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                    <text>LA '.ILUSTRACION MILITAR

532
guida, si el enfermo se siente con fuerzas para ello,
deberá pasearse aprisa, procurando con un ejercicio violento llamar el sudor; ]?ero si estuviese débil
y abatido, se acostará, admimstrándosele una ayuda, compuesta de medio vaso de agua fresca y una
cucharadita de éter sulfúrico. Se abrigará bien,
como para sudar, y seguirá tomando cada cuarto
de hora la citada infusion, hasta que las deposiciones hayan desaparecido, resultado que en la mayoría de los casos se consigue en ménos de tres
horas.
))Caso de que esta bebida produjere al enfermo un
principio de embriaguez, no hay que alarmarse por
ello, ántes al contrario, pues indica que el paciente
está fuera de peligro.
llSi le sobrevinieren vómitos, se deja la infusion y
se le da á beber cada cuarto de hora una copita de
coñac viejo. Si el enfermo tuviere sed, tomará buchadas de agua de Seltz ó bien pedacitos de hielo,
que dejará derretir en la boca.
llLos vómitos exigen, ad~más, la a~licacion de a~chos sinapismos en el estomago y vientre, no qmtándolos hasta que la piel empieza á enrojecer y el
enfermo á sentir un vivo escozor.
llCon el uso de estos medicamentos, por demas
sencillos y que están al alcance de todo el -mundo,
se combaten fácilmente los primeros síntomas de
la enfermedad.
llEn cuanto á los fenómenos característicos del
período álgido, no es fá?il exponer en _Pocas palabras un buen plan curativo, en razon a que los casos varían y las medicinas tambien. Sin embarg~.
se pueden, poco más ó ménos, _obtener ?ºn see-ur1dad felices resultados por medw de bebidas e mfusiones aromáticas alcoholizadas, ayudadas de agua
fresca con bastante éter sulfúrico, fricciones con
bayeta bien enjuta, ó bien con extracto de _alc_anfor,
de espliego, etc., y empleando el calor art1fic1a_l: en
una palabra, valiéndose de cuanto ~ueda re3:mmar
la circulacion de la sangre y castigar el s1stema
nervioso.))

BIBLIOGRAFÍA
La Agencia general establecida en Lóndres por
D. E. Prieto desde 1862 (26--JJudgc Roro. Can1ion
Strect Cify), se halla encargada de la representacion exclusiva de LA ILusTRACJON MILITAR en Inglaterra. Esta Agencia, que mantiene relaciones con
todas las grandes capitales de Europa y América,
acaba de publicar un mapa de las vías más directas entre París y Lóndres.
Segun dicha carta, atraviesan el canal de la Mancha ocho líneas distintas de vapores, siendo la mas
corta la de Calais á Dover, que mide una distancia
de 85 millas, salvando este trayecto los vapores en
hora y media.
La linea más larga es de El Havre á Southampton,
que tiene 122 millas y tarda ocho horas.
La Agencia Prieto y Compañia, que disfruta de
una merecida reputacion en todos los centros comerciales, ha prestado un importante servicio con
la publícacion de esta interesante guia á cuantos
hayan de atravesar el canal de la Mancha, ó 0tengan
negocios mercantiles entre París y Lóndres.
'5

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador
de Jl Piccolo, curan el cólera con incienso. Tal vez
su uso en las iglesias provenga del conocimiento
que se tenia en Oriente de su virtud desinfectante.
Para experimentar sus efectos benéficos hay que
hervir 54 gramos de aceite de oliva en un vaso de
greda; retirar del fuego este aceite, mezclarla con
10 centígramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla i;iwy caliente. Si hay que repetir la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y con doble
dósís de incienso. Si todavía es preciso otra, la dósis
de incienso será de 80 centigramos. El vientre debe
apretarse con fajas empapadas en agua de manzanilla. Para la sed, agua alcoholizada. Para la convalecencia, carne de vaca, mantecas, leche, y sobre
todo, gallina y peces frescos.
Como preservativo, el colaborador del expresado
periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó
10 centigramos de sal comun marina todas 13:s mañanas. .
Para terminar estas ligeras consideraciones sobre
la plaga que amenaza invadir nuestra península,
fáltanos tan sólo citar los consejos del célebre médico español Orfila; pero compendiados en las instruccionesya expuestas, bastará añadir únicamente
que la epidemia alcanza de ordinario mayor desarrollo donde la higiene no se amolda á una severa
limpieza, y muy especialmente en aquellas _personas de espíritu apocado, cuyo organismo en general se perturba ante la posibilidad de sucumbir á
este terrible azote de la humanidad.

EPIGRAMAS
Viéndome de oro prendido,
Cierta dama cortesana
Saludóme una maf'lana,
Y me hice el desentendido.
Ofendióse del desastre,
Y le dije: «No haya enfado;
¿Tú á mi sastre has saludado? ...
¡Ya se lo diré á mi sastre!&gt;)
Si tus versos despreciaron,
Pobre Gil, no te incomodes;
De ellos dirán que son mii,los,
Mas son tus obras mejores.

C.

DE

ALVEAR.

presentado M. Heinrích Quistorp, agente de una
gran compania de capitalistas, el cual pide:
l.º Concesion de 160 leguas cuadradas, para colonizarlas con 5.000 familias de europeos.
2.0 Veinte leguas más del departamento de Alsos, para 200 familias.
8.ª Subvencion de 15.000 pesos fuertes anuales
durante diez anos, para un vapor directo entre la
Asuncion y los puertos de Europa.
4.º Concesion de una garantía de 5 por 100 sobre un capital de 450.000 dollars.

•

11 llllfflll@IOI Mlllfflll
REVISTA

DECENAL

• •
30 DE SETIEMBRE DE 1884

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM.

sg

.Almirante, 2, quintuplicado.
El reino de H a-wall: apuntes geográfi=s y
estadlsticos por R . Monner Y Sane.

El reino de Hawall está comprendido en la Polinesia, una de las cuatro partes de que consta la
Oceanía. El presente estudio tiene, por tanto, un
gran interes, porque todos estos territorios son al
presente objeto de la codicia colonial y europea.
Hawall es la patria de Gaetano , á quien se debe el
descubrimiento del hermoso archipiélago de este
nombre. Por ultimo, el trabajo de hlonner es de un
valor científico incuestionable, por los preciosos datos de geografía y estadística que contiene.

EL CÓLERA

CONSIDERACIONES SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Con este titulo han publicauo los profesores de
Sanidad militar Sres. R. Pereda y L. Sanchez, unas
instrucciones é informacion muy notable sobre la
fatal epidemia que preocupa en estos momentos a
todos los Gobiernos de Europa. En este estudio son
muy dignos de profundo exámen los capítulos Co1~sideracioncs sociológicas sobre las epidemias y Conducta del Estado á,ntes y dura1~te za• epidemia. Enviamos
nuestra enhorabuena á nuestros compaf'leros de armas los Sres. Pereda y Sanchez por tan útil y bien
meditado trabajo.

El Dr. C. Roure y Bofill ha prestado un importantísimo servicio con esta gran obra. Las instrucciones para preservar á los hombres de la zona templada ó glacial de la terrible enfermedad de la zona
tórrida, despiertan alguna esperanza sobre la posibilidad de una aclimatacion; hasta la fecha muy dificil. Su critica sobre el estado higiénico de la Habana debería ser estudiada por las autoridades, porque, en realidad, el primer origen de todas las
plagas en todas partes es el desprecio que la mayoría de los impropiamente llamados homln·es tienen
á la ciencia en general, y más especialm,ente á la
medicina.
La reorganizacion adminit-tr.. ti va del ejército
Otro capítulo notabilísimo de esta obra es el relaespañol.
tivo á las Disposiciones especiales para las tropas.
Este trabajo es uno de los más notables que he~
Enviamos nuestra enhorabuena al ilustrado docmos leido de algun tiempo á esta parte sobre tan
tor Roure por un trabajo·tan noblemente inspirado
importante problema.
El Sr. Amorós es un escritor de condiciones muy en el bien de la humanidad.
poco comunes, y ha obtenido un éxito muy legitimo
EL «SUI GÉNERIS.ll-AUIANAQUE PAR.\ 1885.
con la publicacion de esta notable obra.
Es tan conocido, que casi podriamos dispensar•
nos
de decir el nombre de su autor, el distinguiLa casa y la calle: crónica contemporánea, por
do redactor de La Correspondencia de España don
José M. Matheu.
Ramiro Mestre. ~a novedad del presente al~anaque
Constituyen esta obra una coleccion de novelas
consiste en que el santoral va en verso. Tiene mumuy interesantes y escritas en un estilo de los más
cha intencion el romance de algunos meses, y aluelegantes y yerdaderamente castizos. Aunque no
siones de actualidad, ó, lo que es lo mismo, colcfuera el resultado de esta publicacion otro que el
1·icas. Enviamos nuestra enhorabuena al autor, Y
de haber revelado un escritor tan notable como el
le deseamos todo el éxito que merece su ya anSr. Matheu , las letras deberían considerarse por
tigua publicacion, pues cuenta trece años de exi~esto sólo de enhorabuena. Recíbala muy entusiasta
tencia. Lo que prueba bien su triunfo en este pa1s
de esta rcdaccion el nuevo novelista.
del que apénas puede ver el mejor libro su segunda edicion.
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Con este titulo, una esmerada impreeion de la
casa sucesores de Rivadeneira y notable encuadernacion del Sr. Calleja, se ha publicado un estudio
notable por D. Leopoldo Gherancé. Enviamos á este
notabilísimo escritor nuestros plácemes por un trabajo que podrá ser juzgado con diversidad de criterios, porque las cuestiones religiosas son las más
discutibles; pero nadie podrá dejar de reconocer
por esto el gran talento y laboriosidad del Sr. Cherancé.
LA REPUBLIQUE DU PARAGUAY

Es este un estudio histórico y estadístico, hecho
con la competencia que todo el mundo reconoce al
distinguido y profundo escritor Augusto Meulemens.
Nos parece notable bajo muchos conceptos esta monografía del Paraguay, en la que M. Meulemens
concluye diciendo que es tal la prosperidad de esta
república bajo la presidencia del general Caballero,
que su Gobierno es con mucha frecuencia objeto de
proposiciones como la que muy recientemente }la

DOS PERLAS
Una gota de rocio,
dijo á ,&gt;tra gota de llanto:
¿qué vale tu dulce encanto
comparad0 con el mio?
Yo desciendo en los vapores
celestes del tirmamento;
yo presto vida y aliento
á las purísimas flores.
Y con sarcasmo profundo,
la triste lágrima dijo:
yo, con la esperanza, rijo
las santas leyes del mundo.
Tú, reclinada en el velo
que la blanca nube cierra,
vienes del cielo á la tierra;
¡yo voy de la tierra al cielo!

o.

Imp. de J. Rubmos, plua de Ja Paja, ?, JCadrJd.

-

política interior. El objeto de la entrevista imperial puede, pues, haber sido: impedir á Inglaterra la confiscacion del Egipto y el canal
de Suez; preparar el reglamento de la cuestion
del Congo, para facilitar la expansion colonial
de Alemania; moderarlas impacienciasdelbajo
Danubio; establecer, en fin, un modus vivendi
entre Austria, Hungría y Rusia. El envío de
una division alemana ante Alejandría y una
escuadra austriaca á Pola, por una parte, y
la oposicion de Bismark al nombramiento de
Morier
para embajador en Berlin, por otra,
Nuevas cartas de Gordon dicen que en una
accion con los rebeldes, sWJ tropas habían he- puede dar una idea al Times de la inoportunicho al enemigo cerca de 2.000 bajas, y que dad con que se felicita de la reunion de los tres
podría sostenerse aún cuatro meses. De Don- emperadores. Pero el giro de los acontecigola tambien ha habido partes de una gran mientos, y tal vez un furor colonial excesivo,
victoria en Kortí sobre los rebeldes del Kordo- ha colocado á Francia é Inglaterra en una situacion de enemistad tanto más absurda,cuanfan y Berber.
El rey de Abisinia parece dispuesto á coope- to que el fondQ de todas las tendencias que
rar tan eficazmente como pueda al éxito de la han podido manifestarse en la entrevista imperial, no ha sido realmente otro que el de
expedicion W olseley.
Para llegar á Khartum hay tres caminos: el contener á Inglaterra en su poderío marítimo,
de Suakin á Berber, la vía del Nilo y el de Ko- é impedir á Francia todo movimiento de una
rosco á Berber. El de Suakin es el más corto, accion séria en Europa.
pero, como el del Nilo, es impracticable, segun
Al recuerdo del naufragio del w·avina irán
el coronel americano Colston. El de Korosco
no se puede recorrer en ménos de cuatro 6 unidos siempre los nombres de los alféreces de
cinco meses. La parte del desierto que atra- navío D. Gabriel Quiroga y D. Manuel Gaviesa es la más árida del Sudan, y care- lan, del contramaestre D. Manuel Gestal y del
ce enteramente de agua dulce. La expedicion médico del buque D. Eugenio Fernandez
Wolseley ha preferido el Nilo, por la imposibi• Valdés.
Quiroga fué el primero que para salv:ar á los
lidad de trasportar agua para 6.000 hombres.
tripulantes
se arrojó en un bote, instantáneaEl general confia en la próxima bajada de las
mente
deshecho
por la borrasca y roto contra
aguas del Nilo y en que el rio Rojo tiene Úna
corriente mucho más rápida, mayor número el costado del buque. Gestal sigue su heróico
de cataratas, y sin embargo, lo remontó en ejemplo, y queda tambien sepultado en las
1870. La expedicion irá en más de mil embar• olas con la frágil guía sobre que se arriesga.
caciones, construidas á propósito para estos Otro tanto sucede á Galan, con tres marineros,
rios, pero se ha censurado este gasto, porque héroes oscuros cuyos nombres sentimos ignoera fácil hallar barcos para esta navegacion rar, hasta que Fernandez V aldés, con la misespecial en el mismo Nilo. Tambien se ha cen- ma nobilísima abnegacion, peto mayor fortusurado el concurso de barqueros oriundos del na, logra llevar, al fin, á tierra una salvadora
Canadá y se han hecho, en fin, objeciones di- guía y un cable de acero.
Desde entónces fué posible salvar á todo el
versas y fáciles de fundar por el género de
resto
de la tripulacion.
esta expedicion ,erdaderamente extraordi¡Pocas
glorias serán tan envidiables como la
naria.
de este heróico médico de nuestra Armada!
Y es justo decir, á este propósito, que nues•
Miéntras Inglaterra lucha así en Egipto y
tros
oficiales de Sanidad militar de mar y tierFrancia en China, los tres emperadores estrera
han
dado muy frecuentemente pruebas de
chan su alianza por connniencia más que
un
gran
valor en las más empefiadas acciopor espontánea simpatía. Austria no puede ver
con· gusto la política agresiva de Rusia en nes, y parecen combinar, con rara fort,una,
Oriente¡ Rusia no mira tampoco con tranqui- grandes aptitudes ínilitares con profundos eslidad ciertas manifestaciones de la opinion en tudios científicos.
Austria COll~to á Polonia. Pero estos y
La Gaceta Universal invoca el concurso
otros motivos análogos de inquietud recíproca,
parecen haber sido subordinados por los tres de toda la prensa para el esclarecimiento de
emperadoree. 4. intereses generales-de política una cuestion que afecta á la defensa nacional.
europea, y á las más graves cuestiones de su Trá.tase, dice, de una nueva línea de invasion

para decidir en qué oportunidad y sobre qué
Con este número ae distribuye la portada para el se- puntos puede hacer fructuoso empleo de ellas.
gundo tomo, y en breve remitiremos á loa susoritores el Prueba de esto es, que cuando se creía en geindice del mismo, dando por terminado el segundo vo- neral al almirante Courbet marchando de Matsou hácia el Sur, aparece, por el contrario,
lúmen en uno de los próximos números.
avanzando por el Norte de la costa china, tal
vez ccvi el fin de establecer hácia Sbanghai:
SUMARIO
un1 base de operaciones que se resolvería en
GRAe.rnos. Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San último término por la ocupacion del rio Azul,
Roman, marqués de San Roman, segundo vice- y tal vez áun de la ciudad N ankin.
presidente del Senado y presidente de la Junta

ADVERTENCIA

directiva del Centenario del ,marqués de Santa
Cruz.-Pluma de oro y brillantes, y escribanías
de_plata, ofreci~as por el qentro Militar para los
primeros premios del certamen para conmemorar el centenario del marqués de Santa Cruz de
Marcenado (de fotografía de Laurent).-Un tribunal árabe.-Taller mecánico de costura, establecido en la factoría de Utensilios militares de esta
corte.-Isla de Cuba: Iglesia de Puerto-Príncipe:-rarque de la plaza del Cristo, en PuertoPrmc1pe.
TEXTO. Advertencia.-Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. Sr. Teniente General D. Eduardo
Fernandez San Roman, marqués de San Roman,El ejército y la marina inglesa, por D. Emilio Bon_elh.-Un tribunal árabe.-Puerto-Príncipe: Iglesia mayor y plaza del Cristo.-El taller mecánico
de costura en la Factoría de Utensilios militares
de Madrid.-Los teatros de Madrid en la temporada próxima, por D. Adolfo Llanos.-Certámen del
Centro del ejército y armada para celebrar el
Centenario del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Las luchas del pensamiento, por D. Luis
Vidart.-Bibliografia. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Caso de conciencia, por D. A. Ll.-Epigramas, por D. Luis Vidart.-Variedades.

CRÓ~ICA0
Una parte de la prensa francesa trasporta
ya la cuestion de China al terreno económico,
y pregunta qué resultados prácticos van á obtenerse de esta guerra. Se calcula que ha producido gastos por valor de cien millones.
En cuanto á los ingresos, no son calculables
en cifras mayores de cero. Por consiguiente,
urge una accion enérgica: marchar inmediata•
mente sobre Pekin, como quieren algunos, ó
llegar con cualquier otro sistema de operaciones á un resultado rápido y definitivo. El Gobierno parece optar por la continuacion del
estado de represalias, en la esperanza de que
los intereses comerciales obligarán á algunas
potencias á aconsejará China concesiones razonables.
Entre tanto, los chinos reponen sus baterías
. sobre las alturas del paso Kimpai y se fortifican en las inmediaciones de Pekin. Pero el almirante Coúrbet ha sido autorizado para obrar
de la manera que estime más.ventajosa al éxi•
to de sus armas, y esta disposicion no podrá
ménos de producir buen resultado. A nuestro juicio, un comandante general en jefe no
debe ser limitado en su accion, porque nadie
mejor que él conoce el estado de sus fuerzas

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

534

535

• •

- -

......

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1 •

.. _.,.~ ~~'~-"""'•'-,•~h.:¡•

.

~7

1

Exo1 0 . SR.

D.

EDUARDO FERNANDEZ DE SA"i ROMAN, MARQUÉS DE

S AN R OUAN, SEGUNDO VICEPRESIDENN.E DEL SENA1JO,

Y PRESrDENTE DE LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO DEL )lARQrÉS DE SANTA CRUZ

PLU)IA DE

onu

Y BRll, L.\ \Tt:S \ ESC illlJA:-,AS DE l'L.\T.I QI E EL

Ci:::--rno

)IIL[T\ll, E ST.lllLECIDO E:-i EST.I CORTE, ,IDH:l&gt;rCAR 1 .1 LOS QUE OBTENGAN LOS PRIMEROS PREMIOS

EN EL CERTAMEN ANUNCIADO PARA SOLEMNIZAR EL CENTENARIO DEL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO

(De fotografía de Laurent.)

�536

que un negocio particula1· ha abietto en
nuestra frontera.
Alude á la carretera recientemente construida entre el collado de Tosas y Puigcerdá. Establece, en efecto, una comunicacion directa entre las carreteras y ferro-carriles espailoles con
los franceses. Habrá, pues, que construir las
defensas necesarias para que, en el caso de un
conflicto de guerra, no puedan los franceses
apoderarse de los' ferro-carriles de Cataluña al
dia siguiente de romperse las hostilidades.
Si se repara bien en las disposiciones tomadas por nuestros vecinos para sus maniobras
militares, es fácil observar que han tenido sin
duda en cuenta la línea de invasion denuncia•
da por La Gacela Universal. El caso es, pues,
de una trascendencia extraordinaria, y bien
merece que se haga una amplia informacion
sobre este asunto, que tan seriamente compromete nuestra integridad territorial.
Varían poco las noticias militares del interior, en cuanto concierne á la adopcion ó desenvolvimiento de un cierto número de reformas, constantemente solicitadas por la prensa
profesional. Que no se desiste de procurar una
disminucion de excedente, estimulando el retiro; que se estudia siempre el mejor medio de
regularizar el movimiento de las escalas, de
manera que la mayor parte de la oficialidad no
se estacione en los empleos subalternos; que
está decidido asimilar las clases militares á las
civiles en lo que respecta á pensiones; que, en
fin, directa é indirectamente la situacion del
oficial de infantería será mejorada: hé aquí el
fondo general de noticias que son periódicamente objeto de comentarios diversos. Pero la
complexion administrativa de nuestro país es
de tal índole; nuestras aptitudes para la combinacion y ponderacion de intereses contradictorios son tan limitadas, que los mejores deseos de dar solucion á estos problemas rara
vez dejan de chocar con otros deseos no ménos mejores, pero con solucion distinta, y el
resultado de estos choques acaba siempre por
justificar la iugeniosa observacion de que
«aquel lugar cálido que la Iglesia reserva á los
pecadores más graves, debe estar empedrado
de buenas intenciones.»
Sin embargo, esta vez alguna de las reformas, y no la ménos importante, parece llamada. á un éxito poco comun.
Se asegura que se presentará en seguida á
las Cortes la reforma sobre pensiones, y que
pasará de proyecto. Este resultado justificaría
mucho ciertos movimientos de aprobacion á la
superioridad, que en los casos ordinarios encontramos tan irreverentes como las censuras
vivas ó mal razonadas. Excusaría tambien, por
consiguiente, nuestra vehemencia y no escasearíamos nuestros sinceros y desinteresados
aplausos al ministro que suscribiese ley tan
benéfica y justa.
Han muerto tres tenientes generales: don
Simon de la Torre, D. Gabriel Torres Jurado
y D. Antonio Letona. Lo!! dos primeros han
espirado al término de una larga carrera militar, llena de servicios de importancia diversa y distinguidos hechos de guerra. El último

LA ILUSTRAOION MILITAR
637
--------------.---__:_-~.:...:::_=====----,----------___.:_

LA ILUSTRACION MILITAR
habrían seguramente de bastarnos las páginas de
un gran volúmen; y esto, por muy decidida que
nuestra voluntad se halle á enaltecer lo que juzgamos digno de serlo, es empresa que el conocimiento de nuestra insuficiencia nos vedaría acoroeter.
Concretémonos, pues, á hacer un breve sumario
de la vida militar del marqués de San Rornan, y dejemos a otras plumas llevar á cabo la ardua tarea
de escribir su biografía. La simple exposicion de los
hechos bastará indudablemente para juzgar hasta
qué extremo se asocian en este General distinguido
Es justo consignar que el general Salaman- las variadas condiciones que pueden exigirse desde
ca estudia soluciones al problema militar eco- el campo de las ideas, en el caudillo de las armas,
nómico, que no por ser de detalle tienen mé- en el escritor digno de este nombre, en el caballero,
en el prócer y en el ciudadano.
nos importancia ni son ménos buenas. Tal
En su juventud, pensaron sus padres dedicarlo á
vez, por el contrario, sea ese medio el más efi- la carrera de Ingeniero de caminos; pero los sucecaz; porque pretender de una vez y por una sos vinieron a cambiar este plan. l\luerto Fernanreorganizacion total de los más complejos ser• do VII, estalló la guerra civil, y sintiendo D. Eduarvicios, asegurar á cada oficial una sub$isten- do Fernandez San Roman encenderse en su alma
el fuego del entusiasmo, abrazó la profesion de las
cia decorosa en Madrid, es un buen deseo que armas, en que era cadete educándose en su casa, y
no debe ser desatendido, pero sobre CU)U rea- á los cuatro aflos de antigüedad fué alférez del regiIizacion cabe abrigar alguna desconfianza. iZs miento infantería del Rey, que se hallaba de guarpreferible, pues, hacer algo, aunque no sea nicion en l\lá.laga.
En Mayo de 1835 pas6 al segundo regimiento de
todo, á aplazar soluciones parciales por una
la Guardia Real, y recien incorporado, so.lió con él
extrema fidelidad al plan general. Por esto en- á formar parte del ejército del Norte, en cuyo terricontramos muy plausible el pensamiento de torio tomaba ya la lucha un aspecto por demas terrila farmacia militar y el suministro de pan y ble y amenazador.
Durante el afio 1836 asistió á las operaciones prac•
carne á los jefes y oficiales del ejército por la
ticadas sobre Arlaban y formacion de la linea del
factoría de subsistencias.
Arga, ocupando los cantones de los Barrios, inmeEstas medidas, como la de pabellones en los diatos á Pamplona. Concurrió á la importante y recuarteles ó uu plus de alojamiento, pueden flida accion de la Borda de h1igo, y por el valor y seresolver nuestro problema económico en los renidad que demostró en este hecho, fué agraciado
términos en que está resuelto en otros países, sobre el campo de batalla con el empleo de teniendonde el oficial tiene el sueldo para sus necesi- te de infantería. Más tarde, peleó en Cirauqui, en
Montejurra, en las alturas de Estella y en otros padades primeras, pues todos los damas gastos, rajes, bajo el mando del general conde de Clonard.
más ó ménos directamente ocasiouados por los
En el aí'!o 1837 siguió sin descanso operando en
compromisos sociales, son en cada caso espe- el teatro de la guerra, y midió sus armas con el
cial, previsoramente cubiertos por disposicio- audaz y ensoberbecido enemigo en Erice, Múzquiz,
nes ingeniosas, encaminadas á mantener y fo. Luraínzar y Lizaso, asentando sólidamente por su
comportamiento en estos hechos su reputacion mimentar el indispensable prestigio de las clases litar. Destinado el cuerpo á que pertenecía á la
armadas. El militar no puede, ni, casi esta- persecucion del Pretendiente, en la division manmos por decir, debe, enriquecerse; pero tampo- dada por el general Iribarren, concurrió á la bataco es justo, ni conveniente, que su pobreza lla de Huesca, donde aquel intrépido jefe perdió al
traspase ciertos límites, en una época ·y en un vida, y asistió a las acciones de Barbastro, paso del
Cinca y batalla de Grá, donde tan ruda leccion hupaís, en el que se marcha tan de espalda á las bieron de recibir las lm~tes absolutistas.
más nobles máximas del cristianismo, que se
Excusado es dJcir que en estos hechos el Sr. San
huye del pobre con mayor inquietud que del Roman tuvo ocasiones de demostrar sus dotes milit::.res. Hoy, despues de cuarenta y ocho aflos, la
cólera.
bien cortada pluma del veterano nos deleita y conALFONSO ÜR.DAX.
mueve relatando aquellas marciales y terribles funciones en que como actor logró distinguirse.
Cuando en 1838 se- creó el cuerpo de Estado MaExcmo. Sr. Teniente General
yor, fué nombrado auxiliar del mismo y destinado
al ejército del Centro y á su cuartel general, con el
D. EDUARDO FERNANDEZ SAN ROMAN
que no tardó en marchar al sitio de Morella, a las
Marqués de San Roman.
órdenes del general D. Marcelino Oraa. En esta difícil
operacion de guerra tomó activa parte, asisHarto conocidos son en el ejército y en el país los
dilatados y honrosos servicios del ilustre Oficial Ge- tiendo á las acciones de Illorella, paso del Estret des
neral cuyo nombre encabeza estas lineas, para que Portes, á la brillante carga que dió el cuartel genesea preciso consagrarles gran espacio en las colum- ral, al combate de la masía de la Torre de Miró, al
ataque de la brecha en el primer asalto nocturno, á
nas de LA II.USTRACION JllrLITAR.
Ademas de esto, las especiales condiciones de esta la segunda accion de la ermita de San lllárcos, al
Revista, y el plan que venimos desarrollando, no segundo asalto de la bateria de brecha, al tercer
nos permiten hacer una biograf1a de los personajes ataque de la referida ermita, y por último á la recuyos retratos publicamos, sino solamente trazar tirada del sitio, rigurosamente sostenida en el Esun débil bosquejo en que se comprendan las prin- tret des Portes. Por sus méritos en tan continuada
cipales acciones de su vida, y se marquen los ras- série de combates fué recompensado con el grado
de comandante.
go8 más carasterísticos de su personalidad.
Durante el afio 1839 se halló en las operaciones
En la ocasion presente, si hubiéramos de enumepracticadas
sobre el Segura y en la accion y toma de
rar los merecimientos del general San Roman, y
.Mirabel;
y
en
18-10, en el reconocimiento de Aliaga,
anotar, áun en extracto, las gallardas muestras de
su ilustracion y de su ingenio, que han Yisto la luz operaciones y rendicion del fuerte de este nombre,
pública en discretos libros, trascendentales folletos y en los combates que se sostuvieron para la torna
y artículos profesionales, preñados do doctrina y de Alcalá de la Selva. Seflalóse bizarramente en la
palpitantes de interes; y si á semejante trabajo de- accion de la Cenia, cargando á la cabeza de los tirabiéramos aún sumar, siquiera fuera por de mas bre- dores á la vanguardia enemiga, y obtuvo como preve, una síntesis de sus discursos parlamentarios, no mio la cruz de San Fernando. En Junio de dicho ano

asoció á estos méritos el de estudios profesionales, tan perseverantes como doctos. Colaboró
en importantes publicaciones civiles y militares, y dejó, entre otras obras, unas Conferencias sobre el arma de caballería, y Critica del
Estado militar de España, que serán leidas
muy atentamente por cuantos sientan verdadera vocacion á los estudios militares.

•

- -

asistió, por encargo del general en jefe, al asedio del
Collado de Alpuente, para activar los trabajos de sitio, y tuvo la satisfaccion de ocupar con las tropas
leales el último punto que poseían los rebeldes en
el territorio valenciano.
Hecho comandante al terminar la guerra civil,
tomó parte, con otros muchos jefes, en'.las oposiciones que se abrieron para proveer dos plazas de comandantes en el recien organizado cuerpo de Estado l\Iayor, y obtuvo una de ellas despues de brillantisimo exámen. Entre los opositores figuró el comandante D. Manfredo Fanti, que despues, en el
ejército italiano, llegó á la mas alta dignidad.
Desde 18t3 hasta 18&lt;l7 sirvió el destino de oficial
de secretaría del ministerio de la Guerra. En 1849
fué nombrado gobP.rnador militar de Leon.
En 1851 se le confirió el cargo de secretario de la
junta presidida por el seneral lJ. i\Ianuel de la Con
cha, para examinar los proyectos sobre organizaáon
militar de la isla de Cuba, de que fué autor el conde de Mirasol, y poco despues se le nombró para el
mismo cometido en la junta encargada de formular
el proyecto de ley de ascensos.
Fné subsecretario del ministerio de la Guerra
C:'n 1852, y siguió desempeñando este destino no obstante su ascenso á mariscal de campo el afio siguiente. A su voluntad se debió entónces la creacion de
la notable biblioteca dPl ministerio de la Guerra,
destinada á ser pasto del fuego treinta años más
tarde. En 1854 quedó encargadrJ del ministerio de
la Guerra.
Los acontecimientos políticos de 1854 lo alejaron
de la vida oficial, y aprovechó esta época en efectuar
interesantes é instructivos viajes por España y el
extranjero. En l&amp;i8 fué nombrado segundo cabo de
Canarias, destino de que no tomó posesion; en 1864
se le confirió la capitanía general de Castilla la
Vieja, en 1866, la de Granada, y luégo la inspeccion
general de Carabineros, pasando á la direccion de
Infantería en Octubre de dicho afio, al mes de haber sido promovido al empleo de teniente general.
Cúpole en 1861 pasar á Biarritz con el objeto
aparente de felicitar en nombre de S. M. la Reina
al emperador Napoleon, pero llevando una mision
po]itica y regervada del Gobierno espatlol, que supo
cumplir á satisfaccion de éste. Verificada la revolucion de 1868, quedó en situacion de cuartel.
En 1870 fué dado de baja en el ejército, por negarse a reconocer la forma de gobierno entónces
establecida; en 1813 se le rehabilitó en su empleo
con los demas generales que se encontraban en su
caso. Despues de la restauraciun ha desempeñado
sucesivamente los cargos d~ director general de
Ingenieros y dos veces de Infantería, y en la actualidad es presidente de la segunda seccion de la Junta superior consultiva de Guerra.
Ha sido diputado á Cortes en varias legislaturas
y vicepresidente del Congreso, senador electivo y al
presente desempefla el cargo vital_icio y el de vicepresidente del Senado; es gentil hombre de ca.mara
de S. 111.; gran cruz de las órdenes de San Hermenegildo, Cárlos Ill, Isabel la Católica, San Luis de Parma, y Cristo de Portugal, hallándose ademas en posesion de varias cruces y encomiendas nacionales,
extranjeras y otras de distincion por mérito de
guerra. En la actualidad cuenta cincuenta y un aflos
de servicio efectivos, diez y siete en el empleo de
Teniente General.
Al ocuparse el general D. José Almirante, en su
Bibliografía inilitar de los trabajos literarios del
marqués de San Roman, inserta las siguientes
líneas:
«La antigua amistad con que nos honra, haría
sospechoso hast.i el más inocente adjetivo de lisonja
ó cortesía. No haremos, pues, observacion alguna.
Ni es necesaria. Tan conocidas son sus dotes de escritor, como su repugnancia á la publicidad.
))Pensador profundo, crítico severo, bibliófilo insaciable, ha logrado á fuerza de perseverancia y de
dispendios una biblioteca militar, la primera sin
disputa de Es pafia.))
En estas buenas frases hay todo un juicio exactísimo del hombre y del literato. Su aversion á dar al
público su nombre es lli mejor prueba de su modes-

ran amenazada la integridad del territorio si se
concede la apertura de un canal submarino de cien
piés de latitud.
Han pasado ya los tiempos en que un soldado de
la Reina se comparaba con tres de cualquier otro
país; por fortuna para ellos, estas ideas no se sosmilitar y noticias sobre la orgalLizacion einstituciones tienen entre personas sensatas, ni desconocen que
inilitares del ejército cspaii,ol: es un volúmen que al armamento moderno no se puede contestar con
salió á luz en 1847, y fué traducido al francés; sus fanfarronadas. En época reciente, y con enemigos
artículos en la Revista militar, periódico que fundó
ó adversarios poco temibles, las tropas británicas
en 1846, y de los cuales merecen citarse los que lle- han dado escasas pruebas de consistencia y espíritu
van por titulo; «Consideracion sobre la campaña de militar; pero tal vez estos hechos no merezca• ser
Catalufla; Descripcion del terreno en que operó el vituperados, porque el prestigio del ejército es tan
ejército del Centro de la guerra de los siete aflos; delicado, que cualquier sombra lo empaña, y comcampaña sobre el Tessino, batalla de Novara,» y prendiéndolo así, los soldados ingleses juzgarán nealgunas otras. Hace pocos meses ha publicado el cesario no exponerlo á aventuras, si las circunstanprimer tomo de las carnpaflas del genvral Oraa, cias no lo imponen. Ademas, ¿qué ventajas reporta
obra de sobresaliente mérito, y de la que hubimos
el pagar c8n la sangre d-e un hombre lo que puede
de ocuparnos en LA ILUSTRACI0:S MIT.ITAR. Al presente obtenerse con un fajo de bíl'etes de Banco? ¿:'fo dese emplea en escribir el tomo segundo, que no duda- muestran los hacendistas británicos que un infante
mos en afirmar será digno del que ya conocernos y
de la Reina representa mil quinientos duros? ¡Cuándel talento de su autor.
tos bajáes podrán comprarse con la cantidad que,
~o terminaremos estos desordenados apuntes sin segun esta cuenta, representa un batallan!
invocar la indulgencia del marqués de San Roman,
Sin embargo, al leer las descripciones de sus hesuplicándole mire sólo en ellos una nueva prueba chos de armas, diríase que son los maestros de la
de nuestro respeto y profunda consideracion hacía táctica y de la estrategia, miéntras que las ocasiosu persona, y el testimonio de la gratitud que como
nes en que el soldado inglés ha dado mayores prueespañoles y militares debemos al General distin- bas de su instruccíon, han siclo tan só'o en las granguido entre cuyos servicios figura, acaso como el
des paradas verificadas en el campo de Aldershot,
más digno de alabanza, el de haber dotado al ejér- Hyd-Park y en las maniobras de Brighton.
cito de un establecimiento dí.~no de albergar á la
Las reformas últimamente acordadas dejan subjuventud estudiosa, destinada á contribuir en plazo sistente la mayoría de los vicios del reclutamiento,
no lejano á la obra de nuestra regeneracion militar aplicando al soldado la rigidez automática de un
y política.
granadero de Federico ó de Bonaparte. El recluta no
La restauracion del alcilzar de Toledo es una. obra se forma por llevar un gorro de pieles, alinearse
verdaderamente artística, llevada á cabo por el ge- como un tubo de órgano ó girar sobre los talones,
neral San Roman y por él ¡¡olo dirigida; por cierto como un eje automóvil, segun acontece hoy en Inque con bien escasos gastos del Tesoro, en cornpara- glaterra; y por esto el ejército británico constituye
cion de las cuantiosas sumas que con gusto Je han
una excepcion en el mundo civilizado, á manera de
suministrado la provincia y el municipio agrade- monstruo fósil de la edad de las bombas de mecha,
cidos. Es la admiracion de propios y extraños, y y el solo ejemplo que aún se conserva del soldado
perpetuará su nombre, si no se perpetuara por mercenario, filiado é instruido para servir como
otros servicios importantes, pudiendo asegurar que guerrerb durante toda la vida.
considera como su mayor gloria el haber sido deEl reclutamiento tiene la apariencia de eng:rnclarado hijo adopth·o de la imperial ciudad.
che voluntario, primero por doce aflos en activo
servicio ó parte en reserva; pero si la conceptuacion es buena, puede reengancharse á los veintiun
aflos de su ingreso en la milicia, concediéndole la
EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
permanencia provisional en lo sucesivo, con derecho á retirarse despues de trascurridos tres meses
La Gran Bretafla, que aparentemente constituye á la peticion de su licencia.
el Estado más poderos¡¡ entre las naciones euroHasta el afio 1879 el reclutamiento revestía un
peas, tiene el privilegio de preocupar a los hom- carácter poco moral y digno. Cu;indo el sargento
bres politicos de los demas pueblos del continente, ,·eclu,tador conocía á un individuo de buen aspecto y
imponiendo con su astuta diplomacia la resolucion de condiciones adecuadas para el servicio de la Reide los pavorosos problemas internacionales que na, procuraba atraerlo á cualquier guarida, donde,
hace tiempo se hallan planteados. En estos mo- una vez saturado de promesas y aguardiente, le
mentos, pues, reviste gran importancia la série de hacía firmar un compromiso, áun C'!andosólo fuese
artículos publicados por Le Temps, sobre organiza- con una cruz; Juégo le entregaba una moneda, el
cion politica y administrativa de Inglaterra, debi- skelling de la Rei.na, á cuenta de sus benefirios, y
das al elegante escritor Philippe Daryl, y que for- desde este momento quedaba hecho soldado. En caso
man un libro interesantísimo para el conocimiento de resistir ó alborotar, alegando no haber tenido
de la actual constitucíon del Reino-Unido.
conciencia de la obligacion que contraía, el sargenDe este instructivo trabajo nos proponemos pre- to citado prestaba juramento de haber pagado el
sentar á nuestros lectores un ligero bosquejo, en shelling, los testigos juraban tambíen haber preque se refleje con toda fidelidad el organismo de las senciado la entrega, y el recluta quedaba inhabiliinstituciones militar y marítima, base sobre la tado para toda reclamacíon.
cual debe fundarse ese poderío tan decantado por
Este ignominioso proceder quedó anulado por
vulgares preo&lt;'upaciones.
disposicion legislativa de 18i9, prescribiéndose rePero al hacer un estudio de la organizacion mili- glas más morales para el reclutamiento del ejércitar, lo primero que ocurre es preguntar si la so- to; pero a.un así, la Yíctima sufre las mismas conseberbia Albion dispone de fuerzas en número sufi- cuencias con diferéntes medios. Preciso es confeciente para la lucha ofensiva, dadas las condicio- sar, sin embargo, que la retribucion asignada al
nes de las guerras modernas; y en este concepto, si recluta es tentadora: á su ingreso en el servicio repuede dignamente figurar entre las principales po- cibe, además del equipo, 25 pesetas, y luégo 1 petencias militares, áun teniendo en cuenta su espe- seta 45 céntimos diariog; pudiéndose aumentar este
cial posicion enelcontinente europeo. La opinionnos haber, si asciende á cabo ó sargento, hasta 5 y 6 pecontesta por las autorizadas palabras del feld-rnaris- setas diarias. De todos modos, satisfechos los gascal Moltke, que «Inglaterra, al prohibir la f'eMlidad tos, el soldado recibe 0'f)(), teniendo asegurado un
de los empleos, había perdido loírnico bueno quepo- ventajoso retiro si obsen·a buena conducta.
seía en su ejercito.)) El general Wolseley confirma
(Se co1itinuará.)
este criterio sosteniendo constantemente que su
E. BosEu.r.
nacion carece de elementos para una guerra con
cualquier potencia militar, y las Cámaras considetia, y ya sabemos que en esta sociedad tan pagada
de oropeles, la modestia encubre al verdadero mérito. Mucho ha escrito el general San Roman; pero
sus trabajos aparecen casi siempre sin firma, y
esto nos priva de anotarlo aqui. Entre los pocos que
ostentan el nombre de su autor, figuran: Estadistica

�LA ILUSTRACION MILITAR

538
UN TRIBUNAL ÁRABE
Las costumbres de los pueblos musulmanes, su
género de vida., sus hábitos, politica y administra-

cion, revisten ordinariamente un carácter tan ex-

'

.

traño y original, que bien merecen ser conocidas de
los demas países donde la civilizacion ha modificado por completo la sociedad, con relacion á sus
tiempos primitivos .
En este concepto publicamos el presente grabado,
que representa el aspecto de un tribunal árabe .
Las Shcjs, ó personas más respetables por su edad,
experiencia y saber, de una kábila, se reunen para
juzgará un criminal empedernido. Sentados en una
alfombra de lana y recostados en mullidos cojines,
interrogan al reo sobre su conducta, delitos de que
se le acusa y pruebas obtenidas en averiguacion de
su falta, miéntras éste queda vigilado por dos megarilrns ó soldados.
El pueblo se aglomera para presenciar el juicio y
conocer la ~entencia que, segun las leyes del Profeta, debe recaer sobre aquel desdichado; y los jueces,
con tranquilidad imperturbable, aquilatan la gravedad del delito, recitan de memoria los capítulos
del Koran en que Dios castiga cada falta probada ó
reconocida por el reo, y sin titubear en la sentencia,
ni escribir un renglon, ni acudirá tramitaciones
que desvirtúan la ejemplaridad del castigo 1 condenan á la última pena al criminal, siendo este fallo
ejecutorio.
La naturalidad de los personajes y la exactitud
de todos los detalles que figuran en este cuadro,
avaloran considerablemente su interés y utilidad
para el conocimiento de la administracion de j usticia que rige entre esa raza ismaelita, objeto en
esta época de las codiciosas miradas de la Europa
colonizadora.

1

brevísimo plazo, anadiéndole un cuerpo más, y el
ayuntamiento acordó, como muestra de su reconocimiento colocar ·en ella una lápida conmemorativa,
donde el nombre del Sr. Ampudia figurara en lugar
preferente.
La plaza llamada del Cristo era un vertedero de
escombros y basuras, perjudicial á la salud pública

LA ILUSTRACION MILITAR
importancia, como fueron la reparacion del templo
que se ve en el fondo del segundo de dichos grabados, el empedrado de la calle del Comercio, la construccion de una fuente en la plaza. de la Iglesia y
algunas que seria largo enumerar; debiendo advertirse que todas se ejecutaron en el periodo álgido
de la insurreccion y sin desatender las operaciones
&lt;le campana, en que causó el brigadier Ampudia al

pezó á funcionar el día l.º del actual en la factoría
de utensil_ios militares de Madrid. Hasta el presente, ero pleaba~s~ en el en~retenimiento de las ropas
de la cama m1htar de treinta á treinta y cinco operarias, con tan reducidos jornH)es, que ninguna regular ~osturera hubiera podido aceptar, y por lo
tanto solo el mayor número de brazos podía abreviar el tiempo para la recomposicion de las prendas

se~tado, y se recibieron en Madrid las máquinas
«Smger» y el motor Otto, destinado á ponerlas en
movimiento.
Desde entónces, el oficial-administrador del servicio de acuartelaíniento, de acuerdo con M. Edmundo Adcock, director-representante de la companía «Singer» en Madrid, no cesó de trabajar en
los [detalles de la instalacion, para que ésta resul-

••

PUERTO-PRÍNCIPE
Iglesia Mayor.-Plaza del Cristo,
DOS GRABADOS

La ciudad de Puerto-Príncipe es la tercera poblacion de la isln de Cuba y capital del departamento
central. Hállase situada en una admirable posicion
topográfica, y sus condiciones climatológicas permiten al europeo disfrutar en ella, bajo el punto de
vista de la salud y de la higiene, beneficios que
desgraciadamente no gozan ciudades €te más importancia, como la Habana y Santiago de Cuba.
Mucho ha sufrido durante la guerra el territorio
en que se halla fundado Puerto-Príncipe; pero, en
cambio, se obsen'a la compensacion de que el aspecto de la ciu!lad ha mejorado bastante durante
este tiempo, merced al interes dt~ sus autoridades
locales, y más particularmente de sus gobernadores.
Al celo é inteligencia. de uno de ellos, el hoy general D. Juan Ampudia; que desempefló dicho cargo
el breve espacio de seis meses, es deudora la ciudad de Puerto-Principe de algunas importantes mejoras, entre las que merecen citarse la reparacion
de la torre de la Iglesia Mayor y el embellecimiento
de la plaza del Cristo .
Los dos grabados de la pág. á43 dan idea exacta
del aspecto que en la actualidad ofrecen la iglesia y
plaza de que nos ocupamos, merced á la voluntad
firme y decidida del general Ampudia.
Un rayo había destruido una parte de la torre, y
cuarteado toda ella. El edificio .amenazaba desplomarse, y el ayuntamiento carecía de Tecursos para
emprender la obra, presupuestada en 12.000 duros,
sin que ni el comercio ni el resto del vecindario se
hallaran en disposicion de allegar recursos.
El ent6nces brigadier Ampudia tom0 la empresa
á su _cargo, acudiendo al patriotismo de todas las
clases, y salió adelante en su noble propósit 1) . Los
propietarios de tejares facilitaron gratuitamente la
cantidad de ladrillos que se necesitaba; los negros
libertos del batallan de Aragon hicieron la cal; el
batallan de .Milicias de color Ui6 los albaí'liles y carpinteros; el tren de trasportes, las carretas para la
conduccion de materiales, y la torre se reedificó en

539
hasta el punto de que no hay persona que al visitar
este taller no se vea favorablemente impresionada
por el acierto que revela la colocacion de los diferentes sistemas de máquinas, su modo de funcionar y la marcha perfectamente regulada del motor
Otto, de dos caballos de vapor, construido en Deutz
y montado por la inteligente casa de M. Bloss y
Companía.
El salon que representa el grabado es de 18 me.
tros de extension por 12 de anchura . En su fondo, y
en el centro de la pared, se halla el motor de gas,
con su depósito de agua y tubería correspondiente,
y á unos dos metros de las paredes laterales y paralelos á ellas, los bancos de trabajo, que sustentan
el uno siete magnificas maquinas de lanzadera oscilante de kran modelo 1 y el otro cuatro de lanzadera grande impelente de rueda; aquéllas para la confeccion y recom posicion de las prendas de la cama
militar, y éstas para la construccion de tiendas de
campaña.
Ademas de la perfeccion con que se recomponen
las ropas y la resistencia de la puntada, la ventaja
que representa el establecimiento de este taller mecánico es de suma importancia, puesto que, segun cálculos practicados, en la primera construccion de prendas que dentro de unos dias va á empezar, y que continuará por espacio de cinco meses, ha de obtenerse una economía mayor de cuatro
mil pesetas, comparando el gasto resultante con el
tanto por pr.enda que venía abonándose á las costureras á domicilio.
Es indudable que, cuando á toda reforma precede un detenido estudio, entrando por mucho en él
la meditada observacion de los procedimientos empleados por las industrias similares, y es llevado á
la práctica dentro de las condiciones téctiicas que
cada servicio requiere, responde siempre en la
prácti~a el resultado de los cilculos hech(Js; y
cumpliéndose estas circunstancias en la instalacion .del taller de que nos hemos ocupado, no sólo
servirá para producir mejor y más barata ia obra
que antes se hacia á mano, sino que, en nuestro
tonc~pto, es susceptible de ampliarse para el planteamiento de otros nuevos servicios administrativos, de que nuestro ejército carece, y que no se
ocultarán al ilustrado criterio del director ~eneral
de Administracion y Sanidad militar.

LOS TEATROS DE MADRID
EN LA TEMPORADA PRÓXIMA

En pocos dias se basfurmó en un lintlo jarUin cerrado por una sencilla y elegante verja 1 con asientos
de piedra y plantada de arbolillos. En el espacio
cerrado se levantaron algunos pedestales sosteniendo estatuas y figuras; y de musgo y boj se formaron
cuadros cubiertos tle flores, ofreciendo en conjunto
agradable aspecto. La. corporacion municipal diLl á
este parque el nombre de su fundador.
Aparte de estas mejoras, se realizaron durante la
administracion del Sr. Ampudia otras de menor

enemigo Mó muertos y m&amp;s de ioó prisioneros eri
los diferentes encuentros que con él sostuvo, y en
los cuales siempre salió victorioso.

EL TALLER MECÁNICO DE COSTURA
de la Factoría de Utensilios.
El grabado que ofrecemos á nuestros lectores en
la pág. 542 representa el taller de costura que ero-

1
'
a· o crec1an
1·as neces1da
' des de este serv1c10
' . por
Cuan
aumento de la guarnicion .
Comisionado un oficial de administracion militar
por el director general, Sr. Salamanca, para que informara acerca de la conveniencia de establecer el
cosido a máquina e11 los talleres de la Factoria, se
redactó la correspondiente Memoria, en que se optaba por el nuevo sistema, y en ménos de dos meses se preparó por el cuerpo de Ingenieros el local
conforme al pliego de necesidades que le fué pre-

tase sobre todo útil, y presentada en las mejores
condiciones de seguridad y de conveniencia para el
servicio. El senor representante de la ((Compania
Fabril Singer,)) animad.o del mejor deseo, y siendo
este taller el primero que se monta en Espaf1a, movido por un motor de gas dedicada solamente á. este
objeto, ha demostrado el mayor interesen el montaje de las máquinas, sus bancos de trabajo y trasmisiones, dirigiéndolo personalmente y auxiliado
por el entendido gerel'l.te de Madrid, Sr. Torcida,

Tiempo há que los amantes de la literatura dramática y de las glorias escénicas reconocen y deploran la visible decadencia de nuestro teatro. En
esta calamidad nacional todos tenemos una parte
de culpa: los autores, unos por no escribir otros
por escribir lo que no deben;· éstos por hala~ar con
torpe servilismo las malas costumbres del vulgo:
aquéllos por sacrificar su conciencia y su talento en
aras de una reputacion falsa ó de una ganancia segura: el público, por sancionar con Su aplauso los
errores groseros de un mediano autor ó los caprichos ridículos de un autor notable: y los actores
por su falta de tacto para escoger y rechazar obras,
p~r sus interminables disidencias íntimas y por s~
mego afan de representar en todas ocasiones l0s
primeros papeles.
Supongo que á pesar de las protestas y quejas
del buen gusto y de la sana crítica., seguirá el teatro espaílol rodando por la pendiente fatal que ha
d~ conducirle al abismo; pero refiriéndose á la prox1ma temporada dramática en los coliseos de Madrid, no es posible calcular todavía cuáles serán las
hazanas de los autores y los extravios del público·
únicamente puede calcularse lo que harán los acto~
res, porque todos son conocidos y todos han formado ya en su respectiva línea de combate.
Desde aquella breve y memorable tem parada que
1'eunió en el teatro Espanol á. nuestros actores máS"
e,minentes; desd~ que Romea, Guzman, Arjona y
1eodora Lamadr1d representaron Sulli1Jti;i no ha
existido en ninguno de nuestros teatr6s una ~ompania completa. Hoy, cada compania. es un elemento

�540
disperso; cada actor notable es un jefe de compañía; cada jefe quiere ser monarca absoluto.
Carolina Civili ha muerto sin haber logrado ocupar el sitio que merecía; Valero, Calvo, Cepillo, Buron, Delgado y llfata procuran separarse tod~ lo posible como si temieran vivir mal estando Juntos;
Elis; Mendoza se ha apartado de Vico; lllaría Tubau
se ha separado de Mario; Elisa Zamacois y Enrique
Ferrer dejan á Apolo y entran en Jovellanos con algunos artistas del teatro de Price; Oolores Franco
se refugia en Eslava; Matilde Rodríguez, Zamacois,
Rubio y Riquelme huyen de Lara, como Eloisa Gorriz y Romea huyen de la Comedia; Ruiz deja el teatro de sus glorias, y hasta el consecuente Orejon se
divorcia de Arderius. La desercion triunfa en el
campo de los actores.
Agrupados ya bajo diversas banderas, segun la
conveniencia ó los caprichos de cada uno, forman
los actores que van á trabajar en Madrid tres compañías dramáticas de importancia, Español, Comedia y Lara; tres de zarzuela p?r m~yor, Apo~o, Jovellanos y Eslava; una compaí'lla mixta, Va.~1edades;
y lo que resulte en la Alhambra, en Pr1ce y en
Martín.
Se dice que Calvo podrá venir en Diciembre, y
que trabajará tambien con su compañia: ¿ en qué
teatro? ¿En la Alhambra1 ¿En el Príncipe Alfonso?
Creo aventurado cuanto se diga respecto de la
lle"'ada de Calvo y de sus planes, así como acerca
de los espectáculos que -preparan algunos coliseos.
Yeamos ahora las fuerzas de cada compaí'lía, tal
como se -presentan en los carteles:
TEATRO EsPAflOL. Primeras actrices: llfaría Alvarez Tubau de Palencia, Julia Cirera, Clotilde
Lombía; Virginia Perez, Ade laida Zapatero.-Primeros actores: Antonio Vico, Manuel Catalina, l\fariano Fernandez, Julio García Parreí'lo.-Nueve ac. trices y diez actores de segundo órden.
Esta compañía es numerosa é incompleta. Antonio Vico héroe de los estrenos, continuará siendo
una gar~ntia para los autores. La elegancia, la discrecion y si arte de Manuel Catalina son generalmente reconocidos y estimados. El veterano Fernandez, rey de los sainetes, domina como pocos al
público madrileflo. La dístinc!on ~e Maria ~ubau Y
las buenas condiciones de Juha C1rera son innegables. Los demás actores contribuirán á realzar el
cuadro... ; pero éste resulta coi:i demasiado fondo y
pocas figuras en primer término.
·Cuenta la empresa con obras de suficiente empuje para levantar de su postracion al infortunado
teatro Espaí'l011 Este es el primer problema que necesita resolver la compañia de Vico y Catalina.
·Son tranquilizadoras las condiciones económicas
en~ que la referida compai'lia se dispone á trabajar?
Segundo problema.
¿Podrá Maria Tubau acomodarse á la ma1iera de~
drama y de Vico tan hábilmente como se acomodo
á la de la comedia y de Mario? Tercer problema.
TEATRO DE' LA COMEDIA. Primeras actrices: Elisa 1\Jendoza Tenorio, Matilde Rodríguez y Josefa
Guerra.-Primeros actores: Emilio Mario, Ramon
Rosell Enrique Sanchez de Leon y José Rubio.-Ca,
, d
torce actrices y trece actores de segundo or en.
Tambien esta compañía es imcompleta y grande,
con pocas primeras partes y mucho coro, pero
aventaja á la del Español en la circunstancia de
que sólo tiene que resolver un problema: la compatibilidad del talento y la manera de llfario con la
manera y el talento de Elisa Mendoza.
Lo más sensible para el público que ha de fre cuentar el teatro de la Comedia será la ausencia
de Dolores Fernandez, inolvidable actriz que goza
de muchas y merecidas simpatías, y que, segun
parece, se ha retirado de la escena.
TEATRO L.\RA. Primeras actrices: Balbina Valverde Sofia Alverá y Eloisa Gorriz.-Primeros actores:'Julian Romea, José Mesejo y Pedro Rui2l de
Arana.-Ocho actrices y diez actores de segunda
clase.
Echanse de ménos en esta list~ algunos de los ac-

LA ILtJSTRACtON M!LrrAR
tores predilectos del público, si bien han sido sustituidos por otros apreciables. Pero aunque el teatro
Lara pierda ó gane algo con los cambios en el personal de su compaí'lía, no es problemático asegurar
que el empresario no ganará ni perderá muc~o,
comparando sus utilidades futuras con las anter10res, porque el coliseo de la Corredera de San Pablo
tiene f ortima propia, y únicamente lleg aría á perderla en el sensible caso de que las catástrofes se
repitieran de un modo demasiado tenaz, lo cual no
debe esperarse, aunque pudiera suceder.
TE.\TRO DE APOLO. Maestros directores y concertadores: l\lanuel F. Caballero, Ruperto Chapí, Antonio Llanos.-Tiples: Matilde Bona, Rosa Cisneros,
Ano-e]a Nada! Gabriela Roca, Almerinda Soler Diº
,
.
Franco.-Tenores: Gabriel G. Berges, otro (en aJuste).-Tenores cómicos: Pedro Constantí, José ~oscano.-Característica: Conccpcion Baeza.-Bar1tonos: Ramon Navarro, José Sigler .-Bajos: llliguel
Soler, José Subirá.-Director de escena: llliguel Soler.-Segundo barítono: Julian Gonzalez.-Segundo
director y concertador: Jerónimo Jimenez.-Do~
segundas partes.
Esta compaí'lía, formada por la sociedad de autores tiene varios problemas que resolver y no pocos' obstáculos que dominar. En los empresarios
consiste, pue~to que son autores, despejar de una
de una vez todas las incógnitas: hagan una zarzuela que llene el teatro doscíentas noches seguidas, y
harán lo suficiente; pero si las buenas zarzuelas faltan, los problemas se resolverán de un modo desastroso. Apolo tiene 1nala soinbra, y necesita muchos
y variados auxilios para mantenerse abierto durante algun tiempo: es un egoísta que no pone nada
de su parte; ahuyenta á los espectadores en lug ar
de atraerlos.
TEATRO DE JOYELLANOS. Director: Guillermo Cereceda.-Primera tiple absoluta: Elisa Zamacois de
Ferrer.-Tiples: Concepcion Castelló, Cecilia Delgado, Emilia Espí, Consuelo Montai'íés, Soledad Perez, Juana Sanz y Vidala Maestre.-Tenores: Antonio Valle y Enrique Llorens.-Tenores cómicos:
José Moron y Miguel Tormo.-Baritono.s : Enrique
Ferrer, Jaime Ripoll, Bonifacio Pinedo y Antonio
Rodriguez.-Bajos: Leopoldo Olivier y Ramon Hidalgo.-Bajos cómicos: Emilio Tormo y Francisco
l\íora.-Cinco partiquinas (que podrían haber sido
llamadas tiples ó contraltos cómicas, para que abultaran más).
Dos hdmbres de suerte, Arderías y Cereceda, han
formado está compafiía. El problema que se ha de
resolver en el teatro de Jovellanos dice así: «Dos
empresarios afortunados, ¿podrán tener la suerte
de hacer un buen negocio juntos?))
TEATRO ESLAVA. Director: Juan Orejon.-Actrices: Dolores Franco de Salas, Matilde Gomez, Elisa
Gonzalez, Elvira Justi, Luisa Lopez, Amalia Sabater, Matilde Sapera, Carolína Sapera, Julia SegoTia,
Dolores Reicalde, Gabriela Ruiz y Rosa Vila.-Actores: José Bosch, Francisco Blanco, José Duran, José
Escriu, José Larancé, Diego Más, José Montes, José
Moreno, Juan Orejon, Antonio Rodríguez, lllanuel
Rajo y José Roso.-1\laestro dírector: Manuel Nieto.
Esta compaflia ha empezado á trabajar rompiendo la tradicion del teatro Eslava: dando cada noche
una sola funcion de pi·ecio indivisibl!J. Tal novedad
encierra un problema de solucion peligrosa. Y la
compaflía es otro problema de no menor dificultad.
TEATRO DE VARIED.\DES. Primeros actores: José
Vallés, Juan J. Luján, José Alverá, José Roche!, Andrés Ruesga, Luis Carceller, Ramon Guerra.-Primeras actrices: Juana Espejo, Maria llfontes, Dolores Perlá.-Catorce actrices más y diez actores.
Esta compaflia se ha mejorado y completado.
TEATRO DE NOVEDADES. Va á presentarse una
compaí'lía dramática en la que figuran la distinguida actriz Josefa Hijosa, los populares actores Ricardo l\Iorales, Ricardo Zamacois y José García, y otros
bastantes apreciables. No les será dificil atraer numerosa concurrencia.

LA ILUSTRACION MILITAR
Nada positivo se sabe respecto de las compaflias
que han de presentarse en los teatros de la Alhambra, de Price y de Martín.
Las obras anunciadas son pocas. Los autores dramáticos no auguran bien de la campana teatral. En
resúmen: débiles esperanzas, temores fundados y
poco entusiasmo artístico. Lo cual puede convertirse en todo lo contrario, si el público desea que se
efectúe la conversion.
La temporada lírico dramática de 1884-85 se inaugurará en el teatro de Jovellanos con diez representaciones dadas por una compaí'lia francesa. lié
aquí la lista de los actores que la componen:
l\fadame Anna Judic.-Madames Helene Bilhaut
Dangel, Alice Dorigny Ber~old, Jeanne Froment
Freiny, Lucille Derville Laferte, Dancourt Mansar.1\lessieurs Henri Emmanuele Dupuis, Edouard Georges Verret, Worms Millaud, Allart Vernier, GatinailLassome, Charlier Henri.
Repertorio de esta compaflia: Lili, Niniche, Ln

--

Femme á Papá, Dívoi·,ons, 11/am'zelle, };itouche, Les
Charbonniers, La Princessc, Josephine, Cha11teuse par
amour, Ckansoiinet~s; Piezes e1i 1m acte.

f Anna Judic es una actriz muy notable, y será
aplaudida con entuRiasmo. Los demás actores de la
compal'lía francesa tienen fama de 1'Cgttlarcs en París; en Madrid nos parecerán s1tperiorcs.
Otra novedad, más grande que la ofrecida por la
empresa de Jovellanos, acaba de traernos la empresa del teatro Real. Sabido es que existe un seflor
Rovira, competidor y cofrade de otro señor que se
apellida l\lenendez de la Vega. El primero es empre~ario del teatro Real, y P.l segundo lo es de la
Plaza de toros: cada uno se na colocado en un extremo de la p,Jblacion para coger á ésta en medio,
y explotando la más ruin aficion del pueblo y la
más necia vanidad del público, ambos se han empeí'lado en poner á prueba la resignacion y la tontería de los habitantes de ~Jadrid. Menendez nos
esquilma y nos aburre en verano, y Rovira en invierno, y los dos empresarios andan siempre á caza
de recursos para dar un p&amp;so más en el camino de
sus propósitos.
Va á entrar el invierno: Menendez se dispone al
descanso, y Rovira dice: «Ahora entro yo.)} lilas
como el de los toros ha hecho prodigios para bur ·
larse del público en la estacion veraniega, el de la
ópera no quiere quedarse atrás, y ha empezado su
campafia con un rasgo de primer órden: aumentando los precios de las localidades.
En la próxima temporada, un palco del teatro
Real costará en el despacho 189 pesetas, sin entradas; una butaca, 20 paletas; una delantera de palco
por asientos, 10 pesetas, y así sucesivamente.
De la lista de compañia que ha publicado la empresa no puede hacerse caso: sabido es que los cantantes dejan de venir ó se van ántes de tiempo con
la mayor facilidad, y nadie ignora cómo sustituye
el Sr. Rovira á los cantantes de prfow cart~llo.
La modesta compaflia que actúa en el teatro de
la Alhambra puede continuar sus tareas tranquilamente hasta el verano próximo: barítonos como
Aragó y Carbonen J bajos como Ulloa pqeden competir muy bien con la mayor parte de los, que presentará Rovira, y los demás artistas del é&amp;liseo de
la calle de la Libertad son aceptables, porque son
baratos. Si la competencia se establece, cGmo deseo, el Sr. Rovira tendrá muchas butacas que regalar á sus amigos.
:
Mas ¡oh sorpresa! los abonados del teatro Real,
perplejos ante la salida del empresario, se han reunido para aconsejarse mutuamente, como si se
tratara de una calamidad pública, y despues de
consultar los apetitos de la vanidad y las fuerzas
del bolsíllo, han resuelto en primer lugar ... no abonarse, y luégo han tomado la resoluciEm ... de oír al
empresario, á fin de que se componga el asunto.
Aquí de la elocuencia del Sr. Rovira: un discursito
que halague la vanidad, y abono hecho.
El autor de la comedia en tres actos y en prosa
intitulada La (Juestio1i, ha parecido.
Esta obra fué entregada á D. Manuel Catalina en
Octubre del año 1883. Su autor no volvió á acordar•

se de ella. Formada la compaí'lía que ha de actuar con un lema que los distinga, igual al escrito en un
en el teatro Espai'lol durante la temporada próxima, sobre que encierre el nombre y domicilio del autor,
el Sr. Catalina presentó La C11cstion á. sus compafle- cuyo sobre deberá presentarse lacrado.
ros; agradóles la comedia, y se buscó al autor para
CUARTA. Al entregarse cualquier trabajo, la Seque la reformara en algunas partes; mas á pesar de cretaria otorgará recibo.
que fué llamado hasta por edictos, el autor, hombre
QUINTA. Es condícion indispensable, para tomar
distraído y que no lee periódicos, no se enteró de parte en el Certámen, pertenecer á alguno de los
que le buscaban, y sólo por una casualidad ha lle- Cuerpos ó lnsti tutos del Ejército y Armada ó auxi •
gado á enterarse del asunto, y hoy, al conocer la liares, sin distincion de categorías.
extraordinaria importancia que la prensa y el púSEXTA. Ningun autor tendrá derecho á reclamar
blico han dado á La Ciwstion, el autor nos ruega que los originales de los trabajos que haya presentado.
publiquemos las siguientes lineas:
SÉTIM.\. Se constituirán tres Jurados, uno para
«La obra intitulada La C11estion no es original de cada uno de los temas, compuestos de personas de
ninguno de los eminentes escritores á quienes ha reconocida competencia, que los calificarán, atensido atribuida; no pasa de ser una sencilla comedia diendo al mérito absoluto de los trabajos.
de costumbres, modesta y sin pretensiones, que neOCTAVA. El día l.º de Diciembre de 1884 se recesita muchas reformas ántes de ser puesta en es- unirá los Jurados para la adjudicacion de premios,
cena. Algunos críticos que la conocen la declaran y el 19 del mismo tendrá lugar su distribucion en
mala, y el autor acepta desde luégo esta opinion. 1 1a forma y con la solemnidad que se determine.
Conste, pues, que no se ha querido dar importancia
NOVENA. Las composiciones que obtengan pri•
á la referida obra, porque no la tiene, y que el au- mer premio se imprimirán por cuenta del Centro
tor deplora sinceramente cuanto acaba de suceder. Militar, en el número de ejemplares que determine
Si La C¡¡estion llega á representarse y gusta, el au- el Jfra!o.
tor no ocultará su nombre, pues no ha tratado ni
!Jtc 1MA. Los sobres que contengan los nombres
trata de ocultarlo.»
de los autores cuyas obras no sean premiadas, seQueda complacido, por mi parte, el autor de La rán quemados sin abrirlos, en presencia de los
Cuestio1~, y deseo que el público le complazca.
Jurados.
U:-1DÉCnI.\. Si alguno de los autores quebrantase
ADOLFO LLAKOS.
directa ó indirectamente el anónimo, será excluido
del Certámen.

CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ

de Marcenado.
CERTÁMEN DEL CENTRO DEL EJÉRCITO

,,,

L!S LUCHAS DEL PENSAMIENTO
Y

LA ARMADA

En la página 535 ofrecemos á. nuestros lectores
dos grabados que representan los premios dedicados por el Centro del Ejército y la Armada para
el certámen que ha de verificarse en honor del
ilustre general y autor de las Rejlcxio1ics 11Jilita1•es.
El Centro Militar no podía permanecer aislado de
la contienda entablada por todas las clases de la
sociedad, para conmemorar la memoria de aquéllos
que por sus trabajos ó talerttos han legado un nombre glorioso á la posteridad. En tal concepto, dispuso la celebracion de ese certámen, invitando á todos los individuos del ejército para que contribuyesen con sus trabajos y· especiales dotes al mayor
esplendor de este concurso.
El primer tema consiste en un jiiicio de la obra
titulada Rejlcr»iones Militares; el segundo, en una

biografía de D. Alvaro KaDia OsA-ío, marques de
Santa Cru; de Marcenado, y el tercero, Composicio1i
poetica, alusilJa á su lteróica riiuerte, siendo libre su
er»teiision y metro.
Examinados los trabajos que se presenten por los
respectivos jurados, se adjudicarán á los autores de
las elegidas, el primer premio, que consiste en una
primorosa pluma de oro, con diamantes incrustados en toda la extension de su centro; un tintero de
plata y oro, pluma, cortapapeles, etc., del mismo
metal, para el segundo, y una escribanía, tambien
de plata, para el tercer premio.
Todas estas,alhajas, verdaderas joyas del arte y
del buen gusto, han sido hechas en la acreditada
platería de. Mafabini, Montera, 'l, donde se ha!lan
expuestas al público, y contribuirán á justificar el
gran renombre de que ya goza esta casa, entre los
demas artistas, para trabajos de esta índole.
A fin de que sepan á qué atenerse los que deseen
presentar a lgun trabajo, volvemos á reproducir á
contínuacion las siguientes
BASES DEL CERTAMEN
PRIMER\. Los trabajos que se remitan se dirigirán á la Secretaría del Centro ilfilitar (Príncipe, 12),
en un plazo que empieza á la publicacion de estas
Bases, y termina el 81 de Octubre de 1884.
SE&lt;,UNDA. Deberán estar escritos en castellano, y
sin llevar firma ó rúbrica alguna, y serán originales
é inéditos.
TllRCERA. Se presentarán en pliegos cerrados,

SR. D. ARTURO Z.\NC.\D.\
Director de La.

lLUBTRACION M I LITAR:

No sabiendo, amigo mio, quién es el autor de las
apreciaciones referentes á mis escritos que se han
publicado en el número de LA ILUSTRACJON MILITAR
corespondiente al día 20 del pasado mes de Agosto,
me dirijo á V. como Director de dicha acreditada
publicacion, para darle las gracias por aquellas
apreciaciones en que más brilla la amistad que sin
duda debe profesarme su autor, que las duras exigencias de la severidad critica. Sin embargo de lo
que acabo de escribir, y aunque á V. le parezca que
peco de inmodesto, yo sé bien que mis escritos tienen un mérito, que no es ni literario ní científico,
pero que al fin es un mérito real y verdadero.
Dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones; pero son de las buenas intenciones que no
se cumplen, y la buena intencion que á mi me impulsa á escribir, es de las que se cumplen, porque
el número de mis libros, folletos, artículos en periódicos y revista@, es bastante considerable. Si la
calidad estuviese en proporcion con la cantidad, si
mis escritos fuesen tan buenos como numerosos,
podía yo darme por muy contento.
Y usted me preguntaría', si en vez de escricribirle estuviésemos hablando: ¿Qué intencion es
la que V. se permite calificar de buena, y atribuir
á ella la causa que le mueve á escribir sobre asuntos tan diversos como ciencia militar, crítica literaria, estudios biográficos, arte político y otros varios?
Para contestar á esta pregunta, me veo obligado
á exponer una teoría que á mi me parece fundada
en principios y en hechos de todo punto evidentes.
Creo yo, amigo mio, que el conocimiento de la
verdad es el único medio que existe para poner
término á todos los males que afligen á la humanidad. En mi opinion, todo mal, considerado en su
fundamento, es una ignora1icia. Pondré algunos
ejemplos para aclarar lo que acabo de decir.
Un dicho vulgar afirma, que todo tiene remedio,
ménos la muerte; esto es, que el mal irremediable,
y por lo tanto el más grande de todos los ¡males, es
la muerte; y sin embargo, el fundamento de que la
muerte sea considerada como el mayor de los males, es pura y exclusivamente porque ignoramos
por completo lo que sucede al sér h~~ano c~ando se
concluye su vida terrenal. El empmco mas materialista no tiene evidencia de que la vida individual

541
del sér humano se concluye en la tumba; y el creyente más idealista tampoco tiene evidencia de que
el alma separada del cuerpo continúa viviendo en
otras esferas ó m oradas celestiales. Muchas veces
habrá V. leido en la cuarta plana de La Couespondcncia: Ayer ha s1ibido al cielo el niilo Fulano de Tal,
sus desconsolados padres ... Si estos padres tuvieran
la evidencia, no solamente la creencia religiosa, de
que su hijo estaba en el cielo, de seguro que no estarían desconsolados. Más que el amor á la vida, lo
que retiene en este mundo al hombre es el temor
á la muerte, que le es por completo desconocida;
los vivos pueden saber lo que es la vida, pero sólo
los muertos podrán saber á ciencia cierta en r¡ué
consiste la muerte.
La enfermedad ocupa el segundo lugar en el órden de las humanas desventuras, y sabido es que la
gran dificultad, mejor dicho, la absoluta imposibi
lidad que hoy existe, y que siempre ha existido,
para evitar las enfermedades y para curarlas todas
en el caso de aparecer, consiste en que, como dicen
los médicos que son pensadores, se sabe que hay
enf ermos, pero se ignora lo que es la enfermedad.
La miseria, esto es, la carencia de lo indispensable para poder vivir; la miseria que llega á ocasionar la muerte por falta de alimentos, ó cuando ménos por alimentacion insuficiente,hé.aqui otro grandísimo mal, que desaparecía el día en que se supiesen los medios de equilibrar siempre la prod uccion
y el consumo, y que la produccion se verificase sin
ninguna pérdida económica.
Creo que los ejemplos que acabo de poner explican suficientemente mi teoría acerca de los males
humanos, teoría que ya he formulado en:estas pala
bras: todo mal, considerado en su fundamento, es
'Una ignoi·ancia; y por consiguiente, buscar la yerdad, que es trabajar para destruir la ignorancia, es
la tarea más útil á. que puede consagrarse la actividad del p ensamiento humano.
l\lis escritos valdrán poco literariamente examinados; pero en todos ellos ha guiado mi pluma la
bue1ia intencio1i de que ántes hablé á Y.; buscar la
verdad, trabajar hasta donde alcancen mis fuerzas
intelectuales por destruir la ignorancia que, segun
mi juicio, es el fundamento de todos los males que
afligen á los séres humanos.
Como espaf!ol he mirado en torno mio y he procurado investigar las causas de los males de mi patria, y como militar tambien he fijado especialmente mi atencion en el cuerJJO e;ifermo d~la 1nilicia
española, usando la frase metafórica que en el
siglo XVL sirvió de titulo al tratado de milicia de
Márcos de lsaba. Creo yo que el mayor mal de Espaí'la, en la época presente, reconoce por origen la
idea que tiene la inmensa mayoría de los españoles
de que nuestra patria se halla incapacitada actualmente para realizar grandes empresas; y me parece que todos los males de las instituciones militares estriban en que, siendo equivocado el concepto
que se halla admitido como verdadero acerca de lo
que es la. ciencia y el arte de la guerra, equiYocadas
son tambien la mayor parte de las disposiciones legales que informan el organismo del ejérdto.
Se habla en tertulias ó en cafés del porYenir ue
Espaí'la en Africa, y nunca faltará quien diga, interpretando fielmente lo que imaginan la mayor parte
de los concurrentes: «Antes de pensar en contribuir
al progreso de la civilizacion en Africa, es necesario que nos civilicemos nosotros mismos.)&gt; Se dice
que es conveniente trabajar en la reconstitucion ue
la unidad nacional de la Península Ibérica, y tampoco faltará quien exclame, con aquiescencia del
mayor número delos oyentes: «¡Buenos estamos los
espaí'loles para que los portugueses quieran unirse
con nosotros!)}
Los españoles del siglo XVI soí'laron en el impe•
río universal y en la unificacion de las creencias
religiosas de todo el mundo en aquel entónces ciYi•
!izado; sueno irrealizable, cuyo trhte despertar fué
la rota de Rocroy, la separacion de Portugal y la
agonía de la nacion espaiiola entre las fiestas palacianas del rey Felipe IV y las supersticiones del
hechizado Cárlos ll. La fantasía ejerce constante
predominio en el carácter espaflol; y si ántes I!\

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543

�LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

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REvrsT A

•

DECENAL

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ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

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                    <text>LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

�o47

LA ILUSTRACION MILI'l'AR

LA ILUSTRAClON MILITAR

546

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[ l /...'J \;J.

!lti~pfT.11.-lllílR.IC 1 1• 11: 1 Cf,I.EJ:lt'n,

Pla,10 de coí,jzrnto: l. Barraca~ para 4.0 enfermos.-2. IJ.. para enfermo;; graves.-3. IJ. para cvnvaleci~ntes.
4, Diversas dependencias.-5. Fumigaciones.-6. Depósito de hielo y desinfectantes.- 7. Cochera y caballe:iza.-8. Cuerpo tle guardia. Bombas de incenJiv·¡,
9. Lavadero.-10. Estufas para la desinfeccion.-11. Cadáveres. Gabinetes químico y micrográfico.
.Bal'racas: l. 8alas para !O enfermos.-?. Retretes,-3. llampa•. ·1 B, C. IJ, Cuartos disponibles.-4. Estufa,-5. Mesas.

EL r,LOBO PEL (APIT.l\ fíES.IR:' J:LEYADU ~or,RE LO, T.\L'..!.RES DE Mrt:DOX

�LA ILUSTRACION MILITAR
548
do, parecen querer el incalificable absurdo de
grandes masas de hombres hambrientos, y
honrados ó dóciles á la vez.
Esto es un imposible de órden natural. El
hombre, constituido por necesidades, susceptibles de clasificacion y coordinacion, tiene
tanto derecho como deber dé satisfacerlas.
Puede aún deRenvolver lo más posible su
personalidad, y el limite de este desenvolvimiento está bien marcado por el desenvolvimiento de otra personalidad. Mi derecho está
perfectamente limitado por el de otro; pero en
tanto que el conflicto se evita, mi bienestar individual es de tal modo necesario, que sin él
no se podría hablar con propiedad de una sociedad enteramente ci1,ilizada, pues la sociedad ha de contener absolutamente el bienestar
de todos sus individuos, sin excepcion, para
merecer por completo aquel noble calificativo.
Este criterio tan sencillo y terrenal de lo
útil, resuelve, sin embargo, todos los más árduos problemas. Porque lo útil no es lo que á
mi me conviene, sino lo que conviene á todos,
sin excepcion de mí. El motivo de la accion
es, pues, fácil de analizar y comprobar en cada
caso, y así, de su bondad relativa podemos f,¡.
cilmente juzgar, segun la mayor cantidad de
bien comim que produce, en conciliacion con
nuestro propio bien, porque es claro, que lo
que sen bueno al to/al, ha de serlo tambien á
las partes.
Se dirá que lo útil varía. ¿Pues no ha de variar? Como varía todo. Varía y progresa. El
salvaje australiano sólo piensa en él. El hombre vulgar, en él y sn familia. El hombre de
ciencia, en él, en sn familia, en su ciudad, en
su patria y en la humanidad. La concepciou,
pues, de lo verdaderamente útil, de la utilidad colectiva 6 de todos, depende de un
desenvolvimiento intelectual. Por eso exige
instruccion científica para poder investigar
on cada ca110 lo que resultaría para la humanidad si todos los hombres obrasen de
tal ó cuál manera; si todos los hombres asesinasen, por ejemplo, ó si todos se compraciesen, por el contrario, en prestarse una constante proteccion.
El e,apitalista que da al obrero un sueldo
evidentemente insuficiente para sus necesidades primeras, tiene una concepcion de lo útil
casi inferior á la del salvaje, pues no ve que
las consecuencias de su egoísmo ininlaligente
(el robo, el incendio, el asesinato) $Í á él no le
alcanzan, alcanzarán con seguridad á sus hijos.
El problema económico contemporáneo no
tiene otra solucion que la moral de la utilidad general, tal como la dejamos bosquejada.
El sistema de la libertad brutal, de la concurrencia, hoy dominante, nos conducirá á las
más espantosas guerras exteriores y civiles.

•

•

Hemos dicho que para una concepcion cada
vea más perfecta de esta moral, es indispensable la instrnccion científica. Pero hó aquí la
cuestion. ¿Cómo se poclrá exigir que lea, que
se instruya, á un hombre bloqueado por la miseria? Luego lo _primero que es indispensable
para mandar, es colocar al inferior en condiciones &lt;le poder obedecer. Descuidar este pun-

549

LA ILUSTRACION MILITAR
to, equivaldría á decir ,anda• á un individuo
que tuviera ligaduras en las piernas.
De aW nuestra constante tendencia á encomiar todo cuanto de más cerca 6 léjos se refiere al problema previo de las primeras necesidades. De aW nuestros esfuerzos anteriores
por hacer del Centro Militar de Madrid una
gran cooperativa, y de ahí, en fin, que reconociendo el triste estado de la iniciativa individual en Espalía, aconsejáramos en ocasiones diversas el suministro de ciertos alimentos por el sistema empleado en el del pan.
Al general Salamanca se debe la realizacion de este hecho, y es imposible dejar de
reconocer la trascendencia real de una disposicion que, enlazada con otras análogas, dará
por consecuencia un ostensible mejoramiento
de las condiciones materiales de nuestra.ificialidad, y en seguida un aumento paralelo De
consideracion social y facilidades de instruccion. De consideracion social hemos dicho,
sí; pues las clases acaudaladas, y áun muchos
industriales afortunados, desdefian nuestro
uniforme, porque es una declaracion de pobreza. Leen en las mangas la cifra precisa de
nuestros escuetos medios de subsistencia.

poner un 50 por 100. A ménos que no se corodoliesen nuestros políticos los primeros, del
decaimiento de esta industria. En Inglaterra se pide á cada ciudadano una declaracion de lo q11,e tiene y gana. Con arreglo á
este dato hace la Hacienda el repartimiento.
Suele haber declaraciones falsas; hay para
esto correctivos, y la Hacienda, bien informada, sube á veces la contribucion sin consultar
al interesado. Este puede reclamar. Si calla,
otorga.
En fin, los hombres estudiosos no abandonan problema alguno porque sea difícil. El
que aspire á ser hombre político debe saber,
ante todo, que hay que estudiar mucho y sin
descanso, para cumplir dignamente con esta
gran mision de todos los altos mandos: conciliar intereses diversos y acrecer incesantemente el bienestar genera l.
En el cuadro de las necesidades primeras,
rio entran sólo las de alimentacion. Hay que
anadir á éstas las de alojamiento. Pues bien,
el general Salamanca cree poder asignar un
plus para gastos de casa, á los oficiales que no
tengan pabellon. Este plus consistirá en seis
duros mensuales para los subalternos, nueve
para los capitanes y doce para los jefes.
Si esto se hace, imposible será negar al general Salamanca las condiciones de un verdadero hombre de gobierno. Aumentar el bienestar de una colectividad por combinaciones
complejas ~e los propios recursos: eso es gobernar. Lo demás es teatro. ¡Triste teatro, lléno
de dolor, é injusticia cruel por todas partes!

Hay un vulgo que juzga cursi 6 prosáico
ocuparse de este género de cuestiones sociales.
Suenan mal en sus poéticos oídos las triviales
palabras de carne, pan y otras semejantes.
Pero bay que advertir que este vulgo come, ó
es tan desdichado que viste á la moda en vez
de comer, y se queda tan satisfecho. Un mono
sabio tendría poco que envidiará esta clase de
séres humanos. Pero en compensacion hay
Aun entra en el cuadro de las primeras nepensadores como Leroy Beaulieu y otros economistas, que ponen particular empelío en cesidades la de ropas. Llegar á obtener gaconseguir c¡ue todo hombre sea bien alimen- rantías para el disfrute de un mínimum de
alimentacion, casa y vestido, que no autoritado.
Esta escritor ha combatido recientemente ce ninguna queja sobre las condiciones mateel repugnante impuesto de consumos, y dice riales de vida, es el primer paso de toda reorque el obrero francés no gana para vivir es- ganizacion, no!&gt;ª militar, sino social.
Terminemos felicitando al cuerpo de Admitando el pan á 32 céntimos kilo y la carne
nistracion
militar por su inteligente concurso
á 1'50 pesetas. Y con razon replica El Imal
pensamiento
de su director. Y créanos esa
parcial: , ¿Pues qué diría en Espal'ía, donde
oficialidad
que
tanto
lucha en el libro y en la
está el pan á 44 céntimos y la carne á dos peprensa para obtener ciertos ideales de reorgasetash
nizacion.
No hay camino mejor para conse¿Qué diría, en efecto, en este país donde
guir
fuerza
y prestigio verdaderos, que el de
todos los gastos del Estado los sufraga el pocontribuir
á
la solucion del problema econóbre, obligado á comprar al por menor géneros
mal pesados y adulterados? ¿Qué diría del es- mico en los términos en que lo está hacienpectáculo que ofrecen matuteros y vigilantes do ahora mismo.
¡El ayuntamiento de M:adrid, preguntanen esta coronada villa? ¿De los carros detenidos horas enteras, aguardando la invesliga- do á la Administracion militar las con&lt;li·
cion? ¿De los perjuicios que prefieren á este ciones en que podría atender al suminisotro de molestias y tiempo? ¿De sus protestas tro público de pan en caso de carestía extraory lamentacionesi ¿De las mujeres que entran dinaria! ¿Qué más gloria puede desear ese digcarne bajo sus vestidos, ó en el pecho? ¿Del no cuerpo y el ejército á que pertenece? ¿No
numeroso y costosísimo personal que la per- podría esto confirmar lo que tantas veces hemos insinuado? ¿No podría ser esto indicio de
cepcion de este impuesto exige?
Pero ya estamos oyendo gritar á nuestros que el ejército en Espalía tiene los elementos
desgraciados hacendistas: , ¿Y con qué recur- de fondo para una completa reorganizacion
social? ¿Se le negará, al ménos, una ilustracion
sos va á cubrir el Estado sus atenciones?&gt;
Pues con la aontribucion única sobre la ren- en progreso creciente, un companerismo fortata, y sólo en casos extremos con los impues- lecido en la desgracia, y una disciplina tan real
tos, sobre artículos que no sean de primera cuanto mal conocida 6 apreciada?
necesidad ó sobre recreos fútiles.
ALFONSO ÜRDAX.
Sobre los billetes de toros, por ejemplo, el
Estado podría sin escrúpulo de conciencia im•

A combatir en defensa de las ideas que somera- de poner nuestra poca ó mucha iftteligencia al sermente acabo de enumerar, he consagrado varios vicio desinteresado de la verdad; porque bien pue(Co11clusio,i.)
artículos en la Rer,isla de España, en la Reoista, del de decirse que la verdades el contenido de la razon,
y allí donde está la razon, la victoria es segura; la
En primer lugar, comenzaré recordando que en Ateneo .Militar y en la Reoista .Militar Española, y
razon
concluye siempre por tener ra.::::on.
castellano hay una palabra, MILICIA, casi olvidada, cuatro ó cinco folletos, de los cuales mencionaré e¡
Hasta en las luchas de la fuerza, hasta en la
titulado:
Armamciito
Nacional,
en
el
cual
expus8
la
1&gt;ero-que debe volverá estar en uso; palabra que
guerra, en último y definitivo resultado siempre
designa el conjunto del arte y de la ciencia de la teoría de la organi1acion del ejército; y otro cuyo prevalece la razon; cuando la victoria causa estado,
guerra, así como politica es el conjunto del arte y titulo es: La i1istrucci01i militar obUgatoria, que puepuede afirmarse que la razon estaba con los vencede la ciencia de gobernar; 1nedicina, el arte y la de considerarse como la aplicacion a la práctica. de
dores. Ya vislumbraba esta verdad el Rey Sabio
ciencia de curar las enfermedades humanas, y otras la antedicha teoría.
Al procurar que no se perdieran en la rosa co- cuando escribió en Las Partidas que en In. guerra
semejantes que se podrían citar.
mun
del cementerio de la Patriarcal los restos mor- el que tiene razon lleva ventaja á sus adversarios; y
Ahora bien, mi razonamiento es muy claro; sienel más conocido de los modernos filósofos franceses
do la. guerra un hecho social, la milicia es una cien- tales del malogrado D. Francisco Villamartin, y al
ha
dicho: la causa de la civilizacion jamas ha i:-ido
cia perteneciente al grupo de las llamadas ciencias indicar a V. la altísima conveniencia de conmemovencida; de donde se deduce que siempre han conrar
el
segundo
centenario
del
nacimiento
del
marmorales y políticas ó ciencias sociales. A primera
seguido la victoria los que deíendian el progreso
vista quizá. parezca poco importante, cuando no qués de Santa Cruz, no olvidaba yo que llamando humano, que eran los que coqibatian teniendo la
inútil, este cambio de concepto de la milicia, que la atencion pública sobre estos preclaros trata- razon de su parte, segun el atinado consejo del
tradicionalmente se hallaba colocada en el grupo distas de milicia, se conseguiría que ruesen leidas
autor de Las Partidas.
de las ciencias matemáticas; pero á poco que se re- ~us obras, y todos los lectores verían que ni las
Buscar desinteresadamente la verdad, decir
flexione se comprenderá toda su trascendencia en Rejle:»iones Militares de Santa Cruz, ni las Nocio- siempre la verdad, combatir de palabra y de obra
h esíera de la instruccion que ha de darse en las ciones del Arte Jl/ilitar de Villamartin, se podían por la verdad, y hasta, si fuere necesario, morir en
Academias militares y en sus aplicaciones al orga- clasificar como libros didácticos semejantes á los defensa de la verdad, hé aquí las reglas morales
nismo del ejército, que debe ser considerado como tra.tado1dc ciencias matemáticas.
9'era error, y estupendo error, haber clasificado que, estrictamente practicadas, producirían lama1:\ escuela militar de la nacion, segun la atinada
la
milicia entre las ciencias matemáticas, no lo era yor suma de bienes que cabe realizar dentro de lns
frase del conde de Moltke.
limites de la naturaleza humana.
Sustituir en las Academias militares el predomi- menor la idea, vulgarmente admitida, de que la
El más grande de los pensadores mode1 nos, quizá
nio del estudio de las matemáticas con otros estu- cultura científica y literaria perjudicaba á. los mi- el más grande de los pensadores que hasta ahora
litares;
y
esto
se
decía
en
Espana,
en
la
Península
dio!!! verdaderamente propios de la profesion de las
han nacido, el autor de la Critica de la raum pura,
armas; en primer término la historia militar en Ibérica, aquí donde, segun la acertada observacion ha escrito proíundas consideraciones para destruir
sus dos distintas manifestaciones; historia de las de los hermanos Federico y Augusto Schlegel y de el error más grave de la filosofía moral, la atenuait.leas militares tal como aparece en las obras de los M. Simonde de Sismondi, las letras y las armas han cion de la exigencia de decir siempre la verdad,
~ratadistas de milicia; é historia de los hechos mili• vivido siempre en amiga.ble consorcio; aqui donde suponiendo que existe un cierto derecho á. mentir
t:lres, esto es, historia. de la guerra y de la organi- fueron soldados nuestros tres mayores genios del por caridad. Jamas la mentira puede ser un bien.
zacion de los ejércitos, y despues moral militar, es- arte, Cervá.ntes, Camoens y Calderon, y donde mu- Se me dirá. que esto no es exacto, porque para dar
trategia, táctíca, geografía militar, reconocimientos rió en un asalto el Maestre de Campo Garci-Lasso á un hijo la noticia de la muerte de su padre es nemilitares, los conocimientos matemáticos suficien- de la Vega; aquí donde generales como D. Diego cesario runtir JJ()r car·idad, puesto que no se le dice
tes para poder levantar planos militares, que no re- Hurtado de Mendoza, el príncipe de Esquilache, don sin prellmbulo: «Ha muerto tu padre.)&gt; Aun en este
quieren la exactitud de los planos geográficos, de- Francisco Manuel de Mela, el conde de Rebolledo, caso, obsérvese que tampoco se le dice: «Tu padre
recho militar, comprendiendo bajo este nombre la D. Eugenio Gerardo Lobo y el conde de Norona, no está completamente bueno;» sino que se emplea
parte de derecho internacional y público que con se han desdef'l.ado de pulsar la lira del poeta; real- esta fórmula consagrada por el uso: (&lt;Tu padre está
Ja milicia se relaciona; tal debía ser el inmediato mente que para afirmar que la ignorancia es ma- enfermo, gravemente enfermo y sin esperanzas de
dre fecunda de las virtudes militares, era preciso
1 esultado de aplicará la ense1ianza profesional de
vida;)&gt; fórmula que el hijo sabe bien lo que significa
los oficiales del ejército el exacto concepto de la desconocer por completo la historia de las letras y y no Je queda duda de que lo que Je han querido
de las armas en la Península Ibérica. A combatir
riencia. de la guerra.
decir es que su padre ha muerto.
La cuestion del organismo que debe tener el ejér- tan absurda afirmacion dediqué yo las dos edicioNo J1ay ninguna ocasion en que sea conveniente
cito, tambien queda resuelta con la misma conside- nes de lfli libro Letras y Armas, y las coníerencias el usO de la. mentira. La verdad os hará libres. Si: la
que expliqué en el Ateneo de Madrid, desenvolvienracion ántes apuntada de que la guerra es un hedo el siguiente tema: La ciencia M la gxerra en sus verdad librará á los séres humanos de las pesadas
cho social; porque siendo esto así, todos los indivirelaciones con el estado actual de las demas ciencias. cadenas del error, que impiden á la inteligencia la
duos·que viven reunidos formando las sociedades
Creo, amigo mio, que lo dicho basta para demos- realizacion de todo el bien posible en esta vida terhumanas que se llaman naciones, tienen la obligatrar la exactitud con que afirmé, en el comienzo de renal.
cion moral y jurídica de contribuirá evitar la guerHe comenzado esta carta explicando la idea íunesta carta, que en mis escritos podrán faltar las exra, y caso de no conseguirlo, de combatir al lado de
celencias que avaloran las grandes obras literarias, damental de mis escritos y de mis discursos en el
la causa que consideran justa, •sta alcanzar su
Parlamento y en las asociaciones científicas y litepero que siempre se hallará. en ellos algo de la rectriunfo por medio de la fuerza, ya que con la fuerza
rarias, y despues, olvidando esta explicacion, he
ta intencion que ha guiado mi pluma, algo de mi
se pretenrie vencer á la justicia.
constante deseo de contribuir, en la medida de mis comenzado á desenvolver una teoría general acerca
Las perturbaciones del tlered10 causadas por los
fuerzas, á la defensa de la verdad, tan oscurecida á de las luchas del pensamiento en la Edad Moderna;
individuos, el crimen individual, debe y puede ser
y llevado por el enr.a,denamiento de mis raciocinios
veces por las nubes de la duda, y más aún por las
reprimido por las instituciones de seguridad, comhe vuelto á ocuparme de ideas ya emitidas ante•
densas sombras del error, que engendra el extraprendiendo con este nombre desde el alguacil que
riormente; ideas cuya completa exposicion requevío de la inteligencia y perpetúa el consentimiento
conserva el 6rden en el juzgado, hasta la Guardia
riría an.adir á lo ya dicho, largas y meditadas concivil que presta sus servicios en los caminos; pero de varias generaciones.
sideraciones, que ahora no serian oportunas, y por
En las luchas del pensamiento contemporáneo,
ias perturbaciones del derecho causadas por granlo tanto, me parece, amigo mio, que será lo más
luchas en que aparece puesto en tela de jucio desde
t.l.es agrupaciones humanas, ya se llamen partidos
prudente poner aquí término á los extravíos de mi
la cau.sa de las causas, el primer principio de todo lo
políticos en las guerrJL:i civiles 6 ya naclones en las
pluma, ofreciendo á. V. el testimonio de su sincero
que existe, hasta la realidad de nuestra propia exisguerras extranjeras, sólo pueden evitarse 6 tener
tencia; en las luchas del pensamiento contemporá- afecto su invariable amigo,
un íeiiz término mediante el concurso de todos los
LUIS VJO.\RT.
neo, los que permanecen indiferentes sirven á la
ciudadanos útiles para el servicio de las armas.
Madrid 5 de Setiembre de 18St.
peor de las causas, la del egoismo individual; egoísDebe desaparecer la diferencia entre militares y
mo cobarde que condenaba el gran poeta Aguilera
paisanos que hoy existe; porque en tiempo de paz
E1cmo. Sr. Tenienle General
todos los ciudadanos deben ser paisanos, y en tiem- escribiendo con noble indig-nacion:

LAS LUCil!S DEL PENSAMIENTO

•

•

de guerra tot.l.os deben ser militares.
Lo que hoy se llama ejército permanente, debe
trasformarse, como ántes indiqué, en la Escuela
militar de la nacion; los oficiales habrán de ser considerados como los profesores de milicia de sus conciudadanos; la permanencia en las filas quedará
reducida al tiempo necesario para adquirir la instruccion proíesional del soldado; por medio de exámenes debe consentirse la rebaja del tiempo de
servicio á los que prueben que ya saben la instruccion del recluta y la táctica de las tres armas; y de
todo lo dicho se tleduce que lo que hoy se nombra
s~rvicio militar obligatorio, debiera nombrarse iJis-

JJO

t1·:tccio1J militar obligatoria.

«No arrojará cobarde el limpio acero
Miéntras oiga el clarin de la pelea,
Soldado que su honor conserve entero;
Ni del piloto el ánimo flaquea
Porque rayos alumbren su camino
Y el golfo inmenso alboro~arse vea.»
Si: cuando vacilan y caen las instituciones sociales de los tiempos pasados; cuando la civilizacion
europea parece amenazada. de una decadencia moral semejante á ta que produjo la clesaparicion de
las antiguas civilizaciones del Oriente y del mundo
greco-romano, todos)os que vivimos en este último
tercio del siglo x1x, tenemos la evidente obligacion

•

D. JOSÉ DE B.EIHA Y FRIAS DE LATORRE
Cllnde de Oricain.
Nos complace el poder hoy dar cabida en las páginas de LA lLUSTRACros MILITAR al retrato del Teniente General D, José de Reina y Frias de Latorre,
veterano oficial de la primera. guerra civil, y distinguido caudillo de la segunda, en quien con extrana
íortuna se reunen muchas de las cualidades que
deben adornar al hombre dedicado á ejercer autoridad sobre sus semejantes, y las que son necesarias
al que vive en medio de las luchas políticas y sociales; sobresaliendo entre unas y otras una gran fir~
meza de carácter y una consecuencia acrisolada en

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LA lLtJSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

•

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D. JosE DE RETSA

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Y FRÍAS. YrCEPRESJDCWE DEL CO'-GRESO

FRANCIA.-Tmo

~ACIO~AL Es \'rscE~sE~

5ó1

�LA ILUSTRACION MILITAR

562

Cuenta el general Reina cincuenta y dos anos de
y 7 de Mayo, mereciendo la cruz de San Fernando.
efectivos servicios, y está condecorado con las granAscendido á primer comandante, fuédestinado al
des cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar
afectos.
regimiento de San Marcial, tomó parte en las operaNació D. José de Reina en el pueblo &lt;le Fuente de
Isabel la Católica, San Gregario el Magno, Francis~
ciones llevadas á cabo en la Mancha y Valencia conco I de Nápoles; hallándose ade-nas en posesion de
la. Pena, provincia de Zamora, el 22 de Febrero
tra los rebeldes carlistas, y pasó despues á Catalude 1820, cuando Espafia entera se conmovía al grito
otras nacionales y extranjeras l de varias de disn.a, donde se encendió de nuevo la guerra civil. Haslanzado en las Cabezas de San Juan. Doce anos destincion por servicios de guerra.
ta 14 de Mayo de 1849 permaneció en activa campaSobresalen entre sus varias y a¡ reciables aptitupues fué cadete del regimiento infantería de Castin.a, concurriendo á numerosos combates, y obtuvo
des, especialisimas dotes para el mando. Aquellas
lla, y en 1835, ascendido á subteniente por haber
el empleo de teniente coronel. En la expresada feolvidadas palabras de esa Ordenanza siempre invoterminado sus estudios, salib á. campana contra las
cha embarcó en el puerto de Barcelona con el
cada para el castigo, nunca para la consideracion,
huestes absolutistas, y recibió el bautismo de fuego
cuerpo P.xpedicionario destinado á los Estados Pongraciable en lo que pueda, etc., han sido recogidas con
en la. accion de Castrejana, el 23 de Junio; brillante
prudente discrecion y oportunidad por este distinhecho de armas con que el general La llera llevó á tificios.
De regreso á Espan.a~ en Diciembre de aquel ano,
guido jefe, sin menoscabar su carácter ni debilitar
cabo la liberacion de la invicta Bilbao.
sirvió diferentes destinos y cursiones. Mandó el basu autoridad, en términos que donde quiera que
La guerra dinástica ofrecía, entre sus horrores,
tallon cazadores de Tarragona, y ascendió á coronel
ejerce algun cargo deja imperecederos recuerdos,
un porvenir de gloria y de fortuna á la ~ntusiasta
por la gracia general de 1854. En Julio de 1856, disy siente la sa.tisfaccion de ver elevarse hasta él, trijuventud militar. El subteniente Reina poseia cuantinguióse de un modo extraordinario durante los
butos constantes de estimacion y reconocimiento
to es necesario para distinguirse y alcanzar una
sucesos que tuvieron lugar en esta corte: Puesto al
por la carinosa solicitud con que atiende á sus su~
honrosa reputacion como base de brillante carrera,
frente de la principal columna de ataque, secundó
ó una muerte que el corazon del verdadero soldado
con rara inteligencia. las brdenes del general mar- bordinados.
no rehusa jamas. No hay para qué decir si aceptó
qués del Duero, arrojando ú. los insurrectos de la
EL ALMI&amp;ANTE COU!tBET
con júbilo la ocasion que se le presentaba. Desde
calle Mayor, Platerías, Plaza Mayor y otros.¡,untos
No es seguramente desconocido para ninguno de
este momento su nombre se asocia á tollos los heinmediatos, causándoles numerosas bajas de m~r- nuestros lectores el nombre del bravo é inteligente
chos notables de aquella guerra fratricida; á las órtos y prisioneros, y apoderimdose de su artiller1a y
marino que en remotos y procelosos mares defiende
denes del insigne Córdova pelea en la gloriosa batabanderas. El Gobierno premió estos servicios con el
el honor del pabellon francés, haciendo ver á la
lla de Mendigorría, combate en las Merindades, en
entorchado de brigadier.
Europa y al mundo que aún alientan en su patria
Valma.seda, Arciniega, Avellaneda, Borledo, PallanFué sucesivamente gobernador de lluesca, jefe
dignos herederos de Juan Bart y Duquesne, de La
ges, Barandas, Cobides, Penatlor y Camella, y otros
de brigada en los distritos de Castilla la Nueva y
Galisoniére, de Suffren y de Laperousse.
y otros encuentros, cuya sola enumeracion es fatiValencia, director de la Escuela central de Tirso,
El último hecho de armas, que ha cubierto de
gosa. Persigue al rebelde Sanz en Astúrias y regreestablecida en la Moncloa; y habiendo ascendido á
sa al Norte, á tiempo de poder asistirá la memora- mariscal de campo en Enero de 1864, se le nombró gloria á la armada francesa en China, pone de relieve la figura de su jefe, el modesto y á la par in--:
ble batalla de Luchana, alcanzando por su distinguívocal de la Junta permanente de Inspecr.ion creada
trépido almirante Courbet, proporcionándonos á
• do comportamiento en este hecho, la cruz de San
en la direccion de Infantería.
nosotros la satisfaccion de consagrarle estas breves
Fernando.
Aunque se encontraba de cuartel en Madrid, al
lineas, complemento del homenaje que á sus virtuFormando parte del ejército de Espartero, se
estallar la insurreccion de 22 de Junio de 1866, el
des
militares rendimos, al publicar su retrato; con
mantiene todo el ano 1837, en constantes operacioGobierno lo empleó en aquellos momentos; dándole
lo que creemos interpretar fielmente los sentimiennes de guerra, midiéndose con el tenaz enemigo en
en seguida el mando de una division en Catalun.a,
tos de nuestros favorecedores.
Amezagan.a, lineas de Hernani, lrún y Fuenterrabia,
con la que persiguió á los partidos insurrectos basEl almirante Courbet es natural de Abbeville,
Oyarzun y otros parajes de menor significacion en
ta hacerlos internarse en Francia. Confiósele á poco departam'ento del Somma. Nació en 1821; á 1011
la historia de aquella guerra.
el mando de una division en Castilla la Nueva, y
veinte anos ingresó en la escuela politécnica, y desDurante los anos de 1838 y 183&lt;J asiste á las renien lfi de Julio se le nombró capitan general de las pues de uno de permanencia en dicho establecidas acciones de Oria y Urnieta, y forma parte de la
Baleares, cargo que dimitió en Marzo del ano si- miento, salió con el empleo de aspirante de Marina.
expedicion dirigida sobre Tagollaga. Concurre á la
guiente, y para el que volvió á elegírsele en Julio
Todos sus ascensos constan obtenidos por antitoma de los fuertes de Vera y pasa despues á guargüedad de escala: alférez de navío en Noviembre
necer la linea de Guipúzcoa, encontrándose á poco de 1808.
Al verificarse la Revolucion, quedó de cuartel¡ y de 1856; capitan de fragata en el 66 y de na vio en
en la toma de Ramales y Guardamino, y en la imhallándoseintimamente ligado por su lealtad oideas
el 73; estos son los datos tomados al vuelo de su
portante aceion de Villarea\ y Durango.
á la causa de S.M. la Reina dona Isabel ll, no tardó
hoja de servicios que prueban el aserto. En 1857 ya
Desde Diciembre de 1838 pertenecia á la Guardia
en pasar á unirseie en Francia, por lo que fué dado sus méritos lo hicieron ascender á la cruz de la LeReal, y en Octubre de 1839 pasó á desempenar el
de baja en ejército. En Octubre de 1873, el Gobierno gion de honor. Des pues navegó por todos los mares
destino de ayudante de campo del general D. Diego
del Sr. Caste!ar lo reintegró en su empleo, como á. del mundo, desempen.b importantes comisiones y
de Leon, de aquel brillante caudillo á. quien sus
todos fos generales que se hallaban en su caso.
algunos destinos modestos, hasta que al ascender á
contemporáneos llamaban entónces el Murat espaTriunfante la Restauracion, fué D. José Reina as- ca.pitan de navij, se le confirió el mando de la 1franol, sin pensar que habia de asemejársele hasta en
cendido á teniente general, y en Agosto de 1815 ob- gata blindada Saooie. En Octubre de 1874 pasó á la
el final trágico de su carrera.
tuvo el mando del primer cuerpo del ejército del Escuela de defensas marítimas, y en 181'1 se le
Al lado del general Lean concurrió el teniente
Norte. El 3 de Setiembre avanzó hasta Aoiz para nombró jefe de Estado Mayor de la escuadra de
Reina á tan renidas funciones como lo fueron las
impedir la entrada de Dorregaray en Navarra, y se
de Menaella y Penacortada, sitio y toma de Segura
evoluciones.
apoderó, á viva fuerza, de dicho pueblo, siguiendo
Promovido al empleo de contraalmirante en 1878,
y Castellote, accion de Mora de Ebro. Asistió luégo
la persecucion del enemigo hasta Navaseués, y pose- desempen.ó el gobierno superior de Nueva Cale·
á todas las operaciones del sitio de Morella, hasta la
sionándose de los desfiladeros de los valles del Rondonia durante dos anos. En 1882 mandó una divirendicion de la plaza, obteniendo en recompensa el
cal y Salazar. En 20 del mismo mes desalojó á los
sion de la escuadra del Mediterráneo, y cesó en este
grado de comandante, y perteneció luégo al cuerpo
contrarios de las posesiones de Huarte, Villalba y
destino para pasar á encargarse de la flota destinade ejército que rindió la plaza de Berga, obligando
San Cri•tóbal.
á que buscaran refugio en Francia las últimas troda al Tonquin.
Continuó luégo protegiendo el aprovisionamiento
Sus condiciones, que el Gobierno francés aprecia.-.
pas que capitaneaba Cabrera.
de las plazas de Pamplona, Otéiza, Lárraga y Lerin;
ha ya con bastante tino, se manifestaron con
Harto sabido es que, conseguido el triunfo, las
y al saber que el enemigo sitiaba á Lumbier, diriacierto extraordinario en cuanto se le ofreció una
rencillas que venían dividiendo á las huestes isabegióse sobre este punto con siete batallones, é hizo
ocasion propicia. Presentóse ésta en Agosto de 1~
linas, se encendieron hasta producir una guerra imlevantar el bloqueo despues de empellado combate,
con la inauguracion de las operaciones contra Hué.
placable. Triunfó por el pronto el afortunado pacifien que se apoderó de Ripodas, Arbucias y Domen.o.
Courbet comprendió al punto que era necesario incador du Espana; pero en 1841 estalló contra él imHasta muy avanzado Noviembre continuó en las potimidar al equivoco soberano annamita, y no vaciló
ponente insurreccion capitaneada, por Leon, o· Do~
siciones conquistadas, sosteniendo constante canaen adoptar una resolucion enérgica. La capital
nell, Concha, Borso y otros acreditados caudillos.
neo con el enemigo. El 21 de dicho mes concurrió á.
quedó asegurada, sus fuertes conquistados por los
Aún venció el Regente; noble y generosa sangre
la liberacion de Pamplona del bombardeo, y ocupó
franceses y el monarca sucumbib á todas las concorrió en los cadalsos, y Reina, unido por vínculos
las poskiones de Alzuza con la primera division,
diciones, viéndose privado desde entónces los
de amistad y afinidad de ideas á los caudillos vendespues de un vivo combate, miéntras la segunda
banderas negras de su principal aliado y de los recidos, tuvo que abandonar su país y buscar asilo en
tomó á Monreal y la tercera se estableció en el valle
cursos que la proporcionaba el imperio ann!',mita.
la vecina Francia.
de Mutilvas. Al siguiente dia se hizo dueno de las
Despues el asalto de Sontay y la gloriosa campa·
Regresó en 1843, á la caida del Regente, y desemposiciones de Huarte, Miravalles, San Cristóbal y
na del mes de Diciembre rodearon el nombre del
peM el destino de ayudante del general D. Manuel
Oricain, tomando una parte muy activa al frente de
almirante de un gran prestigio á los ojos de propios
de la Concha, pasando luégo de segundo jefe al p'ro•
las tropas que atacaron al último punto.
y extranos. El libro Rapp-0rt sur la p1·ise de SMta.v,.
vincial de Santander, y mas tarde, con el mismo
Desde que terminó la guerra ha&lt;lesempenado los
de
que M. de Courbet es autor, da interesantes ~o·
cargo, al de Ciudad Real.
cargos de director general de ingenieros, consejero
ticias sobre este hecho de armas y avalora su irnEn 184.8, hallándose en Madrid, en clase de ayude Estado, inspeccion de carabineros, y director
dante del general D. Fernando Fernandez de Córdogeneral ge la Caja y recluta de los ejércitos de portancia.
Oportunamente nos ocupamos en resenar el bom·
va, senalóse en los combates sostenidos contra el
Ultramar.
paisanaje y tropas insurrectas, los dias 26 de Marzo

las más duras pruebas, respecto á sus opiniones y

•

,

653

LA ILUST.RACION MILITAR

-

bardeo de Fu-Tchu, y dimos una vista de la ciudad
y del puerto en el momento en que la es
d
fr
,
d
1
• cua ra
ancesa,
,orma
a
en
orden
de
batalla
l
b
.
, se aprestó
a com a.te. Sabido es el admirable resultado de
este hecho.
.
t e Courbet
hº
. La temeridad del al miran
izo
relativamente
fácil
una
operacion
q
.
t da
é
.
ue, eJecua con m nos tmo y cálculo. hubiera probablemente reportado un desastre á la nacion francesa
6 grandes pér_didas por lo ménos, miéntras qu;
obrand~ el almirante con la prudencia y habilidad
de~ genio, alcanzó cuanto podía prometerse, consig~tendo .s~car sus naves sin averías y su tripula.cion casi mtactas.
El premio de sus talentos lo ha encontrado Courbet, ~á~ que.en_las re~mpensas del Gobierno, en
la opm1on publica unanime en manifestarle por
boca de la ?rensa, el entusiasmo y el reconocimiento de 36 millones de franceses.

NAVEGACION AÉ&amp;EA
A su fi_empo nos ocupamos preferentemente de
los es_tud~os y ensayos practicados por los capitanes
del eJ_érc1to fra~cés Renard y Krebs, cuyos trabajos
constituyen los ultimas progresos en tan trascendental rama de las ciencias.
. N~ en~raremo~ á reseí".lar la biografía de estos dos
d1stmgu1dos oficiales de ingenieros; biografía que,
por otra parte, está condensada en el martirologio
qu~ por fatalidad inexplicable ha de recorrer todo
sabio ~ue~ despues de una agitada vida de estudios
y sacnfic1os, consigue aportar un nuevo adelanto
á. la ~archa progresiva de la civilizacion. La construcc1on_ del globo, modo de unirle á la camisa, forro~ del t1mon y de la hélice, y el aparato motor eléctrico, empleando el procedimiento de la pila dividida e~ c~atro_ se~ciones para obtener la tension y
contmu1dad md1spensables, constituían otros tantos
problemas cuya solucion esperaba el mundo científico con mal disimulada impaciencia.
La solucion parece haberse encontrado. Las dimensiones del globo Renard y Krebs, grabado de la
pág. M.6, son: 50 metros 42 centímetros de largo·
8 met~os 40 de diámetro¡ 1 m. 4.0 de ancho, y
de volumen. Para un trabajo eléctrico de 840 kilogr~metros y 46 vueltas de hélice por minuto, se requiere una fuerza de 46 kilógramos; su peso por caballo hora es de 19 kilógramos 356 gramos.
En el primer experimento recorrió el globo 7 kilómetros 600 metros, medidos en el suelo, en 23 mi•
nutos. La velocidad del viento fué casi nula, y se
emplearon 32 elementos de pila; la ¡ierza eléctrica
gastada fué, por lo tanto, de 250 kilográmetros ó lo
que es lo mismo, poco más de tres caballos. ,
Estas experiencias confirman la opinion general que ~onsidera resuelto el problema, cuya trascendencia es tan grande que casi vislumbra la inteligencia ~umana. Aú~, sin embargo, se esperan
algunas meJo!'as en el sistema para dar estabilidad
á. _la ~a~cha, perfeccionar la forma del globo y
d1sm1nU1r la resistencia de la atmósfera; aproximar
los centros de traccion para evitar el momento perturba~or_ de estabilidad, y obtener una fuerza capaz
de resistirá los vientos generalmente reinantes.
La emulacion producida con estos ensayos ha
da~o por resultado el descubrimiento de otros trabaJos, hasta ahora sólo del dominio de sus autore~
Y que contribuirán tambien á perfeccionar los pro~
gresos de la navegacion aérea.

1.864

EL Tl&amp;O NACIONAL EN VINCENNES
E_n diferentes ocasiones nos hemos ocupado de
Jaa mmensas y positivas ventajas que en los países
~odernos se reporta fomentando la instruccion del
tiro al blanco, como ramo de la ensef\anza pública·
complaciénd~nos_en detallar, por medio del dibuj¿
Y de la explicacrnn, los grandes certámenes que
anualme.nte se celebran en Suiza; nacion á que no
puede disputarse el privilegio de haber dado la
pauta para estos solemnes concursos.
. Fran~ia ha seguido el ejemplo de la liberal Helvecia, estimulando á las clases populares á inscribirse
en _las sociedades de tiro, y ejerciendo activa é inteligente propaganda paru. despertar la aficion al

uso y mane~o de las armas de fuego, en términos
de_ ~ue esta mstruccion resulte tan nacional como
mthtar.
. Los resultados han sido más satisfactorios cada
d1a; pero hasta el ano actual sólo habianse verificad~ certá~enes parciales por los diferentes gimnastas y sociedades de tiro. Era preciso conocer los
adelan~o~ ~btenidos por estas diversas agrupacio~es, é. imciar una propaganda más eficaz1 y éstas
tdea_s impulsaron á llevar á cabo el gran concurso
de tiro que se ha verificado en el polígono de Vincen_nes desde el 31 de Agosto hasta el 15 del fin d0
Setiembre.
ª
Las socie~ades aceptaron con júbilo la idea de
una federac1on que debía unir en un campo comun
de ensayo á los que quizá manana empunando las
,~rmas que la nacion les confía, ha~ de consagrarse
a la defensa del honor nacional
Sin ~m~a.rgo, e_l pensamiento.pareció ofrecer en
u.n prmc1p10 sertas dificultades. De creacion remente la mayor parte de las sociedades, carecían
de ind_~ ?º~ que at.ender á los gastos de trasporte
de s s md1v1duos y a otros crecidos desembolsos· y
en ~nuchas de ellas se echaba de ver la !8.lta de~hes1on que generaJmente se nota en las institucio•
nes que llevan poco tiempo de existencia.
.
Lo que los tiradores no podían intentar por falta
de. recursos, lo ha hecho una gran asocia.cían que
e~1ste en Francia: la Liga de los Patriotas. Esta soc:edad asumió la iniciativa, y sus programas circularon e? breves dias por los departamentos, invitando a todos los franceses á concurrir el 8l de
Agosto al polígono de Vincennes, que el ministro de
la G~erra cedió al comité directivo, dando asi testimomo del inte;és qu~ al jeíe del ejército inspiraba
esta gran mamíestac1on de vitalidad nacional.
. El aspecto del polígono, de que puede formarse
idea por el grabado de la pág. 551, era por demás
p~ntoresco. Todas las tiendas y pabellones estaban
v1stosam_ente adornados con banderas y gallardetes mult1.colores, facilitad:1.s por el ministro de Marina. Un kiosko y algunas tiendas servían de alojamiento á un destacamento de tropa de linea; elegan:es pabellone~ se construyeron parala junta directiva, y otro mas vasto y primorosamente adornado con destino al Gobierno y sus representantes.
En el costado derecho, unido al pabellon de
honor se elevan cinco pabellones de tiro, á los cualos nombres de Gambetta Cha
yles se. dieron
t . ( l
,
nzy,
ercrnge or1x e guer~ero galo, defensor de Alesia)
Y Juana de Arco; el quinto, que era el mayor, se denominó de la Alsacia-Lorena.
N_o r~senaremos ahora la disposicion en que se
verifico el certámen, ni el órden en que las sociedades de tiro concurrieron; aquellas reglas son generales en todas las solemnidades de esta índole y
los demas detalles no ofrecian novedad y atractivo
para nuestros lectores; baste decir que este primer
ensayo en grande escala ha superado ;con exceso
las esperanzas de sus iniciadores, abriendo ancha
senda á la emulacion, y el entusiasmo ha sido tal
que apénas terminado el certámen, se han plantea~
do las bases de otro que, con más carácter de so·
lemnidad, deberá verificarse en el próximo estio.

ANTAÑO Y HOGAÑO
Un veterano de los inmortales tercios de Pedro
Paz yde Cha pin Yitelliy un oficial de la época actual.
El ~ntrast~ no puede ser más vivo, y más original
al mis~~ tiempo. Uno y otro simbolizan dos épocas
muyd1stmtas, entre las que median dos siglos y q
.
b
'
w
sm em argo parecen separadas por un evo. Es que
en ese tiempo
la humanidad ha caminado de u
..
mo d o vertlgmoso; al compás del émbolo de la máquina de vapor que salva los espacios y une en breves ~ias los continent~s. Tal vez se tome por una paradoJa; pero desde Atila á Cárlos V hay ménos distancia que desde Lutero á Napoleon. El mundo en
aquel periodo marchó, en éste i·.orre; en aquel se
modificó lenta y gradualmente, ahora se trasforma ~e impro~'iso,. merced al descubrimiento que
reahza en el s1lenc10 de su gabinete un Fulton ó un
Edison.
Sin duda estas incoherentes reflexiones acudie-

ron en tropel á la mente del Sr. Rincon cuando dibujó esas dos expresivas figuras, tipos de dos sociedades ta~ distintas, que se ven en las páginas 554.
Y 555. Acierto tuvo en la eleccion del asunto· el contraste resulta, y no obstante, puesto el uno' al lado
del otro, se advierte desde luégo un rasgo propio
que les es comun 1 porque lo es tambien á su raza
Y ese rasgo es la indiferencia, vicio ó virtud, coro~
~ueramos ll~marla, que á veces se traduce por el no
1-mporta morir, de nuestros padres, en la lucha in~ortal de la Independencia, 6 por el viDir es ¡0 qUI'
tmporta, que ya vamos aprendiendo á decir nosotros, sin balbucear y sin sonrojarnos.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IIUTAR DE llCANTARA

(/Jontinoacion.)
El infante D. Sancho, que procuraba la ayuda del
maestre contra el Rey su padre, le invitó á pasar á.
C6rd.oba; el maestre, aunque no se le ocultó la inte~c1~n, no rehusó la invitacion, por tratarse de un
prmc,i&gt;e que había de suceder á. su padre en el trono; pero en la. ~ntrevista se resenó su opin ion sobre las propos1c1ones del infante, tomándose tiempo para dársela á conocer, con el fin de ver si en.
con traba salida honrosa, como acaeció por tener
D. Sancho que salir para Badajoz, que pronunciada
en su fa ,•or, había vuelto á la obediencia de D. Al.
fonso; _el maestre, por su parte, fortaleció las villas
Y castillos de Aforan y Cote, y fué á su maestrazgo
para ordenar la defensa contra el infante y Rey
moro de Granada, con quien aquél estaba coaligado, despues de lo cual partió para Sevilla á dar
cuenta á su Rey de lo sucedido. Agradeció mucho
al ma:stre sus buenos servicios, y puso a Badajoz y
c~nce~os de la Extremadura bajo su mando y obed1enc1a, ~u~ negaron á D. Sancho cuando se pres~ntó á ex1g1rsela de nuevo, por lo cual se fué á Mérida, donde supo que sus hermanos los infantes don
Juan Y D. Pedro recorrían el reino de Lean solicitando su ~yuda ~ obediencia, y que D. Lqpe Diaz de
Haro hacia lo ~tsmo en Castilla, y finalmente, que
su padre, 1;0ahgado con el Rey moro de )1arruecos
esta?~ ~n Ecija é iban sobre Córdoba, á cuya ciudad
se dir'.g,ó D. Sancho con tal diligencia, que anduvo
las vemhdos leguas en dia y medio; D. Alfonso y el
Rey de Marruecos, que tuvieron noticia de la llegada ~el ~nfante á Córdoba, concertaron por medio de
em1sar1os_con D. Ah•aro y D. Diego Lopez, hijos de
D. ~uan Nun~z, que ~uardaban el puente, el que
tuv1e~an a!!led1ada la ciudad veiutiun dias, para en
este .tiempo recorrer ellos las que seguían la voz
del rnfante, haciendo guerra á muerte· pero con
t,ldo su empeno no logró el apoderarse cÍe ninguna
ciu~ad ni castillo, el Rey de Marruecos se volvió al
Africa y D. Alfonso á Sevilla.
Encontrándo~e D. Sancho libre de estos enemigos, tuvo una entrevista en Pliego con el Rey moto
d? Granada, confirmando en ella los tratos que teman hechos, devolviendo á éste el castillo de Arenas, que su padre D. Alfonso había tomado; terminada la conferencia, el lley moro se volvió á Granada~ D. Sancho á Córdoba, en donde estuvo muy
poco tiempo, pues marchó á Alcánt:lra en busca del
maestre, porque sabiendo que au hermano el infante~- Pedro_ andaba en tratos con el Rey su padre,
t~~11a gran rnterés en captarse su voluntad, y suced10 que éste no estaba en Alcántara, y sí el comen~
~ador mayor D. Fernando Paez., el cual acogió al
mfante, que agradecido hizo Je nombraran maestre
los caballeros que allí se encontraban, otorgándole
la merce l de tres mil ochocientos maravedís de
renta sobre la mart~niega de Ciudad-Rodrigo, que
~us antecesores habtan concedido al maestre de Ja
o~en de San Julian del Pereyro¡ tiene esta conces1on la fecha de 5 de Marzo de 1283. Con la de un dla
ánte~ ~on~rmaba en Sevilla el Yerdadero maestre
el pr1vileg10 de merced de las villas de Mora Jerpa
Nadar y Moran, hech&amp; por D. Alfonso á. la r~ina d;
Portugal doila Beatriz, su hija.
(Se co•tinuará.)
ANGEL A~AREZ DE ARAUJO y CUÉLLAR.

�654

LA ILUSTRACION MILITAR

EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
(Ooncluswn.)
Estas positivas ventajas no se hallan fácilmente
en otro género· de oficio 6 industria; pero tiene el
inconveniente de llevar consigo el estigma de soldados pretorianos, mal mirados, por regla general,
entre las clases restantes de la sociedad, pues ya
no se le considera como á un hijo, un hermano 6 un
amigo que paga la deuda que al nacer contrae con
su ¡&gt;átria, sino como á ilota sometido á la
esclavitud voluntaria.
Fácilmente se deduce que estas condiciones no contribuyen á elevar su nivel
moral, ni tiene en su espíritu gran arraigo el sentimiento del honor y del deber.
Cumple su obligacion por interós ó por
costumbre; á fuerza de repetir los mismos
movimientos, y con invariables campaneros ó camaradas, pierde su individualidad para convertirse en el eje, engranaje
6 rueda de una máquina. Despues de diez
ó doce ai'los de roastbeff y cer¡;eza, que
constituye su alimento esencial, sólo sirve
para reengancharse sucesivamente.

El reclutamiento de oficiales se verifica
tambien de un modo particular. Basta solicitarlo del ministro de la Guerra y someterse á un exámen, cuyo programa corresponde á las clases Ele segunda ensei'lanza. Aprobado en este ejercicio teórico, el
aspirante recibe el titulo de teniente provisional, siendo admitido á prueba por un
afio para su instruccion militar práctica.
Si obtiene buena conceptuacion, una vez
terminado el plazo, ingresa en la escala
para alcanzar los ascensos por antigüedad,
hasta comandante inclusive, en que empieza la eleccion.
Se exceptúan de esta regla los oficiales
de artillería é ingenieros, que necesitan
aprobar mayores conocimientos en una
escuela especial.
Abolida la venalidad de los empleos, se
ha impedido la permanencia en las fila~
á los hijos de la aristocracia y de opulentas familias. El empleo de capitan se vendía, en 1870, por 80.000 francos, próximamente; el de mayor, por 120.000; el de coronel, por 200 y 300.000. Y no es sblo el
ilu~tre ~foltke quien deplora la separacion
tle esta clase de oficiales del servicio; los
mismos ingleses declaran que desde la
supresion eitatla, el servicio de la Reina
ha perdido su principal mérito. Segun
ellos, el soldado, para seguir á sus superiores en el combate, necesita hallarse
convencido de que la piel de su jefe vale
más y representa un capital diez 6 veinte
veces mayor que la suya. Todo este cúmulo de circunstancias hacían de h, oficialidad inglesa una de las más aristocráticas del universo, pero no e.e las más instruidas, porque es muy cómodo dejar al
cuidado paterno la adquisicion de un empleo que el mérito propio no hubiera ja;
más conquistado, y muy satisfactorio encontrar luégo un capital respetable cuando convenga obtener el retiro.
Pero en la actualidad, faltos de tan halagiieflas
esperanzas, los oficiales solicitan el pa~e á la reservas desde que alcanzan el empleo de capitan,
disfrutando cómodamente medio sueldo. Los grados
superiores son patrimonio de la nobleza, generalmente, cuyos individuos, pertenecientes en sumayoría á las familias de los lores del reino, atraviesan sin trasmision el espacio que existe entre el
empleo de teniente y el de coronel.
Los sueldos de cada categoría son exorbitantes,
especialmente en campan.a. Un teniente de infantería cobra en las colonias 10.000 pesetas anuales, y
en esta proporcion los demas empleos. No obstante,

• aún esta asignacion es insuficiente para la vida disipada del oficial. El sistema de asociacion, que debía reportarles grandes economías, surte un efecto
diametralmente opuesto, por el insensato lujo que
mantienen. Entre la caballería existe una interminable y arruinadora lucha de disipacion; hay comedor (meú) donde se han empleado 100.000 francos
en muebles; el servicio de cuchillos, tenedores y
cucharas es siempre de plata; ordinariamente la
vajilla tiene las armas del cuerpo; los cocineros

Tipos militares.

•

ANTA~O

1

se eligen entre los &lt;le mayor rcputacion; lacayos
empolvados, con medias tle seda, y otros mil detalles, constituyen la servidumbre, digna de un ejército asiático, la cual debe seguir al regimiento hasta los confines del Afr:ca, de la Australia ó del
Afghanistan.
En todas latitudes, el Champagne, Claret y Oporto son las bebidas que acompai'lan á la oficialidad
de un regimiento. Estos licores consumen las tres
cuartas partes del sueldo de un oficial, y nunca se
desperdicia la ocasion de ofrecer un baile, ni de
asistirá todos los ejercicios del SJ)()l°t, que tanta predileccion merecen los ingleses.
Este género de vida demuestra claramente que
no se abraza la carrera de las armas por vocaeion,

LA ILUSTRACION MILITAR
por aficion á los estudios militares, ó por razones
de patriotismo. El oficial instruido pertenece á las
armas de artillería é ingenieros, ó al ejército de las
colonias; sus colegas manejan la espada por distraccion, algunas veces por orgullo, pues el titulo de
oficial lleva consigo el carácter de la más refinada
elegancia, siendo al mismo tiempo la salvaguardia
de todos los abusos ó libertades prohibidas á los demas súbditos de la reina Victoria. Lo que en un individuo del elemento civil constituye una bajeza ó
puerilidad, es en el militar un motivo para
enaltecer su prestigio.
. Este prestigio está en razon directa del\
lujo, de las condiciones del armamento y •
del esplendor del uniforme del cuerpo en
que se sirve. Hay tambien moda ó preferencia de regimientos. En un salan tiene
inmensa importancia un oficial de la
Guardia, áun cuando todos saben que
jamas ha oido silbar una bala; pero la
importancia estriba en algo más frívolo:
puede representarse por cinco piés y
seis pulgadas, un nombre ilustre, brillante uniforme, grandes rentas y entrada
en todas partes. Esto, sin duda alguna, es
preferible á las heridas y reumatismos
que ofrecen las campai'las, como reliquias
vitalicias.
El organismo militar del Reino-l!nido
comprende: la Casa Real, el ejrrcito activo, la reserva, la milicia, y la yeor,;w;1y.
La Guardia real está formada por tres
regimientos de siete batallones; los granaderos, los coldsttrcam y los scot, que
componen tres escuadrones de caballería,
el l.º y el 2. 0 llamados lU'e-g1!llrds, y
el 3.° liors~-guards, con un total de 7.G20
hombres y 357 oficiales.
Estos cuerpos no se han batido desJe
Waterloo, y áun cuando por su aspecto
podría el inexperto to11riste formarse una
elevada idea de su organizacion y espíritu
militar, descartándoles las enormes gorras de piel y sus brillantes uniformes, que
para campai'la necesitarían abandonar en
un depósito, fácilmente se persuadiría
á la!i! personas inteligente~ de sus e~casas condiciones para el combate.
El ejército acth•o consta de 186.000 hombres, de los cuales se destinan á la India
solaml:ite 62.000. Está constituido por la
infantería de linea, la artillería á pié y á
caballo, los ingenieros, la caballería ligera
y de linea. Los regimientos de infantería
están numerados, pero en su mayor parte posee::l nombres propios, dividiéndose
en ingleses, escoceses é irlandeses. Entre
éstos, los más célebres son: el Inuis Killing, núm. 27; el Royal Irish, núm. 18, Y
el Connaugh-rangers, núm. 28. Cinco de
los regimientos escoceses usan todavía
enagüetas, con las piernas al aire, pero
los otros cuatro llevan ya pantalones. La
caballería tiene cinco regimientos de lanceros y trece de húsares, y la de linea diez
de dragones.
Las preeminencias de antigüedad de
los cuerpos se extienden hasta la indivi&lt;lualidad; de tal suerte, que si en una comida ú otro
género de invitaciones se designase á un capitan
de infantería el puesto de preferencia, hallándose
presente otro de dragones, la falta sería de las mis
graves.
La reserva sólo cuenta 48.000 hombres para caso
de guerra. Tan exigua fuerza ha obligado~ ~~ear
otras reservas auxiliares, llamadas de la m1hc1a Y
voluntarios. La primera, cuyo verdac!Pro origen. se
remonta á la época de los condados, está dividi~a
en treinta y tres regimientos de infantería Yarh·
Heria, que anualmente se reunen para ejecutar al·
gunos ejercicios ó maniobras.

MARINA
Esta institucion, único poder sobre que descansa
la preeminencia de la raza anglo-sajona, la que ha
abierto innumerables mercadps á todo género de
industrias, y la que mantiene en estrecha cohesion
el vasto imperio colonial británico, no goza toda la
popularidad que en justicia merece. Más bien pu•
decirse que el factor principal del engrandecimiento de Inglaterra, no tiene ningun prestigio en
la aristocracia londonense.
Sólo el pueblo, en sus vulgares tradiciones, conserva al oficial y á los soldados
que mantienen enhiesto el pabellon de la
• soberbia Albion en todos los mares, algun
eleYado concepto por los diferentes hechos que registra la historia de la mal'ina inglesa.
. El príncipe de Gales trató de disipar
1
esta perniciosa atmósfera, reparando in1
calculables injusticias. Empezó por dedicar al servicio de la escuadra á su hijo
mayor, y este rasgo de audacia, en oposicion con arraigados sentimientos, promovió un conflicto que amenazaba destruir
los cimientos de su poder real. Hubo necesifad de varia1· las órdenes, y el jóven,
presunto heredero de la corona británica,
fué á educarse en la Universidad de Oxford, limitando sus excursiones por mar
á los cómodos paseos por el Támesis. De
este modo la carrera del marino continúa
siendo considerada como patrimonio de
los desheredados por la fortuna.
Y sin embargo, la historia de esta escuadra, desde Drake á Xelson, es gloriosisima. Su poder se remonta á los tiempos de la Armada Invencible; ha luchado
en todos los mares y en diversas épocas,
:!.poderándose ó destruyendo hasta 427
buques de Francia, Holanda, Dinamarca,
Espana, Rusia y los Estados-Unidos. Su
supremacía ha sido incontrastable durante medio siglo, y continuará siéndolo
miéntras nuevos modelos de corazas no
destruyan esta superioridad, ó las defensas submarinas no hagan más vulnerable á. la nacion que mayor número de
buques tenga en el mar.

1

í

El reclutamiento para la marina es voluntario, y por un plazo de diez ai'los, concediéndose una gr?tificacion á Jo# reenganchados por el plazo máximo, los cuales
entran á formar la clase llamada de serr;icio continuo.
·Los reclutas, una vez reconocidos y declarados útiles para el servicio, son admitidos si no tienen malos antecedentes. A
su ingreso pasan a. formar entre los marineros ó los elegidos por su grado de instruccion, able bodied, que regularmente
son aquellos que han hecho su aprendizaje en los buques-escuelas.
Para el ingreso de oficial se requiere
primeramente un exámen de aptitud física é intelectual, embarcándose luégo en
el buque-escuela Brita,mia en concepto
de alumnos, donde despues de dos ó tres
ai1os de estudios, y nuevos ejercicios, adquieren el titulo de midskipman. Los ascensos sucesivos hasta capitan, se obtienen tambien por exámenes, alcanzando por antigüedad los de capitan
de navío, comodoro de primera y de segunda, etc.,
hasta almirante.
Los oficiales de la marina inglesa son incontrastablemente superiores á los del ejército. Expertos
y aguerridos para la navegacion, carecen, sin embargo, de condiciones adecuadas á las misiones
diplomáticas, que en tantas ocasiones están llamauos á desempeñar. Buena prueba de este aserto nos
proporciona la correspondencia ·sostenida delante
de Tamatavc, entre el almirante Pierre y el comandante Johnstone, donde · este ha demostrado
ignorar las nocioneE. más elementales del derecho

555

internacional, faltando á las reglas del a1·s Diomdi
entre jefes de nacionalidad distinta, v de diferente
jerarquía.
•
La marina inglesa está m:l.ndada ó dirigida por un
comité llamado de los ,1Lores del Almirantazgo,ii
y que constituye el Board of &lt;tdmiralt!J, formado por
el ministro, un individuo de la Cámara de los Comunes, y dos oficialas generales de la escuadra.
Las atribuciones están perfectamente deslindadas,
á fin de evitar rozamientos ó disensiones, en cuan-

zas de la armada 4.700 jóvenes, de las cuales 2.500
e~tá~ al servicio de la escuadra y 2.200 de apren •
d1zaJe en el Trailtfag Ship; 4.000 guarda-costas;
1.200 empleados á bordo de los trasportes indios ,
y tres brigadas de voluntarios de artillería.
El marino disfruta, como el soldado, un retiro
proporcional á sus ai'los de servicio· los inválidos
.
' Estado; las
tienen
toda la proteccion necesaria del
fuerzas. son _permanentes y regidas por disposiciones legislativas, y todos los ai'los aprueban las Cámaras el presupuesto de gastos de la
armada , que generalmente se aproximan
á 250 millones de pesetas, aplicándose la
quinta parte á construcciones navales.
Reasumiendo estos breves apuntes,
pudiéramos afirmar que el máximo de
hombres que Inglaterra podría poner sobre las armas, no excedería de 850.000
soldados de todas clases, áun cuando
en presupuesto figuran 620.000, con un
coste anual de 400 millones de pesetas.
Por eita razon, examinando la cuestion
bajo el punto de vista ofensivo, debemos
creer sinceras las protestas hechas por
diversos Gobiernos de la Gran Bretai'la,
cuando aseguran que son los que más decididamente procuran mantener la paz
europea. En efecto: no hay en estos momentos nacion alguna que arriesgue más
en una guerra, con mayores probabilidades de perder y ménos de ganar.

_________ ____ _

Tjpos militares.

,

~
\

E.

BONELLI

HOSPITALES-BARRACAS PARA COLÉRICOS

HOGAÑO

to conviene á la administracion, gobierno, recompensas, ascensos, etc. Ademas existen doce grandes divisiones para el régimen y organizacíon de
las escuadras, construcciones navales, aprovechamientos y contratos; servicio sanitario, trabajos accesorios, ,hidrografía, reserva naval, etc., sin que
estos cargos estén nunca sujetos á las variaciones
do la poli tica.
La fuerza maritima comprende 35.000 hombres
en activo y 20,000 en reserva, cuyos individuos sirven en buques•mercantes. La infanteria de marina
cuenta con 14.000 soldados, y los oficiales reciben
~u educacion á bordo del na vio Excelente, sin que
en ninguno de estos cuerpos se haya conocido la
venalidad de empleos . .-\demás, figuran como fuer-

Las notabilidades en medicina é higiene están completamente de acuerdo respecto á que los hospitales permanentes
no pueden satisfacer las necesidades de
las grandes poblaciones, cuando en ellas
se ha declarado una enfermedad de carácter epidémico. Prescindiendo de que la capacidad de aquéllos no es nunca suficiente
para el crecido número de enfermos que
deben alojarse, seria altamente imprevisor aglomerarlos, convirtiendo los hospitales en grandes focos de infeccion, que
trasmitirían rápidamente el contagio. Por
otra parte, la situacion de los hospitales
permanentes no es apropiada en general,
para el caso de que se trata, y por tales
razones las más reputadas autoridades
médicas reclaman la construccion de hospitales provisionales para 200 enfermos á
lo sumo, que deben ser emplazados en
las zonas suburbanas y destinarse á contener los enfermos procedentes de uno
ó más distritos municipales.
Aunque está muy generalizada la creencia de que los edificios de cierta capacidad
pueden convertirse en hospitales de coléricos, tal idea es errónea y ocasionada
á producir fatales resultados. En efecto,
aún descartando la série de condiciones
que la higiene impone, relativas á la
orientacion, suelo, subsuelo, distribucion,
volúmen de aire, etc.; descartando el mal
efecto, honda impresion ú horror que en
la inmensa mayoria del público produce la vista
de los edificios que han albergado coléricos, Jo cual
Jlova consigo el que aquellos no puedan destinarse
á otros usos; y prescindiendo, por fin, del capital
que representan, siempre muy considerable, comparado con el que exige la construccion de hospitales-barracas, nadie puede asegurar, en el estado
actual de la ciencia, si seria posible la completa desinfeccion de 1011 citados edificios, ó si, por el contrario, podrían permanecer en ellos, en estado latente,
los elementos morbíficos, para volver un dia á su
espantosa actividad. Hé aqui por qué los hospitales
de que nos ocupamos deben construirse con madera,
al objeto de que cuando la salud pública haya recuperado su estado normal, puedan destruirse por

�556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 40, Octubre 10</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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FIL!PlNAS.-NAUFRAGIO DEL CRUCERO «GRAVINA» ~.S LA B.\DÍA DE MUSA, y SALVAMENTO DE LA TRlI'ULACION POR EL ESFUERZO DEL .MÉDICO

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EUGENIO FER,NANDEZ Y MENENDEZ VALDÉS

Ya!dés, despues de gan~r á nado la costa, consigue amarrar un cable, por el que pasan los tripu)¡,.ntes.-Llegada de los primeros auxilios.-Retrato de Valdés.-Cruz, lápida é ip.scripcion colocada en conmemoracion
de las yíctimas del naufragio. (lJibujos del natural ampliados por I,agardc;_gi;abado de Marichal.)

te

�LA lLÜS'rRACION NAC!ONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

560

-

·---------

todo lo que es malo, el encomio de lo bueno
pero sin retorismo ridículo, sin hipérboles ya'
desacreditadas, la subordinacion de las conjeturas á los hechos; tales procuraremos que
sean los rasgos característicos de LA lLUSTRAcroN NACIONAL.

-·---

-

1

No terminaremos sin consignar un hecho
muy sencillo, pero muy significativo á la vez.
Antes que una herramienta, el hombre construyó un arma. Es que la herramienta no hubiera podido emplearse sin la proteccion que
da el arma, sin garantías de seguridad y tranquilidad. En las sociedades modernas pasa
hoy otro tanto. Las aplicaciones militares de
un determinado descubrimiento son casi s~mpre las primeras. Es que tienen mayor carácter de urgencia. y utilidad real, puesto que
consolidan ó aumentan la fuerza del Estado
que más pronto las concibe y realiza. Los
dios de destruccion se perfeccionan en términos que parece posible llegará un paralelismo
de fuerza destructora que hiciera preferir el
empleo de la competencia industrial ó pacífica
á las máquinas do guerra. Pero entre tanto,
es un sofisma deplorable el negar al ejército
el carácter de institucion útil en el mismo ó
mayor grado que muchas otras que se jactan
de ser importantes bajo este aspecto.
Por esto hemos prestado á las cuestiones de
organizacion y progreso industrial militar tanta atencion ; por esto ensanchamos el marco
de esta Revista, para hacernos leer del público
que más interesa conducir á un terreno de
imparcialidad en materias de milicia, y por
esto, en fin, no es exagerado decir que esta
lLUSTRAClON, que deja de llamarse MILITAR,
será hoy más militar que nunca.
Porque, ya lo hemos dicho: consideramos la
justicia y el cuidado y sostenimiento de un
f'jército nacional como la primera funcion
del Estado.
LA REDACCION.

-~1

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=-~---=-~ ~!

=====·"=~e:.-.;,__'=-""·-· .. _=:=:--.;'-;~
-- - = - .--··.--~ ..

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-

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G.\.LIGL\.-CAsTrLL0 nE SonRoso

otros fines secundarios, puede bastar el auxilio
oportuno é inteligente a la iniciativa personal,
la instruccion gratuita en sus tres grados y
una descentralizadon en continuo y progresivo desem·olvimiento.

..

apénas ve la expresion milita,. á. la cabeza de
un periódico, retira la vista con una precipitacion desdeñosa, que sería ofensiva. si no
fuese indir.io de superficial prevencion, de esa
prevencion que d'Aguesseau llamaba «el crimen· de las almas j nstas.~
Sin odios, sin rencores, siu vi va emulacion
de ningun género, nosotros penetraremos
ahora en el despacho del estadista, del indus •
trial, del cqmerciante, del hombre de ciencia,
y desplegaremos ante todos una bandera de
reorganizacion general y militar, que no podrá
ser argüida de partic1lla1·ismo, porque invoca
y protege á todos los intereses del país, ni de
especialisrno, porque no nos costará trabajo
demostrar que el ejército tiene im carácter de
generalidad tan marcado, que todo lo que á él
perjudica perjudica á. la patria, que todo lo
que á él enaltece en patrio enaltecimiento se
resuelve.

Otro de lus problemas que hoy afectan más
hondamcute todos los intereses sociales es la
cueslion económica.
Una publicacion séria no puede pres&lt;:indir
de este problema, ni áun con el pretexto de
reservarlo á los periódicos de la especiali dad. Desgraciadamente, nada hay más general hoy en España que la pobreza, la estrechez, la miseria. Y es indispensable que coadyuvemos todo~, cu diferentes proporciones, al
bienestar de grandes masas sociales, para
las que la Yida es un inter.a:inable martirio.
Las clases milltares hace ya algun tiempo que
ofrecen frecuentes casos de desconsolador pauperismo; mas hay otras que pasan tambien
Hay aún otro medio paro. fundir en una
por análogos sufrimientos, y de todos los que
aspiracioncomun,
en un sentimiento nacional,
sufren debemos. ocuparnos, para dar así ejemel inmenso caudal de energías desbordadas, de
plo de notural co11fruterniJad.
fuerzas,
sin tlireccion, ún plan nirumbofijo. La
Pero los periódicos militares no ~e leen por
ex,_lension
territorial por Africa: hé aquí la fórlos hombres civiles; nuestras qtwjas caen a~í
en el hielo de una in&lt;liferenc:ia clesoladoro. Y mula de patriótica union para el más positivo
de los progresos á que puede aspirar nuestro
de ahí el nuevo título de lLUSTRAcrox NAcro
.NAL, que nos garantiza, cuando ménos, la p1:o• país en el estado actual de la política europea,
babiliJatl Je ser lei&lt;lo3 por uq púlJlico que extraordinariamente colonizadora. Inglaterra,

Rusia, Ftancia, colonizan, extienden cada vez
más su civilizacion y su poder. Colonicemos
sin cesar como\..ellas, que así se templará algo
el ardor de nuestras luchas interiores, y un
seutimieµto de bien general, de engrandecimiento patrio, preponderará sobre todas estos
mezquinas emulaciones personales que constituyen el sombrío y revuelto fondo de nuestra
política interior.
En este punto, como en tantos otros, nos
encontramos á igual distancia de los que se
complacen en las soluciones extremas. La política es transaccion, conciliacion; el país no
puede de la noche á la mafiana lanzarse á una
guerra; pero puede prepararse gradualmente :i
una accion exterior que le sea útil bajo el aspecto político, ó de importancia nacionalJ corno
bajo el económico, ó de cxtension comercial é
industrial.
Réstanos indicar los medios á que recurriremos preferentemente para realizar nuestros
propósitos. A la verdad por el camino de la
verdad: tal es nuestra divisa en este punto.
A fines nobles, medios nobles tambien. La di·
vulgacion de la ciencia por procedimientos
indirectos (el grabado, la literatura); la eÁcita·
cion á los artes útiles con preferencia. á los pu_ramente recreativos, la educacion de los sentl
mientos , la crítica severa , pero decorosa, de

'

TODO POR. LA PATRIA
C1LEGOill.\)

...

,.....

La poesía, el sentimiento y la viril ~nergía que se
conáensan en esta sola palabra ¡patria!_ se leen _en
ese grupo llel grabado que ocupa la primer página
de este número. Sobre una escueta roca de la costa combatida por las olas encrespadas, la madre
q~e estrecha contra su seno al hijo de su ~mor, el
jóven marinero de atezado ~ostro y _enérgica fisonomía, y el veterano curtido en cien comba_tes,
miran al horizonte de donde aguardan el peligro
y se disponen á hacerle fren~e, cobijados bajo los
pliegues de la bandera nacional desplegada al
viento.
«¡Todo por la patria!&gt;,_ pa1 ecen ~xclamar lo~ tres
personajes de esta sentida alego~1a; y como 11 tratando de intereses de tal cuantta todo los demas
fueran una vana ilusion, esperan decididos la gloria
del triunfo, ó una muerte heróica, e~ que les ofrez~a
tumba inviolable el suelo donde nacieron, y sudario
el lienzo sagrado del pabellon nacional.
,.
Por más que pretendan ciertas escuelas poltticas,
el concepto patrio te_ndrá siempre para el hombre
social alta s1gnificac1on.
.
,
El amor propio, ('n su acepc1on mas. noble; el
amor de la fam'llia y el ~mor de la patrin ~e confunden á veces en el corazon humano. !Jasta tal,
punto, que el hombre llega ~ dudar cuál Je estos
sentimientos es el que le 1mpul~a en muchas de
sus acciones. Ahogar en el sér_r~cional est~s purvs
afectos es trasformarle en el 1d1ota. reducirlo á. la
condici~n del bruto, que sólo al instinto obedP.cc.
PueJen existir y existen, por una t&gt;xtrai'la aberracion, en las-sociedade11 _más allelantadas_sé:.-s que,
a impulsos de un fanatismo no ~énos criminal qu_e
el de los inquisf'lores ele la Iglesia romana, mald1-

puede ser más oportuna, la aprovechamos con placer, insertando su retrato y consagrándole estas
líneas, breves y desordenadas, pero tan sinceras y
afectuosas como todos Jo,¡ sentimientos que brotan
del alma espontáneamente.
La falta de espacio nos obliga hoy, como otras
veces, á trazar sólo un boceto de la biografía; una
síntesis de los hechos militares que en la brillante
hoja de servicios del general Salamanca se halla11
consignados. De su carácter, de sus condiciones,
no podernos ocuparnos; pero por fortuna no es esto
preciso. El ejército hace mucho tiempo que conoce
al general activo de campaña; al 01·ador militar que
un dia y otro ha hecho resonar su voz potente en el
santuario de las leyes defendiendo nuestros intereses; al cel0so é inteligente administrador; al habilísimo reformista, y al jefe sicmp,·e gi·aciaóle, que
arregla su conducta al espiritlt de nuestras Ordenanzas, por tantos otros desconocido.
Nació D. Manuel Salamanca en Madrid el 29 de
Mayo de ltS30, del legítimo matrimonio del teniente
general conde de Campo Alanje y de dofla María
lllanuela de Negrete.
lngresó en el ejército como alférez de la reserva,
¡Vivir en cadenas,
en Julio de 1847, fué declarado de infantería en
qué triste vivir!
,\gosto del mi¡¡mo ai10, y concurrió los dias 26 lle
Morir por la patria,
l\larzo y 7 de Mayo de 18!8, á los combates que tuqué bello morir!
vieron lugar en esta corte contra las tropas y pai •
sanaje insurreccionados.
exclama el dulce Arriaza, en su himno de &lt;qGuerra
Con el regimiento de San )larcial, á que perteneal extranjero!))
cía, hizo en 18!8 y &lt;i9 la campaña de Catalui'la,
¡Morir por la patria! gritaron los lacedemonios y asistiendo á diferentes hechos de armas, entre lo~
atenienses en las guerras médicas, y el mismo gri- que deben mencionarse la~ acciones de Lladó y Leto, repetido por todos los pueblos que ven peligrar rit'la, donde se le recompensó con el grado de tesu independencia, llega de siglo en siglo hasta las niente. Formó luégo parte del ejército destinado á .
actuales generaciones, resonando aün vip:oroso y
los Estados Pontificios, y en Febrero de 1850 regrepotente cuando la esclavizada Italia constituye su só á Espaila.
nacionalidad, ó la desventurada Polonia lucha por
Siendo ;ra ca.pitan y desempeñando el cargo de
reconquistarla.
ayudante del.general Ros Je Olano, combatió en las
calles de ~Iadrid los dias 14, 15 y 16 de .Julio lle 1856,
y alcanzó en premio de su comportami,mto el grado
Excmo. Sr. Teniente General
de comandante.
En 18;J°1 ascendió á segundo comandante y prestó
D. MANUEL SALAMANCA Y NEGRETE,
servicio en diferentes cuerpos. En 1862 pasó de seDirector general de Administracion y Sanidad militar. gundo jefe á cazadores lle Ciudad Rodrigo, con cuyo
batallon formó parte en Enero de 1866 de la columNunca más oportuna que hoy la publicacion del na de operaciones quQ á las órllenes llel general Zaretrato del general Salamanca.
bala salió en persecucion de las tropas insurrectas
Hace mucho tiempo poseemos el grabado que lo que capitaneaba D. Juan Prim. De regreso asistió
representa, y en diferentes ocasiones se nos ha el 22 de Junio de dicho, ai'lo al sangriento combate
ocurrido darlo á la estampa; pero siempre nos ha librado en Madrid entre los revolucionarios, y obtudetenido la idea, sugerida por nuestra estimacion, vo, por su distinguido valor, el grado de teniente
de hacer coincidir su publi~acion con algun suceso
coronel.
relacionado directamente á la personalidad de este
En Agosto de 1867 salió á operaciones al Alto
General distinguido ó con algun hecho notable,
Aragon, persiguiendo á las partidas insurrectas
producto de su rara inteligencia ó de sus extraor- hasta que se internaron en Francia. Por la gracia.
dinarias facultades, seguros de no Juber de espe- general de 1868 ascendió á teniente coronel, y á
rar mucho tiempo, porque D. Manuel Salamanca es poco fué destinado á mandar el batallon cazadores
uno de esos hombres, vertiaderas excepciones en
de Barbastro, hallándose en l.º de Enero de 1869 en
nuestro país, que saben concebir mucho y bien, y
los combates sostonidos en Málaga, donde contrajo
que saben realizar cuanto conciben.
·
relevantes méritos, que fueron recompensados con
Durante la época d&amp;su mando en Valencia, nos el grado de coronel. l&lt;.:n Octubre siguiente mandó
ocupamos algunas veces lle las provechosa3 ideas el ataque dirigido contra las facciones republicanas
que puso en práctica, y de ellas dimos cuenta á
situadas en los cerros de Cútor y Santa Pita, denuestros lectores, aplaudiendo con entusiasmo biéndose á sus acertallas disposiciones un triunfo
actos que revelaban una iniciativa desacostumbra- completo. Como premio á su intelia:encia y valor
da, un talento práctico poco comun y una perseve- se le ascendió á coronel, confiriéndole en Marzo del
rancia que rayaba casi en la tenacidad, pues todo afio de 1871 el mando del regimiento de Búrgos, 36
esto era necesario pal'a allanar los obstáculos que de línea.
á su gestion reformadora oponía esa inercia del esEn dos ocasiones desempet'l.ó el cargo de ayudanpíritu que, en España y particularmente en el ejér- te de campo del general D. Fernando Fernandez de
cito, se conoce con el nombre, asaz expresivo, de la C6rdova, ministro de la Guerra; siendo, en la se gunda de ellas (Octubre del 72), destinade á las órrutina.
Entónces se habló mucho del general Salamanca denes del capitan general de Galicia para que, con
como candidato de una combinacion ministerial, y mando de tropas, lo emplease en los puestos lle
mayor riesgo, con motivo ele los sucesos del Ferro!;
aguardábamos verle ascender á tan alta autoridad,
con el fin de hacer más expresivo nuestro homena- y por los importantes servicios que prestó combaje; ])ero las corrientes de la política se dirigiP.ron tiendo á los msurrectos del arsenal, acordó el Gopor otros cauces y hubimos de suspender la reali- bierno su ascenso á brigadier.
zacion de nuestro propósito, convencidos de que la
Nombrado gobernador de Málaga, combatió los
oportunidad vendría pronto, pues un hombre de dias 28 y 29 de Noviembre la insurreccion que esdotes tan excepcionales, había de hallar ocasiones,
talló en dicha capital, y su conducta militar mereen cualquier puesto que desempeñase, para hacer ció SPi'lalada distincion de real órden. En 8 de Feconocer al ejército y al país lo que puede una vo- brero siguiente se le confirió la comision de vocal
luntad firme puesta al servicio de una imaginacion de la Junta de Ordenanza, en donde causó baja por
destino á Catalui'la, en cuyo distrito se le nombró
creadora.
.
Corto es el tiempo que D. Manuel Salamanca lleva cómandante general de operaciones de la provincia
de Tarragona.
al fi:ente d~. las direcciones de Administracion y
Conocidas la actividad y celo de D. Manuel SalaSamdad m1htar, y pasma ver lo que ha realizado
ya, los proyectos que se propone para, en inmedia- manca, no hay para qué decir que sirvió este carto plazo, llevar á la práctica, y la~ ideas á que da go cumplidamente. Apénas tomó posesion de la coforma su incansable imaginacion. Pero lo que real- mandancia general, á que se unió el cargo de gomente admira á cuantos juzgan con desapasiona- bernador de la provincia, salió á operaciones, enmiento, es el que en todas, absolutamente en todal! contrirndose en las que se practicaron sc,bre Cabra,
sus obras, no se advierte nada fantásticQI todo es Castellfollit. Capellades y Torre de Claramunt, y á
ütil, conveniente, lle aplicacion inmediata y pro- la emprendida para la conduccion de un convoy á
vechosa, pudiendo decirse, en voz muy alta, que Berga, concurriendo á multitud de hechos de aren el plazo. de ~res meses ha hecho más por el bien- mas, ~iempre contra fuerzas muy superiores. En
estar del eJérc1to, que toda la pléyade de teóricos Octu_brQ de 1874 se le p-omovió al empleo 'de
ó de orllenancistas intransigentes.
mariscal de campo en recompens1:L á sus servicios
Indisculpable seria nuestro silencio cuando ob- ~e caJ?paila. y muy p_articular~1ente a! que contraservamos á nuestro alrededor continuadas manifes- .JO haciendo levantar a los carlistas el sitio de Am• taciones de gratitud dirigidas ai dire,~tor de Admi- posta, cesando por consecuencia de su ascenso en
nistracion militar; y pues la ocasion de ofrecerle
el mando de la provincia de Tarragona.
, un testimonio de nuestro profundo respeto no
El resümen de sus srrvicios durante el tiempo

cen de la patria y abogan por romper los lazos de
la familia y de la sociedad; pero llega un momento
en que, víctimas de su propia intolerancia, se ven
obligados á pisar el. suelo extranjero, ó sufren por
sentencia de la ley el ostracismo en remotas colonias, y desde entónces la única esperanza que alienta su corazones la de volverá contemplar un dia el
sol que alumbró su infancia, y las rientes perspectivas en que se extasió su juventud.
Se ha observado que ninguno de los insurrectos
de la Oomniimc, deportados á Nueva Caledonia. renunció á los beneficios de la amnistía, y eso que
muchos habían logrado en aquella lejana isla medio
de asegurarse un cómodo porvenir, y en Francia
les aguardaba únicamente la miseria.
¡,Qué es lo que hablaba en el alma de estos' desgraciados, sino el místico amor de la patria, del
que no sabían darse cuenta?
i.;-¡O se lleva la patria en las suelas de los zapatos!
contestó el terrible Danton, á un amigo que le acoRsejaba emigrar para librarse de las iras de Robespierre; y renunciando á huir, entregó el audaz tribuno su cabeza á la guillotina.

,

�LA ILUSTRAUfuN NACIONAL

TOLEDO,-EDIFICIOS PrtOYECTAOOS PARA ENSANCHE DE LMl DEPENDENCIAS DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR

•

�l.

LA 1LtJSTRA010~ NACIONAL
LA ÍLUSTRACION NACIONAL
que desempef\6 el referido destino, se hace en las cunda con rectitud y obtiene un regular éxito, tode movimiento y engranaje de ruedas, y el cliché
siguientes líneas.
dos los problemas militares del dia habrán quedado
aparece cubierto de 12 pequefias imágenes fotográ.Mandó en jefe las acciones de Borjas del Campo, virtualmente resueltos.
ficas que representan fas diferentes posiciones de
la Selva, sorpresa de Gandesa, en que hizo 137 priLo que impresiona sobre todo en el general Salala avecilla en un espacio de tiempo casi inapreciasioneros, entre ellos cinco cabecillas, San Yicente manca, es el gusto con que se consagra á su benéble de una dozava parte de segundo.
de Calda, liberacion de Torredembarra, combates fica obra. Se le ve gozar de antemano con el bien
Y luégo, agrandadas esas imágenes sobre un disde Alfoya, Prades, conquista de Amposta, levanta- que desea producirá infinidad de familias. Recuer•
co del pke11a-kisticopio, se pueden conocer exactamiento, despues del sitio puesto á esta villa por el · da las vicisitudes del subalterno; sus privaciones,
mente las extrañas fases, los múltiples detalles del
enemigo, y liberacion, por último, de Tortosa; ope- sus forzosas abstinencias de todo cuanto las enervuelo del pájaro, los cuales son en extremo raros
interesantes y originales.
'
racion que llevó á cabo embarcándose con las tro- gías de la primera juventud le hacen desear con
pas en tres trenes embargados á la línea de Reus, mayor inmoderacion: el teatro, los conciertos, los
Aplíquese el fusil fotográfico á los movimientos
de los animales y del hombre, á las numerosas observidos por soldados y aprovechando la línea de bailes. ¿Y cómo ha de ir á los salnnes, si, hijo de
servaciones á que puede destinársele, y se comYalencia, cuyas estaciones se hallaban destruidas, viuda ó hermano mayor, ha tenido que dejar en su
prenderá el importantisimo auxilio que está llamasin depósitos de agua ni combustibles, pues hacia casa el haber integro de su corto sueldo? ¡Recuerda
do á prestar á las ciencias de observacion.
más de once meses habíase suspendido la explo- tambien los diarios conflictos del oficial casado, perEl aparato es muy sencillo; exteriormente tiene
tacion.
seguido en el cu~rtel, en los ejercicios, en las guarla forma de un revólver; el ob,íetivo está colocado
Con estos elementos, sin- personal idóneo, des- dias, por el espectáculo de las privaciones irremecarrilando los trenes dos veces, por haber cortado diables, que minan lentamente la salud de su muen el ca11on, y en la parte posterior, en la cartuchera, el cristal fotográfico; oprimiendo un pis.
la via el enemigo, y luchando con obstáculos
ton, se aparta el obturador y se retira el cliinsuperables, el general Salamanca llegó á
ché, ya impreso, que es reemplazado instanlas inmediaciones de Tortosa, triunfó de las
táneamente por otro, verificándose estos tres
huestes carlistas, las ahuyentó y consiguió
movimientos en 1/100 de segundo; la impreentrar en la plaza, en medio de las entusiassion se verificará sobre el cristal, preparado
tas aclamaciones de su vecindario.
con una disolucion gelatinosa de bromuro de
Destinado á mandar la division de Vizcaya,
plata.
en el ejército del Norte, dirigió en jefe el rudo
El inventor del fusil fotográfico ha dado
combate de Arbolancha, tomó por sorpresa
pruebas de ser tan mecánico como es, desá Serantes y l\Iazo, y concurrió á otros hede hace muchos años, eminente ~siólogo.
chos. En Marzo'de 181-l se le confió el mando
de la segunda division del ejército del Centro, donde se distinguió venciendo al enemigo
en Villar del Arzobispo, Chelva y Domef'io, y
ISLAS FILIPINAS
rindiendo despues de nueve días de sitio la
plaza del Collado de ..\!puente. La guarnicion,
Naufragio del crucero de guerra ,Gravina» en
compuesta de 72 jefes y oficiales y 3'23 indila bahía de Musa, y salvamento de la tripulaviduos de tropa, cayó prisionera.
cion por el esfuerzo heróico del médico D. EuEn 1.0 de Agosto marchó á Lérida y se hizo
genio Fernandez Valdés.
cargo de la division encargada de custodiar
la inea del Ebro, de donde pasó al MaestrazEn la crónica de nuestra Revista, corresgo con una comision análoga.
pondiente al dia 30 de Setiembre ültimo, deTerminada la guerra civil, fué recompendicamos algunas líneas á este suceso, insersado con la gran cruz de Cárlos 111. En 1.0 de
tando los nombres de los héroes que sucumJunio de 1882 ascendió á teniente general. y
bieron victimas de su abnegacion, y haciendo
en Diciembre del mismo se le nombró capimérito especial del arrojo y serenidad del
tan general de Valencia, cargo en que cesó
médico Sr. Fernandez Valdós, al que debe la
para venir á desempel'lar en Madrid la direcexistencia la tripulacion del Gravina, comcion general de Administracion y Sanidad
puesta de 170 hombres.
militar.
Con los apuntes que hemos recibido en el
Hállase D. Manuel Salamarica en posesion
último correo, ha formado el Sr. Lagarde la
de las grandes cruces de San Hernienegildo,
preciosa composicion que figura en la pági.
roja del )lérito Militar, Cárlüs III, Aguila Roja;
na 559. Los principales episodios de este con·
de la cruz de San Fernando de primera clase,
movedor drama marítimo figuran en ella, hala roja de segunda del Mérito Naval, y otras
biéndose respetado la verdad hasta el extre •
varias de distincion por acciones de guerra,
mo que Jo hace siempre un artista tan cony cuenta en la actualidad treinta y siete arios
cienzudo como el Sr. Lagarde. Se representa '
de servicios, sin sumar los de abono de camP.n este grabado el momento en que el seilor
pana.
Fernandez Yaldés. despues de ganar la plaM. RENARO
Cuando en el número anterior encomiamos
•
ya, á costa de porfiada lucha con el encrespaalgunas de sus disposiciones, estábamos léjos
do mar, consigue atar un cable por el que
Capitaa de !J?gilnieros del R;érclto fraacés1 inventor de la dmcclo11
de sospechar la extension de sus planes y el
pasan los tripulantes; la llegada de los primede los globos.
cariilo y asiduidad con que los examina y
ros auxilios¡ la cruz, lápida é inscripcion co•
11
experimenta hasta en sus más insignificanlocada en recuerdo de las víctimas, y et retes detalles de ejecucion.
trato del héroe del drama, el esforzado méEl general Salamanca cree que la Adrrfinistracion jer ó sus hijos y precipitan su caída en el abismo
dico cuyo comportamiento no hay frases con que
militar debe proveer al oticial de todo cuanto sea de la postergacio11 por inepto, ó del reemplazo por
encarecer.
.\
posible ofrecerle en condiciones de incuestionable enfermedad!
Veamos ahora córr'i'o refieren los periódicos de Maeconomía, con relacion á los precios y calidad de
Analiza, en fin, todas las más varias situaciones
nila el naufra~io del crucero Gra1'ina y el salvagéneros iguales en el comercio corriente. Ropas, laindividuales, influyendo en la enérgica accion comento de su tripulacion:
vado, leñas ó carbones, caldos, todo suministro, en lectiva que debe representar un ejército, y asocia
suma, puede ser objeto de estudio, porque nada se así razonamientos de pensador frio á sentimientos
«A las veinticuatro horas de salir de Cavite con
habría perdido, en último término, con demostrar
delicados que ponen en relieve un carácter armórumbo á Shaogai, y á la altura del cabo Bojeador
que este plan de auxilio á la oficialidad contra la· nico, muy poco comun en los países meridionales.
(Luzon), empezó á descender el barómetro y á precodicia de los numerosos agentes comerciales inter- Confiamos por esto en que llevará á cabo todo su
sentarse las señales de baguio; el comandante, don
mediarios, era en tal punto beneficioso y en tales
plan, y que sólo ante una experiencia muy bien
José Quesada, estudió la marcha del baguio, y creotros impracticable.
comprobada, renunciará á darle los tan numerosos
yó que, de segnir su derrota, le hubiera cogido el
El general Salamanca ha observado con mucha y variados desenvolvimientos que ha concebido.
vórtice á la entrada del canal de Formosa; tenía,
sagacidad el curso general de las operaciones de HaXo terminaremos sin expresar una vez más al gepues, que arribará puerto y elegir entre irse al Sur
cienda. Ha necesitado hacer en muchas circunstan- neral Salamanca el testimonio de nuestra afectuosa ó al Xorte de la i~la; si marchaba en el prixnef sencias un estpdio analitico de nuestros presupuestos; gratitud.
tido, esto es, hacia el golfo de Ligayen, en la·costa
es en fin, un hombre de Parlamento y mundo, tanOeste de Luzon, era meterse ~n la derrota del huto 'como de armas. Y no le han sido inútiles aqueracan, mar adentro, y en caso de apuro, sin poder
llo!! conocimientos generales.
obtener auxilio, decidió, pues, ir al puerto de San
EL FUSIL FOTOGRÁFICO DE M. MAREY
Si se observa con detenimiento la cuestion admiVicente, al Norte de Luzon, aleJándose, por consinistrativa de fondo, se verá que ofrece un punto
guiente, del baguio. El tiempo se iba empeorando
importantísimo: el del carácter más ó ménos útil
Entre las numerosas aplicaciones que se han
por momentos, asi es que no tuvo más remedio que
de la i,ir,ersio1i. Aquí estriba todo, y por esto es condado al método gráfico, principal punto de partida
meterse en el puerto de la isla Juga, muy malo de
veniente establecer una cierta jerarquía entre las
de los brillantes progresos realizados en las cientomar y muy des1brigado, pero era el ünico recurdiversas necPsidades ó atenciones sociales, que puecias de observacion, sobre todo en los estudios fisioso que les quedaba; fondearon con los palos colados,
d1m ser clasificadas por órden de mayor á ,;uno,· iml_óg~cos, ninguna más útil y cui:iosa que la obtenida
dos anclas y aguantando con la máquina; los golpes
ulumamente por )l. )farey, miembro del Instituto
portancia.
de mar inundaban todo el barco; el viento se había
No es indiferente preferir la construccion de un
de Francia, con su fusil fotográfico. Este in,.enioso
convertido en huracan; así estuvieron desde las
circo por ejemplo, a la apertura de un canal: tales
ap~rato perfecciona los procedimientos del ~étodo
nueve de la mañana del 9 hasta que á media noche,
son ¡¿s problemas de inversion. Y hé aqui el crite- grafico de tal manera, que parece que obli"a á los
~in calma precursora, se presentó el contraste, es!u.
rio que ha debido apl(car el gener~l ~ala~anca á la órganos sometidos á su exámen á inscribir ellos
es, viento diametralmente opuesto, y con una furia
administracion especial que hoy dmge. Si el fin de
mismos, en el objetivo del aparato, todos los fenótan espantos 1, que á pesar de las anclas y de lapola Administracion militar es auxiliar eficazmente menos de sus movimientos, todas sus evoluciones,
derosa máquina, dando avante á todo vapor, se fuG
las funciones del ejército, lo que importa conocer en una palabra, su propia vida de relacion· con él
contra la playa; el fondo dió en las rocas y el barco
ante todo es las formas diversas de más eficaz prose s?rprende á la !1aturaleza en plena vida.' en ple- se partió por la mitad, se hundió sobre estriboi:-, Ileteccion, y por consiguiente, las necesi~ades mis• na libertad, marcandose fielmente las huellas más
gando el agua á cubrir las lumbreras de cubierta.
mas del ejército por órdea de importancia.
ligeras de sus actos, por rápidos que sean.
Todos los oficiales estaban sobre el puente, refuY planteada así la cu~stjoi:i, ocioso es decir que l_a
Con el fusil fotográfico, el observador se trasforgiándose en la caseta; pero los golpes de mar fuesalud, el bienestar del md1ndno entra como cond1ma en verdadero cazador de la naturaleza la aceron tan furiosos, que lo destrozaron, echándolo al
cion fundamental de toda buena organizacion so- cha y consigue- sor-prender algunos de sus secreto~· · -ma:r; medi6 aesnudos-;·moja:dos--par ta"S ulas en ta
cial, cuanto más militar. El plan, pues, del general
perc~be un p3jaro,_por ejemplo, á conveniente dis'.
batayola de babor, agarrados al nervio del to}do,
Salamanca, es de tal trascendencia, que si se se- tancia le apuntl, dispara, óyese un ligero rumor
donde se refugiaron, pasaron toda la norhe, hac1eu-

· do treinta horas que no habían tomado alimento
alguno.
»Por fin, en cuanto amaneció, arriaron un bote
para que desde la playa, por medio de un calabrote
fuera salYándose la tripulacion, pero un golpe d~
mar Jo destrozó contra el costado del buque; el contramaestre. Sr. Gesta!, cogió un, cabo para ir á nado,
pero un golpe de mar lo estrello contra las piedras;
se mandaron ecb~r al mar las vergas para que los
que cayeron pudieran salvarse en ellas; el alférez
de navio Sr. Galan, amarró un cabo á una verga y
se montó en ella con varioi: marineros para llevar
el cabo á la playa; pero el furioso oleaje estrelló á
unos, y los que nadando pudieron llegar fueron en
busca de alimento, sin acordarse de sus compañeros. En esta situacion tan desesperada, el médico
, Sr. Yaldés se presentó al comandante, pidiéndole
permiso para llevar él el cabo con que poder amarrar el cafabrote; inútil fué cuanto le dijo el comandante para que desechara tal idea: se tiró al agua
seguido de su criaao, y por fin, á fuerza .de nadar,
de serenidad y arrojo, logró llegar á la costa. Una
Yez en ella, con súplicas y amenazas obtuvo de los
marineros que se habían salvado y que estaban comiendo una Yaca cruda, que le ayudaran á amarrar
el calabrote á un árbol; de esta manera, y á beneficio de un lazo escurridizo, fueron pasando todos
desde la otra extremidad del calabrote que estaba
amarrado al palo trinquete del Gm1Ji1W: muchos
llegaron medio ahogados, ayudando á todos el señor
Valdés, cuya conducta y arrojo no tiene recompensa; por fin, á las cuarenta y ocho horas tomaron un
arroz con carnero, y el alférez Sr. 11ontojo se dirigió á Apat ri en demanda de auxilio )' para telegrafiar á ~lanila. Cuando llegó Pl rclascJ, casi todos los
náufragos, efecto del hambre, de los sufrimientos y
de est,ar mojados tantas horas, estaban atacados de
dlsenteria; el comandante parece haber envejecido
Yeinte aMs; todos elogian el arrojo y valentía del
Sr. Yaldés, sin el cual seguramente habrían 1rnrecido: ha sido propuesto para la cruz laureada de
San Fernando, que indudablemente ha ganado.»

TOLEDO
Alcázar y dependencias de la Academia general militar.

El hermoso grabado á dos páginas que hoy tenemos el gusto de ofrecer á nuestros lectores como
U?, acabado trabajo de,l Sr. Lagarde, represe'nta la
v1~ta _general del Alcazar de Toledo y de todos los
ed1fic1os en que se proyecta instalar definitivamente la Academia general militar.
El plan, cuya realizacion depende únicamente de
que el municipio de la imperial ciudad facilite los
recursos á que· se ha obligado, es vastísimo, pues se
trata de crear uno de los mejores establecimientos
de Europa,. el primero tal vez.
Hasta ahora, el alcázar de Cárlos V, restaurado
~erced á !~ inteligente iniciativa y voluntad enérgica del senor marqués de San Roman, servía de
alojamiento y clases para los alumnos de la Academia. El proyecto actual es dejar en él solo los gabinetes de física, historia natural, biblioteca y clases,
creándose ademas un parque de escuela práctica,
tiara que los alumnos se ejerciten en trabajos de
campaM al terminar los cursos.
Los locales destinados á dormitorios, comedores,
sala,; de estudio, etc., se construirán en los inmediaciones del Alcázar, habilitándose para el mismo
fin algtnos edificios ya t:irminados. Se edificarán
tan ')ien un gran gimnasio, un magnifico picadero
y cuadras para cien cal,allos.
El director de la Academia. general Galbi~, y el
coronel jefe de estudios, Sr. Yazquez, secundando
con celo digno del mayor elogio las disposiciones
del director general de lnstruccion militar, general
Despujols, no perdonan medio de dar impulso á las
obras y ,ie aumentar los recursos é importancia de
este gran establecimiento militar, teniendo, entre
otros proyectos, ya estudiado el formar una biblioteca numerosa y escocida y completar los gabinetes de fi,;ica y topograf1a con instrument,,s y aparatos á la alturn lle los últimos adelantos.
El hermoso salon rojo, que se empezó siendo director de Infantería el general San Ro man, va á
terminarse en brern, con arreglo al proyecto µriPara terminar estos apuntes, diremos nosotros
mitivo, y se destinará á salon lle lectum, pero queque el méJico D. Eugenio Fernamlez y ~lenendez
dando en cli.~posicion &lt;le utilizarlo vara recepciones
Yaldé~ ingresó en el cuerpo lle Sanidad de la Armada en 1811, por oposicion, mereciendo la califi- ó actos públicos siempre que sea necesario.
Las galerías del Alcázar se habilitarán para clacacion de sobresalie11te; que á pesar de no contar
más que ~iete ai1os de servicio en la marina, los ha se de clibujo, acristalándose al efecto los intercolumnios. Las armaduras de hierro están ya proyecprestado importantes, mereciendo en tres distin:as
tadas,
y con ellas se evitará sufran el menor deteocasiones 11ue se le dieran las gracias de real órden. lla navegado en los mares de la Peninsu'a, rioro las arcadas, pudiendo, el dia que sea 1ireciso,
embarcado en la goleta Concordia, en la que hizo hacer desaparecer la cristalería sin ninguna _d ifivarios cruceros y comisione~, recogif'ndo gran nú- cultad.
.El gimnasio ocupará la planta baja de uno de los
mero de lanchas pescadoras que pudi-eron salvarse
en la espantosa galerna que produjo hace cinco ai)os edificios proyectados en el exterior para a!ojami~nto de alumnos. El picadero y de~as depende~cias
tantas victimas en la costa cantábrica.
anejas al Alcázar tendrán las debidas proporciones
Destinado á FJlipinas, se incorporó á la division
y se construirán con la mayor solidez.
del Sur, Pmbarcando ~n la Vencedora primero y
En el grabado se ven: en primer término el picaluégo en la A,tiiilosa; asistió á la expedic1on que dió dero, á la izquierda la cab_alleriza: eJ?, s~gundo ~érpor resultado la ocupacion d!l Suassi, y tomó parte min,i, á la izquierda tamb1en, los ed1fic1os _destm_aen varias operaciones verificadas en Joló, prestan- dos para alojamiento de los alumnos y el gunnasw,
do los auxilios de la ciencia á los mismos en una y á la derecha la.explanada, delante del Alc¡\zar; en
cru&amp;l e¡ridemia. Ultimamente, est;_flrlo próximo á ella se hará un juego de pelota y un tiro de pistola,
cumplir el plazo de permanencia ~glamentaria en quedando espacio para esparcimiento y recreo de
Ultramal', solicitó hacer segunda carnpal'la, y em- los alumnos en ciertas horas del dia.
barcado en el G,·a'Dina efectuó varias expediciones,
El desórden que se nota en la situacion de estas
hasta verificarse el suceso qµe na ilustrado su nom- distintas construcciones resulta de la forma del terbre, haciéndole acreedor á la admiracion y al res- re_no en que se han edificado, llen~ de rampas.y depeto de sus conciu.dadanos.
clives. El arte ha procurado modificar la naturaleNosotros, que nos complacemos en dar relieve á
za; pero no ha podido trasformai:- en llano la altura
los hechos que elevan al hombre en el concepto de
en cuya cima se ostenta soberbio el suntuoso alcásus semejantes, y que tenemos siempre el buril y
zar de Cárlos Y.
la pluma dispuestos al servicio de toda accion noble
y meritoria, no podíamos permanecer extraños á
un suceso digno de ser trasmitido como ejemJ?IO
EL CAPITAN CÁRLOS RENARD
que ha de encontrar imitadores en clases que rininventor de la direccion de los globos.
den sagrado culto al honor y al deber.

PONTEVEDRA,--CASTILLO DE SOBROSO
Las ruinas de esta fortaleza, en otro tiempo soberbia mansion feudal, ofrecen hoy dia bastante
atractivo al arqueólogo, y son objeto de curiosidad
para el viajero.
En el ayuntamiento de )fontlariz, y no á mucha
distancia de las aldeas de Cham de Fándara y Troncoso, hállanse, dominando el ameno valle de San
Pedro y ~obre una estribacion del monte Sardin, !os
restos del viejo castillo, hoy archivo de so~nbrias
tradiciones y de pof,ticos recuerdos, y guarida en
el siglo X\' dr.l legendario conde de Ca~ii'1a, aquel
audaz Pedro !lladruga, bastardo de la ilustre casa
d_e Sotomayor, ante cuyo poder temblaron por largo
tiempo el episcopado y la nobleza.
Fue por entónces el castillo de Sobraso cabeza
de una extens:t jurisdiccion, i:n l_a ~ual s~ con~aban
la villa de Pucnte{1rnas y veintise1s fehgres1as, y
CU)'O se1)orio correspondió á los ma:qucses de Sobroso y \'alladares. lloy pertenece a la casa de los
duque~ de Hijar.

Ofrecemos en la pág. 564 el retrato del hombre al
que se debe la trasformacion . más_ grande que se
ha conocido en el curso de la H1,tona.
Las vidas de cien generaciones se s~jetarán á las
consecuencias de ese invento, revolucionándose p~r
completo todas las leyes y costumbres que hoy rigen á la humanidad.
.
Digno es el capitan Renard de 1~ mas ~r~nde a poteo~is, si es que su inven,to llega a atlqumr J~ perfeccion com plet~, pur.s a su lado César Al~Jan!lro
y .\apoleon snán pálidas figuras, que olndara la
Historia.
•
M Cárlos Renard nació á fines del afio 18-l7 en
oá~blain (departamento de Yos~~s) . .
En 1866 entró en la escuela pohtécmca, y al e&amp;talla; la guerra de 1870 a_scen~ió á oficial para Pn~argarse de l~s fuerzas de rngemeros agregada~ al eJército del Lo1re.
En 18i8, sabedor PI ministro 0:e las aficioits. de
Renard y de sus profuQ_dos est111l1os rle_ acro,'.ac101),
le abrió un crédito consi~lerat,le; puso a su d1spos_1~
cion el parque de Chala1s, cerca u~ )leudan, y _deJü
aquella semilla como abandonada a un espontaneo
florecimiento.
.
Procedimiento antiespaflol_. Aqu1 no se compren·
de que un capitan pueda deJar do hacer las gu:ir-

565
días de prevencion que le correspondan. Se le llamaría plaza supuesta y ladrM del B$&amp;ado.
·
El ministro de la Guerra francl&gt;s no estará hoy
pesaroso de haber cambiado una docena de guardias de vrevencion por la navegacion aérea.
El asombro del ministro habrá sido grande al ver
los ascensos que ha otorgado de una vez á un individuo, pues de un modesto capitan de ingeniercs ha
hecho un rey del aire.

FRANCESES Y ALEMANES
En la costa occidental de Africa.
La civilizacion ha abierto profunda brecha en
ocultas comarcas africanas, dominios de razas salvajes, pueblos cuya vi~a en nada se diferencia de
los prehistóricos, y que en todas épocas habían
opuesto insuperables obstáculos al trato con el resto
de la humanidad. Brazza y Stanley son en estos momentos dos nombres ilustres que pasaron á la posteridad con la admiracion y agradecimiento de sus
compatriotas, por los nuevos dominios conquistados
para. Inglaterra y Francia.
El explorador M: Savargnan de Brazza cuenta
ya en el Congo con una extension vastisima de terreno; siete estaciones en las márgenes del rio Ogoné y dos sobre las de Alima, completan lo que pudiél'amos llamar sus dominios, y que están representados en el grabado de la pág. 560.
Pero la t:ebre colonizadora de Africa no se detiene en los límites del Congo. Otras potencias se disponeri á ocupar la parte que les corresponde en la
distrihucion general de que se ve amenazado el continente africano. Alemania, por ejemplo, y segun
demuestra el número '1 del grabado citado, acaba
de tomar posesion de una comarca privilegiada,
que atesora inmensas riquezas, situada en la cuen
ca del Camarones y comprendiendo el dominib del
Golfo de Guinea. Por desgracia, esta ocupacion
equivale á una nueva ilesventura para los que am1,icionamos vislumbrar pronto en el horizonte un
porvenir más consolador en los destinos de nuestra
patri:i.
La Sodc&lt;lad de africanistas hahia enviado, como
nuestros lectores saben, una. comision lle sn Jeno,
costea,ulo los gastos por i,uscricion nacional, para
ocupar l:J. que por inc,ulificable al,andono hoy constituye un dominio »Jeman. :'iuestra pro'lerbial apatía lia si.lo origen de que, al arribo de aquella mi~
s·on, haya encontrado otros pobladores en el Golfo
de Guinea, que serán una amenaza ,con'ltante, un
grav1si rno peligro para nuestl'as posesiones de Ferniindo Póo, Annobon, Corisco, etc.
Est:in, pu0~, amenazadas de muerte las legitimas
aspiraciones que España ha tenido para el dominio
ele una parte no insignificante del continentP. de
Africa; y hora es ya de que nuestros Gobiernos
atiendan el constante clamor de la nacion qu~ tan
gravemente comprometidos conside1 a su independencia y porvenir.
'

•

LA FELICITACION

Otros tiempos, otras costumbres. Ayer, la aristocracia de la sangre daba el tono á la i;ociedad; hoy
pretende este privilegio la del dinero, mariana fo
ejercerá más legítimamente que ninguna la aristocracia del saber, los progresos de la ciencia y del
trabajo.
·
El lindü grabado de la página 561 representa una
costumbre de antaflo. La felicitacion que hacen en
el dia de su santo al primogénito del sei1or y due,i\o
de haciendas los muchachos del lugar, hijos de los
vasallos y arrendatarios. El futuro duque, marqués
ó conde, se digna aceptar los plácemes de sus súbditos, y quizás recompensará este acto i;eraadera1nent11 csp:mtüeo con una graéiosa sonrisa, que será
objeto úe largas conversaciones en los Jugares,
cuantlo regresen los chicos de la recepcion, pues no
todos los dias se digna manifestar su ~grado de este
modo el señorito.
El asunto está bien tratado; en el grupo se advierte movimiento y animacion; los serndores dan
con su actitud cierta solemnidad al acto, v el que
recibe la felicitacion muestra que compreirde perfectamente, á }l&lt;'sar de sus pocos años, su papel de
i&lt;ér superior, sabiendo que se halla fabricado de una
alquimia más fina que el barro de aquellos toscos
vasallos. El )lártir del Calvario, hijo adoptivo de
un carpintero, 1mbiera recibido los desdenes de la
~ntigua aristocracia, exigente cuando se trataba del
color tl~ la sangre. hasta el punto de no admitir
otros matices que los del color azul.

EL GALLEGO
(0181.'JO OC 8.\L IC.\)

El nombre ue este malo:;rado artista goza. en Espa1)a de una popularidad tan inmensa, que no han
mcne~ter sus o~ra~ género alguno de alabanza.
Decir.de un d1buJo: ._es de l.lula,ca,» equivale á

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FRA:&lt;!CIA Y ALEMANIA EN LA COST.-1. OCCIDENTAL DE AFfüCA

l. Una concesion francesa en el Congo.- 2. Parque.-3. Hipop6tamos.- i. Una cascada.-5. Armas, instrumentos de música y ulen~ilios de los indig.?nas.-5. La ch na del jefe.-1. L'ls alemanes, tom1ndo posesion de unos
terrenos á orillas del río Camarones, enarbolan el pabellon nacional.-S. 'Canoa.-9. Grupo de vjvienlas en las mírgenes del Congo.
...d

�LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

�</text>
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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 41, Octubre 20</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

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GUIPUZCOA.-RECUERD0S DEL C0RD0N SANITARIO

(Dibujo de !rabien, ampliado JJOJ' Lagarde.)

•

Carabinero veterano de San Sebastian (retrato). Cabo de Higuer. Soldados de los regimientos de la Lealtad y Astúrias, vigilando los pasos del Bidasoa. Desembarcadero de Santiago. Guardia civil en los desfiladeros del Pirineo.

�572
dar que la psicología experimental contemporánea no se parece en nada á la antigua y
sofíolienta psicología. La verdad es que se cometerían muchos ménos errores en el mando
si se conociesen de un modo general las leyes
á que está sujeto nuestro organismo y las prin cipales condiciones de su füncionamiento físico é intelectual.
Bajo este punto de vista, algunos cursos de
Ciencia integral ó repaso general de todas
las ciencias fundamentales, no contribuirían
poco á. completar la instruccion de nuestra fu.
tura oficialidad, y avaloraría mucho el actual
plan de estudios militares, con respecto al vigente para la segunda ensellanza en los institutos. Repetiremos que es mucho ménos difícil de lo que parece la adquisicion de esta cultura científica, y que presta una utilidad inconcebible en la solucion de los problemas morales ó sociales más complejos, y á.un en la direccion de nuestra conducta en los casos más
familiares.
El pensamiento del general Salamanca ha
sido desarrollado en un reglamento que revela
una sagacidad de observacion y un gran sentido práctico incuestionables. Todos los detalles, al parecer nimios, pero siempre influyentes en el éxito de este órden de combinaciones
administrativas, han sido admirablemente previstos. Un género puede ser mal ó bien pesado.
Pero esta falta de peso puede provenir del que
pesa 6 del que hace ia compra. Pues este inconveniente práctico, de tan conocida importancia, se evita anotando el pedido hecho en
el libro, donde consta la relacion de militares
que tienen tarjetas, por las que acreditan su
derecho á suministros de la administracion militar,
El servicio á domicilio es verdaderamente el
caballo de batalla en las operaciones de tráfico
en Madrid. El ideal sería que una familia recibiese todos los géneros que pueda necesitar
sin salir de casa. Se suprimiría así la intervencion de un sirviente-comprador, llena de dificultades y motivo constante de disgustos para
el consumidor y el abastecedor. Pero este servicio no puede ser gratuito. Hay que pagar algo,
y ¡,qué ménos que 15 céntimos de peseta por u'°
peso cualquiera hasta una arroba, y 10 céntimos por cada artoba más de aumento1
Hemos citado estos dos puntos como ejemplo de lo bien que ha meditado el general Salamanca todos los detalles prácticos de ejecucion. La probabilidad de denuncias ó quejas
de índole di versa; la excitacion al celo del
cuerpo de Administracion militar para que estudie la manera de sostener el mayor número
posible de almacenes, á distancias bien combinadas; la forma de intervencion, todo, en fin,
resulta ya previsto en términos que justifica
una esperanza séria respecto á la posibilidad de que el oficial pueda algun dia comprar
sus alimentos, sus ropas, su calzado, sus
prendas de equipo en establecimientos de la
Administracion militar, y á precios que le ase•
guren una subsistencia social decorosa. Insistimos en que este es el resultado definitivo que
debe perseguirse, en tanto, al ménos, que no
sea pesible retribuir bien los servicios milita-

LA ILUSTRAC1O.N NACIONAL

res. Pero aún parece que sería preferible, hasta para el país, esta forma de ventajas militares por asociacion; y el ejemplo de los empleados de ferro-carriles es ya de bastante fuerza
en este sentido.
Los únicos que perderán por el desenvolvimiento de estas asociaciones para fines económicos, serán esas séries escalonadas entre el
consumidor y el productor, con grave-dallo del
bienestar individual y la paz pública. Es absurdo que el trabajo de circulacion seamuchísimo más ventajoso ó reproductivo que el de
la invencion ó produccion directa, y sin em•
bargo, así sucede, en términos que hoy la más
escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de comisionista, bajo todos aspectos,
y con inclusion de los acaparadores, bolsistas
y· agiotistas de .todo género. Investíguese bien
el fondo último de sus funciones, y se v~·á o,f,.e
descansan en hábiles y bien concertadal ó
protegidas interposiciones entre el productor
y el consumidor. Acercará ambos: hé aquí el
gran progreso realizado por el general Salamanca, tan excelente administrador como
buen hombre de armas, sin afectacion ni exageraciones propias de tiempos caballerescos
sin verdadera caballerosidad.
Con ocasion de los proyectos del general Salamanca, una gran parte de la oficialidad del
cuerpo administrativo estudia y coopera con
gran entusiasmo á la solucion de problemas
más ó ménos directamente relacionados con el
prestigio y enaltecimiento de las instituciones
militares. El Sr. Amorós, conocido ya muy
ventajosamente por sus conferencias en el
Cent1·0 Militar, va poco á poco ensanchando
el marco de un mqseo predominantemente industrial. En una ligera revista de sus principales instalaciones, máquinas é inventos de di•
ferentes clases, muestras de importantes semillas, cocinas ecouómicas, ttc., hemos tenido
ocasion de apreciar el carácter utilísimo de estas exposiciones permanentes, y las ventajas
prácticas que pueden reportará la iinstitucion
oficiales tan observadores é inteligentes como
el Sr. Amorós.
Otra prueba de esta. entusiasta. cooperacion
es el proyecto que recientemente ha sido presentado por nuestro querido amigo el comisa- ·
rio de guerra D. Jacinto Hermúa.
Propone el Sr. Hermúa la creacion de una
compañía-escuela de obreros j6venes de Administracion militar. Tendrían derecho á ingrAso los hijos de los jefes, oficiales y clases de
tropa del cuerpo adminiRtrativo. En tre,s cureos se les dotaría de la instruccion militar y la
técnica del instituto, en su parte mecánica ó
de manipulacion.
De este modo podrían contar las tropas de
Administracion militar con cabos y sargentos
instruidos en todos los conocimientos útiles al
de,arrollo de los diversos artes que ha de tener
que desarrollar en breve la corporadon que
nos ocupa, á más de los que ya tiene constituidos en la actualidad.
El Sr. Hermúa propone tambien que esta
escuela tenga el carácter de preparatoria para
el ingreso en uu cuerpo subalterno de auxiliares con destino á los servicios técnicos del instituto, en su parte prá&lt;&gt;tica y ejecutiva: cuerpo ·

573

LA ILUSTRACION NACIONAL

cuya creacion se hace cada dia más urgente si
ha de ser verdad en este país la administracion del ejército y ha de responder á los venta.
josos fines á que está llamada, eomo se propone el ilustrado 1 enérgico Director general que
tiene hoy á su frente.
Al cuerpo de auxiliares podrán pertenecer
previo un curso preparatorio, los sargentos pri~
meros de Administracion y los de otros cuerpos
de la milicia que reunan ciertas condiciones y
antigüedad.

La Correspondencia Militar

dirige muy
justos plácemes al coronel del regimiento infantería de Canarias, por el libro en que ha
coleccionado todas las órdenes expedidas durante el tiempo de su mando. La manera
cómo concibe esta funcion el expresado coronel, constituye un análisis muy profundo de
los complejos aspectos del carácter que tiene
que establecfl" ponderaciones tan delicadas en
actos que, por un extremo cualquiera, pueden
producir efectos contraproducentes. La ener•
gía es necesaria en el mando; pero es susceptible de tan varios matices, y puede ser influida por tan diverso conjunto de circunstancias,
que se _necesitan condiciones muy raras de reflexion para no incurrir alguna vez en extre·
mos de viveza, que, más pronto ó más tarde,
nos causan sonrojo. Atribuimos por esto mucha importancia á este trabajo del Sr. Molins,
que constituye ademas una instruccion abreviada de lo que es un regimiento y lo que exige un buen mando del mismo.
ALFONSO

ÜRDAX.

Excmo. Sr, Teniente General
D. FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y SOBREMONTE,
Marqués de Estella, Director general de Infantería,
Vamos á trazar, á grandes perfiles, el boceto bio ·
gráfico de un Oficial general, cuyos anteoedentes
y servicios son \ Itamente apreciados en el pais, y
cuyas excepcion~ es condiciones de carácter le han
conquistado por do quiera universales simpatias.
No es, por lo tanto, difícil nuestra tarea; D. Fernando Primo de Rivera es para cuantos llevan siquiera veinte aflos en las filas, aquel profesor inteligente, de perspicaz mirada, de sin igual amabilidad y de voluntad firme, que les ensefló, con el
ejemplo, á dirigir sus primeros'pasos por la senda
del honor y del deber, desembarázando de abrojos
el camino y haciend~ por todo extremo fácil la jornada. El simpático capitan del colegio de infantería, aquel ·profesor que en todas las ocasiones supo
.hacerse respetar y querer, ha sido luégo el distinguido oficial general que al aparecer en las comarcas del Norte los primeros sintomas de la insurreccion absolutista, voló entusiasta á combatirla; y un
dia y otro, sin mostrar jamás desaliento, sin desconfiar nunca del resultado, consagróse á esta noble empresa , vértiendo su sangre , poniendo en
constante tributo su inteligencia y sus fuerzas,
hasta lograr ver clavado sobre los baluartes de la
tenaz Estella, ciudad santa del c.-lismo, la bande
ra que simboliza la libertad y el derecho.
La patria de Herrera y de Murillo, la ciudad conquistada por el tercer Fernando, cuenta en la pléyade de sus ilustres hijos al hoy Director de Infantería. En fa poética y bella reina del Bétis nació el
teniente general D. Fernando Primo de Rivera, el
dia 24 de Julio de 1831, y fueron sus padres el brigadier de la Armada D. José y la señora doña Juana
Sobremonte.
Ingresó como cadete en el Colegio general militar el 20 de Noviembre de 1844, y habiendo termi-

•

i!I

nado, con aprovechamiento notable, sus tstudios,
ascendió á subteniente tres aflos más tarde.
Como recompensa á su distinguido comportamiento en los combates librados en .Madrid contra
las tropas y paisanaje insurreccionados los días 26
de Marzo y 7 de Mayo de 1848, obtuvo el grado de
teniente. Ascendió á este empleo en lt!52; por la
gracia general de 1854 le correspondió el grado de
capitan; el empleo en 1857, y un al\o despues se le
nombró profesor del Colegio de infantería.
En el largo periodo de siete aflos que sirvió este
cargo, puede decirse que echó,D. Fernando Primo de
Rivera los cimientos del envidiable concepto que
hoy disfruta. Allí probó su idoneidad para el desempel\o de una comision de suyo delicada; su ilustracion, sus talentos fueron pronto conocidos. Sus dotes de mando le granjearon el aprecio de sus superiores; su bondad natural y su caballerosidad, le
hicieron popularísimo entre los cadetes. El cap~n
Primo, .como se le llamaba para abreviar, era, á los
ojos de todos, el tipo más perfecto del militar moderno, que sabe hacerse obedecer cuando es preciso sin revestir la forma del mandato, de ese as
pecto de severidad, de ese tono imperativo que ·
aturde á los débiles y ofende tanto .á los fuertes, como á la urbanidad. En suma, tuvo el tacto de formar subordinados y no hombres sumisos; términos
que, aunque parece se confunden, no tienen nada
de comun. De los primeros salen jefes discretos, tolerantes y enérgicos, tales como al ejército convienen; de los segundos, no salen sino medianías. Entre aquellos hay que buscar generales dignos de
este nombre; entre los otros, si alguno llega á esta
dignidad, no hace otra cosa que realizar una de las
más vulgares fábulas de Esopo.
Ascendido á comandante en Abril d.e 1865, por
haber cumplido los siete aflos de profesor, fué destin~do al regimiento infantería de Búrgos. El 22 de
Junio de 1866, hallándose, con dicho cuerRo, de
guarnicion en Madrid, mandó una de las colúmnas
que se dirigieron contra el cuartel de San Gil, y de
tal modo logró distinguirse, que el ilustre duque de
Tetuan lo hizo Teniente coronel sobre el mismo
campo de batalla. Tambien los generales marqués
del Duero y duque de la Torre lo propusieron
para igual recompensa.
Pasó en su nuevo empleo á mandar un batallon
del regimiento de Valencia, y algunos meses más
tarde el de cazadores de Alcántara. Al estallar la
revolucion de Setiembre halibase de guarnicion
en Granada, y salió con una c lumna para mantener el órden en Antequera, c o lo consiguió, regresando despues á la capital. n certificado expedido por el, entónces, ca.pitan general del distrito,
conde de las Quemadas, expone lo satisfecha que
quedó aquella autoridad de los servicios del TenientP, coronel Primo de Rivera, afladiendo que e'l batallon cazadores de Alcántara fué á sus órdenes «modelo de instruccion, subordinacion y buen espiritU.ll
Triunfante la revolucion, quedó de reemplazo;
mas al organizarse, en Noviembre del mismo afio,
el ejército que debía operar en Andalucía, se presentó al general en jefe ofreciéndole sus servicios,
que dicha autoridad aceptó desde luégo, empleándole en varias importantes comisiones. Por su bizarra conducta en los combates sostenidos en Cádiz
obtuvo el empleo de Coronel. El l.º de Enero del
al\o 1869 se halló en la toma de Málaga y combates
sostenidos en las calles, atravesando por dos veces
la linea enemiga, con grave riesgo, que mereció calurosos plácemes del general enjefe.
A los pocos días de estos sucesos, se le confió el
mando del regimiento de África, de guarnicion en
Zaragoza, y apénas se hizo cargo de él, tocóle salir
con su batallon para desarmar la milicia de Huesca
é impedir la formacion de partidas carlistas. En
los dias 7 y 8 de Octubre combatió bizarramente la
insurreccion que estalló en la capit¡¡.1 aragonesa.
Dividida 9a ciudad en dos distritos, fué encargado
de pacificar el de la derecha, lo que consiguió, habiendo dirigido personalmente el ataque de la
Puerta del Duque. El Gobierno supo estimar estos
servicios, concediéndole el empleo de brigadier.
Hasta 1872 mandó brigada, en Aragon, primero,

luégo en Castilla la Nueva. En Abril de este afio,
se le concedió la gran cruz de Isabel la Católica, y
en 21 del citado mes, con motivo del levantamiento de las· Provincias Vascongadas , salió para e1
Norte, donde se le confió el mando de la primera
division, compuesta del regimiento del Rey, batallon cazadores de Cuba y algunas otras fuerzas. Su
mision fué operar en la Alta Navarra, y la cumplió,
obligando á la faccion Rada á internarse en Francia, persiguiendo sin descanso al Pretendiente,
hasta dar lugar al combate de 0roquieta, y siguiendo luégo sin descanso en operaciones contra Recon do, Elio y otros cabecillas. El resultado fué que estas facciones se entregaron á d.iscrecion y sus jefes
cruzaron la frontera. Pasó á los pocos dias á Guipúzcoa, en cuya provincia y la de Vizcaya operó
hasta el convenio de Amorovieta, acudiendo á dar
apoyo á las fuerzas de Letona que peleaban en l\fañaria, y al batallon de .Mendigorria, refugiado en
01\ate despues de una gloriosa accion. De vuelta á
Navarra, contribuyó á la disolucion de las partidas
de Carasa y Lizárraga, y fué recompensado con el
eltlpleo de Mariscal de campo.
Contra lo acostumbrado en esta clase de trabajos,
al llegará este punto dejaremos de extractar la hoja
de servicios del general Primo he Rivera, por la razon de que, siendo del dominio público los hechos
que siguen, nada podríamos decir, que no hayan dicho ya plumas de conocidcs escritores, rindiendo
á los importantes méritos de este conocido caudillo
el homenaje que se merecen. Recordaremos sólo,
para nuestra satisfaccion, que Primo de Rivera es
aquel general que dispersó en Dima, con un batallon, al cabecilla Goirena y aseguró la paz en el
distrito de Vascongadas; el que, al volverá encenderse la guerra meses despues, fué nombrado segundo de .Moriones, y batió al tenaz carlista en Azpeitia y Azcoitia, escarmentándole aún más duramente en Aya; el que despues de un paréntesis de
siete meses, ocasionado por un cambio político, regresó al teatro de la guerra, y midió rudamente sus
armas con el enemigo en Allo, Dicastillo, Caserío de
Baigorri, Lárraga, 0teiza y tantos y tantos hechos
memorables; y por último, el bravo y sereno general que mereció de un hombre tan parco en tributar
elogios corno D. Domingo Moriones, estas frases, tomadas del parte de las batallas de Luquin, Barbárin y Urbiola:
((No obstante de ser conocidas en el ejército las
brillantes condiciones que reune el acreditado y
entendido general D. Fernando Primo de Rivera,
cumple á mi deber elevará conocimiento del Gobierno el distinguido comportamiento y relevantes
servicios que con la division á sus ordenes ha prestado en la batalla de la línea de l\Iontejurra (da
aquí cuenta de haberle confiado el cometido más
importante, y del valor, inteligencia y serenidad
con que lo cumplió, y termina diciendo): Merece,
pues, por mi parte, todo elogio su compottamiento,
y sus servicios son dignos de la gratitud de la patria, que tiene en el citado general una esperanza,
debiendo estar orgulloso el ejército con tan entendido y valiente caudillo, que le conducirá siempre
á la victoria. ll
Ocurren despues el ataque á 0teiza, la marcha
sobre Tolosa y otros memorables hechos, y en todo¡
demostró Primo de Rivera la justicia de aquellas
apreciaciones. ¡ Quién ignora su conducta brillante
en la rendicion de La Guardia, en la toma de Onton,
en aquellos rudos y sangrientos combates del 24 y
25 de Febrero de 1874; el furioso ataque del l\fontaflo, donde resultó contuso, y más tarde su heróico
denuedo en aquellos tremendos dias de Somorrostro; en el primero la toma de Cortes, en el segundo
la de Pucheta, y en el tercero el ataque al inexpugnable San Pedro Abanto, donde el ejército liberal
se aplastó como una bala de caflon, y Primo de Rivera rellibió gravisima herida?
¡Terribles hechos que no es posible olvidar! A
ellos va indisolublemente unido el nombre del general que motiva estas lineas, y juntos figurarán
en nuestra historia contemporánea. ¿A qué extendernos más, si no hay para el militar pundonoroso
honor super.ior á. éste?

Terminaremos, pues, anotando cómo contribuyó
á reparar el desastre de Lácar y Lorca, al tener de
de él noticia en el alto Esquinza, y el airoso papel
que le cupo desempei1ar en el último acto de la
guerra. Al dar cuenta de aquel hecho, se expresaba
de este modo el general en jefe:
«Merced á sus acertadas disposiciones y á la energía de su carácter, restableció la confianza en sus
tropas despues del acontecimiento de Lácar, rechazando al enemigo de los demas puntos de nuestra línea, á que dirigió sus ataques. Su comportamiento, tanto en los hechos de armas como durante
el tiempo que ejerció el mando de dicho cuerpo de
ejército, nada me dejó que desear, demostrando su
pericia, valor, actividad y especiales dotes para el
mando, en tantas ocasiones reconocido.&gt;)
Al verificar en Enero de 1876 la marcha al Baztan
el general .Martinez Campos, quedó Primo de Rivera
independiente en Ta.falla. El 30 atacó la linea enemiga, apoderándose con violento empuje de Santa
Bárbara de Oteiza; el 17 de Febrero arrolló al enemigo en la Solana y línea del Ega; el 18 ocupaba á
Jiiontejurra, y el 19 Estella veía flotar en sus muros
la bandera liberal. Tal fué la mision que en el último periodo de la guerra se encomendó al general
Primo de Rivera, y de tal modo supo cumplirla. La
gran cruz de San Fernando es testimonio del extraordinario mérito contra.ido.
Su mando en Castilla la Nueva, durante seis aflos,
y en Filipinas, durante tres, han acreditado sus dotes de gobernant~. El arma de Infantería, á cuyo
frente se halla ahora como Director, sabe cuánto
puede esperar de un general en quien al valor se
juntan el talento y la ilustracion, el buen trato y la
cortesía. Nosotros, á habernos dejado llevar por la
simpa.tia, hubiéramos ocupado el número entero
reseflando sus aeciones y citando mil ejemplos que
dieran fe de nuestras palabras; pero tenemos hecho el propósito firmisimo de no traspasar ciertos
limites, y haremos alto, pidiendo al distinguido general nos dispense si este cróquis, por efecto de
nuestra insuficiencia, no corresponde á nuestros
sinceros sentimientos de respeto y profunda consideracion hacia su persona.

NOVUS ORTUS
El nombre de Emilio Sala puesto al pié de este
dibujo, nos excusa de extendernos aquí en conmemorar sus bellezas y avalorar su mérito.
Los habituales favorecedores de LA lLUSTRACION
NACIONAL conocen al autor de ese l\Iarte que campea
en la primera página de cada número, y que ha sido
considerado como acabada obra de arte. Emilio Sala
es un pintor que Qonra á su patria; su estilo es
sobrio, sintético, digámoslo así; la factura de sus
obras tiene el sello que se advierte en las de los clásicos españoles; la entonacion, el colorido de sus cuadros acusan un vigor poco comun, y en el asunto se
revela al artista de originalidad é inspiracion.
No1Jus orllus es un cuadro de grandes dimensiones,
destinado á formar el techo de una de las habitaciones del palacio de Angla.da. Varias hadas, en caprichosas actitudes, queman en un brasero artistico las caretas de la falsía, lo~ atributos del error
y de la mentira, disponiéndose á inaugurar en el
mundo una nueva era: el reinado de la verdad, en
que sustituye á la fe, la ciencia, á las preocupaciones, el estudio y el cálculo; á la supersticion y la
inrolerancia, la libertad del pensamiento humano,
y el progreso de las ideas que han de fundar el
bienestar de nuestra especie, rompiendo las trabas
que reducen al hombre á la esclavitud del espíritu,
la más intolerable y funesta de las esclavitudes.
Sentimos que las dimensiones del grabado no permitan apreciar más que en conjunto la obra del
Sr. Sala, á quien ofrecemos desde estas columnas
el testimonio de la consideracion y alto· aprecio que
nos merecen su talento y especiales dotes para el
arte sublime del Ticiano y Murillo, Tenier y Rubens,

�LA TLUSTRAoroN NACIONAL

MADRID.- EL REGR

ESO DE !,AS CARRERAS

(GRABADO

DE MARICHAC)

�576

LA lLUSTRACION NACIONAL

577

LA ILUSTRACION NACIONAL

ENSAYOS COMPARATIVOS DE PLANCHAS DE BLINDAJE EN SPEZIA

tiles defwndicion endurecida y de acero colado, lanzados con una potencia total de 10.6u0 tonelámetros;
en el tiro actual, los proyectiles de acero forjado, de
calidad muy superior á los anteriores, y de menor
calibre, eran lanzados con unas fuerza viva superior
en ¼á la precedente.
Asi es que, ántes del tiro, nadie dudaba de la perforacion total de las planchas. Para las de Schneider había podido sentarse el hecho por medio de
una fórmula basada sobre cierto número de experiencias; y en cuanto á las mixtas, podía augurarse
á priori, en vista de los resultados del tiro de Amagex, en Marzo de 1884, en cuyos ensayos proyectiles

VERIFICADOS EN EL MES ACTUAL

Fig. 2.
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7.
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\'!STA DE UN BLANCO DE COSTADO

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Krupp, de acero forjado, habían atravesado dichas
planchas con gran exceso de velocidad. Por lo demas, se concibe fácilmente que cuando un proyectil
ha conseguido atravesar la capa de acero de una
plancha mixta, la resistencia opuesta por el resto
de ella es inferior á la de una plancha ordinaria
de hierro, puesto que, por las condiciones mismas
de la fabricacion, esta última no puede conservar
las propiedades que pudiera tener ántes de la colada de la capa de acero, no siendo factible restituirsela despues. Esto explica la presentacion de las
rajas anchas despues del tiro del 1.0 de Octubre; y
de esto se deduce que, á medida que mejore la fa-

bricacion en los proyectiles de aoero, se demostrará
cada vez más palpablemente la superioridad de resistencia de las planchas de Schneider sobre las
planchas mixtas.
Independientemente de la separacion considerable de los fragmentos de estas planchas que han
quedado en los blancos, el número de los desprendidos en las inmediaciones del punto de impacto
y la importante distancia á que han sido arrojados
detras de los blancos, prueban hasta la evidencia
que despues de la perforacion el proyectil conservaba todavía un exceso de fuerza viva considerable,
miéntras que la plancha Schneider absorbió casi

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1
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FRENTE

I

Fig. 3.
La prensa extranjera ha seguido con interes el
Las planchas no se apoyaban sobre ninguno :e
curso de las pruebas que se han verificado en Ita- sus cantos.
lia, y creemos que se leerá con gusto el resultado
La distancia de la boca de la pieza á la cara ande estas experiencias, tan importantes para todos terior de las planchas era de 98 metros 898 mililos que siguen el desenvolvimiento de la'. industria metros.
militar.
Las velocidades fueron medidas con el cronógrafo
Ya en esta publicacion se ha dado cuenta, en di- Le Boulengé.
ferentes ocasiones, de varios ensayos comparativos
CORTE HORIZONTAL
DESCR!PCI0:-1 DEL TIRO
de las planchas de blindaje de las casas Schneider,
Cammell y Brown, y especialmente de los verificaPrimer disparo.-Plancha Cammell.
hallándose parcialmente obstruida por astillas y
dos el ano 1882 en el poligano de Muggiano que
Velocidad en el choque, 5'70 metros.
fragmentos de plancha la practicada en la madera.
causaron la más viva emocion, y pusieron de relieTrabajo total en el choque, la.828 tonelámetros. Las dos cuadernas próximas están completamente
ve la inferioridad de las planchas del sistema mixEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba destrozadas, y las dos siguientes en extremo resento, adoptadas exclusivamente hasta aquí por la del centro, atravesando francamente, y con gran tidas. Una de las tornapuntas ha sido arrancada en
marina inglesa.
exceso de potencia, la plancha y el muro de apoyo: la prolongacion del disparo. Grandes fragmentos
Los ensayos que se han verificado recientemente
El agujero que atraviesa la plancha es próxima- de la plancha y del proyectil se ven esparcidos por
en Dinamarca sobre planchas de 225 milímetros de mente de 0,70 milímetros de diámetro; seis grietas el suelo, entre el muro y el espaldon, muy estroespesor, confirmaron las conclusiones de los ensa- radiadas la dividen en igual número de gruesos peado por los pedazos que en él han penetrado.
yos de 1882, mostrando además que eran aplicables fragmentos (fig. 5.ª); muchas de ellas son muy
Sólo un perno, inmediato al efecto del disparo, se
tambien á las planchas de pequeilo espesor.
anchas, alcanzando una el ancho de 265 milímetros. ha roto normalmente hacia su parte media. La deEl ministro de la Marina italiana decidió que las Ademas, toda la superficie de la plancha está formacion de las arandelas y del cautchuc de los
nuevas pruebas, que, como las precedentes, debían cruzada por numerosas grietas radiadas y circula- otros pernos acusan una fatiga bastante grande.
tener lugar sobre planchas de 0,48 milímetros de res. Buen número de fragmentos despedidos ~e la
Tercer disparo.-Plancha Schneider.
espesor, se efectuarían segun un programa muy cubiert¡,. de acero, yacen en el suelo delante del
Velocidad en el choque: 567 metros.
diferente del que se babia seguido en 1882.
blanco.
Trabajo total en el choque: 13.683 tonelámetros.
El programa que babia de servir para el tiro, fué
La brecha, en la parte exterior, tiene próximaEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba
el siguiente:
mente 0,70 miiimetros de ancho por 2,00 de alto, del ceRtro, atravesaifo francamente ésta y el esl.º Dirigir al centro de cada una de las planchas, y la producida en la madera se encuentra en parte paldon con un excesl de potencia sensiblemente
normalmente á su superficie, un disparo del cailon obstruida por astíllas y por fragmentos de plancha. inferior al observado ~ las otras dos planchas.
de retrocarga de 43 centímetros, lanzando un .pro- Las dos cuadernas más próximas están total~nte
La plancha está atr«vesada por un ~gujero neto
yéctil de acero forjado Krupp de 835 kilogramos de destruidas; las dos siguientes lo están sólo en parte , de 0,50 centímetros de diámetro. Está dividida en
peso, con una velocidad de 5'i0 metros por segundo, y el tirante horizontal, por bajo del impacto, está tres fragmentos por igual número de grietas rade modo que reprodujese en el choque una ener- arrancado de su sitio y echado hacia atrás. La plan- diadas, de las cuales la más ancha tiene 40 milígía total de H.000 tonelámetros próximamente.
cha de la hilada que une entre si las tornapuntas, metros. En el pedazo grande de la izquierda se
2.0 Tirar en los cuatro ángulos de cada una de ha sido tambien arrancada en la prolongacion del nota una grieta capilar radiada que no se une al
las planchas un disparo del cailon de 25 centíme- disparo. Gruesos fragmentos de plancha y de pro- punto del impacto.
·
tros, lanzando un proyectil de acero forjado Krupp, yectil cubren el suelo entre el muro y el espaldon,
Estando completamente intacta la cara anterior
de 180 kilogramos de peso, animado de una veloci- muy deteriorado por los ped11-zos que en él han pe- de la plancha, ningun fragmento ha caido delante
dad de ',00, produciendo una fuerza total en el cho- netrado. Ninguno de los pernos ha cedido, pero las del blanco.
que de 4.500 tonelámetros.
copelas deformadas y el cautchuc, saliendo por las
La brecha en la parte exterior es de unos 0,65 cenLa primera sesion del tiro tuvo lugar en l.º del uniones, demostraban una fatiga hotable.
tímetros de ancho por 1,50 de alto, y la producida
corriente Octubre.
Segundo disparo.-Plancha Brown.
en la madera no está obstruida por astillas, cuya
Las planchas sometidas al ensayo estaban fijas·
Velocidad en el choque: 567 metros.
circunstancia es debida á haber sido menor la cancada una á un blanco independiente, formado por
Trabajo total en el choque: 13.6o3 tonelámetros. tidad de metal arrancada de la cara posterior y lanun muro de chapas y ~ngulares de acero (flg. l.ª).
El proyectil hiere la plancha un poco más arriba zada hacia atras. Por la misma razon es menor el
En la parte inferior el muro reposaba sobre un ar- del centro, atravesándola francamente, así como el número de fragmentos que se encuentra &lt;letras, que
mazon de madera, apuntalado en su extremidad muro, con gran exceso de potencia.
en los otros blancos y las tornapuntas del centro
posterior sobre otro apoyado al pié del espaldon.
El agujero tiene un diámetro de 0,65 centímetros no han sufrido casi ningun deterioro. El menisco
El aforro se componía de dos chapas superpuestas próximamente: la plancha está di vidida en ocho arrancado por el proyectil de lá parte posterior de
de 19 milímetros cada una. La plancha se apoyaba gruesos fragmentos, por otras tantas grietas radia- la plancha, ha caido al pié mismo del blanco. Fragsobre un almohadillado de encina, formado por vi- das (fig. 6), muchas muy abiertas, y una de ellas de mentos del proyectil se ven al fin de las tornapungas verticales de 25 centímetros.
260 milímetros de ancho. La plancha está ademas tas y del espaldon, en el cual la punta de la ojiva
Las tres planchas estaban fijas á los blancos por crazada por varias grietas radiadas y circulares, ha penetrado á una profundidad muy pequef!a. Tomedio de 18 pernos del sistema Schneider.
si bien en menor número que las observadas en la dos los pernos han resistido perfectamente, sin preLa plancha Schneider, perfectamente plana, te- plancha Cammell.
sentar seii.ales de fatiga, á pesar de ser de menores
nia un r.spesor uniforme de 478 milímetros. El esLa cubierta de acero está des.prendida alrededor dimensiones que los empleados en las otras dos
pesor de la plancha llrown era de 483 milimetros; del impacto en un diámetro de 1 metro 600 mili- planchas.
el de la plancha Cammell, de 480 milímetros. Las metros próximamente, y fragmentos muy numePor lo expuesto se v~ que el tiro del l.º de Octudos planchas inglesas presentaban una curvatura rosos culJren el suelo delante del blanco.
bre se ha efectuado en condiciones. verdaderameute
de unos 20 milimetros, con la convexidad hacia el
La brecha tiene en la parte exterior 0,60 centí- excepcionales. En los ensayos verificados en 1882,
proyectil.
metros de ancho por 1,60 de alto próximamente, las planchas, del mismo espesor, detuvieron proyec-

PLANCHA SCilNEIDER

PLANCllA C.UIMELL

Fig.9.

VISTA POSTERIOR DE LOS BLANCOS
SCIINEIDIR

por completo, en el trabajo de perforacion, la fu.e.rza ,
viva del proyectil que la atravesó. Ademas, el efecto destructor ejercido en la parte posterior del
blanco por los fragmentos del proyectil y de la plancha sobre las cuadernas, tornapuntas y el maderámen, ha sido muy limitado en esta última plancha,
miéntras que ha sido muy importante en las
mixtas.
El exámen de las planchas despues del tiro ha
permitido hacer constar que la perforacion había
desarrollado en la plancha Schneider una enorme
cantidad de calórico, al extremo que, trascurridas
algunas horas despues del disparo, no se podía poner la mano sobre ella á una distancia de Om ,50
del agujero: por el contrario, en las planchas rnix·
tas el calor alrededor del impacto era apénas sensible.
Este hecho curioso prueba incontestablemente la
enormeabsorcion de fuerza viva que han exigido las
planchas para ser perforadas. El retraso ofrecido
de la penetracion del proyectil por la resistencia
superior de la plancha, puede tener suma importancia cuando se trata, como en el caso particular,
de granadas en las cuales el calor desarrollado por
el choque podría producir la inflamacion de la carga Y determinar el estallido ántes de que hubiera
penetrado suficientemente.

C.UOJELL

El número y naturaleza de las grietas producidas
prueban que la fragilidad de las planchas mixtas
es mayor que las de las ph,nchas Schneicler; esta
circunstancia se había ya manifestado en las experienéias de Noviembre de 1882.
El desprendimiento de las cubiertas de las planchas mixtas, y especialmenta de la de Brown, demuestra el grave peligro que presentaría el tiro
oblicuo contra ellas con proyectiles de acero. Este
es un hecho qu~ debe llamar ~ériamente la atencion
de las personas competentes, porque en !os combates el tiro oblicuo es el que más generalmente se
usa.
Despues del tiro de este primer disparo, la plancha Schneider, por razon de su escaso fraccionamiento, de la poca importancia de sus grietas, de
la fatio-a casi nula de sus pernos y del pequeilo reº
.
sentimiento del blanco sobrn el cual estaba fiJada,
era la única capaz de resistir, sin cambiar la posicion de los puntos de impacto, los disparos de cañon
de 25 centímetros fijados en el programa de los
ensayos.
En vista de estos resultados, se ha decidido suspender la continuacion de las pruebas hasta que se
ha&lt;&gt;a un nuevo exámen. Cuando este caso llegue,
te;dremos á nuestros lectores al corriente del resultado de estas experiencias que encierran un in-

BROWN

terés de primer órden. para todas las Marinas de
guerra, pero especialmente para la de Inglaterra,
que, hasta el dia y acaso por un estimulo de orgullo nacional, ha perseverado en el empleo de las
planchas mixtas.
Con la mayor satisfaccion insertamos la siguien-

te carta, que nos ha remitido el Inspector general
de Sanidad de la Armada D. Manuel Chesio:

Scii,or IJircctor dt: LA ILUSTRACJON

N,ICJONAL.

Muy seilor mio: Se han recibido en este Centro
seis números de la notable publicacion que V. dirige en los cuales se dedican frases muy lisonjeras á
nu~stra Marina y á un individuo de nuestro Cuerpo, que acaba ne realizar uno de esos actos heróicos que forman ~poca en los fas_tos navales y que
honran á la nac10n donde se verifican.
Si como simple particular pudiera ba_starme con
mostrará V. mi gratitud por su atenc1on en conmemorar este hecho, como jefe del Cuerpo á que
este oficial pertenece, debo hacer algo más; que tributando honor á quien tan a_lto ha sa9ido colocar
el sentimiento de la humanidad, elevandolo hasta
el heroismo, honro á la Marina, honro á la Sanidad
naYal honro, en una palabra, á la Espaii.a toda, que
nunc~ se desmiente en estos momentos supremos
en que el hombre,. olvidan~o el sentimiento de la
pe'rsonalidad, sacrifica su vida por la de sus semeJantes.

�LA ILUSTRACION NACIONAL

578

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LA ILUSTRACION NACIONAL

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VITORIA MILITAR, MONUMENTAL y ARTÍSTICA (Dibujo de üabim.)

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579

�LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

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•

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ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

�</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

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ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

�LA ILUSTRACION NACIONAL

580
SUMARIO
GRAB.\Dos: Dcspues de la guerra (cuadro de Horacio
Lengo).-Cruz de Voluntarios de Cuba.-D. Miguel Perez y Céspedes, Teniente Coronel de milicias.-D. José lllaría Fortun, marqués dti Placetas
Coronel de caballería.-D. Juan A. Bancés y Ál:
varez, Coronel del batallon Yoluntarios ino-enieros de la llabana.-D. Juan Antonio Castillo Castresana, C?mand~nte jefe de Guías del Ca pitan general.-D1stracc10nes en la costa.-Posesiones de
.\frica: recuerdos de Melilla -¡.\dios, adios!-Don
Emilio Bonelli, rodactor de LA ILUSTRACJON N.1c10N.\L.-Artillería china: Conferencia 'sobre los efectos de una ametralladora.-Descubrimiento y
conquista de Filipinas (cróquis de D. D. E.).
TExro: Crónica., por D. Alfonso Ordax.-Despues de
la_ guerr'.1.-.\lbum militar (cuatro biografias).D1stracc1ones en la costa.-Recuerclos de Meli. lla.-¡.\dios, adios!-D. Emilio Bonelli.-Artillería
china.-:-Recuerdos de Filipinas: monumento á la
memona de 111::.gallanes y de Lep:aspi.-Cruz erigida en Cebú por '.\Iagallanes.-¡Spoliarium! (ante
el inspirado cuadro de Luna), por D. José Jackson
Yeyan.-Ciencias y sus aplicaciones, por S.-Estudios históricos: órden militar de Alcántara (continuacion), P?r D. Angel Alvarez Araujo y Cuéllar.-_La levita y la chaqueta (observaciones de
actualidad), por D. A. D.-Observaciones sobre el
concepto de la guerra, por D. ·Nemesio Fernandez
Cuesta.-El anacoreta, por D. José de Siles.-¡Bebamosl poesía, por D. Cayetano de Alvear.-La
novia del regimiento: escenas de la vida militar,
por D. Eduardo Lopez Bago.-Sobre cubierta, por
D. Eduardo del Palacio.-\'ariedades.

y

CRÓNICA
La crísís económica de Cuba reconoce
como principal causa su subordinacion á un
grupo determinado de productores peninsulares. Las personas competentes en esta materia creen que urge estimular por todos los medios posibles las relaciones mercantiles de
aquella isla con Puerto-Rico y la repúblira
norte-americana. Una administracíon civil
ménos costosa, una hacienda preocupada ante
todo del carácter reproductivo de sus gastos,
un sistema de impuestos que no entorpezca
el desenvolvimiento industrial, y otras disposiciones auálogas, pueden ser incluidas en el
sumario de esta obrn difícil: la reconstítucion
de la riqueza cubana, en creciente riesgo de
completa extincion.
Pero la iniciativa individual debe mostrarse ahora enérgica bajo todos los aspectos y en
todas direcciones. Si la baja de los azúcares
determinase la decadencia de esta industria
forzoso es buscar nuevos medíos de produc-'
cion nacional. Un periódico indica, á este fin,
que el bagazo de la caña de azúcar hace un
papel útil con muy poco coste. La civilizacion de los territorios africanos y otros, aumentará en breve proJigiosamente el consumo de
este artículo. Se idean además nuevas aplicaciones del papel; ya no sólo sirve para envolver géneros ele bastante peso; se trata de darle
una consistencia capaz de competir con la madera, y áun el hierro, en la construccíon de
ciertos artefactos. El campo, en fin, de la invencion humana no parece tener límites, y un
deseuyolvimiento de la instruccion científica
puede promover en Cuba, como en España,
nuevas industrias más ó ménos apropiadas á
las condiciones de las primeras materias de
quo estos países disponen. Asimismo, en las
cuestiones administrativas (con preferencia á
los más generales de política), la iniciativa individual no debe ser indolente ni tímida. Apoyaremos desde aquí sus quejas, con el vivo
afecto que esa infortunada isla nos inspira, y

creemos que el Gobierno de lá metrópoli hará
justicia á estas reclamaciones. Porque nos es
imposible imaginar ioiquiera que haya aquí,
entre nosotros, á esa distancia que constituye
una probabilidad natural de imparcialidad y
desinterés, quien no sienta la necesidad de
salvará Cuba, para ligarla por el agradecimiento con más solidez que todos los artificios
deleznables del puro temor ó de pasajeras conveniencias.

El Globo ha impugnado, bajo ciertos aspectos, el plan del general Salamanca. Nuestro
colega ha visto claro el conflicto económico general; pero ha esquivado el problema de fondo
y se ha circunscrito á una enurneracion de loe
inconvenientes prácticos y los pe1juicios que
las disposiciones del general Salamanca pue.
den irrogar á las clases civiles. Plan~adlY. la
cuestion de este modo, las cdticas de l?l /§zobo pueden ser argüidas de incousistencia. Y la
demostracion es fácil. ¿Qué pasa, no ya en el
ejército, sino en todo el país? Lo decíamos en
nuestro anterior Crónica:
cEs absurdo que el trabajo de circulacion
Rea más reproductivo que el de la invencion ó
produccion directa, y sin embargo, así suce
de; en términos que hoy, la más escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de co.
mi.sionista, bajo todos aspectos, y con inclu.
sion de los acaparadores, bolsistas y agiotistas
de todo género. Investíguese bien el fondo último de sus funciones, y se verá que descansan en hábiles y bien concertadas ó protegidas interposiciones entre el productor y el
consumidor.»
El Globo reconocerá que tal es, sin hablar
de otras complicaciones económicas afines,
una de las causas más importantes de la presente crísis económica. Y en presencia de este
hecho, cuyas consecuencias han sido ya hace
largo tiempo sentidas y sufridas con resignanacion, ¿cómo se ha de negar al individuo el
derecho de ampararse en el grupo, y al grupo
el de organizarse con tanta solidez como sus
fuerzas ó circunstancias le permitan, para resistirla y no caer en esta fatal concurrencia
que constituye el ideal de algunos individua-'
listas~ La batalla se da hoy en los mostrado .
res, y en esa batalla ha intervenido el general
Salamanca con un carácter firme y un buen
deseo, por los que sería injusto reo-atearle calificaciones lisonjeras.
b
Lo demás que insinúa El Globo, no le incumbe ya al expresado general. Compete á
los hombres de Estado y á. los pensadores
que investigan una reorgauízacion social de
que muy pocos, en España, tienen un presen tímiento siquiera.
El sentimiento de una poblacion entera (la
fastuosa Viena) por la muerte de su predilecto
pint~r ~ans Ma~art, revela hasta qué punto la
adm1rac1on hacia los artist:ts va rayando en
idolatría.
. ¿Podre°:1-os inferir de este hecho que crece la
1mportanc1a del arte mismo, que se le procura y se le asigna influenc:ia en la educacion
pública? _En alg~nos países es muy probable
que esta 10flnenc1a esté reconocida, ya que no

LA ILUSTRACION NACIONAL
eficaz y directamente apoyada. En otros, y
sobre todo en los que más se jactan de artistas,. se desdeña el arte; no se le considera más
que como un elemento de placer ó vanidad·
no se comprende su valor en el desenvolvi~
miento intelectual.
De todos lmi medios favorables á este desenvolvimiento, el de las Exposiciones es quizá el
de mayor eficacia, porque bajo ciertos aspectos, una Exposicion es tambien uua escuela.
Salvo la organizacion disciplinaria, todo lo
damas es lo que nosotros quisiéramos que fue- ,
se una escuela: un mundo en miuiatura; una
coleccion animada de todos los objetos más
diversos, y buenas clasificaciones científicas
para la percepcion más fácil posible de los
contrastes ó las semejanzas.
Es imponderable, bajo este punto de vista,
el carácter útil de las Exposiciones, ya especiales, ya universales. Pero siemp1·e que fuera posible, debería perfeccionarse este gran medio
de instrucciou asociando el movimiento, las
funciones peculiares, á cada forma expuesta.
Así, por ejemplo, en la Exposicion, organizada por la Sociedad de EscriLores y Artistas,
que en breve va á inagurarse, nos La c:omplacido ver que se ha pensado en esos detalles
que dejan una impresion viva y facilitan el
conocimiento de lo que es un periódíc:o; de
las complejas, múltiples y tan diferentes operaciones que exige.
Se podría hacer tambíen algo como una reproduccion real de toda esta série de trabajos
que se conocen con los nombres de comp·&gt;SÍ·
cion, confeccion, ajuste, imposicion en mútluina, tirada, etc. Parece posible que el teatro
mismo admita algun dia este género de re-presentaciones, que serían no ménos agradabks
que útiles.
La seccion de pinturas, está presentada en
dicha Expo~iion con la cariñosa solicitud que
requería el ,1érito de las obras expuestas.
Pero, conte . ,lándolas, entristece la consideracion de que hay muchas personas de regu.
lar posicion á las que se les podría clasificar
una parte de su presupuesto, del modo siguiente:
G.ISTOS EN VEINTE .15'OS
En los cafés ... .
En teatros . . . . .
En toros . . . . . .
En obras de arte.

30.000 reales.
60.000 »
16.000 »
Cero.

¿Es creible que una persona que invierte
semejantes sumas de este modo, no destine la
más insignificante cantidad para adquirir una
obra artística~ Es muy posible, y muy cierto
por desgracia.
La Exposicion se halla en la escuela cons truida bajo la direccion del Sr. Galdo en la
calle de Alcalá, frente al parque del Retiro.
D. LúcasAguirre dejó á este objeto un lega•
do; y el Sr. Galdo, propagandista incansable
de la instruccion, ha cumplido la última vo·
luntad de aquel honrado hombre de ciencia
con tan viva solicitud como admirable acierto.
El edificio se encuentra poco ántes de llegar
á la plaza de toros. El Sr. Galdo, al elegir este
siiío, parece que ha querido decir á las gene·
raciones venideras: Deteneos aquí. No vaseis
adelante Aquí está el solo camino de la feli-

ciclad posible: una série de satisfacciones intelectuales.
. La _escuela está do~~a de un material muy
bien ideado para facilitar los conocimientos
científicos ó fundamentales sin recurrir á los
libros, que sólo en un período y condiciones
muy delicadas de desenvolvimiento intelectual
pueden ser utilizados con fruto en una enseñanza verdaderamente racional. El método de
las lecciones de cosas constituye sin duda una
proscripcion del libro en todo el período inicial
" de la ínstruccion, y se debe siempre reservar
al maestro la apreciacíon de la oportunidad
en que será ventajoso reemplazar la ensefíanza de una impresion ó un ejemplo, con el frio,
mudo y no siempre claro, ni bueno, ni conciso texto de una obra doctrinal. Es verdad que
el desenvolvimiento de la memoria no debe ser
absolutamente descuidado; pero para este caso
bastará con un pequefl.o volúmen, en el que
se coleccionen todas aquellas fórmulas científicas de más importancia, y algunas fraioes literarias ó históricas de mérito extraordinario
Tal parece haber sido, con más ó ménos exa:
geracion de -sistema, el pensamiento del señor
Galdo, que en otro país, como en Francia,
Paul Bert, hubiera sido objeto de las más altas distinciones oficiaJes; pero aq uf rara vez
va á buscarse al hombre de ciencia á su bufete.
Varios periódicos han enumerado hasta

veintidos libros de literatura pornográfica,
que, con títulos más ó ménos trasparentes de
su objeto, SA disputan el favor del público. En
Jerez fué vitoreado Mazzantini en términos ,
que (segun El Guadalele) se vió obligado á increpará aquella muchedumbre por la imbécil
ovacion que destinaba á un hecho de ninguna
. utilidad para el pueblo.
Otro periódico continúa haciendo una estadística de crímenes que no es nsoladora ni
lisonjera
para el Estado, cuya P.1 imera mision
•
es, sm duda, la seguridad pers al.
Terminemos estas tristes citas.
El resúmen es ya desgraciadamente harto
conocido. Los estudios superiores están abandonados. La instruccion y la educacion de los
sentimientos no avanza apénas. Crece, en cambio, un innoble deseo de goces absurdos y pueriles.
Mazzantini, en fin, ha dado al Gobierno un
ejemplo distinguidísimo de cómo se debe ya
proceder con respecto á ciertos extravíos populares. Con la desaprobacion y áun contradic cion más ó ménos expresa.
Paralelamente hay que crear á toda prisa
grandes focos de cultura general y profesional.
El movimiento colonial extranjero, la cuestion de Africa, el libre-cambio internacional,
cada vez más inevitables, y otra multitud de
problemas análogos, van á sorprendernos,
si no, en una decadencia de proporciones y
resultados indeterminables.

ií

En el Centro Militar, la aperturn de sus sesiones literarias ha sido solemnizada como en
afíos anteriores, con lecturas notables de género diverso.
La primera conferencia de este afl.o fué
dada por el general Servet, y la segunda por

581

DESPUES DE LA GUERRA
el general Ruiz Dana. Como el mejor modo
de encomiar á las personas de verdadero mé( CUADRO DE IIORAC!O LENGO)
rito es á nuestro juicio, el de hacer resaltar
Los cuadros del autor de J1tlieta 71 Romeo, El,
éste por un profundo análisis de sus obras, Ella y otros muchos, que el público aprecia en el
nos proponemos destinar seccion especial al alto grado que se merecen, se distinguen siempre
exámen de estas notables conferencias y otras por lo original de la idea que ha presidido á la ejemuchas que han sido ya muy justamente cucion, tanto ó más que -por la entonacion y el colorido, en que es extremadamente correcto y hábil
aplaudidas en el Centro Militar.
•este artista.
Se han recibido ya los trabajos para el cerEl cuadro que reproduce el grabado de la página
támen en honor del marqués de Santa Cruz, primera confirma nuestro aserto. En el que fué
y han pasado á las comisiones correspondien- campo de terrible batalla, yace olvidado, entre las
tes, presididas por los generales Ros de Ola.- quebraduras de la empinada roca, y envuelto en
cortina de follaje, el yelmo que cii'IÓ un día la noble
no, Bermudez Heina y Daban.
cabeza del guerrero. Dos aves, que simbolizan la
Para el otro certámen (el dispuesto por la paz, han hecho su nido en la que fué arma de guerf unta directiva), se admitirán trabajos hasta ra y será reliquia si algun dia los ojos del hombre la
el 15 del mes actual. Los premios son dos: descubren. Caída la babera, la visera alta, asoman
uno de dos mil pesetas y otro de mil. Ha sido por el hueco sus gentiles cabezas las dos palomas y
u~ b1',ena idea la de establecer premios en parecen arrullarse dentro de aquel objeto en que
se agitaron mil ideas de destruccion y de muerte,
m~lálico, y nosotros quisiéramos que se imi- y mil pensamientos de ventura y amor, malogrados
tase este ejemplo en todos los concursos, por- por la mano implacable de la fatalidad.
que si un agraciado prefiere convertir la cantidad en uu objeto de recuerdo, se le podría
ÁLBUM MILITAR
complacer sin dificultad ninguna, miéntras
Un largo paréntesis, no debido á nuestra volunque si otro prefiere ó necesita dinero, es imtad, ha sufrido la pubHcacion de la galería de retraposible complacerle por el sistema ordinario
tos de los jefes de cuerpo que veníamos publide las rosas, las plumas, las bandejas, prévia- cando.
mente hechas.
Nos proponemos reanudar nuestra interrumpida
tarea, aumentando la coleccion de este curioso é inEl general Primo de Rivera, director de In- teresante álbum con los retratos de los jefes de vofantería, estudia el medio de imprimir algun luntarios de la isla de Cuba.
Entre las instituciones que en los difíciles tiemmovimiento á las escalas. La de alféreces y pos por que atravesamos se han :mostrado merececapitanes, sobre todo, es objeto de su mayor doras al reconocimiento de la patria, y respondido
atencion. Si lograra amortizar el excedente de más cumplidamente al objeto de su mision, figuran
esta clase, el beneficio refluiría naturalmente los cuerpos de milicias y de voluntarios de la gran
Antilla espafl.ola.
en las de subalternos. Pero, á su juicio, esto
En repetidas ocasiones, desde las columnas de
no es suficiente. De modo que, en el caso de esta Revista, hemos procurado poner de relieve los
aumentar la oficialidad de depósito, como pro- valiosos servicios que dichos cuerpos han sabido
yecta, este aumento no será sólo de un capi- llevar á cabo con ínclita constancia, con sin igual
desinterés y valor durante la terrible guerra sepatan por batallon, sino de un alférez tambien
ratista, sus admirables virtudes cívícas y militares,
'
hasta lograr así, por combinaciones análogas, y sus inquebrantable lealtad, sosten firmísimo de
el ascenso simultáneo de próximamente 180 la integridad nacional y escudo de los más caros inalféreces.
tereses patrios. Admiradores entusiastas de esos
Mucho influirá en el porvenir de nuestro espafl.oles que viven léjos de la Península, y que
ejército el general Primo de Rivera, si llegara viven alentando siempre la dulce esperanza de regresar á terminar en ella sus dias, ó embelleciendo
á realizar tan plausibles prnpósitos. Y nos en-. su existencia con el recuerdo sagrado del pail¡ en
contramos en la obligacion de aplaudirlos con que les cupo nacer, no perdonamos medio de detanta más vehemencia, cuanto que nuestros mostrarles nuestras simpatías y de honrar sus cuacompañeros recordarán tal vez algunas de lidades, convencidos de que, al obrar así, nos honnuestras consideraciones anteriores sobre este ramos tambien nosotros, como hermanos nuestros
que son, no solamente por hijos de la misma papunto concreto:
tria, sino por comunidad de ideas y de principios.
4: Abrase el escalafon de alféreces (decíamos
¡Todo por Espafla! dicen ellos, en las apartadas
en Marzo último), y se verá que el número 16 tierras donde moran, porque otros ecos que aquí
tiene la antigüedad de Abril 1875 y el 1.251 resuenan, se apagan en las aguas del Océano; ¡todo
la de Diciembre del mismo año. Pues bien: por Espai'la, todo por la dignidad y el decoro nacional! decimos tambien nosotros, cerrando los oídos
este alférez que sólo es ocho meses más mo. y el corazon al clamor incesante que producen las
derno que el anterior, ascenderá, con el movi- estériles luchas de partido, al espectáculo desolador
miento actual de la escala, seis ó siete años más que ofrece por do quiera una sociedad acostumbrada á no preocuparse del maf'lana.
tarde que su compaliero.
A los Yoluntarios de ambas Antillas, á cuantos
La injusticia de la suerte es aquí notoria.
sirven en los cuerpos de milicias de Cuba y PuertoPero el deber del que gobierna es disminuir Hico, consagramos por igual estas frases, hijas de
todo lo más posible la influencia del acaso. Por un afecto tán sincero como eiipontáneo. La ocasion
consiguiente, si no en una sola propuesta, en ha sido buscada por nosotros con tanta solicitud
dos ó tres lo más, todos los alféreces del 75 como buen deseo. Del mismo modo que hemos ido
dando á la estampa los retratos de gran número de
deberían ascenderá tenientes,.
jefes y oficiales de nuestro ejército, pensamos hacer
Si esto se consiguiese por la patriótica ini- extensiva esta manifestacion á los de voluntarios
ciativa del general Primo de Rivera, habría y milicias, y practicamos al efecto gestiones para
que reconocer que entramos en un período , que nuestros corresponsales en Ultramar no los
normal de organízaciou, que ya era de todo proporcionase~, insistiendo una y otra vez hasta lograr el resul~ado ~ue nos prometíamos; y hoy tepunto necesario.
nemos la sahsfacc1on de dar modesto asilo en estas
ALFONSO ÜRDAX,
columnas á los retratos de cuatro jefes de dichos

�LA ILUSTRACION NACIONAL

582

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•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

584
institutos, dos de los cuales ya no existen, pero
cuya memoria vivirá largo tiempo en el corazon y
en la mente de cuantos aman sinceramente el nombre de la patria espanola.

que apénas concebida, ha empezado á ponerse en
práctica.
Pueblos que así honran á sus hombres ilustres,
bien pueden citarse cómo modelos de cultura.
DON JUA N A. BANCÉS Y ALYAREZ

DON MIGUEL PEREZ Y CÍSPEDES

Este es el nombre del que figura en primer término, y seguramente que nadie, entre la clase á
que perteneció en vida le disputará este lugar.
D. Miguel Perez y Céspedes dejó tras sí una reputacion legendaria. Perteneciente á la raza india, siloney, que poblaba la feraz isla de Cuba, cuando la
descubrió el gran Colon, podía, con más razon que
nadie, mostrarse desafecto á la causa de Espafia; y
léjos de pensar de este modo, vivió consagrado á
ella, y por ella dió su noble existencia.
Nació D. Miguel Perez en 1808; á los diez y seis
anos entró á servir en milicias disciplinadas; conquistó uno por uno sus grados, llegando hasta el
empleo de teniente coronel, y supo prt!star siempre
importantísimos servicios, dedicándose constantemente á reprimir el bandolerismo en el departamento Oriental. Su valor corría parejas con su inteligencia y voluntad; era todo un carácter, y así lo
demostró al estallar la insurreccion de Yara, poniéndose incondicionalmente al lado de las autoridades legitimas, que lo emplearon en los lances de
mayor riesgo y dificultad.
Jefe de una columna el 1)iejo Miguel, como se le
llamaba carifiosamente, demostró una actividad inconcebible en un jóven, cuanto más en quien contaba setenta y un ai'ios de trabajada vida. Su plan
de conducta se condensaba en esta frase: «¡Al enemigo!)) y sin parar atencion en el número de sus
contrarios, iba á su encuentro, y si lograba haberle
á las manos, daba de él buena cuenta.
La fortuna abandonóle el 26 de Mayo de 1811, en
el combate de Sábana Abajo, y cayó victima del
plomo enemigo, gritando «¡Viva Espanab) Hoy su
nombre es objeto de un sagrado culto en la com8.rca
donde nació 1 y generalmente venerado en toda la
isla de Cuba.
DON JOSÉ MARTINEZ FORTUN, MARQUÉS DE PLACETAS

•

Seguramente serán conocidos por la mayoría de
nuestros lectores los brillantes servicios que este
patricio insigne prestó á su patria como militar y
como ciudadano.
D. José Martinez Fortun, el rico hacendado de Remedios, fallPció en Placetas, poblacion por él fundada, el dia 23 de Setiembre último, siendo su muerte
generalmente sentida.
Era coronel de caballería, y mandaba el regimiento Voluntarios de Camajuaní 1 al frente del cual
hizo una gran parte de la campaña, conquistando
una sólida reputacion por su valor, talento y acendrado patriotismo,
Lajurisdiccion de Remedios, agradecida á cuanto
hizo por ella en vida el marqués de Placetas, puede
decirse que acudió en masa á sus funerales, con
sus ayuntamientos, autoridades y corporaciones á
la cabeza.
No bastarían todas las páginas de este número
para hacer la apología del Sr. Forton. Una espada
puso en sus manos el Gobierno al estallar la guerra, y nadie, ni áun los que fueron sus enemigos,
podrán citar un hecho que arroje la más leve sombra sobre su carácter. Victorioso siempre que combatió, jamás se ensañó en el vencido; extraflo á las
pasiones que las civiles luchas encienden, convirtió
con sus nobles procederes á muchos aclversarios, y
produjo más bajas en las filas contrarias por estos
medios, que otros causaron con la violencia. Pacificó
la jurisdiccion de Remedios; creó una sociedad de
inmigracion espai'l.ola, atrayend11 millares de brazos á dicho territorio; fundó tambien un asilo de nifias pobres, y fué autor de un proyecto de colonias
militares, que, de haberse realizado, tal vez produjera inmensas ventajas á Espana y Cuba.
La gratitud de los que fueron sus amigos ó subardinados se demuestra con la idea de elevarle una
estatua en la plaza principal de Remedios; idea

El coronel, primer jefe del batallan de Ingenieros
voluntarios de la Habana D. Juan Bancés Alvarez,
prestó servicios á su µais desde 1800, en que ingresó como soldado de milicias, habiendo pasado
por casi todos los empleos de escala en dicho instituto, y en el de voluntarios hasta llegar al que hoy
disfruta.
Es natural de San Roman, en la provincia de
Oviedo, y nació en 1829. Su larga residencia en
Cuba, su desinteres que llegó al extremo de haber
facilitado muchos miles de pesos en diferentes suscriciones para adquirir armas y equipos con destino á los cuerpos en que ha servido; su amor á su
país, y su decidida vocacion por la carrera de las
armas, le hacen disfrutar en la Habana de in a\t
concepto, habiendo merecido siempre senalaf/s
distinciones por parte del Gobierno español y de
las autoridades de la isla.
DON JUAN ANTO:SIO C,\STILLO Y C,\STRESAN.\

Este es el nombre del comandante jefe de la
companía de voluntarios Guias del capitan ge-

neral.
Lo que decimos del Sr. Bancés puede aplicarse
al Sr. Castillo, persona conucidisima en la Habana
y generalmente querida.
El cargo, verdaderamente de confianza, que des•
empei'la, prueba nuestra afirmacion. El Sr. Castillo reune condiciones de carácter que han sabido
apreciar siempre cuantas autoridades se han sucedido en Cuba desde que ejerce el mando de la compañia de Guias. Es natural de Nava, en la provincia
de Bllrgos 1 nació en 18481 y disfruta el empleo efectivo decapitan de milicias.
Mucho y bueno pudiéraraos aún decir de estos
dos seJ'íores; pero el temor de ofender su modestia
nos detiene, por lo que hacemos punto, enviándoles
desde estas columnas un cordial saludo de campaneros de armas, y el testimonio de nuestra más
distinguida consideracion personal.

DISTRACCiONES DE LA COSTA
Este dibujo es un verdadero idilio.
El contraste entre lo grande y lo pequeJ1o, lo tierno y lo terrible, es la fuente de la belleza, que ha
pretendido copfar el artista.
Hay un especial encanto en esta clase de asuntos.
El mar allí con todas sus iras, es objeto de desden
para dos séres débiles. Como Byron, fiiegan con la
m.clena del leon; pero más tranquilos Que el inmortal
autor de Childe Barold, no temen que la fiera se encolerice y ruja. Mañana crecerán, y entónces el indomable elemento quizás vengue en el hombre los
juegos del niño; quizás la niña que le acompaña, se
hallará destinada á vestir luctuosas tocas por el
alegre compañero que en su juventud creció desnudo á su lado, sin que encendiera sus mP-jillas el
rubor, esa hipocresía santa de la virtud.

RECUERDOS DE MELILLA
Al teniente de infantería D. Fernando Gonzalez
Billon, nuestro estimado compai'l.ero, debemos Ja
caprichosa y artística composicion que publicamos
en la pág. 586.
El Sr. Gonzalez Billon ha probado con ella que
posee la intuicion del verliadero artista. Melilla,
justo es decirlo, carece de monumentos arquitectónicos, de esas obras que, al ser reproducidas por el
pinceló el lápiz 1 recrean la vista y cautivan la atencion; pero este jóven oficial, reuniendo detalles que
pasarian desapercibidos para otros ojos que los del
artista, ha hecho un conjunto por todo extremo
agradable y bello, sin separarse una linea de la
verdad.

585

LA ILUSTRACION NACIONAL
Una vista general de la plaza, tomada desde el
cerro de los Camellos, las de la Alcazaba con el barrio de L:.w anderas, plaza de los Aljibes 1 puerta de
la Plaza de Armas 1 y torre llamada de las Siete PaJa'bras, se agrupan formando esta composicion, que
no dudamos complacerá á nuestros favorecedores,
tanto como á nosotros nos ha satisfecho. Por tan
notable trabajo, felicitamos al Sr. Gonzalez Billon,
á la vez que le manifestamos públicamente nuestro
agradecimiento, por su cortés aten cion en remitfrnos este acabado y discreto dibujo.

¡ADIOS, ADIOSI
¡Uno de los primeros efectos de la guerra, la separacion de séres que se unieron para vivir juntos!
En él se ha inspirado el artista de cuyo lápiz salió
este precioso dibujo. Hombre de sentimiento, no
ha visto quizás la lucha armada sino á traves de
estos aspectos sombríos. La ternura 1 el amor los
comprende; la grandeza de la gucrra 1 sus horrores
sublimes, le hacen cerrar los ojos, poseido de
terror.
En la terraza, las dos graciosas mujeres miran
al soldado que se aleja, y con él cambian la última
mirada. Detras del arrogante hulano, ven el poblado bosque; mil.s allá el escuadran que se reune, el
horizonte al fin; pero nada mis. Como el artista,
estas mujeres saben sentir1 saben llorar; mas e
soldado ve léjos algo que hace palpitar su corazon
de entusiasmo y que sonrie á su orgullo 1 y este
algo lo forman el honor y el triunfo; palabras que
para el guerrero tienen un sentido que las mujeres
no alcanzan. Los ojos de ellas se velan con lágrimas; los de él brillan iluminados por el resplandor
de la gloria.

DON EMILIO BONELLI
Redactor de &lt;La llus\racion Nacional. &gt;

La prensa se ha ocupado de la expedicion que
nuestro querido amigo y compat'iero de redaccion
está realizando en el imperio de Marruecos.
Hace un mes que falta á esta Revista su asídua é
inteligente colaboracion, siendo éste el tercer viaje
al Africa que realiza desde su ascenso á oficial. En
sus anteriores e~·r;ursiones, adquirió datos importantísimos, de q e &lt;lió cuenta en la Sociedad Geográfica y en las i i~umnas de esta publicacion.
.Merced á su l~a residencia en Tánger, donde
trascurrieron los primeros ai'i.os de su existencia1
posee perfectamente el idioma árabe y conoce con
bastante exactitud aquel país, acerca del cual ha
escrito un libro interesante.
Como escritor, se distingue por su correcta forma y vasta erudicion, habiendo obtenido el grado de capitan por las diferentes obras que ha publicado, sobresaliendo 1 entre todas, la notable traduccion del tratado de For:ijicacion de JJrialmont.
En la adversidad se fortifican los caractéres, Y
en esta escuela de · tan provechosa enseflanza se ha
educado nuestro buen amigo.
La reaccion arrojó de Italia á los buenos patriotas que con Silvia Pellico y Garibaldi á la cabeza,
protestaban de la dominacion del Austria, y siendo
el padre de Bonelli uno de los más caracterizados.
jefes del partido liberal, por su posicion y especiales condiciones, hubo de emigrar, aband-ona:ido
su cuantiosa fortuna.
La Espa1la que en el siglo xm dió asilo natural a
los proscriptos de la tiranía angevin:1, abrió tambien generosamente sus brazos, en 1849, á los náu·
fragos sublimes de la libertit.d italiana. Con ellos
vino el padre de nuestro compañero, y en nuestro
país halló una nueva patria, enlazándose con una
hija del suelo aragonés.
De lá union del patriota milanés y de la altiva
aragonesa 1 había de resultar forzosamente una sucesion caracterizada por rasgos vigorosos y originalísimos; como resultaron en otra edad remota
de análogos consorcios 1 los terribles guerreros qu~ ·
sin falta á. sus deberes de católicos, pusieron coto a.

•

"I

las demasías del Pontificado absorbente, y escribieron con sus vencedoras espadas los primeros axiomas del derecho moderno.
El hijo del emigrado es lo que se llama un carácter que haría hoy llorar de orgullo á su buen padre si la muerte no le hubiera arrebatado la
existencia allá en Tánger, cuando, con esa perspicacia de los hombres superiores 1 se adelantaba almovimiento de nuestros dias entablando relaciones de
industria y comercio con los naturales de Marruecos.
Dos hijos casi niños dejó; el mayor siguió al frente de los negocios de su padre, mal parados con
tan inesperada y dolorosa pérdida.
El más jóven, que hoy es nuestro compaf'iero, ingresó en el colegio de Toledo, haciéndose notar
desde el primer día µor sus especiales condiciones
de laboriosidad y de inteligencia.
~onelli es uno de esos hombres que alientan en su
corazon fe indestructible en un brillante porvenir
para nuestra nacion, mediante una política de desenvolvimiento en el Noroeste africano; idea á que
lo subordina todo, hasta el punto de que si no fuera
el objetivo tan noble, pudiera decirse que este pensamiento es en él una manía, pues resiste á las mayores cont1·ariedades, y de tal manera se arraiga en
su espíritu 1 que morirá con él.
Ilustrado, activo hasta lo inverosímil, tenaz hasta más allá del heroismo, no dudamos en afirmarlo: Bonelli triunfará de los obstáculos que nuestras
costumbres sociales oponen al hombre que se seí'iala por propios y legítimos méritos.
La Sociedad Africanista lo eligió secretario, y
creemos lo habrá nombrado su representante en
este viaje, pues hace tiempo que esta Sociedad viene trabajando por el establecimiento de algunas
factorías en la costas de Africa.
Debemos suponer que el Gobierno es ajeno á. ~ste
asunto; pero tambien creemos que si surgieran
inopinadas dificultades, ó si (lo que no esperamos) el
Sr. Bonelli se encontrara en una posicion arriesgada, producto de extra11os. sucesos, los que rigen los
destinos del país intervendrían pronta y enérgicamente cubriendo con la bandera española al intrépido viajero, y haciendo soHdaria á la nacion de los
hechos por aquél realizados. Tal por lo ménos es su
deber.
Otros procederes n'J podemos imlinarlos, conocido el carácter de un pueblo que, e as circunstancias más graves de su existencia po ica 1 ni rehuye
responsabilidades, ni sufre morti caciones en su
orgullo.

ARTILLERÍA CHINA
La industria de las naciones que se llaman civilizadas, tiene en los grandes países del extremo
Oriente como la China y el Japon, inmensos mercados e~ que dar salida á manufacturas ó artefactos, que el uso y la moda han desautorizado entre
nosotros.
En armas, por ejemplo, á China se destinan los
fusiles Chasepot desechados por el ejército francés,
los Berdan que abandonaron el espanol y el ruso;
cai1ones que han mostrado inconvenientes e.n la
práctica¡ útiles y arneses, en fin, que acusan cierto
atraso con respecto á los que en Europa Y en los
Estados-Unidos americanos se tienen por perfectos.
El grabado de la página 590 nos ofrece un grupo
de tres mandarines chinos examinando una ametralladora por la que dieron crecida cantidad de
piastras al yankec, corredor del comercio &lt;le Sanghai, ó al hábil gentlomtn negocia11te. El más docto de los tres explica el mecani.~mo, y los otros oyen
atentamente convencidos de la bondad de un &lt;!rtefacto cuyos efectos suplen al de cincuenta fusiles.

RECUERDOS DE FILIPINAS
Mooumen\os elevados á la memoria de Magallanes y de
Legaspi.-Cruz erigida por Magallanes.

Los tres monumen t os que reproduce el grabado
d3 la página {&gt;91 son un recuerdo de aquellos tjem-

pos gloriosos en que el sol no se ponía jamás en los
domir.ios espalloles.
En Cebú, y en una de sus principales plazas, se
alza, dentro de modesta capilla, la cruz plantada en
aquel paraje por el audaz descubridor de Filipinas.
El signo de redencion que hizo adorar Magallanes á
los salv-e.jes de la isla, y el monumento elevado sobre las cenizas del gran navegante, en la isla de
Mactan (Opoon), marcan la última etapa de su existencia, y á la vez el comienzo de la conquista del
Archipiélago. El Gobierno espaflol satisfizo una
deuda de reconocimiento á la memoria del valiente
marino portugués con la ereccion del monumento
referido .
Si 1\Tagallanes descubrió las Filipinas, Legaspi
consolidó en ellas la dominal.'ion española. A este
ilustre guerrero se debe la conquista de Luzon Y
\!ebú, y la fundacion de la capital. Fué modelo de
dt1osos gobernadores y hombresjustos 1y á su muerte, ocurrida en Agosto de 15121 legó á su patria una
gr~colonia sabiamente organizada, riquísima en
pr uctt:t naturales y cuya adhesion y acendrada
lea d á Espana no se han desmentido nunca en el
trae-curso ti.e los tiempos.

SPOLIARIUM!
( \:,;TE EL INSPIRADO CU.\ORO DE

LL"NA)

Buscaba el arte tirano
entre la sombra colores:
brilló el genio soberano,
y alumbró un Circo romano,
lleno de sangre y horrores.

La pudorosa doncella
que la sacrosanta llama
de un perdido amor destella,
que se adivina que es bella
porque llora y porque ama;

La del azulado manto
que muda de horror y espanto
ante la muerte se humilla ...
¡Sol de la pena que brilla
entre las nubes del llanto!
Son dos notas de color:
Una, la escuela real. ..
¡La epopeya del valor!
Otra, la nota ideal...
¡La elegía del amor!
¡Gloria al poderoso anhelo
del artista que así crea,
y en alas de su desvelo
cru:a la Historia e!l, u1i vuelo

al resplandor do una ideal
¡Gloria al que &lt;lió vida y sér
del Circo al sangriento drama 1
y logra al fin récoger
de entre las sombras de ayer,
la. eterna luz de la fama.
JOSÉ JAci-:so~ YEL\K.

CIENCIAS Y SUS APLICACIONES
Y .«in tregua á su desrnlo
alli el arte s;c recrea,
¡que el genio, en su santo anhelo,
cruz.a la IIistoria en un vuelo
al resplandor de una idea!

En el Circo el genio entró;
la horrible lucha que vió
no era bast:1.nte quizás:
La inspiracion dijo: «¡)Iásb)
y al Spoliari-¡i.;;i llegó.
Allí en la sombra flotando
¡la venganza, el odio fuerte!
¡Alli el dolor suspirando,
y un Imperio agonizando
en el festia de la muerte!
¡Madres que ansiosas deliran!. ..
¡Almas que lloran de amor! ...
¡Ojos que irritados miran
cómo, sin temblar, espiran
los milrtires del valor!
Allí está el cuadro sombrío,
de un pueblo triste poema:
1EI S'poliarium impío! ...
¡Sangre que el rostro nos quema
sobre losas que dan fria!
Yése el hirviente reguero
que en rojizo arroyo humea:
óyese el ¡ay! lastimero
el brami&lt;lo ronco y fiero
de la chusma que vocPa.

Y

¡Qué fuerza en las concepciones! ...
¡QL1( seguridad y alientos! ...
¡Qué verdad en las ficciones!
¡Qué lucha de sentimientos
y contraste de pasiones!
1

¡A un lado el garfio que hiere
al herido gladiador,
que aún «¡ave, César!)) profiere! ...
¡Y al otro un alma que muere
en brazos de un muerto amor!

Pocos problemas preocupan hoy á lC1s hombres
que dedican su actividad á ir apoderándo!sC de los
recursos naturales y á obtener de ellos aplicar.iones útiles, en tan alto grado como la trasmision de
fuerza á distancia.
Es indudable que la sorpresa se apodera del ánimo al idear tan sólo que un salto de agua, por ej emplo, pueda tener á su lado máquinas que conriertan el peso del liquido en trabajo íiti1 1 y éste sea
recogido alli, pero no empleado, pues por ,intermedio de mecanismos adecuados, ese esfuerzo se trasporte á distancias de cientos de kilómetros, y allí
sufra una nueva trasformacion que permita sea
aplicada á una industria cualquiera.
Este portentoio resultado está, sin embargo, próximo á ser obtenido por la electricitlad. En la Expo~icion de Munich presentó M. 11Iarcel-Deprez un
mecanismo que permite el trasporte de fuerzas á
distancia de mis de 60 kilómetros; pero el p1•oblema no se dió como resuelto en definith·a. La Exposicion de Turin ha encerrado en sus galerías otro
invento que podemos calificar de segunda etapa en
el camino de la solucion. MM. Gaula.rd y Gibbs han
conseguido alumbrar simultáneamente 1 por medio
de luz eléctrica1 las estaciones de Turin, Yenaria y
Lanzo que forman un circuito de SO kilómetros, por
medio de máquinas instaladas en la galería de la
Exposicion, las cuales ademas enviaban corrientes
á otros focos luminosos situados en el mismo edificio: todo ello valiéndose de un aparato de su invencion, al que han llamado ge1ierador sociwdario. El
éxito ha sido completo, habiéndose adjudicado á los
Sres. Gaula.rcl y Gibbs el gran premio de 10.000
francos concedido por el Gobierno italiano á la solucion del problema que nos ocupa.
Con moti\'O del nue,•o invento, M. )larcel-Deprez.
ha publicado algun trabajo en que ataca duramente
á los favorecidos Gaulard y Gibb~; pero juzgando
el asunto sin la pasion que embarga al eminente
electricista, es preciso reconocer. como fo han hecho el jurado do la Exposicion, el Gobierno italiano
y cuantas personas peritas presenciaron las experiencias, que éstas han sido concluyent~s, y e! re•
snltado completo. Si se enta\Jla la lucha entre el
premiado de )funic.h y los que lo han sidJ en Turin,
es innegable que sera en pron•cho de la ciencia y
de la industria.

�686

LA ILUSTRACION NACJO-i:iAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

1

L_
1ADIOS 1 ADIOS!

POSESIO~ES DE ÁFRICA .-~ElTEIWOS 1&gt;E llELILLI

587

�LA ILUSTRACION NACIONAL

688
No habrán olvida.do nuestros lectores las quejas y
rec1amaciones á que dió lugar cierta fábrica que se
hallaba instalada dentro del radio de Madrid: por

haber sido el asunto ruidoso, creemos oportuno dar
algunos detalles que encontramos en los periódicos

profesionales, referentes á la estacion central de
alumbrado eléctrico que ha instalado en Berlín la
Sociedad Edison:

11

Dos generadores de vapor producen el necesario
para la alimentacion de cuatro máquinas de 70 caballos de fuerza cada una: éstas, á su vez, dan movimiento á. cuatro máquinas dinamo-eléctricas, sis-

tema Edison, las cuales tienen potencia para emitir
las corrientes necesarias para alimentar 2.000 lámparas.
Pues sin embargo de tan poderosos medios indus-

triales, los berlineses que transitan por delante de
1a casa en que aquéllas están instaladas, no se
aperciben de que por debajo del andén, ó cerca de
la calle, funcionan dos generadores y ocho máquinas: parece que para producir el vapor en cantidad
suficiente, sería preciso obtener gran tino en el hogar, y por consecuencia, elevar á gran altura la
chimenea y hacerla visible; pues nada de esto sucede: aquella atraviesa el tejado por un ingenioso
procedimiento que la oculta á los traseuntes; ademas no produce humo ni olor desagradable, merced
á los combustibles empleados y á hogares fumivoros especiales. El ruido del escapfJ del oapor se anula
por un aparato colocado entre las maquinas y la chim-cnea. En una palabra, la fábrica de electricidad es tan
dificil de ser sospechada desde el exterior, como la.
electricidad misma, que sólo se manifiesta por sus
efectos.
El año próximo promete ser fecundo en aplicaciones de la ciencia. Lóndres, con su Exposicion de
Inventos; París, con la del trabajo 1 y Ambéres con
la que se apresta á abrir en breve, ofrecen ancho
campo á los que dedican su actividad al adelanto y
al aprovechamiento de las ciencias .
Los preparativos para la última de las que hemos citado 1 adelantan con rapidez: de los 7.500 metros cuadrados que se destinan á las principales
secciones de la Exposicion, 4.500 se hallan ya con
la cubierta colocada; la galería central tiene 333

metros de longitud. Y á pesar que los cálculos de
extension que se hicieron al comenzar las edificaciones fueron tachados por algunos de excesivos,
en la. actualidad se estudia el modo de aumentar
emplazamientos, pues son ya numerosos los pedidos de locales para instalaciones.
La Exposicion de Lóndres presentará algunas
particularidades: constituyen su objeto los aparatos, prJcedimientos industriales y productos inventados desde el año 1862 á la actualidad, no admitiéndose muestras de productos ni artículos manufacturados que no lleven la descripcion del método
se¿uido en su fabricacion; y á fin de que estas descripc.;iones sean lo más prácticas posible, se considera preferible el modelo de la maquinaria ó dibujos
que la representen.
L1 segunda seccion del certámen estará destinada á los instrumentos, aparatos y accesorios que se
relacionen con _el arte musical; y en cuanto á los
primeros, serán los inventados en lo que va de
siglo.
Los ingleses no olvidan que lo agradable debe
acompañar á lo útil, aunque nos permitimos creer
que ellos prefieren siempre lo segundo á lo primero.
Aunque la industria española no cuenta con el
apoyo y decidida proteccion (no en el sentido comercial) que los anteriores datos prueban se conceden en otros países á las suyas respectivas, no
debo ser esto una razon para que deje de llevar el
pabellon español á los certámenes anunciados, y
colocarlo ala altura que es indudable merece, como
han atestiguado las numerosas distinciones otorgadas en concursos próximos á industriales laboriosos, inteligentes y decididos partidarios de la publicirlacl de sus productos.

s.

ESTUDIOS HISTÓRICOS

consultó á los jefes de su ejército si convendría seguir
al enemigo en su retirada; fueron de esta opiOROEN MILITAR OE ALCANTARA
nion los maestres de las órdenes militares y mu(/Jontinuaeion.)
chos de los ricos homes1 pero opinaron en contraEra tal el aprecio que el Rey mostraba al maes- rio el infante D. Juan y D. Lope Diaz Baro, y contre de Alcántara por su constante fidelidad á la casa forme el Rey con ellos, volvióá Sevilla, dejando bien
real, que le nombró por uno de sus albaceas en guardada la frontera; á poco de esto se vió en Peilasu testamento; murió el Rey el 21 de Abril de 1284 ferrada con el fley de los Ileni-merines AbL1 Yussuf
en Sevilla, y le siguió al poco tíerr:po su fiel maestre; dando éste á D. Sancho dos cuentos de maravedí~
no consta el dia fijo de su muerte; sólo si que fué de oro de los de aquel tiempo 1 por ajuste de una
ántes del mes de Setiembre del mismo ano, estando truega de tres años.
Al maestre D. Fernando Paez hizo el Rey dos
en la villa de Alcántara; se le enterró en la iglesia
de Santa María de Almocáb:ir 1 que él había reedi- mercedes, por los servicios que en esta ocasion Je
ficado1 junto al altar mayor, á su derecha; arri- prestó; fué una de ellas declarar libres de tributo a
mada á la pared, y sobre el sepulcro, se puso su los que en Galicia tenían tierras, casares y cotos daestatua yacente; asi estuvo más de doscientos cin- dos por la órden 1atento á que ésta sirve al Rey en
cuenta anos, hasta que en 154.0 se hizo más capaz las guerra contra los moros; esta concesion está fela capilla mayor y se quitó el sepulcro, que ~e abrió , chada en Sevilla á 12 de Setiembre de 1285: la otra
recogiendo los huesos, que se colocaron debajo del es devolucion al sef'l.orio de la Ól'der. de los castillos
altar que durante la obra se hizo en el cuerpo de la de Moron y Cote, su feci1a siete ele i\oviembre del
mismo ano. Agradecido el maestre, volvió á su coniglesia; la estatua se partió por la mitad, y la pt.r..
:
superior se empotró en la pared de la lonfa d fa vento de Alcántara y á su vez reconoció los buenos
iglesia, y como los maestres no podían llevar ba a 1 servicios de sus habitantes confirm:\ndoles el reel vulgo le cree el busto de una mujer, y le llaman parto de los campos, y haciéndoles libres del quinto·
la Marivella; el sepulcro fué á parará una casa par• de los bienes de los que muriesen abintestato 1á
ticular y sirvió para pisar la uva; al deshacer el que tenian derecho el maestre y los comendadores
altar provisional I los huesos se llevaron al osario en sus encomiendas, y es ne,table la salvedad que
comun¡ tal fin tuvieron los restos mortales y sepul- hace, y es como sigue: «Salvo al orne 6 moger que
tura de uno de los maestres más esclarecidos de la no quisiere manifestarse á la Iglesia una vez en el
órden, reedificador de la iglesia que tan al olvido afio;&gt;) es decir salvo al que no cumpliese con el prele dió; gobernó la Orden treinta anos y la colmó de cepto pascual: tiene esta carta la fecha de 7 de ~larmercedes de los Papas y de los Reyes, aumentando zo de 1286: tambien hizo merced á la villa de Zalasu riqueza y autoridad y cinéndola los laureles de mea de la dehesa del Rincon de los Puercos, para
las victorias obtenidas contra los infieles sus ene- el comun .
En este mismo afio se juró por heredero de los
migos.
El Rey D. Sancho, apénas tuvo noticia de la reinos al infante don Fernando, que babia nacido en
muerte del maestre, envió desde Salamanca, donde Sevilla el 6 de Diciembre del año anterior; el Rey
se hallaba, á Ruy Paez de Sotomayor con cartas recorrió su reino y encontró al maestre en Astorga,
para los caballeros de la órden de Alcántara, á fin donde le dió queja de que el concejo de Ciudad-Rode que confirmaran con su voto la eleccion hecha drigo no guardaba el privilegio de que los ganad')S
por su influencia, el aI1o anterior á favor del co- de la órden paciesen y bebiesen libremente, por lo
mendador mayor D. Fernando Paez y que no siguie- que el Rey dió sobre carta á dicho consejo para 5:J
sen la voz de D. Alfonso de la Cerda, que se llamaba observancia.
El Rey de Portugal D. Dionis y el Rey D. Sancho
Rey en Castilla y Leon, y si la suya, lo cual logró;
se
confederaron en 1287 para cercar al infante D. Aly el maestre, una vez en posesion pacifica de su
fonso,
hermano de D. Dionis, que estaba en Roucbes
maestrazgo, partió de Alcántara para Salamanca,
acompatiado de los comendadores y caballeros á levantado en rebeldía. Sirvió al Rey en esta ocasion
rendir al Rey el pleito-homenaje acostumbrado, con- el maestre de Alcántara con sus caballeros hasta lo.
cediéndole D. Sancho, por cédula de 6 de Octubre grar la rendiciJ\ de D. Alfonso; por este tiempo
de 1284, que los ganados de la órden «anden li- tambien andaba~:·.¡ descontentos del Rey D. Sancho
bremente por todo su reino, sin que nadie nadie el Bravo su her '}no el infante D. Juan y su suepueda impedirlo, ni pida derecho alguno.&gt;&gt; En 18 del gro el conde D. L pe Diaz de Haro; ambos solicitamismo mes y año confirmó á la órden todos los pri- ron de dona Margarita de Narbona, mujer que havilegios concedidos por los Reyes sus antecesores, bía sido del infante D. Pedro, se uniera á ellos para
y en 22 tambien de Octubre, el de que el maes- que, llegada la libertad de D. Alfonso de la Cerda
tre y seis de sus freiles tuviesen racion de I i casa hijo del infante D. Fernando, que se creia próxima,
del Rey el tiempo que estuvieran en la corte; recibi- proclamarle Rey de Castilla y Leon. En cuanto don
dos estos favores, dió el maestre la vuelta á su con- Sancho tuvo noticia del suceso, mandó al maestre
de Alcántara levantase sus gentes é hiciese guerra
vento, á cuidar del gobierno de su maestrazgo.
En 1285 Abu Yussuf, Rey de Marruecos, pasó á Es- á doña Margarita hasta tomarla los castillos y villas
pana con numeroso ejército y puso cerco á Jerez¡ de su seflorio; así lo ejecutó el maestre, y en breve
súpolo D. Sancho en Búrgos y mandó reunir tropas rindió las villas de Sabugal y Granadilla 1 y nofcioen la ciudad de Sevilla, adonde se dirigió el mo- so de que doi'l.a .l\fargarita estaba en Galisteo, se dinarca; á los pocos dias, tenia ya reunidos cuatro rigió allí y atacó á la villa. Temerosa de que la tomil caballos de las órdenes militares y numerosos masen por combate, la abandonó do1'ia Margarita, sainfantes, ademas de los que habían traído otros se- liéndose una noche de ella para Ledesma.
Al año siguiente el maestre recibió de D. Payo
ñores de los reinos de Castilla y de Leon. Súpolo el
Gomez,
vasallo del Rey, los bienes que tenía en BaRey de Marruecos, y para tener idea del ejército
dajoz,
reconocido
á que el maestre le babia dado
que se reunía, mandó á su hijo Abu Yacub, con
doce mil caballos, para que recorriera la tierra de por los dias de su vida todos los que tenia en Gema
Sevilla hasta la misma ciudad, y juzgar de las y su término: el Rey confirmó esta donacion.
A principios de Setiembre de este mismo o.ño de
fuerzas de su contrario; éste, al verlos venir, se li
1288
el Rey de Aragon D. Alfonso puso en libertad
mitó á mandar cerrar las puertas de Sevilla, sin tomar otro género de defensa, puesto que el moro á D. Alfonso de la Cerda y á su hermano D. Fernanno traía elementos para sitiar y asaltar la ciudad, do que estaban presos en un castillo de su reino hay se dispuso á salir al frente de su ejército para cia diez anos, y mandó viniesen á Jaca, donde él se
castigar al enemigo en su correría, y luégo levan- hallaba, y dió á conocerá D. Alfonso, primogénito
tar el sitio de Jerez; acaudillaba el Rey D. Sancho del infante D. Fernando, como Rey de Castilla. Y
en esta o::asion, diez mil caballos 1 y mucha infan- Leon; esto originó discordia entre los dos Reyes, letería, auxiliando al ejército de tierra, cien velas que vantando ejércitos que llegaron á la vista en A~ril
estaban en el puerto de Santa María: los moros no de 1289, y no libraron batalla porque ambos tcmian
sólo no aceptaron batalla, sino que se vieron obli- los resultados . D. Sancho se fué á Bayona para avi~gados á levantar el sitio de Jercz 1 al que hacía seis tarse con D. Felipe, Rey de Francia, habiendo demeses tenía Clilrcada: entró D. Sancho en Je=-ez y jado su ejército en manos de D. Alfonso de Malina.

589

LA ILUSTRACION NACIONAL
hermano de la Reina; el de Francia no acudió a la
cita, y D. Sancho se volvió, encontrándose con que
el de Aragon, al retirarse, habíale tomado por las
armas algunos lugares; D. Sancho, consideritndose injuriado, entró por tierra de Aragon talando
todos los campos de Zaragoza 1 viniendo á Búrgos
despues de dejar bien guarnecida la frontera; sirvió al Rey en esta ocasion el maestre con sus caballeros de Alcántara .

Este mismo año hubo turbulencias en Badajoz
originadas por los bandos llamados uno de los bejeranos y el otro de los portugaleses; favorecía á los
primeros el Rey D. Sancho, al que no obedecían los
segundos, llegando el caso de que los bejeranos
acometieran á sus contrarios, pasando i cuchillo
gran número de ellos, y apoderados de la ciudad y
castillo de la Muela, cometieron la deslealtad de proclamará D. Alfonso de la Cerda, á lo cual respondió
D. Sancho mandando á lo:; maestres de las órdenes,
ricos homes de Andalucía y concejos de Córdoba y
Sevilla; llegó primero el de Alcántara, por estar más
cerca y puso cerco al castillo, en el que se habían
refugiado los bejeranos, y que despues fué combatido por todo el ejército, por lo que los sitiados se
entregaron bajo el seguro de sus vidas, que el Rey
no cumplió 1 por este hech.o, y el de Talavera, donde
mandó pasará cuchillo más de cuatrocientos hombres que seguían la voz de D. Alfonso de la Cerda,
le dieron el sobrenombre del Bravo, con que se le
conoce en la Historia.
En 1291 se hizo familiar de la órden D. Pelayo,

clérigo, natural de BaI1eza 1 dando á la Orden la mitad de sus bienes; no se tienen más noticias de este
maestre 1 y se supone murió á principios de 1292,
sin que se sepa en dónde, ni en qué parte fué enterrado .

(Se continuará.)
ANGEI. ALVAREZ DE ARAUJO Y CUÉLLAR.

LA LEVITA Y LA CHAQUETA
OBSERVACIONES OE ACTU.\LID,\O

La levita y la chaqueta se dividían aún, á mediados de este siglo 1 el monopolio en casi todas las
combinaciones del traje español.
Pero del mismo modo que e11 la~asambleas se
forman los centros parlamentariolcon análogo
criterio al del ministro que concibió s grados, resultando que un teniente podía ser
itan sin serlo, por el proceso natural de progresiva evolucion
que sufre todo lo que existe sobre la corteza del planeta, la chaqueta quiso progresar, y alargándose,
alargándose hasta ser americana 1 aspiró á ser leYita.
La sociedad se opu:rn á estos atrevimientos plebeyos, marcó un limite á la americana, colocó los
jalones y dijo: «Hasta aquí.~)
Pero la chaqueta no se &lt;lió por vencida. Prosiguió
su campaña, y hoy se presenta más Uedidida que
nunca, amenazando anulará su aristocrática rival 1
y se alarga, y gallardea 1y toma formas atractivas 1
pretendiendo en estos momentos imponerse como
soberana de una clase fuerte, respetable y numerosa.
Parodiando la conducta de los revolucionarios que
van á turbar la disciplina en los cuarteles, para alcahzar sus fines, ha logrado seducir á muchas individualidades del ejército y se apresta á dar la batalla contra la sociedad entera.
Sólo puede ya fiar su triunfo á•la violencia.
Las clases, más ó ménos acomodadas, la han proscrito tle los salones, y nos asombra ver hoy á. personas que viven en el ambiente social hacer la causa
de esa pretenciosa usurpadora. Sólo padeciendo esas
fugas de la realidad, que suelen ser la consecuencia de el impresionabilidad.de nuestro carácter, afanoso de la novedad, se puede dar el contrasentido
de que las clases militares, que en el lote social tienen más necesidad de realzarse con toda clase de
prestigios, sientan ahora la comezon de descender
de su posicion hasta en el traje.

Despues de exhibida nuestra triste situacion económica, nos hacia falta adoptar, como único distintivo, esa prenda, para adquirir de una vez el diploma de mendigos .
El convencionalismo ha sancionado que el tro car la chaqueta por la levita representa una envidiable elevacion en el rango social. La evolucion
inversa es indudablemente un descenso.
Enrique Gaspar, ese gran anatómico del teatro,
ha dado vida á dos notables producciones dramáticas La leo ita y La chaqueta, en las que ha condensado todas las palpitaeiones más intimas de las sociedades modernas.
Y es que no eS la cuestion del traje una cuestion
baladí. El progreso de las costumbres no llega, ni
llegará probablemente jamás, á borrar estas distancias.

·\

Comprendemos el clamor del ejército pidiendo
un~renda cómoda, sencilla y barata que pueda
llev, se ár,todas las funciones del servicio or.lin ario
del . artel, ejercicios, etc., que facilite los mo,•imientos y ofrezca las mayores ventajas.
Esta prenda, llámese guerrera, blusa, saco, ó de
cualquier otro modo, debe ser una prenda de fatiga, una prenda que sea para el oficial lo que para
el hombre civil es la americana ó cazadora, que
viste por la mañana, que lleva á la oficina bajo la
airosa capa espaf'iola.
Si en las clases que carecen de representacion
oficial tiene verdadera significacion el traje, en las
que se hallan constituidas en autoridad deben tenerla mucho mayor. Hay en esto que ser lógicos.
Si el más humilde individuo de la clase media se
resiste á trocar la levita por 1a sencilla cazadora de
roai'iana para concurrir -á la modesta reunían de
familia, ¿podrá suponerse que eljóven y entusiasta
oficial del ejército ha de asistir gustoso á esas recepciones del regio alcázar, en que el lujo y la suntuosidad se manifiestan exuberantes, vistiendo una
prenda que sólo en unos cuantos botones de la ton, y
en algunas trenc illas de plata, se diferencia del chaqueton que usa por la noche, cuando con el sombrerillo hongo y la rabicorta capa sale á par..&gt;diar
al popular héroe de Zorrilla!

Proscribir la levita es una manifestacion lamentable de la decadencia de ciertos espiritus, ó una
prueba del desconocim iento en que algunas clases
militares viven respecto a las cuestiones de mas
vitalidad para el ejército.
Más de una carta tenemos á la vista en que se nos
dice: « Venga en buen hora la guerrera, y venga
pronto. Una guerrera barata, sencilla y airosa para
diario y campaña; pero consérvese la levita como
prenda de vestir, como prenda de gala y de etiqueta.&gt;)
No somos apegados á las antiguas prácticas; pero
cuando al repasar la Historia de este siglo 1 la vista,
cediendo á la atraccion, cae en las páginas de la
homérica leyenda en que nos educamos dirigido
por Jacquinot, Jomini, Rocquancourt y tantos otros
preceptistas, nos sentimos inclinados á creer que
algunas ideas próximas á natura lizarse entre nosotros, no se compadecen tan perfectamente con el
instinto del guerrero y con el buen espíritu militar
como aquellas costumbres importadas por las huestes napoleónicas á través de la Europa, que modificaron, en su esencia, el modo de ser de tollos los
ejércitos de Europa.
¿Hay, en efecto, espectáculo que conmueva y eleve más el alma del guerrero, que el de aquellas
huestes inmortales vistiendo con esmerada pulcritud sus lujosisimos tr~jes de gala, para tomar
p11rte en la marcial funcion de una batalla ó para
verificar su triunfal entrada en las dos veces sub•
yugada Viena ó en la humillada Berlin?
Hora es ya de poner coto á las arbitrariedades que
en punto tan esencial ha~ venido llevándose. a cabo
desde las esferas del Gobterno. Pasando la vista por
el Albu,1n de la infaiit,cria cspa#-ola, de Cleonard 1 se
ve que, en el espacio de me~io siglo, ~sta d?sd_ichada arma ha cambiado de umforme qumce o diez y

seis veces, sin más razon 1generalmente, que el capricho de los directores ó ministros; lo que demuestra que el mal sólo se cortará de raiz acudiendo al
remedio de una ley hecha en Cortes, con debido
exámen y sancionada por la Corona.
La infantería inglesa lleva hoy el uniforme con
que se batió en Tala vera y ,vaterloo. El gusto trocó
la casaca por la levita, pero conservando su color;
esta es la única diferencia; las demas prendas subsisten ~on algunas ligeras modificaciones, hijas de
la moda.
Recordemos á este propósito el prestigio que disfruta la benemérita Guardia civil; pre\otigio debido
á sus inapreciables servicios, no al aspecto exterior
del uniforme que viste. Pues bien, ninguno de los
generales que se han sucedido en la direccion del
cuerpo, desde el inolvidable duque de Ahumada
hasta la fecha, y eso que los ha habido revolucionariamente reformistas 1ninguno, repetimos, ha soñado, no en suprimir 1 sino en alterar ó modificar
siquiera la forma de ese legendario sombrero en
batalla, que es y continúa siendo objeto de espanto
para cuantos viven fuera. de la ley, y emblema del
órden y de seguridad para las gentes honradas.
No faltará ciertamente quien al pasar los ojos
por estas líneas, nos motPje de exageradamente
idealistas, suponiendo que no nos hacemos cargo
del aumento de gasto que debe significar la conseryacion de la levita para gala; pero todo lo hemos
tenido en cuenta antes de decidirnos á arrojar sobre
el papel estas lucubraciones, y para todo creernos
tener respuesta.
La levita de gala debe ser, al militar, lo que es la
toga al abogado, lo que es el frac al hombre civil;
prenda que se hac1:; una ó dos veces en la vida, y
que para toda la vida sirve; lo que fué para nuestros
abuelos la casaca blanca que ilustró en Bailén Castai'i.os; prenda, en fin, que obligue á desembolso por
una vez, cuando el alumno ó el sargento primero
salen á oficiales; es decir, en época en que el primero cuenta, casi siempre, con el auxilio de su familia, y el segundo con los ahorros que ha ido reauniendo trabajosamente para el dia feliz en que ha
de cambiar sus galones de panecillo por la estrella
del alférez.

Véase 1pues, si un desembolso hecho en estas condiciones, es ó no aceptable, y si habrá muchos que
lo repugnen.
El uniforme de gala, no sólo dura tanto como el
individuo 1 sino que puede pasar de padres á hijos.
Y no se diga que exageramos 1 pues á este propósito recordaremos un sucedido que nos referia hace
pocos dias un veterano y estimable genera.1 1 poco
partidario de estas innovaciones t~n cv,rsis como
peligrosas.
Hace algunos ai'ios, un regimiento que cambiaba
de guarnicion llegó á pernoctar en un pueblo de
alguna importancia dontle, segun la ruta, debía
descansar al dia siguiente, que por cierto era domingo .
El coronel encargó al ayudante que se informara
si en la poblacion residía algun oficial general, con
objeto de parnr á cumplimentarle con la o:ficialidad 1
como es costumbre en estos casos; pero el ayudante
volvió, pasada media hora, al alojamiento de su jefe
y le manifestó que en el pueblo no habitaba ningun
militar de tan alta graduacion.
Grande fué la sorpresa del coronel á la &amp;iguiente
mañana 1 cuando al salir con su regimiento de la
iglesia 1 donde acababa de oir misa, vió en la puerta
del templo a un sef'ior de elernda estatura, ,.,estido
con el uniforme de gala de mariscal de campo, que,
apoyado en su bastan, presenciaba el desfile de
las compaf'iias y devolYía el saludo a los oficiales.
Acercósele respetuosamente el coronel y empezó
á disculparse de la omision que involuntariamente
había padecido; pero en lo mejor del discurso hubo
de interrumpirle el que tomaba por general, diciéndole:
-No hay de qué. Ni yo soy general, ni lo he sido
nunca. Este traje tan reluciente y que costa ria buen
dinero, era de un tío de mi padre, que se murió en
esta villa. La casaca y los pantalones son de muy

�JJA ILUSTRACION NACIONAL

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buen pario, me los puse, y me hacen un buen servicio, porque abrigan, abrigan bien, y este pueblo es
muy fria.

A. D.
1.0 Noviom.bre de 1884.

OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LA GUERRA
Dispensad, milítares, si, hombre de profesion civil, invado un terreno que no es seguramente la es

fera de accion que me es propia; pero recordar al
mismo tiempo lo que el distinguido Director de esta

publicacion decía en el primer artículo de su primer número: ((No más exclusivismos, no más distinciones, todos soldados de la patria.&gt;&gt;
Nada más dificil que definir lo que se entiende
por guerra; nada más complicado que expresar su
objeto dentro de las reglas que la lógica asigna á
una definicion: la guerra es oficio, la guerra es arte
y la guerra es ciencia. Ya lo dijo Folard: La guerra
es oficio para los ignorantes y ciencia .Para los hambres

aaOias.
Estudiad las refriegas de los salvajes que atacan
con ímpetu feroz, cuerpo á cuerpo y sin más intencion que la de perjudicarse y matarse, y sin que
ningun otro móvil más digno dirija y produzca sus
acciones, y entónces aquel combate, aquella lucha,
la guerra será un oficio. Adelantad un poco, dad un
paso en el progreso, y examinad los ataques y contiendas de los héroes al frente de'fébas O de Troya,
y encontrareis la expresion de la guerra como arte.
Por último, en el paso del Danubio efectuado en
el año 1809, se encuentra el ejemplo más hermoso
y la demostracion más elocuente de que hay que
considerar tambien la guerra como ciencia. En
efecto, la guerra, en su expresion científica, resulta1 como dice Saint-Cyr, de concebir, operar y efectuar para despues raionar, completar y mejorar.
En el paso del Danubio, cuando 150.000 c6mbatientes procedentes de la Dalmacia, de los Pirineos y
del fondo de Italia, se encontraron sorprendidos, al
reunirse en el mismo dia para pasar, sobre puentes
colocados de improviso, un ancho ria con 400 piezas
de artillería y repentinamente se desplegaron en
batalla sobre la izquierda, en dos lineas, y cerraron
los atrincheramientos del enemigo obligándole á
cambiar de frente dejando detras la izquierda; operacion tan maravillosamente ejecutada, que seguramente no se hubiera efectuado mejor y con más
precision en un campo de instruccion. Y esta operacion ¿no representaba los grandes y acordes progresos de la táctica, los adelantos de la estrategia,
los de la fortificacion, los de las máquinas de guerra y los de la Administracion militar? En esta operacion, ¿no se ve del modo más palpable la guerra,
primero como oficio, más tarde como arte, y por
Ultimo como ciencia?
En la guerra se cumple perfectamente aquella
frase de Bacon: «La ciencia es fuerza.»
La guerra únicamente puede repugnar al ignorante, aquel sér que no ve en ella más allá que la
campii'la sembrada de mutilados cadáveres; para
aquél que no ve en la guerra más que el cr~púsculo
de la tarde, aquel sublime momento en que la creacion parece despedirse del dia y no percibe más que
los gemidos de los heridos, confundirse con el lejano y ya casi imperceptible tañer de la campana
que anuncia, ó la oracion de tarde, ó la pérdida de
algun sér; para aquél que recuerda el dolor del padre, el llanto de la madre, el de la esposa, la orfandad d.e los hijos reservados al abandono, tal vez á
la miseria y seguramente á un luto irreparable;
para aquél que contempla destruida una cosecha,
incendiada una casa de campo y expuestas las ciudades á los largos padecimientos del asedio; para
aquél que contempla la salvaje alegría de la victoria, y abandonadas al brutal soldado las riquezas, el
arte, el honor y el pudor; para esos la guerra es sinónimo de estremecimiento de la humanidad, y sólo
ven en una batalla un acceso de una horrible enfermedad social.
Y, á pesar de esto, la. g\lerra es algo más: ¿quién
no siente latir su corazon conmovido por generosos

afectos, henchido de gozo, dominado por un sentimiento de grandeza y dignidad,- cuando ve á los
atenienses y espartanos oponer sus intrépidos pechos a la invasion persa? ¿A los siracusanos y numantinos rechazar hasta la muerte el yugo de Roma?
iQuién no dice bmdita sea la guerra cuando contempla al pueblo español sacudiendo la invasion francesa, y por la guerra conquistando su independencia?
La guerra es seguramente horrible en sus particularidades; pero puede ser noble en su fin, y de gran
valor en sus resultados. Thiers decía: «La guerra,
cuando está reducida á una ejecucion puramente
mecánica, dirigida á rechazar Omatar los enemigos,
no es digna de la Historia; pero cuando se ve en ella
una masa de hombres puestos en movimiento por
un solo y vasto pensamiento, que se desarrolla entre el fragor de las armas con tanta exactitud como
las operaciones de Newton O Descártes en el sile1l)cio del gabinete, entónces es un espectáculo dig~
del filósofo, del hombre de Estado, del guerrero.,rY
si esta fusion de la muchedumbre en un solo in!, iduo lleva la fuerza á su más alto grado, dD'igi ¡ ole á combatir por elevados intereses, entónces I ega
á ser tan moral como digna de gloria; porque si bien
es verdad que la fuerza ha usurpado muchas veces
el nombre de derecho, sembrado la injusticia y
traído la servidumbre, tambien dicen todas las historias que la humanidad no triunfa sino apoyándose en la victoria.
Napoleon lo ha dicho: «Entre una batalla en que se
pierde y otra en que se vence, están los imperios.&gt;&gt;
La guerra está enlazada con la politica por medio
de las causas que den derecho á declararla: con la
economía pública, por el arte de conducirla; con la
legislacion, por las penas y recompensas; con la
medicina, por la conservacion de los combatientes;
con las matemáticas, la fisica y la mecánica, por el
uso y perfeccionamiento de los materiales; con las
instituciones civiles por el modo de organizar los
ejércitos; finalmente, con la filosofia por los adelan•
tos, por el arte de mantener la disciplina sin disminuir el valor y medir los grados de voluntad que
conviene poner en movimiento.
El estado de la milicia indica el de una nacion.
La proteccion de la guerra es necesaria para el
cultivo de las demas artes.
Una batalla es la suprema aplicacion dq la inteligencia y de la voluntad, provistas de la fuerza.
iD0nde se manifiesta el heroismo de las masas
como en la guerra,· cuando una juventud, que tiene
á la vista todas las ilusiones y esperanzas de la vida,
se pTecipita alegremente hacia aquella muerte, que
hace estremeéer al hombre en el lecho de prolongados é irremediables dolores?
De aquí el que las guerras sean el objeto predilectos de la historia y que constituyan la inspiraci.Jn
de las bellas artes; de aqui esos cantos populares,
célebres é imp·o rtantes, basta el punto de que Dante creyera. que la lengua italiana no sería perfecta
basta que cantara las armas, y de aquí el que el
nombre de un guerrero ilustre se haga tanto ó más
célebre que el de cualquier bienhechor de la humanidad .
Pero el guerrero es hombre, y el hombre guerrero; el militar debe ser, ántes que valiente, filósofo.
Napoleon decía que no era el valor la primera cualidad del militar.
Creo haber expuesto el concepto de la filosofía de
la guerra, y estoy seguro que mis omisiones ó mis
errores serán suplidos por la benevolencia de los
lectores de LA ILUSTRACION NACIONAL, que verán en
mí un paisano que desea militarizarse.
NEMESIO FERNANDEZ-CUESTA,

EL ANACORETA
Era un general de un partido en derrota. Sus entorchados de oro, su faja azul, su tricornio con estrellita encarnada, le fueron arrancados de un plumazo oficial por el Gobierno reinante. Vióse expulsado, escarnecido, reducido a pobreza. Y aquel
hombre, en cuya mano poderosa vibró tantas veces
el acero de los combates, tuvo que empanar humil-

demente los utensilios del trabajo. Hizose sastre·
su esposa y su hija le ayudaron en su faena, y ejer~
citándose en este útil oficio, le encontramos cuando
fuimos á verle.
Para llegará su aposento había que subir muchos escalones; ménos, sin embargo, que los que
hubo de bajar él en la militar jerarquia. Habitaba
con su familia la buhardilla de un barrio extremo.
No admitía visitas. Los resultados de su labor eran
puestos en la corriente del comercio por las dos
queridas mujeres que le acompañaban. Alli yacía
encerrado desde su desgracia. Y puedo aseguraros
que no veía del mundo exterior otra cosa que el
cuadro siempre igual del cielo gris que se traspa- f'
rentaba por el tablero de crístalitos, recortados por
tiras de plomo, en el marco de la tronera de su exigua morada.
Recibiónos con cierta dureza; sus ojos hundidos
entre arrugada piel violácea, su faz fria y amarilla,
su barba blanca y aérea como pavesa, infundían un
sentimiento de muerte. Mirándole encorvado sobre la tabla lustrada, en la cual desempenaba las
realidades de su forzada profesion, acudiendo en
tropel los recuerdos, hacíase la ilusion, la cuenta,
de que aquello tenía algo que ver con las cosas de
campamento. La tela de pafio extendida y cruzada
por líneas de yeso, parecía un plano de guerra. Las
tijeras esgrimidas con ardor febril lanzaban reflejos
y crujir de armas. Poned tambien que las doradas
tabletillas del metro en zig, zag, fueran una culebrina. De este modo tendréis explicado el temor
que imponia aquel hombre, cuya ocupacion parecía
tener por remate una batalla.
Fierro (así era nombrado el general), reproducía
en esta civilizacion de blanduras y vilezas, el antiguo carácter del guerrero godo. El endeble y som•
broso paletó que le cubría, se avenía mal con sus
mllsculos de diamante. Resistente y lúcida armadura pedía aquel cuerpo fornido. Tocaba ya en los
atios de la vejez¡ pero había en su alma raptos de
jbven pujanza. Envolvíale noble atmósfera de hidalgnia, y en sus gestos, en sus ademanes, en sus actitudes, adivinábase al hombre destinado á sojuzgar
pueblos por la virtud del valor. Era una naturaleza.
sufrida. No cabía duda que en Ja pelea de la suerte
contra él, sacaría el infortunio mellado el filo.
Así se presentó á nuestra vista. Era una tarde
tristísima de otoño, en una ciudad del Norte. Las
brumas caían (pbre las calles, llenándolas de sombras blancas. 4unque quedaban al diados horas en
1
el cielo, en la {i:thardilla era ya noche. Casi pegado
el rostro á su la.rea, afanábase Fierro por recoger
los últimos rayos de luz. Las mujeres habían salido;
yo solo estaba con él. Durante mi estancia allí, apénas hablamos palabra. Cuando la oscuridad hizo
imposible el trabajo, el general, soltal).do los trebejos de cortar, vino á mi lado. Posó una mano sobre
las mias, y apretándolas convulsivamente exclamó:
-¡Soy un anacoreta! pero estoy contento. No
cambio mis tijeras por un trono. Sl algun dia me
llama mi patria, iré, no á mandar ejércitos, sino á
regir operarios. Sí; esta constitucion mia sólida Y
valerosa, no levantará los torreones de tiempos
atrils; las fábricas de hoy la reclaman. No vacilo
en gritar á mis compañeros: ~qSrguid mi ejemplo! ... )&gt; -¡Locura! -dirán muchos. Digan lo que
quieran. Yo sé que soy feliz, y sé que para defen·
der de viles mi hacienda, ó sea otra hacienda gigantesca que se llama Patria, no se necesita pasar
la vida sometido á un martirio sin recompen.sa.
Llamaron en esto á la puerta, salió á abrir Fierro,
y bien pronto escuché rumores de besos, vocecillas
de amor, murmurios mimosos de pájaros que vuelven al nido. Eran las dos mujeres que, para el des•
terrado general, convertían la ruin vivienda en un
paraiso.
Conmovido, y siguiendo en la oscuridad 1 con los
ojos, el disco dorado de la péndola de un reloj
que se columpiaba dulcemente en la pared, exclamé:
¡Qué felices son los anacoretas del trabajo!
JOSÉ DE SILES.

¡BEBAMOS!
Yo quisiera olvidar cómo trajiste
Tu corazon amante á tal estado·
La memoria borrar de tu Pasad~
Con el beso primero que me diste.
Separar del amor, que no sentiste,
La parte tod~ que al placer has dado.
Amarte como nadie te haya amado ...
¿Que llo~o? ... ¡Oh, no! ... ¡Yo tengo el vino triste!
En horrible ansiedad nos abrasamos
Y tú mi gozo á mi dolor prefieres ... ,
¡Fuerza será que al fin nos entendamos!
¡Brindemos al amor y á los placeres!
Tienes razon, cantemos y bebamos ...
¡Yo tambien sé querer como tú quieres!
CA \'ETANO

l}E

ALVEAR.

todos l?s labios. y García nunca la vió. Este nombre
de muJer en diminutivo, es lo que le preocupa.
-¡Qué hermosa debe ser! murmura entre dos
tacos cuando entontece á toda la tropa de los sargentos primeros hasta los soldados.
García tan pronto se figura que es rubia sonrosada y gruesecita., como morena, delgada ~on ojos
negros y ardientes ... El pobre alférez graduado, de
la clase de sargentos,. no tien~ ya calma suficiente
~ar.1 n_ada. Pro¡;ura distraerse en sus ratos de ocio,
Jugar a las damas, enseñar el ejercicio á su perro
de aguas, fumar echando el humo por las narices
entreten.erse ~n. algo .. . ¡Imposible! ya no puede du~
dar. S~ra est~p1do, pero es evidente, se acomete al
con~ag10. Esta, como todo el cuartel, enamorado de
Pep11la.
lII

Una mañana recibió la siguiente Orden por escrito:
\ «El alférez-sargento García buscará en el más bre\ ~lazo posible á la llamada Pepill3., indicada en
LA NOVIA DEL REGIMIENTO
v~_os_partes como culpable de la indisciplina del
re 1 m16ó)tO.&gt;&gt;
Escenas de la vida militar.
·Por fin, voy á conocerla!.gritó.
¡Y
qué emocion! ¡qué preparativos! ¡qué Ordenes
Un sarg-ento ó soldado con bigote encarnecido en
repetidas,
detalladas!
el servicio, es ya tan dificil de encontrar CfJmo el
Ye
á
un
quinto
que ¡asa por el patio, andando
mirlo blanco. Asi es que toda la guarnicion conoce
torpemente,
sin
marcialidad,
como sorprendido al
al ss.rg~nto graduado alférez García, que frisa ya
verse de uniforme.
en l~s cmcuenta años . Viejo, como el fusil de chispa,
-¡Eh! tú, recluta, Yen acá. Nece&amp;ito un informe.
curtido por el sol de la campaña de Africa 1 brusco en
¿Conoces á una llamada Pepilla?
sus modales, embrutecido en su gesto duro, de miEl quinto se ruboriza, y balbucea:
rada investigadora, de voz ronca, que da salida á
-Sí, mi alférez .. . ; no, mi alférez.
frases y pensamientos á cuyo final está siempre la
-¡Cálmate,
mil bombas! La conoces, ¿si ó no?
palabra calabozo 1 era el más temido, considerándo-Parece,
mi
alférez, que es una buena pieza.
sela como la encarnacion de la disciplina y la últi-¿La conoces?
ma palabra de la Ordenanza. Los mismos oficiales
-En cuanto á conocerla, no la conozco; pero tamsaludábanle con deferencia. El coronel le quiere
poco me es desconocida.
como á uno de esos mastines de guarda, mal hu•
-¿Qué galimatías es ese?
morados y bien provistos de dientes que no dejan
-Es decir que no la he visto nunca. Pero los anpasar á nadie sin ladrar O morder.
tiguos de mi dormitorio hablan mucho de ella.
Cuando él estaba de semana, los soldados se la-¡Es eso todo lo que sabes?
vaban tres veces, ponían clara de hu evo en el betun
-Todo.
se cepillaban hasta romper la ropa: el acer.:i de lo;
-¡Al avío, paso ligero!
fJsiles era un espejo, y los botones puntos luminoManda llamar á un soldado (próximo á licenciarsos: los de servicio barrían minuciosamente el patio
se), que tiene reputacion de Tenorio.
del cuartel, recogían la menor arista de i:aja en los
-¡Atencion al parche! Tú eres un seductor. Me
intersticios de las losas, lavaban tanto los retretes
han hablado de cierta Pepilla ...
'
que parecían muebles de lujo. A las cinco de la tar-¡Oh! hermosa jembra, mi arférez.
de, García estaba en la puerta, esJudriñando con
-¿Rubia O morena?
ojo3 de lince á todos los soldados qu : salian: ¡desdi-Rubia, morena, ó de pelo castaño.
chado del qu~ se abotonaba á la de i.;ha cuando se
-Ya sé que á ti te gustan todas. ¿Dónde enconmandaba que fuese á la izquierda 1 a la izquierda
traría yo á esa Pepilla1
cuando estaba promulgado abotonarse á la derecha!
-Unas veces está por aquí cerca, y otras un poco
¡Desgraciado capote aquel cuyos plie3·.1~s no fueran
más léjos.
de reglamento, vaina de bayoneta mal d &gt;JsengrasaEl soldado sonríe. El alférez se turba.
da, O plumero demasiado inclinado O t! r masiado de-¡Este condenado se burla de mi! ¿Habrá adivirecho!
nado que yo la amo!-Basta. ¡Media vuelta!
El sargento todo lo ve, lo adivina todo. El culpable
García está rabioso. Traga saliva, corre ála puerta
e ,,;e una escoba, en vez de tomar el aire.
del cuartel 1 y detiene á un cabo que sale.
-¡Vaya! me cogió. El alférez me ha visto los bo11
titos.
-¿No está V. de servicio?
!Ioy García es otro hombre. Casi es melancólica su
-No, mi alférez, por eso salgo.
!.lirada, y anda preocupado 1 distraído. Olvida á ve-Entónces ...
ces enterarse de si se cumplen los castigos que imEl desdichado busca una transicion, y no da con
pone. Los quintos respiran, los soldados salen del
cuartel con botas de media cana de co'or y los de ella. El cabo espera, asustado, sin bajar la mano de
la visera.
servicio se toman grandes descansos.
-¿Entónces, tartamudea Garcia 1 tal vez. conozca
iCómo ha podido ablandarse el coriáceo corazon
usted á una tal Pepilla? ...
del veterano?
-¡Ya lo creo! contesta el cabo alegremente. Aquí
Hé aquí lo que sucedía.
Desde un mes ántes, dia más O ménos, en tcJos ;a conocemos todos.
-Una rubia muy linda ¿eh? murmura el alférez,
los partes y denuncias figuraba un nombre: Pe pilla.
El sargento Perez ha tratado de introducir en el rojo como una cereza y bajando los ojos.
-¿Rubia? No 1 seilor. Negra como la boca de lobo.
cuartel á una mujer llamada Pepilla.-Cuat· (} dias
de arresto.
-¿Dónde vive?
-En ninguna parte y en todos los sitios. Haga sol
El cabo Fernandez fué visto el domingo acompai1:tndo á una mujer de mala traza. Ha confesado que ó llueva, siempre está en la calle: los domingos en
el Tio Vivo, por la tarde rondando cerca del cuartel,
era una llamada Pepilla.-Tres dias de arresto.
El soldado Juan Rana, estando de centinela, fué por la noctc viendo los escaparates. Basta salir para
sorprendido en su gar~ta hablando con u.na jóven, encontrarla.
García emprende la campana. ¡Yo la encontraré!
que el culpable declaró se llamaba Pepilla.-Ocho
dias i' e calabozo.
Ordena á t.dos los centinelas que detengan á todas
Pe1,illa por aqui, Pepilla por allá, Pepilla en todo, las mujer J:- sospechosas, y á las patrullas que las llelos papeles del regimiento. El nombre de Pepilla en ven á su p:·csencia. Visita las tabernas. Encuentra

593
Paquitas, Dolores, pero ni una Pepilla. Este misterio\ estas decepciones, avivan el amor del alférez.
Pierde la sed, el apetito, la brújula, y lo cp.stiga un
oficial de guardia por primera vez.

IV
Una noche lo despiertan de improviso. Llaman a
la puerta de su cuarto.
Abre. Es el sargento de guardia 1 con su farol en
la mano.
-lli alférez, la patrulla acaba de traer ...
-¡A Pepilla!
-No 1 á un gastador.
-¡El que faltó á la lista de esta noche!
-Si 1 pero . ..
-¡Al calabozo!
-¡ Está acribillado de heridas!
-¡Rayos y truenos! Alla voy. Que manden aviso
al fisico.
En el patio, sobre las tablas desuni 1as de una camilla, está el gastador tendido boca arriba inmóvil
con el rostro pillido, el pelo y la barba llen~s de bar~
ro, Jos ojos fijos. Los hombres de la patrulla lo rodean, examinan sus heridas á la luz de otro farol
que uno de ellos levanta en alto.
Llega el físico, cura las heridas, vierte algunas
gotas de cognac en los labios del moribundo que recobra poco á poco el conocimiento.
-¡,Qué es e.sto? pregunta García al jefe 1 de patrulla.
-Mi alférez, hemos encontrado á este gastador
en la esquina de la calle tendido sobre la acera 1 en
el estado que V, vé. Creo que el culpable es un
carnicero á quien han visto al3unos esta tarde dando
el brazo á la novia de éste.
-¿Quién es su novia?
-Papilla, gime el gastadC!lr.
García, temblando, le dice:
-Te engañaba con un carnicero. Has re1Jido con
tu rival que te ha herido. ¿No es eso?

-Si.
Trasportar al gastador ála enfermería, era matarlo. Permaneció, pues, en el patio. Los de guardia pusiéronle debajo una colchoneta y encendieron un
brasero para atenuar el frio. El paciente se queja.
El parte del dia siguiente le castiga para el día de
su curacion:
Treinta días de calabozo. Motivo: haber trabado
disputa con un paisano y dejarse desarmar.
El físico se encoge de hombros.
-No necesita eso. Va a estar preso á perpetuidad
entre cuatro tablas.
Al amanecer, el alférez vuelve á ver al herido.
. -¿Querías mucho á esa Pepilla'? le pregunta al
01do con voz ronca.
•
-Sí 1suspira el moribundo.
Despues parece inquieto, frunce las cejas, como
vacilando ántes de hablar; de repente, con un gesto
de decision:
-Es_cuche V., mi alférez, acérquese V., porque
ya casi no tengo voz. En el fondo, V. no es malo.
¿Quiere V. hacerme un favor? Cuando me entierren, vaya V., sin decírselo á nadie, á buscar á Maria Lopez, la tabernera de la tienda pintada de rojo
y verde, la de la esquina ... digala usté .. , que aunque muero por su causa la perdono ... la quiero ...
que he pensado·en ella hasta el último minuto.
-¡Cómo! ¿No decias anoche que se llamaba Pepilla!
-¡Oh! Eso de Pepilla es otra cosa, contestó el gastador_ ~onriendo levemente (ya no tengo por que
mentir, porque me muero .. .) como nos obligan cuando faltamos ... por causa de una mujer ... á decir su
nombre ... y eso es grave ... por no querer nadie causar disgustos á la que le quiere ... nos hemos convenido todos 1 para contestará los oficiales, sea quien
sea la mujer de que se trate, se llama Pepilla.
Un nombre que hemos inventado. ¿Comprende V.?
-¿Pero entónces 1 Pepilla? ... insistió García pali~
deciendo.
-No existe, reiteró el gastador.
Y entró en la agonía.
EDUARDO

LOPEZ B..u:m.

�LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

�597

LA lLUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

596

7
I

.I
.,;

Exc~10. SR.

TENIENTE GENER.1L

D.

PEDRO

Rmz DANA

1

�598

LA ILUSTRACION ·NACIONAL

deracion á ciertas relaciones de fuera; hay que
Alemania, impugna los de Portugal; Fran- tados. No sólo hacemos con gu~to el sacrificio
prever casos de recepcion, solicitada ó inespe- cia los de España. Pero un gran político in- de las comodidades del hogar á laa aparienrada: se cuenta con la posibilidad de visitas: glés ha dicho:
cias sociales, sino que esta sociedad misma
una gran parte de la casa es destinada entera«En las relaciones multiformes y complejas impone casi iguales gastos de representacion
mente á relaciones, ya de afeccion, ya 'de nego- de la Europa moderna, ningun hombre de al escribiente de un ministerio que al más
cios; y sin embargo, aquí no se ha pasado to. Estado podrá sustraerse á las reglas interna- acaudalado banquero. Es cosa corriente que
davía á una accion exterior. Se trata sie'Dpre cionales, que, apoyadas en la experiencia de en Madrid lo primero es la buena ropa. Y
del arreglo interior de la casa.
. varios siglos, han sido especialmente estable- despues de esta tirana premisa. ¿cómo juzgar
Pues en un Estado, la política interior, áun cidas para la defdnsa del débil contra la arbi- con acritud á la pobre mujer que pierde la
reduciéndola á los estrechos límites que algu- trariedai del fuerte. &gt;
cabeza por los trapos, y á familias enteras,
nos quieren, exige una prevision extensa de
que comprometen por lo mismo su honor, su
Estas reglas son:
todos los acontecimientos exteriores que puetranquilidad, su conciencia, y en los casos de
• · tº·t{ N
Prioridad.
ma•.vor
den obligarle á determinadas actitudes, más ó El descubrimien
. rd d
, virtud, stt salud?
a¡iona
~
·
ª
·.
.
¡Cosa
singular! En un país que tanto se jacménos defensivas ó de precaucion; exige un
1
estudio concienzudo de los derechos que hay La posesion. ....{ ~e tera ª ó mtenCiona · ta de católico, todo el mundo procura sus{ I ro 0 n~ada.
1-raerse á la manifestadon de pobreza, como á
obligacion de mantener, y hasta de las venta•
. .
{ Emp1
fc1to.
t:.
. " .
jas legítimas, y las ocasiones favorables de El reconocimiento.
lí .
un pad ron de 1111am1a.
xp cito.
~ Los escritores y las sociedades de índole bedesenvolvimiento, que no deben desatenderse.
En un Memorandum de la Sociedad @eo
néfica deberían combatir sin descanso, de una
No hay, pues, en realidad, una diferencia
parte, esta absurda falta de caridad, y de otra,
esencial entre la política interior y exterior, y gráfica Lisbonense, Portugal ha hecho un
ménos un órden de prelacion. Así como en perfecta demostracion de sus derechos cnnfor- esa tendencia á la exornacion con perjuicio de
cierto grado extremo no son primeras ni se- me á estas reglas. Creemos que nos será fácil la salud. Antes que Yestir bien, es comer. El
gundas las necesidades fundamentales de nues- presentar un alegato tan concluyente respecto que no pueda llevar ropas muy finas, las lleva
ordinarias. Lo que importa es cubrirse, y no
tro organismo (alimento, vestido, habitacion), á los nuestros.
Las islas de Corisco, las dos Elobey y los experimentar frio ni calor extremos. Obtenido
así tambien no hay una política exterior á
este efecto, se ba cumplido el fin del vestiio;
continuacion de la interior. En un grado ini- terrenos continentales desde el rio Campo has
cial, son necesidades simultáneas, no sucesi• ta el Gabon, nos pEl!'tenecen desde 1843 (17 la sociedad, en sum:-i, no debe poner su estivas; y sólo cuando se incurre en desvaríos M:arzo), por cesion espontánea de-su rey Bon- macion en un monton de trapos. Pdro si esto
como los de el sol que no se pone en nuest1·os coro. ratificada por su sucesor, que en 1858 hace, está juzgada.
dominios, las glorias de Lepanto y tantas solicitó la auexion á Espafía de los pueblos siotras complacencias del amor propio nacional, tuados en el cabo de San Juan.
La Exposicion organiz1da por la Sociedad
tan baratas como peligrosas, es cuando la frade Escritores y Arlistas, ha sido un pensaSd confirma que el general Wolseley ha re se vulgar que hemos copiado arriba tiene una
miento que merece muy atento estudio y mayor
cibido carta de Gordon. El Gobierno inglés
aplicacion oportuna y constituye una justa sádesarro1lo. El presidente, Sr. N ulíez de Arce,
parece abrigar la seguridad de salvc1rle y de
el secretario, Sr. Castillo y Soriano, y cuantos
tira contra las novelas de cabállería en matearreglar la cuestion de Egipto.
han cooperado mas ó ménos directamente á
rias de política exterior.
La toma de Tamsuy por los franceses debe
esta primera manifestacion de nuestro estado
No así, lo repetimos, en ciertos límites de la
ya haberse confirmado oficialmente.
política general. Hay que organizar, hay que
literario, han hecho algo que no podremoa
El Gobierno de los Estados-Unidos ha dado
agradecer nunca bastante los que ejercemos
prever, hay que saber arreglar la conducta sosu aprobacion al tratado de comercio con la
cial (como la individual en materias de higieestas funciones descripti\"as ó explicativas de
isla de Cuba. Los azúcares (cubanos y puertone), lo mismo para preyenir eventualidades en
riquefíos), y los minerales no pagarán dere- todo cuanto diarf·mente sucede en el mundo.
el interior que en el exterior.
Pero habrá que scar un procedimiento para
chos de entrada en los Estados-U nidos, y los
En historia reciente, la toma de $fax, Aleexponer, no ya s ~o los instrumentos de trabat"abacos pagarán una mitad ménos que ántes.
jandría y otros hechos análogos, nos dan la
jo y la forma exte na, sino la calidad de éstos.
Recíprocamente, este país obtendrá en sus mámedida de cuánto es preciso estudiar la clase
Si fuera posible conseguir que cada escritor
quinas y otros artículos, ventajas análogas.
de conflictos exteriores, que pueden resultar
presentase el trabajo de su mayor estimacion ;y
Se espera muy fundadamente que este convemuchas veces de una (colocacion particular
otro que la opinion hubiera ya juzgado liso11nio reportará á Cuba beneficios de una imporde las cosas, cuando no de la malicia ó la pre- tancia excepcional.
jeramente, se tendría á la vista una selecci~
meditacion humana.
de todas las más diversas y mejores exposicio,La prensa de París hace notar que el có- nes ó críticas de toda índole.
¡
•
1
Ya ha empezado la conforencia llamada del lera ataca casi exclusivamente á los pobres.
La literatura es verdaderamente el campo
Congo. Libertad de com~i-cio, libertad de La explicacion es fácil. Un pobre de verdad, comun d~ todas las actividades humanas, pr
nm,egacion, definicion de la posesion: hé vive en habitaciones sin ventilacion, sin luz, nada caracteriza mejor á un pueblo que el gf
aquí los puntos principales de su programa. sin esa media temperatura que es la condicion nero é importancia de sus progresos literarios.
El fin de la conferencia parece ser r.sí un fin fundamental de una completa salud. Carece Nada tampoco pone más de relieve la frecuende derecho. Se aspira á enumerar todas las de abri~o, se alimenta, en fin, mal. En tales cia y carácter de las relaciones entre profosió·
circunstancias caracteríaticas de la ocupacion; oondiciones, no hacen falta epidemias para nes ó clases ó pueblos, que sus cambios re·
á convenir, en fin, reglas claras y definitivas una muerte prematura; pero si el cólera ú ciprocos por medio de las letras.
:
otra
surge,
es
natural
que
baga
su
presa
en
de propiedad colonial. Pero las naciones más
En efocto, si se recuerda que la literaturf
fuertes no parecen confiar tanto en la dialécti- los más débiles y peor defendidos.
es la suma de progresos obtenidos en el idioma.;
Lo raro no es, pues, que mueran tantos po- que sin el lenguaje, el cambio de ideas y ~
ca de sus abogados como en otro género de
bres,
sino que baya personas de una posicion asociacion y generalizacion crecientes seríaiulargumentacion ménos ideal y más decisiva.
Inglaterra aumenta su ejército y perfecciona media que se expongan tambien á la enforme- posible; que los pueblos, como los individuos,
su armada; Austria ha enviado un buque al dad ó la muerte por imitar á las clases más comprueban y esclarecen sus opiniones por
Africa central; Francia empieza ya á formu- ricas en sus vicios ó sus gastos dispendiosos, ó medio de una conversacion inteligente; que las
palabras sugieren ideas con tanta frecuencia,
lar sus aspiraciones en Africa; Alemania pa- sus exigencias de un cierto modo de vestir.
En Espafia, y en Madrid sobre todo, no po- como las ideas imponen palabras; que el arte
rece dispuesta á apoyarlas, y, en fin, por rara
coincidencia sin duda, las naciones más débi- demos afdctar ignorancia respecto á la triste de pensar y de hablar parecen confundirse;
les son las primeras amenazadas de seria con· cuanto funestísima costumbre de ir muy lujo- que nada refleja mejor el estado próspero del
samente vestidos y muy pobremente a.limen- pueblo que su riqueza en voces para todos los
tradiccion á sus derechos respectivos.

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

•

artes humanos; y que, ep suma, todas nuestras
conversaciones, publicaci?nes y lecturas se
dirigen á expresar nuestras opiniones y á compararlas con las de nuestros semejantes, para
comprobar si hay concordancia ó disentimiento, se comprenderá bien hasta qué extremo es
de importancia incuestionable la comunicacion
constante por medio de las letras y el perfeccionamiento creciente de la expresion literaria,
no en el sentido de un retorismo cada vez más
desacreditado, sino más bien en el de una
concision extrema y una propiedad ó claridad
extraol'dinarias.
La Junta consultiva de infantería estudia
con iuteres los diferentes medios propuestos
por la Direccion general para resolver el p .
blema del excedente. Este problema no ha su
gido sólo en Espafia. En diferentes países l1
époras, circunstancias anormales han deter-\_
minado aumentos de contingente que ha sido
Ju(,go preciso amorfüar. En .Francia, la ley de
j de Julio de 1872 logró este objeto, autorizando el retiro á los 25 alíos de servicio. El pafa
hizo un sacrificio, es verdad, pero lo hizo de
una vez, y consiguió dos resultados igualmente ventajosos: no prolongar una situacion económica que hubiera ido empeorando y haciéndose insostenible con el tiempo, y no interrumpir el indispensable movimiento de las escalas.
Ya de éste, ya de otro modo, algo urge hacer aquí en este punto; pues eJ Es~do, si
las escalas siguen paralizadas, se va á encontrar con un simulacro de ejército, no con un
ejército real.
Oficiales que vegetan en los empleos subalternos, y que sólo serán jefes cuando ya estén
manifiestamente incapacitados para la vida
activa, no pueden tener el menor estímulo ni
posibilidad de cumplir su deber en las condiciones de instruccion que aquél exige para ser
digna y totalmente cumpli&lt;lo. En las paradas
Yeremos desfilar bombre!i resignados, pero
frios, y devorados por un p¿,simismo irremediable. Hecho natural, porque, digan lo que quieran los poetas y los metafísicos de todas clases, la primera de las realidades sociales es la
eronómica, como que corresponde á la primera de las realidades orgánicas individuales,
que es la subsistencia, la conservacion. Pero
conservarse es prosperar, progresar, porque
siendo sólo una ficcion el reposo absoluto, lo
que no prospera decrece, lo que no progresa
retrocede.
El plan del general Salamanca ha sido secundado con tal fortuna en provincias, que es
imposible atribuir este éxito exclusivamente
á la bondad intrínseca del plan mismo. Es
preciso aquí reconocer que el cuerpo de Administracion militar tenía ya una organizacion
bastante flexible para acomodarse y desenvolver con facilidad un pensamiento cualquiera,
por complicado que fuera en su ejecucion.
Pero ni áun esto hubiera sido suficiente.
Una organizacion, por perfecta que i:1ea, exi ·
ge siempre un personal con aptitudes determinadas. Estas aptitudes, que se traducen
siempre por una gr11-n cultura, tanto general
como técnica, son sin duda las que han podido dar el lisonjero y extraordinario resulta-

do qne nos ofrecen las intendencias de provincins , que con un reducido personal están
acreditando y consolidando el vasto proyecto
del general Salamanca
ALFONSO ÜRDAX.

EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
D. Pedro Ruiz Dana.

699
Relevado del mando del ejército del Xorte el general Lasorna, cesó D. Pedro Ruiz Dana en el cargo
tle jefe de Estado Mayor, y quedó de cuartel en Madrid, nombrándole á poco vocal de la Junta Consultiva ele Guerra. En Diciembre de 187:j se le confió
el cargo de comandante general de la primera division del segundo cuerpo drl ejército de la. i1.quierda, y habiéndose incorporado inmediatamente
á su des1ino, concurrió á los combates de Yillarreal
y San Antonio de Crquiola, ocurridos los dias5y7 de
Febrero de 1816 y á la batalla de Elgueta, el 13 uel
m ismo mes, así como á las operaciones verificadas
Sibre la linea del 0ria. Terminada la guerra, el Gobierno, haciendo ju~ticia á sus rele\'antes servicios,
le recompensó, por real decreto ele 1.0 de Abril de
aquel año, con el empleo de teniente general.
DesclP &amp;sta fecha ha descmpeflado el Sr. Ruiz
Dana rl &lt;'argo de vo~al de la Junta Consultiva. de
Guerra, el de pre,idente de )ajunta de reforma ele
los regbmentos tácticos, y el de Yocal del consPjo
de redrnciones; el de senador del reino y el ele
vicepresidente de la Ita aCámara.
Hállase en posesion de las grandes cruces de Sal?Hermenegildo, Cárlos 111, roja y blanca del Mérito
Militar; e~ comendador de Isabel la Católica y Cárlos Ill, caballero de San Fernando y cuenta con
otras condecoraciones de distincion por ~erYicios de
campaña.
Es el.general D. Pedro Ruiz Dana, á la vez que
un inteligente jcfr y valeroso soldado, un distinguido escritor profesional. Sus conferencias en el
antiguo Ateneo ~lilitar y en el Centro ele! Ejército y
de la Armada merecen calurosos elogios, y le conquistan reputacion de orador castizo y sintético.
Sus trabajos, entre los QUP merece mencion muy
especial el lihro que lleva por titulo Estudios sobre
la g11er,·a civil c1i el Xo,·te desdr 1872 á 1876, lo acreditan a~imismo de observador profundo y exacto
narrador, dotado dr estilo y de ideas que le son exclusiYainente propias.

El ilustrado oficial general cuyo nombre sirve de
epígrafe á estas lineas, nació en.Madrid el dia 17 ele
FPbrero de 1826, de una antigua y distinguida famili~, / ap~nas cumplió la edad de quince ai'los,
entro a servir, como cadete, en p) Colegio general
militar.
Ascendido al empleo de subteniente de caballeria
en Julio de 1844, ingresó en clase dr alumno en la
Academia de Estado .Mayor, siendo promovido á teniente del cuerpo en Abril de 1849, por haber terminado con aprovechamiento el plan general de
estudios.
\fechas las prácticas en infantería y caballería,
pasó á prPstar el servicio rle su clase á la capitanía
general ele Catalu1)a, despues á la de Andalucía, y
más tarde á la de Baleares.
En 1856 formó parte de la rolumna que, á las
órdenes del grneral Echagiie, sofocó la r ebelion ele
Zaragoza. Pas,,, Pn Enero cte 1860, á incorporarse al
cuartrl general del ejército de Afrfoa y concurrió
el 4 de Febrero á. la batalla de Tetuan· el 11 de
lllarzo á la accion de Samsa, y el 2:1 rlel ~ismo mes
á la batalla dr Yad-Ras, que puso término it la campana, regresando en Abril á la Prninsula, c@n objeto
de restablrcer !&gt;U salud, qurbrantada á causa de un
violento ataque &lt;le 1.:ólera.
Fu&lt;'• c\estin:ulo al Depósito de la Guerra pn XoviPmhrt' d" 186:3; y hall ándosf' dr.sempeflando esta
1:omisio11, combatí.'&gt; el 22 do Junio de 1866, en la,;
calles de ~1-adri,l, á las fuprzas del ejército y paisanaje insurrecdonadoq rn aquel clia, obteniendo en
1 eromprnsa ele sus ser,·icios el grado LIP coronel,
EMBARQUE DE CABALLERÍA
Hasta Abril de 1871 continuó rn el Depós ifo como
Copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Qucsnel.
jefe de la secdon topo~riLfil-a primf"'ro, y lul&gt;~o c!P la
dPHistoria. ,\sr pndid,, en aquella focha á coron&lt;'l del
El pintor francés )l. Bcrne BellPcourt es, como
cuerpo, siguiú en comision en &lt;'sta corte, ínterin
Detaille y Nouville, un artista que busca la inspi-·
termin:iha un PStuclio sobre los Pirinros, rle que se
racion en los asuntos militares, y que sabe traslale había encar,!.!ado. En .\bril de 1872. al e~tallar la
dar al lienzo, con rara exactitud, cuanto concibe,
insurreccion carlista Pn la~ pro\·incias cl&lt;'I :\orte.
valiéndose del privilegio que el arte concede tan
fué destinado al cuartel genPral del ejército que se sólo al corto número de sus flegidos.
organizó á las órdenes del duque de la Torre, asisLas actitudes, las costumbres, el equipo y el matiendo á toda~ las opPraciones que hubieron de
terial del soldado, son para :11. Berne Dellecourt
practicarse y á diferentes hechos de armas, por lo
como las páginas de un libro abierto; nada se vela
que fué ascendido en ,Tulio siguiente al empleo de
oculto á su mirada investigadora. Júntese á estas
brigadier, confiá_nclosele el mando de una brigada,
condiciones un talento extraordinario para la comcon la que coaclyuYó á la pacificacion del pais.
posicion, un conocimiento exacto para las perspecEncendida nuev:imente la contienda, YOlYió al
tivas, energía inimitable en los rasgos fisonómicos
l'iorte en Enero de 187:3; pero al ocurrir rn el si•
de los personajes á que da vida su paleta, y ºuna
guiente mes el cambio político que entronizú la forgracia sui ge,ie ·is, por demas encantadora, tan to
ma de gobierno republicana, quedó en situacion de
en los tonos del colorido como en la gradacion d(1
cuartel, hasta que en Setiembre se le confió el
las escalas, y se comprenderá el alto precio en que
mando de una brigada en aquel ejército.
se estiman los cuadros de este pintor afortunado.
Asistió con ella á diferentes hrchos de armas, enPor el que reproduce el grabado
áginas
tre los que merecen citarse las acciones de Puente 1 600 y 601 podrá formarse una idea bastante aprola Reina y )lontejurra. Tras una ausencia de algu- ' ximada de los talentos de )f. Berne BPllecourt. El
nos meses, ocasionada por grave dolencia, Yo)vió á · grabado se debe al screditado buril de )f. Quesnel,
campafta en Febrero de 1874, y tomó parte, como que se ha esmerado para que no se pierda ninguno
jefe de Estado Mayor del primpr cuerpo, en los · de esos detalles que ayaloran PI original y que han
combates del 2;-i, 26 y 27 de )larzo, librados enfren- 1 proporcionado al autor generales plácemes en la
te de San Pedro Abanto, y en los de Cortes y tontecapital de la vecina república.
llano los dias 27, 28 y 30 dP Abril.
• El asunto es por todo extremo interesante; se
Concurrió luégo como jPfe de hrigada á los comtrata de una practica á que rntre nosotros no se
bates de Orduí1a y \'illarreal de .\laya y á todas las
presta la dPbida atencion, pero quP en todos los
operaciones sobre Estella y baialla di"' ~Jonte Muro'
rjércitos debidamente organizados, para pasar del
sosteniendo en éste la retirada clel rjfrd t•1, desde
pié dP paz al de guerra, se considera de gran im ·
el pueblo de .Murillo hasta el de Oteiza, y con focha
portancia. Los franceses, instruidos en una dolorosa
30 de Julio fué promovido al empleo de mari~ral de
experiencia, dan al conocimiento de esta parte de
campo.
la moYilizacion de un ejército una preferC'ncia digna tle srr imitada, y roPrced al cual, si hoy surgie··
En 8 de Setiembre nombrósele jefe de estado mayor del Pjército del ~orte, concurriPnclo como tal
ra ron ellos un nuevó conflicto internacional, puede
asegurarse que no se repetirían aquellas escenas
á la toma de La Guardia, :i. la batalla de lrún, los
días 10 y 11 de Octubre, y á las operaciones que en ele desórden en lo~ movimientos de tropas y con;
Enero siguiente se practicaron para el levantaraien- [ t.l'uccion ele aba'stecimientos, que proponionaron al
to del bloqueo de Pamplona.
enemigo inapreciables Yentajas.
' '.

�LA ILUSTRAClON NACIONAL

600
IliT&amp;ODUCCION Á LAS REVISTAS CIENTÍFIC!S, ·'
.

Un concepto del elocuente orador D. Segismun-

do Moret, emitido en su discurso pronunciado en
el Ateneo de Madrid la noche del 4 del corriente,
va á servirnos para inaugllrar estas revistas, á la
vez que para restablecer la verdad hi&amp;tórico-cientifica, no bien pt1:filada, á nuestro juicio, por
el sabio presidente de la primera corpQracion literaria de Espana. Decía el Sr. Moret.,
en 11no de sus brillantes periodos:
«Nunca se reveló para la generaci,on pasada la gran unidad del Cosmos. En las rela-

distribucion de los archipiélagos estelares, y las
grandes lineas de la arquitectura de los cielos.
En física, heredaron de Newtun la descomposicion del rayo luminoso, los principios de la óptica,
la velocidad del sonido y forma de sus ondulaciones; las principales teorías dt, acústica, debidas á
Sauveur, Ghladní, Newton, Bernou\li y Lagrange;
las primeras leyes del calórico, por N~wton y Kraf;

dad de la materia, y, en \ma palabra, los descubrimientos maravillosos de Scheele, PriestlAy, Cavendish y Lavoisier.
En mineralogía, el goniómetro, la figura de los
ángulos, las primeras leyes de derivacion, por Romé
de Lisle; el descubrimiento de los tipos y la deduccion matemática de las formas secundarias, por
Haüy.

sa, la historia entera del planeta que habitamos.
Yno son los progresos exclusivamente realizados
sobre la materia bruta, sino que enfrente de esta
ciencia á\zase la ciencia sobre la materia organizada.
Grew y Vaillant demuestran los sexos y describen la fecundacion de las plantas; Linneo inventa la
nomenclatura botánica y las primeras clasificaciones completas.

¿A qué seguirt El. cuadro que el humano espíritu
se forja en la ciencia del siglo pasado es tan completo, que tiene delineados su contorno general, el
órden de los planes y las principales masas de hechos; y todo esto de manera tan ajustada, tan sor•
prendente, tan grandiosa, que hoy, en el último
tercio del siglo x1x 1 permanecen esas Jineas y sus
c:&gt;ntornos inalterados; y ta.! persisten 1 que dese-

ciones del mundo orgánico con el inorgánico, sólo se conoció el natural y visible fenó-

meno de la nutricion y respiracion: el estudio de la gieografia estaba limitado á unas
cuantas afirmaciones confiadas á la memoria:
la geologia, sólo como boceto entraba en el
gran cuadro de la vhla .. .)&gt;
Afirmaciones que no solamente pueden fácilmente refutarse, sino que dei.figuran por
completo el magnifico cuadro del proceso
científico-filosófico que el Sr. Moret nos ofreció aquella noche,
La historia de las ciencias no es tan fácil
desvirtuarla como la historia que pudiéramos
llamar política.
Si algunD. vez las verdades científicas se
ocultan á través de la historia, es siempre
para denunciar épocas. de tristísima decadencia; que las verdades cienlificas son indestructibles, y si pueden sufrir algun eclipse,
no pueden desaparecer jama·s.
El siglo x1x peca de orgulloso. y sus sabios
y sus grandes hombres. con ser tiil.n sabios y
tan grandes, deben todo lu que poseen á esa
gencracion á quien el Sr. Moret nie¡;a el que
vieran la luz de la. YerUaJ. cientifica, y la unidad del Cosmos.
Por eso hemos dfoho que cuadraba per-f~ctamente la frase del orador para dar comieu-1
zo á. nuestros tr.i.bajJJ s, que, l'et.ludtlos a dar
cueQh. de cuanto ocurra en: e l mundo 'c ienti:fico, van á tener por b:ise un balance de lo
que heredamos de la gcnt racio:i pasada.
Cotr1ponia.n el caudal cientifico que el siglo XVIII heredara de sus mayores, un conjunto de verda,des, lentJ. y trabajos:1mente prevaradas, y unidas más tarde por la violc1ita
lógica. de las mismas ciencias.
Por raro y el.'.traordinario privilegio hii1tó •
rico, las 'Ciencias se extienden y generalizan
de tal suerte en las postrimerías del décimocta.vo siglo, que ya ofrecen un conjunto
admirable. No son lo que en tiempos de Galileo ó Descártes, conocimientos aisladvs. no,
sino que constituyen todo un sistema definitivo y demostrado del mundo: el sistema del
inmortal Newton:
Una ver&lt;l.atl capitalisi111a encerraba la maravillosa concepcion del matem:ítico inglés,
y á su alrededpr contemplamos cómo se agrupan todas., abso~amente todas las verdades
del siglo XVIII.
En m•temática.!i puras, teniamo.:. el cálculo
iíltlniteliimal, inventado simultáneamente
por Newton y Leibnitz, cálculo que con~ti&amp;uye el más potente recurso científico mode•
roo: la mec4nica, reducida á un soló teorema por D',\lembert, y el a&lt;lmirable conjuol,&gt;
&lt;le teorias elaboradas por 1os liernou.Ui, Euler, el caló,ico latente, por Black· la medlcion del calb.
'
Clairant, Taylor y Maclaurin, que á fines del siglo rico,
por Lavoisier y Laplace; las primeras ideas
se condensan en Monge, Laplace y Lagrange, para verdaderas sobre la esencia del fuego y del calórico·
tniciar quizás el último poderoso movimiento de ' las experiencias, en fin, y las leyes, y máquinas ;
su actual progreso.
los aparatos, p,r la&amp; que Dufay Nollet Franklin
' y utili-'
En astronúmia, los cálcu'los que de Newton á La~ y en e!!pecial Coulomb, explican,' manejan
place trasforman Ja ciencia en un problema de me- zan po1• vez primera la electriddacl.
cánica, que explica y predice todos los movimientos
Eu química, todos sus fundamentos, el oxígeno,
planetarios, indicando el origen y formacion del el ázoe y el hidrógeno aislados; la composicion del
sistema sola.r, y áun mis allá, por los admirables agua; la teoría de la combustion; la nomenclatura
descubrimientos de Herschel, se llega aeutrever ta qwmica; el análisis cuantitativo; la imlestructibili-

601

LA ILUSTRACION NACIONAL

sofia que había de cambiar sus fnmbos; estudiad
sus obras, su vida, sus aficiones, y los vereis bebiendo en las fuentes de las ciencias, inspirándose, si
puede decirse, léj_os de la verdadera filosofía. Y
no solamente conocen Sus teOrias, sino que practican sus verdades.
Voltaire, el espiritu mismo de su siglo, fué el
primero que dió á conocer 12.s teorías ópticas y astronómicas de Newton; Voltaire, el que presenta en la Academia una Memoria sobre la
medida de la fll.erza motriz, y sobre la naturaleza y propagacion de la luz; el que manejaba el termómetro de Reaumur, el prisma
de Newton y el pirómetro de Muschembrock.
Fontenelle fué un excelente matemático,
el más competente entre los biógrafos de
hombres ilustres; Montesquieu leía discursos
sobre la mecánica del eco; disecaba aves;
ensayaba loil efectos del calor bobre los teji&lt;los animales, y publicaba observaciones sobre los insectos y las plantas. Rousseau demuestra en su Emilio conocimientos científicos universales; Diderot enseñaba matemáticas, deDoraba todas las ciencias, todas
las artes, y hasta la tecnología industrial; Al•
embert fué uno de los primeros matematicos
de su siglo.
Buffon tradujo la teoría de las flexiones de
Newton y la estática de los vege'ales de Hales, y era á la vez metalúrgico, óptico, geógrafo, geólogo y hasta anatómico; Condillac,
para explicar los signos y la filiacion de las
ideas, escribió aritmética, álgebra y astronomía; Gondorcet y Lalande fueron fisicos y
astrónomos; llolbad1, Lamettrie y Cabanis
fueron químico~, natura.listas, fisiólogos y
méJicos.
Pero ¿á qué continuar, si para conYencernos de Jo mucho que supieron, nuestros abuelos no hay que esforzarnos tanto?
Todos, g1·an&lt;les y d1iccs, les vemos concurrirá la, fuente de la ciencia, que brota. de Jas
profunt.l.itlades Je la Historia, y &lt;le ella arrancan sus grandes verdades, y descifrar sus
cndiiahladns jeroglíficos para ofrecernos en
las postrimel'las del pasado siglo esa grandiosa síntesis del mundo y de la vida, cuyas
lineas generales nos legaron, parn que, ya
en los cauces de la edad novísima, se haya
realizado la portentosa cultura actual.
Y ahora podemos, en nuestras revistas sucesivas, seguir con más facilidall el progreso
y desarrollo· de las ciencias, único fin que nos
proponllremos.

J.

MARÍA SERRATE.

Madrid Noviembre J88t.

RECOMP~NSAS MILITARES

FRANCJA,-ENSAYOS PARA EL EYBARQUB DE ClllALLERÍ.\ ES LOS WAGONES DEL FERRO-CARRIL

:En geología, las series y ta verit~adon de la~
teorías de Newton; l~ ,figura exacta de la tierra, el
aplanamiento de stis polos, y la expansion ecuatO ·
:tial; las causas de 1as mareas; ia fiuiú~ z pt'irt1íttva
del globo; la persistencia ddl calor central, y illás
tarde Buffon, Desmarets 1 Hulton y Werncr deBcUbren el origen acuoso ó ígneo de las rocas; la estratificacion de los terrenos; la 'prodigiosa antigüedad
de 1a vida, la.s trasformaciones graduales de la
corteza terrestre; y en fin, el grandioso cuadro
en que Buffon traza, con aproximacion maravillo-

,,

Jussleu no, hace conocer la srtbordlnaclon de los
caractéres y la clasifi.cacion materialj RE:!aumur explica la digeStiott, miénlras que Lavoisier nos enseM la resplraeion.J\qul\l ptiblica ~ús adtnirables melttoi'las subre los insectos, y Needhan da vida científica A. los infusorios; y de entre todas estas adivinaciones se destaca,lá concepcion experimt':ntal de~a vida.
Buffon, y sobre todo Lamark, descubren los principales hechos de 1a fisiología y de la zoología mo.dernas, fundamento indiscutible de las teorías darwinianas.

ehatldó cuestiones !étlundarias y de detalle, no nos
resta nada que hacer~
Et1 este admirable cuadro 1 en este ar-senal inmenso de verdades científicas, demostradas una-s,
presentidas otras, fué donde la generacion pasada,
el siglo xvm, encontró su alimento científico, su
fuerza impulsiva.
Y si no, pasad revista á los jefes de Ja o pin ion, á
Jos fundadores de las ideas nuevas, á los apóstoles
precursores de la novísima religion científica, á los
que dieron á la historia de la humanidad una filo-

Increíble parece que el carácter espanoi,
osado y'aventurero, dispuesto siempre á buscar nuevos hori:1.oJJ.tes y á engolfarse en las
más arriesgadas y estériles empresas, retro_.
ceda con verdadero pavor ntc las innovaciones y oponga un pash·ismo tenaz á los ade- '
lanto11 y reforma.!! J.e utiliJaU innegable.
Esta contradicdon, causa principal de la.
mayoria de uuestns desg1·acias 1 revélase
muy especiahnente en cuanto se refiere á 1:1.
Administracion y al ejército, hasta el punto
de que los gobernantea más audaces y más
fecundos en ideas propias vacilan y se detienen al dar el primer paso en el camino de
las trasformaciones.
No de otra suerte se concibe que pcrmanezcamo.~
inmóviles en medio del movimiento general de
avance que se observa en el mundo entero, y que á
pesar de las duras lecciones de la. experiencia continuemos vilmente uncidos al yugo de la rutina.
Los embrollos y los errores administrativos subsisten entre nosotros únicalr!ente por ser tradicionales; y los reformas que necesita el ejército no se
Hevan á cabo, porque lo impide la costumbre; ¡Des--·
dicha inmensa, que nos acompana sin cesar! Es menester que estalle una revolucion ó llegue una ca-

�602

LA ILUSTRACION NACIONAL

tástrofe para que salgamos del férreo círculo que dez y han mandado con fortuna? ¿Es posible que un
improvisado jefe tenga los mismos conocimientos
nos aprisiona.
rna dE' las arduas cuestiones relacionadas con la que otros de su clase llenos de experiencia y elemilicia, es la de las recompensas; problema dificil vados á igual altura. despues de muchos ai'los de
y peli¡rroso que conviene resolver sin vacilacion,
servicio"Y de no pocos de estudio?
El uso nos hace comettir errores que, examinados
con atrevida rectitud y lo más pronto que sea popor primera vez, nos parecerían monstruosos, y que
sible.
No vacilo en asrgurar que las revoluciones, los sancionados por la tolerancia, nos parecen insignifipronunciamientos y los motines que durante cin- cantes. El más sencillo problema puede resultar
rnenta años han hecho infeliz, débil y pobre á la incomprensible por los términos en que se plantee,
nacion española, se deben Pxclusivamente al vicioso y la práctica más absurda strnle ser aceptada como
buena y razonable si se expone con habilidad y se
sistema de rrcompensas militares.
En todos los movimientos revolucionarios ha to- arraiga con la costumbre. Slilo por tales causas memado parte activa la fuerza ·armada: y á la sombra rece disculpa el sistema de recompensas militares
de las banderas políticas ha luchado el militar des- generalmente empleado hasta hoy, corno sólo asi
contento, no con la honrada ambicion que recomien- se comprende la deplorable confusion de ideas y de
da la Ordenanza, sino con la impaciencia censurable procedimientos que nos Pmba.raza y trastorna.
Para esclarecer algo estas cuestiones, debe recurde alcanzar en una sola jornada los empleos que se
conceden al valor en rninte acciones de guerra.
rirse á la cornparacion.
¿Qué diriamos si en un público certámen se adEl primer triunfo de los revolucionarios sancionó
la victoria de los f:ediciosos y el crimen de los im- judicara al orador el premio de la pintura, y al pinpacientes; preparó nuevo¡¡ tragtornos; alentó nuevas tor el premio de la elocuencia?
aspiraciones culpabl!'s;. lastimó la dignidad y los
PuPs error análogo se comete en el ejército dand'B
intereses del ejército leal: quebrantó la- disciplina; al valor el premio de la capacidad.
estableció la costumbrG de pron:.:nciarse; afirmó el
¿Qué diriamos, si para recompensar el valor y el
absurdo sistE'ma de recompensas, y planteó el cisma mérito se premiaran á la vez la casualidad y la
militar que ha llegado hasta nuestros días y que aún suerte?
existe entre nosotros.
Pues esto ocurre en la milicia.
Acepto, aunque sólo por imperiosa necesidad, J)Or
Ya he dicho bastante para demostrar que la capael imperio de la fuena, la teoria de que los hechos cidad se confunde con el valor. Un ascenso es una
consumados deben respetarse: y I t acepto condi- patente de capacidad; una cruz es una patente de
cionalmente, J)orquc dicha teoría no puede ser in- valor. ¿Por qué se mezclan ambas cosas, premiando
condicional, y es un ~ofisma pnnicioso, un arma de con ellas la vale11tía y el cumplimiento del deber?
dos filos. Pero la acepto. Rochar.o por espontánea
Harto sabemos que la mayor parte de los militaronviccion las leyes de efecto retroactivo, que son res desPa brillar y distinguirse en la guerra; pero
innovaciones perturbadoras é injus~as. Y al &lt;l11cir sin el auxilio de la ocasion, no lo alcanza. Cada solJo que acepto y lo que rechazo, doy á entender que ' dado ocupa el sitio que se le designa, y cumple lo
miro hacia atra~, que respeto lo pasado y qge juzgo qt1e se le ordena: unas VE'Ces tiene oportunidad de
inconveniPnte la rcvision de hechos, como juzgo acreditar su valor; otras (que son rarisimas), logran
cruel todo espirit.u de venganza.
probar su inteligencia, y por lo comun, no puede
)las ¿por quP no ha habido una inteligencia su- hacer más que cumplir con su deber. Llega la hora
perior que pusiera remedio, separando lo pasado de las recompensas, y el ascenso otorgado al que
de Jo presente y de lo futuro? ¡,Por qué no ha de ha tenido la fortuna de poder probar su valor, es
haber nn alma fuerte y generosa que' diga: 71asta un premio de i:apacidad: premio que desde luégo
'perjudica á los que sólo cumplieron con su deber,
aquí y desdt aqul?
Querer es poder, cuando no se persigue una aber- ·p orque les faltó la ocasion para llegar más adelante.
~Hay justicia en este procedimiento?
racion ó un imposible.
Citar1\ en primer lugar, las conocidas dificultades
Ni justicia ni lógica; porque entre los premiados
y los penosos rozamientos. que ocasiona la varredad habrá hombres muy valerosos y muy incapaces de
&lt;le escala¡;. Un teniente de cuerpo facultativo puede mandar, y entre los no premiados habrá hombres
ser hasta coronl'i de infantería ó de caballería, y
no ménos valientes y más capaces, y otros de poco
&lt;lentro ele su cuerpo está á las órdenes de un capi- aliento y de notabilísima aptitud para el mando.
tan. En una funcion de guerra, si operan combinaInsisto en que se necesita distinguir: el valor
das dos ó más arma'S, puede llegar el caso de que
personal no es el arte de la guerra; un general coel referido teniente mande á su mismo capi-tán, y
barde puede ganar una batalla, si sabe dirigir sus
áun al teniente. coronel de su cúerpo. La imi:-opie- tropas; un general valiente será derrotado, si no
dad y la incomeniencia de estas alternatrvas no sabe dirigirlas.
han menester demostracion. Con jefaturas tan im- ' Veamos ahora cómo se premian la casualidad y
previstas y accidentales sólo s!\ logran. dos cosas: la suerte, al mismo tiempo que el mérito y el ,·alar.
dar ventajas al enemigo y relajar la disciplin'a.
Pondré algunos ejemplo~:
En vista de .esto y de lo qu~:voy á deeir, ateo abEl dia 9 de Diciembre de 18."'&gt;9, una parta del resoÍutamente necesario cerrar todas las escalas.., su- gimiento infantería de Castilla fué sorprendido al
primir · los grados y dar los empleos p~r rigurosa amanecer por el ataque de los marroquíes: de una
antigüedad, sin distinciones de ninguna clase.
sola de~carga murieron varios oficiales y cadetes.
Procuraré dimostrar con ejemplos prácticos las Los oficiales del mismo cuerpo y de grado inferior
razones que acon~eian esta medida.
al tle los muertos dormían tranquilamente en sus
El valor es una cualidad indispensable en el mi- tir.ndas, ignorando que h casualidad acababa de
li~ar, 1~ mismo en el gen.eral que en el coronel, así traerles un empleo por vacante de sangre.
en el oficial como en el solda,do; :¡:¡ero no debe ser la
En varios ele los cuerpos que sirvieron á las 6rJ.ec~alidad única d,~ h_ombi:e que se-l)ate para defen- nes del general Prim, hubo grandes pérdidas de
derá su patria: el soldado tiene que ser obediente: s,ficiaJes: pero la suerte repartió sus dones con des.
eljefe tiene que ser capaz. La obediencia y el:valor igualdad, matando tres ó cuatro oficiales en unas
no constituyen capacidad, y no obstante, al valor compai'lias y ninguno en otr.as, por lo cual ascenaislado se le concede aventuradamente la aptitud &lt;lieron mucho varios alféreces y sargentos, y sus
·necesaria para mandar y &lt;lirigir, puesto que un
compai'\eros no ascendieron nada, á pesar de que
soldado, en una sola y brev¡¡ campana, puede llegar todos se habían batido de la misma manera y afronal;más alto empleo de la milicia, ganando sus as-,. tado la misma clase de peligros.
ce:nsos uno á uno sobre el campo de la lucha. ¿Cómo,
Hubo oficial que dnrante toda la campana de
por qué mágicas artes ha .de convertirse repentina-,. Africa sólo asistió a una accion (1), porque siempre
mente en general instruido el soldado que só\o t,iene estaba &lt;le guardia, de provisiones ó en otro a1mnto
valor? ¿Se adquiere en un afi.o la capacidad nE'cesa- &lt;le! SE'rvi cio cuando su cuerpo se batía. Recibió los
ria para mandar un ejército? ¿Puede.n servir de nor;ma p_ara .una regla 9omuo, los ej.emplos di! algunos_.
{l) En esta accion le tocó formar con la reserva
horµbres privÍlegiado¡¡._que,han ascendido i;on rapi-, 1 y recibió ur1 balazo sin ver al enemigo.
'

LA ILUSTRACION NACIONAL
premios que se daban á todos en las propuestas ordinarias, lo cual fué injusto; y no pudo demostrar
si tenia valor, Jili alcanzar mayores recompensas,
porque el cumplimiento de su deber le impidió batirse, lo cual no fué justo.
Hoy, por una Real órden inspirada en la más alta
moral, y en el sentido practico, que generalmentP
brilla. por su ausencia en Jai¡ disposiciones más
elementales, las vacantes de sangre se dan, como
todas, á la anti~üedad en las escalas; pero el m:ll
que lamentamos continúa subsistente, y despues dP
publicada dicha resolucion, las propuestas por servicios de campai'la siguen formulándose por el mismo vicioso sistema de los turnos, que aconseja al
militar no distinguirse hasta que deba corresponderle ser recompensado.
Resumiendo: en la guerra de Africa, asi como en
las &lt;lemas guerras, no hay equidad en la distribuciog. de los premios: unos ascienden por la. muerte
ó Jf'3r los méritos de otros; quiénes deben su aseen·
s@, una falta; quiénes pierden la ocasion de distin@irse, y pagan culpas ajenas; éstos son premiados
@1 exponerse jamás; aquéllos se juegan mil veces
'Tu vida y obtienen una recompensa miserable. Todos, por regla general, quedan descontentos, y con
sus galones y sus cruces vuelven á dar envidia y
enojo á los militares que permanecieron de guarnicion sin poder ir á campaña.
¡.Esto puede remediarse de un modo absoluto? No,
porque es imposible reglamentar la suerte. lilas
no hay dificultad en reglamentar los premios, neutralizando así, y no en pequeña parte, las veleidades de la fortuna.
Los que deban á la casualidad ó al sino la ocrs:on
de irá la guerra, de llevará cabo un hecho heróico
y de sobresalir por cualquier medio, reciban, como
es natural y justo, un premio digno de sus ol,!'as:
una cruz pensionada, dos, diez, cincuenta. Pero
otra cosa, no.
Estas recompensa~ no lastiman ni perjudican tan
profundamente como los ascensos: no relajan la
disciplina, y no producen odios. El militar, ántes
que militar es hombre, y por grandes que sean su
modestia y -subordinacion, no pueEl.e ver con calma
el rápido y casual ascenso de su compai'\ero y de su
inferior; no puede obedecer con gusto al mismo que
poco ántes le obedecía, y hasta repugna á la naturaleza el dominio de la juventud sobre la ancianidad.
Hay laurlils para la osadía y el valor, sin que sea
preciso recurrir á los d¡ la experiencia. Esta podrá
engaí'lar alguna vez. µ¡-o no siempre, y en todo
caso engañará mucho ménos que la c,1sualidad.
Examinese al que debe ascend.er, cuando se so&amp;peche de su aptitud, y retárdese el ascenrn del ignorante. i\"o hay peligro de cometer injusticia con tal
sistema, porque la ignorancia es mala, y el saber
tiene voz para defent.!erse. Húrase de la eleccion,
húyase del dualismo, hilyasc de cuanto pueda. rebaÍar el concepto de una ~!ase y de un arma, y evítese el conflicto entre la antigüedad y la suerte.
Así se matarán muchas insensatas ambiciones, se
afirmará la disciplina sobre robustas bases, y serán
extirpados muchos odios y evitadas muchas des.
graC1as.
A pesar de esto, no habrá obstáculos para las inteligencias superiores: si aparece un genio, él se
abrirá paso con facilidad: el genio no se discute, se
admira; lleva consigo la ,·ictoria, justifica con sus
l1echos pasmosos los dones extraordinarios que recibe, y arrastra á los pequeMs y á los grandes en
alas del entusiasmo y de la gloria. Nadie disputó al
Gran Capitan la legitimidad de sus triunfos: nadie
negó á Napoleon el derecho de su encumbramiento.

.

ADOLFO LLANO~.

DIÁLOGO ÍNTIIO
Si las conjunciones de .Marte y Vénus son objeto
ele estudio para el astrónomo, es innegable que en
ellas vienen inspirándose las artes desde que dieron vida á las deidades del gentilismo griego.
El bonito grabado que ofrecemos á n·uestros lectores en la página 587 se debe al mismo asunto,

siempre trillado y siempre nuevo. El Marte es aquí
un arrogante y jóven soldado, perteneciente á un
regimiento de dragones del ejército aleman, quizás
un héroe de Metz ó de Sedan; la Yénus es una gentil aldeana del Palatinado, de prominentes atractivos y de sonrosadas mejillas, rapaz de hacer inflamar el corazon ménos expuesto á emocion;s ele
este ór&lt;l.en. La corrienta de simpatía se ha establecido: ella ohri,la su~ ocupaciones, y entre risuei'la v
a&lt;lmirada escucha los sabrosos concPp•.os ele su 1s,{lan: él demuestra en su actitud que la dis&lt;'iplina
militar y el culto del honor no pueden ser jamas
incompatibles con el amor y la galanteria.

• •

GRUPO ALEGÓRICO DE LA DEFENSA DE BELFOR.T

Cuantos hayan seguido con al¡:;un interes el curso
de los acontecimiPntos durante el periodo de esa
terrible lucha que )'ª en la historia de la humanidad SP halla escrita con PI epígrafe de «Guerra
franco-alemana,)) recnrdarán como uno d,, los "Pisodios más seilala&lt;l.os, el sitio y heróica defensa dP,
la plaza de Belfort; suceso que, tomando el caráctH
ele una epopeya, enaltece y honra á los vencidos,
sin empaiiar la gloria mili lar de los vencedores.
l'n monum~nto ha sido elevado por el municipio
de la ciudad para etPrna mPmoria de este suceso.
El grupo que corona el obelisco, y que reproduce con toda exactitud el grabado ele la página 604,
era reneralmente conocido, pues su autor, Antonio
:llercié, habialo exhibido el a110 anterior en la Expo•
sicion de pintura y escultura de París; pero, sin
embargo, al ser descnbierto por el alcal,le &lt;le Belfort, el público se sintió presa de una flnocion indescriptible. Entre los espectadores s; veian muchos sol&lt;lados qne toma1011 parte en h defensa;
rostros curtidos por la intemperiP ó cubiertos de
cicatrices; flsonomias varoniles y en{•rgicas por las
cuales resbabiron las lágrimas, miéntras h parte
más bella y sensible de h concurrE'ncia hacia oir
rns sollozos desgarradores.
El grupo lo forman solamente dos figuras; una
mujer y un guardia móvil. La primera, vigorosa
alsaciaua, ceñitla su cabeza por la legendaria cofia
del país, sostiene con un brno al guardia herido, y
con la diestra mano levanta el fusil, arrojando fiE'ra
miradá al agresor. Al pié se lee esta frase sigrdocatil'a! Q1M1td mJ,;1•! con lo que ya ha sido bautizado
el monumento; frase que, en este caso, tiene la
misma significacion que la de «Xo importa,)) que
supieron profc.rir nuestros abuel..is ante las hue~tes
napóleónicas en Zaragoza y Tarragor t, en Gerona,
en Tarifa y en tantos otros parajes qüe los defensores de B~lfort debieron recordar en sns días de
prueb3.

ESCUELA DE AGUIR.RE 1
donde se celebra la Exposioion de Bellas Artes.
La fachada del edificio destinado á Escuelas
Agnirre, en el que actualmente se ha instalado la
Exposicion de la Sociedad ele Escritores y Artistas,
pertenece, como todo él, á ese estilo á que tan aficionados se muestran los alemanes.
·
La; constrnccion es de ladrillo, sobre zócalo de idllería: tiene la fachada un cuerpo ce¡)tral con salida
rle un metro próximamente, y en el cual están
abiertas las tres puertas de acc!'so, que ebtán cerra
das en su parte alta por medios puntos; las dos latrrales con escalinata; la central no la tiene aún.
Hallase {·sta como fo1•ma1Hlo el vano inferior dE'
una torre dE' hase cuadrada, y sobre el eje de la
puerta van dos ojos de buey, uno en cada cuerpo
segundo y tercero de la tonr; en el cuarto se sustituyPn aquellos por un doble vano, )' termina la
torre por una azotea: en todos [oq cuerpos el ladrillo SP l1a ~entado fvrmando caprichosos dibujos, de
marcado gusto árabe.
Las ,•entanas riel piso alto riel edificio son tamhien dobles en la fachada principal, que e¡ la que
mirá. á PonientP, ~- tanto sus arcos rebajados como
las jamb:is y arcos de las puertas, son ele silleria
labrada. Del mismo material es el coronamiento rle
la fachada. ·f;a cubierta es de teja plana, y en su
caballete va situad.a .1,11¡a iigera crestería,,

Este edificio notable, de que nos hemos ocupado
en el número anterior, se debe á la filantropía de
D. Lúcas Aguirre, dechado de honradez y caridad
que fué en vida, y se encuentra situado en el punto
en que se bifurcan el camino viejo de Vicálrnro y'
la carretera de Aragon.
La ejecucion de la obra !le l1a llevado á término
merced al celo é interes del Sr. Galdo, testamentario del ~r·~A¡.mirre. El edificio es di~no del objeto á
que se le de~tina, y el interior corresponde á la idea
que hace concebir su eleganta y airosa facl1ada, en
la cual se eleva una linda torre de 37 metros de altura, cerrada por amplia te:-raz1 en que deberá colocarse un potente telescopio.
Para ciar solemnidad al acto de la inauo-uracion
del edificio, se celebra en él nna Exposicio~ de Bellas Artes, bajo el patrocinio y direccion de la Sociedad de E~critores y Artistas, que en la actualidid preside el laureado poeta D. Gaspar l'\uñez de

Al'',e.
'\,•ene este edificio dos grandes salones, destinados11 las clases, y en los cnales se han establecido
las I,, •incí1&gt;ales instal:iciones de la Exposicion. Hay
aden'tas otros salones en el piso superior y en el
bajo, habilitados para el mismo objeto.
Como nos hemos de ocupar con al¡;una detencion
de este suceso, hacemos aquí punto, reservando
para más a&lt;lelante las noticias que poseemos respecto á la construccion, gastos é importancia ele un
edificio que honra á ;\fudrid y que eterni1.ará el
nombre de ese bienhechor de la humanidad que se
llama D. Lúcas A¡:mirre.

VISTA DE LA. CIUDAD DE MOGADOR
La Sia,·,i tle los marror¡uies, ó M,1p;ador de los
europeos, es el ültimo &lt;l.e los puertos que el emperaclor dPI Mogreb posee en la costa occidental de
sus dominios.
J.a poblacion guarda bastante semejanza con h
de Europa, por el esmero poco romun con que se .
haren las edificarion&lt;'s, y por la regularidad de st1s
calles y plazaq.
·
Entre las principales ventajas que este puerto
ofrece para el comorcio con el extranjero, figura
en primer término, su espaciosa abrigada bahía,
donde encuentran excelE'n te fondeadero l..is barcos
que cruzan aquellos mares.
Hállase dividido Mogador en cuatro grandes barrios: Jíe-lall, lajuderia; 11/cdi,lfl, habitado exclusirnmente por los moros; el Kasbá-viejo, que se halla
poblad., por algunos judíos y gran número de cristianos, incluyendo en éstos á los cónsules, comerciantes y empleatlos europeos, y el Kasbá-nuevo, E'n
que viven mezclados judíos y europeos sin clistincion.
Consta la poblacion de .Moga,lor de 16.000 mahometanoq, 4.000 hebreos y unos 200 cristianos, aumentando esta última cifra de dia en dia por el
considerable incremento de las transacciones comerciales, hasta el punto de haber tenido el sultan
que acceder á las exigencias de los europeos para
ensanchar el recinto de la ciudad.
La ciudad de Mogador data de 1'760; fué bombardeada en 1844 por la escuadra francesa del príncipe
de Joinville, y entre el daflo que causaron los pr,1yectiles y el saqueo é incendio que hicieron Pll ella
los campesino,, quedó casi &lt;l.estruida; pero como
tiene condiciones de vida propia, no tardó en renacer de sus cenizas, y hoy es sin disputa una poblacion importante, que cuenta con un gran porvenir,
Todas estas noticias están ligeramente extractadas de la excelente obra de nuestro querido compaf\ero de redacrion D. Emilio Bonelli, El im¡m·io d1
,1Jarr1r~cos ?/ sii con.~WMiM, á lo cual remitimos á
nuf'stros lectores, seguros de que vert.n con intrrfs
los datos que en ella se contienen respecto á ese
país, en que se cifran las esperanzas de cuantos
sienten latir en su pecho mt corazon verdaderamPnte espai'\ol.
La circnnstancia de ltallarsr nuestro citado rompai'lero en estos momPntos recorriendo la costa occid.ental ele Africa, de cuyo suceso dimos cuenta en
nuestro número anterior, nos facilitará ocasion de

003
dará conocerá nuestros lectores interesantes datos
de aquella region.
Mucho celebraremos que las halagüellas esperanzas que de esta expedicion hemos concebido,
tengan un resultado tan lisonjero como nos lo hacen
esperar las noticias que por c!H~rentrs conductos
recibimos.
Parece que la S0ciedad A Mcani,h1, la dr PesquPrfas de Canarias y una sociedad merca~til e~tablecida en E'sta eort", SE' hallan en tratos ron los más
importantes jE'fes de aquellas hábilas, y que es un
hecho la adquisicion de vastos terrenos sobre el rio
Ouro y cabo Blanco, en los que se rstablecerán factorías que serán protegidas por la bandera espaflola.
.llluy satisfactorias Ron estas noticias, que anhelamos ver confirmadas oficialmente, y que demostrarán que se ha roto, por fin, el hielo de nuestra
inexcusable apatía.
Es hora ya de abrir los ojos á la evidencia. Todas
las naciones del continente se lanzan sobre el Africa, y es indudable que, si no hac~mos rnler con
energía nuestros indiscutibles derechos, nos veremos bloqueados totalmente por esas escuadras que
en son de combate se disponen á colocar sus jalones
de conquista en las vecinas costas del Mediterráneo.
Sólo nos resta hacer la sig-uiente advertencia á
los durmientes filósofos que predican el statu q110 y
el retraimiento en política exterior.
El bloqueo con que se nos amenaza no preocupa
sus espíritus; pues tengan en cuenta quf' ese bloqueo puede ser el preliminar del asalto.
Todos los cai'lones que los extranjeros logren emplazar en territorio marroquí, tendr/rn sus trayectorias en direccion á Espai'ia.

EL PENSAMIENTO
Rofad al polvo, muros de p:ranito
qur á la razon el derrotero cierra... ;
mostrarlme al punto rl ámbito infinito,
hirviPntes mares que cubris la' tiPrra ... ;
dejadme paso, montes dE' vapores
que pohlais el confin del firmamento ...
espacios, mundo~, limite~, colores,
¡soy vtwstro rey! ... ¡me llamo el Pensamiento!
rnanse 1:ts edades veni&lt;leras,
los oll'idados tiempos del pasado,
los astros que recorren las e&lt;fcras,
la inmensidad, 1,) magno, lo ignorado ...
Formen todos el solio refulgente
que me cabo orupar rual premio justo,
y aprecien la grandeza prepotente
que es la sustancia df' mi sér augusto.
Yo no teneo barreras ni rivales:
mi campo es lo crearlo y lo imposible;
soy la fuente de bienes y de males;
yo abrazo la region de lo intangible,
yo penetro en las cóncarns entraflas
del globo terrenal, y lo examino;
yo escalo sus altisimas montai'las,
yo acallo al ronco mar, y lo domino;
Yo arranco del letargo de la muerte
los genios que figuran en la Historia,
y puedo a mi placer su barro inerte
volver de nuevo al foco de la gloria.;
yo percibo el sin fin de oscilaciones
del p~ndnlo dPI tiempo que sepulta
en el olvido mil gPneracionf's;
~
yo del futuro que al morta I se oc,ulta . · 1 1
ra,go la niebla; yo en la ciencia impero;
yo forjo el hierro r¡ue el vapor anima,
el que conduce el &amp;abo al mundo entero;
el que distantes puntos aproxima;
el que une do~ riberas; f'I qne. toca
la mano del marino; el que golpPa
buscando poso rE'sistente roca,
y rl que en el rentro liquido serpea.
Yo conduzco mi sl-r á otras alturas,
y me anego en la luz de lo divino;
yo gozo de las célicas venturas; ..

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�LA ILUSTRAOION NACIONAL

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LA ILUSTRAOION NACIONAL

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EscuELA

DE Aoi;111nE, E~ CUYO EDIFIClO SE CELEOR I L.1

ExPos1c10~

DE BELLAS ARTES

(Dibtijo de Y. F. Cuesta, g1-.ibado de Soler.)

�LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Embarque de Caballería</name>
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                    <text>LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

�LA ILUSTRAü10.N NACIONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz: que arde en la mente del humano,
centro en el cu.aLagítase.l.i,.ia,e3,,
fuerza que dominar es sue110 vano,
guia del hombre mísero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está. en el cielo.
CLEllENTE G.IRCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFIC1AL SEGUN DO DK Á DMlNiSTRACION MtLJTAR,

LOS HÉROES DE PILIPI~AS
FR! G~EMTO i HISTORICO·Mil lURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande do Mindanao, acaudillados por el soberbio datto Maghuda,
desconocieron la autoridad del Sultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para olio comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery 6 Ibarrola, al coronel tle E. M. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, donde formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con tlos piezas, y otra. seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales de Mindanao, que reunió las goletas Coiista,icia y raliMtc, ca11oneros L11;on, _fra!Jat, Palilpa;tga y .Jfactan y
cuatro falúas, acordaron arNjar á los rebeldes de
de la cotta de Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia 15 de Octubre de 1861 foeron distribuidas
las fuerlas del ejército en los buques y emprendieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones tle la cotta que estaba construida en la
escarpad.a márgen izquierda del brazo N., llamad.o
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior del delta,
donde estaba la sultanía de Tumba.o, en el torno
más curvo de aquel caudaloso rio, enfilando una larga recta Lle su curso: sometida la construccion de
aquella cotta ;í. las reglas ordinarias de su clase,
consistía .en un gran paralológramo formado por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre sí, sostenienuo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan.;o del rio: en este fuerte macizo estaban
abiertas varías cañoneras, y artilladas en forma de
casa-mata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de mader&amp; semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á. que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran Yistas ni de ellas

se ten 'mi 1t0ticias.
A I~s tres de la madrugada del dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:i.ncho de combate, acudiendo cada uno a su
puest" con ese órtlen, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas de los caíloneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y distribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las fali1as d!'signadas para conducir ala orilla la tropa que
al mar-do del comandante D. Enrique García Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta,;uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José l\Ialcampo-y-M&amp;nje, que llevaba eomo segundo al alférez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarl,·s lograron ponei· el pié en tierra los primeros ho·nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cañones de los buques, que dirigían
todos 1.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dailOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das -ó rebotaban ~omo pelotas de-goma,-por- ~ quese recurrió á la metralla y granaaa, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente do navío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente detenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á. dar fondo para no se r arrolla.dos por la corriente, y sin dejar de batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obstáculo; pero tan gra 1de era el ím¡{tu de la corrjente, que el cañonero Pa,npang1if 10
pudo vencerla á toda máquina ni sostenerse sf ire
el ancla, y garrand.o fué aconl)haud.o contl'l la 1,1 árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cn.b~'.a, y
tomando salida emi:Jistió en la empalizada. y rompiéndola fué el primero c¡ue por aquel medio logró
colarse á. ménos tlo cincuent,i metros del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasamJ.o luégo segun órden á la linea de combate que tenían los otros l)añoneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero PamJXiiiga, nuevamente arrollado por
la corriente, fué aconchado contra el muro de la
cotta, ea cuya apurad.a sítnacion vermaneció má11
de cinco· minutos sufriendo el fuego de lantaca y fu~ileria y una copiosa lluvia de sumbilines, hasta
que por !in, forzando la máquina, pudo arrancar avante, pegad.o cuanto pudo al muro, para evitar el efecto de la artillería; pero chocando con la segunda estacada, fuó tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa de la goleta Coiistaiicüi, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que dió fondo.
El ca.pitan de fragata Mendez Nui'lez, al ver la em •
pe1)ada tlefensa de los moros, el poco dai10 que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por sí la cues~ion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navío D. Zoilo Sanchez Ocaila, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta metros de
la famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Panipaiiga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Cmistancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al gl'Íto de ((¡viva la Reina!&gt;&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeñaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los cai'toneros y falúas el heróico ejemplo de la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable número de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de naYío )lalcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés de lagoleta el teniente del regimiento del Príncipe D. Manuel Olive García, y tan graYe el alférez del mismo
regimiento D. Jaime.Alcobero, que falleció poc.os días
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del Infante D. Enrique García CaITillo,
y el del canonero Arayat, D. Basilio Torres Lineros.
Por el valor y decision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidad y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mañana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
~sdie-ltad8%~,ooffltt- l~h1ii&lt;loo;--lla-eían de.
fendr~o s_u mala. causa peleando con un heroísmo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
mala direccion de sus jefes, que son los los prín/
pales elementos para la victoria.
La t~ma de la '.'enombrada cotta de Pagalunga,que
la morisma• tema en el concepto de inexpur.nabl
o
e,
y eI gran numero de bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Río Grande, convencidos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á las armas espaMlas; desengañoqueafcc.
tó más particularmente á la rebelde sultanía de
Tumba.o, 'l ue era la gente más guerrera y fué la más
escarmentada, obligándola á volverá la obediencia.
P10 A. DE P.1zo.,.

REVISTA

•

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

Ar1ltné t i o n. pRra ut-o &lt;leht8 e,;;c-uela8, por D . PE&gt;dro ;\,lolina, licenciauo en oicno1a., exaotat&lt;.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno tle lo, catedráticos más disting uiuos del profesorado libre
en Madriu. Largos años lleva dedicado á la cnse1)anza. de las matemáticas, y á la verdad, que causa
Yergiien za el considerar lo difícil que es la vida
aquí para el hombre de ciencia. y lo fácil y risueña
que se ofrece al hombre ligero y alhomhre ordinario, sin ningun género de alta cultul'a.
El Iibrü que ha dado á luz el Sr. )Iolina es 1111 :i
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra para los nifios. Uay pocas do esta clase cu Espafia que mPrezcan un juicio \)enévolo. La del se1),ir
)lo!ina ha resuelto todas las dificult:iles por medio
de un lenguaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á lo~
nif1os la adquisicio11 de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á lo abs- '
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmi'&gt;lira
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. ~lolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la comprension de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número y otro; la
hace resaltar en ejemplos de incuestionable concrecíon; y lo :rrjsmo para la nocion de irlentirlad. La
concepcion detiúmero, esta idea fundámental, se
hace así facilísima, leyendo esta obra, áun sin el
auxilio de un profernr.
Podríamos citar muchas partes de estt libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar críticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adopcion de este texto para las escuelas seria una dis•
posicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ensei'lanza experimental, ó lo que es lo mismo, de una enseñanza fnictv,0srJ.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. Malina; distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantisimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplica á los suscritores que no estén ale corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corrienteal\ll,
haciendo el abono directamente á esta .\tlministracion ó por medio de los corresponsale~.
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Próximo ya á terminar el año, hemos resucité
co~tinuar el segundo tomo hasta fin del mismo. eon
lo cual podrán q_uellar conchtidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órd4'l
normal, pues en lo sucesivo á cada ano correspon·
derá un volúmen.
Imp. de B. Rublños, plaza de la Paja, 11 lladrld,

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABAuos: Excmo. Sr. Tenient e Gener al D. Miguel

de la Yega h1clán, Ca pitan General de Puerto-

BIBLIOGRAFÍA

OECENAL

Rico.-~larruecos: vista de la entrada del rio Oro
dontle D. Emilio Bonelli, redactor de L.1 !LUSTR.\~
c1os N.1c1os.11., y la tripulacion de la golet a Cercs,
han enarbolado la bandera espai'lola. -Toledo:
trabajos practicados en los terrenos de Santiago
para la construccion de los nuevos edificios de la
Academia General Militar.-Busto de J ulio César.
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!
Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel de la Vega Inclán.-Marruecos: vista de la
entrada del río Oro.-Toledo: trabajos practicados
en'los te1 renos lle Santiago para la construccion
de los nuevos edificios de la Academia General
Militar.-Busto de Julio César, en mármol, existente en el )luseo Británico.- La muer te de Cristóbal Colon (copia del cuadro del baron Wappers).
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en la costa
occidental de Africa, por D. Leandro Serra y Fernandez de Mora tin.-Las clases pasívas .-Ciencias y sus aplicaciones, por .l\I. R.-Teatros, por
D. José de Siles.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Advertencias.

TEXTO:

CRÓNICA
Desde que Alema11ia se anexionó á Carneron y ocupó á Agua Pequeña, su aspiracion
á constituir un reino colonial reviste cada vez
más los caractéres de una viva impaciencia.
Sólo así se explica su iuiciativa:1.,f\iu la cuestion
del Congo.No posee aquí ni un solo pié de terreno, y se ha creído, sin embargo, autorizada
para discutir más ó ménos abiertamente los
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
pleito se celebra en Berlín. ¡Extrañas auomalías de una humanidad regida aún casi enteramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de
una parte de la prensa alemana. El Nacional
Zeitung indica francamente procedimientos
para una solucion que despoje á Portugal de
los territorios adquiridos por 16 inteligencia y
bravura de sus naturales. Por de pronto, parece evidente que Bismark apoya á la Asociacion internacional africana, la émula de Braz·
.za, que no ha escaseado medios de entorpecí
miento á su empresa. Francia, Italia, Inglalena, Holanda y España no consentirán que
Portugal, esto es, el más débil, sea el vencido.
Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha·
riaesperar. Tiene esto de característico el desprecio de la moral por el endiosamiento de la
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
opellos.
2, El razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
"8 uno no soy yo, luego á mí no me interesa
_,,, es ménos positivo de lo que parece, por-

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta
estará expuesto en cada instante á se;

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f o kace mal por esto el Gobierno italiano

aH11eclarar, por medio de Il J)iritto, que si el

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prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es un juicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.

fin último de la Conferencia se redujera al
exterminio uel poder marítimo de Inglaterra,
La conferencia del brigadier Perez de Rozas
nolo secundará bajo ningun aspecto. Italia recuerda que debe en gran parte su indepen- en el Centro Militar, tomó un interés de im,
dencia á la nacion británica; la debe t!\mbien portancia extrema cuando se ocupó del catasinfluencias muy características en la enseñan - tro. No sólo es este un problema que resolveza. En la universidad italiana ha tomado ya ría la cuestion social en gran parte, sino que,
(sobre todo en el derecho penal), un predomi- bajo otros muchos aspectos, su solucion interenio decisivo la direccion positiva inglesa sobre sa á la justicia y podría entra.fiar arreglos parlas famosas escuelas metafísicas alemanas, do- ciales en conflictos secundarios de administracion general y especial.
minantes á mediados de siglo.
Se llama ladron al que sustrae un objeto
La verdad es que, contener á Inglaterra en
cualquiera
de uso necesario, al que roba un
sus tendencias á explotar egoistamente un poder ilimitado marítimo, será justo, pues que pan ó una capa, y ninguna responsabilidad
es necesario; pero aliarse para combatir, no criminal alcanza al que defrauda á la Hacienpara emula?\ al pueblo más afortunado y dies- da en el pago de la contribucion. Sin embargo,
tro en materias de colonizacion, no es empre- este roba en el sentido más estrictamente legal
sa útil ni loable. Un sentimiento extremo de de la palabra, porque disfruta de los beneficios
adhesion al suelo es la manifestacion más de la comunidad social y no coopera á las carcaracterística de un carácter inferior; porque gas, sin las que estos beneficios serían imposila vida es desenvolvimiento, acrecimiento en bles. El catastro, cuyo primer objeto es evitar
intencion y extension. Contrariar violenta- ocultaciones de riqueza, impediría estas enormente estas raras cualidades del hombre in- midades de inmoralidad, que contristan cada
glés, equivaldría á retardar todavía por siglos vez más á las personas observadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
la obra de la civilizacion en las regiones del
globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
influencia humana.
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
La alarma producida en Toledo por algu- tanta utilidad para el país, ocupacion apropianos casos sospechosos de cólera, ha hecho da á los hábitos militares. Merece, pues, aten•
desalojar la Academia Militar. Los alumnos to exámen el proyecto del Sr. Perez de Rozas,
han sido autorizados para marchará sus ca- y los hombres de Estado, deberían incluirlo
sas; lo que equivale á una declaracion oficial en el sumario de las cuestiones urgentes.
sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
al animado cuadro de desolacion que se prepara este invierno en España.
La cuestion de los estudiantes ha tomado
un nuevo sesgo. El profesorado ha conseguido que asistan con regularidad á. las cátedras
y se propone obtener una reparacion ó satis faccion oficial, en lo que concierne á la entrada de la fuerza pública en la Universidad, é incidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
punto, que El Noticiero ha publicado artículos de extraordinaria viveza. En uno de ellos
parece venir á decirse, en resúmen, que_éste es
el país de las fan;as, que todo es mentira, sobre todo en el pcrioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante sor-

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
l.º No consideran como trabajo el servicio
de guarnicion.
2." No aprecian tampoco el serYicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimentacion, etc.
3. o Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria. para estos servicios.
4. 0 Af:&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte por arma enemiga, y casi siempre se

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609

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TENIENTE GENER.IL

D.

MIGUEL DE LA VEGA 1Nc1.1N,

ten Puerto-Rico el 31 de Julio próximo pasado, desempeñando el cargo de Capitan General de la !si L.

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refieren á este solo aspecto de la funcion militar cuando tienen que juzgarla para un efecto cualquiera de administracion.
De manera que son lógicos cuando dicen:
por este riesgo el país les da taló cuál remuneracion, y es suficiente, por corta que sea,
pues que se pasan toda la vida sin hacer nada.
Los generales y jefes de ejército deben tener en cuenta esta preocupacion, porque resulta, si no, la siguiente horrible injusticia:
Que los oficiales pasan toda su vida consagrados al cuartel y al estudio de los reglamen.
tos tácticos, ó de toda novedad de este órden, y
que el país no acepta, ni áun teóricamente,
que estos oficiales hacen algo útil.
Sin descuidar, pues, cuanto sea esencial al
fin militar en campaña, nuestros generales y
jefes deberían procurar una reduccion del ser•
vicio en el cuartel, y sobre todo de los servicios tan penosos en el fondo como injustamente juzgados.
La real órden de 15 del actual, publicada
por el ministerio de la Guerra, ha venido á
1·esolver la cuestion del uniforme.
La solucion coincide con la que en diferentes ocasiones y en un reciente artículo propu so esta Revista.
Coexistirán, pues, la levita y la guerrera,
destinándose ésta para todos los actos de cuar•
tel, ejercicio ó campaña, y aquélla para los de
gala.
En sociedad podrán usarse ambas indistin tamente.
Una solucion cualquiera en este punto era
aguardada con tanto anhelo, que habrá sido
recibida muy bieu seguramente por la generalidad de nuestros compaiíeros de armas,
Sólo es de sentir que la nueva prenda de
uniforme no resulte tan económica como se
había en un principio supuesto. Se nos asegura que se han introducido alteraciones en
el primitivo modelo, si bien poco importantes,
pero que determinarán seguramente algun
aumento de precio.
Parece existe el proyecto de crear una Caja
de· ahorros y de préstamos para el ejército,
sirviendo de base los fondos del Consejo de
redenciones.
Grave nos parece esta determinacion, y por
lo tanto digna de ser estudiada por la prensa;
pero para no incurrir en errores al juzgarla
por la primera impresion, nos proponemos esperará que los periódicos oficiosos nos suministren algunas i¡oticias, por las cuales podamos juzgn del alcance y propósitos de ambas
medidas.
Por de pronto, no podemos ménos de manifestar que nos ha sorprendido sobremanera
la noticia; pues conociendo algo la ley y reglamentos por que se rige el Consejo de redenciones, no nos explicamos cómo pueden aplicarse los fondos de ese centro á otra mision
que la que la ley y su reglamento les sen.ala,
y claro es que, ántes de pensar en esas alteraciones, ha debido recabarse de las Cámaras la
reforma de la ley. Se nos dirá que esto puede
hacerse miéotras se formulan los reglamentos,
pero siempre resultará el procedimiento algo

LA ILUSTRACION NACIONAL
irregular; pues en el caso que las Cámaras variasen algo el pensamiento del Gobierno, sería inútil todo el trabajo realizado.
El pensamiento, por otra parte, nos parece
bueno, y ese sistema existe hace afíos planteado en algunos ejércitos de Europa, si bien no
en la forma que se trata de establecer aquí;
pero tememos nos suceda en esto lo mismo
que con otras copias que hemos realizado.
¡Caja de Ahorros! Nos maravilla esa creacion, pues nosotros no sabíamos que en el
ejército existiese la necesidad de ese centro;
ántes al contrario, estábamos en la creencia de
que era necesario ocuparse del mal estado material del mismo. Lo que sí será necesario, será
convencer de antemano á los que tengan alwr~os, si los hay, ~e que el Gobierno en
tiempo podrá d1sponer de esos ahorros, co p
lo hizo con Íos del Montepío y en o~s o )·
siones.
En &lt;:uanto á la caja de préstamos, suponemos que el Gobierno se propondrá realizar éstos sin inte1es alguno, ó cuando más con uno
tan módico, que no pueda creerse se trata de
especular con los oficiales. En Austria, donde
existe una caja por ese estilo, fundada desde hace bastantes aiíos, con un donativo de
100.000 florines, á los capitanes y subalternos
no se les cobra interes alguno, y los jefes superiores sólo pagan un 4 por 100, verificándose los reintegros en veinte mensualidades.
Veremos cómo se plantea entre nosotros esa
medida; pero, por el pronto, nos parece que
faltarán fondos para su realizacion, pues no
creemos haya aquí quien regale 100.000 florines para su instalacion, y el ConsEljo de redenciones, hoy por hoy, no está facultado para
invertir sus fondos fuera de lo que la ley previene. Ademas, estando esos fondos del Consejo afectos á obligaciones contraídas, no es
de presumir que se disponga de ellos con esa
libertad.
Por de pronto, salta á la vista hoy una coincidencia desagradable, y es la de que miéntras se ponen cortapisas á la disposicion del
geHeral Martinez Campos para que las cajas
de los Cuerpos pudieran anticipar sin interes
alguno hasta tres pagas á los oficiales, se trata
de establecer préstamos á interes, y con esto
no es gran ventaja lo que vamos consiguiendo.
Cuando conozcamos más detalles, emitiremos nuestra opinion sobre este asunto, como
siempre imparcial é inspirada sólo en el bienestar y el prestigio de las clases militares.

ning1r,

EXCMO. SR.. TENIENTE GENER.AL
D. Miguel de la Vega Inclán,
El 31 de Julio í1ltimo falleció en la ciudad de San
Juan de Puerto Rico, capitai de la h;la de este nombre, el teniente general D. Miguel de la Vega Inclán
y Palma, marques dela Vega Inclán y capitan general de aquella leal provincia española.
Profundamente sentida fné esta inesperada desgracia por cuantos conocían las apreciabilísimas
condiciones de carácter del digno gobernador de
Pu~rto Rico y los honrosos servicios que supo prestar, en viua, á su país.
La fiebre amarilla, ese terrible enemigo de los
europeos, hizo en él su presa, como en otros muchos
militares españoles, cuando en el verano último
apareció en la peque/la Antilla, sembrando la deso-

LA ILUSTRACION NACIONAL
lacion y el espanto. Con el empleo de algunas precauciones, reservando un tanto su persona del contagio, quizas se hubiera sustraido á la influencia
del mal; pero el alma noble del general Vega Inclán
le impulsaba á marchar siempre al peligro, á no
contentarse en ninguna situacion de su vida con el
cumplimiento estricto del deber, y de estos generosos sentimientos fué victima. España en general
y la isla de Puerto Rico en particular, no puede~
echar en olvido las virtudes del integérrimo administrador que supo sacrificarse por la salud y el reposo de sus administrados.
D. Miguel de la Vega Inclán nació en Medina-Sidonia el dia 23 de Marzo de 1820; entró á senir, en
clase de guardia de Corps, en Julio de 183.5; fué al- •
férez de caballeria el 37; teniente el 39; capitan,
por mérito de guerra, el mismo año; ascendió á comandante en 18!3; á teniente coronel el 41, y á coronel el ;-,3, siendo promovido á brigadier el 58, á
mariscal de campo en Febrero de 1866, y por último, á teniente general en Julio de 18'7-!, asignándosele en este empleo, posteriormente, la antigi.i.edarl
de 28 de Setiembre de 1868.
Hizo una gran parte de la primera guerra ch-il,
ya sirviendo en las filas del ejército activo, ya desempei1ando !os destinos de ayudante de campo del
brigadier Vega primero. y más tarde del valiente
D. Diego Leon, aquel rayo de la guerra, columna de
la libertad, que respetaron las balas carlistas porque el destino lo reservaba para caer bajo el plomo
de los liberales.
Decir entónces «un ayudante de Leon,ll valía tanto
como decir «es un bravo.l&gt; D. ~ligue! de la Vega
supo hacerse digno de este epifeto honroso en Roniz
y 13elascoain, donde derramó su sangre, en Arroniz
y la Berrueza, en Allo y Dicastillo, en Cirauqui,
l\lañeru y otros y otros combates cuya enumeracion
formaría una serie interminable.
Su crédito quedó con estos precedentes bien sentado; y llegada Ia paz, demostró sus condiciones de
carácrer en cuantos destinos le cupo desempei'lar,
y sus dotes de mando en los que ejerció, debiendo
mencionarse muy particularmente sus servicios
como ayudante de campo del marqués del Duero,
con el que más tarde concurrió á la expedicion de
Portugal en 1847, asistiendo al sitio de Oporto y á
todas las operaciones y hechos de armas que tuvieron lugar entre las facciones carlistas de Catalufla,
en el año siguiente, hasta que Cabrera se internó
en Francia.
En 1853 desempeñó la honrosa comision de llevar
á Berlin las insil ¡iias del Toison de Oro, con que el
Gobierno españot'condecoró al príncipe real de Prusia. Como coronel, mandó'algunos años con notable
acierto el regimiento de lanceros de Espai'la, y
como brigadier sirvió importantes destinos. Ya mariscal de campo y comandante general de la division de caballería del ejército de Castilla la Nueva,
concurrió al combate que se libró en las calles de Ma•
drid el 22 de Junio de 1866, siendo agraciado con la
cruz roja de tercera clase; y con el ejército del marqués de Novaliches concurrió á la batalla de Alco·
lea, y al frente de la division de caballería dirigió
la retirada que se verificó aquella noche sobre el
Carpio.
Hasta Abril de 1874 permaneció de cuartel. En
esta fecha nom!Jrósele fcfe de Estado l\Iayor del
marqués del Duero, y secundando á este general,
asistió á todas las operaciones y combates que se
sucedieron hasta que, ante los muros de la rebelde
Estella, halló el valeroso caudillo la muerte de 101
Berwick y de los Turena. Entónces, Vega Inclán
fué recompensado con el segundo entorchado, obteniendo á poco el mando de las Baleares. En 31 de
i.;osto ~e 18i8 pasó con el mismo cargo al distrito
de Castilla la Vieja, y por real decreto de 9 de Octubre de 1882 fue nombrado gobernador capitan
general de la isla de Puerto-Rico.
Con el• desempeño de este dificil mando coronó
dign'.lmente su honrosa carrera el general marqués de la Vega Inclán. Su sencillez y modestia naturales le conquistaron las simpatías de todas las
clases sociales; su inteligente iniciativa en cuantos
asuntos se relacionaban con el fomento de los inte-

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reses públicos, le hicieron merecedor del reconocimiento de sus administrados. Los habitantes de la
isla, en masa, dieron prueba del sentimiento que
les produjo la muerte del gobernador, acudiendo,
sin distincion de partidos, á tributarle los postreros honores, y acordando la ereccion de un monumento que trasmita á la posteridad el ejemplo
de las virtudes que fueron ornamento de su carácter.
Duerma en paz el ilustre general Vega Inclán, en
el seno de aquel pedazo de tierra española que circundan las aguas oceánicas. Su tumba no será jamás
prof:.&gt;.nada por los enemigos de la patria comun,
porque el viento de la traicion no da frutos en la
antigua Boriquen.

TOLEDO

Trabajos que se practican en las inmediaciones del
Alcázar para la construccion de los nuevos edificios destinados á la Academia General Militar.

En el núm. 4.1 de nuestra Revista publicamos un
hermoso dibujo á dos páginas, representando la vista general de los edificios proyectados para ensanche de las dependencias de la Academia General
Militar, y en el texto dimos algunas noticias interesan~es a,·erca de estos proyectos, no vacilando en
asegurar que, terminadas las obras, contará Espafla con uno de los más importantes establecimientos militares de Europa.
La composicion que hoy aparece en las páginas
612 y 613, como aquélla producto de la inimitable
habilidad de nue,tro amigo y compaf\ero el Sr. LaMARRUECOS
garde, es un complemento que da perfecta idea de
Vista de la entrada del río del Oro , donde \n los trabajos practicados.
Emilio Bonelli, redactor de t La llustracion Naciona »
Aprobado el proyecto, empezaron en el mes de
Setiembre los derribos de antiguas construcciones
y la tripulacion de la goleta e Céres, &gt; h9.n enarbola
Jllra dejar despejado el terreno en que han de lela bandera española.
vantarse las nuevas. Como algunas de aquellas obras
Alguna de las esperanzas que nos hizo concebir hallábanse en estado de ruina, era peligrosa la opela mision confiada á nuestro querido amigo y com- racion del derribo. á no poderse emplear andamios
pañero el Sr. Bonelli, y acerca de las cuales expre- cuya construccion hubiese originado grandes gastos, y por lo tanto se pensó en emplear la dinamisamos ciertas ideas en los dos anteriores números,
ta, atendida tambien la circunstancia de encontrarempiezan á realizarse.
En la entrada del río del Oro, en la ·costa occi- se dichas edificaciones en un extremo de la pobladental de Africa, frente á Canarias, hace algun·os cion, entre ésta y el rio, cuya orilla opuesta presendías que flota el pabellon nacional; y es de suponer ta un escarpada. inaccesib?e.
que en los instantes en que escribimos estas lineas,
Pror:edióse á estudiar este prob~ema, y se vió que
se establezcan los cimientos de nuevas factorías en era posible la operacion, empleando cortas cargas
aquella costa., merced á la patriótica iniciativa de para evitar proyecciones de materiales en ciertas
la Sociedad Hispano-africana, secundada por el direcciones, y para que, sin embargo, se produjera
Sr. Bonelli, con ese celo á prueba de toda clase de la caida de los muros, sin necesidad de recargar los
contrariedades que constituye el fondo de su ca- hornillos, operacion arriesgada, dado el estado en
que debian quedar los edificios despues de la prirácter.
El grabado que ocupa la pág. 609, y cuya oportu- mera explosion.
El éxito correspondió exactamente al cálculo, y se
nidad apreciarán nuestros favorecedores, ofrece la
vista del nuevo establecimiento español, y de los hizo el primer ensayo, valiéndose de explosiones
terrenos inmediatos. En aquella parte de la cos- sucesivas que se obtuvieron, en un principio, con el
ta, el mar se inter1,a, determinando una bahía explotor Bregue!. Pero teniendo que operar casi
de bastante extemion, y formando una península siempre á cubierto, había que desenterrar el cable
de tres leguas de longitud. unida al continente por que se colocaba para un reducido número de horniun istmo de medio kilómetro de ancho, que no seria llos, operacion en que se perdía mucho tiempo, y
dificil fortificar. En el extremo más occidental de esto hizo que se recurriera á la salchicha Bickford,
esta península se ha construido provisionalmente con la que podía darse fueg0 á multitud de horniuna casa de madera, destinada á factoría, y sobre llos, haciéndoles estallar en el órden más convela cual ondea nuestra ban:lera. Al lado se hallan niente á fin de lograr determinados efectos. Sin emarmadas algunas tiendas q,ue sirven de albergue bargo, el explotor siguió usándose en los casos de
al Sr. Bonelli, las personal/ que Je acompaflan, y difícil retirada, en que hubiera sido peligroso el empleo de la salchicha.
una parte de la tripulacion de la goleta Ceres.
Entre las operaciones de mayor importancia,debe
En otro Jugar de este número verán nuestros leccitarse
el derribo de la iglesia de Santiago.
tores un interesante artículo histórico y descriptivo
Estaba
este vetusto templo construido de mamde la antigua pesquería española de Santa Cruz de
l\Iar Pequeña, cuya situacion, despues de muy lar- postería y ladrillo, y sostenían la bóveda pilastras
gas controversias, esta es la fecha que no ha logra- de dos metros de anc1'lura, soportando las cuatro del
do seflalarse con exactitud. No pretendemos hacer- centro una media naranja con su linterna.
Debilitados los entrepaños hasta quedar un melo ni remotamente; pero si creemos deber llamar
tro de anchura, se colocaron en ellos cargas de
la atencion respecto á la semejanza que se advierte,
cuatro ó cinco cartuchos, en sentido normal al muro,
por la descripcion que en dicho escrito se hace, ensiendo atacadas las pilastras por tres hornillos, y en
tre el paraje en que estuvo situada la pesquería, y
seguida se dió fuego á todos los de la m dia naranel en que hoy se eleva el modesto y reciente estaja, haciendo estallar primero á los de los entreblecimiento español.
Abierta se halla ya una senda que ofrece en lon- paños.
El resultado fué coro pleto, y el espectáculo que
tananza risueñas perspectivas. El momento ha lleprodujo á la vista, Sllrprendente y magnifico. A los
gado de volver los ojos hacia aquellos horizontes, si
quince segundos de haber estallado el primer hores verdad que conservamos fuerzas y vitalidad, y
nillo, se vió inclinar ligeramente la inmensa mole,
si nos sentimos realmente capaces de ser algo en
y hundirse despues entre una nube de polvo y
el concepto del mundo. A la opinion le toca ahora
humo.
hacer lo demás; pues sin este factor que dé impulso,
En la composicion pueden apreciarse los detalles
los esfu~rzos de algunas honrosas colectividades se
de tan interesantes operaciones, y el aspecto que
agitarán en el vacío, y en el vacío no se vive.
han presentado los derribos en sus diferentes fases.
Sucesivamente iremos comunicando á nuestros
El número 1 representa la vista general de los edilectores las noticias que recibamos de Africa, de- ficios y del terreno ántes de las voladuras; el núbiendo advertir que éstas serán siempre tan opor- mero 2, el resultado de la primera explosion; el 3,
tunas como auténticas; pues si hay objeto que dis- el aspecto despues de la primera voladura; el 4, el
traiga alguna vez al Sr. Bonelli de su culto por el efecto causado en las pilastras del cuerpo de la
suelo africano, es el cariflo que siente hacia esta iglesia; el 5, el acto de abrir un barreno; el 6, un
modesta publicacion, hogar de su alma entusiasta. torreon de mampostería derribado con cinco kilogramos de dinamita, y el 7, la parte que queda en
pié de la iglesia despues de las voladuras.
0

611
Algunos más detalles pudiéramos ai'ladir; pero
creemos que con los expuestos podrán apreciar
nuestros lectores la importancia de los trabajos que
se llevan á cabo para dotar al ramo de ¡ruerra de
un local digno de albergue á su primer establecimiento docente.

BUSTO DE JULIO CÉSAR, EN IÁRIOL,
e1istente en el Museo Británico.
Sabido es que una de las colecciones más escogidas de objetos artísticos é históricos, restos vivos, por decirlo asi, de las civilizaciones antiguas,
se guarda como rico tesoro, de valor inapreciablr,
en el l\Iuseo Británico (Bristick .Musceum) de Lóndres.
Há llanse en él clasificados los objetos con profundo conocimiento de la historia, y el observador y el
artista, al examinar las espaciosas galerías de
aquel establecimiento, que representan una suma
incomparable de desvelos y cuidados, encuentran
en órden perfecto desde las primeras toscas reliquias de las edades prehistóricas, hasta objetos delicados de arte, correspondientes al período greco-romano.
Un sa\on está destinado á guardar antiquísimos
documentos escritos con papyros de época muy remota, y autógrafos de los tiempos medios; otro encierra notables restos de construcciones anteriores
á la era cristiana, entre los cuales ocupa lugar primero una abundante coleccion procedente de los
orientales; en otro figuran escogidas muestras de
objetos de arte, cual la magnifica coleccion de retratos de los emperadores romanos, desde César y
Augusto á Caracalla, única en su clase.
A esta última pertenece el busto en mármol que
copia nuestro grabado de la pág. 616, y que representa á Julio César, el afortunado vencedor de Pompeyo.
Corresponde al período greco-romano, y está esculpido con tanta exactitud en los detalles, que hace recordar las descripciones .iel héroe de Farsalia
que debemos á los historiadores romanos de la
época.

LA IUERTE DE CRISTÓBAL COLON
(Copia. del cuadro del baron Wappers.)
Un laureado pintor y á la vez distinguido miembro de la aristocracia inglesa, el baron Wappers,
ha sabido inspirarse en la muerte del más grande
de los navegantes para producir un cuadro soberbio, que es hoy objeto de admiracion para cuantos
amantes del arte visitan la brumosa capital de
Inglaterra.
Conocidas son, hasta por los ménos versados en
nuestra historia nacional, las circunstancias que
precedieron á la muerte del grande hombre; no nos
detendremos, pues, á referirlas. Baste sólo recordar, como pertinentes en este caso, que al regresar
de su cuarto viaje, abatido por las contrariedades
y gastada su salud, supo que su constante protectora la católica Isabel, yacía agonizante, y no fueron pasados muchos dias sin que llegara la noticia
fatal de su muerte; golpe que borró la última esperanza en el lacerado corazon del eminente gen.Jvés.
La ingratitud de D. Fernando contribuyó á precipitar, seguramente, el término de la vida del almirante. Desde la muerte de la reina hasta la de Colon, en el espacio de año y medio que separa estos
sucesos, el descubridor del l\uevo Mundo sólo recogió desdenes del soberano, indiferencia é ingratitud. Aquella alma pura, santificada por los sufrimientos, se arrancó al cuerpo caduco y débil el 20
de Mayo de 1506, y voló en demanda de otra vida,
dejando por toda herencia á su hijo un nombre que
vivirá quizás tanto tiempo como la raza humana sobre la superficie de la tierra.

¡llUÉ ALOJAIIENTOl
El autor del caprichoso y ori~l dibujo que representa nuestro grabado de la pág. 611, debe conocer hasta en sus detalles más íntimos la vida de
campaila.

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Es preciso que, empuí'lan&lt;lo el fusil, ó llevando
pPndiente del cinto la espada del oficial, haya sufrido todas las penalidades inherentes á la profesion; el frío glacial del invierno al practicar el servido de escucha en eterna noche; los rayos de un
sol de estío durante interminable jornada á traves
de la llanura cubierta de polvo que se levanta en
asfixiantes remolinos; la sed, el hambre con su pavoroso cortejo de sufrimientos, y por último, el desencanto cruel de llegar al término de la ruta y encontrarse con un detestable alojamiento, sin cama
para reposar los fatigados miembros, y sin lumbre
f'll que hacer mal hervir la racion ó secar la ropa.
Sólo así se comprende la verdad que hay en este
dibujo; sólo habiendo sido actor es posible representar con exactitud la escena. ¡Cuánto~ de nuestros compa11eros, ante la vista de ese lindo grabado, recordarán e,1isodios análogos, en que experimentaron la misma desagradable sorpresa de esos
tres soldados alemanes, destinados á ser huéspedes
de una noche P-n una pobre guardilla, y cuántos
pensarán á este propósito que no hallaron siquiera
la cortés acogida que hace á sus alojad(\s el pobre
artesano francés, entre avergonzado y entristecido
ele que ojos extraí)os penetren su miseria y vean la
desnudez y pobreza en que viven los srres queridos
de su corazon!

NOESTROS DER1CH0l tN LA WSTA OCCIDENTAL
DF. ÁFRirA
Hace algun tiempo guardamos en cartera el si~uiente trabajo, que creemos será leido con gusto
por nuestros suscritores. Nunca sus conclusiones,
respecto á nuestros derechos en el :Mogreb, podian
tener más oportunidad que f'n los momentos en que
acaba de enarb,&gt;larse la bandera espai'lola sobre
aquel territorio, y cuando los diplomáticos reunidos
en Berlin van á establecer los jalones que han de
servir dci base para el reparto del Africa,
:'\o creemos que ninguna de las grandes naciones
que en la conferencia van á parodiar el papel del
leon de la fábula, puedan presentar títulos de propiedad tan antiguos y tan legítimos; pero tememos
que hoy, como en tiempos más primitivos, prevalezca la razon de Quia no;;iilior leo.
APUNTES IIISTÓRICOS
En 21 &lt;le No,iembre de 1344 presenció la ciudad
de AviMn, residencia del Papa espaí'lol Clemente Y!,
la extraí)a coronacion, como rey de las Canarias, del
infante de Espaí)a D. Luis de la. Cerda, más comunmente conocido por el Príncipe de la Fortuna. Esta
ridícula y pueril investidura de soberano de unas
islas que allende los mares apénas eran conocidas
de algunos atrevidos navegantes, tuvo, sin embargo, gran influencia en el por,·enir de las Canarias,
puesto que, resonando en las cortes extranjeras la
esplendidez de aquellas fiestas, junto con el nombre
de unas apartadas tierras que en mitad del Atlántico se hallaban sin duei'lo conocido, incitaron el carácter aventurero y conquistador de la época, hasta
el extremo que, algunos ai'los más tarde, Juan de Bethencourt, un anciano caballero de la Normandia,
abandonaba su sei'lorial castillo de G,·ai1rnille le
Teiiltwmierc, y seguido de deudos y amigos lanzóse
al Océano, navegando en demanda de las antiguas
Afortunadas, á la más oriental de las cuales abordó
á principios de Julio de 1402.
Dos aMs despues, este valiente conquistador salió
de Lanzarote con una carabela para hacer un reconocimiento en las otras islas, y empujado por los
vientos cayó sobre la costa occidental de Africa, la
cual exploró desde el cabo de Cautfo al rio del Oro.
Saltando con frecuencia á tierra, luchó con los bereberes, algunos de los que hizo cautivos, apresando
3.000 camellos.
Esta expedicion, relatada en 1406 por Le-Ferrier,
nresbitero y limosnero del señor de Bethencourt,
tiene las siguientes notables líneas, que trascribimos por su antigüedad: «Hay, dice, una consideracion que demuestra esta conquista, y es que la
tierra de los sarracenos es un pais llano y extenso,

lleno &lt;le todos bienes, de grandes rios y ciudades
populosas.i&gt; Pero al baron normando no le aoompai'laron nunca las fuerzas á sus proyectos, teniendo que abandonar esta empresa, que tanto ambicionaba, por carencia de recursos, yendo á morir
cuatro aí)os más tarde en su titular castillo del país
de Caux.
Franceses, portugueses y espaí'loles litigaron y
combatieron por mucho tiempo·por el derecho· de
posesion de las Canarias, hasta que, duenos los últimos de él en la personalidad de doi'la Inés Peraza
y su esposo D. Diego García de Herrera, c¡¡nde de
la Gomera y Seí'lor de la costa de Africa, dirigieron
nuevamente sus victoriosas armas sobre la costa
fronteriza de 13erberia, empezando aquella lucha sin
tregua que, por espacio de dos siglos, inundó de
sangre española el suelo africano.
impezaron estas excursiones en 14ld, cuando
D. Diego de Herrera, queriendo celebrar las bodas
de su hija dona Constanza con D. Pedro Fernandez
Saavedra, reunió sus tropas, y acompanado de su
yerno, saltó, segun Viera y Clavijo, «sobre la c~ta
fronteriza de Lanzarote (de donde le amenazaban
los bárbaros), tomando el puerto de Guádcr, ó Santa Cruz de la iU'ar Peq1te1ia, 11/ar Chica 6 Jl/ar Menor,
que todos estos nombres se le daban.
»Herrera se trasportó con la tropa y provisiones
necesarias. ,llar Pequ,eii,a dista como TREINTA y TRES
leguas de Lanzarote. Ejecutóse el desembarco á la ·
media noche por la embocadura del rio, que aquellos naturales llamaron el oado del Jlediodía, la cual
forma una bahía navegable HASTA TRES !,EGUAS 'l'IERR \ ADENTRO. Construida la forta?eza con una admirable prontitud, se coronó de artillería y se le puso
una respetable guarnicion, al mando de Aloiiso de
Cabrera. Herrera se restituyó á Lanzarote, y los avisos y provisiones de boca se comunicaban por medio de una fusta ó embarcacion peque/la, que desde
luégo se destinó á aquel ejercicio.»
Pocos af'los despues, siendo alcaide del presiJio
de Mar Pequef'la Jofre Tenorio, fué sitiado por- un
sharife cercano con diez mil infantes y dos mil caballos. Avisado Herrera, voló sobre África con setecientos hombres escogidos, y luchando una noche
bravamente, logró penetrar en el castillo, obligando
al berberisco Aviala á levantar el sitio
Algun tiempo más tarde volvió el co~de de la Gomera con seis embarcaciones á la costa, y penetrando ~n. el int_erior, ~uiados por el moro Helerguit (1),
apr1S1onó Ciento cmcuenta y ocho mahometanos, los
cuales fueron vendidos como esclavos. Este bizarro
capitan y sus hijos ejecutaron cuarenta y seis invasiones en las playas marroquíes. Más adelante debió
perderse el presidio de la Mar Pequeí'la, puesto que
en el testamento de doí'la Inés Peraza, otorgarlo en
1482, se lee la siguiente cláusula: «E otrosí, mando
que saquen de cautivos todos los hijos de mis vasallos que por mi causa se cautivaron en el castillo de
Guado», á la vez que en 1491 el gobernador de Canarias Alonso Fajardo, de órden de los Reyes Católicos, hace reedificar la demolida fortaleza, defendiéndola valerosamente del nuevo sitio puesto por
las tropas del rey de Fez.
Concluida en 1496 la conquista de estas islas,
Isabel la Católica, siempre atenta al engrandecimiento nacional, concedió el titulo de gran capitan
general de la costa de Africa, desde el cabo Ger al
de Bojador , al adelantado de Tenerife D. Alonso
Fernandez de Lugo; y éste, obedeciendo el mandato
de la gran reina, reunió cuatrocientos soldados1 con
los cuales desembarcó en 1502 en el puerto de Nul,
en el que se sostuvo quince días sufriendo los continuos asaltos que los bereberes daban al fortín de
madera que les servia de defensa, teniendo, en fin,
que ~eembarcars_~ co~ las reliquias de sus tropas,
y deJando á su h1Jo primogénito sobre el suelo africano. Desde este dia la fortaleza hispano-africana,
aunque se sostuv&lt;&gt; por espacio de veintidos aí)os
(1) E_st.~ moro se bautizó y casó en Lanzarote,
donde v1v10 muchos ar)os, puesto que aún en 1490
cuando el .P:i!ller caJ?itan general se1)or marqués d~
Iledmar v1s1to estas_ islas, !º co!1oció y trató, como
lo afirma Abreu Gahndo, h1stor1ador canario que escribió en esta época.

,ar,

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL
más, y vió llegar á sus plazas en 1519 la expedicion
que, al mando del segundo adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo, luchó sin resultado junto á Tagavost, fué con tal tenacidad embestida por las hordas
africanas, que en 1524 cayó de nuevo en poder del
rey de Fez, á pesar de la tenaz y desesperada defensa que su gobernador Diego Mehan de Ilethencourt eje~utó dentro de sus muro~, los cuales fueron arrasados por los marroquíes.
Al extenderse por las islas la noticia de la toma
y demolfoion de la fortaleza africana, comprendieron las autoridades las consecuencias de tamano
desastre, y haciendo un desesperado esfuerzo, formóse una expedicion, que comandó en 1528, con licencia del emperador Cárlos Y, el licenciado Cristóbal de \ ' alcárcel; pero sus resultados no fueron
ventajosos ni afortunados, así como las del tercn
adelantado D. Alonso Luis Fernandez de Lugo, y del
ca.pitan D. Luis Perdomo, que en 1541 y 1561 res~ ectivamente, intentan, sin conseguirlo, levantar
fa demolida torre de los Herraras,
Destruido este dique espai'lol que contenía en la
vecina costa las avalanchas bereberes, no tardaron
éstas en desbordarse, invadiendo con sus veleras
almadias laa aguas de estas islas, sobre algunas de
las cuales saltaron para tomar ruda venganza, en
sus tranquilos moradores, de las audaces expediciones que Sancho de Herrera el \'iejo llevó á efecto
en las vecinas costas del Dhara.
Muy pronto el indómito y guerrero primer marqués de Lanza.rote vió c ..m dolor arder su casa en
1569, incendiada por el pirata Kalafat, que con diez
galeras invadió aquf'lla isla de órden del rey de
Fez, aprisionando la esposa del marqués. Igual
suerte cupo á los Saavedras, sei'lores de Fuerteventura, varios de cuyos esforzados varones perdieron la vida en las arenas de Africa. Desesperados entónces los descendientes de los Herreras, Rojas y Saavedras, forman expediciones que en 1570
y 1573 repiten las hazaf'las de sus antepasados en
los mismos lugares que aquéllos habían ilustrado,
pero sin conseguir detener las avalanchas morunas, cuyas correrías en los aMs 1511, 1586, 1593,
1618 y 1749, capitaneadas por los Dogli, Amurat,
liaran, Soliman y Arraez llevan por los pacifl(lOS
campos de Canarias la muerte y el exterminio.
Tal es, á vuela pluma, la gloriosa pero sangrienta historia de Mar Menor de Berberia, historia
que hemos recopilado de los viejos libros que tratan de la de Canarias, ofreciéndola á nuestros lP,Ctores como recuerdo,. del pasado, hasta que relatemos el desembarco (§1 ella de las fuerzas espai'lolas.
LEANDRO SERRA Y FERNANDEZ DE MOR.\TIN.

LAS CLASES PASIVAS
Una Junta, compuesta en su mayoría de funcionarios civiles, estudia un proyecto de ley sobre las
clases pasivas. Su primera declaracion de principios
parece que ha sido la de considerar iguales los servicios de la oficialidad del ejército á los de las &lt;lemas clases del Estado. De modo que, á juicio de esa
sabia Junta, todas las funciones sociales son idénticas. El que remueve cada dia con el azadon algunos metros cúbicos de tierra puede ser puesto en
parangon con Newton; el que pasa cinco horas en
un confortable despacho fumando, conversando ó
entorpeciendo inconsciente ó deliberadamente la
más sencilla cuestion de administracion general 6
local; en una palabra, esa plaga que se ha hecho
tristemente famosa en nuestra historia con el irónico nombre de e:cpedieiite, porque su nombre más
apropiado debería ser el de impediellte., merece
iguales consideraciones en todo que el militar, sometido á una legislacion especial por sus rigores, no
por sus beneficios, y obligado á sacrificar ó comprometer sus bienes, su familia, su vida tan pronto
como cualquier perturbacion interior ó exterior lo
exija.
Denunciamos al país directamente productor este
absurdo criterio. Las clases agricultoras, industriales, comerciales, todos cuantos ejercen funciones de
incuestionable utilidad pública, reconocerán con
sinceridad que, si el ejército en proporciones gra 1-

•

•

des puede constituir, en efecto, un perjuicio á la ri- había puesto de manifiesto el hecho, no estudiado
queza nacional, en las proporciones estrictamente aún, de que el sulfuro de carbono podía disolverse
necesarias coopera á la produccion económica, por- en el agua hasta en cantida,i de medio gramo por
que da á la nacion garantías de seguridad y órden litro. Era preciso obtener la seguridad de que así
dentro y fuera. Y una vez organizado el ejército de ocurría, y el eminente académico ~L Pasteur ha
este modo, estamos bien seguros que el más igno- comprobado en su laboratorio la experiencia y ha
rant!l de nuestros campesinos no confondirá jamas,
declarado que la disolucion de sulfuro podía ser el
bajo aspecto alguno, la importancia y rango natural
antiséptico por excelencia.
do un oficial del ejército con un empleado civil de
El antor del articulo á que nos referimos, deseancualquier ramo, con excepcion del judh:ial y el pro- do convencerse del hecho, ha repetido el ensayo,
fesorado. Buenos jueces y buenos profesores son los y no tan sólo ha adquirido la certeza de que la diúnicos que pueden inv0car diferencias, ó superiori- solucion tiene lugar, sino que en un litro de agua,
dad, ó igualdad ce,n oficiales del ejército. La impor- a la temperatura ordinaria, ha llegado á disolver
tancia moral de los fines de justicia y enseMnza cuatro gramos y medio de sulfuro &lt;le carbono.
justifican toJo género de estímulos. Pero comparar
Grandes son las aplicaciones que en nuestro país
á estas mismas clases y á las militares con laq vulpueden hacerse del hecho que acabamos de detagarmente conocidas con el nombre de e11ipleados, es
llar. Para combatir la filoxera úsase hoy en granun sarcasmo que no puede aceptarse ni áun en teo- des proporciones el cuerpo en cuestion; pero su preria, cuanto más en las consecuencias.
cio elevado y la facilidad de que si se usa con exceEl absurdo de éstas salta á la vista. El militar no
al envolver la cepa en una atmósfera sulfurosa
puede ser elector ni elegido en ciertas categorías;
destruye, no sólo et insecto, sino tambien ta vid,
no puede residir donde más le convenga; no puede
gr,ves inconvenientes de no muy fácil remepedir la licencia absoluta en tiempo de guerra (en
Ambos quPdan salvados con la irrigacion de la
cambio en tiempo de paz se ve con mucha frecuen- \ a hecha con la. disolucion de que hemos dado
cia obligado á pedirla); no puede (por las condicio- cuenta: el coste puede reducirse á un 15 ó 20 por
nes del servicio de guarnicion) dedicarse á nada que 100 lle! actual, y recibiendo la planta el gérmen
le produzc:i. personalmente utilidad positiva; está destructor del insecto por sus raíces, claro es que
sujeto á una legislacion tan dura, que la falta con
el efecto habrá de ser más poderoso y rápido.
sidorada leve en el órden civil, produce en el miTal vez el procedimiento pueda implicar algun
litar pena aflictiva.
inconveniente en cuanto á la calidad del fruto, y
Ninguna de estas condiciones pesan sobre los em- esperamos que los viticultores de las comarcas inplr.ados; y por t nto, si se decfara la igualdad en la vadidas por el insecto, á quienes tan fácil es comcalidad de los servicios, y por tanto la igualdad en
probar el resultado, así como las personas compelas recompensas, extiéndase á todas las condicio- tentes á las cuales el Gobierno tiene confiado el esnes de la yarrera esta asimilacion.
tudio de problema tan importante, no dejarán de
utilizar en sus investigaciones el reciente desAsi será. justo imponerla á los militares. Que se
les permita residir donde quieran; votar; ser di- cubrimiento.
putados; ascender haya ó no vacante; sentar plaza
en destinos de dvce mil reales, y quedarse en casa
Agitase en América la idea de obtener eficaces
cuando hay tiros en la calle, ó cuando suena la resultados de las máquinas destinadas á recoger el
campana de inren&lt;lio~, ó llegan las tristes horas de calor que el sol envía á la superficie terrestre, y
las inundaciones, las epidemias y los cordones sa- convertirlo en trabajo útil. Grandes son, á no duni tal'ios.
darlo, los beneficios que á nuestro paiq reportaría
De! lo contrario, mucho tememos que, si prospera la invencion de un aparato en que aquel fin se reaesa enormidad, el ejército desaparecerá, ó se nutri- lizase, y asunto es é~te que nos proponemos tratar
rá con·Jo peor del país, porque nadie querrá servir en otra ocasion.
en tan irritantes condiciones de injusticia y dureza.
Por ahora sólo diremos que en California se ha
Y cuando P-1 país vea una oficialidad vulgar y mifundado una compa1)ia con el titulo Solar Rmt
serable (porque no puede ser otra la que se forme Po,ocr Compa,1y, la cual, por medio de reflectores cipor el especial procedimiento de seleccion que se lindricos de ~eccion parabólica se propone alcanzar
trata de empleJ.r); ruando sólo el hambre haya po- una fuerza de cinco caballos desde las siete de la
dido reclutar clases inferiores, oficfiles capaces de maf'lana á las cinco de la tarde, siendo su fin prinsufrir los perjuicios y humillaciones de la asimila- cipal el de aplicar esa fuerza á la elevacion de aguas
cion arriba explicada, la última hora de nuestra para riegos.
independencia nacional no se hará esperar mucho.
Siga, pues, la sabia Junta sus proyectos militariSegun vemos en los periódicos, se han efeccidas, y acabe de una vez con el resto de espíritu
militar que queda; sólo eso falta para completar el tuado en esta corte, con satisfactorio resultado,
presente cuadro de desorganizacion moral y desqui- las experiencias necesarias para uWizar los hilos
telegráficos para la trasmision telefónica. No conociamiento nacional.
A. D.
cemos los detalles del sistema empleado; pero suponemos pueda ser el de Mr. Rysselberghe, que
acaba de dar los más satisfactorios resultados en
CIENCIAS Y SUS APLICACIONES las experiencias que con él se han llevado á cabo
Si de antiguo se consideraba á España como país entre Bruselas y Ostende.
Hasta tal punto se ha conceptuado en Bélgica reeminentemente agrícola, actualmente, en vista del
desarrollo considerable que el cultivo de la.vid ha sucito el problema de la telefon LJ. á largas i.listanadquirido, y de los pingües resultados que con cias con el sistema que nos ocupa, que, á partir del
nuestros caldos obtendríamos el día en que, aban- 20 de Octubre, funciona para el público la linea endonando viejos procedimientos y usos más ó ménos tre Bruselas y Amberes.
El procedimiento &lt;le Mr. Rysselberghe se funda
racionales, entráramos de lleno en la senda de los
progresos agrícolas é industriales, debemos mirar en que, si en una misma linea se hallan intercalacon atencion preferente cuantos estudios y expe- dos aparatos telefónico~ y telegráficos, las corrienriencias puedan conducirnos á un mejoramiento de tes que por éstos se emitan al circuito no serán perceptibles en los teléfonos, si tales corrientes no aunuestros productos.
No vacilamos, por virtud de razon tan poderosa, mentan ó disminuyen su intensidad, con sujecion é
en &lt;lar á conocer á nuestros lectores los resultados incrementos regulares: esto se consigue introduobtenidos por )f. Eugcne Peligot, miembro de la ciendo en la linea peque/los reguladores ó con,lensaAcademia do Ciencias de París , al ensayar la dores, formados por una hoja &lt;le estallo barnizada.
En la exposi.:ion que el ministro de ferro-carriles,
solubilidad en agua de sulfuro de carbono, cuercorreos y telégrafos del reino belga dirige al Rey, ó
po por todos conocido como poderoso antiséptico, y
sea en lo que pudiéramos llamar preámbulo del
po_r lo tanto, destructor de la filoxera.
Segun los datos que adquirimos en los A;rnales decreto para la concesion de varias lineas telefó1,tdustriclles, ya en otra ocasion M. Ckiandi-Bey nicas, encontramos los siguientes párrafos, que

prueban hasta qué punto se conceptÍla resuelta la
cuestion que nos ocupa:
((La correspondencia telefónica debe ser posible
en el interior del reino entre las localidades más
importantes, y más adelante con los países vecinos.
&gt;i EI Gobierno debe reservarse la explotacion de
la telefonía á gran uistancia, que puedf' afectar en
ciertos limites á los rendimientos de tas trasmisiones telegráficas. &gt;i
Con ambas ideas nos encontramos de acuerdo en
absoluto; y al compararlas con las que en España
se consideran dogmáticas en esta cla~e de asuntos,
no podemos ménos de lamentar la estrechez de miras con que aquí se entiende tocio aquello que ¡mede reportar cuantiosos beneficios á la masa productora del país, y por consiguiente al pais mismo.

El 21 de Octubre ha tenido lugar en la Sociedad
de Xavegacion aérea de Lóndres la lectura de una
extensa Memoria, refeunte á la aplicacion &lt;le la
electricidad á la direccion de los globos:
Despues de hacerse una extensa reseí)a científica
de los trabajos realizados por MM. Renard, Krebbs
y Tissandier, se acordó la conveniencia de que
Francia é Inglaterra se unan para el estudio del
problema que tanto ha preocupado á la opinion en
estos últimos meses.
;\lucho puede esperar la ciencia del consorcio propuesto, y nosotros aplaudimos y admiramos á los
ingleses que encuentran medios de asociarse á tofo
aquello que puede reportar utilida&lt;I.

Segun una revista extranjerr, Mrs. Mayerhofer
y Diener han inventado un aparato, que se ha instalado en una estacion de Berlin, el cual sef'lala la
marcha de cada uno &lt;le los trenes que se hallan en
movimiento, en las distintas lineas que parten de
la estacion.
Consta e.e un disco de cristal opaco, en el cual hay
trazadas VFias líneas horizontales, correspondiPndo cada una á una vía: líneas verticales, esparcidas
á intervalos proporcionales á las distanciaq, representan las estaciones, y unas flechas movibles indican sobre las lineas horizontales la situacion en
cada momento del tren á que corresponden.
Parece que este resultado se obtiene por medio
de corrientes eléctricas engendradas por el contacto de las ruedas &lt;le la locomotora sobre bandas de
zinc colocadas á to largo de los carriles. Estas corrientes, por medio de aparatos de relojería, son las
que originan el movimiento impulsor &lt;le las flt•chas;
de modo que cada tren va señalando M mismo su
marcha sobre el cuadrante.
Grandes en número é importancia son las aplicaciones u.el nuevo invento, y basta, para comprenderlas, con observar que, de ser factible y po,lerse
emplPar, quedarían evitados los choques de trenes;
pero como nada conocemos del medio de trasmision
de esas corrientes, factor importantísimo del problema, nos abstenemos de emitir una opio ion sobre
el aparato, esperando conocerlo con más detalles, y
juzg;rndo, sin embargo, de interes el adelanto obtenido.
M. Z.

TEATROS

.

La decadencia del Arte es hoy más granJe aún
que la que se sentía en a,¡uellos días tristes en que
era se1)or de la escena el género bufo. Entónces se
asistía á un espectáculo con las restricciones del
buen gusto, de la sensatez, de ta prudencia, que
transige á veces con lo disparatado. Se asistía á las
representar.iones como se va á ver una cosa rara,
extravagante. Sabiase que el huésped instalado en
el cotise&lt;.' de Jovellanos era francés, nacido en los
boulevares, engendrado sobre el mármol de una
mesa de c~rve¡;eria de cocott~s. Eso pasa en otra
parte, exclamaba el pit!)lico español; y con esta
declaracion su conciencia quedaba tranquila.
Las altas concepciones del espíritu están hoy

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LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

BUSTO DE JULIO CE5AR

LA MtERTE DE COLON

•

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�618
proscritas de las tablas. El estudio pr, fundo y detenido del corazon humano es cosa desconocida en
el mundo de las bambali11as. A la, creaciones del
poeta han sucedido las farsas del volatinero. Las
acotaciones de los dramas contemporáneos no dicen
&lt;&lt;aquí se solloza; aquí se tiembla; aquí se pone el
alma en los ojos;1) sino ((aquí sale un toro; aquí aparece una bomba eléctrica; aquí la escena representará un toril.» Da grima leer los carteles de teatros: (&lt;Hoy se dará la 300ª representacion de Vioitos
?J coleando, Toros eii Paris, Los ,natadores, Agua y

cuernos, Fiesta torera, MazzaMiiii, Los apóstoles, Los
óa1idos de Villa/tita, Luces y sombras y Medidas sanitai·ias.1) Los papeles que anuncian tales espectáculvs se meten por los ojos del transeunte. ¡Qué colores tan vistosos! ¡Qué desfachatez! ¡Qué modo de
agrandar los autores de tales engendros, aumentando el calibre de las letras de sus nombres insignificantes! En cambio, un cartel sencillo, modesto,
medio escondido en un pliegue del ancho abanico
an·unciador, escribe casi con miedo: El desheredado, drama de D. Valentin Gomez.
Aunque la obra no es un portento dramático, críticas biliosas y enfáticas la han tratado como cosa
mezquina y despreciable. Comedia delicadamente
escrita, seriamente pensada, desarrollada á veces
con novedad é interes, si en algunas escenas se ladean los caractéres, pecando la accion de inverosímil, culpa es ésta de que no están libres aplaudidisimas comedias contemporáneas. Como van
siendo raros en nuestra sociedad los hombres de
hierro, el teatro no acierta á reflejar gigantes,
cuando sólo tiene delante enanos. Las pasiones y los
caractéres no son hoy maquinarias teatrales que
mueven con destreza los autores. Estas palancas
poderosíi,imas del alma humana, no dominando en
la vida actual, mal pueden encumbrarse en las cimas del arte. Nadie mira ya las águilas que se remontan al cielo. Concluyeron las cruz:tdas; desnaturalizáronse las guerras de conquista. Peléase hoy
por el hogar, por el placer del individuo. Estamos,
pues, en plena epopeya del gusano. No es de extrafiar que la escena reproduzca con preferencia el
mundo tle séres pequeños é incompletos que la
rodea.
El desheredado adolece, sin embargo, de un achaque que le pone fuera de toda via de salud; esta enfermedad es la del llanto, la de la monotonía. Situaciones teatrales admirables, están desvirtuadas
por la languidez con que se desenvuelven. Ningun
latigazo de sentimientos profuudos ó inesperados
conmueve al público, el cual, para comprender la
accion dramática, tiene que poner toda su alma en
la cabeza. La forma que sirve de ropaje á la última obra del Sr. D. Valentin Gomez está tejida
exclusivamente con máximas, sentencias y axiomas. ¡Cuán pocos gritos arrancados al corazon se
escuchan en El desheredado! Para probar la testarudez virtuosa del protagonista no basta reunir dos
personajes que disertan sobre puntos de moral
y mundología. Es preciso que por medio de hechos
ó de detalles tomados de la realidad, las lineas de
un carácter se vayan pintando y acentuando sobre
el rostro de un tipo. En esto consiste la·escasa impresion que hace en el auditorio El desheredado.
He escrito audito1·io, y no lo tacho. El deshc,·cdado
es más bien un discurso que una comedia.
Como libro, como obra de estilo, como poema, es
linda joya El desheredado. Los ojos podrán apreciar
mejor esta obra que el oído. Hay en ella bellezas,
ideales que encantan; descripciones del país natal
que hacen soñar al espíritu con visiones de idilio.
El público no permanece indiferente ante tales primores, y aplaude. Pero córtanse aquí los méritos de
El deskeredado; obra, á pesar de todo, que marca
una nueva faz en el talento, hasta ahora timido, de
Valentin Gomez. Más amplitud de recursos, más conatos de hundirse en la vida real; más descreimiento en procedimientos anticuados; más energía, en
fin, se observa en esta nueva produccion del autor
de El celoso de sí mismo. Gústase un granillo picante de sátira social en el condimento de su reciente comedia. Pero desgraciadamente las teorias
filosóficas que quiere poner en juego se quiebran

LA lLUS'l'IL\U10N N,\CIONAL
como frágiles vidrios, al tocar los picos cortantes de
la lucha dramática. ¡Qué hermosa es la piedad
filial! ¡Que cuadro tan sencillo es el que I epresenta
el arrepentimiento! Predicar la virtud, ¡qué fin tan
noble! ... ¡La virtud! ¡La virtud! ¿Quién no la persigue? l\Ias ¡ay! siempre Satan, roieado de sombras,
maquinando rebeldías, royéndose la lengua de rabia, será más atractivo que el ángel más perfecto
y nadando en luz, y con la cara más sonriente por
la más inmutable felicidad. Es que el hombre, en la
tierra, tiene más de Luzbel que de santo.
Por eso, r..o es nuevo el conflicto que se ha tratado
de resol ver en El desheredado. Desde Est-il bon est-il
nidehant, comedia de Diderot, hasta la obra del señor
Gomez, muchos dramas han abrazado este problema terrible de la virtud, que pelea por ser virtud y
que sucumbe, como maldad, en el ancho campamento de la vida. El delincu1ite koiwado, de Jovellanos, ó Loc¡¡,ra ó santidad, de ... quien todos saben, y
últimamente Mártires ó deli11c-uiitcs, de Pleguezu¡
lo, apoderáronse· de esta idea capital, llevándo
cada cual al terreno que le era conocitl.o. A~ui
juez, allá un sabio, acullá un adúltero, más ta e
un paroc,rn: hé aquí los ej~s sobre los cuales ha girado este mundo de la virtud que se crea por propios esfuerzos, y á la que el vulgo destruye, ora con
leyes, ora con burlas, ya con el destierro, ya con el
manicomio. L i obra, sin embargo, del Sr. Gomez
(D. Valentin), es la que ménos felizmente desata
este nudo gordiano. No es posible que un ladron,
fuere como fuere, pueda volver á alzar orgullosamente la cabeza sin una expiacion que le dignifique
ante la severa opinion de la justicia social. Gánase
el cielo con un segundo tan sólo de sentida contricion; en el mundo no pasan así las cosas. El Paraíso, segun cuentan, es muy grande; la tierra es muy
pequeña. 1Uli caben todos, espérase á todos; aqui á
nadie se aguarda, y todos estorbamos. De este modo,
Cárlos, primera persona de El deshei·cdado, creyéndose honrado al devolver lo que robó, no sólo es
un carácter falso, pues la conciencia no está tan
cíega que no vea claramente desnuda la verdad,
sino que es ademas un carácter atrozmente inmoral.
No quisiera concluir sin a¡iuntar que no todos los
actores han dado expresion á determinados rasgos
bellisimos de la obra del Sr. Gomez. Parece que el
desaliénto sobrecoge de improviso á nuestros artistas, pasanclo desapercibidos renglones de versos
donde palpita una emocion que, en otro caso, saltaría de las tablas al público. El Sr. Vico, en una sola
redondilla, hace pasar la multitud de la indiferencia
al aplauso. ¿Cómo los demas actores no hacen lo
mismo? La respuesta es fácil de concebir, aunque
descortés exponerla. La seflora Tubau es una ac
triz que interpreta admirablemente los papeles donde rie juguetona y punzante la ironía. La Elena de
El iesl1eredado es una mujer triste, tierna, afectuosa, á veces apaaionada. Pero eso es escribir en el
vacío (permitaseme esta vulgaridad), cuando no se
tienen puestos los ojos en las condiciones naturales
de los intérpretes de una obra escénica. Un fenómeno se ha verificado en El deskcredado: el actor que
hacía reir, ha hecho llorar. Es verdad que Mariano
Fernandez es un artista asombroso. Es un Jorick ficticio, que se convierte, cuando quiere, en un Talma
verdadero.

En el teatro de Jovellanos trata de reincidir en
sus despropósitos la célebre Doña Juanita.
¡Mentira parece que la empresaria codicia no se
haya detenido ante la traduccion bilingüe del libro
de ópera cómica donde más dislates ha acumulado
la intemperancia de nuestros vecinos para satirizar
nuestro país y cuanto lleva el nombre espanol!
¡Es wia delicia ver cómo se desgarran, al compás
de las notas fugaces y originalisimas de Suppé, los
jirones torpemente arrancados á nuestra honra nacional! Es seguro que el niño que vea este infame
espectáculo, saldrá con ganas de defender ma!lana
su patria. Olvidase mucho en esta época ese sér
tiernísimo, desapercibido en el bullicio de las tur-

has, que al cabo de un pufiado de años será hombr&lt;',
tal vez temible. Dásele por alimento del u.lma d«~honor y pornografismo. No importa; húndase en miserables sombras de dudas la infancia... con tal
que la gente adulta se divierta.
Los periódicos de más circulacion, entre tanto,
dedican planas enteras á reseñas de toros, á insoportables y mal perjei'tadas criticas de crirt1c1tes teatrales, que no otra cosa son las obras que hoy pasan
por las tablas. Todo para la contaduría, nada para
la gloria. Del libro, ese montoncillo de papel que
suele convertirso en mole de granitó (y á veces en
cantos rodados, no hay que dudarlo), no hay periodista que se sienta con fuerzas para ocuparse seriamente. Las fl¡¡,stracioiies agotan caudales inmensos
ciñéndose sólo á los altos méritos del arte, de la ci~
vilizacion, de la gloria, de todas esas zarandajas
que carecen, desgraciadamente, de cuernos y violones; pues bien: los esfuerzos gigantescos de que
es resultado uno de esos pliegos donde el espíritu
de un pueblo se imprime con renglones ó con figuras, son recompensados por el periodismo con el
olvido más espantoso. ¡Oh delicioso país, donde un
andarín es más celebre que un escritor!
Yo bien reconozco que hay teatros que siguen el
noble camino del deber y ele la dignidad. Pero el
Español, representando obras sin relumbron, se
arruina. Yo he visto á Vico, media hora ántes de la
representacion, levantarse de una ¡nesa del café
del Príncipe, dando un suspiro que, empezando en
rugido, terminaba en sollozo. Le he contemplado,
al principio, rebujado en su capa, con la mirada
fija en el negro humo de la taza que tenia delante,
irse ensanchando su pecho, iluminándose sufrente, volviéndose convulsos sus miembros. Yo me he
dicho entónces: ((¡ Qué inspiracion tan tempestuosa
debe agitar ahora el alma de este gran actor!&gt;)
Despues le he observado, aplomándose sobre si
mismo, achicándose, desvaneciéndose, cuando con
atento oído escuchaba el desfallecedor silencio del
cercano teatro. Aquellas noches Vico representaba
La·Carcajada. Y en efecto, aquel suspiro, escapado
involuntariamente, donde nadie sino yo lo percibía,
era la histérica, la reprimida, pero no mé.nos tremenda carcajada del genio que se siente á oscuras
cuando piensa lanzar rasgos, que se siente desoido
cuando quiere gritar con voces arrancadas al pecho
da un titan y no al cuello gangoso de una marioneta.
JOSE DE SILES.

'

BIBLIOGRAFÍA
,¿Qué hay?, - Verdades psicolÓgioa!il segun los
principios de la. o encía. moderna, por UbalctoQuiñones.

Con este titulo, el conocido pensador y dístinguidisimo escritor Sr. Quillones ha publicado un conjunto de conclusiones sobre los temas más profundos del órden moral y social. Notabilísima es esta
obra, y sobre todo el pasaje en que demuestra que
los sacerdotes cristianos no siguen el ejemplo de
Cristo, sino más bien le contrarían. ((Los que se
llaman ministros de todas las religiones, dice, léjos
de vivir de su propio trabajo, con el sudor de su
rostro, para atestiguar con el ejemplo la bondad de
su doctrina, viTen regaladamente del culto.&gt;)
Par¡i. el Sr. Quiñones es ínadmisible que haya
quien viva á costa del trabajo de los demás, ejerciendo funciones de ninguna clase de utilidad general. El sabio, el pensador que ha sitio siempre pobre en una sociedad adelantada, deberá ocupar el
rango que hoy tienen los propagandistas de lauupersticion y la ignorancia.
Porque el trabajo del pensador, aunque aparen•
temente ménos productivo que el de la industria,
elabora y trasforma las ideas que inlluyen lut\go
decisivamente en el movimiento industrial de toda
índole.

- - - - - --Imp. de B. Rubl.i.oa1 plau de la P&amp;ja, ?1 Madrid.

~~

REVISTA

10 DE DICIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM, 46

Almirante, 2, quintuplicado.

•

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel
Cassola, director general de Artilleria.-Sociedad
cooperativa fundada en Barcelona para la elaboracion de productos de farmacia: fachada principal del edificio; patio central, y despacho.-Vitoria: ejercicios practicados por la brigada de Vanguardia en las inmediaciones de Arriaga.-Tánger: calle principal y mercado, conocido con el
nombre de Soco de Abajo (Sok-et-Theti).-Ejércíto
francés: incorporacion de los reservistas á sus
regimientos.-Guerra del Sudan: expedicion de
la escuadrilla inglesa por el Nilo; llegada á la segunda catarata.
TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr.D. ManuelCassola, director general de Artilleria.-Sociedad Farmacéutico-espa!lola.-Maniobras militares en Vitoria.-Tánger: vista del Soco de Abajo .-Francia:
la marcha de los reservistas.-Guerra del Sudan.
-Cfoncias y sus aplicaciones, por Z.-Exposicion
artístico-literaria, por D. J. M. S.-El centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Cautiverios (poesía), por D. C. de Alvear .-Teatros:
Corazrm- de hombre, drama del Sr. Novo y Colson,
por A. z.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Desde el Peñon de Alhucemas: carta-intima (poesía), por D. Cárlos Cano.Variedades.-Remembranza, por D. Cayetano de
Alvear. -Advertencias.

CRÓNICA

dría ser mejor utilizada en el trabajo ó en la
guerra.
Francia no es tan altruista como en otros
tiempos; atribuye á su desinteres tradicional
gran parte de sus desdichas; pero se equivoca.
~o que quedará en su historia, es ese espíritu
citalleresco, ese Don Quijote que en épocas
~'lrsls la ha conducido á sublimes hazafias.
Nápoleon (una voluntad y una ambicion srn
INTELIGENCIA); Napoleon mismo, obtendrá juicios benévolos, ya que no por su irracional deseo de dominar el mundo, por sus obras de
difusion y propaganda civilizadora. En las
actuales circunstancias, Francia debe volver
á su primitivo programa: «Todo por la civilizacion y para la civilizacion. &gt; Solamente que
no se trata ya de conquistar, sino de amparar;
de hacer respetar el derecho de los débiles.
Acaba ahora de pedir un nuevo crédito para
la guerra del Tonkin. Aquí gasta sus fuerzas
y dinero de una manera desastrosa. Debe po•
ner término á este conflicto. ¿Cómo? Por la
mediacion de Inglaterra. El discurso de lord
Granville es bastante expresivo. Los ingleaes
tienen sobre nosotros esta ventaja¡ si compren•
den que se han equivocado, se apresuran á
corregir su error. Inglaterra ve ya tal vez la
necesidad de aliarse á Francia y á Italia; está,
pues, dispuesta á prestar servicios á Francia.
Quizá en este momento habrá ya empezado su
obra de pacificacion entre franceses y chinos.
Conseguido esto, Francia debe adoptar una
actitud franca y generosa en la cuestion de
Africa; sostener los derechos de Portugal; apo•
yar las pretensiones de Espafia; explorar y
sostener tambien las de Italia; disputar, en
suma, á .Alemania sus pretensiones de coloni•
zar los países latinos. ¡Ay de éstos si no se
alían para una defensa comunl

El estado de los trabajos de la conferencia
de Berlin no nos permite apreciar aún su alcance y sus resultados. Pero insistimos en observar que sin sacrificios de sangre ni dinero,
Alemania se instalará y desergolverá sólidamente en Africa, á. expensas de los países latinos. Las cuestiones del Tonkin, Egipto, Congo
y Madagascar han debilitado á Francia é In•
glaterra; más aún: las han separado. Alemania
se aprovecha perfectamente de estos errores y
obcecaciones políticas.
No hace mucho tiempo decía la Pall Mall
Gazette, con ocasion de un discurso de BisNuestro país pasa por una crisis moral im·
mark: «Los franceses tenían, al ménos, rasgos
portante.
Estamos en un período de crítica
generosos; si turbaban alguna vez la paz de
Europa, era por sus tendencias á anteponer implacable, y sabido es el efecto primero de
los intereses de la humanidad á los del equi- todo trabajo de refl.exion: un efecto disolvente
librio europeo. Los alemanes, ya está visto, sobre los instintos buenos y malos. ¿En qué
no conocen otra política que la del egoismo proporcion se disuelven unos y otros? No es
fácil decirlo. Tal vez muchos instintos feroces
nacional.&gt;
Esto es exacto; Inglaterra, que pasa pot ser desaparecen; pero 1ayl tambien muchos bueegoista, no lo es en riinguú- sentido. Solamen . nos instíñoos se debilitan. Este hecho no au•
te su accion práctica, incesante, la impone á toriza á declarar perjudicial la crítica¡ al conveces ese género de inconsecuencias que acom• trario,,su resultado será el de fortalecer, el de
pafia siempre á la vida real, demasiado activa. arraigar una moral sólida definitiva. Pero en
Es más egoísta Alemania, á pesar de sus pro- la transicion tendremos que resignarnos á ver
fundos pensadores y generosos poetas, porque retrocesos de índole diversa. En política, por
éstos no dirigirán la humanidad sino cuando ejemplo, no se nota ya ningun desinteres, ó
se extinga en el pueblo esa crasa ignorancia mejor dicho, ningun alto interes general 9 na•
que le hace oir con delectacion á charlatanes cional. Muy recientemente hemos podido compolíticos, sin ningun otro mérito que el de un probar este hecho. Un compaftero nuestro,
buen pulmon y una resistencia física quepo• D. Emilio Bonelli, ha levantado la bandera

espafiola en importantes territorios de Marruecos. Dimos en nuestro número anterior el gra•
hado. Pues la prensa de todos los matices (con
excepcion de La Correspondencia Mititar),
ha dado amplio espacio á pequei'l.as cuestiones
de política interior, y no ha tenido dos líneas
para comentario de este suceso. Su importan..
cia, sin embargo, en otro país, habría sido considerada como de carácter extraordinario.
En arte, en literatura, se descubre más afan
de lucro inmediato ó satisfaccion vanidosa, que
gusto y pasion como las del inolvidable Becquer, por la interpretacion de los más nobles
estados del espíritu humano.
No tenemos apénas pensado~·es, es decir,
hombres consagrados á la cie.ncia, sin explotarla para su exaltacion política. Pero, es más,
se mira con incredulidad y prevencion al hombre que estudia y no se pone al servicio de las
pasiones militantes. Se juzga, en suma, imposible, que un hombre sin fortuna pueda des cuidar su carrera ó profesion, y sus probabilidades de medro político, por esclarecer el problema de la moral científica á cualquioc otro
de los que las ciencias contemporáneas tienen
sobre el tapete. En los más aplicados ateneistas, el fin práctico (la utilidad inmediata), se
sobrepone en seguida al fin teórico (la investigacion de la verdad y la satisfaccion consiguiente). No se cree en la existencia de estos
hombres desinteresados, y no se les ayuda; no
se contribuye á su conservacion y perfeccionamiento. Se explica así la esterilidad de Espafia
en pensadores de ve1·dad, no en pensadores
candidatos para diputados y ministros, y destinando á estos fines dos partes del dia. El
pensador sincero, hace lo que dice Renan; si
la patria le llama y le saca de su gabinete para
ir al Parlamento, va; pero no se dedica á estu•
diar medios de baja intriga para obtener proteccion de ningun género, ó falsear la voluntad del cuerpo electoral. Tampoco puede aceptar el papel de abogado en un partido, cualquiera que sea la causa que se le encomiende.
El carácter de un verdadero pensador es el
arquetipo del carácter. «Por la verdad y para
la verdad:, hé aquí su sola é invariable divisa.

Las dos disposiciones más importantes de
guerra, han sido la concerniente al nuevo Código penal militar y la Coleccion legislativa
del ejerciro. No podemos entrar en critica de
aplicacion ó procedimientos. Ya hace tiempo
indicamos algunas de las ventajas que repor•
tarla la nueva clasificacion de delitos militares, y sobre el punto más importante de las
teoría&amp; que han debido inspirar á la nueva legislacion, no es de esta ocasion su exámen;
pues nos colocaríamos en el punto de vista de

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>618
proscritas de las tablas. El estudio pr, fundo y detenido del corazon humano es cosa desconocida en
el mundo de las bambali11as. A la, creaciones del
poeta han sucedido las farsas del volatinero. Las
acotaciones de los dramas contemporáneos no dicen
&lt;&lt;aquí se solloza; aquí se tiembla; aquí se pone el
alma en los ojos;1) sino ((aquí sale un toro; aquí aparece una bomba eléctrica; aquí la escena representará un toril.» Da grima leer los carteles de teatros: (&lt;Hoy se dará la 300ª representacion de Vioitos
?J coleando, Toros eii Paris, Los ,natadores, Agua y

cuernos, Fiesta torera, MazzaMiiii, Los apóstoles, Los
óa1idos de Villa/tita, Luces y sombras y Medidas sanitai·ias.1) Los papeles que anuncian tales espectáculvs se meten por los ojos del transeunte. ¡Qué colores tan vistosos! ¡Qué desfachatez! ¡Qué modo de
agrandar los autores de tales engendros, aumentando el calibre de las letras de sus nombres insignificantes! En cambio, un cartel sencillo, modesto,
medio escondido en un pliegue del ancho abanico
an·unciador, escribe casi con miedo: El desheredado, drama de D. Valentin Gomez.
Aunque la obra no es un portento dramático, críticas biliosas y enfáticas la han tratado como cosa
mezquina y despreciable. Comedia delicadamente
escrita, seriamente pensada, desarrollada á veces
con novedad é interes, si en algunas escenas se ladean los caractéres, pecando la accion de inverosímil, culpa es ésta de que no están libres aplaudidisimas comedias contemporáneas. Como van
siendo raros en nuestra sociedad los hombres de
hierro, el teatro no acierta á reflejar gigantes,
cuando sólo tiene delante enanos. Las pasiones y los
caractéres no son hoy maquinarias teatrales que
mueven con destreza los autores. Estas palancas
poderosíi,imas del alma humana, no dominando en
la vida actual, mal pueden encumbrarse en las cimas del arte. Nadie mira ya las águilas que se remontan al cielo. Concluyeron las cruz:tdas; desnaturalizáronse las guerras de conquista. Peléase hoy
por el hogar, por el placer del individuo. Estamos,
pues, en plena epopeya del gusano. No es de extrafiar que la escena reproduzca con preferencia el
mundo tle séres pequeños é incompletos que la
rodea.
El desheredado adolece, sin embargo, de un achaque que le pone fuera de toda via de salud; esta enfermedad es la del llanto, la de la monotonía. Situaciones teatrales admirables, están desvirtuadas
por la languidez con que se desenvuelven. Ningun
latigazo de sentimientos profuudos ó inesperados
conmueve al público, el cual, para comprender la
accion dramática, tiene que poner toda su alma en
la cabeza. La forma que sirve de ropaje á la última obra del Sr. D. Valentin Gomez está tejida
exclusivamente con máximas, sentencias y axiomas. ¡Cuán pocos gritos arrancados al corazon se
escuchan en El desheredado! Para probar la testarudez virtuosa del protagonista no basta reunir dos
personajes que disertan sobre puntos de moral
y mundología. Es preciso que por medio de hechos
ó de detalles tomados de la realidad, las lineas de
un carácter se vayan pintando y acentuando sobre
el rostro de un tipo. En esto consiste la·escasa impresion que hace en el auditorio El desheredado.
He escrito audito1·io, y no lo tacho. El deshc,·cdado
es más bien un discurso que una comedia.
Como libro, como obra de estilo, como poema, es
linda joya El desheredado. Los ojos podrán apreciar
mejor esta obra que el oído. Hay en ella bellezas,
ideales que encantan; descripciones del país natal
que hacen soñar al espíritu con visiones de idilio.
El público no permanece indiferente ante tales primores, y aplaude. Pero córtanse aquí los méritos de
El deskeredado; obra, á pesar de todo, que marca
una nueva faz en el talento, hasta ahora timido, de
Valentin Gomez. Más amplitud de recursos, más conatos de hundirse en la vida real; más descreimiento en procedimientos anticuados; más energía, en
fin, se observa en esta nueva produccion del autor
de El celoso de sí mismo. Gústase un granillo picante de sátira social en el condimento de su reciente comedia. Pero desgraciadamente las teorias
filosóficas que quiere poner en juego se quiebran

LA lLUS'l'IL\U10N N,\CIONAL
como frágiles vidrios, al tocar los picos cortantes de
la lucha dramática. ¡Qué hermosa es la piedad
filial! ¡Que cuadro tan sencillo es el que I epresenta
el arrepentimiento! Predicar la virtud, ¡qué fin tan
noble! ... ¡La virtud! ¡La virtud! ¿Quién no la persigue? l\Ias ¡ay! siempre Satan, roieado de sombras,
maquinando rebeldías, royéndose la lengua de rabia, será más atractivo que el ángel más perfecto
y nadando en luz, y con la cara más sonriente por
la más inmutable felicidad. Es que el hombre, en la
tierra, tiene más de Luzbel que de santo.
Por eso, r..o es nuevo el conflicto que se ha tratado
de resol ver en El desheredado. Desde Est-il bon est-il
nidehant, comedia de Diderot, hasta la obra del señor
Gomez, muchos dramas han abrazado este problema terrible de la virtud, que pelea por ser virtud y
que sucumbe, como maldad, en el ancho campamento de la vida. El delincu1ite koiwado, de Jovellanos, ó Loc¡¡,ra ó santidad, de ... quien todos saben, y
últimamente Mártires ó deli11c-uiitcs, de Pleguezu¡
lo, apoderáronse· de esta idea capital, llevándo
cada cual al terreno que le era conocitl.o. A~ui
juez, allá un sabio, acullá un adúltero, más ta e
un paroc,rn: hé aquí los ej~s sobre los cuales ha girado este mundo de la virtud que se crea por propios esfuerzos, y á la que el vulgo destruye, ora con
leyes, ora con burlas, ya con el destierro, ya con el
manicomio. L i obra, sin embargo, del Sr. Gomez
(D. Valentin), es la que ménos felizmente desata
este nudo gordiano. No es posible que un ladron,
fuere como fuere, pueda volver á alzar orgullosamente la cabeza sin una expiacion que le dignifique
ante la severa opinion de la justicia social. Gánase
el cielo con un segundo tan sólo de sentida contricion; en el mundo no pasan así las cosas. El Paraíso, segun cuentan, es muy grande; la tierra es muy
pequeña. 1Uli caben todos, espérase á todos; aqui á
nadie se aguarda, y todos estorbamos. De este modo,
Cárlos, primera persona de El deshei·cdado, creyéndose honrado al devolver lo que robó, no sólo es
un carácter falso, pues la conciencia no está tan
cíega que no vea claramente desnuda la verdad,
sino que es ademas un carácter atrozmente inmoral.
No quisiera concluir sin a¡iuntar que no todos los
actores han dado expresion á determinados rasgos
bellisimos de la obra del Sr. Gomez. Parece que el
desaliénto sobrecoge de improviso á nuestros artistas, pasanclo desapercibidos renglones de versos
donde palpita una emocion que, en otro caso, saltaría de las tablas al público. El Sr. Vico, en una sola
redondilla, hace pasar la multitud de la indiferencia
al aplauso. ¿Cómo los demas actores no hacen lo
mismo? La respuesta es fácil de concebir, aunque
descortés exponerla. La seflora Tubau es una ac
triz que interpreta admirablemente los papeles donde rie juguetona y punzante la ironía. La Elena de
El iesl1eredado es una mujer triste, tierna, afectuosa, á veces apaaionada. Pero eso es escribir en el
vacío (permitaseme esta vulgaridad), cuando no se
tienen puestos los ojos en las condiciones naturales
de los intérpretes de una obra escénica. Un fenómeno se ha verificado en El deskcredado: el actor que
hacía reir, ha hecho llorar. Es verdad que Mariano
Fernandez es un artista asombroso. Es un Jorick ficticio, que se convierte, cuando quiere, en un Talma
verdadero.

En el teatro de Jovellanos trata de reincidir en
sus despropósitos la célebre Doña Juanita.
¡Mentira parece que la empresaria codicia no se
haya detenido ante la traduccion bilingüe del libro
de ópera cómica donde más dislates ha acumulado
la intemperancia de nuestros vecinos para satirizar
nuestro país y cuanto lleva el nombre espanol!
¡Es wia delicia ver cómo se desgarran, al compás
de las notas fugaces y originalisimas de Suppé, los
jirones torpemente arrancados á nuestra honra nacional! Es seguro que el niño que vea este infame
espectáculo, saldrá con ganas de defender ma!lana
su patria. Olvidase mucho en esta época ese sér
tiernísimo, desapercibido en el bullicio de las tur-

has, que al cabo de un pufiado de años será hombr&lt;',
tal vez temible. Dásele por alimento del u.lma d«~honor y pornografismo. No importa; húndase en miserables sombras de dudas la infancia... con tal
que la gente adulta se divierta.
Los periódicos de más circulacion, entre tanto,
dedican planas enteras á reseñas de toros, á insoportables y mal perjei'tadas criticas de crirt1c1tes teatrales, que no otra cosa son las obras que hoy pasan
por las tablas. Todo para la contaduría, nada para
la gloria. Del libro, ese montoncillo de papel que
suele convertirso en mole de granitó (y á veces en
cantos rodados, no hay que dudarlo), no hay periodista que se sienta con fuerzas para ocuparse seriamente. Las fl¡¡,stracioiies agotan caudales inmensos
ciñéndose sólo á los altos méritos del arte, de la ci~
vilizacion, de la gloria, de todas esas zarandajas
que carecen, desgraciadamente, de cuernos y violones; pues bien: los esfuerzos gigantescos de que
es resultado uno de esos pliegos donde el espíritu
de un pueblo se imprime con renglones ó con figuras, son recompensados por el periodismo con el
olvido más espantoso. ¡Oh delicioso país, donde un
andarín es más celebre que un escritor!
Yo bien reconozco que hay teatros que siguen el
noble camino del deber y ele la dignidad. Pero el
Español, representando obras sin relumbron, se
arruina. Yo he visto á Vico, media hora ántes de la
representacion, levantarse de una ¡nesa del café
del Príncipe, dando un suspiro que, empezando en
rugido, terminaba en sollozo. Le he contemplado,
al principio, rebujado en su capa, con la mirada
fija en el negro humo de la taza que tenia delante,
irse ensanchando su pecho, iluminándose sufrente, volviéndose convulsos sus miembros. Yo me he
dicho entónces: ((¡ Qué inspiracion tan tempestuosa
debe agitar ahora el alma de este gran actor!&gt;)
Despues le he observado, aplomándose sobre si
mismo, achicándose, desvaneciéndose, cuando con
atento oído escuchaba el desfallecedor silencio del
cercano teatro. Aquellas noches Vico representaba
La·Carcajada. Y en efecto, aquel suspiro, escapado
involuntariamente, donde nadie sino yo lo percibía,
era la histérica, la reprimida, pero no mé.nos tremenda carcajada del genio que se siente á oscuras
cuando piensa lanzar rasgos, que se siente desoido
cuando quiere gritar con voces arrancadas al pecho
da un titan y no al cuello gangoso de una marioneta.
JOSE DE SILES.

'

BIBLIOGRAFÍA
,¿Qué hay?, - Verdades psicolÓgioa!il segun los
principios de la. o encía. moderna, por UbalctoQuiñones.

Con este titulo, el conocido pensador y dístinguidisimo escritor Sr. Quillones ha publicado un conjunto de conclusiones sobre los temas más profundos del órden moral y social. Notabilísima es esta
obra, y sobre todo el pasaje en que demuestra que
los sacerdotes cristianos no siguen el ejemplo de
Cristo, sino más bien le contrarían. ((Los que se
llaman ministros de todas las religiones, dice, léjos
de vivir de su propio trabajo, con el sudor de su
rostro, para atestiguar con el ejemplo la bondad de
su doctrina, viTen regaladamente del culto.&gt;)
Par¡i. el Sr. Quiñones es ínadmisible que haya
quien viva á costa del trabajo de los demás, ejerciendo funciones de ninguna clase de utilidad general. El sabio, el pensador que ha sitio siempre pobre en una sociedad adelantada, deberá ocupar el
rango que hoy tienen los propagandistas de lauupersticion y la ignorancia.
Porque el trabajo del pensador, aunque aparen•
temente ménos productivo que el de la industria,
elabora y trasforma las ideas que inlluyen lut\go
decisivamente en el movimiento industrial de toda
índole.

- - - - - --Imp. de B. Rubl.i.oa1 plau de la P&amp;ja, ?1 Madrid.

~~

REVISTA

10 DE DICIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM, 46

Almirante, 2, quintuplicado.

•

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel
Cassola, director general de Artilleria.-Sociedad
cooperativa fundada en Barcelona para la elaboracion de productos de farmacia: fachada principal del edificio; patio central, y despacho.-Vitoria: ejercicios practicados por la brigada de Vanguardia en las inmediaciones de Arriaga.-Tánger: calle principal y mercado, conocido con el
nombre de Soco de Abajo (Sok-et-Theti).-Ejércíto
francés: incorporacion de los reservistas á sus
regimientos.-Guerra del Sudan: expedicion de
la escuadrilla inglesa por el Nilo; llegada á la segunda catarata.
TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr.D. ManuelCassola, director general de Artilleria.-Sociedad Farmacéutico-espa!lola.-Maniobras militares en Vitoria.-Tánger: vista del Soco de Abajo .-Francia:
la marcha de los reservistas.-Guerra del Sudan.
-Cfoncias y sus aplicaciones, por Z.-Exposicion
artístico-literaria, por D. J. M. S.-El centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Cautiverios (poesía), por D. C. de Alvear .-Teatros:
Corazrm- de hombre, drama del Sr. Novo y Colson,
por A. z.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Desde el Peñon de Alhucemas: carta-intima (poesía), por D. Cárlos Cano.Variedades.-Remembranza, por D. Cayetano de
Alvear. -Advertencias.

CRÓNICA

dría ser mejor utilizada en el trabajo ó en la
guerra.
Francia no es tan altruista como en otros
tiempos; atribuye á su desinteres tradicional
gran parte de sus desdichas; pero se equivoca.
~o que quedará en su historia, es ese espíritu
citalleresco, ese Don Quijote que en épocas
~'lrsls la ha conducido á sublimes hazafias.
Nápoleon (una voluntad y una ambicion srn
INTELIGENCIA); Napoleon mismo, obtendrá juicios benévolos, ya que no por su irracional deseo de dominar el mundo, por sus obras de
difusion y propaganda civilizadora. En las
actuales circunstancias, Francia debe volver
á su primitivo programa: «Todo por la civilizacion y para la civilizacion. &gt; Solamente que
no se trata ya de conquistar, sino de amparar;
de hacer respetar el derecho de los débiles.
Acaba ahora de pedir un nuevo crédito para
la guerra del Tonkin. Aquí gasta sus fuerzas
y dinero de una manera desastrosa. Debe po•
ner término á este conflicto. ¿Cómo? Por la
mediacion de Inglaterra. El discurso de lord
Granville es bastante expresivo. Los ingleaes
tienen sobre nosotros esta ventaja¡ si compren•
den que se han equivocado, se apresuran á
corregir su error. Inglaterra ve ya tal vez la
necesidad de aliarse á Francia y á Italia; está,
pues, dispuesta á prestar servicios á Francia.
Quizá en este momento habrá ya empezado su
obra de pacificacion entre franceses y chinos.
Conseguido esto, Francia debe adoptar una
actitud franca y generosa en la cuestion de
Africa; sostener los derechos de Portugal; apo•
yar las pretensiones de Espafia; explorar y
sostener tambien las de Italia; disputar, en
suma, á .Alemania sus pretensiones de coloni•
zar los países latinos. ¡Ay de éstos si no se
alían para una defensa comunl

El estado de los trabajos de la conferencia
de Berlin no nos permite apreciar aún su alcance y sus resultados. Pero insistimos en observar que sin sacrificios de sangre ni dinero,
Alemania se instalará y desergolverá sólidamente en Africa, á. expensas de los países latinos. Las cuestiones del Tonkin, Egipto, Congo
y Madagascar han debilitado á Francia é In•
glaterra; más aún: las han separado. Alemania
se aprovecha perfectamente de estos errores y
obcecaciones políticas.
No hace mucho tiempo decía la Pall Mall
Gazette, con ocasion de un discurso de BisNuestro país pasa por una crisis moral im·
mark: «Los franceses tenían, al ménos, rasgos
portante.
Estamos en un período de crítica
generosos; si turbaban alguna vez la paz de
Europa, era por sus tendencias á anteponer implacable, y sabido es el efecto primero de
los intereses de la humanidad á los del equi- todo trabajo de refl.exion: un efecto disolvente
librio europeo. Los alemanes, ya está visto, sobre los instintos buenos y malos. ¿En qué
no conocen otra política que la del egoismo proporcion se disuelven unos y otros? No es
fácil decirlo. Tal vez muchos instintos feroces
nacional.&gt;
Esto es exacto; Inglaterra, que pasa pot ser desaparecen; pero 1ayl tambien muchos bueegoista, no lo es en riinguú- sentido. Solamen . nos instíñoos se debilitan. Este hecho no au•
te su accion práctica, incesante, la impone á toriza á declarar perjudicial la crítica¡ al conveces ese género de inconsecuencias que acom• trario,,su resultado será el de fortalecer, el de
pafia siempre á la vida real, demasiado activa. arraigar una moral sólida definitiva. Pero en
Es más egoísta Alemania, á pesar de sus pro- la transicion tendremos que resignarnos á ver
fundos pensadores y generosos poetas, porque retrocesos de índole diversa. En política, por
éstos no dirigirán la humanidad sino cuando ejemplo, no se nota ya ningun desinteres, ó
se extinga en el pueblo esa crasa ignorancia mejor dicho, ningun alto interes general 9 na•
que le hace oir con delectacion á charlatanes cional. Muy recientemente hemos podido compolíticos, sin ningun otro mérito que el de un probar este hecho. Un compaftero nuestro,
buen pulmon y una resistencia física quepo• D. Emilio Bonelli, ha levantado la bandera

espafiola en importantes territorios de Marruecos. Dimos en nuestro número anterior el gra•
hado. Pues la prensa de todos los matices (con
excepcion de La Correspondencia Mititar),
ha dado amplio espacio á pequei'l.as cuestiones
de política interior, y no ha tenido dos líneas
para comentario de este suceso. Su importan..
cia, sin embargo, en otro país, habría sido considerada como de carácter extraordinario.
En arte, en literatura, se descubre más afan
de lucro inmediato ó satisfaccion vanidosa, que
gusto y pasion como las del inolvidable Becquer, por la interpretacion de los más nobles
estados del espíritu humano.
No tenemos apénas pensado~·es, es decir,
hombres consagrados á la cie.ncia, sin explotarla para su exaltacion política. Pero, es más,
se mira con incredulidad y prevencion al hombre que estudia y no se pone al servicio de las
pasiones militantes. Se juzga, en suma, imposible, que un hombre sin fortuna pueda des cuidar su carrera ó profesion, y sus probabilidades de medro político, por esclarecer el problema de la moral científica á cualquioc otro
de los que las ciencias contemporáneas tienen
sobre el tapete. En los más aplicados ateneistas, el fin práctico (la utilidad inmediata), se
sobrepone en seguida al fin teórico (la investigacion de la verdad y la satisfaccion consiguiente). No se cree en la existencia de estos
hombres desinteresados, y no se les ayuda; no
se contribuye á su conservacion y perfeccionamiento. Se explica así la esterilidad de Espafia
en pensadores de ve1·dad, no en pensadores
candidatos para diputados y ministros, y destinando á estos fines dos partes del dia. El
pensador sincero, hace lo que dice Renan; si
la patria le llama y le saca de su gabinete para
ir al Parlamento, va; pero no se dedica á estu•
diar medios de baja intriga para obtener proteccion de ningun género, ó falsear la voluntad del cuerpo electoral. Tampoco puede aceptar el papel de abogado en un partido, cualquiera que sea la causa que se le encomiende.
El carácter de un verdadero pensador es el
arquetipo del carácter. «Por la verdad y para
la verdad:, hé aquí su sola é invariable divisa.

Las dos disposiciones más importantes de
guerra, han sido la concerniente al nuevo Código penal militar y la Coleccion legislativa
del ejerciro. No podemos entrar en critica de
aplicacion ó procedimientos. Ya hace tiempo
indicamos algunas de las ventajas que repor•
tarla la nueva clasificacion de delitos militares, y sobre el punto más importante de las
teoría&amp; que han debido inspirar á la nueva legislacion, no es de esta ocasion su exámen;
pues nos colocaríamos en el punto de vista de

�LA ILUSTRACION NACIONAL

620

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

1

L

_ _ _ _J
EXCMO. SR. TE'.'&gt;IENTE GENER.\L

0.

MANUEL CASSOLA, DIRECTOR GENERAL D"B ARTJl.LERIA

o

621

�622
una justicia penal puramente defensiva, y las
deducciones ó consecuencias lógicas exigirían
mucho más espacio que el destinado ordinariamente á esta Crónica. Contentémonos con de
cir que edificar es ya un progreso, y que la
nueva legislacion, aunque no mucho, difiere
ya bastante de la inspi11ada en la justicia penal de los tiempos bárbaros.
Una cuestion importante suscita El Correo
Militar. Nuestra divisa y nuestro interés por
el ejército nos obligan á tratarla con imparcialidad, cualesquiera que sea el órden de intereses particulares que afecte.
El Correo Milita1· anuncia que tal vez se
forme un cuerpo burocrático-militar, y opina que sería conveniente que los funcionarios
de las dependencias no tuviesen participacion
alguna en las escalas.
Como promete desenvolver este punto en
artículos sucesivos, reservamos para entónces
nuestra opinion. Es, por otra parte, difícil de
improvisar; pero comprendemos que el asunto
tiene importancia y es digno del mayor y más
imparcial análisis. Hemos conocido sargentos
que han llegado á generales sin salir de la oficina: este es un hecho importantísimo. Pero
hay que examinar otros aspectos de esta funcion burocrática para decidirse por una separacion ó distincion absoluta entre ella y las de
la restante oficialidad del ejército.
Un distinguido coronel retirado del arma de
c'aballería, ayudante que fué del insigne general Espartero, del invicto duque de la Victoria (el marqués de Murrieta), ha logrado introducir en su preciosa posesiou de Higay el
cultivo de una planta que hasta hoy teníamos
que pedir á Inglaterra.
El lúpulo del marqués de Murrieta concurre ya en el mercado con el lúpulo inglés; en la
última Exposicion manufacturera obtuvo esta
nueva planta medalla de primera clase, y en la
de Logroílo ha sido tambien premiada.
Está tan dentro de nuestro sistema general
de reorganizacion espaiíola ver á. un marqués
y distinguido hombre de armas cooperando y
enalteeiendo la produccion nacional, que no
podemos escasear frases de elogio á este aristócrata, verdaderamente digno de sus títulos.
Advirtamos que ha residido mucho tiempo en
Inglaterra. Al contacto de aquellas costumbres
activas y útiles, un gran carácter no puede
ménos de sentirse inclinado á importar en su
país hábitos de trabajo, seriedad y rectitud.
Tal ha hecho el sefior marqués de Murrieta. Su
posesion de Logrofío (Higay) es una verdadera escuela de agricultura; allí hace experiencias y procura, por todos los medios posibles,
nuevos productos á la explotacion nacional.
Por último, nos consta que el móvil del lucro
no influye en su conducta, aunque pudiera legítimamente influir. Gasta más que le producen sus deseos de ser útil al país. Recomendamos, pues, este modelo á la mayor parte de los
aristócratas y acaudalados de Espaf'ía, que ni
siquiera saben circular su riqueza.
En el Centro Militar continúa el Sr. Buesa
sus notabilísimas conferencias sobre el Código

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL
cargo desempef!.ó hasta Diciembre de 1862, en que
se le otorgó el grado de comandante por la gracia
general, y habiéndose comenzado la dificil campana
de Cuba, cambió espontáneamente el profesorado
por el peligroso puesto de los campos de batalla.
Organizó en cuatro dias una pequei'la fuerza de
voluntarios, que movilizó bajo el nombre de «primera guerrilla volante,)) y se dirigió inmediatamente
con ella á las Villas Orientales, donde se sostuvo con
ligeros combates, siempre victoriosos, á la cabeza
de aquel puñado de ciudadanos guerrilleros, base y
ejemplo de esa institucion que tantos dias de gloria
ha sabido conquistarse en aquella ruda campaña.
Con dicha fuerza, y á veces otras á sus órdenes, •
concurrió el capitan Cassola á multitud de operaciones, combates y diarios hechos de armas, difíciles de enumerar, tanto en las Villas como en el Camagüey, obteniendo sucesivamente en recompensa,
por la accion de las Mercedes y otras en Mayo
de 1869, el empleo de comandante; por el victorioso
combate de Santa Gertrudis, el 30 de Setiembre del
mismo ario, el grado de te11iente coronel; por el buen
resultado en las operaciones que practicó contra los
La que con el tema ,Fuerza y derecho&gt;
el sábado 29 de Noviembre el comandante de issurrectos en Sancti-Spiritus desde Enero á Junio
ingenieros D. Castor Amí, proporcionó á su de 1810, el grado de coronel; por la accion de
Clueco y brillante mérito obtenido en el combate
autor una entusiasta ovacion del numeroso que sostuvo como jefP- en Meloncitos el 2 de Julio
público que acudió á oirla, atraído por la ven- de 1870, la placa roja del Mérito militar; y por últi~
tajosa reputacion alcanzada en análogas ma- mo, establecida á su iniciativa y bajo su inmediato
mando la línea de vanguardia de la llamada Trocha
nifestaciones por este jefe distinguido.
No fué ménos notable la qmi, con el tema de Moron al Júcaro, obtuvo el empleo de teniente
coronel, como recompensa al result¡,.do de las ope,América,, pronunció el sábado último el se- raciones que practicó en dicha línea desde Enero á
fíor D. Héctor Varela, representante de la Re- Junio de 1871; pero habiendo enfermado gravepública Argentina en esta corte. El Castelar mente en aquel rudo y peligroso servicio, regresó á
americano estuvo á la altura de su envidiable España en Setiembre del mismo año.
Apénas mejorado de su grave enfermedad en Sereputacion, y desde las primeras frases arrebatiembre de 1872, fué destinado al regimiento de
tó al auditorio, cuyo entusiasmo se manifestó Cantabria, y eoviadtf en Diciembre al Norte á coro·
en repetidas salvas de aplausos. Terminado el batir las primeras partidas carlistas que se alzaban
acto, tuvimos el gm1to de estrechar la mano en armas; cúpole al teniente coronel Cassola la
del Sr. V arela, felicitándole pot· su triunfo, y suerte de sostener con buen éxito, en 29 de dicho
por el que acaba de conseguir venciendo una mes, el primer combate en el puente de Lacunza
(:-iavarra), y propuesto por su distinguido comporgravísima enfermedad, que puso en peligro su tamiento, obtuvo en recompensa el empleo de corovida.
nel, con el que concurrió á otros hechos de armas,
hasta que enfermó nuevamente en Mayo de 1873.
Disfrutando licencia en Madrid y fundándose el
Excmo. Sr. Teniente General
Gobierno en las especiales dotes de aptitud del coDON MANUEL CASSOLA FERNANDEZ,
ronel Cassola, le encargó de las comisiones de direcDirector general de Artillerla,
tor del Parque de Artillería de Madrid y vocal de la
Continuando la tarea que voluntariamente nos Junta organizatllra del ejército, y obligad.o á acephemos impuesto, trazamos hoy, á grandes rasgos, tar dichos cargos por las difíciles circunstancias
la biografía de uno de los generales mas jóvenes que atravesaba entónces el ejército y el país, obtuvo
de nuestro ejército, y que sin embargo ha sabido por sus laboriosos trabajos en dicha junta la placa
adquirirse un brillante renombre en su Estado Ma- blanca del :\lérito militar, hasta que confiándosele
en Setiembre del mismo año el mando del regiyor general.
El actual director de Artillería nació en Ilellin miento de Galicia, marchó con él á sitiar á los cantonales de Cartagena, concurriendo á varios hechos
(Albacete) el 27 de Agosto de 1838. Fué admitido
como cadete en 20 de Diciembre de 1852 en el cole- de armas y á todas las operaciones del sitio hasta
gio de infantería de Toledo, y ascendió á subtenien- la rendicion de la plaza en 13 de Enero de 1814.
Con dicho cuerpo pasó inmediatamente á operar
te, reglamentariamente, en 25 de Junio de 1856,
concurriendo á los combates del 16, 17 y 18 de Julio á Catalm1a contra los carlistas, y necesitando redel mismo año, sostenidos en la corte, por los que fuerzos el ejército del Norte, se incorporó á éste á
obtuvo la cruz de San Fernando de primera clase. los pocos dias, tomando inmediatamente parte en
el sitio y ocupacion de Laguardia; asistió el 11 de
Ascendió á teniente, por antigüedad, el 25 de
Agosto de 1857, é iniciada en Méjico la íntervencion Febrero á la accion de Onton, con que se inauguraarmada europea, fué destinado al ejército de Cuba, ron las sangrientas operaciones sobre Somorrostro;
á su instancia, para formar parte de la division del . concurrió al combate de l\lonte-Monta110 el 25 del
mismo mes, formando durante él parte de las trogeneral Prim en 1862.
Pasó despues á la isla de Santo Domingo, donde pas encargadas de restablecer el combate y conteasistió al ataque y ocupacion de Santiago de los Ca- ner á los carlistas en sus líneas; asistió con su regiballeros, á la retirada de Puerto-Plata, á los comba- miento al ataque de la posicion de Cortes, en el ala
tes librados para ocupar á San Cristóbal, Baní y derecha del ejército, el dia 25 de Marzo, y el 26 y 21
Azúa, y á las demas operaciones de la division Gán- ocupó distintos puntos en el centro de la línea que
dara; al asalto, ocupacion y defensa de Monte-Cristi atacaba á Pucheta, Murrieta y San Pedro Abanto,
y hechos de armas de sus inmediaciones y á otra quedando despues al frente de estas posiciones,
serie de funciones de guerra ocurridas en aquella apoyando á la artillería de ataque más avanzada Y
mortífera campaña de dos aílos, donde obtuvo por obteniendo por recompensa de estos servicios el
recompensa de sus servicios, sucesivamente, el empleo de brigadier.
El 29 de Abril siguiente desalojó al enemigo, con
grado decapitan y la efectividad del mismo empleo.
Efectuada la evacuacion de la isla, fué elegido el el regimiento de Galicia, del caserío de l\lontellano,
capitan Cassola profesor de geometría y topografía y facilitadas las comunicaciones entre los cuerpos
de la Academia de la Habana en Junio de 1865, cuyo de ejército del marqués del Duero y duque de la

penal militar, ante una concurrencia distinguida, que presta sefíalada atencion á los razonamientos del orador, cuya facilidad de palabra
es, por cierto, extraordinaria.
Sabe el Sr. Buesa, ilustradísimo y antiguo
jurisconsulto, unir con acierto lo útil á lo agradable, de modo que el interes durante sus discursos no decae un momento, y al levantarse
la sesion, el auditorio se admira de lo rápidamente que el tiempo ha trascurrido, y toma
el propósito de no faltar á la conferencia inmediata.
Esto hace el mejor elogio del distinguido
profesor de derecho militar, á quien, al felicitarle, debemos hacer presente nuestro testimonio de reconocimiento por las útiles lecciones que nos proporciona en sus conferencias.

46

Torre, concurrió con su division á atacar durante la
noche y ocupar las posiciones de Triano y Galdames_, que decidieron la rápida retirada del ejército
carltsta en l.º de IIIayo, quedando librada Bilbao.
Reorganizado aquel ejército, fué el brigadier Cassola nombrado jefe de la primera brigada en la division de Vizcaya, y con una columna de mil infantes cruzó cautelosamente las líneas enemigas, logrando. sorprender á su retaguardia al pueblo de
:\fungu1a y coger unos rehenes, sosteniendo al regreso un victorioso combate entre Grbe y Lejina el 9
de Julio de 1874.
Obtuvo despues el mando de la segunda brigada
de la misma division encargada de fortificar y de.., fender la parte baja de la ria de Bilbao hasta Portugal~t~; y para completar su línea por ambas orillas,
dec1d10 ocupar el pueblo de .A.lgorta, lo que consiguió
merced á un ligero y rapido ataque por sorpresa al
amanecer del 21 del mismo mes.
Continuó en el mismo mando tomando parte activa y dirigiendo los hechos de armas de Nocedal y
Monte Curendi los días 28 y 29 de Setiembre, y al
combate de Berango el 27 de Octubre siguiente,
como otros varios de ménos importancia.
Nombrado por estos dias gobernador militar de
Astúrias, dejó de tomar posesion por haber obtenido el mando de la brigada de operaciones de Guadalajara, y poco despues el de toda la division encargada de cubrirá la corte y operar contra las facciones del Centro por los límites de Castilla la Nueva, donde sostuvo diferentes encuentros, así como
los combates del Campillo de Alto-Buey y Huélamo
(Cuenca), ocurridos respectivamente el 13 y 20 de
Enero de 1875, y por los que obtuvo la cruz roja de
tercera clase del Mérito mílitar.
Destinado en 28 de Mayo del mismo año á mandar una brigada del ejército del Centro, concurrió
á varios hechos de armas, á la accion de la Muela de
Chert, á otras operaciones a~iliares del sitio y
rendicion de Cantavieja, por cuyos servicios se le
concedió la gran cruz roja del Mérito militar.
Pasó inmediatamente el rio Ebro, en persecucion
de las facciones del Centro refugiadas en Catalufl.a,
donde sostuvo las acciones de Sanahuja, Montanicell, Torá, Ardevol y Tremp, logrando cooperar decisivamente á la destruccion de dichas facciones y
extincion completa de las del Principado, obteniendo en recompensa de estos servicios el empleo de
mariscal de campo.
Formando ya parte del ejército de la derecha,
pasó con su brigada á Navarra, ocupó á Oteiza y
Monte-Esquinza, continuamente ho~ilizados por los
carlistas, hasta que, nombrado comandante general de la division de Vizcaya en Enero de 1876, se
dirigió á la plaza de Bilbao á tomar el mando.
Seguidamente operó en combinacion con el cuerpo de ejército que debía apoderarse de Valmaseda,
á cuyo buen éxito contribuyó atacando y ocupando
las posiciones de Santa Agueda, para facilitar así la
reunion en Bilbao de todo el ejército de la izquierda y retirada de las facciones á la línea del rio
Deva.
En cuanto esta maniobra tuvo lugar, avanzó con
el ejército hacia dicha línea, y recibió la mision de
sostener las comunicaciones de éste, que libraba la
batalla de Elgueta, ocupándose miéntras en perseguir y deshacer las partidas carlistas que quedaban
en Vizcaya á retaguardia del ejército, lo que consiguió en el corto plazo de ocho dias, y por cuyos servicios obtuvo las gracias de Real órden.
Terminada la guerra en Es pafia, fué destinado en
Abril de 1876 á mandar la cuarta division del ejército de Castilla la Nueva, cuyo puesto abandonó por
continuar la lucha en la isla de Cuba, que tomaba
alarmantes proporciones, y destinado á. aquel ejército en 9 de Octubre del mismo afio, partió para
América, tomando posesion el 15 de Noviembre siguiente de la comandancia general de las Villas
occidentales que se le había confiado.
Emprendió sin descanso las nuevas operaciones
con arreglo al plan general de campana, y obtenidas positivas ventajas sobre el enemigo, que casi
desapareció en aquel territorio, se le confirió en
Abril de 1877 el mando civil y militar del departa-

mento Central de aquella isla, de que tomó posesion
con los nuevos refuerzos de tropas que se pusieron
á sus órdenes.
Imposible sería expresar, en los reducidos límites
de una biografia, la cantidad de trabajo personal é
intelectual que allí se vió obligado á desarrollar el
general Cassola, porque sería preciso comenzar por
describir el deplorable estado en que se encontraba
aquel territorio, asiento ordinario de la cámara y
gobierno rebeldes, y centro principal de toda la insurreccion cubana.
Practicados por él mismo los primeros reconocimientos armados sobre el campo de operaciones,
visto el estado ruinoso de los poquísimos pueblos y
aldeas que habian librado al furor del enemigo;
apreciada la situacion moral y material de éste, y
la necesidad de proceder con método para contrariar sus propósitos, se ocupó en organizar la guerra, á la vez que ordenaba una activa persecucion y
echaba las bases de la futura reconstruccion de
aquel asolado territori0.
·ªnas tropas sostenían victoriosos combates, otras
abi\_-tn v1as de comunicacion, las más construían
carr}pamentos militares que habían de trasformarse
despues en ricos poblados, donde las gentes que
diariamente ofrecían su sumision al legitimo Gobierno, hallaban trabajo, proteccion y justicia, y
así, atraídos los rebeldes, unos espontáneamente,
otros por el esfuerzo de las armas y muchos por la
.generosa y frater~al conducta de las tropas y autoridades, llegó el mes de Noviembre, quedando sólo
en el campo insurrecto los hombres más comprometidos por sus antecedentes ~ por el espíritu de
. una falsa dignidad.
En esta fecha, habiendo logrado el general Cassola
que la mayoría de los rebeldes, con sus jefes ya
muy disminuidos, se reconcentraran en una zona
determinada, dirigió personalmente una operacion
general que dió por resultado, á los quince dias de
numerosos y pequel'\os combates, el que, convencidos aquéllos de la inutilidad de sus desesperados
esfuerzos, pidieran una tregua ó suspension de hostilidades, precursora de la paz general que tan
hábilmente supo conquistar el general I\Iartinez
Campos.
El Gobierno de S. l\L, accediendo á lo propuesto
por este caudillo, premió los servicios del general
Cassola confiriéndole su actual empleo de teniente
general en 9 de lilayo de 1878, en el cual regresó á la
Península.
Por fin, la anhelada paz en todos los dominios españoles permitió á este distinguido soldado dedicarse al restablecimiento de su salud y al cuidado
de sus inteseses, tan abandonados por largo tiempo,
invertido exclusivamente en el servicio de la patria.
La opinion pública, sin embargo, marcaba un límite muy corto á este descanso, señalándole para
puestos de importancia, y efectivamente, al regreso del general Martinez Campos y su inmediata subida al poder en I\Iarzo de 1819, fué nombrado el
general Cassola capitan general de Granada, cuyo
destino pasó á, desempenar inmediatamente. Pero
tanto los amigos de su país natal cuanto los de la
provincia de Murcia, donde ordinariamente residía,
conocedores del talento, instruccion y extraorJinarias dotes de carácter del general, y comprendiendo los servicios que en la esfera política podía prestar á la nacion, le eligieron diputado por Cartagena
·en Junio siguiente, obligándole á dimitir su cargo
incompatible con aqnella represcntacion. El ministro de la Guerra no quiso, sin embargo, privar al
ejército de la utilidad que podían reportarle los trabajos del inteligente y práctico general Cassola, y le
nombró vocal de la Junta superior consultiva de
Guerra, destino que desempel'ló con la dignidad y
acierto que acostumbra hasta la caída del Gabinete
l\Jartinez Campos en Diciembre de 1879.
Opuesta la índole de este periódico á o.cuparse de
los l-lechos políticos de los individuos del ejército,
no hemos de seguirle en este terreno; pero sí podemos manifestar que elevándose desde el primer
momento sobre la política menuda y considerando
conveniente al país la union de todos los elementos

623
de la oposicion liberal para formar un gran partido
que as gurase la libre alternativa en el poder de
las fuerzas monárquicas, dedicó á este noble ideal
toda su inteligente y enérgica voluntad, atribuyéndosele con fundamento una parte no pequel'\a en la
realizacion de este hecho, que produjo la subida al
poder del ministerio Sagasta. Por eso, sin duda,
desde el primer momento la opinion pública, que
nunca se engaña respecto al verdadero mérito, le
designó para los primeros puestos, tanto en la Península corno en Ultramar. Razones, sin embargo,
de delicadeza, alegadas con la sinceridad y confianza
que forman la base de su amistad, consiguieron se
le dejase en su pasividad militar, asintiendo solamente á la reeleccion como diputado con que le
honró el mismo distrito.
Los tristes acontecimientos de Agosto de 1883 le
obligaron, no obstante, á aceptar el puesto de director general de Artillería, cvn que en aquellos momentos fué favorecido por S. M. el Rey, y del cual
tomó posesion en 12 del mismo mes.
El singular aprecio que le dispensa el arma que
dirige es una demostracion muy elocuente de los
brillantes servicios que al país y al ejército viene
prestando desde que desempel'\a el cargo. Su inteligencia y enérgica actividad están deiicadas constantemente al aumento y mejora del material que
hoy existe, al artillado de las plazas y costas, y á la
preparacion, en el más breve plazo posible, de todos
los elementos de defensa compatibles con el estado
de penuria del Tesoro, que es su más ferviente anhelo y la mision que se considera llamado á cumplir en su destino. A esta idea, fija de una manera
tenaz é insistente en su irnaginacion, obedece la reciente y detenida visita que ha practicado á la
grandiosa fábrica de Trubia, el conocimiento que en
ella ha adquirido de sus condiciones y elementos
tan susceptibles de mejora, la consiguiente propuesta hecha y aprobada para establecer en ella la
fabricacion de aceros, que tan beneficiosos resultados ha de dar en el porvenir, y la inspeccion de las
plazas y establecimientos de Astúrias y Galicia, que
continúa en el resto de España, para saber de un
modo positivo é indudable todo lo que puede exigirse á nuestra industria militar, y los elementos que
faltan y con que es indispensable ayudar á nuestro
brillante cuerpo de Artillería para que pueda llevar
á cabo su honroso cometido.
Digno de alabanza es el general Cassola, que así
dedica toda su poderosa iniciativa y todos sus talentos al engrandecimiento de la patria, la cual
paga sus constantes desvelos con la consideracion y
el afecto que no escatima á aquellos de sus hijos
que de tal modo la enaltecen.
Por nuestra parte, le dedicarnos este pequeMhomenaje de nuestro respeto y cariño.
0

SOCIEDAD FARMACÉUTICO-ESPAÑOLA
Sabido es el preferente interes que merecen á.
nuestra publicacion todo lo que al desarrollo y progreso de nuestra patria se refiere.
Hay en España muchas cosas buenas desconocidas,
y por esto muchas veces se nos juzga equivocadamente.
La Sociedad Farmacéutico-española es una de
ellas. Dedicada á la fabricacion de productos químicos y farmacéuticos, viene hace af\os prestando
verdaderos servicios á tan importante ramo de
nuestra industria.
Los grandes laboratorios montados con arreglo á.
las últimas exigencias de la ciencia, su importantísimo capital social (500.000 duros) y la importancia de los directores, hacen de la Sociedad que nos
ocupa una de las pruebas más palmarias de lo que
puede conseguirse con la asociacion de capitales.
El capital social está dividido en acciones, que
poseen más de mil asociados, todos farmacéuticos.
Su mision principal es fabricar todos los productos farmacéuticos conocidos y proporcionarlos á los
asociados con notable ventaja en los precios respecto de los mercados nacionales y extranjeros.
Ademas, lo que de los laboratorios de la Sociedad
sale, lleva la garantía de una esmeradísima é inte-

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624

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626
ligente elaboracion, y de que en su confeccion se
han empleado la¡¡ primeras materias más escogi&lt;las y mejor analizadas.
Precisamente el dia .iO de Noviembre se verificó
en Barcelona la junta anual de accionistas, que demostró el estado floreciente de la Sociedad. Segun
tenemos entendido, los beneficios del año actual se
elevaron al 20 por 100 líquido sobre el capital desembolsado.
Como asunto que interesa, hemos de volver sobre
él, cerrando estos apuntes con indicar á nuestros
abonados que el único camino para que en la industria puedan hacerse milagros, es la cooperacion de
capitales y de esfuerzos.
Nuestros grabados dan exacta idea de los edificios
que ocupa la Sociedad Farmacéutico-española en
Barcelona, qae es donde tiene su domicilio social.

MANIOBRAS MILITARES EN VITORIA
Publicamos hoy con este epígrafe un caprichoso
dibujo, hecho con unos exactos y originales apuntes
de los Sres. D. Francisco Cortés y D. Enrique de
!rabien, que han sido ampliados y artísticamente
combinados por Lagarde.
En la época actual, siempre que lo permite la inclemencia del tiempo, las inmediaciones de la capital de Alava ofrecen durante el trascurso del dia
uu aspecto animadísimo, por la concurrencia de las
tropas de todas armas que asisten á sus ejercicios
doctrinales.
El comandante en jefe del cuerpo de ejército del
Norte, capitan general D. Arsenio Martinez de Campos, dedica á estas prácticas una atencion que no
hay términos bastantes con que encarecer. Intérprete fiel de las ideas que hoy mueven las palancas
de la opinion en todos los ejércitos europeos, el general Campos deja el cuidado de los detalles á sus
inferiores inmediatos, y se reserva la alta inspeccion, como cumple á su jerarquía, sin cohibir atribuciones de nadie, y permitiendo á cada cual moverse dentro de la esfera que le es propia. El bizarro
y jóven brigadier D. Narciso Fuentes, jefe de Estado Mayor general, secunda con su reconocida inteligencia y el exquisito tacto que le distingue, las
órdenes del comandante en jefe, ejecutándose las
maniobras de los seis batallones que constituyen la
brigada de Vanguardia, bajo su exclusiva direccion.
En este asunto hánse inspirado nuestros corresponsales los Sres. Cortés é Irabien para bosquejar
los apuntes parciales que forman la composicion.
Las pintorescas riberas del Zadorra, en las inmediaciones de las aldeas de Arriaga y Yurre, fueron
teatro los dias 11, 12 y 13 del pasado Xoviembre de
un simulacro de combate, llevado á cabo por la brigada de que se hace mencion, y sus distintos episodios son los que en el dibujo se apuntan.
El 11 tuvo lugar, á presencia del Comandante en
jefe, un ensayo preparatorio del combate moderno,
á cuyo efecto la brigada atravesó el Zadorra por el
puente tl.e Ynrre, que, destruido en la última guerra civil, ha sido ligeramente habilitado con posterioridad: episodio á que se da bastante preferencia
en la composicion, y que es~á discretamente representado. El dial2, á causa de una neblina pertinaz,
hubo de suspenderse el simulacro proyectaüo, que
se verificó en el siguiente, siempre bajo la direccion del brigadier Fuentes. En este dia los seis batallones, efectuada una marcha de precaucion, simularon un ataque á las alturas de Arriaga, de que
se posesionaron, regresando á Vit,iria despues de
una retirada escalonada, que se ejecutó con brillantez.
Tanto estos episodios como otros detalles accesorios, se encuentr m tratados en el dibujo con la
gracia y originalidad con que saben hacerlo artistas como los que han puesto mano en esta composicion.
Bajo el punto de vista militar, las prácticas á que
nos referimos nos satisfacen cumplidamente, porque las consideramos como un estudio de verdadera

utilidad y aplicacion en el campo de batalla, y como
nosotros, las aprecian cuantos dan alguna atencion
á estos trabajos y saben juzgarlos desapasionadamente, haciéndose superiores á la rutina, que aún
cuenta entre nosotros numerosos prosélitos. El brigadier D. Narciso Fuentes es un militar á lamoderna, en la acepcion más pura de esta frase·. Instruido y constante en el estudio, hállase al corriente de todos los adelantos del arte, y pertenece al
corto número de los que no dan su aprobacion á un
punto científico ó artístico sin haberlo examinado
previamente con serena imparcialidad. Su carácter,
firme y graciable á la vez, su esmerada educacion,
y muy particularmente la belleza de sus sentimientos, le hacen ser objeto de grandes simpatías,
y á la vez le preparan un brillante porvenir. Júzguese por estas dotes, que imparcialmente anotatamos, el partido que habrá podido obtener este
acreditado jefe de las excelentes tropas puestas
bajo su direccion, y de la brillante y entusiasta oficialidad que las manda.
Nuestra felicitacion alcanza, en primer término"1
al ilustre caudillo que manda en jefe el cuelpo d ·
ejército del Norte; al triunfador de Cataluña y d;
Navarra, al pacificador de Cuba, complaciéndonos
sobremanera el verle hoy en uno de esos puestos
que siempre ambicionó su alma honrada y generosa, porque lo mantienen en contacto con el soldado,
á quien tantas veces supo dirigir al combate y al
triunfo, apartándolo de las luchas de la política, en
que los más grandes caractéres se empañan con el
aliento de las ruines pasiones que en su mefítica
atmósfera nacen y prosperan, á despecho de la moral y del buen sentido.

TÁNGER.-VISTA DEL SOCO DE ABAJO
Tánger, la Tinge ó Tinges de los romanos, ó
Tandja de los marroquíes, es quizás la ciudad más
importante de aquel imperio, é indudablemente la
más conocida de los españoles.
Su posicion á la entrada occidental del estrecho
calpense, aumenta su valor á los ojos de las naciones
de Europa, y la hace ser objeto de su codicia; su
comercio es bastante considerable, porque allí afluyen las mercancías de exportacion é importacion de
las ciudades del interior; y la residencia en ella de
los ministros plenipotenciarios extranjeros le da una
apariencia de corte oriental, de que carecen la misma Marruecos, capital en el nombre, y Fez y Mequinez, puntos en que á temporadas habita el Sultan.
El Soco de Abajo, cuya vista representa nuestro
grabado de la pág. 625, es la calle más importante de
la ciudad. En ella se hallan establecidas las tiendas
y comercios, y por consecuencia la afluencia de gentes es grande, ofreciendo á los ojos del observador
un originaHsimo cuadro, abundante de luz, movimiento y colores, en que pueden fácilmente estudiarse las costumbres y el modo de ser de esas razas semi-bárbaras que vegetan á las puertas del
mundo civilizado.
La preferencia que damos á todos los asuntos de
Africa nos impulsa á publicar este grabado, como
lo iremos haciendo con otros que poseemos, y que
representan vistas de diferentes ciudades del imperio marroquí. El lisonjero éxito obtenido por el señor
Bonelli en el rio de Oro, ha venido á confirmarnos
en nuestra opinion respecto á la conveniencia de
una política de propaganda activa, que determine
un plan completo de desenvolvimiento colonial en
la costa africana. Establecida, como dijimos en nuestro número anterior, una factoría en la que flota el
pabellon español, respetado por las tribus ribereñas, nuestro compañero ha dado por terminada esta
parte de su mision, y se halla de regreso en Canarias. Su aptitud para este linaje de empresas queda
públicamente acreditada, y es de esperar que sus
esfuerzos no se malogren, cuando lo principal está
hecho. Si el interes, que es un móvil poderoso en
todos los países y sociedades, no fuera suficiente en
nosotros á sacarnos de la inercia en que vivimoshabrá que pensar en que, por decoro al ménos, es,

627

LA ILUSTRACION NACIONAL
tamos obligados á no desistir del camino emprendido, y en que, áun dado que fuéramos incapaces
de toda accion reivindicadora en política exterior,
tenemos el deber de aparentar todo lo contrario,
siquiera sea por instinto de vida y de conservacion.
No nos extendemos en hacer una descripcion de
la ciudad de Tánger, por lo mismo que es tan conocida, y porque la abundancia de originales nos lo
impide, teniendo que dejar en cartera algunas noticias interesantes del viaje del Sr. Bonelli, que acabamos de recibir en el momento de entrar en máquina
este número.

LA MARCHA DE LOS RESERVISTAS
El grabado que publicamos con este epígrafe es
un expresivo y gracioso cróquis debido al lápiz del
notable dibujante francés M. G. Julien.
Es el escenario una parte del boulevard llfontmartre de París, con sus soberbias construcciones y
magníficos establecimientos, y en el centro de la
ancha via se descubre compacto grupo de hombres
que avanza en incorrecta formacion entre dos filas
de oficiales é individuos de tropa del ejército, dirigiéndose hacia una de las estaciones del ferro-carril,
donde los aguarda el tren que va á conducirlos á
'os puntos en que se hallan acantonados sus regimientos.
El servicio militar obligatorio confunde en la!l
filas al jóven aristócrata con el obrero; la blusa
marcha junto al elegante redingot, y el sombrero
de copa al lado del gorro del campesino. i\luy pronto el capote militar sustituirá á todas estas prendas, y entónces la igualdad será más completa, desapareciendo el contraste.
Ciertamente que ninguno de los reservistas manifiesta ir muy contento; pero es porque se trata de
acudir sólo á las maniobras otoñales que duran
treinta dias, y que para el que no está acostumbrado á la fatiga militar, constituyen un purgatorio. Si
esa masa marchara á buscar al enemigo en la frontera, el dibujante, fiel á la verdad, hubiera dado
otra expresion á tan melancólicas figuras, inspirándose en el entusiasmo por la patria, que en estas
razas meridionales no se extingue ni se amengua
jamas, aunque la imaginacion exaltada se extravíe
con las hipótesis más atrevidas ó con las teorías
más irrealizables.

GU)iRRA DEL SUDAN
Nuestros lectores saber.. ya que uno de los objetos principales que ha llevado á Egigto el general
inglés 'IVolseley, es el de salvar á Gordon, cercado
en Jartum por las huestes del Mahdi: entre los medios que está empleando para conseguir este resultado, uno es el hacer subir á lo largo del Nilo una
escuadrilla con tropas y municiones.
Las dificultades mayores consisten en salvar las
cataratas que en el Nilo se presentan, y en particular la segunda, por lo rápido que es el salto que la
forma y la gran cantidad de rocas que erizan las
orillas; la dificultad, sin embargo, se ha vencido
del modo que nuestros lectores pueden ver en el
grabado de la pág. 629. En la proa del bote se amarraron tres fuertes cables; dos de ellos iban á ambas
orillas, y el tercero daba la vuelta por la roca que
se ve á la izquierda, y tomando la direccion del rio
ao-ua abajo, servia para retener al bote en caso de
r~tura de los otros, á cuyo fin lo sostenían veinticinco é treinta hombres que figuran en primer término en el grabado: tirando de los otros dos se obtenía la subida del bote, á cuya proa iba un encargado de dirigir la operacion, á la vez que varios individuos á popa cuidaban del timon.
De que la traccion por los cables se efectuara
paulatinamente y con las precauciones debidas,
cuidaba un ingeniero inglés, colocado en lo alto del
cerro de la izquierda, trasmitiendo sus señales por
banderolas.
La operacion se facilitó grandemente por un, paso
ó desviacion de 2.4.80 yardas que construyo lord

Charles Beresford, y que tambien está indicado en
el dibujo.
Los indígenas que tripulaban las barcas no quisieron exponerse á los peligros de la operacion, y
huyeron. La operacion continuó despues, y lord
Wolseley se manifestó altamente satisfecho al presenciar el paso del primer bote que salvó la catarata.

CIENCIAS Y SUS APLICACIONES

•

El comisario de guerra D. Julio Vinyas ha inventado un generador de gas, del que existe un bonito
modelo en la direccion general de Administracion
Militar: es de reducidas dimensiones: produce durante un dia más de 100 metros cúbicos de gas, cuyo número puede duplicar con sólo el aumento de
un horno por demás sencillo, sin aumentar otro
aparato alguno para la purificacion, toda vez que
los que constan en el generador sencillo, bastan para
la produccion de dos hornos.
La produccion que ofrece el generador es equivalente á una cantidad de gas de carbon cinco
veces mayor, puesto que es ésta la proporcion de
consumo que existe entre ambos gases, segun ensayos fotométricos practicados por la junta que
nombró el general Salamanca para que emitiera
dictámen acerca de las ventajas de este alumbrado.
Por las explicaciones hechas, referentes al sistema de fabricacion, el funcionamiento es todo lo sencillo que puede ser, y ~o ofrece peligro su manejo.
Las primeras materias destinadas á la produccion de este gas son los hidrocarburos de especial
preparacion, enriquecidos de parafina y que contiene mucho carbono, base de toda buena luz; estos
aceites son destilados á 800 grados de temperatura
en retorta cerrada, y están privados de esencias
de gasolina, que son volátiles y peligrosas. El empleo de estos aceites, tanto en la destilacion como
para su trasporte, almacenamiento y trasvaso,
no ofrece peligro alguno, y pueden compararse al
aceite vegetal.
Por el dictámen de la comision científica y administrativa vemos el considerable número de ventajas que ofrece este nuevo alumbrado: entre ellas
resaltan la de que la luz de este gas es blanca, sin
c,mtener los rayos del espectro solar que perjudican la vista: es ademas muy fija, en razon á que la
densidad de este gas es mucho mayor que la del de
carbono; no deja percibir olores fulfurosos y empireumáticos: la combustion es completa en el mechero, y no impurifica el aire en las habitaciones.
Responde este alumbrado á las necesidades más
exigentes.
Este alumbrado es propio para el casco de poblaciones, centros fabriles, establecimientos públicos,
y lo obtendrán mucho más económico que otro alumbrado.
Es condicion propia de este gas el no ser condensable bajo frios intensos y altas presiones; por esta
condicion puede ser comprimido en recipientes con
los que es suministrado á domicilio, sin exposicion
alguna, y conservando su poder luminoso.
Su uso facilita economía en la canalizacion de los
edificios, y en los calibres de los contadores, no produciendo obstrucciones en las tuberías, ni alterando los colores ni los metales, por¡su completa pureza.
En vista de las ventajas económicas de este alumbrado, y de ser inofensivos los productos de la co~bustion, el director general de Administracion J\hlitar Excmo. Sr. D. J\Ianuel Salamanca, acoge este
proy,ecto para el alumbrado de los hospitales militares y cuarteles, y en su consecuencia trata de proponer al señor ministro de la Guerra la instalacion
de un generador en los hospitales militares de esta
capital y de Barcelona, logrando con esta mejora
sustituir el defectuoso sistema de alumbrado que
hoy se halla establecido.
Tenemos entendido que son ya varias las construcciones de fábricas de gas que el Sr. Vinyas tiene encargadas por varios particulares; de tanta
más fácil explotacion, cuanto dicho señor puede fa-

cilitar la primera materia, á precio reducidísimo,
siendo el único explotador de las minas que mayor
rendimiento en aceite dan.

z.

EXPOSICION ARTÍSTICO-LITERARIA
Los que en España hayan intentado realizar algo
por sus propios esfuerzos, sin contar para nada con
el apoyo oficial, esos podrán comprender lo que significa, vale y representa el alarde de iniciativa de
que acaba de dar muestras la Sociedad de Escrito•
res y Artistas, dando cima al pensamiento de una
Exposicion Artístico-Literaria, que concibió D. José
Castillo Soriano, secretario de aquélla, que acogieron :'iuñez de Arce, Galdo y otras eminencias, y
á la que han dado forma práctica todos y cada uno
de los individuos de la Sociedad citada.
En el edificio destinado á Escuelas, y que legara
á Madrid el insigne patricio D. Lúcas Aguirre, tuvo
l~g.ar hace pocos dias el acto solemne de inaugurar
t 'li nottble concurso, asistienclo el Rey en persona,
q )'•en en correctas frases expresó cuánto valían y
significaban en los pueblos modernos esas expresiones púbFcas de la nueva cultura, y del adelanto
de las ciencias y de las artes.
L.\ lLCS'fR \CION i'Í.\CIO:-i.lL, que por su índole especial tiene que andar algo retrasada en dar cuenta
de tales acontecimientos, envía desde luégo su más
sincero aplauso y su incondicional adhesion á los
que concibieron la idea y á los que la han realizado.
Todos se han hecho acreedores á la estimacion pública, ya que á sus esfuerzos se debe el que España
celebre en estos momentos su primera Exposicion
artistico-literaria.
Prometiendo dedicarla preferente atencion en n(1mer,)s sucesivos, vamos por hoy á limitarnos á dar
cuenta á nuestros abonados de la impresion general que en nosotros ha causado la rápida visita hecha á. las catorce salas ó secciones que abarca la Exposicion.

La sala 11.ª la ocupa el Depósito de la Guerra.
Cartas, planos, libros y documentos curiosos dan
á esta seccion una importancia grande. Las láminas
y vistas panorámicas destinadas á figurar en la
Historia de lo, gu,erra cioil, que se está escribiendo,
son por demas notables, y prueban la gran cultura
científica de nuestro cuerpo de Estado )Iayor.
La sala 6.ª representa la redaccion de un pfriódico, de la que se han hecho muchos y merecidos
elogios. Xo hemos de añadir ni una palabra nosotros, sino para unir nuestro aplauso al general tri·
butado á los instal~.dores.
De la 6.ª vamos á pasará la l.ª.
En esta sala se encuentra una soberbia coleccion
de porcelanas u.e la Moncloa, las instalaciones de
La flustraciM Espaiiolti y la de L1 Ir.r:sTR.\CIOX N1CIO);AL, la del editor Zozaya, pianos de :'\avas, lade
Peña y Go1)i, que es por &lt;lemas originalisima, y otras
muchas más que, cuando llegue la ocasion, estudiaremos detenidamente.
Nuestra instalacion ha merecido generales aplausos, y no hemos de escasear la gratitud á los que
nos los prodigan. LA ILusTR.\CION NACIONAL ha respondido con entusiasmo al llamamiento hecho por
los iniciadores de este certámen, y hecho un esfuerzo para no decaer en el concepto conquistado ante
nuestros fayorecedores, á quienes muy especialmente dedicamos nuestros sacrificios.
Resumiendo: la Exposicion artistico-Jiteraria es
digna por todos conceptos de Espa11a y de la Sociedad iniciadora, y merece ser visitada por todos los
amantes de nuestra regeneracion y progreso.
J. M.S.

EL CENTENARIO DEL MARQUES DE SANTA CRUl
DE MARCENADO

Desde que nuestro querido amigo D. Luis \'idart,
ese incansable y entusiasta investigador de nuestras olvidadas glorias, se dirigió en el mes de Junio
Xo es posible que ordenemos nuestras ideas, ni
último al Director de esta publicacion pidiéndole su
en estos momentos intentamos hacer una crítica de
concurso para solemnizar dignamente el segundo
nada de lo que hemos visto. Estatuas, y cuadros, y
centenario del nacimiento del insigne autor de las
bronces, colecciones y máquinas, grabad(ls, objetos
Rej!,exio11es illílitm·es, la idea acogida cariñosamente
raros, libros y aparatos, todo ha pasado ante nuesen estas columnas y patrocinada despues por el
tra vista rápidamente.
señor marqués de San Roman, tomó cuerpo y adqui
En pintura, ha llamado nuestra atencion la sarió rápido desarrollo, hallándose hoy en vísperas
la 8. a, que han dado en denominar sala de Hernan
de ser cumplidamente realizada.
dez, aunque ni ~s propietario rti autor de todas las
El centenario se celebrará el 19 del actual, con
obras allí expuestas. No obstante, son en su mayor
seriedad y con esplendidez al mismo tiempo, como
parte suyas; y como por otro lado Hernandez cons- conviene á la memoria del esclarecido patricio, y
tituye en esto una especialidad, de aquí lajustifica- como corresponde al ejército que se honra á si pro•
cion del titulo de la sala.
pio enalteciendo á quien supo legarle una obra que
La sala Hernandez encierra las obras más notaes en primer término un código del honor y de lo,
bles que en pintura ofrece la Exposicion. Alli se deberes militares.
admiran ((Una gitana,ii de Sala {Emilio); cuadros,
Los festejos acordados hasta ahora son:
acuarelas ó bocetos de Plasencia, Pradilla, Villegas,
Una funcion religiosa en la basílica de Atocha,ála
Carbonero, Luna, Aranda, Araujo, Jl!uñoz, Beruete,
que serán invitadas SS. l\DI. y AA. En la explanada
Ferriz, Estéban, Seiquer, y, en fin, de la crc¡¡¡c de
en que se alza el templo, todas las músicas militanuestros artistas. Merece capítulo especial y aparte res de la guarnicion tocarán, reunidas, la marcha
el estudio de la sala Hernandez.
de El Profeta.
La ,escultura tiene digna representacion en este
Una gran parada.
concurso. El escultor Gandarias, que ocupa la salina velada literaria-musical en el teatro Real. En
la 9.n, ha realizado una instalacion maravillosa. Cua·
ella recibir.in sus premios los autores de trabajos
dros y dibujos antiguos de excepcional mérito; ro- que hayan merecido esta distincion.
pas, armas, muebles y objetos curiosos sirven como
Otras veladas se celebrarán en el Centro )lilitar,
de marco al cuadro que de la escultura nos ofrece Ateneo y Casino de Asturianos.
aquel reputado artista.
Se acuñará una medalla conmemorativa, cuyo
((La Fortunali es, á nuestro juicio, la obra más diseño ha hecho el Sr. Rodriguez Tejero, y por últinotable de la sala 9.ª y del Sr. Gandarias. Es una mo, se reimprimirán los once tomos de la~ ReJfe:ri()estatua de -yeso, de líneas tan correctas, de propor- ,ies Jl/ilitares.
ciones tan justas y de aspecto tan artístico, que no
Todos estos festejos se distribuirán en dos días;
dudamos llamará poderosamente la atencion de terminando en el último la solemnidad con una
todos. Tambien son notables «La victoria de Bailémi gran retreta, en que tomarán parte todas las ban-

y ((La Agricultura)&gt;,

La sala 12. ª• destinada al arte teatral, ha dado
ocasion á los Sres. Busato y Viñas nara ofrecer una
notable coleccion de objetos , ropas y muebles,
que, siendo todos al arte escénico pertenecientes,
constituyen una verdadera riqueza histórico-artistica.

das y músicas de la guarnicion.
LA ILUSTRAC!ON NACIONAL contribuirá á esta manifestacion de respeto á la memoria del primer tra·
tadista español, publicando el próximo número exclusivamente consagrado al suceso, y en sus columnas figurarán las firmas de distinguidos escritores,
y trabajos de sobresaliente mérito y grabados alusivos á la vida del marqués de Santa Cruz.

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LA ILUSTRACION NACIONAL

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LA ILUSTRACION NACIONAL

El Excmo. Sr. D. Emilio Terreros, capitan general de Castilla la Vieja, ha demostrado la mayor solicitud en obsequio de esta solemnidad, ofreciendo
Sll entusiasta é incondicional concurso. Este ejemplo, que no nos cansaremos de encarecer, por lo
mismo que sabemos apreciarlo, encontrará seguramente imitadores en los sefiores capitanes generales de los demas distritos; tantomás, cuanto que,
sin desembolso de importancia, es posible asociarse
á este gran regocijo de la milicia española. Los jefes
de cuerpo podrán facilitar su accion haciendo que
se mejore aquellos dias el rancho de la tropa y secundanio la iniciativa de las autoridades si éstas
disponen paradas, simulacros, retretas ú otros actos
de índole análoga.
.Mucho puede hacerse, y esperamos que se haga
bastante, porque el brillo de la solemnidad redundará indudablemente en prestigio del ejército.

CAUTIVERIOS
Cautivo de tu hermosura
Quedé tan sólo con verte,
Y ansioso de poseerte,
Te idolatré con locura.
Logrando asi mi ventura,
Colmar creí mi ambicion;
.Mas es tal tu condicion,
Que aún mayor dicha recibo
Hoy que te adoro cautivo
Sólo de tu corazon.
CAYETA:-(0 UE ,\LVE,\R.

TEATROS

CORAZON DE HOMBRE
Ufl.\ll.\ DE :-iO\'O Y COLSON

¡Qué dificil es encontrar unanimidad de pareceres
en las críticas de una obra dramática!
¡Cuántos puntos de vista, cuántas diversas opiniones surgen naturalmente al apreciar las tendencias, la forma, los caractéres!
Y si la obra pone sobre el tapete conflictos de las
!~yes sociales, y si el autor no encierra su pensamiento en moldes y formularios santificados por la
tradicion; si, rebelándose contra la rutina, sube á
las cimas pidiendo luz y aire que renueve la viciada
atmósfera donde viYe estaciouario y raquítico el
arte dramáticQ, entónces la polémica toma todos los
caractéres de empeñada batalla, y los defensores del
pasado cierran en espesa falange con los adalides
del porvenir.
Los primeros son muchos y obstinados; los segunuos pocos, aunque animosos, y el éxito de hoy es
dudoso para los apóstoles de las nuevas ideas, porque éstas sólo consiguen su triunfo despues de
largos martirologios.
Presentarse hoy en el teatro con una obra en prosa, es un rasgo de valor heróico.
El público, educado en la insoportable canturía
del consonante, está tan acostumbrado á las sandeces líricas de; cristalfoo arroy11elo y las sonrisas
del cielo, que cuando no recibe una pedrea de ripios
y de tonterías, cree que le han estafado.
Y en estas condiciones, arrojar el metro y la rima
el que compone versos tan hermosos como los de la
Odo á Elcano, hacer pedazos los clichés donde están los ídolos del público, lanzar al teatro pasiones,
movimientos y voces humanas, en vez de convulsiones ficticias y exageraciones ridículas, es
desafiar la tempestad. Pero Novo y Colson es un valeroso marino que ha luchado con los elementos;
y con la rudeza propia de la profesion, conociendo
lo temerario de su empeño, ha dicho: «Ahí teneis
la veruad tal como la siento. El problema moral
y el problema social presentados en toda su palpitante realidad, sin octavas, ni décimas, ni vidrios
de colores. Las gentes de nuestros dias con su len-

guaje natural, con sus pasiones, con sus dudas, con
sus flaquezas.&gt;)
Y ante este rasgo de sinceridad, ¿cómo hemos de
negarle un ruidoso aplauso? Sí; ese es el teatro contemporáneo, tal como nos los han hecho sofiar Victoriano Sardou y Dumas, tal como Echegaray lo concibió en su obra inmortal Locura ó santidad; pero
Echegaray retrocedió hacia el público, y nosotros
gritaremos con todos nuestros pulmones á Novo y
Colson: «¡Adelante!i&gt;
La vida se hace en prosa, y en prosa ha de retratarse. Quédense los versos para hacer hablar á los
figurones de trapo del drama histórico ó de la leyenda mitológica; el drama de costumbres contemporáneas, al adornarse con esos acartonados primores, pierde atractivo, flexibilidad y vida.
Pero la dificultad de la prosa dramática es grande. Del verso ya se conoce la factura y el encaje,
pero la prosa dramática está por formar: de esta
tela tersa y flexible al mismo tiempo, sólo se encuentran trozos y retazos esparcidos en las páginI
de nuestros hablistas.
11'
.·
¿Cómo se trasplantan las frases usuales al teat .. ?
¿Qué es lo que se puede tomar del lenguaje corriente? ¿Dónde empieza y dónde terminan esos linderos de lo natural y lo lícito? ¿Cómo el arte ha de
trasfigurar lo trivial, como se recogen esas oscilaciones del sentimiento que se traducen en un gesto,
en una mirada? Esto es una obra difícil; es conde•
nar á gigantes á que tejan con sus hercúleos dedos
una labor finísima; y así es que en nuestro teatro
se ha acometido la empresa, pero la victoria aguarda aún las sienes del vencedor.
No obstante el brioso y plausible esfuerzo de
Novo y Colson, la prosa de Corazon, de kombl'c, aunque castiza, natural y correcta, no reune todas las
condiciones teóricas de la prosa requeridas en el
drama de costumbres.
La comedia tiene su modelo en .Moratin, el drama
romántico en Tamayo; pero el drama de costumbres
espera aún su prototipo, pues Locura ó Santidad, que
como construccion dramática es una joya inapreciable, itiene en sus diálogos arcaísmo y entonaciones
muy vibrantes, que no se ajustan á las exigencias
de la prosa dramática. Prosa de dificil confeccion,
sencilla y severa, usual y culta, maleable y vibrante, corta y expresiva, superficial y profunda á la
vez.
Al acometer Novo y Colson en Corazo1i de hombre
el ensayo de este nuevo molde literario, merece por
este solo hecho las felicitaciones de la critica.
Esto es lo que en justicia tenemos que decir en
cuanto á la envoltura de la obra.
Respecto al engranaje dramáticJ, creemos que
hay lógica, sencillez y movimiento de pasiones suficientes á mantener al püblico en anhelante expectacion. El más exigente no puede pedir otra cosa á
una produccion dramática.
Y entramos en lo que se llama la tendencia, á cuyo extremo se concede, equivocadamente á nuestro
juicio, la mayor importancia.
¡,Qué es la tendencia? ¿Se cree acaso que porque
en el teatro se pongan de relieve esas grandes fatalidades que envenenan una existencia, habrá por
esto más mujeres culpables?
¿Son ya todas las leyes inmejorables y todos los
Códigos infalibles?
¿No cabe discutir en mesurada forma, y respetando toda clase de conveniencias, acerca del medio de
arrancar á la desgracia víctimas inocentes, y trabajar por ese ideal sublime de la felicidad humana?
Parodiando la frase célebre de Stuart Mili, podemos decir: si la gran mayoría de los hombres hubiese de vivir siempre corno hoy, con conciencia
clara de la injusticia que sufre y de los bienes que
otros disfrutan, muchas veces sin merecerlos; si
tal estado de cosas hubiera de durar siempre, no
merecería la pena de ocuparse de nada que hiciera
relacion á los destinos del linaje humano.
Abundamos en la~ opiniones de ese pensador insigne; y siendo el teatro uno de los primeros elementos de regeneracíon y progreso, allí d~ben llevarse cuantos problemas agitan la vida de las sociedades modernas.

Las notas salientes de Corazo1i de hombl'e son dos
víctimas azotadas por una fatalidad, contra la que
en vano se revuelven.
Gonzalo, herido por¡la traicion de una esposa infame, vive en soledad triste y angustiosa, hasta que
un rayo de felicidad penetra en las tinieblas de su
existencia. Una mujer sencilla y virtuosa lo atrae
á la dicha, enseñándole las deliciosas lontananzas
de un nuevo hogar, de una familia carínosa y honrada; pero las puertas de ese hogar y de esa familia
están cerradas por un imposible. La esposa infiel
vive, y vive al parecer dichosa, insultando á sus
víctimas.
Hé aqui el poema de dolor, presentado con nove- •
dad y con valentía.
El argumento, semejante al de El Gran Galeoto,
con reminiscencias de El Nudo Gordiano, tiene notas
propias, toques vigorosos y originalisimos.
Cuando aparece la mujer culpable, «¡huye! le
dice Gonzalo á la niña inocente: la desvergüenza
asoma.,
Al encontrarse luégo ambas mujeres por un azar,
la palabra ¡i1i/a1nc! salta de los labios de Blanca,
que es todo candor, como una avispa oprimida entre el capullo de una rosa. El beso de la misma
Blanca, estampado como un rayo &amp;obre la frente de
Gonzalo, el amante imposible, es todo un poema
compendiado en una exhalacion y en todas sus revelaciones y desarrollos; los afectos se manifiestan
con arranques naturales y human1&gt;s.
La escena, al principio violenta, luégo patética
y dulce, de Gonzalo y Alfredo, su amigo íntimo, y
rival en el amor de Blanca, está magistralmente
trazada.
Se11alaremos como defectos la demasiada Telocidad en las escenas del primer acto; el barco parece
que cruza las olas agitado por el huracan. En el
segundo la nave se desliza majestuosa y gallarda,
con todas las velas desplegadas. Este acto es de
una estructura irreprochable. En el tercero vuelve á picarse la mar, el timon no rige bien, el
barco va entre escollos un largo trecho, la carta
de Roma, desgraciadamente, llega á su destino
{cuando tantas se pierden); y á nuestro entender,
todo lo que dice la carta sería de más efecto extractado entre las frases vivas de un diálogo; pero las
escenas últimas, por su concisicn y naturalidad, salvan la obra, y al caer el telon una sal vade aplausos
saluda al autor dramático.
Nosotros le saludamos· tambien c:m efusion y con
cariño, y le volvemos á decir: «¡Adelante!))

o

En la representacion de esta obra no es posible
regatear elogios á la señora Tubau.
Ha caracterizado admirablemente su papel de
niña candorosa, confusa, delicada y amante.
No habíamos visto nunca en la escena española
tanta propiedad. Esta actriz no ha llegado en ninguna otra obra, como en ésta, al dominio de sus excepcionales facultades. La primera revelacion de su
amor á Gonzalo está matizada con unas inflexionesde voz tan delicadas, y da á su acento y á sus ademanes tanta ternura y sencillez, que el público queda subyugado y convencido.
Xo creemos que pueda hacerse más, y enviamos
con orgullo este sincero aplauso á una actriz española.
Vico, muy bien; pero el demasiado celo de sus
apasionados puede perjudicarle, y este exceso de
celo motivó en la noche del estreno del drama una
delicada. protesta del público.
Catalina y los damas actores dicen discretamente
sus papeles, todos difíciles, porque siendo importantes en el desarrollo de las situaciones, no tienen
instantes ni ocasion de lucimiento.
La niña que embellece el cuadro escénico, contará apénas tres años; y aunque no habla en escena,
arranca lágrimas á los ojos de todas las madres.
Es una criatura monísima. El autor ha logrado
por lo ménos que su drama tenga ángel; que en
lenguaje alegórico, quiere decir tanto como tener
fortuna.
'

A. Z.

Tmp. de 11, Rublños, plaza de la

p~,, ?1 ll&amp;drld,

MADRID

NÚMERO EXTRAORDINARIO

"

. -~-": ·.. --: ~ __ -: .. , . --::a":: : :

-

ÍAUTISMO
DEL

-- - -=-- .-:- . :E: " ~

.";='-=-- -;

MARQUÉS DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO

,Digo yo, Antonio 1ope:z: de Trenes, cura de Santa
Marina de Veiga, cómo en veintiuno de Diciembre de
mil seiscientos ochenta y cuatro, bauticé un niño
llamado ALVARO, JO.SÉ, .AN'fONIO,~GN.A.GIO,:cuyo nacimiento
fué en die:z: y nueve de dicho mes, hijo legítimo de
D. Juan Antonio Navia Osario y de Doña Jacinta Antonia Vigil de la Rua, sus padres. Fueron padrinos
D. Alvaro de Navia y Arango y Doña .Ana de Castrillon,
viuda que fué de D. F. de Trenes, vecino de Moías,
y contrajeron el parentesco espiritnal~_por . haber tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo
que manda el Manual Romano; y¡por ser] verdad, lo
firmo en dicho dia.-.António 1ope:z:}de Trenes.,

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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 46, Diciembre 10</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA ILUSTRACION NACIONAL

El Excmo. Sr. D. Emilio Terreros, capitan general de Castilla la Vieja, ha demostrado la mayor solicitud en obsequio de esta solemnidad, ofreciendo
Sll entusiasta é incondicional concurso. Este ejemplo, que no nos cansaremos de encarecer, por lo
mismo que sabemos apreciarlo, encontrará seguramente imitadores en los sefiores capitanes generales de los demas distritos; tantomás, cuanto que,
sin desembolso de importancia, es posible asociarse
á este gran regocijo de la milicia española. Los jefes
de cuerpo podrán facilitar su accion haciendo que
se mejore aquellos dias el rancho de la tropa y secundanio la iniciativa de las autoridades si éstas
disponen paradas, simulacros, retretas ú otros actos
de índole análoga.
.Mucho puede hacerse, y esperamos que se haga
bastante, porque el brillo de la solemnidad redundará indudablemente en prestigio del ejército.

CAUTIVERIOS
Cautivo de tu hermosura
Quedé tan sólo con verte,
Y ansioso de poseerte,
Te idolatré con locura.
Logrando asi mi ventura,
Colmar creí mi ambicion;
.Mas es tal tu condicion,
Que aún mayor dicha recibo
Hoy que te adoro cautivo
Sólo de tu corazon.
CAYETA:-(0 UE ,\LVE,\R.

TEATROS

CORAZON DE HOMBRE
Ufl.\ll.\ DE :-iO\'O Y COLSON

¡Qué dificil es encontrar unanimidad de pareceres
en las críticas de una obra dramática!
¡Cuántos puntos de vista, cuántas diversas opiniones surgen naturalmente al apreciar las tendencias, la forma, los caractéres!
Y si la obra pone sobre el tapete conflictos de las
!~yes sociales, y si el autor no encierra su pensamiento en moldes y formularios santificados por la
tradicion; si, rebelándose contra la rutina, sube á
las cimas pidiendo luz y aire que renueve la viciada
atmósfera donde viYe estaciouario y raquítico el
arte dramáticQ, entónces la polémica toma todos los
caractéres de empeñada batalla, y los defensores del
pasado cierran en espesa falange con los adalides
del porvenir.
Los primeros son muchos y obstinados; los segunuos pocos, aunque animosos, y el éxito de hoy es
dudoso para los apóstoles de las nuevas ideas, porque éstas sólo consiguen su triunfo despues de
largos martirologios.
Presentarse hoy en el teatro con una obra en prosa, es un rasgo de valor heróico.
El público, educado en la insoportable canturía
del consonante, está tan acostumbrado á las sandeces líricas de; cristalfoo arroy11elo y las sonrisas
del cielo, que cuando no recibe una pedrea de ripios
y de tonterías, cree que le han estafado.
Y en estas condiciones, arrojar el metro y la rima
el que compone versos tan hermosos como los de la
Odo á Elcano, hacer pedazos los clichés donde están los ídolos del público, lanzar al teatro pasiones,
movimientos y voces humanas, en vez de convulsiones ficticias y exageraciones ridículas, es
desafiar la tempestad. Pero Novo y Colson es un valeroso marino que ha luchado con los elementos;
y con la rudeza propia de la profesion, conociendo
lo temerario de su empeño, ha dicho: «Ahí teneis
la veruad tal como la siento. El problema moral
y el problema social presentados en toda su palpitante realidad, sin octavas, ni décimas, ni vidrios
de colores. Las gentes de nuestros dias con su len-

guaje natural, con sus pasiones, con sus dudas, con
sus flaquezas.&gt;)
Y ante este rasgo de sinceridad, ¿cómo hemos de
negarle un ruidoso aplauso? Sí; ese es el teatro contemporáneo, tal como nos los han hecho sofiar Victoriano Sardou y Dumas, tal como Echegaray lo concibió en su obra inmortal Locura ó santidad; pero
Echegaray retrocedió hacia el público, y nosotros
gritaremos con todos nuestros pulmones á Novo y
Colson: «¡Adelante!i&gt;
La vida se hace en prosa, y en prosa ha de retratarse. Quédense los versos para hacer hablar á los
figurones de trapo del drama histórico ó de la leyenda mitológica; el drama de costumbres contemporáneas, al adornarse con esos acartonados primores, pierde atractivo, flexibilidad y vida.
Pero la dificultad de la prosa dramática es grande. Del verso ya se conoce la factura y el encaje,
pero la prosa dramática está por formar: de esta
tela tersa y flexible al mismo tiempo, sólo se encuentran trozos y retazos esparcidos en las páginI
de nuestros hablistas.
11'
.·
¿Cómo se trasplantan las frases usuales al teat .. ?
¿Qué es lo que se puede tomar del lenguaje corriente? ¿Dónde empieza y dónde terminan esos linderos de lo natural y lo lícito? ¿Cómo el arte ha de
trasfigurar lo trivial, como se recogen esas oscilaciones del sentimiento que se traducen en un gesto,
en una mirada? Esto es una obra difícil; es conde•
nar á gigantes á que tejan con sus hercúleos dedos
una labor finísima; y así es que en nuestro teatro
se ha acometido la empresa, pero la victoria aguarda aún las sienes del vencedor.
No obstante el brioso y plausible esfuerzo de
Novo y Colson, la prosa de Corazon, de kombl'c, aunque castiza, natural y correcta, no reune todas las
condiciones teóricas de la prosa requeridas en el
drama de costumbres.
La comedia tiene su modelo en .Moratin, el drama
romántico en Tamayo; pero el drama de costumbres
espera aún su prototipo, pues Locura ó Santidad, que
como construccion dramática es una joya inapreciable, itiene en sus diálogos arcaísmo y entonaciones
muy vibrantes, que no se ajustan á las exigencias
de la prosa dramática. Prosa de dificil confeccion,
sencilla y severa, usual y culta, maleable y vibrante, corta y expresiva, superficial y profunda á la
vez.
Al acometer Novo y Colson en Corazo1i de hombre
el ensayo de este nuevo molde literario, merece por
este solo hecho las felicitaciones de la critica.
Esto es lo que en justicia tenemos que decir en
cuanto á la envoltura de la obra.
Respecto al engranaje dramáticJ, creemos que
hay lógica, sencillez y movimiento de pasiones suficientes á mantener al püblico en anhelante expectacion. El más exigente no puede pedir otra cosa á
una produccion dramática.
Y entramos en lo que se llama la tendencia, á cuyo extremo se concede, equivocadamente á nuestro
juicio, la mayor importancia.
¡,Qué es la tendencia? ¿Se cree acaso que porque
en el teatro se pongan de relieve esas grandes fatalidades que envenenan una existencia, habrá por
esto más mujeres culpables?
¿Son ya todas las leyes inmejorables y todos los
Códigos infalibles?
¿No cabe discutir en mesurada forma, y respetando toda clase de conveniencias, acerca del medio de
arrancar á la desgracia víctimas inocentes, y trabajar por ese ideal sublime de la felicidad humana?
Parodiando la frase célebre de Stuart Mili, podemos decir: si la gran mayoría de los hombres hubiese de vivir siempre corno hoy, con conciencia
clara de la injusticia que sufre y de los bienes que
otros disfrutan, muchas veces sin merecerlos; si
tal estado de cosas hubiera de durar siempre, no
merecería la pena de ocuparse de nada que hiciera
relacion á los destinos del linaje humano.
Abundamos en la~ opiniones de ese pensador insigne; y siendo el teatro uno de los primeros elementos de regeneracíon y progreso, allí d~ben llevarse cuantos problemas agitan la vida de las sociedades modernas.

Las notas salientes de Corazo1i de hombl'e son dos
víctimas azotadas por una fatalidad, contra la que
en vano se revuelven.
Gonzalo, herido por¡la traicion de una esposa infame, vive en soledad triste y angustiosa, hasta que
un rayo de felicidad penetra en las tinieblas de su
existencia. Una mujer sencilla y virtuosa lo atrae
á la dicha, enseñándole las deliciosas lontananzas
de un nuevo hogar, de una familia carínosa y honrada; pero las puertas de ese hogar y de esa familia
están cerradas por un imposible. La esposa infiel
vive, y vive al parecer dichosa, insultando á sus
víctimas.
Hé aqui el poema de dolor, presentado con nove- •
dad y con valentía.
El argumento, semejante al de El Gran Galeoto,
con reminiscencias de El Nudo Gordiano, tiene notas
propias, toques vigorosos y originalisimos.
Cuando aparece la mujer culpable, «¡huye! le
dice Gonzalo á la niña inocente: la desvergüenza
asoma.,
Al encontrarse luégo ambas mujeres por un azar,
la palabra ¡i1i/a1nc! salta de los labios de Blanca,
que es todo candor, como una avispa oprimida entre el capullo de una rosa. El beso de la misma
Blanca, estampado como un rayo &amp;obre la frente de
Gonzalo, el amante imposible, es todo un poema
compendiado en una exhalacion y en todas sus revelaciones y desarrollos; los afectos se manifiestan
con arranques naturales y human1&gt;s.
La escena, al principio violenta, luégo patética
y dulce, de Gonzalo y Alfredo, su amigo íntimo, y
rival en el amor de Blanca, está magistralmente
trazada.
Se11alaremos como defectos la demasiada Telocidad en las escenas del primer acto; el barco parece
que cruza las olas agitado por el huracan. En el
segundo la nave se desliza majestuosa y gallarda,
con todas las velas desplegadas. Este acto es de
una estructura irreprochable. En el tercero vuelve á picarse la mar, el timon no rige bien, el
barco va entre escollos un largo trecho, la carta
de Roma, desgraciadamente, llega á su destino
{cuando tantas se pierden); y á nuestro entender,
todo lo que dice la carta sería de más efecto extractado entre las frases vivas de un diálogo; pero las
escenas últimas, por su concisicn y naturalidad, salvan la obra, y al caer el telon una sal vade aplausos
saluda al autor dramático.
Nosotros le saludamos· tambien c:m efusion y con
cariño, y le volvemos á decir: «¡Adelante!))

o

En la representacion de esta obra no es posible
regatear elogios á la señora Tubau.
Ha caracterizado admirablemente su papel de
niña candorosa, confusa, delicada y amante.
No habíamos visto nunca en la escena española
tanta propiedad. Esta actriz no ha llegado en ninguna otra obra, como en ésta, al dominio de sus excepcionales facultades. La primera revelacion de su
amor á Gonzalo está matizada con unas inflexionesde voz tan delicadas, y da á su acento y á sus ademanes tanta ternura y sencillez, que el público queda subyugado y convencido.
Xo creemos que pueda hacerse más, y enviamos
con orgullo este sincero aplauso á una actriz española.
Vico, muy bien; pero el demasiado celo de sus
apasionados puede perjudicarle, y este exceso de
celo motivó en la noche del estreno del drama una
delicada. protesta del público.
Catalina y los damas actores dicen discretamente
sus papeles, todos difíciles, porque siendo importantes en el desarrollo de las situaciones, no tienen
instantes ni ocasion de lucimiento.
La niña que embellece el cuadro escénico, contará apénas tres años; y aunque no habla en escena,
arranca lágrimas á los ojos de todas las madres.
Es una criatura monísima. El autor ha logrado
por lo ménos que su drama tenga ángel; que en
lenguaje alegórico, quiere decir tanto como tener
fortuna.
'

A. Z.

Tmp. de 11, Rublños, plaza de la

p~,, ?1 ll&amp;drld,

MADRID

NÚMERO EXTRAORDINARIO

"

. -~-": ·.. --: ~ __ -: .. , . --::a":: : :

-

ÍAUTISMO
DEL

-- - -=-- .-:- . :E: " ~

.";='-=-- -;

MARQUÉS DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO

,Digo yo, Antonio 1ope:z: de Trenes, cura de Santa
Marina de Veiga, cómo en veintiuno de Diciembre de
mil seiscientos ochenta y cuatro, bauticé un niño
llamado ALVARO, JO.SÉ, .AN'fONIO,~GN.A.GIO,:cuyo nacimiento
fué en die:z: y nueve de dicho mes, hijo legítimo de
D. Juan Antonio Navia Osario y de Doña Jacinta Antonia Vigil de la Rua, sus padres. Fueron padrinos
D. Alvaro de Navia y Arango y Doña .Ana de Castrillon,
viuda que fué de D. F. de Trenes, vecino de Moías,
y contrajeron el parentesco espiritnal~_por . haber tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo
que manda el Manual Romano; y¡por ser] verdad, lo
firmo en dicho dia.-.António 1ope:z:}de Trenes.,

�LA ILUSTRACION NACIONAL
f.;'f''-------ll,11.;t.S'e.t.,,...11'11_ _ _ _ _~-=--

i

:············································· el

- : ~ 19 de Diciembre de 1884.

&gt;«-

·············································=!EX
r..,

l!,!J

CRÓNICA DE1 GENTENARIO

D. Pedro Novo y Colson.

Excmo. Sr. D. Francisco Serrano, Duque de la Torre.
Capitan General.

Teniente de Navío.

Excmo. Sr. D. ',Juan de la Pezuela y Ceba/los, Conde de Cheste.

E%cmo. Sr. D. Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca.
Coronel de Artillería.

Capita1t General y Director de la Academia Espaí!ola.

D. Ignacio Salinas.

Excmo. Sr. D. Eduardo Fenzandez San Roman, Marqués
de San Roman, Presidente de la Junta Directiva del Centenario. , ,
Tenimte General.

Coronel de Estado A-fayor.
0

Excmo. Sr. D. Antonio Ros de Ola?1,o,Marqués de Guad-el-Gelú.

D.lrturo Cotare/o y Valenzuela.
C. ·onel Teniente Coronel de Inválidos.

. Leopoldo Cano y Masas.

Tenimtt General.

Cormel, Teniente Coronel de Estado Mayor.

Excmo. Sr. D. ',José Ignacio Eclzavarría, Marqués de Fuentejiel.
Teniente General.

D. Honorato de Saleta.

Excmo. Sr. D. Manuel Pavía y Rodriguez de Alburquerque.

Coronel Teniente Coronel de Ingenieros.

Teniente General.

D. Angel Rodríguez Tejero.

Excmo. Sr. D. José Lopez Dominguez.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Teniente General.

D. Cástor Amí.

Excmo. Sr. D. ',José de Reina y Frias, Conde de Oricain.

Teniente Coronel, Comandante de Ingenieros.

Teniente General.

D. Cárlos de Barutell y Yandiola.

Excmo. Sr. D. ',Juan Martinez Plowes.

Teniente Coronel de Infantería.

Teniente Gmeral.

D. ',José Ignacio Chacon.

Excmo. Sr. D . Pedro Ruiz Dana.

Tenimte Coronel, Comandante de Estado Mayor.

D. ',Jacinto Hermúa.

Teniente General.

Comisario de Guerra.

Excmo. Sr. D. Manuel Salamanca y Negrete.

]). Pedro Hernandez Raimundo.

Teniente General.

Coronel, Comandante de Infantería.

Excmo. Sr. D. ',José Gomez Arteche.
Mariscal de Campo.

D. Eugenio de la Iglesia.

Excmo. Sr. D. ',Juan Guillén Buzaran.

Coronel, Comandante de la Guardia civil.

D. Federico de Madariaga y Suarez.

Mariscal de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de In/antería.

E.-ccmo. Sr. D. Antonio Daban y Ramirez de Arel/ano.

D. Emilio Prieto y Villareal.

Marista! de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de Caóallería,

E.-ccmo. Sr. D. Pedro de la Llave y la Llave.
Mariscal de Campo.

D. Arturo Zancada y Conclzi'llos.

. Excmo. Sr. D. Eduardo Bennudez Reyna.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Mariscal de Campo.

D. Angel Altolagtúrre.

Excmo. Sr. D. Tomás de Reina y Reina.

Oficial primero de Administrac¡¡on Militar.

Mariscal de Campo.

D. Ricardo Caruncho y Crosa.

Excmo. Sr. D. ',Juan Nepomuceno Servert.

Teniente Coronel, Capitan de Caóallerla.

.Afariscal de Campo.

D. Cárlos Cano .

Excmo. Sr. D. Angel Alvarez Araujo.

Comandante, Capitan de Artillería,

•

La circunstancia de salir á luz este número el 19
de Diciembre, contribuyendo su aparicion á dar algun realce á la festividad que celebramos en este
• día, impídenos dar cuenta de las veladas, certámenes y &lt;lemas actos que se realizan en estos momentos en honor del insigne marqués de Santa Cruz de
.Marcenado al cumplirse el segundo centenario de
su nacimiento.
La idea expuesta por el Sr. D. Luis Vidart, hace
seis meses, en las columnas de nuestra modesta
Revista, y por nosotros acogida espontánea y desinteresadamente, ha dado sus frutos en manifestacion
gallarda, que así l1onra la memoria del sabio tratadist~ y valeroso guerrero que dió su vida por la
patria, _como enaltece al ejército esp~nol y á las clases sociales que, respondiendo á la entusiasta excitacion hecha en nombre de una gloria nacional, acudieron á ofrecer su concurso, dando calor y vida al
pensamiento, y facilitando medios, sin los cuales las
más bellas teorías no logran verse traducidas á la
práctica.
La adhesion del Centro ~lilitar á este pensamiento
y la aprobacion del senor marqués de San Roman:
tan pronto como le fué .:omunicado por los seflores
Vidart y director de LA Iu.:STRACION NACIONAL, fué
la ~rimera garantía del éxito; La envidiable reputac1on que en la república de las letras goza este
distinguido general, sus condiciones de carácter
y el práctico conocimiento que posee de la sociedad en que vive, prestaron á la idea un poderoso
concurso.
•
Aceptada por él la presidencia de la Comision organizadora del Centenario, desde el mismo momento emprendióse una activa é inteligente propaganda, excitóse el entusiasmo en las clases llamadas por su representacion social á dar sombra y
proteccion á estas manifestaciones; congregó el
general San Romanen su 'domicilio á las personas
que, impulsadas por su amor á las letras y á las
glorias militares, se habían adherido á este pensamiento, y cuando contó ya con suficiente número
de adeptos, dispuso celebrar una i¡ran reunion en
el Ateneo Científico Literario de .Madrid, cuyo local
cedió galantemente esta sociedad; y de aquella junta, salió elegida la directiva del Centenario, organizándose inm€diatamcnte en la siguiente forma:

Brigadier.

D. Manuel Diaz y Rodriguez.

Excmo. Sr. D. Gregorio ',Jimenez Palacios.

Teniente Coronel, Capitan de Infantería.

Iunta Direotiva del Centenario del Marqvés de Santa Cruz.

D. Nemesio Lagarde.

PRESIDENCIA

Brigadier.

1 1

Excmo. Sr. D. Miguel de Goicoechea y Jurado.

Capitan de Ingenieros.

Brigadier.

Sr. D. Domingo Ortiz de Pinedo.

Excmo. Sr. D. Federz'co Ochando.

Oficial primero de Administracion Militar.

D. ',Juan de Madariaga.

Brigadier.

Excmo. Sr. D. Ramon de Campoamor.
Excmo. Sr. D. Manuel Pedregal y Cañedo.
D. Luis Vidart.
Coronel Comandante de Artillería, retirado.

D. Manuel Zarazaga.
Capita11 de Ingenieros.

D. Cándido Ruiz Martinez.
D. Miguel Carrasco Labadía.
Capitan Teniente de Caballería.

D. Emilz'o Bonelli y Hernando.
Capitan, Alférez áe Infantería.

AmtNTOS .\ LA PRESIDENCIA.-D. Jofé Navia-Osorio
marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Excelentísimo Sr. D. J\Ianuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque.-Eicmo. Sr. Teniente general D. Tomás
O'Ryan.--Sr. D. Luis Vidart.-Sr. D. Arturo Zancada.
SECRET.\RIO GENERAL.-8r. D. Ignacio Salinas.
SECRET.\RIOS.-Sr. D. Cayetano de Alvear.-Sei'lor
D. Emilio Bonelli.
SECRETARIO ACCIDENTAL.-Sr. D. Leoncio .Mas.

D. Alfonso Orda.x.
Teniente, Alfénz de Infantería.

Sr. D. Antonio García Bruna.
.

D. Francisco ',Javier de Salas y Rodríguez.
Cllpitan de Navío.

Capitan de Infantería de .Marina.

Teniente de Estado Mayor.

D. Emilio Ferrari.
D. Adolfo Llanos y Alcaráz.
D. ',José 11faría Serrate.
D. ',José de Siles.
D. F élfr Badil/o.
D. Antonio de Caula.
D. Cesáreo Fenzandez Duro.
Cttpitan de Navlo.

1 1

PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general marqués de San Roman.

Empleado áel Mi,iisterio de la Guerra.

Un soldado.

COMISIONES
Comision Económica.
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José de Reina, conde de Oricain.
V1CEPRESIDENTEs.-Excmo. Sr. D. J\Ianuel Pedregal.-Excmo. Sr. D. Pedro Lallave, Mariscal de
campo.

VoCALEs.-Excmo. Sr. Brigadier D. Manuel Fernandez Ibarra.-Excmo. Sr. Brigadier D. Angel Alvarez de Araujo.-Excmo. Sr. Brigadier D. José
Santelices.-Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernandez Duro. -Sr. D. Francisco Capdepon.- Sr. D. Adolfo Carrasco.-Sr. D. Julian Suarez Inclán.-Sr. D. Leoncio
Mas.-Sr. D. José Centaflo.-Sr. D. Luis García Mar-·
tin.-Sr. D. Castor Ami.
SECRETARIO.-Sr. D. RamonLamas y Navia•Osorio.

COMISION DE FESTEJOS
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José Lopez Dominguez.
VICEPRESIDEt\TES.-Excmo. Sr. General D. Eduardo Bermudez Reina.-Excmo. Sr. D. Emilio Arrieta.
VocALES.-Excmo. Sr. Brigadier D. Victoriano
Atmeller.-Excmo. Sr. D. Joaquín Maldona&lt;io Macanaz.-Excmo. Sr. D. Francisco Asenjo Barbieri.-SeD. Gaspar Lambea.-Sr. D. Juan de Mesa.-Señ~\D. ' edro Novo y Colson.-Sr. D. Manuel Eulate.-Sr. D. Angel Tejero.-Sr. D. José Ignacio Chacon.-Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. Presidente de la Gran Peña.-Sr. D. José Fernandez
Bremon.

11c¡

SECRET.rnro.-Sr. D. Emilio Prieto.

COMISION DE MONUMENTO
Y OBRAS

LlTERARIAS

PRESIDE:-.TE.-Excmo. Sr. D. Manuel Becerra.
YICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Pedro
Lallave.-Excmo. Sr. General D. Angel Rodríguez
Quijano.-Excmo. Sr. General D. José Coello Quesada.
VoCALES. - Sr. D. Arturo Cotarelo.-Sr. D. Ramiro
de Bruna.-Sr. D. Leopoldo Cano.-Sr. D. Augusto
Suarez Figueroa.-Sr. D. Angel Rodríguez Tejero.Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. D. Eugenio
Laiglesia.-Sr. D. Pedro Hernandez Raimundo.
SECRETARIO.-D. Federico Avilés.

COMISION DE INVITACIONES
PRESIDENTES.-Excmo. Sr. Teniente general don
Antonio Ros de Olano.-Excmo. Sr. Teniente general D. Pedro Ruiz Dana.
VICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Cárlos
Ibai'lez.-Excmo. Sr. General D. Juan Guillen Buzarán.
VOCALES.-Excmo. Sr. D. Martiniano Moreno.-Se•
i'lor D. Manuel Eulate.-Sr. D. Augusto Suarez de
Figueroa.-Sr. D Federico Jaques.-Sr. D. Francisco Javier de Salas.-Sr. D. Ramiro de Bruna.Sr. D. Federico Avilés.-Sr. Director del M1mo1·ial de
Artillería.-Sr. Director del Memorial de l1tg8nie1•os.-Sr. D. Ubaldo Romero Quiflones.
SECRETARIO.-D. J\Ielchor Pardo.
Como hemos indicado ya, ántes de celebrarse la
reunion del Ateneo había dado cuenta el Sr. Vidart
de la solemnidad proyectada al Centro Militar, obteniendo de esta Sociedad calurosa acogida. Su digno
y cortés presidente, el brigadier D. José Santelices,
haciéndose intérprete de tan escogida corporacion,
manifestó al punto que ésta se hallaba dispuesta á
coadyuvar, por cuantos medios se hallaran á su alcance, á que el acto que se preparaba resultara con
el mayor brillo posible, puesto que en ello hallábase
interesado el prestigio del ejército, á quien se enaltecía directa y principalmente honrando la memoria del fiel y valeroso soldado que supo inmolarse
por su patria ante los muros de Oran.
No hay frases con que encarecer la actividad desplegada por las comisiones en que se subdividió
la Junta directiva desde el momento de su constitucion, y el celo é interes demostrado por todos los
pertenecientes á las mismas. Véase desapasionadamente lo hecho, y podrá apreciarse algo el mérito
contraido, si para este exámen se tienen en cuenta

m
los ásperos obstáculos que la inercia y el abandono,
propios de nuestro carácter, oponen á la realizacion
de cualquiera empresa que necesite como factores
algun movimiento desacostumbrado, algo que nos
distraiga del plan de vida ordinario, ó que modifique
el programa que acostumbramos trazar en la víspera para el día siguiente.
Si hubiéramos de enumerar los pasos dados, las
gestiones hechas, el constante trabajo de propaganda realizado por todos y cada uno de los miembros de la Junta, las columnas todas del presente
número no bastarían á darnos espacio. Desde el
presiden te á los secretarios, cada uno en su esfera
de accion, han sabido rivalizar en inteligencia, laboriosidad y buen deseo. A todos por igual deben
alcanzar los plácemes y las satisfacciones, en justa
y honrosa recompensa de sus trabajos.
El temor de hacer pretericion por olvido ó inadvertencia de algun nombre, nos impide rendir aquí
tributo á cada uno de los seflores que han figurado
al frente. de esta gran manifestacion, exponiendo
sus particulares merecimientos.
Los que hayan seguido en las columnas de LA
ILUSTRACION NACIONAL, puesto que en ellaa hemos
dado cuenta exactamente, el curso de los trabajos
que se emaminaban al fin propuesto, saben que el
Centro Militar acordó celebrar un solemne certámen, señalando tres temas; y por medio del grabado dimos á conocer los objetos que la corporacien
destinó á premiar los trabajos dignos de esta distincion, á juicio de tres jurados, en que fueron presidentes los generales Ros de Olano, Dabán y Bermudez Reina. Determinó asimismo el Centro Militar
solemnizar el centenario con una solemne velada
literario-musical el 18 de Diciembre, y facilitar la
accion de la.Junta directiva, asociándose á ella para
la celebracion de la.gran velada del día 19 en el
teatro Real.
Los premios senlaados por el Centro han sido ad_
judicados: el del primer tema, exámen critico de
las Reflexiones Militares, consistente en una pluma
de oro y brillantes, al comandante de caballería don
Emilio Prieto; el del segundo tema, biografía del
marqués de Santa Cruz de Marcenado, y que consiste en una escribanía de plata, al oficial primero
de Administracion militar. D. Angel Altolaguirre;
y el del tercero, á la poesía inspirada en la gloriosa
muerte del caudillo de Oran, que es un bonito juego
de escritorio de plata; !ambien al comandante seflor
Prieto, por una oda inspirada en la gloriosa historia
del ilustre general.
Han obtenido ademas segundos premios: el oficial
de eaballeria D. Miguel Carrasco, per una· biografia; y D. Cándido Ruiz Martinez, teniente de Estado
Mayor, por una composicion poética.
La diputacion provincial de Astúrias no podía permanecer indiferente ante una manifestacion consagrada á la memoria de uno de sus más ilustres hijos. En aquella region el concepto patrio no se
desvirtúa y gasta por las corrientes del positivismo,
que hoy mueve á las sociedades, y en ella hallan
siempre eco y amparo las ideas y los actos que tienden á elevar el prestigio nacional, y á dirigir nues-;
tros pasos por sendas de verdadero progreso. País
pobre, con su voluntadha suplido á sus medios; adelantándose á toda excitacion, ofreció su concurso en
cuanto tuvo noticia de la solemnidad acordada, y
desde este momento no ha perdonado diligencia para
coadyuvar al éxito. Ladiputacion provincial de Astúrias, al obrar así, ha respondido á la confianza de
sus repre~entados, y deja un ejemplo que en oca-.
siones análogas no dudamos ha de encontrar imitadores.
En el certámen abierto por la· Junta directiva,
bajo el tema &lt;&lt;Vida y escritos del marqués de Santa
Cruz,&gt;) no se ha adjudicado el primer premio. La
comision nombrada para examinar los trabajos presentados acordó habían merecido mencion honorífica los de los sei'lores D. l\láximo Fuertes Acévedo,
D. Javier de Salas y D. Juan de Madariaga; y teniendo sin duda en cuenta que lo breve del plazo ha debido contribuirá que las Memorias no cumplieran con
las• condiciones sei'laladas en el concurso, ha dis-·
:puesto prorogar el certámen, concediendo el ~iempo

..._,
'-,

�LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAOION NACIONAL
--

-- - - - - --

--- - -------

•
~"~ e11, e-1: ffl,l¼\CO ~ovia. 1t todo ~ -oi.m.to,

La experiencia de las guerras modernas, patentiza que las
probabilidades de éxito en el

com~a1.

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están de ~arte del ejército

l,11, :)¾')

ú-!ti,mo

MM e&lt;l-f'-t:éMic= UWMo,

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que alcanza mayor grado de instruccion.

Ce m,i

CQ,11,:)Ci,CO

Miw-{'o,

,~= ~e €m:a,1,«,11Mo.
El Conde de Cheste.

Duque de la Torre.

___J
construir eu todos tiempos, sobre la base del
honor, el estado militar de nuestra patria querida.
¡Gloria inmarcesible al marqués de Santa
Oruz de Marcenado!

•

EL MARQuÉs oE

s~--. Ro11rAN

PRESJOENTR DB LA JUNTA DIRECTIVA DEL CBNTENAR10

Diciembre 19 de 1884.

y

que nocesariamente requiere la preparacion ejecucion detenida de esta clase de obras.
El programa de los festejos no sería ya oportuno
insertarlo aquí. Con pequeñas modificaciones, es el
mismo que en nuestro número anterior dimos á conocer, y desde luégo podemos hacer la afirmacion
de que estas fiestas revestirán la mayor importancia, dados los elementos de que se ha echado mano,
y la concurrencia de un público tan distinguido como numeroso, presidido por SS. MM.
La funcion religiosa de Atocha, la velada en el teatro Real, las del Centro Militar y Ateneo y la gran
retreta, constituyen el conjunto de los festejos. La
seriedad y la esplendidez son los caractéres distintivos que han procurado dará estos actos, tanto la
Junta directiva del Centenario como las corporaciones asociadas al pensamiento. La gran marcha de
El Profeta, ejecutada por todas las bandas de música
de la guarnicion, bajo la direccion del maestro Barbieri, no podrá ménos de habér causado en el público el mismo agradable efecto que nos produjo á
nosotros cuando la oimos ensayar. Ha sido ésta una
idea feliz, por lo que merece ser aplaudido el ilustre
compositor. La parte musical de la gran velada ha
sido organizada por el apreciabilísirno y popular
maestro Arrieta, que en la eleccion·de las piezas ha
puesto de relieYe su talento y buen gusto.
S. M. el Rey, dando su aprobacion á esta solemnidad y costeando la magnífica funcion religiosa

de Atocha, contribuyendo ademas con su peculio
á costear los gastos, ha demostrado una vez más
su interes constante en promover y patrocinar toda
manifestacion de vida en la sociedad militar, y el
culto que su alma rinde á nuestros grandes caractéres históricos. El ejemplo del jóven .Monarca
ha sido imitado por el Estado Mayor general, por
las clases todas de la milicia, por muchas ilustres
corporaciones y personalidades del órden civil, haciendo palpable que, en medio de nuestro abatimiento, hay aún ideas capaces á mover la opinion y
borrar las diferencias que nos separan, fundiéndonos en una accion comun, de la que puede esperarse un próximo renacimiento.
L.\ ILUSTRACION N.\CIO:-l,IL, que se honró al dar
asilo cariñoso al pensamiento del Sr. Vidart, y que
no ha cesado en sus tareas de propaganda hasta
verlo realizado, da hoy término á su mision, ofreciendo á sus favorecedores este número extraordinario, en el que coadyuva á la solemnidad consagrada al inmortal autor de las &amp;.flc.ciones ilfilitares; y al rendir este tributo, creemos un deber expresar el público testimonio de nuestro reconocimiento á los distinguidos colaboradores de este número que, asociándose á nuestra tarea, han avalorado el homenaje que rendimos á un bizarro soldado
y escritor ilustre.
LA RED.\CCIO~.

D. Alvaro Navia-Osorio, un solado heróico, de obra y de consejo; discretísimo diplomático y gran tratadista
de milicia. Ensálzale la posteridad, no ya por
sus méritos de guerrero, ni por su ciencia en
las artes de la política; téjele coronas de oro
por su libro; las de laurel, bien que regado con
toda su sangre, son, por lo visto, más perece deras en este mundo caduco. Las armas y las
letras abrazadas forman, con todo, el pedes•
tal á su fama.
Poco avisado será quien crea en el renacimiento del antiguo espíritu militar de nuestro
f&gt;jército, miéntras que la sociedad espafiola no
se repose para que la sabiduría y la disciplina
constituyan el nervio de la pública administracion y del verdadero progreso; pero no des·
mayemos, áun cuando no veamos los que vivimos la tierra de promision; pongamos sobre
nuestras cabezas el inmortal libro; consultado
en el corazon del hombre y leccion preciosa
de un gran maestro en el oticio de la guerra,
servfrá, en tanto dure y riñt1 la especie humana, de firmísima y robusta columna para reCJÉ

A continuacion insertamos una breve, pero curioea biografía del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por su íntimo amigo D. lllelchor de
Macanaz, aquel célebre ministro de Felipe V que
fué, en un período de visible decadencia, ornamento
de las letras patrias, celoso, inteligente y probo administrador, economista insigne y honor del suelo
español, por todas estas nobilísimas condiciones, á
que unió la firmeza de carácter y la fé de principios
que distingue á los espíritus verdaderamente elevados, sin que las asechanzas y persecuciones de
un partido, por todo extremo intolerante, amenguaran sus bríos ni doblegaran su firmisima voluntad.
El documento á que aludirnos, que figura en el
archivo de aquel hombre ilustre, nos ha sido facilitado, con otros que se insertan en este número,
por su sucesor el Excmo. Sr. D. Joaquin l\Jaldo11ado Macanaz, que es uno de los primeros que en
el siglo actual se han ocupado en poner de relieve,
por medio de una notable biografía, el valor militar
y literario del autor de las Rejlexion~s ,llilikircs.
Al rendir al Sr. :italdonado Macanaz e-ste tributo
de reconocimiento en nombre de las clases militares le ofrecemos tambien el testimonio de nuestra
gra'titud por la deferencia que nos ha dispensa~o,
poniendo á nuestra disposicion su notable archivo

histórico, coutribuyendo así al brillo de la solemnidad que se celebra en honor del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.

BREVE NOTICIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ
D. Alvaro de Navia y Osorio era natural del principado de Astúrias, y poseedor de estas dos casas
ilustres; sus ascendientes tuvieron hospedado á San
Francisco de Asís cuando estuvo en el principado, y
le fundaron un convento, y el Santo, al marchar,
les escribió una carta en que les decía «que por la
caridad que con él y sus religiosos habían tenido,
Dios perpetuaría su posteridad;)) y se ve hasta hoy
cumplida la profecía, pues no ha faltado en ella la
sucesion de varon; y hoy dia conserva su casa esta
carta original como una preciosa reliquia. Los Osorios, marqueses de As torga y grandes de España,
traen su descendencia de la misma casa, que en la
Historia se ve cuánto se seil:l.ló en la guerra contra
los moros; pues sirvieron á los Alfonsos y Fernandos con tal empeño, que uno de los Alfonsos, yendo
contra los moros á la parte de Portugal, se hospedó
en casa de Alvaro Osorio y le sirvió la comida en
platos de madera que llaman lwrtc;as, y sabiendo el
Rey que esto venia de haber vendido su plata para
mantener sus gentes en la guerra, le dejó parte de
la suya, y acabada la campana volvió el Rey á pasar
por su casa y se le sirvió la comida como ántes,
porque tambien había vendido la plata que el Rey
Je dió, y por esto le quedó el sobrenombre de do1~
Aloaro Osorio, el de las korteras.
La madre del marqués era hermana de D. Antonio Argüelles, que fué gobernador del Consejo de
Castilla y gentil-hombre de Cámara del difunto rey
1 Cárlos 11, y de una de las primeras familias de Astúrias.
Él era vizconde del Puerto, marqués de Santa
\ Cruz de Marcenado, señor d~ la villa y puerto de

Navia y otros lugares. El rey D. Felipe \' pidió al
principado de Astúrias, como á todos sus reinos,
gente para la guerra. El principado de Astúrias
tuvo su junta para ello y acordó levantar un regimiento de infantería, y con la facultad que el Rey
le dió de elegir los oficiales, eligió por coronel al
marqués, entónces vizconde del Puerto, de edad de
diez y ocho á diez y nueve años, que ni áun habla
acabado de estudiar la retórica; sirvió en la guerra
del reino de Valencia con gran distincion, y luégo
que se tomó la ciudad de Tortosa, mandando las ar•
mas de las dos coronas el difunto duque de Orleans1
se le envió con su regimiento á Sicilia, donde sirvió
con igual acierto en la quietud de aquel reino.
De alli se le pasó á la recuperacion del reino da
Cerdefla, á donde luégo que fué recuperado, se la
dejó por segundo comandante, y muy en breve le
dejó todo el mando el que lo era, por ver su gran
mérito, y lo conservó hasta que por el tratado del
año de 1721, hecho en fuerza de la Cuádruple Alianza, las armas de España hubieron de evacuar aquel
reino; y el Rey, conociendo los grandes talen~
tos del vizconde, le envió por su enviado extraordinario á la corte de Saboya, estando ya graduado de
mariscal de campo, en donde se mantuvo hasta el
afio de 1121, que el Rey le nombró por su segundo
plenipotenciorio y embajador extraordinario á la
corte de Francia y al Congreso de Soissons. Vittorio
Amadeo, duque de Saboya y rey de Cerdefl.a, hizo
tanta estimacion del marqués por sus raros talentos
y méritos, que hasta los cuidados domésticos de
mayor confianza los consultaba con él como si
fuera su padreó su hermano.
En Noviembre de 1721 llegó á Francia con los
empleos dichos, y como sus obras le habían hecho
célebre en la repüblica literaria, como su espada en
la escuela de Marte, se llevó desde luégo la atencion del ministerio y de todos los hombres ilustres
de la Francia; y tan conocido fué por su amabilidad, su verdad, su rectitud y desinteres, su virtud

�VI

•I

J

y singular aplicacion al mayor bien y á la mayor
gloria de las dos coronas, que hasta el menudo pueblo le llegó á amar tan tiernamente como lo manifestó en su ausencia, en la que sintió que se le hubiese enviado á Ceuta, y lo que le afligió la desgracia de su pérdida en Oran; pues todos vimos que
desde el Rey Cristianísimo hasta el último de su~
vasallos, sintieron esta gran pérdida.
Era de mediana estatura, pero muy proporcionada, más gordo que flaco, de hermoso rostro, de
gran prontitud en discurrir; sus dichos, célebres
en las conversaciones y áun en los r¡.egocios más
árduos, podrían llenar un gran volúmen; su cólera
era grande, pero aún era mayor su prudencia y su
bondad, pues áun con un doméstico, el último de su
casa, á quien en la cólera le hubiese dicho una palabra descompuesta, de allí á un instante le pedía
perdon. con un aíre tan noble, que hacía ver á todos que no era capaz de ofender á ninguno, ni darle
materia para dudar de su buen corazon.
Los once tomos de sus RefleJJiones Militares, que el
último lo escribió y dió á la luz pública en París,
nos dan á cada paso una continuada prueba de su
vasto ingenio y estudio, asi como de su buen corazon, pues en todo se le ve inclinarse al bien, á la
equidad, á la misericordia, á la caridad, á la justicia y al amor al prójimo, y no le quedó que discurrir para que en la guerra se conservase la vida del
soldado, y para que en la paz gobernasen los generales y demas cabos como padres caritativos,y nunca como jueces severos. Estas obras, traducidas en
franc~s, nos dicen las noticias públicas que se imprimen en Holanda, pues él las publicó en la lengua
espaiiola. Tenia intento de continuar hasta 20 tomos,
y ya dispuesta la materia para los nueve que le
faltaban y comenzado el 12, así como otra gran
obra, la Historia de los tratados de paz de España, cuyos materiales tambien juntó, y de los archivos de
Espaila se le enviaron, de órden del Rey, copias fieles de los originales que se llevó; y sabemos que
trabajó en esta obra, pero ignoramos lo que dejó ya
coordinado y puesto en forma.
Al ver el tomo x1 de sus Rcjlezio1ies Militnres, todos se persuadirán que conocía perfectísimamente
las monedas y que era consumado aritmético; y con
todo eso, en sus manos apénas las conocía, y hacia
poquísima estimacion de ellas, y sin Pl singular ingenio de la marquesa, hubiera vivido á discrecion
de sus domésticos. Bl nos dejó en Francia un maestro armero y otro de fundicion, á quienes enseí'lb á
hacer pistolas ordinarias que, con ménos pólvora,
tienen aún más alcance que un fusil; fusiles que
alcanzan tanto como un canon de artillería, y caí'lones de pié y medio, de artillería, que alcanzan más
que·las piezas de 24, y con ménos pólvora; y como
éstos, nos dejó otros muchos secretos raros, hijos
de su grande ingenio, y no fué corta prueba la de la
célebre fiesta que el Rey su amo le confirió, que
se ejecutase en París, en alegría del nacimiento del
Delfin, cuya decoracion y suntuosidad se debió á su
cuidado.
El Rey su amo, deseoso de servirse de él cerca
de su persona, le llamó y envió en su lugar al marqués de Castelar, secretario del despacho de la
Guerra. A principios de 1731 hizo su viaje, sin que
se lo impidieran los rigores de los grandes hielos
qne hubo. El Rey lo recibió con indecible gozo, y
desde luégo le destinó para ministro cerca de su
persona; los que gobernaban entónces, temían su
rectitud é integridad, y con arte sacaron que el
conde de Charny, que mandaba en Ceuta, pasase á
mandar los 6.000 españoles que hay de guarnicion
desde entónces en las plazas de Toscana, y que fuese
á Ceuta á servir en ínterin el marqués de Santa
Crui, lo que se dispuso sin dejarle volver á ver al
Rey, en que se vió claro cuánto temían los del mando que el Rey no le dejase marchar.
·
Apénas hubo estado un aiio en Ceuta, cuando se le
nombró para ir á la expedicion de Oran y se le &lt;lió
el grado de teniente general, y luégo que se tomó
la plaza se le encargó el quedar de comandante de
ella y de aquellas fronteras. Véanse las noticias públicas de este tiempo.
Casó tres veces, y de todos tres matrimonios ha

LA ILUSTRAC10.N NACIONAL
dejado cinco hijos y cuatro hijas. El primogénito,
casado en Astúrias con una seí'lora de la primera
nobleza; una hija casada en Galicia con uno de las
primeras casas de aquel reino; otra en Valencia
con un sobrino de Perellós, gran maestre de la órden de San Juan, antecesor al que ahora hay; de
los seis restantes, el mayor está baldado de todos
sus miembros, y de los otros cinco, que son del tercer matrimonio, el mayor, que es D. Lúcas, no tiene aún doce ai'íos; D. Victorio, que le sigue, nació
en Turin y le sirvió de padrino Victorio Amadeo,
duque de Saboya, rey de Sicilia, y allí tuvo otra
nifla. En París tuvo el último nií'lo, y cuando murió
en la batalla con los moros, dejó
la marquesa
próxima á parir; y así, de vuelta a Espaila, parió
en Cádiz una niña. La marquesa es hija del teniente general D. Estéban Villeti, que ha muerto
en el Consejo de Guerra, habiendo sido tan gran
general como ministro; fué de las primeras familias de Aragon, de la parte de la Ribagorza.

a

MELCITOR DE llfACANAZ

Suelen brotar más chispas de ideas de los cascos
de los caballos de algunos Atilas, que de los cerebros enfermizos de muchos tribunos.
En la cuadra de un cuartel, en algunas ocasiones
palpitan más sentimientos de honor, de valor y de
virtud, que en muchas aulas de filosofía moral.
CAMPOAMOR.
SONETO
Del fértil seno de la madre Espaí'la
Nace el altivo Tajo en breve cuna,
Y creciendo con rápida fortuna,
Ceden los pinos á su adusta saí'la,
Si rompe cerros, si florestas baila,
Rio es el Tajo; su corriente es una,
Sea en la vega anchísima laguna,
Sea sierpe que enrosca la montaña.
Miradle en Aranjuez, en los verjeles;
Vedle desde la cántara extremeí'la;
Contempladle al llegar al Oceáno ...
Que así del alma, en cándidos rieles,
La idea brota, y rauda se despe.ña,
Rio caudal del pensamiento humano.
ANTONIO Ros DE OLANO.

Las naciones que posean «grandes caractéres»
serán siempre felices, disfrutarán constantemente
de la paz, y prosperarán y se engrandecerán en
todos sentidos.
Los hombres dotados de gran carácter honran á
su patria, se sacrifican por ella en todas ocasiones·
Son desinteresados y adversarios de la adulacion
y de la servidumbre; no descienden jamas á nimiedades, y ocupan siempre sus condiciones intelectuales- que, por lo bien émpleadas, producen mejores y más prácticos resultados que las más grandes
capacidades, extraviadas por las ambiciones personales é intereses mezquinos,- en asuntos y empresas elevadas que tengan relacion con los intereses
generales de la patria, de la carrera que profesan,
y de las misiones que se les confien.
Los enemigos más encarnizados de los «grandes
caractéres,&gt;&gt; son todos los que no conciben que éstos
puedan existir; y los que más enérgicamente los
desprestigian, son los charladores, perturbadores de
oficio y gangrena de la sociedad.
¡Desgraciado país que no tenga «grandes caractéres» y entregue la direccion de sus destinos á esa
raza de lo,;uacJs, que se conceptúan «hombres de
Estado» con privilegio á ocupar toda clase de puestos sociales, y á gobernar, porque únicamente nacen
con memoria, tienen el dón de la palabra, y adquieren osadías parlamentarias!
Los países entregados á «la elocuencia,» son desdichados: se hallan constantemente perturbados, y
no constituyen nada estable ni sólido.
. MANUEL PAVÍA.

LA ILQSTRACION NACIONAL
Los ejércitos deben aspirar, por su ilustracion, á
representar mejor la grandeza que la fuerza material de los pueblos.
J. LOPEZ DOMINGUEZ.
Ríndese culto en la presente época á los intereses
materiales, y á su mejoramiento atienden los Gobiernos; ciertamente que no deben olvidarse, pero
preciso es, si los ejércitos han de responder cumplidamente á su dificil mision, que es de gran importancia á sus intereses morales, y nada conducirá con
más acierto á este fin que una práctica constante
de la sábias máximas del ilustre marqués de Santa
Cruz de Marcenado. Enaltecer su memoria es deber
de cuantos formamos la familia militar, y deber no
exento de egoismo, pues nos honramos al honrar su
nombre.
JOSE DE REINA Y FRIAS.
Espíritu militar y de union entre las clases, con
mutuo respeto y cariflo, garantizarán el porvenir
del ejército.
MANUEL SALAMANCA.
Pocos son los hombres dignos de pasará la posteridad. Pero es tal la condicion humana, que se estudia con más admiracion á los que causaron grandes males, que á aquellos que realizaron grandes
bienes en pro de la humanidad.
Por esto se habla con más entusiasmo del destructor de un imperio, que de aquel que lo fundó ó lo
engrandeció.
Los hombres que no han sido ilustres en la paz ni
en la guerra, y que no son conocidos ni por sus vicios ni por sus virtudes, no nos presentan ningun
ejemplo en su vida que citar ni que seguir, y por
eso no merecen que se les consagre ningun recuerdo.
La Historia es un testigo que refiere las acciones
de los hombres. El único medio de que la Historia
nos dedique una página, es hacernos dignos por
nuestros hechos, por nuestro saber ó por nuestro
valor, de la consideracion, del respeto, del carillo y
de la admiracion de nuestros contemporáneos.

Cierto es que las que sirvieron para templar la
espada del Marqués no pudieron emplearse despues
para escribir; mas con su dicha bien templada espada pudo cortar otras para continuar sus científicos trabajos.
Bnsc et aratro era el lema del mariscal Bugeaud,
significando con él sus aficiones militares y agrícola~: cnse et pM,na, esto es, «con la espada y con la
pluma,» pudo ser muy bien el lema de nuestro
marqués.
Yivió escribiendo y peleando, y de él puede decirse con Ercilla:
«Armado siempre, y siempre en ordenanza,
La pluma ora en la mano, ora la lanza.)&gt;

•

Deseando corresponderá la atenta invitacion que
nuestro amigo el director de LA luLSTRACJON NACIONAL nos ha hecho en carta recibida ayer, para escribir algunas líneas destinadas al número extraordinario que piensa publicar de su acreditado periódico; y sabiendo que es menester quede esta noche en sus manos nuestro trabajo, si queremos vea
la luz pública, ponemos mano á la obra, y apremiados por la escasez tan extraordinaria de tiempo, nos ocuparemos del lema que en nuestro sentir puede llevar la espada que empuñe la estatua
q1,1e se erija á la memoria de nuestro célebre escritor y militar.
Tal estatua deberá llevar otra leyenda en su pedestal, escrita en estilo lapidario, que vale tanto
como conciso, pues la concision es dote de la elegancia, la cual en epigrafía consiste en que una
grande idea se encierre en brevísima forma.
No pretendemos tanto; esto es, no nos ocuparemos del pedestal, mas la leyenda de la espada es
ménos importante que la de éste, y aún ménos visible para los espectadores. Así, pues, encontramos
sumamente cómodo, para salir de nuestro c-ompromiso, tomar algunos lemas de los que coleccionamos y dedicamos á los alumnos de artillería en
1880, en folleto casi desconocido; puesto que la Academia sólo lo imprimió para aquéllos.
Extractemos, pues:
«Templóse en Tajo esta hoja,
Y dando tajos, tu honra.

EDUARDO BERMUDEZ REINA.

))En Tajo se templan armas,
Y dando tajos, las almas.»

EL MARQUES DE SANTA CRUZ
Nació de estirpe encumbrada,
nutriós" en labor que abruma;
si combatió con la pluma,
civilizó con la espada.
A su nacion asombrada
dejó un monumento en pié;
vivió de ciencia y de fe,
murió por patria y por gloria.
¡Feliz aquel cuya historia
tan grande y tan breve fué!
E. FERRAR!.

La fama de tu historia duda, en suma,
Si se cort6 tu pluma con tu espada,
O se templó tu espada con tu pluma.

No recuerdo qué panegirista concluyó así un soneto laudatorio de cierta obra militar; pero entiendo que dichos versos cuadran muy bien al célebre
marqués á quien estos renglones dedicamos, salvo
que de él no cabe en rigor la duda del poeta, pues
tenemos certidumbre de que aquí no t iene lugar la
disyuntiva, y ambas cosas debieran ó pudieran suceder, como el poeta dice, y no se crea que es absurdo templar hojas d1J espada con cañones de pluma,
pues sabido es que los antiguos fabricantes de aceros en las cajas de cementacion ponían barras de
hierro mezclado con carbon y materias ricas en
azoe, tales como raspaduras de asta y otros objetos,
como, por ejemplo, dichas plumas.

Pero concluyamos: tiene otra vez la espada la
palabra:
(ql\iiéntras vivas, mi brillo sea tu luz!
¡Si espiras en la lid, besa mi cruz!»
¡Luzºfué del marqués de Santa Cruz el brillo de
su espada, y el puí'lo de ella debió besar en sus postrimerías, recordando que la Cruz Santa era el titulo nobiliario de su marquesado!
PEDRO DE LA LLAVE.
,5 Diciembre 1884.

DON ÁLVARO DE NAVIA-OSORIO
MARQUÉS JJE SANTA CRUZ DE MARCENADO

No es hiperbólico este aserto, pues sabida es su
exactitud, como narran los tratadistas.
En mi citada coleccion, para desagraviar al lector de lo inculto de mis versos, trasladaba bastantes
de los enérgicos de Ercilla, é insiguiendo en la misma idea de desagravio, escojo ahora algunos pertinentes á nuestro asunto, tomados tambien del celebérrimo poeta militar citado.
Véanse, pues:

........................................

Aquella nuestra Memoria, de donde entresacamos
los copiados lemas, la concluimos expresando que,
siendo tan hermosos como se deja ver los de Ercilla, debíamos suprimir los anteriores nuestros; pero
que no lo hacíamos, porque bien está que un cuadro tenga luces y sombras. Y puesto que rle armas
tratábamos, recordábamos tambien que el sublime
loco, hijo de la fantasía de Cervántes, á pesar de
haber despedazado, á impulso de una cuchillada, la
celada que fabricó de cartones, hizo despues otra
de lo mismo, pero fortalecida con unas barras de
hierro, y á la que, sin nueva prueba, diputó y tuvo
por celada finísima de encaje.
Sírvanos, pues (aíladíamos entónces y ahora),
Ercilla de padrino, y barreadas con sus máximas,
encuentran paso las nuestras, que, en último result i , se dirigen todas al bien entendido culto de la
e ada!t
ué otro objeto mejor que ella (concluíamos)
simboliza el honor, el deber y la gloria militar? ¿No
está mandado que todo hombre de guerra la lleve
constantemente? Y, en efecto, la lleva basta en la
muerte.
En las recónditas capillas de nuestros templos
góticos vénse con frecuencia, sobre marmóreos sepulcros, estatuas yacentes, que representan guerreros batalladores durante su vida, y que hoy, esperando ei dia de la resurreccion, duermen el sueño de la muerte abrazados á sus espadones ó bracamartes.

«Nacen, donde un valiente rinde el alma,
Mirto, ciprés, laurel, olivo y palma.

»Del infante espaiiol la bizarría
Europea hizo la voz (&lt;infantería.)&gt;

DE .14:ARCENiDO

«Noticia de tu fama eternamente
Corra de lengua en lengua y gente en gente.)&gt;

El retruécano y el jugar del vocablo era muy propio de lemas y notas en espadas y en escudos nobiliarios, ~un en tiempo del marqu~.

»La ciencia sin valor, no da victoria;
De la union de las dos nació la gloria.

Á LA MEMORIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ

ejemplo, á una pieza de batalla que se suponga
acompaí'lb á las tropas que de Oran salieron!

Honra dd pueblo astur, sintió en la cuna,
Cón alientos de honor, fe de soldado;
Y estadista, escritor, hombre de Estado,
A ser llegó sin inmodestia alguna.
No se arrastró á los piés de la fortuna .
Por la ambicion ó el ocio encadenado;
Luchó con gloria, y trabajó inspirado
La obra que aún vive, sin rival ninguna.
De hábil adquirió lauro, y de prudente,
Cuando, en extraí'las cortes, la grandeza
De su patria, con él, irguió la frente.
Coronó muerte de héroes su nobleza ,
Y, al pié de Oran, arrebató inclemente
El bárbaro enemigo su cabeza.
Tm.ú.s DE REINA y REINA.

«Partid, que á los honrados vida honrada
Les conviene, ó la muerte acelerada.,&gt;
Paréceme este lema un buen recuerdo de la salida
de Oran, en que murió el noble marqués.
(&lt;Se ganan fama, prez, honor y gloria,
Haciendo cosas dignas de memoria.)&gt;
l

Conmemoracion de su laboriosa vida y de su glor:osa muerte.
(qCuán breve es el suspiro de la muerte,
Que pone fin y limite á la suerte!»
·Qué bien vendría este lema, si el escultor repre,
ºd
sentase moribundo á nuestro laureado, as1 o, por

LA ENTRADA EN LA LÍNEA
4De dónde vienen y qué fueron el pensador y
tle'.llático aleman, el industrioso inglés, el arrogante
espanol, el ingenioso francés, el aristocrático austriaco, árbitros hoy, por su cultura, del mundo entero?
Fueron allá, en los últimos confines de la europea
historia, el bárbaro Tracio que se linchaba sus
carne y marcaba su cuerpo; el irlandés antropófa-

VII

go, que devoraba sus deudos y parientes; el galo
salvaje, que inmolaba victimas humanas; el impúdico breton que andaba desnudo; el brutal escandinavo, que se emborrachaba bebiendo en los cráneos
de sus vencidos enemigos.
Maravillosa metamorfosis que por prodigiosa y
moderna induccion científica nos ha revelado la
Historia. Sí, la Historia, que como hecho es la trasformacion y desarrollo del espíritu humano, tal
cual se manifiesta en sus dobles relaciones sociales
y con el Estado; que como cic1icia, es la inteligencia de ese desarrollo, y que, como arte, es su reproduccion por medio de la palabra.
l\Ias para la realizacion del milagro que la Historia nos denuncia; para trazar esa mágica línea que,
arrancando en la barbarie, termina en la civilizacion positiva, han sido precisos jalones que marcaran al espíritu humano su, camino.
Esos jalones fueron, son y serán los grandes caractéres, los grandes pensadores, los insignes capi•
tanes, los héroes, los mártires de la fe y de la ciencia; en una palabra, los predestinados á la realizacion del milagro.
En el inmenso laboratorio químico de la Historia
se han ido acumulando y combinando la sangre de
los mártires y de los héroes con el fósforo de los
sabios, y por su virtud, y con la intervencion del
tiempo, la trasformacion ha tenido lugar, el progreso se ha verificado.
·
Hoy el ejército español, mejor dicho, España entera, asiste á la colocacion de uno de los jaloiics de
aquella línea maravillosa de la historia del progreso.
El marqués de Santa Cruz ha entrado en la línea
donde ya figuran Santo Tomás, San Isidoro de Sevilla, Newton, Cisneros, Descártes, Napoleon I, Voltaire,el GranCapitan,Balmes, Humboldt, Lavoisier,
Cavour, Calderon, Alfonso el Sabio, y cien y cien
más, verdaderos príncipes de la humanidad y de la
Historia.
¡Loor al pensador profundo y capitan insigne,
marqués de Santa Cruz!
JOSE 111ARÍA SERRATE.

Como escritor militar, brilló en su siglo; como
economista, se adelantó hasta el nuestro; como moralista, vivirá siempre.
Honrar al que honró á la patria, y por la patria
muere, es levantado sentimiento de almas generosas.
JAVIEI\ DE SALAS Y RODll!Gl'EZ.
.

,

IBIDEM
No es vanagloria lo que la remembranza y el ensalzamiento del marqués de Santa Cruz de Marce·
nado significan: celébrase la vulgarizacion de un
libro de perenne enseñanza, por obra de pensador
que supo escudriilar el corazon humano.
CESAREO FERNANDEZ DURO.

H MARQUES DE SANTA CROZ DE MARCENADO
EN EL BI·~ENTENARIO DE SU NAC!M.IENTO
OCTAVA
Fué de sin par doctrina, y gran guerrero:
De su libro inmortal la luz nos guía;
De su muerte gloriosa el trance fiero
Ejemplo en Grecia y Roma ser podría.
Hoy en torno á su tumba un pueblo entero,
La inércia sacudiendo en que yacía,
Proclama una vez más que, ante la historia,
De los buenos eterna es la memória.
FERNANDO DE GABRIEL.

�VIII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

RAPSODIA ECONÓMICA POLITICO-MONAI\QUICA,
DEL MARQUÉS DE SANTA !RUZ DE MARGENADO
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•

Di~tingu~~se D. Alvaro de ~avia Osorio por sus
escritos_ m1htares, que le ilieron justo renombre; y
reconociendo que uno de los elementos más impr..rtes para la guerra es el dinero, consagró tambien
su atencion al estudio de las condiciones económic~s de la Nacion espafiola en los primeros años del
siglo xvm, dando á la estampa un libro, que dign~mente puede figurar al lado del Proyecto Económi~o de D. Francisco Martinez de l\Iata, y de los
Opusculos de· otros precursores de la ciencia eco -nómica en Espafia, como el doctor Moneada, Olivares, Alvarez Osario, Gándara, Fernandez Navarrete y otros, que, sin llegar al alto puesto que en ese
género de investigaciones merecen ocupar D. JUan
de Mariana y D. Pedro Rodríguez Campomanes, son
acreedores de sinceros aplausos por haber dado los
primeros pasos en el camino que más tarde siguieron con resolucion los funda.dores de la ciencia económica.
Dice en su Rapsodia, el marqués de San ta Cruz de
Marcenado, que un amigo le entregó el afio l '722
cinco proyectos para aumentar en Espana el comer•
cio 1 la navegacion, las fábricas, la poblacion, etc., y
que, en los anos de 1726 y 1727, puso notas ó comentarios á esos proyectos: notas y comentarios,
que sometió al exámen de D. Jerónimo Ustáriz, varon docto y muy reputado en esa clase de estudios,
dando á luz por fin, en l '732, los cinco proyectos con
sus notas y otros escritos adicionales, bajo la denominacion de Rapsodia. Como en el título mismo se
decía, consagraba en ese libro el marqués de Santa
Cruz sus reconocidos talentos al estudio del &lt;&lt;Comercio suelto y en companias, general y particular,» con las posesiones de Ultramar y con Moscovia,
sin olvidarse del empleo de pobres y 'llagabundos, que
por abundar tanto en el triste periodo de la decadeJ!CÍa espafiola, constituían el objeto predilecto de
todas las publicaciones, que en los siglos xvn y xvm
tenían por objeto el exámen de las cuestiones económicas.
A juzgar por el tenor de las notas y comentarios
que van á continuacion de cada uno de los cinco
proyectos del amigo desconocido, debió tener don
Alvaro de Navia Osorio un colaborador, que sugirió
atinadas observaciones al notabilísimo escritor mi litar de principios del siglo XVIII; pero las notas,
que son indudablemente del marqués de Santa
Cruz, revelan que estaba dotado ~ muy agudo ingenio, a la par que de vastos conocimientos .
Sin haberse consagrado especialmente al estudio
de los problemas económicos, da una muestra de la
profundidad de su espíritu observador en lo que
dice respecto de que no conviene ser tiranos con
las naciones que nos compran más de lo que nos
venden, porque, siendo rigurosos nuestros reglam~ntos, pudiera acontecer que tomasen direccion
distinta las corrientes comerciales, en daí'ío de la
prosperidad nacional. Recomendaba con este motivo un sistema de reciprocidad, que es en la práctica lo que hacen los Gobiernos que se precian de liberale~, y en realidad mereciendo por ello no escasa gratitud .
Seria demasiado pedirá un escritor de principios
del siglo xvm, que condenara toda clase de privilegios industriales y comerciales. Admitiéndolos sólo
temporalmente, para estimular la formacion de
grandes compañia~, daba una prueba el marqués
de Santa Cruz de que el libre tráfico, defendido
paladinamente entre los diversos reinos de Espana, merecía totlas sus simpatías.
Abogó tambien por la rebaja de los Uerechos de
aduanas, fundándose en que por ese medio se conseguiría la disminucion del contrabando y el aumento de los rendimientos del Erario. Esto, que la
experiencia vino á comprobar, constituyendo uno
de los principales apoyos que tienen los economistas para combatir los paralogismos de los sostenPdores de la proteccion, fué como adivinado por el
sagaz D. Alvaro de Navia Osorio. Si no tuviera más
título que éste para ser estimado como pensador,

le bastari&amp; sin duda el haber indicado una de las
razones fundamentales é incontrovertibles que hay
para reformar en sentido liberal los aranceles de
Aduanas.
Propuso tambien la redencion de toda clase de
censos y cargu perpetuas, pues acertadamente
consideró, y lo demostró más tarde su insigne paisano D. Gaspar l\Ielchor de Jovellanos, que la pro.
piedad territorial agonizaba bajo el peso de los gravámenes irredimibles que la oprimían; siendo de
notar, y casi de admirnr, que en breves frases escribiera el principio que recientemente desenvolvió nuestra Ley hipotecaria, inspiré.adose en la legislacion de naciones extranjeras.
En el papel del amigo, á quien se refiere el marqués de Santa Cruz, al mismo tiempo que se defendía, como principio fecundo en buenos resultados,
la redencion de censos y cargas perpetuas, se con•
signaba lo siguiente: «Que se especifiquen las hipotecas rayces, sin admitir cláusulas generales.))
Este principio esi la base del actual sistema hipotecl'io. Jíáyalo escrito el mismo D. Alvaro de Savia
ülrio, ó un amigo desconocido, la verdad es, que
acogléndolo con alborozo el autor de la Rapsodia en
sus comentos, se debe estimar como gran mérito de
pensador el haber sostenido á principios del siglo xvm que para sacar de su abatimiento la industria agrícola, había necesidad de que desapareciesen las hipotecas ocultas 1 admitiendo tan sólo
las que especificamente afectasen á bienes deterininados.
Como la Rapsodia económico-política, no es un estudio sistemático, y abarca 1 por el contrario, diversidad de asuntos, tuvo ocasion el marqués de Santa
Cruz de sen.alar, entre las causas de la desorganizacion administrativa en España, la existencia de
regidores perpetuos, que abandonaban el desempei'l.o de sus oficios municipales á sustitutos pobres,
esquilmadores de los pueblos y corruptores de la
Administracion. El remedio estaba en la supresion
de los regimientos perpetuos, y así Jo dijo con claridad, aconsejando que se restableciese el antiguo
sistema de eleccion anual para el desempeño de los
cargos municipales.
Nada tiene de extrai'io que el marqués de Santa
Cruz de Marcenado, para favorecer el desarrollo de
la Marina nacional, recomendase la proteccion de la
bandera espafiola, exigiendo mayores derechos á
los trasportes que se hicieran bajo bandera extranjera. Era un error tan generalizado, que el derecho
diferencial de bandera se admitía, como base de
sabia politica, por los más distinguidos escritores
de la época. Al frente de la Rapsodia, insertaba el
marqués de Santa Cruz una traduccion del Acta de
Na1Jegacion, dada por Cromwell á Inglaterra, que se .
consideró hasta nuestros tiempos como sólida base
del creciente poderío de la nacion brita.nica. El Parlamento inglés llegó á convencerse de lo contrario,
y derogó el Acta de Na1Jcgacion, siendo desde entónces los progresos de su marina mercante muy superiores á los de tiempos anteriores. Lo mismo aconteció recientemente en España. Pero el error en
que incurrió el marqués de Santa Cruz á principios
del siglo xvm, sosteniendo la conveniencia del derecho diferencial de bandera, era un error muy generalizado. En cambio, cuando el régimen colonial imperaba y el comercio privativo con las colonias se defendía con empeño y á costa de todo género de sacrificios, no vaciló el marqués de Santa
Cruz de Merce:1ado, con su perspicacia habitual, en
sostener que sería conveniente dar participacion á
los extranjeros en el comercio con las colonias.
Condenó, sin reserYa de ninguna clase, el sistema rentistico que con más de 40.000 empleados,
dejaba exhausto al contribuyente, sin llenar jamás
las arcas del Tesoro. Dccia 1 con frase mu;• apropiada, que los arrendadores ponian exactores para la
recaudacion de los tributos, cuyas ma1)as l~ran tales, que como el mal cultirndor de la vid., dejaban
agotada la planta, sacando en un ai10 la mayor cantidad posible de fruto. Afirma que «en una pro&gt;&gt;vincia, donde se compraba por cuatro reales de
))plata un carnero, vió pagar otros cuatro de dere))cho impuestO por los arrendadores,)) Tal era en la

IX

práctica la alcabala, que hacia imposible todo comercio.
Una prueba más de la variedad de aptitudes y ·de
la penetracion del marqués de Santa Cruz de Marcenado, nos ofrece el sencillo sistema que proponía
para la administracion de España. La dividía en seis
grandes partidos, para que en cada uno de ellos se
estableciese una Intendencia, una Tesorería y una
Contaduría, que dependiera de la Administracion
central. Era sin duda D. Alvaro de Navia Osario un
general adornado de cualídades, no tan sólo para
la administracion de hacienda militar, sino para
la gestion de la cosa pública .
Pe"dia lo que hoy no tenemos todavía: la confrontacion anual de las rentas de todas las provincias 1
con el objeto de proceder inmediatamente al remedio de los abusos ó faltas que se notasen .
Otra recomendacion hacia, es á F;aber: que se establecieran bancos en cada ciudad cabeza de provincia, con lo cual daba á entender que no le era
desconocido el poderoso influjo del crédito en el
desenvolvimiento de la industria y del comercio .
De acuerdo con Ustáriz, y refiriéndose á La Dime
Royal de Vauban, decía que no seria justo imponer
los tributos sobre las tierras, sino tambicn sobre
lis profesiones, empleos, etc., ó, por mejor decir,
sobre toda clase de rendimientos.
El último de los proyectos del innato amigo d~
Santa Cruz de Marcenado referíase á la guerra contra los argelinos y á la formacion de una Caja para.
atenderá los gastos de una formidable expedicion.
En esta parte aparece el general en toda su esplendidez, y no es punto que nos toque desenvolver en
estos breves apuntes.
La sencillez del estilo y correccion de la frase recomiendan la lectura de la Rapsodia eaonómfro-política, cuyo escrito, comparado con las Reflexiones,
á que muy á menudo se refiere, por considerarla y
ser su obra magistral, no es mis que producto de
los ocios del egregio asturiano, cuya memoria es
honra del suelo en que nació .
l\IANUEL PEDREGAL.

Al recordar que Colon, I-Iernan Cortés, Gonzalo
de Córdova, D. Juan de .Austria, el duque de Alba y
Cervántes fueron por mucho tiempo olvidados,
cuando no perseguidos, se ale·gra el alma al ver á.
la España del siglo x1x elevar estatuas y celebrar en
solemnes centenarios la memoria de alguno de los
grandes hombres que enaltecieron su nombre.
JGAN MARTINEZ PLOWES.

LA DISCIPLINA
La disciplina es, ha sido y será siempre, para las
colectividades armadas, lo que el alma respecto á
la individualidad humana.
El principio jerárquico y autoritario constituye
la base y desarrolla la fuerza y solidez de la disciplina.
El sistema de reemplazo ejerce poderoso inilujo
al determinar la organizacion militar más con veniente en cada país, y es factor importantísimo y
que requiere profundo estudio para el establecimiento y conservacion de la disciplina.
Los adelantos en todos los ramos, las ideas y las
tendencias de la época actual, hacen cada dia más
difíciles y complejos los problemas que han de resolverse para alcanzar la composicion de un buen
ejército.
Los Códigos militares, cimentados hoy, cual en todos los tiempos, sobre los sabios principios sentados en nuestras Ordenanzas generales, son sin duda
alguna los más lirmes apoyos de la disciplina.
No es, sin embargo, el ti::imor á la sancion penal
el sentimiento exclusivo á que ha de aspirarse para
alcanzar la perfeccion en la disciplina. La conviccion del deber y del honor son los estímulos más
poderosos que han de fomentarla y mantenerla incólume.
En los tiempos que corren, interesa estudiar la

•

•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

X

disciplina militar de los ejércitos cuyos Gobiernos
proclaman con mayor empello principios más expansivos y avanzados en política, como los EstadosUnidos de la América del .Norte, Suiza y Francia.
La disciplina, como el cristal, se empaña fácilmente por el hálito de emanaciones que nacen de
teorías y doctrinas opuestas á los principios de autoridad y de obediencia~
llIARQUÉS DE FUENTEFIEL.

LA INSTRUCCION
El marqués de Santa Cruz de Marcenado; Reftea,iones Militat·es: hé aqui un nombre y el título de un
libro; la memoria del nombre durará tanto como
dure la importancia del libro.
Mucho se ha adelantado en la ciencia de la guerra desde que aquel sabio general escribió su inmortal libro; muchos los inventos hechos, y muchas las
teorías escritas y aceptadas; desde aquella época
ha cambiado por completo el modo de ser de los
ejércitos, se ha trasformado radicalmente el modo
de reclutarlos, su manera de combatir, y, sin embargo, aquellas advertencias, aquellas máximas y
aquella ense!lanza tienen hoy, como tenían entónces, un alcance, que deben ser estudiadas con detenimiento.
¡Poder del talento, poder de la instruccion! Un
libro es bastante para hacer célebre un nombre, que
se convierte en glorioso cuantlo se le unen grandes
hechos militares; y al honrar en su Centenario á
aquel general, á aquel sabio, se honra la nacion á
que sirvió, y al enaltecer su nombre como uno de
sus más preclaros hijos, al recordar su historia y
sus hechos, se mantiene viva su fe, para que mañana, como sucedió ayer, puedan llevarse á cabo aquellas célebres empresas que inmortalizaron é hicieron terrible el nombre espafio!.
Cuando conmemoramos aquellos acontecimientos,
poniéndolos ante la vista para que se recuerde los
hechos, los escritos y las acciones del militar, del
historiador, del poeta y del hombre de ciencia; cuando en los centenarios de Calderon de la Barca y del
marqués de Santa Cruz de Marcenado toman parte
indistintamente y confundidos paisanos y militares,
se demuestra evidentemente que se ha borrado aquella linea divisoria que se quería establecer entre el
elemento civil y el elemento militar. iY cómo no ha
de ser así? El ejército, de la nacion sale, al elemento
civil vuelve, es parte integrante de ella, una rama
que brota de su tronco, y las glorias de uno y otro
elemento, y lrJS nombres de sus hijos eminentes, no
pertenecen á nadie, sino á la nacion: son exclusivamente glorias nacionales.
Si en los tiempos en que vivió el ilustre marques
de Santa Cruz, y áun en otros más remotos, er.a necesaria la instruccion y el saber para poder mandar
con ventaja á las tropas, para conducirlas al campo
tle batalla y para conseguir la victoria, no hay para
qué decirlo, no son necesarios grandes esfuerzos
para demostrar la absoluta uecesidad de la instruccion. Difícil será que un hombre, aunque haya pasado la mayor parte de su vida dedicado al estudio,
al llegar, y no será en la de su juventud, á los últimos grados de la milicia, haya podido adquirir la
suma de conocimientos que son necesarios hoy para
el mando en jefe de un ejército en campana, tan
numerosos y con las necesidades que tienen los modernos; aterra verdaderamente lo pesado del cargo
y la inmensa responsabilidad que contrae á quien
se le confía el espinoso y dificil de defender la integridad del territorio, ó de volver por los fueros de la
justicia, vengando el insulto ó el agravio hecho á su
nacion por algun extranjero audaz ó altanero.
La bondad. de los ejércitos modernos está en razon directa de la bondad de su instruccion y de su
organizacion. Máxima que debe por todos tenerse
muy presente, cuando tanto se ha complicado el
problema de la guerra, cuando por un principio,
que no es ciertamente nuevo, pero si cada día más
necesario, el de la iniciativa individual, y dado el
modo de combatir en el órden disperso, un subalterno tiene en momentos dados, y de tal urgencia

que no da tiempo ni á recibir órdenes ni á pedir
instrucciones, que tomar por sí disposiciones, de las
que quizá dependa el éxito de una batalla, preciso
Je es tener toda la instruccion necesaria para que
en cada caso pueda oponerse con ventaja á la agresion súbita é inesperada de un enemigo audaz y valeroso.
Pero no es sólo necesaria la instruccion para mandar y manejar las tropas dentro y fuera de los campos de batalla, mando y manejo que sólo en los ¡¡.
bros se aprende, que la teoría sólo ellos la enseñan,
aunque despues la práctica termif!e la instruccion, que es su complemento; sino que, siendo absolutamente necesario y preciso que en los ejércitos reine una completa y cabal disciplina, para sostenerla, para que nunca desfallezca y decaiga, es
necesaria la instruccion en todo el que manda, que,
relativamente al grado que ejerza, debe saber más
que los que tienen que obedecer; y en donde esto no
suceda, bien puede asegurarse que la disciplina deja
bastante que desear, que no está tan arraigada y
sostenida como es preciso. La ignorancia le! c"'ae
manda da casi siempre pábulo á la murmurac..Jn,
y cuando tiene algun fundamento, es siempre carcoma de la disciplina; hay en el jefe bastante de
preceptor y de maestro, y mal puede enseñar quien
necesita aprender.
Con un ejército instruido y bien organizado, aunque no sea tan numeroso como el de otras naciones
más ricas que la nuestra, todavía podemos, no sólo
hacernos respetar, sino hasta ser vencedores; los
espa!loles ya hemos dado pruebas de que sabemos
hacerlo: lo hizo en Italia el Gran Capitan, maestro
en el arte; nuestros famosos tercios en Flándes, dirigidos por expertos y entendidos capitanes, supieron rendir hasta las escuadras enemigas; actos heróicos, triunfos ruidosos, empresas atrevidas encontramos á cada paso en nuestra Historia; ¿por qué no
so han de repetir, si llega la ocasion y las circunstancias lo hacen preciso? Una condicion es sólo necesaria: la de estar preparados para que los acontecimientos no nos sorprendan, y esta preparacion se
hace única y exclusivamente en tiempos de paz:
alentar y premiar al que estudia, al que sabe; regularizar de un modo fijo é inteligente la instruccion
de las tropas, sin dejarlo al capricho de nadie; que
se alterne en la teoría con la práctica, y por último,
organizar el ejército. En materia de organizacion
hay mucho que hacer; la de nuestro ejército es en
extremo deficiente; es tan necesario como urgente
acometer la reforma, pero de una manera radical;
dejemos, porque ya es tiempo, de entretenerlo en
fútiles detalles, cuya utilidad sea un tanto dudosa;
hay una necesidad tan imperiosa como urgente de
resolver los diversos é importantes problemas orgánicos que ni áun hemos planteado; y cuando esto
haya acontecido, es cuando podremos decir que nos
encontramos prevenidos para el porvenir, y aunque todos los hombres de Estado de la Europa tengan siempre en sus labios la palabra paz, quizá no
estemos muy léjos de la guerra, que á otra cosa no
puede conducir la insaciable ambicion de los poderosos en despojar al débil, valiéndose de cualquier
pretexto, ó sólo invocando el de la fuerza de lo que
le pertenece, aunque para ello sea necesario atropellar el derecho y hasta la justicia. Es, por tanto,
de urgente necesidad acometer la organizacion de
nuestro ejército, falto hoy de ella; y como este problema está ya resuelto en todas las naciones es
'
.
'que
como una formula
general, que nada más exige
aplicarla á nuestro país, teniendo en cuenta sus
usos, sus costumbres, y su estado político y financiero; triste y bien triste sería que por incuria, por
abandono ó por ignorancia sucediera por tercera vez
lo que nos sucedió en la guerra de Africa y en la civil última. Ante el absurdo de tener una oro-anizacion pa_ra el tiempo de paz y otra para el d; guerra, tuvimos que perder algunos meses en pasar de
la una á la otra, cuando hoy sólo días emplean las
naci~nes, no para variar la organizacion, que esto
en ninguna sucede, sino para llamará las resen·as
armarlas y equiparlas, que es lo que se llama pasa;
del pié de paz al de guerra. Xecesarip es tener un
buen ejército; pero es necesario, para conseguirlo,

LA ILUSTRACION NACIONAL
considerarlo, enaltecer su uniforme, darle lo que
sea necesario, equiparar sus deberes con ~us derechos, para que haya el necesario equilibrio; sucede
en lo moral algo semejante á lo que acontece en lo
físico: cuando pierde el equilibrio, cuando falta el
centro de gravedad á un cuerpo, se derrumba, y con
su caída, las más de las veces acontecen desgracias
y trastornos sin cuento. Olvidemos al general no importa; los sucesos y los acontecimientos no suelen
repetirse de la misma manera en diversos periodos
de la Historia, aunque todos sabemos que, en cualquier época, y á pesar de nuestras divisiones, si ¡m
poderoso extranjero invadiese nuestro territorio ó
insultase nuestra bantlera, todos, absolutamente to- ('\
dos, cobijados bajo sus pliegues, habían de combatir al audaz agresor ó al insolente insultador, sin
acordarse de otra cosa sino de que eran españoles.
PEDRO Rmz DA!\.\.

EL VALOR Y EL TALENTO
Intentando probar que la valmtfa consiste e;i el en.-

AL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
SONETO
Tu ciencia, tu valor, tu ilustre vida
cuyos laureles el blason sustenta
'
hoy al aplauso públiqo presenta '
con orgullo la patria ~gradecida.
¿Qué importa que á la gloria merecida
esta reparacion llegue tan lenta?
Si olvidarse del mérito es afrenta
la deshonra será para el que olvida.
•

Ya tu nombre del timbre que le abruma
restaura insigne la futura suerte·
que allá en la Historia, con grandeza suma,
Tú, preclaro escritor, soldado fuerte
diste leccion, primero, con la pluma '
Y luégo ejemplo con tu heroica muerte.
J. Gt:1LLEX BUZAR.\N,
Madrid 7 de Diciembre do 1884.

teiidimie11to, dice D. Pedro Delgadillo y Arriola, en

su DISCURSO PIIILOLOGO: «Es el esfuerqo un prestantísimo hábito adquirido en el entendimiento, que
media entre arrojamientos y temores, con que ni
se obra excediendo por atrevido, ni se desca~ce por
temeroso.)&gt;
Esta frase, sacada casi al pié de la letra de unci
de los más bellos discursos de Aristóteles, envuelve
tan importantes soluciones en el estudio de la filosofía de la guerra, que no es de admirar haya su
espíritu producido tantas y tan curiosas y eruditas
controversias.
Ninguna ocasion mejor, sin embargo, para provocar un nuevo debate sobre asunto de tamaño interes, que la del homenaje de honor que hoy ofrece
nuestro ejército al insigne marqués de Santa Cruz
de Marcenado, en quien no se sabe cuál de esas
cualidades, el valor ó el juicio, fué parte mayor
para dar1e reputacion tan honrosa como le otorgaron sus contemporáneos y le reconoce y divulga la
posteridad.
Hermanadas ¿á qué dudarlo? anduvieron en el
prócer astur excelencias tan recomendables, cuando sus escritos, y su historia y muerte, constituyen
uno de los más elocuentes ejemplos de la absoluta
necesidad del conjunto de tales condiciones en el
hombre de guerra. El talento le hizo conocer la ocasion del sacrificio, impuéstole por el deber de salvar á sus soldad)s de una catástrofe, de otro modo
inevitable; proporcionando así al valor, no sólo
motivo, sino que fuerza tambien para emplearse
con tanta gloria como utilidad para la patria. l\"uevo
Codro, no necesitó, corno el ateniense, del aguijon
del Oráculo para ofrecerse en holocausto á la Yicto•
ria; bastábanle como estímulo el conocimiento de
los hombres que su vasta erudicion le proporcionaba, la experiencia de la guerra en tantas y tan rudas campanas adquiridas, y la idea del deber, en
fin, primera de entre las virtudes militares, innata
en él, que le impulsaron á buscar una muerte que
acabó de hacer su memoria perdurable.
De los admirables escritos de nuestro egregio
compatriota, tan excelente general como hábil diplomático, historiador y filósofo, brotan en rico
caudal ideas, razonamientos y pruebas con que explicar satisfactoriamente la peregrina imágen con
que hemos encabezado est,&gt;s renglones, feliz apotegma, cien veces comentado por otros tantos escritores, panegiristas ó críticos de las mayores celebridades militares del mundo.
JOSE GOllEZ ARTECIIE.
Diciembre de 1884.

Las injusticias en la milicia, amenguan el ánimo
del buen soldado, destruyen su interior satisfaccion,
y le convierten en mártir del deber.
La interior satisfaccion fortalece al militar, haciéndole animoso.
El que manda, tiene el sagrado deber de procurar
que sus subordinados sean animosos, no mártires.
ANGEL ALVAREZ DE ARAUJO Y C0ÉLLAJI,

LA HISTORIA DE LOS REGIMIENTOS
Hoy que la atencion del ejército está fija ante la
noble y distinguida figura del ilustre marqués de
Santa Cruz de Marcenado, y se prepara á conmemorar, cual se merece, el sPgundo centenario de su
natalicio, considero la ocasion oportuna para presentar ante la opinion del ejército un pensamiento
antiguo en mi mente, y varias veces indicado
quien podia realizarlo; el cual, aunque aparezca
mal expuesto, tal vez desarrollado por personas
más competentes, pueda ejercer saludable influencia en la colectividad armada.
No es ciertamente mi ánimo el escribir un largo artículo que tenga por objeto recordar la influencia que los hechos históricos han ejercido Pn el
ejército, ni la ense!lanza que los grandes capitanes
han encontrado en sus páginas. No; ni mis condiciones literarias me lo permiten, ni el fin que me
propongo en esta ocasion se presta á esa clase de
trabajos. Mi propósito hoy es bastante reducido: se
concreta solamente á llamar la atencion sobre la
historia particular de cada cuerpo, donde si se fija
la oficialidad, encontrará mil ejemplos dignos de
ser imitados, y que sirvan de estímulo á todo aquél
que mire en la profesion de las armas algo más elevado que un oficio, y que es la base sobre la cual
descansa la abnegacion y el sacri~io de la vida
militar.
Para hacer resaltar mi pensamiento, no es necesario salir de los estrechos limites que nos presenta
la sociedad en que vivimos, por más que ciertas ideas
se hayan modrncado mucho á impulsos del materialismo. Fijándose un poco, es fácil observar el legitimoorgullo con· que ostentan en la actualidad ciertas familias el apellido ilustre que les legaron sus
antepasados, cuyos apellidos se ven unidos en muchas ocasiones á los hechos más gloriosos de nuestra
historia, y por lo tanto son dignos de la consideracion y respeto públicos. Pues bien: si esto se verifica con relacion á las familias en la época presente,
¿por qué no ha de existir ese mismo espíritu de noble emulacion dentro de cada uno de nuestros regimiento8, que constituyen la familia militar?
¿No es doloroso el considerar que aquí, donde se
vierte al romance la vida y hechos de un bandolero
audaz, y donde la biografía de un torero se vende
por miles de.ejemplares, no se conozca, en cambio,
por la masa general del ejército la historia de sus
cuerpos armados, que son las glorias de la nacion,
ni áun los hechos más culminantes que éstos han
realizado?
Por esa razon, al conmemorar ahora el recuerdo
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado, y
al fijarnos en que una gran parte de su gloriosa vida
militar está íntimamente ligada con la historia del
regimiento de infantería de Astúrias, de cuyo cuerpo fué el organizador, y puede decirse que su jefe
durante diez y seis años, nos ocurre llamar la atencion sobre la historia de los demas cu~rpos que cons-

i

XI

tituyen el ejército, dentro de los cuales, si bien no haEstos episodios los hemos presenciado todos, en
brá muchas figuras tan grandiosas como la del mar- mayor ó menor escala, y claro es que si el sentiqués, se podrán encontrar miles de ejemplos dignos miento del deber ha de responder en un momento
de imitar, y que enorgullezcan justamente á los dado, se hace preciso preparar con anticipacion las
oficiales que hoy sirven en ellos.
fibras de ese sentimiento.
Noble satisfaccion deben sentir, estos dias partiHistorias tenemos en nuestros regimientos inmecularmente, los jefes y oficiales del regimiento de moriales imperecederas, la~ cuales no tienen nada
Astúrias , al ver puestos de relieve y ensalzados que envidiar ciertamente á las más afamadas de los
como se merecen los hechos gloriosos del que fué su ejércitos contemporáneos: fijémonos, pues, en esas
primer coronel, al cual van unidos los timbres de gloriosas cenizas del pasado: avivémoslas, y tal vez
gloria alcanzados por sus banderas. Pues bien: si de ellas, como el Fénix, renazca la prosperi¡iad y
esas glorias pertenecen al regimiento, tambien al- gloria del ejército presente. Honremos al pasado,
canzan los laureles á todos los individuos que sirven para que á su vez nos honre el porvenir.
en él, así como la gloria de los grandes capitanes y
.hT0;,,-10 DABAS,
descubridores alcanza á sus descendientes.
Pero desgraciadamente son pocos los jefes y oficiales que, habiendo servido tanto eh ese cuerpo
como los demás, tienen conocimiento de esos hechos
Autoridad, respetabilidad y prestigio, son correlahistóricos; pues aunque algunos por su aplicacion tivos. Por eso ha dicho con razon sobrada un emiconozcan las diferentes campaflas en que su regi- nente escritor, que no puede suponerse el prestigio
miento ha figurado, como no es posible que en la sin autoridad y respetabilidad, la autoridad sin reshi.oria~eneral de una campaña se detalle la de petabilidad y prestigio, ni la respetabilidad sin
cae\ uno de los cuerpos, y mucho ménos los actos prestigio ni autoridad.
personales dentro de cada uno, de aquí el que, áun
El derecho al respeto lo da la ley. El verdadero
cuando no hayan faltado ilustrados escritores mili- respeto lo infunde el propio mérito.
tares que se han ocupado en trazar con mano maesLa ley puede suplir artificialmente el prestigio
tra la historia de las armas y señalado los hechos que no arranca de cualidades universalmente remás culminantes de cada una de ellas; sin embargo, conocidas; pero entre el prestigio creado por meel resultado no ha correspondido á sus propósitos, dios físicos y el que tiene su origen en el unánime
porque siendo un trabajo que revestía un carácter convencimiento de cuantos lo admiran, hay la difegeneral, no podia particularizarse con cada uno de rencia que existe entre la corona de pintados tralos cuerpos.
pos con que se adornan las vestales de comedia, y
Fu!3dado en todas estas consideraciones, y abri- la aureola impalpable, aunque luminosa, de las pugando la creencia intima de que en nuestro ejército ras vírgenes, no manchadas siquiera por la sombra
el estimulo es una de las palancas más poderosas de un mal pensamiento.
para obtener toda clase de resultados, siempre que
FEDERICO DE MAOARIAGA.
sea bien dirigido, de aquí parte mi pensamiento
para proponer la idea de que se lleve á cabo desde
luégo, y bajo la forma que se estime más oportuna,
de redactar la historia particular de cada regimienLA RESPONSABILIDAD EN EL EJERCITO
to, sin omitir en ella ningun hecho glorioso ó ad«Nada más irrita á los oficiales de un ejército
verso en que haya tomado parte, con el fin de que
&gt;lque
el ver á su general de continuo entrometido
los primeros puedan servir de poderoso estímulo á
l&gt;á
las
prerogativas ó manejos de cada uno, porque
las generaciones sucesivas, y los segundos de prollSospechan que se desconfía de su cuidado ó sienvechosa enseí'lanza para evitarlos.
»ten que se disminuye de su autoridad. Con que
No desconozco que en la actualidad algunos de
»para no concitarte los enemigos y para que las
nuestros regimientos tienen realizada esa tarea;
l&gt;Cosas vayan por su regular camino, deja que ellos
pero no lo está ciertamente con la detencíon que
seria de desear al fin que dejo indicado, y sobre l&gt;ejerzan libremente las funciones de su empleo,
todo, debe procurarse que ese trabajo, una vez rea- »contentandote con observar si cometen falta que
lizado, no sea un documento para archivarse en las »sea digna de reprension, advertencia ó castigo.
llPara que el general no éntre cada instante en baoficinas del cuerpo.
Estas historias, una vez escritas, deberían ser re- llgatelas del directo encargo de los súbditos, se
»aflade que tan ridícula figura hace el jefe metido
visadas por una comision competente, imprimirse,
y que figurasen siempre en el cuarto de banderas l&gt;á sargento, como el sargento puesto á jefe· el
de cada cuerpo, como un recuerdo constante de los »cual, si se embaraza en cuidados de pequeña ~onl&gt;Secuencia, hallará el tiempo de ménos para las·
altos hechos del regimiento.
llCosas de gran importancia.ll
Al lado de esa historia, y como su complemento,
(Rejle:ciones Militares del marqués de Santa Cruz
debería figurar, en tomo aparte, una relacion por
de Marcenado, libro primero, cap. xxvm.)
órden cronológico de todos los jefes y oficiales que
hubiesen pertenecido al mismo, al'ladiendo noticias
Si por varios conceptos no fuera tenido el marbiográficas sobre aquellos que durante su perma- qués de Santa Cruz de Marcenado por hombre RUnencia en el cuerpo se hubieran distinguido ó lle- perior ó adelantado á su tiempo, mereciéralo sin
gado á alcanzar despues reputacion y gloria en la duda el que encabeza estos renglones de su obra
carrera.
para alcanzar semejante titulo. Y más Ee a"'iganta
Tambien deberían figurar en un cuadro de honor la admiracion cuanto que en aquella época,ºno sólo
en los cuartos de banderas los nombres de todos los la organizacion militar, sino la táctica misma, anujefes y oficiales muertos en el campo de batalla, á laban sucesivamente la pt;rsonalidad por la que en
fin de probar á propios y extraños que en el ejército categoría superior ejercía el mando, reduciéndose
no se olvida nunca al que se sacrifica en aras del el militará ser un autómata, como, despues de todo,
deber. Este procedimiento se ha seguido en algunos en el seno de aquella sociedad lo era cualquier incasos, pero no se ha generalizado lo que debiera.
dividuo.
Para terminar, y como corroboracion de mi penConceder, pues, más aún, recomendar esa inisamiento, me bastará recordar á todos los oficiales ciativa en la época en que hasta la táctica marchaque hayan servido en campafla, el efecto mágico ba hacia aquel órden lineal, verdadera máquina de
que en determinados momentos produce la palabra órganos materiales cuyo movimiento respondía sólo
de un jefe ú oficial cuando recuerda á sus subordiá la fuerza de un genio único, es, á ciencia ciernados un hecho glorioso del cuerpo, el cual es pre- ta, adelantarse á su siglo; prever Jo que él mismo
ciso imitar ó exceder. En estos casos, hemos visto
tal vez no se atreviera á destruir, rompiendo trique el soldado, olvidando su propia fatiga y can- lladas rutinas y anejas preocupaciones. No parece
sancio, no se fija en el cuadro ensangrentado que al leer esas lineas, sino que aquel penetrante inge:
le rodea; y atento sólo á la voz de su jefe y del de- nio encontraba algo como de naturaleza en este
ber recordado, se lanza sin titubear al asalto, y
vicio secular de nuestra milicia, al~o inmanente,
conquista un nuevo laurel para su bandera.
algo como una atmósfera que él mismo consideraba
O

�-e:::::

LA ILUS'fRA010.N NACIONAL

XII

LA lLUSTRACION NACIONAL
mortal á la existencia de la fuerza armada, pero
que no tenia más remedio que respirar.
Porque, efectivamente, hay principios que, no
existiendo con todos sus atributos, falsean todo lo
que sobre ellos se funda, y cúlpase por inperfecto
aquello que es mal aplicado ó comprendido. La importante y delicada mision del mando no existe sin
responsabilidad, ni ésta es justiciable sin la iniciativa, ni el ejército es, por último, otra cosa, corno
organismo, que una sucesion de mando y responsabilidades. Quítese el mando, é ipso .ficto desaparece
la responsabilidad: suprimase la responsabilidad, y
es imposible concebir el mando, como lo es el concebir el cuerpo sin la sombra que proyecta. Y esto
que, no sólo era entónces así por la esencia de las
i:osas, por la relacion y dependencia necesaria de
causas y efectos, Jo es hoy, ademas, como una consecuencia lógica de la division del trabajo; hecho
científico que abarca á la guerra tanto ó más que á
las otras ciencias, cuanto de todas se nutre para
sus fines. Querer sustraerse á esta ley, es pretender aislarse del medio social y científico en que vivimos; es querer alejarse de la atmósfera indivividualista del siglo x1x, empeño que conduce al
mismo resultado, ya se suba hasta llegar al vacío,
donde nada existe, esto es, á la region de la indisciplina, como bajando á ocultarse en las entrañas
de la tierra, á lo quieto, á lo inmutable, esto es, á
la negacion de la actividad, que es la vida de los
ejércitos.
Difícil sería trazar en estas breves líneas las sucesivas trasformaciones militares que, á través de
los siglos, tuvieron lu5ar; pero en las guerras de
grandes masas de la época presente, al compararlas con las pasadas y referirlas luégo á las del porvenir, se percibe fácilmente cómo las guerras del
.pasado fueron contiendas de caudillos contra caudillos; como las de hoy lo son de capitanes entre sí, y
como las de maflana llegarán á ser de soldados contra soldados.
Nada se opone á esto, todo lo contrario; la civilizacion, y con ella la instruccíon, avanzan, y lo que
ayer no podía confiarse á un adocenado capitan,
maflana lo podrá resolver un experto soldado. Y
téngase en cuenta que, para resolver, es precisa la
voluntad, y la voluntad, al desaparecer, oscurece
la iniciativa, como el sol, al ocultarse, envue!Ye en
sombras la luminosa atmósfera del dia.
El párrafo con que encabezamos estas ligeras observaciones, escrito en el siglo XVIII , pertenece
tambien al siglo x1x, y si aspiramos á una regeoeracion militar verdadera, debemos procurar que no
tenga aplicacion en el siglo xx, ya que él y los que
le sucedan han de conocer forzosamente esa funcion social llamada guerra.
CASTOR AMÍ.

De la coleccion de manuscritos de D. l\Ielchor :.\Iacanaz hemos sacado las siguientes correspondencias, fechadas en Oran en la época en que era gobernador de la plaza el marqués de Santa Cruz:

Tomo correspondiente á 1744. Un volúmen en 4.0 ,
en pergamino,
Oran 25 hasta 28 de Octubre d~ l '132.
El dia 21 vinieron de Cádiz los dos navíos de guerra, nominados el Leo;i y el Consta;¿te, con ocho piquetes de infantería y ocho compañías de granaderos,
de los regimient.os de Toledo, Murcia, Portugal y
Palma: tambien han traido medicamentos y M.000
balas pequeñas de hierro para metralla de cañon.
Lleváronse tres piezas de Oran al castillo de San Felipe para la luneta de la derecha, cuya batería está
fenecitla como la del medio baluarte de la izquierda
del mismo castillo; pero el marqués de Santa Cruz
no quiere que las troneras de estas dos baterías se
destapen hasta que los enemigos aumenten sus caflones; contra ellos disparan cinco del medio baluar-

te de la derecha de San Felipe, porque los infieles
podrían eludir nuestro trabajo si construyesen baterías más á su derecha, donde no serían registrados
de las nuestras.
El conde de Bena salió el dia 22 para Cartagena
con sus dos navíos de guerra y con 200 enfermos y
heridos; de los primeros hay poquísimos en Oran, á
Dios gracias, y de los segundos casi todos van curando felizmente.
El dia 23, un cartucho de pólvora con espoleta que
se ai:rojó á los enemigos, puso fuego á las faginas
que suplen á el batido parapeto del castillo de Santa
Cruz. Para apagar el fuego, se acudió luégo con tierra y agua. Los enemigos le hacían desde las pefluelas
para embarazar aquella operacion, en que fué herido un soldado y el ingeniero voluntario :M. de Coubilli.et; el marqués de Santa Cruz hizo disparar contra las pefluelas la artillería de la Alcazaba y de San
Andrés, hasta que cesó la fusilería de dichas peñuelas y el fuego del parapeto, que no hizo daño considerable.
Un sujeto, que el marqués de Santa Cruz:,intr~
dujo en el campo de los enemigos, Yolvió conJa
noticia de ser muchos los heridos y muertos de los
turcos, y de comenzar éstos á quejarse de que Bigotillos metió á el Bey de Argel en un mal empeflo.
Ulhadalid y Ulhadisai, cuñados de Bigotillos, se retiraron á sus tierras con la caballería de sus parcialidades; 11ero se mantiene en el campo el otro cuñado de Bigotillos, llamado Damuch, y todavía un
grande número de caballería de los Alarbes; tambien dice el mismo sujeto enviado por Santa Cruz,
que los Morabitos se retiraron porque los turcos mataron injustamente á uno de aquéllos.
26 de Octubre.-Una nueva contrabateria de Santa Cruz obligó á los turcos á retirar los caflones de
su última batería: construyen otra donde no está
vista por las nuestras; pero buscaremos donde colocar alguna luégo que para salchichones vengan las
faginas que aguardamos de España.
Parece que los enemigos oyeron á nuestro contraminador, pues há más de treinta horas que cesaron
en el trabajo de la cuarta mina que emprendían contra Santa Cruz.
2'7 Octubre.-Los enemigos prosiguen á tirar con
dos cañones contra Santa Cruz, pero ninguno dispara de dos dias á esta parte contra San Felipe; discurrimos será que la lluvia haya hecho enterrarse
las plataformas. Estos dias se pasaron á los moros
un sargento del regimiento de Irlanda y dos soldados de los regimientos Valones.

Ora,i 21-de No'Oiembn de 1'132.
Este dia, al amanecer, salió de la plaza nuestro
ejército, que constaba de 5.000 hombres con 400 caballos, y habiendo sido el primer empeño desalojar
al enemigo de los ataques y batería que tenía formados contra los castillos, se logró con facilidad esta
empresa, porque no tenían en esto los moros su ~anancia, sino en sacar á los cristianos tierra adentro
para ejecutar sus intentos; y yéndose retirando
como de huida, y habiendo dicho los espías que no
tenían los bárbaros más gente ni tren que el que
P,arecía, brindados los católicos de estas noticias y
su fe, fueron en su seguimiento hasta legua y media
de la plaza, en donde habiendo llegado á donde pudo
jugar la caballería que tenían emboscada, hicieron
alto; y estando formada nuestra gente para la pelea,
salieron de una celada 9.000 caballos de una parte y
de otra 6.000 infantes, lo que, visto por los católicos,
se abrieron en dos lineas para el juego de seis cañones que llevaban, y por el mismo vacio se introdujo la caballería enemiga, dantio ocasion c0n este
movimiento y con el embafe de la infantería á que
nuestra tropa cejara. Dos regimientos huyeron. Y
todos quedaron descuadernados y cortados; cuya
noYedad advertida por el marqués de Santa Cruz,
que se hallaba sobre San Felipe registrando los movimientos con su anteojo, exclamó diciendo: «Me
han engañado los espías y quien me los abonó,)) y
deseoso del socorro de aquellos pobres que infelizmente estaban sacrificando sus vidas, partió con
2.000 hombres, y habiendo llegado al sitio, se puso

delante haciendo frente al enemigo con tal denuedo
y valentía, que con un sangriento choque que emprendió dió lugar á la tropa descompuesta á jun
tarse, reformarse y abroquelarse en un cuadro, que
mantenido con destreza fué motivo para que se contuviera el enemigo. Debajo de esta forma se vino
retirando nuestra gente seguida de los moros, hasta
que llegando á los ataques hicieron alto unos y otros,
en cuyo tiempo Ralieron de la plaza 8.000 hombres,
y habiéndoles dado una carga cerrada, se retiraron
los turcos, con lo que pudieron encerrarse en la
plaza los cristianos. Al día siguiente salieron á demoler los ataques y hallaron siete piezas, cinco de
ellas corrientes; y enterrados un mortero de bombas y dos piezas enclavadas, las que metieron en la
plaza, con tres que pudieron traer de las seis que
llevaba el ejército, á causa de haberles muerto muchas mulas y haber en el terreno mucho lodo de la.
lluvia del dia anterior, con lo que fué más trabajosa
la batalla. En esta funcion perdimos al marqués de
Santa Cruz y al de Valdecañas, con cuyas desgracias
se ha vestido de melancolía la salida y ha quebrantado los carazones, no tanto por la pérdida de la
gente, que ha sido muy regular, sino por la falta de
tales jefes. El número de los demás muertos y heridos se verá en la relacion siguiente.

Lista de los nt11,Crtos y heridos que hubo e1i la salida
que se hizo e1i Oran el 21 de Xo'Oíembre de l '132.
~IUERTOS

HERIDO~

Coroneles ................
Tenientes coroneles ........
Sargentos mayores ........
Ayudantes ................
Capellan ..................
Capitanes .................
Tenientes .................
Alféreces ..................
Sargentos .................
Tambores .................
Soldados ..................

513

1.328

Total. ........... .

571

1.553

2

4

1

7
3
4

))
))

1

)&gt;

9
R

52
46

19

50

l;;

56

3

3

Se avisa de Oran, con cartas de 30 del pasado,
que el dia 2'1 del jllismo mes se hizo una salida de
la plaza para allanar los trabajos que los moros tenían hechos en algunas partes de la meseta, de
donde ofendían con más desembarazo al castillo de
Santa Cruz, Jo cual se consiguió sin oposicion de los
enemigos, que se mantuvieron en su campo legua
y media distante de Oran; y tambien el barrenar
las peflas más inmediatas al expresado castillo, dejándose sin el peligro de que le puedan ofender las
minas como ántes, y reparada la brecha. Y por algunos espías del campo enemigo que entraron en Oran,
se ha sabido que Bígotíllos y otros dos parientes suyos salieron heridos de la funcion del _dia 21, que
fué grande la mortandad de los turcos y moros, Y
que el hijo del Bey de Argel se retiraba con sus tropas, dejando solamente á Bigotillos hasta 4;, tiendas
de turcos, que en todo compondrían de 800 á 900
hombres; por la misma parte se ha sabido que en
el campo enemigo se hallan algunos oficiales de los
nuestros, que quedaron heridos, y !entre ellos Ult
eabo principal, á q1iicn cuidan los moros ~m especial
atencion, sin embargo de que ignoran quién es; pero
por lo mismo que esta noticia viene dando las esperanzas, que ya se habían perdido, de los oficiales
principales, que dieron por muertos, se suspende
darle entero crédito, hasta recibirla confirmada.

El cabo era el marqués de Valdecañas, que despues fué rescatado y prosiguió en el servicio. (:~ota
posterior de mano de D. Melchor de Macanaz.)

- C,i pmsamt'ento para entretejer en la corona con
la cual cifle el ejército la elevada frente de su ilustrado maestro y admirado héroe el marqués de Santa Cruz de Marcenado, al celebrar el primer centenario de su muerte:
«Ni centenario, ni milenario, ni período alguno,
pue~e expresar la posteridad de aquel insigne ingemo... ¡Su gloria es indivisible, pues pertenece á
la eternidad!
JUAN NEPOMUCENO SERVERT.

•

ALGUNAS lDEAS SOBRE ORGANIZACION
El autor de estas lineas no tiene ni áun la esperanza de corresponderá lagalante invitacion del Director de LA ILUSTRACION NACIONAL con un trabajo
que _raye á la altura de su benevolencia y alcance
el mvel de los que los lectores de ese periódico están acostumbrados á saborear en sus columnas.
Bien
. alto dice la voluntaria abstencion que há lar"'o
o
t iempo se ha impuesto, que no es alarde de falsa
modestia, sino conviccion sincera y arraigada de
su escaso valer lo que apuntado queda. Pero hay
ocasiones en que el óbolo del pobre representa algo
tan estimable ó más que el pingüe donativo del rico,
y en ellas el tributo es obligatorio, una vez pedido,
Y la resistencia á pagarlo pudiera tener aires de
verdadera inmodestia.
Hoy conmemoran la nacion y el ejército una fecha
gloriosa; y al asociarse los pensamientos y latir al
unísono los corazones de los que todavía rinden culto al honor, á la lealtad y al patriotismo; al volver
los ojos á aquellos dichosos tiempos en que la mili.
cia era una religion, el sacrificio, ordinario cumplimiento del deber, y la fe lazo que sólo la muerte
podría romper, ha de ser permitido, á quien ya peina canas y ha trocado las ilusiones pasadas por los
desengaños presentes, que al saludar con profundo
respeto á las ilustres personalidades que fueron
viva encarnacion de las ideas de su l-poca, y sin renegar de la actual, suspire por las que pasaron para
no volver.
Vivir y morir por la patria, consagrarle toda la
savia intelectual y todo el vigor físico, dejar en sus
escritos un monumento imperecedero, .in sus hechos un perdurable modelo y en su gloriosa muerte
un alto ejemplo, es entrar por derecho propio en el
templo de la inmortalidad, donde por sus escritos,
sus hechos y su muerte, está gr34Pado con áureos
caractéres el nombre de D. Alvaro Navia-Osorio,
vizconde del Puerto y marqués de Santa Cruz de
l\Iarcenado.
Y pagado este tributo á su memoria, no parecerá
fuera de propósito que, con ocasion de su centenario, hagamos algunas consideraciones sobre organizacion del ejército.
.
Cuando se considera la organizacion de las milicias provinciales en los tiempos á que nos referimos, se comprende que el sistema de.reservas descansaba en nuestro país, en la época citada, sobre
bases racionales.
Desde Ui97 aparecen los jefes de distrito, ó acompaflados, y en 3 de Octubre ie 1609 presentó el Consejo de la Guerra á la resolucion del Rey una relacion que comprendía cierto número de capitanes,
entre los cuales debía elegir los sargentos mayores
que habían de mandar las milicias.
Las instrucciones para ejercer esta importantísima funcion llevan la fecha de 25 de Enero de 1620,
y se distinguen por su sencillez. El .irt. 7.0 expresa
gráficamente la naturaleza de aquélla. Dice así: «El
tin principal para que se ha hecho eleccion de vuestra persona, es para que tengais ejercitada y habilitada la gente de vuestro distrito para cuando fuere menester servir dentro del reino. Y asi os encargo pongais en ello mucho cuidado, como lo fio
del celo que teneis á mi servicio; y para hacerlo
como convenga, concertareis con los corregiuores
del dicho distrito el tiempo en que se ha de ejerci ·
tar, advirtiendo que ha de ser en dias de fiesta, y
que ménos falta haga á sus labores y cultura de la
tierra.))

Los sargentos mayores recibieron el encargo ele
nombrar los capitanes y subalternos necesarios
para el completo, y de cubrir las bajas que hubiese
de milicianos con el uno por diez de los vecinos que
tuviesen las condiciones exigidas para dicho servicio. La compañia de milicianos constaba de 200 plazas, y estaba localizada.
Acaso no fuera de todo punto inútil hacer un detenido paralelo entre aquel ejército y los actuales,
entre aquella reserva y las hoy en uso; pero esto
exigiría espacio mayor del que disponemos.
El ejército, escuela de la guerra, por donde.
pasa rápidamente la poblacion viril , y el sistema de la evolucion completa de los contingentes
en situaciones diversas para constituir diferentes reservas, dan el máximum de fuerza á las naciones fuertes, ricas y eminentemente militares.
El ejército relativamente pequeño, pero en que el
soldado permanece más largo tiempo en la fila;
ejército con una reserva sólida, es la solucion del
Jloblema para las naciones débiles, pobres y de
e!i&gt;iritt belicoso, pero antimilitar.
tsta proposicíon, comprobada ya por los hechos,
tiene su base racional en otras dos: l.ª El efectivo
de un ejército debe estar en relacion con su mision
interior y exterior. 2.ª El aumento indefinido del
efectivo posiólc en el caso de un llamamiento genc,·al,
es de todo punto inútil, si por las condiciones que
constituyen su modo de ser, degener'a en muchcdwmbre lo que debiera ser ejército.
Imaginemos una nacion dotada de un gran poder de irradiacion en las ideas, y elegida por la Providencia para difundirlas con sus gloriosas bayonetas; la Francia, por ejemplo, en su período de revolucion y primer imperio. Esa nacion necesita un
fuerte efectivo para su mision exterior, y el pueb'o
armado para defender el suelo de la patria de las
agresion!JS de que precisamente ha de ser objeto
por una ley natural de reaccion.
Las exigencias de su mision interior son menores:
la unidad está hecha, los particularismos no existen, y los problemas se resuelven por evolucion, no
por revolucion. Es, pues, la mision exterior la que
determina la organizacion del ejército.
Figurémonos otra nacion, portaestandarte de un
principio de ra1.a, que ha convertido en fuerte unidad lo que era haz esparcido en pequeñas y convencionales agrupaciones; la Prusia, por ejemplo,
elevada á la condicion de Alemania, pero sensata y
práctica, y que no pretende hacer gravitar inmediatamente sobre el gran centro germánico á los
alemanes, todavía sometidos al cetro de los IJapsburg ó de los Romanof, ó libremente confederados
en la libre Helvecia. Esa nacion no necesitará un
fuerte efectivo por la mision exterior de su ejército;
pero lo deberá tener para prevenir posibles reivindicaciones ó contener arraigados particularismos.
En ella la mision exterior pesará ménos que la interior en la constitucion de su ejército.
Paremos mientes en una nacion, se11ora un tiempo de tan extansos territorios que no se ponía en
ellos el sol; de voto decisivo en los consejos del
mundo; que aportó á la civilizacion un espléml.ido
continente, grande en los días de su desgracia tanto como en los de su fortuna y poderio, pero exhausta, desangrada, ciflendo á sus sienes una corona, de
la que han caido una á una casi todas sus joyas,
y viendo con dolor flotar en uno de sus puef'tos una
bandera que no es la roja y gualda; una nacion pobre que necesita concentrar y tlesarrollar sus elementos sin soflar en locas aventuras, y comprenderemos que el efectivo del ejército debe estar ,ieterminado por su mision interior, tal es Espafia.
Para naciones como la nuestra, el sistema de reservas que pudiéramos llamar germánico, y la organizacion del ejército de que forman parte, léjos
de crear la fuerza, determinan la debilidad, si por
embarazos de presupuesto no existen más que agrupaciones de indivitluos sobre los cuales pesa realmente todavía la obligacion militar, pero desligados
del verdadero ejército por la carencia absoluta tle
asambleas, que lo exiguo del presupuesto no consiente. Esas agrupaciones Sún listas de nombres en
la paz, verdaderas muchedumbres en la guerra, y

xm
hacer pesar sobre el país la carga de 1_1umerosos
cuadros, convirtiéndose de tal modo en orgánico y
permanente el exceso de jefes y oficiales, legado
funesto de nuestras continuas discordias, en vez Lle
aceptarlo como mal transitorio, imponiéndonos los
sacrificios precisos para su decorosa dotacion, sin
asignarle nominales funciones y marchando resueltamente á su desaparicion completa.
Se nos hará la justicia de creer que conocemos
las razones que militan en faYor del sistema germánico; es más, nos rendiriamo~ á ellas si hubiese en
nuestro país paridad de condiciones con aquellos en
que da resultados; pero como no sucede así; como
la imposibilidad de tener asambleas anuales hace
que se olvitlen de la instruccion militar los que la
adquirieron, y no la adquieran los dernas; como se
reduce el efectivo de los cuerpos hasta el punto de
que desaparece toda relacion entre el empleo y el
mando que se Je asigna; como la corta permanencia del soldado en las filas impiue que se creen esos
lazos de familia militar que constituyen la Yerdadera fuerza de los ejércitos; como se gasta mucho
en conduccion de continge11tes que vienen y van;
como se impone al Erario la carga perpetua de un
número de jefes y oficiales muy superior á nuestras verdaderas necesidades; como las reservas no
serían fácilmente vestidas, armadas ni instruidas en
el caso de movilizacion, y corno, por último, no estamos en el caso de lanzarnos,;ior hoy á empresas que
exijan un fuerte ejército para la ofensiYa y el pais
armado para la defensiva y las condiciones del es.
pañol, belicoso porque busca el peligro y la aventura, y se complace, por consiguiente, en la guerra,
pero antimilitar, porque es refractario á reg!as y
ligaduras, facilitan el tener muchedumbres arma.
das, si por acaso un invasor pisara el suelo de la
patria, creemos que ei, preferible lo antiguo á lo·
moderno, si no se a¡,oya en su verdadera base y no
existen los medios precisos para su desarrollo, y expresemos nuestra creencia, errónea quizás, pero
sincera. liemos sido entusiastas del sistema cuyos
inconvenientes exponemos; pero el contacto de la
realidad ha hecho caer la venda de nuestros ojo~.
España ha tenitio y puede tener una reserva barata y bien organizada; ha tenido y puede tener 1111
ejército activo, sólido y fuerte, aunque no contando
centenares de millares de hombres, pero con sus
unidades al pié de guerra, con sus cuadros de terceros batallones en los regimientos, destinados á.
recibir los individuos que deban aumentar el efectivo en el dia del llarnamien to; con sus quintos escuadrones en caballeria con igual objeto; con sus
cuadros respectivos en artiller ia é ingenieros; y si
llegan dias de prueba, ese ejército demostrará quP.
puede respC'nder á la confianza de la nacion, y el
esfuerzo de éste y su valor indomable y su aptitud
guerrera harán el resto.
Pero no todo depende de la organizacion; y la garantia de que existe un wrdadero ejército dispuesto
á todas las eventualidades, es que tenga· la firme
base de una rigurosa disciplina. Así, por ejemplo,
en los tiempos mismos en que dominaba un levantado espiritu, y nuestros soldados se batían heróicamente, sufrientlo todo género de privaciones, llegaban momentos en que, apurado el limite de lapaciencia, se presentaban síntomas de indisciplina,
unas veces contenida y otras declarada en abierta.
sedicion.
En el siglo .Wll se daba á luz el trabajo de Feli•
pe II sobre una ordenanza (8 Junio 1603), para ,,con•
serYacion y aumento de la disciplina, que se había
ido relajantlo y corrompientlo en la infantería espa11ola en alguuas cosas dignas de remedio;,&gt; En 17 de
Abril de 1611 reprodujo Felipe III las ortlenanzas
de 1603 para poner con su observancia un dique á
la intlisciplina que se enseñoreaba del ejército, ganoso de justicia tanto como de gloria, desesperado
por el favoritismo, que alteraba todos los dias el órden de los ascensos, juguete de la arbitrariedad de
generales, consejeros, vireyes y gobernadores, que,
segun la gráfica expresio11 del ilustre conde tle Clonard, sufJ1·cpon1-an s1~ tol1wtad á los reglameiltos 1;i-

gcnt~s.
Cuando tales cosa~ sucedían; cuantlo no se rendía

�culto al ideal de justicia; cuando se ofrecía el espectáculo de escandalosas improvisaciones; cuando no
bastaban servicios, lealtad y mérito personal para
adelantar en la carrera, no había que esperar que
la disciplina existiese; porque la subordinacion que
impone la regla no sustituye nunca por completo á
la voluntaria sumision á la superioridad real y efectiva del que manda. El que teniendo la conciencia
de su valer y servicios no puede considerarse inferior á su superior jerárquico, le obedecerá sin duda,
pero se hallará en un estado de rebeldía moral poco
favorable para la disciplina; y todos los pensamientos orgánicos, todas las reformas tácticas, todas las
innovaciones jurídicas, todos los gastos, todos los
sacrificios, en fin , para tener uu ejército á la altura
de su mision, serán completament~ estériles, si no
irradia sus resplandores sobre la institucion armada el sol de la justicia.
Fíat j1istitia, et n1,at cmlum. Sí: hágase la justicia, y
se perderán en el concierto de alabanzas los uiscordantes gritos de la desapoderada ambicíon; hágase
\ajusticia, y existirá en el ejército la satisfaccion interior; hágase la justicia, y desaparecerá la zizaña
del despecho y la envidia, sustituyéndoles la noble
emulacion, origen de los más altos hechos.
GREGORIO JIMENEZ,

Sr. Director de LA lLUSTRACION NACIONAL.
!lle pide V. un pensamiento dedicado al ilustre
marqués de Santa Cruz de )larcenado... ¿No seria
mejor, ahora que tanto se remueven las cosas militares, recordar este suyo?
((Los pueblos contribuyen más gustosos, que para
la defensiva, á otra guerra en que vean que sus
asistencias aumentan el honor y dominios del país.)&gt;

que sublevado el pueblo romano por el aborrecimiento que tenía á Cleandro, malo y cruel ministro
del emperador Cómodo, éste aquietó el tumulto con
permitir que fuese muerto Cleandro.
Procedimientos más suaves exigen hoy nuestras
costumbres; pero el consejo es tan digno de tenerse
presente en los momentos de actualidad, como
cuando se escribió.
FEDERrCO OCJJAND0.

Hoy que la actividad del pensamient,&gt;, la febril
inquietud de la imaginacion y la vertiginosa marcha del progreso combaten un error cada dia y
derriban una preocupacion cada minuto; hoy que
los grandes centros irradian la ilustracion que va
poco á poco arrinconando á la ignorancia en los escondidos pliegues de las montarlas, apénas puede
comprenderse lo que representa la maravillosa labor intelectual del marqués de Santa Cruz de
r0
cenado.
Escrita su colosal obra en una época en qu los
soldados se batían por cobrar, los oficiales no sabían
leer, los generales deletreaban y los príncipe~ rechazaban los consejos que no pedían, sólo el deseo
de ser útil á las generaciones futuras, el amor á las
instituciones militares venideras y la grandeza de
la patria en-el porvenir, le impulsaron á luchar contra los enormes obstáculos que su época amontonó
á su paso.
Honrando su memoria, de la única manera que
los vivos pueden honrar á los muertos, cumplimos
un sagrado deber, no exento de egoísmo; que despues de todo, cuando se considera el quietismo del
presente y las nebulosidades del porvenir, siente
el ánimo cierta tranquilidad y complacencia llevando el pensamiento á lo que ya pasó, y repreándolo
con los recuerdos de las glorias nacionales.

¡r

J. l.

El mejor homenaje que podemos tributar al autor
de las Reflexiones Militares, es no echarlas en olvido.
l\lJGUEL DE GorCOECJIEA.
9 Diciembre 8+,

¿Quién fué el marqués de Santa Cruz de ~Iarcenado? ¿Qué conquistas, qué laureles inmarcesibles
ciñó á nuestra bandera? ¿Por qué celebrar el centenario de un casi desconocido?
Hé aquí la pregunta del vulgo.
Y ved lo que contesta el ejército español, digno
de este siglo:
((Fué el marqués un buen guerrero, muerto en
campana, pero no lo escogemos por héroe entre
otros mil. Lo recordamos como el eterno cama1·ada,
mejor amigo y gran maestro de la milicia. Su obra
inmortal, por lo profunda y sabia, fué oráculo de
Federico el Grande; por lo humana y filosófica es y
será perpetua fuente de estudio.»
El marqués de Santa Cruz de Marcenado levantó
un monume:1to glorioso á las armas patrias.
Hoy, el ejército se descubre ante él y lo vitorea.
Y honrándolo así, proclama su cultura.
El autor favorHo del Rey de Prusia, el inspirador
de este gran táctico, no será ya en España un desconocido.
PEDRO DE Novo \' COLSO:S.

Las R.eflexio;ies 1lfilitares del m1rqués de Santa
Cruz, forman un tratado completo de ~nilicfa; y el
dia en que un genio poderoso emprenda la tarea de
constituir la dencia militar, encontrará en ellas los
elementos fundamentales de su obra.
lr.NACIO

CII\CO'.li.

Sin instituciones militares, los pueblos caminan
á su ruina ó á su vergüenza. ¡Alsacia! ¡Lorena! ¡Qué
enseí'lanza para nosotros perdida! ¿Estaremos llamados á compensar la prevision de hoy, motivada
por el descuido de ayer? De temer es, sobre todo si
seguimos no más que pensando en el estómago y el
traje, y confiando nuestros hombres de Estado en
un no importa que mucho importaría olvidásemos.
l 'N SOLD \DO ,

De nuestro querido amigo y companero de redaccion el Sr. Bonelli, que, como saben los lectores de
LA !LUSTR \CION NACIONAi,, se halla ausente de España, desempeñando una importantísima comision,
.recibimos la siguiente carta.
Ya. que por su forzoso alejamiento en los momentos actuales, no le sea posible contribuir con su firma puesta al pié de algun trabajo alusivo á la solemnidad que este número extraordinario celebra,
aprovechamos con mucho gusto la oportunidad que
nos ofrece la llegada del correo de Canarias, para
que su nombre no deje de figurar en esta manifestacion de honor á un grande hombre que, como el
Sr. Bonelli, rindió en su corazon ferviente culto á
los intereses pátrios, seguros, por otra parte, de que
nuestros lectores verán con interés las curiosas noticias que la carta contiene, y de que, escrita la
misma bajo aquel sol que alumbró los triunfos del
héroe de Orán es el mejor tributo que puede ofrecerse á su memoria.
Dice así el audaz é inteligente explorador del extremo occidental africano :

S.1L1N\~.

COSTA OCCIDENTAL DE AFRICA
Río
Aconseja á los princi pes en sus R,:/le.cioiles Jlilitar,'s el ilustre marqués de Santa Cruz de .Marcenauo, que no se hagan solidarios Lle las torpezas de
los quP en su nombre ejerzan el mando; y recuerda

01'/i

XV

LA JLURTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAC10N NACIONAL

XIV

10 dr .\"oviem&amp;tr tle 183-!,

Queriuisimo Director y amigo:
Empiezo hoy esta carta, pero no sé cuándo se la
remitiré. Depende de que encuentre un buque de
la pesca que con la correspondencia restante la lle-

ve á Gran Canaria. Esta falta de comunicaciones es
mi tormento mayor, no obstante ser muchos los
que me rodean.
Escribo esta carta en una caseta de madera de
3,50 metros de largo por 2,50 de ancho, donde ondea
el pabellon espaMl desde el 5 del actual. Este palacio, en medio del desierto, me sirve de abrigo á
un sol de 380 que abrasa estas arenas.
Despues de cuatro dias EN Br QUE DE VELA, llegul&gt;
el 3 del actual á esta majestuosa bahía, capaz de
contener triple número de escuadras de las que
existen en el mundo.
En seguida salté á un bote para que me condujera ..,
á tierra. Ya tengo dicho que los canarios miran con
justificado recelo á estos salvajes; así es que desembarqué solo, quedando en la lancha cuatro hombres armados de Remingtons. Tan pronto como pus e el pié en la playa, me rodearon unos veinte, habitantes de estos desiertos, cubiertas sus bronceadas
carnes con pieles de gacela, zorra, carneros, etc. La
inteligencia triunfa siempre de la barbarie, y estos
salvajes, de aspecto verdaderamente imponente,
son ya vasallos mios y de Espaí'la. Fáltame dominar
á los del interior, que dentro de algunos días espero
á bandadas. Si lo consigo, la situacion es mia.
A las maneras altaneras y arrogantes de un principio, han seguido las súplicas y peticiones. Para
domesticarles , he distribuido ya bastante gofio
(harina de maíz) y telas. El gofio lo comen con agua
ó aceite, y le prefieren al mejor manjar del mundo.
Su miseria es tan grande, como la indolencia de
que hacen gala. Sólo se alimentan de pescado cocido en agua, ó asado entre dos ladrillos ardiendo.
Al día siguiente empecé la construccion de la caseta, que quedó terminada el 5, y enarbolado el pa- •
bellon español dia y noche. Este acontecimie·n to se
celebró empavesando mi buque Jiiés, y los cuatro
paileóots de la pesca que habia en bahía, á cuyas
tripulaciones convidé con unas cuantas botellas de
rom, acompai'ladas de vivas á España y á nuestro
monarca.
En los días sucesivos he continuado los estudios
de exploracion. He visitado toda esta península, que
tiene siete leguas largas de extension. El terreno
presenta una aridez espantosa, más llano que la
palma de la mano; en algunos sitios el piso es fuerte, pero en su mayoría es arena muy blanca. Al
pasar por las chozas que tienen estos desgraciados,
una invasion de moscas amenaba aniquilarnos: mataba por millares, pero eran cada vez en mayor
número á. rodealme. Recorrí luégo las inmediaciones y puntos culminantes, para formar un plano á
ojo. Los cuatro hombres que me acompaflaban volvieron rendidos, y yo sin ganas de repetir esta excursion, :í. ménos que me decidiese á dejar los huesos en estas arenas.
Creo que esle terreno, en su mayoría, es estéril
para el cultivo; pero como factoría comercial y pesquería puede tener, si sabe aprovecharse, una trascendencia inmensa. El desierto, segun voy viendo, está mucho más habitado de lo que por ahi se
cree.
He sacado varias fotografías, de cuyo resultado
desconfío por las condiciones en que he tenido que
hacerlas. Los grupos de indígenas habrán salido
mal porque es imposible obtener inmovilidad; ademas tenía que engai'larlos, porque si supieran que
los había fotografiado, me descuartizaban.
La temperatura media es: mínima, 15º; máxima, 28; al sol 38°. Hay que tener en cuenta que un
palmo de sombra es un gran hallazgo. ~o extrai'lará V., por lo tanto, que haya cambiado la piel, Y
tema volverla á cambiar algunas veces más. Las
tardes son bastante frescas.
l\le refieren mil atrocidades de los moros de Cabo
Blanco, punto á donde debo ir. Parece que todos están armados de escopetas de dos caflones, y me
aconsejan que vaya prevenido, pues seria fácil quP
en el bote me llovieran balas.
Ayer estuve á reconocer la costa de enfrente. Terreno mejor, escabroso, vegetable en parte. Los moros me reciben pacificamente, pero es necesario estar prevenidos. Son tan pedigüeflos, que Llespues de
darles todo lo que llevaba en los bolsillos, querían

los botones del chaleco, pues segun ellos, con uno
hay bastante para sujetarlo.
Le abraza su huen ami¡rn
EM1110 Bo:-.ELLJ.

LA. DEFENSA DE ORAN
Composicion poética. dedica.da. á la heróica muerte del
marqués de Santa. Cruz de Marcenado (1)

. «¡Grande como lo ha sido, será Espana
Cuando ampare la fuerza su derecho! &gt;)
Esto grita en el fondo de mi pech~
La voz del corazon, que nunca engai'la.
¡Quién lo duda! Si en noche tormentosa
Luz siniestra y brillante
Descubre al fatigado caminante
La ya perdida senda, tortuosa;
Si «¡Adelante, adelante!)&gt;
Tú, ronco trueno, con fragor le gritas
Cuando el cimiento de la tierra ac,itas
Y ~n el cóncavo espacio te agigan~as
BaJando de la alturii
A la extensa llanura,
Hasta morir del valle en las gargantas,
¿Por qué, patria querida,
Por la ruda tormenta perseguida
A11os, 1ustros y siglos has de verte
En noche eterna, por tu mal sumida,
Condenada á la. infausta, horrenda suerte
De gozar de la vida
Sólo para sufrir ánsias de muerte?
¡Ni el suplicio de Sisifo pudiera
A tan rudo tormento ~ompararse,
Ni el nombre de espanol, con honra entera
Miéntras sufres asi, puede llevarse.
l\Ias no será: de tu presente historia
Las sombras pertinaces se esclarecen,
Y ya los días de sonada gloria
A la vista de todos aparecen.
Como aquellos de Otumba, de Lepanto,
De Oran, de San Quintín, de Cerignola,
Del mismo Trafalgar, que á la espanola
Altiva gente enaltecieron tanto.
Si pesan todos con pesar profundo,
Que cubre el alma de mortal tristeza,
Más grande, mucho más, que la grandeza
Que te hizo proclamar reina del mundo.
Si ponen del pasado frente á f~nte
Las negras horas de la edad presente,
Nos infunden tambien la fortaleza
De ilustres hombres que á la patria dieron
Ejemplos de virtud, y grandes fueron;
E imitando su énergica entereza,
Del sol que oculta el esperado día
Romper podremos la cerrada bruma,
Como nave gentil que con braveza
Las sondas de la mar, tambien bravía,
Bate y convierte en- deleznable espuma.

II
Hasta la cumbre de la abrupta sierra
Cuya verde ladera y, regaladá
Sirve de asiento á la oriental Granada,
Ganoso Lle la paz, harto de guerra,
A veces llevo el pensamiento mio
Y alli lo absorbe la africana tierra,
Como absorbe la mar al hondo rio.
¡Recuerdos de la patria lisonjeros!
¡;\ombre, gloria, poder, armas triunfantes!
¡Oran, que reproduce al gran Cisneros!
¡Argal, que resucita al gran Cervántes!
:'-/uevo mundo que surge y que lo pueblas
Tít, mente mia, con insignes glorias.
La lucha entre la luz y las tinieblas
Que agita al mundo y llena las historias,
La verdad y el error, dándose trazas

(1) Primer premio del Centro l\Jilitar. en el certámen celebrado con motivo del centenario.

Para hacer de un empe1'lo generoso
Tenaz contienda entre vecinas razas.
¡El constante luchar del pensamiento
Oue estalló violento
Convertido en torrente impetuoso
Cuando poder tirano
Convierte en cárcel del cerebro humano.
¿Qué importa que el Estrecho proceloso
Separe las regiones
Del Atlas y el Pirene? De sus cumbres
Ya sé que descendieron,
Provocando sangrientas colisiones,
Guerreras muchedumbres.
Ya sé que defendieron
Con indómito ardor, leyes, costumbres
Y viejas tradiciones,
Herencias de encontradas religiones;
Pero tam bien surgieron
Del terrible combate, acompañado
Del séquito obligado
De proezas, de hazanas y de afanes,
De.,irtudes, de vicios y de horrores,
Cides, Sanchos, Guzmanes,
Muzas, Abderramanes,
Y Pelayos, y Alfonsos y Almanzores.
Y al calor de la lucha encarnizada
Que dió principio en la fatal jornada
Del entónces ignoto Guadalete,
Florecieron los genios que en Granada
Alzaron el gallardo minarete
De la mezquita mora,
Donde siglos despues vióse ondeando
La ense1)a triunfadora
De la grande Isabel y el gran Fernando
Si apénas desde lo alto de estos moRtes
Consigo descubrir en la penumbra
Que envuelve los remotos horizontes
La incierta linea que hácia el Sur los cierra,
La luz de mi esperanza los alumbra,
Y como campo de futura gloria
Surge á mis ojos la africana tierra
Y su historia, que ha sido nuestra historia,
Surge entera tambien en mi memoria.

III
Era un dia de Julio; suavemente
El lejano horizonte se teñía
Con la luz de la aurora, que surgía
Del hondo mar, por el extremo Oriente.
Y ya cuando las sombras se ocultaban
Heridas por el sol, rumbo adelante,
Nuestras naves de guerra el mar surcaban
En demanda de Oran, desde Alicante.
Y llegaron, y vieron, y vencieron,
Como el héroe famoso,
Y en los muros de Oran al viento dieron
El pendon de Castilla victorioso.
Pero pronto las naves regresaron
Con el grueso de fuerzas aguerridas
Que tal victoria sobre Oran lograron:
Y los moros, al verlas divididas,
Las suyas, por los campos esparcidas,
En haz estrecho por su mal juntaron.
Con cmpeno tenaz, con fiera sa1)a,
Con indómito ardor, todas llegaron
.\ los muros de Oran; pero la Espa1'1a
A su carro triunfal llevaba uncida
Como dócil esclava á la Fortuna,
Y otra vez fué vencida
Y humillada otra vez la llledia Luna,
Si es que se humilla la altivez moruna.
Cedió por el momento el africano
Bey-Hacem-1\fustafá, cuya derrota
Aumentó su rencor hacia el cristiano;
Y no pudiendo con su hueste rota
Revolverse otra vez contra el destino,
Llamó al moro argelino,
Que acudió al llamamiento de su hermano.
Ali-Ben se presenta en són de guerra,
y son cuarenta mil los que acaudilla,
Contra ocho mil que en su recinto encierra
La plaza conquititada por:::,•. sti\la.

Siente Ali la codicia del rescate,
Y ántes hoy lo ambiciona que manana;
Su fiero corazon altivo late
A impulsos de la cólera africana;
Su mente el brillo de la gloria ofusea,
Y el secreto de hallarla en el comhate
En el poder del número ·10 busca
Y en la fuerza que manda el acicate.
¡Vano empe1)0 es el suyo! Llega y toca
Los muros con sus huestes, arrojadas
Sobre ellos, como el mar, en oleadas
Tremendas bate la silícea roca
¡Vano empeño es el suyo! Porque dentro
De Vahran codiciada, el genio brilla
De un hombre singular, y en el encuentro
C'on las huestes de Ali, las de Castilla
Opondrán al salvaje ataque rudo,
Yalor y ciencia como doble escudo.
~o ve Ali que el recinto amurallado
Por las llamas del genio, iluminado
,\llá en el fondo de la noche oscura
Como aurora brillante resplandece.
'{o advierte, no, que el misterioso brillo
Surge de aquella colosal figura
Que en los riesgos se crece
Y á los ojos de todos aparece
Con la talla y el genio del caudillo.
Tal era el hombre que á su patria ha dado
Con la espada y la pluma honrosa fama;
El l1ombre ilustre á quien la Historia llama
Marqués de Santa Cruz de l\Jarcenado.
IV
r-.ace en Asturias; por su propia cuenta
Arma soldados; parte á la campana,
Se bate con valor; el brillo aumenta
De su ilustre prosapia, y lega á Espai'la
Un nombre venerando
Que recoge la Historia,
Para eterna memoria
Del que supo vivir ... Reflexionando,
Y, mártir del deber, murió matando.
Tal era quien las fuerzas defensoras
De la plaza sitiada dirigía;
Tal era aquel con quien luchar debía
El fiero Ali, por su desdicha, y daño
Del inmenso tropel de gentes moras
Que á seguro desastre conducía.
Llegó el momento del combate. Era
Mil setecientos treinta y dos el afio
Y veintiuno de Noviembre, el dia.
El sol, radiando en la inflamada esfera,
Con sus rayos ardientes parecía
Que en el bélico alarde de las tropas,
A luchar aprestadas, influía.
Al viento sueltas las flotantes ropas,
En rápidos corc~les, abrevados
Del Atlas colosal en las vertientes,
Como humanas pasiones, desbocados,
Con impetu violento
Circulaban los moros combatientes.
Eran del encendido pensamiento
Relámpagos veloces. El amago
Sus giros y revueltas anunciaban,
Y blandiendo sus armas, presagiaban
Hora inmediata de funesto estrago.
Era que los sitiados, que hasta entónt:es
Los ataques enérgicos y duros
Del audaz argelino
Resistieron, batiéndose en los muros,
Salian á luchar con el Destino
En noble lid, á pecho descubierto,
Y uno por cada cien, en campo abierto.
¡Hazana singular! ¡Ah! Yo adivino
En aquellos soldados animosos,
Los hijos de los héroes valerosos
Que con la enhiesta cruz de Constantino
Fueron antemural para el torrente
Que una vez mas se desbordó en Oriente.
Hijos de aquel astur que al sarraceno
Detuvo en los riscosos baluartes
Que forman sus montaflas;
Del navano tenaz, que forjó el freno

�LA ILUSTRACION

XVI

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�X.YIII

LA fLUSTRAOION NACIONAL
XIX

LA ILUSTRACION NACIONAL

..

Que á los francos detuvo en todas partes;
Del galac10, que en ínclitas campañas
A ferreo yugo sujetó al normando;
Del cántabro, que bate, humilla y doma
En cien combates á la antigua Roma;
Oel leal castellano, que en el dia
De Villalar famoso, peleando
Por la preciada libertad moría.
Tales hijos de España conducía
A desigual combate, el valeroso
~Iarqués de Santa Cruz, cuyas hazañas
Diéronle justo nombre de animoso.
Bay secunda el empeño, por el flanco
Derecho de los moros. Valdeca11as
Acomete el izquierdo, y corno blanco
De su briosa accion, elige el centro
El insigne marqués. Así al encuentro
De Alí-Ben, que se apoya en un barranco
Abierto al pié de la escarpada sierra,
Sereno el corazon, alta la frente,
Brotando el lábio la palabra ¡gucn·a!
Inició la batalla nuestra gente.
No pudo resistir el argelino
La rudeza del choque. Bravamente
Pretende detener en su camino
Victorioso, á las tropas españolas,
Y en él su astucia y su valor opone;
Pero el genio se impone,
Y el mar domina de rugientes olas
Que aquella muchedumbre representa.
Entre los moros el terror aumenta,
Braman los mal heridos, más que gritan,
)Ialdiciendo la s uerte del cristiano
Que respeta sus vidas, pero en vano;
Por no deberles nada, se las quitan
Con bárbaro teson y propia mano.
Así de muertos las rocosas faldas
De los ásperos montes ve cubiertos
El insigne caudillo: mas mudable
La fol'tuna le vuelve las espaldas,
Y la morisca huida, formidable,
Otra vez aparece. Ya las puertas
Del templo de la Fama que vió abiertas,
Se cierran ante él; mas como falto
Del merecido asiento no ha de verse,
Le basta rehacerse
Para entrar con más gloria, por asalto.
Ve sus fuerzas el inclito caudillo,
Ya poseídas de mortal desmayo;
Ve la victoria que al de Argel se inclina,
Y ve sobre los suyos, el cuchillo
Casi. del victorioso, como el rayo
Cae destruyendo la robusta encina.
Un momento de duda; un solo instante
Perdido en ocasion tan angustiosa,
Y la plaza se rinde. La espantosa
Idea excita al héroe, y delirante,
Con la sublime abnegacion del hombre
Qtie se debe á su patria y á su nombre,
Adopta extrema solucion honrosa.
Hunde la espuela en el ijar del bruto,
Y dó el pánico está más manifiesto,
Llega veloz para ocupar su puesto
Y evitar á la patria horas de luto.
En medio del desórden se presenta;
Su fogoso corcel enfrena y pára;
'lira al temible riesgo cara á. cara,
Y su valor se aumenta.
Con voz de trueno que domina el caos
Del batallar continuo, rudo y fuerte,
Con voz que inflaman los sangrientos vahos
Que despide aquel campo de la muerte,
Dijo á los suyos: «A morir nos llama
El deber militar; yo iré el primero,
Vosotros como sois, así portaos.&gt;&gt;
Su resuelta actitud de nuevo inflama
El valor de las tropas. El acero
Del general invicto á todos guia,
Y el combate otra vei. se restablece
Con furia tal, que por momentos crece
La espantosa matanza en aquel dia.
¡Terrible batallar! Era la lucha,
Explosion pavorosa de pasiones
En varoniles pechos eoncent1·ada.s

Por las furias de Erebo desbordadas
En ásperas y opuestas direcciones.
Cuanto los ojos de extension abarcan,
Es campo de contienda. Los rencores
Del uno y otro bando, allí se marcan
Con sangrientos y bárbaros horrores.
En ocasion tan fuerte, desembarcan
l 1ltonia y Aragon. Son regimientos
Que llegan de la patria, en los momentos
C'riticos del combate. Oyen lejano
Estrépito de guerra
Que domina el rumor del Oceáno
Con el fuerte estampido de los bronces.
Sienten bajo sus piés temblar la tierra
Como si rotos sus robustos goznes,
En final y espantoso cataclismo,
A hundirse fuera en el abierto abismo.
Corren hacia el combate; pero en tanto,
¡Cuán terrible catástrofe llenaba
Todos los pechos de dolor y espanto!
Aquel que espoleaba
Al brio~o corcel, y lo lanzaba
Como huracan violento
Al combate tenaz; aquel que pudo
Reanimar á sus tropas con su acento
Y hacer del temeroso movimiento
Avance audaz y formidable escudo;
El sabio, el militar, el esforzado
Marqués de Santa Cruz de Marcenado,
Rotas las carnes por profunda herida,
Yace en el campo del honor, sin vida,
Aún empuñando la fulminea espada
De matar y vencer, como él, cansada.
Asi murió: de la cabal victoria
Pudo escuchar los últimos rumores;
Siendo á la vez que fúnebres honores,
Himno inmortal de merecida gloria.

cúmulo que veo recogido en todos los libros de sus

Reflcrciones Jfilitares.

Inflamada la ilustre sangre de V. S. en el fervor
de la gloria de su patria, ha querido disfrute la Monarquía el tiempo de sus estudiosos desvelos, el que
los no informados supondrían se empleaba en el
ocio tranquilo de su residencia en Turin, trasladando con su asiduidad á las armas lo que alabó Cice ron en la ensei'lanza de las letras en Roma.
No es dado á todos, ni áun á los mismos que profesan la facultad, el comprender su extension, y
creeré que ni el más versado en ella pueda suponer, ni el más arrojado asegurar que perfectamente la sabe; porque el más sabio, estudioso y experimentado general, si de buena fe nos lo quh¡iere decir, confesará que, llegadas á desmenuzar, jamas
habrá visto ni le habrán sucedido dos cosas en la
guerra, que, aunque diga se parecieron una á otra,
pueda con verdad afirmar no hubiese alguna circunstancia que las diversificase.
Y así, no haciéndose comprensible á la limitacion humana la cabal prevencion de los sucesos,
I sólo por reglas prudentes generales se pueden, dentro de la facultad, dar avisos, que luégo la perspicacia y experiencia de quien los recibe los adapte á
la urgencia ocurrente, tal vez con la. celaridad pre•
cisa, á no dejar pasar la ocasion y con la sabia lentitud que asegure el interito (precision de coyuntura, que cuanto más dificulta en nuestra profesion el
acierto, tanto más la ilustra con la velocidad de instantes, para acertar que son de ella sola), gloriese V. S. no poco de haber rayado, en todo cuanto la
profesion permite trasladar al papel, más alto que
ninguno.
En la vasta region de la diferencia de ciencias que
la profesion militar incluye (al modo en que en la
república literaria se distinguen las facultades para
varios fines, cumpliendo cada uno en su profesion,
Emuo PRIETO y YILLARE.IL.
pero no así en la militar, pues el general perfecto
todas las debe saber, y todas con anticipacion o en
( acto le son precisas para el acierto del suceso que
JUICIO DEL EXCMO. SR. CONDE DE AGUILAR,
le presente el destino), V. S. las ha circunscrito á
las reglas de las R~/lcxioncs Milita,·es todas; pues
señor de los Cameros, capitan general de los ejércitos
que empezando por la cabeza del generalísimo en su
de la infantería, oomo capitan del de Reales Guar- primer libro, halla un dechado que seguir para ser
dias de Corps, coronel del regimiento de infantería de perfecto en las virtudes.
Guardias españolas, Ministro de la Guerra, acerca de
En el u, por el connotado de la guerra con la pola obra del marqués de Santa Cruz (1).
litica, nos ilumina en ésta V. S. con todo lo que concierne á la obra, explicando los motivos de paz y
El asunto de la milicia tiene encarcelado en el guerra, y precauciones sobre alianzas y socorros,
vulgar concepto la persuasion de una absoluta in- empezando politico, mediando guerrero, y acabancompatibilidad de las armas y las letras, y un dic- do piadoso.
•
támen establecido de que la crueldad, el rigor y la
En el III instruye V. S. al Monarca que lo ha de
violencia son los constitutivos de nuestra profesion. resolver, á los ministros que lo han de disponer y
¡Infeliz del reino donde se establece opinion tan con- al general que lo ha de practicar, cuanto es previo
tra el Estado!
á una futura premeditada guerra.
De que no están reñidas las armas y las letras,
En el 1v instruye V. S. en los primeros pasos con
cuando tantos escritos de ilustres varones militares que el más esmerado cuidado debe proceder en una
(de que no todos tienen noticia) no nos lo persuadie- nueva declarada guerra, sin que su estudio en ensen, Y. S., con su presente aplicacion y estudiosa fa- volver este feto recien-nacido en las fajas de Marte,
tiga, convencería á los más incrédulos, desenga- le haya dejado olvidar todas las sutilezas que para
ñando á la vulgaridad con darnos en su compendio, su mejor crianza puedan conducir en los avisos de
de cuanto puede acaecer en la profesion, una erudi- Mercurio.
ta enseñanza universal (cual pintó Cassiodoro), asi
En el v nos da V. S. palpables las soluciones de la
dentro de nuestra profesion como en el adorno y es- mayor dificultad (no conocida de todos) de la profemero con que ha recogido todos los aciertos y erro- sion, que es el campar {dón de eleccion que no l1ares de los pasados, para enseñanza de los presentes. llé en muchos); discurre sobre ello, penetrando los
No me sorprende que V. S. maneje los libros eventos en que pudiera dudar el á cuyo cargo esté
como las armas, desde que, por la obligacion de mi la resol ucion.
empleo, observé, en su aplicacion á éstas, las más
En el v1 nos describe V. S. todas las diferencias
fervorosas ir1clinaciones, en que fundé la más segu- de marchas que, por la. variacion de los terrenos ó
ra profecía de los efectos que hoy encuentro, advir- circunstancias especiales que acaezcan, las hacen
tiendo en el esplendor lúcido de sus talentos que, si diversas para ser acertadas, ofreciéndose tantas y
se dedicaba al exámen y comprension de los otros, tan justas razones de dudar sobre elegir en ello, que
percibiría y produciría sus materias con elegancia; vi varias veces á grandes capitanes no encontrar
pero corno desde que le mandé pasar á Sicilia con con la mejor conducta, y en un ramo tan distinto,
su regimiento hubiese perdido de vista sus aplica11ue no tiene conexión con otro.
ciones (bien que dejo dicho no me hagan novedad
En el v11 propone V. S. prudentes reglas para el
sus frutos), no podré negar me sirve de asombro el gobierno de un general en el modo de usar de los
medios para instruirse de lo que pasa entre los ene(1) La mucha extension de este escrito, que he- migos, cosa tan útil como necesaria en la profesion,
mos querido dar á conocer por su importancia, nos
En el vm weviene V. S. los antídotos del más vioha obligado á suP.rimir los párrafos ménos relaciolento
veneno contra un ejército, como son las rebenados con la critica de las obras del marqués de
líones del pais, ó de las tropas, dando, no sólo reSanta Cruz.

•

o

glas preventivas para evitarlas, sino tambien sa- lo que expresé al principio, no puedo dejar de debias y prudentes, para cuando no alcancen aquécirle aquí dos cosas: la primera, que siendo im :-osillas, practicar otras.
ble re&lt;lucir este grande arcano á preceptos, no se
No olvida V. S. en el IX cuantas circunstancias se pueden ceñir á reglas todas sus casualidades; la sepueden excogitar para poner patentes las ventajas gunda, que tal vez, áun para combatir cou ventaja,
de una guerra ofensiva, proponiendo hasta los más se debe empezar por los medies de dar á entender
mooudos preceptos para su práctica, entretejiendo no querer combatir, y que en la otra limitacion
las más piadosas y oportunas razones de la política que V. S. con perspicacia expone por uno de los moy cristiandad' con la solidez de los medios que da tivos para no dar un combate, de no tener víveres
para conseguirla.
prontos para seguir el alcance de una victoria,
En el x muestra V. S. los arbitrios de solicitar un no es regla adaptable á universal máxima, pues
combate, y diestramente propone el de que los ene- que muchas veces (como V. S. bien sabe) la constimigos no le eviten, una de las grandes maestrías de
tucion del Estado del príncipe, saca más ventaja de
la profesion, en que no pocas, precipitado el deseo el fruto de una victoria que desahogue al Estado,
de conseguir lo que se intenta en los mismos me- que áun de la total destruccion que resultase de sedios que para ello se ponen, se arriesga el suceso ó guir al enemigo el alcance; aunque bien veo que lo
se desvanece el fin.
que V. S. con acierto avista para la noticia, por no
En el XI, tan menudamente V. S. nos exhibe las dejar que decir, no lo establece como precepto; pero
disposiciones para dar una batalla resuelta (y áun yo genialmente cumplo con lo que costó poco á mi
en algunas cosas con novedad), como instruye has- genio ofrecer en el ingreso de esta aprobacion.
ta en las más pequei'las y seguras medidas que se
En el x1x da V. S. avisos al general y oficiales de
3
deben tomar en todo lo que en este asunto puede Jrop!s derrotadas , abatidas ó descontentas para la
acaecer.
'inmíenda de aquella desgracia, no sólo en lo mate·
En el XII adelanta V. S. preciosos avisos para du- ria! de la facultad, sino en lo formal de guerrear
rante la batalla, previniendo sabiamente cuantos los entendimientos de los oficiales sin espanto, conacaecimientos parece puedan ocurrir en ella.
tra los de los soldados llenos de pavor; y añade toEn el XIII, despues de dar reglas para fenecer das las más sabias medidas que para esta enmiendiestramente el fin de una batalla, propone con da se pueden practicar, y otras no le quedan que
madurez el fruto que de ella se deba recoger y los discurrir al general; pues áu!l cuando le siga la
más seguros modos de conseguirlo; y empezando desgracia hasta perder la libertad, le da \'. S. adpor lo más cristiano concluye con lo más caritativo,
vertencias para su consuelo.
Y en el libro xx y último de sus R ejlc.»iMes 11/iliponiéndole delante al jefe el riesgo de la emulacion
de sus glorias, para que hasta en esto haya de quetrtres nos da\', S. un dechado de una de las más didar obligado á sus avisos.
ficultosas cosas de la facultad, que son las retiraEn el x1v incluye Y. S. todos los elementos de la das; y no contento V. S. con distinguir admirableparticularísima ciencia de bloquear ó atacar una mente la variacion que hay en ellas, pasa á subdiplaza, lo que se deba hacer despues de su rendi- vidir lo más dificil, que es el método, en que cada
cion ó cuando se haya de levantar el sitio; sin que ni distincion del terreno constituye el modo de hacerá la aplicacion del mayor discurso le quede que las, poniendo casi todas las que sobre esto pueden
añadir, ni la sutileza más exquisita pueda pregun- ocurrir. Y para corona de su obra, expresa los motar más: incluyendo así cuanto hay que drcir de la tivos políticos y cristianos para que solicite su resituacion de la plaza que se bloquee ó ataque, como tiro el general que haya adquirido razonable gloria
cuanto á hacerlo sea conducente, desde la más leve y se halle avanzado en edad.
De estos veinte preciosos abundantes manantiacircunstancia hasta el cúmulo de su perfeccion.
les se destacan diferentes benévolos arroyuelos, que
En el xv trata V. S. de las sorpresas de plazas y
tropas; y despues de haber discurrido menudameu- serpenteando por el vasto campo de uuestra faculte con acierto sobre las de plazas, pasa con energía tad, producen al Estado un cultivo de sazonados
frutos que fecundan de paso, y hermosas fertilidaá. tratar de las de tropas, sin olvidar situacion ni coyuntura de las en que, por las reglas del arte, se des, de que se recoge la utilidad en provecho de la
grandeza del príncipe, y ventajosos aumentos de
pueda conseguir el intento.
En el xv1 habla V. S. de las ejlboscadas con ad- sus súbditos, causando cada cosa el efecto correspondiente á su tamaño, ó en lo agradable, ó en lo
mirable distincion, y de lrs pasajes de los rios, de
todos los modos que se pueden ofrecer, con la mo- útil, como medio cada uno, segun su proporcion,
para el fin, ó del gozo, ó del alivio, ó del auderacion de su prudencia, dando las más acertadas
mento
de la república. De todo lo que se infieren
reglas, y confesando la duda con distincion de la
práctica de las que discurre, ó más fundadas ó mé- dos precisas consecuencias: la una, cuál sea el inagotable océano de la profesion, y cómo igualmennos fáciles de practicar.
En el xvu, con el motivo de tratar de la guerra te contribuye al comun bien, sin desdeñarse, por
defensiva, socorros de plazas, defensa de pais abier- secundar el cedro más alto del Soberano, el beneto propio y diversiones militares y políticas que se hdar al pequeí'!o retoflo del más humilde vasallo;
la otra, que, habiéndolas V. S. recopilado con una
pueden hacer en el ajeno, nos muestra patenreflexion que ha incluido el acierto de sus Rcjle:,;iutes V. S. cuantos eficaces medios son practicables
nes, ha querido que no tenga imperio lo caduco en
para los fines dichos; y cada uno viene de tal modo
el concepto que se merece, y ha seguido el consejo
desmenuzado para la advertencia, que constituye
con que Plinio exhortaba á Rufo para que escribiese
un original, en que no queda que hacer para el
y estampase sus estudios; pues con tales deliciosos
acierto sino sacar la copia, dando á un mismo tiemafanes y nobles tareas !lega á ser propia la fama,
po V. S., para más fácil comprension, hecho el
propia la opinion, el respeto propio, y propia la
dibujo, y áun adornado con más brillante pedrería
universal aclamacion, que vemos sepultada de tany pomposo ropaje que el que nos indi~a ?l. titulo ~e
tos insignes varones é ilustres capitanes, que ni
este libro. pues incluye otras espec1ahs1mas cirellos de sí, ni otros de ellos, trasladaron á la postecunstancias más que las que promete.
ri,Jad en la pluma; pues á buen seguro que, si emEn el xvm, explicando los motivos que deben rebebecidos con los laureles que les merecieran sus
solverá no pelear, nos propone V. S. los medios
¡,lorias, nohubiesen olvidado privarnos de sus nopara no ser obligaúos á combatir, siendo esta_ seticias, no hubiera ménos autores que citar en
uunrla para mi aquel último golpe que perfecciona
nuestra profesion que en las demas, aunque no
un general; pues que la inteligencia de éste debe
obstante este menoscabo ds su adorno,\'. S. nos da
ser manteniendo (á lo ménos sacrificando poco de tantos monumentos en su obra, que ninguna falta
lo propio) el honor y el pais, en cuyo sis~e~a, si_en- hacen, debiéndole la profesion tributar por ello el
tlo preciso retener lo uno, se hace casi 11np_os1ble mayor reconocimiento, pues si con ella sella lus laconservar lo otro (estrecho aprieto, en que mas que bios á la crasísima ignorancia vulgar, de que la imnunca se inmortalizará la gloria de un general para
piedad en el corazon, el desgarro en las costum
con los que puedan dar acertada censura). Y l?s
bres y la precipitacion en los juicios, son los consavisos que \ ' . S. nos franquea para esto, son los mas
titutivos de un soldado, sin guardar más cristianas
sanos y los más frecuentes; pero porque cumpla yo

¡

ni políticas medidas que las desordenadas de su voluntad ó las producidas de sus violentas pasiones,
reconociendo el mundo que lo opuesto de lo que se
tiene figurado, es lo que constituye un general perfecto. Si á lo ménos no adquiriese la profesion militar la benevolencia con que se debe mirar facultad
tan necesaria como útil al público, á lo ménos habrá conseguido V. S., no sólo quitarle la aversion
que se le pudiese tener, sino tambien mostrando
que no basta para ser oficial estar en el servicio, ó
servir sin estudio y reflexion en él, darle al que
quiera aprender pauta universal,))

EXPEUIOlüN DB ORÁ~
FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA
del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por
por el oficial primero de Administracion Militar don
Angel Altolaguirre, y premiada en el certámen del
Centro Militar .
Convencido el rey Felipe\' de que por el momento tenia que aplazar sus pretensiones con respecto
á Italia, dirigió sus vistas á esas costas sel'laladas
por el genio de Isabel la Católica como fundamento
y base de nuestro engrandecimiento; allí estaba
Oran, la conquistada por el cardenal Cisneros, y por
una traicion perdida; su situacion frente á nuestras
costas, y su importancia como puerto en el Mediterráneo, hacíanla desear de todas las naciones, y
la convertían en una amenaza para la seguridad de
nuestras provincias del litoral; alli teníamos tambien un fin de cumplir: el deber de civilizar los pueblos cultos á los bárbaros, imponía á los españoles,
como les impone hoy, la necesidad de llevar sus
armas á las costas africanas, único medio de im plantar el progreso en pueblos cuyo lema es la
inaccion, y cuyas creencias les aislan del género
humano; que siempre los ejércitos han sido como el
medio conductor de que la Providencia se ha valitlo
para poner en contacto las naciones, hermanar las
razas, borrar las fronteras y hacer caminar á los
pueblos hacia la fraternidad universal, porque las
rencillas que las guerras llevan en si desaparecen
pronto, perq, quedan para siempre fijos los principios de progresos y de cultura que los ejércitos
conducen.
Acaso por vez primera, desde los Reyes Católicos,
pensaron nuestros Gobiernos en estos deberes, y
acaso, tambien por vez primera, comprenctierou
que no era léjos de Espaila donde se encontraba la
base de su engrandecimiento, y que á sus mismas
puertas había ·fértiles territorios, seguros puertos,
y extensos mercados en donde emplear su actividad;
pues si hasta poco ántes se había poseido á Orán y
se tenia á Ceuta, poco ó ningun partido se había
sacado de tau importantes plazas.
Todas estas razones movieron al Rey á organizar
una expedicíon para recuperarla, razones que él
mismo condensa en las siguientes palabras dirigidas al Consejo de Castilla: (1Estando esta plaza (se
&gt;)refiere á Oran) en poder de los bárbaros africanos,
)les una puerta cerrada á la extension de nuestra
,,sagrada religion y abierta á 1-a esclavitud de los ha))Vitadores de las inmediatas costas de Es pafia, no
))Sin fundado recelo de que, instruida esta nacion e11
l&gt;la guerra de mar y tierra, le facilite la situaciou
»de la Plaza y Puerto formidables y fatales ventajas
)&gt;sobre las vecinas provincias de estos Reinos tl),,,
Realizáronse los aprestos con asombrosa rapidez,
guardándose el mayor secreto acerca de su tlestino,
para facilitar el éxito con la sorpresa; y una YPZ
terminados, empezóse el dia 3 de Junio de l'i32 PI
embarque en Alicante de tropas y pertrechos; llegó
el día 4 el convoy formado en Cádiz, y el 12 el de
Barcelona, saliendo el 16 á las doce tle la ma11ana l;i
expe&lt;licion que iba mandada por el conde de ,\luntemar, que llevaba como Tenientes Generales al
rnarqu&amp;s de Santa Crur., recien promovido á estP
emplPo, en premio tle sus servicios (2), al de \'illa-

(1) Real decreto dirigido al Consejo desde Sevilla
por Felipe\' en 18 de Junio de 1732.
(2) Gaceta de Mad1·id, 1. 0 de Julio 1732.

�XX

LA ILUSTRACION NACIONAL

darías y al conde de :Massillar, y que conducía en
527 buques de guerra y trasporte, 28.476 homb~es,
5.076 caballos, 110 piezas de artillería y 60 morteros (1).
Yientos contrarios impidieron el desembarco hasta el 29 de Junio, que se verificó en la cala de las
Aguadas, siendo de los primeros el marqués de Santa Cruz, que tuvo ocasion de apreciar el buen éxito
de unos cañones cortos que por sus gestiones se habían hecho en Turin, disparando sobre un gran número d? mor~s que se desbandaron sin ofrecer apén_as resistencia (2). Emprendió su marcha el Ejército hacia Orán, en donde esperaba encontrarla
obstinada; pero una feliz circunstancia vino á facilitar en. pocos dias el objeto de la expedicion. La
compañia de escopeteros de Tarifa, que se había
destacado del grueso del Ejército, hizo fuego sobre
algunos ginetes moros, que viendo el corto número
d_e l_os nuestros, cargaron sobre ellos; y aunque res1st1e~on valerosamente, tuvieron que emprender
la retirada por falta de municiones. El conde de
i\f?ntemar envió 50 dragones á socorrerlos; pero el
numero ele enemigos crecía de tal modo, que Jo que
empezó por insignificante escaramuza, terminó por
formal batalla, en que 20.000 moros y 2.000 turcos,
fueron tan completamente derrotados, que penetrando en Oran y cogiendo sus riquezas, la abandonaron apresuradamente, rindiéndose la plaza, ast
como l\Iazalquivir, en donde nuestras tropas entra~
ron el 3 de Julio, apoderándose de 121 cañones, 30
morteros, y gran cantidad de víveres y municiones (3).
Tan lisonjeros resultados inspiraron á Montemar
la idea de proseguir la conquista hasta apoderarse
de .\rgel; pero lo limitado de sus instrucciones, y la
órd~n que al poco tiempo recibiera de regresar á la
Penmsula con la mayor parte del ejército, le obligaron á desistir de sus propósitos y á reembarcarse el 1.0 de Agosto, dejando 8.000 hombres á las órdenes de D. Alvaro, nombrado comandante general
de la plaza y territorios conquistados.
Apénas los moros tuvieron noticia de las escasas
f~erzas que quedaban en Orán, formaron el propósito de recuperarla, á cuyo efecto dispu~o su jefe el
Bey Mustafá, un ataque con 12.000 hombres al fu~rte de San Andrés; pero fueron rechazados y tan dur~~ente escarmentados por la guarnicíon, que des1st_1eron de la empresa; no así los argelinos, que,
meJor organizados y más acostumbrados á la guerra, se presentaron en gran número con alguna crtillería y el apoyo de una escuadra, haciendo blanco de sus esfuerzos el castillo de Santa Cruz, aunque se estrellaron siempre ante la beróica resistencia de sus defensores (4).
Había comprendido, desde luégo, D. Álvaro la
difícil situacion en que se hallaba colocado, y al
p~opio tiempo que pedía refuerzos á España, dispoma todas aquellas medidas que su celo le dictaba
para la mejor defensa (5), ya construyendo obras
que pusieran en comunicacion el castillo de San
Gregorio con el de Santa C1 uz, para poder socorrerlos oportunamente, ya presentándose en los puntos
de ~ayor peligro para_ animar á la tropa, ó ya inspecc10nando los trabaJos de contra-minas, en una
Je cuyas visitas estuvo á punto de perecer, porque
sólo hacia tres minutos que había salido de la galería, cuando, prendiendo fuego los moros al hornillo,
causaron la muerte de los que en ella se encontraban.
La situacion empeoró hasta .hacerse casi desesperada, cuando se presentó delante de la plaza una
escuadra argelina, compuesta de nueve navíos de
30 á 70 cañones, los cuales, á pesar del vi visimo

(1) Apéndice E.
IJiario y noticia verdadera de lo ocurrido
destle el 29 de Junio de 1132, etc.-B. N.-Varios.(2)

F. r., 236-6.

fuego de los fuertes, lograron al cabo penetrar en el
puerto, que afortunadamente abandonaron en seguida, al saber que el 10 de Diciembre había salido
de Barcelona la escuadra de sowrro, que llegó el
día 12, conduciendo cuatro batallones, 800 granade•
ros del regimiento de Arag( n y nueve compai'1ías
del de Ultonia (1).
Conociendo los moros la imposibilidad de que España sostuviera constantemente un ejército para
defender á Oran, no entraba en sus planes empeñar
formal accion: sino retirarse al interior á esperar á
que se volviesen los refuerzos, para emprender de
nue,·o el sitio; así lo debió comprender el marqués
de Santa Cruz, y asi lo debieron comprender los
que formaron el consejo de guerra que se celebró
el 20 de Noviembre, al tener noticia de que el enemigo retiraba su artillería, cuando, á pesar de no
haber podido aún desembarcar 2.000 hombres, por
el estado del mar, resolvió D. Alvaro salir en lamadrugada del 21, con las fuerzas disponibles, que
ascendían á 7.600 hombres y 380 caballos, á fin de
sorprenderlos y batirlos ántes que consiguiesqp su~
propósitos (2).
I
A este intento, formó su pequeño ejército entre
los castillos da San Felipe y San Andrés, y organizando dos columnas, ordenó que la mandada por el
marqués de Valdecañas y D. Miguel de Zaldúa, compuesta de los regimientos de Vitoria y Cantabria,
amagase la izquierda de las trincheras enemigas,
en tanto que la otra, á las órdenes del marqués de
Tayde, formada por Guardias Españolas y Walonas,
el regimiento de ríamur y diferentes piquetes, se
apoderaba de ellas por la derecha, quedando don
Alvaro en el centro, con un cuadro de seis batallones, otro en medio, de reserva, y cuatro piezas de
campa1'ía para apoyar su movimiento de avance y
socorrerlas en caso preciso.
Realizóse la operacion tal y como D. Alvaro habia
dispuesto; pero los moros, que recibieron con un
nutr:do fuego á las fuerzas que mandaba el marqués de Valdecañas, desalojaron las trincheras tan
luégo como vieron al de Tayde, emprendiendo una
ordenada retirada ante las dos columnas que se
habían unido, y que, sostenidas por el cuadro, los
persiguieron más de tres cuartos de legua, habiendo ántes hecho retirará su caballería, que trataba
de interponerse entre las tropas y la plaza.
Conocedores los moros del terreno, fueron aproximándose á su campamento, hasta llegar á una
altura que, por tener un barranco en su frente,
ofrecía grandes condiciones de defensa, á más de
coger de flanco con sus fuegos á nuestros soldados,
que sufrieron sensibles pérdidas. La experiencia
que D. Ah·aro tenía de su modo de combatir, le hizo
comprender lo inútil de aventurar un ataque, en el
que sufriría numerosas bajas sin gran resultado,
pues desbandándose los moros en cnanto viesen de
cerca el peligro, se reunirían en otro lugar fuerte,
para de este modo multiplicar la resistencia, segun
su práctica; esto, unido á que el principal objeto de
la expedicion se había logrado, que se hallaban á
tres cuartos de legua de Oran, y á que las tropas
habían sostenido seis horas de combate, le decidió
á disponer la retirada, que -verificó en buen órden
el marqués de Tayde, y para que apoyasen á las
fuerzas del de Valdecañas, que eran lag que más
sufrían el fuego enemigo, se destacó del cuadro el
regimiento de Astúrias; pero quiso la desgracia que
estrechándose las filas se produjese alguna confusion
entre la tropa, que poco á poco fué creciendo, á pesar
de los esfuerzos que para contenerla hacían los jefes, y lo que hasta entónces había sido una vtctoria
convertiase en desastro~a derrota; verlo los moro~
y arrojarse en su perseguimiento con su aeostumbrado ímpetu, todo fué uno; pero llegaron tarde; don
Alvaro, que comprendía cuán inminente era el peligro; que á la suerte de aquellas fuerzas iba unida
la de Oran y la de todas nuestras posesiones de

(3) Conde de Clonard, Historia de las armas
tomo V, pág. 180.-Idem, id., itl.
'
(4) Conde ele ClonarJ, Ilistoria de lits armas tomo Y, pág. 183.
'
'
(1) Gaceta de .Jladrid, 11 Noviembre 1732.
(5) En la Gac~ta diJ Jíadl'id del 4 de Noviembre
(2) D. José del Campo Raso.-Continuacion de
de 1132 se hacen elo~ios de su conducta y de las los Co1;1e;itarios de la guetm de Es¡1ú1,a, del marqués
disposiciones que adoptaba.
1 de San Felipe, tomo 111.

\

LA ILUSTRACION NACIONAL
Africa; que veía desvanecerse en un momento tan.
tos ideales formados, fantas esperanzas concebidas,
no duda, no vacila un momento, y lánzase al frente
de algunos oficiales y dragones, para servir de muralla á la morisma y ofrecer su vida por la salvacion del ejército, y alli, en revuelta confusion, en
medio de miles de enemigos, lucha y desapa,rece,
como en aflos anteriores había desaparecido en Alcázarquevir el héroe lusitano, como él grande ante
el peligro, como él amante del engrandecimiento de
su patria, como él fiel cumplidor de los deberes militares; pero la desaparicion de D. Sebastian lleva en
sí la derrotadel resto del ejército portugués, y la de
D. Alvaro la victoria de nuestras tropas; no, no fué
estéril su sacrificio; al ver combatir á su jefe, las
fuerzas de caballería cargan sobre el enemigo, detienen su impetu y le rechazan, tlando lugar á que
los infantes prosigan una retirada ordenada; pero
los moros no desisten aún de su empresa; 1.500 jinetes tratan de cortar á nuestras tropas; mas se encuentran con los regimientos de Ultonia, Aragon y
algunos destacamentos que habían desembarcado
y venían ansiosos de tomar parte en la contienda (1), y son completamente derrotados, sembrando el desórden en los suyos, que, ptrseguidos por
nuestros soldados, á quienes se unen los refuerzos,
tienen que buscar, á la desbandada, asilo en sus
campamentos, y al caer de la tarde, cuando los últimos rayos del sol iluminaban el sangriento campo
de batalla, en que yacían 1.600 españoles y 10.000
moros, nuestro ejército, triste y abatido, penetraba
en Oran, que aunque los laureles de la victoria ha~ian coronado sus banderas, fúnebres crespones las
envolvían, y la satisfaccion del triunfo no podía
compensar el sentimiento por la desaparicion de
su jefe, que, con su valor, hubieran sabido resarcirse de una derrota, pero no era posible compensar
la pérdida de un hombre de las múltiples y brillantes cualidades de D. Alvaro.

.\yer rendimos homenaje á Calderon, hoy á Santa Cruz de Marcenado, mariana se lo rendiremos á
I-Iernan-Cortés. Aunque tarde, ya nos acordamos
de celebrar nuestras glorias, quizá porque en la
hora del infortunio se recuerdan con mayor ansia
los dias de ventura.
Ensalcemos lo pasado, mas no para vanagloriarnos inútilmente del. bien perdido, sino para robustecer nuestro espíritu y buscar en nuevos horizontes la grandeza que nos falta.
ADOLFO LL.\~OS.

DESPUES DE LA MUERTE
Quien sostenga con recursos y figuras fundadas
en las investigaciones científicas que con la muerté
concluye todo, padece una equivocacion tristísima.

Plus ultra.
Sólo el que nada cultiva, sólo aquel que jamas ha
contribuido con su óbolo á la progresiva civilizacion,
altar grandísimo donde se recrea el Supremo Hacedor, sólo aquel quedará en el panteon del vivido.
Pero el hombre, de cualquier condicion que sea,
que sabe dar al mundo el grano de trigo, producto
del cultivo de su inteligencia, vivirá despues de la
muerte, como el marqués de Santa Cruz de Marcenado.
A:,.To~IO GARCÍA BRV:,(A.

(1) ,\ póndir.e F.-mstorio, de las lll'i,lllS contle de
ºlonard, tomo v.-Com~ntarios de la gue;-r~ de Espa11a, marqués de San Felipe, tomo m.

LA EUROPA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XVIII

•

lt

Para apreciar con exactitud las condiciones de
los personajes cuyos nombres nos trasmite la Historia, hay que trasladarse con un esfuerzo de imaginacion á la época en que vivieron, y hacer de ésta
un estndio circunstanciado, procurando desimpresionarse del influjo de las ideas modernas, á fin de
no dar, siquiera sea inconscientemente, efecto retroactivo á esas leyes, hoy de general aplicacion en
el órden social, que las pasadas generaciones hubieran abominado como utopías monstruosas ó criminales desvaríos.
En este exámen, hecho á propósito del primer tercio del siglo xvm, se avalora el mérito sobresaliente del marqués de Santa Cruz de Marcenado, y adquieren palpable relieve sus admirables dotes de
pensador y filósofo, su erudicion asombrosa, las nobles cualidades de su alma, y las múltiples condiciones de su carácter, que hacen su ilustre nombre
digno, por tantos conceptos, de ser enaltecido y venerado por la posteridad.
• La sociedad de su época, por lo que á España se
refiere, alcanza el más bajo nivel que registra la
hisloria de nuestra patria desde la alborada del Renacimiento. En vano el ánimo se obstina buscando
en aquel período algo que le recuerde la Espai'la de
los dos siglos anteriores. En armas, P.n letras, en
artes, en ciencias, nada responde á la investigacion; todo permanece mudo. Desde que Claudio
Coello, en el anterior reinado, rompió su pincel maravilloso, viéndose postergado al charlatanismo en
la pintura, que simboliza Lúcas Jordan, el arte
huye de nuestro suelo, dispuesto á no reaparecer
basta cerca de un siglo más tarde. Los ecos de la
musa de Calderon, extinguidos apénas há diez y
nueve años, no despiertan á saludar el advenimiento del quinto Felipe, y dejan reposar el númen délfico, para que no se sonroje más tarde ante los
amanerados preceptos del afrancesado Lujan, que
busca en Racine y Corneille la inspiracion que su
miopía no acierta á ver en Lope, Tirso, .Moreto y
Calderon. En la larga série de combates que registra la guerra de sucesion, no suenan ya nombres
españoles; los Berwick, Asfeld, Catinat, Orleans y
Vendóme mandan nuestras tropas y se condecoran con el laurel del triunfo, cuando éste premia el
esfuerzo de los pobres soldados de Castilla, sin hacer partícipes de sus honores á los españoles que,
como Aguilar, saben convertir en victoria el que
Vendome consideró vencimiento de Villaviciosa.
Si más adelante se habla de Lelftl, l\Iontemar y la
l\lina, lo mezquino del pensamiento político á que
responden sus empresas deja sus figuras en lu~ar
secundario. La empobrecida y anulada España vierte su sangre y tesoros en guerras ajenas al interes
nacional en buscar coronas para los hijos de Isabel
Farnesio~ y como en tan descabellados planes pierde siempre provecho y sangre, cuando no ambas
cosas á la vez la nacion de Pavía y San Quintín no
'
.
juzga satisfecho su orgullo con las vanas conqmstas
de Cerdefla y Sicilia, tan pronto ganadas como perdidas, ni cree suficiente compensacion á sus sacrificios las victorias de Lede en Melazzo y de l\Iontemar en Bitonto.
En la corte misma, al frente del Gobierno, nombres franceses nada más. El seudo-hacendista Orry;
el espiritual embajador marqués ~e Harco~rt, que
asiste á las juntas, sentado al lado de la Rema, ycu•
yo voto es omnipotente, y_más tarde el ca~denal Estrees y su sobrino el travieso abate del mismo apellido dirigen la cosa pública. Un cardenal Portocarrero: primado de las Españas, q~e ~magina ser_el á~bitro de la nacion con el advemmiento de Felipe'·,
se contenta con el empleo de ¡¡coronel!! del 1:eg1miento de Guardias españolas, y deja plaza al embajador marqués de Lonville, que llega á ser el rey
de hecho, y á otros franceses como Valcouse, cuy_as
rapii1as hacen buena la memoria del célebre Ch1evres, y )lontreal, incapaz áun para e~ta ~!ase de manejos; todos inferiores en influencia a la célebre
princesa de los Ursinos, visir de esta cort?, P?r demas extraña, quien á su vez se somete al mtr1g~nte
Auvigny, aventurero de poco envidiable reputac10n.

Con el segundo matrimonio del Rey, el aspecto de
la corte cambia radicalmente. La Ursinos es desterrada, y á la fatal influencia francesa sustituye la
italiana, de que es genuino representante el advenedizo Alberoni. Entónces, las expediciones á Italia;
los grandes fracasos de esperanzas utópicas; la ar.tipatia de Isabel Farnesio hacia los hijos de su marido; su inconsiderada ambicion, que ni la caída del
travieso Alberoni, editor responsable de sus actos,
es bastante á moderar; las truhanerías politicas del
aventurero Riperdá, y su ruina estrepitosa, constituyen un cuadro tan abigarrado como repulsivo, en
el fondo del cual se percibe un pais esquilmado,
una nacion exánime, moviéndose sólo por el galvanismo, sin fuerza ni conciencia de sus actos, sumida
en la abyeccion é incapaz de recobrar en mucho
tiempo, en el concepto del mundo, el puesto de que
ha sido arrojada por la fatalidad.
Si una época ha de juzgarse por los hombres que
produce, como se juzga de un terreno por la calidad
de sus frutos, aún resulta el cuadro que bosqueja~os ~s lúgubre y pavoroso. En el medio siglo que
c~i trascurre desde el advenimiento de Felipe V
hasta su muerte, aquella estéril sociedad sólo da
vida al benedictino Feijóo, que en su Teatro crítico
dispara contra el error y las preocupaciones, sin
que sean parte á detenerle el misticismo ridículo de
su tiempo, ni el temor á las investigaciones del
Santo Oficio, si, contenido ya por saludable providencia del Rey, no enmudecido ni impotente. El
trinitario !lliñana continúa entónces la obra de ~Iariana, pero mostrándose muy inferior al célebre
jesuita tala verano. Ferreras publica tambien su Sin6psis histórica de España. Belando su Crónica, y sus
Comenta1·ios de la g1igrra de España el marqués de
San Felipe; mas, en justicia, ninguno de ellos merece un lugar distinguido entre los grandes historiadores ó literatns. El doctor )Iartin l\Iartinez y el
padre reverendo Antonio José Rodríguez, no logran
igualarse en la ciencia médica con sus predecesores
Vallés, el divino, y Servet, el mártir de Ginebra.
Mayans y Ciscar, el Néstor de la literatura espaflola, se aproxima más á sus modelos; pero ninguno
de los anotados logra, en boca de la Fama, tanto renombre como el por tantos conceptos digno de alabanza D. :\lelchor de Macanaz, literato, pensador,
administrador y politico, honor de su patria, que,
léjos de ser en ella comprendido, se ve objeto de
tenebrosa persecucion, como inficionado por la herejía.
Brevísimo resulta el catálogo de hombres ilustres
en este período, por más que los historiadores,
guiados de un plausible celo, no desistan de sus investigaciones para aumentarlo con nuevos nombres.
Pero extendiendo el vuelo á más dilatados horizontes, como lo hizo Santa Cruz, ausente de España, se
observa que este fenómeno de esterilidad en hombres y en sucesos es casi exclusivo de nuestro desventurado país en la epoca á que nos referimos. Léjos de ella se ve á la civilizacion caminar de conquista en conquista, constituirse Estados y nacionalidades, realizarse grandes empresas en el terreno
de la ciencia; se observa, en fin, á la humanidad
perseverando en sus manifestaciones de vida, que
tienden á la perfeccion de la especie, rompiendo las
tra,bas que sujetan el espíritu.
En tanto que la instalacion en el trono español
del nieto de Luis XIV conitrega á las grandes potencias contra Francia y España, encendiendo una lucha que durara diez años, al Norte de Europa surge
una nueva monarquía. El Electorado de Brandenburgo se trasforma en reino de Prusia, con el consentimiento del Emperador, no obstante la profé-.
tica advertencia de Eugenio de Saboya, y al ceñirse
la corona por sus propias manos Federico I, solemniza su advenimiento al trono nombrando al inmortal Leibnitz presidente de la Academia de Berlin.
El jóven Cárlos XII, de Suecia, da comienzo casi
á la par á su carrera de héroe. Humilla al rey de
Dinamarca; despoja de la corona polaca al débil
Augusto de Sajonia, reemplazándole con Estanislao
Lekzinski, y aplasta en Narva á cien mil moscowitas; pero con estos hechos revela al mundo el poder de la Rusia y la Yoluntad de un déspota como

XXI

Pedro el Grande, que hace surgir, á modo de invocacion, entre las insalubres charcas del helado Neva, una ciudad de quinientos mil habitantes.
En Inglaterra, el reinad&lt;' de Guillermo de Orange,
usurpador legitimado por el voto nacional, inaugura una nueva era de su existencia política. Al morir este enemigo constante de Luis XIV, Ana, su
sucesora, la hija del despojado Jacobo 11, ligada por
el pacto constitucional, sigue, aunque á pesar suyo,
la política de su antecesor, y el duque de Malborough consigue notables triunfos y ciñe su frente
con la diadema de los grandes capitanes, miéntras
se verifica la reunion definitiva de Inglaterra y Esco•
cia, por la fusion de sus Parlamentos, que, inspirados eri un gran sentido práctico, olvidan antiguas"
rencillas y dan de lado á suspicacias inconvenientes.
Ante este período de reconstitucion, otro de terrible decadencia nos ofrece Francia en el último período de la vida de Luis XIV. Hombres para hacer la
gueri:a, dinero para sostenerla, administradores en
la"Hacienda pública, caudillos en los ejércitos, todo
falta. El rutinario Marsin, el inconcebible Tallard,
Villeroy, el ignorante y presuntuoso, se dejan derrotar miserablemente por Eugenio de Saboya y :Malborough, y exponen á su endiosado señor á las más
terribles humillaciones. El sentido de la frase «no
hay Pirineos)) lo aplican entre tanto los ingleses,
haciendo de Portugal una colonia británica, bajo el
pretexto de estrecha alianza, que el pequeño reino
acepta en un instante de impremeditacion, para
Horario durante dos siglos.
Cuando en 1709 el de~astre de )Ialplaquet parece
arrastrar á la Francia al borde de su ruina, en el
otro extremo de Europa el monarca aventurero
Cárlos XII es vencido en Pultawa y haJla asilo entre los turcos, donde condbe la ilusion de vengarse
al mirar á su rival encerrado en un recodo del tormentoso Pruth; pero la astuta Catalina libra al Czar
á cambio de una humillacion, y éste vuelve alcorazon de Europa y destruye la obra del loco real, refugiado en Bender.
La muerte del emperador José I, á quien sucede
el adversario de Felipe V, prepara la paz de Europa. Este suceso importante, unido á la caída de
:iialborough, ocasionada por intrigas del hábil Bolingbroke, y á la victoria que logra el ilustre Villars
en los campos de Denain, deciden á la reina Ana á
firmar el tratado de Utrecht, muy aceptable á la
Francia. España pierde en él Flándes, el Milanesado, las dos Sicilias, Cerdeña, Gibraltar y Menorca.
La nacion de Cárlos V y Felipe II pasa á ser una
potencia de las más secundarias de Europa.
Créase por este tratado el reino de Cerdeña, origen del actual reino de Italia, y á la vez muere el
primer monarca de Prusia, dejando la corona á Federico Guillermo I, el rey sargento que echara los
fundamentos de robustas instituciones militares.
Cárlos XII logra poco despues huir de Demotica y
enciende la guerra en el Norte de Europa, pero ve
ya eclipsarse su estrella al abandonar á sus adversarios su ciudad querida de Stralsund.
En eL~Iediodía quedan subsistentes muchas causas de discordia. La guerra no puede hacerse esperar. En Francia, la anulacion del testamento del
difunto rey llama á la regencia del niño Luis XV al
duque de Orleans, y esta solucion no acomoda á los
bastardos de Luis XIY ni á Felipe V de España.
La ambicion de Isabel Farnesio, excitada por el intrigante Alberoni, mu!!ve al Rey; úrdese en París
tenebrosa conspiracion contra el Regente; haláganse las pretensiones de los Stuardos; se busca la
alianza con Cárlos XII, para derribar la casa ·de
Hannover, y una gran exped\cion se dirige contra
las posesiones aµstriacas de Italia; pero Jorge I se
prepara al golpe con la suspension del Habeas corpus, uniéndose al Regente, por mediacion del abate
Dubois, y la obra de Alberoni viene á tierra. siendo
el cardenal sacrificado. Cárlos XII muere de una
bala en el sitio de Frederichsall, y los Estados suecos hacen responsable de la política del Rey al ministro Goertz, condenándolo á una muerte afrentosa.
Ante el peligro de sus Estad,os de Italia, el Austria

�,..
XXII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NAUIONAL

firma paces con el Turco, privando al célebre príncipe Eugenio del último teatro de ·sus glorias; pero
el vencedor de Belgrado, al retirarse de la escena.
del mundo, escribe su nombre junto á los más
grandes capitanes.
La regencia del duque de Orleans es célebre por
la relajacion de las cost.umbres; por las intrigas de
Dubois, el más licencioso de los prelados y el más
corrompido de los ministros; por el desarre3lo y la
perversion en todus los órdenes, desde el alto clero,
dividido por las disputas teológicas, hasta la Hacienda, representada pór el agiotista Law. La mayoría
del Rey, seguida de la muerte del duque de Orleans, no mejora el aspecto de los negocios; el duque de Borbon, primer ministro, se deja gobernar
por su querida la marquesa de Prié, como el Regente por la Parabére y la Phalaris. El Rey casa
con María Lekzinski, hija del desventurado Estanislao de Polonia, y llama al gobierno al cardenal
de Fleury, con lo que la obra de destruccion de
aquella sociedad corrompida na hace más que detener un tanto su marcha.
Al ocurrir la muerte de Pedro el Grande, la Rusia
es ya una nacion qui, significa mucho en Europa.
El gran Czar nada ha perdonado para trasportar á
su salvaje pais las luces de Occidente; pero sus esfuerzos no le enserian á ser ménos déspota ni cruel,
porque las costumbres no se modifican como las leyes. El reformador no vacila en ser el verdugo de
su hijo Alejo, y cuando muere, como Francisco I,
victima de una enfermedad vergonzosa, deja el trono á Catalina, á quien ya aborrece, y que sólo ha
de sobrevivirle dos años.
Al ascender Fleury al poder en Francia, en Inglaterra Walpole es el!'gido primer ministro. Dilatada
es la adminisrracion de ambos, aunque favorecidas
por causas distintas El hábil inglés funda su política interior en la corrupcion electoral. y con sus
guerras marítimas afirmó sólidamente la dinastía
de Hannover. Fleury gobierna diez y siete arios,
procurando mantener la paz de Europa, para hacer
la guerra á Tos jansenistas,armado de la bula Unigem"tus,sin ver que Ja gangrena va ganando lentamente el cuerpo social y que en aquella atmósfera mefítica se condensaban ya elementos para producir
el más terrible cataclismo social que los siglos presenciaron.
La vista perspicaz del marqués de Santa Cruz
debió seguir en su desarrollo estos sucesos que forman la síntesis del periodo más importante de su
vida, y en ellos adquirió sin duda larga experiencia,
y su alma hubo de extasiars~ ante el movimiento
intelectual de que daban gallarda muestra algunas
naciones, y ante los hombres ilustres que fueron
sus contemporáneos.
La misma Francia, en su decadencia, poseía aún
á Fontanelle y Lesage, á Fenelon y á Masi!Jon. En
aquel tiempo florecieron: Montfau&lt;:on, que dió á luz
sus trabajos eruditos; Resmard, sus comedias; sus
tragedias, Crebillon; Juan Bautista Rousseau, sus
odas y epigramas; Montesquieu publicó entónces
sus Cartas persas; Voltaire hace representar su Edipo, é imprime su Henriada; Rollin, privado de su
cátedra en la Universidad de París, se consagra á
sus importantes trabajos literarios, y el físico Reaumur inventa el termómetro, á que da su nombre.
En Italia, Giannone da valerosa muestra de su independencia, imprimiendo su Historia cioil del reiiw de. Nápoles, donde se contienen ideas contrarias
al poder temporal de los Papas, y no es molestado
por ellas; Gravina da á conocer su Poetica; Maffei,
con su tragedia Jleror, emprende la reforma del
arte dramático en su patria, y )tetastasío, con su
¡Dido abandonada! adquiere universal reputacion,
miéntras en Alemania, Stahl, con sus eruditas obras
escritas en latín, eleva la química a) rango de las
ciencias, y Leibnitz, el gran fisico, lega su nombre
á la inmortalidad.
Pero donde el movimiento científico y literario se
manifiesta de un modo vertiginoso durante esta
época, es en Inglaterra. El reinado de Ana es como
el siglo de Augusto de la vieja Albion: al lado de generales como Malborough, Petersboroug y Stanhope, florecen poetas y literatos como Pope, que con su

poema filosófico Ensayos sobi·e el hombre, conquista
la pública estimacíon; Swíft, con sus intencionados
Viajes de Gulli'Der; Daniel de Foé, con su popularísimo Robinson. Allí Prior, Gay, Addison; alli Cong rewe, Shaftesbury, Stecle y Bolinbrocke, minis tro
y negociador de Utrecht, filósofo y poeta, el precursor de Voltaire, como le ha llamado ;¡1acaulay.
Thompson allí, con su poema Las Estaciones, y Hutcheson, que da á la estampa su Ensayo general sobre

las pasiones.
En la época de Santa Cruz, aún Newton vive, y
sus teorías admirables inundan de luz el mundo de
la ciencia. Steele funda el segundo periódico diario
Le Tattel, en que colaboran Swíft y Addison; el primero, Daily Courant, hacia poco que existía, y algo
más tarde da á luz Addison el Spectateur, llamado
á sobrevívirle y á dar la pauta á esta clase de publicaciones.
Tal era el aspecto que ofrecían las principales
naciones de Europa en el tiempo en que vivió el
autor de las Refle:niones ,Jfilitares. Esta breve síntesis, por demás plagada de incorrecciones y dffectos, tanto en el fondo como en la forma, hace re1
saltar la figura del marqués de Santa Cruz, pues
no siendo inferior en el ramo que se propuso cultivar, el arte militar, como preceptista, á los hombres
ilustres de otros pueblos que en otras especulaciones se serialaron, resulta indudablemente mayor su
mérito, si se compara el período histórico que aquellos países recorrían con el que atravesaba.el nuestro. Período fatal, que si no pudo impedir al genio
tender su vuelo majestuoso, procuró velarlo en impenetrable atmósfera; ¡como si á la luz de la civilizacion que ilumina los espacios y lanza el rayo hasta el fondo de los mares, le fuera vedado penetrar
los misterios de una sociedad decrépita é ignorante, para extraer de sus ruinas lo poco que merece
ser conocido y estimado!
No terminaremos sin hacer aquí una protesta de
patriotismo. Como dice el general Almirante, el médico no se ensaria en el cadáver al hacer la diseccion, y esto hemos intentado nosotros, si con mano
inhábil, con buena volun~ad. Por lo demás, épocas como la que en nuestra patria anatematizamos,
las han tenido y tienen todos los pueblos. La Francia de Luis XV, en los dos últimos tercios de su
reinado, es un periodo aborrecible, que no merece ser con el nuestro siquiera comparado. Aparte
de esta consideracion, la época objeto de estas líneas
arranca para nosotros en la pai de los Pirineos, reinando el cuarto Felipe, y termina al advenimiento
de Fernando VI, monarca eminentemente nacional,
cuyo feliz reinado prepara el renacimiento de Cárlos III y abre paso á la época contemporánea, en
cuya senda se lanza el pueblo español al grito potente del Dos de )layo.
PEDRO IIERNANDEZ RAIMUNDO.

¡HONOR AL TALENTO!
Decadencia literaria é indiferentismo público al
trabajo intelectual, caracterizan la época en la que
se dió á conocer como escritor el marqués de Santa
Cruz de .Marcenado; la amalgama de tan fatales
elementos hacen destacar más y más la notable
figura del malogrado caudillo militar de Orán, pues
ni la profundidad de ideas resaltaba entónces en
las lucubraciones de los hombres de letras, ni existía siquiera esperanza halagüe1ia de encontrar resarcimiento de prolijos afanes en la ilustracion escasa de aquella sociedad atrofiada.
Varonil entereza y constancia á toda prueba necesitó el autor de las Reflexiones i1lilitares para dedicarse sin tregua ni descanso, no ya á la confeccion
de su obra monumenta:, sino á la propaganda de
grandiosos pensamientos que, algunos años despues, hubieron de realizarlos en Francia Diderot,
Voltaire y d'Alembert, alcanzando con la célebre
Euciclopedia imperecedero renombre.
Enemigos del abuso en el manejo de la hipérbole,
lo mismo para ensalzar cualidades que para disminuir ajenos méritos, sólo rendimos culto á la verdad al exponer sencrnamente que el marqués de

Santa Cruz de Marcenado dió muestras inequívocas
de su inteligencia profesional, de su erudícion profunda, de su amor al estudio y de su valor sereno,
ora lanzando á los vientos de la publicidad excelentes máximas de guerra, ora adornando sus escritos
con múltiples ejemplos entresacados del libro de la
Historia, ora proponiendo á los hombres de ciencia
empresas dignas de su sabiduría, ora, en fin, peleando como bueno durante dilatados años y muriendo como héroe en los campos africanos.
Si no acertó en todos casos; sí hoy carecen de
aplicacion directa determinados principios del ilustre tratadista, recuérdese por los adustos censores
que la infalibílídad nunca es patrimonio de la humanidad, y qne, al caducar ciertas teorías, siempre
debe hacerse justicia al talento de quien las apuntó
en algun tiempo para honra suya y desenvolvimiento continuo de las leyes del progreso.
ARTURO COTARELO.

RELATION DE LA VICTOIRE

(l)

remportée par l' Armée - d'Espagne de la bataille
d'Oran, contra les Maures.
Les lettres qui a apportées un courier arrivé
d'Oran le 27 du mois dernier, marquent, que la
nuit du 19 au 20 du meme mois, l'armée des ennemis s'étoit approchée par le Barranco, ou Vallon
creux, des postes qui couvrent les travailleurs des
nouvelles fortífications desForts Saint-Ferdinand et
Saint-Philippe. Deux compagnies de grenadiers,
que étoient au píed de la montagne de la l\Iazetta,
ayant decouvert l'avant-garde des Maures, la char"'erent· mais ayant reconnu le grand nombre des
o
'
.
ennemis, elles se rétirerent de leur poste, qm
fut occupé par un détachement des ennemis, jusqul'auve, que le marquis de Villadarias, commandant général des troupes espagnoles, eut
envoyé des autres compagnies qui les enchasserent. Ce détachement s'étaut retiré sur !'une
des éminences , qui commandent le Barranco,
oblígea par le feu continuel de la mousqueterie, les
espagnols de quiter ce meme porte, mais ceux-cy
ayant requ un renfort de S!;lpt compagnies de
Grenadiers, de quatre des Gardes Espagnoles et
Walones, d'une du Régiment d'Espagne, etc., de
deux du Regiment de Victoria, retournerent a la
charge, attaquerent vivement les troupes postées
sur la hauteur, et les mirent en suite. Alors
l'Armée des Maures• composée du neuf mille hommes d'lnf~nterie , et de deux mille chevaux,
marcha en bataille cootre les Espagnoles, et ceuxcy, s'étant postez sous le canon des Forts St.-Ferdinand y St.-Philippe, les ennemis s'avancerent
jusqu'a la dernie porte du fusil de ces Forts, d'oti
ils furent tres maltraitez par de fréquentes d.écharges d'artillerie et de mousqueterie. ApréS' avoir
demeuré pendant quelques heures exposez a ce
feu; et voyant qu'ils perdoient beaucoup de monde,
ils se rétírerent sans vouloir engager le combat
avec la cavalerie espag nole, qui étoit postée pres le
Fort St.-André, et qui les attaqua pour les attirer
sous le feu de ce Fort. Quelques déserteurs des
ennemis ont rapporté, que leur perte montoit a
quinze cens hommes. Du coté des Espagnols i1
n'y a eu que trois officiers, et sept soldats tuez,
et environ quatre yingt blessez.

PENSAMIENTOS
La obra mmortal del marqués de Santa Cruz de
Marcenado, Rejlexio;ies militares, es uno de tantos jalones plantados por la mano de nuestros ilustres guerreros, en el vasto plano de la gloriosa historia de nuestra patria.
Festejar el centenario de una gloria de nuestro
ejército, es honrarnos. Por eso nuestro pecho se di(1) Este escrito es reproduccíon de un suplemento vendido en aquella época por Jas calles de
París, que se conserva en el citado Archivo de Macanaz.

lata ho'y de entusiasmo, al recordar al ilustre nombre del insigne general, marqués de Santa Cruz,
que en estos momentos de duda y de vacilacion
viene á elevar nuestros sentimientos y á fortalecer
el amor á la gloria que debe residir en el alma de
todo buen militar.

Decir que las armas marchan acordes con las glorias de nuestra patria; que los guerreros han legado páginas de hbnor á la historia de nuestra literatura, nos parece una vulgaridad.
Negarlo, sería insigne torpeza.

•

•

Existe un resorte en el hombre de armas, que se
llama corazon, cuyas cuerdas pocos saben hacer vibrar, y que es el móvil de todas nuestras acciones,
que es el talisman 00n que los genios han llevado á
cabo sus hazarias. El secreto es hacer vibrar este
resorte.
El dón de saber herir esa cuerda y arrancar esas
notas de gloria que han llenado de asombro al mundo, sólo le ha sido confiado á esas grandes figuras
militares que todo oficial estudioso lleva grabadas
en su mente.
Se da como axioma, es moneda corriente entre
algunos hombres del dia, qve el ejército debe desaparecer, 1&gt;orque ningun beneficio produce, siendo,
por el contrario, la rémora de la civilizacion.
Ko tan sólo no es verdad, sino que afirmo que su•
primir en la Historia, en la marcha de la humanidad, las guerras, sería borrar de sus páginas la actividad humana; pues que á la lucha por la existencia débense todos sus adelantos, todos los progresos que ha hecho la sociedad.
A toda epopeya militar ha seguido un adelanto
en las costumbres; á toda invasion guerrera el perfeccionamiento de la industria y de la agricultura;
y á las grandes hecatombes, el desarrollo de las artes y el florecimiento de las ciencias.
RICARDO CARONCHO.

EL PEREN~E OBJETlVO
Arturo Cotarelo , en rn último y microscópico
opúsculo Pensamientos, ha dicho: (&lt;En amor, como
pn la guerra, los que más avanzan son los que tienen mayores probabilidades de vencer y de morir.&gt;&gt;
Una demostracion bien evidente, por lo que hace
á la guerra, sobre otras mil qu~pudieran citarse,
es el ejemplo que nos ofrece con su muerte en aras
de la patria y del honor militar el ilustre marques
de Santa Cruz de Marcenado.
-Quién ha de negar talentos y pericia en la cienci: y en el arte de la g~erra al_ a_utor de las meditadas y profundas Rejlezioncs Militares?
.
¿Quién ha de negar bravura, esforza~o a_rroJo,
valor heróico al preclaro defensor de Oran, mmolado ante sus muros?
y sin embargo, yo bien sé que no ha de faltar
quien, profundizando en su historia milí!ar_ con ~l
escalpelo de rigurosa critica, haya de :emr ~ decir
con Don Quijote, en su célebre y cur10s~ d1scur~o
sobre letras y armas: &lt;(Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre,
desnudez, vaguidos de cabeza, indigestiones de estóma"'o y otras cosas á éstas adherentes, que en
parteºya las tengo referidas: mas llegar uno por sus
términos á ser buen soldado, le cuesta todo lo ~ue al
estudiante, en tanto mayor grado, qu~ _no_ tienen
comparacion, porque á cada paso esta a pique de
perder la vida.»
Tambien sé que no faltaría quien, concordando
relativamente las altas dotes, premias y virtudes
que enaltecieron la vida de este insigne general Y
resplandecen; por lo tanto, en su h!storia, :eplicara,
ateniéndose al mismo discurso ant~s ~1tado, q~e
. sa ber co'010 ó por dónde, en la m1taa
del coraJe
«sm
.
y brío que enciende y anima á los valientes pech_os,
llega una desmandada bala, disparada de ~u1en
quizá huyó y se espantó del resplan~or ~ue hizo el
fuego al disparar de la malhadada maquma, y corta

XXIII

Y acaba en un instante los pensamientos y vida de
quien la merecía gozar luengos siglos.)&gt;
Por eso, preciso es convenir, con el esclarecido
general Lo pez Dominguez, cuando, en los Preli1niila1·as á su libro sobre el sitio de Carhgena, principia
por asentar que ,da causa de que á la posteridad
se deje la estimacion segura de carar,téres y hechos,
consiste indudablemente en que las condiciones del
juicio histórico se mejoran, con notables ventajas,
una vez que desaparecen la pasion y el interes del
momento, quedando sólo en su lugar la esencia y
signijicacio1i perma,iente de los actos, no complicados
ni oscurecidos por accidentes transitorios de afectos particulares y exclusivos. favorables ó contrarios.»
Así me explico yo que en este caso la prepotente
voz del patriotismo supere y se imponga á todo criterio escudriñador y disquisitivo, y, haciendo acallar toda critica severa, proclame en alta voz y
haga resonar por do quier con estruendosos toques
las mil trompetas de la Fama en loor del que con
~ plu¡na supo trazar tan re.flexiva y concienzuda1'ente una obra importantísima de ciencia militar,
y con su espada, y mediante el sacrificio de su vida,
decidir la heróica defensa de Oran.
Y como todo cuanto sea sacrificio en aras de nuestra más santa y más hermosa aspiracion nacional,
el legítimo é indiscutible predominio de Esparia en
el Septentrion africano para irradiar en él la moderna civilizacion, merece el agradecimiento de la
patria y el recuerdo honroso é imperecedero entre
sus conciudadanos, de quien por causa tan noble y
gloriosa sabe dar su sangre y su vida, justo es que
el digno, instruido y generoso marqués de Santa
Cruz de Marcenado no quede entre nosotros durmiendo el sueño de la pretericion y del olvido.
Y como todo cuanto á esa aspiracion nacional se
refiere, cuanto á esa empresa civilizadora atarie, no
puede ménos de avivar la llama del patriotismo rn
todo pecho espariol al recordar que en estos momentos se ventilan en Berlin intereses y derechos
de Europa en el A.frica y que allí está representada España, no hallo otro medio mejor para conmemorar hoy el centenario del insigne defensor de
Oran, que recordar al actual presidente del Consejo
de ministros las mismas palabras que colocó hace
ya bastantes años en el epílogo de su libro A_pimtes
para la Mst-Oria de Jial"l"uecos (1):
&lt;(Lo que hay, finalmente, es que con nuestra fron»tera al pié de Sierra-Bullones podemos esperar á
»que la conquista ó el influjo pacifico de nuestra
»cultura preparen á nuestros hijos ó á nuestros
»nietos la coro ple ta realizacion de la obra civiliza»dora que ellos solos deben cumplir, y que el mundo
»entero está interesado en que tarde ó temprano
»se cumpla en Africa. No es posible que la barbarie
»sea eterna sólo en la España tingitana: no sería
,&gt;digno, ni político, ni posible tampoco QUE OTR.\ 1-Al&gt;Cro:,¡ Ql'E u NliESTILI se encargase de desterrarla de

mdrito eminente, en el que pocos se han fijado: el de
iiioentor y reformador dez' armam.r,nto y de la táctica
de su tiempo.
Él se comprometió á dotar á sus granaderos de
un fusil que tuviera tres veces más alcance del que
usaban, y eon el que podían dispararse cuatro tiros
en el mismo tiempo que entónces empleaban para
tirar uno solo. Él ~olicitó de Felipe Y, estando de
embajador, que al relevarle de este cargo le diera
un regimiento para ensayar las evoluciones, más
sencillas, de una nueva táctica que habia ideado.
Las reformas del armamento y de la táctica, que
constituyen los addlantos más modernos del siglo
para el ejército, fueron, pues, adivinadas por el sabio marqués.
¡Loor al insigne tratadista, al escritor distinguido, al buen diplomático, al héroe, al mártir y al
guerrero ilustre! Pero añadamos á estas coronas
la que de derecho le corresponde como reformador
de la táctica y del armamento.
i\L\NUEL

D1u Y RODR!Gl'EZ.

A LA MEMORIA DEL MARQUES DE SAN rA CRUZ
DE MARCENADO
SONETO

Brilló en la guerra por su arrojo ardiente,
brilló en la paz por su saber profundo,
y, honor de España, admiracion del mundo,
con laurel inmortal cil'ló su frente.
Del africano cielo el sol hirviente
no eclipsó de su gloria el sol fecundo,
y, en ruda lid herido, moribundo
á Orán libró de la a~arena gente.
De confin en confin, de zona á iona,
la patria de su olvido rasga el velo
y al hijo ilustre cánticos entona:
Al hijo ilustre, que en gigante vuelo
¡De héroe en la tierra conquistó corona!
¡De mártir palma conquistó en el cielo!
CARLOS CA!\"0.

LA INFANTERÍA ESPAÑOLA
DESPUES DE U GUERRA DE rnGESION

Al c¡ilebrar hoy LA ILUSTRACIOX NACIO:-..\r. este es•
pléndido homenaje á la memoria del marqués de
Santa Cruz de Marcenado, permitaseme que acuda
con mi ofrenda, por más que sea pobre y baladí
para tan esclarecido sujeto y oci.sion tan señalada;
y miéntras doctisimas plumas ensalzan y refieren
su ilustre vida, su heróica muerte, su amor á_las
ciencias y á las letras y sus brillantes servicios á la
patria, dedicaré yo un humilde recuerdo á la infantería de que era coronel el marqués, cuando des&gt;muestra·'Dista.»
pues de la guerra de sucesion, mandaba aún el reEse debe de ser nuestro pere,me r,bjetioo.
gimiento de Astúrias, y referiré á la ligera cómo vivían- aquellos bravos soldados.
JACINTO HERMÚA.
La época de Felipe V puede considerarse en
nuestro ejército como de transicion de la antigua
organizacíon á la moderna. Obligado por la más imAL MÉRITO EMI~ENTE
, periosa de las necesidades, por la de su conservaEscritores ilustres y valerosos capitanes no han cion, vióse precisado á legislar y organizar su ejérfaltado en ningun tiempo en la patria espa110Ia; mas cito, especialmente su infanteria, alma matl'r de Jos
si siempre fué raro el consorcio feliz del saber y ejércitos organizados;y aunque me aleje algo de mi
del valor, lo es aún más el que á estos dones del cie- propósito, no puedo méno.s de enumerar las princilo se hayan unitlo talentos de prediccion del porve- pales reformas que acometió ántes y en los princinir, adivinacion de lo futuro, y querer adelantarse pios de la guerra.
á su tiempo en doscientos ó trescientos al'los, como
Fué la primera, la sustitucion ordenada en 29 de
vemos sucedió al ilustre marqués de Santa Cruz de Enero de 1703 del antiguo armamento de picas, ar)larcenado, D. Alvaro José Navia-0$orio. Póstuma cabuces y mosquetes, por el fusil con bayoneta; disy merecida fama. le ha dado su concienzuda y bien
posicion trascendental al preparnrse para la lucha
meditada obra Re.fle.rioiies .Jlilitares. Su muerte fren- con enemigos dotados ya de igual armamento. La
te á los muros de Oran, en esa tierra africana á la segunda fué la conversion de los antiguos y glorioque nos impulsa irresistible _destino, le ha col~cado sos Tercios en Reoimicntos, ordenada en 28 de Seentre ]os mártires de la patria, y orlad,&gt; sus s1enes tiembre del mismo a1)0; disposicion que ha sido
con la corona de los héroes. Pero tiene tambien un muy comentada y discutida, pero que hoy sólo ofrece interés de erudicion; y la tercera, ordenada en
(l) En su primera edicion de 1851.-Las pala- 28 de Febrero de 1707, conceder nombres propios á
bras subraya.nas no lo están en el texto.
los regimientos, prohibiendo que, como hasta en·1

�XXIV

tónces, fueran conocidos por los apellidos ó títulos
de sus coroneles.
1

Las necesidades de la guerra hicieron precisa
la creacion de nuevos regimientos; hasta tal punto,
que al terminar ésta, se dis¡JUso en 1714 pasar una
revista general, resultando que habían tomado parte en la lucha los siguientes cuerpos de infantería:
uno de guardias espafiolas, uno de guardias walonas, noventa y cuatro de linea, de españoles 1 cuatro
de irlandeses, once de italianos y Yeinticinco de
flamencos, que descontnndo los disueltos y refundidos por sus numerosas bajas, daba un total presente de noventa y uno de infanteria espanola,
cuatro de irlandeses, cinco de italianos y once walones.
Ni la recelosa política de la época, ni la situacion
del Tesoro, consentían mantener tales fuerzas, que
fuefo-: reorganizadas por el decreto de 20 de Abril
de 1714 1 que puede considerarse como la definitiYa
organizacion del tiempo de Felipe V, y reducidas al
siguiente pié, haciendo omision de la Guardia; trein.
ta y siete regimientos de españoles, cuatro de irlandeses, cinco &lt;le italianos y catorce de walones.
Cada regimiento constaba de un solo batallan, ó
de dos; en el primer caso, su plana mayor se componía del coronel, teniente coronel, sargento mayor, ayudante, capellan, cirujano y tambor mayori
t·u el segundo se ai'l.adía la plana mayor del segundo batallan, compuesta de un comandante, ayudante, capellan y cirujano. Las compa1iias de cada
batallan eran trece, incluyendo la de granaderos;
en el primer batallan, la del corQnel y teniente coronel, y la del comandante en el segundo, pues estos seflores tenían compaí'l.ia en propiedad y cobraban el sueldo y gratificacion de tales capitanes C.'.)n
el de su empleo superior. Cada compai'Jía tenía un
ca pitan, un teniente, un subteniente, dos sargentos,
un tambor, tres cabos primeros y tres segundos, y
treinta y seis soldados; siendo, por lo tanto, la fuerza
efectiva de cada batallan, sin incluir las planas mayores, treinta y tres oficiales y quinientos veinte
soldados.
Los individuos de las compafiias de granaderos
eran escogidos, y en último caso sacados de las de•
más, y disfrutaban los siguientes haberes: el soldado, catorce cuartos diarios, quince el cabo segundo
y diez y seis el primero; los sargentos veintiuno, los
individuos de las rey tan tes compaí'lias disfrutaban
dus cuartos diario" ménos que los granaderos, y
los tambores eran considerados corno cabos segundos.
La distribucion de este haber era la siguiente: se
les descontaba diariamente cuatro cuartos para la
masa, con que se proveian de vestuario y armamento; dos para masita, con los que el capitan había de
proveerlos de calzado y otras prendas, pagar al barbero y el descuento de inválidos y demás menudos
gastos que ocurrieran, y el resto 1 ósea ocho cuartos
el granadero y seis el que no lo era, pero que aún
no era fusilero, en concepto de socorro, dándole un
ochavo diario en mano, y empleando el resto en el
nncho; con el ochavo que recfüía tenía obligacion
de recoserse .
El vestuario, harto más complicado que el adual,
consistía en casaca á la francesa con vuelta, solapa
y collarin, chupa, calzones, medias, zapatos, dos
corbatas, doi;; camisas 1 sombreros de los que llamamos de tres candiles y gorra de piel de oso con manga larga los granaderos, cinturou, portafusil, cartucho ó cartuchera de piel de Moscovia, una especie
de embudo para la bayoneta y frasco para la pólvora con cordon; su precio total era doscientos veinte reales, y recibia uno cada dos años; en el afio intermedio recibía un medio ,·estuario, compuesto de
zapatos, calzones, una camisa y una corbata, que
impC'lrtaba setenta y ún reales. El armamento se
componía de fusil sin bayoneta, los cabos y sargentos lo usaban rayado y espada, recibian uno nuevo
cada cinco afias, y su coste era cien reales .
El pelo lo llevaban recogido en forma de crencha 1
ósea partido en dos por delante y recogido por detrás en una bolsa de cuero negra. Aunque este peinado no era tan incómodo como el de bucles, usado
posteriormente, necesitaban la ayuda de un com-

LA ILUSTRACION NACIONAL
pañero para recoger el pelo; de aquí vino el camara-

da de pefoc.
La recluta era casi toda personal; pues en aqu~lla época, pareciendo injustos los sorteos y las quintas, solamente se apelaba á las derramas en las
provincias, cuando el caso era urgente y las levas
no habían producido gran efecto; de aquí vino la
necesidad de aquellos sargentos y cab:&gt;s veteranos
que se dedicaban á reclutadores y recorrían los
pueblos á caza de incautos. Los capitanes recibían
la gratificacion mensual de quince escudos para
este servicio que se les exigía con tal rigor, que e¡
que no tenía completa su compa1)ía, no sólo no per •
cibia la gratifieacion, sino que se le descontaba de
sus sueldos la parte proporcional de ella á la gente que le faltaba .
Los oficiales gozaban de haberes proporcionados
á los de la tropa; el coronel percibía mensualmente 110 escudos, 80 el teniente coronel, 15 el sargento mayor, y 50 el comandante del segundo batallan, 35 los aymlantes, 3J los capellanes y cirujanos y9 el tambor mayor. Los capitanes de¡jrana'\
deros 50, 30 el teniente y 25 el subteniente; 40, ~'
y 20, respectivamente, los de las otras compai'lías.
Con arreglo al reglamento de 1709, usaban como insigaia un bastan con pmio de oro el coronel, de
plata el teniente coronel, con un casquillo liso; el
sargento mayor, comandante y capitanes, pufío de
marfil, ayudantes y tenientes, de madera ó cachumbo los subtenientes 1 y liso los sargentos. Su
uuifor.me era igual al de la tropa, con la m.tural diferencia en los paños y galones; sus armas, la espada y una alabarda pequefia llamada esponton. Lsaban el peinado á la riipi, ó el tupd á la greca, que consistía en el pelo muy largo y rízado, partido corÍlo
gran cascada á ambos lados de la cara.'
Obtenían sus ascensos p::&gt;r antigüedad en el regimiento; pero alg~nas vacantes correspondían
á S. M. y eran aprovechadas por los cortesanos y
sus amigos: todos pertenecían á la nobleza, y particularmente los jefes, mucho~ de los cuales habían
comenzado su carrera de capitanes ó en puestos
más elevados aún .
Los sargentos no podían obtener su ascenso á oficial más que por gracia del Soberano, siendo rarísimo este caso; y sin embargo, tanto ellos como los
soldados servían gustosos y por muchos alias, encontrando más cómoda la vi&lt;la militar que la del labrador ó la del industrial.
Esta organizacion no era un modelo, como se ve,
pero era preferible á la de los antíguos tercios,
pues al ménos había subordinat:ion ::¡ disciplina; cosas que, con el dinero, fueron desconocjdas de aquellos ilustres campeones de Italia y de Flándes.
C,\RLOS DE 8ARUT.ELL.

EL VIZCONDE DEL PUERTO
MARQUÉS DE SANTA CRUZ DE MARGENADO

Y EL AR.TE DE FORTIFICAR.
Tarea prolija y muy superior á nuestras fuerzas
sería el intentar resumir en un artículo cuanto
aparece escrito en las Rejlc¡;iones jJlilitaresJ monumento legado al ejército y á la patria, relacionado
con la ciencia del ingeniero. Abarcando ésta ramas tan varias, y no omitiendo las Reflezioncs detalle alguno de cuantos debía conocer el que mandase
un ejército, raro es el libro de los que forman la
obra, que no contenga algo que se halle dentro de
aquella jurisdicr.ion. Así, pues, nos concretaremos
á sef'1alar aquellos puntos que, por su importancia
capital, hayan merecido al ilustre vizconde del
Puerto mayor ampliacion en su escrito.
No caeremos en el apasionamiento de suponer
que tuvo influencia en el arte de fortificar, de tal
modo que cambiara las soluciones que en su tiempo se daban al problema, no; pero tan fuera de Jo
justo estaría el compararle con Vauban 1 como el negarle profundo conocimiento de los principios en
que un ingeniero debe basar sus obras de ataque y
defensa; y no tan sólo de los principios generales,
sino de un lujo tal de detalles, que bien puede ase-

LA ILUSTRACION NAC!ONAL
gurarse que los que á suR órdenes construyeran,
no podrían nunca aparecer como superiores á él,
dentro de su misma especialidad.
Concretémonos á un punto, y sea éste el ataque
de plazas : dedica á tratar con prolijidad este
asunto, los capítulos x,v, x,·yxv1 del libro xiv; em •
pieza estudiando los defectos que puede tener una
plaza, bien en su trazado ó bien en la construccion
de sus obras, y señala con gran acierto el modo
de sacar partido de ese examen preliminar, que el
sitiador deberá hacer con la observacion y minuciosidad más escrupulosas. No cabe en lo posible
exigir estudio más concienzudo, análisis más completo de cuantos errores han podido cometerse al
proyectar defensas y al ejecutarlas. Encuéntranse
á la vez ideas, que si bien hoy son consideradas
como axiomas, no sucedía lo propio en la época en
que las Rrfleziones se escribieron: tal es la defensa
de los parapetos de tierra que , con fundadisimas
razones se hace en el párrafo 15 del primero de los
capítulos arriba citados, en el cual tambien toca,
de pasada, la comparacion entre la cai'ionera y la
barbeta; pero sobre esto volveremos más adelante.
Dedica el capítulo xv á la apertura de paralelas
y demas operaciones del sitio, hasta la preparacion
para el asalto; tambien llama extraordinariamente
la atencion el profundo talento militar que revela
al tratar de las dimensiones que han de tener las
distintas partes de las•obras, sentando que no debe
prefijarse medida alguna, sino que las circunstancias determinarán, bien estudiadas las dimensiones
necesarias. Téngase en cuenta que esto se escribió
en una época en que se consideraba corno imprescindible el dar para cada movimiento, obra ú operacion de guerra, un tipo ó patron determinado, el
cual debía si~mpre seguirse. En cuanto á trazado
de las paralelas, si bien expresa una opinion de
cómo cree deben abrirse, deja una amplitud tal al
ingeniero, que sus párrafos podrían trascribirse á
la obra más moderna que trate del asunto. Y no
sorprende ménos la gran importancia que concede
en l•JS párrafos 11 y siguientes á las salidas del
sitiado, que, como es sabido, se conceptúa hoy
como la base más eficaz de una buena defensa.
Interminable sería este escrito si hubiéramos siquiera de nombrar los infinitos detalles en que presenta y analiza la guerra de sitios; y eso que en el
prólogo Al lector del libro XIV escribe que sólo al general se dirige, dejando que el ingeniero y el artillero se muevan libremente en sus órbitas; pero
como á la vez expresa que sólo referentes á este
asunto ha leido 00 distintos idiomas más de ciento
cincuenta obras, quiere dar, y da en efecto, gallarda muestra de su erudicion militar. á la que añade
la experiencia adquirida en los sitio~ de Tortosa
(1708) y Barcelona (1714), á los que asistió como brigadier-coronel del regimiento de Astúrias, y de los
que bien á las claras se ve que sacó todo el fruto
que es dable á un carácter observador, del talento
profundísimo y de la vasta instruccion del vizconde
del Puerto.
Otro punto en que hoy está unánime la op1mon,
pero que revela hasta dónde conocía las necesidades de un ejército el hombre eminente cuyo nom ·
breva al frente de este artículo, es el relativo á la
posibilidad que debe tener toda fuerza para proporcionarse un atrincheramiento ó defensa en ino.men
to determinado. Notables son por demás las frases
que á este objeto dedica en el art. 4.º del capitulo
primero, libro xx1; revela en ellas, no tan sólo el
deseo de que los oficiales todos conozcan las distintas partes de la fortificacion, sino lo necesario que
tal conocimiento es y la gran utilidad que sacará
una tropa de que los mismos soldados sepan atrincherarse ó fortificarse, siquiera sea ligeramente Y
en condiciones de esperar un refuerzo. Mas atrás
(libro v, cap. 1v) ya habia probado la necesidad de
que todo ejército fortifique el campo en que ha de
permanecer algun tiempo, y á la vez indicó los medios de que esto se realice sin fatigas exageradas del
soldado (capitulos v y VI del mismo libro); sus argumentos son de los que no dejan lugar á la du&lt;la, Y
prueban 1 á la vez que su saber, su experiencia de
lo que valen los medios de que dispone un general.

•

•

UN SOLDADO DEL REGIMIENTO DE

AsrtiRI.\S EN EL .ISO 1713 (Dibujo de Rodríguez Tejero.)

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - -Y ya que de atrincheramientos rápidC's tratamos,
no podemos ménos de parar la atencion, siquiera
sea momentáneamente, en dos puntos que se ventilan en las Rejle:r;ioncs, íntimamente ligados con el
que nos ocupa. Es el primero, ]a indicacion que
hace su ilustre autor en el párrafo 5.0 del cap. xv1
libro XIV, del procedimiento que debe seguirse para
comenzar la apertura de una paralela: se parece
tanto á lo que actualmente recomiendan los autores
que tratan de la fortificacion de campana, que no
vacilamos en afirmar que es lo mismo que practicaron los defensores de Sebastopol al ejecutar sus
trabajos de contra-aproche. Dicen las Rtjf.cxiones
que los sitiadores deben empezar por abrir una pequeña zanja que los preserve del fuego enemi~o
en la primera noche, ensanchándola en las sucesivas hasta darla el perfil completo, y una vez termL
nadas los ramales, intercalar en ellos reductos de
alguna inlportancia: opina asimismo que para dar
principio al trabajo se elegirá una noche oscura Y

se procurará distraer al enemigo, llamando su atencion hacia paraje distinto del en que vaya á abrirse
la trinchera. Compárese este procedimiento con el
de verificar la misma operacion con las solemnidades de ·forJnar las tropas y batir marcha (que, si
mal no recordamos, está prescrito en _algun reglamento), y se verá la superioridad que revela por
parte del que se declar l partidario del primero.
El segundo de los puntos que incidentalmente nos
proponiamos tratar, es relativo á si debe dotarse
de útiles de trabajo á los soldados de infantería.
Podrá haber sobre ello alguna disparidad en las opiniones, pero la mayoría se inclina á que, si no to•
&lt;los, gran parte de los individuos de aquella arma
vayan provistos de herramientas que les permitan
const ruir en breve tiempo ligeras defensas. No es
esta ouasion de enumerar las razones que en pró &lt;le
este aserto abogan: cúmplenos sólo manifestar que
el que actualmente no se haya encontrado el útil
más apropiado al objeto, nada dice en contra de la

·- --

opinion sen ta.da. En el párrafo l.º del cap . xxv11,
libro xxr, trata el general Navia-Osorio e~te mismo asunto; y prueba tan claramente la necesidad
de les útiles, que no duda en asignar los que debe
tener cada compañia, distribuyéndolos de modo
que no se recargue excesivamente el peso que so~
bre sí ha de llevar el soldado.
Algo quisiéramos decir acerca del tipo que presenta para campamentos, pero nos lo veda la longitud que va adquiriendo este escrito; sin embargo,
indicaremos lo admirablemente que trata la colocacion de las reservas, á las que concede importancia primordial y no otorgada por sus contemporáneos. Tambien, al ocuparse de la defensa de su
rctrfocheramirnto, escribe: ((Yo no quisiera cai'loneras para la artillería, sino que tirase á barbeta,
para poder ladear las piezas segun me conviniese,
y para no enflaquecer el parapeto con las tro11eras.»
No es posible expresar más lacónicamente la superioridad de las barbetas, que si hoy se considera

�LA ILUSTRACION NACIONAL

:avr

LA ILUSTRACION NACIONAL
fuera de duda, han tenido numerosos detractores
hasta hace muy poco tiempo.
No terminaremos sin expresar nuestro profundo
agradecimiento hacia el vizconde del Puerto, por la
opinion que estampa en el cap. xxvm del lib. xxr,
referente á los ascensos ó mayor categoría que debe
otorgarse á los oficiales de artíllería é ingenieros,
«ya que á la igual ó mayor fatiga y peligro que las
tropas, se afíade la precision de un grande estudio.»
Desgraciadamente, nuestro reconocimiento hacia el
autor de las palabras copiadas sólo puede ser puramente platónico.
Al dar fin á estas líneas, dejaremos consignada
nuestra reverente admiraeion hacia el ilustre escritor y experto caudillo que, digámoslo de una
vez, rompió con las rutinas que en su época imperaban, y manifestó su talec.to y su perspicacia, sentando principios que, despues de largas controversias y experiencia continuada, han sidO' proclamados como fundamentales.
.MANUEi. ZARAZAG.\.

¿QUIÉN ES ESE?...
¿Santa Cruz de Marcenado? ...
¿Quién era? ... ¿Qué pudo hacer?...
¿Por qué le han desenterrado?....
-¿No os acordais? Fué un soldado
que cumplió con su dP.ber;
Y, al morir por la locura
de la gloria, consiguió ...
un hoyo en la tierra dura,
á los piés de la escultura
del que no Jo agradeció.
La Historia con dos renglones
se libra del importuno
que escribió sus Re.fte:i;ioncs
en modestas ediciones ...
que suele hojear alguno.
Era un sabio militar
que, á. las horas de escribir
y el dia de batallar,
dió lecciones de triunfar
. y el ejemplo de morir;
Pues la página postrera,
tan breve corno gloriosa
de su obra imperecedera,
fué estampada en su bandera
con su sangre generosa.
Ese, si no me equivoco,
era el tal... de Marcenado;
un valiente; vivió poco:
un genio; pasó por loco:
sirvió á Espafla ... y fué olvidado.
LEOPOLDO CANO.

TRES CUESTIONES
Á PROPÓSITO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
He oído decir á un crítico: «No me puedo explicar
leyendo sus obras, la profundidad de los conocimientos militares del marqués de Santa Cruz, coexistiendo con una inmensa variedad de conocimientos
generales. ¿Cómo se puede ser tan general y especial
á la vez?&gt;&gt;
A mi juicio, léjos de haber incompatibilidad entre
una cultura muy general y una buena instruccion
profesional, está ya perfectamente comprobado que
no se puede ser buen especialista sin ser buen enciciopedista. La guerra es como la política, como el
derecho, como la medicina, como la poesía, etc.,
un arte; y todos los artes, puramente empíricos en
su origen, están hoy cada vez más en íntima é inquebrantable dependencia de los conocimientos

fundamentales, es decir, de un estudio general de
todas las ciencias.
-«Más dificil de explicar me parece á mí, ha dicho otro critico, el doble género de asombrosa actividad que caracterizó á ese hombre insigne. ¿Cómo
pudo escribir tan voluminosos libros sin descuidar
sus obligaciones militares? ¿No es evidente que hay
una radical oposicion entre el pensamiento y la vida
activa?)}
Así se ha creído, en efecto, durante algun tiempo. El hombre vulgar ~e ha ejercitado mucho en
el empleo de esta clase de sofismas para impedir el acceso de hombres superiores á los altos puestos de Gobierno.
El estado de la ciencia no permitía, por otra parte, una réplica concluyente á esta aparente antinomia entre el espíritu y la actividad corporal. Pero
hoy la inteligencia y la accion no son dos términos
contradictorios; son más bien idénticos en su fondo.
El pensamie,ito es accion condensada. Pensar es empezará hacer. Y el pensador no es refractario á ~
accion, sino en tanto que ésta es más ó mé&amp;is una
contradiccion á su pensamiento. En otros términtJs,
el hombre superior no quiere pensar de un modo y
obrar de otro. Tampoco quiere proceder con la habitual ligereza del hombre espontáneo, del hombre
puramente enérgico. Fuera de estos casos, hasta
por higiene, se verá pronto á verdaderos pensadores interviniendo, para el bien de la sociedad, en
diferentes ejercicios de su organizacion y direccion.

No ha faltado quien tachara al autor de sobra apasionado por el sistema restrictivo, corno si su libro
no hubiera aparcc~do en ~l primer tercio del siglo XYIII, y como s1 no tuviera que ser, en parte,
1
reflejo fiel de las ideas dominantes en la época.
En cuanto á nosotros, y si nos equivocamos cúlpese á nuestra incompetencia en la materia, no colocamos laRapsJdia en la lista de los nrncltos ado,1rti-

- ¡Ah! ¡Pero esto, esto si que es triste! El marqués
de Santa Cruz no ha obtenido apénas popularidad.
Parece así que la gloria es sólo el patrimonio de
los pintores, los músicos, los poetas; y para el inventor, para el sabio, para el pensador, para estos
hombres extraordinariamente útiles, ¿no habrá.
nunca esas entusiastas, esas delirantes ovaciones
del pueblo?
-¡Nunca; tal vez nunca! El pensador lo sabe y
está resignado; más aún, cóntento, Porque necesita
y quiere sustraerse á la lisonja; quedar, en fin,
desconocido él, 1w su obra. Se dirá que esta obra
lleva un nombre; algun dia, una moral perfecta
borrará todo nombre al pié de toda buena accion.
Bastará, y basta ya para algunos, la satisfaccion de
saber (ellos solos) que han colaborado á la difusion
de la felicidad en una proporcion más ó ménos apreciable; que su accion no se ha perdido en el infinito,

como una gota de 1Japor en el sombi·to azul del éter.
ALFONSO ORO,\X.

LA ULTIMA OBRA DEL MARQUE) DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO
En 1732-la suma de la tasa está fechada en 15
de Julio-publicábase en l\Iadrid un libro titulado
Rapsodia eco;1ómico-política-monárqivica, por el marqués de Santa Cruz de Marcenado, comandante general de Ceuta y teniente general de los ejércitos de S. 111.
lllilitar casi desde la misma cuna; hábil diplomático despues; eruditisimo, ya que no correcto escritor en la edad madura, no parece sino que D. Alvaro Navia-Osorio quiso, ántes de alcanzar heróica
muerte bajo los muros de Oran, acreditarse tambien
cc,mo entendido economista.
Basta á demostrarlo el interesante libro que acabamos de citar, en el que aboga por la uniformidad
tle pesas, medidas y monedas; supresion de las
aduanas interiores; moderacion de los derechos sobre mercaderias extranjeras, y proteccion á todos
los peritos en artes y oficios que quisieran avecindarse en España. Propone útiles reformas en los
tributos; clama por el reparto proporcional, y condena el abuso de dar en arrendamiento las rentas
reales. Respecto á las compañías de comercio, tan
en boga á la sazon, al contemplar los sorprendentes
resultados de la Compañía inglesa de las Indias, desea que sean temporales, para que, trascurrido el
plazo de la concesion, todos puedan participar del
beneficio de la libertad..

LA MUERTE DEL HEROE

mientos imJJRrti,icntrs qi~• se suele,i dirigir á los prtncipes, sino en la de los pci-tenecíe,it•s (1), y creemos
baste á dar preferente puesto al marqués de Santa
Cruz entre los más &lt;.listingui&lt;.los economistas de su
tiempó.
Cuando la dió á luz, mucho debia ser el crédito
del autor de las Reflc:i;iones .illilitarcs, á juzgar por
la aprobacion que encabeza el libro que nos ocupa.
La parquedad que suele encontrarse en esta clase
de documentos está sustituida por tal respeto, elogios tales y tal acatamiento hacia la sabiduría del
marqués, que no puede ménos de reconocerse lo
grande que era su fama, debida indudablemente á
sus anteriores obras, proyectos y trabajos.
Y para que el lector por sí mismo juzgl!e, hé aq ni
la copia exacta del mencionado documento:
«APROBACIO~

DE DON

llhGC:EL

DE Z\ll.\LA y AU5lON,

SuPERl:-ITENDENTE GENERAL DE Junos.

M. P. S.

He visto de ór&lt;.len de V. A., con

tanta curiosidad
como atencion, el libro en que propone el marqués
lle Santa Cruz de Marcenado, comandante general
en Ceuta, los medios para el comercio suelto y en
compañías general y particular, en Méjico, Perú,
Filipinas y l\loscovia, poblacion, fábricas, pesquería, plantíos, colonias en Africa, empleo de pobres
y de vagabundos y otras ventajas que son fádles á
la España, extractados de diferentes proyectos y
papeles que expone con sus notas; y ni sé cómo puedo cumplir con las obligaciones de aprobante, ni
cómo usaré de las licmcias de panegirista; porque.
si miro á los proyectos en que funda el marqués
sus reflexiones, ¿qué más segura aprobacion puede tener, ni qué mayor elogio puede darse á sus
autores, que el que les da el marqués en elegirlos
por materia fun(lamental de sus asuntos? Si miro á
los discurs.is que el marqués hace sobre aquellos
proyectos, ¿qué más aprobacion necesitan, ni qué
mayor elogio puede proporcionárseles, que el decir
que son partos de un ingenio tan grande, que no
pudiendo explicado la mayor ponderacion, sólo el
marqués ha sabido ponernos á la vista un perfecto
retrato, en cada renglon, de sus apreciables escritos? Y no atreviéndome á decir más, por no decir
ménos, me parece que puede V. A. dar al marqués
la licencia que solicita; y todos debemos repetirle
las gracias por el infatigable celo que emplea tan
uniformemente los empeños de su espada y de su
pluma al mayor servicio del Rey, utilidad de los vasallos y honor de los españoles. Este es mi sentir.Madrid á 10 de Junio de 1732.-D. Miguel de Zabala
y Auflon.»
La creacion de poderosas escuadras de guerra
para escoltas de los convoyes de Indias, proteccion
del comercio y seguridad de nuestras colonias y
extenso litoral; la nueva y original planta para las
tropas de marina, y otras varias ideas que la Rapsodia contiene, las cuales revelan verdaderos ade~
lantos en los sistemas económicos de la época en
que fueron emitidas, pudiéramos todavía exponer,
si el temor de hacer demasiado largo este escrito,
no nos contuviese.
Basta, pues, con lo dicho para rendir, · por nuestra parte, un justo tributo de respeto y admiracion
hacia el sabio y erudito escritor, di~tinguido economista y militar ilustre que tuvo la fortuna de coronar una vida consagrada á las armas y al estudio
manejando ora la espada, ora la pluma, con la más
gloriosa de las muertes.
EUGENIO DE U

IGLESIA.

(1) Quijote, parte segunda, cap. I.

ft

•

Dos siglos ha_necesitado este ilustre hombre para
q~e su n:ie~ona resucitada sacuda el polvo del ol •
v_1do. Ex1rn10 escritor, aguerrido capitan, diplomático sag~z y prudentisimo, conquistó en vida méritos suficientes para que la gloria Je otorgara diploma de oro, orlado de inmarcesibles laureles. Otros,
con menores títulos, gozan hoy de fama y sus
~ombres son repetidos por las multitudes. Gracias
a la generosa iniciativa de pnsonas cuyo espiritu
culto no se deja seducir por el vano oropel y entre
las cuales cuéntase honrosamente el director d~ LA
l:USTIUCroN N \CIONAL, el gran D. Alvaro Navia-Osorto,_ marqués de Santa Cruz de Marcenado, será. conocido en breve en nuestra patria como uno de los
egregios hijos que más brillo la dieron, con sus letras, con sus talentos militares y con sus altas representaciones en el extranjero.
centenario del autor de esa singular enciclopedia, antecesora de la de Francia, que se llama
modestamente Re.fie:i;ioncs Militares, nos economiza
á muchos espanoles pudores que podrían sonrojarnos mai'lana. Cuando las calles de Madrid se vean
h~n~hidas por el entusiasmo que tan soberano publicista promueve; cuando, satisfecha la curiosidad
del vulgo, iluminaciones y arcos, fiestas y paradas
digan á los ojos del ignorante que España cuenta
con una celebridad más, no se preguntará, como
ahora, hablando del marqués de Santa Cruz de Marcenado: ((¿Y quién es ese?» Sabrán entónces que
allá, en los principios del siglo xvm, hubo un escritor que en once volúmenes en folio encerró todo el
saber de su tiempo. Heredero del buen decir de
nuestros clásicos, y experto conocedor del co~azon
del hombre, recamó su obra gigantesca, de sólida
construccioo, con los más delicados primores del
estilo y las agudezas más sutiles del ingenio. Historiador y novelista, erudito y creador, recorrió
con su pluma incansable y agilísima la austera
narracion y la risueña anécdota, el mund,l metafísico y los repliegues del alma donde el drama ó la
comedia humana se contiene.
Dejo aparte su vida, porque me atrae irresistiblemente su muerte. Yo me figuro á tan valeroso caudillo peleando, en sus últimos dias, sobre el suelo
caldeado de Africa. Ambiciones de favoritos y torpezas de Reyes dislocaban continuamente, por aquellos años, los hermosos miembros unidos á Espai'la
con el nombre de colonias ó posesiones adyacentes.
Oran excitó un grave aprieto; ibi.á perderse para
siempre; estaba perdida por el momento; era necesario reconquistarla, y á tal empresa coadyuvó con
su arrojo y su pericia nuestro héroe.
Mucho debió sufrir el marqués de Santa Cruz
de Marcenado. El hombre de estudio, aquel pensamiento que triunfaba de los problemas más escabrosos de la idea, perla encerrada en concha que
se abre sólo á hachazos, se vió forzado á combatir
con fueri.as brutas, donde el músculo lo es todo. En
efecto, en las sucesivas acometidas que resistió de
los bárbaros, más la potencia del brazo que la astucia de la sagacidad bélica, pudo oponer momentáneamente un muro de cai'las, es verdad, á la dignidad de nuestro poder. Centuplicadas hordas de árabes, con la sola disciplina del furor, contra la cual
no hay táctica posible, caían sobre las fortalezas de
Oran, casi calcinándolas con sus miradas rojas de
venganza. El marquéq de Santa Cruz de Marcenado contrarestó al principio, cuando contaba con suficient~s filos de espada, aquellas embestidas de
huracanes, que venían como otros tantos simouns,
del amplísimo des: rto.
Desesperado de los medios naturales el marqués
de Santa Cruz, pero confiado en el temple de su
pecho, salió, por fin, en un postrer encuentro, de
las puertas de Orán. Allí en la ancha explanada,
circundada por todas partes de muertes seguras,
blandió su hoja de acero, más como el que asusta
que como el que mata. Amigo fidelísimo de su madre patria, pero no enemigo declarado de la .h~manidad debió reducir sus golpes á las leyes umcas,
aunq~e terribles, de la propia conservacion. Un

E!

0

cronista lo declara así. ¡Qué tragedia tan espantosa
debía representarse en su alma! A esto se debe sin
duda que los moros cerraran sobre él con el ardor
de buitres hambrientos. Sus sold;dos engolfáronse tal vez en la huida; dejaron á su jefe indefen~? entre las ui'las de los salvajes; aquél sucumb10, como bajo una montaña de pertrechos
militares. Sus feroces vencedores devoraron como
caníbales á aquel intrépido viajero de la nacional
nombradía.
Aterr~ ~ontemplar el cuadro de esta sangrienta
d~sapar1c1on. El hombre que consagró su uxistenc1a entera al cumplimiento de aquellos deberes que
dan la corona de perfeccion sobre la tierra tuvo
por último lecho las bocas de las espingard~s, las
curvas de los alfanjes que Jo asesinaron. Así ocurre
en esta ti~rra miserable. El vicio duerme entre plumas; la virtud entre zarzas. El héroe falleció entre
rocas inhospitalarias; el cobarde, el sér inútil que
nunca expuso la salud de un dedo de sus manos, espira rodeado de amor; sus restos son sepult;dos en orgullosos mármoles; sus riquezas, hasta
en la lada, despiden fulgores de letras de oro que
htblan al visitador de cementerios de pomposos títulos, de empresas de salones, alcanzadas con saludos. El marqués de Santa Cruz de l\Iarcenado no
consiguió siquiera, ¡tal fué su destino ad verso!
una zanja donde sus huesos de acero, su cerebro
de diamante, reposaran con el último sueflo. Desgracia es ésta que honra, porque dos columnas de
nuestros anales, sufrieron igual suerte. Él, escritor
y guerrero, tuvo por compafleros, en la identidad
de su hado extraflo, á Cervántes y D. Rodrigo.
JOSÉ DE

SILES.

AL HOMBRE
SONETO

A través del espacio y á millares
y millares de leguas de tu anhelo,
seguirás á los astros por el cielo
en sus revoluciones seculares;
penetrarás el fondo de los mares,
cual vasto libro hojearás el suelo,
y abrirás los alcázares de hielo
que coronan los círculos polares.
Conocerás las fuentes de la vida,
la faz del microscópico organismo
y la gran nebulosa indefinida;
conocerás la altura y el abismo;
mas siempre ¡oh ley fatal! desconocida
habrá una cosa para ti: tú mismo.
EMILIO FERRAR!.

Los grandes kombres son la cabeza de la humanidad; forman el cuerpo los medianos y los chicos, y
hacen de piés los hombres graii 'es.
De ahí que el camino del progreso se recorra tan
despacio.
JUAN DE l\fADARIAGA.

Á LA MEMORIA DE D. ALVARO NAVIA-OSORIO
marqués de Sanh Cruz de Marcenado,
en el segundo centenario de su nacimiento,
¡Gloria, sonada gloria, cuán sublime
es el amor que enciendes en el hombre,
que generoso impulso á. su alma imprime,
el eco solo de tu dulce nombre!
¡Cuál se trasforma y cómo se agiganta
al contemplar en óptica ilusoria,
luz en rn frente, lauros á su planta,
vida inmortal en la inm;irtal Historia!
Si la. noble ambicion de eterna fama
impulsara al espíritu pequeflo;
si esa esperanza que el valor inflama
fuera único ideal y único ensuei'lo;
entónces, ¡ah! venturas y martirios,
titánicos esfuerzos, dulces cantos,
inspiraciones, místicos delirios,
amores, sentimientos, risas, llantos,

X.XVIt
todo lo grande, todo cuanto asombre,
en el humano corazon hullera,
y entónces fuera un genio cada hombre,
y entónces cada genio un mártir fuera.
Por eso tú con entusiasmo ciego
llegaste al sacrificio, ilustre Osorio,
tu alma encerraba ese divino fuego,
esa fe inquebrantable. ese ilusorio
espejismo que agrada y fortifica,
que aviva la esperanza y la sustenta,
que el futuro en la mente viYifica
y el grato sueflo realidad presenta.
Hoy nuestra patria, al recordar tu muerte,
triste la llora y premia tu heroísmo;
huyen lvs siglos, y con varia suerte
desparecen del tiempo en el abismo
razas, leyes, costumbres, religiones,
quedando sólo eterno en la memoria
del sabio las fecundas concepciones,
del héroe sus hazanas y su historia.
¿Cómo olvidarte, pues, cuando has logrado
con sublime virtud y raro ingenio,
hacer sentir, mostrándote soldado,
hacer pensar al revelarte genio!
Si hubo otra edad fanática, ignorante,
baldon del pensamiento y la conciencia,
que, inferior á tu espíritu gigante,
te vió pasar con torpe indiferencia,
es que el titan, cuando se mira opreso
en su siglo, pujante el vuelo tiende
y lo avanza; mas luégo, en su progreso,
la humanidad lo encuentra y Je comprende,
y aplaude entonces, y su fallo duro
se trueca en entusiasmo apasionado,
que nunca el sol nos pareció tan puro
como cuando un eclipse ha terminado.
No del sabio profundo elogiar pienso
las prudentes, juiciosas Reflexiones,
ni al mar le falta para ser inmenso
del pobre arroyo los mezquinos dones;
Soldado humilde, la pasion inquieta
ve el martirio y admira el varon fuerte,
perdona si al cantar, canta el poeta,
más que tu vida, tu gloriosa muerte.
Muerte que el alma acepta con orgullo,
esperada con ánsia, y no temida,
dulce como del áura blando arrullo,
que abre las puertas á la eterna vida;
muerte
de fe que ni el dolor inmuta,
.
que tiene una bandera por sudario;
muerte del sér que bPbe la cicuta,
muerte del Dios que sube hasta el Calvario.
Sólo comprenderá tal sacrificio,
espíritu que al tuyo iguale en celo,
en heróica virtud para el suplicio,
en idólatra amor al patrio suelo.
Huir las pasiones frívolas y vanas,
romper del ocio grato las cadenas,
marchará las regiones africanas
para batir las huestes agarenas;
tener por horizontes el desierto,
como jueces á Dios y la conciencia,
por Código el honor jamas incierto,
) dar, cuando precisa, la existencia;
es epopeya santa, que sin duda
quiso el cielo premiar con doble gloria,
pues hallando la muerte en la lid ruda,
dejaste por herencia la victoria.
Con alabanza, canto y regocijos
su virtud recompensa, noble Espana;
jamás fuiste ingrata con tus hijos,
y si hoy del hado la terrible sana
se ceba en tí, que dominaste al mundo
que supiste vencer con entereza
'
y arrancar un imperio al mar profundo,
para hacerle escabel de tu grandeza,
muestra siquiera al viejo continente
que. aún el pasado en tu memoria existe·,
y s1 grande no encuentras el presente,
sé grande recordando lo que fuiste.
C.ummo Rmz

MARTINEZ.

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LA ILUST.RACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

PLANTA Y DESCRIPCION DE LA . CIVDAD DE ORAN
DE SVS FORTALEZAS, Y CASTILLOS, CON LA DE EL FUERTE, BAHIA, O PUERTO
DE MAZARQUIVIR: Y VERDADERA, AUNQUE BREVE RELACION, DE SU GLORIOSA CONQUISTA
y Recuperacion por las victoriosas Armas de nuestro Catholico Monarcha l'elipe quinto (que Diós guarde)

•

en el presente año de 1732.

•

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di6 fondo con felicidad en la playa de las Aguadas,

una legua al Poniente de l\Iazarquivir, ántes de llegará Cabo Falcon. Dia 29 se empezó el desembarco
de las tropas; presentáronse en la playa para su
oposicion una amontonada multitud de moros; pero
el fuege de la artillería retiró con pérdida á los jinetes africanos. Desembarcó la mayor parte de
nuestro ejército, hubo algunas escaramuzas con los
moros, en que perecieron algunos, ocho se pasaron
á nuestro campo, y los demas, hasta el número de
14..000 caballos y 8.000 infantes, se retiraron álamon.
tafia que domina á Mazarquivir y llaman del Santo.

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~

agregado su gobierno espiritual, á la Santa Iglesia
de Toledo, de quien era dignisimo arzobispo, hasta
los años 1'707 y 1708, en que creciendo nuestras culpas y los enemigos de esta católica monarquia, se
perdieron los castillos, se abandonó la Ciudad y se
rindió á la necesidad la fuerza de Mazarquivir, sin
que bastase el ardor de la fe del venerable P. Fray
Melchor Rubert, vicario del convento de la Merced,
y de sesenta y dos ai'ios de edad, que se encerró en
el castillo de San Gregorio con solos cincuenta soldados, con ánimo de perder todos la vida en su defensa, como la perdieron, resistiendo primero valerosamente á siete furiosos avances de turcos y
moros.
Con la pérdida de Mazarquivir quedaron muchos
cautivos cristianos en Orán, sin más consuelo que
el recibido en varias ocasiones por la redentora
religion de la Merced; pero sus continuos clamores
fueron atendidos de Dios, que excitó el fervoroso
celo en su honra, en que se abrasaba nuestro católico monarca Felipe V, siempre que se acordaba
(y eran muchas veces) de su esclavitud, y de la
pérdida de Orán. Juntó en Alicante las naves, pertrechos y tropas que son bien notorias; y eligiendo
por capitan geheral al señor conde de Monte-Mar
le dió órden para el recobro de lo que le causaba
tanto dolor .
Se hizo 11 la vela nuestra armada, y el 28 de Junio

;

2

- - fu1 .. __'.:::::::::: .. - ::::i"

XXIX

Antonio Samper, llegué en mi fervoroso entusiasmo á ensimismarme en las páginas de varios cuadernos manuscritos por el héroe aragonés poco~
ai'Jos ántes de su gloriosa muerte, ocurrida durante
el segundo sitio, y de una bala de canon, enfrente
del reducto de San José.

Al final del tercer cuaderno hallé con inexpJicable alegría, por ser la mejor contestacion á la agradecida carta de V., un Resúmcn de los puntos pri1teipales de las obras del marqués de Santq, Cru,z; cuyo resMncn, escrito por el coronel Sangenís, contiene, en
92 páginas en 4. 0 , la síntesis exacta de los seis capitulas del libro primero, y cinco capítulos del libro
segundo de las famosas Rejf,e:»iones, que ocupaJ1 á
los militares más ilustradOs de España ochenta
años despues.
¡Oh! Si al escribir el héroe de Oran las Re.ftc:»iones
Milita1•es hubiese podido prever que el héroe de Zaragoza había de inspirar su conducta en los libros
que brotaban de aquel claro entendimiento, es seouro c;,~e se habría considerado dos veces inmortal,
PRt sri obrac y por la inmortalidad alcanzada por
uno de sus discípulos, cuya importancia científicomilitar ha sido reconocida por los más ilustres tratadistas de fortifl.cacion de todas las naciones, que
presentan como modelo de defensas la de Zaragoza,
y reconocen el especial ingenio de su director el
coronel Sangenís, educado en la escuela militar
del gran general D. Antonio Ricard-os, el más ilustre de los hijos de Barbastro, y en las máximas del
esclarecido marqués de Santa Cruz de Marcenado.
Usted, amigo mio, que es compatriota del coronel
Sangenis, nacido en tierra aragonesa, podrá comprender perfectamente mi entusfasta satisfaccion
al cerciorarme de la influencia que tuvieron las
RejteJJiones Militares en la sin igual defensa de esta
ciudad, á la cual considero como mi amada patria
adoptiva.
noNORATO DE SALETA.

/

EL SOLDADO CRISTIANO
SONETO
Una vida virtuosa, no sólo te dará cele,tial
y eterna recompensa, sino el terreno logro
del amor de tus sUbditos y el respeto de tus
.tmulos.
MARQUÉS DE S,\NT,\ CRUZ DE MARCENADO

,.;&gt; -

•

COPIA EXACTA DE UN CRÓQUIS DE LA EPOC.-\, EXISTENTE EN EL ARcnrvo DE

EXPLlCACION SACADA DEL REFERIDO AR.CHIVO
Ai'IO 17H
En las costas de Africa, contrapuestas á las meridionales de Espa.i'l.a, y casi enfrente del puerto de
Cartagena, está plantada la ciudad de Orán, á los
3d grados de la Equinoccial y al Polo Artico. Su
forma es, como se demuestra, ovalada, y en su
recinto puede contener de tres á cuatro mil vecinos,

aunque su ordinaria poblacion sólo es de seiscientos, sin contar 1a soldadesca que está de guarJ1icion y presidio. Está toda circunvalada de murallas, con sus cubos y baluartes para una regular
defensa, cerrándola fuertemente las tres puertas
de Tremecen (núm. 25), Canastel (núm. 5) y Mallorca (núm. 23), Los edificios más notables que la adornan son la iglesia de Santa Maria (núm. 9), el palacio ó casa fuerte de la Alcazaba (núm. H) y los
tres conventos de San Francisco (núm. 12), Santo
Domingo (núm. ll) y Nuestra Senora de la Mercetl
(núm. 10).
A la parte del Mediodía la domina una pelada
montana, llamada la Meceta (núm. 7), y para su

D.

JOAQUIN MALDONADO MACANAZ

defensa y la de la ciudad tiene á los dos lados los
castillos de San Felipe (núm. 1) y Santa Cruz (número 8), cuya artilleria barre á cuantos enemigos

se le opongan en la planicie que hace la montaña,
ó en su falda: estos dos castillos son la principal defensa de la ciudad. Al Occidente guarnece á la ciudad el castillo de San Gregorio (núm. 18), coronando una eminencia. Al Oriente el de San Andrés (número i), la torre de Madrigal (núm. 3) y el castillo
de Rosalcázar.(núm. 4), que sen.orea tambien á la
Marina. Y al Norte la baña el Mediterráneo 1 que se
extiende como cuarenta leguas hacia Cartagena.
Entre la Meceta y la muralla, y cercano á la ciudad, se ve el pequeño lugar de Ifre (núm. 6), habi-

tado por los moros de paz. En Ja Marina hay unos
corrales (núm. 6), con sus fuertes parapetns, que
sirven de guardar las barcas de noche, para que no
se huyan en ellas los esclavos ó los presidiarios. A
la falda de la Meceta, que está á vista del castulo
de San Felipe, nace la fuente nombrada de Arriba
(núm. 26), tan copiosa, que forma un abundante
arroyo, con fundadas pretensiones de rio; porque
dei;pues de regar con sus aguas cincuenta huertas
(núm, 13) que hermosean y deleitan con ur medio

círculo á la ciudad, pone en ejercicio diversos rnr,linos harineros (núra.14) y batanes (núm. 15), pagando, por fin, su ordinario tributo al mar.
Saliendo por la puerta de Mallorca se camina
una legua á Poniente, dejando á la mano derecha
la ermita de Nuestra Señora del Carmen (núm. 17)
y á la izquierda el castillo de San Gregario, y se
llega á la bahía ó puerto (núm. 19) de Mazarquivir
(núm. 20), labrado sobre peña viva y sólo dominado
de la montana que llaman del Santo (núm. 22), en
donde los mahometanos hicieron frente á nuestro
ejército y fueron desalojados. Hay tarnbien en Mazarquivir su poblacion, asistida en lo espiritual por
la parroquia de San Miguel.
En el año de 1509, movido del celo de la dilatacion

de la fe, sacó á es.ta ciudad de Oran del poder de los
infieles mahometanos, á 18 de .Mayo, el venerable
señor cardenal D. Fray Francisco Jimenez de Cisnoro5i, gloria de España y ornamento del Orden se·
ráfico, fundando en ella los tres conventos que llevo
referidos, y la iglesia de Santa María de la Victoria,
por la que lograron sus armas y sus oraciones con·
tra los moros, dando muerte á cuatro mil y haciendo cinco mil esclavos, y desde entónces quedó

No he de negar que con viril porfía,
rebelde á la razon del mundo he sido,
que es la razon contraria del sentido
que á la santa virtud y al cielt, guía.
Yo no admito la audaz :filosofía
que la soberbia humana ha producido,
y entre el bien y el error, he preferido
del creyente la humilde rebeldía.
Para mí sólo es Dios, entre la oscura
contradiccion que en nuestro sér contemplo,
Aquél que la aridez tornó en verdura.
El que á Ja caridad erige tem pb,
y al descender sublime de la altura,
fué de amor y verdad divino ejemplo.

diplomáticos.

EN EL CENTENARIO
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado,

Alza, noble marqués, la egregia frente,
y en torno de la tumba venerada,
mira cómo tu historia acrisolada
congrega á tu nacion, lleva á tu gente.
Dos siglos han pasado, y aún potente
el brillo se conserva de tu espada.
La sabia frase en tu oracion legada
aún es vivo precepto que se siente.
Y si tu pueblo, y la invencible Astúrias,
nunca á las glorias de su suelo extraña
veneran, á través de dos centurias,
á ese tu génio, que jamás se empaí'ia,
probarán que del tiemp·o las injurias
no borran lo inmortal, que aún vive España.
D. ORTIZ DE PINEDO.

J. GmLLEN Buz,\.RAN.
Madrid S de Diciembre de 1884.

EL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
YEL CORONEL SANGEN!S

Sn. D.

ARTURO ZANCADA.

Zaragoza 'j de Diciembre de 1884.
Distinguido y apreciable amigo: Al recibir su
honrosa invitacion, me hallaba devotamente ocupado registrando, con todo el amor divino que inspira la patria, unos voluminosos documentos que
me habia remitido el sobrino y heredero del insigne coronel, sargento mayor de ingenieros, D. Antonio Sangenis y Torres, el inteligentísimo director
de las obras de defensa de esta ciudad S. II. en los
sitios inmortales de 1808 y 1809.

Despues de haber examinado gran número tle
interesa.ntes trabajos científicos é inéditos del sabio
profesor de fortificacion en la Academ_ia. de ingenie•
ros de Alcalá de Henares, donde exphco en 180! el
nuevo plan de estudios, á propuesta del general don

to de partida, y las tierras de Canaan s@n hoy, por
raro coutraste, aquellas en donde se elevan las pirámides que eternizan el nombre de los perseguidores del pueblo hebreo.
No hay esencial diferencia en los procedimientos
entre aquel primer reparto del Asia .Menor de los
tiempos bíblicos y la distribucion de la herencia
suntuosa del gran Alejandro, como no lo hay entre
estos despojos sancionados por el triunfo y los que
se llevan á cabo por la Roma de los Césares conquistadores, por los déspotas del Norte de Europa,
congregados á la voz de Catalina la Grande para tomar parte en el festin en que se sirven los restos de
la nacion heróica que dió vida á los Sobieskis y
Lenkzinskis, y libró al Austria, en el siglo XVII, de la
invasion otomana.
Y la misma codicia que palpitaba en aquellas negociaciones diplomáticas de Luis XIV, que hacian
pedazos la España del siglo XVII, en los tratados de
los Pirineos y de Nimega, impulsa hoy á los conferenciantes de Berlín, que, bajo la direccion del canciller de hierro, encubren las ambiciones conquistadoras de sus pueblos con todas las artificiosas
decoraciones de las últimas fórmulas del derecho
internacional; y así como en el último tercio del siglo XVII, segun la frase de un célebre historiador,
los espoliadores entraban por las tierras de Espa.na
asaaa coma en real de enemiga, así hoy se fijan sobre
el Africa todas las codicias de la vieja Europa, como
si se temiese que este suelo, ya cansado y estéril,
hubíese agotado todas las savias necesarias. para
nuestra existencia.
Pero sucede hoy, con este desordenado anhelar de
las naciones del continente que se disputan el dominio de un vasto i'mperio colonial, lo que aconteció
á aquellos déspotas soñadores de la monarquía, •nivcrsal, que, conmoyiendo l9s pueblos, hiriendo tiados los intereses y todos los derechos, despiertan
los dormidos rencores; los espoliados se unen, y las
tempestades se preparan, á pesar de todas las voluntades, de todas las conferencias y de todos los

DISQUISICIONES HISTÓRICO-BIOGRÁFICAS
Así como la tierra gira sin cesar sobre su eje, así
el espíritu humano, en incesante J)lovimiento parece seguir tambien los signos de un zodiaco inalte1

rable.

Aquel buen pueblo de Israel, que por voluntad divina entraba á saco las tierras del Cananeo, con sus
desfallecimientos, con sus rebeldías y con sus ambiciones, trazó el boceto de la futura humanidad; y
desde en+ónces no han cesado de empujarse unos
pueblos á otros, universalizándose la IP.yenda de la
tierra prometida.
Como impulsada por una fuerza superior, marcha
la humanidad de Orit::nte á Occidente, dejando á sus
espaldas el incendio y la devastacion; y despues de
sestear en los oásis de las tierras conquistadas, continúa su peregrinacion, aguijoneada por aqµel grito fatal que turbaba el reposo del judío erral'lte.
Y en este giro vertiginoso á traves de los siglos,
la batalladora humanidad, despues de pasear sus
tiendas por los dos hemisferios 1 ha llegado á su pun-

Por triste coincidencia, ahora, como en los primeros años del siglo XVIII, las victimas del último
dividendo de los grandes accionistas de Suez y d~l
Niger, son España, y principalmente Portugal, que
se ve hoy aislado ante las grandes potencias, tal
vez en expiacion de la indiferencia con que en aquel
infortunado período de nuestra historia mirO la
causa de nuestra independencia, uniéndose á los
enemigos del nombre esJ&gt;afiol.

Aparte de derechog más O ménos confirmados
sobre las tierras de Africa, puestos hoy en litigio,
pueden España y Portugal aducir los que se derivan
de su respectiva situacion topográfica, de sus venerandas tradiciones y de los intereses generales
de la paz universal, pues cuando Espafla había llega,
do á su más brillante apogeo, nuestra grandeza estremecía á los filántropos amantes de la paz y del
equilibrio europeo; y hoy no les ocurre temer á
los modernos colosos que nuestra debilidad pueda
ser causa tle que, por circunstancias inversas, se
produzca ese desequilibrio, que turbe la tranquilidad de Europa y detenga la marcha triunfante de la
civilizacion. ·
Nada más oportuno en estos momentos que volver por tan sagrados fueros, á la vez que invocar
los que directamente atañen á la defensa y el engran&amp;ecimiento de nuestra patria.
Porque la patria no es sólo el pedazo de tierra limitado entre los Pirineos y las costas, como el hogar no es sólo el espacio que se encierra en los reducidos muros de nuestras viviendas. La luz y el
aire que entran por nuestra ventana, forman parte
de nuestro hogar; y consideramos como una propiedad sagrada el puf'lado &lt;ie tierra que cubre las
venerandas sepulturas de nuestros padres.
Pues esas naciones que intentan fijar sus reales
frente á nuestras costas, vienen á quitarnos corrientes de aire necesario á nuestros pulmones y á
arrebatarnos las tierras regadas con la sangr.e espaflola, y sobre las que se hallan esparcidos los

�XXX

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

restos de nuestros antepasados, á los que debemos
cristiana y respetada sepultura.

para la 'guerra era natural qce fuese 1~ principal cial solicitud y hasta preferencia con que atendía
oeupaeion de su entendimiento. Inmediatamente, en sus formaciones á la fuerza de los costados con
los estudios de la ciencia econ6mica1 apénas bos- relacion á la del frente.
Y en tales circunstancias, como si no fueran basquejada por las lucubraciones de Co~be:t, ocupan
Que las lineas de tiradores cubran las reservas.
tante á solicitar nuestra atencion estos generosos y
toda su atencion; porque 1 hombre practico, no des¿Se quiere ver esta proposicion axiomática de
naturales sentimientos; como si no excitaran sobra- conoce que tan importante y tan perentorio como_la nuestra táctica moderna, prescrita ya por el insigdamente nuestros recelos esas naves cubiertas de defensa de un país, es buscar por todos los medws ne gen eral que nos ocupa? Pues hé aquí cómo la
hierPo y torres artilladas que cruzan el Mediterrá- el desarrollo de su produccion y de su comercio.
presenta:
neo en demanda de las vecinas costas de Berberia.,
A la vez que abordaba tan importantes cuestio•Hasta hallarse á tiro de fusil, 6quién te emen estos momentos de duda, de temor, de ansiedad,
nes, surgió á la imaginacion del pensador un yrose levanta ante nuestros ojos, como por evocacion blema urgente; que sigue palpitando con el mismo baraza de cubrir con una simple fila de los
providencial, la figura majestuosa y severa del sol- interes que en los momentos en que el ilust:e ~an- más inmediatos soldados de tropas sueltas, didado ilustre que entregó su vida por conservar para ta Cruz inició con su grandioso proyecto de d1cc1ona- versos intervalos para que los artilleros eneEspana un pedazo de tierra africana.
rio la Enciclopedia que más tarde, aunque con dis - migos no distingan dónde están las tropas de
Si esa sombra venerada no es sólo una vision fu- tinta tendencia, llevaron á cabo Diderot y D'Alem- mucho ó de poco fondo?»
gaz. de unos cuantos cerebros desvanecidos por bert, preparando asi la gran trasformacion de las
idealismos irrealizables, y por virtud de este sue;e- ideas y del derecho moderno.
La ofensiva táctica es hoy muy discutida; pero los
so hoy vuelven la vista al mártir de Oran todos los
No puede haber,en efecto, empresa más digna de alemanes la prefieren, y sus partidarios son muchos.
que mantienen vivo en su corazon el sentimiento un hombre que tiene verdadera conciencia de su Tam bien la prefería el marqués de Santa Cruz.
de la patria, no habrá sido estiril el sacrificio de mision 1 que la de organizar esos primeros elemenEn fin, en el problema táctico por excelencia, en
aquel buen soldado, y el marqués de Santa Cruz, tos de la vida intelectual, esas definiciones g_ue re- la cuestion del fuego, el marqués, no.sólo preconiza
que en vida tanto y tan bien sirvió á su patria, al súmen lo abstracto 1condensando en una palalra, e~ ya la necesidad del tiro rápido, sino que_él mismo
estorbar con su ·pecho el victorioso empuje de la una frase, todos los movimientos del espíritu humo.- inventa un nuevo fusil, cuyas principales condicioarrogante morisma, habrá prestado, despues de su no, restableciendo por este medio en toda su pure- nes no difieren ese1tcfalmente de las de nuestro
gloriosa muerte, un último y señalado servicio.
za una moral intelectual esenciahsima, para que moderno armamento.
Si; hay necesidad de creerlo: la nacion entera se se~ posible el trato social, y la palabra tenga un vaSegun ya hemos indicado anteriormente, si como
asocia al homenaje debido á tan esforzado patricio,
lor tan absoluto como el guarismo, y las frases,
organizador
y como táctico pudo ser con j risticia el
y rinde tributo al bizarro defensor de Oran .
emancipadas de sus diferentes acepciones, sean
maestro de Federico de Prusia, como pensador y
lazo carii'ioso de los hombres y de los pueblos, Y no
como moralista demuestra un profundo conocimienAllí, en aquella tierra que añadió á nuestros do- jeroglífico oscuro que, perturbando _su ~azon, los
minios la, sabia y previsora política de aquel reina- condene á vivir entre alarmantes mqmetudes y to del corazon humano, y sus máximas pueden servir eternamente de provechosa enseñanza á los
do glorioso que señala el renacimiento de Espafi.a,
eternas disputas.
príncipes y á los pueblos.
no léjos de las gargantas de Sierra Bullones, regadas
Ningun triunfo más completo para la humanidad
¡Cuánta prevision y sagacidad revelan las sitambien con sangre española, cayó destrozado por que el que por el esfuerzo de esta constante labor
el plomo enemigo uno de los hombres más ~randes del espíritu, á que prestó tan asiduo calor el mar- guientes lineas, cogidas al azar de sus libros!
que ha tenido Espaí'l.a, en quien Tivían felizmente
qués de Santa Cruz, se arribe á un punto tal de pre«A Príncipe de nacion belicosa le es preciso
hermanadas todas las grandes virtudes, todos los cision y de claridad en el lenguaje, que pueda firde
tiempo en tiempo la guerra forastera para
resplandores de los mejores dias de nuestra raza;
marse una universal protesta contra el pesimismo
librarse
de la civil, gastando así en la primepues al valor legendario que caracteriza las épicas de aquellas amargas frases que el grap trágico inra
los
turbulentos
humores de sus vasallos,
leyendas de la Reconquista, unía toda la grandeza glés pone en boca de Hamlet; y que, perennemente
de sentimientos de los más exaltados tiempos del destruida aquella negacion tan magnífica como que, dejados crecer, ocasionarían á los pueromanticismo, y toda la cultura que pudieran ate- abrumadora, repita la humanidad sin cesar: lw;chcs, blos la peligrosa enfermedad de la sedicion .»
sorar los más ilustres hablistas de nuestro siglo de
hechas y hechas.
Sus pensamientos respecto á las relaciones de un
oro; mezclándose entre estas cualidades, como por
general con sus subordinados, forman reglas de
adivinacion ó presentimiento, un espíritu cientifico
Por la prematura muerte del esforzado defensor conducta de un valor inapreciable.
de investigacion y de crítica, tan extraí'l.o al ambien- de Oran, quedaron por entónces en proyecto los
Véase si en las siguientes frases es posible pedir
te de su tiempo, una tendencia filosófica tan posi- vastos planes del Diccioiiario univarsal, y sin contiva y tan humana, 'file áun hoy muchos de sus tinuar los tomos de las Rejf,&amp;:tiones Mi"litares, de- más discrecion y más conocimiento del arte de
pensamientos parecen léjos de sazon en nuestro jando como la más completa revelacion de su ge- mandar:
lento progreso, y hay que salvar las fronteras y
nio once volúmenes publicados de esta última obra,
,No seas tan amigo de tu dictámen que, por
buscar los libros de los más avanzados pensadores
en la que se encuentran los más sazonados frutos excusar el ajeno, pa,;e por certidumbre de nede Europa para hallar autorizada sancion il sus
de aquel privilegiado talento.
cedad tu presun'&amp;on de sabiduría. Tus oficiaprofundas reflexiones.
Basta una rápida lectura para persuadirse de les creerán que los tienes por· ignorantes si
La intuicion y trasparencia de su clarísimo ingeque la mayor parte de los progresos é ideas que á nunca te vales de su opiniún; y si á vece• te
nio le facilitaron medios para dominar las más arnuestra época se atribuyen, habían sido ya por su
duas y difíciles empresas, y así se le va viendo más sagaz inteligencia insinuadas 1 cuando no clara- sirves de ella, lograrás tantos parciales como
consejeros, pues cada uno se interesa más en
grande á medida que se examina cada nueva faz de
mente desenvueltas.
esas múltiples manifestaciones en que se revela
el
éxito de la operacion á que contribuye con
Por cualquier parte que se hojeen sus libros 1 se
como soldado, como político, como diplomático y
su
censajo.
encuentra fácil confirmacion de este hecho.
como pensador.
»El escuchar diferentes opiniones no dismi•
Se trata de fijar las condiciones principales para
En sus primeros pasos como diplomático, desple- hacer un ejército aguerrido, y, entre otras, el mar- nuye tu prestigio, pues bastante gloria te rega condiciones tan excepcionales, que llaman la
qués de Santa Cruz recomienda:
sultará de hauer escogido el mejor consejo. ,
atencion de las córtes de Europa, bastando, como
Disciplinar á las saldadas desd&lt; la paz.
demostracion de sus aptitudes especialísimas y de
En tres lineas formula deapues un concepto tan
Comenzar á, ej&amp;rcitarlos en las pequeñas funcfones
la singularidad de su elevado carácter, el citar de guerra; desp11,&amp;S en las grandes.
claro de las consecuencias de la parcialidad y de la
aquella réplica tan hábil y tan intencionada que diCasi dos siglos más tarde, adquiere gran noto- injusticia, que es imposible concebir una síntesis
rige en el Congreso de Soissons al primer ministro riedad el famoso plan de instruccion y de manio- mis clara y afortunada:
de la Gran Bretana: «Sabed mi querido Valpole, que bras en los mismos términos en que lo proponía el
, Con premiar al digno se estimula á otros á
yo soy muy hombre de bien para aceptar la emba- marqués de Santa Cruz en las anteriores lineas.
1
serlo;
y con adelantar al que no lo es, el bueno
jada de Inglaterra, porque bien s l que lo primero
La infanteria montada ha pasado por ser una noque haceis los ingleses en el momento de llegar el
se
hace
malo, y el malo peor."
vedad, y suscita ahora mismo interesantes polémiembajador de cualquier príncipe, es ofrecerle ,una
cas, por el éxito con que ha sido ensayada en difePocas máximas señalarán tan oportuna y exactapensionparaque descubra los secretos é intenciones
rentes países. Si se generalizase su introduccion mente como ésta la razon y el origen de una gran
de su soberano; si rehusa, le declarais la guerra hasen los modernos ejércitos 1 ¿cómo se podría olvidar
ta desconceptuarlo, y yo soy demasiado noble para que el marqués de Santa Cruz proponía ya en su parte de las desdichas que afligen á nuestro país.
Las consecuencias de la injusticia y arbitrariedad
hacer una traicion 1y me amo lo bastante á mi mismo
obra que se diera á cada regimiento de infantería de los gobernantes son mucho más trascendentales
para que desee malquistarme con el Rey mi amo.)&gt;
una companía de caballeria y á cada regimiento de de lo que ordiaariamente se cree, Porque el mal no
caballería una de infantería, y que se acostumbra- se circunscribe al hecho importaJ)te de que los carLa penetracion y el equilibrio de sus facultades
sen los infantes á montar en la grupa?
gos provistos en personas ineptas sean mal desemso nota con sólo fijarse en el enunciado de las tres
Laimportanciadel ataque y defensa de los flancos,
peflados. Se extiende, y Origina una serie de efectos
direcciones que sucesivamente di6 á su actividad no sólo no fué ignorada. por el marqués de Santa
morales mucho más desastrosos. La elevacion de un
intelectual.
Cruz, sino que aconsejó prudentes disposiciones:
hombre vulgar, 6 conocidamente inepto, á un alto
Educado entre las violentas convulsiones del cam(&lt;Jamás podrán abrazar mi flanco los enemigos puesto 1 produce en todos los de condicione_s sem?pamento, la necesidad de dictar leyes y consejos sin gran riesgo,)&gt; decía; y decia bien, por la ospejantes un febril é inquieto deseo de exaltac10n ana-

'\

I

.

XXXI

loga. Y, por el contrario, los hombres superiores,
y ir anejando el capote ...
3.cr PAR . ;Hombre, qué exageracion!
aquellos que todo In aguardan del trabajo silencioso
es matador, no es torero.
.Mi maestro era muy rico
y profundo, de la paciente acumulacion de méritos,
CONDE.
¿Qué le falta á l\Iazzantini?
y coilmigo SIJ portó.
caen en un desaliento terrible, que se resuelve por MARQUES .
Cuando usted pregunta eso,
2.º PAR.
Eso pasaba dena1ites,
un retraimiento absoluto de todos los grandes cenno tiene san,grc torua.
pero eso no pasa hoy;
tros de la actividad social.
CONDE.
Ni la iengo, ni la quiero .
ahora siempre es el maestro
Aptitudes notables son restadas de los puestós en - BARON.
(L&amp;yendo en un periódico.)
un grandísimo bribon.
donde podían influir con su talento en bien de la
Santa Cruz de Marcenado...
l.cr PAR.
Hay novillos en Vallecas
patria, y la seleccion tiene así, por tanto, lugar en
Conde, ¿qué sabe usted de esto?
y acaban de dar las dos;
las mis absurdas condiciones . Porque es lo bueno lo
(Tomando el periódico y leyendo &amp;n el fogar
venid conmigo á la plaza
que se pierde por los amplios espacios de la triste
señalada.)
y no haya más &amp;scision.
criba del nepotismo, y es lo malo lo que se retiene,
¡Es muy raro! Yo ignoraba
3.cr PAR.
Pues, vámonos á Vallecas.
la ineptitud la que se impone y la que dirige por
que tuviese tanto mérito;
2 .0 PAR.
Si convidas, allá voy.
• los más torcidos rumbos los asuntos públicos.
¡al marqués un centenario!
l.er PAR.
Cuando digo que vengais,
Aunque no es posible ni sería patriótico ocultar
No le juzgaba tan viejo.
claro está que pago yo.
estos aspectos generales de la sociedad presentp 1 M.\RQU:Es. ¿Y de qué marqué1- se trata?
3.cr P.\R. Pues andando.
cada vez más atraida hacia la arbitrariedad, y más CONDE.
Del que todos conocemos;
2.º PAR.
Pues andando.
rebelde á inspirarse en altos y generosos ideales,
del de Santa Cruz; parece
l,cr P.\R.
Queden ustedes con Dios. (Dfrigitndose
no puede desconocerse tampoco que del fondo de
que nació en mil setecientos ...
P, los qiw. se q1~&amp;da1i en la f,a,b&amp;r1ta.)
todas las conciencias, áun de las mai alejadas de
R\RON.
¡Si es segundo centenario!
toda idea de moral y de perfeccion, se exhalan
~fA"A.QUES . Aguarde usted ... Ya recuerdo,
ESCENA TERCERA
quejas, protestas y anhelos, que traducen la aspio
há un mes recibí una carta
racion de emprender cuanto ántes una tarea de reGabin&amp;h de estudio.-El autor &amp;sr:ribe un breve 1·ato, y
en que me piden dinero ...
"'
constitucion en nuestras costumbres .
dcspitss lec lo siguiente:
sí. .. sí ... para el centenario
Y una prueba de estas favorabJ--s disposiciones
de un tal vizconde del Puerto,
Alln
es
verdad
1o que excitara un tiempo
de la opinion se halla en el solem• e homenaje que
Don Alvaro Navia-Osorio,
La
justa
indignacion
de Jovellanos;
hoy se rinde á las virtudes de un esforzado patricio,
que fué marqués, segun creo,
Aún
vive
aquel
chispero
tan inculto 1
señal indudable del propósito de buscar inspiracioy escribió un libro notable
Aún alienta aquel noble degradado.
nes en esos grandes ejemplos tanto tiempo olvititulado ... no me acuerdo.
Alln España en la plaza de los toros
dados.
i\lAR.QUES. Han dado las dos y media,
Es
trasunto de aquel pueblo romano,
Como el extra"Viado caminante que perdió torpey hoy los toros son de empel'io.
Que ajeno á la virtud, siervo del vicio,
mente su ruta, volvemos al punto de partida, y re- BARON.
Si, si, vamos; adios 1 conde.
Esclavo fué wde monstruos coronados.
trocediendo dos siglos, escuchamos hoy la voz ca- MARQUÉS. ¿A la noche nos veremos
¡Insigne tratadista de milicia 1
rii'iosa de aquel sabio maestro 1 de aquel estimable
en C3 sa de la duquesa?
MArqués de Santa Cruz de Marcenado!
amigo, que este título cuadra mejor al que nos da CONDE.
Si, seílor.
Si hoy tu fama no llega á la que gozan
sus consejos como íntimas confidencias, como boa- MARQl'ES.
Pues hast l luégo.
Los toreros de invierno 6 de verano,
dadosas reflexiones hechas al camarada, al herUn dia lucirá, yo te lo fio,
mano.
ESCENA SEGUNDA
En
que de Iberia el férvido cmtusiasmo
Procuremos, pues, que no s~an perdidas Jas proTu
nombre
escribirá con letras de oro,
Una tabcrna.-Algunos parroquianos tomando copas,
vechosas lecciones de su saber y su exp_eriencia, y
En
alto
pedestal
de duro mármol.
unos
de
pid
y
otros
sentados.
hagamos de su libro consulta frecuente y detenido
Un dia lucirá ¡glorioso dia!
estudio; pues ademas de ser ésta la mejor manera l.erPARRo¡ ¡Qué corrida la del mártes!
En que el fundido bronce modelado,
QUJANO.
de honrar la memoria de tan insigne general, cumEterna vida prestará á tu imágen,
j3-más
la
he
visto
peor;
pliremos así con la obligacion en que estamos de
Y recuerdo será del Centenario
esos toreros de invierno,
contribuir con.todas nuestras fuerzas al perfeccioni sort toreros, ni son ...
En que hoy comienza á memorar tu patria
namiento y á la grandeza de las instituciones miliZ. 0 PAR. No digas eso, Matute,
Al erudito 1 al escritor preclaro 1
tares.
porque el Grajo es un chapó
Y al caudillo de Oran, que heróicamente
ARTURO ZANCADA.
Murió venciendo al bárbaro africano.
que puede dar quince y falta .. .
1.cr PAR.
¿Qué sabes tú 1 Castan.on,
LUIS VIDART.
SONETO
Madrid :16 de Noviembre de 18!4.
de toros ni de toreros?
0
2. NR.
¿Y tú sabes m~s que yo?
No adoTnaré tu helada sepuÍlura,
l.cr
PAR.
1\Iii.s que tú cualquiera. sabe.
De la patria glorioso monumento,
3.cr P.\R.
Haya paz, que no Els razon
AUTORIDADES QUE DECLARAN EL MÉRITO
Con flores que, azotadas por el viento,
armar
gresca por to'reros,
Perdieran su fragancia y su hermosura;
del marqués do Sa,nta Crnz de MarOJlnado y de sus
que de todos, el mejor,
No con llanto de fúnebre amargura,
si
Curro
Montes
le
viese
...
&lt;Reflexiones Militares.,
Tampoco he de regarlo, que, sediento 1
vamos ... es la pcrdfoion.
Del Sol lo evaporára en un momento
l.er PAR .
No sea usté· mala lengua,
El rayo ardiente &lt;iue eternal fulgura.
AMPLIACION Á LAS NOTICIAS PUBLICADAS EN ANTERIOsi usted nunca á Montes vi6,
¿Tu her6ica muerte y perenal renombre
RES NÓMEROS DE ESTA REVISTA
si habla porque tiene boca.
En tu memoria cantaré inspirad~:?
3".er
PAR.
Vamos, el sabio mayor
Fugaz 6 débil, cuanto hiciera el homb1•e
Almirante ( José ).-«Bibliografía militar:» Madrid,
Es el seiior del .Matute.
En honra de tu mérito afamado,
1876.
].er
PAR.
Y
no
digo
á
usted
que
no.
Sólo en tu losa grabaré tu nombre,
Agu.ilar
{conde de).- «Reflexiones Militares,&gt;) to3.er PAR. ¡Puede! ... Si usté sabe tanto
Marqués de Santa Cruz de Marcenado.
mo x.
me dará la e.xplicacion
Aitona (marqués de). - Id., id.
MIGUEL CARRASCO LABADÍA.
de ese bu,_llicio que anda
Albertos (marqués de).-«Historia del Colegio de
con un marqués que es autor ...
San Bartolomé de Salamanca:» 1860.
l.cr PAR .
Pues siendo marqués ... ¡te veo!
ESCENAS DE UN CENTENARIO
Álva.rez
de Baena (José Antonio).-«Hijos ilustres de
sería un gra1~ sefioron,
Madrid:&gt;) 1789, tomo rr, pág. 244-.
ESCENA PRIMERA
de esos que viven holgando,
Anbnimo.-Bistoire de l'empire des cMrij'es &lt;f A.frimiéntra.s el trabajador
Salon eleganttJ de 1Ht círculo de recreo. U1ia ~sa con
qu&amp;: Paris, 11733, 8.°
suda y muere de miseria .. .
periódicos. Cerca d&amp; esta mesa, formando grupo, el
An6nimo.-«Retrato
de los espa1)oles ilustres,&gt;) con
3.cr PAR . Amigo, se equivocó;
marquis de X*, el conde de V" yel bai-01i de z•••.
un
epítome
de
sus
vidas: Madrid, 1791. J&gt;ubliese marqués, segun dicen,
MARQUÉS.
¿Cómo estuvo Lagarli'jo?
cacion oficial por órden del Gobierno.
era hombre muy superior,
BARON.
Mucho mejor que Frascuelo;
Anónimo.-«Biografia&gt;) en «La Ilustracion Gallega y
y escribió un libro muy bueno.
yo antes era j'rascUfJlista, •
Asturiana:&gt;) núm. de 10 de Abril de 1879.
y en un combate murió.
ahora soy lagarti;"cro.
0
Anónimo.-&lt;(Biografia
y noticias» en la «Biblioteca
2. PAR. No crea usted tales cosas;
MARQUES. Laga"tijisl,a, se dice.
Militar Portátil,)) dirigida por el brigadier don
la burguesía es atroz,
Leoncio Rubio de Celis.
IlARON.
~s lo mismo 1 segun pienso.
inventa esas mojigangas,
CONDE.
Pues yo soy 1nazzantinista.
Altolaguírre
(Angel), oficial primero de Adminiscomo la de Cald.eron,
MARQUES.
Conde; no puedo creerlo.
tracion Militar.-&lt;&lt;Biografia» premiada en el
por su propia Jantcsia;
Luis l\Iazzantini es valiente,
certámen del Centro Militar: 1884.
pero un burgués ó un señor
como matador ... hiriendo
An6nimo.-Biografia
en el «Ensayo de una bibliosiempre es malo, muy re malo•• ¡
teca española de libros raros y curiosos,&gt;) por

0

�LA ILUSTRACION NACIONAL

XXXII

ÍNDICE GENERAL DEL .TOMO SEGUNDO
GRABADOS

1.

RETRATOS
.\blanedo y Cabos (D. Fernando), coronel de
infanteria ...........•..••........•.....
Aizpuru~ Montagut (D. José), coronel de infanter1a ..•....•.... • • • ... • • •, •. • .. • .• •
.\lava y Esqui.ve! (D. llliguel Ricardo de), teniente general .•......•.....•........•.•
Alba (El duque de) ........................ .
Albacete y Fúster (D. Joaquín), coronel de in·
fantería de lllarina .........•.....•....
.\lonso Gaseó (D. Federico), coronel de infantería ....••.•.......•.....•..........••.
Alsina y Netto (D. Arturo), teniente coronel
de infanteria ..•...•...................•
Alsina y Búrgr,s (D. José), coronel de la Guardia civil. .......•...•..........•........
•\lfonso de Alburquerque ....•.•.......•..
.\lmeida (D. Francisco de) ................. .
Alonso y Mayans (D. Luis), coronel de artillería .•....•....... , .•• • ... • • • • • • • • • · • • ·
Alonso Recaño (D. Ricardo), teniente coronel
de infantería .....•.........•........•..
. •\lvarez (D. Vicente), carabinero de la comandancia de Barcelona. . , ............ .
Ari:tado Y. Salazar (D. Julian), coronel de inlanter1a ....•....•.... • ... • • • • • • • • • • • • · ·
Ampudia y Lopez (p Juan de), teniente coronel de ca.ballena ..•.....•• • .•. • • •. • • •
Amlrade (D. José Bautista), contralmil'ante
de la Marina portuguesa .• ·:·..•...•• ••.. ••
An&lt;lrade Corvo (D. José), m1m~tro plempotenci.ario de Portugal en Madrid •.. •••:•••
.\nt&lt;&gt;quera (D. Juan B ), ministro de Marma.
\ramendi y Paulet (D. LutgarJo), coronel de
artilleria .......••.... • • • • • • • • • · • · • ·. · · · ·
.\zcárraga y Palmero (D. Marcelo), temente
.- µ;eneral. ••..•. ..... .......•..... • • • • • • • •
ll.i cicher y Picazo (D. Guillermo), coronel de
h Guardia civil. .........•• •••••.•••···
Bal~er-bajá, general del ejército egípci~. ~· •
Bancés Alvarez (D. Juan A.), coronel de moenieros de Cuba ....... • .• •• .. •••••·•••···
Baviera (D Luis Fernando, .Príncipe de).•··
Ber~ues Riera (O. José), ternente coronel de
infantería .•..•.•.••... •, • • • • • • · · · · · · · · ·
llismark (el príncipe de) ..•.... • .. ••:••····
Jllanco Hernaez (D, José), coronel de mfanteria .•..•..... • . • . • • • · · • · · · · · • • • · · · · · · · · ·
B\nmenthal (General aleman) ..... • . • •: • • • •
B,rnelli (D. Emilio), redactor de esta4'LU:.TR.\-

•

•

MEDALLA CONMEMOR.\TIV.\ 1 CUYA ACU~ACION JU SIDO ACORDADA POR LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO

d7~ Jw/~,,,.._ k
7'

ma.rz&amp;ta-i

\

FIRMA y

RÚBRICA DEL IIIARQUÉS DE SANTA CRUZ EN 1725.

FIRMA Y RÚBRICA EN 1728.

0

los Sres. Zaroo del Valle y Sanchez Rayon: .llladrid, 1863.
Barcia (Andrés de),-((Adlcion á la Biblioteca Oriental.&gt;)
Canella y Secades (Fermin).-«Historia de la Universidad de OviedO.))
Carrion Nisias ( el coronel). - «Ensayos sobre la
Historia general del arte militar.))
Castai'lon (Luis).-«Reflexiones Militares:)) tomo 1v.
Clariana y Gualves ·(Antonio).-«Reconquista de
Oran.»
Clonard (conde de).-«Historia orgánica de las armas de infantería y caballería:)) l\Iadrid, 1851.
Colmeiro (l\Ianuel).-«Biblioteca de economistas espai'loles de los siglos xv1, xvn y xvm:)&gt; Madrid,
)861.
Contreras (Juan Senen).-«Compendio de las Reflexiones Militares:)) Madrid, 1787.
Coxe (Guillermo).-&lt;(Espai'la bajo el dominio de los
Reyes de la familia de Borbon,)&gt; traduccion del
francés, 1836. Háy tres traducciones al espai'lol:
una de D. José Gonzalez Carvajal; otra de don
Jacinto de Salas y Quiroga, y la tercera de don
Rafael Sevillano Carrasco y Labadia (Miguel),
teniente de caballería, premiado con el'segundo premio en el certámen del Centro .Militar:
afio 1884. Manuscrito.
Diana (:tianuel Juan).-&lt;&lt;Capitanes ilustres:)&gt;?lladrid,
1851.
Diez Gonzalrz (Santos).-«Apología de la literatura
espai'IOla.&gt;&gt;
El príncipe Eugenio de Saboya.-«Reflexiones .lllilitares,)) tomo x.
Fernandez de Navarrete (D. !'llartin).-d3iblioteca
marítima,)) obra póstuma.
Federico de Prusia.-&lt;(Archivo de los marqueses de
Santa Cruz de .lllarcenado.l) Manuscrito.
Feijóo.-«Teatro crítico:)&gt; tomo 1, discurso 15, y tomo 1v, discurso l.º '
Fuertes Acevedo.-&lt;&lt;Biografía premiada con mencion honorífica en el certámen celebrado por la
Junta directiva del CentenariO,)l

Folard (el caballero).-«Comentarios á la Historia
de Polibio:)) Arosterdam, 1759.
García de la Huerta (Vicente).-«Biblioteca militar:» Madrid, 1860.
Gonzalez de Posada (Cárlos).-«l\Iemorias históricas
del principado de Asturias:» Tarragona, 1')94.
Guibert (conde de).-«Ensayos de táctica.))
Gregoire (Luis).-« Diccionario enciclopédico,)) tra
ducido al españoU París, 18'74, tomo u.
Hernandez Raimundo (Pedro),-&lt;(Biografía del marqués de Santa Cruz de Marcenado:)) lLUSTRACION NACIONAL.
Labaume (Eugenio).-.Maiiuel de l'ojlcier d'Etat illajor: París, 1825.
Langier de Tasy.-«Historia del reino de Argel,)&gt;
traduccion al espaf\ol de D. Antonio Clariana:
Barcelona, 1733.
Langlet (el abate).-Mcthode pour et1ulier la géog,.aphie: París, 1742, tomo XII.
Larouse.-(&lt;Diccionario enciclopédico:» París, 1:880.
Lobo (Eugenio Gerardo).-&lt;(Obra poética:)) Madrid,
1738.
Luence y Ponce (Pedro).-«Principios de fortificacion:, Barcelona, 1772.
Macanaz (D. Melchorde).-«Biografia:)) 17:IB. Manuscrito en la biblioteca de D. Joaquin l\taldonado
Ma1:anaz.
)laldonado lllacanaz (D. Joaquin).-«Biografia)l en el
Semanario Pintoresco: 1853.
Manrique y Arenzana (D. Juan Francisco).
Madariaga (D. Juan), capitan de infantería de Mari'
na.-(&lt;Biografi.a)) premiada con mencion honorífica en el certá.men del Centenario: 1884. .Manuscrito.
l\lenendez Valdés (Gregorio).-&lt;(Avisos históricos y
políticos del capitan ... )) llladrid, 17')4.
)!ií'lano (Sebastian de).-«lJiccionario ge,Jgráfico estadistico de España y Portugal:)&gt; .Madri&lt;l,
1826-20, tomo v.
)liravel y Casadevante (José).-(1El Gran Diccionario histórico de Luis Moreri ,') traduccion del
francés: .Madrid, 1750.

!\fr. du Real.-&lt;(Cíencia de gobierno.'
Pasarán y Lastra (Ubaldo).-&lt;(Milicia y organizacion:» Habana, 1861, tomo rv.
Ponzano l\Iartin.-De Hispaniarum litterat11,ra.
Peralta y, Barnuevo (el doctor).-«De la pasion y
triunfo de Jesucristo:)) Lima, 1738.
Rios (Vicente de los).-(&lt;Discurso sobre los inventores de artillería:)) Madrid, 1'763.
Rocquancourt.-«'Arte é historia militar.))
Sabasona (baron de), catedrático de Economía política de la Universidad de Sevilla.-Carta dirigida á D. Luis Vidart, de que se da noticia en
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Salas ( Francisco Gregorio ). - «Poesías:» Madrid,
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San Felipe (marqués de, D. Vicente Bacallar).-«Corr.entarios de la guerra de España.))
Sangenís.-« Estudios de fortiticaciom) (inéditos):
1808.
Santibañez.-«Discurso preliminar de la traduccion
de las novelas de Marmonteb
San .Miguel (Evarísto) -Prólogo á la obra «Capitanes ilustre~,• 1851.
Salas (Javier), teniente coronel de artilleria.-«Biografía,l) premiada con mencion honorífica en el
certámen del Centenario: 1884.
Trelle de Víllademoros (José Manuel).-(&lt;Asti1rias
ilustrada:)) 1736-39-60, tomo 11.
Trévoux «Memorias de)).-Paris, 1733.
.
Yallecillo (Antonio).-«Apología:l) Madrid, 1883.
Vergy ()Ir. de).-Traduccion de las «Reflexiones
)lilitare~~) París, 1738.
Vidart (Luis).-LA ILUSTRACION NACIONAL, 1884,. Y
«Biografía)) en el Almanaque de La flustraCWI'
Española JI Americana: Madrid, 1884.
Villamartin (Francisco).-«Napoleon IJl y la Aca~emia de ciencias;)) 1861, y en la última coleccion
de sus obras, 1~3.
Madr:id.-lmp. de Enr:ique Rubiños, plaza de la Paja, 7, bis.

no:-. ......................... ••:········

1

Bula y Yazquet (D. Luis), contralm1ran~e. • •
Búrgos y Llamas (D. Agustín de), temente
µ;en eral. . .... • • • • • • · · · · · · · · · · • · · · · · · · · ·
Camoens ...•.. · · · · · · · · · · · · · • · · · · ·. · · · • · · · ·
Camprubi y Escudero (D. JoséJ, teniente coronel de infantería .• • • • • • • · · • · · · • · · · · · · •
Cano y Masas (D. Leopoldo), coronel grad.uado comandante de Estado Mayor del eJército .....••......... • • • • • •: • · · • • • · · · · · ·
Cánovas del Castillo (D. Antomo) • •. • • • • · · · ·
Carrascosa y Garcia (D. Manuel), coronel de
infantería ....... • • • • • • • • • • .. · · · • •. • ·: · ·
Carrero Seora (D. Camilo), coronel de mfantería .•..... • • • • • • • ·· · · ·· · · •· •· · · · · · · · · ·
Cassola (D. Manuel), teniente general.••·•·•
Castillo y Castresana (D. Juan A.), comandante de voluntarios de Cuba.••.•••·•··•
Castro Y. Ruiz del Arco (D. Sah,ador), coronel
de artillería ••...... • , • .•. • • • · • • : • •. · · · · ·
Caula (D. Cárlos Maria), general Jefe del
cuarto militar del Rey de Portugal.••.• • · ·
Cervántes •••....... •. • •. • • · • •· • • • · · • · • ·• •
Coig y O'Donnell (D. Cárlos), coronel de caballería ••....•.......• • • • • • • • • · • · • • · : · ·
Colombo y Yiale (O. Leop&lt;&gt;ldo) coronel de mfanteria,de Marina. • . • • • · · · • · • • · • · • · · · · ·
Conde de París (el) .. ••·••••·•······:··:·:·
Córdoba y llartin (D. Ramon), ~uard1a cml.
1

Cod;i~fu~t°:r1!~.(~·. :~~.r~~: ·t~~- ~~~~ ~~~~~~!
•

Corona (D. Ramon), general de .Méjico .•• ••••
Cortijo y Fayé (D. Adolfo), coronel de caballería.•..••.••••..•...•.• • •. ••••••••.····
Cotarelo (D. Arturo), comandante, temente
coronel de inválidos ............. ••••·•··
Courbet (almirante de la ~scuadra francesa).
Cheriguini y Patero. (D. Ricardo), coronel de
infantería de l\larma ........ •. • • • • · · · · • •

172

l '72
466
121

225
270
172

Delgado y Fernandez (D. Leandro), coronel
de ingenieros ............•...........•..
Diaz (O. Porfirio), general del ejército mejicano •.......•...........•........•.••..
Elias Elizaran (D. Eugenio), coronel de infantcría ..................•................
Elola y Naha.rro (D. Leon), teniente coronel
de infantería .........•..................
Federico Guillermo ..................•.....
Fernandez de Córdova y Bohorques (D. Alfonso), marqués de lllancera, coronel de artilleria ..................... • • • • • • • • • • • •

28
382
12
13

188
28

Fe[j~~~Jat .~~~~~~~-(~ .. ~~~~~~.~~).' ·t·e·n·i~~.·

406
FerllJ~dez y l\Ie~endez \'aldés (D. Eugenio),
meil.1co de l\Iarrna .•..................... 559
13 Fernandez San Roman (O. Eduardo), teniente
534.
84
"Pneral marqués de San Roman ........ .
8-! • Fe~·nande~ Suarez (D. Juan), oficial primero
410
de Secciones-archivos .........•.... , ....
60 Fernandez (D. Próspero), general presidente
4n
de la república de Costa-Rica ....... , . .. .
60 Fernando de Braganza (D. Cárlos), príncipe
81
heredero de Portugal. .................. .
292 Fontes (O. Antonio l\Iana), presidente &lt;le!
92
Consejo de ministros de Portugal. ....... .
2i0 Fortun (D. José María), coronel &lt;le caballería,
582
marqués de Placrtas ................... .
l ~l García Rojo (D. José), comandante de la Guar•
&lt;lía civil. ........•....................• • 171
101 García l\largallo (O. Juan), teniente coronel
de infanteria. • . . . . . . . . . • . • ........••.. 170
4.03
104 García Trujillo (D. )Jiguel), guardia ciYil ...
266 García y Aguado (D. Yicente), coronel de la
Guardia civil. .......• • • • • • • · · · · · · · · · · · · 170
28 Gasean y l\Iachin (D. Luis), coronel de caba60
lleda .......... • • • • • • • • · · · · · · · · • · · · · · · ·. ·
1 Gir~l~o (D. Manuel), coronel de la Guardia
60
Cl Vil. ..... •, • • • • • • • • • • • · · • • • • • · · · • • • ...
13 Girard (H), cc,mandante de ingenieros del
3H
ejército belga ...... •••.•••.• .. ••••• .. • · · 1oi;
Gobart y l\lartinez (D. Federico), coronel de
28
532
ínfanteria ..•.•.••••• • • • • • • • • • • • · • ·. · · · · ·
56 Godoy y Alvarez (D. Juan), coronel de mfan.
60
teria .•....•..........• • ••.. • • • • • • • · • • · ·
4.4 Gomez Trueba (D. Fermin), teniente coronel
\14
lM
de infantería .......... • .. • • • • • • • • • • •. • •
Gomez Solano (D. Francisco), coronel de m68
12
fantería ......•• • ... • • • • • • • • • · · • • · • ·. · • • ·
185 Gonzalez Molada (D. José), coronel de mgenieros ......•..• •. • • • • · • • • • • • • · · · · · ·. · · · · • 4.4
590 Gonzalez l\Iejías (D. Luis), coronel de rnge68
131
nieros ....••.....•.. • • • • • • • • • • • • · · · · • ·. · ·
Gonzalez Tablas (D. Ramon), coronel de m44
450
Cantería. . . . .•..... • • • • • • • • • • • , • · • · • • • ·
218
91 1 Gordon G. (mayor general ingl~s).: .. •..•. • •.
Graham (~ir G.), general del eJérci~o 10glés. 336
68 Guillermo I, emperador de Ale~ama .... • • .. 156
Hernandez y Ilern3:ndez (D; \ enanc10), te·
niente coronel de rnfanteria ....•...•... • .
211 JJortet y Molado (O. Eduardo), coronP.l... • • • li2
249 , Huguet y Ayuso (D. José), coronel de cabaltería ........•.•...... • .. • • • • • • • • • • • • • • • 170
28 Iranzo y Barruchi (D. José C1t&gt;), coronel de ar1'7()
1
Já:;~:~~~·;.
¡;~1:m'¡~¡:
d.~ 12
620
infantería ...•••• • ..• • • • • • • • • • • • • • • · · · •:
, Jáudenes y Alv-arez (D. Harr.on), comandante
582 !
de Estado :'llayor........... • • .. • ... •, • • • 379
K11ck (el doctor) ........ •••• .... ••• .. •:···· 631
6; : Ladoux y Ligar (D . .Manuel), coronel de rnfan.
12
tería ..•....•...•... • • • • • • · • • • • • • • • • • ·. · •
92 Lara y Neuman (D. José de), coronel de 11160
62
fan te ría. . . , • • • • • · • · • · • · · · • · · · · · · · · · · • · ·
Leon y Barreda (D. Jacinto de), coronel de
22;,
172
caballería •.•• • • • • • • • .._. .. • · · · · · · · • • •. • ·
Linares Pombo (D. Arsemo), coronel &lt;le 111·
12
225
fan teri a . . , .•• • • • • • • • • · · · · • · · · · • · • • · • • • •
33
252 Lopez de Letona(D.Antonio), teniente general
402 Losada y Correa (D. Antonio), coronel de m12
fantería ...• • • • • • • • · • · • • • • • · · · • • · • • • • ·.· •
270 Lostaló y Mercader (D. l\Ianuel), coronel de m·
1'72
610
fanteria ••••• • • • • • • • · · · • • • · • • • • · • • • • • • · ·
88
Luis I Rey de Portugal •.• • • • • • • • • • • • • • · · • ·
44 Lloret' y Guijarro (D. Fernando), coronel de
68
la Guardia civil .••. • • • • • • · · · • • • · · · • · · · • •
321
124 Mahadi (el).· ...... •·• .. •· .. •·•·· · · · · · · · ·
81
M6 Maria Pia, Reina de Portugal. • : • • • • • • • • • • · •
Maroto y Puigdorfila (D. Ignac10), coronel de
44
225
artillería • ... • • • • • • • • •.· • • • · • • · · · • • • • · · · ·

!llarquez Valcárcel (D. Eduardo), corone' de
caballería .....................••........ 172
60
illartitPgui (D. José), coronel de i,nf rnter!.ª· ..
1'lartitegui y Perez de Santa Maria. (D. v icen·
28
te) coronel de infantería ....•.•••..•.•...
l\lass~t y Bessols (D Lúcas), teniente coronel
13
de infantería.............•..••.........•
Mata y Alós (D. Francisco), teniente general,
334
conde de Torre l\lata.. . . . . . . • . . . . . . . . . ..
l\Iatheu Arias Dávila (D. Francisco Javier),
teniente general, conde de Puñonros\ro ..• 474
l\Ielguizo y G?nzalez (D. Cayetano), coronel
:J
de caballer1a. . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . •
1:.
Mendez N uñez. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..... a,4 31.,
l\Iendicuti. y Suarez (D. Fdipe), coronel de
·o
cahaller1a. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C
MenJfouti y Suarez de la. Cuesta (O. Mariano) coronel de caballena ................ 270
l\lerá; y Martinez (D. Alfredo), coronel tle iu1'71
fantería .....•...............•..........
l\lohun Tao-ore
(Sourindro), rajah de Calcuta. 421
0
Moltke (el feld-ma1:iscal) ......_.: ...... ·..•.• 163
:Moltó y Diaz-Berrio (D. Rem1g10), t eniente
522
general. ...........• •••••••••••••••·••··
Montero de la Barrera (O. Rafael), coronel &lt;le
12
la Guardia civil. .......................
Montoolfier inventúr de los globos .. . ... • .. 2f-()
l\Iorales de '10s Ríos (D . Adolfo), tenient~ gea9-l
neral. ........ • • • • • • • · · · • · · • · · · · · · · · ·
~forales y Gaspar (D. Patrido), corone~ de in•
12
fanteria ......•. • .... • • • • • • · • • • · · • • · • · · ·
Moreno Navarro (D. Ant&lt;&gt;nio), coronel de inno
Cantería. . . . . . . . . . . • .......... , .... • • • .
Navía Ossorio (D Alvaro), marqués de Santa
Cruz de Marcenado ..................... 422
Olio y l'rriza (O. Francisco), coronel de infan'terí:l. ..............•............... 170
O'Ryan y Vazquez (D. Tomás), teniente ge105
neral. .•.......... • •. • • • • • • · • · · • · · • · · • · ·
Osman-Din-ma ....•.•..•......•........... 321
Ortiz de l\J~ntellano (D. Domingo), coronel de
caballería .............•....•.... , .....•. 170
Ortiz y BJrrás (O. José Maria), coronel de ca68
ballería ...•...........•....... ., .... • •.
Pardo Aparicio (D. llli~uel), cabo de mar de
carabineros de Palma..............•.••.. 330
Paz de Borbon (doúa l\laría de la), infanta de

68

1

681
1

-~¡;;~~~. ¡ü:

~~~~~~¡.

'

Pe~!tt!~ct~~~~:i· (D: ·E~ú¡¿¡,"d¿;º·;;1·d; i~~
fantería ........•... • • • • • • • • · · · · · • · · • · • ·
Perdi.,.uer Benedet (O. Santiago), teniente
corgnel de infantería.............. . ....
P0rez y Césf¡edes (D. Miguel), teniente coronel de mi icias........... . .•. • ..... •.
Pinheiro l\Iachado (O. Bernardo), teniente de
ingenieros, ayudant~ d,el Rey de Portugal.
PiMna y Suñer (D. Cristobal), coronel de caballeria . ..............................
P,)mbal (el marqnés de) .......... • •... ••.•
Portillo y Belluga (O. Cesáreo), coronel de
caballeria .........•... • .. • • • • · • • • • • • • ·
Primo de Rivera (D. Fernando), teniente general marqués de Estella ..•........••.. •
Quillin~n (el Mayor), agregad,, militar portng-uéR en la embajada tle L~sboa .....•..
Reina y Frias (O. :losé de), ternente general.
lleina Frias y Ala1x (D. J1Jsé), coronel de caballeria .........•.....•...... • • • ... •. • • •
rte!l•as (O. Cá.rlos) ........... ·: • • •. • • • • •: · •
Henard (M ), capitan de ingenieros del eJército francés... . • . . . . . . • . • . . . . • • • • •. · • • •
Il&lt;&gt;Jriguez de Quijano (D. ~ngel), gen~ral; ..
Hotlriguez (D. Arturo), cap1tan de artrlleria.
1!1Jllrirruez
Usua (D. Juan), comandante de
0
infantería. . • . . . . . • • . ..••... • .•..• • • • •.
Rotlriguez de Arias (D. Rafael), ministro de
l\Iarina .....••...•.....•... • • • • • • • · • · ·• ·
Romero y Robledo (D Francisco), ministro
de la Gobernacion. Suplemento al núm.13.
Ros de Olano (D. Antonio), marqués de Guadel-Jelú, teniente general •.••.......•••• ,.
Rubalcaba y Negron (D. Ramon), coronel de
caballería ••.•••.••..•.•.•.•...•. •.,. • •.
Ruiz l\Iarin (D. Antoni:1), guardia civil. •••••
Ruiz de Apodaca y Ehza (D. Juan), conde del
Venadito almirante ......•••...•..•.••.
Ruiz Dana (D. Pedro), teniente general .....
Saenz v Saenz (O. Eusebio), coronel de la
Guardia civil ................... • • •. • .. •
Saez de .Miera (D. José), coronel de infantería.

56

1'72
l'il
5''-'2

101
68

8!
44

570

92
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28

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41;,
171

49'
11

13
402

20r

696
l'll

44.

•

�Sagasta (D. Práxedes Mateo) ...........••.•
Salamanca y Negrete (D. Manuel), teniente
general. ..................•.............
Salvado y Santos (D. Luis), coronel de caballería ...•........•................•.•...
Sal vi (el comendador) •....................
Sanchez Abellan (D. Bias), teniente coro11el
de infantería ................•..........•
San Juan y Reguera (D. Tomás), coronel de
artilleria ...........•...................
Santos (D Máximo), presidente de la república rlel Uruguay ...................... .
Sastr~ (D. Clemente), teniente de la Guardia

322

civil ........•...........•...•..•....•..

319

Seisal (vizconde de), com:indante de ingenieros, ayudante del Rey de Portugal ....... .
Serrano y Altamil'a (D. EmiJío), teniente coronel de infanteria ..................... .
Tacan (D. Miguel). teniente general, duque
de la Union de Cuba .............•........
Teixeira Rebelho (D José), general, ayudante del Rey de Portu¡,al ................•..
Tellitu y Franco (D. José), coronel de caballería ....••............•..........••.•.•
Toral Velazques (D . .José), teniente coronel
de infantería .....•.•.•.....•••.......•..
Travesi y Cos-Gayon·(D..Manuel), teniente
coronel de infanteria .........••.......••.
Valcárcel (D. Cárlos), vicealmirante ...•...•
Valenzuela y Ferrer (D. JosP), coronel de infantería .............•..................
Vallecillo (D. Antonio) .............•....•
Vallés y Roselló (D. Joaquín), coronel de la
Guardia civil ........•...•.•.•..••.....•.
Vasco de Ga1na... . . . . • . ................•.
Vega Inclan (D. Miguel de la), tenien_te ge-

neral. •..... ........ .••........ ........ .
Vidart (D. Luis) ........................ .
Villalain y Quijano (D. Rafael), coronel de
caballería.. . . ......................... .
Villalonga y Soler (D. Juan), comandante de
infantería. . . . . . . . . . • . . . • . . . . . . . . • . ...
Vital y Donaire (D. José), coronel de infan-

13
228

28
121

101
111

42U
92
179

i72
171
169
12

164
171
84

608
487

28
12

tería ............................... - . -.
Vivar y Gazino (D. Fernando), teniente coro-

44

nel de infantería ...................... .
Zabala Rubio (D. Valentin), 'teniente coronel
de infantería .•...•...•..............•..

60

13

ARTES, CIENCL\S, INDUSTRIA
Y PROGRESO EN TODOS LOS RAllOS

Aerostato dirigihle de Renard y Krebs......
Ametralladora Hotchkis . . . • . . . . . . . . . . . . . . .

l
1
1
1

.1

•

Proyecto de monturas, por el comendador
Sal vi...................................
Puente de tableros ordinarios, construid? por
los ingenieros militares en GuadalaJ,ara.
Taller mecánico de costura, en la factor1a de
utensilios militares de esta corte .•.•.• ,..
Trasporte de artillería de grueso calibre .....
Turquesa ideada por el armero D. Antonio
Misioné............ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Turquesa ideada por el armero de cazadores
de Barbastro... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .

546
220

Aplicaciones del calor s·olar................ 120
Barcos-torpedos (dibujo de Caula) •.... .-. . . . 129
Biblioteca y salon de estudio del general don
Eduardo Fernandez San Roman..........
3:)1
Biblioteca del Ateneo de Madrid ........... 410-411
Blindajes para la artillería.................
H3
Bote salvavidas, ideado por el Sr. Relvas.... 580
Caballos de resistencia... . . . . .. . . . • . • . . • . . .
4
Dique flotante de Cartagena...............
484:
Edificios de la Sociedad farmacéutica-espaí'lola, en Barcelona........................
621
Efectos remitidos por la maestranza de artillería de la Habana á. la Exposicion de Amsterdam (dos grabado~). ..................
7;)
Ejercicios de aerostacion en Meu ton. . . . . . . . 366
Ejercicios practicados en Vitoria por la brigada de vanguardill.....................
624.
Ejercicios de tiro del batallan carndores de
Barbastro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 132
Experiencias practicadas en el polígono de
Muggiano(ltalia) con el cañon delOO toneladas . . . • . . . . . . . • . . . • • • . . . . • . • . • . • . . • . . •
45
Exposicion de minería..................... 196
Fuego en retirada.. . . . . • . . . .. . . . . . . . . . . . . • 221
Fusil fotográfico.. . . . . . • . . . . .. . . . . . . . .. . . 558
Gimnasio del regimiento infantería de Filipinas............................ . . . . . • .
60
Gimnasio y sala de armas del Círculo 1lilitar
de la Habana...........................
lf:9
Globos aerostáticos........................ 285
Horno de campaña (proyecto)..... . . . . . . . • 354
Hospital -barraca para coléricos............ 54.1
Inauguracion del Círculo Militar de la Habana; composicion de D. Manuel Gonzalez Simancas.................................
112
Instalaciones del cuerpo rle arti!leJ"ia en la
Exposicion de minería (dos grabados)..... 109
Interior de un barco-torpedo...............
H,O
Observaciones hechas en Manzanrno para estudiar el paso de Vf&gt;nus por el disco solar.-Retrato del capitan de navío D. Cecilio Pujazon......... . . • . . . . . . . . . . . . . • . .
36
Observatorio astronómico de San Fe;rnando..
lf:&gt;7
Operaciones para la elevacion de una machina en el arsenal de la Habana............
20
Paracaídas de los globos................... 285
Pieza y mecanismos del ca ñon Nordenfetl...
180
Procedimif'ntos empleados para determinar
la velocidad del sonido (dos grabados)....
292
Proyecto de un farol higiénico para dormitorio de tropa.. . ......... .. .............. 518
Proyecto de un fusil de repeticion, del ca pitan de artillería D. Onofre Mata.. . . . . • • . •
64

531
8

M2
íl58
36
125

MARINA
Botadura al agua del canonero General Co,icha, en el Ferro!. . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . 212
Entrevista de oficiales de marina con sus familias durante la cuarentena.. ..........
482
Fragata .Astúrias en el fondeadero de la Gra11a (dos grabados) • .......•..•......... 302-30~
Fragata Numancia ....................... . 3'74-37il
f\Iodelo de buque acorazado para la marina
de guerra española............. .........
450
Naufragio del vapor Gijon.................. 462
:r.iaufragio dfil crucer.i G,·aDina en la bahía
de Musa (Filipinas)... • . . . . . . • • . • . . . . . . 559
Revista de la escuadra de instruccion en la
Coru~a ................................. 161

ARTÍSTICOS E ll!STÓRICOS,

ACTUALIDADES

•

BELLAS ARTES
FASTOS MILITARES
}IONDlE~TOS

Modelos de la guerrera y espat.l.a, ensayados
por el regimiento de Africa...............
¡Qué alojamiento!.........................
Recuerdos del campamento en la última
guerra civil. . . . . . . . . . . . . . . . . • • . • • . . . . . . .
Reconocimiento de un potrero en la guerra
de_ quba. .• . • . . . . . • •.. . . . . .. . • . . . . . . . . . .
Serv1c1os del cuerpo de carabincros.-¡Mala
noche! .....•.....•.. , .......• , . . . . . . . . . .
Sucesos de Jol6.............. .•. . • . . . . . . . . .
Una descubierta de caballería...............
l1n reconocimiento en los alrededores de Tok\ar, en el Sudan........................

Tipo de voluntario ca talan en la guerra en
Cuba •................•..•••...•........
Todo por la Patria ....................... ..
Trabajos practicados en Toledo para los nuevos edificios de la Academia general militar ...• . ...........•.....••... ....•.. 610-Gll
[n soldado del regimiento de Astúrias en el
año l'il3.-Núm ero extraordinario ...... .
'.\XV
Vista de Badajoz .................. ...... . 146
Vista del puerto de la Corui'la ............. . 481
Vista general del dique de la Campana en el
Ferrol. ..................••..•......... 506-50?
Vista del muelle viejo de Cijon..... ........
478
Vista general de la Habana................
431
Vista panorámica del ensanche NE. de Madrid.............. . . ... ...•.••.•.... .454-45:,
Yista de la entrada del r io Oro en Marruecos,
donde se ha enarbolado la bandera española .•.........•...•...••.•.......•....
609
Vista de Pontevedra ..................... .
486
Vista de Seo de Urge!.. . • . . . .. . . ....... . 14á •
Vista general de la fábrica de Trubia ...... .
467
\ 'ista de Vigo ....•............... , ....... . 394
Vistas de Villagarcía (Galicia) ............ . 514
Vitoria militar, monumental y artística .... .
ó1B
Yelmo del duque de Alba ...•..•.•.........
204

E{!rlCI(f)

;,~~~·~rs~&amp;S \'

NOTA ~~~~~C~~8~SPT□~~~~~~~E;;.,\~~: R;:s~,\
ACCIONES, \'IS'f,\S PANORA~IICAS 1 ETC.

Accion de Azcona..........................
12,1
Accion de Mailaria.. . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . • 331
Accion de Monreat.........................
363
Accion de Oroquieta.......................
148
Arco de Pelayo (Gijun).................. . . . 518
Armadura ecuestre t.le Felipe 11............ 160
Artilleria (los primeros tiempos de la)......
423
Aspecto_ del vest1bulo y escalera principal
palacio real de Madrid ..... ......... ...• 98-99
Ataque y defensa de la torre de Cvlon. ......
212
Batalla de Bailen: carga de los picaderos y
vaqueros andaluces á la caballeria francesa .............. .. .. .. .......... . . . . •
51
Batalla de la Higueruela. . . . . . . . . . .. . . . . . . . 343
Batalla de Oran.-Núrnero extraordinal'io...
XVI
Batalla de Tetuan ....•.............. .... 256-257
Bateria de la entrada del puerto de Cienfuegos..................................
236
Garlones eAcontrados en Marruecos.........
292
Castillo del Morro en Santiago de Cuba.... .
237
Castillo de Sobroso (Galicia). . . • . • . . . . . . . . . . 560
Castillo de Sotomayor (Pontevedra).........
4,8
Castillo de San Antonio, en la CoruI'la.. . . . . .
490
Cofre del Cid............................. 136
Conduccion de los restos de los muertos en
los combates de Onton y Somorrostro.....
419
Daoiz y Velarde: copia de un medallon qut: se
conserva en el Museo de Artillería........
65
Descubrimiento y conquista de Filipinas....
591
Desembarco'en Oran por la division del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario.. . ....................
vm
Edificios proyectados en Toledo para el ensanche de la Academia general militar .. 562 503
El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt 442
Entrada de Cárlos V en Amberes: copia del
cuadro de Mackart. ..•.......•.....•.... 72-73
Firmas autógrafas del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.-Número extraordinario ......•..•••................•...... :xxv11
Fortaleza antigua de Bayona...............
458
Galera (La) allarqucsa en la batalla de Lepanto .................................. .
53
Iglesia de Puerto-Principe(Cuba) ..•........ 543
La peña santa y el valle de Enol (Astúrias) ..
419
Las Arenas (Bilbao) .......• ...... ......•... ólO
Llegada de los restos de Mendez Nufiez á la
fragata Lealtad... . . • . .. . . . . . . . . .. . . . . . • 116
:Medalla conmemorativa del segundo centenario al marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario .•.•...•.• XXXII
)lonte Furado (Galicia) .•..........•....... 511
)fuerte de Colon ......................... . 616
Muerte del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordiuario........... xnr
Parque construido en la ciudad de Holguin
(isla de Cuba).... .... .. . . . . . • . . . . . . . . . . 147
Parque de la Plaza del Cristo en Puerto-Príncipe.................. • . • . . . . • • . . • . . • . . 543
Plano de la ciudad de Oran en el ai'io 1'732.Núwero extraordinario .................. xxvm
Polvorin de San Felipe en Ja Habana, destruido por una expiof)ion .................. .
382
Prim (el general) en la batalla de Tetuan .. . 24-25
Puerto de Pajares (Astúrias) ....•....•....• 4¡5
Recuerdos del campamento de Villanueva de
Gállego .................•......•......•
128
Recuerdos de llelilla .....•.........•..•... 586
Recuerdos del castillo de la Mota de San Se.
bastian ....•.•.•....• , •. , ..•....•..•.•..
284
Recuerdos de Vigo ....................... . 491
Sable de honor regalado á Mendez Nunez por
los cuerpos de la Armada..... • . . . . . . . . • 371

Abuso de confianza .............. ..
¡Adios, adios!.. . . . . . . ....... .. •.... ...•..
Amor maternal .......•...............•.•
Bandeja ofracida por el cuerpo de artillería
á D. Emilio Castelar ................... .
Busto de Julio César ....... •.... ...... •....
Copia de un boceto de la Alhambra ..... ...•
Despues de la guerra .................... .
El descendimiento de la Cruz 1 copia de Rubens.-(Suplemento del núm. 3.º)
El último amigo, dibujo de D. Isidro Gi1. ....

233

~~;~:\~ ~ea~i;~Ír~~-, -~~ ·c·;);~ ·~cÜ fi ci; · ;~ -~~l·e~

236

0

0

0

lebra la Exposicion de Bellas Artes ...... .
Estatua en honor de Cristóbal Colon en .Madrid ...•. . ..••.. .......•.•...•...•....•.
Exposicion nacional de Bellas Artes en Madrid .....................•....•.....•. .
La caridad del soldado 1 cuadro de Francés ..
La partida de naipes ..................... .
l\lonumento de Isabel la Católica ........•.•
Premios de objetos de oro y brillantes para
el certámen del marqués de Santa Cruz de
?tfarcenado .• , .•.....•...•.•...•........•

J,,.'o7Ju,s O,·tus . .........•......•.••...••....

Silencio en Ja fila ........................ .

176
616
301

5,9
113

604'
314.

á95-

DE

LA

515

3'78
173
147

326

.

4.71
568
213
306
209

REVISTA EXT!U);JEH.A
AFRICA .-Francia y Alemania en la costa occidental de Africa.. . . . . • . . . • . . • . . . . . . . . . . 566
Un tribunal árabe ........•............•... 538-á39
La embajada árabe en Paris............ . . • 438
Guia de una cara vana sorprendido por ·dos
leones..................................
299
Guerreros zulús, adiestrándose para el combate....................................
116
1ifAR.RUECOS.-Calle principal y mercado de
Tanger.................................
625
Vista de ]llogador.. . . .. . . .. . . . . . . .. .. . . . . . .
60!)
Vistas de Rabat (cuatro grabados)..... ......
40
La indolencia mahometana.................
362
Eor PTO. - Un cambiante de monedas en
Egipto..................................
3.'l5
La recluta en Egipto........ .. . . .. . . . .. .. . . 275
K,\SSALA.-Plafa fuerte del Sudan.........
330
Vista de Suakm (Sudan)...................
311
Guerra del Sudan.-Captura de un convoy
de camellos.............................
281
Batalla de Zeb, en el Sudan................
311

E&lt;:¡CE~,\S DE cosrmrnRES, FíESTAS, TE.\TROS
Aspecto ·del teatro Payret de la Habana despues del desplome del ala de-rech; del
edificio.................................
"J6
Carrera,; de c,abal!os. . . . . ........ , . . . . . .. . 385
Despues de la yeda ....... •..•.... ........ 192-193
Diálogo intimo............................ fi97
Distracciones en la costa...................
58.-i
El aguinaldo de Reyes.. . . . • . . . • . . . . . . . . • . . . 205
El fumador.. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . . . . • . 401
El r~g_reso de las carreras de caballos ...... 574-515
El v1g1a de la costa... . .. .. . . . . .. .. . • . . . .. ..
290
En la pradera............................. 494
Episodios del cólera....................... 523
Felicitacion .............•............•. .'..
567
Fumigaciones á los viajeros y equipajes..... 490 tik8:r1!il. ~-u·d·~~·:-:-.~~~~~t_a_ -~~l- ~-e-~~~~lFunc.ion religiosa dedicada en el mes de DiCfmbate heroico entre la guarnicion de Sinciembre á Santa Bárbara, por el cuerpo de
kat y las fuerzas de Osman-Digma 1 en el
artillería.... . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . . . . . .
208
Sudan... . • . . . . • . . • .. . . . • . . . . . . . . . . . . . •
Grupo de catalanes en :Matanzas............
2'5S Guerra del Sudan .-Llamada de refuerzos á
Honores fúnebres al cardenal Moreno ....... 526-527
Suakin................. .. . . . . . . . . • . . . . . .
Impresiones estivales...................... 502 Expedicion de la escuadrilla inglesa por el
Inauguracion de la Exposicion de minería...
93
N,ilo........... .. . • . . . . . . . . . . . . . . • •. . . .
La Pq,siona,·ia... . . . . . • . • . . . . . . . . . • . • . . • • . 219 AMERTCA.-.\rbol
gigantesco de California...
La Primavera................. . . . . . . . . . • . 3tG Servicios de correos en los Estados-Unidos..
Patron de lancha................ .. . . . . . . . 499 A,1ÉmCA DEL SuR.-Paso del rio Colorado por
Preparativos para salir á la pesca dnl bou...
483
las tropas del general Roca... . . . . . . . . . . .
Recogiendo la muñeca... . . . . . . . . . . . . • . . . . . .
439 ASIA.-CmN.L-Los castigos corporales en
Recuerdos del cordon sanitario en Guipúzcoa. 571
China............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . •
Recuerdos de la romeria de San Cristóbal en
Conferencias sobre los efectos de una amela Habana .••.•••.......•.•...•..•...•.. 212-273
tralladora en China......................
Recuerdos de San toña...................... 398 Mapa de la Indo-China.....................
Regatas celebradas en la Coruóa.-Viaje
ArrnmHL-Soldado en traje de combate.. . . .
de SS. Mil. . . . • . . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . . . . 164 To~i-:1N.-Expedicion de ios franceses al TonRegatas en Santander......................
495
kin.-Vista del territorio concedido á FranTraslacion de los presos desde el Saladero á
cia en Hal-Phong.-Embarcacion del rio
la Cárcel-modelo........................
3%
Rojo.-Alrededores de Ha-Noi.............

261
310

293
629
236
383
117

42G
590
141
463

108

Operaciones del ejército francés en el
Tonkin . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . 285
Las banderas negra.').-Tonkin.............. 334
La escuadra fra{lcesa ante el puerto de FutChu (China).............................
502
EUROPA.-ALE\J.\~J.\. -Monumento elevado
en Alemania, en celebracion de las victorias obtenidas en las últimas guerras ..... 181-18!
Gran cuartel en Dusac.....................
433
BELGICA.-Tiro nacional....................
157
Tiro nacional en Suiza.....................
163
FRANCI.\.-Asistt&gt;ncü1. de las músicas á los
parques de los hospitales militares........
37
Nuevo uniforme del ejército francés.........
69
Estatua de la defensa de París.............. 241
Barcos acorazados de la marina francesa
destinados á. la expedicion del Tonkin ..•. _, 253
Ministerio de la Guerra en Parí,i............
315
Sistema de carga y conduccion de los útiles
de campai'l.a en el ejército francés.........
355
Estatua levantada en Cahors á Lcon Gambetta...................................
390
Cañon~ra Riviere (marina francesa)........
301
Explos1on de un cañon de 24 centímetros en
el Havre (Fr,ncia)................. . . • . . • 446
Modificaciones del shakó en el ejército
francés . . • . • . . . . . . . . . . • . . . . • . . . . • . . . . .
510
Tiro nacional en Vincennes (Francia) ....... : 551
Ensayos para el embarque de caballería en
los wagones de ferro-carril (Francia) ..••. 600-601
Grupo alegórico de la defensa de Belfort
(Francia),.............. • . . . . . .. . . . . . . . . 604
Inco:poracion de los reservistas á sus regimtentos.................................
628
INGLATERRA.-La reina Victoria de Inglaterra
condecorando con la medalla de Tel-el-Kebir al general ·wolseley..................
5
Un boulevard de Lóndres....... . . . . . . . . . . . • 244Reembarque del cuerpo expedicionario inglés
al mando del general Graham........ .• . • 359
Tipos militares de Inglaterra ............•. 554-555
Ir.\LIA.-\fanifestacion ante la tumba de Víctor )Jan uel.. • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 298
Castillo de San Angelo (Roma)..............
237
La partida de los reclutas en Italia ......... 336-337
Proyecto de monumento á. la memoria de
Victor Manuel en Italia...... .. • . . . . .. . . . 342
Desembarco de los mil garibaldinos en Marsala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . • . . . . . . .
432
Ensayos comparativos de planchas de blindaje en Spezia.........................
57!:!-577
TURQUÍ-\.-Piesta de la Epifanía en Constantinopla . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 229

5'i9"

177

SUCESOS MILITARES
EP!Sonros

414

Traslacion de los restos del general Ala\·a...
Tipos narionales.-El gallego...............
Una tarde de invierno......................
Un tipo de antaño....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V~aje del príncipe de Alemania.............
Via,i,e de S. .M. á Alemania. (Suplemento al
numero 10).

~~~

á87
259

41B
41
25B
223

11'7
617

TEXTO POR AUTORES

GUERRA y DEL SER\'JCIO '.\IIUTAR,
UNIFOHMES, ETC,

Acto de condecorar con la medalla de la
constancia á los voluntarios de la Habana •.
37
Agresion en Verdú contra el teniente de la
Guardia civil D. Clemente Sastre ........ . 319
Alegorías militares.-Despues de la batalla.
327
Asalto de Sontay por los franceses en el
'l'onkin ..... ~- .....••.•........••....... 318
El licenciado y el recluta .................. .
191
El regreso al hogar. . . ................... . 3f,()
El soldado de ingenieros ............ ..... . 24q
El tambor ....... ............. ......... .. . 289
En el alojami~nto ........................ . 399
En operaciones (dibujo de J~stéhu.n) ...•.....
144
Episodio de la última insurreccion.-El cvronel del regimiento de caballería de Numancia somete á la obediencia Jas fuerzas sublevadas de dicho cuerpo. (Suplemento al
número 9)
Episodios nacionales (grabados de las obras
de Perez Galdós) .........•......•......
7B
Episodios de la Guardia civil.-Cambio de
parejas .......... .. .................... .
21
Escenas militares.-En el wagon ........... . 2,B
Gran revista militar del ::!3 do l\layo de 1883
en Madrid ...•........................ 102-103
Honores tributados á los defensores do la torre de Colon..............................
223
Impresiones de campat'!.a.-EI primer muerto.- El último ( dibujo de Lagarde)........
125
Incendio del ministerio de la Guerra en
Madrid ................•.•..............•
9
Detalles del incendio.-La escalera de la Biblioteca.-Conduccion de un herido.......
lü
Incendio de la Real Armería de Madrid...... 451
Intermedios de la guardia..................
245
La primera cura.. .. .. . . . . • . • . . . . .. . • • . . . . . 443
La sorpresa .•........................•... 133-266
Los reyes de Portogal y Espafla en el acto de
revistar las tropas de la guarnicion de Ma85
drid en el Prado .........•.............•.
Misa de campana celebrada en la Habana el
dia del cumpleaños de S. M. el Rey.-Distribucion de la medalla de la: constancia á
los voluntarios.-Cuartel del escuadran de
la Princesa (composicion y dibujo de La60
garde) ......•••.......•.•.•..•....••. • • ·

A. AR~IE~DARIZ (D. Alfredo).·-El comunero.
CANO (D. Cárlos).-Poe¡,¡fas á la Virgen.......
230
(Soneto).................................
377
A !a memoria del marqués de Santa Cruz
ÁLYA~EZ ~RAU~O y CUELLAR (D. Angel).-Esde Marcenado (soneto).-(Número extraortud1os h1stór1cos: Orden militar de Alcándinario.)
tara .......... 3i1-402-427-4~-505-529-553-588 CANO (D. élemente).-La exploracion irregu-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
lar por la infantería 400-412-42,i, 445-4"7-469-4s2
AL"'.EAR (D. Cayetano).-Ecos eternos (poe493-519
sia)................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
41
-Celos y amor (poesia). . . . • . . . . . . . . . . • . . • •
59 CA,o y Masas (D. Leopoldo).-¡Quién es ese?
Poesía al marqués de Santa Cruz.-NUme•
-A Cárlos Cano (poesía).. . . . . . . . . . . . • . . . . 428
ro extraordinario ..............•......... xxvm
-En un álbum (poesía)............ . . . . . . . .
481
-¡Bebamos! (poesía)......................
593 C,RuNcuo (D. Rícardo).-Pensamientos.-Número extraordinario . . . . . . . . . . • • • . . . • . . . xxm
-Cautiverios (poesia)...................... 630
-Epigramas .................... 239-305-435-53"2 CA~~ASCo LAB.\DÍ.\ (D. 11anuel).-Soneto.Numero extraordinario.................. xx1x
AMi (D. Cástor).-El mártir del deber ....... 14-30
C1FllENTES (D. Jaime).-Reformas en el cuer-La responsabilidad en el ejército.-(Núpo de carabineros .........•.••.... 2.t?-243-268
rnero extraordinario.)
CoLoR,lllO (D. V.)-;Alerta•.................
247
ARGÜELLES (D. Celestino).-Las reformas de
4'7l
justicia en el ejército ....•......•..•... .43-00-74 -Letras y palabras.......................
-Un acontecimiento juridico...............
118 C~T.\RELO (O. Arturo).-El ejército espa11ol,
Juzgado por un oficial francés.............
63
ATAYDE (D. Juan).-Al Centro Militar (poe179
sía)............................. • . . . . . 195 -Bellezas de la vida......................
-Abnegacion de un soldado. . . . . . . . . . . . . . .
239
B \LLl~.\S (D. G.)-EI alma, que es la idea es
305
inmortal (poesia) ..................... '...
47 -Pen~amientos............................
353
R\RADO (D. F.)-La novela histórica.........
42.5 -El eJército y la opinion pública...........
BARIHS,\N (D. Casto).-Turquesa misioné,..
38 -¡Honor al talento! - (Número extraordinario.)
ilARUTELL (D. Cárlos).-El duque de Alburquerque en la batalla de Rocroy..........
2'16 Cn.,c,oN (D. José Ignacio).-Conmemoracion.(Numero extraordinario.)
-La infanterí~ españo,la despues de la guerra de suceswn.-(Numero extraordinario.)
D.¿o. A.J-La levita y la chaqueta......... 589
BERMCDEZ RE,:--;\ (D. Eduardo), mariscal de
- as clases pasivas.......................
614
campo.-Pensamientos.-Número extraor•
D. P.-EI nuevo horno de campaña........
354.
dinario.................................
vr
D,\BA~ _Y RA~IIREZ DE ARELL \No (D. Antonio).BONELLI (D. Emilio).-Un viaje por MarrueLa historia de los regimientos.-(1\'ú.mero
extraordinario.)
cos ..•••..•.... · .......•.•. 26-42-ó:i-143-I 99-247
-El ejército y la marina inglesa ...••..... 537-55! D1,z (D. Francisco J.)-Charada....... . . . .
15
-Carta desde la costa ocidental de Africa _
DL\Z Y RooRJGUEZ (D. Manuel).-Batalla de
(Número extraordinario.)
·
Tetuan ....•....•.....••...........•••. 256-257
BORREGO (D. Andrés)-La batalla de Vitoria. 3-19 -El regreso de Juan Sancho.. .. . • . .. .. . .. .
528
-Observaciones sobre la última guerra
-Al 1~1érito eminente.--(Número extraordifranco-alemana......................... 137
nario.)
BRfEs.-Una hoja de mi cartera.............
22'1
Drn_
Y PESCETTO (D. Francisco.)-La existenCAYPOAMO,R(D. Ramon).--Pensamiento.-Nú
cia de Dios.............................
3fi.8
mero extraordinario.....................
v1
E. L.-La escala de reserva de infantería....
207

EcnEVARRÍA (D. Ignaci?), teniente general,
marqués de Puente-Fiel.-La disciplina..(Número extraordinario.)
EULATE (D. Manuel).-La gloria del marino
ante la grandeza del Océano.. . . . . . • . . . . • 210
FER_:-1,\:XDEZ Duna (D. Cesilreo).-Ibidem.-Elog10 al marqués de Santa Cruz.-(Nllmero
extraordinario.)
FEn~-u~oEz SA~ RoMAN (D. Eduardo), teniente general, mr.rqués de San Roman. Elogio
al marqués de Santa Cruz de Marcenado.(Número extraordinario.)
FERN.\N"DEZ CuEST.\ (D. Nemesio).-Observaciones sobre el concepto de la guerra... ..
502
FERRAR&lt; (D. Emilio).-El marqués de Santa
Cruz.-(Número extraordinario.)
-Al .hombre (soneto).-(NU.mero extraordinar10.)
FRA,CL\ (D. Benito).-Sultana y mártir.....
242
G. CABALLERO (D. Federico). - ¡~lonte Esquinza!............................. . . . .
295
G.ABRJEJ. (D. Fernando de).-:\ la memoria de
mi abuelo el almirante Apodaca (soneto)...
46
-Recu~rd_os ~e glor_ia (poesía)..... . . . . . . . . .
59
-Al prmc1pe 1mper1al de Alemania (poesía). 195
-Al marqués de ~anta Cruz de Marcenado.-(N úmero extraordinario.)
G.rncfa BRU:-IA (D. Antonio).-Despues de Ia
muerte: Pensamiento aobre los hombres
est~diosos.-(~úmero extraordinario.)
GARCJ\ DE CASTRO (D. C!emente).-El pensamiento..................................
603
G,Rci., CAPJLL.\ (D. José).-Lo que puede y
debe hacerse............................
211
GENARO Mo,n (D. José).-El mundo marcha....................................
391
Go1~0ECnE.\ v Jv1.uoo (D. M!guel de), brigad1er.-Pensam1ento. - (Numero extraordinario.)
Gm1Ez AnTECnE (D. José), mariscal de campo.-EI valor y el talento.-{Número extraordinario.)
GoNz,,LEZ SERRANO (D. Valentin).-El ejército de Filipinas .......................... 26-62

�MILANS (D. José).-Charadas ..• . .•••.•...... 31-4.7
GnLLEN BUZARAN (D. J uan).-La redencion .
YCoLSON (D. Peúro)-Elogio al marqués
humana (soneto) . ,.......... ... ... . .....
á9 Novo
de Santa Cruz de Marcenado.-(Número ex-r'.I hombre adverso (soneto). . .. . ..... . . . .
15
traordinariQ.)
-Un consejo de amigo (soneto).............
118 Oc1uNDO
(D. Federico), brigadier.-Pensa-El servidor universal. • . • . . . . . . . . . . . . . . .
135
mientos.-(:'{úmero extraordinario.)
-El clamor de un filósofo (soneto).... . . . . . 118 OnoAx
(D. Alfonso) -La clase de sargentos.
-El caudillo D. Lúcas........ . .... . ....... 221
43-5~-15-137-169-210-230-238
-.\\ marqués de Santa Cruz de Marcenado
-Tres cuestiones á propósito del marqués
{soneto) .-(Número extraordinario.)
de Santa Cruz de Marcenado.-(Númeroex.-El soldado cristiano (soneto). - (Número
traordinario.)
extraordinario.)
OLIVE y G,1RCÍ.\ (D. Pedro).-En el campo
IIERl!ÚA (D. Jacinto).-El perenne objetivo.santo (poesía) ........ , ........ . ...... , . . .
47
Número extraordinario. . ................ xx111
-El ser y no ser (poes_ia)... • .. . • . .. • . . . . . . . 134
IIER~ANDEZ RAIMUNDO(D . Pedro).-Cervántes:
un episodio de la batalla de Lepan to . .....
M -Placer y dolor (poes1a) .. . . . ... . • . . .. . . • 179
-Luís de Camoens ......... .. ,....... . ....
9'7 ÜLIVER CoPONS (D. Antonio).-La tormentaria
antigua .... , , . . , , , .. . ... . ......... , , .. . . 46-áS
-Una pequei\a de!sgracia, traduccion....... 263
-El anillo de la Reina....... . .. . .. . . . . . . . . 291 ORTEGA Y DELGADO (D. Francisco).-Cartas
de la Habana .. .42-71-91-U6-182-19á-271-305-329
-Biografia del marqués de Santa Cruz de
401--444
Marcenado..... . ..... . ......... . ... . .... 420
-La Europa en el primer tercio del siglo
ÜRTIZ oE PINEDO (D. D.).-En el centenario del
xv111. (Nllmero extraordinario.)
ilustre marqués de Santa Cruz de MarcelcLESL\ (D. Eugenio de la).-La última obra
nado.-(Número extraordinario.)
del marqués de Santa Cruz de l\larcenaPALACIO (D. Eduardo de).-En el mar.......
147
do.-(N úmero extraordin¡.rio.)
cubierta de todos los números.
J.,c,soN VEVAN (D. José).-Spol/arium! . .... f&gt;Eá -Sobre
P..\RRESO BALLESTEROS (D.Francisco).-Al ejér,lll!ENEZ PALACIOS (D. Gregario), brigadier.cito español (poesía).....................
26
Algunas jdeas sobre organizacion. -(t\ üPAVÍA y RonRIGUEZ DE ALBURQUERQUE (don
mero extraordinario.}
Manuel), teniente general. - PensamienJORNOll (A).-Carta de Manila............... 181
tos.-(Número extraordinario.)
{\
o
L. ADRAD,\ (D. C.) .-Dos palabras sobre la lo(D. Pio A. de).-EI dominico Fr. Diego
cura en los militares .......... . , . . . . . . . . 45d P.,zos
Aduarte .... . .... , ... , . . . ,,.,.,..... . . .•
IM
LAOAIG (D. Eduardo) .-Acuartelamiento per. ...... . •. 227-269
manente de las tropas . ... . ........... :.. f-,Ol - Los héroes de Filipinas ......
332-389-4.13-4.ü0-60 o
:-Hospitales-barracas para coléricos........ ffJ5
LoPEZ BAGO (D . Eduardo) -Naturalistas é
PEDREGAL (D. Manuel) .-Rapsodia económica
idealistas................ . ...... . ... . ... 4~6
político-monárquica del marqués de Santa
-La novia del regimiento.. . . . ..... .. ...... 593
Cru~ de Marcenado.- {Xúmero extraordiLOPEZ OOMINGDEZ (D. José), teniente general.
nario)
Pensamientos.-(Número extraordinario.)
PEZUELA
Y CEB \LLOS (D. Juan de la), ca pitan
LL 1NoS (D. Adolfo) -Cosas de la villa .. 135-150-183
general, conde de Cheste.-Pensamiento.-Revista de La Pasionaria........ . ........ ';¿l!
(i\ úmero extraordinario )
-Las grandes ciudades consideradas mili(D. Mariano).-¡Santiago, Santarmente ................ . .. .,........... 219 PRESTAMERO
tiago, cierra E1:1pai\a!.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
-Historietas .......•........... . ........ .403-495 -El
triunfo del visionario ... . ........ ,., , . ~13
-Combates de la vida.......... . .......... 410
-Las
guerras púnicas.................. . . . 3-l2
-Una batalla ... . ... ,....... . ......... . . . . ál 7
v ,1LLARE.\L (D. Emilio).-La defensa
-1.os teatros de Madrid.................... 540 PRIETO
de Oran -Composicion poética dedicada á.
-H"compensas militares... .. . . . . . . . .. . . . 60L
la memoria del marqués de Santa Cruz de
-Elo9io de los centenarios.-(Número extraMarcenado.-(NU.mero extra.ordinario.)
ord.1nario.)
R.
T. (D. A.)-Género epistolar de verano...
508
LLAVE y LA Lt,AvE (D. Pedro de la), mariscal
R.\'.\IIREZ DE C.\RTAGEN.\ (D. Francisco).-En la
de campo.-A la memoria del marqués de
tumba de Fernanda ... ,.................
421
Santa Cruz de Marcenado.-(Número extraordinario) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,,, UEINA y FRIAS (D. José), teniente general,
conde de Oricain.-Pensamientos.-(NúmeM.S. (D. J).-Exposicion artístico-literaria.
621
ro extraordinario.)
MACAK\Z (D. Me!chor de) .-Breves noticias
REINA Y REIN.\ (O. Tomás de), mariscal de
del marqués de Santa Cruz.-N"í1mero excampo.-D. Alvaro de Navia Ossorio, martraordinario.
qués de Santa Cq1z de Marcenado (soneMADARIAG.\ (D. Federico).-Pensamientos.to).-(Número extraordinario)
(~úmero extraordinario.)
Ros
DE ÜLANO (D. Antonio), teniente general,
MAOARJ..\.GA (D. Juan de).-Pensamientos.marqués de Guad-el-Jelú, (soneto).-(:'1ú(~úmero extraori.linario.)
mero extraordinario.)
MARI;-.; CARUDNELL (D. V.)-A Portugal, al pisar
Ru1z MARTINEZ (D. Cándido).-Hipótesis... ..
372
sus au~ustos Reyes el suelo español.......
9;; -Poesia
á la memoria del marqués de Santa
-El reloJ (soneto)..... .. .. . ..... . .. . ......
146
Cruz.-{Número extraordinario)
M\RTIN ARRUE (D. Francisco).-Pedro I de
Ruz
(D. Pedro), teniente general.-La
Castilla, boceto histórico.. . . . . .......... 62-139
instruccion.-(i\" úmero extraordinario.)
MARTINEZ PLOWES (D. Juan), teniente geneRurz DESCALZO (D. Ramon).-Observaciones
ral.-Elogio á los centenarios.-(l'iúmero
sobre el concepto de las guerras civiles.. . 516
extraordinario.)
S. Ciencia, y sus aplicaciones......... . .... á85
MELENDEZ Un1ós (D. Alfredo).-Dos palabras
sobre las clases de tropa. . . . . . . . . . . . • . . . 341 S \l.,\ MANCA y NEGRETE (D. Manuel), teniente

,¡
1

º"'"

general.-Pensamiento.-(N úmero extraordinario.)
SALAS Y RODRIGUEZ (D. Javier).-Elogio al
marqués de Santa Cruz.-(Nllmero extraordinario.)
SALETA (D. Honorato de).-Carta sobre el marqués de Santa Cruz.-(Número extraordinario.)
·
SAL.INAS (D. lgnacio).-La milicia y la ciencia • . •. , .............. . ............ 301-318-330
-Pensamiento.-(NU.mero extraordinario .)
SANTAM.\RÍA MENtNDEZ (D. Rafael) .-Despues
del combate (poesía)............... . .... .
15
SERRA y FERNANDEZ DE MORATIN (D. Leandro).-Nuestros derechos en la costa occidental de Africa:............. .. . . . . . . . . 614
SERRANO y ÜO'.\IINGUEZ (D. Francisco), ca pitan
general, duqu13 de la 'I'orre.-Pensamien.'..
to.-(Número extraordinario.)
SERRATE (D. José Maria).-lntroduccion á las
revistas científicas... . . . . . . . . . . . . . . . . . . 600
-La entrada en la línea.-(f\úmero extra.ordinario.)
SERVERT (D. Juan). mariscal de campo.La recluta en Egipto......... . . . ..... . . 317
-EI09io.-(Número extraordinario.) . .. . . ,.. x111
SILES \D. Jo~é de).-Despedida de una pierna de palo y un brazo de cautchouc.. . . . . . 365
-Episodio de guerra.. . ........... . ....... 444
-La piedad del bronce .. . . . . . . . . .. . . . . . . . 457
-El anacoreta............... . . . . . . . . . . . . 592
-Teatros •. ,,. . ......... . ............ . . . .. 61;,
-La muerte del héroe.-(Número extraordinario.)
TouRNELLE (D. César).-El águila........ . .. 416
o~ s01.oAno.-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
VALC.~RCEL (D. César).-La expedicion al rio
Negro, República Argentina.............. 11;,
-El general Santos. . . . . .. . . . . . . . . . . • . . . . . 126
V.\LERO DE Tomws (D. Juan).-Le tocó la suerte.......... . ..... . ................. . ... 140
V11.DIVIA (D. Aniceto).-EI pedazo de pan.. . 2.11
\' 1LVERDE (D. J ~!.)-Charada.............. 152
YID.\RT (D. Luis).-Sonetos de escritor~s
tugueses ........................ 118- 39221-239
- Apuntes biográficos de D. Antonio Vallecillo ................... . ....... . . . .. . 110-17á-181
-Carta al Director de L.1 ILUSTRACJON.,..... 373
-Autoridades que declaran el mérito del
marqués de Santa Cruz de Marcenado , • .4.00-409.
441-468-480
-Las luchas del pensamiento ... . . . ......• áU-519
-Escenas de un centenario.-(Número extraordinario.)
Z. (D. A.)-Corazon de hombre............. 630
z. (D. M.)-Giencias y sus aplicaciones , . 615-627
ZA¡\CAnA (D. Arturo).-Disquisiciones histórico-biográficas. - Número extraordinario.................. . .......... .. ...... XXIX
ZARAZAGA (D. Manuel).-EI vizconde del Puerto, marqués de Santa Cruz de ~larcenado y
el arte de fortificar.-Nllmero extraordinario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . xxv,

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•
•

NOTA
Los trabajos que aparecen sin firmas, son c,riginales de los Sres,Q_D . Arturo Zancada, Director de
esta Revista, y de los redactores D. Pedro Ilernandez Raimundo, D. Alfonso Ordax y D. Emilio Bonelli.

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                  <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753562&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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        <name>Dublin Core</name>
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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1885, Año 6, Tomo 3, No 11, Abril 20</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>Imprenta de E. Rubiños</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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