,

Mesa del banquetP. ofrecido el domingo pasado por la redacción del "Noticioso Mexicano" a la
Asociación de la Prensa, bajo la presidencia del señor general Huerta.
pesos, pero la iofeliz entró de nuevo en posesión de la
imagen de su hija &lt;1uerida. Allí, en aquel rincón del
jardín que ves, tiene la viuda su casita limpia y cómo·
da. En su dormitorio, a la cabecera de la cama y junto
a uo retrato de la virgen, tiene el r•trato de su niña
muerta, la última. obra de su espo!;o difunto. Está bien
cuidada, mi cocinero le trae la comida, una doncella
la acompaña en sus paseos, en fin, ella es feliz, así me

lo manifiesta, y yo he podido conseguir también la so·
segada vida que anhelaba.
-En efecto.
-Y ya tienes txplicado ahora el origen de mi fortu·
nón, y sabes además que a todas horas puedes ver en
mi casa a la señora viuda de Dayer, el más famoso di·
bujante que tuvo la Galia famosa.
PIERRE MILLE.

f
En el .. tío vivo."

empeñó mis joyas. Le dieron cinco mil pesos y los per·
dió en el club. Me martiriza sin campasióo.
&lt;No trato de quejarme ni de aumeotar sus pesadum·
bres. Sólo quiero que usted me ayude a encamioarle
por la senda del bien y que me perdone -Mirka.&gt;
Pensó la Baronesa que era, en efecto, una pobre mu·
chacha y que el indigno era él Y ya no t,mía remedio.
La Ba.rooesa claudicó y resolvió ir a ver a Mirka. Or·
denó al &lt;chauffeur&gt; que preparara el automóvil.
Estando vistiéndose la preocupó el carácter de aque·
lla primera entrevista. Siempre Mirka le había pareci·
do antipática, repugnante. Y, al fin, debía acercarse a
ella; besarla, enjugarle las lágrimas. Ignoraba su fisonomía, su voz, su trato. Hasta aquel instante había du·
dado de su digaidad, pero empezaba a creer en ella.
Llegó a la puerta de la casa. El lacayo llamó. Apare·
ció Mirka en el rellano de la escalera y al reconocer a
la Baronesa se extremeció de júbilo. Corrió hacia ella.
cayendo sobre su pecho, a.negada en llanto. Ambas fue·
roo al pequeño recibidor donde la cooñdencia duró una
hora, al cabo de la cual se separaron temiendo ser sor·
prendidas por Alberto.

Una guapa vendedora de confeti.
el bra~o uo montón-de cartulinas. Vestfa de luto por
la r~c1_ente muerte de m marido, y lloriqueando, me
suplico que le comprara aquellas obras de su esposo.
Yo, natutalmente, para hacer mayor el nfgocio, fingí
desconocer el valor de aquellos dibujos y el nombre

de su autor, y eso que Dayer gozaba de gran fama en
París.
-/Cuánto queréis, señora-le dije-por esas 140
cartulinas?
-Mi marido-respondióme con voz temblona-las
vendía a 50 pesos.

. . . . . . . . ;¡ ••

Antes de partir, la Buonesa, conmovida, dejó· a su
nuera dinero para que desempeñara sus joyas. Además
le dió instrucciones respecto a los procedimientos que
era urgente adoptar con el fin de que Alberto se en·
mendara.
Este. que había estado escondido, apareció radiante
de conteoto. Y poco después, del brazo de Mirka., que
co11taba con perversidad lo difícil que 1" había sido
engañar a la vieja, silió hacia el hipódromo-a b eber, a
jugar, a vivir.
Eci la s tribunas se confundían con la aristocracia de
aquella tarde, aunque algo dt: amoral y de vil se des·
prendía de ellos como un perfume.

J. E. BARANDA. !CAZ A.

l

LA VIUDA
Ya sabes, amigo, que ea Montmartre tenía yo alma•
cé11 de compraventa de cuadros y dibujos.
-IY con ellos hiciste tu fortuna?
-Precisamente. Diez años hacía que habitaba mi
humilde tienda, viviendo como un oscuro comerciante,
cnndo vi110 a v isitarme la viuda Dayer, llevando bajo

Grupo de caballero!', socios de la sociedad ''Empleados Libres," que organizaron una Kermes·
se de caridad, beneficio de las víctim:;i.s de la explosión en Tacubaya, la cual ker·
messe se efectuó el domingo en el tívoli.

Grupo de amigos del señor don Manuel Mondragóa jr. que le ofreció un banquete de despedida, con motivo de su próximo viaje a Europa

�--

donde vivía la infeliz. Llamó a la puerta. Transcurrió,
algún tiempo antes de obtener respuesta y por fin apareció en el umbral una pobre mujer anciana.
-La señorita no recibe,-murmuró con voz cascada.
Roseo deslizó en sus mauos una moneda de oro, logrando así penetrar en la casa.
-Ya que deseáis ver a la señorita con tanta insistencia, héla ahí; dijo misteriosamente la sirvienta.
Roseo sintió latir apresuradamente su corazón.
En el fondo de la habitación donde se le introdujo
estaba sumido en la semi- obscuridad, y cerca de la
ventana estab1 Gaby, vol\'iéndole la espalda.
De pronto, oyendo ella unos pasos extraños, volvió la
cabeza.
Roseo la miró largamente, y sus brazos, insensible•
mente, cayeron a lo largo del cuerpo, mientras Gaby,
con un grito desesperado, llevaba vivamente a su mejilla izquierda un velo de gasa que rodeaba su cuello.
Estaba desfigurada, horriblemente desfigurada, Gaby
Fleurac. Roseo había podido ot&gt;servar en la mejilla
que ocultaba ella y en medio de una grao mancha roja, la carne corroída.
-iMi buen amigo!-exclamó Gaby,-·m ieotras sus
ojos se llenaban de lágrimas.
Roseo supo mostrarse tao bueno, tan compasivo, tan
fraternal, que poco a poco, ella se sintió renacer, y le
cortó el horrible accidente causa de su desgracia. El
verano anterior, en un paseo en automóvil por las tie·
rras de Italia, cuando su viaje, el motor hizo explosión,
quemfodole horriblemente el rostro.
-Y ya lo veís, Roseo. Uno a uno, mis amigos me bao
abandonado,, .. Quedo sóla . ... Algunas veces, de ooch~. salgo a dar un corto paseo con el rostro siempre
tapado.,,, Por unos momentos siento la ilusión de lo
que era, pero pronto la realidad actual me sume de
nuevo en mi tristeza.
-Vamos a ver, Gaby, no estáis tao desfigurada como
creéis.
-iAh, amigo mío, ¡bien lo sél Hice retirar todos los
espejos hace unos días, para que no aumentaran mi tortura.
-Snpoogo, querida amiga, que me permitiréis visitaros de vez en cuando.
-Otros me hao dicho lo mismo y no hao vuelto.
-Volveré, Gaby, os lo juro.
Roseo ha vuelto a ver a su amiga. La visita con fre•
cueocia. En los primeros días ella escondía su rostro.
Daspués, poco a poco, aumentó su confianza, y ya no
cuidó de ocultarle su mejilla quemada.
Emocionada, Gal:.y recuerda sus primeros tiempos, y
sonríe a su amigo tiernamente, expresándole su inmensa gratitud.
Ya no es ella quien sufre. es él.
TABARIN.

Gaby FleuraG
-1 Habéis leído &lt;!~o? interrogó Davray tendiendo un
periódico a Rosen, una de
las principales figuras del
teatro, aunque joven todavía.
Rosen había llegado en muy
poco tiempo a ser uno rle los
autores favoritos del público,
y se veía ya rodeado de discípulos a quienes trataba amigablemente, dándoles a la par
c¡ue el consejo de autor la
frase aduladora del amigo.
Rosen tomó el periódico
que le tendía so amigo y leyó
el párrafo que éste le indicaba. ,
-No, no le había leído, dijo.
Su fisonomía calma y grave, se ensombreció.
--Confesad, dijo Davray ,
que es muy raro esto. Nadie
lo sabía.
La noticia, en efecto, era
inesperada. Roseo •cababade
saber que el periódico que
Gaby Fleurac, que había hecho en otro tiempo una verdadera creación de una de
sus obras, se encontraba ahora en una muy precaria situacjóo.
¡Cómo la bella Gaby había
pedid.o Jlegu hasta aquí ?
Mientras que el grupo que
rodeaba a Rosen e,·ocab"
a hora los triunfos de la ar-

Recuerdos de la fiesta de caridad efectuada el sí~ado último en el Internado Nacional.

tista, sus audacias y ~us caprichos de mujer hermosa, Rosen,
pensaba en esta defgracia acaecida precisamente en los días.
próximos del año nuevo, época
de regalos y galanterías, en laque la bella Gaby habría debido,
ser objeto de mil solicitudes por
parte de sus admiradores.
¿ Qué había paEado, ento nces?·
¿ Cómo se explicaba que Gaby,
se encontrara en la miEeria hasta el punto de implorar socorro
desde las cclumnas de uo periódico?
Rosen se ioscribió en la list a.
anónimamente por una suma importante, y sus amigos hicieron.
lo propio. Se habló de otras cosas, y bien pronto, nadie, fxcepto Roseo quizá, se acordaba deGaby Fleurac .
Durante una semana Rose n estuvo ocupado en los ensayos deuna obra suya, pero no basta el,
punto de olvidar por completo a,
Gaby. Con gran trabajo se había,
procurado la dirección de la artista, no precisamente para visitarla, sino más bien para hacep·
llegar basta ella algún socorrn,
anónimo.
Algunos días pasaron aún,.
cuando una tarde en que Rosen,
iba a entrar al teatro para presenciar un ensayo, sintió súbitamente una extraña emoc ión que·
reprocbab.1 su egoísmo, acusándole de bobertardadotanto 1iempo sin visitar a Gaby.
De un gesto brusco llamó a un,
taxi, y se hizo llevar a Boulogne.

Los Viejos
Masch y Baba ( el viejo y la vieja), así se les llamaba
simplemente, Y eran tao viejos, que nadie conocía sus
nombres.
Eran &lt;Mosch y Baba&gt;, las dos personas más aocia·
nas en los dom 10ios de nuestro gran poeta Alexaodri,
en Mircesi.
El bahía sido antaño postillón, y basta un postillón
célebre. E,1 su larga vida había juntado casi ona fortuna: ¡doscientos francos! y después de haber casado a su
hijo único en una aldea lejana, habíase casado asu vez
en segundas nupcias, con una mujer que sólo tenía una
hija, también casada en otra aldea.
Vivían juntos hacía ya mucho tiempo, y de tao viejos,
parecían encogerse cada día más y más, cual si fueran
arrugándose.
·
A menudo se les veía por las llanuras de Micersi,
atrave%.r la floresta y luego sentarse bajo un árbol, muy
juntos el uno al ot ro. y durante horas enteras disfrutar
así del hermoso día, conversando U!:. poco, adormitándose otro poco.
En una ocasión le había pasado casi una desgracia
al viejo. Habíaole confiado ciertos gansos para cuidar
y mientras hacía eso dió uo paso en falso y cayó en el
arroyuelo del valle.
Demasiado dlbil para levantarse por sí solo, se hubiera ahogado sin remedio, y miserablemente, si alguien
no lo hubiera visto y acud ido en su auxilio. Sólo cuando contaba sus aventuras de postillón, se rejuvenecía
aún; entonces sus viejos ojos resplandecían y en torno
suyo todo parecía animarse con tilines de campanillas
y piafar de caballos; él se sentía de nuevo en la posta,
caminando de día y de noche, caminando siempre, como la brisa.
Guardaba también muchos, muchísimos recuerdos de
la historia del país.
Era muy celoso con su mujer: ésta no debía mirar a
nadie; ni hablar con nadie. Y con grao contrariedad
suya, un joven rondaba de continuo por los alrededores
de su casita.
- / Qué viene a buscar por aquí-decía el viejo muy
irritado. Hasta que por fin descubrió que era por la
hermosa hija de un vecino por quien el galán rondaba
los contornos.
En medio de esta paz que llenaba • su vida, el viejo
fué un día a casa del propietario del campo.
-Cocoou Vassili, queremos divorciarnos.
El propietario, lleno de asombro, dijo:
--,'Pero qué idea se te ha metido en la cabeza ? ¿Te
has peleado con tu vieja? ¿ Qué idea se te ha ocurrido ?
Porque, ál fin, .y de todas maneras, vosotros uo teoéis
mucho tiempo que vivir juntos,
0

-Justamente es por eso, Cocoou Vassili. Hemos reflexionado que no nos quedan muchos días de vida por
delante, que cada uno de nosotros tiene un hijo, y que
después que nosotros nos muramos, nuestros hijos van
a pelearse por la herencia. Y por esto que nos pasa, es
por lo que queremos separarnos de autemaoo ....
Nadie pudo disuadir a los dos viejos de su decisión,
la cual principiaron a poner pot obra sin tardanza. Los
doscientos francos en monedas de oro fueron agrupados en mootoocitos, y el viejo, poniendo una moneda de
oro delante de sí mismo, y otra delante de su mujer, iba
diciendo:
-Una para tí. ... una para mí. ... una para tí.., ...
una para mi. ..... Hasta que no hubo más monedas que
distribuir. Una almohada para ella, una almohada para
él; un tapiz para ella . . .. un tapiz para él. Después el
viejo dió a su compañera los dos bueyes, y se reservó
para sí el caballo con el carrito. Y después, fueron.a la
posada para decir adiós a la geote. Allí los rodeó todo
el mundo y se bebió a la salud de ellos. Y aunque la
gente pretendía estar alegre, vertía lágrimas. Pidiérooles perdón a todos, con objeto de que nadie pudiera
guardarles reoc~r. Al fin emprendieron la marcha, des·
cendieodo, y llegaron al puente de Sereth En ese sitio
se detuvieron un instante: se abrazaron, lloraron y ca·
da cual tomó su camino: el uno por la derecha, el otro
por la izquierda ... , . .
Con mucha frecuencia es más fácil ejecutar uoa re·
solución que soportar sus consecuencias. El viejo se de·
bilitó y transformó de tal manera, que al fin de breve
tiempo no era más que la sombra de sí mismo. Si acaso
le preguntaban cómo iba, solía responder:
-iYa no puedo dormir, porque no percibo su aliento
que me acariciaba el cuello!
Se lo pasaba errando por doode quiera como un espíritu sin reposo, como si buscase siempre algo sin poder encontrarlo.
Cuando h!lbía pasado una semana le dieron la noticia
de que su '"Baba" estaba muy ecferma. Sin tardanza
ató su caballito al tarro y se marchó tao rápidamente
como le era posible. Pero cuando llegó a la aldea adoo·
de ella se había retirado, se encontró con que justamen•
te llevaban el ataúd al cementerio.
Sin decir uoa palabra siguió a la muerta, y asistió al
entierro sin una sola queja. En seguida volvió directamente a su casa y se acosió. Al día siguiente amanec ió
muerto.
Entretanto la casita se va cayendo con lentitud ; y_ de
tal manera está ruinosa, que ya no se veo en ella sino
las plantitas y los rosales que cubren el techo ..... .
Pero Alexaodd no permite de ningún modo que la
oqueo . .... .

México Pintoresco . - Fuente pública y mercado en Tonalá, Chiapas.

CARMEN SYLV A.

�1 .

TEATRO COLON.- "LA CAS·
TA SUSANA."

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y
c
g'

q
f,

q
e

. La verdad, si se compara el
hbro de la opereta de este mis·
mo título c.:&gt;n J:¡ comedia de donde ~e tomó, resulta ésta muy su·
P&lt;;nvr , y se vé que se han supri·
mido escenas cómi cas de impor·
t~ncia y escrit•s con suma gra·
c_ia, Todo el acto tercero es dis·
tinto por completo en nna y tn
otra. En la opereta la esposa del
académico nunca llega a saber
las galantes !.°danzas de su espo·
so Y de su hi¡o; ep la comedia lo
descubr~ todo; en cambio en és·
t~. no existe el personaje de ¡a
h 1)ª• qu~ en la opereta propor·
c1ona s1tuac1ones de interés. De
1?dos modos, el público que asistió al estreno, salió complacido
por lo animado del espectáculo.
_ ~uy bie!l, m11y elegante, la se·
nonta Gaspar, encarnando el ti·
po de_ la protagonista. Los de·
más 10térpretes nada deja roo
que desear; y la obra se puso c on
e~mero, Me permito creer que
51 se suprimiera la canción de la
opereta " Susana ven.. " cantada
e? el a cle te~cero, nada perde·
na la comedia.

•
TEATRO L1RICO.-"SI YO FUERA REY."
No merece esta op"lreta, libro de López Monis y música del maestro Serrano, haberse estrenado en dos teatros la misma noche, en el Lírico y en el Principal Pero como esto de la competencia es m~tivo de muchas tonterías, y como
además, parece ser que se anda mal de obras españolas, y peor aún de mexica•
n..s, hw que acogerso a lo poco que se presenta, para que en la noche del sábado no falte el estrenito de marras.
El argumento de la citada opereta española, (género que basta ahora ha da- '
do poco de sí en la midre patria,) es mitad serio y mit~d . cómico,_ pero amb~s
elementos se hayan unidos con 1.an escaso "rte, que el pubhco empieza a seohr
a la mitad del acto primero cierto cansancio que termina en bostezo al terminarse el segundo ; y, en resumen, dudo que dure en el cartel más que la semana

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"THOMSON EL ENVENEÑ'ADOR."
De éxito completo puede juzg,,ne el e5;treno de este drama policiaco en cinco
ª':tos deb1~o ~ , la pluma del periodista Gonzalo
R1ver~, y ao:i,d1re qu~ es inexacta la versión que
p ~r ah1 lle visto escrita de haberse tomado el asun·
to de una novela americana. No hay tal novela, ni
cosa que se lo parezca, y seguramente que trabajo
le h'l. de costar !l que esto asegura de citarnos el
nombre de la misma.
En 1~ ?bra de que hablo se mezclan las ~orpre•
sas poltc1acaf efecto de los crímenes cometidos por
el citado_ doctor, ~on unos amores sentimentales del
doct?r R,gth, antiguo discípulo del criminal, y de
una ¡ove~ Angela B~andon, poseedora de un dote
de dos millones de libras. Y como este dinero era lo
que apetecía el envenenador y su complice Lady

Maube tutora c!e Ja joven
grao Sf'osación , con esceo::s;:,l!a un a~gumento :'le
cales de acto que aumeot
~ movidas, y con fi1
El leoguaie ~s correcto y~~~d mte~és de la trama.
das hs veces que se ha u ~• o, Y a~ta ahora tose h'l n:ostrado sati, fecb~ e1o en escena el público
escéni~o que debe •ati•fa· n resum~n un triunfo
autor.
. . cer en grado sumo a su
L:t interprPtación ha sido e
tas Gil y Gaspar mu b"1
xce 1ente. Las seíiorigran_ relieve a su paif-¡_ ~~r~J~\:ª~ura
les, y dando
dom1oaodo como él sabe
c O un maestro,
bien, y di resto de los act;sos pedsonajes. Aguirre
cuadro. El drama se ·ha mi:: ~oO escompu~iet'on el
buen gusto.
a
eco prcp1edad y
Teatro Lírico·- E scenas de la opereta Si yo fuera Rey.

de costumbre.
No es todo lo dicho para que se crea que olvido la música del maestro Se·
rrano, muy bella y con más instrumentación que propiedad en las situaciones.
Algún número lo encontré de suma originalidad y con otros cantantes seguramente que la partitura hubiera lucido mucho; pero en los teatros adonde se puso
en escena la 01&gt;ra, los intérpretes dejaron mucho que desear.
Todavía en el Lírico la Millanes sabe lo que h:ae entre manos; frasea con
limpieza, saca partido de su voz, algo oscurecida en algunas notas, y dice bien
con matices artísticos.
Pero en el Principal, Mimí Derba estuvo deplorable. Ni eso es cantar, ni
eso es teatro, ni eso es más que una bella escultura, que ha bajado de su pede~hl y por arte mágico mueve lo3 labio; Afortunadamente para ella, el tenor Lt •
món adolece d., igual defecto y por tal motivo su voz regular no luce lo que;deb iera con el detrimento de las ¡;iezasmusicales, que las oimos incoloras, y sin
pasión alguna. En fin, un desa~tre.

Teat.-o Colón.- Cuatro esct'nas de la obra policiaca "Thomson el Envenenador.

�La boda del ex-Rey de Portugal

Pecado venial
Heme aquí en una tarea bien extrañ« para un hombre de letras. Estoy colgando un cuadro en la pared.
No extraña por el hecho (me he mudado ayer y no
sorprende que me ocupe este pequeño detalle de instalación), sino por la hora temprana en que me ha dado
por esta actividad.
En verdad, para que un hombre de letras, que no es
un extravagante, sino un tranquilo ciudadano, con la
preocupación de un hogar, se halle a las seis de la mañana empeñado en colgar un cuadro, es porque debe
tener una poderosa razón.
Así es, en efecto, y os la contaré.
Desde ha~e unos días buscaba un pequeño departamento para 1~stal~rme. Dí al fin con éste. Me ha gustado extraordmanamente. Son · tres piezas, una a la
calle, dos ioteriores. Abrigado y lleno de luz.
~~ enamor~ desde que lo ví y no dudo que me ha
tra1c1ooado m1 poco arte en disimular impresiones. Sí;
no dudo: el encargado me cobra veinte pesos más de
lo que pensa~a cobrarme por el alquiler.
Cuando quise defenderme era tarde. En 6n: después
de todo, no me quejo. Haremos un cuento más por
Sr. Prof. don Ponciano Rodríguez, nombrado jefe
mes .... . .
de la sección rudimentaria de la Secretaría
He traído, pues, mis muebles y he comenzado a arre•
de Instrucción Pública.
glar la C;isa, con ayuda del encargado, que ha tenido
e:a genlll~za, y de 1! muchacha que desde hace cinco
E:1_ te~or del Líri:o, se~or Varela, hizo lo que pudo, · anos nos sirve de cnada, de portera, de amiga y últiy dio br:llantez a la parl!tura que hay que decirlo, pe- malll:ente_como aya de nue,tro pequeño Arturo.
sa un poco. Los coros de este Teatro muy bien, el de
M1 muJer no ha venido aún de provincia. Previó que
los co~spi!adores merece un aplauso. En c;ambio, los pasaría un buen tiempo antes de volver a estar con su
del Prmc1pal, cada uno por su lado y el vestuario de f~milia y se quedó allá, hasta que yo arreglase nuestro
ese Teatro deplorable: 1.qué lástima, allí donde iitmpre nido en Buenos Aires
las obras se montaron bien! .... Las fotografías que da•
Ayer ha sido el ¡;(ran día. Desde temprano comenzames del L!r~co 1;&gt;rueban que la '.:&gt;pereta de que hablo se mos la tarea y confieso, ahora que me ha tocado ayudar
puso a conc1enc1a y con sumo gusto.
a .moverlos, he cambiado de opinión sobre mis bienes.
o o o
Siempre creí que eran pocos; be y ncs parecen innuY ya que hablo del Principal, algo hede decir de merables.
El destino de las habitaciones fué objeto de madura
«Las Musas Latinas&gt; que la empresa ha creído ser un
verdadero éxito, y a mi juicio es una lástima que obras reflexión. Siempre sucede que después de rdlexionar
1::n que el decorado y el luJo, lo es todo, las veamos se arriba a unll' solución.
.Así_fué, pues. Destinamos las piezas ioterioH s a dorp resentadas de manera i mpropia en l:ts trajes, y hasta
m1.ton_o y comedo:, y la qu.e daba a la calle para mi es·
en las decoraciones.
•
Si otros asuntos de mayor interés no debieran ocu• cntono. Se traba1a muy bien en una habitación que da
par las páginas d e EL MUNDO ILUSTRADO hubié- a la c alle, en un tercer piw, en la cual e[)tra ampliamente la luz.
ram?s d ado la reproducción de las decoracioues que
Al arreglar en ella mis libros y papeles, noté que has e pintaron para el Teatro de Apelo de Madrid al es·
trenarse dicha obra. Pet"o, ¿ qué se va a esperar de una bía allí un vago perfume. Ya lo había percibido desde
d irección artística que hace que la romanza del gondo· ayer y me llamó la atención la persistencia. Se lo hice
!ero, que es para fiple, la cante un tenor? Y, así todo notar al encargado, que estaba conmigo.
-Así es-me dijo.-Desde que se han mudado les
por el estilo, sin que yo sea de los que digan que tales
otros iogu_ilioos, bace m€s y medio, ha quedado eite
«Musas&gt; son una cosa extraordinaria, pues empezando
perfume. Sin embargo, he lavado los pisos, he limpiado
Eorq11e ~~s "Latin:15" 1:1º se reducen _únicamente a Espa·
las paredes y la ventana ha quedado abierta todo el
na, I!aha} Franc1~, smo ,jue t~mb1én están Portugal y
Bélgica, que se deJó el autor senor Moncayo en el tia· tiempo.
Después agregó:
tero, y concluyendo por lo vulgar de los tipos que se
-Esta era la habitación de la señorita •...
presentan, siendo siempre los mismos, hay que confeAl rato me picó la curiosidad y pregunté:
sar que si España y en Buenos Aires triunfó la zarzue- l Qué señorita ?
1~ de que me ?cupo, débese a buenas y propias decora·
Me contó entonces que mis antecesores en el dlparcienes, no copiadas de postales (como ha dicho un co·
nocido cronista) y a intérpretes de gracia y de talento tamento habían sido un rr..atrimonio inglés con una hija
como la Isaura, ¡a Memvribes y la Moreu, la Domín· ú nic3 de veinte años. Habitaron un año en la casa,
marchándose luego a Inglaterra, porque la niña se mci·
guez y otras de no menos renombre.
ría aquí presa de una incurable tristeza.
LUIS DE LARRODER.
Me intrigaba la inglesita. Queriendo ccmpletar la
impresión volví a preg~ntar:

Una reunión de los Delegados de la paz, para la cuestión de los Balkanes, celebrada en Bucares!.

Con una solemnidad deslumbradora ha tenido
efecto el pasado último jueves el matrimonio de
don Manuel 11 ex Rey de Portugal con la Princesa Victoria Augusta de Hohenzollern, sobrina
del Kaiser de Alemania.
La ceremonia tuvo efecto según el rito católi•
co por ser esta la religión del marido, y la que
ha de prevalecer. Los novios entraron en la ca·
pilla precedidos de dos pajes; después seguían el
Príncipe de Hohenzollern padre de la novia, la
ex-reina Amelía madre del novio, el Príncipe de
Gales, el Duque d-, Montpanseir, el Duque de
Oporto, tío del recién casado y otros invitados.
Cuatro damas de honor llevaban la cola del traje
de la desposada, y siguiendo la tradición, la Prio·
cesa Agustina Victoria ostentaba en la ceremonia
un vestido de brocado de plata que tenía de lar·
go cuatro metros.

oo o

Sr. Lic. don Macedonio Gómez, nombrado Direc:
tor del Archivo General de la Nación.
- ¿Alguna mis desgarbada ?
- iCa! no señor. La más hermosa mujer del mundo ·
ru_bia como el oro: con unos ojazos azules, dulces
tnstes, que la hac1an. adora b le. No bacía más que leer.
N_o sé por qué me 1':11presion6 aquella fervorosa evo~ac1ón de la b~lla muJer que había dejado allí, en el
1odelebl~ y suhl perfume, un trasunto de su misteriosa
personalidad. Pensé en ella con simpatía y triste
¡pobre niña enferma!. .. . . .
za,
«En vano te busco en mis peregrinaciones-alma
h~rmana de 1~ mía: ¿Dónde estás l-acaso presa de Ja
m!sma aog~sha lloras la soledad de tu vivir.-Acaso
miras la m1S1~a estrella que yo contemplo desile mi
ventana- y mientras que nuestras miradas se confun•
den en el objeto del mismo ideal-una fatalidad sepa·
ra n~estras almas-que se ignoran en medio de ]a soledad inmensa de la vida.&gt;
La lectura .de los desconsoladores versos, el recuerdo
de _aquella triste y be_lla muj.e: que lo$ había escrito
al~ como una _con~es1ón espmtual, alguna tarde en que
sonaba_nostal¡pas Junto a la ventana, me produjeron
?º~da impresión y en todo el curso de la tarde pemé
1ns1stentemeote en aquella dulce y enferma iogl ·1
9ue en ésta, mi habitación fut ura, había suspirad:s~:
1Dcurable melancolía.

y

!

E l Cardenal Netto, arzobispo de Lisboa, dió
la bendición a los desposados, de~pués de que és·
tos cambiaron los anillos.
L'\ ex Reina Amelía se inclinó enseguida ha·
cia la Princesa Agustina ::lándole un beso. El
Príncipe de Hobenzollero béSÓ también a su hija.
Despué3 de eutonarse un himno, la salida de
los novios se efectuó con el mismo ceremonial
que la entrada.
Eotre los innurn ?rabie, regalos que recibió la
novia, figuran un collar de dos mil diamantes,
presentr. del Daqu~ de Oporto, tío del ex-Rey
Manuel de Portugal. La princesa recibió también
regalos d el Emperador Guillermo, de Alemania,
d el Rey Jorge V, d~ Inglaterra, de los Reyes de
Italia y de otros soberanos.
El día anterior a la ceremonia religiosa tuvo
1u¡¡ar el acto de firmarse el contrato matrimo·
nial y con este motivo se efectuó un banquete al
q ue asistieron 77 soberanos y princesas de las
principales familias reinantes en Europa.

o o o

Cuan?o dimos por termrnada la tarea anochecía. Dí
las gracias al encargado, despedí a la muchacha y quedé solo.
Me sentí? ~an~ado, presa de no sé que extraña laxitud. No sah s1qu1era a cenar. Tomé apenas una copa
d~ aporto y me recosté en el amplio sofá de mi escrito•
rio, !rente a la v~ntaoa, por donde entraba una vaga
claridad de crepusculo. Me adormecí.
l Fué la ~oledad prop(cia, la consecuencia de un dfa
de c~nsanc10, la pote~c1a evocadora de aquellos versos?
1J!ue aquel_~aro y sutil perfume, perturbador y feme·
o~I,_ o ~e v1S1tó la sombra d e aquella bella mujer que
v1via aun en la sombra de la habitación como un fantasma?
N? 1? ~~- Irresistiblemente, en la. consciencia de la
semi v1g2ha, en el pesado su eñ o que me acometiú des·
pués,_soué con ella, con la hermosa desconocida.
Son~ ,• • • i9~é sueño turbador y culpable! . . .• Era ella
la muJer dehc1osament e espiritual, la visión idílica que
!levaffios todos los hombres como un ideal imposible e
1~habable en lo más hondo del corazón. iC6mo la bab)a buscado af~nosamente en todos los senderos de la
v1da,~en angustiosa ind agación, sin hallarla!
Soné. •• - .. recordando cómo mi matrimonio no había
encarnado la aspiración ideal que guardé siempre cui~adosame?te ocult~, para mi pobre esposa, a cuyo 'cari •
no tranquilo Y adicto no quena inferir un agravio
crue!.
i Cómo renegué de ese afecto, merliocre y vulgar com·
puesto de pequeñas preocup11ciones, de gcces as;z bur•
gueses, qu e basta _entonces lo fueran todo para mí!. ...
En la enagenac1óo del s u eño creí que rompía aquet
lazo terrestre y v~lga~ para unirme, en las claridades
de un _mundo de 1ntehgencia superior, a aquella adorable criatura, sc beranamente bella ; la amada soñada en
las vag~edades de )a adolescencia y en las quiméricas
exaltaciones de la Juventud, que volvía a mí para re•
corda~me que bab~a olvidado, en las mezquinas preo•
cu pac1ones de la vida, las rutas de un destino superior.

t

El Rey Manuel II de Portugal en traje de gran gala. En el medallón la Priocesa Alejandra de Fife, bija del Rey Eduardo de Inglaterra, y con la que se dijo hace
algún tiempo que iba a casarse.-El ex Rey de Portugal con el traje de Caballero de la Ordea de la" Jerartierre."-La Reina viuda,madre de Manuel II de Portugal.

�~"Wlill~~-l~~hlM\6m1

fL ~- ~¡~

~,

~ w ) f l t i d. . . . .l l i # I \ ~ ~ ~ ~
acompañarán con sombrillas de un color vivo y contrastado, rubí, esme_ralda, violeta, azul
rey, etc., con forro de faya .o satén pekiné negro y blanco, detenido sliamente de las varillas, permaneciendo independiente del resto de la scmbrilla. Este detalle, cerno veréis,
lectoras mías, es completamente nuevo y original.
·
Impuesta por la forma de las faldas que descubren casi por completo el pié, la boga
del lujo en el calzado ha llegado a su apogeo. La bota está suprimida, casi en total atandono de la Moda, dejando todo el favor para el calzado de fanta!Ía. En estos mementos el
coturno es el que se lleva las preferencias; bajo o subiendo por detrás se hace para la ciudad
en cabra blanca, gris claro, beige o marino o en
gamo blanco, gris, cchampagne,&gt; con empeine
negro de cuero barnizado. Para los salones se
hacen de terciopelo negro n en satén de todos
colores y en este caso, adecuado al traje.
El calzado de lujo, vosotras lo sabéis bien, mis
queridas lectoras, tiene siempre tacones altos.
Actualmente hay dos formas distintas: el tacón
Luis XV y el tacón ccubano,&gt; el cual hecho de
uoa sola pieza como el anterior en una altura de
cinco centimetros y medio, es completamente recto por lo que tiene la ven·
taja de no deformarse tan
pronto como el primero.
Sin embargo. ¡cuántas
encantadores modelos de
calzado rivalizan con el
coturno! Unos en cabra o
gamo blanco, gris o beige
con empeine y talón de
cuero barnizado, ,o todos
en cuero o todos en cabra, son detenidos por una
sola barreta abotonada o
por dos barretas dobles
bonitamente recortadas
que se entrecruzan y se

Traje de teatro.

DE PARIS
Un vaso de porcelana negra de la China es el refinamiento
en su grado máximo, y toda mujer elegante desea poseerlo.
Tratándose de uno sólo, es fácil complacerla; pero lo grave
es que se empieza pn el vaso de porcelana, y se concluye por
el salón completo
El blanco y negro se impone, es de rigor, y uo h ay más remedio que sacrificar los muebles de caoba y las sedas color de
paja.
Las cortin~s irán al tinte a que las tiñan de negro, y lueg;i
se sobrepondrán algunas aplicaciones de encaje o de seda blanca. Los muebles se pintan c~n laca negra; las puertas, de blanco
con filetes negros, como las esquelas de defunción, y el suelo será de mármol, también blanco y negro.
Las fbres, blancas, y la, pantallas1 de este mismo color, cubiertas de tul negro.
•
Esta p~sión desgraciada de enlutar la casa traerá c~nsecuencias desagradables, porque involuntariamente el espín tu se en•
tristece al penetrar en una
casa así decorada, y si, como es de rigor, todos sus
habitantes van aparecieo•
do vesti:los de m idio luto,
andando pau~adamente y
hablando en tono bajo, la
conversación recaerá por
fuerza sobre asuntos trágicos, y si alguno distraí-

Traje parisiense,
Traje de baile.

Crónica
Aún cuando parece, mis queridas lectoras, que ya no es tiempo de ocuparnos de las sombrillas, por haber calmado un tanto los ardores del sol estival, es preciso convencernos de que el citado accesorio es actualmente un
objeto no solamente de lujo sino de utilidad práctica, especialmente en las
playas y poblaciones veraniegas, en las cuales el verano se prolonga todavía
p!Jr algún tiempo. Así, pues, creo que vosotras desearéis conocer las últimas
· novedades de la Moda a ese respecto.
Después de su aparición que a su tiempo hicieron las sombrillas prima·
v erales, y de las que en otra ocasión hemos hablado largamente, han venido
otros .modelos completamente nuevos y originales, destinados de una manera
espeéial para acompañar a los trajes de playa, campo y poblaciones balnea·
rías o veraniegas:
Para los trajes de matices claros hechos en foulard, en muselina, en velo
de algodón, vemos encantadores parasoles de faya blanca, ya sea con la orilla
'!'.jardinera&gt; formada por minúsculas florecillas de colores bordadas o impreo;as, ya bordeadas con una banda de ~atén o de una tinta viva extendiéndo~e
hasta formar el forro, dejando todo lo de arriba blanco. Los mangos o puños .
son de madera en estilo rústico, terminados por dos extremidades o cabos de
marfil esculpido de un tinte amarillento dándoles un aspecto antiguo que
creeríamos prestado de las pequeñas sombrillas que hace medio siglo velaban
)as capotas de nuestras abuelas. En cambio, la novedad de las sombrillas .:¡ueda atestiguada por su forma completamente nueva. Pequeñas y planas en el
género japonés, doblándose en el interior sobre el borde, facilitan el movimiento por la manera con que está hecha la montura, pues las varillas semejan unas finísim:s. láminas dor,adas, l_:1s cuales se doblan si~ , ~ingún eduerzo
encorvándose factlmeote, segun dec,a por razón de su flex1b1hdad.
La, ctoilettes&gt; de alta elegancia serán completadas por sombrillas de rntén blanco o de matices muy suaves con anchas orillas floridas en terciopelo
labrado de una coloración fina, armonizando con la tonalidad delicada del
fondo. Es, igualmente, muy linda y agradable la sencillez di!tinguida de las
sombrillas de faya o satén de un solo color, rodeadas por un ancho bies fo.
rrado en muselina de seda, vuelto hacia adentro y sobrepasando del fondo para formar un volante plano. Estas sombrillas se hacen, generalmente adecua
das al traje, a la cint;;ra o al sombrero. L:;s vemos con mucbafrecueocia confeccionadas en negro con el bies y el volante en blanco y también a la invers3, con mangos lacados de blanco o de negro, La mezcla de estos dos colo~es
está, por otra parte, muy en favor de la Moda en estos m~mentos y se repite
en una serie de modelos a cual más elegantes. Las sombrillas de faya blanca,
rodeadas en su base por un ancho comienzo. de satén negro, veladas con muselina o tul negro fruncido, v guarnecidas en la orilla con una ancha franja
de tul punto de espíritu, negro. fruncido por cada lado con uua pequeña cabeza abullonada, son de las más favorecidas por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre, hechos en telas de lana lisa o de fantasía, re

Traje de casa pard to mar el té
fijan en un lado por un único
botón. Otros completamente
perforados en el frente adornados con botones de &lt;siras&gt;
o de acero; otros más de estilo americano en cabra ama·
rilla, en cuero negro adornados con botones barnizados.
Aun quedan vat'ios estilos
y modelos de qué hablar, pe·
ro creo suficiente con In expuesto pues temo haberme
alargado demasiado.

Traje de paseo,

Traje de Casino.

MARGARITA.

EDAD MEDIA

En Italia, en los siglos XI y XII encontramos el mosquitero, más pequeño, el cflabelum,&gt; las plumas estaban sujetas a una caña ricamente adornada de pedrerías, de perlas, oro plata y marfil delicadamente labrado.
En el siglo XIII el mosquiteroahizo su aparición en
Francia, pero entonces oo era más que una fanta~ía
traída de lejanos palses por los galantes caballeros. La
condesa de Mabaut de Artois tenía uno soberbio con
montura de plata.

Traje para carreras.
Traje de carreras

damente pregunta:"¿ Qué tal estuvo el baile de anoche?" un
gesto de asombro se dibujará en
todos los rostros, y por todas las
imaginaciones cruzará el mismo
pensamiento: "Aquí no se puede
hablar de cosas frívolas." Lo
mismo que pensarían si en una
visita de duelo se hablase de Anselmi.
Voy a referir a ustedes, sin
exagerar lo más mínimo, todos
Toilette para "Garde.1 los de!alles que pude 0bservar
Party."
en los minutos que duró mi visi:
ta, la primera que be hecho a
una señora oorteamericana, que es esclava de la moda
blanca y negra.
El coche me dejó a la eotrada de un parque ideal.
Sul,í vados escalones de mármol, y penetré en uoa alameda donde debe haber sombra siempre, porque las
ramas de los árboles se unen, formando espesa bóveda,
y al pié de todos ellos crecían rosales trepadores, cuajados de flores. Conforme iba avanzando, el parque me parecía más bonito. Al fin divisé la casa, que me sorprendió extraordioariameote. Er.a bastante grande, pintada
de blanco, con el tejado de pizarra muy obscura; los toldos de los balcones, de lona blanca y negra, a rayas; los
5illones, de paja de idénticos colores, y el paragüero, de
porcelana, lo mismo.
Pe'.letré (,D el salón, y mi sorpresa no tuvo límites•
Las paredes estaban tapizadas de blanco con sobrepues-

Traje de noche.

tos negros. Los muebles eran de madera de tilo, que es' muy parecida
al ébano. Las cortinas, butacas y almohadones, de damasco blanco, y
los "stors," de tul negro.
Sobre las mesas había algunas porcelanas chinas,oaturalmente, negras, y un busto de mármol.
A los pocos minutos salió la dueña de la casa, alta, esbelta, rubia y
guapa; venía vestida, como era de suponer, y quizá, o mejor dicho, seguramente, me hubiera parecido de una elegancia irreprochable en
otro marco y cuando yo no hubiese estado bajo la impresión de aquella nota lúgubre, tan persistente y tan poco en armonía con la alegrí:1.
del parque.
Su "toilette," aislada, repito qúe era elegante. Llevaba falda de
raso, zapatos y guantes negros; casaca de raso y una echarpe inmensa,
blanca.
Hablamos de cosas insubstanciales. y cuando mi vista se iba acostumbrando a la tonalidad de;.! salón, se presentó el marido, con traje de
cuadros blancos y negros, seguido de un lulú blanco con sayo negro.
Ya no pude,resistir por más tiempo, y temiendo que mi seriedad
tocase a su fin y no poder contener la risa, me despedí; pero la joven
"mericana, no satisfecha con mi silencio indiferente, me preguntó:
e/Qué le parece mi casa l&gt; &lt;Preciosa, mistres R .... ; pero falta no detalle; los verdes del parque son demasiado brillantes,&gt; dije con la mayor formalidad, para que no adivinase que hablaba en broma; pero
ella, ni lo sospechó siquiera, y repuso: ·&lt;Ciertamente; por eso estamos
estudiando el medio de que las bojas broten muy obscuras, casi negras.
y las flo res todas blancas.&gt;
¿Será posible que no los encierren en un manicomio?
CONDESA D'ARMONVILL.c.

Los jugadores de cgolf&gt; toman su juego favorito tan en serio. que
pua los profanos resulta cómico Figúrense ustedes un inmenso terreno m·1y verde, con árboles frutales y una casita campestre, que parece
destioada a conservar entre sus muros, cubiertos de yedra, el secreto de
un idilio sublime. A la puerta de esta casa llegan todos los días varias
personas de ambos sexos, cargadas coñ un saco de cuero, dentro de)
cual se encierran unos palos que parecen monstruosos instrumentos de
dentista. Estos extraños personajes hablan poco y con tecnicismos especiales, pero la mayoría de las veces no pronuncian ni una sóla palabra.
De e.os en dos recorren varios kilómetros, lanzando con sus palos una
bola del tamaño de uoa mandarina, dura como una piedra, que, a impulsos del golpe.salta o rueda.

�El Conde

Consultas
PARA UNAS LINDAS MANOS.-MARÍA EVANGELI·
NA: Comprendo su preocupación por lo que me dice
respecto de sus manos, y aun cuando no creo gr.e ese
resultado dependa del tratamiento, es preciso, sio em·
bargo, cambiar de receta, para lo cual le recomiendo
el uso de la crema &lt;Ideal&gt;.
Esta crema está de venta en la Perfumería Higiéoi·
ca, que se eucuentra en el callejón de Saota Clara.
Mucho agradezco las bondadosas frases con que me
juzga, no las merezco, se lo aseguro; y en vista de eso
me siento confundida por su exquisita amabilidad pa·
ra mí.
R-icuerdo muy bieo su nombre y sus preguntas; en
este cAlbum de impresiones&gt; que se llama «Sección de
Consultas&gt;, todo queda grabado para siempre, sio que
eo el corazón de «Margarita&gt; se borren la memoria y
el cariño de sus amigas desconocidas.
¡Ojalá que mis modestas indicaciones le sean útiles!
RESPUESTA.-MARIA DE LAS MERCEDES : Hace po·
cos días contesté por correo su cartita; espero que ya
habrá recibido mi respuesta.
DUDAS AMOROSAS.-MARIA: Las preguntas quese
sirve usted hacerme son de diferente índole en la apa·
riencia, pero en realidad todas coo ,.,ergen al mismo fio.
Contestaré, pues, a ellas en el orden con que usted las
coloca en su interesante carta.
El conocido proverbio que dice ; "Quieo bien te quiere te hará llorar," se refiere sólamente a los dolorosos
pero necesarios resultados de la educación que se imparte a los niños o al benéfico aunque penoso efecto
que se experimenta al oir la voz de la verdad en los
labios de alguna persona, cuyos deseos son de hacer
bien a quien así habla, aunque para conseguir éste ob·
jeto fuese preciso desvanecer gratas ilusiones y destro·
zar risueñas esperanzas.
En el caso a que usted se refiere, ootieoe aplicación
el citado proverbio, pues su oovio la hace sufrir por
sus celos iofuodados, es decir: por una desconfianza
injusta, aun cuaodo es verdad que el calo nace del
amor. Nada hay tan complaciente como la indiferencia,
ni existen mayores exigencias que las del cariño Sin
embargo; nsted necesita algún remedio para moderar
las penas de su actual situación, y por esto me permito
hacerle las siguientes indicaciones. No asista a paseos
ni a fiestas de ningún género; l qué importa ese sacrificio a un corazón tan generoso como el suyo? Procure
tener testigos de semejante sacrificio, a fio de que pueda probar a su novio las cooscaotes renunciaciones a
las cuales se somete por su amor, y si a pesar de e~to
él insiste en disgustarse, maoifiéstele su desconfianza
como lo ha hecho coo "Margarita", haciéodole ver que
también usted duda de la siocerid~d de su amor y de
sus celos, ya que éste es un recurso muy gastado entre
los hombres para romper unas rela~iones que le son
pesadas.
Ahora, si él la convence de que su cariño es real y
profundo, no omita usted ningún medio para complacerlo; todos los esfuerzos del corazón resultan peque·
ños si se comparan a la grandeza de tener un afecto
noble, elevado y dignamente correspondido,
Mil gracias por su boodad hacia mí; correspc,ndo a
su simpatía con la más cordial estimación.
MUSICA Y LlTERATURA. -AMARIL1s: No haynio-

guoa superioridad reconocida entre una y otra de esas
bellas artes, pues si a la primera se le llama cdivioa&gt;,
es acaso porque las emociones que despierta son de
una delicadeza ideal; pero es indudable que la literatura tiene uoa iofluencia más enérgica sobre el espíritu. Los libros, malos o buenos, gobiernan las voluntades, y machos acontecimientos de grande importancia,
tanto en el orden religioso como en el civil, se deben
a la influencia de alguna obra trascendental. Así se
han introducido los cismas, las revoluciones y todos los
sucesos de graves consecuencias que han acaecido en
el mundo.

Así pues, no crea usted que rn amigo es de un temperamento opuesto a la poesía, porque prefiere las buenas letras a las célebres creaciones musicales: verdade·
ra poesía hay en una literatura hermosa, y si Wagner
es un geoio inmenso, Cervantes y Fray Luis de León,
no lo son meoos, y tal vez su potencia sugestiva es de
mayor fuerza.
No sostenga usted discusiones vehementes con ningún caballero, porgue el amor propio de los hombres
es tan refinado en ese punto que si se sieoteo veocidos,
su afecto por la mujer que los confunde, disminuye
luego.
MARGARITA.

Cuando salí del Hotel, la eflorescencia
blanca del crepúsculo, la palidez hialina
de la aurora, dab" tintes de ámbar al cielo somnoliento.
Las estrellas parpadeantes, parecían
azahares desbojados sobre el manto de duelo de uoa viuda.
Ea la calma profunda, eo el espejo tenebroso Je la sombra, flores de lujuria
abrían sus cálices rojos, como labios sedientos de la sed divina de los besos.
. Yo pensaba en el Cood-e, y su recuerdo
s10 saber por qué me entristecía.
V ~fa su juventud agonizar en uoa apoteosis de sueños y dolores, y a su pobre al·
ma, ~erida y triste, sollozar ante la presencia de esa nube luminosa y radiante
que algunos llaman Felicidad.
. Eo el estatuario de su juventud ya moribunda, las olas turbulentas se retiraban
dejando co descubierto. sobre la playa tris'.
te, ruinas de sueños y de pasiones, como
esqueletos de crustáceos desmesurados.
Triste y abatido, veía la marea de la vid_a alejarse de su corazón, y allá, en el ho•
nz?nte, como naves empavesadas. divisaba
la ¡uventud de otros marchar hacia la vi·
da.
. Una gran sombra 1e tristeza vagaba
siempre sobre su rostro, y se refugiaba co·
mo el ala de un pájaro negro, en la comi•
surjl de sus labios, en el rictus doloroso de
su boca elocueole y melancólica, en donde
el desdén habit.ual de la vida había impreso un sello triste, perenne, como uodesafío
a la risa y al amor.
iEl Amor! He ahí Jo que preocupaba su
alma extrañamente turbada, aote ese pro·
blema pavoroso.
Y hubiera querido amar, hubiera querido ser susceptible de la pasiónseotimeotal

· 1~1'
,~

~

1,

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no só-

lo durante los pocos momentos que se emp1ea sinó dura esa acción horas
enteras.
!ules y b:,rdados - Da las carreras de -París, cátedra anual de la moda, nos llegan los modelos de tra·
Jes que aparecen ~n esta plaoa; eo todos ellos dominao el tul y la muselina bordada. con exclusióo de cualquier
otro material. Coo gusto ofrecemos a .nuestras lectoras este soplo halagador de la elegaocia parisiéo.

Quien tenga interés en
la cons ervación de su
dentadura, debe acos-

y tierna, hubiera querido tener uo corazón, para darlo en cambio de aquel otro
corazón que se le ofrecía saogriento y doloroso; corazón que teoía el valor de re•
nuociar a la esperanza y que sio embargo
desgarrándose a sí mismo, con sed di vio¡
de holocausto, solía decirse a si propio:
&lt;sufre, pero ama&gt;.
Y ese corazón desnudo Je daba horror
porque al m!rar en el fondo de él, com~
por un coo¡uro mágico, surgía la imagen
de su amada, la de alma exquisita como un
perfui:ie y de)ica~a como uo pétalo, que se
resenha de 10sp1rar aquel deseo brutal
que contrastaba coo la idealidad divio¡
del amor.
La amaba así, como aparecía enla nube
blanca de sus sueños; soberbia, irreductible,-misteriosa y extraña, con el gesto del
desdén en su boca divioa, y el verbo musical y gesto trágico que se unían en ella
en amalgama incomparable.
•
Y él sin decirlo a nadie oi oadie comprenderlo, amaba aquella carne tentadora
y fulgeote, aquellos ojos de luces fosforescentes, lumioosos y profundos, aquel seno,
aquellas curvas, lodo aquel cuerpo que hablaba a su deseo, que lo fascioaba como
un sortilegio de caroe, como uoa vibradora admiración a interminables horas de
placer.
Si le hubieran dicho que esa mujer il::a
a ·desaparecer de su vida, a dejarlo para
siempre, habría sentido un dolor profundo
Y. verdadero, uo eclipse de sol en su espíritu, la wledad de uo náufrago que se siente morir eotre !as olas y el cielo.
. Pero, sabiendo como sabía que vivía, sab,eodo que ella lo había visto replegar el
ala en la soledad como uo cóndor herido
y lo había oido sollozar en silencio· eo eÍ
misterio casto de sus grandes pesare's sentía la nostalgia de ser amado y en f~erza
de qnerer oividarla, la amaba con toda el
alma.
Y para disipar s us peoas, para ahuyentar los tristes recuerdos que atenazaban el
alma de este pol;ire joveo viejo, el Coode
oo encontraba otro lenitivo, que embriagarse de éter eo la hora de la tristeza aug usta, en que se veo huodir en el horizonte todos los ideales como un derrumbamieoto de estrellas,
Decidme ahora; ¿verdad que la vida así
no es envidia ble?

tumbrarse a 1 u s o del

ODOL.

ROMAN ALVAREZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..., DIOASE LA VERDAD.
~
" AUan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " dec1a la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias,,, Eso
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dié una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa,"
El hábito de decir la verdad er11,
tan bueno para él como para
los demás.~- Si se &lt;1esea establecer
11n negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancí11s, y dígase la verdad sohe
ellas mientras se puedii, mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca d0 la

Mlle. Lili Boulaoger
Mlle. Lili Boulanger
que ha obtenido
· se introduce
·
·
·
. d R
. .
con esIe mo tº1vo 1e h a h ec h o un o b sequ10
en 10yecc1ón
y que preserva
e 1 premio e oma en mus,ca
que representa al héroe Fridthjof, escul- de la enfermedad o por lo menos se le qui-

PREPARACION de WA.MPOLE

.
pido en colosal estatua por el profesor ta fuerza caso de que ataque. Parece ser y ahora el público la compra, sin
. La Academia de Be_llas Artes de Fran- alemán Max Uoger. Dicha obra tiene 12 que los resultados son hastaahora. excelen• hacer ninguna pregunta. Se ha
cia, a la cual toca designar!~ persona me- melr? de ~!to; su peso es de 14,000 kilos; tes, -y que en el corto tiempo que se está descubierto que efectúa. ahora y
reced?~ª de obten_er el premio de Roma los pies miden un metro setenta centíme- empleando ha disminuido la mortalidad siempre lo que nosotros promeen Mus1ca, ha des,g_nado para t~i:i alta re- Iros de largo; y es~e coloso S'&gt; colo~ará so- en los hospitales en los cuales se ha pues- timos, y así se confía en (llla
compensa en este ano a Mlle. Lih Boulan• bre un promontorio que el Sogoefiord cer• to en práctica tan importante invento.
como un hombre tiene confianza
ger después de un notable concurso en el ca de Bergen.
·
en el sólido y vetusto puente de
que salió ésta vencedora.
Los candidatos eran cinco y obtuvo la
:i:&gt;iedra que ha so:itenido el tráfico
o o o
agraciada 31 votos contra cinco. Cuenta
de varias generaciones. Es tan
19 años de edad, pertenece a una-familia de Poniendo una inyecc1on contra la
sabrosa
como la miel y contiene
músicos, pues su padre fué un excelente
compositor, que escribió un &lt;Don Quijo- ·•
fiebre tifoidea en el hospital
una solución de un extracto quo ·
te&gt; que se puso en escena en la Opera
de París.
se obtiene de Hígados Puros de
Cómica, y además una hermana de la pre.
.
.
.
Al redactar estos renglones, el primer
miada, MJle. Nadia Boulaoger, obtuvo en
Es una conquista de la ~iencia médica pensamiento que me ocurre es p~e~untar: Bacalao, combinados con Jarabe
1909 el segundo premio igualmente de Ro- fra~cesa el haberse d~s~ub,erto una vacu- ¿Sabrán muchas personas las nohc1as que de Hipofosfitos Compuesto, y
ma.
nac16n ~oo la fiebre tifoidea, la cual pue- ahora voy a referir de la divina Avellane• Extractos de Malta y Cerezo Silde C&lt;?n~1derarse tao notable como. el d_es- da? Los mejores literatos de Cuba apenas
vestre. Tomada antes de las
· cubrimiento de Roux de su suero ~'hfténco saben de Heredia que escribió una poesía
oo o
y el de Ko~k co~tra la tube:culos1s.
más notable y valiosa que &lt;El Niágara&gt;; comidas aumenta el apetito y e,1
Hace ve10te anos se traba1aba ea el sen- la titulada : &lt;En el Teocalli de Cholula&gt;. completamente distinta del nauLa estatua colosal del héroe escan- tido de que hablamos para eviti.r las mu- De la Avellaneda, pues. no es de ,isperar
seabundo aceite de hígado de
dinavo Fridthjof, ofrecida a Nochas víctimas que hace el tifo en Francia, que sepan mucho, como tampoco saben
bacalao y de sus emulsiones. En
ruega por el Emparador
pues pasan de 5,000 muertes por término mucho de Casal, de Milanés y otros cubade Alemania
T?edio, lo que arroja tan terrible estadís- nos que lucieron como astros de primera casos de Anemia, Debilidad N erEl Kaiser alemán efecto de sus exoedi- hca.
. magnitud en el parnaso nacional. Pues viosa, Tísis y las Enfermedades
ciones continuas a las costas de Noruega,
Ahora los docto;es Chaotemesse y V,n- hay motivos suficientes para que ello sea Agotantes, ha merecido la conha tomadc cierto afecto a dicho país. y cent, han conseguido obtener un sueroque así: nuestros mejores !i.eratos, saben infi- fianza que en ella ponen los docnitas cosas de la Grecia, de Roma, de París, y, aun algunos, según prueban en ar- torEls y el público de todas partes.
tículos notabl~s y en hermo-,as conferen- El Dr. G. Parra, Profesor en la
cias, saben de literatura rusa, alemana, Escuela Nacional de México, dice:
portuguesa-yo podría citar quienes-arro- '' Esta magnífica preparación progándose el derecho de poner en sus lugares respectivos a los Sófocles, Dante, Flau- duce excelentes r esultados en
bert, Tolstoy, Hupman y Eca de Queiroz numerosas afecciones del aparato
respectivamente.
\'espiratorio.,, En las Boticas.
Est'ls consideracicnes me deciden, pues,
a hacer una relación de las noticias de
doña Gertrudis Gómez. &lt;::reo que voy a - - - - - - - - - - - - - - - - contar algo que no sabe mucha gente, y poetisa, cómo era su carácter, cuáles eran
asi entiendo que, aunque alguoas de las los ra~gos más salientes de su alma.
cosas que diré son de antiguo publicadas, Es verdad que buena parte de estos co·
han de parecer noticias casi inéditas. Voy nocimientos se la debo al Director de la
a decir cómo e.ra el rostro de la ilmtre Bibliote~a Nacional, el laborioso y erudi-

Noticias de la Avellaneda

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atención.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y 10s cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cu\is y del
cuero cabeliudo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

MENNEN

Después del baí'lo y después de vestirse SQ
deberán usar los polvos de 'l'alco Horatífdo de

Mennen, Que absorver{m rápidamente toda h umeclML

~ud~r y secreciones _ve_nenosas ~ mantendrán los pÓros
hmp10s para que no irriten el cutis mientras que sus propiedades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO,
Newark, N. J•• E. U. de A.
Areacia para la dídribadon ea 1-lexico !
LA BOTICA NUEVA, Monterrey, Non• Leon.

Se venden en todas las boticas y iar-maclas
a SO ccntav'&gt;s plata la caj1
La colosal estatua del ;héroe escandinavo,

Cúrese usted en su

to Figarola Cadena, el cual quizás sea el
cubano que más sabe de la gran camagüe·
yana. Pero no es menos cierto que otra
parte la debo a mis esfuerzss personales
en husmear )03 libros viejos de los cuales
tantas veces ví reir al vulgo necio que ig·
norándolo todo ríe de todo y de todo emi·
te juicio con carácter de &lt;infalible&gt;.
Mas, entremos al :.sunto
Alguna vez. lector amable, ¿no te ocurrió pensar, cuando lefas las poesías de
doña Gertrudis Gómez, si lq autora fué her·
mosa, de buen talle, de ojos dulces y de
labios de rubí ? ¿ Alguna vez oo te ocurrió
pregnntar si su carácter fué apacible o
colérico, vehemente o reflexivo, firme u
débil? .... ¿ Cómo has imagioado tú que
fué la Avellaneda?., .. Pero oo me digas
nada a tal respecto. Cualquiera que baya
sido la imagen caprichosa que pudiste
imagin,i.r cuando leías sus producciones o
la otra más real que se forjara tu ilusión
al ver dos o tres retratos mediocres que la
prensa ha publicado .... oye la verdad bis·
tórica, buscada y reconstituida en virtud
de esos viej, s y empolvados manuscritos
que no _más se hallan eo sótanos hediondos
y en raictas claraboyas . ...
.
L: Avell~neda fué d~ alta estatura, _tn·
![Uen.a, de ops gran~es y neg_r_?s, de mirar
,atehgent~. _Sus me¡,llas se trneron de uo
suwe Y h,.b1tuil color de rosa. Sus cabe·

..

domiGilio

Todas las enfermedades de la
Sangre Deben Curarse

Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfermedades
!los fueron negros, abu-odaotes y sedosos, belleza: su matrimonio con el tísico don se exterminan, cuando la sangre está lim·
le".emente ondulados por un artístico ca- Pedro Sabater.
pia y circula con actividad en las venas y
p~1cbo de 1: N?-turaleza. Su nariz más
Habíase éste enamorado de la ilustre las arterias. En estas condiciones cualquie~1en pequ-:na, s,n ser &lt;ñata&gt;, no muy ro- escritora coo más fuego que un Macías, y ra persona puede desafiar los microbios.
JOS sus labios, fino y terso su cutis.
oo perdía o~asión de requerirla de amo- Las funciones _de la sangre protegen y
D~sde el pleno desarrollo O edad núbil res_. Padec1e~do_ ~na profunda afonía por conservan la v_1da. Cuando la sangre cirse hizo gruesa, acaso más de Jo que era la rntensa lanng111s que se -apoderaba de cula a pe!fecc1ón, el cuerpo está saludanecesario, aunque también esa gordura (a él, era realmente algo tragi-cómica su ac• ble Y activo, pues toda enfermedad es simia que llamaba ella cmole&gt; en chanza) fué titud de tenorio acerca de la altrnista plemente el resultado de algun'l obstrucatenuada por un cúmulo de líneas el~gan· c_Tula de Avellaneda&gt; a ll par que un pe· cióo en la circulación de la sangre.
t~s, que se hubieran dicho dignas de un hgro const,a~te de contal{io. No obstante, .
Un testimonio entusiasta.
pmcel c, mo el de Rubens.
ella,_ la alt1S1ma, _la noble, ila cubana! se
"Haba·na, Julio 3 de 1912.
Su carácter fué imperioso. hasta lo irre- movió de gran dolor por aquella alma ex•
ductible, como co'lsecueocia acaso de su quisita del ilustre Diputado a las Cortes
''Per&gt;dooe la dilación de este testisuperioridad iotelectual y de cultura. Es- españolas, y una caridad infinita se apode- monio, el que le ruego acepte unido
ta energía que traducíase lo mismo en sus ró _de todas sus potencias. Le amó y se le al mayor reconocimiento y .más proversos que ea su vida privada, fué la que unió p:ir matrimonio Pero este matrimo- funda gratitud. Coano usted sabe de5inspiró al poeta Ju•n Nicasio Oallego las nio sólo fué espiritual; ella enviudó a los de hace más de dos años el estado de
palabras siguientes: cTodo en sus cantos pocos meses siendo u~ señorita. Fué pa- mi sao.gre ha sido bastante desfavoes nervi?so y varoo.il; así cuesta trabajo ra él sólo uo_a_hermana en amor de cari• rable, manifestándose ,particularmenpersuadirse que no son obra de un escri· dad, una sohc1ta enfermera que endulzó te en el rostro esta descomposición
tor del otro sexo&gt; y estas otras, pronuncia· al desdichado los últimos momentos de la tan pel~grosa eo,mo molesta. Las po'.
das según creemos presenciando el estreno vida. Y cnando él bajó a la tumba, ell,1 cas dosis del remedio "Líquido para
de su tragedia &lt;Alfonso Munio&gt;: &lt;iEs mu· eocerróse en un convento largo tiempo. la Sangre", por Ud. a mí reeomendacho hcmbre esta mujer!&gt; Porque en efec· Así fué bella de alma como bella era de d? con tanto acie,rto, han sido sufito, ella fué muy varonil, y, como un hom- cuerpo .. . ,
cientes p:ua el completo restablecibre, algo suelta de lenguaje. Esto último Pero observo que el artículo rebasa ya miento, inelusive la euraeión de la
lo afirma Figarola Caneda, quien me ha los límites que indica la costumbre, a la piel del rostro, cuyas buenas condi·
contado de ella una anécdota imposible de par que mi misión está cumplida.
ciones, obteniida.s con su eficaz re.meestampars_e ea este escrito; aunque la aoéc· . Dejaré, pues, para otra ocasión el con- dio, me obligan a reeomendarlo por
dota aludida nada dice en desdoro de ,~ houar con este tema, y antes de poner la
C?nside-rado uil deber, tamto por gralaureada escritora, y Figuerola la oyó del firma, encareceré al lector que m.i perdopintor Miguel Melero, testigr, presencial. ne el haber entretenido dtmasiado su t,~ud a ~d. como ip~r humanidad a
mis seaneJantes; tell!lendo particular
Como la genial Aurora Dupin, la Ave· atención.
plaeer en contestar Jo que cualquiera
Jlaneda tenía el vicio del tabaco; 5i bien
p ·_ DlAZ DEL GALLEGO.
persona interesada, se s irva inter.ro- - - - - - - - - - - - - • - - - - éste era en ella mucho más disculpable
gar,me." Atentaimente. - Eduardo
que en la extravagante amiga de Flaubert.
Cardona.-s¡c. llwbana 151.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Pero no iba como ésta a los cafés y cRes·
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
de la ca,a F. WolH Y Son. recuerda la fragan- tauraots&gt;, a departir y alternar coa re·
c:ura prontamente los Dolores de Espalda
cla suave de las rosas de Persla.
nombrados literatos vestida de varón. Por·
todos los males de los Riñones. 50 centaque aunque es cierto que la Avellane,b.
vos. Marca 3 X, $2.
usó en aistintas ocasiones-muy contadas
EL REMEDIO DE MUNYON PARA
por cierto-el nombre de su hermano don
LA SANGRE cura radicalmente todas las
Felipe de Escalada, dio fué comopseudó·
COGNAC
impurezas de la Sangre, · los Barros, la
nimo de escritora, y cual lo hizo la impe·
Sólo una persona, de cada mil, llega a la Complexión Defectuosa, Herpez, Eczema,
cable y espiritual Cecilia Bobo!. Fué ge·
y todos los Desarreglos de la Sangre. 50
cerosa hasta rayar en prodigalidad. Cari- edad de cuarenta años.
centavos. Marca 3 X dos pesos.
tativa en extremo, socorría con largueza a
EL REMEDIO PARA EL ESTRENIcuantos menesterosos demandaban su li·
o o o
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cualidad de la poetis~. se registra un Ppi·
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Ninguno tan delicioso como éste.
o oo
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L

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(ESTOMALIX)

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auoque no tocios, presenttn el slguleote cuadro de sln•
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Canción a Justo Sierra</name>
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                    <text>��,

EL MUNDO ILUSTRADO

Muy Enferma Para Trabajar

LOTERIA
NACIONAL

¡, Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos qi¡e causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la bo.tica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una'señorn
que vive en Bethlehem, N. H., E. U. deA.

- PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913

EL COMPUESTO VEGETAL DELA

A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

SRA. LYDIA E. PINKHAM

GRAN SORTEO DE

ssoo,·ooo.

Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber t rabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró llna botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy ogteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Donns, Bethlehem, ~artado 133, N. H.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

sejo especial, escriba confldencialnumte á Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A.. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

OFICINAS:

Calendario de la Semana

abogada para comulgar con mucho fruto.
Rito semidoble,

L UNES 15

MIERCOLES 17.

L a Octava de la Nati~idad d_e María L a Impresión de las Llagas del Reden·
Santísima. Santos Porfirio Y Nicomedes tor, en el cuerpo de San F rancisco de Asis.
Presbítero Mártires,-Comienza la novena Santos Lamber to Obispo y Pedro de Arde Nuestra Señora de la Merced.
bués Mártires.

5a. Donceles 121.

México, D. F.

Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

MARTES 16.
JUEVES 18.
Santos Cornelio Papa, Cipriano Obispo, S
J éd C
• e f
.
an os e upert100 on esor y
Eufemia, Lucía, Geminiaoo Mártires y la S f' Má f
Beata Imelda Lambertini Virgen, especial O 1ª
r ires.

santa

VIERNES 19.
Nuestra Señora de la Saleta, Santos Geoaro Obispo y Compañeros Már tires, Pomposa Virgen Mártir y el B. Alfonso de
Orozco Coofesor.- Fuoción e indulgencia
plenaria e n Santa Teresa la Nueva.
SABADO

20.

La Vigilia de San Mateo. Santos Eusta·
quio y Compañeros Mártires, Agapito Papa y Clicerio Obispos Confesores.-Vísperas o mai1 ines en la parrcquia de Santa
Cruz y Soledad,
DOMINGO

21.

Festividad de los Dolores de María San·
tísima, Sao Mateo Apóstol y E vangel ista ,
Patrón principa l de la ciudad de Durango. Sao Jooás P r ofeta y Sa nta Efigenia
Virgen.

Agencia de Inhumaciones

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EL MUNDO ILUSTRADO

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FON DO RICARDO COVARRUBIA$

DIRECTOR GENERAL .

neg ist rado como artí cu l o de seg11nd~ cl a se 3 de Nov io 'n bre de 1894.- lmpreso en papel de las f.ábricasde S a n

Año XX.- Tomo 11.

'

México,, Septiembre 14 de 1913.

Rafael.

Número 11 .

.),

!&amp;!fome

ex9'uisit-o

·.l'afomer/e EWqff"&amp;cfo,f"q

~

Un perf umc de exquisita fraganGia de
irresistible potcnGia en un Gristal de
pureza maravillosa.
S e ven de en todas las casas im portantes del ramo .

•
•
camente desmentida p
notados vecincs de Mt
t uvieron unánimes en
U) T eddy la sobrie dad d
añadie ndo que si acaso
CC solo un bock de cervez
Orizaba

..
1a
·
aa
;.

~

BRAZOS VELLUDOS
como los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.

Una sola aol lcaclón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLO S " SIREN." bast&gt; para extirpar en pocos
minutos toda c lase de pelo s en cualquier parte del
cuerpo; no importa cuantos años h ayan exist ido
allf. E s t a modernísima
prepa r;1cion cuent::11 muchos años de ser fa vorecida en Méx ico. pues no

s ólo es s umamente eficaz.
sino que no causa moles-

tia ni irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y s uave Como si jamás hubiese

t e nido vellos. Frasco $2.50P erfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certificado. envíense 25 cts. más.) M ue;tra suficiente para

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EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las ros:is de Persia.

S;E:&amp;0:RAS EL APIOL DE LOS

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F'• SEGUIN, 166,l,SWITnoré,Parls,7 to4u r,,....

UNIMENTO GENEAU
Bolo 'i'OPZCO

reemplazando el
Faego oin dolor DI
caida del peto, cura
,rapida y ae«ur&amp; de
, 111 Cojeraa. Eapara.,.,.ea,Sobrebauoa.
'l'orceduraa,etc.,ot.;
IIHulllYQ y NeOIDIIYO &amp;Dme¡orable.

P11 Is, 165, Rue S'-lfonoré J todas Farmacias

E l prime ro de los bancos de ahorr os de humedecen y empapan fácilmente y tar·
los Estados Unidos se fu ndó en F iladelfia dan luego mucho en secarse.
o o o
el 2 de Diciemb r e de 18 16 .
o o o
El Club de Cazadores de Moot real (Ca·
o o o
oadá), celebró hace poco un banquete en
Auu cua ndo la gente r ubia no es tao vi- el que figuraron p latos hechos con carne
Los gatos sienten tanto miedo al agua gorosa como la que tiene el pelo negro, de ballena, momo, boa y puerco espío
porque , no teniendo grasa en la piel, ~e suele vivir más ti empo,

31 mayor
disolvente del .6.cido úrico
.Para abreviar 7 evitar laa Cri•ia de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
Comad al

a• medidas

r dia.

E l Presi dente de la República presidiendo la fiesta conmemorativa del día 8 en honor
de los héroes de Chapu,ltepec y Molino del Rey.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

p 1ís, necesita sufrir en lá calle de la Amargura, para
ascender al Calvario glorioso.
o o o

Eternidad . .. . Con ella no temo, n1da nada!
¿El infierno?-iEI infierno será donde ella falte!
¿Y el cielo?-Pues donde ella se encuentre ....
Que me exalte
o me deprima tanto como quiera mi estrella:
,Qué importa, si desciendo y asciendo yo con ella ?
¿ Qué más me dan las hondas negruras del Arcano
si voy por los abismos cogido de su mano ?

El mes en curso está lleno de recuerdos para México. El día 14 de r813 se reune en Chilpanciogo el primer Coogreso Mexicano; el r5 nace en Oaxaca el Ge·
neral D. Porfirio Díaz, una de las grandes figuras de la
LIC. ERNESTO CHAVERO
Historia mexicana; el 16 se proclama e11 1810 la emancipación política del país, y eo el mismo día de 18u se
Pero tanh ventura enojó a no sé quien
OFICINAS:
incorpora a las fuerza\; de Morelos el valiente cura Maen las tinieblas y una hoz me segó mi bienl
riano
Matamoros;
y
en
fin,
el
día
30, es efeméride céle3" Calle de la Rinconada de San Diego No. 4I.
bre por recordarse el nacimiento del citado héroe Mo- Una garra de sombra, solapando su duelo,
Telpfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
relos, caudillo aguerrido en los comb¡ites, por la liber• me la mató . .. . y entonces me volví a quedar solo!
Solo, pero con una soledad más terrible
Ericsson, I 4-5 I
tad de la Patria.
que antes.
De
modo
que
si
en
Septiembre,
España
conmemora
Apartado Postal r49.- México, D. F.
Sollozando, buscaba a la Invisible
la fecha de una rec,.&gt;Uquista de siete siglos; si Italia celebra el día·20 la fecha de aquella victoria de la Puer- y pedía piedad a lo desconocido ;
ta Pía, de tan grandes consecuencias para el progreso abriendo bien los ojos y aguzando el oido,
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
del pueblo italia:10; México consagra la grandeza del en un mutismo trágico, pretendía escuchar
pasado y vuelve los ojus a taoto heroísmo, ya que los siquiera una palabra que me hiciese esperar . . ..
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r.oo
albores
de entonces, hao sido estelas de oro, que hao
(pagadero por adelantado.)
Mas no plugo a la Esfinge responder a mi gr_ito,
dejado los soles del desarrollo liberal, en el horizonte
y ante el inexorable callar del Iofinito
En los Estados ....... . .... . . .............. S r.25
del país.
(pagadero por trimestre adelantado.)
El martes próximo contemplaremos al ejército eotre (Tal vez indifereote, tal vez hosco y fatal )
nubes de polvo y entre barreras compactas de muche- escondí en lo más hondo del corazón mi mal,
En el Extranjero .................. ........ S 2 .00
y apático y ayuno de deseo y de amor,
dumbre, desfilando por las principales avenidas. Irán al
compás de música arrogante, con paso marcial; muchos entré resueltamente dentro de mi Dolor
(pagadero por semestre adelantado.)
de ellos, hace poco que osteotan el uoiforme, pero ¿qné com? dentro de una gran torre silenciosa . . ..
importa ?.... si llevan en el alma el espíritu guerrero,
Mis pobres Rimas fieles, m11 decían : " Reposa
NUMEROS SUELTOS:
aquel espíritu que tantas veces fué el asombro del mundo entero, la admiración de otras tropas disciplinadas y luego, con nosotras, canta el mal que sufrimos;
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
S o. v,
y aguerridas El Universo t:ntero ha admirado a Cuauil• ven, duerme en nuestro dulce regazo, no e~tés triste !
témoc en la hoguera ; sonriendo y despreciando a sus Aún hay muchas cosas que cantar . ... cobra fe!"
En los Estados . . .... .. ........ .............. 0.35
verdugos. Aquella actitud digna de los cantds de la IliaEn el Extranjero .. . . ... .. .. . . .............. ,. 0.50
Y yo les respondía: "Para qué! para qué!
da, es de las que perduran; y parece que la lumb re que
Atrasa.dos ............ . ...... . .............. 0.50
tostaba los pies del Emperador Azteca, calentó la san- "A quoi bon .. ."-como dice con certera expres ión
gre mexicana, haciendo que se inscribieran páginas el modismo francés: •· A quoi bon ... a quoi bon" ....
.. .. Mas ellas insistían ; eo mi redor volaban
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- guerreras dignas de figu rar en las más heró1cas de la y como eran las úoi.:as que no me abandonaban
Historia.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
acabé
por oirlas ....
Por la tarrle, después de haberse embriagado con las
Un libro, gota a gota,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
aureas patrióticas que el desfile militar habrá dejado
blicité, r 4 rue de Rougement, (9 e).
tras de sí, mucha gente ha de acudir a visitar el árbol se rezumó, con lágrimas y sangre, de la rota
de la Noche Triste Yo recuerdo haber ido un año, y entraña; un haz de rimas brotó para el Lucero
por cierto en risueño día, dorando la luz del sol, las inaccesible; un libro de tal suerte siocero,
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
tristes ramas que caen con cierto desmayo de vejez ve· tan íntimo, tan hondo, que si desde su fría
oerable Y fuera o no verdad qne el Conquistador allí quietud ella 10 vi!'se . . . . me 10 agradecería!
Desp_ués de haberlo escrito: quedé más resignado,
llorara, de todas suertes el patriarca del reino vege.tal
guarda entre su verde follaje el secreto de una ambi- como s1 en su fiel á ofora h ubiese yo vaciado
ción, que era la vida de aquellos tiempos, la médula todo lo crespo y turbio de mi dolor presente,
de aquellos siglos, el ideal de aquellas edades. No pue- dejando en !'alma sólo la liofa transparente,
do oir la campana de Hidalgo al dar las once horas de el caudal cristalino, diáfano de mi pena,
la noche del día 15, sin figurarme que a_quel amanecer profundo cual la noche, cual la noche, s erena!
de Septiembre de 1810, tiene la misma tristeza que las
Y aquel fantasma negro, que miraba temblando
horas pasadas por Cortés al pie de la vetusta encinJ.,
yo antes, blandamente se fué transfigurando ... .
tan sagrada como la del Tasso en Roma, no lejos del
monte Pinicio, pues si ésta hace soñar con la "Jerusa- En la pálida faz del Espectro, indecisa
Mañana empiezan las solemnidades que todos los lem Libertada," la otra también significa los sentimien- como un albor naciente, brotaba una sonrisa ·
años en estos días $e dedican al pretérito, al pasado, tos del caudilllo español, que deseaba libertad de fana• brotaba uca sonrisa t:in cordial, de t•l suert~
que se nos presenta con los matices brillantes de lo he- tismos y de atrasos al país que tanto resistió a la con- hospitalaria, que me pareció la Muerte
roico y de lo valiente.
quista y que luego supo mostrarse grande hasta obtener más m~dre que las madres; su boca, ayer h orrible,
Esos varones ilustres que luego la Historia les ciñe su sacrosanta independencia.
más que todas las bocas, d 'hembras, apetecible!
aureolas de gloria inmortal; esos patriotas excelsos que
sus brazos, más seguros que todos los regazos ... .
en un momento pasan a la celebridad y trasponen las
AMA DIS.
puertas del alcázar de la fama, casi siempre no vislumY acabé por echarme, como un niño en sus brazos!
bran la extensión de toda su obra, y a veces la creen
más grande de lo que es, y otras inferior a lo que
vale.
o o o
No particularizo oaís, ni siglo, ni figura histórica alguna: sólo enuncio una ley histórica observada casi
Hoy, ella es la divina barquera en quien me fío;
siempre cuando estudiamos profundamente los motivos
con ella, nada temo, con ella nada ansío.
y los cálculos, que movieron la voluntad, de los héroes
En su gran barca d'éb1no, llena de majestad,
considerados por el mundo entero. A veces las Naciome embarcaré tranquilo para la Eternidad!
nes mismas piden sus reformas, sus cambios, su traosformación. Otras, se viene preparando todo en el seno
de la sociedad con lentitud que hasta pasa desaperciAMADO NERVO,
( l ~ÉDITA )
bida para los más inteligentes; y entonces, como ioespe·
r.&gt;do alumbramiento, por un grito, por un gesto, por
una palabra, que son al parecer insignificantes chispas,
el incendio se propaga y las materias inflamables depositadas por el azar, por el tiempo, por Dios quizás, ar(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
den consumiéndolo todo, que no en balde el fuego dicen
que purifica y regenera.
iOh Muerte, en otros días, que recordar no puedo
Pero el tiempo, esa grao patina de los sucesos y de sin emoción profunda, te tenía yo miedo ..... .
las acciones humanas, todo lo depura; y si para algunos En medio de la noche, incapaz de dormir,
se presenta el acto o el hlroe tal y como fué, en la rea- clamaba congojado: "Yo tengo que morir ... . . .
- l Pero, señora, por qué no encarga usted. un retralidad, para los más, para la generalidad, para el pueblo ¡Yo tengo que morir irremisiblemente!"
to a Pedro Dumoulard ? Con lo hermosa que es usted y
que siente mucho y piensa poco, todo ello se agiganta y y sudores glaciales empapaban mi frente.
con su exquisita distinción, el gran artista haría una
se aumenta, tomando proporciones enormes, que no ~o
obra maestra.
balde el Dios-Exito, existe por más que se niegue, y a
¿ A quién tender la maoo ni de quién esperar ?
Raro el día en que no le hicieran esta pregunta a la
todos nos ¡¡.lienta a veces y otras nos lanza a los abismos Estaba solo, solo de la vida en el mar . .... .
señora de I velines.
de la desgracia.
Tenía un formidable aislador: la pobreza,
Pedro Dumoulard era, en efecto, el pintor de moda
Sí; esta-es la Historia de la Historia. El éxito hacién- y ningún seno d 'henbra brindaba a mi cabeza
en los salones. Las mujeres más elegantes de París no
donos grandes y heróicos a veces hasta a pesar nuestro. febril una almohada.
admitían otro pintor que él. Era el hombre del día. No
La adversidad llegando liasta que la mofa cuelgue el Estaba solo, solo, 1de quién esperar nada ?
había b_anquete ni fiestas mundanas en !jue no figurase
andrajo e11carnado de la locura, sobre las espaldas de
el pintor en primera línea. fodo el mundo se lo dis;
muchos. Como vencedor escucha himnos de gloria por
Mas, pasaron los años, y un día, una chiquilla
putaba.
doquiera~como vencido oye críticas acerbas, crueles bondadosa, me quiso. Era noble, sencilla;·
iQué más hubiese deseado la señora de Ivelines que
censuras, se encuentra solo y la tristeza del fracasado la fortuna la había tratado con rigor:
hacerse retratar por Dumoulard, y seguir así el ejemárruga bien pronto su. frente. T.ambién sucede que la
Nos uoimos .... y, juntes, nos hallamos mejor f
plo de casi todas sus amigas!
'
opinión varía; que el crimioal de hoy, es el genio, es la
Entonces, si la muerte volvía, con su quedo
Desgraciadamente, Pedro Dumoulard, que pocos años
celebridad de mañana, es el sabio consagrado, pues co- andar yo le teoía ya mucho menos miedo!
antes da~a l?ºr ~nos cuantos francos preciosos dibujos
mo ha dicho el viejo Hago, "si modelar una estatua y Buscaba, despertando, la :liestra siempre leal
a los periódicos 1lustrados, era a la sazón un pintor fadarla vida es grande, modelar una inteligencia y darle de mi amiga, y con ímpetu resuelto, fraternal,
bulosamente caro. No accedía a . pintar un ·retrato por
la verdad, es más grande todavía ;" y a veces esa ioteli• , la estrechaba, pensando: •··con ella nada temo!
menos dé cincuenta mil francos. Cantidad de la que no
,geocia, ese valor, ese heroísmo, esa grandeza de alma • Cón tal de marchar juntos, qué importan tu supremo·
todo el mundo puede disponer, y mucho menos los Ivepara que se cristalice en la senda del progreso de un horror y tus supremos abismos, oh callada
lines, cuyas rentas no eran muy grandes
DIRECTOR PROPIETARIO

Gozaban de grao considerJ.ción en la alta sociedad y la casa, sólo hablaban a Dumoulartl de s11s obras;
po&lt;eíao un hermoso castillo histórico i!n la ribera del del retrato de la sei':or-a de Muflard, que habían
Loire; pero no podían disponer a!í como así de cin- admirado en la exposición ; del de la baronesa
cuenta mil francos.
de Bourre, del de la condesa de Kratowskiki · y
-iEs vergonzosol-exclamaba apesadumbrada la se- de cien retratos más y a cual de ellos mejor.
ñora de Ivelines.-¡Peosar que infinidad de feas tienen
Pero el pintor procuraba desviar la conversaun retrato pintado por Dumoulard, y yo tengo qne con- ción.
tentarme con colocar mi fotografía sobre la chimenea!
-Cómo me gustaría 'l'erle pintar a usted algo
- iClaro-contestaba con acritud la señora de lveli· -le solía decir su huéspe&lt;la.-Debe ser hermoso
nes.- iTú te conformas muy fácilmente! !Como te im- . presenciar el trabajo de un maestro como usted.
porta un comino el tener o no mi retrato!
- iBah!-exclamaba Dumoulard, y se dirigía a
Y añadía con conmovedor y lastimero acento~
la sala de fumar, donde inmediatamEDte a1maba
¿Y s i yo me muriese ?.. .. . . me gustaría que pudieses una partida de "bridge," encarnizada y silentener algo que te hiciese recordar a tn mujer • .. . .. Me ciosa.
parece que así no desaparecería por completo, que te
La señora de Ivelines se desesperaba.·
dejaría una l}ermosa imagen mía, una imagen siempre
-Y peosar, querido amigo-le dijo por fin
i!namorada y fiel! .. . .. .
una noche-que mi sueño dorado consiste en , . . .
-- , Pero, a dónde vamos a parar, amiga mía ?• . .. . .
¿ A que no lo adivina usted ?
,Quieres que llame a Dumoul~rd ? Haremcs un estuer-Es muy difícil adivinar cuál es el sutño do·
.zo ... . .. Venderé algunas acc1oneF, ... . .
rado de una mujer bonita, señora .

La vida que pasa
Las fiestas patrias

Tanatófila

El Retrato

··· ·· ········· ·········· .. ..... .. ... ..... ... ·······

- lVeoder el pan de mis liijos ?... . Eso jamás.
o o o
-Se me ha ocurrido una cosa-dijo un día la señora
de Ivelines.-lQué te parece la idea de inv:tar a Pedro
Dumoulard a pasar una temporada con nosotros en el cas·
tillo de Turena, por la época de la caza?, . , . Ese joven se
sentirá halagado por la invitación de una familia tao distinguida como la nuestra, pues a pesar de su fama , aun no
está hecho a las costumbres aristocráacas .. . . Me apuesto a que le comprometo a hacerle pintar gratis mi retrato ... .
-Es una idea a bsurda. Pero, en fin, allá tú. P or mi parte no he de poner reparo a que pongas en práctica tu proyecto. Puedes invitar a ese majadero de Dumoulard s1 tienes gusto en ello.
El pintor fué acogido en el castillo como el niño mima•
do de la casa. Le destinaron la mejor habitación, dieron
un baile en su honor, y, por último, el señor de Ivelines
puso a sus órdenes el mejor de sus guardas, un viejo ro•
busto, llamado Terat.
Pedro comía, bailaba y cazaba a más y mejor. Era hijo
de un cazador furtivo de Puy de·Dóme, a quien nombraron guarda para que de este modo fuese el único a cazar
sin permiso del dueño de la finca. Así, pues, Dumoulard,
hizo en seguida grandes migas con el tío Terat.
Toda la mañana la pa!abao juntos cazando.
Por la tarde la señora de Ivelioes le llevaba en automó·
vil a visitar los alrededores.
.
No perdía ocasión de recordarle que era pintor.
Ante el más sencillo panorama, al ver reflejarse una casita en el agua, exclamaba extasiada:
-Es divino ...... ¡Qu~ hermoso paisaje podría usted
pintar, querido maestro!
- La pintura, señora, no es nada ante los esplendores
de la Naturaleza-contestaba Dumoulard con modestia.
Había banquete casi a diario, y la señora de Ivelines tenía buen cuidado en colocar siempre al pintor al lado de
las más simpáticas y bo.11itas de sus convidadas.
Y como es natural, éstas, con gran regocijo del ama de

Una graciosa "india."-EI jarabe.-Coro de varones.- Recuerdos del baile de trajes
con que celebraron sus bodas de plata !9s señores Manero
el sábado de la semana pasada.

..

�4
Señor d on Poblo Ko,idow;ky, cóosul de Alem:ioia,
muerto recientemente.

NUESTRO GRAN CONCURSO
FOTOGRAFICO
s~pervivieotes del 47 antt! el monumento en los campos del Molino del Rey.
-Pue~ bien: mi sueño dorado consiste en tener un retrato con la firma de
"Pedro Dumoulard" .. ..
-iOhl ¡Oh! Señora, me confunde usted-exclamé el artista sin dar al part!•
cer importancia alguna a la indirecta.
Y como era ya media noche se retiró a su cuarto,
-iQué animal-exclamó la señora de Ivelioes.
-!Pero es que va a acabar con todas mis perdices . ..... ¡Empiezo a estar
ya hasta los pelosl-refunfuñó su marido.-iCreo que no pensará echar aquí
ra{ces . ...
Al día siguiente, durante el almuerzo, dijo el pintor:

El Presidente de la República despué~ de haber hecho su ofrenda ante el
monumento a los ca deles de Chapultepec el 8 del actual.

A juzgar por el principio. el Grao Concurso de Fo·
tografía Artística de EL MUNDO ILUSTRADO será
un grao éxito.
No vamos a decir que las fotografías llueven Fobre
nuestra mesa de redacción, oí se creería si lo dijéra·
mes, aun no es tiempo; pero sí heme:; recibido consultas e indicaciones que nos prueban que nuestros Jecto·
res hao tomado interés en la idea del concurso.
Una de las consultas recibidas, se refiere a la admisión de aficioo¡¡,eos, consulta que de hecho quedó con•
testada en ~sira convocatoria, pue:to que to ~lla se
dice que / se considerará para la adjudicación de los

-Señora, ya no podrá usted acusarme de perezoso ...... Voy a empezar a trabajar de firme ... .
-Gracias a Dios-dijo el ama de la casa.
-Voy a hacer un retrato, un retrato magnífico, soberbio ....
Dumoulard hizo una pausa. La señora de lvelioes se
puso roja, casi lloraba de emoción .
.. .-Sí, voy a hacer un_ Velázquez-siguió . diciendo el p1ntor con eotusiasmo.-Uo tipo soberbio, magnífico ... .
Estoy encantado ..•. Jamás 'habré trabajado con tanto
gusto ....
- lSí? lDé verdad ?.... - preguntó la señora de lve·
lines.
·
-Sí, se lo aseguro ...... Voy a pintar el retrato del
guarda .... ¡Es delicioso el bueno del tío Teratl

Rubéo Mootiel, joven violoocefüta 4ue acaba de ~er pensionado por la Secretaría de Instrucción Pública,
para que continúe sus estudios musicales en Europa.
premios, en primer lugar, el mérito artístico de las fo•ografías y después su mér ito desde el punto de vi,ta
fotográfico; de esto se desprende que un aficionado ar·
tista podrá hacer obra tao meritoria para el concono
como cualquier profesional.
En otra de las cartas recibidas, se nos indica la conveniencia de que el concurso dure abierto más tiempo,
pues se estima que ~l plazo coocecido no dará lugar a
que concurran los fotógrafos de los Estados lejanos de
la República. Ya tomamos en coosideració::i esta indicación, y sitmpre que las circumtaocias lo permitan,
haremos una ampliación en el plazo para recibir fotografías.
.
Por lo pronto, nos congratulamos de la manera como
ha sido recibido cuEstro concurso, y en vista de ello
nos permitimcs augurarle un re~ultado muy satidactorio.

MAURICIO PRAX.
o o o

Tras de los espejuelos el ojo obscuro y ledo
recela la mirada de un malicioso oidor
que hubiera acá venido de la antigua Toledo
a estudiar el proceso de algún Conquistador.
Todo él es una viva leyenda. Es un remedo
de las sombras q ue evoca. Y su risueño humor
alejara las murrias del Revillagigedo
con sus bellas historias de docto sabidor

esta buena persona de arraigo y calidad
-mientras vuelve la hoja pel libro preferidooye en la calle el paso de la S'lnta Hermandad.
RAFAEL LOPEZ.

Los rayos caen en el campo "cinco" veces más que
en las ciudades, "qu:oce" veces más que en los ferro·
carriles y "veinte" veces más que en el mar.
o o o
Una visita entre la aristocracia de Persia, debe aonn·
ciarse con dos horas de anticipación cu;¡odo menes, y
si es de mucho cumplimiento, desde la víspera. Los
grandes personajes de aquel país, tienen empleados es·
peciales, más o menos elega ntes, según la categoría de
la visita, que se encargan de ir a su encuentro mucho
antes de que llegue a la ca~a.

o o o
Mozart. cuyos cabellos rubios eran muy bellos, los
llevaba largos, flotando sobre las espaldas y cogidos con
una cinta de color.

A la hora de nona, como un viejo primate
oficia en una jícara ritual de chocolate
y ya en su lecho de solterón aburrido,

La tribuna de Chapultepec durante el acto comoemorat ivo del día 8.

o o o

Señor Lic. don Francisco Pascual García, nombra·
do abogado consultor de la Secretaría de:
Gobernación.

Cuando los pájaros dejan de cantar es probable la
lluvia o la tormenta, cuando se picotean las plumas y
se lavan o vuelan al nido, lluvia proba ble. Los loros y
canarios se aliñan las plumas y velan la tarde que precede a una tormenta. Si el pavo grita repetidas veces
antes de dormir, señal de lluvia. Canto largo e intenso
del pitirrojo, por la mañana, significa lluvia ; si se posa
en las ramas más altas para dormir y silbotea, es que
se acerca una tormenta .

o o o

La Reiaa Isabel de In3laterra, dtjó a su muerte tres
mil vestidos diferentH, y durante mucho tiempo, en los
ultimas años de su vida, no podía sufrir la vista de un
espejo. temiendo ver los estragos fatales que el tiempo
hat ía hecho en su rostro.

�la cita en la Gatedral

Era don José Campero,
El capitfo general.
o o o

I
La aventura triste y rara
Que hoy mis lectores sabráo,
La refiere el padre L:ua
En &lt;apuntes&gt; que dejara
De historias de Yucatán.
o o o
Tres siglos van ya pasados,
Y viva la tradición
G uarda estos hechos legados
Como recuerdos sagrados
Por cada generación.
o o r
Intenta el saber humano
Esta leyenda explicar,
Pero hace su empeño vaoo
Con su empuj~ soberano
La tradición del hogar.
o o o
Y cuantos refieren esto,
Juran en nombre de Dios,
Que pasó el lance funesto
El siglo décimo sexto
Y el año sesenta y dos.
o o o
Como cristiano, sincero;
Como súbdito, leal:
Como noble, caballero;

Modelo como soldado
De varonil altivez,
Foé de so rey estimado
Y en Yucatán respetado
Por su raogo y su vejez.
o o o
Su vigor, que no desmaya
Bajo aquel ardiente sol,
Al pirata pone a raya
Si insultar viene a la playa
Al pabellón español.
o o o

No empaña sus alegrías
El torcedor de uo desliz,
Y ganando simpatías,
Huyen veloces los días
De su gobierno feliz.
II

Al seotarse una mañaoa
A la mesa, entre el mantel
Y el plato cie porcelana,
Halla, por mano profana,
Medio escoodido uo papel.
o o o
Lo toma al punto, y ligero
Lee sin hacer reproche:

&lt;Señor don José Campero,
En la catedral te espero
A las doce de la noche.&gt;
o o o
Cáosale extraña sorpresa,
Desasosiego y afán
Hallar una carta impresa,
Que en la época que atraviesa
No hay imprenta en Yucatán.
o o o

Pero Juego se figura
Que le han querido burlar
Una infantil travesura,
Y en tan extraña aventura
No vuelve más a pensar.
o o o
Aquel día, como tantos,
Se consagra su ateoción
A un gobieroo sin quebrantos
Y a los ejercicios santos
De la misa y la oración.
o o o
Y en la tarde, cuando ufano
Abandooando el taller
Su bogar basca el artesano,
No estro honrado veterano
Se llega alegre a comer.
o o o
La coociencia como espejo,
Cuerpo sano y con vigor.
Fresco pan y vino añejo
Que lanza vivo reflejo
A la luz del comedor.
o o o
Sobre los limpios manteles,
AZdfates de cristal,
Donde destilan sos mieles
Las frotas de los verjeles
De la zona tropical.
o o o
Todo convida y provoca.
Al delicioso festín;
Y con la risa en la boca
En la mesa se coloca
Campero con grato fio.
o o o
Y muy cerca de su asieoto, Insepuable y fiel,
A echarse llega contento,
Arroga,.te y corpulento
Su precioso lebrel.
o o o
Campero llega risueño
El primer plato a tocar,
Cuando so rostro halagüeño
Eo rostro de torvo ceño
Súbito se ve tornar.
o o o
Y es que vuelve hallar Campero
Y ya le ioquieta el asunto,
Aquel mensaje altanero:
&lt;En la catedral te espero
A la media noche en punto.&gt;
o o o
Pregunta a la servidumbre,
Con. fiera tenacidad,
Muy ajeoa a so costumbre,
Y oo hay dato que le alumbre
Para eocontrar la verdad.
o o o

Con ioútil diligencia
Inquiere y vuelve a inquirir,
Mas, cierto de la inocencia
Juzga caso de conciencia
Q ue se debe discutir.
o o o

La mesa deja turbado,
Y con creci .. nte inquietad
S,le en busca del prehdo,
Que en Yucatán es tomado
Por modelo de virtud.
III
No con el lujo fastoso
D" ricos omnipotentes,
Sino humilde y boodadoso
Sin aparato eogañoso,
Vive fray Luis de Cifuentes.
o oo
De su corazón de oiño

Tanto la fama pregona,
Que más que mitra o armiño
Vale el iomenso cariño
Con que el pueblo Je corona.
o o o
Y va con los ojos fijos
Bos~aodo entre los humanos
Llantos y duelos prolijos.
Que son los pobres sus hijos:
Los que sufren sus hermanos.
o o o
Y en doncle brota el dolor
Y en donde la pena aclama,
Allí, con dulce candor,
Bálsamo consolador
Su amante pecho derrama.
o o o
Dlbil so cuerpo ante el rudo
Golpe del tiempo fatal;
Como en él, hallar no pudo
La virtud más firme escudo
Mayor enemigo el mal.
'
o o o
Por eso el grande y el chico,
Y_ el plebeyo y el señor,
Dicen cada cual:-&lt;Me explico
Que haya un obispo más rico;
Mas no un prelado mejor.&gt;
o o o
Apenas el firmamento
Enluta la noche incierta,
Cuando con golpe violento
El obispo, en su aposeoto,
Oye llamar a la puerta.
o o o
Suelta el breviario al instante,
Y cuando deja el sitial
Por ir a abrir anhelante,
Se le presenta delante
El capitán general.
o e o
Algo revela funesto
Al obispo la expresión
De aquel rostro descompue~to
Donde están de manifiesto
El espaoto y la aflicción.
o o o
-S1a la debida licencia,
Perdone vueseñoría,
Que me llegue a su presencia,
Por un caso de conciencia
Que está abrumando la mía.
o o o
-Hágame aotes el honor
De tomar cómodo asieoto
El señor gobernador,
Que aquí tiene un servidor
Dispuesto a escucharle atento;
o o o
lDe qué Re trata?-!No sé!
Asegurar sólo puedo
Que en la guerra no temblé
Y esta noche por mi fe,
Ju rara que tengo miedo!
o o o
-Mas lo que pasa les tao gra,·e,
Que a un ho_mt.re tan aguerrido,
Que tanto d~I mundo sabe,
Amedrente hasta que acabe
Su valor no desmentido ?
o o o
Campero entouces habló;
Y con J;¡bio vacilante
Todo el caso re firió
Al obispo, que le oyó
Sin divagar un iostante.
o o o
Después de la relación
Tan en sibncio han quedado,
Qae sólo en aquel salón
Se oye la respiración
Del obispo y del soldado.
o o o
Fray Luis, la vaga mirad;¡
En lo iofinito perdida;
L'\ frente, el 01ro, inclinada
Sobre la mano apoyada
Y entre la sombra perdida.
o o o
A _los dos la pena oprime;
El e 1,,0 chisporrotea,

Que no hay quien su luz anime,
Y por fuera ~1 viento gime
Y el cielo relampaguea.
o o o
Pasa un rato, y de repente
Ambos con el mismo empeño,
Vuelven, alzando la frente,
El soldado a ser valiente
Y el obispo a ser risueño.
o o o
Dijo el prelado:-Tenemos
un caso grave en verdad ;
Hombres doctos llamaremos,
Y aquí lo consultaremos
A la mayor brevedad.
o o o
Y ordena a sus familiares
Q-ae con recados atentos
Llamen a algunos seglares
Y a otros sabios regulares
Que escoge de los conventos,.
o o o

Llegan todos diligentes,
Y pidiendo reflexione
Cada cual de los presentes
Con gran madurez, Cifuentes
El caso dudoso expone.
o o o
Ningún pormenor evita,
Y asienta en cuestión final
Q ue a r esolver los invita,
Si ocurrir debe a la cita
El capitán general.
o o o
Con tímidas opiaiones
La plática se comienza,
Mas unas y otras razones
Avivan las discusiones
Sin que nadie se convenza.
o o o .
En español y en latín
Citan cánones y leyes.
Hablan de san Agus1ín,
Y aducen casos sin fin
De emperadores y reyes.
o o o
Y tal discusión sostienen
Sin medida ni compás,
Q ue los más doctos mantienen,
Unos, que los muertos vienen
Y otros que no vuelven más.
o o o
Y salen allí Samuel,
Y la Si~a Cumana,
Santo Tomás y Daniel,
Orígenes y Ezequiel
Y Apolonio de Tyana.
o o o
De que tornan los difuntos
Convencido basta el más lerdo.
Por citas y por barruntos,
Fijan los siguientes puntos
En que convienen de acuerdo:
o o o
Q1e debe asistir Campero
A la augusta catedral,
Confesándose primero,
P or pasar trance tan fiero,
Tan raro y original.
o o o

Llevando al cuello prendidas
Muchas r eliquias sagradas,
Y en la iglesia prevenidas
Las lámparas encendidas
Y estén las puertas cerradas.
o o o
Pero no habiendo concierto
En si Campero ha de entrar,
Opina un clérigo experto,
Que, a no abri_r la iglesia el muerto,
Debe a l palacio tornar.
o o o
Con tan sabias prescripcioues
Conforme el gobernador,
Las santas coogregaciones
D isponen sus oraciones
Para aquel lance de honor.
IV
Cuando las doce sonat&gt;an
En la saota cate:lral
S:&gt;bre los goznes giraban
Sus pu!'crtas. y paso daban
Al austero general.
o o o
Rumor de rezos pausados
Se levanta en la ciudad,
Y allá en lo~ templos cerrados,
Lanzan los cirios sagrados
Su indecisa claridad.
o o o
Todo a Campero le aterra
Y si recobra la calma
De aquella noche que encierra
Tinieblas para la tierra
Y tinieblas para el alma,

Retrato de la artista con su hija, por Vigée Lfbrun.
Lo que debe hacer no acierta,
Juzga que sueña al estar
Eo tal sitio, y se despierta
Al ver sola aquella puerta
Abrirse de par en par.
o o o

Al templo penetra fiero,
Coc una mano en la gola
Y en la otra el negro sombrero,
Y no bien entra Campero
La puerta se cierra sola.

Pasan así en el misterio,
Una hora y Juego dos...
iAy! el humano criterio
lQué vislumbra en el imperio

De los arcanos de Dios ?
o o o
Por fin con triste c ru jido
Se abre una puerta maciza,
Y entre las sombras perdid.,
Se mira un cirio encendido
Que en el altar agoniza.
o o o
Y de la cita temible
Sale tan triste y turbado
Campero, que es imposible
Mirar la expresión horrible
De su rostro demudado.
o o o
De pavor el alma opresa,
Hundido en negra aflicción,
Parece en la sombra espesa
Un espectro que atravie~a
La dormida población.
o o o
Sus inciertos pasos guía

Al palacio, y en retire,
P or honda melancolía
Devorado, al quinto día
E xhala el postrer suspiro.
o o o
Fueron los añes pasando,
Jamás se aclaró el misterio,
Y el vulgo cuenta temblando,
De un alma que anda penando
De noche en el presbiterio.
o o o
Y alguien afirma que vió
Una antorcha funeral
Que a media noche brilló;
Y es la misma que alurr.bró
&lt;La cita en la catedral.&gt;
JUAN DE DIOS PEZA.

...s'W"t"'t

�La exposición de la mujer
en Amsterdam

...

La Exposición de la mujer que ha teni•
do efecto en Amsterdam con un gran éxi·
to, se debe a la iniciativa de una abogada
holandesa, Mme. Boissevain La idea de
señora tan instruida y que al parecer tie•
ne iofluencia entre las damas de aquella
capital, ha sido exponer el interior de la
vida femenina holandesa que iodudable·
mente no es muy conocida y siempre tie·
ne interés.
Pdro nn sólo en dicb, Exposición se ha
presentado todo esto, es decir, la vida fe·
m,rnioa actu4I, sioo que. también SE' ha
visto ta misma existencia hace cien años,
en 1813. L, curiosidad se ha aumentado
con este motivo y tanto más cuanto que los
tr~jes, los muebles, los encajes, las tocas,
etc , etc., todo ello ha sido auténtico, ver·
dadero, con paciencia y constancia entre
las familias que guardan lo viejo con toda
veneración.
Además, se han resucitado las ceremo·
ni 1s familiares rle aquella época, como se
verificaban los bautismos, las bodas, las
comidas, las recepciones, los días de las
fiestas onomásticas, y de qué manera las
mujeres amantes d?. las bellas artes y ele
las letras, dedicaban sus horas a estas afi·
ciones, viéndose esculturas, cuadros, la•
bores de todas clases de tiempo tan pa·
sado.
En una gran plaza al aire libre, frente
al Palacio de la Exposición, se han veri·
ficado tos bailes de hace un siglo eotre
los aldeanos, entre la clase popular. Todo
ha sido una admirable reconstitución, y la
gente ha venido de muchos lugares con el
objeto de presenciar espectáculo tan ma~·
nífico; ,y sobre todo tan nuevo en medio
de su vejez. La R~ina Guillermina, que
tanto ama a su pueblo, siendo adorada por
sus fieles súbditos, asistió a las ceremonias
princ ipales y con el traje típico de botan·
desa, l&lt;&gt; cual fué muy celebrado, tanto
más cuanto que se 1,, vió el entusiasmo por
este movimiento feminista, tan digno de
elogio, ya que se mueve dentro por com•
pleto de la órbita en que la mu1er debe
girar.
La exposición de que hablamos sirve
para la instrucción doméstica de la mujer
y en este sentido hay que considerarla,
por ser un punto de vista de importancia,
de má.~ importancia que el puro recreo
que de aquella se deduzca.
Con este motivo no podemos menos de
traer a colación un recuerdo que si bien
no se ha efectuado en Holanda ha tenido
su ejecución en Bélgica y que se refiere
precisamente a esa instrucción doméstica.
Nos referimos a que uno de los hombres
qne mayormP.nte contribuyeron en dicho
país al progreso de la enseñanza casera,
llegó a traur el programa de los conocí·
mientos de la labradora, cuya formación
profesional es ba~tante extendida y má.s
complicada de lo que se creería a primera
'Vista.

LO INEVITABLE
¿ Lo recuerdas ?. ... Yo decía: tú me amas, tú me
quia:&gt;res, más no eres para mí; yo pensaba, meditaba, y,
este triste desenlace, y este epilogo doliente lo espera·
ba yo de tí.
· Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos:
"¿en qué piensas?., ..¡no me quieres?" sollozabas con
amor; y devuelto yo a la vida por tu voz dulce y quti•
rida, mis visiones ahuyentaba y olvidaba mi dolor.
Pc,ro s&lt;1bes qué pensaba esa, tardes en que juntos
por el parque al pasear, me mirabas mudo y triste, con
afands misteriosos, con anhelos de llorar? .... Yo pea•
saba en este instante, lo esperaba, lo temía, y aún sa•
biendo que eras mía, siendo dueño de tu amor, desea·
t..ce inevitable, tras los velos de lo arcano, lo miraba
yo cercano, con pavura y con horror. Y aunque al
mundo proceloso desafiara yo orgulloso de tu espléodi•
da belleza, levantando la cabeza con desdenes y altivez,
allá d~ntro de mi pecho las pasiones batallabao, y a mi
oído murmuraban: &lt;Es pua otro!. ... Tuy.&lt; no es!&gt; .. . .
¿ Lo recuerdas? ... Esa tard•, tarde opaca, triste, fría
cual sonrisa de desdén .... Tú en el piano, quedamente preludiabas sua vemente un nocturno de Chopín. Yo
sentado junto al piano te eácuchaba silencioso. contemplando perezoso empañarse los cristales con la lluvia,
que fingieodo caprichosas espirales, pooía tintes de
tristeza eo la lánguida belleza del crepúsculo iover·
nal; en el aire se aspiraba la amargura del ambien·
te, y la clámide plomiza de los cielos, arrojaba su luz
téoue y enfermiza, que medrosa penetraba por el amplio veotaoal.

A. DE GILBERT
1889
HISTORIA DE MIS "ABROJOS."

En días de gran trabajo y no pocas tristezas, v1v1a·
mos Rodríguez Mendoza y yo en dos departamentos del
edificio de "La Epoca. "
El bregaba con su pluma de escritor brillante y fuerte por las ideas politicas del diario, que era, ccmo
es, el principal órgano de los monttvari~tas.
Por el escabroso terreno de esas luchas apasionadas
empezaba a descender al valle de los dernogaños.
Yo pensaba en mi lejano país, en todas las dulces co·
!'as de la tierra en que se nace, los amigos de la prime·
ra edad, las ilusiones en flor, el trópico vibrante y cáli·
do, la cosecha de tristezas en plena primavera de la vi•
da; hasta en las torpezas, cegueras o infamias que más
de una vez llevan o los hombres al destierro voJunta·
rio .
. Juntos, Ma.nuel y yo,comuoicábamosnosouestras penas
y nos consolábamos con la visión del sol alegre, de la
grata esperanza; con la alentadora, serena e ingenua
vanidad del que para no caer en la brega se ase a su
alma y cuenta en la noche con el porvenir.
Entonces escribí mis" Abrojos, de los cuales Pedro
Balmaceda fué el entusiast.. y bravo editor.
Pedro vió en ellos la expreFión sin cera y profunda de
una desolación íntima y verdadera, de uoa amargura
experimentada; me hizo el bien de no confundir mis
versos de mi alma con tantos arranques quejumbrosos
o blasfemias estúpidas que por ahí han florecido como
hierbas malas, que pretenden en el jardín de las Le·
tras el mismo jarrón que los "vergissmeionicht" y rosas
espinosas de Heioe o los desfallecientes lirios y campa·
nillas azules de Gusti.vo B écquer,
Si; mis "Abrojos" "vívidos," por decir así, eran desahogos.
En cuanto al procedimiento técnico, nacieron de las
"Humoradas," de Campoamor, y, sobre todo, de las
''Saetas," de Leopoldo Cano
En el prólogo de ellos he dicho ya cómo nacieron.
Los escribía sin plan, sin relación ninguna de unos con
otros. Eran recuerdos, ideas que dejaba,
descocado, antimetódico,
en el margen de un periódico
o en un trozo de papel.
Pedro los hizo imprimir en casa de Jover. Hasta en·

Las fiestas de Covadonga -El Excmo señor Ministro d e España a la puerta del templo de Sauto Domingo,
esperando la llegada de la señora esposa del Presidente de la República.
tonces nunca había aparecido en los escaparates y vi·
drieras edición chilena de vt rsos más artística oi más
lujosa que aquélla.
El libro fué bien recibido, y P.! artículo de Pedro, mi
querido editor, el mejor de todos los que trataron del
asunto y uoo de los más lindos cincelados por aquel
orfebrero de la Literatura, fascinador en su rara poli·
cromía de la palabra.
Si Pedro no hubiese publicado el libro, los "Abro·
jos" no habría o sido conccidos
Yo no quEría que viesen la luz del público por más
e.e una razón.
El libro "dolece de defectcs, y aun entonces, no esta·
ba yo satisfecho de él
Como primer libro, cerno tarjeta de entrada a la vi·
da literaria de Santiago, no era muy apropó~ito.

Aote todo, hay ton él un escepticismo y una negra
desolación que, si es cierto que eran verdaderos, eran
obra del momento.
•
Dudar de Dios, de la virtud , del bien, cuando aún se
está en la aurora, no.
Si lo que creemos puro lo encontramos manchado; si
la mano que juzgamos amistosa nos hiere o nos enloda;
si, enamorados de la luz, de lo santo, de lo ideal, nos
encootramos frente a la cloaca ; si las miserias sociales
nos producen el terror de la verRüenza ; si el hermano
calumnia al hermano; si el hijo insulta al padre; si la
madre vende a la hija; si la garra triunfa Gobre el ala;
si las estrellas tiemblan arriba por el infierno de aba·
jo ...... ¡truenos de Dios! ahí estás para purificarlo to·
do, para despertar a los aletarga dos, para anunciar los
rayos de la justicia.

Grupos de tipos femeninos de la Exposición.
Al contacto raudo y leve de tus manos marfilinas,p .. jaritas de la nieve,-sollozaba triste el piano, con
acento casi humano, melancólico de amor, y las notas
arrancadas a sus cuerdas dominadas, en el 'lire se agi·
tabao como grandes mariposas, que volando misteriosis, el espfritu llenaban de tristeza y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendiste la harmonía;
la divina siofonfa tuvo un brusco terminar, y cerrando
el negro piano. con los ojos empañ:tdos, con anbelos de
llorar, silenciosa. quedamente, a mi lado te sentaste, y
a mi oido murmuraste temblorosa de pa~ióo: &lt;Es muy
triste . ... yo no quiero recordar esa cancióo, que sien·
to 3(go aquí en el pecho, que no puede por estrecho
eocerrar el corazón&gt; ... .. .
Y tu rubia cabecita, soñadora y amorosa, reclinaste
temblorosa eo mi pecho varonil, y lloramos, lo recaer•
das? .... y muy juntos sollozamos, y en el llanto desa·
bogamos el espíritu febril.
. Y la n~cbe cnn sus ~ombras sorpreodióoos siempre
¡untos, mientras los brillantes puotos de las luces taci·
t~roas, se e~ceodiao en la~ nocturnas ca_lle~ de la gran
ciudad, y sonamos con la dicha de una vida sin quere•
lla, siempre joven, siempre bella, como el brillo de uoa
estrella, lejos de la humanidad ..... .
Pero no! ... . Toilo era sueño, vaco intento, loco em•
peño de un mom_ento_ de ilusión: ... el fioal llegó impla•
cable, doloroso, 10ev1table, realidad y no ficción.
Yo te amaba intensamente, con amor lánguido, sua•
ve, como el canto de algún ave, un amor intimo ar•
diente, que no puedes comprender, tú pensabas qu~ me
amabas, y contenta, sonriente, existías para el p r esente,
y al amarme te engañabas, me engañabas sin saber.
Pero yo lo comprendía!. ... Tu carácter siempre ale·
gre y mi atroz melaocolía, no podían juntes -rivir; lo mi•

rab'l yo en tus ojos, lo esperaba, lo sentía, y al pensar•
lo cada día, me espantaba el p:irveoir:Ya lo ves! .... Era forzoso! ...• Este triste desenlac e,
implacable, doloroso, terminó nuestra ilusión; tú que·
daste indiferente, yo sin fé, sin luz, doliente, tú soñan·
do en lo futuro, yo pensando en lo presente y llorando
mi pasión.
Y aunque pasen meses y años, y aunque premies mis
ª!lhelos con terribles desengaños y no escuches mi aflic·
c1óo, tu recuerdo en mi memoria vivirá lleco de gloria,
y el amarte eternamente será el úoico consuelo de mi
triste corazón.
Y por eso cuando evoco las venturas ya pasadas, y
nostálgica doliente de mis dichas esfumadas se recuer·
da el alma mía de esa tarde gris y opaca, de esa tarde
obscura y fría cual sonrisa de desdén, siento anhelos
insensatos, y en mis horas de delirio, y en mis ratos de
martirio, vuelvo a verte como entonces, queda, triste,
suavemente, preludiar lánguidamente el noc turno de
Cbopín.
Y olvidado de este mundo, sumergido en lo profun·
do de mi pena y mi dolor, sueño, eterno visionario, en
la_ dic~a hoy imposible de morir en la penumbra y el
m1steno de esa estancia, embriagado en la fragancia
de tu boca, flor de Abril, con tus ojos eo mis ojos, y tu
r~bia cabecita aooyada sin sonrojos en mi pecho varo·
mi; Y entre tanto en el ambiente, melao·cólicas vagando
las dolientes, suaves notas del nocturno de dolor, y la
lluvia en los cristales azntaodo persisteote, murmuran·
do quedamente con acentos celestiales su monólogo de
Amor!. .....
Monterrey, N. L.

F . DE FUENTES

JR.
La señora doña Emilia Aguila de Huerta, digna esposa del Presidente de la República, llegando " Santo Do~ingo para la misa solemne de Covadonga.

�"PENSANDO EN TI"

Pedro, en su delicadí;imo artículo, en que el cariño
guía la pluma, ll'lrna a los "Abrojos" "el libro de Job de
!a Adolescencia."
Hoy, por más que los desengaños hao destruído muchas de mis ilusiones, adorador de Dios, hermano de los
homb res, amante de las mujeres, pongo mi a lma bajo
mi esperanza .

Para &lt;El Mundo Ilustrada.&gt;
Mi lapiz producía sabre el papel,
un chirrear como de luciérnaga que
en noche obscura, ra~ga el ~spacio
con sus iotermiteocias luminosas. Es·
cribía para ti, de tí y par tí. ¡ Las
once de la noche! ni un ruido que
turba ra m i meditación; solamente
como para acordarme de que vivia,
golpeaban los latidos de mi cora·
zóo en mi frente, y de vez eo cuando formando acorde, el cacto melancólico de un pájaro oc cturno y
los clamores del reloj de la Cate·
dral, llegaban a mis oídos. ¡Qué
saeta calma! 1Qué hora tan propi.:ia
para pensar en tí!
1Pensaba en tí, cada más en ti!
Una abstracción completa hacía ol·
vidarme de todo; y allí estabas conmigo; tal me obcequé en e•h segu•
ridad, que : alargoé la maco al ex·
tremo de la mesa para tocarte! ¡Si
tal me parecía oír en el silencio de
la alcoba tu respiración ; no esta·
bas ahí, y sin embargo, te tenía conmigo y hasta sentía que me b~sabas
con tu aliento! ¡Q ué bella abstracció n! Tu cuerpci en esa hora de s u•
prema traoquilidad estaba envuelto
en los lienzos de cu cama ; oca de
tus m1necitas, tal vez !talida fuera
de ellos, acaso estaba fría ; tu cabecita se hundía entre la suave almohada: todo 1? humano_ en tí, dorm(a; todo lo grande, lo sublime que tienes
tú: ~staba ~oom1go!_ Algu1eo que ~ub1er.. osado tocar tu corazón, oo Je hutiera
sentido latir. Alguien que se hubiera atrevido a despertarte, no lo ·hubiera
logrado. Tu corazón y tu alma no estab,rn ahí, yo los tenía!
Hubiera querido que esa abstracción fuese eterna; no quería acostarme · necesita~a escribir lo que me dictaba_ tu recuerdo; pero la aurora venía, la Stela
Matutina se había clavado en el cielo y el canto del gallo que rasi;:a con su clamore? del &lt;alabado&gt; ~¡ aire de la mañana, me dijeron: c¡ya es de día!&gt; y me
dorm1 pE&gt;nsando en u y yo, que nunca recordara haber soñado, tuve un sueño .... . . !

Maiutenant, je vois l'aube .. . . L'aubel c'est
!'esperance.
Al son de la gloriosa mú;ica del arpa, me quedo con
David.
RUBEN DARIO

Melancolía
La tristeza de la vida
h siento como una garra,
que tena z como ninguna
en mi corazón se clava
como si fue ra una pute
de, mi dolorosa entraña,
como s i al abandonarme
se llevara presa a mi alma ....

¡O~ cautos que nunca he dicho
pero que en mi pecho estallan
con la elocuencia que muestra
el temblor de mi pestaña!
¡Oh cautos que sin sonidos,
sin rítmos y sin palabras

El m;i.estro Carrillo y el señor R'&lt;mos Martinez, director de la Ac'ldemia de Bellas Artes, a quieu
dedicó el Conservatorio un concierto el jueves pasado.
coo mi corazóo os pago
por un latido una lágrima,
la tristen de la vida
la sieoto como una garra,
y soi~ vosotros, ¡oh cantos
de notas iom\culadas!
los ayes que en vano luchan

por salir de mi garganta,
la muda expresión que dejan
mis inconcebibles ansias
coaudo doy uoa respuesta
a "el má; allá" c¡ue me llama ....
ULISES CESAR SYLVA.

FRANCISCO SA.NCHEZ MARIN.
México, 9 de Septiembre de 1912.

o o o o
Uo reloj que anduvo sic pararse en todo un año, ba hecho sonar su péndulo,
ciento sesenta millones, cie nto cuueuta y cuatro mil veces.
o o o o
Se calcula que hay en Ioglaterra cerca de "cien mil" oovt'iistas que no alcaoz~o a ver sus obras public3das.

Más acero se consume en Eu~opa eo la fabricación de pl•1·
mas de escribir, que el emplea·
•do en sables, cañones y armas de
toda clase para el mundo ente·
ro.

t

o o o
Una tonelada de agua de mar,
,deja al evaporarse, 8 1 libras de
sal en el Atlántico, 79 libras de
sal en el Pacífico. 85 en el Polo
y 187 en el Mar Muerto.

o a o

S r. Pérez Gavilán y señoritas Elvira González Peña y Julia Alonso, qoieoes tomaron parte en el concierto dedicado a la Academia de Bellas Artes.

En Inglaterra hay por térU1ino
medio un policía por cada 712
personas, can excepción de Li'l
,colo, donde sólo hay un:&gt; por
,cada 1,023.

El Mioistro de Iostrucción Pública presidiendo la ceremonia de eotre¡¡a de bandera al cuerpo de infantería de la Escuela Normal para
maestros el miércoles p:i;ado.-EI mismo funcionario en el acto de la entrega -El batallón presentando las armas a la enseña nacional.

�¡Cosas de hombres!.....
Aiivinaba la voz de ella, rígida y fría como siempre.
Cuan-lo Viseotico, el hijo de la &lt;siñá&gt; Serafina, volEn las noches de verano, cuando al cal.Jr arrojaba a
vió de Cuba, la calle de Borrull púsose en conmoción. las familias en medio de la calle y se formaban corros y la otra aguda y mimosa, la dd cubano, que decía:
En torno de su petaca, siempre repleta de picadura en torno de las cenas servidas sobre mesitas de zapate- &lt;Vente conmigo&gt;, con una intención que al &lt;Menut&gt;
de la Habá.na, agrupábase la chavalería del barrio, an- ro, la genti, veía pasar al celoso chiquillo, recatándose parecía arañarle en el pecho. Conque &lt;vente conmisiosa de liar picillos y escuchar estupendas historias con en la sombra, misterioso y fatídico como un traidor de go&gt;, ¿ eb &gt;•••• !Cristo! Aquella noche iba a arder todo
en la calle de Borrull.
credulidad asombrosa.
melodrama.
Y se lanzó fuera del cafetín, sin llamar ia atención
-En Matanzas tuve yo uoa mulatita que quería nos
La aparición terrorffica pasaba varias veces ante la
casáramos Jueguito ...... Jueguito. Tenía millones, pero puerta de Pepeta, lanzando miradas espeluznantes al de los bebedores acostumbrados a tan nerviosas saliyo no qui;e porque me tira mucho esta &lt;tierresita &gt;
coro que hacía la corte a la buena moza, y después das.
Y esto era mentira. Seis años había permanecido fne- desvaoecíase por un escotillón: el cafetín donde el &lt;Me·
Ya no era el alma en pena; iba rectamente a su sira de Valencia, y decia tener olvidado el valenciano. a out,&gt; cual nuevo Prometeo, entregaba sus entrañas a tio, a aquel corro maldito que lastas noches había sido
pesar de lo mucho que le &lt;tiraba la tierresita &gt; Había las rampantes garras de las &lt;?guila!&gt; amílicas.
su tormento.
salido de allí con lengua, y volvía con un merengue de-&lt;Tú, cubano, ascolta &gt;
1Qué noches aquellas! Los nuevos amores de Pepeta
rretido, a través del cual las palabras tomaban el tono tenían la acera pc,r escenario y por coro aquel corrillo
Movimiento de asombro, de estupefac:ióo. Calló el
empalagoso de una flauta melancólica.
donde sonaba et acordeón y ella recibía honores de organillo, cesó el coro y Pepeta levantó fieramente la
Por su leoguaj ➔ y las mentiras de grandiosidad con reina festejada. A su lado, la maJre, una vieja insigni· cabeza. / Qué queda aquel pillete ? / Había por allí alque asombraba a la crédula chavalería, Visentico era el fi:aote que no abría la boca sin recibir un bufido de gún borrego que robar?....
soberano de la calle, el motivo ñe conversación de lodo Pepeta.
Pero sus insolencias de naela sirvieron. El licencia•
el barrio.
La calle tostada todo el día por el sol, revivía con los do se levantaba esti rando fanfarronamente su levita de
Su casaquilla de hilo rayado con vivos rojos, el bone- primeros soplos de la noche.
lino.
te de cuartel, el pañudo de seda al cuello, la banda
-Me paese .... me paese que ese muchacbillo se
Los lóbregos faroles, cuyos palmitos de gas parecían
dorada al pecho con el canuto de la licencia. la tez pintad:is en la pared con almazarrón, dejábanlo todo la va a cargar por torpe.
descolorida, el bigotillo picudo y la media romana de en fresca penumbra; eo las puertas destacábanse las
Y salió del corro, á pesar de las protestas y consejos
corista italiano, habíaose metido en el corazón de todas manchas blancas de la gente casi en paños menores: de todos.
las chavalas y lo hacían latir con un • estrépito rsólo chorreaban rftmicameote los balcones con el riego de
Pepeta se había serenado. Podían estar tranquilos;
comparable al &lt;fru-fru&gt; de sus faldas de percal almi- las plantas; en cada balaustrada asomaba un botijo, y ella lo aseguraba. No llegaría la sangre al r,o. E l &lt;Me·
donadas en los bajos hasta ser puro cartón.
de arriba, de aquel cielo obscuro, que parecía un lien- out&gt; era un chillón que no valía un papel de fumar, y
La &lt;siñá&gt; Serafina estaba orgullosa de aquel hi- zo apolillado transparentando lejana luz, descendía un si se atrevía hacer pinitos, ya le limpiaría los mocos el
jo que la llamaba &lt;mamá&gt;. E lla era la encargada de soplo húmedo que reanimaba a la tierra, arrancándola otro. Vaya . . .. a cantar. No debía turbarse la buena
hacer saber a las vecinas las onzas de oro qne Visenti- suspiros de vida.
armonía por un bicho así.
co había trafdo de allá, y al número que marc~ba, ya
En todas las puertas sonaban el acordeón con su chi·
Y la tertulia reanudó su canto débilmente, de mala
bastante exagerado, la gente añadía ceros sin remordi- Uona melancolía, la guitarra con su rasgueo soñador, el gana, mirando todoR cc,n el rabillo del ojo a los dos que
miento.
canto a coro desentonado y estridente, y algunas vec1:s estaban plantados eo el arroyo, frente a frente.
Además, se hablaba con respeto supersticioso de cier- en las esquinas estallaba una tempestad de aullido~. el
to papelote que el licenciado guardaba, y en el cual el estrépito de la lucha cuerpo a cuerpo y los antipáticos
&lt;Que la que aquí es prima doona
Estado se comprometía a dar tanto y cuanto .... cuando perros chatos chocaban sus amenazantes cabezas de
Reina en mi casa será.. á .. .. á&gt;
mudase de fortuna.
foca, basta que el silletazo de algún vecino de buena
No era extraño, pues, que un hombre de tantas pren- voluntad los ponía en dispersión.
Pero al hacer una pausa, se oyó la voz del &lt;Menut&gt;,
das, rodeado del ambiente de la popularidad y poseeDespedazábanse en los' corros enormes sandías; hun• que decfa lentamente, con rabia y acentuando las palador de irresistibles seducciones, trojese loca a Pepeta díanee las bocas en tajadas como medias lunas; prio- bras como si las mascase:
(a) &lt;la buena moza,&gt; una vaca brava que por las maña- gábanse las caras con el rojo zumo; exteodíaose los
-&lt;Tú eres un morral .... si, señor, un morral&gt;.
nas revendía frut&lt;L en el Mercado, y con su falda aco- arrugados moqueros baj:&gt; la barba para no mancharse,
Todos se pusieron en pie, rodaron las sillas, cayó el
razada, pañuelo de pita, patillas en las sienes y puntas y, al fin, la gente, con el vientre hinchado de agua, su- acordeón al suelo, lanzando un quejido: pero .... ¡quiát
de bandolina en la frente, pasaba la vida a la puerta miase en dulce beatitud, escuchando como angélicas por pronto que acudieron ya era tarde.
de su casa, tan dispuesta a arañarse con la primera ve- me lodías, los arañazos de los acordeones
Se habían agarrado como gatos rabiosos, clavándosecina, como a conmover toda la calle con alguno de sus
Y a esta hora de digestión líquida, al cantar el sere- las uñas eu el cuello, empujándose, resbalando en ' las.
escándalos de muchachota cerrril.
no las once y estar los corrillos más animados, era cortezas de sandía y lanzando sucias blasfemias.
La gente consideraba naturales y justas las relacio- cuando a lo lejos la difusa luz de los faroles marcaba
Y el &lt;Cubano&gt; de pronto se bamboleó para caer co•
nes cada vez más fotimas entre Visentico y Pepeta. algo que se aproximaba balanceándose, trazando zigzags mo un talego de ropa; y en aquel momento de~vanecióEran la pareja más distinguida del barrio, y además, como una b irca sin timón, echando la pesada ancla en se la melosidad antillana, y el lenguaje de la niñez reaantes de que é l se fuese a Cuba, ya se susurraba si ba- cada esquina.
pareció junto con la desgracia.
bia algo entre ellos.
-&lt;iAy, mare mehua! .... ¡Mare mehua!&gt;
Era el padre de Pepeta, que con la gorra desmayada
Lo que ya oo le parecía tan claro a la gente es lo y el pañuelo de hierbas en una mano, volvía de la taRetorcfase sobre los adoquines como una lagartija.
que diría el "Menut," un chicuelo enteco y vicioso, berna. Salu!l,aba a la reunión con tres gruñidos, des- partida en dos, agarrábase el vientre allí donde había
empleado en el Matadero para repartir la carne; un preciaba las insolencias de la bija, y se hundía por fin sentido la fría boja de la navaja, comprimiendo instinpillete con la mirada atravesada y grandes tufos en las en la obscuridad de su casa, maldiciendo a los avaros tivamente el bárbaro rasgón, al que asomaban los intesorejas, que siempre iba hecho un asco, y de quien se caseros que, para fastidiar a los pobres, hacen siempre tinos cortados, r?zumando sangre e inmundicia.
mu,muraba si en distintas ocasiones había afanado bo- las puertas estrechas.
Corría la gente desde los dos extremos de la calle.
rregos enteros.
En aquellas horas de regocijo público, en medio de para agolparse en torno del caído; sonaban pitos a Jo
La Pepeta estaba loca; sólo una caprichosa como ella la calle, acariciados por la expansión de todos los ve- lejos; poblábaose instaotáneameote los balcones, y en
podía haber aguantado dos años los celos machacones cinos se arrollaban el licenciado y Pepeta; él dulzón y uno de ellos la &lt;siñá&gt; Serafina, en camisa, desmelenay la5 exigencias tiránicas de uo granuja rabiosillo, al
empalagoso, hablándole al oído; ella, grave, estirada y da, sorprendida en su primer sueño por el grito de su
que ella con su potente brazo de buena moza era ca- seria, apretando los labios como si estuviera ofendida, hijo, daba alaridos instintivamente, si n explicarse toda·
paz de deshacer la cara de un sólo revés.
porque una chavala que se respete debe poner siempre vía la inmensidad de su desgracia.
Y ahora iba a ocurrir algo. ¡Vaya si ocurriría[ Adi- al novio cara de perro. Los hombres son muy presun•
Pepeta retorcíase con epilépticas convulsiones entre
vinábanlo los vecinos sólo con ver al "Menut," Quien tuosos, y si llegan a comprender que una está chiflada los brazos de varios vecinos; avaczaba sus uñas de fiera
con aspecto de perro abandonado pasaba el día vagan- por ellos ... , ya. ya.
enfurecida, y no pudiendo llegar hasta el &lt;Menut&gt;, le
do por la calle, tan pronto en el cafetín de "PanchaY mientras tanto, la pobre alma en pena a la puerta escupía a la cara siempre los mismos iosu:tcs con voz
bruta," como frente a la casa de Pepeta, siempre su• del cafetín, con la garganta abrasada por el amílico y estridente, desgarradora, que despertaba a todo el ba-cio, con la cami5eta listada de azul y la blusa al cue- el corazón en un puño, oyendo de cerca las bromitas rrio: &lt;iLladre!. ... ¡Graouj::l!
llo impregnadas de la hediondez de la sangre seca.
de sus amigachos y a lejos las canciones de corro de
Y el autor de todo estaba allí, sin huir, con su figuri•
Ya no repartía carneros a los cortantes de la ciudad;
Pepeta, unos retazos de zarzuela repetidos con mono- 11~ triste y desmedrada, el cuello desollado por varios
olvidaba su carrito mugriento, y embrutecido por la tonía abrumadora.
arañazo~, el brazo derecho teñido en sangre basta el
sorpresa. queriendo llenar aquel algo que le faltaba,
Pero qué cargantes son los amigos del cafetfn. /Que codo y la navaja caída a sus pies. Tao tranquilo como
sólo sabía beberse "águilas" en el cafetín, o ir tras Pe- Pepeta
no le quería ya? Bueno; dale expresiones ....
al degollar reses en el Matadero, sin estremecerse ar
peta, humilde, ~obarde, encogido, expresándose con la ¿Que él era un chiquillo y le faltaba esto y lo de más sentir
en sus hombros las manos de la policía; con una
mirada más que con la lengua.
allá? Conforme; pero aún no ha!&gt;fa muerto y tiempo le sonrisita q ue plegaba ligeramente los extremos de su.
Pero elb estaba ya despierta. ¿Dónde había tenido quedaba para hacer a lgo. Por de pronto, a Pepeta y al boc
..
tos ojos? .... Ahora le parecfa imposible que hubiese
cubano se los pasaba por tal y cual sitio. EBa era una
Salió de la calle con los brazos atados rnbre la espalquerido aquel bruto, sucio y borr.chín. IQué abismo
y él un mariquita con su hablar de chiqui- da y la blusa encima; la innoble cara llena :le arañazos,
entre él y Visenticol .... una figura de general, un chi- &lt;carasera&gt;
co muy gracioso eo el babia, que cantaba guajiras y llo y su peluca rizada. Ya les arreglaría las cuentas. . . . hablando con su escolta de municipales, satüfecho, en
A ver, tío &lt;Panchabruta&gt;: otra águila de petróleo refi- el fondo, de que la gente se agolpase a su paso, comobailaba el tango c:&gt;mo un ángel, y que, en fin, si no tenado. De aquel que está en el rincón, en el temible en la entrada de un personaje.
nia millones y una mulata, ya se sabía que era por lo
tonel que ha enviado al cementerio tres generaciones
Cuando pasó ante el cafetín, saludó con altivez a sus
mucho que le "tiraba la tierresita."
. de borrachos.
amigotes, que, asombrados, como si r.o hubiesen presea·
Indi~n:lbase al ver que aquel granujilla forrado eo
Y
el
fresco
vientecillo,
haciendo
ondear
la
listada
ciado el suceso, le preguntaban qué había hecho.
la mugre de la carne muerta, aún tenia la pretensión
-&lt;Res; coses d'homens&gt;.
de que continuase lo que sólo había sido un capricho cortina de la puerta, arrojaba todos los ruidos de la
calle
en
el
ambiente
del
cafetín,
cargado
del
calor
del
Y contento con su suerte, erguido y tr indante, !iguió. .. . una condescendencia compasiva .... ¡arre allál
gas y los vahos alcohólicos.
el camino de la cárcel, acogiendo el infeliz lasmiradasCuando no manifestase su cariño con zarpadas y
~e la curiosidad. con la prosopopeya de la estupidez saaprendiese a decirla: ¡flor de guayaba! y tmulatital coAhora cantaban a coro eo casa de Pepeta.
tisfecha.
mo el otro, entonces oodria ponerse en su presencia.
La buena moza fué inflexible, acabó por no escuchar,
&lt;Vente conmigo y no temas
Estos parajes dejar&gt; ....
V. BLASCO IBA~EZ.
y desde entonces la calle de Borrul tuvo un alma ~n
pena, que fué el &lt;Menut &gt;

La ver¡a que ita entrada a la puerta de hooor.

El Castillo de Clos de Mr. Poiocaré.

Fachada de la casa de familia.

Las vaGaGiones de Mr.
Raimond PoinGaré
En un m•goífico castillo de la Lore11a, y del cual presentamos algunas fotografías pasa las vacaciones de verano el P r esidente de la República francesa. Desde
hace más de 25 años vive en el Estío en esta mansión que fué como la casa solariega de toda la familia, si bien ha ido aumeotándola con nnevas compras hasta hacer una fiaca de mucho valor y de un aspecto verdaderamente regio, que recu&amp;rda el de Jaépoca del Renacimiento y el de las casas nob les del siglo XVIII. !Un
gran jardín y un parterre perfectamente cuidado, llenan de perfumados ambientes
las habitaciones y los recuerdos de la juventud del célebre ahogado y las preocupa•
ciooes del polftico, allí se deslizaron.

Un aspecto del jardín.

Los muros del castillo vistos exteriormente.

El salón del Presidente en el castillo de Clos.

�111 1111111111111

L os que esto quieran, les aconsejamos que no pisen
el antes boyante y hoy de~grac"i¡ido Principal.

TEATRO PRINCIPAL.
Los artistas malos como los cocineros malos, pueden
m.is que Dios, porque lo bueno lo convierten en pési·
mo. Esto ha sucedido precisamente con la obra estrena·
da en el PriJcipal, que es una parodia de &lt;La Corte
de Faraón&gt; y se llama &lt;El Pueblo del Peleón,&gt;
No digamos que es una zarzuela de mérito.ni mucho
menos, pero tiene gracia, hay escenas de ingenio y la
música esta'. bastante bien .seleccionada. De modo que
para que el público la aceptara y no hubiera la atrona·
dora silba que escuchamos en la noche del estreno,
bastaba, primero, con haberla ensAyado mejor; segundo
con que se hubiesen sabido los papeles para evitarnos
oir los gritos del apuntador; tercero, con que Liñan no
hubiera resultado afónico; cuarto, con que Tirado no
desafinase lastimosamente; quinto, conque Wimer hu•
biese puesto ma'.s de su parte; y en fin, para terminar,
con que Cbole Alvarez no se fuese quedando poco a po·
co sin voz, lo que es de lamentarse, por ser la primera
fignra femenina de la Compañía, pues Teresita Calvó
ni ahora ni antes, (no sé en lo futuro lo que pasara'.) se·
Ta'. para tiple.
Resultado de esta nueva silba que el público salió
disgustadísimo del Principal y no es para menos; pues
pagar lo que los excelentísimos revendedores quieren,
y luego ver un destrozo completo, ni es correcto, ni merece eso la gente, que aunque poca, asiste al antiguo
emporio de la tanda, que ahora, por deigracia, se en•
cuentra por los suelos en este teatro, a pesar de las
buenas intenciones de la Compañía Teatral, S. A. que
no ha conseguido que el triunfo corone uinguno de sus
esfuerzos.
Yo creo que si se evitaran ciertas cofas y se formara
otro cuadro mejor, la buena sociedad irfa a teatro tan
céntrico. M.is no se ha logrado eso ni una rnla noche, y

TEATRO LIRICO.

la gente que sostiene los especta'.culos huye del Pri~ci·
pal, no siendo estos juicios únicamente del cronista;
pues casi todos los diarios critican acerbamente todo lo
que se refiere a dicho Coliseo, y en los centros sociales
y artísticos esta'.n conformes en que nunca ha estado
peor que ahora. ¡Como ha de ser!. ... si &lt;El Mundo
Ilustrado&gt; hace presente todo esto, es con el fin de evitar el que vayan personas de escogida clase, a las cuales gusta ver las obras bien presentadas, con buenos artistas, y sin asomo alguno de sicalípsis.

Contrastando con la decadencia del Principal, se
presenta el Lírico hasta el punto de que obras cerno
&lt;Las Musar Latinas&gt; que destrozaron en el primen, de
dichos Coliseos ha sido un triunfo completo, ndondo,
unánime, en el segundo
La noche del estreno la concurrencia era ~electa en
extremo, y en los palcos vimos muchas familias conocidas que amantes del género chico no van en manera
alguna al Principal y acuden con entusiaEmo al Lírico.
Y en verdad qne no se equivocaron, pnes ahora hemos
visto en México zarzuela tan celebrada; ahora podemos
decir que apreciamos fUS bellezas; ahora hay para rato
en el cartel &lt;Musas Latinas.&gt;

\)
r,rimero, que es a mi juicio el m.is
flojo.
El fondo de h obra es la lucha de
c 1ases en el ejército francés; los odios
entre uuos y otros por no ser todos de
la misma elevada cuca: y adema'.s, un
conflicto muy humano el amor a una
misma mujer de dos jefes, que precisa·
mente son los que ma'.s se odian.
En un castillo. donde estaba de guar•
nición un regimiento para sofocar una
huelga, conocen el teniente Ferbach y
el capitán D'Tberissya uoa pobre mu•
chacha. Juana Morin. E { ¡¡rimero desea
hacerla su esposa, el segundo, guiado
por las ideas aristócratas de su clase y
como era casado le brinda lujo y dine•
Teatro Lírico.· -Escenas y personajes de &lt;Las Musas Latioas&gt; que se han represen·
ro con tal de que sea su amaote, prolado con gran éxito.
posición ..¡ue rechaza la muchacha,
En el segundo acto, un año después,
guido autor francés y &lt;¡Ue se titula &lt;Bajo las Charrete· ya vemos que vive el teniente con la mujer adorada.
ras&gt; y aq1Ji hemos visto arreglado al eEpañol por el se· pues si bien desea casarse con ella, el padre del mili·
TEATRO MEXICANO.-&lt;BAJO EL UNIFORME.&gt;
ñor Michel de &lt;Bajo el Uniforme&gt; es una obra bien tar, Pastor protestante de Alsacia, fe ha opueHo a la
pensada. de correcto desarrollo, de escenas sensaciona- boda, dando lugar a que vivan sin santificar su amor,
El drama en cuatro actos de Arturo Bernade, distin· les, y con una exposición breve y suscinta en el acto
Estos lazos son motivo de escfodalo en el Regimiento

El triunfo que alcanzó la Millanes es
d.i los que forman época, y por tanto
las ovaciones, las dianas que oímos en
su honor, fueron merecidas. Eso es
cantar, así se pueden poner obras, con
intérpretes de tal valía. La Caballé es·
tuvo admirable en los tipos de la Espa·
ñola y del papelero de París. Muy bien
la Iris, y por lo que se refiere a los
b,.1mbres merece citarse a Pepín Pas·
tor, que canta su parte con sumo gusto.
El decorado magnífico; esas son decoraciones propias y bellas y no las de los
::iermanos Tarazona que vimos en el
Principal. En resumen &lt;Las Musas Latinas&gt; ha sido una victoria en toda la
línea y recomendamos a nuestros lec·
tores que vean dicha obra en este Co·
liseo.

Teatro Mexic..oo.-Dos escenas del drama &lt;Bajo el Uniforme.&gt;

•

�El vencedor en el concurso de bolos en la romería de Covadonga el 8 del actual.
adonde no es bien mirado "Ferbach" sobre todo por
su rival vencido. Este va a la casa donde vive la enamorada pareja, pues le han dicho que el referido teniente ha quebrantado el arresto que tenía en su domicilio; encuentra sola a "Juana Morín," la repite de nuevo sus ofrecimientos, la pinta su amor e intenta abrazarla, en cuyo momento aparece " Ferbach" que cruza
la cua de su superior gerárquico con una fusta que
traía en la mano.
El proceso es inevitable, la sentencia será dura; y
después de algunas escenas bien hechas y rebosando
interés, hay una culminante entre la joven que ha de
declarar ante los jueces y el capitán D'Therissy, concluyendo porque ella echa mano de una pistola, que
hay sobre una mesa y dispara, hiriendo de muerte al
causente de todas las desgracias.
En aquel momento, sale el teniente libre, pues se ha
hecho luz sobre los móviles nobles, que le obligaron a
pegar a su superior y este ya moribundo declarn de
nuevo la inocencia del acusado. El telón cae y la verdad, el público se pregunta, que a no dudarlo "Juana
Morín' habrá sido procesada, lo que significa qui, la
obra no queda todo lo bien terminada que debiera.
Como se vé, predomina en todos estos odios y rivalidades de jefes del ejército, la idea religiosa absorviendo el argumento. De la negativa de "El Pastor Ferbach" dimana todo; aquella barrera de religión es la
que impide un matrimonio digno y honrado, y en el
segundo acto que por cierto es bellísimo, oímos la voz
soberbia, enérgica e intransigente del ministro de la
secta anticatólica, prohibiendo al hijo por la diversi·
da:l de la fé entre los amantes, un vínculo que todo lo
legitime.
Este aspecto no es muy vulgar en el teatro contemporáneo, y casi ya no se presenta en escena, y por tal
motivo tiene cierto mérito la obra de que hablo, aunque en verdad, no sé hasta qué punto en realidad
en los albores del siglo XX, semejante conflicto exis·
ti ría.
La interpretación fué correcta por parte de todos.
María Luisa Villegas estuvo a buena altura, sobre todo
en el acto segundo, que lo sintió intensamente. En el
tercero, no alcanzó igual nivel; la encontré como can·
sada, y dijo su parte con ciflrta monotonfa. Bien Emi·
Jia del Castillo en su corto papel. De los actores, me·
rece un aplauso Vargas en el Pastor protestante, que
encarnó perfectamente. He observado que los papeles
de carácter son los apropósito para este artista, que
posee una buena facultad, la de gesticular con arte,
dando mucha expresión a todo lo que dice, con la cara.
Muy bienCoss en el "Capitán Lancelio," cuyo tipo en·
tendió y supo expresarlo con todos sus maticesde fran·
queza y de buen fondo. Mutio, correcto en el protago·
nísta del drama; y Codina, lo ví frío en el ''Capitán
D'Therissy" y falto de ciertos detalles. que hubieran
establecido la diferencia entre el militar noble, rico y
elegante y el otro plebeyo, pobre y vulgar. La obra
est"Jvo bien puesta.
LUIS DE LARRODER.

los al vano ensueño · y ·a la culpable inercia antes que
a la acción fecunda y generosa, al esfuerzo vid! y proficuo, base en los actuales tiempos del progreso y de la
civilización.
Y si entonces concordaba con el espíritu coetáneo
aquella retorcida fantasmagoría de hechizos y endriagos, de gigantes, gnomos y hadas bienhechoras, encantamientos y amorosos devaneos, nuestra posteridad hallará que en este ~iglo XX, conquistador de los más
grandes progresos, feliz vulgarizador de las ondas her!·
zianas, de la navegación por petróleo y de la fuerza
hidráulica hábilmente aprovechada, hemos dado nuestra simpatía y nuestro afecto en el orden literario a las
aventuras misérrimas de criminales y ladrones, campar·
ti.!ndo nuestra atención y nuestro amor entre el audaz
bandido Arseoio Lupín y el investigador portentoso de
allende el Atlántico Sherloc k Holmes, débil copista del
maravilloso Dupin cisatlántico, creación insuperada del
mágico Edgard Poe.
Tal decadencia de aSciooes, semejante degeneración
.que nos consiente sustituir un personaje lleno de valor
y de osadía, hidalgo en su alma y en sus actos, un Ama·
dís, con un rebelde de las leyes sociales que se entrega
a la depredación y al engaño con fruición culpable, o
ese morboso anhelo de conocer los elementos que concurren en los crímenes sangrientos y en los r obos audaces de los Raflles ¿es, realmente un síntoma de debi•
litación de nuestro sentido moral ?
No es en manera alguna: las circunstancias distintas
que caracterizan nuestra época de la lejana en que tuvieron su boga los caballeros andantes, consisten en
que entonces la lucha entre el hombreaudáz y ternera·
rie se entablaba entre ellos y otrcs hcmbns de igual
audacia y bizarría, y hoy se debate entre el hombre
rebelde y la sociedad mejor organizada, que fía rn

mañanas de otoño grises y sombrías, debiendo ser azules, muy azules como el cielo que nos besa?
¿Por qué traes en tus últimas tardes, tristezas sin
nombre, en tus mañanas sin sol, recuerdos muy hondos
y en tus noches obscuras, copiosas lágrimas?
¿ Por qué eres triste como el poeta de los ojos azules ?
¿ Por qué suspiras?
¿ Por qué sollozas?
¿ Por qué lloras?
¡Ah! ya lo adivino mes azul, ya lo sé. T raes en t us
primeros días el fin del estío y con ello los recuerdos
para algunos de aquel vivo amor nacido en primavera;
para otros la esperanza de la realización de los sueños.
Preludias la canción de las hojas, la ci.nción de otoñe
porque es la música que conviene -a las almas que sufren y que lloran la muerte prematura de sus ilusiones.
Los vientos invernales e impíos traspasan con crueldad
el otoño y sacuden con violencia las ramas para deshojarlas, del mismo modo que las decepciones llegan al
corazón en plena primavera de la vida. Traes en tus
últimos días, tardes de invierno muy obscuras y maña·
nas de otoñ o grises y sombría para que se refugien en
ellas las almas que lloran la huida de las ilusiones que
ya no volverán.
Traes en tus últimas tardes tristezas que no se pueden describir, que no tienen nombre: en tus mañanas
sin sol recuerdos hondos, muy hondos, y en tus noches
de insomnio copiosas lágrima:5; no porqt:e seas cruel,
no, tú Septiembre sólo inicias el principio de· la esta•
ción sombría y gris y Diciembre, helado como todos con

guarda y su defensa a la policía uniformada o a los
agentes de investigación de la categoría &lt;secreta.&gt;
Simpatía por el caballero andante y simpatía por el
ladrón, son producto semejante en su índole: el caballero andante era hombre que rompía con las costumbres de su tiempo, encarnaba la rebeldía, el ladrón ac·
tual del tipo Lupín, es el rebelde que escarnece, burla
y atropella las leyes de su país, representa la protesta
del hombre libre contra el hombre encadenado b~jo
las férreas ligaduras que nos denuncia Spencer en &lt;El
ir.dividuo contra el Estado&gt;
Abstracción filosófica, pura disertación, simple teoría
en el grao sociólogo, !:.echo concreto y positivo en Lu•
pín, en última síntesis ~ncarnan ambos, la teoría y el
hecho, el gesto rebelde del que viene a la brega social
demasiado tarde para dictar las !•yes y eoCOlltrándolas
hechas no puede amoldarse a sus estrechos cánones
contra los cuales protesta.
No es, en suma, J,. propiedad, como tampoco Jo es la
ecoGomía, según un popular anuncio . d" cierto Banco
habanero, un &lt;instinto&gt;, un producto de nuestra huma·
na condición; es un hábito contraído, la propiedad es
relativa, negada y nula en ciertas regiones. desconocida
durante siglos de ¡,. humanidad, producto de iutereses
muy complejos que se han ido ..irganizandc hasta com·
pletar la estrecha y ominosa red que nos envuelve has·
ta asfixiarnos, según la frase de Srencer.
No es, pues, un atentado a ningún derecho &lt;natural&gt;
el desconocer los fueros de la propiedad, que, después
ele todo, escuelas y personalidades preeminentes de este
siglo niegan y combaten en nombre de la verdadera
moral social.
Todo lo contrario el instinto. las fibras que permane·
ceo puras en nuestro iér íntimo, en ~I &lt;ioner self&gt; de
los anglosajones, se rebelan contra la tiranía social. En
los hombres superiores se concreta por la campaña ardorosa, la predicación stgerente, la acción positiva, en
los más, sin dar tiempo a la reflexión a razonar, se Ira·
duce por la simpatía al personaje rebelde de la ticción,
al que lucha contra reyes y contra sociedade~, al que
burla a la sociedad organizada en sus polizoous y sus
investigadores policiales.
Y en cuanto al otro personaje, deplorablemente fx·
pintado por autorzuelos sin fantasía ni lógica, en cuanto a ese investigador de la deducción inexora ble y la
ob;ervación minuciosa y lógica, inspira simpatía por
otro rasgo típico de nuestra edad : el análisis, que es la
base, la síntesis y el exponente de cuanto ha progrerndo en todos los órdenes la humanidad terrestre.
Uno y otro, el investigador detective y el audaz la·
drón, son encarnación del espíritu de la hnmanidad,
jalones que marcan sus tendencias y su condición ínti·
ma, fruto de la época en que vivimos, y como es J;,, novela el más gráfico y elocuente documento que retrata
en -sus páginas las iendencias y los afanes coetáneos, es
caballeresca en los tiempos cervantescos, rcm¿oti·
ca en los tiempos de conmoción y de crisis de la
Europa, burguesa en los lustros de prosperidad na•
cional, arrogante y rebelde en estos días de lucha enconada del hombre contra la naturaleza y del hombre
contra el hombrtl, perenne enemigo que conocieron los
antiguos, triste destino de la especie: horno, homini, lu·
pus ...•
ARTURO R. DE CARRICARTE.

Comensales y anfitriones navegando en el lago de Xo·
chimilco r umbo al sitio escogido para el banquete que
los alumnos y profesores de la Academia de Bellas Ar·
tes y del Conservatorio de Música ofrecieron a sus di·
rectores el sábado de la semana pasada.

¡SEPTIEMBRE!
Después de pronunciar las palabras Abril, Mayo y
J uni,o, la de Septiembre nos parece algo dura y pesada,
y a~1 como las primeras son los nombres de los meses
más alegres del año. de los que semejan jóvenes enamorados y felices, de los que son - símbolo de belleza
ilusión, amor, flores y esperanzas; Septiembre ¡oh!, Sep:
tiembre me ha parec ido siempre no el adolescente bu•
llicioso, no la joven risueña y feliz, imagino ver en él al
poeta d~ los ojos azules, t riste y meditabundo que ha
~ufri?-o y ha llorado en silencio pesares muy hondos .. . .
1mag1no ver en él un futuro dolor vestido de azul como
el infinito y como el amor sin esperanza de los que
aman ea secreto.
Y por eso te amo, Joh Septiembre!. ... y por eso te
espero con imp1.ciencia, sí, porque pienso que eres el
p~eta de los ojos azules, y dime ¿por qué en tu princi·
pto traes el fin de una de las ~staciones más bellas del
año y en tus últimos días preludias la canción amarilla
la canción de otoño, la canción infinitamente triste d;
las hojas?
¿Por qué los vientos impíos y prematuros del invier·
no traspasando con crueldad el otoño, llegan hasta tí y
arrancan las hojas que debían tener vida durante tu
estancia?
¿ Por qué, )oh! Septiembre, mes de los poetas tristes,
mes de los que lloran dulcemente la huída de las go·
londrinas del alma, mes de los que aman en secreto y
sin esperanza, mes de los recuerdos, por qué traes en
en tus últimos días tardes de invierno muy obscuras y

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El Ministro de Bellas Artes, con los directores aga·
sajado~, presidiendo el banquete.

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La Novela y la Epoca
La exégesis literaria ha pretendido darnos la razón
que asistó al insigne Cervantes Saavedra para comno·
ner su más famoso libro, ~iendo no otra que el propósi ·
to de destruir la insana afición de sus contemporáneos
a la lectura de las obras de caballería, productos de
fantasía desatentada que extraviaba lament•blemeotela
voluntad y la energía de sus coetaneos, predisponiéndo-

su olvido, con su indiferencia y con su hielo destroza
y mata los corazones que aún tienen vida.
Eres triste como el poeta que he soñado, el de los
ojos azules de mirar dulce y tranquilo y por eso te
amo ioh! Septiembre!
Suspiras porque, al huir llevarás consigo las últimas
flores d~ la e~tación con que terminas y por eso te cont emplo 1mpas1ble, absorta, muda; acaso no iráu entre
ellas las últimas ilusiones que me hicieran sonreír?
Sollozas pero _no sólamente tú Septiembre, mes azul
y de las flores tristes, contigo está mi corazón sollozando! tu dolor es mi dolor ya lo sabes; te hundes en el
ab1s11;10 en q';le s.e hunde el t iempo, y en él se hunden
también las 1lus~ones de los que amamos un imposible,
y lloras y te ale¡as como se alejan las esperanzas de los
que sufren, como lloran las alma.s de los tristes dulce
apacible y silenciosamente.
'
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
Entre madre e hijo :
- 1Ves, hijo mío ? El lobo se comió al cordero, por·

que el cordero fué malo .
-:Sí·, ya lo comprendo mamita. Si el cordero ht¡.biese sido bueno. . . . nos lo hubiéramos comido nos.o tros.

ºº º

Aspecto general de la mesa del banquete.
El t:,rneo de bolos en el parque Español.

•

Un agente de la secc ión 28 va a un teatro de :género
chico y dice al boletero:
-Manda decir el señor comisario que me de tres en·
tradas.
- ¿Para qué sección ?
-Para·Ja 28.

�r
\.
plazando la rosa por un clavel, un grupo de flores de garbanzo o un
pensamiento.
Pero volviendo a las ctoilettes&gt; de fin de estación, indicaremos a nuestras jóvenes lectoras algunos geutiles modelos completamente nuevos
y otiginalmente adornados. Por ejemplo: vemos un traje hecho en nansú de hilo blanco, con un ancho pliegue plano, guarnecido con tres
pliegues cosidos formando delantal o escapulario por delante y por
detrás de la falda. Una hilera de botoncitos forrados en namú azul
porcelana o rosa, señala el delantal por el frente ; el cuerpo lleva cintura redonda, e.uello vuelto, prolongado en solapas y carteras en las mangas de nansú rosa o azul.
Otro lindo modelo está hecho en muselina blanca pékiné de rayas ce•
reza La falda va ligeramente frunc ida alrede·
dor del talle y se termina por un anch o doblés
cosido a punto calado. Se acompaña de una pequeña casaca con faldones finamente plissados,
abierta en línea recta en todo su largo, escotada
sobre U'la camiseta de tul liso.
Uo p ~ ¡ueño cuello vuelto en linón bordado
guar1.occido en el borde con .encajes valencianos
y unas vueltas semejantes en las mangas, semilargas, adornan esta prenda, completa1&gt;do el con·

'

111

junto una estrecha cintura formada de augosto listón cereza en forma
de bies, el cual une el faldón al cuerpo y termina con un nudo
"pampille" formado por tres angostos cordon.:illos forrados en seda
cereza y terminados cada uno por una bola de .. lgodóil de l tamaño de
un guisante, forrada en seda.
Señalaré aún uo encantador modelo compuesto·de una falda en velo
de algodón blanco, toda plissada, y de un casaquín de batista blanca
a rayas azules con faldones adornados de encaje. La pequeña casaca
va cubierta hasta el talle deja ndo ver un plastrón de lencería y está
guarnecida en el borde, con un plissée de lioón orlado de encaje. El
conjunto se completa con un cuello-chal en satén azul y una ciátura en
piel blanca. Este modelo es extraordinariamente elegante y artístico,
especialmente para ser lucido por una joven blanca y de cabellos
rubios. Como comprenderán mis lectoras, dicho modelo puede admi·
tir variantes más o menos lindas, pue,s · podría hacerse rosa todo lo
que éste tiene azul, y resultaría verdaderamente
delicioso para una morena fresca y r osada como
una flor.
Los atavíos citados se acompañan con sombre·
ros de paja o tagal, frecuentemente adornados
con flores, procurando que éstas armonicen con
el color que lleve el traje como nota dominante;
por ejemplo, el que arriba citainos se vería sumamente artístico y elegante acompañado por
un sombrero de paja adornado con nomeolvides,
hortensias azules o -campanillas silvestres. Otro

Crónica
A pesar del poco calor que hemos tenido en el
presente verano, las "toilettes" ligeras, blancas la
mayor parte de ellas, han sido y continúan siendo
la nota brillante y predilecta de la estación. Las
vemos, lectoras mías, adornando deliciosamente las
playas, las estaciones veraniegas, los paseos en el
campo, las excursiones y los garden-party, en una palabra, estas lindas •·toilettes" se disputan la preferencia en todos los centros elegan·
tes. No cabe duda que debemos mostrarnos agri.decidas actualmente a
la reína Moda, pues esta clase de atavíos son generalmente hechos con
telas poco costosas y su encanto indiscutible está c:n so frescura, en
su flexibilidad, y, especialmente, en la gracia de las lfneas y en la ligereza y transparencia de las tel.i.s Muchos de estos encantadores trajes se hacen en muselina de 1« India, en batista de lino
~n etamina, en velo o en crespón de algodón. Algunos tienen la fald~
finamente plissada en toda su altura, y sobre ella cae una túnica corta
igualmente plissada, formando como un gran faldón cerrado; sobre ei
cuerpo-blusa escotado en punta por delante y guarnecido con un pequeño volante de tul coloca.fo en el borde, pasa un listón rosa azul cie•
lo, Natier, rubí, esmeralda, etc., formando cintura, la cual se' anuda ligeramente hacia un lado.
·
En otros modelos la falda está fruncida al rededor del talle y va
cercada en el bajo por tres grandes alforzas cosidas con un punto
calado, y el cuerpo, drapeado y cruzado en forma de fichú, se recoje
por una cintura de satén blanco cerrada por detrás bajo un nudo plano
con un paño flotante en un largo de treinta a cuarenta centímetros de
largo. Las mangas, terminadas en el codo, se adornan con un listón en
forma 1e brazalete, el cual detiene un volante de encaje, constituyendo esto el adorno. Como nota de color, llevan estos graciosos atavíos
una gran rosa de seda colocada en un lado del talle. Diremos también
a propósito de este bonito adorno, que casi todos los atavíos estivales'
sean de la elegancia que fueren, van adorn;.dos con una rosa de est~
clase, entre las cuales son preferidas las crosas Jacqueminot.&gt; de un
rojo intenso;·rosas de Francia, rosas Reina, rosas cPaul Nerón,&gt; crosas
Niel,&gt; todas ellas tan admirablemente imitadas, que se creerían corta•
das d e algunos de nuestros jardines. Para los trajes de estilo sastre se
elige siempre este florido adorno en proporciones más pequeñas, reem-

bliinco y rosa reclamaría un lindo sombrero c apelina, de paja de Italia, guarnecido
con una corona de rosas, y así los demás.
Aún ,iuedan algunas novedades de fin
de estación y principios de otoño con que
procuraré distraeros la próxima vez.
MARGARITA.

DESDE EL RENACIMIENTO HASTA L UIS

Traje de noche.-Traje de teatro.
• •.

l

Habillé de gran lujo para r ecepcioues.-Traje de paseo.

x rv,

Brantóme pronunció y a la palabra abanico al hablar del
que Margarita de Valois regaló a la mujer de Enrique III,
que era de nácar y que costó r.200 escudos.
La pluma desapareció y el abanico entonces recibió del
concurso de artistas de valía, hermosas pinturas.
En el siglo XVIl era plegado y más gran:le. Ana d e Austria
lo llevaba suspendido a la cintura.
. Bajo Luí~ XCV era ent~ramente de marfil o de hueso cubierto de pinturas alegóricas, todas las divinidades del Olim•
p o ~ueron representadas; era el abanico majestuoso como conve01a a la corte del cRoi Soleil,&gt; también lo había de cuero
de papel, de tafetán y de franchipán , cuyas hojas estaban'
montadas sobre oro, marfil, plata, nácar, madera de Calembour muy de moda en aquella época.
M'!le. de Sevigné mandó a su hij~, Mme. de Grignan, un
abanico repr~sent~ndo cla toilette de Venus,&gt; y otros sobre
los que Sil ve1at1 p intados los niños deshollinadores de c himaneas; l_os enyíos eran muy frecuentes y más tarde la P rovenza
se ennqueetó con esa soberbia colección
Es indudable que el abanico tiene un doble fin, dar aire y
. preservar.del sol ; la moda.fué expor.tada de España cuyas her mosas ~UJere~ poseen ~.! .a~te !l~q!lisito d.e. hace.r evolucionar
las frágiles ho¡as y servirse de él conio una sombri((a.

�ANTE LAS FIERAS

CONSULTAS
UNA LINDA PO::,TAL.-DAISY: Recibí su fina carta, junto con la bonita po~tal que tuvo la bondad de enviarme. Mucho le agradezco su exquisita atención, yya
sabe usted que estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mí solicite.

ya sea de tarde o de mañana. Elija un atavío de color
discreto, como el azul marino, el gris acero o el heliotropo sombrío. El adorno debe ser sencillo y elegante
a la vez; por ejemple,: botones de nácar obscuro, de esmalte o de cristal; motivos de pasamanería de seda, o
bieses de taffeta en un matiz igual al del traje. También
se u~ao mucho los botones forrados de seda. Los guao·
tes deben ser de cabritilla o de piel de Suecia.
Ataviada de este modo, se presentará uHed con una
discreta elegancia.
CARTA OPORTUNA.-TAHOSER: Su carta, querida señorita, llegó a mis manes con más oportunidad
, que nunca, pues ~i en general todas las suyas me son

g ratas, la última lo fué de un modo especial, porque•
en vano he esperado que me llame por teléfono, y atri-•
buir este silencio a una enfermedad ioespuada o a
cualquier otro accidente desagradable. Por fortuna nofué así, y creo que pronto volveré a tener el gusto de
conversar un rato con mi querida amiga "Tahoser" a
la cual ya envié la tarjeta prometida y no se si habrá.
llegado a su destino.
·
UN ENVlO.-TAHOSER: Ya tuve el gusto de mandar-·
le a la Lista de Correos, la tarjeta de que hablamos en,
nuestra última y grata conversación por teléfono. Espero que dicha tarjeta habrá llegado oportunamente a su,.
destino.
MARGARITA.

CONSEJO DE IMPORTANCIA.-LAURA: No creo
conveniente que salga usted todas las noches a la reja
de su jardín para conversar con su prometido, pues las
persooos que viven cerca y las que pasan por la calle,
criticarían a usted, juzgándola ligera. La sociedad es
muy exigente a ese respecto, y en verdad que no le falta razón para tener esos principios tao severos, pues el
buen nombre de una señorita debe estar completamente
limpio en cuestión de m.Jral, y es preciso hacer cualquier sacrificio pa·ra no dar un motivo fundado a la
c rítica que puede suscitarse con alguna de esas imprudencias. Así, pues, resígnese a ver a su novio delante de
la señora mamá de usted, aunque no goce de la expansiva franqueza que quisiera tener en su conversación,
y reserve todos esos desahogos para manifestárselos en
sus cartas, mientras llega el momento foliz de que su
matrimonio se realice, y entonces comprenderá usted
cuán grande ventaja es para una señorita no tener ninguna causa para ruborizar.e delante de su esposo, si
durante la época del noviazgo fué discreta para conducirse, a pesar de los impulsos del amor, que casi siem·
pre están reñidos con la prudencia. Escuche mi consejo, y sin duda llegará un día en el cual me dará las
gracias por él.

y

BODAS DE PLATA.- SoFu: Doy a usted las indicaciones que desea para celebrar las "bodas de plata,"
deseándole un éxito completo en su fiesta .
En dicha solemnidad se procura reunir a todas las
personas que asistieron al matrimonio. Allí deben de
haber muchos ·•vacíos," pero esos vacíos los llenarán
fáci lmente los hijos y los nietos de los esposo~ que celebran tao feliz aniversario. En algunos países euro•
peos el orden de la ceremonia es el siguiente: el bi-·
jo mayor conduce al altar a su madre, dándole el bra•
zo, y el padre lo ofrece a su hija mayor. En algunas
ocasiones sucede que aún viven los padres de los esposos, y entonces es un espEctáculo conmdvedor ver como
conducen al altar nuevamente, a aquellos quienes lle•
varon veinticinco años antes.
Los hijos, bijas, yernos, nueras y nietos, sigue n al
cortejo nupcial, sin excluir a los criados más antiguos
y fieles de la servidumbre. Todos deben asistir a la misa solemne que se celebra en acción de gracias.
Así como cuando se efectuó el .matrimonio. acostúm·
brase ofrecer regalQs a los esposos, y el marido debe •
dar a su señora algún recuerdo de este día venturoso.
Lo más propio en este caso es una medalla de oro o
plata, en la cual se grabarán las fechas del enlace y
del aniversario que se festeja.
La comida debe ser la más suntuosa posible, y los
hijos mayores brindarán a la salud de sus padres.
El baile se comenzará con unas brillantes cuadrillas,
en las cuales el padre bailará con su hija mayor, y la
madre con su hijo primogénito.
Deseo para ustedes un feliz aniversario de sus bodas.
TRAJE PARA (;ALLE.-AURORA: Los trajes de estilo sastre son los más apropiados para salir a la calle,

E l hecho acaeció recientemente en los
bosques de Fontainebleau.
Un autom_óvil rueda lentamente por las
sendas cubiertas de musgo, j unto Barbizon.
Cómodamente instalados un señor y una
dama en el automóvil se abandonan al
placer de respirar el aire tonificante del
bosque.
!Qué grato gozar, lejos del tumulto de
las ciudades, la dulce paz campesina!
De pronto percibióse un rumor en el
boscaje. Acaso un ciervo, a quien no asusta el rodar del auto silencioso. Las ramas
se abren dando paso a la bestia.
La dama, aterrada, exclama:
- iCielos!. . . . jUn leóo!. .. . ¡Un león !.. .
La fiera ruge. La señora laou un grito
de terror y se desvanece.
El caballer o, sereno de ánimo, aumenta
la veloci~ad del auto, mieotras que el rey
de los amrnales contempla irónico la fuga
del carruaje.
Gracias a l aire fresco, la señora vuelve
en sí.
Sin embargo, despertóse para recibir
otra desagradabl~ sorpresa.
J unto al camioo había otra bestiade piel
amarilla con rayas negras.
--iUna panter a!
Después de lanzar este g rito de horror,
la dama cayó otra vez desvanecida.
Ya con un poco de miedo también el
señor hace partir el auto a toda velocidad
aun a r iesgo de estrellarse. ¿ Adónde va?
No lo sabe . ... Huye .... Por todas partes cree ver surgir leones, tigres, paot.iras
y chacal, s
E l auto sigue su carrera. Al cabo de a lgún tiempo, la señora se reanima.
-Eduardo,allá lejos, hay neos hombres.
¿ Los ves?
En efecto, hay UD grupo de hombres en ¿Mu eren sin dolor los aviadores? cul~ba, co.n so·rprendente frialdad, si que- 47,600; 30 de J unio, 6 912,000; 10 de Julio,
el cruce de var ios senderos. E l automóvil
dana delante del tren o iría a parar enci- 869-440,000; 20 de J ulio, 84,252.800,000.
avanza. Pero, ¿quiénes son ? Allí está una
ma de la c~imenea de la locomotor a.
• Y continu ando los cálculos h.tsta fin de
docena de mozos, envueltos en paños blan- . Es muy posible que morir a consecuen·
Otros aviadores que al caer sufrieron
cos, con casco en la cabeza y escudo al c1a de un accidente de aviación sea una gra ves fra~turas, no tenían idea de que es- Septiembre, 84 724 977,242.880,000 000,000.
brazo. Algunos llevan largos tridentes.
de las for mas de muerte menos dolorosas tab~n heridos, y algunos aseguran que no
Alcoholismo mortalidad
Los dos viajeros del auto se sorprenden, que existen. Según los médicos, la persona supieron c~ál era el miembro afectado
Y con razón. ¿ Se tratará de locos? ¿ Se- que cae velozmente, a través del espacio, hasta que .mte?taron pooerse en pie.
r áo ellos los que sueñan ? Acaso sean fan- no sufre dolor ni miedo y, sin embargo, se
La explicación de tan extraña inmunitasmas.
d~ cuenta exacta de Jo que está suce- dad para el dolor se explica quizás por el
De una información hecha por el preUno de los extraños personajes avanza d1endo.
hecho de aumentarse Ja actividad mental fecto del Paso de Calais, resulta que en
y dice:
Las facultades del pensamiento de la e n grado tan extraordinario durante Ja Len~, que tiene una taberna por cada 49
-Señores, ¿han visto ustedes a nuestras v~cti~a se aumentan de un modo extraor- caíd~, que_la víctima no tiene tiempo para habitantes, la mortalidad i~fantil es de 51
fieras?
d1nano. Su pasado revive como un relám• sentir ansiedad n1 dolor.
por 1,000, Y por tuber culosis, de 37; en
Nueva estupefacción.
pago con todos sus detalles, en sus oídos
Grenay, con una taberna por 15 habitanAl fin se explica uno de los p
t . resuenan dulces armonías y lentamente se Poder de multipllGilGÍÓD de las mosGas tes, estas son 187 y r 50 respectivamente.
-Tal vez se extrañen ustedes r~!e!s::~ apaga todo al producirse la inconsciencia.
En esta pre~ectura hay pueblo que por
t rajes. Estamos impresion ando p ¡- 1
Est: es el estad.J en que caen a tierra
cada 15 habitantes (6 o 7 hombres adulde cinematógrafo Se han lt de ,cu as los aviadores, en opinión de ]os médicos
tos) p osee una taberna.
·
so a o, para 1
• • d
.
• Según las observaciones y los cálculos E
ello, entre el boscaje, un león y una pan- Y a ex_p:nenc1a e 1os aviadores que han d I
f
L O H
d
n París existen 30,000 tabernas, sólo
tera, después de adormecerlos con morfi- sobrevivido a caídas g raves confirman el e pro esor · · owar ' la mosca pone S 800 en Londres 5 7 4o en Chicago, 3 40
aserto
4~º . huevos q?e _se desarrollan en diez e~ Edimbur O ; 1 • e n
na. Se reconstruye la escena, e n que nos·
·.
dias, por consiguiente, una mosca aparecí- d'Hº .
) g Y 4
Moscou. (Anales
otros representamos los bestiarios q ue cap• Vednnes, por ejemplo, el famoso avía- da en 19 de Junio habráse multiplicado a
igiene ·
tu~a~ las fieras destinadas a devora r a los dor francés, que cayó con el aeroplano fi n de Septiembre, si todos los huevos se
cristianos.
desde gran altura ante un tren en marcha, dtsa~rollao y 00 es des truido ningún desy el señor y la dama rompen a reir.
recuerda con toda nitidez todos los inci- cend1e? te, en Ja siguiente propor ción: r&lt;/
dentes de la caída y dice que al caer ca)· de Junio, r; 10 de Junio, 48o; 20 de Junio,

El Odol es el primero y el único dentífrico pues que
su acción
a ntiséptica y refrescante obra no sólo durante los
pocos momento~
que se emplea s ino dura esa acción horas enteras.

EL TRIUNFO DEL TUL.-En nuestro ,
·
·
gunos modelos de trajes vistos en las nc°mer o adnteno~_tuvimos el guSto de _ofrecer a nuestras lectoras alb d d .
arreras
e
Par1&gt;,
en
los cuales dominaba el tul y la muselina
or
as, en eS ta p!.yia ofrecemo.otro grupo de trajes en el que absolutamente triunfa el tul.

ª

�EL MUNDO ILUSTRADO

PELTGROS
ñe la juventud. Desgraáitla•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques qllf
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese pedodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los· nervios y de la sangre recog-m su presa, y las semi11as de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la, misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es· tan sabrosa como la miel y
conti~'ne una solució u de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico anf.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la E scuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxii;o la, Preparación de Wampole en los nifl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
En Ja.s afecciones de las vías respiratorias." N adíe sufre un desengaflo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

fl Aeroplano Ideal •

JaqueGa OftálmiGa

Cúrese usted en su
domiGilio

Edmuodo Parrier acaba de pre;entar a
la academia de .ciencias de París el resuE-s brusca y des..gradable. Primeramen· mea de un t"rabajo de M. Magnau, direc_tor
te aparece una mancha gris sobre el obje- de _Ja escuela francesa de altos estudio~,
to que se mira.
quien ha calc:ulado los ele:mentos de un
Luego la nubecilla toma forma, se afiT· a_eroplano mo?oplano de acuerdo con el
ma c1,mo un ángulo lumino~o apenas per· hpo de los pá¡aros de vuelo planeado. .
ceptible.
Este aparato podrfa t"ransportar 500 ktPoco a poco la figura se desarrolla y co- los.
.
,
bra intensidad y tamaño.
El tr-aba10 de M Magnau lleva el t,tulo
Finalmente se convierte en un disco '"Datos para la constr.ne;ción de un monobrillante adornado con todos los colores plano ideal. l-Olnados de acuerdo con las
del arco iris, donde las líneas zizaguean· características de Jo_s pájaros."
tes se trenzan en una multitud de relám- Para la oonstrucetón de este aeroplano,
pagos incesantes, que atraviesan rápida· dice ,el autor, tod~vfa no se h_a recurrido a
mente grandes ondas luminosas.
!os datos que arro1a el estudio de Jo·s páCuando el círculo brillante se hace de- Jaros.
CURA POSITIVA PARA LAS
masiado vasto para que pueda contenerlo Las detenidas inv-estigaciones hechas a
nuestro campo visual, desaparece de proa· este re5pecto por M. Ma~?ªº le han deALMORRANAS.
to. dejando tras sí la vista debilitada y la mostrado 9ue es posible uhltzar los elemeuvacilacióu en el espíritu.
iºs Y las Ctfr.as presentadas por la natura- El Ungüento de Munyón para las AlmoLuego todo vuelve al orden y pronto se eza.
.
.
.
rranas alivia instantáneamente. Es un nueolvidaría el fenómeno si no queda como A pe-sar de las d,f.erencias constderables
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1mp1
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una h?ella de su presencia, la pu!lta aguda en e peso, que separan ª. P l_ª
.
· güento
envasado
tubo. de estade la Jaqueca, que permanece clavada en r&lt;?plan&lt;?, ·el autor ha podt~o e;alc~lar las ño. Es el único instrumento que hace lle·
las sienes durante horas y aún días
d1mens1ones de un aparato, constrmdo sod'
t
.
de
fe
•
• gar
e1 me
a 1 origen
r·
Ia en las
Tal es la jaqueca oftálmica, cuyo ·origen, bre el modelo de un pá¡aro,
Y contn'b utr
medad.
Con1camen
dicho otubo
medica usted
desarrollo y tratamiento se estudian actual- de eSt e modo al progreso de eS te proble· partes inflamadas que no pueden alcanzarmente en la Sociedad Terapéutica de Fran· ma. .
se con los dedos. Precio· 50 centavos.
cia.
Primeramente M. Magoau hace notar
•
Esta jaqueca, de carácter variado y de que, las caracte~íst_icas dd pájaro varían UN MEDICO PROMINENTE DE HAfrecuencia irregular, se convierte en una segun Que este ultimo practtque el vuelo
odiosa tortura para aquellos que a meo u- planeado, el vuelo a vela o ·e l vuelo rasanBANA TESTIFICA:
do sufren sus ataques.
te.
0

Un espasmo de las arterias cerebral·e s le
da nacimiento, al mismo tiempo que pro·
d11ce una irritación mecánica o no del
sistema nervioso de' la vida vegetativa y
frecuentemente de esos flexus solares, cuya existencia y sitnación conocen tan bien
los pugilistas.

. Las rapaces que practicancon preferen• "}!'.l, que suscribe. Médico Cirujan'?, etc,.
c1a el v~elo plan-eado ~resentan un~ gran certifico: Q_ue he usado con bue1;1 éxito en
superficie de sustentactón, un pequeno mo· todos los citentes que han padecido de Hetor, representado pc-r reducidos músculos morroides, el Ungüento de Munyón para
pectorales, una gran envergadura, un ala las Almorranas. habiendo obtenido resultabastante ~ncha JI u_n a cola lar~~dos satisfactorios. Y para que conste expiLos pá1aros martnos que utthzan el vue- do el presente en la Habana, a ocho de JU·
lo a vela, poseen una superficie de susten· nio de mil novecientos doce.-DR. JOSE
A su vez esta irritación depende .de tan- tación casi tan extensa como la de los ra· F. DAVALOS."
tas causas, que lo más difícil en este pro- paces. susenvergadurassonmayores,mien· EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
blema es descubrir lo que da origen a la tras que el ala es muy estrecha y la cola extirpa todas las impurezas de la sangre,
aparición del círculo bri11ante ante los es casi atrofiada; el motor es igualmente 50 centavos. Ma:rca 3 X. $ 2.
ojos del neurópata predispuesto a ello.
pequeño.
_
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~ILa afección es molesta., obsesiona?t~ y
Los l)ájaros de vuelo_ rasante, ~les como MIEN TO. El más podercso. el más cientídolorosa, auLque su gravedad sea m101ma los galltnáceos, por e¡emplo, !ten·e n por fico y eficaz para esa enfermedad. En tuen la mayor!a de los casos,
el con~rario u~a superficie de sustent:ición bos, por
centavos.
50
El tr~tam1ento, como la enfermedad,son reducida, y musculas pectorales muy po- EL REMEDIO
PARA EL HIGADO,
comple1os.
tentes.
••
BT ·d a I I
·
La higiene apropiada a las condiciones La envergadura es pequeña y las alas C?ra pos1ttvame~t~ 1a I tost ;t , a ctende -c ada uno, forma la base de este trata, anchas lo que les da una forma redan- c1a,_óel e;tfrtec1m1e~to delAH1t_ad'?, ser
miento ; algunos medicamentos de mantjo deada.
sact n . e
ansan~to Y go murn o, a
delicaao constituyen arrrassuplemeotarias El vuelo de los pájaros planeadores es Vento¼dad del is!.°mago, etc .. etc. 5c ceomuy eficaces,
el que más se parece al vuelo de los mo- tavos. arca 3 • "' 2·
noplaoos.
Pida usted la "Guía de la Salud," de
M. M:gnau ha encontrado las dimensio- Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
aes necesarias ,para hacer un aeroplano Suc:.. y Cía., Av. San Francisc0 .43: J.
de ese tipo, copiando las características Uiblein Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
de un pájaro de vuelo planeado:
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroS uperficie de ostentación r42m . 70. peso .guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
de las alas 98 500, envergadura 10m.50, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
Desarollado•, Reconstituido&amp;.
loogitud de la cola 2m 6, longitud del apa· confidenciales y libres de todo gasto.Hermoseados, Fortificado~ 1
4m 67.
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
f.;~Pilules Orienlalet i rato
M. Magna u deduc&lt;i de estas indicaciones PHILADELPHIA, E . U. de A.
el unico Producto q·ie en aw •
interesantes conclusiones.
meses asegura el d&amp;arollo l ¡
Dada la fórmula se puede calcular prila flrmezad del pecho a1n cau ,'
sar dai'io alguno á ia =l&amp;lt.1,i
meramente las dimensiones exactas de un
Aprobado por lai;1 """".aht' ·~
o o o
dnrl,,q mnrffMl!ót
monoplano. de acuerdo con el peso que
En cierta época se prohibió a los bar·· J. RATIE, Phés, 45 Rue
debe traosportar.
En opinión de un ~rao médico, el &lt;l&amp;wnberos que hablaran a los clientes más de
En seguida hace notar que los aeropla- tennis&gt; e•s el más saludable de los juegLs.
lo necesario.
nos
actualmente
en
uso
son
demasiado
larlraris: 6'35. Mexico gos, con relación a aquellos que copiaron
· ~ -T. i./.8ADIR. ~'U:•••!'lls l'J'\
o n n
la estructura de un pájaro de vuelo planeado.
Finalmente, y esto es lo más notable, las
otras dimensiones se acercan más de lo que
Consejos Para Adquirir La Belleza
se cree a los datos presentados por la naturaleza
Se debe usar siempre un jabón que se sepa que· es
suave y puro' que limpia perfectamente en lugar de
obstruir ó abrillantar el cutis.

Ir

'SENOS!
-)
"&gt;.\ de,.'~~c-~.'.~~-~~::_~a~ís.

La mejor manera de mantener el cutis limpio y
saludable es usar sólamente el puro y legitimo

COGNAC

JABÓN BORÁTADO DE

Después del bal'lo y después de vestirse deben
de usarse los Polvos de Mennen de Talco
Roratado. Absorven el sudor y otras secreciones venenosas. mientras que st.s cualidades
suaves calman cualquier irritación.
El uso continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio. más salurlable.
más bello. Gcrhard Me.o.ne,, Che111. Co., Newark, N.J., E. U. de A.
Agenctapara l&amp;dlatrtbucton, en Mezi~o: LA BOTICA NUEVA,
:Monterrey, Nuevo Leon. Se venden en todu lu
botica■ y f&amp;rm&amp;cia.a a. 60 centa.voa pla.t&amp;la. caJ•

El secreto de su bondad está deotr;i
de la botella,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J arabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa. 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézcleJos cada uno en su propia ca~a y
tómes" un.1 cucharadita después de cada comida
y ,.J o.costarse.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 11, Septiembre 14</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A. de Gilbert</name>
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        <name>La cita en la Catedral</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILU STRADO

Contestad ÁEsta Pregunta
., Cl!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la jnmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkbam, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce r esultados
maravillosos y muy honrados los reclamos
de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

.,\!&gt;~

.EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
"Elkbart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflaJ'!lación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados aumentaban cuando camini.ba ó permanecía de pie y tenla
U;rrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
OJOS pesados, y me volví flaca y páhda. Seis ¿octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 James Street,
Elkbart, Indiana.
. Si está Ud. sufrit'ndo alguna de estas enfermedades y desea un consejo
t.Speclal, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine Co.,
Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
llDa señora f considerada estrictamente confidencial.
...._

COMO NUBES EN EL GIELO SON LAS PEGAS EN EL ROSTRO

canonista; y eran motivo de controversias vo necesidad de las luces de_! docto profe·
apasionadas en los ceoáonlos y en los co• sor; y Je despac~ó un propio con carta
rrillos, desde el puente de Sao Stéfaoo al autógrafa o sem1an!ógrafa, el ~nal a ~u de·
de Sao Felice.
bido tiempo cumplió ~u cometido. G1ovao·
A mí, de paso sea dicho, se me oc!1rre ni. catól_ico fervcroso y ª!1st_ero, no menos
una solución del primero, de que casi me que sabio profundo, se s10hó_ ~ob!emtote
avergüenzo por su misma trivialidad. ¿No balaga~o por ~sa s_eñalada . d1s110c1óo_. 9ue
cabría suponer que las costumbres de la prove~1a d_el v1can~ de Cristo y s~ dir!gía
época no eran tao contrarias, como sopo· a su c1eoc1a, y se dispuso a la gloriosa ¡or·
oemos. a que las mujeres de la clase aco• uada.
modada se dedicasen a graves estudios? Y Pero su cátedra no podía quedar buéroo sería posible que los comentarios de los faoa ; y era difícil, en aquellos tiempos en
convecino~ de Aodrea naciesen, más que que no se tropezaba con un doctor en ca•
de la extrañeza, de la natural propensión da esquina, encontrar sustitoto al egregio
a fiscalizarse mutuamente de los que viven comentarista.
muy cerca unos de otros?
En este apritto fné donde se pusieron
Mientras este árduo y delicado proble· de re_lieve 1~ sagacidad _de Aodrea y su
ma histórico se p&lt;-oe en claro, contenté· espíritu previsor. Traoqu1Jameote propuso
monos con saber que los boloñeses esta- al senado de la Universidad que Novella,
bao divididos en dos bandos, con motivo so bija y su discípula eminente, lo sustitu•
del caso, extraño o no, de Novella. Unos, yera en su ausencia y explicara cánones a
los menos, aplaudían al padre y encomia• sus alumnos.
.
bao a la hija. Otros los ceusurabao agria· No hay par a qué decir que la propoesta
mente o los crucificaban con burlas dis- cayó como centella fulmiuante en el claus·
cretas.
tro universitario, y poso en conmoción pri·
De todos modos el hecho mantenía cier· mero a los ebtudiaotes y al vecindario
ta agitación agradable en la ciudad. Bolo· luego.
oia, en aquel_los tiempos remotos, no peca· El catedrático de prima, conservador a
ba de al:gre, a pesar del grao concurso macha·martillo, declaró que Aodrea co•
de estudiantes, ~ume~tado eoto~~e3 por el meozaba a chorrear; y que Ja preseor.ia
renombre de G1ova01 todrea, lux, ceo- de Novella en la cátedra producir!a ver•
sor, oormaque morum.
.
dadero escándalo.
En honor de la verdad, tanto más digna
de honra cuanto menos pródiga de su pre· El de súmulas. hcmbre amigo de ooveseocia, debo decir que las facciones pro y dades, Je alegó que eso dependía del puoaotioovellista habían perdido un poco su to de vista; porque tal ~e escandalizaba
antigua virulencia, cuando ocurr ió un in- por el arrullo de una tór tola, y tal vtía,
cideote que las hizo buJJir y eofervori• sin fruncir el ceño, apedrear un judío o
zarse.
descuartizar no crisriaoo,
La santidad del Papa Booifacio VIII tu•

El Feminismo de Antaño
_

Novella era muy docta y muy linda. Las
doocellitas de q uioce se detenían siempre
Ocultan la Limpieza y Lozanía de la para verla pasar, como embobadas; las
Tez. Desperfeccionan la Belleza. mozas de su edad le pooíao tachas; las
cuarentonas la llamaban marisabidilla.
Es lo cierto que No.vella era eocaoto
para la vista y regalo para el oído. En to
Por qué no desvanecer las pecas y todas da ~olooia no había mucbac~a ~e ma.l'.or
las manchas en la ca· gentileza; y en su famosa uo1vers1dad 010•
ra , con la CREME gúo estudiante disertaba con más facuo&lt; SIREN &gt; CONTR A dia.
LAS PECAS? Prepa· Por la apostura no parecía Novella nija
rada por especialistas de su padre, célebre a la vez por su mu·
con muchos años de cho sabe r y su poca estatura; en cambio
experiencia, UNICA· con él corría parejas en eso de glosar de·
MENTE para destruir cretales y clementinas. Sus ojos, negros,
de una manera radical húmedof, profundos, como los de las man·
toda clasi: rle pecas y docas de Aodrea de Sarto, chispeaban eco
manchas en el rastro. Esta CREMA &lt;SI· el f~ego sacro,_cuaodo disputaba sobre el
REN&gt; COXTRA LAS PECAS es ya bien sentido recóud1to de alguna ?e las reglas
couocida como muy eficaz, en México y en de Sextus. Y su voz argeot10~, de tonos
todas partes. Tarro con valiosas indicacio- tao su~ves c~mo los de Cordeha, se alza·
oes 2.50. Por correo, certificado S2 6S.
ha cas, al diapasón_ pedantesco.
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Av. Sao F rancisco 43-J Uihleio Suc., poco acomodados a su sexo, dadas las cos·
3a Av Bolívar, 25.-A Vargas Sucs, Isa- tumbres de la_ época? Y ¿por qué la b~lla
bel la Católica 6 -México.
mucha~ha olv1dab_a tanto tiempo su luc1eo
te espe¡o de bruñida plata por el polvoro·
so "!&gt;peculum" de Durando( Estos dos in·
trincados problemas, que pudieran ten tar
la paciencia, el espíritu crítico y la invectiva de los eruditos, preocupaban ya a los
compatriotas y coatP.mporáoeos del gra0

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J a rabe compuesto de hipofosfi tos,
45 ¡¡ramos,
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ~1 acostarse.

S

I Vd. cree que la palabra '\Vorcestershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

Esté V d. prev~nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra ~co y de la etiqueta con los &lt;'e
Lea &amp; Perrins no acepte l1 marca q ue le ofrescan, a m es de
haber visto la etiqueta dete r.idamente y de comprnLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letr:is blancas.
La ucfrara l,J .nea socre
la

cllqu~t • rcfa:

A -

~

/'//.r.=:;.,_A!.q¡

ind ica

la verdad era

~ALSA ,✓".:RCESTER~ HIRE
de origen.

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EL MUNDO ILUSTRADO

LO MALO DEBB
desaparecer. ¿ A cuántas persoi

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

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naii les gusta el sabot· y olor del
aceite de hígado de bacalao 1
" Seguramente á nadie," contes◄
tarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡Pensa,r que
1m medicamento precioso no puede emplearse cuando es neces1Pio,
sin repugnar y molestar al pacienie I Y, según el público declara,
las emulsiones son pQCO menod
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del te1Tor pasó ya.
La ciencia vino al fin al rescate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la

s. A.

Cuarta Colección No. 45

P'ONOO RICARDO COVARRUBl.4\ft

DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las F'ábricasde San

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 21 de 1913.

Rafael.

Número 12.

f&gt;REPARACION de W AMPOLE

se tiene el resultado de un triunfo farmacéutico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contieue una solución de un
extracto que se obtiene de Higados Puros de Bacafao, combinadon
con Jarabe de Hipofosfitos Compl:.02~-o, y Extractos de Malta y
Cerezo Bi!vestre. Estimula las
secreciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eíi.caz contra la
•Anemia, Enfermedades Agotantes, Postración que sigue á las
Fiebres, Bronquitis y Tísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Ciruj~no y miembro de la Academia
Nacional de Medicina de Méxir,o,
dice: "Una de las mejores '-ormas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiend :&gt; la Preparación de Wampole, de
s:ibor agradable y perfectamente
toleracia por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
satisface á los más difíciles, porque cumple lo que se espera de
ella. Es efic3z desde la primera
dosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en el1a.
Basta una botella para convencerse. " No tiene substituto."
De venta en todas las Farmlcio.s.

¡Caso?a~ apacbismo en Arvejonia!
¡ladrones automovilístas. émulos de
Bonot r Cía. haciendo victimas de sus
!echonas a los honrados arvejones!
ésto rebasaba toda medida y el rey
Borraja XVI bízo llamar a su ministro
de poli~í~ '""" 8

.,___.,, ~
_tt-C ~

fil
. ! 11111/i l.'

.....

.,!! • -

de la casa F. Wollt y Son. recuerda la

tragar. ◄

Boca .voluptuosa~Labios deliciosos, suave fragancia en el üllento

---..

VIULETAS RUSAS DE_QUENTIN
A

esas

ho&lt;;as de
mu¡er entrto cuyas
perlas 1se
ª r ru( ª
la ~onrisa,
esla, pas•
•illa~ les
"' crasrnit e o

su fragan•
cia cc,lestial. D ,j,.o sabor de ambrosía y eo la &lt;'Oo·
versación y eo su e 1010 coostituven el almi fascioadora dc, la mujer eleg rnte. Eo
el hombre son su espíritu con ¡uistarlor.
Cajita artística 50 es Cc,rrificada oor correo, 6o cs.-En México. J. Lab,die -.ucs ,
y Co., Profesa 5.-Joh~onsen, Félix y Co.,
Av, Sao Francisco 39.-A. V ,ri,s, ',uc~.
Isabel l:i Católic1 6.-J. Uihleio S1.:s, Co·
liseo 3.

--

Cu~;;-dolc;'s cacos. seguros de su ímpunidad se apeaban del coche para repartirse el botin, como un buracan se
les vino encima el ministro que no tuvo mas que tomarlos del ciiello, montarlos en su propio auto y llevarlos a
chirona.

ta de tan grandios
rey ordenó que todos los polizontes fumaran ALFONSO XIII, po"r lo que los apaches, perdida la esperanza de ~
hacer de las suyas, ahuecaron el ala y •
gracias~ los cigarros del Buen Tono,
la se~un~ad ha renacido en el plácido
y fehz pa1s de los arve1ones.

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme.á la ley, la propiedad de estos anuncios.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
cla suave de las rosas de Persla.

' - -~

· ~ ~ Al doblar la esquina pudo ver como
- unos apaches, des1,&gt;uesderobarsumu.
~ !-eta a un pobre COJO, hujan velozmen~ te en su auto. Una idea 1lum106 el cerebro del ministro: colocó el cigarro
ALFONS(? XIII entre las roe~ de
unos paunes, se los calzó Y . • - • -

6RANDtS PREMIOS: PARIS 1900

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

PROVEEDORES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA, ORIZABA .
A la iuna

Los días de la semana

El profesor.-Pues bien, ¿cuánto tiempo Eduardo que es un niño ioteligeotísimo,
necesitaría usted para llegar a la luna que de siete primaveras, llamó a su primo En·
dista 384.000 kilómetros de la tierra?
rique y le dijo:
El discípulo.-Nó lo sé. Eso depeorlería
-Querido Enrique. ¿A que no eres cade los caminos.
paz de citar ciuco días de la semana sin
prnuunciar sus nombres ?
- - - - -- - - - - - - - - - - - ' - Eorique exclamó tranquilamente:
p
.
-Ya lo creo que los digo, lunes, marara niños Y
Alimento ._exce- tes...
Iente p_ara nmoi;de
-Bueno. pero los otro cinco sin pronuocualquiera _edad, ciar su nombre.
O
sanos
débiles Y Enrique se quedó irrésoluto. y entonretrasados ~ en su ces Eduardo ante el estupor de su primo
derrollo. N1ngun~ exclamó:
le supera par~ evi-Anteayer, ayer, hoy, mañana y pasado
y combatir la mañana.
diarrea, el cólera
iofaotil, el catarro
adultos.
o o o
ictestinal, etc.
"El Niño de p~cho," folleto instrcctivo
gratis en las dro; uerías y farmacias.

Una peseta más.

Doña Salustiana Ruilova tiene on hijo
de ocho años, muy aficionado a las repre•
seotaciooes teatrales.
El otro día cediendo a las iosinuaciones
de su hijo lo lle,-ó al teatro, y naturalmeate, á la entrada que se llama de gallinero.
Durantelarepresentac ión,intensado por
d
·
la marcha el asunto, se apoyó el n,ño demasiado en la baranda sacando fuera su
cab~za.
-Niño mío-exclama la sEñora muy
alarmada -Te vas » caer a las plateas, y
ya sabes que se paga uoa peseta más.

tu

El desfile m litar del día 16.- La . Escuela Preparator,·a desf,"lando por I

a

A

venida de San Francisco.

�En el arte flamenco los c ie~os son motivo de l!enzos
y de asuntos para grabados. W_ael _en _su proces_1ón de
EL MUNDO ILUSTRADO
ciegos ha m1strado suma_ perspicacia, viéndose d1feren:
tes ti pos de esos desgraciados unos tras de ~t ros. El re
5BlldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
signado, el razonador, el místico, el que siempre bromea, el charlatán sempiterno, todos marc~an cantando,
como en otro tiempo los leprosos, en los d1as en que s~
DIRECTOR PROPIETARIO
les perdonaba.
.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Van Dyck en su &lt;B~lisario&gt; prese~ta al ilust_re ~eneral romano, que como se sabe e~a ciego con c1er,a ac•
titud soberbia, dimanada más bien de su carácter gueOFICINAS:
rrero, que de la desgracia que s~fría. ~o vemos más
bien ecbado que sentado en un sillón; hende la mano
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
con un ademán al que no nos tienen ac~stum~r:dos los
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
mendigos, su rostro es atormentado, t~ág,co; d1r!ase q!1e
Ericsson, 14-51
sirvió Mounet·Sully de modelo al artm~ del s1gl&lt;;&gt; diecisiete. En torno suyo las mujeres. se ap1ada!1! un ¡oven
Apartado Postal 149.- México, D. F.
capitán considera, inquieto, al &lt;virtuoso m1htar&gt; que
restauró el trono de su emperador y se ve recompen·
s'ldo por el destierro, la miseria y la más. cruel de las
PR.ECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
desgracias. Pura leyenda, por lo de':llás, 10ve!1ta~a por
En la Ciudad ............................ S 1.00
un fraile del siglo doce que confundió ~ Behsa~10 con
Juan de C:i.padocia, leyenda poco _conoc1d~ en tiempos
(pagadero por adelantado.)
de Van Dyck, pero que habla de 10mortahzar más tar·
En los Estados ....................... ,,,,, S 1.25
de la escuela de David
_
(pagadero por trimestre adelantado.)
A veces el ciego es motivo de burla y de enganos de
En el Extranjero .......................... S 2.00
ciertas almas perversas Aquel &lt;Guzmán de Alfarache&gt;
de la clásica novela que juega uo_a mal": ~~da al ve. nerable anciano, privado de_ la vista, s1rv10 de asu~to
(pagadero por semestre adelantado.)
al pintor francés Teódulo Rlbot para uno de sus me¡_ores lienzos. Sin embargo, en todas las épocas de l_a h1s·
NUMEROS SUELTOS:
toria, .el ciego ha encontrado un verdader':' es(?irttu _de
caridad; ya en su propia familia c~mo el 10fehz Ed1po
En la Capital ................ . ...... .
que gozó de la filial pie:l.ad de Anllgone, ya e!1 un s10En los Estados ............ ...... ....... .
número de instituciones, ya en fin, en actos s10gula~es
como el que acabo de citar y que me ha dado mouvo
En el Extranjero . . .......................... 0.50
para estas líneas.
Atrasados .................................. 0.50
Y no creas, benévolo lector, que sólo estos ciegos víc•
timas de cruel dolencia, son dignos de lástima; que tamPara la publicación de avisos en este periódico, diribién los otros los del espíritu, los que &lt;tienen ojos y co
ven&gt; los que se aferran a grandes errores, los qi.e regirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
chazan la luz de la verdad, los que se niegan a &lt;;ue las
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
mayores certidumbres les enseñen, toda esta gente ahoblicité, 14 rue de Rougement, (g e).
gada por el murmullo· de que todo lo saben, y con la
hinchazón vacía de la vanidad, es mucho más ciega c¡ue
el que cerrados sus párpados a la luz o padeciendo alguna de las múltiples enfermedades que atacan ~ la
vista, se nos presenta causándono_s profunda compasión.
Esta no la merecen aquellos: ¡de¡adlos que se estrellen
contra la realidad que les convenza de sus errores! ..••
DIRECTORIO

La vida que pasa
UNA HERMOSA ACCION

El suceso al parecer no tuvo nada de particular,
y sin embargo me conmovié hondamente. Fué al terminarse el desfile de tropa en la mañana del 16 Por
)as amplias avenidas desemboca~'.'- un tropel de . gente.
una ola humana. Coches, autos, ¡10etes en veloces ca·
bailas multitud desbordante, un escuadrón de caballería, todo ello sin orden, sin camino fijo, rnovi~ndose
como huracán de una parte a otra. En esto, con 1mpre·
meditada insensatez, vi a un pobre ciego en 1~ mitad
del arroyo, sólo, sin amparo y que en un momento viose rodeado de infinitos peligros. Fué un mom~nto d_e
angustia para mí, tanto más cuanto que me era 1mposi•
•ble socorrerle, por estu en un balcón viendo el cua•
-dro pintoresco de tan abigarrada multitud De pronto,
pasando por los peligros, casi atrope!lada p~r los ve•
bfculos, jadeante, pero serena, apar~c1ó una )~&gt;Ven que
apenas contaría 18 años y con decisión atrevida coge
ia mano del infeliz, lo arrastra a la banqueta, lo salva,
recoge el sombrero de aqut:1 hombre, que se había
-caído al suelo, lo limpia con su mano enguantada por
fina piel de Suecia, y solícita deja al cieg.:i en una caHe segura y libre de todo peligro
.
.
JQué sublime acción!. ... ¿no es cierto? .... Me 1m·
presionó tanto que hubiera querid&lt;;&gt; _saber el nombre
de la joven no para darlo a la pubhc1dad, que ~ veces
la publicidad mancilla, sino Pª:ª recordarlo ~iempre
con veneración y resp ~to. E I ciego es para mi el ser
quizás más desgraciado de la tierra, y la literatura y el
arte Jo presentan hasta como símbolo. En la infancia
leemos con embeleso, con ternura, el milagro Ele Cristo dando vista al ciego con sólo haberle pasado los de·
dos por los ojos, y entre las muchas ilustraciones de
este suceso, el agua fue-r te de Celestino Nanteuil rl~stinada a los &lt;Evangelios&gt; de Beda, es una de las me¡ores por su admirable factura. La :ictitud del que 110 ve
echado de espaldas en una puerta , apoya?~ ~n su ba~tón, con los ojos cerrados, y el rostro . dirigido hacia
adelante, es muy expresiva. Ante él, Cristo suavemente
aureolado se adelanta en un rayo de lu z y se contenta
-con levantar con un dedo el párpado caído.- En la som·
bra están los apóstoles y en el fondo ap'\rece la ciudad
-con sus azoteas luminosas y sus paredes brillantes.
Otro trozo del Evangelio, aquel que se refiere a ,los
-dos ciegos que se conduce el uno al otro, produce emeción intensa. Ambos son peregrinos; uno de ellos sirve
de lazarillo al otro: pero -uinguno da con el puenteci·
Uo y caen al agua y recuerdo el verso que hay al pie
-del grabado:
Mirad qué mala suerte la del infeliz ciego,
Que se confía en otro tan ciego como él._ .
Aunque se apoya en él marcha con paso 10c1erto
Y al hoyo ha de caer con su ~ísera escolta.

AMADIS.

LA MUERTE DE PAN

campo, la frescura de la fuente, la espesura de la enramada.
.
Nunca quiso reinar en la ciudad, n1 pretendió _q~e
sus devotos le erigiesen templos suntuosos en los sities
públicos; contentábase _co!1 ser adorado de la ~ent~ del
campo, bajo formas rusilcas y. groseras, al aire hbre,
·e n plena naturaleza, en. e_l propio centro de las fuer~a~
que reconocían su dominio. ¿ Pan qué altares magn1ficos si él lo era todo y estaba en todo ? El ritmo de su
flauta concertaba la armonía universal; una nota de su
camarillo resumía los murmullos de la selva, el rumor
de las corrientes, el canto de las aves, todas las voces
de )a naturaleza corpórea e invisible. Adorar el eco
más imperceptible era rendirle tributo.
Después, fué acrecent~ndose,su poderío. De las ,·er·
des praderas de Arcadia paso a los campos de to·
da la Hélade y su cuico fué extendiéndose, propagado
por los poetas bucólicos.
.
.
La frente del númen arcádico llenóse de pensamientos sombríos, al llegar a este punto de su evocaci_ón.
Como náufrago de un desastre, encontrábase en la isla
solitaria, s10 otra compañí~ que la de un fiel faun&lt;;&gt;, el
único sobreviviente, también, de la raza de los sáttros,
silenos y faunos.
El inmenso mar glauco se hundía en las primeras
sombras del crepúsculo que iba a presenciar el ocaso
del último dios heleno. Pan creJó percibir un debilísimo eco del canto de las sirenas y las nceanidas bacía
tiempo ex1inguido.
De los montes de la isla descendía a la pradera como un murmullo de trinos apagados Eó una verde colina triscaba una manada de cabras. En la distante
costa se aprestaban a lanzarse a alta mar unos barqueros.
.
b'é
-Ya que todos han muerto, voy a morir yo tam I n
-dijo el númen, saliendo de su abstracción melaocó•
lica.
-No quiero sobrevivir a la desgra&lt;:ia que ha caí~o
sobre la raza de los dioses; pero conmigo ha de hundirse para siempre algo que ya no conocerán las gentes
venideras
Luego dirigiéndose al fauno, ordenó:
-Pás¡me la flauta .... Voy a to~arla por última vez.
Tomó su instrumento favorito, hinchó los carrillos y
sonaron los cuatro primeros tonos de una solemne y
fúnebre melopea hipolida. Con la mirada fija en dirección a Atenas y con el pensam ieoto puesto en las
praderas de Arcadia, arrancó a su flauta los postreros
sonidos de la melodía infinita del Olimpo y de la augusta armonía del pensamiento griego.
El fauno, al oírla, comprendió toda la intensa angustia humana del dios agonizante y procuró consolarlo de
nuevo, exclamando con júbilo:
-ilo, Pan! ¡Lánzate a la conquista del cetro del
mundo, salva a los tuyos como en otros tiempos ve!1ciste al enemigo, infundiéndole terror con tu presencia!
Pan dejó de focar y repuso serenamente:
-Es tarde ya, y, además, no puedo eludir el cumplimiento de la voluntad del destino. Nuestra sue1 te t sta•
ba ese tita, antes de existir nosotros, les primeros dioses,
de los cuales salieron los demás.
Era inevitable la extinción de la desceodenc ia de
Zeus, y la ley va a cumplirse totalmente. El 01áculo de
Delfos ha enmudecido, y es fuerza que tedas las voces
divinas, que han venido resonando en las prcfuodidades del mar, en las alturas del firmamento, en las umbrías del bosque y en el fondo de los santuarios, se
apaguen para siempre. Día vendrá en que sobre las
rninas de los nuevos altares aparecerá otro dios desconocido ...... Y así, incesantemente, hasta el fin del mundo por disposición de la fatalidad, pero siento que las
fuerzas se me escapan, que la inmortalidad me abandona, que muero....
•
Fueron sus últimas palabras, dichas con la serenidad
de la inmortalidad caduca, de la agonía humana y del
crepúsculo moribundo que se extendía sobre la isla desierta.
Rodó la flauta al suelo y el cuerpo de Pan cayó pesadamente sobre la fresca hierba en medio de un profundo silencio, sólo interrumpido por los gritos del fauno.
Entretanto, los barqueros, atraídos por la extraña melodía que sonaba allá lejos, en la isla solitaria, venían
remando hacia ella. Cuando llegaron a la ribera, cesó
repentinamente la m1steriosa melopea, y, al cabo de una
breve pausa, oyeron aterrorizados un grito de~garrador,
que retumbó en la inmensidad del mar, y que decía:
- iEl gran Pan ha muerto!

Pan fué el último sobreviviente de los diorns de la
Hélade.
Extinguido el reinado de Ztus, conforme a la profecía de Prometeo, y viendo que no le era posible librarse del inexorable decreto del destino, anti cuya voluntad se doblegan los propios dioses, se refugió en una
isla desierta, pesaroso del espectáculo que ofrecídn a
su vista los altares destruídos y las estatuas mutiladas.
Veía próximo su fin, y la congoja que sentía ante la
idea de la muerte, era para el dios el más claro te~timonio de quu su inmortalidad tocaba a su término. Su
condición divina experimentaba ahorl\ las zozobras de
la naturaleza humana, inaccesible al dolor, conocía hoy
el sufrimiento; inmutablt!, perdía a menudo la serenidad inherente a los seres olímpicos; exento de flaque•
zas, desfallecía con frecuencia. Come, participaba de
las dos naturalezas, sufría como divinidad y como criatura perecedera El Pan humano suspiraba por una in- mortalidad inextinguitle, en tanto que el Pan divino
acataba sin prctesta el fallo de los hados.
Según su costumbre, hallábase aquella memorable
tarde a la sombra de una enramada, frente al mar azul,
cuyas olas llegaban bland;¡meote a la playa arenosa de
la isla, desde la cual se distinguía la costa de la sagrada tierra de los dioses. Una rama colgante acariciaba
sus cuernos de cabra.
-iOh, Pan, la tierra ya no es digna de ser habitada
ELOY FARIÍ\'A NUÍ\'EZ.
por los inmortalesl-díjole el postrer fauno, tratando de
endulzar sus últimos mc.mentos. Mira a tu alrededor y
o o o
no verás más que ruinas por todas partes. Oprime el
corazón pensar.en lo que ha venido a parar tanta granLas, primeras mesas de billar se hirie ron en 1827.
deza.
Hasta los olímpicos, menos tú, el más antiguo de ellos,
o o o
han desaparecido.
Todo lo que está pasando, es extraordinario y me lleUn joyero italiano ha esculpido un barco en una
na de terror. Algún titán, más poderoso que nosotros, perla.
se habrá hecho señor del mundo. Tal vez el dios desconocido ..... .
O CT O
Nada repuso el inmortal a las palabras del fauno, el
cual se tendió resignado scbre la hierba a los pies caEl aire es tan puro en Spitzberg, que puede disprinos de Pan, en v-i sta del tenaz silencio de éste.
claramente a una distancia de ochenta mi•
Nada del idílico paisaje ambiente veía el númen en tinguirse
llas
aquel momento; su imaginación volaba por los rientes
y húmedos prados de Arcadia, donde viviera feliz y
o o o
respetado durante tantos siglos, en compañía de pasto·
res y ganados que amaban, como él, la libertad del
Cada abeja cosecha una cucharada de miel por año.

Las razas balkánicas
La guerra entre Turquía por una
parte, y Grecia, Bulgaria, .Servia y
Montenegro por otra, oo ha sido
más que una fase de la contienda
que desde hace siglos está empeñada entre los pueblos de la península de los Balkanes y los turcos que
invadieron y conquistaron esa región, favorecidos por la decrepitud
y disensiones que minaban la existencia del imperio bizantino en la
primera mitad del siglo XV. Se trata, pues, no sólo de una guerra de
r,.Jigión, sino de una lucha de razas.
Los turcos, originarios del Asia
Central, forman una rama de la gran
familia de los tártaros, al igual de
los turcomanos que han permanecido en las llanuras del Turquestán,
y constituyen, por consiguiente, una
sección del grupo étuico llamado
··turanio."
En muchas épocas de la bistoria
los turaoios se han señalado por las
grandes invasiones que han t.echo
en todos los países limítrofes con la
región de donde son originarios. Con
el nombre de '·Hunos" conquistaron
la Tartaria, invadieron la China y
devastaron gran parte de Europa.
El nombre de Atila se ha tr..nsmiti·
:lo a través de los siglos como sím ·
bolo de f~rocirlad. Bajo la denominación de "Húngaros" se establecie•
ror. a fines del siglo IX en el país
que aun habitan y al que dieron su
nombre. Apellidándose "Seldyúci·
das" fundaron en Asia un inmenso
imperio, que fué destruído por otros
Entreg;¡ de
turaoios, los tártaros •de Gengis•
Kban.
La primera vez que la denominación de "Turcos"
aparece en la historia es a principios del siglo VI, con
ocasión del alzamiento de ciertas bordas del Asia
Central. E,3.t'ls bordas, con el nombre de "turcos," fundaron un tfitperio inmenso, pues se extendía desde las
fronteras de la Mancburia hasta los Cárpatos, y por el
Sur hasta las márgenes del Indo. Andando el tiempo,
su poder en la región Sur-occidental de Asia fué arro·
liado por los árabes, que fundaron el imperio de los
Samaois. Pero los turcos quedaron rlm,ños de las grandes estepas centrales, y durante mucho tiempo proporcionaron a los Samanis tropas mercena.rias, cuyos jefes
llegaron a suplantar. a los amos a quienes servían, y
fundaron una famosa dinastía turca en Ghazni, · Poco
tiempo después nuevas masas de turcos invadieron el
Korasan, y crearon el espléndido imperio de los Seld·
yúcidas, los cuales, del siglo XI al XIII, rigieron la mayor parte de los dominios de los Califas en Asía y extendieron ei poder musulmán hasta las montañas de
Anatolia, preparando así el camino a sus sucesores los
oto14anos.
En efecto, entre los emires que quedaron independientes cuando Geogis-Kban d?strU)Ó el imperio de

bandera al cuerpo de la Escuela Nacional Preparatoria.-Los infantes en línea desplegada y el abanderado
en su puesto de~pués de recibir la e11seña.
los Seldyúcidas, figuraba Otmao, quien fué venciendo
a ot ros emires y gru¡:,os de tártaros hasta hacerse el más
prominente de su tiempo. Sn hijo Orklan continuó las
conquistas, concluyendo p or hacerse dut ño de gran
part~ de Asia, y, en fin, los demás sucewres de Otman
fueron extendiendo, a expensas del imperio bizantino,
les límites del imperio turco fundado por aquél, basta
que Mahomet II coronó la ohra con la toma de Constantinopla en 1453.

clamación de Chateaubriand: "Los torces no esrán en
Europa sino acampados "
Actualmente los turcos constituyen mecos de fa quinta parte de la población de la península de los Balkanes. En muchas comarcas de ésta han ido pa~ando de
dominadores a dominados; y no pocos de ellos, por oo
soportar el nuevo estado, emigran a las provincias don·
de aun impera el r égimen otomano.

Así dominaron los turcos la península de los Balka·
oes, y tuvieron por mucho tiempo en jaque a Europa,
luchando contra toda la cristiandad, y en particular
contra Venecia, füpaña y el Papado, haciendo temblar
a Viena y amenazando a Pclonia y la Moscovia.

o o o

Pero en esta larga lucha ha ido gradualmente dismi·
ouyendo su poder, estrechándose poco a poco sus fronteras por la acción de las oacioots próxim;.s y alzándose contra ellos algunos de los pueblos oprimidos,
como los griegos, los servios y los húngaros, que han
llegado a constituir nacionalidades independientes en
territorios un tiempo dominados por completo por los
otomanos. Así está eo vías de coofirmarse la famorn ex·

La guardia de honor de la nueva bandera .

Los griegos, famosísimo~ en la antigüedad prr su civilización , su genio artísticn y su carácter emprendedor,
llegaron a extenderse por las comarcas deocmioadas
Tes&lt;1lia, Epiro, Acaroaoia, Etclia, Doria, L ócrida, Fó·
cida, Beocia, Atica, Megaria y Pelopooeso, al Sur de
la península balkánica y p&lt;&gt;rtodas las islas del mar Egeo
y dd mar Jónico. Fundaron colonias en el Asia Menor,
en Afric:i, en !licilia, Italia, Francia y España, esto es,
se e.;parcieron por toclo el litoral mediterráoto, dejando rn todas partes huellas de su civilización y de su
genio.
Dominados por los macedonios y más tarde por los
romanos, la mayor parte de la Grecia Quedó constituyendo una provincia romana bajo el nombre de Acaya.
Pa•ó después a formar parte del imperio de Oriente,
en el que los helenos predominaron tanto, que se llam ó
también imperio griego. Subyugados por los turcos en
el siglo XV, pasaron a poder de los veneciancs en 1685,
pua volver bajo el dominio otomano en 1715, bajo el
cual permanecieron hasta que en 1821 se rebelaron
contra el yugo tu reo, coostituyéndose el reino independiente de Grecia en 1832.
Esto y el hallarse d iseminados gran número de griegos por todas las provincias que dependen del imperio
otomano, explica las aspiraciones del panbeleoismo, es
decir, la constante ambición de los griegc-s a recuperar
todo el territorio que en la antigüedad fué ocupado
por los de su raza y aun más, a constituir un núcleo
poderoso e independiente en la parte Sur oriental de
Europa. Esta es la causa de sus repetid.;s luchas contra
T urquía, y una de las razones que han motivado la
guerra actual, ansiosos los g riegos de recuperar el
prestigio moral y político que ✓ perdieron en la para
ellos desastrosa campaña de 1897.
Actualmente los griegos pueblan, además de la Grecia independiente, el Su!' del Epiro, gran parte de la
Macedonia, Creta y otras islas del archipiélago. A lo
largo de las costas forman un cordón que se extiende
todo alrededor del imperio turco.
Son preponderantes en todos los puertos del Asia,
Menor, ocupan las dos orillas del mar de Mármara, y
en el mismo mar Negro se les encuentra desee Con s•
tantinopla hasta el Danubio, y desde el Bósforo hasta
Trebisonda. El resto de la raza se baila repartido formando colonias, más o menos numerosas, por todas las
comarcas eslavas de la península balkánica y aún en
las provincias turcas de Asia.
\ 'IC EN fE VERA

�'

TARDE DE VERANO

-

.

,CASTeILANA
-

...... ~...,,•

l/._,,

r

v'~

Copa de Hiel

Abismos insondables, misteriosos,
No vienen con su luz a acariciarme

Para "El Mundo Ilustrado."

Yo quisiera dec irte que tu eres
Mi aspiración más noble y más querida,
Ddcirte de rodillas,
Contemplando tus pálidas mejillas,
Que eres mi sueño, mi ilusión. mi vida!

Elevanio la copa
de licor renegrido,
suspiró tristemente
exclamando:
Yo brindo,
Por la horrorosa mueca
de los que entierran vivos,
de los que se debaten
en su prisión estrecha
cuaoio se ven perdidos.
y al contemplar la muerte
se aturden con sus gritos,
bajo la tierra muda,
h 3Sta perder el juicio.
Por los ajusticiados
que en las noches sombrías,
tienen sobre sus hombros
a las aves malditas
que les vacían los ojos...
Y las horcas rechinan
cual si entonar quisieran
tétricas elegías
Por la irónica risa
de los desesperados
que se arrancan la vida ..
¡seres desvePturados!, ...
el alma se contrista,
al ver bañada eo sangre
la pálida cab"eza
de algún loco suicida ...
Por los que mueren de hambre
con los ojos hundidos...
ipupilas apagádas
de los viejos mendigos!,
que fijas eo el cielo .
con h"rrible fastidio,
pueceo implacable
signo interrogativo ...
Por los que van llorando
sus esperanzas muertas,
y llevan sus pesares
com:i una cruz a cuest ,s ...
Por las alm \S que buscan
la sombra de otras almas,
formando interminable
cortejo d" fantasmas...
Y exhalando un suspiro,
apuró lentamente
el licor renegrido ....

Decirte que tu imágeo adora&lt;la
Amante viene a consolarme en sueños,
Que eres reina y señora
De mi espíritu triste que te adora
Con la dulce ilusión de los ensueños.
Decirte que en las noches de verano,
Contemplando el azul del firmamento,
Oigo tu voz de amores,
Más dulce que el trinar de ruiseñores,
Que lli,ga a mí, vo!ando con el viento.
Decirte que en las noches del invierno,
La lluvia al deshacerse en mis cristales,
Me trae a la memoria
Con tu imágen, tu espíritu y tu gloria,
El alivio a mis penas y mis males.

Yo qui;iera decirte de rodillas
Lo que mi alma enamorada sientE',
C uando tus ojos bellos,
Llenos de luz y pálidos destello~
Se posan con amor sobre mi frente.
Yo q uisiera decirte lo que sufro
Cuando a mi lado pasas sin mirarme,
Y tus ojos hermosos,

GABRIEL GOMEZ MENDOZA.
o o o

LOS NIÑOS HEROES
Dadicada a los alumnos del &lt;C Jlegio Militar&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Egregios palad ines de mi patria
Surgid entre las sombras de la muer te,
Y escuchad él hosanna sacrosanto
Quo, el pueblo entona a sus humildes héroes.
Mirad, cual se refleja el entusiasmo,
Cómo se inclinan las altivas frentes,
Y en ese monumento que os recuerda
Depositan coronas de laureles.

Y quisiera decirte, reclinado
En el seno de amor de tu reg'lzo,
Q ue mi sueño, mi vida,
M i dicha y mi Ilusión, a tí está uoija
Con intangible y sempiterno lazo.

Cómo goarda la historia vuestros nombres
Q ue entre nimbos de luces aparecen;
Y al recordar vuestros g randiosos hechos
El labio los pronuncia reverente .... .. ... .

Y quisiera mirar tus ojos garzos
D;,nde asoma tu alma inmaculada,
Con amor y ternura
Premiar mi corazón con la ventura
Sin igual de la luz de to mirada.

Y vosotros, apuestos militares ....
Que su memoria honráis. cual se merece,
Y que seguís la senda que os trazaron;
Con marcial y atrevido continente,

Y quisiera sentir sobre mi frente
Para olvido a mi llanto y mis agravios
Al darme en su embeleso
Con la caricia virginal de un beso,
La humedJ.d de las fresas de tus labios.
Mas ay!. . que mis sueños, mis deseos,
Visiones son de los dolores míos
De amugos descoosuelos;
Q ue solo son mis qoejas, mis anhelo,,
Tristezas .. ilusiones... des,aríos!.. ,
F. DE FUENTES, jr.
o o o

Mística

. .. ······· ... ... ··· ··.

Era un canto suave la brisa de mayo,
Tifón cootemplab3 a O,iris que moría,
Y Eros en tus ojos, como en uo&lt;!esmayo,
Me hablaba de besos y de poesía...
Bajo los ramajes, junto a tus encantos
Como un viejo esclavo tus manos besaba,
Y el sutil aroma de los amarantos
Entre aquella brisa pasaba ... pasaba.
!Como me gustaban tus gráciles man os!
i Cómo eran hP.rmosos tus ojos azules...
Y mi alma qué ingenua! ante los arcanos
Reía al mirarlos envueltos eo tules.
iOh encanto sublime de los veinte abriles!
( Mujer-diosa, ensueño. perfume, alegría)
¡Oh gratos recuerdos de años juvrniles!
(Viv_iste cual viven las rosas:. un día.)

······ ................ · · ··•· ······ ... .

El señor Presidente de la I-&lt;epública presidiendo la ceremonia cívica dtl día 16 ~n la tribuna de Cbapultepec.
actitud iodoleote; dejé que mi vista errante se perdiera
en el confío lejano, €O d,lDde la azulada cumbre c e los
distantes montes se unía y confundía con el porísimo
zafir de un cielo sin nubes.
Haciendo un esfu erzo me levanté, sacudí la cabeza
de donde huyeron como parvada de asustadas aves los
mil peosamieotos que me hacía n scñar y lentamente,
como el que no quiere dejar un lugar en que ha sido
muy feliz, me aparté de aquel sitio y emprendí el ca•
mino de regreso al pintoresco pueblo de Juanacatláo en
doo:le me Pocontraba pasando unas vacaciones desde
hacía seis días.
E l campo envuelto en una semiobscuridad de nuevos
encantos se cubría. La tembl&lt;,ro~a luz de las estrellas

difundía discreta claridad, nflejáodose eo el agua su
incierto parpadeo; las luciérnagas aparecían aquí y allá
semejando lágrimas de oro. La noche llegaba cerno una
soberana envolviendo con su regio manto salpicado de
brillantes a la tierra, que dulcemente se adormecía entregándose a pro fu odo reposo,
Preciso era dejar el campo; así lo bice y trabajosa·
mente empecé- a subir el pedregoso camino que al sim·
p ático pueblito conducía ........... .
MARIA LUISA.
Guadalajara, Agcsto de 1912

··· ········· ······

Volved vue;tra m_e moria, hacia el pasado,
Y mirad esos jóvenes imberbes
Q 1e apenas pueden contener su arrojo,
Del enemigo ante la innoble hueste.
Esos niños que aún llevan en sus labios
Del seno maternal la dulce lP.che;
S)o los mismos que empuñan el acero,
Y lo esgrimen serenos y sonrientes.
S:,n los mismos, que lucban con denuedo
Y cuyos e uerpos pálidos e inertes ,
Poc¼s horas después, están cubiertos,
Con el negro sudario de la r..,: uerte.
Y cuando al fin, su saog•e derramaron
Ese grupo glorioso de valieotos,
Al salpicar los muros del castillo,
Temblaron de dolor, los ahuehuetes ....... .

. ....

o o o

Para ........... .

Hoy mi alma no ríe, no siente, se muere;
Te extraña, te espera, te busca, te implora,
Como en otros tiempos contera plarte quiere
Y al ver que no vienes, suspira, te llora .....
Le hacen mucha falta tus gráciles manos!
Le hacen mucha falta tus ojos azules!
Y muy seria mira los negros arcanos
Qoe envuelven morta jas en vez de los tules.

Decirte con acento enamorado
Que en la senda sin luz de mi existencia
Tu eres la sola estrella
Que brillas sin cesar, fulgente y bella.
Con suave y misteriosa transparencia.

LUIS G. VALDESPINO jr.

A morosa

--

• .~

Las tranquilas aguas del río Lermadeslizábaose man·
sam,rnte eo su anchuroso cauce, cuyas riberas veíanse
cubiertas de verdes lirios acuáticos y de estos en apre·
tados grupos erguían de trecho en t recho hermosas espig;is de azules flores.
Buscando ref rigerio al excesivo calor que mA abrasaba encontré uo hojoso árbol que con su espeso follaje
brindaba grata rnmbra ; a su amparo me seo1é y abriendo una preciosa obra del inmortal Hugo me puse a leer .
Rápiclas e inadvertidas se deslizaron las horas.
El céfiro perfumado traía hasta mi oído como vago
suspiro, el eco lejano de algo ya ido ... ... El leve mur·
mullo del agua corriendo a mis pies, parecía el remedo
de una voz q uerida contando una historia muy dulce y
seo1ida; de un amor que nace, crece, se agiganta y luego .... se esfoma, se p ierd", se acaba muriendo en los
brazos del olvido cruel, dejando en el alma tristes re•
membr,ozas de besos furtivos y ardieo,es suspires que
luego se truecan en tristes gemidos del alma que siente
mor: r la ilusión ..... .
El tiempo transcurría insensiblemente para mí, estao·
do fascinada ante el espléoctido cuadro que la na tu raleza a mi vista ofrecía, y la soberbia creación de Víctor Hugo, que con verdadero deleite mis ojos recorrían.
Aotojábas, me pasar así la vida entera , lejos del mundo
falaz y cerca del genio cuya alma sentía palpitar en
aquellas páginas sublimes que parecían escritas con ra•
yos del sol primaveral. A medida que leía sentía entrar
a torrentes la luz a mi pobre y obscuro cerebro, que
disipando las tinieblas hacía sentir a mi alma noble aspiracióo.
Iaevitablemeote empezó la caída de la tarde. ¡Cuán•
to hubiera deseado detener el sol en su carrera C'lmo
el Josué de la Biblia, para segui r empapando mi ardie01e imaginación en la frescura de aquellas páginas
llenas de filosofía y excelsa verdad!. .....
El sol moría y en su lenta agonía enviaba a la tierra
sus pálidos rayos faltos ya de calor. La luz se extinguía
con dificu ltad apenas percibía los caracteres del volu·
meo que entre mis manos cerno un tesoro con afán
oprimía . ...
A mi pesar cerré el libro y recliné la cabeza en el
duro tronco de aquel hojoso árbol que durante el día
habíame prestado bienhechora rnmbra. No sé cuáoto
tiempo me qaedé sumida en profunda meditación y eo

········ ·· .... . .. ....... . ······· .. .

Ejemplos de valor, nos da la histori a.
Cada línea en sus páginas eovuel ve
Hechos gloriosos que c.:ioserva el mundo
Y que la patria conmemora siempre.
Pero ante aquellos mártirt:s sublimes,
Ejemplos del honor y los deberes;
Ante aquellos campeones del derecho,
Hasta lo íntimo ei alma se conmueve ..... .
Mujer, y ffi fx icao~, yo os admiro,
Héroe! insignes que escogió la suerte,
Y os ofrezco entusiasta y conmovida
Mis cantares, sencillos y dolientes.
México, 8 de Septiembre de 19r3.
A. G. A.

E l estrado oficial eo la tribuna de Chapultepec eo la fiesta cívica del día 1 6

�ltlL, Il~VAILil~~

ºIl() Lallr

La tarde empezaba a caer, y aún no había llegado el
vapor. En el mue11e esperaban dos hombres, ambos de
edad avanzada.
- iQué raro que no venga! exclamó Blagoz, el herre·
ro, un poco fatigado. Era un hombre bajo y grueso.
-Cierto, quién sabe por qué será-repuso el capitán Jetitsic, hermoso tipo gigantesco, que al menos medía sus tres varas.
- , A quién espera usted, señor capitán?
-A mi mujer.
•
- Y yo a mi hijo. E~tá herido, pobre; pero una cosa
de nada-agregó apuudo el herrero. Yole, un amigo de
él me escribió que mi hijo había estado unos días en el
hospital, y que ahora necesitaría un poco de descanso
en su casa, a fin de recobrar las fuerzas antes de volver al batallón. Hay que castigarlos a esos paganos,
pues. iQue Di;)s nos asista!
-Su hijo de usted ,qué es?-preg 11ntó el capitán en
q,tien recién se había despertado el interés por el hijo
del herrero.
- l Mi hijo? Mi hijo es herrero, como yo, señor capitán ¡herrero con el alma y vida! ¡Ah, si lo viera traba•
jarl Sus minos son tan grandes como las mí,is_ El
tiempo hoy día es muy malo, capitán; he tenido que
vender casi todo, no me quedan sino las herramientas,
pero teniendo a e11as y las manos de mi hijo, no nos faltará la comida p~r más bocas que hubiera que Henar.
-Sí, si, lo interrumpió impaciente el capitán, pero
preguntaba no más a qué pertenece su hiio en el ejército?
-!Ah! a la infanteria, señor capitán. Yo siempre le
decía: hijo, debes ssr artillero, nadie mejor que tú
puede maneja r los cañones. Pclro me contestaba que no
le gustaba pelear a la d:stancia. ¡No, mano a mano_ . . .
us ar la bayoneta .... ¡Si lo hubiera visto enojarse! ¡ Don·
de él pegaba, no salía má~ pasto! . . . .
- , En qué bata11a fué herido ?
-En la de Kumanovo, señor capitán ... . ¿ Ha visto
usted al inválido, aquel que siempre está en li puerta
de la iglesia? ,aquel que anda con mulet11s ? le serru•
chuon la pierna; pob re diablo, a mí no me puece bien
q11e un h:imbre que sacritica la s~ngre y la vida por l.1
p 11ria se vea obligado a mendingar _.....
-,-Todo se debe a la patria,-le interrumpió el capitán-todo; la sangre que cada uno da por e11a amortigua algo de la deuda que tenemos para con ella. L:i
püria no no, debe nada; pero repito que nosotros deb~mos todo a ella.
-Ah sí .... gracias! eso mismo he oido muchas veces. Antes .... pero si se perjudica en mi servicio me
obliga a mí a pagarle daños y perjuicios ...... ¡El Esta1o debía tener la misma obligación . . .. .
-Bueno, pues ;,.sí es, la caja del! Estado socorrerá a
lo, inválidos una vez terminada la guerra.
El capitán reconoce a su mujer, que sacudiendo el
pañuelo lo saluda desde a bordo. Se apresura a subir
al puente. Da pronto el capitán se qued;,. ::omo petri6:ado; se encuentra frente a frente con un soldado a
quien le falta la pierna derecha y el brazo izquierdo
-,Eres tú el hijo de Blagoz?
-Sí, señor capitán-contesta el soldado que trata de
dar al superior el saludo correspondiente, mas pierde
el equilibrio y el capitán tiene que sostenerlo.
-Gra-::ias a Dios que salvaste la vida. To.1o se arre·
glará ...• El pueblo te recompensará, por haber sacrifi·
~ado tu sangre por la patria.. . . . . .
.
El capitán, conmovido, saca el reloj de oro y lo entre·
ga al inválido.
-iGracias! ¡Gracias!-balbucea el soldado.... De
Tres interesantes instantáneas del
Circuito Chapultepec.
pronto rompe en llantos .. . , recién ahora se da cuenta de que es ioútil. .....
un mendigo.
- iNo, no!-grita el padre-no llores,
hijo mío .... todo se arreglará. El pue•
blo te recompensará.
El capitán lleva los dos consigo en
el carruaje a la ciudad.
Durante el primer tiempo todos ayu•
daban de buen corazón al pobre invá•
!ido, pero a todo se acostumbran, sea
el entusiasmo como la compasión, todo
se marchita. Blagoz, que había empezado dir.ieodo: la patria te recompen•
zará lo expresó poco a poco de otra manera, diciendo: Dios te pagará. Corto
tiempo después se murió.
El hijo consiguió una pensión insignificante del caud al de inválidos . . .. y
sigue mendigando .. . .

La avenida de Sao F rancisco aotEs

SAGAR SAC AREVIC.

la Coostitución.- La mis-

gio Militar frente al Palacio

ma escuela desfilando

Muoicipal.-EI Colegio
Militar.

¼N\.S'"
El señor director del servicio de Aguas Potables y sus acompañantes en la ceremonia de inaugur,.,,ióo riel servicio de
aguas para Guadalupe Hidalgo.

Lunch servido el r 4 del actual con motivo de la inauguración
de las obras para dotar r'l" a2ua potable a Guadalupe
Hidalgo.

La P reparatoria en la pl3Za de

del desfile.-La banda del Cole·

por San Francisco.

�este sitio, mientras la brisa fugiti,·a nos trae el aroma
de tus rosas, yo siento ...... ¡no sé qué! ...... una tristeza inefable que inunda todo mi sér, una angustia in5nita que me dice ..... .
RISELA.
¿ Qué te dice?
OSCAR .
Muchas cosas sombrías. La mú•ica, muchas veces,
arrulla nuestros oídos, pero deja amarguras iofinitas en
el alma. Yo presiento que más tarde, cuaodo alguna ruda inclemencia nos sep..re, mi recuerdo, como un ave
medrosa, huirá de la jaula de tu corazón .... El amor
es como esa música fugitiva que pasa sin dejar huella
en el ambiente .. . .
RISELA.
¡Cuánta poesía! ....
OSCAR .

infancia aletea en mi memoria .... Esa época podemos
compararla con la época del amor.
El niño encuentra gran delectación buscando una
mariposa en un jardío. Cuando la halla, corre, brinca,
se fatiga queriendo aprisionarla. Muchas veces rompe
las flores con mano ágil, y, al fin, después de tantas fa•
tigas apdsiooa la mariposa deseada, no sin sentir que
su mano se empurpura coa la sangre que brota de sus
heridas. Mas, ¡oh dolor! la felicidad dura un momento,
pues repetidas veces la mariposa se le eicapa de las
manos. Y tú, Risela soñadora, eres una mariposa fugi·
tiva que vuela en el jardín de mis sueños .... Voy ha•
cia tí, cerro, me fatigo y . .. , muchas veces no te hallo ....
iFelicidad, mariposa intangible. yo te busco olvidan·
do las flores de mi sendero, esas flores que tal vez po·
drían ser felicidades más seguras .... Por creerte más
dulce que las otras venturas. te he seguido mucho, por
los largos senderos de este erial ....
Ya traigo la frente empurpurada, los labios exhaustos
y el corazón adolorido.
Risela fugaz, en esta noche ya he logrado apr isionar•
te en mi corazóo; pero., .... tal vez mañana. burlando
mi fatiga, recuperarás tu libertad como la maripcsa de
los jardines . .... .

La poesía dolorosa del amor.
RISELA.
Lo que dices carece de verdad, auoque .. . . no totalmente. El amor no e~tá sujeto a nuestra voluntad; es
un sér diminuto que entra en nuestro corazón y sale

A~istentEs a la vel;,da coa SP. coomemoró ~1 primer
aniversario de la moertP. rite! maeHro Sierra,
en la Escuela Pro:,parator ia.

iCalla! icalla! Si la felicidad dura un momento, olvi·
demos en este instante los dolores del futuro.
Sepamos gozar: t0do nos ofrece su belleza; los astros
ruedan esplendorosamente en el abismo de la noche,
las flores vierten su mejor perfume, el agua canta la
mejor de sus canciones, la brisa nos brinda sus mejores
arrullos, mi corazón te ofrece la dicha más he1mosa , ,
¿ Qué rná, quieres ?....
OSCAR.

Antes que nuestras almas se ale jen para siempre, an·
tes que el arrullo de esta música se apague, estréchame
en tus brazos; que la miel que destila tu ser caiga dul·
cemente en mi corazón, y después, mariposa fugitiva,
déjame el leve polvo de tus alas ....

Las sombras que se acercan .....
Para &lt;El Mundo Ilustrado. "
AL SR. Lrc

RI5ELA.

ERKESTO CHAVERO.

CESAR CAMACHO.

Después de una lluvia torrencial, la luna aparece en
un claro del bosque. Las flores recién abiertas perfuman la calma dd a nbiente Son las doce de la noche;
todo se halla sumido en u n silencio profundo ...... Por
todas partes fluctúa una onda misteriosa de melancolía ..... .
Un arroyo interrumpe a veces el silencio con sus pa·
Jabras suaves y a rrulladoras . . . . .. En el balcón de una
casa antigua, Osear y Risela pl;,tican amorornmecte.
De p ronto se oye una música vaga cuyas notas se ex·
tinguen dulcemente al pasar por !os judines....

Puebla, 1913,

AMADO NERVO
E voc a c ion es d e Rubé n Darí o. -La R ev ista
" M e rcu rio " y el ú lti mo r etrato d e Ne r vo .-Efectos del afe lte.- En quécon síste la cal idad del verdader oar tista?- J uic io de Andrés Gonz ález Blanco .

OSCAR.
¿Escuchas?
RISELA.
Sí; ES una música que conocí desde que era yo muy
niña.

Rae~ poco tiempo, el año pasado apenas, Rubén Da·
río escribiendo de Amado Nervo y haciendo las más
sentidas evocaciones de felices horas de vida parisina,
vividas en su compañía en el legendario Barrio Lati·
no, desliza expresiones de fina amargura y de exquisito
sentimiento cuando dice: &lt;Aunque Amado Nervo es

OSCAR.
IQué t ri~te es esa música, Risela! En esta hora , eo
El señor Lic. don José M Lonno, en su calidad
de Ministro de Instrucción Pública, presidiendo
la velad, en honor del m 1estro Sierra en el
primer anive rsario de su muerto.
cuaodo quiere. Por ahora nada temas: yo siento que el
amor ha encontrado buen asilo en mi corazón. ¡Pcsee
tantas comodida:les . .... .
OSCAR.
Pero nada difícil sería que ese ~ér dirniouto, al no
hallar mas comodidades, ~e escapar? para siempre ....
RISELA.
Ya te lo he dicho repetidas veces: la volunt¡¡d no tiene domiuio sobre el amor.

Fiesta efec.tuad~ el 15 del actual en :1onor de Morelos. frente a ~u monumento en la Ciudadela.

OSCAR.
Ni una gota de consuelo destilan tus palabras, y ~qué
hacer? En este momento de supnma beatitud en que
mis labios, corr.o dos mariposas, buscan la flor de tu boca, siento un fufgo iodefioible en el interior de mi ser,
una pira cuyas lt,oguas rojizas me bacen estremecer de
felicidad porque me encuentro cerca de tí; pero al mismo tiempo, un prE:seotimiento lleno de austeridad me
habla en voz baja anunciáodorne el naufragio de nues·
tro amor. muy lejos del verdadero país de la felicidad ..... .
¡Qué loco afán el del hombre! Ir siempre en pos de
algo dulce que ha soñado en esta no,:he bnve d., la vida; pero queriendo acercarse a la felicidad, sólo consigue acerc¡,rse a la mu~rte
¡Cruel destino!. ... Ea esta noche, Risela; en estacoche traoqu ila en que la ft,ticidad . no hallando más espacio en nuestras almas se difuode en el piélago infinito de la noche, mil recuerdos me hostigan. como esas
aves marioas que perdidas en las sombras. buscan la
luz benéñca de los faros. La vida inconsciente de mi

Sr. don José F . Elizondo, autor de --Las Musas
del País" estrenada anoche en el Principal.

mejicano, nada en él encontraréis de azteca. ¿Os he di·
cho ya que se parece a Jesucristo? Mas ahora caigo en
la cuenta de que os estoy hablando del Amado Nervo
que yo he conocido hace algunos años en .t-'arís, y cuyo
busto, plasmado por el escultor Nava, su ccmpatriota,
figuró en los salonts. Sí, aquel Nervo tenía ciertamen·
te una cara israelita y un aire nazareno. El de hoy,
mutilado, pues extirpó su bella barba característica y
apartó su amable aire de ensueño, es el que correspon·
de a las atenciones del prctocolo y al diario contacto
con su jefe, el notorio mundano y distinguido señor de
Béistegui, el mismo que regaló, si no me equivoco. al
rnusea del Louvre de París, una famosa colección nu·
mismática.&gt; (Todo al vuelo; Pág, 70.)
Esto decía de Amado Nervo el gran Rubén Darío el
año pasado, cuando aquel iólo había extirpado rn barba; pero no sabemos qué diría ahora que nuestro EY ·
quisito y sentimental poeta y Primer ::,ecretario de la
Legación de México en Madrid ha extirpado no ~ólo su
bella barba característica, sino también su fino bigote
evocador de aquella barba nazarena;-porque no hay
que olvidar que allí donde falta la barba porque se la
ha extirpado, pero persiste el bigote, éste evoca aquella
en ansia de completar el cuadro en el que el uno harmonizaba con la o tra.
Yo no lo conocía, si he de decir verdad , no lo cono·
cía ni podía creer que fuera nuestro mismísimo pot ta,
aquel cuyo retrato viene ornando el centro de una pá•
gina del último número de la revista &lt;Mercurio,&gt; que
se publica en Nueva Orleans enmarcado por uno de
sus últimos artículos de honda y sabia filosc fía titulado
&lt;Los Amigos,&gt;
Contemplaba su frente, frente amplia, espaciosa,
abierta y honda ;-frente q ue cubre gallardamente ese
poderoso y delicadísimo cerebro en dende ha vibrado
el pensamiento portador del pulso y el fuego de un
hondo sentimiento;-observaba rn nariz recta y fina
deslizándose atrevida sobr e una boca de labios delga•
dos y vagamente plegados; miraba atentamente de con·
junto aquella faz nueva, desconocida y rara para mí, y
hubiera asegurado que se trataba de un actor de alguna &lt;trouppe&gt; de drama, a no haber sido porque me
veían sus dos grandes ojos, grandes y amplios, denun·
ciadores de la grandeza y amplitud de su espíritu que
palpitaba allí dentro de aquel cuerpo ; y tras de aquella
lumbre de su mirada, lumbre latente, mansa y tranqui•
la, adivinaba-diría &lt;reconstruía&gt; en mi interior a nuestro Amado Nervo, fino, de exquisita complicación de
espíritu; al poeta de aristocratismos artísticcs y de misteriosa idealidad envuelto en toda la ambrosía y el perfume que echaban a mi ambiente sensitivo las delicadas flores de sus &lt;Jardines Interiores&gt;
Abajo de la página veía su firma, en el centro su retrato y circundándolo su pensamiento en la concreción
de un artículo, ese pensamiento inconfundibl&lt;! porque
es suyo, porque rtvela su individualidad de que nos habla el mi~mo Rub¿n Dario cuando nos dice: &lt;Es de esos
poetas privilegiados que ponen algo inconfundible en
lo que producen&gt; Y a pesar de tcdo, dudaba de que
fuese el mismo delicado autor de &lt;Ea voz Baja.&gt; A tanto llegaba el disloque que me había producido su faz
completamente afeitada, pues yo también sentía que mi
espíritu esperaba encontrar :iquellos aditamentcs cuya
extirpación absoluta me lo hacían apancer también como desprovisto ya de su &lt;cara israelita&gt; y de rn &lt;aire
de ensueño.&gt;
Pero haciendo una observación más cuidadosa y detenida de aquella faz, atraídos mis ojrs por la luz de
los suyos que es lo que más atrae y dcmioa de modo
especia I hoy en su cara limpia y mutilada por les efee •
tos invasores del afeite, descub rí, cerno no había podi•
do descubrir fácilmente antes, que tras la serenidaEl y
mansedumbre de aquella mirada ebullía toda la encan•
!adora ingenuidad, toda la sutil y misteriorn vibración
del sentimiento poético, toda la ingenuidad del espíritu
finamente sensitivo y profundamente complicado de
nuestro Amado Nervo; aquella inquietud que descubre
en el fondo de sus intimismos tan sutilmente el macizo
y erudito crítico español D. Andrés González B lanco
en un &lt;Fragmento de un Estudio,&gt; y en lo que hace
consistir la calidad de verdadero artista cuando dice....
.. .. &lt;Porque en ser inquieto (pienrn yo y pienso que
acaso no piense mal) se manifiesta quién siente y quién
no siente el Arte, y no en llevar longa y tupida melena ,
rapada faz, flexible sombrero, corb,ta garrafal y gruesa pipa germánica&gt; ...... (Elogio de la Crítica; pág.
2 93.)
No sabernos que Nervo haya recurrido a estos acro·
batismos exhibitorios, pero seguramente les tiene a me•
nos, y además no le hacen falta Referente a Jo de rapada faz ·en él no sienta mal, por lo que este poeta manifiesta su completud de genuino. calidad artística a pesar de la mengua que en su rostro ha producido el in•
vas.:ir afeite.
Pero sobre todo, la opinión que estampa González
Blanco en seguida poniendo a Nervo en parangón ceo
Rubén Darío, enaltece con teda justicia a nutstro insigne compatricid': &lt;Amado Nervo,-dice,-es, ~obre todo, un gran poeta de nuestra época. Nuestras inquieto·
des, nuestras zozobras, él conjuntamente con Rubén
Darlo las ha expresado en delicados y acariciadores
poemas. Quizá es aún más metafísico que el potta de
&lt;Azul ;&gt; aún abstrae más y gusta de los particularismos
psicológicos &gt;
Esa es la inquietud que palpita en toda la delicada
organización de espíritu de Nervo, y que asoma e
irrumpe en buena parte de sus presas galanas cerno en

sus poesías; esadnquietud que ebulle en aquel primoroso cuento &lt;Lía y Raquel&gt; de sus &lt;Ultimas Prosas;&gt;
esas sus ansias íntimas que, pudié ramos afirmar, tienen
su punto más alt:&gt; de intensidad en aquella poesía de la
qui': ti autor de &lt;Azul&gt; dice: &lt;La Scmbra del ala&gt; de·
bía estar bajo la invocación de Mcntaigne. Es un conjunto de variaciones rnbre el &lt;/Que-sai-je r&gt; Eteri:o.
... . Pero dí, ¿qué esfuerzo cabe
en un ah.oa sin bandera,
que lleva por donde quiera
su torturador? ¡quién sabe!
iOh padre de los vivos! ¿a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Stñor, a dónde ván?
¡Oh, buena hada ! /tendrá Dios
piedad de nosotros?"
No cabe duda de que este &lt;inquietante Nervo,&gt; torturado y torturador, lleva dentro toda un alma de poeta. Por eso, porque es inquieto: porque, siéndolo, &lt;en•
tiende las alm,s a maravilla&gt; y porque, para terminar,
como dice Darío, "el poHa verdadero vive de si. pro·
pía meditación y la persecución de Jo absoluto es causa
de inenarrables angustias."
i Ah! y cuántas angustias, cuán tas torturas, cuántas vi·
braciones pungentemente atormentadoras agitan la de·
licada fibra de la noble entraña del poeta verdadero)
iCuánta seositividad dulcemente dolorosa sacude el corazón de aquel que siente E o conjunto el ~ufrimi, oto
de la colectividad, porque representa el punto más alto
de la masa humana, y que lleva en su espíritu la sed
insaciable, gloriosa o fatal, de la persecucióu de lo ab·
soluto! .. ..
Todas estas delicadas divagaciones afluyeron a mi
m~ote ante la contemplación del último retrato de Ama•
do Nervo, cuya mirada impregnada de una misteriosa
idealidad os da la sensación de que sus ojos están
abiertos continuamente como frente a una portentofa
visióo de lo absoluto, o de que siempre está contem•
plan::lo una visió n superior interna.
JOSE VELASCO.
México, Septiembre de 1913.

E r osof ía
¿Cr{es, acaso mujer, que por tu olvido
no veré más la hermosa luz del cía?
/Q ue no quedan en mi alma todavía
auroras de ilusión que no he sentido 1
Es cierto que tu amor me había mentido
el cielo azul que fl corazón acsía
y tu dul ~e mirar me prometía
un mundo, para mí, desconocido.
Más... ya lo ves... ; fué ensueño colorido
que pa!ó sin dejarme ni una her ida.
Bien sabes que durmiendo el alma es ida.
y el que se hiere en sueños, no está herido...
!Que el sueño es un parénttsis incluido
En la gran realidad que llaman Vida!
GADRIEL GOMEZ MENDOZA.

Sr. don Xavier Navarro, autor de "Las Musas del
País" estrenada anoche en el Priccipal.

�Yo recuerdo la primera representación, en este mismo teatro, de obra
tan bella, y si la memoria no me es infiel, al día siguiente del estreno que
fué un éxito, partía para Guatemala su autor. De manera que no pudo presenciar el triunfo de hs noches consecutivas. Entonces la crítica en general alabó comedia dramática tan hermosa y ¡:;or ese motivo poco he de manifestar sobre elJa.

j

El público de ahora saboreó como el de h•ce ocho años, la's bellezas de esta comedia fuerte, real, vigorosa; obra de un cerebro que tie·
ne de la existencia una visión completa; eogendro de un escritor que al
escribir para el teatro prescindió de ciertos formularismos, apoderándose
del documento humano y bueno o malo, completo o degenerado lo lanzó a
las tablas con toda la fuerza impetuosa de un verismo encantador.
AqnelJos personajes que aman y odian ; que lamentan deshonras y predican noblezas de alma; aquellos tipos arrancados a h vida mexicana, como
se arranca de un bloque de mármol la estatua arrogante, nos interesa de
tal manera que ha5ta la hora de la vengaoza la encontramos beJJa, y el sentimiento del odio, tan rastrero, tan bajo, tan miserable, se nos figura hermoso en grado sumo.
Todo Jo que allí sucedP., la misma fuerza del conflicto, es tan poderosa
que nos c.&lt;utiva, pero no con lazos de ficción ligera, dP. entretenimiento escénico, de juego :ie farándula, sino con cadenas de hierro indestructible
que allí en aquellas bastardías, en aquellos cariñeos de juventud lozana, se
destaca un problema social; hay semillas del odio de clases, hay frutos per~
versos como consecuencia de envidias consuetudinarias; escuchamos gritos
de desheredados, que cuando no exageran tienen razón, y oímos con deleite las ilusiont-s de aquellos viejecitos en la sala de la Hacienda, llena de
recuerdos honrados y de remembranzas consoladoras.

Y, e5 que cuando un'.l comedia o un drama hace pensar, cuando penetra muy
h'.&gt;ndo, cuando nos conmueve hasta el punto d., conseguir que la huella permanezca
mucho tiemp:&gt; en el alma, entonces puede asegurarse que ha pasado por entre telones pintados y bambalinas de tela un trozo de vida pujante, absorbente, poderosa,
irradiando amor, que es la savia potente que nos anima.
El señor Gamboa fué ovacionado y en unión de los intérpretes salió varias vec~s al palco escénico. María Luisa VilJegas hizo una &lt;Loretc.&gt; admirable por los toques de realismo que supo imprimir a muchas de sus escenas. Emilia del Castillo
nos cautivó en el personaje de "Blanca" todo ilu~ión, todo encanto, todo candor. La
Otazo muy bien, lo mismo que Coss, y con respecto al beneficiado solo diré que su
"Damián" es uno de los tipos mejor hechos que le l,e visto hacer. En resumen una
gran noche de triunfos, de aplausos y de plácemes. para todos.
Una pregunta al ilustre Federico Gamboa, ¿cuándo admiraremos en la escena
la~ otras dos partes :le la t rilogía, pues "La Venganza de la Gleba" es la primera,
t ituladas " A buena cuenta" y '"La Sima ?" ..... .
iAh .. .. pícara política lo que nos arrebatas! ..... .
TEAT RO COLON.-BENEFICIO DE C ARALT.--&lt;SANSON&gt;.
No hace mucho tiempo daba en Buenos Aires con notable éxito, Mr. Víctor
Mugueritte, una serie di} conferencias sobre "La novela y el Teatro Francés" y
disertando sobre la personalidad de Bernstein dijo: "que era el primero de los autores jóvenes, que revela en sus obras la influencia de la esc uela naturalista y que
c onquistó su sitio de preferencia por el éxito colosal de "Detour."
En efecto al autor de "Sansón " por más que digan sus enemigos, posee magnífic1s condiciones para el teatro, en donde ha sido un afortunado en toda la extensión
de la pala[;ra. "El Ladrón" le hizo célebre en una noche y en casi todas sus obras
hay oJSadía, violencias, temeridades, que nos impresionan de tal suerte, que nos ren·
dimos ante tantos atrevimientos. Tal vez con razón Emilio Faguet al escribir sobre
" S1nsón" calificaba a Bernstein de '"freoético" y Doumic llegó a insinuar que había
hecho el conocido dram1turgo, "de la violencia una especialidad."
Yo confieso, mi falta, caso que lo sea, Henry Bernstein lo considero como un
gran dramaturgo dentro de su género, sin por eso negar que lo artificioso de algunos
personajes de sus obras, y la impetuosidad rectilínea que caracteriza la fábula de
sus argumento3, menoscaban en grado sumo, el fondo de sus concepciones. Así el últim J acto de "L1 G 1erra" e, horrible, doloroso, precipitado; y la escena entre San•

Luego, la forma es castiza y depurada; el hermoso castelJano vibra con
todas sus b ellezas, y los que amamos esa lengua hacemos caso omiso de
la extensión de algunas escenas en favor del goce que nos proporcioaa la
palabra sonora, el período redondo, el pensamiento profundo.
No es para todos los públicos "La Venganza de la Gleba" y hay que decirlo en honor al nuestro, que la sala del Mexicano se JJena ~iempre que
se representa.

Teatro Colón.-Dos escenas del drama "Sansón. "
TEATRO MEXICANO.-BENEFICIO DE RICARDO MUTIO.
LA VENGANZA DE LA GLEBA."

Justo por todos conceptos es que un actor tan estudioso y tan infatigable como es Ricardo Mutio, haya tenido su beneficio, y si en algu•
na, obras de las muchas que ha interpretado, se ha hecho acreedor a
mi juicio a ciertas advertencias, eso no quita para que en el largo tiem•
po quP. viene actuanda en los teatros de México, le hayamos visto siempre con deseos de agradar, con modestia si;npática y-con indiscutibles
condiciones para la escena.
El tiempo y algo menos premura en las labores teatrales, lo cual es
bien difícil dada la costumbre del ensayo semanal, han de hacer del
actor de que me ocupo un artista concienzudo, y digno de entusiastas
alabanzas.
El beneficio de Mutio fué, por tanto, merecido y la gente llenó la safa del Mexicano, con doble motivo·puesto que iba a representarse "La
Venganza de la Gleba" de Federico Gamboa (y perm!tame ti inteligente Ministro de Relaciones que lo trate con cierta franqueza ya que al
literato insigne me refiero) la obra mexicana de estos dempos, que se
destaca por sus méritos excepcionales.

tiago B rachat y Jerónimo de Sorain en el acto tercero de " Sansón" es bestial hasta el delirio:
Todo ello ha sido moti vo de que el autor de que me ocupo haya sido víctima de profundos
odios, los cuales no hemos de tener en cuenta para emitir un ju icio, siquiera sea muy somero sobre su obra teatral. Ya conocíamos ''Sansón" por haber puesto este drama en escena la Compañía Fábregas, hace tiempo, es decir, a raíz de su estreno en Pa1 ís, lo que no es obstáculo para
que Caralt estuviera acertado al elegir esta obra para su beneficio.
Si el hebreo Sansón decidió morir entre las ruinas del temP.lo. por él destruído, con tal de
que los filisteos perecieran; " Jaime Bracbart" un Sansón moral, por lo herclÍleo de sus propósitos y !_o fuerte de su voluntad, determina arruinarse por completo ante el goce de la venganza,
dejando en la pobreza al amante de su mujer a la cual idolat raba, sin ser n unca correspondido.

Teatro Mexicano.-Escenas de "La Venganza de la Gleba',

..

T~atr o Colón.-L; señorita Gil y el señor Caralt, en una
escena de "Sansón. '

Tal es la obra llena de- situaciones dramáticas en alto grado, su jestiva en todos los instantes
y con efectos, alguno muy rebuscado pero de éxito seguro. Caralt supo encarnar perfectamente
el p rotagonista; amoroso basta la humillación, cruel y duro al d escub rir ~u deshonra ; frío cern o
hoja toledana al realizar su venganza, mereció aplausos justos en m i concepto. La Gaspar y la
Gil muy bien y muy elegantes: el primer acto lo matizó la primera con delicada y fina ironía,
perfectamente expresadas; y en lo que se refiere a la segunda, tuvo acentcs de pasión que deben
con~ignarse por lo precisos y bien dichos. El resto de les intérpretes no descompusieron el cuadro , sin t raspasar los límites de la discresion. L.~ escena lujosa.
L UIS DE L ARRODER.

�.,,

1

~
1

¡

Los alumno; de la Escuela Industrial de Huérfan:is juran:lo su nueva bandera el 14 del actual.

IRMA
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;

Los "autos" de la concurrencia.-Coche número4· vencedor en la carrera de

200

kilémetros, piloto-

J. l. Limantour -Coche número 3, vencedor fn la
carrera de

150

n úmero

vencedor en la carrera de 60 kilómetrc s

II

kilóm'!ltros, piloto Casfaux.-Coche-

• piloto José Camacho,-Coche número 5 reto -en Ja
carrera de

200

kilómetros; piloto Buenrostro,

Tuvo la des¡¡racia de nacer hija de un crimen y de
nacer bella.-Su madre, si así pudiera llamarse a la mujer que la envió al mundo era una traficante en amor;
su p i:lre, bien pon ría haber sido un buhonero brusco y
mil formado o algún señorito pulcro y aristó.:rata, a lgún muqués calavera, ¡qué se yo! lo que si se asegura
es que el autor de sus días debe h1.ber tenido entrañas
muy negras. ¡Porq ue eso de dar vida a un ser que ni lo
pide ni lo quiere, crear un angel para convertirlo en
demonio, formar una paloma destinada a vivir en lo
a zul, para h..indirla en el cieno, es verdaderamente
un'!. acció3 que tiene el tinte má; subido de criminalidad!
¡Pero desgraciadamente el caso de I rma se r&lt;!pite con
dem1.sía! -A.sí-decíimos-nació ella, así creció en
m~:iio de una atmósfera m1.leaote, saturada de vapores
impuros, des:onoció las c-&lt;ricias maternales, y si, se le
alimentaba y se le impartí 10 medianas deferenci,s, no
eran por cierto por amor, sino que veíase en ella un
Tico tesoro que más tarde, daría opíparas ganancias; no
de otra manera se obra, cuando se limpia y adereza
una alhaja para adjudicarla al mejor postor; también
-con igual fin un traficante en anim1.les cuida que estén
sanos y rob :1stos para su venta. ¿Y, qué no habrá diferencia entre una muj ~r y un simple bruto? no sólo la
hay ; sino que ni compuación cabe, pero esto no exis·
tí, en la madre de Irma.
L:i oiñ1 s~ transformaba en mujer. crecía en edad,
crecí, en belleza ; sus ojos aoacibles, color turqueza,
hech:i, para reflejar cuadros de bogar; sus labios fiaos,
sus labios coralinos para_recibir el casto beso del esposo ; sus m'l.oos de cGioconda;&gt; su cuerpo adorable, todo
fué v~odido, cu1.odo empezaba 11. décima-sex ta primavera de su existencia; fué vendida al que dió más y al
que volía m~no;; érase él, un mortal, gistado más por
los vicios que por los años; gustab1. de compr:ir flores
pua deshojadas y luego que las pisara el que quisiera.
lrm1. le pareció una flor elegante. y d ió algo más ¡;or
ella, más de lo que le costaba un traje de etiqueta hecho en Londres y menos de lo que hubiera pagado por
ua t.erm:iso cFiat,&gt; t ,mbién se la vistió cnn hermosos
trajes ~e seda y se le dió el trato de g rao señora, ella
inconsciente iba a todo, ¡era tao niña! su pecado fué
sin malicia, el crimen venía de parte d • otros.
Pronto su comprador cansóse y un día de tantos, sin
más decir, poniéndole en las manos unos cuantos bille·
tes de banco, la envió a la calle, Aquí empezó su calva·
ri3, ella tenía ilusión de que i..quello no tendrí 1 fin y
lloró por sus coch ~s. sus sombr.,ros y taotas cosas booi·
tas como p~rdía; lloró tambiéo pn aluel hombre para
-quien seotía si no amor sí algo de cariño; si este, en lugar de despedirla la hubiera retenido en su casa, la hu·
biera hecho su esposa, no tendrí1 por qué arrepentirse,
sin mancha llegó a sus manos y eo el tiempo que la tu·
vo a su lado se por tó cual una honorable dama; pero el
segador de flores no abrigó compasión para su nueva
víctim1., no supo detener al angel en su c.i.ída, al cootraTi J, aceleró el descenso.

Ya en medio de la calle, ya en terreno resbaladizo,
ya sin quien le diera la mano, fué bajando más y más;
sus amantes ya no eran señores de "clarck" y guantef
blancos, un cualquiera, un simple artesano gozaba de
sus favores; y ella vivfa así por costumbre, por necesidad, vivía sin gusto, sin conocer el amor, el amor del
alma, y la ¡pobrecita! lo deseaoa; sentía horr or hacia
su vida, hacia aquellos hombres be~tias que por doquiera la perseguían ¡cuantas veces! las lágrimas se agolpa·
bao a sus ojos al ver los niños de cabecitas rubias jugando en los jardines! i Cuanta envidia sentía por las
mujeres que se oían nombrar madres! y luego recor daba a J uan ... ,¿qué quien era ? un obrero trabajador y
honrado que habitaba una casa no muy distante de la
mísera buhardilla de Irma,
1Qué casa!, ¡tan mona!, ¡tao aseada!. y todo obra de
uoa viejecita con las sienos orladas de plata, con sus
vestidos trascendiendo limpieza; cual infat igable hormiga iba y venía de un lugar a otro, las macetas, los
pájaros, todo daba razón y a tPstiguaba rns fatigas, había que tener listos los alimentos y arr.,glada la rústica
mesa para el regreso de Juan. iQué recibimiento! en·
cant,ada de su hijo y éste enamorado de su viejecita, y
esta felicidad le dolía a lrma, sentía no poseer esa dicha; amaba a Juan y su amor era irreali zable; nunca
gozaría de los amor.is puros, el abismo era iumenso;

entonces llegaba la hora de la desesperacióo ~ de_ mal·
decir a todo el mundo, a todos los que la hab1an mducido a esa carrera y al llegar a su madre .. . , se dete·
nía, la leng ua no acertaba a profer ir iojuriascoo_tra ella
al r ecordar ciertas palabras que leyera en un hbro ve·
nido a sus manos al acaso. "Respetarás a tu padre y a
tu madre"
De nuevo se le presentaba J uan ; ¡ por qué nunca iba
a verle? ¿que no !~quería ? ¡quién sab_e!_ pern _es el c'."·
so que más de al,¡una vez había rec1b1do dmero sin
saber de dónde venía, había tam bié n encontrado algu·
nas cartas anó nimas y presumía que eran de Juan, aunque sin tener razón para ello; todo se red ucía a ciertas
miradas cariñosas cuaodo la encontraba en la calle,
pero se admiraba de que nunca le hubie~a dicho una
palabra. Y en efecto, Irma no se engañaba a l atribuirle a Juan aquellas cosas ; las cart:ts y el dinero que recibiera cuando se encontraba más necesitada eran cosa
suya. J uan conocía la historia de Irma y tenía compa·
sión ·para aquel capullo agostado en primavera ; en ot ro
tiempo la hubiera amado, pero ahora era únicamente
un cariño piadoso el que lt, llevaba a escribirle aconsejándole su regeneración , y también solía enviar le
cortas cantidades de dinero, d~ 1, s que nunca pemó
pagarse.
o o o
¡Muerta! excla mó el Docto r con la frialdad de su oficio y dió las órdenes necesarias para que fuese traosla¿ada a l anfiteatro, el cuerpo de una joven cerno de 21
años que acababa de expirar en la cama de un hospital,
allí se le destrozó y después en un cajón de comunidad
fué conducida a su última morada, un montón de tierra
encima de sus despojos mortales y fué todo
Este es el fin de Irma; pensaba regenerarse cuando
la at&amp;có traidora enfermedad, sola. sin hogar, Gin familia, el único recurso que le quedaba era un hospital: el
abrigo de los desheredados, allí tuvo que acudir, allí
confundida entre otras mujeres, sin que nadie derramase una l:igrima por sn muerte , dejó la existencia en la
flor de su edad, muri5 arrepentida de sus faltas y pt·
dieodo pe•dóo para la autora principal de ellas, y así,
mientras ella moría abandonada en aquel lúgubre hos·
pita!, la desnaturalizada madre reía a carcajadas en
una descomunal orgía.
ANGELINA DOMO DI G ORCE.
Guaoajuato, Agosto 23, 1913.

-Todo está muy mal. No se hacen negocios.
-Me extraña lo que usted dice, porque en casa ha
sido preciso aumentar el personal por el mucho queha·
cer.
- l A qué se dedican ustedes ?
-Tenemos casa de préstamos.

o o o
En un tranvía:
- iEsto es intolerable, conductor! !El agua se filtra
a través del techo!
- !Agua filtrada ! ¿Y todavía se queja usted?

Miembros de la sociedad &lt;Ignacio Pérez&gt; que celebraron su fiésta de aniversario ti sábado último.

,,

�los libros amigos, estaba el retrato de ella en aptitud
pensativa, entre teat ral y romántica, con una enorme
füir blanca en el pectio, corno alentándolo a perseverar
en e l estudio. &lt;;:orina 9cupaba todo su pensamiento, y
por ella, por su amor, por la ventura de ambos y para
premiar su fidelidad, redoblaba su esfuerzo y se aplicaba con más ardor a vencer los obstáculos. El amor,
avivado por la ausencia, espoleaba su voluntad y ennoblecía. su fatiga. En las horas de abatimiento, la imagen
de Corioa se presentaba a su espírit u para iofuoc!irle
fortaleza.
La.s cartas iban y venían, impregnadas del dolor de
la ausencia, del optimismo,de la e3peraoz1 y del encanto d el cariño.
Al principio, se escribieron con frecuencia; más tarde. escasearon las cutas. Corina se quejó amargamente,
habló de enfriamiento de afecto, de olvido quizá;
Leandro la consoló, coatestáoclole que los exámenes no
le dejaban tiempo para nada, pero que e lla seguía ocu•
pando el primer lugar en su corazón.
Y a fe que no mentía : Corioa contiouaba siendo su
prometida ideal, pero al lado de ella, figuraba otra.
Aoatilde, una linda y elegante porteña, a la q ue prin·
cipió cortejando por emplear los ratos de ocio en un
deporte placentero Con el trao~curso del tiempo, la
figura de la a•1sente fué b~rrándose para ocupar su sitio la nueva elegirla. lnsensiblemeote, sin que él lo notara, Aoatilde se enseñoreó de su corazón. Cuando el
estudiante se dió cuenta de ello, sintió remordimiento y
tuvo vergüenza de sí mismo.
Luchó por desprender de su alma el afecto que babia desalojado a aquel antiguo amor de i nfancia. Com·
puó minucios1meote a ambas, y del paralelo, salió

Un Ciego Sepulturero
Diligente sin desmayo, con acabada
conciencia de las muchas obligaciones
que se babía impuesto por sí milfllo,
Eduardo, el ciego de la Casa de Expósitos, era el primero en levantane,
antes de aparecer la luz nunca alcanzada por sus órbitas muertas, y recorría
los corredores y salones de la primitiva
instalación, en busca de puertas sin vidrios, de cerraduras falseádas o de ventanas caídas, para colocar los cristales,
arreglar las llaves, y trabajar los espigones de los quicios, hasta regularizar
los herraj es.
_ Nunca l~s Her~anas debieron repetirle una rn&lt;hcac16n. A cualquier ho·
ra, aún en las de comida. lo dejaba
todo para tomar su diamante y escalera, sacar las m~didas, tallar el vidrio
y enmasillar los bastidores, en una ta•
rea segura, realizada con dcminio de
vident.,_

•

_~ba~~onado a la entrada, la "piedad
d1v10a, pregonada en el viejo tablero
lo habí'l recogido, a los pocos días d:
nacer, confiado, quizá, al torno, para
ahogar alguna doble desgracia, ya columbrado el abismo, de tinieblas a
q~e parecían condenados sus ojos sin
vida, y las Hermanas lo habían recogi·
do con el amor que inspira las granD amas y ca b a JI eros as1s
· t €D t ES a ¡a recepc1"6 n ~ f ectuada en la legación
· de Guatemala el 15 del actual para conmemorar la
d es d esven
Iuras.
· 10·
· d••.e.een d enc1· i d e d"1ch a nac1"6n h ermana,
•
,
•
• •
. : ali! hab1 • crecido, en la bulltc1osa morada de los
·
nmos srn madr~, _sano de cuerpo, adormeciéndose en
Luego supo de los muchos nií1os c¡ue morían entre bía acar iciado en su camita o r on quien hubiera corriregazos de rehg1osas y arrullaaos con sus cariños, co- la impotencia piarlosa de las mayor s· .abnfgaciones, y do al calor de un sol de ventura.
Eduardo ponía algo de su alma en el ajuste de las
rreteando por los salones poblados de cunas y de incu- sintió que sus cuerpecitos, después de aih-0.rtajados de
bado::ts, y buscando imitar las inimitables armonías de blanco inmaculado, y de recibir la bendición religiosa tablas sencillas.
Y acaso las serruchase entre sollozos. Después salía
los pa¡aros de sus alegres despertares, los amiguitos 00 Y las plegarias de todas las Hermanas, reunidas en code la casa.
alcanzados de la arboleda vecina.
ro,-las bondadosas Hermanas adivinadas doquiera por
Necesitaba tomar aire, huir de la muerte.
Ya grandecito,_y siempre encanto de las Hijas del el melodioso matraqueo de sus rosarios colosales,-las
Sin anteojos, ni bastón, la frente l~vantada, dijéraseHuer~o y de las rnspectoras, y de los médicos y de los fisonomías no descubiertas en su condenación a inforpractic~n_tes, un día sorprendió a todos, mostrándoles tunio perpét;;o, pero forjadas como reflejo fiel de sus le buscando luz, recorría cuadras y salvaba calles. Mensu dom1n10 del secreto de las cerraduras y de los cor· virtudes,-eran puestos en cajoncitos blancos, y cubier- talmente trazado el plano de su paseo, jamás volvió a
tes de las llaves. Y al saber Ja rotura de una, se apre- tos de flores, para llevarlos al cementerio.
molestar a nadie con ayudas: distinguía el tintineo de
~uró a componerla.
Enternecido at saber de aquella peria, más honda e los tranvías y las pisadas de los caballos, y sabía demo•
Después estudió los vidrios, siempre en las tinieblas intensa que la suya, aprendió a cerrar estos cajoncitos, rarse antes de intentar un cruce.
de su noche eterna. Y si primero fuéron los más chi• Y a atornillarlos con prolijidad.
Eu un almacén defa esquina de Brasil y Buen Orc~s Y a su ~)canee, pronto subió hasta las banderolas,
Después ensayó la fabricación de uno. Su conclusión den, conquistó amistades.
sin más guia que su tacto, ni otra ayuda que la escale- resultó esmeradísima.
Y como era un industrioso. pidió trabajo y se puso a.
ra, por él mismo acomodada.
Le puso un colchoncito de virutas muy cortadas para preparar otra clase de cajones.
Así, se c~nvirtió en el cerrajero y vidriero de la enor- hacer grato el reposo de la inocencia dormida . .•. DesY todos los días, después de revisar las cerraduras
m? casa, sin que nunca se inculpara pulmonía 0 ¡ res- fie entonces, Eduardo se hizo el "cajonero fúnebre" de descompuestas y de reponer los vidrios rotos de rn albergue, se iba al almacén de los amigos, a anunciar la
fno alguno a la-demora en reponer un cristal pedido. los niños,
tarea terminada, y ,. pedir la nueva. •
1:ªm_Poco hubo de lamentarse ninguna hecatcmbe de
Al sentir el frío de los que ya no vivían, tomaba la
v1dn~s rotos por el ciego en su andar a tientas en el medida exacta para cortar las maderas, pues, rebelde
En ese trayecto estrechó la mano de un Padre de
laberinto del taller improvisado en el extremo de una a familiarizarse con la visita de la muerte, tan frecuen- Santa Catalina, al salvar la acera.
·
galería.
te en el hogar de los niños sin hogares, jamás consintió
El ciego habló de sus hermanitos abaodonadcs en Ja
Y ni si&lt;Juiera hubo de tachársele de despilfarro en amontonar ataúdes, como si con su falta detuviera los Casa de Expósitos, y de los que morían t;.o tristemente
y el salesiano le dijo de los protejidos en la escuela d~
l?s materiales, porque su habilidad llEgó a ser de ar- estragos de las fiebres.
lista consumado, para no desperdiciar trozos ni trazar
Cuando el caído era uno de esos amiguitos, de liso- º?cios, taml;,ién .;in madres y sin hogares, o muy pobrecortes innecesarios.
nomía riente, aunque nunca dominada-por sus órbitas, citos, y como aquéllos, rodeados de infortunio. Dos alque no llegaron a traslucir cosa a lguna, pero al que ha- mas que se encontraron.
Eduardo conoció la escuela de la calle de Brasil. Y en el comedor de los
Padres se le puso un asiento. Y en
los días en que la muerte alternaba su.
visita al templo de la piedad de la ave•
nida Montes de Oca- en la primavera, al renacer los á rboles, cuando la vida de los pequeños resiste muchos embates -Eduardo lo frecuentaba.
Era el amigo de los asilados, su hermano mayor y como un asistente de los
profeso res.
Así pasaba su vida este ciego expósito, tranquilo, solícito con las Hermanas, cariñoso con los hijos de la inclusa, ga_oando para sus cigarrillos, con
su traba¡o de cajonero.
La civilización, en su avance estre·
pi toso, sacudió la placidez de su exist~ocia-el "teff·teff" de los automóviles, acoplado al repetido tintineo de
los eléctricos, de marcha regulariza,
da, y al trotar de los caballos.

Grupo de algodoneros industriales, con el Presidente de la H~púhlica a quien ofrecieron su adhessón recientemente.

Eduardo nunca llegó a dominar el
anuncio de los nuevos coches. Sus
desastres lo estremecían Entre el so·
nido de la bocina y la llegada de los
autos,_ m~diaba tan poco tiempo.que su
sacud1m1eoto le resultaba superior a
su percepción mental. Y como le dije·
ran de las muertes causadas, su horror
se tradncía en espanto. Sintiéndose así
más ~iego que en sus anteriores días,
necesitó de ayudas para aventurarse en
las calles. P_ero muchas las pa~ó solo,
la cabeza siempre levantada, sin anteojos sus órbitas, la mano sin bastén
Y con cuidados y sobresaltos, llegab~

destrozar una vida. ;Si al menos pudiese comprender
ella la intensid'td de la luctia que había sostenido entre el amor nuevo y e l amor viejo! Pero no; mejor era
guardar silencio, darla a entender que la ausencia había traído el inevitable elvido.
Corína no lo entendió así, pues achacó a la proximidad de los exámenes el sil Qnc io de Leandro. ¿Cómo
pensar en que otra rival afortunada ocupase su pensamiento? ¡Imposible!
No tardaría en comunicarle que había r ei;ibido, por
fin, el ambicionado t'tu lo y en participarle rn regreso
a la capital provinciana, después de seis años d" au•
seocia.
Se estremecía de secreto gozo, al pensar e n su casamieuto cercano con el hombre ardientemente querido.
¿ Acaso no era digna de la dicha que la vida reserva
a las criaturas que aman y que esperan 1
Y, mient ras Leaodro, sordo a las voces amorosas del
pasado y dueño y;i de un titu lo doctoral, ptdía en Buenos Aires la mano de Anati lde, la desvPnturada amante a¡¡uardaba al lá, en la tierra nath·a, al prometido con
la antorcha encendida en la mano.
ELOY FARIÑA NUÑEZ.

Sr. Lic. don Ramón Corona. nombrado Gobernador
del Distrito Federal.
·al alm \Céa de s01 primeros amigos, y al comedor de
los salesianos Pero tenía p:foico a las travesías.
Un coche a o 1fta le anonadaba hasta hacerle renunciar al paseo.
Coa todo, su cariño a los amigos era superior a los
m1.yores temores, ahogado, acaso, por el ambiente de
tristez'I. de los expó:;itos que lloran o mueren.
Cootiou1.ba saliendo, pues.
Y una tarde no debió oir el "teff teff." el tráfico in,ten,J y cJmplicadl, Cla mu:h &gt;s ruido; y campanas de
eléctricos y bJCtn'ts de bicicletas. L1 ola lo arrolló en
Ja esquina de Ituzaiogó y Montes de Oca. Y cayó para
no levantarse. Tenía t reinta .años. Su rost ro era plácido y sereno.
La.s H~rm1nas y los s'l.lesiaoos, y las inspectoras de
tlos e xpó;itos, y los médicos y practicantes, lo lloraron
·m:ichJ, intensamepte, porque en todos supo dejar un
,dulce recuerdo de bondad y resignocióa.
ALBERTO MEYER ARANA.

LA ANTORCHA ENCENDIDA
Corina, fie l al juramento contraído, dejó trascurrir
añ"l tra, año, aguardan:lo con resignación la fecha en
que Leandro, ya con su título de doctor en Jurfaprudencia, vendría a realizar el sueño dorado de su vida.
-l. Me esperarás hasta entonces?-habíale interrogado él en la víspera de su viaje a Buenos Aires, con la
voz alterada por la emoción de la despedida.
-Te esperaré siempre-habíale contestado ella con
el supremo valo{ de la enamorada y con la sublime
abnegación del amor, vencedor del tiempo, del espacio
y de la muerte.- -Sólo te quiero a tí y a nadie más en
el mundo.
¿ Qué e ran seis años para esos dos seres que se había" conocido en la infancia, y que habían jurado unir
sus destinos, una vez que se dieron cuenta de que na·
cierno el uno para el otro? B ien poca cosa, en verdad.
El tiempo pasa pronto, con la velocidad del deseo,
cuando la esperanza ilumina el porvenir y la felicidad
se entreabre en el foturo como el galardón de un afán.
Coriua, enamorada, paciente y sumisa, s&amp; entregó por
completo al recuerdo de Leandro, cuando éste abandonó la ciudad natal.
Desde entonces, llevó un'\ vida retirada, la viudez de
la ausencia. Raras veces asistía a las fiestas y a los bailes, porque parecíale que cometería una infidelidad no
guardando estrictamente el retiro monacal que se había impuesto como testimonio de constancia. Todos sus
pensamientos estaban fijos en el ausente y todos los actos de su vida reflej aban la firmeza inalterable de su
hondo cariño.
Vivía virtnalmente, en constante comunión espiritual,
coa él. Cualquier motivo o circunstancia le hacía recordar ue Leaodro, una flor marchita, un trozo de música, unos versos .... . . Y su corazón ardía como una antorcha. encendida, siempre en aras del recuerdo.
P or su parte, Leandro no tenía otro recuerdo que el
de Corioa, la compañera de infancia y la fiel prometí. da que guardaba, allá en la capital p rovinciaua, la ter. minacióa de su carrera universitaria, para desposarse
con él y vivir felices. Allí, en su desordenado cuarto
. de estudiante, en el sitio de honor de la mesa, junto a

Grupo de la sociedad de "Damas Católica~" que ct:lebró su pri mer aniversario el

12

del act ual.

malp~rada Corina, la cual, aunque bella y graciosa,
carecía de la distinción, del donaire y de la cultura de
Anatilde.
En esto, recibió una carta de Corina. llena de confianza y de ternura. Pintábale la alegría de su corazón
ante la nueva de la próxima terminación de su carrera.
Nada, absolutamente nada, había cambiado en elh;
seguía .¡ueriéndolo con el mismo cariño de siempre y
esperándolo con la misma fidelidad de antes. Abora,
q ue se acercaba la fe~h-i de la realización del sueño
común largamente acariciado, bendecía todo el sacrificio que había hecho por él Y concluía diciendo quebien merecían ambos la dicha a tanto precio conquistada.
Leandro leyó y releyó la5 protestas de amor de la
novia fiel , con la melancolla con que se contempla un
ramo de flo res marchitas o se bojea un álbum de re
cuerdos. El tiempo h abía hecho su obra, pisando sobre su corazón con su hoz segadora de nobles ilusiones y de pu ros afectos. Nada había respetado, ni la
santidad del juramento, ui h sinceridad del amor, ni
la grandeza del sacrificio, Todo se había h undido en
en el pa.sa.d3, impelido por las arrolladoras y brutales
corrientes de la. vida. ¿Qué quedaba de aquel cariño
inm1culado y grande, nacido en h adolescencia, madurado en la juventud y acend rado por la ausencia en los
primeros tiempos? DJbió ser inextinguible, pero duró
bien pJco, no fué suficientemente fuerte como para
resistir todas las pruebas y sobreponerse a todos los
amores.
·
Y ahora., ¿qué iba a resp3oder a Corioa? ¿Habría de
desengañarla cruelmente, correspondiendo con el olvido
a la lealtad, o seguiría alimentando una esperanza vana,
añadiendo al engaño la burla? · No s1bía qué partido
tom,r. H1bí .. ds:struidJ un coraz6o y no le era dado

Sr. Jesé. de la Fuente Parres, nuevo att 1ché a b
legación de México en Berlín.

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Cuando Antero Marjaliza fué llamado por el sargento tallador, atravesó la compacta masa de público que
llenaba el salón de la Diputación provincial para acerca~se al estrado donde actuaba la Comisión receptora
de los quintos. Sobre la impresión de tristeza que dominaba a lo~ concurrentes, que eran mozos sorteados,
su¡ padres. sus hermanos y sus amigos, surgió un movimiento de alegría, o más bien un impulso de risa,
p roducido por la breve estatura y la resuelta actitud
de Antero.
Este revolvió en torno sus ojos neg ros y brillantes,
como si deBfia.ra a lo, burlones. Nada más des1gr adable pira él que aquel capricho de la naturaleza que Je
había hecho tan pequeñuelo Hubiese dado la mitad de
los alios que Je quedaran por vivir a cambio de crecer
súbitamente un palmo; pero esos milagros no se dan
más que en los cuentos de hadas. El que nace para
pequeño, pequeño muere.
Desde el co:nienzo de su pubertad Antero Marjaliza
había sentido a diario la amargura de ser tao bajo.
Conf ió algún tiempo en que, cuando el bozo le apuo•
tara, se desarrollaría su figura hasta poder hombrear·
se con los otros mozos de Azutáo, su pueblo nativo,
que no era, ciertamente, patria de gigantes; pero luego
hubo de convencerse de que el donoso ingenio de sus
convecinos había acertado aplicándole un mote por el
que era más conocido que por su nombre de pila y su
Apellido familiar.
L'! llamaban " Quejigueta" en recuerdo del a rbusto
enano que crece en las montaneras de la Sagra. Era
Marjaliza de la altura de ese arbusto, y, como él, recio,
duro, enjuto y fuerte. Lo que no había gastado la naturaleza en la. cantidad, habíalo empleado en la condición, y nadie podía aventajar al mozuelo en la firme za
con que hincaba el azadón en los pétreos terrones, ni
en la rapidez y resistencia enla marcha.ni en el a~uaote para estarse horas y horas en el pegujal, doblando
la espina sobre el surco. Pero "Q uejigueta" hubiera
preferido ser el más endeble de los muchachos de Azu•
tán a cambio de no ser el más menudo de todos ellos;
y esta desesperación suya se mezclaban el temor a la
riS\ ajena y el desprecio de los que le humillaban por
s er más alt9~.
En aquellos días sus compañeros de quinta le habían
di~bo, más con lástima que con envidia:
-Tú te quedarás eo Azutáo. Tú oo sirves para sol•
dado. Tú oo llegarás a la talla.
Por eso cuando " Q uejigueta' se vió sobre el estrado
de la sala, dominando p ~r la altura de éste a los es·
pectadores, creyó que iba a jugarse una partida de la
que dependía su porvenir, porque si, eo efecto, no llegaba a la chapa de bronce que fija la mioima estatura
exigida por la patria a los que bao de servirla con las
a rmas en la mano, esta proclamación de su pequeñez
iba a hundirle para siempre en los abismos del dolor
y de la tristeza. La naturaleza había!'! condenado a
ser eoaoo, y esta sentencia iba a proclamarse con la
solemnidad aparatosa de un acto oficial. Adivinaba
Antero la carca j~da ruidosa -iue iba a sonar cuando el
sargento dije ra:
-Corto de talla. Ioúti I para el servicio.
Por eso cu iodo, descalzadas las alpargatas y desou·
d os los pies, se colocó e l mozo sobre la base del apara·
to medidor, estiróse cuanto pudo, irguióse con toda la
fuerza que le e ra dable, esperando asf tocar con el crá·
neo en la chapa niveladora de los héroes.
Observólo el sargento, y Je dijo:
-Otros se encogen por no llegar, y tú te alargas pa·
ra dar con la cabeza en la meta,
Faltábanle unos milfmetros. Entonces Antero apretó
los músc ulos de la caja torácica, juntó los brazos al
cuerpo, ar rimó las piernas a la columna de la talla, y
con un esfuerzo supremo consiguió lo que deseaba: su
pelo, recio como alambre, raspó en la chapa. Un im·
pulso vigoroso le hizo quedar encajado entre ésta y la
base del aparato.
E l sargento, riendo, le dió un empellón y le hizo descender.
-Util-dijo.
Sonaron algunas palmadas, escucbároose palabras de
aprobación.
-iBien por "Quejigueta!"-dijeroo varias voces.
Y el cura de Azutáo, que asistía al acto, exclamó:
-A ése no le hace soldado su estatura, sino su vo•
!untad.
D.is:le entonces cambió la manera de ser de Aotero
Marjaliza. La tristeza desapareci5 de su ánimo y de su
rostro. Sintió que, ya que oo su cuerpo, crecía su alma,
y su tierna fe en la Virgen de la Asceosióo de Azutáo
atribuyó a la bondad de la Divina Señora el asceo~o

que él y su linaje habían recibido en las jerarquías
sociales.
Porque su padre, su abuelo, su bisabuelo y todos sus
aotep)\sados de que se conservaba memor ia habían si•
do tao p~q ueños como él, por lo que niogooo de ellos
alca nzó el honor de iogresar eo las marciales legiones
de la patria. ' Quejigueta" iba a ser el primero de los
Marjalizas en cuyas manos iba a poner Españ a un fu.
sil.
Y ese hooor no significaba para él solamente el eono·
blecimieoto de su existencia y el cambio de las vulgares ocupaciones de ella por las aventuras y peligros
d el ser vicio militar: era además la c redencial de hombre que se le entregaba, anulando una excepción vejatoria que sobre él y sobre los suyos pesaba .
P uso Aotero todo e l pode rfo d e su voluntad en c umplir las obligaciones de su nuevo estado, y cuando in·
gresó en las filas del batallón de Cazadores de .... ,
túvose por el más dichoso de los humanos. Allí, como
en su pueblo, era el más chiquitín de todos, y las bro·
mas que en las taberna~ y en la plaz3. de Azutáo ha·
bían ª!Dargado su juventud, continuaron en el cuartel ;
pero ahora no le molestaban ni le ofendían, por.qoe sobre ellas estaba la cifra de la talla : un metro quioieo·
tos cuarenta milímetros.
Verdad es que, como no podía mantenerse en aque•
lla rígida tiesura que le hizo engañar a la patria en
unos cuantos milímetros el día de la declaración de
soldado, sorprendía a cuantos le miraban comparándo·
Je con los otros quintos; y el amplio capotóo, el largo
fusil, el ancho y achatado ros parecía n aplastarle y disminuirle.
E ra como si uo represen tao te de la generación de Liliput hubiera ingresado en el E jé rcito para que apare·
ciesen H.é rcules los hombres de mediana estatura. Pe·
ro las bromas y chanzoneta~ de las cuadras, o eran
contestadas en términos acomodados, o daban lugar a
que ''Quejigueta" enseñara sus puños eu amenazadora
crispatura e hiciese valer la potencia de sus brazos.
Aquel muñeco pareda hecho de hierro.
El periodo de instrucción destacó a Marjaliza por la
rapidez coo que todo lo entendía, por su empeño en
ejecutar los movimientos que se le enseñaban , por su
agilidad de acróbata. E l teniente coronel se fijó en
aquel muchachuelo y le eligió para corneta de órdenes.
Esto obligó a "Quejigueta" a oo nuevo apr endizaje.
Durante mul:has mañanas fué con otros alumnos
de la misma eoseñaaz4 a los barraoccs de la montaña
del Príncipe Pío, y allí se pasaban largas horas ioteo•
tando sacar del dorado cornetín les sones bélicos que
en la paz sueoao como regocijado cacareo de gallo
contento, y eo la hora de la saogre tienen la medrosa
estrideoci1. del g rito de muerte eo la tragedia.
También aprendió rápidamente el manejo de la corneta y su po cómo h1bía dé combiuar el soplo q ue hace
vibrar el metal, y los movimientos de la lengua que modulan, matizan y recortan esa vibración.
C uando Marjaliza fué por vez prime ra detrás del caballo del teniente coronel a unas maniobras eo las cam•
piñas de los Carabaocbeles, tuvo un vivo sentimiento
de orgullo. Las órdenes del jefe pasaban a través d el
cornetín como uo alarido de autorictad y de victoria.
La compacta masa de soldados d isteodíase en hileras,
y a cada nuevo son cambiaba el orden de éstas Agrupábaose, se diseminaban, corría n a ocupar las lomas:
los fusi les apuntaban a uo invisible enemigo imaginado
en el horizonte; sonaban los disparos, y los centenares
de columoillas de humo que aoarecíao aquí y allá,
creía "Quejigueta" que oo o,ran sino el homenaje rendido a aquel instrume nto de cobre que sus labios caleotabao y que se estremecía sonoro bajo la mano que
le oprimía.
•
P icaba el teniente coronel a su caballo y eo r ápido
galope descendía les altozanos, c ruzaba la llanura, volvía a s ubir los montículos subsiguieotes, y a su lado iba
"Quejigueta" con velocidad que mas parecía vuelo qu e
paso, sio que la fatiga molestara sos pulmones. sin que
su respiración dejara de ser isócrona y tranquila. Por
dura que fuera la marcha jamás descendía por su rostro una gota de sudor. So tez morena permaoec!a seca
y fría, y los ojos, fijos ea e l jefe, aguardaban el gesto
que se traducía inmediatamente en uoa nota que cara•
coleaba eo los aires como uo arabesco musical.
-lNo te cansas, "Quejigueta ?"-le decía alguna vez
.:ll teniente coronel.
Y el muchacho, sonriendo, contestaba entre vanidoso
y modesto:
-Mi teniente coronel, ¿qué es cansarse?
H abía comenzado la campaña de Africa Del puerto
de ~1álaga salfan diariamente vapores llenos de tropa.

En el campo de Melilla levaotábaose los campamentos
como por improvisación milagrosa del patriotismo.
Coaodo "Quejigueta" se bailó delante de uoa tienda de
campaña y vió a lo lejos la mole iogeote y temerofa
del Gurugú, experimentó eo su alma seotimieotos oue·
vos para él.
Era la hora del crepúsculo. El sol, al ponerse detrás
d e la negra montaña, pa r ecía apr oximar se a la tierra
para quemarla con su fuego abrasador . En todo el espacio visible, desde el río de Oro hasta el Hipódromo y
la posada del cabo Mor e no, exteodíase la perspectiva
de los campamentos.
Comen zaban a eoc€.oder se las lumbres de los rao·
chos. Iban y venían las acémilas cargadas de víveres.
Pasaban al trote largo las baterías, que iban a ocupar
posiciones para una operación p róxima.
A la izquierda, las tranquilas aguas del ma r reflejaban los últimos resplandores crepusculares, y la Mar
C hica, encerrada en su marco de arena, brillaba como
un espejo de plata. Coincidían la calma suprema de la
Naturaleza y la interrupción de la lucha.
Las hondonadas y los vallecillos del Gurugú estaban
desie rtos. Diríase que el enemigo había desaparecido y
que las jarcas rifeñas no existfao más que eo la imaginación de los españoles. Poco después reinaron las som ·
b ras de la noche, y minutos más tarde lució en lo alto
la luna. La inmensa concavidad celeste iluminábase con
una luz suavísima y misteriosa.
Sonó una corneta: era el toque de silencio, que pareció imponerse, oo sólo a los hombr es, sino a la Natu·
r aleza también. Oíase oo más, de cuando en cuando,
que el rumor de las blandas olas, que dejaban eo las
arenas de la playa una orla blanca. Las luces de los
bar cos anclados frente a Melilla relucían como e~trellas que hubieran cafdo eo el mar.
Un infinito y dulce reposo domioaba el sublime escenario de tantas proezas, como si Dios h ubiera q uerido
otorgar a los que se preparaban para la locha, tal vez
para la muerte, el conteo to deleitoso de: la divina poe •
sía, porque fuese más d olor ow pero más noble y más
grande, el sacrificio. Porque, en efecto, aquella amorosa quietud qoe saturaba el ambiente, aquel hechizo que
templaba los ánimos para el placer de vivir , era el prólogo de la traged ia, y la Juo a, rielando en los picachos
que sobresalían entre las ginestas y los nopales, pan cía
señalar los parajes en que iban a caer los valientes. El
Gurugú alzaba en el lumioorn ambiente su lomo de fiera acostada que espera la presa.
· "Quejigueta," tendido eo el suelo entre su corneta y
su fusil, contemplaba e l cuadro grandioso, y su alma
estremecida sentía conmovedoras emociones. Aquella
ciudad de casitas de tela, improvisada frette a la moo·
taña, parecíanle un r esumen de la patria, una avanzada
de España sobre Jo porve nir. No era la t ierra africaoa
lo que él divisaba e n lootaoaoza, sino los horizontes
morales de la raza hispánica, ante los que ésta se hallaba desde tanto tiempo detenida. Para "Quejigueta"
la idea de patria tenía dos r eprtsentaciooes distintas.
Una e ra la madre, la menuda y eocogida viejecita qu e
le había despedido ante la capilla de la Virgen de Az utáo, con lágrimas y consejos; la iglesia de la aldea, que
e rguía e n los aires su torre mud éjar; las tumbas mar•
móreas situadas eo el carnero d el templo y cubiertas
con las estátuas yacentes de los antiguos caballercs que
realizaron la epopeya de la Reconquista; el bueno fa.
miliar, cuyas tapias semiderruídas estaban cubiertzs de
madrest:lvas, y en c uyo esta nqu e oacíau 11,s lirios y las
azucenas; el habla sonora y eoérgica, aprendida con las
oraciones, que vibraba en los cantares, y resumía eo el
r ico y pintoresco refranero la sabiduría vulga r, el ba·
bla castellana, que se usó en Toledo antes que en
oioguoa otr .. comarca española, y que con el ritmo resonante del "Romancero" evocaba en la imaginación el
paso de andadura d el r ecio caballo eo que el hér oe de
las soñadas aventuras iba por los caminos de la gloria
y de la muerte. Eso era la {latr ía para " Quejigueta, y,
además, la bandera, ~l amado trapo bicolor que ondea·
ba eo los días solemoes en el balcón de la Casa de)
Consejo. Sabía que la patria, como el honor de la mujer , es una esencia intangible, un algo divino y purísi·
mo por el que hay que dar la vida cuando es necesario, que ennoblece a quien la defiende y que eleva les
corazooe~. trocando al más rudc gañán en caudillo de
inmarcesible prez. Pero ahora, eotre el rumor del campameoto, sintiéndose como uo á tcmo de aquel ser orgánico formado por la ley y la disciplina, la patria e ra
a lgo más: era la ser ie de sacrificios ioiciada allá, to las
lejanías de la historia, continuada a tra~és de los siglos.
doliente un día coo los desastres de la derr ota, regocijada otr.&gt;s con lo~ esnleodores del triunfo, sitmpre ex-

celsa y grande. Era el pasado, f_uodiéodose con el presente Y. eogeodra!ldo lo porve01r, e n la continuidad
nunca mterrump1da de las generaciones que se daban
la mano, f~r maodo una fila infinita que penetraba a través de la tierra por la puerta medrosa del sepulcro y
flotaba en los cielos con los ser es que aun no han naci•
do, y qu_e ea su día vendrían a seguir la obra ibé rica.
L: patria e~a les soldados de ayer, de anteayer, dE1 los
anos y los siglos que fueron y los soldados de mañana
de pa_sado mañana, de los años y los siglos que aun 0 ~
b~o s,_do; tod_?S ellos formaban la grao cadena de la
historia espanola, y era preciso que, en cada momento,
los enc«rgados de conser varla hicieran con sus brazos
duros esla bones de hierro que asegurasen la per enne
labor tle la ran.

Ypor el sacrificio de cada uno de ellos, que habían de
entregar su. libertad, sus ambiciones, sus comodidades
Y hasta su vida para constituir uo depósito común de
las en~rgías nacionales, d epositó, o mejor, tesoro, que,
resumiendo y condensando los individuales esfuerzos,
los concretara. constituyendo así una corriente de fuer·
zas, capaz de arrollar los ·obstáculos que el odio ajeno
levantara.
Y él veía la rep resentación de ese caudal de los es·
fuer~o~, de las iniciativas, de los sacrificics y de Jas
amb1c1ooes de todos en el ~jército. eo aquellas legicoes
de soldados, en aquellos millares de bayoneta~. recias
como el valor del hé roe, brillantes como joya de dama.
Hay i:nom_eotos en que las ideas más abstrusas y las
geoerahzac1ooes más vagas se sintetizan eo el cerebro
PO&lt;:o sabia ' ºQuejigueta•· del pasado de España. Ape· más humilde, y e o él adquieren la forma precisa y clanas s1 recordaba los c uadros murales de la escuela, ra de las verdades primarias y de los dcgmas de la fe.
donde aparecían Pela.yo, Alfonso et Conquistador de • 9uejigueta•: se bailaba en uno de esos momeotcs, y el
Toledo, _Colón, el gra~ Capitán, H~rnáo Cortés, I sabel misero destripaterrones de Azutáo percibía con nitidez
la Catóhc'&lt; ; y en los u_empos modernos, el general Al· y comprendfa cou la profundidad de uo pensador que
as~ como la necesidad de conservar y ddender la pa'.
var ez de Toledo, t errible en el dolor de su martirio
subl~me en 1~. ene~~ía ele ,!ª heroi~idad. Estas imágene; tria une todas las voluntades de los ciudadanos en una
ensenaban a Q ue11gueta que la idea de la patria ha- aspi ración común, y así como esa aspiración, orgaoi·
bía tenido mantenedores esforzados, héroes de admira- záodose_ en formas eficaces, constituye el E jército, ts
ble r esolución, cuy_?s nomb res atravesaban los tiempos ne~esano que ;ste grao cuerpo tenga un ;,Jma que la
y d 7safiabao el olvido de la muerte. convirtiendo las gme, uo corazoo qu~ reputa por todos sus miembros
ceo1z4:s sepulcral:s. eo brillantísima polvareda de oro. la sangre, uo sistema nervioso que una a esos miembros
Resuc1t~ban las v1e1as memorias, y el pasado, confusa· e_o la relación pe rm anente de una sola iniciativa y uo
mente visto entre las fi_e~res de su ignora ncia, se eo la• s1ste?1a muscu lar que lo mueva. Ese alma, ese sistema
zab l con el prese.,te, p1d1endo a los hombres vivos el nervioso y muscular era la discip lina .... ¡ La düciplicumplimiento del deber sagrado de continuar la obra oa! • .. . .. La vol u atad de todos sintetizada en una vo•
!untad sola, el poderfo de todos los br azos obedeciendo
de los hombres muertos.
Compr eudía "Quejigueta ", no obsta ote su rudeza de a un_a c_orriente eléctrica, el valor, la abnegación, el
labriego iletrado, que esa obr:. común de la raza 00 sacnfic10 entregados a un entendimiento director que
RW.
podía realizarse s in el acuerdo y el consorcio de todos R~~ ff.

Lema: Churobusco, r y

2

EL GRAN CONCURSO FOTOGRAFICO
De "El Mundo Ilustrado"
Tenemos el gusto de ofrecer a nuestros lectores, en
el presente número, las p rimicias de nuestro concurso de fotografía art'stica.
La re:l~cción de EL MUNDO ILUSTRADO estima
que las fotografías que acc-mpañao eHas líneas seo bellas, y por eso las publica, pero recuerda que, según las
bases del concurso, esta opinión es solamente de los re•
dactores de nuestro semanario, y que en nada compromf;te el criterio del jurado calificador, qoe bien puede
opinar otra cosa.
Respecto a correspondencia r elativa al repetido con•
curso, hemos seguido recibiendo solicitudfs de ~mplia•
cióo del plazo concedido, a legando que oo alcanzaría
el tiempo para recibir fotc-gn fía s de los Estados apartados_ de la República. Como la razón es de peso. y
efectJva~~ote estimamos que no babtía tiempo para
que ~em1t1erao sus fotogr afías los fotógrafos que viven
en c1ud~~es lejanas, hemos decidido ampliar el plazo
de adm1s1óo por un mes más; por lo tanto, se recibirán
fotog rafía,; para el concurso basta el 3r de Octobre
próximo_. &lt;?orno estimamos que en este tiempo pcdre·
mos rec1b1r fotograffas de cualquier p arte del país, no
se hará otra prórrc•ga.
Para terminar, r eiteramos las gracias a los coocorreotes, por el interés grao de que bau demostrado en
nuestro concurso, cuyo éxito está asegurado, debido a
ese interés de su parte.

�.

De París
Estos días ha ~ido el tema cbligado de todas las ccnversaciones los sombreros de una multimillonaria yanqui, por pasar de sesenta los que ha adquirido en su
breve estancia en París.
Tanto tanto se ha hablaao de los famosos scmbrercs
que yo me prometí verlos, para lo cual era preciso ir a
casa de la norteamericana, cosa bastante difícil de ceoseguir cuando no se conoce a una persona.
Pero, al fio, con un poco de ingenio y aprovechando
algunas coincidencias felices, conseguí que me ccnvida·
se a tomar tes, y, naturalmento, pronto hice recaer la
conversación sobre modas, y a los pocos minutos penetraba en el "santuario" de Mrs. R.
Mrs. R. ro es una mujer vulgar: es alta, rubia, delgada y se mueve con una gracia extraordinaria.
Se viste de una manera puramente personal, y no se
la concibe más que envuelta en gasas, indolente meo te
recostada en el fondo de su automóvil.
Es coqueta como la parisiense más presumida, y su
equipaje es digno de verse.
La ropa blanca, los vesddos y los pequeños accesorios de "toilette" son un primor.
El ::alzado, hecho bajo su dirección, rivaliza en variedad con sus sombrillas; pero lo que pudiéramos lla·
mar su "chifladura" son los sombreros.
Los tiene grandes, pequeños, altos, bajos; cada día inveLta uno nuevo: su coquetería es insaciable, y se divierte comprando sombreros como las niñas comprando
muñecas.
Hay días que compra ocho o diez, y quizá más.
Al penetrar en su salón de "toilette" no pude reprimir la sorpresa que me produjo ver sombreros por to·
das partes: sobre las sillas, en los candelabros del tocador y basta prendidos en las cortinas.
Estab.1n dispuestos para guardarlos en las cajas de
viaje, operación que ella misma dirige.
Anuncian una nueva visita, y yo le pido autorización
para quedarme viendo los sombreros.
Con la mayor calma los miro uno por uno, pensando
cuál eligiría paro mí, cuál es el más original y cuáles
son los inaceptables, porque entre tantos hay vuios que
no me gustan.
Aprovechando la soledad tomo las siguientes no·
tas.
Un sombrero de paja verde tiene la forma de un ces. to redondo invertido, una cinta de terciopelo negro cru•
zando la copa pende por ambos lados para anudarse
debajo de la barba, y como adorno dos manzanas con
sus correspondientes hojas bordadas en lana.
El pequeño tricornio de faya blanca con el ala forrada de faya negra y un galón de oro viejo rematado for•
mando un cocarde al lado izquierdo es una evocación
encantadora, que se completa con una de esas casacas
Louis XV, tan elegante para salir por la mañana. Otro,
muy extravagante, tiene la &lt;calotte&gt; de terciopelo negro, el ala de encaje y una &lt;aigrette&gt; blanca.
Una cap~line de crin blanca con un lazo colosal de
tul negro.
Sobre una banqueta vi algo muy pequeño: era una
gorra (casi de bebé) de &lt;tafettas&gt; blanc.:&gt; como una
rosa.
Uno de los canJelabros del tocador sostenía inmensa
pamela de paja de Italia &lt;drapée&gt; de tul rojo y a su lado descansaba una "toque" chiquitita toda de flores.
Luego, en un delicioso barullo, dos "marquis:" uno
obscuro y otro claro rodeado de pluma; tres"canotiers"
para diversos "sports:" ·u no de piqué blanco, otro de
paja marrón y el tercero azul y blanco; dos sombreritos pequeños con ala vuelta de paja de arroz y "calotte"
de hule, que es una nota de última moda para los días

lluviosos; pero suelen usarse en las mañanas espléndidas, cuando el sol brilla sin una sola nube en el
firmamento, y, por último, como el predilecto de to
dos los sombreros de "spcrt," se erguía sobre su pie
de madera un fieltro blanco fltxible, con una cinta
de faya blanca anudada al laao izquierdo.
De la colección dedicada a cubrir su cabecita
rubia durante las horas que pase en el jardín, no
sé qué decir: todos son igualmente bonitos y gracio·
sos.
El de paja gorda con espigasyamapolases ua encanto; otro de pajatostada:coronadode' bluettes;" uno
blanco con rosas y bridas de terciopelo negro y varíes
de batista bordada e incrustada de encajes iguales a
otros tantos vestidos.
Enumerarlos todos es tarea punto menes que imposible; por lo tanto, me limito a hacer un resumen general.

5
OJOQ5

~(2)e

Se lleva todo lo que nuestro capricho o nuestras ne·
cesidades exijan; pocas plumas, aunque están admitidas;
muchas flores, bastantes "aigrettes y tul de todos colores en volantes y en lazos de proporciones alarmantes
cuando llega el momento de cambiar de residencia y
hay que meterlos en las cajas de viaje.
D 'A . .... .

No hay polvos, ni afeites, que puedan competir con un encaje de finísimo dibujo o un tul
::é6ro para prestar al cuello una blancura alabastrina.
.
No hay un sólo vestido en la presente tempc,rac;ta que no tenga cuello camiseta o gola
de tul.
Este tejido de mallas invisibles que parece creado en sueños, desdibuja y esfuma los
contornos con arte inimitable, y es tal el éxito que ha obtenido, que sirve no só!o a los ves·
Jidos y sombreros de verano, si no también a los abrigos, prestándoles un aspecto ideal de vaporosa fragilid,d.
.
Si se quiere tul blanco, deben elegirse los de Alencón o Bruselas; s1 se desea nEgro, debe
optarse por el de Cbantilly o Malines.
Sol:re ser los más bonitos, tienen la ventaja de que no se estropean con la humedad
ni con el aire de mar.
Además, resulta un adl)rno tan elegante como económico, porque dura toda la temporada.
Son infinitos los aspectos a cual más seductor que se obtienen uniendo al tul nE'gro el
blanco, combinación que ha triunfado, después del breve reinado de los colorines llamad:is
búlgaros, que fueron, durante algunas semanas, la nota dominante de nuestras ''toiJ,._ttes "
La más sencilla será en forma de gola Pierrot, muy ancha y plegada a máqutna, para
que forme marco al rededor de la cara. Según lo largo que sea el cuello, puede hacerse
doble ó sencilla. Se montará sobre una cinta que servirá para ocultar los frunces del tul, y
si se quiere adornar esta cinta, puede cubrirse con pequeñas florecillas rococo. .
También es bonita la &lt;colerette&gt; de tul sin cabecilla, plegado a máquina y después fruncido, puesto por dentro y vuelto. Como debe ser muy grande y el menor soplo de viento lo
levanta, es preciso apuntar el tul al abrigo de modo que no se note.
Con estos cuellos la forma de abrigo que mejor armoniza, por su estilo un poco antiguo,
es la llamada &lt;visita&gt;, que se usaba en el año 1860.
o o o
Son muy pocas las señoras que aprisionan su cuello dentro de un tul emballenado.
Dudar que es más cómodo no sentir nada que opri-'
ma y moleste sería absurdo;_ pero ~firmar que es más
bonito para la calle un vestido semiescotado que uno
alto, pod ría discutirse. En este caso la discusión sería

Tules y encajes han sido en todo tiempo el marco
adecuado para realzar fas bellezas de un cuello escultural.

Toilette de paseo.

in~til, puesto que los decretos de la moda se acatan siempre sin protesta, y por lo tanto nos limitaremos a recomendar a las que no tengan una garganta perfecta, que sigan el ejemplo de las
parisiennes, que poseen como nadie el arte de embellecerse.
Todas las que tienen e l cuello demasiado del1tado se ponen un terciopelo negro de dos centímetros de ancho, del cual pende una perla en forma de pera engarzada en brillantes o cualquiera otra joya pequeña, aunque tenga gran valor artístico. El terciopelo debe atarse lo más
alto posible.
o o o o
Entre los diferentes tormentos a que la moda somete a sus devotos, el más elegante es el régimen en las comidas. Cualquiera se atreve a decir en un círculo de gente &lt;comme il faut.&gt; &lt;Yo bebo agua de Lozoya y como de todo.&gt;
El que a esto se aventurase, de seguro sería calificado de loco, si por su calidad no podían llamarle cursi.
Es indispensable estar sometido a un régimen, siendo el más elegante el de la manteca, porque
un doctor alemán lo cura todo, obligando a sus enfermos a tomar diariamente 400 gramos de
manteca; nos parece oportuno recomendar unos moldes de plata para darle diferentes formas, con
objeto de que varíe la vista, ya que el sabor tiene que ser siempre el mismo.
La manceca, trabajada con agua, se moldea perfectamente.
Los moldes a que nos referimos son como la boca de las máquinas de picar; pero en vez de
agujeros pequeños y uniformes, los tiene grandes, y en forma de estrellas o de espiral. La manteca
se introduce en un tubo con agua; a una de sus extremidades se ator nilla el molde, y por la
otra se introduce un mazo de madera, que poco a poco va oprimiendo la manteca, hasta que toda
ella sale convertida en diversas figuras.

He aqui un objeto muy útil, que no debe faltar en ninguna casa. Se trata de una escoba para limpiar el calzado; pero no es una escoba vulgar. Es una borla de lana gorda, llamada de mecha, que se coloca en un palo de 95 centímetros de altura Se cuelga en un sitio visible de la ante·
sala, de modo que al entrar se pueda coger, y sin necesidad de bajarse se pasa rápidamente sobre
los zapatos y los deja completamente limpios de polvo.
Como su utilidad será mucho mayor en el campo, durante el verano, que en Madrid, nos parece l:5gico hacerla de tonos claros, procurando que esté en armonía con los mueb_les y decorado del
recibimiento. El palo de caña, e, pintado de laca blanca, y la borla de lana gris ceniza, por str
el color que menos se mancha, nos parece lo más bonito.

Traje para carreras. Chaqueta de gabardina azul y falda con grandes cuadros blancos y azules.

Traje de rec~pción de tela de plata guarnecido con bordados
de tubos.

Un bonito regalo de boda, o para una de esas personas que tienen de todo, es el alfiler de sombrero &lt;téte de chien.&gt;
En cristal de roca está tallada una cabecita de &lt;bu! dog&gt; con los ojos :le rubíe~ y el collar de
platino con brillantes.
Lo más gracioso de este alfiler es la forma en que está presentado, En vE'z de estuche tiene
una funda de piel verde obscuro, terminada por una especie de garita &lt;ouatée&gt; en raso del mismo
color; t-n la funda se introduce la aguja, y la cabeza aparece como si el perro estuviese confortablemente sentado .

�el cutis una costra ligera, y al día siguiente los labics
se encontrar:in buenos, sin necesidad de usar cremas
ni mantecas de botica, que casi nunca producen un re·
sultado pr:ictico, pues el alivio es muy efímero y lamo·
lestia vuelve a presentarse con una tenacidad extraer·
d ina ria.
Deseo que mis indicaciones le sean útiles.
UN LIBRO AMENO.-OcIOsA: Le aconsejo que busque alguna ocupación constante para distraer sus injus.

tifi~adas melancolías. Si no es afecta, como me dice, a
las labores de manos, ni al estudio del piano, de la pintura o cualquiera de las bellas artes, y sólo res iste lec·
turas amenas, le recomiendo un libro que es a la vez
muy hermoso, interesante y bien escrito. Esta obra es:
cDe Madrid a N:ipoles&gt; y su autor es el insigne litera•
to español. don Pedro Antonio de Alarcón. Creo que
sus deseos quedarían complacidc.s con la lectura de di·
:ha producción.
MARGARITA.

UNA D UDA.-AYMÉE: Si supiera yo con exactitud
el tiempo que tiene usted de haber correspondido al
cariño de su novio, podrla dec irle si esa tardanza para
formalizar su matrimonio depende de falta de cariño,
pues si dicho señor ya tieoe asegurada una manera de
vivir, lo natural es que arrel(le cuanto antes su enlace,
si de verdad quiere a su noYia. Pero también puede
atribuirse esa tardanza al justo deseo de conocer ínti·
mamente la personalidad de usted, porque antes de
unirse para siempre, es necesario saber con quien se
,·a a enlazar el propio destino, y si el novio de usted la
ha tratad_o poco tiempo, es muy prudente que prolongue
sus relaciones amorosas, antes de tomar una resolución
definitiva sob re el particular.
Así, pues, me eximo de dar una contestación conr.re•
ta a su pregunta, en vista de la duda que Je manifiesto,
porque todo dep&lt;'nde, a mi entender, del tiempo que
ha transcurrido desde que comenzó el noviazgo basta
la fe.:ha.
~on todo gusto responderé a su consulta cuando haya
tenido usted la bondad de darme los datos indicados.

J

efecto del sol á ratos p arece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de

ala rmantes.
P ero a contece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest ra salud, nos cuidamos relati,·amente ,poco de conservarla, ,i,·iendo, mientras n o nos asalt a una dolencia, en la más absoluta t ranquilidad y el más

ri-

sueño de los optimismo'S.
Todas las personas precavidas tienen siempr e á mano

lllil

prevent ivo que en ton e y equilibre el or ganismo al pri-

mN· síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN

\

.

\

''\\\\

í

nunca falta en infinidad d e hoga res que, por propia experiencia, saben los maravillosos t&gt;fec~os que produce, así

.

l'll

la

c:uración radical de multitud de en fe rmedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.

'Íif

ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se halla de venta el
antiguo y acreditado tónico fo rtificantr VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic:an en lo~; frascos y experimentarán la inefable alegría de vt,: alej ado -el peligro en momento que se crean presas d e cualquier dolen cia.

EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfe rmos de la sangre, á los tubercu losos,
l'éUlllf ti'!os, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques ner viosos.
Pa ra las señoras, dura nte el período d e lactan cia, es un fort~leciente ineomparable.

RECET,A_-AMELI~: Doy a usted ~na fórm?la que le
ser:!. muy uul para evitar que sus labios cambien sin ce-

sar de epidermis
Se derr!te una poca de cera en una cuchara de plata
y en ~egu1da se mezcla con unas gotas de eseucia de
rosas. Se aplica sobre los labios esta composiciou, todu
l_as nochts antes de acostarse a fin de que se forme en

oport unamente á prevenirlas ó cura d as, es decir, á atajarlas ~n su acción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por

miembros, ancianos, adultos ó jóvenes. no se encuentra atacado de catarro, d e dolores neurálgicos ó r eumátícos, de cólicos
.

PENAS DE AMOR-MARIA: Comprendo la tristeza
que usted siente al ver la tardanza con que su prometido le escribe, pero si él insiste en recibir diariamente
carta de usted, sin duda es porque la quiere con uo
amor grande y sincero, aunque tenga una negligencia
algo reprncbabl" para.sostener su correspondencia epis·
tnlar.
l Le ha mo,trado usted la _pena que experimenta por
esta causa ? H:igalo en términos afectuosos y si tal re·
curso no le da buenos resultados, sería conveniente que
retardase un poco sus cartas, a fin de hacer ~entir a su
novio la misma inquietud que usted padece por sus
inexplicable~ silencios.
Si tampoco esta tentativa produce el efecto deseado•
entonces, querida amiga, acepte a su novio tal como es,
resígnese con las rarezas de su car:icter, supliendo con
•o propio amor las _deficiencias del de su futuro e~poso ;
esta es una resolución que con mucha frecaeucia tienen
que aceP.tar las mujeres abnegadas y cariñosas, porque
los hombres dejan bastante que desear en cuestión de
sentimentalismo, y no es posible r eformarlos sino m:is
bie~ procurar adaptarse.ª su modo de ser,' ya que la
ley inexorable del amor impone esos sacrificios, en cam·
bio de grandes felicidades que no tienen ni pu.,den te·
ner substitución.
Le déseo un alivio completo en sns penas amorosa~.

Esta mos en la temporad•a d e mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocias las familias en que alguno d e sus

Consultas

DOS ~OTlCIAS.-1:AM PIÑo: En las droguerías y
perfumenas de esta capital. venden una substancia que
se llama cBigotina&gt;, la cual servir:!. a usted para conSP.·
guir el objeto que justamente se propone. El buen bigote es el mayor atractivo de un rostro varonil.
Si el baile de que me habla no es de etiqueta ni tam·
poco de mucha intimidad, creo que debe usted presen•
tarse de jaquel negro o de algún color obscuro.

•
me1or
consAun los organismos más resistentes y
tituídos sufren serios trastosnos en estos .días .de
•
inconstante
temperatura.
- - - -

Sombreros de terciopelo y corpiños de tul.- Las modas francesas
·
· vierno con sombmos de terciopelo y plumas, pe ro todaviae:t~::~:r{~

·
~tt:t:~ \~s ~~~;1·i:~~ad
del in-

�E L MUNDO ILUSTRADO

La entrante Semana la

LOTERIA
NACIONAL
celebrará los siguientes sorteos:

LUNES Y VIERNES
Con premio mayor de

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nos escribió el lo. de Enero de 191a:
"El remedio 3X para el Reumati •
mo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejora,ble y por tanto inS'llbstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venía sufriendo, desde hace más d¿
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y aihí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa
rreglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese c~rtejo de molestias, sufrimientos y dcilores,--'.Ínclusos lt s
de Cálculos renales--&lt;¡ue trae aparejada una Diátesis Urica. L legué
casi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi or•
ganismo se modificó muy poco y el reu
matismo seguía su marc.ha devastn
dora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
rado como por encanto; los r iñon e.,
funcionan muy bien, y la elimina·
ción del ácido úrico es completa y
perfecta. ·
P. F lores Valder rama."

u

«:~!ID©i&amp; y ~n moollIBIIIDil@

Uno de los remedios más sencillos y me•
jores par a cur ar el insomnio es, según se
dice, el olor de la cebolla cruda.
Hay que machacarla para sacarle el ju•
go, y olerlo después durante diez minutos
antes de acostarse.
Asegúrase que el remedio calma losner·
vios de las personas más excitables.
Las cebollas contienen una especie de
opio que le da cualidades soporíferas. Lo
desagradable de su olor desaparece después de llevar un rato oliéndolas. Perso· ,
nas que la aborrecen y que han probado
este remedio, no han sentido náuseas ni
jaquecas,
Al cabo de diez minutos de olfateo, la
persona que recurre a tan heroico remedio ~: siente soñolienta y con los nervios
dcb1htados..
.
Las propiedades médicas de las cebollas
son co~ocidas.
.
Com1écdose una cada noche, en tiempo
de verano, durante un m~s., antes de acostarse, aclara la tez, Aphcand~Ja en emplasto, cura la ronquera y las rnflamaciones. Si se aplica el emplasto al pecho, da
buenos resultados para combatir la br onquitis y otras dolencias de los pulmones.
A Jo menos, esto es Jo quP. dicen los en•
tusiastas de la cebolla.
o o o

El automovilism·o y la salud
Hace poco tiempo un i lustre fisiólogo.
Mr. Mouoeyrat, ha enviado a la Academia
de Ciencias de París un estudio acerca de
la saludable influencia que ejerce el automovilismo sobre la piel, los órganos respiratorios, la circulación de la sangre y el
sistema nervioso.
El Dr. Legendre había observado asimismo los benéficos efectos que los rápidos
cambios de &amp;ire de un viaje ro automóvil
producían a las personas anémicas o neur óticas.
Mr. Mouneyrat ha hecho curiosísimos
experimentos con varias personas y durante ocho días, dando por resultado qu,: in•
dividuos de buena salud que al empezar
las observaciones tenían 5.200,000 corpúsculos sanguíneos por milímetro cúbico, a los
ocho días de paseos en automóvil contaba
con 6. 700,000.
En las personas anémicas el aumento de
glóbulos rojos es aun más notable, oscilando el enriquecimiento entr e el 18 y el 30
por cieato.

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��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amado Nervo</name>
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        <name>Carreras automovilísticas</name>
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        <name>Desfile militar</name>
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        <name>El inválido</name>
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        <name>Erosofía</name>
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        <name>Fiestas patrias</name>
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        <name>La muerte de pan</name>
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        <name>Las razas balkánicas</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Tarde de verano</name>
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        <name>Una hermosa acción</name>
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                    <text>��S. S. Pío X aprecia las mara,,illosas cualidades de Jas .-\guas )linernJes C'l'UZ Roja, de Tebuacá11, consideránclolas como benefactoras de la
ht1111ani&lt;lad.-Ho11rosísima distinción a n. Lud ndo Cal'l'iles )" a su 11istin¡1;llÍcla familia.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

El fracaso del Traje
Europeo en Lllina
El canciller de la embajada fran cesa en Pekfn, hace saber a sus compatriotas que los europeo11 padecen
un gran error al creer que, a rai:11
de la revolución china,- los habitantes del Celeste Imperio adoptartan
el traje europeo. Si bien los chinos
que permanecen más o menos tiempo en Europa, visten según la moda de Londres o de Paris, al volver
a su pais se apresuran a vGív,,. "usar su cómodo traJa nacional.
" Los chinos de clase acomodada
- dice M. Valentin-, usan el tra;e
europeo cuando están en constant~s
relacionE&gt;S comerciales con las ca1:1i.,CAPITAL SoctAL.

europeas, pero no cabe du(U\ de que
sufren con este modo de vestir y
no acaban nunca de acostumbrarc;e
a ello. Por otra parte, el traje europeo no resulta práctico para este
pafs y además es caro. Un chino de
la clase trabajadora no gasta más
allá de diez francos para un traje
que le dura dos o tres años. Como
es tela de algodón, puede lavarse
en casa y resulta siempre limpio. A
este precio ninguna casa de confección europea puede ofrecer su mercancfa.
Los chinos han solucionado, además, del modo más sencillo, el problema del abrigo contra los cambios de temperatura: tanto en invierno como en verano, llevan el traje confeccionado del mismo género,
pero durante la estación fria llevan

dos o tres de estos, un.o encima de l
otro. En la Mandchuria, se añaden
pieles baratas ly aun calzado de paño, forrado de piel.
Aun hay otro argumento que influye en el chino para "ue no renuncie a su traje nacional, y es porque
el traje de fiesta pasa de padre a
hijos, y durante las generaciones
los varones de la casa ostentan en
las grandes fiestas los ropajes de
seda de sus antepasados. El chino
sabe además quie, vestido con sus
ropas de seda, su aspecto es siempre elegante, y, en cambio, vistiendo
a la moda europea, le queda siempre un algo cómico. Si bien ha quedado suprimida la trenza, el traje
nacional sigue siendo el encanto ñe
la inmensa mayoría del pueblo chi-

no,,.

EL BUEN TQNQ S A

Cuarta Colección No,48

MEXICO.

E. PUGIBET

'

$10.000,000

•

•

º'RECTOR GENERAL:

_,,._-

Vitualla alegó desde luego falta de
uempo ~r.• hacer la obra. t,er" ante la
obcecactón del functonano, ruvo la
pt:regrina OCUNl;.Dcia de hacer instalar
un motor 50 H -1' y pasandose la han·
da bajo el brazo intentó pintar movido
por electricidad

,ir;! 1J1"

¡
1

..,.r.,.,.

~

Y si el apn:ndiz nu lt: ttra d&lt;: los pies
t:n \Ug-«r d&lt;: retrato lo qut: hay alll ,,.
unahecatombt:,puesel pintor fu~ane•
batado hMta la polea y aott: tamañ&lt;, Q,.
fracasu, el infeliz no tuvu ma,; remedio ~
qut: declararst impotente pan, .:umplir su cometido

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri-

dad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la honradez y el sentido común
ele los tiempos. La mujer qutr
p:mí.a. una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las ~entes que
viajaban, estaba poseida de un
verdadero sentimiento filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. Pero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que n :,s han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque: ¿ Qué alivio ea
m~jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frutos. Y aún entre ellm1, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB
En ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Contribuye li la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución ds
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriorm~nte, porque en
~sta forma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
5e refresca. Su acción en la3 Enfermedades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mendizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado ia, Preparación de
Wam pole con los mejores resultados, para entonar constituciones
rb'.1ilitadas y pobres de nutrición."
~ o puede fallar. En 111-s Boticas.

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en P"Pe(de 1as Fábricas de San Rafael.
'-

Año XX.-Tomo 11.

México, Octubre 12 de 1913.

Número 15-

1

V ST. tOUIS MISSOURI 1904.

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 19 09.
LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA. ES LA OE MOCTEZUMA. ORIZABA.

Fot. Clark.

-SRITA, LUZ VIZCARRA y GARCJA. TERUEJ., NO:\IBRADA POR EL POETA QUE on•rUYO LA FLOR NATURAL, REINA DE LOS
JUEGOS FLORALES DE COVADONGA, QUE SE CELEBRARA.~ PROXDIAl\lENTE.

�DIRECTORIO

" EL MUNDO ILUST RA 00 "
Seman ario de Actuelldadea, Arte y Literatura
Editado por ..El Mundo Ilustrado" y

•·r.a Semana

de la música que el viernes culminaron como
directores de una gran masa orquestal y vieron
abrirse en las lejanfas de nuestra precaria vida
artfl:;tica, amplios horizontes luminosos. Para
ellos, el nombre del autor de "Aida," estará
amable y ,ernocionantemente ligado con \es1'
nueva etapa que señala un progreso definitivo.
y será para ellos un buen augurio haber empuñado la batuta un siglo después, en igu&lt;1l
fecha en que en el pueblecillo de Roncole, Gi-.1seppe, infante abrta los ojos bajo una constelación propicia.
Para los que con su entusiasmo Y su devoción
han ayudado a borrar en los extranjeros la aupuesta elefantiasis moral con que se nos quiere afear el espíritu, un aplauso caluroso y sincero.

fragor. Aquí somos inofensivos, señores. Podéis pasar con confianza. No estáis en la Cámara de Diputados ....

ilustrada," S. A.

Director General Gerente: tDUIIRDO l. AíilllLIIR.
Jefe de Redacción, MANUtL HARO.
Colaboradores Lk. fedtrlco &lt;iamboa.-Llc. Jesús M. Rábago.-

Llc. Nemeslo &lt;iarcia Naranjo.-Llr: Rubén Valcnti.Llc. Antonio Ramo:¡ Pcdr ueza.
Oficinas: 51.l Calle de Bucarcli. llf..-Apattado 1.49.-Tcltfonos: - Mcxica
na, 684, Juárcz. Ericsson, 1518. (con lineas de extensión.)

PRtOOS Dt SUIISCRIPCION MtNSUAL:

.¡,+.e,
Después de Wagner, Verdi. Es consolador
en esta época y en este país. Después de la glorificación del alemán extraordinario que operó
tan resonante evolución en e, mundo de las
ideas musicales, llegó el dfa en que México
haórfa de poner ante las plantas del insigne
italiano, sus ofrendas de amor. Es consoladnr
y reconfortante. Porque cuando mañana sepan
las Europas engr eidas de su paz kaiseriana y
de su cult!.lra latina, que en ésta República.
ensangrentada por una guerra tres veces infame, rO'.da por el cáncer de la poHtica com-

'-

r!CAST elLANA

·... ~

,

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0f

POESIAS INEDITAS DE ALFONSO CRAVIOTO

e, 1 11 11 1 1 1 cía a11.cmnmrm11rmn::u:nrm11·~

s

V ERSOS DE ELLA

a

En la Ciudad ................ . .•......... . .. ! 1.00
( paf'adero por adelamado )
En los fstado, ....... . ................ . , ... ,! 1 25
(pa¡:adero poi trimestre adel3utado. )
En el Extranjero ......................... . ..S 2.00
(paradero por semestre aflclan1ado.J

§

s

u~i~~

NUl'ltROS SUtLTOS:

~/- ·

~• . .

En I• Capital. .................... . ........ . SO.JO
En los f:stados .•.••• . .... • •.• • •.. •• • . ... • ...• , (135
En el F.J:tranjcro •............. .. . .. . .. ....... O ~O
Atrasados ..... , ....................... . .... ,, O.SO
Para la publicación de uisu~en este l)friódico. dirir:rsc a B. d- C. Goct•
ecbcl, Avenida 16 de Septiembre, 26. Sus agrmes en Europa, Ja Societé Mu~
tllcllc de Pub1ícité, 14 ruc de Routcmont. l 9 e] No se devuelven oririnales.
Toda correspondencia y riros deben dirhdrse a1 Director Gerente General.

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Crónica Litera1·ia

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~

§

Como el Alonso Quijano de la portentosa leyenda, vuelve el cronista, después de su gloriosa hazaña de los batanes, al viejo solar J.cl
Arte, que abandonara un dfa sangriento de
pelea y fragoroso de escándalo. Vuelve a los
viejos lares, entristecido por la versatilidad de
la fortuna, amargado por las apacherfas Je
la poUtica, decepcionado por el desvanecimiento de tantos bellos sueños de ideal. Asf
el soldado que retorna a la casa paterna, después de dejar girones de alma y de carne en las
contiendas del camino. Asf el hijo pródigo, que
se refugia en la morada familiar después de
probar todas las hieles de la ingratitud. Asi
don Alonso Quijano, cuando sonriendo a lll.s
mentiras piadosas del ama y del cura, sabe mny
bien que le ha abandonado la divina locura heroica, ya que "en los nidos de antaño, no hay
pájaros ogaño." Ya que en el rescoldo de la antigua hoguera juvenil, no fulgen las rojas chispas del amor y del odio. Vuelve el cronista a
espaciar sus ojos y su espiritu en los cielos
claros del amanecer y en el vago incendio del
crepúsculo, cuando la tarde se viste de oros
vespertinos Y de bellas draperias pontificales.
Vuelve a comulgar con la sagrada eucaristfa
olvidado de todo rencor, con los oidos tapad,)~
a las disputas poHticas, como Ulises e l prudente, cuando pasó junto a las sirenas. Ya de tos
gritos pindáricos, ni un eco. Ya de los apóstrofes yámbicos_, ni un verso ardiente y sutil.
Ya de las catilinarias, ni una frase fúlgida que
atraviese por los apretados renglones de la prosa como un reHimpago de fuego. La comedia
terminó. La tragedia, si queréis' rectificar. Los
actores se quitan la máscara, como al salir del
proscenio griego, y aparecen según son en la vida rea1, con todas sus actitudes pro¡J1a .., con
sus gestos de todos los días. ¿ Hicimos de hoplitas? Ya nos hemos aliviado del herraje bélico. ¿Hicimos un poco de comparsas? Bien empleado nos está, puesto que soñamos hacer pil.peles airosos ante el pasmo de los espectadores
y a la postre fueron otros los que se alzaron
sobre los altos coturnos para admiración de la
República. En eI horizonte se destacaban gigantes formidables. Nuestro brazo estaba a,·mado de poderosa lanza. A ellos! Bah! Eran
molinos de viento .. . .
Y bien. Nos hemos convertido a la religión
del Arte. Somos discipulos de la divina Pocsia. Volvemos a nuestro banco, bajo la mirada
augusta y serena de Pallas, la de los ojos verdes. Aqui se está bien. Afuers, gritan. Aquf,
de vez en cuando, suenan lejanos carrilloncs
de égloga. Afuera, la lucha, la arrebatiña, el

'

c(V

1

Qué tierna ingenuidad la que revela
Esa congoja vana que te agita
Cuando, por ténue sombra que nos vela
Piensas que mi pasión es flor marchita '
Y que acaba ya nuestra novela.
Y en mi fijas mirada que presiente,
Con absurdo temor, iluso olvido,
Y, nublando lo terso de tu frente
A atravesar empiezan por tu mente
Muchas ama.rgas cosas que has leido.

Y desconfiando de la hoguera que arde
En mi pecho y que tanto me conmueve
Algo torna tu espiritu, cobarde,
'
Murmuran do a tu oido: El goce es breve;
Apresúrate, pronto será tarde.

¡ Oh la vaga tristeza que en tus horas persiste!
Te da el supremo encanto de la melancolía:
Si te amo por !ngénua, te quiero más por triste
Que asi tu alma se encuentra más cerca de la
(mta.

También mi vida agobian nostalgias impreci(sas,
También yo siento un ansia de lloro sin motivo,
Y si hay flotantes duelos en todas tus sonrisas
En mis pensares todos hay un dolor ·furtivo.

POETAS MEXICANOS

¿ Y quién podrá, sin agravios.
Qué es más bello, decidir :
De tu hoyuelo el soni,eir.
O el sonreir de tus lab ios?

En vano imprudente celo
Una solución invoca,
Pues es tan linda tu boca
Y es tan hermoso el hoyuelo!

Alegra tu rostro terso
Con no sé qué travesura
Y a veces se me figura
Como un corazón inverso.

Y miras nuestro amor h echo pedazos,

Y e-?- el futuro ves signos adversos,
Y, sm pen sar que eternos son tus lazos,

Hasta dudar alcanzas que mis versos
Al contacto florezcan de otros brazos .....

O imagino que en tu cara
Su dibujo t:enta:dor
Es el arco del Amór
Cuando su flecha dispara.

¡Loquilla: no hay razón para tu pena;
Cese tu cuita, acaben tus enoj os;
Nuestro amor infinito mi alma llena,
Siente mi corazón, mira mis ojos:
¡Cuando se adora asi, la vida es buena!

Y es tan grácil que por eso
Parece, cuando · lo admiro,
Como cuna de un suspiro
O como nido de un beso.

Ahuyenta el ansia del temor inj usto;
Que mi pasión a tu dudar responda;
Grabado se halla en mi tu a.mor augusto
Cual nombr e en la corteza de un arbusto:
· ¡Mi~ntras más pasa el tiempo más lo ahonda~

Lo miro, lo vuelvo a ver,
Siempre con mayor anhelo,
Y pienso qwe ast han. de ser
Los rinconcitos del cielo ...

Te amo con fuego tal que suspendida
A tu dulce mirar está mi suerte,

¡Cómo olvidarte, pues! Vanos temores
Los que alimentas son. Mi vida es tuya.
¡Ven! cíñeme tus brazos como flores,
Con tu voz celestial mi ensueño arrulla
Y que canten por fin nuestros amones,
Con música de besos su aleluya!

Ese hoyuelo que asumisa
Y que me provoca tanto,
Pone en tu faz el encanto
De una segunda sonrisa.

Abre en tu mentón su fina
Concavidad di minuta
Y le da aspecto de fruta,
Pero de fruta divina.

Una ilusión florece en nuestr a vida
Su magia se extiende y a ensoñar nos' lleva,
Juzgam os que es la dicha apetecida
Y cu anto mlis embriaga y más elieva,
Más triste y dolorosa es la caída.

¡Ay! tus ojos causáronme una herida
Que haciéndome morir me da la vida
Y haciéndome vivir me da la muer te!

EL HOYU E L O

ALFONSO CRAVIOTO

Por eso d ura el lazo que en nuestro amor
(existe,
Por eso he sido tuyo, por eso has sido mta:
Si te amo por ingénua, te quiero más por t r iste
¡Oh el celestial encanto de tu melancoHa !

Ojalá cosa tan be}!a
Me dé su hospita.lidad:
Yo engastaré en su oquedad
Un beso, como una est:i:e!la!
1913.

l!il3.

bativa, y enjuta y triste y macilenta por él
banditismo de los Atilas del Norte y del Sur,
se rinde culto al Arte sagrado y se quema rn
mirra de nuestra admiración ante la figura del
viejo autor de "Otello" y de "Falstaff", al par
de las nacior..es más civilizadas del orbe, lograremos atenuar un tanto el concepto de apaches en que se nos tiene allá fuera, y a¡;arecer
ante los que nos suponen profundamente zoológicos, con un p_e queño destello de inteligencia
en el cerebro y un sentimiento de humanidad
en el corazón.
Por eso es laudable la iniciativa d'!&gt;- la. Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Arteii.
Por eso es necesario aplaudir con calor al egregio Julián Carrillo y a los artistas de buena
voluntad que han colaborado al homenaje del
glorioso Giuseppe Verdi. Por eso, Y porque,
aparte la consideración de que el homenaje es
justísimo, esa fiesta de noble arte constituve
una emulación preciosa para los profesio1~alc-3

Otra fiesta. La de la raza. En razón de ser
hoy aniversario del descubrimiento de América por aquel iluso navegaute que buscando
un objetivo puramente comercial, tropezó con
un mundo nuevo y una raza nueva, formada
de oscúros conglomerados étnicos, se ha qu:irido rememorar el nombre de Colón y celebrar
la fiesta de la raza. Llistima y grande que esa
fiesta no haya tenido la solemn.e preparación
que requerfa ya que debiera reYestir proporciones casi continentales. Esa conmemoración
debió rnarcars~ con un gran poema ciclico, debiclo al númen &lt;le un gran poeta americano. M•I!os mal q11c la iniciativa es hermosa.
Una atenc ión preferente dará a estas fiesta s
"El Mundo llustrado" y entonces el cronist 1.
podrá agregar dos palabras !fricas a tan o rigin:il asun to .
JOSE Ll'IS YELASCO.

ENVIO
Que un aristócrata ver so gallardo,
ele rico espadtn,
abra sus nítidas alas de nardo
para llevar el presentie del bardo
b asta el misterio de tu camarfn.
el-e áulico traje y

Yo mando a U un madrigal ¡oh, sultana!
con el disfraz del divino Siebel,
para que enflore tu abierta ventana
y entre tus labios-poema ele granadeje su Hrico beso de miel!

Siempre busco anheloso tus pupilas
Y a un tiempo mismo temo tus m.iradaa:
Si en mi clavas los ojos ¡me aniquilas!
SI de mf los alejas ¡me anonadas!

Que este fogoso amor con que te quiero
Vuelve a n siedad hasta mis horas gratas;
Estoy contigo y siento que me muero;
Te vas y entonces :.::lento que me matas.

¡Oh, mi virgen! si ves en esta suerte
Los designios altfsimos impresos,
Si amante o esouiva me darás la muerte
Oy,e esta imploración: ¡mátame a besos!
1913.

TU BOC A
Tu boca, con la que sueña
mi pasión, es tan pequeña,
que, al mirarla con ardor ,
de mi arrobo en el exceso,
me be preguntado :-"Sefior,
¿ cabrá en ella tanto amor
como el que pondré en un bet10?" ... .

�LITERATURA MEXICANA
LEYENDO UN CUENTO
POR MANUEL LARIIANMiA PORTUGAL

Habta luchado mucho, cien veces el peligro
surgió a mi paso, y cien Vieces ' logré vencerle.

Yo el conde Lobewich, habta despertado los
odios del circulo más poderoso de San Peter11burgo y aun los del mismo Emp.erador. Mis
enemjgos eran poderosos y múltiples, como la
sombra sigue al cuerpo, la acechanza persegu!a.
mis pasos.
Durante mi estancia en la Siberia Oriental,
muchas veces tuve que errar por las estepas,
acompañado sólo de un mujila y ocultándome
bajo un disfraz siempre distinto y eternamente
peligroso. En Irkutsk, una noche fui agredido
por un oficial cosaco, a quién dos horas después
dejé tendido sobrie. la nieye, con una tremenda
estocada en el pecho. Hui burlando más que
ta acción de
justicl:', la venganza de mis enemigos.
La politica obscurecía más y más la atmósfera que mJe rodeaba y· en Illledio de aquellas
negruras de noche sin estrellas, me levantaba
luminoso, brillante, soberbio. Sin estrellas he
dicho, ¡ah, no! Un astro pálido como la luna,
cuya luz de plata azulea la nieve de mis queridas estepas, iluminaba mi corazón. Oiga, la du •
quesa, Oiga, el alma de mi a1:11a, el amor iu(Dilnso que como fuerza extrana levantaba mi
espiritu y fortificaQa mi varonil entlereza.
De vez en ' cuando recib1a yo noticias de ella.
El Duque Alejo, s1i hermano, era un adversario
más terribe. ·
Sofocadas . un tanto las pasiones, calmados
en parte los odiós y fingiendo mis eneroigo11
que roe olvidaban, regresé a Cracovia después
de contar con· las simpaUas y el apoyo de los
Cosacos del Don.
Oiga, me esperaba. En silencio Y con la mayor cautela, logré . verla,. y una noche enloquecido por la pasión la dije: Olga, nuestro e nlace es imposible, la vida sin H, no. puedo ?quererla y estoy resuelto a todo .... -bA qué. me
interrogó.
. .
Mis ojos despidieron un fulgor snnestro.
-A morir si. es preciso-contesté.
.
_ y s1 yo te dijera.-Te he amado. siempre
y te aroaré-:. áún, no nos siepararemos Jamá.s.
- ¡ Imposible! ¿Morir tú?
,
- No, no se trata de eso, debemos v1v1r, tu
para tu causa, yo para amarte Y ser tu compañera a despecho de todos.
La resolución de Oiga me causó espanto. Cre1
no entenderla. .__
- Huyaroos1 ni.e repeUa- con voz dulce Y muy
baja mientras . su cabeza de Diosa Griega cata
indoientieroente sobre mi hombro.
- ¿Huir? ¿Y· tu hermano el Duque Alejo?
·Y tu honor mismo? ¡Oh, mi Oiga!
~ - ¿No has dicho que estás' resuelto a todo?
- S1.
- Pues entonces, ¿por qué dudas? La veng_anza de Alejo, fa burlaremos ambo~ o la sufriremos los dos. ¿ Mi honor? ¿Qué importa a los
de más? Si ¡fúlgido, olaro, esplendoroso lucQ
para u. ¿Acaso me amarás menos porque huyo
contigo para amarte sacrificándote quizá, mi
vida ·y siempre ya mi nombre?
-Está bren, Oiga, huyamos. ¿Amarte menos?
jamás.
y ,estreché contra mi corazón aquella cabecita adorable.
-Mañana por la noche, siguió diciendo ella,
saldré en trineo y lo abandonaré a la puerta
del palacio de la Condesa Wilhemina. Sin perder tiempo acudiré al sitio e n q~ debas esperarme.
-¿En dónde?
-Al pie de la tumba del Conde Pat ocki.
- Hasta mañana.
- Que Dios nos proteja.

la

'!'

++

Mi Mujik, Pedro, el hombre fiel como el P-3rro, el hombre aue jamás me abandonó, aguardaba a la entrada de ·Ja ruta de Kosciuscoberg.
Oiga, cumplió su palabra; al borde de la
tumba del patriota Patoc ki, i¡_os juramos amarnos siempre y buimos, en medio de una noche
negra y espantable en que la nieve cata, cafa
impalpable y muda.
Debertamos embarcarnos para cualquier pais
cr·as desnués de nuestra fuga llegamos al
puerto de Odessa.
La vi~nera de embarcarnos, Ole:a, reclina&lt;la
en una Chais-Iou~e, jugaba distraida con la fely

La novia rodeada de su familia y de la distinguida concurrencia que asistió a la boda.

Sr Lic. Don Emeterio de la Garza (Jr.) nombrado Cónsul de México en Paris

La gallarda mariposa acudió a la cita, llegó
Yo, de codos en una mesita-ve lador, dejaba a la flor, hermosa flor y agitó sus alitas de
va~ar mis pensamientos en todo lo obscuro dP,l cristal y raso, la flor, la hermosa flor la envolpasado y en la esplendorosa claridad de lo por- 1•ió en su perfume y se besaron.
. Entonces, d~sde una rama alta, por un h ilo
venir. Amado, dueño d,e Ol~a y muy pronto lejos de mis mayores enemigos, la vida en uu ll5ero que osmlaba al viento, descendió pausapais hospitalario y desconocido me ofrecia la do Y en silencio el monstruo que guardaba
calma animada por mi espiritu cansado en la el rosal. Era una tarántula horrible vestida d e
negros terciopelos y d€scendió pausada y siadversidad.
· Oiga, levantó la cabeza y fijando en m! sus lenciosa.
La flor, la hermosa flor cerró violentamente ,
pupilas luminosas, me dijo dé pronto:
-No pensemos más, dejemos que la suertd su broche que quedó lleno del polvo de oro de
decida de nosotros. ¿ Por qué no lees algo? Mi- las alas de su ama,nte y la tarántula aprisionó
·ra, aqu1 hay un libro, y señaló sobre el velador a la mariposa, la maripoiia gallarda y subió con
ella por el hilo ligero que oscilaba al viento y
un volumen de ricas pastas.
Abr1 el tomo, eran unos cuentos fanUtsticos la penumbra de la noche cercaP..a hacia más negro el jubón de terciopelo del monstruo. La
y lei maquinalmente lo que sigue:
"La flor, la hermosa flor, última explosión tarántula es la fatalidad."
Cerré el libro, 01-ra se levantó y vino a enlade colores y perfumies del gentil coral, la codiciada de las brisas y los insectos de oro, esta- zar sus brazos redondos y blancos -a mi cuello.ba enamorada, que las flores también aman Y La fatalidad no se ha hecho para nosótros, diio.
En ese momento · sonaron dos golpes a la
suefían.
puerta y J.os pasos de varias personas.
La flor, la hermosa flor le dió una cita a la
Oiga palideció.
má.s bella maripo~a, la de alas de cristal y ra-"~brid," dijeron, y resueltamente ,ab.rL
so.-"Cuando el sol huya, tras las altas monTres policias rusos penetraron a la estancia.
tañas y el cielo, vista su clámide de púrpura,
ven, mariposa gallarda, te abriré mi cáliz Y Uno de ellos me present.'6 una orden firmada
embriagada por el perfume dormirás posada por el Emperador.
Oiga fué conducida a San. Petersburgo, llesobre mi corola." La noch,e es el misterio y los
vando sobre su frente mi último beso, el polvo
que aman buscan el secreto.
de oro de mi amor infinito, mariposa d e mi
Oiga y yo nos vimos con una mirada profunalma.
da.-Sigue, me dijo ella.
Yo fu! deportado a Siberia. El monstruo de
- "Y el monstruo que te aguarda?" p:cegun- la venganza me rabia aprisionado para siempre
tó la mariposa.- "No podrá vernos y si nos \·e
como la araña del cuento. Yo el conde Lobemur~mos, ¿qué no amas?"
wirh, había sido vendido.
Oiga y yo volvimos a mirarnos.-"Vendré
La tarántula es ta fatalidad.
cuando e l cielo se cubra de púrpura y el sol
!\léxico.
huya."

r==u:zo=unuu1:1:x:1:1:::mmxx::ia117

1Matrimonio Gómez-Ortuño

pa sedosa de su abrigo de piel de zorro azul.

~

11i1111111 l l l l t i l l m l l l l l i 111111111111 XXU.11111.::.J

i

Parece que la llegada del Otoño con sus
poéticas languideces invita al matrimonio, y
raro es el dia quizás por este motivo, que no
se celebre alguna boda en los diversos templos
de la capital.
La capill,a arzobispal fué la escogida por la
señorita Emma Rosa Fortuño para. Uillrse en
lazos indisolubles al señor Ingeniero don Roberto G. Gómez. Vestia la novia un ncu uaje
blanco de elegante corte y adornado con valiosos encajes Y la concurrencia fué muy selecta
asistiendo las numerosas relaciones de los con~
trayentes.
El enlace civil tuvo efecto el mismo dia antes del religioso, firmando como testigos los se11ores Manuel J . Ruiz Sandoval, Enrique 'l'agle, Alberto Sánchez, Julio Soto y Miguel Taboada. Los regalos recibidos fueron valiosos
y del mejor gusto.

En plena céremonia religiosa.-La. rec16i casada firmando el acta.

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Cuento original pa,·a "El :\fundo Ilustrado.·•

Luis Ponce era un pesimista sincero. Su fllosofia no era tomada de los renglones sistemáticos con que el convencionalismo de ciertos
pensadores ha recargado el tono obscuro de l'.l
vida. Habfa deducido su pesimismo de la contemplación directa de los espectáculos del mundo
sin j uicios teóricos anticipados ni fines p recon~
cebidos, y, amador leal de lo espontáneo, dejábase acariciar por los vientos de la prosperidad
exterior, sin que juzgase quebrantada la rigidez de su doctrina, y consentía en complacerse
en la onda tibia con que en el fuego interno del
espiritu inunda, en ocasiones, los pensamientos,
con plácido y leve misterio, sin que por ello se
creyese inconsecuente con el criterio triste que,
ciertamente, no tenia empeño especial en profesar. Luis Ponce era un pesimista que refa todos los dfas con risa franca.

++

Sr. Director de la Escuela Nacional
Prepar~toria rodeado de un
grupo de prefesores

El Sarao de Chapultepec
C-Omo un e o del alegre y brillante baile dado por los prep _a ratorianos _el\ el airoso edificio de cristales de Chapultepec,
a!, que asistle:·Qn mjj.s de seiscientas personas, damos a coutmuación algunos nombres de damas concurrentes a las que
nos fu~ dable .s~ludar a la hora del "buffet," pues en el
torbelhno bull1c10s0 del salón, era imposible fijar los ojos en
punto determinado.
Señoras: Catalina Altamirano de Casasús, Clara Mariscal
de Morán, Angela Bringas de Couto, Leonor Correa de Zozaya. Sras. de la Lama, Maass, de Avalos, Justina A. de Falomir, Mll;ria C. F. de Sánchez Aldana, Carmen Garcia Granados de V1eyra, Maria Santacilia de Obregón Ho1&gt;e de Palacios, Perkins s.
'
_S,eñ_oritas. Ma1•:a Clara, Luisa Bringas, Luz Vieyra, Evangelina Casasus, Carlota Y Amada Morán, Elena Huerta Amparo Sánchez Sant
Concepción Fortuño Mirabón, Marta Obregón y Santacilía Ana M º~•
Gabucio, Dolores Falo nir, Libia Zapa.ta, Elena Sánchez Aldana
lia Elizondo V).llarreal, Estela Fortuño, Emma Subikurski, ca.'rmen
Vieyra, Sara Ramos Y Guzmán, Elena Y Carmen Mendoia Josefina y
Esther Tamborrell.
'

3;~~

A N DRE S

¿ Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(iál

Mi amor, como las águilas podría

salvar el cielo sin tender escalas,
porque mi corazón tiene dos alas
y yo tengo veinte años todavía.
Camino de las cumbres que señalas,
al vértice imposible llegaría,
camino de las cumbres que señalas.
Anhelo tu gloriosa compañía,
porque a los altos númenes -igualas
en pureza, en pasión, en poesía.
Deslumbra al orbe con tus·regias galas.
¡Vive en mi ardiente corazón!
,
. 7Sé,mia!
Ya que -rh1 c·ora1ótt -u~ne élós a1as-·•·
y yo tengo veinte años todavía.

M ATA .
M USICA T R IST E

ANHE LO

r.:~ ..

.¡,

Sus años eran de amor, como que andaba en
la cumbre de los treinta, en la abundancia de
las energías corporales, y en el cenit de la ilusión, si las ilusiones pueden calar el pecho de
un soltero como Ponce, de pensamiento amargo
y de tinta negra. Su amor participaba de la rndole melancólica de sus ideas y se de11ositaha
en las manos de Rosario Gil, creatura contemplativa y bondadosa sobre cuya cabeza cafan ya las
hojas huérfanas del otoño. Ponce encontraba en
ella a la novia escogida que, por su aspecto de
flor de otros mundos, invitaba a paraísos de
idealidad, y que, en el cristal infantil cori que
sonaban sus galabras, hacia el don continuo de
una brisa de paz que acallara el tumulto de las
bajas pasiones. Y la amaba por su blancura _pálida, que evocaba a la Renata de la novela francesa, y por el matiz de violetas difusas de sus
ojeras perennes. La amaba con el sentimiento
macizo del celibato que comienza a tener miedo a la chimenea sin lumbre y a los aposentos
destartalados.
Pero Luis Ponce tropezaba en el programa de
su dicha con un capítulo escabroso: el matrimonio. Razonador por hábito y de idiosincracia
cerebral que prevaled:a sobre cualquier albor0to de la sens.ibilidad, él no podfa, siendo pesimista, casarse, fundar un taller de sufrimiento,
abrir una fuente de desgracia, instituir un vivero de infortunio, y lejos de esto, estaba resuelto a proceder con dura justicia y con lógica implacable, cegando los manantiales de la vida en
1a parte de dominio que en ellos le correspond1ese. En términos decorosos y con el estilo pintoresco y amable con que siempre hablaba a Ro-sario, Lui s Pon.ce abordó la cruda cuesti6n:
-Tú sabes que en la trama gris de nuestros.
-&lt;Has, el amor es el único punto de claridad que
nos baña. los ojos. La nobleza de tu alma Y el
sueño de la mía se confunden para ir sobre el
barro Y la miseria del mundo como una sola ala
&lt;le luz. Llevo años de contemplarte como un e~pectro de niebla sutil que te borrases a cat!a
momento, como figm·a transparente que surgie-ses del crisol de las meditaciones de un mfstico.
Es oportuno que sepas que para mi no podrás
-ser nunca más que un.a novicia que regasen
pétalos de austera piedad en un zodiaco de
ultratumba, sobre el que cayese, con lentitud
y con gracia, el deshojamien-to de los rosal,1s
-eternos. En esta vida angustiosa Y mezquma ·

Otro amor volverá más duradero
y menos doloroso que el olvido.
El alma es como el pájaro inseñero
que roto el nido en el ruinoso alero
bajo otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ..•
Mientras más torturado y abatido
ei corazón del hombre es más sincero.
Trasde cada nublado hay un lucero
y por ruda tormenta sacudido
florece hasta morir el li manero.
¿Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(ido!
¡Puede el último amor ser el prim!ro!
Preparatorianos y señoritas elegantes en un
descanso del bai!e.-Una pareja de vals.

-Y ¿cuánto estarás entre nosotros?
que nos maltrata, nada podrá haber entre nos-No sé; depende del negocio que traigo ...•
otros más que la comuu.ión directa de corazóu
- ¿ Qué negocio, Montaño?
a corazón. ¿Acaso tú quisieras vivir la vida como
-Sencillamente, casarme .... No re asustes;
todos los que se aman?
-Yo quiero lo que tú quieras, respondió Ro- ya me conoces.
- ¿ Casarte tú, que tendrás experiencia, que
sario Gil sin titubear.
'
·Ante la abnegación de aquella mujer que te guiarás por el cerebro?
-El cerebro sólo da malos ratos. . . . Casarechaba la casa de su porvenir y la fecundidad de
su sangre en el tapete de las filosofías turbias se es sencillo, como todo ... A mi no me espandel hombre que la amaba, Luis Ponce, pesi- ta. . . . Yo no me enredo en historias metafísimista Y soñador, saboreaba golosamente un,, cas que lo vuelven a uno desabrido y . seriote,
felicidad substanciosa, Y, pesimista y soñador, como te han vuelto a U. . . M-e he divertido altoda la noche estuvo arrobándose en la visiún ¡,;o, no mucho, y quiero reposo. . . . Ademt.s,
de la boca que Je decía mansamente, con €scon- voy a trabajar en forma, y estando casado J:.,
liaré con mejor éxito. . . . El cerebro sólo da
dido heroismo: yo quiero lo que tú quieras.
malos ratos ..... Ya me conoces . ...
,4, ,., v
El doctor Montaño dialogaba con voz fuerte,
La llegada del &lt;!octor Montaño a la ciudad
era la nota culminante de la gacetilla de aquella un tanto chillona, y al accionar movía los bramañana. Como ag·ente de la reservada que viaja- zos en m,a igualdad simétrica. Subrayaba el e,;tribillo de su conversación con una sonrisa de
ra sin anunciarse, Juan :\1ontaño habia desee nvanidad.
dido del ferrocarril a la primera llama.da de !:1 satisfecha
-Pero, ;,quién es la dama? interrogó Luis
primera misa, entre los saludas desconcertado.;
Ponce, con benévolo aire zumbón.
de los ancianos madrugadores y tos coment:irio3
-Rosario Gil .. . Ya veo que te sorprendes ...
inquietos de las doncellas del lugar.
Es natural, sabi endo que no es mi novia te conYa bien entrada Ja mañana, un vendedor am.fundes. . . . Pero es que he pensado las cosas
bulante dió el notición a Luis Ponce, en la calle. a mi modo .... Ya me conoces ... Mañana que
y el sincero pesimista, que gozaba particulares mi cumpleaños voy a proponerla qud se case
mente con Jas efusiones de Ja amistad, obed •e- conmigo .... Así, sin más rodeos . . .. Nos conociendo su regla de abandonarse a lo espontáneo, cemos desde _chiquillos y ella es buena y herse regocijó con el inesperado regreso de Juan
mosa. . . Creo que mi elección es acertada ....
i\Jontaño, el antiguo condiscípulo de preparat-1Luis Ponce asintió con la cabeza, desfallecido
. rios, que antes de cumplir dos años de médi&lt;'u
habla ya recorrido las principales ·cl!nicas euro- sobre el respaldo del sillón. Su pdmer impulso
peas, en jira de perfeccionamiento. Muy bien se había sido de cólera contra el ladrón sonrient&lt;J
acordaba de Montaño, con su rostro sanguineo, que lo despojaba de su tesoro más intimo, contra
el malhechor pulido y agradable que Je asestaba
su estatura pequeña, su alegria estrepitos.a, su
lnblar fácil y deshilvanado y su carencia de un golpe cruel, contra el salteador de su ventura
que aparecía, por fatal sorpresa, en su sendero
ideas trascendentales. Pensando en el camarada de idilio, para separarlo de los brazos de la
de las aulas volvió Luis Ponce a su casa Y no
tenia en el!¡ media hora cuando Juan Montaño amada. El doctor Montaño, con toda su pulcrien persona colándose por zaguán, corredores, tud exterior, habfa venido con la llaneza de sus
ideas y con su grosero sentir a volcar de un
sala y recimaras como por tierra conquistada,
puntapié el vaso en que el adorador de Rosario
entró súbitamente al escritorio de su colega de
la primera juventud. Hubo abrazos Y salnd•JS Gil creía beber la escasa bondad humana.
Apagado el aliento de la ira en el. organismo
cordiales.
de Luis Ponce, se levantó inmediatamente en
f-l - Pero, hombre, ¿qué aparición es ésta?
/;'. - Ya me conoces, yo soy asi ... Mañana es él, poseyéndolo de un modo en.tero, el egoísmo,
:' mi cumpleaños y quise estar aquf desde la v .s- dominaute y calculador. Podía él, con la revela' pera .... Desde las vacaciones de tercer año de ción brusca de su noviazgo, cortar intempestivamente los propósitos de Juan Montaño, caba:\ledicina no habfa vuelto al solar paterno .....
J.leroso en su vulgaridad, y que, con saber lo
y agradéceme la visita, Ponce; eres el primero
que busco ..... Y eso que apenas me he sacc.- que ignoraba, desistirla para siempre de su p...:regrino proyecto. Pero un movimiento instintivo,
dido el polvo .... Ya me &lt;'onoces .....

�BELLAS ARTES

____________1_,_a_G_r_a_11_D_an_1_a_
. ..:H:::.ermoso cuadro de la Escuela Inglesa.
que hasta después logró definir, lo mantuvo callado.
Quedó, por fin, bajo el imperio frío de la razón Y se aquietó al extremo de poder bromear
a su amigo que, despidiéndose, le decfa al trasponer la puerta:
- Espero tu obsequio mañana, sin falta ....
&lt;!&gt;

++

La herida habla sido profunda y manaba copiosamente. Luis Ponce se sent!a, en las intim1~ades de su ser moral, bañado en sangre. La
mecánica de sus sentimientos, aunque se agitaba
con furia, estaba regida por la reflexión, como
por una soberana impasible. El análisis también
lo torturaba, apretá.ndole sin compasión éontra
las asperezas de la realidad. Vléndon acosad•:&gt;
por la severidad de su propio criterio, llegó a
apetecer que fuese exacta la opinión del doctor
Montaño. . . . ¡ Si, como é l repetta, el cerebro
sólo sirviese para dar malos ratos! Mas, al fü•gar a esta encrucijada de sus cavilaciones comprendió que el desamparo lo volvfa cobard'e hasta que:er abdicar de su entendimiento, y bajó,
en un impulso de amor propio, a la sima Jóbre-

ga en que se desenvolv:a su drama psicológico.
Si sólo estuviese interesada la felicidad de
Juan Montaño, en aquel conflicto malhadado
pasarfa sobre ella como sobre una hojarasca'.
¡Buen lobo carnicero era él para mirar dónde
pisaba al atropellar a los ve)J.cidos! Pero ante
la felicidad posible de Rosario Gil era debido
era justo, meditar con sosiego.
'
'
Su novia se sometfa a la perpetuidad del noviazgo. . . Asi se lo habia protestado con firme
ternura. Para ella el matrimonio era un desenlace indiferente, al que babia renunciado libre y
gustosa, porque preferra, seguramente, las mi!lles efectivas de una devoción ya comprobada
a la perspectiva de unas nupcias de conveniencia. Ningún trovador, pues, la tentarla, aunque
se le presentase con el cura de un brazo y eí
ju,ez del Estado Civil del otro. ¿ Qué tenia, entonces, qué ofrecer el atolondrado médico que
no fuese impertinente y despreciable?
'
Pero, al discurrir asi, abandonaba pronto ~1
rumbo tranquilizador en que se engreía su co,·ciencia. Según Luis Ponce, la conducta de la
mujer, la de Rosario misma, era exclusivamen-

te ocasional, y de este modo ella le habia sac1·ificado, en ocasión de cariño, sus Instintos mate1nales; pero é l, cerebral ante todo, debia elevar
su análisis por encima de lo contingente y de lo
casuistico para resolver que ninguna diferencia
fundamental apartaba a Rosario Gil de la legión
femenina que prefiere un mediano marido a un
excelente novio, cuya mejor prenda es nada m"!nos que lo crónico de su noviazgo. Al hacerse
blanco de sus propias ironfas, Luis Ponce de.sataba el efimero vinculo de las effmeras palabr11s
con que Rosario Gil se babia unido a él, renunciando al porvenir, y la entregaba, con velos
color de nieve y olorosa a azahar, en los brazos de Juan Montaño, para que en una espléndida mañana de epitalamio se encerrasen en el
cubo sombrio y asfixiante de la torre de la fecundidad, donde Rosario, como todas, multiplicarfa los ayes y las blasfemias de la estirpe de
Cain.
Con una lucidez ftrme comprendia el atormentado solterón su resistencia, hasta entonces
no explicada, a revelar su noviazgo al doctor •
Montaño: era el respeto instintivo a un derecho
sagrado, al d erecho de Rosario Gil para perseguir la felicidad por el camino que mejor quisiese. El, Luis Ponce, no podia interponerse
entre su novia y su condiscipulo, para frustrar
un matrimonio, defendiendo un vano coloquio
sin frutos exteriores, un po·ema en cuya prolon' gactón Rosario Gil envejecfa, como una rosa de
claustro que se marchitase en un afán ultraterreno. Ciertamente, la amada era feliz con el recreo
sentimental en que se complacia como en un
ejercicio superior, con el trato Ideal en que
cosechaba nobles emociones; pero tal vez su
dicha fuera más cómoda y más grata si en lugar de permanecer absorbida por una gimnasia
prácticamente estéril, consagrara sus dias a la
vigilancia del fuego del hogar, bajo el techo de
un hombre cualq uiera, buen animal, más bueno
de lo que manda el positivismo.
Hasta entonces, Rosario Gil había recorrido
del brazo de su amante, senderos de edén y
florestas inmortales; con su amante habia compartido la embriaguez de los éxtasis; con él habfa suspirado, viendo dibujarse sobre la inquietud de las nubes los vuelos de las aves locas;
Y con él se habla sentado en el borde de un
astro, para sumergirse en el s ilencio ; mas eJJa
podia descender a la tierra enemiga y casarse
prosaicamente, sin ninguna vibración de alma
sin ningún sueño que la transfigurase.
'
Si, él debfa dejar el campo expedito para que
la dulce a~ga, la creatura predilecta, salie~e
del retiro ~nlagroso en que era reverenciada por
una emoción perenne; él debfa apartarse p.tra que ella, Pálida como Renata y 1eve como
las vfrgenes de las estampas, guiada por u1t
hombrecillo al uso, marchase a presidir una
casa en que_ su ternura de sentimiento y su de!icad~za de ideas fracasarfan al contacto de un
mando grosero y ootus0, él &lt;'oe~[a desaparecer
para que su novia otoñal se Inmolase tln las
aras fértiles del himeneo, pagando su contribución de sangre, de tortura y de desencanto.
Nada importaba que esa inmolación · fuese mis
que una obra benemérita, una obra ciega, si
la amada pretería descubrir la primera cana
Y la Prim~ra arruga ante su espejo de matrona
a des~ubnrlas ante su espejo de vestal. La fuga
del tiempo era inapelable, y el tiempo no consent.a más episod ios de romanticismo pueril
más nomb~es grabados en el tronco de los ár~
boles solariegos, má.s di'álogos en las noches en1u1;1adas, más Iniciales sobre el vaho d9 las vidner_as en las tardes de lluvia más cartas de
vacuidad retórica.
'
Luis Ponce quería cumplir con !JU deber aunque _no P?r virtud, sino Por justificarse 'a sus
propios OJOS. Y. al afirmar su resolución, sentía
que al~o esencial morfa, sin esperanza de resurrección,
dentro . de él., que e n 1o sucesivo,
.
á
s que nu_nca la vida se le presentarfa como ur'
rama necio, como una agitación absurda. Y
que sus hábitos de desprecio irónico serran Ím~otentes para refrigerarlo con un poco de paz
uso fin a la actividad de su cerebro Y se sentó
frente a su mesa a redactar la siguiente carta
l&gt;~ra el doctor Montaño: "Amigo J
. R
no Gil de·a d
.
.
uan.
osa_J
e ser mi novia en e l momento en
que ~scnbo estas lineas, porque quiero que
~sté hbre desde antes de que te dirijas a ella
ata carta es el obsequio que te envio en t~
tumpleaños. Y que será. en vano que rechaces"
esp_ués apartó el papel, soltó la pluma Y c·-1cond1endo la cabeza entre los brazos, prorrumpi,j
en sollozos, como un estudiantillo de gramática..

;:1

5 Agosto 913.
RA...\ION LOPEZ VELA.ROE.

Lerdo .. .. ¿No os choca la anUtesis, que hacen el sujeto y el nombre? Y bien, ¿cuán&lt;10 ,
dónde nació el viviente Miguel Lerdo?
El cuándo no lo vais a creer si os digo que
ese Efebo ya peina (perdonad la figura los que
sabéis que su alborotada cabeJJera se resiste a
la mordacidad del peine) ¡ 44 años! Los cumplió
el 29 del último Septiembre, es decir, desde hace tres que pasó ya el temido Rubicón.
El dónde es aún más diffcil que lo averigüéi!il.
-Es legítimo tapaUo-se decia una ocasión
en que ricamente vestido de charro enaroolaba
la batuta a la altura del galoneado sombr~ro.
-No, hombre-respondia otro.-Si nació en
San Angel, donde ha pasado buena parte de
su existencia. Prieto, Payno, Couto, MarUnez de
la Torre, Elguero, lo vieron nacer allf y au;,
cuentan que "Fidel" le hizo un romance augurando que seria tan polftico como sus tfos, Don
Miguel, su tocayo, y Don Sebastian. Y no se
equivocó el Roman-::ero, porque Lerdito es muy
cortés.
-No, señores-replicó alguno-Lerdito n :lcLó en esa cárcel de mujeres hermosas que se
llama Jalapa de donde era su p:i.dre, Dor. Juan
Antonio.
-Yo Jo sé mejor que todos-vino a decirme
el interesado cuando bace una semana le refe1fa lo anterior en un agradaote palique sostenido en su insula del Café Colón, como si die
jéramos, arriba de la plataforma desde donde
Lerdito deja caer al. golpe de su dorado r en10
" chorros de perlas de música."
"Naci en Morelia, la tierra del Cura Insurgente por quien lleva su nombre y . .. . la ti~rra de los curas y del guayabate. Vine al mundo en el 69, asi es que tengo cuarenta y cuatro
años; pero dicen que no se me conoce .....
Esto, que acabamos de saber, sirvió de punto de partida para averiguar cosas ignoradas
de su azarosa existencia que la pluma volandera
va a entremezclar aqui a la d esordenada relacVón de lo ya conocido.
Fué Miguel el tercero de los hijos del matrimonio Juan Antonio Lerdo de Tejada-caballero probo, si los hay, recto como_ el ángulo
de noventa grados-y María de Jesus Reyesdama piadosa y dulce, originaria de San Juan
de los Llanos, Estado de Puebla.-Su abueb
paterno, Don Francisco Lerdo de Tejada, pad 1·e
de su progenitor, se encargó de 1a educación
de los hermanos menores de éste, los más tarde
estadistas insignes, Don Sebastián y Don Miguel
aludidos. Don Francisco, considerado como el
cabeza de familia, y diputado desde los prim&lt;'ros años de gobierno del Señor Juárez, se distinguió como uno de los más terribles opositores de la administración de su hermano Sebastián y por esto le daban en la Cámara el
apodo de "Cain" y le censuraban ser enemigo
sistemático del Ejecutivo. Y si lo era, pero cou.
honradez, dentro del imperativo categórico de
su convicción, muy diversamente de algun~s
"actuales" y poco después adaptados, en gracia
del momentáneo encumbramiento.
Muy niño Miguel, palpó la desventura de perder a sus padres, quedando con sus cuatro h~rmanos Francisco, Ignacio, Concepción Y Ju!Io,
este último, el único ahijado de bautizo que
tuvo Don Sebastián, pues nunca gustó de l:&gt;s
parentescos espirituales. JuFo es el único que
vive todavia, si se llama vivir a Jlevar en pos
de si la sombra de la enfermedad Y la imagen
de la muerte. Espiritu cultisimo, vive encerrad.:&gt;
en la torre del silencio, esperando la hora del
toque fatal.
Los susodichos pormenores familiares, contribuyen a explicar en parte la melancolfa de nuestro hombre, y no pare~en redundantes tratáadose de los vástagos de rama tan ilustre.

lanto de sus hermanos que estudiaban en el
hogar con excelentes maestros. A Lerdito le
aconteció, para decidir de su carrera, lo mismo
que al famoso Abate Pcrosi: sentábase de cor,Unuo al "armonlum" a tocar lfricamente y ::i.
repetir lo que oyera durante la misa ¿ una vez
en que el organista faltara y el oficio no podia
celebrarse, el jo•,en, atrevido, abordó el complicado instrumento y no sólo repitió con fidelidad los pasajes importantes, sino que pudo improvisar lo que llaman los italianos "una )),,_
queña maravilla" musical, hazaña que le valió
un triunfo de los inolvidabl€s.
Desde entonces su dedicación férvida por la
música. Salvo un "coup de tete," un extravio
disculpable a su edad: entusiasmado por los
bélicos aires de las bandas militares y ávido e.le
lucir los vistosos arreos y brillantes entorchados, solicitó ingresar al Ejército, fué admitido
y en él sirvió cerca de cuatro años como
alférez de Caballerfa, hasta que obtuvo su baja
al ver que Marte miraba a Clío con gesto de
desdén.

Sr. Miguel .Le1·do de Tejada.

Se lanzó a adular a Terpsicore tocando el piano en los bailes y componiendo todo el· tiempo que le dejaba libre el batallar- continuo · por
el pan. Sus primeras composiciones eran trascritas al empautado papel. por su maestrn, Dario
Ramos Ortiz, más tarde su colaborador en "La
Danza de los Apuros," de la zarzuela "Las Luces de los Angeles," que con gran aplauso se
representó en el Teatro Arbeu cincuenta dfas
consecutivos, dos veces cada noche, y obra .,.i
que la encantadora Rosario Soler apareció como
protagonista haciendo su primer tipo de mexicana.

Con el mismo compañero y con idéntico éxito,
dió poco después al teatro "Las Dormilonas,"
nueva zarzuela con libreto de Fernando Luna
y Drusina y de Morales Puente.
Los halagos de esos triunfos determinaron al
joven compositor a est udiar con más seriedad
y constancia al lado del inteligente Ramos Ortlz y del maestro Alfredo Pacheco, Subdirector
de la Banda de Artillerfa.
En 1901, ya aftrmados sus prestigios de compositor y'l!é director de orquesta, tué ventajllsamente contratado para tocar en la Exposición
Panamericana de Buffalo, donde hizo su "d&lt;!but" su "Orquesta Típi&lt;'a", formada por veinticinco profesores de instrumentos de cuerda,
gallardamente vestidos a la manera del charro
mexicano. En esa Exposición y en la celebra•la
Reanudemos. Lerdito fué traido a la ciudad poco dest&gt;ués en Toluca, se discernió una mede México a la edad de dos años, Y, en cuanto· dalla de oro para el ll1a€stro Lerdo y su vistosa
su precocidad acusó simpatla por "la amiga," "trouppe".
A s u regreso de los Estados Unidos, él puso
ingresó al Colegio Inglés de Enrique Ro~e. _A
los diez años pasó como interno al Semmari0 de moda el establecimiento de orquestas en los
Conciliar (por algo habla nacido e-¡¡ Morelia) restaurants el egantes, to~ando en el Hotel Iturdond e aprendió no poco y bien, si, pero más qu.,, bide, e Implantó, con el tiempo, la orquesta t"1.
por el lat!n y la filosoffa, sus inclinaciones s e los cinematógrafos también, emp€zando en el
despe rtaron por la música, emulado por el adc- extinto "Cine-Club".

El Señor Vicepresidente de la República, Don
Ramón Corral, representante del Señor ·General Dfaz en la Exposición de San Louis Missouri de 1904, quiso que la primera orquesta
mexicana tomara parte en aquel fastuoso cert21
men internacional, y concurrió, por tanto, la de
Lerdo, ya más numerosa y experta y poseyendo
el más completo repertorio de obras nacionales.
Alcanzó el músico mexicano otra medalla de
oro, una mención honorffl.ca muy especial y toda
suerte de agasajos y provechos.
Para la celebración de la entrevista DiazTaft en la frontera, Igualm ente fué contratada
la Orquesta Tipica de Miguel Lerdo, a la que
se prodigaron señaladas distinciones por el Gobierno Federal y el del Estado de Chihuahua.
Citar las obras del artista equivaldria a formar un extenso catálogo, tal ha sido su fecunda inspiración. Mencionaremos, pues, algunas
de las más conocidas.
De las danzas de canto, en todo el pais son
sabidas "Te amo con toda el alma", un " lied"
a lo Schumann, verdadero grito de pasión (letra de1 mismo compositor); "Ya soy feliz", que
sé apropió y la hace tocar en Paris con versoi.i
franceslls un músico de ·nombre Fischer; "Sin
U", una queja doloros'.sima; "Tú bten lo sabes",
romanza al estilo de las de Tosti; "Anhelos,"
"Violetas" y "Perjura", cuya letra ha sido tra,duclda al Inglés y al franc~s. La última, sobr~
todas, es un capo lavoro de armonización y mclodia, página muy celebrada en Italia, la tierra
del más puro sentimiento.
De sus vals recordamos: "Consentida", "Am11da" y "Amparo", dedicada a Amparito Corral
y que se estrenó en un suntuoso sarao en el Casino Español.
La precisión ,en el ritmo del vals y,
las partes alternas de alegria y de pena melancól.ica, de locura y desf1llecimiento, conmueven a danzantes y a oyentes, que guardan en el
ofdo y en el alma aquellas notas, una vez escapadas.
Su último vals, "Tierra Quer ida", dedicado
al Señor Limantour (Don José Yves) se toca
actual mente en los salones y cafés de Paris.
También aliá se toca ahora su two-step "Tlalpan", sólo que le han cambiado el nombre, se
'llama Bi-Ba-Bou. En el Ba.1-tavarin se oye a
diario y el director de la orquesta ha puesto
al frente del papel "Bossen y Lerdo::._
Cuando a ese monsieur llegue el último twostep de Lerdito, "Chamaquita" (dedicado al señor Angel López Negrete) el muy ogro devorará como suyo ese primor.
Ahora emprende nuestro artista, la instrumentación de una grandio~a marcha militar para.
rnatro bandas. Está. escrita en recuerdo del "2o.
Rellano", una de las batallas campales de mtie
importancia habidas en el Continente. Los qub
han escuchado esa marcha de épicos acentos,
elogian la estructura oe la armonra imitativa
en que se describe el estruendo de la artillería
y los arrebatos provocados por la victoria, con
todas las demás peripecias fragorosas de la lucha
en el inmenso campo regado de sangre, lavada
a poco por las iras de Neptuno ....
Lerdo de Tejada fué uno de los cinco iniciadores de la primera sociedad de autores, presidida por Juan de Dios Peza y· después convertida en el Ateneo Mexicano. En ceremonia püblica efo::tuada en la Cámara de Diputados se
entregó por el Presidente Dfaz a los iniciador.-s
una medalla y diploma. Pertenece asimismo a
la "Sociedad Neo-Filarmónica", a la de "Autores y Artistas", a la "Filarmónica de Auxilios
Mutuos", a la de "Autores Lfricos y Dramáticos", etc.
Olvidamos decir que a Lerdo se debe ta formación de cuadros de concierto como los que
se aplauden eemanariamente en el "Salón Rojo"
y en "El Palacio de Hierro".
En la actualidad, su orquesta es la preferida
en los salones de los diplomáticos, de los altos
funcionarios y, sobre todo, de la sociedad rica
y distinguida. Es tan solicitada pnr ésta, que
no queremos dejar inadvertida una de esas victorias perdurables que ha ganado y de la cual
fuimos testigos ha&lt;'e pocos años. En la mansión
de un prócer aristócrata encontrábanse reunidas
en una fiesta de onomástico, las damitas m5s
bellas y encantadoras de Méxi&lt;'o. Se discurrió bailar y por unánime decisión fué llamado L erdo
a tocar él solo su música en el piano. A la tercera pieza,-era "Consentida," lo recordamos-

�.·! .·

las muchachas abandonaron a sus parejas, y fue·
ron a rodear al pianista, colmándolo de elogios
y de aplausos. Y aquellos corazones femeninos,
claró está, no ardfan en pasión por el artista
de pálido rostro y fisonomía m elancólica: lJs
entusiasmó de amor su música ardiente, clí.lida,
apasionada y varonil ....
Otro triunfo de Lerdo, e~ más reciente. Se
daba una gran comida en la casa del actual
Presidente de la República y, apenas abandonaqa la mesa, se dirigió el General Huerta a nuestro artista, diciéndole: "Amigo mio, voy a satisfacer ·una doble deuda con usted; primero con
el inspirado y dulce compositor, y después co11
el sobrino nieto del ilus. re Don Sebastián, cuya memoria venero y de quien recibí mi espada
de subteniente, en su propio despl!,cho, después
de un concurso de artilleros. Pues bien, queda
usted nombrado Capitá n de Caballerra, Insp':!c•
tor de Bandas Militares".
Hace de esto tan poco, que el antiguo alférez no luce todavía su bizarro uniforme de cal)itán.

·-:

~

~'

VIDA SOCIAL
las condiciones físicas que necesita un hombr~
para el teatro, Pero cuando recita !os versos
de los poetas españoles del Siglo de Oro o los
de Núñez de Arce, o los de nuestros Gutiérrez
Nájera y Urbina, domina al auditorio. Las magnificas estrofas salen de su garganta envueltas
en una voz muy fina más llenas de un fuego pasional tan artístico,' tan emotivo, tan neurótico, que a veces difunden en el aire resplandores de estrellas y emociones de magia.
Alo-o de sensualidad y de locura conmueve
en i;;'stantes las carnes y retuerce los nervios
de este muchacho complicado y sencillo, sutil
y superficial que parece haber heredado la sa:1gre ardiente del león y la sangre fría del gimnoto, ...
En el modo de pronunciar ciertas palabras,
en la manera de subrayar ciertos sonidos, en
el esmero de dar color a ciertas frases, y en el
ingenio con que sabe traducir lo que esconden
algunos versos, pone tanto afán, tanto dolor y
angustia, que hace generar la emoción, vibra;1.
te y libre, en el ánimo de los que al oírlo ~e
deleitan.
En buena hora que marche el bravo artista.
Agitando el pañuelo cuando la rtave se lleve al compatriota amigo, le diré:
"Ritorna vincitor ! "

REINA Y RBINAS DE LOS JUEGOS
FLORALES.

Luz- Vizcarra y García Teruel, Condesa d~
Pánuco ·y Marquesa de Casa Vizcarra, un~ beldad va a subir al trono por obra y gracia del
rey:poeta en el certamen literario a que couvocó la Junta de Festejos de Covadong3:. ,
El Señor Licenciado Don Ant onio Med1z Bolio, que obtuvo la flor na~ural,. hizo una elección atinadísima nombrando Rema de los Juegos Florales a la •joven dama, c, p. b.
La fiesta de "Clemencia Isaura" será el 23
del actual en el Teatro Arbeu. Man: enedor: el
sr. Licenciado Don Antonio Ramos Pedrueza.
Las siguientes señoritas-acompañad~s de
chambelanes qúe designará caaa una-rormaxán la Corte de Honor:
Beatriz Zaldívar y Redo, Ana Elena Algara,
Luisa '{ Dolores Iturbide,, Adelaida . Garc:a
Cuéllar, Evangelina Casa.sus, Margan~ Po.tilla y Cuevas, Lilly Martínez, Carlota Algará, Elena Brin.gas, Guadalupe Cuevas, Lnz
Vieyra y García Granados, I:;abel Bringas, Laura Garamendi Concepción Freyría, Elis¡¡, Martínez de Cast;o, Paz Cortina y Cuevas, Susana
Gara:a Elguero, Ana Rodríguez Y Huttado de
Mendoza, María Sorondo y Joaquina Y Maria
Fernández del Valle,

•De los proced-imientos músicos de Lerdito nada hablamos por no saber. Mas sí afirmamos .
que su estilo es propio y casi único en el país,
Es un ingenio Lrico que ama las efusiones del
sentimiento nacional junto a la delicadeza de la
forma. La frescura ,de su vena melódica y la
potencia de expresión, nos prueban que el inquieto y vib.rante músico tiene ~na alma que
sueña y un cerebro creador. Y Lerdo e¡¡ en la
vida real una afirmación de su misma mµsica:
es un sincero. No pretende más que mantener
ecuánime su personalidad, como aquellos ea•'
j)íritus delicados con los cuales le encuent~o alguna semejanza: Poe, Verlaine, Baudelaire, Moreas o bien con los ·compatriotas Elorduy, Villan~eva y Juventino Rosas, los apestados del
Conservatorio. Popular como · estos poetas-mf1sicos, Lerdo ha tenido hasta la virtud-como
ellos-de .no triunfar en seguida,
· El tiene la conciencia de su estilo Y por ello
es orguiloso, esto es, tiene la ponderada estim'.lc~ón de Sí propio sin que para nada intervenga
la arbitraria estimación ajena que a veces se
·determina en la vanidad del ·estimado.
Cuando no tiene otra cosa en qué inspirars·.•,
Lerdito trabaja en su mi-;mo corazón Y labra
rosas de púrpur~ porque sabe que son la saugre de su espíritu, · y el espíritu se vuelve pulume!
·
·
México, Octubre 8 de 1913.

DESPEDIDA DE UN TALENTOSO ARTIST,\.

Anoche debe haberse efectuado en el Coliseo de San Felipe Neri un recit!:l lirico-poético
patrocinado por distinguidas senoras que foi -

EL PRIMER AÑO.

Mr. Lionel Gresley Carden, nuevo Ministro de Inglaterra eo México, que acab, de II e!(ar.

;.o

Una fiesta de hogar, de esas en que una intima relació·n de afinidades encadena a todos los
corazones, acaba de festejarse en el. tibio nido
que tienen colgado en la calle de Amazonas los
jóvenes esposos Luis Creel y Teresa Luján.
Muy grata fué la fiesta, como que se trata-

FRANCISCO GANDAR/\.

Sr. Don Alfredo Gómez, distinguido recitador que úl·
timameote se despidió de México en una
función benéfica.

PARA BOLA_
EL JART&gt;lN 1&gt;EL RJ&lt;:;Y.

I
.,. Erase ciue se era un Rey,_ al -cual Rey antojó!fele cierta mañana dar un paseo por los
jardines que rodeaban su palacio,
Llevaba naturalmente, corona de oro :y manto , de ter~iopelo carmesí forrado· de armiño;
en la mano dere·c ha, el cetro, y en la izquie1:da
la pipa, El cetro era de oro macizo Y la P:P'2
estaba tallada en un · diamante como el puno.
Era el más . grande que se conocfa, Vió el Rey
uri ·alin~ndro florido. y exclamó:
- -¡Vaya un :i:osal más hermoso!
- Todos los cortesanos que l'&gt; roaeaban aprobaron :con un murmullo respetuoso, las palabras del monarca; únicamente el jardinero
atrevlóse a objetar:
-Perdone Vuestra Alteza, pero si Vuestra
•Alteza no dispone lo contrario, no es ningún
rosal, .. , sino un almendro,
-¡Ah!,.:, ¿Est:is bien seguro de ello?
-Segurtsimo,
- -Y, '¿en qué ~e conoce?
-En que más tarde todas esas flores se conYertirán en almentlras.
•
-¡Es curioso! ... : Y las rosas, ¿en qué s.,.
convierten?
-Las rosas no se convierten en nada; se denbojan .... y desaparecen.
.
-¿EsU.s también seguro de esto que acabas
il.e decirmé!
·
-Segurísimo, señor.
-Pues," entonces, arráncame todos los ros..iles y en su lugar planta almendros. No quier-¡
hdlgazanes en mis dominios.
II
Esto ocurría en invierno. Al llegar la primaYera, el Rey, éo'n la corona de 01-0 sobre su

Sr. Gral. Felipe A'lvírez, muerto trágicamente en Torreón defendiendo heróicamente la ca 11sa del Gobierno consti tuído,
frente, el cetro en su mano derecha y la pipa
de diamante en la siniestra, volvió a dar ,m
¡1aseo por su jardín, cuando, de repente, encarándose con el jardinero, le dijo:
-Cógeme una rosa; deseo asp·rar su fr:.gancia.
- No hay rosas, señor,
-¿Y por qué no hay rosas?
-Porque no _hay rosales. Vuestra Alt.eza re•
cordará que me ordenó arrancarlos todos y
plantar, en su lugar, almendros.
-Es cierto. Tráeme, pues, una rama de almendro en flor. Sin duda su fragancia aeo.
igualar a la de la rosa si no la sobrepuja.
-Por mucho que me pese, me es de todo
punto imposible complacer a Vuestra Alteza,
pues en la actualidad no se encontraría una
flor de almendro ni por los dos ojos de la cai·~-¿Cómo no? Bien veo allá apajo unas plantas que estll.n cargadas de flores,
-Esas son margaritas, señor.
- ¿ Sí, eh? Pues arráncame todos los almendros y substituyéndolos por margaritas. Ya sab-'s
que en mis dominios no quiero holgazanes.
III
Y llegó el verano.
A la calda de la tarde de cierto día canic¡¡lar, salió el Rey a respirar el aire puro de rn
jardín; sentóse junto a una .'.uente, tendió la
mirada a uno y otro lado y exclamó de súbito:

El niño Luisito Cree! y Lujáo, que fué festejado por
sus padres con motivo de cumplir un año.
man parte de la benemérita asociación de "Da•
mas Católicas Mexicanas",
.
La nota culminante de la benéfica función
-consistió en la despedida del notable r_ec1tador
.Señor Don Alfredo Gómez, qmen p~rtirá dentro de poco a Madrid con el propósito _de perfeccionar sus facultades de arte dra~á~1co ~nt&gt;,
en todos los teatros y salones de Mex1co pisados por él, le son tan celebradas_. .
_
Rara avis en este exhausto medio ae ensena11.za constituye la personalidad ya definida como
actor, del joven Don Alfredo, formado pe1· se,
intuitivamente, lfricamente. Talento, temperamento fogosísimo y ánimo para el estud10, SO!l
las cualidades distintivas que resaltan en el S€'ñor Gómez. Además posee una ampli~ cultu~a
literaria que ha depurado su -gusto, se1:alándo,e
dónde está el jardín ¡}erfumado Y exubero t.le
donde puede arrancar florones para su a~t.&lt;;,
Una buena muestra de esa cul~ura es su original monólogo en prosa "Página de Vida," _de
corte moretiano, y el cual recita con la prop1•:·
dad sóbria a la par que dúctil de un actor eminentemente moderno.
Alfredo Gómez posee, ni duda cabe, facultades excele11tes en ese sentido, €in carecer de

Sr. Uc. Don Antonio Ramos Pedrm:za, nombrado
mantenedor de los Juegos Flon,ies de Covadonga.
ba de celebrar el primer año de vida del primogénito, Luisito, un rubio querubín importado de Escocia si mal no recuerdo. •
Las relacio~es y parientes del feliz matrimonio hubieron de intervenir ese día, porque---;,i
no-perece Luisito, aho:;ado en la mar de b esos.
ENTRE I:.OS DOS L ,-\GOS.

Un cumplido gentleman,-príncipe del clolhu·, además-dió una brillante tiesta e l domin-

Sr- Don José Juan Tablada, autor del libro "Crónicas
de París," que en breve aparecerá.

go último en el Automóvil-Club dedicada a ~na
de las preseas sociales que cuenta con mlis s1mpatias de México, la gentil Señora l\1arfa Garamendi, esposa de Don Art uro Bramff,
El Señor Henry Howell Armstead-así se
llama el potentado-hizo invitar a todas las
relaciones de la dama y logró, por !o mismo,
::omirar en el sarao el más bri 1.lante conjunto
de gracia y de belleza, de elegancia y rle (fistinción.
Prue ba al canto: co11e u1-rieron al Automóvil-

�Club-que parecia retratado en eJ lago esponjarse de orgullo como un blanco cisne-las damas de nombre Catalina Altamirano de Casasús, Teresa Iturbide de Castelló, Concepción
Asúnsolo de Luján, Mar&gt; a MarUnez de la Torre
de Sánchez Navarro, Maria eurbelo de Azurmendi, Rafaela Garcra Elguero de Berna!, Amparo Villalva de Pliego, María Torne! de Obregón, Carlota Landero de Algara, Carmen Plancarte de Iturbide, Juana Cuevas de Portilla,
Maria Toi:nel de Obregón González, Sara Fernández de Castellot, Elena Corcuera de Alcázar, Soledad Rios de Bárcena, Teresa de Gavinde, Do\ores López Negrete de !caza, Angela
González Buch de Ituarte, Carmen Garcia Granados de Vieyra, Conde1a Dandini, Maria de
Jesús del Hoyo de Espinosa Rondero, Laura
Almada de Garamendi, Cristina Cortina de Alvarez . Rul, Elena Castañeda. de Antillón, Susana Martin de Corona, Guadalupe Camacho de
!caza, Eli~a Corona de Carral, Carolina Morales Manso de Elguero, · Almada de Thomalen,
de MarUnez, de Cornejo.

Señoritas Dolores y Luz Sánchez Navarro,
Maria Luisa Iturbide, Beatriz Zalfüvar Ana
Elena 'A.lg\J,ra, - Carmen Rodríguez C~rbelo:
Carlota Algara, Dolores Arcoch_a, Luz Vizca-

Rafael- Alducin, Ramón y Osear Obregón, AleJandro (.;arnacho, Raúl Arteaga, Javier !caza y
López Negrete, Lic. Ricardo Arteaga, Carlos Elguero, Manuel Diaz Vivanco, Eduardo Vivanco,
José Torres Perona, Manuel Alvarado, Antonio
Pliego Villalva, Federico Antillón, Ignacio Gonzáiez, etc., etc.
El festival fué-como dijo un colega-bien
digno de la dama en honor de quien se preparó.

dimos, y con el número próximo recibirán esa
joya nuestras lectoras.
La dan.za tiene acentos evocadores de la ventura y de la pena, hace enmudecer el corazón,
y al final desmaya como la flor del mirto, dejando su apacible olor de sueño.
Este último fruto de su inspiración, lo dedica Lerdo a la bellisima Se'ñorita María Luisa
Bringas, otra joya mejor.

F. G.

' "CRONICAS DE PARIS".

A las damas graciosas y "pschut" que gustan de conocer la moda en usos y costumbres de la ciudad galante, la ciudad luminosa, París, anunciamos la próxima aparición de
un interesante álbum en donde están las recientes impresiones que dejó la urbe en el ánimo
del exquisito cuanto mundano poeta José Juan
Tablada.
Veréis mucho nuevo, porque si José Jua!l
no es el cronista a lo Gutiérrez Nájera, tampoco lo es a la manera de los que en América
conocemos: todos siempre tras del mostrador
del mismo bric-a-brac de lugares comunes y
pensamientos gastados. No: Tablada es un cordial sensitivo que cada vez dice algo nuevo o
deecor.ocido-'-un sutil comentario, un detalle

BANQUETE INTIMO
El señor don Eduardo I. Aguilar, Director
General y Gerente de la Compañia Editora que
acaba de formarse con el titulo "El Mundo
Ilustrado" y "La Semana Ilustrada", S. A.,
deseando reunir a la mesa a todas las personas
que van a colaborar en las citadas publicaciones, convidó a un intimo banquete a distinguidos periodistas de nombre bien conocido en
México, y todos puntuales a la cita y agrad?.ciendo tanta amabilidad nos reunimos hace

=
En pleno juego.-Grupo de jugadores que componen el Williams y el Agricultura.
Uno de los jugadores.

Gmpo de asistentes al banquete ofrecido por el señor don Eduardo I. Aguilar.
rra y Garcia Terruel, Concepción Freyra, La,1ra Garmendi, Amparo y Lilly M;l.rUnez, Amparo Elguero, Dolores !turbe, Rosa Marra
Pliego y Guadalupe Cuevas, Carmen Monteverde, Consuelo Thomalen, Paz Cortina y Cuevas,
Luz Vieyra, Rosario de la Vega, Maria Matilúe
Ituaite, Beatriz Cornejo, Guadalupe Obregón,
Susana Garcfa Elguero, Luisa Dandini, Cristina Alvarez Cortina, Concepción Rubio y Obregón, Guadalupe Alvarez Cortina, Emma Antillón, Joaquina y Maria Fernández del Valle,
Maria Cristina Obregón y Adela Garita.
De señores, anotamos a [)on :,Javier Ici:i.za, Lic. Don José Marfa Luján, Don Luis A.
MarUnez, Don Antonio Pliego Pérez, Arturo
Braniff, Ramón Corona, Lic. Gui!J.ermo Obr&lt;?gón (jr.), Manuel Antillón, Alberto Garcfa Granados, Diego ,y Alejandro Redo, Pedro de la
Sota, Duque de Huete, Antonio Coca, Eduardo
y Salvador Cree!, Ingeniero Alfonso Castell-5,
Carlos Corona, Ingeniero Antonio Gil de Sola,
Lic. Francisco Verdugo Fálquez, Lic. José Castellot, Manuel Freyra, Francisco Terra~as Luján, Jorge Berriozábal, Mario Bulnes. Zen.ón
qarcia Granados, Ing. Manuel de la Sota Rlva,

original-Y sobre todo, su estilo impecable que
reverdece lo viejo con la magia del color y que
pone lo nuevo delante, muy cerca de los ojos,
por medio de un hondo verismo subjetivo, es
el más acabado producto del arte.
Esa obra flamante que os recomiendo-porque en sus páginas hay aromas de las resinas
del Bois'', siluetas del Boul. Saint-Germain y
de La Pa ix, escorzos de las carreras y de los
teatros y mil cosas más, seductoras-está dt'ldicada con sobra de justicia a Don Francisco
Asúnsolo, un espfritu refinado y libre, de los
más sanos Y cultos que conozco amigo predilecto de Tablada y-perdón qu~ lo diga--el
más amado amigo mio.
"MARIA LUISA".

Una dan~a inédita, linda y suave como todas
las de Miguel Lerdo de Tejada, h; sido cedida
galantemente por el aplaudido compositor p'l.ra "El )'luudo llustt·aclo".
Tal promesa de dádiva pude arrancarle
en el último cordial apretón de manos que uos

noches en uno de los elegantes comedores del
Casino Comercial.
El "Menú" delicado, la charla amistosa, la
frase Pulida como de gente conocedora de esas
exquisiteces del 11:mguaje, fueron atractivos que
hicieron que las horas se pasaran con demasiada premura. Al servirse el "Champagne" el
señor Aguilar tomó la palabra manifestando
con noble sinceridad sus elevados propósitos
Y el ruego que hacia que se le ayudara en la
empresa, tan digna de progresar. Los señores
Mar&gt;.uel Raro y José Luis Velasco, contestaron en breves y sentidas frases ·interpretando
los propósitos y las intenciones que todos sentfamos en aquellos momentos y entusiast:,,s
aplausos resonaron en prueba del placer con
que hablamos oido a los tres oradores.
Se tomó el café y se saborearon excelentes
tabacos, en un confortable salón y a la media
noche todos nos separamos altamente satisfechos de la caballerosa amabilidad del señor
Aguilar.

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Yriu.nfos. d~l ,$9di;1lllU1ra.

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1

En h,s circulos del "sport" y entre los afiO cionados se hacian muchos comentarios sobre
0O el resultado del encuentro "Williams-Agricultura" que había de verificarse en la mañana
del pasado domingo en los terrenos de San Jacinto.
!D
El match, pues, despertó el entusiasmo· tanto
D más cuanto que los de "Agricultura" hab:an
s:do, como si dijéramos, el brazo fuerte de los
O que ahora figuraban como contrarios
Yestfa el team "Agricultura" el u~iform.e da
v costumbre y al hacer su aparición fué objeto

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de nutridos aplausos COJl especialidad Rendón,
Garcia Robledo y Jorios. Poco después, los contraríos aparecieron llevando al frente a (.;asas
de tanto renombre. El juego dió princi11io, :)
las variado-u-es en él, oscilando el triunfo entre
unos y otros, fueron motivo para que la nume.rosa concurrencia sufriera esas intensas imprP.- O
siones, que producen las luchas del "sport" en 1
general. Al fin los agricultores cerraron el juego, anotándose del 8 al O y distinguiéndose
en tan señalada victoria los señores Vargas,
Garcia y Jorios.

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. E=====A=====T======A======A=====-=='-===-=;::==E-===-===--s====-La empresa del Mexicano ha llevado a la escena, con
la indicación a grandes letras de que es uno de los últimos
y resonantes éxitos de la Comedia Francesa, "Primerose;·
de los celebrados autores Robert de Flers y G. A. de Caillavet, traducida al español por el infatigable y jovial Alberto Michel.
No es de ahora ciertamente-pero esto no puede saberlo MarUnez Bujanda-que los afortunados autores de
"L'Amour veille" y de "Miquette et sa mere," estrenau
en la casa de MoHere, y por cierto con escándalo de lo:;
celosos guardianes del prestigio literario "gaulois," de cie~tas personas pesadas-decía entonces Catulle Mendesque desearfan obligar al más glorioso teatro del mundo
a no representar sino grandes obras solemnes." Hace año:i
de esto, cuando de Flors y Caillavet, entraban de lleno
por un camino de triunfos fáciles, y se detenfan bajo el
Pórtico de la Comedia, sin que a muchos sorprendiera la
osadfa. Complacientemente, con su bondad de patriarca, ll
critico de "Le Journal" dijo que estaba bien, y así fué
que Parfs asintió y quiso n_·1e en la escena donde hd&gt;ía.n
resonado los versos del "Misanthrope," se escuchara la prosa ligera y frfvola, picaresca y sentimental, de "L'Amour
veille." Por lo demás, esto es muy parisiense.
"Primorose"-el traductor dice Primorosa-es una ÍÍJtil comedia sin llonduras de tesis ni problemas psicológicos complicados. Una comedia como hay muchas, y si no
fuera porque les empresarios están engreidos con la pieza y orgullosos porque procede de la mansión de Hug0,
dirfamos que es bastante mediocre y que no vaUa la pena
-hablamos para el público culto-de verterla al español,
cuando en español hay bellas cosas nuevas o de poco uso.
Lo que sucede-responderá alguienes que este público de las funciones de
moda, público muy simpático porque
aspira 6 todo aquello que no tenga la
chatura intelectual nuestra, recibe
muy bien y con grandes .muestras de
aprobaéilín lo que nos viene de ultramar, ya sea en latas o en papel impreso: arengues y comedias. Esto e3
chic. Es una manera de parisianizarse. De saber lo que hacen Y lo que dicen los gabachos de la buena sociedact,
las gentes de curia, las monjas .....
Hay una monja en esta comedia de
que venimos hablando. Una monJa de
mentirijillas. Una·· monja que se hama
necesaria para emplear el procedimiento romántico . de tomar los hábitos
cuando el amado se marcha. Y es CH•ro. La señoT1ta aristócrata, sin ideas
medulares en la cabeza a pájaros, sin
saber a punto fijo qué es lo que siente en el pequeño músculo hueco que le
sirve de corazón, cuando se pone la
toca, nos parece una religiosa de don
Juan Tenorio, y cuando se la quita,
nos parece una novicia aldeana expulsada de su convento, por la ley de
Congregaciones. Lo que quiere decir
que es una monja de calcomanía likraria.
El novio se marcha a América. Te nia
que ser"a América, a despecho de Ludovic Naudeau, que predica a los franceses el nuevo ·evangelio del vellocinio
de oro en el Japón. Se marcha a los
Estados Unidos a rehacer su fortuna.
Cuando vuelve, Primerose está en una
celda, entre la solicitud paternal del
Cardenal de Marence, y la solicitud
complaciente de una madrina. El novio
aborda a Primerose. Se explican. Pero
e lla-y aqui está la falsedad en la
psicologfa femenina-Je rechaza. Le
aconseja que se divierta "chez maxim."'
Y cuando creemos-bueno, cuanuo
creen los que han leido la obraque los autores preparan algún efecTEATRO ME:X:ICANO.-Dos escenas de la obra "Primoroso" recientemente estrenada
to shakespeareano, la monjita, que siquiera es capaz de sentir celos, se echa-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - en brazos del novio feliz.
¿Habrá que decir que los tipos estiin d,?sdibu- exigir, si no sup1eramos que de Flers y Cailla- ejemplo: ciertas pocha&lt;les insulsas de Tristán
jados; que los Que tienen su definición den- vet hubieran sido autores de género chico, a no Bernard y toda la obra vaudevillesca tle
t.ro de la escena, son banales o sin importan- haber operado en Francia, que es la tierra pa- Flers y Caillavet, privan en Par!s, sobre obras
&lt;'e verdadero mérito. Los f1 anceses son los
cia, como factores de un conflicto dramático; radógica por excelencia.
que la acción es infantil a fuerza de ser ingéhombres más nacionalistas del planeta, ya no
nua, Y que al concluir la ol;&gt;ra queda la impreun nacionalismo a la Paul Deroulede, · excesisión de haber ofdo un cuento de abuela? "Privo y patrintico sino con un afán instintimerose," Por más que venga de tan noble casa
Efectivamente. Tendrfamos que hacer toda vo o hereditario de encontrar bueno todo lo
como es la Comedia Francesa, no tiene del alto una disertación para explicar por qué ciertas que es francés y a reconocer una gracia genti&lt;'SPíritu luteciano lo que podrfarnos en justicia garruler:as sicalipticas de Sacha Guitry, por licia a todo aquello que lleve impreso, de algún
modo, al prestigioso tello gá 1.!co. Y no se trata

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del caso a que se refería alguna vez Góm ez Carrillo, "en conección" con Donuay y Rechepin. Aquél, de rueta de cabaret,
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fué a un sillón de la Academia. Este, del tablado de Polichi- .
....,..
· .,
nela fué directamente al escenario del Odeón, pero todos sabe/
mos qu.'iénes son y lo que valen, el poeta de "Blasphemes" Y el
/
autor de "Paraitre."
.
.
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Quiere mejor el autor de estas- !!neas, refenrse a la represen.
ración. Y le parece, que aunque un poco tarde, puede hacer un al~v
de critica acerca de las facultades de los actores, ya que en l_as celumnas de "El Mundo Ilustrado" se respira seriedad, Y ya que en
otras partes-en todos los ¡¡enódicos de información-los empres arios hacen critica a su guisa y no _tie?en empacho en dejar._"a coté''
toda consideración de Arte- y al publico que paga, para banarse con
el agua de rosas del elogio. En la menguada vida del periodismo
nacional no se puede hacer verdadera critica de ese género, porque los 'elogios pagan a tanto la linea ágata y las otas se publican
Integras; como salen de la contaduria!
J. L. V.
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PrinciJ)al.- Dos escenas de •'La Niña de los Besos."-La señora doña Emilia Aguila de Huerta en -el Teatro - Arbeu, la nóc.:he de ..la
función que se dió a benevcio de la Casa Benéfica "El Alfabeto."
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CENTENARIO DE VERDI.

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¿.v,J\,v,J\, y,,J\,,'VJ"'-1\., -.,.../'--.,J'\,-.f'w-.f'w-./'wv./'- ....,.J'vvJ\,._r..,'VJ"'v'vJ'l.,vJ'-'VJ"'vl\.,-vJ"--.,.f'\,~....,.J'v'\IJ"'vv.f\,'\IJ"'v"'\,~
Hay fechas célebres que sólo son conmemoradas por los privilegiados
del talento, hay otras que parecen reservadas para las muchedumbres,
para el pueblo, para todos, y el nombre de Verdi suena en miles de
mil~s de corazones que han sentido ardores de amor, y arranques de
pasión con su música bella, melódica, de motivos fiiciles y de una
propiedad para dar vida al libreto, verdaderamente excepcional.
El d[a 10 de Octubre de 1813 nació ese extraordinario genio musical Y el 27 de Enero de 1901 murió, de manera que el d[a 10 de
Octubre del corriente, o sea, antes de ayer, no podta pasar asr en
blanco, valga la frase, para el mundo musical y en todas partes se
ha elevado un recuerdo, de admiración, de carifio, de entusiasmo para
el que nos hizo sentir en "Traviata", reir con "Falstaff"; transportarnos a Egipto en "Alda"; sentir ambiente de caballerosidad hidalga en "Hernani"; presenciar aquella revolución de Slcilia en "Las
v·,speres"; horrorizarnos con los celos de "Otello" y en fin pasa'!ldo por alto tanta y tanta partitura, llorar como presagiando el fl,¡
de todo, la muerte de las cosas, las negruras de las penas irremediables, en su Misa de "Requiem", grito doloroso exhalado por
un alma, que ante la majestad de la muerte, se rinde, se anonada, y sólo piensa en "el más allá."
Pero antes de que la fama cifiera sus sienes con la aureola de
la gloria musical, Verdi fué la bandera de la libertad de su Patria;
su nombre era el s:mbolo de los que peleaban en aquella guerra
que empezó en 1859 y terminó en 1870. ¿Quién ignora que el
apellido VERDI era como el anagrama de Vittorio Emanuele Re
d'ltalia? La$ melodtas del célebre maestro fueron para la revolución italiana, lo que la Marselleza para la de los franceses. Entonces estaba joven, vigoroso, lleno de hermosos • entusiasmos.
Y, era el mismo que muchos aíios "después en los ensayos de su
"Otello," decra a sus intérpretes cantantes y músicos:
-Hll.gan ustejes el favor de contentar a este pobre viejo. Los
que saben si la música sirve no son estos ni esos (y sefialaba
plateas y palcos), sino aquellos (e indicaba el parafso, la entr:ida de galer!a). Pero aquel cariicter rudo y
fuerte de los tiempos de lucha, lo conservó siempre Verdi, gustándole en extremo
decir la verdad aunque le pesara al oyente. En Milán, durante los ensayos de una
de sus óperas, un músico que tocaba PI
contrabajo le dijo que cierto pasaje de la
"particella" era "intocable" por las m.:chas dificultades que presentaba.
-Conque "intocable" . . . . . ¿eh? ....
· mañana veremos-aijo el maestro con mar
cadas muestras de disgusto.
En seguida puso a su amigo y paisano
Eustaquio Pinetti un telegrama redactado
asf: "Ven con tu contrabajo." Pinetti,
excelente ejecutanto. llegó y cuando la orquesta vió aquella figura, gorda y grasienta, de cara alegre y con traje de campesino, los profesores se echaron a reir.
Mas cuando con ágil maestría y notable
desenvoltura tocó a primera vista en su
instrumento el dificil pasaje el "intocable," las risas cesaron y Verdl, con voz
tranquila, desde el escenario dijo:
---Señores, asr se toca en Parma.
Mas a pesar de cierto amor propio,
Yerdi fué de costumbres sencillas. Miradle en sus retratos, seguramente que os dará la impresión de un buen hombre. El
sombrero de ala ancha, el traje amplio
sin pretensiones de elegancia algu1ia, la
barba poco recortada, el cuello siempre
bajo, la corbata negra, las manos en los
bolsillos, delatan al que sin rebuscamiento alguno, no es afecto a 1iretensiones de
refinamientos y de exquisiteces. En sus
costumbres fué sobrio y sin ninguna extravagancia. Lombroso dijo que el autor
de "El Trovador" era la únlea excepción
de su regla, de aquella que adjudicaba
rarezas y desequilibrios mentales en todos
los genios. Modesto con todos, menos cou
los petulantes a los cuales fustigaba duramente, cuando le hablaron de celebrar su
jubileo dijo: -~U jubileo! .... pero si
eso no tiene Importancia alguna.
Sus · grandes amores-dice un biógrafo-ran el campo, la vida patriarcal, h
,quiefud doméstica, la soledad y el reco- Retrato de Verdi, el afio del estreno de "Aida." -Vista exterior de la casa que habitó Verdi en Mllán.
gimiento. Cultivó flores, hizo construir un
lago en su Quinta de Santa Agata y allt en ':ll
tenga un exceso de vanidad. Y o no he sido
habla de su gloria, de su valor civil, en cierta
hermoso parque, los dfas- y- los años se desli- se
nunca vanidoso, y no es este el tiempo de
época de su vida, de multitud de recuerdos qu,,
:zaron en existencia siempre separada. de !as empezarlo a ser". . . Y en otra carta se queja
unos conocidos y otros Inéditos, han de evocarse
gentes y del bullicio mundanal.
de esta manera: "¿Qué me pasa? .... no ea'Este mismo odio a la vanidad, se confiesa toy enfermo, ni estoy bueno; las Piernas no en estos momentos, pero mi Inte nto no ha sido
en las cartas de sus ultimos tiempos, que por caminan, los ojos casi no ven, la mente no fun- ese: le dejo recibiendo los homenajes &lt;le los
Públicos del mundo entero en los escenarios
cierto tienen un pesimismo desconsolador, nn ciona. No vivo, vegeto."
de los teatros miis brillantes, y prefiero hamatiz de profunda tristl)za. "A mi edad-dice
Tengo a la vista réliqulas de la existencia dP.
berlo presefitado en su vida particular, muy
en una de ellas-no se atreve unu a empezar Verdi y d"e sde su casa natal en. Ronco le, hasta el
a la ligera, como lo permite el correr de la
trabajo alguno, de Importancia, a no ser que Palacio Doria donde habitó en Génova, todo me
pJuma.-LUJS DE LARRODER,
•)

--=I PAGINAS FEMENINAS

=--

1=I

samente algún sombrero pequefilto, confeccionado en seda de colores claros con dibujos
Pompadour. Más allá, un coqueto gorrito ue
ottomano o de taffeta, h echo en matices obscuros, guarnecido con flores de seda de tonos vivo&amp;, nos obliga a elogiar el buen gusto con que
alguna incógnita modistilla ha sabido imitar a
la Naturaleza, simulando con la tela, frescas
rosas encendidas, pálidas margaritas, obscuros
pensamientos y blancos lirios.
La vaporosa muselina de seda, arreglada en
lindos volantes, forma las cofias o "Carlotas"
con que se atavfan tan hábilmente las jove».citas de quince a dieciocho años; y, por último,
la "toca" negra, la que se coloca generalmente
sobre los plateados cabellos de las damas de
respeto, también atrae nuestro Interés, pues el
lujo sencillo y discreto con el cual se confeccionan estos sombreros, es digno de ser admirado.
Mirad, lectoras mras, esas bonitas tocas de gasa opaca o de terciopelo negro, adornadas con
"algrettes" o "cabochons" de azabache, y d.,..
cidme si no evocan la figura solemne, distinguida y respetable de alguna de aquellas damas que, a pesar de la acción destructora del
tiempo suelen conservar los rasgos de su b~lleza y de sus encantos, hasta el grado de hacer
que ciertos pintores célebres inmortalicen 11u
nombre con la ejecución prodigiosa de lo11 retratos de esas mujeres, cuya juventud desaparece pol'o a poco, dejando, sin embargo en to1••
no de ellas un resplandor de su pasada hermo-

'

" Tcilette" de visita, falda de
"charmeuse" blanca con túnica
ceñida y drapeada de liberty negro. Corpiño de la mism_a tela.

- - -- - - - - - nadores más notables buscan de
hacer ostensibles los inagotables
tesoros de su fanlasfa creadora,
se muestran desbordantes de luz
Y de belleza. AIU admiramos los
cambiantes reflejos de las sedas
acariciadoras, flexibles y suaves;
alli contemplamos la severa elegancia de las suntuosas pieles
que, en su prodigiosa variedau,
nos sorprende, fascina y encanta;
desde la obscura y aterciopelada
cibelina, hasta el delicado, ideal
Sui.tuoso atavfo de visita o cuemonia. hecho en seda lil:i pálido, com- y fin1simo armifio. Allf, también,
binado con una veste y larga banda de meteoro verde sombrío.
la ostentación admirable de los
diferentes sombreros de última
";JOda, nos causa grande admiración, pues poéticawente en esos art!culos es en donde la in.ventiva de las modistas tiene un extenso camHemos llegado, mis queridas lectoras, a la po para desarrollarse. Ya en el sombrero de formás bella de todas las estaciones: el otofio nos ma grande y magestuosa; el miis elegante de
visita nuevamente, trayéndonos un encantador todos,. el que Indudablemente se lleva las prey fantAstico bagaje de exquisitas novedades ferencu,,s de las damas de alta sociedad.
que la Moda nos envfa, a fin de engalanar con Bajo la viva luz de los focos eléctricos
Pilas a las damas elegantes y distinguidas. Una se destacan las blancas plumas "amazojusta curiosidad de cqnocer talei;: noved,ades, nas," haciendo resaltar su belleza sobre las
agita en estos momentos al inquieto espfritu sombrfas tonalidades del terciopelo. Los gallarfemenino. Los escaparat€s de las grandes ca- dos y atrevidos "aigrettes" ondulan suavem~:i- "Traje de estilo sastre" comput~to de fa,Jo~ t-,rrecba a
sas de comercio; esas en donde los confeccio- te al menor soplo del aire, adornando gracio- cuadros Dt'gr&lt;M&lt; y blancos, y de nn jaquet hecho tn "gabardioe" negro, este último está aJoroaco con un cuello
de piq:ié blanco

CRO -N lCA

�CONSULTAS
A USA A.\llGA.

-

-

Violeta: Mucho gusto he tenido al recibir
su carta, pues hacia ya largo tiempo que no ~abla nada de usted. Me causan verdadera satisfacción las noticias que hoy me comunica, relatándome sus impresiones de viaje, Y clari.me:ite veo la delicada apreciación artistica que tiene
la inteligente "Violeta," pues sus descripciones
de museos, edificios, monument~s Y demás b~llezas de los palses que ha recorrido por el vieJo
mundo, son tan bien hechas y tan finamente
expresad.as que sólo las he leido iguales en algunos llbr~s de autores conocidos. Debe,. pues,
cultivar ese género de literatura, porque sm duda tiene usted facultades extraordinarias a ese
respecto.
,
. .
En cuanto a su pregunta, le digo lo ~1gu1en!e:
no todas las personas gustan de _01r música
cfásica; de modo que será más d1~creto que
ponga en su programa a lgunos numeros de
piezas bonitas y accesibles a la mayo:1:1 de los
invitados, como por ejemplo:. composiciones de
Elorduy, Villanueva, Ricardo Ca~tro Y P-;mce.
un pequeño concierto, desempenado_ por _un
buen cuarteto de arco, dejar~ grata 1mpre~1ó&gt;!
en la concurrencia; y en segmda, debe servirseen el comedor un ligero "lunch."
¡Ojalá que su !\esta de regreso obtenga un
éxito brillante!

!.- Elegante abrigo hecho en satín negro, adornado con una manteleta de
seda liberty blanco. Cuello-chal de s1.tín negro.
2.-Traje de calle, confeccionado en terciopelo
verde esmeralda, guarnecido con seda escocesa, en
verde y blanco. Gran cuello de zorro gris.
3.-Original atavíe, de
paseo, en crespón satín,
violeta obscuro La túnica
es de velo de sed'l, en tono
más claro. Elegante estola
de piel blanca.

sura;
algo asr como
el vago y delicadisimo
perfume de una rosa
marchita, o como la incierta claridad del crepúsculo, después de uu
glorioso día de verano.
Pero, sigamos nuestro paseo por
las principale; avenidas, mis amables lectoras, y continuaremos recibi~n.do gratas sorpresas al pasar delante de los luminosos escaparates,
-en los cuales se exhiben a las miradas del público, el esplendor, el
arte Y la riqueza de las joyas modernas. Acaso es en este género de
-elegancias en donde la Moda actual se muestra más admirable y magnifica, porque las alhajas de ahora sirven para embellecer y engalanar
todo el ata vio femenino: se colocan sobre los trajes, en redecillas de
1&gt;er]as, de diamantes y de esmeraldas; se usan como diademas en los
~•tocados;" se llevan en los abrigos y mantos de noche, ya sea como
ibroches o aplicaciones, ya como suntuosos adornos de fantasia. Y para
,que en ningún caso se excluyan las joyas de la "toilette" de las damas,
vemos que hasta en el calzado con que se como Jetan los trajes de ceremonia, la pedrería desempeña un papel muy importante, pues los

RESPUESTA.

1
lindos zapatos de raso,
taffeta y terciopelo, se
adornan con perlas, zafiros y topacios, asi como se engalanan las
pequeñas sandalias de las bellas odaliscas
del lejano y poético Oriente.
En la próxima crónica os llablaré, lectoras mfas, de las originales novedades que
las modas ae otoño nos han tra1do para P.I
corte de los- trajes.
MARGARITA.

Curiosa: Sf, señorita; "El Mundo Ilustrado '
tiene sinceros deseos de compla_cer a sus lectoras ofreciéndoles en estas págmas todo cuanto pueda serles útil de algún modo; a::;!, pues, espero las preguntas que quiere usted hacerme,
y no tema importunarme con ellas, aunque
sean, como dice, de muy dlvers~s índoles. Ya
se trate de modas, usos de sociedad, asunto~
intimos confidencias sentimentales, o secreto,,
de toc~dor, tendré siempre para usted igual
gusto en contestar a sus consultas, Y lo baré
eon el mismo empeño que lo be hecho desde hace
varios años, porque "Margarita" es ya una
amiga conocida de las amables lectoras de este semanario.
Envie su carta &lt;'on Idéntica dirección a la
que puso en su última; lleg6 a mis manos
oportunamePte.
DOS CON~EJOS.

l'n l~norante: C,eo que su amiga. quedará
complacida, si le regala usted un reloJ-pulsera,
un "pendenttr" para el cuello, o un frasco d!'
perfume tino. Si no tiene usted con ~lla una
a.mistad suficiente que acredite este genero de
obsequios, entonces, debe limitarse a ofrecerle

un libro de algO.n autor notable, o un bello ramo de flores.
Use usted la "Suavisina" para combatir esos
barritos de que me habla, pero, si no obtiene
ningún éxito con este procedimiento, le aco:isejo que se lave con agua de végeto. También
será conveniente, si su médico lo aprueba, que
tome "Piperacina" 111idy, que es muy eficaz
para combatir el exceso de ácido ürico, al cual
son tan propensas las personas artrfticas.
POSTALES.
A:rmée: Mil gracias por sus lindas postales.
He tenido mucho placer en recibir ese recuerdo
de mi simpática amiga, a la cual Je deseo tollo
género de bienes.

UN CONFLICTO.

Carmen: No es fácil resolver el caso que usted me consulta, pues las consecuencias que le
puedan resultar de seguir mis indicaciones, acaso sean más graves de Jo que usted piensa.
Si su novio comprende la simpaUa, o, más
bien dicho, el amor intempestivo que "Carmen"
siente por su futuro padre politico, surgiria una
rivalidad terrible y odiosa entre padre e híj:i.
No; no es posible que usted manifieste a su prometido el estado de su corazón; mejor decf(lasP,
a romper con él esas relaciones, que Ya no
pueden llamarse amorosas, puesto que ya no ,¡I)
quieren mutuamente.
Es natural cuanto ha sucedido: usted tiene
treinta y cinco afíos; su novio, veinte; el padn•

�BRAZOS VELLUDOS
como los del mono. o
LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una oola aolic:acl6n de RHAL F.XTI RPADOR OH VKLLOS ••s1RE'l " basta para extirpar en pocos minuto, toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no
importa cuanto! años hayan

cxlst1doalll. Eua modern11ima preparación cuenta mu-

chos años de ser favorecida
en Mlxico, pwcs no sólo e s
1umamentc e6caz. sino que
no causa mnlestia ni irritación en la pitl, por delicada
que sea, y la dela fresca.
limoia y 111uc como si ja.
má hubJcsc tenido vellos.
Fra sco SZ, SO. Perfumado.
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correo cenificado, en11len1e

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:l~~cuco 39.-A. V&amp;rflS l uc:J•• 1u.b::l la Católica, 6,--.tE~

-

~ PA A
(b=
de éste es un hombr0
de cuarenta y do:.
años; su ;tspecto rs
agradable, aun es de
buena edad y se encuentra más cerca de
la ele uste&lt;l, porque el
prometido es casi un
niño; no creo que ese
matrimonio tenga bases para ser feliz.
Pero, le repito, la solución de este caso es
muy delicada y mejor
s~:a que consultara
con un sacerdote ele
virtud, talento y ex-

rCE~E:Y.~§.!NA

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La CEREVISINA da marnvillosos resultados en el
t rutamien to de los furúnculos. En los enfermos que pade~c~ de psortasts, herpes ó eczema, produce el mejor
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sltuact6n tan rara.
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An1apola: Doy a usted los modelos
que desea para confeccionar un traje de
desposada y otro de "doncella de honor."
Espero que dichos modelos serán &lt;le
su agrado.
L A LHlPIE ZA DE LAS JOYAS.

Para la limpieza de las joyas se recomienda la mezcla de Creta en polvo,
25; caolfn, 10; albayalde, 12; carbonato de magnesio, 2; óxido de zinc, 2.
Las joras de oro y plata y con prdreri:a se frotan con un cepillo de mediana dureza, embebido en una papilla de blanco de Espafia, l·asta la desaparición del óxido. No deben jamás
járselas sumergidas en agua o en alcohol joyas que contengan perlas o
piedras preciosas, sino sólo frotarlas
con el lfquido. Cuando estén limpias
se ponen durante un cuarto de hora en
u_na cajita llena de aserrfn; pasado ~ste
tiempo, se cepillan de nuevo para quitarles el aserrfn adherente.
Se lavan, mediante un cepillo, con
agua caliente de jabón.
Se sumergen en agua caliente que

•

~

contenga algo de cloruro amónico en
solución.
Las joyas de azabache empañadas
recobran su brillo frotándolas con miga
de pan, luego se les pasa una franela o
gamuza para quitar la miga adherente.
Las joyas de acero demasquinado
han de tenerse al abrigo de la humedad. Es conveniente frotarlas a menudo con un trozo de piel por el lado del
pelo.
Para quitarles el óxido se emplea
una mezcla de aceite de olivas y d~
grafito, o de hollfn pasado por tamiz.
También resulta eficaz una inmersión
en alcohol y una desecación rápida entre aserrin de madera caliente.

Aun los organismos más re'sistentes y mejor constituidos
sufren serios -trastornos en estos días de inconstante temperatura.
•
Jtstamos en la temµorada de m il enfermedades, s1 no graYes, sí molestas y no exenta1- de peligro,
s1 no se acude opor tunamente á prevenirlas ú curarlas, es decir, á atajarlas en su acción dañina ó destruc-

tora. Ocurre que, bien por efecto del sol, que á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los
Se devuelve a los objetos de oro su
brillo primitivo lavándolos con una s1Jlución de amoniaco liquido.
Las cadenas de oro, cuyo brillo se ha
perdido por el uso, adquieren de nueYo
un p'ulimento poniéndolas en una botella con agua, a la que se ha añadido uu
noco de bicarbonato sódi~o. Tapa.da la
botella, se agita el contenido; luego se
extrae la cadena y se enjuaga con agua
clara; finalmente se seca con un trozo
de tela. /
MARGARITA.

rayos que queman, bien por la humedad de que se impregna súbitamente el ambien te y poi· el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus miembro:-. ancianos, adultos ó jóvenes. no se
encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos alarmantes.
Pero acontece que, no obstante que lamentamos la más mínima alteración en nutstra salud, nos
cuidamos relativamente poco &lt;le conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más
absoluta tranquilidad y el más risueño de los optim ismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano un preventivo que entone y equilibre el organismo al primer sín toma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

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nunca falta en infinidad de hogares que. por propia experiencia, saben los mararillosos efectos que pro•
d uce, así en la cu ración radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO: En tudas las buenas &lt;lroguerías y boticas

se halla de venta el antiguo y acreditado tónico fortificante V I NO DE SAN GERMAN . Usenlo en las
dosis que se indican en los fré}scos y experimentarán la inefable alegría ele ,,er alejado el peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL V I NO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorµrendentes ;'1 los enfermos de la sangre, a los

tuberculos&lt;'S, reumáticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nervioso!-.
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Consejo de Madre

domicilio.

La madre es en i;ran parte. responsable por el futuro de la hija. Elle debe
ejercer la debida influencia y dar á la
muchacha información de vital interés
tll tiempo oportuno.
Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas lindas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza,
desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d,;;mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó rompañíadeotras señori tas,
cuando, en ñn, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al momento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la naturaleza es

Este remedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.-" Por algunos años sufrí de inflamación del
útero, dolores_er. la espalda, rii1ones y abdomen. Tomt': el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remet!io me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado &amp;U Compuesto Vegetal á muchas amigas las cuales te,r,bién recuperaron su salud ccn1 este
re1ue:lio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio lle la excelencia
del Compuesto Vegetal, cuya medicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias.'' - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerinas, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México.''
Si está Ud. sufriendo 11hruna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine

Oo.;-Lynn, Mass., E. U. de .l. Su carta será allierta, leida y contestadr
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

riza el flujo mensuai,
los retrasos . y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
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Deben Curm·se.

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SALUD

EN USO CONSTANTE

,.. f•'~•º'·•·

Ningún daño pueden causar los
microbios; y los gérmenes de las enfermedades se exterminan, cuando
la sangre está limpia y circula con
actividad en las venas y las arterias.
mu estas condiciones cualquiera persona puede de safiar los microbios.
Las funciones de la sangre prote··gen y conservan la vida. Cuando la
sangre circula a perfección, el C'!erpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la
circulación de la sangre.
l'n testimonio entusiasta.

Asisten varias dan.as muy pintadas a la rece1ición de Palacio, de u:1
Embajador.
- ¿Qué le parece a usted la belleza de nuestras seiioras?-le preguntan.
-¡Ah! Yo no entiendo ni una pal.abra de pin.tura-contesta el Emba.
jador.

"Habana, Julio 3 de 1912.
"Perdone la dilación de este t-~stimonio, el que le ruego acepte uniYarios amigos hablan de la fra¡;ido al mayor reconocimiento Y más
lidad
de la vida.
profunda gratitud. Como usted sabe,
-¡Y pensar-dice un.o-que puedesde hace más de dos afios el estado de mi sangre ha sido bastante de uno salir de casa bueno y sano Y
caerse muerto en la calle por haberde3favorable, manifestándose partile caido una teja encima!
cularmente en e l rostro esta descom-Lo que es yo-contesta otro-posición, tan peligrosa como molesestoy tranquilo acerca de ese punto.
ta. Las pocas dosis del remedio "LiEl médico me ha dicho que moriré
quido para la sangre," por Ud. a m '. de una afección cardiaca.
recomendado con tanto acierto, han
sido suficientes para el compl eto restablecimiento, inclusive la curació11
de la piel del rostro, cuyas buenas
condiciones, obtenidas con su eficaz Extracto compuesto vejetal ArveHna, '5, gramos¡
remedio, me obligan a recomendar.o Jarabe compuesto de hipofosfit~s,
45 gramos;
por considerarlo un deber, tanto pvr
Jarabe compuesto de Zarza parrilla, 6o gram:sgratitud a Ud. como por humanidad
Cómprense estos ingredientes en .cualq~mer
a mis semejantes; teniendo particuBotica mézclelos cada uno en su pr opia cas~ y
tómese'
una. cucharadita después ele cada conuda
lar placer en contestar lo que cualquiera persoP.a interesada, se si,- y :il r~costars-e.
va interrogarme." Atentamente. l&lt;J&lt;iuanlo Cal'llonn. - Sic.
Habana
COGN.lC
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El secreto de su bondad
todas las impurezas de la Sangre,
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Marca 3 X, dos pesos .
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cienUfico y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
EL RE:\IEDIO PARA EL HLGADO, cura positivamente la Biliosidad la Ictericia e l entorpecimiento· del Higado, 1:i'. sensaci{in del Cansancio y agotamiento, la Ventosidad
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RECETA PARA EL REUMATISMO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Cravioto</name>
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        <name>Crónica literaria</name>
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        <name>El jardín del Rey</name>
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        <name>El obsequio de Ponce</name>
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        <name>El Sarao de Chapultepec</name>
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        <name>Leyendo un cuento</name>
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        <name>Matrimonio Gómez-Ortuño</name>
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        <name>Miguel Lerdo de Tejada</name>
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        <name>Triunfo del Agricultura</name>
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                    <text>��- - - - - -~--:~ - - = - - - - - - - - - - - - _ _ : :E;:L:...;!:\!.:
IU~N~
. D(;):;:!! ILUSTRADO.

Inauguración de un Gran Edilicio
. Galantemente invitados por los
Dir~~tores de la "Tampico News
Co., S. A._, asistimos el día 1 0 pasa~o ~ la mauguración de su nuevo
ed1fic10, levantado para gala y ornato de la Met rópoli, en la esquina
9ue forman las calles de Bolh-ar ..
Avenida del 16 de Septiembre.
·'
. La const rucción consta de cinco
p1s~s ! dom ina en ella el estilo R•:inac1m1ent o .español, que se observa
¡;m sus columnas, remates, arquitr:i.bes Y balcones, rompiendo la armon~a _del estilo, solamente las grand~s
v1trmas que, como es nat ural, rev,\la~ el es~írit u moderno que da amplia ventilación y luz merid iana a la,,
casas que se destinan a comercios n
oficinas.
: A1_1te3 de dar crónica a cerca de l:i
sencilla Y ele gante fiesta ofrecida
por los Directores, es justo hacer
.una visita al edificio, siquiera sea ,
g~andes prisas, ya que ni el espaciJ
m los conocimientos nos permiten
describir todas sus dependencias con
la fidelidad y extensión que se mer ecen.
DESPACHO DE ME RCANCIAS
AL MENUDEO.-Situado en el pi50
bajo, con ecarmes aparadores a las
calle~ de Bolívm· y 16 '1e Septiew
bre; el despacho de mercancfas a l
detalle dir igido por el señor don José Molero, es sin duda el más espacioso Y b ien a r reglado de cuant os
existen en su ramo en la capital.
Un grupo de inteligentes y sol!citos empleados atienden a la cliertela Y le muestran cuanto a su antojo ocurra, pues es r egla de la casa que toda persona que atraviese
la puerta, no salga sin la satisfa cción de haber adquirido lo que d esea o en la inteligen cia de que si no
ha comprado, es porque lo que busca no existe, pero nunca por falta
de atención o por exceso de precio.
OFI CINAS GENERALES.- Todo
el segundo piso está ocupado por el
despacho del Presidente y G erente
General Y por las oficinas d e la Empresa. Trabajan en ellas más de éi"ln
·empleados de ambos s e xos y dir ije
el enorme movj¡niento dé correspondencia, cuentas, cobros, pagos, remisiones, facturas, etc., el - h ábil contad or y perfecto caballero ·don Adolfo Fernández Nilñez.
El mo_viil;!iento que t iene este d
partamento de la casa, es sólo comparable, en México, al de las grandes instituciones de crédito o de f errocarriles.
ALMACENES. Para depósito
de mercancfas, lo mismo que para.
el despac ho de las mismas al por
mayor, se ha destinado el piso ter-cero, e l cual en su totalidad est á ocupado por casilleros, vitr inas, etc.,
que guardan efectos e n cantidades
el!.ormes, pero bajo una perfecta clasificación, para que su despacho s,ia.
rápido y eficaz.
Un antiguo empleado de la cas:i.,
el sefior Policarpo Ceballos, lleva
la batuta en l os almacenes y, a decir
verdad, sólo mer ece elogios su pericia y el ordenamiento en que tiene
todo d ispuesto.
TALLERES DE SASTRERIA.Don Alej andro Berezowski está encargado de los grandes taller es d,•
sastrería que constituyen uno de los
ramos más importantes de la "Tampico News Co.," al grad o de qu1J
ha habido necesidad de destin ar todo el cuar to piso para la con fecci ón
de ropa. Bien es ver dad que en esta
casa se ejecu ta toda clase de trabajos de sastr ería , desde un m agn ffico frac o el traje de un diplom ático,

r

0 -

Fachada del nuevo Ed ificio de la Tampico News Co., ::,. A.
basta el humilde vestido para d
:-~nihre de campo.
Ayuda en sus labores al sefior
.Berezowski e l conocido cortador doP
Te lesforo Illán.
RELOJERI A, ALMACENES, ETC.
-La relojerfa es otro de los renglones importantes de la "Tampico
News Co.," S. A., y tanto a los talleres de esta industria como a otn
sección de almacén, sombre rería,
etc., se han dedicado e l p iso quinto
y parte de un piso s uplementario
constr u ido sobre la azotea.
Entendidos operarios tr abaj an en
la relojerfa y se- mbrerer!a, hacieml·J

obra muy apreciada en toda la R P,· prosperidad, cada vez más creciente
de esa Empresa, que ha sabido elepública.
varse por la inteligencia y constancta
del señor don Abraham Z. Ratner y
de su h ermano don José, a la altura
Verificóse la apert ura de esta de las primeras del pafs.
Para terminar esta breve noticia
nueva casa ( nos referimos al edilicio ) e l dfa 1 O del mes a ctual y fuP.- diremos, que la Junta Directiva de la
ron. invitados a ella los señores Jor- "Tampico News Co.," la constituyen
je y Vfctor Huerta, hijos del Primer los señores: Abraham Z. Ratne:i:,
Magistrado de la República, as! ctJ- Presidente y Gerente General; J osi?
mo otras distinguidas pe r son alida- B. Ratner, Vicepresidente y Su b-gerente; Adolfo Fernández Núñe~
des.
En el despacho del señor Presi- Tesorero; Lic. Guillermo Obreg(in
dente fué servido un exquisito l unch- j r., Secretario; y José Molero, L--0champagne y allí se brindó por In misario.

�BlBLlOTECA. UNIVERSITARIA

"ALFONSO RFYF.$"
.

¡'!!.Jijf~$

EL 1'fUNDO- ILUSTRADO.

El Soldado Auton1ático

Al mismo tiempo, un fusil automático, montado en dicho cilindro,
hace 400 disparos en una dirección
dada.
Los soldados autómatas pued():,
ser movidos desde un puesto central
situado o ocho o nueve kilómetro~
en retaguardia de la linea de defensa.
Dichos soldados no pueden set·
vistos del enemigo, sino- cuan.do surgen del suelo.
Para instalarlos no hace falta perjudicar los cultivos.
Su emplazamiento es sen&lt;·iilisin!o.
De los ensayos hechos re,mlt:1 que
:i.;1,!unos centenares de estas soldados
f] P acero pueden dE&gt;fender un.t posición contra todos los ataques de una
infantería numerosa.

Un eminente ingeniero danés, acaba de sacar patente de invención dt

un aparato maravilloso que ha imaginado y construido.
Lo denomina el soldado automático.
Dicho aparato se compone de uu
cilindro de acero que en época normal está dentro de otro cilindro més
grande, plantado en el suelo verticalmente.
Gracias a un mecanismo muy se11cillo, es puesto en movimiento por
medio de la telegraffa sin hilos, el
cilindro primero surge de la tierra a
una altura de medio metro.

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,000

Inaccesible, naturalmente al pánico y al desorden, disparan mecánicamente sus cuatrocientos cartuchos.
Para vencer su resistencia hay que
r'estruirlos uno a uno, cosa dificiHsima.
Y como rn les mueye por medio d~
la te!egraf!a 'sin hilos, no hay manera de inmovilizarlos.
Algunos militares daneses que ha11
presenciado los ensayos dicen que sa
podi:l alinear, en los puntos de m~s
riesgo a esos soldados auwmático,
1 en ~rvando las tropas para los sitios
c!e mfs dificil defensa.
El ejército que asi procediera, en
opinión de ellos, ganarla las batanas eón gran facilidad y sin grandes
pérctidas.

s. A.

Cuarta Colección No,49
DIRECTOR GENERAL

E. PUGIBET

MEXICO. -

=~

(1-- .

- 0
Llegado a Europa, el marino ecb6 a ""1
los cuatro vientos el relato de su aven- 0
tura. ufanandose de haber descubierto
un monsu-uo probablemente antedilu- ~
viano y al que por haberlo visto fumar
bautizó con el nombre de "numa fedal''
ten groenlandes, adorador del fuego. 1

A lo me¡or, el ruido deun cuel'l)O
que cayó y algunos alaridos le hicieron
refugiarse a bordo, y desde all.f pudo
ver como un esperpento se acercaba
brincando como un poseido, recog!a la
colilla del cigarro -, se ponía a fumar
con manifiesta satisfacción

....

~
~ '"·'

'-' }

·,~

-~

=

~
~

Hurgando entre los tempanos y preguntando a los animales acabó po,
convencerse de que el adorador era sqlo producto de la calenturienta imaginación del contra-maestre, pues osos
y rocas aseguraron bajo palabra que
ni había fuego en el polo ni mucho menos irracionales que le adorasen

! .

Registrado como artículo de segunda ciase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre~o en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. - Tomo 1,1.

México, Octubre 19 de 1913.

DAMAS

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:
¡

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. .

$100,000.

.,!:
• ._,

El aventurero encendió Ün cigarro
ALFONSO XIII para disimular s.u
~ mortificación y se disponía a regresar
~ cuando se le plantó delante un paque-=. te de pieles que se agitaba jp"Ot&lt;.scamente y que hizo creer al via3ero que
al fin habla topado con el dichoso ado•
rado,

..,a,:= _

i Que adorador, ni que ocho cuartas!
Era•Moquete, comerciante de la luna.
que viniendo a efectuar una compra
de cigarros del Bueµ Tono; para revenderlos en J!Uestro satélite. había tenido
la desgracia de cae~en el P!)lO. de donde ya no le había sido posible sahr

''EL BUEN TONO," S. A,, tiene registrada conforme á la ley,
&lt;iRANO~S PREMIOS: P1'RIS 1900

'

.. : .
.

Una compañia cinematográfica danesa está proyectando la confección
de una peHcula del terrible naufra¡;io del "Titanic," en la cual se ¡&gt;ropone gastar nada menos que ....

~

Número 16-·

D!STI NGUI DAS

· El tolmo tin~matográflco.

-= .
ltl:'
~~e

,.: ' )

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría. roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nino ee
flexible y 1&gt;lástico, mientras el de
P.U abueló es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á. obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las pera:mas que tienen más tle ..sesenta
auos sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoriUldes pretenden que si pudiéra~
mas alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se pueil.e vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
conti:me una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
''Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole an caeos de afecciones oculares infan•
tiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resultado obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

PROVEEDORES DE LA ·
REAL CASA DE -~SP~~-~
'

'

.. v . ... ~

Tan plausible explicación obligó a
Pivote a ofrecer al comerciante un asiento en su trineo y ya en Londres.la
Sociedad declaró que valiendo mas un
selenita que cualquier monstruo se
añadiría al millon un par de cerveZ?"'
MOCTEZUMA. Onzaba, para que; loe "18•
¡erosbrindaranpo, El Buen Tono.S A

la~rop1edad

de estos anuncios,

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

POR 'REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE M0CTEZUMA. ORIZABA.

Se ha contratado un gran trasatlántico para las escenas que precsidieran al siniestro y para el salv;,mento de los pasajeros, y está con~truyendo un bar.co especial, parodia
riel "Titanic," para representar la
escena final, en que .,e verá al col0l'ii hundirse en las 1irofundidad€s
ctel. océano. Más de cuatrocientos actores tomarán parte en la representuclón y entre los pasajeros de primera clase· a bºorcfo ae1 trasatlántico fletado con este· objeto figurarán personaj,e__s de, l9s altos círculos so_ciale:;,
que se pr.estan .gustosos ¡i. ellp p_9r
la novedag_· ¡¡1~ la· ·experiencia., .

..
SRITA. EÑRIQUETA DE LA VEGA

�DIRECTORIO
Jt~L MUNDO ILUSTRADO
Semanario de Actualidades, Arte y Litf'1•at11ra.

·Etlitado por "El Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada," S. A.
DIRECTOR GERENTE GENERAL
EDUARDO l. AGUILAR.
JEFE DE REDACCION
/
MANUEL BARO.
COLABORADORES
t-,ic. l&lt;'cderico Gamboa.-'.Lic. Jesús 1\1. Rábago.
-J.ic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén Valenti,-Llc. Antonio Ramos
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!i11-. Calle de Bucareli, 11.6.-Apartado 149.-Teléfonos: .Mexicana, 684, JuArez;
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~u la Capital . .
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En los Estados. .
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Toda correspondencia y giros deben remitirse al Director Gerente General.

La Jura de la Bandera
:\'lusa, dame tu mano gentil. Musa, vuelve los ojos hechiceros y q1,1e yo te vea el alma a través de las pupilas nazarenas. Mírame,
Musa, soy el mismo. Bueno, el mismo nó, po:·que este gesto amargo no me 'o conocias. Paro el alma! Oh, la psique enamorada y romántica es la que tú conociste cuando yo te
diie mis tristezas cierta noche de melancol!a
y tú me besaste en la frente. Musa, Princesa. óyeme. No vamos a escribir arUculos de
poU:tica, ni a divertir a un ~oncurso Jayane~co,
de esos que están al reñir ' por un candidato
y que se arrojan los trastos ·a la cabeza por ui.
~( o por un nó que les repercute en el intf,~tlno. Oyeme, Musa. l\Hrame al rostro. Vengo
&lt;le la pelea, y es verdad que ,te dejé en el más
¡,rofundo olvido por salir a justar con los malandrines, sin pensar en mi alcurnia y sin saber
que el ruido de mis e_spuelas de oro debia r;:sonar únicamente sobre los mosaicos de tu
alcáaar. Ahora vamos a escribir un articulo,
Musa mia, que sea comG agua lustral sobN
mi cabeza pecadora. Un articulo que me desagravie, Musa._ Tú no vas a abandonarme ah~ra. Tú eres muJer, y por Jo tanto, debes. se.r ID!·
sericordiosa, nb como tus hermanas menores
de carne y hueso, que a las veces son malas.
y nos hincan los dientes en el corazón. Tú eres
un ser superior de infinita bondad. Lo que ticn.es de hembra, es la dulzura. ·Lo que tienes
de humano es el blando sentimiento de la compasión. No quieras parecerte a las lindas muüecas que nos hacen sufrir, ara por su roman,ticismo ¡ tan atrasado! ora por su neurastt!·nia tan de moda, ya por su improbable com.plicación psicológica aprendida en Paul Bourget o ya por su pose insufrible de snobinett,,,.
,.nfermas de nietzscheismo. Yo vuelvo a U con
:\os brazos abiertos. Puedes verme a los ojos.
¿ Una imagen? Si. Es ya un sueño. Una silueta
·,borrosa. Una figura femenina que _ asomó a
mis pupilas, pero que se marchó, como se han
inarchado todas, más tarde o más temprano.
Esta parecia quedarse aquí, Y Si acaso notas cn_-10 un trasunto de su presencia, es debido a.

un fcnúw c no físico semejante al que se produce cuando vemos de frente al sol: quedan en la
re¿ina manchas irregulares de colores sucesivos dE} iris. Primero un rojo de brasa, luego
un anaranjado oriental, después un te-nue amarillo de oro, luego el verde esmeraldino que se
funde en un azul profundo de mar, para dejar
sitio al pincelazo violeta que se desvanece al
fin en un negro de toca luctuosa. Eso queda
en mls ojos. Quizá mañana, como el enfermo
yue sale a plena luz, después de muchos dia11
de encierro, abra los párpados a la glona ae.
sol y no tenga que hacer la súplica del Osvaldo
de Ibsen.
¿Me has entendido, Musa? Bulle en mi cer~bro una idea patriótica. Ayer juraron la bandera algunos miles de niños. Nuestra bandera, sabes? La que nos humedece los ojos cuando pasa entre las bayonetas relampagueantes,
llevándose las sonrisas de las mujeres y los saludos de los hombres. La que es cifra y compendio de nuestras nobles ansias. La que ,ufre si sufrimos y goza si gozamos. La que comparte nuestros duelos y nuestras alt&lt;grfas. El
sfmbolo más puro y más limpio oe nuestro
amor a la tier1~a que nos vió nacer. Mi corazón siente ahora un júbiJg de niño en medio
a la tristeza· ambiente. Esa joven generación,
aturdida por el traqueteo de las ametrallad,1ras en las mismas calles por donde dlvertfa
su b~lla infancia, ha iao a jurar que primero
que permitir una afrenta al amado lienzo tricolor; ha Ido a jurar que antes de permitir quu
plantas extranjeras huellen nuestro suelo, sabrán hacer murallas infinitas con sus pechos
inermes y s:icrificarse en un épico holocausto,
_digno de aquellos bravós infantes cuyo martirio ejemplar murmuran estupefactos los viejos
ahuehuetes de Chapultepec!

Y no debieron jurar únirumente los niño¡¡
mci.icanos que ayer pusieron un ósculo de
aruor en la seda joyante de la bandera, morir
poi· la patria cuando la patria esté en peligro
porque manos mercenarias quieran posarse sacrílegamente sobre lo• que es santo patrimonio
de los verdaderos libertadores. Debieron hacer
un voto, íntima y cordial, aunque ño saliera a
los labios como las más fervorosas oraciones, de
no contribuir ellos mismos, cuando lleguen a
la fúérte ·edad viril, a la angustia indecible de
esta Patria, ensangrentada y herida por sus
propios hijos, maniatada en la roca prometeica
de la más honda tortura, desolada y llorosa en
el picacho más enhiesto de la desolación, como la hija de Jepté, cuando lloraba su perdi&lt;'a
virginidad sobre los· valles del mundo primitivo. Ellos, los niños nuestros, esperanzas en flor,
brotes nacientes en la corteza de la nacionalidad, pequeñas vidas i"Qdecisas en los turbiones
sociales, debieron levantar los ojos al cielo y
.iurar que no empuñarian nunca las armas
fratricidas para echarse a los campos en busca
de ideales incumplibles, en 41.efénsa de doctnnas demagógicas, porque es lucha estéril querer saltar ias etapas evolutivas que rige una
sabia ley superior, y porque es triste y es lamentable que los hermanos se a:::esinen bA::-baramente como 'bestias feroces, mientras los
caudillos fementidos levantan la copa de champagne en loor de la "constitucionalidad."
A esos niños, que ya se han dado cuenta de
que la Patriá gime atrayesada por los siete
puñales del más cruento dolor, el cronista les
diría: sed patriot¡i.s, porque el amor a la Patria, es la sal del_baµtismo, es el beso de nuestra madre, es la senectud venerable de nuestros progenitores, es la caricia de nuestra novia, el abrazo trémulo de la p:rnjer que nos tocó
en suerte de dicha, la nieve de la11 canas familiares, el azul de nuestro cielo, el aire perfumado de nuestras montañas, la tierra próvida que nos brinda sus frutos, todo esto a que
estamos acostumbrados desde pequeños, desde
la primera palabra que pronunciamos al decir
"mamá," hasta el último suspiro que recogemos
de los nuestros al expirar. Sed patriotas para
defender tan bello patrimonio, pero ante todo,
sed mexicanos! No os empeñéis en sordas guerr·as civiles. No os suicidéis. Creed en las palabras de Cristo, si ya no en el sentido universal de la sentencia, cuando menos, en el mas
restringido del propio Interés: Amaos los unos
a los otros!.

JOSE LUIS VELASCO.

et Bentenario 6e ~er6i en el Bonservatorio

LO ETERNO
Cosas sin alma que os mostráis a ella
y la servfs en muchedumbre tanta,
temblad; la móvil hora no adelanta
sin imprimiros destructora huella:
De la Materia, resistente y bella,
tomad lo que más dura y más encanta:
si sóis piedra, sed mármol; si sóis planta
sed laurel; si sóis llama, sed estrella.
Mas no esperéis la eternidad: el Jodo
se disuelve en la onda que lo crea,
Dios y la Idea, con diverso modo,
pueden só~o flotar en la marea
del objeto del ser: D\os sobre todo,
y sobre todo lo demAs la Idea.
SALVADOR DIAZ ~fiRON.

La Mariposa Negra .
Y lo que tú creiste mal agüero
sembró una nueva flor en tu sendero.
Fué al pié de tu balcón ....
Se desgranaba
esa. charla de amor que nunca 11eaoa
en esas dulces horas de poesía
que vivimos unidos cada día.
Eterno surtidor de eterna fuente
que parec!E;mdo igual, es diferente,
pues aunque siempre es agua y siempre brota,
en cada instante e11 nueva cada gota.
Fué al pié de tu balcón ....
En esa vld:.L
dulce, de nuestras almas conocida,
en que cada palabra es un ensuetío .
y cada corazón esclavo y duefío.
Yo deshaciendo en frases mt carlno,
tú oyendo como un niño
que oye un cuento de labios de la a·buela
y que olvida 1011 libros y la escuela,
(el pesar de su vida de siete años) ....
tú oyéndome, sintiendo muy extraño,
muy lejos los pesares de una vida
que supo del dolor, y que lo olvida.
Asoma en el encanto de tu cara
una sonrisa que el amor trazara
y mi alma recoge su dulzura
que es tu vida la flor de ·mi ternura.
Mas de pronto rompiéndose el encan to,
retrátase en tus ojos el espanto,
esos ojos de amor que mi alma adora
y que, Inquietos ahqra,
siguen con ansiedad siempre creciente
el zig;-zag inconsciente
que al derredor de mí dibuja ansiosa
una asustada y negra mariposa.
¡Pobrecita! No sabe
que su presencia, para tt tan grave,
encierra mil presagios de tristeza
¡élla que apenas a vivir empieza!
¡ Pobrecita! viajera de la noche,
tímida ante el derroche
de luz que hay en el cielo y en tus ojos.
y que inocente causa tus enojos.
El dolor, ee muy cierto, -vuela inquieto
a nuestro derredor, mas ¡qué amuleto
mejor que le haga huir de nuestro lado
que amar y ser amado!
La mariposa negra, está en el alma
que perdiendo la fe pierde la calma;
cuando desea todo y no cree en nada
cuando no sabe amar y no ea amada;
Pero en el alma que desea y espera,
en el alma que siente verdadera
la dicha de un amor en que conffa,
y está como mi alma, amada mía,
llena de luz desde que t\1 la alegras
¡ no habitan nunca mariposas negras!
No temas las nocturnas agorera11
que mientras yo te quiera y tQ tn.. quierM
nuestras almas unidas
serán siempre dichosas.
No romperán la vida de do11 vidas
un tfmido aleteo de Maripora11.

G. I'. AGUILA'H.

..

No podía pasar est a
f!:lcha tan solemne para el mundo musical
desapercibida en nuestro Conservatorio y
con ese motivo el Director •
del Plantel· organizó un
variado programa.
En primer lugar tuvo
efecto la ceremonia del
descubrimiento de los cuadros de honor para los
alumnos más aventajados,
ceremonia la cual fué presidida por
el Ministro de Instrucción Pública,
asistiendo los profesores, alumnos, Y
distinguidos miembros de la Colo-nia
Italiana. El maestro PQnce ejecutó
su bellisima "Berceuse Mexicana," Y
después el Secretario · saludó a los
alumnos cuyos primeros nombres hal).
ele figurar en los referidos cuadros.
Volvió al piano el maestro Ponce v
acto continuo pasaron al sitio de honor
los alumnos distinguidos entre grandes aclamaciones, que son los siguient es: señoritas Julia Alonso, Albina.
Pérez y Sara Upton; y los señores Angel E•,quivel, An~el Badillo, Rubén
Montiel y Salvador Ordóñez.

El cuadro de honor inaugurado en el Conservatorio el dia del Centenario de Verdi.
Algunas artistas que tomaron parte en el acto tercero de "Afda," representado en el Teatro
Arbeu .con motivo de dicho centenario.
La presidencia en el banquete dado por el mae:;;tro Carrillo en su casa, co1:1 motivo del Centsnario.
Grupo de l maestro Carrillo rodeado de algunos Í-'rofesores del Co~sérvaforio y d l concurrentes a las fiestas.

�rfCASTelLANA

···(
.

'

~~

~

CARIDAD
E l viento de la selva,
Ese constante arrullo ue las frondas,
Es un gran redentor de redentores,
Que mece nidos, acaricia llores,
Y besa los cristales de las ondas;
El nido es r ll,dentor, porque es promesa;
La flor, porque perfuma;
Y el lago y el torrente en la represa
Predican evangelios de pureza
Con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
A redimir los vicios del boscaje
Porque falta el ambiente
Para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo;
El lago y el torrente no hacen lodo
En el remanso que la brisa mueve.
Las alas cuando surjan de los nidos
Tendrán apoyo y fuerza que las lleve
A los campos floridos;
Y alli, pródigamente,
El aroma de flor será bastante
No sólo a embalsamar aquel ambiente
Sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentor'es
El viento de la selva, porque hay esparcimiento,
Porque hay a¡nor. Y el bosque se redime
Con la sublime
Caridad del viento.

.

.

--

Marchi(o a fuerza de regar perfume;
Como el viento que llora, y que se arrastra
Embalsamando la planicie rubia,
Para subir a desgranar sus cantos
En el fino cordaje de la lluvia;
Como el huevo que humilde se revienta
Para que haya plumaje;
Como el perdón sobre la cruz que afrenta,
Como una bendición, tras un ultraJe.
¡Oh Caridad!
Contigo la vida será buena.
Y sufre, que el martirio de amor es necesario:
No habrá arrepentimiento -si falta Magdaleni,,,
Ni existen redentores sin cruz y sin cal vario.

POETAS MEXICANOS

De su propio vivir; aquel despojo
De su unidad completa,
Somo una rosa quieta
Mirando la clorosis del rastrojo.
Y se miró si asimismo y tuvo pena;
Y miró en derredor, y tuvo enojos;
La multitud impávida, serena,
Admiraba el rigor de la condena
Con sus millares de intranquilos ojos.
Pero miró al azul, y las estrellas
Le llevaron consuelo.
Suspiró por la luz de todas ellas,
¡Suspiró por el Cielo!
Y sofocando tan sencillo anhelo
Llegó el verdugo, le cogió del pelo,
Enmarañado y bronco;
Puso en un saco la rojiza testa
Y echó w bre ella la hemorragia presta,
Brusca y tenaz del mutilado tronco.
Y con un canto ronco
De sus días de fiesta
Alzó su fardo glutinoso y blando
Lo echó a la espalda. . . . y se alejó cantan do

LOS AHORCADOS
Cuelgan de las ramas los extrangulados
como largos frutos desproporcionados
bajo el fino tallo de la soga ingerta;
y con la mirada fijamen te abierta
por la crispadura de los estertores,
cuelgan de las ramas como grandes flores.
Tienen sobre el cuerpo bruscos desencajos
y en su boca brillan los espumarajos
de las maldiciones y del sufrimiento.
Se contemplan mudos, y a merced del viento
que los acaricia son como badajos.
Llevan en su rostro los sangrientos cuajos
de las congestiones, multiformes sellos
que compadecidos, cubren los cabellos
desenmarañados. Y la boca muerde
la jaspeada lengua cancerosa y verde.

II.
Los troncds, cual serpientes retorcidas,
Contemplan el dolor de sus heridas
Como huellas de lanzas
Que dejaran profundas cicatrices;
Y a l pálido color de sus barnices
Los árboles parecen, esperanzas
Atadas a la tierra con raíces.
Pero llega la savia, y es consuelo
En la desolación de sus congojas;
Porque así, las ralees, en el suelo,
Sostienen a. los troncos;
Y los troñcos las ramas;
Y las rarr. as las ho.j as,
Y las hojas, con caridad sincera,
Refrescan ramas, troncos y raíces,
Agitando su larga cabellera.
Y, p1ódiga tambié.n, esta frescura
Va a entibiar el ambiente de Jos nidos,
Suavemente prendidos
En la finura ' de los brotes nuevos
Como ornamento de bruñidas galas;
y ese calor, fermentará los huevos
De donde surjan redentoras alas.
Así el germen redime los dolores;
Asi es la caridad, fuerza sublime
Que cubre heridas reventando flores.

.

JOSE F. ELIZONDO.

EL AJUSTICIADO

Subió al cadalso e!l actitud doliente,
Por la vergüenza del tormento mismo;
Colocó la cabeza humilden::ente
Y esperó e l cataclismo.
La cuch illa bajó con el coraj e
' De su realización; hizo e l desgaje
Del doblegado cuello, y la tortura
De mil e,pectad"ores inhumanos
III.
Se expresó por la tensa crispadura
De nervios y de manos.
E l amor nos redime cuando €S hu.111anitarit1;
Y rodó la cabeza, bruscamente,
Jesucr isto en la cumbre del Calvario
..
Con un ruido sin eco,
Fué un ejemplo de amor. Y en el martirio
Mientras el tronco desgarrado y hueco
Que conmueve y exhorta,
Alargaba sus miembros lentamente;
Fué su bondad tan grande, como el lirio
'.T'odo flojo, muy blando, muy despacio.
Que perfuma la mano que lo corta.
Cayéndose en s i mismo, como e l lacio
También, la gran teor fa
(;borrear de una fuente.
Que va de puerta en puerta y dia por dia,
Quedó en los labios la tranquila mueca
Alargando las manos,
ne una consumación sin agonía;
Por dar una caricia a sus hermanos
y en el torso, la sangre que escurrfa,
o alguna extremaunción en su agonía,
Dibujaba nna grec:1.
Es ejemplo de amor. Una armonia
!"ólo sns o'os. sus abiertos ojos,
De caridad nos mue.-e y nos levanta
Sus ojos espantados,
A la cumbre de nuevas redenciones
T&lt;1xpresaban a n gusti::t
Donde gimen las almas solitarias,
Fijamente clavados
y de cada tormento redimido
Sobre la rosa mustia
Sur girán bendiciones, bendiciones,
ne sns miembros tronchados.
y plegarias, plegarias y plegarias.
Y mira"1nn, miraban con ternura,
Que el alma que consuela Y se consume
Con dolor, con pavura,
Prodigando su amor, es tan g loriosa
Aquella flor de sangr e separada
romo un cáliz de rosa

Se alzan en la sombra, como implo-.·ac1011eo;,
los torcidos brazos de las ramazones;
y con carnes blandas, y con nervios flojos
y en el suelo fijos los abiertos ojos,
los extrangulados, pálidos y enjutos,
cuelgan de las ramas como largos frutos.
Pero tienen una irónica venganza
contra sus verdugos: "La hora de la Danza!'
A la media noche, cuando todos duermen
y en la selva canta su pasión el Gérmen,
llega un viejo torvo de inclinada testa
dirigiendo el grupo de su gran orquesta.
Es el Viento; y ruje tarantelas honóas
en el violoncelo de las verdes frondas;
y los taciturnos, los extrangulados,
los de los :;emblantes tan amoratados,
mu even el cordaje de sus nervios flojos,
clavan en la sombra los abiertos ojos
y crispado el pelo como dura cerda
bailan suspendidos de la tosca cuerda;
porqt1.e el canto, lleva gritos sangradores
contra los humanos extranguladores,
y los cabizbajos manifiestan gusto
porque encuentran algo vengativo y justo.
Y al violoncelista de sus embelesos
Je consagran danzas y le mandan besos ..... .
Y se escucha un sordo traqueteo de huesos.
Entre tanto, el viejo, con su violoncelo
sigue el estribillo de su ritornelo;
y los cabizbajos continúan sus danzas,
con sus l argas piernas que parecen lanzas,
desarticuladas con siniestra bulla .
Y un perro que pasa, l os mira y ahülla.
,JOSE F. ELIZONDO.

..,
?

l
1 ,,.

ú

MIMI DERBA
Esta que véis aqui, cultos lectores, es la graciosa artista que lleva un bello nombre digno,
por su sabor fonético, de hacerse célebre:
Mimf Derba. El público metropolitano ha regado a su pas~ las flores blancas de la admiración
y se ha rendido, galante y deslumbrado, ante
la gentilfsima diva que apenas surgió en ua
escenario, triunfó en seguida, como el César.
de la historia.
Ahf la tenéis con su gracia propia, la misma
cuando presume de \ln pintoresco flamenquismo, qu e cuando viste el blanco tabardo, grato

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a los ojos de Julieta. Es ella. En sus ojos se
ha quedado dormido un postrer rayo de so l.
En su boca, se murieron de envidia los claveles
encendidos. En su garganta se alojó un suave
rui$eñor que canta a las veces, para darnos la
s- nsación de un bello sueño azul
En esa mirada, que parece venir de los diamantes negros de una reina mora de romance,
tiembla un claro fulgor de i nteligencia. Dicen
que Mimf Der-ba escribe lindas pítginas femeninas y de allf seguramente que su sonrisa tenga
cierto dejo superior y cierta dulzura romántica, que se lleva bien con el aire sefíorial del

rostro, dorado y fino. l\1imí Derba, que tiene la
arrogancia de una joven emperatriz, tiene también la suavidad de una paloma enamorada.
De todos modos ella sabe t riunfar en la escena.
No será imposible que los lectores d e "El
Mundo Il ustrad.o" saboreen una página escrita
por MimL Así conocerán, de la artista mimada
por el público, un misterioso rincón de alma,
algo muy distinto a lo que ella d·ice ~n sus papeles, según la indicación de los libretos. Estamos seguros de que será. una grata sorpresa
para nuestros abonados.

�1~1· LITERATURA
DI!
¡por cuatro palabras!
---·A mi hermana

♦

•

•

Concha.

Allá en las lejanias de mi existencia, entre
las irisadas brumas de la infancia, vagamente
esfumado en el campo de mis recuerdos, se
destaca e l contorno de una anciana de cabeza
blanca como un copo de nevados hilos y de apacible mirada en la que irradiaban los destellos
de dos claros zafiros ... ¡Era mi abuelita! . . ..
Corriendo hasta donde ella estaba sentada en
su amplia butaca de vaqueta cordobesa, relucientes clavos de cobre y sólidos pies que simu-

•

kL
Y BELLAS ARTES DIJ

ra decifrar pensamientos que no contiene libro
alguno, para entrever esperánzas que el lenguaje no traduce jam!is . . : : : .
Lleg'ó la soltmne festividad del Corpus. El
puerto de Ve1acruz se átaviaba, resplandeciente, Eaturado en una atmósfera de alegria. . . El
abrasante calor del mes de Junio entibiaba 01
movible oleaje del mar; la tradicional vela ·d,~
lona refrescaba en una ancha faja, las calcim,das losas; como un festón de espuma tendianee las cortinas de encaje sobre los balcones, :f
de trecho en trecho erguianse las ermitas empenachada3 de olorosas hojas, circundadas dú
flores y orladas de rojas colgaduras en cuyo
fondo se alzaban los e3pejos como ansiosos de
reflejar en su bruñida superficie la custodia úe
aspas de oro esmaltadas de brillantes y rubies
que formaban el cerco de la hostia blanca y PU·
ra como la fe de los creyentes que, poseídos dt::
inefable beatitud y de veneración sin limites,
se doblegaban ante· su Dios infinitamente grande
y misericordioso, . : :
Corridas e3taban delante de todas las ventanas las tupidas celosías; las campanas, los cohetes y las músicas atronaban el espacio con sus
sonoros ruidos, apiñábase en las calles la multitud y entre ella, cediendo a sus vaivenes, como amapolas entre la alfombra del trigal espeso, descollaban los tocados de las damas,
con las altas peinetas de carey o de conchas
prendidas entre los pliegues de sutiles blonda~.
Avanzaba ya la procesión trayendo pajo el rico
palio de tisú, el astro que abrasa a las almas
con fuego m!is intenso que el que lanza sobrH
todo su séquito de planetas, el que derrama su
luz y su calor en nuestro ctelo, .. ,-.Alli, fren te
al altar donde la procesión se detuvo,- donde
los misticos himnos parecían corrio que ascendian
a la altura envueltos en las opalinas espirale,
del incienso, fué donde entre las hojas de dora-

dos cantos del devo~ionario se deslizó una misiva cuyas lineas a lumbraban después con sus
miradas unos azules ojos, allá en el silencio de
la casta alcoba . ....
¿ Qué conte:11a esa misiva? . . . . Las protestas de un amor puro y ardiente; la abreviada
historia de un ho:r,bre entregado desde . niño ;-1.
las cóleras del mar y abandonado en el mundo
como un barco desmantelado en la solitaria extensión del océano; el ruego tímido de un corazón sediento de cariño, y la p·romesa form.11
de volver al cabo de dos meses, a recoger una
ansio3a respuesta.. . .. Y la púdica virgen · que
a través de aquellas lineas entreveía una tembloroEa mano, c'.os negros y · brillantes ojos y
un gallardo uniforme de óficial de marina, llil
vaciló un momento y dió principio al punto, a
la ardua tarea de dar contestación a aquella
carta.
Lo primero fué concebir el plan de la r1:,:.,pues ta. Rabia que conciliar los sonrojos de timida don.cella con los afanes de una exuberante juventud, las inquietudes por el porvenir
con los temore3 por la pérdida de un soñado
ideal. , , . .- .
Conéebido ese plan, faltaba ponerlo por obrn.
Pero para ello era preciso copiar letra por letra,
del devocionario, único e inocente instrumento
de aquella magna empresa y ... ade:11ás, en esa.
época, todavia no habian sido inventados los cerillos; era necesaria toda una laboriosa operación para producir la luz artific·i al y ¡cuánt~.s
veces! al áspero acento que al chasquido del eslabón sobre ·1a yesca, preguntaba desde la pieza contigua: "¿qué e3 eso, niña?" tuvo que
contestar otro tembloroso y dulce : "Nada, señora madre, que estaba buscando mi pañuelo" ...
Y Juego todavia volvia a quedar bajo el domin10
de las t!n.ie!llr.s y el sile ncio, mientras una mano

de marfil sofocaba lai; 1,1alpitaciones o : un ,_.,razón, bajo las albeantcs sábanas del Jecho. , .
Asi transcurrieron dos meses. . . La consab'.·
da respuesta estaba concebida, in mente, en estos términos: "Señor: Las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a decir a usted, con toda franqueza, que no
deseo ser sino suya"." .. Cuando la autor a de
esa cándida confesión que deb[a colmar -tl.e f:?licidad a otro ser, lograba escribir en' una sola
noche tres o cuatro letras, despertaba al otro
día sonriente a todos, alborozada y dichosa como el niño que entrevé en sus sueños a la h:i.da de transparentf s alas con que su mágica varita le enseña los jardines donde susurran las
fuentes de miel y de leche y entre cuyos verdes
lírboles se balance:m los juguetes de matizados
listones y de sonantes cascabeles. . . Cuatro palabras,. las .cuatro últimas solamente faltaban
nada más para dejar terminada la improba labor, cuando un dia la interrumpieron de improviso unos pasos que se acercaban al cuarto
de la azorada joven dándole apenas tiempo P'lra ocultar el papel entre su seno. . . . Abriendo
confiadamente la puerta del aposento penetró

a la calle a cuyo embaldosado no llegó porque
en el a ire la recogieron dos agtta.das manos .. . .
Pero faltaban las cuatro últimas palabras,
asi es que únicamente conten[a esa carta las
siguientes: "Señor: las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a
decir a usted, con toda franqueza, que no . . ...

Qué me importa el paroxismo
Ue sus iras? Un abismo
Hay arriba, otro a mis pies;
Mas no temo sus fierezas:
I&lt;;l abismo de tristezas
Que yo escondo .... mayor es!

+++

_,e va la luz, hacia el confin violado
Del cielo, el sol agonizante llega,
Y parece su disco naranjado,
Un escudo de bronce, abandonado
En el campo sangriento, tras la brega .. .
Mientras abre la flor su casto broche
A las caricias de la tarde umbria
L~ luna avanza en nacarado coche
Y brega con los trasgos de la noche
La rutilante cu!idríga del dia.
Hora de bendición! Surcan de prisa
El espacio los pájaros marinos
Y en ei palmar que inhiesto se divisa
Cada palma es laúd, en que la brisa '
l!ijecuta sus tl'é11Jolos divinos.
Llega el instante postr imer, supremo,
El sol desciende al mar, en él se pierde,
Mas antes, de su glor ia en el extremo
Cual pupila de airado Polifemo,
'
Nos baña con la luz de un rayo verde ...... .
Entonces, de la cima, de la blonda
Llanura en fruto do el ocaso vierte
Su ánfora de fuego, surge honda
Una queja de duelo: cada fronda
Suspira la salmodia de la muerte!
Mañana, cuando lleno de decoro
Surja el sol otra vez con sus centellas
Asaeteando al piélago sonoro,
Y entornen sus pétalos de oro
Con divinos pudores las estrellas,
Naturaleza que la noche odia
Ante e l ara del cielo enrojecida:
Donde fu lgura el sol como · custod ia
En vez de su tristísima salmodia
'
Cantará el himno santo de la vida!

La ,·oluntad paterna era, a fines del siglo pasado, soberana . . .. Con el rubio cabello cayeudo como una mata de oro sobre la blanca falda
prendida a trechos por ramos de azauar, l,i
gentil y triste de3posada preguntó con voz que
semejaba un suspiro, desde la almohadillada
poltrona en que se habia dej ado caer desfall•~cida al oir el estampido de un cañón: "¿ Qué
buque es el que se va? ... "-Es "La Esmeralda," le contestó un viejecito atildado y sonriente que mientras con una mano acariciaba
aquella blonda cabellera, señalaba con la otr:l,
por la en,treabierta ventana, en dirección al mar
sobre cuya vasta superficie se alejaba una vela
como el ala de un pájaro acariciada por las encrespadas ondas que iban a perderse, coronada¿¡
de espuma, en el fondo del azul horizonte .....

Oh Cristo! entre la sombra voy sin tino;
La fe de mis mayores ya no vierte
Su apacible fulgor en mi camino;
l\fi espíiitu está triste hasta la muerte!
Busco en vano una estrella que me alumbre,
Busco en vano un amor qu0 me redima
El ideal a que aspiro, est!i en la cumbre '
Y yo, pobre de mí! yazgo en la sima ....
La Jira que me diste entre las mofas
De los mundanos, vibra sin concierto·
Se pierden en la nada mis estrofas'
Cual los gritos de Agar en el desiert~!
Proscrito de la dicha solitario
Siento hasUo de todo c~anto exi;te .....
Yo, Maestro, cual tú subo al Calvario
Y no tuve Tabor, cual tú lo tuviste ....
Apiádete mi mal, dura es mi pena,
Numerosas las lides en que lucho,
Fija en mi tu mirada que serena
Y dame, como un tiempo a Magdalena,
La calma, ¡Yo también he amado mucho!

laban las garras de un león apoyándose sob1··'
torneadas esferas, iba a buscar un refugio én
su regazo siempre que me resistia con horror a
emprender el camino de la escuela, porque al
volver la cara hacia e l jardin bañaao por 1c,l
sol, me parecia que la fuente se burlaba de mí
riéndose como una locuela, que las mariposas
revoloteando en todas direcciones me desafiaban a pers8guirlas y que las ramas cargadas
. de: frutas me llamaban amorosas al columpia1-se mecidas por e l viento ..... .
- " ¡Ah, conque ( ú no quieres ir a la escuela,
me dec!a, r.o quieres aprender a leer, no quieres saber escribir! .. , . ¡Leer, escribir! ... ¿P1;;ro tú no comprendes lo que es eso?" .... Y entornando los párpados, sumergiéndose en las
sombras de su me.noria, vacíiando al trasponer
las lindes de la senectud tras de las cuales pare_"ce c_omo que retoñan las cándidas rosas de la
niñez y enredando en sus ebúrneos y afilado,,
dedos los negros rizos que colgaban sobre rr:i
frente, me referia la historia de su vida, hist0ria tierna y melancólica que reconstruyo en ·mi
imaginación como pudie1a hacerlo con una· melodfa escucbada a través de apartada dis'. ancia.
y en remotos dias.. . .. .

De pie, sobre la roca, que altanera
Bate la mar con sus espumas blondas,
Veo surgir la luna,-esa viajera
Tan pálida, y tan triste! de las ondas.
Asi, del océano de mi vida,
Disipando la sombra en que me pierclo,
Se levanta una estrella, revestida
De fu lgores divinos: tu recuerdo!

lL

++ +
A fines del siglo pasado la instrucción literaria de la mujer no abarcaba m!is que un solo
ramo: la lectura, y eso porque era indispensA.ble para las prácticas piadosas. Mi abuelita
no sabia escribir. ¡Pobre abuelita! .... Pero
sus plateadas canas eran tiempos atrás hebras
de oro su rugosa tez había sido tersa como la
seda
sonrosada como la aurora, sus marchitos labios dieron antes envidia a los claveles .. .
sólo sus ojos seguían siendo, como siem·pre
azules como dos turquesas. . . y cuando co11
aquell~s rubios cabellos, en el fondo de esa nacarada tez, por entre aquella encendida boea
y en las pupilas de 'esos claros ojos, se coronaban lucian jugueteaban y se asomaban sonrie;tes
'quince años, la lectura Je bastaba.,
y, a veces, ni siquiera le era nec~saria, para formular oraciones que no se escnben nunca, pa-

y

ios

Estudio de cabezas por Kaulak.

en él mi bisabuelo, y como si anunciara l a cosa
más sencilla del mundo, dijo : ·" Hija rufa: en rn.
rnla está el señor F .... es el que yo te he e legido para €sposo, todo está arreglado ya, es un
hombre de bas'ante ed~d; pero estoy seguro
de que te hará feliz, arréglate convenientemente para venir a conocer a tu futuro ... Y se
marchó tan tranquilamente como había venido.
Pocos momentos después entraba también :i
ese aposento un criado que llevaba el encarg:&gt;
de un joven oficial de marina, el Capitán de
"La Esmeralda," de decir a la bella señorita
que en la acera de enfren~e esperaba anhel ante una contestación. ·
Aturdida, sin darse cuenta de lo que hach,
sacó la niña la carta, como una paloma de s:;
caliente n ido, la llevó a los labios y la arrojó

Y quedo., · tan sumamente quedo que apenas
si la br isa pudo recoger la trémula frase escapada de los labios pálidos coxo los pétalos dt
una azucena, murmuró mi abuelita: ¡Si yo hubier a podido escribir cuatro palabras!! . . ..
¡ Pobre, pobre abuelita!
E DUARDO E. ZARATE.

PERLAS NEGRAS
Cómo brama la tormenta!
Có -., ,, agita turbulenta.
Sus oleajes la mar!
Luchando están los titanes . ..
Yo entre tanto sus afanes
Me divierto en contemplar!

Al contemplar tu j uventud penosa,
Recuerdo de Noemf la desventura.
Ay! tú puedes también clamar 11-orosa;
"No me llaméis Noenú: la más hermosa·
Llamadme Mara, esto es : mar de amargura!"
Mas qué importa! En tu lánguida cabeza
El nimbo santo del dolor flamea
Y el dol or es l a únira nobleza!
Dios unge con un óleo de tristeza
A los nobles espfritus que· crea .. ..
¿Escuchas? Pasan suspir ando en coro
Los céfiros ligeros;
Ves? Agitan los rectos datileras
Sus abanil!os de esmeralda y oro.
En Ocaso, la luz deslumbradora
De esos tonos purpúreos hace 111arde ....
¡Culi.n hermoso es amar en esta hora!:
Sentir que tiembla el corazón cobarde
Cerca del bien que adora
Y que invaden el alma soñadora
Las mlsticas tris!~zas &lt;!tl la tarde!
Agosto de 18~G,

...

¡lMADO NERVO.

•

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JUEGOS OLIMF?ICOS .

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Bodas de Oro de un Arquitecto

ª•n:rnn1lililllllltJllüi11 IIIIAIIIXllll i i l II i

II i 1111

l.,. .,.J'\--..,../\,,' vJ\-vJ"-vJ',v,J\,-v,J"-vJ',vJ"-vJ',v,J\,'VJ',vJ",l\.,l\,,l\,,vJ",vJ','VJ',vJ'-1\,,vJ'-vJ'-l\,,l\.,l\,,vJ'-vJ"v~~
ternado Nacional. Normal Primaria para
Maestros, y Nacional Primaria Superior para Niños, "Ponciano A:-riaga." Para los
efectos de este simulacro se supuso que una
fortificación estaba en poder de un grupo de
alumnos concurrentes, y que el otro grupo ta
atacaba. El triunfo fué para los defensores, di.3-

Los Preparatorianos en revista.-Un ataque a una trinchera,--:0(!fE!I!S;t· &lt;,!E) la qiigma.- EJ Jurad9 en la. tribuna.

m~

IIILJ

El dfa 15 del actual hizo cincuenta años
que se recibió de Ingeniero Civil y Arquitecto
el señor don Manuel F. Alvarez, y con ese motivo sus hijos la Srita. Marra y los Sres. Roberto y· Alberto Alvarez, organizaron una función
religiosa de acción al Todopoderoso, la cual
tuvo efeéto en la Capilla de la Sagrada Familia
habiendo asistido el Arzobispo de México.
El referido ingeniero posee enti:e varios titules de consideració_n , el de oficial de la Academia
l·Tancesa, ex;vicepresipentc de · la Sociedad
Cient!fica "Antonio Alzate" y . ex-presidente de
la Sociedad de Ingen ieros y otros de no menor
importancia.
La e,eremoni:1 religiosa revistió verdadera
soli:mnidad y el templo · estaba · lujosamente
puesto, viéndose lleno de distinguidas familias
de la capital, t1ue desearon icudir a esta fiesta,
tan digna pór todos conéeptós de alabanza.
Ocupó la cátedra sagrada el ¡¡eñor Presbftero Doctor don qerardo Herrera, el cual er.
su .elocuente sermón, disertó acerca de que 1...
sociedad necesita siempre de hombres de principios sólidos, y voluntad firme en la senda del
bien, para que fundando una digna familia, sea
un sostén del edificio del orden y de Ja moral.
La parte musical ·estuvo -encomendad,a al
maestro Alejandro Greco, tomando parte el
cantante don Angel R. Esquive!. Terminada la
ceremonia se si1vió en casa del señor Alvarez
un "lunch-champagne."
Entre la escogida concurrencia que asistió
al acto estaban las señoras Luisa Zarco de
Cancino, Concepción Garéés de Zayas, Loreto
Tai;le Vda. d e GutiOrez, Dolores Dav-is !tlc
Martrnez del Campe:\ Matilde Vilianueva de
López Romano, señora de Anguiano, señora
de Ibarrola, Francisca Zepeda de Soto, Rosario
J. Vda. de Davis, Luisa l,,egorreta de Plowes,
Artemisa Hde. Vda. de, Elizondo, Isabel E.
de Orvañanos, Concepci6n Mendoz'ii. ' de Robles
Gil, Esther Alvarez de Mendpza, Isabel H. de
Palacios, Guadalupe de Villa,rre:i.l, Teresa G.
Vda. de Trouillet, Josefina o. de Garcés, Me,·c,edes H. de Rasas, señora -·de Guarijeros, Ca1 olina P. Vd:1. de Ballescá, . Elena Ballescá de
Arrillaga, A&lt;le!a . O. y otras , &lt;¡ue no recordamos
en este momento.

tinguiéndose los preparator:anos por la precisión en sus movimientos.
Presidió el acto el Ministro de Instrucción
Pública y concurrieron a l sitio de honor dos
Direc~ores de · las Escuelas, el profesorado d e
l~s mismas Y alguccs militares de alta graduaBn la mañana del pasado último miércolo dieron
principio los concnrsos dt!
ejercicios militares
p ., r
alumnos de difere ut•·s ce1:tros educativos.
Las marchas de eslstencia fueron la parte del programa que se realizó; partiendo desde el frenle 1lel
Pala,cio, hasta el Hipód1oino
de la Condesa, pasando' por
· el Bosque de Chapultepec y
. - - el- Jura-do -- h-a • de decir a
q11ién corresponc:iió el 'PrP.mio.
-En 1ii: parte ,q.ue se refier~
a los,. ·simulacros de guerra,
estuvi._eron, a niuy buena al• turá los aiu111nÓs de , los ·siguientles planteles:- Escuela
Nacional Preparatoria, In-

11

.

. .,.

El jurado lo componfan los señores doctor
do_:i Angel Villarino, profesor Manuel R. Carrillo Y doctor -yicente Pérez de la Vega.
__Ul'.a vez termmados los ejerdcios del simulacro, los alumnos de algunas de las Escuelas se
~olocaron frente a Ja tribuna de honor con obJeto de efectuar, los ejercicios de escuela de
sección, de tiradores de fuego, de salvas y l os
de orden cerrada.
liay' que declarar que cumplieron perfectamente el cometido, especialmente la sección de
1~ ~reparatoria obteniendo el vremio que cous1stió en un ob_jeto de arte obsequio del Ministro de la Guerra.
. En previsión de algÍln incidente estuvo en
l;t ~ista del Hipódromo la brigada' de la Cruz
RoJa, de la Preparatoria, .compuesta de diez
alymnos, mandada por él Capitán segundo
Francisco Villagrán, y el sargento Alfonso Correa. No hub,o. que socorrer más que algunos que
sufrieron insolación durante los ataques a las

trincheras.

Exterior de la casa d el señor Ingeniero Alvarez.-Patio interior de la casa del seño1· Alvarez, con parte de la concurrencia
que asistió al acto.-El Ingeniero señor Alvarez, rodeado de sus hijos y de algunos concurrentes a la fiesta.

�SOCIAL

~
a)!
~

-

EL TRIUNFO DE LA i\IODA.-FIESTA EXTRAORDINARIA.
Giulio Secondo, el cronista en "La Tribuna,"
de la vida romana, se ocupa de describir un.i
fiesta de beneficencia originalfsima, nueva i,n
la• misma Europa: La Fiesta de la Moda, un
triunfo social e industrial que harto vale la µ,"_
na de ser conocido por las damas mexicanas.
Más que por el estilo' pintoresco y agudo del
cronista-al que voy traduciendo conforme ii,o
- el asunto es atrayente y substituye muy bieu
la carencia de tópicos sociales, tan escasos -,n
es~a époc_a sin ventura.

A TOUT SIGNEUR, TOU'.l' HONNEUR.

E:l martes 14 del actual cumplió sus boda~
de oro de General de División el señor Don
Porfirio Díaz, y muchos de sus amigos y compañeros de armas inclusive el Primer Magistrado de la República y el señor Ministro de
la Guerra, dirijieron al glorioso caud1llo c,iriñosos mensajes, recordando el d!a en que
ciñó la banda azul y oro.
Fué entonces cuando acababa ,el General
Dfaz de poner "de oro y azul" a los francc•ses, hoy nuestros hermanos.

Aunque parezca un cliché, quiero (lreer que
esos cablegramas mandados hasta BiA.rritz Jos
traducir!a el gran hombre pensando un momento en- el epitafio de Washington. "El primero en la guerra, el primerot en la paz y ,il
primero en el corazón de sus conc~ulladanos."
y bien, sL ¿ Quién se atreverá. a negar que
es la única legítima g loria que nos queda?
Cuando los ingratos, o los despechados, o
los locos miren hoy a ese eterno espejJ interior
que todos llevamos, verá.u aparecer la figura
resplandeciente de Porfirio D!az.
-

El Señor Dios dispuso de siete d!as para 1111.cer el mundo. Y no sé si ha resultado una bell:i
cosa. Pero El empleó primero toda una etero\~
dad en pensarlo.
.
La espléndida sefiora Alys Ravá., en cambio,
no ha neéesitado nacla para darnos la mtl.s nueva y magnfflca de las fiestas: la ha creado con
un lampo del genio, y ha empleado ..... ¿quó
cosa ha empleado? .... sólo el atractivo de su
exquisita dulzura y gentileza que a fodos enca•1ta y fascina.
Mas para que esta fiesta resultase un triunfo
colosal y pudiese explicarse en toda su novedad
y magnificencia, han ocurrido dos cosas: la msror cooperación de parte de la __indµstria y lo
soberbio del local.
Por eso ha sido, escogido el Hotel E:t'!elsior:
en ninguna otra parte-sea en Roma, o n:.as au..
-se habr!a encontrado local tan elegante y tau
vasto, un servicio tan perJecto y un materhu ta,,
abunda_n te y -rico y un direclor, en fin, corno
il signor Jans_en, que .ea~e animar y ayudar a
la rnciedad romana en todas .las .manifestaclor_es de su actividad.
Y en cuanto a Jo que fué ayer el "Excelsior"
es absolutamente inde¡¡_cliptible-. F11guraos la
más inmensa y la mtl.s fantá.sHca selva ,de flores,
flores las má.s bellas y las más .raras; una especie de lugar encantado E:in Hmites 'y sin dimensiones; todo envuelto por . -l as emanaciones
de las plantas, todo inundado d,e luz, 't odo ádornado de millares de gracio$fsimos festom)3
blancos ,y verdes salidos de mil;lares de pequeñas grutas como esculpidas ,por Canova, una
música deliciosa y embriag-ador:¡, dirigida egregiamente por los Maestros Calllgart y Blasettl .. ,.
figuraos .todo esto e imaginad aún todas las
calles que circundan al vasto edificio estremecidas por innumerables automóviles y carruajed,
y al público de fuera ansío!.o de observar el inusitado movimiento y. . . dentro del inmenso salón-entre las flores y las luces-toda, toda la
Roma elegante, italiana y cosmopolita, los más
grandes nombres, todas las personalidades c,i
la nobleza, de las finanzas, de la pol!tica, las
más hermo¡¡_as damas; y luego, cuando os hayá.is
figurado todo esto, no tendréis aún la más m!nima idea, la más lejana imagen de lo que ha
sido la "FIESTA DE LA MODA" en el "Excelsior" ideada por la. .señora Alys Ravá. y a lrt
cual contribuyeron los más notables industriales italianos.
He aqui cómo se desarrolló la fiesta.
Frente al público, en el salón cent\·al, se
construyó un pequeño teatro, alegre. y coquetuelo, que_ reproducra con sus finos mÚebles,
sus espejos, sus lámparas, sus claros muros forrados de seda y sus muelles alfombras, el nido más ideal. que soñar pueda ese ser extraño y
multiforme que se llama la mujer elegant_e.
Apareció Trilussa y explicó en lo que ~onsistía el espectáculo y por qué era dedic;ido a ' la
mujer o a la moda-son la misma cosa!- y,
vara comenzar, recitó algunos sonetos magnr'ficos acerca del vestido, sus ventajas y sus inconvenientes.
Se hizo primero, una especie de cuadro general o de conjunto y después, a su turno, ca.d a
casa presentaba sus producciones. Inició la s&lt;,rie la casa Asean!, la cual presentó, por medio
de dos belHsimas sefioritas vestidas de blanco,
1

11,,

-

una gran cantidad de sombreros blancos d•J
mediados de primavera, todos graciosistmos Y
r, e;;q u!simos que gustaron extraordinariamente.
El se.,undo cuadro correspondió a la casa Old
England que exhibió-con dos damitas eñcan°·
taaoras-una colección de trajes de paño,
raso, de seda y de casimir; para soirée, par~
viaje, para paseo, pa1 a spo1·t, e tc. En su mayor!a, obtuvieron grandes aplausos, ya por la elegancia del corte, o por el buen gusto del dibujo,
por lo perfecto de la ejecución o bien por la feliz elección de los colores.
Tocó el turno Juego a la ca¡;_a Trombetta, de
Génova, que presentó, valiéndose de tres señoritas- tres tratados de estatuaria-un conjunto
de vistosisimas y nuevas toilettes de un gusto
perfecto y que fueron una verdadera revelación.
El éxito fué oportun1simo, además, porque Jo,;
má.s bellos modelos mostrá.banlos la hermosísima
Señorita Fulvia Perini-romana-tan conocida, y cuya presencia es indispensahle en todas aquellas manifestaciones en que el arte necesita la contribución de la belleza.
•
Otras tres casas reputad!cimae exhibieron
C:espués magn!ticos y originales creaciones de
la señora Zacagnini y la casa Martitt una serie
de sombreros can flores de óptimo efecto.
- El séptimo número era destinado a la casa
Zezza, la que por una dolorosa circunstancia se
y~-6 -obligada a faltar al llamado, siendo el insigne Armando Falconi {tan aplaudido_ el!- México) quien anunció la triste noticia. El actor
indemnizó cfe~idamente al público lie la falta
recitando un1 wagnifico diá.logo con la encantadora Tina di Lorenzo {también aquí aplaudidfsima) escrito por Roberto Braseo, apropósito
para este fe!{tival de beneficencia y que lleva
por titulo "Fotografía sin .... '"
Tina y Armando deleitaron y fueron ovacionados larga y vivamente.
.
Se abrió de nuevo la exhibición y aparecieron
en toda su' ma,nificencia las creadoras de la
caEa FJorio, de ~í!Án, que lucia las gracios!simas señoritas Dina y Olimpia, cuya presentación hizo Trilussa. Dar una idea de aquella sucesión de trajes tan ricos y de ejecución tan
perfecta, y en su variedad de un gusto impecable es verdaderamente imposible para nosotro_s,
ign'orantes de ese género de cosas. Diremoi;;
tan sólo que se produjo la admiración y la maravilla. Las señoritas Dina y Olimpia, para º"jar admirar mejor sus 'trajes, arroJa):Jan gar-bosamente aqu! y acullá., centenares de frescas
rosas y camelias a la concurrencia.
Vinieron después las señoritas Camero CO!l
sus sombreros. Es.tas damitas, pertenecientes a
una distinguid!sima y bien estimada familia
meridional han pensado-como se piensa fuera
de Italia_'.que vivir a expensas de la familia,
de una manera improquctiva para el hogar, no
es la mejor de las costumbres, y han decidido dedicarse al arte industrial demostrando as! que
el trabajo no es· solamente proficuo, sino que
es también el mtl.s -cierto y seguro elemento de
nobleza.
•
Cuando aparecieron ante el público, .en el
esplendor de su soberbio tipo italiano, cqn la
elegancia de sus líneas y la frescura de su JuJ·
rnntud, y que mostraron las exquisitas creaciones de su 2rt!3tica faptas!a, fue-en saludada&lt;,
con u:,:ia cálida y raerecida ovación. Y ·c omo el
aplauso proven!a de su inmensa clientela, distribuida en todas las clases de la r.ociedad, fué
p::?.ra ellas verdaderamente sincero Y grato.
La casa Finzi, de Miláu, se presentó en seguidn. con tres arrogantes y suave, señoritas Y en
r-'o~e cuadros diferentes, cada uno ' mtl.s bello e
interesante que d anterior. Y yo quisiera-ya
que hablamos de una fiesta de beneficen~ia;-que se diese una también para nuestro d1cc10nario tan pobre, tan exhausto en ciertas circunstancias! En ,presencia de la obra estupeuaa :le
Ja señora Finzi,-que es el alma de esta important!sima negociación-frente a esta interesante exposición-que aunque se trate de casa italiana, ha sido premiada en Londres y en Parf3,
en Madrid y en Bru~.elas-las palabras faltan
y no encontramos adjetivos nuevos para califi~ar éstos tan nuevos y conpletos triunfos.
Las toilettes de la casa Finzi han sido la
más ideal manifestación art!stica, y una representación efectiva de un ensueño de belleza Y
de elegancia incomparables.
Cerró el espectáculo la casa Daina, con una
exhibición vastisima de sombreros, desde su
origen hasta las más recientes creaciones.

ª'"

Dió luegn prin'.:' ipio la rifa ' de los valiosos premios-idea genial de la -_seµora Maria Mazzoleni y los objetos eran móstrádos al público con
gracia y desenfado por "el , simpatiquísimo Armando Falconi. Figuraba.n -vestidos, sombreros
y gran variedad de prend~s -de uso, todas finfoimas y de alto precio. En esf.a parte de la fiesta,
la iniciadora estuvo ayudada por muchas gentiles damas.
Este festival, nuevo y excepcional en toda
Europa, y cuyos producto¡¡ van a aplicarse al establecimiento de educación "DUCA DI GENOVA," es Ia mejor afirmación de lo que puede y
sabe hacer la industria italiana.
Concluiremos esta nota diciendo que la casa
Tecla ha puesto graciosamente a disposición dlJ
los expositores las magnffl,i:_as joyas que t~nto
realzaron las "tollettes." Asimismo la senora

Alys Ravá-con la finura de un delicadisim.J
pensamiento-ha querido a sus expensaa recompensar a cuantos coadyuvaton a l!!. "Fiesta &lt;lt
la :'lloda.·• A Tina di Lorenzo obsequió una
gran bolsa de oro y esmalte; una bellisim.a &lt;)igarrera de platino incrustara de brillantes al
director del "Exce'sior," Signor Jansen; cig:i.rrera de plata con monograma en oro a todos los expositores y valiosos anillos a todas
las señoritas que figuraron en los cuadros.
En cuanto a la "Copa. de la Elegancia," '3e
acordó por unánime decisión que sea el premio
principal en una fiesta antl.loga que ya se prt'para para el año próximo.
Los nombres de los concurrentes: Toda Roma y provincias.
FRAN&lt;JISCO GANDARA.

�t n el Foyer de la Daiiza
de la ~ral) Opera de París
b:·aba 36,000 por año; Fanny Elssley,
46,000; Carlotta Gris!, 42,000; La Cerrlto, 45,000" y La Rosatt, 60,000.
Hoy dla el Cuerpo de Baile de la Gran
Opera, comprende cierto cincuenta, entre
bailarines y bailarinas, con sus correspondientes gerarqulas, todas las cuales estiín bajo las órdenes del maestro de baile, puesto ditlcil, que requiere una Imaginación, un esplrltu flexib le e innovador,
confiado actualmente a un ruso, M. Jvan
l!lustine, que ha demostrado grandfs
condiciones coreográficas y
un brillante ingenio. De!lpués hay un sub-jete de
baile, que es M. Girodier,
excelente ballarln, que suple al superior en casos de
ausencia.
¿Quién ignora el erecto
gue produce esa frase máYlca de "bailarina de la
Opera?" .... Se cuenta que
11n burgués recién llegado a
Parfs, al regresar a su pro-

Mlle. Slrede.

vlncia y al referir que habfa estado tres
veces en el "Foyer de las Bailarinas" se
hizo el vacto a su alrrededor, las señoras
dejaron de tratarle, y dectan a sus hijas
que huyeran de él, como de un homb!'e
peligroso.
Se refiere Igualmente que en una o~asión
un abogado distinguido manifestó deseen,
de visitar el indicado "Foyer."
-¡No!. . . . de ninguna manera! ....
dijo su esposa.
-Considera que no hay ningún peligro.
-¡Puede que no vuelvas!. . . . exclamó el!a
con tristeza.
-No corro ningún peligro-argulló el Letrado.-Las bailarinas guardan. la mrui exquisita corrección, y no di r igen la
palabra al que no conocen.
-¡No! . ... ¡No! ... .
¡De ninguna manera! .. .
Y no hubo manera de
convencer a la buena seflora.

El próximo dfa 24 se efectuarán en el Teatro
Principal los Juegos Florales que la Junta de
Covadonga organizó en el presente año como
uno pe los números más atractivos de su pro¡;rama.
Grande ha sido el éxito de este torneo intelectual, y según noticias, tanto las poesfas pr&lt;:!miadas como la prosa, demuestran la escrupulosidad del Jur ado que se encargó de apreciar

cuiíles debieran ser los trabajos dignos de recompensa.
Noche hermosa se prepara; veremos a una
de las jóvenes más bellas de México ostentar
el manto de Reina del Certamen y contemplaremos a una Corte de Amor, compuesta de p1,.ciosas señoritas, que como esmalte, de la joya princlpah a&lt;.\ ortJ.aré.n su , hermosura. Las
f'Stroras del poeta, los periodos rotundos del
mantenedor, har. de producirnos hondo efecto,

y seguramente que las almas de todos, irán al
unisono en busca de esos ideales magn!ficoi::,
que surgen siempre cuando presenciamos esos
torneos que siglos atrá.s se llamaron del "Gayo
saber." Los tiempos han cambiado y sin embargo, aun vemos con satisfacción, esas resurrecciones del pretérito, tan llenas de encantos,
tan magntflcas por sus tendencias, t.an admirables, por su significado en los anales de los
~ueblos."

Mlle. Lea Peron.

¡ La danza, el baile! . . . que
Quizé.s todo esto sea como un resto de l,1s
evoca una visión de encanto y
tiempos pasados, de aquel ~iglo XVIII en q ue
de vo luptuosidad! ..... La danz i
las jóvenes del cuert.10 de baile de la Opera, era
nacida con la humanidad, como
motivo de escé.ndalos que describen con todos
expresión reveladora de los sensus detalles las crónicas de aquella época. Las
tlmien~os humanos, Y tan diorgta.s del Regente, las
versa en sus map!festaciones cofiestas que daba Grue.-,
mo los carac'.eres de cada puc&gt;Director de la Opera Y
blo, Ee presenta cada dta con
ir á.s pujanza y con mayores bE'en las cuales aquellas
llezas.
f"'
célebres bailarinas se
Pero no es de los bailes pollamaban Pelissler, Pe·
puJare'3, de los que nos vamos
Upas, Duval, Du Tilet,
a c cupar, tino de los que tienen
m·1cho de convencional, de 101
y la célebre Camargo,
lle teatro de los que ejecuta el
tomaban parttl, y por
cuc· po .dé baile- de lá Gran Opecierto, no del modo cor:i. en Par!s, que es como si dirrecto que aparectan
jéramos la representación ofl ·
cial de la danza.
·en la eicena; las M·
En los momentos actualc3
nas que ofrect~ la Guld lS ten•encias nuevas, .PO'lem11~
mard en su H.otel de
señala\· i;n el arte coreogl'i!.fl.co:
la Chausseé d' Antlu;
ur a las tentativas inqivid'uales
de •Isidora Duncan, la bailar!·
los lujus escandalosos
na de lo,; pieJ descalzos, la que
de la Dutché aparepretende resucitar las danzas
ciendo en Longcham::i
griega¡:; y otra, la que personl·
fican los bailarines y bailarinas
en un carruaje coo
dO' los bailes ru~s tan en bo·
seis caballos con guarga en todas partés, y que en el
niciones de oro; y
mis -r o Par Is entusiasmaron al
otras porción de sucepú ; Leo, sin que por esto se pui,sos que no hemos de mencionar, en los cuah's
da asegurar que d_lc.has danzas producen gran i:npresión, y qu-'!
las bailarinas eran siempre el motivo de corrup·•
so;i de !ndole tan d1ve!sa de las francesas, se puedan calificar colll'l superior es a. éstas.
clón, han sldo los orlgenes de ese concepto quo
El cuerpo de baile de la ópera tiene lejanos y gloriosos orfS!_ tiene de las danzarinas del "Foyer."
&amp;enes. Debe su csister:cia a Luls XIV, el "Rey Sol." Las carHoy no pasa eso, ui
tas o reales decretos que lo
mucho menos, y Ki
fundaron datan de 1672 y dice11,
bien claro está, 1:,J
que "junto con la Academia
Real de l\lúsica, se funda una
Cuerpo de Baile de la
escuela de baile propio para que
Academia Nacional de
salgan de ella bailarinas, como
Parts, no es una co lechan de salir cantantes de la
ción de monjas, no
Opera." Otro decreto de 11 de
ob3tante su vida, 111\
Enero de 1713 firmado por el
citado Mora:-ca reguló el pr1··
general, es correcta Y.
sJpuesto del cuerpo de baile.
no llega a los escánLos baila, ines Eerfan doce y padalos de antafio.
11 los ¡:ueldos
se calculaban
8.400 libras. Las bailarinas ganarl:i.n en totalidad 5.400 libras. Los dos p1 im&lt;&gt;10s b::i.ilarines cob1arlan entre ambos 900
y las dos bailarinas 1,000 llbras; y si se comparan esta3
clfr as con los sueldos de las
......
grandes bailarinas del siglo pasado se verá el aumento u;i
Mlle. Zam belll, P rimera baila rina d e la G ran Opera de Parls.
los mismos, pues la Taglionl co-

En el centro, en el escudo de España, la señorit,i Luz Vlzcarra y Oarc!a Teruel, elegida Rein'\ de l os Juegos Florales; y el poeta laureado,
Lic. don Antonio Médiz Bolio.-De izquierda a derecha, los señores Dr. don Tomé.a Perrfu, Lic. :\lanuel Marrón, don Antonio Fernández Granados, don Benito Garcra P r ieto, jurados calificadores; el Ministro de España, Excelentlsimo señor don Bernardo Cólogan y Cólogan, el Lic. don José Maria Lozano, Ministro de Comunicaciones, ambos Presidentes Ho°:orarios del Certamen;
y los señor es Manuel Garza Aldape, Ministro de Gobernación;don Luis G. Urbina, que integraron igualmente el Jurado oaliflcador, y el sefíor Lic. don Antonio Ramos Pedrueza, mantenedor de los J uegos Florales.

�chen, como suena, y le dejen solo con la elegida
' de su corazón. Y cae el telón:

+++

El cronista no conocia "Vientos de Montaña," de Antonio Médiz Bolio. Conocia la i::elebrada obra de Eca de Queiroz, "La Ciudad Y
las sierras," de modo que cuando desde una
butaca del Mexicano vió los tres actos del poe" ta yucateco (flor natural en los últimos Juegos
Florales de Covadonga, como rezan los pr-ogramas, y como es, efectivamente cierto), sintió
pasar por la escena, el espectro glorioso del estupendo novelista lusitano. Y u.o es que est•&gt;s
"Vientos" vengan · de aquellas fragantes "Sierras." Es que el tópico de ambas obras es el
mismo. Ef joven millonario que se aparisianiza hasta los tuétanos y se enferma de hastfo,
del mal que sufria aquel personaje de los Go11court que "deseaba" melancólicamente tener
un "deseo." Nuestro rico personaje, que en la
obra de Médiz lee todavia a Schopenhauer cuando en estos dias grita potentemente la voz c!e
Zarathustra, est:í fatigado de los hombt"'"' u&lt;;
las mujeres, del vicio dorado, del placer banal,
de las errabundas jiras turisticas en pos de un
roce desconocido. Es egoísta y duro, aunque todó' hace suponer que tuviera la fácil genero•idad de los hombres que profesan una filosofh
pagana a los veinticinco años. No es ni como
el Principe Jacinto de Queiroz, ni como el
Nicias de Anatole France. Es un hombre • que
cree en el dinero como cualquier choricero de
Cblcago que se abotona los calzoncillos con
gruesos diamantes y que, sin embargo, lo tira
a manos llenas. Es un Midas un poco judio. Un
Creso que aprendió teneduria de libros. Sabe
lo que vale el dinero y· lo va regando camino de
todas las babilonias modernas. Hasta que, amagado de tisis, el provinciano Monsieur de Phocas, seguid-o de su escudero Manolito, vuelvD
a México, donde una tia beata y babosa, 1111
apoderado ambicioso y servil, un.a chiquilla sin
carácter definido, y un primo tahur y sinvergüenza, le espe-ran como cuervos que acechan
una victima. Se hace un poco de sociología.
Suena el nombre del Padre Gutiérrez, un sace,.-dote vulgar. Todos se disputan los millones de
Alvarito. Todos, menos Rosalfa, la perla en es::t
confabulación brutal de pasiones innobles.
Ella, naturalmente, cura al joven potentado.
Le resucita. Le sacude. Le infunde la vida de
equellas montañas natales. Y, también naturalmente. acaban por adorarse entre los retozos
..-leportivos y bajo las enramadas peligrosas d'll
jardin, embalsamado con el acre (Jerfume d€
una primavera salvaje. Se aman de tal moda
que en el primer acto Rosalia se queda sin comer, por culpa del autor. En cambio, él le dice
bellamente:
-Parece aue tu voz viene de un sueño. Ere:;i
buena, Rosalfa.
Y ella responde como en la égloga de Marquina, ingenua y preciosa, linda y audaz:
-Cua,ndo hablas-dice él-parece que co
rre un río de aguas cristalinas ....
Y el:a re sorprende, con amables ,iwavien-·
tos, de las frases de su Alvaro, y le recita unos
versos de Fray Luis de León. Un idilio. Allf n0
llega la resaca tempestuosa de las ambici.ones
de los otros. Y, cuando es tiempo de que conch1ya la obra, él, inconsecuente con sus doctrinar-i.
egoístas, cede a los cuervos toda su fortuna, :i.
condición de que le dejen aquel pedazo de tierra
1&gt;ara herencia de sus futuros hijos-y vaya que
RosaHa promete!-y a cambio de que se mar-

El idilio tiene una mansa dulcedumbre y tn:1
l}onesto encanto. Es obra de poeta. Y ya sabemos que en el teatro moderno, no privan los
poetas, sino cuando escriben como D'Annunzio,
Sem Benelli, Rostand y Richepfn, Marquina y
Villaespesa. Los mejores dramaturgos franceses
e italianos de esta época, escriben sobre casos
palpitantes, vivos, trágicos, pasmosos de realirlad, pero poéticos. Bernstein y Rovetta, son do3
ácratas de la literatura. Más de alguno
de esos ponUfices no
las tiene todas consigo en cuestionrs
teóricas y hasta gramaticales. Y se comprende. El teatro
moderno "" realid:i;J
pura. AIH n.o ha,·
frases bonitas qu~
hablan de crepúsc!tlos violetas y de noches estrelladas, con
nna media luna como una hermosa
barca "para bogar
los dos", como dite
el a veces insufrible
Jnlio Flores. Lo que
se requiere es m1dula. Y verdad, siemore verdad. Hasta
Sarcey, que nertene.rf,._ ,. ,ma vieja escuela de critica preccn izaba tal principio.
Lo cual no quiere
d"cir que basta con

no ser poeta para escribir un drama. Hay que
poner en el medio, lo que Palma recomendaba a su criado. Hay ¡¡ue· poner talento, un
talento singularfsimo, de creador. Asf Shakespeare, "el segundo hacedor de hombres, después de Dios."
Médiz Bolio es, ante todo, y sobre todo, poeta.
Le lleva esa ventaja a Marcelino Dávalos, que
no ha hecho sino fantoches más o menos autom/1.ticos. Y conste que por amor al terruño, el cronista desearla que el ex-Diputado jalisciense, en vez
de hacer poHtica de obstrucción, fuera más
allá que el amigo yucateco en estas cuestiones
de arte. Médiz Bolio ha hecho, pues, una obra
mansa y poética, una comedia "baño-maria"-

como dijera Rusiñolque está fuera de las
marcadas tendencias de
la época, donde campa
gallardamente la escuela italiana.
En ''Vientos d&lt;J
Montaña" se hac_e poesfa con
instrumento pr,,s.a ico. Eso no
es precisamente una alta comedia,
como
dic(;ln los programas. Eso '~s
1.1n idilio poético. Y ya lo sube Ros a 1 i a,
cuando copiando a Edmond
Haraucourt, le
dice a AIV'aro,
señalando 1 as
rosas con que
lo baña al final
del segundo acto, para sorpresa de las
mujeres de la
escena y de los
crrticos que están en la sala:
"Ii o ·s mejores
versos, son éstos que no ';;e
han escrito ntin-

Teatro Colón.-Una
escena de lá obra "El
Homb)"e que asesinó.·,

Teatro Mexican·o.-Una escen:i
de l::i, comedia del 'poéta :n{exicano
Sr. M_édiz _Boli&lt;.,, titulad¡¡¡ "Viéntos de •Montaña."

ca," El poeta franc~·s
ba dicho:
Les plus beaux vers,
son

ccux

qu'on

n'ecril'ait jamais.

+++
Vaya justamente, un aplauso para Médiz Bolio, pr~miado en el concurso literario a que
convocó la Directiva de Covadonga, con la flor
natural. Y que Dios le perdone haber hecho
Jeer a su riéo-home don Alvaro Ansúres, los
librotes de Felipe Trigo, de quien ha dicho algún escritor ibero-sin que le haya partido un
rayo-que es el D'Annunzio de los españoles....

-+

&lt;$ &lt;$&gt;

La troupe que dirige el actor Coss, en el Me1 Teatro

Colón.~Escenas y personajes del drama 'El Hombre que asesinó."

xicano," ~s digna-'de·, a labanza, y ('] que esto es•
c··lbe le lia heého: siempre justida. ~
Pero coni todo y· ser Coss un estifuable direc-·
tor de escena, o ,por fatiga o por· incuria, descuida un poco la' labor personal de los actores,
para dedicarse, de p_referencia, al conjunto. Y
as! es cómo notamos en Maria Luisa Villegas
ciertas poses que "disuenan de la harmonía
plástica de una serie de .actitudes. Y ,as! .es cómo vemos en l\1utio2-que tiene pasta dé artista y un buen teÍ,nple temperament~l-Ciertos
amaneranuentos repetidos en cada: nueva ·piez'l,
sin que baya_quien le diga con enterezi:Cque dP.be modificar tal ·cuál gesto 'nótóriamente artificioso ·ral cual grito en que ·1a pasión brota
con iu'flecciones de melodrama. El mismo Coss,
-en es.ta· obra "iló tomó papel-en su calidad
de maestro, se· o1vida de qué también H~m~~o
suele dormirse y a veces atropella la d1cc1on
y Ealt.a irreverentemente las silabas, restando

toda ~Úgestión a Ja graci¡¡. verbal
de un · parlamento.
La séñbrita Ceres Sáncbez, llena de
elegancias y de graciás, es una bella
dama joven. Luce muy bien su encanto. Pero . no posee todo el
aplomo para ser dueña de -sí._-Sin te~er los
:::.rranques pasionales de M!!,ria Luisa Villegas,
¡;odr¡a, muy disCI'.e.tamente, cumplir los papeltlS
que le corresponden en el t¡¡atro moderno, ya
• que en és~e la décima parte del éxito cot,.siste
en saber llevar· la ropa.
Barreiro es discreto. Exagera a veces la comicidad de las obras, pero como es demasiado
joven, está en sazón de aprender.
Pero a juic.io del cronista, el _ -verdadero
temperamento artistico en ese cuadro es el de
· Emilia Castillo. Es una pequeña qÚe bace sola
su labor, sin maestro ni guia. Y bace mucha.
· Debe tener veinte años a lo sumo, pero su precocidad la arrastra en bellos raptos nerviosos
basta a sacudir al público. Es ésta una perla
que pronto ha de lucir con cálidos orientes en
la diadema con que habremos (j.e . coronar a la
Musa propia, a la gentil musa autóctona, taP
calumniada.
AUGUSTO CONDE

�l:.A FA-MILI-A JUV-ERA.
EPISODIO NACIONAL.

En pobre casita situada entre breñas y med~o
oculta e n las agrestes faldas de la Sierra M::.dre, frontera de México con los Estados Unido;,,
·vivla el anciano guerrill-ero, evocando en los
últimos años de su azarosa existencia, recuerdos
de la guerra boILér;ca y episodios que dieron
inmortal renombre a dos ilustres hijos de Oaxaca, al caudillo regenerador, que señala época
en la historia contemporánea amP.ricana, y al
indio · insigne, don -Benito Juárez.
El guerrillero proclamaba muy alto que no

en lauro inmarcesible para el General Porfirio
Dlaz; y el 2 de Abril de 1867, en que la ciudad invicta y el caudillo oaxaqueño adquirieron
renombre imperecedero.
lnteresante por demás fué aquella campañ.~
memorable, que en algunos episodios asume carácter legendario, sobre todo en lo referente :i
herolsmos sin cuento y a patrióticas hazañas.
Las comunlca&lt;tiones se efectuaban con inmensas dificultades, y el temor de Ios encuentros con el enemigo hacfa recurrir a estratagemas, confiándose a la fidelidad de los mensajeros.

i

--~

~-- -

.

~~-::&gt;--

@;;._-.. e::-::...::::,,..

~- ~~

~

había perdonado medio para encon:1 arse sie rupre en lo más recio de las ·batallas contra la lntervención, y su entusiasmo- por aquellos hombres rayaba en fanatismo, .s¡tboreando con deleite sus proezas en la magna contienda. Gozaba y se rejuvenecfa con las memorias d;!
ayer, y muy cerca del Paso d el Norte ·(hoy Ciudad Juárez) interesaba a los viajeros con sus relatos cuando alli se detenian algur¡.as horas.
En la villa fronteriza permaneci varios dias,
en un hogar muy intimo y querid·o, hoy vac'.io,
y visité Ja casa de la serrania, guardando en la
mente los episodios de antaño.
La guerra civil bahía tomado carácter imponente, extendiéndose por todo el vasto territorio mexicano, y penetrando por las grandes
arterias del pais, agitaba aldeas y ciudade!l,
sucediéndose los combates, victorias o derrotas,
en el campo d e los imperialistas o en .el de lo.J
republicanos.
Unos y otros centuplicaban sus energlas bélicas. El gobierno na&lt;.ional, atacado por la ma•
yoria, habíase instalado en Paso_ del Norte, en
mode,Usimo alben·ue, donde l e¡os del campo
de acción, velaba s·n descanso por los intereses
de la patria y por su amenazada libertad.
Habfanse libra do grandes batallas, y alternativamente eran las poblaciones tomadas o
desalojadas por uno y otro partido, y muy e:i
particular se ciñó Puebla la corona: de gloria
en dos ocasiones memorables: el 5 ·de Mayo de
1862, inmortalizado por el General Zaragoz:t

-

Entre éstos habiase distinguido e l guerrilloque e;i. varias ocasiones burló a los imper:i:.listas, atravesando ent1e ellos merced a ing,ifliosos disfraces, a su destreza, a su audaz serenidad y al valor temerario, que, más de una
rnz, le habfa salvado.
. Por el año de 18 66 uno y otro bando se b~
tlan con encono, pero el amor patrio estab:i. de
tal moüo encarnado en~fos, republi~anos, que
hubo familias en ' las cuales cada individuo era
un héroe que maria legando a sus hiJos y a sus
hermanos el odio al invasor, y e l deber de batirse basta triunfar o sucumbir. La familia Juvera dió este ejemplo sublime: el padre derm.mó su sangre y perdió la vida en el campo de
batalla, mientras que su hijo mayor cargab:i
sobre los enemigos y maria acribillado a balazos.
Pocos meses después, otros dos hermanos
atravesaban el Estado de Sonora, custodiando
un convoy, cuando se yieron rodeados por numerosas fuerzas imperialistas, sin esperanza rl.e
~alvaclón; pero esclavos del deber, hicieron
prodigios de valor para que el convoy no cayes.i
en podfr de los enemigos. Pocos soldados habian queda'.".o a retaguardia, y se batian com-1
fieras, para dar tiempo a que se alejase el destacamento custodio del convoy.
En Jo más recio de la: refriega una bala atr:1 -vesó e l pecho del menor de los Juvera, cuando
ya el otro hermano habla sucumbido al iniciar!'e el combate.

1;0,

-Pancho,-dijo con voz débil llamando a
un soldado, que al verlo caer babia saltado por
encima de varios cadáveres y corria hacia él.
-Aqut estoy, señor.
Y trató de incorporarse.
-No, no,-murmuró;-no; me muero ... .
en el pecho llevo unos papeles. . . tómalós ... .
y si puedes se los llevarás a mi jefe; júram.,lo . . .. -añadió perdiendo e l conocimiento.
El soldado se esforzó para levantar al herido,
lo enlazó con sus nervudos brazos, y cargándoselo al hombro se dirigió a un próximo arbolado, tanto para ocultarlo cuanto para conducirlo
más lejos, a sitio donde pudiera ser isocorrido,
pues aunque débilmente, pareciale que respiraba.
El guerrillero, pues, era él, babia vivido desde muy niño en una finca de la familia Juvera.
A1li quedó huérfano; alli creció bajo el amparo de aquélla, y como quien dice vió nacer a
los seis hijos, para quienes fué siempre un perro fiel, porque veneraba a la joven madre y
hubiese dado su sangre por ella.
No era posible olvidarse que la suya, viutla
y abrumada por las fiebres, habla tenido 11.a,st,,
su muerte los cuidados asiduos y el benéfico
_:;;ocor_r&lt;;&gt; de la noble dueña de la µnea.
Ya en las últimas luchas, anteriores a la intervención, habiase batido en e l campo liberal
bajo la enseña de la Constitución, tomando
ejemplo de heroismo y amor patrio en e l ro.ir ido de su protectora.
La sagacidad de Pancho le habla captado "1
aprecio de sus jefes, y no hubo comisión peligrnsa que no desempeñase con acierto. En la derrota
de la Estancia de las Vacas salvó el guernn ~ro una bandera, exponiendo su vida para que.
el valioso trofeo no cayese en poder del enenügo. En la acción de San Miguel, ganada por d
General Ortega contra Miramón, obtuvo mención honorifi&lt;;a por su valeroso comportamiento, y rotas las hostilidades para derrocar al
Emperador Maximiliano, siguió la suerte de
Juvera y de sus hijos.
Volvamos- al lugar donde Pancho hablase refugiado con el herido a favor de la noche. L0s
imperialistas, defraudados en la esperanza tle
apoderarse del convoy, suspendieron el fuego,
retirándose con algunos prisioneros.
El animoso guerrillero descansó un momento, y pudo advertir que Juvera respiraba aún.
Entonces, con sumo cuidado, se lo cargó de
nuevo, y lentamente se puso en marcha.
Numerosas partidas imperialistas recorrían
e l Estado ge Sonora, desde San- Marcial hast a
la frontera, para cortar las comunicaciones _v
aislar al Gobierno republicano, establecido en
Paso del Norte. Alboreaba cuando .Pancho, ni
cruzar un campo, descubrió una modesta ca,ia
de labranza, que en verde alameda brindaba
asilo, porque la gente del campo era fiel, en ,;u
ruayoria, a la causa nacional.
Un perro empezó a ladrar desaforadamen~e
desde lo alto de la tapia, confundiendo sus ladridos con el cacareo de las gallinas y las voces
de un hombre, que receloso se asomó a una
ventana, y a la vaga claridad de la aurora distinguió al soldado que, sujeto en sus brazo3,
traia al herido.
-No- podia---eq-ui:v.ocar.se: el uniforme era republicano.
El campesino abrió la puerta, y saliendo 11
encuentro de Pancho, exclamó:
- ¿Está muerto?
- No sé; me parece que no.
-¡Pobrecito! Entre; le acostaremos, y tal
vez . . ... Malditos los que derraman tanta san. gre y devastan nuestros campos.
Pancho babia seguido al buen hombre, y ayudado por él, tendió a Juvera sobre un tablado
cubierto de mantas mexicanas de vistosos colores.
- ¿No tienes nada para r efrescarle la boca?
-Nada más que pulque y leche.
-Pues pulque, a ver si se reanima.
-¡Está pálido como un muerto!
Ambos intentaron quitarle el uniforme, de1pués de haber vertido en su boca corta cantidad
de pulque.
L_a camisa, empapada en sangre, cubria ia
ampna brecha abierta• por la bala, y al querer
desprenderla, hizo el herido un movimiento.
-Vive,-exclamaron los dos.

-¿Es muy il!lportante lo que Lene usted que
-Cerca está el pueblo, y llamaremos al mé- chas alas, mostró los famosos papeles.
La hortelana, que era antigua amiga del sol- decirme? ,-preguntó con exquisita corte:.,...
dico . .... .
dado, le cuidó durante un par de dias, y con
-Señor: he sabido que usted ~ale para Mag- ¡ lnútJl! -contestó el soldado.
buen vendaje, un cordial y dinero, se internó _dale_n a y Altar, y que allí ha de 1 eorganizar
-t'ero respira was fuerte.
, tra vez por las hondonadas, más precavido-, pa- -tropas. Soy la viuda de Eu uardo Ju vera, muer-Es la agon1a.
to en campaña: y la madre de cinco hijos, qu,,
Juvera se movió de nuevo. Hizo uu esfuerzo ra no exponerse a otro fracaso. Cuatro jornapara levantar la cabeza. Sus labios balbucearon das necesitó para llegar a la finca de la viuda han sucumbido en diferentes batallas.
~l Coronel hizo un movimiento de sorpresa;
algunas palabras. . . . . Lanzó un gemido aho- Juvera, donde ésta se encontraba sola con 3 ¡1
hijo menor.
recordaba el nombre de los heroicos patriotas.
;;ado y quedó inmóvil.
Desgarradora fué la escena entre la infel iz
~SeñÓr; éste que me acompaña es el meno,·
.ttab1a muerto. rancho y el campesino se arrodillaron, y largo _rato permanecieron rezando madre y el soldado fiel, portador de tán lúgu;ire:s de mis hijos,-y _desea tatirse por la patria. Cumnoticias, y entonces supo que otro de -aquella- fa.- plo con él ,y conmigo misma, al poner bajo las
fervorosamente.
De pronto recordó el ·guerrillero el supremo milia heroica babia dado su vida por la patria ordenes -de usted a un patriota. :.i1 v1ve,-ana.dió -scillozando,-daré gracias a Dios; Y si mu&lt;'encargo que J uvera habla encomendado a su en Hermosillo.
- ¡ Mi marido, mis cinco hijos,--:exclamó,re .. ·. /- , moriré yo también.
lealtao. E.n la levita d~l uniforme encontró va-Señóra: • -es -usted una madre sublime, -.;
rias cartas, y en un sobre cerraoo los despachos han cumplido coa.o bueno\ patriotas! -Dios 10,,.
premie; pero yo me quedo eol&amp;- y a!Jrumada Ue -- vreve~ : que· su hijo será digno de usted Y del
J.ara el Gobierno.
El buen patriota ayudó al camp~sino en aque- dolor! .. ,. No te j~.t~J?,_g_as, Pancho; entrega·. Eacrificio que s_u - grandeza de alma ha llevado
llos últimos deberes, y al ataraecer dieron se- esos pliegos. . . . mi hijo infeliz los salv ó á a cabo. , ~
Aq11clla mad-re. he.o:ca te alejó para no prepultura al noble joven, muerto en el campo di'! costa de su vida. . . . . .
- ¿ Quién es el jefe en Metape?
i,enciar la salida del d estacamento.
honor. Una tosca cruz señaló la modesta tum-El Coronel Gabilon do.
,
A tl'avés de -peligros s in cuen ~o, cumplió el
ba.
- Hoy mismo se los llevaré.
guerril-lero su misión poniendo en manos de
-Y ahora, Dios me ayude,-dijo el guerri-¿ y volverás?
J uárez- los despachos con~ados a su custodia,
llero;-porque entre ladrones y tropas enemi-Volveré, por más que quiero pedirle -un y ar,siosó de tomar parte en la campaña del
gas no sé qué será de mi.
Disfrazado de campesino • y llevando ocultas puesto entre sus soldados. Lo mismo que los Norte, fué a reunirrn con las fuerzas del Corone! Gabilondo.
las pistolas ·del muerto, emprendió la pellgrosa J uvera, daré mi sangre por la patria.
La viuda no contestó, permaneciendo alshtSe. su&lt;;.edian los co::::ibates, ya favorables o
travesia hasta Metape, donde la viuda ae Juadversos.
' era babia quedado con sus dos hijos ffiL;uu,·, •· da de todos aquel dia, cual si vacilara en tre enLa batalla más encarnizada fué la de Pitiqu i::,u fisonomia bonachona y sin malicia fué contradas ideas.
Pancho volvió precipitadamente de Metap•J, to, en la que los republic.anos lucharon cµerpo a
su mejor salvo-conducto, y en largas jornadas
cuerpo con fuerzas superiores.
cruzó campos y ciudades, pernoctó en los centro.-; y turbado y confuso dijo:
-El Coronel se marcha dentro de tres hoEn un reducido espacio estaban· encerrados
!.onde se aglomeraban los imperialistas, bebió
ras, porque los imperialistas se acercan y yo:.... un oficial y varios soldados cuya bravura impr.vnlque con los bandidos, y sin inspirar a nadie
nía a los enemigos.
ctesconfianza, anduvo gran parte del camino sin yo me voy con mis compañeros.
-¿ Vuelves a Metape?
El oficial acribillado de heridas. había muertropiezo, acompañado por su buena est rella :1
-Ahora mismo.
to, y aun empuñaba el acero en su crispada roa por el anhele de cumpltr la delicada misión.
-Yo también iré.
no. Era Juvera. A su la do, y como defendiéndoPara descansar tellia que de ~enerse horas, :í ·
- ¿ Usted?
lo con su cuerpo, estaba Pancho, bañado en sanveces un dia entero, escuchando en las pulquerias lo concerniente a las tropas de uno y otro
bando, adquiriendo noticias de los movimientos militares y del estado de la campaña. Al saber que Pesqueira, Gabilondo Y
otros jefes republicanos seguian hacia la frontera, pensó en alcanzarlos e incorporarse en
sus filas.
Pero ignoraba él que en Hermosillo se habhn
batido con, los imperialistas el 4 de Mayo, Y si
bien la victoria quedó indecisa, los diezmados
republicanos habianse replegado a San Marcial,
y de ali!, un destacamento, al mando del C~ronel Gabilondo, marchaba hacia Metape, evitando caminos frecuentados por imperialistas.
Una noche, más animoso que nunca, porque
se acercaba el término de aquella larga Y arriesf;ada peregrinación, ·andaba presuroso por entre
zarzas y matorrales, cuando de pronto Je pareció que crujían las hojas secas y se trom:haban las ramas de los arbustos. Se agazapó para
escuchar; oyó pasos de alguien que se acercaba
y rumor de voces. Le hablan visto y le buscaban. ¿Serian amigos o enemigos? El corazón
del soldado Jatia con violencia.
Despejóse el cielo en aquel mom€nto, y a lri
luz de Ja luna vió Pancho tres hombres que a
su vez descubrieron al guerrillero, y atravesando rápidos la distancia .e arrojaron sobre él.
Vestian uniforme imp eri'.ilista, Y uno de ello~,
forcejeando con el patriota, dijo:
- Este hombre es un espía y debe de llevar
documentos importantes.
- Veamos,-añadió o ~ro ;-¿ llevas papeles Y
dinero?
-Ni uno ni otro,- contestó.
-Muy fácil es decidirlo, pero más vale d &lt;cl·
mostrarlo. Necesitamos el ainero para nosotros
y los papeles para el Emperador.
Pancho comprendió que eran ladrones con
uniforme.
Se entabl:í la lucha, y aun · cuando corta, fué
reñida. El r;u erri!lero cayó hei:_ido de u~ tiro.
Los otros Je registraron sus bolsillos, apropiándose de las pocas monedas que llevaba, y deGnudándolo casi por completo, se convencieron de
la inutilidad de sus pe.squisas.
-Mal negocio,- articuló uno de los bandidos ·--poca: plata y ningún documento.
y' sin detenerse más, se alejaron, dejando al
guerrillero herido levemente en un muslo, pero
satisfecho de si mismo. Los pliegos se habhn
salvado, pero aquella noche no podia contigre y sin conocimiento.
-Si, con mi hijo.
nuar la marcha.
Al leer la v iuda de Juvera e l parte de la baLa
viuda
de
Juvera
estaba
serena
y
en
sus
No sin trabajo, vendó la herida, y casi arrastalla de Pitiquito y los detalles de la heroica
ojos
brillaba
extraño
fulgor.
trándose anduvo horas y horas lentamente, hasYa rn preparaba el destacamento para la ma:- muerte del bizarro oficial, lanzó un grito supreta oue aÍ amanecer llegó a un caserío.
mo, y como herida por un rayo cayó desploEn la primera puerta llamó, y una voz de cha, no sin que e l valeroso Coronel Gabilondo
hubiera hecho salir a l guerrillero con los ae~- mada.
mujer contestó:
pacb os para el Gobierno, cuando llegaron una
-Abre, Maria; soy Pancbo,-dijo él._
El guerrillero, después de meses y meses, saPoco después descansaba, y a l examrnar li&gt;. señora y un joven solicitando con insistenci&lt;l
lió del hospital, y faltándole su bienhechora,
ver
al
jefe.
herida se convenció de que con algunas horas
buscó en la pohre cai;a de la serrania el desEl Coronel inclinóse con respeto en presende sosiego podria continuar el camino.
canso que necesitaba, después de una vida dH
El dinero y las pistolas se lo llevaron,-dijl), cia de la desconocida, cuyo traje de luto, su noabnegación y patrio' ismo.
ble fisonomía y la cabellera blanca como la nie-pero lo principal está aauL
LA BARONESA. D:r, WILSON.
ve le conmovieron.
y descos:endo el forro del sombrero de an-

�CRONICA
Aunque os promeU hablaros del corte que tienen los
, tr¡¡j_e~ . de • última moda, mj§ amables lectoras, prefiero fra_tar d_el capitulo de los J0!11b1~ros, por ser éste un asunto
más importante aún que-el anterior .
. __ En efecto; la cue\l;tióÍl d_e los SO]llbreros es de un interés
•extraordinario par.a · las da]ll~s de buef~.g~sto, y no hay nada tan sensacional en materia . de elegancias, como los
ca,mbios que se verifican JI. ~ste respecto, al fin o al principio de las diferentes estaciones del año y como -nos
encontramos· al comienzo · del otoño: _natura'.! es que diga
l!,lgo a mis lectoras, a propósito. de· las novedades relativas·
a ese asunto.
, Los sombreros que vemos actu.almente son algo más
: grandes .q u.e los de la pasada estación, sin llegar tampoco
'a laá enormes dimensiones con las cuales nos sorprendió
' la_Moda en épocas anteriores. Hoy son medianos, graciosos . y originales; se usan mucho las deliciosas "toquets"

El mismo modelo visto por detrás.
en "Brujas,'~ la ciudad m!stica, silenciosa y enca°:tadora, que ha sabido inspirar a notables
artistas contemporá~eos, bellfshñas 'obras literarias de cuyo ménto habla el - mundo enter"
Esas "b~guinas" se hacen .generaJmente e-~
fino encaJe de Brujas, y si esto no es p~sible
para todas los personas, a causa del precio tan
e levado que tiene dicho encaje, las imitaciones
están admiti~as, sie¡npre que sean bonitas y._ ..
adecuadas al caso. Por único adorno llevan en
e l frente un gran lazo de colores discretos,

Elegante traje de baile
hecho• en satén flexibls!,
blanco. Falda
drapead ~.
medio cubierta por una
túnica de tul bordado con
Eeda y perlas. El borde ,le
la túnica y de las mangas,
lleva una franja de pie l de zorN
blanco.
de terciopelo, adornadas con "aigrettes·•
o flores de seda. Los pequeños sombrt&gt;ros de fieltro tienen grande aceptación, sobre
todo, si se confeccionan en blanco, ~egro, o
matices muy vivos como rojo, oro antiguo, verde esmeralda o azul fuerte. Estas formas se
guarnecen con penachos de plumas de avestrnz
o con grandes moños "papillón" de taffeta o d•~

t
Bonito manto de "ratine" rojo obscuro,guarnecido con cuello Y puños de nutria
o castor y grandes botones de nácar gris.
seda o¡laca. Hay más lindas cofias o "Carlotas·•
que han tomado e l poético nombre de "beguinas," recordando asi el original y hermoso tocado que algunas mujeres llevan como el azul pas-

te!, rosa marchita o violeta antiguos. Estos ron.tices serán los que reinen durante el invierno,
pues as! lo indican claramente las últimas rúvis tas de modas.

Traje de visita, confeccionado en cresi;&gt;6n de seda rosa antiguo. Veste hecha en seda del mismo color, con dibujos impresos de tonos
rosa. Cintura oriental de listón rosa antiguo Y camisola de tul.-Fantasfa de estilo sastre hecho en "cótelé" crudo. La falda tiene en la
espalda cuatro tablones sujetos con un nudo de la misma tela. Jaquel abierto sobre una ~amisola de tul, adornado con un cuello en terciopelo violeta. Cinturas de listón violeta. Traje de calle en cachemira de seda amarillo pl'illdo. Falda plissada y blusa bordada con azul vivo y
negro. Cintura de cuero negro.
Citaré algunos modelos de sombreros, que
sin duda serán del completo agrado de mis lectoras. Uno de ellos es de fieltro rojo vivo, adornado con alas de paloma, que tienen un suav,e
y bonito color gris humo. La forma del citado
sombrero es muy linda, pues el ala se levanta
l)Or todo el borde como si fuese bolero, de mo-

do que también podemos llamarle "toquet," no
obstante ser de mayores dimensiones que éstas.
Las plumas de paloma estfln colocadas de una.
manera caprichosa y sumamente "chic,'' porque
rodean toda la copa del sombrero, formando
una corona de alas, que prestan al conjunto
un sello de audaz y rara elegancia.

Otro modelo es de fieltro azul acero, adornado
por detrás con un grupo de hortensias, hechas en
seda azul pastel.
A.un hay otras muchas novedades respecto de
sombreros, de las cuales hablaré próximamente a mis lectoras.
MARGARITA.

�J&lt;;L llUNDO ILlJSTRA.J&gt;O.

Cúrese usted en su ·

COMO NUBES EN EL CIELO SON
LAS PECAS EN EL ROSTRO

domicilio.

Ocultan la Limpieza y Lozanía de Ja
Tez. Desperfeccionan la Belleza,
¿ Por

CONSULTAS
A UNA ENAMORADA. .
J

Azucena: Es triste lo que me cuenta en s•t
carta, pero no se desanime por completo, pues
el carácter varonil es asf: la. variabilid.ad d&lt;;!
humor es tan espontánea y natural en los· hombres, que casi no hay uno en el cual no se observen esos rasgos o impulsos, que · tanto- nos
hacen sufrir a las mujeres. Pero no debe usted
tomar por cambio de sentimientos lo que acaso no es; pracure mostrarse muy cariñosa y
fiel con su prometido; tenga calma para· espr:·rar una reacción favorable a ese r especto; · quizá él se encuentre bajo la Influencia de alguna
preocupación; esto es demasiado frecuente ,m
los señores ·a causa d·e su constante lucha por hi
vida. Si a pe~ar de seguir tal conducta no obtiene
usted los resultados apetecidos, entonces escri- bale una carta; afectuosa pero resuelta, preguu-tándole los moti vos que tiene para haberse resfriado en el cariño ' que antes manifestaba a usted, y espere su respuesta con el valor y la r1:1signación necesaria en estos casos. La verdad
es la única base de dicha en el amor, y para
llegar al matrimonio es preciso llegar en 10
cierto, a fin de no exponerse a un desengaño
funesto y ya sin remedi9.
¡Ojalá que mis indicaciones le produzcan
un éxito tan feliz como yo lo deseo!

•

VARIAS RESPUESTAS.
Antonieta: Con mucho placer contesto,- a sus
preguntas. El traje propio para un caballero~
en e l caso de que usted me habla, es el de jaquet negro y de pantalón de color. La madri•
na del matrimonio debe llevar uñ atavio de color discreto, como gris plata, rosa antiguo, azul
pastel o "abricot." El traje ha de ser de seda
si esto es posible; de lo contrari o debe hacers¿
e_n velo de lana, en crespón, o en alguna otra
seda flexible.
La piel de ante se limpia con garnlina.
Tengo verdadera satisfacción a l aceptarla entre el número de mis amigas i_ncógnitas, y 1•) ·
ofrezco mis más cordiales sentimientos de simpatía y de estimación.

UN 'LIBRO.
Emilia: En la casa de Bouret le pueden proporcionar catálogos en donde encontrará los
nombres de varias obras de la indole que uste,1
desea; dirijase en seguida a la misma casa ¡ja1·a
informane respecto de cuál es el mejor tratado

CARTAS Dl&lt;J Al\1OR.
Jlaría: Con grandlsima pena por mi parte, es-

de ese género, y alli le darán más amplias noticias de las que. yo podrla suministrarle.
En otra ocasión tend r é el gusto de poder se,·virla con mayor e ficacia.
M01)}1LO.

&lt;..:urmencita: Doy a usted el modelo que desea.
de traje para calle. Está hecho en "brochado' '
de lana verde gris, adornado con terciopelo
verde y botones forrados de esta misma tela.
Tant&lt;;&gt; el corte del traje como el género en que
est.á confeccionado, son las últimas novedadr::;
de las modas de otoño.

timada señorita, me veo en la necesidad de manifestarle que no puedo leer las copias de las
cartas que se sirve adjuntarme a la suya, pues
e l texto está borrado de tal modo que, a pesar
de mis mayores esfuerzos, no he conseguido .
leerlas por completo, y necesito hacerlo asi par!l
dar a usted una respuesta, basada en el conocimiento del caso. ¿Seria usted tan bondadosa
que me hiciera el favor de enviarme nue,·amente dichas copias con un carácter de letra, .
capaz de entender se c omo es debido?
Dispense mi to rpeza y crea que deseo serle
útil de algún modo.
NOVELA HlSTORICA.
Preguntona: Si desea usted leer una hermosa llo,ela histórica, relativa a las glorias de España, l e recomiendo que busque " Jeromin,"
del Padre Coloma. Alll se habla del célebre guerrero don Juan de Austria, y el interés del ar•
gumento compite con la belleza de estilo:
· N"o le aconsejo que lea a Pérez Galdós, pues
aunque su talento y su erudición esta.u "reconocidos por el mundo entero la moraliéfád de
sus ideas deja inucho que de~ear y sus producc iones no deben ser leidas por una señorita tan
joven como usted.
M.U W.\.IllTA.

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ción ha de ser animada, dulce, senci- 6.-México.
JJa, sin fatuidad ni rebuscamiento:;
-----o---huyendo de lo vulgar y de la imposi~
ción de l "yo" para saber escuchar,
callar, responder e interrogar oportun.amente. Es un arte que sólo u:i
Cuando cortamos flores, para que
recto buen sentido enseña.
Las repeticiones y las locuciones se conserven, las ponemos en un revulgares se evitan con la costumbre cip¡¡ente con agua. Como el ser hude leer buenos autores y hablar con mar.o, pueden viv ir largo tiempo alimentadas por el agua nada más. Ahopersonas distingiJidas. La razón es ra bien, cada planta, cada flor, necesencillisima. !No estando acostnm- sita un.a ·cantidad 'diferente de agun
Lrados i.. usar ciertas palabras no para vivir, y con vojeto de saber '
aw den jamás a la memoria y s~ ad- cuál es, se ha inventado un procec, uie1 e forma galana y escogida con dimiento para medir el liquido abel hábito de leer y oir buenos hasorbido. El aparato está al alcance
blistas.
Nada hay de tan triste efecto co- de todo hombre mañoso y se ha&lt;,e
rno escuchar de los lindos labios d e as!: A dos tubos gemelos, se une en
1:n::i dama elegante las palabras vul- el extr:-3mo del más largo un- tul:&gt;o
gares que emplea la gente mal edu- en espiral, cuya punta va a tocar en
un recipiente lleno de agua. Se corta
cada.
·1·ambién el timbre de la voz •JJ la flor y se pasa a través del corcho
susceptible de mej,:,rarse en el medio que tapa la punta de uno d·e los tuen que se vive. Comparemos el tim- bos gemelos, tubos todos que han de
bre fuerte y destemplado de un hOITJ- estar llenos de agua. Hecha la opP.ore o mujer del campo con la voz ración, n.o queda más que separar
sonora de una dama o caballero edu- los tubos del recipiente interior, con
cado. Conviene, pues, evitar los d e- ob.it&gt;to de que al volver a meterlos,
fectos de pronunciación y hacer que se forme una hu rbuja &lt;le aire en la
la voz adquiera serenidad y dulzura. ~sniral. burbu_ia oue irá cambiando
Es tal el encanto que emana o.e de i,itio y marc~ntlo la cantidad de
uP.a voz dulce, que muchas personas agua c:ue absorba la llor,
sin poseer belleza, son simpáticas
por el acento.
Hay además que tener en cuenta
que las gracias fisicas son ef!meras,
y que la última bellez::: que nos
resta es el tal1;into y la conversació:i. Extracto cóm~l:esto ,·ejetal Arvelina, 15 gramos;
com; uesto de hipefosfitos,
451,.-ramos;
Se ,·e con frecuencia en so,;:iedaJ Jarabe
J,irabe compuesto. de Zarzaparrilla, 6o gramos.
preferir la conversación de los a nCóropren~e e-,tos1 ingredientes en cualquier
cianos, cu ya fluidez de palabra nos Botica,
mézclelos cada uno en su propia casa y
encanta, a la EOnora voz d e los j~ A tómese una cucharadita después de cada comida
y
,.¡
acostarse.
venes.

ta finura tn ti tenauait

Por U. ¡oh mujer!, se hace la
guerra; por U los ;:;abios se malo¡;ra.n; por tf, los santos fcleron martirizado3; por U, las ciudades fue1 11 quemadas; en U se pierde la v,da y se encuentra Ja muerte; por tf,
los ricos se vuelven pobres, y los
hermosos se vuelven feos, los fuertes débiles, los que rueron veraces
~mbusteros; por U, ,el casto se
b2ce lujurioso y soberbio el humilde; por tt, en fin, el penitente desobedeció el divino precepto y :;e hi:o
odioso a Dios.

El enfermo está agonizando Y el
médico dice:
-No sale de hOY,
-Está usted equivocado.
-¿En qué se funda usted parll
contr&amp;decirme !
-En que le conozco y sé que to·1o
lo dela para mañana.

es "Kufélu" uo
alimento y, a la
vez, uo tónico
m:iy acreditado
desde hace algu·
nos decenios- Co·
cido con leche,
cacao, sopas . o

le¡(umbres es la
alimentaQión para enfermos más adecuada,
fácil de digerir y favorecedora de la digestión. Es ·sabroso y barato. Pldase eo · farmacias y droguerias el Librito de cocioa ·
·"Kufdte",, que contiene más de 100 rece- _
tas de cocina muy acreditadas.

San Juan Crisóstmnn.

Lo que belie una ulanta

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
l

dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu eso,
á las aves y á la ~nsalada.
Ven• a.l

por mayor por LEA &amp;
.

- La verdadera Salsa

.

_ origen d~ WORCESTERSHIRE.

(

~

PERRlNS en Worcester, Inglaterri: ~ROSSE &amp;'BLA:CJ~ELL, Lid.,
y por todos los Exportadores en general.

en Í.ondre,,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

Una Mujer Saludabl&amp;

Es tu cara rica albura
que envidiara Praxiteles
cuyos mágicos cinceles
modelaron tu hermosura.

•

Y en tu divina tersura
sonrosada por Apeles
dibujaron sus pinceles
Ull !un.ar que es mi ventura.
Un lunar que mi ansia loca
lo soñó desvanecido ... .
entre los labios perdido
al besarte con mi boca,
Un lunar que en mis excesos,
te- lo borraron mis besos.
G. BOLAÑOS y

,r.

DOCTOR F, SUAREZ,

Boca voluptuosa, Labios deliciosas, sua.ve fragancia en el aliento

El facultativo que subscribe certifica:
que en varias ocasiones ha hecho uso
con buen éxito de "PERUNA" en afec- VIOLETAS RUSAS DE QUENTlN.
ciones catarrales del aparato respiratorio. Y para satisfacción de su autor,
A esas
expide la pre¡iente en Ponce,. Puerto .
bocas de
mujer en·
Rico, á cuatro de Septiembre de 1907,
tre cuyas
Doctor _F. Suar~,
perlas se
Ponce, Puerto :Ri&lt;:~•
a r-ru 11 a
la sonrisa,
estas pas·
tillas I es
-Señor abogado, un perro me ha
trasmiten
roto un cristal, ¿cree usted que e l
su tragan·
dueño del animalito debe pagarme "'
cia celes·
el daño causado?
tial. Dejan sal;or de ambrosía y en la con-Seguramente, es de just,c111.
versación y en su canto constituyen el alma
-Pues entonces, mucho fo · sien- fascinadora de la mujer elegante. En el
to debo advertirle que ha sido su hombre son su espíritu conquistador. Caperrito de usted.
jita artística de aluminio 50 cs. Certificada
.- ¿ Y cuánto debo pagarle?
· por correo 70 es -En México, J. Labadie
-Cinco pesos.
Sucs. y Co. Profesa 5.-Johanosen Félix
-Muy bien. Mi consulta vale 15; y Co.. Av. San Francisco 39.-A. Varga~.
de modo que no me debe usted más Sucs.. Is,.bel lll CatóHca 6.-J. Uihlein.
Sucs., Coliseo 3.
que 10.

~================1)

Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías fiaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raiz de los mismos y cura lo
que el doctor no_pue1e curar.
~an Antonio, Texas.-"A todas las mujeres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELI0 B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud á
~~~~
• SI está Ud. sufriendo alguna de estas eufenne1lades y desea un oon•
sejo especial, escriba ootúldencialmente á Lydia E. Plnkham :Medicine
Co,, Lynn, Mass., E, u. de A.. Su carta será abierta, leida y contestad"
per 1tna señora y considerada estrictamente confldeneinl,

UariBrladBs
Un inventor propone el poner su.;las de piedra a las botas y zapato,.
Para conseguir esto, mezcla cola
insoluble en el agua con cierta cantidad de cuarzo molido y cubre con
la mezcla la suela de la bota. i:;:"sta3
suelas de cuarzo se dice que son muy
prácticas e indestructibles.
,s, + +
El duque de X. pregunta a su arquitecto: ¿ Supongo habréis escogido el l ue;a.r adecuado en el Ceme:1terio, para erigir e l Panteón cuyoG
planos os encargara?
El arqu il ecto : Si, señor duque, el
sitio es hermoso, sano, seco y sobre
todo ¡ muy alegre! ....

COGNAG

El secreto de, su bondarl
está dentro rle la botella.

BANCO CENTRAL MEXICANO.
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MARISCALA, 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
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111:XICAIU,
. -"

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Berlín y sus sucµrsa_les_fn Londres. Hamburgo, Bremeo, Munich. Frankfort, Dresdeo, Bleichroeder, Berlín, ~omptoir Natiooal d' Escompte. París. S. y Cía., New
Y-0rk.-City Natiooal Baok, New York.-.l-'irst N:itional Bauillermo Chicago Vc-g
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•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL :\ffXHO ILl"STR.\DO.

veces obstaculizada por los caprich1lS
del río, especialmente en ~Iarzo d'!l
añ.o pasado, cuando un formidable
asalto de los hielos llevados por la
corriente produjo poco después un'.\
creciente extraordinaria, ~a mayor
que se verificara desde setenta años.
Pero la defensa fué igual al pelii:;ro: 5,000 bolsas de cemento, ) a
listas, fueron arrojadas durante la
noche, C'ontemporáneamente, en lús
puntos amenazados, y el trabajo d'!
dos años, que se creía perdiou, ,.m
¡1ocas horas se salvó.
----(0)----

Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras
Es increíble cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.
Que tristeza causa el ver á una mu1er, luchando para ganar el pan ó trabaJando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siimte tan
can!'arln que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen e~~ estos achaques
puede encontrarse ,m algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

RECETA PARA EL REUMATISMO.

: ~~:Pl;~~~o /J~:la~ ~'/7·
9

J .dracto compuesto vejeta! Arvelína, 1; gramos;
J:ir:ibe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
C6a,prense estos ingredientes en _cualquier
Ilotica, m~zclelos cada uno en_ su propia cas~ Y
tómese una cucharadita despues de cada com1da
y ,.¡ acostar.se.

1

11 Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de sfoü&lt;. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. De~rués venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
eufria terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponla helado.

El nombre ae Potncart

4 Si está U d, sufrienclo alguna óc estas eufermeclade: y
d P.sea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lnlia
E. Pinkham :'\lcclkine Co., Lynn, :'\Iass., E. t;, de A. Su carta.
será abierta, leida ycontestnda por una señora x considerada
estrictamente coniidencial.
•

cHctrtco
E,1 esíe mes se debe inaugur,uE,;ig,111te3co establecimiento hidroeléctrico que será. sin duda el
mayor del mundo. El ya célebre "~tabh-cimiento del Niágara y el grupo aquello de los noruegos pasan
ahora en segunda Hnea,
• El nuevo establecimiento se halla
.icobre el río :\llsisipí y precisamente en Kl•okuk, en Estado de Iowa.
La ruerza que at)rovechará. de la3
cascadad de los :\Jonjes será alrededor de 300 m!J caballos y será. distribuida sobre una zona de 260 kllómet1 os de radio aln•dedor de la
oficina ~eneradora. De la fuerza total de que dls11one, 60 mil caballos
pertenecen ya por contrato a la ciudad de San Luis, distante 220 kilóml'tros.
La singularidad del establecimll'nto de Keokuk consiste en la 110 :.1
t. n

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\'ea u,tcf'. t,,s i,&lt;•"'· · ~ bt.n
ab:.erto. o al enán ob91:rul4oi;
,i su cutis ha perdido""· S02vl·

dad Y ,u color. No uhtdc u1•€::::::---•fi..'.~:-i.\.
tcd que ta piel y el cuen• cabc'l1ado nttrsitan nutrint- Y rcfrcse:ar11.e P.ara te.to nada hay u.n bocoo
&lt; ,moc;

Jab6n de v ~rbe n111 calendulado ' 1 S lren"
Usclo utt&lt;"d durante dos
1ue-ro

om,cn·c U!tcd

101

IC'i:aan.u

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tes rcsiiltadot en d c-mbd 'ttimicn\O

de 'l\l pkl. Jam.i.s unrá ut:tcd otro
:,,bón. La pa!t!Jl.a e• rnrute 1 .aólida. dura

rcrfum:a má.l qac nincún

o·.ro. ~l.00. Por corrto ttrü6cada

SI.I~.
OEPOSITOS1 Johann11cn, Félix Co..
Annlda San Fraoci1eo-U. J Labad.i~

Sacs Co.. ,. u-nida San Fraoci,co
19, A. Vue11 Suc, , AHnida lrabd
a Ca1tlka 61 J. Uibldn ~~e,, Co•

1
.Coti,~o J. Mh:ico.

Profesora:-Bueno; para que uo
confundan, llamarlín a la b, b de burro y a la "• v de vaca.
Termina la clase de Idioma nacional y empieza la de ciencias naturales.
Profesora:-Juanlto: ¿cuáles son
los productos de la vaca?
Juanito:-La leche, la grasa, c-1
cuero ....
Profesora:-¿Nada má.s?
Juancito:-,Ah! La v. Ya me olvidaba.
0

"~!obé 4'1 , C?mpu_esto Vegetal de la Sra. Lydia E .. Pinkh~m y este
r em~a10 tuvo cx1to mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fui una
victima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las muJeres que sufren."- Sra. MARY CUMMINGS
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.
'

e01osa1 Establtdmtento fitdro-

las leyes de la ciencia filológica y
al genio mismo de la lengua. Era
para éstas una ofensa igual a la que
podfa hacerse a un matemá.tlco con
la idea de un punto cuadrado.
Para combatir al historiador ~e
buscó en los archivos. t:na brillan. e
victoria coronó las investigacion¿s
de los filólogos. En dos documentos,
uno del año de 14 O3 y otro de 14 lS,
encontraron el nombre de Jehan
Poingcarré, que fué secretario de la
rei,•a Isabel, esposa de Carlos VI. La
derivación es, pues, clara: Poinca:-é
proviene de Poingcarré (puño cuadrado:) el honor de los matemáticos y de los filólobos estaba sal vado. .

altura de la calda de que se alimenta: 9 mt:tros y medio término m;.,dio. Katuralmente enorme es el caudal de agua que atraviesa las tu,·binas para proporcionar la mlís arriba citada fuerza, como enorme
también el dique construido para
contener las aguas. Tan sólo puede
ser, este último, comparado con
aquel de Assuan sobre el Nilo. E,1 el
lu¡:;¡1r sobre el cual 3e levanta el estab!ecimlento de Keokuk, el río mide de ancho 1,600 metros y profundo término medio 20.14. Durante la
gran abundancia de agua son na&lt;la
menos que 1,500 metros cúbicos .,¡
mi1111to que pasan y en tiem110 de ~;casez tan sólo 566 metros cúbicos.
La obra consta: del dique en material ya nombrado, largo 1,306 metros quP ~e a¡ioya por un lado a l:i
orilla del río y por i,f otro a la oficina generadora con:;trutda en pleno
r!o; de la oficina misma, cuyo frente
supera 1m extensión el medio kilómetro y de una esclusa situada en i:i
orilla opuesta constru 'da con el objeto que las embarcaciones supercm
f::íc-llmente las capeadas. La esclusa
en cuestión supera en dimension;,s
t.odas aquellas conetruídas C'n el Canal de Panamá.
El est:iblerimiento contiene en el
piso bajo 30 turbinas a eje vertical qne a&lt;'olonan otros tantos ~eneradorl's eléctricos y qne son ]ns
m/11:1 podero!los que se conocen. Al
primer ¡11s0 están los alternadores y
transformadores. Para dar una idea
ile la importanria de los trabajos
llevados a cabo en Keokuk, baste
derlr 011e !".e tuvo Que construir un
especial ferrocarril lare;o 2 4 kilómetroi&lt;, provisto de 16 locomotoras y
146 vagones: quP. se necesitaron \4
rolderas a vapor para alimentar máquinas de un poder total de 3,7:;¡¡
caballos: que se colocaron 80 kilómetros de caños: se emnlearon bombas de la capacidad de 125,000 litrfls
al minuto y que se e;astaron tan sólo en la organización nara dar pri11ri11lo a los trabajos 5 ml11ones rle
francos.
La enorme empresa fué vari.1s

e,

En ocasión del viaje a Londres Jel
presidente de la república francl•::;a,
:·e publicó en el "Times" la curiosa
e outrover¡¡ia sobre el orl"en y el i,;ig•'iflcado del nombre de Poi,1caré,
que siguió a Ja elección como miembro de la Academia c!e Francia, de
Enrique Poincaré, el matemáti•:o,
¡,rimo del actual presidente.
El historiador I-'ederico :\Iasson,
en su elogio al neo-académico, adelantó la hipótesis de que el nombre debía ser en su origen Pontcarré,
(puente cuadrado) y no Pointcarré,
porque la sencilla noción de un
"punto cuadrado" es Intolerable i,n
un l11telecto geométrico. Los filólogos se ocuparon entonces del asunto. La hipótesis del historiador era
absurda: la transformación de Pontcarré en PolnC'aré era contraria a

-~i·
~~

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'-·

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COGNAC
~~

IJdaFat
El secreto de su boo&lt;l,d
está dentro rle J:1 botell'l.

O~ algunas salsas, casí hay q1:e inundar el plato,
para dar á la comida el picante y el sabor
deseados.
Con la Salsa LEA &amp; PERRINS, por el contrario algunas

C

gotas esparcidas sobre la carne, pe~cado, o queso. es todo lo que
se necesita.

Merced ,t ,u rnra cu;1lida,I ,. á la conrentracion de sus in¡:reditnles. ns{
como á su ,abor sutil y pcneir:mte, cou poca cantidad de dkha !::ial,a
se hace mucho.
La escritura blanca sobre
la etiquet'l rcj!l :

A -

~

indica

llf~~,1•

la verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE
de oñae.n.

dl

BIBl lOTfCA
"Alf-C'"

ro~o

F

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

euuso y su taringt
La temporada lirica londinensP.,
que alcanzó este año un esplendor
inusitado con la pre·sencia de Car;iso, no dejó de tener su importancia.
La vuelta del celebérrimo tenor, determinó un "trust" de billetes de entrada que hizo ascender el precio
de las butacas de platea a 150 francos. Algunos matemá.ticos ociosos hicieron con este motivo el cá.lculo de
lo que costaba por minuto el placer
de escuchar al tenor. Los citados
estadígrafos valuaron el minuto t::n
un franco 50 céntimos. Estas investigaciones taximétricas suscitaron.
otras de carácter más serio.
A fin de establecer las causas étsiológicas de la formidable voz ,'IP,
Caruso, un diario inglés hizo examinar por un especialista, el doctor
William Lloyd, la boca, la larin;e
y la tráquea del artista.
Según el doctor Lloyd, la longitud del tubo y las cuerdas vocal 3
del tenor italiano e::: extraordinari:i.
El tubo voca1 es la distancia r¡ue
media entre los incisivos y las cue1· das vocales; en Caruso adquiere este
0

tubo una longitud que pasa de .m
centímetro y cuarto, y que es la mayor ue todas las conoc idas. Sus cue rdas vocales tie nen asimismo tres o
cuatro milímetros, más que en los
otros tenores. Además', así como ia
madera empleada por Stradivari.is
explica la superioridad de sus famosos violines, los elementos óseos de
Caruso parecen ser más propicios a
la sonoridad de su canto.
Es necesario tener también en
cuenta-agrega el médico inglés--·
su excepcional capacidad pulmon 1r
y la maravillosa rapidez de vibri.t•
ción de sus cuerdas vocales. El p , imer factor explica que Caruso puerla
sostener una nota durante cuaren:.:i
segundos; el segundo da razón de su
elevado registro.
Es sabido que cuá.nto más alta es
una nota, mayor cantidad de vibraciones exige. La flauta puedlf dar
1,000 por segundo y algunas cantantes alcanzan a 2,000. Caruso mantiene el record de la voz masculina
con 550.
Todas estas cualidades basta ni~
raras, no serfan suficientes para explicar la amplitud de sus bajos u nida a la pureza de sus notas aguda·, .

e
APITAL SOCIAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO,
MEXICO.

s. A.

Este raro consorcio se debe a la conformación de su epiglotis, cuya parte inferior es ancha y espesa, como
en los baritonos, mientras que h,,cia su extremidad muestra la delgadez y la delicadeza de las epiglotis
femeninas. Resulta, pues, que de estos caracteres constitucionales, la ·1oz
del incomparable tenor participa .-\e
las virtudes de ambos sexos. Caruso
--concluye gravemente el doctor sajón-es un caso de androginismo larfngeo.
- - --{0) - - - -

RoostVflt Ptr1odis1a

:\fr. Hearst es gran admirador de
Roosevelt, y re"i•ntemente ha anunciado que se propone hacer de su
diario, "The Press," el mejor J e
Nueva York: cerno primer paso b1
ofrecido pagarle a Teodoro Roo,cvelt cincuenta mil dólares al añ•),
para que sea director; pero Roose•
velt que gana justamente la mitad,
$ 25,000, dirigiendo la revista "Tl•c
Outlook," ha rehusado, como prueln
de gratitud a los dueños de la r.-ivista, que le dejan hacer propaganda política en sus columnas.

Ouarta Ooleooión No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

r

SABROSA COMO LA MIEL.

Antes de conocerse la caña de
azúcar, baca unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos aiglos, la miel ha simbolizado lo eano y agradable al palacur. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
sen tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
p:tra ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La

F

Registrado como articu I o de segunda c,ase

Año XX.-Tomo 11.

el 3 de Noviemb re de 1894.-lmpreso en papel de •a~ Fábricas de Sen Rafael.

México, Octubre 26 de 1913.

Número r7-

PREPARACION de WAMPOLE

al miemo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradahle
d paladar que las personas de
gustos más diñciles dicen: •• Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N er• yiosa, Influenza, Pulmonia, Tísis
y se quedará seguramente satis- •
fecho. El Sr. Profesor Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente. " Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Botica!).
L..\ EXliERNEDAD HE LOS RAS·
CACIELOS.
Un arquitecto de Nueva Yorlc
asustó a los habitantes de la grau
metrópoli señalando los peligros que
representarfan los gigantescos edificios de ef!quele~o de acero, que se
han multiplicado tan rápidamente en
los últimos quince años.
Del mismo modo que ciertos gusanos m ellan el casco de un velero
-dice el arquitecto-asr las corrien •
tes eléctricas llamadas ",·agabundas" esquebrajan la armadura metf.lica que forman el esqueleto de un
rascacielo.
La electricidad bien empleada
proporciona servicios enormes; pero se sabe que corrientes eléctricas
procedentes de varios co11:'tuctos, se
pierden eP la masa de las construrciones, dónde, entre otras cosas
roncJuyen por agujerear las cañerfas
del gas. Varios peritos llamados para revis!lr un rascacielo de Chicago,
co11stataron aue sus columnas de acero pierden en conjunto, cerca de 400
!Tramos por hora. Según el arquitecto en cuestión. la construcción dP.
los edificios de veinte hasta cincuenta pisos reserva, en un porvenir
no lejano, terribles sorpresas.

Lindas vendedoras de confetti en la kermease de Santa Maria, organizada por la Escuela S. de Comercio a beneficio de la Cruz Roja Y efectuada el último domingo.

�DIRECTORIO
EL )fCXDO IL"CSTRADO.
Semanaric, &lt;le :\('tualidades, Arte y Litcratw·a.

Editado por "El :llundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrado," S. A.
D!RECTOR GERENTE GENERAL,
ED{.;Aiº1DO l . .\.GLILAR.

JEFE DE REDACCIO~.
)1AX1JEL H:\RO.

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bén \"alenti.-Lic. Antonio Ramos
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( p:igadero por temestre adelantado.)
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En la Capital. . . . . . .
o.:~s
En los Estadot. .
0.50
En el Extranje1 e. . .
O.iiO
Atras:do3. . . . . . . . . .
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de Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la.
Eociété l\lutuel!e de Publicit1, 14 rue de Roug.~mont, (9 e.)
KO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
To~a corresponde!lc:a y giros deben remiti:se al Director Gerente General.

Ecos de los Juegos
Olímpicos
L:-. Dicsa. Higeia hubiera EOnre!do, alteran,lo
n i-:stante la seriedad ce su rostro marmóreo;
las mus:is briíciles que precedfan a los ejercicios rftmicos de la Calistenia antigua hubieran
bailado su danza mfs alada y jubilosa al ver
e:03 batallones ir:fantiles que durante vari;&gt;s
dfas desfilaren ejecutando los más variados dcports por la p;sta del Hip5dromo de la Condesa ...... .
La nota pirt:cularmente intere~ante de ese
ciclo deportivo, fué sin duda la asoc:iaeión u.e
las niña~. de las futuras mujeres, de las espos::s y madres de mañaP.a a los ejercicios que
significan la co11 quista de la salud, de la fuen1
y de las mé.s fecundas virtudes morales.
l\1édicos C:e cxperitncia y autoridad conviene:i en que de citn mujeres mexicanas, ochenta e,tiín enfermas, y las restantes poseen una
frágil salud y una· exigua resistencia, que ia
menor causa puede anonadar. De las .,10 enfermas, casi todas viven en el equilibrio Inestable
de una vida sin. higiene, en medio de una existencia irracio1,al, el más insig;,Jficante de cuyos actos es un atentado a la salud. En la habitación, en El alimento, en el vestido, se encuePtran los innumerables cuerpos del delit:&gt;,
ce ese crimen incon:::ciente y pasivo contra los
fueros dEl individuo y de la raza.
Todo co:icierta para agravar el estado ruorbcs'.&gt; de nuEstra mujer ya oliente y lacerada;
t'.&gt;do concurre para acelerar el mal recóndito
(!te las subterr&amp;1~e3.s coi rientes del atavismo
cae!! destle muy lejos, dEsde las chozas lacustre3 de los mexica, desde los claustrales gineceos españoles, concluyendo para forinar el
caudal lento y turbio de una raza empobreciJa
y orgá nicareente miserable ....
La higiene de la habitación, cuyos cánones
acatan en las ciudades más cultas hasta los
obreros y proletarios, se ve en :\léxico desdeñada aún por los próceres. Penetrad a la alcoba o al dormitorio de i;.na casa rica o media, y

1

general, son tan patentes que no es necesa1ioinsistir. La mujer china tiene el pie atrofiado,
pero la mujer .mexicana se oprime el pie y fl
talle. La noble esposa de :IIaximiliano de Hapsburgo, que, entre paréntesis, tenia semejan1.a
con la reina "Berthe au grand pied," declaró
que las mexicanas de entonces tenian un pie
"asquerosamente pequeño." Y estaba más tle
acuerdo con los cánones de la hermosura la
princesa que as1 hablaba, que las señoritas que
con pie menudo y atormentado, corre.!l tropezando hacia el ideal de los mandarines amarillos! Como los actos fundamentales y los m.ís.
imperiosos deberes en la vida de una muje1·
"Olor del establo que invade la sala
deben ser aquellos que mejor la preparen a su
Yiejo rostro de mono riendo
papel de esposa y de madre, qué sentiría la niDetrás de la noble Cabeza de Palas."
ña que en las penumbras de su alcoba vi-Ya
En la residencia de los ricos americaaos que apareced un duende, un sarcástico duende q1.1eentienden la ,·ida a su modo, la fi;a.gaooa - uP, . exclll;_mara: Niña., linpa l.liña, no te aprietes más
un jardin en.n1elve desde el umbral al visitan- el corsé, porque sus lazos azules estiín de 11nt~. Y donde no hay jardines no huele a uada.... teman~ extrangulando a tus hijos! ¡~iña, li:1da nfña, al calzar ei:;e escarpin tan estrecho
clislocas tus entrañas y sofocas en tu ser 'a~
fuentes de la vida, y tú misma preparas el naEl capitulo de la alimentación, como el Je cimiento de un hijo degenerado, que puede ser·
la casa, es también un muestrario de aberr.t- desde tu berculoso hasta asesino!
Lo pavoroso es que quien tales cosas dice,
ciones. En la vieja y errada alimentación a
no es un duende irreal, sino un.a deidad im 11•1-base de carne, sazonada y regada con toda h
rame. de e3pecies y excitantes, desde el indis- cable Y solemne que se llama la Ciencia!
Y por todo lo anteriormente manifiesto a1·
penrable chile y el plebeyo pulque, hasta el
exótico jengibre, la cáustica pimienta de Caye- ll'irar en la pista del Hipódromo de la Coild•~~a
na y el aristocrático Chablis. Esta sobre alimen- la griícil Y juvenil· teoria de las niñas de hov
ta:·ión atizadora de ser&gt;.sualidades dormidas y de l~s madres y esposas de mañana, se nÓ~g,'le!ad'.&gt;ra de energ'.as que no hallan un em- antoJó que en los rayos del sol otoñal se difuupleo normal es- algo as· como el cultivo inten- dfa la sonrisa propicia de la divina Higeia v
sivo de la histeria, y desempeña el papel Je- q~e en lo~ -giros de las brisas matinales palvastador y perverso que Tolstoi atribuye a l:i. pitaba el r1tmo de las antiguas mus:is celebrando en jubilosa danza el triunfo de la fuerza,
mfü;ica er&gt;. la "Sonata de Kreutzer" ....
No e3 aqui el lugar propio para exaltar las de la juvePtud y de la gracia!
,TOSE JUAX TABLADA.
, irtudes del vegetal ianismo, pero como ellas
ten casi esoféricas entre Posotros, no es importuno decir que la alimentación ciírnea y 3us
co,,.~ecuencias sensuales, son, a juicio de altl)s
re:isadores, el mayor obstáculo para el mejora-A la Bellísima g Gentil
miento moral, y el más grande impedimento
pa1 a el desarrollo armonioso de la humanidad.
Y l\!aeterlinck, el poeta moderno más razonador y miís cienUfico, dice: alguna'l legullicre:,, algunos frutos, algunos hari'l'.osos, una
Pa1·a "El )lunclo Ilustrnclo."
poca de leche, lo que no es más que el accesorio de e3as comidas que forman la principi:l
Ante tus ojos dormidos,
preocupación de la humanidad, el objeto de
ojo3 de dulce mirada
sus esfuerzos y cuya dañosa abundancia condonde se arnma ?oacible
qui:.ta agotándose, bastan para alimentar el
toda tu a 1ma.
arder ce la vida miís bella y poderosa" ... "ToAnte
tus ojos que tie:ien
dos los que se han sometido a ese régimen,
el color de las montañas
eg~ega el poeta, han sentido sus fuerzas acr,;cuando Ee miran de lejos
centadas, su salud restablecida y afirmada, Ht
esfumadas.
e,ui itu aligerado y puro como al salir de una
Ante tus ojos que velan
prisión se~ular, nauseabunda y miserable."
;ncomprensibles nostalgias
En esa prisión vivilllos complacidos tománcomo e,as que siente el Angel
dola 1&gt;or un palacio; pero ojalá y esa fuera Lt
cuando le faltan las ah,;
única aberración alimenticia de nosotros y ele
nue3tras mujeres que más gravemente la resisAnte tus ojos, dormidos
ten! Aunque ya parece desfilar en definitivo
r¡ue me admiran, y me encanta:1:
porque poseen uu misterio
éxodo hacia el pasado la tr.opa de mujeres rom1Pticas y pálidas, amantes del claro de lunrt,
que tú guardas;
de las serenatas sentimentales y afiliadas en ;;11
Ante esos ojos divinos
pracio~i~mo tan ridiculo aunque más macabro
de magnética mirada
que el de la :Magdalón de Moliere, aún perdura
quiero jurar, Maria Luisa,
el tipo irrisorio y lamentable ....
que deseaba
Es h y señora y madre una dama que en ;1,1
Tejerte un canto muy tello
juventud no muy remota chupaba a diario liuna trova delicada
mones para adelgazarse la sangre y estar pálihecha con hilos sutiles
da! ¡Y hoy, con quién rabc qué amarguras
de oro y phta;
desesperadas y sin remedio, contempla el rosCon
ténurn rayos de luna
tro de su hijo, perdido entre encajes y semejancon leve3 gotas de esrarcha,
te a uno de los limones que chupó! ¡Otra secon pétalcs de azucena:
ñora del gran mundo, cuya incontestable belle¡ toda blanca!
za arrebató la muerte en plena juventud, tras
Trova de tal sutileza
u'l'.a vida enfermiza y doliente, confesaba que
como hecha de filigrana,
en único alimento diario consistfa en una ala
donde belleza y talento
&lt;'.e pollo, un dulce y tres tazas de té!
campearan.
Pobres mujeres pálidas que no comprendi'!Pero por m!is que a mi númen
ron la pcesfa y la belleza de la vida, sino popido ferviente Esa gracia
riéndore sobre el rosil o la miíscara de la muerél me dice que imposible
te! El tiempo pasa, el a~·ua corre y se lleva a
es lograrla;
ped'.lzos el cadáver de Ofelia esfacelado .....
Bajo el florón de camelias de Traviata, los ojos
Que tú mercce3 jardines
mo1ernos, como en una radioscopia, no ven
de espirilu2.l€s fragancias,
más oue el horror de las cavernas pulmonares.
y ramilletes de ideas
Y don Juan, Lovelace, Cicisbeo, los ama11tes
a tus pla11tas.
de hoy, todos saben fisiologia y no e:;tán muy
Que eres rermosa y discreta,
lejos de evocar el hor&gt;'.lo pavor del sfmil bibliqne tienes talento y alma;
co. exclamando ante un bello rm:tro sin sallgre:
y que aceptarás benévola
";Oh, mujeres p/ilidas, no so.i3 sino sepulcros
mi pobre violeta blanca!
!Jlanque:idos!"
CLE:\IEXC'L\ ISAUR~ILos males que El vestido a la moda causa
( Poetisa oriz:ibeña.)
a la mujer mexicana, · a las mujeres todas Pn

en vez de la ventilación y la luz y el espacio
requerido para el aire respirable, encontraréis
alfombras inaIDoTib1es y cortinajes perennei=
que al mes de colocados deben tener una total
saturación de gérmenes. Las casas ricas de la
ciudad, se conocen en que desde el zaguán hu.Jlen a caballeriza. Como un ujier, el acre tufo
os anuncia que estáis en una mausión de p•·o.
Ese olor de estiércol es de bPen tono, y casi,
casi, un perfume de aristocracia. Tal hedor
sugirió un simbolo al poeta Almafuerte, que
dijo del atavismo:

M~Luisa Bringas y de la Torre

"

CASTelLANA
'

MadrigalBs
:\[AJ)RIGAL IXGEXUO.

Tienes en los ojos, niña,
algo de cielo y de mar,
tiembla bajo tus pestañas
u111 suave claridad
como de esmeralda triste
y enferma de tanto amar.
Y hay también en tus pupilas,
niña del dulce mirar,
de un zafiro misterioso
el incierto fulgurar:
ojos de piedra preciosa,
ojos de cielo y de mar,
ojos que te diera un hada
para dar vida o matar.

·,,J.-~

.• ~

y una estocada para el rival:
blanco chambergo, pluma rizada,
dulce sonrisa, fino puñal ....
Y es el encanto tan bechicero,
que la doncella piensa que sin
~ubor, serfa del caballero,
como la dama del fo'.leUn
y c:ieri a el dulce libro III
con un suspiro puesto por
FIX.

P O ETAS MEXICANOS

Has visto cómo refulge
Venus, la estrella inmortal,
como liígrima que un á11gel
acabara de llorar?
Asi tiembla en tus pupilas,
niña del dulce niraT,
la clara gota de ajenjo
de una rima de cristal:
ojos de piedra pre•ioEa,
de cielo y de inmen~idad,
verdes como la ei pe-anza
y azule3 como la mar!

Episodiu
Au temps de nos folies . ...

Hace mucho, y parece que fué ayer. ¡Quién
diría.
que hace ya tanto tiempo! ¿ Te acuerdas, vida
mia?
Caminiíbamos solos por la triste alameda
en una tarde tibia; tu vestido de seda
azul harmonizaba con el claro paisaje,
y parecfas entonces un radioso celaje
que fuera junto al negro nubarrón de mi trajl'.
Yo te contaba el caso de mi pasión; mis ansias
de poseerte toda, de aspirar las fragancias
de tus años divinos, maduros como fruta
de agosto, y seguiamos lentamente la ruta;
) o mirando el crepúsculo vestido de oro y
gualda;
tú, esquivando del barro la orilla de tu falda.
(El aire se impragnaba de un aroma de pino
y un pájaro fing,a tocar diana en su ti ino,
al ver que tú llegabas hasta el paraje umbroso
con música de Atenas en el flanco armonioso.)
¿Recuerdas? El incienso de mi ternura loca
de amor, te daba gusto de manjar en la boca;
tú no lo confe3abas, pero me lo decia
tu gula de lisonjas y la suave porfia
de o1r para tus ojos una rima galana:
para tus ojos dulces de color de avellana.
(El pájaro llenaba la paz de la floresta

:\lAORIGAL EXALTADO.

¿Cuándo? pregunta el co,azón. Y, espera,
- le digo yo-impaciente!
Es que vino otra vez la p1 imavera
sin que la bien amada tuya fuera.
sin que su amor junto a tu amor aliente.
Dice verdad el corazón, bien mfo,
y callo con tristeza, porque veo
remoto el dulce sueño que )o ansfo:
florecer en tus ojos mi albedrio
y en tu carne a:lorada mi de2e:&gt;.

)lia ! te dice el alma er amo rada,
tuya! me dice el beso que me das,
mia ! repito dulcemente a solas,

JOSE LUIS YELASCO.

tu~a! entre sueños tú murmurarás ....

y no vienes, amor, y mis deseos

se mueren de esperar!

Tr □fBu
:\IAl&gt;lt;IGAL RO:\IAXTICO.

Estií la niña callada y sola,
bajo el encanto de un folletín:
damas tapadas, hombres de gala,
está. la niña callada y sola,
soñando en bellos lances del fin

¿Para qué? No, señora. Vuelvo ya de la fiesta.
Recordadlo . Yo dije: queréis, bella señora,
endulzar con las mieles de vuestros labios est:i.
grande, inmensa au:argura?
Vuestros ojos de aurora

del Eiglo XIV. Sus negros ojos
muestran inquietos, un &lt;!ulce afán,
y en sus mejillas prenden sonrojos
las aventuras de aquel galán:
fugas, mandobles, cierra los ojos
y pasa un helio doncel: Don Juan.

fulguraron. y entonces, sacudiendo la testa
con orgullo, esa te3ta que un oro fino dora,
respondisteis:
Trovero, tu bla::ón no me presta
lustre ni honor.
-Señora!
-No, trovero:
Y ahora

Oh, la eleganc:a del caballero!
la gallardfa del burlador
cuando desnuda su fino acero
o cuando dice cosas de amor,
oh, la elegancia del caballero,
suave y fragante, como una flor!
Es bravo. Tiene pronta la espada
como en los labios el madrigal.
Una doncella? La frase alada

Venta a mt con toda vueüra divina gracia
porque sabéis que sella mi noble a1 lstocracla
un sol sobre una cumbre magntfica y enhie3t.\.
Pero venfs ya tarde. La pena está endulzada,
Idos en 11az, señora. No, ya no quiero nada.
Para qué, si hace mu:ho o_ue volvt ele la fiesta!

con la flauta encantada de su pequeña orquesta .... )
Yo me vefa en tus ojos muy cerca los dP-.;tellos
del sol dejaban una caricia en tus cabellos
tan vaga, que en la sombra creciente, parecia
formarte un leve nimbo de santidad. El d'_a
rodaba con sus ocres vivos y con su oro
como un rey que se muere en un teatral decoro
.... ¿El sitio? ¿La hora? ¡Acaso mis palabras?
/. AcadO
Amor hizo agitarse las turgencias de raso
de tu se.:io? ¡Qu:én iate! Fero aquella miratla
tuya lo di'.o todo ... Te acuerdas, adorada?
El piíjaro ll en1ba la paz de la floresta
de un cauto nupcial como para la grata fiesta
de juventud, la fie3ta de amor que en aqud dfa
te wrprendió en mls brazos enteramente mia!
¡Oh, las frutas magnfficas de tu adorado agosto!
¡ Oh, el gusto de tus te.3os, €mbriagantes tlel
mosto
de tus púberes año:! . -Te acuerdas, adorada?
La tarde se morfa, y en su frente cansada
Venus tril ó como una diadema milagrosa:
Venur, eEtrella, arriba; Venus, abajo, rosa!
Ha-e mu(ho y parece que fué ayer. ¡Quién
dlr!a
que hace ya tanto tiempo! ¿Te acuerdas, vida
mia?
Lentamente franquea-:ncs el arco de verdura,
invadidos de cierta silenciosa dulzura:
tú, lánguida; yo, mudo. De pronto, la enramada
crepitó como en una sonora carcajada.
Nos volvimos: el ave, dueña de ía floresta,
segufa nues'.ros pasos riendo a toda orquesta,
al ver que te marchabas de aquel paraje umbroso
con el vestido ajado, con el paso medroso.
Tú te ruborizaste, yo te besé en la boca,
y entonces nos refmos con una risa loca! ....
Se van los dfas dorados. ¿ Quién pudiera, alma mfa,
hacer que retornara la gloria de aquel dia?
JOSE LLIS VELASCO.

�til-============'==='===l======D======A============S===O======C==-=:::::::::=I===A======L===-======-==-==
de Ja capital, las numerosas familias que anualmente, en el verano, ocupan esos grandes Y
vistosos jardines que se llaman Tlalpan, ::lan
Angel, :\1ixcoac, Tacubaya, etc.
Muchas flores vieron cre.::er, gustaron de d'lrados frutos e iluminaron sus pupilas esos s-~res, con los tonos crepusculare3 del campo, que
tanto bienestar y paz comunican al esplritu.
Buena preparación para el rudo invierno que
amenaza. El mar veracruzano empieza ya a encresparse y los que han orno en el campo el
ardoroso preludio de la flauta de Pan, ve,ó.n
pronto caer en sus ventanas los blanros cascabele:; de la nieve ....
LA CRUZ \TERI&gt;E.

Sra. Berta Sánchez Mármol de Sabuclo.

En un "té de las cinco," al que coucurrit'ron damas muy estimadas socialU1ente, respondiendo a la invitación de la señora Esperan1,a
Alcocer de Capilla, cuyo cspiritu alto y generoso no descansa en las 1nácticas del bien, se
resolvió el establecimiento de una asociación
caritativa, las bases principales de la cual, son
como sigue:
La "Asociación de la Cruz Verde" tiene por
o!&gt;jeto continuar los beneficios impartidos por

12 DE OCTUBRE DE 1492.

"La Fiesta de la Raza"-arbitraria denominación del hecho de conmemorar la grandio,;a
epopeya del descubrimiento de un mundo-se ha
celebrado en 'México el año presente con in1:sitado entu~iasmo. Las agrupaciones literarias
y cienUficas, la colonia italiana, las escuelas profesionales, y sobre todo, la Preparatoria y la
Normal, y la mayor parte de las superiores d&lt;?
educación prim:?.ria, organizaron lucidos ac~os
públicos.
Han transnuaido cuatrocientos veintiún al1os
desde cuando los europeos vieron por primera
vez la tierra del desconocido continente el 12
de Octubre de 1492, y nunca antes en esta
Metrópoli se dió a conocer a la juventud, ,Je
manera tan extensa y solen,ne la significació•1
histórica y moral del acaecimiento.
Desde antes de la fecha del aniversario, hnsta ayer, sin que casi pasara un sólo dta, BP,
ha cantado en prosa y verso al ilustre genov-.is.
Uno de los cantos más armoniosos lo prod·.jo una sensitiva mujer mexicana, que ha probado todos los dolores humanos y todas las
ansias y delirtos celestes; una educadora tle
temperamento luchador y rigido, de alma sua-,"!
y multiforme, que se llam_a Berta Sá.nchez Má1·mol de Gabucio, hija del correcUsimo novelista e historiador Don Manuel Sánchez Mármol, no ha mucho bajado a la tumba, y actual
directora-lnteligenUsima-de La Corregidora,
escuela superior para niñas.
Las bellas y coñmovedoras estrofas de la
poetisa consiguieron levantar los corazones,
fortificar los á.nimos e iluminar las inteligencias de aquel conjunto infantil y eran de verse
el entuEiasmo y el asombro de los centenan•s
de pajaritos al olr a la amiga maestra la Je:::tura de su poema a Colón ....
Hube de recordar el romance de Pascarella:
La Scoperta del l'Amerlca. En él, un rústico
romano que ha leido-sabe Dios en qué librola historia de un tal Crlstóforo Colombo, la repite a eue amigos de taberna. Lo amable del ri-lato radica en la Ingenuidad y el final es tan i!eductor que un orgullo altanero irradia en todos
los rostros y se iluminan los mismos muros
de la añeja trattorta cuando el narrador responde a un compañero que Je pregunta acP.:·ca de la nacionalidad del navegante:
"Ma la storia de ttutto er mono sano ....
Eh, la storia, percristo, e sempre storia!
Crlstóforo Colombo era italiano."

+++
VUELTA DEL VERlANO.

EstAn regresando a sus elegantes residenci:l.s

Albe1 to Anaya, maestro director de la Compr.füa de Opera del Teatro Hidalgo.

del Havre, residencia de la honorable inicl:-1.dora.

r.ox PORFIBIO

y "CAR~IELITA."

No quiero ser de los c.ue olvidan por la a.isencia. . . . Mañana cumplen treinta y dos años
de haberse unido e:1 matrimonio el señor General Don Porfirio Dfaz y la señora Carmon
Romero Rubio, tan distantes de los ojos .le
muchos, pero tan ce1 ca del corazón de no pocos
fieles.
En años pas:idoJ, cuando lleÉ·cba el dia del
aniversario nupcial, una legión acudfa a Cadena o a Chapultepec a compartir del contento Y
de la tranquilidad de esos dos seres que tanto
contribuyeron, dura:,ite larga etapa, a la paz
venturosa de los mexicaucs.
Hoy, cuando un deco· oso exilio voluntario
los mantiene alejados de ~compatriotas, ali~,
en la noble FraTJcia, maud~_rnosles un recuerdo,
un saludo, en que el melancólico cariño Y la
acendrada gratitud se confundan ....

Srita.

Sra. :\farfa :\1. de la Fraga.

El, l"IUO casi aún, perseverado de todo contagio degradante, recibió el aviso de un destino superior, surgido de su espfritu con la "ªguedad igual a la del caracol que nos hace
rercibir los rumores del océano.
MAs tarde, oyendo en el vivac las voces interiores de sus anhelos, ni ante el peligro, nr
ante el daño, ni ante la muerte misma, el soldado dejó c'e sentir-como arteria que repPrcute las pu!saciones-el anuncio de un futu,o
grandioso.
"El placer es fugaz y del sueño se despierta," pensaba el héroe, auticipá.ndose a Tainee.
Y el placer de luchar con riesgo de la vida y
del honor, frente al extranjero intruso o contra
los "hijos naturales;' de la patria, ya bastaut,l
lo habfa apurado. Ya empezaban á. fecundizarse
los campos con los rfos de agua roja que bajaron de la montaña o que subieron de las ciudades. Las heridas Pmpezaoan a. cicatrizar y la
savia de log hombres de corazón buscaba nuevo¡, cperpn ea qué inyectarse.
El triunfador abatido por el cansancio y 11or
los dolores de una lucha conUl!ua, pasó luego
triste bajo los arcos triunfales y, sin alterar
su serena actitud, se sir.tió halagado interiormente por las aclamaciones de un pueblo que
Jo prodamaba su sa;vador y su gufa.
I.os rc&gt;prPsentantes Pn -:?l Con,;rec;o de 68 supieron muy bien que el fraucle substituyó a la
' 1

las meritrsimas "Cruz Blanca" y "Roja," :;uministrando a los lesionados o enfermos que
dejan los hospitales, habitación, sustento y abrif¡o.
La AsJciación contará. con reputados facult!l.tivos que puedan prodigar sus cuidados a los
menrn_erosos que los requieran en sus hogares.
Queda a cargo de la agrupación, emplear ni
que lo solicite en los diferentes ramos de trabajo, e3pecialmente, a los invá.lldos, para lo.,
que se crearAn plazas adecuadas.
La agrupación no omitirá. esfuerzo alguno
rara proporcionarse fondos que le permitan llenar las obligaciones que se ha Impuesto.
No habrá cuotas fijas para los socios, ya
Eean fundadores, contribuyentes, activos u honorarios.
La Sociedad quedará formada por la Junta
Directh a que integrará.n una presidenta, t,csorera, secretaria y tres vocales; un dir"!c·tor
médico, presidente, vicepresidente y socios honorarios.
Su divisa será una cruz verde y su lema: Perpetuo Socorro.
Las oficinas han quedado instaladas provisionalmente en la casa núm. 77• de la 4a. calle

•

Edmundo Auaya, primer tenor de la Compañta
de Opera del Teatro Hidalgo.

legalidad, y es por esto que Po,·firi .m.,- !..:gó hasta el auo de 76 a la i:-1esic1, ,, ...
República.
Pero no estaba satisf¿cho.
Ocho añcs uespu&lt;'E, y por hondo arcano .le
una bené1:ca y buscarla ge,1erac1ón, a la tristeza
sucedió el verdadero itl.eal, rtesp1.,és dc&gt;l d..,sa:
liento creció el orgullo, se acrerentó la pasión,
surgió ¿¡ i-_ruor .... l ' 1;a m;,j¡,r q11e es uu á11gel, Jo despertó del largo sueño. Sin la arr~gancia de las damas romanas, ¡&gt;f.ro con la ad1vi:1ación ¡,ropia del amor y de la ternura, clavó sus- miradas un los ojos clel veu,,ector, co.:i
la. misma in0cencia y grac:ia cou que Desd&lt;ímona oyera el relato de los triunfos del .Moro Veneciano. Y los ojos del patriota y del caudillo
que "temblaba al arrullo de la paloma," se doblaron vencidos por El más dulce de los ensunños ....
Cuando ello aconteció, un estremecimiento
de salud sacudfa a la Patlla, porque la fusi6n
de estas dos almas gr andes rn babia verificado.
Y ella, como Niobe, ha tenido una numerosa
descendencia: sus hijos se llaman todos los
huérfanos y tantas buenas obras nacidas a s•J
abrigo.
"Ca1·111elita," cie1 tamente, ha sido autora ae
magnas acciones que su p8) s no puede desconocer, que no puede negar, que tampoco es posible que olvide. Ella, con su generosidad y
altruismo delicados, mas poderosos; amantes ele
su hogar, con afecto fide:tsimo; compasiva •,an
to como hermosa y sensible cuanto prudente
y atinada; dul:iflcó a su compañero, le dió más
fuerzas, Je comunicó re:;ignación y hoy lo consuela en su inmensa desgra~ia. ¡Ah! y-¿porcué no decirlo?-e·1a lo educó, atemperando su
IÍizarrla de hijo de J\larte y le sugirió, quizás,
esa iuv1t;tei6n qu€· tanto enalteció a los llamados: la que dirijió a todos los ciudadanos de
buena voluntad, cualesquiera que fuesen sus
aspiraciones y ,us cre"'nclas, para coutri:Juir a
la obra común de prosperidad y de paz, ;;i{'mpre que a ella aportaran esfuerzos y aptituilcis.

++,s.

Por eso, y por tanto mAs que se detien,1 en
los puntos de la pluma, hoy que llega el trigésimo segundo aniversario de la unión de dos
seres magnlflcos, complemento a la vez el uno
del otro, quisiera ver reproducirse las ofreu~as
de cariño de adhesión y de respeto que en anos
felices se' les prodigó como la bendición de un
pueblo culto y agradecido.
DEHliT ARTISTICO DE BENEFICENCIA.
Bella nota de arte y de caridad en la que
figuraron elementos lfricos de gran valfa Y !as
más distinguidas damas y caballeros de la colonia duraugueuse fué la función efectuada rl
viernes último e~ el Teatro Hidalgo.
El maestro Don Alberto Ama.ya, tau esforzado
cultivador del arte musical y un incansable propagandista de la ópera con elementos nacionales formó el cuadro Urico que acaba de pnse~tarse, conquistando un triunfo en toda la
Unea.
En homenaje a la memoria de Verdi, en el

Srila. Soledad Abauuza.
centenario de su nacimiento, se cantó "Aida"
el 2o. acto de "Rigoletto" y las "Visperas Bici lianas."
Los productos llquidos de la función-que faé
patrocinada por el :\1inistro de Instrucción Pública y por la honorable colonia de Durango-se destinaron a socorrer a las familias indigeates de la hermosa ciudad tan vejada, tau oprimida por las hordas revolucionarias.
De este modo se ha iniciado el auxilio a ios
durauguenses, cooperando en ello los artistas
que damos a conocer.

F. Loya, bar tono de la Compañia del Hidalgo.
POP, ESOS ~IUNDOS.
La noche an:enazaba .... Fué el último m1ercoles, dfa lluvioso y frio, como las pupilas de
tantos desdichados. El aire que besaba los rostros hal)fa refrescado sus labios en las cumbr•~s
perpetuamente heladas.
Aquellas nieves, allá lejo3, tomaban matices de un desteñido tornasol; en el cielo pAlldo
asce:1dia una nube blanca y el sol amarillento como un convaleciente y sin púrpuras, como
un I ey destronado, lentamente bajaba hacia
Chapultepec. Un instante se detuvo el disco de
oro detrás de la está.tua de Cuauhtemoc, fo1•maudo a su Imperial airón de plumas rfgidas,
una aureola, como las que se ven en muchos
lienzos del viejo Rembrandt; puso después un
polvo áureo sobre las hojas de los "abueh,.1etes," cuyos brazos escuálidos se alzaban como
una Imploración al cielo anémico, y por fin, ~omo un dios que caé, se hundió tras el castillo.
Una espesa bruma negra se adueñó del Bosque
y las copas de los Arboles remedaban al paso
de los coches, siniestros murciélagos que ahuyentaron pronto a los paseantes.
Y apareció Juego por la ancha calzada de Is
Reforma una teorfa de celoso soruyos en norhe primaveral: los "Pierce Arrow" y los "Mercedes," los "Renault" y los "Fiat," que con
sus poderosos faros y su opulenta e indolente

Srita. M. L. Espinosa.
carga, regresaban al centro de la ciudad ..... .
-"Una limosna por Dios! Soy huérfana, be
perdido a mi padre en la guerra y mi madl'e
me ha abandonado para irse con "el otro .... "
¡ una limosna!"
¿Pero es del kiosko de cristales, del elegante café de dónde esa chica delgaducha ha salido? ¡oh, 'ID! hay mucha luz all y ella brota
de la so:nbia, donde mora la miseria.
Arra~trábanla sus pies de3nudos y tembl.Lba de frio .... del frfo del hambre tal vez, del
frfo del olvido más bien que del frfo de la noche. Aquel desmedrado cuerpecito de virgen,
cubierto apenas por andrajoso vestido, revelaba sentir todas las frialdades del infortunio.
La vocecita-que se exhalaba triste de su oee:ho, que saHa como "rajada," con el sonido extraño que produce un cafiaveral azotado por el
viento-la vocecita dijo otra vez, mAs quejumbrosa: "una limosna. . . . ¡ soy huérfana!"
A la s1zón, salfa del "café" desbordándo~e
por el Paseo, un grupo numeroso de hombres
que hablaban a gritos y reían con la insolencia de truhanes bien contentos de la vida. Algunos, la mayor parte, señalados en la hampa
del vicio y la fortuna.
MAs la ocasión no fué propicia a la pobre
huérfana, pues todos pas:irou de largo. Pero,
no, distingo a un joven de buen ffsico y porte
que se detiene. Ya no va a ser estéril el sac:ificlo her6ico y tierno que palpita en aquel montón de harapos. De seguro el joven va a darle
un puñado de monedas. Me acercaré yo también
para agregar la mfa. Pero no llego basta ellos
porque oigo una voz ¡ distinta de la otra! fuerte y atropellada que pronuncia cfnicamente:¡ Doce años! tan chiquilla apenas! Bueno, pues
ven conmigo y te daré ....
Y me ful, porque no quise o r más, ni saber má.s ....
La noche amenazaba!
FRANCISCO GANDARA.

+M&gt;+++Mt !*+$,S.~!&gt;+++++++++++++•!&gt;+
DON :\IANUEL DE LA TORRE Y
DON :\IANUEL RARO.

1

Por arreglos hechos .. ntre la
Editora "El Mundo Ilustrado" y "La Semi.na Ilustrada," S. A., y el señor don Manuel
de la Torre, este caballero ha entrado a formar parte de la Compañia, y asumirA el puesto de Jefe de Redacción de ambas publicaciones; sin embargo, en la actualidad aún ocu;pa dicho cargo el señor don Manuel Haro,
con beneplácito de la Dirección, que ha visto
.¡.la manera como el público ha elogiado el pro+greso de dichos semanarios en el corto tiemÍpo que dicho señor tiene la referida jefatura.
El señor de la Torre ocupará su puesto a
¡partir del dia 5 de Noviembre próximo.
'.t

l

+

+
.¡.

LA DIBECCION.

;¡;

+++++:tt+#+++++++!o++-S•t!&gt;+&lt;S&gt;+•!•~++&lt;Eo+

'

�~==================u a====:=============== = ~

LA FALTA
II NOVELA CO R TA POR " REN E GHIL" VERS JON ESPAÑOLA DE AMADO NERVO

11

~================ =======D ~================== =,====#
Pasos ligeros, precipitados, atravesaron el s1lón y un dedo hirió vivamente con dos o tres
golpes la puuta de la cámara. La señora Hurtrn dejó cau a sus pies el libro que en aquell•)s
momen·os lela y, medio incorporada en e l co:1fidente, , ió entrar, con mezcla de sorpresa ,.
alarma, a su hija, que llevaba traje de calle ·iÍ
1&gt;arecer rápidamente ajustado.
-;:.!arta! ¿Qué ha pasado, hija rufa? ....
¿ Tu marido? ....•

-No, madre, se trata de mr .... Pronto ....
1 ron.o . .... ¿Está 11adre ah[? Llámale ....
hl ¡:e;to de la jo,·en era febril; sus dedr,s
maltrataban el minúsc·ulo manguito de astr'lkán, Y, bajo el velillo levantado, sus pup1u,.,
aparecieron dilatadas con un brillo fijo como •JI
de la locura; la delicada faz dolorosamente consumida, plomiza, mostrábase en medio del claro sol de aquella mañara de Abril que entrnta a través de las cortinas azuladas, como una
for frágil, herida por el frfo, en sus más intimas fibras.
Incapaz de s:rngre frla, intrigada por aquel!a

agitación extra:&gt;rdinaria, enloque::ida también,
la señora Hurt1n salió al salón y acercándose
a la puerta del g;abinete del trabajo de su marido, llamó a fste con voz que se ahogaba en su
~ arfa 'l I a:
-;\'en! ;Marta csuí aqut! ... . ;Veu pronto!
Y , olvió hacia su hija para recibir eu ,rn:,
trazos a la 1:obre niña que lloraba, dejando oír
rollozos entr&lt;'cortados y leves, con la cabeza,
o·ulta ya en el ma:erno seno, sacudida por ner-

,;iosos sobrernl os, hijos de su enigmática desesperac:ón. Fstaban aún enlazadas cuando apart.ció el señor Hurtrl'. Con su s cabellos grises,
su ha: ba corta y cuidada, 1\1. Hurtm guardab;i
de sus largos años de notariado, IJeno de probidad Y rectitud, una especie de solemnidad y elegante Y reservada, pero su mirada era afable
llena de man·rdumbre, casi sonriente. . . . . '
Inquieto ce de Juego ror la Inflexión de voz
de su mujer, permaneció ir,rnóvi1 en •·I 1lintll!
de la puerta. con e l cor az'.'.ín re;i,mt1r:am:&gt;nte
conmovido ante el dolor de su hija que constitura todas las dulzuras de su vida.

-Hija m'a, ~ qué es lo que pasa? dijo. ¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué no me
ab, azas·?
bolla se desprendió del seno de su mactre v
con poceroso arranque fué a caer entre los bra~
zo3 abiuto3 de 3u padie, ocultando la frente
bajo la (Orona de,aliñada y sudorosa de :rns
!'aoellos de 01 o. Bruscamente miró a los dos
con mirada aomb1fa, que tenfa casi la inconsUencia de la fiebre. Y lOn palabra rá¡&gt;ida, destituida C:e su habitual timbre cristalino, dij&lt;&gt;:
-!11 i marido va a venir .. . . No me lo ha dicho, I!O n~e ha oicho nada, pero vendrá luego....
Los an i¡;os, les colegas de la Cámara Jo retwnen en la casa para una cuestión urgente .....
Yo e3taba aquf ayer, a la sitJta .... Yo estaba
aq uf, es 1&gt;rech:o decirlo ..... .
Y c.on voz sorda, en tanto que se dejaba caer
sob1 e u11.a ~illa, ras¡;ando con los dientes ,u
fino paiiuelo de batista, repitió:
-Aqu[, ayer, de tres a seis .... Es preciso
sostenerlo!
Dos gritos estallaron mezclándose en e l esJ)acio: gritos de infinito reproche, de tembi010sa lndi¡;nación; tan explicita era la conf~sión de la falta de la miserable, de la ))obre criatura, que aplastaba, con i::u vergüenza y sus remordimientos.
-Tú has he.. ho esto!. . . Desgraciada, :t!1:
d€.sg1 aciada ...
- Y has contado con tu madre y conmig-1
1iara librarte del ca3tigo! XosotnH ,JeberoH1•1 a
nuestra vez engaiiar al hombrp a qui':J11 ha-,
traicionado! ... De seguro estás loca ...
Con lo3 puiios torcidos, con una especie de
queja apa¡;ada, como lt&gt;jana, entrecortada por
los rnllozo'.l, )1arta hablaba, t&gt;n tanto que e l
tol de la m:iñana acusaba cruelmente el cerco
azulado de sus pupilas.
-Loca .... Yo estaba loca! Oh! ¿qué fué
lo cjue re despeJtó en mi? Se produjo un completo o:vido, y los seres, las cosas, no me par&lt;'cia que tuviesen aspecto habitual.. . . . t10t1ba en medio de un deslumb1 amiento inconsclen:e. Al¡;o n.e 1&gt;osefa, al¡:;o se a&amp;itaba el! mf
cambiando mi alma, aun mi propia cara. Yo
hab1[a ido al cri!l:en como a la muerte, presa
de un 1·értigo! Oh, vosotros 110 sabéis. Yo no
me r~conozco en la mujer que fuf durante aqut•l
tiempo maldito .... Alldrés! Andrés m[o! 1,i
yo te amo ... Yo le airo con todas mis venturas de otro tiempo Y, ay! con todos mis remordimientos de ahora, oh! esto (S horrible .. . .
Lo amo tanto como cdio al otro, como lo odi'l,
sr, con toda mi alma! ... Andr(s no t iene más
que sospechas, apenas sospechas, la mayor rie
las cuales le vino ein duda a causa de mi tmbación, del disgusto que ee me sul:ió a la cara
y emponzoñó mis labios .... Oh la dirha, nuestra querida dicha esté., JJuEs, perdida? la deses1&gt;eración y los remord im ientos no son capaces
de resc·atar nada'! Padre, madre, tened piedad!
liabfa caldo de rodillas con expresión ele sú))lica infinita extend iendo las hermosas mano¡¡
como padrón de dolores. Con la a 11gustla de Sil
hija reproducida en su noble fisonom[a, un poco
alterada por la edad y coronada por las dos
bandas de sus cabellos grises, la madre, vertiendo lágrimas habla tenido un gesto de perdón. . . . pero el padre permauecr.. rtgido, mudo; solame•Jte ee advertra en sus pómulos un
temblor que bien pod[a ser hijo de la emoción
o de la cólera.
-Nada es reparable- dijo l)v• n,i.-La 1.alicidad va acompaiiada del honor.
Y sali ó violentamente, rechazando con un
gesto a su hija suplicante, que fué a caer ele
nuevo sobre un rillón. Oyósele alejarse con pasos vigorosos por PI salón.
A pesar de la expresión severa que persistfa
..,, su rostro en tanto que caminaba, con las
maros hacia la espalda, de Yez en cuando ¡&gt;ugnaba por b rotar de sus párpados hinchado,;,
una lágrima.
Acabó por detenerse, presa de una terribl·:'!
l ucha entre su honor antiguo y su inmenso
amor paternal, frente a la mesa del salón y pítsosll a voltear inconscienteme-,,te, una tras ot.·..1,
las páginas de un álb um de fotograflas.

De pronto, como invenciblemente atra[da, s11
pupila se dilató, y una palidez mortal invadió
su rostro: Ali!, irradiando con tonos marm&lt;Íreos sus espaldas desnudas, una mujer sonrera
con la s1nrisa suave y franca de la plenitu ·J
de la vida ardiente e ingenua: era como el recuerdo c,e un pa.saje de 11rimavera en medio
de un e:,tfo to1 mentoso. Ah! terrible vértigo
que mina Y trae el olvido de uno mismo y de
todo lo que le rodea. I:e él Labia Eido tambit;n
1 rctima aquella n:u;er e¡ue Ee lel'antaba e:i tn.les mcmentc3 ñel pasado mostrando al seiiQr
de hur,[n su falta, su única falta! Una amiga
de su mujer, que su1 gió en su camino como
para su ))Obre hija había surgido un amigo de
su esposo quizá.
Pa:;:ó,e las man:s por la frente dolor!Ja, C"'1 raudo los cjos. . . . Oyóse entoncEs un ruic'o
de voces &lt;n la an ec:mara y extendiéndo con
actitud ce d€sespe. ación 1:,uplicante los brazo.:&gt;,
:'\lartr. apareció:
-Padre! padre! .... Andrés llega .... p;•...
dad!
Desalmado, el Eeñor Ilurtfn, se dirigió a
ella y rólo tmo t'em¡:o de decirle: Ahl, ))f'rmanece ah[! Y con mano tembl&lt;,, vsa cerró 1:\
puerta a tieml'o que Anrlrés entraba 11or b
o :ra.
:'\letceJ a un Esf,terzo ¡naud ito de 1·ol•1i;1ta•'.
su1&gt;0 mandar sus nervios y con una voz a))cnas alterada , 11regu ntó:
-Qué I ay de nuevo, m i querido André3, ¡n.ra que vengáis tan de mañana?
El recién ,enido cia un hombre de t1eint.1
Y cinco afioa; llevaba levitln ajustado, su fr eute des11ejada acusata inteli~encia coronando "!
fino rostro 01 Pado de fiero mostacho y barh.1
abundante. Advertfase luego que también ha1&gt;i:1
esfuerzos pode1oso3 para 1&gt;Nmanecer dueño riP
s[ mismo.
-Estamos solos?-dijo-11adie nos o:;·á'?
-Pero, qué ¡,es :an ¡:;ra,·e lo que tienes quv
decirme?
Andrés habla e og C:o las manos clel señor
Ilurtrn.
-:'\liradm~-exclamó-Y dec-idme si la co:.:ia
no Eerá g¡ave c·uando en uPa sola l'Oc'he ha 1,0ciiGo alterar de tal suerte mi fisonom[a ....
l~n aquél ¡iunto de~ayó su b r[o y su faz se
mostró, hoyada, d ?strozada por e l insomni.),
plomiza, t n ta1úo que algunas lágrimas quemantes enrojeclan rns 1n111ilas. Se sentó un instant~,
llorando si lenciosamente y las lá¡;rl mas de aqu~I
hombre, forjado pa1 a la acción, eran trágicas.
El Eeñor Hurtin re habla colocado frente a él.
-Seiior Hnrtin. padre 111[0-dijo-mi aflicción es in!nensa, inn'ensa c-omo la dich&lt;1. - ;~:enazada dr! mue1 te, c·omo el honor, amenazado
tambiéP., perdido quizá; Yos váis a decir me una
palabra. Y esta palabra me hará el más infeliz
de los hcmbres o el n:ás culpable, ay!
Por vuEstro honor, respondedme: Marta estaba ayer, a la siesta, en vuestra casa? ·
Tan prevenido estaba el señor Hurtrn par1.
la pregu nta, ya p revista, que ni un músculQ
de su rostro ae conmovió, cuando respondió:
-Andrés, ¡&gt;ero por qué tal solemnidad ¡¡.,.
ra una cosa tan sencilla? S[, Marta estuvo aqu!.
ayer, hasta las cinco y media, hasta las s,:is
c:uizá ....

l"na dicha sobrehumana extremeció a Andrés
Durieu, empurpuró con luz viva su rostro y i&lt;'
revivió. Se llevó la mano a la garganta:
-Oh! ~racias .... -murmuró---esto es la vida! :.rar,a! mi pequeña :.rarta!
Pero una triEteza profunda siguió a aqud
tran,porte:
-Soy, pues, un miserable .... Ah! \'os uo
lo rnbéis .... He llegado a suponer en :.rarta ....
Lo:o de mf! loco! La he insult:u,o he insultado r- su madre. . . . a vos. . . .
'
s~ levantó como para arrodillarse.
El f.efior Hurt n le abrió sus brazos, dejando
&lt;. t:e se desbordare la emoción que le sofocab:l.
-Ard1€s, amigo n:fo, murmuró-nada lnl;éis die ho a Marta?
-Oh! no! no!
· -Bien fstá. Del:lsteis tufrir mucJ-o y el sufrimiento lo depura todo. Abrl.'z:idme, querido
Andrés.
-Grac:as de todo corazón, os lo di~o con
1 c:·dad. . . . aho:a bie..1, rr i visita no se ha ,e-

rificado, verdad? :.le voy. Debia estar en la
Cámara, en trabajos de comisión. . . . me voy
tan feliz. . . . tan feliz!
Andrés estrechó aún las manos del señor Hurtrn que Jo condujo hasta la puerta, tan dueiio
de l r mismo, como al principio. Pero cuando la
puerta se cerró, estuvo a punto de caer sobre
la miEma mesa en que el á.lhum-ya cerrado-le habla dictado de una manera tan inopinada,
el rncrificio de su honor. Abrumado, dejó Jarg,J
tiempo que las lágrimas rodasen por su barba.
Cua11do levantó la cabeza, )[arta estaba frente a él, toda llena de vergüenza, humilde con'o un niño que se cree delante de Dios qu,3
11erdona. En un rapto, por una infinita resignación y una dolorosa alegria infinita, el s~iio1· Hurtf11 le abrió sus brazos:
-\'ell, :.1arta, ven .... -le dijo.-Nadie si!l
duda tiene el derecho de llamars&lt;! justiciero.
-No se debe ser más cruel que el tiempo y
d olvido que pueden rehacer aún la dicha misma para el cul pable!
R E NJ~ GIDL.

Tt·--; fo·x:::as delineaba, y tú brotaste
Ccm:&gt; surge de l má.rn ol Galltea.

Y crucen, por un vértigo llevadas,
Cual Paolo y F r ancesca, el infini to.

Asr. . . . mo1 ena. . . . rsf, negro el cabell o
DeEcendieado En sedoEos es,irales
Con ese casto y torn eado cu~llo, '
Con tus t1 émulos b.bios C:e cor ales.

1'adie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tú naciste con alma soñador a
Y no puedes vivir sino conmigo.

Te habfa sonado asl: n erviosa y a l ta,
I:láfano el cutis, sonro3ado apenas,
Con yo no se qué luz que hierve y salta,
En las azules curvas de tus venas.

Yen! tu mejilla como flor tempr ana
Al soplo del rumor se colorea,
Porque tienes el a l ma de Susana
En plás' ica forma de Frinea.

\"engo a ocupar e l trono que me espera
En el mágico alcázar de tus sueiio3!

Negros tus ojcs que el amor agi ta.
Con a l ·o de Julieta enamorada,
Y más negros aún, cuando palpita
Desdémona sedosa en tu mil ada.

Yo te daré cuanto tu amor soiiaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la ol[mpica fiesta Ganimedes.

Amame! Soy aq1;el que tu mirabas
En las noches serenas del EsUo,
CuaPdo tu ,•i,ta lánguida mirabas
Trémula de pasión en el vacto.

Yo te amo! Ven conmigo! para am'.l1't➔,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en ml esptritu al mirarte
La frenética fiebre de Abelardo.

Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte a l porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres más grande que Beatriz, y te amo!

Yo también te soiié cual me soñaste;
Con e l buril sublime de la idea

Yen! Yen! que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierr.i. dQ lloré proscrito,

MIRTHO
Yo soy el que esperabas .... Ve n. Gallarda
Surge con blanca túnica cubie1ta;
Adormido tu esplri tu me aguarda
Y yo digo a tu esp ritu "Des1&gt;ierta!"
Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeños;

)lANUEL GUTIERREZ NA,!IJRA,

�Las Kermesses del oasado
Domin&lt;Jo

11

11

""-\

Mucha ale1rrfa, muchas bellezas, supremas elegancias,
ambientes de flores y basta'ltes ingresos para la carita1\\'a Cruz Roja, fueron las notas culminautes do este
cuadro de vida y de a'limación que ,e desarrolló balo
los frondoi;os Arloles de la Alameda de Santa Marfa ,te
la Ribera, el pasado Domingo.
No sólo las familias de Colonia tan distinguida y populo~a acudieron al llarr1'lmien·o de la Escuela Su¡,••r!or de Comercio, e!no también muchas de :\léxico, q11e
llegaron en tranvfas, automó\'iles y ligeros \'eh culod.
Una banda militar amenizó la fiesta y ni un s1lo momooto cesó la lucha de "confetti,'' eses 11apellllos tan 11cqueilos y de tantos c-olorines, que rnn impresclndibl~•s
en e1;tas reuniones, y que caen sobre los traje3 elegantes de las damas,-esn:altAndolos como si fueran piedras
preciosas.
Los puestos fueron muchos y 11errectamente adorr..,,dos; los habla de flo1 l'S, de tamales, de tortas compu.,stas, dt&gt; "confe'. th;," de bat1ca y el dinero no escaseó, pu•·s
a las ,endc:tcra:; a1uel!Ps no era posible nei::arlas naua.
Sus lit·chizos, sus encantos, eran el gran atractivo pal'a
que lo,; pesos fuertes cayeran como en lluvia de platl\,
en 1011 mostradore,;.

w~~•111■i'i¡;1::::;:

. ..

-

'

..........

-

Grupo de concurrentes a la Kermes~e Anglo-~ranco-I&lt;:tipailola.

O.ra kermesEe, muy animada también, fué la que tn-

Dos i:;rupos de alumnas que tomaron parte en la flestl\.
-Los alumnos del Instituto Cientffico que practica!on juegos de clavos.

Los JuBg □ s Olímpicos

Cna seilorlta vestida de gitana, vendiendo confettl en la
Kermesse de Santa 11arfa.

\'endedoras de confettl.

vo efecto en el Parque Español, titulada Anglo-Fran,~oEspañola, organizada por la Junta de Covadonga. El
tfpico juego de bolos constituyó una de las notas salio!!ltes de la fiesta, lo mismo que les jue~os atléticos, ca•1saPdo un gran efecto el acto de soltar cien palomas me•1sajeras, luciendo en las rintas pul'stas en sus cuellos, los
colores de la11 tres naciones· Inglaterra, Francia y EsJ&gt;aila.
Por la tarde se Inició la kermesse verdaderam?nte dicha, r€inando la más franca alegria y habiendo mús!~a.
bailes y nutrida batalla de confetti. Por la noche ~e
quemaron vistosos fuegos artificiales, y ho11raron con
su presencia la romerfa los Ministros Plenipotenciarios
de España, Inglaterra y Francia, los cuales fueron recibidos con los honores debidos por la Junta organizadora. En resumen, una mañana y una tarde animadfslmas,
en las perfumadas alamedas del Parque Español.

Señoritas de l::s Escuelas Normales en ejercicios giPJnAsticos.-EI P1 esidente de la República y sus ayudantes lle&amp;ando al Hipódromo.-Señorita Normalista con la bandera que tué jurada solemnemente.

Ha sido a no dudarlo un espectAculo muy vistoso y
bajo todos puntos de vista digno de alabanza, el que tuvo efecto en el Hipódromo de la Condesa la iíltlma ~emana, or5anizado por la Secretaria de Instrucción
Pública, que se preocupa del desarrollo ffslco, al mismo
tiempo que del ,ntelertual, de los alumnos de la Escuela
que wstlene el Estado.
No tenemos para qué dar detalles, que el espacio no
permite, y tan·o mAs cuanto que los momentos culminantes de los Juegos OUmpicos se encuentran eñ !luestros grabados; sólo sf diremos que el pasado domingo
tuvo efecto el reparto de los premios, con gran ent,;siasmo, y que, ademAs, vimos los ejercicios m!l!tares tle
los preparatorlanos, que fueron celebrados; la competencia atlética tle la Escuela Magistral de Esgrima, y
las vistosas marchas de las alumnas que llamaron la
atención por lo J&gt;reclsas y Jo marciales.
Tanto el maestro \'era como los profesores de 1,,s
Escuelas respectiva!', obtuvieron una ovación, por la
maP.era como hablan conseguido implantar la enseñanza de "sport" tan necesaria y de re&amp;ultados tal\ ex;ce\eqtes.

�ILITERATURA y BELLAS ARTESIII
Esta aventura me ocurrió en 1882.
Acababa de instalarme en el ri!!Cón de un
wagón ,·acfo y habfa cerrado la puertecilla,
cuando volvió a abrirse bruscamente, y of una
vez que dec a:
-Cuidado, señor, estamos justamente eu ,rn
cruzamien•.o de l!uea y el estribo es muy alto.
O ra voz re3pondi6:
-No temas, Lorerzo, me he cogido de las
maui;as.

yo miré a mi vecino.
'lendrfa treinta y cinco años, aunque su3 cabellos estaban casi blancos: é&amp;taba condecor.iao; con grandes bigotes, gordo, con esa obesida;:
potente de un hombre actho y tuerte a quien
una enfermedad obliga a la inmovilidad.
Se enjugó la frel'.te, suspiró y mirándome cara a cara:
-¿l!.I uumo molesta a usted, señor?
-.\o, señor.
~sa 1Hirada, e.;;a ,·oz, €Sa fisonomfa, yo la •'Ono-3.a. Pero, ¿cuándo y ' dónde? \'erdaderamente yo le Ltao1a visto, Je h~bfa hablado, le haoia
estrechado la mano. Esto hacia mucho tiempo,
muchísimo, y todo eso se habla perdido en una
bruma, en que el espfritu parece buscar a tientas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que huyel!, Ein pode1Jos coger.
El también me miraba de bito en hito, con
la tenacidad y la fijeza del hombre que se acuerLa un poco, pe1 o no bien.
Nuestros ojos, mole,;;tos de ese contacto obstinado Le las miradas, volv.éron2e a otra part,1;
de,;;pué , a los pocos segundes, atra!dos de nul'por 1a volurtad otscura y tenaz de la memo1ia que trabaja, ee encont. aren e.e n..ievo Y le
dije:
-Por Dios, se'ior, en lu¡;ar de estar mirándonos furtivamente du1 ante una hora, ¿no :,erfa mejor buscar juPtos dóPd?. nos hemos ~or.ccido?
El vecino 1espondió con agrado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Dile mi nombre.
-1\te llamo Henry Bonclair, l\lag::itrado.
Dudó algunos momentos; después de rsa v;;_guedad de los ojos y de la voz que acom:)aña a
esas tensioJ:1es del espfritu:
- Ah, per fectarr,ente, le he visto a usted ~n
casa de Pincel, hace mucho tiempo, antes de la
guerra, tace doce años de esto.
-Sí, reñor ... . . Ah, ah, ¿ 1·sted es el lugarteniente Revaliere?
-Sf. . . . Fuf el Capitán Rcvaliere hasta ('I
dfa en que perdf los pies .... ambos a la vez al
pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conccfamos.
Me acorda\Ja perfectamente haber visto a este jo\en buen mozo, elegante, dirigiendo l'.l3
cotillones con una ligereza ágil y graciosa y ,.
quien llama\Jan creo "La Tromba." Pero tras
e3ta imagen, perfectamente dibujada, flotaba
al;_·c ·n'.!e•iso, una historia que ya baba sabido
y olvidado, una de esas h;storias a Ja3 cuales
presta uno atención benévola y corta y que r,o
dejan en el espfritu siPo una hu€lla caei imp&lt;::rccr• i ~ 1~.
,\rt habfa amor. \'olv~a a ballar la sensación
particular c'e él en el fondo de mi me1roria, pero nada más, sen•ación comparable a la que produce en la nariz del perro la huella de la caza
en la tieJTa. Po::o a poco, fiP Embargo, las sombras, fueron desapareciendo y la figura de una
.ioven surgió ante mis ojo!'. Después su nombre
brilló en mi memoria como un pe:ardo que estalla: la seño1 ita de Mandat. Me acordé entonces de todo. Era en efecto una historia de amor
hasta común, si se quiere. Se amaban cuando
los cancel y rn hablaba c!e su próximo matrimonio. Parecfa &lt;;ue el'&lt;'s esta'::an muy enamorP.dQs
Y muy felices. Levanté los ojos a la red donde
todos les paquetes, trafdcs por el criado de ·ni
vecino, r.e sacudfan cor¡ el rno,·imiento del tren
Y me parecfa ofr la voz del sirviente como ~i
acabara de hablar.
Habfa dicho:
-Abf está, señor, eso es todo. Hay cinco:
loe- confites, la muñeca, el tambor, e l fusil y el
prstel de bfgado.
Entonre, en 11n l:'e,;;undo rn compuso y ~-e
des~rrolló de mi c-abeza 1111 poema. Se vare~ia
a todos los aue había le•do en que, ya el hom\Jre
o ya la mujer, se ea§an con su prometido o prometida después ñe la catástrofe corporal o fina¡¡cierll.. rs•e oficial. mutilado durante la guerra,
?,ab .a vuelto a ballar después de la campaña la
)ov~n oue se le habfa prometido, y cumpliendo
su Juramento, Fe babfa casado con él.
llle parecfa esto bello, pero ser&gt;cillo, como halla uno sencillos todos los desenlaces y todas las
abnegaciones de los libros y del teatro. Pareee

'º

•

,J. B. ~IORONI.- Rett·ato.

La Galerfa de Carrara en Bergarno pos~e joyas de ineetirn able valor que projucen la admiración de propios y extraño3. El pintor J\loroni
juntamente con BelUni, L. Lotto, Cosimo Tura y otras firmas no menos réle~,·e,, enriquec~,.
aquellas f·alerfas, y ee d€s aca por lo sob1 io .Je
la pintura y la expresión a·1stera el retrato que
presentamos en es•e grabado, que juntamente
con otros del mismo autor ~an ('elebrados, puP.s
la especialidad de ) loroni, era 1&gt;recisamente c-J
reproducir el natural de la persora con una
exactitud asombros:i..

Después apareció una cabeza cubierta de 1in
s',mbrero redondo, y dos manos agarrándose a
las cintas de c11ero y de paño, pendientes a l&lt;&gt;s
Jades de la portezuela, suspendieron le11tamentt?
e11 cuerpo, cuyos pies hicieron en el estribo el
ruido de un bastón que golpra en el suelo.
Cuando el hombre hizo entrar el dorso en el
departamento, vf aparecer en el paño flojo dd
nantalón el extremo de una pierna de m'.tder-i
barP.izada de negro, a la cual otro brazo sig·1'6
bier&gt; pronto.
Apareció una cabeza detrzs del viajero y p,·, guntó:
-;. Está ust.ed bien, señor?
-Sf, mi querido.
- Entonces ·aquf tiene usted sus paquetes y
SU" muletas.
Y un criado que tenfa el aspecto de soldatlo
viejo, subió a su vez lleva•1do en los brazos un
conjunto de cosas envueltas en papeles negnn
Y at'larillos, atados cuidadosamente, y las colocó una tras una en la red, encima de la cab~za de rn amo. Después dijo:
- He aquf, señor, esto es todo. Hay cinco.
Los dulres, l a muñeca, el tambor, el fusil y f&gt;1
pastel de hfgado.
- Está bier&gt;, mi Querido.
-Buen viaie, señor.
-Gracias, Lorenzo; que estés bien.
El criado ~ali9 c~rrando tras l:'[ la puerta1 v

siempre, cuando uno lee o escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno se sacrificarta
en igual caso con un placer lleno de entusia¡¡mo y con un ahinco magnffico. Pero se pone
uno de muy mal humor al dfa siguiente, cuando un amigo pobre se acerca a pedirle prestad0
algún dinero.
Después, otra suposición menos poética y más
realista substituyó a la primera. Quizá se nab1 fan casado antes de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella bala que le cortó
las piernas, y ella, desolada y resignada, había
de!:&gt;ido recibir, cuidar, consolar, sostener a ese
marido que habta partido fuerte y hermoso y
habfa vuelto con los pies destrozados, despojo
repugnante ertregado a la inmoYilidad, a las caleras impo:erteJ, a la obe:;;dad fatal.
¿ Era feliz o desgraciado? Sentf un deseo débil al principio, des¡més ¡;rande, luego irresistible, de conocer su historia, de ~aber a lo mflnos 10s puntos principales de ella, que me perwit.ie,en adivinar lo que no pudiera o no quiriera conta, me.
Le hablaba pensar.do en eso, babtamos cambiado algunas frases banales: tiene, pues, tr~s
hijos: los dulces son para su esposa, la muñeca
para la niña, el tambor y el fusil para los niños
y el pastel para él.
Ce pronto le pregunté:
- ; Es usted padre, seña-?
Res•)Ondió:
-Xo, señor.

Me senU confuso como si hubiera cometirlo
una imprudencia y repliqué:
-Pido a usted perdón; lo bab.a pensado al
oir a su criado hablar de juguetes. Oye uno sin
e3cuchar y saca conclusiones a pesar suyo.
Sonr.ó y murmuró:
-No, ni aún me be ca~ado; me quedé en los
preliminares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ..... es cierto, ts ed estaba compr.&gt;metido cuando lo conocf, comprometido con la
señorita de Mandat, según creo.
-Sf, señor, su memoria es excelente.
Tuve una audacia excrni\·a y agregué:
-Sf, creo acordarme también de haber ofdo

ddad, a todos los goces, a todos los ensueños,
...n11.amente por exaltar la admiración de la ge!lte. cuando oigo en el piso ae mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis muletas,
con ese ruido que produzco a cada paso, tengo
tal desesperación, que me pi avoca estrangul!!.r
a mi criado. ¿Cree usted que deba aceptar uno
de una mujer que tolere lo que uno no sufre de
si mismo? ..... Y ademlís, ¿se imagina ust•~d
que sean tan bonitas mis p1einas de madera?
¡Se calló! ¿Qué deci1leY Hallé que tenla razón. ¿Podla yo censurar, despreciar, siquiera
pensar mal de esa mujer? No. ¡Sin embargQ.
El desenlace, conforme a la regla, a la verdad,
a lo real no satisfac a mi deseo poético. Esos
muñones heroicos pedfan un hermoso sacrificio,
y yo experimentaba una decepción.
Le pregunté inmediatamente:
-¿La señora de 1• leurel tiene hijos?
-Sf, una niña y dos niños. Es para ellos para quienes llevo esos 1ug..1etes. Su esposo y ella
han sido muy buenos para conmigo.
El tren subió la pendente de Saint Germain.
Iba a ofrecer el brazo pa a ayunar en la baj:1da al oficial mutilado, e;uando por la portezuPla auierta dos manes ::;e uirigieron a él.
-¡Buenos dfas, mi quer,do Revaliere!
-¡Ah, buenos d!as, J: 1 mrel!
Detrás del hombre la mujer sonrefa, radian,e, toda,fa jo,·en, envilíndole un raludo con sus
úedos Lubte1tos por les guantes. A su lado u::ia
niña rnltaba de gozo y dos niños miraban coa
.1.vidos ojos el tambor y el fusil que pasab'an Lle
la red de:l , a!,Gn a las maPos de su padre.
Cuando el enfenro es uvo sobre el muelle,
tado3 los nifi:)s lo abrazaron. Después se pus,_
rcn en marcha, y la 11iñ ', por amistad, tenía
en su pequeña mano el a'.ravesaño barnizaJo,
de una de las mu letas, como habrfa podido tener
caminando a su lado, el f:idice de la mano de
su gra'lde amigo.
GUl" J;E ~I Al'PASSA NT,

J . B . MOROXI,-Rett-ato ele B . Spino.

Como hemos dicho en el anterior retr:i.to, este lienzo representa a l esposo de Pace Spino, y ambos, vestido1.1 u-, negro, son
un alarde de exquisito talento del aut'&gt;r
en lo que se refiere a las ropas. El asp')cto señorial de este personaje, parece desse del lie'lzo, y hay cierta esplendidez
elegante en s u conjunto, que es elogiada
por los muchos visitantes de la Galerfa
de Carrara en Bergamo.

J . B . )lORONI.-Retrato de P ace Spino.

Otro retrato de Moroni digno de a labanza es el que reproducimos en este grabado Y que representa a una dama vestida al
estilo de la época. Como se ve, el artista
ha tomado un estilo distinto, digámoslo
asf, afinando e l tipo, lo cual no hizo en el
anterior retrato. El artista ha pintado a
la mujer de P. Spiuo, cuyo retrato presentamos en la otra página y hay que decir
que del pincel de artista tan cél2bre, n~
brotado el arte antiguo de Italia, en cu:&gt;:&gt;t&lt;:&gt; a la exactitud de las facciones v a la
vida en el semblante. Este lienzo data de
los mejores tiempos del artista.

decir que la señorita de Mandat rn babia casado con t i señor . . . . . . señor. : ...
Pronunri6 tranquilamente este nombre:- EI e:eñor de Fleurel.
-SI, exactamente. Sf. . . . me acuerdo aún :i
propósito de esto haber oldo hablar de la herida de usted.
Lo miré de bito En hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, q ue la afluencia·
constante de la sangre tenta de color de púrphra, Ee tiñó aun mlís.
Respondió con vivacidad, con el ardor de •in
hombre que ve la ca1•Ea perd ida en su esp!ritu
Y en su corazón, pero c¡ue qu iere ganarla ante
la opinión.
- Han hecho mal, señor, en ,,-o".lunciar junto coo. el mfo el nombre del señor de Fleur~I.
Cuando volvf de la guerra sin mis píes, ¡av!
YO no habrfa ace11tado de ninguna manera que
ella hubiese Eido mi e€J)-:&gt;ta. ;.Era eso posibl;)?
Cuando uno se caEa, señor, no es para dar ejemplo de genero, idad. es para vivir todos las dlas,
todas las horas, todos los minutos, todos los sPgundos al lado de Pn rombre; y si ese hombre
es deforme como YO, ella se condena cas'índo~e
con él, a un martirio que durarlí hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo, yo admiro todos los ,iacrificlo~, todas las abnegacio'lea, cuando tienen
un lfmite; pero Po 2dmito que una mujer renuncie a toda una vida que espera sea. de feli-

RAFAEL.- San Gebastiún.

No tenemos para qué elogiar esa hermosa cabeza de San Sebastián, y basta con reprodu~ir
el nombre del artista, gloria de la pintura no
solamente italiana, sino de todo el mundo. Esa
dulzu ra ee expresión, cso3 cabellos'que adorn1n
la cabeza Y caen en negras ondas, sobre la espal da, pa~ecen que son movidos por la brisa; tal
es el vensmo con que est:in representados. En
la ¡?alerfa de que venimos hablando, esta joya
rictórica es quizá la más celebrada, la que ti
ne s ·empre numerosos visitantes admirándola
en profu11da devoción.

Naufragan despu: s de terribles aventuras, y
sólo pueae n ti:,u1pa,· a la mll.el te 3attando sobre
el dorso de una oallena. rnmediatamente sacan
del bolsillo los dados y 1cs cubiletes y se ponen
a jugar.
He aquf un cuento mlis ,erdadero que la verdad . Cada jugador es uno de esos marineros.
Tentar la suerte no es , oluptuosidad mediocre. No es un placer ni una embriaguez gust.u
en un segundo, meses, años, toda una vida ue
temor y de esperanza.
Aún no tenla yo diez años, cuando el profesor M. Grepinet nos leyó en clase la fábula d~
"El hombre y el genio." A pesar del tiempo, recuérdela mejor que si la hubiese escuchado ayer
mismo. El benio le entrega al niño un ovillo d¿
hilo y Je dice: "Este hilo es el de tus d:as." Tómalo. Cuando quieras que el tiempo se te ueslice, tira del hilo: tus dfas circularán rápidos
o lentos, según hayas desarrollado el ovillo,
presto o remisamente.
Mientras no toques el hilo, permanecerás en
la misma hora y estado de tu existencia.
El niño tomó el hilo; en seguida tiró de él
para convertirse en hombre, Juego para casarse
con la novia amada, después para ver crecer a
sus hijos, para obtener empleos, dinero, hon::ires, para olvidar los cuidados, evitar sufrimientos, enfermedades sobrevenidas con la edad,
;en fin! para terminar la vejez importuna. Vivió cuatro meses y seis dtas después que le visitó el genio .
Y bien, ¿qué es el juego sino el arte de 3x•
rerimentar en un segundo las muaanzas que Pl
destino necesita de ordinario, muchas horas y
aún muchos años para producir; el arte de sentir en un sólo instante las emociones dispersas
en el lento vivir de los otros hombres; el secreto de vivir toda una vida en algunos minutos;
en suma, el ovillo del hilo del genio•i
El juego es la lucha cuerpo a cuer¡&gt;o con '31
destino. Es el combate de Jacob con el ángel. r:;¡
pacto del doctor Fausto con el diablo.
Se juega dinero-el dinero--,:;to es, ... positilidad inmediata, infinita.
•
Posible es que la carta que Ee ,·a a tirar, ia
bol a que rueda, co•1ceda al jugador parques y
jardines, campos y bosques, cast:'ilos que erij an
al cielo sus torrecillas puntiagudas.
Sf, esa bolita rodadora contiene muchas h&lt;!ctáreas de rica tierra, tejados pizarreños de ¿sculpidas chimeneas, que se reflejan en las ondas del claro r!o; tesoros a r tfsticos, maravill.is
del gusto, a l hajas prodigiosas, los cuerpos más
hermosos del muudo, hasta las a l mas que nad ie
crefa venales; todas las condecoraciones, todos
los hombres, toda la gracia y todo el poder ,fe
la tierra.
¿Qué digo? Resume mucho más que eso: toco lo encierra el ensueño.
¿Y queréis que no se juegue? Si el juego no
l'iciese más que conceder esperanzas infinitas·
si sólo mostrara la sonrisa de sus ojos verdes, s~
le amarfa con menos rabia. Pero tiene uñas ,Ie
d!amante: es teri ible; cuando Je place, da Ja
miseria y la vergüenza; por eso sr, le adora.
La atención del ·peligro radica e n el fondo tle
todas las grandes pasiones. Su voluptu osidad
r:·oduce vértigo.
E l placer, mezclado de temor embriaga.
¿Habr á algo más terrible qu~ el j uego? No:
el juego da y toma: sus razones no son nuastros corazones. Es mudo, ciego, sordo. Lo puede todo. Es un dios.
Es un dios. Tiene sus devotos y sus santos
que lo aman por él mismo y que Jo adoran cuando les h iere.
Si los despoja cruel mente, impútanse la falta
a si mismos, n.o s_e la imputan a él.
-He jugado mal,-dicen.
Se acusan y n.o blasfeman.
ANA.TOLE FRA...-VCE,

0 -

JOSE JUAN TABLADA

LaPasinn □HIJu2g□
Los jugadores juegan como los enamoradüs
aman, coiro l os borrachos beben: neces:iria, ciegamente, bajo el imperio de una fuerza irresistible. Hay Eeres consag-rados al juego, como hay
seres consagrados al amor.
¿Quién, pues, ha inventado ;a tiistoria ñ.e
esos dos marineros posefdos de la locura del
juego?

Desde el presente n ú mero se encarJ!'a
ele esc1·ibir la C1•ónica litera r ia de "El
Mundo Ilustrado" e~ celebrado escritor, y
notable poNa. n1exicano, cu yas 1-n-oduccionf's son cel ebr adas con general a.pl auso
señor José Juan Tabl ada, q u e a pesar dei
cargo de Dil'ector del "Diario Oficial " con
el o ue h a sido agraciado por el Gobierno
dedica al¡¡:una parte de su tiempo a la;
bellas letr as.

�..

Esperanza Iris que inaugu1a s.1 temporada
en el nuevo Teatro Ideal.

Van transcurriendo estos dfas tormentosos, en
que el aire ee eriza de amenazas obscuras y d~
temores inde:lsos, sin que el público metropolitano pueda d'.straer su Inquietud con algo sensacional, en lo que se refiere a espectá.culos. El
cuadro del "Colón," que comenzó haciendo dramas policiales, Eegún el estilo de Maurice Leblanc y Connan Doyle, hubo de alternar con
dramas y comedhs menos infantiles que aqu&lt;'llas piezas fantasiosas, buenas para divertir a
los pequeños. El "género policial" no pued~
arraigar en el gusto de las gentes cultas, ni ha
tenido un éxito verdaderamente franco y ruilloso, fuera de México, en Europa, que es donde
ee preparan las consagraciones m1is o menos caprlchoeas o definitivas. Y no lo ha tenido, por
la monotcnfa del género, por la repetición invariable de los ten:as, por la atmósfera constaDte
en que se mueven, ora el bandido audaz que
hace milagros de tramoya, ora el há.bil policfa
que dispone del escotillón y de la carpinterfa
escénica, para realizar sus hazañas prodigiosas.
Lo que sucede es que Caralt, que debe ser un
hombre tan actor como financiero, se dió cuenta de que tales invenciones policiacas podfa!l
llevarse al teatro como se han llevado al cine.
y si no fué de él-no sabe el cronista de ot.'a

Teatro P1·inci()al.-Dos escenas d~·

la opereta "Gueisha."

_,

Teat1o Ideal.-Srita. Lidia Gin! (Fot. Herlod) .-Sra. Josefina Peral.
-El tenor Amadeo Llaurado y 'el autor cómico J. Vtl.llarreal,
de la Compañia Esperanza Iris.

troupe similar-peor que peor, porque habría
que res·ar al artista su inventiva de empresar!,J.
Como quiera que sea, €n el "Colón" nos sirven dramas y comedias, al igual que en el "Meiricano." Y en estos dfas de angustia y de nerviosismo, nos vendrá. mejor un sedante mu,ncal, sin complicaciones trágicas, ni manchas sangrientas. Ahora que el poeta Núñez y Domír,guez-conceptuoso "&lt; hroniqueur"-no tiene que
dedicarse más a las arduas tareas de representar al pueblo en la Cá.mara de Di¡)Utados, deberfa escribir un bello y sutilfsimo articulo que yo
titulat'.a: "Sobre la necesidad ingente de la Opereta, en esta muy triste ciudad de los palacios."
Porque, efectivamente: para dramas. tenemos
con el nacional, tan (ormidable y truculento. No
es preciso ir al teatro para extremecernos de aagustia. Basta comprar un periódico cualquiera
y leer las infortraciones acerca de la guerra inicua en oue a~onizamos lentamente. Ahf no hay
un sólo Ppis()dio descolorido. Todo está cubi~rto cor el barniz glutinoso de la sangre coag11lada. H'lsta parece que a la tinta con que estún
impresas tales hojas, le han mezclado pólvora,
para far mejor la impresión de esos horrores ....
La Opereta, ~in descarriarse por el sender0
que a veres toma el género chico y siP tener la
amplitud opuleP.+a de la Opera, es la música tle
esta iSnoca, la que mejor resnonde a la frivolidad del público medio y al buen sentir de 1a
burguesfa. No es ni la matrona regia ni la cocotte desvergonzada. Es una "varieté" que f&gt;'!

hace acompañar de la mamá para imponer respeto a los ricarditos que pululan entre bastidores, lo que no impide, que, cuando la niña
Ea!e a escena, reparta sonrisas platónicas entr¿
sus adoradoTE's. Baste decir que, como las tipl&gt;is
pudibundas, no usa malb.s. Es una demi-vierg~
muy siglo veinte y muy chic. En último resultado, lo mejor es hacer cosas malas que parci:can buenas.

Como Esperanza Iris no inaul!'.ura todavfa su
remorada bombonera de la calle de Dolores-por lo menos basta e l jueves, dfa en que el cronista tiene que hilvanar eetas rotas y como en
el emporio de la Tanda ?n11nchran el estreno
de una reducción de "Eva," opereta "de éxito
mundial" debida al númen fenundo y productivo
de Franz Lear-reducción efe tuada por Pe¡,e
Elizondo y Jacin•o CaTJell~-el ot•e esto escrilJe
determinó marcharse al Prinrinal a ver la nuev:i.
obra del autor de "La Viuda Alegre."
¿La verdad ? Bue110. pues la verdad es que
esa Eva no gustó a los Adanes 011e casi lleu:i.ban el coliseo. Y Do t anto poroue el arreglo fu~se malo, que no lo es eP rigor, ni porque la
música no sea agradable, nues lo es, sobre todo
a partir del final del cuadro primero, sino por
la razón sencillfsima de que no es obra para d
0

gusto del público que asiste por costumbre a
ese teatro. Ademá.s de que los bailables no u~nen.. mayor origina!idad ni ron todo Jo movidl13
que los tandófllos exigen, y porque debido a l!!.
exigencia de la reducción a un acto-en el original son tres-aquello se vuelve dúos en los
que la bella Mimf desafinó más de lo necesario, por efecto quizá de la premura con Q.•,Ee ensayó la obra. ¡Ah! pero vestida sf qne
lo estaba admirablemente en el último cuad,-.:i.
El público aplaudió como cuando aparece una
decoración nueva de buen gusto. Vaya arrogancia y gallardfa ! El vals del segundo cuadro vale por todo el acto. El conjunto muy bien dispuesto. Al concluir, el público estaba aburrido.
Dice que a él no le vengan con arregfqs de
opereta. que quiere "Las Musas del Pafs" o "I,a
Gatita Blanca."
·
_'
El señor Sierra Méndez sabe ya a qÚ·e atenerse a este respecto y el cro'lista -ta~blén. Cl
estreno de "Eva" en la "catedral" de la z.arzu"lJa, obedece a que no hay obras españolas ....
y parece que ni mexicanas, a juzgar por
prórroga con que se amplió el concurso ~ abiert&lt;:&gt;
por la empresa del Principal. En fin, que -nada
se ha perdido, a no ser el estimable esfuerzo
de Pepe Elizondo y Jacinto Capella. Ot:o dfa
será.

Ia

AUGUSTO CONDE.

�~V"""',,.,,.,,..V°"""'V'V'\IV°"""...r"'Vv""'V°"""v""'...r""'\l'V'Vv""v""V"""'~v""...r"v""v""-v""-v""--v""'v""-~

Í

UNA PARTIDA DE LAWN TENNIS

{

l,.vJ',,vJ',, v,,J"\,vJ',,vJ\,....,J"-...,J'\,~vJ',vJ'-vJ'-vJ'-._r,,.vJ',..,,J\,,v,J\,,...,J'\,v.J'\,v.J","""""" r..vJ",...,.J\,l\.,vJ",~

Un Literato Menos 1

1

La literatura patria está de duelo. Un escritor distinguido, un prosista atildado y castizo
un poeta de los viejos, de los de buena cen.,'
ha muerto en medio de la pena de todos
que le quisieron y admiraron.
Escritor Público de nombre: docto catedrático, siempre fué querido de sus muchos discipul~s, Y la mayor parte de las Sociedades Lrte, ..
nas del país, se honraron con que fuese miembro de ellas.
"El ~tundo Ilustrado" le consagra un recuerdo de admiración en esta página, reproduciendo dos de sus ml!.s celebrados cuentos.

-¡;~

LA MURECA
(A mi hija )largarita.)

El grupo de sportmen pertenecientes fl
club de Lawn-Tennis "Cbapultepec," que se reunieron el último domingo con motivo del onomástico de uno de los so· ios.

A LA SE~0RA MATILDE ALCALA
(HEl, 1,.\ HJ.J.\ D}&gt; )IEXICO)

Pm·,~ "1&lt;&gt;1 Mundo ll11str11do.

ROSA DE BRONCE
Bajo la tE'z broncínea
de tu cutis ideal.
s" esconde la apolínea
roea de un madrigal.
Ond uta tu cabellera
en ¡nl!.gico derroche,
corno negra bandera
de un girón de la nocbc.
En tus J)upilas de oro
S\leña un poema sonoro
de artístico arrebol ..... .
Grupo de socios del club de Lawn-'T'.,nnis "Chapultepec" que inauguró recientem,•11
te sus terrenos en la vecina ciudad de Tacubaya.
Hay que ('onfesar que dla a dla el mundo dPl
"sport" se ensancha en México, pues no so!;imente las partidas de este juego tienen m 1yor interés por los excelentes jugadores que
ealen a la ]lalestra, Eino que también se form'ln
clubs con verdadero entusiasmo y la juventud
pare&lt;'e que se solaza en estos combates, como en
ninguno de los otros.
El pasado domingo se efectuó una lucha lnt.•resante del juego a que nos venimos refiriendo
luchando los clubs "Cbapultepec" y "Sporting,"
y tomando parte para la disputa de los premios
todos los jugadores de ambos, por cuya razón al
interés no decayó un solo Instante.
El vencedor fué el club "Chapultepec" ,!e
reciente fu ndaclón, rnt'reclendo ser citados por
lo excelente de su jul'go, y por haber sido los
que verdaderamente dieron la victoria, los señóres Looareja, Gómt!z, y Olvera, los cuales recibieron las ovaciones consiguientes.
La Meea Directiva obsequió a todos con 'lll
"lunch-chamnae;ne" y allí fraternizaron vencedora, y vencidos; pues cuando llega el momento
de elevar la copa con el fsnumoso vino se oh•idan las lu&lt;'has y todo es a\egr'"a y placer.
Loi¡ ¡;rabados que presentamos dau una idea
comnleta de ale;uPos momentos del juego, y Je
las dlstin¡¡-11idas nersr¡nalida~es que forman ambos clubs, los cuales a juzg&lt;&gt;r :,or la manera C'&gt;·'lo se oortaron en el pasado •1omlngo, han ,1~
ctar mucho oue hacer a otras agrupaciones ,ie
"Tennls" no menos conocidas. y oue se dlsnntan
los diferentes camneonatos de juego tan Interesante como higiénico.

Y en tus labios deslíes
crepúsculos rub!es
de las tardes de sol.
J uan Feli11e Hen1án&lt;lez y }'ombona .

París, Octubre. 1913.

Un momento en que el socio señor Llano Inició el juego del último domingo.

- ¿ Sabes, Juan? Dentro de dos meses cumple un año la niña y. . . . mira: toda;ra ao
le has comprado una muñeca.
Y Luisa, como avergonzada de haber formulitll.&gt; cst t!m:tio reoroche, se Indinó a besar
a la criatura q1:e teura. entre sus brazos ,1.::j,1r.do caer sobre su rostro el espeRo velo d~ sus
cabellos castaños.
-Es verdad, dijo Juan, y con los codos apoyados sobrv la me!'a siguió persig111enr!o con
su vaga mirada las azuladas espirales del humo que brotaba de su cigarro. Casualmente
al ealir esa misma noche, de su taller, se ha~
t,ra detenido absorto y deslumbrado, ante un
aparador donde figuraban, artísticamente col•J(ados, desdE, pequeños rorros de ¡lapier mach~.
de a setenta y cinco centavos y de a peso, ha:;ta otros (as! de tamaño natural, con el busto,
las manos y los ples de porcelaua, que abrfitn
Y cerraban los ojos, que decían papá y mamá y
que se llevaba a los labios una botellita de
cristal J)rovista de su mamadera de &lt;'aout~houc.
Uno de esos muñecos atrajo es1rncialmente .;u
&amp;tenclón: habfa creído enéontrarle una marcada semejanza con su hija ~Iargarita. Su prim&lt;'r
impulso fué entrar a la tienda para compr:ir
aquel juguete; ))ero en fuerza de contemplarlo
acabó por descubrir entre los finos encajes que
lo envolvían, Y pendiente de un cordón color
de rosa, una tarjetita en la que estaba escrito.
$10.. . . Juan re&lt;'orrió una vez más con la
vista el aparador y se apartó de él suspirando.
La adquisición de aquella muñeca se había apoderado, sin embargo, como una obsesión, de su
e3pfritu, Y, durante la cena, ni un momento sry
habla separado esa idea de su Imaginación · ni
siquiera le sorprendió la extraña coinclde~cla
entre el motivo de su preocu1&gt;ación y las pahbras de Luisa: creyó escuchar en ellas el eco
de su propio per1 samiento.... ¿Cómo podría
adquirir diez pesos? ¿Eso era lo que procuraba
descubrir entre las azuladas espirales del humo
de su cigarro. . . . Por una sencilla asociación
de ideas, lo primero que se le ocurrió fué a!&gt;stenerse de fumar para ir guardando lo que ga¡¡taba en cigarros hasta reunir la ambicionada
cantidad; pero ese gasto consisUa en tres centavos diarios, y esa suma multiplicada por ~esenta Y un días que fal,.taban para el cumpleaños de Margarita, arrojaba este desconsolador
J)roducto : $1.83 centavos .... De pronto se ani
mó su semblante: acababa de encontrar la ROlución del problema. El maestro del taller en
donde trabajaba, teniendo que atender a 1,n
fuerte pedido, habla ofrecido a. los oficiales,
que, como el mismo Juan, ganaban un peso diario, pagarles un peso cincuenta centavos por
domingo si querían trabajar en .esos dtas; justamente los ocho' domingos anteriores al cumpleaños de su hija, daban a lgo más del producto deseado. Cierto es que habl".a que renunciar
durante todo ese tiempo, al descanso de la.s fatigas de la semana, a los paseos por el bosq,1e
de Chapultepec o por el Canal de la Viga y a
los asientos de galerfa del "Teatro Hidalgo;
pero · qué valía todo eso comparado con el júbilo de Margarita y el asombro de Luisa cuando
vieran aquella muñeca de grandes y claro'!
ojos, de blonda y dorada cabellera, que habla.ha. Y Que se movfa. como si fuera de devel'as?
Juan Ee encerró en un beróico mutismo acerr.a
de sus intenciones, y más de una vez tuvo que
hacer un poderoso esfuerzo para aparentar que
no había visto una lágrima furtiva que corría
por la. mejilla de Luisa, cuando al anochecer
,'el domingo regresaba él a su casa sin decir
ni adónde habfa estado ni por qué no' habían salido juntos a la calle, como antes. . . . LleY,ó

por fin e l momento tan largo tiempo ansiado;
EL ClEGO
muy temprano, cuando apenas acababan de desaparecer los tablones que resguardaban duran.te la noche e1 aparaaor, Juan estaba ya frente
A .TCAX UE DIOS PEZA.
a él, apretando en su mano un billete de banco de diez pesos; sf, aún estaba alU la muñe¡Qué arro¡;;ante era mi ya muerto amigo c·l
ca pareciaa a :\largarita; era una gran fortuna
que no la tiub1eran comprado; habla cerca ae Comanoante oe Caballer1a l\lanuel H . .. _ ..
ella unas un poco más chicas y que sólo va- Alto. bien confo1 mauo, ae un color blanco pftlían cinco pesos, pero ¡qué diferencia! aquella 1ioo, &lt;.on granoes OJOS ne1;ros, ondulado cabtlas eclipsaba a todas rnJgurando entre ellas Jio, la1 go.; y seoosos el bigote y la pera ....
como Sirio entre todos los demás puntos lumi- , Con qué marcial dtsenvol,ura llevaba su ;isnosos del eapacio. . . . Ya iba Juan a entrar a toso umfvrme oe paño azul con galones de pl:'1.la tieuda, cuando tropezó con una niña que jun- ta! . . . . La última vez que lo vi hacía un año
to a él co:llE,mplaba el a::,a1 .i.doL era •111a pe- que, por una frusle1 la, Ee había batido con
queña india, mal cubierta por unos s¡¡_cios ha- otro valiente oficial que le alojó una bala en el
rapos, que clavaba en aquellos juguetes sus estomago. ·'Los médicos asegu1an, me dijo, que
ojos negros y asombrados, a1 robada en un ;'.i\:- -no tengo sino dos anos de vida; pero yo me
tasis semejante al del más ferviente devoto r1o de los médicos. ' Y se re. a en efecto de
ante las irradiaciones de la custodia ..... Ju'.m ese pronóstico que, por desgracia, se cumpli-5
la miró fijamente largo rato; después, y como fielmente. ~ra la jo\ ialidad su inseparable com.
temiendo arrepentirse de f.tna determinac\l)n pañera; 1,or e.;o me sorprend1 tanto cuanño
tomada, se ap1 esuró a acercarse al mostrador una tarde, al aceicarsenos un ciego que pecli,1,
hmosna, ooscur ec10 su E;étllblante una nube d,i
y dijo a un dependiente:
tristeza; notó él w.i asombro e interrumpienrlo
-Démc usted .... dos muñecas.
el alegre relato ae una de sus innumerables
-¿De cuáles ?-le preguntó aquel.
-De las de a cinco pesos; cualesquiera de aventuras amoroia;,, y aando a su voz esa ,'11tonación grave y wetancoli&lt;.a qu~ brota de i,\
ellas; pero que sean iguales.
Pocos instantes t,i.rdó en salir llevando con- tvocacion oe los amargos recue1 dos, me ,lió
sigo dos paquetes de las mismas dimensione;; una ca1 iñosa 1&gt;,umada en el hombro, c!iciéndotomó uno de ellos y se lo tendió a la indita que me: "es toaa llna 01stona, · y continuó as!:
L:uando en Junio ce l!S5ll, el Anteo de la R,,_
no se atrcvla a cogerlo.
fo1 ma, D. Santos Degollado, sitiaba a Guada-Ténlo, es para ti, es un juguete.
lajara, senfa yo, con,o Teniente de artillerta,
-Pero ¿para mí?
(;n las filas libtt ales. 1 odo E.ataba dispuesto pa.1a el asalto y acaoaba de coro unicárseme la
crden para que tratase de ae3truir, a toda co,ita, con la pieza que serv,a bajo mis Ordenes,
una trinchera del enemigo situada en una JI!
las cal.e3 próxin.as al con"ento de San Francisco. 'l res artilleros hablan cafdo ya junto ue
mí, mortalmente he1 idos, y me oc.upaba en fijar
la punte1 fa, cuando el cato de fogón que estaba 1,sto vara jalar la piola en el mamen.o rla&lt;..o, ue,plomándose I udamente, me gritó: "E3e
sargento es el que ncs está cazando, mi tenier1te," y con su convulsa mano señalaba una d e
las &lt;:asas de la oerecha; volvf la vista en esa
dirección, Y en efecto, vf a un sargento de i•1fanterfa que colocado en una ventana abierta
en lo alto de una pared cercan1, (argaba en
aquellos momentos su arma; rápiuamente tomé
mi Pistola, levanté el bt azo e hice fuego. . . . el
ruido e3tridente de un fusil que cayó retumbando sobre el embaldosado de la calle se coafundió con un alarido e.e rabia y de dolor ....
el sargento Ee llevó las dos manos a la cara y
se echó bruscamente hacia atrás.
Un ayudante del 1.,uai-,el General que llegó
a todo escape, en aquellus instan,es, me r.omunicó la orden de I e .,rada. Acababa de recibirse. la no.ida de que l\liramón, al frente ,le
tns mil hombres y (atorce piezas había salido
ae San Luis, en auxil.o ae 1a pla'za. En medio
ae aquella conrusión le Lor, ó por completo de
mi memoria la i ma1;en de aquel hombre herido
por mi mano ....
SR. GENERAL EJ)lIARnO E. ZARATF
Nueve años dE.spués, tr;unfante la Repúblic.'l,
distinguido y culto escritor que por muC'ho
tiempo honró con su colaboración las columnas volv! a pas.1r por la hermosa ciudad justamen_
de "El Mundo Ilustrado," de cuya colaboración te llamada la reina de Occidente; almorzaba yo
reproducimos en esta J&gt;ágina dos composiciones. un da en una fonda de segundo orden, cuando
El señor !llagistrado Zárate falleció reciente- se detuvo cerca de m[ un mendigo ciego de cumente, siendo su muerte muy sentida en los yos ojos que no eran tino dos cuencas sanguinolentas parecía sin embargo, que brotaba una
cfrculos literarios y militares.
extraña mirada intensamente fija en mí . . ..
"¿ Cómo perdiste la vista?" le pregunté.-"Eao
- Sf, para tí, te lo regalo.
fué cuando el sitio de Degollado: yo era sarLa muchacha, azorada, abrió tímidamente gento del 3o. de línea; 11u teniente de artilleuno de los extremos del J&gt;aquete del que al pun- ría. . . . ¡ me pa1·ece que lo estoy ,·ien&lt;lo ! ¡ cómo
to brotó un mech u de cabellos rubios, en i5e- que fué e l último q ue ví!. . . . me vac.ó los
guida rasgó un poco más la envoltura, des¡,u,}s ojos de un balazo". . . . -"¿Y qué harías si
echó a andar, primero paso a paso y volviác,- te encont1aras frente a ese hombre? ..... " - ¡ Ah,
do con desconfianza la cabeza como si temiera señor! he sufrido tanto, es tan negra y tan
que fueran a arrebatarle su tesoro, Juego, ap,·e- honible esta eterna noche en que vivo, que si
tándo!o contra su corazón, riendo como una to- yo lo tuviera a mi a lcance, creo que estarla
ca Y saltando como un pájaro. . . . Juan, co11 contento si pudiera cojer entre mis dientes esa
su otro paquete bajo El brazo, continuó su ca- mano que para siempre me ha hundido en !as
mino apresuradamente; pero a poco tuvo que tinieblas, y morder;a, hasta hacerla pedazos" .....
detenene porque unas temblorosas manecltas
-"Pues bien, le dije yo, ayer recibt mi asoprimfan y acariciaban la suya ancha y encall&lt;!- censo a Comandante y esta noche debfa celecida, sobre la Que sin: ió al misn-o tiempo el brarlo en una cena a la que había invitado a
húmedo contacto de unos frescos labios y algo varios de los comrañeros; pero hoy acabo de
as! como si dos tibios hilos de perlas se le desli- recibir orden de marcha y prefiero gastar lo
zaran por entre sus dedos ....
que habla de invertir en esa cena, dándoselo a
Cuando Juan se acercó a Margarita, que ea- un viejo soldado; "toma," y cuanto poseta, unos
tre los brazos de Luisa tendta hacia él los su- veinte pesos, lo coloqué en sus manos. . . . Coyos, suaves y so'lrosados, le dijo entre dos be- gió él entonces la rn!a entre las dos suyas, y
sos:
largo, muy largo tiempo la retuvo as[, apo-Toma tu primera cuelga: una muñeca ... y
yando en ella, suave y respetuosamente sus
la felicidad. . . . por hoy. . . . de otra niña co- labios ... .
mo tú.
EDUARDO E. ZARATE.

�~ ~ . . - - - - : C&lt;'' "·"--

DE

FLORALES

COVA
\I

Lt-i Cl-S.91-i --ry-F-;
Composición de ANTONIO MEDIZ BOLIO.
Lem a: Crerln, Sperrr, Dilli¡:¡rr.
PRE Mifl□ H

CO N LH FLOR NHTURHL.

... - -)\

~ del noble adelantado Francisco de J\1ontejo
¿Aguilera, l\lanrique, Zabala, Juan Lanuza,
solamente e3ta obra- que cuando fuera vista
Estévez .... ¿Cuál el nombre del bizarro arquitecto?
y sentida y amada lograrla respe tos
¿Quién trazó en dosdoblado pergamino la gracia
y levantará asombros.-Algo más. Esta joya,
señoril y el austero
orgullo no consciente de l terruño moderno,
semblante de este pórtico? ¿Quién puede con su nombro
pudiera ter el Arco trajánico d~ América,
esc11lpir junto a un "fecit" la gloria en su recuerdo?
puEs América toda tiene en ella un concep, o,
¿ Quién fué el soldado artista
porque Arcérica toda vive en ella esculpida
que desciñóse el 11eto
·jl como el alma morisca vive en el pensamiento
y a la sombra sagraoa de una ceiba abortgene
que eternizó la Albambra maravillosa, y conio
Junto al desmoronado recinto de los templos,
el Parthenón es tumba del alma de los griegos.
c¡uizás sobre un gran ldolo descabezado, un dta
¡:\lonumento de América,
sentóse y puso manos al dibujo soberbio?
silencioso portento,
¡ Oh monumento insigne
vives en re ligiosa majestad resignado
LidalE;o monumento!
entre la indife rencia de los bomb1 es modernos,
Quien te creó senUa las visiones confusas
pero Yendrá tu dfa, cuando puedan leerte,
de las alhambras árabes-alcázares de ensueñocuando rn escriba el libro que e n tf se quedó abierto!
Y de los formidables castillos castellanos,
-sueño de fuerza, firmes, huraños y serenosY sobre estas visiones
llevaba el opulento
¡ Ob portada misteriosa de la casa solariega
miraje de las b1avas arquitecturas indias,
del i;eñor adelantado don Francisco de l\lontejo !
pirámides de fábulas, babilónicos templos,
¡Cuántas veces se ba turbado
palacios que sur~f:3.n en medio de las selvas,
al mirarte mi azaroso pe11samiento !
mitológicamente gigantescos,
Cuántas noches a la lumbre de la luna
con un asombro heroico sobre sus recias moles,
be pasado largas horas contemplándote er. silencio
maravillo~amente afinadas en flecos,
y he querido, meditando, meditando,
y en tordados sutiles que vesttan el granito
penetrar en los enigmas que en tu anciana piedra leo
en una red espléndida de milagros orfébrlcos!
y be querido que revivan a mis ojos
¡ Exóticos jardines de piedra que a los siglos
tantas cosas, tantas ,•idas de que guardas el secreto ..
abriéronse en las manos de un arte de misterio,
Has vivido cuatro siglos,
y que los ojos ávidos de los conquistadores
noble casa de guerreros,
deslumbrándose un dfa sorprendieron
en la quietud augusta de su dolor glorioso
y ast, tienes cuatro siglos de sutil sJ.bidurfa
y asf, tie-ies cuatro i;iglos de mis ' erio!
y e!! 1:.. trágica melancolia de su silencio,
cen umbándm:e solos y pensativos
cual ei Ee de,mayaran en los brazos del Ticmtio!
\ o. mirándote, mirándote desde el fondo de mi espíritu
,oy urdiend una madeja de visiones y recuerdos

¡ Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó en U puso
toda la fantasfa de un exótico sueño
al fin cristalizado en las cien fantastas
de tus nobles relieves y tus bravos diseños
para que en tf tuviera su mejor y más alta
perpetuidad la hazaña más grande de los tiempos!
Y asf, en U quedó toda
la Conquista, la fúlgida epopeya de acero,
la epopeya de sangre, la epopeya de audacia,
la Iliada de la Fuerza, la Odisea del Ensuefio!
Como marcando el paw a las nuevas edades
te alzaron a la puerta de los siglos pretéritos
y tu pórtico ornado de quimeras simbólicas
y de nobles atributos caballerescos
es el dintel por donde se lanzó hacia el Futuro
la rutilante tropa de los Conquistadores homéricos
en el galope hErolco de los caballos semidioses,
en la nube de fuego
de las lanzas ardidas en el Sol, en el rojo
tumulto de las flámulas y de los plumeros,
y en el sonoro y á.gil temblor de las espadas
resplandecientes y magnfficas, como relá.mpagos de acero;
soltando al aire el recio clarinazo de triunfo
que despertó a las Razas del primitivo sueño,
que alborotó les mares
y sacudió los montes y estremeció los cielos
como son de trompeta universal, convocando
las viejas Huma.nidades junto a los mundos nuevos!
;Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó no supo quizás que en U ponfa
con las realizaciores de un artfstico sueño
la ir&gt;lcial esculpida en la primera página
del poema tremendo
de la Conquista. No abre la solariega casa

Tal de manos de los indios resurgfan
los granfticos sillares de ::;us templos
tra11.sformándose en la fábrica española .....
¡oh dolor de los destinos y los tiempos!
Y los indios trabajaban

trabajaban, en silencio ...... .
¿Quién miró que se mojara con lai, lá.grimas
de los mudos a 1 arites los cinceles europeos?
¿quién sintió que ellos senUan
en la mfstica amargura de su heroico abatimiento
algo ast como si fueran con sus manos
en su tierra misma abriendo
el sepulcro de su raza, por los Eiglos de los siglos
en el fondo de un dormido cementerio ....
Y los indios trabajaban, trabajatan,
trabajaban, en silencio ..... . .

Aquf un d!a
los soldadcs españoles congregáror:se contentos
El ¡:end('n del Rey flotaba
por encima de las cúspides más al.as de los templos.
El santuario poderoso de los indios
ua ya ciudad de España por el Rey y por Montejo.
Y llegáronse a €ste sitio los soldados españoles ....
Y delante caminaba un noble viejo
c;ue al llegar tendió la mano gravemente
sobre un roto monolito que yacfa sobre el suelo
y "¡aquí!" dijo el rudo anciano
y "¡aquf!" entonces repitieron
cuatrocientos bravos gritos de soldados españoles
que en las cá.Iidas llanuras se apagaron como un eco ...
Asf fué cómo fundóse, bajo el Sol de la Conquista
y en las tierras conquistadas el solar de los Montejo!

lll1

ltil

Cien artfllces tratdos de las sierras tutulxfues
empuñaron los cinceles europeos
y labraron, y labraron les dibujos
del anónimo arquitecto ....
Dos mil indios de las tribus, convertidos en esclavos
con el sol se abalanzaban a sus templos
-¡a sus viejos templos tristes, ya Ein dioses!Y arrancaban piedra y piedra, que rodaba por los cerros
para darse a los primores de los mágicos tallados
y cespués alzarse junta sosteniéndoee de nuevo!
Y los indios trabajaban, trabajaban
obedientes a la voz del extranjero.
Y las grandes maravillas esculpfanse . ...
Esculturas de guerreros
que se erguían arrogantes en sus cotas damasquinas,
sobre angustias de cariátides oprimidas por el peso;
rostros de indios que gemfan expirando
bajo el pie de los hispanos caballeros;

medallones con herá.ldicas insignias,
cruces, picas, lanzas, petos;
nobles bustos de señores castellanos que asomaban por
(la go:a
los barbados rostr os llenos
de altivez, y damas tristes que e n los ojos parecfan q ue
( imploraba;:¡
sabe Dios por qué perdones mister:osos a los cielos .... ;
largos frisos delicados
recorridos por figuras estrambóticas de ciervos;
torvas águilas prendidas en las !fricas molduras,
mit_ológicos dragones retorcidos entre grifos epiléptic,n,
y sirenas en los brazcs
de diabólicos engendros,
y cabezas da caballos resoplantes
encrespados y quiméricos,
Y cien mostruos y cien trasgos y cien shnbolos
prodigiosamente bártaros y admi1 ablemente bellos!
Y por sobre toda esta portentosa orfebrerta
encuadrá.ndose entre ricos lambrequines de mag-nrfico
(ornamento,
el escudo del linaje, los blasones de la casta,
las ilustres armas todas de la sangre de l\Iontejo.
AIH el lys de regia estirpe,
allf el árbol que señala el gentil y heroico hecho,
las estrellas y les crótalos
y el león rampante junto al castillo soñoliento ....
Por corona un regio casco;
sobre el casco, derramándose, el plumero .....

ll
l

Y aqul mismo, en otro dfa
sol.l1 e el portico ya erguido y opulento
!,;aila1 det.is y banderas y pendones
ondulaban a los vientos;
alambores y llar.nes I event.iban en los aire3
el estruendo
de la diana jubilosa que en la p&amp;z de la maf.ana
sacudiendo la llanura d€shac1ase a lo lejo3 ....
sobre el césped casi virgen de la nueva plaza, llena
de tablados y estandartes y algazaras, bajo el fuego
del dorado sol, hullfan
los vecinos de la villa; capitanes y pecheros
regidores, alguaciles, frailes, damas,
pajes, dueñas, ricos-homes y {)lebeyos;
-Aquel dfa destapáronse los cofres
que vinieron de Castilla y que trajeron
las basquiñas de damasco
los ju bones de brillante terciopelo
las golillas con encajes, las bordadas zapatillas
los tabardos de escarlata, los dorados cinturones, ius
gregüescos
de cucblllas arraeadas y las truzas de bullones,
y los áureos relicarios, los magnfficos collares, los fiil\(simos chambergos.
Y asf, todos los ve:inos de la villa, a toda gala
desde el mozo guarda-estribos basta El noble encomend&gt;:iro
congregá.banse aquel dfa
en la plaza que era sitio de festejos.
En sus potros andaluces, enjaezados de oro y seda,

los galanes caballeros
disputáronse divisas en el juego de las cañas
y la pólvora corrieron;
dispará.ronse cohetes, hubo m l scaras y músicas
y soltaron las campanas repicando a vuelo ....
Era entonces que la villa celebn,ba
memorable y bran suceso.
Aquel d1a, procesión solemne, alzando
por delante los pendones del mcnar&lt;:a C:on Felipe y !O!;
(del Reiun,
con la cruz y los ciriales y Cabildo y cofradias
y largufsimo cortejo,
por la gran poi tada entróse ....
Y vestido de los santos ornamentos
el anciano ca¡;ellán de la Conquista
alzó el brazo todo trémulo
y bendijo
el solar y la morada del hicalgo d en Francisco de l\Ion(tejo !
Desde entonces; noble casa dt! tijosdalgos,
noble casa de guerreros,
monumento señorial de la Conquista,
admirable relicario de los tiempos!
¡Oh, prodibio de simbólicos primores,
oh, preclaro monumento!
Desde entonces, cuántas cosas, cuántas vidas,
han pasado ante tus ojos, mistericsamente abiertos,
por encima de los siglos,
cual si fueses atalaya del futuro y del pretérito!
Tú miraste gravemente,
recogido en tu silencio
que de U saliera un dfa,
retornando a sus hogares castellanos el buen viejo,
tronco insigne de la casta,
que en los brazos de sus hombres, rr elancólico y enfermo,
te miró por la vez última, cual dejándote su es1&gt;fritu,
a que en U se sepultara por los tiempos de los tiempos ... :
Uno a uno,
los demás también Ee fueron;
a las veces en las naos castellanas,
a las veces en sus potros a los fmpetus guurreros;
las más veces entre cirios y cre3pones,
encerrados en sus fére~rus .... !
Y por fin, de tu portada majestuosa
salió el vástago postrero,
Y con él marchóse, sabe Dios por qué y a li,1,ulv.
el linaje esrlarei ido dP. g11s ri1:rños ....
Tú quedaste erguida y sóla,
frente a frente de las cosas y los tiempo3 .....
¡ Qué de viejas aven.tUTas, qué de lances olvidados,
qué de fiestas, qué de duelos,
qué de amores y quebrantos,
qué de hazañas y miserias te han dejado su secreto!
Tú has mirado poco a poco
que en tu torno se apiñaban nuevas casas y hombres nnt(vo.i,
De esta vieja ciudad m!a, cua' ro siglos
tú viviste las cien vidas y soñas·e los c:en sueños,
Y asf, tienes cuatro siglos de sutil s'.lbidur".a
y asf, tienes cuatro siglos de mis'.erio!
· '
Y mirándote, mirándote, de3de el fondo de mi espfritu,
-yo que soy una alma triste, consumida de los males
( de mi tiempo,-me parece que sonries en los rostros pensativos
de tus nobles esculturas de guerreros,
que sonrfes con irónica amargura
cuando pasan a tu lado las mentiras y los tráfagos mo( derno':l
y paréceme que lloras
de tus damas esculpidas en los ros:ros levantados ba-:ia
( el cielo,
cuando sabes las doradas agonfas y el dolor civilizado
de estos años de cultnra y de tormento!
¡Oh, J)0rtada misteriosa de la casa solariega
.Sl
del f'eñc-r adelantado don Francisco de Montejo!
,
ANTONIO MEDIZ BOLIO.

..

�je que, después de recogerse en el talle por medio lle
una cintura de acero bruiíido y perlas, baja a formH
los faldones de esta original veste que tiene un encanto
digno de todo elcgio. La cintura de acero y perlas es
muy angosta por les lados y por la espalda, pero en l·l
frente se prolonga en una primorosa y ancha hebilla,
trabajada con un gusto exqLllslto. Tan bella "toilette"
es adecuada para una señorita o joven de poca eda•l.
Las mangas rnn de ga~a pllssada, cubiertas con encaJ,~.
y llegan hasta el codo.

1'

~·~-✓
-

...

~

;-_l

Toilette para salón.

Pi1ginas Femeninas
½~lflliti4F'
CRONICA
Según orrecf a mis amables lectoras en la s-~mana 11a~ada, i.~guiremos tratando de las im1101 tantes novedades que nos han traído l'ls
modas del prese:He otoño.
No puedo menes de hacer a mis lectoras
la breve dtscrl¡:ción de un modelo, que resalta
entre les dem(ls por su indlsrutible "chic" Y
extremada originalidad. EsU. hecho en satfn aznl
marino y muselina de seda del mismo col0r.
La muselina tiene grandes lunares de seda azul
en un tono idéntico.
Este bonito traje es muy propio para visita,
y conviene a una seilora joven, pues su elegancia es discreta y distinguida.
Otro modelo dé atav(o para baile, teatro o
Traje de estilo sastre.
Traje de calle.
reunión, es·A. confeccionado en riquísimo enc"i•
je Cbantllly en combinación con gasa blanca,
11:s,ada. I a 'ra'da H' forn•a de un modo sencillo,
de ali( Ee desp1 e!lden dos amplios
lindo y elegantísimo: la parte :5uperlor es ,;n abullonado de gasa pllssad~ que baja ha1ta la rodil'a, Y una deliciosa transparencia de antavolantes de encaje, ligeramente plegados. El corplño-blu:a es ce ga~a rllEsada, sobre In cual se coloca

Tres modelos de gran novedad de trajes do invierno con pieles.

No sólo en los trajes de visita, paseo y ceremonias, ,·emos d
triunfo ,cmpleto de las draperfas, pues como ya os be dicho
mis ouerldas lectoras, este caprlrbo de la :'\!oda llega a impc~
rar basta en los atavtos de estilo sastre, como lo indica 11,1
hermoso modelo de ese género, que voy a describiros brev•'mente. Este modelo está. hecho en sarga gris acero, cuyo dibujo es diagonal. La falda tiene dos ligeras drapertas: una por
el frente y otra ¡ior la es)lalda. La primera se recoge negligentemente por el lado izquierdo con un grupÓ de "cobachons"
ce azabache, y la segunda se inclina con arte supren,o hacia el
lado derecho, para formar allf un grupo de pliegues que también se recogen con otro grupo de esos mismos "cobacbons,"
de manera que toda la silueta a1&gt;arece envuelta, con exquisita
habilidad entre los pliegues de las draperfas. El jaquet es un
11oco largo, como se usan actualmente, y la-espalda, bastante
floja, se pliega bajo la ligera presión de un "martlngale" de
satrn negro, cuyos extremos están fijos por medio de dos bonitos "cobachons." El cuello, los puños, y las vueltas del jaquet
se adornan con aplicaciones de pasamanerta de seda negra.
Ya , er(ln mis lettoras, por estas breves indicaciones, cómo
(•n todos les trajes, en todos los estilos. y en todas las diversas circunstancias de la vida social, se encuentra el im1&gt;erio de
las draperfas, de que tanto gusta hoy la :'.!oda actual.
)IARG.\RITA.

�.

E(, :\IUXDO ILUSTRADO.

(.

IO■O iOIOd

Habla llegado temprano a la rudacción porque como recién debutaba en el oficio de periodista, lo tomaba. todavfa en serio y hasta pensaba que mis sueltos influirfan ,m
la marcha poHtica del país: crefa en
la eficacia de las ideas y me tomaba el trabajo de pensar.
El tiempo me ha convencido ,je
que las ideas no serven mlís qu~
para dañar al que las produce y dar
lustre y fama a cualquier vivaracho
que las aprovecha. Estaba meditando en la forma de no trabajar Y h;i.cer creer que trabajaba, cuando un
libro que hacia como una semana
vera rodar sobre la mesa sin que nadie le hiciera caso ni se le ocurriera
mirar ni el título, me llamó la
atención, no porque fuera llamativo
ni voluminoso, sino porque me inr,)modaba para colocar los codos sobre el escritorio, única y univers,\l
manera de fingir una profunda mt.l-

RESPUESTA.

CONSULTAS
ACLARACIO~.
A. z.: He· tenido verdadero gusto al ver ;l
retrato que se sirve adjuntarme a su carta. Es
usted una joven tan linda como interesante;
sus ojos, melancólicos y pensativos, dicen ~laramente que est:l.n animados por una alma tierna,
delicada y superior en todos conceptos. Lo que
me dice en su carta afirma mi opinión, pues _.,a
veo cuAn feliz se siente con amar Y ser amad~Asi son las mujeres de corazón generoso: no cifran su dicha en que las llamen hermosas, ni i:?n
vestir con lujo y elegancia, ni tampoco en tener
una elevada posición social; toda su ventura
la encuentran en realizar algún ideal amoroso,
y a este fin consagran su vida entera. .
.
No creo que su novio retarde el matnmorno
por falta de cariño hacia usted; acas? e~tá reuniendo dinero los recursos que son rnd1spensables para arreglar la nueva casa Y sufragar los
demlís gastos que se requieren en estos casos.
No me dice usted cuAnto tiempo tienen de relu.ciones ni si él es rico o vive de su trabajo. Estas d~s preguntas me son indispensables l)at·a
dar a usted mi opinión Eobre el particular.
su carta la recibi con mucho retraso; por tal
motivo contesto hasta hoy, suplicAndole que
dispense este involuntario retardo en mi contestación, y, al mismo tiempo, le ofrezco el modelo que desea de peinado a la moda. Creo que
le conviene a su fisonomfa.

\'ictoi-ia Eugenia: Su carta me ha preocupado
mucho, porque considero muy dificil la situación en la cual se encuentra colocada actualmente.
La falta de sinceridad en una amiga es motivo mAs que suficiente para romper los lazos dd
cariño y aun para suprimir las fórmulas de co;:,tesfa; pero, ¿estA usted cierta de que dicha amiga no es leal y de que ha procurado inspirar
amor al novio de usted, arrebatAndole asf su felicidad? Me parecen pocas y algo inciertas tas
pruebas que tiene de la trai&lt;!ión de esa amiga.
Un pañuelo de ella; guardado cuidadosamente
en el abrigo de ese caballero; sonrisas Y miradas expresivas de parte de la amiga para él;
conversaciones largas, animadas y frecuen~es
entre ambos .... todo esto es inquietante, no lo
!"liego, pero cuando se trata de torr.ar una resolución tan grave de la que puede depender la
dicha de dos al~as, no es posible conducirse
con ligereza, pues luego se lamentarla, amarg:.i,

Blanca: Doy a usted la fórmula que se sirvió pedirme para teñir de negro la ropa de color. Se hace un cocimiento concentrado de palo de campeche; se le añaden unas hojas de
yerbabuena, y en seguida se sumerge la ropa &lt;•n
esta substancia, dejAndola alH veinticuatro lloras d espués de las cuales se saca Y be pone al
air; libre y en la sombra, a fin de que se pueda
secar. La tela no debe exprimirse para que no
encoja demasiado. Si se trata de teñir. ropa ue
seda, le aconsejo que la lleve a ia trntorer~a
que se encuentra en la la. calle de Dolores unmero 15, pues sólo alU podrán hacer con tod11.
habilidad lo que usted pretende.
Mucho gusto tengo en contestar a la pr.&gt;gunta de mi simpAtica amiga.
}[ODELO.
Elena: Doy a usted el modelo que desea de
cubierta para coj{n. Está hecho en bordado Y
encaje inglés. El fondo debe ser de seda de algún color claro, como azul, rosa, verde, o lila
pálidos.

ditación.

Y era mi caso; me interesaba que
cuando el director llegase me encontrara meditando.
Iba a arrojar el libro a un rinctin
cuando se me ocurrió.
¿ Y por qué no escribir un juicio
sobre ese libro?
Al fin y al cabo los libros se escriben para ser juzgados, y sobre t'Jdo alguien tiene que leer los libros
porque es saludable y hasta necesario en la juventud.
Yo era estudiante, es decir, estaba anotado en una facultad para dar
examen, pero no estudiaba sino poco. Miré el titulo y decfa en letras
mal impresas: Filogenia, por Florentino Ameghino.
Empecé a leerlo y segur leyendo.
Los codos me dolfan y me tendi en
un sillón y segu'. hasta que se extinguió la luz del dfa y seguf con &lt;'1
l!:ªS hasta que entró el director, u11
joven célebre por su talento y por
su real vaHa, el doctor Sáenz Peiía,
que era en ese entonces hombre afee-•

SECRETOS DB TOCADOR.

Amelia: Las pequeñas vnrugas que salen en
el rostro, des:iparecen por comJ)leto a1&gt;licAndose
en ellas diariame:ne un poco de Acido acét1c:,.
Es preciso ponene esta subs al"lcla con mucho
cuidado, para que no se queme o J)erjudique ele
algún modo la piel sana.
El polvo "Anthea" es (1 qt1e conviene a ias •
personr.s de cutis delicado, pues el "Kaloderma.·•
re adhiere mucho a la tez, y esto suele prod:1rir una irritación constante que es muy moles•:i.
y diffeil de quitar.
LIBROS I.NTERIESAXTl&lt;;S.
:\Hmí: Todas las obras ce rrrique Menéndez
Pelayo, son hermosas a la va r ue interes:i.nte3.
Su estilo es correcto, su inspiración exquisita y
sus ideas muy altas y delicadas. Busque ust~J
dos de estas obras que sin dur'a serán de Bn
agrado: "El idilio de Robleda" y "Bajo la
sombra de un roble. " Si, como lo ere:,, queda
usted complacida con la lectura de dichas producciones, tendré el gusto de rec'.&gt;mendarle otrrs
libros de ese mi::mo género.

TINTURA EFICAZ.

a .RmttbllO

1,AS INVITACIONES PARA EL }lATRil\fONIO

Las Invitaciones se envían por lo menos con
diez dlas de anticipación. A las personas que
ban de formar parte del cortejo matrimonial
se les Invita con más tiempo de anticipación,
e inútilmente, aquella determ:naciGn indiscreta. para que tengan el suficiente para organizar ru
;. Quiere usted que yo le acons~je algún procedi- toilette.
Las invitaciones se hacen por lo regular en
miento para descubrir la verdad de los hechos?
No es tan sencillo llegar a esa conclusión, Y so- dos bojas que se env an en. un mismo sobre, o
lo con un rasgo audaz podrfa usted conseguirlo. también en una sol.a hoja, poniendo en un lado
.. De qué modo?. . . . Muéstrese ofendida por los nombres de los padres del novio y del otro
esa iPtimidad de su novio con la citada señori- los de la novia; se menciona también el &gt;1omta: báblele a él con absoluta franqueza, pidale bre de la Iglesia en nue ba de celebrarse la ceque renuncie a esa amistad misteriosa; si (Sl remonia religiosa y la hora. Si 2.lguna eminenama a usted realmente, como tantas veces Stl cia ecleslAstica da la be:idiciOn nupciat, se menJo ha asegurado, se some•e·.1 a esa prueba; si ciona también.
A las personas ami~·as de los desposados que
se resiste o se nie r a, uuede creerse que ama a la
otra. Entonces, atrévase usted a hacer la prueba se desea invitar al lunch se les agrega, en la indefinitiva: rompa con él las relaciones amoro- vitación para. Ja ceremonia religiosa, la invitación al lunch. Por lo regular este lunch se sirve
sas, y espere los resultados de esta determina- en
la casa de los padres de la novia.
ción, porque si su novio la (!Uiere de veras, proPero es más correcto hacer esta invitación al
curará recobrar la dicba perdida; si su cariño no lunch, de viva voz o por medio de cartitas parera sincero, la dejarA y seguirA a esa amiga.
ticulares a los amigos íntimos.
¡ Ojalá que acepte rsted mi consejo y que sal)IARG.-\RITA.
ga triunfante de tal prueba!

•·

•

tuoso y de letras, y nuestro envidiado modelo.
-Señor, le dije, voy a escribir un
suelto sobre esta obra, vale la pena,
es algo tan nuevo, tan desconocirto
para mi, pero tan fuerte, tan leal ...
-Todo eso, joven, escrfbalo en el
juicio, ¿ de quién es?
-De un señor Ameghino.
-No lo conozco.
-Ni yo tampoco.
-Mejor.
Y escribf el juicio juvenil y entusiasta, y el generoso director Jo leyó,
se sonrió y lo dió a las cajas.
A la tarde siguiente estaba de n11evo en mi puesto cuando me veo entrar saludando con respeto, somb~·cro en mano, a un conocido de mi b\\rrio, al dueño, dependiente y todo
de una pequeña librerfa llamada uei
Gliptodón que estaba cer.;a de mi
casa, creo que en la hoy calle de
Bartolomé l\litre. antes de llegar a
la iglesia de Balvanera. Esto de

Gliptodón era la intriga del barrio
porque nadie sabia lo que guerra decir Gliptodón y menos conocer la .i,;pecle de colosal peludo que adornaba la enseña, pero el dueño era an
hombre tan dulce, tan amable, tan
simpático en su seriedad melancólica, que todos lo querfan e instintivamente lo respetaban.
-¿Qué busca, señor?-le dije con
amabilidad pero con voz algo insegura, porque, me lleve el diablo si
no tenia sobre la conciencia la duda
de deberle algunos blocks de papel.
-Señor, yo venia a dar las gracias por este suelto e .te ha aparecid'.&gt;
tan amable oara mi· libro ....
-¿Sobre qué libro, señor? ..
-1\fi Filogenia ... .
- ¿ Pero usted no es Gliptodóu?
se me escapó decirle siguiendo la costumbre del barrio.
-Sí, señor, me contestó con bondad, mi pequeña librerfa se llama .l-11
Gliptodón y es la que me da pa~·a
vivir, pero en mis horas desocupadas
.,~•11rlio m11cbo y escribo.

Habfa indudablemente tanta grandeza unida a tanta modestia en el
sabio, que en ese instante me pareció verle la soberbia cabeza circundada por un nimbo de luz.
Y desde entonces fui amigo cíe
Ameghino; fué asi que tuve la fortuna de conocer la cabeza mAs genial
y mAs alta que ha producido la América. latina.
ARTE}IIO DO)IINGUEZ.

El tulcldlo tntrt los animales
Ya ha sido notado como también
los animales estAn sujetos a la i3ugestión suicida.
Los perros, cuando son presa &lt;te
ella, prefieren la muerte por inanición. En el periodo de la revolución
francesa, el dueño de una granja,
cerca de Lion, fué condenado a ser
fusilado. Pues bien, su fiel perro llO
tan sólo lo acompañó en el Jugar
de la ejecución, sino que cuando su
amo cayó bajo la descarga, se arrojó sobre su cadáver y no Jo abandoú mAs a pesar de las amenazas y
los golpes que recibió, muriendo después de hambre en el mi:smo lugar
donde su amo habla sido enterrado.
También el gato está sujeto a l:l
crisis suicida. El misionero protestante Arbousset cuando se encontraba entre los Basutos del Africa
Central tuvo la desgracia de perder
a un hijo de seis años de edad, que
tenla por compañero inseparable a
un magnifico gato. Desde aquel dia
el gato se volvió triste, rehusó el alimento y el pobre ,animalito buscaba
continuamente, dando lamentables
ahullidos, en todos los rincones de
la casa; después desapareció y durante varios dfas nada se supo d•1I
gato. Grande fué el asombro de la
familia cuando encontraron al animal muerto sobre la tumba del niño .....
Entre las causas que pueden originar el suicidio entre los animales
hay también el amor. A este respecto nada mAs a propósito que el ~aso narrado por Cuvier. Existfa en
el "Jardin des Plantes" de Parfs una
pareja de aquellos graciosos monitos
que se llaman "onistides;" la hembra un dfa murió y desde entonces el
macho dió señas de vivo dolor, que~
jándose y acariciando el cuerpo inerte de su compañera como para llamarla a la vida. Mas cuando se dió
cuenta que todo era completamente
inútil, entonces se acurrucó en 1m
rincón, donde guedóse hasta que el
hambre lo mató.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Gúrese usted mismo

El BalHCt llt las eorrl«as

Una escrupulosa estadfstica n-.&gt;s
demuestra ..(!lle en las 392 plazas (1 1.3
toro3 existentes en toda España, tuvieron lugar en el año 1912 872 corridas, que fueron presenciadas por
7 millones de €Spectadores.
Puesto que el precio de entrada "!s,
término medio, de 3 pesetas por cada persona, España gastó el año pasado 21 millones de pesetas para satisfacer su pasión por las ,.corridas.
En estas corridas se ma't.aron ....
4.,399 tor,:os, cuyo valor total está.
calculado en má.s de 3 millones de
francos. Existen 44 célebres matndores, que po lidian sino contra aniQuiero que todo el mundo se!}a
males de primer orden, y 324 mataque mi Remedio para el Reumatismo dores no tan exigentes, que se coi,
alivia los dolores de las Piernas, -:.-n
forman también con lidiar novillos.
los Brazos, en la Espalda, la RigiHay, adem{s, 1,148 entre bande1idez o Inflamación de las Coyuntur:is, lleros, picadores y peones de plaza.
y Cura en Muy poco Tiempo, l"lellTodos estos individuos ganan Jn
traliza los ácid,os y expele del org~tconjunto, anualmente, cerca de •
nismo todo el \reneno Reumático, millones
de 1&gt;esetas.
:iO centavos y un peso. Marca 3 X,
Machaquito, actualmente el mejl)r
$ 2.
~S_P~da ganó el año. pasad.o 360,000
AQU ESTA LA PRUEBA.
pesetas, tomando parte en 60 corriEl señor presb. P. Flores Valde- das. Los caballos que cayeron vtJtimas de los toros en las corridas
rrama, Ave. del Jnstit.uto, Puebla, alcanzaron , siempre en 1912, al ni1nos escribi6 el lo. de Enero de 1912:
"El remedio 3 X para el Reumatis- mero de 5,618 y, desgraciadamenmurieron en las corrida,;;. 10 tomo, que vende la casa de ustedes, t:ª te,
inmejorable y 11or tanto insubstt- reros y quedaron heridos 16G.

El Reumatismo se pued~ Curar

Entre los amigos más alegres q u-~
contaba Eduardo VII habfa el célebre sportsman Middleton, que cuando se encontraba algo ebrio, se ñ.iverUa en aferrar improvisadamente
los taldones del frac de algún aro i50, y en con violento tirón separaba 1u ego el frac basta el cuello. Ua::i
noche que Middleton comfa en San-1ringham con el rey, Knollys se colocó de modo de dar de espaldas a i'oliddleton, que feliz de la ocasión qu-d
se }e ofrecta, aferro los faldones ilel
secretario real y con el acostumbra.do tirón le corto el frac en dos parte3. Estallo una carcajada general,
y el rey maravillOse que Knollys riBra más que los otros, le _pregunto el
porqué.
-i'olagestad,--cont€st6 tranquilamente Knollys-el motivo de mi JJllaridad es sencillfsimo. El frac Q'.le
llevo es del señor Mlddleton, llic lo
prestó su ayuda de cámara ... .

El examen de gramática:
-La palabra hipódromo, ¿de dónde se deriva?
-De las palabras griegas hipos, ·
caballo, y dromos, cn1•1·era.
En el examen de bactereologta:
--¿Qué son inyecciones hipodérmicas?
El mismo alumno, que es desa9licado en este ramo:
-Son ciertas inyecciones en las
cuales se inyectan caballos.
-¿Cómo dice usted, señor?
-Si, porque viene de dos voct&gt;s
¡,;riegas: hipos,
caballo y dermi.::,

tuible. Yo ful un pobre enfermo que

venia sufriendo, desd.e hace más de
20 años, el Reumatismo gotoso . Una

•

persistente enfermedad nerviosa llizo que la elimínacion del ácido úrico fuera punto menos de nula ~n
mi persona; y ahf me tienen ustedes
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos Y, 10 que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,-inclusos los
de Cálculos renales-que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralitico. En vano foé
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy pronto y el
reumatismo segufa su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió tomar el remedio 3 X preparado por el
nrofesor Munyon para esta enfermPdad . Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos mese·s y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumá.ticos se han retirado como por encanto; los riñon&lt;$
funcionan muy bien, y la eliminación del ácido úrico es completa Y

perfecta.

P. Flol'eS Ynlcl errama.

i:~rd Rnonvs, Stcrttarlo
PJrttcular (!ti Rt\l ]orgt '1t
Tnglattrra

Jliel .. . .

El actual secretario particular dt-1
Rey dé Inglaterra, lord Knollys, q11e
lo ha sido también durante muchos
años del Rey Eduardo VII, recibió
no hace mucho la visita de un editor norteamericano, que le entregó
un cheque en blanco pidiéndole lt?
indicara la suma que deseaba para
escribir sus memorias.
-Cinco millones de d6lares-co11testó lord Knollys tranquilamente.
-¡Dios mfo!-exclamó el editor;
-pero ... habla usted seriamente·~
Y el secretario del rey contestó.
-Querido 1,eñor, lo que yo sé, val e mucho má.s.
E l editor comprendió- y se fué.
No tendremos, pues, las memoria.:;
de lord Knollys, peru en cambio, n,J demos narrar una famosa broma n0cha 1&gt;or él.

AUMENTÉ JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

•

Dice el Sr. Balleza después de ha.her
usado la. Peruna : Soy natural de Mejico,
pero.hacen cinco afios qne resido en Los
Angeles, California, adonde padecí -por
largo tiempo de catarr o, constipados,
dolores de cintura, agr iedad en el estómago y mala digestión. Tomé seis
fr ascos de PERUN A. Aumenté lOlibras
y recuperé la salud. Fermin Balleza.

Peligro:
A un guarda de ferrocarril, que Sf&gt;
emborrachaba, le exoneran del puesto y éste, convencido de que no lia
cometido ninguna falta, se presenta
al gerente de la compañia pidiéndole expHcaciones, el cual dijo:
-Yo echar a usted porque cuando sacar la cata .por ventanilla parar
todos los trenes, Usted t:ener na.iz
muy colotada que €s sei'ial de peligro.

\r''= =======7
;

17......~.;,.l

. i -";
.

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53

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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Partida de Lawn Tennis</name>
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                    <text>��EL

)rmmo ILUSTRADO.

Contestad ÁEsta Pregunta
- .. ~ando un remeilio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
11e nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanja y mantenido la misma por tantos años como el
Compue::to Ve11etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
muavillosos y muy honrados los reclamos ~" de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYOIA E. PINKHAM
. , "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
mflal"!1ación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en n:i1s costados a~mentaban cuando camim.ba 6 permanecia de pie y tenia
~rr1ble dolores tirantes hacia abaJo. Además estaba triste sentía mis
OJOS pesa-ios, y me vol vi flaca y pálida. Seis d.~tores intentar~n curarme
pero el _a\ivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
'
De~!d• _prob~r el Compuesto V P~'!tal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loc1on Sanati va. Durante cuaLro meses estuve haciendo uso de los citados rel!ledio3 y _no ten¡:;-o palabras ahora para darle las gracias J&gt;Or los
beneficios obtem los. S1 estas líneas pueden serle útiles1 tiene Ud. mi
¡&gt;ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS 455 James Street,
Elkhart. Indiana.
'
·~ Si _est:i Ud: surrlendo alguna de e,stas enfermedades y desea nn consejo
t,Specrnl. escriba confldenclnlmente á Lydia E. I•inkham Medicine Co.,
Lynn, Mnss., E. U. de A.. Su carta será abierta leida y contestada por
o.na señora 1 considerada. estricta.mente confidencial.
~
~

•

~

DIRECTORIO
1&lt;::L :\IL'NIIO UXSTRADO.
Semana, lo de aNualidacle!&gt;,
Arte r l,iteratura.

(•
.;:,
i•
•o&gt;

'i' Kdltado por "El :\tundo Ilustra- -:•

do" y "La Sem:ina Ilustra-

,.

.;,

.

Tlilpam, D. F.-Tcl6fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
akohólicos y quirúrgicos, empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz
atención para los enfermos.
Departamento especial para
señoras. Instalación eléctrica completa. Uayos X, corrientes de alta tensión, mecanoterapia.
DIRtCTOI l'ttDICO,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades
ueniosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin.
IIDNINISTRIIDOI,

J.

Lavista.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

LOS ABONOS POTASICOS.

D03 obstáculos naturales se opoprincipalmente, en la mayor
~¡\
da," S. A.
+ nen
parte de nuestros campos, a. todas
.., DIRECTOR GENERAL Y GE· &lt;!t las mejora!&gt; agrlcolas encaminadas a.
.;:,
RENTE:
,;, obtener un aumento en la produ"c Ión. Es tes dos obstáculos son las
.:,
EDUi\RDO I. AGUILAR.
&lt;S&gt;
sequfas y las heladas
•lt
En la z:ma central, este año la coJEFE DE REDACCION:
+
)lAmJEL DE LA TORRE. ,) secha de cereales ha sido en general ruinosa, ¿ Cu U ha sido la causa?
&lt;!&gt;
La. falta. de' 11 u vlas en el otoflo y en
❖
COLABORADORES:
&lt;at
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ i&gt; la primavera, por una parte; las heladas con•tnuas que durante el in&lt;i• dertco
Gamboa..-Llc. Jesús .a,
vierno se padecieron, por otra. Muti• )l. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- •
ches labradores os dirán que ünlcati• Cía Naranjo.-Llc. Rubén Ya- ,¡,
mente el mal estuvo en la sequla de
.¡, letl-Lic. Antonio Ramos Pe- ~•
primavera: que sus campos presen.¡, drucza.
❖
&lt;i•
OFICINAS:
+ taban buen aspecto.; que la carencia.
do lluvias en la época de siembra y
&lt;i&gt; 5a. de Bucareli, 116.- Aparta- •
+ do 149.-Teléfonos: Mexica- &lt;i• las heladas, que tuvieron paralizada
.s,
na, 684, Juárez; Ericsson,
&lt;S&gt;
la germinación de las simientes, en
.¡,
1518.
+ nada han hfluido para los desastro•i&gt;
( con lineas de extensión.)
+ €03 resultados obtenidos.
&lt;v PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,:¡,
Esta creencia es errónea; las
•:•
POR TRIMESTRE:
+ siembras ventan retrasadas desde •in
&lt;i&gt; En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
principio. y el suelo carecla de hu&lt;S• En los Estados. . . . .
3.75 + medad rara e ·stener y resistir cual&lt;S&gt; En el Extranjero. .
12.00 •l&gt; ouiera sequla. y en estas condiciones
&lt;v
Todos los pagos se harán
&lt;S•
faltaron l?R a11.u1s e·• prtúlave~·a, y e,
&lt;i&gt;
por adelantado.
&lt;t• suele, de~¡&gt;•ovlsto de todo recurso,
fué vencl1o Pn la lucha por comple_
.¡:,
NUllEROS SUELTOS:
.¡,
to.
&lt;i&gt; En la Ca:Jltal. . .
. $ 0.30 &lt;a&gt;
No hay nara qué hablar de las he• En los Estados. . . .
0.35 •
ladas tardías: sus efectos son, por
€• En el Extranjero. . .
0.50 .., des_gracla, cor•ocidos de todos los que
e-; Atrasados. . . . . .
0.50 i.!l
cultivar la tierra.
€•
Para la publicación de avisos ~
En estas condiciones, las cuestla• en este periódico, dirigirse a +
ne!' que mils deben preocupar a la
"R. &amp; G. Go trchel, Avenidn. 16 de 0
agricultun• Pspañola son aquellas
• Septiembre, 26. Sus agentes en •
.;, Europa, la Société l\lutuelle de + 011e prlnripalmente se refieren a co'ltrarrestar los perjuicios g ue ocasio• Publicité, 14 rue de Rouge_ ·:♦
nan las seouías y las heladas.
• mont, {9 e.)
· •
Los modernos procedimientos de
•
0
rultlvo de i-ecano, el "dry-farmlng"
&lt;5' NO SE DEVUELVEN ORIGI- •
..NALES.
+ .de los norte,imerlcanos, parecen desgrandes horizontes ace1ca ñe
+ Toda correspondencia y giros • cubrir
+ deben remitirse al Director Ge- &lt;t• la falta de humedad. Gracias a ello
• rente General.
~- es posible obtener cosechas produr++ ......... t . . . . . . .++++~ i'&lt;!&gt;-M&gt; tlvas, aun en años de escasas lluvias,

,;•

Quinta de Salud
"R. Lavista"

Extracto compuesto vejeta! Arvelina, •S gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualqu.ier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ,.¡ acostarse.

,w,.¡,.¡,.¡,w,,¡,,¡,.¡.,w.,s,+..,,s+¡,&lt;S,,s,.¡,t¡,.¡,.w,.¡,

• ~·

por el buen ahnacenamtento ere.
agua en el suelo y la regularlzaci!&gt;n
de su gasto.
En cuanto a las heladas, los estudios que realizan los agrónomos son
numerosos, y algunos parecen obtener resultados positivos.
l\f. Golte, en Alemania, ha realizado una serle de experiencias encaminadas a demostrar que los abonos potá.slcos pueden preservar las plantas
cultivadas de los erectos de los hielos.
En 3 parcelas de 10 áreas cada
ura, sembró centeno, dejando una
de ellas sin abonar y repartiendo ('n
las otras 120 y 60 kilogramos tle
kalnlta, respectivamente.
Después de grandes DaJM de temperatura, pudo comprobarse que &lt;:'l
suelo de la parcela más abonada no
sintió los daños de las heladas, mientras que la tercera parcela se resin_
tló alguna cosa y la primera, o saa
la testigo, sufrió grandes dallos.
Este resultado se debe, sin duda
alguna, a la concentración mayor de
la solución salina en la supernc!e de
la tierra. Como se sabe, los perjuicios causados por las sales se deben
a que el agua contenida en los e&amp;v::clos Intercelulares destruye los tejidos, a consecuencia de fenómenos alternativos de congelación y fusión:
la kalnlta roba temporalmente a l'.1
planta una gran parte de su a.gua,
atenuando las consecuencias de estos fenómenos.

Azúcar pa1·a limonacla.-Se prepara una soluclóU concentrada de licitlo
tartárico en agua {17 O gramos de ácido y 1 OO gramos de agua, removiendo hasta la disolución completa), y
de11,pué3, con un cuenta-gotas, un tubo de cristal puntiagudo o senclllam nte con el !rasco manejado con
precaución, se vierten sobre un terrón'
de azQcar de tamaflo regular, de 4
a. 8 gotas de ltquldo. Práctlmente se
opera en serle, poniendo una fila
de terrones y repartiendo el ltqul,1o
lo más extendido posible sobre la
superficie de cada terrón.
Hecho esto se puede poner a i:·?car el azúcar en uua estufa y se envuelve cada terrón en un poco de
estaño o de papel paraflnado. Esta
pre:aución es inútil si se va a pre.tro r Inmediatamente la bebida.
Para hacer un vaso de excelent~
limonada basta disolver en el agua
fresca uno o dos terrones de azücar
acidulada. La dosis de ácido puede
recargarse más o menos según el
gusto de cada cual. Puedo emplearse también el ácido cltrico y reemplazar el ar;ua ordinaria por agua.
de azahar. Conviene advertir a los
consumidores desconfiados que ni el
licldo tartlirlco ni el ácido cltrlco son
productos artificiales; éste se saca rld
Is limones y aquél de los depósitos
de tártaro que forma el vino en el
fondo de los toneles. La bebida cuya.
fórmula queda consignada es hig¡¡;_
nica, refescante, agradable y m•JY
económica.

COLORES P LIOOS

ANiMIAº~~

ABOTAIIEITO de las FUERZAS, etc
eurata, radlcatm1nt1 ,or11

HIERRO

BRAVAIS
ANEMIA

0

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENTES
1NVISI BLES
FINURA. PUREZA. PERFUME IDEAL. - Con,v.,.. al roo1n&gt; .,.. . .ra,illosa
f delieada b«lleu. ana bla.ncun oerfecta y an ate.rclope.1.ado lDoom rabie.

Cuatro tono, ea cada una dt lo• colorea Rosa ~ RaqutJ Blanco d• taa.';urua

•bsolu~_.. Son los pol.,.01 de uro&amp; de: tu n.1na1 y los reyu de los aiolYO&amp; ••
"
AGNCL. w.l'l'VNISTA. t8, &amp;••nu.e 6e l'Opt.ra, PAJ\Ja

"'-ff"O&amp;.

BlBUOTECA UN1VERSl!ARl1'
'' ALFONSO RE:VES
FONDO RICA-&lt;00 COVARRUB1AS

�•
El, )IUNDÓ IJ,ÚSTRADO.
l:L !\im-."DO Il,USTRADO.

CURESE USTED
MISMO

!11ARAVI LLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cu,
banos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de ·Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pHdor~s
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobr e todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta d2
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; he padecido mucho de las muelas, cuando
joven, y unas me las extr ajeron los
dentistas, y otras me las arr anqu~
yo mismo; no permitiéndome mis
escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el B icarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pP.ro este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'erminé substituirlo con sus
prodigiosas píldoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostar mP,
una de dichas ptldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engor dado.
Uso al mismo tiempo su excelente
j abón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS P ILDORAS DE PAW P A W
(Papaya ), son las mejores que S'3
conocen para el estómago e h'.gado
y un positivo y rl\pldo medio para
el estreii'imlento, ictericia, biliosidad , dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago e h1gado. Estas pildoras contienen las mejores virtudes
del Tónico Paw Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya.
50 centavos.
EL JABON "HA:MAMELIS" DEJ
MUNYON. Recomendado por c,l
Mundo Civilizado, como el mejor
Jabón medicinal y una necesidad para el Tocador. 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISMO, corrije en unos dfas ei
reumatismo en todas sus formas. 50
centavos. Marca 3 X,. $ 2.
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LA SANGRE (en pastillas) no ti'ne igual para l as afe::ciones sifiUticas de los huesos, las ú lceras sitilfücas y las enfermedades cutl\neas.
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la sangre. $ 4.
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Pida usted la "Guia de la Salud,"
de 1Iunyon, en las Droguerías de J.
Labadié Sucesores y Cia., Av. San
Francisco 43; J. Uihlein. Sucs., 3a.
Av. Bolivar 25; Jobannsen Félix v
era., Av. San Francisco 39; Drogueria del Elefante, Av. Isabel la Católica 6; y otras. Consultas por corre,;pondencia, confidenciales y libres -:e
todo gasto.
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PHILADELPlH,\.. )!J. IJ. Ó!J 4.

JUrtdtdor dd mnndo
El nombre de "bú," que se usa en
toda España, para asustar a los uiños, es una corrupción de Bah, nombre de un famoso general godo que
durante muchos siglos se empleó como palabra terror1fica.

En Francia hay seis millones de
fumadores. De cada quince de éstos
ocho fuman cigarro, ciuco usan pip!l,
y sólo dos gastan cigarrillos. Pero
aunque son relativamente pocos los
fumadores de esta última categorfa,
consumen anualmente 800 millonE-s
de cigarrillos.

En Berlfn hay actualmente mil
tiendas, y diez y ocho mil departamentos desalquil~dos.

Cuando Enrique II se enamoró de
Diana de Poitiers, tenia ésta treinta y seis años. El rey tenfa diez y
echo, pero nuuca dejó de amarla, a
pesar de doblarle la edad. Mademoiselle Mars a lcanzó su mayor hermosura a los cuarenta y cinco años, y
madame Recamier entre la edad rl"!
treinta y cinco a cincuenta y cinco.

Se vendió hace poco en Melbourne, por 1.475,000 francos, un troLn
de terreno que, en 18 3 7, vaHa :;etenta y cinco pesos oro. El terreno
1:-a pertenecido a Mr. Watson, ,,¡
"rey del cuarzo."

Eil los comedores de algunos restaurants de R usia hay una piscina
c-on peces vivos de diversas especies
y tama ños, para que los clientes a ficionados a l pescado, p uedan elegi r
el que mA.s les guste.

En Egipto, la profesión de los !ad rones era reconocida y consider ad!\
ror todos como cosa lógica y natural. Quién deseaba ejercer el ofich,
no tenra s ino inscribirse en un reglstro público e ir depositando eu un
mismo sitio todo cuanto iba roba11do, a fin de que los dueños de los
objetos pudiesen recuperar los mediante el pago de cierta cantidad.

La cantidad de agua producid;¡.
por la lluvia en un año, es, por término medio, de cerca de ......... .
215.000,000,000,000 de pies cúbicos,
o sea el equivalente a 10 rfos Je!
Misisipf.

Durante el año de 1912 murieron
en Fancia 666 millonarios, ra mi~atl
de los cuales tenfan su residencia en
Parfs o en los alrededores. Tres de
los difuntos dejaron fortunas de mfls
de cincuenta millones de francos,
otros tres legaron de diez a cincuenta millones cada uno y ,·einticuatro
ml\s dejaron fortunas de cinco a diez
millones de francos. La estadfstka
nos enseña, que, fuera de Parfs, las
principales fortunas se encuentran
en el Norte de Francia.

+++

Una séptima parte de la extensión
ter ritorial de F lorida se compone Je
pantanos, lagunas, montañas áridas
o arenales, iJJ.aptos para t oda explotación.

• +

,s.

Según dice un natur alista inglés,
los animales vivos del mundo son:
mamfferos, 7,000 clases ; aves, ....
20,000; cocodrilos y tortugas, 300;
lagar tos, 3,300; vfboras, 2,400; ba
t racios, 2,000; salamandras, 200;
reses, 12,000. Total: 47, 200.

ra las modas la capital de Francia.
La librerfa alemana es ml\s rica y
más próspera que todas las demás d'.l
Europa. Esta envidiable circunstancia obedece a varias causas, algunas
de las cuales son muy dignas de consignane.
En primer lugar, ninguna profE:sión es mejor considerada entre los
alemanes que la de librero, porque
los empleados en las librerfas son
todas personas de instrucción y doctores muchos de ellos. En las escuelas profesionales de Leipzig y BerHn, los discfpulos aprenden griego
y latl.n; francés, inglés, literatura
general y nacional; la historia de !:i.
música, el comercio, la economia poutica y otras enseñanzas.
La organización central de la librerfa alemana difiere también esencialmente de la de los demás pafsec,.
Mientras los cfrculos de la librerfa
establecidos en Europa ofrecen una
tendencia que pudiera calificarse de
oligl\rquica, los diversos cfrculos Je
la librerfa alemana ofrecen una tendencia democrática, e incluyen, por
consiguiente, mayor número de asociados. Sin desconocer ni perder ele
vista los esfuerzos útiles de los primeros, menester es reconocer que la
crganización que integran, sus procedimientos y su acción, sou rnen'.)s
prl\cticoo y menos progresivos que
los segundos.
El Em1&gt;erador Guillermo enviará
a la exposición internacional &lt;le
Leipzig, para mayor brillo y esple,\dor, su biblioteca particular, compuesta de unos seis mil volúmeDP,€.

tas ln~ustrias dd [ibro
Una exposición inte1·n acional.
La Real Academia de Artes GrA.ftcas de Lelpzig celebrar!\ el 1 50 aniversario de su fun dación en la prim~vera eur opea del año próximo.
Con tal motivo se organizará. P,ll
dicha ciudad u na exposición Internacional de las industrias del libr o, rJ.S
artes gr áficas y la fotograffa. El Gobierno alemA.n y la. ciu dad sajona hau
concurrido al proyecto con poderosos recursos fi nancie ros.
Como todo el mundo sabe, la ciudad de Leipzig es el centro más Impor tante de librerfa del mundo. Se
calcula en 8,000 el número de c:i.sas que viven de esa industria, y
puede afirmarse que en este ramo d':l
la actividad comercia l, la ciudad sajona es para el extranjero lo que p11.-

Cámaras NETTEL

-------------

S

t a pida ., URUr&amp; • •
. 111 Cojeru. Ellpara•

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

Rnulll•o • r - .

Las imitacione, la, dan á las personas que piden de la \Vorccstersbire
o de la !:ialsa Ingl,;sn. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp; Perrins.

ftllH.Bobrema.-.
Tor c •d uru.etc..eto;

U-.o 1umcJOrable.

Pa ,s. 165 Rue S1-Honoré ! todas , ~rmir'!1

DuJORET, HOMOLLE
1

f" SEGUIN, 165 ,l.St-=ít;~,Parlt ,JIMufara...

•

+
+
&lt;!.¡,
&lt;!'.·

«lagner Bebedor
Los v inos J)l'efe1·idos

el :.;ran

¡&gt;01°

hombre.
En la vid.1 de los gra,,des hombres no hay detalle merros,preciablc
para las generaciones que les suc,;den. Ahora, con motivo del centenar:o waioneriano, ha organizado el Muse:&gt; Hi3tórico el.e Leipzig una ex1)0sición en la que Ee guardarl\-.i. los
1 e~uerdcs del maestro.
La colección acaba de enriquecerte, digl\moslo asf, con una docen2.
de autógrafos, en los cuales se esp'3cifican puntua l mente los pedidas quo
hada Wagner a su proveedor de vinos. Los devotos del gra,,. renovador
del arte musical, a la vista de !a~
mencionadas misivas, tendrl\n ·,,oticia
de que su fdolo gustaba de que figurasen en su mesa los mejores vino.:;
france:ses y de que no se conformala, como Wotau, cor,. el arcaico breblje que llevaba en su cuerno ele
marfil.
Desde Münich, e~ el año de 186-¼,
el maestro escribfa a su proveedor:
"Señor honorabilfsimo: Al envia• l•~

INFLUENCIA DE LA RADIOACTI•
Vl])AD SOBRE LA GER!\IlNACION.

Después de escrupulosas experiencias, los señores Plt y Ancelin han

Sorteos que se verificarán
durante el

Miércoles 12 $ 10,000. Entero S 2.00 Vigésimo 's 0.10
Miércoles 19 S 30,000. Enter0 $ 6.00 Vigésimo $ 0.30
M iércoles 26 S 20,000. Entero $ 4.00 Vigésimo $ O. 20

Agencia de Inhumaciones

LUNES Y VIERNES
PREMIO MAYOR DE

$5,000
. d.
1n •ca
la verdadera

Entero $ 1.00

Décimos $ 0 .10

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

u.

EUSEBIO GAYOSSO.
M AR I S CAL A, 3.

SORTEOS CON

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja:

SE&amp;OBASEL APIOL DE LOS

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

~•

MES DE NOVIEMBRE

reemplaund.o el
Faego 1iu dolo~ 111

cald a del pelo, cara

f!,

Un rfo sin gota de agua. ¡,en, tan
lleno de peces que éstos llegan a formar una capa de una vara de espeso~,
no es cosa que se vea todos los dfas,
sino antes bien, tan extraordinaria,
que apenas podrfa crerse si no tuviéramos el testimonio de 13. fot0graf1a. El hecho ocurre algunas veces en un rfo de California, el Kelsey, que vierte sus aguas al lago
Clear. Este último es muy rico t-n
peces de una especie llamada en el
ra:s "chipall," los cuales remontan
el rfo para desovar, volviendo en ei
mes de Mayo al lago; pero ocurre algunos años que llueve poco en la primavera, el rfo se seca antes del regreso de los peces, y estos últimos
quedan amontonados en el cauce,
sin una gota de agua.
Antes, d1ando esto ocurrfa, se dejaban pudrir los peces, no encontrándoles aplicación v.inguna, pues su
carne no es agradable ni mucho menos. Los indios, sin embargo, la comen, asf es que en la última sequla,
un rico hacendado que tiene mucho3
oc-eros indios, hizo sacar y salar
algunas toneladas de "chipa))" para
dár selo como alimento. Además, los
agricultores del pais han caldo en 1a '
cuenta de que estas masas de peces
podrfan constituir un excelente abor.o, y piensan il]]¡])edir el año que viene la vuelta al lago para utilizarlos
e.n esta forma.

demostrado en la Adademia de Cieudias de Francia, que la radioacti7idad favorece la germinación de 1as
plantas. Los granos de trigo y maíz,
sometidos a la acción del agua radioactiva han germinado ml\s pronto y
dado raicillas más largas y fuertes
que los granos de igual especie sometido3 a la acción del agua ordinana.
Ahora, no es necesario establec'3 r
de un modo fijo y libre de todo error,
cuál es la acción favorecedora de la
vegetación refiriéndose a una radioactividad determinada y en qué fo;•ma práctica y económicamente pu~de realizarse su aplicación.

A. ,'LADELIXB. Av. Ve1·nc1•uz 7.
Apartado 1038.
Pidan catálogo.

I no la h a p robado Vd. nunca, debe Vd. saber que
lil. LEA &amp; PERRINS es la mejor Salsa vVorcestersh 1re del mundo. Porcue tiene mas imitadores
que todas las otras.
-

,.."r~~~~ Bolo 'Z'OPZCO

•
•

~

Lun€s 10.-Santa Ninfa Virgen. +
)fartes 11.-San :llenas l\1artir. &lt;!&gt;
;'11iércoles 12.-S. Aurelio :\Iár- &lt;5&gt;
ti~
•
Jueves 13.-San Diego de Al- •:•
calá.
.,,
Yiernes 14.-S. Josafat Obispo..¡,
$libado 15.- Santa Gertrudi::i ;;.,
Virgen.
.;
Domingo 16.-S. Fidencio l\11\r- &lt;!o
tir.
·~

¡Buena Pesca!

1

Entr e los peores enemigos de la
memoria, se cuentan la glotonerfa, e l
exceso de ejercicio ffsico, y a unque
parezca extraño, la demasiada ilustraci1n.

tlNIMENTO GENEAU

.

+
+

la expresión de mi gratitud por su
instructiva carta, asi como por las
muestras que me remite, le rueg.J
que complete cuanto antes pueda :ni
pedido con un €nvfo más i~ortante de Saint-Julien en medias botellas. Expfdame usted 100, y 60 de
Erbacher. Cuanto al pago de esta
cuenta, estimarla que accediera us:
ted a mis de3eos. Como mi situación
económica actual está muy lejos de
sn próspera, pr€ferirfa pagar una
cantidad mayor de la que hoy ¡,ndiera expedirle tan luego como me
sea dable. Tenga usted seguridad
completa de que cumpliré. aun cuando la deuda crezca."
El proveedor del maestro debió
de acceder al ruego que se le dirig a,
porque la correspondencia continúa
en tono amistoso por espacio de algur.os años. Durante la guerra y con
las dificultade3 de los tiempo~ ao
imposibilitan al maestro de reclamar
su Saint-Julien. Al siguiente año,
c'e1d3 Lucerna, Wagner hace un
nue,o pedido, pero quiere el liquido
en tonel€s y no embotellado, porq,"'
la aduana caP.tonal exige uri impuesto absurdo a los vin.os en botella. Con esta ligera variante el maestro parmanece fiel y satisfecho al
Burdeos, asf al blanco como al tinto,
y también a su proveedor. Este n~cociante se !!amaba Lauteren, hijo,
y tenia en Leipzig sus oficinas.
Lautere-,,., h ijo, viene a completa~·.
como se ve, la biograffa de Wagnl!r.
Su nombre merece pasar a la hist,1ria, aun cuando no sea más que a tttulo de hombre que confiaba en l'.I.
p:i..Jabra del genio.
----(0)---Entre ami¡;.~3:-¡, Cómo, has camb:ado nuevamen~e de niñera?
-Porque la que tenia era muy
a lta, y el l".lño sufrfa vértigos, cuando estaba ,m sus brazos.

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. M EXICO, O. F.

Recaudación de Panteones, Cajas ltlortuorlas,
Servicio Fúnebr~ por ferrocarril.

Tetéionos·~
{~ER1cssoN.
•
MEXICANA,

836.
1006.

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44-

CON[IUIRACION[ CHISIÓGrllF~ClllJElÍSTICA DE l@S Grl!KDES CAIPEOlES DEL CIG1AIRI.
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•

~:f::i:d:'~~v~:::n.

Con Jarano y chaparreru
Un difunto en el pantcon
- ,Estamos "pa" Santiagultoal
En au ataud f'"U64 una vieja.
-Dadlc UD ClpCTO •CHORRlTOS•
e\ ver al donnir nos dejL

•.

8n Valparalao naciste
Oh, ilustre Juachl,
Y a morir venlste
Junto a Toloachl.

Tu eres '-"8.lavcra

De laa ma., campantes,

Pues que placentera
Fómas •ELEGANTES•

1

&amp;lte esqueleto hosco y fiero
En vida fué &lt;le un cajero.
Que rabiando de los callos
Echalm truenos y rayos

Al borde de fosa umbrfa
Repitiendo al! right y ye•
Un difunto. noche y d1a
s., c,st, nu,caudo los pies.
Lo saludé.y sin empacho
Me contó aus sinsabores.
¡Deplora el l)Obrc de Nacho
No poder fumar •MEJORES•!

Ahora allá. en e l camp0-santo

Es bailar todo su encanto,
Pues, oldo al parche. call.,.c,a
¡Sanó (umando SABROSOS'

t

i

•

En tsta tumba, señores.
Que ,1 artlfic,, enfloró,
ñe~canf¼l dr s insabores
m buen mone1eur que ladró.
Charreando, perdió una pata,
Sin barbas dejól~ un mono,
Su amor dt:sprcciO una rata.....
l!No fumaba dd BUt:N ToNO!I__

11,! ~

lcJi~;

§

~~
Bate cr,nco al)Ollllado
Que ostenta tan aolo un diente
lfué de un tierno enamorado:
Juanlto de P. Valiente.
Va a merced de, 1..-i ru•nos
Cn:c,rc,!1 que por fin reposa...... ,
,Fúma 8XCELENTKS HAllAN08
Con au vc,clna de fosal

8n la puc,rta de,! pantcon
VI una caja de cerillos,
Co11tenlc,ndo huc,..,cillos
Al parecer d'c, ratón
Y eamta en UD papelito,
De aquellos reatoe la historia:
Fumando •REINA V1CTOlllA•
·
· ·.1z filé Pc,ruchito!

... ~-~·i•
,f!á~;¡,·.

- 181

En la tumba obecura y fria.
Un ,nuerto naco 1. pelon
Sacó una fotografla
De csquclttica lqión
A p6co estalló el chula
Y dc,jó tuc,rto a ?,tuñóz.
1Clarol no fumó el manía
CJcarros •FLORES DE Aaaoz,

ojo saltado!

1Los dientes de fuera ......!

¿Pues que te ha pasado,
Pobre, calavera?
-;Que he de acr fcicfta,
A.arme coml)Onp1
-¿Quieres ser bonita......?
tFlíma COVADONOAI

o

,11

Con el rifle preparado
81 cad4ver de un nahua!.
Aullando desaforado
Deacend!a del Pedregal.
- ¡Compadre! -gritó un Jumento:
¿Te asustó alrun za\lat{ata?
- j Calla. q uc de ansia reviento
fumarme un •CON

De su ataud, con aitt torvo
Eacapóac, haciendo d pato,
Un esqueleto cascorvo
Chimuelas, rabon y chato.
Iba fumando •HABANEROS•
Y al vérlc, re&amp;0n1ó un moro:
- Planchita, sc,pulturcros.
!Se peló Pata de Loro!
.

'~it:.__

·-

'

1!·

~.

l17i¡¡
~

8n tate hoyo, ailcncloao,
Deacan111 el csqucletillo
Del qut ~n vida fué un romoeo:
'Cabcu d• piloncillo "
Un chauffeur cruel y a!c,voao
Le fracturó e,1teml)Oral
Dejandolc comatoso,
IPor no fumar •C.h.DBNAL&gt; 1

- - Alerta. cblchlcullotcal
Gritaba una calaven
Que, cotaba comiendo elotca
En medio de una pradc,n.
Al verla.otra calavcn
Que l)Or bailar l!C perece
Gritóle as! ·-Compañera,
Mejor (úma •ALFONSO XIII•

Fue de huéopcd al osario
La momia de un teoorz:uelo,
Con paragüas y breviario
Mctldoo bajo el brazuelo
-¡ Difuntos, ceded le, un lc,cbo.
V arropadlc con sudarios.

tri~ t~i. ~:~i'!8¿t~~

·O - ,

-

~, ay, •Y• ay

Cantaba un ruucrto orejudo
Que, trajo desde Acambay
Como•udario, un felpudo.
Y al compú dt la cancioa
Se puso alegre a bailar
De gu•to que en el pantcon
Todo• fuman •POPIILA••

~·---~-~

Cerca d., una fucntc,cilla
Cantando como un gorrión.
&amp;it, una calavc,rilla
Bebiendo de un garraron
Un difunto sin cabeza
Prcruntó l)Or qué cantaba,
-¡Puco l)Orque toma cerveza
De MOCTEZUMA,-Orlzaba•

La mejor cerveza de la República: MOCTEZUMA, Orizaba.

.

8

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• .......,....~

•

A Buropa fut el pn Llnon
Rn poe de una hicrbecilla
Con que curarse el ncmon
Que le rola la cootllla.
V en la ruc de Parad!•
S., rcstlró de amarwura
Porque no encontró en PAÑ
_C lranos •C.uiaLA Puu.,

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Calaveru, a ·1os ni~b
Puc,a ya tcrnnnó c,I irran
Bn qué toll111 a porfia
Salía I fumar •CA.P1UCROS•

De vncatro triste abandono
8ndulzanl.n loe rigor.,.
Los clprroe del Buen Toao,
Ahora y siempre, loo mc,Jorcsl
{lf h 6111/III IDNO. J A NL'.(ICO

�On pintor de la )\iujcr

José Clemente Orozco

Inmoral serla al contrario la obra pictórica
que velara esas crueldades y las cubriera co,t
el atclondramiento irresponsable de una Ma.non Lescaut o con los arrepentim!entos tardfos
y sensibleros de la "Dama de las Camelias" ...
No, la lúmica de Orozco no tiene ni camelias,
ni perfumes, ni "falbalÉS" siglo XVIII. Es una
ft:erza delirante, un in::tinto ciego, una sombria enfermedad y está vista y desproye::tada
en el papel por medio de los colores con todo lo
que posee y ostenta, _ eordas rebeliones, fan&gt;ttismos superticiosos. effmeras ternuras, cóleras homicidas, orgullos y envilecimientos, profundos hasttos e ingénuas esperanzas.
Siendo asf, Yista y pintada asf, a nadie pue,te
engañar y toda mistificación resulta imposible.
Por sus atractivos pintorescos y plásticos de
ltnea, de color y de expresión, eEa mujer result11. un gran motivo para el artista y éste al
realizarlo, estéticamente cumple además por la
virtud de su verdad y de su sinceridad, con un
fin ético. ;He allf una suprema armonia de Belleza y el Bien realizados por una obra de Arte!

1

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!\tañana de domingo en que me prometo un
amplio "farniente" sólo interrumpido por la inspección detenida de todas las novedades que en
la semana hayan ocurrido en mi jardfn. Los
peces del Japón eu el lago, ¿habrán resentid,)
las primeras heladas?.... La rosa "candidfsima" 1ecién trasplantada,
¿medrará en :a

pérgola al pie del busto de Julitin de Medici? ....
Y aquellos rincones donde cae la hojarasca del
otoño y que amo vis:tar al crepú:culo tendr:i.n
como s·eropre una honda poesfa romántica de
abandono y &lt;'e olviCo como para evocar la sua,;-e
memoria de Clara l'Ellebeui;,e? ....
Nada más !;aré este domingo. . . . Ojalá y
ningún hálito de pasión humana venga a turbar
mi -recog.'miento mfstico, ojalá y ninguna infamia de la vida, ninguna degradante vulgarida•l
trarpase los mure:; &lt;'e mi jardfn y venga a rPcordarrre que eoy un hombre, un mfsero Ji•1dadano de la patrh que asEsinan y despedaz,~
carra11cii;,tas y zapatis'as! ....
Pero ;adió, mi domingo!.. . . El criado me
anuncia a un szñor cuyo nombre y apellido uada me dice y a quie::i ,Jrecisamente encuentro
al pie de la eecalera de mi "hortus co7Clusum."
Alto, de luto, cargado de hombros, d9S2"'.lrbado
te prese11ta a ef mismo:
-Soy Orozco, el caricaturista y vengo .....
-Si es usted un artista, pase usted, interrumpo tranquilizado, y lo gufo hasta mi 1.Jiblloteca, donde mientras mi indjviduQ toma

asiento y atisba en torno suyo tras de los espPjuelos, yo logro identificarlo ....
¿ Orozco?. . . . ¿ el caricaturista?. . . Ahora
recuerdo ciertas caricaturas polfticas en "El
Ahuizote" llenas de intención, de e,1ergfa, Je
crueldad .... Recuerdo ta·mbién el entusiasmo
con que mi querido Jorge Enciso me habló del

ai-tor de esos dil:ujos y de otras obras suyas aún
inéditas.
A la simpaUa que me provoca todo artista,
todo aquel que !!e empeña en mantener encen_
dida una lámpara de ideal, una luz de inteiigencia en medio de los huracanes tenebroso!,
y bárbarns que flagelan a la patria, se unió 1:i.
sa.t.isfacci(n de te':!er frente a et a uu artista tle
tale:1to .....
El artista hablaba con vez apagada, con ad(;mán lál)guido, sin petulancias ni fogosida.t'.,~.
fatigado y sin aliento, como si para visitarm~
hubiera rami11ado a pie desde un lugar remoto.
lile invitaba a Yer sus últimas obras, me peclí:i.
re·omendaciones p1ra hacer .caric:i.turas socia_
lrs en un dia1 io; me contaba que hahia dibujado
mucho del natural en la Escuc,!a de Bellas Arte•, Pfro cn:e huyendo del "ncademist:10" ahora
fólo estudiaba el modelo eTJ movimiento, im)':€!;ioná•·dolo, obsen-ando, almacenando, para
pintar c1fspués. Y a mi pregunta sobre cuá!,...s
eran los arnntos que preferfa pintar, me contce~(i que ac~ualmente plntab¡¡. sólQ mujeres y

ei'.tre éstas sólo coleg·a1as y "mujeres de la :ida" ....
Con el inevitable, aunque falso prejuicio tl~
que quien pinte mujeres deba ser un "snob, ·
l'n afectado petimetre como Stevens, la Gándara o Boldini, esa confidencia me part?ció paradógica. . . . ¿ Cómo podrta este artista de caricaturas brutales y truculentas expresar &amp;l
frágil encanto y la poesfa de la mujer evanescente y turbadora como el "aura feminae," su
atmósfera y su esencia? ¿ Y las elegancias )'
las seducciones y todo el arte del tocado, del
cosmético, de la fascinación para expresar los
cuales precisa el refinamiento exquisito, decadente y sut 1 de un Aubrey Beardoley aristócrata y supercivilizado?
Volvf a ver a Orozco que ojeaba un álbum
del alemán Kley y temf que su obra femenina
fuera un irreverente desacato, una inverecun_
da profanación. . . . . Nada habla en efecto, en
mi huésped del instante que lo señalara como
un continuador de la suntuosa estirpe de los
pintores galantes Watteau, Constantino Guys,
Utamaro, el Marqués de Bayros o Jorge úe
Feure, siquiera ....
Sin embargo,· un sello de melancolta gra,e
y escéptica, semejante a la de Julio Ruelas, que
nef disti11guir en Orozco, me hizo interesarme
por sus obras desconocidas y prometerle que
irta a verlas a su taller.

Ful a la mañana siguiente. En el taller, 1.m
pequeño cuarto con los accesorios indispenaa.bles para el trabajo y para la vida, un caballete; una mesa con colores; una cama; uu
lavabo,
miré sobre los muros y dentro
de los i;ortafolios, todas las pinturas acuarelas,
pasteles, y dibujos, que constituyen por ahora
la obra de Orozco.
Como el artista me lo habla dicho, de todas
esas obras, la mujer era el tema constante y
mil cuerpos ataviados y sobre esos cuerpos sendas máscaras de pasión pasarou por mi v1;;ta
comunicánuome el tlufdo sentim\!ot:Íl y ardiente que de ellos se desprendta.
En aquel Serrallo de Arte sólo dos ti-pos :Je
mujer reconocibles en sus múltip'es variedade;;
tienen cabida. La colegiala, la niña púber transformárdose e,, mujer, afirmando hs caracterfsticas de su sexo con mimos y remilgos y coqueterfas de gesto y de tocado y la "mujer de la
vida", en cuyo semblante de albayalde y bermellón sangriento, de ojos que arden dentro
de la ojera como una brasa en un carbón, Je
pel!'.ado aparatoso y llamativa lndumentarla,
cabe todo lo que la muier puede contener rte
pintoresca plasticidad y de psicologfa pasio-::i.al
y triztrslma.
De esos dos ti;)os, la Colegiala, la claudina
inmatura y ya precozmente perversa y la
Circe de los arrabales y da los baile::1 ¡,úblicos, Orozco ha hecho
el objeto y el fin
único de su obra interesantfsima que impregnada de la fuerte pcesta femenl.TJa pudiera compararse a un jardfn donde ,!o hubiera más que
dos clases de flores: botones florales, lirioq
brillantes y enchidos de pura savia y siniestras
flores otoñales, en cuya pro!ongada madurez -se
advierte ya , u principio de disgregación y de
recina ..... .
De un gran portafolio, surgiero:1 a.nte mis
ojos los dibujos dedicados a las colegia,IaR,
sorprendidas por la aguda observación del artista en pleno movimiento y en toda intensidaJ
de expre3ión. Mujercillas que se encuentr.in
y mimosamente se besan, grupos de colegialas
en quie.TJes los ojos de soslayo y el gesto afectado apuntan nacientes perfidias, armas que se esgrimen y se afilan para los futuros duelos de la
pa~ióP.. Todos estos estudios que son dibujos a
pluma están sellados por dos cualidades esenciales: movimiento y expresión~ luego rn nota la f\l.c-ult.ad sintética producto de un inteligente análisis eI• virtud de cual el artista desdeña detali¿s
inútiles y sólo emplea las l!neas que puedan
significar algo para el carácter de la figura. Es
notable asf mismo en esos dibujos el dominio
del útil, de la pluma que en trazos negrísimos
hace la m.i,terj¡i. de los espesos ca.bellos, de las

•

Orczco pintor armoai:a en grises, en gomas
wrdas, en torralidades i•.eutras con la distinción
y la sobriedad de un japonés. Su acuarela de
una gran distinción de color, tiene a veces las
tonalidades de las viejas tapicerfas. No es aje_
no decir que sie11do ;;us asuntos crepuscular•~s
y nocturnos, tal coloración cuad1a al ambiente
del mundo que el artista estudia.
Implicando todo aná!isis de Arte el establecimiento c!e analogfas y diferenciacionrn, yo diría. que Orozco es todo Jo que puede haber do
más opuesto a1 convencionalismo y al academh,mc.
Su manera C:e ver recuerda la d.2J Toulouse
Lautrec; Orozco pretende no conocer a este
gran pintor; sus sfntesis r~cuerdan asimismo a
Henry Martine. En rns dibujos a pluma ha)
algo que recuerd:i. a Forain.
Todo lo cual no excluye una gran verdad. La
de que José Clemente Orozco es un artista fuerte, muy intenso, muy personal y sumamente distinguido.
Tocante a su persona, olvidaba decir un detalle. Orozco como Urrabieta Vierge es manco;
lo cual i:o le ha impedido hacer con una sola
mano lo c¡ue no han rodido, ni podrán ejecutar
muchos artistas cuadrun:anos ....
Próximamente el público curiorn de arte, arlmirará una exposición de las obras de Orozco.
Para entonces me res&lt;rvo Jo mucho que aún
puede decirse sobre él. Entre tanto, señalanúo
su obras a la atención del escaso público a quien
puede interesarle, he cumplido con mi debtir
de cronista de Arte hacia este pin•or meriUsico que como el mefistosles de Berlioz y como
Toulouse Lautrec mismo va por la vta observando y pintan.do "a la bestialidad en todo su
candor."
JOSE JUAN TABLAD.\ .
obscuras chalinas o bien con Uneas grises expresa una. cabellera blonda o con simples perfiles apunta la vaporosidad de una enagua de
linón . . ..
Con pesar cerré el portafolio de las Claud!nas, viendo por vez última, las cabezas infantJles y abultadas tocadas coquetamente con grar.des moños y los cuerpos donde la forma definitiva asoma ya con clmbradoras esbelteces y
plenitudes calipédicas .....

+

,¡,

+

Sobre los muros, donde están fijados acua_
relas y pasteles, se ostenta la segunda parte, la
mtis original, la más fuerte, la más intensa ae
la obra de Orozco. Es una vasta galerta de
"mujeres de la vida," sorprendidas en los ges_
tos, actitudes y episodios de su vida frenéti&lt;'a
Y miserable-que el pudoroso lector no sienta
aiarma~.-De antemano afi~mo que no existe
una obra pictórica más moral ni más meritoria
en el terreno dé la ética pura que esta parte
de la obra del pintor José Clemente Orozco.
Todo lo que el vicio puede hacer con sus palideces avérnicas, con sus ojeras febriles, con
sus debilitamientos exte.nuadores, con sus embrutecedores hasUos y con sus paroxismos rabicsos y delirantes estli allf francamente, cruelmente, brutalmente expresado, si por brutalidad puede entenderse la fuerza victoriosa con
que un artista arranca las miserias de las almas obscuras y las ostenta y !.is clava a flor de
piel sobre los rostros macilentos y pintarrajeadoo, ,pálidos y ojerosos.

�EL TEATRO EN EL EXTRANJERO
1

propio, al de autores nettlmente americanos, sin
que especifiquemos obra determinada, hay que
convenir que el gusto de aquel público, se 111clina mAs a las obras de gran espectAculo, que
a las que sólo triunfan por la fuerza del argumento, por la intensidad de la lucha de afectos,
por el contraste de caracteres y de pasiones.
Esos bailes de tantasta extremada; esas "feriees" que llaman los franceses; esos especies
de melodramas en que aparece la realidad con
toda su fuerza, con toda su vida, con toda 1,u
energ!a, se montan En Nueva York con un lujo,
con una riqueza, con una propiedad, que asombra
al que por primera vez lo contempla, sólo en
Londres se Yé algo parecido.
Los circos, son otra manifestación teatral de
los Estados Unidos, y en ellos se ve lo más
lamoso de acróbatas, gimnastas, animaie3
amaestrados, clowns, etc., etc., acudiendo siP.mpre un público numerosfsimo á este espectAculo
que tiene una boga, como en pals alguno.
El cosmopolitismo que Invade las principales
ciudades de los Estados Unidos sostiene en

EL.TEATRO AMERICANO
Ilustramos estas pAginas con tres retratos
t:e principales actrices de los Teatros de Nueva York, que llaman la. atención por _su talen\º
y sobre todo por su belleza. Las remas de a
C3Cena en los Estados Unidos no son de ningún modo como las que se ven y se admiran
en Europa; es cierto que tienen junto a elhs
u:;:.a corte de admiradores como las de Par!s
y Londres, pero nunca adquieren esa fama
mundial, esa celebridad que desulmbra, que
todo lo domina, que parece rivalizar con la
de los po~entadcs o ;-,.1on1rcas, o personajes notables de Ciencia del Universo.
y sin embargo la belleza de la norte-americana es sorpre.~deute tiene líneas clAsicas;
quid.a le falte la gracl~ especial "sui generis''
de la parisiense, sus actl.udes felinas, sus arranques de pasión casi siempre teatral, basta fue-

Lucec Babeen.

- ----- - -- - - ----- -- - - -

Rosa Botti y Paquita Botti.
ra de la escena; pero E:n cambio con la arrogancia de les movimientos, con la cabeza altanera
colocada soberbiamente sobre espléndidos bom_
bros, parEce una Soberana que se pasea sob ·e
los dominios que gobierna.
El Teatro en Nueva York, como tiene por base la riqueza eno,me de los yanquis, dicho se está. que brilla por la grandiosidad en la ":~ena,
l)or la riqueza de los trajes, aunque en los asuntos no lleguen al reflejo de la vida con toda la
intensidad de teatro inglés, francés y sobre to-

do italia1•0. Nada decimos en lo que se refiere
a la Opera, pues t bu sabido eE que lo~ mejor~s
cantantes, las estrellas lfricas, los tenores o
Larltonos o bajos de fama mundial, encue11traa
€n los dos grandes teatros de Nueva York, que
monopolizan el canto, contratos como en part.i
alguna, por cuyo motivo, el público de la Metrópoli norteamericana oye un conjunto de artistas que en otras ciudades con dificultad pueden nunca reunirse.
Y ya que hablamos de la Opera en los Estados Unidos, hemos de mencionar a Geraldiue
Farrar, llamada el "ruiseñor americano" la cual
nacida en Massachusset, desde muy niña hacia
comedias con sus mismas muiiecas, que la servlan de subalternas. A los doce años cultivaba
ya sus facultades vocales que eran excelenteR
y antes de haber cumplido los quince ya la hab1an otdo grandfs cantal".tes, entre ellos la Cal' 6, todos los que estuvieron conformes en augurarla un brillante porvenir. Perfeccionando
sus estudios en Europa, €obre todo en Par:s Y
en Berltn, un empresario, encantado con ~•1
mérito, la contrató para la Opera Real de eata
O.ltlma capital, donde debutó con el papel de
"Margarita" del "Fausto." Y después de recorer, siempre en triunfo los principales teatr,1s
enropeos, se presentó en su patria en 1906, ea
el "Metropolitan Opera Ho·•se" donde ronqulstó
la admiración del público, creando tipos de la
Importancia de "Manon", "Miml", "Zerllna ,
"Ju lleta" y otros de las óperas modernas mAs en
boga.
Esto en lo que se refiere al teatro que :.rndiéramos decir Importado; ror lo que atañe al

Para un a Artista
Me detuve a las puertas de tu alcAzar; mi oído
rué dulcemente presa de una fascinación,
y al derramar tu mano la virtud del S0'lido
sentt una primavera dentro mi cornzón.
Tus manos taumaturgas, tus manos Que 3011
(nido
de armonta, me hicieron la gracia de su dón,
y clamé con el língel, de estupor pose!do,
"Tú entre todas bendita" ... como en la 11nu11(cid_,Jón.
Y mis trémolos labios intentaron loarte,
mas no hubieron p1labras. Y callamos los d()!I
Y en supremo homenaje, yo abatt mi estandarte:
¡ porque hiciste el prodigio de po11er, con tu
(art"
mi mezquina pre~encia. . . . . en presencia tlf'
Dios! .. " .

JOSE D. FIUAS,

Desse Glbson.

Nox

Un le-cho en toda gruta embalsamada
Pródiga ofreces, al amor propicia,
En todo aire fugaz una caricia
Y en todo resplandor una mirada.
Ocúltase en la sombra el cacerto.
Duerme el bosque. Se pierde en la espesura
El rumor melancólico del rlo.
Mientras la luna, que en lo azul 11avega1
Entre los picos de la sierra obs: ura,
Cpmp abanico de oro S!! despliega¡

conveniente monotonla, muy en breve comenz,i.
ron a aparecer bellos versos de Urbina; delicados arUculos de Nervo; ingeniosas crónicas sociales de Luchicht; eruditas y galanas crón_icas
extranjeras del Dr. Peña ldiAquez; interesantes reportazgos de Gabriel Villanueva y cuentos
má.s o menos espirituales y am,1nos, de todos los enumerados, inclusive el que habla.
Tan nutritivo y valioso contingente fué de seguro, lo que más
contribuyó al auge del nuevo periódico, aun cuando, por ot~a
parte, la estampa mejoró mucho
con el ingreso de Gilberto Iriarte,
dibujante y fotograbador experco.
Hubo algún pergnce afortunado.
Fu! a San Luis Potost con d
objeto de narrar las fiestas Je
Noviembre y principalmente J.,
Inauguración del Teatro d.~ la
Paz, y vf a un buen fotógrafo que se
comprometió a tomar unas vistas del
salón, durante la ceremonia, y plantó,
en efecto, su cámara en medio del escenario. Pero pasó un discurso; Othón,
el inmortal Othón, dijo unos versos espléndidos; el concierto iba a empezar
A mediados de 18:14, el señor
Y la cAmara permanec!a firme, con su
Lic. Rafael Reyes Spfndola, fungran rótulo en que se anunciaba "El
dador de la orensa moderna en
Mundo Ilustrado," sin que apareciera
México, hab1a enajenado "El Uniel artista del colodión, que, presa de
versal" y se hallaba, como quiP.n
infundado temor, se resistla a retirar su
dice, de vacaciones; pero su enéraparato que estorbaba.
gica e inteligente actividad, proAnte ese incidente ridtculo, me detestaba contra el martirio de no
cid( yo a salir y simular que tomaba
hacer periódico, cuando lo sabfa
la negativa, aunque en mi vida habfa
hacer tan bién.
manejado una placa ni un objetivo. P&lt;)Como el contrato de venta e.le
df violentamente instrucciones, me prt::"Ea Universal," no .Je permitta cJSsenté en el foro, me cubr1 con el lientablecer otro diario en México
zo negro, dt la señal para la explosión
discurrió publicar una revista'.
del magnesio y me retiré majestuosahebdomadaria en Puebla, y no ful
mente con la cAmara. Tanto el GobernaYO, seguramente, quien trató lle
dor uiez Gutiérrez, como otras muchas
disuadirlo.
,
persona que me conoclan o adivinaron
No había fotograbador y apeel conflicto, aplaudieron estrepitosamenlamos a nuestro buen amigo el sete por galanterla o por broma. Pero ¡adñor Ing. Fernando Ferrari Pérez.
mlrense ustedes! la fotografla salió caEs~e Y el señor Ing. Ortiz Monassi perfecta, se publicó y proporcionó
terio, eran los únicos que hablar¡
numerosas subscripciones.
practi~ado algo tal arte, aui1que
Un año duramos en Puebla y cuanel. P~1mero se hab a dedicado
••t:1. lo'Il.rN Do,••
HUnhWffll,UIQ.
do se trasladó la negociación a los magpr~nc1palmente a la fototlpta. El
....... u,.__
n!ticos talleres de la calle de las Damas
senor Ferrar¡ guió los primeros
en México, ya se tiraban 7 u 8 mil ejempasos de Lorenzo R!os y Joaquln
....
• !&gt;lares, se habla alcanzado una victoria
l\!auleón, que apenas conoctan la
completa y quedaban rotos los viejos
~mcograria rudimentaria, y hoy
moldes en que se vaciaban hasta enJefe e l ¡primero del taller de "El
tonces las antiguas revistas: la litog:·aImparcial," con magntflco sueldo.
fla, el recorte aesvergonzado, las publiEn calidad de redactores de
caciones extranJeras, los soporlferos esPlant_a, no se contaba por de prontudios filosóflco3; las églogas amanernto, sino con el seiior Dfaz Dufóo y El número prospecto de ''El Mundo Ilustrado. "-Sei\or Lic. don Rafael
das y cursis; la caricatura grotesca; la
con Amado Nervo, que hacta en- Reyes Sptndola, fundador y ¡primer Director 1e este periódico.
novela de Ponson d u Terrail; la noticia
tonces, por cierto, muy malas tradel mes antepasado.
ducciones del francés, en el cual
Entraba en la lid el fotograbado ele
ahora es maestro y algunos versos en que ya
mesa de la imprenta, sobre las re~mas de pap&lt;;l,
•Hedio tono; la crónica elegante de teatros y sadespuntaba su genio.
arrullados 11or el crug:do es·ruendoso de la m~- 10nes; la historieta psicológica; las notas de la
R¡especto al material de imprenta, no había cAuica.
&amp;~mana extranjera; hasta el anuncio hAbilm,füen lo~ talleres del Hospicio de Niños, de PueA los tres meses b:ibta ya tres mil subscrip- u, lleno de atracciones. ¡ Qué vistosa avanzada
b!8:• smo una vieja prensa mecAnica de enorn e tores. El negocio e,a viable. Y si al principio ael ejército actual de publicaciones ilustradas,
c1 lmdro, Y reducida provisión de tipos.
·
hubo i'úmeros €n que yo sólo escribt las nueve que tan poco envidian a las europeas!
Para darle a la publicación e l carActer •ie
clécimas partes del texto, lo cual les daba inJULIO POULAT.

En nuestro deseo de rendir un homenaje •le revista de actualidades, no era pequeño obscariño al fundador de "El ~fundo Ilustrado" y
tAculo el de imprimirse fuera de :\léxico.
El caso fué que no llegó a retardarse la saa las personas que lo dirigieron en distintas
épocas de su vida (el jueves último 4 del ac- lida de un solo número, aun cuando la noche
tual hizo diez y nueve años que salló el pd- del sAbado velAramos o durmiéramos una o dos
mer número), damos esta página escrita por el horas, por turno, don Rafael y yo, sobre la
distinguido literato don Julio
Poulat, que fué el que ayudó al
señor Lic. don Rafael Reyes Spfndola, en los principios de este semanario, del cual fueron suce.iivamente Directores don Luis G.
Urbin!l, el Doctor don Luis Lara
Pardo, el Lic. don Ernesto Cha'81 ll Pllllll IV■lll llCIIIUI LII INHDD
Vale 20 cenia..,
IIINIH.
vero, don José F. Elizondo, y a::tualmente lo es don Eduardo 1.
Aguilar.
No se trata mAs que de un recuerdo, no es nuestra pretención
sino añorar una fecha memorable en el periodismo mexicano, lo
cual se hace con gallarda pluma,
en el articulo que sigue:

----

.....
-

[;ran parte los espectA.culos en general, como
sucede en Parts, donde si se va a ver apenas
el parlsién concurre al teatro, Invadido siempre
por el extrangero, por el turista, por el que ha
Ido a dejar su dinero en el llamado "Cerebro
de Europa." Los artistas norteamericanos salen
poco de su pats; a diferencia de los europeos, y
por esta eausa, su talento es poco conocido, lo
cual no es obstAculo para que la critica en gPneral, rinda el justo tributo de admiración a
ciertas artistas y a determinadas actrices de
ir.negable mérito.

DOS SONETOS
¡ Oh noche de los trópic:i:;! No hay nada
Comparatle a tu erótica delicia:
En tus templos selvAticos oficia
MisterioEa deidad enamorada.

COMO EMPEZO ~'EL MUNDO ILUSTRADO"

_.....

1"6), ......... a,,¡
~

•

f\rn □ rnsa
Cuando la noche llega, ensueño mio,
:\liro, como visión blanca en la sombra,
Vagar, de la llanura por la alfombra,
Tu veste ntvea entre el ramaje umbrto.
Del césped, de los Arboles, del rto,
Se alza un acento que doquier te nombra,
Y e l conturbado esptritu se asombra,
De tu eterno y creciente poderte.
Todo va a su destiPo: el ave al viento,
1 Hacedor el • Angelus" sonoro,
Y a U mi enamorado pensamiento!
ft

Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéndense las !Amparas de oro
En el palacio azul del infinito!
¡\l)AL:JlF;RTQ A. :f,STEVA,

Sr. D. Luis Urbina.

Sr. Lic. D. Ernesto Chavero.

Sr. D. José F. Elizondo.

E1. D. Eduardo l. Agullar.

Sr. D. Julio Poulat.

�I'.

FIESTAS DE OTOI\IO

YUAN-SHI-KAI, PRESIDENTE ELECTO DE CHINA

'----E_L_P_o_L_Ir_I_co---:-E_s_P_A_~_o_L_s_R_._M_A_u_R_A_ __;_J11--1-=-.:::-.:::-..:::-N_--:_OC--=-T-=-U-=-R-N--O
- -_-_
l\farcho por la acera quieta. Gran silencio.
{.;na luna clara ,ierte su fulgor,
Y en el aire flota la melancol a
de un amor inmenso, de un incomprendillo
amor.

(DffAGACIONES.)
Para "El :\lundo Ilustrado."

•

Las tardes grises se han ido. Aquellos d1as
lluviosos, de lluvia persistente y fina han dejado empapada la tierra, fecundados los campos,
vestidos con todas las galas del color verde Je
las plantas y con la variadfsima gama de po·
Jicromos colores de las flores.
Parece como que un hlilito de monstruo se
levanta pesadamente de sobre el haz de la Ue•
JTa en las lmpal:&gt;:i.blcs alas de una e3pes:i Y
abrumadora caU5 ine, sube lentamente a la atm6sfera y se destrenza y Ee esfuma al men,r
soplo de brisa o al más pequeño parpadeo de
sol.
Sopla sobre Jo:; ca:r.po; una trisa leve y
fresca que hace pe::isar en aquella primera brisa que sopl6 por primera vez cuando la tierra,
el hombre y todas las cosas despertaron a la
vida tras la génesis maravillosa del mundo.
Una orgia de olores se desprende de todas
partes y embriaga los sentjdos. Las nubes,
ayer hoscas e impenet1 ab'es a nuestra mlraua
y a la tibia caricia de sol, hoy se han replega•
do a las montañas y sobre elles cabalgan en
forma de inmensos copos de algod6n que afee•
tan las formas más dlsimbolas y sugerentes,
mientras otras se aco5en a las vertientes d.i
los mo•1tes y en e!las i;e recue3tan en actitud
de complacencia cual el corderlllo de blanco
vellón busca ávido los flancos de la madre. Toca la leyenda imaginable de concepciones mi1:unanochez: as y de fantasmas y formas extrañas está en e·ias, y heridas por los rayos luminosos de un sol esplendoroso y ebrio de luz Jaotiman nuestros ojos con los tonos nAcar y ópa•
Jo que bordan 11u cuerpo e3ponjoso y sutil.
Cae la tarde, esta tarde de Otoño, fresca,
pletórica de luz, radiante de belleza, acogedora, diáfana y serena, penetrante en fuerza
de su calma y su diafanida&lt;i, envolvente en
fuerza de su apaCibihd&amp;d.
Ella se detuvo a mirar la puesta del !l'll. Jamás antes hab,a visto fle3ta crepuscular tan
intensamente bella. El sol ard.a tras la e3pe3a
cortina de nubes proy.?ctando hitla el l!lmen~'&gt;
espacio azul un enorme abanico de ra)-03 que se
esfumaban en el fondo Japizl:!izuli del cielo. Sobre los bordes de las nules a1 dia toda la lumbre solar que orlaba sus recios perfiles en rojo
blanco.
Todo el mundo era una portento11a tleiita
de luz !sideral. Los pe: files de IJs mon•es, las
simas de las ca:iadas, los acintilados cortadoJ
a pico, los valles, las llanuri:s, el trágico esquelet? de un árbol leco que hace contraste
con el tono ve;·de d( 1 cam¡.o, el jardfn, 103 troncos de los árbol ?s, los bo ~des de las bojad,
de los pétalos, el cisne C:e pl ~dra de la, go y
sinuoso euello del surtidor de la fuente y ha3ta las primeras hojas marchitas que ruedaTJ
por las callec•illas del j .11 din; todo ardfa y ca
todo estaba el prodlgiow toque de luz que
aquella mágica ar,:onfa de sol ponfa por todas
partes. Ha. ta tn su p;ipila ardfa aquel cuadro y en e!l:l. se ePal:ecfan las soberanas ,le
aquella belleza c repuscular E' n lls complacencias dulces de su mirada.
También e·1a u:taba sJbe1 anamente bella.
Serenamente ee dilufan en las palideces de
la tarde aquellas tintas que ora bien eran sangre en los h ·1medos labios de ella o guedejas
de oro en eu flo:a-i.te cabe:lera olorosa a n1.rdo. Aún ardfa una TJ.ube tinta en sangre allá
en poniente; en el aire vibraban en suspensión,
é.tomos laplslá?Uli que gradualmente afecta-

C.1nta en mi memoria una gracil rima,
una 1ima fácil de , ·erlaine, y YOY
sin lustre ni honor
retitando quedo y €vocando un rostro
femenil. La luna vierte dulce y Jeda
su fulgo;-.
Entre la pe numbra llora un viejo plano.
Adivino, scbre del marfil, la mano
fina Y elegante de una mujer.
¿Qué tendr el ;&gt;iano? qué tendrá el anciano
piano ? qué?
Medito en tu blanda tristeza y PD ian,o
camina la luna
'
seguida de una
larga nube bruna,
como si quiai era ma1•.char tu fulgor.
Y e l antiguo piano sigue su gemido,
Y en el aire flota la melancolía
de un amor in nenso, de un incompre ndido
amor.
(De l amor que hiciera.
fo:eter los brotes de mi prima1 era.
Oh, amor!)

Excmo. seiior don Antonio Maur:i
La. figura im¡¡ortanUsima en la polfüca es11aiiola del señor don Antonio :\laura y l\Jont,iner, vuelve de nuevo a llamar la pública atención, con motivo de haberse separado del Pa:·tido Conservador, formando uno llamado Católico, que está al decir de las gentes, más cerra
de l carlismo que de las actuales instituciones
monárquicas, aunque e:,to último se desmiente,
dado el 1&gt;atriotismo del distinguido hombre
público.
La causa de todo esto ha sido el haber sido
llamado al poder en substitución del Conde úe
Romano11 es el señor don Eduardo Dato e Iradier, que pertcnecfa al Partido Conservador y
que se ha llevado con ese motivo bastantes
elemev.tos, al Gobierno.

mente a Yuan-Shl-Kai, Presidente de la Rc1&gt;ública, juzgáPdolo el I ombre verdaderamente
ne: e3ario para sal\•ar la actual situación.
El no,able poi ·tico tiene 45 años y es de
pu1a raza china; su carrera militar y 1&gt;ol1tica
ha causado la admiración de propios y extraños. Funcionario C:e mérito, bajo la dinastfa
manchú, fué el organizauor del ejército despu.\s
de la guerra con el Japón, arregló las rentas
públicas y construyó los primeros ferrocarriles.
Luchando con intrigas palaciegas, dos vec,'s

cae de su alto pu esto y vuelve a él, llegando
a ser la única esperanza del Imperio al estallar la revolución ele 1911, e ncabezada por el
Doctor Sun-Yat-Sen.
Con extraordinaria habilidad, lmoulsa la revolución, no combatiendo más que el pillaje y
el desorden y, al caer el gobierno imperial, r~cogió el poder y pro:egió a la familia soberana
contra posibles venganzas; después, suavemente, apartó al Doctor Sun-YaLSen y a su col"te
de republicanos utopista~, sofocó el movimiento que éstos provocaron en el Sur y ascendió
a la Presidencia, apoyado por la opinión y con
a.plauso d e la diplomacia.

ba.n un tinte viole:a en las capas más altas
de la atmósfera, y mi ?n:ras abajo, en la llanura, entre las ap1e actas arboledas, sobre los
maiz~les, sobre toda la tierra se extendfan
lentamente l:ls s:&gt;mbras de la noche; all!i en .il
pico más alto del Popo~atépetl, s )bre el nfveo
man'.o de la majestuosa ";\l ujer B!anca" ardfa
elevada al rojo b!anco la agreste cresta ~n
una última y moribunda explos:ón de sol, cuyo
resplandor lastimaba los ojos. Y en medio de
aquella paz de la ho~a crepuscu!ar, allá lejos ,
en med io de la llanura, junto a una choza de
la que se levanta en espiral un.1 ténue columna
de humo, Irrumpe un pro'.ongado grito de m•1jer que llama a un chiquillo, y cuantas veces
suena aquella voz mon'5to:ia y sostenida, tantas se expande en aquel de llclo3o ambiente de
paz y de dulzura.

ProfuTJdamente interesada ella en el m!igico
incendio de la Imperial cre3ta de los volcanes
producida por la impresión del último beso de
sol, abs traida, dejó esca:&gt;ar un hondo suspiro
denunciador de no sé qué torturas o ansiedades interiores del alma, despertadas por la prolo-igada sensación pi 1centera de aquella maravillosa orgía crepuscular.
Yo. . . . yo sentfa que mi alma se desprendfa de mi cuerpo mortal para flo '.ar en el aire
en medio de aquella fiesta de átomos de color
lili. Yo re:itfa la sensación extraiia e inexp1icable de que el perfume de mi esp!rltu se exJ)andfa en aquel ambiente maravilloso e Inundaba tod:&gt;, lo envolvfa todo, o de que toda
aquella belleza compenetraba sutilmente mi
cuerpo y Je hacfa vibrar delicadamente como
un arpa.
JOSE VELASCO.

La Asamblea Nacional C,1ina, compuesta de
1J. Cámara y el Senado, acaba de elegir oflci.ll-

EL GRAL. DON PORFIRIO DIAZ
EN SANTANDER

y

l\lontaner.

. La. a_ctitud del señcr l\Jaura es de una gra' edad mnegable y con ese motivo no es fárll
;)re_veer adónde irá con sus huestes el poHtito
rns1gne, que no harta mucho dijo que no ace• ta1 fa el poder si se Je ofreciera y ahora res~lta que causa una escisión en los conserva&lt;i•&gt;res, parecida a la que produjo Silvela en tiem.
,pos de don Antonio Cánovas, por no ha.be:•Jo
concedido el Rey la entrada al Gobierno.
Y ya que hablamos de este poUtico notable,
diremos que a sido electo Presidente de la
Academia Española, en substitución del señor
don Alejandro Pida! y Mon, aunque so nos flg•1ra que no era ern precisamePte, la ¡&gt;residencia
que él deseaba.

Y r lgo mi n:archa. Ha callado el piano.
Vu elven a mis labios los ve rsos, y voy
recitando quedo y evocando un rostro
femenil.
La luna v;erte, dulce y le da
su fulgor.

José Luis V3lasoo.

Un Individuo, ca~ado con una mujer vieja y
rica, le dice:
- Tú eres para mf todo el mundo.
Estas fraEes fueron o .das Jlor la criada, ll
quien e'. amo hizo al s iguiente dfa una decla.r,,ción amorosa.
- ¡Cómo!-le dice la doncella- ¿ la señora
no es para usted todo e l mundo?
- Hay que distinguir, amiga, ella es e l viejo y tú el nuevo.

1

En ocaslóP. de que el ilustre ex-Presidente
de la Re¡iública fué a acompañar a su hfja, !a
señora Amada Diaz de de la Torre, que partfa
para l\1éxi('O, un fotógrafo pudo tomar la negativa que acompaña a estas lfneas.
\'ése en ella que el General Diaz disfruta r.e
excelev.te salud, y admira su vigor debido a
111, vida higiénica y arreglada que hi llevado y
lleva extrictamente.
Acompaña al r espetable ex-Presidente e l señor Alcalde de Santander.

---· ---o- -- - -

EPILOGO
Sus ojos se entornaron, sobre los blancos hielos
De l~s altivas cumbres, agonizaba el sol;
Y de' las demás brumas tras de los amplios velos
Qued~ flotando a solas, inmóvil, en los cieJo5 ,
El lfv1do cadáver del último arrebol.
L_a IUl".l, como •111 arco de nfvea luz cuajada,
Subió con lento paso de lo infinito en pos·
Y entonces, reclinando la frente inmacul~da
Sobre mi pecho,-"mira!-me dijo mi adorada:-¡ Qué barca tan hermosa para bogar los dos!"
JULIO FLORES.

El General don Porfirio Dfaz y el Alcalde de Santander.

�nos l:a encontrado en un \'erdadero panteón
nacional, de modo que está más en carActt•r
cuando ~e llega a nosotros buscando un po,:o
de soledad entre los muertos.
"Dfa de finados," rezan los progr11ma.. , "' S(lhiendas de que todos los dlas son cJe muertos Y
que no es preciso esperar a que llegue la ho ·a
lamentable de "llorar el hueso"-como dice '?l
irreverente y gráfico modismo popular-pa~a.
,estir de luto por los hermanos caldos en m.a
brega feroz. Osarios fabulosos se pudren bajo
la tieria en loor de la Democracia. Piras de hui•sos se calcinan lentamente en las llanuras deLas blancas plumas del chambergo donjua- soladas. El pals entero tiene aspecto de m1a 1TJne;.co, han barrido, en estos dfas de dlfu otos
necrópolis.
y de conmemoración ele difuntos, los escenarios mePsa
-Don Juan está en su elemento, él tan br:1ae la metrópoli. El desenfadado burlador rte
,ucón y pPndenclero. Se dijo: "¿dónde mejor:"
Sevilla que presentara por vez primera Tirso Y filL. \'lno a esta infortunada Pat1 la, donde cada
de Mollna ante la augusta consideración de Fe- piedra guarda la huella de un coágulo de sanlipe l\', en los Corrales del Buen Retiro, y que {;n' y cada pedazo de tierra un resto mortal saZorrilla vistiera con el opulento ropaje de las &lt;'rificado en aras de una idea Incomprendida e
rimas, ha vuelto a de~envalnar la tizona, como it realizable.
todos los años por Novlemb1 e, para hacer p'aY se antoja ver en los caracteres de nuestro
tos de las calaverai, de sus vf('timas Innumera- pueblo, Iluso y triste, pero también irredu&lt;'tlble,
bles.
aquel gesto del burlador cuando asoma la caEl héroe de la "c·atlva tragicomedia"~,1- beza por la J)uerta para que le oigan más claro:,
mo calificaron en Italia la obra de Tirso, ,In
que fuera óbice para c¡ue los Italianos escribieque como \'lvló hasta aqul,
1an sobre tan útil canevá "11 disoluto," ·•11
vivirá siempre don Juan!
con\'itato di ¡&gt;letra" y otras obras de ese te;1or-

El Te:nro Brl~eiio, que ha hecho tentatlv:&gt;s
dl\'ersas de en.•oblecer el recinto donde s~,
;,rrastró la hampa "artfstica" de los jacalonesy de.,~ar:amos del gru¡;o a Leopoldo Berlstáln,
que es un actor tfpico único en su arte popular
--logra, por lo visto, atraerse las slmpatfas del
11úblico que forma la gran población de aquel
rumbo. El cuadro rle zarzuela que dirige rl
.eñor ~torales, c·onstituye un noble esfuerzo,
y ee homogéneo y agradable.
Hac«c&gt; pocos dfas Ee llevó a la esce,1a en aquel
rnliseo, la celebrada re\'ista de Ellzondo y Gast-ón: "El Pals de la ~letralla," que ha dado di1:ero a las em1He~as ya que no a sus autores, ~n
virtud de t'TJa tradición leonina en estos asuntos
c;ue de!lt&gt;rfa i:&gt;.tervenlr la Secretarla de Bellas
Artes.
Declamos que se estrenó en el Brlseño.
•'El Pai!' de la )letralJa," y aunque no ~s
propiamente un suceso, ,porque pocos hijos ole
vecino l'nbrán dejado de o►r el reldo dilo •le
~11,s ;\fagdalena y Tlo Sam, tiene sin embargo,
tal hecho, una significación ePtre graciosa Y
clramáti&lt;'a, porque la mayor parte de los actores
de es1 troupe, fueron testigos presenciales d&lt;?l
asalto y s:iqueo de Durango, por las hordas ¿apatistas de Pánfilo Natera, cometidos hace al¡gunas ¡¡emanas. Luisa Bonorls y Carmen S,,garra, formaron, después de la zambra hordble en que sucumbieron ta·,,tos muchachos vaJlentes, con les destinados al plagio y al des-

Las dos ti1&gt;les llevan las banderas de
la Cruz Blanca y de la Cruz Roja.

Teatro Brlseño.-"El Pals de la )letralla." La esc&lt;•na de los novios.

ner grandes pretensiones, ni figurar entre los
de primer cartel, es muy ace1&gt;table y digno &lt;le
consideración, siquiera sea porque viene a poner una nota sana de buen humor sobre la po:·'lografla que en aquel escenario tuvo su asiento.
El cronista desea a empresarios y artistas ,111
éxito halagador.

pojo. Fomaban, 1&gt;ara ser 1equerldos, uno p,&gt;r
uno, entre acaudalados y menesterosos, de la
parte de botln que la gente endemoniada y beo•·
da de Natera reclamaba después del triunfo.
Y se cuenta que cuando el rudo cabecilla di3tlnguió al grupo de los de la farándula, enc~gldo y medroso por la suerte que pudiera ..:orrer-sobrc&gt; todo las m ujeres-grltó:
- Esos cómicos que se ,-ayan ¡ Son unos Infelices!
¡ Oh, bella tracllción miserable de penurl.1.,
que am1inras a los sufridos histriones! Por es.i
conseja, que tiene mucho de verdad, los actores
de zarzuela que actuaban en Durango, salieron
ilesos y por demás tstá deC'ir que regocijados, d•&gt;
e:itrc las manos de aquellos revolucionarios dPl

1

+ +..,

_.avance.''

Esa era la ;•ovedad que sedujo al públleo.
Tales actores estaban en carácter. Ellos habfan
vivido "El Pa!s de la :\!etralla" puesto qu~
anduvieron bajo la granizada de balas del sitio
a sangre y fuego. Y quizá no habrá uno que
pueda ro r sin temor al recordar los momentos
angustiosos en Que su vida estuvo amenazada
por un peligro Inminente.
Repetimos que r l cuadro del Briseño, sin te-

El Potma D' Jlnnunzlano

,
l

Teatro L!rlco.-Una escena. de la obra "Baldomero Pachón."

D' An11.unzlo continúa en su poema tratando
el motivo que inspiró a Gold para compontlr
su obra. ~'ligue! sospechaba los ilfcltos amores
de su esposa &lt;'0n Luis Y, al encontrarse con éste, lo toma por el cuello y le hace confesar su
falta. Tanto se aferra al cuello del desdichado
amante, que éste muere, pronm1ciando sentidas
frases de amor para Giorgetta. Ella ha ofdo el
rumor y salido de su camarote. Miguel oculta
entonces el cuert&gt;o del amante muerto, mientras
su es1&gt;osa en voz baja y con no disimulado t&lt;:lmor, hace a su es1ioeo protestas de amor. Mirad, le dice, ,engo a consolarte .... \'engo a
consolarme a mi misma por haberte afllglJo
tanto. Decid que me perdonas. Tomadme ent:·e
tus brazos. Debes amarme. ~ligue! se levanta,
hace rodar el cadáver por los pasillos y arro¡a
sobre él a su esposa mleTJtras, mientras los descarE;adores borrachos, hacen su aparición, b!lih .liclo danzas frenétlras y salvajes.
e-

Rossini y su Padrt
Las relaciones entre Rosslnl y su padre eran
por demás curiosas: el uno, compositor joven ~
renombrado; el otro, humilde oorneta, qu{,!,
por cierto, se distlngufa por la perfección con

La escena de banderas en "El Pals de la Metralla."

El Llrlco romoe lanzas con sus competidor.:s
en el género chico. El sábado estrenó "Baldomero Pachón," zarzuela en dos actos de Abatl
y Parn, mílslca de Alom:o. Se trata de una farr,a grotesca, con objeto de ridiculizar el tan
traldo y llevado género policial, que vi,ló lo
que las rosas.
Baldomero Pachón es un detective "de Chufla," encargado, con sus tonter{as, un poco Intencionadas, de poner en berlina a los émulos
de Nlck Carter y Sherlock Holmes. Obra de .1.ctualldad, un poco grue.-a y larga.
Los actores del Llrlco supieron explotar la
grotesca comicidad de la obra y hacer retr -le
l;uen grado al público.
Con todo, no es de las que hacen época.
AlTGUSTO CONOF.,

que hacla desaflaar al instrumento, nunca ~staban de acuerdo. El padre, a pesar de aquel d&lt;'fecto, crela ser el primer Instrumentista de Italia; pero su hijo hacla todo lo posible para desengañarlo. Cuando Rosslni llegó a los quince
años de edad, anunció a su padre que nunca serla una de estas dos cosas: tenor o trompeta; tenor, porque no tenla bastante voz, y trompeta,
porque este Instrumento era para él muy antipático y diflcll.
-Entonces, ¿qué vas a rer'?-le preguntó ~,1
padre.
-Compositor de óperas-replicó Rosslni.
-¡Tonterla! Te motirás de hambre, y asl te
lo pronostico.
-Bueno, papá-replicó el futuro hombre célebre¡-espero que serás tan buen profeta como eres buen corneta.
Algún tiempo más tarde, asisUa Rosslni r,I
ensayo general de una de sus óperas, y el tocador de cor11eta desafinaba admirablemente.
- ¿ Quién es ese bárbaro que lastima ast mis
oldos ?-preguntó Rosslni.
-Soy yo-contestó una voz temblorosa.
-¡Ah! ¿Eres tú? Bueno, pues echa a correr hacia tu casa y llévate el instrumento más
que de prisa.
¡ El desgra&lt;'lado corneta era el padre de Ros~ini!

ta Obra dt Btrnard
Se trata de una obra bufa, con la que se
completará u11 novedoso espectáculo. La acción
de s_u comedla se desenvuelve en el Afrl&lt;'a, eu
medio de la naturaleza lujuriosa, de los negros
salvajes, de las fieras libres. En ella interviene
una comitiva de explo1 adores y de hombres /l.P
ciencia que ha ido a las selvas vlrgenes en busca de nuevos horizontes 1&gt;ara ensanchar sus conocimientos. Los negros se apoderan de !os
blancos y Bernard obliga nada menos que a
un académico a bailar "una danza del vientre."
Otra ae las curiosidades de esta obra es que
Bernard hace hablar a los negros en una lengua de su invención. Toda ella ha dado amplio
tema a Pucclnl para lucirse con temas originales y traviesos.
·

tas otees q11t tnutrt una actriz
Un actor o una actriz del género dramátleo tiPnen ocasión de morirse casi todos los dfas .... ae
muerte ficticia, y es curioso conocer el número
de estos casos.
Por ejem,plo, Sarah Bernhardt. Durante su
dilatada carrera, la ilustre actriz se ha envenPnado más de 10,000 veces, ha muerto ahogaJa
7,000, ha perecido en un incendio 500 y se ha
suicidado, matándose con un puñal, 2,000 vec..s.
Como si todo esto fuera poco, cerca de 3,000
veces ha muerto Uslca.
¡Y pensar que a pesar de todas estas muertes,
más o menos violentas, goza de excelente salud!

�. r
'-&gt;

J

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA FRANCESA EN MADRID

SPpt,,

,CASTelLA.NA

~~

poesías Inéditas de Víctor Diaz de León
TIE BiariI:irr
La nieve coronaba en la mañana.
doquiera algún relieve se veta,
y blanca se miraba en ese dfa
la plana superficie en la fontana.
Envuelta en blancas pieles, muy lozan.i
camina una mujer azá.s impfa,
que sorda a mis lamentos de agonfa
se soza en mi dolor la muy tirana.
Su cutiz es mis blanco que la nieve,
sus ojos son má.s bellos que los cielos,
sus labios son más rojos que el .grannt"'.
Quisiera auuque mi vida fuera breve,
legrar ver conseguidos mis anhelos
y entonces morirfa cual magnate.

en mi constailte soilozar por ella;
nunca con más pasión, ni má.s into=so
aquel cariño inmenso
me torturó C'omo la no: he aquella.

v.
¿Es un vago re:u:rdo de ventura?
¡, un e~o de amargura?
¿de insondable dolor errante queja?
Entonces como huyendo del abisrr.o
vacila mi organismo,
mi dolor por doquiera se refleja.

POETA MEXICANO

IX.
¡Lucha te:1 ible y cruel .... ! Mortal vene,10
guarda el alma en su seno,
amargando mi vida solitaria ....
Entonce., cual saliendo de un letargo
con dejo muy amargo
elevo fervorow mi :ilegaria.
X.

Empezaba a tañer tri 3te la e~quila,
en la noche tranquila ....
Con el corazón lleno de amargura:
¡Oh, madre de mi amor! ¿Por qué te fuiste?
qué tú, ¿acaso I'O viste,
que al irte te llevabas mi yentura?
• Llegada del Presiden~e Poincaré a l\1ad1 id.

México, 28 de Septiembre de 1913.

Mr. Poincaré ha devuelto la visita que l'l Cartagena, a donde se ,·erificó el abandera- en los alrededores del edificio p:i.r:i. ,er al !•reRey de España le hizo no hace mucho tiempo y miento del acorazado "España," el cual aoa.- sidente de Francia que llegó acompañado p0r ;,n
·
con este motivo emprendió el viaje a Madrid, drinó M-r. Poincaré y al siguiente d!a se mar- numeroso séquito.
atravesando los depa1 tamentos de las Landd.S, chó, yendo muy satisfecho y lo mismo su esLa comitiva penetró en el salón de actos
Y, en los Bajos Pirineos, estuvo en Dax, Mont-De
posa, de la manera con:o había sido tratado en del Instituto lleno de literatos y ,p eriodistas
Marsan, y Bayona, donde admiró el Museo Bon- Madrid y de las muestras de afecto que habían franc€sas y españo'.es. Mr. Thamin leyó un disnat, siendo recibido por el pintor, siguiendo recibido.
curso alusivo batiendo completa historia de la
su viaje a Biarritz, San Juan de Luz, Hendaya,
Una de las visitas interesantes de Mr. Poin- Institución, de su p'an de enseñanzas, y ,m
estando aquf en la casa de Pierre Loti. Des- r.aré l·n M,.drid, La sitio la •:.ie lli'o al inst:t:a- brillantes pá.rrafos hizo la crónica de las relapués por el tren Madrid atravesó la frontera to Francés. Mucho público , stal,:, estaciú!l:Jdo ciones literarias entre Francia y E¡qJaña.
en Irun, llegando a Madrid, donde fué recibido en a Estación del Norte por el Rey Alfonso
XIII Y toda la Corte de Ministros, Grandes 11e
España, altas autoridades, etc., etc.
En el momento en que puso pie en tierra
Mr. Poincaré, se abrazaron él y el Rey Alfonso
XIII y la multitud les hizo señalada ovación
Y acto continuo todos se dirigieron en coches y
automóviles al Real Palacio, donde hubo solemne recepción. Al dfa siguiente tuvo efecto
un gran banquete dado por los Reyes en honor
de Poincaré y de su esposa. A la hora de los
brindis, Alfonso XIII estuvo muy expresivo con
Francia, contestando el ilustre viajero con frases de cortés agradecimiento que fueron muy celebradas, hablando de la hidalgu!a española.
El desfile militar que también tuvo efecto
como uno de los festejos organizados, estuvo
magnifico. Los dos regimientos de Húsares que
lo encabezaron, llamaron la atención por lo
vistoso de los !i.niformes, y lo mismo el resto de
las tropas, que mostraron una hermosa marcialidad.
La Embajada de Francia dió una recepción
ev. honor del Presidente y los franceses aclam:1ron a su gran mandatario que estuvo bastante
tiempo conversando con 1\1:r. Leon de Geauffray
que es e) Embajador en Madrid. En el Ayuntamiento tuvo efecto un banquete en honor
de los Munfcipes franceses que acompañaron a
Mr. Poincaré en el viaje. El Alcalde señor Vin_
cent! brindó por Francia, siendo contestado por
Mr. Chansaigne que abogó por un pacto de confraternidad franco-hispano.
Deseando conocer Toledo el Presidente francés, hizo un viaje acompañado por el Rey,
empezando la visita por la famosa Catedral
que examinó atentamente l\1r. Poincaré, admirando el panorama que desde las alturas de la
torre se descubre y la hermosa vega toledana.
De la Catedral fueron a San Juan de los Reyes
y a Santa Maria la Blanca; vieron los viajeros
ed patio á.rabe de soberbias arcadas en una casa particular, y después se fueron a la fá.brica
de armas, donde fueron obsequiados tanto el
Presidente francés coruo su esposa con ricas
..,,_
joyas damasquinas.
El concierto y la función de gala en el Teatro
Real estuvieron sorprendentes; fué un cuadro
de lujo y suntuosidad como pocas veces se ve.
El Rey de E11-paña y Mr. Poincaré.
El Rey, con toda la comitiva francesa, fué a

Mis lJers □ s

México, 1913.

IIE Rodillas

A la señorita G. \'.

¿Qué son mis versos? ... Ecos discordante3
de la eterna plegaria de la vida:
la inspiración que fluye en consonantes
escapadas del alma conmovida.

La vf rezando de hinojos
- " nsf la he visto después,-•
qué grandes eran sus ojos
y qué pequeños sus ,1ies.

¿Qué son mis versos? .... Lá.grimas escritas,
ilusiones en frases transformadas,
del ánima emociones infinitas
en roncos ala1 idos expresadas.

Corazón no me demandes
si a turbar vienen mis sueños,
aquellos ojos tan grandes
y aquellos pies tan pequeños.

Lo que tú quieres, son: en el espejo
de tus ojos mi esp!ritu se mira;
mis canciones no son s ino el reflejo
de tu bella mirada que me inspira.

México, 1913.

¡ Estrofas de dolor! Cuando s erena,
alzando altiva la marmórea frente.,
cruzas sin verme, a mi amorosa pena
mostrándote glacial e indiferente.

HBTIUEPd □
Al señor Lu!s G. Urbina.

YICTOR DIA.Z HE LEOX.

I.

¡Cómo me duele el alma! ¡Cómo siento
b1 otar el su frimie1, to
en suspiros y quejas y gemido3 ...... !
¡Y cómo siento que por la ancha herida
se me escapa la vida
en torrentes de ronces alaridos!
II.

y como el á.rbol por el rayo h erido
vacila conmovido
haciendo resonar toda la tierra;
as! también, del árbol de mi vida
una pena crecida
en ml llagado corazón se entierra.
III.

A veces con esfuerzo so"Jrehumano
extend iendo la mano,
en ml pecho rlnace la eriperanza,
se acerca como envuelta en un gran manto,
y luego con espanto
..-eo que ya mi vlsta no la alcanza.

IV.
De aouella sierra en los peñascos huecos,
· despertaban los ecos

0

VI.

Se extie:-iden solitarios y sombr!os
como la tumba fr!o~
perdiendo en sombra, vista y pensamiento,
donde la luna tiembla penetrando
cual si fuera alumbrando
mi alma obscurecida hacia un momento.
VII.

Y siempre solo en la creación perdido
al bordo del olvido,
Eiento que se me acaba mi existencia;
y siento soledad y siento fr.o,
y algo fiero y s:&gt;mbrfo
dh•iso con pavor en mi conciencia.
Vlll.

Y cllá., lejos, muy lejos, en el cielo,
con tervoroso anhelo
miro el astro de paz y venturanza.
¡Cuán alto eEtá, cuá.n alto ... ! y yo-pigmeo-muero -con mi deseo
y sucumbo con mi última esperan.za.

¡Relámpagos de amor! ¡Sublime espasmo
de inaudita y erótica ,entura,
himnos de adorcci6n y de entusiasmo,
si te dignas mirarme con ternura!

-

¡Relá.mpagos de amor! si e3ta mir'.l. l:l
me extrecha a U con intangible3 1'.lzos,
y arrebata mi alma enamorada
y la lleva a exrirar entre tus brazos.
Eso mis versos son; sublime c'.!nto
de ardorosa pasión , y los escribo
empapando la nluma con mi llanto,
mojá.ndola en ia sangre con que vivo.
HumildEs, nada valen; pero expresan
algo muy grande que en mi pecho late;
son ayes y sonrisas que se besan
de la humana pasión en el combate.
Aicaso te dirán: "Carecen de ar .e,
de rasgos de genial inspiiación .... "
¡Necios! No tengo re,:-lfs para amarte
y decir lo que siente el corazón!
México, Octubre de 1913.
VICTOR ])L\Z DE LEOX.

"

�UNA OBRA MAGNA DE INGENIERIA

Banquete ofrecido al Pte. de la República

,---

en medio de un temporal constante.
El cargamento del "México" estaba tasado en
más de un millón de dtlares; de suerte que a la
tripulación del "Denovlan" le corresponde un
derecho de salvamento de 5,000 pesos oro.
Otro buque que puede estar bien agradecido
a la telegrafia sin hilos es el transatlá.ntico
"Grown Poi'!.t," que perdido todo gobierno ma1c haba a : .. deriva en medio del océano a merced
dt: las olas y del viento.
También llevaba instalación radiográfica y
sus llamadas de socorro fueron recogidas por el
vapor correo francés "Chicago," que se dlrig a
a Francia procedente de Nueva York.
El "Chicago no pudo hacer más que reproducir las llamadas de socorro del "Grown Point"
pues nó 1&gt;odía detenerse por la urgencia que rec;uerla la corres1&gt;ondencia que llevaba a bordo;
¡.ero sus llamadas se recibieron en Queenstown,
puerto del sur de Irlanda, y desde a!U se disvuso lo necesario para acudir en auxilio del
"Grown Point," en efecto así pudo salvarse.
Por estos y otros muchfslmos casos pued,m
apreciarse los servicios inmensos que la telegrafía sin hilos presta a la navegación. Bi·•n
puede decirse que buque que disponga de Instaladón radiográ.flca, nunca puede considerars;i
Pi!'lado y desamparado en medio del océano.

~

LA MUERTE de CARDONA
~

Compuertas del Túnel de Tequixqulac.

Desagiie del Valle de!léxico
Entre los proyectos más útiles y grandiosos
que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Pút,Jlcas ha realizado, ocupa uno de los primeros
lugares el desagüe del Valle de México, que vl1 &lt;i a quitar a la bella Tenoxtltlán su poétlr.o
pero incómodo título de "Venecia americana.'
Pensado desde tiempos de la dominación española, une al proyecto su ilustre nombre PI
~ran Enrico ~Iartrnez y toca a la administración

Pancho Cardona, como le llamaban sus ínt.in:os, ha muerto, produciendo este suceso profunda sensación en México, por la popularidad •le
que gozaba en todos los Ci rculos sociales.
Dedicado primero a los negocios de la abogacía en el renombrado bufete del Lic. don José
Marra Gamboa, dejó esta p1ofesi6n para encaminar su vida, por Eenderos bien diver::os, casándose con la hermosa actriz Virginia Fá.b.·egas.

&gt;

Compuertas del Túnel de Te:iuixqulac.-Fachada posterl:&gt;r.

uel General D[az terminar la importantrsim,\
0bra que hace posible el saneamiento y el confort de la Ciudad de México.
Aquellos que hayan viajado por las Irneas u.e
;c,s Ferrocarriles de Hidalgo y ~lexicano, pasarían por sendos puentes sobre el Gran Canal,
vt:rtedero de las aguas del lago de Texcoco, q.Je
es el vaso que está. a más bajo nivel en todo ,,1
valle.
Para gobernar la salida de esas aguas, fuer&lt;"l
construidas unas compuertas poco antes del kih'•
metro 20 del Gran Canal.

De la magnitud de tales compuertas puede juzgarse por los grabados que acompañan a estas
lfne~s.
Actualmente se trabaja en la desecación d~l
vaso de Texcoco, empresa encomendada a una
Dirección dependiente de la Secretarla de Comunicaciones y cuyas labores vendrán a modificar muy ventajosamentP las condiciones higiénicas del Valle en las cercanras de esta capital.
La excursión a estas grandiosas co11lpuertas es
una de las má.s agradables e Instructivas que
ruede hacerse en los alrededores de México.

El Misterio del Tarro de Alabastro
Grupo del General Huerta con
Este relato lo hizo a un repórter de Th&lt;&gt;
llaily .:\la.11, un médico Inglés que hab.a estado
mucho tlem1&gt;0 en la ciudad del Cabo y que em
bien conocido IJ)or sus condiciones de hombre
serlo, incapaz de decir una mentira.
He aqul la relación:
"Me bailaba yo en mi casa, de I egreso de mis
visitas, cuando recibí un curioso mensaje: "Veaga usted en seguida,-decfa,-le necesitamos
du1aí'. te una media hora." Al ple se lefa la firma
de Brlght, el millonario dueño de muchas compañías ex¡&gt;lotadoras de minas, quien se encontraba en el puerto de la Ciudad del Cabo, con ,rn
yate de recreo, en gira de placer y acompañarlo
por un grupo de negociantes yanquis e ingleses.
La carta traía, unido a ella por un alfiler, Pn
cheque de veinte libras esterlinas.
Tomé mi neceser y salt en compañía del me:isaje1 o.
Poco después me bailaba a bordo del precioso yate y en el comedor del mismo, donde ,,,
encentraban Bright, joven y vigoroso, alegre y
decidor, Wilson, yanqui serio, de mirada d•?
li11ce, Bennett, el rey de los diamantes, Hogso,!,
el banquero de Boston y algunos otros.
-Le he solicitado que viniera,-dfjonw
Bright, después de servirme una COl;&gt;a de charnpagne,-i&gt;orque nos hallamos en un compromiso muy serio. Esto,-y señaló un recipiente
blanco que estaba sobre la mesa,-es un jar;-o
de alabastro, egipcio y antiguo. Una Inscripción
que hay tn su tapa dice que quién lo abra on-

contrará la muerte. Ninguno de nosotr.os Crt'9
tal cosa y hemos resuelto abrirlo, pero como no
ha sido posible determinar a quién le ha de cor responder la tarea, se nos ocurrió llamarle a
usted y pedirle que nos revise y diga cuál de
11osotros tiene menos tiempo que vivir. El qull
usted diga, ese abrirá el tarro.
No encontré sino original y curiosa la idea y
me dispuse a Ir revisando a todos en una sallt.i
contigua que me Indicaron.
El tercero de los pacientes fué el mismo
Brlght. En cuanto se vió sólo conmigo, cerró
la puerta y me dijo en voz baja:
- Todo esto ha sido tramado J)or m:. Hace un
mes que he entrado a formar parte de la compañia de tierras del Colorado. El negocio &lt;•s
b ueno, pero mi presencia en el directorio ha
hecho subir las acciones y yo, que deseaba comprar, me encuentro ahora imposibilitado •le
hacerlo si las acciones no bajan. Es necesario
que usted les diga que Yo no tengo por delan•
te ni un año de vida. De este modo, temerosos
de qi:e yo no llegue a manejar el asunto, los
que me acompañan en este viaje y, a pesar je
ser mis amigos, son mis rivales, venderá.o las
acciones y yo las compraré a oaJo precio.
No contesté. Le revisé a conciencia Y, dt&gt;s•
¡,ués de hacerlo, él insistió:
-¿Dirá usted que no me queda ni un año
de vida? Hay un cheque de cincuenta libras
para usted,-agregó, escribiendo el cheque,- si
me hace caso.
Le di mi palabra. Tomé el cheque.

Siguió la revisión y, por fin, llegó el mome nto de que la reunión oyera mi dictamen.
Con todo aplomo dije:
-El señor Brlght es, de todos los presentes,
el que tiene menos probabilidades de vivir mucho tiempo. Aún m1ls: me creo autorizado a decir que no le queda un año de vida.
Tales palabras, causaron el correspondienl&lt;.&gt;
asombro y dieron lugar a protestas y a discusiones.
Volvieron a preguntarme y volvf a contestar
en Igual forma.
Bright tomó e l recipiente Y, sin que tuviera
que hacer más que dar un par de golpes Je
martillo, saltó la tapa.
El tarro estaba vacro. Los circunstantes quedaron atónitos ante el suceso, como si esu&gt;eraran ver surgir del tarro algún fantasma extraño.
- Ya ven ustedes,-dijo Bright,-la cosa era
bien sencilla. Pero, ¿no les parece que hace calor?
Se acercó a la mesa, tomó una copa y mientras se la llevaba a los labios, cayó de espaldas en el pavimento. Me acerqué, le examiné
un instante y luego, contestando a una m irada
de los que nos rodeaban, dije:
- Muerto.
- Pero .... -empezó a decir uno de ellos.
- Lo que yo me temfa,-dlje,----el pobre ;.,_
nía una aneurisma y no lo sabía. ¡ Por eso ie
quedaba tan poco por vivir!
Pues blen,-terminó diciendo el médico aún hay quien cree que murió Bright por hater abierto el tarro de alabastro.
Y, ¿quién sabe?"

todos los comensales.-El

banquete.

Ha tenido lugar en P eña Pobre el pasado i,1nes un banquete en honor del P r esidente de la
Rep1lbllca, orga nizad o por el per sonal docente
de la Escuela Militar P reparatoria, con motivo de cerrarse las clases del establecimiento.
Hubo, a demá.s, j uegos atléticos, asaltos a
florete, esgrima y sable, manejos del cerrojo
del mausser, y movimientos en el campo p,)r
el batallón de lnfanterra.
En la comida tomaron asiento el lado del General Huerta, los Ministros de la Guerra, Gobernación y Comunicaciones, los GenPrai"'&gt;
Maure, Bretón, H errera, y e l Coronel don Gustavo Salas.
Un carácter familiar revistió el banquete y
a l desta1&gt;arse e l Champagne, tomó la palabra.

don Gustavo A. Salas, ofreciendo el banquete
en sentidas frases.
E l Sr. Gral. Huerta contestó agrc.declendo los
conceptos vertidos por el Director de la EscuPla, manifestando su predilección por las escu~las militares, de donde han de salir los defensores de la patria. Terminó exhortando a los
alumnos doblen sus energías para el estudio
para dominar mejor las enseñanzas, que Jueg~
con la. práctica se hacen mayores e n e l cam:&gt;o
de la lucha.
Al terminar los aplausos al señor General
Huerta, em,vezó su discurso el Ml11lstro de Comunicaciones, siendo también ce!e'&gt;rado, y acto
continuo todos tomaron los veloces automóviles que los condujeron a México.

ln"ento genial de JVIarconi

Tan prouto como, a merced de los despachos
radiográ.flcos, se tuvo noticias del estado desa~troso en_ que el "México" se h1.llaba, otro buque
01,, la misma compañra, el "Florida," hallándo,m
en a lta mar, recibió por radiotelegrarra instruccicl'es para acudir en auxi!io del tr:maatlá.ntlco
en peligro.
Fl "Florida" obedeció en el acto estas instrucc.iore. Y se desvió consider ablemente de su r.ita, desafiando con bravura la furia del mar v
densfsimas nieblas en su desesperado esfuer;,;~
por acudir a salvar al "!\léxico."
Antes d..i que llegase .1. dar vista a éste recib11í
1,¡,evos informes radiográ,ficcs haciéndole saber
&lt;1Ue el buque en peligro iba ya remolcado p'.lr
el "Denovian" con lo cual el "Florida" pudo
ya reanudar su ruta primitiva.
El "Denovia.n" consiguió remolcar en efecto, al "México" hasta puerto se11:uro' pero no
~in grandes dificultades, pues el viaje se hizo

S u s aplicaciones n la na vegaci(m.

Entre los servicios prestados recientemente a
la navegación por la telegrarra sin hilos, merece citarse el del transatlántico francés "México."
Hallábase en pleno océano cuando quedó deemantelado por una tormenta eSJ)antosa, en tales términos, que a bordo llegaron a tener p,•cas esperanzas de salvarse.
Afortunadamente el buque llevaba una instalación d• telegraffa sin hilos, y a &amp;us llamados
de socorro contestó otro buque, el "Galileo,"
nue continuó comunicando con el "México" has;a que otro barco, el "Denovian," de la Leyland,
~e puso e n contacto con el necesitado de auxi!Jo, dispuso todo lo recesario para remolcarlo
hasta Halifa~ en Nuev~ Escocia.

~1. D. Francisco Cardona fallecido últlmamentP.
Este matrimonio pue de decirse que con sus
esfue~zosi, ron su fuerte vcluntad, con la manera luJosa. de poner la escena, consiguió que .il
gusto al teatro se aumentara en nuestro público, engalanando de tal manera e l actual Teatro
Mexicano, que fué a no dudarlo, el más suntuoso de México.
Cardona, con sus aficiones eleg.:.ntes, prestó
un gran servicio ¡,J arte escénico. D2spués, disgustos íntimos hicieron que surgiera la separación de este matrimonio. Ella, la h 0 rmosa Virginia salió de México y él, Pancho Cardona, enfe rmo y viviendo en un hotel, ha muerto cuando todavía la existencia le podía brindar satisfacciones y gustos.
¡ Deecanse en paz!

�PAGINA F'El\lfENINA

tro polvo: "Kaloderma" o "Anti-el,'' pues ambos son eficaees para el objeto que ustl'd pretende. Tambl(n le recomiendo a este respecto la crema "Ideal."
Las manchas de las uñas desaparect-n po,·o
a poco, Ja,·ándolas &lt;·on agua muy cali(•nte, y
aplir!\ndose luego una fricción de agua de rosaa
y jugo de limón.
\ "..\RL\S l:\'J&gt;JC..\&lt;'IO:\'ES.
:lluría de lo~ .\nl,\l'les: Co;i todo gusto acepto su amistad y la correspondo sincerameute,
deseando que mis consejos le sean útiles de aL
guna manera.
Contestaré por orden a todas sus preguntas,
suplicándole que dispense si omito algún detalle sobre el 11articular.
Creo convenlen·e que ::vise usted a los padres de la señorita su amiga, qi.:e desea hacerle
una fiesta para cel~b1 ar el aniversario de su
naclml&lt;'nto, y este aviso cle'; e ser, ¡:or lo meno,;.
con echo dfas de antlcipJ.rión, a fin ti~ 'l 'IP
puedan preparar sus trajes, arre~lar la easa, y
demAs requisitos ele ue gé,ero.
Las Invitaciones han de eer firmadas por 101:1
due1'\os de la casa, y el baile deuerá comenzar
a las nue,·e o diez de la noche.
SI éste es de d'.:;fraces, no hay oilstArulo en
ponerse el antifaz, pero es de mejor ¡?usto y
aun más correcto no hacerlo asf.
Me 1&gt;arece muy lindo el disfraz que usted
ha elegido, y puede confercionarlo del motlo
siguiente: la falda constará de tres volante¡,,

Original sombrero parlslense.-Toca
elegante para comida.

l

CRONICA

7

Traje de ~ntretiempo con upatos forma sandal;a
Aquellas de nuestras lectoras que tengan
el buen gusto de apegarse a las antiguas tri,.
dlclones, tndudab!emente preferirán, a despi,cho de las tendencias ac·~uales, las "tollettes"
de desposadas en l:::s c-ua:es se nota una eleganci1 más sobria, Y, por tanto, harán que ~.1
traje se confeccione en S'ltfn Llberty en "ple 1
de cisne," en charmeuse, en crespón de China,
ya sea liso o brochado, haciendo h falda dr.1~ada y el corsé en encaje, dispuesto en forma
de blteles o de fichú. También se us:1 mucho
velar dicho C'o: sé con el enC"aje, arreglando é3,e
en yraciosas y originales draperfas. En algunos
molelos ,·emos que el encaje fe coloca sot,re
la falda, como si fuera un delantal, sobre "l
que caen la3 draperfas de seda, y esto produce un efecto delicioso Y digno de elogio. L(11:1
fichús que se llevan sobre los corsés, no sólo
son de encaje; también Fe confeccionan •' u musel!na de zeda 11lissada, o en tu! i111si6n. dispuesto del mismo modo. Los beilos trajes dP
corte negligente, hechos en telas flexlble3, co.
roo "rnarqulselt('," muselina de seda, velo Ninón o crespón de seda, se com1&gt;letan con un
corsé que se forma con dos anchos breteles tle
encaje y una cintura de seda, drapeada, la
cual se elige en moaré flexible, en sat'.n o E:D

ottomano. I a misma tela ee emplea para la
C'Cla. Los vEios que usan actualmente !ns desporndas, se arreglan de una mnnera muy especial, que, por otra parte, es poco graclo':!3.,
porque estrechan la cabeza y oprimen la cabellera, como si fuesen unos pequeñ.os bonetes,
retenido3 en el borde por una angosta franja de flores de azahar, Que se ensancha en los
lados, ro, mando dos grandes grupos, los cuales se colocan sobre las sienes.
A veces, el velo nupcial está. encuadrado por
un volante que adorna la orilla, y este encaje se hace pesado con la ayuda de una fran.ia
de 1&gt;erlas ahuecadas, que por su mismo peso
hacen caer al velo verticalmente, siP dejarle
esos vuelos va))orosos que eran el encanto :le
las antiguas "tollettes" de novia, pues la i,1lue:a femenina se ,•e'a como envuelta y nimbada por les , agcs pliegues del tul.
El atavío de bodas s~ com¡&gt;leta con gua,1trs de pi~l de Suecia, o 1&gt;iel glaceada, cuyo borde debe unirse al de las mangas, que casi slem11re son hasta t&gt;I codo. Los za))atos se llevan
en satfn o en tl'la de J&gt;lata, y las medias son
de seda calada, o incrus'.adas con ricos enc:ijes de diferentes estilos.
Los atavros que llevan las "doncellas de

hechos en gasa bla,1ca plissada. El corselete o
corpiño de terciopelo negro, bordado con s,•das de color&lt;'s vivos; en la es1&gt;alda se colocarán dos alas de gasa blanca, cubierta de bo:·dado,; de aplicación de oro y plata o de 1&gt;edrerfa
en diferentes colores, a fin de simular eso:; brillantes que ostentan las mariposas en su:; alas.
Los guantes deben ser hasta el codo y d:&gt; cabn •
tilla blanC"a. Las za;iatillas de raso blanco y m,•.
dias caladas o incrustadas de eneaje. En el tocado se debe llevar una diadema d!' perlas la cual
rnsteudrá. dos finas "aigrettes" de plumas blancas, que i:emejarán las antenas de las mariJ&gt;osas.
Los saquitos para perfumar la ropa se haeen
en seda , llenándolos de algodón bastante impregnado en perfume, a fin de que éste 3e ,,omunlque a todo lo que lo rodea.
Cuando tenga el i,;usto de reelhlr otras cartas suyas Y de conocer sus confidencias fntimas, podré darle mi opinión so~re su ea1 áct;,r.
Por la desl'ripei6n que me hace ª"' sa figu_
ra, creo que es muy simpática y quien tie11e
esta cualidad posee la mejor de las belleza;s,
as!, pues, no se entristez&lt;·a porque no es t:n
modelo de perfección ffslca.
Te rmino
mis r espuesta'3 diciéndole que
"'.\fargarlta" no es rubia, pero quisiera ser1o,
sólo pcr &lt;·omplacer los deseos de toda., sus
lecto1 as que de un modo ut1.ánime se la imaginan nsf.
Hecibiré sus nuevas cartas con ,·erdadero
1&gt;lacer.

Flgurin.

CONSULTAS
RESPUESTA.

Traje de paseo.
honor" en los matrimonios elegantes, son vcrdaderamentes lindos, coquetos y lujosos, asr,
pues, hablaré de este asunto a mis lectoras,
porque a&lt;'aso muchas de ellas e ncontrarán en
las presentes lfneas, algunas indicaciones que
les serán 1itiles para cuando se hallen en un caso semeJnrte.
Ser ía superfluo manifestar que estos traj,•s
se hacen siempre en colores claros, como azul
pálido, lila, amarlllo mafz y otros matices suaves que las modas actuales prefieren, aun cuando es cierto que también se usan algunos to11os
sombrios y de suprema elegancia, como es d
verde bronce, el heliotropo y el rojo vino, particularmente si estos colores sc-n en telas suntuosas y pesadas, de preferencia en terciopelo,
o en ottomano. Citaremos un hermoso modelo
de este género, hecho en terciopelo hellotro 1,o
obscuro, adornado con magniflcos encajes ti~
estilo Renacimiento. La ralda es lisa y ceñida, desatándose sobre ella una túnica de encaje, formada J&gt;or una draperfa. que se abre
en el frente, cayendo por los lados en dos picos que ise recogen en borlas de seda blanca.
El corsé es drapeado; el talle se modela bastante alto.
MARGARITA.

XX: Teng:&gt; mucho gusto en contestar a sus
consultas; de ningún modo crea que me molesta co n elhs.
Agradezco sinceramen,e. 1:u amables frase~
&amp;segurá.ndo!c que correspon do muy de vera~
a lo:. bc,ndadosos deseos con que me favorece.
:IIOBELO!-\.

Azalia: Doy a 11~ted los modelos que ui
!lll'V_ló. pedirme p:ira. confeccionar un abrigo.
de ultima moda y una bonita cubierta de m~s,1.
El primero está hecto en "cote de &lt;·heval''
guarner;do con bieses de o tomano y con gran
de3 botonfs de azabache.
·
La segunda es de b?rdado inglés y punto ,le
Yene, ia; a la orilla lleva un bonito encaje de
bolillos.

rn i,:rno,ante: Busque PS'ed ::llrnna tlntur:i
para teñir su bigote, y si ( .. ta no Je parece cómoda, use e l a_g_ua oxigenada, pro~urautlo i&gt;oner mayor eant1..:a 1 1Je e,a . ,1bJta1:l'ia t n dende el cabello _está más obs: uro, a fin de q 11 e
se nu !va rubio.
Para ouitar el brillo del rutis es conveniente lavarse con agua tlb'a, a la cual se le mezcla tlntnra de benjuf y bórax por partes Iguales, Y en seguida se debe poner sobre el ros-

Labores femeninas.

'.\I.\HGAUJ'f,\.

�r "AL PUERTO de VERACRUZ"

veRSOS Vl€JOS
DESPUES
¡Sombra, la sombra sin orillas, esa
Que no ve, que no acaba .....
La sombra en que se ahogan los luceros. • • .
Esa es la que busco para mi alma!
Esa sombra es mi madre, buena madre,
Pobre madre enlutada;
Esa me deja que en su !&gt;eno llore
y nunca de su seno me rechaza ....
¡Dejadme ir con ella, amigos mtos,
Es mi madre, es mi patria!
¿Qué mar me arroja? ¿De qué abismo vengo?
¿Qué tremenda borrasca
Con mi vida jugó? /. Qué ola clemente
Me ha dejado en la playa?
· En qué desierto suena mi alarido'/
: En qué noche infinita va mi alma?
1Por qué, prófugo huyó mi pensamiento?
· Quién se fué? ¿Quién me llama?
¿
. '
¡Todo
sombra! ¡Mejor! ¡Que nad"1e mire.
¡Estoy desnudo! ¡Ya no tengo nada!
Poco a poco, rasgando la tiniebla,
Como puntas de dagas,
Asoman en mi mente los recuerdos
y oigo voces co'lfusas que me ~a~lan.
No sé a qué mar cayeron mis ideas ....
Con las olas luchaban ....
¡Yo vi cómo convulsas se acogian
A las flotantes tablas!
La noche era muy negra .... el mar muy hondo
Y se ahogaban .... se ahogaban!
;. Cuántas murieron? ¿ Cuántas ~egresaron,
Náufragos desvalidos a la playa.
........ ¿Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Esa es la que busco para mi alma!
Muy alto era el peñón cortado a pico,
S1, muy a lto, muy alto
Agua iracunda herv1a
En el obscuro fondo del barranco.
¿Quién me arrojó? Yo estaba en esa cumbre ...
Y ahora estoy abajo;
Ca1 como la roca descargada
Por titánico brazo.
Fu1 águila tal vez y t u ve alas ....
¡Ya me las arrancaron!
Busco mi sangre, pero sólo miro
Agua negra br otando,
y vivo, s[, más con la vida inmóvil
del abrupto peñasco ....
¡Cae sobre m[, sacúdeme, t orrente!
¡Fúndeme con t u fuego, ardie nte r ayo!
¡Quier o ser onda y desgar rar m i espuma
E n las p iedras del tajo . . ...
Correr ..... correr .... y al fin de la ra~rera
Perderme en la extensión del Oceano !
El templo colosal, la nave Inmensa,
Está mudo y sombrto;
Sin flores el a ltar, negro, m uy negro;
Apagados los cirios!
Señor, 1 en dónde estás? ¡Te busco en vano!.•.
¿ EÍl dónde estás, oh Cristo?
¡Te ll amo con pavor porque estoy s6lo,
Como llama a su padre el pobrP. n iño !
,Y nadie en el mar! ¡Narie en la nave!
¡Todo en la n iebla sepulcral hundido!
¡Habla ! ¡Que suene el órgano! ¡Que vea
En el desnudo al tar arder los cirios!
¡Ya me ahogo en la sombra . . .. ya me ahoge;:
Resucita, Dios roto!
¡Una l uz ! ¡Un rel ámpago! .... ¡Fué acaso
Que desper t6 una lámpar a!
¡Ya miro s1! ¡Ya miro que estoy solo ....
Ya puedo ver mi alma!
Ya vi que de la cruz te desclavaste
Y que en la cruz no hay nada ...
Como esa son las cruces de los muertos ....
Los pomos de las dagas .....
¿ y ec; puñal? s1, porque su hoja aguda
En mi pecho se encaja!
Ya ardieron de repente mis recuer dos,
Ya brlllaro.'1 las velas apagadas ...
Vuelven al coro tétrico los monjes
y vestidos de l uto se a delantan ....
Traen un cadáver. . . . rezan. . . ¡ oh Dios roto,
Todo'!! les cirios con tu soplo apaga .... . !
•Sombra la sombra sin orillas, esa,
Ésa es l¡ que busco para mi alma!!
MANUE!i GUTIERR EZ NA.JERA.

Apartado 6t

- - - Los artículos indispensables - - -

s-6urf.mt~s6urfu6@
''
w

o ha. mucho resid,a. en Bolonia. un médico muy hábil, lla.mado maese
Alberto. A la. eda.d de sesenta a.ños su cora.zón era. todavía. jo,·en y
'
eu trato a.g,a·lal,i1ísimo. Aunque su cuerpo ha.bia. perelidc,, como e,,
.
de suponer, el calor na.tural,.no dejaba. por eso de ~cr sensible a. los
tiernos impulsos del amor. Uo día. viú asomada. a. una. ,·entana. •ina
viudita muy linda., llama.da, f.e2ún me a.&lt;.eguran vari1'S ¡iersanas,
:Margarita Ghwolieri. Esta señora. causó tal impresión en el ánimo
de nue,;tro médico, que no ¡&gt;odia. borrarla de s u memoria, y cu&lt;Ll
si toda.vía. estuviese en el ,•i(!.or ele la edad, se pa.'l&amp;ba. las noche;; sin cerrar loa ojos cuando
ha.bia. transcurrido el día si,í "~ria; de ahí se ori~inó qn~ pasaba y rc¡~a.sA-ha. ~!n cesar, u"!a ;
,·eces a pie y otras &amp; caballo, baJo su~ ventanas. ~., ta.rdn la. hermosa vrn&lt;la, a~a co1no varia..,
otras señoras vecinas suya•;. en notar e,jte af~to. Atlivinanclo el motivo, mucha.1 \"C(!e&gt;
se rieron junta.~ ni rnr a. un hombre de aquella. edad .v t&lt;Ln ¡;,ra.ve como.,¡ eloctor. enamor..&lt;l0
con tanta. pa.~ión, como si rl amor no pudiera. penetrar o n,\b penetrara. en el ¡,echo ele
los jóvenes imberbes.
_
. . .
Continua.mio el doctor sus paseos por dcla.nte de la. ~Ma. de la. senora Glusohen, cncontróla un día. de fic-ta ,entada. en el umbra.! de la. pucrt&gt;L, en compañí&amp; de otra.,, damas.
Como 1,. joven \'Íuda le l"icra da,tle lejos, maquinó con sus compañerns ha.~erlc buena. ACOgid&amp;, a. fin de tener uca,ión do burla.r.;c tic su amor. Lc,•ñntan,e para. saludar al viejo (;!la.morado, y habifndole i11vit,ulo a. que cnlrMa. en un pa•io a re.pira.,· el f~e.,co, ohseq111ál'Onlo
con confituras, frutas y vin&lt;&gt;S excelente,. Ha.tia. el final de la. colación le preguntaron, en
términos hone.:sto¡:; y mesurados, cómo crA qu~ cstnde-;,.c enamorado tle una. Leñora. que
tenía varios adoradores, jó,·cnes, amables. muy ngrnciarlos y gentile.i.
.
El médico, que conoció se e.,taba11 builnndo de ~I y se picó poi· ello, dirigiéndose a. la
viuda, conte.-tó con ¡¡,cento también hone .to. pero ac·o;n pa.iiando sus palal,ra.-; de una. ;;c,nrba
malieio!-:a: • 8eñora, n. ninguna. persona. tli..:ereta 80r\&gt;rentleni mi cnnmorh.micnto, ni meno.que el objeto ele mi:i an:;ias seáis vo:,, que tanto va éi". Aun&lt;1ue los años agoten la•; fuerz:o.-J.
que he necesitan para llenar cumplidamente los ejercicios del amor. no obstante no agotan
los deseos, ni el discernimiento requerido para. ,·cr lo qJe verdaderamente e, estimable; al
contra.río. como los hombres de edad tienen más cxperienci.l, c.ahen Jí:,Linguir mejor lo qae
rr.erece aprecio y a.mor. ¿Querfr1 que os c\iga lo qnc me ha decidido a. amaro, y solicitaros,
a pesar de ,•uestros jóvenes adoradore.,~ Es, se,iora., que a. \'CCe3 me he encontrado en
distintos luga.res y be vLsto a. señora, merendar altramuce:i y puerro!!. Si bien el pue, ro no as
agrada.ble en si, no cabe du&lt;l&amp; que la cabeza. es lo que tiene de menos malo y mruos in~ralo
a.1 pala.dar. :Ko obstante, por un ca¡,richo muy común en vuestro sexo, he dsto mucha•; de
aquellas reñoras auarrar el puerro }.,Or la. ca.l;e1.a. y saborear la cola, que, ~in cn11Jarµ:u, tiene
un gusto hien malÚ. ¿Sabía \ 'O o.ca~, señora., ~i tocante u. loG amante-; tcndríni;; ,·o:; el n~bmo
capricho? En ta l caso, yo &lt;lehía e•1 erar naturalmente, ser prefedclo a. todos los dem,ís,.
Este discurso, que no e~peraba.n las damas, llenóla.,; un tanto de confusión: •:'l:uestra temeridad. caballero, repuso la se,i•Jra. Ghisolieri, diri¡!iéndo,c &lt;1I doctor, ha. recibido el justo
ca:.:;tigo que merecía; suplicooH. por io tanto.
os pert1uadais que lejos de de.sa~ra.dar1110 los
sentimientos que os he ínspiraao, me placen
en extremo. Estimo ,·uestro cari11o como el
de un hombre amable; a.5í, pue,;, estad seguro
de mi reconocimiento y que ha1·é cua.nto de
mí dependa por complacero,. persuadida.
como me hallo de que nada me e:1.igiréls
que no f.e&amp; honesto•.
) laese Alherto dió la:i gracias a la. vtod"
por s us galantes oferta.,. Luego se lev,a.níó,
despidióae de aquella.a reñoras y so ,-lejó
riendo de lo 911e acal:al.~. de arontecer. La
viuda quedó muy corrida., reproch:\ndose
mó.s de una vez haber que, i,lo.burlar~c lle un
hombre a quien casi no ~onocia, .Y &lt;¡ne era.
mucho más fuerte que ella en el capítulo de
l&amp;S burla!\. Si i;ois rliscreta , a.mi!!~ mia..&lt;;:;,
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■aa■

Quise escribir un verso, un vers_o tod? unci'}u,~s,
e-i una blanca hoja de tu devoc1onano;
e~e libro en que rezas tus dulces oracion~s,
libro que bien conoce la cruz de tu rosario.

Y en tanto qu e a los céfiros lela
el fruto de mis númenes adversos,
mi rusticana F lér!da pr e nd1a
una mar iposilla cabe tersos

y soñé con los salmos llenos de bendiciones,
~oñé con los perfumes del blblico incensario,
;:npapé mi cerebro de tanta: sensa_cio~es
y fu1, por un instante, mlst1co rehcano.

riachuelos. Y yo reflexionaba,
como un simple rapaz vertiendo lloro,
que la niña el insecto aprisionaba,

Moié Ja pluma, y luego, con alegrh. franca;
la de'é que corriera sobre la hoja blanc~;
mas al concluir el canto miré con extraneza
no un triunfal epinicio, no una frase piadosa,
sino oue mi cerebro, pensando en tu belleza,
volcó sobre tu libro todo un poema rosa.

ALBERTO HERRERA.

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Y

No. 260 N.

T RoussEAUX .

11

JJ

�EL :\IUNDO ILUSTRADO.

PELIG~&lt;:OS
de la juventud.
Dt1sgraciada•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques que
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria.
En el m'lr de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog➔n su presa, y las semillas de las enfermedades que esta• ban adormentadas desde la niilez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación q u e
1a convier te en mujer , está llena
de especiales riesgos.
En esa
época-par a ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARAC!ON de WAMPOLE
se requie re con u rgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa':lgre,
y con sus propiedades tónicas
a viva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es t:m sabrosa como la miel y
conth,ne una solución de un extracto que se obtiene de llígauos
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Ilipofosfitos Compuesto, Extractos d e Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra l as causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y l as
Afecciones de l os Pulmones. E l
Doctor D . Orbaflanos, Profesor
en la Escu ela Nacional de Medicina de México, dice : "He
usado con el mejor éxito la Preparación de Wampole en los n i ·
flos débiles, linf áticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías r espiratorias." Nadie sufre u n d esen gal'!.o con esta. De venta en
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Jlotnturas dt un Jlvlador
LA .\ \'lACION, EL AMOR Y L O~

CELOS
Dos tiros de revólver.
Dicen de Parfs que un joven avia,dor parisién, cuyo nombre calJan los
periódicos, fué a un gran mitin rle
aviación que debfa ser celebrado •?n
una importante ciudad del centro de
Francia.
Dejó en Parfs a su amante, jove.i,
linda, que le amaba con pasión.
En el mitin de aviación obtuvo el
joven aviador un éxito enorme.
Sus vuelos fueron prodigiosos. La
multitud le aclamó con delirio.
Y una joven de buena familia, bella, rumá.ntlca , y atrevida, tué a verlo de incógnito, Je declaró su amor
y Je dijo:
-Yo no me separo de U. ¡Rá.ptame!
El aviador, galante, instal ó a 1~
j oven en su aparato y aquella misma
noche la feliz pareja tomaba por los
aires el camino de Parrs.
Aterrizaron en Issy-les-Moulineau,c,

El aviador dejó su aparato en dicho
aeródromo y se alojó, con su conquista, en un hotel.
Pasaron d06 dfas en medio de un:i.
gran felicidad 'Para la .amante pareja, y de una gran inquietud para l'l
joven parisiense, que no tenía no:icias de su adorado.
Viendo que los periódicos no decían nada acerca de éste, escribió a
la ciudad donde se habla verificado
el mitin de aviaeión, y asf supo que
Eu infiel amante había emprendido
el vuelo en compañía de una enamorada muchacha.
Compró un revólver y se puso en
campaña. Y un dfa que rondaba cn
torno del aeródromo de Issy-le:;Moulineaux, vió al ingrato que se di1 igfa al mismo para dirigir unas H'paraciones en el motor de su aernplano.
Le hizo una espantosa escena Y
concluyó disparándole un tiro e hiriéndole en el brazo derecho.
Tan gran prueba de cariño inmenso enterneció al aviador, que abandonó a su amante provinciana y se
fué a vivir con la parisiense.
Pero la provinciana, cuando recibió la carta en que su raptor le daba la licencia absoluta, enrur=:Jse,
compró un revólver y fué a buscarle.
Y después de ponerle como un
guiñapo, le disparó un tiro y le hirió en el brazo izquierdo.
Tan eoncl uyente prueba de amor
no convenció al héroe de esta historia, que al verse con una bala en ::ada brazo, maldijo a la aviación y a
las mujeres, y dejando que las dos
rivales se tiraran de los r.,specti vos
moños y se pusieran los rostros como
mapamundis, corrió a la comisar.a
más inmediata y con acento lastimcEC' pidió justicia.
Las dos jóvenes han sido detenidas, y el aviador ha i ngresado en un
hospital para que le extraigan las
balas y le curen las heridas.

BRAZOS VELLUDOS
como los del mon'.&gt;. o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una sola aolicación de REAL f..XTIRPADOR DE Vt.LLOS,SaREN," b.uta rara extirpar en p«os minutos toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no

importa cuantos años hayan
existido a.111. Eat:a modcrn1•
sima prcparaci6n cuenta mu•
cbos años de ser favorecida
en México. p1itel no 16l0 es
1umamenLe c6caz, sino que
no causa molestia ni irritación en la piel, por delicada
que sea, y la deja freta,
limpia y suave como &amp;i ja.
mái hubtese tenido vdlol.

Frasco 12. 50. · Perfumado.
S3.00. [Si se pidiere por
a&gt;rrco certificado. cnvicn1e
25 et&amp;. mis.] Muestra suficiente para una aplkaci6n. 30 cts.
OC"i:6sitos•-J. 1 abadic Sucs. Co., Av. San. Francisco. 39
-Uib1cin Sucs.. Coliseo l.-Johannsen Félix Co., Av San
1-·raod1CO 39.-A. Vareas l ucs., Isa.bel la Católica. 6 .-'-téº
xico.

-- ¿.Me asegura usted de que este
puño es de marfil legítimo?
-¡Oh! Sf, señor. . . . A menos de
que el elefante de donde se sacó usara dentadura postiza.
-Quiero que me dé usted un termómetro exacto y que lo ponga en
el grado treinta y cinco, porque es
la temperatura a que me ha dicho
el médico que tenga el dormitorio.

P or mucho que se proponga un gitano castizo acumular en un juramento para convencernos de la verac idad de sus palabras, no llegará ni
con mucho a la fórmula que emplean
lc-v ciudadanos de Siam para ju,ar
fidelidad al soberano.
Se expresan asf:
"Que se escape la sangre de las
venas de mi cuerpo; que me parta
ul'. rayo; que me devoren los cocoirilos; que sea condenado a llevar
agua en una cesta, pasando por las
llamas del infierno; que sufra las
torturas más horribles durante tantos años como granos de arena hay
en la orilla del mar; que vuelva a
nacer ciego, sordo, mudo Y cubierto
de llagas y que me vea precipitado
en el infierno si quebranto mi juramel'.to."
Si se mide la validez del juramento por su longitud, no hay duda que
es de entre todas las fórmulas conr,cidas, la más completa.

COGNAC

l)dapkat
El secreto de su boodad
f'Stá dentro ele la botPlla,

Rtcetas Otílts
Cu audo por descuido se hie1·ve un
huevo pasado por agua más de lo

necesario y se teme que salga dul'o,
se retira inmediatamente de la lumbre y se poue al chorro de la fuente, dejando que le caiga bastante
agua. El brusco cambio de temperatura ejerce el mismo efecto de ablandar el huevo.

Para aprov~char l os c·abos de vela

se pone en la palmatoria un taplín
de corcho con un clavo y se clava
en el clavo. De este modo no se desperdicia nada de la buj1a.

+++
Los en fermos a q uien es repug na

el sabor del extracto de carne lo puuden tomar muy bien mezclándolo
con le~he en proporción de una cucharada pequeña de extracto por copa de leche. Esta disimula perfectamente el gusto del extracto. La leche con extracto de carne es un tónico admirable.

+++
La pana usada es útil como la gamuza, no sólo para sacar lustre a

LA PERUNA ELOUIADA
POR. LA STA. FABRE&lt;JAS.

La. muy popllla.r actriz St&amp;. Fa.bregas
dice como sigue acerca. de la. PERUN A:
Tomé dos frascos del gra.n remedio, la.
PER~.A., y me sorprendieron sus maravillosos r esultados. , No solamente
desapa.reció el ca.tarro, sino que sentr
ta.l a.umento de sa.lnd y vitalidad en mi
constitución que me hizo sentir mas
fuerte de lo que siempre he estado.
Virginia Fabregas de Ca.rdenas,
Teatro del Ren acimiento, Méjico.

Para i mpedir que al enfriarse la
leche he1'Vida forme en su superficie una capa de manteca, se añaden
dc,3 cucharadas de leche frfa por cada cuartillo €,n el momento de hervir y se mueve por espacio de ·m
minuto. De este modo la capa Je
mav.teca es reabsorbida y la lech~
no pierde los elementos nutritivos
que se acumulan en dicha capa,

+++
Par·a lim pia r la pl ata y el niquel

se mezclan:
Blanco de España ( tiza) 100 partes
Polvo de jabón.
15
Borax.
5
y se frotan con esta mezcla los objetos.
Para librarse de las avispas se p:&gt;ne en la vecindad de sus nidos ua
plato de hierro que con.tenga agua,
sobre la cual se haya depositado una.
&lt;·apa de aceite de mala calidad. El
aceite las atrae, y al caer en él, se
ahogan.

VINO AROU·D

_,
CARNE• QUl,.A
'11 n,,,4 lh"f"t,tl&lt;;tt1u \'t:'º"'\ ~..f,t•f'r ,no e n

,.,e: (';-t ►,,~

Enfertn~dad"': ti•'' F-~l~
ma..: ...,. y d'! 1,&gt;~ l ntest.1oos.Cou• .11,. 1 .::nc•a~ .
C &lt;"'Ol\D u. 8&lt; ,un d&lt;.· P ar-1(\"'t, M,,vu.awol"'R

los muebles sino para abrillantar
la plata. La' pana se lava muy bien
COJ\ agua y jabón.

r.

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....

feb r 1lP~ e l nfiuo:'OL..:,
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sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hec~o la preferida del público. Basta usarla u~2: vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos seguns1mos en

QRANOS,TUMORES , ALMORRANAS, HERfOAS,PUSTULAS,
LLAGAS, ULCERAS , QUE~-;.~~":T~. FISTULAS, ERUPCIONES,

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OE VENTA EN TODAS LAS DROQUERIAS Y BOTICAS.

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1

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA.
La CREMA FLOREINA impide al cutis desecarse .r
descostrarse bajo la acci6n del aire y así permite a las Señoras abandonar la "violette" que congestiona la nariz~' las
mejillas, reLotando la sangre en las venas de la cara y ocasionando a esta última un baño de vapor permanente e intem.
p!'stivo, principales causas del desarrollo tan frecuente de la
caparrosa.

Cren1a Floreine,
Polvo Floreine,
Jabón Floreine
De A. GIRARD, Rue d'A lesia, 48, París.
UNICOS AGENTES para la República Mexicana.

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.
ginaron la historia del diluvio, historia que, con ligeras variantes, se
repite en el folk !ore de todos los
¡pueblos. Este proceso de retirada &lt;le
los hielos continúa todavía en las
regicnes polares; de aqul que los varanos sean más calurosos. Más aúu:
¡::or uLa extraña paradoja, esa teorla
explica también los veranos excepcionalmente frescos de que al principio
hablábamos. El rompimiento del
h ielo en el Polo Norte hace que a

veces bajen témpanos iumensos par
el Atlántico en cantidad suficiente
rara enfriar la atmósfera de loH:
pa&lt;ses •próximos a este mar.
El mismo hecho fué causa de la terrible catástrofe del "Titanic." El
hielo de las regiones árticas se rompió muy pronto y en desusada ca11tidad, y había témpanos gigantescos en una latitud en que no era corriente en aquella época del año, '!()gún la opin!0n de los marinos.

Una porción de hechos que pudi-.)ran parecer triviales demuestran que
en nuestro planeta se nota menos
frfo cada vez. El hielo del Neva, en
Rusia, se derrite ahora tres seman:i.s antes que se derrltfa hace una
ger.eración y en Alberta y otros puatcs del nurte de Canadá, culUvase
hoy t1 ifo en campos que antes est:tban cubiertos de nieve todo el
rano.

PLAZA DE TOROS - "EL TOREO.'

EMPRESA "LA TAURINA,'' S. A.

DIRECTOR, JOSE DEL Rl\lERO.

TEMPORADA DE 1913-1914
SEGUNDA CORRIDA DE LA TEMPORDA

DOMINGO 9 DE NOVIEMBRE DE 1913

JUAR
SE LIDIARAN A MUERTE

6sasnde ól60ªotlds6 ióS fºild~6S6

:

A 2 5 C E NTAVOS LA CAJA.
i
Para los lugares donde no se encuentre, se despacha franco de porte, en- ,&lt;
vtando con el pedido en sellos de correo $0.30 cvs por cada caja y por co- ~)
cena $2.52, al 1,p11l11rt1 Q 1ml, k hlul C. irhtl, ia. t1ll1 dt lnri,11 h. 1part1d1 ltll. 1.t

n,

Hace tiempo que cada año que pasa son, en Europa, más calurosos
los veranos. Por lo menos, a todo el
mundo se le oye allf decir, apenas se
aproxima el estio: "¡Qué calor hace
este año!"
El hecho tiene su explicación científica, según cierta revista alemana.
Nadie ignora,-dice,-que si uua
persona se sienta. frente a una chimenea encendida, siente más calor
que si se sienta a un la.do, porque de
aquella manera recibe más cantidad
de rayos directos del foco calorffico.
Imaginémonos que el sol es una chimenea y nuestro globo el que se ha
colocado cerca de la lumbre, y tendremos la explicación de por qué
la tierra, experimenta. cada año más
calor.
Poco a poco, en el transcurso de ;os
siglos, la tierra se va in~linando sobre su eje, de modo que coloca sus
polos más directamente bajo los rayos del sol, de donde resulta que los
casquetes de hielo formados en dichos polos durante épocas ya muy
remotas van gradulj.lmente dism,nuyendo de tamaño, y el tiempo va
siendo en toda la tierra más benigno.
Esta teorfa no está aceptada por todes los hombres de ciencia, y es relativamente nueva. Su autor es ~l
ilustre astrónomo general Drayson,
fallecido hace un año. La teorfa gana más partidarios cada d .a, pues
además de explicar hechos conocidos,
es la única que explica otros no exolicados. Sabido es que durante P,se
período de gran frfo llamado por los
geólogos edad del hielo, época glacial, etc., todo el hemisferio norte e:;taba cubierto por una costra de hielo
de más de mil metros de espesor.
Después, este hielo em;pez0 a fundtrse, a retirarse hacia el norte, y lit!
su fusión se derivaron inundaciones e lnten3as evaporaciones que,
dando l ugar a graudes lluvias, ori-

PRF.SENTACION DEL ~IATADOR DE TOROS

~

1t

EL POR QUE DE LOS CALORES

l"':1fl1,

:La:~r;~~,~~7,:;:.~1~~~: ~~;8~~~~~~ªª i
~· -~

~

Pregunta en aritmética:
El papá al hijo.-¿ Ya has aprendido a resta r?
El hijo.- St, hasta con la zurda.
E l padre.-¿ Cómo.,..eon la zurda?
E l hijo.- Con la zurda vuelvo
cualquiera por cortada que venga.

F..L Ml.,":\"DO ILUSTRADO.

Una fórmula dt ]uramtnto

nsi-~=:= ~~---- --- "' -~"'"'"'"~

MATADORES

VICENTE PASTOR Y JUAN BELMONTE
Entrada especial para automóviles por la calle de Salamanca, al precio de UN PESO por automóvil.

,·c-

�ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMACAL/X)

Ilacl' &lt;¡uince aiíos dimos a conocer esta especi,ilidatl farmacéutica a los médicos Y hov lo recetan
t•n las cinco partes dl'l mundo. po.rt¡u; t", el h·at11miento más r11cional y seguro para la curacion de
las t&gt;nfermedades dt•l ESTO::\1AGO e lXTES'l'l:.\'OS aunque tt&gt;ngan una anti~üedacl de treint:1
años y uo se hayan curado con otros medicanwn
tos, sil'11Clo sus efectos quita!' 1·1 DOLOR y todas
111s molt&gt;stias tlt• la DIGE81'JOX, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR J AS DIGE8TIOX1.;S, TOXIFIC'AR EL APARATO DIGESTIVO v ia econ••·
mía eu general. pue-;; t&gt;l enfermo COMJb MAS, lHGIERE ::\IE,JOR Y ~E XUTRK
CTHA LAS ACEDIAS. AGl'AS DE BOCA. EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTO:'IIAGO, LOS \'OMl'l'OS, VERTIOO ESTOMACAL, DIRPEPRIA,
IXDWE~TIOXES. Dll.ATA('IOX Y ULCI&lt;~RA
DEL ESTO~IAGO, IIIPERCLORIIIDRIA. X Jfü_
RASTE~lA GASTRICA. FLA'l'ULEXC'IAS, UOLICOS. DIARREAS Y DISEXTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIOXES, EL 1IALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso Y1GORIZADOIl
Y AXTTSEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecnncia DIARREAS
más o menos graves que se CURAX, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisibleme'llte perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato dige.stivo. aunque no todos, prere11tan el siguiente
cuacl1•0 de síntomas o parte de él: al levant!u·s '.
lengua sucia; mal olor de alit•11to, agw1s ele boc·1,
estado bilioso, inapetencia, abatimiento y tri,t1•z·t
después ele l11s comidas, eructos agrios, gase&lt;;, pirosi&lt;&gt;, váhidos, pc&lt;&gt;.acll•z de caber.a. ruido de oídos,
i,,ofocación, opre~ión, palpitaciones al co1·,1zón, dolores al estómago, Yie11lre y espaldas, vólllitos, l'~treñimiento alternando a vecrs con cliarrc11, el ,'nfermo .st, altl-ra con facilidad, está f&lt;.'hril a ve:!es.
~e il'l'ila por la menor causa, evita el tral'.l s'&gt;cial.
teniendo por la noche t•nsuel1os, suc~o agitado y
respiración difícil.
0

Xurstro ELIXIR ESTOMACAL cura l'l 98 por
100 de los enft'rmos qm~ lo toman y por sus propios mí-ritos es conocido y ele uso general en las
cinco partt-s del mundo para las cnfernu•tlades dl'l
apat·ato digestivo.

DINAMOGENO
i

SAIZ DE CARLOS. &lt;'nra la XEURASTEXIA y

af!'ccionc•s nerviosas. sicntlo el mejor 'l'OXlC&lt;J
para curar d RAQUlTl::{~1O, n•cctándolo los m~clicos en cuantos c·asos pstán indicados el aceite cJ ..
hígado &lt;ll' bacalao y emulsiones con hiposulfitos, tomándolo los niños con verdadero placer. a los q':l
lransforrna de PALIDO~ y AXE:\IICO8 1•11 SO~ROr:::ADOS v FUERTES. ('ura la AXE~IIA. ULO
ROSIS. colo'res pálidos, por ser &lt;&gt;l mejor REl'0~8TITUYEXTE para todas las edades y amhos sexo,-

PUMOF{)SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO brou-

qnial agndo y crónico, la TOS, la TISIS y EXFERMEDADES DEL PECIIO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera. habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el elivio con uno o dos frasco~.

DE CARLOS. Clll'a
REU lV~;1A'fQ L elSAIZH,EUM
A'I'íSl\10 agudo y

cr:ni&lt;:0, !a LO'l'A, el ARTRl'rlS~IO y la l lA'l'lCA.
:-:e elimina t&gt;l ácido úrico, 1¡uita d dolor y an11w11ta la cantidad de· orina. torná11dos1• ele turbia y RPdimeutosa en clara y t1·a11spare11tl'.
·

PUR('ATINA
J

SAIZ DE CARLOS. l'urn
el t'sl reñimienlo. pudiPntl:&gt;
contegui r. con Hr uso. una deposición diaria los
t nl'ermos bilic•.;os y los e Ul' tien(•n indigl•stiones ~·
,llonía i11te:::ti11al, por Sl'I' un téinico-laxanh• smrv&lt;•
.v pficaz.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 19, Noviembre 9</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Antonio Maura</name>
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        <name>Desagüe Valle de México</name>
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        <name>El mundo ilustrado</name>
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        <name>Fiestas de otoño</name>
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        <name>José Clemente Orozco</name>
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        <name>Porfirio Díaz</name>
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        <name>Teatro americano</name>
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        <name>Yuan Shi-Kai</name>
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                    <text>��1&lt;11, )lUXDO ILCISTR.WO.

Muy Enferma PafiTra~ajar · ,
¡, Se ha sentido U d. alguna vez d emasiado enferma para ~ t r a bajar "! Se
le ha diticultado en a
a ocasión el
lavar y planchar la ropa el día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolor es de cabeza y espalda y aquellos
m ueos que causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos sUftornas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. P inkharn. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado par a males feme•
ninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N. H., E . U. deA.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYOIA E. PINKHAM
Bethlehem, N . H.-" A consecuencia
de haber trabaj ado barriendo, sacudiendo a lfombras, lavando, planc.'1:mdo
y de haber levantado pesadas canastas llena de r opa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.

la!E

En
ada primavera mi madre me compr ó una botella del Compuesto
V egetal e la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enf
o r egula rmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " - Srta. GRACE B. D ODDS, Bethlehem, '-.,,artado 133, N. H.
·

Sl está Ud. sufriendo alguna de est as enfermedades y desea un con•
sejo w"oial, escriba confldenciahneute á Lydia F.. Plnli:ham Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. Su carta ser á abir rta, Mda y contestada
por una seüor a y considerada estrictamente confidencial.

..

.--- --

¾ •-M't~ ~ ~

&lt;t•

•i&gt;

v
&lt;!&gt;

-

.

..

.

#+~~~i!tt!1+c$t+ )€:H!&gt;

DIRECTORIO
BL :\llJNJlO ILUSTRADO.
Se manario de actualidades,
Al'te y Lite1·atu1·a.

LA

•:•

Yo soy J:i. golondrina
que viene de muy lejos
buscando los reflejos
del sol de tu pafs.

•1•

+
$

•:• Editado por "El Mundo Il ustra- ,¡:,
do" y " La Semana llustrada," S. A.
+

+

+
&lt;i&gt;

•

&lt;!&gt;

J EFE DE REDACCION:
MANUEL D E LA TORRE.

&lt;:&gt;

COLABORADORES:
J osé J ua n Ta blada.-Lic. Fe.
• de1·ico Gam.boa.-Lic. Jesú s
&lt;!• M . Rábago.- Lic. Nem esio Gar&lt;S• Cía Naranjo.-Lic. Rubén Ya•
&lt;E• leti-1,i&lt;". AJ1t.on io Ramos Pe•?• drueza.
•'.i•
OFI CINAS:
&lt;S&gt; 5a. de Bucareli, 116.- A¡&gt;arta+ do 149.-Teléfonos: Mexica.¡,
na, 68'-4; Juárez; E ricsson,
·•·
.
1518 .
,z,
( con líneas de extensión.)
• P R ECIOS o.E ~BSCRH'CION
+
POTI TRil\lESTRE:
&lt;i&gt; En la. Ciudad. . .
. $ 3.00
.;, E n los Estados. . . . .
3.75
+ En el Extranjero. . . 1 2.00
,s,
Todos los• pagos se harán
+
por adela ntado.
❖

+

~.

•l&gt;

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&lt;5'

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•!&gt;

4:,
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•:&gt; •

,¡.
&lt;S•
•2•
❖

NUi\lEROS SUELTOS:
,s,
+ En la Ca,:iital . . . . . $ 0.30 ,:,
• En los Estados. . . .
0.35 &lt;t•
,:, E
~
..:tranjero. . .
0.50 •a•
.s,
0.50 .;,
❖
Para :i publicación de avisos ,:::,
,a, en este periódico, dirigirse a +
B.~ G. Goetrchel, A\'enida 16 d e .;,
&lt;t• Se1ú~bre, 26. Sus agentes en •:•
&lt;S&gt; Europa, la Société Mutuelle de .::,
0 P ublicité. 14 rue de
Rouge. ···,
&lt;1• mont, (9 e.)
&lt;:&gt;

0

&lt;§1

• NO SE DE\'UELVE'.'&lt; ORIGI..,
NALES.
•S•
Toda correspondencia y gi,·os
,:, deben remitirse al Director Ge,:, rente General.

"'

,:,
•:,
·,
,:,
❖

+++t.¡,,¡,+,¡,♦&lt;M&gt;&lt;H&gt;&lt;i&gt;&lt;l&gt;•i&gt;·...S-&lt;!&gt;+~ M&gt; M•

En pensamientos iguales
puestas las vidas gozosas,
ella regaba las rosas
y él decfa madrigales.
Y que ceJ03a maldita
de un amor casto y sencillo,
la cadena del rastriJJo
hi: o traitión a una cita.
Hasta que un dia sangriento,
s·n sol, ni rizas, ni flores,
enfermó, soñando amores,
la pobre niña del cuento.
Restos de antigua querella
marchitaron su ilusión;
¡herida del corazón
d€bió ser la herida aquella!
Y el poeta, en su delirio,
pasar entre doloras
e l corte:o de las hor as
ce mo heraldos de un marti rio.
1 iti

No sabe más mi memoria
de la chiquilla traviesa ....
Poned, s i os place, princesa,
l'.!. conclusión a la histor ia.
AFR E LIO BAY.

Al beso de mis Jabi :&gt;s
rozando tu alba fre ntr•,
el sueño, dulcemente
del goce dormirás.

•!&gt;

&lt;a&gt;

Me dijisteis que eras una
niña de bucles sedefios,
que buscaba la fortuna
perdida de los ensueños.

Que una tarde de verano,
en que roto el desconsuelo
eran las luces del cielo
flores de paz en el llano,

Co::i::nigo tendr1s cal:n:t
y goce , a porffa,
un mundo de alegria
ún 11:tr.to ni penar.

•
.a,

,:¡,
•E&gt;
&lt;i&gt;

l\le contásteis cierta h istor ia
de una chiqulla traviesa,
y hoy la traigo a la memoria
para mis venos, princesa.

Que los dos, nobles creyentes,
desertores del destino,
i,e vieron en el camino
de las almas penitentes.

Yo soy el aveclJla,
la musa a legre, Inquieta
que trae a su poeta
les besos de l amor.

&lt;5&gt;

•~•

La Historia Aquella

Y me tlij:s .eis también,
que era un poeta ignorado,
locamente enamora&lt;io,
princesa, de no sé quién.

Yo vengo de otros mare:,
abrigame en tu alero,
de paja un nido quiero,
risueño, constr u ir.

&lt;i• DIRECTOR GENERAL Y GE- ,¡.

RENTE:
E DUARDO I. AGUILAR .

GO L ONDRINA .

denó que se hicieran los estudios de
una vra por el istmo e n 1830. El Gobierno francés abogó por un canal de
esclusas en 1843. El descubrimiento
de oro e n California fué la causa de
que s e construyera el ferrocarril de
Panamá.; principiáronse las obras en
1849 y se terminaron e n 1855. El Gobierno de los Estados Unidos ordenó
que se hicieran los estudios completos
de las vfas de Nicaragua y Panama,
recomendando la v1a ae Panamá d ll
1872 y en 1875 Mr. de Lessep formó
con capital francés la compa.ñfa ú•il
canal de Panamá en 1879. Las obras
para- un canal, proyectado a nivel, empezaron en 1 881. Posteriormente ~e
sometieron especific:i.ciones para un
canal de escl usas. La compañfa francesa s uspendió las obras, por falta ele
apoyo en 1889. Se for mó una nueva.
compañia francesa, con concesión &lt;le
10 años, en 1894. El Gobier n.o de los
E!'~ados Unidos compró los haberes
de la compañfa frances:i. por 40 millones de dólares, oro americano, c.n
1902. Se proclamó la República de
Panamá, y se firmó un tratado con los
Es!.ados Unidos en 19 O3. Come,tzaron
las obras por cuenta de los Estados
Unidos en 4 de i\1ayo de 1904. Se i naugurar á "oficialmente" e l lo. de Ene1 c de 1915.

¡ Poeta, abre los brazos;
que viene a U la vida:
natura nos convida
las dichas apurar¡

¡Crucemos los verjeles
rimados en tus cantos,
soñemos bajo el manto
del sel prinnveral ¡ . . ..
Gustin ·o )JOR A P.

et Canal de panamá
La obra del raTJal de Panamá se proyectó hace 39 2 afios, y hoy es qut•,
dentro dE- poco t'empo, se pondrá al
fervicio c'e la huma11idad esta mar::., illa del pode r del hombre, como trabajo de ingenierra. Vasco Núñ ez dP
Balboa descubrió el Oréa,1 0 PacHico
tn 1613 . Angel Saavedra propuso
abrir una vfa ror el ietmo de Darién
en 1520. -A.utonio Calvao propuso un
canal a través de Panamá en 1550.
· Bol var, prEsidente de Colombia, o•·-

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MAR ISCA L A, 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas llortuorla-s,
Senlclo Fúnebre por Ferrocarril.

{ ERICSSON.
Tele'C!onos·.
1
IIEXICANA,

836.
1006.

�------------------------

. EL :\IDNDO ILUSTRADO.

EL :\U:~UO ILCSTRADO.

¿,Está Ud. eniermo'?
:So desespere. -Los remedios
de
:\lunyon le curarán. Un remeclio para cada enfermedad.

Cualquiera que sea su enfermedad
no debe Ud. perder las esperanzas de
curarse. Los RE:\1EDIOS de :\1U~YON estAn haciendo curaciones sorprendentes en todo el universo; rodos los enfermos que los toman sienten alivio-inmediato y se curan radicalmente en pocos dlas. Si está. Ud.
enfermo y quiere curarse pronto y
económicamente, pruebe estos maravillosos remedios y principie desde
hoy mi,mo a disfrutar de una nue,a
exirtencia.
Actualmente se preparan 75 Ri)rnedios de :\Junyon para igual número
de enfermedades. Comprende esta
preciosa colección, remedios para ~a
dispepsia, el reumatismo, la sang,·l:'.
el hlgado, el corazón, los riñones,
la vejiga, las ,·!as uri;,.arias, las liebres, el ¡ialudismo, el catarro, los
resfriados o constipados, la gripe, el
asma, la tos, mal de garganta, tos
ferina, dolores de cabeza, neuralg• a,
insomnio, debilidad general, cólicos,
estreñimiento, diarreas, almorranas,
lombrices, enfermedades de la mujer, afecciones cutáneas, etc., etc.
Un remedio diferente para cada una
de estas enfermedades. Si Ud. sufre
del estómago, tome el Remedio ele
:\luP.yon para el reumatismo; ~i
sufre de los Riñones, tome el Remedio de :\luuyon para los Riñones; ~n
resumen, si usted sufre alguna enfermedad, vaya a la botica y pida ('l
Remedio de :\lunyon para su eilftlrmedad y a los pocos minutos se sentirá. Ud. mejor.
Cuando se encuentran v-,nias en(Ern.edade&lt;, complicadas en un m,smo caso, pueden administrarse a ia
vez, tantos remedios, como enfermtadades hay, complicadas. Por eje:uJ)lo: si se sufre del hfgado, de los
nervios y de los riñones, tómese alternativamente el Remedio para ..,¡
hfgado, E:! Remed io para los Nervios
y el Re-:rejio para los Riñones, administrá.ndose una dósis de un remedio diferente, cada hora.
Casi todos los remedios 1-IUNYON
se venden a 50 centavos. Los remedios 3 X, a dos pesos.
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cura la falta de energta, la debilida'1
prematura, pérdidas vitales, sudor, s
nocturnos, pérdida de la memoria.
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Félix y Cfa., Drnguer1a del Elefante, y en otras.
)Junyon's 53rd. and Jefferson, Sts.
Philadel pWa, Pa., :E,. l)". ele A.

El másfamoso de los elegantes
Quién fué el "bello Brummell"

El "bello Brummell," como le llamaban sus paisanos los ingleses, fué
el prototipo del hombre elegante y
bien vestido. Para comprender cual
Eerfa su porte, baste decir que cuando
tenfa diez y siete años, le vió el pr!ncipe regente de Inglaterra, y quedó
tan impresionado por su elegailcia y
conversación, que le nombró en :;~guida alférez de un regimiento cfo
húsares que mandaba el propio prl:!cipe, y aquel joven, viznieto de an
don nadie, nieto de un modesto comerciante e hijo del secretario de un
lord, fué en breve el amigo futimo uel
regente y el rey absoluto de la modn.
&lt;.'ot·batas, gua ntes y betún.

Su gran golpe fué el invento de la
corbata ligeramente almidonada, que
le valió reputación universal y la gratitud de todos los ingleses aficioilados
a vestir bien. Antes, las corbatds,
que envolvfan por completo el cuello,
eran de muselina floja y no había
manera de que couservarail los artfsticos pliegues que se esforzaban l:'ll
darlas los dandys.
Todo Londres hablaba de las corbatas de Brummell. Era tal el cuidado que dedicaba al arte de ponéro;elas, que un dfa que llegó un ami;;o
a verle cuando se estaba vistien&lt;io,
encontró al criado que bajaba por :a
escalera con una bandeja llena ue
corbatas, y a l pr eguntarle qué era
aquello, le respondió con orgullo d
ayuda de cá.mara:
-Son los fracasos de hoy.
No menos cuidado que las corbatas
le merec!an lós g;1antes, y decfa siempre que un hombre solo no bastaba
para hacerlos; asf es que un operario se ocupaba sólo de hacer el pulgar, y otros, los demás dedos y el rt'sto de la mano.
Peinábanle tres peluqueros, uno
para la frente, otro para las sienes y
otro para la parte posterior de la ::abeza. Sus botas eran la envidia de t,Jdos; tanto, que un dfa hubo de acercársele un dand,v para preguntarle
dónde compraba el betún, y Brumm•~ll
le respondió moviendo la cabeza:
- Crea usted, amigo m'o, que este
betún me arruina. Se lo diré en confianza: está. hecho con champague
del mejor.
Entr e sus contemporáneos del mundo elegante de Londres, figuraba en
aquel tiempo l\Ir. Kelly, re'nombra,lo
t.anto por su modo de vestirse como
por el lustre de su calzado, y aunque
e l de Brum.mell era supremo, envidi;1ba a l de :\fr. Kelly, el cual perdió la
vida por querer salvar sus botas Je
un incendio que se declaró en casa
de su hermana. En cuanto se tuvo
noticia de su failecimiento, todo3 los
elegantes determinaron quedarse Cvn
su criado, que s'n duda posefa el secreto de aquel betún maravil lo¡¡o.
Brnmmell fui\ el primero que a"lleriguó dónde viv!a, y cuando le pregu'l-

tó cuánto querfa ganar, y el doméstico le conte!&gt;tó que :\1r. Kelly le pagaba setecien•os cincuenta dóllars al
año, aunque él merecía mil, Brumme!l
le ofreció desde Juego los mil, y a~i
evitó que un rival llevara el calzado
tan brillante como él.
Como puede colegirse de lo dichv,
Brummell empleaba largas horas en
hacerse la ·•toilette."
H01as ante el es¡,ejo.

En bañarse, lavarse, friccionarse y
darse ma!eaje inverUa dos horas.
Cuando acababan ce afeitarle, se pasaba :por toda la cara un espejo de
dentista y con unas pinzas se arrancaba el vello que por su insignifica'lcia no habla quitado la navaja.
Jamás se ponla las botas, lustradas
hasta la exageración, sin examinarlas minuciosamente; ·l!o se escapabim
ni las sueJas, las cuales brillaban lo
mismo que el resto del calzado.
El ajuste de la peluca y la colocación del sombrero le ocupaban largo
tiempo ante el espejo, y para no estropear tan delicada obra, e;l. vez de
descubrirse- en la calle, se limitaba a
hacE:r una revere.11ci1, aunque se tratas:! de una señora.
h"'l 1·ey absoluto de la moda.

Desde 1799 a 1814, B1ummell fuJ
el rey del mundo en que había entra•
do como un aventurero, y que habla
conquistado sin familia 1ii fortun'l.,
Disfrutaba de la amistad de los hom•
bres de talento y de elevada posición y de las mujeres del dfa. Tollo
lo criticaba sin rodeos y a todos decfa. impertinencias; ellos, en cambio,
le daban su afecto y su dinero.
Una vez le preguntó un amigo qu.í
le parecfa el corte de m1a levita n,,¿,
, a, y Brummell, después de dar varias vueltas alrPdedor de él, respo:1dió:
-¡Y llama usted levita a eso!
En otra ocasión le convidó a comn
a las tres, un conde de elevada posición, y él agradeció la invitació'l,
contestando:
-Yo no como a esa hora, amigo
mfo.
Cuando no le gustaba el champagn9
que le servfan en una casa, ,pedfa si•
dra, y si no le agradaba a lgún platv,
'l lo ponfa a su perro; y sin embarg.1,
estaba má.s solicitado que e l pro;&gt;lo
regente, poque no se consideraba de
buen tono una comida, ni una fiesta,
s i no asistfa Brummell a ella.
Para ayudarle y congraciarse con
él, sus amigos depositaban frecue,1.temente gruesas sumas en su cu~nta en
el Ba~co. Uv.o de esos regalos de chco mil dollars fué hecho anónimam~nte y Br ummell runca supo qué amigo
se lo habfa hecho. Todo el que quer!a
ser recibido en la alta sociedad, lo
¡¡_rimero que hacia era ma•1dar unos
cuantos miles de dollars al "dandy."
Cuando lle~ó la hora de su cafda y
a lgunos le r eclamaban el dinero que
le hablan dado, sol!a dar respuestas
como ésta:
-Esa cantidad se la he devuelto
con creces. ;.No se acuerda que una
vez le llamé familiarmente desde &lt;!l
balcón del casino y le dije: "¿Cómo
c-t .. s, Juanito?"

¿Qué es

E l alimento
más acreditado
y que más recomiendan 'as
? primeras autoridades y miles de médicos
pi:ácticos para
el niño y para
el adulto ,tanto en el estado de sa1ud como en el de afecciones gastrointestinales. Es sumamente nutritivo, regula la digestión y su consumo resulta barato.
"El Niño de pecho," folleto instructivo, gratis en las d roguerías r
farmacias.

Ia su1&gt;1·ema impertinencia.

El pr!ncipe que tenia grandes aspiraciones de dandy, llegó a ::e'ltir envidia, ~orque Brummell gobernaba
E"l mundo elegante y le eclipsaba cu
má.s de una ocasi'in. De cómo sobrevino la ruptura de aquellos hasta
en~onces Intimo, amigos. se cuenta
que una noche que se hallaba Brummell en el palacio del regente y ner,esitó los servicios de u:1 criado, dijo al príncipe:
-Gales, toca la campanilla.
Su Alteza obedeció y cuando •,2
presentó el sirviente le dió secameate esta orden:

-El coche de l\Ir. Brummell.
Pocos dfas después, yendo el pr!ncipe del brazo de Lord ::'lforod, entontró a Brummell acompañado de
Lord Alvanley, y tal vez con ánimo
de que todos se fijasen, el p-rmc1;,t,
se detuvo para hablar con Lord AIYanley, sin saludar al "bello Brummell," ni más ni menos que como si
no lo conociera. Cuando el grupo se
deshizo y el ,prtncipe echó a andar.
Bru!llmell preguntó en alta voz a su
compañero:
-Alvanley, ¿quién es ese señ'lr
tan gordo?-para que lo oyera el regente, a quien mortificaba mucho que
hablaran de su obesidad.

canno a uno de sus soldados, por
sus virtudes y esforzado ánimo; y
como el soldado padeciera una enfermedad crónica que le hacia sufrir terribles dolores, Antigono ordenó a sus médicos que le asistie·
ra:i cuidado:-ameute. Pero viendo
luego el caudillo que su soldado,
ya sano, entraba eil batalla con menos ardor que antes, preguntóle
quién le habla cambiado y acobardado:-Usted mismo, Sire,-contestó el soldado,-libertándome de lo:;
males que me hacian tener en poco
l:i. vida.

LO MALO DEBB
des~parecer. ¿ A cuántas peraoi
nas les gusta el sabor y olor del
aceite de hígado de bacalao ?
" Seguramente á nadie,'' contestarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
A lgunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡ Pensar que
un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesa•·io,
sin repugnar y molestar al paciente I Y , según el público declara,
las emulsiones son pcyco menos
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del terror pasó ya.
La cie::icia vino al fin al rescate.
A.hora puede naarse una medicina
eñcaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la
PREPARACION de W AMPOLE
se tiene el resultado de un triunfo farmac~Lltico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacal;;,o, combinados
eon Jarabe de Hipofosfitos Compb.~;:~o, ¡ Extractos de Malta y
Cerezo i:;i]vestre. Estimula las
..,.,creciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eñcaz contra la
Anemia, Enfermedades Agotant:is, Postración que sigue á la~
F iebres, Bronquitis y T ísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Cirnjano y miembro de la Academia
Nacional de 1Iedicina de Méxi&lt;'o,
dice : "Una de las mejores formas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiendo la Preparación de Wampole, do
sabor agradable y perfectamente
tolerad.a por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
oatisface á lo, má.9 difíciles, porque cumple lo que se espera de
olla. Es efü.,.z desde la primera
uosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en ella.
B::i.sta una botellu para. convence1·se. "No tiene substituto."
De veute. en todas la.G Farm1.cias.

Se cuenta de un inglés llamado
Juan, que haciendo su primer viaje
como marinero encontró el inconveniente de tener nombre a la vez
corto y fácil de pronunciar, pues por
todo trabajo siempre era ¡Juan!
¡Juan! basta que al llegar a Buenos
Aires el pobre quedó rendido de cansancio. Consiguiendo otro empleo
para retornar a Inglaterra, al embarcarse se libró el siguiente diálogo:
- ¿ Cómo se llama usted?
-Ferdinaudo de Freyne, Reinza
de Couucy Fitz van Durendorp.
-¿Qué?-Lo repite eufáticame-.:!te.
Voz de arriba del capitán:
-¿Qué hay abajo, por qué no toma el hombre? ¿ Qué tiene1
-Nada, solamente, su nombre.
-No importa su nombre, al!stelo
en seguida.
,
AsI lo hizo, y en este viaje Juan
llevaba vida de pasajero, pues nu;ira se podfa pronunciar su nombre
fingido, con suficiente rapidez, y para cada tarea prefirieron 11:imar a
otro u:;.arinero.

iUtnQan foto41rafias!
'I'odos los fotógrafos profesio·
nales o aficionados, qUd 1¡uteran
,ver publicados sus trabajos en
los dos únicos semanar ios artlsticos de la República: " E L MUNDO" y "LA SEMANA," pueden
enviarlos a esta redacción. Serán
pagados todos los que se pu bliqu en.
Con que. . . . vengan fotograffas! Daremos preferencia a los
asuntos de actualidad.

Los inválidos de Nueva York han
fundado una asociación, que preside un ciego, y de la que son Secretario y Tesorero, respectivamente, -..,n
n:anco y un cojo.

Durante los últimos cinco mest'S
del año de 1912, se registraron . . ..
85,300 automóviles en el Estado d·~
Nueva York, de los cuales 76,1!14
EOn coches de paseo.

En Noruega la electricidad es mucho más barata que el vapor, por la
grande abundancia de cascadas y torrentes que hay en todas sus regiones.

Un medie muy sencillo para dd:,truir las hierbas de los paseos consiste en regarlas con petróleo ordinario. De este modo se pueden destruir también los musgos que se crfan
en las balaustradas y escaleras húmedas.

La industria del vino de fresas
está. tomando gran importancia en
España, porque se ha visto que e::ie
,•ino alimenta mucho y fortifica el
organismo.

rna tonelada de acero, trabajatla
en forma de resortes capilares pa!'a
1·elojes, vale cerca de ocho millones
de pesos oro, es decir, más de ocho
\eces lo que vale una tonelada do
ero pur!simo.

C0'.'110 NUBES EN EL CIELO SON
LAS P ECAS EN EL R OSTRO

On1Itau la Limpieza y Lozanía de la
Tez. D es¡iet·feccionau la B elleza.

¿ Por qué no desvanecer las pecas y
todas las manchas
en la cara con la
CREME "SIREN"
CONTRA LAS PECAS? Preparada por
especialistas c o n
muchos años de experiencia, UNICAMENTE para destruir de una man'lra radical toda clase de pecas y
manchas en el rostro. Esta CR~:\f:\
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6.-México.

Muchcs pobres han llegado a cien
años, edad que no se recuerda que
!·aya alcanzaélo ningún millonario.

Al rededor

•

-

del mundo
.;,

Duquesne, uno de los mar inos
más ilustres de su siglo y que prestó
a Francia tan relevantes S€1n11cias
(ganó tres batallas a los bolande·
ses y armó a lgunos navfos a sus
expensas), no r-ecibió de Luis X IV
la recompensa que sus merecimientos reclamaban. Semejante falta de
equidad reconoc!a por causa, y asf
el rey llegó a declararlo, que Duquesne era calvinista. Este nob!n
marino tuvo el arrojo de decir u;1
d!a al monarca:
"Sire, cuando yo combatfa por
vuestra Majestad, no tenfa presente
si Vuestra Majestad profesaba otra
re:igión distinta de la mfa."

El caudillo griego Autigono tomó

En Australia no hay asilos parn
huérfanos. Cuando un niño pierde :i
su padre y a su madre, el estado aie
encarga de él, le paga una pensió11
en casa de alguna familia particular
Y atiende a todos sus gastos hasta
que llega a la edad de 14 años.

,velan obligados a estar alerta aún
durmiendo, y que se ha transmitidQ
de generación en generación.

El consumo del tabaco en el Reino
Unido, es de 45.500,000 kilos por
año, o sea un quilo por habitante.

Habla en Francia en Enero de este año, 76, 711 automóviles particulares y 12,474 de alquiler, o sea •1i1
total de 89,185.

La caridad privada reparte anualmente en Londres, ocho millones de
libras esterlinas.

11a GIUDaD DEll SlllENGIO
Dicen de Chicago que el Munic;pio de aquella población aspira a que
sea la más silenciosa del mundo.
Las personas y los animales so.'1
c,bligadcs a ,,.o cantar, castigándose
con dureza todo grito.
Los vendedores no puede,1 pregonar sus mercancfas, ni los automóviles sonar sus sirenas, porque tona
clase de ruic)':ia -estó1,n prohf.bidos,
llegando la exageración de las disposiciones municipales a obligar a
los propietarios de las aves de carral a tener los gallos donde no .;e
oiga su canto.
No contentos con esto, los ediles
de J:hicago se proponen someter a
estos animales a una operación quirúrgica, por medio de la cual permanecerá.u mudos, puesto que consiste e1'. corta¡ una de las cuerdas
voca!e1 del vigilante "chantecler."

RECETA PARA El REUMATISMO.
Extracto compuesto \"C jet al An·d:na, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 ¡;ramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia ca~a y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

----

,_,,.,,,..,.......~---..

...

En el congreso

~efiriéndose a un orador qu,, lleva media hora hablando SIJJ (C'si,r,
dice un diputado a su veci,10:
-Este hombre habla más qu~ un
sacamuelas: de seguro no hay en el
mundo quien le iguale.
-Dispense usted que le contradiga. Usted dice eso porque no conoce a mi mujer.

No pega los ojos
En las escuelas públicas de China
se ensena a coser a los niños.

Hay en Alemania 300,000 mujeres
más que hombres.

Los caballos cuando duermeD. siempre tienen echada hacia adelante
una de las orejas. Se supone que
sea una costumbre nacida cuando se

Varios médicos de Budapest confirman el caso de una mujer llamarla
Frames Hejames, que lleva siete
años de vida sin dormir. Tiene actualmente una hija de diez año¡¡, y
hace siete una gitana quiso robársela.
A consecuencia del susto y de la
excitación nerviosa, no pudo conciliar el sueño la noche del suceso, y a
pesar de darle calmantes y drogaa,
no se la ha podido hacer dormir
desde aquel dfa.

llB. PROTEGlDA DEll AMOR
(DE AMARU.)
¿Dónde va la hermosa niña,
adónde la mensajera
1SOla por ese camino
de la noche en las tinieblas,
en que abundan vaporosas
las más carnfvoras fieras?
-Acudo, la niña dice,
donde mi novio me espera.
-¡Tan sola! ¿Pero no tienes,
hermosa niña, contesta,
miedo alguno ele ir tan sola
por tan ásperas veredas?
-No, responde :iquella n l ~a
porque el amor no me deja;
va conmigo, y si es preciso,
acudirá en mi defensa
y lanzará.., pues va armado,
para ampararme, sus flechas.
Angel Lasso ele la Yega.

En el cuartel
En la clase de pri.nera en¡;.)úanza un sargento repasa la gramá.tic:a a los quintos.
-Vamos a ver, Parejo: adjetivo
e::; lo que califica el nombre. ¿No
es verdad?
-Si, mi sargento.
-En este ejemplo: el coronel es
bravo, ¿cuá.l es el adjetivo?
-Bravo, mi sargento.
-No, hombre, no; bravo soy vo
y bravo eres tú, y, sin embargo, no
somos personas.

A

mor a la vida

El coronel de un regimiento irlandés notó en cierta ocasión, durante un combate, que uno de i;us
soldados que le era muy adicto le
segura a todas partes. Al fin le dijo
emocionado:
-Patricio, admiro y te ag.·adez.co
en el alma tu fidelidad: ¡ no me has
dejado un momento!
- Mi coronel, no lo achaque ust&lt;: d
todo a mi fidelidad, porque mi madre me dijo: "Arrtmate siempr,1 a
tu coronel durante los combat&lt;'s
porque generalmente a los j,,;&lt;?s no
los pasa nada.
Después de los !)xámeues:
-¿Con que otra vez aplazado? A
la fuerza eres tor'.to o imbécil. Bion
dicen que "la cara es el espejo del
a l ma," y a ti me parece que te vJy
a romper el espejo.

�B18L10TEC' A. UNlVERSl!ARIA
' t . . 0 ·N- o REYES
EL

LOS H~ROKS OE LA FANTASIA
G'CLLI\'ER.

~rcxoo

Y no ya entonces, sino ahora, lu3
ingles€s y los hombres· de cualquirlr
pue!:&gt;lc son unas veces juguetes ue
pigmeos que se creen gigantes, ooje:o de desprecio por parte de los
coloso3 conscient€s de su talla y parias sometidos al d:&gt;minio de los
f¡,ertes, como lo estaban los vahnti
al de los buyh:.ihun s. Lo que tiellt!
que en nuestro., días ya no es pr•~ciso apelar al simbo!o no,·elesco para decir estas cosas, y por eso G•1\liver no es sino un viajero fant::-.;;tico, que visita pa'.ses más fantásticos todavla, y que a lo sumo pc,dria hacer un papel algo Incido e;i
un cuePto de ,1iños.

Para los hombres de hoy, Gul:iver no es más que un viajero fantástico que visita patses más fantá:;ticos todavia, un héroe de cuentos
de •n iños, muy inferior a Robinson,
a Philaes Fogg, o a Tartarin. Su:;
aventuras nos entretienen, llegan a
interesarnos un poco y al fin nos
cansan por lo inverostmiles; pero es
porque no ,· ivimos en la época en
que Gulliver vino al mundo de la
fantasia, y no vemos lo que se oculta detrás de esas aventuras.
Gulliver, como buen inglés, ~s
gran viajero. Un naufragio lo arro¡a
sobre l:t costa de un pafs de,,co,ocido; queda nuestro hombre dormido
sobre la arena y al des1lertar se eucueutra rodeado, aprisonado, atado
&lt;ontra. el suelo por una multitud
de hombreci!los que no llegan a un
palmo de estatura. Está e:1. Liliput,
y aquella minúscula gente son los liliputienses, pueblo insignificante P•)r
su estatura, desconocido para el r,.sto del mundo, y sin emba1 go, mi·
nado ya por la po!ftica, victima ,le
las ambiciones encontradas de dos
partidos, el de los tacones altos y
el de los tacones bajos. En este pall!
hay un prtncipe heredero demasiado listo, que procura satisfacer a todos poniéndose el tacón alto en un
zapato y bajo en el otro; hay tam~ién un ejército en guerra con el
de otro pats de pigmeos, Bletuscn,
guerra que decide Gulliver apoderándose con facilidad de los diminntos nav!os de la Ilota blefusceuse,
y hay, en fin, un palacio real en el
c1•al ze decl ara un incendio que el
, iajero apaga por un proceJ.imiento
tan nat ural como poco decente.
1\1a l iPterpTetadas sus humanitar iz.s intenciones, Gulliver es a cusado de traición y tiene que refugiarse en Blefuscu, donde la casualidaJ
le lleva a su pat r ia.
D~pués, por extraño co1i.trast~.
visit a el héroe un pais de gigante:,,
Brogdinag, cuyo rey es un hombrP
prudente, celos9 de la prosperidad
de su pueblo.
y en seguida viene una serie '1e
viajes por las más d isparatadas tlo:!rras que puede soñar la lmagina.rión humana;
la isl a fl otante
Laputa, empor io de toda ab3ur da
fllosoffa · el pats de los Bal nibar bos,
Luggnag y Gl u bbdobd ric, y· en ti/3·
guid a pasa G u\liver a u n pueblo
que en su tiempo debta parecer tlln
fantástico como cualquier a de los
mencionados, a u-P.que existe en realidad y es hoy una po tencia resp€table: el J apón.
E l últ i mo viaje de Gulliver tieu·•
algo de l as célebres alelu yas tt,,1
• m1111do al revés. E l héroe l lega al
pah de 103 caballos, y alH encue.11t r a a l hombre en un estado de esclavitud que lo aproxima m ucho al
de los ar, imales domésticos.
Sólo que a\H los caballos no S(!
llaman caballos, siuo "huydenb1·ms," ni los hombes son hombres,
sino "vahus."

ª"

FONDO k1C.nR0O COVARRUBIA5
JLl:STRADÓ
~ -;;.
· _ _ _ _ _ _ _ ,_

_

_ _ __

El doctor R. W. Richardson 'ta
estudiado las variaciones del P~""
que el cuerpo experimenta en el cu•so del aiio, durante veinte años co::secutivos.
Esas observaciones se han rea.izado sobre los presos de una corre,'cional, que contenta mlis de cuatro
mil individuos, los resultados son
casi convincentes, p11esto que los il·dl\·iduos examinados, e staban suj l'·
tos al mismo género de vida, trabajo,
alimento, duración del sueño, etc.
Ha confirmado que durante cierto:; meEes del año, el cuerpo experi-

_ __

_ __

_ _ _ __

menta un aumento; y durante otMs
una diEminución de pern.
Las cifras son éstas: Enero 0. 1 4
dismilrnción; Febrero 0.24 disminución; )1arzo 0.95 disminucióu; Abril
0.03; aumento; Junio 0.08, aumento; Agosto, O. 7 O aumento; ;:,&lt;!ptlembre, 0.21 disminución; Octubre, 0.10
disminución; Noviembre, un aumeuto pequeñísimo; Diciembre, 0.05 diti~inución.
De los datos se deduce inmediJ.tamente, que el peso del cuerpo ••s
menor en invierno que en verano;
la disminuciól!. comienz1 en Septiembre y aumenta en Abril.

Cuarta Colección No, 51

CAPITAL SOCIAL

s 10. ooo;ooo

EL -BUEN TONO,
MEx1co.

s. A. E. PUGIBET
D IRECT OR G E NERAL

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n mas rodeos el visitante 111a111u e co1110 todos los m uen os lleora a u ltratumba deshaciendose
gfos de los exquisitos cig":rros
NS0 XIII y comoen s usnemexistla esa marca. se había dado
capa.dita para venir a te ner el

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esque eto m an, es q ue por inero no q ued aría,pues habie ndo él muerto del cólera grande,le había sepultado
con todos sus t rapos y en el atau d habla encontrado un "de a ..:uatro'' de la
jura de Agustín I y q ut no faltaría
uien pagára un bue n p recio l'°r aguen mism

0

=

~
En e fe cto tlo Theo, el famoso anu- r,J
cuario soltó die,. locos po, el toston
im¡_&gt;erial _y tie mpo faltó a los flamantes
amig os J&gt;ª ra llegar a l m as p r óximo
estanquillo y ati borrarse los bolsillos
de cajetillas de ALFONSO XIII, dt
El Bue n Tono, S. A
- -·"-......-

.................

;. Es realmente Go\liver 1111 hél'&lt;"
de la fan•asta? T an fantásticos son
sos viajes, que cua louiera contestar la afirmatjvamente. Y sin embarg&gt;,
Gulliver ba existi d o. y casi podrfamos decir que co.!)tinúa existiendo.
Lo úPico oue creó l a fantash ,¡,,
Swit fué el nombre. P ero e·,, su
t iempo cualquier inglés nodia lla·
ruarse Gulliver; cualouier inglés veín
su puei.Jo presa de las ambiciones ,;,,
los toris y de los whigs, y su prfnch&gt;e
nrocu1 ando con·emnor;zar ron un.&gt;"
y otros, y sus grande, genio, mili1ares mal recomnensados. y sus Ormoud y Boliugbreke obligados p0r
la ingratitud de la corte a bu scar
refugio en tierra extran jera.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA . ORIZABb

Aeglstredo como artí culo de s e gunda c lase el 3 d e N ovie m bre d e 1894.-lmpr eao en papel de las Fábri cas de San Rafael.

México, Novi embre 16 de 1913.

Ario XX. -Tomo 11.
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Número 20-

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El Festítal de Bellas Artes

SEMANAL DE

JOSE JUAN TABLADA

tan con re,·erente admiración el espiritu profaJ sacado a luz esas obras reinstaHl.ndolas en
su visible y merecido lugar, serla un titulo de
no v en el del arti:.ta, estudiante o profesional
inteligente y eficaz acción para el actual director
maduro, mantienen ese fervor mfstico, ese intE-de la escuela y para los profesores que con él co1ior fuego sagrado que es condición precisa para
laboran.
el fecundo estudio y la creación victoriosa de hl
Urge aqut decir dos palabras sobre cierta.a
obra de belleza.
Salvo la riqueza de la materia original, esas obras de arte uná,limemente condenadas, y que
no han merecido otro sufragio que el de sus
magnfflras reproducciones es:cultóricas son úP,I
trasunto de las obras ilustres por el mun1o autores, el de los cómplices de éstos y el de alates:oradas como legado espléndido de las ~e- gunos "cuistres" del arte, que han creido poneraciones que petrificaro,1 su pensamiento JJ:l- sible y armonioso dirimir asuntos de belleza sin
ra harernos guardar su memoria; como páginas más Utulo que el de haber cultivado la epigrafia
de la historia human:l que
e intervenido laboriosamente en el aprovechasobreviven depurada de 11s miento de las basuras de la ciudad. •
pasiones · inferiores y emEl réhimen de inicua demagogia y de salvaji~mo libertatorio que ultrajó a la patria, ofenbalsamada por la belleza.
Alguien contemplal'do el dió a la sociedad tergiversando y dislocando tohermoso patio abrigado por c!o y cuya siniestra influencia no concluye aún,
su vasta cú1iula de las in- llegó hasta la Escuela de Bellas Artes y la coclemencias del cielo, obser- • locó bajo el arbitrio de espiritus que ni aún revó que ahf podria hacerse rr.o,,tándose a sus ancestos, podrta reivindicar
un magnifico invernadero.
para su prestigio una sola obra, un solo impulIngénuamentte pensaba e1, rn, un aislada y vaga intención siquiera en
las ñores de los jardín~&lt;;. p1 o de la belleza y de su cultura.
pero no meditaba que tal
De ahI las ineptitudes monstruosas y las fata, ,,mo está, el patio es ?.n les torpezas de que IJa sido la primera victima la.
efet•to un in\'ernadero sun juventud y las otras de justicia. y la belleza, la
tuo~o. puesto que abriga de Diosa misma del t~mplo profanado!
rigores vandálicos toda3
De alU, en la ocultación en las bodegas de
aquellas estatuas Ql'e son la obras )lurfsimas de arte; primitivos italianos
tton-ac,ión lapidaria -.•e lor\ obras de Zurbarán naturalezas muertas de la
siglos, todas aquellas obc:is gloriosa época espaiiola, flores holandesas y flamaestras que según la ima- mencas, paisajes ~ranceses, tesoros de arte ingen de un critico ilustre son dustrial, tallas en madera, esmaltes sobre cobre
grandes y mara\'illosas flo- del sigló X\'l fraricés, mosaicos italianos, etc.,
res nacidas del suelo y bro- etc., con esa ocultación que negaba el ingen,o
tadas del alma humana.
humano en sus más luminosas revelaciones, 1a
Si del patio ast decorado ostentación im1&gt;úclica de lo mediocre, de lo falso,
de lo co;1vencional en sus manifestaciones más

El princi¡&gt;al centro de cultura artlstica -.le
México, celebró ayer un festival cuya significación especial i,lteresa a todos los que en México se preocupen por las obras de belleza. Celebró al mismo tiempo dicho plantel la fiesta Je
la raza, la inauguración de importantes mejons
materiales y el ))rincipio de la reorganiza('ión rle
la. enseñanza. en ese plantel impartida.
La restauración del ))atio principal, la inauguración de la gran cúpula de hierro y cristal en
cualquiera otra parte, st•rfail mejoras plausibl~s
y signiflcati,•as, pero lo son mucho más en este
plantel consagrado a la educación artfstica y en

el cual el es1&gt;trit u de los educan dos pl§.stico y
sensible 1&gt;or la juvEnil emotividad y ávidamente abierto a toda sugestión de !Jelleza, recibe
las primeras iml)rtsiones y sufre la L1fluencia
de los ejemplos de cultura que han de confirmarlo en la naciente ,·ota&lt;'ión, estimularlo en su
arduo t1 abajo y entusiasmarlo c·on el ardimie:1to de una noble admiración para la conquista de
sus ideale:.. A esta suge!;tión indirecta se adunó
la más precisa y concreta que las reproducionP.s
de ilustres obras maestrar arquitel'tónic·as y •~scultóricas que decoran e,e recinto deben lieva.r
al espíritu de los escolares.
Las estatuas que haciendo per&lt;l u I ar 11 glori:i
medicea cincelara )i iguei Angel !)ara la sal'rist!:1.
de San Lorenzo; la "Niké" de airado y diáfano
ropaje más gloriosa q1~ la naumaquia del mar
Chipriota por ella conmemorada, los frisos del
templo de Parthenos y los entablamientos y
cariátides. del Erecteón, todo esto con otros
numerosos y variados ejemplos del arte grecoromano y del Renacimiento, decorando el patio de la escuela, elevan el alma con los 1&gt;restigios de una marnvillosa cultura humana; ca¡,-

ORONIOA

c-ontagrado como el inicial Pronaos de un tem¡llo
de arte, se paca a las gal~rtas de e.;;cultura y pintura,
¡¡odrá notarre la conti'lun
ción del mi3mo propósito
modificado por las consid,'raciones que se deben a ;a
custodia de las obras de arte nacio1,al, en tanto que no
pugnen con -el
))ropósltú
fundamental de la escueia
que es 1a,·orecer el dessarrollo armonioso de todo temperamento artistico que a
ella s:&gt; aco5 e, aun sacrlí\cando C'iertas ilus:iones y
vanaglorias de nuestro amor
propio ar tistico y de uu,'stra complaciente leyenda r-stétira.
Las galerías de ta escuela no son, en erecto como
otras pinacotecas y glytot'-'-

rutinas y a pesar de las escuelas ha surgido
la cultura estética del mu,1.do, englobada en los
ciclos que se llaman arte oriental, periodo menfffico, tradición greco-romana, aventura modern1,
pero que están constLuidos por hombres Que
~firmaron su propia visión, llámense e,, Grecia,
Mirón o Scopas, :\ligue! Angel en Italia, Seshiú
u Okurni en Asia, Turner o Bedley en Inglaterra, pero todos incólumes, Integros, intactos,
impolutos en el sagrario de su propio credo y de

el de Pillet y como la creación de la escuela tle
pintura al aire libre.
Es:a D.ueva institución, a escuela de "plein
air," pondrá. a los alumnos en contacto con la
naturaleza y provocando su visión directa de 5ercs y de cosas, en su ambiente natural y a la luz
del cielo abierto, estimulará. el libre advenimiento de la personalidad propia, sin la cual ningCn
cultor de arte pod.rá exaltarse al rango de cre,1,dor.

restado pintorescamente en el festi\'al que a. dlcho funcionario fué dedicado.
Por fortuna para la juventud y para la patria,
el Ministro de Instrucción que es un poeta. el
Director de la Academia que ahora sI es un' artista y los profEsores Que con él están unidos
para la reorganización ·e la escuela, tienen el
mismo pensamiento de guiar a la juventud por
el camino triul'fante de la naturaleza y de la
verdad, el único que creará por fin el arte vi,o

s,1 fntin,a conciencia que a fuerza de afirm1r~e
Y robuste{erse hace figurar la
mortal arcilla
con divina aureola y magnifica la proporción humana basta las proporciones extraordinarias de
1 u dfmiurgo creador, de un Dios inmortal!
Ta.l€s Teformas rnatdrialcs correspon&lt;&lt;:ln a.
otr::s de gran tras('endencia llevadas a cabo en
e I eistema de e7seüanza, como la supresión ,Je
1:n alambicado método de enseñanza del dibuj,&gt;,

A~í también se llegará. a constituir el ar-,P.
patrio, el arte nacionalista que en p,ifses de s•1r,rerna cultura, constituye la n:ás noble y elevada expresión del patriotismo.
Aún se recuerdan las elocuentes y cordiales palabras que hace dtas el Ministro c'e Instrucción Pública y Bellas Artes, Lic. Garcla Naranjo
pronunció exhortando a los alumnos a persev,&lt;
rnr {,' el llrop~sito de hacer arte popular, mani-

Y palpitante, el arte l'uestro que hará resplandecer Y amar de todos, el prestigio de la patria.

Ellos comprenden que en este suelo nuestrn,
hermoso Y desve'll.turado, es donde mejor que
en parte alguna resuenan las nobles palabras df-1
augusto sacerdote de b€1:eza, del grave y sereno
Rusk!n:
"Educar el gus~o e3 inevitablemente formar
el alma."

y

cas un simple sitio de conservación para obras de arte, sino que por estar anexas a un centro de enseñanza tienen en sf un fin activo
y docente y en cierto modo
deben concurrir al desarrollo del plan educativo profesado en el 1&gt;lantel mismo.
:'11 uchas obras, pues, están
conservadas y exhibidas cu
las galerias de escultura y
pintura, a titulo provisional
y en virtud de una consideracióu más histórica que
estética.
J&lt;~n cambio. de las bodegas del 1&gt;lant!:l se han ~xbumado numerosas obras
de arte inex¡&gt;licablemente
confinadas a la más arbitraria obscuridad. No es concebible cómo injusticias tales hayan podido consumarse y el sólo tft ulo de )}abe,·

1

ofensivas, de lo que en el mfsero y personal concepto de un laborioso incapacitado para los deleites sobrehumanos que el arte procura, significaba la belleza. De ah. el lugar de honor en la
"cimaise" decretado para las obras abominables
de Clavé y su escuela.
Pero es posible, pensará el lector, que en esta.
edad de arte simbolizada por Rodlí1 en escultura,
en pintura por \Vhistler y por Toulouse Lautrec,
Cezane y Pizarro y Sisley y J\Iatiesse, por tod,)S
esos impetuosos, ardientes y formidables cultores del arte, surjan de sus tumbas esos vanos e
inconsistentes fantasmas?
Que res¡iondan los propios alumnos de la Etlcuela de Bellas Artes y formulando por fin el
siempre sofocado clamor de sus constantes anhelos, digan cómo se sintieron constantemente
defraudados en sus esperanzas y cómo eternamente hubiero,1 de abogar el único grito que debla atronar los ámbitos de ese plantel, el grito
que consigo llevar el deseo másculo, el sagrado
anhelo, el Im¡petu formidable de crear y ser artista_ de ser artista personal, genial, único, porque al
fin y al cabo de esa suprema ambición egoista dr
afirmar el propio temperamento contra todas las

,_

TRES NUEVOS HOGARES

Tres simpá.ticas pa ejas :.-caban de efectuar sus bodas, unidas por
el dios Amor.
El poet~ Gustavo F . Abuilar, colaborador nuestro, vió realizadas
s1;1s ilusi~nes al recib'.r la bendición nupcial con la inteligente y grac10sa senorita Margarita Sort do Sar.z.
Don Enrique Suá.rez, alto empleado de la casa Renaul, celebró su
matrimonio con la MUY bella y distinguida señorita Margarita Leroy.
Don Alfredo B . Cuéllar 1.n.ó sus nostinoe a la simpt!.tica señorita
Ana Maria del Canto y Montejo.
Las tres boda~ fue.ron notas de euprema elegancia, a
las que prestó. el marco Je
su distinguida presencia lo
mejor de nue!!t::-a sociedad.
Como es grata costumbre
Señor clon Gustavo F . Agullat· y señorita :\lai·garita Sort ele Sanz.
en estos casos, ir..num,era,.
bles obsequios han recibido
- - - - - -- -- - - - - • - - - - - - - - ~ - - - - · -- -- - -- -- - -1os novios recuerdos de:t
mejor gusto que serán mudos testigos de la felicidad
que los embargó en el solemne dia.
A los votos de sus amigos, nos permitimos añadir
los nuestros por la completa dicha de tan gentiles varejas.
El amor,- gran mago que
todo lo embeHece,-ha;;a
para los nuevos hogares
una. senda sin espinas; de
la vida un campo de éxitos
para los actuales esposos y
un santuario de esperanzas
para las jóvenes esposas.
La vida es buena cuando
Señor don Alfredo B . Cuéllar,
uno se comprende y se
Seño1•ita ,\ na :\Iaria del Canto y
Señorita Margarita Leroy.
Montejo.
ama.
Señor don Enriqu~ Suárei,

�VIDA SOCIAL
do a la influencia poderosa de Beetboveu o de
Grieg o de Schumann, en esos pasajes dolorosos que tan bien interpreta el todav!a niño,
en los trances del dolor y de ra .pasióa, tal como si se anticipara-por adivinación- a las
subjetivas realidad€s de la vida.
Pero no es todavla lo apuntado, lo que marca el sello, la personalidad del :?.rtista.. Lo integran, ademá.s, su exquisito buen gusto, una
disciplina ment:-.1 vigorosfsima para el estudio
y un afá.n de gloria, incesante y hondo, estimulo {ste mayor que ningún otro para alcan-

Desaparición de un~ amigo
de :l\léxieo

En la "Quinta California,'' de Mixcoac, de.jó de existir el sábado 8 del corriente, victima
de cá.ncer, un caballero diplomático que se hizo
estimar y querer de cuantos lo trataron, por
sus raras prendas personales.
El desaparecido, Excmo. señot" don Arturo
Vicuña Guerrero, residfa en México desde el
zarla.
año del Centenario de la Inde~andencia, en
El nombre y singulares méritos de1 grave
que vino como Primer Secretario de la Legamás que sonriente Efebo del arte pian•.stico,
ción de Chile, figurando después varias veces
son harto conocidos de los mexicanos, y diriacomo Encargado de Negocios.
mos que su reputación es popular, si no creyéLa amarga pena que tan seniu:ble aconted- ·~
semos que la popularidad debe en ocasiones
miento causa a la viuda,- la muy distinguida ,.
ser desdeñada para alcanzar a tiempo el triuny virtuosa dama doña Hortensia Suá.rez Múgifo. En cambie, Lo;;,;ano ha ganado ya el favor
ca de Vicuña Guerrero-es indecible, y apenas
de los exquisitos y el aplauso de los intelig•mpodrán imaginarla aquellos que de cerca han
tes que, cierto, han estimulado al artista con
conocido la estrecha afinidad de tan ejemplar :1
un sano entusiasmo, p ro sin alterarlo ni envasimpático matrimonio.
nec€rlo ..Mérito bien raro en e:;te medio de raSu hogar, constantemente frecuentado pcr
quiticas envidias y de engaños.
lo má.s notorio y valioso de los cfrculos sociaEl joven Lozano-que Jo es menos de cuP,rles, rebosaba de satisfacción y contento, al expo que de alma-irá muy pronto a Europa e:;i
tremo que las amenas recepciones y tertulias
busca de pe1 feccionamicnto al lado de las emique o-f recfan los esposos, los amigos parecian
nencias de más renombre. El auxilio oficial en
contagiarse de buen humor y sinceridad, cuaesta peregrina ocasión, dispensado co,1 extriclidades que serv:an para mostrar y enaltecer
ta justicia, no va a ser defraudado.
otras má.s, bijas de los espfritus elevados y
Estamos seguros de que al cabo de cuatro o
discretos.
cinco años, cuando se verifique el ansiado reLa honorable pareja Vicuña Guerrero-Suárez
torno a la pat.ri:1, el artista llegará cargado de
Múgica se babfa granjeado ya innumerables y
valiosfsimos afectos, pues lo mismo en las S1·. Artut·o Vicuña Gue1·re1·O, Sec1·etal'iO de la laureles y habrá cumplido el precepto de LeoLegaciím de Chile en México fallecido
nardo de Vinci: "El discfpulo debe superar a
prácticas socialfils que en el exacto cumplimienúltimamente.
•
su maestro." Elogio que a ambos enaltece,
to de sus altos deberes, el caballero no descanporque Meneses, padl'e intelectual de Lozano
saba en significar sus simpaUas por México, 111
todavfa no abandona el bien llevado cetro d~
igual que su amorosa compañera.
Los funerales se efectuaron el lunes último co "album" con sentidos pensamientos que los maestros nacion::..les.
Entretanto, aquf se echa1 á de menos la falta
en el Panteón Francés, con la concurrencia de atestiguan una admiración convencida contodo el H. Cuerpo Diplomá.tico y de numerosf- algo que vale· más-un profundo y noble casimos personajes de la sociedad y de la admi- riño.
Esa expresión del más puro afecto con:;agranistración.
da a este maestro abnegado, a este investigador concienzudo, sensible a todos los fenómenos de la vida intelectual, pobre y casi valetudinario, se reconcilia con las amarguras de s11
vida, cuando J)arece abandonarla a los setenta
y cinco años.
¿De qué sirve para la felicidad tener el espiritu enchido de ciencia? ¿De qué sirve el aspirar los vanos vapores de la gloria m un dan a?
. ¿De qué sirve aún el encerrar en su alma la
conciencia del deber cumplido y esa paz sobe_i:anl!,_ que comunica la posesión de la justicia,
si a la vez se siente en el corazón el frfo de
la soledad y el téfrico silencio del desierto?
¡Soledad del corazón, su¡prema tortura del
hombre!
Por eso me conmueve que en derredor ,le
aquel varón bueno y sabio que tanto he amado-lo mismo de cerca que de lejos-se formara f.al corona de amistades vivas, profundas,
La &lt;'Ut&gt;illa al'diente.
ardientes y afectuosas.
Aquel corazón angustiado, cómo se dilataria de satisfacción en su humilde reti.ro de TaLos restos serán pronto trasladados a la pa- cubaya, en un tiempo como la casita de Horatria del extinto, Santiago de Chile, donde dor- cio, coqueta y sonriente, cuando la paz, cua'lmirán el último sueño en la tumba de sus do la calma y el amor de la familia! ....
Con razón ha dicho Lacordaire: "La amistad
mayores.
es el distintivo de una alma grande y la más
alta de las recom;:iensas visibles -aseguradair a
la virtud."
Señor &lt;lon Antonio Segura y Couto que va a

Homenaje a un sabio y
un justo

El acontecimiento social predominante en la
semana ha sido el viaje a Europa emprendido
por la distinguidfsim-i seño1 a Catalin~. Altamirano de Casasús en comi:añfa de si.:s hijos Margarita, Evangeli::ia y León, y de su hijo poittico
don Manuel Sierra.
La dama, que es joya de intenso brillo P-n
nuestra sociedad, ha enfermad'.) por desgracia v
se requiere la atención de un especialista y el
cambio inmediato de clima para alivio de su
preciosa salud.
Apenas comunicado 11. sus relaciones lo del
viaje, mil damas y caballeros ocurrie!'tm al i,a_:,cio c!e los Héroes, para atestiguar una vez
más el afecto y adhesión que guardan a la honorable familia Casasús. La despedida en la
estación fué cordialfsima.
El meriUsimo caballero que es jefe de ella
se a.presta en Nueva York al próximo y feliz encuentro.
~ Ojalá que la culta y distinguida señora regrese pronto, curada de cspfritu y de cuerpo, a
la a·dolorida patria!
Señora cloña Catalina AJtamfruno de Casasús.

Entre el numeroso grupo de pianistas que
han descollado durante la úllima década, ninguno sin duda se manifiesta con más relieve
que el joven don Carlos Lozano, discfpulo del
Maestro don Carlos Meneses.
Su temperamento delicadisimo. a la manera
de Levine- una red de nervios sujeta a ·.in·
mecanismo masculino, pero suave-es una de
las caracteristicas de Lozano. De tal suerte es
afinada, y sutil esa cualidad, que en má.s de
una ocasión nos ha parecido que aquel cuerJJO
raqu!tico y endeble iba a 1omperse, a morir en
una sacudida de la "gran entraña," obedecien-

DESCUBRil\1IEN1~O DEL MICROBIO DE LA R.ABIA

l

- - Un. sa~i~ japonés acaba de d€scubrir el germen mv1s1ble que produce la terrible enfermedad d_e la_ rabia. Después de más de 18 meses de
expe_nen?!ªs en el laboratorio del "Rochefell~r
Inst1tut~ de Nueva York el profesor lfideyo
Nogucb1_ h~ ~ncontrado el microbio tan buscado
hace vemtis1ete años por Pasteur y sus discípulos.
El profesor Noguchi invitado por el Congreso
de naturalistas y de médicos de lengua alemana a exiponer sus descubrimientos en Viena lJ.a
Ido lue~o a Par\s presentándose ante los sabios
d~J Instituto Pasteur, donde ha expuesto el m,:,d!o de que_ :;~ h3: valido, consistiendo en utilizar
u~ J)r'!ced1m1entg especial de cultivos con los
microbios que pertenecen a. la gran familia de
lo_s protozairos, Y que aparecen en forma de corpusculos granula¡dos rodeados de una Jigerfsima
membrana. El sa.qio inocula de esos cultivos puros
en los conejos Y perros que presentan bien pronto
los sintomas de la rabia. Las consecuencias como
se ~'e son bien claras, una vez &lt;\ue todo esto se
aplica en la forma que se hace en las vacunas
en general.
El profesor Hideyo nació en la pequeña ciudad de Wl\kama."tsrr-smrn.ita· en -e1·norte-del Japón_ Y perten~ce a una antigua y noble familia
habiendo na~1do ~¡ 2"4 de Noviembre· de 1876.
Desde muy Joven, casi niño, t uvo entusiasmo por los estudios. de la medicina, y a fuerza
de. profunda,$ observaciones ha llegado a consfilgmr, lo que ,a no dudar!Q es un verdadero progreso en l.a _ciencia médica.

UN ENSUEÑO GRNDIDO
Un largo ensueño cándido pone la luna llena
en la campiña Y en la mansedumbre del rfo.
La silueta del monte se yergue en el vac1o
Y en la torre del pueblo la media noche suena ..

de Lozano en los primeros teatros y e,1 los salones de la gente culta, donde tantos aplausos
ba recibido.

Perros lejanos ladra~. Como un ánima en pena
ronda e1 esta vigilia luminosa el hast/o.
Eslabona recuerdos el pensamiento b.úo
Y, al marchar, me parece que arastro una&gt;cadena.

¡ Ritorna vinrito1• !

La ante1 ior notfcula, que publiqué en ul!o
de los últimos número:; de "El Tiempo Ilustrado," ya extinto, tráigola a colación porque ha
empezado ya la serie de triunfos de Lozano ei=
Europa, a donde llegó hace apenas mes y medio.
Algunos periódicos reputados de Parfs y cartas que he lefdo, consignan halagadoras noti-

FRANCISCO GANDARA.

·--------------==----------------.

Bélgica a estudiar la cai·re1·a diplomática.

Carlos Lozano en Pa1•."s
El Ministro de Instrucción Pública y Bellas
Artes, secundando una iniciativa de la Sociedad CientHica "Antonio Alzate," ha comisiona•
do al señor licenciado don Ramón Ma:iterola
1&gt;ara que escriba la historia de la Instrucción
Pública en México, a contar desde el año de
1867. De esa suerte se obtiene un valioso be•
neficio por la Idoneidad del comisionado, yen ¡parte---se le recompensan los servicios valios!simos que ha prestado a la ciencia y a la
educación.
¡Merecido homenaje que honra también al
que lo dedica!
Y en esta ocasión, los amigos y discfpulos
del venerable educador, le han ofrecido un 1 i·

¡Feliz \"iaje!

cias JJ"especto de la presentación pública de
Lozano. en la Yille-Lumiél'e el dfa 14 de Octubre último.
.
. Fué una soberbia audición en la sala de concierto del má.s aristocrático hotel de Francia
el "Magestic."
'
" I_'atrocinó el recital-me dice el pianista,~.. grande Y no_ble amigo don Joaquiil Casas~s, Y _ell'? explica que la concurrencia fuera
distln_gu1dfs1ma y en gran número, hasta llena~ hteralmente la sala. La mayorla del auditon'? pertenecia a la "créme" de la Colonia
~eXIcana, . a cultas familias parisienses, argentmas Y chilenas, y a reputados músicos compositores y ejecutantes:
'
El i~spirado compatriota recordará siempre
la ovación Y los elogios que alcanzó en su ":lºbut."
~
. Socialmente, va abriéndose fácil camino el
Joven L_ozano, pues ha visitado residencias de
personaJes, e Inclusive el señor José Yves Limantour, le ha abierto de par en par las puertas de su palacio.
Muy prcnt'! v?lverá. a presentarse en público el bravo p1amsta y p:..ra mejer lucir sus dotes Y adelantos, ejecutará tres son:.i,tas de Beetoven! que Loz~no "profundiza,"y comprende
sugerido por_ Re1sler, el mejor intéilJ)rete en el
mundo del mmenso músico.

La soleda_d me inspira fortaleza y consuelos.
Se ye a Dios en la múltiple floración de los cielo3
Y, al postrarse mi altiva •peql,!~ñez a-su planta,'
Sientó en los pies· 1a sabia de la tierra florida
en la cabeza el soplo de esperanza y de vida'
eternas, Y mi espfritu hastíl, _Dios S!l levanta.
El profesor japonnés Hicleyo Noguch.i.

CARRASQUILLA-~)LU.LARlNO.

�NOTAS PERSONALES

SUCESOS DEL DOMINGO

,
S&lt;&gt;ñor Lic. don Gonzalo :\!taro que
a~aba de ser nombt·ado Director
de "La T1•ibuna."
Señorita Carmen Garda
Señor Agustín Tol'l'es :'llartinez
que han contraído matrimonio últim amente.

Señor &lt;lon José :'\Ianuel \'illa eJerto
\'Jcepresi&lt;lente &lt;le la Asociación
de Periodistas.
EL XUE\'O nCEPRESlDEXTE DE
LA ASOClACIOX J&gt;E PERIODISTAS.

Con motivo de haber terminado la
Junta Directiva de la Asocación de

I:J Go!Jerr,ador interino del Estado de Yucatán General don Prisciliano Cortés ha enviado un telegrama al Pre3idente de la República,
anuL&lt;:iando qt&gt;e el Gobierno del Estado contribuye con la cantidad de
un millón de pesos, para ayudar al
Gobierno en la obra de pacificar el
pafs, quedando dicha sum:i. a disposición del Ejecutivo de la Nación.
El señor General Huerta ha estimado mucho el donativo a que hacemos referencia y con'.estó dando

Periodistas el tiempo reglamentario
de ocupación de sus cargos, se procedió a nuevas 1:nec1ones, resultan&lt;to
electo Presidente el señor Mariano
Ceballos y Vicepresidente el señor
don José Manuel Villa, intellge _•e
periodista y Jete de Redacción de
nuestro colega "El Diario," adonde
goza de generales y justas simpatías.
EL ATENTADO EX LA HABANA
COXTRA EJ, GENI.;RAL '1"ELIX
l&gt;IAZ.
La Prensa Asociada dió cuenta
en el siguiente telegrama. del atentado de que fué victima en la Habael General Félix l).az. Dice as! el
ttexto: "El General Félix Dfaz, candidato a la ¡&gt;residencia de México en
las recientes elecciones aJH, fué asaltado por un mexicano esta tarde \ 6
de Noviembre.)
El General Dfaz fué herido do3
veces, pero no se cree que es.as heridas sean de resultados !atales. !!;!
ataquti tuvo lugar cuando el General
Dfaz paseaba a lo largo dEI Malecó 11,
el paseo de moda en la Habana
acompafiado e los seño: e3 Cecillo
Ocón y Lic. José Bonales Sandoval.
Resultó herido detrás de la oreja,
y también en el cuello, recibien•lo
varios golpes en la cabeza con un
ba.Stón. Fué conducido al hospit.l.l
e11 donde es atendido. El asaltante
fué detenido."
Esta noticia produjo en México
gan sensaclon, hariéndo3e muchos
comentarios. El jefe del partido felicista Lic. José Luis Requena, l•n
seguida cablegrafió recibiendo la
siguiente contestación: "El Gene,:il
fué levemente herido en la cabeza.
Acabo de visitarlo."

UONATI\'O CU,\XTIOSO.

Entre los sucesos principales que tuvieron efecto el último domingo, hay que citar !a
Exhibición de Cultura Ffsica en el colegio de
San José de Tacubaya, que estuvo muy brillante, no solamente por los interesantes ejercicios

que ali[ vimos, sino también 1&gt;or la distinguida
concurrencia que asistió al acto.
El profesor '.\Ir. Antonio Athos es el que dirigió dichos ejercicics, tomando parte los alumnos más aventajados del plantel, y ¡&gt;residiendo

"ª

General don Prisciliano Cortés Go-

bernador interino de Yncatíin
que ha ofrecido un millón
de pesos para ayudar
al Gobierno del
centt·o en la
pad1kac-lón el(') país.

+

Señor Dr. Baltasar Izaguirre Rojo
nuevo Secretario de la Escuela
de l\ledJcina.

,s,

+

La kermesse en el parque Garibaldi estuvo
organizada por la Cruz Roja y pertenece a una
serie de las mismas que van a tener Jugar. Uua
banda militar amenizó el acto, alternando con
otras dos orquestas populares y no hay que
decir que los puestos de confetti, tamales, flores, etc., etc., estuvieron ocupados por bellas
y elegantes señoritas. La animación no decree:ió
un solo instante; se bailó mucho, la alegrfa.
reinaba en todo su auge.

_I

Lic. José
San&lt;lo_v_a_I_._ _..:=
Dos as¡&gt;ectos de la kermesse verUlcada en el

Auto retrato del Joven Pablo Novoa
que falleció en Veracruz de una
larga enfermedad.

las más expresivas gracias y elogia!' do el patriotismo de los hijOfl
del Estado de Yvcatán, que una vez
más se han manifestado amantes di!
los grandes intereses nacionales.
La Secretaria de Hacienda recibió
la orden del ingreso de tan importante suma en las arcas del Tesoro
de la Federación.

jnl'Clíu &lt;le Gai·ibalcli el pasado domin~o.

la fiesta el Dr. don Angel \'allarino, Director
de Cultura Ffsica del Distrito Federal.
ll:n las tribunas improvisadas que se babfan
levantado agrupábase mucha gente, viéndo;;;e
las familias de los alumnos que tomaban parte en la fiesta de "sport," la cual tuvo números
sensacionales entre ellos la gimnasia sueca
desarrollada en diferentes números a cual más
sensacionales; la lucha del rabie en que los
que tomaron parte lucieron sus fuerzas y agilidad; y el box con todos sus accidentes siempre
de interés, habiendo habido también el llamado box cómico que produjo constante hilaridad
entre el público.
Era el medio dfa cuando la concurrencia :e
1 etiró muy satisfecha del espectáculo y citándose para hoy domingo en que tendrá efecto
una fiesta literaria, la cual ha de presidir el
Arzobispo de :\léxico, Dr. don José !\lora del
Rfo.

Coronel Andrés C. Sosa. ascendido
re&lt;'ientemente a General Brigadier en el Estado ele Tabasco.

E'eñor don Leopoldo Kiel que ha dado una conferencia en la Escuela
N. Preparatoria sobre "La educación popular."

Abad. El ciclis,a don Ernesto González, ante
numeroso público partió rumbo a Tlálpam, y
a los 32 minutos y 65 segundos se bailaba de
regreso, recorriendo 30 kilómetros en el tiem1&gt;0 indicado.
El referido riclista pertenece al club ciclista
"Libertad" siendo secretario del mismo. Fueron jueres de camino los señores Fernando Gasman y Damian Gireud; y tomadores de tiem,,o
los Eeñores Reyr,aldo Lozano y Salvador Necoethe:i, fungiendo de juez en Tlálpam don Guillermo Sáncbez y en el camino se instalaron
va1 ias personas para la debida vigilancia.

Sr. Erne.;to González, que estableció el record
de los 30 kl.lómet1·0s en 32 minutos y 55
segundos.

Otro espectáculo de "sport" tuvo lugar en
el mismo d!a en la calzada de San Antonio

:'lliguel Flores, vencedor en la Clll't'et•a de 13 kilómetros, efectuada en la calzada de Tlá.lpam, últimamente.

�Ahora-helas!-todo ha concluido. Las no,·edades políticas se llevan toda la atención que
al arte ligero dispensaba el público ligero. 1:;1
asedio a Monterrey e3 muc!:o más emocionante
que cualquier parto mediocre venido de últramar.
La ejecución de PaPcho Villa, peltcula mixtificada
de actualidad, es más emocionante que una
tanda de moda de :\iaria Luisa Villegas. La
"performance" revolucionaria es superior al es-

el Alcázar, etc., e'.c;? Seguramente no. Bien .;abido es que la producción nacional en ese gén?.ro ha sido C:!Si nula, fuera de los e3perpent&lt;&gt;s
sicaltpticos que aventó a los jacalones la pléya.de de autores ignorantes e ilustrados salidos
como hormigas de los agujeros de la Urica. ¡ Qué
contados son los que torcieron ese camino escatológico para entrar por una vta más estrecha
y más dificil, pero también más honrada!
Aquellos hicieron obra sucia y maltrecha, a
cambio de un puñado de cobre3 infamantes. Es-

LA CRISIS DE LA ZARZUELA
Antaño, el estreno sabatino en el emporio de la
tand·i constitufa todo un acontecimiento. El público hetereogéneo que llevaban las Sras. Mori1&gt;nes al Principal, esperaba, desde el principio de
la semana con una extraordinaria inquietud, atisbando los periódicos
ec_haJ!dO . ojea(!as a las

r

María lligares.

las. y será patriótica, aunque errónea, si cree
que pueda ampliame:lte, a la altura mental en
que nos en.contramos, substituir la producción
extranjera, superior desde luego, con la que
aquf se trabaje.
O mucho se equivoca el que esto escribe, o
dentro de poco asistiremos a un irremediable
avenimiento entre las empresas y el representante de los autores españoles.

Otra escena de la misma obra.

Teatro Lfrico.-Una escena de "El Amor al Arte."

tlnlla.s de anuncios, para calcular de antemano
el mérito de la obra, hacer avances sobre la capacidad de sus autores y llenar las horas largas
del trabajo cotidiano con el saboreo anticipado del "estreno." ·

pectáculo teatral.
¿Pero se deberá a tal circunstancia la penuria de "estrenos" de zarzuela no sólo en ~a
Catedral de la calle de Bo~var, sino en las capillas sufragáneas que son el Llrlco, el Hidalgo,

tos, por un salario, también exiguo, trabajaron
de buena fé, obras que aapiraban, si no a la
perfección relativa en ese género, sí, por lo
menos, a un mejoramiento de la técnica, de los
tipos, del ambiente en que éstos se movfan.
No es esa la causa precisamente. La inopia en
que los empresarios hacen sus combinaciones arttsticas, obedece a un conflicto entre ellos- y el
representante de los autores españoles. ¿ Por
qué? No lo sabe el cronista. Pero el busilis de
la cuestión debe ser el dinero, el vil metal que
cotiza todo: desde el crédito de un pafs hasta
el derecho a representar una obra ajena. Cuestión
de tanto mé.s o de tanto menos. Es posible que sea
de ta_nto más, porque el caballero que representa
a los libretistas iberos ha de querer para é l y para
sus poderdantes, más bien ganar que perder.
Y en ese tira y afloja, el público se queda sin
estrenos las noches de los sábados. Tiene que
contentarse con ai¡istlr a la,s reprlses de las zarzuelas conocidas. Y a.si vemos que mientras en
los teatros de España corre una. sucesión de
obras nuevas por los escenarios, en México se
rep1te por enésima vez "La Gatita Blanca,'' Y
"Los Sobrinos del. Capitán Grant!" En bre·, e
·aslsJtre~9_s_ aLi:~estreño de "La Qorte de Faraón"
cuyos temas principales. se i.aben todos los cilindros arrabaleros:

LA OPERA )IEXICANA.

Teat1·0 Pl'incipal .- Ultima escena de "El arte de sel' bonita."

Teresita Calvó.

t

Yo soy el casto,
Yo soy el casto,
casto José ....
Y el concurso de zarzuelas abierto por b
empresa del Principal? Uno de los rotativos
que prohijó la idea del tal panteón- porque vals
a ver cómo en eso va a parar el certamen-dec1a, no hace muchos d!as, que en un cajón de
cierto pupitre misterioso, dormtan algunos manuscritos que se lanzaron a la justa, Y que pronto sabrfamos quién teria el caballero Bayardo
que iba a llevarse el premio. Medrados estamr,s
con esos concursos! Será una maravilla que del
acervo salga alguna buena. cosa. Porque es lógico: nuestros autores mediocres, que han tenido éxitos ruidosos con obras de actualidad, no

Amelía R-0bert.

van a preguutar a un jurado hetereogéneo si
una obra suya se sacará el premio. Si tienen seguridad en e! buen resultado, se irán derechos
a las empresas y les exigirán un beneficio a las
cincµenta representaciones.
No hay que darle vueltas. La idea del señor
Sierra Méndez es loable si trata de estimular dE::
tal manen a lo:; productores de ese género nacional. Será puramente financiera si trata de
eximir el pago de derechos a la.a obras españo-

Se trata de un grupo de muchachos animosos y bravos que se agruparon para formar una
compañia de ópera italiana con elementos mexicanos, que_ es lo que quiere significar el titulo
de estas lineas. Los comienzos son deficientes.
Los artistas bizoños. El conjunto un tanto defectuoso. Alli estA Marfa de la Fraga con su be. lla voz. Y están Legarazu y la señorita Abaunza . y otros buenos elementos. Pero no está todo
lo · que de ·más ·estimable se puede esperar en.
nuestro exiguo medio arUstico. No figuran ni
Torres Ovando ni Felipe Llera ni algunos otro:i
que tienen derecho por tradición y por méritos
personales a integrar un cuadro netamente m~:xicano.
Por Jo demás, el esfuerzo es loable. No se
cansa el cronista de elogiar todo aquel impulso que tienda a darnos una personalidad propia. E 1 ogiamos por eso a Esperanza Iris como
elogiamos ahora a los iniciadores de esta nueva compañia netamente mexicana.
El asunto bien vale que nos detengamos un
poco en tratarle seriamente. Pero sera. otra
vez.
AUGUSTO CONDE.

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e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUstiC'as espuelas un prodigio del metal.

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bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusié.stico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en artfsticas espuelas un prodigio del metal.
Y ast, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

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La "mise en scene•• ha sido cuidada al extremo de que los menores detalles, se han reproducido con extrema prolijidad de pormenores. Las
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Inglaterra, los desaffos de éste, el cardenal Richellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngllam, etc., etc., todo ello encanta y distrae por la perfección de los Intérpretes,

�D'ARTAGNAN EN PELICULA -----------I 1L . . - -_

Para -cuandrr tu rEzas
POETA MEXICANO

Cuando pases por tus dedos las brillantes amatistas
del rosario, mientras rezas en la vieja catedral,
y a la Cruz, inspiradora de filósofos y artistas,
tiendas manos transparentes como trozos de cristal;
Cuando digas mansamente con la voz ce los salmistas
las hieráticas palabras de tu ascético misal,
y allii. arriba, entre los marcos de las ágiles aristas,
arda el oro de las tardes sobre el gótico vitral;
Cuando pidas el consuelo de tus intimos agravios .... ,
por el ónix de tus ojos, por la fresa de tus labios,
por la tibia porcelana, de tus brazos de oblación,
por el mármol de tus hombros, por las lises de tu frente,
dile a Dios que le conceda. con espiritu clemente
un abrevo de aguas vivas a la. sed de mi razón!

D' Artagnan se a111pa1·a en el pasaporte que le pe1·mite embarcarse

¡,ara Inglaterm.
D'Artagnan llega a '.\leun.

Hutrr-Riüratrr
Fuerte Hsicamente. Un tanto corcovado.
Brusco, en los movimientos del torpe corpanchón.
Lampiño todo el rostro, sin que haya yo logrado
lucir un altanero bigote Borgoñón.
Mentalmente un endeble. Mi espiritu cansado
mueve con gran trabajo su infame trabazón.
Compensati vamente sólo un bien he ostenta.do;
si pequeño el cerebro, muy grande el corazón!

1

Mi idiosincracia es mezcla de muchos caracteres;
en mis ancestros hubo todos los pareceres,
y yo vibro a su influencia en amplio diapasón.

t.~!

~

~,

No soy, a pesar de ello, ningún extraordinario,
y en medio a los distingos de mi caril.cter vario
he sido y seré siempre un gran bobalicón!

_,•

Sin Puntilla
Es un cárdeno soberbio que en la testa macarena
muestra toda la fiereza de su empuje arrollador;
sangre baña sus pitones; y en el circulo de arena
sangre riega del morrillo· como un timbre de valor.

Buckingham abre el estuche conteniendo los dos erretes de
brillantes.

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..
los defiende.

Con un gesto de valiente, y en figura de arte llena
rojo trapo hacia las astas adelanta el matador;
fijo el toro Je contempla; y en el limbito resuena
el jadear de muchos pechos con i\1sólito temor.

JAYJER SOROXDO.

J\las de pronto, raudamente, con oHmpica pujanza,
el torero,-que es una ascua toda sol-se avalanza
sobre el bruto poderoso con indómito vigor.
y el acero valenciano que en su mano un punto brilla,

Ila :Charra
Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusiástico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca e n las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUsticas espuelas un prodigio del metal.
Y asi, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

se ht:ride rápido basta el puño; rueda el toro sin puntilla;
¡y hay un grito soberano que salu~a al triunfador!

JazminEs
Dulce perfume jamii.s termineR
que aspire siem,pre tu esencia. ast;
suave fragancia de los jardines
del santo asilo donde nacL

l

Hoy que ya cerca de los confines
de mi existencia, vienes a mi,
¡beso amoroso de los jazmines
cuánta añoranza percibo en U!
Me hablas de cantos, risas, festines,
de cuanto quise, de cuanto fui;
y hoy que mis dichas tocan sus fines
y atrás contemplo cuánto perdt,
¡dulce fragancia de los jazmines
cuil.nta añoranza percibo en U!
Javier Sorondo.

:&amp;uckingham confía a D'Artagnan las joyas de la reina.
La novelesca historia de "Los Tres Mosqueteros", aquella relación tan romántica que t.Jdos hemos lerdo sin dejar el libro de la mano
hasta llegar al fin, se acaba de llevar a la película, y no podia menos el cinematógrafo, en sus
progresos admirables, de reproducir las valentfas, los amores, y las caballerescas hazafias de
los héroes inmorta.11;:ados por el genio de Dumas.

La escena del baile en 4ue hiunfa Ana de Austria.

No h emos de entrar en detalles de lo que
todos saben y admiran; sólo diremos, que el
cinematógrafo ha reconstruido las principales
escenas de novela tan magnUica, con el concurso de artistas como M. M. E. Dehelly y Ph. Garnler de la Comedia Francesa; y con Mlle. Nelly
Cormon tan celebrada por los aficionados a lu
peUculaa.

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La "mise en scene" ha sido cuidada al extr emo de que los menores detalles, se ha11 re¡nodncido con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hosterias, el e mbarque de Artagnan para
Inglaterra, los desafios de éste, el cardenal Rlchellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngham, etc., etc., todo ello encanta. y distrae por la. perfección de los Intérpretes.

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BODA DE PRINCIPES

~============:::::::===============================================::::::::::====-=======:======::::::::::=

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-:========J

PROGRESO

MATERIAL - DE MEXICO

Residencia ,lel co1·onel don Ca_1·I_o_s_ G
_'o
_ nz
_ a_' l_e_z_. ____________ -_ _R_e_si_d_e_n_CJ_·a_c_le_l_señol' dou E__d:..u..:a:..1_·d..:o__:S..:c..:h_e_s_ts__._ _ __ _ _ __

ALGUNAS PERSPECTIVAS DE LA
COL')l\'IA RO'IA

Fotografía. ele los prí n cipes después de efectu arse el mnt1·imonio.
E l dta 15 del pasado Octubre tuvo lugar en
.....ondres en la capilla Real de Saint James el matrimonio de la princesa Alejandra duquesa de
Fife y del principe Arturo de Conna:ught pertenecientes ambos cónyuges a la Casa Real de Inglaterra.
·
La suntuosidad de este matrimonio, cuyo esplendor no Ira sido igualado sino en casos m•tY
raros, según refieren las crónicas sociales europeas, fué de tal magnitud, que baste decir que
en el Palacio Real y en la capilla de Saint James estuvieron representadas todas las casas
reinantes del mundo.
El pastel de bodas que se presenta siempre tu
estos casos, por ser una tradición en la familia
real inglesa, estuvo confeccionado por el jeie
de cocina del rey Jorge, y tenia no solamente
la figura de los novios del brazo, sino también
las fiuras de los reyes y reinas mAs importantus
de Inglaterra.
Dió la bendición nupcial el arzobispo de Cantorbery ayudado por el obispo de Londres y por
el canónigo Sheppard; asistiendo además de los
reyes de Inglaterra, los duques de Connaught,
la reina de Noruega, el prtncipe Olaff y las princesas de Suecia, Victoria, Patricia, y otras muchas.
¿ Qué diremos de los regalos? . . . . En estos casos la fantasia se echa a volar por los mundos
imaginarios de la riqueza y acierta siempre,
pues lo más rico, lo mis artístico, lo más smttuos:&gt;, se reune para servir de homenaje de cariño y de respeto de gratitud a los novios. Eá'tre éstos -presentes citarenms a la riqutsima. diadema de brillantes de los reyes de Inglaterra;
a un servicio de oro de los príncipes de Suecia;
e. un juego de candelabros de plata de la Gran
Logh\ de Londres; a una vajilla de plata también
con dibujos irlandeses de las mujeres de Belfast
y de sus distritos; a un aderezo de perlas
de Inmenso valor de las hermanas del novio, en
fin, para que nada faltara, regaló el' Club Collle

Los 1·ecién casados recol'l'iendo las p1·incipal~s calles de Lonch·es,
después ele la cet·cmonia nupcial.

Coufecc_i~!lªndo el_traje de novia ele la princesa Fife. ··
-- -

de Ingláterra un perro. · de esta raza, tasado en
cinco mil libras. Pieles de alto precio, encajes
de Malinas riqutsimos, varios automóviles, caballos, muebles lujosos, completaron este alar~
de de maravilloso lujo:
~

La música para la ceremoni.a r;ligiosa fué
comipuesta ~specialme~te para e¡¡t~ acto por los
renombrados músicos ingleses Stanford, Elgar,
Alcock y Parraey.
,
- : . ··. - Terminada. la boda los novios salieron para
su ".iaje de boda que será por las. _principales
capitales de Europa.
L&lt;&gt;s ·novios de cuya ceremonia nupcial acabamos de hablar son primos segundos, lo cual se
deduce si tenemos en cuenta los parentescos
de la familia Real de Inglaterra.
La reina Victoria y el principe Alberto, tronco de la estirpe reinante inglesa, tuvieron nuf&lt;ve hijos: Victoria Adelaida, Alberto Eduardo
Alicia, Alfredo Ernesto, Elena Augusta, Luis~
Carolina. Arturo Guillermo, Leopoldo y Beatriz
Marta.
Uno de ellos, Arturo Guillermo, es el duque
de Connaught que casó con una princesa de Prusia, Luisa Margarita, y de cuyo matrimonio adtmil.s de dos hijas, Victoria Patricia y Margarita
Victoria, tuvieron un hijo, Arturo Federico, nacido el 13 de Enero de 1883 que es el novio, que
acaba de contraer matrimonio, resultando primo carnal del actual monarca Jorje V.
Con respecto a la novia resulta que es hija
de Luisa Victoria, hija a la vez del rey Eduardo,
radre del actual monarca, la cual casó con
Alejandrdo Duff, prime,· duque de Fife en 27
de Julio de 1.889, resultando por tanto primos segundos _ los actuales cónyuges, lo que
hace algúñtiempo v·ién-e sucediendo-in los matrimenios de fa tasa -Real -de 'l'Ilglaterra.
Por 19 que .acabamos de e:icponcr, no es de
extrañar qÜe casi todas las familias reinantes
hayan tomado parte éñ. esta ceremonia, envian•
•
· do. ric~&amp;..presentes; p.ue,..· ei que más o el que menos ti~ne ,vi~ulos dé flá.rentesco con los novios.

La colonia Roma comparte con l:l. Juárcz
la supremacta de los barrios elegantes de México. Los arcaicos palacetes que la rancia ;_1obleza.
colonial construyó en las principales arterias
de la capital, con sus obligadas accesorias a
ambos lados de los anchos portalones de entrada, con sus am,plios balcones y sus estrechas
venta.nas y con la Upica uniformidad de sus fachadas semiconventuales, no se aventan ya a

cipio, son a.hora rr,uy pobladas y constituyen bellos ornatos de la capital mexicana.
Otra poderosa razón influyó en este movimiento expansivo de la población: el alza de los
alquileres, que produciendo a los propietario3
pingües gaP.ancias les permitió el procurars~
alojamie:/l.tos sanos y confortables en los s11burbios aris;ocráticos, y que obligó a los iuquili'i'.OS a buscar, por menor o siquiera por
igual precio, habitaciones nuevas y con mayore3 comodidadas.
Así nacieron y se han desarrollado las col,,nias: Santa l\Jarfa, San Rafael, Juárez, Rom't,

Rc.,idcncia del señot· Osear Bnuliff.
nuestra civilización europea y a la elegancia y
el confort de nuestra vida cosrr:opolita.
Por otra parte, el ansia de respirar aire p ,1ro y de gozar ampliamente de la luz del sol, bizo que nuestras clases ricas o s implemente acomodadas empezaran ~ construir sus moradas en
las cercantas de la metrópoli, provocando la expansión natural de la gran ciudad y formando
las primeras colonias que, raqufticas al prin-

la colonia Rom:,. es, con la c1e Jt:árez, la que
más joyas artisticas encierra.
Situada al suroeste de la capital, sirvela (le
base la ancha y recta avenida de Chapul:epec
y se extiende hacia el sur hasta el Hospital gP.neral y hacia el oeste hasta muy cerca de !a
Condesa, barrio de Tacubaya.
La disposición de sus calles y avenidas estií
hecha con verdadera atingencia, de modo que
une a la variación la comodidad y puede decirse que cada una de esas calles reserva al que
las visita una sen~ación nueva de arte Y una
agradable sorpresa de perspectiva urbana.

Residencia del señor Rafael Gutiénez.

Chapultepec, El Yalle, y otras más baratas y
más humildes, como Peralvil!o, Romero Rubio,
Tlaxpana, etc., etc.
liln todas hay hermosos edificios que admirar;
ricos palacios junto a risueños chalets eu los
que se ven todos los estilos, desde el severo
renacimiento inglés hasta el pasajero art no11,·eau y desde el más puro lombardo hasta el
indio bungalow. Pero estamos por decir que

No es aventurado afirmar que tienen el aspecto esas avenidas &lt;!e avenidas europeas, siendo más bellas todavta por la vegetación americana que las hace sonreir en las mil bocas de
las flores que por doquiera bordai:; las casas.
Prueba palpable de nuestro progreso material, dirigido por la evolución del buen gusto
es esta colonia que nos da honr:i y prestigio e~
el mundo civilizado.

�LA CAZA DEL HALCON

PAGINA FEMENINA
•

dos a.tavfos tendrán en la presente y en la próxima estación.
Se nota desde luego, que los jaquets serán
más largo; y más amplios que los del año anterior· teniendo: muchos de ellos la espalda.
recta,' ajustada al talle por tres pe~ueñas pinzas disimuladas con botones o motivos de pasamanerfa de seda. Los cuellos de estos trajes serán unidos a grandes vueltas o solapas,
que se adornarán también, con botones, pes-

/
I

cordoncillos o punto de cadeneta, y, también,
ribeteados con seda de un color contrastado,
siendo, por supuesto est e ribete o pequeño bies,
sumamente angosto y discreto.
Para los trajes prácticos destinados al uso
diario se emplearán para su confección los terciopelos de lana lisos, los terciopelos diagonales, la sarga cotelé en los colores azul marino,
café bronce, castaño o marrón, rojo vino o gris
acero. Vemos, aSÍ mismo, muchos modelos de
graciosa elegancia sumamente discretos, en terciopelo de lana a rayas, en lana esponjosa y
en sarga, combinados o, mejor dicho, adornados con moaré negro. El color preferido para
estos trajes será el gris en varios de sus matices. Un lindo modelo de estos atavtos está hecllo
en terciopelo de lana a rayas gris acero y gris
plata. La falda, completamente recta, luce por
todo adorno unas almenas de moaré negro realzadas por botones forrados de seda negra, Oflados con finísimos bies de seda gris acero. :rl:l
jaquet, de forma recta y un poco amplio de
talle, va sujeto a éste en la espalda por medio
de un cinturón o tirante abotonado con botones iguales a los que adornan la falda. Cuello,
solapas y carteras en Ja3 mangas, de moaré negro adornado con botones lo mismo que lo restante del traje. Este modelo e3 muy propio y
elegante para ser lucido por una señora jov,m.
En cuanto a los trajes "tailleurs," que slem(Sigue en la página de Damas.)

Hermosa ta1&gt;lcerfa, tmbajo frauct'.-s lle:ho por

los años ele 1510

EL NUEVO PLAFOND DE LA COMEDIA
FRANCESA DE PARTS
PfNTADO POR EL ARTISTA ALBERTO BESNARD,
DE LA OBRA DECORAT/V A DEL
PRIMER TEATRO PARISIENSE

Lo que más llama la atención en las nuevas
obras de decorado de la Comedia Francesa, cuya reapertura se efectuó hace pocos dfas, con
dos magnfflcas representacion€s de las obras
maestras "Andrómaca" y "El enfermo Imaginario," es el plafoncl, pintado por el notab!\l
artista Alberto Besnard, obra de que da una
idea la Ilustración que acompaña a estas líneas.
En el fondo se ven las figuras de las cuatro
columnas olfmpicas del drama francés: Corneille Racine, Moliere y Hugo, que ocupan antiguos sitiales y que contemplan lo que fu,?ron la primera comedla y el prim er drama rle
la vida: la historia de Adán y Eva y del frut.o
prohibido que la segunda arrebató al arbol ,le
la ciencia.
A la Izquierda del dibujo se &lt;lestacan las
airosas y elegantes figuras de las nueve musas,
encaminándose e'L armoniosa teorta frente a el
encendido carro del dios Apolo, padre de J:is
Artes en la mitologfa griega, que avanza en
medio de una atmósfera incendiada de auro,a
tropical.
Para poder juzgar de la belleza de estos últimos grupos, es necesariq Invertir el grabad-) .

\"estldo para paseo ele raso labrado gris y &lt;le
t&lt;&gt;rciopelo de igual colo1•,

•

CRONICA
Los prácticos y elegantes trajes estilo "tailleur'' son siempre un capttulo de extraordinaria importancia para las damas, pero si en
cualquiera estación podemos considerarlo ast,
no cabe duda que en otoño y en invierno estos
severos atavfos adquieren una preponderancia
indiscutible sobre los otros estilos de trajes,
])ropios para calle y paseo; por lo cual creo
muy oportuno dedicar unas Uueas para hablar
a mJs lectoras de las reform~ que los referí-

Ab1·igo pa1·a calle 1le astt'llkún o de caracol,
cuello y puños de armiño.
puntes o motivos de pasamanerfa de seda en
distintas formas. Las botonaduras colocadas a un
lado del traje, desde el bajo hasta lo alto, y los
&lt;'Uellos rectos en pie l estarán muy en favor de 11\
moda en los 1&gt;resentes mome ntos.
Las faldas llevarán por toda guarnición galones de seda, pespuntes y botones cercados :por

Lujoso abrigo de teatt·o de 1·aso labrado en cocoloreij, bordado de moleskllt obsc11ro.

�EL .\lU~no ILUSTRADO.

•

•

CONSULTAS
UN CONSEJO.
María Luisa: No creo que le convenga a 11s-

ted llevar al baile de que me habla un traje Je
color fuerte, pues las personas pálidas se ven
muy mal con esa clase de matices. Me dice que
Eus mejillas son tan descoloridas, que desde P"'queña la llaman en i::u caEa con el poético nombre de flor de cera," y no cabe duda de que ese
calificativo e;; suman:ente apropiado en este r;iao, porque la mencionada flor es tan bJa·nca Y
exquisita. que parece, En efecto, hecha de esa
substancia, y debe usted sentirEe satisfecha con
semejante comparación.
Pero la belleza femenina tiene un gran elemento de ayuda en la sabia eleccHin de la
"toilette," pues la más termo.a dama, si no
tiene e l arte de arreglari1e hábilmente, pueue
parecer hasta insignificante, .a pesar de sus e·,1cantos naturales. Y precisamente, en la época
actual es cuando se le concede el buen gusto. a
la distinción y a la verdadera elegancia, una 11upremacta absoluta. sobre la belleza. Teniendo ~n
cuenta eemejantes teorfas, creo que por n!ngun
motivo se decidirá usted a confeccionar su atavío en un color tan vivo como es el rojo lacre,
porque el resultado de esta elección serla muy
perjudicial para usted, y aunque es su prometido
quien le ha obsequiado esa rica tela, no debe
complacer los deseos del citado caballero, pues
los señores no son jueces com1&gt;etentes a este
respecto.
El mismo perdonará a usted con todo gusto
esta peoueña fal•a cuando la vea pr~entarse
en la fiesta, radiante de belleza, luciendo •m
ttaje de colores delicados, como azul pálido,
rosa. suave blanco marfil o gris plata.
En el t~ado puede llevar una finísima diadema de perlaa,, o una angosta cinta de seda, en
el mismo color del traje.
Tengo mucho gusto ~n contestar a sus pr~guntal!.

A UNA A.MIGA.
Ofelia: Siempre me acuerdo de usted con
afectuosa simpatl!a; por -.iingún motivo crea
que olvido a mis amigas incógnitas. Además;
su historia es de tal modo interesante, que aun

CRON1CA
(Viene de la página Femenina.)

----

pre hemos visto sumamente el_egantes hechos t-'n
paño o lana lisa, puede decirse, &lt;!_e un 1:10&lt;10
general, que na se llevarán en este ano de m~guna manera, pues los modelos de alta elegancia F-e
harán en telas de seda o en telas mezcladas _de
lana y seda. Se acepta una gran . fanta_sta Y n:,a
inventiva para ~sta clase de traJes, siendo fr :cuentemente coloca.dos en el número que pud~.i~
ramos llamar gracioso, ligero, si se me permite
Ja expresión. Para las "to!lettes" de este orden
se asociará. casi siempre la _unión de dos. telas
diferentes, por ejemplo: pano de seda, ligero,
flexible y brillante para la falda, Y sed3: acolchada del mismo color co!1 grandes flbuJos tono sobre tono, para, (!l Jaquet; pano eatén o

cuando yo quisiera no me ser:a fácil borrarla
de mi memoria. No puede imaginarse el gusto
que me ha causado con la lectura de su carta;
nunca cref que mis modestas indicaciones le
fueran útiles hasta e l extremo de cambiar sn
vida antes triste y congojosa. en dulce, tranquila y feliz. Pero sin duda me equivoco al hablarle de esta manera, pues es a usted,
querida amiga, y no a mf a quien coresponde
el éxito alcanzado, porque la tierna y prudente
abnegación con que se ha resuelto a tratar a
su esposo, es el talismán con el cual ha recobrado su perdida ventura. El misterioso y audaz aventurero de ótros tiempos; el hombre ue
conducta desordenada y de malos antecedente:i,

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ha llegado a ser ahora, por un verdadero milagro del amor heroico de una mujer como us1ed, un buen esposo que ha vuelto a la vida del
deber y que, por tanto, hace feliz a la querida
compañera que lo ha redimido de su funesto pasado.
No tengo ningún otro consejo que darle, ,~stlmada amiga; va usted por 1,n camina i,1.mejora.ble, y sólo me permito ofrecerle mi cariñosa
felicitación por '&lt;U dicha presente.
~10DELOS.
• :Pernanda: Doy a usted los modelos que desea para confeccionar un traje de baile, Y una
puntilla y entredós para adornar algu_na labor
femenina, como colchas, fundas de coJ1n o cubiertas de mesa.
Espero que dichos modelos serán de su agrado, y estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mf solicite.

moaré nexible para la falda, Y ottomano o 1?cngalina brochada para el jaquet. Los colores vivos
son los que se prefieren para esta cl'.'-se de atavíos; asf, pues, el violeta y el azul vivo,_ el verde Imperio, las tintas frambuesa, fusch1a Y cobre rojo, serán quienes tr)unfen por comple_to
en Ja confección de los tra3es a que me refiero.
Los jaquets largos, recortados_ y abiertos por
el costado se guarnecerán con piel, pero en general ver~mos pocos adornos en estas "tollettes,"
pues '1a belleza de las telas hacen que aquellos
parezcan inútiles, siendo bastantes ellas solas
para asegurar la elegancia. y distinción del atavío. El único inconveniente que desde luego encontramos en las· telas citadas es lo elev~do de
su orec!o, pues a veces alcanza hasta lo 1nverosfmil.
d
Para los paseos y visitas de tarde la mo 3:
invernal prefiere los trajes completos hechos ea
terciopelo acordonado, muy ligero Y flexible, d~

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dos colores reez(lados, Jo c ual produce un efecto de tela tornasolada. La parte de relieve se
destaca sobre un fondo de seda lisa en matii
diferente. Estos atavíos se combinan. muy ~menudo con seda lisa, de un solo co!or y se completan admirablemente con guarniticnes de piel.
u·,1 lindo modelo de es•e estilo está hecho en
teTciopelo labrado con el fondo azul rey y el
relieve negro. La falda, recta, se cruza por &lt;-i
frente y lleva en el bajo y en el cierre una franja de cibelina negra. El cuerpo, suma.mente amplio, se recoje en el talle y va cruza.do por un
lado del mismo modo que la falda, llevando,
también, una banda de piel como continuación
de la que guarnece la falda. Completa el coiljunto un cuello vuelto de e,1.caje de Bruselas Y
una. cintura de seda azul rey.
Muchos otros modelos podría citar a 011te resoecto, -pero creo que ba.st_a por J:ioy, pues temo
haber¡ne extendido demasiado,

La Presidencia de la t:ámara
en los países parlamental'ios
Durante las sesiones de la Cám::ra, el pre3idente domina en altura :1l
orador, y de más alto todavta a los diputados. El asiento que ocupa, no es
un sillón: es un trono. El mismo •·S
un verdadero soberano, y como \o'l
soberanos, no pertenece a ningu·'I
partido, sino que se encuentra po~
encima de todos ellos. Elegido P ir
una mayorfa, se convierte en el apoyo y protector de las minor[as. Representa, no a una fracción de !:t
asamblea, sino a toda la as3.mbJe,,.
Como los soberanos también, pone
en movimiento o detiene a su antojo la autoridad judicial. Aún en ca!-IJ
de delito, el Procurador general tí;.,ne necesidad, para obrar, de su autorización. Literalmente, el palaci0
del Parlamento, es un imperio ....
Durante las sesiones, su tarea consiste en asegurar indivisiblemente,
el orden y la libertad: v:·otege a la:;
minorías contra las mayorias; cou•
tiene en éstas su tenden:ia natur'll
a la opresión y al despotismo. Protege al orador; reJ.)rime las injurias
del uno y los clamorEs de la otra.
Semejante papel no es una canonjía.
No se mantiene fá-:ilmente, en E,l
respeto y en la calm.1 a varios centenares de hombres, celosos de sus derechos, inquietos, que se estremece 11
bajo las violencias y los sarcasmo,;
y se encuentran siempre uispuestos
a las r epresalias y a las contestaciones duras. La decoración que rotlea
al presidente es religiosa, poco en
armon a con su democracia de espí-

ritu laico. No se considera demasiado cara esa consecuencia, ni se mide toda la autoridad moral, todo ,il
ascendiente y todn el prestigio ne
cesarios para mantener los debate:.
dentro de la corrección y rechazar
las oleadas de cólera que suben á ;,l
tribuna ....

el silencio es oro
ün médico holandés, J\lr. J\1énd,3z
de León, asegura que el silencio 1.:i
sólo es oro, como dice el refrán, sino también salud.
Según el citado profesor, la palabra es escéptica, y es peligroso hablar
durante cualquier operación quirl1rgica, sea la que sea; la razón es sencilHsima. Hablar es correr el ri~sgo de proyectar sobre la plaga de
microbios, algunas chispas de saliva e infectar, por lo tanto, la lesión
y dar al traste con las precauctones
asépticas, tomadas por los médicos
y practicantes. El riesgo no es im·.1ginario. Mr. Méndez de León ha h echo el experimento. Ha dicho trescientas palabras delante de una ph.ca de agar-agar, a la que ha puesto
en condiciones favorables a la multipl:c3.ción de microbios, y el resultado ha sido el siguiente: la placa
presentó doscientos cincuenta mil
microbios entreptococos y estafilocacos.
Después de esta prueba tan concluyente, e l profesor holandés ha decidido no operar sino con una especie de careta para la boca, que deje
pasar el aire, pero que retenga los
microbios.
_
Algunos profesores, tienen ya, sin

embargo, la costumbre de gargarizar
o enjuagarse la boca con una solnción aséptica; pero el uso de la mascarilla es preferible.
El ideal serla que e l operador no
tuviera que abrir la boca, pero esto
es casi imp:&gt;sible. Desde Juego, partiendo del principio de que e l silencio es oro y aséptico a la vez, los cirujanos harán bien en imitar a Su
colega de Holanda, para evitar un
contagio involunta? io, que puede verificarse con la mayor facilidad.

~ocbe apacible
Noche apacible. La luna
cuelga en cada árbol un chal;
dormida está la laguna
y e l aire pasa, como una
mano rozi:.ndo el juncal.
Nudoso tronco desploma
su sombra del agua al pie.
Mi vida es perpetua broma
sobre e;;te tronco de aroma
a reir me sentaré.
Alegre la niña rota
me trajo una noche aqu1
y juró que me quería;
me contagió de alegria
y desde entonces ref.
También rió tu corriente
c.uando la oyó murmurar ...
Hóra, linfa indiferente,
me pareces una fuente
que urruga oculto penar.
J. C'. :\lolina :\lassey.

Un famoso bebedor de vino ~e
hallaba próximo a morir. Cerca de
su lecho su mujer sollozando le decía:

-Querido mfo, creo que no tienes enemigos en el mundo, pero si
tienes alguno que no conozca yo,
nómbralo para hacerte reconcili.ir
con él.
-Dame ligero un vaso de agu,i,
-le respondió el moribundo,--el
agua es la única enemiga que yo reconozco tener en la tierra; qui~ro
reconciliarme con ella.

�_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.::E~•~J..:):n:xno IU:STRADO.

COGNAG

El secreto di, su bondad

está dentro de la botella.
(!~t1'•~:~H~l~;;"1..!P~*~1'~fi,~-VH•J ~\ jt·.., ~,

to ~'.\;,E~I::\·~.~- n~, ;,~\.·s;,~¡\X-~ ;::
~

,?,

•:&gt;
❖

(•
•:•
•2·
&lt;!•

•

Lune.-; 17 .-San Gregorio.
:\!ar tes 18.-San Odón abad.
•••
~liércoles 19.-Sta. Isabel reina.,:,
Jueves 20.-San Félix de Yalois •!•
Viernes 21.-San :'\lauro obispo . .;:
Sábado 22.-Sta. Cecilia virgen. o:•
Domingo 23.-Santa Lucrecia. •)

o

tlérroes hasta después
de muerrtos
J~piso&lt;lio oe l a gue 1•1·n de la incletlenelencia ele Yenezuel a r C'ol o mbin.
l.

La tropa habla hecho alto despu~s
de una larga y dificil marcha a travé3
d::! la llaaura.
i\lientras los soldados tomaban 11!1
bien ganado d escanso y preparaban
el rancho que habla de devolverles las
fuerzas per didas durante ocho horas
consecutivas de marcha, el jefe 11,,
éstc3, doP. José Antoaio Páez, que ,va
em¡iezaoa a figurar entre los más va:
lientes guerrilleros que luchaban por
la emancipación. de su patria, obs:_r;aba con unos anteojos de campaña
los movimientos de los españoles qu~
andaban acampados a orillas del Oii•
noco.
Según los cálculos que bacfa, estas
tropas no bajarian de 1,000 hombre,,
todos ellos de infanterfa.
Pliez sólo contaba con 600 hombres; 250 de los cuales eran de caballer.a y en 103 que tenia una confianza ciega. No era el número de
enemigos lo que Je preocupaba, sino
la comuP.icación que habfa recibido de
Bolfvar, en la cual le orde;1aba unirne
'nmediatamente a él, evitando todo
encue11.tro con el enemigo, a fin de
coP.currir con más hombres.
Pero para unirse a Bolivar, hahfa
que atravesar el Orinoco y el únic·o
paso que existfa en aquella zona er:1
el de Matocan, situado escasamente
a cien pasos del enemigo.
Por consiguiente, se hacia nece3:trio tomar una determinación pa1 a
obligar a los españoles a que dejaran
e l paso libre. Dió orden a su asistente d~ que llamara al joven canit&gt;'í.:1
Pablo Suárez.
·
Una vez que és~e hubo acudido al

llamamiento de Páez, entablaron el
siguiente diálogo:
-Capitán,-dijo éste friamente,tendrá el honor de cargar con los 2 50
llaneros. Hay que tratar de que ~e
retiren los españoles al otro lado del
Orinoco para que nos dejen libre el
paso de :!\latocan y podamos vade.tr
el rfo y unirnos al general Bolfvar.
-EstA bien, mi comandante. El pas:i quedará libre,-contestu SuArez-y
saludando militarmente se alejó.
El sel recién se habfa puesto, una
faja rojiza marcaba aún sus huell:ts
en el lejano horizonte, mientras la
fresca brisa, precursora de la noche,
mitigaba lo3 ardores de la abrasada
tic-rra.

II.
Las balas llovfan alrededor de 103
patI iotas, los caballos se encabritan.
hienden la arena, sacuden la suelta
crin y levantan al cielo su abrasada
nariz, ansiosos de respirar la nocturna brisa.
La sombrla masa de jinetes se lanza c·on salvaje estrépito sobre el eni&gt;migo.
El choque fué terrible. Las lanzas
saltaban hechas astillas; cada tiro de1 ribaba un hombre; cada sablazo cortaba una cabeza.
Viendo el jefe español que sus sol•
dados estaban quebrantados, hizo retroceder a éstos poco a poco hasta
Lacerlos eituar en la orilla opuesta.
Los e::-,pañoles habtan sido desalo•
jados de sus anteriores posesiones;
pero el paso de Matocan estaba todaYia en poder de ellos, ya que lo dominaban desde el otro lado.
Suárez bramaba ele coraje. E l , que
habfa. prometido a su jefe dejar libre
e l camino. Co3tara lo que costara habfa que vencer.
Reunió a sus soldados y los contó.
Apenas llegaban a cuarenta. Los caballos s ii'. jinete, vagaban agrupados
dócilmente. Pocos de ellos habian
muerto, pues las balas bien dirigidas
tocaban sólo a los soldados.
De repente acudió una idea en "U
ayuda, y dirigiéndose a sus soldadc-s
sobrevivientes les ordenó con voz de
trueP.o:
¡Recoged todos los muertos y atadlos sólidameut€ a las montur as de l.:&gt;3
caballos que andan err antes, de mai:era que se confundan con vosotros.
Hubo un momento de vacilació\1
entre éstos.
-¡Cumplid!- ordenó secamente
Suárez
Una vez que fué verificada aquella
1ú gu bre tarea, el joven oficial exclamó:
-¡A caballo, vosotros también!
¡Vamos l'. cargar por segun.da ve~!
¡ Estos caballos, por la costumbre, .;~f;U irán a los nuestros!
III.

El escuadrón volvi ó a ponerse ca
marcha. Los Españoles, que habia'l
visto s u cumbir a casi todos los patriot-s, quedaron desag, adablemente so!·-

BANCO CENTRAL MEXICANO.
-

•------

C APITAL SUBSCRITO ................ .. S 30.000. 000.00,
DE RESERVA ........ , ................... $ 7.S00.000 no

. Hace descuentos y préstamos coa y sio prenda. Negocios en cuenta cor riente.
¡pros y cobros sobre _t das las ola.zas de la República y el extranjero, y ea genernl

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York.-C,ty Nat1ooal Bank, New York.-.1::'irst N:itional Bauillermo Cbicago Vog
Gnk. Cia.

----------------t andonero dt la ''Dama Boba"

EL :\l~l&gt;O JLUSTRAJJO.

prendidos al ver atravesar el ,-ado y
cargar sobre ellos a un escuadrón casi tan grande como el anterior.
El capitáa Suárez blandta su uesaelo sable, y los caballos, arrastrados por su ardor bélico, galopaban
con espantosa C'€leridad, introduciendo el de3orden en las filas enemigas.
¿ Quiénes eran, pensaban los esp-tñoles, aquellos demonios que re.-jbian las balas sin moverse, sin proff.
rir un sólo grito?
La iufanter a comenzó a retro&lt;'eder; a poco la derrota era completa y
el paso de -;\l atocau. estaba Ji bre.
Pablo Suárez era el único que ha•
b:a sido respetado por las balas.
Cuando gritó ·•¡alto!", aquellos rud:1s
animales se pararon instantánt'amente detrás de él, con la cabeza baja y cubiertos de espuma.
Ningún ruido turbaba el silencio
de la noche. La luna suspendida en
medio del cielo, era casi como un sol
un astro solitario; el resplandor d~
sus rayos habla hecho desaparecer las
C'onstelaciones de su derredor, y sólo
algunas se mostraban diseminadas
aquf Y allá por la inmensidad.

IV.
El escuadrón. volvia a su campar.,f·nto, en el cual reinaba la más virn a11Siedad por conocer el resultado
(!pi combate.
Páez, acompañado de sus oficiales
~alió al encuentro de los suyos.
Gracias a los plateados reflejos de
la l una que permiUa disti;,guir torlo'l
103 objetos, vió, con la sorpresa co!lsi!&lt;uiente, formado ante él y en or,i-",1
do batalla, su escuadrón casi intacto,
Y a ·:tes que se repusiese de su asum•
bro, el capitlin Suárez, saludando militarmente exclamó:
-Mi comar;dante, el paso de Matocan está libre.
-¿Ha tenido usted muchas bajas?
contestó Páez.
-Todos mis soldados han muerto.
-Y entonces, ¿qué soldados son
los que acompañan a usted?
- ¡ Nuestros bravos "llaneros," héroes hasta después de muertos!
En efecto, al acercarse Páez, vió
las cabezas de los "llaneros" inclinadas sobre los caballos, balanceAndose a los movimientos de las mo'lturas.
.\LBERTO P . ARRO:\RTEX.\.

----O·----

€1 Hmor a la patria

¿por dónllt "st afora·· un
cadáon?

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua.
ve fragancia en el aliento
YIOLETAS RUSAS DE QUENTIN.
A esas
bocas de
mujer entre cuyas
perlas se
ar.ru lla
la sonrisa,
estas pas·
tillas 1es
trasmiten
su fragan·
cia celes·
tial. ~ejao sal:or de ambrosía y ea la convers'.'-c1óo y ea su canto constituyen el alma
fascrnadora de la mujer elegante. En el
hombre son su espíritu cooqu1stador. Cajita artística de aluminio 50 cs. Certificada
por correo 70 es -En México, J. Labadie
Sucs. y Co. Profesa 5.-Johanaseo Féli'x
y Co.. Av. San F rancisco 39.-A. Vargas
Sucs., Isabel la Católica 6.-J. Uihlein
Sucs., Coliseo 3.

Un Recluta Gigantesco
Chiranimont es una pequeña comuna del distrito de Roanne en el Loira.
Y Chiranimont tiene la gloria de
dar este año al ejército francés el
más grande recluta. Antonio Cros
que asf se llama éste, nacido el 9 d~
l\layo de 1892.
Hasta la edad de once años crar16
P.ormalinente. Pero luego desarrollóse de tal modo, que en poco tiemµo
fué tan alto como su padre, hombre
de regular estatura.
A los diez y siete años podfa h:iLer sido un imponente tambor 111:tyor.
Actualmente tiene veinte años v
¡iesa 123 kilos.
' ·
Sus muñecas tienen 23 centlmetros
de circunferencia.
Sus pies son enormes.
~Jeclia, cuando hace poco le talJaron, dos metros y dieciocho cent1met1 os.
Los médicos dicen que aún puecle
crecer durante algunos años.
E_l empresario de un circo parisián
ha ido a verle y le ha ofrecido co!1·
tr_atarle con un gran sueldo, para t•xh_1b1rle en las ferias, por todo FranCla, asf que cumpla su servicio militar.

•

1

IntereAAnte 1&gt;roblema &lt;le Acluana que
suscita una autori&lt;lacl consular.

Nue3tros lectores conocerán prob.1blemente, aquel administrador J¿
aduanas portugués que ante el bulto
conteniendo la momia, envuelta en
papyrus, de un rey de Egipto, medi,ó
largamente ante el caso insólito de nt1
encontrar en el arancel, la partida co,
rrespondlente a "cadáveres," y dudando cuál aplicarle, resolvió aforarlo co·
mo "bacalao seco," lo que se hubiera
realizado si no interviene el señor
l\1inistro de Hacienda, ordenando Sº
declarara "libre de derechos por tratarse de un objeto que venta consignado a un museo."
Este caso, magistralmente descri:.to por el maestro de la ironía en el
famoso "Epistolario cte Fadrique l\léndez," se ha reproducido no hace mucho en m1a de nuestras aduanas del
interior.
Relatamos el hecho, que hemos conocido en la Secretara1ia de Hacienda, por donde pasaron las comunicaciones oficiales, sin mencionar nombres, lugares ni otros detalles.
A uno de nuestros puertos del inteñor llegó y fué dest. ~barcada una caja conteniendo un cadAver. El ma1.,fiesto del buque consignaba "una ca3a, conte,liendo un cadliYer; peso, ck,1
kilos brutos, ,•al or 100 pesos mone&lt;fa
an1ericana.,,
Y la certificación consular, al pie
de la factura decfa: "Certifico que la
expresada mercancia, consignada a
don Fulano de Tal, es producto ele la
in d ustria y del s ue lo de los Estados
Unidos!" Fórmula adoptada para las
mercancfas de norteamérica, que se
amparan en l os beneficios del trataüo
de reciprocidad.
A!lt.e esta factura consular, el admi-

COMO SE VISTEN úOS REYES
Lo3 dos monarcas de Europa que
gastan más para vestirse son Alfon'lo
XIII y Nicollis II.
Este último es mucho más serio
que su primo de España. Se viste má.s
discretamente, pero no creáis que
gasta meno-,.
Cuestan muy caras las ¡&gt;iel-:;is con
que debe cubriroe en razó,1 del rigor
del clima ruso: alrededor de veinticinco Il!il francos al año. Los guantes forrados con piel2s figuran en su
presu!)uesto ,por una suma de siete
mil francos.
Siempre muy bien vestido, aficionado a los colores obscuros, particularmente al gris, g3:,ta veinticinc.,
mil francos en sus trajes civiles.
Alfonso XIII y eso se concibe, dada la juventud-aspira a ir siempre
vestido a la última moda, y como
desconfia de! gusto de los sastres madrileños, encarga la mayor parte dP.
sus trajes a los de Londres.
Siempre tiene en su guardarropa
de cui.renta a cincuenta trajes que
nunca lleva mAs de doce veces. Algunos son descartados antes de haber
sido usados.
Alfonso XIII tiene un gusto extraordinario por los chalecos de fantasia. Uno de ellos dejó un recuerdo
inolvidable a aquellos que tuviero11
el pri\•ilegio de contemplarlo: era rie
brocado oro viejo rayado de azal

CELOS, DE A:\lOR SOX HIJOS.

Padre, ¿sabrefsme explicar
qué sea aqueste dolor
tan traidor,
que tiéneme de matar?
Yo vr un galán muy pulido,
que muy bien me fcstej1ba,
y a cada frase notaba
que iba cobraPdo e l sentido.
Yo le ofa,
¡padre mfo!, sin chistar,
para no desperdiciar
las razone3 que de~fa.
Llegó en aquesto o:ra dama
y el gal!in ~e n:e l!evó ....

Aqueste mal que me dió,
¿s:rbréis vos cómo se llama?
¿ Celos, decis? Brava cosa
son los celos, ¡ por vida mh ! ,
¿Qué médico inventaria
afección tan dolorosa?

¿ Hijos de amor les decís?
Juro a Dios
que, de no d ecillo vos,
presumiera que menUs.

--·--O-

Un señor a caballo, a un pai1,ano:
-Dígarrc, ¿está muy crecido l·l
arroyo?
-No, señor. no le alcanza a dar
al lc1ro de 103 patos.
En un examen:
El profesor.-\':µnos a ver, Luisito: ¿Qué rambios se han producido
desde hace diez años en e l mapa de
América?
El discípulo.-¡Que le han barmzad o elos veces !

¿Cómo será aqueste mal,
oue yo no entieudo, en efeto,
siendo· un padre tan cabal
suf1ir un hijo imperfeto?
Es'e mal háis de quitarme,
Pues uo lo quiero tener.
·C.,án maJ:t muerte he de haber
si él hubiera de matarme!
¿Celos? ¡ Arred I o con elles!
Pase el morirme de Amor,
que mejor
paréceme el padre d3 ellos ...
D.I EGO SAN J OSE.

En estos tiempos se impone la economía;
pero la economía bien entendida quiere decir
UNA BUENA IMPRESION A PRECIO RACIONAL. Encargue sus trabajos a la

ma e n ~ orte .-\ m é r•ica

En el tercer trimestre de este año
h asta los dias que corren, se calcula que los afortunados habitante3 &lt;le
l os Estados Unidos se han fumado
nada 1:11enos que "tres mil ochocient&lt;?_s m 1llo1:es" en igual perfodo del
ano antenor. Para humo perdido P,t·
rece que es suficiente.
En cuanto al beber, be aqui las , ;.
fras oficial"s:
·
En Julio, Agosto Y Septiembre ~e
han c~nsumi?o "treinta y tres mill~nes_. c1en,~o crncuenta mil galones de
whis~ey, Y de cerveza, "diez y nueve millones othocientos mil barriles "
Los datos publicados no indican ~l
consumo de los demAs licores, que habrá de ~er fabuloso, sobre todo el de
champana más o menos falsificada y
_'1 de a?uardiente popul ar, siempr'e
irremediablemente adulterado
Olvidábamos el dato de los ·tabacos
º. puros más o menos impuros. Esta
cifra l!;g~ en e l _mencionado trimestre, a mll novecientos cincuenta millones."

- - - - -·0 -----

plata, y a pesar de que hubiese desembol,;año la cantidad de ciento ci;1.
cuenta francos para conseguir e:,u,.
maravilla, su real J)oseedor no !')
f'Xhibió más que una vez, pues la
1eina Emma hizo notar muy juiciosan:ente que era m1a obra maestra 1&lt;&gt;
mai gusto, buena tan sólo para un
toreador millonario.
úesde aquélla época, Alfonso xe1
ha encargado chalecos mucho m:'ts
ditcretos; azules de rey, ptirpureos,
lamir.ados de oro y plata. Estas fant sia-; le cuestan ci:mto veinticinco a
ciento cincuenta francos.
El rey gasta ciento Yeinticinw
francos para cada uno de sus sombreros de copa, y tiene varias do-Jenas de sombreros de fieltro que no
lleva mlis que dos o tres veces, y que
le cuestan de veinticinco a setenta y
cinco francos.
Sus corbatas no las usa más q,1e
sus sombreros, de mane,a que siempre tiene una colecció,1 de sesenta a
ochenta; ellas le cues:an veinticinco.
cincuenta y b-ista setenta y cinno
francos.
Pero su gran lujo. su má-. graarl1&gt;
extravagancia se pod1' a decir resirle
en sus ,igaf, cuyas hebillas son ,11;1
platino finamente cincelado. Le cuestan mil doscientos cincuenta frailt•os
y compra tres pares al año.

¡Cuestión de Vida o Muerte!

Lo tp1e i,,;e be be y s e fuSólo por el amor a nucatra patri t
p-idemos compre,der el amor ele los
(emás tombres a la suya ; romo sólo
ror el amor a nuestra madi e y 1
1,uestros h ijos, podemos comprendPr
cómo los demás hombres deben ama.r
a los suyos. Desconfiad ele los que, por
amor a la humanidad, dice,, ellos, se
desentienden del amor a la Patria.
¡ Es tan fácil poner nuestros amorils
en las estrellas! Ese amor por las
abstracciones lejanas no molesta, ni
exige sacrificios, ,1 i responde con in·
gratitudes. Lo dificil es amar muy
cerca a lo gue u'las veces es alegrla,
otras veres dolor y muchas tristeza,
a lo que, si tal vez nos aligera la
carga de la vida, otras veces es pesa::lu mbre. Esos que no aman cer•~:t
y pretenden hacernos creer que aman
muy lejos, me recuerdan a esos seres
de sencibilidad perturbada, que no e.e
emocioPan por nada en la realidad y
lloran al autor o al leer una novela.
El verdadero patriotismo, que es
amor y deseo de justicia, no puede
nunca separar a unas naciones de
otras, sin unirlas estrechamente •en
una misma aspiración. Como no hay
patria sin familia, sin patria no puede haber humanfaad.-J. Benavente.

nistrador de la aduana perplejo, coHsultó el caso por telégrafo a la Seci·E·
taria de Hacienda.
Y un empleado guasón, ante ;.¡
texto del telegrama:
"Ruégale me diga por qué partida
¡,uedo aforar un caó .ver." Redactó ta
contestación en estos términos:
"Afore por animales."
;Tablean!

1mor6nta 06 Eduardo l. Rouilar.
Sa. DE BUCARELI 116.-MEXTCO.
Teléfonos: Ericsson, 1518. Mex, 684 Juár ez.

Apartadc Postal, 2629

Grabados, Litografía, Encuadernación, Rayado.

No hay Trabajo que no podamos dese1npeña~
11

1

�•
EJ,

Biograiía Extranjera
EL PRIXCIPE '.\L-l.,·nnLL\XO.

:-,n:xno ILL"STRAUO.

tado importante sobre el cual no ,lelibere éste con su amigt- a quien Su
~fajestad saluda con el afectuoso e
Intimo "Du·• de los alemanes.
De la astuci.i y del arte para pasar
desapercibido, dice mucho el hecho
d2 que el prmcip&lt;&gt; '.\IaximiJia·,,.o hava
logrado conservar:,,"" siempre entre
bastidores. Su nombre no suena en
polftica y sin embargo ejerce gran
influencia, porque el Kaiser le consulta y lo curioso es que su asc·~ndiente sobre él depende principalmente de su incorregible hábito d2 de(;Ír
a Su Majc-stad la verdad lisa y llana,
aunque sP,a brutal y también 1):&gt;r
tratarle r:ou un e:;pfritu de ruda franqueza que no se atreverfa a. emplear
un sim¡&gt;le consejero.
El prfncipe Fürstenberg nació &lt;'il
Lana (Bohemia) en 1863 y es hijo
de una antigua y noble casa cuvo
linaje data del siglo XII y cuyo tronco fué uno de los paladines del emperador Car:omag-,~o.
Se g,·aduó en la aristo~rlltica l:'niversidad de Bonn, donde estudiaba
el emperador Guillermo y pasó su
juventud e.11 Praga, e" \ 1"na :, en
diversas fincas de su familia, satisfaciendo su pasiól'. por 13. caza y otros
gustos propios de un joven rico y
bien educado.
Por la muerte de su primo Karl
Egon, el prfncipe i\Taximiliano Eg·m
quedó ir.fitituido jefe de la Casa ·le
Fürste,berg y poseedor de sus enormes tienes, por los cuales es uno ,1,,
los hombres miís opulentos de ::u;v-

Su Serenlsima Alteza, el Prfnci:1e
'.\1aximiliano Egon zu Fürstenberg,
"grand seigneur" germano-austr:::.·
co y multimillonario, es una potencia
que se tlSConde tras del trono a~emá•~En las altas esferas no hay quien : ¡ ..
valice con él en influencia. :O.fuy pocos
han podido disfrutar de la confianza
de Guillermo II y aun es~ en ~u)
limitada medida. El Prfnc1pe Fu;stenberg, de antiguo y noble linaje, fS
In única persona a quien trata el
Kafaer de igual a igual, hasta el pun·
to de haber prevalecido en mucha&gt;!
ocasiones su consejo sobre el de los
cancilleres y ministros.
.
El Kaiser ha invitado repet1da3
, eces a su plutocrático y antiguo ca•
rnarada ¡&gt;ara que ocupe la Cancillería
imperial trocando el pa1&gt;el de a~igo
fntimo por el de primer conse·ero
respon3able de la Corona, pero ~()n
un conocimiel1.to de su capacidad que
if: honra, el prfnci¡:e '.\laximilhno se
ha negado siempre a ::.cept!lr 1\~ carE;ZS de tan alta invcstid 11r~ Sl Ull)CO
puesto oficial ES el augusto, p~ro P1,1ramente decorativo y ce. emomo30 de
Coronel-Mariscal de la corte pru:;iana Ululo creado en hor11,, ,uyo.
El aprerio que el Kaiser disvemn
al p: fncipe Für3tenberg suele atrib111rse al hecho de ser este último un
J\&lt;·rociante en gigantesca escala. Asociado con un primo lejano de Su Ma- pa.
Sus castillos de Lana y Praga, cm
je&lt; tad, el prfncipe Christian Kraftzu
H&lt;·henloe-Oehningen, e l prfncipe Ma- Bohemia, sus pa lacios de Viena y
xlmlliano dirige negocios que repre- Karlsrübe, sus maravillosos Y exteni.e11tan más de 500 millones de duros sos cotos de caza y sus fincas de DudP capital. Esta asociaqión ha sido ti- . nau-Eschingen, en la Selva Negra,
en las fuentes del DaPubio Azul, fuetulada "el trust de los prfncipes."
En el prfnclpe se observa una c u- ron lugares de suntuosa hospitalidad
riosa mezcla del carácter romántico que sobrepujaba a los de reyes y emmedioeval y del carácter progresivo peradores. El Kaiser no deja de ,&gt;amNlerno. Militar, poeta, artista, m1í- sar año sin ir varias ve::es a Dona 1.1sico deportista y arqueólogo, es de Eschingen.
AdC':ná.-. de sus bei!1s cualidad&lt;:s,
una' naturaleza kaleidoskópica que
no puede menos de simpatizar con el el pr!Pcipc, E.S un gran "causeur" de
voluble Guillermo. Hace diez años agudo ingenio. Algunas de sus bora.s
no le conocfan en el pafs mas que miís felires las ha pasado el Kais~r
los compañeros de los antiguos días escuchando la inimitable y r:igoclfa,de Praga y Viena que aún le llam;m da conversación de "Max."
El prfnc:pe Maximiliano esU. casafamiliarmente "Max," pero desde entonces acií, su franca personalidad Y do con una condesa, Von Scborbornsus desinteresados consejos han lle- Buchheim, ~ue con otras dos hermagado a ser tan Indispensables para el nas suyas formaban en Austria '..!t
Kaiser que apenas hay asunto de Es- trfo célebre por su belleza.

EL MUNDO ILUSTRADO

Caru}iÍirr
Reina mfa,
flor temprana,
desde mi torre lejana
vengo a tu reja sombrfa
para cantar mi alegria
bajo el sol de la mañana,
Peregrino
soy por mirar tu divino
rostro de rosa, y por verte
he luchado en mi camino
con la muerte.
Prisionero
vivo en tus redes, y quiero
que mi fortuna me guarde
la luz que en tus ojos arde
claro fulgor del lucero
de la tarde.
No piences en la amargura
de tus penas,
y haz que corra la frescura
del raudal de la ventura
por las venas
que laten en la blancura
de tus manos de azucenas,
Por tus ojos refulgentes
y hechiceros,
mis labios, musties y ardientes,
besarol' todas las fuentes
que hay en todos los senderos.
No traigo ricos 1&gt;resentes
guardados en áureas cajas,
ni puedo brindarte alhajas
de piedrai, resplandecientes.
Tampoco te ofrezco sedas,
en mezcla rica y joyante,
ni encajes, para que puedas
cubrir tu cuerpo arrogante.
Mas traigo CQSas mejortls;
traigo llores,
traigo plljaros cantores,
ocultos en mi garganta,
y cada pájaro canta
la ca•1ción de mis amores.
No te escondas
tan esquiva;
.muéstrame tus trenzas blondas,
que el viento, al pasar, despeina
y que son corona viva
de tu figura de reina.
Olvida tus viejos males
y haz de tus labios claveles
y panales
de corales,
que tengan besos por mieles.
Ven coPmigo a la enramada,
flor de Mayo,
reina mía,

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.
LA CREMA FLOREINE restitu,re al cutis la frescura
que los cansancios, las vigilias, las pesadumbres, la enfermedad le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas, las más miu-chitas, ::iún lo mismo que la decrepitud y la en_
ducidad de la edad. se encuentran bien con el uso de la CREMA
FLOREIN E. Su presencia invisible r.autiva todos los homenajes y desempeña al mismo tiempo que un p~rfume discreto
unas distinguidísimas gracias.

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTE

y clava en mí tu mirada,
deslumbral'.te como un rayo,
de la luz de la alegria.
G. GOXZALJ&lt;,Z Jrn ZA \'.-\1,A.

CANTARES
Dicen que Po hay un do!o,
semejante al de la muerte ...
¡Cómo no! probar tu amor
Y luego dejar de verte.

Se me figuran tus ojos
cuando me acercas tu boca,
dos mariposas Yolando
encima de una amapol:l.
Alfonso G. Ala, eón.

EN

r~ ENTIERRO.

- ¿ Por qué en el entierro de López hay dos carrozas?
-Debe ser porque murió de r,ulrnonfa doble.

J&lt;,r,

PLl&lt;&gt;X.-\ BOHR.\.SC,\.

Pasajero (dirigiéndose a l capitÍln1:
-Dfgame capitán, ¿no habrá J)~tigro que se dé vuelta el barco, con c,ta mar tan tremenda?
Capitiín (bruscamente) ¿y a uste,l
qué Je importa? ¿acaso es suyo el va.por?

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Pidan catiílo!!,•&gt;.

PARA PROLONGAR LA VIDA.
Un niñó se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del Dino es
flexible y elástico, mientras el de
11u abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la. circulación; la. ma.yor parte de las personas que tienen más de sesenta
al.los sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las traa al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéra•
mos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi inde:finidamento.
En todo caso se puede vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
ous nrias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPOLE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerto
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangro, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela K acional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso b
Preparación de W ampole -in casos de afecciones oculares inf::ntiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy co□placido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde l a primera
dosis. De venta en las Boticas.

Fragmentos del viaje en Oriente
· (Yiene de a 9a,. plana de texto.)
raro y complicado: en 1817 fué construido por un arquitecto europe.J,
a costa de fa Iglesia griega, la que
actualmente lo posee. En derredor
de ese pabellón hay el vacfo, sobre
el que también abriga la amplfsima
cúpula; libremente se circula por
ese recinto, y entre uno y otro pilar
de los que se alzan en el muro, se
hallan capillas, dedicadas a las re\&gt;resentaci-:)lles reales o supuesta.s de
la Redención; la parte de la Iglesia
que no está reservada exclusivamente,
que es la que se halla bajo la cúpula
mayor pertenece a los ,Griegos cismáticos; divide una y otra nave u,1
tabique de madera pintada, cubierto
de cuadro de la escuela griega. Apesar de esas malas pinturas y de los
ornamentos de toda especie que ostentan los muros y el altar,. sl't co¡¡junto produce una emoción grave y
religiosa: se comprende que la oración y las plegarias, sobre todo, ha
invadid•:&gt; todo el santuario y acumulato todo lo que las generaciones su-

persticiosas, pero sinceras y fervientes, han creido debido ofrecer lo
miís precioso, a Dios, con su má¡,
acendrada unción.
Una escalera, labrada en la. roca
misma, nos conduce desde ali! hasta. la cima. del calvario en la quE!
fueron fijadas y enarboladas las tres
cruces: el Calvario, el sepulcro en
que fué depositado el cuerpo del
Salvador y otros sitios del sublime
drama de la Redención se encuentran
asf acumulados bajo la misma techumbre de un sólo edificio que no
es un muy ext,enso; en esto, no hallamos satisfactoria conformidad con
los relatos de los Evangelios, y en
vano se busca allf la tumba de José
de Arimatbea, U!,llarul. en las rocas
de Sión, a. cincuenta pasos del Cal,•ario, lugar en que fué consumado
el cruento sacrificio; pero tales son
las tradiciones, que han prevalecido. . . . No se detiene el esptritu de
los creyentes en aquel sitio solemne, ante la cuestión de algunos paS03 de diferencia que indican/ despectivamente, entre los documentos
históricos y la tradición; que estuviese aquí o un 1&gt;0co más allá; lo
que es Incontrovertible es que no
está lejos del lugar que se nos indica.
Después de unos mom,,entos de silenciosa y profunda meditacitn que
se evocan en cada uno de aquellos
sagrados lugares ,bajamos al recinto de la iglesia y entramos en el
monumento interior que es ,a manera. de cortina de piedra que envuelve al mismo Santo-Sepulcro. Dividese en dos pequeños santuarios; en
el primero se halla la piedra o baldosa sobre la que se sentaban los
Angeles cuando respondieron a las
santas mujeres: "Ya no está aquí,
porque ha resuscitaclo" (In t&lt;'rtia (ljes
1·esm·rexit; el segundo y último

santuario contiene el mismo Sepulcro, cubierto de un sarcófago de
blanqufsimo mármol que oculta completamente las estratificaciones &lt;le
la roca primitiva y volcánica en la
que fué tallado el sepulcro. Aureas
y argentadas lámparas, nunca extintas, oscilantes con majestad, alumbran dfa y noche esta pequeña capilla, arden en los opulentos vasos
d~ las lámparas los miís preciosos
perfumes que entibian y anegan la
atmósfera del santuario con sus poderosos efluvios balsámicos. Uno eu
pos de otro entramos en el solemne
santuario, sin permitir que ninguno
de los guardianes llegase basta a!H,
y corrimos la roja cortina de seda,
que separa entre sf las dos pequeñas
capillas, para que ninguna mirada
extraña turbase la intimidad de nuestras impresiones en, aquel sitio augusto, y asf permanecimos durante
un cuarto de hora y ninguno de
nosotros salió de aquella sacrosanta capilla con sus ojos enjutos ....
Cualesquiera que sean la forma que
las meditaciones interiores, la lectura de la historia, el decurso !le la
vida, las vicisitudes del corazón y de
la conciencia del hombre b ubleren
impreso en su alma el sentimiento
religioso del cristiano, que sea que
haya observado la letra de la ley
del cristianismo filosófico o según
su espfritu trascendente, ya que no
conservare de las fundamentales
doctrinas de esa religión, inculcadas por la madre entre las más tiernas caricias; ora que el Cristo hubiera sido para él un Dios crucificado, ora que no baya visto en él miís
que un santo divinizado por la virtud, inspirado por la Verdad suprema y sucumbiendo por rendir homenaje a su Padre eterno; o bien
qlte en Jesús viesen a sus ojos el preclaro origen de la Divinidad, o el
Hijo del Hombre; la Divinidad hecha hombre o la Humanidad deificada, siempre será para él, el cristianismo la! religión de los recuerdo;;
más caros de su corazón y de su ar-

diente imaginación. Quien no se haya evaporado totalmente al recio y
frfo sopl-0 de la vid;:., del mundo y
del siglo; que su alma en que se le
infundió la virtud no conserve en ella
más que el primero y tenaz aroma
de aquel capitoso bálsamo, Y quE; el
aspecto que recrearon sus ojos. cuando la mañana de su vida, en los monumentos visibles de su cu!~•) primero, no le reproduzcan rejuveneeidas sus primeras impresiones, y
no lo conmuevan bajo el dominio
y a impulsos de un solemne estremecimiento que sacude todo su ser.
P.ara el cristiano, como para el filósofo, lo mismo que para el historiador y para el moralista, ese sepulcro será. siempre el lfmite que separa dos mundos, el mundo antiguo
y el moderno; será el punto de parti'da de una idea que ha renovad.J
al Universo, el principio de una Era
que ha transformado la civilizació:a
y los destinos humanos, de una tonante palabra que ha resonado formidable en todo el globo terrestre:
ese sepulcro será al mismo tiempo
el sepulcro del Viejo Mundo Y la
cuna del Mundo Nuevo; ninguna
piedra en la tierra ha sido como
en ese sepulcro, cimiento fortfsimo de tan vasto y robusto edificio, ni tumba alguna como ella, tan
próvidamente fecunda, ni alguna
otra doctrina, encerrada en ella tres
dfas (tertia dies) o tres siglos (hubiera sido lo mism-0) no ha roto tan
vigorosamente la abrumadora r-0ca
que el hombre sustentaba sobre sus
hombros, al dar esa doctrina inefable una negación tan rotuILda a
la muerte y proclamando, en nombre
de Dios, la consoladora promesa de
la perpetua resurrección! ....
Asediado mi espfritu por esas
'ideas in:mensa1; ,y 'trascendentaleis,
oprimido mi corazón por intimas
(mociones que laten entre el hombre y su alma, entre el humilde insecto que piensa y Dios, yo fui el
último que entré en la capilla del
Santo Sepulcro: esas impresiones no
pueden escribirse; exbiílanse como
el sutil, ondeante, aromático, azuloso humo que se escapa de las áureas y fulgurantes lámparas que se
mocen con lentitud, ascienden cual
si fueran envueltas en las espirales
undosas, se elevan con loo bien olientes perfumes del Oriente que arden
en los Incensarios, y suben también
al compás del suave, blando y vago
murmullo de los suspiros y plegarias:
y e.a.en con las liígrimas que anegan
1.00 ojos al recordar, dolientes, por
la dulcfsima añoranza de los primeros nombres que tartamudeamos en
nuestra plácida infancia, que el padre
y la madre nos lo han enseñado, y
recordamos a los hermanos, a las
hermanas y a los amigos que juntos
con ellos los hemos también murmurado. Todas las impresiones piadosas
en las demás épocas de la vida que
han removi'do basta el fondo de nuestra alma, todas las plegarias que
han ascendido del corazón, en nombre de Aquel que nos enseñó a rogar a su Padre, que es también el
nueotro, todas esas alegrfas, todas laa
tristezas y el desfallecimiento del corazón, del que fueron el sincero y
fidelfsimo lenguaje, se despiertan en
el fondo del alma, y producen por
su despertar enérgico y vivaz, deslumbramiento en la inteligencia y
ternura infinita en el corazón, que se
res u el ven en torrentes de lágrimas,
en intensa opresión en el pecho, en
una frente que sel inclina y en los
labios que se posan silenciosos sobre
la piedra de aquel sepulcro. Asi permaneci larg-0 rato, rogando al cieio,
implorando al Padre, ahf, en el mismo sitio quiziís, en que la miís bella
de las plegarias subió, radiosai y alada, por primera vez hasta el cielo

(Sigue a l&lt;!li vuelta.)

LAS PILODRAS HAN CAU·
SADO MAS MUERTES
QUE LAS .BALAS
")flJRIO DE TOHAR FUERTES
DOSIS" PODRIA. GRABARSE EN
LAS LAPIDAS DE :\fUCHAS
SEPULTURAS.

Da lástima recordar las penas y sufrimientos que han
sobrevenido y sobrevienen experimentándose de una manera viciosa e ignorante combinacio◄
nes de drogas en
los enfermos.
Ya llegará. el dfa
en que sea un crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios ·de Munyon para el reumatismo, para la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Hfgado, el Estreñimiento, la Sangre los Nervios,
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P;;

I

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Philadel1&gt;hia, Pa., E. U. de A.

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
'arabe compuesto de bipofosfitos,
◄ 5 gramos;
Ja::1be compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
[ómprense e~tos ingredientes en cualquier
Botica, mhclelos cado. uno en su propia casa y
tómese una cuchara.dita después de cada comida
y ~1 aro~tarse

COGNAC

el secreto de su bondad
está dentro de la botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
de Paris, Recom i en.da La
Peruna.

l
:i,~::~

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea P11/ses C'1/dos.
E n paisee cálidos no es tan frecuente el catarro de la. cabeza y garganta, como lo es e l catarro del estómago,
i n testinos, rlfion es y 6r¡;an os p~lvicos.
E l catarro en países cálidos asume
fases peculiares de dichos palses.
Puede asemeja rse 6 no al catarro d e
p alses fríos, pero no deja de ser la
misma e nfermedad,
Catarro es una conjestlón de l a
m ucosa.
L as m ucosas que gener almente
afecta el catarro en p ai;;es fríos son
la.s de la n ariz, garganta, pulmones y
ca.vida.des de la cabeza,
E n países cálidos afecta también la
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m as frecuencia los órganos
abdominales y p élvicos.
E l catarro es la. enfermedad que
mas persigue á la r aza huma.na.
H ace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor r emedio para el ca ta.rro,
La. P eruna. gusta en los patses
cli.lldos por sus propiedades tónicas.
Dli. fuerzas acllvli.ndo la fu nción
de los órganos nutritivos.
Estimula la circulación de la
sangre y a l mismo tiempo dli. vigor
A. la digestión y asimilación.
Forta lece gradualmente sin actuar
en el sistema como estimulante temporal.
11,.,,,_.....,_______,_......_.........,.....,.,_w

-

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su profesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clientela, el preparado
farmaceútico c o n o cid o
con el nombre de ''Peruna" en las afecciones catarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que recetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indícado.
DR.. V. SANTONJ,

Ponce, Porto Rico.
La Victoriosa Perua11.
CarúJ Del Reputado Dr. J. M. B11rb,.
Muy Sefiores mios: - Tengo el
gusto de comunicar li. Vds. que los
resulta.dos obtenidos de "La. Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vfas resplratorllU!, han sido notables. Algunos
se expresan del remedio con frases
altamente encomlli.sticas, y sin duda
estas personas serll.n por aquf la
mejor recomendación que puede tener
un medicamento que empieza li. dar
sus pruebas.
De Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J. M. BARBA.
Ca.torce,
San Luis, P otosi, México.
1

....... ...........---.- -..-::

nombres ungidos y amados salieron
Fragmentos del viaje en Oriento también
de mis labios, y se deslizaron
ardientes como mi aliento y carifio,
(\'iene de la 3a. página de avisos.)
(sursum cor da), y rogué por mi padre, que vive aún, por mi dulce madre, a la que creo ,·.er que desde
a.Ilá arriba, tiende sobre mt sus miradas angelicalmente amorosas, como
so Ha antes de volar al cielo; por
todos aquellos que ya han muerto y
que yo he amado, porque el lazo moral que nos u ne con ellos no se romPEl nunca jamás: la comunión de
amor existe siempre; imploré por todos los seres amados que he conocido,
nombres nunca olvidados, y los inolvldables de los que, ¡ay! soñé qu~
me amaron, Jos evoqué a todoo, y esos

raudos y alfgeros, sobre la piedra helada y tersa del Santo Sepulcro .... Al
fin, i-nploré para mt mismo: fué mi
oración sincera, apasionada y ardiente; pedf verdad y ánimo, postrado
ante el sepulcro de Aquel que difundió tantas verdades en el ámLlto del
mundo, y que murió en defensa de la
Verdad, de la que su padre le habla
hecho el Verbo: y nunca olvidaré las
palabras que murmuré en ese momento de crisis par mi vida moral ...
Yo creo que mi ruego fué acogido benignamente por Ja Bondad divina:
como un rayo de viva luz, fulgenttsimo inundó mi inteligencia, y sus torrentes clartsimos que satisficieran m;
alma, separaron la. luz de las tinie-

bias, los errores de las verdades; hay
momentos e n la vida y en los pensamientos del hombre, vagos, indecisos
y flotantes, como olas sin cauce que
acababan por tocar una orilla en que
se deshacen, y tornan a rehace:-se con
formas nuevas, y son luego impelidas
por contraria corriente, a la que antes
las habta arrastrado. Yo sentt en mt
mismo ese cambio: El que lee en el
corazón Y en el pensamiento de todos Jo sabe, y yo Jo sabré todo alguna
Tez. Fué un misterio de mi vida, que
más tarde se revelará. . . . . . .
A, DE LA.'IARTIXE.
Por la traducción: Julio Zárate.
l\Iéxico, abril de 1914.

LA COQUETERIA
ES UNA ARMA LEAL EN LA MUJER.
Si 01 nlii1 de net•
tra coquetcrla para com•
batir 101 afio,. nadie 01
d.iri.rirá el mát lircro
reproche; pve, de qui
ai"e uoa aureola de ca
bello, blondo1 1i vuet
tro e o t i I dc1COlorido,
urupdo o marchito no
umonJ7a con cllotf La

C reme º S lr e n "
para
embellecer
birn podrla dccit1e que llen en 1l c.l alor y la TI.da apuionada '1 amorosa del Sol de Oñente, pues pronto ) 1icmprc
imparte a la piel l.i frescura y voluptuosa 1uuidad perí--.!."la•
da de las carne, can célebre, de la.1 Hurie1.-Bl.anca para la
rubia, rosa pua la tdruc!l:a. Tarro a(:'Ompafladu de valiou,
in1rrua::fonc,, S?.2S Por correo, certiHc::ado, $2. SO
!n México: Jobannacn, Ptlis A Cia., A~. S1.n Frand1eo,
Jl9 -J. I.Abadic Sucs. 4 C1a.• Profe.11., S.- A.. Var11u Suc1.
Isabel la Cat61ia, 6.-J. Uiblein. Sucs , la. Bollvu, 25,

tos "Emanadorts"
El radium, descomponiéndose, produce un gas denominado "emanación
r.adioactlva·• que se contiene en muchas corrientes de agua y suele ser
de gran efi~ia contra las afeccione;;
arUtricas, y, especialmente, contra
los reumatismos. Ese principio ha determinado la fundación en Alemania
y en Austria., pero muy particularmente en V,iesbaden, Baden-Baden,
Kreuznach y Muuster, de establecimientos conocidos con la denominación de '"emanadores", donde los enfermos se alojan durante cierto tiempo, en cuartos herméticamente cerrados, para someterse al tratamiento por el radium.
Uno de los más importantes es el
de Toepletz-Schoenau, en Bohemia.
Hay allt un salón octogenal de hierro y vidrio, en el cual se reúneu,
leyendo o conversando, hasta veintich•.co personas. En el subsuelo una
máquina etxraé agua de la Steinbadquelle, poder .isa naciente radio-acti~·a,
y la esparce en 1•apor en el local, que
allt resulta perfectamente impregnado. Otro aparato saca el aire del salón y lo restituye después de haberlo
oxigenado. En verano la atmósfera
es refrescada con aparatos frigoríficos. Los pacientes permanecen encerrados durante tres horas por día.

.•••••••••••••••••~.
•

"La Revista de l\f érida" debe ,¡,

+ ser leida por
+

todos los mexicanos. •

...................+

EL NUEVO GOBERNADOR DEL DISTRITO
DON EDUARDO N. ITURBIDE
Con general beneplácito, con particular satisfacción de cuantos lo conocen, se ha recibido el nombramiento
de don Eduardo N. Iturbide para Gobernador del Distrito Federal y tal
satisfacción está fundada en las muy
gran&lt;dee cualidades que el nuevo funciol'ario posee y que Jo hacen idóneo
para tal puesto.
No obstante ser muy joven, pues
no cuenta aún 40 afios, el sefior Iturbide ha Yivido ya una vida fecunda,
llena de energía y sumamente útil a
la comunidad. Aunque por su familia
que siempre tuyo bienes de fortuna
pudo dsdeñar el trabajo y llevar uua
vida fácil y ociosa, desde su adolesC'encia se consagró a trabajos agrícolas, desarróllando asf la riqueza nacional y beneficiando hasta. su máximum de producción muchas fincas
campestres que a su impulso alcanzar on grande importancia. Las haciendas del Calvario, Huandacareo y
y la Coaaguayana, demuestran entre
otras, por su actual prosperidad, la
inteligencia y el acierto del señor Iturbide para empresas de ese género.
Grandes obras de desecación e irrigación han incorporado esas fincas a la
riqueza nacional.
El señor Iturbide es asimismo un
hombre muy culto, posee varios idiomas y suele con gran se11tido del 1lumorismo y de Ja ironfa, escribir para
sus am igos prosa o versos llenos dt!
fluidez y de intención. Sus amigos
han pt1blicado a veces algunas de esas
obras que el público atribuyó a escritores de profesión.
El señor Iturbide, hombre de ar•
ción si los bay, es un completo "sportman." Gran jugador de Polo, habiltsimo en todas las suertes del jaripeo nacional, ee también uno de nuestros mejor es tiradores de armas, habiendo conquistado muchos trofeos en
el tiro de pichón y habiendo alcanza-

do el cam11eonato mexicano de tir&lt;&gt;
de pistola.
El que esto escribe tuvo alguna vez
ocasión de presenciar algo que lo impresionó grandemente. En una de I:u
haciendas del señor Iturbide se encontraban varios americanos de TP...
xais que pretend[an establecer algun::,
empresa en el pafs. Huéspedes del
señor Iturbide ,fueron tratados con
la más cumplida hos1&gt;italidad. Se habló de los "charros" mexicanos y l'I
dueño de la hacienda ofreció dar a
sus huéspedes una idea de lo que un
jinete del pafs podfa hacer. Mandó
soltar yeguas brutas de los macheros
Y las lazó y derribó; en seguida "coleó" varios toros y por fin se hablara
de tirar con pistola y como los americanos pretendieran ser peritos en tal
ejercicio, el señor lturbide los dejó
tirar al blanco y en seguida con el
primer revólver que le ofrecieron y
con el pulso aún trémulo por el e-sfuerzo del lazo y de la "coleada" hizo
blancos asombrosos, dejando estupefactos a los huéspedes, añadiendo l n"go con cierta lronfa a l ser felicit~tlo.
que él era uno de tantos y que cualquier ranchero mexicano lo superaba. ....
Don Eduardo N. Iturbide, con todas
esas cualidades, es un liberal y un
demócrata, muy querido tanto en los
rlrculos de la alta. sociedad a que
pertenece, como entre los humildes
peones ·d e sus fincas, con quienes es
afable y cariñoso.
Es, pues, don Eduardo N. Iturbide,
un hombre cabal y en su nuevo puesto
demostrará en breve su Inteligencia
y su a;ctlvidad.
El Gobierno, el señor Presidente de
la República y el señor Dr. Alcocer,
Secretarlo de Gobernación, deben ser
felicitados por un nombramiento tan
acertado y que será. utl)[slmo para la.
obra de progreso y pacificación nacionales.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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